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nº24 Revista de la Asociación Española de Abogados Especializados en Responsabilidad Civil y Seguro - PDF
nº24 Revista de la Asociación Española de Abogados Especializados en Responsabilidad Civil y Seguro
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Domingo Ramos de la Fuente
3 nº24 Cuarto Trimestre. Año Revista de la Asociación Española de Abogados Especializados en Responsabilidad Civil y Seguro
4 Contenidos EDITORIAL t Una noche de "Gala". Javier López y García de la Serrana... 5 DOCTRINA t La motivación de las sentencias en materia de daños a la luz de la jurisprudencia constitucional. Santiago Cavanillas Múgica... 9 t Competencia judicial en el país del perjudicado para reclamar los daños sufridos en accidente de circulación. María José Fernández Martín t Responsabilidad del procurador y no del abogado por error en el proceso. Joaquim Martí Martí JURISPRUDENCIA Tribunal Supremo RESPONSABILIDAD CIVIL t Sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo de 23 de noviembre de 2007 RESPONSABILIDAD CIVIL: Derecho a reclamar lucro cesante por los perjuicios derivados de accidente de circulación con posterioridad a la renuncia de acciones t Sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo de 4 de octubre de 2007 RESPONSABILIDAD CIVIL: Falta de la relación de causalidad entre el daño reclamado y la actuación imputada a los profesionales médicos. Inexistencia del incumplimiento de obtención de consentimiento informado del paciente t Sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo de 11 de octubre de 2007 RESPONSABILIDAD CIVIL: Adquisición por vía subrogatoria del mismo derecho que competía al asegurado perjudicado frente al responsable del daño, oponibilidad al asegurador subrogado de las mismas excepciones que al responsable correspondían frente al asegurado t Sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo de 16 de noviembre de 2007 RESPONSABILIDAD CIVIL: Criterios seguidos por el Tribunal Supremo a la hora de estimar procedencia o no de la condena al pago de intereses moratorios y procesales t Sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo de 15 de noviembre de 2007 RESPONSABILIDAD CIVIL: Responsabilidad profesional de abogado. Valoración del daño causado al perjudicado t Sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo de 31 de octubre de 2007 RESPONSABILIDAD CIVIL: Legitimación del asegurador delegado que abona el total de la indemnización directamente al asegurado para ejercitar la acción que a éste corresponda contra tercero responsable del siniestro t Sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo de 31 de octubre de 2007 RESPONSABILIDAD CIVIL: Sentencias en las que se aplica erróneamente el baremo previsto para los accidentes de tráfico
5 Audiencias Provinciales RESPONSABILIDAD CIVIL t Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 23 de octubre de 2007 RESPONSABILIDAD CIVIL: Inexistencia de responsabilidad por caída en centro comercial, al faltar la prueba que acredite que existió falta de diligencia en el mantenimiento de la escalera donde tiene lugar la caída CONTRATO DE SEGURO t Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona de 18 de octubre de 2007 CONTRATO DE SEGURO: Responsabilidad de la aseguradora de la entidad fabricante de una bañera de hidromasaje ante el incendio de la misma provocado por un defecto en su fabricación o instalación. Procedencia de la acción de subrogación de la Aseguradora PERLAS CULTIVADAS t Pronunciamientos Relevantes. Por José Mª Hernández-Carrillo Fuentes ENTREVISTA t Vicente Magro Servet. Por María del Carmen Ruiz-Matas Roldán LEGISLACIÓN t Sistema de valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación. Cuantía de las indeminzaciones NOTICIAS Y ACTIVIDADES t VII congreso Nacional de la Asociación de abogados Especializados en Responsabilidad Civil y Seguro. Úbeda, noviembre t III Jornada sobre Valoración del Daño Corporal. Granada, enero t XIII Jornadas de Responsabilidad Civil. Zaragoza, febrero PUBLICACIONES RECOMENDADAS
6 EDITA: Asociación Española de Abogados Especializados en Responsabilidad Civil y Seguro C/Trajano, 8, Esc. 1ª - 1ºC Granada Tel.: C.I.F.: G PRESIDENTE: Mariano Medina Crespo DIRECTOR: Javier López y García de la Serrana SUBDIRECTORA: María del Carmen Ruiz-Matas Roldán CONSEJO DE REDACCIÓN: Javier López y García de la Serrana, Mariano Medina Crespo, Andrés Cid Luque, José María Hernández-Carrillo Fuentes, Andres López Jiménez, Fernando Estrella Ruiz, José Félix Gullón Vara, María Fernanda Vidal Pérez, José Alberto Ortega Pérez, Josep Viella i Massegú, Carmelo Cascón Merino, Andrés Garrido Alvarez, Isidro Tormos Martínez, Víctor Martín Álvarez, Celia Pitta Piñón, Ubaldo González Garrote, Samuel Pérez del Camino, Guillermo Muzas Rota, Celestino Barros Pena, Pedro Méndez Santos, Pedro Torrecillas Jiménez, José Luis Nava Meana y Javier Muro Insausti MIEMBROS DE HONOR: Mariano Yzquierdo Tolsada, Miquel Martín Casals, Fernando Pantaleón Prieto, Jesús Fernández Entralgo, Eugenio Llamas Pombo, Ricardo de Ángel Yágüez, José Manuel de Paul Velasco, Miguel Pasquau Liaño y Fernando Reglero Campos DISEÑO: Aeroprint Producciones S.L. IMPRIME: Imprenta Chana D.L. GR-1228/02
7 Revista de responsabilidad civil y seguro editorial editorial Una noche de "Gala" Javier López y García de la Serrana Director El año 2007 ha finalizado tras haber celebrado, los pasados días 15, 16 y 17 de noviembre, nuestro VII Congreso Nacional en la renacentista ciudad de Úbeda y como cada año dedico la siguiente editorial a destacar lo acontecido en nuestro último congreso, pero me va a ser muy difícil esta vez describir con palabras lo sucedido en el mismo, sobre todo si pretendo narrar el acto de clausura, donde la emoción y los sentimientos superaron a la razón. En el año 2006 dije del Congreso de Cáceres que quedaría para los anales de nuestra Asociación y así ha sido, pero el Congreso de Úbeda quedará para los anales del mundo jurídico y no sólo de nuestra Asociación. Pues en esta bella ciudad hubo un hombre, Mariano Herrador Guardia, que se empeñó en traer a más de 400 abogados de toda España y reunirlos durante dos días en el viejo Hospital de Santiago para que pudieran aprender de 15 profesionales del Derecho de todos los ámbitos: de la universidad, de la abogacía, de la judicatura y de la fiscalía. En definitiva 15 ponentes de primer nivel: Mariano Medina Crespo, abogado, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos, presidente de nuestra Asociación, Santiago Cavanillas Múgica, catedrático de Derecho Civil de la Universidad de las Islas Baleares, Jesús Leguina Villa, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Alcalá de Henares, Eugenio Llamas Pombo, abogado, catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Salamanca, José María Torres Fernández de Sevilla, magistrado de la Audiencia Provincial de Ciudad Real, Jordi Estalella del Pino, abogado, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona y de la Uned, Ignacio Flores Prada, profesor Titular de Derecho Procesal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, Antonio del Moral García, Fiscal del Tribunal Supremo, Fernando Reglero Campos, abogado, catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Castilla-La Mancha, María José Fernández Martín, abogada internacional, ex-directora de Ofesauto, Mariano Yzquierdo Tolsada, consultor jurídico, catedrático de Derecho 5
8 editorial Revista de responsabilidad civil y seguro Civil de la Universidad Complutense, Bartolomé Vargas Cabrera, fiscal del Tribunal Supremo encargado de Seguridad Vial, Clara Isabel Asua González, catedrática de Derecho Civil de la Universidad del País Vasco, Esther Algarra Prats, profesora titular de Derecho Civil de la Universidad de Alicante y Juan Antonio Moreno Martínez, catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Alicante. Desde luego Mariano Herrador ha sabido también rodearse de buenos colaboradores, pues además de Fernando Reglero, ha contado con Antonio Adam Cruz, Francisco Martos Uno más de los méritos de Mariano Herrador fue saber elegir, no sólo los ponentes sino también los temas a tratar y organizarlos en cuatro bloques: Cuestiones generales de la responsabilidad civil, Taller de la prueba de la responsabilidad civil, Tráfico y seguros y Temas actuales de responsabilidad civil. Para elaborar este programa contó con la inestimable colaboración de Fernando Reglero Campos, que además coordinó de forma magistral a los distintos ponentes para que el texto de todas las ponencias se entregara a tiempo al objeto de poder repartir a los asistentes al congreso el magnífico libro de ponencias de 790 páginas, que la editorial SEPIN tuvo a bien realizar sin coste alguno para la Asociación; aprovecho para decir que, aquel que sea miembro de la asociación y no pudo asistir al congreso, puede disponer del texto integro de las ponencias a través de nuestro portal web. Fernando Reglero había colaborado de siempre con nuestra Asociación, pero le ha puesto tanto cariño y dedicación a este congreso que en la asamblea general celebrada el sábado 17 de noviembre en Úbeda se decidió, por unanimidad de los presentes, nombrarlo miembro de honor de nuestra Asociación. Mariano Herrador Guardia, organizador del Congreso de la Asociación en Úbeda. 6
9 Revista de responsabilidad civil y seguro editorial Robles y Rafael Arboleda Romero, éste último era el speaker que nos amenizaba los descansos con buena música y que consiguió, con sus oportunos anuncios, que se mantuviera una puntualidad prusiana en el inicio de las ponencias, clave para el correcto desarrollo del congreso. Entre todos se encargaron de que todas las actividades lúdicas, como la visita a la almazara, las comidas y las cenas, la visita nocturna a la ciudad y la visita a Baeza, resultaran muy agradables y con una magnífica organización. su VII Congreso Nacional en Úbeda Por último sólo me queda dar las gracias en nombre de la Asociación a Antonio Gala Velasco, doctor en Derecho, en Ciencias Económicas y en Ciencias Políticas, persona culta y conocedor del mundo del Derecho donde los haya, pero sobre todo quiero dar las gracias a ese Antonio Gala, poeta, que nos iluminó a todos en la noche de clausura de nuestro congreso, con una maravillosa disertación sobre la libertad. Fue más de una hora lo que el poeta estuvo hablando de la libertad, desde la época romana hasta nuestros días y al final yo me quedé, de entre todas las ideas que Gala desarrolló, con una sencilla frase: La soledad conduce a la inhumanidad. Desde luego aquella noche no estuvimos solos, ya que fuimos más de 400 personas las que asistimos a un acto de clausura impresionante y a las que el corazón se nos encogió con las palabras de este universal poeta. Gracias a este broche de oro se conoció hasta en el último rincón, que la Asociación Española de Abogados Especializados en Responsabilidad Civil y Seguro había celebrado Antonio Gala, durante su intervención. Llegado a este punto quiero decir que entre todos, sin exclusiones de ningún tipo, hemos conseguido que nuestra Asociación se haya consolidado como una de las más importantes en el mundo del Derecho, y eso en sólo siete años; pues no ha llovido tanto desde aquel día del año 2000, en el que le pedí a mi buen amigo José María Hernández-Carrillo Fuentes, que me acompañara a Madrid para entrevistarnos con el conocido compañero Mariano Medina Crespo, hoy presidente de la Asociación, al objeto de proponerle la idea que se me había ocurrido meses antes, de crear una asociación a nivel nacional de abogados especializados en responsabilidad civil y seguro. De esta reunión surgió el propósito firme de la creación de lo que hoy es nuestra Asociación y la organización en 7
10 editorial Revista de responsabilidad civil y seguro Granada de su Congreso Constituyente en el mes de noviembre de Pero si fue importante esta decisión de unos pocos para que naciera la Asociación, mucho más lo han sido las actuaciones posteriores de otros muchos, como es el caso de todos los organizadores de nuestros congresos que sucedieron a los dos primeros celebrados en Granada: Javier Prado Santos (3º Congreso Nacional - Salamanca 2003), Celestino Barrós Pena (4º Congreso Nacional - Pontevedra 2004), Javier Muro Insausti (5º Congreso Nacional - Pamplona 2005) y Carmelo Cascón Merino (6º Congreso Nacional - Cáceres 2006), además del resto de vocales de la Asociación y todos aquellos que han colaborado con sus ideas y su trabajo para lograr que nuestra Asociación, que actualmente cuenta con más de 800 miembros en toda España, sea un referente nacional en materia de responsabilidad civil. Gracias a todos se han podido editar ya siete libros de ponencias de sus siete congresos nacionales, con más de sesenta trabajos les sobre la materia, además de haber publicado más de cien colaboraciones y artículos en nuestra revista y página web, lo que ha hecho que nuestra materia se haya desarrollado en unos pocos años, como nunca antes lo había hecho. Quisiera terminar diciendo que, con independencia de todo lo andado y conseguido hasta el momento, el Congreso de Úbeda ha supuesto un antes y un después en cuanto a actividad científica y lúdica se refiere y eso se debe a una persona, Mariano Herrador Guardia, que nos ha dado, entre otras muchas cosas una magnifica noche de Gala, en la que éste, Antonio Gala, quiso compartir sus pensamientos y sus ideas sobre el derecho a la libertad con todos los que tuvimos la suerte de estar allí, pero también con toda nuestra Asociación. Por eso, al levantarme en mi casa al día siguiente de volver del congreso, embriagado aún de esa maravillosa noche de Gala, no pude dejar de coger el móvil y enviarle este mensaje a Mariano Herrador: Amanezco en la realidad, me preguntan y salgo por los cerros de Úbeda. Sólo puedo decir que alguien tocó mi corazón una noche de Gala. El me contestó: Gracias amigo. Y yo hoy le vuelvo a decir: Gracias Mariano, nunca olvidaremos Úbeda; la Asociación está en deuda contigo. Mariano Herrador,flanqueado por Mariano Medina y Javiér López, presidente y secretario general, respectivamente, de la Asociación. 8
11 La motivación de las sentencias en materia de daños a la luz de la jurisprudencia constitucional * Santiago Cavanillas Múgica Catedrático de Derecho Civil (Universidad Islas Baleares) SUMARIO 1. Principales sentencias del TC sobre motivación de las resoluciones judiciales sobre daños 1.1. STC 6/2002, de 14 de enero 1.2. STC 236/2005, de 26 de septiembre 1.3. STC 5/2006, de 16 de enero 1.4. STC 36/2006, de 13 de febrero 1.5. STC 42/2006, de 13 de febrero 2. La motivación de las sentencias y su control constitucional 2.1. Regulación 2.2. Finalidad del deber de motivación en la jurisprudencia constitucional 2.3. Materia precisada de motivación en la jurisprudencia constitucional 2.4. Requisitos de la motivación en la jurisprudencia constitucional 3. Aplicación de la constitucional a las sentencias sobre daños * Tema abordado en prensa por el mismo autor en el artículo "La motivación judicial de la indemnización por daño moral", en Derecho Privado y Constitución, nº 20 (2006), de donde procede una parte importante de este trabajo.
12 Revista de responsabilidad civil y seguro 1. Principales sentencias del TC sobre motivación de las resoluciones judiciales sobre daños 1.1 STC 6/2002, de 14 de enero El recurso de amparo se dirige contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Lleida que había revocado parcialmente la sentencia de instancia en el sentido de reducir la indemnización a que tenía derecho la víctima de un accidente de circulación. La reducción de la indemnización no se basa en las lesiones o secuelas a valorar, respecto de las cuales la AP se manifiesta conforme, sino en su puntuación, que la AP establece en 33 puntos, frente a los 63 pretendidos por el perjudicado y concedidos por la sentencia de primera instancia. La escueta justificación contenida en la SAP reza así: «la valoración a efectos de puntuación por secuelas debemos fijarla, al considerar excesiva la efectuada por la representación del perjudicado por valoraciones máximas, en treinta y tres puntos, a los que hay que añadir otros tres por perjuicio estético. Según relata la STC, para el demandante de amparo, la Sentencia de apelación incumplía la exigencia constitucional de motivación, contemplada en el art CE, siendo fruto de un mero decisionismo judicial, toda vez que la Audiencia Provincial de Lleida realiza una arbitraria valoración de las secuelas indemnizables, fijándola en treinta y tres puntos, sin expresar el razonamiento por el que se llega a tal puntuación, por otra parte contraria a la que resulta de aplicar el baremo tasado de la Disposición adicional octava de la Ley 30/1995 Centrada así la cuestión planteada afirma el TC-, debemos señalar que es cierto, como alega el recurrente, que la obligación de motivar las Sentencias no es sólo una obligación impuesta a los órganos judiciales por el art CE, sino también, y principalmente, un derecho de los intervinientes en el proceso que forma parte del derecho fundamental a la tutela judicial efectiva proclamado por el art CE, que únicamente se satisface si la resolución judicial, de modo explícito o implícito, contiene los elementos de juicio suficientes para que el destinatario y, eventualmente, los órganos encargados de revisar sus decisiones puedan conocer cuáles han sido los criterios jurídicos que fundamentan la decisión. Es por lo tanto y sobre todo una garantía esencial para el justiciable mediante la cual es posible comprobar que la decisión judicial es consecuencia de la aplicación razonada del ordenamiento jurídico y no el fruto de la arbitrariedad. En conclusión, una Sentencia que no dé respuesta a las cuestiones planteadas en el proceso, o de cuyo contenido no puedan extraerse cuáles son las razones próximas o remotas que justifican aquélla, es una decisión judicial que no sólo viola la Ley, sino que vulnera el derecho a la tutela judicial efectiva (por todas, SSTC 13/1987, de 5 de febrero, FJ 3; 56/1987, de 14 de mayo, FJ 3; 14/1991, de 28 de enero, FJ 2; 122/1991, de 3 de junio, FJ 2; 165/1993, de 18 de mayo, FJ 4; 122/1994, de 25 de abril, FJ 5; 5/1995, de 10 de enero, FJ 3; 115/1996, de 25 de junio, FJ 2, 79/1996, de 20 de mayo, FJ 3; 50/1997, de 18 de marzo, FJ 4 y 139/2000, de 29 de mayo, FJ 4). Pues bien, aplicada esta al caso objeto de recurso, el TC considera que la decisión de la Audiencia Provincial, que supone una minoración sustancial respecto de la puntuación otorgada por la Sentencia de instancia a las mismas secuelas, parte de una afirmación meramente apodíctica, que no satisface las exigencias constitucionales de motivación, vulnerando así el derecho a la tutela judicial efectiva sin indefensión (art CE) del demandante de amparo. 1.2 STC 236/2005, de 26 de septiembre En este caso, también de accidente de circulación, el TC estima el recurso de amparo por 10
13 Revista de responsabilidad civil y seguro falta de motivación en varios de los extremos de la SAP de Girona que ahora se enumeraran, con inclusión de la argumentación que el TC considera insuficiente: perjudicados de que se revocase la sentencia del Juzgado de instrucción, que reducía la indemnización en un 30% por concurrir culpa de la víctima, la argumentación de la SAP es, literalmente: Con arreglo a los hechos que se acceptan como pruebas, resulta clara, de una parte, concurrencia de culpas que se establece en la sentencia de instancia: Fundamento de Derecho Primero; las alegaciones contra dicha concurrencia de culpas no son acceptables. y de los errores conceptuales que contiene, respecto de los cuales no es necesario, por evidentes, pronunciarse, la simple lectura del fundamento transcrito pone de manifiesto que la respuesta dada a la antes referida pretensión impugnatoria es arbitraria y, por ende, contraria al art CE; la mera remisión a lo sostenido por el Juzgado a quo para desestimar el motivo de apelación es a todas luces insuficiente porque no explicita las razones por las cuales el Tribunal ad quem no comparte los argumentos ofrecidos por los recurrentes, precisamente, para impugnar dicho pronunciamiento dictado por la Sentencia de instancia. en cuanto excluía de indemnización al hijo de la víctima, por carecer de relación afectiva con la misma, y en cuanto concedía indemnizaciones a favor de perjudicados extratabulares (nuera y nietos), la argumentación, también literal es la siguiente [el texto entre paréntesis es mío]: La indemnización a favor de la lesionada Adela R. G. (nuera de la fallecida, que también había sufrido lesiones en el mismo accidente) es correcta y no tiene que verse modificado por el fallecimiento de Jose S.B. (hijo de la fallecida), Felipe S.G. y Jordi S.G., nietos de la interfecta Adela B.M., fallecida en el atropello, notienen derecho a indemnización por el atropello, no tienen ello su baje en el baremo 30/1995, ni siquiera a título de aplicación analítica, a pesar de los argumentos que se vierten en los recursos. Ello significa que los únicos que tenían derecho a indemnización por razón de los hechos eran Jose S.B., esposo que fue de Adela R.G. e hijo de la interfecta Adela B.M.. Por tanto el recurso del Consorcio de Conpensación de Seguros tiene que estimarse, lo que razone la revocación parcial de la Sentencia de Instancia, por lo que sólo tienen derecho a indemnización en este momento procesal Adela R.G., por sus lesiones, y Juana M.S. como viuda y heredera testamentaria del fallecido, Jose S.B.. No es de extrañar que el TC empiece haciendo propia la valoración del Ministerio Fiscal acerca de las dificultades existente en desentrañar el verdadero sentido de los argumentos esgrimidos por el Tribunal para resolver la segunda de las cuestiones suscitadas, pues es indudable que el párrafo del fundamento jurídico séptimo dedicado a su tratamiento y resolución presenta importantes déficits de léxico y, sin duda, también notables erratas de términos y de palabras. Haciendo un esfuerzo de reconstrucción más que notable, el TC se atreve a distinguir: Ello no obstante, el Tribunal de apelación no incurre en arbitrariedad ni en irrazonabilidad cuando desestima las alegaciones de los recurrentes mediante las cuales postulaban una interpretación amplia de la Ley 30/1995 precisamente porque dicho texto legal atribuye la condición de perjudicado al hijo de manera objetiva, sin hacer, por tanto, consideración alguna a la existencia o no de una relación de afectividad entre éste y la víctima fallecida. Sin embargo, es manifiestamente 11
14 Revista de responsabilidad civil y seguro irrazonable la conclusión alcanzada, de nuevo no justificada, consistente en atribuir la condición de única perjudicada de la fallecida a la segunda esposa y viuda de don José S.B STC 5/2006, de 16 de enero En el caso, la sentencia del Juzgado de lo Penal de Gijón, pese a tratarse de un accidente de circulación, había concedido indemnizaciones superiores a las baremadas por lesiones permanentes e, igualmente, había extendido el derecho a recibir indemnización a la nuera de la fallecida. La SAP corrige ambos extremos, en el primer caso, procediendo a la cuantificación según el Baremo y, en el segundo, por no tener el concepto de perjudicada por dicho evento a los efectos del baremo, donde se establece tal concepto en atención a categorías excluyentes. El TC considera irreprochable esta motivación. Tampoco considera arbitrario el TC que se recorte la indemnización por incapacidad temporal en atención a que no se han acreditado los hechos que permiten aplicar los factores de corrección. Finalmente, el TC examina la motivación de la indemnización atribuida como consecuencia de las gravísimas lesiones sufridas por un menor de edad. El Juzgado de lo Penal determinó las siguientes indemnizaciones a favor del menor: pesetas por las secuelas, una pensión vitalicia de pesetas mensuales y otras pesetas al mes por el lucro cesante. La Sentencia de apelación sustituye esta decisión por la siguiente: por las secuelas valoradas en 95 puntos la suma de pesetas y por los factores de corrección establecidos en la Tabla IV del referido Anexo las sumas de pesetas por tratarse de una persona afectada de secuelas permanentes que requieren la ayuda de otras personas para realizar las actividades más esenciales de la vida diaria. Por daños morales complementarios en atención a la secuela la de pesetas. Lo que supone un total de pesetas a su favor. En opinión del TC, dicha motivación es suficiente para justificar el rechazo de la pretensión de los apelantes de que se fijara una indemnización en concepto de invalidez absoluta : la escueta referencia de la Sentencia de apelación a los factores de corrección de la tabla IV da a entender que el correspondiente a las secuelas permanentes que requieren la ayuda de otras personas para realizar las actividades más esenciales de la vida diaria, apreciado en su cuantía máxima, excluye el de invalidez absoluta como progresión del mismo en términos de gravedad. La motivación aludida, en cambio, no es suficiente para considerar atendidas la pretensión de sumar una indemnización en concepto de daño estético (20 puntos) ni la de mantener una renta vitalicia de pesetas. En relación a esto último, el TC se ve obligado a realizar algunas precisiones de interés: Aunque esta decisión del Juzgado de lo Penal fue recurrida por la compañía de seguros, que cuestionaba tanto su base legal como la acreditación fáctica de la cuantía, y aunque al recurso se opusieron los demandantes de amparo, solicitando el mantenimiento de la renta acordada por la Sentencia de instancia, no se encuentra referencia alguna a este concepto indemnizatorio en la Sentencia ahora recurrida, por lo que su supresión queda sin motivación expresa alguna. Queda aún la duda de si cabe encontrar en su fundamentación una razón implícita derivada de las propias normas legales que aplica. Esta razón podría encontrarse si las mismas dispusieran la indemnización y la renta vitalicia como alternativas, pues la propia existencia de la primera constituiría una explicación de la exclusión de la segunda. 12
15 Revista de responsabilidad civil y seguro Esto no es así, sin embargo, ni lo era conforme a las normas aplicadas, que disponen y siguen disponiendo que [e]n cualquier momento podrá convenirse o acordarse judicialmente la sustitución total o parcial de la indemnización fijada por la constitución de una renta vitalicia en favor del perjudicado (regla 8 del punto primero del anexo). Si la sustitución puede ser parcial es obvio que pueden darse conjuntamente indemnización y renta, y así pareció entenderlo la primera Sentencia. Sólo si la indemnización fuera la máxima posible podría oponerse que no ha podido darse una sustitución parcial. Esta hipótesis de la indemnización máxima ha quedado refutada por la ya afirmada compatibilidad de una nueva indemnización por perjuicio estético. Más allá de este dato deben reseñarse otros datos que avalan la hipótesis interpretativa de que en la aplicación de la tabla IV, a diferencia de lo que sucedía originariamente con la tabla V, no existen siempre límites máximos. Así, en primer término, es de señalar que el punto 1.6 del anexo preveía entonces y sigue previendo que [a]demás de las indemnizaciones fijadas con arreglo a las tablas, se satisfarán en todo caso los gastos de asistencia médica y hospitalaria, y que precisamente podía entenderse a partir de la fundamentación al respecto de la Sentencia de instancia que parte de la renta vitalicia iba destinada a sufragar tal tipo de gastos, pues no es descartable que la clase de secuelas del menor requieran no sólo cuidados permanentes, sino también asistencia médica y hospitalaria periódica o permanente. De otra parte, procede también puntualizar que la propia tabla IV del baremo incluía entonces e incluye ahora como criterio autónomo de valoración los elementos correctores del apartado primero.7 de este anexo y que a tal criterio no corresponde como respecto del resto de criterios que componen la tabla IV una cuantificación máxima, en enteros o porcentajes, sino que este criterio se señala sin cuantificación. Por consiguiente, en la tabla IV resulta posible tener en cuenta como criterios correctores sin cuantificación y, por tanto, sin máximo, los criterios del apartado 1.7, que afirma que la indemnización por los daños psicofísicos se entiende en su acepción integral de respeto o restauración del derecho a la salud. Para asegurar la total indemnidad de los daños y perjuicios causados se tienen en cuenta, además, las circunstancias económicas, incluidas las que afectan a la capacidad de trabajo y pérdida de ingresos de la víctima, las circunstancias familiares y personales y la posible existencia de circunstancias excepcionales que puedan servir para la exacta valoración del daño causado. En concreto describía y describe como elemento corrector de agravación en las indemnizaciones por lesiones permanentes la producción de invalideces concurrentes. Estos datos normativos, unidos a la excepcional gravedad de las lesiones sufridas por el menor Pablo Menéndez, impiden apreciar una motivación implícita en la supresión de la renta vitalicia que le había asignado el Juzgado de lo Penal, pues ni la misma es en principio incompatible con las indemnizaciones acordadas ni lo es en concreto por el hecho de que haya que entender que estas indemnizaciones sean las máximas posibles. 1.4 STC 36/2006, de 13 de febrero En el caso, tanto la sentencia del Juzgado de Instrucción como la de la AP habían coincidido en fijar la indemnización a partir de las secuelas que se dan por acreditadas, sin mayor justificación, en globo. Ello constituye, para el TC, motivación insuficiente, pues ni una ni otra resolución razonan ni siquiera mínimamente sobre cuál deba ser la puntuación atribuida a las distintas secuelas (ni, en su caso, cuáles son los factores de corrección aplicables), según el baremo introducido por la Ley 30/1995, de 8 de noviembre, de ordenación y supervisión de los seguros privados. Esta forma de actuar por parte de los órganos judiciales sentencia el TC- impide 13
16 Revista de responsabilidad civil y seguro a la parte recurrente (que sí procede a argumentar de manera pormenorizada la concreta puntuación que debe otorgarse a las distintas secuelas en su recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Pontevedra) conocer si la indemnización concedida judicialmente se ajusta al referido baremo, que constituye la normativa aplicable al caso o, en otras palabras, si las decisiones judiciales cuestionadas son conformes a Derecho, o por el contrario son fruto de la arbitrariedad. En definitiva, ninguna de las dos Sentencias impugnadas ofrecen un razonamiento fundado en Derecho que sirva de soporte para justificar el pronunciamiento relativo a la indemnización que corresponde a la accidentada recurrente, doña María del Pilar González Paz, por las secuelas producidas. 1-5 STC 42/2006, de 13 de febrero La STC 42/2006, de 13 de febrero, resuelve un recurso de amparo interpuesto contra la STS de 30 de enero de 2003, que, a su vez, estima parcialmente el recurso de casación interpuesto por un médico ginecólogo que había sido condenado a indemnizar a una paciente por las lesiones producidas en el parto a la hija de esta (parálisis braquial obstétrica del brazo derecho). La SAP de Sevilla objeto del recurso de casación había revocado la sentencia absolutoria de primera instancia y estimado plenamente la demanda, que pedía una indemnización de 15 millones de pesetas. La motivación de la SAP acerca de la indemnización tenía el siguiente tenor: El quantum indemnizatorio a juicio de la Sala es ponderado y no procede efectuar alteración sobre el particular. El recurso de casación interpuesto por el médico condenado incluye como quinto motivo la infracción de los arts y 1101 CC y jurisprudencial sobre el quantum indemnizatorio. Según explica la STC, el recurrente afirma que, aun sabiendo que la determinación del quantum indemnizatorio no es materia casacional ( ) la determinación de las bases con arreglo a las cuales se ha de determinar el quantum indemnizatorio sí lo es. Y añade sigue diciendo la STC que esta es la cuestión que se plantea en el presente caso ya que las bases sobre las que se concede la indemnización son inexistentes, puesto que en ninguna de las Sentencias ni en la de instancia ni en la de apelación se expresan los daños que deben resarcirse ni su atribución económica. Este motivo de impugnación es parcialmente estimado por el TS, que razona así: En la demanda, la demandante ( ) no reclama la obligación de reparar el daño causado a su hija menor de edad, en nombre y representación legal de la misma, sino que reclama por sí misma y en su propio nombre. Por tanto, no se plantea reclamación por el daño a la integridad física de la menor, sino únicamente por el daño a sí misma, que no puede ser otro que el daño moral. Así, se trata de una indemnización compensatoria del daño moral por razón del daño personal sufrido por su hija, ya que no se reclama en nombre de ésta por el daño personal. Con todo ello, la Sala estima prudencial la cantidad media, es decir, la aproximada mitad de lo que se reclama. Aunque el recurso de amparo también se dirige contra la resolución de la STS sobre intereses en el fallo de la STS se significa, sin motivación precedente, que se abonarán los intereses legales más dos puntos desde la fecha de esta sentencia, nos vamos a centrar en los aspectos que atañen a la cuantificación del daño. La actora impugna la reducción de la indemnización decidida por el TS por dos razones: incongruencia y falta de motivación. En cuanto a la incongruencia, la recurrente sostiene que el TS, al introducir el dato de ser objeto de indemnización el daño a la madre y no el sufrido personalmente por la hija, ha incurrido en incongruencia extra petita. El TC admite la 14
17 Revista de responsabilidad civil y seguro existencia de este desajuste entre los argumentos del recurrente en casación y los de la STS, pero estima que ello no da lugar a una incongruencia: En primer lugar, porque este desajuste no se refiere a las pretensiones formuladas por los recurrentes en casación y la decisión judicial adoptada, sino al razonamiento seguido por el Tribunal Supremo. En segundo lugar, porque tal desajuste encuentra cobertura en las facultades de enjuiciamiento del órgano judicial. En cambio, el TC sí considera la STS incursa, en su decisión sobre el quantum, en falta de motivación. Y lo hace con lo que, en mi opinión, son dos argumentos distintos. El primer argumento apunta a la existencia de un salto lógico, no motivado, entre la argumentación relativa a la persona cuyo daño era objeto de reclamación y la reducción a la mitad de la indemnización. No se aporta ningún razonamiento expreso dice el TC que justifique por qué se ha concretado en esta cantidad la indemnización debida a la [actora], de suerte que en lo relativo a este punto la Sentencia no satisface los cánones de constitucionalidad. La STC explica este argumento con asunción de la explicación del Ministerio Fiscal: la argumentación de la STS no permite conocer por qué es prudente reducir a la mitad la indemnización concedida o, lo que es lo mismo, con el mismo razonamiento, se habría podido recudir la indemnización mucho más o conceder cualquier otra. Aunque el párrafo siguiente de la STS parece continuar la misma línea argumental, considero que se trata de una distinta. Después de aludir a la jurisprudencial acerca de la imposibilidad de revisar en casación el quantum indemnizatorio y sí, en cambio, las bases que sirven para fijarlo, añade que en el caso actual no cabe entender que el hecho de que la [actora] fuera la única demandante pudiera operar como modificación de las bases de la sentencia de instancia para fijar la indemnización, pues, de ser así, tal modificación de las bases de cálculo, no pedida en el recurso de casación, supondría alterar el planteamiento de ésta, lo que entrañaría un vicio de incongruencia, que acabamos de rechazar. Confieso que después de muchas lecturas de la STC no he logrado alcanzar por qué el TC descarta inicialmente la existencia de incongruencia y, sin embargo, la reintroduce aquí en el análisis de la motivación. En resumen y explicado de otra manera, parece que el TC dice dos cosas: que el dato de que la actora reclamara solamente los daños propios no es motivación suficiente de que la indemnización se reduzca precisamente a la mitad y que, además, se trata de una motivación inaceptable por incongruente, en la medida en que realiza una modificación de las bases de la indemnización no solicitada por el recurrente en casación. La STC reseñada suscita una pregunta nuclear: es posible y, por ello, exigible motivar la concesión y cuantificación de una indemnización por daño moral? Si la respuesta fuera afirmativa, la sentencia que en este caso habría adolecido de una patente falta de motivación es la de la AP de Sevilla y con ella, hay que decirlo, una inmensa mayoría de las sentencias sobre daño moral que producen nuestros tribunales. Es esa falta de motivación la que impidió un adecuado planteamiento de la casación por el recurrente qué bases podía impugnar si no las había? y obligó al TS a reconstruir una base mínima de la indemnización la persona cuyos daños se indemnizaban para reducir el quantum. Más adelante examinaremos cómo se cohonestan la peculiar naturaleza del daño moral y el deber de motivar las sentencias tal como lo ha definido el TC en esta y otras sentencias. 15
18 Revista de responsabilidad civil y seguro 2. La motivación de las sentencias y su control constitucional 2.1 Regulación Por insólito que hoy nos parezca, durante parte de los siglos XVIII y XIX, en España, no sólo las sentencias no se motivaban sino que, incluso, existía una prohibición de fundamentarlas. En efecto, contra la tradición castellana y la, todavía más acendrada, catalana-aragonesa, una Real Cédula de Carlos III, de 23 de junio de 1778, prohibió motivar las sentencias, en consideración a que daban lugar a cavilaciones de los litigantes, consumían mucho tiempo en la extensión de las sentencias y acrecentaban con ello las costas de las partes 1. La recuperación del deber de motivar las sentencias se va materializando conforme el antiguo régimen cede ante el liberalismo, primero en el Código de Comercio de 1829 y luego en la Ley de Enjuiciamiento Civil de Una de las razones que movió a introducir el deber de motivar las sentencias fue la de posibilitar la revisión de las sentencias por los tribunales superiores, pero no fue la única 2. También se consideraba que la motivación de las sentencias hacía más expuesta para el juez la comisión de una injusticia, que podía persuadir a las partes o, al menos, ilustrarles, producir en el justiciable la confianza de no ser objeto de una arbitrariedad, etc. La actual LEC establece en su artículo que los autos y las sentencias serán siempre motivados y contendrán, en párrafos separados y numerados, los antecedentes de hecho y los fundamentos de derecho en los que se base la subsiguiente parte dispositiva o fallo. Por su parte y sólo para las sentencias, el art º. dispone que en los fundamentos de derecho se expresarán, en párrafos separados y numerados, los puntos de hecho y de derecho fijados por las partes y los que ofrezcan las cuestiones controvertidas, dando las razones y fundamentos legales del fallo que haya de dictarse, con expresión concreta de las normas jurídicas aplicables al caso. Más allá de la legalidad ordinaria, el art CE establece que las sentencias serán siempre motivadas. El TC ha conectado dicho deber de motivación con el derecho a tutela judicial efectiva del art CE, de tal manera que puede decirse que el derecho a la tutela efectiva incluye la obtención de una resolución que sea motivada. Como dice la STC 13/1987, de 5 de febrero, el artículo de la CE establece que las sentencias serán siempre motivadas y la relación sistemática de este precepto con el art. 24 lleva a la conclusión ineludible de que el ciudadano que tiene derecho, como tutela efectiva, a la sentencia, lo tiene también al requisito o condición de motivada. Sentada la relación entre motivación de las sentencias y tutela judicial efectiva las bastante numerosas sentencias del TC que se han ocupado del tema han desarrollado dos aspectos de este deber: su finalidad y su contenido mínimo. 2.2 Finalidad del deber de motivación en la jurisprudencia constitucional En cuanto a la finalidad o función de la motivación, el TC alude a diversos fundamentos para el deber de motivar las sentencias: 1 Esta información y toda la que sigue sobre el origen histórico del deber de motivar las sentencias la tomo de ORTELLS RAMOS, M., Origen histórico del deber de motivar las sentencias, Revista de Derecho Procesal Iberoamericana, 1977, núm 4, págs. 899 ss. 2 Por eso, no tuvo éxito la propuesta de Hernández de la Rúa de no exigir motivación a las sentencias del Tribunal Supremo ni se mantuvo el recurso de nulidad ordenado por el Real Decreto de 4 de noviembre de 1938, que presuponía que las sentencias no se motivaban y establecía que, admitido el recurso de nulidad por el Tribunal Supremo, se remitiera un informe del tribunal sentenciador en el que pusiera de manifiesto los fundamentos de la sentencia recurrida (ORTELLS RAMOS, M., Ob. cit., págs. 914 y 920) 16
19 Revista de responsabilidad civil y seguro resoluciones por los tribunales superiores, aunque todas las sentencias se cuidan de explicar que no es el fundamento único, lo que permite entender que el deber de motivación se extiende a las sentencias irrecurribles. que se le niega o restringe su derecho. al caso es consecuencia de una exégesis racional del ordenamiento y no el fruto de la arbitrariedad (STC 116/1986, de 8 de octubre, entre otras muchas en parecido sentido). Podemos decir que la existencia de motivación en una resolución hace suponer que dicho sea de forma coloquial el juez se la ha trabajado, ha reflexionado sobre ella, por lo menos, un poco (es decir, más que nada, que es lo que requiere la sentencia no motivada). como beneficiario al justiciable y más concretamente, al justiciable perjudicado por la sentencia en cuestión. El deber de motivación también sirve al interés legítimo de la comunidad jurídica en general de conocer las razones de la decisión que se adopta y, por tanto, el enlace de esta decisión con la Ley y con el sistema de fuentes del Derecho dimanante de la Constitución (STC 13/1987, de 5 de febrero y muchas otras posteriores). La motivación, por lo tanto, es también una herramienta de control social de la actuación de los tribunales, sujetos, como todos los poderes públicos, a una fiscalización pública o accountability. La motivación permite que la sociedad sepa por qué los jueces toman sus decisiones; y, facilitada la información, permite también su corolario ineludible en un Estado de Derecho: la crítica 3 ; no andaba desacertado Jose de Cea cuando justificaba su frustrado intento de introducir el deber de motivación de las sentencias en las Cortes de Cádiz, en 1810, entre otras razones, en que obligaría a los jueces a un diligentísimo estudio para no exponerse a aventurar a la censura de gente ilustrada sus deliberaciones. Pasemos de las finalidades al contenido del deber de motivar las sentencias. Las sentencias han de motivarse, bien, pero, qué se considera motivación suficiente? En realidad, la pregunta puede desdoblarse en otras dos: qué parte de la sentencia requiere motivación? (ap. 2.3) y cómo ha de ser dicha motivación? (ap. 2.4) 2.3 Materia precisada de motivación en la jurisprudencia constitucional Empezando por la materia a motivar, el primer componente de una sentencia es 3 Crítica en la que corresponde, si no un papel exclusivo, sí protagonista a los investigadores universitarios. Valga esta nota de página como una llamada de atención acerca del peligro inminente- de que la instauración de indicios objetivos en la evaluación de la investigación jurídica desemboque en resultados ombliguistas que se compadecen mal con la propia función de la Universidad como servicio público. Los comentarios jurisprudenciales, pese a suponer un mutuamente enriquecedor encuentro de y práctica y una forma estimable de residenciar las actuaciones del poder judicial, pueden constituir una de las primeras víctima del modelo emergente de incentivos a la investigación; ya hoy se sitúan en uno de los lugares más bajos de la escala valorativa oficial de las producciones científicas. Si alguien cree que son meras apreciaciones subjetivas carentes de prueba apreciable, le recomiendo la lectura de los criterios de evaluación aprobados en el Campo 9 ( Derecho y jurisprudencia ), para la aplicación al profesorado universitario de los incentivos a la investigación que corrientemente denominamos sexenios (Resolución de 25 de octubre de 2005, de la Presidencia de la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora, por la que se establecen los criterios específicos en cada uno de los campos de evaluación, BOE de 7 de noviembre de 2005). 17
20 Revista de responsabilidad civil y seguro la fijación de los hechos, efectuada a partir de la apreciación de la prueba y mediante la aplicación de presunciones y reglas de la carga de la prueba. Por qué el juzgador considera que ciertos hechos han ocurrido o no han ocurrido es materia necesitada de motivación y así lo ha decidido el TC. Como señala la STC 171/1985, de 17 de diciembre, la motivación en el caso de la prueba indiciaria tiene por finalidad expresar públicamente no sólo el razonamiento jurídico por el cual se aplican a unos determinados hechos, declarados sin más probados, las normas jurídicas correspondientes y que fundamentan el fallo, sino también las pruebas practicadas y los criterios racionales que han guiado su valoración. Debe matizarse, con todo, que esta se ha venido aplicando en materia penal (así, por ejemplo, SSTC 221/2001, de 31 de octubre, 131/2000, de 16 de mayo, o 174/1992, de 2 de noviembre), en la que están implicados otros derechos fundamentales, como la presunción de inocencia. Pese al lamento de la 4 acerca de que las resoluciones civiles carecen con frecuencia de motivación de la valoración de la prueba y consiguiente determinación de los hechos, falta todavía un claro pronunciamiento al respecto de la jurisprudencia constitucional 5. En el plano de la legalidad ordinaria, además, contrasta la claridad con la que la Ley de Procedimiento Laboral 6 exige la fundamentación de las conclusiones fácticas de la sentencia con la ambigüedad de la LEC 7. En todo caso, mientras el TC no extienda el deber de motivación, con carácter general, a los extremos fácticos, habrá de prestarse la máxima atención al fácil y muy empleado recurso de evitar la motivación y el control de ciertas decisiones de Derecho presentándolas como aparentes cuestiones de hecho. La segunda parte de la sentencia es la que afecta al fondo y consiste en la aplicación a los hechos probados del Derecho positivo, debidamente interpretado y, en su caso, integrado. Aquí, cada una de las peticiones o pretensiones de las partes no solamente ha de ser objeto de respuesta so pena de incongruencia, sino también de motivación. Ahora bien, una cosa es que merezcan motivación todas las decisiones que afectan a las peticiones de las partes y otra cosa es que dicho deber de motivación se extienda también a cada uno de los argumentos con los que las partes fundamentan sus peticiones. Coincido con R. BERCOVITZ 8 en que constituye un desideratum que las sentencias aborden todos y cada uno de los fundamentos jurídicos alegados por las partes y que aunque sea en términos 4 BERCOVITZ, R., Arbitrariedad y Motivación [Comentario a la STC 54/1997 (RTC 1997/54)], Aranzadi Civil, 1997, 2, pág. 7. En la misma línea, NIETO, A., El arbitrio judicial, Madrid, 2000, pág. 381, que alude a la existencia de una grave asimetría en el tratamiento del arbitrio : Porque de ordinario la atención se centra en el tratamiento jurídico, en cuyo ámbito se intensifica hasta el máximo el control ( ). En cambio, todo es tolerancia en materia de hechos ( ). De esta manera se configuraba un juez de Derecho de decisiones controlables, dejando a un lado un juez de hechos con un ámbito libérrimo de arbitrio. 5 Solo la reciente STC 118/2006, de 24 de abril, toca colateralmente el tema, al considerar insuficientemente motivada la decisión del Tribunal Supremo de modificar la valoración probatoria contenida en la SAP recurrida. Por el contrario, la STC 122/1994, de 25 de abril, pone de manifiesto cierta laxitud en el control de la motivación que afectaba a la determinación de los daños indemnizables en un pleito penal. La STC aludida da por buena la motivación implícita consistente exclusivamente en no incluir en el relato de hechos probados los daños reclamados por los perjudicados. 6 Art. 97.2: La sentencia deberá expresar, dentro de los antecedentes de hecho, resumen suficiente de los que hayan sido objeto de debate en el proceso. Asimismo, y apreciando los elementos de convicción, declarará expresamente los hechos que estime probados, haciendo referencia en los fundamentos de derecho a los razonamientos que le han llevado a esta conclusión. Por último, deberá fundamentar suficientemente los pronunciamientos del fallo. 7 Según el art º, en los antecedentes de hecho [de las sentencias] se consignarán, con la claridad y la concisión posibles y en párrafos separados y numerados, las pretensiones de las partes o interesados, los hechos en que las funden, que hubieren sido alegados oportunamente y tengan relación con las cuestiones que hayan de resolverse, las pruebas que se hubiesen propuesto y practicado y los hechos probados, en su caso. Algunas sentencias de la Sala Civil del TS, con todo, apuestan por una considerable exigencia en la justificación fáctica de la sentencia; véase, por ejemplo, la STS de 12 de junio de Ob. cit., pág
La motivación de las sentencias en materia de daños a la luz de la jurisprudencia constitucional 1
La motivación de las sentencias en materia de daños a la luz de la jurisprudencia constitucional 1 Santiago Cavanillas Múgica Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de las Islas Baleares 1. PRINCIPALES

References: resolución 
 resolución 
 resolución 
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 Real Decreto 
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