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Timestamp: 2019-05-24 16:04:04+00:00

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La mediación como instrumento de gestión de conflictos en el ámbito de las personas mayores autónomas y dependientes, SlideSearchEngine.com
La mediación como instrumento de gestión de conflictos en el ámbito de las personas mayores autónomas y dependientes
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La investigación presentada a continuación aporta una reflexión teórica y empírica de algunas evidencias científicas y sociales, respecto la utilidad y el futuro de la mediación como herramienta de intervención en situaciones de conflicto en el ámbito de las personas mayores autónomas y dependientes.
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” «No contemos los días que han pasado: es hoy que hemos nacido. Es sólo ahora que ha empezado la vida (…)” José Saramago “Muda es la Palabra no pronunciada, la Palabra no escuchada.” T. S. Eliot «(…) la paz posible depende de todos nosotros.» Miquel Martí i Pol Página2 2
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” EQUIPO DE INVESTIGACIÓN Immaculada Armadans Tremolosa (Dir.) Immaculada Armadans Tremolosa* Ramón Alzate Sáez de Heredia Miguel Angel Soria Verde* Ana Isabel Godoy Magdaleno Francesc Maños de Balanzó** Iago de Balanzó** *Universidad de Barcelona Universidad del País Vasco **Universidad Ramón Llull Colaboradores: Asesor estadístico: Oscar Lakiszyk Juan Manzano Blanquéz Blanca Igual Mariana Chavez Eva Soto Montse Enrich Marc Cadafalch Beatriz Martin Sonia Blanco Yelixa Velásquez Ingrid Palomar Milena Prokopljevic Agradecimientos: Fundación “Viure i Conviure” Ayuntamiento de Molins de Rei (Barcelona) Diputación de Barcelona (Llars Mundet) Fundación Pere Tarrés Página3 Entrevistados y participantes en el programa de mediación 3
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” CONTENIDOS 1. INTRODUCCIÓN 6 1.1. La mediación como instrumento de intervención psicosocial 8 1.2. Los conflictos y el envejecimiento 16 1.3. La transformación de los conflictos en el ámbito de las personas mayores 40 1.4. Consideraciones en el estudio de la mediación para la gestión de los conflictos aplicados al ámbito de las personas mayores 49 1.5. Objetivos generales específicos del estudio 53 2. METODOLOGÍA Y RESULTADOS 55 2.1. Revisión de fuentes documentales 55 2.2. Identificación de conflictos 64 2.3. Diseño del desarrollo del programa de mediación 103 2.4. Valoración del proceso de aplicación 136 2.5. Evaluación de las actitudes y la satisfacción 164 3. LA CONVIVENCIA Y LOS MAYORES: Hacia una metodología apreciativa 181 4. CONDICIONANTES EN LA CONVIVENCIA EN EL ÁMBITO DE LOS MAYORES 210 5. LOS PROGRAMAS DE MEDIACIÓN APLICADOS A LA CONVIVENCIA 220 6. FACTORES DETERMINANTES DE LA SATISFACCIÓN DEL PROGRAMA 225 Página4 7. EL FUTURO DE LA APLICACIÓN DE LOS PROGRAMAS DE MEDIACIÓN 228 4
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” 8. CONCLUSIONES 239 9. DIFUSIÓN DEL PROYECTO 243 10. BIBLIOGRAFÍA GENERAL 245 11. LISTADO DE TABLAS, CUADROS, ESQUEMAS Y GRÁFICOS 257 12. ANEXOS 260 12.1. Revisión de fuentes documentales 260 12.2. Protocolos de las sesiones 348 12.3. Informe de una participante 376 12.4. Tríptico y diploma de participación 379 12.5. Instrumentos utilizados 381 Página5 5
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” 1. INTRODUCCIÓN La investigación presentada a continuación aporta una reflexión teórica y empírica de algunas evidencias científicas y sociales, respecto la utilidad y el futuro de la mediación como herramienta de intervención en situaciones de conflicto en el ámbito de las personas mayores autónomas y dependientes. Nuestra sociedad actualmente debe afrontar los retos y/o oportunidades planteados por el envejecimiento. Se requieren nuevas estrategias y recursos para enfrentar las nuevas situaciones sociales en el seno de las familias, las instituciones y la comunidad social. Y, nos hemos preguntado si es posible apreciar y generar valores en el ámbito de los mayores. Así, como ir más allá, previniendo, resolviendo y transformando las situaciones de conflicto, para generar mayor convivencia y salud. Por todo ello, nos hemos planteado estudiar las posibilidades de aplicación de la mediación para la gestión de los conflictos específicos de las personas mayores autónomas y dependientes. La utilización de la mediación en el ámbito de las personas mayores debe responder a un cambio de paradigma donde la sociedad asuma la necesidad de resolver los problemas a través de vías pacificas, tratando de evitar la judicalización de la vida cotidiana. En nuestro estudio constatamos la ausencia de antecedentes teóricos y empíricos de estudios similares. No obstante, hemos considerado investigaciones y experiencias internacionales y nacionales, así como la literatura teórica y empírica en el ámbito de la intervención gerontológica en las situaciones problemáticas propias del envejecimiento (enfermedad, cuidado, promoción de la salud…). Se han identificado los principales conflictos existentes en la convivencia con los mayores y se ha diseñado un programa para trabajar el conflicto y la mediación, obteniendo resultados satisfactorios en las aplicaciones piloto. Página6 De todo ello, hemos podido establecer unos criterios y recomendaciones para la aplicación futura de la mediación en este contexto, de los cuales nos sentimos plenamente satisfechos. Creemos ante todo que hemos abierto un nuevo espacio de mediación, lleno de conocimiento y posibilidades futuras de aplicación. Además, esto va a permitir generar expectativas futuras para 6
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” la creación de una cultura basada en la mediación y en la responsabilidad social ante el conflicto en este contexto. Así, el presente estudio se centra en presentar una propuesta de intervención basado en la mediación como estrategia y/o técnica para transformar los conflictos en situaciones de convivencia con personas mayores dependientes y/o autónomas. Página7 7
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” 1.1 LA MEDIACIÓN COMO INSTRUMENTO DE INTERVENCIÓN PSICOSOCIAL La mediación es una nueva forma y un proceso de resolución de conflictos en las sociedades occidentales que implica la creación de una nueva cultura que potencia la responsabilidad y el diálogo como una nueva forma de entendimiento social (Faget, 2001; citado en Villagrasa, 2004). Otros hablan de un proceso singular dentro del marco más amplio de la resolución alternativa de conflictos (Auberni, 2007). La practica de la mediación comprende un campo tan extenso que no permite una definición muy estricta (Folberg and Taylor, 1992). Y, es que la mediación puede ser vista como la intervención a través, principalmente del lenguaje, en las relaciones interpersonales e intergrupales para ayudar a resolver un conflicto (De Diego y Guillén, 2006). Se trata de una situación de interacción social y por consiguiente el enfoque psicosocial es el más adecuado. El considerar la mediación desde una perspectiva psicosocial significa tener en cuenta los factores del contexto o lugar donde se utiliza y los procesos psicosociales que ocurren en su aplicación en la que están involucradas las relaciones interpersonales, el papel de las emociones, la comunicación verbal y no verbal, procesos de influencia social, efectos del poder y el status de las partes, etc.) y para su comprensión es complementaria a la perspectiva jurídica, económica, política o sociológica, las cuales también se necesitan para completar su aplicación. Además, la mediación y la resolución de conflictos no pueden excluir ninguna aportación disciplinaria tanto en su intervención como en su filosofia siempre que ayude a entender y abordar los conflictos (Giralt y Miguel, 2004). Página8 La mediación ha demostrado ser una estrategia útil en la resolución de conflictos en múltiples contextos y tipos de problemas (ver Villagrasa, 2004), si bien es necesario conocer también sus límites y tener presente que tampoco todos los problemas pueden ser resueltos a través de ella. Por su contenido psicosocial, frente al arbitraje, la mediación tiene un alto índice de satisfacción entre sus usuarios y crece su eficacia y su popularidad (Pruitt y Carnevale, 2003; citado en De Diego y Guillén, 2006). En el ámbito de las ciencias sociales y de la intervención social en general según Serrano y otros (2006), venimos asistiendo en los últimos años, a un significativo 8
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” incremento del estudio y de la práctica sobre la mediación como instrumento para solucionar conflictos. En general, la mediación ha sido percibida como una técnica, un instrumento o incluso como una vivencia satisfactoria. No obstante, entre las carencias más relevantes en la investigación sobre mediación se sitúan las intervenciones de los mediadores, las relaciones entre las intervenciones y sus resultados y el análisis de los modelos de mediación (Kelly, 1996; citado en Serrano y otros, 2006). Recientemente la mediación ha sido definida desde diversas disciplinas o áreas de conocimiento. Se han depositado muchas esperanzas y ilusiones en ella por su vinculación con la resolución de conflictos. La mediación puede resultar un cajón de sastre para algunos donde se puede guardar cualquier cosa y para otros, la mediación puede ser una técnica muy precisa que ayude a solucionar los conflictos (Vinyamata, 2004). Según Vinyamata (2004) la mediación es el proceso de comunicación entre partes en conflicto con la ayuda de un mediador imparcial, que procurará que las personas implicadas en una disputa puedan llegar, por ellas mismas, a establecer un acuerdo que permita recomponer la buena relación y dar por acabado, o al menos mitigado, el conflicto y que actúe preventivamente o de cara a mejorar las relaciones con los demás. Por consiguiente, la mediación al actuar directamente en la mejora de la comunicación y la promoción de la cooperación ofrece todo un marco de alternativas para la convivencia pacífica y solución de los conflictos, en los que la necesidad de los participantes para seguir peleando, cómo única alternativa, se debilita cada vez más. Página9 La mediación es una alternativa a la violencia, la auto‐ayuda o el litigio. Se caracteriza por ser un sistema no adversarial, que difiere de los procesos de counseling, negociación y arbitraje. Según Folberg & Taylor (1992) ésta es posible definirla como el proceso mediante el cual los participantes, junto con la asistencia de una persona o personas neutrales, aíslan sistemáticamente los problemas en disputa con el objeto de encontrar opciones, considerar alternativas, y llegar a un acuerdo mutuo que se ajuste a sus necesidades. 9
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” Así, el proceso recae en la responsabilidad de los participantes para tomar decisiones que influyen sus vidas y en la responsabilidad del mediador para conducir el proceso. Por tanto, es un proceso que confiere autoridad a las personas participantes, y de manera interactiva se orienta la solución del problema y el desarrollo de un plan futuro. La meta realista de la mediación es la resolución de las desavenencias o el manejo del conflicto, comprende una serie de etapas definidas y la utilización de unas técnicas para lograr los objetivos necesarios (Taylor, 1981, citado en Folberg & Taylor, 1992). Por consiguiente, no es una actuación puntual o rápida, se necesita un tiempo en el que se cumplen unas fases que tienen una continuidad y dan un resultado. La mediación interviene en la reconciliación o conciliación de las partes en conflicto (con acuerdo o sin acuerdo), pero también debemos considerar otras características cómo son la prevención y provención del conflicto. Ambos conceptos se relacionan con los procesos de aprendizaje inherentes al proceso mediador. En concreto, la prevención al dar la posibilidad a sus protagonistas de analizar su realidad, su experiencia vivida y decidir respecto a su futuro. Y, con respecto a la provención por la cualidad de intervención formal y estructurada en un conflicto, a partir de la cual se generan opciones de cambio y se establecen las bases para que las personas que participan en el proceso incorporen nuevas estrategias en su manera de enfrentarse al conflicto (Giralt y Miguel, 2004). Página1 0La mediación como estrategia o conjunto de técnicas para afrontar y resolver conflictos tiene sus orígenes remotos en múltiples tradiciones culturales, donde de manera más o menos institucionalizada ha servido como alternativa o como complemento de los procedimientos administrativos o judiciales (ver Folberg & Taylor, 1992). Así, cuando se la compara con el litigio como modelo de procesamiento siguiendo a Folberg & Taylor (1992) la mediación permite instruir a las participantes acerca de sus necesidades mutuas, y ofrece un modelo personalizado para conciliar desavenencias futuras entre los participantes. Por consiguiente, puede ayudar a aprender la forma de trabajar juntos, aislar los problemas que requieren decisiones y darse cuenta de que, con cooperación todos pueden obtener beneficios. Ésta puede funcionar de manera satisfactoria para muchos tipos de desavenencias y se puede mediar desde diferentes modelos y enfoques que se describiran a continuación. Además, cabe considerar la posibilidad 10
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” de utilizar la mediación cómo vía alternativa a la judicial para la composición de conflictos jurídicos y valorar en cada caso los valores o desventajas de utilizar los diferentes modelos o una combinación de ellos. Página11 Se pueden distinguir 3 modelos principales de entender y practicar la mediación: 1) el basado en la solución de los problemas o en el modelo tradicional‐lineal (Harvard), a través del cual el mediador se centrará en ayudar a las partes a centrarse en los intereses y salir de las posiciones, centrarse en la resolución del problema, ser suave con las personas y generar opciones beneficiosas para las partes; 2) el que busca la transformación de la relación social o el modelo transformativo de Busch y Folger, donde se orientan los esfuerzos en tratar de conseguir cambiar los procesos de relación, aumentar el poder y el reconocimiento de las partes y 3) el modelo circular‐narrativo de Sara Coob donde se facilita que las personas manejen el conflicto a base de ayudar a las partes para que puedan cambiar sus historias y puntos de vista acerca de su vivencia de la situación de conflicto. Soleto y Otero (2007) también incluyen un cuarto modelo llamado el modelo tópico, el cual no excluye los demás modelos, y su base descansa en la discusión que se produce entre las partes en conflicto por el bien o el derecho que ambas se disputan. Desde el modelo tópico resulta fundamental localizar el “sentido común” entendido como el camino más razonable para la solución del conflicto. Se trabaja sobre la necesidad de encontrar a través de las palabras, los topos, es decir aquellos aspectos aceptados y referentes de lo justo y lo injusto del conflicto que afecta a las partes. Otras aplicaciones novedosas en el contexto familiar según Rodríguez (2005) define otro modelo de mediación denominado Mediación Multiparte, siendo el resultado de la aplicación del proceso mediador en grupos. Rodríguez (2005) lo aplica a la mediación familiar y define el modelo como el método de comunicación entre tres o más partes, que permite abordar los conflictos a través del respeto mutuo y la comprensión, posibilitando a través del desarrollo del proceso de mediación, la creación de nuevas pautas de interacción que permita a cada parte, salir de sí misma y encontrar conjuntamente, nuevas formas de llegar a Acuerdos o soluciones satisfactorias para todas ellas. Y, más allá de las líneas básicas del funcionamiento de los modelos cabe considerar las diferentes herramientas utilizadas por cada modelo, en el de Harvard se orienta la metodología 11
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” para tratar de encontrar la solución, en el modelo de Busch y Folger se pretende la transformación del conflicto y de las relaciones y en el de Sara Coobb se orienta la reflexión y el cambio en las pautas de comunicación. Y siguiendo a Soleto y Otero (2007) existen tantos tipos de mediación como mediadores y conflictos, dónde el papel del mediador resulta ser fundamental al conducir el proceso. También, recientemente se plantea la posibilidad de desarrollar una nueva forma de mediar los conflictos utilizando la mediación apreciativa dentro de un nuevo paradigma, desde una filosofia novedosa basada en los diálogos apreciativos que si bien fue desarrollada en el ámbito socio‐ organizacional y empresarial, su riqueza ha llevado a que comienzen desarrollarse variados esfuerzos por tratar de aplicarla a otros ámbitos y contextos (Amat, Barreiro y Tatter, 2006). Siguiendo a estos autores la mediación apreciativa se define como un método a través del cual dos o más personas que enfrentan una situación conflictiva solicitan de manera voluntaria la intervención de un tercero ajeno que los acompañe en un proceso tendiente a despertar su creatividad para actuar como agentes creadores del cambio y, de un futuro positivo y armónico a través de la exploración y búsqueda de lo positivo y la apreciación de lo mejor de nuestro pasado, de nosotros mismos y de nuestra relación, de manera que llegue al establecimiento de un futuro positivo, posible y deseado. Desde este enfoque apreciativo se establecen modificaciones en el proceso de intervención y en la forma de mediador, en el papel del mediador, en los objetivos de la mediación y la sucesión de etapas, tal como se refleja en el siguiente esquema: Página12 12
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” Cuadro 1: Resumen de la mediación apreciativa 3 Página1 Mediación Tradicional Mediación apreciativa Características del proceso de intervención Intervención de un tercero imparcial y neutral Proceso confidencial Distintos modelos de aproximación: Harvard, circular narrativo, transformativo Punto de partida: ¿Cuál es el problema? Importancia del lenguaje como mecanismo de comunicación Dialogar en torno al problema Intervención imparcial y neutral Proceso confidencial hacia fuera, pero toda la información disponible para ambas partes. Aproximación: socio racionalista, construccionista, pragmática, normativa y metafísica Punto de partida: ¿Qué es lo que funciona? Importancia del lenguaje como mecanismo creador y generador del cambio Dialogar en torno al éxito Papel del mediador Ayudar a estructurar y definir el conflicto Ayudar a abrir un espacio de diálogo Ayudar a las partes a llegar a acuerdos, resolver el conflicto y mejorar la comunicación. Ayudar a apreciar y a definir lo que sirve y lo que funciona. Dar a conocer la filosofia de los DA Acompañar a las partes en el ciclo de las 4 “D” Objetivos Resolver el conflicto Transformar la relación Mejorar los canales de comunicación Transformar la forma en la que nos vemos a nosotros mismos, nos relacionamos con los demás y definimos nuestra realidad. Convertirnos en agentes catalizadores del cambio en los sistemas sociales que creamos y habitamos. Etapas Identificación del conflicto Las partes explican el conflicto, expresan sus argumentos, necesidades y expectativas Identificación del tema positivo Las partes buscan un tema positivo sobre el cual trabajar Recopilación de la información El mediador explica las diferencias y puntos de encuentros entre ambas explicaciones Descubrimiento El mediador incita a las partes a apreciar y a buscar sus historias de éxito y compartirlas. Definición compartida del problema El mediador señala como define cada uno el conflicto para lograr una definición común. Soñar el futuro El mediador les incita a dialogar sobre “lo que podría ser” en función de la información obtenida. Buscar nuevas opciones El mediador propone una lluvia de ideas Diseñar el futuro El mediador les pide que expresen como imaginan que podría ser el futuro para consensuarlo Redefinir posiciones y negociar Las partes establecen posibilidades y nuevas alternativas y se llega a una solución que beneficie a todos Destino Primero se define lo que se hará en ese momento respecto al tema positivo y por otra parte se trabaja la construcción de la cultura apreciativa para permitir el desarrollo de los 4 “D” una u otra vez. Fuente: Amat, Barreiro y Tatter, 2006 13
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” La mediación es una de las herramientas que podemos utilizar cómo técnica integrada en la intervención, más allá de la acción profesional específica. La mediación como parte de la intervención social pretende una forma de intervención vinculada con otra serie de actuaciones para la resolución de los problemas. Así, como metodología de intervención incluye la acción mediadora entre las distintas actividades que pone en práctica para la resolución del problema. Hablaremos de intervención psicosocial cómo aquella que trata de comprender, predecir y cambiar los procesos psicosociales para mejorar la calidad de vida, en un sentido positivo. La mediación intenta cambiar, de entrada, los comportamientos de las personas en una situación de conflicto. Página14 Y, para poder cambiar estos comportamientos según el paradigma anidado (Dugan, 1996) es preciso identificar el origen de las situaciones de conflicto y el nivel de respuesta en el que se está trabajando, más allá de las partes concretas que están en disputa. Así, en un primer nivel nos podemos encontrar con personas o grupos que tienen problemas concretos como puede ser la “falta de espacio o de recursos”, “la falta de entendimiento entre personas”, etc. Y en ocasiones, aunque estos problemas sean los más fáciles de analizar, no por ello pueden ser resueltos fácilmente, pues tal vez estos problemas no son la causa del conflicto. En un segundo nivel, nos podemos encontrar con aquellos problemas que tengan que ver con el patrón de interacción y/o de relación entre las partes originando por ejemplo disputas reiteradas, clima enrarecido… y en un tercer nivel los conflictos sistémicos y subsistémicos, donde más allá de estas relaciones tal vez la causa del conflicto se deba a su raíz institucional o al sistema social en su más amplio sentido, donde por ejemplo reglas, procedimientos y tradiciones de una organización en particular puedan ser percibidas por las partes como injustas, antiguas y poco efectivas. De ahí, que las intervenciones sociales a realizar deban también ser planteadas en función de: 1) las causas originarias del conflicto y su nivel de respuesta; 2) si los objetivos se dirigen a manejar mejor una situación de crisis; 3) si se desea tranformar y/o cambiar una situación de crisis; 4) si se desea prevenir la emergencia de nuevo de una situación de crisis; 5) si se desean cambiar las estructuras y/o las relaciones sociales. 14
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” Si bien la mediación constituye una “intervención no forzada en un conflicto de una tercera persona neutral para ayudar a las partes implicadas a que los transformen por sí mismas” (De Diego y Guillén, 2006), ésta, además puede aportar otros beneficios y resultados por las características en sus diversas formas de aplicación. De hecho, la mediación al intervenir funciona como una institución que ayuda a las partes a encontrar nuevas y mejores maneras de resolver o de manejar las disputas y/o las situaciones de conflicto, más allá de conseguir acuerdos o no, donde el aspecto principal es su utilidad como recurso vital (Villagrasa, 2004). Además, al no estar sujeta a las reglas procesales ni a las del derecho sustantivo, ni a los principios que dominan la controversia judicial, permite poner el énfasis en soluciones personalizadas, tratando de encontrar una solución práctica adaptada a las necesidades e intereses de sus participantes para que al final se pueda resolver la situación de conflicto a base de una ganancia mutua. La incorporación de la mediación según Munné y Cragh (2006) supone cambiar la percepción del conflicto y del que lo sufre. Significa entender el conflicto interpersonal como un “bloqueo” pasajero entre los sujetos que lo viven. Así, el proceso de mediación es de una gran ayuda para que se produzca, además, un cambio de mentalidad, y una difusión de la cultura de la mediación, para generar mayor convivencia; un movimiento que, de diversas formas y a distintos ritmos, se está extendiendo por Occidente. Así, en el ámbito de las personas mayores la mediación puede ser una herramienta con muchas posibilidades para trabajar la convivencia. A través de ella, se puede promover el desarrollo de todo tipo de habilidades útiles para convivir mejor, asumir la responsabilidad en el conflicto inherente a la vida misma y mejorar la comunicación. Además, como cultura, la mediación implica una nueva forma de relacionarse con las personas mayores y una transformación de todo el colectivo implicado en asistir o relacionarse con este grupo de edad. Página15 15
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” 1.2 LOS CONFLICTOS Y EL ENVEJECIMIENTO Los conflictos son inherentes a la vida humana, son inevitables en las situaciones de cambio y forman parte de las relaciones sociales. Acland (1993) nos dice que podemos entender mejor el conflicto si lo relacionamos con el cambio. En las sociedades occidentales los cambios se reflejan en el proceso de transición demográfica que ocasiona un incremento de personas mayores, un descenso de las tasas de fertilidad y la presencia de mayor longevidad (Sloane et al., 2002), a la vez que se produce una transformación social en diversas instituciones (familiares, sociales, comunitarias y sanitarias…), que genera situaciones de conflicto y nuevas necesidades vinculadas al envejecimiento (cuidado, atención socio‐sanitaria, convivencia….). Además, este proceso de envejecimiento demográfico ocasiona una distribución desigual entre edades y sexos (las mujeres son más longevas), a la vez que estructura socialmente las diferentes condiciones de vida y de salud de los mayores en este periodo vital. No obstante, la mayoría de personas envejecidas disponen de buenos niveles de salud y autonomía, aunque algunas requieren algún tipo de ayuda para desenvolverse en su vida diaria; es decir, son personas mayores dependientes que necesitan apoyo para ajustarse a su medio e interaccionar con él (Yanguas et. al., 2001). Página16 El envejecimiento no es una enfermedad, sino la continuación de la vida (Botella, 2005). Existen varias definiciones de envejecimiento (Schneider y Rowe, 1996): “el fracaso para mantener y recuperar determinadas funciones, fracaso en la adaptabilidad ante nuevas circunstancias y pérdida de homeostasis”, o “el deterioro progresivo de un organismo vivo tras alcanzar su madurez de forma y función, y que es universal, progresivo, intrínseco y degenerativo”. La Organización Mundial de la Salud, asimismo, define salud como “el bienestar físico, psíquico y social, en ausencia de enfermedad”. Es obvio decir que no todas las personas mayores envejecen de la misma manera. Frente al envejecimiento patológico de algunos individuos que llegan a este período del ciclo vital con diversas patologías asociadas y un deterioro más o menos importante de la salud, están aquellos otros individuos que tienen un proceso de envejecimiento satisfactorio. Pero en las personas mayores, lograr la ausencia de enfermedad es algo difícilmente alcanzable y deberemos ocuparnos del bienestar para lograr la mejor calidad de vida 16
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” posible (Botella, 2005). Para alcanzar tal objetivo, deberemos tener en cuenta tres aspectos fundamentales: la ausencia de enfermedad (o el control de los síntomas de ella derivados), la situación funcional óptima (a nivel biológico y a nivel psicológico) y la provisión de un adecuado sistema de soporte social. El envejecimiento es un hecho individual que ocurre a diferentes tiempos, de modos diferentes, y a ritmos y velocidades diferentes. Cada persona da importancia a un aspecto distinto de su envejecimiento o de su edad. Nos podemos referir a la edad cronológica, pero también a la edad biológica y a la edad psicológica. El envejecimiento más importante es el biológico, pero el fisiológico, el psicológico o el social pueden tener mucha repercusión en la vida de algunas personas (Botella, 2005). Hay tres factores fundamentales a la hora de determinar cómo envejece una persona. Estos factores son la biología, la genética y la capacidad de adaptación (Giró, 2007). La transformación social que ha tenido lugar en los últimos tiempos en los países desarrollados ha producido cambios en la estructura social en general y en la estructura familiar, en particular, que se suman a cambios biológicos y psicológicos propios de las personas mayores y a situaciones de pérdida propias de ese momento del ciclo vital, demandando así, por parte de las personas mayores, un gran esfuerzo de adaptación. La capacidad de adaptación está directamente relacionada con poder resolver o manejar los conflictos adecuadamente. Según Giró (2007), el envejecimiento de la población va asociado a una modificación en la relación entre individuos de distintas generaciones. Sobretodo, donde más incide el cambio demográfico es en el sistema social y familiar, en la composición y organización de las familias; situación que requiere, por parte de las personas mayores y de todos aquellos que se relacionan con ellas, un sobreesfuerzo de adaptación y, por lo tanto, un sobreesfuerzo para gestionar los conflictos asociados a dichos cambios. Actualmente, persiste un modelo de solidaridad intergeneracional donde los adultos protegen a sus hijos en combinación con otro, donde la solidaridad se traslada de los hijos a las instituciones y el voluntariado. A estos modelos de relación se asocian cambios y, a éstos, conflictos que deben ser detectados y gestionados. Página17 Es cierto que en la actualidad vivimos más años, pero lo estamos haciendo con importantes discapacidades que limitan nuestra calidad de vida (Botella, 2005). El objetivo de la atención 17
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” sanitaria y social debe ir encaminada a mejorar nuestra funcionalidad física, mental, emocional, social y económica; aspectos todos a tener en cuenta para mejorar la salud. Para Giró (2007) hay tres áreas básicas de actuación a partir de las cuales puede mejorarse la calidad de vida de las personas mayores: seguridad económica y desarrollo, fomento de la salud y bienestar y entornos propicios y favorables. Larson (1978) considera que el bienestar subjetivo es un concepto globalizador, que incluye la satisfacción, la felicidad, la vida considerada como un todo, una moral alta, ajuste personal, buenas actitudes hacia la vida, competencia y “envejecimiento exitoso” (concepto éste propuesto por Neugarten, Havighurst y Tobin, 1961). Según Aymerich y Casas (2005), el concepto de calidad de vida se define en función del entorno material y del entorno psicosocial; es decir, en función de las condiciones materiales de vida y de las condiciones percibidas y relacionales. También, las actitudes entendidas como “sentimientos positivos o negativos” (Rubin, Pruitt y Kim, 1994; 252) hacia las personas o objetos influyen en los comportamientos y pueden predecirlos en algún grado (Baron y Byrne, 2002; citado en Laca). Por ello, la manera en cómo las personas mayores vean los conflictos determinará en gran medida la forma de tratarlo y su calidad de vida. En la revisión de Diener et al. (1999), que recoge resultados de estudios internacionales, se muestra que la satisfacción con la vida no declina con la edad. Según estos autores, hay evidencias que las personas reajustan sus objetivos vitales con la edad, y que las personas mayores, en comparación con las más jóvenes, presentan mejores ajustes entre sus ideales y sus percepciones presentes produciendo dicho ajuste satisfacción con la vida. Página18 En la sociedad actual es necesario cambiar la concepción sobre el envejecimiento y abandonar patrones culturales idealistas, previos a la sociedad del bienestar, formados en torno a principios inmutables, sociales, familiares, religiosos, etc. (Bermejo, en Giró 2006). El envejecimiento y los cambios asociados a él no son necesariamente negativos; hay una manera de envejecer positivamente. Por envejecimiento productivo se entiende cualquier actividad, remunerada o no, desarrollada por una persona mayor, que produce bienes o servicios o desarrolla la capacidad para producirlos (Bass, Caro y Chen, 1993; citado en Pinazo et al., 2005). La 18
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” construcción del pensamiento positivo y el envejecimiento activo, implican una concepción de la vejez como una etapa menos pasiva, más dinámica, creativa y saludable. La influencia de los estereotipos de la vejez hacen que la mayoría de intervenciones en este campo, estén teñidas de una visión patogénica, que incide en sus déficits y limitaciones (Bermejo, en Giró 2006). Se trata de abandonar la representación de las personas de edad como objetos pasivos de políticas asistencialitas, fomentando la ilusión entre los mayores, escuchándoles activamente, facilitando las interacciones, aprendiendo de sus experiencias. Se trata de proporcionarles cuidado y afecto, valorar sus vidas como personas adultas sujetas a derechos, dotarlos de capacidad de iniciativa y decisión, facilitarles el control y la autodeterminación de sus vidas, porque una imagen del envejecimiento de la sociedad basada en los derechos humanos, es esencial para crear una sociedad sin discriminación por razón de edad, o cualquier diferencia social (Giró, 2007). Según este autor, todo lo que sea proporcionar iniciativa, responsabilidad y capacidad de decisión, fomenta el bienestar y la salud de las personas mayores. Algunas experiencias realizadas en residencias de personas mayores han mostrado estas pautas. Otros autores (Pinazo et al., 2005), consideran la salud, el capital económico, el capital social, los valores, creencias y actitudes; aquellas circunstancias personales que afectan al envejecimiento productivo. Valores individuales, creencias y actitudes, son un factor personal importante para explicar el grado en que los mayores participan en actividades productivas. De hecho las actitudes sociales hacia el afrontamiento del envejecimiento pueden tener efectos en los comportamientos, aunque hay que tomar en cuenta, también los elementos de la situación (Laca, 2005). Es el caso, por ejemplo, del voluntariado. Algunos autores lo ven como una posibilidad más que tienen las personas mayores de estructurar sus vidas cotidianas (Bradley, 1999; citado en Pinazo et al., 2005). Otros, han encontrado que el voluntariado está influido tanto por un conjunto de razones personales como por una preocupación hacia los demás (Okun, Barr y Herzog, 1998; citado en Pinazo et al., 2005). Las personas mayores se acercan al voluntariado para dar sentido a sus vidas, para hacer una aportación a la comunidad o para su desarrollo personal. Página1 9 El envejecimiento productivo está muy conectado con el diseño de las políticas de envejecimiento y, de hecho, propone una agenda para la reforma social que incluye la ampliación de la vida laboral, el fortalecimiento de los servicios a través del voluntariado y el 19
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” desarrollo comunitario mediante la implicación cívica (Pinazo et al., 2005). Para estos autores, el incremento de la esperanza de vida y las mejoras en salud de las personas mayores experimentadas en el siglo XX, han aumentado considerablemente la posibilidad de que este colectivo de personas pueda realizar contribuciones productivas. Como ya se ha dicho antes, hay distintas formas de envejecer. También hay grandes diferencias entre personas de una misma edad. El colectivo de personas mayores presenta una elevada heterogeneidad. Es un error, como apunta López Doblas (2005), considerar que todas las personas mayores, por el mero hecho de superar los 65 años, son semejantes entre sí. Según este autor, las personas mayores se diferencian tanto o más entre sí de lo que lo hacen internamente los demás habitantes de cualquier población; de ahí que quepa destacar la existencia de multitud de perfiles. Las variables que dan cuenta de esta heterogeneidad son sexo, edad, estado civil, nivel educativo, nivel de ingresos, formas de convivencia, estado de salud, ideología política, práctica religiosa, nivel de autonomía o de dependencia. Página20 Hay muchas personas mayores de 65 años (edad de jubilación en la mayoría de países de nuestro entorno) capaces de desarrollar una vida autónoma e independiente, mientras que hay personas de menos de 65 años que pueden, a consecuencia de alguna enfermedad, presentar niveles de discapacidad y dependencia. Más que la edad cronológica deberían ser las necesidades individuales las que nos ayuden a estratificar a las personas en función de su nivel de independencia o de la necesidad de ayuda de terceras personas para procurarse los autocuidados (Botella, 2005). Atendiendo al Libro Blanco de atención a las personas en situación de dependencia, definimos ésta como la necesidad de ayuda o asistencia importante para las actividades de la vida cotidiana, o de manera más precisa, como un estado en el que se encuentran las personas que por razones ligadas a la falta o la pérdida de autonomía física, psíquica o intelectual, tienen necesidad de asistencia y/o ayudas importantes a fin de realizar los actos corrientes de la vida diaria y, de modo particular, los referentes al cuidado personal. Asimismo, el Consejo de Europa define la dependencia como la necesidad de ayuda o asistencia importante para las actividades de la vida cotidiana (Cuesta, en Giró 2007). Que las personas mayores tengan una situación de más o menos autonomía o dependencia, influye en la 20
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” capacidad para enfrentarse a la vida cotidiana. Una pérdida de autonomía, a cualquier nivel, comporta que las personas mayores deban enfrentarse a más cambios y, por lo tanto, que en el desarrollo de su vida diaria se produzca una mayor presencia de problemas o conflictos que se adicionan a otros, propios del momento del ciclo evolutivo en que se encuentran. Es fácil deducir, entonces, que es de gran importancia para estas personas contar con herramientas que puedan dotarlos de capacidad para resolver o gestionar esos conflictos o problemas. Página21 La concepción y actitudes existentes en nuestro entorno en relación al conflicto determinan negativamente nuestro comportamiento en las situaciones conflictivas (Alzate, 1998). Este autor también nos indica que hasta muy recientemente el conflicto ha sido considerado algo negativo que habría que evitar, en cambio en función de cómo se maneje puede tener funciones positivas. Así, la Real Academia lo define como “combate, lucha, pelea”, como “enfrentamiento armado”, como “apuro, situación desgraciada y de difícil salida” y como “problema, cuestión, materia de discusión”. Para la conflictología, según Vinyamata (2005) los conflictos van más allá de la descripción limitada de una palabra o de un concepto restrictivo. Conflicto también es un sinónimo de crisis, problema, dificultad extrema, incluso de alguna manera violencia. En la literatura sobre envejecimiento, Giró (2007) nos dice que cuanto mejor sea la capacidad de solución de problemas de las personas mayores, mejor será la comprensión de la realidad y la anticipación de dificultades y enfrentamiento de las mismas, y por ello se deduce la posible relación de todo ello con un mejor comportamiento ante las situaciones de conflicto. Todo conflicto puede adoptar un curso constructivo o destructivo. Para Ury (1999) el conflicto es inherente a la naturaleza humana y, por lo tanto, es inevitable, es una parte natural de la vida y es generador de cambio y por lo tanto nuestro desafío no debe ser eliminarlo sino transformarlo, cambiar la manera de manejar las diferencias. El factor crítico que influye en el éxito o fracaso de todas las relaciones, a cualquier edad y en cualquier situación, es la habilidad para resolver los conflictos de modo cooperativo. En esta misma línea, para Vinyamata (1999) los conflictos son el motor y la expresión de las relaciones entre las personas y los constantes y repetidos intentos por reprimir, contener o eliminarlos, no hacen más que incrementarlos, desarrollarlos y multiplicarlos. Es necesario, por tanto, para este mismo autor, cambiar la manera de comprender los conflictos y abordarlos. Además, cualquier conflicto puede ser visto como una 21
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” realidad compleja, como algo que observamos desde nuestro propio punto de vista (no podemos ser objetivos), como algo constituido por partes que se hallan interrelacionadas (el conflicto sería un sistema) y en el que el beneficio o interés personal de los participantes será muy relevante (la conducta social se rige por pautas de intercambio con los demás y por la búsqueda de recompensas, no necesariamente económicas, para maximizar el beneficio personal de cada cual) (Redorta, 2007). Página22 Para entender la noción de conflicto en la investigación, hay que partir del concepto que considera el conflicto como la situación de incompatibilidad en que se expresan las diferencias en percepciones, intereses, poder, etc., entre las personas. La naturaleza del conflicto puede ser negativa y/o positiva y de su gestión se pueden construir o destruir las relaciones interpersonales. El conflicto es inherente a la dinámica organizacional y en su contexto se manifiesta como la expresión de insatisfacción o desacuerdo con una interacción, procedimiento o servicio. Por otro lado el conflicto puede ser la base fundamental para el posible cambio. Así, ésta es una definición que engloba los rasgos definitorios más comunes desde el campo de las ciencias sociales. Rubin, Pruitt y Hee Kim (1994) hablan del conflicto como una divergencia percibida de intereses, o una creencia de que las aspiraciones actuales de las partes no pueden ser alcanzadas simultáneamente. En este sentido, el conflicto es inherente a las situaciones donde se plantean cambios biopsicosociales y culturales y, por lo tanto, se pueden producir situaciones problemáticas y de incompatibilidad entre las personas mayores, entre éstas y sus familias, o con las instituciones, y aparecer conflictos que si no se manejan adecuadamente pueden hacer que la persona mayor sea menos válida y autónoma. Los factores de riesgo que hay que considerar para poder prevenir las situaciones de dependencia en las personas mayores son: las relaciones familiares conflictivas o inexistentes, la edad avanzada, situaciones de viudedad y falta de participación en estructuras sociales, entre otros (Giró, 2007). Se puede deducir, entonces, que manejando estos factores manejaremos también el conflicto puesto que estaremos incidiendo en aquellas situaciones dónde se habrán producido cambios. En relación con todo lo mencionado antes, el análisis del conflicto, según Lederach (1989:42), se centra en la exploración de un proceso que se basa en tres elementos: 1. Personas; 2. Proceso y 3. Problema. El autor destaca que el primer elemento trata, no sólo de las personas implicadas en el conflicto, 22
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” sino que también facilita la profundización de los elementos psicológicos como: emociones, percepciones individuales y conceptualización del problema, así como de las personas involucradas en el conflicto. El elemento que se refiere al proceso sirve para entender la manera como se desarrolla el conflicto y las maneras de cada uno de resolverlo. El último elemento de la estructura del conflicto hace referencia al problema, centrándose en las diferencias y asuntos que enfrentan a las personas. El crecimiento exponencial de los procesos conflictuales se da en todos los ámbitos: familiar, legal, empresarial, laboral, cívico, internacional… Las relaciones personales e individuales y las relaciones sociales e internacionales se expresan y fundamentan en el conflicto. Estudiar la conflictividad en las relaciones personales y colectivas es una de las maneras de abordar el conocimiento de la persona y de las sociedades que éstas conforman (Vinyamata, 1999). La definición de lo que es un episodio social de conflicto tiene, según Redorta (2007), gran trascendencia, pues constituye nuestra unidad de medida de cara a la futura intervención. Los episodios sociales pueden ser vistos como rutinas o patrones de interacción social. En este sentido, un episodio social de conflicto es aquella unidad de interacción sobre la que efectuamos nuestro análisis de lo que sucede para comprenderlo adecuadamente. Hay que conceder importancia a los patrones de conducta y, en particular, a los patrones de conflicto. Crecer es ir adaptando esos patrones a lo largo de la vida y para poder comprender la esencia del conflicto hay que poder analizar esos patrones contenidos en él y, en la medida de lo posible, formular pronósticos y expectativas de futuro para dicho conflicto. Como dice Redorta, si la historia es la maestra de la vida, una mirada al pasado nos permitirá otorgar sentido al presente. Página23 En las personas mayores los patrones de conducta y los patrones de conflicto no se acaban de establecer, sino que vienen aplicándose ya durante toda una vida. Esto implica que estos patrones estén muy arraigados en las personas mayores y que su modificación, o la inserción de otros nuevos, no vayan a ser tareas fácilmente realizables. Si las actitudes y los comportamientos de todas las personas son difíciles de modificar; en el caso de las personas mayores, esto todavía se acentúa más. 23
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” Tipos de conflictos y sus causas Redorta (2004), basándose en que los conflictos, a cualquier nivel, más allá del intrapersonal, siguen patrones de comportamiento, reconocibles e identificables, describe quince tipos distintos de conflictos: de recursos escasos, de poder, de autoestima, de valores, estructurales, de identidad, normativos, de expectativas, de inadaptación, de información, de intereses, atributivos, de relaciones personales, de inhibición y de legitimación. Por otra parte, Moore (1994) identifica cinco causas centrales de conflicto: problemas de relaciones entre las personas, problemas de información, intereses incompatibles o percibidos como tales, fuerzas estructurales y problemas de valores. Conflictos de valores Página24 Es frecuente encontrar definiciones de conflicto que hablen de valores, perspectivas u opiniones contradictorias o que no pueden ser reconciliadas de forma espontánea; en individuos aislados, entre diferentes personas o en organizaciones o grupos. Para Moore (1994) aparecen conflictos de valor cuando se dan situaciones donde los valores (sistemas de creencias) predominantes de una parte se intentan imponer, sin voluntad de considerar la existencia de otros posibles sistemas de creencias. Los valores son sistemas de creencias que las personas construyen para dar sentido a sus vidas. Desde el enfoque constructivista, (Kelly, 1966) este proceso se considera como íntimo e individual: cada uno construye el significado que asigna a cada valor. Por otro lado, el enfoque socioconstruccionista (Burr, 1995) destaca la importancia de las prácticas discursivas en la construcción de los significados sociales que cada hablante asume como propios. Partiendo de este punto de vista el conflicto se puede entender como fenómeno social, (Van Dijk, 1987) dentro de cual se sitúan los conflictos de valores. Según Alzate (1998), nuestros valores están basados en nuestras creencias, lo que creemos correcto e incorrecto moralmente, lo que creemos importante o verdadero. Los valores son las creencias que consideramos más 24
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” queridas y “definen quiénes somos y nos sirven para guiar las decisiones que tomamos sobre cómo vivir nuestras vidas”. Una de las causas más importantes de los conflictos es la diferencia de valores y cuanto más comprometida está la identidad personal y ciertos valores básicos, más probable es que se produzca un conflicto y más difícil resulta resolver las diferencias existentes. En general, para la mayoría de las personas, un valor muy importante es el hecho de que uno puede tomar las decisiones de uno mismo libremente y sin restricciones. Para Floyer (1993), los principios pueden defenderse con tanto fervor como los bienes físicos. Para Redorta (2004), como los valores determinan nuestra forma de vivir, el conflicto de valores ocupa un lugar central y, cuando ocurre, es muy desestabilizador, al mismo tiempo que es lógico pensar que todos los conflictos tendrán un componente de valor. Sin embargo, la diferencia de valores no tiene forzosamente que entrar en conflicto. El conflicto de valores aparece cuando la diferencia no puede aceptarse y se recurre a la coerción o a la manipulación. Este mismo autor, describe una parte intrapersonal del conflicto de valores y una parte social. La primera es la que se proyecta en las relaciones interpersonales y la segunda es la que configura las identidades colectivas. Página25 Ball, Whittington, Perkins y Patterson (2000), encontraron que la autonomía y el control percibido eran los aspectos más importantes en los residentes en instituciones para mayores. Ronnberg (1998), alerta del riesgo que supone que algunas residencias prioricen el cuidado físico y sanitario en detrimento de otros aspectos más psicológicos o afectivos de los residentes. Los espacios físicos, una vivienda adecuada y un entorno seguro y propicio, son, según Giró (2007), necesidades básicas para las personas de edad. A medida que la población envejece rápidamente y que la sociedad se reestructura, en todo el mundo, el uso del espacio y de las infraestructuras adaptadas a las necesidades de las personas mayores se convierte en un tema particularmente actual. Para este mismo autor, el entorno físico en el que viven las personas de edad es sumamente importante a medida que envejecen, y que éste sea capaz de atender, o no, sus necesidades, puede marcar la diferencia entre la autonomía y la dependencia. Debería, entonces, ser un objetivo social poder envejecer en el propio espacio, en aquél dónde una persona ha vivido su existencia. Cualquier mejora en el acceso a los servicios puede contribuir a 25
Proyecto de Investigación y Desarrollo: “MEDIMAYOR” mantener en actividad a las personas mayores y, por consiguiente, reducir su independencia mientras que la exposición a situaciones conflictivas, aumenta el riesgo de enfermedad y muerte prematura. En este sentido, Giró (2007) sostiene la idea de que los entornos sociales y/o construidos pueden contribuir a hacer que la persona mayor satisfaga sus necesidades o le puede ocasionar conflictos de todo tipo (estructurales, emocionales, relacionales y otros). Página26 El hecho de vivir más, de envejecer, de la aparición de discapacidades, el mayor envejecimiento de las mujeres, conllevan una serie de nuevas situaciones que atender, tales como la soledad, el aislamiento social, la pobreza, los problemas de salud y de dependencia. Situaciones éstas, que propician modificaciones en los aspectos socioeconómicos de la atención sanitaria y social a las personas mayores (Botella, 2005). Una de las modificaciones que deberían tener lugar hace referenci
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