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Timestamp: 2020-06-04 15:51:45+00:00

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perfil del pueblo indigena | Panamá | Pobreza
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sucesos america
Una de las principales foralezas de los pue- blos indígenas de Pa- namá, y que es consi- derado como el princi- pal capital social, son sus niveles de orga- nización que se ha ido adaptando en cada uno de los pueblos de acuerdo a las circuns- tancias y necesidades.
La conformación de los Congresos Gene- rales en cada pueblo y/o territorio constituye un modelo único de organización a nivel de los pueblos indíge- nas de América.
Estos Congresos, si bien están estructu- rados en forma dife- rente para cada pue- blo, son las verdade- ras autoridades y representantes oficia- les de los pueblos indígenas ante gobier- nos y organismos nacionales e interna- cionales y son las ins- tancias últimas en la toma de decisiones.
PERFIL DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS DE PANAMA
No de clasificación
Alvarado, Eligio Perfil de los Pueblos de Panamá/ Eligio Alvarado; Unidad Regional de Asistencia Técnica (RUTA) y Ministerio de Gobierno y Justicia (MGJ). – Panamá, 2001. …….pag. ; 25 cm.
II. MGJ
Las ideas y planteamientos contenidos en el Perfil son propios del autor y no representan necesariamente el criterio del Banco Mundial y RUTA
La difusión total o parcial contenida en este documento se autoriza siempre que se indique la fuente.
Edición, Mayo 2002
Impresiones La Milagrosa Calle 17 Sta. Ana Edificio Teresita Local Nº.1 Telefax: 211-3245
Mirian Valverde,
Este documento, ha sido coordinado por el consultor Eligio Alvarado. Por el Banco Mundial la responsabilidad estuvo a cargo de la Dra. Augusta Molnar y de RUTA/ Banco Mundial, el señor Juan Martínez. Por el Gobierno Oficial de Panamá la coordinación estuvo a cargo del Ministerio de Gobierno y Justicia, a través del Viceministro Lic. Rodolfo Aguilera y la Lic. Marianella Martinelli,, Directora Nacional de Política Indigenista. El proceso de consulta se realizó con la Dirección Nacional de Política Indigenista en ocasión de la creación del Consejo Nacional de Desarrollo Indígena y los lineamientos estratégicos para una política indígena. Una segunda consulta consistió en la distribución del documento borrador a organizaciones, profesionales indígenas y no indígenas y organizaciones indígenas nacionales que trabajan o han trabajado con los pueblos indígenas, después de lo cual se realizó un taller de validación con los pueblos indígenas y representantes de instituciones de gobierno. Las observaciones que surgieron de las consultas fueron incorporadas al documento final. La validación se dio en dos reuniones del Consejo Nacional de desarrollo Indígena. Colaboraron en este trabajo la Lic. Beatriz García en la parte estadística y económica, el Sr. Antonio Vásquez en la elaboración de los mapas y el Lic. José Mendoza en la sistematización de la consulta a los pueblos indígenas. La coordinación de impresión del documento estuvo a cargo del Licdo. Dorians Ríos, Sudirector de Política Indigenista y la verificación de diagramación, diseño y escritura estuvo a cargo de la Sra. Lourdes Hernández, Relacionista Pública de la Dirección Nacional de Política Indigenista.
“Perfil de los Pueblos Indígenas de Panamá” es un análisis que muestra la riqueza cultural, jurídica e histórica de los grupos indígenas de nuestro país y describe la política pública enfocada a estos pueblos desde el surgi- miento del Estado panameño hasta nuestros días.
Consideramos que este documento se cons- tituirá como la referencia obligada de los antecedentes históricos sobre el encuentro de las dos culturas-la hispana y la indígena-, ya que facilita una visión integral e intercultu- ral de este fenómeno tan importante para nuestra historia.
La descripción de la organización de cada pueblo indígena (Ngobe Buglé, Naso, Bri Bri, Kuna, Emberá y Wounaan), su situación económica, así como su interrelación nacio- nal, brinda elementos orientadores hacia la consolidación de una estrategia de desarro- llo, capaz de alcanzar con éxito sus metas.
La elaboración de este texto coincidió con la creación en Panamá, del Consejo Nacional de Desarrollo Indígena (CNDI), conformado por entidades estatales, Congresos y Orga- nismos Indígenas. Se trata de una instancia consultiva y deliberativa sobre políticas y acciones públicas dirigidas a las comunida- des indígenas con el fin de asegurar el respe- to y vigencia en nuestro país de los dere- chos humanos, los derechos indígenas y la pluriculturalidad.
El resumen de los lineamientos de las políti- cas públicas, el resultado de las consultas y el trabajo en conjunto, fue realizado con pro- fesionales indígenas, líderes y autoridades de cada pueblo. Estos valiosos aportes ma- nifiestan los retos que el Gobierno Nacional, en conjunto con los indígenas, se plantea en este nuevo milenio respecto a cultura, territo- rio, derecho y género.
La consulta a las autoridades y organismos representativos de estos grupos, como meto- dología utilizada para la capacitación de in- formes y opiniones, aportó una modalidad consecuente con el respeto que se promueve en la política estructural del Estado.
La antagónica situación de pobreza y riqueza de las poblaciones indígenas invita a la re- flexión y a la propuesta de soluciones concre- tas, basada en las directrices de la actual administración que consiste en disminuir los indicadores negativos. Se trata de un gran desafío para las instancias públicas, donde los mismos pueblos indígenas han sido con- vocados para ser sujetos activos del cambio, pues sin su concurrencia, resultaría ilusorio pretender resolver sus necesidades.
Los siete pueblos indígenas de Panamá pre- sentan una riqueza cultural y natural indes- criptible, a veces desconocidas para muchos nacionales. De ahí que resulte contradictorio encontrar en estas agrupaciones condiciones de carencia y austeridad.
En suma, este documento se constituye co- mo un eco de las demandas indígenas, que pretende identificar las causas detrás de los efectos de marginación y pobreza.
Las leyes que crean las Comarcas Indígenas, los Decretos Ejecutivos que las reglamentan, así como las leyes especiales relativas a los derechos colectivos, educación, recursos naturales y salud, permiten un desarrollo sin precedentes del derecho indígena cuya re- novación ha sido indispensable para fortale- cer la autonomía de las Comarcas.
Cada vez más, los dirigentes indígenas au- mentan sus peticiones y asumen responsabi- lidades respecto al desarrollo de sus comu- nidades. Con sus aportes se están impul- sando iniciativas que constituyen un reto en todos los campos del desarrollo humano.
La incorporación de la medicina indígena al servicio público de salud y el proyecto para la educación bilingüe intercultural, como posible alternativa para elevar la calidad de la edu- cación en las áreas indígenas, son dos de las iniciativas con mayor impacto.
El adelanto más prometedor ha sido la elabo- ración, ejecución y evaluación por parte de las instancias públicas y estos pueblos, de un Plan Nacional de Desarrollo Indígena, impul- sado con el apoyo de la cooperación alema- na GTZ, mediante el Plan Estratégico de Desarrollo de la Comarca Ngobe Buglé.
El Gobierno Nacional hace suyo el compro- miso de seguir fomentando los derechos de los pueblos indígenas mediante la promoción de acciones concretas.
En la actualidad, con los instrumentos jurídi- cos apropiados se ha procedido al modelo de desarrollo con identidad. La declaratoria de
las áreas y Comarcas Indígenas como zonas de emergencia social, la creación de la Co- misión de Alto Nivel para el desarrollo de la Comarca Ngobe-Buglé y el impulso de una política pública enfocada como parte esencial de la Agenda Presidencial, son ejemplos fehacientes de estos adelantos.
El Ministerio de Gobierno y Justicia, a través de la Dirección Nacional de Política Indige- nista, ha mantenido una estrecha relación con las comunidades indígenas. Esta situa- ción motiva nuestra complacencia para la presentación del documento “Perfil de los Pueblos Indígenas de Panamá”, como un aporte de interés para los estudiosos del te- ma, las autoridades, las entidades educativas y para propios indígenas.
Panamá, 15 de marzo de 2002
ANÍBAL SALAS CÉSPEDES Ministro de Gobierno y Justicia
CAPITULO I. ASPECTOS HISTORICOS
A. Epoca prehispánica
B. Período de conquista y colonización
C. Período Republicano
CAPITULO II. CARACTERIZACION ACTUAL
A. Concepto y definición de lo “indígena” y “pueblos indígenas”
B. Población y ubicación
C. Organización Social Indígena
3. Organizaciones para el trabajo y relaciones de género
4. Tenencia de Tierra: propiedad y herencia
D. Situación Social y Económica
1. Niveles de Desarrollo y Satisfacción de Necesidades Básicas
a. Región Oriental
a.1. Darién. Población Emberá-Wounaan y Kunas
a.2. Panamá Este. Kunas y Emberá-Wounaan
a.3. Comarca de San Blas o Kuna Yala
b. Región Occidental: Ngöbé, Bublé, Naso y Bri Bri
2. Determinantes de la Pobreza Indígena en Panamá
3. Actividades Productivas y Fuentes Generadoras de Ingresos
4. Algunos cambios ocurridos en la década
5. Programas y Proyectos que se Ejecutan en las Regiones Indígenas
E. Manejo y Uso de los Recursos Naturales
1. Concepción Indígena sobre la Naturaleza y los Recursos Vivientes
2. Uso Sostenible de los Recursos
3. Condición Actual del Uso de los Recursos
CAPITULO III. SITUACIÓN JURÍDICA Y NIVELES DE ORGANIZACIÓN SOCIO- POLITICA Y ADMINISTRATIVA
A. Comarcas, Reservas y Tierras Colectivas
B. La Organización Socio-Política Tradicional y Actual y el Derecho Indígena:
coherencia y Contradicción.
1. Organización Socio-Política y Administrativa de los Kunas
2. Ngöbé-Buglé
3. Emberá-Wounaan
4. Naso o Teribe
CAPITULO IV. RELACIONES DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS CON LA SOCIEDAD Y EL ESTADO
Relación del Estado con los Pueblos Indígenas
Evolución Institucional del Estado en “Política Indígena”
Mecanismos de Negociación con el Estado
C. Presencia Indígena y Participación a Nivel Nacional
D. Relaciones Entre los Grupos Indígenas del País
E. Instancias para la Toma de Decisiones
CAPITULO V. LINEAMIENTOS ESTRATÉGICOS PARA LA PARTICIPACIÓN INDÍGENA EN SU PROCESO DE DESARROLLO
A. Creación del Consejo Nacional de Desarrollo Indígena (CNDI)
B. Directrices para la definición de una Política Indígena
2. Marco Orientador para la Definición de la Política Indígena del Estado
3. Resultados y conclusiones de la Consulta Realizada a los Pueblos Indígenas
RESULTADO DE LOS TRABAJOS DE COMISIONES
ANEXOS Anexo estadístico A: Estadísticas Indígenas. Año 1990 Anexo estadístico B: Estadísticas Indígenas. Año 2000
El perfil de los pueblos indígenas de Panamá es parte de la iniciativa del Banco Mundial para los países de Centroamérica y tiene como objetivo principal la sistematización y actualización de las características étnicas, culturales, sociales, económicas y jurídicas que se encuentran dispersas en diversas fuentes bibliográficas e institucionales; así como la incorporación de la visión indígena sobre sus problemas y necesidades y el mo- do de solución de los mismos, desde sus intereses y expectativas. El estudio debe servir para:
a) Orientar al gobierno en la definición de la política estatal hacia la nueva institucio- nalización y la elaboración del plan na- cional de desarrollo, contemplado en la agenda social del gobierno hacia y con los pueblos indígenas.
b) Contar con bases referenciales para que los organismos internacionales, de apoyo técnico y financiero a los gobiernos y or- ganizaciones sociales y no gubernamenta- les, incorporen la visión indígena dentro de los componentes de proyectos de de- sarrollo que incluyen a pueblos indígenas.
c) Que los pueblos indígenas cuenten con informaciones sistematizadas para dar li- neamientos y orientar sus propios proce- sos de desarrollo, que partan de su iden- tidad, potencien las capacidades de au- togestión y aseguren una real participa- ción en la toma de decisiones en todo el proceso de planificación, ejecución y se- guimiento de los programas y proyectos de desarrollo.
El proceso metodológico para la elabora- ción del perfil comprendió tres etapas: la primera consistió en la recopilación, análisis y sistematización de informaciones conteni- das en fuentes secundarias, como documen- tos bibliográficos, en instituciones guberna-
mentales y privadas, además de aquellas que se recogieron a través de la participación frecuente y directa en Congresos Indígenas, seminarios, talleres y reuniones con dirigen- tes y autoridades. La segunda etapa se rea- lizó en coordinación con la Dirección Nacio- nal de Política Indigenista en ocasión de la conformación de una Comisión Técnica Ad Hoc encargada de proponer el cumplimiento de la meta 3 de la Agenda Social del Gobier- no, para una política social hacia y con los pueblos indígenas, encaminada, principal- mente, a la creación del Consejo Nacional de Desarrollo Indígena y los lineamientos de política para el combate a la pobreza. En esta Comisión participaron instituciones del gobierno, organismos internacionales, profe- sionales y organizaciones no gubernamenta- les indígenas y no indígenas, representantes de proyectos que se ejecutan o tienen com- ponentes en áreas indígenas, representantes de los Congresos Generales y autoridades, para discutir en diferentes talleres y reunio- nes la situación actual de los pueblos indíge- nas y sus necesidades y se recomendaron las estrategias y acciones para la futura polí- tica indígena así como la elaboración de un plan nacional de desarrollo indígena. La ter- cera etapa consistió en la validación en campo de la propuesta elaborada por la Co- misión Ad Hoc para la creación del CNDI y el marco orientador para el plan de desarrollo indígena. La validación en campo se realizó a través de 6 talleres participativos de consul- ta que abarcó a todos los pueblos indígenas, comarcas y territorios, con excepción de los Bri-bri, y en los cuales participaron autorida- des tradicionales, dirigentes y representantes de organizaciones.
Este perfil no hubiese sido posible sin la par- ticipación activa de los pueblos indígenas así como de sus organizaciones.
Población indígena y ubicación. La com- posición y actual ubicación de los pueblos
indígenas de Panamá es producto de los hechos históricos sucedidos durante la con- quista y colonización, el avance de la eco- nomía colonial hispana basada en la explota- ción agropecuaria y minera y la dinámica de migración que sucedió posteriormente con la política integracionista de la población mesti- za, con la consecuente resistencia indígena y su posterior refugio en las tierras que aún no eran codiciadas por españoles y mestizos. Existen en Panamá siete (7) pueblos indíge- nas conocidos como Ngöbé, Kuna, Emberá, Buglé, Wounaan, Naso (Teribe) y Bri-bri con una población de casi 200 mil habitantes que representa el 8.4% del total nacional. Estos pueblos están ubicados mayoritaria- mente en el oriente y occidente del país; en el Oriente se encuentran los Kunas, en la Comarca de Kuna Yala, Comarca de Madun- gandi (en el Este de la provincia de Panamá) y varias comunidades en la provincia de Da- rién; los Emberás y Wounaan en la Comar- ca Emberá-Wounaan de Darién, y comunida- des dispersas por la provincia de Darién y el Este de la provincia de Panamá; estas últi- mas comunidades que quedaron fuera de la Comarca Emberá-Wounaan se organizaron como Congreso de Tierras Colectivas. En el Occidente los pueblos Ngöbé y Buglé, con- centrados principalmente en la Comarca Ngöbé-Buglé y en otras áreas de las provin- cias de Bocas del Toro, Chiriquí y Veraguas que quedaron fuera de la Comarca; los Naso (Teribe) y Bri-bri en la provincia de Bocas del Toro. Además existe una cantidad consi- derable de población indígena en las áreas urbanas, producto del proceso migratorio en la búsqueda de fuentes de trabajo, estudios y encontrar mejores condiciones de vida.
La organización social. Una de las principa- les fortalezas de los pueblos indígenas, y que es considerado como el principal capital so- cial, son sus niveles de organización que se han ido adaptando en cada uno de los pue- blos de acuerdo a las circunstancias y necesi- dades. Parten de la constitución familiar, predominantemente extensa en un principio, luego fueron asentándose en comunidades, organizadas y cohesionadas, con sus propias
autoridades y dirigentes, algunas de las cua- les fueron adoptando comisiones o comités de trabajo locales, hasta llegar a la confor- mación de Congresos Generales en cada pueblo y/o territorio, los cuales constituyen un “modelo” único de organización a nivel de los pueblos indígenas de América. Estos Con- gresos, si bien están estructurados y funcio- nan en forma diferente para cada pueblo, son las verdaderas autoridades y representantes oficiales de los pueblos indígenas ante go- biernos y organismos nacionales e internacio- nales y son las instancias últimas en la toma de decisiones. Es tal la capacidad organizati- va de los pueblos indígenas en Panamá, que en las áreas urbanas hay un proceso de for- mación de asentamientos, kunas principal- mente, y organizaciones que establecen un fuerte vínculo con las comunidades de las Comarcas y territorios.
Pobreza y exclusión social. La pobreza entre la población indígena es alarmante y vergonzosa en un país que se caracteriza por altos niveles de ingreso percápita (US$2,358 en 1996) y es catalogado como el segundo país de América con peor distribución del ingreso. Diversos estudios realizados, con la utilización de diferentes indicadores, coinci- den en que los Distritos con mayor porcenta- je de población indígena registran los más altos niveles de pobreza en Panamá. Si bien diferimos con el método e indicadores utiliza- dos para medir el nivel de pobreza porque no se ajustan a las características y sistemas de vida indígena, hacemos la salvedad de que independientemente de la magnitud de las cifras registran el fenómeno de exclusión social y marginalidad. El estudio del Banco Mundial, realizado a través de una muestra en 1997, indica que el 83.8% de todos los indígenas del país viven en condiciones de pobreza, entre los cuales predominan los Ngöbé y Buglé (92.3%); y el 70% en condi- ciones de extrema pobreza. Estas cifras se agravan para los que viven en áreas indíge- nas, las cuales son consideradas de difícil acceso, con escasos servicios básicos, baja dotación de servicios de salud y educación y sin vías de comunicación y transporte. En
estas áreas el 95.4% de la población es po- bre y el 86.4% viven en condiciones de po- breza extrema. El análisis sectorial, espe- cialmente de salud, educación y dotación de servicios básicos, refleja los bajos niveles de satisfacción de necesidades básicas de la población indígena, especialmente las que residen en sus áreas y/o territorios. La mayo- ría de las cifras del Censo de 1990 no están segregadas por área indígena, por lo cual se hace referencia a las mismas para los Distri- tos con mayor porcentaje de población indí- gena, que muestran coincidentemente los peores niveles de vida en relación con otros Distritos del país. Para la Comarca Ngöbé- Buglé, de reciente legalización, no existe información para los Distritos recién creados, por lo que se toman las cifras de acuerdo a la anterior división distritorial.
Condiciones de la salud. La atención médi- co-sanitaria presenta características de total abandono en la mayor parte de las áreas indí- genas. En la Comarca Emberá y Wounaan no existía en 1990 ninguna instalación de salud y aunque posteriormente se construyeron algu- nos puestos de salud, éstos no cuentan con personal técnico y sólo se utilizan para las giras médicas. Los Ngöbé y Buglé deben ca- minar horas e incluso días para poder llegar al hospital más cercano. Sólo en la Comarca Kuna Yala existen hospitales, centros y sub- centros de salud con insuficiente personal médico y sanitario, reflejando el peor porcen- taje a nivel provincial de cobertura médica (2,701 habitantes por médico). Los indicado- res más significativos de salud para las pobla- ciones indígenas son los siguientes:
1. Alta tasa de mortalidad infantil. Para 1990 el promedio nacional era de 24.31, mientras la tasa en los Distritos de pobla- ción indígena oscila entre 30 y 64. Las causas predominantes de mortalidad in- fantil son:
- Menos del 50% de los nacimientos se dan con atención médica
- Bajo control prenatal.
- Embarazos en madres adolescentes.
- Desnutrición infantil y madres desnu- tridas.
- Deficientes condiciones sanitarias.
2. Alta tasa de mortalidad materna. En la población indígena se estima en el doble de la tasa nacional, 200 por 100,000 na- cidos vivos.
3. Alta incidencia de enfermedades infecto- contagiosas y respiratorias (tuberculosis, malaria…), gastrointestinales (diarreicas).
4. Desnutrición infantil. Para 1990 las tasas de desnutrición infantil en los Distritos de mayor población indígena oscila entre 35% a 63% frente al 24% del promedio nacional.
5. Pobre dotación de agua potable y servi- cios. De acuerdo al estudio muestral del Banco Mundial en 1997, sólo el 56% de las viviendas indígenas cuentan con acue- ducto (sin potabilizar el agua) y el 44% no tienen servicio sanitario ni letrinas.
Educación. El sistema educativo panameño es único y no se implementa la educación intercultural bilingüe en la población indíge- na, aunque está contemplada en la Ley de Educación. La educación de la población indígena se caracteriza por bajos niveles de instrucción, altas tasas de analfabetismo (de cuatro a cinco veces mayor que el promedio nacional de acuerdo a cifras de 1990 y de tres a cuatro veces mayor de acuerdo a la muestra de 1997). La escolaridad es más baja entre las mujeres (4 años) que entre los hombres (5 años) y el analfabetismo es de 40%. La deserción escolar es alta debido principalmente a embarazos entre adolescen- tes, dificultades de acceso en áreas de dis- persión poblacional, falta de recursos para cubrir gastos de alimentación y útiles escola- res, emigraciones temporales por trabajo (entre la población Ngöbé), y el desconoci- miento de la idiosincrasia y el idioma nativo por parte de muchos docentes. Mientras per- sista la aplicación del sistema de instrucción sin considerar los aspectos culturales, lin- güísticos y de necesidades del área, éste
será deficiente y conducirá a la emigración de grandes sectores de la población indígena
y al abandono y deterioro de muchas prácti-
cas culturales. Dotación de infraestructura y servicios básicos. La mayoría de las áreas indígenas se encuentran incomunicadas vía terrestre, el
sistema de transporte se realiza predominan- temente por vía marítima y fluvial y en el me- jor de los casos por vía aérea (Kuna Yala), el resto lo hacen a caballo o caminando (comu- nidades Ngöbé y Buglé). Los servicios bási- cos son escasos. Sólo el 56% de las vivien- das tienen servicio de acueducto (sin potabi- lización de agua), el 25% servicios sanitarios
y 31% cuentan con letrina. Entre la población
Ngöbé y Buglé, el 33% de las viviendas tie- nen acueducto y el 56% carecen de servicio sanitario o letrina, frente al 7% a nivel nacio- nal. La cobertura de electricidad es del 79% de las viviendas a nivel nacional y del 32% de las viviendas indígenas. Con porcentajes similares se encuentran las viviendas que cocinan con gas o electricidad. La dotación de infraestructura comunitaria, facilidades de transporte y servicios básicos son imprescin- dibles si se proyecta comenzar el proceso de combate a la pobreza.
Producción y fuentes de ingreso. Las acti- vidades productivas tradicionales, destinadas principalmente a la subsistencia, están sien- do abandonadas por factores internos (cre- cimiento poblacional, cambios culturales (composición de la familia) y del sistema de producción (grupos solidarios y asociados para el trabajo, familiar o comunitario) y por el aumento de necesidades que han de cu- brirse con otras fuentes de ingreso moneta- rio. Las actividades tradicionales como agri- cultura, pesca y caza ya no cubren las nece- sidades básicas alimenticias y menos para el mercado, cuyo acceso es dificultoso. Las fuentes generadoras de ingreso en áreas indígenas son las artesanías, en cuya activi- dad participan especialmente las mujeres, como las molas de los kunas, las canastas Emberá y Wounaan, los trajes Ngöbés y otras que realizan los hombres, como las figurillas de tagua y las tallas de madera de
los Wounaan y Emberás, y las bolsas y cha- quiras de los Ngöbé. Entre los productos agrícolas destinados al mercado figuran el plátano y el ñame de los Emberá y Wounaan, cuya comercialización se realiza a través de intermediarios, aunque ya existen iniciativas de organizaciones regionales en el área co- mo la Cooperativa Jum Mará Carrá en Sam- bú y Tra entre los Emberás de Río Chico y Tupiza. Los Ngöbé y Buglé mercadean el café y cacao principalmente y los Naso (Teri- be) abastecen el mercado de Changuinola de diversos productos agrícolas. Otras fuentes generadoras de ingreso en Kuna Yala lo constituyen la venta de mariscos, especial- mente langosta, y actividades turísticas en pequeña escala.
La falta de fuentes generadoras de ingreso en los territorios indígenas ha provocado un fuerte proceso migratorio que define la forma de inserción de la población indígena a la economía de mercado como ocupación de mano de obra fuera de su ambiente natural y cultural. Las principales fuentes de empleo para los Ngöbés lo constituyen las bananeras de Bocas del Toro, las fincas de café y gana- deras de la provincia de Chiriquí. Los kunas se activan más en actividades comerciales como comercio, hotelería y restaurantes, además de empleos del gobierno. De los 10,231 empleados Ngöbés que registra el censo de 1990, el 34% figuran como even- tuales, característica de la ocupación en la cosecha de café y de la caña de azúcar y algunas labores de las bananeras.
Los recursos naturales. La tradicional con- vivencia de los pueblos indígenas con la na- turaleza y el uso y manejo sostenible de los recursos es tangible, cuando se observa el mapa de los asentamientos y territorios indí- genas y la existencia de bosques primarios, los cuales en su mayoría coinciden. Esta convivencia sin embargo está siendo alterada por el arrebato de tierras indígenas a través de la deforestación, colonización y potreriza- ción, la venta de árboles maderables por los mismos indígenas y el control de áreas y recursos por los gobiernos y organizaciones
conservacionistas no indígenas. Hasta ahora no hay experiencias de comanejo en que las comunidades puedan ser beneficiadas y exis-
te poca voluntad política para negociar, por lo
que la ejecución de proyectos en forma unila-
teral no incentiva a los indígenas a mantener su bosque primario mientras otros se benefi- cian y les imponen medidas de uso y manejo fuera de su contexto cultural. Existen dos experiencias que pueden considerarse exito- sas en proyectos de conservación realizadas por los mismos indígenas: una la del Proyec-
to de Estudio y Manejo de Áreas Protegidas
de Kuna Yala (PEMASKY) y el Proyecto Agroforestal que apoya la GTZ alemana en la Comarca Ngöbé-Buglé y que se implementa
Situación jurídica. Para la legalización de los territorios indígenas en Panamá se ha utilizado la categoría jurídica de Comarca que implica el reconocimiento, no sólo del territorio sino también de la estructura políti- co-administrativa propia y constituye un mo- delo único en el continente. Bajo esta catego- ría existen en el país cuatro (5) Comarcas:
Kuna Yala (1953), Emberá-Wounaan (1983), Madungandi (1996), Ngöbé-Buglé (1997) y Wargandi (2000). Aún se encuentra por defi- nir la legalización del territorio Naso (Teribe) (en proceso de estudio). Además existen comunidades que quedaron fuera de las áreas comarcales para las cuales se estudian varias alternativas de legalización. Las co- munidades Emberá y Wounaan de Darién que quedaron fuera de la Comarca, así como las comunidades que se encuentran en la provincia de Panamá buscan la legalización como Tierras Colectivas, mientras que las comunidades Ngöbé y Buglé entraron dentro de la ley de la Comarca como áreas anexas. Ultimamente los Wounaan están reclamando su propia autonomía y organización, al igual que los Buglé.
A pesar de que en algunas leyes comarcales
se han incluido organismos e instituciones gu- bernamentales, como Gobernadores, Alcaldes
y otros, que compiten la autoridad con las insti-
tuciones y autoridades tradicionales, especial- mente por la consecución de recursos, depen- derá de la fortaleza de las instituciones tradi- cionales para la toma de decisiones. En el caso de la Comarca Kuna Yala las decisiones del Congreso General se imponen a cualquier otra surgida de otra fuente, asimismo ocurre con el Congreso de la Comarca Emberá.
Cada pueblo indígena tiene su propia forma de organización tradicional y son diferentes institucionalmente. También los problemas se tratan internamente y no ha habido un movi- miento indígena fuerte a nivel nacional. Los intentos por unificar a los pueblos y autorida- des indígenas en torno a intereses comunes no han tenido mucho éxito, o han sido efíme- ros. Ultimamente se ha tratado de unificar a través de la Coordinadora Nacional de Pue- blos Indígenas de Panamá (COONAPIP), la cual aún no ha conseguido fortalecerse insti- tucionalmente. Las Organizaciones No Gu- bernamentales Indígenas que han ido sur- giendo tampoco han logrado conformar un frente común. Todo ello forma parte de un proceso que está aún por definir.
A nivel de gobierno la institucionalidad para
tratar los asuntos indígenas se había limitado
a una Dirección Nacional de Política Indige-
nista dentro del Ministerio de Gobierno y Jus- ticia; en el resto de las Instituciones y Minis- terios, al no existir una definición de la políti- ca estatal, se realizaban programas aislados. En fecha reciente se creó e instaló el Conse- jo Nacional de Desarrollo Indígena, órgano consultivo que aglutina a las Instituciones Gubernamentales, representantes de los Congresos Generales, Consejo y autoridades indígenas de cada Comarca y/o pueblo, insti- tuciones académicas y organizaciones de la sociedad civil. Este organismo tiene la finali- dad de elaborar el Plan Nacional de Desarro- llo Indígena para combatir la pobreza.
En el proceso de definición y consulta que realizó el gobierno para la creación del CNDI, se elaboró a nivel nacional y se consultó con los pueblos indígenas el marco orientador
para la definición de las políticas públicas “hacia y con los pueblos indígenas”. Los re- sultados de este proceso definieron los si- guientes temas.
• Legalización y Demarcación de Comar- cas y Territorios. Demarcar las Comar- cas existentes y legalizar y demarcar el resto de los territorios.
• Definir políticas claras y consultadas de coordinación y comanejo de las áreas pro- tegidas, dando prioridad a los indígenas y dotando de la asistencia técnica necesaria.
• Reconocer el carácter pluricultural y mul- tilingüe del Estado Panameño y el dere- cho indígena como instrumento de control social. Creación de tribunales especiales en materia de derecho indígena.
• Establecer una política de salud dirigida a la promoción, prevención, atención y re- habilitación de la salud con un enfoque in- tercultural y con participación comunitaria.
• Implementar el sistema educativo inter- cultural bilingüe, tal y como lo establece la Ley. Revisión de contenidos curricula- res y de los textos escolares.
• Promover e incentivar la identidad cultural de los pueblos indígenas.
• Crear programas especiales para los gru- pos vulnerables, tales como mujer, niñez, juventud, adultos mayores e incapacitados.
• Realizar un diagnóstico urgente de la producción indígena en cada uno de los
sectores (agropecuario, artesanal, agroin- dustria y servicios), detectar las potencia- lidades de los mismos y de nuevos pro- ductos, especialmente derivados del bos- que y aprovechamiento de recursos natu- rales y el ambiente. Establecer progra- mas de capacitación en gestión y en tec- nologías. Potenciar el ecoturismo y el tu- rismo cultural bajo el manejo y control de los indígenas.
• Realizar un diagnóstico de los proyectos que a nivel nacional cuentan con compo- nente indígena y asegurar su implemen- tación con participación indígena en la toma de decisiones y la ejecución.
La directriz operativa del Banco Mundial con- cerniente a los pueblos indígenas 1 formula orientaciones básicas, describe la política y los procedimientos a seguir en la preparación de proyectos en el que están involucrados los pueblos indígenas, con el fin de garantizar que los mismos se beneficien de los proyectos de desarrollo y evitar o mitigar efectos poten- ciales adversos que puedan ser causados por actividades apoyadas por el Banco Mundial. El Banco aborda el tema indígena a través de tres aspectos: (i) análisis económico y secto- rial del país, en el que deberán ser tratados explícitamente (los temas indígenas) en los análisis sectoriales y subsectoriales e introdu- cidos en el diálogo Banco-país; (ii) asistencia técnica a los gobiernos en asuntos relaciona- dos con los pueblos indígenas para la prepa- ración de proyectos, reforzar las instituciones gubernamentales relevantes y apoyar iniciati- vas de desarrollo de los propios pueblos indí- genas y (iii) en los proyectos de inversión que afectan a los pueblos indígenas, el Estado debe preparar un plan de desarrollo de pue- blos indígenas que sea consistente con la política del Banco Mundial.
En este marco, el Banco realiza el perfil de los pueblos indígenas de Centroamérica con
el objetivo de contar con bases referenciales
y apoyo técnico a las entidades gubernamen-
tales, instituciones internacionales de apoyo
y organizaciones no gubernamentales, para
que se incorpore la visión indígena dentro de los componentes de proyectos de desarrollo que incluyen a pueblos indígenas y ayude a los gobiernos a definir los lineamientos de política indígena con la participación de ellos mismos. Igualmente será de utilidad para los pueblos indígenas y sus organizaciones, al poder contar con informaciones sistematiza- das para dar lineamientos y orientar sus pro- pios procesos de desarrollo.
1 DIRECTRIZ OPERATIVA DEL BANCO MUNDIAL CONCERNIENTE A LOS PUEBLOS INDÍGENAS. No.4.20
En la elaboración del Perfil de los Pueblos Indígenas de Panamá se parte del principio del derecho a la autodeterminación de los pueblos para decidir su forma de vida, orga- nización social y política, el derecho a pre- servar sus valores culturales y buscar su propia forma de desarrollo, según las circuns- tancias y necesidades concretas. El desco- nocimiento de este principio ha originado conflictos y desequilibrios sociales y econó- micos y ha conducido a las situaciones ac- tuales de marginación y pobreza reflejados en los resultados de análisis de diversos indi- cadores sociales, económicos y políticos que se presentan en este estudio.
El perfil recoge en cinco capítulos aspectos relacionados a los diferentes periodos históri- cos de los pueblos indígenas de Panamá que configuraron su situación actual; aborda la situación jurídica y niveles de organización socio-política y administrativa de cada uno de los pueblos, diferenciando las particularida- des de su desarrollo, proceso que ha sido condicionado por diferentes factores de ca- rácter organizativo, geográfico y circunstan- cias históricas, haciendo énfasis en la con- ceptualización de las Comarcas y los Con- gresos Generales como modelos especiales de administración de los pueblos indígenas de Panamá. Se recoge la relación de los pueblos indígenas con la sociedad y el Esta- do abordando mecanismos de negociación con el Estado que, igualmente presenta di- versidad para cada pueblo; la participación de los pueblos indígenas a nivel nacional en instancias gubernamentales y parlamentarias y el proceso que ha seguido la relación entre los pueblos indígenas del país en los intentos de organización a nivel nacional. Por último, el documento se aboca a estudiar ciertos lineamientos estratégicos para la participa- ción indígena en su proceso de desarrollo reconociendo las instancias que ya tienen para la toma de decisiones, cuyos aspectos fundamentales fueron consultados con los
pueblos indígenas para definir un plan estra- tégico, los requerimientos de asistencia téc- nica y la definición de actividades.
Recientemente el gobierno nacional, como parte de la agenda social, ha creado el Con- sejo Nacional de Desarrollo Indígena (CNDI), órgano consultivo y de coordinación entre las distintas instancias del gobierno, los pueblos indígenas representados por sus Congresos Generales, Consejo (Naso) y la sociedad civil indígena y no indígena. El CNDI se abocará a la elaboración y seguimiento del Plan Na- cional de Desarrollo Indígena y al análisis de la instancia institucional para una adecuada relación entre el Estado y los pueblos indíge- nas.
Por considerarlo de utilidad para posteriores estudios, se agrega una recopilación estadís- tica de los Censos Nacionales de Población y Vivienda realizados en 1990 y 2000, relacio- nada con los pueblos indígenas. Por los cambios ocurridos en la división política del país, al legalizar nuevas comarcas indígenas en la década, muchos datos no son compa- rables. Se agrega una reflexión sobre algu- nos cambios ocurridos en la década.
A. La época prehispánica
La presencia del hombre en Panamá data de hace 9 mil años antes de Cristo, a finales del último período glacial, en la vertiente del Caribe de Costa Rica y Panamá. Sin embargo, no es hasta hace 5 mil años antes de Cristo en que se tienen datos sobre la presencia de estos pobladores como cazadores y recolectores en las montañas de Chiriquí 1 . Entre el 5,000 y 500 a. C. existían dos focos de desarrollo cultural ubicados en los bosques de las montañas de Chiriquí y en las provincias centrales. Estos grupos serían los antepasados de los grupos Guaymíes (Ngöbé-Buglé) con patrones lingüísticos clasificados en el phylum macrochibcha.
Cooke (1984) considera que la población existente en ese período era un substratum de la población protochibcha, la cual estaba distribuida en la parte baja de Centroamérica, el Istmo de Panamá y el área septentrional de Colombia y que los kunas descienden de un tercer foco poblacional que se establecieron en las sabanas del este de la provincia de Panamá y por los ríos Tuira y Chucunaque, desde donde se trasladaron a las costas de San Blas y el Golfo de Urabá. El grupo cueva- coiba, según Cooke ancestrales de los kunas, tenía su límite en Punta Chame 2 .
Los estudios etnohistóricos consideran que a la llegada de los europeos, Panamá se encontraba poblada por cerca de un millón de habitantes, distinguiendo, para facilidades de estudio, tres grandes regiones, el Occidente (Chiriquí, Bocas del Toro y
1 COOK, Richard.- El Hombre y la Tierra en el Panamá Histórico. En El Desarrollo de las Ciencias Sociales en Panamá, con prólogo de Alfredo Figueroa Navarro. Biblioteca Cultural Panameña. Panamá, 1984. 2 No hay una opinión unánime sobre la procedencia cueva de los kunas, pero sí coinciden los investigadores en que son de origen chibcha. Esto además es sustentado por los propios kunas a través de la literatura oral que hacen referencia de su procedencia chibcha.
Veraguas), la región Central (Coclé y Azuero), y el Oriente (Darién, San Blas, Colón y Panamá hasta Chame) 3 .
B. Período de conquista y colonización.
La historia del período de conquista y colonización es bien sabido que se caracterizó, en lo que a su relación con los pueblos indígenas respecta, por la reducción, aniquilamiento y asimilación. Indígenas que sobrevivían fueron sometidos a la esclavitud por medio de las encomiendas y los resguardos. Los indígenas que aún permanecen fueron los que se refugiaron en zonas de mayor seguridad que no eran tan codiciadas por españoles e ingleses principalmente.
Los indígenas de las provincias centrales no sobrevivieron al embate violento del período de colonización y los últimos reductos, ubicados en Coclé fueron reducidos durante la época republicana. Es la historia de lucha de Victoriano Lorenzo que apoyó a los liberales y posteriormente ellos mismos terminaron con su vida por representar un peligro al provocar el levantamiento del llamado “cholo” coclesano 4 .
De acuerdo a Roberto De La Guardia el período de conquista y colonización debería ser llamado el de “espaciación” (o formación de zonas de refugio), puesto que los indígenas actuales nunca fueron conquistados ni colonizados y propone la existencia de varios países dentro del Estado panameño. Esta aseveración, a nuestro entender, se asemeja más a las propuestas
3 TORRES DE ARAUZ, Reina.- Panamá Indígena. Instituto Nacional de Cultura. Patrimonio Histórico. Panamá, 1980. (Se trata de una georeferenciación para facilidades de ubicación). 4 Victoriano Lorenzo fue un caudillo indígena que fue fusilado después de la Guerra de los Mil Días que se dio entre liberales y conservadores de Colombia. Encabezó la lucha del pueblo guaymí contra los Conservadores.
de autodeterminación de los pueblos indígenas, llámense comarcas, países, naciones o territorios. Muchas de estas denominaciones no son aceptadas por el gobierno al considerarlo lesivo y atentatorio a
la unidad nacional 5 .
La reducción de la población indígena en el istmo de Panamá, así como en otras regiones americanas, se dio por diferentes vías:
Acciones bélicas propias del proceso de conquista, con una gran desventaja del indígena americano frente al europeo, produciendo el etnocidio. Nuevas enfermedades para las que los indígenas no tenían conocimientos ni medios para combatirlas. Las instituciones coloniales que en algunos casos redujeron grupos y en otros los encerraron en resguardos, apoyados frecuentemente por los religiosos católicos. Los trabajos a través de la subyugación y la esclavitud.
Con estas reducciones desaparecieron pueblos indígenas que son mencionados por
los cronistas españoles y europeos y, en muchos casos, los cambios de nombre dados
a los grupos confunden la relación con los
actuales. Los kunas son relacionados por varios historiadores con los “cueva” que se extendían desde el Golfo de Urabá, en Colombia, hasta Chame, en la provincia de Panamá. Por el Caribe se unieron a los corsarios y piratas ingleses para tomar venganza contra los españoles 6 . Los grupos Emberá y Wounaan, conocidos históricamente como “chocoes” por proceder de esta región colombiana, ingresan al país a finales del Siglo XVII y principios del XVIII
5 La Asamblea Legislativa no ha ratificado el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ya que un Ministro de Relaciones Exteriores sustentaba la tesis de que el concepto de pueblo indígena es atentatorio a la Constitución Nacional, ya que sólo existe un solo pueblo que es el pueblo panameño. 6 Reina Torres de Arauz en Panamá Indígena menciona a varios historiadores como Fray Adrián de Santo Tomás, Bartolomé Charp y Leoner Wafer para demostrar que aún en el Siglo XVII “todo lo que hoy es la provincia de Darién estaba ocupado por grupos Cuna” (Pág. 63)
ocupando el territorio que iban dejando los kunas debido al enfrentamiento. Se ubicaron en la vertiente del Pacífico de la provincia del Darién en los márgenes de los ríos Jaqué, Sambú y Balsas y posteriormente se extendieron por la Cuenca de los ríos Chucunaque y Tuira, con un tipo de poblamiento disperso.
En la región central señalan los historiadores la presencia de una diversidad de grupos lingüísticos muy diferentes y que “viven en poco espacio de tierra” 7 . Por ser una región de grandes riquezas (oro de Veraguas) y tierras fértiles, estos pueblos desaparecieron, que, según el misionero Fray Pedro de Santa María escribe al iniciarse la conquista de Veraguas, “no fueron respetados tales pueblos de indios y llevaron a muchos de ellos por la fuerza, muchos se murieron allá por estar en fuera con los naturales, y otros se fueron entre los yndios bravos a vivir con ellos” 8 .
En la región occidental los Ngöbé, anteriormente llamados Guaymíes por los antropólogos, era un pueblo grande que abarcaba desde la frontera de Costa Rica hasta las provincias centrales actuales, convivían con varios pueblos cuya distinción más importante eran los idiomas que ellos hablaban. Nombres como Doraces, Chanqueros, Surées, Sariba, Querébales, Dolegas, Sajiras, Térrabas… son
considerados por los historiadores como parte del gran grupo que ellos denominaban Guaymíes, mientras que los Buglé o Bokotas para estos historiadores constituían un enigma, pero se conoce que estuvieron unidos al pueblo Ngöbé a finales del Siglo
XIX. Así los Buglé (Bokota, Sabanero, Murire,
etc.) y los Nasos (Térraba, Teribe, Tlorios…) fueron analizados de forma conjunta. Los Bri Bri están ubicados en la frontera con Costa Rica y constituyen un grupo minoritario en Panamá, puesto que la mayoría se ubican en Costa Rica, lo que parece ser una división artificial al constituirse las fronteras entre los
7 Reina Torres de Araúz. Op.cit. Pág. 69 8 Ibidem, pág. 75
países, fenómeno común en muchas zonas fronterizas.
El pueblo Naso o Teribe se ubica en el curso del río Teribe de donde salió el nombre Teribe, pero en la actualidad se conocen por los tres nombres: Nasos, Teribes o “Tlorio”. A lo largo de la historia se les conoce como Térrabas, Nasos, Texti y Tojar y con una estrecha relación con los grupos “Talamancas” de Costa Rica. Después de sufrir los embates del colonialismo español durante el Siglo XVII, los Nasos fueron influenciados por los misquitos durante sus incursiones a Panamá en los siglos XVIII y XIX, de los cuales se cree adoptaron el sistema monárquico como estructura política 9 .
La ubicación y composición actual de los indígenas en Panamá es producto de los hechos históricos de la conquista y colonización principalmente, por el avance de la economía colonial hispana basada en la explotación agropecuaria y minera, y la dinámica de migración.
C. Epoca Republicana
Durante los primeros años de la República los gobiernos nacionales implantaron una política de integración de los grupos indígenas a la cultura nacional, para lo cual emite la Ley 59 del 31 de diciembre de 1908 sobre “civilización indígena” y establece que “el poder ejecutivo de acuerdo con el jefe de la iglesia católica procurará por todos los medios pacíficos posibles la reducción a la vida civilizada de los salvajes indígenas que existen en el país” 10 . En 1912 se expide otra ley sobre civilización indígena (Ley 56 del 2 de diciembre), expedida por el Presidente Porras, cuyo contenido resume la concepción sobre el indio que tenía la sociedad y el gobierno panameño. La filosofía se condensa en el siguiente articulado:
9 Los miskitos ya habían adoptado el modelo monárquico de organización social y política, figura de autoridad creada por los ingleses. 10 Dixon, Julio. “Las luchas Guaymíes” en El Pueblo Guaymí y su Futuro, pág. 142.
“Artículo 1. El Poder Ejecutivo procurará, por todos los medios pacíficos posibles, la reducción a la vida civilizada de las tribus bárbaras, semibárbaras y salvajes que existan
Artículo 2. Con el fin de obtener el resultado de que trata el artículo anterior, el Poder Ejecutivo formará, desarrollará y procurará llevar a cabo un plan general, para lo cual se le conceden las siguientes autorizaciones. 1ª. La de establecer en lugares convenientemente situados, grupos de población que sirvan de centro de comunicación con los indígenas; 2ª. La de disponer la manera de administrar las poblaciones que al efecto se funde; 3ª. La de formar circunscripciones con jurisdicción y límites bien determinados y nombrar el personal administrativo necesario
4ª. La de organizar fuerzas de policía que garanticen el orden y la soberanía nacional en las circunscripciones; 5ª. La de hacer concesiones de tierras a las familias o a los individuos que establezcan como colonos en los lugares que determinen los Decretos que dice en ejecución de esta ley; 6ª. La de auxiliar, en cuanto fuere posible, tanto a los colonos como a las familias indígenas que se reduzcan a la vida civilizada, con herramientas, animales, semillas y demás objetos indispensables para su establecimiento; 7ª. La de reglamentar las relaciones de los indígenas con las poblaciones civilizadas y establecer los medios de hacer efectivas las obligaciones mutuas que contraigan;
8ª. La de habilitar uno o más puertos y dictar los reglamentos necesarios para hacer efectivos los impuestos de importación que hayan establecido o establezcan las leyes; 9ª. La de establecer escuelas primarias en las colonias y en los pueblos indígenas. Artículo 5. Los jefes de las nuevas poblaciones que se funden o de las indígenas que queden reducidas a la vida civilizada, tendrán las atribuciones de los Corregimientos
y aquellas que, con anuencia del Poder Ejecutivo, los deleguen los Jefes de circunscripción.
Artículo 10. Toda persona que
individualmente o en congregación o sociedad, o comunidad, por su propia cuenta
o en nombre y representación de una
comunidad religiosa o asociación, o como Agente de esa misma comunidad, secta o asociación, desee o pretenda ejercer misión alguna en la catequización, enseñanza, prédica, doctrina entre los indígenas salvajes
y semi-salvajes existentes en el territorio de la
República, bajo los principios y doctrinas de la moral y la civilización cristianas, necesita permiso del Gobierno para llevar a efecto sus propósitos”. 11
Ya en los albores de la independencia, los kunas de San Blas se polarizan en torno a dos tendencias: un grupo partidario de permanecer bajo la administración del gobierno colombiano y el otro por el reconocimiento del gobierno de Panamá. Después de varios intentos de civilización a través de la educación y la intervención de los religiosos, el gobierno crea en 1915 la Intendencia 12 e instala la policía colonial, la cual desata una verdadera persecución con el objetivo de incorporar violentamente a los kunas a los valores culturales de la sociedad panameña. Se dieron casos de encarcelamientos y torturas, violaciones de mujeres, a las que se les obligaba a usar vestidos occidentales y asistir a bailes, las niñas eran obligadas a asistir a la escuela y los niños a dejar el trabajo que hacían en el campo con sus padres.
La rebelión armada de los kunas se dio en
1925, con el apoyo de Estados Unidos y la Declaración de la Independencia 13 ,
constituyendo la República Dule y poniéndose
a la nueva República bajo el protectorado de
Estados Unidos. El conflicto terminó con la firma de un tratado de paz, en el barco de guerra norteamericano “Cleveland”, por medio
11 Vásquez, Juan Materno: Teoría del Estado Panameño, pág.
12 El Decreto No. 33 del 6 de marzo de 1915 crea la Circunscripción de San Blas, que desarrolla el artículo 2 de la Ley 56 de 1912. Se crea la Intendencia y la figura de Intendente como jefe de policía colonial y al mismo tiempo con atribuciones de un Gobernador de provincia. 13 Ver Acta de Independencia en el anexo.
del cual los kunas reconocen al gobierno panameño y éste se compromete a respetar las costumbres, tradiciones y valores de la nación Kuna.
La principal conquista para los kunas después del incidente fue la delimitación de la región como Reserva en 1930, con la Ley 54; la creación de la Comarca de San Blas, junto con la de Barú en 1938 (Ley 2) y finalmente en 1953 la promulgación de la Ley 16 del 19 de febrero de 1953 “por la cual se organiza la Comarca de San Blas” y la Carta Orgánica que viene a ser el reconocimiento de su forma de organización política y social tradicional.
Otros pueblos indígenas no tuvieron la misma experiencia. Los indígenas de Coclé fueron exterminados física y culturalmente, para lo cual se expidió una ley en 1906 14 . El pueblo Ngöbé-Buglé fue afectado severamente con la aplicación de la ley de civilización, el nombramiento de corregidores y alcaldes y la reforma agraria que justificó la expropiación de tierras. De acuerdo a Diana Candanedo:
“las distintas formas de despojo de tierras guaymíes que se dieron por parte de terratenientes y mestizos fueron:
Matrimonios entre indios con ladinos o mestizos, quienes a su vez la venden o reparten. Toma de terrenos que supuestamente están desocupados. Quitar la tierra al guaymí por no pagar una deuda Compras de tierras bajo el visto bueno de autoridades locales (Representante, Alcalde, Reforma Agraria) quienes de esta forma legalizan el despojo. (3) Ventas al mejor postor: los guaymíes no puede pagar sumas altas” 15 .
La lucha por la Comarca Ngöbé-Buglé se profundiza en la segunda mitad del Siglo XX,
14 Ley 19 de 1906 “por la cual se determina la manera cómo deben ser gobernados los indígenas de la provincia de Coclé” 15 Candanedo, Diana. “Crisis y amenaza a la sociedad guaymí” en El Pueblo Guaymí y su Futuro Pág. 127.
desde el surgimiento de la fé “Mama Chí” 16 , con el liderazgo de Besigó (Delia Bejerano), movimiento que luego, a la muerte de Besigó, pasó a ser dirigido por Samuel González con la denominación de Mama Tada. Este movimiento reivindica al pueblo guaymí, plantea la necesidad de delimitar la comarca y establece ciertas pautas de comportamiento para su pueblo. A partir de 1962 se crearon varias comisiones de estudio para negociar la legalización del territorio y todas fueron infructuosas hasta el año 1997 que se reconoce la Comarca, aunque su implementación se prevé sea un poco conflictiva.
En Darién la dinámica fue otra. Una provincia olvidada hasta la década del 70, fue inicialmente poblada por el pueblo Kuna y más tarde paulatinamente por los pueblos Emberá y Wounaan (Siglos XVII y XVIII), grupos colombianos y posteriormente se incorporan los colonos de las provincias centrales del país.
16 El movimiento MAMACHI de tipo sincrético, religioso y de consigna revolucionaria es iniciado por Delia Bejerano y continuado por Samuel González Bejarano, como Mama Tada y se caracterizó por la revalorización de la cultura y el rechazo de todo elemento extraño.
El tema Emberá y Wounaan no se tocó sino hasta la década del 70 cuando el gobierno impulsó su agrupación en comunidades y posteriormente fue delimitada la Comarca en dos áreas. Estos grupos no han tenido problemas en su relación con otros grupos que habitan en la provincia y se encuentran en un proceso avanzado de fortalecimiento de sus instituciones y autoridades.
CARACTERIZACIÓN ACTUAL
El concepto de “indio” proviene de un error histórico o de ubicación geográfica de los primeros europeos que llegaron al continente y que posteriormente fue acuñado el término “indígena” para designar a los pueblos origi- narios del mismo. Como producto de la colo- nización al término se le dio la categoría de inferioridad cultural, racial, lingüística, intelec- tual y religiosa. Esta situación condujo a las poblaciones indígenas a mantener condicio- nes de exclusión y marginación del proyecto nacional que los grupos dominantes tenían para los países del continente.
Posteriormente el término ha sido recogido por los pueblos, movimientos, organizaciones indígenas, como un concepto unificador de solidaridad en la lucha reivindicativa por sus derechos. Asimismo los organismos interna- cionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Banco Mundial y otros, para su trabajo operacional y en función de la ejecución de sus proyectos y logro de sus objetivos, han definido los términos de pue- blos indígenas. Así la OIT, en el Convenio 169 sobre pueblos indígenas y tribales en el artículo 1, inciso b, y en el artículo 2, define como indígenas:
“…a los pueblos de los países independientes por el hecho de descender de poblaciones que habitaban en el país o en una región geográfica a la que pertenece el país en la época de la conquista o la co- lonización o del estableci- miento de las actuales fronte- ras estatales y que, cualquie- ra que sea su situación jurídi- ca, conservan todas sus pro- pias instituciones sociales, económicas, culturales y polí- ticas, o parte de ellas.” …. Y “la conciencia de su identidad
El Banco Mundial en su directriz operacional OD 4.20 sobre Pueblos Indígenas, no explicita lo que entiende por “pueblos indígenas” sino que explica los términos “poblaciones indíge- nas”, “minorías étnicas indígenas”, “grupos tribales” y “tribus registradas” indistintamente como:
“…grupos sociales con una identidad social y cul- tural distinta a la de la so- ciedad dominante, que los hace vulnerable y los pone en desventaja en el pro- ceso de desarrollo”.
Identifica a las “poblaciones indígenas” por las siguientes características:
c. Una lengua indígena, co- múnmente diferente a la lengua nacional;
d. Presencia de instituciones sociales y políticas con- suetudinarias;
e. Producción principalmente orientada hacia la subsis- tencia.
En Panamá la Constitución y las Leyes utili- zan los términos de “poblaciones indígenas”, “comunidades indígenas”, “grupos étnicos” y últimamente “pueblos indígenas” indistinta- mente y no existe hasta ahora una definición oficial que defina lo “indígena” o el “pueblo indígena”. Los mismos pueblos indígenas se auto identifican en su nombre propio como Ngöbé, Kuna, Emberá, Buglé, Wounaan, Na-
so y Bri-bri. Cuando a un anciano indígena se le preguntó si él se consideraba indígena res- pondió que los indios eran los que salían en las películas del Oeste peleando con los ame- ricanos. Sin embargo hay elementos muy comunes para autoidentificarse cual es la len- gua, historia común transmitida oralmente, el sentimiento y uso comunal de los bienes, el sentido de pertenencia, prácticas culturales comunes como la administración de justicia, organización social, valores, creencias y ritos comunes.
Panamá, con una población de 2 millones 839 mil 177 habitantes (Censo de 2000) tiene una población indígena que representa algo más del 10% del total nacional y se encuen- tra localizada en tres provincias del Occiden- te del país (Chiriquí, Bocas del Toro y Vera- guas), en dos del Oriente (Darién y Comarca de San Blas) y algunos grupos que se en- cuentran al Este de la provincia de Panamá 1 .
Los pueblos indígenas están constituidos por siete grupos lingüísticos bien definidos, co- nocidos (en orden numérico) por Ngöbé, Ku- nas, Emberá, Buglé o Bokota, Wounaan, Naso y Bri-bri. En el Occidente del país se ubican los Ngöbé, Buglére, Naso y Bri-bri y en el oriente los Kunas, Emberá y Wounaan.
Los Ngöbé, el grupo más numeroso, repre- sentaban en el año 2000 el 59.3% de los indígenas del país y se encuentran ubica- dos principalmente en la Comarca Ngöbé Buglé y en varios Distritos de las provincias de Chiriquí, Bocas del Toro y Veraguas. Los Ngöbé que residen dentro de la Co- marca representan el 59.6%, mientras que el resto permanecen en las provincias de Bocas del Toro, Chiriquí y Veraguas, prin- cipalmente, en comunidades que quedaron fuera de la demarcación. Para 1990, los Ngöbé se distribuían por los Distritos de las provincias de Chiriquí, Bocas del Toro y
1 La regionalización Occidente y Oriente es una georeferen- ciación para facilitar la ubicación de los pueblos indígenas en Panamá al estar más concentrados en estas áreas.
Veraguas. En la provincia de Chiriquí resi- dían para ese año, 62,825 Ngöbé, concen- trados en los distritos del oriente chiricano de Tolé, San Lorenzo, San Félix y Reme- dios en donde la población indígena era mayoritaria 2 ; no obstante se encontraban importantes concentraciones en los distritos de Barú, Boquete, Bugaba y David. En la provincia de Bocas del Toro (51,086), la mayor cantidad se concentraba en el Distri-
to de Changuinola, con casi el 50% del total
de población y en los distritos de Bocas del Toro y Chiriquí Grande en donde represen-
taban el 73.5% y 85.0% de la población total, respectivamente. En la provincia de Veraguas los Ngöbés son una minoría, con 6,971 personas, ubicados principalmente en los Distritos de Cañazas y Las Palmas. Aunque esta ubicación se mantiene, la división política varió a partir de 1997 cuando, por la Ley que crea la Comarca, fueron segregadas tierras de las provincias de Bocas del Toro, Chiriquí y Veraguas. Actualmente la Comarca está dividida polí- ticamente en tres regiones, éstas en Distri- tos y Corregimientos, como sigue:
Cuadro No. 1 División Política de la Comarca Ngöbé-Buglé
Kanquintí
8 Corregimientos
Besigó
Mironö
Kodriri
Monö
Ñuran
9 Corregimientos
Los Naso ubicados en Bocas del Toro a ori- llas del Río Teribe, afluente del Changuinola, y en el área de San San. Es uno de los pue- blos indígenas minoritarios, con una pobla- ción de 3,305, asentadas en 11 comunida- des, de acuerdo al Censo de 2000. El con-
trol de la dirigencia, el rey Naso, impidió por mucho tiempo la emigración de su población
a las fincas de plantaciones bananeras de
2 Ver Cuadro No. A-1 del Anexo Estadístico.
Changuinola y se mantenían viviendo en pequeñas aldeas cerca de la orilla del río. Actualmente residen cerca de 1000 personas en las áreas bananeras de Changuinola y Guabito. Las tradiciones se mantienen a pesar de que existen serias presiones por propuestas de desarrollo.
Los Buglé ocupan parte de Bocas del Toro y Veraguas y en la Comarca Ngöbé Buglé. Con una población de 3,784 personas en 1990 pasaron a 17,731 en el Censo del 2000. Este aumento, sin embargo, puede mostrar algún error censal en 1990 o en el censo del 2000 que aún no ha sido compro- bado. Históricamente se les ha ubicado en- tre el grupo “guaymí” y mezclados con los Ngöbé, por lo que también es posible que no se hubieran identificado como Buglé en el censo anterior y sí se identificaron como tales en el último censo. Son monogámicos, a diferencia de los Ngöbé, pero mantienen el mismo patrón de asentamiento, los rituales de la Balsería y la existencia de los
Cuadro No. 2 POBLACION INDIGENA DEL PAIS
Ngöbé Buglé Naso o Teribes Bri-bri Kunas Emberá Wounaan No identificados
(*) No incluidos en el Censo de 1990. Esta estimación es mencionada por Francisco Herrera. Están sumados en el total. Actualmente se cree que hay más de 700 FUENTE: Censos Nacionales de Población y Vivienda, 1990 y 2000. Contralo- ría General de la República
Los Kunas se encuentran ubicados en su mayoría en el Archipiélago de San Blas (conocido como Kuna Yala), con unos 32 mil habitantes en 1990, en Madungandi o Río Bayano, ubicado en el Distrito de Che- po, provincia de Panamá, con 1,696 según el Censo de 1990; en el Alto Chucunaque, región de Wargandi, con cerca de 1,000 kunas, y cerca de la frontera con Colombia en donde se encuentran las comunidades de Pucro y Paya, dentro del Parque Nacio-
nal del Darién (PND). Para el censo del año 2000 la población de Kuna Yala dismi- nuyó en 1.6%, producto de la migración hacia las áreas urbanas. Este fenómeno puede observarse en el considerable au- mento de la población Kuna residente en la provincia de Panamá que pasó de 11,473 en 1990 a 24,133 en el año 2,000, lo cual representa un incremento de 117% en el periodo intercensal. El total de la población Kuna en el año 2000 es de 47,298 perso- nas distribuidos por todo el territorio.
Los Emberá son el tercer grupo en cantidad de población, (22,485), de los cuales cerca del 60.5% se encuentran ubicados en la pro- vincia de Darién, no solamente en las áreas de la Comarca sino, y mayoritariamente, en los distritos de Chepigana y Pinogana. El proceso migratorio es notorio y se encuen- tran casi ocho mil en la provincia de Panamá, principalmente en los distritos de Panamá y San Miguelito y en la región del Bayano del distrito de Chepo, además de algunos grupos en la provincia de Colón. La población Em- berá residente en la provincia de Panamá se incrementó de 2,852 personas en 1990 a 7,926 en el 2,000.
Gráfico No. 1 Distribución de la población indígena de Panamá
La población Wounaan, con 2,605 habitantes en 1990, pasó a 6,882 en el año 2000. Aun- que el incremento no fue tan notorio como en el caso de los Buglé sí fue considerable y su explicación puede ser la misma que para
este pueblo. Los Wounaan se diferencian lingüísticamente de los Emberá, pero man- tienen una unidad territorial con los Emberá y, de acuerdo a la Ley que crea la Comarca Emberá, las instituciones y autoridades son las mismas. En la actualidad han organizado su Congreso General aparte y han solicitado el reconocimiento del mismo y sus autorida- des al Gobierno Nacional. Se encuentran establecidos en Darién y un pequeño grupo en el Distrito de Chimán, de la provincia de Panamá. Además, en la provincia de Pana- má residen cerca de 2,000 Wounaan produc- to de la migración 3 .
Por último el pueblo Bri Bri, no censados en 1990, se encuentran en la región fronteriza con Costa Rica y conectados con los Bri-bri de este país, aunque son mencionados por varios autores en la historia indígena de Panamá son menos conocidos y conside- rados como parte de la familia Guaymí. La población Bri Bri estaba estimada, según algunos autores, entre 450 a 500 miem- bros 4 . Para el año 2,000 fueron censados 2,521 Bri Bri, de los cuales más de la mitad residen en la provincia de Panamá.
Los indígenas de Panamá, a excepción de la población Kuna, han mantenido un patrón de asentamiento basado en la formación o inte- gración de linajes o familias (familias exten- sas) y dispersos por el área tradicional de ocupación. Este modelo de asentamiento determinaría la forma de organización pre- dominantemente de tipo familiar y a través de acuerdos o alianzas con otros grupos familia- res cuando era de necesidad para el grupo.
3 Todos los datos de población indígena están en el Cuadro No.A-1 y B-1 del Anexo Estadístico. 4 Los datos del pueblo Bri-bri para 1990 son tomados de Francisco Herrera en el estudio de consultoría sobre el Corre- dor Biológico. El último dato recibido de un representante del pueblo Bri Bri es de 725 habitantes, de acuerdo a un censo realizado por la misma comunidad. (Vicente Romero, dirigen- te Bri Bri, entrevista personal con motivo de la instalación del CNDI)
Los cambios ocurridos posteriormente trasto- caron los patrones de vida de los pueblos,
los estilos de liderazgo y la forma de ejercer
Históricamente dispersos a lo largo de los ríos afluentes del Chucunaque y Tuira, los Emberá y Wounaan han sufrido un proceso de asenta- miento comunitario, desde la década de los 70, inducidos por el gobierno y bajo la influencia de un cacique Kuna (Estanislao López) 5 que colaboró fuertemente con los esfuerzos del gobierno por asentar en comunidades a la po- blación indígena. El proceso de asentamiento en pequeñas comunidades de menos de 500 habitantes se realizó siguiendo el curso de los ríos. Entre los Emberá hubo más éxito en este proceso que en la región occidental con los Ngöbé y Buglé.
El proceso de asentamiento comunitario
sirvió para establecer la organización políti- co-administrativa que rige en la actualidad,
y que ha facilitado la cohesión del grupo
para conseguir la legalización del territorio,
lo cual se dio en 1983 mediante la Ley 22.
No obstante, se excluyeron de la legaliza- ción de la Comarca a 47 comunidades que se extienden por los Distritos de Chepigana
y Pinogana, en la provincia de Darién, las
cuales se han organizado para que les se- an reconocidas las tierras colectivas. Entre la población Embera y Wounaan, tanto de las comunidades que integran la Comarca, como las que se excluyeron existen algu- nos conflictos relacionados con el control de poder y el liderazgo.
Las comunidades formadas posteriormente han sido producto de la fuerte migración que se observa entre los Emberá y Wounaan
5 El Cacique kuna, Estanislao López, recorrió las poblaciones indígenas del país predicando el modelo de organización kuna como forma de cohesión del grupo en sus esfuerzos por conseguir del gobierno nacional la legalización de sus territo- rios y la ayuda estatal. Bajo su inspiración se realizó el Primer Congreso Nacional Indígena en Alto de Jesús, provincia de Veraguas, en donde se escogen los primeros Caciques Gene- rales Emberá-Wounaan. El modelo kuna se adopta oficial- mente como modelo de organización emberá y Wounaan en 1969 durante el primer Congreso Regional de Darién. Esta- nislao López fue reconocido como Cacique Nacional.
hacia otras áreas de asentamiento del Da- rién, la región oriental de la provincia de Pa- namá, el área de Chagres y Colón y la ciu- dad de Panamá (especialmente San Migueli- to). El nuevo patrón de poblamiento posibilita que los pueblos Emberá y Wounaan tengan mayor acceso a ciertos servicios básicos de salud, educación y facilidades de infraestruc- tura, en un proceso que se está dando muy lentamente y en donde las principales dificul- tades se presentan por la carencia de vías de acceso, exceptuando la fluvial. Sin embargo,
la concentración en comunidades ha provo-
cado ciertos cambios culturales que sería conveniente evaluar.
El modo de asentamiento de la población Ngöbé es predominantemente de tipo fami- liar, tradicionalmente poligámica (actual- mente en decadencia) y se encuentran dis-
persos por toda la región, con cierta resis- tencia a la formación de comunidades por
la escasez de tierras, lo cual hace muy difí-
cil el acceso a los servicios básicos de sa- lud, educación, prestación de servicios de agua potable, electricidad, etc. Este patrón de poblamiento disperso se mantiene tradi- cionalmente en muchas regiones aunque existen algunos movimientos de formación de pequeños caseríos integrados por fami- lias emparentadas, especialmente en Chiri-
quí y Veraguas, y en poblaciones cercanas
a la costa. El asentamiento en comunida-
des para recibir atenciones públicas no ha
dado los resultados prometidos y más bien resultó en una forma de acaparamiento de tierras que quedaban despobladas por las concentraciones promovidas externamente 6
Entre la población Ngöbé se observan migra- ciones temporales de familias enteras a tra- bajar en las plantaciones bananeras y cafeta- leras y en fincas ganaderas. No obstante, cuando regresan continúan con sus patrones de asentamiento. Estos movimientos han provocado escasez de alimentos en muchas áreas y el abandono de prácticas tradiciona- les de cultivo y reciprocidad que hacía sub-
6 Mendoza, José. Observaciones personales
sistir a la población, también por la escasez de tierras cultivables.
El patrón de asentamiento de los Kunas es de tipo nuclear, tanto en la zona insular como en otras áreas de asentamiento tradicional como son Madungandi, Wargandi, Pucro y Paya. Las comunidades están organizadas políticamente y mantienen autonomía admi- nistrativa. La familia extensa que integraba las comunidades está cediendo a la nucleari- zación en un proceso de cambio social que se aceleró en los últimos años, como conse- cuencia de la inserción de una economía monetaria, el sistema educativo y las migra- ciones.
El pueblo Kuna se ha caracterizado por estar concentrado en comunidades, con una fuerte cohesión por la organización política y admi- nistrativa que los distingue. Esta cohesión de grupo se mantiene entre los Kunas que han emigrado a las áreas urbanas, especialmente en las ciudades de Panamá y Colón, en don- de han formado barriadas residenciales como Abya Yala y Coskuna, en el Distrito de Arrai- ján; Kuna Nega en Panamá y Cativá en el Corregimiento de Cativá de la provincia de Colón. Además, los inmigrantes kunas de la ciudad de Panamá se organizan por comuni- dades de origen, formando lo que ellos mis- mos han denominado “capítulos”, a través de los cuales se mantienen en contacto con las comunidades y entre ellos. Estos “capítulos” o centros de inmigrantes de cada comunidad se han integrado en una “Unión de Capítulos” para coordinar acciones que sean de benefi- cio común. En la provincia de Panamá resi- den cerca de 24 mil kunas, de acuerdo al Censo de 2000, lo cual registra un aumento considerable debido al proceso migratorio que se observa en las comunidades de Kuna Yala.
La familia es considerada como institución básica de la estructura social y refleja las condiciones y características de una determi- nada sociedad, su nivel de desarrollo eco-
nómico y tecnológico. Desde esta perspecti- va las características actuales de la estructu- ra familiar indígena están determinadas por el grado de aculturación y los modos que asume su proceso de integración al resto de los elementos de la estructura social familiar.
En el estadio actual del desarrollo social de los pueblos indígenas veremos que coexisten formas familiares predominando aún el sis- tema familiar consanguíneo, es decir, tipo de familia extensa que corresponde a las formas de sociedad tradicional compuesta por más de una unidad nuclear y se extiende más allá de dos generaciones. La forma más extendi- da es la familia de triple generación que in- cluye a los padres, a sus hijos casados o solteros, a los hijos políticos y a los nietos.
Esta forma básica es común a todos los pue- blos indígenas de Panamá con variantes en cuanto a la localidad del nuevo matrimonio, al sistema de herencia y la monogamia o poli- gamia. Además, se encuentran en un perio- do de transición hacia la familia nuclear es- pecialmente de aquellas parejas o comuni- dades que tienen mayor contacto con la so- ciedad nacional (cultura nacional).
En la familia tradicional Kuna el matrimonio es monogámico, regulado por las normas de
residencia matrilocal, en la que el novio pasa
a vivir con la familia de la mujer. Este siste-
ma está fundamentado en las exigencias económicas, pues el novio constituye una forma de reforzar los ingresos de la familia o como una mano de obra en las labores de siembra y cultivo, en atender las fincas fami- liares de la mujer así como una ayuda para el suministro de alimentos (pesca y caza). Ello
explica, en parte, el especial privilegio de que goza la mujer Kuna en la sociedad tradicional
y las festividades que, desde el nacimiento
hasta la pubertad, se realizan en su honor. No obstante, la autoridad es patriarcal y la
mujer no ha ocupado posiciones con mando
y autoridad en el pasado.
Aunque la estructura de la familia está carac- terizada por la residencia matrilocal y la auto-
ridad patriarcal, en el sistema de descenden- cia podríamos caracterizarla como de tipo dual o bilateral, ya que no existen distincio- nes entre los parientes paternos y maternos. Las prácticas endogámicas eran normales en función de las características propias de esta cultura, definida como una cultura nuclear a consecuencia del aislamiento en que vivieron del resto de otros grupos humanos. No obs- tante, las relaciones incestuosas están prohi- bidas y son objeto de severos castigos los que infringen esta norma.
La familia Ngöbé se basaba en el matrimonio poligámico, relacionado con el status social y económico; sin embargo actualmente está en decadencia. La residencia temporalmente puede ser patrilocal (en casa del esposo) durante el primer matrimonio porque se su- pone que en los siguientes el hombre se en- cuentra económicamente independiente 7 . Por lo general los asentamientos poblaciona- les están basados en interrelaciones familia- res, lazos de parentesco y consanguíneos que mantienen la cohesión de la sociedad Ngöbé.
Entre los Buglé el matrimonio es predominan- temente monogámico con algunos casos aislados de poligamia por la influencia ejerci- da por los Ngöbé, especialmente durante un período en el que al escasear mujeres Buglé por un desequilibrio demográfico un cacique Ngöbé promovió casamientos mixtos. La residencia de la nueva pareja está determi- nada por factores económicos, pero predo- mina la de tipo neolocal.
La familia Emberá y Wounaan es de tipo nu- clear, formada por el matrimonio monogámi- co y sus hijos, que ocupan una vivienda. Aunque la residencia tradicionalmente es de tipo neolocal, se encuentran casos de resi- dencia patrilocal hasta que le logra la inde- pendencia económica, se construye la vi- vienda y se señalan los sitios agrícolas. También la familia Naso es monogámica con
7 TORRES DE ARAÚZ, Reina.- Panamá Indígena. Pág.242.
libertad de selección matrimonial y residencia de tipo neolocal
Organización para el trabajo y relacio- nes de género
tipo de asentamiento y la conformación de
familia son factores que inciden en la or-
ganización para el trabajo. Las actividades económicas están organizadas sobre la base del entorno familiar. En la familia extensa, que aún existen en algunas comunidades, aunque no es muy frecuente, la participación de todos los miembros en las actividades agrícolas es una práctica común con algunas diferencias en cuanto a la participación de la mujer. En la familia nuclear surgida del ma- trimonio neolocal se observa con mayor fre- cuencia el trabajo individual en las fincas agravado por la pérdida de prácticas cultura- les como la ayuda mutua, trabajos en grupos y otras.
La división social del trabajo está muy defini- da en algunos pueblos. Tanto entre los Em- berá y Wounaan como entre los Ngöbé y Buglé la mujer participa tanto en el trabajo doméstico como en el trabajo agrícola y arte- sanal, mientras que entre los kunas no es
común actualmente que las mujeres realicen trabajos agrícolas. No es fácil distinguir entre
el trabajo productivo, reproductivo y social en
una sociedad en donde se combinan ciertas actividades entre familiar, comunal, individual
y en donde el concepto de hogar es más
amplio que en la sociedad occidental. Por
ejemplo, actividades como cargar agua, bus- car leña y cuidar animales domésticos, M. Martinelli en su estudio sobre la mujer Ngöbé
lo incluye como actividad doméstica mientras
que E. Davis V lo define como actividad eco- nómica, lo que indica que deben ser revisa- dos los indicadores para se aplicados en el contexto cultural. Para evitar errores que no nos corresponden en este estudio se descri- be la participación social en las distintas acti- vidades que se realizan en algunos pueblos indígenas sin diferenciar entre el trabajo pro- ductivo, reproductivo y social, tomando como base estudios anteriores.
Cuadro No. 3 Organizaciones y Participación de Mujeres en comu- nidades Ngöbé-Buglé
Artesanía Estanque Tierra y Cultura Asociación Padres de Familia Cooperativa Vivienda Cooperativa Consumo Madres Maestras
Ngöbé
(ASMUNG)
Existen tres Comités Cooperativa de Consumo y Café de Soloy Precooperativa de Consumo de Cerro Otoe.
Martinelli, Marianella.
La Mujer Ngöbé:
Fuente: Martinelli, Marianella. La Mujer Ngöbé:
Camino hacia la Libertad. 1994
El trabajo doméstico es casi exclusivo de las mujeres en todas las sociedades estudiadas, con algunas transformaciones experimenta- das en parejas jóvenes que han ido adoptan- do otras costumbres. La mujer Ngöbé participa tanto en el trabajo doméstico como el agrícola y artesanal y en ocasiones sale también a “salariar”. En el trabajo agrícola participa junto al hombre en todas las labores de siembra, limpieza y co- secha de todos los cultivos, con excepción de la cosecha de café. Sólo en casos aislados en que la mujer no tiene marido o éste ha salido a “salariar”, realiza la labor de tumbar el monte si no consigue la ayuda de un fami- liar o puede realizar una junta. A pesar de su participación en los trabajos agrícolas, la mujer Ngöbé no participa como heredera de las fincas del padre, sino que esto es exclusi- vo de los hijos varones. En los trabajos arte- sanales, cuando se comercializa, el dinero lo maneja el hombre quien ejerce la potestad.
La participación en actividades sociales se circunscriben a las que se realizan dentro de la comunidad y en muy pocas ocasiones par-
ticipan en actividades sociales, organizacio- nes y seminarios fuera de su comunidad. Como muestra se presenta un esquema de grupos organizados en cuatro comunidades Ngöbé-Buglé de acuerdo al estudio realizado por Marianella Martinelli sobre la mujer Ngöbé 8 .
Hace la observación, no obstante, que en el trabajo de algunos Comités que se realizan en juntas, la mujer participa cocinando y re- partiendo chicha de maíz. Estas cuatro co- munidades se encuentran en el área de ac- ción del Proyecto Agroforestal que apoya la GTZ alemana y en el mismo participan más mujeres que hombres en actividades de vive- ros debido a la desconfianza de estos últimos sobre la propiedad de la madera cuando es- tén los árboles para la venta y prefieren acti- vidades con resultados a corto plazo, tam- bién por experiencias anteriores con proyec- tos del gobierno. La participación en el mis- mo es la siguiente:
Cuadro No. 4 Participación en el Proyecto Agroforestal
A pesar de ser mayoritaria la participación de las mujeres en los viveros del proyecto, no es así con la participación en reuniones cuya frecuencia es menor y cuando asisten no hablan ya sea por pena o por prohibición del marido.
La participación de las mujeres en asociacio- nes y reuniones fuera de la comunidad está mal vista por el hombre debido a desconfian- za en su comportamiento o por celos. Esto está cambiando culturalmente y la mujer exi- ge mayor libertad de acción y derecho a par- ticipación, lo que conlleva a serios problemas
8 Martinelli, M. La Mujer Ngöbé: camino hacia la libertad. San Félix, junio de 1994.
entre la pareja y conduce a cierto desequili- brio en las estructuras sociales tradicionales, en donde la mujer ha vivido sometida al hombre. Existen asimismo mujeres especialistas tanto en profesiones tradicionales – parteras y cu- randeras- como en otras actividades como promotoras de salud, sastres, maestras… En las cuatro comunidades estudiadas por M. Martinelli se registran las siguientes profesio- nes de mujeres.
Cuadro No. 5 Mujeres especialistas en comunidades Ngöbé-Buglé
A GUABO
Chicha Sastres en ropa de hombre
La Mujer Ngöbé: Camino hacia la Libertad.
En general la sociedad Ngöbé es patriarcal
en la cual el hombre, como cabeza de fami-
lia, ejerce el mando a través de su autoridad
y la mujer debe asumir un papel de sumisión.
La sociedad Kuna es también patriarcal y en la organización del trabajo la mujer realiza preferentemente las actividades domésticas; no participa actualmente, salvo en algunas comunidades, en actividades agrícolas pero sí en las actividades productivas como la
confección de “molas” 9 destinadas al vestido
y también para la venta. El producto de esta
venta es de su propiedad y utilizado por ella sin que el hombre tenga injerencia. El hom- bre realiza todos los trabajos agrícolas, de caza y pesca.
A nivel comunitario se realizan algunas acti- vidades que son para el bien común. Por regla general se organizan comisiones de
9 La Mola es una artesanía kuna elaborada con telas super- puestas cosidas y con diseños de laberintos, animales, plan- tas y significados mitológicos. La utilizan en camisas y tam- bién está muy comercializada.
trabajo para cada fin, cada una con su es- tructura organizativa, quienes serán los res- ponsables de que la actividad se realice en forma adecuada. Cuando una comisión de- terminada considera que debe realizarse un trabajo comunitario, como limpieza de un camino, mantenimiento del acueducto o pista de aterrizaje, la construcción de un centro de salud, o la celebración de una ceremonia, convoca al Congreso Local y organizan para que toda la comunidad participe. Por ejem- plo, en la construcción de una obra en donde la comunidad debe aportar algunos materia- les y mano de obra, por regla general todos los hombres de la comunidad deben traer piedras (cascajo) y las mujeres arena, ade- más de turnarse los hombres para aportar diariamente la mano de obra.
En las comisiones de trabajo normalmente participan los hombres con excepción de la comisión de aseo y ornato que es privativo de las mujeres y en la cual todas participan con la limpieza diaria de las calles de la comunidad en forma rotativa. Como ejemplo representati- vo, mencionamos la estructura de trabajo co- munitario por comisiones de una de las comu- nidades Kunas.
Cuadro No. 6 Integrantes de las comisiones en la comunidad de Ukubseni (Playón Chico)
De Casas De Caminos De Chicha De Justicia De Aeropuerto Junta Local De Finanzas De Salud(1) Club de Padres de Familia de Primaria Club de Padres de F. de Secun- daria De Agricultura y Educación De Aseo y Orna- to Grupo Ambiental
Actualmente la comisión de salud es mixta y está presidida por una
Alvarado, Eligio.
El Valor del Ambiente en los Kunas desde una
perspectiva de Género. UICN. 1995.
Cada una de las comisiones tienen un presi- dente, secretario, vocales y miembros y en algunas en que se manejan las finanzas tienen otros cargos como tesorero, cajero, etc.
La participación de la mujer en los cargos jerárquicos tradicionales es muy reciente y se dan algunos casos de mujeres que ejercen como Saylas Administrativas en algunas co- munidades y algún caso de “Vocero”, cargo que tiene mucha influencia. También algu- nas profesiones tradicionales ocupan un lu- gar alto dentro de la estratificación social, como son las parteras, “Neles” y la función de “Iet” de mucha importancia en las cere- monias de corte de cabello. 10
En la sociedad Emberá, la mujer participa tanto en el trabajo doméstico como en la agricultura y la artesanía. En la agricultura participa en la siembra, limpieza y cosecha y eventualmente en la venta o distribución. Participa en organizaciones de la comunidad, asociaciones y cooperativas aunque difícil- mente forme parte de las instituciones o auto- ridades tradicionales. Sin embargo, es noto- rio que desde hace varios años la Presiden- cia del Congreso General Emberá es ejercida por una mujer. En el cuadro siguiente se especifica la participación por género en las reuniones de instituciones y organizaciones,
así como en las distintas labores agrícolas.
10 Nele: Pronostica o diagnostica las enfermedades. Normal- mente también es etnobotánico. Pueden ser hombres o muje- Iet. En las ceremonias del corte de cabello, la que ritualmente corta el cabello.
Cuadro No 7 Participación por género en actividades sociales y económicas en comunidades Emberá
/Comunal
nes/Asociaciones
nes/Autoridades
Trabajo Comité de Salud
terreno Siembra Limpieza Cosecha Venta o distribu- ción
Fuente: Alvarado, Eligio: Estudio Socio-Etnográfico de las Areas de Expansión, Bocas del Toro, Darién y San Blas. Ministerio de Educación- Banco Mundial. Proyecto de Educación Básica. Componente de Educa- ción Inicial No Formal. Panamá 1998.
La división del trabajo dentro de la sociedad Naso (Teribe) es bastante similar en cuanto a participación de la mujer se refiere, pues for- ma parte de los trabajos agrícolas y artesa- nales, además de realizar los trabajos do- mésticos. También participa en algunas or- ganizaciones y comités de trabajo comunita- rio pero no ejerce autoridad y poder dentro de las instituciones tradicionales. En el cua- dro siguiente se especifica algunas activida- des que realizan hombres y mujeres en la comunidad de Solón.
Participación por género en organizaciones
y actividades en la comunidad Naso de Solón
ORGANIZACIÓN/ACTIVIDAD
Junta Local /Comunal Club de Padres de Familia Cooperativas Organizaciones/Asociaciones Instituciones/Autoridades Tradi- cionales Comités de Trabajo Comité de Salud Deportes Actividades agrícolas Preparación del terreno Siembra Limpieza Cosecha Venta o distribución
Fuente: Alvarado, Eligio: Estudio Socio- Etnográfico…
4. Tenencia de la tierra:
La legislación sobre los territorios y Comar-
cas Indígenas en Panamá establece la pro- piedad colectiva de las tierras y el uso colec-
tivo de las mismas, las cuales son inembar- gables e inadjudicables. Dentro de cada
grupo, sin embargo, existe un sistema de tenencia aceptado por las leyes indígenas
que establecen la propiedad individual de las
tierras cuando son trabajadas, Este sistema
de tenencia tiene ante todo un carácter fami-
liar en cuanto a la producción y consumo y tienen la característica de ser heredadas por
los descendientes, con algunas diferencias
de acuerdo al grupo y tipo de explotación. Tanto la propiedad como la herencia son sistemas un poco complejos que amerita ser estudiados en forma más profunda y que aquí sólo se describe en forma somera. Para los Ngöbé la unidad de producción y de consumo es la familia, con la participación directa del productor, su grupo familiar, cuya composición puede ser nuclear (monogámi- ca) o compuesta (poligámica) y prácticas de ayuda mutua. El derecho de usufructo se adquiere por trabajo en una tierra virgen o por herencia. No obstante, este derecho puede perderse si no se cultiva o después de varios años de haberla dejado en descanso, cuando puede ser usufructuado por otro miembro del grupo. Existe también un siste- ma de préstamos de parcelas para el cultivo cedido por un grupo, las cuales deben ser restituidas al grupo en el momento que las requiera. Este sistema origina muchos con- flictos en la sociedad Ngöbé.
El sistema de herencia se da por ambas vías,
materna y paterna. La tierra que pertenece
al grupo familiar puede ser usufructuada por cada miembro y los derechos individuales se
determinan por la residencia y la filiación
bilateral. El control ejercido por el grupo fa- miliar obliga al Ngöbé a mantener los víncu- los de consanguinidad, pues en caso contra- rio puede ser expulsado 11 .
11 GUIONNEAU, Francoise.- Los Amerindios de Panamá. En América Indígena, Vol.LV, No. 4. Oct.-dic.1995. Pág. 60-61.
Martinelli (1993) explica que el sistema de tenencia actual de las tierras presenta tres variantes: (i) la tierra de sabana, utilizada para el pastoreo, es de propiedad y uso co- lectivo; (ii) la tierra utilizada en cultivos tem- porales, que es la tierra de rastrojos, es de propiedad colectiva y uso individual; (iii) la tierra de cultivos permanentes, café y guineo, es de posesión individual y uso individual. 12 . Existen muchas variantes como producto de los cambios culturales, la conformación de la comunidad y la familia, la escasez de la tierra que se observa en muchas áreas y con ello muchos problemas de litigios.
Entre los kunas se distinguen tres tipos de propiedad: la propiedad personal, familiar y comunal o de “cooperativas”. La propiedad personal incluye los objetos de uso personal e instrumentos de trabajo y las tierras vírge- nes trabajadas y explotadas por la persona, y las recibidas en herencia. La propiedad fami- liar, adquirida a través de la herencia y que es explotada por todos los miembros de la familia y usufructuada por todos. La propie- dad comunal, basada en una explotación colectiva de la tierra, bien en forma de “co- operativas”, grupos de producción o con la participación de la comunidad entera.
Todos estos tipos de propiedad pueden ser heredados, para lo cual se distinguen dos tipos de acuerdo a las características de cul- tivo:
a) Las de cultivo, que se dedica para la siembra de yuca, caña, maíz, arroz, plátano, etc. En su mayoría para el consumo familiar. Esta se reparte equi- tativamente entre los hijos (hombre y mujer). La idea que prevalece entre los Kunas con relación a la herencia es que todos reciben partes iguales puesto que todos van a tener hijos.
b) Las fincas de cocoteros, destinados no sólo al consumo sino, y especialmente, como forma de ingreso. Estas fincas
12 Martinelli, Marianela.- El Pueblo Ngöbé: Cultura y Organi- zación. Panamá, 1993. Pág. 36.
siguen perteneciendo comunalmente a la familia y su sistema de explotación es rotativo mensualmente entre los hi- jos(as) de todas las familias que son propietarias de las mismas.
Existen casos en que las fincas de cocos comenzaron a trabajarse por miembros de varias comunidades y, por el sistema de herencia para el usufructo de las mismas, el sistema de rotación es muy demorado pasan- do varios años hasta que una persona pueda beneficiarse de nuevo.
En la sociedad Kuna la mujer y el hombre tienen los mismos derechos sobre la heren- cia, la cual sólo se transmite a los hijos, pero ninguno de los cónyuges puede heredar tie- rras de su pareja, ni aún las pertenencias personales 13 .
Entre los Emberá y Wounaan predomina la propiedad familiar de la tierra, adquirida por el trabajo en tierras vírgenes o por herencia. El derecho de herencia se obtiene por ambas vías y tanto el hombre como la mujer tienen los mismos derechos de propiedad y herencia.
y económica 14
Panamá está catalogado como el segundo país de América con peor distribución del ingreso. Con un ingreso per-cápita de 2,358 dólares en 1996 éste no está reflejado en el bienestar de la mayoría de la población. La exclusión de muchas zonas del país de los beneficios del desarrollo no ha mejorado mu- cho en las últimas décadas.
13 ALVARADO, Eligio.- Algunos aspectos de la organiza- ción social y política de los indios kunas de San Blas. Tesis. Universidad Pontifica de Salamanca, Madrid, 1977. Pág. 55-58.
14 En este apartado nos hemos de referir a los datos de 1990 principalmente, debido a que no se cuenta con una informa- ción completa para el 2,000. Algunos indicadores adicionales se muestran en el anexo estadístico
Se dice que el 20 por ciento más rico tiene ingresos 30 veces superior que el 20 por ciento más pobre de la población del país. Las poblaciones indígenas se encuentran entre los que registran el más alto nivel de pobreza de Panamá.
El nivel de aislamiento y exclusión que man- tienen los indígenas de Panamá está reflejado en el índice de satisfacción de necesidades básicas.
En este sentido, existen dos estudios en Pa- namá para medir este índice – ambos basa- dos en los datos del Censo de 1990 -un estu- dio realizado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) 15 con indicadores de vivien- da, salud y educación que ubican en los luga- res más bajos a siete distritos del país, de los cuales seis son de población mayoritariamen- te indígenas (Chiriquí Grande, Tolé, San Lo- renzo, Cémaco, San Blas y Sambú), el otro Distrito es Cañazas, con menos población indígena. Muy cerca de este nivel se encuen- tran los Distritos de Bocas del Toro, Remedios y San Félix, también con alto porcentaje de población indígena.
La variable vivienda fue medida a través de indicadores de agua potable, servicio sanita- rio, luz eléctrica, piso de tierra y grado de hacinamiento. Para la educación se utiliza- ron el porcentaje de analfabetismo, inasis- tencia escolar y menos de tres grados apro- bados y en salud las tasas de mortalidad infantil, asistencia profesional al parto y des- nutrición.
El segundo estudio, realizado por Ligia He- rrera y publicado por el Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) 16 , da resultados diferentes. Herrera utiliza cuatro variables cuantificadas a través de varios indicadores resumidos en el cuadro siguiente:
15 Anteriormente Ministerio de Planificación y Política Económi- ca. 16 HERRERA, Ligia.- Regiones de Desarrollo Socioeconó- mico de Panamá 1980-1990. Centro de Estudios Latinoame- ricanos. Panamá, 1994.
Cuadro No. 9 Variables e Indicadores utilizados en el Estudio de Nivel de Satisfacción de Necesidades Básicas realizado por Herrera
Proporción de población urbana del distrito
Población no dispersa
Servicios de comunicación existentes
Sin ningún grado de educación aprobado
Población de 15 años y más con estudios primarios completos
Población de 15 años y más con algún grado de enseñanza secundaria
Población con algún grado de Universidad
Instituciones estatales de atención médica
Personal técnico en los servicios estatales
Atención médica en los casos de nacimien- tos y muertes
Con esta categorización, Herrera ubica en la categoría de muy bajo desarrollo 6 distritos, de los cuales tres son indígenas (Sambú, Cémaco y Chiriquí Grande), el resto de distri- tos con fuerte porcentaje de población indí- gena se encuentran en la categoría de bajo desarrollo. Solamente el Distrito de Chan- guinola, en Bocas del Toro se encuentra en categoría media de desarrollo que puede atribuirse a la distorsión que produce la ubi- cación de la actividad bananera.
El Ministerio de Economía y Finanzas elabo- ró un índice de pobreza por Corregimiento para el Proyecto de Educación General Bási- ca con base en las condiciones de vivienda, acceso y calidad a los servicios de la educa- ción, situación nutricional, proporción de po- blación indígena y población con edades de 6 a 15 años 17 . Aunque este índice se realizó para un objetivo muy específico, como es la educación, nos servirá para precisar más la información de las poblaciones indígenas que en muchos distritos permanece oculta debido a que la población no indígena alcan- zó un mayor nivel de desarrollo. A nivel de Corregimiento y utilizando los indicadores
17 A nuestro parecer este índice está sesgado para medir el nivel de pobreza de los Corregimientos, al utilizar indicadores como el porcentaje de población indígena y la población entre 6 y 15 años de edad. Suponemos que estos indicadores deben tener un peso específico e importante para la imple- mentación del Proyecto de Educación General Básica.
mencionados, de los 50 Corregimientos que ofrecen los índices más altos en condiciones de pobreza, 37 son de población indígena o mayoritariamente indígena y tres con casi la mitad de población indígena.
Aunque estos indicadores son válidos para el estudio de pobreza, ambos estudios presen- tan algunas dificultades al aplicarlo a pobla- ciones indígenas, en donde algunos indica- dores no se miden en el ámbito de patrones culturales. Por ejemplo, los indicadores de vivienda utilizados como materiales del piso, paredes y techo no deberían aplicarse a construcciones de tipo cultural, e incluso fa- milias indígenas que adoptaron el tipo de construcción occidental, por razones de pres- tigio, están volviendo a utilizar materiales tradicionales locales en la construcción de su vivienda, pues éstas están más adaptadas al ambiente en que viven.
El asentamiento en grupos familiares o pe- queñas comunidades es otro rasgo cultural que a pesar de todos los cambios inducidos, las comunidades recién formadas no han llegado en su mayoría a superar los 500 habitantes, como en el caso de las comuni- dades Emberá y Wounaan, o en el caso de los pueblos indígenas del occidente del país, por lo que el indicador de urbanización en estas áreas es prácticamente nulo 18 .
Aunque no podría decirse lo mismo con rela- ción a los indicadores de salud y educación, sí requiere algunas observaciones. El con- cepto de salud y enfermedad 19 no es la que nosotros conocemos y la pérdida de la medi- cina tradicional no es suplida por la salud curativa que se aplica en los ambientes ur- banos.
La educación que se aplica no ha sido un componente importante para medir los nive- les de desarrollo. Por regla general el indí-
18 Las poblaciones o comunidades con menos de 500 habitan-
tes se consideran dispersas. 19 La salud y la enfermedad para el indígena están ligados al concepto de equilibrio (armonía) o desequilibrio de las fuerzas
(se desarrolla en
espirituales que actúan sobre la persona los aspectos culturales).
gena educado tiene que salir del medio por- que la educación no es apta para el ambiente en que viven, por lo cual se observan mu- chos casos de deserción y fracaso, abando- no de la producción agrícola y otras activida- des tradicionales y poca iniciativa para des- arrollar el área, para lo cual no han sido ca- pacitados. No por ello puede insinuarse que debe abandonarse la educación sino adecuar el sistema educativo a los requerimientos regionales, ambientales y culturales, pues se puede observar un fenómeno parecido en otras áreas rurales no indígenas. Las comu- nidades requieren de una educación con un enfoque intercultural bilingüe, que incorpore sus valores culturales y cosmovisión.
El proceso de articulación a la sociedad na- cional se objetiviza en los indicadores so- cioeconómicos del país que reflejan que los pueblos indígenas se encuentran entre la población más desfavorecida, con claros signos de marginación y exclusión como consecuencia de un desarrollo desigual y combinado. Sin realizar un análisis exhausti- vo de los problemas, podemos describir al- gunos de ellos. 20
20 Considerando que ambos estudios se basan en datos cen- sales, toda la información estadística tiene como Fuente Los Censos de Población y Vivienda de la Contraloría General de la República. Esta información tiene el inconveniente de no estar segregada por grupo indígena, por lo que en ocasiones se hará referencia a los Distritos con mayor porcentaje de población indígena. Mas adelante se hará referencia al último estudio sobre pobreza en Panamá realizado por el Banco Mundial y el Ministerio de Política Económica en 1997 que tiene información segregada por grupo étnico.
Cuadro No. 10 Algunas características sociales de los Distritos con mayor porcentaje de Población Indígena
Pinogana*
Cémaco*
Sambú*
Promed. Nal.
(*) No contamos con datos segregados para los Distritos de Cémaco y Sambú de los Censos anteriores, por lo que hay cifras intercensales no comparables en los cuatro distritos de Darién. Fuente: Contraloría General de la República. Censos Nacionales de 1990 y Estadísticas de Salud.
Las poblaciones indígenas tienen la más alta tasa de crecimiento poblacional del país:
5.7% en Bocas del Toro, 5.2% en Darién, por mencionar algunas áreas de mayor concen- tración de población indígena, en compara- ción con el 2.6% de crecimiento poblacional promedio anual que se observa en el país entre 1980 y 1990. Si bajamos al nivel de Distrito con mayor proporción de población indígena, los de crecimiento más acelerado son los tres Distritos de Bocas del Toro y la provincia del Darién, regiones que son ade- más, junto con la provincia de Panamá, re- ceptoras de emigrantes de las provincias centrales.
La presión demográfica y la desaparición de los modelos tradicionales de organización para la producción (familia extensa y prácti- cas de reciprocidad) tienen consecuencias en el alto grado de desnutrición infantil que se observa en las poblaciones indígenas 21 . Esto puede ser consecuencia del proceso de pérdida de valores culturales y agotamiento del recurso tierra.
La atención médica es deficiente al encon- trarse las poblaciones indígenas en lugares
21 Ver cuadro No. 2.
de difícil acceso, con pocas instalaciones de salud y personal médico. Menos del 50 % de los nacimientos se dan con atención mé-
dica 22 , lo cual aunado a los embarazos en
madres adolescentes, madres desnutridas,
bajo control prenatal y condiciones desfavo-
rables del ambiente, son las causas de la alta
tasa de mortalidad infantil (64.13 en Chiriquí
Grande, 46.17 en Bocas del Toro, 51.97 en
Pinogana, 47.67 en Chepigana, 47.18 en
Tolé y 40.36 en San Blas) 23 . Además, las
condiciones ambientales y la deficiencia ali-
mentaria facilitan la propagación de enferme-
dades como la parasitosis y enfermedades respiratorias.
El aislamiento físico de las poblaciones indíge- nas ha sido históricamente un factor favorable para la conservación de sus culturas y ha posi- bilitado la definición y legalización de los territo- rios o Comarcas que se han dado en el país y los que están en proceso de legalizar. Así mismo permitió la existencia actual de grandes áreas en donde los recursos naturales no han sido fuertemente alterados, debido al manejo sostenible de las comunidades indígenas, con prácticas económicas tradicionales asociadas a la cultura de subsistencia.
Las relaciones de los pueblos indígenas con el Estado-nación y el sistema socioeconómi- co se encuentran en un proceso de cambio. Por un lado, el interés del Estado y del capital corporativo transnacional en el desarrollo de macroproyectos (infraestructuras como las hidroeléctricas), la exploración y explotación minera y el manejo de recursos naturales, y por otro lado la demanda indígena en acce- sar los servicios básicos de salud, infraes- tructura comunitaria y acceso a los merca- dos, generan la necesidad de abrir vías de comunicación y facilidades de transporte. Los pueblos indígenas se encuentran en la disyuntiva de aceptar o rechazar la apertura de vías de comunicación y facilidades de transporte, ante el peligro de la pérdida de control en su espacio físico y la explotación de los recursos que consideran de su propie-
22 Cuadro No. A-9 del Anexo Estadístico. 23 Cuadro No. 2
dad. La experiencia de la construcción de la Represa Hidroeléctrica del Bayano y la aper- tura de la carretera al Darién en la década del 70, conjuntamente con el programa de desarrollo de la región del Atlántico (Conquis- ta del Atlántico) y la extensión de la frontera agrícola, es suficiente para comprender el efecto que las vías de comunicación produ- cen en las comunidades indígenas, así como en los recursos de la Biodiversidad.
El sistema educativo panameño aplicado en áreas indígenas se caracteriza por bajos
niveles de instrucción y fuera del contexto y significado étnico. Los altos niveles de anal- fabetismo persisten en las comunidades indí- genas a pesar de los esfuerzos del gobierno
a través de programas de alfabetización y la
extensión de escuelas por toda la geografía nacional. Si consideramos analfabetos o
semianalfabetos a la población de 10 años y más de edad que no tienen ningún grado aprobado o la primaria incompleta, encon- tramos que el 77.4% de los Ngöbés, el 52.6% de los kunas, el 73.8% de los Emberá,
el 74.4% de los Buglé, el 73.6 % de los Wou-
naan y el 58.5% de los Nasos, se encuentran
en esta situación, de acuerdo a las cifras oficiales de 1990 24 .
El porcentaje de analfabetismo a nivel nacio- nal presenta una disminución en el período transcurrido entre 1980 a 1990, pasando de 12.4% a 7.9%, respectivamente. Esto se ve reflejado en los distritos con más población indígena a pesar de que aún persisten las más altas tasas de analfabetismo oficial que van desde 49.8% en Chiriquí Grande a 23.2% en Kuna Yala. La deserción escolar en estas comunidades tiene distintas causas que van desde los as-
pectos culturales (entre las niñas que llegan
a la edad reproductiva), los embarazos entre
adolescentes, dificultades de acceso a la escuela por la dispersión poblacional en al- gunas áreas, la falta de recursos para cubrir la alimentación y los gastos que ocasiona la asistencia a la escuela, entre otras. En las
24 Ver cuadros Nos.A-2, A-3, A-4, A-5, A-6, y A-7 del Anexo Estadístico.
áreas urbanas la situación de discriminación en que muchas veces están sometidos los niños indígenas, en razón de su idioma que actúa como limitante en la comprensión y asimilación de los conocimientos, los cuales son transmitidos en el idioma oficial y con docentes que no conocen su idiosincrasia. Asimismo en las áreas indígenas, muchos docentes que laboran desconocen la idiosin- crasia y el idioma nativo.
La aplicación del sistema de instrucción, sin considerar los aspectos culturales, lingüísti- cos y de necesidades del área, ha conducido además a la emigración de grandes sectores de la población indígena y al abandono y deterioro de muchas prácticas culturales. Sin embargo, la existencia de profesionales indí- genas que se incorporan a los programas y proyectos que se aplican en áreas indígenas, facilita el nivel de comprensión y comunica- ción que debe existir entre los proyectos y las comunidades. Con programas de capacita- ción adecuados se podrá progresar en el grado de participación y apoderamiento del proceso de desarrollo que sea sostenible cultural, social y económicamente.
Los indicadores económicos derivados de los censos nacionales, algunos de los cuales (nivel de ingreso) son utilizados para la cons- trucción del Indice de Satisfacción de Nece- sidades Básicas, son de difícil manejo cuan- do se refiere a las poblaciones indígenas y depende de la valoración que se da, al co- existir las actividades de subsistencia y de mercado. Según los datos del Censo los Distritos con mayor población indígena no sólo presentan el más bajo nivel de ingreso familiar mensual del país (con excepción de Changuinola) 25 sino que sufrieron un fuerte deterioro durante la década de 1980 a 1990, con un porcentaje de cambio que a veces supera el -100%, como es el caso de Bocas del Toro y Chiriquí Grande en la provincia de
25 En el Distrito de Changuinola, la existencia de las Compañí- as Bananeras y los ingresos que esta actividad genera man- tiene encubierto la situación social real de los indígenas.
Bocas del Toro, y cercano al -50% en San Blas y -74.7% en Santa Fe 26 .
analfabeta. Entre la población Wounaan estos porcentajes están en 35.1% y 38.6%, respectivamente.
En la provincia de Darién, además de las
comunidades que componen la Comarca, se
Wounaan y Kuna
Para 1990, el índice de desarrollo relativo calculado por Herrera nos muestra a los dis- tritos de Sambú y Cémaco, que integran la Comarca Emberá-Waunan, como los de más bajo nivel de desarrollo relativo 27 . Estos dis- tritos tienen el más bajo nivel de vida y del grado de urbanización. Las comunidades Emberá y Wounaan, tanto las que se en- cuentran dentro como fuera de la Comarca tienen todas menos de 500 habitantes, por lo que se considera que toda la población está dispersa.
El índice de atención médico-sanitaria pre- senta características de total abandono al no existir dentro del territorio ninguna instalación de salud para 1990. En los últimos años se han construido algunos puestos de salud, pero sin personal técnico que atienda per- manentemente, y se utilizan para las giras médicas. Considerando las distancias que existen entre las comunidades y las instala-
encuentran 47 comunidades Emberá y Wou- naan dispersas por toda la provincia y pre- sentan características similares, con algunas diferencias no muy significativas de las que se encuentran a lo largo de la carretera que tienen mayor acceso al mercado y a los ser- vicios sociales aunque no por ello presentan mejores niveles de desarrollo.
Además existen dos comunidades kunas cerca de la frontera con Colombia (Pucro y Paya), dentro del Parque Nacional del Da- rién, con poco contacto con el exterior, y tres comunidades en el Alto Chucunaque, región de Wargandi (Nurra, Wala y Morti) que man- tienen más contacto con algunas comunida- des de Kuna Yala, de acuerdo a la ubicación. Estas comunidades han mantenido una eco- nomía de subsistencia básicamente y el ma- yor ingreso actualmente lo perciben de la venta de árboles en pie valiéndose de los permisos comunitarios que da la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM).
ciones de salud y las dificultades del trans- porte, el recurso de la medicina tradicional se
Kunas y Emberá
hace más necesaria.
y Wounaan
La mediana de ingreso familiar se encuentra entre las más bajas del país, con B/60.3 para Sambú y B/72.6 en Cémaco. Esto puede hacerse extensivo al resto de las comunida- des Emberá-Wounaan que se encuentran fuera de la Comarca.
La población Emberá de 10 años y más mantiene niveles educativos aún bajos, con un 35% sin ningún año aprobado. Si a esto se suma el 38.7% que en 1990 tenía la pri- maria incompleta nos da una proporción muy alta de la población analfabeta o semi-
26 Ver Cuadro No. A-8 del Anexo Estadístico. 27 Cuadro No. 3
En la región del alto Bayano habitan 12 co- munidades kunas y 3 Emberá-Wounaan, también hay varias comunidades Wounaan el Distrito de Chimán. Las comunidades kunas, ubicadas en la cuenca del Alto Bayano, lo- graron la legalización del territorio en 1997, después de haber sufrido severos traumas como consecuencia de la construcción de la hidroeléctrica y la carretera al Darién y con ello un rápido proceso de colonización. Des- pués de la inundación del lago Bayano, la producción agrícola de subsistencia se vio severamente afectada al perder las mejores tierras cultivadas y su fertilidad. El kuna hizo uso de lo que tenía disponible y por lo que era presionado en todos estos años, el recur-
so forestal. La facilidad de los permisos co- munitarios facilitó la venta del árbol en pie a los madereros como fuente de ingreso rápi- do. Esta actividad redujo la necesidad de continuar la práctica de cultivos tradicionales y se dio una mayor dependencia del dinero.
Las comunidades de la región carecen de infraestructura básica y de servicios bási- cos como agua potable y luz, paradógico viviendo al lado de la hidroeléctrica y por lo cual fueron sacrificados en nombre del de-
De todas las áreas indígenas, posiblemente Kuna Yala cuenta con mayores recursos humanos en materia de salud y educación aunque las condiciones de salud se han de- teriorado en los últimos años. Para 1995-96 contaba con 14 médicos, 21 enfermeras y 9 odontólogos, con una cobertura de 2,701 habitantes por médico (el índice más bajo de todas las provincias) 28 .
En cuanto al sistema educativo, casi todas las comunidades cuentan con escuela pero
sarrollo. Utilizan los recursos naturales para
la pesca como tilapia, sábalo, mojara y
Los Emberá están localizados en Ibedi Em-
con un alto porcentaje de deserción. Sólo en
la construcción de vivienda, para hacer
comunidad de Ukubseni (Playón Chico), la
algunos utensilios, como motetes, sombre- ros, abanicos, tinte y medicina; y para su sustento. También los animales silvestres
guacucos.
berá y Piriatí (al lado de la carretera) y en Majé, a orillas del río Majé. Estas comunida- des están organizadas en forma indepen- diente a la Comarca y a la Organización de
segunda más poblada de la Comarca, un censo realizado por la misma comunidad y los educadores detectó que alrededor de 300 niños no asistían a la escuela por falta de recursos. El gobierno está implementando un programa de alimentación escolar en to- das las provincias y se aplica también en Kuna Yala. Este programa sin embargo no tiene una gran cobertura considerando que en 1997 de un gasto efectuado en este rubro de US$ 8,411,942 (8.4 millones de Balboas)
Tierras Colectivas Emberá-Wounaan. Las
nivel nacional, hacia Kuna Yala no llegó ni
comunidades de Ibedi Emberá y Piriatí de- penden durante casi todo el año de la explo-
1% (US$ 80,507) 29 .
tación de madera que se realiza durante la época seca.
REGION OCCIDENTAL ( Ngöbé, Buglé, Naso y Bri-bri)
La Comarca de San Blas o Kuna Yala
Asentada en las costas e islas en el archipié- lago, abarca unas 3,200 Km2 desde Colón hasta la frontera con Colombia, con 38 co- munidades en islas y 11 en tierra firme. La producción agrícola ha sido de subsistencia con excepción del coco, como primer recurso generador de ingreso monetario hasta hace pocos años. A pesar de que no se ubica en los distritos de extrema pobreza, de acuerdo
al índice de desarrollo relativo elaborado por
Herrera, sus condiciones sociales han sufri-
do un fuerte deterioro en los últimos años como consecuencia del acelerado cambio que experimenta la población en su forma de vida.
De los cuatro pueblos indígenas que integran la región occidental del país, los Ngöbé y Buglé son los más numerosos y estudiados en forma conjunta. Aunque presentan carac- terísticas distintivas, como son la lengua y la forma de contraer matrimonio, comparten el mismo territorio, sistema de organización y dirigencia tradicional. Recientemente, y al igual que en el caso Emberá-Wounaan, les fue reconocida la Comarca Ngöbé-Buglé incluyendo a los dos pueblos.
Aparte de los datos de población y vivienda que se publican segregados por pueblo indí- gena, los datos socio-económicos no están
28 Ministerio de Economía y Finanzas. “Panamá: Informe Social 1997”. Marzo de 1998. 29 Ministerio de Economía y Finanzas. Op.Cit. Pág.45. Datos de la Dirección Nacional de Nutrición y Salud Escolar del Ministerio de Educación.
disponibles en su totalidad, sino por Distrito
y, en algunos casos, por Corregimiento. No
obstante, por la información disponible, la población Ngöbé-Buglé puede considerarse como la más pobre del país con indicadores socio-económicos que muestran una mayor exclusión que el resto del país y los pueblos indígenas. En el cuadro No. 10, en donde se muestran algunos indicadores sociales, son los Distritos con mayor porcentaje de pobla- ción indígena Ngobé y Buglé los que ofrecen peores condiciones de vida, mayor creci- miento poblacional, mayor grado de desnutri- ción infantil y mayor porcentaje de mortalidad infantil. Empujados históricamente hacia las áreas más inhóspitas, aún continúan siendo presionados por los grandes propietarios de tierras, compañías transnacionales y macro- proyectos estatales de infraestructura.
Algunos indicadores indican un empeora- miento de las condiciones de vida durante el decenio de 1980 a 1990. El promedio de
ingreso familiar en los Distritos de Bocas del Toro y Chiriquí Grande se redujo a menos de
la mitad, lo mismo se observa en los Distritos
de Remedios, San Félix, San Lorenzo y Tolé. La tasa de desnutrición aumentó en todos los distritos con mayoría indígena y prácticamen-
te se mantuvo en San Félix. Estos distritos,
junto con Kuna Yala, Cañazas, Las Palmas y
Santa Fe se mantienen como los que regis-
tran la más alta tasa de desnutrición del país,
a los que habría que agregar el Distrito de
San Francisco que prácticamente carece de población indígena según el Censo. El por- centaje de analfabetismo que a nivel nacional se redujo al 7.9%, en los Distritos con más población indígena se mantiene entre el 30 y
el 50%, con tasas inferiores únicamente en
Determinantes de la Pobreza Indígena en Panamá 30
Un estudio muestral realizado por el Ministe- rio de Economía y Finanzas y el Banco Mun- dial, sobre la Pobreza en Panamá en 1997, indica que el 83% de la población indígena vive bajo la línea de pobreza y que el 70% no puede satisfacer el mínimo de requerimientos calóricos. 31 Por grupo étnico, la pobreza prevalece más alta entre los Ngöbé y Buglé (92% pobres y 82% en extrema pobreza), seguido por los Emberá y Wounaan (80%) y los Kunas (65%).
Los determinantes de la pobreza entre los indígenas, de acuerdo al estudio, son explica- dos a través de indicadores como, trabajo y fuentes de ingreso; educación; condiciones y tenencia de la vivienda; servicios básicos; acceso al crédito; fertilidad, tamaño y compo- sición de la familia y la localización geográfica.
El trabajo entre los indígenas constituye la mayoría de las veces una fuente de produc- ción para la autosubsistencia y menos como fuente generadora de ingreso o trabajo re- munerado. El índice de desempleo es de sólo un 2% para los hombres indígenas 4% entre las mujeres indígenas. El 60% de los ingresos deriva del trabajo, siendo el auto- empleo el que genera el 40% del ingreso
30 Los indicadores utilizados y la metodología aplicada al estudio de la pobreza realizado en 1997 por el Ministerio de Economía y Finanzas y el Banco Mundial, difiere de los estu- dios antes mencionados sobre el Indice de Satisfacción de Necesidades Básicas realizado por Herrera y el MEF con datos de 1990. Por lo que, al no ser comparables las cifras se presentan los detalles por separado.
ESTUDIOS DEL MEF Y HERRERA
ESTUDIO MEF-BANCO MUNDIAL (1997)
Basados en datos del Censo de
Estudio muestral Cifras presentadas por pueblo, sin definir división política. Las cifras por pueblo no diferencian la ubicación por división política (Distrito o no) sino ubicación fuera o dentro del territorio.
Cifras presentadas por Distrito, como División Política Los Distritos no diferencian entre población indígena y no indígena
31 Recogido en “A Profile of Indigenous Poverty in Panama: A Study Using LSMS Data) por Renos Vakis and Kathy Lindert (Draft, February 15, 1999). El estudio se realizó a través de una muestra nacional y tiene la ventaja de segregar la infor- mación por grupo étnico y define las variables que inciden en la pobreza a través de análisis de correlación multivariable.
laboral. El sector agrícola, a pesar de ser la principal fuente de trabajo no constituye una fuente importante de ingreso, a pesar de que los trabajadores indígenas (en especial los Ngöbé y Buglé) son empleados en fincas. Un dato importante al respecto, es el menor pago por hora que se le da al trabajador indí- gena frente al no indígena, el cual es un 32% más bajo, lo cual puede indicar cierta discri- minación étnica, tal y como expresa el estu- dio.
Cuadro No. 11 Empleo e Ingreso generado por el Sector Agrícola, por pueblo
Producción (*) Agrícola para la Venta (%)
Indígenas Ngöbé y Buglé Kuna Emberá y Wounaan
(*) Se refiere a la producción interna y no al empleo agrícola en fincas o remunerado Fuente: Vakis y Lindert (1999).
Puede deducirse del Cuadro No. 11 que a mayor empleo en el sector agrícola entre los grupos indígenas menor es el nivel de ingre- so per cápita porque la producción se destina más al autoconsumo que a la venta.
La Educación está fuertemente ligada al nivel de vida y es el factor más importante para salir de la pobreza. Aproximadamente un tercio de la población indígena en Pana- má es analfabeta, siendo los Ngöbé y Buglé los que más alta tasa de analfabetismo pre- sentan (36%), seguida de los Emberá y Wounaan (25%). Además se observa una brecha por género al observarse que el anal- fabetismo entre las mujeres indígenas es de cerca del 40%, fenómeno que no se observa entre los no indígenas ni aún entre los po- bres.
La escolaridad entre los indígenas alcanza en promedio 5 años para los hombres y me- nos de 4 para las mujeres. No obstante la tendencia es a aumentar los años de escola- ridad por lo que se observa entre el grupo de 18 a 39 años, cuando se realizó el estudio se
observó que cerca del 16% de los niños indí- genas entre los 6 y 11 años de edad no es- taban matriculados en escuela primaria, au- mentando esta tasa a la mitad entre los niños que sólo hablan la lengua indígena.
Cuadro No. 12 Características de la Educación por pueblo

References: Artículo 2
 Artículo 5

Artículo 10
 artículo 2
 artículo 1
 artículo 2