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Timestamp: 2018-02-24 16:12:57+00:00

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Segundo Congreso Nacional - Programa de Gobierno del Dr. Francia (30 de Setiembre de 1813)
Espacio 1813 - 2013 PARAGUAY, BICENTENARIO DE LA REPÚBLICA
SEGUNDO CONGRESO NACIONAL - EL CONSULADO
RESUMEN.- EL 30 DE SETIEMBRE DE 1813 SE REÚNE EL 2° CONGRESO. ELABORA LA PRIMERA CONSTITUCIÓN NACIONAL Y ESTABLECE EL CONSULADO COMO FORMA DE GOBIERNO.
REUNIÓN DEL 2º CONGRESO : El 30 de setiembre de 1813, a pedido o, mejor dicho, por orden del doctor Francia se reunió el Segundo Congreso Nacional en el templo de la Merced, situado en la calle Palmas, antiguo mercado (hoy convertido en la Plaza de la Independencia). Asistían 1.000 diputados.
RESULTADOS DEL 2° CONGRESO: LA PRIMERA CONSTITUCIÓN NACIONAL; EL CONSULADO
Las principales resoluciones de este Congreso fueron:
a) No oír al plenipotenciario argentino Herrera. El Congreso aprovechó esta ocasión para confirmar la declaración de la “Independencia nacional”, cambiando el nombre de "Provincia" por el de "República del Paraguay".
b) Adoptó el pabellón y el escudo nacional.
c) Bajo el nombre de "Reglamento de Gobierno" fue aprobado un nuevo plan elaborado por el doctor Francia. Estas disposiciones pueden considerarse a justo título como la primera constitución nacional de nuestra patria (Técnicamente, según G. Bidart Campos, este tipo de texto no es Constitución, sino "documento constitucional.).
d) El poder era ejercido por dos ciudadanos, bajo el nombre de cónsules, de donde se denominó "Consulado" a este nuevo gobierno. Gozaban ambos de la misma jurisdicción y autoridad para la administración, conservación, seguridad y defensa de la República. Debían durar un año en sus funciones, turnándose rigurosamente en el poder cada cuatro meses.
e) Se estableció también como "Ley fundamental y disposición general, perpetua e invariable", que en lo venidero se celebraría anualmente un Congreso General: ordenando además que el presente reglamento debía quedar vigente hasta la reunión del futuro Congreso.
"Así, fue el Paraguay el primer pueblo de la América Meridional que declaró categórica y solemnemente su independencia absoluta, no ya de Buenos Aires, sino aún de España. Arrojó el manto con que sus hermanas, las otras provincias revolucionadas encubrían sus verdaderas intenciones; renunció al dictado de "leal" defensor de los derechos de Fernando VII y afirmó que quería ser libre y que rompía los lazos de sujeción a la madre patria. Por eso puede llamarse con orgullo la "Primera República del Sud".
¿QUIÉNES FUERON LOS CÓNSULES?
El 12 de octubre el Congreso clausuró sus sesiones después de haber recibido el juramento de los dos cónsules, elegidos por aclamación: el doctor JOSÉ GASPAR RODRÍGUEZ DE FRANCIA y FULGENCIO YEGROS. El primer turno del consulado correspondió al doctor FRANCIA.
SEGUNDO CONGRESO DE 1813
De consolidar la unión y precaver cualquiera desavenencia en lo ulterior, hemos formado de común acuerdo el siguiente reglamento de gobierno. Señor: Cumpliendo con lo ordenado por V.M. y teniendo en consideración las precisas circunstancias con el justo fin
Artículo 3. Su primer cuidado será la conservación, seguridad, y defensa de la República con toda la vigilancia, esmero y actividad que exigen las presentes circunstancias.
Artículo 4. La presencia quedará en adelante reducida solamente á lo interior del Tribunal que han de componer unida solamente los dos cónsules. Por consiguiente, será limitada á la economía y régimen interior del Tribunal, cuyo tratamiento será el de excelencia; pero los cónsules tendrán el correspondiente al grado militar que le queda conferido.
Artículo 6. No obstante esta disposición, la fuerza viva y efectiva, esto es, la tropa veterana de cualquiera clase que sea así como el armamento mayor y menor pólvora y municiones de toda especie se distribuirá por mitad al mando y cargo particular de cada uno de los dos cónsules, y ésta tendrá su respectivo parque o almacén en el lugar o alojamiento de sus cuerpos respectivos para su debida autoridad.
Artículo 7. Habrá dos batallones de infantería de tres o cuatro compañías cada uno, por ahora, o de más o menos según las circunstancias, de suerte que cada cónsul tendrá su batallón. Y será su Jefe y comandante particular y exclusivo. Será también jefe y comandante particular de una de las actuales compañías de artillería, aplicándose a este respecto la primera de ellas al cónsul Yegros, y la segunda al cónsul Francia.
Este creará el batallón de que le corresponde ser jefe y comandante, y para una de sus compañías podrá tomar, si quiere, la quinta del actual batallón del que quedará de jefe y comandante y exclusivo. Será también jefe y comandante particular de una de las actuales compañías de artillería, aplicándose a este respecto la primera de ellas al cónsul Yegros, y la segunda al cónsul Francia. Este creará el batallón de que le corresponde ser jefe y comandante, y para una de sus compañías podrá tomar, si quiere, la quinta del actual batallón del que quedará de jefe y comandante el cónsul Yegros.
Artículo 9. La providencia interior del tribunal en los términos expresados rolará de aquí adelante alternando los dos cónsules por cuatro meses cada uno. El que la ejerza solo se titulará cónsul de turno, y de ningún modo cónsul presidente, para evitar las equivocaciones de que ha sido origen esta última denominación. Esta conformidad entrará de turno el cónsul Francia. La traslación de esta presidencia, cumplido el tiempo respectivamente al turno de cada cónsul, se extenderá por diligencia firmada por los dos en el Libro de Acuerdo, y de ello se pasará noticia al cabildo de esta ciudad para su inteligencia.
Artículo 10. Se destinará en las casas de gobierno una pieza para tribunal común y público de ambos cónsules. Estará abierta a las horas de audiencias y despacho, y de su régimen y formalidad se encargara á su vez el cónsul que esté de turno.
Artículo 11. En los casos de discordia, en cuanto no se oponga á lo determinado en el presente reglamento, la dirimirá el secretario y si hubiesen dos los ejecutará aquel á quien corresponda actuar en los negocios de la clase en que ocurra la discordia.
Artículo 12. Se deja al arbitrio y prudencia de los dos cónsules el arreglar de común acuerdo y conformidad todo lo concerniente al mejor despacho y expediente de todos los negocios de gobierno en todos sus ramos: así como la conservación de uno ó dos secretarios, y del mismo modo la creación de un tribunal superior de recurso, que deberá conocer y juzgar en la última instancia conforme á las leyes, según la naturaleza de los casos y juicios que se dejase á su conocimiento.
Artículo 13. Los cónsules con audiencia y consulta del mismo cabildo de esta ciudad arreglarán también el sueldo que deban tener, así ellos como los secretarios y miembros del nuevo tribunal, ó cámaras de recursos, si se creasen.
Artículo 14. Si alguno de los dos cónsules faltase absolutamente del gobierno por muerte o por retiro, procederá el que quedase a convocar dentro de un mes a congreso general de la provincia en la forma, método y número de mil sufragantes elegidos popularmente en toda la comprensión de la provincia como al presente: y sin perjuicio de esta deliberación se establece también como ley fundamental, y disposición general perpetua é invariable, que en lo venidero se celebrará anualmente un congreso general de la provincia al propio modo, con la misma formalidad, número y circunstancia, señalándose á este efecto el día 15 de cada mes de octubre, en cuya conformidad se expedirán puntualmente las correspondientes convocatorias á mediados de septiembre, con el justo fin de que la provincia oportunamente, ó al menos una vez al año pueda congregarse á tratar, como pueblo libre y soberano, lo más conducente á la felicidad general, á mejorar su gobierno si fuese necesario, y á ocurrir á cualesquiera abuso que pueda introducirse, tomando las disposiciones y haciendo los establecimientos más bien meditados con el conocimiento que da la experiencia.
Artículo 16. Los cónsules comparecerán inmediatamente a jurar ante el presente Congreso Soberano el observar y hacer observar fiel y cumplidamente el presente reglamento. Los mismos ejecutarán por su orden todos los oficiales de las tropas acuarteladas, los cuales tomarán igual juramento en el cuartel á los individuos de sus respectivas compañías dando cuenta con la diligencia para su agregación a las actuaciones del Congreso; con prevención que el que rehusase este reconocimiento y juramento será despedido del cuerpo, así como castigado con la misma pena y otras más severas en el que después de reconocido y jurado el presente reglamento y de cualquiera manera lo quebrantare.
Artículo 17. Queda adoptado por la providencia el método y número de sufragantes del presente Congreso, y por lo mismo se prohíbe al gobierno el que sin deliberación de otro semejante Congreso variar o mudar esta forma y número de sufragantes.
Firmado etc.
Enlace interno a documentos de lectura recomendada:
*. EL CONGRESO DE 1813 - Por R. ANTONIO RAMOS
*- LA PROCLAMACIÓN DE LA REPÚBLICA EN 1813. Por BERNARDO NERI FARINA. Suplemento Cultural del diario ABC COLOR, Octubre 2013
* EL CONGRESO DE 1811. Por R. ANTONIO RAMOS
* LA REVOLUCIÓN DE LA INDEPENDENCIA DEL PARAGUAY. LA JUNTA SUPERIOR GUBERNATIVA. EL PRIMER CONSULADO. Por BLAS GARAY. Biblioteca Bicentenario Nº 2. Editorial Servilibro. Asunción - Paraguay 2009 (238 páginas).
A 200 AÑOS DE LA REPÚBLICA (2013)
El 12 de octubre de 1813 es el día en que se consolida el proceso de la independencia, iniciado dos años atrás. El II Congreso Nacional sancionó ese día el Reglamento de Gobierno, que se refería por primera vez a Paraguay como República Independiente.
En esa ocasión, se reunieron mil diputados en el Templo de la Merced, durante el Segundo Congreso Nacional en donde sancionaron de manera unánime el Reglamento de Gobierno.
Este documento, se constituyó en el primer esbozo de constitución que tuvo el Paraguay, según el historiador Efraín Cardozo. Esta reunión habría iniciado el 30 de setiembre de ese mismo año.
Dicho reglamento constaba de 17 artículos, y en el primero de ellos, quedó proclamada la República Independiente del Paraguay, en el segundo se oficializó la bandera tricolor y en el tercero se establecieron las obligaciones de los nuevos gobernantes.
En ese momento, Paraguay se convertía en la primera República de Sudamérica y se creaba un nuevo sistema de gobierno. Así también quedaban establecidas las autoridades de ese momento: Fulgencio Yegros y José Gaspar de Francia, con la denominación de cónsules.
El Paraguay rompía esta vez todo lazo de unión con España, y descartaba la posibilidad de convertirse en una provincia argentina, luego de haberse independizado entre el 14 y 15 de mayo de 1811.
Fuente: ABC COLOR. Publicado en fecha: 12 de Octubre del 2013
(COMENTARIO) LUIS LEZCANO CLAUDE
No obstante lo señalado, por el hecho de organizar el gobierno, aunque fuera con grandes
deficiencias en cuanto al equilibrio y la división de funciones de los órganos creados, e incluso sujetando la creación de uno de ellos (el judicial) al criterio de otro, además de otras cuestiones, el Reglamento de Gobierno de 1813 debe ser considerado como la primera leyde carácter constitucional que tuvo el Paraguay.
República del Paraguay. Debe destacarse que en este Reglamento se usó por primera vez la expresión “República del Paraguay” (Art. 1), lo cual implicaba un rompimiento expreso con la monarquía española y con las provincias del antiguo Virreinato del Río de la Plata, en particular con las autoridades constituidas en Buenos Aires. Refuerza la idea de que la alusión a la
“República del Paraguay” contenida en el instrumento, debe ser tomada como una verdadera declaración de independencia, la referencia que se hace más adelante en cuanto a la reunión de los habitantes en Congreso General “como pueblo libre y soberano” (Art. 14).
Consulado. A imitación del consulado romano o del consulado de Bonaparte y Sièyes, se adoptó esta forma de gobierno. Las funciones ejecutivas quedaban en manos de dos
Cónsules de la República del Paraguay, quienes eran nombrados expresamente en el instrumento: don Fulgencio Yegros y don José Gaspar de Francia (Art. 1). Se trataba, pues, de un ejecutivo colegiado. El mandato de los cónsules era de un año, quedando sujeto
luego a lo que determinara el nuevo Congreso General que debía reunirse al cabo de dicho lapso.
Para el manejo interno del órgano colegiado se establecía la figura de la presidencia, pero se dejaba muy en claro que sólo debía tener este alcance. Así se afirmaba que ella quedaba
“reducida solamente a lo interior del tribunal”, “limitada a la economía y réjimen interior del tribunal” (Art. 4). Asimismo, se prescribía que “el que la exerza se titulará cónsul de turno, y de ningún modo cónsul presidente”. Los cónsules debían alternarse por cuatro meses cada uno, correspondiendo el primer turno al cónsul Francia (Art. 9).
Como una atribución y un deber de carácter predominantemente militar, se les encomendaba “la conservación, seguridad, y defensa de la República con toda la vijilancia, esmero y actividad que exijen las presentes circunstancias” (Art.
3). La importancia de tal obligación se remarcaba al aludir a ella como el “primer cuidado” que debían tener los cónsules. Las “presentes circunstancias” a que se hace mención, eran el peligro de una intervención portuguesa, las pretensiones de los porteños de integrar al Paraguay como una provincia más del nuevo
Estado que se pretendía constituir sobre la base del desaparecido Virreinato del Río de la
Plata, y eventualmente un intento español de recuperar sus colonias.
La permanencia o la elección de los integrantes de los mencionados cuerpos militares, dependía de sus respectivos comandantes. Sin embargo, los despachos de oficiales debían ser otorgados por ambos cónsules. Asimismo, las causas particulares de cualquiera de los militares, debía “ventilarse y juzgarse por la jurisdicción unida de los cónsules” Cf. Art. 8).
El poder de los cónsules, que como se ha visto abarcaba todos los ramos del gobierno, no estaba limitado o controlado sino por el Congreso General que debía reunirse una vez al año en forma ordinaria, y por el Cabildo de Asunción, en determinados aspectos. En cuanto a este último órgano se establecía que se le “pasará noticia” del cambio de turno de los cónsules
“para su inteligencia” (Art. 9, in fine). Además, la facultad conferida a los cónsules para fijar su propio sueldo, el de los secretarios y el de los miembros del Tribunal Superior de Recursos, debía ser ejercida “con audiencia y consulta del mismo cavildo” (Art. 13).
Congreso General. Un Congreso General debía reunirse el 15 de octubre de cada año. Esta constituiría la reunión ordinaria del órgano. Quedó fijado en mil diputados o “sufragantes” el número de integrantes del congreso y esta cantidad no podría ser modificada sino por otro congreso. Los diputados debían ser electos popularmente. La atribución del pueblo de
“mejorar su gobierno si fuese necesario” ejercida por medio de un Congreso General, revela que éste estaba investido de algunas facultades constituyentes.
Tribunal Superior de Recurso. Quedaba también “al arbitrio y prudencia de los dos cónsules ... la creación de un tribunal superior de recurso, que deberá conocer y juzgar en última instancia conforme a las leyes, según la naturaleza de los casos y juicios que se dejase a su conocimiento” (Art. 12).
Honorable Congreso de la Nación,Revisión Histórica, Asunción, 2000.
Ramírez Candia, Manuel Dejesús, Derecho Constitucional Paraguayo, Asunción, Ed. Litocolor, T. I, 2000
¿En qué consistía el valor de aquel “anticipo” institucional que Paraguay daba a su pares de América? Básicamente, en un intento de alinearse al concepto de RES PVBLICA (la cosa pública) y desarrollar un estado bajo el imperio de la ley; algo que hoy llamaríamos “Estado de Derecho”. Se planteaba “...la realización de las aspiraciones generales, arrostrar los múltiples problemas que promueve la convivencia social” junto al intento de buscar la felicidad de los pueblos a través de una vida digna. Y lo hacían personas de escasa ilustración y experiencia que, salvo dos o tres referentes, no habían accedido a la luz del conocimiento pero que, tras siglos de aislamiento, injusticias y padecimientos de toda clase, estaban inoculados con un orgullo nacional del que carecían los demás americanos. Además de un fuerte sentimiento de arraigo, sentido de pertenencia y responsabilidad colectiva, virtudes que habrían motorizado lo que la ilustración no pudo brindarles. La modesta cantidad de 68 muertos en la época más violenta de la “represión francista”, cuando es descubierto un complot contra la vida del Dictador, es “cartón y pan pintado”, frente a la desoladora estadística anterior.
La única Nación que integró a sus castas en una sociedad igualitaria en la que desaparecieron las características raciales, que en otros países de América sirvieron para descalificar y discriminar a los seres humanos, ...no pudo haber dado al mundo las muestras de heroísmo y pasión en la defensa del terruño sólo por casualidad o por el ocasional valor de sus conductores.
Todo este bagaje de valores y virtudes debería hacer que los paraguayos del siglo XXI merezcamos mejores gobernantes de los que tuvimos y representantes más aptos de los que tenemos. En aquel 12 de octubre de 1813, el sentido del honor y el patriotismo suplió lo que faltaba de experiencia de Estado o conocimientos académicos. Hoy ...lo que tengamos, es inútil si no existen honor y patriotismo.
Fuente en Internet: www.lanacion.com.py
PARAGUAY MOSTRÓ EL CAMINO EN 1813 Y EN 1992
La Provincia del Paraguay, en solemne Congreso con más de un mil diputados de todos los rincones, aprobó unánimemente el Reglamento de Gobierno que acababa de someter a consideración el Dr. José Gaspar de Francia, para así matar dos pájaros de un tiro ese 12 de octubre de 1813.
Al declarar republicano su sistema de Gobierno, automáticamente se reputaba de independiente ya que no se concebía una república que fuese provincia ajena. Al mismo tiempo, el Paraguay, en el medio de la tupida selva sudamericana, se convertía en pionero para el continente, abrazando un sistema de gobierno del que fue decano en Sudamérica, primero, y en todo el mundo hispano, después.
Pronto, todo el vecindario, con mayor o menor urgencia, le copiaba al Paraguay aceptando nuestro liderato intelectual. El Uruguay, como República Cisplatina, primero y como República Oriental después, siguió el ejemplo paraguayo; lo mismo haría
Bolivia, Chile, Argentina en 1853 y Brasil en 1889. México primero se hizo Imperio y tan solo luego república. Cuando Bolívar liberó su parte del continente y concibió un
Senado “democrático” pero hereditario, el Paraguay había sido ya república por más de una década.
Somos la decana de las repúblicas del universo ibérico y tan solo la tercera más antigua del mundo, superados solo por los Estados Unidos, 1783 y Haití, 1804. El resto, como en el fútbol, nos mira la camiseta Nº 3 desde atrás, algunos como nuestros integrados vecinos mercosurianos, a mucha distancia.
Hay una discusión de si San Marino en la península italiana no sería la república más antigua del mundo, pero respetables como son los sanmarinenses, su “república” carece de ejército y entregó sus relaciones exteriores a otro Estado. Suiza, si bien en algunos cantones siempre utilizo un sistema republicano, tan solo se declaró República
Helvética en 1848, treinta y cinco años después del experimento paraguayo.
Hay sinfín de definiciones y descripciones de lo que se precisa para ser una república, pero la más simple de todas es que la decisión final sobre nuestras cosas, las tomamos nosotros, ni siquiera tienen que ser democráticas aunque sí constitucionales; solo basta con que no tenga injerencia foránea. Y en eso, los paraguayos somos inflexibles. Hasta nuestros peores dictadores fueron siempre ungidos por los propios paraguayos.
Derrotados y ocupados militarmente entre 1870 y 1876, los paraguayos seguimos rigiendo nuestros propios destinos. Nunca pudieron imponernos gobernantes de afuera y cuando se estuvo cerca de ello, los candidatos debían primero contar con la aprobación de la ciudadanía, no importa si solo de los propietarios, de los hombres mayores de edad o de los que sabían leer y escribir. El que llegaba a la cúspide requería de la aprobación de la ciudadanía integrante del cuerpo político del momento.
Por todo ello, el decreto 10452, promulgado el 29 de diciembre del año anterior, ordenando la conmemoración del Bicentenario de la Proclamación de la República del Paraguay durante todo el año en curso, no puede ser más bienvenido. Este país, desde los albores de su existencia ejerció un liderazgo de ideas que se extiende hasta hoy, pues nuestra Constitución de 1992, con todas sus imperfecciones, nos recuerda día a día la esencia de toda república, que es el cambio pacífico y ordenado de sus gobernantes a discreción de los representantes de los gobernados, desechando para siempre la tiranía.
En contraste, muchos de los que tanto nos criticaron por el constitucional relevo presidencial de junio pasado, andan retrocediendo velozmente al Medioevo entronizando caciques que buscan eternizarse en sus cargos en amañadas elecciones, persiguiendo a la prensa independiente, imponiendo contribuciones forzadas a empleados del Estado y subsidiando votantes con dinero ajeno.
Sirva esta oportuna celebración para otorgarnos una pausa de modo a reflexionar sobre el brillante papel que le toca otra vez al Paraguay como heraldo del futuro en la región; como en 1813, como dos siglos después. No nos sorprendamos si después de tanto populismo re-reeleccionista, la región lentamente opta por el juicio político, sumario a los ineptos o corruptos, o a ambos a la vez, a la paraguaya.
*Historiador y diplomático con rango de Embajador
REGLAMENTO DE GOBIERNO, 12 DE OCTUBRE DE 1813
CONGRESO 1813

References: Artículo 3

Artículo 4

Artículo 6

Artículo 7

Artículo 9

Artículo 10

Artículo 11

Artículo 12

Artículo 13

Artículo 14

Artículo 16

Artículo 17
in fine