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Timestamp: 2020-04-05 16:13:42+00:00

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Textuales | Revista Entreplanos
Entreplanosmarzo 8, 2019
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Científicos de la Universidad de Yale (EEUU) han desarrollado una nueva tecnología para desalinizar el agua basada en exclusiva en la energía solar. El nuevo sistema utiliza una combinación de tecnología de destilación por membrana y nanofotónica de captura de luz y es mucho más eficiente y barato que los empleados hasta ahora, según sus desarrolladores.
Esta tecnología sin conexión eléctrica es capaz de proporcionar suficiente agua limpia para uso familiar en una unidad compacta, y puede ser adaptada para operaciones a mayor escala con el fin de poder abastecer de agua a comunidades más grandes, explica Qilin Li, quien se muestra convencido de que la desalinización directa solar podría cambiar radicalmente las cosas para una parte importante del millar de millones de personas que, según algunas estimaciones, carecen de acceso a agua potable.
Nanopartículas para convertir la luz solar en calor
Esta instalación de prueba de la nueva tecnología de desalinización directa solar utiliza nanopartículas que convierten hasta el 80 por ciento de la luz solar en calor. Los resultados de un prototipo anterior mostraron que la tecnología podría producir hasta seis litros de agua dulce por hora por metro cuadrado de membrana solar.
A diferencia de la destilación tradicional por membrana, la nueva técnica se beneficia de un incremento de la eficiencia conseguido al reducir la escala. Se requiere una mínima energía de bombeo para una conversión óptima de destilación, y hay diversos modos de optimizar más la tecnología para hacerla más productiva y eficiente.
La nueva técnica se basa en investigaciones realizadas en el laboratorio de Naomi Halas para crear nanopartículas a medida que recogen hasta el 80 por ciento de la luz solar, para generar vapor a partir de agua líquida. Añadiendo nanopartículas disponibles comercialmente y de bajo coste a la membrana porosa, Halas y sus colegas han convertido la propia membrana esencialmente en un elemento calentador de una sola cara, que calienta por sí solo el agua, a fin de promover la destilación a través de ella.
Con información de: noticiasdelaciencia.com
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Entreplanosdiciembre 26, 2018
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Las acciones que se desarrollan para enfrentar los problemas de drenaje de las aguas de lluvias en los sectores urbanos, requieren una gran coherencia y continuidad, debido a la intervención de múltiples agentes y a la interacción que presentan las variantes planteadas.
El propio escurrimiento de las aguas sobre la superficie urbana hace que en cada sector se sufran las consecuencias de lo ocurrido aguas arriba, y genere a su vez, obligaciones y efectos aguas abajo. Parece importante entonces establecer ciertas normas mínimas para compatibilizar los diferentes desarrollos dentro de un efectivo esquema general.
La definición de un sistema de drenaje que considere los cauces naturales y la forma en la cual ellos se incorporan en la urbanización, así como la materialización de un sistema de drenaje artificial, o de colectores de aguas lluvias urbanos que complemente la red natural, constituyen esquemas esenciales de una urbe.
La obligación de respetar el sistema de drenaje natural, incluso en sus etapas iniciales, estableciendo para cualquier sector urbanizado la forma en que se drenan los excesos en caso de ocurrir, hasta llegar a los cauces naturales o artificiales establecidos, conforma otro punto de atención. El compromiso para cualquier sector radica en urbanizar sin generar mayores volúmenes de escorrentía ni caudales máximos respecto de los producidos en el sector previo a la urbanización.
Entre los problemas que genera la urbanización, en relación a las aguas de lluvias, se destacan el incremento del volumen de escorrentía y el aumento de los caudales máximos a evacuar debido a la impermeabilización del suelo. La solución tradicional basada exclusivamente en redes de colectores de aguas de lluvias incrementa ambos fenómenos. Además, debido a que los colectores deben proporcionar un estándar de protección adecuado, su conformación es tal que su funcionamiento a plena capacidad en condiciones de diseño resulta eventual, encareciendo la solución de los problemas generados por las aguas de lluvias en las zonas urbanas.
En los casos en que las áreas urbanas se expanden aguas arriba de los sectores que ya cuentan con un sistema de drenaje, los mismos quedan obsoletos o son incapaces de operar con los mayores caudales generados en las nuevas zonas impermeabilizadas por la expansión de la urbanización.
Hoy en día, se admite que la reducción de los volúmenes necesarios a evacuar por las redes de drenaje -y su redistribución temporal- presenta numerosas ventajas.
Para ello, se recomienda utilizar como criterio de diseño general el que una vez urbanizado un sector debieran producirse volúmenes y gastos máximos de las crecidas de aguas de lluvias similares a los registrados previos a la urbanización. Ello supone recuperar la capacidad de infiltración y amortiguación de las crecidas que el sector presentaba antes de ser urbanizado, haciéndose cargo de las consecuencias de la impermeabilización del terreno.
El problema de las aguas de lluvias en las zonas urbanas tradicionalmente se ha enfrentado de manera de drenar y evacuar rápidamente los posibles excesos, conduciéndolos mediante redes de colectores hacia el cauce natural más cercano. Recientemente, se han planteado algunas observaciones ambientales a este esquema debido a los impactos que esa práctica produce en el sistema natural de drenaje aguas abajo de los lugares de descarga, fundamentalmente, en relación al incremento de los riesgos de inundación y el aumento de erosión y sedimentación en los cauces.
Adicionalmente, también se cuestiona que el enfoque tradicional afecta el balance hídrico natural, causa efectos de choque por la descarga concentrada de contaminantes, o contribuye al mal funcionamiento de las unidades de tratamiento, en el caso de los sistemas que reciben flujos contaminados de aguas servidas y aguas de lluvias.
En respuesta a estos problemas algunas comunidades han propuesto un tratamiento distinto basado en la disposición local, más cercana a las fuentes de las aguas de lluvias. Eso se logra infiltrando total o parcialmente los líquidos, o almacenándolos para evacuarlos con posterioridad a las tormentas, de manera de disminuir el volumen y los gastos máximos durante las lluvias. En el ambiente técnico, ese esquema se conoce como de “Control en la fuente”.
Tipificación de soluciones alternativas
Las soluciones alternativas a la evacuación directa ponen en juego almacenamientos temporales para restituir los volúmenes con gastos menores, una vez que transcurren los períodos críticos, o mediante la disminución de los volúmenes de escurrimiento por medio de la infiltración en el suelo. El principal efecto del almacenamiento de las aguas de lluvias consiste en disminuir el valor de los gastos máximos a evacuar, sin que necesariamente, afecten al volumen total escurrido. En esta categoría se incluyen a los almacenamientos difusos y localizados de las más variadas geometrías.
Almacenamiento difuso
El volumen retenido por unidad de superficie es bajo. Las alturas de agua almacenada son pequeñas y el diseño se concentra sobre los elementos de control de salida del flujo y la geometría de las cuencas receptoras. Este tipo de almacenamientos sólo retarda el flujo superficial aumentando las alturas de escurrimiento sobre las superficies o prolongando los caminos que debe recorrer el flujo hasta ser evacuado.
Normalmente, existen oportunidades en el diseño de la urbanización de disponer un espacio para aumentar los tiempos y extensión de la trayectoria de los flujos hacia la red de drenaje.
Por ejemplo, las superficies de los terrenos públicos pueden ser emparejadas, aspecto el cual permite aumentar los tiempos de traslado del agua, reduciendo los caudales máximos y posibilitando que parte del agua infiltre, al tiempo de reducirse la erosión del suelo.
La creatividad, junto al uso de tecnologías adecuadas, puede ayudar a conseguir un buen drenaje, condiciones estéticas y del paisaje mejoradas, control de la erosión, al mismo tiempo de asegurar costos de construcción, operación y mantenimiento menores.
En general, extensiones importantes como es el caso de grandes almacenes, industrias y edificios institucionales, posibilitan esta tecnología de tratamiento de las aguas de lluvia. Los elementos, en general, presentan poca intervención del usuario en cuanto a mantenimientos preventivos y correctivos.
Los aspectos de diseño más relevantes tienen que ver con la pendiente de las superficies, los elementos de evacuación y su ubicación en relación al sector. Pueden presentar problemas de filtraciones más el incremento de las exigencias estructurales.
Resultan ventajosos en techos y cubiertas los cuales han sido diseñados para soportar importantes valores de cargas, tal el caso de la nieve, por citar un ejemplo. En estacionamientos, veredas, paseos, parques y similares, puede ser aplicado este sistema con éxito. Normalmente, se trata de lugares de uso público, por lo tanto, requieren un diseño más cuidado y la consideración del efecto del vandalismo al permanecer constantemente expuesto.
En esos casos, la detención de las aguas de lluvias también se logrará aumentando la rugosidad de las superficies, acotando su pendiente o reduciendo la cantidad de elementos de conducción, tales como cunetas y canaletas.
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Las condiciones de seguridad e higiene para Instaladores se rigen en todo el territorio nacional por diferentes leyes, decretos y resoluciones que en su conjunto determinan las medidas de prevención a adoptar, las obligaciones y derechos de las distintas partes involucradas, y también las sanciones a aplicar en caso de no cumplimiento de esa normativa. Desarrollaremos brevemente los alcances de las normativas vigentes:
• Ley Nacional 19.587/72: Establece las condiciones de HIGIENE Y SEGURIDAD a las que se ajustarán todas las actividades en el territorio Nacional.
• Decreto 911/96: Establece las condiciones de HIGIENE Y SEGURIDAD a las que deben ajustarse todas las actividades de la CONSTRUCCIÓN en el territorio Nacional. Menciona además la obligatoriedad de la contratación por parte de EMPLEADOR de un seguro de riesgo del trabajo (ART) en los términos de la Ley Nacional 24.557.
• Resolución 231/96 (Superintendencia de Riesgos del Trabajo). Pauta las condiciones mínimas que debe cumplir las obras en construcción.
• Resolución 051/97(Superintendencia de Riesgos del Trabajo). Dicta la obligatoriedad por parte de la EMPRESA de comunicar a su ART en forma fehaciente y con cinco días de anticipación el inicio de la obra, y la confección de un PROGRAMA DE SEGURIDAD, en donde consten las tareas a realizar, los riesgos y las medidas de control.
• Resolución 035/98 (Superintendencia de Riesgos del Trabajo). Acuerda la obligatoriedad por parte del CONTRATISTA PRINCIPAL o el COMITENTE de la confección de un PROGRAMA DE SEGURIDAD ÚNICO, desprendiéndose de este los distintos programas de cada SUB CONTRATISTA que cada una de estos debe tener según la Resolución 051/97.
En cuanto a los organismos de control, dentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires podemos mencionar:
• Superintendencia de Riesgos del Trabajo: Realiza inspecciones; intima a modificar situaciones riesgosas.
• Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Igual que en el caso anterior, las inspecciones son periódicas. Aplica sanciones económicas y suspende tareas en forma parcial o total.
• A.R.T.: Efectúa inspecciones; intima a modificar situaciones riesgosas; denuncia incumplimientos a la Superintendencia de Riesgos del Trabajo; aumenta o disminuye la prima de seguros según riesgos y/o accidentes ocurridos.
• UOCRA: Realiza inspecciones; denuncia situaciones riesgosas ante la Superintendencia de Riesgos del Trabajo o el Gobierno de la Ciudad.
En la provincia de Buenos Aires encontramos:
• Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires: Realiza inspecciones; intima a modificar situaciones riesgosas; suspende tareas en forma parcial o total; infracciona; aplica sanciones económicas.
• ART: Lleva a cabo inspecciones; intima a modificar situaciones riesgosas; denuncia incumplimientos a la Superintendencia de Riesgos del Trabajo; aumenta o disminuye la prima de seguros según riesgos y/o accidentes ocurridos. UOCRA: Realiza inspecciones; denuncia situaciones riesgosas ante el Ministerio de Trabajo de la Provincia o la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.
Las condiciones de ingreso a la obra
Las empresas Contratistas, Subcontratistas, Monotributistas, etc., deberán observar ciertas condiciones legales que les permitirán cumplimentar las condiciones necesarias para su ingreso a la obra. Las empresas se deberán contar con:
• Carta compromiso detallando el conocimiento y el cumplimiento de toda la legislación vigente, aplicable a la industria de la construcción.
• Acreditación de la contratación de una ART.
• Certificado de cobertura y nómina del personal asignado a la obra, emitido por la ART. actualizado a la fecha de ingreso a obra, mes a mes, y al momento de producirse altas de personal.
• Cláusula de No Repetición, actualizada mes a mes, o por el plazo que indique la ART. Debe mencionar la dirección de la obra para la cual es solicitada.
• Aviso de Inicio de obra presentado frente a la ART.
• Legajo Técnico y Programa de Seguridad, según corresponda, “APROBADO POR LA ART”. Deberán contemplar específicamente las tareas a desarrollar, con su correspondiente análisis de riesgos y plan de prevención.
• Acreditación de la contratación de un profesional en Seguridad e Higiene.
• Constancia de capacitación al personal en temas referidos a: riesgos propios y específicos de la actividad, y riesgos generales de obra.
• Constancia de la entrega de los elementos de protección personales.
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Las incumbencias del arquitecto lo habilitan para “ejecuta obras”, para cumplir las tareas y adquirirlas responsabilidades técnicas para su construcción. La práctica de dicha modalidad requiere del profesional actuante, además, habilidad y experiencia para desempeñarse en las áreas comercial y empresarial y ejecutividad para el manejo del proceso constructivo, la conducción del personal y de los subcontratistas, actividades que no demandan una habilitación especial, pero sí formación y experiencia adecuadas, al tiempo de contar con asesoramiento legal y contable. El arquitecto que se inicia dentro de la modalidad de “Proyecto y Construcción”, deberá adquirir o perfeccionar sus conocimientos, habilidades y experiencias en áreas tales como: conducción de personal, relaciones laborales, cuestiones previsionales; seguridad, seguros, ART; manejo del problema financiero y bancos; liquidaciones, normas de facturación e impuestos; programación, seguimiento y control del proceso constructivo; uso de maquinaria y coordinación de subcontratista; entre otras disciplinas.
La modalidad de “Proyecto y Construcción” ha dado lugar a prácticas donde lo profesional no siempre aparece correctamente deslindado de lo comercial, circunstancia que conspira contra el prestigio de la profesión. La citada modalidad presenta entonces facetas las cuales obligan a todos los profesionales a observar cuidadosamente las disposiciones del Código de Ética profesional, entre ellas:
• “Es deber primordial de los profesiones respetar y hacer respetar todas las disposiciones legales y reglamentarias de la profesión. Es también deber primordial de los profesiones velar por el prestigio de la profesión”.
• “Contribuir con su conducta profesional y por todos los medios a su alcance, a que en el consenso público se forme y se mantenga un exacto concepto del significado de la profesión en la sociedad, de la dignidad que la acompaña y del alto respeto que merece”.
• “No ejecutar actos reñidos con la buena técnica, aun cuando pudiere ser en cumplimiento de órdenes de autoridades, mandantes o comitentes”.
• “Oponerse como profesional y en carácter de consejero del cliente, comitente o mandante, a las incorrecciones de éste en cuanto atañe a las tareas profesiones que aquel tenga as u cargo, renunciando a la continuación de ellas si no puede impedir que se lleven a cabo”.
• “No ofrecer, por medio alguno, la prestación de servicios cuyo objeto, por cualquier razón de orden técnico, jurídico, reglamentario, económico o social, etc., sea de muy dudoso o imposible cumplimiento, o si por sus propias circunstancias personales el profesional no pudiere satisfacer”.
• “No asumir en una misma obra funciones de director al mismo tiempo que las de contratista total o parcial”. En este aspecto, se considera necesario aclarar que el Contratista de “Proyecto y Construcción”, no dirige la obra por encargo del comitente ni percibe honorarios por ello, que en cambio asume las responsabilidades como constructor y debido a las particularidades de su contrato, las correspondientes a las de director, con el objeto de “controla la fiel interpretación de los planos y de la documentación técnica que forma parte del proyecto”.
• “Advertir al cliente los errores en que éste pudiere incurrir, relacionados con los trabajos que el profesional proyecte, dirija o conduzca, como así también, subsanar los que él mismo pudiera haber cometido y responder civilmente por daños o perjuicios conforme la legislación vigente”.
• “Manejar con la mayor discreción los fondos que el cliente pusiere a su cargo, destinados a desembolsos exigidos por los trabajos a cargo del profesional y rendir cuentas claras, precisas y frecuentes, todo ello independiente y sin perjuicio de lo establecido en las leyes vigentes”.
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Entreplanosmayo 23, 2018
Modificación de las incumbencias profesionales
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El pasado martes 15 de mayo, el Ministerio de Educación a través del Boletín Ofical de la República Argentina publicó la Resolución 1254/2018, que determina la modificación de las incumbencias profesionales reservadas al título de Arquitecto.
Resolución 1254/2018 | Ver Anexo 22

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