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Timestamp: 2013-12-13 09:00:34+00:00

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Actualidad - 26/02/2012
Son muy significativos los sucesos violentos que alteran gravemente la paz social en Valencia. Todo c... Leer +
Actualidad - 22/02/2012
Los datos sobre paro de enero de 2012, suministrados por los Servicios Públicos de Empleo el pasado día 2 d... Leer +
Actualidad - 17/02/2012
Los socialistas españoles han perdido una buena ocasión para remendar los rotos que les ha deja... Leer +
Son muchos los que ven en la tan traída y llevada burbuja inmobiliaria una de las principales causas de nuestra actual situación económica. Y es cierto que la crisis crediticia e hipotecaria, originada en Estados Unidos en el año 2007 como consecuencia de las hipotecas subprime, se agravó considerablemente en 2008 con la bancarrota del banco de inversión Lheman Brother, y de otras compañías hipotecarias. El colapso financiero fue de tal envergadura que, no lograron frenarlo ni los cientos de miles de millones de dólares inyectados por el Gobierno norteamericano. Y como era de esperar, se generalizó de tal manera, que terminó extendiéndose al resto de los demás países.Lo malo es que en España tenemos esa misma crisis financiera y, asociada a ella, tenemos otra crisis bastante más complicada y peligrosa, que los socialistas no quieren reconocer. Según ellos, nuestra crisis económica no difiere en nada de la crisis que afecta a los demás países de la Unión Europea, un poco más agravada porque, según dicen, José María Aznar se extralimitó en el tratamiento al boom de la construcción. Ni José Luis Rodríguez Zapatero, ni ninguno de sus más directos colaboradores, admitirán jamás que la mayor complejidad de nuestra crisis radica en que nuestro sistema económico es escasamente productivo y competitivo y en que no se adoptaron, desde un principio, las medidas estructurales oportunas que hubieran minimizado sus perniciosos efectos. A esto debemos añadir que nuestra economía está soportando un modelo autonómico sumamente pernicioso. El famoso “café para todos” con el que se pensaba ahogar las conocidas aspiraciones de los separatistas vascos y catalanes, más que descentralizar servicios, los multiplicó innecesariamente por diecisiete, dando así lugar a una especie de burbuja autonómica, tan peligrosa o más que la burbuja inmobiliaria. Y como no hay nada gratis, ni en Economía ni en ninguna otra cosa, al juntarse el disparate autonómico con la baja productividad y la falta de medidas estructurales para hacer frente a la crisis financiera incipiente, se tradujo en una destrucción masiva de empleo y en un desmoronamiento imparable del tejido empresarial español. Si analizamos la marcha de nuestra economía desde los comienzos mismos de nuestra democracia hasta nuestros días, veremos que casi siempre, sobre todo con Gobiernos socialistas, nuestra aproximación a esa deseada convergencia con Europa es más aparente que real. Lo normal es que esa brecha que nos separa de la media europea, se agrande cada vez más, salvo en contadas excepciones. Pues no cabe duda de que los parámetros macroeconómicos que miden nuestra convergencia nominal, como la inflación, el déficit público o las tasas de interés han sido casi siempre más elevados que en Europa. Otro tanto ocurre con la convergencia real, ya que el aumento experimentado por la renta per cápita en España suele ser habitualmente más bajo que la media europea. La evolución del déficit público en los primeros años de la democracia ya evidencia claramente que en vez de converger, hemos iniciado un proceso de divergencia que nos aleja cada vez más de la media europea. En 1975, por ejemplo, año en que se cierra la etapa de Franco, se cierra el ejercicio con superávit. Unos pocos años después, en 1981, el déficit público representaba ya el 3,7% del PIB, para pasar al 7,5% del PIB en 1993. Este aumento progresivo del déficit público se dejó sentir, y de qué manera, en el volumen de nuestra deuda. En consecuencia, la deuda pública española, que a la muerte de Franco en 1975, representaba el 12,8% del PIB, en 1981 suponía ya el 20,6%, para subir en 1996 al 68,1% del PIB. Con la llegada de José María Aznar a La Moncloa se pone fin al desmadre del gasto público socialista, que a punto estuvo de llevarnos directamente a la quiebra estatal. Reduciendo simplemente el gasto público de manera sustancial, fue posible contener la deuda pública, bajar la inflación y reducir considerablemente los intereses que se abonaban por el dinero. De estar prácticamente desahuciados, el tesón del nuevo Gobierno y la tijera del profesor Barea lograron, por fin, el estupendo milagro económico de cumplir con todos los requisitos exigidos por Maastricht para ingresar en el primer grupo de la Unión Monetaria. De este modo, dimos pasos de gigante hacia una plena convergencia nominal con Europa y nos acercarnos también bastante a la convergencia real al mejorar sustancialmente nuestros niveles de renta. Pero con la vuelta de los socialistas al Gobierno, con José Luis Rodríguez Zapatero al frente del mismo, se frustró nuestro sueño de que la renta per cápita de los españoles fuera igual o incluso algo superior a la de los demás países de Europa. Es cierto que, por inercia, se mantuvo el ritmo de crecimiento durante sus primeros años de gobierno. Fue precisamente en este contexto en el que soltó, muy ufano, aquello de que España estaba en la "Champions League de la economía europea" y otras muchas perlas por el estilo que al final, muy a su pesar, ha tenido que tragarse. Jamás reconocerá Zapatero que se va de la Presidencia del Gobierno, dejando a España al borde de la ruina. Aún piensa que cerraremos 2011 con el aceptable déficit del exigido 6% del PIB y puntualiza que la deuda pública española está 20 puntos por debajo de la media europea y, según dice, muy por debajo de la deuda de Francia y Alemania. Señala además, que contamos con activos suficientes para garantizar nuestra estabilidad financiera y para abordar, sin mayores problemas, la creación de empleo. Se olvida Rodríguez Zapatero que mientras Francia y Alemania siguen creciendo y creando empleo, España ha estado perdiendo competitividad y destruyendo puestos de trabajo. Desde el año 2008, el PIB per cápita ha caído en España nada menos que tres puntos. Es evidente, por lo tanto, que Francia y Alemania pueden asumir su deuda más fácilmente que nosotros la nuestra. El pasado día 20 fue nombrado nuevo presidente del Gobierno Mariano Rajoy que tendrá que enfrentarse al espeluznante entuerto que le deja José Luis Rodríguez Zapatero. No va a ser nada fácil salir del pozo en que nos ha metido la torpeza y la ineptitud del Gobierno saliente. Se puede repetir el milagro de 1996, pero tendrá que ser a base de sudor y lágrimas de todos los ciudadanos. Además de racionalizar responsablemente el gasto público, Rajoy y sus nuevos ministros tendrán que sopesar la viabilidad de la España autonómica actual. Al menos, tendrán que adelgazar su sobredimensionada estructura, unificando criterios y eliminando decididamente los servicios duplicados que tanto han proliferado últimamente. No es de recibo que vaya cada uno a su aire y todos quieran tener aeropuertos o Líneas de Ave sin que haya pasajeros. Gijón, 24 de diciembre de 2011 José Luis Valladares Fernández
Hay un artículo en nuestra Constitución que dice textualmente: “Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social". Se trata del artículo 14, donde con claridad se nos dice, faltaría más, que todos somos iguales ante la ley. Pero esta afirmación, si nos atenemos a la cotidiana realidad, tiene un carácter puramente relativo. Si tuviera un valor absoluto, no habría grupos de personas con privilegios, a veces escandalosos, que no están al alcance de todos los mortales. Los políticos y los cargos públicos disfrutan de muchos más privilegios que la gente de “a pie”.Los ciudadanos corrientes, a lo largo de su vida laboral, tienen que tributar por el total de los ingresos percibidos. En cambio los diputados y los senadores solamente lo hacen por dos tercios de su sueldo. El otro tercio restante no está sujeto al IRPF porque se supone que es una especie de indemnización para cubrir los gastos que origina el cargo institucional. Aún hay más. Los ciudadanos corrientes, los que no hemos sido agraciados con una magistratura, ni llamados a desempeñar el honroso cargo de senador o diputado, estamos obligados a cotizar durante 35 largos años, si es que queremos cobrar la pensión máxima. Los que han tenido la suerte de ser tocados por el hada madrina, con dos legislaturas o siete años de cotización ya adquieren el derecho a esa pensión máxima de jubilación. Donde más se nota esta injusta discriminación entre un colectivo y otro, es en la jubilación. Los cargos institucionales, los parlamentarios, los ministros y los secretarios de Estado tienen la posibilidad de compatibilizar dos y hasta tres tipos de pensiones, algo que es impensable para el resto de ciudadanos. Los demás ciudadanos solamente pueden cobrar una, o en el mejor de los casos, podrán tener derecho a dos, siempre y cuando la suma de ambas no lleve a la cuantía máxima establecida. Por una disposición de fecha 11 de junio de 2006, recogida en el Reglamento, se reconoce a los Diputados y senadores el derecho a la pensión parlamentaria, siempre que hayan rebasado los 7 años en el cargo. Se trata de que cuando los parlamentarios no lleguen al límite máximo de las pensiones públicas, las Cámaras abonen la diferencia hasta que los diputados y senadores alcancen la base máxima de jubilación. Ni más ni menos, según se explica en el Reglamento, se procura que los parlamentarios españoles se homologuen con los de los demás países de nuestro entorno.Las ventajas de los parlamentarios no terminan aquí. Disfrutan además en exclusiva de otros muchos beneficios que no tienen los demás mortales, por ejemplo la indemnización por cese en el cargo, sea este institucional o representativo. Esta indemnización, que percibirán mensualmente, equivale a una mensualidad por cada año de mandato parlamentario en las Cortes Generales, hasta un límite de 24 mensualidades. El objeto de semejante dádiva, según dicen, no es otro que la compensación de los servicios prestados, ya que no tienen cobertura por desempleo al abandonar el cargo y, además, para equipararlos a la media de los países de la Unión Europea. Un diputado o un senador que viene cobrando una media mensual de 4.000 euros, tienen motivos más que sobrados para estar nervioso por no percibir la prestación de desempleo, así que necesita perentoriamente esa suculenta indemnización por cese. Esto, claro está, sin que peligre la base máxima de la pensión, siempre que haya estado en el cargo parlamentario al menos durante siete años. Normal que quieran perpetuarse en el cargo. Se ríen del dicho del escritor británico George Bernard Shaw, el autor de Pygamalion: "los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo,...y por los mismos motivos".Otro tanto ocurre con los ministros. Cuando un ministro cesa en su cargo, cobrará una indemnización del 80% de su salario durante dos años y la podrá compaginar con la remuneración como diputado o senador. Más aún. Cuando deje el cargo parlamentario, también tendrá derecho a la indemnización correspondiente, que podrá compatibilizar con la que recibía por dejar de ser ministro. Ese es, por ejemplo, el caso de Pedro Solbes que estuvo simultaneando su indemnización por dejar el escaño del Parlamento Europeo, su cargo de ex comisario europeo y su pensión de ex ministro del Gobierno durante dos años.Es descorazonador que, a los jubilados que no han disfrutado de las mieles de la política, se les congelen las pensiones y se recorte el sueldo de los trabajadores públicos y no se toquen los emolumentos de los parlamentarios y de los cargos institucionales. Y mientras se carga el peso de la crisis sobre los más débiles, los ex parlamentarios y los ex ministros siguen acumulando y simultaneando pensiones y remuneraciones con todas las garantías legales a costa del dinero de los contribuyentes. También está previsto, que la reforma del sistema de pensiones solamente afecte a los ciudadanos de a pie. Los privilegios de nuestros diputados y senadores, de los miembros del Gobierno y de los altos cargos, aunque escandalosos, son intocables. Un político tiene un plus de valor sobre los demás ciudadanos. Por eso yo también quiero ser político. Gijón, 12 de enero de 2011 José Luis valladares Fernández
Desde muy antiguo, la religión que se profesa, la comunidad o el territorio en que se vive, el tipo de matrimonio que se realice y hasta la misma ocupación profesional son elementos que han servido para clasificar a los individuos por el conocido sistema de castas. Dicho sistema de castas, en la práctica, ha impuesto un orden basado prácticamente en la desigualdad étnica de las personas, donde se ha tenido en cuenta hasta el color de la piel, la pureza de la sangre y otras consideraciones sociológicas por el estilo. La aristocracia en Occidente, sobre todo la aristocracia colonial, debe su origen a la aplicación rigurosa de este sistema de castas.En la lejana India y en todos aquellos países donde prendió el hinduismo, pasando a ser su religión hegemónica, se ha impuesto un sistema de castas, basado en factores heredados o de nacimiento de los individuos para clasificarlos socialmente. Según esta doctrina, que desde hace miles de años predica el hinduismo, no todos los seres humanos proceden de la misma parte del cuerpo del ser supremo al que denominan Brahma. Como pueden provenir de la boca de Brahma, de sus hombros, de las caderas o de los pies, tenemos cuatro varnas o castas básicas: los brahmanes, los chatrías, los vaishías y los shudrás. Cada varna o casta cuenta con sus propias reglas de vida, lo que se denomina senda del deber.Los brahmanes o sacerdotes, al ser creados de la boca de Brahma, forman la casta más alta. Les siguen los chatrías o guerreros creados a partir de los hombros del ser supremo. Detrás vienen los vaishías o comerciantes y artesanos, salidos de las caderas de dicha divinidad. Y por último tenemos a los shudrás o esclavos. Esta es la casta más baja por haber sido creados de los pies de Brahma. Este sistema de castas determina el estatus social de cada una de ellas, especificando claramente con quién se puede casar cada uno de ellos y hasta el trabajo que puede realizar. Como este es un orden sagrado, ningún mortal puede aspirar a pasar de una casta a otra en el trascurso de la vida. Para eso hay que morirse, y en una nueva reencarnación ya es posible entrar en otra casta.En España, gracias a la tenaz labor de los políticos, hemos superado sobradamente tanto el sistema antiguo de castas occidental cómo el que ha impuesto en la India el hinduismo y hemos alumbrado una nueva casta, la casta política. Es cierto que nuestra Constitución, en su artículo 14, dictamina con meridiana claridad que “Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social". Pero el celo excesivo de los políticos por sus privilegios ha terminado prácticamente con esa igualdad defendida por la Constitución. Y en consecuencia, hay unos ciudadanos que son más iguales que otros y que, por lo tanto, disfrutan de ciertas prerrogativas vetadas a los ciudadanos de “a pie”.Las ventajas de los políticos sobre los demás ciudadanos son escandalosamente notables. El ciudadano corriente, por ejemplo, tendrá que tributar por el total de los ingresos percibidos a lo largo de toda su vida laboral, mientras que los políticos, que se sientan en el Congreso o en el Senado, solamente lo hacen por dos tercios de su sueldo. Pero aún hay más detalles que marcan la diferencia entre los ciudadanos de primera y los de segunda. Mientras que los currantes que viven exclusivamente de su trabajo necesitan cotizar durante 35 largos años para poder cobrar la pensión máxima, los que han sido tocados por el hada madrina con el honroso encargo de representar o dirigir a los españoles, ya tienen derecho a esa pensión máxima solamente con dos legislaturas en el cargo o siete años de cotización o incluso menos.Y no es esto todo. Los cargos institucionales, los parlamentarios, los ministros y hasta los secretarios de Estado pueden compatibilizar dos y hasta tres pensiones diferentes, con independencia del importe de las mismas. Los demás mortales, lo más normal es que no tengan derecho más que a una o, como mucho, a dos, siempre y cuando la suma de ambas no llegue a la cuantía máxima establecida. Los que se dedican profesionalmente a la política tienen además otras prebendas, por ejemplo la indemnización por cese en el cargo, sea este institucional o representativo. Indemnización que percibirán mensualmente y que equivale a una mensualidad por cada año de mandato parlamentario en las Cortes Generales, hasta un límite de 24 mensualidades.Y si hablamos de los miembros del Gobierno, las canonjías son aún superiores. Cuando un ministro cesa en su cargo, no queda en la calle. Durante dos años cobrará una indemnización del 80% del sueldo asignado al cargo de ministro. Indemnización que es perfectamente compatible con la remuneración que percibirá, si es que es diputado o senador. Tenemos un ejemplo muy claro en Pedro Solbes, que ilustra perfectamente estos extremos. Pedro Solbes estuvo simultaneando su pensión de ex ministro del Gobierno con las indemnizaciones que percibía, una por dejar el escaño del Parlamento Europeo y otra por dejar el cargo de ex comisario europeo. Más sangrantes aún son los casos de María Teresa Fernández de la Vega y Bibiana Aído. Sin perder ninguno de sus otros derechos adquiridos, a la ex vicepresidenta primera del Gobierno se la nombra consejera de Estado de por vida con un extraordinario sueldo y a Bibiana Aído se la premia con un puesto en la ONU, para el que se ha habilitado una dotación presupuestaria sumamente jugosa, que sale de nuestros bolsillos.Pero si vienen mal dadas, como es el caso, por culpa de la crisis brutal que padecemos, son siempre los más débiles los que sufren las consecuencias. Mientras que a los jubilados se les congelan las pensiones y a los trabajadores públicos se les recorta significativamente el sueldo, los emolumentos de los parlamentarios y de los cargos institucionales no sufren variación alguna. Mientras que la casta política, aumenta sus privilegios, la situación de los ciudadanos de “a pie” se deteriora progresivamente. Y de seguir así, acabaremos como los intocables en la India. Para el hinduismo, los dalits o intocables son de una clase tan baja que no se les admite en el mundo de las castas tradicionales. Según la conocida doctrina hindú, los dalits o intocables ni siquiera pueden acceder a un trabajo normal. Para sobrevivir tienen que dedicarse exclusivamente a labores denigrantes que ni los shudrás o esclavos de la casta más baja quieren realizar. Lo normal es que se dediquen a limpiar letrinas y a recoger excrementos con sus propias manos.Barrillos de Las Arrimadas, 5 de julio de 2011José Luis Valladares Fernández
Desde tiempo inmemorial se nos viene advirtiendo que si algo funciona, no lo toques. Pero la experiencia nos enseña que este viejo aforismo no tiene nada que ver con los socialistas o gentes de izquierda. Estas personas son muy dadas a controlarlo todo, a hurgar incluso en la vida de los ciudadanos y, como es natural, suelen hacer buena esta otra máxima no menos antigua: cuando algo va mal, siempre puede ir peor. Que se lo pregunten si no a José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente del Gobierno que nos deja una España hundida en la miseria y pavorosamente endeudada.Será francamente difícil encontrar a alguien tan aficionado a intervenir en todo como Rodríguez Zapatero. Y lo hace además, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, plenamente convencido de su superioridad intelectual y moral, pensando que, solamente con su presencia, ya es suficiente para que cambie sin más la suerte de los más humildes. No hubo asunto que no tocara y con su intervención, como si se tratara de un rey Midas al revés, todo lo que marchaba más o menos bien, dejó de funcionar y lo que ya iba mal, empeoró notablemente. Lejos de mejorar las condiciones sociales de los pobres, los que aparentemente eran sus protegidos, agravó considerablemente su situación y elevó su número hasta límites insospechados. Aunque el paro en 2008 ya estaba haciendo estragos, Zapatero quería trasmitir optimismo a toda costa, y eludiendo intencionadamente la palabra “crisis”, comenzó a hilvanar discursos hueros y comprometidos. El 13 de diciembre de ese mismo año decía sin el menor rubor: "Nadie quedará a su suerte ante el drama del desempleo. Mi prioridad, es que no haya una sola familia en este país que pueda tener una situación de grave angustia o preocupación por la pérdida del puesto de trabajo". El 21 de febrero de 2010 cuando ya se vio obligado a pronunciar la palabra maldita de “crisis”, continuó con sus atrevidas promesas: "Mientras yo sea presidente las políticas sociales no se recortarán". A pesar de sus buenas intenciones, llenó a tope los comedores sociales de la Iglesia y, apenas tres meses después, nos sorprende con una subida generalizada de impuestos y con el mayor recorte social de la historia. Lo que nadie se había atrevido a hacer, lo hace Zapatero, congelando las pensiones y recortando un 5% de media el salario de los trabajadores públicos. Como el gasto público y el despilfarro sigue en su apogeo, el resultado inevitable es que se salven de la quema los ricos y se condene a una mayor pobreza a los pobres. Con semejante política, la desigualdad entre pobres y ricos ha crecido exponencialmente, llegando a alcanzar un preocupante 30% en estos momentos.Con su retórica de niñato caprichoso, su palabrería vana y su talante tonto, José Luis Rodríguez Zapatero, en solo dos inacabables legislaturas, ha hecho más daño en España que Atila en sus ataques a los territorios del Imperio Romano. Además de hipotecar gravemente nuestro futuro, deja detrás de sí más de cinco millones de parados y una economía prácticamente irrecuperable. Con su laicismo fanático, su desprecio reiterado hacia nuestros valores tradicionales y su agresión permanente a la propia familia, nos ha hundido también en la miseria social y moral más absoluta. Por si fuera esto poco, ha vuelto a dividir a la sociedad española en buenos y malos y, por consiguiente a enfrentar otra vez a los españoles. Y todo esto haciendo gala de su talante y sin perder su sonrisa bobalicona.Y aunque el pasado 20 de noviembre las urnas sancionaron claramente y con todo rigor su comportamiento suicida, Zapatero aún sigue en la inopia y piensa que ni él, ni todo su muestrario de ministros ineptos, merecían un trato así. Pero a pesar de todo, y de lo injustos que han sido los españoles con ellos, seguirán "manteniendo la coherencia de la responsabilidad con España". En vista de los resultados electorales tan catastróficos, lo normal es que hubiera habido dimisiones en el equipo responsable y que Zapatero hubiera hecho algún tipo de autocrítica postelectoral. Ni lo uno, ni lo otro. Aunque sabe que se le ha acabado el tiempo y que debiera limitarse escrupulosamente a diligenciar los asuntos de trámite, su nada recomendable catadura moral lo empuja a seguir actuando como si tuviera por delante toda una legislatura. Así es que, estando en funciones, sigue utilizando el Boletín Oficial del Estado sin el menor pudor para repartir dinero del erario público entre sus amigos. Ahí están por ejemplo las últimas subvenciones concedidas por los Ministerios de la Presidencia y el de Cultura. El Ministerio de la Presidencia, con la disculpa de subvencionar proyectos relacionados con las víctimas de la Guerra Civil y el Franquismo, regala 5.630.524,09 euros, fuera de tiempo, a diversas Fundaciones afines al PSOE y a los sindicatos de clase. Otro tanto ha hecho Ángeles González Sinde, la actual ministra de Cultura en funciones, con los del sindicato de la ceja y los titiriteros.Ocurre lo mismo con las colocaciones de los amigos y de aquellos que le han prestado alguna ayuda política durante estos últimos años. Antes de que el Partido Popular asuma el Poder, quiere dejar bien situados al mayor número posible de sus adeptos. Ha recolocado ya, entre otros muchos, a su amigo Bernardino León, que pasará a ser un alto cargo de la Unión Europea para la ribera sur del Mediterráneo. Carlos Ocaña pasó a ser director general de la Fundación de las Cajas de Ahorros. Alberto Lafuente dirigirá la Comisión Nacional de la Energía. Hasta Juan Carlos Rodríguez Ibarra, ex presidente de la Junta de Extremadura, encontró acomodo como miembro del Consejo de Estado. No menos llamativa ha sido la marcha a la ONU Mujeres de Bibiana Aido, como asesora de la actual directora Michele Bachelet. Es de vergüenza ajena que el Gobierno, en un Consejo de Ministros celebrado después de las elecciones de noviembre, decida indultar al vicepresidente y consejero delegado del Banco de Santander, Alfredo Sáenz. Alfredo Sáenz había sido condenado por el Tribunal Supremo a pena de prisión y de inhabilitación por presentar, a sabiendas, una denuncia falsa cuando era presidente de Banesto. También fueron indultados los directivos principales de Azucarera Ebro, Guillermo D'Aubarede Paya y Fernando Pérez López, que habían sido condenados en 2005 por fraude a la Unión Europea. Con este impensable indulto, se les conmuta todas las penas privativas de libertad y la multa, que superaba los 10 millones de euros, queda reducida ahora a 79.000 euros.Y no son menos obscenos los viajes turísticos de algunos ministros, con cargo al presupuesto público. La ministra de Cultura en funciones, Ángeles González Sinde, después despilfarrar millones de euros entre sus amigos, cuando ya no le queda ni un suspiro en el Ministerio, organiza un viaje, “oficial y cultural” según ella, por distintos países. Comienza su periplo en México, pasa después a Nueva York y, desde aquí, se fue a Moscú, donde protagonizó el bochornoso affaire de su alojamiento. Tenía reservada habitación en un lujoso hotel de cinco estrellas, pero le pareció demasiado poco y se cambió a una suite de lujo de otro hotel.También viajó a México con cargo al erario público la vicepresidenta económica en funciones, Elena Salgado. La titular de Economía y Hacienda, en vez de dedicarse a preparar la trascendental Cumbre Europea del pasado fin de semana, emprendió viaje a México, según dice ella, para asegurar la continuidad del papel de España en la próxima cumbre del G-20. Si es cierto que, en este viaje relámpago de solamente 48 horas, aunque realizado sin agenda oficial, se reunió con dos altos cargos del Gobierno mexicano, pero sin la presencia del embajador español. Esto nos hace pensar que fue su futuro personal y no los intereses de España lo que llevó a Elena Salgado hasta México.El capítulo de viajes con cargo al presupuesto del Estado lo completa Manuel Chaves González. El vicepresidente tercero del Gobierno y ministro de Política Territorial y Administración Pública, Manuel Chaces, viajó a Qatar para asistir al IV Foro de la Alianza de Civilizaciones, que comenzó ayer domingo en Doha. Para que nos salga más barato el evento, acompañarán a Manuel Chaves la embajadora española en misión especial para la Alianza, Belén Alfaro, y el director general de asuntos multilaterales, Fernando Riquelme. Según los organizadores, se trata de "emplear el diálogo intercultural como herramienta clave para impulsar el desarrollo, la paz y la seguridad, poniendo en contacto la misión de la Alianza de Civilizaciones con la agenda de los Objetivos del Milenio". Para completar la faena, el Gobierno de Zapatero destinó, como remate final, unos 3,30 millones de dólares americanos, para sufragar las distintas actuaciones de la Alianza del II Plan Nacional, que va desde el año 2010 al año 2014. Gijón, 12 de diciembre de 2011José Luis Valladares Fernández
Es innegable que José Luis Rodríguez Zapatero, durante su etapa como presidente del Gobierno, cometió varios errores garrafales, no se si por impericia e ineptitud o plenamente consciente de lo que estaba haciendo. Uno de esos errores es tratar de deshacer con la disparatada ley de Memoria Histórica lo que, con gran acierto, hicieron o trataron de hacer los que prepararon la transición. A la muerte de Franco, las fuerzas políticas de entonces se ponen de acuerdo y, con buen criterio, deciden dar carpetazo a todo un pasado conflictivo, enterrando esas dos Españas para mirar juntos y unidos al futuro.La transición española a la democracia, a pesar de su enorme complejidad, fue muy efectiva al permitirnos recuperar buena parte del tiempo perdido. Sin apenas traumas, pasamos pacíficamente de una dictadura a una democracia plena. Dejamos a un lado nuestro aislamiento tradicional y nos incorporamos plenamente a Europa y hasta comenzamos a ser tenidos en cuenta en el concierto internacional. Es cierto que, para lograr esa transición ejemplar, todos tuvieron que renunciar generosamente a alguna de sus exigencias, logrando así una amnistía política sin exclusiones, la legalización de todos los partidos políticos y la celebración, por fin, de unas elecciones libres. Una mayoría amplia de españoles aprobó también nuestra Constitución.Aquel acuerdo trascendental entre las diferentes fuerzas políticas hizo posible que España fuera plenamente homologable a los países de nuestro entorno y que indistintamente se pudieran constituir gobiernos formados por centristas, socialistas o conservadores. Es cierto que nuestra democracia, como la de los demás países, tiene sus luces y sus sombreas, pero es innegable que se ha pasado de gobiernos de derechas a otros de izquierda y viceversa sin ningún problema. Con independencia de su color político, solamente se les ha exigido tener votos suficientes para configurar una mayoría capaz de gobernar.Pero llegó José Luis Rodríguez Zapatero, y dando rienda suelta a sus caprichos y desvaríos personales, pone en marcha su ley de Memoria Histórica, abriendo así nuevamente las viejas heridas, que creíamos ya cicatrizadas. Con su afán de remover tumbas de hace 70 años, ha resucitado otra vez el fantasma de la Guerra Civil y ha vuelto a la clásica división de los ciudadanos en “rojos” y “fachas”, enfrentando a unos contra los otros. Antaño los “fachas” eran los buenos y los “rojos” los malos, ahora es al revés. Ahora son los “rojos”, los vencidos, los que exigen cuentas a los “fachas”, a los que se alzaron con la victoria de la Guerra Civil española. A Rodríguez Zapatero le importan muy poco los muertos de la Guerra Civil, sean de un bando o del otro. Los utiliza simplemente para demonizar a los que él considera “fachas” a los que quiere dejar fuera de las instituciones. Y para eso, nada mejor que la gresca y la división. De ahí que, imitando a la Revolución francesa, utilice como jacobinos a los titiriteros, a los del sindicato de la ceja y a los sindicalistas para preparar todo tipo de algaradas. Tanto Zapatero como sus mesnadas pretorianas quieren hacernos ver que los culpables de todos los males son Franco y los que con él propiciaron la desaparición traumática de la Segunda República. Y esto demuestra o que no saben historia o que tratan descaradamente de alterarla a medida de su conveniencia. Según ellos, fue Franco, con su levantamiento militar, el que enfrentó cruelmente a unos españoles contra otros, dando así lugar a las dos Españas irreconciliables entre sí. Esa trágica división entre las dos Españas se acentuó aún más durante los cuarenta años de dictadura y ha sobrevivido hasta nuestros días porque no se depuraron a su debido tiempo las graves responsabilidades cometidas por el franquismo.No se puede culpar a Franco del fracaso estrepitoso de la Segunda República. La culpa de su hundimiento definitivo hay que achacársela a los propios dirigentes republicanos por su negativa actitud ante la democracia. La Segunda República ya nació de manera irregular. Se proclamó en el contexto de unas elecciones municipales que, por añadidura, perdieron los republicanos. Y fue la izquierda revolucionaria, la izquierda que no sentía ni el menor respeto por la democracia y las instituciones la que se apropió de la República desde el primer momento. Por eso, cuando la derecha ganó limpiamente las elecciones en 1934, la izquierda se levantó en armas. Querían ganar por la fuerza lo que les negaban las urnas.Y en este ambiente de extrema violencia llegan las elecciones de febrero de 1936. Aunque volvieron a ganar los partidos de la derecha, la izquierda revolucionaria agrupada en la coalición del Frente Popular, se valió de la extorsión y la fuerza para adulterar fraudulentamente los resultados del escrutinio. La Comisión de Validez de las Actas Parlamentarias, que presidía Indalecio Prieto, se encargó de los oportunos pucherazos, anulando los resultados de algunas mesas electorales, invalidando numerosas actas, para dar así el triunfo al Frente Popular. Ni siquiera respetaron las formas, constituyendo el Gobierno, sin que se celebrara la segunda vuelta electoral.Desde el primer momento, la coalición del Frente Popular se adueñó de la calle, para acabar de una vez por todas con las tradiciones de mayor arraigo en el pueblo, como es la fe y nuestra cultura milenaria. Y para eso, nada mejor que la violencia, la quema de Iglesias y conventos y hasta el crimen generalizado. Les urgía, además, importar cuanto antes la revolución soviética, de acuerdo con los planes establecidos por Largo Caballero que, por cierto, aspiraba a convertirse en el Lenin español. En consecuencia, la República nacida en 1931 ya no les servía. Había que sustituirla por otra de corte popular y totalitaria, donde se pudiera implantar la Dictadura del Proletariado.La intolerancia política y el sectarismo alocado de la izquierda republicana acabaron con la seguridad más elemental y, por supuesto, con todo atisbo de libertad. Para el 18 de julio de 1936, la extorsión más abyecta y el crimen generalizado hacían inviable la paz y cualquier tipo de convivencia social. La situación en España llegó a ser tan crítica que el enfrentamiento bélico fue inevitable. Y esa Guerra Civil la ganó quien la gano, no se si por méritos propios o por deméritos de los republicanos. ¿Hubo represión después de finalizada la contienda? Normal. En una guerra fratricida como aquella se genera tal cantidad de odio y animadversión, que es muy difícil que quien se alce con la victoria no quiera exigir cuentas a su enemigo.Si la victoria hubiera caído del lado del Frente Popular, es muy posible que la represión hubiera sido mayor y más inhumana ya que, a los motivos estrictamente políticos, habría que añadir la persecución ideológica por cuestiones puramente religiosas y culturales. La prueba es evidente, ya que las únicas personas que, después de tantos años, mantienen vivo cierto grado de prevención contra los del bando opuesto, son los de izquierdas, aunque no hubieran nacido cuando se desató la contienda bélica. Hasta el mismo Franco fue mucho más benévolo que algunos de esa izquierda rancia, ya que a los 30 años de finalizada la guerra, mediante el Decreto-Ley 10/1969 del 31 de marzo, declara prescritos todos los delitos cometidos con anterioridad al 1 de abril de 1939, fecha en que finalizó la guerra. Más aún: aunque la Fundación del Valle de los Caídos nació inicialmente para albergar los caídos del llamado bando nacional, a partir de 1960 los objetivos fundacionales del monumento se orientaron ya hacia una reconciliación clara y decidida y se dispuso que durmieran allí en paz los muertos de uno y otro bando. En la izquierda sin embargo son más reacios a olvidar y a perdonar, e incluso quieren que la consensuada Ley de Amnistía de 1977 preste cobertura a los desmanes del Frente Popular, pero no a los del franquismo. Recuérdese, por ejemplo, la querella criminal presentada en 1998 por la Asociación de Familiares y Amigos de las Víctimas del Genocidio de Paracuellos del Jarama contra Santiago Carrillo, el PCE, el PSOE, y el Estado. El juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, la rechazó sin más, amparándose precisamente en dicha Ley de Amnistía. Este mismo magistrado, sin embargo, jaleado ampliamente por buen número de esa progresía contumaz, se olvida de esa amnistía y trata de investigar, a toda costa, los crímenes del franquismo.Con esta Ley de Memoria Histórica, con la que Zapatero pretendía establecer la legitimidad democrática en 1931, aparece esa fiebre revisionista de nuestra historia pasada, que no ha servido nada más que para abrir viejas y dolorosas heridas. Aunque hace ya 36 años que murió Franco y lleva enterrado desde entonces bajo una gruesa losa, Zapatero lo ha convertido en un cadáver totalmente indigesto y no sabe como deshacerse de él. Le ha faltado muy poco para imitar a Esteban VI, que tras ser elegido papa, mandó desenterrar a su antecesor el papa Formoso que llevaba nueve meses muerto, para someterle a juicio en un concilio, convocado a tal efecto, y que pasó a la historia con el nombre de “Concilio Cadavérico”.Es cierto que a Rodríguez Zapatero apenas si le queda un suspiro al frente del Gobierno. Pero no es menos cierto que, su aversión manifiesta a una etapa de nuestra historia, ha encontrado adeptos que se han integrado en distintos foros y que, como Zapatero, han puesto su principal diana en la monumental obra del Valle de los Caídos. Como buenos alumnos de la LOGSE, además de desconocer nuestra historia, no tienen ni idea del significado de ese monumento y menos del significado real de esa gran cruz que se eleva majestuosamente a los cielos. Para ellos esa cruz es simplemente un “símbolo de muerte y venganza”. De ahí que el Foro por la Memoria de la Comunidad de Madrid y el Foro Social de la Sierra del Guadarrama pidan insistentemente la voladura de la cruz que preside la basílica del Valle de los Caídos, culminando así “un gran acto público nacional de desagravio a las víctimas del franquismo".Como la Federación Estatal de Foros por la Memoria considera que el conjunto del Valle de los Caídos es, hoy día, “el único parque temático mundial del fascismo”, piden al nuevo Gobierno que, además de desmantelar la gran cruz, se desacralice la basílica, que los monjes que la atienden sean trasladados a otro sitio y que se exhumen los restos del General y de José Antonio. Y dando una vez más muestras de su ignorancia, piden que se investigue la identidad de los allí sepultados y que todo el conjunto, ya sin la cruz, sin Franco y sin José Antonio, se reconvierta en un "memorial dedicado a las víctimas del fascismo y a los presos políticos que lo construyeron como trabajadores forzados". Esta sería, según ellos, una “solución justa” para el Valle de los Caídos. Gijón, 7 de diciembre de 2011 José Luis Valladares Fernández
Publicado: 4/12/2011
Parece ser que este Gobierno aún no se ha enterado de que ha llegado al final de su mandato y, aunque está en funciones, se comporta como si tuviera toda una legislatura por delante. Cuatro días después de las elecciones generales que han sentenciado su salida definitiva del Gobierno, da muestras una vez más de su falta de dignidad y se embarca en una nueva distribución de dinero público, esta vez para la Memoria Histórica. En realidad es lo que ha hecho profusamente desde que José Luis Rodríguez Zapatero llegó a La Moncloa: repartir dinero a espuertas, y sin el menor pudor, entre las más insospechadas ONGs y Fundaciones de todo tipo, casi siempre, eso sí, afines al partido socialista.Y si es un auténtico disparate repartir dinero público a manos llenas en circunstancias normales, resulta tremendamente obsceno hacerlo cuando la crisis económica nos golpea de manera tan despiadada y nos coloca al borde de la quiebra nacional. Pero esto a Zapatero no le dice nada. Antes que dejar a sus amigos sin ese millonario maná, prefiere hipotecar, por otros muchos años, el futuro de todos los españoles, como en su día prefirió entrar a saco en las pensiones de los jubilados y en el salario de los trabajadores públicos. Y da a entender que seguirá con estas adjudicaciones importantes, de un dinero que no tenemos, hasta el mismo día de la investidura del nuevo presidente del Gobierno.Como si no fuese con él, Rodríguez Zapatero lleva ya dos legislaturas, que parecen eternas, saqueando impunemente las arcas públicas, para dar pábulo a su trasnochada idea de España. Y ese dinero, que proviene de los impuestos de todos nosotros, lo utiliza sin el menor reparo, entre otras cosas, para dividir a los españoles con su desdichada Memoria Histórica, para comprar la paz a los sindicatos, para la entelequia de la Alianza de Civilizaciones o para promocionar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres del mundo subdesarrollado, que es tanto como exportar a otros países la cultura del aborto.En este caso concreto, Zapatero prescinde de toda decencia moral y política, y a pesar de haber cesado ya oficialmente y estar su Gobierno en funciones, utiliza el Boletín Oficial del Estado del 25 de noviembre, para regalar 5.630.524,09 euros a varias asociaciones que están ocupadas en sacar adelante distintos proyectos relacionados con las víctimas de la Guerra Civil y el Franquismo. Se trata de un último y desleal esfuerzo para ahondar aún más la división de los españoles con la Memoria Histórica y desprestigiar lo más posible el espíritu de la transición. Hasta ahora y desde que en 2008 se concedieran las primeras subvenciones, el Gobierno ha destinado la nada despreciable cifra de 25.100.000 de euros a proyectos relacionados directamente con la Memoria Histórica.Lo más llamativo de esta adjudicación es que se produce 24 horas después de que en el Boletín Oficial del Estado apareciese el cese del presidente del Gobierno y de todos sus ministros y cuatro días después de las elecciones generales que determinaron el descalabro del partido socialista. Y por si esto fuera poco, los proyectos subvencionados se ejecutarán a lo largo de 1912, por lo tanto bajo la Presidencia de Mariano Rajoy. Es en el Boletín Oficial del Estado del 25 de noviembre, donde aparece la resolución definitiva, dictada por el Ministerio de la Presidencia, sobre las subvenciones correspondientes al año 2011. En dicho Boletín, como es lógico, aparecen también los beneficiarios, los proyectos subvencionados y las cantidades concedidas a cada uno de ellos.Como ha venido sucediendo desde que José Luis Rodríguez Zapatero abrió la espita de las subvenciones, con esta última entrega del Gobierno en funciones, se ha beneficiado principalmente a entidades vinculadas a la izquierda, como es el propio Partido Socialista, el Partido Comunista y varias ONGs y Fundaciones afines. Y como no podía ser menos, también están entre los agraciados los sindicatos de UGT, CC.OO y la CGT. Es más, se ha creado alguna que otra ONG y alguna fundación “ad hoc” para recibir las ayudas concedidas a las actividades destinadas a la exhumación y dignificación de fosas que guarden alguna relación con la Guerra Civil y el franquismo. Esta vez se premia también la recopilación de documentos referidos al mismo tema.Antes de abandonar definitivamente La Moncloa, José Luis Rodríguez Zapatero ha querido rubricar un último servicio a su ley fetiche de la recuperación de la Memoria Histórica, con la adjudicación de estas subvenciones. La cantidad más importante de dinero de esta convocatoria, 100.000 euros, se los lleva el proyecto 267.1, presentado por la Asociación contra el Silencio y el Olvido. Se trata de construir un panteón para depositar en él, los restos exhumados en el antiguo cementerio de San Rafael de Málaga. La Fundación Largo Caballero se lleva 28.800 euros para el estudio de varios testimonios orales.Otras dos fundaciones, la Fundación Pablo Iglesias y la Fundación Ideas para el Progreso que dirige el ínclito Jesús Caldera, recibieron 40.000 euros cada una, para identificar y recuperar la memoria de los órganos de dirección de las organizaciones socialistas entre los años 1939 a 1955. No se quedó corto Rodríguez Zapatero a la hora de gratificar a organizaciones leonesas afines, como son, entre otras, la Fundación Cultural Miguel Hernández a la que concede 27.000 euros, la Asociación Manuel Azaña, que se alza con 29.200 euros y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de León, que se embolsa 59.754,91 euros, por “diversos trabajos de investigación y exhumación de tres fosas comunes en la provincia de León. También la Universidad de León es premiada con 55.388,50 euros para realizar un estudio sobre la represión y la clandestinidad en el noroeste de la península Ibérica entre 1945 y 1953 y para confeccionar un mapa digital de la represión franquista. Como no podía ser menos, también los sindicatos de clase han tenido parte importante a la hora de repartir este pastel. CC.OO se embolsa la nada despreciable suma de 80.998,67 euros por tres proyectos relacionados con los represaliados del franquismo. La UGT se hace con 43.964,70 euros para estudiar las penurias padecidas por el magisterio español en la Guerra Civil y para recuperar las publicaciones periódicas de FMCA-UGT. También la CGT se llevó un pellizco de 49.950 euros por dos proyectos relacionados con la Memoria Histórica. Y así hasta completar los 5.630.524,09 euros, que es la cifra concedida in extremis por el Gobierno en funciones de Zapatero.Es tremendamente absurdo, a estas alturas de la película, tratar de desenterrar otra vez las dos Españas felizmente enterradas con la transición. Sería tanto como volver a instaurar el odio que, en la década de los años 30 del siglo pasado, dividió irreconciliablemente a los españoles y que desembocó en nuestra trágica y fratricida Guerra Civil. Ahora necesitamos más que nunca estar unidos para salir de esta colosal crisis económica que nos mantiene al borde del precipicio. Hace falta estar mentalmente enfermo para ocuparse preferentemente de los muertos, dejando en un segundo plano los acuciantes problemas que afectan a los vivos, como es el caso del paro con más de cinco millones de parados y más de un 50% de jóvenes que no ven manera de acceder al mundo del trabajo, además de la deuda soberana y el elevado déficit que hipotecan nuestro futuro económico inmediato.Solamente el odio, el sectarismo, y la animadversión ideológica más absurda, ruin y mezquina, pueden hacer que el presidente del Gobierno tenga entre sus prioridades la supuesta recuperación de la memoria de una parte de los muertos de la Guerra Civil y, sobre todo, sacar a Franco del complejo del Valle de los Caídos. Como no es posible dinamitar semejante obra sin que se produzca un gran escándalo a nivel internacional, puso todo su afán en quitar de allí al anterior jefe de Estado y transformar la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos en una especie mastaba o, como mucho en una simple capilla u oratorio laico. Y para que este lugar, una vez secularizado, no resulte demasiado frio y desangelado, colocaría allí algún busto de Pablo Iglesias, de Francisco Largo Caballero o de algún otro santón del martirologio socialista. Gijón, 2 de diciembre de 2011 José Luis Valladares Fernández
Parece ser que Ángeles González Sinde tiene asumido que “el dinero público no es de nadie”, tal como dijera una antecesora suya en el Ministerio de Cultura, la inefable Carmen Calvo Poyato. Eso da a entender al menos su manifiesta prodigalidad a la hora de repartir dinero, incluso ahora que no es más que una simple Ministra ‘en funciones’. Ni corta ni perezosa, casi con nocturnidad y alevosía, utilizó el Boletín Oficial del Estado para alegrar el ánimo de sus antiguos compañeros de profesión, incrementando notablemente unas ayudas públicas concedidas con anterioridad al mundo del cine. Y lo hace incluso ahora que sabe que, a su estancia en este Ministerio de Cultura, apenas si le queda un suspiro, ya que, tras el desastre electoral de su partido, un nuevo Gobierno se hará cargo en breve de la situación.Siempre había sido magnánima con sus colegas profesionales del sector de la cinematografía, tanto si eran cineastas españoles, como si eran iberoamericanos o del resto de Europa. El Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales, dependiente del Ministerio de Cultura, había decidido en febrero pasado habilitar 2.900.000 euros de subvención para películas de procedencia española, comunitaria e iberoamericana. Y esto sin obligar, como sería lógico, a que las películas o reportajes subvencionados que no lleguen a exhibirse en salas comerciales, devuelvan el dinero recibido graciosamente.Aunque la crisis económica debía imponer criterios claros de austeridad en el gasto público, González Sinde no quiso que el mundo del cine estuviera sujeto a los mismos rigores financieros que estaban sufriendo gravemente otros sectores productivos. Así que la titular del Ministerio de Cultura juzgó que esos 2.900.000 euros era una cantidad de dinero muy exigua para premiar adecuadamente a esos cineastas y, mediante una nueva resolución, habilitó otros 2.600.000 euros con el mismo destino. Así que la partida total, destinada a financiar estas películas con criterio territorial, aumentó casi al doble de lo que se había previsto inicialmente, alcanzando la bonita cifra de 5.500.000 euros de nada.Se trata evidentemente de una decisión difícilmente justificable. No es de recibo que los españoles, tan castigados por la persistente y dura crisis económica y financiera, regalemos dinero a los cineastas de otros países, para financiar películas extranjeras. No lo ve así, en cambio, Ángeles González Sinde, cuando dice, refiriéndose a las productoras cinematográficas beneficiadas que "el esfuerzo que realizan para poder competir con las grandes distribuidoras hace aconsejable que, dentro de las posibilidades presupuestarias actuales, se apoye su labor ya que se considera imprescindible dentro del mundo del cine".Un desaguisado similar ocurrió con dos Resoluciones del 28 de julio pasado y publicadas en el Boletín Oficial del Estado del día 5 de agosto. Para la primera Resolución, en la que se efectuó la convocatoria de ayudas para el fomento de la realización de largometrajes en régimen de coproducción internacional, se reservó una dotación presupuestaria de 2.200.000 euros. Para la segunda Resolución en la que, por segunda vez en el año de 2011, se convocaban ayudas para la amortización de largometrajes, se reservó la cantidad de 9.200.000 de euros. Cantidades ambas sumamente importantes, si tenemos en cuenta nuestra complicada situación económica, aunque para la ministra de Cultura resultaron igualmente insuficientes.Como en el caso anterior, González Sinde consideró insuficientes estas cantidades. Y aunque por cuestiones puramente éticas, ya que estábamos en plena campaña electoral, debiera haberse abstenido de programar nuevos gastos, la todavía ministra de Cultura decide aumentar esas asignaciones. Con la disculpa malintencionada de que han sido muchas las solicitudes presentadas a la convocatoria, dice que es imprescindible aumentar significativamente las dotaciones para así lograr una efectividad mayor de las subvenciones. De ahí las dos nuevas Resoluciones del pasado día 11 de noviembre, cuando ya había empezado la campaña electoral, y que fueron publicadas en el BOE del 22 de noviembre, dos días después de las elecciones generales.Aunque se trata evidentemente de un hecho obsceno e injustificable, Ángeles González Sinde, a través del Instituto de la Cinematografía y las Artes Visuales, dictó la primera de estas Resoluciones, ampliando con 1.000.000 de euros adicionales la cantidad inicialmente reservada de 2.200.000 euros para la realización de largometrajes en régimen de coproducción internacional. Mediante la segunda Resolución del 11 de noviembre, amplió igualmente los 9.200.000 euros reservados para contribuir a la amortización de distintos largometrajes, con otros 2.800.000 euros adicionales. Como, por lo visto, se trata de dinero que no tiene dueño, lo gastan sin remordimiento alguno de conciencia. Gijón, 25 de noviembre de 2011 José Luis Valladares Fernández
Los datos reflejados en el último boletín económico del Banco de España no pueden ser más deprimentes. Confirman que tenían razón los que criticaban abiertamente los Presupuestos Generales del Estado que presentaba el Gobierno para el año 2011. Ya entonces eran muy pocos los que consideraban viables los objetivos de crecimiento y déficit allí señalados. Es evidente que el crecimiento del PIB de España va a quedar bastante por debajo del 1,3% previsto por el Gobierno. Y el objetivo de reducir el déficit público en el conjunto de las distintas administraciones al 6% del PIB, a estas alturas de la película, resulta ya prácticamente inalcanzable.La vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, es sobradamente conocida por su absurda terquedad. Hace ya tiempo que la ministra de Economía y Hacienda, cuando en realidad aún estábamos en pleno auge de nuestro desastre económico, ya veía “brotes verdes” por todos los lados. Y no hace tanto, en pleno mes de septiembre, cuando todos los analistas situaban nuestro crecimiento por debajo del 1%, Elena Salgado se mantenía en sus trece y seguía afirmando tozudamente que el PIB crecería de acuerdo con las estimaciones del Gobierno. Ahora ya ha dado marcha atrás y, aunque evita dar cifras concretas, reconoce que si el Gobierno tuviera que señalar en estos momentos los objetivos de crecimiento, con seguridad las previsiones no serían las mismas. Y el problema no está precisamente en no acertar con esos pronósticos. El mal radica en que los Presupuestos Generales del Estado se fundan en semejantes previsiones, y si no se cumplen, las consecuencias para nuestra deuda pública serán francamente desastrosas.Las conclusiones que se derivan de los datos reflejados en el boletín del Banco de España del 31 de octubre no pueden ser más claras. Según ésta entidad emisora, hemos crecido el 0% durante el tercer trimestre del año, lo que nos sitúa de nuevo al borde mismo de la recesión. Las alegrías suscitadas en algunos por el crecimiento del 0,8% de nuestra economía durante los tres primeros meses del año, desaparecieron muy pronto al crecer solamente el 2% en el segundo trimestre, dejando el crecimiento en el 0,7% de tasa interanual. Entre julio y septiembre sin embargo, no hemos crecido en absoluto. Nos salvó que la caída de la demanda interna con una aportación negativa del 0,8%, se compensó con la subida del 0,8% de la demanda externa. De acuerdo con los datos que tenemos, es muy posible que en el cuarto trimestre no exista esa compensación, lo que dará lugar a un crecimiento negativo.Además de no alcanzar el crecimiento previsto de nuestro Producto Interior Bruto, corremos también el riesgo de no poder cumplir con la reducción del déficit comprometida con la Unión Europea. Esa es, al menos, la advertencia del Banco de España al señalar claramente que no hay manera de recaudar con los impuestos las cantidades de dinero previstas. A esto debemos agregar la contracción excesiva de los gastos públicos, sobre todo en las Comunidades Autónomas y la caída importante de la demanda. Para complicar más aún la situación, nos encontramos con el último informe del Instituto Nacional de Estadística, según el cual los desocupados sobrepasan ya la preocupante cifre de los cinco millones.Según informa la entidad que dirige Miguel Ángel Fernández Ordóñez, las medidas extraordinarias adoptadas en agosto pasado, destinadas a incrementar sustancialmente los ingresos por el impuesto de Sociedades y por la subasta del espacio radioeléctrico, aún no han tenido reflejo alguno en los balances. La recaudación impositiva apenas si aumentó un 0,8% hasta el pasado mes de septiembre. Para el Gobierno actual, ante la persistencia de esta atonía recaudatoria, no hay más remedio que adoptar medidas adicionales para cumplir plenamente los objetivos fiscales marcados. Las perspectivas que se nos ofrecen de cara al último trimestre del año, no son nada halagüeñas, ya que todos los indicadores apuntan claramente hacia un mayor debilitamiento de la economía. El crecimiento desmesurado de la deuda soberana y la desaceleración continuada y progresiva de la demanda interna, sobre todo por los recortes en el gasto público, contribuirán decididamente a ese crecimiento negativo durante los tres últimos meses del año. En el tercer trimestre fue la demanda externa, con su subida providencial del 0,8%, la que equilibró las cuentas y evitó el crecimiento por debajo del 0%. Para el cuarto trimestre, sin embargo, el sector exterior no podrá servirnos de contrapeso ya que hay un recorte notable en las exportaciones y bajará el turismo, al estar ya fuera de campaña. Y mucho tiene que cambiar el panorama para que en el primer trimestre de 2012 no crezcamos igualmente por debajo del 0%, con lo que la temida recesión estaría servida. Gijón, 6 de noviembre de 2011 José Luis Valladares Fernández
Es muy posible que José Luis Rodríguez Zapatero, hasta que fue aupado a la Secretaría General del PSOE, fuera un tipo de lo más normal, un poco apocado si se quiere, pero extremadamente dócil y disciplinado. De lo contrario, no hubiera aguantado tantos años en el Congreso de los Diputados de simple culiparlante, obedeciendo ciegamente a la hora de pulsar un botón u otro. El hecho de que le utilizaran para evitar que José Bono llegara a la Secretaria General del partido, despertó en él una desconocida insolencia y un afán desmedido de notoriedad. Al ser encumbrado inesperadamente a un puesto de tanta responsabilidad, sin haber hecho mérito alguno por su parte y sin capacidad para el desarrollo adecuado del mismo, desató en él esos exagerados aires de superioridad que, con demasiada frecuencia, le han hecho hacer el ridículo en casa y fuera de casa. Y todo esto se exasperó aún más cuando, como consecuencia del tremendo atentado en los trenes madrileños de cercanías, fue elevado a los altares de La Moncloa. Desde entonces comenzó a vivir en un mundo tremendamente irreal y a dar a todas sus intervenciones o declaraciones públicas una solemnidad postiza e improcedente, sobre todo cuando había alguna cámara o algún micrófono abierto de por medio.El ascenso político de Zapatero batió todos los records, ya que en muy poco tiempo pasó de simple culiparlante a ser el presidente del Gobierno. Este ascenso tan meteórico hizo de él un hombre sumamente arrogante y orgulloso, incapaz de tolerar que alguien pudiera darle pautas de comportamiento o le hiciera cualquier tipo de recomendación. Enfangado en tan desmedido endiosamiento, soltaba de vez en cuando frases supuestamente ingeniosas, que no servían nada más que para dar la nota, como cuando dijo que Ángela Merkel era una “fracasada”. Son memorables también sus vaticinios económicos que automáticamente los hechos se encargaban de desmentir de inmediato. Basta que Zapatero afirmara algo para que saliera todo lo contrario. Ni que le persiguiera la famosa ley de Murphy.En el otoño de 2007, por ejemplo, afirmó rotunda y solemnemente que estábamos “en la Champions League de la economía", sin darse cuenta que la crisis económica estaba ya golpeándonos muy duramente. Y resulta extremadamente cómico y grotesco que José Luis Rodríguez Zapatero dijera en Nueva York, ante un grupo selecto de ejecutivos estadounidenses, que “España cuenta con el sistema financiero más sólido del mundo”. Y no se detuvo aquí. Con toda la chulería de que fue capaz, siguió con su torpe discurso, afirmando que ya habíamos superado a Italia en renta per cápita y, para que la estupidez fuera más completa, agregó que superaríamos igualmente “a Francia en 3 ó 4 años”. También dijo que España era “la envidia de Europa” y que estaría “a salvo de la crisis financiera”.Pero como la realidad es tozuda, la situación económica se fue complicando hasta límites insospechados y como Zapatero era un simple pipiolo en economía, se le cayeron al suelo todos sus esquemas. Ha quedado meridianamente claro durante estos casi ocho años de mandato, que lo suyo no son las previsiones políticas y mucho menos las previsiones económicas. Se cansó de negar la crisis y de ensalzar la fortaleza de la economía española de manera absurda con frases rimbombantes, llegando a negar los hechos que le desmentían y que dibujaban un panorama económico extremadamente preocupante. Y a la vez que repetía por activa y por pasiva que no había crisis, que "la crisis es una falacia, puro catastrofismo", se comprometía a solucionar el problema del paro durante la segunda legislatura. "Lograremos el pleno empleo", decía. Suya es también esta frase comprometedora: "Mientras yo sea presidente, las políticas sociales no se recortarán". Llegó abril de 2010 y, aunque había prometido alcanzar “el pleno empleo”, el paro continuó subiendo imparablemente, alcanzando la preocupante cifra de cinco millones de desempleados. Así y todo, Zapatero no perdió su sonrisa ni su optimismo y de manera impenitente afirmaba que estos datos mejorarían de inmediato, ya que la tasa de desempleo ya había “tocado techo”. El golpe más duro, el que congela definitivamente su sonrisa, lo recibe un mes más tarde cuando el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea le exigen acometer un plan de ajuste económico riguroso. El presidente del Gobierno trata de dar largas a estas exigencias, pero le telefonea Obama y le hace ver la necesidad de que adopte urgentemente las medidas de austeridad que se le piden.Esto significó el derrumbe moral de Zapatero, ya que, para evitar nuestro hundimiento económico definitivo y mantener la estabilidad de la zona euro, se veía obligado a reducir el déficit al 3% con el mayor tijeretazo social de nuestra historia. Esto conlleva una nueva reducción del gasto de 15.000 millones de euros en 2010 y otro tanto en 2011. Por lo tanto, se ve obligado a desdecirse y a tomar unas medidas totalmente opuestas a su programa que, como teme acertadamente, es muy posible que los ciudadanos no comprendan. Entre las medidas adoptadas, hay alguna muy comprometida, que puso en pie de guerra a los sindicatos y llevó el desasosiego a las mismas bases del partido socialista. Pues se reducían las retribuciones del personal del sector público en un 5% de media en 2010 y quedarían congeladas en 2011, a la vez que se suspendía la revalorización de las pensiones de más de cinco millones de ciudadanos.Estos desmedidos recortes sociales, impuestos por Zapatero, y su manera de afrontar la crisis, le han convertido en un lastre para su partido y le han hecho perder además la poca credibilidad que le quedaba. Y aunque no es plenamente consciente del daño que ha hecho a nuestra economía, sí se ha dado cuenta que, si se presentara de nuevo a la reelección, sufriría un enorme fracaso, lo que redundaría en un mayor deterioro de su imagen. Decide entonces renunciar a la candidatura y dedicarse de lleno a recomponer su maltrecha imagen en la medida de lo posible. Para mejorar su biografía dirá, eso sí, que no ha influido en nada el mal momento electoral por el que atraviesa el PSOE, que se trataba simplemente de una decisión que había tomado ya hace siete años. No lo había anunciado antes, según dice, porque estaba esperando el momento oportuno para que el PSOE asumiera con naturalidad el relevo.En la crisis española, salvo José María Aznar, nadie ha tenido culpa alguna. Se trata de una crisis financiera muy profunda que afecta por igual a todos los países sin excepción. El Gobierno por supuesto, según confiesa, ha hecho un seguimiento correcto de la misma y ha adoptado las medidas requeridas en cada momento. El hecho de que haya unas elecciones a la vuelta de la esquina, de las que puede salir un Gobierno nuevo más serio y creíble que el actual, no tiene nada que ver con el trato que estamos recibiendo de la Unión Europea. No nos han intervenido, según esto, porque Zapatero ha hecho los deberes exigidos por las circunstancias.En la rueda de prensa del pasado día 4 de noviembre, después de la reunión del G-20 en Cannes, Rodríguez Zapatero confiesa muy ufano que va a salir del Gobierno sin haberse visto obligado a pedir ayuda internacional. Se atribuye el mérito de haber evitado el rescate de nuestra economía, aunque las amenazas eran evidentes desde que estalló la crisis de la deuda soberana. Hemos conseguido, según dice, distanciarnos de Grecia y de Portugal y hasta de Italia que, aunque aún no ha sido rescatada, se ha visto obligada a someterse a la supervisión incómoda del Fondo Monetario Internacional. Según su apreciación, a España ya no se la asocia con el resto de las economías periféricas de la zona euro, los hasta ahora famosos PIIGS. Y hasta dice que, como consecuencia de su política económica, le ha felicitado efusivamente el presidente francés, Nicolás Sarkozy. Pero aquí cabe una pregunta: ¿qué hubiera sucedido si no hubiera sido por esas elecciones generales programadas para el ya próximo 20 de Noviembre? Gijón, 18 de noviembre de 2011José Luis Valladares Fernández 0 comentario(s)
El tan esperado debate entre los candidatos a la presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba, no creo que tenga reflejo alguno en las encuestas, ni que pueda servir para modificar la intención de voto de los ciudadanos. Pero ha servido, eso sí, para saber ciertamente quién es Rubalcaba y lo que puede dar de sí. Hasta ahora, a pesar de tratarse de un hombre público nada menos que desde 1992, era un perfecto desconocido hasta para muchos de sus más directos colaboradores. Estamos ante un personaje sumamente complicado, muy calculador y distante, que disfruta como nadie manipulando la realidad social y política y ejerciendo un enorme poder a través de terceras personas. Pero siempre, eso sí, sin dar directamente la cara.Detrás de todas y cada una de las acciones ejecutadas por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, se adivina la malévola mano y la rúbrica de Rubalcaba. Ninguno de los demás miembros del Ejecutivo se atrevió jamás a discutirle su poder de decisión, aunque a veces lo ejercía desproporcionadamente tanto en el Gobierno como dentro del propio partido socialista. Fue él el que impuso su nombramiento como único candidato a la Presidencia del Gobierno, obviando el tan traído y llevado como impredecible sistema de elecciones primarias. Quizás no pensó detenidamente que, para aspirar a la Presidencia del Gobierno, tenía que salir de detrás de las bambalinas, actuar a cara descubierta y comenzar a ser otro Rubalcaba. Y sin pensar demasiado en los riesgos que corría, Pérez Rubalcaba se lanzó a la arena dispuesto a la lucha política en vivo y en directo para ejercer por sí mismo el poder y no a través de personas interpuestas. Desde ese momento, se dedicó a preparar un programa electoral que, según dijo, servirá “para ganar y gobernar”. Estaba plenamente convencido de que su partido sería "capaz de recuperar la confianza" de la mayoría ciudadana, para así "construir una España distinta y mejor”, según su interesada apreciación. Y con aires de profesor de otra época, comienza a explicar que hay dos categorías de políticos: los que buscan la bronca y la crispación cuando hay dificultades y los más sensatos que se dedican afanosamente a buscar soluciones. Pérez Rubalcaba, claro está, se incluye entre estos últimos.Como por otra parte, según dice, sus ambiciones y proyectos son plenamente coincidentes con la mayoría ciudadana, pensaba que le resultaría fácil “conectar” con la sociedad y dar lugar al denominado “efecto Rubalcaba”, provocando así ese ansiado vuelco en las encuestas. De ahí que, olvidándose de lo que realmente han hecho desde el Gobierno, comenzara de inmediato con su torpe cantinela de que tiene la solución para dar paso a una economía sana y competitiva, con garantías de futuro y, por consiguiente, para crear empleo. Y por si esto fuera poco, se compromete firmemente a reforzar la igualdad de oportunidades y, faltaría más, a poner en marcha las distintas reformas democráticas que piden los ciudadanos.Comenzaron los mítines y con ellos llegó la desilusión. Se desmoralizaron los suyos porque, a la vista de los resultados, el “efecto Rubalcaba” parecía cada vez más inalcanzable. Se desalentó el propio Rubalcaba al constatar lo difícil que resultaba sintonizar con la audiencia. Se dio cuenta, aunque demasiado tarde, que no era tan fácil como esperaba. Y es que resulta harto difícil vender que uno sabe cómo salir de la crisis económica y cómo crear empleo, si no solucionó el problema cuando pudo hacerlo personalmente mientras ocupo un puesto relevante en el Gobierno. Los ciudadanos piensan, siendo extremadamente benévolos, o que esas medidas no valen o que Rubalcaba no sabe aplicarlas. Y esto sin contar que, de alguna manera, ha estado involucrado en todos los asuntos turbios que, desde 1982, han afectado al PSOE, como es el caso de los GAL, las negociaciones con ETA y, para rematar, el chivatazo del bar Faisán. Que descomponga palpablemente su figura y se muestre crispado, balbuceante y agresivo, cuando está en el centro del escenario y le enfocan las cámaras, demuestra palpablemente que ha perdido hasta la confianza en sí mismo. De ahí que busque desesperadamente una mano amiga que le ayude a salir del atolladero. No le vale José Luis Rodríguez Zapatero, ya que actualmente o es un apestado político o un cadáver ambulante, y le haría aún bastante más daño. Por eso decide renovarse acudiendo a un pasado remoto, sin pensar que eso pueda ser un simple disparate o el origen de un mayor desastre. Así que acude al baúl de los recuerdos y rescata a dos viejas momias, Alfonso Guerra y Felipe González, no se si con la sana intención de no naufragar o para bajar aún más en las encuestas. Piensa Rubalcaba que es muy posible que los votantes se hayan olvidado ya de las graves implicaciones de Guerra y de González en aquellos famosos casos de corrupción y en el terrorismo de Estado. Pero es difícil que los ciudadanos, a pesar del tiempo transcurrido, se olviden de Filesa, Malesa, Time Sport, el BOE y del cargo de “conseguidor” de Juan Guerra. Tampoco es posible olvidarse de los GAL y de los fondos reservados. Tanto Felipe González como Alfonso Guerra simulan estar ellos limpios de toda culpa y despotrican ardorosamente contra el Partido Popular y, sobre todo, contra Mariano Rajoy. El protagonista en el mitin de Dos Hermanas fue Alfonso Guerra y, como en sus mejores tiempos, no dejó títere con cabeza. La emprendió contra los banqueros, los obispos y hasta contra los guerrilleros de Cristo Rey. Felipe González tampoco se queda atrás. Se emplea con tanto ardor, que hay veces que parece ser él el candidato. Afirma que los demás no saben qué es “lo que hay que hacer” y pide sin más el voto a los “cabreados” para impedir que los especuladores no se adueñen de España. Tanto Guerra como Felipe González señalan que ha sido Rubalcaba el que ha puesto punto final al terrorismo de ETA, como si esta banda criminal hubiera entregado ya las armas y se hubiera disuelto definitivamente.El discurso de Alfredo Pérez Rubalcaba, por el contrario, es un tanto displicente, demasiado desdibujado, como si hubiera perdido la confianza en sí mismo y en los votantes de la izquierda. Por eso repite constantemente, de manera un tanto cansina, que de momento son los mercados financieros los que van ganando la batalla a los ciudadanos, pero aún así no está todo perdido y que es factible invertir esa situación con los votos. "Nunca han sido tan importantes los votos. Nunca ha sido tan importante la política para parar esta marea”. Dice además que ir a votar el próximo día 20 es "más importante que nunca" para mantener el Estado del bienestar. Son los votos los que hacen “definitivamente iguales” a los ciudadanos y los que, por otra parte, construyen hospitales y escuelas.Aunque sin mucha convicción, Rubalcaba culpa a la derecha de la crisis económica que padecemos y repite machaconamente que ésta “no es nuestra crisis. Esta es la crisis de la derecha”. Pero que la derecha no se siente responsable de nada y que lo único que defiende, es nuestro derecho a arruinarnos. Desde que saltó a la palestra como candidato, sigue con su ya gastado mantra de que el Partido Popular se presenta a las elecciones con un programa oculto o, por lo menos, con un programa “calculadamente ambiguo” para ocultar sus aviesas intenciones de recortar las prestaciones por desempleo, privatizar ciertos servicios sanitarios y primar la educación privada a costa de la educación pública.A estas alturas de la política y después de lo que ha dado de sí la torpe actuación del Gobierno del que ha sido vicepresidente, sigue reiterando que gastará dinero público para abaratar la contratación de nuevos trabajadores. Para que estas subvenciones no aumenten aún más el ya elevado déficit, anuncia una medida un tanto demagógica, pero que sabe que va a ser aplaudida por la izquierda: impondrá unos impuestos especiales a los grandes patrimonios y a los más ricos y establecerá una nueva tasa para obligar a las entidades bancarias a destinar parte de sus beneficios a crear empleo. Para completar el cuadro, pedirá a la Unión Europea que retrase dos años los planes de ajuste fiscal para que la austeridad en el gasto público no siga frenando el crecimiento. Está claro que Alfredo Pérez Rubalcaba aún no se ha enterado de la fiesta, ya que sigue insistiendo en aplicar la política de gastos y de endeudamiento que puso en marcha el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero. Y una de dos, o cambiamos radicalmente esa política suicida que aplican los socialistas o terminamos, por la vía rápida, acompañando a los griegos en su inevitable camino hacia la quiebra segura y la miseria más absoluta. Y para que no falte nada y a pesar de las evidencias, nos dice ahora que su modelo de política y de presupuestos es precisamente el desarrollado por José Antonio Griñán en Andalucía. No se cómo puede decir esto, sabiendo que esa política ha llevado a la Comunidad andaluza a superar el 30% de paro.La inconsistencia de Rubalcaba quedó prácticamente al descubierto en el pasado debate con Rajoy, donde se comportó como un inexperto y torpe becario. En vez de explicar su programa, malgastó miserablemente el tiempo con sus acostumbradas marrullerías, preguntando y repreguntando por aspectos secundarios del programa electoral del Partido Popular. Aunque los datos cantan y evidencian un peligro manifiesto de seguir el camino de los griegos, Rubalcaba sigue con su rancio discurso. Y termina sus peroratas electorales repitiendo, una y otra vez, su eslogan de campaña: “Pelea por lo que quieres”. Claro que, en vista de que los responsables del PSOE no son precisamente “parias de la Tierra”, sería bastante más acertado sustituir ese eslogan por este otro: “Pelea por lo que tienes”, la poltrona, el coche oficial y otras muchas prebendas.Gijón, 14 de noviembre de 2011José Luis Valladares Fernández
Las ministras de cuota del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero han desenterrado el hacha del feminismo y han puesto en marcha varios proyectos que, más que favorecer a la mujer, la perjudican seriamente. Lo primero que hicieron fue alumbrar la famosa ley para la igualdad efectiva, en la que se exige una presencia equilibrada de mujeres y hombres en las listas electorales y en los nombramientos realizados por los poderes públicos. Aunque esta ley tiene otros puntos más positivos, parece que las mujeres socialistas dan más valor a la paridad en las listas electorales que a las pautas que establecen la igualdad en educación y en sanidad, en el acceso a los puestos de trabajo y a los distintos bienes y servicios que ofrezca la sociedad,Esta ley obliga evidentemente a los partidos políticos a confeccionar las candidaturas electorales, reservando para las mujeres, como mínimo, el 40% de los puestos. Y quieren que este mismo sistema de paridad se aplique también, a la hora de ocupar puestos de responsabilidad, en las empresas públicas y privadas. Con semejantes exigencias, estas feministas de salón prestan un flaco favor a las mujeres, ya que estarán ahí en virtud de una exigencia política y no por su valía. Las mujeres no deben competir con los hombres, ni exigir contar con la misma representación que ellos, por el mero hecho de ser mujeres, si no por su valía. Deben exigir, eso sí, igualdad de oportunidades, igualdad de trato y también igualdad de resultados. Para cada puesto se ha de elegir siempre al mejor, prescindiendo absolutamente del hecho de si se es hombre o mujer. Pero quizás no sea fácil para ministras de cuota, como Bibiana Aido o Leire Pajín, articular una integración absoluta de las mujeres en la Administración y en las empresas, basándose exclusivamente en la razón y, si acaso, en la realidad social y no en la naturaleza, la costumbre o la simple aspiración subjetiva. Bibiana Aido, por ejemplo, ve hasta en el lenguaje una situación de poder masculino inaceptable. Dijo e hizo alguna que otra tontería, alguna muy solemne, como aquello de que “un feto de 13 semanas es un ser vivo, pero no un ser humano”. A finales de 2009 puso en marcha “un teléfono para hombres” con una dotación presupuestaria de 420.000 euros y que estuvo funcionando hasta diciembre de 2010. Este teléfono fue pensado inicialmente para ayudar a los hombres “a canalizar su agresividad”, aunque andando el tiempo matizara y dijera que se trataba de un teléfono al que podrían llamar los hombres para recibir consejos y asesoramiento en cuestiones de igualdad entre sexos.Y qué decir de Leire Pajín, actual ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, que sin saber muy bien qué es el ecofeminismo, nos dice que este es sumamente necesario e imprescindible para el desarrollo de la humanidad. Fueron las feministas de los años setenta las que, en sus utopías literarias establecieron los primeros vínculos entre feminismo y ecología. Nos describen estas feministas una sociedad muy especial, totalmente ecológica, descentralizada y sin jerarquizar, donde las mujeres viven sin opresión. En dicha sociedad, dotada de democracia interna, siempre han prevalecido aquellas tecnologías que son plenamente respetuosas con el medio ambiente. La reacción que se produce como rechazo frontal al intento masculino de apropiarse de la agricultura y de la reproducción da lugar a un movimiento claro para prevenir la sobreexplotación de la tierra y la mercantilización de la sexualidad femenina que denominamos ecofeminismo. Sin la reacción firme del feminismo con conciencia ecológica, la conexión ideológica entre la explotación de la naturaleza y de las mujeres terminaría de manera indefectible en un desarrollismo occidental de tipo puramente patriarcal y desarrollista. Dada la manifiesta importancia que últimamente tienen esas relaciones de género entre hombres y mujeres por un lado, y de los seres humanos con la propia naturaleza por otro, es normal que se aborde su estudio desde dentro del feminismo.Sin conocer exactamente cual es el alcance de este movimiento, Leire Pajín organiza el I Congreso Internacional de Ecofeminismo: Cuerpo y territorios por un mundo justo y sostenible, que se celebra en Madrid los días 17 y 18 del pasado mes de octubre. En palabras de la directora del Instituto de la Mujer, Teresa Blat Gimeno, que fue la encargada de inaugurar este Congreso, asistieron activistas de todos los ámbitos del conocimiento, “desde el mundo académico hasta el activismo más comprometido con la defensa de los derechos de las comunidades indígenas, de distintos sectores como la salud y el medio ambiente”. Tenemos distintos enfoques históricos del ecofeminismo, dependiendo, claro está, de en qué identidades de género se pone el acento. Si esa identidad es de corte puramente biológico, tendremos un ecofeminismo esencialista. Si por el contrario esa identidad de género se refiere exclusivamente a la cultura o a la sociedad, se tratará de un ecofeminismo constructivista. Cuando este movimiento se vincula a tendencias místicas que evitan la demonización del hombre, nos encontramos con un ecofeminismo espiritualista. Pero estas disquisiciones tuvieron muy poco eco en el desarrollo de este congreso. Es evidente que las congresistas utilizan consciente o inconscientemente una óptica mucho más prosaica y que enfoca los problemas desde un punto de vista prácticamente utilitarista.Subrayan, eso sí, el carácter transversal coincidente entre el feminismo y la ecología en cuanto a medio ambiente e igualdad, movimientos a los que dan mucha importancia porque implican una lucha constante “por un mundo mejor, más sostenible, más equitativo y justo” y que, según se desprende de las conclusiones finales, tanto la ecología como el feminismo son imprescindibles para el progreso de la humanidad. Protestan porque la mujer ha estado históricamente relegada a papeles de segundo orden. De ahí que aparezca el feminismo y reivindique la igualdad y su derecho a intervenir en un plano de igualdad real en todos los problemas culturales. Este congreso incluye ponencias que solo tangencialmente con el ecofeminismo, como es el caso de la referida a las “Mujeres mapuches ante la expropiación neocolonial”. También dedican buena parte del mismo a promocionar interesadamente alguna que otra publicación. Por ejemplo, Isabel Morant consagró buena parte de su ponencia marco a ensalzar la colección “Feminismos” que coedita la editorial Cátedra y el Instituto de la Mujer. Y ya de puesta, hizo grandes elogios del último título de esta serie: “Ecofeminismo para otro mundo posible”, escrito por Alicia H. Puleo, ponente igualmente en este evento congresual. Por otra parte, el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad reparte entre las personas que asisten a este congreso los diferentes recursos bibliográficos del mismo bajo el título “Cuerpos y territorios por un mundo justo y sostenible”. En la entrega se incluían también publicaciones de la editorial Akal, famosa por su anticlericalismo, y del periódico izquierdista Diagonal.Durante la celebración de este congreso, las feministas radicales lamentan la derrota del PSOE y muestran su honda preocupación por la posible victoria del Partido popular, ya que, según recuerdan, esta formación política tiene recurrida ante el Tribunal Constitucional la Ley de Igualdad y ha prometido abiertamente que derogará la nueva ley del aborto. Es de suponer que, si se confirman las encuestas, se produzca un retroceso muy importante tanto en la consolidación de derechos adquiridos como en políticas de igualdad, ya que el Partido Popular ha demostrado sobradamente, según dicen, que no cree en las medidas de discriminación positiva a favor de las mujeres, y tampoco en las políticas activas para luchar por la igualdad. Gijón, 31 de octubre de 2011 José Luis Valladares Fernández 0 comentario(s)
Publicado: 5/11/2011
Son muy pocos los políticos que se mantienen tantos años en la primera línea de actuación como Alfredo Pérez Rubalcaba. Comenzó su carrera con Felipe González y, desde entonces, hasta su nominación como candidato para suceder a José Luis Rodríguez Zapatero, ha estado siempre detrás de las decisiones importantes que ha tomado su partido, tanto desde el Gobierno como desde la oposición. Pero eso sí, nunca en primera persona, siempre desde la sombra, desde detrás de la barrera. Nunca quiso dar la cara. Durante todo ese periodo, vivió voluntariamente recluido en las cloacas del Estado, desde donde conspiraba con plena libertad, organizaba cacerías mediáticas contra la oposición y escuchaba, sobre todo escuchaba, lo que le ayudaba a elaborar amplios y comprometedores dosieres para poder chantajear y controlar debidamente a los de casa y a los de fuera de casa.De este modo, desde que se supo que tenía acceso abierto a los datos suministrados oportunamente por el famoso y temido Sistema Integrado de Interceptación Telefónica (SITEL), Rubalcaba pasó a ser un personaje temido hasta por sus propios compañeros. Ese temor venía también avalado porque, a lo largo de su carrera política, ha dado muestras más que sobradas de falta de escrúpulos para salir de cualquier situación comprometida, incluso sin guardar ni la más mínima apariencia de legalidad. Es muy posible que los socialistas se vieran afectados por algo muy similar al síndrome de Estocolmo, pues muy pronto ese recelo y ese miedo a Rubalcaba terminó transformándose inesperadamente en sincera veneración. Creció tan desmesuradamente su fama de hombre de talento que, en muy breve tiempo, se disparó su popularidad y su reputación, hasta límites insospechados. La admiración llegó a tal extremo que José Antonio Griñán, y después todos los socialistas, copiando el apelativo dado por el pueblo chino a su líder Mao Tse-Tung, comenzaron a ver en Rubalcaba al “gran timonel” que necesitaban para salvarse de una más que previsible quema política. Si Rubalcaba estaba tan lleno de recursos como parecía y disponía de una capacidad tan extraordinaria de trabajo, nadie como él para levantar nuevamente el vuelo y aspirar con cierta garantía a ocupar la presidencia del Gobierno.Todas las encuestas vaticinan un fracaso sonoro, pero esperan que, dada la valía del candidato, el “efecto Rubalcaba” obre el milagro y puedan salir victoriosos en las próximas elecciones. Como creen en las posibilidades de Rubalcaba, abrieron la precampaña plenamente eufóricos y esperanzados. De ahí que, para su presentación en Sevilla como candidato siendo aún vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Interior, el andaluz José Antonio Griñán preparara un discurso laudatorio y sumamente optimista, en el que, interpretando el sentir de todos los socialistas, exclamó exultante: "Nos sentimos muy bien liderados por Alfredo".Pero no es lo mismo trabajar a plena luz del día y a la vista de todos, que hacerlo protegido por la obscuridad, en lo más hondo de las sentinas del Estado, sin más testigos que unos pocos colaboradores muy íntimos. Pero el guión de la película exigía que Alfredo Pérez Rubalcaba saliera a la superficie y preparara su asalto a la presidencia del Gobierno con luz y taquígrafos y convenientemente controlado por los medios de comunicación. Y claro, la luz de los focos nos ha demostrado que Rubalcaba no es el Rubalcaba que presumíamos, que es un Rubalcaba bastante más gris y prosaico y más limitado de lo que nos hicieron creer. Pensaba Rubalcaba que todo era Jauja y hasta llegó a convencerse a sí mismo que él era todo un fuera de serie. Así que, con dedicarse a fondo en la campaña, piensa que será suficiente para invertir la tendencia de las encuestas y hacer que éstas, al final, le sean claramente favorables. Muy seguro de sus posibilidades, señala que se siente orgulloso de su pasado y, sobre todo, de haber formado parte del Gobierno de Felipe González y también, como no, de los de José Luis Rodríguez Zapatero. Se presenta como regenerador de la política y, por eso, hace su primer llamamiento a la regeneración y a la honestidad. Convencido de que va a ganar, promete una campaña limpia, libre, sin crispación alguna y, como es natural, sin insultos y sin el habitual juego sucio.Quiere comenzar su actuación, ganándose primero la confianza de las bases del partido. Para ello, organiza detalladamente toda una serie de visitas a las agrupaciones y federaciones socialistas más importantes de España. Para coger fuerza y ser más convincente, quiere empaparse de “la fuerza del sur”. De ahí que inicie intencionadamente su andadura electoral por Andalucía. Es en la capital andaluza, en Sevilla, donde tiene un primer encuentro con más de mil enfervorizados militantes socialistas. Fue una reunión a puerta cerrada porque Rubalcaba, más que hablar, quería escuchar a los militantes para enterarse de sus preocupaciones e inquietudes. Y para que los afiliados se expresaran con “más facilidad y libertad”, nada mejor que celebrar el acto a puerta cerrada. De la reflexión provocada por estas manifestaciones libres de los militantes, esperaba que naciera un proyecto político sumamente útil para recuperar la confianza de los españoles en las próximas elecciones generales. Este formato de reuniones se fue repitiendo a lo largo y ancho de la geografía española.Entre tanto, llegó la Conferencia Política que el PSOE celebró entre los días 30 de septiembre y 2 de octubre, donde Rubalcaba fue nombrado oficialmente candidato a la presidencia del Gobierno. En dicha Conferencia fueron perfilándose varias resoluciones programáticas de carácter ideológico que los barones del partido consideraron idóneas para confrontar ideas y propuestas con el Partido Popular. Si todos los dirigentes que asistían al cónclave estaban plenamente convencidos de la solidez política de Rubalcaba y de su liderazgo, se entusiasmaron con él cuando al final del discurso de clausura dijo solemnemente: "Yo no me voy a dejar ganar, ni vosotros os vais a dejar ganar. Lo podemos conseguir". Fue una despedida apoteósica y llena de los mejores augurios.Comenzaron los mítines de precampaña aquí y allí con Alfredo Pérez Rubalcaba como protagonista y, aunque ponía todo su entusiasmo, no lograba cautivar emocionalmente al público asistente. Le falta esa habilidad innata o empatía que tienen otros para comunicarse con la audiencia, infiriendo hábilmente en sus pensamientos y sentimientos. Se da cuenta ahora de que actuar a cara descubierta y bajo la luz de los focos tiene más riesgos de lo que pensaba. Te adivinan lo que hay detrás de los simples gestos y del tono de tus palabras. Por si fuera esto poco, hay algo más que entorpece peligrosamente su camino hacia La Moncloa: el apellido de Rubalcaba. Y es que el apellido de Rubalcaba es indisociable de los GAL y hasta de la cal viva y de la corrupción organizada. Pesa también sobre él el famoso chivatazo policial que impidió desmantelar la trama de extorsión de ETA que operaba desde el bar Faisán. Tampoco se olvida fácilmente que Rubalcaba ha estado siempre detrás de la negociación policial con la banda terrorista.Los responsables de su nominación como candidato, al ver que el esperado “efecto Rubalcaba” resultó ser un espejismo y que no había señal alguna de recuperación en las encuestas, comenzaron a desmoralizarse. Hasta Alfredo Pérez Rubalcaba ha perdido ya el entusiasmo de los primeros días. Tanto el PSOE como el propio Rubalcaba ya no hablan de ganar las elecciones. Se conforman simplemente con un resultado digno. Como hasta esto peligra, desempolvan otra vez la lucha de clases y la trasnochada retórica de ricos y pobres. Cambian hasta el escenario donde actúan, sustituyendo el color rojo de fondo por el azul y borrando del mapa hasta el tradicional logotipo del PSOE. Y como Zapatero ha pasado a ser un apestado incómodo, piden su ayuda a un viejo fantasma del pasado, a Felipe González. Y aún así se atreven a hablar de renovación socialista y de la puesta en marcha de un nuevo liderazgo.Con el nerviosismo lógico por los malos augurios, se desata la caza de brujas y Rubalcaba y compañeros mártires se dedican ahora a agitar el miedo al regreso de la derecha porque tan pronto llegue, según dicen, desguazará sin más el Estado del bienestar. Piden desvergonzadamente a los suyos que traten de “quitar la careta” al Partido Popular para evitar que hagan esa privatización encubierta de la sanidad con la torpe excusa de la crisis. La sanidad, según afirma Rubalcaba, "es una de las pocas cosas sagradas e intocables para los españoles. Vamos a hacer bandera de la sanidad pública. No voy a firmar nada que debilite nuestro sistema público de salud. Y nada es nada". Y afirma con todo descaro que la derecha pretende “sacar a los jóvenes que enferman poco a la sanidad privada y dejar a los mayores que enferman más en la pública” para así “acabar con la sanidad pública",En su ayuda, faltaría más, el candidato Rubalcaba busca la complicidad de los indignados a los que dijo que los socialistas "estamos con los que quieren que gobiernen el mundo las instituciones democráticas y no las instancias económicas". Promete solemnemente "acorralar el gran fraude fiscal y acabar con él en la próxima legislatura", poniendo coto a la evasión y a los paraísos fiscales. Olvidándose del gran recorte social que hizo este Gobierno, siendo él vicepresidente primero del mismo, insiste en que no habrá subida de impuestos "para las clases medias ni para los trabajadores". Y sigue con sus afirmaciones gratuitas: "Estaremos al lado de los parados con la protección por desempleo, garantizaremos la escuela para sus hijos, tendrán hospital si se ponen enfermos y siempre, siempre, tendrán una pensión". La experiencia nos dice todo lo contrario. Si es cierto, sin embargo, que si mantenemos a los socialistas al frente del Gobierno, corremos el serio riesgo de que termine por no haber dinero ni para pagar las pensiones.Gijón, 27 de octubre de 2011José Luis Valladares Fernández
En vista de que Hitler había ocupado ya por la fuerza el corredor del Rin y Austria, y no ocultaba su perversa intención de invadir los Sudetes, el Primer Ministro del Reino Unido, Arthur Neville Chamberlain, viajó a Múnich buscando afanosamente la manera de desactivar aquel ambiente bélico desatado por el expansionismo suicida de los alemanes. Se reunió con Hitler y, después de una dura negociación, firman el Acuerdo de Múnich de 1938, en virtud del cual, el Tercer Reich renuncia a cualquier otra pretensión territorial dentro de Europa a cambio de que el Gobierno de Praga concediera un régimen de autonomía a la región de los Sudetes, de mayoría alemana. Cuando Chamberlain regresa a Londres y exhibe plenamente satisfecho el acuerdo alcanzado con Hitler, Winston Churchill le hace bajar de la nube diciéndole: “You were given the choice between war and dishonour... you chose dishonour and you will have war” (Os dieron a elegir entre la guerra y el deshonor…Habéis elegido el deshonor y tendréis también la guerra).Algo muy similar es lo que ha hecho nuestro Gobierno en su bochornosa negociación con la banda terrorista de ETA. Los socialistas en España siempre han ido por las ramas y en vez de atenerse escrupulosamente a las reglas del juego que vienen marcadas por la ley y el Estado de Derecho, eligen invariablemente los atajos. Lo hicieron, siendo presidente del Gobierno Felipe González del que formaba parte Alfredo Pérez Rubalcaba, practicando de manera irresponsable el terrorismo de Estado con los GAL. Y lo hace ahora José Luis Rodríguez Zapatero en comandita con el propio Rubalcaba. Y lo hace también obviando la Ley y el Estado de Derecho, negociando directamente con los etarras una paz a cualquier precio, haciendo todo tipo de concesiones políticas. Y como Chamberlain con Hitler, Zapatero se quedará con el deshonor de negociar con ETA que, lejos de disolverse, continuará ahí amenazando y chantajeando al pueblo vasco y a toda la sociedad española.La historia de una claudicación anunciada es esta. Los trapicheos de Zapatero con ETA comenzaron prácticamente ya en el año 2000, cuando llega de manera inesperada a la Secretaría General del PSOE. En diciembre de ese mismo año, firma en La Moncloa con Javier Arenas y José María Aznar el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, que él mismo propuso al Partido popular. En dicho Pacto Antiterrorista se especificaba claramente que, para pactar con el PNV y EA, era “requisito imprescindible” que estas formaciones políticas rompieran de manera formal con el Pacto de Estella. Muy poco tiempo después, a espaldas del Partido Popular, abría una auténtica negociación política con la banda terrorista vasca. Para este vergonzoso proceso, Rodríguez Zapatero utiliza al presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren que, bajo la supervisión de Rubalcaba, comienza a reunirse secretamente con Arnaldo Otegui en el caserío guipuzcoano de Tsillare. En junio de 2005, el interlocutor de Jesús Eguiguren es el etarra Josu Ternera y comienzan a reunirse en Ginebra con la Fundación Henri Dunant como testigo. De estas reuniones saldrá muy pronto el primer acuerdo de ETA con el Gobierno: la banda terrorista anunciará en breve un alto el fuego y, por su parte, el Gobierno se compromete a relajar la actividad policial y a propiciar la vuelta de Batasuna a la legalidad. Las actas de estas reuniones y los acuerdos allí alcanzados están en poder de la Fundación Henri Dunant. Fue el 22 de marzo de 2006 cuando ETA anuncia oficialmente por fin el alto el fuego acordado.En mayo de ese mismo año nos encontramos con el ya famoso caso Faisán. Un oportuno chivatazo policial impide el desmantelamiento de la trama de extorsión de ETA que operaba desde el bar Faisán de Irún. El caso termina en la Audiencia Nacional y desde el Ejecutivo se hará todo lo posible y lo imposible para que se archive el caso. El juez Garzón lo intenta, pero tras su suspensión como magistrado, el caso termina en manos del juez Pablo Ruz, que reanuda la investigación y llega a procesar a tres altos cargos de Interior. El presidente de la Sala de lo Penal, Javier Gómez Bermúdez trata de echarles un capote, convocando un pleno especial que dictamina que no hay pruebas suficientes contra esos mandos policiales y pide al juez Ruz que vuelva a elaborar el auto.En octubre de 2006 ETA roba en Francia 350 pistolas. Aunque esto indica la falta de seriedad de los compromisos adquiridos por la banda terrorista, continuaron las reuniones a las que ahora acudía, junto con Eguiguren, el ex ministro Javier Moscoso. Los terroristas continuaron planteando las exigencias políticas de siempre: la autodeterminación y la anexión de Navarra. Los representantes del Gobierno en la reunión admiten que se cree una institución común y que sea compartida por el País Vasco y la Comunidad Foral de Navarra. El 29 de junio de ese año, Zapatero rezuma optimismo y adelanta a los suyos que en breve ETA se va a rendir a sus pies y anuncia públicamente que "estamos mejor que hace un año y el año que viene estaremos mucho mejor". Esta frase no pudo ser más inoportuna. Mientras la estaba pronunciando, ETA colocaba el explosivo que volaría al día siguiente el aparcamiento de la T-4 de Barajas, en el que perecerían Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate.Como consecuencia de la voladura de la T-4, Rubalcaba anunció que el proceso de negociación con la banda terrorista estaba roto. Pero dicho proceso se reanudó prácticamente de inmediato, acudiendo a esta nueva tanda de reuniones el amigo de Rubalcaba, José Manuel Gómez Benítez. Es ahora cuando el Gobierno se compromete con ETA a trasladar a un hospital de san Sebastián al etarra de Juana Chaos después de un simulacro de huelga de hambre y a permitir que la mitad de las listas de ANV, la nueva franquicia etarra, se presenten a las elecciones municipales de 2007. Y todos sabemos el resultado: de Juana Chaos fue excarcelado y ANV, en aquellas elecciones, se hizo con el Gobierno de 40 municipios y logró más de 400 concejales.Todo continuó igual durante la segunda legislatura de Zapatero. Los guiños a ETA y el sometimiento cobarde a los postulados de dicha banda terrorista fueron constantes. La mayor parte de los presos de ETA fueron trasladados a la cárcel alavesa de Nanclares de Oca. Se acepto el concepto de internacionalización del conflicto etarra y se dio carta de naturaleza a los mediadores internacionales, algo que culminó ahora con la reciente y bochornosa Conferencia de Paz. Se utilizó desvergonzadamente al Tribunal Constitucional para legalizar a Bildu para que pudiera presentarse a las pasadas elecciones municipales y forales de mayo. Y esto, a pesar de las indicaciones claras de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del estado y del criterio del Tribunal Supremo. El resultado lo conocemos todos. Bildu gobierna ahora la Diputación de Guipúzcoa, el importante Ayuntamiento de San Sebastián y otros muchos municipios de menor importancia. Todo esto no es nada para lo que puede venir detrás. Si no cambian las cosas, Bildu podrá concurrir a las elecciones generales del 20-N y hasta es muy posible que logre tener un grupo parlamentario propio, aventajando incluso al PNV en el Parlamente español. Y si todo sigue igual, es muy posible que gane las elecciones autonómicas vascas de 2013 y hasta que pueda hacerse con el Gobierno vasco.Es en este contexto, después de todas estas absurdas concesiones anunciadas previamente por Mayor Oreja, cuando ETA saca este comunicado en el que anuncia “el cese definitivo de su actividad armada”. Tanto Zapatero con todos sus acólitos como Rubalcaba con sus delfines llevaban ya tiempo mendigando esta declaración de la banda terrorista. Lo hicieron hasta de rodillas. Cuando por fin tuvieron ese comunicado en sus manos, como si fueron unos críos, lloraron llenos de emoción y se felicitaban mutuamente porque habían conseguido la hombrada, según nos dicen, de acabar para siempre con el terrorismo etarra. Y además, sin que haya de por medio ninguna contrapartida política. Lo que quiere decir que el trato dado a presos tan sanguinarios como de Juana Chaos y posibilitar que Bildu ocupe las instituciones no son concesiones políticas, son simplemente regalo de reyes.No quieren ver que ETA, debido a la política de rendición y sometimiento de nuestro Gobierno, no necesitan matar para conseguir sus fines. No se disuelven, eso no, ni entregan las armas por lo que pueda ocurrir en el futuro. De momento, ya que les dejaron entrar en las instituciones, les sale más rentable utilizar estas para lanzar sus mensajes a la sociedad y destruir a España desde dentro. En una palabra, nos perdonan graciosamente la vida con la condición de que nos sentemos a negociar la ruptura del País Vasco con España. Pero eso sí, nos lanzan el reto de que, en esa negociación, no puede haber ni vencedores ni vencidos. Si hay que pedir perdón, tienen que hacerlo los dos bandos. De manera tan cínica nos recomiendan que aprovechemos esta “oportunidad histórica para dar una solución justa y democrática al secular conflicto político”. No hay otro camino para llegar a “la resolución de las consecuencias del conflicto” bélico, y a “la superación de la confrontación armada”.No se de dónde han sacado los voceros del PSOE que ETA ha sido derrotada en toda regla y que han ganado los demócratas. Una gran mentira, ya que, si ha ganado alguien con este lamentable pacto del Gobierno, ha sido ETA, ya que así está más cerca de que se acepte su proyecto totalitario. Nunca los etarras habían estado tan fuertes como ahora; no han dejado las armas, ni piensan disolverse y, además, reciben grandes cantidades de dinero de los presupuestos oficiales. No necesitan ya, por lo tanto, acudir a la habitual extorsión para financiarse. El comunicado de la banda, como todos los suyos, no pasa de ser un acto de propaganda, destinado más bien a felicitarse a sí mismos por lo que han conseguido. Si analizamos detenidamente las consignas de la manifestación realizada en Bilbao el pasado día 22, veremos que ETA está donde estaba aunque, por cuestión de táctica, prescinda provisionalmente de las armas. En dicha manifestación ya no se pedía el acercamiento de los presos al País Vasco. Las consignas coreadas pedían claramente la vuelta de los presos de ETA a casa, la amnistía y la independencia. “Sin amnistía no habrá paz” era uno de los gritos que más se repetía. Si el próximo Gobierno que salga de las urnas no se presta al diálogo y cierra el grifo de las concesiones, ETA no dudaría en volver a utilizar las armas. No las entrega por eso. Vale muy poco su palabra. Gijón, 24 de octubre de 2011 José Luis Valladares Fernández
El pasado viernes 14 de octubre, el ministro Portavoz del Gobierno y ministro de Fomento, José Blanco, utilizó la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, para hacer un llamamiento a los “indignados” y les advierte claramente que, a partir de las elecciones generales del próximo 20 de noviembre, pueden empezar a sentirse terriblemente “desesperados”. Aunque dice que se trata de una “reflexión personal”, su afirmación es contundente: "Quienes hoy pueden sentirse indignados por razones que algunas entiendo podrían empezar a sentirse desesperados a partir del 20 de noviembre".Al parecer, José Blanco aún no se ha dado cuenta de que, dejando a un lado el nebuloso, turbulento y minoritario mundo de los indignados, los ciudadanos normales, los que trabajan y generan riqueza, están ya hartos y desesperados de soportar a un Gobierno de ineptos que no hace más que empobrecerles y complicarles la vida. Si con el 20-N, como se espera, llega la derecha, de estar desesperados, pasarán con toda seguridad a estar esperanzados. Y eso que el Partido Popular quizás no sea hoy la derecha que quisiera la mayoría de los españoles, ya que entre sus dirigentes, según piensan muchos, hay personas excesivamente ambiciosas, que carecen de principios morales firmes y que suelen conformarse con las apariencias. Dan a entender que se trata de una derecha, un tanto descafeinada, como la derecha propugnada por Jesús de Polanco.Tanto José Blanco como Alfredo Pérez Rubalcaba intentan demonizar a la derecha, culpándola de paso de todos los males que el socialismo ha ocasionado a los españoles. Simultáneamente buscan la manera de congraciarse con ese conglomerado heterogéneo de los indignados, en el que nos encontramos con los perroflautas que apadrina Rubalcaba, con hippiosos y punkarras de todos los pelajes, con anarkas y okupas, con activistas del movimiento antiglobalización y algún que otro despistado que no sabe dónde está. Buscan desesperadamente el voto de estos revoltosos inveterados, muchos de los cuales hasta están reñidos con la higiene y que, por lo general, tienen una pinta inconfundible de auténticos haraganes. Sin molestarse en pedir el correspondiente permiso, los indignados convocaron manifestaciones en toda España para el día 15 de octubre. Lo hicieron, eso si, a sabiendas de que contaban con el beneplácito del Ministerio de Interior, como ya había sucedido en vísperas de las pasadas elecciones locales y autonómicas. Ni siquiera José Blanco puso pega alguna a la convocatoria de estas manifestaciones, cuando se refirió a ellas en la rueda de prensa del día anterior. Simplemente dijo que el Gobierno "sigue atentamente y presta atención" a todas las manifestaciones ciudadanas, “que quieran avanzar en la calidad” de la democracia y que "planteen legítimamente propuestas, alternativas, reivindicaciones y demandas". Explica, eso sí, que el Gobierno espera que esa jornada transcurra "de forma pacífica y sin incidentes" en toda España. Este sábado también se celebraron cientos de marchas de supuestos indignados por todo el mundo, aunque prácticamente todas ellas fueron meramente testimoniales. En Tokio por ejemplo, los manifestantes no pasaron de las cien personas. Pero aún así, los españoles se mostraban orgullosos por haber universalizado “la semilla” del descontento y de las protestas generalizadas. Dicen que la expansión internacional de las protestas es ya un hecho innegable y que ha cobrado especial fuerza en Estados Unidos bajo el lema 'Ocupa Wall Street'. Piensan que, en no tardando mucho, todas las calles de las principales ciudades del mundo serán un clamor generalizado contra el poder político y financiero.En España, las manifestaciones más importantes tuvieron lugar en Madrid y Barcelona, donde los manifestantes, además de privatizar temporalmente los espacios públicos habituales, ocuparon impunemente sendos edificios. Y el Ministerio del Interior con Antonio Camacho al frente, como ya hiciera hace cinco meses siendo ministro del ramo el propio Rubalcaba, no se dio por enterado. Más bien se dedicó a proteger ese movimiento al ordenar a la policía que no molestara a los manifestantes, que no respondiera a las posibles provocaciones de los mismos y que, sobre todo, fueran “tolerantes” con ellos. Hasta los mismos medios de comunicación públicos y algunos privados como Radio Nacional de España, la cadena SER y La Sexta entre otros, estuvieron animando todo el día a los ciudadanos para que acudieran a esa marcha de indignados.Si en el pasado mayo los activistas anti sistema ocuparon impunemente la Puerta del Sol de Madrid llenándola de chabolas y de basura, ahora han ido más lejos y de madrugada ocupaban, en pleno centro de Madrid, el viejo edificio del Hotel Madrid en la calle Carretas que estaba vacio. Según dicen, piensan “resistir pacíficamente” en este edificio, hasta que se haga cargo de él la Plataforma de afectados por la Hipoteca para cobijar a familias que han sido desahuciadas. Otro tanto ha ocurrido en Barcelona, donde sin oposición alguna, los indignados ocuparon un bloque de reciente construcción en el número 24 de la Calle Almagro de la Ciudad Condal. Quieren albergar en este bloque a ocho familias que fueron desahuciadas de sus pisos y que estaban en contacto con las asambleas de barrio del movimiento.Tanto en Madrid como en Barcelona, un grupo de estos ultraizquierdistas, supuestamente indignados, hacen guardia en la calle, a las puertas de los edificios ocupados para hacer frente a la policía, si les da por personarse en esos lugares. Aunque está muy claro que no entra en los planes de los responsables de Interior actuar contra los manifestantes que provocan estos desmanes, como sería su obligación. Recordemos que los ministros no solamente juran o prometen cumplir las leyes, si no que se comprometen solemnemente, como es natural, a cumplirlas ellos y a hacerlas cumplir también. Y es que quieren tener operativos a estos grupos para lanzarlos a la calle y complicar la vida al nuevo Gobierno del Partido Popular. Gijón, 16 de octubre de 2011José Luis Valladares Fernández
No deja de ser una enorme desgracia tener que compartir frontera con Marruecos. Aunque a estas alturas de la película, yo no se qué será peor, si llevar pacientemente la cruz de un Gobierno tan incompetente como el de José Luis Rodríguez Zapatero, o soportar impávidamente las tarascadas y las inconveniencias del impresentable Sultán de Marruecos. Es cierto que Mohamed VI y sus esbirros nos consideran infieles y un día nos chulean en Ceuta y Melilla y al siguiente inundan nuestras costas con pateras sobrecargadas de subsaharianos. Pero nuestro Gobierno, no se si por cobardía o porque debe algo inconfesable a Marruecos, guarda silencio, transige con todo y termina siendo cómplice de las continuas insolencias marroquíes.A pesar de las continuas provocaciones de que somos objeto por parte de las autoridades de Marruecos, exigiéndonos lo inexigible, Zapatero no se da por enterado y termina siempre disculpando y hasta dando la razón a Rabat. Se preocupa exclusivamente por mantener, al coste que sea, una aparente buena relación de vecindad con nuestro vecino del sur. De ahí que convirtiera a Marruecos en uno de los países del mundo que más ayuda española recibe. El reino alauita ha recibido ya más de 500 millones de euros desde que los socialistas llegaron al poder. Entre 2004 y 2008, Marruecos recibió algo más de 200 millones de euros. Pero a partir de 2008 las ayudas se dispararon notablemente, de modo que, en esta segunda legislatura, la cantidad recibida supera ya con creces los 100 millones de euros de media anual.Cualquier disculpa es buena para justificar una ayuda por muy estrambótica que sea. Desde que Trinidad Jiménez accedió al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, nos encontramos con aportaciones sumamente generosas, destinadas a la reproducción y educación sexual, a planes culturales y, cómo no, a planes de igualdad para la mujer marroquí. A pesar de las tensiones generadas por los marroquíes, soportadas cotidianamente por los habitantes de las plazas españolas de Ceuta y de Melilla, la generosidad de Zapatero y de Trinidad Jiménez permanece intacta y subvencionan sin problemas todo tipo de infraestructuras, sin excluir las casas con placas solares que, de vez en cuando, construyen en el desierto.Si tenemos en cuenta que en España hay 5 millones de parados, resulta tremendamente alarmante una información que nos llega del extranjero, según la cual, el Ejecutivo español habría llegado a un acuerdo con las autoridades marroquíes para indemnizar a los deudos lejanos de aquellos rifeños que, a las órdenes de Abdelkrim el Jattabi, masacraron al ejército español en las laderas de Annual hace ya 90 años. Según dicha información, Trinidad Jiménez aceptó sin más, ante el ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Taieb Fassi-Fihri, que España, durante la llamada guerra del Rif entre los años 1921 a 1927, utilizó armas químicas prohibidas por el Tratado de Versalles. En consecuencia, además de indemnizar económicamente con 2.000 euros a cada uno de los descendientes de aquellos “supuestos” afectados por la guerra del Rif, pediremos perdón a Marruecos por aquellas acciones militares irregulares y dotaremos a los hospitales de Nador y de Alhucemas de unidades oncológicas de última generación.La historia de aquel conflicto bélico es sobradamente conocida. Fue en 1912 cuando España estableció un Protectorado en el norte de Marruecos con capital en Tetuán. Esto fue posible, porque se llegó a un acuerdo con Francia que, de aquella, ostentaba la soberanía del país. Nunca estuvieron los rifeños conformes con la ocupación de su país y organizaban frecuentes escaramuzas contra los españoles, contra los franceses y hasta contra los propios sultanes de Marruecos. La revuelta independentista, encabezada por Abdelkrim el Jattabi, fue creciendo de año en año, sobre todo a partir de 1919, hasta desembocar en una guerra verdaderamente cruel en julio de 1921. La guerra que siguió a la sublevación de las tribus rifeñas, asentadas en la zona más montañosa del norte de Marruecos, supuso un enorme desastre económico, político y militar para España. Nuestro ejército sufrió entonces, a manos de estas tribus rebeldes, una de sus mayores derrotas, que conocemos con el nombre de “desastre de Annual”. La derrota sufrida por nuestras tropas fue de tal calibre, que deja en muy mal lugar a sus mandos, ya que en una sola semana, los enfurecidos rifeños acabaron con la vida de más de 13.000 españoles. Y se necesitaron casi otros siete años de reñidos combates, con abundantes bajas entre nuestros soldados, para lograr, al fin, la pacificación de aquella región.Y Trinidad Jiménez, que escucha a su homólogo marroquí, se compadece de aquellos rifeños y decide dar 2.000 euros a cada uno de sus bisnietos o tataranietos, olvidándose de los españoles que fueron salvajemente masacrados. Se olvida la ministra de Exteriores que aquellos rifeños rebeldes, cuando ya España había abandonado Marruecos, se levantaron en armas contra los franceses y contra el sultán de Marruecos de entonces, primero Mohamed V y después contra su heredero Hasan II, abuelo y padre respectivamente del actual Sultán Mohamed VI. Lo que indica que no eran unos marroquíes valientes que luchaban por la independencia de Marruecos como quieren hacernos ver ahora. Se trataba más bien de unos enemigos sumamente incómodos e irreductibles del Sultán, ya que a toda costa trataban de instaurar una república independiente en el norte de Marruecos. Para impedirlo, Mohamed V y Hasan II tuvieron que emplearse a fondo en una guerra sumamente cruel. Buena prueba de ello es que Hasan II borró del mapa varias ciudades rifeñas.Han sido las propias autoridades de Marruecos las que nos indican que son más de 50.000 los familiares de aquellos “afectados” por los gases tóxicos lanzados por las tropas españolas sobre los poblados del Rif, y las que han fijado en 2.000 euros la prima de sufrimiento para cada uno de sus descendientes. Así que vamos a tener que soltar por las buenas algo más de 100 millones de euros. Y todo, porque se le ha ocurrido así a Mohamed VI, el intocable Comendador de los creyentes, que hay que resarcir económicamente, en la persona de sus descendientes, el sufrimiento de aquellos rifeños que fracasaron en su intento de ser independientes. Y es que el Gobierno de Marruecos sabe perfectamente que Zapatero y su gente ha hecho de España una enorme ONG extremadamente caritativa y, aprovechando que somos sus “primos” ricos del norte, nos piden esa aportación, a sabiendas de que pagaremos sin rechistar. No importa que tengamos más de 5 millones de parados. Marruecos es Marruecos y no se le puede contrariar.Gijón, 15 de octubre de 2011 José Luis Valladares Fernández
A principios del siglo XX en Madrid, era muy famosa la tertulia literaria, celebrada por intelectuales de la generación del 98 en el Nuevo Café de Levante. Se discutía de todo, de arte, de literatura, de política, de cualquier tema que afectara de alguna manera a la sociedad española. Uno de esos días, cuando estaban hablando animadamente de España y de las distintas clases de españoles, Pio Baroja afirmó: “en España hay siete clases de españoles….sí, como los siete pecados capitales. A saber: los que no saben, los que no quieren saber, los que odian el saber, los que sufren por no saber, los que aparentan que saben, los que triunfan sin saber y los que viven gracias a que los demás no saben. Estos últimos se llaman a sí mismos Políticos y a veces hasta intelectuales”.Esto quiere decir que el descrédito de los políticos ya viene de muy atrás. El paso por la política de personajes como Leire Pajín, Bibiana Aido y otras y otros por el estilo, solamente ha servido para que el desprestigio de los que se ocupan de las cosas públicas sea cada vez mayor. Las encuestas del CIS lo corroboran constantemente. Los que ocupan hoy día esos puestos, a parte de esa imagen que dan de una falta evidente de preparación para la misión encomendada, son todos unos manirrotos. A pesar de la delicada situación económica que atravesamos, no piensan más que en repartir dinero a cambio de favores, a veces inconfesables, y algunos aprovechan las circunstancias para colocar magníficamente bien a sus amigos. El Boletín Oficial del Estado y hasta la prensa diaria independiente, dan una buena prueba de ello. Y parece ser que esta fiebre de dar giro al dinero de todos los españoles, hasta el punto de que no queden en la caja pública ni telarañas, aumenta progresivamente a medida que se acercan las elecciones. Es el caso de Trinidad Jiménez, ministra de Asuntos Exteriores y de Cooperación, de Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura y de Leire Pajín que, sorpresivamente, está al frente del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Ni que estas tres ministras del Gobierno actual de Zapatero rivalizaran entre sí, para ver quien es la que más gasta y, sobre todo, la que encuentra un destino más absurdo para sus particulares y llamativas subvenciones.El dinero repartido generosamente por Trinidad Jiménez, más que a solucionar problemas reales en el tercer mundo, va casi siempre destinado a las dictaduras iberoamericanas y a otras, no menos corruptas, del cuerno de África. Y si sobra algo, se lo lleva inevitablemente alguna que otra institución pública muy poco escrupulosa. Daniel Ortega, por ejemplo, se ha llevado últimamente nada menos que 8 millones de euros como ayuda para el desarrollo integral de un barrio de Managua. Para Bolivia, Evo Morales se llevó más de 5 millones de euros y los dictadores cubanos 1.750.000 euros, destinados al desarrollo rural de la parte oriental de Cuba. Entre los regalos del Ministerio de Exteriores, llaman poderosamente la atención los 7 millones de euros para apoyar, de manera directa, el presupuesto del Ministerio de Finanzas de Mozambique y, como no, los 3.500.000 concedidos a la Organización Internacional del Trabajo y los 11 millones entregados a la misma ONU para sus programas que mantiene abiertos en Sudán y en el Congo.Aunque con cantidades más modestas, tampoco se queda atrás la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde. En esta su segunda entrega de subvenciones correspondientes a 2011, repartió 1.056.000 euros, destinados a la financiación de festivales de cinematografía. Entre los agraciados, tenemos a la Fundación Triángulo para la organización del "XVI Lesgaicinemad. Festival Internacional Lésbico, Gay y Transexual de Madrid", que se lleva 10.000 euros. Otros 10.000 euros han ido a parar a los organizadores del "Festival Internacional de Cinema Gay i Lesbic de Barcelona", para los gastos de su undécima edición. Hasta la Caja Mediterráneo, recientemente nacionalizada por el Banco de España, fue oportunamente agraciada con 5.000 euros por patrocinar el "XXXIV Festival Internacional de Cine Independiente de Elche". Los organizadores de los festivales de Sitges y de Valladolid se han llevado cantidades bastante más sustanciosas, al embolsarse respectivamente 100.000 y 320.000 euros. La tómbola de la imprevisible ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín, reparte premios sin parar. Para empezar, este Ministerio otorga 432.000 euros a diversos colectivos de homosexuales, entre los que nos encontramos otra vez con la Fundación Triangulo, vinculada al partido socialista y la organización Gais Positius, afín a los socialistas catalanes (PSC). Y esto no fue más que el principio. Durante el pasado mes de mayo, Pajín aportó 3 millones de euros para fomentar la dichosa paridad en las pymes y para que las ONGs velen para que sea real la participación de las mujeres.Continuó con otras dos importantes subvenciones, ambas cofinanciadas por el Fondo Social Europeo, dadas a través del Instituto de la Mujer. La primera de ellas está dotada con 650.000 euros, ampliables adicionalmente con una cuantía máxima de otros 500.000 euros, para aquellas universidades “que incorporen una perspectiva de género en su tarea investigadora” sobre el crecimiento económico, empleo y desarrollo sostenible, y la salud y calidad de vida de las mujeres. La segunda subvención asciende a 300.000 euros, y puede ser ampliada en una cuantía adicional máxima de otros 200.000 euros para “hacer efectivo el principio de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en todo lo concerniente a la creación y producción artística e intelectual, a la difusión de la misma, así como a promover la presencia equilibrada de mujeres y hombres en la oferta artística y cultural pública”.Que Leire Pajín es una ministra sin escrúpulos es evidente, y no se amilana por nada. Le importa un bledo nuestra situación económica, sumamente crítica, que nos ha llevado al borde de la intervención europea. Su única obsesión es dar servicios de asesoramiento ciudadano para facilitar la elaboración de planes de igualdad. No habrá dinero para pagar a los proveedores farmacéuticos, pero destina 519.200 euros para "servicios de asesoramiento, sensibilización, formación e información ciudadana para la elaboración de planes de igualdad en las empresas y otras medidas de promoción de la igualdad. Y más sangrantes aún son los 99.500.000 euros donados a la ONU para colocar a Bibiana Aido como asesora de Verónica Michelle Bachelet, que es la responsable de la agencia de las Naciones Unidas para la igualdad de género.Con ejemplares como estas ministras y algún que otro Torquemada en el Gobierno, y con un presidente como José Luis Rodríguez Zapatero, no es de extrañar que termináramos prácticamente en la bancarrota más absoluta. Otra cosa no saben hacer, pero gastar dinero público a lo loco se les da muy bien. Y es lógico que sea así, ya que debe estar muy extendida, entre los miembros del Gobierno, la firme convicción de que el dinero público no es de nadie. Recordemos la frase aquella de la otrora ministra de Cultura, la inefable Carmen Calvo Poyato: "Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie." Gijón, 11 de octubre de 2011 José Luis Valladares Fernández 0 comentario(s)
Lo siento por Vd. Sr Zapatero. Ya está ahí, a la vuelta de la esquina, el venturoso día de su salida del Gobierno. Ya se que a Vd., que es extremadamente orgulloso, le hubiera gustado dejar de ser presidente de otra manera muy distinta, llevándose consigo el cariño y el agradecimiento sincero de todos los españoles. Quería haber salido del Gobierno entre aplausos y por la puerta grande, pero lamentablemente tendrá que hacerlo aprovechando la obscuridad de la noche, y por la puerta de atrás. Los honores hay que ganarlos personalmente, y Vd. no ha hecho nada para merecerlos. Creyó que, como a Julio Cesar en la batalla de Zela contra el rey del Ponto, le bastaría con llegar y ver para vencer.Llegó Vd. A la presidencia del Gobierno utilizando desvergonzadamente una escalera de muertos y con el salvoconducto de la mentira más odiosa y la impostura de un falso talante. Pero Vd. no vio, o no quiso ver, que el cargo le quedaba demasiado grande, que sus cualidades, tanto innatas como adquiridas, no daban para tanto. Y así es imposible vencer y, por lo tanto, ganarse merecidamente la estima y los ansiados aplausos de la ciudadanía. Hay un dicho anónimo que refleja fielmente esta situación: “Quod natura non dat, Salmantica non praestat” (lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta). Y como Vd., a pesar de las evidencias, siguió adelante con su empeño, se ha ganado a pulso el descrédito y hasta la chufla de los suyos. De aquel aspecto suyo tan cautivador de cuando llegó a La Moncloa no queda ya más que una simple mueca desconcertante y esa sonrisa bobalicona que no sabe qué hacer con ella.He repasado meticulosamente todas sus actuaciones desde que inició su andadura como presidente y, créame, no he encontrado nada positivo que podamos mencionar. Con su prepotencia reiterada no ha hecho Vd. más que daño, demasiado daño, al conjunto de los españoles. Y que, con ofrecer disculpas, como hace en su carta de despedida, no arregla ya nada. A lo mejor no hubiera hecho Vd. tanto daño con sus desacertadas decisiones, si en vez de ocupas, pone en los Ministerios a personas competentes. Pero no, ha preferido Vd. rodearse de simples aficionados sin talla intelectual alguna y de mujeres de cuota para relleno, y así nos ha lucido el pelo. Y Vd. ha hecho esto, no se si para hacer amigos y premiar fidelidades o para que no le hicieran a Vd. sombra ante los ciudadanos. En cualquier caso, ahora que le va a quedar bastante tiempo libre, le animo a que examine la composición de Gobiernos de otros países, de Francia, de Alemania o de Inglaterra y compare los titulares de esos ministerios con sus homólogos españoles y verá que la diferencia es ciertamente planetaria.Dice en su carta de despedida que quizás debió “dimitir cuando se volvió necesaria la toma de medidas económicas que Europa exigía y que estaban en clara contradicción con los mínimos postulados del socialismo”. Y no es así, ya que el daño ya estaba hecho. Hubiéramos ganado, eso sí, unos meses para comenzar a poner remedio, pero es que Vd. no debió pasar de la primera legislatura, cuando aún el daño no era tan profundo. De todos modos, es Vd. un presuntuoso imperdonable si, como afirma en dicha carta, llegó a pensar que no podía dimitir porque España le necesitaba para abrir un camino claro a quien le suceda en la dirección del Gobierno y, también, para no perjudicar a “los más desfavorecidos”. Pues convendrá conmigo, que lejos de abrir caminos, los ha complicado aún más y a quien más ha perjudicado es precisamente a “los más desfavorecidos”.Que “los más desfavorecidos” han sido los más perjudicados con su política errática y catastrófica es evidente. Vd. ha malgastado y derrochado el dinero de todos los españoles, entre otras cosas en comprar la voluntad de los sindicatos, y el apoyo de los de la ceja Ha regalado dinero a lo loco, más de lo que podía recaudar, subvencionando ONGs, casi siempre amigas, utilizando habitualmente el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, regentado por Trinidad Jiménez. Utilizando este mismo Ministerio, ha gastado grandes sumas de dinero para granjearse la vergonzosa amistad de dictadores como los Hnos. Castro, Hugo Chávez, Evo Morales y el impresentable Sultán de Marruecos, Mohamed VI. Si a todos estos gastos, unimos lo que Vd. fundió con el excusado Plan E, construyendo pistas de pádel, aceras y hasta carriles bici, y lo que se fue con su disparatada Alianza de Civilizaciones, nos encontramos con cifras de dinero mareantes, imposibles de cubrir sin acudir al consabido endeudamiento. Por eso se disparó nuestra deuda en un periodo de tiempo muy corto. De un 35% que teníamos en 2006, subimos a un 70% en 2011. Todo este derroche de dinero ha supuesto que del superávit del 1,9% de 2007, pasáramos rápidamente al exagerado déficit del 11,1% en 2009. Su gestión ha sido tan desastrosa que, para salir del paso provisionalmente, ha optado por habilitar una subida generalizada de los impuestos, sobre todo del IVA. Y esto, como era previsible, se tradujo en una nueva subida del precio de muchos artículos, incluidos los básicos y los de primera necesidad. Y todas estas subidas, no me lo negará Vd., afectan principalmente a las economías más modestas.Sabe Vd. perfectamente que hizo el ridículo más extremo fingiendo, durante meses, que no había crisis, obviando así las molestas medidas que hubiera tenido que tomar, con el riesgo evidente de perder votos en las elecciones de 2008. Esta postura suya tan mendaz ha marcado indeleblemente toda su gestión económica posterior, dando lugar a esos más de 5 millones de parados que lastran toda nuestra economía. Y de estos 5 millones de parados, ya son muchos los que, agotadas todas las prestaciones oficiales del paro, se ven obligados a vivir de la caridad ajena. No hay más que ver las enormes colas que se forman a las puertas de los comedores sociales de las Iglesia. Y estos sí son de “los más desfavorecidos”. También están entre “los más desfavorecidos”, una gran parte de los empleados públicos a los que Vd. rebajó el sueldo, y la práctica totalidad de los jubilados a los que Vd. arruinó, congelando sus pensiones.Sus años al frente del Gobierno han sido verdaderamente catastróficos. Cuando todos creíamos que estaban suficientemente restañadas las heridas de nuestra guerra civil, aparece Vd. con su memoria histórica y restaura de nuevo la división y el enfrentamiento entre las dos Españas, la de los fachas y la de los rojos. Ha exacerbado intencionadamente los nacionalismos, sobre todo el catalán, a sabiendas del daño que causaba a España. Y para que no falte nada, se vale del Tribunal Constitucional y mete a ETA en las instituciones del Estado. Menos mal que ahora interrumpe su proyecto sectario de subvertir las instituciones básicas de nuestra sociedad, para dedicarse -bendito sea Dios- a contemplar el paso de las nubes. Lo malo es que tendremos que seguir pagándole más de 140.000 euros anuales de una jubilación que Vd. no se ha ganado.Gijón, 4 de octubre de 2011José Luis Valladares Fernández 1 comentario(s)
El inicio del curso escolar en septiembre de 2011 está resultando especialmente conflictivo en alguna de las autonomías donde gobierna el Partido Popular. En Galicia, Castilla-La Mancha y sobre todo en Madrid, un buen número de profesores se ha echado a la calle para protestar ruidosamente, por lo que consideran un recorte inadmisible en educación. Se trata en realidad de un simple aumento de las horas lectivas de los profesores, pasando de las 18 habituales a las 20 horas semanales. Esto da lugar a prescindir de un número significativo de profesores interinos.Los sindicatos de enseñanza, como no están dispuestos a aceptar por las buenas las propuestas que haga el Partido Popular, organizaron sin más, en esas autonomías, un enorme tiberio con ruidosas protestas y hasta con alguna que otra jornada de huelga. Y se empeñan cínicamente en hacernos ver que no hay motivaciones políticas en el montaje de semejante trifulca. Se trata simplemente, según dicen, de una protesta valiente contra unos recortes que, de llevarse a cabo, deteriorarían aún más la enseñanza pública. Pero no debe ser así, ya que en Andalucía, ocurrió lo mismo y nadie organizó por ello algaradas en la calle. Aumentaron antes que nadie el número de horas lectivas a 20, e incluso a 21 a la semana, lo que se tradujo igualmente en una reducción notoria del número de profesores interinos contratados. Y aunque no hubo contraprestación económica alguna, el profesorado andaluz ni se movió, lo que quiere decir que el problema no está en los recortes ocasionales dictados por los organismos competentes. El problema es Esperanza Aguirre, María Dolores de Cospedal y otros miembros destacados del Partido Popular.La primera Comunidad Autónoma que aumentó las horas lectivas fue precisamente Andalucía, y los sindicatos de la enseñanza acataron obedientemente la medida, sin ningún tipo de aspavientos. Para comprender el comportamiento de estos profesores, quizás debamos señalar que Andalucía, desde hace ya muchos años, ha venido siendo el cortijo privado de los barones socialistas Manuel Chaves y José Antonio Griñan. El Gobierno de Madrid, en cambio, ha indicado claramente que el aumento de las horas lectivas de 18 a 20 semanales y la reducción de un 12% de los profesores interinos, aunque no tiene “marcha atrás”, lleva aparejado un incremento salarial “significativo”.Pero estos sindicatos, en Madrid, no aceptan “limosnas a cambio del deterioro de la educación”, según apostilló el portavoz de CC OO, Francisco García. Y el secretario general de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza de UGT-Madrid, Eduardo Sabina, no anda con rodeos y dice que la compensación ofertada es tremendamente “ridícula”, si la comparamos con lo que se ahorra el Gobierno madrileño. Y tanto en Galicia como en Castilla-La Mancha, los sindicatos profesan el mismo credo ideológico que en la Comunidad de Madrid. Así que, dando muestras de un radicalismo absurdo, continúan adelante con sus manifestaciones callejeras, con sus ruidosas caceroladas y hasta con los días de huelga previstos. Para todos estos falsos progresistas, son siempre los Gobiernos de la derecha los que recortan prestaciones, y los que ponen en peligro el bienestar social. De ahí que los socialistas prevengan constantemente a sus bases contra el Partido Popular, ya que, según dicen, representa un enorme peligro para la calidad de la enseñanza. La realidad sin embargo es muy distinta. Ha sido siempre la izquierda, con su intervencionismo enfermizo y recalcitrante, la que ha hundido el prestigio de la educación en España. Gracias al PSOE, los profesores públicos carecen de la más mínima autoridad ante sus alumnos y sin autoridad, es sumamente difícil mantener la disciplina en las aulas, lo que limitará notablemente el aprovechamiento de sus enseñanzas.También han sido los socialistas los que han impuesto la enseñanza obligatoria en Secundaria hasta los 16 años, aplicando a todos el mismo patrón, como si fueran todos iguales. Y encerrar en las aulas, contra su voluntad, a todos estos jóvenes que no quieren estudiar, origina enormes problemas que inciden directamente sobre la calidad de la enseñanza. Para empezar, creamos en los centros educativos la peligrosa figura de los “objetores escolares” que, además de perder ellos miserablemente el tiempo, se lo harán perder a sus compañeros, desmotivaran a los profesores y hasta pueden hacer que peligre su estabilidad emocional. La escolarización forzada de estos jóvenes no les beneficia en absoluto y, como no quieren estudiar, perjudican seriamente a los demás alumnos, ya que, con ellos en el aula, será poco menos que imposible mantener el necesario ambiente de estudio que necesita todo estudiante.Estos jóvenes, que no quieren estudiar, necesitan urgentemente que se les abra algún otro camino alternativo, donde se les pueda preparar para enfrentarse con éxito a los problemas de la vida, sean capaces de alcanzar un desarrollo integral de su personalidad y terminen por sentirse ellos mismos útiles a la sociedad. Es un tremendo error pretender igualar a todos los jóvenes, cuando es la propia naturaleza la que se empeña tozudamente en diferenciarlos. También aducen que buscarles otro acomodo, diferente al de los demás alumnos, es tanto como discriminarlos. Y esto sí que no es cierto. A quien de verdad se discrimina, con esta política, es a los que sí quieren estudiar, a los que se esfuerzan por aprovechar el tiempo y que, de este modo, no encuentran más que trabas en su trabajo. Es cierto que con su Ley General de Educación de 1970, auspiciada por Villar Palasí, abrió el camino de la degradación de la enseñanza. Comenzó a generalizarse la obligatoriedad de la educación, pero no de una manera tan traumática como ahora, ya que solamente abarcaba desde los seis hasta los catorce años de edad. Los aspectos negativos de esta ley quedaron sensiblemente compensados con ese intento loable de poner en marcha una Formación Profesional, bastante adecuada a las exigencias reales del mercado laboral. Hoy día, echamos de menos una formación profesional como aquella. Pero el desastre sin paliativos en la educación, comienza con la Ley Orgánica del Sistema Educativo (LOGSE) de 1990, patrocinada y bendecida por el hoy candidato Alfredo Pérez Rubalcaba. Entre los años 1982 y 1996, Rubalcaba era el ‘factótum’ del Ministerio de Educación y dio a la LOGSE un perfil claramente ideológico y hasta simuladamente doctrinario. De ahí esa mezcla anacrónica de progresismo barato y fanatismo doctrinal. Para cambiar este modelo educativo tan nefasto, el Partido Popular, bajo la dirección de Pilar del Castillo, ministra entonces de Educación, promulgó la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE). Ley que no llegó a aplicarse nunca, ya que, al llegar Zapatero a la presidencia del Gobierno, paralizó lamentablemente su aplicación. Finalmente fue derogada en 2006, con la Ley Orgánica de Educación (LOE), dando así continuidad a la debacle educativa iniciada con la LOGSE.Gijón, 30 de septiembre de 2011 José Luis Valladares Fernández
No es de extrañar que el candidato Alfredo Pérez Rubalcaba quiera desprenderse de su segundo apellido. Apellidarse ‘Rubalcaba’ y aspirar ahora, como es el caso, a ser presidente del Gobierno, es tarea harto complicada. Son muchos los hechos desgraciados que, sin querer, asociamos espontáneamente al apellido de ‘Rubalcaba’. Y como Alfredo Pérez Rubalcaba lo sabe, ha pedido de manera insistente a los suyos que le llamen simplemente ‘Alfredo’ o ‘Pérez’ o, como mucho, ‘Alfredo Pérez’, pero que se olviden para siempre de ‘Rubalcaba’. Buscaba así, de manera tan desesperada, un cambio urgente de look para borrar, o al menos disimular, la mala imagen adquirida, por llevar tantos años actuando preferentemente desde las sucias cloacas del Estado.Teniendo en cuenta que estamos ante todo un genio de la maldad política, a cuyo lado el mismísimo Rasputín no pasaba de ser un simple aficionado, y que participó activamente en todas y cada una de las actuaciones de los Gobiernos de Felipe González y de Zapatero, utilizando siempre el apellido de ‘Rubalcaba’, es normal que le consideremos plenamente responsable de las trapisondas y de los escabrosos embrollos que protagonizaron esos Gobiernos. La historia es muy larga. Tenemos, por ejemplo, la actuación de los GAL en tiempos de Felipe González. Estos Grupos Antiterroristas de Liberación, los GAL, decidieron luchar contra la banda de ETA, practicando profusamente el terrorismo de Estado. Y Alfredo Pérez Rubalcaba, entonces portavoz del Gobierno, salió a la palestra centenares de veces para negar una y otra vez hasta la misma existencia de los GAL.Después de luchar anticonstitucionalmente contra la banda terrorista vasca, saltándose a la torera hasta las más elementales normas que rigen en todo Estado de Derecho, buscó la manera de reunirse clandestinamente con ETA. Fue en 1998, llevando ya el PSOE casi dos años fuera del Gobierno, cuando se entrevistó con varios miembros de Batasuna-ETA en la población de Leiza (Navarra). Resulta extremadamente sospechoso que Rubalcaba ocultara semejante encuentro, de manera cuidadosa e intencionada, al Partido Popular y, sobre todo, al mismísimo PSOE. Escama aún más el hecho de que, una vez finalizada tan subrepticia reunión, informara exclusivamente a Felipe González de lo allí tratado, aunque, entonces el Secretario General del PSOE era Joaquín Almunia.Resulta igualmente sorprendente el comportamiento de Alfredo Pérez Rubalcaba a raíz de los desgraciados acontecimientos del 11-M, en los que hubo nada menos que 192 víctimas mortales. Sin ningún tipo de complejos, Rubalcaba tomó el mando de las protestas contra el Gobierno del Partido Popular, manipuló pruebas para que el atentado pareciera obra de Al Qaeda. Preparó tal embrollo con lo acontecido en los trenes de cercanías que, hoy día, a pesar de haber pasado ya casi ocho años, siguen siendo bastante más numerosos los enigmas pendientes que las certezas contrastadas. La culpa de todo esto, claro está, era de José María Aznar y del Partido Popular por la participación española en la guerra de Irak. Mientras España entera llora conmocionada a sus muertos, aparece Rubalcaba y, vulnerando impunemente la jornada de reflexión de aquel 13 de marzo de 2004, pone en marcha un envió masivo de mensajes despersonalizados para sacar a la calle a unas turbas incondicionales a las que anima con todo su ardor a marchar contra las sedes del Partido Popular.Por si todo lo anterior fuera poco, nos encontramos con el bochornoso caso Faisán. Se trata claramente de una vergonzosa colaboración con banda armada, auspiciada por la propia cúpula policial. Y los mandos policiales implicados, según todos los indicios, actuaron así con la bendición y la anuencia expresa de miembros destacados del Gobierno, entre los que estaría el hoy candidato Alfredo Pérez Rubalcaba. Más o menos, este fue el desarrollo de los hechos. El 4 de mayo de 2006, un supuesto mando policial pone al corriente a Joseba Elosúa, propietario del bar Faisán, del operativo montado por la policía para ese día en Irún. Y que si sigue adelante con sus planes, sería detenido él y el etarra del aparato de extorsión en el momento mismo en que le entregara el dinero procedente del impuesto revolucionario. Y que si sucedía eso, peligraría seriamente todo el proceso de paz iniciado por el Gobierno y ETA. Evidentemente este vergonzante aviso, frustró el operativo policial previsto para ese día en Irún.Como no hubo manera de que su gente prescindiera de su segundo apellido, llamándole simplemente ‘Alfredo’ o como mucho ‘Alfredo Pérez’, optó por aparentar una especie de conversión en toda regla, algo así como una catarsis política que le impedía seguir cocinando bazofia en las cloacas del Estado. Su arrepentimiento es tal que, siendo un compendio de lo peor del felipismo y del zapaterismo, quiere desmarcarse, al menos aparentemente, de sus antiguos deudos políticos. Aparenta no tener nada que ver con Zapatero y con sus inoportunas barrabasadas. Aunque ni él mismo se lo crea, nos promete que su campaña electoral va a ser completamente “limpia”, libre de “insultos, descalificaciones o juicios morales”. Pensando en los ciudadanos, tampoco habrá crispación, pues están más que “saturados” del debate “inútil” del “y tu más y yo también”.Pero como la cabra siempre tira al monte, Rubalcaba inicia su precampaña electoral anunciando que, gracias a él, no hay que temer atentados de ETA, desde aquí hasta que se celebren las elecciones. "Nunca desde el 77 hemos hecho una campaña donde no haya estado la sombra de ETA. En ésta no", ésta será la primera campaña “segura” porque se va a hacer "sin tener temor a un atentado de ETA". Y es normal que así sea, ya que ETA está saliendo con la suya y es la que impone sus condiciones al Gobierno. Entre tanto, Rubalcaba aprovecha la ocasión que se le ofrece para acusar reiteradamente al Partido Popular de hacer uso partidista de la política antiterrorista. Sin querer, y cuando menos lo espera, le traiciona el subconsciente y aparece el auténtico Rubalcaba que conocemos y que quisiéramos olvidar definitivamente.Intenta hacernos creer que tiene un proyecto claro y que tiene las claves para solucionar todos nuestros problemas cívicos y económicos. Él sabe cómo crear empleo y la manera de hacer que nuestra economía sea fuerte y competitiva y tenga verdaderas garantías de futuro y que está dispuesto a reforzar con garantía la igualdad de oportunidades y a promover todas aquellas reformas democráticas que insistentemente demanda la ciudadanía. Por eso repite una y otra vez, aunque sin creer lo que dice, que construirá “una España distinta y mejor”. Y para lograrlo, se empeña en volver a la superada lucha de clases, instaurando de nuevo las continuas peleas entre ricos y pobres. Quiere que su PSOE fuera reconocible por los antiguos socialistas del siglo XIX. De ahí toda esa falacia montada, a base de demagogia y populismo, sobre el famoso impuesto del Patrimonio, que obligaría a los ricos a pagar mayores impuestos.Gijón, 19 de septiembre de 2011José Luis Valladares Fernández 0 comentario(s)
Este Gobierno que padecemos ha carecido siempre de la más elemental decencia política, moral y ciudadana. Ya lo demostró con creces durante la campaña electoral del año 2004. Los máximos responsables del PSOE de entonces, haciendo gala de un gran cinismo, utilizaron desvergonzadamente los graves acontecimientos de aquellos días con la exclusiva intención de obtener réditos electorales. Quién no recuerda a Rubalcaba, por ejemplo, en aquella jornada de reflexión, saltándose a la torera hasta las normas más elementales que impiden toda propaganda electoral. Y seguro que fue Alfredo Pérez Rubalcaba el inventor de aquel “pásalo” famoso, en cuyos mensajes se incitaba de manera insidiosa al ataque directo a las sedes del Partido Popular. En esos mensajes sibilinos, además de acusar al Gobierno de mentiroso, se vinculaba el atentado de los trenes de Madrid a la dichosa guerra de Irak.Toda aquella calumniosa propaganda surtió inesperadamente el efecto buscado y el pueblo, contra todo pronóstico, votó mayoritariamente al PSOE y ahora lo está pagando muy caro. La crisis financiera mundial, por la incuria de un Gobierno torpe e inepto, cobró entre nosotros nuevas dimensiones y se extendió con extrema rapidez a todos los ámbitos de nuestra economía. Como nuestro Gobierno no ha sabido o no ha querido poner remedio a tiempo, se dispara el paro hasta porcentajes estratosféricos e inasumibles, lo mismo que el déficit y la deuda pública y privada. El gasto desmedido e irracional del sector público, en el que tienen mucho que ver también las Autonomías y los Ayuntamientos, ha dado pie a ese descomunal y asfixiante déficit.Es cierto que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha intentado poner freno a tan preocupante situación, pero lo ha hecho a destiempo y utilizando exclusivamente parches de sor Virginia. Y no es posible que Rubalcaba tenga la solución en sus manos, como se cansa de repetir una y otra vez. Él sabe muy bien que se hubiera cubierto de gloria si, en su etapa como vicepresidente primero del Gobierno, hubiera aportado las medidas precisas para salir de tan complicada situación. Además del tremendo recorte social llevado a cabo, el mayor de toda nuestra historia, mediante el cual se rebajo notablemente el salario de los trabajadores públicos y se congelaron las pensiones, siguen pidiéndonos sacrificios un día sí y otro también.Pero estos sacrificios y restricciones en los gastos solamente afectan a los ciudadanos de a pié. Los miembros del Gobierno, por lo que parece, continúan con sus privilegios y siguen dilapidando alegremente los dineros de nuestros impuestos. Ahí tenemos el caso reciente de la Ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde que, tal como aparece en el Boletín Oficial del Estado del pasado día 5 de septiembre, abre su tómbola y reparte nada menos que 5.625.000 euros en subvenciones para incrementar la oferta legal de contenidos culturales en Internet y para promover la modernización, innovación y adaptación tecnológica de las industrias culturales y creativas, correspondientes al año 2011.La mayor parte de estas subvenciones son tremendamente superfluas. Y mucho más en estas circunstancias críticas de crisis económica profunda. A la empresa BUBOK PUBLISHING, S.L., por ejemplo, se le conceden 100.000 euros para “anotación semántica y Publicación de libros electrónicos”. CROMOSOMA, S.A. se lleva un pellizco de 94.000 euros para el desarrollo del videojuego de Las Tres Mellizas. DIGITAL BOOKS, S.L. se hace con un donativo de 96.000 euros para incrementar la oferta legal de contenidos culturales en internet. La empresa LIMITADA ILUSA MEDIA, S.L. es agraciada con 99.000 euros, sin que se especifique claramente el proyecto a desarrollar. Y así podríamos seguir hasta completar la importante cifra de 5.625.000 euros. Hay partidas nada despreciables, entre otras cosas, para poner en práctica un desarrollo que permita a los usuarios de publicaciones electrónicas ( ePubs), visualizarlas on-line desde cualquier dispositivo con conexión. También hay dinero para el desarrollo de infraestructuras tecnológicas para la difusión y venta de contenidos digitales en la producción de videojuegos y, faltaría más, para el desarrollo de pantallas auto-estereoscópicas para visualización de publicidad en 3D sin gafas. El Ministerio de Cultura se ha mostrado sumamente generoso con empresas que se dedican al desarrollo de sistemas de gestión de descargas electrónicas de música y películas on-line. Llegados a este punto, no estaría más investigar cual es la orientación política de las empresas, tan magníficamente agraciadas. Con seguridad que nos encontraríamos con más de una sorpresa.Barrillos de las Arrimadas, 11 de septiembre de 2011José Luis Valladares Fernández
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