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Timestamp: 2014-07-23 11:54:19+00:00

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Real Decreto 1644/2008, de 10 de octubre, por el que se establecen las normas para la comercializaci�n y puesta en servicio de las m�quinas.
Publicado en BOE n�m. 246 de 11 de Octubre de 2008
Vigencia desde 29 de Diciembre de 2009. Esta revisi�n vigente desde 17 de Junio de 2012
Vigente desde 29/Dic/2009 hasta 17/Jun/2012
Vigente desde 17/Jun/2012
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.� Marcado CE
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.� Aseguramiento de calidad total
.� Criterios m�nimos que se deber�n tener en cuenta para la notificaci�n de organismos
RD 494/2012 de 9 Mar. (modifica RD 1644/2008 de 10 Oct., normas para la comercializaci�n y puesta en servicio de las m�quinas, para incluir los riesgos de aplicaci�n de plaguicidas) Ocultar / Mostrar comentarios Letra m) del n�mero 2 del art�culo 2 introducida por el apartado uno del art�culo �nico del R.D. 494/2012, de 9 de marzo, por el que se modifica el R.D. 1644/2008, de 10 de octubre, por el que se establecen las normas para la comercializaci�n y puesta en servicio de las m�quinas, para incluir los riesgos de aplicaci�n de plaguicidas (�B.O.E.� 17 marzo).
N�mero 1 del art�culo 4 redactado por el apartado dos del art�culo �nico del R.D. 494/2012, de 9 de marzo, por el que se modifica el R.D. 1644/2008, de 10 de octubre, por el que se establecen las normas para la comercializaci�n y puesta en servicio de las m�quinas, para incluir los riesgos de aplicaci�n de plaguicidas (�B.O.E.� 17 marzo).
N�mero 1 del art�culo 11 redactado por el apartado tres del art�culo �nico del R.D. 494/2012, de 9 de marzo, por el que se modifica el R.D. 1644/2008, de 10 de octubre, por el que se establecen las normas para la comercializaci�n y puesta en servicio de las m�quinas, para incluir los riesgos de aplicaci�n de plaguicidas (�B.O.E.� 17 marzo).
P�rrafo introductorio del n�mero 4 de los principios generales del anexo I redactado por el apartado cuatro del art�culo �nico del R.D. 494/2012, de 9 de marzo, por el que se modifica el R.D. 1644/2008, de 10 de octubre, por el que se establecen las normas para la comercializaci�n y puesta en servicio de las m�quinas, para incluir los riesgos de aplicaci�n de plaguicidas (�B.O.E.� 17 marzo).
P�rrafo introductorio del cap�tulo 2 �Requisitos esenciales complementarios de seguridad y de salud para algunas categor�as de m�quinas� del anexo I redactado por el apartado cinco del art�culo �nico del R.D. 494/2012, de 9 de marzo, por el que se modifica el R.D. 1644/2008, de 10 de octubre, por el que se establecen las normas para la comercializaci�n y puesta en servicio de las m�quinas, para incluir los riesgos de aplicaci�n de plaguicidas (�B.O.E.� 17 marzo).
Apartado 2.4 del cap�tulo 2 �Requisitos esenciales complementarios de seguridad y de salud para algunas categor�as de m�quinas� del anexo I introducido por el apartado seis del art�culo �nico del R.D. 494/2012, de 9 de marzo, por el que se modifica el R.D. 1644/2008, de 10 de octubre, por el que se establecen las normas para la comercializaci�n y puesta en servicio de las m�quinas, para incluir los riesgos de aplicaci�n de plaguicidas (�B.O.E.� 17 marzo).
La denominada �Directiva de M�quinas� ha sufrido una importante evoluci�n desde que se aprob� la Directiva 89/392/CEE del Consejo, de 14 de junio de 1989, relativa a la aproximaci�n de las legislaciones de los Estados miembros sobre m�quinas. En efecto, las Directivas 91/368/CEE y 93/44/CEE ampliaron su campo de aplicaci�n, y la Directiva 93/68/CE modific� ciertos aspectos �horizontales� derivados de la actualizaci�n de las reglas generales del denominado �Nuevo Enfoque� establecido por Resoluci�n del Consejo de 7 de mayo de 1985, relativa a una nueva aproximaci�n en materia de armonizaci�n y de normalizaci�n. Todo ello tuvo su correspondencia en los Reales Decretos 1435/1992, de 27 de noviembre y 56/1995, de 20 de enero.
A fin de facilitar la lectura de los textos comunitarios, la Comisi�n Europea abord� la tarea de refundir en uno solo todos aquellos que versaran sobre la misma materia. As�, en el caso de la directiva de m�quinas, se elabor� la Directiva 98/37/CE, como texto resultante de las cuatro citadas. Dado que las directivas solamente obligan a los Estados miembros en cuanto a los resultados, no se consider� necesario un nuevo real decreto que traspusiera la Directiva 98/37/CE, pues ello no supon�a ninguna variaci�n en el marco de derechos y obligaciones previamente establecido.
No obstante, la Directiva 98/79/CE, de 27 de octubre, sobre productos sanitarios para diagn�stico �in vitro� volvi� a modificar, mediante su art�culo 21, el campo de aplicaci�n de la Directiva 98/37/CE.
Desde hace tiempo se discute sobre los principios del �Nuevo enfoque� y la forma de plasmarlos en un instrumento horizontal aplicable a todas las directivas adoptadas dentro de ese marco. No obstante, la Comisi�n Europea y los Estados miembros consideraron que no se pod�a esperar a la culminaci�n de esos debates, dada la complejidad de la directiva de m�quinas, la evoluci�n de otras directivas y la experiencia extra�da al tratar problemas derivados del texto anterior, a�adido a la demanda para definir m�s concretamente el �mbito de aplicaci�n de la directiva vigente y los conceptos relativos a su aplicaci�n, as� como mejorar otros elementos de la directiva, todo lo cual resultaba de tal envergadura que requer�a la elaboraci�n de un nuevo texto, aunque tratando de mantener al m�ximo la estructura anterior, para facilitar la transici�n entre ambos.
La Directiva 2006/42/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 17 de mayo de 2006, relativa a las m�quinas y por la que se modifica la Directiva 95/16/CE, es el resultado de esa decisi�n. Fue publicada en el Diario Oficial de la Uni�n Europea de 9 de junio de 2006, se�alando el 29 de junio de 2008 como fecha l�mite para que los Estados miembros adopten las disposiciones internas necesarias para acomodarse a sus disposiciones y el 29 de diciembre de 2009, a partir del cual deben aplicarlas efectivamente
En consecuencia, este real decreto tiene por objeto la transposici�n al derecho interno espa�ol de las disposiciones de dicha directiva.
La Constituci�n Espa�ola, as� como el Acta de Adhesi�n a la Comunidad Econ�mica Europea (hoy Uni�n Europea) establecieron los dos grandes soportes legales b�sicos que sustentan el posterior desarrollo normativo en nuestro pa�s, dentro del cual, como no podr�a ser de otra forma, se encuentra la actividad econ�mica y, en particular, la reglamentaci�n relativa a la seguridad de instalaciones y productos.
As�, la Ley 21/1992, de 16 de julio, de Industria, estableci� el nuevo marco jur�dico en el que se desenvuelve la actividad industrial. Entre los fines que persigue dicha ley, como se�ala su art�culo 2, se encuentra la seguridad industrial y, a su vez, el objeto de �sta es, de acuerdo con el art�culo 9 �la prevenci�n y limitaci�n de riesgos, as� como la protecci�n contra accidentes y siniestros capaces de producir da�os o perjuicios a las personas, flora, fauna, bienes o al medio ambiente, derivados de la actividad industrial o de la utilizaci�n, funcionamiento y mantenimiento de las instalaciones o equipos y de la producci�n, uso o consumo, almacenamiento o desecho de los productos industriales�.
Este real decreto tiene, pues, su fundamento en la citada Ley de Industria.
La aplicaci�n armonizada de la Directiva 2006/42/CE obliga a considerar como equivalentes a las disposiciones de este real decreto cualesquiera otras dictadas con el mismo objetivo por los dem�s Estados miembros, y terceros que mantengan acuerdos en este sentido con la Uni�n Europea, as� como las referencias directas realizadas a la mencionada directiva en documentos de aplicaci�n de la misma, puesto que no se puede exigir que se realicen referencias a todas y cada una de las disposiciones de los Estados miembros en documentos de los fabricantes, de los organismos notificados o en las normas armonizadas.
Dado que la directiva se dirige a los Estados miembros, algunas de sus previsiones no pueden tener reflejo en el texto interno sino, en su caso, como adaptaci�n particular al sistema comunitario. Por lo dem�s, en cuanto a las obligaciones de los fabricantes, las reglas deben ser exactamente las indicadas en la directiva.
En el campo de aplicaci�n te�rico de la directiva existen m�quinas -corresponden plenamente a la definici�n de �m�quina� que realiza la directiva-cubiertas por otras directivas que se consideran m�s espec�ficas, por lo cual se estim� que deb�a trazarse con las mismas una frontera lo m�s clara posible. As�, por ejemplo:
a) Los tractores agr�colas y forestales se rigen fundamentalmente por la Directiva 2003/37/CE (incorporada a la legislaci�n espa�ola por Orden CTE/2780/2003, de 8 de octubre), si bien se consideraba que �sta no trata todos los peligros a los que se refiere la directiva de m�quinas. Por ello, se acord� una soluci�n transitoria consistente en dejar de aplicar los requisitos de la directiva de m�quinas a medida que fueran cubiertos por la de tractores, que ser�a la �nica pertinente en el futuro.
b) Los veh�culos de motor y sus remolques est�n cubiertos por la Directiva 70/156/CEE, con sus modificaciones y los veh�culos de 2 y 3 ruedas por la Directiva 2002/24/CE (ambas transpuestas por Real Decreto 2028/1986, de 6 de junio y sus modificaciones) pero dichas directivas �nicamente se refieren a las condiciones exigidas a los veh�culos para circular. En consecuencia, la exclusi�n de los veh�culos no se aplica a las m�quinas que se monten en los mismos.
c) Muchas de las m�quinas son accionadas mediante su conexi�n a la red el�ctrica de baja tensi�n, por lo cual se les aplica la Directiva 73/23/CEE (denominada Baja Tensi�n), modificada por la Directiva 93/68/CEE (
Real Decreto 7/1988, de 8 de enero, relativo a las exigencias de seguridad del material el�ctrico destinado a ser utilizado en determinados limites de tensi�n, modificado por Real Decreto 154/1995, de 3 de febrero). No obstante, se crey� oportuno tratar particularmente una serie de m�quinas incluidas en sectores tradicionalmente objeto de dicha directiva, excluy�ndolas de la directiva de m�quinas, por lo que ser� la directiva de baja tensi�n la �nica que se aplicar�, en lugar de ambas.
d) Se consider� que los ascensores con velocidad no superior a 15 cent�metros por segundo, actualmente sometidos a la Directiva 95/16/CE (
Real Decreto 1314/1997, de 1 de agosto, por el que se dictan las disposiciones de aplicaci�n de la Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo 95/16/CE, sobre ascensores, modificado por Real Decreto 57/2005, de 21 de enero), eran objeto de unos requisitos demasiado exigentes, por lo cual se han extra�do de la misma para incluirlos en la nueva directiva de m�quinas, aunque sin olvidar reforzar los requisitos de �sta para adecuarlos a dichos aparatos. Al mismo tiempo, se ha realizado en la Directiva 95/16/CE una precisi�n del concepto �cabina�, que pasa a ser denominado �habit�culo� a fin de evitar discusiones en torno a la propia definici�n de ascensor. Todo ello, mediante la modificaci�n expresa de esa directiva.
e) Los aparatos fijos, que se utilizan durante las obras de construcci�n de edificios para la elevaci�n de personas, con o sin cargas, pero no destinados a trabajar en los mismos, todav�a se encontraban sujetos a las reglamentaciones nacionales de los Estados miembros, por estar excluidos tanto de la directiva de m�quinas como de la de ascensores (en Espa�a, en particular, est�n regulados actualmente por el Reglamento de aparatos elevadores para obras, aprobado por Orden de 23 de mayo de 1977). Con la inclusi�n de estos aparatos en la nueva directiva de m�quinas, se realiza la armonizaci�n de este tipo de productos, que tambi�n pasan a beneficiarse del libre comercio intracomunitario.
f) Por �ltimo, las armas, incluidas las armas de fuego, est�n sujetas a la Directiva 91/477/CEE, por lo que contin�an excluidas de la directiva de m�quinas. En cambio, no se ha considerado conveniente que las m�quinas port�tiles de fijaci�n de carga explosiva y otras m�quinas port�tiles de impacto dise�adas �nicamente para fines industriales o t�cnicos mantengan esa situaci�n, por el hecho de estar sujetas al Convenio para el reconocimiento rec�proco de los punzones de pruebas de armas de fuego port�tiles, Reglamento de la Comisi�n Internacional Permanente (CIP) y anejos I y II, de 1 de julio de 1969, ratificados por Espa�a mediante Instrumento de ratificaci�n de 22 de enero de 1973, puesto que �ste solamente se encuentra suscrito por unos pocos Estados miembros y tiene requisitos limitados. En atenci�n a los compromisos internacionales de los Estados firmantes de dicho Convenio, se otorga un plazo transitorio de 5 a�os, para acomodarse a la nueva situaci�n.
Por otra parte, cuando para determinadas m�quinas existan o entren en vigor otras disposiciones que apliquen directivas comunitarias y que cubran los peligros detallados en el Anexo I de este real decreto, se aplicar�n exclusivamente esas disposiciones espec�ficas.
En otro orden de cosas, la Directiva 2006/42/CE se refiere tanto a la comercializaci�n de las m�quinas como a su puesta en servicio, por lo cual se aplica tambi�n a las fabricadas para uso propio.
Los Estados miembros mantienen su derecho a establecer los requisitos que consideren necesarios para garantizar la protecci�n de las personas, siempre que ello no suponga modificaciones de la m�quinas en un modo ya cubierto por la directiva.
Con car�cter general, la utilizaci�n de las m�quinas se encuentra regulada por otra directiva comunitaria (Directiva 89/655/CEE, y sus modificaciones, sobre condiciones m�nimas para la utilizaci�n por los trabajadores en el trabajo de los equipos de trabajo, aplicadas en Espa�a mediante Real Decreto 1215/1997, de 18 de julio, y sus modificaciones, en el �mbito de la Ley de Prevenci�n de riesgos laborales), junto con otras disposiciones m�s concretas, tales como las Instrucciones t�cnicas complementarias MIE-AEM 2 y MIE-AEM 4 del Reglamento de Aparatos de Elevaci�n y Manutenci�n, relativas a gr�as-torre desmontables para obras y gr�as autopropulsadas, respectivamente.
Para poder beneficiarse de los efectos de la directiva, las m�quinas deben cumplir -con aplicaci�n de los principios de �integraci�n de la seguridad en el dise�o y la fabricaci�n�- los denominados �requisitos esenciales de seguridad y salud� que garanticen la seguridad de las m�quinas, teniendo en cuenta el estado de la t�cnica en el momento de la fabricaci�n y los imperativos t�cnicos y econ�micos, y ser objeto de una instalaci�n y un mantenimiento correctos. Los requisitos esenciales de seguridad y salud deben aplicarse con discernimiento, ya que unos son de alcance general, y otros dirigidos, con car�cter complementario, a determinados tipos de m�quinas o de peligros. Todo ello en el marco de unos determinados procedimientos de evaluaci�n de la conformidad, previstos en funci�n de la importancia de los riesgos que conlleva la utilizaci�n de las m�quinas. Se contemplan las siguientes salvedades:
a) Las �cuasi-m�quinas�, concepto introducido para posibilitar que determinados conjuntos mec�nicos puedan, mediante un procedimiento espec�fico, beneficiarse igualmente de la libre circulaci�n, aunque los requisitos de la directiva no se apliquen �ntegramente.
b) Las m�quinas ofertadas en ferias, exposiciones, y eventos similares, donde no se exige que las m�quinas cumplan los requisitos de la directiva, pero s� que se informe a los interesados adecuadamente de ello y de la imposibilidad de adquirir dichas m�quinas en tales condiciones.
La Directiva 2006/42/CE indica que el dise�o y fabricaci�n de las m�quinas realizados de acuerdo con las pertinentes normas armonizadas establecidas por los organismos europeos de normalizaci�n suponen su conformidad con los correspondientes requisitos esenciales, desde el mismo momento de la publicaci�n de las referencias de dichas normas en el �Diario Oficial de la Uni�n Europea�, lo cual facilita a los fabricantes el cumplimiento de sus obligaciones y tambi�n es �til para el control de las mismas. A t�tulo informativo, se establece la publicaci�n de sus equivalentes normas espa�olas en el �Bolet�n Oficial del Estado� por el Ministerio competente en materia de seguridad industrial. En cualquier caso, las normas mantienen siempre su condici�n de voluntarias.
Dado que el marcado CE, como signo externo de conformidad de las m�quinas con la directiva, es el �nico marcado que garantiza dicha conformidad, se establece la prohibici�n de todo marcado que pueda inducir a error a terceros sobre el significado del marcado CE, sobre su logotipo o sobre ambos al mismo tiempo. Para evitar toda confusi�n entre los marcados CE que pudieran aparecer en determinados componentes y el marcado CE correspondiente a la m�quina, se determina que este �ltimo marcado se estampe junto al nombre del fabricante o de su representante autorizado.
Se confiere la plena responsabilidad de la conformidad de las m�quinas a los fabricantes de las mismas, sin control previo por parte de las administraciones p�blicas. Como contraposici�n, la vigilancia del mercado es esencial, y �sta garantiza tambi�n la aplicaci�n correcta y uniforme de las directivas, por lo cual la directiva refuerza los mecanismos para que los Estados miembros, responsables de la misma, puedan llevarla a cabo armoniosamente, teniendo en cuenta las directrices elaboradas por la Comisi�n Europea.
En el marco de esa vigilancia del mercado, cabe la imposici�n de medidas restrictivas a la comercializaci�n de determinadas m�quinas, que incumplan lo establecido en la directiva, incluida la retirada del mercado. La directiva establece mecanismos de salvaguardia que los Estados miembros deben observar para llegar a ello, en un marco comunitario com�n. La acci�n de control comunitaria puede dirigirse contra incumplimientos puntuales de determinadas m�quinas, contra determinados tipos generales de m�quinas cuya tecnolog�a se considere inapropiada para conseguir el nivel de seguridad requerido o contra las normas armonizadas cuando �stas no satisfagan los requisitos que dicen cubrir.
Corresponde a los Estados miembros, seg�n determina el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea (TCE) e indica expresamente la directiva, garantizar en su territorio la seguridad y la salud de las personas, especialmente de los trabajadores y los consumidores, as� como, en su caso, de los animales dom�sticos y de los bienes, en particular ante los riesgos derivados de la utilizaci�n de m�quinas. Un sistema de sanciones efectivas, proporcionadas y disuasorias, debe preverse.
Para ello, las infracciones a lo dispuesto en este real decreto se clasificar�n y sancionar�n de acuerdo con lo dispuesto en el t�tulo V de la Ley 21/1992, de 16 de julio, de Industria.
Adem�s de las posibles sanciones, otras acciones restrictivas de la comercializaci�n o utilizaci�n podr�an adoptarse por la Administraci�n competente, a fin de preservar la seguridad. En todo caso, los destinatarios de cualquier decisi�n adoptada en virtud de este real decreto deber�n conocer los motivos que llevaron a adoptar dicha decisi�n y los recursos de que disponen, de acuerdo con la legislaci�n vigente.
Se encarga al �rgano directivo competente en materia de seguridad industrial del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio la elaboraci�n de una Gu�a, no vinculante, como ayuda a los distintos agentes afectados para la mejor comprensi�n de las prescripciones reglamentarias.
Esta regulaci�n tiene car�cter de normativa b�sica y recoge previsiones de car�cter exclusiva y marcadamente t�cnico, por lo que la Ley no resulta un instrumento id�neo para su establecimiento y se encuentra justificada su aprobaci�n mediante real decreto.
Se ha consultado el proyecto de este real decreto a las comunidades aut�nomas, as� como a Entidades relacionadas con el sector, conocidas y consideradas m�s representativas, de acuerdo con lo establecido en el art�culo 24.1.c) de la Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno. Asimismo este real decreto ha sido objeto de informe por el Consejo de Coordinaci�n de la Seguridad Industrial, de acuerdo con lo previsto en el art�culo 2.d) del Real Decreto 251/1997, de 21 de febrero.
En su virtud, a propuesta de los Ministros de Industria, Turismo y Comercio, y de Trabajo e Inmigraci�n, con la aprobaci�n previa de la Ministra de Administraciones P�blicas, de acuerdo con el Consejo de Estado, previa deliberaci�n del Consejo de Ministros en su reuni�n del d�a 10 de octubre de 2008,
Objeto y �mbito de aplicaci�n 1. Este real decreto tiene por objeto establecer las prescripciones relativas a la comercializaci�n y puesta en servicio de las m�quinas, con el fin de garantizar la seguridad de las mismas y su libre circulaci�n, de acuerdo con las obligaciones establecidas en la Directiva 2006/42/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 17 de mayo de 2006, relativa a las m�quinas y por la que se modifica la Directiva 95/16/CE.
2. Este real decreto se aplicar� a los siguientes productos:
a) Las m�quinas.
b) Los equipos intercambiables.
c) Los componentes de seguridad.
d) Los accesorios de elevaci�n.
e) Las cadenas, cables y cinchas.
f) Los dispositivos amovibles de transmisi�n mec�nica.
g) Las cuasi m�quinas.
3. Sin perjuicio de lo indicado en el apartado anterior, este real decreto no se aplicar� a los siguientes productos:
a) Los componentes de seguridad destinados a utilizarse como piezas de recambio para sustituir componentes id�nticos, y suministrados por el fabricante de la m�quina originaria.
b) Los equipos espec�ficos para ferias y parques de atracciones.
c) Las m�quinas especialmente dise�adas o puestas en servicio para usos nucleares y cuyos fallos puedan originar una emisi�n de radiactividad.
d) Las armas, incluidas las armas de fuego.
e) Los siguientes medios de transporte:
1.� Los tractores agr�colas y forestales para los riesgos cubiertos por la Directiva 2003/37/CE, transpuesta por Orden CTE/2780/2003, de 8 de octubre, con exclusi�n de las m�quinas instaladas en dichos veh�culos.
2.� Los veh�culos de motor y sus remolques cubiertos por la Directiva 70/156/CEE del Consejo, de 6 de febrero de 1970, relativa a la aproximaci�n de las legislaciones de los Estados miembros sobre la homologaci�n de veh�culos a motor y de sus remolques, y sus modificaciones, transpuesta por Real Decreto 2028/1986, de 6 de junio, y sus modificaciones, con exclusi�n de las m�quinas instaladas en dichos veh�culos.
3.� Los veh�culos cubiertos por la Directiva 2002/24/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de marzo de 2002, relativa a la homologaci�n de los veh�culos de motor de dos o tres ruedas, y sus modificaciones, transpuesta por Real Decreto 2028/1986, de 6 de junio y sus modificaciones, con exclusi�n de las m�quinas instaladas en dichos veh�culos.
4.� Los veh�culos de motor destinados exclusivamente a la competici�n, y
5.� Los medios de transporte por aire, por agua o por redes ferroviarias, con exclusi�n de las m�quinas instaladas en dichos medios de transporte.
f) Los buques de navegaci�n mar�tima y las unidades m�viles de alta mar, as� como las m�quinas instaladas a bordo de dichos buques y/o unidades.
g) Las m�quinas especialmente dise�adas y fabricadas para fines militares o policiales.
h) Las m�quinas especialmente dise�adas y fabricadas con vistas a la investigaci�n para uso temporal en laboratorios.
i) Los ascensores para pozos de minas.
j) M�quinas destinadas a elevar o transportar actores durante representaciones art�sticas.
k) Los productos el�ctricos y electr�nicos que se incluyan en los �mbitos siguientes, en la medida en que est�n cubiertos por la Directiva 73/23/CEE del Consejo, de 19 de febrero de 1973, relativa a la aproximaci�n de las legislaciones de los Estados miembros sobre el material el�ctrico destinado a utilizarse con determinados l�mites de tensi�n, y sus modificaciones, transpuesta por Real Decreto 7/1988, de 8 de enero, y sus modificaciones:
1.� Electrodom�sticos destinados a uso dom�stico.
2.� Equipos audiovisuales.
3.� Equipos de tecnolog�a de la informaci�n.
4.� M�quinas corrientes de oficina.
5.� Aparatos de conexi�n y mando de baja tensi�n.
6.� Motores el�ctricos.
l) Los siguientes equipos el�ctricos de alta tensi�n:
1.� Aparatos de conexi�n y de mando.
2.� Transformadores.
Definiciones 1. A los efectos de este real decreto, el t�rmino �m�quina� se aplicar�, de manera general, a los productos citados en el art�culo 1, apartado 2, letras a) a f).
2. Asimismo, se aplicar�n las definiciones siguientes:
a) �M�quina�:Conjunto de partes o componentes vinculados entre s�, de los cuales al menos uno es m�vil, asociados para una aplicaci�n determinada, provisto o destinado a estar provisto de un sistema de accionamiento distinto de la fuerza humana o animal, aplicada directamente.
Conjunto como el indicado en el primer gui�n, al que solo le falten los elementos de conexi�n a las fuentes de energ�a y movimiento.
Conjunto como los indicados en los guiones primero y segundo, preparado para su instalaci�n que solamente pueda funcionar previo montaje sobre un medio de transporte o instalado en un edificio o una estructura.
Conjunto de m�quinas como las indicadas en los guiones primero, segundo y tercero anteriores o de cuasi m�quinas a las que se refiere la letra g) de este art�culo 2.2, que, para llegar a un mismo resultado, est�n dispuestas y accionadas para funcionar como una sola m�quina.
Conjunto de partes o componentes vinculados entre s�, de los cuales al menos uno es m�vil, asociados con objeto de elevar cargas y cuya �nica fuente de energ�a sea la fuerza humana empleada directamente.
b) �Equipo intercambiable�: Dispositivo que, tras la puesta en servicio de una m�quina o de un tractor, sea acoplado por el propio operador a dicha m�quina o tractor para modificar su funci�n o aportar una funci�n nueva, siempre que este equipo no sea una herramienta.
c) �Componente de seguridad�: Componente:Que sirva para desempe�ar una funci�n de seguridad,
que se comercialice por separado,
cuyo fallo y/o funcionamiento defectuoso ponga en peligro la seguridad de las personas, y
que no sea necesario para el funcionamiento de la m�quina o que, para el funcionamiento de la m�quina, pueda ser reemplazado por componentes normales.
En el anexo V de este real decreto figura una lista indicativa de componentes de seguridad que podr� actualizarse con arreglo a las decisiones que adopte la Comisi�n Europea seg�n lo estipulado en el art�culo 8, apartado 1, letra a) de la Directiva 2006/42/CE.
d) �Accesorio de elevaci�n�: Componente o equipo que no es parte integrante de la m�quina de elevaci�n, que permita la prensi�n de la carga, situado entre la m�quina y la carga, o sobre la propia carga, o que se haya previsto para ser parte integrante de la carga y se comercialice por separado.Tambi�n se considerar�n accesorios de elevaci�n las eslingas y sus componentes.
e) �Cadenas, cables y cinchas�: Cadenas, cables y cinchas dise�ados y fabricados para la elevaci�n como parte de las m�quinas de elevaci

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