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Timestamp: 2018-07-19 09:32:40+00:00

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La custodia compartida de la perrita Diamante y un Magistrado discrepante – Jurisprudencia Derecho de Familia
La custodia compartida de la perrita Diamante y un Magistrado discrepante
13Feb 2017 14 Dic 2017
“Cuando hablamos de mascotas y otros animales domésticos, nos estamos refiriendo a bien semoviente un bien mueble (Art 401 C.C) cuya “custodia” no tiene encaje en las medidas del Art. 91 CC“. (Pet Sounds: Las mascotas en el proceso de familia).Este es el pronunciamiento general y habitual en la Jurisprudencia. O al menos así ha venido siendo….
En el proceso de divorcio seguido ante el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Mataró (Barcelona) se discutía la pretensión de una de las partes para que se determinara judicialmente en Sentencia respecto de la custodia compartida de la perrita Diamante, propiedad común de ambos ex-cónyuges. “7.- No ha lugar a acordar nada en relación a la tenencia de la perra Diamante “, resolvía la sentencia
Recurrida en apelación, en el Fallo de la SAP Barcelona 12º de 10 de julio de 2014, confirmando lo resuelto en primera instancia, se determina, efectivamente, que : “Los animales domésticos no se encuentran en la categoría de los enseres personales, ni en la naturaleza propia del ajuar doméstico, pues su inclusión en una de esas categorías supondría una interpretación forzada de los preceptos sustantivos que regulan la materia. Las mascotas domésticas son pues seres vivos, que en concepto de bienes muebles se encuentran en el domicilio familiar, susceptibles de ser reclamados en propiedad, y en el supuesto de titularidad dominical conjunta, proceder al ejercicio de acciones en proceso declarativo, tendentes a obtener la división del bien común, o el uso compartido, sin detrimento de la utilización por el otro partícipe en la propiedad, que constituye derecho inherente al régimen de la comunidad de bienes. En base a las consideraciones jurisdiccionales dichas, es factible deducir la pretensión del recurrente sobre la mascota familiar, en proceso distinto al presente de carácter matrimonial, y en concreto en juicio declarativo.”
Es decir, la línea argumentativa tradicionalmente seguida en los Juzgados: los animales (y las mascotas) se consideran bienes muebles y su tenencia, disfrute o cuidado no pueden ser objeto de pronunciamiento en un proceso de familia.
Sin embargo, la resolución contiene un inusual e interesante Voto Particular; el emitido por el Magistrado Ilmo. Sr. D. Joaquin Bayo, el Magistrado “discrepante” que se expresa en este sentido: “Coincido con mis compañeros en todos los fundamentos de la sentencia dictada (…), salvo en la exclusión de pronunciamiento sobre la tenencia del animal de compañía a que se refiere el fundamento de derecho sexto de la sentencia. Sentada la conclusión de que la mascota es propiedad común de los litigantes según el artículo 232-3.2 CCCat y de que su tenencia merece tutela judicial, creo que hay base suficiente en nuestro derecho para no excluir ese pronunciamiento del presente pleito y no remitir a las partes a otro proceso declarativo. Comparto el criterio de no asimilar ese pronunciamiento a un régimen de relación paterno-filial pero no estoy de acuerdo en asimilar a un animal de compañía (según el artículo 3.b del Texto refundido de la Ley catalana de protección de los animales) a los bienes muebles distintos al ajuar doméstico o a los enseres personales de los miembros de la familia. Los lazos afectivos que la propia sentencia reconoce hacen que los animales domésticos o de compañía formen parte del hogar familiar y como tales más asimilables a los objetos vinculados al domicilio que a los meros bienes muebles que pueden ser objeto de un proceso declarativo al margen del proceso de familia. Así pues, esa asimilación no lleva a poder aplicar el artículo 233-4.2 CCCat interpretado según la realidad social y a regular judicialmente la tenencia de los animales domésticos con criterios adecuados a su condición de seres vivos, vinculados a los miembros de la familia con lazos afectivos que deben ser protegidos. El artículo 233-1.g) CCCat , en sede de medidas provisionales, contempla la regulación judicial de la tenencia de bienes comunes, lo cual también lleva a interpretar el artículo 233-4.2 CCCat en esa línea, para evitar el contrasentido de que se pueda regular una materia provisionalmente pero luego no quepa adoptar una medida definitiva sobre ella, en un tema claramente incluido en el concepto de hogar, que no es el caso de otros bienes comunes (respecto de los que solo cabe imaginar la medida provisional cuando se ejercita la acción de división). Así pues, la sentencia de la que solo parcialmente disiento ha debido regular la tenencia y cuidado de la mascota familiar”.
Si donde pone 233-1 g) CCCat ponemos 103.4º C.C y si donde dice Art. 233-4.2 CCCat decimos Art. 91 C.C ¿no tendría suficiente base una pretensión para regular el cuidado o custodia de una mascota en el ámbito de un proceso de familia al amparo del Código Civil?.
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References: resolución 
 artículo 232
 artículo 3
 artículo 233
 artículo 233
 artículo 233