Source: http://tocatacon.com/historias-llevadas-tania-lasanta/
Timestamp: 2019-04-26 02:46:37+00:00

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No recuerdo cómo nos encontramos, pero sí que todo empezó por unas gafas. Ella buscaba unas nuevas y yo, en un arranque de ayudarla en la distancia, le envié un post que escribí con algunas ideas.
Y así nació nuestra historia, sin buscarla, sin pretender nada más que contribuir, que es como surgen las historias más bonitas. Foto a foto nos fuimos descubriendo cada vez más afines, en lo profesional y en lo personal, y hasta nos inventamos un hashtag común, #yquevivanlasintensas que compartimos con la espartana Albiol.
Tania Lasanta, según ella misma, es una “chica normal, de 32 años, a la que le vuelve loca la gente con iniciativa y con ganas de hacer cosas”.
Puede que ella no lo haya sabido hasta hoy, pero Tania Lasanta también es una de las pocas personas a las que Toca Tacón le debe mucho. Sus reflexiones me han robado el sueño alguna que otra noche y gracias a ella, soy más valiente. Noté que su fuerza estaba detrás el día en que me atreví a salir en bikini 😉 y el grito que lanzó a través de su reto #meatrevoconstories ha sido determinante para que decida ponerme delante de una cámara y poder seguir contándote historias de estilo y armarios para mujeres imperfectas en otros formatos.
Porque a eso es precisamente a lo que se dedica Tania ahora. A ayudar a otros a crear proyectos con corazón enfocados con cabeza. Le pregunto con cual se quedaría si tuviera que guiarse solo por uno de los dos, cabeza o corazón, me confiesa por lo bajini que “sin duda, corazón. Durante años, me dejé guiar más por la cabeza; lo emocional me costaba más digerirlo. Pero la felicidad siempre me la ha dado el corazón”.
Lo ha vivido en sus propias carnes. Hasta hace dos años, Tania trabajaba como investigadora. ¿Cómo termina una doctora en Químicas convirtiéndose en mentora del talento de otros?, le pregunto. “La crisis de los 30 puso mi vida laboral patas arriba. Entre que en aquella época yo era muy de vivir en el futuro y que mis condiciones laborales no eran muy estables, ya desde los 28 empecé a darle vueltas a la centrífuga de mi cabeza porque veía que profesionalmente circulaba por un camino sin salida”.
Tal vez por eso, su historia llevada, no es sobre una prenda que haya llevado con solera. Ni siquiera sus gafas, como en un principio le sugerí. Sino con una bata de laboratorio. Una historia que habla de la importancia de conocerse por dentro para reflejarlo por fuera. Una prenda que incide una vez más en que, en nuestros armarios, si sabemos mirar bien, solo hay tesoros, aunque en muchas ocasiones no brillen, ni sean preciosos, ni nos hagan ricas.
A lo mejor solo están allí para mostrarnos lo que nunca fuimos o lo que hemos dejado de ser, reclamar nuestra atención para que dejemos de taparnos e invitarnos a dar pasos por caminos que no sabemos a dónde nos llevarán.
“Durante 10 años he vivido escondida dentro de una bata de laboratorio. Claro que al principio no era muy consciente de nada y no lo viví así. Pero con la claridad que dan los años y lo alineada que me siento ahora mismo con quien soy y lo que hago, veo que aquello no tenía mucho que ver conmigo.
No se me daba mal, y eso fue lo peligroso porque hizo que siguiera muchos años por esa vía, pero no significaba nada para mí. Recuerdo perfectamente un día que destacaron un artículo mío en la revista Science como la mejor aportación del mes, y a mis jefes que me miraban atónitos diciéndome: Tania, ¿pero no entiendes el logro que esto significa? ¡Pero si tendrías que estar dando saltos por los pasillos!
Y yo trataba de obligarme a sentir eso que me decían que tenía que sentir. En aquel momento pensaba que era tan exigente conmigo misma que no sabía celebrar. Ahora en cambio, lo entiendo: no puedes celebrar sueños que no son tuyos.
Quizás ahí leyó la frase que hizo que cambiara el chip y que ahora reza en su web: “No se trata de hacer cosas grandes en la vida, sino de hacer algo que sea grande para ti”. Para Tania, hacer algo grande significa “hacer algo que me remueva, que me llene, que esté relacionado con mi propósito vital. Y puedo decir que en este momento de mi vida siento que lo he encontrado: ayudar a otras personas a sacar lo mejor de sí mismas a través de sus proyectos profesionales”.
Por eso, “colgar la bata fue una transformación para mí, interna y externa. Después de 10 años vistiendo muy pero que muy informal, con ropa a la que le podían caer productos químicos y estropearse, que me cubriera la piel de todo el cuerpo (un requisito cuando trabajas en laboratorio), te das cuenta de que sigues vistiendo como una estudiante.
Además, una parte de mí pensaba, no diré si de forma fundada o infundada, que en el ámbito científico tenías que vestir de determinada manera para que te tomaran en serio.
Se define a sí misma como una “miedosa que tira p’alante”. “Llegar al punto vital en el que estoy ahora, ha sido un gran aprendizaje y también me han hecho falta muchos desaprendizajes; sobre todo, en cuanto a creencias limitantes acerca del concepto del ‘trabajo’.
Desde entonces han pasado casi ya 2 años, y un camino de transformación intenso, diario, porque emprender es lo que tiene: que la vida se deja de medir en tiempo y pasa a hacerlo en intensidad. Y durante ese tiempo, he reconectado con quién soy y con lo que he venido a hacer, y me siento ¡por fin! muy cómoda en mi piel. La mejor bata que llevaré en mi vida”.
Le pido para terminar que me recomiende un libro para nuestro Club de Lectura Books Look Good y no lo duda, ‘Martes con mi viejo profesor’, de Mitch Albom. El título ya está en mi pila de lecturas pendientes, pero ya tengo un par de lecciones de vida aprendidas que hasta ahora no me he atrevido a verbalizar: se puede hacer amigas en la distancia; se puede querer a quien todavía no conoces en persona. No sé si será el verbo más correcto, pero a mí me gusta llamarlo conectar.
Espero que la historia de Tania te sirva para reconectar con tu armario, porque, en ocasiones, el primer paso para reconocerte frente al espejo está en descubrir quién no eres. Si quieres que hagamos parte del camino junto, aquí te enseño cómo.
Y, por supuesto, si te apetece contarme tu historia llevada o te apetece conocer la de alguna mujer que te inspire mucho, soy todo orejas. Me encantará leerte en los comentarios o, como siempre, a vuelta de mail.
P.D.: Gracias Tania por dejar que te sacara de tu zona de confort y por hacer que este proyecto se siga llenando de mujeres valientes, vulnerables y “extraordinarias” cómo tú. Ya sabes lo que pienso y siento; estilo eres tú.
P.D.: El post por el que empezó todo.
Zuriñe 18 octubre, 2017 en 1:44 pm
Qué inspirador me ha resultado este post. Me siento muy identificada con Tania. Me ha encantado!!
Ana Paniagua Autor del artículo 19 octubre, 2017 en 7:53 am
Muchísimas gracias Zuriñe. Yo también la siento muy cerca. Esta es tu casa. Quédate o vuelve cuando quieras 😉 ¡Un abrazo!
Marina 18 octubre, 2017 en 2:57 pm
¡Que preciosidad de historia y que valiente Tania! Es difícil seguir los pasos de tu corazón para llegar al verdadero propósito (el que algunas todavía no sabemos). Gracias por compartir porque es pura inspiración
Ana Paniagua Autor del artículo 19 octubre, 2017 en 7:55 am
Es una valiente nuestra Tania, sí que lo es. Y muy inspiradora. Es difícil pero no imposible. Yo creo que el mayor problema es que hay mucho ruido ahí fuera que hace más complicado que nos escuchemos por dentro. Pero se puede apagar. Tania sabe mucho de eso.
Gracias a ti por tu comentario. Espero que sea el primero de muchos. ¡Abrazo!
Amparo 18 octubre, 2017 en 5:14 pm
El cambio de Tania fue tan radical, tan valiente, que cuesta imaginar cómo pudo dar ese paso. Yo también he ido cambiando de profesión, pero de un modo más «curva suave de rotonda grandota que en cuanto menos te lo esperas ya estás en otro dirección». Aún así me identifico con lo de seguir el corazón, es lo que va llenándote el camino de alegrías y aportándole claridad. Gracias por este momento de reflexión!
Ana Paniagua Autor del artículo 19 octubre, 2017 en 7:57 am
jajajaja, el momento rotonda me ha encantado. Me alegro mucho de que te haya gustado esta historia llevada, Amparo.
Muchas gracias a ti por pasarte a comentar. Ya sabes que puedes quedarte o volver cuando quieras a por más. ¡Un abrazote!
Paula (Pupapop) 22 octubre, 2017 en 8:32 pm
Gran inspiración como mujer que trabaja, que emprende, que decide apostar por lo que siente y que decide dejar atrás lo que no alimenta su corazón… y como mentora, ¡Tania también ha sido una gran inspiración para mí! Yo creo, como dice ella, que cuando te encuentras con personas en las que te reconoces (o reconoces lo mejor de ti en ellas), conectas, incluso a la distancia y sin conocerte de nada. Siento que me pasó eso trabajando con ella y ese encuentro ¡no pudo haber sido más positivo para mí! Gracias por el post! 🙂
Ana Paniagua Autor del artículo 28 octubre, 2017 en 9:53 am
Ay Paula gracias a ti por tu comentario. No puedes tener más razón en todo lo que dices. Pásate más veces, ya sabes que esta es tu casa. ¡Un abrazo!
imma 17 noviembre, 2017 en 2:11 pm
Tania es un amor puro… y a ti ya tengo unas ganas locas de conocerte: felicidades a las dos 🙂
Ana Paniagua Autor del artículo 18 noviembre, 2017 en 10:38 am
Tania es magia, totalmente de acuerdo e intuyo que tú también. ¡¡Yo sí que tengo ganas de conocerte a ti!! ¡Y lo vamos a conseguir! Un besazo Imma!
Andrea 4 enero, 2018 en 11:33 am
Fascinante Ana!!! Muy inspirador, me ha encantado tu blog. Me gustaría contarte mi historia!!! A donde te puedo escribir?
Ana Paniagua Autor del artículo 4 enero, 2018 en 5:34 pm
Muchísimas gracias Andrea! Pues bienvenida! Claro. puedes escribir a hola@tocatacon.com. Soy todo orejas! Te espero!

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