Source: http://library.fes.de/fulltext/iez/01658a.htm
Timestamp: 2017-10-18 11:25:51+00:00

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Género, poder y política / Barbara Stiegler. - part 1
1. ¿Qué es gender mainstreaming?
2. ¿Por qué debe implementarse el gender mainstreaming?
2.1. Determinaciones políticas y jurídicas
2.2. Compromiso de recursos financieros
2. 3. Compromisos asumidos por cuenta propia
3. ¿Cómo se introduce el gender mainstreaming?
4. ¿Qué ventajas implica la aplicación del gender mainstreaming para una organización?
4.1. Mejora de la calidad de las acciones
4.2. Aumenta la efectividad de los procesos administrativos
4.3. Se fortalecen los procesos participativos
4.4. Se obtienen beneficios financieros
4.5. El gender mainstreaming favorece la promoción de la imagen
Quien quiera entender de qué se trata el gender mainstreaming, deberá detenerse en las raíces del concepto. Estas raíces nacen en el movimiento internacional de mujeres y en sus apasionadas experiencias con la escasa repercusión de sus reivindicaciones frente a los gobiernos e instituciones.
En cada una de las primeras tres Conferencias Mundiales de Mujeres se formularon recomendaciones para mejorar la situación de las mujeres. Estas recomendaciones fueron registradas en los documentos correspondientes. Los gobiernos nacionales, por su parte, se comprometieron a cumplirlas. Sin embargo, en las sucesivas conferencias desarrolladas en el nivel internacional, quedó claro una y otra vez que el mero autocompromiso de los gobiernos no resulta una vía exitosa y que la situación de las mujeres apenas registra mejoras. En este contexto, se generaron diversos debates acerca de cómo una política mundial de promoción de las mujeres se puede trasladar desde la posición de la demandante hacia los gobiernos, y cómo se pueden implementar las reivindicaciones de manera más eficaz. En la IV Conferencia Mundial en Beijing celebrada en 1995, la nueva estrategia fue designada como "gender mainstreaming" y registrada de esta forma en la documentación correspondiente. En el contexto mundial de la política de promoción de las mujeres, "transversalidad de género"1 significa que los gobiernos no concentren estas políticas únicamente en un ministerio o área de la mujer, sino que controlen el impacto de las políticas desarrolladas por cada una de las áreas gubernamentales sobre la situación de las mujeres y varones. En cada acción política debería analizarse si es que no modifica en absoluto las específicas condiciones de vida de las mujeres, o si las mejora o empeora y en qué medida. Los objetivos políticos con especificidad de género tienen carácter vinculante para todas las áreas de la política y habrá que despedirse ya de la idea de que podrían existir formas y áreas de la política neutrales con relación al género.
De esta forma se llevó al ámbito de la política de promoción de las mujeres en el nivel mundial, algo que las ONGs ya estaban implementando desde tiempo atrás en el ámbito de la cooperación para el desarrollo: el enfoque de género debía llevar a una profundización del empowerment. Mientras que el empowerment apunta a que las mujeres
adquieran más poder en la conformación de la política, el "enfoque de género" conduce a una consideración general de la perspectiva de género en todas las áreas políticas. En el ámbito de la política para el desarrollo, las experiencias en torno al gender mainstreaming son ya de larga data y se trasladan también a una multiplicidad de ejemplos concretos de acciones gubernamentales.
Gracias al lobby de las mujeres y a la tradición de los países miembros escandinavos, la Unión Europea se pronunció claramente por el principio del gender mainstreaming: ya en 1993, las mujeres pudieron imponer como objetivo la "igualdad de oportunidades para mujeres y varones" a nivel europeo. Así quedaba plasmado en un concepto de promoción "general" el objetivo de la igualdad de oportunidades. En 1995, en el cuarto Programa de Acción Hacia la Igualdad de Oportunidades, se describió la estrategia de gender mainstreaming. De esta forma se planteaba la demanda de llevar a la realidad aquello que se había logrado en el Fondo Estructural de la Unión Europea: en cada concepción política habrían de considerarse las relaciones de género. El Tratado de Amsterdam reforzó el principio del gender mainstreaming. En este Tratado, todos los Estados miembros de la Unión Europea acordaban aplicar en su política el principio del gender mainstreaming: todas las acciones de la política en general se subordinaban al objetivo de eliminar toda forma de
desigualdad entre los sexos. Con el objeto de llevar adelante esta política de igualdad de oportunidades, la Comisión definió en junio de 2000 una estrategia respecto de la promoción de la igualdad de oportunidades entre mujeres y varones que sirviera como marco a la Comunidad. Se trata de una estrategia de amplio alcance que incluye a las políticas de la Comunidad Europea en general y a todas las áreas de cada una de las comisiones. La Comisión Europea ha aprobado un programa anual de trabajo para el año 2001 y también para el 2002 (Comunidades Europeas 2001).
En Alemania tampoco es una novedad que las políticas para las mujeres se consideren una tarea transversal. Sin embargo, la implementación de esta idea en la organización de procesos de decisión política no convence suficientemente: en general existe un organismo responsable (Ministerio de la Mujer, Área de Igualdad de Oportunidades) que formula las políticas para las mujeres y desarrolla las demandas y acciones específicas para ellas. Este organismo traslada sus resultados a las "otras" áreas políticas con el objetivo de que tomen estas propuestas y las pongan en práctica. La medida en que se preste atención a estas demandas y se las implemente, depende siempre de la fuerza de las correspondientes mujeres y de su poder organizativo. En el marco de la organización de estos procesos de decisión, las mujeres suelen quedar fijadas en el papel de las "demandantes" o de las que apelan a llamamientos morales.
El gender mainstreaming puede convertirse en una estrategia innovadora de la política de género en las organizaciones. Dado que la mayor parte de las organizaciones están estructuradas jerárquicamente (por sexo), a la vez que los conceptos políticos y los servicios que brindan se presentan como "neutrales" con relación al género, la introducción del gender mainstreaming significa una transformación radical en el seno de las mismas.
"El gender mainstreaming consiste en la reorganización, mejora, desarrollo y evaluación de procesos de decisión en todas las áreas políticas y de trabajo de una organización. El objetivo del gender mainstreaming es incorporar la perspectiva de las relaciones existentes entre los sexos en todos los procesos de decisión y hacer que todos los procesos de decisión sean útiles a la igualdad de oportunidades."
Si se comparan los procesos de decisión en las organizaciones (políticas) con la trama de una trenza, veremos que, hasta ahora, las trenzas se arman con tres partes: justicia, posibilidad de realización y costos. En el mejor de los casos, y si es que acaso surgía la cuestión, recién al final se planteaba cómo podrían verse afectadas las mujeres por todo esto. Así las cosas, las cuestiones atinentes a las mujeres podían aparecer como un pequeño lazo que adornaba la trenza una vez que ésta ya estaba lista. Recurriendo a esta imagen, "gender mainstreaming" significa que la cuestión de la relación entre los sexos es una de las tres tiras principales que componen la trenza al armarla, y define el perfil de las decisiones desde sus comienzos.
En lo que respecta a su política nacional, la República Federal de Alemania se ha comprometido a incorporar este principio. A nivel del Gobierno Federal existe una serie de proyectos, en tanto que en el nivel de los Estados federados hay algunos conceptos y logros parciales. También algunos gobiernos municipales han empezado a implementar la transversalidad de género. Sin embargo, no sólo los organismos públicos están aplicando el concepto, sino también organizaciones de la sociedad civil tales como sindicatos, fundaciones o instituciones de formación y capacitación.
El gender mainstreaming puede tener carácter vinculante en tanto responda a determinaciones políticas, al compromiso de recursos financieros, o bien al propio compromiso.
En el ámbito europeo y también en el nivel nacional existen fundamentos jurídicos para la incorporación del principio del gender mainstreaming. El artículo 3, apartado 2 de la Ley Fundamental contiene las definiciones del objetivo del Estado en dos esferas de acción, a saber: el Estado debe comprometerse activamente en la implementación concreta de la igualdad de oportunidades tanto como en la eliminación de las desventajas existentes. Este objetivo rige para la legislación, la administración y la jurisprudencia. Apunta a todos los niveles estatales, es decir, la nación, los estados federados y los municipios.
Con la entrada en vigencia del Tratado de Amsterdam el 1° de mayo de 1999, según los Art. 2 y 3 ap. 2 del Tratado de la Unión Europea, los Estados miembros se comprometen a impulsar una política de igualdad de oportunidades activa e integral en el sentido del gender mainstreaming en todas las políticas comunitarias, en particular en las políticas de empleo y del mercado laboral de la Comunidad Europea. En la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, Art. 23, los Estados se comprometen a aplicar el principio del gender mainstreaming.
En la República Federal de Alemania, gender mainstreaming se ha establecido como principio rector en leyes específicas, así por ejemplo en la Ley Job-AQTIV, en el Proyecto de Ley Contra la Discriminación y para la Integración de las Personas con Discapacidades, y también fácticamente en la Ley de Ayuda a la Niñez y Juventud.
Desde 1998 existen resoluciones políticas de los gabinetes nacionales y de los estados federados acerca de la Ley Fundamental (Baja Sajonia, Sajonia-Anhalt). El 23 de junio de 1999, el Gabinete Federal dictó la resolución que establece el reconocimiento de la igualdad de oportunidades entre mujeres y varones como principio rector general. A esta resolución le siguió la modificación de todo el reglamento orgánico de los ministerios federales según la Resolución de Gabinete del 26 de julio de 2000: por el §2 del Reglamento Orgánico General, todos los órganos del Gobierno Federal deben considerar el enfoque de transversalidad de género en toda acción normativa política y administrativa gubernamental. De esta forma se crearon importantes condiciones básicas para la implementación del enfoque de género a nivel nacional.
En los últimos tiempos, el gender mainstreaming también se ha convertido en
objeto de acuerdos de coalición, por ejemplo en Renania Palatinado, Renania del Norte-Westfalia, Bremen y Berlín.
En mayo de 2001, en la ciudad de Leipzig, la Asamblea General de la Federación Alemana de Municipios determinó en la Resolución "Futuro de la Ciudad - Ciudad del Futuro": "A una prestación de servicios orientada a la ciudadanía le compete también verificar qué impacto diferenciado tiene el accionar administrativo municipal en la vida de varones y mujeres (gender mainstreaming)." En junio de 2002, la Federación de Municipios incorporó este principio a su propio trabajo. Algunos parlamentos comunales ya elaboraron las correspondientes resoluciones (por ejemplo, Münster, Rostock, Wiesbaden).
Este resumen sobre los fundamentos jurídicos y políticos para la introducción del gender mainstreaming demuestra que el carácter vinculante del principio en los niveles nacional, regional y comunal es cada vez mayor, e involucra cada vez más campos de la política.
En lo que hace a la implementación del principio, Alemania ha estado a la vanguardia. En los países escandinavos, también en Gran Bretaña, la implementación de la transversalidad de género comenzó a mediados de los años ´80. Suecia ha implementado este principio en las acciones gubernamentales en el nivel de las políticas nacionales, regionales y municipales, desde 1994. En particular, en el sector municipal existe una gran variedad de experiencias (Stepanek 1999).
Junto a estas determinaciones jurídicas y políticas, el principio del gender mainstreaming se aplica en el ámbito de la cooperación internacional desde hace diez años. Este es también el caso de Alemania. La nación, como donante de recursos para la realización de proyectos que se llevan a cabo en los así llamados "países en desarrollo", compromete a los organismos a cargo de la gestión y a los beneficiarios a reflejar el impacto específico por sexo del trabajo realizado en los proyectos. La puesta en práctica de este principio es, por una parte, un logro del movimiento internacional de mujeres, por otra parte también sucedió que una evaluación del trabajo en materia de ayuda al desarrollo de más de diez años, demostró que muchos proyectos no resultaban sustentables porque no contemplaban las relaciones de género en cada uno de los países. En el ámbito de la Cooperación Internacional para el Desarrollo existen entrenamientos en género para el personal e instrumentos para la evaluación desde hace ya varios años.
También los Fondos Estructurales Europeos se administran según el principio del gender mainstreaming. Una de las medidas de la estrategia que enmarca las acciones de la Comunidad Europea para la promoción de la igualdad de oportunidades entre mujeres y varones (2001-2005) es la imposición del gender mainstreaming en el marco del Fondo Estructural y de las correspondientes iniciativas de la Comunidad (EQUAL,
Interreg, Urban y Leader), así como también el fortalecimiento de mecanismos de cooperación en la Comisión apuntando a la supervisión e implementación del gender mainstreaming (Comunicado de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, a la Comisión Económica y Social y a la Comisión para las regiones KOM -2000- 335 final). Así, por ejemplo, desde el año 2002, las notificaciones de aprobación de los proyectos EQUAL incluyen como condición que todo organismo a cargo de la gestión de proyectos debe realizar cursos de entrenamiento en género en la primera fase del programa. Los organismos que se ocupan del control y evaluación de proyectos desarrollan constantemente instrumentos de control cada vez más precisos. Los proyectos presentados se clasifican en tres categorías, según la intensidad con relación a la política de igualdad de oportunidades que reflejen los objetivos propuestos:
positivo con relación a la igualdad de oportunidades;
con orientación hacia la igualdad de oportunidades, y
neutral con respecto a la igualdad de oportunidades. Proyectos categorizados como "neutrales con respecto a la igualdad de oportunidades" quedan excluidos.
Es de esperar que ante la mayor firmeza en lo que hace al carácter obligatorio del principio del gender mainstreaming, esta relación entre los recursos públicos y la definición de objetivos que apunten a la igualdad de oportunidades se extienda también a otras áreas. El Ministerio Federal de Educación e Investigación ya desde hace mucho tiempo ha establecido una clara relación entre la promoción de la investigación y los proyectos de género.
Hasta ahora, el deber político y legal para la aplicación del principio de transversalidad de género sólo rige en el nivel de las acciones del Estado. Otras organizaciones, ya sean federaciones, asociaciones, sindicatos o partidos políticos, pueden establecer el carácter vinculante mediante compromisos asumidos por su propia cuenta. Por ejemplo, el sindicato VER.DI2 ha establecido un compromiso en sus estatutos. El § 5.3. define objetivos: "Realización de la democracia entre los géneros y de la participación con igualdad de oportunida-
des de mujeres y varones en el trabajo, la economía, la sociedad y la política, también en el contexto de la aplicación del gender mainstreaming". En el Partido Socialdemócrata Alemán existe una resolución de la Asamblea Partidaria desde noviembre de 2001 dirigida a la incorporación del gender mainstreaming. La Fundación Heinrich Böll ha establecido la democracia de género como un objetivo estatutario y ya cuenta con años de experiencia en la implementación de este objetivo comunitario.
El gender mainstreaming está ligado a la incorporación de una nueva mirada en el accionar de las organizaciones, y conduce a la transformación de los procesos de decisión en las organizaciones patriarcales.
Se define como patriarcal a una organización en donde los puestos de decisión están ocupados en forma predominante por varones y el mainstream, es decir, la tendencia dominante del pensar y accionar de la organización, se encuadra en esquemas de pensamiento tradicionalmente masculinos. Por un lado, este tipo de esquemas de pensamiento encubre las cuestiones de género que condicionan la vida real, por ejemplo cuando se entiende por trabajo sólo al trabajo remunerado y no se incluye el trabajo no remunerado; por el otro lado, establece, como estándar general, normas que se ajustan únicamente a una biografía y un modo de vida típicamente masculinos, por ejemplo, la jornada laboral de diez horas como requisito obvio para toda persona que ocupe altos cargos.
Gender mainstreaming significa incorporar las relaciones de género en todas las acciones que se llevan a cabo en la organización. En organizaciones estructuradas jerárquicamente, una innovación de este tipo sólo puede ocurrir en tanto su dirigencia responda al proceso seña-lado y desee integrarlo. Los cuadros directivos deben buscar formas y caminos para incorporar la nueva perspectiva en los procesos cotidianos de decisión. El objetivo a largo plazo es que ya no haya ninguna reunión, entrevista ni negociación en la que la cuestión del género no juegue un papel.
Llevar a cabo una transformación como la propuesta dentro de una organización, requiere tiempo y debe entenderse como un proceso. No obstante, es importante cumplir con las siguientes etapas:
Una determinación sobre los lineamientos en materia de políticas de género a los que responda la organización;
una determinación de la dirigencia de la organización en cuanto a aplicar la transversalidad de género;
una determinación de la dirigencia sobre la forma en que se llevará a cabo la implementación (primeros pasos, proyectos piloto, responsables);
una determinación que apunte a la creación de las condiciones necesarias (p.ej., sensibilización y capacitación de los/las colaboradores/as, institucionalidad, competencias);
una determinación sobre la forma en que habrá de evaluarse y controlarse el proceso.
Si bien la introducción del proceso debe ocurrir desde arriba hacia abajo, esto no significa que se puedan cambiar todos los procesos de decisión a través de una reglamentación que se aplique "de arriba para abajo". Si todas las formas de actuación de la organización, todas las reglamentaciones o acciones, el trabajo cotidiano técnico en general, deben analizarse en función de las relaciones de género, esto implica que todos los involucrados deben adquirir competencias en materia de género.
La competencia de género comprende la reflexión sobre el propio papel desde el género, la aptitud para formular objetivos del ámbito de la política de género y aplicarlos en el trabajo técnico, así como también la capacidad de llevar a cabo un análisis de género. Estas aptitudes pueden adquirirse a través de entrenamientos en género, mediante el estudio propio o el desarrollo de actividades de capacitación específicas.
Dentro del proceso del gender mainstreaming, no debe subestimarse el trabajo en la formulación de objetivos de la política de género. No basta con hacer referencia a las formulaciones de la Ley Fundamental. Ejemplos de una formulación de objetivos de este tipo son los proyectos de la Ciudad Hanseática de Lübeck y de la ciudad de Norderstedt. En ambos casos se han desarrollado objetivos (generales) desde las políticas de género, objetivos estratégicos y operativos para la prestación de servicios de un municipio (comp. Ciudad Hanseática de Lübeck 1999):
Se ha garantizado la igualdad de oportunidades entre varones y mujeres en el acceso y utilización de bienes materiales.
El 50% de los/as beneficiarios/as de los recursos para la promoción económica son mujeres.
Las mujeres constituyen la mitad de los/las oferentes (de productos y servicios) en mercados y actividades.
Las experiencias realizadas hasta ahora en la introducción de este tipo de medidas indican que el gender mainstreaming es un proceso que no se puede incorporar de golpe y en forma obligatoria en todas las áreas de trabajo, sino que es preciso reunir experiencias a través de proyectos piloto (Schweikert 2002, Färber 2001). El nombramiento específico de colaboradores/as como responsables de género sólo parece tener éxito cuando se ha involucrado a la mayor cantidad de personal posible en la sensibilización y en la transmisión de competencias de género: gender mainstreaming no significa precisamente que algunas personas expertas se ocupen de las cuestiones de género, sino que éstas son tareas de todos/as. En un proceso de este tipo, la persona responsable de las cuestiones de género puede cumplir funciones de asesoría, recomendación,
apoyo; sin embargo, la responsabilidad real estará en manos de quienes estén a cargo del trabajo técnico.
La introducción del gender mainstreaming puede vincularse con procesos de desarrollo organizacional: cuando se incorporan objetivos, controles, estándares de calidad y evaluaciones en el accionar de las organizaciones, es posible incluir la perspectiva de género. Para introducir procesos de reforma organizacional se suele recurrir a la moderación
de expertos/as. En lo que respecta a la incorporación del gender mainstrea-ming también es importante tener presente que una mirada externa, ya sea a través de una consultoría organizacional o de apoyo técnico, impulsa el proceso. Así por ejemplo, el Consejo Municipal de Wiesbaden ha optado no sólo por incorporar el gender mainstreaming, sino también por apoyar este proceso a través del acompañamiento técnico de una universidad. La capacidad de aprendizaje de una organización aumenta al incorporar el gender mainstreaming, a la vez que representa la condición necesaria para la aplicación del concepto.
La aplicación de conocimientos relativos a las condiciones e impactos específicos de género permite una mirada más aguda, a la vez que aumenta la eficiencia de las acciones. Las actividades que apuntan a determinados grupos de beneficiarios requieren la aplicación de conocimientos específicos de género para que las acciones tengan real impacto. Los problemas propios de los grupos de beneficiarios se reconocen mejor cuando se analizan los condicionantes de género.
Al aumentar la precisión en el análisis del grupo de beneficiarios, pueden llevarse a cabo las correspondientes planificaciones diferenciadas.
El gobierno de un Estado federado intenta que su política resulte accesible a las ciudadanas y ciudadanos vía Internet. Si implementa el gender mainstreaming debe considerar las diferentes condiciones del uso de la red por varones y mujeres. En este contexto constatará que determinados grupos de mujeres no acceden en absoluto a Internet, en tanto que ciertos grupos de varones ya hacen un uso cotidiano de este medio. Detectar este tipo de diferencias influirá en los contenidos de la presentación y probablemente lleve a buscar también otras vías de llegada a la ciudadanía.
Un fabricante de productos medicinales testea un nuevo preparado no sólo -como era usual hasta ese momento- en hombres jóvenes, sino que incluye también mujeres mayores con distintas afecciones. De esta manera está en mejores condiciones para detectar efectos colaterales, determinar dosificaciones diferenciadas y, de este modo, logra mejores efectos del medicamento en cuestión.
El análisis de las consultas efectuadas por beneficiarios y beneficiarias de los programas de asistencia social demuestra que las mujeres, en general, sólo demandan servicios para el cuidado de los niños/as, en tanto que para los hombres suelen jugar un papel importante la formación escolar y los problemas de alcoholismo. Una mirada con especificidad de género que tenga en cuenta estos aspectos llevará a elaborar ofertas de asistencia social diferenciadas para varones y mujeres.
A menudo, el análisis de género prepara el camino para la elaboración de medidas preventivas que ayudan al ahorro de costos ulteriores.
Un análisis diferenciado por grupos de las relaciones de género indica conductas de riesgo extremo en los varones de 16 a 18 años. Prácticamente no tienen registro alguno de los síntomas físicos que podrían señalarles la existencia de enfermedades y se someten a diversas sobrecargas físicas, cuyas consecuencias aún se desconocen. Una capacitación en salud para varones jóvenes puede ahorrar costos al sistema de seguridad social.
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Cuando el desarrollo de un análisis de género se orienta a la solución de problemas, es posible que se haga necesario traspasar los límites del propio departamento o área. En estos casos se ponen en juego la cooperación y una efectiva gestión de proyectos.
El departamento de Protección del Empleo en el Ministerio de Trabajo, Mujer, Salud y Asuntos Sociales en el Estado federado de Sajonia-Anhalt ha constatado a través de una investigación que muchas mujeres embarazadas están expuestas a sustancias tóxicas peligrosas y que las pequeñas y medianas empresas no cumplen con la obligación de notificar según lo indica la Ley de Protección a la Maternidad. A partir del análisis de los antecedentes, se desarrolló una campaña de información y asesoramiento en la que se involucró a todas las áreas del Ministerio. Así, por ejemplo, el Departamento de Salud desarrolló, junto con la Federación Médica, una capacitación para ginecólogos/as, en tanto que el Área de Política de Mercado Laboral testeó modelos de rotación en el empleo diseñados para esta particular problemática.
El gender mainstreaming se vincula con todas las tareas que cumple una organización: en el sector público, esto implica todas las tareas vinculadas a la prestación de servicios públicos. Precisamente las áreas de estos servicios, que hasta ahora se consideraban neutrales en relación al género, son las que están en la mira: algunas tareas, tales como el planeamiento urbano, el de tránsito o la promoción económica, se analizan desde la perspectiva de los impactos diferenciados por sexo y de acuerdo a las relaciones de género. Esto tampoco es nuevo en todas partes. En algunos casos, la introducción del gender mainstreaming facilitará y profundizará el trabajo de las responsables de estas cuestiones: en muchas comunas, las encargadas de género se ocupan desde hace bastante tiempo de organizar la participación de ciudadanas y ciudadanos cuando se tratan cuestiones atinentes al planeamiento urbano, o le preguntan a las madres cuáles son sus necesidades cuando el debate pasa por la organización de guarderías infantiles. La aplicación del principio de transversalidad de género hace que los procesos participativos sean aun más necesarios, y permite que se introduzcan en forma más sistemática en los procesos de planificación. Este tipo de procesos participativos son, a menudo, la única posibilidad de valorar los impactos de las acciones sobre varones y mujeres, ciudadanos y ciudadana.
En muchas áreas, el compromiso de los recursos financieros ya forma parte de la práctica en materia de promoción económica: los mismos sólo se otorgan para la promoción, si el beneficiario demuestra claramente que está en condiciones de incorporar la perspectiva de género y apuntar al logro de objetivos de la política de género (ejemplo: fondos estructurales de la Unión Europea, cooperación internacional, legislación básica universitaria).
La apertura frente a las cuestiones de género puede resultar muy útil a una organización, no sólo en la incorporación de nuevas/os colaboradores/as, sino que también puede aportar a que el producto se presente con un matiz positivo en el mercado frente a los consumidores y las consumidoras. Algunas empresas grandes y activas en el ámbito mundial saben cómo utilizar el impacto público de sus estrategias de igualdad de oportunidades y esperan, no tan equivocadamente, incrementar su imagen positiva.
1 - N. de T.: En este caso "transversalidad de género" se ha utilizado como equivalente de "gender mainstreaming". Si bien para algunas expertas en género ambos términos son sinónimos, existen divergecias al respecto, por ende, en el marco de esta traducción se conservó generalmente el término en inglés gender mainstreaming, y sólo en casos puntuales se lo reemplazó por "transversalidad de género".
2 - VER.DI: Sindicato Unido de Servicios

References: artículo 3
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