Source: https://es.scribd.com/document/50536320/mensajeUnesco
Timestamp: 2016-08-27 10:22:35+00:00

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La edición de Mensaje de la 47a Reunión de la Conferencia Internacional de Educación de la unesco y prioridades de acción propuestas con miras a mejorar la calidad de la educación de todos los jóvenes e Informe sobre la juventud mundial 2005 estuvo a cargo de la Dirección General de Desarrollo Curricular, que pertenece a la Subsecretaría de Educación Básica de la Secretaría de Educación Pública. Este cuaderno contiene una versión en español del capítulo “Mensaje de la 47a Reunión de la Conferencia Internacional de Educación de la unesco y prioridades de acción propuestas con miras a mejorar la calidad de la educación de todos los jóvenes”, en Conferencia Internacional de Educación. 47a reunión. Informe final, 9 al 11 de septiembre de 2004, Ginebra, Oficina Internacional de Educación-unesco, pp. 14-18 (http://www.ibe.unesco.org./international/ice47/Spanish/FinalRep/Finalrep_main.htm), e Informe sobre la Juventud Mundial 2005, 6 de diciembre del 2004, Naciones Unidas (http://daccessdds.un.org/doc/UNDOC/GEN/N04/635/86/PDF/N0463586.pdf?OpenElement). A fin de mejorar la calidad de la lectura se realizó corrección de estilo a ambos documentos.
Coordinador editorial Esteban Manteca Aguirre Cuidado de la edición Rubén Fischer Diseño y formación Susana Vargas Rodríguez Primera edición, 2007 © Secretaría de Educación Pública, 2007 Argentina 28 Col. Centro, C. P. 06020 México, D. F.
isbn 978-968-9076-60-5
Presentación Mensaje de la 47a Reunión de la Conferencia Internacional de Educación de la unesco y prioridades de acción propuestas con miras a mejorar la calidad de la educación de todos los jóvenes Mensaje Desafíos Prioridades de acción Informe sobre la juventud mundial 2005 Resumen I. Introducción II. Examen de las 10 esferas prioritarias del Programa de Acción Mundial para los Jóvenes hasta el año 2000 y años subsiguientes a) La juventud en la economía mundial: pobreza, educación y empleo b) Los jóvenes en la sociedad civil: medio ambiente, actividades recreativas y participación c) Jóvenes en situaciones de riesgo: la salud, las drogas, la delincuencia y la discriminación de niñas y mujeres 5
7 8 10 13 17 17 19
III. Recomendaciones finales: nuevos aportes a la política mundial relativa a la juventud Anexo. Examen de cinco nuevas cuestiones de interés surgidas desde la aprobación del Programa de Acción Mundial a) Globalización b) Tecnologías de la información y la comunicación c) El virus de inmunodeficiencia humana/Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (vih-sida) y los jóvenes d) Los jóvenes y los conflictos e) Relaciones intergeneracionales
La Secretaría de Educación Pública (sep), en coordinación con las autoridades educativas de las entidades federativas, puso en marcha la Reforma de la Educación Secundaria. Esta Reforma incluye, además de la renovación de los programas de estudio, un conjunto de acciones que son indispensables para brindar un servicio cada vez de mayor calidad. Una las acciones previstas está referida al desarrollo de un amplio programa de información, capacitación y asesoría técnico-pedagógica para docentes y directivos.* Es conveniente que los maestros y los responsables de coordinar este servicio educativo, además de recibir oportunidades y recursos para poner al día su conocimiento acerca de los contenidos de enseñanza y de las formas para promover el aprendizaje de los alumnos, cuenten con información sobre la enseñanza secundaria en otros sistemas educativos, reconozcan las diferentes estrategias para impulsar las reformas, las distintas opciones para brindar la enseñanza, y las soluciones diversas para enfrentar problemas, muchos de los cuales son comunes. El estudio comparativo les permitirá, además, valorar con mayor objetividad los esfuerzos que se realizan en nuestro sistema educativo y ponderar la influencia que el contexto y los factores externos a la escuela tienen en los aprendizajes que logran los alumnos. Como parte de esta línea de acción, la sep ofrece a los maestros y directivos de las escuelas secundarias, a las autoridades educativas, a los especialistas en este nivel educativo, y a quienes están interesados en su mejora, la serie Cuadernos de la Reforma cuyo propósito es favorecer el análisis del proceso de cambio desde parámetros derivados de la investigación en nuestro país y en el extranjero, y desde las experiencias en sistemas educativos de diferentes latitudes.
Véase Acuerdo Secretarial 384, por el que se establece el nuevo Plan y Programas de Estudio de Educación Secundaria, publicado el 26 de mayo de 2006.
En los Cuadernos se presentan uno o varios textos que aportan elementos relacionados con el currículo, los actores del proceso educativo o los componentes de la educación secundaria. Se han reunido materiales elaborados por organizaciones educativas y trabajos individuales o de colectivos de investigadores; en la selección de los textos se ha cuidado mantener la pluralidad de las concepciones sin dejar de lado la calidad de los planteamientos y el rigor de los análisis. Con ello se busca fortalecer la capacidad crítica y la creatividad que caracterizan a los maestros –al tiempo que se les ofrece un recurso para generar la discusión y el debate en las reuniones de trabajo colegiado–, y promover que ellos y los investigadores documenten la rica experiencia que se desarrolla en las aulas y en las escuelas secundarias mexicanas mediante el impulso de esta Reforma. Así, los Cuadernos se suman al conjunto de materiales publicados por la sep para apoyar los procesos de actualización de los maestros de educación básica. Los Cuadernos pueden consultarse en la edición impresa y también en la página web de la Reforma, www.reformasecundaria.gob.mx La sep confía en que este esfuerzo alcance los propósitos planteados y espera que los lectores, en particular los maestros y los directivos, identifiquen en otras experiencias elementos que contribuyan a mejorar de manera permanente la educación que se ofrece a los adolescentes de nuestro país. Secretaría de Educación Pública
Mensaje de la 47a Reunión de la Conferencia Internacional de Educación de la unesco y prioridades de acción propuestas con miras a mejorar la calidad de la educación de todos los jóvenes*
Reunidos en Ginebra del 8 al 11 de septiembre de 2004 para la 47ª reunión de la Conferencia Internacional de Educación, nosotros, los ministros, jefes de delegación y delegados de 137 Estados miembros, hemos participado en unos debates fructíferos, francos y abiertos sobre el tema “Una educación de calidad para todos los jóvenes: desafíos, tendencias y prioridades”, junto con representantes de 14 organizaciones intergubernamentales y de 21 ong y fundaciones. Los jóvenes presentes en la conferencia han manifestado su deseo de una educación que responda a sus expectativas y expresado las grandes esperanzas que suscita en ellos nuestra acción. Este tema nos ha brindado la posibilidad de exponer nuestras preocupaciones y dificultades, buscar juntos perspectivas para solucionarlas, reafirmar nuestras esperanzas y reforzar el diálogo internacional sobre las políticas educativas. Nuestros trabajos han girado en torno a la problemática central de la Educación para Todos (ept) y a los compromisos suscritos por la comunidad internacional en Jomtien y Dakar para mejorar la calidad de la educación de todos los jóvenes, así como, esencialmente, en la Declaración del Milenio, en el Decenio de las Naciones Unidas para la Educación para el Desarrollo Sostenible y en el de la Alfabetización. Es en efecto cada vez más evidente que, en todas las regiones del mundo, la educación básica no puede limitarse a la enseñanza primaria.
* M. E. García Gómez (trad.).
Promover una educación y una formación de calidad para todos los jóvenes de 12 a 18-20 años es indispensable para lograr un futuro mejor y constituye un antídoto contra la exclusión social en el plano local, nacional y mundial. Esa educación, que es un derecho fundamental a la vez que un bien público, debe responder a las necesidades de todos los jóvenes, a fin de asegurar su pleno desarrollo personal, su inserción en el mundo del trabajo, así como su capacidad para participar en una vida activa y ciudadana responsable. En particular, esta conferencia nos ha permitido ponernos de acuerdo en el plano internacional sobre varios elementos fundamentales de la construcción y el refuerzo de nuestras políticas educativas. Entre ellos cabe destacar la necesidad de: Reconocer que si bien todos los países, tanto en el Norte como en el Sur, tropiezan con dificultades, la situación de la educación de los jóvenes es particularmente dramática en numerosos países en desarrollo, cuyos sistemas educativos aparecen insuficientemente adaptados a las necesidades tanto de los jóvenes como de las sociedades. • Ayudar a los jóvenes a afrontar un mundo cada vez más difícil, caracterizado en particular por la necesidad imperiosa de humanizar la globalización, el importante papel que desempeñan la información y el conocimiento como factores de producción y desarrollo, el aumento de los movimientos de población, la fragilidad y marginación de numerosos grupos sociales, y la agravación de las desigualdades y la pobreza dentro de cada país y en el mundo entero. • Seguir mejorando de manera más práctica y eficaz el acceso de las jóvenes a la educación y su mantenimiento en ella, en aras de la igualdad entre los géneros y la equidad.
Velar porque todos los jóvenes adquieran las competencias necesarias para su autonomía personal y su participación ciudadana, para su integración en el mundo laboral y para la vida social, desde una perspectiva de respeto a su identidad y de apertura al mundo y a la diversidad social y cultural. • Reforzar, mediante una educación para una ciudadanía activa y responsable, la voluntad de vivir juntos y de construir la paz en un mundo [hoy] caracterizado por conflictos interestatales e intraestatales y [por] la aparición de todo tipo de violencias y guerras. • Reafirmar el papel insustituible de los docentes y formadores, cuya profesionalidad debe reforzarse, en lo que respecta tanto a la elevación de su estatuto social como a su formación inicial y continua, para que se hallen en condiciones de responder a las nuevas exigencias que les imponen los jóvenes y la sociedad.
Nuestros sistemas educativos, a menudo heredados del pasado, en numerosos países ya no permiten responder a todos los desafíos a los que se ven confrontados. Hay que hallar nuevos cauces, más amplios y diversificados, pues es evidente que la mejora de la calidad de la educación de los jóvenes no es de la sola incumbencia de los poderes públicos, los docentes y los sistemas educativos formales. La educación es un asunto que nos concierne a todos. Al final de esta conferencia, reafirmamos la importancia fundamental de la educación en nuestras políticas nacionales de desarrollo. Hacemos por consiguiente un llamamiento a la movilización de todos los asociados, para que podamos enfrentarnos a los enormes desafíos que plantea la educación de los jóvenes y así propiciar una globalización con rostro humano y el desarrollo sostenible de nuestras sociedades y del planeta entero. Sólo nuevas alianzas y fórmulas de asociación eficaces permitirán encontrar respuestas diversificadas y adaptadas a las necesidades presentes y futuras de los jóvenes y mejorar la calidad de su educación. Esas
Mensaje de la 47a Reunión de la Conferencia Internacional de Educación de la unesco
alianzas se deben forjar y fortalecer dentro de los Estados mismos y entre los gobiernos, la sociedad civil, el sector económico, los medios de comunicación de masas y los propios jóvenes. Se deberán concretar y reforzar, asimismo, a escala regional e internacional, entre todos los asociados para el desarrollo, de forma que se puedan cumplir los compromisos contraídos por la comunidad internacional en apoyo de la mejora de la calidad de la educación. También expresamos la esperanza de que las conclusiones y las prioridades de acción propuestas que hemos adoptado por unanimidad el 11 de septiembre de 2004 se conviertan en una verdadera fuente de inspiración para nuestras políticas educativas y sirvan para mejorar de manera sólida y duradera la calidad de la educación de los jóvenes en todo el mundo, en aras de la paz, de la justicia y del desarrollo sostenible.
Unas cifras impresionantes. Actualmente, la mitad de la población mundial tiene menos de 25 años de edad. El mundo cuenta con la generación joven más numerosa de todos los tiempos. Más de mil millones de seres humanos tienen entre 12 y 20 años. En 2020, 87% de los jóvenes del globo vivirán en los países en desarrollo, donde hoy ya son la mayoría. Por otra parte, los países desarrollados se verán confrontados al desafío demográfico que representa una población de edad cada vez más avanzada. Acceso y ocasiones más amplias, pero persisten los grandes desafíos. El número de jóvenes que se halla al final de la escolaridad primaria aumenta sin cesar. El número de matriculaciones en la enseñanza secundaria se ha decuplicado a lo largo de los últimos 50 años en el plano mundial. Si bien los efectivos de la escuela secundaria en el mundo han aumentado de 56% a 77.5% durante el último decenio, esta cifra encubre la realidad de millones de jóvenes, sobre todo en el Sur, que habiendo terminado la es-
colaridad primaria se ven privados de la posibilidad de ganarse la vida o de proseguir su educación. Además, gran número de ellos no ha llegado siquiera al final de la enseñanza primaria. En particular las jóvenes son quienes más sufren esta situación. Mejorar la calidad de la educación en el siglo xxi. Demasiados jóvenes no tienen la posibilidad de adquirir los conocimientos, las actitudes y los valores necesarios para vivir en el siglo xxi. Existe una demanda creciente de una educación más en consonancia con el mundo moderno y para que las personas puedan seguir aprendiendo a lo largo de la vida. Por eso, la cuestión relativa a la calidad de la educación para ese grupo de edad ocupa ahora un lugar central entre las prioridades nacionales e internacionales. Igualdad de género. En la mayoría de las regiones del globo hay desigualdades inaceptables entre hombres y mujeres en lo que respecta al acceso y a la permanencia en la educación, así como en oportunidades de aprendizaje y en sus resultados. Esta situación es reflejo de la escasa capacidad de buen número de sistemas educativos para ser suficientemente sensibles a la cuestión relativa al género. Competencias para la vida. Actualmente, los sistemas educativos, entre ellos la enseñanza técnica y la formación profesional, no ofrecen a los jóvenes la oportunidad de adquirir y reforzar las competencias complejas necesarias para la vida. Gran número de esas competencias son indispensables para superar problemas modernos como los que plantean el vih/ sida y otras pandemias, la integración en el mundo laboral al terminar el periodo de formación, así como la indiferencia social y política. La falta de formación técnica y profesional, incluido el afán de emprender y de crear, menguan la posibilidad de hallar un empleo. Inclusión social. En un mundo en el que las distancias van reduciéndose por efecto de la globalización y de las tecnologías de la información y la comunicación (tic) la exclusión va en aumento. Factores tales como la pobreza, el género, las aptitudes, el origen, el idioma, la cultura y diversos tipos de discriminación pueden ser un obstáculo para un aprendizaje eficaz.
Condiciones que facilitan la vida de los docentes. En diversas regiones del mundo, los docentes y formadores carecen de formación, recursos, apoyo, materiales o condiciones de trabajo adecuados. Como consecuencia de ello, no pueden dirigir eficazmente a los jóvenes en su aprendizaje. Anticipar el futuro. Los cambios rápidos e imprevisibles que se están produciendo en el mundo de hoy hacen que la actual oferta de educación no sea suficientemente apropiada. Asignación de recursos. En diversas regiones del mundo, las necesidades educativas de los jóvenes no siempre se consideran prioritarias, por razones de índole económica y social; de ahí que no se asignen suficientes recursos para este importante grupo de edad, ni de parte de los países, ni de la comunidad de donantes como un todo. Alianzas y otras fórmulas de asociación. La movilización de alianzas efectivas en pro de una educación de calidad para todos los jóvenes no es suficiente entre los estudiantes, los docentes, los padres, las comunidades, la sociedad civil, los medios de comunicación, las empresas, la comunidad en general y los demás actores implicados. En particular, en numerosos casos, los jóvenes no tienen suficientes ocasiones de participar activamente en el desarrollo y la evolución de su educación. Paz, desarrollo sostenible y justicia social. Hay que facilitar el acceso de los jóvenes a una educación y una formación de calidad a fin de aumentar su capacidad para intervenir como actores en el desarrollo sostenible y en la construcción de un mundo de paz y de justicia. La educación debe reflejar la naturaleza de las culturas y los idiomas y el valor del individuo confrontado a un contexto más amplio, así como la importancia de vivir con el afán de promover la igualdad y un futuro libre de violencia y sostenible.
Elaborar una estrategia global. A fin de lograr el desarrollo, la paz y la justicia en el plano mundial es indispensable aplicar una estrategia global que asegure la satisfacción de las necesidades de aprendizaje de todos los jóvenes mediante el acceso equitativo a programas de aprendizaje que favorezcan la adquisición de competencias para la vida y una formación adecuada que tenga en cuenta todos los aspectos de la calidad de la educación. Aumentar el acceso y la equidad para todos los jóvenes. Hay que establecer nuevas maneras de concebir la educación, que incluyan métodos organizativos y pedagógicos creativos y el empleo de las tic, con el fin de mejorar el acceso de los jóvenes a la enseñanza y su mantenimiento en ella. Es importante reconocer la correlación existente entre el aprendizaje formal y el no formal. Se exhorta a los gobiernos a que establezcan sistemas de validación de los aprendizajes no formales. Mejorar la manera de innovar y de crear. Los gobiernos, los docentes y los formadores, así como todos los demás actores implicados, deberían promover objetivos nacionales renovados, con el fin de asegurar la pertinencia de la educación en el siglo xxi. Se trata de favorecer el refuerzo, la evaluación, la innovación, la diversificación y la reforma de los modos actuales de transmisión de la educación y su pertinencia en todos los contextos, en particular en los de pobreza y de los países que salen de conflictos. Actuar de manera resuelta para compensar la desigualdad de género. En diversas situaciones será necesario emprender acciones concertadas y positivas con el fin de compensar las desigualdades históricas y contemporáneas. Existe un acervo considerable de investigaciones, conocimientos y buenas prácticas que deben tenerse prioritariamente en cuenta para extender la igualdad de género en los ámbitos nacional, regional y global.
Establecer estrategias que den prioridad a las competencias para la vida. Para aprender a resolver problemas y para actuar hay que definir mejor las competencias, en particular para prevenir el vih/sida, para aumentar la capacidad de hallar un empleo y para una activa participación ciudadana. Entre las prácticas de demostrada eficacia figuran la resolución de conflictos, la construcción de la paz y el fomento de las ganas de leer y escribir textos que tienen sentido. Centrarse en las justificaciones más comunes de la exclusión. Es indispensable actuar para identificar las razones por las que se excluye del aprendizaje a los jóvenes. Reconocer la importancia de los docentes y formadores. Es necesario proporcionar mayores oportunidades de formación continua a los docentes. Además, se les debe asegurar condiciones de trabajo, perspectivas de carrera y sueldos que hagan atractiva la función de enseñar, para así reforzar su estatuto social. Se precisa una buena gestión para apoyar a los docentes. Utilizar los conocimientos disponibles y fomentar la investigación. En el desarrollo de las políticas educativas deberían tomarse en consideración las previsiones resultantes de la investigación y las tendencias alternativas para el futuro, con el fin de poder optar por soluciones inteligentes. Mejorar la utilización de los recursos. Se exhorta a los gobiernos y a la sociedad civil a buscar mecanismos nuevos y creativos para financiar la educación de todos los jóvenes (por ejemplo, explorar posibilidades de conversión de los servicios de la deuda en inversión en educación). Paralelamente se debería aumentar la capacidad de innovación y transformación. Promover alianzas y fórmulas de asociación en todos los niveles. La adopción de medidas de estímulo y de una legislación adecuada podría facilitar el funcionamiento eficaz de fórmulas de asociación más eficientes. Se alienta a los gobiernos a que sigan tratando de lograr la participación de los diversos actores implicados, como son los estudiantes, los docen-
tes, los padres, las ong, los medios de comunicación, los copartícipes sociales –incluidos los sindicatos de docentes– y los demás decisores. Es deseable un enfoque transectorial. Es esencial el papel de la unesco como organismo directivo para aumentar la calidad de la educación para todos los jóvenes. Educar para el desarrollo sostenible, la paz y la justicia social. Hay que realizar esfuerzos significativos para poner en práctica estrategias eficaces, políticas y prácticas con miras a asegurar una educación de calidad para todos los jóvenes. El Decenio de las Naciones Unidas para la Educación para el Desarrollo Sostenible y el Decenio de las Naciones Unidas para la Alfabetización deberían brindar una oportunidad excepcional para acrecentar los esfuerzos en esta esfera.
Papel de la unesco y de sus institutos El presente documento, resultante de los trabajos de la 47a reunión de la Conferencia Internacional de Educación, se tendrá en cuenta para enriquecer la reflexión y reforzar, a corto, mediano y largo plazos, los programas de acción de la unesco, de su Oficina Internacional de Educación y de sus otros institutos especializados, con miras a contribuir a mejorar la calidad de la educación de todos los jóvenes.
Asamblea General Sexagésimo periodo de sesiones Consejo Económico y Social Periodo de sesiones sustantivo de 2005
Desarrollo social, incluidas cuestio- Cuestiones sociales y de derechos hunes relativas a la situación social en manos: desarrollo social el mundo y a los jóvenes, el envejecimiento, las personas con discapacidad y la familia
En su resolución 58/133, de 20 de diciembre de 2003, la Asamblea General pidió al Secretario General que le presentase en su lx periodo de sesiones, por conducto de la Comisión de Desarrollo Social en su xliii periodo de sesiones, un informe amplio, con inclusión de una evaluación de lo realizado a partir de 1995, en las esferas prioritarias indicadas en el Programa de Acción Mundial. La Asamblea también pidió al Secretario General, entre otras cosas, que al prepar el informe tuviese en cuenta las contradictorias repercusiones de la globalización para los jóvenes de ambos sexos; el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones y el acceso a ellas; el pronunciado aumento de los casos de infección por el virus de inmunodeficiencia humana (vih) entre los jóvenes y la repercusión que la epidemia tiene en su vida; la participación activa de jóvenes en conflictos armados, en los que son víctimas y también perpetradores, y la creciente conveniencia de ocuparse de las relaciones intergeneracionales en una sociedad en proceso de envejecimiento, así como incluir estas cuestiones en
un anexo. El presente informe y su anexo son una respuesta a estas solicitudes. El texto contiene recomendaciones en negrita sobre las cuestiones mencionadas, y la sección iii, recomendaciones finales sobre las políticas relativas a la juventud mundial.
En el presente informe se resume la situación de la juventud mundial con ocasión del x aniversario de la aprobación del Programa de Acción Mundial para los Jóvenes hasta el año 2000 y subsiguientes. Entre 1995 y 2005, la juventud mundial, integrada por las personas entre los 15 y los 24 años de edad, ha aumentado de 1 025 a 1 153 millones. En la actualidad la juventud representa 18% de la población mundial y 85% de todos los jóvenes del mundo vive en los países en desarrollo, porcentaje que refleja un pequeño incremento desde 1995.1 Además de los jóvenes, los niños menores de 15 años constituyen otro 30% de la población mundial total. Estos dos grupos juntos, es decir, los menores de 24 años, representan casi la mitad de la población mundial. Aunque el crecimiento de ambos grupos se ha desacelerado durante los 10 últimos años, en cifras absolutas hay más jóvenes que nunca. Cabe señalar que la generación de jóvenes al momento de la aprobación del Programa de Acción Mundial en 1995 ha sido completamente reemplazada por una nueva generación de hombres y mujeres jóvenes, aunque las 10 cuestiones incluidas en dicho Programa siguen siendo pertinentes para las generaciones actual y futuras de jóvenes en todo el mundo. En la sección ii –se expone más adelante– se describen algunas tendencias importantes respecto de cada uno de estos problemas. No obstante, debería reconocerse que ha habido muchos cambios económicos y sociales en el mundo desde 1995. De este modo, han surgido al menos cinco motivos adicionales de preocupación para la juventud: la globalización; el aumento del uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones, con repercusiones desproporcionadas en la vida
Véase World Population Prospects, 2002 Revision (publicación de las Naciones Unidas, número de venta: 03.xiii.7). 1
de los jóvenes; la propagación del virus de inmunodeficiencia humana (vih) y del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida); el aumento de la participación de jóvenes en los conflictos armados, como víctimas y perpetradores, y la creciente importancia de las relaciones intergeneracionales en una sociedad mundial en proceso de envejecimiento. Estas cinco nuevas cuestiones se presentaron en el Informe sobre la juventud mundial 20032 y, posteriormente, la Asamblea General tomó nota de ellas en su resolución 58/133. En el anexo del presente informe se hará hincapié en ellas. En la actualidad, se pueden determinar tres grandes grupos de cuestiones con las que los jóvenes crecen y se convierten en miembros de sus sociedades. Cada grupo refleja alguna de las 10 cuestiones del Programa de Acción Mundial, así como las cinco nuevas cuestiones, ya mencionadas, y en conjunto constituyen el entorno general de la mayoría de los jóvenes, a pesar de las diferencias culturales, sociales y comunitarias. Los tres grupos son los siguientes: a) la juventud en la economía mundial, que comprende cuestiones como el hambre y la pobreza, la educación, el empleo, la globalización y las tecnologías de la información y las comunicaciones; b) la juventud en la sociedad civil, relacionado con los problemas del medio ambiente, el ocio, la participación y las relaciones intergeneracionales, y c) los jóvenes en situación de riesgo, que comprende las áreas prioritarias de la salud, la drogadicción, la delincuencia, los conflictos y el vih/sida. Las cinco nuevas cuestiones afectan a cada uno de los tres grupos en diferentes formas. La globalización afecta a la división internacional del trabajo en todas partes y la juventud se encuentra entre los primeros grupos en sentir las consecuencias positivas y negativas de los cambios en el comercio y las inversiones internacionales. Las tecnologías de la información y las comunicaciones están modificando la manera en que la juventud
Véase E/CN.5/2003/4.
interactúa en la sociedad civil y en la economía mundial. Las nuevas relaciones intergeneracionales están cambiando la forma en que la juventud participa en la sociedad civil. El aumento de los conflictos violentos en todo el mundo y la enorme propagación del vih/sida han situado repentinamente a millones de jóvenes en situación de riesgo. Aprobados cinco años después del Programa de Acción Mundial, los objetivos de desarrollo del Milenio se pueden interpretar como un nuevo conjunto de objetivos convenidos internacionalmente destinados a la juventud. La mayoría de los objetivos de desarrollo del Milenio está directamente relacionada con la infancia y la juventud de la próxima generación, o con asuntos que causan gran preocupación a los jóvenes, como la salud materna y el vih/sida. Se han recibido exámenes nacionales de los progresos en la aplicación del Programa de Acción Mundial para los Jóvenes de Azerbaiyán, la Federación de Rusia, Finlandia, Japón, Kirguistán, Luxemburgo, México, Mónaco, Sudáfrica, Suecia y Uganda, que se han utilizado para elaborar este informe.
del Programa de Acción Mundial para los Jóvenes hasta el año 2000 y años subsiguientes a) La juventud en la economía mundial: pobreza, educación y empleo
El desarrollo económico sostenible depende de la participación de los jóvenes en los sectores productivos de la sociedad. Las fuerzas del mercado mundial han determinado cada vez más el logro de una educación de calidad y un trabajo decente para todos los jóvenes. El reto de los encargados de la formulación de las políticas consiste en apoyar a los jóvenes con programas y políticas que les permitan beneficiarse de la globalización y la difusión de las tecnologías de la información y las comunicaciones, protegiéndolos al mismo tiempo de las consecuencias negativas de la economía globalizada. En la presente sección, se examinan las esferas prioritarias de la pobreza, la educación y el empleo. Los temas de la globalización y las tecnologías de la información y las comunicaciones se examinarán en el anexo que se encuentra al final de este informe.
1. Pobreza Se calcula que, en la actualidad, casi 209 millones de jóvenes, es decir, 18% del total, vive con menos de un dólar al día, y 515 millones, esto es, casi 45%, con menos de dos dólares al día. Asia meridional tiene el mayor número de jóvenes por debajo de ambos umbrales de pobreza, seguida
ii. Examen de las 10 esferas prioritarias
del África subsahariana. Utilizando otro indicador, estas regiones también cuentan con las mayores concentraciones de jóvenes desnutridos.3
Cuadro 1. Estimaciones del número de jóvenes de entre 15 y 24 años en situación de pobreza, 2005, en millones. Región Asia meridional África subsahariana Asia oriental y el Pacífico América Latina y el Caribe Oriente Medio y África septentrional Europa y Asia central Total mundial* Menos de $1/día 84.1 60.7 46.5 11.1 2.0 4.1 208.6 Menos de $2/día 206.1 102.1 150.5 27.2 12.1 18.2 515.1 Desnutridos 57.8 39.9 38.6 10.8 7.1 5.8 160.1
Fuente: R. Curtain, Youth in Extreme Poverty: Dimensions and Policy Iimplications with Particular Focus on South-East Asia (Melbourne, 2004); véase también la nota 3. * No refleja exactamente el total de las regiones debido al redondeo.
Ambos umbrales de la pobreza, en función de los ingresos, se calcula a partir de los datos de los indicadores del desarrollo mundial 2004 relativos a la proporción de personas en cada país por debajo del umbral internacional de pobreza (estimaciones de población de las Naciones Unidas). Las estimaciones sobre el número de jóvenes se basan en las cifras sobre la nutrición del Informe sobre desarrollo humano 2004 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, cuadro 7, y las estimaciones de población de las Naciones Unidas. Véase R. Curtain, Youth in extreme poverty: dimensions and policy implications with particular focus on South-East Asia, documento elaborado como aportación al Informe sobre la juventud mundial 2005, disponible en www.un.org/esa/socdev/unyin/workshops/main.htm
Como los grupos de edad coinciden parcialmente y los niños se convertirán pronto en jóvenes, vale la pena estudiar también los indicadores de la pobreza infantil. Se ha sostenido que no es suficiente basar las estimaciones de la pobreza infantil en los ingresos, los gastos o las pautas de consumo de las unidades familiares. Además, se suele convenir en que la pobreza también se caracteriza por un acceso limitado a los servicios públicos, como el suministro de agua potable, las carreteras, la asistencia sanitaria y la educación. Por consiguiente, sobre la base de una serie de indicadores de la insatisfacción grave de las necesidades humanas básicas, se ha derivado una medida alternativa de la pobreza infantil.4 Aunque se concibiera para medir la pobreza de los niños hasta los 18 años, también sirve para medir la pobreza juvenil. Utilizando ese conjunto de indicadores, se calcula que más de un tercio de todos los niños de los países en desarrollo viven en condiciones de pobreza absoluta. El África subsahariana cuenta con el índice más alto, 65% o 207 millones de niños, y el Asia meridional con 59% o 330 millones de niños. Los índices más bajos se dan en América Latina y el Caribe y en el Asia oriental y el Pacífico, con 17 y 7%, respectivamente. Los niños rurales tienen unos niveles de pobreza significativamente superiores a los de los niños urbanos, con tasas de pobreza absoluta de 70% o un índice superior en el África subsahariana rural y el Asia meridional rural. La privación grave de vivienda e instalaciones sanitarias es el problema que afecta a la mayor parte de los niños del mundo en desarrollo, especialmente en las zonas rurales.5
D. Gordon, S. Nandy, C. Pantazis, S. Pemberton y P. Townsend, Child Poverty in the Developing World (Bristol, The Policy Press, 2003). 5 Ibid. La privación grave se define como aquellas circunstancias que muy probablemente tengan unas consecuencias adversas graves para la salud, el bienestar y el desarrollo de los niños. Las privaciones graves tienen una relación causal con unos “pobres” resultados en materia de desarrollo a corto y largo plazos. Los indicadores de la privación grave se elaboran en relación con la falta de alimentos, agua, instalaciones sanitarias, servicios de salud, vivienda, educación, información y acceso a los servicios básicos. Un niño vive en condiciones de pobreza absoluta sólo si sufre dos o más privaciones graves de las cosas que se requieren para satisfacer las necesidades humanas básicas.
En los países en desarrollo, la pobreza se concentra en las zonas rurales, especialmente entre los pequeños agricultores y las familias sin tierra. A su vez, gran parte de la pobreza urbana es consecuencia de la privación rural y el deterioro económico rural, que genera una penosa migración económica a las ciudades. En el Programa de Acción Mundial para los Jóvenes se hacía mucho hincapié en el desarrollo rural. Las iniciativas se centraron en convertir la agricultura en una actividad más gratificante y en aumentar el atractivo de la vida en las zonas rurales. Es necesario que las iniciativas de reducción de la pobreza cuenten con una estrategia explícita de crecimiento agrícola. Sin embargo, en los 10 últimos años los recursos nacionales e internacionales dedicados al desarrollo agrícola y rural de los países en desarrollo han disminuido radicalmente.6 Hay un mayor reconocimiento de que invertir en la juventud puede beneficiar a las iniciativas de reducción de la pobreza. Cada vez se consulta más a los jóvenes al redactar los documentos de estrategia de lucha contra la pobreza y se les identifica más como un grupo importante afectado por la pobreza. De los 31 documentos de estrategia de lucha contra la pobreza, finalizados entre mayo de 2002 y septiembre de 2003, en 17 se presta gran atención a la juventud en sus planes de acción, que se centran fundamentalmente en la educación y el empleo. A pesar de esta tendencia positiva, en sólo seis de esos documentos se ha señalado específicamente a la juventud como grupo afectado por la pobreza y en 16% se considera que los jóvenes necesitan intervenciones integradas. Aunque estos cambios sean positivos, la mayoría de las iniciativas de reducción de la pobreza sigue sin integrar plenamente las cuestiones relacionadas con la pobreza juvenil en las estrategias nacionales de crecimiento que prevén el desarrollo de la infraestructura y modificaciones de
Véase fao, fida, pma, La reducción de la pobreza y el hambre: la función fundamental de la financiación de la alimentación, la agricultura y el desarrollo rural, Roma, 2002; N. Majid, Reaching Millennium Goals: How Well Does Agricultural Productivity Growth Reduce Poverty?, Ginebra, oit, 2004.
la política agraria que apuntan a los pobres. Se debería integrar a la juventud en las estrategias de reducción de la pobreza, haciendo hincapié en la importancia de la reducción de la pobreza entre los jóvenes para el desarrollo socioeconómico de los países. Se tendría que consultar a los jóvenes en el proceso de formulación de las políticas. Dicho planteamiento integrado debiera comprender todas las cuestiones prioritarias del Programa de Acción Mundial para los Jóvenes que tengan relación con la situación nacional. La juventud rural debería estar entre los principales destinatarios de las intervenciones para reducir la pobreza, frenando de este modo la actual migración en gran escala de jóvenes a las zonas urbanas. Tendrían que aplicarse los compromisos del Programa de Acción Mundial para los Jóvenes en este sentido, con el apoyo de programas de crédito agrícola para ellos, cuya capacidad puede ampliarse con programas educativos específicos centrados en las necesidades de la juventud rural. No obstante, es imposible que tales iniciativas prosperen plenamente sin la transformación estructural de la agricultura a nivel mundial, con inclusión del acceso a los mercados y el intercambio de nuevas tecnologías. Es necesaria una mayor investigación cuantitativa y cualitativa sobre la reducción de la pobreza entre la juventud. Sigue siendo difícil realizar un análisis exhaustivo de las características concretas de la pobreza juvenil, debido a la falta de datos desglosados por edades, y la mayoría de las investigaciones sobre la pobreza no se centra específicamente en los jóvenes. Es trascendental reconocer las necesidades de la juventud, efectuar investigaciones al respecto y consultar a los jóvenes como requisitos previos para su inclusión en las estrategias nacionales contra la pobreza. Los temas de investigación propuestos son: la recopilación de datos longitudinales sobre la juventud afectada por la pobreza, la función de la juventud en la transmisión intergeneracional de la pobreza, las características de la transición de la escuela al mundo laboral, la recopilación de información longitudinal sobre las experiencias de los jóvenes en el
mercado laboral, el grado y la naturaleza de la participación de los jóvenes en el sector no estructurado y en el subempleo, y la posibilidad de que los gobiernos faciliten el empleo de los jóvenes.
2. Educación Desde 1995, el número de jóvenes que terminan la enseñanza primaria no ha parado de crecer. La tasa bruta de matriculación en la escuela secundaria en el mundo ha aumentado de 56% a 78% en la última década.7 También la tasa de matriculación en la enseñanza superior ha aumentado en todo el mundo, de 69 millones en 1990 a 88 millones en 1997, siendo en los países en desarrollo donde se ha registrado el mayor incremento.8 Algunos países han llegado a duplicar sus tasas de matriculación entre 1990 y el inicio del nuevo siglo. Nunca antes una generación de jóvenes había tenido un nivel de instrucción tan alto. Por desgracia, no todos los países han progresado en la educación de los jóvenes. Algunos experimentaron una disminución de las matrículas durante los años 90, seguida únicamente de aumentos moderados desde 2000. En algunos países con economías en transición se ha retrocedido en la enseñanza primaria, lo cual indica que el logro de la educación primaria universal está condicionado a las circunstancias socioeconómicas. A pesar
Véase unesco, “Informe de seguimiento de la educación para todos en el mundo”, en Quality Education for All Young People: Challenges,Trends and Priorities, París, 2004. Véase unesco, Hacia la igualdad entre los sexos: Educación para Todos, Informe de Seguimiento de la ept en el Mundo 2003/04, París, 2003. La matriculación en la enseñanza superior aumentó 50% en los países en desarrollo entre 1990 y 1997 (de 29 a 43.4 millones), mientras que en los países desarrollados el aumento fue mucho más lento (de 13%, pasando de 39.5 a 44.8 millones). 1997 es el último año del que se dispone de datos mundiales que se pueden comparar con estadísticas anteriores. A partir de 1997 se han venido utilizando categorías diferentes para la clasificación internacional normalizada de la educación, lo que dificulta la comparación de las estadísticas relativas a la educación secundaria y superior.
de los avances realizados, 113 millones de niños en edad escolar no iban a la escuela en 2000.9 Esos niños serán la próxima generación de jóvenes analfabetos, que reemplazará al grupo actual de unos 130 millones. La pobreza es uno de los principales obstáculos para la escolarización. Cuando los padres son pobres y tienen que decidir a qué hijos envían a la escuela, las niñas suelen quedar excluidas primero. Las disparidades entre los géneros en los índices de alfabetización en Asia y África parecen estar aumentando. Las mayores desigualdades en ese sentido se dan en las regiones de Asia occidental y África septentrional, donde el número de niñas privadas de la enseñanza triplica prácticamente al de niños.10 En la región de Asia oriental y del Pacífico casi se ha logrado la igualdad entre los géneros en el acceso a la educación, mientras que en América Latina y el Caribe parece haber una ligera discriminación contra los niños. En las zonas rurales, los jóvenes tienen menos acceso a la educación, la calidad de la enseñanza es peor y la tasa de analfabetismo entre los adultos es mayor. Aparte de lograr la educación para todos, debe prestarse una atención especial a mejorar la calidad de la educación. La supresión de las tasas académicas ha impulsado la matriculación en las escuelas, pero puede tener consecuencias negativas para la calidad de la enseñanza. La experiencia en algunos países del África subsahariana demuestra que, sin fondos adicionales para pagar a maestros cualificados y sufragar recursos materiales, las escuelas no son capaces de absorber el número cada vez mayor de alumnos que se ha venido matriculando. Los maestros y capacitadores
Véase unesco, “Education for All, Year 2000 Assessment”, en Naciones Unidas, World Youth Report 2003: The Global Situation of Young People, Nueva York, 2004, publicación de las Naciones Unidas, número de venta 03.iv.7. Por niños con “graves carencias educativas”, se entiende niños de entre siete y 18 años de edad sin estudios de enseñanza primaria o secundaria, es decir, que nunca han ido a la escuela. Véase Gordon et al., op. cit.
de muchos lugares del mundo carecen de formación, recursos, apoyo y material suficientes y trabajan en condiciones poco propicias, con la consiguiente disminución de la eficacia del aprendizaje de los jóvenes. La globalización y la revolución tecnológica, complicadas por el aumento de las desigualdades en el mundo, demandan nuevas respuestas a las necesidades educativas de los jóvenes. Los planes de estudios no siempre preparan adecuadamente a los jóvenes para satisfacer las exigencias del mercado de trabajo. Se ha calculado que los sistemas educativos oficiales en vigor no satisfacen entre 10 y 20%, aproximadamente, de las necesidades educativas de la población en general de los países desarrollados,11 porque éstos tienen grandes problemas para introducir las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones en el sistema educativo. Es necesario actuar sin dilación para evitar que la brecha digital entre los países desarrollados y en desarrollo se agrande en la próxima generación. La educación se ha considerado, desde hace mucho tiempo, la solución primordial a la pobreza. En la Declaración Mundial sobre Educación para Todos, aprobada en Jomtien (Tailandia) en 1990, la comunidad internacional contrajo el compromiso de hacer universal la educación primaria y reducir significativamente el analfabetismo antes de que terminara el decenio. En el Programa de Acción Mundial para los Jóvenes, la educación ocupó el primer lugar entre las 10 esferas prioritarias para el desarrollo de la juventud. En el Marco de Acción de Dakar, aprobado por el Foro Mundial sobre la Educación en 2000, se fijaron seis objetivos principales en materia de educación, dos de los cuales se incluyeron ese mismo año entre los objetivos de desarrollo del milenio: a) lograr que para el año 2015 los niños de todo el mundo puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria, y b) eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza antes de finalizar el 2015.
Véase unesco, op. cit.
Además, las iniciativas internacionales se han orientado principalmente a la educación de las niñas y jóvenes. Existen diversos proyectos y actividades internacionales de envergadura centrados en la elaboración de estrategias a fin de lograr los objetivos de desarrollo del milenio. El Proyecto del Milenio, emprendido por el Secretario General de las Naciones Unidas, consta de grupos de trabajo específicos consagrados a la educación. En 2002 el Banco Mundial puso en marcha la Iniciativa Acelerada, con objeto de prestar apoyo técnico y financiero rápido y progresivo a los países que, pese a haber adoptado medidas, no vayan a alcanzar el objetivo de lograr la enseñanza primaria universal para el año 2015. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (unesco) puso en marcha nueve programas interinstitucionales punteros. Pese a que se han realizado avances positivos en el financiamiento de la educación básica, la ayuda bilateral y multilateral a la educación disminuyó entre 1998-1999 y 2000-2001. El nivel actual de asistencia internacional a la educación básica parece ser insuficiente para que se logre la educación primaria universal para el año 2015. La mayoría de los Estados ha incluido el derecho a la educación en sus constituciones. En última instancia, los avances dependen de en qué medida esos derechos y compromisos se traducen en leyes de exigible cumplimiento y políticas, planes y programas bien concebidos. En el Marco de Acción de Dakar se pide a los Estados que formulen o refuercen planes de acción nacionales que estén integrados en marcos amplios de desarrollo [que incluyan explícitamente la] reducción de la pobreza.12 Muchos gobiernos se están fijando objetivos nacionales específicos en materia de educación que incluyen metas relativas al género. En los últimos 10 años las organizaciones no gubernamentales se han esforzado cada vez más por promover la enseñanza y han contribuido a que millones de jóvenes accedan a ella.
Véase Educación para Todos: cumplir nuestros compromisos comunes. Aprobado por el Foro Mundial sobre la Educación, Dakar (Senegal), 26 a 28 de abril de 2000.
En el último decenio, en el sistema educativo se ha prestado una atención cada vez mayor a la preparación para la vida cotidiana. La introducción de conceptos como la enseñanza no escolar, el aprendizaje permanente, la educación a distancia, el aprendizaje electrónico, la educación entre pares y la formación en el lugar de trabajo pone de manifiesto la creciente ampliación del concepto de educación para dar cabida a formas de impartir conocimientos fuera de las aulas. Es importante que se adopten medidas dirigidas a los jóvenes y adultos jóvenes que han abandonado los estudios antes de adquirir unas nociones básicas de lectura, escritura y aritmética, a fin de incrementar sus posibilidades de encontrar trabajo. En los informes presentados por los países se mencionaban también programas para combatir el racismo y la violencia, promover los valores multiculturales y la tolerancia, así como programas destinados a educar a los jóvenes en sus lenguas vernáculas. Debe hacerse lo posible por mantener la tendencia positiva hacia el logro de la igualdad entre los géneros en el sistema educativo y, posteriormente, en el empleo. Está demostrado que las niñas con estudios están más capacitadas para tomar decisiones con las cuales mitigar la pobreza en su vida y en la de sus hijos. Entre las medidas de política pública que han dado resultado y deberían fomentarse figuran: la creación de un entorno que favorezca la promoción de la educación de las mujeres y las niñas mediante reformas legislativas y normativas; la redistribución de los recursos a fin de satisfacer las necesidades educativas específicas de las niñas; la reforma de los planes de estudios; el establecimiento de incentivos a las familias para que consideren que vale la pena enviar a sus hijos a la escuela; el aumento del número de instalaciones educativas en las zonas desasistidas; la mejora de la formación del profesorado; la lucha contra la violencia; la colaboración con los padres; la distribución de alimentos en la escuela; el aumento de la presencia de maestras; la disponibilidad de instalaciones sanitarias separadas para las niñas; la educación en materia de salud impartida en la escuela, y el aumento de la edad mí-
nima para contraer matrimonio. Este tipo de medidas requieren un firme compromiso por parte del Estado, así como el apoyo de otros agentes no estatales. Debe reconocerse la importancia de los maestros y capacitadores para lograr una educación de calidad para todos. Es necesario prestar atención a la formación del profesorado, y a sus condiciones de trabajo, perspectivas profesionales y remuneraciones para que la profesión de la enseñanza sea más atractiva. Se alienta a los gobiernos a implantar y/o poner en marcha sistemas para la convalidación de la enseñanza no escolar para jóvenes. De esa manera, se reconocerían los conocimientos y las experiencias adquiridos fuera de las aulas y se mostraría la correlación entre la enseñanza escolar y la no escolar.
3. Empleo La tasa de participación de los jóvenes en la población activa en términos mundiales se redujo en casi cuatro puntos porcentuales entre 1993 y 2003. Eso se debe principalmente a que cada vez son más los jóvenes que estudian y que prolongan sus estudios, las tasas de desempleo totales son altas y algunos jóvenes desisten de formar parte de la población activa al perder la esperanza de encontrar trabajo. Las estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo (oit) indican que el desempleo juvenil en el mundo aumentó de 11.7% en 1993 a 14.4% (88 millones) en 2003, alcanzando un máximo histórico.13 En 2003, las tasas de desempleo juvenil más elevadas se registraron en Asia occidental y África septentrional (25.6%), y África subsahariana (21%), y las más bajas en Asia oriental (7%) y las eco13
En el cálculo de la tasa de desempleo sólo se contabilizan las personas que buscan realmente trabajo y no han desistido en su búsqueda ni siguen voluntariamente actividades de educación y formación. oit, Tendencias mundiales del empleo juvenil, Ginebra, 2004, p. 12. 33
nomías industrializadas (13.4%). Existe una tendencia generalizada hacia la desaparición de las diferencias entre los géneros en las tasas de participación en la población activa, si bien en todas las regiones en desarrollo, con excepción de Asia oriental y África subsahariana, las tasas de desempleo de las mujeres siguen siendo más altas que las de los hombres. Gracias a los esfuerzos concertados de los gobiernos, la sociedad civil y la comunidad internacional, el trabajo infantil parece estar disminuyendo en todo el mundo. El número de jóvenes que cursan estudios secundarios y superiores ha aumentado, pero los mercados de trabajo de muchos países no son capaces de absorber ese nutrido grupo de jóvenes cualificados con estudios. Eso se debe en parte al desfase que existe en muchos países entre el sistema educativo y las necesidades del mercado laboral y, por otro lado, al gran número de jóvenes que están ahora en edad de trabajar. Ante la escasez de oportunidades laborales en el sector estructurado, los jóvenes tienden también a hacerse “emprendedores por necesidad” y a trabajar por cuenta propia en el sector no estructurado, a menudo en condiciones peligrosas por una remuneración reducida y sin apenas perspectivas de futuro. La suma de estos factores puede hacer que cunda el desaliento entre los trabajadores jóvenes y causar su marginación. Asimismo, los jóvenes constituyen una parte considerable de los 175 millones de migrantes totales, lo que agrava el éxodo intelectual.14 Preocupa cada vez más a los responsables de la formulación de políticas que la frustración que causa el desempleo prolongado entre algunos grupos de jóvenes urbanos desemboque en una conmoción política e ideológica y en violencia. También se ha dicho que esos jóvenes sin oficio ni beneficio que han llegado a la sociedad como parte de un enorme “boom demográfico” pueden cuestionar la autoridad del Estado y a poner
Naciones Unidas, Trends in Total Migrant Stock: The 2003 Revision, disponible en: http:// www.un.org/esa/population/publications/migstock/2003TrendsMigstock.pdf
en peligro su estabilidad. Se ha afirmado que esos jóvenes descontentos se dedicarán al terrorismo nacional e internacional. Sin embargo, conviene recordar que son muy pocas las personas que se dedican a esas actividades y no necesariamente son jóvenes, y que la relación de causalidad entre el desempleo juvenil y el terrorismo no está probada. En el último decenio se ha reforzado la determinación internacional de resolver el problema del desempleo juvenil. En 1995 los países prestaron una atención especial [a este tema] en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social.15 Seis años después, las organizaciones juveniles aprobaron la Estrategia de Dakar para reforzar la capacidad de acción de los jóvenes en el iv periodo de sesiones del Foro Mundial de la Juventud del sistema de las Naciones Unidas.16 En 2000, en la Declaración del Milenio se decidió elaborar y aplicar estrategias que proporcionaran a los jóvenes de todo el mundo la posibilidad real de encontrar un trabajo digno y productivo, meta que posteriormente se incluyó en los objetivos de desarrollo del milenio.17 En el objetivo 8, que consiste en establecer una alianza mundial para el desarrollo, se hace una mención explícita de la creación de oportunidades de empleo para los jóvenes. Se creó una red de alto nivel de promoción de políticas sobre el empleo de los jóvenes a fin de impulsar la adopción de medidas en ese terreno, y el problema del empleo juvenil ha recibido, como consecuencia, más atención a nivel nacional. En 2001 un grupo de expertos designados por el Secretario General formularon recomendaciones sobre cuatro prioridades normativas mundiales: la aptitud
Cumbre Mundial de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Social, 1995. Documento de referencia: A/CONF.166/9. 16 Estrategia de Dakar para reforzar la capacidad de acción de los jóvenes, 2001. Véase también la carta dirigida a la Asamblea General de las Naciones Unidas por el Gobierno de Senegal en la que se comunicaban los resultados del iv Foro Mundial de la Juventud. Documento de referencia: A/C.3/56/2. 17 Declaración del Milenio, aprobada en 2000. Resolución A/Res/55/2 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
para el empleo, el espíritu empresarial, la igualdad de oportunidades y la creación de empleo. Actualmente la red presta apoyo a 10 países que cuentan con estrategias nacionales de empleo juvenil y a otros países que las están preparando. Además, en varios documentos de estrategia de lucha contra la pobreza se analizan específica y detenidamente propuestas encaminadas a crear empleo juvenil por medio de actividades de capacitación empresarial para jóvenes, programas de microcrédito, la mejora de la formación profesional y los servicios de orientación profesional, actividades para la formación de jóvenes directivos, programas –dirigidos a los jóvenes– que generen muchos puestos de trabajo, y actividades de capacitación en las tecnologías de la información y las comunicaciones. A nivel nacional, se han elaborado varios informes sobre el desarrollo humano dedicados a la juventud y otros con secciones dirigidas a iniciativas y políticas nacionales de empleo juvenil. Aunque muchos gobiernos han fomentado el espíritu emprendedor y el trabajo por cuenta propia entre los jóvenes, existen pocas iniciativas de microfinanciación dirigidas específicamente a los jóvenes. La mayoría de ellas son propuestas emprendidas por organizaciones no gubernamentales o bancos privados. Muchas organizaciones no gubernamentales han puesto en marcha programas de capacitación para jóvenes, con el objetivo de prepararlos mejor para la vida cotidiana y ofrecerles formación profesional y conocimientos empresariales. Muchas de las iniciativas emprendidas se realizan a una escala muy reducida y con recursos insuficientes para resolver el problema del desempleo juvenil en toda su amplitud. Para lograr realmente reducir la pobreza, el reto a nivel nacional e internacional consiste en ampliar los aspectos eficaces de esas iniciativas. Por tanto, no hay necesidad de que aumenten los compromisos financieros destinados a las iniciativas de empleo juvenil.
Los jóvenes son parte integral de la sociedad civil. Al participar en las actividades de la sociedad civil, los jóvenes toman parte en la determinación de su futuro y tienen que participar en los procesos de adopción de las decisiones que contribuyen a configurar su entorno socioeconómico. En los últimos 10 años se han producido tres fenómenos bien diferenciados que han cambiado la forma en que se realiza la socialización y participación de los jóvenes. En primer lugar, el papel de los jóvenes en la sociedad se ve influenciado por una nueva cultura juvenil mundial, determinada en gran medida por los medios de comunicación, que surgió como consecuencia del rápido desarrollo de nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones que eran prácticamente desconocidas cuando se aprobó el Programa de Acción Mundial. En segundo lugar, se han producido numerosos conflictos armados nacionales e internacionales en que los jóvenes han participado de manera desproporcionada. Por último, el envejecimiento de las sociedades tiene consecuencias profundas en las relaciones intergeneracionales. Estas tres nuevas cuestiones se examinan en el anexo que aparece al final del informe, pero primero se comentarán las tres esferas prioritarias establecidas originalmente en el Programa de Acción Mundial en relación con el papel de los jóvenes en la sociedad civil, que son el medio ambiente, las actividades recreativas y la participación.
Conscientes de que padecerán las consecuencias de las políticas ambientales actuales, los jóvenes continúan mostrando un gran interés en proteger y preservar los recursos del planeta. Su contribución a la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible dejó patente que los jóvenes son firmes defensores de la preservación del medio ambiente. En consecuen37
b) Los jóvenes en la sociedad civil: medio ambiente, actividades recreativas y participación
cia, en el Plan de Aplicación de las Decisiones de la Cumbre Mundial se señaló la necesidad de promover y apoyar la participación de los jóvenes en los programas y las actividades relacionadas con el desarrollo sostenible. La movilización y el apoyo de las organizaciones juveniles locales será crucial para lograr el objetivo de desarrollo del milenio de garantizar la sostenibilidad del medio ambiente. En el proceso de la Cumbre Mundial, los jóvenes recomendaron también que se renovara el compromiso de promover la educación para el desarrollo sostenible. La Asamblea General proclamó el Decenio de la Educación para el Desarrollo Sostenible, que comenzaría el 1° de enero de 2005.18 En el proyecto de plan de aplicación internacional se esboza un marco amplio para que todos los colaboradores, incluidos los jóvenes, contribuyan a la celebración del Decenio. La educación ambiental ha aumentado sin parar en los últimos 10 años, impulsada por varias asociaciones regionales y nacionales de educadores ambientales. Los jóvenes divulgan cada vez más información sobre cuestiones ambientales utilizando sus propios canales. La dificultad de lograr una educación ambiental efectiva radica en plasmar los valores ambientales en acciones de cualquier tipo, ya sea en términos de cambios en el estilo de vida o de medidas políticas. Esto pone de relieve la necesidad de información sobre cuestiones ambientales para obtener resultados funcionales y orientados a la acción. Un ejemplo de ello es la campaña para un mundo limpio, que cada año lleva a más de 40 millones de voluntarios de más de 100 países a emprender actividades para mejorar su medio ambiente local. Entre esos voluntarios hay millones de jóvenes y la campaña es una manera práctica de que la juventud se responsabilice de su medio ambiente inmediato en el contexto del voluntariado.
Resolución 57/254 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Los jóvenes siguen participando en la ejecución de proyectos ambientales y la experiencia que adquieren al hacerlo los capacita para participar en mayor medida en la adopción de las decisiones relativas a las políticas ambientales. La participación de los jóvenes en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo marcó la pauta para la participación de grupos de jóvenes en otras conferencias mundiales, cuya culminación fue el papel relativamente prominente que desempeñaron en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible. El aumento de la participación de los jóvenes en la protección del medio ambiente depende de que se les brinden más oportunidades de participar en los procesos de adopción de decisiones en las organizaciones que reciben apoyo del Estado y en las organizaciones no gubernamentales.
2. Esparcimiento En los últimos 10 años ha aumentado la importancia que se asigna a las actividades de esparcimiento como parte del desarrollo de los jóvenes. Cada vez se reconoce más la contribución fundamental que el tiempo libre puede significar para los jóvenes a efectos de promover la inclusión social, el acceso a oportunidades y el desarrollo en general. Como se destacó en el Informe sobre la Juventud Mundial 2003, los términos “esparcimiento”, “aprendizaje extraescolar” y “juego” implican cierta ligereza en los objetivos y la práctica, que no hace justicia a la forma en que la mayoría de los jóvenes emplea su tiempo libre. El tiempo de esparcimiento y el trabajo de voluntariado de los jóvenes guardan una relación directa con muchas de las cuestiones que los afectan, como la educación y el empleo. Cada vez más los jóvenes buscan y encuentran, sea por necesidad o por interés, nuevas formas de ocupar su tiempo libre. Hay una estrecha relación entre los peligros para el bienestar de los jóvenes –como el vih/sida, la delincuencia, el conflicto y el uso indebido
de drogas– y los proyectos y programas que tengan o no a su disposición durante sus horas libres. Teniendo en cuenta esa relación, es fundamental que las actividades de esparcimiento sigan siendo objeto de examen en el contexto general del desarrollo de los jóvenes y de su participación en sus respectivas comunidades y la sociedad. El Año Internacional de los Voluntarios (2001) fue importante para ampliar las ideas tradicionales acerca de la naturaleza, la función y las contribuciones del voluntariado de los jóvenes. A finales de 2001 había consenso general en la comunidad internacional respecto a que el voluntariado comprendía las actividades de esparcimiento, pero era mucho más amplio. Los jóvenes se ofrecen como voluntarios de diversas formas, no sólo a través de las organizaciones oficiales de servicios sino también de sistemas de ayuda mutua, especialmente en los países en desarrollo, y mediante el activismo. Para mantener el impulso generado por el Año Internacional de los Voluntarios 2001, la capacidad de movilizar jóvenes y promover actividades que tiene el voluntariado serán contribuciones fundamentales en el logro de los objetivos de desarrollo del milenio. En muchos países industrializados, los recortes en las subvenciones gubernamentales para las actividades de esparcimiento, el deporte, la música y el arte han puesto en peligro muchas actividades extraescolares valiosas dentro y fuera de las escuelas. La desaparición de estas oportunidades se está traduciendo en un mayor número de niños no supervisados, que vuelven del colegio a casas o apartamentos vacíos o deambulan por las calles. Algunos jóvenes están iniciando proyectos para contrarrestar las deficiencias de los programas públicos, pero necesitan asistencia para apoyar su participación, por ejemplo, en la forma de supervisión, lugares de encuentro y acceso a otras instalaciones públicas. En especial son importantes las actividades de esparcimiento en que los jóvenes toman parte activamente, ya que las estadísticas demuestran que quienes participan en experiencias de voluntariado tienen más probabilidades de seguir haciéndolo en el futuro. Varios estudios realizados en América
del Norte indican que cuando los jóvenes trabajan como voluntarios son mayores las probabilidades de que voten y de que obtengan mejores calificaciones en la escuela. Las necesidades de esparcimiento de los jóvenes deben tenerse en cuenta en los procesos de urbanización y de desarrollo de las zonas rurales a fin de que haya diversas actividades constructivas y voluntarias y oportunidades para los jóvenes. El deporte mejora la salud física y contribuye a desarrollar una buena autoestima, las aptitudes necesarias para la vida en sociedad y valores como el trabajo en equipo y la tolerancia. Además, el deporte es un lenguaje universal que puede unir a la gente, independientemente de su origen, trayectoria, convicciones religiosas o posición económica. El deporte atraviesa las barreras que dividen a las sociedades, lo que lo convierte en una poderosa herramienta para apoyar la labor con los jóvenes en materia de prevención de conflictos e iniciativas de consolidación de la paz, de manera simbólica a nivel mundial y muy pragmática dentro de las comunidades. Las iniciativas deportivas bien concebidas son herramientas prácticas y económicas para lograr objetivos en el ámbito del desarrollo y de la paz. Un número cada vez mayor de variables determinan la forma en que los jóvenes emplean su tiempo fuera de la escuela o del trabajo. Los niveles universalmente elevados de jóvenes desempleados y el costo en aumento de la educación superior a menudo significan que los jóvenes deben dedicar su limitado número de horas de esparcimiento a aumentar constantemente sus conocimientos y su preparación para el empleo. Así pues, cada vez más jóvenes tienden a considerar las horas de esparcimiento un lujo inasequible y usan cualquier momento libre para mejorar su preparación o para ganar dinero y financiar sus estudios; suelen invertir las horas “de ocio” en actividades que faciliten la transición del estudio al trabajo, explorando o preparando una carrera. Esta tendencia ayuda a explicar por qué cada vez menos jóvenes se inscriben en asociaciones deportivas u otras formas organizadas de esparcimiento. Algunos jóvenes tienen menos posibilidades de emprender actividades de esparcimiento por puro
interés o por el simple placer de hacerlo ya que, como las oportunidades de trabajo son reducidas, tienen que ser cada vez más competitivos y destinar sus actividades de esparcimiento a crear redes de contacto que les abran oportunidades de empleo. Las tecnologías de la información y las comunicaciones también han influido en los hábitos de esparcimiento, ya que la socialización tiene lugar cada vez más mediante mensajes de texto y reuniones en línea. Según una encuesta nacional realizada en los Estados Unidos, 91% de los adolescentes de 18 y 19 años de edad utiliza la internet para comunicarse por correo electrónico con amigos o parientes, en tanto que 83% la utiliza para intercambiar mensajes instantáneos. Según un estudio reciente en el Reino Unido, 94% de los jóvenes tiene un teléfono móvil y prácticamente la mitad de los 10 000 millones de mensajes de texto intercambiados en 2003 fueron enviados por jóvenes.19 Los usuarios de teléfonos celulares son cada vez más jóvenes y, cada año los adolescentes gastan más dinero en ellos. En 2001, el total de suscriptores de teléfonos móviles en el mundo era de 860 millones.20 En promedio, 80% de los jóvenes en los Estados Unidos de América utiliza un teléfono móvil una vez por semana.21 En China, cerca de 60% de los suscriptores de teléfonos celulares tienen entre 20 y 30 años de edad. Como parte de estas tendencias, han quedado de lado actividades tradicionales como el deporte. Según un estudio noruego, los niños y los jóvenes dedican ahora menos tiempo a las actividades físicas, el deporte o los juegos, y sólo 47% de todos los jóvenes entre 20 y 24 años de edad tienen una sesión de entrenamiento físico de algún tipo cada 14 días o más.22
Véase: http:www.bbc.co.uk/commissioning/marketresearch/audiencegroup2.shtml Véase R. Curtain, Promoting youth income generation opportunities through information and communication technologies (ict): best practices in Asia and the Pacific, (Melbourne, Curtain Consulting, 2003. 21 Véase: http://europa.eu.int/comm/public_opinion/cceb_en.htm 22 Véase E. Mjaavatn, Modern lifestyle: a threat to young people’s life, Universidad de Noruega de Ciencias y Tecnología, 1999.
3. Los jóvenes y su participación en la adopción de decisiones En los 10 últimos años ha aumentado el reconocimiento de la importancia que tiene la participación de los jóvenes en la adopción de decisiones, y las iniciativas de los gobiernos para hacerlos colaborar en ese proceso han tenido como resultado una mejor formulación, aplicación y evaluación de la política. Al incluir a los jóvenes se refuerza su compromiso con los derechos humanos y la democracia, así como su comprensión de esos conceptos. Las posibilidades de que los jóvenes participen en actividades de desarrollo en el hogar, la escuela y la comunidad revisten importancia vital en las situaciones de conflicto o posteriores, así como en la protección de los derechos de las niñas y las jóvenes. En el lema tradicional “los jóvenes son el futuro” no se tiene en cuenta el hecho de que, hoy en día, los jóvenes contribuyen muy activamente a sus respectivas sociedades. Prácticamente todas las partes del sistema de las Naciones Unidas ahora cuentan con estrategias y marcos que fomentan la participación de los jóvenes. Estas iniciativas podrían afianzarse aún más incluyendo en forma más generalizada a representantes de la juventud en las delegaciones de los países ante la Asamblea General y en otras reuniones de las Naciones Unidas, en particular en el sexagésimo periodo de sesiones, en el cual se conmemorará el x aniversario del Programa de Acción Mundial. Sin embargo, la participación de los jóvenes en la adopción de decisiones, por provechosa que sea para la formulación de la política y del desarrollo de los jóvenes, no siempre tiene lugar efectivamente en la práctica. Para que sea eficaz, hay que cambiar la idea que las sociedades tienen de
Los hábitos creados por la utilización de la tecnología moderna pueden dar lugar a una cultura de “esparcimiento individualizado”, dando cuenta del creciente número de horas de esparcimiento que los jóvenes dedican a las computadoras y los aparatos digitales móviles.
los jóvenes y concretar esos cambios en una financiación adecuada, en formas innovadoras de divulgar información, en capacitación para facilitar la colaboración intergeneracional y en estructuras de organización que acojan nuevas voces. Los grados de participación efectiva de los jóvenes van desde, en un extremo, la manipulación y las medidas simbólicas hasta, en el otro, programas completamente formulados y aplicados por ellos. Las estrategias efectivas para la participación de los jóvenes deben dejar de ser casuísticas y para una actividad concreta y ser incluidas en aspectos básicos de las estructuras, las instituciones y los procesos sociales. Hay que tomar medidas para fomentar las relaciones entre las distintas generaciones y poner a los jóvenes en condiciones de participar en forma significativa en los programas y las actividades que los afectan. Hay que tratar de que el mayor número posible de jóvenes tenga la oportunidad de representar a su grupo de edad. Las niñas y las jóvenes, en particular, pueden necesitar apoyo adicional para superar obstáculos sociales, culturales y económicos a su plena participación. En la acción nacional para incluir a los jóvenes en la adopción de decisiones también es preciso reconocer los cambios ocurridos en las modalidades y estructuras de los movimientos juveniles. En muchos países, los partidos políticos tienen dificultades para atraer a miembros jóvenes. En las campañas para alentar a los jóvenes a votar se procura invertir la tendencia a un menor interés de los jóvenes en la política. La apatía respecto de la política y la falta de interés en participar en organizaciones tradicionales parece caracterizar a las generaciones jóvenes de muchos países. Para muchos jóvenes, el mundo de la política dista bastante de su realidad cotidiana de la escuela, el esparcimiento y la necesidad de encontrar trabajo, y tampoco ven una relación entre esas realidades y el efecto que la política tiene en su vida diaria. Asimismo, muy pocos políticos pueden decir que representan a [ese] grupo de edad, [el cual los eligió] democráticamente. Pese a que la participación en asociaciones oficiales basadas en la afiliación se considera un mecanismo fundamental para una
auténtica inclusión social, hay una diferencia marcada entre los países con una sólida tradición de organizaciones integradas por jóvenes y los que no tienen estructuras de esa índole. La baja participación en elecciones y la baja afiliación en partidos políticos no deben interpretarse en el sentido de que los jóvenes no estén interesados en el futuro político de sus sociedades. Si bien los movimientos estudiantiles tienen lugar en recintos universitarios y planteles de enseñanza, sigue aumentando la variedad de causas que impulsan a los estudiantes que van más allá de la reforma educacional y los recortes presupuestarios, e incluyen cuestiones relacionadas con las reformas democráticas, el empleo, la salud, el racismo, la proliferación de armamentos y el medio ambiente, por nombrar sólo algunas. Los movimientos estudiantiles han desempeñado un papel primordial en las principales transiciones sociales y políticas de varios países en los 10 últimos años y es probable que sigan a la vanguardia de la democratización y la acción social progresista. En muchos países, los consejos nacionales, regionales y locales de jóvenes son cauces importantes para su participación en la vida política y cívica. Los consejos y foros de jóvenes, de estructura y mandato diversos, han sido los cauces tradicionales de cooperación e intercambio de información con el gobierno nacional y otras instancias que toman decisiones. Sin embargo, este modelo tradicional está bajo presión ya que depende en gran medida de una financiación pública estable, cosa que ya no está garantizada y con la que comúnmente no pueden contar las organizaciones de jóvenes en países en desarrollo o en transición. Para obtener fondos, muchas organizaciones de jóvenes deben apuntar al logro de resultados y a llevar a cabo proyectos. Se suele considerar que los consejos oficiales de jóvenes reflejan las estructuras políticas existentes, por ello, algunos tienen la impresión de que se les pide que participen precisamente en las mismas estructuras que, a su juicio, los excluyen.
En consecuencia, los gobiernos y las organizaciones internacionales deben tratar de trabajar con una amplia variedad de jóvenes, pertenezcan o no a organizaciones oficiales. Algunos estudios indican que existe una tendencia cada vez mayor a un cambio de motivación en la afiliación a las organizaciones oficiales de jóvenes: muchos miembros tienen un interés pragmático, y no ideológico, en sus actividades. La afiliación a una organización se considera cada vez más una forma de impulsar la carrera u otros objetivos de la juventud en lugar de una oportunidad de impulsar sus ideales y políticas. Ello puede obedecer a la mayor competencia en el mercado de trabajo y a la necesidad de que los jóvenes amplíen sus redes de contacto. Hay que tratar específicamente de incluir a los que enfrentan obstáculos, como las normas culturales que favorecen las relaciones jerárquicas entre generaciones, las circunstancias económicas que les impiden participar en actividades distintas de las que generan ingresos, y la falta de acceso a la información y a los conocimientos necesarios. La importancia del trabajo voluntario y su función en la vida de un joven no ha disminuido sino que se ha transformado. La participación de los jóvenes hoy en día tiende a centrarse en cuestiones concretas y a estar orientada al servicio. Más reacios a participar en organizaciones o consejos oficiales, muchos prefieren buscar oportunidades que ofrecen las comunidades e instituciones para participar en cuestiones que les interesan. En consecuencia, hay formas incipientes de estructuras de jóvenes que tienden a basarse en redes de colaboración e intereses comunes. Un factor que parece contrarrestar el declive en su participación tradicional y cívica son las actividades basadas en la internet relacionadas con causas cívicas y políticas en favor de los jóvenes. A través de sitios en la internet, las tele y videoconferencias, los sitios de conversación en línea y las cámaras web que atraviesan fronteras, las tecnologías de la información y las comunicaciones están creando nuevas formas de “ciberparticipación” que les ofrecen cauces de participación creativos, abiertos y no jerárquicos y de los que se obtiene información cuando se incorporan con el tiem-
c) Jóvenes en situaciones de riesgo: la salud, las drogas, la delincuencia y la discriminación de niñas y mujeres
La mayoría de los jóvenes supera bien la transición de una infancia protegida a una vida adulta independiente. Con el apoyo de la familia, la escuela y los coetáneos la mayoría de los jóvenes acaba por encontrar un lugar significativo en la sociedad al llegar a la edad adulta. Una minoría se aparta de este camino, ya que algunos adoptan un comportamiento arriesgado que puede perjudicar su posición social y su estado de salud. Una buena cantidad comienza a explorar su sexualidad y, para algunos, ello conlleva riesgos inherentes. Otros experimentan con drogas o caen en algún tipo de delincuencia, casi siempre en forma pasajera. Estos riesgos inherentes a la transición no han cambiado mucho en las últimas generaciones y siguen siendo la principal fuente de preocupación para la mayoría de los jóvenes de hoy. Sin embargo, desde la adopción del Programa de Acción Mundial, se ha generalizado la atención asignada a la amenaza de infección que plantea el vih (los efectos del vih/sida se examinan en el anexo del presente informe). A continuación se revisan otros hechos importantes relacionados con la salud, el uso de estupefacientes y la delincuencia de los jóvenes, tres temas del Programa de Acción Mundial, así como varias cuestiones de especial interés para las jóvenes y las niñas.
po en mecanismos de formulación de políticas. Poco a poco los jóvenes comienzan a conocer los recursos que existen fuera de sus comunidades y las oportunidades de compartir y reforzar mutuamente su labor. Estas nuevas modalidades de participación, si bien no están a la altura de consejos de jóvenes sólidos y eficaces, pueden abrirles la oportunidad de participar en la adopción de decisiones y en la configuración de sus respectivas sociedades.
1. Salud La salud puede definirse como un estado de bienestar físico, mental y social completo y no sólo como la ausencia de enfermedad o dolencia. Teniendo en cuenta que los jóvenes son un segmento relativamente sano de la población, por lo general no se ha prestado mayor atención a su salud, salvo la reproductiva. Cuando tienen mala salud, ésta suele ser resultado de accidentes, lesiones ocasionadas por conflictos armados, actos de violencia, el uso de estupefacientes, el virus de inmunodeficiencia humana y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (vih/sida) y la tuberculosis. Algunos jóvenes son vulnerables a la enfermedad debido a la pobreza extrema y la desnutrición. Los accidentes y las lesiones son las causas principales de la morbilidad, la mortalidad y la discapacidad entre ellos. El embarazo precoz, si bien ha disminuido en muchos países, sigue siendo un problema importante, sobre todo por los riesgos que entraña para la salud de la madre y del niño, por sus efectos en la educación y en las perspectivas de vida de las niñas. Los partos de mujeres menores de 20 años representan 17% de todos los partos en los países menos adelantados, lo que equivale a 14 millones de partos al año en el mundo entero.23 Una de cada tres mujeres en los países en desarrollo da a luz antes de los 20 años, y lo mismo ocurre con 55% de todas las mujeres en África occidental. El embarazo es la causa principal de mortalidad de las jóvenes que tienen entre 15 y 19 años de edad, debido principalmente a complicaciones relacionadas con el parto y a los abortos practicados en condiciones de riesgo. En todo el mundo, los jóvenes llegan a la pubertad en edades más tempranas y se casan más tarde. Las relaciones sexuales prematrimoniales están cada vez más generalizadas. Pese a la tendencia a aplazar el matri-
unfpa, Estado de la población mundial, Nueva York, 2004.
monio en gran parte del mundo, aún se espera que millones de niñas se casen y comiencen a tener hijos en la adolescencia, con frecuencia antes de que estén listas para ello. Los datos correspondientes a los últimos años del decenio de 1990 indican que, de las jóvenes activas sexualmente a los 20 años, 51% en África y 45% en América Latina y el Caribe habían iniciado la actividad sexual antes del matrimonio, mientras que la proporción correspondiente de hombres era de 90% en África y 95% en América Latina y el Caribe, y en muchos países desarrollados la mayoría de los hombres y las mujeres comienza la actividad sexual antes del matrimonio. Tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, muchos de los que inician la actividad sexual a una edad temprana no saben cómo protegerse en el curso de ella. Las jóvenes no pueden convencer a su pareja de que utilicen un preservativo o tal vez teman una reacción violenta si intentan hacerlo. Anualmente, la tercera parte de los nuevos casos de enfermedades de transmisión sexual que son curables (más de 100 millones) afecta a mujeres y hombres menores de 25 años. Una enfermedad de transmisión sexual no tratada aumenta considerablemente el riesgo de infección con el vih. Si bien la juventud es una etapa difícil de la vida, en caso de conflicto aumentan los riesgos inherentes a esta etapa, en particular para las jóvenes. La angustia y la depresión, las tensiones y el suicidio son aspectos perturbadores de la salud de los jóvenes, particularmente generalizados en los países asolados por la guerra, la ocupación o las sanciones. El trauma y la falta de apoyo y servicios sociales pueden afectar gravemente a los jóvenes y perjudicar su salud física y mental en forma duradera. Cuando las estructuras sociales se desmoronan ante la guerra y la inestabilidad, los adultos jóvenes suelen iniciarse en el consumo de drogas de alto riesgo o adoptar un comportamiento sexual arriesgado. En los 10 últimos años, en algunos países se ha avanzado considerablemente en la solución de los problemas relacionados con la salud reproductiva de los adolescentes, en particular la necesidad de proporcionar a
los jóvenes información, educación y servicios que les permitan prevenir embarazos no deseados e infecciones. Con mayor frecuencia, ello es parte de una labor más amplia e integral encaminada a llegar a los jóvenes en distintas situaciones y proporcionarles los conocimientos necesarios para que se forjen su propio futuro. Partiendo de la experiencia adquirida en los 10 últimos años, se ha afianzado un consenso mundial acerca de un planteamiento integral para los programas de salud de los jóvenes en el cual se establece un nexo entre las intervenciones de salud reproductiva y el intento de abrir a los adolescentes un abanico de posibilidades, mediante inversiones en la educación, la formación profesional y el fomento del espíritu cívico. En los planes de estudio y los programas escolares destinados a jóvenes que han abandonado la escuela es preciso introducir la educación sanitaria, en particular la preparación para la vida. Invertir en la salud, la educación y la formación profesional de los jóvenes y proporcionar a las niñas los medios necesarios para que permanezcan en la escuela, aplacen los embarazos y se casen más tarde son intervenciones fundamentales que pueden mejorar considerablemente sus posibilidades de convertirse en ciudadanos bien informados y productivos. Los programas y las políticas de salud en favor de los jóvenes deben ser interdisciplinarios y no limitarse a ese sector. Es preciso intensificar la adopción de medidas encaminadas a solucionar debidamente las enormes dificultades que enfrentan los jóvenes del mundo en materia de salud. El hecho de alentar la plena participación de los jóvenes en la elaboración y promoción de programas y políticas relacionados con la salud, les permitirá convertirse en agentes del cambio en sus respectivas comunidades y afectará en forma positiva su vida y la de sus coetáneos. Es preciso centrarse particularmente en los jóvenes que no crecen en un entorno familiar seguro y propicio, o para quienes la familia es escenario de abusos y abandono.
Habría que impartir una formación concreta a los trabajadores de la salud para que pudieran comunicarse mejor con los jóvenes a fin de prestarles servicios que tengan en cuenta sus necesidades y darles competencia para atender a sus preocupaciones en el ámbito de la salud. Deberían aprender a tratar problemas relacionados con el uso indebido de drogas por los jóvenes, la vacunación y la nutrición, las enfermedades crónicas, el trauma y otros problemas de salud que pueden comenzar en la juventud y afectar a su bienestar en la edad adulta. Los jóvenes han pedido mayor acceso a los recursos nacionales e internacionales a fin de crear programas educativos oficiales y oficiosos en materia de vih/sida, uso indebido de drogas, salud sexual y reproductiva y salud mental. Los gobiernos deben facilitar a los jóvenes mayor acceso a información sobre salud, servicios de salud en general y servicios de salud sexual y reproductiva.
2. Drogas La adolescencia es un periodo que se caracteriza por tratar de independizarse de los padres y demás adultos, estrechar la amistad con otros jóvenes y experimentar con muchas ideas, productos y estilos de vida. A veces entraña asumir mayores riesgos, adoptar decisiones, aceptar soluciones de compromiso y aprovechar oportunidades que podrían conducir a resultados inciertos. El consumo de drogas, tabaco y alcohol entre los jóvenes podría convertirse en una vía para escapar de situaciones ante las que suelen sentir que son impotentes para cambiarlas. El consumo de tabaco es una de las principales causas prevenibles de muerte en el mundo. Se estima que en estos momentos en el mundo hay 1 000 millones de fumadores. Para 2030 otros mil millones de jóvenes adul-
tos habrán comenzado a fumar.24 Las mayores tasas de fumadores jóvenes se observan en los países en desarrollo. Aunque hay menos mujeres fumadoras que hombres, su número está aumentando. El nivel de consumo de tabaco más elevado entre las jóvenes indica la necesidad de contar con políticas y programas encaminados a contrarrestar las estrategias de comercialización destinadas a las jóvenes, que asocian el consumo de tabaco con la independencia, el glamour y el romance. Parece que los jóvenes de muchos países están comenzando a beber alcohol a edades más tempranas. Según investigaciones realizadas en países en desarrollo, el comienzo temprano del consumo de bebidas alcohólicas se asocia a una mayor probabilidad de dependencia al alcohol y lesiones conexas en años posteriores. Los varones son más propensos que las mujeres a beber alcohol en la juventud, y en grandes cantidades. Sin embargo, en varios países de Europa, las jóvenes han comenzado a beber a la par de los jóvenes, e incluso más. Los datos sobre el hábito de beber entre los jóvenes de los países en desarrollo son relativamente escasos, pero algunos estudios indican un aumento del consumo de bebidas en países de América Latina, en especial entre mujeres jóvenes. Pese a los esfuerzos realizados en los países industrializados para restringir los anuncios y la comercialización del alcohol y del tabaco, el mercado juvenil sigue siendo de gran importancia para esas industrias. Como resultado de las recientes restricciones a la comercialización de esos productos en los países industrializados, las compañías se han centrado cada vez más en los jóvenes de los países en desarrollo y en transición, donde aún no se han tomado esas medidas de protección y, lamentablemente, la salud y la seguridad de los jóvenes están menos protegidas.
P. R. López “Future worldwide health effects of current smoking patterns”, en C. E. Koop, M. R. Shwarz (eds.), Critical Issues in Global Health, San Francisco, 2001.
El creciente consumo indebido de alcohol y drogas en muchos países ha contribuido a elevar las tasas de mortalidad y de riesgo de infección por el vih entre niños y jóvenes. Se estima que en algunos países de Asia central la proporción de personas que se inyectan drogas es hasta 10 veces superior a la de muchos países de Europa occidental; asimismo, que en Asia central y Europa oriental 25% de quienes se inyectan drogas son menores de 20 años de edad, y que el consumo de todo tipo de drogas ha aumentado significativamente entre los jóvenes de la región desde principios del decenio de 1990.25 El hábito de fumar también ha aumentado entre niños y niñas. Los estudios muestran que en algunos países de la Comunidad de Estados Independientes (cei) seis de cada 10 niños de 15 años de edad habían reconocido haberse embriagado al menos dos veces en 2001. De todas las sustancias ilícitas mencionadas en los tratados internacionales de fiscalización de estupefacientes, la cannabis es con creces la que más se consume y con mayor frecuencia, especialmente entre los jóvenes. Con todo, la tendencia ascendente se detuvo en muchos países de Europa en los últimos años, y en 2003, por primera vez en un decenio, se produjo una ligera disminución del consumo de cannabis en algunos de esos países. Los datos muestran que en algunos países de Asia ha aumentado el consumo ilícito de drogas entre mujeres jóvenes, y que de aquellas que se inyectan drogas se incrementa el número de las que trabajan en la industria del sexo, también está disminuyendo la edad en que se empieza a consumir drogas. Un importante cambio desde la aprobación de Programa de Acción Mundial es el surgimiento del consumo indebido de drogas sintéticas. Pese a los esfuerzos realizados por muchos países para limitar la disponibilidad de estimulantes de tipo anfetamínico, ha aumentado el acceso a
Véase onusida y Development Cooperation Ireland, Breaking the barriers, partnership to fight hiv/aids in Europa and Central Asia. Documento para la Conferencia Ministerial celebrada en Dublín los días 23 y 24 de febrero de 2004. 53
algunas nuevas drogas sintéticas. En la mayoría de los países, los jóvenes consumen estimulantes, como el éxtasis, en actividades de esparcimiento, muchas veces durante los bailes. En los países en desarrollo el consumo está fundamentalmente asociado a los jóvenes de altos ingresos, mientras que en los países desarrollados consumen drogas personas de todas las clases sociales. Hay indicios de que el uso de éxtasis entre jóvenes adultos sigue aumentando. Al formular las estrategias de prevención, es preciso reconsiderar la relación y los vínculos entre el consumo de diferentes tipos de drogas, alcohol y tabaco. A fin de que los programas y las políticas sean eficaces y dignos de crédito para prevenir el uso indebido de drogas, en particular el consumo a largo plazo y de alto riesgo, hay que tomar en cuenta y abordar los factores que propician que los jóvenes comiencen a consumirlas. Un enfoque más integral a la política contra las drogas impondría mayores restricciones a la comercialización del tabaco y el alcohol y haría hincapié en la reducción de la demanda de una manera más atractiva para los jóvenes. La reducción de la demanda es un componente esencial de toda estrategia de fiscalización de drogas, y la labor nacional debe estar encaminada a promover estilos de vida sanos y educación en la materia en colaboración con los jóvenes y sus comunidades. Se requieren estrategias especiales para los jóvenes con alto riesgo de uso indebido de drogas. Esas estrategias deben incluir a jóvenes desfavorecidos socialmente, refugiados y personas desplazadas, usuarios de drogas inyectables y trabajadores de la industria del sexo. Las iniciativas para hacer frente al consumo de drogas deben incluirse en la estrategia general destinada a reducir la pobreza, aumentar la inclusión social en todos los sectores de la sociedad y permitir que todos tengan acceso a los beneficios del crecimiento económico. En algunos países han resultado fructíferas las actividades de prevención y tratamiento al nivel de la comunidad, y políticas como las leyes sobre la edad mínima permisible para beber y los impuestos sobre la venta de bebidas alcohólicas.
3. Delincuencia juvenil La delincuencia juvenil abarca diversas violaciones de las normas jurídicas y sociales, desde delitos leves hasta graves que hayan sido cometidos por menores. Con frecuencia se presentan a los jóvenes oportunidades ilícitas y se ven envueltos en actividades delictivas, consumen drogas y cometen actos de violencia, especialmente contra otros jóvenes. Las estadísticas muestran que, entre todos los sectores de la población, los jóvenes son quienes delinquen más activamente aunque, a la larga, la mayoría de ellos desisten de las actividades delictivas y antisociales. Los jóvenes que viven en circunstancias difíciles a menudo corren el riesgo de convertirse en delincuentes. Se ha demostrado que la pobreza, las familias disfuncionales, el uso indebido de sustancias y la muerte de familiares son factores de riesgo de que los jóvenes se conviertan en delincuentes. La inseguridad provocada por un entorno social inestable aumenta la vulnerabilidad, y los jóvenes con poco desarrollo de aptitudes para vivir en sociedad tienen menos posibilidades de protegerse a sí mismos contra las influencias negativas de un grupo de coetáneos. La inmensa mayoría de quienes cometen actos de violencia contra jóvenes, en países desarrollados, son de la misma edad y sexo de sus víctimas.
Los impuestos podrían ser un medio eficaz para reducir el consumo de alcohol entre los jóvenes. Los bebedores jóvenes suelen tener recursos limitados y los cambios de precios inciden en su nivel de consumo de alcohol. En algunos países desarrollados, el aumento de los impuestos sobre las bebidas alcohólicas y otras medidas preventivas han logrado reducir el consumo y sus posibles consecuencias nocivas, como las muertes por accidentes de tránsito y la violencia.
En la mayoría de los casos de trata de delincuentes varones que actúan en grupos. Los jóvenes de 16 a 19 años de edad son los más propensos a ser víctimas de violencia.26 Los expedientes policiales indican que la tasa de delincuencia de adolescentes y hombres jóvenes adultos duplica con creces la de las adolescentes y mujeres jóvenes, y que las tasas de condena son seis o siete veces superiores. En los países con economías en transición han aumentado drásticamente las tasas de delincuencia. Desde 1995, los niveles de delincuencia juvenil en muchos de esos países han aumentado en más de 30%. La delincuencia juvenil suele estar muy asociada con el uso indebido de alcohol y drogas. En África, la delincuencia suele atribuirse fundamentalmente al hambre, la pobreza, la malnutrición y el desempleo. Las tasas de delincuencia urbana tienden a ser más elevadas que las de las zonas rurales, lo que podría atribuirse a diferencias en el control y la cohesión sociales. Muchos de los pobres de las zonas urbanas viven en barrios de tugurios y asentamientos ilegales en viviendas hacinadas, insalubres y sin servicios básicos. La delincuencia es, en gran medida, un fenómeno de grupo: la mayoría de los delitos juveniles son cometidos por miembros de algún tipo de grupo delictivo. Incluso es probable que los jóvenes que cometen delitos solos estén asociados a grupos. En algunos países, la actividad de jóvenes pandilleros aumentó en el decenio de 1990, cuando los medios de difusión popularizaron las culturas de pandillas, y los factores económicos y las menores oportunidades económicas provocaron un aumento de la pobreza en las zonas urbanas. Los grupos de delincuentes determinan el comportamiento de sus miembros y les impiden seguir caminos convencionales. Las probabilidades de ser víctima de la violencia son mucho mayores
Véase Alemania, Ministerio Federal del Interior y Ministerio Federal de Justicia, First periodical report on crime and crime control in Germany, Berlín, 2001.
para los miembros de pandillas que para los de otros grupos de jóvenes. Según un estudio, la participación en trifulcas pandilleras triplicó con creces las probabilidades de ser víctima de actos violentos.27 En algunos instrumentos de las Naciones Unidas se prefieren los enfoques sociales a los judiciales para el tratamiento de jóvenes delincuentes. En las Directrices de Riad se afirma que la prevención de la delincuencia juvenil es parte esencial de la prevención del delito en la sociedad, y en las Reglas mínimas de las Naciones Unidas para la administración de la justicia de menores (Reglas de Beijing) se recomienda el establecimiento de medidas positivas para promover el bienestar general del menor y reducir la necesidad de que intervenga el Estado.28 Suele considerarse que la intervención en etapas tempranas es la mejor forma de prevenir la delincuencia juvenil, y que la justicia restitutiva es la mejor forma de impedir la reincidencia. Hay diversas opciones normativas para hacer frente a la delincuencia juvenil y al delito partiendo de dos criterios opuestos: “frenar y neutralizar”, o bien “captar y rehabilitar” a los jóvenes delincuentes. En las Reglas de Beijing se indicó que “siempre que sea posible, se adoptarán medidas sustitutivas de la prisión preventiva, como la supervisión estricta, la custodia permanente, la asignación a una familia o el traslado a un hogar o a una institución educativa.29 El peligro de una mayor contaminación delictiva mientras los menores se encuentran en prisión preventiva debería promover la adopción de medidas innovadoras para evitar esa medida cautelar. La aplicación de la ley no es la única respuesta al comportamiento antisocial de los jóvenes, como tampoco es muy eficaz la labor puramente
Véase R. Loeber, L. Kalb y D. Huizinga, “Juvenile Delinquency and Serious Injury Victimization”, en Juvenile Justice Bulletin, Washington, D. C., Departamento de Justicia de los Estados Unidos, 2001. Véase la resolución 45/112 de la Asamblea General. Véase la resolución 40/33 de la Asamblea General. 57
preventiva o represiva en el caso de los que ya han tenido problemas con la justicia. No siempre es necesario encarcelarlos, pues hay pruebas de que los programas comunitarios son alternativas valiosas. Por otra parte, la detención de un pequeño grupo de delincuentes reincidentes, que se sabe han cometido la mayoría de los delitos registrados, parece haber tenido un efecto positivo sobre la tasa de delitos. Los jóvenes delincuentes suelen ser víctimas de exclusión económica y social. Hay una gran correlación entre las bajas tasas de delincuencia y la inclusión y el control sociales. En los últimos 10 años se han incrementado las prácticas eficaces que promueven la seguridad de la comunidad y reducen los delitos en las zonas urbanas, las cuales incluyen el conocimiento acerca de diversas prácticas. Muchos de esos programas están acertadamente destinados a los jóvenes de mayor riesgo, o que viven en zonas de alto riesgo, y van desde intervenciones durante la primera infancia, programas educativos, fomento de liderazgo entre los jóvenes, mediación y formación para obtener empleo hasta programas de rehabilitación y reintegración. Para prevenir el comportamiento violento y hacer frente a la delincuencia, las comunidades tienen que adoptar estrategias que combinen medidas de prevención, intervención y represión. Independientemente de los muchos cambios que se han producido en la composición y estructura de las familias en el mundo, como institución primaria de socialización de los jóvenes la familia sigue desempeñando una función importante en la prevención de la delincuencia juvenil. La labor de prevención más eficaz gira en torno a la familia de jóvenes conflictivos, en especial los que tienen graves problemas de conducta.
4. La niña y la mujer joven Los estereotipos y la discriminación basados en el género siguen limitando el desarrollo pleno de las niñas y las mujeres jóvenes y su acceso a los servicios. La educación mejora la igualdad social y económica de las mu5
jeres jóvenes, sin embargo, 65 millones de niñas siguen sin poder acudir a las escuelas en todo el mundo.30 Cada año, cinco millones de mujeres de 15 a 19 años de edad se someten a abortos, 40% de los cuales son practicados en malas condiciones.31 En estudios encargados de investigar la comprensión de los jóvenes acerca de las cuestiones relacionadas con el sida, se llegó a la conclusión que si bien ambos sexos estaban muy mal informados, el nivel de desconocimiento era particularmente elevado entre las niñas de 15 a 19 años de edad. Según los indicadores de la situación del mercado de trabajo, en casi todas las regiones las jóvenes están en peores condiciones que los jóvenes. Si no se logra la paridad entre los géneros en esferas clave como la educación, la salud y el empleo, no se cumplirán ni se podrán sostener los objetivos del Programa de Acción Mundial para los Jóvenes y la Declaración del Milenio. El análisis y la concientización sobre cuestiones de género deben incorporarse en todas las estrategias que se elaboren para afrontar las prioridades del Programa de Acción Mundial para los Jóvenes. Las niñas y las mujeres siguen siendo blanco de la violencia en todo el mundo. Aunque millones de niñas y mujeres son objeto de maltrato físico y abuso sexual, se sabe que muchos casos no son denunciados. En algunos países de África, más de la mitad de las mujeres han sido sometidas a mutilación genital y no se ha producido una disminución significativa de esa práctica. Mujeres y niñas constituyen la mitad de los refugiados del mundo y, como tales, son particularmente vulnerables a la violencia sexual.32 Los gobiernos deben promulgar y aplicar leyes que protejan a las niñas y a las mujeres jóvenes de todas las formas de violencia. Es preciso prestar particular atención a las medidas preventivas relaciona30 31
Véase unicef, Estado Mundial de la Infancia, 2004, Nueva York, 2003.
Véase unfpa, Etapa de transición – salud, sexualidad y derechos reproductivos de los jóvenes, Nueva York, 1999 (publicación de las Naciones Unidas, número de venta 99.111.H2). Véase Naciones Unidas, Situación de la mujer en el mundo, 2000: tendencias y estadísticas (publicación de las Naciones Unidas, número de venta: S 00.xvii.14). 5
das con el infanticidio femenino, la selección prenatal por el sexo del feto, la mutilación genital, el incesto, el abuso sexual, la explotación sexual, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía. Es absolutamente necesario que se establezcan programas adecuados a la edad, seguros y confidenciales, y servicios de apoyo médico, social y psicológico para ayudar a las niñas que son objeto de actos de violencia. Los estereotipos y la discriminación también limitan la plena participación de las niñas y las mujeres jóvenes en la sociedad, en especial en actividades de la sociedad civil. Los medios de difusión tradicionales y en la web siguen difundiendo estereotipos que suelen presentar a la mujer como un objeto y fomentar ideas que limitan sus funciones en la sociedad. Los propios jóvenes tienen que tomar conciencia de los efectos nocivos de las barreras basadas en el género impuestas por creencias culturales, presuntas funciones propias de la mujer y prácticas tradicionales, de modo que aprendan a tratar a las mujeres como sus iguales. Los gobiernos y las organizaciones internacionales y no gubernamentales deben proporcionar acceso a las niñas y mujeres jóvenes a capacitación e información, y a los medios de difusión sobre cuestiones sociales, culturales, económicas y políticas y permitirles expresar su opinión. Debe prestarse apoyo a la labor de las organizaciones no gubernamentales, en particular las organizaciones juveniles, encaminada a promover la igualdad y la participación de las niñas en la sociedad.
a la política mundial relativa a la juventud
Teniendo en cuenta que hay más de 200 millones de jóvenes que viven en la pobreza, 130 millones que son analfabetos, 88 millones que están desempleados y 10 millones de jóvenes que viven con vih/sida, resulta clara la necesidad de un compromiso renovado con los objetivos del Programa de Acción Mundial. Si bien se han hecho algunos avances en varias esferas prioritarias del Programa de Acción, el presente informe muestra que la actual generación de jóvenes enfrenta situaciones más complejas que la generación anterior. La dicotomía entre los jóvenes de los países desarrollados y los de los países en desarrollo se hace menos evidente debido a los fenómenos de la urbanización, la globalización y el advenimiento de una cultura juvenil mundial forjada por los medios de difusión. Aunque los 1 200 millones de jóvenes de todo el mundo siguen caracterizándose por su diversidad y por la heterogeneidad de sus necesidades y metas, sus valores e identidades se están pareciendo cada vez más. Salir de la pobreza seguirá siendo un enorme desafío en la vida de muchos jóvenes y por decenios la juventud del mundo seguirá presentando una gran diversidad. Sin embargo, la abrumadora mayoría de los jóvenes comparten los valores de la democracia y de la paz. Con mucha frecuencia, las políticas relativas a la juventud son impulsadas por estereotipos negativos acerca de los jóvenes, incluidos la delincuencia, el uso indebido de drogas y la violencia. Sin embargo, la mayoría de los jóvenes no participan en esas actividades, y la mayor parte de los que sí lo hacen desisten con el tiempo. Por el contrario, los jóvenes deben considerarse como asociados imprescindibles para construir la sociedad del futuro. Los gobiernos a todos los niveles deberían elaborar y aplicar políticas integradas para la juventud, estableciendo vínculos entre las diferentes esferas prioritarias para el desarrollo de los jóvenes. Las esferas
iii. Recomendaciones finales: nuevos aportes
prioritarias del Programa de Acción Mundial inciden unas en otras. Por lo tanto, existen razones de peso para que los gobiernos formulen políticas relativas a la juventud globales e integradas. También persiste la necesidad de prestar especial atención a diversos grupos de jóvenes [que se ubican como] desfavorecidos en el proceso de seguimiento del Programa de Acción Mundial. En particular cabe mencionar las necesidades especiales de los jóvenes con discapacidades, los migrantes jóvenes y los jóvenes indígenas. Los gobiernos deberían evaluar de forma continua sus políticas relativas a la juventud y hacer participar a los propios jóvenes en dicha evaluación. La situación de los jóvenes se ha visto sujeta a cambios rápidos y los encargados de formular políticas quizás no logren reconocer los problemas que en la actualidad afronta la juventud, por creer que la experiencia de la actual generación de jóvenes es similar a la suya. Para una evaluación eficaz de la situación de la juventud se debe incluir a los propios jóvenes. De esa forma se reforzaría su compromiso respecto a las políticas que les afectan y se crearían mayores oportunidades de cooperación y de una auténtica participación de la juventud. El presente informe, así como el plan mundial para lograr los objetivos de desarrollo del milenio, han demostrado la urgente necesidad de aumentar las inversiones en la juventud. Para hacer frente a los problemas que plantean la pobreza, el analfabetismo, el desempleo y el vih/sida entre los jóvenes deberían repetirse las intervenciones que han permitido enfrentar con éxito dichos problemas a pequeña escala, proporcionándoles un mayor financiamiento. La inversión en la juventud comienza con los niños, y un mayor nivel de compromiso e inversión hoy en los objetivos de desarrollo del milenio centrados en los niños redundará en enormes beneficios para los jóvenes en 2015. Por lo tanto, la integración de las políticas relativas a la niñez y a la juventud, que algunos países ya han emprendido, presenta importantes ventajas. Así pues, los gobiernos deberían considerar a los jóvenes como asociados en el logro de los objetivos de desarro-
llo del milenio. Debe darse rienda suelta a la energía y al potencial de los jóvenes para contribuir a la reducción de la pobreza, la salud materna y la lucha contra el vih/sida entre sus pares en las regiones más pobres del mundo. Un conjunto de indicadores verificables, algunos de los cuales se podrían tomar de los objetivos de desarrollo del milenio relativos a la juventud, harían posible una mejor medición de los progresos realizados en favor de los jóvenes en el futuro. Si bien el Programa de Acción Mundial para los Jóvenes sirvió para fijar una agenda mundial sobre la base de 10 esferas prioritarias en 1995, no especificó indicadores verificables que pudieran utilizarse para determinar los progresos alcanzados en esas prioridades. Un ejemplo sería un índice de desarrollo juvenil que reuniría datos concretos sobre la salud de los jóvenes, su grado de instrucción y sus ingresos en los distintos países y permitiría medir los progresos en las esferas prioritarias del Programa de Acción Mundial. Otra posibilidad sería rastrear algunos de los indicadores relativos a la juventud del total de 48 indicadores que se han establecido para medir los progresos en relación con los objetivos de desarrollo del milenio. En su sexagésimo periodo de sesiones, la Asamblea General podría considerar la posibilidad de pedir a la Secretaría que elabore un conjunto apropiado de indicadores que los gobiernos y otros actores puedan utilizar para medir los progresos alcanzados para 2015. La Asamblea General tendría que considerar la posibilidad de aprobar las cinco nuevas cuestiones de interés que complementan las prioridades del Programa de Acción Mundial, de las que anteriormente tomó nota y que se examinan en el anexo de este informe. La información presentada en este informe justifica esta propuesta. En el mismo contexto, para poner de relieve el papel central de los jóvenes en la consecución de los objetivos del milenio, así como su potencial para ayudar a lograrlos, la Asamblea General tal vez desee pedir a las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas que pongan en marcha mecanismos interinsti-
tucionales apropiados que sirvan para aumentar la sinergia entre las actividades pertinentes del sistema. El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas se está ocupando de la cuestión a través del mecanismo de la Junta de los Jefes Ejecutivos del sistema de las Naciones Unidas para la coordinación y mantendrá a la Asamblea General al corriente de los progresos realizados. Por último, tal vez la Asamblea General desee exhortar a los Estados Miembros [en el sentido de] asegurarse de incluir jóvenes en las delegaciones oficiales que participen en las sesiones extraordinarias que celebrará la Asamblea General en su lx periodo de sesiones en ocasión del x aniversario del Programa de Acción Mundial para los Jóvenes. Aunque desde 1995 muchas resoluciones de la Asamblea General han alentado a incorporar representantes de la juventud, el número de Estados miembros que han designado jóvenes para que formen parte de sus delegaciones oficiales sigue siendo bajo. En los últimos años ha habido experiencias muy positivas en materia de participación de jóvenes, que deberían servir de base para hacer de la observancia del x aniversario del Programa de Acción Mundial una experiencia inclusiva y participativa.
La globalización, definida en términos generales como la integración mundial de las economías y las sociedades,33 afecta a numerosos aspectos de la vida de los jóvenes. La juventud tiene una relación ambigua con la globalización, tanto desde el punto de vista económico como cultural. Por un lado, los jóvenes son muy flexibles y quizás más capaces de adaptarse a las nuevas oportunidades y sacar provecho de ellas. Son la generación mejor preparada para utilizar las nuevas tecnologías de la información; se benefician del crecimiento económico; muchos de ellos viajan por el mundo por motivos de trabajo, estudios, proyectos de intercambio y vacaciones, y el teléfono y la internet les permiten mantenerse en contacto con amigos y parientes en otros países. Por otro lado, muchos, especialmente en los países en desarrollo, han quedado al margen del proceso de digitalización y modernización y carecen de los medios económicos para aprovechar las oportunidades que ofrece la globalización. En seguida se examinan en detalle cuatro efectos de la globalización sobre la vida de los jóvenes: la distribución de las oportunidades de empleo, la migración, la cultura juvenil y el consumismo, y la ciudadanía mundial y el activismo. La globalización puede desempeñar un papel fundamental en la reducción de la pobreza. Numerosos países han logrado mejoras en sus sistemas educativo y de previsión social a consecuencia de la globalización. Lamentablemente, unos 2 000 millones de personas viven en países que no se benefician de la globalización, principalmente en partes de África
Véase Banco Mundial, Globalization, Growth and Poverty: Building and Inclusive World Economy, Washington, D. C. y New York, World Bank and Oxford University Press, 2002. 5
Anexo. Examen de cinco nuevas cuestiones de interés surgidas desde la aprobación del Prgrama de Acción Mundial
al sur del Sahara, Asia occidental y la ex Unión Soviética.34 Esos países han sufrido descenso en los índices de crecimiento económico, pérdida de puestos de trabajo, reducción de los ingresos y deterioro de los servicios de educación y de salud. La disparidad de ingresos está aumentando, no sólo entre los países, sino al interior de ellos. La globalización ha cambiado sustancialmente el mercado de trabajo, donde los jóvenes, en su calidad de recién llegados, son los más vulnerables. Las nuevas tecnologías han sustituido al trabajo manual, lo que sobre todo ha afectado a los empleos con escasa especialización del sector de los servicios. Incluso en China, que ha registrado un notable crecimiento económico, se observa un incremento en las tasas de desempleo debido al relegamiento de la agricultura frente a los sectores manufacturero y de servicios con menores necesidades de mano de obra, a la reforma de las empresas de propiedad del Estado y a la reorganización del sector público. La liberalización del comercio obliga a las empresas a ser más flexibles y competitivas, y muchas dependen cada vez más de una mano de obra barata, flexible, que a menudo no es contratada en forma permanente. El traslado de tareas de programación complejas y de empleos semicualificados en centros de llamadas a países con salarios bajos es quizás el mejor ejemplo del desplazamiento a nivel mundial de las oportunidades de empleo para los jóvenes. La migración, tanto entre los países como dentro de ellos, es otro aspecto de la globalización. Los jóvenes siempre han constituido una parte importante de los migrantes. Puesto que la inversión extranjera a menudo crea oportunidades de empleo en las ciudades de los países receptores, los trabajadores rurales se van a vivir a las ciudades. En 2003, 48% de la población mundial vivía en zonas urbanas, y se estima que más de 50% lo hará para 2007.35 En 2002 había unos 175 millones de migrantes inter34 35
Ibid. Véase Naciones Unidas, World Urbanization Prospects. The 2003 Revision (publicación de las Naciones Unidas, número de venta: 04.xiii.6).
nacionales. Sobre la base de los datos disponibles, se estima que 15% de ellos, o sea 26 millones, son jóvenes.36 Día tras día miles de jóvenes buscan en forma ilegal una vida próspera en un país rico, con frecuencia motivados por información que no se ajusta a la realidad y por grandes expectativas. Es así que ha surgido un sector paralelo de intermediarios y agentes de viajes y empleo que opera ilícitamente y maneja el tráfico de esos migrantes. En los dos últimos decenios se ha registrado un drástico aumento en la trata de niñas y mujeres jóvenes, que con frecuencia son empujadas a ejercer la prostitución. Las jóvenes y niñas que son pobres, carecen de estudios o provienen de comunidades indígenas, minorías étnicas, o grupos rurales o de refugiados son las más vulnerables a ser víctimas de la trata. La globalización tiene numerosas consecuencias para la cultura de los jóvenes. El aumento de la exposición a los medios de difusión está en el origen del consumismo mundial. A través de la televisión, los videos de música y las películas, los contenidos producidos por empresas de Estados Unidos y Europa dominan cada vez más el entretenimiento en todo el mundo. Los jóvenes tienden a adoptar e interpretar los productos internacionales en términos de sus propias culturas y experiencias locales, creando de esa forma nuevas formas culturales híbridas, cuyos significados varían en función de las circunstancias locales y nacionales. Numerosos jóvenes de los países en desarrollo, así como los jóvenes marginados de los países industrializados, no pueden satisfacer ese nivel mayor de expectativas en cuanto al bienestar material, lo que puede dar lugar a sentimientos de rechazo y frustración y, potencialmente, a la criminalidad y al conflicto social.
Esa estimación se basa en la composición por edad promedio de la población de los 10 países que reciben más inmigración. Datos de la División de Estadística de las Naciones Unidas.
Los jóvenes de todo el mundo manifiestan preocupación por las consecuencias negativas de la globalización, como la distribución desigual de la riqueza y la degradación ambiental. El movimiento antiglobalización ha crecido en todo el mundo y comprende un grupo heterogéneo de organizaciones no gubernamentales, grupos de estudiantes, organizaciones políticas y activistas de los derechos civiles. El movimiento lucha en favor de causas como la justicia mundial, el comercio equitativo, el alivio de la deuda y el desarrollo sostenible. En los dos últimos decenios se han logrado resultados notables, en particular el reconocimiento de los derechos universales básicos y la prevención de las amenazas mundiales. A pesar de la presencia activa de numerosos jóvenes en el escenario internacional, cabe señalar que la amplia gama de cuestiones, opiniones, intereses y creencias entre ellos dificulta el surgimiento de una posición firme y unificada, así como de un movimiento de jóvenes y estudiantes a nivel mundial. A fin de poder resolver algunos de los problemas relativos a la migración de la juventud, los jóvenes deben tener alternativas viables para permanecer en sus países. Por ello hay que hacer frente a las causas subyacentes, como la pobreza, y al hacerlo, intentar corregir las desigualdades entre las naciones ricas y las pobres. También es necesario que por medio de la educación y la capacitación se den a los jóvenes los conocimientos y la confianza necesarios para participar con éxito en el mercado laboral de sus propios países. En su mayoría, los datos sobre migración no están desglosados por edad. Los datos sobre las entradas y salidas de jóvenes serían un complemento útil para el análisis de su situación laboral a nivel mundial.
b) Tecnologías de la información y la comunicación
Los jóvenes cuentan con una ventaja en la sociedad de la información impulsada por las nuevas tecnologías. A menudo son ellos los principales innovadores en el uso y la difusión de las tecnologías de la información y la
comunicación. Se adaptan con rapidez y en general tienen mucho interés en obtener las grandes cantidades de información, tanto a nivel local como mundial, que ofrecen las tecnologías de la información y la comunicación emergentes. Las tecnologías de la información y la comunicación se han convertido en un factor de desarrollo importante y tienen profundas repercusiones en los sectores político, económico y social de numerosos países. Si bien muchos las equiparan principalmente con las tecnologías móviles y las más avanzadas, una definición más útil comprende todas las tecnologías que permiten el manejo de información y facilitan las diferentes formas de comunicación. Al ampliar la noción de las tecnologías de la información y la comunicación a modo de incluir tanto las tecnologías más antiguas como las más nuevas –desde los periódicos, la radio y la televisión hasta las cámaras de video, las computadoras y los teléfonos celulares–, se puede entender mejor el impacto global de dichas tecnologías sobre el desarrollo social de los jóvenes. Conforme la radio, la televisión, las tecnologías satelitales y la internet se combinan de formas innovadoras para llegar a una amplia gama de destinatarios, cada vez es menos válida la distinción entre las viejas y las nuevas tecnologías. En términos de desarrollo social e inclusión de la juventud, la proliferación de tecnologías de la información y la comunicación presenta tanto oportunidades como desafíos. Con frecuencia los jóvenes usan la internet para tener acceso al entretenimiento y a los sitios informativos, y como lugar de encuentro personal gracias a los programas de chateo, además están aprovechando las posibilidades que les ofrecen las nuevas tecnologías para participar en una serie de actividades cívicas. Asimismo, se hace un mayor hincapié en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación en el contexto de las prioridades de la juventud mundial, como el acceso a la educación, el empleo y la erradicación de la pobreza. Sin embargo, no se sabe a ciencia cierta si son instrumentos de emancipación que les permiten mejorar sus vidas, o si están profundizando las desigual-
dades y divisiones ya existentes en el mundo. Las importantes cuestiones que plantea la “brecha digital” mundial afectan a la juventud no menos que a cualquier otro grupo de edad. Siguen existiendo grandes desigualdades en la distribución y utilización de numerosas formas de tecnología. Por ejemplo, en Europa 331 de cada 1 000 personas usan la internet, mientras que en Asia meridional y África, al sur del Sahara, lo hacen aproximadamente 15 por cada 1 000; en el Oriente Medio y África, 37 de cada 1 000 personas, y en América Latina y el Caribe 92 por cada 1 000. Si bien estos datos no se refieren específicamente a los jóvenes, éstos se encuentran entre los principales usuarios de las computadoras y probablemente esa cifra revela una alta representación de ellos. También es importante señalar que la desigualdad no es tan marcada en el uso de formas de tecnología más antiguas como la radio y la televisión, por lo cual estos medios de difusión revisten gran utilidad para la distribución de la información. Por ejemplo, mientras que 813 de cada 1 000 personas tienen radios en Europa, en África, al sur del Sahara, la cifra es de 198 por cada 1 000, en Oriente Medio y África septentrional, 277 de cada 1 000, y en América Latina y el Caribe 410 por cada 1 000.37 La falta de acceso a las tecnologías de la información y la comunicación sigue siendo una gran desventaja para los jóvenes. Se deberán adoptar medidas especiales para conectar a los jóvenes residentes en regiones rurales, teniendo en cuenta que los rápidos avances en materia de tecnología inalámbrica han hecho posible superar a un costo razonable los obstáculos físicos que representaban la distancia y la topografía, y que durante mucho tiempo limitaron el desarrollo de la infraestructura de las telecomunicaciones en las regiones rurales. El acceso compartido a esos servicios puede aumentar sus efectos. En las zonas más alejadas y menos densamente pobladas, los incentivos del mercado existentes con
Véase Banco Mundial y Unión Internacional de Telecomunicaciones, World Development Indicators 2004, Washington, D. C., 2004.
frecuencia no ofrecen un estímulo suficiente para la inversión privada y puede hacerse necesario el financiamiento estatal. La brecha digital, caracterizada por una considerable desigualdad en el acceso y uso de las tecnologías de la información y la comunicación, se manifiesta a nivel internacional y dentro de los países, y es por ello que deben abordarla tanto los encargados de formular políticas nacionales como la comunidad internacional. Aumentan las iniciativas dirigidas a promover la acción social y el desarrollo comunitario entre los jóvenes por medio de las comunicaciones electrónicas, la “ciberparticipación” y la “ciudadanía electrónica”. En la actualidad, las tecnologías de la información y la comunicación y los nuevos medios de difusión están pasando a ser componentes básicos del compromiso y del activismo cívico de los jóvenes. Tomando en cuenta las conexiones existentes entre los nuevos medios de difusión, la internet y los jóvenes, puede deducirse que los nuevos medios de difusión y las tecnologías de la información y la comunicación han hecho posible el activismo de los jóvenes en general y han influido en las diversas formas que ha asumido. En concreto, dichas tecnologías se utilizan para la comunicación y coordinación de los movimientos juveniles y para contribuir a forjar un sentimiento de “solidaridad electrónica” entre personas y grupos con diferentes agendas. Gracias a la tecnología, los jóvenes tienen mayor conciencia de cuestiones, problemas y crisis de otras partes del mundo. Las nuevas tecnologías dan a la gente un acceso muy directo a esas cuestiones y permiten una comunicación instantánea entre los activistas. En numerosos países la internet es el medio de información menos controlado y puede ser un instrumento sumamente útil para los activistas y los grupos que promueven diversas causas, contribuyendo así a una mayor transparencia, al desarrollo de la sociedad civil y a la democracia. Los servidores para listas de correo electrónico, los sitios temporarios y más permanentes en la web, y la escritura y edición colectivas de documentos en línea son características comunes del activismo de los jóvenes de hoy en
día. Dichos instrumentos son aprovechados comúnmente por los jóvenes para preparar y aportar sus contribuciones a los procesos políticos y a las reuniones internacionales. Se debería alentar la adopción de medidas para facilitar el acceso a la internet y para aumentar en general el conocimiento de las tecnologías de la información. El uso eficaz de la tecnología debería contribuir a reforzar diversas formas de participación juvenil. Las tecnologías de la información y las comunicaciones pueden facilitar el acceso de los jóvenes a una educación mejor. Muchas escuelas y centros de formación profesional están aprovechándolas para proporcionar educación a distancia y capacitar a profesores en nuevos métodos de enseñanza. Las oportunidades digitales son especialmente eficaces para llegar a comunidades rurales que carecen de grandes bibliotecas y otros recursos educativos. A través de esas tecnologías, los programas pueden actualizarse y distribuirse con mayor eficacia. Su utilidad en la educación depende de que se difundan adecuadamente, pero existen ejemplos de soluciones económicas y diferentes según los países para mejorar el acceso a la educación a través de las tecnologías de la información y las comunicaciones. La tecnología está cambiando el modo de trabajar en el aula, mediante la incorporación de textos multimedia, la investigación en línea y presentaciones de los estudiantes que hacen el proceso de aprendizaje más interactivo y participativo. Durante el último decenio se ha incrementado la utilización de las tecnologías de la información y las comunicaciones para promover el empleo juvenil. El comercio electrónico local puede abrir a los jóvenes considerables oportunidades de ganarse la vida y ofrecerles la posibilidad de desarrollarse profesionalmente sin tener que desplazarse lejos de sus familias y redes de apoyo. A nivel de las comunidades, hay ejemplos de las oportunidades empresariales que brindan dichas tecnologías a jóvenes con bajos ingresos. En los últimos años ha sido enorme la expansión en todo el mundo de las redes de telefonía móvil, así como el aumento del número de
usuarios de teléfonos móviles. La disponibilidad de redes de telefonía móvil en muchos países con ingresos bajos y medios ofrece múltiples oportunidades a los jóvenes. Una opción habitual es adquirir un teléfono móvil mediante un programa de microcrédito y explotarlo facilitando llamadas telefónicas baratas a otras personas. La capacitación básica y la adquisición de competencias en las tecnologías de la información y las comunicaciones, así como la facilidad de acceso a ellas, son fundamentales para poder utilizarlas como fuente de empleos y oportunidades empresariales para los jóvenes. No obstante, muchos jóvenes están excluidos de la revolución de la información y otros se ven afectados por el modo en que las tecnologías de la información y las comunicaciones pueden poner en peligro las formas tradicionales de socialización. Hay quienes se esfuerzan por equilibrar las influencias ejercidas por la familia y la comunidad local con las influencias mundiales e interculturales de dichas tecnologías. Por ejemplo, el mayor uso de teléfonos móviles ha afectado en casi todos los lugares a las interacciones diarias entre los jóvenes. Las tecnologías de la información y las comunicaciones pueden ser un factor independiente en la vida de los jóvenes al influir en los modelos de comportamiento y de valores, que difieren de los de las generaciones anteriores. En ese sentido, dichas tecnologías crean un nuevo panorama de socialización, en el que la sucesión de las generaciones como medio de transmisión de las prácticas tradicionales pierde su importancia central. La dirección de la socialización puede invertirse, ya que las generaciones jóvenes enseñan a sus mayores a utilizar las nuevas tecnologías. No obstante, las tecnologías de la información y las comunicaciones y los medios de difusión no excluyen la influencia de los agentes tradicionales, como los padres y la escuela. Por lo tanto, la aparición de una cultura juvenil mundial impulsada por los medios de comunicación, que promueven dichas tecnologías, crea las condiciones para una socialización bidireccional entre las generaciones y puede invalidar la idea generalmente aceptada de que los jóvenes no son miembros de pleno derecho de la sociedad hasta que completan el proceso de socialización.
Algunos críticos alegan que las tecnologías de la información y las comunicaciones conllevan de manera implícita un sistema de valores asociados con la cultura popular occidental. Sin embargo, hay que hacer hincapié en que la cultura juvenil es tanto un fenómeno local como mundial. Los jóvenes utilizan, adaptan e interpretan los productos mundiales en función de sus propias culturas y experiencias locales y, en ese proceso, crean formas culturales híbridas cuyo significado varía según las circunstancias locales. Aunque quizá ya no sea realista aplicar políticas tradicionales y proteccionistas para tratar de limitar los nuevos medios de difusión y las tecnologías de la información y las comunicaciones, puede que resulte igualmente inapropiado adoptar un planteamiento liberal que propugne el acceso de los jóvenes a los nuevos medios de difusión sin necesidad de protección alguna. Para apoyar a los jóvenes en la utilización de las tecnologías de la información y las comunicaciones, podría plantearse una estrategia triple que pusiera suficientes medios a su alcance, alentara su participación en la elaboración de dichos medios y en la formulación de normativas al respecto, y promoviera una educación que hiciera del conocimiento de dichas tecnologías una dimensión importante de la condición de ciudadano de la sociedad contemporánea.
c) El virus de inmunodeficiencia humana/Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (vih/sida) y los jóvenes
La generación de jóvenes actual no ha conocido un mundo sin sida. Como grupo están especialmente expuestos a contraer y contagiar la enfermedad. Actualmente, 10 millones de jóvenes viven con el vih/sida. De ellos, 6.2 millones viven en África, al sur del Sahara, y 2.2 millones en Asia.38 Al
Véase Programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el vih/sida (onusida), 2004. Informe sobre la epidemia mundial de sida, Ginebra, 2004.
mismo tiempo, los jóvenes que están mejor informados tienen mayores posibilidades y oportunidades de reducir drásticamente el número de nuevos contagios. Los jóvenes tienden a tener más comportamientos de riesgo que los mayores, lo que les hace más susceptibles de contraer la infección. Las razones de ello incluyen la falta de información, la presión de sus iguales, la incapacidad para calcular el riesgo, la insuficiente capacidad de discernimiento por efecto del consumo de alcohol o drogas, la imposibilidad de rechazar las relaciones sexuales sin protección y la escasa disponibilidad de preservativos o el limitado acceso a ellos. A nivel mundial, casi una cuarta parte de las personas que viven con el vih tienen menos de 25 años. Un tercio de las mujeres que viven con el vih tienen entre 15 y 24 años. El porcentaje de nuevos contagios es mayor entre las jóvenes que entre los jóvenes. Ese aumento puede deberse a muchos factores, como la mayor susceptibilidad biológica, las desigualdades entre los géneros, las normas socioculturales, la falta de seguridad financiera, los matrimonios forzados y a edad temprana, el abuso sexual y la trata de mujeres jóvenes. En África, al sur del Sahara, y el Caribe, las mujeres jóvenes tienen entre dos y tres veces más probabilidades de ser seropositivas que los hombres. En algunos países, al menos una cuarta parte de las jóvenes ha tenido relaciones sexuales forzadas y sin protección, lo que puede dar lugar al contagio del vih.39 No obstante, en Europa oriental y Asia central, así como en gran parte de América Latina, los jóvenes tienen mayores probabilidades de contagio que las jóvenes. En muchas regiones, los consumidores de drogas inyectadas y los homosexuales corren especial peligro. La vulnerabilidad de los jóvenes al vih se evidencia especialmente en el hecho de que constituyen un porcentaje considerable de los grupos de
Véase onusida y Coalición Mundial sobre la Mujer y el sida, Violencia contra la Mujer y
sida, Ginebra, 2004.
alto riesgo en las situaciones de alto riesgo. Por ejemplo, en varios países de Asia los jóvenes suman más de 60% de los trabajadores sexuales; en Asia central y Europa oriental se considera que un porcentaje de hasta 25% de quienes se inyectan drogas tienen menos de 20 años.40 En algunas regiones, especialmente las que presentan un alto nivel de uso de drogas inyectables, está descendiendo la edad en que se inicia el consumo. Otro grupo con un alto riesgo de contagio del vih está formado por los refugiados y migrantes jóvenes. Los que abandonan la escuela, unos 120 millones de niños en edad escolar de todo el mundo, también quedan en desventaja al perder la posibilidad de aprender sobre salud reproductiva y vih en el entorno estable y fiable del aula.41 Se calcula que actualmente hay 15 millones de niños que se han quedado huérfanos debido al sida, al perder a uno o a ambos padres por la epidemia. De ellos, 12 millones viven en África, al sur del Sahara, donde podrían llegar a ser 18 millones en 2010. Puesto que carecen de sistemas de apoyo adecuados y de recursos suficientes, corren un riesgo considerablemente mayor de malnutrición, abuso, enfermedad y contagio del vih.42 Las políticas y los programas de intervención en los planos nacional y local deberían incluir información y educación sobre el vih/sida basadas en la preparación para la vida cotidiana que pusieran a los jóvenes en condiciones de elegir y tomar decisiones en lo que respecta a su salud. Para recibir la información, los servicios y la preparación necesaria, los jóvenes necesitan un entorno positivo en el que estén seguros y se sientan protegidos por el afecto de su familia y su comunidad.
Véase onusida y Development Cooperation Ireland, Breaking the Barriers - Partnership to Fight hiv/aids in Europe and Central Asia. Documento para la Conferencia Ministerial, Dublin, 23 y 24 de febrero de 2004. Véase Family Health International, “Reaching out of school youth with reproductive health and hiv/aids information and services”, Youth Issues, Paper No. 4, Washington, D. C., 2004. Véase onusida, op. cit. Ginebra, 2004.
A fin de reducir la vulnerabilidad de los jóvenes a la infección, los gobiernos deberían establecer servicios de atención primaria de la salud buenos, accesibles y asequibles, que comprendieran la atención de la salud sexual y reproductiva. Estos servicios tendrían que acompañarse de programas de educación para los jóvenes, en los que se incluyeran los relativos a las enfermedades de transmisión sexual, entre ellas el vih/sida. Las intervenciones basadas en la comunidad han demostrado ser muy eficaces cuando están orientadas concretamente a los jóvenes marginados, como los trabajadores sexuales y los que se inyectan drogas, que tienen poco acceso a la información y a los servicios, y corren un alto riesgo de verse expuestos al vih/sida. Dichas políticas deberían dejar patente el compromiso nacional y proporcionar el contexto general para las medidas encaminadas a reducir la vulnerabilidad de los jóvenes al vih/ sida, al tiempo que permitieran llevar a cabo intervenciones concretas. Las políticas deben basarse en lo que ha demostrado ser eficaz y tendrían que ampliarse para hacer frente al problema en toda su magnitud. Para detener el vih/sida se necesita una cooperación internacional permanente y un esfuerzo colectivo a nivel mundial. Hay que facilitar a los jóvenes una gama completa de opciones de prevención, que no deben centrarse exclusivamente en la promoción de estilos de vida saludables sino incluir cuestiones relativas a la salud y la conducta sexuales. La estrategia del cambio de conductas propugna la abstinencia, el aplazamiento del inicio de las relaciones sexuales, la reducción del número de parejas sexuales y una utilización correcta y sistemática de preservativos.
d) Los jóvenes y los conflictos
La paz y la seguridad son requisitos previos para alcanzar los objetivos del Programa de Acción Mundial para los Jóvenes. Una preocupación inmediata es la protección de los jóvenes vulnerables en situaciones de conflicto armado. Durante el último decenio, un número sin precedentes de jóvenes
se ha visto involucrado en conflictos armados, trátese de víctimas o de perpetradores. Actualmente, se calcula que hay 300 000 niños y jóvenes combatientes implicados activamente en conflictos armados.43 Durante el pasado decenio se elaboró un marco jurídico general para la protección de la juventud. Sin embargo, dicho marco sólo se aplica a los jóvenes menores de 18 años.44 La Convención sobre los Derechos del Niño sienta la base jurídica para garantizar los derechos de los niños. La Declaración Mundial sobre la Supervivencia, la Protección y el Desarrollo del Niño, aprobada en 1990, tiene como objetivo “proteger a los niños del flagelo de la guerra y adoptar medidas para impedir la aparición de nuevos conflictos armados a fin de dar a los niños de todo el mundo un futuro pacífico y seguro”. La comunidad internacional ha fijado un nuevo programa de acción para proteger a los niños en situaciones de conflicto armado. Se han elaborado varios instrumentos internacionales nuevos, como el Convenio número 182 de la Organización Internacional del Trabajo (oit) y el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño. En ambos documentos se prohíbe el reclutamiento forzoso y obligatorio de niños y jóvenes menores de 18 años en situaciones de conflicto. Queda por decidir si los progresos logrados durante el último decenio en el establecimiento de un marco jurídico internacional para la protección de los menores en conflictos armados han contribuido a que las partes contendientes estén más dispuestas a proteger a los niños y a los jóvenes. La experiencia de algunos países en conflicto no da motivos para confiar en que los logros en los ámbitos político, jurídico y normativo a nivel internacional se hayan traducido en hechos sobre el terreno. No obstante, se pueden formular varias recomendaciones a partir de algunas experiencias
A/59/282. En las convenciones de las Naciones Unidas sobre la protección jurídica del “niño”, el término se refiere, en la mayoría de los casos, a todas las personas menores de 18 años de edad. La expresión “soldado adulto joven” se refiere a quienes tienen entre 18 y 21 años de edad.
importantes de programas que se ocupan de los jóvenes en conflictos armados. Es fundamental reunir y conservar información acerca de los modos eficaces de responder a las necesidades especiales que tienen los jóvenes en los conflictos armados. Si se comparte esa información con la comunidad internacional de una manera accesible y estructurada se sabrá mejor cómo intervenir lo antes posible para salvar vidas. Hay que prestar una atención especial a diferentes enfoques para la reinserción de las víctimas y los perpetradores. En la elaboración de programas de desarme, desmovilización y reinserción se deben contemplar modos de adaptarlos a las necesidades especiales de los jóvenes, en particular por lo que respecta a la información concreta sobre procesos de desarme, desmovilización y reinserción dirigidos a jóvenes soldados y su acceso a dichos procesos; la capacitación en los campamentos de desmovilización para jóvenes soldados, y el seguimiento de los ex jóvenes soldados que se han reintegrado a sus comunidades de origen. La evaluación y la programación especial deben incorporar una perspectiva de género. Con medidas encaminadas a enseñar cómo prevenir crisis y consolidar la paz se contribuiría a evitar conflictos violentos y armados. Este planteamiento se basa en la conciencia cada vez mayor de que los jóvenes son agentes de paz dinámicos y de que, en lugar de ser parte del “problema”, deberían convertirse en parte de la solución. La perspectiva hace hincapié en su papel como forjadores de la paz y les permite contribuir a mantenerla, en vez de responder de manera violenta e intensificar el conflicto. Las cuestiones relativas a la situación de los jóvenes y los antiguos niños soldados deberían incorporarse a las negociaciones de paz y a los programas que tienen como objetivo reintegrarlos a la sociedad. La participación de los jóvenes contribuye a forjar una democracia participativa y a lograr mejores resultados en las actividades de desarme, desmovilización y reinserción.
En circunstancias que presentan pocas posibilidades de empleo atractivas, los conflictos armados han ofrecido a menudo a los jóvenes un medio de obtener ingresos. Si se facilitan oportunidades reales de trabajo digno, disminuirá el riesgo de que se les reclute o que se enrolen voluntariamente en fuerzas hostiles. Después de los conflictos, las políticas que hacen hincapié en estrategias para el empleo de los jóvenes no sólo ayudan a procurarles medios de vida dignos, sino que también los disuaden de volver a combatir en el conflicto armado. Hay que prestar especial atención a adaptar la educación, la formación profesional y la capacitación a las necesidades reales del mercado de trabajo de la región al que se incorporarán los ex jóvenes soldados. En ese contexto, la capacitación tiene que coordinarse con la creación de empleo en los sectores estructurado y no estructurado del mercado de trabajo local.
e) Relaciones intergeneracionales
Antes de mediados del presente siglo, las personas de edad [avanzada] y los jóvenes representarán aproximadamente el mismo porcentaje de la población mundial. Se calcula que se duplicará la proporción de personas de más de 60 años, aumentando de 10 a 21% entre 2000 y 2050, y que disminuirá en un tercio la proporción de los menores de 14 años, de 30 a 20% (véase gráfico 1).45 La población juvenil disminuirá de 18 a 14% de la población total.46
Véase Naciones Unidas, World Population Prospects: The 2002 Revision Highlights, Nueva York, 2003. Véase Naciones Unidas, World Population Prospects: The 2002 Revision, vol. ii: Sex and Age (publicación de las Naciones Unidas, número de venta: 03.xiii.7).
0-14 15-24 25-30 60+
1828 1066 606
3999 3553
2571 1900 1218 1180 1793 120 1907
Fuente: Naciones Unidas, World Population Prospects: The 2002 Revision, Volume ii: Sex and Age, Nueva York, 2003.
En los países desarrollados se aprecia ya el envejecimiento de la sociedad. No obstante, el proceso se está dando con mucha mayor rapidez en los países en desarrollo y, en muchos casos, no existen la infraestructura ni las políticas necesarias para hacer frente a la situación. Actualmente seis de cada 10 personas de edad [avanzada] viven en países en desarrollo, pero en 2050 serán ocho de cada 10 (véase gráfico 2). África sigue siendo la zona con la población más joven, aunque se espera que su proporción de jóvenes disminuya y se duplique probablemente la proporción de personas de edad [avanzada].
Gráfico 1. Población mundial por grupos de edad, 2000-2050, en millones.
Gráfico 2. Grupos de edad y su proporción en la población mundial, 2000-2050.
Regiones más desarrolladas Regiones menos desarrolladas
100% 80% 60% 40% 20% 0% 2000 2050 2000 2050
Entre 2000 y 2050, se calcula que la esperanza de vida mundial aumentará de 65 a 74 años,47 con lo que ya no será extraño ver familias integradas por cuatro generaciones o más. Ello plantea preguntas sobre las responsabilidades de los miembros de la familia y la capacidad de los sistemas de bienestar controlados por el gobierno, incluidas las pensiones de vejez y los servicios de salud. En el futuro aumentará la interdependencia entre los jóvenes y las personas de edad [avanzada]. El progreso de la juventud será cada vez más un requisito necesario para atender las crecientes necesidades de atención de las personas de edad [avanzada] y una condición para el desarrollo de la sociedad en su conjunto.
Véase Naciones Unidas, World Population Prospects: The 2002 Revision, vol. i: Comprehensive Tables (publicación de las Naciones Unidas, número de venta: 03.xiii.6).
La familia sigue siendo la institución social primordial, en la que cohabitan diferentes generaciones de la sociedad. No obstante, las estructuras familiares están sufriendo cambios profundos. La familia nuclear está reemplazando a la familia extensa y aumenta el número de hogares unipersonales y de parejas no casadas. La edad a la que se contrae matrimonio por primera vez se sitúa ahora entre los 25 y 30 años, a menudo debido a la prolongación de los estudios y la incorporación más tardía al mercado de trabajo, especialmente en el caso de las jóvenes. Ello se combina con una tendencia a retrasar la maternidad y a tener menos hijos. La pandemia del sida ha revertido la esperanza de vida en África, al sur del Sahara, a los niveles de decenios atrás. En los países más afectados de África oriental y meridional, la probabilidad de que una persona [que ha alcanzado la edad] de 15 años muera antes de los 60 ha aumentado drásticamente, de 10 a 30% a mediados de los años 80, y luego pasó de 30 a 60% a comienzos del nuevo milenio.48 Los jóvenes se han visto especialmente afectados por las repercusiones intergeneracionales de la epidemia. La necesidad de cuidar a los parientes enfermos, de afrontar la pérdida de miembros de la familia y de cuidar a los huérfanos por causa del sida ha tenido amplias consecuencias en los jóvenes y les ha hecho desempeñar nuevas funciones de responsabilidad en sus familias y sus sociedades. La pobreza se transmite de generación en generación; hay una diferencia entre la pobreza a lo largo de una vida, conocida también como pobreza intrageneracional, y la transmisión intergeneracional de la pobreza. La pobreza a lo largo de una vida se refiere al modo en que un niño o un joven pobre pueden convertirse en un adulto pobre, incluso más pobre; la pobreza intergeneracional se refiere a la transmisión de la pobreza a través de las generaciones. Las intervenciones en los ámbitos de la educación, la salud y el empleo pueden romper el ciclo de la pobreza y, sin ellas,
Véase Organización Mundial de la Salud, Informe sobre la salud en el mundo 2004: cambiemos el rumbo de la historia, Ginebra, 2004.
la pobreza tiende a agravarse con la edad. Una perspectiva intergeneracional agrega una dimensión útil a la hora de hacer frente a la pobreza mundial. La transmisión intergeneracional de la pobreza implica tanto la esfera privada como la pública; la última, por ejemplo, al gravar los ingresos de las generaciones mayores para pagar el sistema de educación primaria. Las transferencias pueden ser tanto positivas, a través de activos monetarios y aspiraciones positivas, como negativas, por ejemplo, mediante el trabajo en condiciones de servidumbre, la mala nutrición y la discriminación por razón de género. La medida en que la pobreza de los padres se transmite a los hijos depende del modo en que los recursos y la atención se distribuyen en el hogar y la sociedad. La medida en que un joven depende económicamente, es independiente o en que otros dependen de él dentro del hogar puede cambiar con gran rapidez. Ello tiene consecuencias significativas para el bienestar presente y futuro, tanto para el joven como para su familia. Las altas tasas de desempleo entre los jóvenes impiden o retrasan su independencia económica respecto de sus familias. Las relaciones intergeneracionales deben considerarse también en el contexto de las tendencias culturales. En la etapa de transición entre la infancia y la edad adulta, los jóvenes crean su propia identidad tomando las normas y los valores culturales de sus padres y adaptándolos a la sociedad que los rodea. La globalización de los medios de difusión ha ampliado el repertorio de normas y valores con que los jóvenes crean su identidad. Cada vez más, éstos adoptan elementos de culturas de todo el mundo y los incorporan a su propia identidad, lo que puede agravar las diferencias culturales respecto a sus padres y abuelos. La “brecha digital intergeneracional” entre los jóvenes y las generaciones anteriores contribuye también a crear esa diferencia. Debe prestarse una mayor atención a las consecuencias socioeconómicas del envejecimiento de las sociedades. Hay razones para promover una doble estrategia: en primer lugar, invertir en el ciclo vital individual,
lo que comprende políticas y programas adaptados a cada edad, que promuevan la flexibilidad en el puesto de trabajo, el aprendizaje permanente y estilos de vida saludables, especialmente durante los periodos de transición, como el de la juventud a la edad adulta, el de formación de la familia o el de la madurez a la vejez y, en segundo lugar, fortalecer el entorno social de la familia, el vecindario y la comunidad.
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