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Timestamp: 2017-08-18 14:33:07+00:00

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RTS90 by Tercer Sector - issuu
TERCERSECTOR Una publicación de la Fundación Del Viso AÑO 19
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e n s a e c n c e v
Desde la escuela o el barrio y por las causas más diversas, los que tienen menos de 30 años toman partido para mejorar la realidad. Una tendencia que crece de la mano de las nuevas tecnologías
Suplemento de Sustentabilidad
Acciones empresarias en RSE
Inclusión de chicos con capacidades diferentes
Carmen Boccuti Edición
Rita Cortese: actuar desde el compromiso
Edición RSE
Martina Noailles Arte y diseño
Roberto Killmeate El Mercado de la Estepa
Andrea Vulcano, Guillermo Chulak, Esteban Del Campo, Gabriela Maggiotti, Luciana Mantero, Silvia Marchant, Alejandro Cánepa, Luciana Rosende, Ricardo Caiguara, Agustina Cirio, Mariana Fernández Camacho, Victoria Ciccola, María Sol Abichain, Paula Liveratore, Leonardo Iglesias Contín, Roly Villani.
Inclusión celíaca Aguafuerte
Cultura Viva Comunitaria Medios
Comunicar Igualdad Infancia
Adriana España Asistente
Escuela para todos Cooperativismo
Cooperativas de Trabajo Guaraníes
48 Distribución
52 ¡Papelitos al bolsillo!
SUSCRIPCIONES suscripcion@tercersector.org.ar
TERCERSECTOR Es una publicación editada por
Año XIX - N° 90 Marzo-Abril 2013
Libro La Noble Igualdad Cultura
De sueños y fuelles
59 De la intención a la acción Alianza Árboles
Personería jurídica 168/88 Av. Córdoba 5869 2º B (1414) Buenos Aires, Argentina Telefax: 4777-4460/6988 - 4779-1243 R.N.P.I.: 350839 E-mail: produccion@tercersector.org.ar Homepage: www.tercersector.org.ar
Suplemento especial de Sustentabilidad
Sonrisas contagiosas Fotorreportaje
El Rallydad de Acceso Ya
Dossier Un cambio necesario Todos pueden ayudar
Ignacio Aguirre contra el VIH
Todos ponen esde plantar árboles hasta construir viviendas para familias sin techo. Desde recolectar donaciones para escuelas rurales, hasta alfabetizar en las villas. Desde reunir alimentos para un comedor comunitario hasta aportar conocimientos universitarios a quienes no pueden pagar por ellos. Las expresiones solidarias que tienen a los jóvenes como protagonistas se multiplican. Y cada vez son más. Con el ímpetu que otorgan los primeros años de la vida, muchos de ellos responden al llamado interno de hacer algo para cambiar la realidad. Más allá de estructuras partidarias o confesionales, quieren asumir el compromiso de salir de la queja para pasar a la acción. Se trata de miles de chicos, una gran parte de la generación sub-30, que desmitifican aquello de que los jóvenes son desinteresados y apáticos. Y ya sea a través de grupos más informales o desde las organizaciones de la sociedad civil, le están poniendo el cuerpo a las acciones comunitarias que ya están produciendo cambios a favor de otras tantas miles de personas. Según los especialistas, la tendencia va en aumento, de la mano de internet. Al tratarse de una generación que creció a la luz de las nuevas tecnologías, encuentran en las redes sociales la herramienta más eficaz para amplificar sus iniciativas y sumar adeptos a sus causas solidarias. Cada uno de ellos apuesta a predicar con el ejemplo y así suma su paso en el camino hacia la construcción de una ciudadanía más activa, entendiendo como tal, a la que es capaz de reconocer los derechos y las obligaciones, propios y ajenos. De eso se trata precisamente el fortalecimiento de la sociedad civil: de la participación plural de la mayoría de los actores sociales en la búsqueda de equidad en beneficio de los sectores más desfavorecidos. En ese sentido, cabe destacarse el desempeño de las empresas que entendieron que asumir un compromiso con las comunidades en las que operan dejó hace mucho tiempo de ser una opción, para ser un compromiso indispensable. En esta edición, Tercer Sector ofrece un suplemento especial de Sustentabilidad que da cuenta de las políticas, estrategias y desafíos en materia de Responsabilidad Social de algunas de las compañías que más se destacan en este campo. Una guía útil para saber quiénes son y qué se está haciendo desde el sector privado en pos del fortalecimiento de la sociedad civil. El hecho de que cada vez más empresas emprendan el camino de la RSE es señal de aliento. Y que los jóvenes tomen la posta, también.
Jóvenes por el cambio Ni apáticos ni indiferentes. Son miles los jóvenes que se comprometen y hacen su aporte para la construcción de una sociedad más inclusiva. Ponen el cuerpo, invierten tiempo y creatividad al servicio de las más variadas causas, más allá de las estructuras partidarias. En muchos casos, ya se cosechan los frutos de esa siembra.
UNICEF Argentina/P. Haar
TEXTOS ANDREA VULCANO
onzalo, Julia, Andrés, Mariana, Juan, Matías, Inés, Emiliano y Ramón son muy diferentes, viven en lugares y realidades disímiles, pero tienen algo en común: en algún momento de sus cor-
tas vidas –todos tienen menos de 30– sintieron la necesidad, las ganas, el impulso o la curiosidad de hacer algo por los otros. Y lo hicieron. Junto a sus amigos, en la escuela, en la esquina, en el barrio o a través de internet, fueron encontrando, o más bien construyendo, un lugar en el mundo que poco tiene que ver con el egoísmo, desinterés,
violencia o desesperanza que suelen atribuirse a esa etapa de la vida. Los ejemplos sobran, se tornan inabarcables. Y eso es justamente lo bueno de este viaje de ida. “Creemos que hay una revolución solidaria en camino y es tarea de las organizaciones generar los canales para que esa revolución de produzca”, asegura Gonza-
lo Rinaldi. Él es uno de los creadores de 1 Minuto de Vos, una organización integrada por jóvenes de unos 26 años en promedio, convencidos de que, “aunque un minuto aislado puede parecer insignificante, con el compromiso de todos, los resultados pueden ser trascendentes. El mundo sólo puede ser cambiado con pasión y creatividad, y el voluntariado real es contagiar todos los días la cultura solidaria”, afirma. El primer obstáculo que decidieron salir a sortear fue el más grande: la apatía. Luego la rueda comenzó a girar. “La combatimos con alegría. Lo que hacemos es contagiar a la gente, y lo hacemos a través de intervenciones en la vía pública o en eventos donde buscamos que cada uno aporte un minuto de su tiempo”, cuenta Rinaldi. Las acciones de 1 Minuto de Vos se concentran mayoritariamente en Navidad y el Día del Niño, aunque a lo largo del año también van generando otras iniciativas. De hecho, este año lo arrancaron con un Tejetón Minutero, una jornada
en la que 160 personas se juntaron para tejer 210 cuadraditos de 20 por 20 centímetros que, al sumar 10.800, serán transformadas en 200 frazadas. ¿Para qué? Para donarlas a Caminos Solidarios, un grupo de voluntarios que asiste a personas en situación de calle. Y un eslabón se va entrelazando con otro: el 2 y 3 de abril los cuadraditos se van a terminar de unir en “El Festival Más Grande de la Historia”, que se realizará en la Costanera Sur. “Por cada frazada hecha se donarán a Caminos Solidarios 10 kilos de fideos, 10 kilos de arroz y 10 unidades de sopas instantáneas; y cada dos frazadas, un termo”, aseguran. “La idea siempre es trabajar con una gran cadena de favores”, resume Gonzalo Rinaldi. Claro, él nunca imaginó que esa loca idea que se le cruzó hace ya casi cinco años, cuando tenía 22 años y viajaba en colectivo con unos amigos, se iba a transformar en esta gran movida. “¿Y si le pedimos tiempo a la gente?”, disparó en ese entonces. La propuesta prendió, y mucho.
El Defe: un sueño hecho realidad El fútbol callejero como metodología hace posible una realidad más justa y digna, a través de procesos que tienen que ver con una educación entre pares, acompañada por un mediador, que abre el juego hacia la vida.” Así fundamenta la Fundación Defensores del Chaco uno de los proyectos que lleva adelante en la localidad de Paso del Rey, en el partido bonaerense de Moreno, y que se propone replicar este año en escuelas de todo el país. Todo comenzó allá por el ’94, cuando doce pibes que se juntaban en una esquina pasaron de ser un peligro a ser los ídolos del barrio. Fue cuando volvieron a Chaco Chico con el título de campeones en los Torneos Evita de fútbol. A partir de allí, la vida cambió para ellos y, en buena medida, también para todos los pibes y pibas. “En el medio del barrio había un basural muy grande y ahí pusimos un cartel que decía ‘En breve, polideportivo Defensores del Chaco’, en honor a los fundadores del barrio, en su mayoría inmigrantes del Chaco paraguayo”, cuenta Matías Luna, que hoy tiene 28 años y creció desde los 10 al calor de este sueño hoy hecho realidad. “En el fondo, más que locos por el fútbol, querían cambiar la realidad”, afirma. “Nos dimos cuenta que no necesitábamos un salvador que viniera a cambiar la realidad sino que nosotros mismos podíamos cambiarla”, cuenta. “Hoy, más de 1.800 personas hacen actividades semanalmente y, además del polideportivo, tenemos un centro cultural y un jardín de infantes. Lo que hicimos es ir generando actividades según las demandas de la comunidad”, precisa.
Techo es otra de las tantas organizaciones motorizadas por jóvenes y, cuando se presenta a sí misma, dice que “busca superar la situación de pobreza que viven miles de personas en asentamientos precarios, a través de la acción conjunta de vecinos y jóvenes voluntarios”. Además de trabajar en la construcción de viviendas, organiza mesas vecinales que solicitan y lideran distintos programas, como capacitaciones en oficios, microcréditos para fomento productivo, salud, educación y huertas. “La nuestra es una organización basada en el trabajo voluntario de jóvenes. Hay muchos chicos ansiosos de participar y a veces se sobrepasan los cupos que tenemos”, asegura María Julia Gabosi, directora social de Techo Argentina, que en los diez años de trabajo que lleva adelante en el país logró involucrar a 50 mil jóvenes en sus distintas propuestas y hoy son 5 mil los voluntarios que llevan adelante actividades concretas cada semana en equipos distribuidos en el conurbano bonaerense, y en las ciudades de Buenos Aires, La Plata, Córdoba, Río Cuarto, Misiones, Neuquén, Salta y Rosario. “Lo que engancha es que somos una organización diversa, inclusiva, que no tenemos ni un color político ni pertenecemos a un grupo religioso. La invitación es a los jóvenes en general y su colaboración es concreta, en el terreno, adonde ellos mismos son partícipes y pueden ver que lo que hacen llega a fines concretos”, sostiene Gabosi. Los resultados respaldan sus dichos: en el 2012 lograron construir 1.589 viviendas gracias al trabajo de casi 7.300 voluntarios –1.152 de ellos alumnos de escuelas secundarias–, mientas que otros 430 voluntarios se encargaron de realizar encuestas en distintas villas y asentamientos, y otros 867 jóvenes se desempeñaron en los planes de Habilitación Social. Cuando asomó la primavera del año pasado, durante dos días, más de 10 mil chicos de Techo salieron a las calles en distintas ciudades del país con una alcancía y una pechera que identificaba a la organización para recaudar fondos en el marco de la sexta Colecta Nacional. Así lograron reunir 2 millones de pesos que se usarán para construir 205 viviendas
y 10 salones comunitarios. María José Ravalli es especialista en Comunicación y referente del tema adolescentes en Unicef Argentina. Para ella, la realidad demuestra que “en la práctica, los chicos participan”, pero lo que muchas veces ocurre es que “no encuentran espacios donde hacerlo. Es difícil decir si se incrementó o no el número de jóvenes que participan, pero sí podemos decir que hay varios proyectos que apoyamos donde los chicos son protagonistas, tanto en el liderazgo como en la implementación y en la rendición”, señala. Cuando en el 2007, con vistas a las elecciones presidenciales, Unicef realizó un sondeo de opinión entre adolescentes sobre la realidad nacional, más del 78 por ciento consideró que existen pocos o ningún espacio para expresar sus opiniones sobre los temas que les interesan. “Desde las organizaciones hasta el Estado deberían favorecer mecanismos para escuchar la voz de los chicos como portadores de derechos y pa-
ra que las instituciones sean efectivamente portadoras de obligaciones”, plantea Ravalli. “Yo tengo la idea de que todo el mundo quiere ser solidario y quiere una sociedad más justa, lo que faltan son propuestas para que las personas puedan participar sintiéndose útiles, queridas, respetadas y escuchadas; eso es lo más importante”, afirma Gonzalo Rinaldi, de 1 Minuto.
Ya no tan raros “¡Cuando empezamos con esto yo tenía 14 años y éramos unos bichos raros!”, arranca Eduardo Andersen. Hoy, después de doce años, es uno de los referentes de Ecoclubes a nivel nacional, con su base en el Ecoclub Paraná. “Hoy está medio de moda ser activista ambiental, pero en aquella época era un tema relegado”, asegura. “Los jóvenes protagonizan la organización, hay adultos que los acompañamos y los tratamos de motivar y orientar, pero somos jóvenes que buscamos trabajar para la sociedad y para mejorar la calidad de vida”, explica.
Ecoclubes se autodefine como “la cadena de transmisión de un movimiento formado, vivido y potenciado por niños y jóvenes que creemos en la capacidad que todos tenemos de transformar el mundo, comenzando por el propio entorno”. Con más de 500 grupos organizados a nivel global, Ecoclubes se encuentra presente en 30 países de América, Asia, África y Europa. En Argentina, existe casi medio centenar de Ecoclubes distribuidos en distintos puntos del país, que agrupan a unos 1.300 jóvenes. El manejo responsable de los residuos; el acceso y el cuidado del agua; la valorización del arbolado urbano y autóctono; la prevención y el control del dengue, y el cambio climático son sus ejes de trabajo. Canje x Cambio es el nombre de una de las campañas que llevan adelante y consiste en la organización de jornadas de recolección de residuos inorgánicos en las que, como retribución, los jóvenes entregan plantines, semillas, bolsas reutilizables o simplemente un abrazo.
“Los jóvenes quieren participar y están deseosos de expresarse y de hacer algo concreto, quieren cambiar la realidad desde el hacer; lo que hacen falta son herramientas, espacios que los involucren”, postula Andersen, de Ecoclubes.
Alas para volar uan Lima es de Rosario, Santa Fe. Tiene 26 años y hace cuatro se arremangó. “De los 13 a los 18 años iba todos los sábados a un comedor. Siempre me movilizó hacer algo con lo que tengo o con lo poco que puedo saber para ayudar a otro a cambiar su realidad. Tengas lo que tengas, es suficiente para ayudar al de al lado”, afirma. Hoy está a cargo del Secretariado Nacional de Manos a la Obra, que se desarrolla en Mendoza, San Isidro, Rafaela, Lomas de Zamora, Avellaneda-Lanús, Rosario, Morón y Tandil. Y están ahí, a punto de sumarse también, La Pampa y Gualeguaychú. “El objetivo es que los jóvenes universitarios pongan al servicio de una comunidad concreta lo aprendido en la universidad”, resume. Si bien el movimiento nació unido a Pastoral Universitaria, luego se fue ampliando hasta adquirir entidad propia. Todos los años, en enero, se realiza el Manos a la obra en distintas comunidades y para eso se preparan a lo largo del año. “A mitad de año empezamos con las visitas diagnóstico y en función de eso se van formando los proyectos por carreras y con grupos de cinco estudiantes o graduados por proyecto”, detalla. Este verano fueron 150 los jóvenes que se instalaron durante cinco días en las localidades santafesinas de Villa Gobernador Gálvez y Carmen del Sauce. Allí trabajaron en la detección de diabetes; en el control integral de salud de niños y niñas; en la implementación de huertas comunitarias y familiares, y en el reacondicionamiento del salón de juegos y usos múltiples para los pibes de la zona, entre otros programas. También organizaron una peña en Carmen del Sauce que revolucionó a la comunidad. “Los jóvenes se suman al Manos a la Obra porque la mayoría quiere hacer algo y no sabe qué. Así como llegaron acá podrían haberse sumado a cualquier otro proyecto solidario. Lo que pasa con los adultos es que muchas veces no nos tienen confianza y no nos dan la libertad para actuar. Tenemos ideas innovadoras y arriesgadas, enfocadas desde nuestro punto de vista y, sin dudas, tenemos otro ritmo y otra manera de encarar las cosas que también es válida”, afirma. Y la realidad lo confirma, sin dudas.
Los jóvenes de la comunidad indígena Amaicha del Valle, de los Valles Calchaquíes, en Tucumán, también comenzaron a organizarse para ser escuchados. Antonella Fernanda Nieva tiene 18 años y desde hace dos se involucró en temas de derechos, a partir del trabajo que realiza Unicef en esas comunidades. “Nosotros en todo el grupo lo citamos al cacique y le planteamos las cosas que veníamos viendo y le pedimos un espacio para realizar las jornadas. Él nos cedió un lugar para armar la sede pero con la condición de que había que renovarlo para poder trabajar”, cuenta. Y así fue: durante un verano un grupo de jóvenes de la comunidad puso manos a la obra y arregló el espacio y allí durante el año pasado se realizaron talleres sobre derechos. “Sábado por medio nos juntamos con las chicas de Andhes (Abogados y Abogadas del Noroeste Argentino en Derechos Humanos y Estudios Sociales) para atender problemáticas de los jóvenes, el maltrato hacia la mujer, hacia los más chicos, y el tema de drogas y alcohol”, relata. “Esto nos ayuda a hacernos fuertes y nos permite hacer notar que hay jóvenes que se interesan por los derechos y por defenderlos”, afirma Antonella. El trabajo de los chicos fue más allá: cuando en la comunidad se discutió cómo aprovechar mejor el agua que baja de los cerros por el deshielo, los chicos propusieron poner horarios para su uso en cada barrio. Y así se hizo, ellos, los jóvenes, lo hicieron.
Agua y más El Movimiento Agua y Juventud está presente hoy en América, África, Asia y Europa. Se trata de una red de 350 organizaciones juveniles comprometidas con el tema del acceso al agua y el ambiente en general. En Argentina son 25 entidades y Buenos Aires fue, en el 2007, cuna del movimiento mundial.
En ese entonces, Gonzalo del Castillo estudiaba Ciencias Políticas y formaba parte del Capítulo Argentino del Club de Roma. “Yo tenía un alto grado de descreimiento en la militancia partidaria y encontré que una forma de canalizar la participación era a través de las ONG”, resume. Hoy es el represen-
tante internacional de Argentina. “Promovemos un cambio de paradigma conceptual: hay que dejar de valorar el entorno por su valor económico, dejar de reducirlo a un recurso y valorarlo como lo que es, generador de vida”, postula Gonzalo. En el paraje Guerra, al sur de Santiago del Estero, un grupo de jóve-
POR FÉLIX BAMBAROLO ✱
Jóvenes y asuntos públicos
nes voluntarios de entre 22 y 33 años consiguieron la donación de un molino eólico, instalaron tres kilómetros de cañerías y colocaron canillas y tanques de agua comunitarios. “Cuarenta familias pudieron acceder al agua”, asegura Del Castillo. Y el trabajo continúa: en el Día Internacional del Agua, el pasado 22 de marzo, realizaron una campaña para promover la donación de 15 pesos por persona a través de Groupon para culminar el trabajo y llevar agua a otras 30 familias.
Positivos ¿Interesa a los jóvenes involucrarse en asuntos públicos (leyes, protección del medio ambiente, estado de las plazas, escuelas y hospitales públicos, pobreza, seguridad comunitaria, entre otros)? Quien suscribe presume que sí. Que a inicios del 2013, los jóvenes –al menos en la Argentina– tienen más interés en los asuntos públicos. Al menos ciertos jóvenes, quizás la mayoría. Al menos más interés del que han tenido generaciones anteriores: los que fueron jóvenes a inicios del 2000, en los ’90, en los ’80, en el oscuro tiempo de la dictadura. ¿Cómo y dónde se expresa esta presunción? En la actividad en los centros de estudiantes; en la mayor participación juvenil en los partidos políticos; en el número de jóvenes que ejercen cargos públicos; en el número de jóvenes liderando y participando de organizaciones de la sociedad civil, ya sean comunitarias, ambientalistas, religiosas, de derechos humanos. No parece ser tan cierta aquella afirmación que dice que “a los jóvenes no les interesa la política”, o que sólo los motivan “sus propios intereses”. La cultura del “no te metás”, del individualismo, intenta resistir y son los jóvenes los que pugnan por cambiarla. Nos sumamos, entonces, a las voces que alientan a los jóvenes a meterse, a ser parte, a involucrarse en proyectos colectivos, a interesarse por el bien común. No existe otra forma de construir una sociedad más inclusiva, democrática, vital, integrada y equitativa. ✱ www.nauyaka.net
A Mariana Iacono la vida le cambió a los 20 años, cuando en un chequeo médico le detectaron VIH. Se había contagiado por transmisión sexual, a los 19. A partir de entonces, hace ya diez años, empezó a buscar espacios para contactarse con jóvenes en su misma situación. Y no los encontró. “Había redes de mujeres, de adultos, pero ningún espacio exclusivo para la juventud. Entonces, sabiendo que sí existía una experiencia en Brasil, nos contactamos con ellos y empezamos a armar la Red en Argentina”, relata. Hoy, la Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos y afectados por el VIH/SIDA (Rajap) tiene tres años de vida y es un espacio de activismo y encuentro. “El 95 por ciento de los chicos tiene VIH y hay un 5 por ciento que son hijos que no tienen el virus pero que tienen una mamá o un papá que falleció por el virus”, detalla Mariana. Todos los miércoles, los jóvenes se juntan en la sede de la Red Argentina de Mujeres Viviendo con VIH/sida en el barrio porteño de Almagro. Ade-
más, trabajan articuladamente con hospitales, con jóvenes en situación de internación. De todas formas, lo más fuerte se da en un grupo privado que comparten en Facebook, del que forman parte 150 miembros. “Me enseñaron a ponerle fuerzas a todo y a encarar las cosas con un positivismo asombroso, me ayudaron a darme cuenta cuán fuerte soy en los momentos más difíciles”, agradece Melisa en la página Web de la Rajap. Le Red creció y se expandió, y Mariana, junto a otros pares pusieron en marcha la Red Latinoamericana.
POR SERGIO BALARDINI ✱
Construir democracia Desde los noventa hasta mediados de la primera década de este siglo, con insistente frecuencia, escuchamos, a modo de sentencia, que los jóvenes no participaban ni se comprometían y que las nuevas generaciones eran apáticas e indiferentes. Un ejercicio errado de comparación fácil que no resistía un análisis contextual ni una lectura desde el campo. La mención precedente es importante, en la medida en que nuevamente transformado el escenario, revaloración de la política mediante, la pregunta sobre la participación juvenil supone hoy una práctica en ascenso, o al menos, activa. El compromiso de los jóvenes, en diferentes iniciativas sociales, siempre ha dicho presente, cambiando su modalidad y su dimensión expresiva, según el momento histórico que se trate. Hoy, en paralelo a la nueva ola de militancia política, se amplían y fragmentan los temas de convocatoria: a las reivindicaciones de siempre, por justicia y mayor igualdad, se suman preocupaciones medioambientales, la promoción y defensa de los derechos humanos, de minorías sociales, de derechos sexuales y reproductivos, el apoyo a la causa indígena, contra la violencia institucional, entre otros. El involucramiento de las y los jóvenes en proyectos sociales y culturales se manifiesta en disímiles organizaciones que crean y recrean, y a las que se suman. En la consideración de la participación juvenil no podemos menos que señalar dos perspectivas: por un lado, el aporte cierto de su compromiso en la transformación de la realidad; y, por el otro, que el compromiso y los logros estimulan a proponerse nuevos objetivos. El pasaje a la acción transformadora, en sus mejores expresiones, aporta nuevos sentidos y la percepción del cambio como realidad alcanzable. En estos términos, la participación juvenil es un camino de construcción de ciudadanía, de derechos, de democracia. ✱ Especialista de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).
“Año a año se van sumando más jóvenes a iniciativas en lo social. En Argentina 400 proyectos pasaron por Avancemos, 2.000 jóvenes hicieron la experiencia de crear y liderar sus propias iniciativas”, afirma Inés Finchelstein, coordinadora del programa que desde el 2006 lleva adelante Ashoka bajo el lema “Jóvenes cambiando el mundo”. “No sólo aumenta la cantidad de chicos que se postulan sino que, a lo largo de los años, una gran mayoría de los que fueron apoyados por Ashoka sigue involucrada en lo social o escalando su proyecto en una dimensión importante”, describe. Sin ir más lejos, con la consigna “Confiá en tu poder para transformar las cosas”, Ashoka y la empresa Walmart están convocando ahora a equipos de mujeres de entre 18 y 24 años de las provincias de Chaco, Formosa, Jujuy, Salta, Santiago del Estero y Tucumán liderados por aquellas que quieran emprender un proyecto social para mejorar su comunidad. “Los equipos seleccionados recibirán capacitación y un capital inicial de hasta 3.500 pesos para sus proyectos”, indica la convocatoria, que finaliza el 20 de mayo próximo. “Los jóvenes son una masa importante siempre dispuesta a proponer el cambio, a no dar la realidad por sentada y a buscar cambiar las cosas que no andan bien”, resume la coordinadora del programa Avancemos, quien no sólo subraya la “capacidad transformadora” sino que también señala que “la experiencia del emprendedorismo en esa etapa de la vida marca mucho el camino futuro”. Por su parte, Gonzalo Rinaldi, de 1 Minuto de Vos, piensa que la mejor contribución de los jóvenes radica en
Cuestión de derechos rimero fueron jóvenes que comenzaron a reunirse para conocer sus derechos, allá hacia fines de los ’90, cuando el país y su institucionalidad se resquebrajaban. Luego fueron formándose para ser promotores comunitarios. Luego fue todo un movimiento que dio origen a la llamada Red por los Derechos de los Jóvenes, integrada por siete OSC. “A partir de los años ’90, se intensificaron en nuestras comunidades las situaciones de vulneración de los derechos sociales, en particular las de los adolescentes: situaciones de exclusión en colegios, detenciones injustificadas, irrupción en las viviendas, maltrato policial en la vía pública o abuso en los lugares de trabajo. Es por eso que comenzamos a reunirnos para pensar cómo enfrentar estas problemáticas”, cuenta Gustavo Gioseffi, coordinador de la Red y presidente de Formación y Organización Social (Forga). “Ahora hay una cancha muy amigable para avanzar a la democratización de la Justicia. Hacemos ese camino en territorios concretos desde hace años y formamos a chicos de redes comunitarias de todo el país. Son jóvenes que forman a sus pares. Y lo que sucede muchas veces es que un abogado, que quizás estudió un montón, no tiene el recorrido de situaciones concretas que tienen esos chicos”, afirma Gioseffi. También la Fundación de Organizaciones Comunitarias (FOC) y la Red de Jóvenes Unidos tienen una larga trayectoria de trabajo territorial, social, comunitario, siempre motorizado por jóvenes. Ramón Lezcano es hoy el presidente de esa Red y tiene 32 años, pero su trayectoria comenzó cuando apenas tenía 14 y se acercó a FOC. En ese entonces, empezó a ir los sábados a una pileta y a compartir luego un rato de charla. “Después, eso se transformó en más charla que pileta y nos copamos con la formación de liderazgo”, cuenta. A partir de allí, la rueda giró, giró y giró. Hoy la Red de Jóvenes es una organización con entidad propia que tiene un centro de formación profesional, un centro cultural, el Nicolás Sosa, en el barrio Juan Manuel de Rosas, del partido bonaerense de Lomas de Zamora, y muchos proyectos más en marcha. Mientras, todas las tardes, cientos de pibes y pibas aprenden boxeo, salsa, danzas árabes, computación, hockey, entre charlas, un poco de música, tortas fritas y mateadas. Todo gracias a ellos, los jóvenes.
que tienen “menos prejuicios” y postula: “Tenemos la fuerza y las ganas de defender nuestros ideales, y lo que hacemos es innovar para encontrar alternativas y romper esos prejuicios”. Desde ese lugar, se muestra convencido de que “hoy, la solidaridad está tomando otro contenido y significado, que es el de construir una sociedad más justa”. En el mismo sentido, Del Castillo, de Agua y Juventud, rescata la “capacidad de tracción que tienen los jóvenes como motorizadores de cambios”. “En las acciones que implican poner el cuerpo, el 80 por ciento son jóvenes. Cuando hay que levantar la voz y salir a denunciar lo que ocurre, por ejemplo, con determinada empresa, ahí están los jóvenes”, afirma Diego Salas, coordinador de Fundraising y Socios de Greenpeace. “Ellos se hacen cargo de que el cambio empieza por ellos y no desde arriba”, agrega.
Todo hecho es político “Ambas formas de militancia y participación, la partidaria y la de las organizaciones, son súper válidas, no están contrapuestas ni son excluyentes. Todo lo contrario, son complementarias”, afirma Gabosi, de Techo. “Quizás las organizaciones tienen su prioridad más fuerte en el hacer y por ahí las agrupaciones partidarias tienen más prioridad en las ideologías, pero el trabajo del voluntario es una forma más de participación ciudadana, de militancia social”, agrega. Para Daniel Arroyo, ex ministro de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires y actual presidente de la Red de Prioridades Argentinas (Red PAR), “hay un aumento importante en la participación de los jóvenes que se enganchan en hacer cosas para otros por solidaridad, sin fines de lucro”. Según su visión, en este fenómeno tienen mucha incidencia “las redes sociales y la globalización de la comunicación. En parte se puso de moda; habrá que ver con el tiempo si esto se sostiene. Si es así, esta generación de jóvenes tendría que dar lugar a una generación de adultos más solidarios”, analiza. “Los jóvenes de los ‘70 veían a la solidaridad como algo que no cambiaba la estructura del sistema. Hoy no se ve esa contradicción de lo social. Si te formateás en una cabeza más solidaria, se genera un es-
“Las redes sociales y las nuevas tecnologías contactan a los jóvenes con información que desde otros espacios no les llegaría. Incluso, como la reciben de sus propios pares, tiene la ventaja comparati-
quema más solidario”, concluye. Eduardo Andersen, de Ecoclubes, cree que, “en realidad, todavía se subestima un poco la participación juvenil” y sostiene que la particularidad de estos tiempos es que ésta “se diversificó, incluso con el crecimiento y la consolidación de numerosas organizaciones políticas y centros de estudiantes”. “La movilización que genera un partido político es distinta a la de una ONG, donde no hay tantos dogmas”, opina Gonzalo, de Agua y Juventud, quien entiende que “las personas que quieren aportar y colaborar desinteresadamente a una causa en general encuentran dónde darle cauce en las organizaciones. Si se conjuga el poder hacer algo y el generar un espacio de pertenencia, la combinación es perfecta para los jóvenes”, asevera. Más allá de la afinidad o no con la militancia partidaria, muchos de estos jóvenes, comprometidos de alguna manera activamente con la realidad, forman parte del universo de chicos de entre 16 y 18 años que, en las elecciones legislativas de este año, tendrán la posibilidad de ejercer su voto por primera vez. Es que, justamente en esa oportunidad, se estrenará la Ley 26.774, sancionada el año pasado, que habilita el voto optativo para jóvenes de entre 16 y 18 años. “El involucramiento en el sector social es una tendencia que crece. El valor agregado que aportan es sin duda la energía y el entusiasmo propios de la edad”, afirma Mariela Becker, directora ejecutiva de la Asociación Ejecutivos en Desarrollo de Recursos para Organizaciones Sociales (Aedros). Según un estudio difundido en enero pasado, de la consultora Poliarquía, existe una “tendencia más solidaria” entre los chicos: en la franja de 18 a 29 años, el 24 por ciento opinó que los ciudadanos deberían financiar a las organizaciones y el 26 por ciento se mostró dispuesto a donar dinero en los próximos meses.
Unicef www.unicef.org 1 Minuto de Vos info@1minutodevos.com.ar Techo – Argentina info.argentina@techo.org Ecoclubes www.ecoclubes.org.ar Movimiento Agua y Juventud info@aguayjuventud.org.ar Red de Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos jovenespositivos@gmail.com Avancemos Cono Sur info@avancemosconosur.org Greenpeace activismo@infogreenpeace.org.ar Aedros (011) 48236365 Red x los Derechos de los Jóvenes www.redxder.org.ar Red Jóvenes Unidos – FOC darioramonlezcano@gmail.com Fundación Defensores del Chaco www.defensoresdelchaco.org.ar Manos a la Obra Rosario info@morosario.com.ar
va para hacer el salto del deseo a participar efectivamente en algo”, sostiene Ravalli, de Unicef. Desde Aedros, Becker advierte: “Las redes sociales usadas por los jóvenes son una gran herramienta para movilizar solidaridad, pero hay todavía mucho camino que recorrer. Las organizaciones deben trabajar para producir cada vez más compromiso e invitar a que las personas den un paso más y se comprometan con su tiempo y su apoyo económico con las causas que les importan”. La visión de Diego Salas, de Greenpeace, es optimista. Para él, la clave es la pasión. “Cada vez son más los que no se conforman con lo online, y necesitan salir y canalizar lo que viven en las redes sociales. En el caso de nuestra organización, lo que se necesita es sentir pasión por defender el medio ambiente y eso te lleva a hacer cualquier cosa. La pasión hace que no sea tan largo como uno imagina el paso de saltar de las redes al bosque”. Y los jóvenes saltaron, al bosque, al barrio, al comedor, al centro cultural, al encuentro para hacer junto a otros, e iniciaron este camino de ida, que, sin dudas, va en dirección a un mejor futuro.
REPORTAJE TEXTO GUILLERMO CHULAK FOTOS IGNACIO SÁNCHEZ
na nochecita de viernes es el día del encuentro con Rita Cortese. La hora y media compartida en el mítico bar porteño 36 Billares, antes de que diera un show de tango, alcanzó para hablar de su carrera y de sus ideas sobre la realidad político-social. Actriz de teatro, conocida gracias a la televisión, dio un vuelco en su carrera cuando se inclinó por la música, sin dejar de lado ni la actuación y ni las tablas, indiscutidamente su primer amor. Desde su primera aparición en cine en la ya clásica película Asesinato en el Senado de la Nación, Rita Cortese hizo de todo: Cenizas del paraíso, Cohen vs. Rosi, Apariencias, Los Marziano, Herencia, Un muro de silencio y Monobloc. En TV también se acercó a todo tipo de guiones: desde R.R.D.T a Verano del 98, El sodero de mi vida, Montecristo y Lalola, entre otras ficciones. Una de sus últimas participaciones fue en La viuda de Rafael, una producción televisiva que cuenta la historia de una transexual que, luego de enviudar, comienza un camino de lucha por sus derechos (emitida por la TV Pública desde noviembre de 2012). A los 63 años, espera que el arte también sirva para entender de qué se trata el casamiento igualitario, reconocer la igualdad de derechos, abrir el debate sobre los prejuicios, y por sobre todo, mostrar que el amor entre dos personas no depende de su identidad sexual. “Hay que educar para transformar”, sostiene, a poco de comenzar a dictar por primera vez en Buenos Aires clases de teatro.
–¿Qué le interesa transmitir como actriz y cantante?
–Las dos actividades te dan una visibilidad notable que a mí me gusta. Cuando puedo y la oportunidad me lo permite, intento plasmar mis fundamentos en historias de solidaridad e identidad. En ese sentido, creo fervientemente en la bondad y el respeto hacia el otro: así la vida es más
fácil. Cuando hablamos del caos, por ejemplo el de la ciudad (llegó tarde a la entrevista porque no conseguía taxi), es por falta de solidaridad y de inteligencia. Porque ser buena gente es ser inteligente; la bondad es inteligencia porque te brinda un mundo mejor. Por eso,
“Los artistas no podemos estar ausentes de la realidad. Nuestra opinión debe reflejarse en nuestro trabajo.”
tanto como actriz como cantante tengo la mirada puesta en el otro: me importa lo que el público siente. –¿Cómo se juega esto en televisión, donde la lógica parece ir de contramano con esta idea?
–Yo apoyo los productos buenos de ficción televisiva, pero entiendo que los tiempos de la televisión son tiranos. Creo que en estos momentos hay una cosa bastante pasteurizada en el arte, cero compromiso. Por eso trato de decirles a los chicos que empiezan en esto que ser actor es una manera de vivir. La calle te enseña. Tanto yogur descremado no te enseña. En la noche se vive, se aprende, el artista aprende de la noche, no hay
muy bien qué era. Tuve que hacer un gran camino para recuperarme y ahí comencé a forjar mi carácter tan fuerte como amable. Por suerte, encontré mucha solidaridad, tanto de amigos, familiares, como de artistas. –¿Cómo interpreta la solidaridad?
“Las pequeñas cosas conforman el hermoso universo de la solidaridad” Con pasión y convicción, la cantante y actriz asegura que, en esta época, los sentimientos solidarios son dejados de lado y prima una cultura a la que denomina del yogur descremado. Por eso, valora las acciones cotidianas como base de la solidaridad. Y rescata al compromiso con la realidad, por sobre todas las cosas.
–Para mí, la solidaridad tiene que ver, por ejemplo, con llevar este espectáculo (se refiere a su show de tango) a un barrio despojado, como cuando lo hice en el ciclo El tango vuelve al barrio o cuando voy a dar una charla en una escuela o a acompañar a alguien a cruzar la calle, o cuando das el asiento en un colectivo. La solidaridad es mucho más cercana de lo que uno se imagina; no son las grandes cosas, son las pequeñas las que conforman ese hermoso universo. Respetar al otro tiene que ver con la solidaridad. En teatro, claro, me fascina el teatro comunitario, como cuando junto a Joaquín Furriel y Antonio Grimau (con más de veinte actores y la colaboración actoral de ochenta vecinos) hicimos Un Guapo del 900, como parte del programa Teatro Nación, de la Secretaría de Cultura de la Nación, y se montaron en la calles de Parque Patricios tribunas para 3.000 personas por función. ¡Fue hermoso! –¿En qué otras actividades solidarias participó?
que tenerle miedo. Y, por sobre todo, trato de transmitir la enorme liberación que siento frente a un hecho artístico y el amor profundo que tengo hacia la vida. Claro que, a veces, hay que arriesgarse. Yo lo hago: canto y actúo para no morir. –¿Por qué elegió ese camino, alejado de lo que llama “yogur descremado”?
–Yo me metí con el abismo del ser, que no es poco. Vivir, enamorarse, desesperarse o alegrarse son estados que pueden llevarte a situaciones abismales. Y la serenidad no es mi estado, no me interesa. No le tengo miedo a la intensidad; por el contrario, la busco. A mí me parece que la
vida es fantástica y que todo es conocimiento. Hay que confiar en uno. Creo que hay que tomar posturas frente a la vida y animarnos a sentir. Creo que en esta época estamos dejando mucho de lado los sentimientos solidarios. Tenemos mucho miedo de encontrarnos con el otro. –¿Por qué cree que ocurre esto?
–Las diferencias en la vida pasan por el alma, no por temas generacionales ni sexuales. Estamos detenidos generalmente en una época interna de la niñez, atascados. En mi caso, yo quedé detenida en los 12 años, cuando perdí a mi padre. El niño no entiende la muerte y yo sentía que algo había estallado dentro mío que no sabía
–Con el musical Ojalá te enamores (la maldición), que protagonicé junto a Claribel Medina, hicimos una función solidaria en el Parque de la Costa en 2002. Recuerdo que se sumaron Juan Darthés, Julieta Díaz, Paola Krum, Iván Noble, Luis Luque y Daniel Aráoz. Fue para recaudar fondos para la asociación Soles, entidad que atiende a chicos con discapacidades severas. También, con La Jaula Abierta, el particular café-concert que generamos entre Lidia Borda, Dolores Solá, Carolina Peleritti y Teresa Parodi tuvimos una jornada en 2011 de alto vuelo artístico y solidario en el ECuNHi, el espacio cultural que las Madres de Plaza de Mayo crearon en la ex Esma. Pero, básicamente, al concepto lo aplico día a día: todos los trabajos que tengan la posibi-
“Creo que en estos momentos hay una cosa bastante pasteurizada en el arte, cero compromiso.”
no quiere decir que cualquier opción grupal se mantenga en el tiempo, pero es posible que, con perseverancia, los grupos se acerquen a sus objetivos. Y de eso se trata, de reunirnos, cuando queremos aprender como sociedad. –¿Cree que los argentinos estamos o no transitando ese camino?
–En estos momentos, como país, creo, estamos en ese camino. Si miramos nuestra historia, no tenemos más que estar felices con nuestra Presidenta. Tuvimos la dictadura militar, al ex presidente Raúl Alfonsín, que asume en una democracia incipiente y que entrega, por el golpe institucional que le hizo Clarín, que él lo dice, además, su mandato antes de tiempo a Carlos Saúl Menem, uno de los grandes genocidas del país, y luego vino la Alianza, hasta llegar a la crisis de 2001. Creo en el proyecto colectivo de este país; estamos en un momento sumamente interesante donde todo se está poniendo blanco sobre negro y donde la reacción se está ahogando día a día, atragantada de hechos concretos. –¿Es importante que los artistas estén conectados y comprometidos con la realidad?
lidad de llamarse tales, son realizados por trabajadores, y el concepto de solidaridad siempre va de la mano de la condición de trabajador; no hay trabajador que no reconozca la existencia imprescindible de otro. La gente necesita el arte porque te abuena, calma y hace feliz. –¿Cómo se juega lo grupal en todo esto?
–El camino individual es cortito. Yo todavía estoy haciendo mi camino, pero siempre en conjunto. No te das una idea, por ejemplo, lo que aprendo dando clases de teatro. Es genial, te lleva a releer y recomprender. Cuando te va a ver un alumno, no sabés lo que te esmerás para hacer todo lo que enseñás. Eso es un maestro. Maestro no es cualquiera, no son muchos: es aquel que puede ver un logro y despertar una vocación. El maestro tiene que acompañar a la salida de ese actor que recién comienza. El público y la formación grupal son importantes. Esto
–Los artistas no podemos estar ausentes de la realidad. Nuestra opinión debe reflejarse en nuestro trabajo. El actor está mediatizado por un personaje. A la hora de ver la televisión, por ejemplo, sos vos. Estás solita. Y sí, temblás como cualquiera. Por eso, para que no haya violencia adhiero a este proyecto y me expongo sin miedos aunque, a veces, no me convenga. También, obvio, que defiendo que la gente actúe, escriba y canalice sus propios miedos, aunque lo mío no es escribir (risas). Sin embargo, soy una ferviente enamorada de la poesía de Fernando Pessoa, Irene Gruss y Juan Gelman, porque la poesía te da una visión que no la encontrás en otros ámbitos. –¿Y el tango, por qué a este ciclo lo llamaron “Homenaje a los grandes poetas del tango”?
–Amo a los poetas, no así a todo el tango (risas). El tango, por ejemplo, no habla de la solidaridad, es como más desesperado en ese sentido, más escéptico con respecto a la solidaridad. Al contrario, diría que es amargo, habla de la no solidaridad. Sin embardo, a partir de ahí, podés hablar de la solidaridad. El tango no resuelve porque es desesperado. Y si algo me enseñó el género es que no hay nada que ganar ni perder, sino que hay que ser feliz y, si lo sos, ése es el único camino del éxito.
El sobreviviente En plena dictadura mudó su lucha social a la estepa patagónica. Allí rompió con la informalidad de los pequeños productores rurales y los reunió en mercados con base en la economía social. Hoy busca concientizar a los consumidores. TEXTO ESTEBAN DEL CAMPO
adrugada fría del 4 de julio de 1976, la calle desierta, silenciosa, oscura y de repente, frente a la iglesia de San Patricio, dos autos. El miedo, que ya empezaba a configurarse como el estado de ánimo naturalizado de toda una sociedad, se apoderó de los vecinos que desde una ventana fijaban la vista y su incertidumbre ahí, en la calle, en los autos.
Cuando Roberto Killmeate, Bob, despertó, un sol de primavera se adueñaba de las calles. En Mercedes, provincia de Buenos Aires, los días
tas de trapo, donde nació su interés por las causas sociales que lo encuentran hoy al frente de la Asociación Civil Surcos Patagónicos, que trabaja con las poblaciones rurales de la estepa conocida como Línea Sur, que va desde Dina Huapi hasta San Antonio Oeste. Los pequeños productores de Río Negro trabajan, en su mayoría, bajo los términos del mercado informal, lo cual genera un empobrecimiento económico y cultural que sólo puede transformarse a través de un conjunto de reglas que les permitan acceder a derechos acordes a su condición de ciudadanos. “Era necesario, en mi opinión indispensable, generar un espacio físico para que los productores de la zona puedan
“El objetivo es la promoción, que se generen nuevos espacios productivos para que la población rural pueda desarrollarse social y económicamente sin necesidad de dejar su lugar de origen.”
transcurrían lentos, como si no tuvieran fin, como si se negaran a irse para volver, irremediablemente, horas después. Las veredas se convertían en el escenario de un espectáculo folklórico: vecinos, reposeras, mate y facturas. O bizcochitos de grasa quizá, también. “El origen es la infancia”, afirma Bob setenta años después, al mismo tiempo que los recuerdos trascienden su mente y recorren su rostro provocando algo instintivo, sincero, una sonrisa. Dirá también que fue precisamente ahí, entre bicicletas y pelo-
vender sus productos sin intermediarios. El principal problema siempre fue ése, todo lo que producían era comprado a precios mínimos por el mercachifle que pasaba por la ruta –señala Bob–. Por eso, los convoqué a todos para que tomen conciencia de ellos mismos en tanto sujetos de derecho y se armó un reglamento que les permitió organizarse.” ✱✱✱
Alguien se acercó a la comisaría 37 a hacer la denuncia, un oficial, molesto y desganado, la tomó y envió al lugar a un patrullero, un policía habló con los sospechosos y satisfecho
de que no pasaba nada se fue. Los autos seguían ahí. ✱✱✱
Bob recorrió toda la Provincia juntando firmas para concretar su sueño de fundar ese espacio tan necesario, en su opinión indispensable, que les brindaría dignidad a los productores agropecuarios. En ese largo camino logró juntar 13 mil firmas, el 3 por ciento del padrón electoral, y que se apruebe la Ley de Economía Social, primera normativa provincial surgida exclusivamente de una iniciativa popular. La Ley tiene por finalidad regular el registro, el funcionamiento y las políticas públicas de promoción de los mercados que desarrollen actividades en el marco de la economía social, cuyas iniciativas generen bienes y servicios, con el propósito del autosostenimiento de sus respectivos núcleos familiares. Fue gracias a esa Ley que se crea la Dirección de Mercados Asociativos, que cuenta hoy en día con el apoyo de más de 30 municipios. “El objetivo es la promoción, que se generen nuevos espacios productivos para que la población rural pueda desarrollarse social y económicamente sin necesidad de dejar su lugar de origen para trasladarse a las grandes ciudades. Establecer en puntos estratégicos de la provincia, locales que les permitan a los productores acercarse para vender su producción”, explica Bob. Uno de esos puntos estratégicos se estableció en las afueras de Bariloche: el Mercado de la Estepa. ✱✱✱
Un grupo de personas sale de los autos empuñando armas y entra a la iglesia. ✱✱✱
“Es una utopía generar un mercado
en el medio de la estepa”, confunde Bob la conjugación verbal. Era. El Mercado es –ya– una realidad. Participan más de 300 familias pertenecientes a los pueblos y parajes de Valcheta, Sierra Paileman, Corralito Panquehuau, Pilcaniyeu, Dina Huapi, Pichi Leufu, Río Chico, Ñirihuau, Las Bayas, Ing. Jaccobacci, Comallo, Anecón, Sierra Colorada, Ñorquinco y San Antonio Oeste. Hay turnos rotativos de atención al público. Lana, cuero, platería mapuche, todo lo que se produce en la zona se vende en el mercado. El precio de los productos lo deciden los mismos productores y el 10 por ciento del total de las ventas es destinado a pagar los servicios de luz, gas y los seguros de robo e incendio. Porque no, no cuentan con ninguna exención impositiva. Todo está en sus manos. ✱✱✱
A la mañana siguiente, los feligreses de la comunidad palotina se miraban extrañados en la entrada de la iglesia a la espera de la misa. Golpearon la puerta, tocaron el timbre. Pero nada, nadie atendía. Uno de ellos, el organista de la parroquia, decidió trepar hasta una ventana y entrar. Sobre una alfombra colorada, los cuerpos de cinco religiosos. ✱✱✱
“Sobre lo que tenemos que empezar a trabajar ahora es en la generación de conciencia. Los clientes, cada vez que compramos algo, deberíamos pensar de
dónde viene lo que estamos adquiriendo. Solamente haciéndonos esa pregunta nos estamos educando y nos convertimos en consumidores responsables –señala Bob y ejemplifica–. Si yo compro un lápiz y veo que está hecho en China, debería preguntarme: ¿por qué no comprar uno de industria argentina?”. El primer paso hacia ello fue la firma de un convenio bilateral con Chile para estrechar los vínculos culturales, sociales, comerciales, y en general, las relaciones humanas, de las personas que viven en poblados, parajes y ciudades del sur de ambos paí-
dades de todo lo que son capaces de hacer y de todos los derechos con los que cuentan para hacerlo. Y un desafío aún mayor, preguntarse, que nos preguntemos: “¿Por qué no comprar uno de industria argentina?”. ✱✱✱
Los cuerpos de cinco religiosos. Acribillados. De todo esto Bob se enteraría recién al día siguiente, cuando las autoridades eclesiásticas palotinas de Medellín, Colombia, donde se encontraba haciendo un curso sobre
“Los clientes, cada vez que compramos algo, deberíamos pensar de dónde viene lo que estamos adquiriendo. Solamente haciéndonos esa pregunta nos estamos educando y nos convertimos en consumidores responsables.” ses. Entre los puntos que conforman el convenio figura el de promover políticas orientadas a apoyar técnicamente el proceso de fortalecimiento organizacional de las comunidades campesinas para la comercialización asociativa de productos y la generación de valor agregado local. El primer paso. Sólo eso. El trabajo que lleva adelante Bob es complejo, no se trata exclusivamente de mejorar la calidad de vida de los pueblos rurales, eso es una parte pero no todo. El fin es mucho más ambicioso, generar conciencia en esas comuni-
doctrina social, le comunicaron que en San Patricio, su iglesia, su casa, habían asesinado a tres sacerdotes y dos seminaristas. Sus compañeros. “Si no me hubiesen mandado a hacer ese curso, no estaría vivo –recuerda Bob–. Fueron tiempos duros para la sociedad y para mí, en particular. Luego de un desencanto con la religión, abatido, con mucho dolor, decidí alejarme de la congregación para emprender un viaje propio. Cambiar de trinchera para seguir luchando por la igualdad de las personas.” Y eso hizo.
Vivir sin Tacc
Inclusión celíaca Unos 500 mil argentinos padecen esta enfermedad. En Goya, Corrientes, desarrollaron un plan para llevar alimentos fabricados con materias primas autóctonas a más personas. TEXTO SABRINA POZO
loria Ballesteros es licenciada en Tecnología de los Alimentos y se dedica a la investigación y desarrollo de alimentos mejorados nutricionalmente y que tengan un fin social. En los últimos años vivió en Goya y allí trabajó en el desarrollo de alternativas para comunidades de bajos recursos económicos y con serios problemas nutricionales, y luego fue focalizando su investigación específicamente hacia la enfermedad celíaca. Así fue que, merced al apoyo del
demostrando que un plan trae como consecuencia otro plan. El trabajo, por supuesto, es arduo porque permanentemente hay que ir buscando financiamiento, pero cuando el objetivo se consigue, se genera un buen precedente que permite corroborar que es posible alcanzarlo aún en ciudades de bajos recursos”, asegura Ballesteros. “Los productos para celíacos son entre tres o cuatro veces más caros que los comunes, y en las provincias son difíciles de conseguir. Ésta, entonces, es una forma de aportar una mejor calidad de vida con un producto económico”, sostiene la especialista e investigadora. Si bien en mayo del 2011 el Poder Ejecutivo reglamentó la Ley Nacional
de Goya y nació lo que dio en llamarse Inclusión Celíaca. Si bien el programa duró apenas seis meses, en ese plazo 60 familias goyanas con integrantes celíacos recibieron 2 mil kilos de harina libre de gluten, elaborada a partir de materia prima autóctona. “Yo tomo esto como un proceso y no como un resultado. La puerta está abierta para poder continuarlo; la realidad viene
26.588, que había sido sancionada dos años antes con el fin de garantizar la cobertura médica y la posibilidad de acceder a productos libres de gluten a las personas que padecen esta enfermedad, aún queda mucho por transitar en el lento camino para hacer efectivo ese derecho. Uno de esos pasos lo dio en abril del año pasado el Ministerio de Salud de la Nación, cuando dictó una resolución que obliga a obras sociales y prepagas a “brindar a cada persona con celiaquía cobertura en concepto de harinas y premezclas libres de gluten por un monto mensual de 215 pesos”, importe que “deberá actualizarse periódicamente”. Aun así, el desafío de ampliar el acceso a la salud, también en este aspecto sigue vigente.
municipio de esa ciudad correntina, fue puesto en marcha un plan denominado Nutrición Ilimitada, por el cual se elaboran y se distribuyen en comedores comunitarios galletitas libres de gluten, fortificadas con harina de soja elaborada a partir de materias primas autóctonas. La iniciativa –que arrancó hace dos años y fue distinguida en la edición 2011 del premio Innovar del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación– acaba de recibir un subsidio del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación para producir ese alimento de una manera más industrial. “Como investigadora es un gran desafío aumentar la utilización de materia prima autóctona e incluirla de manera innovadora para obtener como resultado un
producto original y representativo de la región. Por otro lado, utilizarlas implica aportar un granito de arena a la tan devastada economía regional. Si a esto le sumamos la ayuda a la mejora de la calidad de vida de una población con problemas de nutrición, la tarea está cumplida”, cuenta Ballesteros. Al ver que los frutos de su apuesta eran muchos, Gloria decidió impulsar la elaboración de una premezcla a base de harina de arroz y otras materias primas, beneficiosa para toda la población pero, en especial, para los celíacos. Así fue que consiguió, con el respaldo del municipio, producirla y entregarla gratuitamente a la Asociación de Celíacos
Gloria Ballesteros glo_ballesteros@hotmail.com Ministerio de Salud de la Nación www.msal.gov.ar Asociación Celíaca Argentina www.celiaco.org.ar
El arte de sobrevivir Un acorde de blues, la impronta de mil colores sobre un muro... Sumergidos en pasillos de violencia, droga y muerte, cientos de jóvenes de la villa 21-24 encontraron en la cultura la balsa para salir a flote. Imágenes de una fiesta y sus protagonistas. TEXTO LUCIANA MANTERO
n trazo delicado, firme, vaporoso de color negro. Otro en violeta, otro en amarillo y el dibujo se va delineando. Un sol descollante a la hora en la que la mayoría le huye hacia la sombra o hacia la siesta y un joven, desaguándose en sudor, que avanza sin detenerse hacia una figura animal que es su obra de arte. Le han dado algunas ideas y él deberá arreglárselas para estampar con sus latas de pintura un graffiti que perdure en aquella pared color mostaza. Ha logrado vivir de su talento; lo ha logrado como pocos. Una púa que araña con emoción cada cuerda de una guitarra. Otro joven, de anteojos negros, de rodillas sobre un escenario, desgranándose mientras hace hablar a su instrumento sobre Jimi Hendrix. Su guitarra ha conversado con los mejores músicos del rock nacional. Otra mano prodigiosa en aquel lugar de Barracas que construyó un camino –tal vez definitivo– cerca del arte, lejos de la violencia. La mirada profunda, entre inocente y provocativa, de una mujer de pelo de lápiz negro y labios esfumados que interpela desde un retrato; dos adolescentes que se besan y se abrazan con algunos de sus miembros que son palos rectos, robóticos, trazados con nitidez. Otro joven que exhibe su habilidad, de la que se ha aferrado a cada paso de una vida difícil y de la que no se quiere soltar. Todavía no vive de ella, su oficio es el de hacer construcciones de durlok, pero no se imagina ni un día de su vida sin apretar el lápiz contra la hoja virgen y dejarse ir.
Luis Rojas, Diego Alegre y Lucho Giménez nacieron hace poco más de veinte años en el Hospital Argerich. Los tres se criaron de forma intermitente, viven o vivían en la villa 2124 de Barracas, donde está gran parte de su familia. Los tres se codearon con la violencia, con la muerte, con los esfuerzos comunitarios para quebrar el destino más posible de jóvenes como ellos. Los tres encontraron en el arte su forma de sobrevivir y de ser en la vida. ✱✱✱ Tránsito rabioso, cumbia a todo volumen, olor a chorizo asado, puestos de venta de ropa, frutas, verduras, CD’s, bombachas y chucherías sobre la calle Iriarte. Luna está cortada al tránsito: varios niños rebotan en un castillo inflable instalado a mitad de cuadra mientras otros más grandes juegan al metegol. Hacia el fondo, a
unas dos cuadras dirección Riachuelo, empieza la “temida” 21-24, la villa más grande de la Ciudad de Buenos Aires, donde viven unas 50 mil personas –nadie sabe la cifra exacta– y donde hace algunos años el narcotráfico se atrevió a amenazar de muerte al cura más popular del país , el Padre Pepe Di Paola. En la esquina de Luna e Iriarte una vitrina con la Virgen de Caacupé vela por la fiesta que se ha armado en la canchita contigua de fútbol cinco. Allí adentro, unas 200 personas disfrutan del talento de jóvenes como Luis, Diego y Lucho. Es la fiesta de Cultura Viva Comunitaria: Arte, Cultura y Deporte para la Transformación Social, un programa del Gobierno porteño y un conjunto de organizaciones socioculturales nucleadas por las Fundaciones Crear vale la pena y Fútbol para el desarrollo, que identifica puntos de cultura en el sur de la Ciudad e intenta fortale-
mó el documental Soy Villera y se transformó en una de las caras visibles de Fraternidad del Sur en la villa donde todavía vive gran parte de su familia. “La gente de afuera se sorprende del talento que hay acá. Talento hay en todos lados. Solamente tenés que apoyarlo y darle un empujoncito. Tenés que acercar lo mejor de lo que llevás al Colón, pero con más énfasis aún. Porque acá hay muchos chicos en riesgo y ésta es una forma de darles seguridad en sí mismos, de formarlos. Cuanto más pobre sos, menos margen tenés para dedicarte a esto”, afirma Zarza. ✱✱✱ cerlos sumando talleres, capacitaciones y dinero para nuevos proyectos e infraestructura. Los protagonistas del día son un grupo de 300 alumnos de entre 14 y 18 años de la organización comunitaria Fraternidad del Sur, que exhibirán sus trabajos. Algunos han aprendido a registrar su mundo a través de una cámara filmadora; lo editaron, lo montaron e hicieron cine. Otros lo recortaron en fotografías. Están las que enseñan o aprenden maquillaje artístico y cada sábado después del taller caminan espléndidas rumbo a la fiesta. La oferta sigue: artes plásticas, teatro, música, diseño, fútbol, computación e inglés desde hace unos siete años en la villa 21-24. Y, bien arraigada, la idea de que todo ese talento puede darles una posibilidad laboral, redundar en profesionales del arte, permitirles ganarse la vida haciendo lo que les gusta. “Un chico que sabe tallar la madera puede ser ebanista; al que le gusta la ropa puede trabajar como vestuarista; el que estudió maquillaje puede maquillar para cine o la publicidad. Además de filmar pueden ser utileros, hacer producción… hay muchos puestos de trabajo para ocupar.” Nidia Zarza predica con su historia. Era catequista en la Parroquia de Caacupé y eso la mantuvo relativamente a salvo de la violencia y de las drogas. Transitaba los 20, participaba de los talleres de teatro que daba Julio Arrieta –actor y promotor cultural en la villa–, alguien
del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) le ofreció un trabajo y una beca para estudiar Derecho, tuvo una oportunidad y la aprovechó. Se fue de la villa para no repetir la historia de su madre. Y unos años después voló bien lejos, a España, hasta un lugar donde sus orígenes no fueran un lastre y se diluyeran en la distancia. Conoció a un catalán, se casó, hizo nuevos amigos, pero se encontró escuchando hablar en reuniones sociales sobre los villeros como la escoria del subdesarrollo. Y su silencio se le hizo hipócrita. Entonces volvió a Argentina para reconciliarse con su pasado. Perdió amigos, ganó otros. Fil-
El ritmo de la bachata va desapareciendo del altoparlante y la voz del actor Julio Zarza –uno de los seis hermanos de Nidia, docente de teatro, parte del elenco de la película Elefante Blanco, de Pablo Trappero– arenga a sus vecinos a dar la bienvenida a los alumnos del taller de guitarra de Diego Alegre. Siete niños ejecutan sobre el escenario una melodía suave, casi angelical, de la banda sonora del animé japonés Naruto. Van lento, con coordinación, concentrados en cada acorde. Las primeras clases, Diego los dejaba plantados y ellos aprendieron que tenían que ir a tocarle la puerta de su casa. De la resaca de las drogas su profesor pasó a enseñarles y a grabar un disco con su banda La escuela del
desaprender –producido por el tecladista de Memphis La Blusera y el guitarrista de Diego Torres–. Para ellos, para los chicos del barrio, es “el grosso”. Hoy se levanta cada sábado a las ocho y viaja desde Valentín Alsina para dar puntual el taller. –“La cultura, el arte, cura el alma. La música me llevó a un montón de lugares, me dio una oportunidad. Quiero que ellos también la tengan”, sostiene Diego. Diez adolescentes juegan a ser actores sobre el escenario. Después, ocho mujeres y cuatro niñas mueven metódicas sus polleras blancas, azules y rojas al ritmo de una danza típica paraguaya. La tarde empieza a regalarle algo de sombra a la canchita, cuando cinco bellezas salen al ruedo. –Presentamos todo el glamourrrr. A ver las palmas de la 21-24 –arenga el locutor sobre los primeros acordes de la canción tecno de moda. Algunos se ríen. Una señora de calzas negras le dice a otras: –¿Qué, nosotros no tenemos glamour? Pestañas postizas de colores estridentes, minifalda de lentejuelas, labios cargados de rojo, mono a lunares, vestido evassé, trenzas tirantes que rodean las cabezas, caderas que se mueven en un vaivén rítmico y alguna media can-can agujereada. Las chicas, algo tímidas, empiezan a acomodarse sobre el escenario. Y los silbidos rechiflan por todo Barracas. ✱✱✱
Luis Rojas dio clases de graffiti hasta hace poco y su compañera –la mamá de su hija Renata, de un año– enseña maquillaje artístico. Diego Alonso intenta inspirar con su guitarra a sus alumnos de Fraternidad del Sur. Lucho Giménez, además de su camino autodidacta en el dibujo, se acercó a la Fundación Temas –otro de los puntos de cultura–, empezó a entrenar box y participa de un corto de la organización Cine en movimiento. Así, los tres ahuyentan fantasmas ajenos y propios de una vida enghettada en la marginalidad.
–“Nadie puede hablar de lo que no conoce. Yo nunca tuve vergüenza de decir que vivía en la villa. Acá hay mucha gente que se siente inferior y que tiene miedo, por las desilusiones de la política. Los centros culturales más importantes están en Recoleta y en el Centro, pero acá hay mucho talento. Sería bueno que esto, el estímulo al arte, prenda; que pueda funcionar”, dice Luis. Él cambió el pincel por las latas y el bastidor por la pared cuando egresó de la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano. Se desvive por graffitear las poesías que su mamá escribe en el tiempo libre que le queda de su trabajo como empleada de limpieza. Trabaja para productoras. Sueña con tener un bar con un espacio para pintores. “Además de dibujar entreno box como defensa personal. Porque en este barrio a veces no se puede hablar y la violencia es la que te piden los demás. Y a veces mis hermanos –alguno de sus nueve hermanos– se meten en líos y hay que salir a defenderlos”, cuenta Lucho. Un juez lo separó de su mamá y sus hermanos a los cinco años “por circunstancias de la vida”. Hasta los 18 vivió con familias sustitutas. Hace
Crear vale la pena 4723-0048 info@crearvalelapena.org.ar www.crearvalelapena.org.ar
poco volvió a la 21-24. El dibujo es su cable a tierra, su pasión. Internet le está permitiendo empezar a hacerse conocido y lograr algunos trabajos como retratista. “ Yo he visto cómo mataban a personas, vi muertos tirados en la calle. Violencia hay, sí, no te voy a decir que no. Nosotros sabemos cómo está la realidad, sabemos que uno mismo tiene que procurarse su bienestar. Por eso, el mensaje de las letras de La escuela del desaprender es eso: ‘Vos podés’. Todo va a estar mejor. Todo puede mejorar si uno se lo permite.” Y a Diego se le pone la piel de gallina. Hace algunos años Abel, un pibe que paseaba su hombría por la villa armado hasta los dientes y después se la consumía en una pipa tras otra llena de paco y fuego, le pidió que le enseñara a tocar. Él aceptó, Abel se compró una guitarra y empezaron a encontrarse varias veces por semana. A medida que iba aprendiendo a tocar de oído–como lo hace Diego–, Abel empezó a mirar la vida de otra forma. Se apasionó con la música, dejó de consumir, consiguió un trabajo en una empresa de seguridad y se mudó a Alejandro Korn, en la provincia. Siguen en contacto. Hace poco, Diego lo fue a escuchar a un boliche. Quedó sorprendido por su habilidad. Abel toca blues a lo B.B. King. Y en sus ratos libres escribe poesía. Luis y su trazo vaporoso; Diego y su púa emotiva; Lucho y su dibujo nítido; Abel, que es B.B. King.
Con ojos de mujer Periodistas crearon una agencia de noticias que busca contribuir a la construcción de una sociedad más igualitaria y no sexista. Además, capacitan a otras comunicadoras en temas de género. TEXTO MARIANA FERNÁNDEZ CAMACHO
bservar la misma realidad que otros medios pero con “lentes lilas” es el compromiso que desde hace poco más de un año asumió la agencia de noticias de género Comunicar Igualdad, como una estrategia de militancia más que permita lograr una sociedad igualitaria. Las comunicadoras y periodistas que integran la agencia arengan para que la perspectiva de género sea transversal a los productos comunicacionales, seguras del lugar privilegiado que ocupan los medios de comunicación en la formación de opinión pública. Así, trabajan para visibilizar la particular realidad de las mujeres, promover que tanto ellas como los varones tengan acceso igualitario a los recursos, y fomentar la igualdad de género para los diversos grupos identitarios. “La propuesta de una agencia de noticias como Comunicar Igualdad es establecer un vínculo colaborativo con los medios masivos, tanto a nivel institucional como individual. Por eso apuntamos a que se nutran de nuestras producciones levantando las notas textuales o utilizando esos temas como ideas e insumos básicos para la producción de sus propias noticias”, explica Sandra Chaher, directora de la agencia y fundadora y presidenta de la Asociación Civil Comunicación para la Igualdad. Promover el enfoque de género en los medios de comunicación no es sólo cuestión de noticias; por eso,
partir del 15 de abril, Comunicar Igualdad brindará el curso Feminismo para principiantes II. Teoría Feminista. La mirada de género, el poder, la economía, la cultura, el cuerpo de las mujeres y los prejuicios, son algunos de los temas que la Licenciada en Ciencias de la Información Nuria Varela abordará en las clases. Española, Varela es miembro fundadora de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género, así como de la Plataforma de Mujeres Artistas contra la Violencia de Género.
Comunicar Igualdad 4772-6862 (de 12 a 17 horas) info@comunicarigualdad.com.ar http://www.comunicarigualdad.com.ar/
otra área central de este colectivo es la continua capacitación y sensibilización de periodistas y comunicadoras/es en estos temas, a través del desarrollo de cursos virtuales y presenciales y del dictado de un Diploma Superior de Comunicación y Género. Además, crearon un espacio de asesoramiento a organizaciones e instituciones y un Observatorio de Medios de Comunicación, como una forma de conocer las prácticas a modificar y aplaudir las transformaciones saludables. “El trabajo que hacemos es de un convencimiento enorme sobre nuestra tarea, porque, si bien se comparte el importante rol que tienen los medios en la construcción de imaginarios no sexistas, no se invierte en medios alternativos o en las agencias de comunicación de género. Por eso, gestionar un proyecto como Comunicar Igualdad es muy difícil pero muy creativo y estimulante a la vez”, resume Chaher. Desdibujadas las fronteras, Comunicar Igualdad tiene presencia en la web y en las redes sociales desde donde se difunde información de otras organizaciones y se fomenta la comunión de periodistas de Argentina y del resto del mundo que trabajan con enfoque de género en los medios de comunicación: “Nos sentimos parte y herederas del movimiento de mujeres y sus luchas, entramadas en las alianzas de periodistas comprometidas y comprometidos con los temas de género. Creemos que el trabajo conjunto con todas las personas, organizaciones e instituciones que bregan por la igualdad es la única forma de lograr el objetivo”, afirma la responsable de la agencia.
Ventana mágica Ser niños. Poder jugar como tales. Esta ecuación, lógica para algunos, no es un derecho al que acceden todos los chicos. Que esos momentos sean posibles es el objetivo de los talleres de Abrir la Puerta. TEXTO VERA CATAÑO
Se dan cuenta de que si quieren jugar, tendrán que portarse bien”. En general, las actividades de la fundación apuntan a promover los siete tipos de inteligencia: musical, lingüística, matemática, espacial, corporal, intrapersonal e interpersonal. El programa madre es la juegoteca, un ámbito similar a los talleres en las escuelas pero de varios meses de dura-
e acerca el fin de la jornada en la Escuela Nº 8 Nicolás de Avellaneda y se siente la excitación de los niños que transitan los pasillos. Los de segundo grado están de suerte: hoy les toca el taller de juego que organiza la Fundación Abrir la Puerta. Mariana y Dolores, las ludoeducadoras, ya llegaron y muchos se abalanzan sobre ellas para saludarlas. La mayoría de los alumnos que asiste a este colegio de Tribunales vive en la Villa 31 y a menudo cumplen roles de adultos en sus casas, como ocuparse del cuidado de sus hermanos menores. “Venimos a esta escuela desde el año pasado y es un lugar donde los chicos disfrutan mucho y nos muestran su reconocimiento”, explica Dolores. La Fundación Abrir la Puerta nació en junio de 2005 en la Ciudad de Buenos Aires de la mano de Lila Villahoz, con el objetivo de promover el derecho a jugar de los niños de entre 3 y 12 años de bajos recursos que viven en condiciones de hacinamiento y, en muchos casos, sin la posibilidad de disfrutar de momentos lúdicos. “La idea era poder brindarles algo que no tuviera que ver con lo material, sino más bien con su crecimiento personal”, explica Lila, para quien el juego tuvo mucha importancia en su propia infancia e incluso todavía hoy con sus hijos: “Es algo que uno nunca debiera perder, no importa la edad que tenga”. Ya están todos sentados en ronda en el patio y ahora los tres voluntarios que colaboran con la fundación se presentan: un joven
argentino y dos chicas de Estados Unidos. Una de ellas es Natalie, quien ya trabajó con niños en su Nueva York natal, destaca: “FAP trae los juegos con una sonrisa, no solamente una caja de cartón (…). Hay valor en el hecho de que los niños aprenden a respetar y escuchar.
Fundación Abrir la Puerta www.abrir la puerta.org.ar info@abrir la puerta.org.ar
ción, lo cual permite un seguimiento más exhaustivo. Sin embargo, las últimas dos juegotecas cerraron porque las organizaciones propietarias de los lugares necesitaban los espacios. El programa de talleres de juego, en cambio, ha crecido tanto que alcanza a cuatro sesiones por grado. Lila reconoce que escasean los recursos económicos para cubrir la demanda existente y, por este motivo, además de recibir el apoyo de algunas empresas y organismos locales y estatales, realizaron una campaña para recaudar fondos a través de donantes particulares mediante el pago de pequeñas cantidades con tarjeta de crédito. Pese a las dificultades, según sus cálculos, cada año más de 200 niños tienen acceso al juego gracias a los proyectos de la fundación. El taller ya ha comenzado y a los chicos se les entrega una hoja donde deben dibujar a qué juegan en sus casas, en la escuela y en la plaza para más adelante hacer un mural y pintar una de las paredes de la escuela donde quedarán plasmados los distintos juegos. Luego de la concentración que les requiere a los niños este ejercicio, comienza la acción: el equipo de la fundación les propone aprender una danza y todo son cantos, gestos cada vez más rápidos y alegría. Daniel Staffora, director del colegio, valora muy positivamente los aportes de Abrir la Puerta. “Los chicos están encerrados en su barrio, por eso venir acá para jugar, aparte de aprender, es importantísimo. El juego abre puertas, ventanas, permite sueños… Para estos chicos no es sólo una distracción: les permite pensar y expresarse.”
Un cambio necesario Referentes del sector social promueven que, a partir de la Reforma del Código Civil, se mejore el marco jurídico para las OSC, especialmente las de base. Miles de instituciones funcionan al margen de los registros oficiales. TEXTO ALEJANDRO CÁNEPA
n tiempos en los que se debate en el Congreso un proyecto de reforma del Código Civil, el sector social tiene algo para decir. Como existen muchas organizaciones de la sociedad civil (OSC) que no están registradas oficialmente, desde la Confederación de la Sociedad Civil, previo pedido de información ante la Afip y la Inspección General de Justicia (IGJ), proponen que se aproveche la oportunidad para reformar la normativa y así facilitar el ingreso de las OSC al paraguas que significa el reconocimiento legal por parte del Estado. Además, promueven que se genere una base de datos única y de alcance nacional que reúna toda la información referida a la personería jurídica. A partir de un pedido de información pública, realizado a través de Poder Ciudadano, la Confederación le solicitó precisiones a la Afip y a la IGJ sobre la cantidad de entidades del sector social registradas en esos organismos. Los resultados arrojaron que, en relación con el total de las organizaciones existentes, solamente una minoría es la que está registrada (ver recuadro). “En rigor de verdad, no se sabe exactamente cuántas OSC hay en Argentina; no hay datos concretos, además de que es un abanico muy amplio, que va
desde River y Boca, pasando por una universidad privada hasta el comedor de una villa”, dice Carlos March, referente de la Confederación. En el sector social saben que muchas instituciones funcionan como asociaciones de hecho, sin que estén reconocidas por los organismos correspondientes, por falta de infraestructura y recursos económicos y administrativos para cumplir las exigencias que la legislación determina para aquellas. “Para el Código existen las asociaciones civiles y las fundaciones, pero hay una tercera categoría, llamada simple asociación, que falta jerarquizar en el proyecto de reforma y que podría servirle a muchas entidades para encuadrarse jurídicamente”, señala March y agrega: “A muchas OSC de base, que operan en la informalidad, les podría servir esta figura”. Ante esa situación, Gabriel Astarloa, abogado e integrante de la Mesa de Marco Legal y Fiscal de la Confe-
deración, afirma: “Queremos que se fijen estándares livianos para las entidades, pero el proyecto de reforma del Código regula a las simples asociaciones con un grado de requisitos elevado. El proyecto es formalista y controlador, pone demasiados requisitos en la mochila de organizaciones que no son ni asociaciones civiles ni fundaciones”. Un ejemplo de estos requisitos difíciles de resolver para las entidades de base, según Astarloa, es “que para constituir una asociación se necesita una escritura pública, cuando podría resolverse por certificación de firma, que es mucho menos costosa”. La figura de simple asociación está reconocida en el actual Código Civil, pero su alcance nunca se desarrolló. Y desde la Confederación creen que la reforma de esa normativa tendría que ser la oportunidad para ampliar y precisarla. “Hasta ahora hay dudas jurídicas acerca de cuál es la atribución que pueden tener las simples asociaciones, aunque están reconocidas en el Código Civil. Pero esa figura está en una especie de limbo jurídico que debería poder aclararse”, dice Astarloa.
Las propuestas Las ventajas de tener reconocimiento legal, no por previsibles dejan de ser muy importantes. Carlos March, en este sentido, dice: “Cuando el Estado me reconoce como una entidad de la sociedad civil, sea como asociación
Miembros de la Confederación de la Sociedad Civil promueven mayor reconocimiento estatal para las organizaciones.
civil, simple asociación o fundación, puedo tener acceso a una cuenta bancaria, operar administrativamente, pedir subsidios, exención de Ganancias…, en general las que no tienen reconocimiento son las que no cuentan con un contador, abogado y gente con tiempo para los trámites y gestiones”. Sobre este punto, March asegura que lograr la personería jurídica ante la IGJ “demora entre un año y un año y medio, dependiendo de cómo se le cae en gracia a quienes toman la decisión ahí adentro”. Otro aspecto relevante que solicita la Confederación es que se forme una base de datos única, a nivel nacional, sobre las OSC que ya tienen la personería jurídica otorgada. Hoy por hoy, cada provincia es la que tiene la información sobre el total de entidades registradas oficialmente, por lo que se desconoce el número real para todo el país, ya que cada jurisdicción puede informar o no esos datos. “Proponemos un registro que unifique y genere información nacional sobre todas las OSC, sin que las provincias pierdan la potestad de otorgar la personería jurídica”, explica March. Como hay provincias que no tienen ni leyes ni decretos de acceso a la información pública, los organismos provinciales que otorgan la personería pueden negarse a dar los
datos. “Eso depende de la voluntad política del gobernador de turno”, reconoce March. Tanto la falta de una base de datos unificada como la ausencia de reglamentación de la figura de simple asociación en un sentido integrador para las OSC, obedece, según March, “a una lógica inercial de la propia burocracia. Y desde la sociedad civil tampoco se promueve que el Estado regule esos aspectos.
Faltan espacios que demanden eso”. Por lo mismo, la Confederación de la Sociedad Civil se propone impulsar la agenda del sector social para fortalecerlo, enfocándose en el marco legal y fiscal. Creada en 2011, a instancias del Foro del Sector Social y de la Red de Bancos de Alimentos, se trata de una entidad de tercer grado que agrupa a federaciones y redes. Y también se propone funcionar como veedora en aquellas situaciones en que aparezcan limitados los espacios de las OSC, ya sea por parte de autoridades públicas o privadas. Como todavía no se sancionó el nuevo Código, desde el sector social están expectantes por ver cómo se instrumentarán los cambios que involucren las organizaciones sociales. Para Astarloa, “a este proyecto de reforma del Código le falta más debate”. Los próximos meses serán clave para definir los pasos a seguir por los actores involucrados en el tema, tanto desde el sector social como desde el Estado.
El sector en cifras l pedido de información pública, realizado por la Confederación de la Sociedad Civil, a través de Poder Ciudadano, ante la Afip y la IGJ, revela datos interesantes sobre el marco jurídico y el grado de reconocimiento legal de las OSC. A continuación, algunos de ellos: ✱ La cantidad de fundaciones y asociaciones civiles que están exentas del pago al Impuesto a las Ganancias, según la Afip, son 7.637, en todo el país. ✱ En la Ciudad de Buenos Aires, hay registradas ante la IGJ 18.363 asociaciones civiles, pero tienen personería jurídica vigente apenas 7.230. En cuanto a las fundaciones, aparecen inscriptas 6.243, pero están vigentes (al menos legalmente) solamente 2.726. ✱ Según estudios en los que se basa la Confederación, existen en Argentina entre 80 mil y 120 mil OSC. ✱ Al no poseer datos de todas las provincias, no se puede saber con precisión la cantidad de instituciones registradas en cada distrito. ✱ Del pedido de información, la Confederación concluye que “gran parte de las OSC no cuentan con personería jurídica”.
Todos pueden ayudar La Campaña Cansate de donar promueve el hábito de aportar dinero en efectivo para las organizaciones sociales. Más de 400 OSC ya se postularon para recibir fondos. TEXTOS RICARDO CAIGUARA
a meta de conseguir fondos para las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) es una búsqueda constante y dinámica, que demanda creatividad y flexibilidad para alcanzar los objetivos. En un contexto mundial de crisis económica, de capitales restringidos, de caída de recursos provenientes de la cooperación, surgen nuevas iniciativas que apuntan a promover la donación directa. Es el caso de la Campaña denominada Cansate de donar, que llevan adelante en forma conjunta la Asociación de Ejecutivos en Desarrollo de Recursos para Organizaciones Sociales (Aedros) y la Fundación Noble. La iniciativa está presente en medios televisivos, gráficos, radiales, en Internet (www.cansatededonar.org) y en las redes sociales más conocidas como Facebook (www.facebook.com/pages/Cansate-de-Donar) y Twitter (https://twitter.com/CansatedeDonar) . Y ya cuenta con un directorio online en el cuál más de 400 OSC de todo el país se inscribieron para ser destinatarias de las contribuciones.
Inversión social 36
Además de la progresiva disminución del volumen de donaciones
destinadas a organizaciones sociales, la campaña tuvo como disparador un estudio de la consultora Poliarquía. Allí se alertaba sobre el hecho de que sólo el 10 por ciento de los argentinos realiza donaciones económicas regulares a entidades de bien público. Así, la propuesta de Cansate de donar apunta a “incentivar la cultura filantrópica en los argentinos. Creemos que el argentino no tie-
ne el hábito de donar dinero en efectivo, en forma regular, a una causa determinada. Y uno de los principales motivos de esto es que falta cultura filantrópica en nuestro país”, explica a Tercer Sector Mariela Becker, Directora Ejecutiva de Aedros. Por otra parte, a través de la página
web (www.cansatededonar.org) se invita a todas las OSC a sumar sus datos en el directorio online y así contar con chances de resultar elegidas por los potenciales donantes que visiten la página. “Todas las ONG se benefician indirectamente porque a través de la campaña se invita a la sociedad a adquirir como hábito realizar donaciones económicas sostenidas en el tiempo, y un resultado positivo debería beneficiar al sector en sí mismo. Actualmente ya hay sumadas más de 400 ONG y en algunos casos sabemos que ya recibieron donaciones generadas a partir de la campaña”, aporta Becker. De esta manera, y por primera vez en la Argentina, las OSC se unen para realizar una campaña pública de alcance masivo. “Para que las cosas cambien, cansate de donar”, es el lema que se difunde desde febrero pasado en medios televisivos, gráficos, electrónicos y radiales, e invita a los argentinos a “abrazar una causa u organización social y asumir un compromiso económico sostenido y permanente”, como el camino más efectivo para lograr cambios profundos en la vida de muchas personas que necesitan ayuda.
La base de la información La versión web de la campaña intenta romper las barreras de la des-
confianza y la falta de información y estimular la cultura filantrópica del ciudadano. Y esa empatía se consigue ofreciendo consejos a la hora de elegir la OSC, compartiendo derechos del donante y brindando una base de datos detallada sobre la misión de cada OSC postulada. “Que la gente hable de la campaña, de su mensaje, de su importancia y que se reflexione sobre la filantropía”, responde Mariela Becker a la consulta sobre lo mejor de la Campaña. “Además, cuando las ONG nos dicen que se sumaron donantes a su causa, el logro es rotundo”, afirma. Desde la organización se estimula que las OSC informen acerca de su misión y de su capacidad para utilizar las donaciones en los propósitos declarados, de manera eficaz. Además se busca que el donante pueda ser informado de la identidad de los miembros del consejo directivo; así como también que acceda a los informes financieros más recientes de la entidad, entre otros puntos. Cada ítem presentado refuerza el concepto de unir de forma transparente al donante con la OSC. La campaña, que cuenta con el apoyo de la Fundación Avina, el Foro del Sector Social, el Grupo de Fundaciones y Empresas (Gdfe), la Red Argentina de Bancos de Alimentos, Help Argentina y la Red Argentina para la Cooperación Interna-
cional, entre otros organismos, culmina formalmente su convocatoria el 15 de marzo, aunque está previsto que continúen realizándose distintas acciones de promoción para mante-
ner el incentivo a los aportes de particulares durante todo el año. Y, desde Aedros, adelantan que “la idea es hacer una segunda edición” hacia finales de 2013.
Consejos para elegir dónde ayudar 1. Sé selectivo con tu donación. Los donantes responsables no donan a la primera ONG que le pide ayuda. Se toman su tiempo para identificar cuál es la causa que le parece más importante para él o su familia y, específicamente, sobre el cambio puntual que quieren realizar. 2. Donar a una ONG de manera formal es más transparente. Las donaciones de dinero no formal, en la calle o ante el pedido en domicilio, no pueden ser seguidas por los donantes. No obtendrás un recibo, no podrán contarnos sobre la obra o proyecto, no se pagarán impuestos, no podrás identificar a quienes trabajan en la ONG ni tendrás acceso a sus balances generales. 3. Solicitar información financiera a las ONG. Todos los donantes pueden solicitar a las ONG si es que éstas no les envían de manera proactiva la información correspondiente. Debemos exigir ser informados sobre sus gastos y sus ingresos. 4. Dialogar con las ONG. Consultas sobre los programas activos y el resultado de los logrados nos hace más responsables como donantes. Conocer sobre el proceso, cómo piensan lograr sus objetivos y cuáles fueron las acciones realizadas con anterioridad y sus resultados permiten poder formar parte de la ONG y saber que estamos de acuerdo no sólo con la causa sino también con las metodologías para lograr los cambios que deseamos. 5. Donación como compromiso a largo plazo. Donamos sólo a las ONG en las que creemos en su misión o compromiso. Esto nos convierte en socios de las ONG y su esfuerzo por hacer un cambio. 37
Actividades de interés Agenda Didáctica inclusiva Del 7 al 9 de junio Fanitelco llevará a cabo en el hotel Costa Galana de la ciudad de Mar del Plata el II Congreso Iberolatinoamericano Didáctica de la educación inclusiva que contará con la participación de los disertantes Theo Peeters, Alfredo N. Jerusalinsky, Félix Marcial Díaz Rodríguez, entre otros. Simultáneamente, los días 7 y 8 de junio se realizará el Taller internacional sobre TEA, dictado por Emily y Lisa Lland. www.implantecoclear.org/congreso6/
Foro por el Desarrollo Sostenible 26 y 29 de mayo La Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático convoca a organizaciones, gobiernos, empresas y demás instituciones a participar de la segunda edición del Foro Latinoamericano de Desarrollo Sostenible en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe.Las temáticas girarán en torno de las Energías renovables e innovacio-
nes tecnológicas para la sostenibilidad, al Cambio climático; la Gobernanza y gestión pública para la sostenibilidad y la Gestión de la biodiversidad y conservación de los recursos naturales, entre otros. forosostenible@rosario.gov.ar
Congreso de Educación 20, 21 y 22 de junio de 2013 El I Congreso Internacional de Educación y II Nacional buscará generar un espacio de actualización, formación, encuentro e intercambio que, en un escenario abierto al diálogo, posibilite la construcción conjunta de propuestas y proyectos en el ámbito educativo, aportando nuevas miradas en relación con la Sociedad del conocimiento, las corrientes del pensamiento pedagógico y las políticas educativas. academico@grupocongreso.com
Proyectos en discapacidad Hasta el 30 de abril El Comité Coordinador de Programas para Personas con Discapacidad, presidido por la Comisión Nacional Asesora para la Integración de las Personas con Discapacidad, anuncia la reapertura de la convocatoria a
Sector social en la web Fundsforngos http://espanol.fundsforngos.org/
Se trata de una iniciativa online cuya misión es asistir a las OSC para que logren sostenibilidad a través del acceso a donantes, recursos y capacitación en la generación de recursos. Seleccionó a la Red Argentina para la Cooperación Internacional (Raci) para ser su enlace con todos los países hispanoparlantes. De esta manera, Fundsforngos alcanzó una alianza estratégica con Raci para trabajar en conjunto compartiendo conocimientos e información en sus respectivos sitios web sobre oportunidades de financiamiento para las ONG en países de habla hispana. El sitio en español se basa en el uso de la tecnología para diseminar conocimientos, aumentar capacidades y promover el acceso a las oportunidades de cooperación disponibles para usuarios de habla hispana. Además, ofrece un servicio de anuncios gratuitos sobre convocatorias a fondos, becas y fellowships, entre otros recursos informativos.
la presentación de proyectos en el marco de la Ley 25.730.Las propuestas pueden ser formuladas, según corresponda, por organismos de gobierno, organizaciones de la sociedad civil y personas físicas. www.conadis.gob.ar. consulta-_programa@conadis.gob.ar
Dónde capacitarse Capacitación de Cented El Centro de Tecnología para el Desarrollo (Cented) convoca a participar de los diplomados internacionales en Administración de Organizaciones Sin Fines de Lucro, en Responsabilidad Social Empresaria (para OSFL y Empresas) y en Marketing para organizaciones sociales. También dictará los cursos de Experto en Administración de Organizaciones Sin Fines de Lucro, en Recaudación de Fondos y en Desarrollo de Programas Sociales, entre otros. cursos@cented.org.ar
Cursos de DDHH Del 28 de mayo al 14 de junio La Academia de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario patrocina el Programa de Estudios Avanzados que ofrece 19 cursos dictados en español e inglés por más de 39 académicos destacados en el campo de los derechos humanos. El Programa de Estudios Avanzados también recibe a más de 170 participantes de más de 40 países con diferentes niveles de preparación y experiencia profesional para un programa intensivo de tres semanas de duración en Washington D.C. www.wcl.american.edu/hracademy/summer.cfm
Licenciatura en Gerontología La Universidad Maimónides convoca a sumarse a la carrera que busca formar profesionales altamente calificados con la posibilidad de inserción laboral en el área de
Gerontología. La formación también ofrece la modalidad a distancia para quienes no pueden cursar en forma presencial. gerontologia@maimonides.edu
Subvenciones para OSC Hasta el 5 de abril
Formación de Cláritas La Fundación Nacional para la Democracia (NED) tiene abierta la convocatoria para el Programa de subvenciones directas destinado a OSC de todo el mundo que trabajan para promover los objetivos democráticos y fortalecer las instituciones. Los aportes económicos varían según la dimensión y alcance de los proyectos. En general rondan los 50.000 dólares y son por períodos de 12 meses. www.ned.org/es/grantseekers
Fondos para la juventud Hasta el 15 de abril ONU Hábitat abrió la convocatoria al Fondo de la Juventud Urbana que promueve la reducción de la pobreza, los objetivos de desarrollo del Milenio y el Programa de Hábitat y la sustentabilidad urbana. Se ofrecerá un apoyo de hasta 25.000 dólares a nuevas ideas y soluciones para la creación de puestos de trabajo, el fomento de la buena gobernanza, vivienda adecuada y la seguridad. www.unhabitat.org/content.asp?cid=7923&catid=637&typeid=24&subMenuId=0
Ayuda para OSC Scott Bader Group financia a través de pequeños fondos internacionales, por valores que oscilan entre las 500 y las 2.000 libras esterlinas, proyectos que puedan paliar desventajas sociales tales como la pobreza, la falta de hogar, la discriminación y vulnerabilidad. La convocatoria no tiene vencimiento. Los fondos serán destinados a organizaciones benéficas que respondan a las necesidades de las personas de menores recursos. commonwealth_office@scottbader.com
Apoyo a proyectos Todo el año Annenberg Foundation Grantmaking financia proyectos desde 10.000 hasta 25.000 dólares para proyectos de OSC vinculados a las áreas de arte, cultura y humanismo, fauna, comunidades, medio ambiente, educación, bienestar y salud; y para veteranos del ejército. Los requisitos para aplicar son crear una cuenta de solicitud online en la página Web y completar el formulario dentro de los 45 días de haber sido creada la cuenta. www.annenbergfoundation.org/grantmaking/how-to-apply
OSC contra el hambre Hasta el 30 de abril Presbyterian Hunger Program (PHP) abrió la convocatoria para participar de su programa de subvenciones destinado a OSC con el objetivo de colaborar con la construcción de vías pacíficas que contribuyan a paliar el hambre. El programa cubre áreas programáticas como asistencia para el alivio del hambre crónica, ayuda para el desarrollo de actividades socioeconómicas y promoción de acciones públicas para influir en las políticas gubernamentales relacionadas con situaciones de hambruna, entre otras. www.presbyterianmission.org/ministries/hunger/grants-international-projects/
La Fundación Cláritas celebra sus diez años con la realización de sus tres Ciclos de Formación: Social, Político y Económico. Brindados en modalidad virtual, están dirigidos a emprendedores sociales de la Argentina y del exterior. La duración de los cursos es de cinco semanas. La plataforma en la que se aloja el campus es de simple acceso y no requiere conocimientos técnicos especializados. Es requisito contar con conexión a Internet. www.claritas.org
Posgrado en Gestión Cultural Hasta julio Se encuentra abierta la inscripción al Curso Superior de Posgrado en Gestión Cultural, Patrimonio y Turismo Sustentable, organizado por la Fundación Ortega y Gasset Argentina junto con el Instituto Universitario Ortega y Gasset de Madrid. Está dirigido a personas cuyo desarrollo profesional se ha orientado hacia la gestión cultural en museos, bibliotecas, teatros, centros culturales, archivos y bienes patrimoniales, entre otros. Se ofrecen becas parciales. gestionculturalfoga@ortegaygasset.co m.ar
Talleres virtuales Se encuentran abiertas las inscripciones para los cursos sobre Economía Ecológica; Huerta urbana, ecológica y familiar; Antropología Sociocultural Latinoamericana;Ecología Humana y Ambiente; Energías Limpias y Renovables; Sociedad Civil, ONG y Desarrollo Local; y Turismo Sostenible. Las formaciones se dictarán a través de una plataforma virtual www.ecoportal.net/cursos
Gestión de Medios La Tecnicatura Universitaria en Gestión de Medios Comunitarios es una carrera de pre-
Dossier grado promocionada por la Universidad Nacional de Quilmes (Unqui). Está destinada a miembros de organizaciones sociales, cooperativas, fundaciones, sindicatos y periodistas de medios de gestión comunitaria. La modalidad es virtual. cvillamayor@unq.edu.ar.
nadores recibirán premios por un total de 85.000 dólares más el apoyo para acompañar en el avance de los modelos de negocio. www.changemakers.com/es/innovasalud
Inseguridad social, jóvenes vulnerables y delito urbano Premio Emprendedores
Vitaminas para OSC La Asociación Cristiana de Jóvenes invita a los integrantes de Organizaciones de la Sociedad Civil y afines a participar del nuevo ciclo Vitaminas para OSC. El primer encuentro girará en torno de la temática de la comunicación social y los panelistas serán el periodista Pablo Gandino (Prensa para ONG y Agenda Social Web) y Guillermo Caro (Consultor Internacional en Empresas, OSC y OOII). vitaminasparaosc@ymca.org.ar
Premios y becas Concurso global Hasta el 10 de abril Boehringer Ingelheim y Ashoka Changemakers lanzaron Transformando los sistemas de Salud:Modelos de Negocios Innovadores, que convoca a personas, organizaciones y compañías a presentar innovadores modelos de negocios que brinden solución a problemas críticos de salud alrededor del mundo. Los ga-
rar y compartir el aprendizaje y el conocimiento alcanzados por la institución. www.amia.org.ar
Hasta el 3 de junio La Fundación Everis lanzó la XII convocatoria de su Premio Emprendedores cuyo objetivo es fomentar la innovación y la investigación para apoyar el emprendimiento.Con una dotación de 60.000 euros, el premio facilita la financiación de iniciativas empresariales de innovación tecnológica, de gestión social o ambiental. diegoacallero@businesspress.com.ar
Lecturas recomendadas Derechos Sociales en Acción: Experiencias de Amia El libro presenta la sistematización de las experiencias de la Asociación Mutual Israelita Argentina (Amia) relativas al respeto, la promoción, la protección y el ejercicio de los derechos sociales con el propósito de recupe-
El libro es el resultado del análisis y la reflexión crítica sobre una tarea compartida con funcionarios, referentes comunitarios, organizaciones barriales, religiosas, sindicales y educativas y profesionales. Todos ellos, junto a cientos de adolescentes y jóvenes participaron de actividades en favor de una política pública de integración social y prevención del delito callejero. www.espacioeditorial.com.ar
Una pedagogía para la solidaridad. Aquí se expone sobre el acervo pedagógico del cooperativismo de crédito en Argentina desde los albores del siglo XX hasta la actualidad. La información es presentada en tres grandes secciones:Procesos históricos, Implicancias de los procesos educativos y Sistematización de inferencias teóricas y metodológicas. www.espacioeditorial.com.ar
Noticias del TS Portal educativo El Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) y la Fundación Navarro Viola lanzaron Las 400 clases (www.las400clases.com.ar), un portal con contenidos audiovisuales educativos. Se trata de una plataforma especializada en la selección de videos de muy alta calidad para la enseñanza, desarrollada por el Programa de Educación de Cippec. Durante un año, un grupo de especialistas curriculares analizó miles de videos y seleccionó los mejores 400, la mayoría de ellos en español. Además, el sitio ofrece una lista de los 40 portales de educación audiovisual más destacados del mundo. El sitio ofrece videos curriculares y contenidos alineados con la currícula argentina para las áreas de enseñanza en el nivel primario y secundario. También incluye una sección con videos inspiradores, que apuntan a abrir los horizontes y la pasión por el conocimiento de los alumnos, y una sección de reflexiones pedagógicas, con material orientado a la capacitación docente. 40
Del Ford Taunus a la soja transgénica La publicación ofrece un análisis sobre los efectos de las políticas neoliberales y una aguda reflexión sobre los diversos ciclos que atravesaron la ciencia y la tecnología a lo largo de la historia argentina, y un espejo de su estado actual. Este volumen alerta sobre la necesidad de políticas públicas de largo alcance para el enriquecimiento de la sociedad a partir del desarrollo científico. www.edhasa.net
Escuela para todos Según la ley, los chicos con discapacidad tienen derecho a estudiar en establecimientos comunes. Pero el sistema todavía no parece preparado para recibirlos. Se necesitan cambios en la formación docente y en el diseño curricular. La meta es educar para una sociedad más inclusiva. TEXTOS LUCIANA ROSENDE
l artículo 24 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad es claro: “Los Estados Parte reconocen el derecho de las personas con discapacidad a la educación. Con miras a hacer efectivo este derecho sin discriminación y sobre la base de la igualdad de oportunidades, los Estados Parte asegurarán un sistema inclusivo a todos los niveles”. En el 2008, la Argentina le otorgó fuerza de ley a esta Convención. Sin embargo, en los hechos, las aulas no parecen estar aún preparadas para recibir a todos del modo en que la norma lo prescribe. Según la Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa, la inclusión de chicos y adolescentes con discapacidad en las
escuelas comunes está en aumento: entre el 2007 y el 2010, la inscripción en escuelas especiales creció un 7 por ciento, mientras que en las regulares lo hizo en un 47 por ciento. No obstante, en un informe difundido el año pasado, el Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi) advierte que los obstáculos para la inclusión educativa de personas con discapacidad siguen siendo un problema, y que “continúan presentes barreras físicas, culturales y actitudinales”. Es mucho lo hecho, pero mucho más aún queda por hacer. Mientras, el debate sobre los alcances de la inclusión está instalado e involucra a todos los actores de la comunidad educativa.
Un cambio de paradigma “Con lo que hay que romper es con la educación paralela, creada por la educación especial en un contexto pasado. La
Adaptar la currícula a construcción de una aula inclusiva requiere la adaptación de contenidos curriculares a las distintas necesidades. Teniendo en cuenta que cada caso es diferente, se trabaja para generar lo que se denominan Proyectos Pedagógicos Individuales. “Se está aplicando la individualización, sobre cómo evoluciona cada chico. Lo importante es que se traten los mismos temas en el aula, sólo que adaptados”, explica Gustavo Martín, vicepresidente de la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (ASDRA). Es decir que los cambios sólo se aplicarían para el alumno que los necesita, sin alterar los contenidos que estudian los demás chicos. “Hay mitos que hay que derribar, como que es una enfermedad o que atrasa al resto del grupo; todo lo contrario”, postula. “El rol de la escuela sería remover las barreras que impiden el acceso a los contenidos curriculares, adecuando cada proceso de enseñanza a las necesidades educativas derivadas de la discapacidad”, afirma Mariano Consalvo, director de una escuela especial.
educación tiene que ser una”, resume Silvia Bersanelli, docente y directora del Observatorio de la Comisión Nacional Asesora para la Integración de las Personas con Discapacidad (Conadis). En este sentido, resalta que “la educación especial nació en el ámbito médico” pero que hoy se basa “en un paradigma de derechos humanos”, y reconoce que, si bien la ley es clara, su aplicación efectiva implica un cambio lento en todo el sistema. “Estamos analizando un protocolo de apoyo para una educación inclusiva. La idea es dar algunos puntos de partida para repensar la educación y para preguntarnos por qué un estudiante con discapacidad no puede ir a un sistema común”, consigna Bersanelli. El modelo inclusivo necesariamente lleva a repensar qué lugar ocupa la educación especial. “Mi aspiración es que exista más educación especial y menos escuela especial. No va a faltar mucho para que pase, pero es un proceso. No depende sólo de decisiones; es un cambio muy lento”, opina Ana Moyano, coordinadora del área de Educación Especial del Ministerio de Educación de la Nación. Si bien esta concepción implica abrir las puertas de todas las escuelas a chicos y adolescentes con distinto tipo de discapacidades, por el momento es inviable pensar en un sistema educativo que prescinda de los establecimientos especiales. “Bajo ningún punto de vista podemos hablar de la desaparición de la escuela especial. Por un lado, seguirá atendiendo la población que necesita matricularse en ese espacio y, por el otro, acercará a la escuela común su saber en relación a cómo trabajar con la diversidad”, enfatiza María José Borsani, terapista ocupacional y
educadora, autora del libro Construir un aula inclusiva.
Frente común Mientras los especialistas debaten, Francisco cursa primer año en una escuela privada integradora. Tiene 15 años, y a los 3 le diagnosticaron autismo. Su mamá, Jimena Noziglia, lo ayuda a esquivar los obstáculos que se interpusieron desde el jardín de infantes. “Tuvo que cambiar de escuela innumerables veces: están las que no integran, las
cional y otro ante el porteño para reclamar modificaciones en la legislación vigente. En el ámbito nacional pidieron la reforma de las resoluciones 155 y 174 del Consejo Federal de Educación, por entender que “reiteran conceptos, del tipo ‘problemáticas que no puedan ser abordadas por la escuela común’, sin siquiera considerar la cantidad de posibilidades que existen para asegurar la inclusión educativa, llegando a prever que aquellos alumnos que, a pesar de haber
“Con lo que hay que romper es con la educación paralela, creada por la educación especial en un contexto pasado. La educación tiene que ser una”, resume Silvia Bersanelli, directora de Conadis. que no integran más de un chico por curso y las que no integran más de uno por escuela. Pero así siempre va a ser el distinto”, relata. A partir de su experiencia, Jimena se convirtió en una de las fundadoras de Red Amparar, una organización que asesora a padres de chicos con discapacidad para que puedan hacer respetar sus derechos. Esta organización junto a otra treintena abocada a la educación y los derechos civiles, presentó en diciembre pasado un petitorio ante el Gobierno Na-
logrado terminar la primaria, no puedan acceder a alguno de los contenidos curriculares de la secundaria, pasen a escuelas de formación para adolescentes y jóvenes”, según explica Gabriela Santuccione, de Red Amparar. En tanto, en la Ciudad de Buenos Aires lograron la modificación de la resolución 3.773, que permitía que sólo los chicos con trastorno generalizado del desarrollo (TGD) asistieran a escuelas públicas con acompañantes. A instancias de esta lucha, el 15 de fe-
brero último, el Ministerio de Educación porteño reformó la normativa para garantizar que todos los chicos con discapacidad –no sólo aquellos con TGD– puedan incorporarse a escuelas públicas del distrito con acompañante personal no docente. “El primer objetivo que nos planteamos quedó cumplido: de alguna manera se abrió la escuela pública para todos los chicos con discapacidad”, celebra Santuccione. Según define Gustavo Martín, vicepresidente de la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (Asdra), la meta de este conjunto de organizaciones es “que todos los niños puedan ser recibidos en todas las escuelas. El nivel inicial es el que más permeabilidad tiene, y también los primeros grados de la primaria. Sin embargo, después surgen cada vez más obstáculos. Si una escuela expulsa a un chico, el que falla es el sistema educativo y no el alumno”, postula Martín. Su hija, Eugenia, luego de mucho batallar, está cerca de terminar la secundaria. Mientras en el ámbito de la educación pública se lucha por el cumplimiento pleno de la ley, en el sistema privado la inclusión es una decisión que depende de cada escuela. Así, los padres de chicos con discapacidad que optan por esta alternativa deben recorrer múltiples establecimientos hasta encontrar alguno que reciba a
sus hijos y lleve adelante un genuino proyecto integrador. “Tal como lo ha reconocido el Inadi, en los casos individuales en los que se concreta, la inclusión educativa de los niños, niñas y adolescentes con discapacidad es producto de un sinfín de gestiones administrativas realizadas por los padres, quienes incluso, en ocasiones, deben iniciar acciones judiciales para que se reconozca el derecho de sus hijos a la educación inclusiva”, advierte Mercedes Cavallo, directora del Área de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC).
El rol de los docentes Uno de los aspectos más complejos en el debate por la implementación plena de este modelo de escuelas inte-
POR MARÍA JOSÉ BORSANI ✱
✱ Especialista en educación especial y autora de Construir un aula inclusiva (Paidós, 2011). 44
El aula inclusiva es una construcción que no se da por decreto o ley sino que forma parte de un proyecto mayor: lograr una escuela que dé respuesta a las necesidades educativas de todos los alumnos. A su vez, pertenece a un modelo superador, el de una cultura inclusiva. Podríamos pensar que en las últimas décadas se logró un avance considerable y un marco normativo y legal no menor que posibilita la integración. Una serie de acontecimientos internacionales, a fines del siglo XX, respaldan y garantizan la implementación responsable de los proyectos de integración. En nuestro país, el fecundo trabajo llevado adelante por diversos grupos de padres, profesionales y organizaciones –gubernamentales y no gubernamentales– se ve reflejado en tres hechos nodales que contribuyen a su consolidación: la Ley Federal de Educación (1993) y la posterior Ley de Educación Nacional (2006); la creación del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI, 1997); y la Ley de Discapacidad (1997). El primero de estos hitos coloca en la categoría de cuestión de Estado a la integración educativa y las necesidades educativas especiales, al ser consideradas por una Ley Nacional, y abordadas luego en sucesivos decretos y resoluciones ministeriales, lo que favorece lograr acuerdos y avanzar al respecto. Estamos en un momento de inflexión en el que la escuela regular constata el fracaso de la apuesta al proyecto monocultural y hace sus intentos de sumarse a una propuesta innovadora y plural que se sostenga desde una oferta curricular abierta, de base flexible, contextualizada en función de las necesidades pertinentes a cada ámbito y población.
gradoras es el rol de los docentes. “No se requiere simplemente que los maestros adquieran nuevas habilidades, sino que se necesita que tengan un compromiso moral con la inclusión de todas las personas dentro del sistema educativo y dentro de la sociedad”, sostiene Mariano Consalvo, director de la Escuela Especial CREI y capacitador en la temática de inclusión de alumnos con necesidades educativas especiales en el ámbito de la escuela común. En este aspecto, la formación docente es opcional. Justamente, uno de los reclamos de los padres y las organizaciones es que la formación de los maestros y profesores para encarar una educación inclusiva sea obligatoria. “Hoy hay docentes que abrazan la educación inclusiva, y otros que reconocen que tienen dificultades, por eso es tan importante la figura del maestro de apoyo o integrador”, opina Adriana Schnek, de TGD Padres. Más allá de los matices, padres y especialistas coinciden en que construir un modelo integrador implica cambios que, sin dudas, trascienden el aula. Es que la escuela es sólo una de las patas, tan sólo una, para sostener una verdadera sociedad inclusiva.
Asociación por los Derechos Civiles 5236-0555 www.adc.org.ar Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (Asdra) 4777-7333 www.asdra.org.ar Comisión Nacional Asesora para la Integración de las Personas con Discapacidad (Conadis) 0800-333-2662 www.conadis.gov.ar/ Escuela Especial Crei 4767-7504 www.crei.edu.ar Ministerio de Educación de la Nación 4129-1000 http://portal.educacion.gov.ar/ Red Amparar info@redamparar.com.ar http://www.redamparar.com.ar/ TGD Padres infogeneral@tgd-padres.com.ar http://www.tgd-padres.com.ar/ Débora 156565-2438
Juntos van por más Un grupo de cooperativas del Norte de Salta que nuclea a obreros autogestionados de pueblos originarios, creó la primera federación que reúne emprendimientos de distintas comunidades locales. POR RICARDO CAIGUARA
l trabajo asociado, voluntario, y autogestionado fue el camino que eligió un grupo de 20 personas pertenecientes a siete cooperativas salteñas de Tartagal al plantearse cómo mejorar su situación y la de su comunidad indígena guaraní. El primer paso lo dieron al asociarse para crear la Federación de Cooperativas de Trabajo Guaraníes, con el apoyo de la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (Cnct). Este colectivo, con sede en el departamento de San Martín, en Salta, se transformó así en la primera federación indígena del país. A fines del año pasado, llevaron adelante su primera gran obra: la construcción de un hospital para su propia comunidad en San José de Yacuy, al norte de Tartagal, con el financiamiento provenien-
te del Fondo de Reparación Histórica de la provincia.
Los primeros pasos El Fondo de Reparación Histórica (FRH) es una iniciativa del gobierno salteño por la cual se destinan unos
La situación habitacional a Federación de Cooperativas de Trabajo Guaraníes tiene la esperanza de llevar adelante la construcción de viviendas en los barrios con mayores necesidades. “Estamos charlando con el Instituto del aborigen para llevar una solución a la comunidad”, expresa Jorge Velázquez, coordinador administrativo. El Instituto Provincial de Pueblos Indígenas de Salta (Ippis) es el organismo que representa a unas 300 comunidades de distintas etnias, entre ellas las wichí, diaguita calchaquí, chané, chorote, chulupí, guaraní, kolla, tapiete y toba. Muchas de los miembros de esos grupos viven en viviendas precarias y, si bien el Ippis donó en otras oportunidades casas de madera para salir de la situación de emergencia habitacional, su aporte no fue suficiente. “Nosotros esperamos que el acuerdo prospere; tenemos ganas de trabajar con las viviendas y somos la mejor opción para construirlas porque muchos de los integrantes de las cooperativas ya son también referentes en los barrios”, afirma Velázquez.
220 millones de dólares a financiar un extenso Plan de Obras para los departamentos de Orán, San Martín y Rivadavia, en el norte provincial. Por eso, el hecho de que las cooperativas guaraníes hayan sido elegidas para administrar la primera obra que utilizaría estos fondos constituyó un reconocimiento al “trabajo ordenado y de calidad que apuesta a la iniciativa de producir”, explica Jorge Daniel Velázquez, coordinador administrativo de la Federación Guaraní. Así fue, entonces, que el pequeño hospital fue construido con un fondo de 790 mil pesos. “Gracias al trabajo de unas 20 personas de las siete cooperativas que forman la Federación logramos terminarlo en casi cinco meses”, remarca orgulloso. El edificio tiene 270 metros cuadrados y está preparado para brindar servicios de Pediatría, Ginecología, Odontología, sala de observación, consultas externas, farmacia y enfermería. Con eso, cubrirá las necesidades de los 1.800 pobladores de Yacuy y zonas aledañas. “La verdad es que, en principio, no confiaban en que iba a alcanzar la plata y los recursos, y pensaban que se iba a abandonar la obra. Pero gracias a un trabajo constante, de lunes a lunes, entre todos los compañeros se pudo terminar en un plazo menor al estipulado”, insiste Velázquez, en diálogo con Tercer Sector. Tanto es así, que hoy puede afirmar con contundencia que la flamante Federación de Cooperativas de Trabajo Guaraníes tuvo “una buena respuesta de la comunidad. Ahora estamos realizando pequeñas obras en las familias de la colectividad pero nuestro objetivo es obtener la licitación de la reconstrucción del cementerio municipal”, cuenta Velázquez, quien confía en que ahora que “ya demostramos que
ordinador administrativo de la Federación. A su voz se suma también la de Hugo Ortiz, secretario de una de las cooperativas de la Federación Guaraní: “Queremos crecer, queremos las mismas oportunidades que todos, queremos administrar los recursos y el trabajo de nuestra comunidad de pueblos originarios”, subraya. Y su afirmación se basa en fundamentos concretos: “Tenemos albañiles, carpinteros, plomeros y pintores. Hemos hecho la logística para conseguir materiales económicos y hemos obtenido créditos en los corralones”, enumera.
podemos”, hay muchos más posibles. “Tenemos un compromiso público para llevar adelante alguna otra obra con el Municipio. Eso nos alienta a seguir”, dice. El Fondo de Reparación Histórica salteño prevé la construcción, además de hospitales, de escuelas y comisarías, así como también trabajos de pavimentación e instalación de redes de agua potable y cloacales.
La Federación entiende que, para lograr una verdadera acción transformadora, el trabajo debe mantener un perfil comunitario y social. Justamente, el proyecto de la Federación Guaraní es “llevar conciencia a la juventud sobre la cultura del trabajo, pero también de la educación”, explica Velázquez. Por eso, entre sus objetivos, que ya no son tan sólo sueños, se cuenta la idea de construir una biblioteca y escuelas, y de conseguir becas para preparar a los jóvenes para ingresar en la universidad y, luego, en el mercado laboral. “Los profesionales de la comunidad no son originarios. Por eso queremos que nuestros chicos no sean rechazados en la escuela tradicional; queremos prepararlos para contar con nuestros propios abogados, médicos y arquitectos”, detalla el co-
El proyecto de la Federación Guaraní es “llevar conciencia a la juventud sobre la cultura del trabajo, pero también de la educación”, explica Jorge Velázquez, coordinador de la Federación Guaraní.
Federación de Cooperativas de Trabajo Guaraníes (03873) 424839 Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo secretaria@cnct.org.ar 4372-2192
La Federación está en un proceso de definición de su perfil, siempre con la ambición de mejorar las oportunidades y las condiciones de vida locales. “Es muy difícil romper barreras y nos sentimos discriminados cuando los trabajos que son para nuestra comunidad se los dan a empresas”, se queja Ortiz. “Queremos capacitarnos y dar un futuro mejor para nuestros hijos”, agrega. Para cubrir esta demanda, la Cnct adelantó que llevará su Programa de Capacitación con obras a los integrantes de las siete cooperativas que integran la Federación Guaraní. “Nuestro objetivo es administrar nuestros propios recursos, y para eso, la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo nos abrió una puerta grande”, afirma Ortiz. Así es que, además, la Federación planifica reactivar la producción de ladrillos para insumos en las construcciones, entre otras iniciativas. Mientras realizan pequeños arreglos en las casas de la zona y participan de negociaciones con los funcionarios locales para llevar adelante otros proyectos más ambiciosos a través del Fondo de Reparación Histórica de Salta, los cooperativistas guaraníes van marcando un camino e intentando generar recursos para elevar el nivel profesional de su comunidad. “Queremos que el trabajo de las cooperativas ayude a la comunidad y aprovechar esta linda oportunidad para los pueblos originarios, para que nos reconozcan nuestro esfuerzo y sacrificio”, concluye el secretario de la Federación.
vidriera La
PRODUCCIÓN: AGUSTINA CIRIO
Quienes opten por ejercer el consumo responsable disponen de una amplia oferta de productos fabricados bajo las normas del Comercio Justo.
La asociación civil Arte y Esperanza es una entidad que vincula a microemprendedores de comunidades originarias con eventuales compradores bajo la metodología del Comercio Justo. Entre otros productos ofrece bufandas, boinas y chalinas. Dónde comprar (011) 4343-1455 info@arteyesperanza.com.ar www.arteyesperanza.com.ar
Cuencos de Palo Santo Con la venta de cuencos de palo santo realizadas por comunidades wichí del Pilcomayo se busca fomentar el trabajo digno de los artesanos a través de una paga justa, así como también desalentar la tala indiscriminada de árboles. Dónde comprar comercial@arteyesperanza.com.ar
Telares patagónicos Integrantes de la Asociación Civil LOF Proyecto Comunitario, de Río Negro, realizaron un calendario lunar mapuche de 13 láminas y además confeccionan remeras con simbología indígena. La venta de los productos permite sostener las actividades gratuitas que lleva adelante la entidad en beneficio de chicos de 3 a 17 años que viven en situación de pobreza en esa provincia. Dónde comprar (02941) 0298-4420473 - info@lofnet.org - www.lof.org.ar
Cajas de madera La Fundación Otium, que desarrolla programas de asistencia para personas con discapacidad mental, cuenta con un taller protegido de carpintería. Allí se confeccionan embalajes de madera para todo tipo de productos. Dónde comprar (0351) 4825493
Pastafrola y prepizzas
La Fundación Vida y Esperanza, que trabaja brindando asistencia a jóvenes de más de 16 años, cuenta con cuatro hogares donde fabrican zapatillas de lona. También reciclan juntos a empresas papel, cartón y plástico. Dónde comprar 4300-0481 hogar@fundave.org.ar
La Asociación Chicos (Con Hondo Interés Comunitario Obramos) asiste diariamente a más de 30 niños y adolescentes de entre 12 y 18 años en situación de calle a través de sus talleres laborales y recreativos. Allí, elaboran pastafrolas, tortas, alfajores y prepizzas. La iniciativa se desarrolla en su panificadora Levavida. Los interesados en adquirir estos productos pueden acercarse de lunes a viernes, de 9 a 13, a la sede de la organización, Mendoza 1247, en Rosario, Santa Fe. Dónde comprar (0341) 4802707 asociacionchicos@hotmail.com
Programa Oscarcito
Como parte de una iniciativa que involucra a distintos actores sociales, se busca promover el desarrollo lingüístico y cognitivo de niños del nivel inicial, en la provincia de Entre Ríos. TEXTO MARIANA FERNÁNDEZ CAMACHO
urante sus primeros cinco años, los chicos incorporan habilidades y conocimientos fundamentales para su vida. El jardín de infantes abarca un período crucial en el desarrollo lingüístico y cognitivo de las personas y, en ese marco, la inversión constante y a largo plazo en la educación inicial sólo puede llevar a buen puerto. Así lo demuestra el Programa de Desarrollo Lingüístico y Cognitivo, una iniciativa que desde el año 2007 lleva adelante la Fundación Arcor junto con el gobierno de la provincia
de Entre Ríos, la Secretaría de Ciencia y Técnica (SECyT), y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Las mediciones no dejan lugar a dudas: los alumnos que participaron tienen mayor desarrollo conceptual, escriben más palabras y duplicaron su vocabulario en sólo un año. Conocido como Programa Oscarcito, el objetivo de la iniciativa es colaborar con las maestras, directoras y familias para potenciar al máximo las situaciones de enseñanza que se plantean en los jardines de infantes y también las experiencias de interacción en los hogares, de modo de generar más y mejores oportunidades de
aprendizaje para todos los chicos y chicas, pero atendiendo especialmente a aquellos que viven en contextos de pobreza urbana y rural. “El programa es nuestro intento por contribuir a superar las diferencias que tienen en el momento del ingreso a la primaria los chicos de los grupos más pobres respecto de los sectores medios alfabetizados, porque esa brecha se genera, precisamente, en las oportunidades de aprendizaje: en las interacciones, en los recursos, libros y juguetes a los que los chicos tienen acceso en los primeros años de su vida”, explica Celia Rosemberg, investigadora del Conicet y una de las creadoras del proyecto. Por ese motivo, procuran “garantizar
que todos puedan acceder tempranamente a la alfabetización y a géneros de discurso elaborados. No hay que olvidarse de que la alfabetización, la lectura y la escritura son las llaves para ingresar a los conocimientos, a la ciencia y al arte, y para participar en el proceso de producción de nuevos conocimientos y compartirlos con otros”, agrega la especialista.
Acciones con impacto La implementación del programa corre por cuatro líneas de trabajo convergentes: la formación de maestros y de las familias de los niños en estrategias específicas destinadas a la promoción del desarrollo lingüístico y cognitivo infantil; la utilización de libros infantiles, materiales de capacitación y propuestas didácticas; formación de los equipos directivos de la provincia, y evaluaciones del impacto. Además, se emplean dos formas de abordaje: una modalidad extensiva, que implica la participación de las salas de todos los jardines de infantes de la provincia de Entre Ríos, y una intensiva, que involucra además acciones de alfabetización familiar en los hogares de los departamentos de Concordia, Federación, Chajarí, Islas, Federal y Feliciano. Entre el 2010 y el 2012, el impacto de las acciones alcanzó a 1.270 docentes y 23.800 chicos de cinco años, cada año. En tanto, desde el 2009, la modalidad intensiva se realizó con 1.280 niños y niñas.
jo de muchos años en Entre Ríos, pero además, con nuestro interés por trabajar con chicos de 0 a 8 años. Esto coincidió con una propuesta de altísima calidad y probada eficiencia del Conicet, y así se dio la posibilidad de articular esfuerzos y hacer una contribución económica y profesional desde Arcor para llevar adelante la experiencia”, afirma Santos Lio, gerente de la Fundación Arcor, y agrega: “A pesar de que somos organizaciones de distintos orígenes, el compromiso es unánime y trabajamos en conjunto con la mira en el mediano plazo”. Es que no hay otra manera de fomentar la educación si no es apostando al futuro. “Ahora que hemos logrado cobertura y extensión del programa a toda la provin-
ayuda para mi nena. Yo le leía los cuentos y después tenía que explicárselos. Y así aprendió. Ayer tuve la primera reunión de primer grado y la maestra me dijo que mi nena sabe explicar bien”, asegura.
cia, el desafío es sostenerlo en el tiempo; por eso, gran parte de la inversión estuvo en la capacitación a docentes locales, porque lo central fue transferir los conocimientos y emplear acciones de formación docente que permitieran la extensión y la multiplicación de la experiencia”, resume Lio. La llama está encendida y ya se empieza a redoblar sus fuerzas. Desde hace 13 años, Mayda Racedo es maestra del nivel inicial en la escuela 24 Casita de Sol, de un barrio periférico de Federación: “Nuestros niños han cambiado su estilo de vida gracias a este proyecto. Trabajar con los padres fue un gran reto, pero ahora forman parte de nuestra familia institucional y están muy contentos, se sienten involucrados, aprenden junto con sus hijos y se entusiasman con los avances que notan en el vocabulario y la conversación. El proyecto ha fortalecido vínculos”. De eso también se trata.
Patrocinar futuro La Fundación Arcor promueve y apoya el Programa de Desarrollo Lingüístico y Cognitivo desde su implementación en Entre Ríos, en el 2007, realizando el acompañamiento técnico, la gestión, la capacitación de docentes y la elaboración de materiales pedagógicos a través de sus especialistas. “La participación de la Fundación tuvo que ver con una construcción y un traba-
El involucramiento de las familias marcó la diferencia: es que los chicos que participaron de la modalidad intensiva pudieron comprender una mayor cantidad de palabras y mostraron más habilidades de escritura y de producción de categorías conceptuales que los que sólo participaron del programa a través de los jardines de infantes. Ambos grupos, sin embargo, tuvieron un desempeño significativamente mejor que los alumnos de salitas donde no se aplicó Oscarcito. “En nuestro país, en el ámbito educativo no hay programas que incorporen a las familias y el trabajo que nosotros hacemos es muy sistemático: las mamás, papás o hermanos de los niños participan
de doce talleres donde se presentan estrategias de lectura de cuentos, juegos con rimas, versos y poesías. La realización de estas actividades en los hogares requiere que en todos ellos haya libros y generen oportunidades potentes para el desarrollo infantil, aun en familias en las que el nivel de alfabetización de los adultos no sea elevado. Por eso, la serie de doce libros infantiles En la casa de Oscarcito que fue especialmente diseñada, ajustando textos y actividades, resulta tan importante”, explica Rosemberg. Mabel vive en la ciudad de Federación con sus siete hijos, y el año pasado asistió a todas las reuniones que organizó la seño de la sala de cinco del Jardín Itatí. “El libro Oscarcito fue una
Papelitos al bolsillo
¡Al piso, no! Pequeña pero concreta. Así es la campaña que lanzó un grupo de estudiantes para generar conciencia y erradicar la costumbre de tirar basura en la calle. TEXTO VICTORIA CICCOLA
os vecinos caminan y cruzan en una de las esquinas más concurridas del barrio de Caballito. La vereda está repleta de papelitos que vuelan de un lado a otro por el viento que empezó a soplar sorpresivamente. Una chica le pregunta a una mujer que pasa por allí: “¿Qué piensa hacer con el papel del alfajor que está comiendo?”. La mujer se queda pensando y no responde. La chica le recomienda: “Mejor, guárdelo en el bolsillo”. Ella sonríe, lo guarda y continúa su camino hacia la boca del subte A. De eso se trata. Ximena es una de los cinco estudiantes de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires que lleva adelante la campaña de concientización Papelitos al Bolsillo, una iniciativa que busca cambiar las costumbres y los hábitos de los vecinos que arrojan papeles en la calle, por la falta de un cesto cercano o por elección propia. “Todos podemos guardar los papeles en el bolsillo para que la ciudad esté más limpia. Es algo fácil y sencillo que no requiere de mucho esfuerzo”, explica Matías Buonfrate, uno de los propulsores de la movida, mientras en plena Rivadavia y Acoyte reparte las pulseritas azules y blancas a los más chicos que se acercan con curiosidad junto a sus padres. Vestidos con remeras blancas, en las que se resalta el logo azul de la campaña, y con jeans azul francia, Julieta Sorondo, Ximena Larrea, Marina Cellillo, Melisa José y Matías Buonfrate se instalaron esta tarde de sábado en Caballito para poner en práctica su primera intervención en la vía pública, en este barrio del que casi todos
ellos forman parte y que eligieron como prueba piloto para conocer qué dicen y hacen los vecinos con sus papeles. La propuesta surgió como un proyecto de investigación de la materia
Papelitos al Bolsillo Facebook: www.facebook.com/PapelitosAlBolsillo Twitter:@anti_basura
Taller Anual de Publicidad, bajo un concepto teórico y sociológico de varios autores que habían analizado la problemática de la basura en la ciudad. Luego, estos cinco universitarios se encargaron de ponerla en práctica como una idea simple y concreta. Como sostienen sus creadores, el objetivo es sumar un granito de arena para mantener limpio el barrio.“Nos dimos cuenta de que está totalmente naturalizada la idea de que un papel no hace la diferencia para mejorar la suciedad en las calles. Las gente te dice ‘con un papel más que se tire no va a pasar nada’, y no se da cuenta de que eso afecta a todos”, cuenta Julieta. Luego de un rato, despliegan una alfombra repleta de papeles pegados de paquetes de galletitas, servilletas, jugos y chocolates en el cruce de las avenidas Rivadavia y La Plata, otra de las esquinas más populares del barrio. Allí pintan de blanco y azul con pegatinas en los tachos, regalan pulseritas a quienes se acercan a ver lo que ellos hacen, y suman una catarata de fotos con vecinos que se comprometen a poner su basura en la cartera, el bolso, la mochila o el bolsillo. Papelitos al Bolsillo es una iniciativa pequeña, concreta y simple a la que cualquier persona puede sumarse con el sólo hecho de guardar su basura y erradicar la mala costumbre de convertir la calle en un tacho popular. “Esperamos que el mensaje se difunda, los vecinos se interesen y lleguemos a generar un cambio” ,expresa Julieta, ilusionada con la idea de que una acción tan pequeña se convierta en algo grande. Sus creadores esperan que se corra la voz y se difunda esta propuesta para ponerla en práctica en otros barrios y que en cada cesto se pueda leer: “Si está lleno y está roto, papelitos al bolsillo”.
Libro - La noble igualdad
Una cuestión de todos A través de esta obra, el abogado Ignacio Mazzocco se propone facilitar que todos los ciudadanos conozcan sus derechos. Y acerca información sobre los recursos disponibles para defenderlos. TEXTO LUCIANA MANTERO
No tener un derecho es no ser tan libres como creemos… No entender un derecho es como no tenerlo.” Con estas premisas, y preocupado porque “la mayoría de los argentinos no conoce sus derechos, en algunos casos ni siquiera sabe que existen y, si los conoce, no logra hacerlos valer”, el abogado y académico Ignacio Mazzocco publicó La noble igualdad (editorial Sudamericana), un libro que traduce el sistema legal argentino para que sea comprendido por todos, ya sea alguien que apenas sabe leer, por un joven de 12 años o por su abuelo. “En el colegio, el profesor y mis compañeros me agreden por ser de nacionalidad boliviana”. “Fui a un hospital porque estaba sufriendo dolores fuertes. Parecía una enfermedad muy grave. Cuando pedí ayuda para que me atendiera algún médico de urgencias, me dieron un turno. Estuve esperando diez horas muerto de dolor”. “Vivo en el Chaco y soy de la comunidad wichí. Trato de ir al colegio pero se me complica porque hablo muy poco español”. “Trabajo en una ONG y quiero saber cuánto gastan en viáticos los empleados de la municipalidad del lugar donde vivo”. Así, con vocabulario muy simple y ejemplos de la vida cotidiana, el libro intenta explicar los derechos más importantes (educación, salud, vivienda, trabajo, no discriminación, información, identidad, medio ambiente sano, derechos como usuarios y consumidores, entre otros), sus alcances y cómo hacerlos respetar. También acerca datos de contacto de organiza-
ciones de la sociedad civil y organismos que brindan asistencia legal e información, y precisa a cuáles se puede recurrir en casos de vulneración de esos derechos. “La ley no es física cuántica y el ciudadano no debería ser rehén del abogado y de todos aquellos que comprenden y dominan la ley”, plantea Mazzocco, quien dedica un apartado a dar “consejos y herramientas para entender (y controlar)
lo que hace su abogado”. Cuenta allí que hay porcentajes máximos que el profesional puede cobrar según el resultado de un juicio, detalla dónde encontrar la decisión final en una sentencia escrita por un juez, y sugiere siempre revisar los expedientes que son públicos y para lo cual “no hace falta tener ningún título especial ni cumplir ningún otro requisito” salvo solicitarlo en el juzgado. Desde hace años, la obsesión de Mazzocco es “ayudar a generar el empoderamiento de la gente” para que todos puedan “conocer, comprender y defender sus derechos”. Por eso, de la mano de este libro, también puso en marcha una Fundación y se dispone a recorrer el país para dar charlas en escuelas, universidades y organizaciones, y llevar a los medios de comunicación diversos proyectos en el mismo sentido, la divulgación de derechos. “Vos tenés el fuego sagrado”, recuerda que le dijo un profesor de Derecho de la Universidad Di Tella, donde estudió y donde hoy da clases. Esa pasión fue la que lo hizo renunciar a su trabajo en una empresa vinculada al negocio de los seguros y, con tres hijos, dedicarse full time a terminar este libro. En sus palabras, deposita su entusiasmo y su “necesidad de trascendencia, de sentirse valioso socialmente”. Es que, a su criterio, hacer accesible el conocimiento de las normas y los derechos es una forma de aportar a la mejora de la calidad del sistema democrático y al ejercicio responsable de la ciudadanía. “El país no va a caminar hasta que no generemos personas comprometidas”, afirma Mazzocco y define a su obra como una explicación para “todo público” de la Constitución Nacional, “el más antiguo (y más útil) libro de autoayuda”.
Fábrica de bandoneones
De sueños y fuelles De la mano de la asociación civil La Casa del Bandoneón, nació en el barrio porteño de Monserrat una cooperativa que construye esos instrumentos, que luego son donados a escuelas de escasos recursos económicos. TEXTO MARÍA SOL ABICHAIN
Nada resulta superior al destino del canto. Ninguna fuerza abatirá tus sueños porque ellos se nutren con su propia luz. Se alimentan de su propia pasión. Renacen cada día para ser.” Los sabios versos de Atahualpa Yupanqui parecen describir el entusiasmo y la convicción con que un grupo de jóvenes norteños, un profesor jujeño y un luthier buscan mantener vivo al bandoneón, protagonista central del tango, el chamamé y el folclore. Un poco la lucha y otro poco el azar hicieron que eso que en un momento parecía un sueño, hoy sea una realidad: en el barrio porteño de Monserrat, una cooperativa se propone construir quince unidades de estudio de este instrumento que serán destinadas a chicos de escuelas de escasos recursos. La historia de esta pequeña gran utopía cobró fuerzas en el 2011, cuando el documental holandés titulado El sonido del bandoneón –dirigido por Jiska Rickels y producido en Argentina por Flor de Producciones– mostró cómo unos chicos de Purmamarca se valían del ingenio para improvisar algo muy parecido a este instrumento y aprender a tocarlo. Una sobre otra, apilaban cajas de envases de tetra brik, las pegaban y las dejaban secar bajo presión. Luego, dibujaban 38 círculos en una caja de zapatos y 33 en otra y, con ellos, simulaban las botoneras. Mientras, Daniel Vedia, músico y bandoneonista, se encargaba de explicarles los secretos de este instrumento, tan apa-
sionante como inalcanzable. Así, el documental lograba por fin poner sobre el tapete el peligro de extinción que acechaba al bandoneón, acorralado por la exportación descontrolada y su altísimo valor en el mercado local. Conmovido por las historias, un grupo de inversionistas ayudó a La Ca-
sa del Bandoneón a poner en marcha la cooperativa que, en septiembre próximo, despachará su primera tanda de instrumentos. Oscar Fischer es un luthier, un maestro, un amante, un militante del bandoneón. Desde su asociación civil –que ahora motoriza la cooperativa–, Fischer luchó hasta lograr que en octubre del 2009 el Congreso Nacional
sancionara una ley –la 26.531– para protegerlo y promoverlo. “El documental se estrenó en Holanda, lo vieron, hubo un intercambio de mails, recibimos una donación de 20.000 euros y yo armé una cooperativa”, cuenta Fischer y, con una sonrisa, agrega: “Vamos a armar, pegar, ensamblar y jugar”. Su camino, entonces, inevitablemente se cruzó con el de Vedia, el profesor jujeño que dejó volar la imaginación de sus alumnos: “Sentí la inquietud de poner semillitas y sembrar”, resume. El primer paso lo dio en Purmamarca, Jujuy. Allí nació el proyecto Jujuy Luz, un taller destinado a jóvenes y adultos que quisieran introducirse en el fuelle y sus melodías. Un tiempo después, el bandoneón era incorporado como alternativa de estudio en la Escuela Superior de Música de la provincia de Jujuy y este año ya tiene programados talleres en diferentes pueblos de la Quebrada de Humahuaca. Con todo, aún es mucho el camino por recorrer. “Están muy caros: los bandoneones usados parten de los 4 mil dólares”, detalla. Sin embargo, las expectativas para el 2013 son alentadoras: gracias a la cooperativa, los chicos tendrán los suyos. “Trato de inculcarles que todo lo que aprendan después tendrán que trasmitirlo”, dice Vedia. Así, no habrá ningún eco que pueda acallar los sonidos del bandoneón, una pieza emblemática de la cultura popular del Río de la Plata, hoy dispuesta a desafiar su otrora fatal destino.
Mucho más que sembrar Formada por 50 organizaciones y más de 2.500 voluntarios, esta red ya lleva plantados 3.700 ejemplares nativos. Inclusión social y educación ambiental son los pilares de su trabajo. TEXTO GABRIELA MAGGIOTTI
rarse en un tramo de la propuesta de la Alianza Árboles: “A lo mejor es para trasplantar o para poner la tierra. Lo que hacemos es evaluar en qué parte del trayecto puede incluirse cada persona”. Las huellas de esta red ya quedaron marcadas en el barrio Carlos Gardel de la localidad bonaerense de Morón, en la Reserva Ecológica Costanera
Una sociedad se hace grande cuando los ancianos plantan árboles, aunque saben que nunca se sentarán a su sombra.” Este proverbio griego, presente en la página web de Alianza Árboles, define a esta red que, en tan sólo tres años de trabajo, logró reunir a 50 organizaciones y sumar más de 2.500 voluntarios. “Eso nos muestra que la energía para hacer un cambio está en cada uno de nosotros, y que todos podemos trabajar por la inclusión social y el cuidado del medio ambiente”, sostienen. Es así cómo voluntarios que aportan su granito de arena desde hospitales, hogares, orfanatos y centros de rehabilitación arman plantines con semillas nativas, los cuidan hasta que se convierten en pequeños árboles y luego los donan para plantarlos en jardines botánicos comunitarios o en diversas instituciones. De todos modos, ésta es tan sólo una de las formas de participar de esta inmensa red. Su logo, cientos de manos unas junto a otras, forman el porte y la contundencia de un árbol, y dan muestras de la fuerza del trabajo colectivo. Sin dudas, Alianza Árboles redobla la apuesta cuando invita a convertirse en voluntarios a quienes en el día a día no tienen muchas oportunidades de participar. “Niños en orfanatos o adultos mayores que viven en hogares, personas con capacidades diferentes o en situación de vulnerabilidad económica también quieren ser voluntarios y nosotros les ofrecemos un lugar”, afirma Alfredo Botti, fundador de la red, quien sos-
tiene que el objetivo es desarrollar espacios verdes públicos hechos por “todos” –y lo subraya– los integrantes de la sociedad. Sandra Claria, terapista ocupacional del Hogar para Ancianos LeDor VaDor, cuenta que allí buscan incorpo-
Alianza Árboles www.facebook.com/alianzaarbolesorg
Sur, en el Parque Quinquela Martín de la Boca, en el Hospital Borda, en hogares de día y en escuelas. “Antes de que Alianza Árboles trajera el taller, nunca se nos había ocurrido hacer algo así con los chicos. En ese momento nuestras ganas se potenciaron”, asegura Leonardo Acuña, coordinador de primera infancia en el centro de día y hogar para niños de Leladeinu, un programa de la comunidad judía que busca proteger a niños y adolescentes víctimas de maltratos, violencia, abuso o abandono. En su corta vida, la red ya lleva plantados casi 3.700 árboles nativos en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano. Muchos de ellos, incluso, forman parte de los tres jardines botánicos comunitarios que lograron instalar voluntarios de la Alianza junto a vecinos, alumnos de escuelas y universidades, organizaciones que trabajan con discapacidad y empleados de empresas. “Los 300 estudiantes de Ingeniería que nos acompañaron nunca se olvidarán de Damián, Virginia, Josías y otros chicos que donaron los árboles nativos que cuidaron durante dos años en su organización, para plantarlos junto con ellos e instalar el Jardín Botánico Campus Universidad Tecnológica Nacional”, consignan desde la red. Por cierto, quien mejor sintetiza el espíritu de esta iniciativa es su propio fundador: “Con pequeñas acciones se pueden lograr grandes cambios. Sobran las personas que están dispuestas a ofrecer su tiempo y su esfuerzo para que vivamos en un lugar mejor. Sólo debemos organizarnos”, afirma. Y cientos de voluntarios hacedores de árboles así lo testifican.
Sonrisas contagiosas En el norte de Italia, en la pequeña República de San Marino, deja su huella Viviamo In Positivo, una asociación sin fines de lucro que desde el voluntariado lleva un mensaje de esperanza a quienes lo necesitan. TERCER SECTOR EN ITALIA TEXTO PAULA LIVERATORE
dentificados con sus batas blancas de mangas a rayas verdes y amarillas y los logos de Viviamo in Positivo Italia y San Marino en sus bolsillos, los voluntarios de esta peculiar organización inundan con risas salas y consultorios de hospitales, geriátricos, parques, asociaciones y centros comerciales, entre otros espacios. Se trata de 36 clowns voluntarios que se turnan los fines de semana para irrumpir con sus trajes llamativos y sus narices rojas, siguiendo los pasos de Patch Adams, impulsor de la clownterapia, una técnica creada para mejorar y transformar la realidad a través del color, la música, la magia y el humor. Para ello, se valen de la ayuda de herramientas como títeres, burbujas, juegos de magia y esculturas de globos, que son desplegadas en sus pre-
sentaciones y sus bailes. “Principalmente trabajamos con la improvisación, el canto, la recitación, los chistes y, sobre todo, buscamos involucrar a las personas positivamente, poniéndolas en contacto también consigo mismas”, afirma el director de V.I.P San Marino, Gerardo Marani o clown Gigolino, quien introduce la terapia de la sonrisa en la cotidianeidad sanmarinense. Afiliada a la familia de VIP Italia Onlus, con más de 15 años de vida, 51 asociaciones y casi 3 mil voluntarios en todo el país, Viviamo in Posi-
tivo San Marino, nace en el 2010, en medio de la crisis económica. Es que, a pesar de ser un país pequeño, con apenas unos 30 mil habitantes, San Marino también sufre los golpes de la recesión y el desempleo: en el 2012, la tasa de desocupación fue del 6,61 por ciento y 330 empresas –un 5,6 por ciento del total– debieron cerrar sus puertas. En ese contexto, la propuesta de Viviamo in Positivo crece y se afianza. Sus voluntarios buscan llevar un mensaje de alegría, de solidaridad, de esperanza y de hermandad, reforzando así, al andar, un espíritu constructivo y positivo. “Con la persona con la que entramos en empatía, de manera absolutamente respetuosa, tratamos de ‘sacarla fuera’ del ambiente en el que vive para transcurrir minutos de distracción, recreación y sonrisas”, cuenta Marani. Los voluntarios no trabajan desde la ridiculización –una herramienta propia de los payasos–, sino que son clowns de“pasillo” que se plantean “transformar los ambientes coloreándolos y despertando la creatividad y la esperanza necesarias para reaccionar ante el sufrimiento, la degradación, la enfermedad y la soledad”,asegura el clown Gigolino. “Yo, personalmente, digo siempre que, al entrar en una habitación, hay una energía y cuando se sale hay otra totalmente diferente. La transformación que respiramos en los pacientes es alegría, satisfacción, y placer de haber sido visitados”, afirma Como ONG sin fines de lucro, VIP San Marino se sirve del aporte de la gente para llevar adelante sus actividades. Con esas donaciones, adquieren materiales didácticos, globos, maquillajes, pero sobre todo, apuestan a la formación de cada
clown a través de cursos brindados por VIP Italia. Además, otra iniciativa de la federación es la organización, de La Giornata del Naso Rosso, una celebración que se lleva adelante en mayo simultáneamente en 50 plazas de la península y tiene la función de reunir fondos para destinarlos a proyectos sociales que se desarrollan en el país, en San Marino y en el exterior.
Unidos por el bien
Viviamo in Positivo quiere decir aprender, aplicar lo aprendido empezando por uno y llevar al otro todo lo que puede ayudar a vivir mejor. Ailen Righetti, llamada clown Ilú, nació en Argentina y vive desde los 12 años en San Marino: “Ser parte integrante de VIP es como ser parte de una gran familia. Todos estamos unidos con un objetivo común, que es hacer bien. Ser un clown es ser uno mismo, poder sacar de adentro todo lo que tenemos, sin problemas, sin estar preocupados por lo que pensarán los demás”, cuenta. Afrontar juntos la vida aceptándola en cada uno de sus aspectos para ver el lado positivo y así brindar alegría, apertura y armonía es el modo con el que los voluntarios clown transforman la atmósfera de lugares donde las sonrisas no abundan. La formación de los voluntarios
clowns se vale tanto de nociones que provienen de la pedagogía del circo social como de la comiterapia, del teatro y de la danza. “Decidí convertirme en clown, después de 13 años de voluntariado en la Cruz Roja sanmarinense”, explica Brunella Marani, clown Dolceamara, quien se define a sí misma como una “jubilada feliz”. “Nuestra formación parte del juego para actuar sobre la mente, el cuerpo y el espíritu. Cultivamos el ser clown, desarrollamos competencias técnicas artísticas y cualidades como la aceptación, la hospitalidad, el compartir, la escucha y la sintonía. Mi experiencia como clown me ha llevado a redescubrir ‘la niña interior’ y hacer cosas que hacía de pequeña, que había olvidado y que no habría nunca pensado, a mis 64 años, repetirlas”, explica. A su vez, Ilú asegura que “el hecho de ser un clown y de llevar la nariz roja a todos lados” hace de ella “un clown todos los días y en cualquier lugar adonde vaya. Esta experiencia me enseñó muchas cosas: hay que ser uno mismo. Hay que tratar en los momentos difíciles CÓMO CONECTARSE
Viviamo In Positivo San Marino Onlus www.viviamoinpositivo.com/ www.facebook.com/pages/Viviamo-in-Positivo-San-Marino/159854884057928 info@viviamoinpositivo.com
que nos reserva la vida de tener siempre una sonrisa para los demás pero también para nosotros mismos”, revela. A través del juego como actividad libre y entendiendo la risa como un instrumento, los voluntarios clowns se proponen maneras más flexibles de entender y de vivir, para reír en cada momento que se presente. Según Marani, los resultados que como asociación lleva cosechados VIP San Marino “exprimen el deseo de seguir adelante y caminar juntos en la clownterapia como misión gratuita”. Sobre todo es el agradecimiento y las palabras de la gente lo que confirma esta transformación y las ganas de vivir positivamente. Y así lo sostiene Ailén Righetti: “Hay veces que te cruzás con gente que te mira de arriba a abajo, preguntándose cómo está vestida ésta, qué está haciendo o excusándose por medio del ‘ya soy grande’. Pero con sólo una sonrisa, un globo de color o simplemente la nariz roja, las preguntas rápidamente tienen respuesta. También los grandes necesitan reírse y divertirse. Por eso, mucha gente nos dice ‘muy bien lo que hacen, necesitamos colores, necesitamos reírnos’”. Pero la magia, la verdadera magia, se produce cuando la alegría lleva al contagio. Por eso, para los voluntarios, lo más lindo de escuchar en la gente es esta frase: “Yo también quiero ser un clown”.
Un rally para tomar conciencia 64
cceso Ya es una Organización No Gubernamental que busca integrar socialmente a las personas con discapacidad motriz. Para ello, investiga sobre las barreras arquitectónicas y recibe denuncias sobre la falta de acceso en los espacios públicos para formalizar reclamos ante las autoridades. La entidad fue creada por Claudio Waisbord en 2004 a raíz de un caso de discriminación de accesibilidad que sufrió por parte de una línea aérea. Cada año, Acceso Ya realiza una actividad denominada Rallydad, un rally urbano en el que participan personas, con y sin discapacidad motriz, y que consiste en recorrer en sillas de ruedas un determinado circuito urbano. El ob-
jetivo de la entidad es instaurar el 15 de marzo como el Día Nacional de la Accesibilidad. En esa fecha, en 1994, se sancionó la Ley 24.314, que contempla a los Beneficiarios de la accesibilidad, entendiendo como tales a embarazadas, niños, ancianos, fracturados, personas con discapacidad motriz, visual y auditiva. En la última edición, casi un centenar de personas experimentaron las dificultades de circular en el entorno urbano. El lugar de partida y llegada fue el Rectorado de la Universidad Nacional de La Plata. En esa oportunidad relevaron distintos obstáculos y concluyeron que el 80 por ciento de la zona recorrida no es accesible para personas con movilidad reducida.
De eso sí se habla Reconocido por su compromiso en la prevención del VIH entre los jóvenes, desde hace dos décadas trabaja para promover una sexualidad responsable. TEXTO LEONARDO IGLESIAS CONTÍN
20 años pocos se atrevían con el sexo y nadie con el VIH. En ese momento, este docente –hoy jubilado– inició su revolución solidaria en esa ciudad cordobesa que lo había acogido cuando era aún un niño. Porque esto fue pensado como un puente hacia el acuerdo comunitario y el aprendizaje entre pares. Es decir, jóvenes educando a jóvenes. Siempre en ese encuentro nocturno, a las 20:30, al cierre de
Cuando me enteré que había sido nominado, junto a otras personas destacadas, como el Cordobés del Año –premio que entrega desde 2002 La Voz del Interior– me acerqué hasta el diario para pedirles que me bajen”, explica al teléfono Ignacio Aguirre. A pesar de sus 59 años, su voz calma no está acostumbrada a tamaña exposición. “Yo quería que fuera Aces (Adolescentes Contra el Sida) la que estuviera en la terna, pero me dijeron que sólo se elegían personas.” La gente decidió, en diciembre, recompensarlo a él por su labor humanitaria. Que es como premiar a la ONG que diseñó y dirige desde hace más de 20 años. El éxito que llegó en el preludio del verano lo tiene desbordado. Pero ese largo camino iniciado en Jesús María –su ciudad adoptiva– no iba tras ningún premio. Y aunque ya recibió varios, su único objetivo fue siempre aportar información al desconocimiento y verdad científica frente a los prejuicios. Hablar. Un buen día dijo basta. El VIH se expandía con una potencialidad alarmante y trazó un llamado de alerta a los jóvenes. Entonces, comenzaron a ir de a poco, todos los viernes, al colegio Domingo Faustino Sarmiento. Ese bioquímico que rozaba los 40 años quería hablarles simple, como de padre a hijo. El desafío era supino. Los adoles-
centes iban a ser un hueso duro de roer. Pero de a poco los fue convenciendo. Y esos primeros viernes de 1992 se convirtieron en todos los viernes. Hasta hoy. La idea siempre fue la misma: aportar, prevenir, advertir sobre los peligros del VIH y sobre la necesidad de difundir una sexualidad responsable entre lo más jóvenes. Vaya si lo logró. Los casi 12 mil votos que lo separan del segundo puesto en la elección del Cordobés del Año, así lo demuestran. Aces lo hizo. Hoy se antoja más trivial pero hace
la semana. Pero lo que hace no termina en las charlas. En su laboratorio de la calle Juan B. Justo, Aguirre efectúa, además, análisis gratuitos de VIH y dispone de preservativos para quienes lo requieran. La ONG recurrió, en el afán de concientizar y diseñar estrategias de prevención, a representar obras de teatro, concurrir a congresos nacionales e internacionales, a dictar cursos y desplegar marchas (como por ejemplo, con la entrega de las mil remeras), entre otras actividades. Aces también es una de las ONG en la que los estudiantes de la Universidad Siglo 21 hacen sus pasantías de trabajo solidario. Lo que había empezado en Jesús María trascendió los ámbitos locales y se expandió a toda la provincia. El boca a boca corrió y otros chicos de localidades vecinas se fueron acercando al colegio. Se calcula que más de 2.000 jóvenes –algunos hoy adultos– asistieron alguna vez a las charlas de Aces impulsadas por Aguirre y el grupo de jóvenes entusiastas que lo acompaña. Y aunque el haber sido profeta en su tierra le sienta bien, lo apura un desafío: “Me queda una cuenta pendiente, algo que aún me duele mucho y es que Aces no pudo –por lo menos hasta ahora– ser replicada en otros lugares de la provincia”, sostiene. Seguramente esté a tiempo. En esta oportunidad, la vida, ante tanta realidad esquiva, parece estar jugando de su lado.
Revista Tercer Sector Edición Nº90

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