Source: http://www.marxistsfr.org/espanol/tematica/histsov/actas/acta26.htm
Timestamp: 2018-10-16 10:29:44+00:00

Document:
Acta No 26
REUNIÓN DEL 16 (26) DE OCTUBRE DE 1917
[El acta de la reunión del 16 (29) de octubre de 1917 del Comité Central (un. Arch. 31) constituye notas manuscritas originales, escritas por ambas caras con crayón químico y con crayón ordinario en cuatro hojas de formato grande a dos columnas. La segunda nota del acta se halla en el Cuaderno de Actas del Secretariado del Comité Central del POSDR (b) (un. Arch. 59).
El texto del acta se ha tomado conforme a las notas manuscritas, cotejadas con el texto del acta del Cuaderno del Secretariado del Comité Central.
Al acta se adjuntan los documentos siguientes:
1. Decisión del Comité Central sobre la organización de un Centro militar revolucionario. Este documento es un manuscrito escrito con crayón en una pequeña hoja por F. E. Dzerzhinski. La decisión forma parte del texto del acta. (Ver paginas 131.)
2. Texto mecanografiada de una resolución de V. I. Lenin, escrito con la antigua ortografía. (La resolución original se conservación en el f. 2, óp. 1, un. Arch. 4630.) La resolución forma parte del texto (ver págs. 138-139).
3. Resolución de Zinoviev, escrita con tinta sobre un trozo de papel, igualmente en el acta (ver paginas 139.)
4. Intervenciones originales: de Kamenev, sobre una salida del Comité Central, de Kamenev y de Zinoviev, que exigían la convocatoria del pleno del Comité Central; y la intervención de Noguin, de Miliutin, Rykov (Ver anexos.)]
Presentes : los miembros del Comité Central, de la Comisión Ejecutiva del Comité de Petrogrado, de la Organización Militar, del Soviets de Petrogrado, de los sindicatos, de los comités de fabricas y de taller, del Comité regional de Petrogrado y de los ferroviarios.
Presidente: el camarada Sv (erdlov).
El camarada Sv (erdlov) propone el orden del siguiente:
1. Informe sobre la última reunion del Comité Central.
2. Breve informes de los representantes.
Lenin da lectura a la resolución aceptada por el CC en la sesión anterior. Véase: acta No 25, punto 4, pág. 115. Comunica que la resolución fue aprobada con dos votos en contra. Si los camaradas que han opuesto desean hacer uso de la palabra, se puede reabrir el debate. Da los fundamentos de la resolución.
Si los partidos de los mencheviques y de los SR hubieran roto con la conciliación, se les podría proponer un pacto. Esta propuesta fue hecha, pero estaba claro que dichos partidos rechazarían este pacto. Además, por ese entonces se veía ya con claridad que las masas estaban con nosotros. Esto sucedió aun antes del movimiento de Kornilov. Para demostrarlo, da las estadísticas de las elecciones en Petrogrado y Moscú. El movimiento de Kornilov empujo más decididamente aun a las masas hacia nosotros. Correlación de las fuerzas en la Conferencia Democrática. La situación es clara: o bien la dictadura de Kornilov, o bien la dictadura del proletariado y de las capas más pobres del campesino. No es posible guiarse por el estado de ánimo de las masas, porque tornizado y no se presta a control; debemos guiarnos por el análisis objetivo y la apreciación de la revolución. Las masas dieron su confianza a los bolcheviques y exigen de ellos no palabras sino hechos, una política decidida, tanto en la lucha contra la guerra como en la lucha contra la desorganización. Si nos basamos en el análisis político de la revolución, se verá claramente que hasta las acciones anárquicas lo confirman ahora. Más adelante el orador analiza la situación en Europa y demuestra que allá la revolución es todavía más difícil que entre nosotros; si en un país como Alemania, el asunto llego hasta una sublevación en la flota, esto demuestra que también allá las cosas han ido muy lejos. La situación internacional proporciona una serie de datos objetivos que nos permiten deducir que, interviniendo ahora, tendremos de nuestra parte a toda la Europa proletaria; demuestra que la burguesía quiere entregar a Petrogrado. Solo adueñándonos de Petrogrado salvaremos la ciudad. De ello surge claramente que está a la orden del día aquella insurrección armada de que habla la resolución del CC.
En lo que se refiere a las deducciones prácticas que emanan de la resolución, es más cómodo hacerlas después de escuchar los informes de los representantes de los centros.
Del análisis político de la lucha de clases, tanto en Rusia como en Europa, surge la necesidad de una política más decisiva, más activa, que puede consistir solamente en una insurrección armada.
[2) Informe de los representantes]
El camarada Sverdlov, del Comité Central, rinde su informe a nombre del Secretariado del Comité Central sobre la situación en las diferentes localidades.
La extensión del Partido ha alcanzado proporciones gigantescas; puede estimarse que en la actualidad cuenta por lo menos con 40000 miembros (brinda pruebas).
Del mismo modo, se ha ampliado nuestra influencia, sobre todo en los Soviets (pruebas), así como en el ejército y en la flota. A continuación, comunica hechos concernientes a la movilización de fuerzas contrarrevolucionarias (región del Donetz, Minsk, frente Norte).
La isla Vasilevski - no hay espíritu combativo; una preparación militar se está llevando a cabo.
Lo mismo pasa con el barrio de Vyborg, pero allí se preparan para la insurrección; se ha constituido un Soviets militar; en caso de acción, las masas la apoyaran. Estima que la iniciativa debe venir de arriba.
1 er. Distrito. Es difícil apreciar el estado de ánimo general. Hay una guardia roja
2º distrito. El estado de ánimo es mejor.
Barrio de Moscú El estado de ánimo revela temeridad. Se lanzaran a la calle al llamado del Soviet, pero no al del Partido.
Barrio del Narva No hay voluntad de acción, pero el Partido nada ha perdido de su autoridad. En (la fabrica) Putilov, los anarquistas se hacen más fuertes.
Barrio del Neva Se observa aquí un brusco cambio de opinión a favor nuestro. Todos seguirán al Soviets.
Barrio de Ojten Las cosas andan mal.
Barrio de Petersburgo. Espera.
Barrio Rozhdestvienski Lo mismo, dudas: si pasaran a la acción aumentarían la influencia de los anarquistas.
Barrio Porojov (ski) La situación ha mejorado a favor nuestro.
Schüsselburg La opinión está con nosotros.
El camarada Krilenko, del Buro militar, informa que en el Buro evalúan la situación de manera enteramente diversa.
Según observaciones personales, las tropas están de todo corazón con nosotros, pero las informaciones provenientes de nuestros camaradas que trabajan en los diferentes distritos son contradictorias; dicen que, para entren en acción, haría falta algo que los picara en las más vivo; seria, precisamente, la retirada de las tropas. El Buro supone que la moral disminuye. Muchos de sus miembros suponen que, desde el punto de vista practica, no hace falta acentuar más el problema, pero la minoría opina que podríamos tomar la iniciativa.
El camarada Step (anov), de la organización de distrito. En Sestrorentsk, en Kolpin, En el manuscrito original, f. 1, al dorso, y en el Narva está tachado. los obreros se arman, tienen un espíritu combativo, se preparan para la sublevación. En Kolpin, se desarrolla un espíritu anárquico.
En Narva, la moral es muy baja debido a los despidos. Ya han sido despedidas 1000 personas.
En cuanto a las guarniciones, reina allí una moral opresiva, pero la influencia bolchevique es poderosa (dos regimientos de ametralladoras). En N (ovi) Petergov, la actividad en el seno del regimiento ha disminuido fuertemente, el regimiento esta desorganizado. Krasnoye Sielo - 176° (regimiento) es totalmente bolchevique, el 172° (regimiento) lo es casi por completo, pero, además, tienen caballería. Luga - 30 000 soldados de guarnición, el Soviet es defensista. El estado de ánimo es bolchevique, se preparan nuevas elecciones.
En Gdov - el regimiento es bolchevique.
Para completar lo que se ha dicho, el camarada Boki agrega que, según las informaciones que posee, la situación en Krasnoye Sielo no es tan buena.
El camarada Valodarski del Soviet de Petrogrado. La impresión general es la de que nadie está dispuesto a lanzarse a las calles, pero que todos responderán a un llamamiento lanzado por el Soviets.
El camarada Schmidt, de los sindicatos. El número total de trabajadores organizados es de más de 600 000. La influencia de nuestro partido predomina en los sindicatos, pero en los sindicatos de carácter más artesanal nuestra influencia es débil (sobre todo entre los empleados de oficina, los tipógrafos); no obstante, comienza a aumentar así mismo en estos últimos sindicatos en relación con el descontento general creado por la tasa de las tarifas. En cuanto a la moral, no hay que esperar manifestaciones activas, y esto se debe sobre todo el miedo a los despedidos. En cierta medida, esta última circunstancia desempeña un papel de freno. Dadas ciertas circunstancias económicas, podemos esperar, en un futuro próximo, un paro colosal; de ello se desprende una moral de expectativa. Todo el mundo reconoce que, fuera de la lucha por el poder, no hay otra salida posible. Exigen "Todo el poder para los Soviets".
El camarada Shliapnikov agrega que en el sindicato de los metalúrgicos la influencia de los bolcheviques es predominante, pero que la idea del levantamiento bolchevique no es popular; los rumores al respecto incluso han suscitado el pánico. La moral de los obreros metalúrgicos es en su mayoría pro bolchevique en todo el país; en todas partes toman decisiones de espíritu bolchevique, pero no tienen conciencia de que podrían organizar ellos mismos la producción. El sindicato tiene por tarea inmediata la lucha por el aumento de salarios. A propósito de esta lucha, el problema del control se verá planteado también.
El camarada Skrypnik, de los comités de empresa. Constata que donde quiera puede notarse una preferencia por los resultados prácticos; no bastan las decisiones. Se siente que los dirigentes no expresan enteramente el estado de ánimo de las masas; los primeros son más conservadores; la influencia de los anarcosindicalistas va en aumento, sobre todo en las regiones de Narva y de Moscú.
El camarada Moskvin, [El nombre Moskvin se toma del Cuaderno de actas del Secretariado del CC., f. 97.] de los ferroviarios. los ferroviarios padecen hambre, están irritados: la organización es débil, sobre todo entre los empleados del telégrafo.
El camarada Schmidt agrega que la huelga ha suscitado un cambio entre los ferroviarios. En el centro ferroviario de Moscú, en particular, puede constatarse un espíritu de descontento contra el comité. (Alusión al Comité Ejecutivo Nacional del sindicato de los ferroviarios (Vikzhel) entonces bajo la influencia de los mencheviques y de los SR.) En general, los centros ferroviarios de Petrogrado y de Moscú se acercan más bien a los bolcheviques.
El camarada Boki. Respecto a los empleados de correos y telégrafos. No hay organización particular. Los telégrafos están, en su mayor parte, en manos de los kadetes. Los factores hacen saber que en el momento decisivo lograran apoderarse de las oficinas de correos.
El camarada Schmidt. El sindicato de empleados son esencialmente bolcheviques, pero los altos empleados no lo son; hay que luchar contra estos últimos mientras tengan en sus manos el sindicato.
El camarada Miliutin piensa que, tomando como punto de apoyo los informes escuchados, habría que elaborar una decisión más concreta. Estima que la consigna "Todo el poder para los Soviets" ha acabado de madurar, sobre todo en provincias, donde hay sitios en que los Soviets detentan efectivamente el poder. En efecto, no es ya cosa de propaganda: en lo adelante, son hechos y no palabras lo que necesitamos. No son la moral ni los boletines, sino únicamente las fuerzas organizadas las que resolverán la cuestión. O damos el primer paso o lo darán nuestros enemigos. La decisión no tiene en cuenta suficientemente las posibilidades de esta segunda alternativa, es decir, no contempla la posibilidad no ya de una insurrección, que supondría una iniciativa por parte nuestra, sino de un conflicto que sería el resultado de circunstancias objetivas. Personalmente, el camarada Miliutin estima que no estamos preparados para dar el primer golpe. No podríamos derrocar el poder ni arrestar a quienes lo detentan en los días venideros.
Así se abre otra perspectiva que es el conflicto armado; el camarada Miliutin que ese conflicto se amplia y que se acerca su hora. Y debemos estar listos cuando estalle. Sin embargo, esta perspectiva no es la de la insurrección. Estima que la decisión debería ser reelaborada en este sentido.
El camarada Schottman, dice que en la Conferencia y en el Comité de Petrogrado, así como en el Buro militar, la moral era pesimista. Demuestra que no estamos en condiciones de entrar en acción, pero que debemos prepararnos para ello.
Lenin. Polemiza con Miliutin y Shottman y demuestra que no se trata de la lucha contra el ejército, sino de la lucha de una parte del ejército contra la otra. No ve nada de pesimismo en lo que aquí se ha dicho. Demuestra que las fuerzas que están de parte de la burguesía no son grandes. Los hechos demuestran que somos superiores al enemigo. ¿Por qué no ha de tomar la iniciativa el CC? Esto no se deduce de los datos. Para rechazar la resolución del CC hay que demostrar que no exigen todo el poder, comprenden perfectamente que es lo que quieren. Las condiciones objetivas demuestran que el campesino debe ser conducido; seguirá al proletariado.
El camarada Krylenko. Destaca que el Buro no ha sido unánime más que en un solo punto: los ánimos están suficientemente caldeados. Si ahora tomáramos una decisión que obligara a anular esta, cometeríamos un error monstruoso. Nuestra tarea consiste en sostener la insurrección con las armas en caso de que la misma estalle en ningún sitio. Pero la moral que se nos acaba de describir aquí es el resultado de nuestras faltas.
En cuanto a saber quién y cómo debe comenzar el movimiento, no está de acuerdo con V.I. (Lenin). Considera que resulta superfluo ahondar desmesuradamente en los detalles técnicos del levantamiento y, por otra parte, estima inoportuno fijarle una fecha exacta. Sin embargo, el problema de la retirada de tropas marca justamente el momento crucial que servirá de base de combate. La conferencia de Cherem (isov) (Esta reunion había sido organizada por el comandante en jefe del frente del Norte, el general Cheremisov; en la misma debían participar oficiales del Estado Mayor y representantes de las organizaciones del Ejercito, tanto por las tropas del frente como por las tropas de la guarnición de Petrogrado. La finalidad de la reunion era obtener el acuerdo de los comités de regimiento y de brigada para la retirada de las tropas acantonadas en Petrogrado que debían ser enviadas al frente del Norte había comenzado a preparar la reunion desde la primera mitad de octubre. El 14 (27) de octubre, el comandante de la región militar de Petrogrado, el general Bagratuni, envió un telegrama a los comandantes y a los comités de los regimientos de la guarnición, proponiéndole a cada comité de regimiento o de brigada elegir un representante para enviarlo al Estado Mayor del frente, a Pskov, el 15 (28) de octubre. En la mañana del 15 (28) de octubre, los comités reunidos decidieron en conjunto "suspender temporalmente el viaje al Estado Mayor, dejando la decisión al Comité Ejecutivo del Soviet de Diputados obreros y soldados de Petrogrado". El 18 (29) de octubre, el Ejecutivo del Soviet aprobó el envió de los delegados a Pskov, pero subrayo que la misión de la delegación debía tener un carácter puramente informativo. La reunion de Pskov se abrió el 17 (30) de octubre, el general Cheremisov, el comisario del frente Voitinski y otros, intentaron demostrar que era preciso obedecer la orden - da la por el propio Cheremisov- de retirar la guarnición de Petrogrado. Pero no lograron éxito alguno. Durante una pausa, la delegación de Petrogrado encontró a los representantes de los comités de los ejércitos en el frente. A la reanudación, la delegación leyó una declaración, escrita por Sverdlov, que seguía plenamente el punto de vista bolchevique: en la misma se decía que la última decisión sería tomada por el Soviet de Petrogrado. La reunion culmino en este punto. El Soviet de Petrogrado rehusó sancionar la retirada de las tropas. Fue así como fracaso el intento del Gobierno Provisional y del alto mando de retirar las tropas de Petrogrado en vísperas de la insurrección de octubre.) demostrara que la retirada de tropas necesaria; no podremos negar este anunciado, sin embargo, deberíamos responder que, aun cuando ello sea necesario, no se hará, puesto que las tropas no tienen confianza en sus generales: así se inicia ya el ataque contra nosotros y podremos aprovecharlo. No debemos hacer disminuir la propaganda; es inútil, además, preocuparse por identificar quien debería comenzar, puesto que ya hay comienzo.
El camarada Rajia. Demuestra que las masas se preparan conscientemente para el levantamiento. Si el proletariado de Petrogrado estuviese armado, ya se habría echado las calles a pesar de todas las decisiones que pudiera tomar el Comité Central. Ninguna traza de pesimismo. No hay que esperar la ofensiva de la contrarrevolución, pues ya existe. Las masas esperan consignas y aramas. Las masas se precipitan a la calle, pues lo que las espera es el hambre. Aparentemente, nuestra consigna esta ya atrasada: hay quienes empiezan a preguntarse si de verdad vamos a hacer aquello para lo cual llamamos. Nuestra tarea no es decidir, sino por el contrario, afirmar nuestra decisión.
El camarada Grigori (Ziinoviev). Aparentemente, no se siente la decisión como una orden; si no, sería posible discutirla.
En lo concerniente al fondo de la decisión, no esta convencido de que el éxito de la insurrección este garantizado. Primeramente, el aparato de los ferrocarriles y de correos y telégrafos no está en nuestras manos. La influencia del comité es todavía bastante importante.
La suerte se decidirá desde el primer día y en Petrogrado, pues, en caso contrario, será el desastre. No hay que contar con los refuerzos de Finlandia y de Kronstadt. En Petrogrado, empero, ya no somos tan fuertes como antes. Además, nuestros enemigos poseen un aparato de Estado Mayor gigantesco. Todo el ruido que hemos metido en estos últimos tiempos es un error, aun desde el punto de vista de la decisión del Comité Central. Pues, ¿Por qué hemos de permitirles el lujo de prepararse? El ambiente en la fabricas es diferente ahora del que había en el mes de junio. Está claro que en la hora actual el ambiente no es el que había sido en junio.
Dicen que nos encontramos en una situación sin salida; creo que la situación todavía no es tan grave. Creo que nuestra actitud respecto de la Asamblea Constituyente es errónea. Evidentemente, no hay que considerarla el Supremo Salvador, pero la Asamblea Constituyente tendrá lugar en un ambiente en extremo revolucionario. Hasta entonces, nos haremos más fuertes. No queda excluida la posibilidad de que constituyamos allí una mayoría junto con los SR. Es imposible que los campesinos tomen una posición vacilante en cuanto a la cuestión de las tierras. He votado por abandonar el pre parlamento, pero no creo que esa masa la hayamos perdido para siempre.
Habla de las relaciones internacionales y demuestra que debemos dar muestras de la mayor prudencia igualmente en interés del proletariado internacional: nuestra influencia no cesa de crecer. La rendición de Petrogrado no tendrá lugar antes de la Asamblea Constituyente. No tenemos derecho a correr riesgos, a jugárnoslo todo a una sola carta.
Progondo: cuando se reúna el Congreso el 20, deberíamos proponerle que no se disuelva hasta tanto no se reúna la Asamblea Constituyente. Debemos adoptar una táctica de defensa y de expectativa, a la que serviría de base la inercia total del Gobierno provisional. No hay que caer en una situación de aislamiento total. La Asamblea Constituyente tampoco nos salvara de la guerra civil, pero constituye una etapa muy importante. Hay que revisar la decisión del Comité Central si ello es posible. Debemos confesarnos redondamente que, en los cinco días venideros, no lograremos organizar una insurrección. El camarada Kamenev. Hace ya una semana que tomamos esta resolución que nos muestra claramente como no debe ser organizada la insurrección; esta semana no se ha hecho nada y el único resultado es el de haber estropeado las disposiciones que habrían debido tomarse. Los resultados de la semana demuestran que no existe, en la actualidad, ninguno de los elementos necesarios para una insurrección. No puede decirse que la resolución no se propusiera más que inspirar esa idea, puesto que exigía pasar de las palabras a la acción. Sin embargo, nada se ha hecho. No poseemos un aparato insurreccional; nuestros enemigos disponen de uno mucho más fuerte, que no ha dejado de desarrollarse, sin duda, en el curso de esta semana. Demuestra que no hemos hecho nada en el transcurso de esa semana, ni en el dominio de la técnica militar ni en el del abastecimiento. Esta resolución no ha hecho más que permitirle al Gobierno organizarse. Toda la masa que en la actualidad, no está con nosotros se ha puesto de su parte. Los hemos fortalecido en detrimento nuestro. La situación es más peligrosa que en el mes de julio. Desde el punto de vista social, la crisis ha alcanzado su madurez; no obstante, no existe ningún elemento decisivo que nos obligue a comenzar la acción antes del 20. Ahora o nunca: así se plantea el asunto. Más que en eso creo en la Revolución Rusa. Tenemos ante nosotros luchas sociales y con preparar la Asamblea Constituyente no nos estamos deslizando en modo alguno por la vía del pre parlamentarismo. No somos lo bastante fuertes como para lanzarnos a la insurrección con el convencimiento de vencer, pero somos lo bastante fuertes como para impedir las manifestaciones extremas de la reacción. En este caso, se enfrentan dos tácticas: la del Putsch y la de la fe en las fuerzas motrices de la Revolución Rusa.
El camarada Fenigstein. Estima que la insurrección armada es cosa de unos días y no de semanas. Es una posición política con la que está de acuerdo; sin embargo, no está de acuerdo con pasar de inmediato a las bayonetas. Luego demuestra que, desde el punto de vista técnico, no hemos preparado la insurrección. Ni siquiera tenemos un centro. Marchamos, semi conscientes, hacia la derrota. Hay momentos en que, de todos modos, es preciso seguir marchando. Pero semejante momento no se presenta, hay que intentar completar las cosas desde el punto de vista práctico.
Puede sostenerse que hay que esperar a ser atacados, pero hay que comprender que cosa es un ataque: es la elevación de los precios del pan, es el envió de cosacos a la cuenca Donetz, etc., todo eso es, ya, un ataque, y, ¿hasta cuándo deberemos esperar si el ataque armado tarda en llegar? Si se siguieran las proposiciones de Kamenev y de Zinoviev, eso no significaría ni más ni menos que darle a la contrarrevolución la posibilidad de organizarse; retrocederíamos sin cesar y perderíamos definitivamente la revolución. ¿Por qué no íbamos a proporcionarnos la posibilidad de escoger el día y las condiciones, a fin de impedirle organizarse a la contrarrevolución? Pasa al análisis de las relaciones internacionales y demuestra que habría que tener más fe. En este caso nos hallamos en presencia de dos líneas: una de ellas tiende a la victoria de la revolución y se apoya en Europa, la otra no cree en la revolución y no se destina más que a desempeñar el papel de la oposición. El Soviet de Petrogrado escogió ya la insurrección cuando se negó a sancionar la retirada de las tropas. La flota ya se ha sublevado, puesto que se volvió contra Kerenski.
El camarada Sverdlov. Analiza la resolución. Por una parte, era una orden: pero es verdad que la cuestión, de política que era, ha pasado a ser técnica. Habla de la preparación contrarrevolucionaria. Polemiza con Kamenev, quien estima que la debilidad de la resolución reside en que la misma ha quedado prácticamente como letra muerta. De ello se deduce que hay que efectuar el trabajo con mayor energía. No estamos obligados a estimar que la mayoría este contra nosotros; por el momento no está con nosotros, pero nada más. En cuanto a Petrogrado, ahí somos fuertes; los junkers no son terribles, sobre todo si tomamos nosotros la iniciativa. En cuanto a la guarnición, no comparte él el pesimismo que se ha manifestado hasta el momento. La relación de fuerzas nos favorece. No hay que anular la resolución, mas una enmienda debe estipular que la preparación técnica debe efectuarse con mayor energía.
El camarada Skrypnik. Si no disponemos de fuerza ahora, tampoco dispondremos luego de ellas; si no logramos tomar el poder ahora, más tarde la situación no hará sino empeorarse. Dicen que resulta ventajoso no ocupar más que posiciones de defensa - ¡Es posible! Pero después ni siquiera tendremos fuerzas suficientes para defendernos.
Los argumentos aquí escuchados no contemplan sino el aplazamiento. No tenemos ninguna garantía de victoria. Aquí repiten los argumentos que los mencheviques y los SR expusieron cuando se les propuso tomar el poder. Hablamos demasiado ahora, en un momento en que hay que actuar. Somos responsables ante las masas; ellas estiman que si no les damos nada cometemos un crimen. La preparación de la insurrección y un llamamiento a las masas son necesarios.
El camarada Valodarski. Si la resolución es imperativa, ya se ha desobedecido. Si el problema de la insurrección se plantea como cosa inmediata, debemos reconocer con franqueza que no contamos con nada para hacerla. Yo he hecho intervenciones todos los días y puedo aseguraros que las masas han acogido nuestro llamamiento con perplejidad: esta semana acaba de traer un cambio.
Si no existía una corriente en el seno del Comité Central que tendiera a degradar la lucha de clases, a llevarla a una lucha parlamentaria, estaríamos en la actualidad preparados para la insurrección es el que nos ha obligado a ir a las masas llevándoles una nueva consigna. La resolución debe ser entendida como una orientación hacia la insurrección y no debemos cejar en nuestra preparación técnica.
El camarada Dzerzhinski. Cree que Volod (arski) se equivoca al afirmar que nuestro Partido ha errado al seguir lo que la misma llama "una táctica parlamentaria". Por el contrario, es el cambio de situación el que nos ha conducido a rectificar nuestra decisión. Hace dos meses todavía subsistían ciertas ilusiones y por eso no se podía plantear la cuestión de la insurrección. Exigir que la insurrección sea preparada minuciosamente desde un punto de vista técnico - he ahí lo que yo denominaría putschismo. Cuando haya insurrección, allí estarán asimismo las fuerzas técnicas. Lo mismo ocurrirá con el abastecimiento.
El camarada Ravich. La anulación de la resolución significaría la anulación de todas nuestras consignas y de toda nuestra política. En efecto, las masas ya han hecho suyo el convencimiento de que la insurrección es inevitable. Si las masas son demasiado revolucionarias, la insurrección comenzara desde abajo, pero podría venir de arriba un llamamiento y nadie nos discute que en ese caso las masas nos apoyaran. No hay que rehusar.
El camarada Sokolnikov. La argumentación de Kamenev carece de persuasión. Nos acusa de haber proclamado nuestra insurrección a voz de cuello. Entonces es un putsch lo que hubiéramos debido hacer. Nuestra particularidad y nuestra fuerza residen justamente en nuestra manera abierta de preparar la insurrección. Recuerda los sucesos de febrero, cuando tampoco se había preparado nada y la revolución sin embargo triunfo. No podríamos contar con una relación de fuerzas más favorable.
En cuanto a la resolución, era por completo inútil interpretarla como una orden de insurrección. Si resulta que los acontecimientos nos dejan una tregua, atraparemos la ocasión. Puede ser que el Congreso aprueba la consigna "Todo el poder para los Soviets", tendremos entonces que decidir si vamos o no a hacer un llamamiento a las masas.
El camarada Skalov. Demuestra que para que los Soviets puedan tomar el poder sería preciso que se estableciera una relación de fuerzas apropiada. El poder de los soviets resolverá el problema del abastecimiento. No estamos tornando defensistas; si no tomamos el poder, podría ocurrir que el ejército y la flota nos abandonaran. Habla de la ruptura de los tratados, etc. Cree que no se puede organizar la insurrección antes de la convocatoria (del Congreso) de los Soviets, sino que hay que tomar el poder en el Congreso.
El camarada Miliutin. La resolución ha sido escrita con un ánimo diferente del que acaban de evocar; la comentan como si se tratase de un encaminarse hacia la insurrección. Eso ya se había dicho en el mes de setiembre. Nunca se habla más del aspecto político y no del aspecto técnico del problema. En lo concerniente a la dirección de nuestra política, nadie la dicente. Los que hablan de la insurrección se la imaginan de manera muy primitiva. Hay que tomar el poder primero y derrocar el antiguo régimen, pero es absurdo querer obrar con arreglo a elises. El hecho de que los días 3-5 (de julio) no haya habido insurrección obro en favor nuestro; si no estalla en este momento, eso tampoco significara nuestra ruina. Esta revolución no debe servir más que para uso interno.
El camarada Ioffe. Demuestra que la resolución no debe ser entendida como una orden de pasar a la acción: es la negación de la antigua táctica, consistente en impedir la insurrección: es reconocer que la insurrección es posible y es obligatoria en la primera ocasión favorable. Es en esta acepción como resulta justa la resolución. Pero, por otra parte, es falso que el problema sea ahora puramente técnico; todavía hoy, el momento de la insurrección debe estudiarse desde el punto de vista político. El sentido de la resolución es el de aprovechar la primera ocasión favorable para la toma del poder, es por eso que debemos aceptarla.
El camarada Schmidt. Ahora ya esta mas claro el problema y ya no hay por que objetar la preparación de la revolución.
El camarada Diada (Latsis). Es deplorable que la resolución no tenga aun consecuencias. Estoy convencido de que la resolución será aprobada. He hecho uso de la palabra para aportar una modificación al juicio sobre la moral de las masas. Lo que mejor expresa la moral general es ese entusiasmo con que las masas toman las armas. Nuestra estrategia no es menos extraña. En cuanto a los junkers, ya he dicho que se les puede borrar de la lista.
El camarada L (enin). Si todas las resoluciones fracasaran de este modo, no se podría desear nada mejor. Ahora Zinoviev dice que es preciso renunciar a la consigna "el poder para los Soviets" y presionar al Gobierno. Si decimos que la insurrección está madura ya no hay para que hablar de conspiraciones. Si políticamente la insurrección es inevitable, hay que considerar la insurrección como un arte. Y por lo tanto, políticamente, ya madura.
Precisamente, porque tenemos pan para un solo día, no podemos esperar a la Asamblea Constituyente. Propone confirmar la resolución, prepararse decididamente para la organización y dejar que el Comité Central y el Soviet decidan cuando.
El camarada Zinoviev. Ciertas personas han comparado esta revolución con la del mes de febrero. Esta comparación es errónea, dado que en el mes de febrero el antiguo régimen no disponía de apoyo alguno; hoy, por el contrario, llevaríamos a cabo la guerra contra todo el mundo burgués. No hemos lanzado la consigna de "todo el poder para los Soviets" de manera abstracta. Si, además, el congreso presiona a la Asamblea Constituyente, esto no puede calificarse de política menchevique. Si la insurrección no se plantea sino como perspectiva, no hay porque protestar, pero si es una consigna para mañana o pasado, entonces es una aventura. No debemos dar comienzo a la insurrección antes de que nuestros camaradas se reúnan y antes de que hayamos efectuado un consejo.
El camarada Stepanov. La resolución tiene una importancia histórica tiene una importancia histórica; la he considerado un barómetro que predice la tempestad. Luego polemiza con Kamenev sobre la falta de abastecimientos.
La situación objetiva evoluciona de minuto en minuto, y esta resolución ha desempeñado un papel decisivo. Nos ha aclarado muchas cosas. Pasa a demostrar que las masas saben ver la diferencia entre el Comité Ejecutivo Central y los Soviets de Petrogrado; propone dejar intacta esta resolución como barómetro de la situación.
El camarada Kamenev demuestra que la interpretación actual de la resolución es un paso atrás, dado que antes decíamos que la insurrección debía tener lugar antes del 20 y ahora hablamos de encaminarnos hacia la insurrección. Ahora bien, fijar la fecha de la insurrección es aventurismo. Debemos explicar a las masas que no hacemos un llamamiento a la insurrección durante estos tres días, pero que estimamos que la insurrección es inevitable.
Propone pasar a votar la resolución y publicar en el Órgano Central que no haremos un llamamiento a la insurrección antes del Congreso.
"La reunión saluda y apoya en su totalidad la resolución del CC e invita a todas las organizaciones y a todos los obreros y soldados a preparar en todos sus aspectos y de la manera mas esforzada la insurrección, y apoyar el centro creado a este efecto por el Comité Central y el Soviets indicaran oportunamente el momento propicio indicaran oportunamente el momento propicio - se añade encima de: "no dejaran pasar la oportunidad de fijar el momento justo", que había sido tachado. y los métodos más convenientes para la ofensiva."
No cejar en los trabajos de reconocimiento y de preparación, decidir que a partir de este momento, y hasta la consulta de la fracción bolchevique en el Congreso de los Soviets, toda manifestación es inadmisible.
La resolución propuesta por el camarada Lenin es sometida a votación. Votaron: 20 a favor, 2 en contra, tres abstenciones.
La proposición del camarada Miliutin de remplazar una expresión de la resolución "conflicto armado" es rechazada.
La enmienda propuesta por el camarada Skrypnik, consistente en rechazar la expresión "expresa su certidumbre" es rechazada.
Enmienda propuesta por el camarada Fenigstein: reemplazar "ataque" por "inicio de la lucha". Rechazada.
"Al Centro, integrado por la comisión ejecutiva y el Buro Militar". Rechazada.
A favor - 19; en contra - 2; abstenciones - 4.
A favor - 6; en contra - 15; abstenciones - 3.
El Comité Central se retira para deliberar y adoptar la siguiente resolución:
"El comité Central organiza el Comité Militar Revolucionario, integrado por los camaradas: Sverdlov, Stalin, Bubnov, Uritski y Dzerzhenski. Este Centro forma parte del Comité Revolucionario Soviético." [El comité Central se retira… Revolucionario Soviético" - en el Cuaderno de actas del Secretariado del CC, f, 99 - forma parte del texto. En el manuscrito original, f. 14, esta decisión aparece adjunta al texto del acta.]
Exigimos con insistencia la inmediata convocatoria por telégrafo del Pleno del Comité Central.
16 de octubre de 1917.
Arch. IML, f. 17, op. 1
Un. Arch, 34, f. 17.
Al no tener posibilidad de desbaratar el punto de vista expresado en las últimas decisiones del Comité Central, el cual determina el carácter de todas sus labores, y estimando además que esa posición lleva al Partido y al proletariado a la derrota, ruego al Comité Central que no me considere ya uno de sus miembros.
Arch. IML, f. 17, op. 1, Un. Arch. 34, f. 16.
Os pedimos que transmitáis nuestra declaración (No se ha hallado esta declaración) al Órgano Central para su publicación.
A. Rykov.
Arch, IML, f. 17, op. 1,
Un. Arch. 34, f. 18.

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