Source: http://www.librosperuanos.com/autores/articulo/00000002166/Jose-Carlos-Mariategui-y-los-judios
Timestamp: 2019-05-25 21:22:18+00:00

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José Carlos Mariátegui y los judíos
Por Osmar Gonzales
Lima, diciembre 2012
La llamada Gran Guerra (1914-1918) enfrentó a las potencias imperialistas de entonces, incluidas sus colonias. Por un lado, Alemania y sus aliados (Austria y Hungría) y, por el otro lado, la Rusia Zarista y los países eslavos. Mientras los alemanes vapulearon la defensa francesa en el frente occidental, Rusia hacía lo propio en el frente oriental, sometiendo a Austria. El enfrentamiento entre Alemania y Rusia no dio un vencedor definitivo y el frente oriental quedó estabilizado. El Imperio Otomano (Turquía) entró en la guerra al igual que el Reino Unido. En 1915, Italia también declaró la guerra a Austria. En el frente oriental, en 1916, los rusos iniciaron su ataque y los aliados pudieron tomar Rumania. Al año siguiente se produciría el triunfo de la Revolución bolchevique, y se firmaría la paz en el tratado Brest-Litovsk el 15 de diciembre de 1917, que retiraría a la República socialista de la contienda y dejaría las manos libres a Alemania para enfrentarse al bloque occidental. En 1918, el presidente estadounidense Woodrow Wilson formuló sus “catorce puntos” para la paz. El ingreso en el conflicto de Estados Unidos fue crucial para inclinar el resultado a favor de los aliados. Una consecuencia inmediata fue que el imperio austro-húngaro se desintegró y las diversas nacionalidades que lo componían se independizaron. Finalmente, en octubre de 1918, Alemania capituló y aceptó las condiciones impuestas por los aliados.
Las secuelas de la Gran Guerra generaron un clima de conflictos sociales muy agudos (donde las clases trabajadoras y los partidos revolucionarios adquirieron protagonismo), crisis económica (que tendría su mayor manifestación en el crack financiero de 1929) y el derrumbe de las democracias que apenas se podían sostener. Adviene un tiempo de gobiernos totalitarios en Europa. La Unión Soviética todavía tenía el crédito de la buena fe, que más adelante también sería traicionada. La recién conformada Sociedad de las Naciones se vería inútil para asegurar la paz, como se constataría dos décadas después.
El nacionalismo exacerbado, que reclamaba venganza, se mezcló con un sentimiento militarista que se tradujo en regímenes políticos totalitarios; todos los mencionados fueron elementos que dieron como producto una fórmula explosiva. Los italianos descontentos con los resultados del conflicto reclamaban mayor vigor para vengarse de la derrota. En ese ambiente, Benito Mussolini fundó el Partido Fascista que, paulatinamente, conseguiría las adhesiones tanto de militares, burguesía como de la clase media. Sus enemigos declarados eran los partidos Socialista y Comunista. Se abrió una etapa de terror y persecución. Finalmente, en octubre de 1922, cincuenta mil fascistas protagonizaron la famosa Marcha sobre Roma, para exigir la dimisión del rey Víctor Manuel II y la formación de un gobierno liderado por el propio Mussolini. Los fascistas habían llegado al poder, el cual se concentró en las manos del Duce. Esta situación explica que grandes contingentes de personas salieran de sus países buscando salvaguardar sus vidas; entre los que huían se contaban miles judíos, siempre perseguidos.
Luego del Tratado de Versalles, de 1919, los judíos europeos vivieron momentos de integración. En Polonia y Rumania adquirieron derecho de ciudadanía, la recién nacida URSS incorporó en su gobierno, al igual que Alemania, a hombres judíos. La contraparte de estos hechos fue el incremento del sentimiento anti-semita. Se produjo un choque de nacionalismos: sionistas versus anti-semitas, cada vez de manera más virulenta.
Recordemos que Polonia era el país que más judíos albergaba, y que fueron sus élites quienes desataron una durísima política anti-semita; así, dicho país se constituyó en el tapón para el ingreso a Occidente de judíos. Polonia actuaba bajo la influencia de Francia, resistiéndose a abrogar las leyes que la Rusia zarista había promulgado en contra de la población judía. La culta Francia, a fines del siglo XIX, había mostrado su animadversión contra los judíos en el famoso Caso Dreyfus, en el que el capitán de origen semita, Alfredo Dreyfus, fue utilizado como chivo expiatorio y acusado de traición a la patria por supuestamente filtrar documentos secretos a Alemania; después de una larga lucha, los intelectuales, capitaneados por Emilio Zola, demostraron la inocencia de Dreyfus, y la culpabilidad de un oficial francés.
Por otro lado, en Rumania también se vivía un profundo anti-semitismo, pues sus líderes no veían con buenos ojos la ciudadanización de los judíos. Por ello, impedían su ingreso a los claustros universitarios, como también ocurría en Hungría. De esta manera, tanto países de Europa Occidental como de Europa Oriental coincidían en su rechazo a la colectividad judía. En tal ambiente, no resultaba raro que los judíos, que veían peligrar sus vidas, buscaran nuevos lugares en el mundo para vivir. Uno de esos lugares vistos como refugio fue el Perú, aunque tampoco llegaron a un país neutral que respetara a la colectividad judía, como veremos enseguida.
Las redadas antisemitas en el tiempo de Leguía
El 11 de noviembre de 1929 —es decir, ya en la recta final del gobierno autocrático que Augusto B. Leguía había inaugurado en 1919—, la casa del pensador marxista, José Carlos Mariátegui, fue allanada por órdenes del presidente. Pero la policía no solo asaltó la casa del Amauta sino que realizó una batida en la que resultaron arrestados cerca de 180 personas. ¿Por qué? ¿Acaso había tantos revolucionarios, marxistas, mariateguistas, sediciosos a los cuales perseguir? Parece improbable en esa Lima de inicios del siglo XX, que empezaba su modernización y en la que políticamente las clases populares recién tentaban cuajar representaciones políticas propias, un movimiento revolucionario hubiera tomado la forma suficiente como para ser un peligro para el poder. Pero sí tiene mayor sustento afirmar que se trató de una persecución en contra de lo que se denominó “complot judío”, presuntamente urdido desde Moscú y bajo responsabilidad de comerciantes judíos que habían llegado desde Europa Oriental, principalmente. Expliquémonos un poco más.
Mariátegui vivía en Jr. Washington 544, en la que se denominaba la casa de Washington Izquierda, teniendo como referencia el Paseo Colón, en donde los visitantes bajaban del tranvía y se encaminaban hacia la izquierda para asistir a las famosas tertulias en el hogar del autor de 7 ensayos. Ese recinto, que ahora es museo, era parte de un conjunto de residencias habitadas por judíos de origen o procedencia rumana —provenientes de Besarabia, en gran parte del pueblo Noveseltz— por ello, se denominaba a esa zona del Cercado de Lima “Pequeña Rumania”. Como informa Leon Trahtemberg Siederer:
Hacia 1912 empezaron a llegar al Perú también inmigrantes de origen ashkenazita, principalmente procedentes de Rumanía y Polonia, y unos cuantos de Rusia, Hungría y diversos países de Europa. Entre ellos los señores Eidelman, Gans, Vainstein, Gleiser, Waisman, etc. Ellos se concentraron en el barrio de Chirimoyo, fundando el 11-6-1923 la ‘Unión Israelita del Perú’ oficialmente reconocida el 16-11-1929.
La mayoría de los judíos se dedicó al comercio ambulatorio, viajando a provincias para comprar y vender mercaderías a crédito, inaugurando esa modalidad comercial poco conocida en esa época. Muchos de ellos se quedaron a radicar en las diversas provincias del Perú, especialmente Callao, Huancayo, Trujillo, Arequipa, Piura, Lambayeque e Ica. Hacia fines de los años 1950s, esas familias judías retornaron paulatinamente a Lima, para proveer a sus hijos de la educación judía del colegio ‘León Pinelo’ (fundado en 1946) y para permitir que sus hijos estudien en las universidades de la capital. Además, en Lima había un marco social judío que permitiría a sus hijos encontrar parejas para el matrimonio. Hacia fines de los años 60s, prácticamente no quedaban judíos en las provincias del Perú.1
En el caso de los que rodeaban a Mariátegui, se trataba de judíos que abrigaban ideas socialistas, de cambio social, disconformes con el orden existente y admiradores de la Revolución rusa. Todos ellos solían visitar al Amauta, y eso era visto como un peligro para el gobierno leguiista, el que, además, privilegió sus relaciones con la Iglesia católica y su representante, el Cardenal Lisson (recordemos que Víctor Raúl Haya de la Torre se bautizó como líder de multitudes precisamente por oponerse a la alianza gobierno-Iglesia católica, en 1923, por lo que fue deportado del país). Es decir, judíos y revolucionarios era algo que no podía tolerar el gobierno leguiista, ello hace explicable su persecución ominosa en contra de los judíos. El diario El Comercio llegó a hablar de una “plaga de judíos”. Para Alberto Flores Galindo, quizás con algo de exageración, esta persecución adquiría ribetes de progrom.2 Pero no era algo insólito la persecución del régimen leguiista contra los judíos en Sudamérica, un dramático antecedente fue el que se vivió en la “semana trágica”, en Buenos Aires, en 1919, en tiempos del presidente Hipólito Yrigoyen.3
Un ejemplo puede bastar para comprender mejor la vigilancia del gobierno leguiista hacia los inmigrantes de origen judío, si leemos con atención los dos informes del Inspector General de Investigación referidos a Nicolás Walnef, de origen ruso.
Lima, 18 de agosto de 19294
Señor comisario jefe de la brigada social
Dirijo a Ud. el presente para comunicarle, que cumpliendo la orden impartida por el Sr. inspector general, se ha detenido al ciudadano ruso Nicolás Walnef natural de Arkhangel (Rusia del Norte), de 25 años de edad, de estado soltero, de profesión empleado y en la actualidad domiciliado en la calle de san Marcelo 331 altos.
Interrogado Walnef para que manifestase en qué fecha salió de Rusia, los motivos y los lugares en que ha estado manifestó que: en setiembre del año de 1919 salió en compañía de su familia, al estallar la revolución, pues como ellos eran ricos, tenían propiedades en ese lugar, sus vidas corrían peligro, se dirigieron a Londres donde quedó su familia y él pasó a Francia, Niza- en este último lugar dice ingresó a la universidad, se dedicó al trabajo, obteniendo una colocación en una fábrica de aserrar maderas, en el puerto libre de Dancing; que a los pocos meses pasó a Riga y así fue recorriendo diversos países y ciudades Europeas, hasta que encontrándose en la Pallice, un amigo le aconsejó que hiciera un viaje al Perú manifestándole que en ese país podría labrarse un porvenir. Entusiasmado por ello decidió emprender un viaje y el 8 de julio se embarcó en el vapor ‘Orduña’, como pasajero de segunda clase, habiendo llegado al callao el 30 del mismo mes. Que en Lima a estado alojado en el hotel Comercio, pero como le resultase muy caro se ha trasladado a una pensión de la calle san Marcelo 331. Que ha traído varias cartas para la Y.M.C.A. en la que recomiendan a él, varios amigos que tiene en Francia.
También ha manifestado que no tiene en el Perú ningún pariente y que no pertenece a ninguna asociación. Debo manifestar a Ud. señor comisario que Walnef no habla el idioma castellano, pero se expresa en inglés y francés.
El oficial segundo de la brigada.
Y al día siguiente, otro informe:
Prefectura-subprefectura de Lima5
Cuerpo de investigación y vigilancia. Inspección general
Lima, 19 de agosto de 1929
Señor subprefecto del cercado
Procedente de la Pallice, Francia ingresó al país, el 30 de julio último, don Nicolás Walnef, de nacionalidad rusa, alojándose en el Hotel ‘Comercio’ de donde se trasladó después de permanecer allí durante varios días, a la pensión que en la calle de San Marcelo Nro. 331, tiene doña María Teresa Diez Canseco.
Durante el tiempo que se ha observado no se le ha comprobado actividades que signifiquen que ha estado trabajando y solamente se le ha visto permanecer en contacto con personas que forman parte de la Y.M.C.A., asociación cristiana de jóvenes.
La intervención de esta entidad es sospechosa porque ella ha demostrado en los últimos acontecimientos del arreglo de la cuestión del sur, tendencias marcadamente hostiles al régimen del gobierno actual; así como también el lugar y fecha de su procedencia, porque según cablegramas publicados por los diarios, las autoridades francesas habían iniciado campaña contra los elementos extranjeros de tendencias comunistas; circunstancias que en conjunto determinaron la detención de Walnef, el que interrogado ha manifestado que ha venido al país en busca de porvenir, por habérselo así aconsejado un amigo que encontró en Francia, de cuya nación trajo recomendación para la Y.M.C.A.
En consecuencia y para los fines que se estime conveniente, pongo al detenido, Nicolás Walnef, a disposición de esa subprefectura; dejando constancia que esta inspección general, tiene conocimiento que elementos extranjeros de nacionalidad rusa, realizan propaganda comunista; por cuya razón se ha ordenado se practique una amplia investigación, y de cuyo resultado esa subprefectura se informará oportunamente.
Con el oficio de atención, elévese a conocimiento de la prefectura del departamento, poniendo a su disposición al detenido de que se trata para los fines consiguientes.
El inspector general de Investigación.
Un protagonista-víctima de la redada policial en contra de Mariátegui y sus camaradas judíos fue el entonces muy joven Jorge del Prado, miembro del entorno del Amauta, cuando ya se pensaba formar el Partido Socialista.6
Como era costumbre, se estaba realizando una reunión en el famoso Rincón Rojo de la casa de Washington Izquierda, cuando a las 8 de la noche irrumpe la policía y registra toda la casa y más escrupulosamente aun su biblioteca. La requisa se prolongó hasta las 2 y 30 de la madrugada. Según palabras del propio Mariátegui, en carta que le dirigiera a Samuel Glusberg:7
Tuve que hacer enormes esfuerzos para impedir que se llevaran mi biblioteca. No pude impedir que se incautaran de mi correspondencia, la de Amauta, los libros administrativos, recortes de mis artículos, originales y apuntes, libros y revistas y hasta fotografías artísticas. Quedé informado de que estaba preso e incomunicado en mi casa. Ocho policías recibieron encargo de custodiarme y se instalaron en una habitación interior y en el hall, entrando y saliendo ruidosamente. Toda mi familia veló. Había el peligro de que esta gente introdujera armas o cualquier cosa con el objeto de comprometerme y denunciarme en la prensa, sin que yo pudiera rectificar, porque los periódicos no publican en estos casos sino lo que tiene el Vo. Bo. policial (Lima, 21 de noviembre de 1929).
Luego, le notificaron a Mariátegui que quedaba bajo arresto por orden del Ministro de Gobierno, “el inculto y retrógrado” Benjamín Huamán de los Heros.
Del Prado cayó con él, cuando, llegando por el lado de la Av. 28 de Julio pudo divisar a dos sujetos extraños en la puerta de la casa, evidentemente, miembros de la policía. La empleada de Mariátegui, Juanita, le hizo señas para que no se acercara, advirtiéndole del peligro, pero Del Prado al ver que también se acercaba por la otra esquina la escultora Carmen del Saco, apresuró el paso para interceptarla y ponerla sobre aviso. En palabras del propio Del Prado:
Tuve el privilegio de caer preso también en esa oportunidad y de haber acompañado a Mariátegui en el inaudito vejamen. Dijimos que todas las noches visitaba yo su casa, bien para conversar con él, bien para recibir directivas suyas o de Martínez de la Torre, a fin de transmitirlas a nuestros camaradas, quienes hacían lo mismo con sus círculos o células. Ingresaba habitualmente por lo que ahora es la Avenida 28 de Julio, llegando a la plaza donde hoy día se encuentra el monumento a Jorge Chávez, aún no construido, doblando a la derecha, en la primera cuadra del Jirón Washington: a mitad de la calle, a la mano derecha, se situaba el domicilio de José Carlos, en el No. 544.8
Quedaron arrestados Héctor Ruiz Díaz, pianista argentino, y Ricardo Vegas García, corresponsal de La Nación de Buenos Aires, pero además, como informa Mariátegui a Glusberg:
… el pintor Ricardo E. Flórez, el escritor José Diez Canseco, tres estudiantes del seminario Cultura Peruana, el secretario-administrador de ‘Amauta’ y estudiante de Letras, Navarro Madrid, un mensajero de la revista, la escultora Carmen Saco, y el joven pintor Jorge del Prado. Sé que se han hecho más o menos 180 prisiones. Los agentes se jactan de una gran movilización. A la misma hora habían allanado y ocupado treinta domicilios. Entre los presos se encuentran Adler y su novia Nomí Milstein; y la persecución tiene un curioso carácter antisemita. Ha habido, según parece, orden de prisión de todos los vendedores ambulantes judíos, de sus proveedores y otras personas. Se sospecha absurdamente que constituyen una organización de agitadores.
En otra carta, esta vez dirigida al escritor César Miro Quesada (Lima, 22 de noviembre de 1929), Mariátegui sigue comentando este hecho que lo afectó profundamente. En un momento de la misiva señala lo siguiente:
Esta no era la única operación del día. Los agentes se jactaban de que se había movilizado a una misma hora a 750 hombres y allanado 30 casas. La batida ha estado particular e inexplicable dirigida contra los judíos —casi todos vendedores ambulantes o pequeños comerciantes, de nacionalidad rumana. Ha tenido, bajo este aspecto, un curioso carácter anti-semita, nuevo en el Perú. Se da vagos pretextos. Como es natural, se habla de conspiración comunista. Los judíos son considerados como miembros de una organización de agitadores. Mi casa es designada como el centro de la conspiración. Se me atribuye especial participación en la agitación de los mineros de Morococha, que en reciente huelga, que ha alarmado mucho a la empresa norteamericana, han obtenido el triunfo de varias de sus reivindicaciones, entre otras la de su derecho a sindicarse. El gobierno acaba de obligar a los obreros a renunciar al aumento que gestionaban. Y se teme que nosotros defendamos o incitemos a los obreros a la resistencia.
Ayer fueron puestos en libertad la mayoría de los detenidos. Quedan todavía algunos judíos rumanos, de los ciento veinte que se arrestaron entre Lima, el Callao, en la comisaría. Siguen presos en la comisaría tres peruanos, dos obreros y un empleado; y tal vez haya otros en la Intendencia. En Trujillo se ha detenido, según telegramas, al Dr. Carlos Godoy y Antenor Orrego. Hasta este momento no se me ha devuelto ni un libro ni un papel, a pesar de que según declaraciones del Ministro se ha dado orden de que cese toda medida contra mí. Garantías muy relativas, sin duda, si se apresa en provincias a quien ha tenido alguna vez relación conmigo y si se trata de aislarme por el terror.
Solo después de nueve días dejarían en libertad a Mariátegui, mediante la siguiente notificación del Director de la Policía: “Déjese en libertad al Señor José Carlos Mariátegui i retírese el personal de policía que le custodiaban en su casa. Lima, 20 de noviembre de 1929”.
Mariátegui y los judíos
Como en tantos otros aspectos, Mariátegui también fue un fundador en cuanto a fomentar relaciones de igualdad y solidaridad con la comunidad judía. Su influencia católica no representó ningún obstáculo para entablar no solo una comunión de ideas, sino también de afecto y amistad con hombres y mujeres judíos. Hombre de mente amplia, Mariátegui rescató por encima de cualquier otra consideración la honestidad y la inteligencia. Por ello, no debe extrañar que participara en proyectos de miembros de la comunidad judía, así como, en sentido contrario, sus amigos judíos fueran parte también de sus aventuras intelectuales y políticas. Así, en su casa recibió de manera constante a personajes judíos, varios de los cuales, además de artistas y escritores, eran comerciantes, vendedores, hombres dedicados a los negocios, autodidactas, que hablaban yidish y sabían trabajar. Por ejemplo, José Lerner, Moisés Bacal, Jacobo Felman y varios más llegaron al Perú entre los años 1920 y 1922 aproximadamente. Moisés Burstein, por su parte, había venido al Perú hacia el año 1918, luego de concluida la Gran Guerra, era un comerciante emprendedor afincado en el norte del país, en Chiclayo, y luego llegaría a ser gerente de una fábrica textil.9 Antes de afincarse en Lima, en 1939, cada vez que llegaba a la capital se alojaba en la casa de la familia Mariátegui-Chiappe.
Bernardo Regman, de origen rumano, llegó al Perú después de la Gran Guerra, fue vendedor ambulante y gracias a esa condición pudo viajar por diferentes partes del país; estuvo presente en las reuniones en las que se discutió la fundación del Partido Socialista, primero en Chorrillos (16 de setiembre de 1928) y luego en Barranco (7 de octubre de 1928), que se efectuó en su casa. En ese cónclave Regman sería elegido tesorero.10 Posteriormente, partiría a Colombia —al parecer como parte de sus tareas revolucionarias internacionalistas—, y desde ese país, Mariátegui recibiría una carta de Antonio Caballero Cabarcas, de la Federación Obrera de Bolívar, el 23 de noviembre de 1929, en la que le menciona a Regman con las siguientes palabras: “El camarada Bernardo Regman vino ayer de Calamar —población situada a orillas del Magdalena y unida a esta ciudad por ferrocarril— a conferenciar conmigo. Hablamos largamente sobre vuestra personalidad de escritor vanguardista. Me recomendó deciros que os envía un cordial saludo”.11
Otro judío, también de origen rumano, pues había nacido en Besarabia, era Moisés Helfgott, quien llegó al Perú hacia 1924 a la edad de 20 años, aproximadamente, a instancias de su hermano Gregorio, que ya radicaba en nuestro país.12 Entre los migrantes judíos también hubo quienes se dedicaron a las letras y a las artes en general, como Miguel Adler y Nomí Milstein, entre algunos más. Con ellos se reunía Mariátegui y, según le transmitió Moisés Helfgott a su hijo Salomón, le explicaban la situación judía. Producto de este intercambio de información, más las propias lecturas, Mariátegui publicó sus textos sobre semitismo y anti-semitismo, pero sobre todo, forjó su simpatía por el llamado “Caso de Palestina”.
Un dato interesante que debemos tener en cuenta es que la propia casa que alquilaba Mariátegui en Jr. Washington era de otro judío, pero de origen alemán: Santiago Bauer. Veamos rápidamente su historia.
Historia de la casa de Washington Izquierda
En un principio, fue Luis Sanguinetti el propietario del terreno de la calle Washington y que luego vendiera a Benjamín D. Vidal. Estos terrenos urbanizados eran parte del fundo San Martín (los mismos sobre los cuales se construyó el Parque de la Exposición) y tuvieron los siguientes límites: por el frente, la propia calle Washington; por el lado derecho, la propiedad del doctor Manuel Pflücker, y por el lado izquierdo, un terreno de propiedad del vendedor. Posteriormente, Benjamín Vidal hipotecó el terreno a favor de doña María D. Barrios en garantía de la suma de 400 libras peruanas de oro que había recibido de ella por el plazo de dos años, con el interés del 10% anual.
Al fallecer Benjamín Vidal, su viuda, Rosalina Cárdenas, y sus hijos (María Adela, Máximo Benjamín, Héctor Samuel, Consuelo Florencia, María Julia, Alberto Leoncio, Víctor Erasmo, Enrique Hilario y Graciela Rosalina Vidal y Cárdenas y Ernesto Marcelino Vidal y Herbas) adquirieron la finca de la calle Washington, la que había sido adquirida y construida durante el matrimonio. Por ello, correspondía la mitad de ella a su esposa. Luego, Rosalina compró los derechos de Ernesto Marcelino Vidal. En abril de 1920, los herederos la vendieron, en remate público, a don Santiago Bauer Moreto —peruano, casado— por la suma de dos mil libras de oro. Fue precisamente Santiago Bauer Moreto quien rentó la casa a José Carlos Mariátegui en 1925, en la que vivió hasta su último día, el 16 de abril de 1930. Don Santiago sobrevivió al Amauta casi tres décadas. Falleció el 22 de abril de 1956 en Lima, dejando su herencia a María Sara Consuelo, Luis Oswaldo, Juan Roque, Manuel Fernando, Hugo Gustavo y María Bauer Antoyo y Amelia Felícita Bauer Cubas.
Después, Óscar Roque, Fernando, Hugo Bauer Antoyo y María Martha Bauer Antoyo de Costa adquirieron los derechos y acciones que correspondían a doña Sara Consuelo Bauer Antoyo, por medio de la compra por una suma que ascendió a 10,792 soles. Posteriormente, Roque Bauer Antoyo y Enriqueta Duffo Teiller y Hugo Bauer Antoyo y su esposa, Jacqueline Huerta Maldonado, adquirieron el dominio de las acciones y derechos de Consuelo Bauer Antoyo. Finalmente, y después de todas estas sucesiones, el Estado adquirió el dominio del inmueble por medio de la permuta con Juan Roque Bauer Antoyo y esposa, y su hermano Hugo Bauer Antoyo y esposa, por un terreno independizado de 501.42 m2 ubicado en Conquistadores, San Isidro, según escritura pública del 18 de abril de 1985, presentada el 10 de mayo del mismo año, bajo el número 3,020 del tomo 277.13
Mariátegui tenía, pues, múltiples razones para sentir comprensión y admiración por el tema judío, lo que llegó a manifestar por escrito en algunos artículos periodísticos, y que seguramente constituyeron parte de la justificación de la batida policial de 1929. En efecto, en diferentes momentos, Mariátegui se había referido a aspectos del tema judío o personajes semitas, como “Waldo Frank” (1925-1929),14 “Panait Istrati” (1925-1926-1928), “El renacimiento judío” (1925), “La misión de Israel” (1929),15 “El problema de Palestina” (1929).16 En ellos manifestaba su identificación con la reivindicación judía.
Mariátegui hacía una distinción entre “el pueblo eterno” y el sionismo, impulsado por el imperialismo británico. “El renacimiento judío es mucho más vasto”, sostiene,17 no es un “renacimiento de una nacionalidad”, “tampoco el de una religión”, sino “el renacimiento del genio, del espíritu, del sentimiento judío”.18 Y concluye: “El renacimiento judío, en verdad, existe y vale, sobre todo, como obra espiritual e intelectual de sus grandes pensadores, de sus grandes artistas, de sus grandes luchadores”.19
Amauta, la revista vanguardista que Mariátegui fundara en 1926 fue un espacio en el que participaban activamente sus amigos judíos. En efecto, los entonces novios Miguel Benzavi Adler y Nomí Milstein, antes y durante su dirección de la revista Repertorio Hebreo, apoyaban a Mariátegui traduciendo artículos del alemán que luego aparecerían en las páginas de Amauta.
El compromiso intelectual. Repertorio Hebreo
El último de los hijos de Mariátegui, don Javier,20 ha explicado la intensidad de la relación que unió a Mariátegui con sus amigos judíos Adler y Milstein en un breve artículo titulado “Miguel Adler y El Repertorio Hebreo”. En él señala:
Entre los asiduos del Rincón Rojo —la tertulia diaria de José Carlos Mariátegui— también habían jóvenes semitas. Entre ellos se encontraban Miguel Benzavi Adler, de origen rumano, y su novia Nomí Milstein, quienes recibieron el apoyo del grupo Amauta para la publicación de una revista.
De la mencionada revista solo aparecieron cuatro números, entre abril y agosto de 1929, es decir, dejó de publicarse a poco más de dos meses de la batida policial; no pudo cumplir con su promesa de salir mensualmente. Repertorio Hebreo, dejó de ser impresa al mismo tiempo en el que prácticamente dejó de ser editado el quincenario Labor, ideado por Mariátegui para formar la conciencia política entre el elemento obrero. Tanto Adler como Milstein estuvieron entre los apresados en la batida del 11 de noviembre, “acusados de ser miembros de una organización de agitadores dentro del supuesto complot comunista cuyo centro de conspiración sería la casa de Mariátegui”, recuerda don Javier.
La mencionada revista defendía el derecho del pueblo judío a tener su propio territorio y Estado; además, fue parte del movimiento “Por una Palestina Hebrea”, y denunció con energía la matanza de judíos producida por esos años. En Repertorio Hebreo no solo colaboraban escritores semitas, sino que era una publicación plural, como el propio caso de Mariátegui lo demuestra. Pero también buscó que los más importantes intelectuales judíos de la época colaboraran en sus páginas. Adler y Milstein se esforzaban por traducir artículos de importantes revistas europeas para enriquecer su propia revista. Nomí era la encargada de proporcionar información sustantiva con datos y referencias bibliográficas.
Con fecha abril-mayo de 1929 apareció el primer número de la revista Repertorio Hebreo. Revista ilustrada, de formato mediano (16 x 24 cm.) y con portada con diseño de artista Jorge Muelle (quien sería después un destacadísimo arqueólogo);21 su precio era de 40 centavos. Esta publicación es el testimonio, entre otras cosas, de los vínculos afectivos e intelectuales de José Carlos Mariátegui con la colonia hebrea, comenzando con el simple hecho de que fue impresa en los talleres de la Editorial Minerva, propiedad de los hermanos José Carlos y Julio César Mariátegui La Chira. La publicación consigna como dirección Calle Negreiros 567 (Altos) Apartado 1925, en Lima. En su interior ya nos damos con una sorpresa, porque el subtítulo que aparece difiere con el de la carátula, pues se señala “Revista Mensual Ilustrada de Cultura”.
El número 2 apareció con fecha de julio de 1929 y la portada también muestra algunos cambios significativos. El subtítulo dice “Revista Judía de cultura Internacional” y en la parte de abajo la siguiente información: “Aparece en castellano mensualmente”. Sin embargo, en los interiores se mantiene el subtítulo del primer número. La siguiente entrega es un número doble (3-4) no se consigna mes y en el interior se mantiene igual que en los anteriores números.
Repertorio Hebreo tenía la ambición de convocar a la intelectualidad de vanguardia peruana de su época; así podemos encontrar en su plana de colaboradores los siguientes nombres, entre otros: Xavier Abril, Martín Adán, Jorge Basadre, Luciano Castillo, Honorio Delgado, José María Eguren, José Gálvez, Ricardo Flores, Iberico Rodríguez, José Carlos Mariátegui, Ricardo Martínez de la Torre, Dora Mayer de Zulen, Antenor Orrego, Hugo Pesce, Ángela Ramos, Vinatea Reinoso, Gastón Roger, José Sabogal, Luis Alberto Sánchez, Alcides Spelucín, Horacio Urteaga, María Wiesse, Nomí Milstein, José Malanca, Dr. Ollendorff, Rafael Cansinos Assens.22
Por otra parte, la publicación trataba de ser muy agresiva en el plano de conseguir apoyo económico mediante la publicidad, por lo que se puede ver anuncios desde autopiano hasta almacenes, películas, sastrerías, la propia editorial Minerva y el entonces reciente libro de Mariátegui, 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana (cuyo valor era de 2.80 soles), así como de la revista Amauta. La última página de Repertorio Hebreo trae las tarifas de anuncio.
Como he señalado, su director era Miguel Ben-Tzvi Adler y sus secretarios de redacción, Nomí Milstein y Roberto Feldman.23 Adler era un amigo muy cercano de Mariátegui, al cual admiraba y seguía. Esto se puede apreciar en las primeras líneas de su “Presentación” al número 1, en donde señala muy en el estilo de Mariátegui cuando presenta su revista Amauta: “le nace al perseguido y odiado pueblo hebreo un nuevo defensor”. Recordemos que Mariátegui decía de su publicación: “Habrá que ser muy poco perspicaz para no darse cuenta de que al Perú le nace en este momento una revista histórica”.
En esas breves líneas de presentación, Adler pone énfasis en que se defenderán los derechos del pueblo judío y sus valores “nacionales-humanos”, y sobre todo, “ser un exponente de la alta cultura judía”. Se propone ser una publicación abierta al debate de ideas y receptiva de todos aquellos “que quieran expresar ideas sanas y justas, y, recordando otra vez a Mariátegui “de los que escriben con sangre”. Adler puntualiza los cuatro fines esenciales de su revista: I) “Elevar el nivel cultural-moral de los judíos en los países de habla española”; II) Difundir las más altas creaciones filosóficas, literarias, artísticas, provenientes del “genio hebreo”; III) Hacer conocer, dentro de un espíritu libre “las grandes verdades”, que son las conquistas del hombre moderno; y IV) Propender a la “comprensión mutua” entre los judíos y no judíos, por medio del conocimiento de las culturas nacionales correspondientes” (pp. 1-2).
Continúa Adler diciendo que Repertorio Hebreo está lejos de cualquier exclusivismo, que la barbarie de la Gran Guerra ha enseñado que el “odio racial y la venganza estúpida” es ridícula. Invoca a los judíos a que utilicen su nacionalidad en beneficio de la felicidad general, lejos del chauvinismo: “Amor y comprensión, he aquí la única posibilidad para la realización de un futuro más digno, de una humanidad mejor”. Adler sostiene además que la independencia y la cultura nacional están ligados al problema humano en general, y así lo han entendido los que llama “mejores espíritus de la raza”, desde Jesús hasta Marx. Repertorio Hebreo no es una tribuna de secta, sino libre e independiente del pensamiento judío. Finalmente, Adler expresa su confianza en que la vinculación intelectual y artística se irá incrementando “entre los intelectuales y artistas de la joven república peruana con los del ‘anciano’ pueblo de Israel” (p. 3).
El segundo artículo es el de José Carlos Mariátegui titulado “Israel y Occidente, Israel y el mundo”.24 En la nota introductoria relevan que Mariátegui fue el primer pensador peruano que dedicó un pionero estudio al problema judío, el mismo que fue incluido en su libro de 1925, La escena contemporánea, con el título de la sección “Semitismo y Antisemitismo”. Las primeras líneas las aprovecha Mariátegui para saludar a la nueva revista:
He declarado ya mi adhesión a la idea de que si alguna misión actual, moderna, tiene el pueblo judío es la de servir, a través de su actividad ecuménica y cosmopolita al advenimiento de una civilización universal. Repertorio Hebreo aparece como un testimonio de que no puede ser otra, en nuestro tiempo, la obra judía. ?…? Lo que nos interesa en los judíos no son sus reivindicaciones nacionales que, como reivindicaciones burguesas, no harían nunca adhesión más que un mediocre y menudo estado colonial; es su aporte a la construcción de una sociedad internacional, de la cual estén proscritas aquellas supervivencias que tan bien conocen los judíos por ser los que más, acaso, las han sufrido: la opresión de las minorías nacionales, el prejuicio de razas (pp. 3-4).
En el siguiente párrafo Mariátegui tiene una hermosa frase: “El pueblo judío que yo amo no habla exclusivamente hebreo ni yiddisch; es políglota, viajero, supranacional” (p. 4).
Sigue el primer número de Repertorio Hebreo con un artículo de José María Eguren, “María”, en el que comenta la paradigmática novela del escritor colombiano Jorge Isaacs, “de raza hebrea”. El poeta peruano concluye su pequeña semblanza, diciendo que: “Por la emoción María es el primer idilio de todos los tiempos”. 25
En 1925 en el Monte Scopus (nordeste de Jerusalén) se inauguró la primera Universidad Judía, por esa razón Repertorio Hebreo reproduce los mensajes del científico Albert Einstein,26 del creador del psicoanálisis Sigmund Freud27 y del escritor Rabindranath Tagore.28 Einstein sostiene que:
El nacionalismo judío es hoy una necesidad. Es por medio de la consolidación de nuestra vida nacional que podemos eliminar los conflictos por los que sufren actualmente los Judíos. ?…? Queremos hacer nacer un pueblo de trabajadores, crear en primer lugar la aldea judía, y que los tesoros de la civilización sean accesibles a nuestros hermanos trabajadores (pp. 9-10).
Repertorio Hebreo reproduce también la primera parte del tercer capítulo (“El pueblo elegido”) del libro del escritor judío-americano Waldo Frank —amigo y corresponsal habitual de Mariátegui— Sur América. Continúa el artículo de Boris de Schloezer, “Músicos judíos y música judía”, en el que destaca la presencia de compositores judíos en el mundo para preguntarse si existe música judía. Responde que sí, pero que es todavía muy joven.
La “Carta abierta al Director de Repertorio Hebreo”, de Dora Mayer de Zulen,29 entonces directora de la revista Concordia, es muy interesante porque afirma, entre otras cosas: “El prejuicio en general y el prejuicio de razas muy en especial, es un monstruo lleno de argumentos falsos, que impide los buenos aciertos y destruye la armonía que haría feliz a la humanidad”. No deja de llamar la atención y de sorprender que pocos años después, en la década de 1930, Mayer abrazaría las ideas del fascismo.30
El contenido se complementa con el artículo de Isaac Training sobre “George Ehrlij. El joven grabador y escultor hebreo”. Luego, el profesor de psicología del Instituto Pedagógico Nacional, Carlos A. Velásquez, colabora con el artículo “Biopsiquismo y mesopsicología”; por su parte, Carlos Alberto Izaguirre, envía un mensaje a la revista en el que le dice al director: “Usted, Adler, pertenece a los escuadrones organizados que encarnan esa fe multitudinaria”. La periodista y escritora María Wiesse —quien en 1922 se había casado con José Sabogal— colabora con Repertorio Hebreo con una historia titulada “La marcha fúnebre de Chopin”, en la que un director de orquesta muere justamente después de dirigir a los músicos que interpretaron la famosa pieza musical del compositor polaco. El administrador de la empresa editorial Amauta, Ricardo Martínez de la Torre, expresa en breves líneas su adhesión al pueblo judío, tomando como intermediario a Repertorio Hebreo. Las páginas dedicadas a la poesía contienen el poema de Gabriela Mistral “Matanza de Polonia”, y de Ángela Ramos, los versos inéditos, “Yo” y “Juego Moderno”. Se cierra el número con la sección “Notas y Noticias” a cargo de Nomí Milstein en la que se informa de publicaciones recientes en el mundo. Finalmente, se da a conocer al público la lista de libros y revistas recibidas.
El número 2 de Repertorio Hebreo mantiene el tono y el carácter del primero. La editorial de Adler (“Los judíos en la URSS”) en el que aborda el conflictivo tema de la situación de los judíos en la República Soviética, en donde señala que: “Es tiempo ya de reconocer que un verdadero milagro se ha verificado con la Revolución de Octubre” en lo que atañe a nuestro problema judío” (p. 2).31
Continúa la segunda entrega con una nueva colaboración de Mariátegui, “Crítica marxista”, en la que comenta el libro de Max Eastman, La ciencia y la revolución. Mariátegui defiende el pensamiento de Marx y afirma, por el contrario, que Eastman no ha podido despercudirse de su individualismo y pragmatismo heredado de William James, al fin y al cabo, norteamericanos ambos.32
Repertorio Hebreo también da a conocer la primera parte del ensayo de Lupus Blumenfeld, “La literatura yiddisch ayer y hoy” (colaboración especial para la revista) en la que repasa la creación literaria de una lengua compartida por 10 millones de judíos. En “El nacionalismo judío” Albert Einstein sostiene: “Es necesario que los judíos utilicen su nacionalidad. Que la utilicen para la felicidad general” (p. 9). Se continúa con la segunda parte del capítulo de Waldo Frank. Le sigue la reproducción de un capítulo (“Profecía del maestro sobre los destinos de la raza judía”) del libro Aventuras extraordinarias del mexicano Julio Jurenito y sus discípulos, de Elías Erenburg, de tono jovial y humorístico.
Dora Mayer en su nota “El pueblo elegido” (título similar al texto de Frank) presenta a los lectores de la revista su artículo publicado en 1919 en La Crítica. Esta nota, escrita en el Callao, en mayo de 1929, la concluye con las siguientes palabras: “¡Pueblo de Dios, que posees el secreto de la paz universal, porque tu lema es No matar ni conquistar!” (p. 20). Inmediatamente después reproduce su artículo “El sionismo”, en el que en un momento afirma: “Y he aquí que tal vez esté ?el pueblo israelita? en vísperas de ganar la reivindicación de su nacionalidad, no por la fuerza de las armas, sino por la fuerza de su causa” (p. 21).
Entre otros artículos interesantes se cuenta el de Jorge C. Muelle (el diseñador de la primera carátula), “Zamenhof y el idioma internacional” (primera parte), en el que reflexiona sobre el papel del idioma en la lengua cosmopolita.
“El teatro de los judíos de Bukaria”, de Boris Pestovski, expresa su confianza en el papel del teatro social. Este artículo fue traducido por Nomí Milstein quien en su sección “Notas y noticias” da a conocer publicaciones recientes internacionales. Se continúa con el artículo de Lupus Blumenfeld. También se imprime como primicia el poema de Alcides Spelucín “Motivaciones líricas de los caminos”. Dentro de la sección “De nuestra correspondencia” (con cartas de Waldo Frank, Ricardo Martínez de la Torre, R. Cansinos Assens, Dora Mayer y C. Agenoré Magno) se encuentra una valiosa comunicación de Sigmund Freud fechada el 8 de mayo de 1929, en la que, en breves líneas, se disculpa de no poder colaborar con Repertorio Hebreo, debido a su edad (73 años), aunque sí les remite una fotografía suya. Sin embargo, como ha señalado Javier Mariátegui Chiappe, la producción más importante de Freud, vendría después de esa edad. Cierra el número la sección “Libros y revistas recibidas”.
El siguiente número (doble)33 se inicia con un airado editorial de Adler titulado “Nuestra protesta”, en el que levanta su voz para denunciar y rechazar la masacre que árabes, en Palestina, han perpetrado contra “hombres, mujeres y niños judíos” ?…que? revisten los días más siniestros de persecución del pueblo de Israel (p. 1). El mismo Adler en “Un Estado judío en Palestina” alega por un Estado independiente y afirma con determinación: “Sionismo y comunismo no se excluyen” (p. 2). Sobre este tema continúa Ángela Ramos (“La lucha en Palestina y los escritores peruanos”) y Mariátegui (del que se reproduce su artículo publicado en Mundial núm. 480, “El problema de Palestina”). Luego, viene nuevamente Adler con su artículo “La colonización judía en la URSS”, en el que continúan sus reflexiones ya presentadas en el número anterior sobre este tema.
Una nueva colaboración de Mariátegui se hace presente con “Preludio del elogio de El Cemento y del realismo proletario”, a propósito del libro de Fedor Gladkov, en el que reconoce un talento literario que la mayoría de la crítica le quiere negar. Continúa Ángela Ramos con su reseña del libro Julio Jurenito y sus discípulos de Elías Erenburg, del que uno de sus capítulos fue reproducido en el número anterior de Repertorio Hebreo. Sigue una nueva colaboración de Dora Mayer, El Alma Hebrea, y se concluye con la colaboración de Blumenfeld. Luego se reproducen tres capítulos de La caballería roja, de Isaac Babel.
En la sección de cartas recibidas destacan las comunicaciones de Manuel Ugarte,34 Samuel Glusberg y de Humberto Traverso, del cual se publica también su poema “Alma de indio”. Se reproduce el artículo de Anatolio Lunatcharsky, “El desarrollo de la literatura soviética”, Jorge Muelle concluye su artículo sobre “El idioma internacional” y Nomí Milstein da cuenta de diversas noticias sobre actividades y la cultura judía. Cierra el número la lista de revistas y libros recibidos.
Los primeros destierros
A pesar del perfil intelectual de Adler y Milstein, la policía los vio como a sujetos peligrosos y sediciosos. Por esta razón, probablemente fueron los últimos en ser liberados. El propio Mariátegui manifestó su preocupación por la situación de sus amigos, por ejemplo en una Post Data a la carta a Samuel Glusberg, en la que le comenta: “Escrita esta carta, recibo noticia de que se ha empezado a poner en libertad a los detenidos. Pero Adler y Nomí continúan presos con otros muchos. El balón se va desinflando, más no se desinflará del todo mientras no se escoja, entre los perseguidos, algunos candidatos a la deportación o a la isla V.” Y la misma preocupación le expresa a Joaquín García Monge (Lima, 26 de noviembre de 1929):
La mayor parte de los detenidos han sido ya puestos en libertad. Siguen en un cuartel de policía, entre otros, Miguel Adler, director de Repertorio Hebreo, principal víctima de este primer gesto anti-semita de la policía del Perú, y E. Saldías, obrero textil, que representó a varias organizaciones obreras en la Conferencia Sindical de Montevideo.
Mariátegui enfermaría gravemente poco después, sus amigos Adler y Milstein lo acompañaron hasta su último momento en la Clínica Villarán. La muerte del Amauta ocurrió el 16 de abril de 1930, es decir, poco más de 5 meses después del allanamiento policial.
Recién el 17 de noviembre de 1930, es decir, siete meses después de la partida del Amauta y un año después de la batida policial, el Ministerio del Interior autorizaría a la Guardia Civil a expulsar del país a Miguel Adler y a Nomí Milstein, acusados de perniciosos, según podemos observar en estos documentos. Con respecto a Nomí Milstein:
Prefectura – policía (Ministerio del interior)
Dirección general de la guardia civil y policía
Lima, 17 de noviembre de 193035
Of. 122
Señor Prefecto de este Departamento.
Con fecha 13 del actual, se ha expedido la resolución suprema que sigue:
Visto lo informado por las autoridades de policía y el jefe de la sección de extranjería de la Dirección General de la Guardia Civil y policía. Referente a la extranjería de nacionalidad Rumana, Elisa NomíMilsteinGreiser, acusada de perniciosa; A mérito de lo acordado por el consejo de ministros, en conformidad con lo prescrito en el artículo 8 de la ley Nro 4145; -se resuelve: autorizar a la Dirección General de la Guardia Civil i policía, para que proceda a la expulsión de dicha persona, por estar comprendida en la última parte del artículo 6 de la ley antes citada.- Regístrese, comuníquese al ministerio de relaciones exteriores i archívese.- rúbrica del señor presidente de la junta de gobierno, JIMENEZ”
Que transcribo a Ud. para su conocimiento i demás fines.
Y con el mismo tenor con respecto a Miguel Adler:
Dirección general de la guardia civil y policía36
Lima, 17 de noviembre de 1930
Of. 125
Señor Prefecto de este Departamento
Visto lo informado por las autoridades de policía y el jefe de la sección de extranjería de la Dirección General de la Guardia Civil y policía. Referente al extranjero de nacionalidad Rumana, Miguel Adler Altman, acusado de pernicioso; A mérito de lo acordado por el consejo de ministros, en conformidad con lo prescrito en el artículo 8 de la ley Nro. 4145; -se resuelve: autorizar a la Dirección General de la Guardia Civil i policía, para que proceda a la expulsión de dicho individuo, por estar comprendido en la última parte del artículo 6 de la ley antes citada.- Regístrese, comuníquese al ministerio de relaciones exteriores i archívese.- rúbrica del señor presidente de la junta de gobierno, JIMENEZ”
Pero también hay que llamar la atención en que la liberación de Adler y Milstein no se dio durante el régimen del oncenio, pues Leguía había sido derrocado el 22 de agosto de 1930 por el comandante Luis M. Sánchez Cerro, abriendo las puertas para uno de los periodos más oscuros de la vida política peruana. Luego del golpe en contra de Leguía, Sánchez Cerro sería obligado a salir del país, pero ante las nuevas elecciones generales y el peligro que representaba para el orden un triunfo de Haya de la Torre como candidato del Partido Aprista, los poderes oligárquicos volverían a llamar al comandante golpista para que sea su candidato. Sánchez Cerro ganaría las elecciones de 1931 y con su partido, la Unión Revolucionaria (UR) instauraría un gobierno de ideología fascista. En 1932 acentuaría su carácter represor luego de su enfrentamiento victorioso con los revolucionarios apristas de Trujillo. Por su parte, el Partido Comunista también sería obligado a vivir en la clandestinidad.37 El gobierno de la UR, entre otras características, manifestó una tendencia claramente anti-semita, por ello, la expulsión de judíos fue un hecho frecuente, como sucedió con Adler y Milstein.
Luego de salir de prisión, Miguel y Nomí se casaron, viajaron por varios países latinoamericanos y también llegaron a conocer la Unión Soviética, pero no se quedaron a vivir allí sino que volvieron a Sudamérica, radicando en Colombia, en donde Adler fundó una nueva revista: Nuevo Mundo. Una hija de ellos fue la reconocida antropóloga Larissa, quien mantuvo el apellido de su ex esposo aun después de divorciada; los aportes de Larissa Lomniz sobre las condiciones de pobreza que vivían los mexicanos en su libro, Cómo sobreviven los marginados (1976), le granjeó premios en varios países, incluido el Perú por medio de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
La siguiente generación de peruanos judíos, conformada por los hijos de los personajes mencionados en las páginas precedentes, buscaría mantener vivo el proyecto el proyecto socialista, aunque ya sin contar con la enorme figura que fue Mariátegui, como sí tuvieron el privilegio sus padres. Hacia mediados de los años cuarenta fundarían la revista La Antorcha, pero es parte de otro momento histórico.
1 Leon Trahtemberg S., Los judíos de Lima y las provincias del Perú, Lima, 1989
2 Flores Galindo afirma: “Mariátegui prácticamente secuestrado en su propio domicilio y presos los visitantes que por rara casualidad eran escasos; las habitaciones fueron registradas con minucia y muchos libros y papeles acabaron en la prefectura. Esta vez se habló, a diferencia de 1927, de un complot judío con rasgos de ‘progrom’; también fueron allanadas 30 casas, la mayoría de rumanos”. Alberto Flores Galindo, La agonía de Mariátegui, Desco, Lima, 1980, págs. 104-105. Flores Galindo es quien quizás fue el primero es describir los vínculos de Mariátegui con los judíos. También consúltese el artículo de Silvio Rendón, “1929: Mariátegui y el complot judío”, 29 de enero de 2010, www.grancomboclub.com. Consulta: 2 de abril de 2011.
3 Pablo R. Fihman, El grito olvidado. Sobre la persecución antisemita y el establecimiento de un progrom, Cogtal, Buenos Aires, 1994. Fihman aborda la persecución antisemita durante la llamada Semana Trágica de enero de 1919, al parecer organizada por el Comité de la Capital de la Unión Cívica Radical, durante el gobierno del presidente Hipólito Yrigoyen, en los barrios de Once y Villa Crespo, Buenos Aires.
4 Archivo General de la Nación, Legajo Nro. 3.9.5.1.15.1.16.48 años 1929-1930
5 Archivo General de la Nación, Legajo Nro. 3.9.5.1.15.1.16.48 años 1929-1930
6 Jorge del Prado, En los años cumbres de José Carlos Mariátegui, Ediciones Unidad S.A., Lima, 1983
7 El periodista argentino de origen judío Samuel Glusberg utilizaba el seudónimo Enrique Espinoza. El Amauta se sintió muy cercano a Glusberg, al punto de preparar con él su viaje a Argentina para instalarse en ese país, lo que no sucedió por la muerte de Mariátegui. El análisis más completo de este aspecto es el de Horacio Tarcus, Mariátegui en la Argentina o las políticas culturales de Samuel Glusberg, Ediciones El Cielo Por Asalto, Buenos Aires, 2001.
8 Jorge del Prado, op. cit., pág. 85
9 Entrevista telefónica a Sonia Burstein, 30 de setiembre de 2010. Don Moisés traería luego al Perú a su hermano Efraín, quien pertenecería al Partido Comunista.
10 Guillermo Rouillón, La creación heroica de José Carlos Mariátegui. Tomo II (La Edad Revolucionaria, 1920-1930), Editado por Armida Picón Viuda de Rouillón e hijos, Segunda edición, págs. 409-410.
11 Mariátegui total, Tomo I, Correspondencia de José Carlos Mariátegui, Editorial Amauta, primera edición, pág. 2050. Para conocer más sobre Regman en Colombia véase Ricardo Melgar Bao, “Un ‘socialista impenitente’: Mariátegui, Colombia y los pueblos originarios”, Diego Jaramillo, Revaloración de la política. Lectura del discurso político de Mariátegui (en edición). Y sobre su relación en general con Mariátegui, se puede consultar del mismo autor “José Carlos Mariátegui y el periódico Labor (1928-1929): la identidad socialista”, en Ricardo Melgar Bao y Rossana Cassigoli (editores), Pueblos, diásporas y voces en América Latina, Programa de Posgrado en Estudios Latinoamericanos, UNAM (en prensa). Sin embargo, el historiador Juan Gutiérrez pone signos de interrogación al origen judío de Regman, aunque no lo niega explícitamente. (Entrevista personal a Juan Gutiérrez, 14 de abril de 2011).
12 Helfgott, como todos los de su generación, y por las condiciones de exclusión que vivían los judíos en Europa, no tenía una profesión, pero producto de su trabajo sería luego un próspero comerciante. Como señala su hijo Salomón, don Moisés, siempre fue stalinista, nunca renunció a su pensamiento, aunque no militó en el PC. Diferente fue el camino seguido por Moisés Burstein, quien luego de conocerse las ejecuciones stalinistas abandonó el pensamiento socialista y dejó atrás su identificación con la izquierda.
13 Para que el Estado peruano fuera dueño del inmueble se tuvo que pasar por un largo y complicado proceso. Fueron muchos los intelectuales, amigos personales y familiares del Amauta y de su esposa, Anna María Chiappe, los que reclamaron intensamente la recuperación del inmueble como bien histórico cuando se conoció la noticia que sus dueños lo habían puesto en venta. Dada su trascendental importancia y para evitar su demolición, la casa fue declarada Monumento Histórico Nacional durante el gobierno del general Juan Velasco Alvarado, por ser el lugar donde residió, escribió la mayor parte de su obra y murió Mariátegui(Resolución Suprema No. 084 de 26 de enero de 1972). En 1985, en los meses iniciales del segundo gobierno de Fernando Belaunde Terry, el Poder Legislativo formuló la necesidad de adquirir el inmueble, declaró de necesidad y utilidad públicas la expropiación del inmueble. Al encontrarse en precarias condiciones por el descuido y uso indebido que se le daba se hacía necesaria su inmediata restauración y preservación (Decreto Supremo No. 045-80-PCM de 18 de octubre de 1980). Mediante escritura pública de permuta e independización, otorgada ante la Notaria Pública Ramón A. Espinoza Garreta, con fecha 18 de abril de 1985, el Estado peruano, representado por don Eleodoro Valencia Justo, Director General de Bienes Nacionales, adquirió el inmueble (Resolución Ministerial No. 072-85-VC-5600 de 13 de marzo de 1985). Luego de que el Estado recuperó el inmueble, se encargó al Ministerio de la Presidencia —por medio de la Empresa Nacional de Edificaciones ENACE—, que sea afectado en uso a favor del Ministerio de Educación, para destinarlo al Museo José Carlos Mariátegui (Art. 2 de la Resolución Suprema No. 069-85-VC-5600 de 18 de junio de 1985) el mismo que fue entregado e inaugurado en el Centenario del nacimiento de Mariátegui, el 14 de junio de 1994, por el presidente Alberto Fujimori. En el año 1995, la Directora General de la oficina de administración del Ministerio de Educación, Carmen Salardi Bramont, comunicó al Director Nacional del Instituto Nacional de Cultura de entonces, Pedro Giurinovich Canevaro, “… que las obras de restauración del inmueble donde residió el ilustre pensador y Amauta don José Carlos Mariátegui han sido concluidas y que siendo función del INC la administración de museos, remite el proyecto de acta de entrega para su aprobación y posterior suscripción, solicita además se designe un representante para efectuar las coordinaciones y finalizar con la firma de acta de entrega”. Giurinovich designó al Dr. Alfonso Castrillón como representante para efectuar las coordinaciones pertinentes.
Existe una copia simple del acta de “Verificación de ambientes equipamiento e instalaciones realizado entre los representantes del Ministerio de Educación e Instituto Nacional de Cultura”: “Mediante Resolución de la Jefatura de Adjudicaciones de la Superintendencia de Bienes Nacionales No. 104-2003/SBN-GO-JAD de 20 de setiembre de 2003, se modifica la afectación en uso otorgado a favor del Ministerio de Educación con Resolución Suprema No. 069-85-VC-5600 de 18 de junio de 1985”. Actualmente forma parte de los museos del Estado; era administrado por el Instituto Nacional de Cultura, ahora Ministerio de Cultura.
14 Mariátegui también comentó el libro de Waldo Frank, Rehab (1922). Frank vendría a Lima en diciembre de 1929, justamente cuando Mariátegui todavía sufría los estragos del acoso de la policía.
15 Incluido en La escena contemporánea (1925) con el título “El semitismo”.
16 Incluido en La escena contemporánea (1925) con el título “El antisemitismo”.
17 J.C. Mariátegui, “El semitismo”, op. cit., pág. 208
18 op. cit., pág. 212
19 op. cit., pág. 214. Es importante señalar que los artículos mencionados sobre semitismo y anti-semitismo fueron reproducidos en 1927 por Samuel Glusberg en la revista que dirigía, Cuadernos Literarios de Oriente y Occidente.
20 Javier Mariátegui Chiappe, “Miguel Adler y el Repertorio Hebreo”, en Henri Mitrani (compilador), Ser judío en el Perú, Congreso de la República del Perú, Lima, 2006. Este artículo está reproducido en Javier Mariátegui, José Carlos Mariátegui, formación, contexto e influencia de un pensamiento, Editorial Universitaria-Universidad Ricardo Palma y Casa Museo José Carlos Mariátegui, Lima, 2012.
21 Jorge C. Muelle, nació en 1903 —el mismo año que Jorge Basadre— en Lima, y murió en 1974. En sus inicios fue un artista que había alcanzado cierta notoriedad. En el número 18 de la revista Amauta de octubre de 1928 se publicó una foto de su escultura “Ayar-Kachi”, por ello no resulta extraño, debido a los fuertes vínculos entre Adler, Mariátegui y Amauta que fuera Muelle el que diseñara la carátula del primer número de Repertorio Hebreo, un árbol de manzanas, todo en color rojo. Para entonces ya era alumno en la Facultad de Letras de la Universidad San Marcos, en donde obtuvo el bachillerato en 1930. En los años 30 estudió arqueología con Max Uhle, y a partir de la década siguiente obtuvo una serie de distinciones, becas y responsabilidades en instituciones culturales, como el Museo Nacional de Antropología y Arqueología, entre muchas otras, que lo ubican entre los más destacados arqueólogos peruanos.
22 El contenido del primer número es el siguiente: Presentación por M. Ben-Tzvi Adler / Israel y el Occidente, Israel y el mundo, por José Carlos Mariátegui / María, por J. M. Eguren / Mensajes a la primera universidad hebrea, por Alberto Einstein, Sigmund Freud, Rabindranath Tagore / El pueblo elegido, por Waldo Frank / Músicos judíos y música judía, por Boris de Schloezer / Carta abierta, por Dora Mayer de Zulen / George Ehrlij (el joven grabador y escultor judío) por Isaac Brainim / Biopsiquismo y mesopsicología, por Carlos A. Velásquez / Mi mensaje a Repertorio Hebreo por Dr. Carlos Alberto Izaguirre / La marca fúnebre de Chopin, por María Wiesse / Mi adhesión al pueblo judío, por R. Martínez de la Torre / Al pueblo hebreo, por Gabriela Mistral / Yo, por Ángela Ramos / Notas y Noticias, compiladas por Nomí Milstein / Libros y Revistas recibidas / La anécdota por Dr. H.P.
23 Uno de los aportes importantes de Repertorio Hebreo fue la traducción casi inmediata de artículos que se salían en otros países, especialmente de Europa. Para ello, Adler contaba con la colaboración de traductores como Emilio Traverso, Hugo Pesce, Jorge Muelle, Nomí Milstein y el propio Adler.
24 El título original fue “La misión de Israel”, publicado en la revista Mundial el 3 de mayo de 1929. Para Repertorio Hebreo Mariátegui solo reemplaza el primer párrafo dedicado a la revista hebrea.
25 En la página 28 se reproducen dos dibujos de Eguren: “Un beso” y “La niña de la foca”.
26 Albert Einstein (1879-1955), científico alemán de origen judío, autor de la Teoría de la Relatividad, que con algo de retardo le valió obtener el Premio Nobel de Física, en 1921. En 1933, ante el acecho nazi debió emigrar de Alemania hacia Estados Unidos, en donde moriría luego de vivir ahí 25 años. Einstein fue un pacifista radical, aunque paradójicamente se le asocie con la invención de la bomba atómica. Su alegato en contra del uso de la energía atómica, firmado junto a otros intelectuales de su tiempo como Bertrand Russell, ha quedado como una de las piezas más conmovedoras a favor de la humanidad.
27 Sigmund Freud (1856-1939), proveniente de una familia checoslovaca de origen judía, fue el creador del psicoanálisis con el que revolucionó la forma de comprender a los seres humanos. En 1899 publicó su fundadora obra La interpretación de los sueños, y en 1905 Tres contribuciones a la teoría sexual. En 1908, junto a Karl Gustav Jung, celebró el Primer Congreso Psicoanalítico en Salzburgo, aunque luego romperían sus vínculos por discrepancias con respecto a la teoría de Jung sobre la libido. En 1916 Freud publicó Introducción al psicoanálisis. Posteriormente, extendería sus análisis al terreno cultural y social, como en El malestar de la cultura. En 1933 sus obras fueron quemadas en Berlín, ya desatada la ira contra los judíos.
28 Rabindranath Tagore (1861-1941) es la máxima expresión de la literatura bengalí, especialmente mediante sus creaciones poéticas, aunque también cultivó la narrativa (cuentos, novela, ensayo) e, incluso, la pintura. Fue un decidido pacifista, reformador cultural y abogó fervientemente por la independencia de su país. Entre sus obras se puede mencionar El hogar y el mundo, Naivedya, Kheya y Gitanjali. En 1913 recibió el premio Nobel de literatura.
29 Como se sabe, Mayer no fue nunca esposa del filósofo Pedro Zulen, y solo fue un capricho suyo firmar así.
30 Véase el artículo de Tirso Molinari y Susana Aldana, “El periplo intelectual de Dora Mayer: del indigenismo a su ‘lado oscuro’”, Yuyaykusun núm.2, Lima, diciembre de 2009.
31 El contenido del segundo número está conformado por: Los judíos en la URSS por M. Ben-Tzvi Adler/ Crítica marxista por José Carlos Mariátegui / La literatura yiddisch ayer y hoy por León Blummenfeld / Nacionalismo judío por Alberto Einstein / El pueblo elegido por Waldo Frank / El sionismo por Dora Mayer de Zulen / La profecía de Julio Jurenito sobre el destino de la raza judía por Elías Erenburg / ¿Se sabrá por fin el secreto de la vida? por Armando Herrera / Datos biográficos de Herwarth Walden por Otto Ernst / Zamenhof y el idioma internacional por Jorge C. Muelle / El teatro de los judíos en Bukaria por Boris Pestovski. Reproducciones - Cabeza de Tchoukhnovsky por B. Lebedeva / El Box por Deynek / Una ilustración por Schterenberg / Herwarth Walden por Kokoshka / Pasaje Lunar por Emilio Traverso / Viñetas por Vinatea Reinoso / Notas y noticias / “Le Crapiuillot” / “La Fleurau fusil” por María Wiesse / El redescubrimiento de América por G. P./ El país de Israel por Paul Louis / Der Sturm por N.M. / La liga internacional contra los progroms, numerus clausus; una escultora palestina en la exposición de París / Compilados por Nomí Milstein / De nuestra correspondencia.- Cartas de Sigmund Freud, Waldo Frank, Cansinos Assens, R. Martínez de la Torre, Dora Mayer de Zulen, C. Agenoré Magno / Revistas y libros recibidos – La anécdota.
32 Max Eastman (1883-1959), escritor y activista político. En su juventud fue activista y cercano a las ideas socialistas, pero posteriormente sus convicciones cambiaron y pasó a defender el libre mercado y se convirtió en un franco anticomunista. Entre sus publicaciones se encuentran Marx, Lenin y la ciencia de la Revolución (1926), Amor y revolución (autobiografía, 1965) también tradujo a Trotski.
33 El contenido del número 3 y 4 es el siguiente: Nuestra Protesta / Un estado judío en Palestina por Miguel Ben Tzvi Adler / La lucha en Palestina y los escritores peruanos por Ángela Ramos / El problema de Palestina por José Carlos Mariátegui / La colonización judía en la URSS por Miguel Ben Tzvi Adler / Preludio del elogio de “El Cemento” y del realismo proletario por José Carlos Mariátegui / Julio Jurenito y sus discípulos por Ángela Ramos / El alma hebrea por Dora Mayer de Zulen / El pueblo elegido por Waldo Frank / La literatura yiddisch ayer y hoy de Lupus Blumenfeld / Fragmentos de “La caballería roja” / Arte judío / De nuestra Correspondencia / Alma de Indio / El desarrollo de la literatura soviética por Anatolio Lunatcharsky / Zamenhof y el idioma internacional por Jorge Muelle / La anécdota por Luis Ramos /Notas y noticias / Revistas y libros recibidos.
34 Manuel Ugarte (1875-1951), pensador argentino de inicios del siglo XX. Su pensamiento se caracterizaba por su antimperialismo y por su propuesta de la unidad latinoamericana. Perteneció al Partido Socialista, junto a Leopoldo Lugones, José Ingenieros y Alfredo Palacios, aunque luego se separó de él por discrepancias ideológicas. En 1911 recorrió los países latinoamericanos preconizando la necesidad de la unidad, y en 1918 apoyó decididamente el movimiento reformista universitario de Córdoba.
35 Archivo General de la Nación, Legajo Nro. 3.9.5.1.15.1.2.38 (1928-1931)
36 Archivo General de la Nación, Legajo Nro. 3.9.5.1.15.1.2.38 (1928-1931)
37 Sobre Sánchez Cerro y la Unión Revolucionaria véase Tirso Molinari Morales, El fascismo en el Perú. La Unión Revolucionaria, 1931-1936, Fondo Editorial de la Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, 2006.
José Carlos Mariátegui La Chira visto por Jorge Falcón Garfias
A propósito del retorno de José Carlos Mariátegui: peregrinaje y pensamiento
Cincuentenario de la publicación de la bio-bibliografía de J.C. Mariátegui. (1963/2013)
José Carlos Mariátegui y los judios - Anexos
Dardo Cúneo, el Aprismo y el Socialismo.
Cartas con Andrés Townsend Ezcurra y Javier Mariátegui Chiappe
José Carlos Mariátegui, 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana, Edición facsimilar, Ministerio de Cultura, Lima, 2011
“...La vida que me diste”
A 56 años de la primera edición extranjera de
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Mariátegui y el indigenismo

References: resolución 
 artículo 8
 artículo 6
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 Resolución 
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