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Timestamp: 2020-07-14 20:58:23+00:00

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Quisiera, antes de empezar a hablar de la materia técnica, mencionar que agradezco mucho esta oportunidad de poder conversar con ustedes, con la Junta de Coordinación Política, con la Mesa Directiva, con los coordinadores y coordinadoras de los Grupos Parlamentarios y, desde luego, con todas las senadoras y senadores que han tenido a bien conectarse.
También me parece muy positivo que hayan tomado la decisión de que esta sesión sea de acceso público, porque indiscutiblemente la pandemia del Covid en México es una materia de enorme interés público, que debe ser abordada en todo momento con absoluta transparencia y apertura, no solamente para comunicar las posturas que el Gobierno de México, concretamente el Gobierno federal, tiene, sino las múltiples contribuciones que también los gobiernos estatales y municipales y desde luego también los distintos poderes de la Unión han contribuido en este manejo de la epidemia desde una perspectiva de Estado.
Por tanto, agradezco mucho, quisiera hacer referencia a la amable invitación que me hicieron para conversar el pasado 17 de marzo, que también para mí fue muy constructivo tener la experiencia de poder hablar vía directa con ustedes y me llevé múltiples inquietudes, preguntas, observaciones y críticas, que todas, absolutamente todas las interpreté como contribuciones constructivas a este manejo del Covid.
Lo segundo que quiero destacar al inicio de mi intervención es que ocurro aquí con la responsabilidad del trabajo que me ha sido encomendado, todo fundamentado en las leyes mexicanas, las leyes vigentes, de manera muy directa, desde luego, la Constitución y la Ley General de Salud, la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, el Reglamento Interior de la Secretaría de Salud y concretamente el artículo 10 de las atribuciones específicas en mi carácter de Subsecretario de Prevención.
También destaco que lo que ahora presente es manifestación de la reflexión propia y es atendible a mi propia visión de los hechos, pero en todo momento, el trabajo producido en la preparación, en la respuesta, en el manejo de la epidemia, es producto del trabajo que realizamos en las instituciones, desde mi perspectiva directa, en primera instancia, mi jefe, el Secretario de Salud, el doctor Jorge Carlos Alcocer Varela y, desde luego, yendo a todos los colegas de la Secretaría de Salud, de las instituciones del Sector Salud, las demás instituciones del Poder Ejecutivo Federal y la conducción suprema del señor Presidente, que ha estado al tanto y orientan el trabajo realizado.
Entonces, si ustedes me lo permiten, me gustaría auxiliarme de una presentación de diapositivas que nos ayudaría a llevar una secuencia narrativa, con lógica en la mayoría de los casos, de lo que esta epidemia ha representado para México y cómo ha respondido el Gobierno Mexicano, el Poder Ejecutivo, a ella y también nos permitirá poner en perspectiva las respuestas que en su momento daré a las muy estimulantes y relevantes preguntas que me acaba de hacer el senador Monreal y estoy, desde luego, abierto a las otras preguntas que tengan las demás senadoras y senadores.
Entonces, aquí presentamos esta perspectiva sobre la pandemia de Covid.
Primero, quisiera ubicar de manera panorámica cómo esta epidemia es una emergencia de salud pública a nivel internacional y así fue declarada por la Organización Mundial de la Salud, a inicios de febrero, y lo que significa en el concierto mundial.
Llevamos 149 días desde esta epidemia, tomamos como fecha referencial el 31 de diciembre de 2019, cuando el Gobierno de la República Popular de China comunicó los mecanismos oficiales que se contemplan en el Reglamento Sanitario Internacional, para conocimiento interno de los puntos focales nacionales para este Reglamento, en cada uno de los países y las siete oficinas regionales de la Organización Mundial de la Salud, además de la oficina central sito en Ginebra, Suiza.
Y la notificación que en su momento hiciera el gobierno de China atendió en lo que se estipula en el Reglamento Sanitario Internacional 2005, que es el Reglamento vigente, de altísima importancia, porque estipula que se deberán dar a conocer, en forma inmediata, al Sistema del Reglamento Sanitario los eventos de salud pública que pudieran ser candidatos al considerarse emergencias de salud pública de interés internacional.
Y posteriormente es facultad del Director General de la Organización Mundial de la Salud, auxiliado por los grupos asesores científicos correspondientes, incluido el Comité de Emergencias, estipula el propio Reglamento, para evaluar la información y en su momento considerar si se declara o no esa condición de emergencia de salud pública de interés internacional.
Ahora, verán que hago un énfasis en este elemento, porque el Reglamento Sanitario Internacional nos permitió, en el caso mexicano, precisamente acudir a los mecanismos útiles de la alerta temprana, que activaron la preparación para la respuesta que hiciera México y que ha hecho México a lo largo de todos estos días.
Quiero destacar aquí también, no lo digo yo ahora, sino que en su momento lo declararon los funcionarios de la Organización Mundial de la Salud, en particular los de la Organización Panamericana de la Salud en México, que el Gobierno Mexicano fue el primero en la región en las Américas y uno de los primeros en el mundo, sin contar, desde luego, a China misma, que ya estaba impedida en al respuesta, pero fuimos de los primeros que iniciamos un plan formal de preparación y nosotros lo iniciamos precisamente desde el 3 de enero de 2020, atendiendo esta temprana señal de alerta que el gobierno chino hiciera el 31 de diciembre y además utilizando los mecanismos que tenemos en la Unidad de Inteligencia Epidemiológica, donde tenemos distintos procedimientos para el monitoreo de medios informales, a través de distintos instrumentos de comunicación pública, medios noticiosos, como las redes sociales, como parte del protocolo formal de monitoreo y, en su momento, activación.
Entonces, ese es el panorama al que nos enfrentamos al inicio del año 2020.
Desde que empezó la epidemia, la Organización Mundial de la Salud ha tomado y ha seguido tomando un papel sumamente relevante, el que le corresponde como organización especializada del Sistema de las Naciones Unidas en el campo de la salud y que consiste fundamentalmente en asesorar o brindar asesoría técnica y coordinación a los estados miembros de esta organización, que son prácticamente los estados soberanos del mundo y México no es la excepción.
México tiene una larga tradición de colaboración con la Organización Mundial de la Salud, en múltiples vías, quiero destacarlo, porque es motivo de orgullo para nuestro país y lo comentaré en breve respecto a lo que esa colaboración histórica de México, del Gobierno Mexicano con la OMS, también ha representado la vía y que hemos sido ofertadores de asistencia técnica a otros países.
Entonces, la Organización Mundial de la Salud ha producido un número importante y, sobre todo, muy útil de requerimientos técnicos en las distintas materias de la salud pública, relevantes para atender esta epidemia.
Destaco aquí la de vigilancia epidemiológica, precisamente atendiendo a las inquietudes que expresó el senador Monreal, en forma de preguntas muy específicas, pero que tenemos conciencia de que han sido expresadas en el foro público como inquietudes de distintos segmentos de la sociedad.
Y quiero destacar aquí los objetivos de la vigilancia epidemiológica global y lo que corresponde a la aplicación de los distintos estados nacionales, estados miembros de la Organización Mundial de la Salud, y que consisten en los que están aquí: detectar, aislar, diagnosticar y manejar los casos sospechosos de enfermedad e identificar y dar seguimiento a los contactos que hablan de la implementación de medidas de control; detectar y contener brotes entre poblaciones en condición de vulnerabilidad; evaluar el impacto de la pandemia en la sociedad y los sistemas de salud; monitorear las tendencias epidemiológicos de la evolución del virus y comprender la (falla de audio de origen)… circulación de COVID-19 con el virus influenza y otros virus respiratorios.
Destaco estos objetivos y los leí, directamente los tomamos del documento técnico de acceso público que tiene la OMS, que ha sido actualizado en sus distintas versiones, esta es la más reciente, del mes de mayo, porque nosotros, el Gobierno Mexicano, precisamente ha sido capaz de atender todos y cada uno de estos objetivos con los distintos instrumentos de nuestro Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica y con la colaboración de todas las autoridades sanitarias estatales, que son las titulares de los poderes ejecutivos estatales, a través de sus sistemas estatales de Salud, o sus secretarías de Salud en sus múltiples denominaciones. (La siguiente).
Esta diapositiva conocida por todas y todos ustedes, la presentamos todas las tardes en la conferencia vespertina, de las que ya llevamos casi 90 desde que iniciamos, es información que compila nuestra Unidad de Información, en la Dirección General de Epidemiología, directamente (falla de audio de origen)… la Organización Mundial de la Salud.
Lo especifico porque sabemos que existe para el acceso público global, múltiples fuentes de información, algunas que tienen una trazabilidad útil de sus fuentes primarias, otras que no lo tienen y lo alerto, es muy importante tener cuidado por algunos y no pocos medios de comunicación pública, tanto formales como informales, o páginas y portales de Internet que no necesariamente tienen la información ya sea válida o verídica, tampoco la actualizan.Pero esta información nosotros directamente la extraemos de los datos de la Organización Mundial de la Salud.
Sintetizo la información que se expresa en esta diapositiva en el monto actual y es que esta es corresponde al 26 de mayo, la presentamos ayer por la noche y es lo siguiente:
Hay más de cinco millones 404 mil casos a nivel mundial que se han contabilizado a partir de la información que procede de los países, de los gobiernos de los estados miembros de la Organización Mundial de la Salud.
Veinticuatro por ciento de estas personas, que son un millón 315 mil 762, han tenido COVID en los últimos 14 días y hay un acuerdo global (falla de audio de origen)… de la Organización Mundial de la Salud, que los últimos 14 días se consideran el periodo relevante para que un caso de COVID sea considerado como activo.
Quizá más adelante, no me quiero anticipar, pero quizá más adelante surjan algunos comentarios relacionados sobre estas definiciones de caso y los periodos de contagiosidad.
La tasa de letalidad global a la que ya hacía referencia el senador Monreal, me dará mucho gusto la oportunidad de poder conversar con ustedes al respecto.
A nivel global, se ha estimado, en este momento, a 6.4 por ciento; en algunos momentos llegó hasta 7.9 por ciento, o incluso arriba de ocho por ciento y luego ha descendido.
Las variaciones que ha tenido esta tasa de letalidad global dependen de múltiples factores, entre otros, de la intensidad epidémica en los distintos países, la capacidad resolutiva de los estados nacionales miembros de la Organización Mundial de la Salud, que reportan este sistema, y desde luego también el número de países que se sumen por distintas capacidades de resolución a la epidemia.
En este momento, y con esto termino en esta diapositiva, podemos ver en la pantalla una gráfica de columnas que muestran el número de casos en los últimos 14 días, entre el 13 y el 26 de mayo, y también el porcentaje o la restricción relativa que las distintas regiones del mundo contribuyen a la epidemia.
Y es notorio que el 54 por ciento de la epidemia actualmente está en América, y en su momento un porcentaje (falla de audio de origen)… en Europa, pero Europa ya desde hace más de 15 días tiene una disminución progresiva (falla de audio de origen)
En cambio, otras regiones, como (falla de audio de origen)… Oriental, la Asia Sudoriental, están en una fase expansiva podríamos decir, de la epidemia y en algún momento incluso superarán a Europa, no podemos asegurar si también a América, excepto que la región de América también empieza (falla de audio de origen) (La siguiente).
Preparación y respuesta. Aquí quiero dar algunos detalles de la cronología de la de la preparación y la respuesta del Gobierno Mexicano, que inicio, como había dicho, el (falla de audio de origen)… (Vamos pasando las diapositivas).
Reconocimos las siguientes tres fases para la preparación, y les suplico aquí no confundir estas fases con las fases de la propia epidemia, que en su momento le llamábamos escenarios y que en algún momento también le empezamos a llamar fases. Es un poco intranscendente, la razón básicamente fue (falla de audio de origen)…
En la narrativa pública empezó a utilizarse el término fase, a veces derivado de las expresiones que usaban algunos gobiernos, a veces derivado de cómo lo representaban los medios (falla de audio de origen)… Entonces optamos por no generar confusión con la palabra que nosotros originalmente utilizábamos, que eran escenarios. Entonces, en resumen, estas que están en esta diapositiva son fases de preparación, no fases de la epidemia.
En la primera fase revisamos, y organizamos, desarrollamos los marcos de actuación. Esto es el conjunto de documentos de carácter técnico que orientan, guían los procedimientos en los campos relevantes de la seguridad pública, necesarios para (falla de audio de origen)…
Ponemos ahí algunas denominaciones, algunas tienen un carácter formal, ya sea por razones administrativas o jurídicas que los distingue de otros; otros simplemente son preferencias de uso de los términos para adecuarlos a la semántica convencional de la salud pública tanto nacional como (falla de audio de origen)… pero son este conjunto de lineamientos manuales (falla de audio de origen)… que era muy necesario utilizar los que en su momento había desarrollado el Gobierno Mexicano en administraciones previas, que pudieran ser relevantes en este momento, los que no existían y requerían un desarrollo nuevo.
En unos minutos voy a presentarles precisamente la colección extensa de este tipo de marcos de actuación y también algunos que, aunque existían, requerían una importante revisión para armonizarlos no solamente con otros lineamientos sino también con las referencias internacionales contemporáneas.
En la Fase 2, era extraordinariamente importante establecer un diagnóstico situacional de necesidades, de escalamiento, de desarrollo y de los propios marcos de actuación.
¿Esto qué quiere decir? Sabíamos, y quiero dejarlo muy claro, aunque sé que todas y todos ustedes lo conocen, que el Sistema Nacional de Salud de México si bien tiene múltiples virtudes, y no escatimo el reconocer de manera amplia las contribuciones que distintos funcionarios y funcionarias del Sistema Nacional de Salud han hecho a lo largo de múltiples y sucesivas administraciones, tanto las federales como estatales, también tenían importantes carencias.
Estas importantes carencias, también ustedes saben que las he declarado antes de que empezara la epidemia de COVID; también saben ustedes que están claramente documentadas por distintos organismos internacionales y nacionales, destacadamente la propia Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud, y también organismos tales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, que en todo momento y de manera consistente habían identificado que en México ha existido por un periodo muy prolongado mayor a 35 años, subinversión en el desarrollo del Sistema Nacional de Salud.
Un retraso en el desarrollo de profesionales de la salud, sobre todo profesionales especializados; también un bajo desarrollo o lento desarrollo de la infraestructura física, o la renovación del equipamiento.
Y también un reto fundamental que ha persistido por décadas en México, que es la fragmentación, sobre fragmentación de la rectoría del Sistema Nacional de Salud, entre otras múltiples características de amplio conocimiento público.
Lo destaco por dos razones: La primera, porque ese es el contexto al que se enfrentó el Gobierno mexicano en la Administración actual, en la (inaudible) y obviamente no es lo mismo, tener que enfrentar una epidemia donde existen amplias y consistentes capacidades del Sistema Nacional de Salud, como podría ser el caso de algunos otros países; que enfrentarlo con un déficit muy importante de los aspectos que he señalado y otros adicionales, cuando se requiere actuar rápido, de manera efectiva, con las capacidades existentes.
Y, la segunda razón para destacarlo, es porque las decisiones que en su momento tomamos y las acciones que en su momento ejecutamos, precisamente derivan de estas insuficiencias y la necesidad de solventarlas en un periodo sumamente corto, antes de que llegara el primer caso y después, progresivamente a lo largo del manejo de la epidemia.
Finalmente, para esta diapositiva, teníamos identificada la fase 3, que eran dos ensayos internos, simulacros, evaluación, recomendaciones y adecuaciones, que corresponden a la fase de preparación 3, es la de pruebas. Y, ustedes pueden ver que hay una secuencia lógica, orientada cronológicamente, que nos permitió en su momento tener los instrumentos, reconocer el grado de capacidades existentes y finalmente poner en práctica estos instrumentos, para probar qué tan preparados estábamos antes de la llegada del primer caso.
Y así ocurrió. Pero quiero destacar que cuando ocurrió, es una fortuna que haya ocurrido así, porque obviamente uno no puede programar de antemano en una pandemia en ciernes, cuándo le va a llegar el primer caso y a qué velocidad va a ocurrir la epidemia.
Entonces, declaro que tuvimos éxito en esta primera misión de preparación, pero también reconozco que tuvimos la fortuna de que lo logramos hacer antes de que llegara el primer caso, y no que el primer caso se nos anticipara en las fechas previstas o respecto a las fechas previstas.
Ahí, al final se establece que la fase 1 formalmente inició el 16 de enero.
Con esa fase 1, el marco referencial es el que se muestra en la pantalla y consiste en lo siguiente: utilizar los instrumentos de coordinación que están contemplados en leyes, reglamentos, acuerdos de otras disposiciones legales, que nos permitieran una coordinación de carácter técnico, con una visión multisectorial. Y, también tanto abrigar la parte normativa y de rectoría, como la parte instrumental operativa.
Por esa razón, empezamos utilizando como eje de la coordinación, el Comité Nacional de Seguridad en Salud. Este Comité, brevemente describo para quien no esté familiarizado con él, fue creado en el año 2002 por el entonces Secretario de Salud, doctor Julio Frenk Mora, con el propósito de tener un mecanismo de coordinación para este nuevo ámbito de la salud, que se llama seguridad en salud; que ha sido desarrollado en México, con cierto éxito en algunas áreas, con limitaciones en muchas otras, pero que es parte de una tradición u orientación metodológica que el mundo entero, coordinados por la Organización Mundial de la Salud, ha emprendido por lo menos desde 1995 y con más celeridad a partir de la promulgación del Reglamento Sanitario Internacional 2005.
Este Comité Nacional para la Seguridad en Salud, tiene un Subcomité Técnico de Enfermedades Emergentes, y un Subcomité Técnico de Monitoreo y Evaluación. Lo preside, exoficio, el Secretario de Salud, la persona titular de la Secretaría de Salud; y tiene una Vicepresidenta que está también, exoficio, a cargo de la persona titular de la Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud, en este caso mi propia persona.
Por lo tanto, en virtud de esto se hicieron las reuniones de instalación de este Comité. El Comité funciona de manera permanente, pero la primera fue una sesión inaugural para que este Comité estuviera al frente de la (inaudible) de esta pandemia. Y, en esa sesión fue precisamente donde se me encomendó, en mi carácter de Vicepresidente del Comité, estar al frente de la coordinación técnico-operativa de la preparación.
Los componentes de esta preparación incluyen vigilancia epidemiológica, leo en el sentido contrario a las manecillas del reloj, empezando por la casilla que está en el lado superior izquierdo: Vigilancia epidemiológica, atención médica, promoción de la salud, sanidad internacional, los aspectos administrativos y financieros, el establecimiento de equipos especializados para emergencias, la respuesta institucional y la investigación científica.
La respuesta institucional, lo explico porque es el término, pareciera, menos elocuente de los otros, se refiere precisamente al marco de rectoría, coordinación que deriva del propio Comité Nacional y que ulteriormente se puso anidado en el Consejo de Salubridad General, como lo explicaré en unos pocos minutos.
En la respuesta que empezó de manera inmediata, tan pronto, y de hecho con un traslape, tan pronto se estaban haciendo los ejercicios de prueba; inició antes de tener propiamente el primer caso. En la medida que la práctica de la vigilancia epidemiológica inició precisamente con el propósito de detectar lo más tempranamente posible, el primer caso.
Esto es muy importante que quede claro, porque en su momento nos dio una fuente de tranquilidad, amparada en la evidencia técnica, de que México tenía ya activado un sistema de monitoreo desde aproximadamente unas cuatro semanas antes de que el primer caso llegara a México.
Para ello, utilizamos, como lo he dicho, mecanismos institucionales existentes, destacadamente el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, que en su versión contemporánea, se estableció en 1995; y también nuestro magnífico Laboratorio Nacional de Referencia, el INDRE, el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos; que coordina a la Red Nacional de Laboratorios de Salud Pública, donde hay un laboratorio público y cada una de las 31 entidades federativas, excepto la Ciudad de México, que no cuenta con uno; y además este INDRE, también lo destaco, es parte de diversas redes globales de (inaudible) epidemiológica, que contribuyen al marco de detección de enfermedades emergentes, entre otras, en el mundo.
La respuesta la organizamos también en estos tres escenarios, posiblemente secuenciales, cuando uso la palabra posiblemente, es porque no necesariamente va en una sola dirección; puede haber círculos de redundancia o de repetición entre los distintos escenarios, al menos de manera teórica.
En la práctica, hasta lo que llevamos de la epidemia, no se ha presentado así. Pero también lo comento, porque en su momento esto será relevante para el plan de nueva normalidad, y atenderé la pregunta muy amable que me hizo la senadora Fernández Balboa.
El escenario uno, entonces, fue la importación de casos. Esto inicia con el primer caso formalmente detectado y confirmado, que para el caso mexicano ocurrió la noche del 27 de febrero, con una confirmación por laboratorio que se realizó en horas de la madrugada del 28 de febrero.
A partir de ahí, tenemos un caso importado. Sabemos que un caso importado puede estar acompañado de contactos, las personas que están expuestas, con la persona enferma. Y, por lo tanto, es importante considerar el conjunto; ahora voy a destacar precisamente la importancia de estas etapas tempranas de la detección de casos y, respetuosamente pido estimular su memoria a la primera diapositiva, donde he puesto los objetivos que la Organización Mundial de la Salud identifica para la vigilancia epidemiológica, y verán que precisamente uno de ellos es esta detección de casos y esta identificación y rastreo de los contagios.
Regreso al escenario uno. Incluye la ocurrencia de casos importados y la transmisión de lo que se llama técnicamente la segunda generación de contagios.
Estos se caracterizan porque son los contactos más cercanos, familiares directos o indirectos que comparten residencia; amigos u otros conocidos que comparten el espacio de trabajo; y en general pocos contactos circunstanciales.
Esto a su vez, también lo destaco con cierto detalle técnico, porque será relevante para atender la pregunta que amablemente hizo el senador Monreal, sobre la utilidad de las pruebas, la potencial subestimación de casos y sobre todo, la oportunidad de detección de contagios e interrupción de cadenas de transmisión, pero regreso aquí al escenario.
La configuración de la distribución de casos es tal, que se pueden reconocer a dos brotes con esta característica de ser familiares.
En sentido estricto no todos son familiares, pueden ser, como ya he dicho también, colegas de trabajo, pero son relaciones sociales relativamente estables que llevan a contactos prolongados como fuente fundamental de los contagios.
En términos numéricos, generalmente se habla de decenas o docenas de casos; no hay un número específico o umbral en el que a partir de él se empiece a cambiar de escenario. Esto quiero dejarlo en claro, porque a veces se prestó a esa expectativa de que a partir del caso número equis ya pasamos al siguiente escenario; no, el cambio de escenarios depende de la apreciación cualitativa e integral de las características de la epidemia y no de manera directa o univariable del número de casos identificados.
Lo relevante para caracterizar la fase uno o escenario uno de importación, es que la capacidad más importante es la contención.
Aquí explico dos intervenciones de salud pública o dos conjuntos de intervenciones que son muy importantes para entender los momentos de respuesta del Gobierno mexicano a la epidemia:
Contención, es el propósito y el acto o las acciones que llevan a interrumpir cadenas de transmisión que son reconocidas. Esto quiere decir, la persona uno va a tener contacto con las personas, ejemplo hipotético, dos a ocho; de manera que las personas dos a ocho van, en su momento, a presentar la infección.
Cada una de esas personas de dos a ocho, a su vez, en su momento van a tener contacto con otras personas y va a constituirse una cadena de contagios.
La teoría y la práctica de este esfuerzo de contención, tiene como propósito interrumpir esas secuencias de encuentro físico, de proximidad física entre personas que se encuentran en un periodo contagiante, con personas que se encuentran en capacidad de ser infectadas; que al inicio de una epidemia, de una enfermedad genuinamente emergente, como es COVID, son todos y todas; o debemos asumir que son todos y todas.
¿Por qué es importante reconocer la contención respecto a otra intervención? Lo mencionaré enseguida, es la mitigación, porque hay un supuesto fundamental para que la contención tenga sentido y es que existe la posibilidad de ejecutar en tiempo apropiado, respecto al curso médico y epidemiológico de la enfermedad, las intervenciones de distanciamiento dirigidas a las personas, concretamente a los casos y a los contactos.
Y esto se sintetiza con la siguiente secuencia, detectar casos, confirmarlos por laboratorio y sin esperar la confirmación por laboratorio, aunque esta suele ser muy rápida, proceder a identificar a los contactos y poner a todo ese sistema en resguardo preventivo, lo que también se conoce como aislamiento; es decir, evitar que salgan a la vía pública o que interactúen con otros seres humanos para evitar que los contagie. Contención, es el término clave.
El supuesto, es muy importante reconocer que es un supuesto y no una realidad, porque, conforme se empiezan a expandir estas cadenas de transmisión y empiezan a aparecer más y más casos, o conforme ocurre la importación de más casos, entonces el manejo de la contención se empieza a volver menos eficiente.
Y esto lo podemos reconocer por un indicador, en su momento divulgábamos públicamente que es la trazabilidad de las cadenas de contactos entre contagiantes y contagiados.
En su momento, aunque no hay una cifra referencial, umbral, empezamos a apreciar que perdíamos la capacidad de hacer este rastreo, no por una disposición de que así ocurriera, tampoco por una falta de voluntad de que se lograra, y mucho menos porque no lo consideráramos relevante, sino simple y sencillamente porque el número de seres humanos que están en estos sistemas de contagiante y susceptibles, rebasa las capacidades estructurales de cualquier sistema nacional de salud, no sólo el mexicano, quiero dejar muy en claro que esto ha ocurrido en todo el mundo.
Y para que lo visualicen, pongo números.
En su momento, tuvimos un promedio de 15 contactos por cada caso, con una enorme dispersión, llegamos a tener casos que tenían hasta 140 contactos y pueden ustedes imaginar que si sumamos ya docenas y nos acercamos a centenas de casos, les agregamos los 15 en promedio de contactos, pues tenemos un número inmanejable; no tanto de detección, pero sí de la posibilidad de ponerlos a buen resguardo.
En algunos otros países, ilustro la experiencia que conozco, un caso de manera verbal, pero por las interacciones que tenemos con funcionarias y funcionarios de salud del gobierno de Estados Unidos; Estados Unidos, en aquel famoso miércoles cuando el Presidente Trump decidió que se cerraban los vuelos provenientes de China, incluyó dos categorías: los extranjeros y las personas nacionales de Estados Unidos.
Para los primeros, sencillamente se les impediría el paso; para los segundos, se les admitiría el país, pero se les podría en cuarentena.
En esas fechas, lo hizo de manera semejante Francia, Reino Unido, entre otros países.
Se disponía en estaciones de cuarentena, que son unidades o espacios físicos administrados por el Gobierno, de hecho en algunos casos por los ejércitos de estos países, a las personas durante 14 días, con un periodo posible de ampliación hasta 21 días.
Lo que ocurrió en estos países, y esto puede ser documentado, es que se saturaron estas unidades y ya no era manejable el mantener un asilamiento tan estricto, y se empezó a optar por la versión que usaron muchos países, incluido México, que fue el aislamiento domiciliario.
Pero bueno, era para dejar muy en claro lo que significa la contención, sus propósitos y sus limitaciones.
Pasamos al escenario dos: Dispersión comunitaria.
En la dispersión comunitaria, empieza a existir esta falta de trazabilidad entre contactos derivados de un caso y la transmisión ya no ocurre solamente en los directamente involucrados en una primera cadena de transmisión, sino en sucesivas generaciones de transmisión.
Aquí hemos puesto la tercera, pero puede ser también la cuarta o la
Esto es importante, porque es un proceso gradual. De manera esquemática se ponen estos escenarios discretos, uno, dos y tres, pero en la práctica en realidad hay un tránsito progresivo entre los escenarios.
Se empiezan a sumar los casos, pasan a ser docenas, llegan a ser centenas de casos y los brotes ya no se presentan solamente en el contexto de familias o amistades directas, colegas de trabajo, sino ya se empiezan a reconocer en comunidades.
Esto es muy importante, porque precisamente aquí es donde cambia la aplicación del repertorio de intervenciones, que son parte de la estrategia.
Y destaco aquí la otra, que es mitigación comunitaria.
Mitigación comunitaria es el término técnico de la epidemiología aplicada, en la que se pretende ya no impedir los contagios sino reducir su velocidad de ocurrencia.
Cuando presentamos esto públicamente, y lo hemos dicho con toda soltura, hubo interpretaciones de que la mitigación comunitaria era una versión menor, atenuada, quizá débil, comparada con la contención respecto a la oportunidad de manejar la epidemia, de controlarla, de prevenirla; y la respuesta técnica es: esto no es cierto.
Si tenemos la posibilidad de hacer contención, porque el número de casos es pequeño, porque son trazables los contagios, como ya lo expliqué, qué bueno que haya contención y por eso es la primera línea de respuesta.
Pero en la medida en que los contagios sean no trazables porque la cantidad de personas es muy grande, y también que se rebasen las capacidades físicas de mantener esos aislamientos, que son prolongados, pretender aferrarse a una contención inefectiva e ineficiente es un despropósito; y es muy importante en ese momento saber echar mano del otro grupo de intervenciones, que son la mitigación comunitaria.
En contraste con la contención, donde el supuesto básico es que los contagios se pueden evitar, la mitigación deliberadamente sabe que no se pueden evitar todos los contagios.
Sin embargo, por el carácter masivo de las intervenciones de mitigación comunitaria, resultan mucho más eficientes y efectivas que una mala contención, cuando la contención se ha enfrentado con sus propios límites.
¿Qué pasó en el caso mexicano?
La dispersión comunitaria nos llevó a reconocer la necesidad de implantar las intervenciones de mitigación y con una característica que también hemos enfatizado, lo hicimos de manera anticipada, antes de tener configuradas todas las características de un escenario 2, por una vía positiva, decidimos anticipar las intervenciones de mitigación comunitaria.
Y quiero declarar aquí, para el registro, sin interrumpir las intervenciones de corte en sí, hasta la fecha presente, siguen vigentes las intervenciones de contención, pero en donde es conveniente, pertinente, apropiado, instrumentarlas, no como púnica línea de los esfuerzos.
¿Cuál es la intervención de mitigación?
La Jornada Nacional de Sana Distancia. Es un conjunto de intervenciones que, pro disposición de la autoridad sanitaria, llaman a restringir la movilidad en el espacio público, a fin de interferir con las cadenas de contagio y por su carácter masivo hemos estimado que hasta 80 millones de personas salen del espacio público, de acuerdo al diseño de la jornada final de sana distancia mexicana, son superiores en efectividad a la contención.
En unos minutos explicaré la Jornada Nacional de Sana Distancia.
Finalmente, el escenario 3. En el escenario 3, que lo designamos como epidémico, la transmisión continúa, se suman los casos, pasamos de decir a que sean cientos a que sean miles y se empieza a reconocer, además, que los brotes, que son ya comunitarios, confluyen.
Tenemos una población, tenemos otra población, tenemos una ciudad, tenemos otra ciudad, un estado y otro estado y empieza a haber en conglomerados brotes que ya configuran el fenómeno de dispersión regional o nacional.
Esta fase 3, por la intensidad medida por la velocidad de los contagios, que se infiera, a su vez, a través del número de casos diarios, y por el número de casos que necesitan atención médica, cambia el enfoque fundamental hacia garantizar la disponibilidad de atención hospitalaria.
Eso es también muy importante, porque, en su momento va acompañado de cambios, tanto en la vigilancia epidemiológica como en las prácticas de control y prevención.
Termino con esta diapositiva destacando que, para todos los escenarios, independientemente de sus características, de su magnitud, las proporciones de casos leves y casos graves, entendidos graves como aquellos suficientemente enfermos para necesitar su manejo hospitalario, no varían, no variaban en nuestro planteamiento teórico y nuestra constatación a lo largo del tiempo tampoco ha variado, en México y en otras partes del mundo.
Ahora, regresando al asunto de la coordinación, vale la pena destacar el uso de los distintos instrumentos de los cuerpos colegiados del Gobierno, del Poder Ejecutivo, que nos han permitido la coordinación multisectorial.
El Comité Nacional de Seguridad en Salud, que ya mencioné, que hasta la fecha funciona con la denominación de Comando Operativo de Emergencias en Salud Pública, sesiona tres veces a la semana y lo coordina el doctor José Luis Alomía, director general de Epidemiología, y ahí se dirimen las distintas inquietudes, se analiza la información, se genera la inteligencia y se toman decisiones.
El segundo es el Comité Nacional de Seguridad, es el Comité Nacional de Emergencias, creo que hay un error en la diapositiva, es Comité Nacional de Emergencias, que, como ustedes conocen, lo preside la persona titular de la Secretaría de Seguridad Pública Ciudadana y de manera operativa, la persona titular de la Coordinación Nacional de Protección Civil, en este caso el licenciado David León.
Dado que la Secretaría de Salud forma parte de este Comité Nacional de Emergencias y dado que la Secretaría de Protección y Seguridad Ciudadana forma parte del Comité Nacional de Seguridad en Salud, y dado que existen algunas instituciones que no son comunes a ambos comités, decidimos, de común acuerdo, en dos personas titulares de las secretarías, tener unas sesiones conjuntas que nos permitieran no sólo planear conjuntamente, sino articular las respuestas.
De ahí derivó y me salto al último renglón, pero regresaré a la Conferencia Nacional de Gobernadores, de ahí derivó la constitución de un Comando Operativo Federal de Emergencias, que sesiona también desde hace muchas semanas, todos los días, y que nos ha permitido una coordinación efectiva en las instituciones federales con las instituciones o dependencias estatales y también articular con todos los elementos territoriales que la respuesta ha requerido, incluyendo las Fuerzas Armadas.
CONAGO, la Conferencia Nacional de Gobernadores, también aprecio, valoro y agradezco su utilidad como instrumento de coordinación con los poderes ejecutivos estatales y fue, debo reconocer, a oferta de la propia CONAGO, concretamente desde el presidente y fundador, Carlos Mendoza Davis, quien propuso que en el esquema de coordinación consideráramos a la CONAGO.
Y lo destaco porque precisamente, contrario a lo que publicaron algunos medios de comunicación esta mañana, tuvimos la más reciente sesión con CONAGO para consensuar los elementos técnicos de aplicación del Semáforo Sanitario Covid en la fase que sigue, después del desconfinamiento.
Los elementos legales, cuáles son los elementos que han permitido la aplicación de medidas y disposiciones de la autoridad sanitaria.
Hoy ya se señalaba un marco referencial importantísimo, por su característica de residir en el texto constitucional, es el Consejo de Salubridad General.
Este Consejo, como ustedes saben, está previsto en el artículo 73, fracción 16, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que es un instrumento muy antiguo, procede de la Constitución de 1857, la de 1917 y es análogo al que tienen casi la mayoría de los estados soberanos, como un mecanismo de coordinación o de Consejo de Estado para los temas de la salubridad general en precisamente esta situación que así requieren la respuesta.
El Consejo tomó su primera sesión relativa a esta epidemia el 23 de marzo, ustedes lo conocen, cuando fue necesario que sancionara las medidas de preparación, prevención y control de la epidemia Sars-Cov 2, que habían sido diseñadas, coordinadas y supervisadas por la Secretaría de Salud, son a las que hice referencia previamente.
El Consejo de Salubridad General exhortó a las entidades federativas, los integrantes del Sistema Nacional de Salud, a definir planes de reconversión hospitalaria y expansión.
Aquí quiero destacar que estos planes son los que han permitido la expansión de capacidades para la fase 3, pero observen ustedes, por favor, la temprana fecha en que se instruyó el desarrollo de estos protocolos de manera formal y de manera técnica u operativa ya veníamos asesorando a los estados para que desarrollaran este tipo de protocolo.
El 24 de marzo la Secretaría de Salud estableció medidas preventivas para la disminución y control de riesgos para la salud de manera comunitaria, precisamente a través de la Jornada Nacional de Sana Distancia hasta el momento y en el contexto, desde el punto de vista jurídico, lo que contempla tanto la Constitución, en el artículo 63, fracción 16, como el título décimo, sobre salud, con la denominación de medidas extraordinarias ante enfermedad grave de atención prioritaria, denominación que el propio Consejo de Salubridad General estableció.
El 30 de marzo, la Secretaría de Salud declaró como emergencia sanitaria, por causa de fuerza mayor, el Sars-Cov 2, derivado de una resolución del propio Consejo de Salubridad General, en la fecha respectiva.
El 31 de marzo se ordenó la suspensión inmediata de actividades no esenciales, del 30 de marzo al 30 de mayo, y se exhortó a toda la población residente en el territorio mexicano, a cumplir con el resguardo domiciliario durante las mismas fechas. Estos dos elementos constituyen ya parte de la jornada nacional de Sana Distancia.
El 3 de abril, la Secretaría de Salud estableció las facultades de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, el Instituto de Salud para el Bienestar, el Instituto Mexicano del Seguro Social, y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado, para adquirir los bienes y servicios y contratación de personal necesarios para combatir esta enfermedad grave de atención prioritaria.
El 21 de abril, la Secretaría de Salud realizó las adecuaciones necesarias en su Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, para atender a los pacientes graves de COVID, ocasionados por el virus SARS-COV2 e instruyó a las entidades federativas a instrumentar las medidas, atendiendo los criterios que la propia Secretaría disponga y en especial el uso de un sistema de información denominado Red IRAG.
IRAG, son las siglas de Infección Respiratoria Aguda Grave, que es la plataforma que nos ha permitido el monitoreo de la población hospitalaria.
Destaco también aquí la fecha, el 21 de abril fue la fecha referencial que consideramos para el inicio de la Fase 3. Y destaco también esto que se ha presentado a cierta confusión, a veces quién genera la información.
La información la generan las entidades federativas, toda la información sobre la ocurrencia de la enfermedad, sobre el uso, demanda y uso de las instalaciones de atención médica la generan los estados. Los estados tienen las competencias legales, técnicas necesarias para hacer esta contribución a la vigilancia epidemiológica nacional.
Ninguna información es generada, producida por la Federación; toda es producida por las entidades federativas a través de sus unidades operativas del Sistema Nacional de Salud.
Finalmente, en esta diapositiva, el 14 de mayo, la Secretaría de Salud estableció la estrategia para la reapertura de actividades sociales, educativas y económicas, y el sistema del semáforo (falla de audio de origen)… por cada entidad federativa. Ahí podríamos decir que es el punto de partida hacia la Fase 4, que es la fase de nueva normalidad. (La siguiente)
(Falla de audio de origen)… sana distancia, en qué consiste y cuáles son sus fundamentos metodológicos, técnicos y filosóficos incluso. (La siguiente)
Las medidas fueron las siguientes. Leo en orden de las manecillas del reloj, de izquierda a derecha, medidas básicas de prevención todas relativas a COVID; la suspensión temporal de actividades no esenciales; la suspensión de la jornada escolar; el cierre temporal de actividades recreativas; la reprogramación de eventos de concentración masiva, y la protección de grupos vulnerables.
Todas estas convergen en esta frase simple que la hemos usado (falla de audio de origen)… de la comunicación pública de riesgos “Quédate en Casa”.
Y aquí quiero destacar lo que está en el título de esta diapositiva. Estas medidas fueron cuidadosamente analizadas y planeadas, tomando como base técnica las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y el análisis de las prácticas que han usado otros estados soberanos para la aplicación, el propósito común, que es disminuir los encuentros entre personas, en términos físicos, con la intención de disminuir los contagios.
Sin embargo, hay una diferencia importantísima que destacar en lo que hizo el Gobierno Mexicano respecto a lo que hicieron otros gobiernos y el por qué.
En el caso mexicano, las medidas fueron orientadas a los determinantes sociales o estructurales de la movilidad pública, no hacia las personas. Esto, estimo que no ha quedado suficientemente claro en la conciencia de algunos segmentos de nuestra sociedad.
Otros gobiernos, respetamos absolutamente sus decisiones, conozcamos o no los detalles que los motivaron a ello, otros gobiernos optaron por considerar a la persona, al sujeto, como el sujeto obligado de la disposición de acto de autoridad.
Es decir, el planteamiento se puede resumir a que, si una persona no se quedaba en cada, no se restringía de concurrir al espacio público, podía ser sancionada por los distintos mecanismos de coerción que tiene cada Estado, multada, arrestada, tomada por la fuerza pública, etcétera.
No fue el caso de lo que hizo el Gobierno Mexicano, esto no es un accidente, esto fue producto de una revisión cuidadosa, cuyos elementos principales explico:
En México, lo sabemos, tenemos una larga y lamentable historia de impunidad, de laxitud en la procuración e impartición de justicia que, nos guste o no (falla de audio de origen)… documentada ampliamente.
Segundo. También tenemos una larga traza de abusos a los derechos humanos por parte de fuerzas del Estado, que, nos guste o no, ha sido ampliamente documentado.
Y también tenemos un contexto de importantísima polarización de la economía y el bienestar social, es decir, enormes desigualdades que, nos guste o no, han sido ampliamente documentadas y se resumen, entre otras, aunque la mitad de la población (falla de audio de origen)… vive en condiciones de pobreza y esto es resultado de distintas decisiones que en su momento fueron tomadas sobre el modelo del desarrollo económico y social de México.
Reconociendo estos elementos, consideramos que intentar enfocar los esfuerzos hacia las personas llevaría necesariamente a una confrontación entre la autoridad, entre el Gobierno, tanto el Federal como los estatales, como los municipales, con la ciudadanía.
¿Por qué razón? Porque si la ciudadanía tiene un importantísimo y por demás legítimo estímulo para salir al espacio público a buscar el sustento diario, entonces iba a ser difícil que, por un mecanismo distinto a la convicción, se le pidiera se quede en casa.
Entonces, lo destaco porque a pesar de que ese fue el planteamiento tanto técnico como su fundamentación, su motivación, en algunos casos su instrumentación en los ámbitos estatal y municipal, fue con un carácter diferente, pero hasta el momento toda la jornada de sana distancia ha estado bien planteada.
Respecto a los resultados que comentaré ahora con el famoso (falla de audio de origen)… de la curva, quiero destacar el reconocimiento que hacemos desde el Poder Ejecutivo Federal, los funcionarios que participamos en el mismo, al Pueblo Mexicano, por su sentido de responsabilidad, solidaridad y conciencia del riesgo, que nos ha llevado, y esto ha sido constatado, a que aproximadamente 60 por ciento de la movilidad en el espacio público fuera reducido, con importantes variaciones de lo que ocurrió en las entidades federativas, pero en términos generales, por esta importantísima conciencia. (La siguiente)
Quédate en Casa. Aquí quiero destacar y aprovechar para reconocer y agradecer la colaboración de mis colabores directos, en particular el doctor Ricardo Cortés Alcalá, Director General de Promoción de la Salud, aquí presente, y del licenciado Raúl Gómez Torres, Director Ejecutivo de la Oficina de la Subsecretaría, porque inventaron a este personaje: “Susana Distancia”, que en su momento nos permitió ampliar el ámbito de la comunicación pública y la comunicación de riesgos, con elementos estructurados de promoción de la salud.
Y, además, invitar con ellos a un conjunto muy amplio de colaboradoras y colaboradores de organizaciones sociales, y de organizaciones gremiales, fundaciones y otros que han contribuido también, y expreso mi agradecimiento, a los distintos lineamientos que posteriormente (falla de audio de origen)
Algunos de ellos tienen que ver precisamente con la muy oportuna pregunta de la senadora Fernández Balboa, sobre los grupos vulnerables de personas en la sociedad mexicana. (La siguiente)
Vigilancia Epidemiológica. (La siguiente). En el modelo de Vigilancia Epidemiológica es muy importante identificar los propósitos, los instrumentos, los métodos y también los indicadores fundamentales que se pretenden (falla de audio de origen)
Y aquí aprovecho también, para reconocer y agradecer el trabajo del doctor José Luis Alomia, director general de Epidemiología, aquí presente, en conducir los esfuerzos en este sentido a lo largo de todo este periodo.
Destaquemos las fases.
Aquí, noten que ya he cambiado el uso del término, ya le llamamos fases, a lo que en su momento le llamamos escenarios, por la razón que ya expliqué y, definitivamente aquí sí se refiere a etapas reconocibles de la epidemia que con, hasta cierto punto carácter arbitrario, se ponen como discretos cuando en realidad son una progresión.
La fase 1, que ya describimos, de importación viral, lo que requiere es principalmente, y nuevamente llamo su atención de manera respetuosa o su memoria a la primera diapositiva, donde hablamos de los objetivos trazados por la Organización Mundial de la Salud en materia (inaudible); lo que se requiere es la oportunidad de detectar lo más pronto posible el primer caso, del que ya hablamos.
Lo que también se requiere es reconocer la circulación de virus que ocurren en distintos confines del territorio nacional.
Esto fue ejecutado desde el inicio, esto ha seguido su ejecución, hasta el momento presente, y básicamente es utilizando los mecanismos que tiene el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica. Destaco dos:
Uno es la Red Nacional de Laboratorios de Salud Pública y también la Red de Funcionarias y Funcionarios que trabajan en la Vigilancia Epidemiológica; que son personal de campo en muchos casos, otros trabajan en jurisdicciones sanitarias (inaudible) y se coordinan de manera activa a través de la Dirección General de Epidemiológica, con una visión nacional.
Respecto al laboratorio, tenemos, y esto es también motivo de satisfacción y orgullo, tenemos estas contribuciones a redes globales de vigilancia, destacadamente la red de vigilancia global de influenza, que nos ha permitido tener un panel de, en su momento 13, ahora 14 virus, el número 14 es precisamente SARS COV 2, que se vigilan rutinariamente a través del modelo de vigilancia basada en laboratorio.
La manera de ejecutarlo es a través de la realización de pruebas donde se toman especímenes de secreciones respiratorias, acaso sospechosos, y a sus contactos.
Esto, para hacer conexión por un asunto de interés y la consciencia pública, quisiera desde este momento poner su atención en la famosa frase, no sé qué tan famosa, pero quizá repetida frase que ha hecho el propio Director de la Organización Mundial de la Salud, cuando dice “test, test, test”, “probar, probar, probar”, hacer pruebas, pruebas, pruebas.
Lo digo porque, como mencionaré en unos minutos, esto se ha prestado a una enorme confusión en la narrativa pública, de interpretar que se tienen que hacer pruebas generalizadas, es decir, tratando de alcanzar el cien por ciento de la población, independientemente de sus características clínicas respecto a COVID.
Cuando decimos características clínicas, nos referimos a personas que tienen un conjunto de manifestaciones, síntomas y signos que son compatibles con la definición estandarizada de COVID. Y, esos son precisamente los casos sospechosos.
En México, desde el inicio y así está estipulado en los lineamientos de vigilancia epidemiológica, que si bien son lineamientos técnicos, en todo momento han sido de acceso público, estipula que a los casos sospechosos se les tomen estas muestras, con las características que mencioné al referirme a las fases 2 y 3.
La fase 2, es una fase de transmisión comunitaria, como lo hemos dicho, y aquí lo que es, en su momento muy importante, fue poner en práctica el sistema de vigilancia centinela, que ya aludía en su pregunta el senador Monreal.
La vigilancia centinela, es un modelo técnico diseñado por los centros de control de enfermedades de Estados Unidos, conjuntamente con la Organización Panamericana de la Salud y posteriormente aceptado y recomendado por la Organización Mundial de la Salud.
¿Cuándo? En 2005, fecha en la que empezó el marco global de preparación y respuesta frente a la influenza, coordinado por la Organización Mundial de la Salud, y fecha concurrente con la entrada en vigor del Reglamento Sanitario Internacional. Perdón, no entrada en vigor, sino promulgación; la entrada en vigor ocurrió dos años después, el 15 de junio de 2007, en la mayoría de los Estados miembros de la Organización.
Entonces, ¿en qué consiste el modelo centinela?
El modelo centinela, quizá se explica de manera más clara a través de una analogía o una comparación. Para la mayoría de ustedes, que según he podido constatar en sus currículums, son personas familiarizadas con las ciencias sociales y con la acción política, les será muy familiar las encuestas.
Las encuestas son métodos que permiten el reconocimiento de situaciones, eventos, fenómenos, posturas, comportamientos, opiniones, de forma masiva cuando no pueden ser contabilizados todos y cada uno de los eventos.
Es decir, si pensáramos, para pronta identificación, en una encuesta de opinión, no nos interesa, porque es inútil, impracticable y muy costoso en todos los aspectos: financiero, logístico y demás, realizar una entrevista a todas las personas de un universo, pensemos por ejemplo, los 130 millones de personas que habitan en México, no nos interesa la opinión directa de cada una de ellas y ellos.
No quiere decir que no nos interese la opinión de la ciudadanía, lo que quiere decir es que hay métodos que son muy robustos, que nos permitirían hacer inferencias de naturaleza estadística, sobre lo que opinen 130 millones de personas, sin necesidad de entrevistar a 130 millones de personas.
Y en cambio, entrevistar acaso una muestra de unos pocos millares, es convencional en este tipo de encuestas, 3 mil, 3 mil 500, hasta 5 mil, 5 mil 500 personas; para lograr un margen de error verdaderamente pequeño que nos dé suficiente certidumbre sobre la inferencia. Partí de esta analogía, para regresar a la vigilancia centinela.
La vigilancia centinela de síndromes respiratorios, funciona exactamente de esa manera. No se pretende identificar a todos y cada uno de los casos de enfermedad respiratoria que pudieran ocurrir; porque se pueden hacer inferencias estadísticas, muy robustas, muy eficientes, a partir de una muestra.
En este caso son unidades de atención de la salud, tanto del primer nivel de atención, como el segundo y el tercero; tanto en los sectores público, como el social y el privado, y permite reconocer además la distribución territorial y la progresión temporal del fenómeno en la población.
Con frecuencia he utilizado el término inconmensurable, para hacer referencia a fenómenos que no se pueden medir de manera directa. Y, es precisamente la influenza, COVID, el dengue incluso; fenómenos de salud pública y de varios otros, que no se pueden medir de manera directa o no se debería intentar medir porque, insisto, es poco útil, muy intensivo y muy ineficiente hacerlo de esta manera.
Entonces, México estableció su sistema de vigilancia centinela de influenza, exclusivamente de influenza, se vigilan síndromes respiratorios para arribar a inferencia sobre la influenza, en 2006. Y, desde 2006 ha venido funcionando este sistema y cada vez con mejores capacidades.
Destaco 2009, concretamente abril de 2009, cuando el sistema de vigilancia centinela nos permitió detectar oportunamente la ocurrencia de la pandemia de H1N1, el virus H1N1.
Para dar más detalles, y están en la diapositiva, están también sujetos al amplio escrutinio público en el (inaudible) de vigilancia epidemiológica, los porcentajes del muestreo que se toma.
Destaco aquí al cien por ciento de los casos graves de COVID, del síndrome COVID, es decir, de los casos sospechosos de COVID; se les deben tomar muestras, muestras útiles para realizar el diagnóstico por laboratorio.
En cambio, a los casos leves, que son aquellas personas que no tienen una condición clínica, que requiera la atención en un nosocomio, se estipula que se les toma 10 por ciento. Y, no sólo eso, que ese muestreo ocurre en un número verdaderamente reducido de unidades de atención médica, que forman parte del sistema de vigilancia centinela, de enfermedad respiratoria, como le llamamos hoy, originalmente llamado de influenza, cien por ciento, diez por ciento.
Termino este segmento de la fase dos y su modelo de vigilancia epidemiológica, destacando dos o tres cosas que es preciso tener en mente.
¿Cuántos casos existen en otros países? En Estados Unidos, en Canadá, en Francia, en España, Reino Unido, en Alemania, en Australia, etcétera, etcétera, China.
La respuesta es: Nadie sabe cuántos casos reales hay en su país, y esto jamás debe interpretarse como un fenómeno de deliberada negligencia o incapacidad.
Y hago la comparación, porque en la narrativa pública en México, se ha privilegiado la percepción por algunos segmentos de la sociedad, de que sólo México no tiene una identificación completa de casos. Falso, y esto es demostrable.
La diferencia estriba en que el Gobierno mexicano, quizá a diferencia de muchos otros, acaso la mayoría, declaradamente ha dicho que no tiene como propósito de la vigilancia epidemiológica el contar todos y cada uno de los casos, sino por el contrario, acudir a los mecanismos eficientes modernos y probados de la vigilancia focalizada, que es el conjunto metodológico al que pertenece la vigilancia centinela de enfermedades respiratorias.
Me paso a la fase tres.
En la fase tres, el enfoque principal está centrado en garantizar la atención médica de personas suficientemente graves para requerir hospitalización; desde luego incluidas aquellas personas con enfermedad muy grave que requieren atención de medicina crítica o que convencionalmente conocemos como terapia intensiva o que requieren intubación y asistencia mecánica ventilatoria.
Es un objetivo, desde el inicio lo ha sido, no dejar a nadie fuera de un hospital cuando así se requiere.
Esto, desde luego, implica la importancia de que las personas enfermas se presenten en los tiempos apropiados para recibir atención médica.
Y dejo en claro nuestro conocimiento de que muy desafortunadamente, a lo largo de la fase tres, hemos tenido un conjunto de personas que concurren a los hospitales en forma tardía y cuando ya no es posible salvarles la vida, lo cual es muy lamentable; o incluso se quedan en su domicilio y fallecen, en un fenómeno que ha ocurrido también en otras partes del mundo, pero que desde luego es lamentable. Aquí sí para todas y cada una de las personas en esa condición.
Como el propósito fundamental es el garantizar la ocupación hospitalaria que no rebase la capacidad de atención, es decir, tener siempre disponibilidad suficiente para recibir a personas enfermas, el enfoque fundamental de la fase tres, en términos de vigilancia epidemiológica, es la ocupación hospitalaria.
Y por eso, como lo mencioné antes, al inicio de la fase tres estimulamos la responsabilidad estatal en el reporte diario, en una plataforma única que nos permitiera coordinar el monitoreo de la ocupación hospitalaria.
Y he de destacar lo que también ustedes conocen (inaudible) todas las noches, es que empezó la fase tres, que afortunadamente no hemos llegado en ninguna circunstancia a rebasar las capacidades hospitalarias.
No obstante, debe tener claro que tenemos conciencia que, si tomáramos en forma individual cada uno de los hospitales, ha habido muchos de ellos que llegan a ser rebasados; especialmente los institutos nacionales de salud, desde luego han llegado a ser rebasados.
Pero cuando vemos en conjunto las unidades hospitalarias disponibles en una demarcación político-administrativa, como las entidades federativas, hemos garantizado que existan otros hospitales que son competentes para enfrentar la situación.
Aquí ha continuado la vigilancia centinela, de manera positiva; se ha incorporado ahora estos 15 virus respiratorios del panel, y nos ha permitido continuar con los esfuerzos desde la fase 1 de monitoreo territorial de los virus respiratorios, pero a ello se agregó la Red IRAG, la Red IRAG, que es este sistema de información para monitorear la ocupación hospitalaria.
Subregistro de casos.
Aquí vamos a adelantar ya precisamente inquietudes que comentaban los senadores, presidentes de la Junta de Coordinación Política y la Mesa Directiva respectivamente, pero en la conciencia, como lo decía al inicio, de que estas han sido inquietudes publicas que vale la pena siempre atender, por mucho que se haya repetido la inquietud, se hayan dado las respuestas, siempre es importante no perder la oportunidad de volver a (inaudible).
¿Hay o no subregistro de casos?
La respuesta contundente y clara es: En todo el mundo existen subregistros de casos, por lo que ya expliqué.
Tomemos un ejemplo referencial, por ser el país con la mayor cantidad de casos en el mundo, es nuestro vecino, Estados Unidos de América.
Pero aún más, derivar la atención a la cuenta de casos, históricamente en varios países, y conocemos perfectamente México (inaudible) lleva a la falsedad de pretender que sólo los casos confirmados existen.
Y digo también con toda soltura, como lo he dicho públicamente en las conferencias vespertinas, en entrevistas y notas de prensa, siempre hemos sido consistentes en decir: sabemos perfectamente que los casos confirmados que informamos cada noche, son un conjunto o un subconjunto de los casos existentes.
No pretendemos engañar en forma alguna a la población y México, reitero, a diferencia del resto de los países o la enorme mayoría de los países, destacadamente dice eso. Sabemos que es un subconjunto.
Invito a cualquiera que quisiera investigar, si otros gobiernos no manifiestan esta (inaudible).
Ahora, ¿qué sí podemos lograr con la vigilancia centinela que es útil para tomar decisiones a partir del monitoreo de las tendencias en temporales y la comparación espacial y la ocurrencia clínica de la enfermedad, los siguientes objetivos:
Identificar riesgos para poblaciones específicas; de ahí derivó que sepamos que la hipertensión, la diabetes, la obesidad, el tabaquismo, la inmunosupresión por varias causas, entre otras, son los determinantes de gravedad, lo mismo que la edad superior a 60 años.
Entonces, a partir de vigilancia centinela, en México a partir de la información de México, hemos podido construir este elemento de conocimiento útil para orientar los esfuerzos precisamente de las intervenciones de salud pública, tanto en promoción como en la Jornada Nacional de Sana Distancia.
Monitorear las características epidemiológicas de los agentes infecciosos, en este caso el virus fase 2, incluyendo las mutaciones.
Nuestro respetado INDRE realiza vigilancia de las mutaciones virales y vimos ya una primera publicación al inicio de la epidemia, en donde informamos de la ocurrencia en México de una mutación de este virus, y esto fue evidentemente motivo de compartir la información con la comunidad global de salud pública, a través de la OPS y la OMS.
Tercero. Monitorear los patrones de distribución geográfica de la sociedad y social de la enfermedad. También la vigilancia centinela nos permite reconocer con un nivel de agregación, inclusive estatal, no directamente municipal, debe quedar eso claro, los patrones de dispersión geográfica.
Sin embargo, por vigilancia generalizada, que también está presente desde la fase 1, también podemos reconocer los patrones de dispersión municipal, pero es donde no podemos pedir, una expresión vernácula peras al olmo”, de que la vigilancia epidemiológica centinela nos va a permitir suficiente granularidad geográfica, como para que sea útil para reconocer la dispersión municipal, pero sí con los otros instrumentos de la vigilancia que se usan en México.
Menciono esto también en particular, porque cuando han sido anunciados los cambios de práctica en la vigilancia epidemiológica y entramos a la fase 3, declaramos cuál era el propósito fundamental, hubo algunas inquietudes con la suposición de que habíamos suspendido la estimación en caso no detectables, con el propósito de ocultarlos.
Esto es falso. Decidimos no usar como instrumento fundamental el monitoreo en la ocupación hospitalaria, la vigilancia se niega, porque ese subcomponente de la vigilancia no es competente, entre otras razones, porque tiene un insuficiente grado la denuncia.
Monitorear las demandas de los servicios…
INTERVENCIÓN: ...(inentendible)…
INTERVENCIÓN: ¿Pueden cerrar su micrófono, por favor?
SUBSECRETARIO HUGO LÓPEZ-GATELL: Los estados, si nos lo permiten, va a continuar el centinela o que tenemos suficientes a nivel estatal.
INTERVENCIÓN: (Inentendible)
INTERVENCIÓN: ¿Pueden cerrar su micrófono, por favor? Está abierto un micrófono.
INTERVENCIÓN: Es del senador José Ramón el que está abierto. Senador José Ramón, tu micrófono está abierto.
SUBSECRETARIO HUGO LÓPEZ-GATELL: Vigilar la mortalidad es uno de los múltiples indicadores de la vigilancia centinela, resultados de morbilidad, con las limitaciones físicas sociodemográficas y sanitarias de las personas enfermas con la mortalidad, que se vigila también en tiempo real a partir de la vigilancia centinela, por el mismo principio que es la diferencia, la estimación estadísticas, que nos permite desplegar eficientemente los recursos humanos y materiales existentes, reitero, para el nivel de agregación municipal.
Si queremos llegar a un nivel de agregación más particular utilizamos otros mecanismos para los hospitales Covid y la vigilancia sería realizada y que se reporta para el resto de las entidades.
Finalmente orientar y monitorear el impacto de las acciones, en la medida en que podemos correlacionar la variable intermediaria relevante, que es mover la movilidad en el espacio público, temporal y espacialmente con la…
Esto es simplemente para dejar en claro cuántas unidades de vigilancia epidemiológica, monitoras, de enfermedad respiratoria tenemos, 475.
¿Cuántas son éstas respecto al total?
Muy poquitas. Tenemos más de 26 mil unidades de salud registradas en el Sistema Nacional de Salud, en el ámbito social y privado yaquí solo tenemos 475.
Para alguien que no estuviera familiarizado con la materia técnica o fuera partícipe de esta conversación, hasta este punto, quizá le parecería un número pequeño y le invitaríamos a reflexionar sobre…
O aquí partimos de orientar el análogo directo, que son las encuestas, seguramente a ninguno de ustedes les parecería extraño que para 26 mil unidades de salud se utilicen 475 de ellas como unidades monitoras.
Les recordamos el muestreo de cien por ciento de los casos graves y el 10 por ciento de los casos no graves. Las siglas IRAG son…
Un aumento importantísimo es: ¿necesito confirmación de laboratorio para proteger la salud y la vida de las personas enfermas?
La respuesta clara es: no. Las pruebas de laboratorio para Covid no son relevantes para tomar decisiones mínimas, decisiones que nos permitan el manejo y la vigilancia médica de las personas enfermas.
¿Por qué razón? Lo mostramos con el diagrama que está de izquierda a derecha: aquí tenemos a una persona que tiene síntomas de Covid, por lo tanto, tiene la definición operacional de caso de Covid, fiebre, tos, dolor de garganta, entre los síntomas cardinales, puede haber otras, dolor de cuerpo, escurrimiento nasal, enrojecimiento de los ojos, pérdida temporal del olfato, diarrea, por cierto, también a veces.
Y a esta persona, atendiendo al lineamiento de vigilancia epidemiológica, no así al lineamiento de práctica clínica, que quede claro, no es por indicación médica que se toma la prueba, es por indicación de la vigilancia epidemiológica, ese es su propósito.
A esta persona se le toma una muestra parte bucofaríngea para el laboratorio, pero el tipo de caso no depende del resultado de la prueba, sino de la condición clínica.
Si la condición clínica es leve, un caso leve, infección respiratoria aguda, compatible con caso de Covid, se le debe mandar a su casa. ¿Por qué? Por las dos siguientes razones.
Primera, esta persona no necesita una atención hospitalaria, y si concurre al hospital, la decisión no va a ser que se quede hospitalizada, porque no hay ningún recurso del hospital que vaya a modificar positivamente su curso clínico y su pronóstico y su tiempo de recuperación.
Segundo y muy importante, porque si no va a casa y la persona enferma resulta efectivamente tener infección con el virus Sars-Cov lo va a estar propagando, lo va a propagar en el trayecto a la unidad médica, en la sala de espera de la unidad médica, al personal de salud de la unidad médica y además va a obstaculizar el acceso a la atención de una persona cuya condición médica sí se hiciera necesario el hospitalizarse.
Comento aquí también, con las paradojas de la vigilancia epidemiológica y la falsa suposición de que se pueden contar todos los casos.
Esta disposición de que se quede en casa la persona enferma es una disposición de amplia utilidad y la prevención poblacional, es decir, en el control epidémico de Covid en México y en muchísimos países.
Es una recomendación explícita que se les da a las personas, siempre y cuando, y esto debe quedar claro, no tenga una alta probabilidad de complicarse.
Si es una persona con diabetes, con hipertensión, con otras enfermedades crónicas o es mayor de 60 años o precautoriamente si es una embarazada, sigue…pero si no tiene esas características y tiene enfermedad leva, que vaya a casa, evitará contagios, evitará competir por el espacio para otras personas con condición más importante, desde el punto de vista médico.
Pero comentándolo con la vigilancia, imagínense ustedes lo contradictorio que sería suponer que podemos contar a todos los casos cuando para propósitos de proteger la salud y salvar vidas, le estamos pidiendo a la inmensa mayoría que se quede en casa.
No se pueden reconciliar estos dos propósitos y en México debe suponerse que se pueden juntar todos los casos, particularmente los leves.
Regresemos al diagrama y veamos que podemos tener y hasta la persona en casa, dos desenlaces del resultado de la prueba de laboratorio: si es positiva, se muestra en rojo, si es negativa, se muestra en verde.
En ambos casos el manejo médico de la enfermedad en esa persona, identificada aquí de manera hipotética, se pueden presentar decena so centenas de miles, es mantenerse en aislamiento domiciliario, para evitar contagios, tener una profusa hidratación oral, por la…del sistema respiratorio, el aparato respiratorio y el sistema inmune, y utilizar medicamentos de uso común, de acceso sin receta, antiinflamatorios y antipiréticos, es decir, medicamente para evitar la fiebre y el dolor, para que se sienta mejor.
Su propio sistema inmune, asumiendo que sea competente, como en la mayoría de los casos, va a llevar a una resolución aparentemente espontánea de la enfermedad y también de su capacidad contagiante en un periodo medio de 14 días.
Veamos ahora el otro curso. Supongamos que la persona enferma, insisto, antes de que conozcamos el resultado del laboratorio, está suficientemente enferma como para que se requiera hospitalización, entre otras cosas para monitorear su oxigenación, por lo tanto, el funcionamiento de sus pulmones y, en caso necesario, suplementación de oxígeno o tratamiento con los recursos de la medicina, insisto, antes de conocer el resultado.
Si esto ocurre así, la persona debe ir al hospital, debe ser valorada médicamente por los distintos recursos, diagnósticos desde el clínico hasta el radiológico y se tomarán decisiones con base en ello, antes de conocer el resultado de la prueba.
Veamos ahora el posible resultado de la prueba. Positivo: rojo; negativo: en verde. Una vez que se conoce el resultado de la prueba, independientemente del resultado de la prueba y basado directamente de la información derivada del diagnóstico clínico, o clínico radiológico, a la persona, de acuerdo a su condición, se le puede dar oxígeno suplementario, hidratación parenteral, es decir, ponerle en la vena soluciones y líquidas, usar antiinflamatorios, usar antipiréticos y el oxígeno suplementario podría ser también en la forma de ventilación mecánica invasiva mediante intubación endotraqueal.
Vean ustedes cómo ninguna de las decisiones médicas para el tratamiento de la persona requirió el resultado de la prueba.
Por lo tanto, decimos contundentemente, el resultado de la prueba no define el tratamiento que se otorga a las personas, entonces no debe ser un elemento que restringa las decisiones, o que retrase las decisiones en espera de (falla de audio de origen) Y esto de manera más amplia se traduce en un mensaje a la sociedad explícitamente.
Señor, señora, no espere usted a que le hagan la prueba. Si usted tiene síntomas de COVID y tiene características que le hacen más riesgoso que se complique, que ya he mencionado, edad, enfermedades crónicas, embarazo, vaya a atención médica, no buscando la prueba, no se vaya a un laboratorio a que le hagan la prueba, no espere en su oficina a que le hagan la prueba, lo que necesita es una valoración médica de carácter urgente.
Y lo mismo para las personas con bajo riesgo. Señor, señora: no vaya usted buscando que le hagan la prueba, quédese en casa para evitar contagios; si se siente mal, tome estos medicamentos de acceso común, hidrátese profusamente, descanse, se recuperará (falla de audio de origen) (La siguiente).
Transparencia y Comunicación Pública. Nos interesa destacar esto por muchas razones, pero empiezo con dos.
La transparencia es no solamente un principio fundamental de la ética de las personas, desde luego de los servidores y servidoras públicas y una responsabilidad formal.
Es, también, un elemento consustancial a la buena práctica de la salud pública, en especial en el manejo de una emergencia, como es una epidemia.
¿Por qué razón? Porque si no en transparencia se establece un diálogo efectivo con la población y no se logra hacer una convocatoria útil a la población para que participe en la protección de su propia salud y en lo individual de la de sus congéneres: familiares, amigos, etcétera, y la del conjunto de la población esquemas solidarios, que son indispensables para medidas de mitigación tales como la Jornada Nacional de Sana Distancia, según lo expliqué al inicio.
Nos alienta muchísimo más allá de encuestas de opinión que documentan la enorme receptividad que ha tenido la población a la comunicación pública del Gobierno, el ver los datos objetivos en (falla de audio de origen)…pública, e insistimos que no ha requerido la población el uso de la fuerza pública para lograr su propósito, es movilizar a la población del espacio público y reducir los contagios, como lo ilustraré gráficamente. (La siguiente)
¿En qué ha consistido? Principalmente nuestro punto han sido las conferencias vespertinas, las 88 sesiones de la conferencia de prensa que damos cada noche a las 19:00 horas, mayormente me han acompañado los dos funcionarios que mencioné y felicité, pero en realidad han concurrido ahí, como ustedes lo han podido testificar, un conjunto muy amplio de personas que representan no solamente instituciones, dependencias públicas, sino también organizaciones sociales.
Y a través de las conferencias hemos podido reconocer y agradecer la contribución de la sociedad civil en múltiples esfuerzos, tanto para la procuración de servicios de salud, en este caso las alianzas con el sector privado como también la elaboración e instrumentación de (falla de audio de origen)… (La siguiente)
Tenemos, también, nuestro sitio de Internet. Desde el inicio decidimos poner todo en un portal, es el portal del Gobierno de México, coronavirus.gob.mx.
Este portal lo administramos conjuntamente desde la Secretaría de Salud y la oficina de Comunicación Social de la Presidencia de la República, y, como ustedes conocen, están ahí todos los materiales de uso interno, que no tenemos ninguna limitación a ponerlos de acceso público para que quien tenga tanto la curiosidad, la habilidad de interpretarlos lo haga así, como las que son deliberadamente para comunicación pública. (La siguiente)
También tenemos, y de esto nos sentimos muy satisfechos y agradecidos, la contribución que hace el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Y, como siempre, agradecemos a su Directora General, la doctora María Elena Álvarez-Buylla, y agradecemos también a centros públicos de investigación, que coordina CONACYT, y también a grupos académicos de instituciones públicas de Educación Superior e Investigación.
Esto nos ha permitido poner este tipo de visualizaciones, los invito respetuosamente a consultar, que se actualizan en tiempo real. Los datos derivan, y reitero aquí, no se la Secretaría de Salud Federal, derivan de los distintos gobiernos estatales que son parte de la Red de Informantes del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (falla de audio de origen)... institucional de incorporación de esta información.
Lo ponemos a disposición pública y se hacen estas visualizaciones con un propósito intencionalmente definido de que las personas que tengan la curiosidad de entrar a estos datos puedan verlos de manera amigable y que esto no está restringido a comunidades especializadas en la interpretación o análisis en datos médicos.
Esto es mapa estatal, mapa municipal, están curvas epidémicas, están estadísticas básicas que se vieron al inicio de la pantalla, etcétera, etcétera. (La siguiente)
Antes de cerrar esta parte, quiero destacar que en ese mecanismo la visualización de datos abiertos hay un elemento que, aunque no es estrictamente nuevo para el Gobierno Mexicano, sí es inusual para la salud pública, para lo que hace la salud y son los datos abiertos completos.
Las bases de datos completas que produce el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, relevantes para la epidemia de COVID, se ponen a disposición pública en tiempo real, acompañadas de visionarios de variables, de modo que no haya obstáculos para las comunidades con habilidades de curiosidad técnica para explotar esos datos en forma de análisis e interpretación.
Esto es muy importante porque en la medida en que estimulemos esta curiosidad técnica en las personas como potencias técnicas, vamos a poder tener puntos de vista complementarios.
Entonces, déjenme enfatizar, por favor, esto. No es simplemente el acto de decir “ya puse los datos, ahí verás si los usas”. Para nosotros es motivo, además de regocijo, de satisfacción y de orientación, que haya comunidades académicas que explotan los datos, los interpretan y nos retan.
Así lo digo, con esta claridad, nos retan y nos dicen “estás subestimando los casos. Ahí hay ocho casos, o 18 casos que tenían diagnóstico de laboratorio antes del 18 de febrero. Estás subestimando las muertes, estás saturando hospitales”, equis.
Cualquier reto que ustedes han visto ha sido comunicado de manera directa o indirecta, lo vemos con gran satisfacción porque contribuye a construir un conocimiento, una inteligencia de salud mucho más avanzada, amplia, sofisticada.
Entonces, bienvenido el que quiera encontrar que hay algo que nosotros no encontramos, si nos lo comunica de manera directa, pues nos enteramos mejor, si lo hace con un propósito de benevolencia para esta respuesta de Estado a la epidemia, se hace aún más efectiva su contribución.
Casi para terminar, quisiera compartir con ustedes la situación actual de COVID en México, aunque esa información, que quien ha tenido el interés y posibilidad de ver las conferencias vespertinas, lo ha visto ya, pero de manera expedita lo comentaré.
Este es el reporte más reciente y, es el periodo completo desde el 28 de febrero, fecha del primer caso, hasta el 26 de mayo, que fue el último corte. Hoy, después de las 18, de las 16 horas, saldrá el corte de esta fecha.
Hemos tenido 74 mil 560 casos acumulados, confirmados. Vuelvo a dejar en claro que representan en su conjunto, de los casos existentes en el territorio mexicano, de manera análoga a lo que ocurre en todos los países del mundo.
Cerca del 20 por ciento de esos 74 mil 560, que son 14 mil 718, son los casos confirmados activos, y nosotros también, por cierto a diferencia de otros países, hemos destacado la importancia de reconocer los casos activos. Porque de otra manera, se crea una confusión y la población, sobre el tamaño real de la epidemia.
En términos de tiempo, la epidemia dura 14 días, excepto obviamente las consecuencias desafortunadas que llevan a una persona a requerir hospitalización por un tiempo mayor, como ocurre con los críticamente enfermos o por supuesto las muy lamentables, todas y cada una de ellas, defunciones que ocurren.
Hemos tenido 8 mil 134 defunciones, registradas y confirmadas, que también, y lo declaro como lo hemos declarado públicamente, representan en su conjunto de las muertes que posiblemente han ocurrido por COVID.
Y, aquí quiero dedicar un par de frases a este tema. La vigilancia de mortalidad, ya dije, a través tanto de la vigilancia centinela como la vigilancia generalizada, nos permite reconocer la intensidad de ocurrencia de los casos graves, y llegar a ser fatales, como medida directa o como medida relativa.
Y, sabemos que existe la posibilidad, particularmente en la fase 3, de que personas críticamente enfermas concurran a los hospitales demasiado tarde y no se les puedan tomar muestras de laboratorio.
De acuerdo a los lineamientos de vigilancia epidemiológica vigentes, es deseable que aun post mortem, las personas involucradas, profesionales de la salud, intenten tomar un espécimen y lo envíen al laboratorio.
Sin embargo, por la naturaleza de la operación, ustedes lo han visto a través distintos medios de información pública, es a veces inmanejable que en las unidades de salud se pueda realizar esta práctica. Se prioriza evidentemente el rescatar vidas, y si se está en una sala de urgencias donde hay cinco o siete o diez personas esperando su turno para atención, difícilmente le vamos a pedir, no sería razonable, al personal de salud existente, que vaya y dedique tiempo a tomar una muestra en una persona que ha fallecido, cuando ese tiempo sería mejor utilizado en las intervenciones que le salven la vida a quienes están (inaudible).
Esto, y con gusto puedo compartir, el artículo científico se realizó a través de un consorcio que se llamó Glamor, Global Estimates of Mortality, relacionada con la influenza.
Pero a lo que voy, es que también, con una base técnica rigurosa, no tenemos expectativa alguna ni tampoco se la platicamos de esa forma al público, de que toda la mortalidad puede ser estimada (inaudible). Pero sabemos que en su momento, cuanto más temprano mejor, y ya lo estamos haciendo, vamos a estimar por distintos mecanismos indirectos, la mortalidad oculta atribuible a COVID, y en algunos casos documentable, en otros casos no documentable, pero que se puede informar.
Se han estudiado 235 mil 129 personas, estas son personas que en su momento fueron reconocidas como casos sospechosos. Se les tomaron muestras de laboratorio y resultaron o bien, en 128 mil 691 casos negativos o casos descartados o los 74 mil 560 que mencioné al principio en la casilla roja; y 31 mil 878 en el corte de información de ese día, el 26 de mayo, se encontraban en proceso de estudio.
Recordar que no es un grupo fijo, que el número a veces se parece al de días previos, pero esto es móvil. Algunos ya se confirman, otros se ingresan al conjunto de los sospechosos.
Vámonos más expeditos, porque esto lo presentamos cada noche; 58.4 personas por cada 100 mil habitantes en México, han tenido COVID y han sido confirmadas e identificadas como tales, desde el 28 de febrero; y en la siguiente diapositiva se ve la distribución por entidad federativa.
Ahí pueden ver claramente el predominio del Valle de México, tanto de la Ciudad de México como de los municipios conurbados del Estado de México, que en conjunto constituyen casi el 50 por ciento de la carga acumulada de la enfermedad. Recordando siempre que solamente la quinta parte, el 20 por ciento, están todavía como casos de COVID, y los cuarto, quinto restantes o bien tristemente murieron, la minoría, porque la gran mayoría ya se recuperó.
De los 14 mil 718 casos recientes, se distribuyen de forma más dinámica en la medida en que son casos precisamente de ocurrencia próxima de tiempo, y podemos ver, si se compara cada informe diario, que en algunos estados de repente se pasa a los colores verde, que representan una poca ocurrencia de casos en la última quincena; y de repente suben de más.
Por ejemplo Chihuahua, en el informe del 25 de mayo ya estaba en verde, ayer apareció en amarillo, hoy no lo sabemos, esto va a ser (inaudible).
En términos de incidencia, bueno, en términos de distribución por entidades federativas, se muestra ahí, también esto es muy cambiante; y por las razones comentadas, el Valle de México es la zona de mayor intensidad de casos.
En términos de incidencia, que como ustedes conocen, es una medida relativa que nos permite comparar entre poblaciones de distinto tamaño, y que se calcula como el número de eventos, en esta caso, casos recientes de COVID; divididos por la población censal de cada demarcación territorial, en este caso los estados.
A nivel nacional tenemos 11.5 personas por cada 100 mil habitantes, que han COVID en los últimos 14 días. Y, si lo vemos por una gráfica de columnas en la siguiente diapositiva, también existe importante heterogeneidad territorial en el país, con la Ciudad de México como la mayor incidencia en este momento; seguida de Tabasco y Yucatán, Baja California, Tlaxcala y varios otros.
Las muertes registradas, se componen de dos conjuntos, muertes en quienes ya se ha podido hacer la confirmación por laboratorio y por lo tanto el diagnóstico de manera directa es COVID; y en personas que fallecieron y en quienes todavía está en proceso el diagnóstico, son estas 716, al corte de información (inaudible).
Quiero destacar dos cosas aquí. La primera es, recordar que además hay otras personas que en su momento fallecieron, y no se les pudo tomar por las razones diversas que se conocen, una muestra útil para diagnóstico por laboratorio. Esas personas no quedan sin registro, quiero dejarlo muy en claro, no quedan sin registro.
Desde el 13 de abril de 2020, publicamos un lineamiento técnico específico, para el llenado de los certificados de defunción, y lo publicamos el 13 de abril porque fue derivado de un lineamiento general de la Organización Mundial de la Salud, quien es la oficina global responsable de la clasificación internacional de enfermedades.
Cuando esta organización estipuló el código de clasificación de COVID y de muerte por COVID, en sus distintas variantes: la variante de confirmados, que es cuando se tiene el espécimen de laboratorio y se puede procesar, se diagnostica por métodos estipulados; el caso sospechoso o muerte sospechosa, cuando no se puede determinar por laboratorio, pero se determina por el contexto clínico (inaudible) de los casos; y también el caso probable es cuando el contexto clínico permite hacer una certificación por parte de los grupos técnicos correspondientes.
Y esta es una práctica convencional para casi todas las enfermedades en nuestro Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica desde hace mucho.
Por lo tanto, aquellas personas que fallecieron sin la oportunidad de que se tomara una muestra de laboratorio o el espécimen no fue útil y no se pudo obtener un resultado de laboratorio por distintas razones, de todos modos deben quedar y quedan en su certificado de defunción estipulado como causa de muerte COVID; y, al quedar estipulado, nos da la oportunidad de, en su momento, hacer este análisis de mortalidad, al que le hice referencia anteriormente, por lo tanto no hay una oportunidad perdida y, por lo tanto, yo declaro, como lo hemos hecho públicamente una vez más, cuando tengamos ese resultado lo diremos de manera abierta y transparente a la sociedad.
Lo último que destaco en esta diapositiva como una señal temprana pero estimulante del optimismo, noten ustedes que por un periodo largo, que son aproximadamente 12 días, en la parte más alta de esta diapositiva o de esta gráfica se ve una planicie, obviamente con ciertas variaciones, pero en general comparado con este mismo gráfico de hace una semana o de dos o tres, se veía una tendencia al crecimiento, tal como se ve en el segmento inicial en el lado izquierdo de la diapositiva, pero ahora vemos una planicie; y esto atiende a que efectivamente ya se ha reducido el número de defunciones diarias.
Y, por cierto, ayer notificamos 501 defunciones. Algunos medios de información les interesó este tema, lo cual parece importante, legítimo, y lo destacaron en varias planas como el día de la mayor mortalidad, interpretando de manera incorrecta como si hubieran sido muertes ocurridas en las últimas 24 horas.
No es el caso, no es anticipo en este momento, a pesar de la relevancia de esta invitación y de esta oportuna conferencia con el Poder Legislativo, porque hoy lo vamos a explicar a detalle en la conferencia vespertina. No quiero arruinarlos con detalles técnicos en este momento, que ya les he quitado demasiado tiempo.
Sólo para mostrar aquí, vean ustedes esta gráfica está hecha por fecha de ocurrencia de la defunción.
Aquí si una defunción ocurre hoy, por ejemplo, hoy 27 de mayo, la vamos a registrar el 27 de mayo; pero si hoy se nos notifica una defunción que ocurrió hace cinco días y la razón por la que se nos notifica hoy es porque hoy se obtuvo el resultado de laboratorio, aunque sea registrada hoy, la vamos a registrar en la fecha que le corresponde, hace cinco días.
Sin embargo, para mantener consistencia en la comunicación pública, cada vez que tenemos un nuevo caso fatal o muchos, como los 501 de ayer, directamente en la conferencia vespertina inmediata siguiente, vamos y presentamos el dato, de acuerdo a como tuvimos conocimiento del mismo.
Pero noten ustedes que en esta gráfica se aprecia con toda claridad que nunca hemos rebasado los cerca de 280 casos fatales en ninguno de los días, aún en la cresta de esta curva.
Por lo tanto, interpretar los 501 como el día de más alta mortalidad, desde luego es derivado de una confusión en la que no culpamos al receptor de información sino asumimos la responsabilidad de reexplicarlo con todo gusto.
Aquí se ve la distribución por entidad federativa.
Vean ustedes proporciones distintas de casos fatales o muertes que están aún en procesamiento de los resultados de laboratorio y se muestran en la parte alta de cada columna con el color amarillo.
Finalmente, o casi finalmente, tenemos esta distribución de los casos confirmados y los casos sospechosos.
Como hemos dicho, en la fase 3 es completamente esperado que tengamos un volumen tan grande de casos sospechosos en proceso y, como lo habrán apreciado a lo largo de sucesivas presentaciones de esta curva, es un conjunto cambiante que, conforme se van obteniendo los resultados, en aproximadamente en promedio de 24 a 48 horas, se incorporan y pasan al color rojo como casos confirmados.
Esta es nuestra curva de casos acumulados y noten ustedes como siempre la curva café siempre crece, crece, crece. Ahí de manera referencial ponemos a Susana Distancia y su burbuja protectora en la fecha 23 de marzo, para indicar el momento en que se instrumentaron las medidas de mitigación sanitaria masiva, la Jornada Nacional de Sana Distancia.
Y esto me permite no desaprovechar la oportunidad para retomar el tema de la oportunidad en nuestras intervenciones.
Algunos miembros de la sociedad nos han señalado que nos tardamos demasiado y no hemos tenido conocimiento, siempre abiertos y ávidos de recibir el complemento técnico de la opinión, pero no hemos tenido conocimiento que quien opina esto nos da una fundamentación de cuál es la fecha óptima respecto al curso de la epidemia en donde debieron hacerse las intervenciones.
Pero lo que sí les podemos decir, es que nosotros decidimos hacer el inicio de esta Jornada Nacional de Sana Distancia en el momento en que tuvimos la señal más temprana de cambio en la tendencia temporal de ocurrencia de la epidemia, y esto fue el viernes 13 de marzo, cuando tuvimos la siguiente cantidad de caso, 12.
Con 12 casos confirmados, para nosotros fue señal suficiente, muy poderosa señal de que habíamos llegado punto de inflexión que habíamos estado esperando, no deseando por supuesto, pero esperando desde la fecha de preparación en enero.
Sabíamos que indefectiblemente llegaríamos a un punto en donde la ocurrencia diaria de casos ya no tendría el comportamiento lineal sino comportamiento exponencial; y ese comportamiento exponencial fue representado por la comparación de 12 casos el viernes 13, contra cuatro casos el jueves o el miércoles previos al viernes 13 de marzo.
¿Por qué lo destaco? Porque cuando comparamos la fecha de inicio de las intervenciones de mitigación con otros países, de manera destacada Italia, España, Estados Unidos, entre muchos otros, también en los países latinoamericanos, podemos apreciar y reconocer un fundamento de evidencia, pero sin ánimo de arrogancia alguna, que tuvimos la oportunidad de implantar de manera extraordinariamente temprana nuestras intervenciones.
Y la consecuencia positiva de ello, es que se logra una mitigación mucho más efectiva, y nos ha permitido reducir -como lo mostraré ahora- la cantidad de casos que han ocurrido en esta epidemia, y diferir la ocurrencia en el tiempo para no saturar los hospitales.
Aquí está precisamente la muestra del famoso aplanamiento del a curva.
Quiero decir de antemano que no tenemos ninguna incomodidad, cuando se nos ha cuestionado una y otra y otra vez, la idea de que no hemos aplanado la curva o de que incluso queremos nosotros confundir a la población.
Con toda tranquilidad de conciencia podemos afirmar que no tenemos intención alguna de confundir a la población sino todo lo contrario, estimularla a que concentre su atención en el proceso de la epidemia y las medidas de prevención individuales y colectivas.
Explico la gráfica.
Esta gráfica representa tres elementos: Dos curvas epidémicas proyectadas o producto de una predicción, y una curva epidémica de casos reales observados.
Son, respectivamente, en color rojo la curva epidémica que se hubiera presentado si no se hubieran hecho las intervenciones de la Jornada Nacional de Sana Distancia, o si no se hubieran hecho en la fecha en que se hicieron.
La curva verde muy plana, es la que hubiera ocurrido o se predijo que ocurriría si se hubieran hecho las intervenciones que se hicieron.
Quiero destacar que la fecha de predicción fue el 22 de marzo, la misma fecha para las dos curvas. Inquietud que podría surgir.
¿Y cómo puedes predecir algo que no ha ocurrido? Bueno, para eso son los métodos matemáticos de (inaudible) matemática, que permiten formular, con base en la teoría, ecuaciones diferenciales para representar el curso de una epidemia de enfermedades infecciosas.
Segundo; ¿Cómo puedes hacer una predicción de lo que va a ocurrir en presencia de intervenciones si sólo tienes los datos del presente, porque fue el 22 de marzo.
Sí, sí se puede, porque el modelo está basado en la teoría matemática de lasepidemias de enfermedades infecciosas y nosolamente en datos reales.
¿Cuáles sí eran los datos reales?
Los que habían transcurrido desde el 28 de febrero, es el primer caso, hasta el 22 de marzo, cuando se hizo la predicción.
Finalmente, la curva que se ve en las columnas, de color marrón o morado, son las observaciones del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, que justamente presentamos con la curva epidémica de casos observados, confirmados, todos los días.
Vean ustedes tres atributos. El primero es la altura de la curva, la curva rioja tiene una altura que, si se mide en la escala del eje vertical, supera los 4 mil 500 casos.
Esto quiere decir que en la fecha específica de ese agudo acné habríamos tenido más de 4 mil 500 personas nuevas, enfermas, que se sumarían a las existentes hasta ese momento.
Vean ahora, por contraste, la curva verde. La curva verde, en una fecha que está entre el 30 de abril y el 7 de mayo, vemos el acné de punto de máxima altura, el pico, la cresta, en una cresta redondeada, no tan aguda, que se puede reconocer, alcanza cerca de 6 mil 500… 750 casos registrados.
Entonces, compárese más de 4 mil 500 casos, con 750 casos. Ahorita los números los vamos a ver en la siguiente…
Este es un contraste importantísimo porque los tres objetivos de la mitigación comunitaria están descritos en los distintos manuales de manejo de epidemia, tanto global del manejo de la pandemia de influenza, ocupación y respuesta, también el plan mexicano de preparación y respuesta ante la influenza, versión más reciente publicada en 2010, cuando estábamos en la pandemia H1N1.
Muestran este como uno de los objetivos reducir el número de casos que se presentan cada día, con el propósito principalísimo de que no se saturen los hospitales y que haya la posibilidad de atender a todas las personas.
Segundo elemento, que es el segundo objetivo. Vean la fecha de ocurrencia del pico agudo de la curva roja. Este ocurrió aproximadamente el 30 de marzo, de acuerdo a lo que se ve en la gráfica, comparémoslo con la fecha de mayo, el 6 ó 7 de mayo, de la curva verde.
Esa diferencia es una diferencia extraordinariamente importante, porque esa diferencia es la que nos permitió lograr la reconversión hospitalaria en tiempo suficiente para recibir a todos los pacientes que demandan atención y la requieren y no haber alcanzado hasta ahorita y espero que lleguemos a buen puerto con ese esfuerzo, la saturación.
Esto se traduce como salvar vidas, en la medida que ninguna persona muere por el hecho de que se le priva la atención, dado que no hay espacio, aunque evidentemente, muy tristemente, hay personas que mueren cuando existe una epidemia, una enfermedad…
Tercer y último objetivo, es reducir el número absoluto de casos. El área bajo la curva roja se debe comparar con el área bajo la curva verde. Sin embargo, los propios textos técnicos de la Organización Mundial de la Salud reconocen que este es un objetivo secundario, porque a veces la duración de la epidemia es tal que finalmente se acaba acumulando la misma cantidad de casos, pero por haberlos diferido el tiempo y haber evitado… el mismo día, se logra lo principal que es no saturar los hospitales.
Vean finalmente la curva…en color dorado, que fielmente ha seguido el patrón de la predicción, con lo que nos sentimos reconfortados de la calidad técnica de las personas académicas de esas instituciones de educación superior que formularon el modelo y siguen apoyando en esto.
De manera numérica vean ustedes que tenemos, en las casillas que están en color rojo y verde y morado, del lado derecho de la gráfica, las estadísticas para estas curvas mencionadas a las fechas ayer referidas.
Sin intervención, habríamos llegado al acné el 2 de abril…visualización del eje, el 2 de abril y el 2 de mayo, ese mes fundamental para lograr la reconversión.
Entonces…(falla de audio de origen) …
Y la última diapositiva, la ocupación de las camas de atención a pacientes críticamente enfermos, nos muestran del lado derecho…y en el extremo izquierdo, el estado de México….
El anexo es cómo nos hemos ido expandiendo esa capacidad hospitalaria, con la reconversión, El 4 de abril…posiblemente destinadas a la atención de pacientes con Covid, independientemente de su estado y hasta el extremo derecho vemos…hospitalarias o que contribuyen con una cantidad de camas.
Quisiera respetuosamente consultar al senador Monreal, sé que la exposición ha sido larga, están abrumados, si le parece pertinente, me detengo ahí y el material adicional, anexo, por si hubiera preguntas adicionales.

References: artículo 10
 resolución 
 artículo 73
 artículo 63
 resolución 
 resolución