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LOS INTANGIBLES EN LAS NORMAS INTERNACIONALES DE INFORMACIÓN FINANCIERA *
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Pablo José Carlos Toro Ortiz
1 LOS INTANGIBLES EN LAS NORMAS INTERNACIONALES DE INFORMACIÓN FINANCIERA * Leandro Cañibano Calvo Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad Universidad Autónoma de Madrid Facultad de Económicas Departamento de Contabilidad y Organización de Empresas Campus Universitario de Canto Blanco Madrid y Ana Gisbert Clemente Profesora Ayudante Universidad Autónoma de Madrid Facultad de Económicas Departamento de Contabilidad y Organización de Empresas Campus Universitario de Canto Blanco Madrid Publicado en la revista Noticias de la Unión Europea, nº , agosto- septiembre 2006, pp * Los autores agradecen el apoyo financiero de la Cátedra AECA Carlos Cubillo, de la Universidad Autónoma de Madrid a través del proyecto de investigación PAPIRO, de la Comisión Europea a través del proyecto de investigación HARMONIA (HPRN-CT ), y del Ministerio de Ciencia y Tecnología a través del proyecto de investigación CONVERCON (SEC C02-02). 1
2 1. Introducción La llegada del 2005 supone un gran avance en el proceso de armonización de la información financiera en Europa. La fecha señalada en el Reglamento 1606/2002 del Parlamento Europeo y del Consejo ha llegado, y con ella, la adopción obligatoria de las Normas Internacionales de Información Financiera 1 (NIIF), en la elaboración de las cuentas anuales consolidadas de las empresas europeas cotizadas en alguno de los mercados financieros de la Unión Europea. A pesar de los esfuerzos realizados en nuestro país en años anteriores desde distintos ámbitos profesionales, académicos y gubernamentales, el año 2005 puede considerarse uno de los primeros escalones en la etapa de adaptación a una nueva perspectiva informativa, cercana a los sistemas contables anglosajones y asentada en el objetivo de utilidad del Marco Conceptual [IASC (1989)]. Este artículo pretende sumarse a los esfuerzos anteriormente señalados, abordando con detalle los criterios de reconocimiento y valoración de los activos intangibles recogidos en las NIIF, sin olvidarse de destacar las diferencias más significativas que se presentan respecto al vigente tratamiento del Plan General de Contabilidad. Sin embargo, antes de comenzar, es necesario hacer un pequeño recorrido relativo a la reciente evolución acontecida en la normativa del IASB sobre activos intangibles, en concreto, consideramos importante destacar los principales cambios a los que ésta se ha sometido a lo largo del pasado año Hasta el 31 de marzo del pasado 2004, el tratamiento contable de los activos intangibles quedaba regulado en la NIC 38 de 1998, así como en otras normas directamente relacionadas, como la NIC 36 (1998), sobre las pérdidas por deterioro de valor de los activos, incluido el fondo de comercio, así como la NIC 22 (1998), dedicada al tratamiento contable de las combinaciones de empresas. Desde la aprobación de estas normas en el año 1998, han sido la normativa básica de referencia sobre activos intangibles que, además, formaron parte del cuerpo de normas inicialmente aprobadas por la Unión Europea en su Reglamento 1725/2003 de octubre Sin embargo, la culminación de la primera fase del proyecto del IASB para mejorar la calidad y armonizar con otras normas internacionales el tratamiento contable de las combinaciones de empresas, los activos intangibles procedentes de este tipo de operaciones y el fondo de comercio [NIC 38 (2004, par. IN2)], dio lugar a la derogación por parte del IASB de la normativa anterior y a la aprobación, el pasado 31 de marzo de 2004, del marco de referencia actual para el reconocimiento y valoración de los activos intangibles: NIC 38 (2004), NIC 36 (2004) y NIIF 3 (2004) 2. Puede decirse que todas estas normas recogen cambios significativos respecto a sus homónimas de 1998, 1 De acuerdo al párrafo 11 de la NIC 1 (2003), las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) están compuestas por todas las Normas e Interpretaciones adoptadas por el Comité de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB), es decir: (a) Las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), (b) Las Normas Internacionales de Contabilidad (NIC) y (c) Las Interpretaciones del actual Comité de Interpretaciones Internacionales de Información Financiera (IFRIC) así como el de las antiguas interpretaciones (SIC). 2 Como resultado de la segunda fase del proyecto de mejora, el IASB publicó el pasado mes de Junio de 2005 un nuevo borrador de la NIIF 3 (2004) que se encuentra sometido a comentarios hasta el próximo mes de octubre de En este borrador se incorporan nuevos cambios en los criterios de reconocimiento de los activos intangibles procedentes de la empresa adquirida, así como en los criterios de reconocimiento y valoración del fondo de comercio. 2
3 permitiendo al IASB dar un paso más en su compromiso de convergencia con la normativa estadounidense 3. Pasados nueve meses, el 31 de diciembre de , la Unión Europea aprobó, a través del Reglamento 2236/2004 de la Comisión, la incorporación de la nueva normativa del IASB sobre activos intangibles, como parte de la plataforma estable de las NIIF que deben aplicarse en la elaboración de la información financiera a partir de este año Si bien trabajos anteriores se han ocupado de analizar la normativa de 1998 y 2004, por encontrarse en el momento de su elaboración en una etapa de transición 5, en este trabajo se recoge el contenido de las normas aprobadas por el IASB y la propia Unión Europea en el año 2004, sin perjuicio de hacer pequeñas menciones a la normativa de 1998 siempre que se considere necesario. Entre los cambios más destacados de la normativa recientemente aprobada se encuentran: (1) la eliminación del criterio de amortización para el fondo de comercio, así como para otros activos intangibles para los que se considere una vida útil indefinida, (2) la introducción de una definición mucho más clara del concepto de identificabilidad y por último, (3) la posibilidad de capitalizar proyectos de I+D en curso, procedentes de una operación de adquisición. Las normas aprobadas en el año 2004 se caracterizan por una mayor flexibilidad en el reconocimiento de los recursos intangibles. Sin embargo, los cambios son aún conservadores si tenemos en cuenta que en el entorno económico actual, los activos materiales han dejado paso a los intangibles como principal fuente de generación de beneficios. La inversión en conocimiento, capital humano, innovación de nuevos productos, tecnología, redes de fidelidad con los consumidores etc..., son ejemplos de factores de naturaleza inmaterial que determinan el éxito empresarial pero que, con la regulación vigente, son excluídos de los balances empresariales debido, entre otras causas 6, a la incertidumbre existente respecto a la generación de beneficios económicos futuros [Cañibano et al. (2000)] Los esfuerzos de los organismos reguladores internacionales, especialmente del FASB y del IASB, responden a las recomendaciones del mundo académico y profesional, que desde principios de los noventa han alertado sobre las consecuencias 7 derivadas de la 3 El 18 de septiembre de 2002, el IASB y el FASB firmaron el acuerdo de Norwalk por el que se comprometían a trabajar en la armonización de sus sistemas contables. El proyecto de mejora del tratamiento contable sobre activos intangibles, fondo de comercio y combinaciones de empresas es uno de los resultados del compromiso adquirido por el IASB y el FASB tras la firma de este acuerdo [FASB (2003)]. 4 En esta misma fecha el Reglamento 2238/2004 de la Comisión adopta el conjunto de normas revisadas y aprobadas por el IASB en el año Los trabajos de Cañibano y Gisbert (2004a) o Cañibano y Gisbert (2004b) tienen en cuenta tanto la normativa internacional del IASB de 1998 como la aprobada en el año 2004, a la hora de realizar el análisis de los principales puntos de divergencia con la normativa española sobre activos intangibles. 6 El comité de normas contables de la Asociación Americana de Contabilidad (American Accounting Association) señaló alguna de las principales diferencias conceptuales que impiden la capitalización de los intangibles: (a) la falta de separabilidad y capacidad para valorarlos de forma independiente del conjunto de activos de la empresa; (b) la ausencia de mercados activos para este tipo de bienes; (c) la dificultad para establecer contratos de propiedad sobre estos activos que permitan asignar y asegurar el control sobre los beneficios económicos futuros. [American Accounting Association (2003)]. 7 García-Ayuso (2003) enumera alguna de estas consecuencias: un aumento del coste de capital y los tipos de interés, una mayor incertidumbre respecto a la cifra de beneficios, mayores errores en las estimaciones de los analistas financieros y en general, una mayor asimetría informativa entre los 3
4 falta de adaptación de la normativa contable a las nuevas necesidades de información sobre intangibles. Sin embargo, su peculiar naturaleza hace que los organismos reguladores se enfrenten a los cambios de forma pausada, dando prioridad a la fiabilidad de la información sobre su relevancia [Lev et al. (2005) y Cañibano et al. (2000)]. Bajo este contexto, la información en la memoria o en los informes de capital intelectual, se presenta como alternativa para mejorar la información suministrada al inversor sobre los recursos y capacidades intangibles de la empresa. Desde sus orígenes, la propia NIC 38 acentuó este aspecto informativo, recomendando informar sobre los recursos intangibles más significativos y controlados por la empresa pero que, por no cumplir con los criterios establecidos en la norma, no eran reconocidos en el balance de la sociedad. En resumen, este trabajo trata sobre los aspectos más destacados del tratamiento contable de los activos intangibles recogidos en las NIIF. En concreto, nos referiremos a los criterios de reconocimiento y valoración de los activos intangibles adquiridos e internamente generados, el fondo de comercio, así como el tratamiento de la amortización, el reconocimiento de las pérdidas por deterioro del valor de los activos y la información que debe incorporarse en la memoria. Para ello, se analizará en detalle el contenido de la normativa sobre intangibles recientemente aprobada en el año 2004, es decir, la NIC 38 (2004) sobre activos intangibles, la NIC 36 (2004) del deterioro de valor de los activos y la NIIF 3 (2004) que recoge el tratamiento de las combinaciones de negocios. Además, se señalarán las principales diferencias que se presentan respecto a la normativa del Plan General de Contabilidad sobre activos intangibles, en concreto las normas 4ª y 5ª del Plan General de Contabilidad así como la Resolución del 21 de enero de 1992 del ICAC. 2. Los intangibles en las Normas Internacionales de Información Financiera La ausencia de una definición sobre intangibles y el carácter inventariable de la normativa española [Cañibano y Gisbert (2003)], es una de las primeras diferencias que se ponen de relieve cuando se comparan ambas regulaciones contables. En las normas 4ª y 5ª del PGC, así como en la Resolución del ICAC, no se recoge ninguna definición sobre qué tipo de activos se consideran de naturaleza intangible, limitándose a realizar una clasificación de los conceptos que se recogen bajo la categoría de inmovilizado inmaterial. Por este motivo, algunos elementos que bajo el PGC son considerados inmateriales como los bienes en régimen de arrendamiento financiero, no serán objeto de análisis en este artículo, por tratarse de una peculiaridad contable española y encontrarse fuera del alcance la NIC 38 (2004) 8. Sí nos referiremos al fondo de comercio, cuyo tratamiento contable queda regulado en la NIIF 3 (2004) sobre combinaciones de empresas, así como a las interpretaciones SIC 32 y e IFRIC 3, relacionadas con diferentes aspectos del tratamiento contable de algunos activos intangibles, si bien es importante señalar que esta última interpretación dedicada al tratamiento contable de los derechos de emisión de contaminantes ha sido derogada por el IASB en su reunión del pasado mes de Junio de 2005, debido principalmente al inversores y los directivos empresariales, que les permite obtener beneficios y desarrollar prácticas de gestión del resultado en perjuicio del interés común de los usuarios de la información financiera. 8 El objetivo de la NIC 38 es es prescribir el tratamiento contable de los activos intangibles que no están contemplados específicamente en otra norma, además, la NIC 38 (2004, par. 2) detalla que tampoco se aplicará su contenido a los activos financieros definidos en la NIC 39 (2004) sobre instrumentos financieros, así como las concesiones sobre minas y yacimientos, gastos de exploración, desarrollo y extracción de minerales, petróleo, gas natural y similares recursos naturales no renovables. 4
5 rechazo que obtuvo por parte del EFRAG. Junto a estas interpretaciones, nos ocuparemos también de las concesiones administrativas, clasificadas como parte del inmovilizado inmaterial según la normativa española, y que, a pesar de su importancia para muchas economías europeas, su tratamiento contable no ha quedado regulado hasta la fecha en las NIIF, si bien el IFRIC se encuentra trabajando en ello desde octubre de 2003 y ha emitido hasta el momento tres borradores que recogen los tratamientos alternativos propuestos para el reconocimiento de las concesiones de servicios públicos 3. Definición y criterios de reconocimiento Antes de analizar en profundidad los criterios de valoración de los activos intangibles, es imprescindible tener clara su definición, así como los criterios necesarios para que cualquier recurso intangible pueda considerarse un activo y en definitiva, pueda ser capitalizado. La NIC 38 (2004, par. 8) define un activo intangible como todo aquel activo identificable, de carácter no monetario y sin apariencia física. La propia definición recoge las primeras dos condiciones que deben cumplirse para que un recurso intangible, adquirido o generado internamente por la empresa, sea reconocido en el balance empresarial: (1) que el recurso intangible cumpla con la definición de activo del marco conceptual, y (2) que sea identificable. Junto a estas condiciones, que a continuación analizaremos en detalle, la NIC 38 (2004) incluye en su párrafo 21 dos más, en línea con los requisitos generales de reconocimiento de cualquier activo, recogidos en el marco conceptual: (3) que sea probable que los beneficios económicos futuros que se han atribuido al activo fluyan a la entidad, y (4) que el coste del activo pueda medirse de forma fiable. Definición de activo intangible Criterios generales de reconocimiento Para evaluar el grado de cumplimiento de estos dos últimos requisitos, la empresa recurrirá a hipótesis razonables y fundadas que representen de la mejor forma posible los beneficios económicos que se esperan obtener del activo a lo largo de su vida útil. Además, en estas estimaciones, la norma señala que la empresa deberá recurrir preferentemente a la evidencia procedente de fuentes externas [NIC 38 (2004, par. 22 y 23)]. Sin el cumplimiento de las cuatro condiciones anteriores, los intangibles no podrán ser registrados como parte del patrimonio empresarial, reconociéndose como gastos del ejercicio, todos los desembolsos incurridos para su obtención 9. Sólo en las operaciones de adquisición de empresas, los intangibles que no cumplan los requisitos generales de reconocimiento formarán parte, como veremos más adelante, del fondo de comercio [NIC 38 (2004, par. 10)]. 9 La propia NIC 38 (2004) en su párrafo 9 enumera ejemplos de recursos intangibles, que en muchos casos son excluidos del balance al no cumplir con los criterios recogidos en la definición de activos intangibles. 5
6 Si tenemos en cuenta la definición de activo del marco conceptual 10, para el cumplimiento del primero de los requisitos es necesario que el recurso intangible esté controlado por la empresa y pueda generar beneficios económicos futuros. Asimismo, a fin de cumplir con las características recogidas en su definición, cualquier activo intangible debe ser identificable. Como destacaremos más adelante, la característica de identificabilidad 11 es especialmente necesaria en las combinaciones de empresas, a fin de diferenciar los activos intangibles de la empresa adquirida del fondo de comercio en su conjunto. La NIC 38 (2004, par. 12) considera un activo como identificable cuando es separable 12 o surge de derechos legales o contractuales. Además, la propia norma explica el término control así como los conceptos que forman parte del beneficio económico procedente del activo. De acuerdo a lo dispuesto en sus párrafos 13 a 17, la empresa tendrá el control sobre él siempre que tenga el poder de obtener los beneficios económicos futuros que subyacen en el mismo y además pueda restringir el acceso de terceras personas a tales beneficios [NIC 38 (2004, par. 13)]. Asimismo, se considerará como beneficio económico futuro los ingresos ordinarios procedentes de la venta, los ahorros de coste y otros rendimientos diferentes que deriven del uso del activo [NIC 38 (2004, par. 17)]. 4. Criterios de valoración de los activos intangibles Si el intangible cumple con los requisitos impuestos por la propia definición y los criterios de reconocimiento generales, podrá reconocerse en el balance de la empresa de acuerdo a los criterios de valoración dispuestos en la norma [NIC 38 (2004, par. 18)]. La NIC 38 reconoce el criterio de coste como criterio general para el reconocimiento inicial de los activos intangibles [NIC 38 (2004, par. 24)], siendo distinta la medida de referencia en función de la forma en que se materialice la adquisición del activo, prevaleciendo en la mayoría de los casos el valor razonable como medida de referencia del coste. Para el análisis de los distintos criterios de valoración, según la forma de adquisición del activo, se distinguirá entre las cuatro tipologías recogidas en la propia NIC 38 (2004): (a) la adquisición independiente a terceros, (b) las subvenciones del gobierno, (c) las permutas de activos, (d) la generación interna de activos intangibles y (e) las operaciones de adquisición de empresas. De todas ellas, la Tabla 1 resume las principales diferencias entre la regulación española y la normativa internacional Valoración de activos adquiridos a terceros de forma independiente En este tipo de adquisición, el criterio de la NIC 38 (2004) es coincidente con el establecido en el PGC. Ambas regulaciones disponen, que el activo intangible adquirido 10 El marco conceptual define un activo como todo recurso controlado por la empresa como consecuencia de sucesos pasados del que se espera obtener en el futuro beneficios económicos [IASC (1989, par. 491)]. 11 Este ha sido uno de los conceptos en los que se ha hecho un mayor hincapié a lo largo de todo el proceso de reforma, para aclarar su definición y las condiciones necesarias para su cumplimiento. La NIC 38 de 1998 recogía un concepto de identificabilidad muy generalizado y poco claro, que no favorecía el reconocimiento de intangibles procedentes de las operaciones de adquisición. 12 Un activo es separable cuando es susceptible de ser separado o escindido de la entidad y vendido, cedido, dado en explotación, arrendado o intercambiado, ya sea individualmente o junto con el contrato, activo o pasivo con los que guarde relación [NIC 38 (2004, par.12)]. 6
7 de forma independiente 13, será reconocido por su coste de adquisición, compuesto por el precio de adquisición más los aranceles, impuestos no recuperables y otros gastos en los que se incurra hasta la puesta en marcha del bien. Asimismo, la NIC 38 (2004), aclara el tipo de gastos que pueden formar parte del activo, siendo éstos en muchos casos, coincidentes con los recogidos en el PGC, como es el caso de los gastos de naturaleza jurídica o los gastos financieros incurridos hasta la puesta en marcha del bien. En este último concepto, la NIC 38 (2004, par. 32) se refiere al tratamiento alternativo de capitalización de los gastos financieros 14 permitido en la NIC 23 (1993), y que coincide en su mayor parte con lo dispuesto en el PGC 15. Otros costes que pueden añadirse al precio de adquisición del bien, siempre que sean directamente atribuibles a su puesta en marcha, son los honorarios de profesionales, los costes de remuneración a los empleados según quedan definidos en la NIC 19 (2002) o los costes de comprobación del correcto funcionamiento del activo [NIC 38 (2004, par. 28)] Valoración de activos procedentes de una subvención La NIC 38 (2004) en el párrafo 44 se refiere al tratamiento recogido en la NIC 20 (1994) para el reconocimiento de activos intangibles procedentes 16 de subvenciones oficiales. La NIC 20 (1994) recoge dos criterios de valoración para los activos adquiridos así como para la subvención obtenida: (a) el valor razonable, como tratamiento de referencia o (b) el valor simbólico más todos los gastos directamente atribuibles hasta la puesta en marcha del bien, como alternativa. El valor razonable queda definido en la propia norma como el importe por el cual puede ser intercambiado un activo entre un comprador y un vendedor interesados y debidamente informados, en una transacción realizada en condiciones de independencia mutua [NIC 38 (2004, par. 8)]. Según dispone la NIC 20 (1994), si se opta por reconocer el activo intangible y la correspondiente subvención por el valor razonable, ésta podrá reconocerse en el balance como un ingreso diferido o como menor valor del activo intangible cuya adquisición haya sufragado. Asimismo, la imputación a 13 La NIC 38 (2004, par. 25 y 26)] considera que los activos adquiridos de forma independiente cumplen el criterio de probabilidad sobre la obtención de beneficios económicos futuros y el de fiabilidad en el cálculo de su coste y por lo tanto, pueden ser reconocidos en el balance de la empresa. 14 Además, de acuerdo a la NIC 8 (2003, par. 13) una vez utilizado el criterio de capitalización de la NIC 23 (1993) la entidad deberá aplicarlo en todas las operaciones que sean similares. La NIC 8 (2003) sustituye, a través de su párrafo 13, lo dispuesto en la SIC -2 (1997) sobre uniformidad del tratamiento de los costes por intereses. 15 El tratamiento alternativo de la NIC 23 (1993), permite capitalizar los costes por intereses siempre y cuando éstos sean directamente atribuibles a la adquisición o producción del activo. Entre los costes financieros que pueden ser capitalizados se encuentran: los intereses de préstamos a corto y largo plazo, la amortización de los gastos de formalización de contratos de deudas, los intereses de contratos de arrendamiento financiero, las diferencias de cambio procedentes de préstamos en moneda extranjera, siempre que procedan de la partida de costes por intereses y por último, las primas de amortización o descuentos de los préstamos [NIC 23 (1993, par. 5)]. La única diferencia relevante respecto al tratamiento dispuesto en el PGC, se refiere al cálculo de los gastos por intereses asignables al valor de activo cuando los fondos proceden de un plan de financiación conjunto de la empresa. Tal y como recoge Cañibano y Gisbert (2003), en la inversión que en cada momento se haya realizado en el activo se incluirán los gastos financieros, aplicando el tipo medio efectivo de interés según la Resolución de 30 de julio de 1991 del ICAC, o el tipo medio ponderado efectivo de interés, según lo dispuesto en el párrafo 17 de la NIC Entre los ejemplos de activos intangibles cedidos a título gratuito o simbólico se citan los derechos sobre terrenos de aeropuertos, licencias de explotación de radio y televisión, licencias de importación etc. 7
8 resultados se realizará a lo largo de la vida útil del activo, reconociéndose como ingreso del ejercicio o como menor valor de la dotación a la amortización [NIC 20 (1994, par. 26 y 27)]. Para las donaciones 17, el criterio de valoración adoptado por el PGC es más tradicional que el recogido en la NIC 20 (1994), al no efectuar ninguna referencia expresa al mercado, como ocurre al aplicar el valor razonable. Según la normativa española, el activo adquirido será reconocido por el valor venal es decir, por el valor que se presume estaría dispuesto a pagar un adquirente eventual, teniendo en cuenta el estado y el lugar en que se encuentre dicho bien Permutas de activos intangibles La NIC 38 (2004) incorpora cambios significativos respecto a la normativa de 1998, simplificando el criterio de valoración y utilizando de forma prioritaria el criterio del valor razonable, siempre y cuando se cumplan dos condiciones: (a) que la operación tenga carácter comercial y (b) el valor razonable del bien entregado o del bien recibido puedan ser estimados de forma fiable. En ambos casos, la propia norma se ocupa de recoger las condiciones necesarias para que pueda confirmarse tanto el carácter comercial de la operación [NIC 38 (2004, par. 46)] como la fiabilidad en la estimación realizada de los valores razonables de los activos, en concreto, cuando no existen transacciones comparables en el mercado que puedan servir como referencia [NIC 38 (2004, par. 47)]. Además, la NIC 38 (2004) añade que, en los casos en que se pueda aplicar el criterio del valor razonable, se tomará como referencia el valor del activo entregado, salvo que se tenga una evidencia más clara del valor razonable del activo recibido [NIC 38 (2004, par. 47)]. Si no se cumpliese alguna de las condiciones (a) o (b) señaladas en el párrafo anterior, la empresa se verá obligada a reconocer el activo intangible adquirido por el valor neto contable del bien entregado, coincidiendo en este caso con el tratamiento del PGC para las permutas de activos, que además añade, que el valor por el que finalmente quede reconocido el activo intangible adquirido, no podrá ser superior a su valor de mercado [ICAC (1992a)]. Como se recoge en la Tabla 1, de acuerdo a la normativa del PGC, el valor de un activo intangible procedente de una operación de intercambio será el menor entre su valor de mercado y el valor neto contable del activo entregado. En definitiva, la normativa española sólo coincide con la internacional en el aspecto señalado en el párrafo anterior, siempre y cuando el valor neto contable del activo entregado sea inferior al valor de mercado del activo intangible adquirido. No obstante, el tratamiento contable de las transacciones de permuta de activos, puede considerarse una de las áreas en las que la normativa del IASB presenta un cambio sustancial respecto a la normativa del PGC ya que, como recordamos, la NIC 38 (2004) prima el uso del valor razonable, es decir, el mercado como criterio de referencia en la valoración. En este sentido, si el valor razonable del activo entregado es muy superior a su valor neto contable, el activo intangible adquirido será reconocido por un importe mayor según la NIC 38 (2004). 17 La normativa española se refiere a donaciones de bienes y no a adquisiciones a título gratuito o subvenciones del gobierno como en el caso de la NIC 38 (2004). No obstante, por la similitud en la naturaleza de la transacción, al tratarse de adquisiciones de carácter gratuito para la empresa, se ha optado por comparar los criterios de valoración. 8
9 4.4. Valoración de los activos intangibles internamente generados: los gastos de investigación y desarrollo En los criterios de valoración de los activos intangibles procedentes de proyectos de investigación y desarrollo, puede encontrarse una de las diferencias más significativas respecto al tratamiento contable dispuesto en el PGC. Con la entrada en vigor de las NIIF, será necesario que las empresas tengan muy claro el tipo de actividades pertenecientes a la fase de investigación o a la fase de desarrollo, porque las primeras no podrán, bajo ninguna circunstancia, ser capitalizadas de acuerdo a lo dispuesto en la NIC 38 (2004). Además, si la empresa no es capaz de diferenciar entre ambas fases, se verá obligada a considerar que todos los desembolsos incurridos, forman parte de la fase de investigación y por lo tanto, tendrá que imputarlos al resultado del ejercicio [NIC 38 (2004, par. 53)]. A pesar de la similitud que existe en la definición que, tanto el PGC como la NIC 38 (2004), realizan sobre las actividades de investigación y las de desarrollo, lo cierto es que mientras que el PGC recoge un solo criterio aplicable tanto a la capitalización de los desembolsos en investigación como a los de desarrollo, la NIC 38 (2004) exige, como acabamos de puntualizar, diferenciar de forma muy clara entre ambos tipos de actividades, para las que existen distintos criterios. El reconocimiento de los activos intangibles procedentes de las actividades de investigación y desarrollo, no sólo exige el cumplimiento de los criterios generales de reconocimiento, sino que además, deben cumplirse otros adicionales. Por este motivo, los activos internamente generados son los que más dificultades presentan para su reconocimiento, a pesar de ser una de las tipologías de intangibles más frecuentes y relevantes para la empresa. La investigación se define como todo estudio original y planificado, emprendido con la finalidad de obtener nuevos conocimientos científicos o tecnológicos 18 [NIC 38 (2004, par. 8)]. Los desembolsos realizados por la empresa en la investigación, serán considerados como gastos del ejercicio, y bajo ninguna circunstancia capitalizados, ya que como recoge la NIC 38 (2004, par. 55), no se espera que la empresa pueda garantizar la obtención de beneficios económicos futuros de los activos intangibles procedentes de la fase de investigación. La fase de desarrollo 19 representa un estado más avanzado frente a la de investigación [NIC 38 (2004, par. 58)] y permite abrir la puerta a la capitalización de los desembolsos incurridos en ella, siendo además obligatorio, si se cumplen todas las condiciones recogidas en la norma. Los criterios para la capitalización de los desembolsos incurridos en la fase de desarrollo son muy similares a los recogidos en el PGC y están relacionados con el éxito técnico, comercial y financiero del proyecto. La empresa debe demostrar su intención y capacidad financiera para terminar el proyecto, la posibilidad de vender el activo, así como realizar una estimación fiable los beneficios económicos que se esperan obtener de él 20. Es importante señalar, que a pesar no existir 18 El párrafo 56 de la NIC 38 (2004) enumera algunos ejemplos de actividades de investigación. De forma similar, el párrafo 59 de la norma se refiere a ejemplos de actividades de desarrollo. 19 El desarrollo" es la aplicación de los resultados de la investigación o de cualquier otro tipo de conocimiento científico, a un plan o diseño en particular para la producción de materiales, productos, métodos, procesos o sistemas nuevos, o sustancialmente mejorados, antes del comienzo de su producción o utilización comercial [NIC 38 (2004, par. 8)]. 20 La NIC 38 (2004, par. 60) se refiere a los mecanismos recogidos en la NIC 36 (2004) para la estimación de los beneficios económicos futuros que se esperan obtener del activo, asimismo la 9
10 diferencias significativas respecto a los criterios de capitalización de la normativa española, lo cierto es que en ésta, es un tratamiento opcional mientras que de acuerdo a la NIC 38 (2004) es totalmente obligatorio. La empresa reconocerá el activo intangible internamente generado por el importe total de todos los costes directamente atribuibles a su generación, desde el momento en que se cumplen todas las condiciones necesarias para la capitalización. En la imputación de costes al valor del activo internamente generado, la normativa española así como las NIIF, coinciden en no permitir incluir en el coste del activo los desembolsos en los que se haya incurrido con anterioridad al cumplimiento de los criterios de capitalización, sin embargo, la NIC 38 (2004) presenta dos diferencias fundamentales: (a) no permite la capitalización de costes indirectos, aunque (b) sí permite la capitalización de los costes financieros según los criterios establecidos en la NIC 23 (1993). En la sección segunda de la Resolución de 21 de enero de 1992 del ICAC sobre los gastos de investigación y desarrollo, se expone de forma clara que se permite incorporar como coste de producción del activo la parte de costes indirectos que razonablemente afectan a las actividades del proyecto pero bajo ninguna circunstancia, se permite imputar los costes financieros. No todos los desembolsos en los que incurre la empresa derivan en la adquisición o generación interna de activos intangibles. Existen casos particulares en los que, a pesar de contribuir a la generación de beneficios económicos, el esfuerzo monetario realizado no conlleva la adquisición de ningún recurso que cumpla con las condiciones necesarias para su reconocimiento. Este es el caso de las marcas, cabeceras de periódicos o revistas, sellos o denominaciones editoriales, las listas de clientes o partidas similares generadas internamente, cuyos desembolsos no pueden distinguirse de los realizados para el desarrollo de la actividad empresarial en su conjunto [NIC 38 (2004, par. 64)]. De la misma forma, tampoco se permite la capitalización de los desembolsos realizados en la formación del personal, publicidad y promociones o gastos de establecimiento, siendo en estos últimos, donde encontramos otra de las diferencias destacables respecto a nuestro PGC, que permite capitalizar este último tipo de gastos, amortizándolos en un periodo máximo de cinco años. disponibilidad de recursos financieros y la intención de completar el proyecto, así como la medición de los costes relacionados con el desarrollo del activo podrá demostrarse a través del plan de negocio de la compañía y su sistema de costes, respectivamente. 10
11 Tabla 1. Criterios de valoración de los activos intangibles según la forma de adquisición Criterio de valoración Tipo de NIC 38 (2004) PGC adquisición Independiente a terceros Precio de adquisición, incluyendo los costes adicionales directamente atribuibles a la preparación del activo para su puesta en marcha. Los gastos financieros pueden ser considerados como mayor valor del activo según el tratamiento alternativo recogido en la NIC 23 (1993). Precio de adquisición, al que podrán imputarse todos aquellos gastos en los que se haya incurrido hasta la puesta en marcha del bien, incluyendo los gastos financieros de las fuentes de financiación utilizadas. Subvención oficial Valor razonable o Valor simbólico, según queda recogido en la NIC 20 (1994). El activo intangible y la subvención, podrán ser valorados por su valor razonable o por su valor simbólico. A este último, podrán añadirse los gastos adicionales incurridos para su puesta en marcha. Valor Venal, definido como el valor que se presume estaría dispuesto a pagar un adquirente eventual, teniendo en cuenta el estado y el lugar en que se encuentre dicho bien. En el cálculo del valor venal debe tenerse en cuenta la situación de la empresa y la hipótesis de continuidad en la explotación del bien. Valor razonable del bien entregado siempre que: (a) la transacción tenga un carácter comercial y (b) el valor razonable del activo recibido o el entregado pueda medirse de forma fiable. En caso contrario, el activo adquirido quedará valorado por el valor neto contable del activo entregado. El menor entre el valor de mercado del bien adquirido o el valor neto contable del bien entregado. Los gastos adicionales podrán incrementarse al valor del bien adquirido siempre que no se exceda su valor de mercado. Permuta de activos En el caso de adquisiciones de activos intangibles a cambio de instrumentos financieros, se utilizará el valor razonable de los activos financieros entregados como criterio de valoración. En los casos de constituciones o ampliaciones de capital, el activo recibido a cambio de las acciones de la compañía deberá registrarse por la valoración realizada por expertos independientes 21 y recogida en la escritura de constitución o ampliación de capital, siempre que la valoración no exceda el valor de mercado de dicho bien al cierre del ejercicio en el que se produjo la operación. 21 Artículo 38 de la Ley de Sociedades Anónimas. Real Decreto Legislativo 1564/1989, de 22 de diciembre. 11
12 Tabla 1 (Cont). Criterios de valoración de los activos intangibles según la forma de adquisición Tipo de adquisición Procedentes de una combinación de negocios Internamente generados NIC 38 (2004) Los activos intangibles procedentes de una combinación de negocios, podrán reconocerse por su valor razonable en el balance de la empresa adquirente siempre que: (a) sean identificables y (b) su valor razonable pueda medirse con fiabilidad. Investigación: Los desembolsos en actividades de investigación deberán cargarse a resultados del ejercicio. Desarrollo: Los desembolsos en actividades de desarrollo tendrán que capitalizarse desde el momento en que se cumplan todos los criterios de éxito comercial, técnico y financiero dispuestos en la norma. Asimismo, sólo podrán capitalizarse los costes directamente atribuibles, entre ellos los financieros, de acuerdo a la NIC 23. Criterio de valoración PGC Los activos intangibles identificables procedentes de una operación de adquisición, podrán reconocerse en el balance de la adquirente por un valor en ningún caso superior al de mercado. Investigación y Desarrollo: Los desembolsos en las actividades de investigación podrán capitalizarse desde el momento en que se cumplan todos los criterios de éxito comercial, técnico y financiero dispuestos en la norma. Asimismo, podrán capitalizarse los costes directos e indirectos, exceptuando los financieros. 12
13 4.5. Valoración de activos procedentes de una adquisición de empresas: el fondo de comercio Aunque la NIC 38 (2004) menciona el criterio de reconocimiento y cálculo del valor razonable de un activo intangible procedente de una combinación de negocios, el tratamiento contable de este tipo de operaciones se recoge en la NIIF 3 (2004). En esta norma, resultado de la primera fase del proyecto sobre combinaciones de empresas del IASB, se elimina el método de unión de intereses 22 permitido en la antigua NIC 22 (1998), dejando el método de adquisición como única alternativa posible y adoptando simultáneamente el valor razonable como criterio para el cálculo del coste de la operación de adquisición y posterior reparto entre los activos, pasivos y contingencias identificables procedentes de la empresa adquirida [NIIF 3 (2004, par. 1)]. Las operaciones de adquisición van a permitir a la empresa adquirente, recocer en su balance activos, pasivos y contingencias de la empresa adquirida, siempre y cuando sean identificables y cumplan una serie de requisitos adicionales según el tipo de elemento patrimonial. En el caso concreto que nos ocupa, los activos intangibles no sólo deben cumplir con la característica de identificabilidad sino que, además, su valor razonable debe poder estimarse de forma fiable. Si bien la norma no se refiere de manera explícita a la necesidad de garantizar la probabilidad de obtener beneficios económicos futuros procedentes del activo, la propia NIC 38 (2004, par. 33) reconoce que este criterio queda garantizado por el simple hecho de poder calcular con fiabilidad el valor razonable del activo intangible. Es importante subrayar, que el reconocimiento del activo por la adquirente no depende del reconocimiento previo por parte de la adquirida. Asimismo, se permite reconocer los proyectos de investigación y desarrollo en curso de la empresa adquirida 23 siempre que cumplan con los criterios de reconocimiento anteriores, así como con la definición general de activo del marco conceptual. En definitiva, puede decirse que los cambios introducidos en la NIIF 3 (2004) y en la NIC 38 (2004) cumplen con su objetivo de flexibilizar los criterios de reconocimiento de los activos intangibles procedentes de una adquisición, permitiendo aflorar un número mayor de intangibles frente a la normativa de Para la estimación del valor razonable 24 de los activos intangibles, la NIIF 3 (2004) se refiere a lo dispuesto en los párrafos 39 a 41 de la propia NIC 38 (2004). En esta norma, se toman como referencia los precios de mercado, como estimación más fiable del valor razonable, no obstante, conscientes de la dificultad de encontrar en muchos casos mercados de referencia, la propia norma incluye otras alternativas posibles para el cálculo del valor razonable, entre ellas, el uso de transacciones de mercado con activos similares o técnicas de estimación indirectas, siempre y cuando se cumplan una serie de condiciones dispuestas en la norma. 22 La desaparición del método de unión de intereses supone el acercamiento al tratamiento contable de las combinaciones de empresas y el fondo de comercio a la SFAS 141 y SFAS 142, respectivamente. 23 Los desembolsos posteriores del proyecto de investigación y desarrollo procedente de la operación de adquisición, serán tratados de acuerdo a lo dispuesto en la NIC 38 (2004) para las actividades de investigación y desarrollo. 24 La NIC 38 (2004, par. 35) presume que normalmente, el valor razonable de los activos intangibles podrá estimarse con suficiente fiabilidad, especialmente si el activo intangible tiene una vida útil finita. Asimismo, la NIC 38 (2004, par. 36) permite valorar de forma conjunta grupos de activos que sean identificables y cuyo valor razonable de forma individual no pueda estimarse con fiabilidad. 13
14 Una vez valorada la posibilidad de reconocimiento de todos los activos, pasivos y contingencias de la empresa adquirida, el fondo de comercio quedará valorado y reconocido por su coste, es decir, por el exceso del coste de la combinación de negocios sobre la participación de la adquirente en el valor razonable neto de los activos, pasivos y pasivos contingentes identificables. En ocasiones, el valor razonable de los elementos patrimoniales identificados puede exceder el coste de la operación de adquisición, en cuyo caso, y de acuerdo a lo dispuesto en la NIIF 3 (2004), la empresa deberá revisar los cálculos de los valores razonables así como del coste de la combinación de negocios y si éste continuase siendo menor, imputará la diferencia al resultado del ejercicio. Esta diferencia se conocía en la NIC 22 (1998) como fondo de comercio negativo, sin embargo, la NIIF 3 (2004) ha eliminado este concepto y ha cambiado sustancialmente su tratamiento. Según la normativa española, la citada diferencia no se imputará de inmediato a resultados sino que, dependiendo de su naturaleza, se registrará como una provisión para riesgos y gastos o bien como un ingreso diferido, en el supuesto de que no haya sido directamente aplicada a la reducción de activos o incremento de pasivos concretos. La imputación a resultados del ingreso diferido dependerá de los criterios recogidos en el artículo 25 de las Normas para la Formulación de las Cuentas Anuales Consolidadas (NFCAC) [RD 1815/91], que relacionan el traspaso a resultados con (a) la materialización de la evolución desfavorable de los resultados de la empresa adquirida o (b) la enajenación del activo con el que se encuentre asociada la diferencia o de la participación en el capital de la sociedad dependiente 25. Podemos decir que la normativa española y la NIIF 3 (2004) coinciden en el concepto que subyace en el término fondo de comercio y en los criterios generales de reconocimiento de los elementos patrimoniales de la empresa adquirida. Sin embargo, la NIIF 3 (2004) se caracteriza por un mayor grado de detalle. La sección quinta de la Resolución del ICAC dedicada al inmovilizado inmaterial, se limita a establecer para el caso de los intangibles, el valor de mercado como límite máximo para su reconocimiento, sin hacer mención alguna a las condiciones necesarias para determinar la identificabilidad de los activos. Junto a la pequeña diferencia que acabamos de apuntar en el párrafo anterior, el tratamiento posterior del fondo de comercio tras su reconocimiento, es uno de los cambios más importantes introducido por la nueva NIIF 3 (2004) y totalmente distinto a lo dispuesto en el PGC. Se elimina la amortización y se impone el análisis periódico del posible deterioro de valor, de acuerdo a lo dispuesto en la NIC 36 (2004). Tal y como recoge el párrafo 54 la entidad adquirente valorará el fondo de comercio adquirido en la combinación de negocios por el coste menos las pérdidas por deterioro del valor acumuladas. Este nuevo tratamiento, es similar al dispuesto en la SFAS 142 y totalmente distinto al método español, en el que el fondo de comercio debe amortizarse a lo largo de su vida útil, que además, no debe exceder el plazo de veinte años. Finalmente, es importante señalar que el único fondo de comercio que podrá reconocerse será el procedente de las operaciones de adquisición. La normativa española y las NIIF coinciden en prohibir el reconocimiento del fondo de comercio 25 Como queda explicado en Cañibano y Gisbert (2003), el tratamiento recogido en la NFCAC para la diferencia negativa de consolidación se aproxima más al criterio de reconocimiento del fondo de comercio negativo dispuesto en la NIC 22 (1998), aunque como reconocen los autores, "con mayores dosis de prudencia". 14
15 generado internamente, al considerar que no cumple con los requisitos generales de reconocimiento [NIC 38 (2004, par. 49 y 50)]. 5. Valoración de los activos intangibles tras su reconocimiento inicial: revalorización, amortización, deterioro de valor y enajenación Una vez analizados los distintos criterios aplicables al reconocimiento inicial de los activos intangibles, este apartado se ocupa del criterio de valoración que debe aplicarse con posterioridad. La NIC 38 (2004) ofrece dos alternativas: (a) el modelo del coste o (b) el modelo de revalorización. En el primero de ellos, que coincide con la normativa española, el activo quedará valorado por su coste histórico menos su amortización y las pérdidas por deterioro del valor acumuladas. En el segundo de los modelos indicados, el coste histórico del activo se actualiza por su valor razonable. Este apartado analiza en detalle el tratamiento recogido en las NIIF para la amortización, el deterioro del valor de los activos, así como la alternativa de revalorización a la que acabamos de referirnos. Asimismo, es importante señalar lo dispuesto en la NIC 38 (2004) respecto a los desembolsos realizados en un activo una vez éste ha sido reconocido ya que, sólo en raras ocasiones, podrán reconocerse como parte del valor en libros porque, normalmente, este tipo de desembolsos no cumplen con los criterios generales de reconocimiento y sólo contribuyen a mantener los beneficios económicos futuros, pero no a mejorarlos La revalorización de activos intangibles La NIC 38 (2004) permite la revaloración 26 de activos intangibles cuando ésta se realice para todos los activos de la misma naturaleza y de forma simultánea. De esta forma, la norma evita revalorizaciones selectivas así como valores referidos a fechas distintas. El valor razonable, que debe proceder del valor del bien en un mercado activo, es el criterio que debe aplicarse en la revalorización, aunque la propia norma reconoce la dificultad que en muchos casos puede existir para encontrar precios de mercado para los activos intangibles. Por este motivo, se permite mantener el modelo del coste de algún activo en particular, cuando la empresa es incapaz de determinar su valor razonable. La frecuencia con la que deben realizarse las revalorizaciones dependerá de la volatilidad del valor razonable, y si la empresa no pudiese continuar estimándolo, por desaparecer el mercado de referencia, el activo permanecerá en el balance societario con el valor de la última revalorización menos la amortización acumulada y las pérdidas por deterioro de valor. La propia NIC 38 (2004, par. 83) añade además, que la desaparición del mercado activo para un bien, sugiere la posibilidad de que el activo haya sufrido un deterioro de su valor y que por ello, deban aplicarse las normas recogidas en la NIC 36 (2004). En el registro contable, el importe de la revalorización debe llevarse a una reserva de revalorización cuyo valor fluctuará al alza o a la baja en sucesivas revalorizaciones. No habrá impacto en la cuenta de pérdidas y ganancias salvo en dos casos concretos: (a) si el importe de la reserva no es suficiente para reconocer una disminución en el valor del activo, o (b) cuando la revalorización sea una reversión de una disminución de valor 26 La revalorización de activos intangibles se considera un cambio en la política contable, pero su tratamiento contable no se rige por lo dispuesto en la NIC 8 (2003) sino por la NIC 38 (2004) [NIC 8 (2003, par. 17)]. 15
16 anterior, reconocida en la cuenta de resultados. Asimismo, en toda revalorización, la amortización acumulada debe ajustarse, reexpresándose o eliminándose con la correspondiente actualización del valor del activo, para que el nuevo valor neto contable del activo sea igual a su importe revalorizado [NIC 38 (2004, par. 80)] La amortización de los activos intangibles y el fondo de comercio Tal y como indica la NIC 38 (2004) en su párrafo 89, la vida útil del activo determina la forma en que éste va a contabilizarse ya que existen dos tratamientos distintos, según la vida útil del activo intangible sea considerada finita o indefinida. La normativa anterior sobre intangibles, no permitía considerar la vida útil de un activo como indefinida, sin embargo, en la redacción de la actual NIC 38 (2004), se consideró necesario reconocer, que en muchos casos no puede determinarse el período en el que van a obtenerse los beneficios económicos procedentes del activo y que, por lo tanto, la vida útil de algunos activos intangibles debe considerase indefinida. Con el objeto de poder determinar la vida útil del activo, la NIC 38 (2004) en su párrafo 90 incluye distintos factores a tener en cuenta, relacionados con la obsolescencia técnica del activo, el ciclo de vida del producto, la estabilidad de la industria y la utilización que la empresa espera dar al bien. Los activos intangibles cuya vida útil se considere indefinida no tendrán que amortizarse. El tratamiento contable a seguir en este caso será igual al del fondo de comercio, es decir, no se amortizarán, pero deberán someterse a las pruebas de deterioro de valor dispuestas en la NIC 36 (2004). Además, la empresa deberá evaluar anualmente si continúan dándose las condiciones que llevaron a determinar el carácter indefinido de su vida útil [NIC 38 (2004, par. 109)]. La normativa española no permite considerar como indefinida la vida útil de ningún activo intangible. Según la Resolución del ICAC, la empresa debe estimar la vida útil del activo y proceder a amortizarlo de acuerdo a un plan sistemático que contemple las características técnico-económicas del bien objeto de amortización. Podemos decir que, salvo pequeños matices, la normativa española y la NIC 38 (2004) son coincidentes respecto al tratamiento de la amortización para los bienes con una vida útil limitada: debe evaluarse la vida útil del bien, calcular su valor residual y aplicar sobre la base de amortización el método de amortización seleccionado. Sin embargo, la NIC 38 (2004) vuelve a recoger con mayor grado de detalle la forma de aplicación de sus criterios generales, revelando pequeños aspectos en los que el contenido difiere respecto a la normativa española. Así, en relación al valor residual, aunque coinciden en su concepto, la NIC 38 (2004) supone que éste será nulo excepto cuando (a) exista un compromiso por parte de un tercero para comprar el bien al final de la vida útil o (b) exista un mercado activo sobre el que poder determinar el valor residual del activo al final de su vida útil. Si no se cumplen alguna de las dos condiciones anteriores, se presume que el valor residual no puede ser calculado y por lo tanto es nulo. Además, la NIC 38 (2004) obliga a revisar anualmente el valor residual del activo y abre la posibilidad de reconocer un valor residual superior al importe en libros, generando cargos nulos por amortización [NIC 38 (2004, par. 103)]. Por su parte, la normativa española tan sólo añade al concepto de valor residual su exclusión del cálculo de la base amortizable si no es significativo de acuerdo al principio de importancia relativa, sin obligar a revisar anualmente su cálculo. Otro de los matices destacables se refiere a los métodos de amortización aplicables. Salvo en el método lineal, las normas no coinciden en los métodos alternativos que enumeran. Además, la NIC 38 (2004, par. 97) obliga a aplicar el método lineal cuando no pueda determinarse de forma fiable el patrón de consumo de 16
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 Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 Artículo 38
 Real Decreto 
 artículo 25
 Resolución 
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