Source: http://www.colypro.com/revista/articulo/la-interculturalidad-en-el-ministerio-de-educacion-pubica-de-costa-rica-des
Timestamp: 2017-10-19 14:21:43+00:00

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Contacte al Autor: William Hernández Elizondo
Durante la última década y principalmente en el último quinquenio las políticas costarricenses, y sobre todo el sector educación, han estado incorporando cada vez más los programas de interculturalidad tanto a nivel administrativo como curricular.
El concepto de multiculturalismo no es contemporáneo, aunque su análisis científico ha tomado fuerza con las crecientes redes de comunicación. La globalización y el fenómeno de aldea global, descrito por el sociólogo canadiense Marshall McLuhan desde 1968, siguen avanzando sin restricciones. El mencionado autor realiza una analogía entre la interacción a través de los medios de comunicación masiva y las vivencias cotidianas de los pueblos o aldeas pequeñas, en donde la información es compartida por todos. Esta conceptualización de “aldea” evoca a pensar que en la actualidad se desarrolla un proceso de culturalización global.
Si bien es cierto el multiculturalismo cuenta con datos históricos inmemorables, el concepto de interculturalidad y más aún, las investigaciones educativas referentes a procesos de interculturalidad, son propios del siglo XXI.
No encontramos experiencias investigativas específicas relativas a procesos de educación intercultural antes del inicio de la década del 2000. Es una temática muy actual y cuyo desarrollo teórico se halla todavía en proceso de construcción de sus bases más elementales, no obstante que en otras latitudes este es un tema en el que ya se han aportado muchos elementos teóricos y prácticos (Escalante, Fernández y Gaete, 2012, p. 20).
Los intercambios de comunicación a través de redes sociales y el manejo de información masiva facilitan la coordinación del movimiento de individuos entre países, lo que obliga a los gobiernos a tomar medidas que regulen el intercambio sociocultural y sus repercusiones económicas. Los estados son empresas que producen, venden y compran productos. Los países se endeudan, alquilan y negocian igual que una empresa. Además ofrecen sus productos a otros países y preparan a su personal para que produzcan con mayor eficiencia y eficacia sus productos.
Si bien es cierto la educación busca crear individuos con tolerancia cultural, respetuosos, responsables y amantes de la Patria, si se realiza una analogía entre país-nación y empresa-nación, desde el punto de vista empresarial el sentido principal de la educación es asegurar la perpetuidad del mismo sistema educacional. En otras palabras, la educación de un país debe asegurar la adecuada producción socioeconómica que le permita seguir preparando a los individuos para incrementar su producción, y de esta forma continuar financiando el sistema educativo.
Ni las desigualdades socioeconómicas ni las adscripciones étnicas se desenvuelven en un terreno uniforme. El carácter que adquiere la etnicidad como mecanismo de inclusión y exclusión de grupos sociales, durante los últimos dos siglos ha estado sujeto a su vinculación con el proceso de formación del Estado-nación (Dietz, 2012, p. 113).
El multiculturalismo ha generado problemas sociales por el choque de ideologías, costumbres, estilos de comunicación e inclusive percepción de superioridad étnica, lo cual ha alcanzado los niveles más altos de debate político y acuerdos internacionales. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y su entidad conexa la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), entre otras entidades de coordinación global, tienen políticas definidas sobre estos fenómenos socioculturales. La UNESCO define los conceptos de multiculturalismo e interculturalidad de la siguiente manera:
El término “multicultural” se refiere a la naturaleza culturalmente diversa de la sociedad humana. No remite únicamente a elementos de cultura étnica o nacional, sino también a la diversidad lingüística, religiosa y socioeconómica. La interculturalidad es un concepto dinámico y se refiere a las relaciones evolutivas entre grupos culturales. Ha sido definida como «la presencia e interacción equitativa de diversas culturas y la posibilidad de generar expresiones culturales compartidas, adquiridas por medio del diálogo y de una actitud de respeto mutuo». La interculturalidad supone el multiculturalismo y es la resultante del intercambio y el diálogo «intercultural» en los planos local, nacional, regional o internacional (UNESCO, 2006, p. 17).
El problema que enfrentan muchos países en continua aculturación (proceso de recepción de otras culturas), y sobre todo aquellos que reciben inmigrantes en los sistemas educativos, es buscar políticas interculturales que permitan respetar los tratados internacionales, los derechos humanos y las leyes propias del país, sin afectar significativamente la preparación de los individuos que en el futuro darán soporte económico al Estado y por ende al sistema educativo.
Prácticamente todos los elementos de la sociedad —a través del espectro político, desde la izquierda radical pasando por posiciones centristas hasta la derecha radical— han aprendido el lenguaje de la cultura, no únicamente de los multiculturalistas, sino también de los antimulticulturalistas. La sociedad americana ha adquirido conciencia de cultura hasta tal grado que podríamos hablar de un “culto a la cultura” practicado dentro de la sociedad civil (Eller, 1997 citado por Dietz, 2012, p. 62).
El multiculturalismo también puede ser descrito como la interacción de culturas en un espacio y tiempo determinados, lo que exige la creación de políticas públicas que amortigüen las fricciones generadas por el intercambio sociocultural. Estas políticas públicas son fortalecidas por estrategias interculturales, las cuales se desarrollan principalmente en el sistema educativo de un país. Algunas de estas políticas buscan proteger la conservación de las culturas nativas de cada territorio, como es el caso de los pueblos indígenas, lo cual es común en los países latinoamericanos. Sin embargo, el principal objetivo de los programas interculturales, más que la protección de lo autóctono, es articular los encuentros culturales bajo términos de tolerancia social.
La interculturalidad y su sustento ideológico, el multiculturalismo, requieren de un análisis de los discursos y las “políticas de identidad” que interculturalizan, a la vez que intraculturalizan, las prácticas de los miembros de cada uno de los grupos que componen la sociedad contemporánea (Dietz, 2012, p. 98).
Las políticas educativas que impactan la sociedad de los pueblos corresponden a los lineamientos establecidos por los gobiernos en la formación de una nación más intercultural. Pero en muchos casos se habla de que los países no cuentan con las estructuras sistémicas para dar soporte a estas políticas.
En derecho se utiliza la frase “Ignorantia legis neminem excusat”, que significa la ignorancia no exime a nadie del cumplimiento de la ley. Hablar de que Costa Rica no cuenta con políticas interculturales sería desconocer la jurisprudencia de la nación, y esto no es excusa para tener una deficiente atención intercultural.
El presente ensayo ofrece al lector la posibilidad de conocer sobre acuerdos internacionales, políticas nacionales, normas administrativas, estrategias curriculares y retos del sistema educativo en cuanto a desarrollo de la interculturalidad, como parte de la calidad del propio sistema educativo.
En este sentido, lejos de presentar un sistema “bancario” educativo, se busca analizar la visión empresarial de la educación costarricense, los esfuerzos por alcanzar la calidad de los servicios y la promoción de políticas interculturales. Todo lo anterior como base para potencializar el desarrollo del país.
Tal vez lo más complicado de explicar resulta en la necesidad de crear en el lector una conciencia holística del funcionamiento jurídico, administrativo, curricular y político, para el establecimiento de una estructura socioeconómica de desarrollo, y dentro de esa estructura visualizar la interculturalidad como un engranaje de posibilidades para la superación del sistema educativo y, por ende, la búsqueda de una sociedad universal.
Es en esta estructura de empresa-nación donde todo lo concerniente a un país, desde su sociedad, cultura y contexto, es catalogado como un factor de desarrollo. La interculturalidad, al igual que muchas otras políticas nacionales, busca promover la calidad de la estructura; y es en este sentido que el encargado de resolver los problemas de calidad de la estructura corresponde al sistema educativo nacional.
La jurisprudencia intercultural para el sistema educativo
Costa Rica hace esfuerzos por respetar acuerdos internacionales para evitar la discriminación y promover estrategias que promuevan un currículum intercultural en las instituciones educativas. Gaete (2012) cita, para el Programa de Investigación en Educación Intercultural del Departamento de Estudios e Investigación Educativa del Ministerio de Educación Pública, algunos de los principales compromisos de Costa Rica por acuerdos internacionales:
La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, adoptada y ratificada también por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas de 1965:
Los Estados partes se comprometen a tomar medidas inmediatas y eficaces, especialmente en las esferas de la enseñanza, la educación, la cultura y la información, para combatir los prejuicios que conduzcan a la discriminación racial y para promover la comprensión, la tolerancia y la amistad entre las naciones y los diversos grupos raciales o étnicos, así como para propagar los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, de la Declaración Universal de Derechos Humanos, de la Declaración de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial y de la presente Convención” (ONU, en Gaete, 2012, p. 8).
El Convenio Nº169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes de 1989:
Los programas y los servicios de educación destinados a los pueblos interesados deberán desarrollarse y aplicarse en cooperación con éstos a fin de responder a sus necesidades particulares, y deberán abarcar su historia, sus conocimientos y técnicas, sus sistemas de valores y todas sus demás aspiraciones sociales, económicas y culturales” (OIT; s.f.: 76). Aunque este artículo está muy referido a pueblos indígenas, el reconocimiento de al menos esta diversidad legitima un discurso intercultural, más comprensivo que el discurso indigenista en un sentido de pluralidad; aunque puede ser también muy opacante de la especificidad de lo indígena en las naciones pluralistas, y sobre todo en las que los pueblos indígenas, si no la mayoría, constituyen un grupo humano numéricamente importante (Gaete, 2012 , p. 9).
La Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas en 1989:
Artículo 29 inciso c. Inculcar al niño el respeto de sus padres, de su propia identidad cultural, de su idioma y sus valores, de los valores nacionales del país en que vive, del país de que sea originario y de las civilizaciones distintas de la suya.
d. Preparar al niño para asumir una vida responsable en una sociedad libre, con espíritu de comprensión, paz, tolerancia, igualdad de los sexos y amistad entre todos los pueblos, grupos étnicos, nacionales y religiosos y personas de origen indígena (ONU, en Gaete, 2012, p. 9).
La Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familias, aprobada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas en 1990:
Todos los hijos de los trabajadores migratorios gozarán del derecho fundamental de acceso a la educación en condiciones de igualdad de trato con los nacionales del Estado de que se trate. El acceso de los hijos de trabajadores migratorios a las instituciones de enseñanza preescolar o las escuelas públicas no podrá denegarse ni limitarse a causa de la situación irregular en lo que respecta a la permanencia o al empleo de cualquiera de los padres, ni del carácter irregular de la permanencia del hijo en el Estado de empleo (ONU, en Gaete, 2012, p. 10).
Costa Rica como parte de la UNESCO, junto con el UNICEF, el Banco Mundial, el UNFPA, el PNUD, ONU Mujeres y el ACNUR, participó en el Foro Mundial sobre la Educación 2015 en Incheón (República de Corea) del 19 al 22 de mayo de 2015, en la cual participaron más de 1.600 líderes mundiales de 160 países. La Declaración Incheón 2030 compromete a los países participantes a
Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos (…). La visión se inspira en una concepción humanista de la educación y del desarrollo basada en los derechos humanos y la dignidad, la justicia social, la inclusión, la protección, la diversidad cultural, lingüística y étnica, y la responsabilidad y la rendición de cuentas compartidas. (UNESCO, 2015, p. 33).
Estos acuerdos internacionales han impactado en la jurisprudencia de los países firmantes. El 24 de agosto del 2015 el presidente de la República, Luis Guillermo Solís, firmó la reforma mediante la cual se declara a Costa Rica como un país pluricultural y multiétnico. A partir de esta reforma, se lee el artículo primero de la Constitución Política de la siguiente manera: “Costa Rica es una República democrática, libre, independiente, multiétnica y pluricultural”. La modificación responde a las exigencias multiculturales tanto a nivel internacional como nacional.
Con el correr del tiempo se fueron sumando a este continente nacionalidades tan diversas como: china, india, italiana, alemana, jamaiquina, polaca, chilena, argentina, judía, nicaragüense, taiwanesa, guatemalteca, salvadoreña, colombiana, panameña, entre muchos otros grupos. Ya sea por voluntad propia, por la búsqueda de un mejor futuro, de forma forzada, huyendo de las guerras o dictaduras, como refugiados políticos, comerciantes, turistas, fugitivos, residentes o migrantes indocumentados, la realidad es una: Costa Rica tiene el aspecto actual de multiculturalidad y es plurilingüe, gracias a los flujos migratorios en su historia (Recuperado el 28 de mayo del 2016 de www.presidencia.go.cr/prensa/comunicados/costa-rica-se-declara-multietnica-y-pluricultura/).
De esta forma la Constitución del país hace valer los derechos culturales de los pueblos dentro del territorio nacional. Queda como responsabilidad de los habitantes de Costa Rica reclamar el respeto a esos derechos ya otorgados.
Las leyes de Costa Rica también establecen los responsables de velar por el desarrollo de las estrategias interculturales. Al respecto, la ley 7426 del 21 de setiembre de 1994 cita:
Artículo 3. Inclusión en programas educativos. Los programas de estudio de primer y segundo ciclos deberán incluir todos los componentes culturales y étnicos, acordes con el carácter pluricultural y multiétnico del pueblo costarricense.
Artículo 4. Ejecutores. Los Ministerios de Educación Pública, de Gobernación y Policía y de Cultura, Juventud y Deportes se encargarán de ejecutar esta Ley (Asamblea Legislativa de Costa Rica, 1994, p. 2).
Así las cosas, en cuanto a interculturalidad se refiere, queda demostrado que Costa Rica cuenta con una estructura jurídica que busca respetar los acuerdos internacionales, asegura los derechos constitucionales y establece leyes claras sobre estos procesos, así como los responsables de desarrollarlos.
La interculturalidad en la administración del sistema educativo
Mucho se habla de la paz en Costa Rica en el exterior. Un factor que podría estar vinculado con la convivencia pacífica es el alto nivel de mestizaje de las diferentes etnias y culturas imperantes en el territorio nacional, lo cual, después de muchos años, podría haber generado tolerancia hacia las diferencias pluriculturales y étnicas del país.
Por lo anterior, las estrategias interculturales del Ministerio de Educación Pública centran su atención tanto en conservar y continuar promoviendo la sana convivencia entre los costarricenses, como en el respeto a las nuevas culturas que continuamente se integran a la sociedad nacional. No obstante Costa Rica, al igual que la mayoría de países latinoamericanos, concentra los planes en las diferencias de las culturas más vulnerables. El Decreto Ejecutivo No. 22072 -MEP, del 25 de febrero de 1993, creó el Subsistema de Educación Indígena, basado en el artículo 140 inciso 18 de la Constitución Política y las citas legales que anteceden. El objetivo de este subsistema es
Desarrollar progresivamente la educación bilingüe y pluricultural en los territorios indígenas oficialmente reconocidos. En este Decreto se hace amplia alusión y consideración de los aspectos y condición plurilingüe multicultural de Costa Rica, con lo cual se justifica y argumenta de manera explícita la necesidad de una educación diferenciada, contextualizada y de calidad para cada uno de los pueblos. Oficialmente reconocidos en Costa Rica, existen veintidós territorios indígenas, de los cuales, siete de ellos pertenecen a los pueblos cabécares, cuatro a los pueblos bribris, cuatro a los pueblos guaymíes, dos a los pueblos borucas o bruncas, uno respectivamente a los pueblos térraba, guatuso y chorotega, y dos a los pueblos huetares. Además, en dieciséis de estos territorios se mantiene el uso de idiomas maternos; siendo seis los idiomas indígenas que se usan en el territorio nacional además del español, a saber: el cabécar, el bribrí, el guaymí, el malecu, el boruca y el térraba (Recuperado el 28 de mayo del 2016 de historia.fcs.ucr.ac.cr/congr-ed/crica/ponencias/educacion_indigenacr.doc).
Actualmente las normativas administrativas y curriculares sobre interculturalidad del Ministerio de Educación Pública avanzan conforme a las exigencias multiculturales propias del fenómeno de “aldea global” y globalización expuestas previamente.
Las instituciones educativas públicas y las privadas avaladas por el Ministerio de Educación deben incorporar en sus planes administrativos y curriculares las estrategias necesarias para el desarrollo de la tolerancia cultural, el respeto a las creencias, la sana convivencia y el rescate y promoción de las tradiciones propias de cada individuo.
El Derecho y la Educación comparten una misión ineludible: habilitar el sentido de convivencia entre culturas, formando personas no tanto para el mínimo de tolerar la diferencia, sino para construir una ciudadanía que sea competente para apreciar, respetar y asumir las diferencias desde la identidad que elijan construir y si pueden y quieren aprender a disfrutar las diferencias (MEP, 2008, p. 84).
El Ministerio de Educación Pública cuenta con un Departamento de Estudios e Investigación Educativa, el cual se encarga de dar soporte científico a las estrategias administrativas y curriculares para el sistema educativo nacional. Según Escalante, Fernández y Gaete (2012, p.10), el reglamento de este departamento establece en su artículo 39, inciso f) que tiene la obligación de
Realizar investigaciones sobre factores socioeconómicos, psicosociales, educativos, políticos y culturales que inciden en la calidad de los resultados del sistema educativo, así como estudios que, mediante diversos enfoques metodológicos, permitan identificar y explicar los aspectos que inciden sobre la realidad educativa del país.
El MEP también cuenta con un Departamento de Educación Intercultural, que tiene como horizonte estratégico y funciones específicas:
Dirigir el proceso técnico necesario para que las autoridades políticas superiores definan las estrategias de educación intercultural del Ministerio de Educación Pública. El desarrollo de su trabajo técnico tomará en cuenta la participación de las organizaciones representativas de las diferentes etnias, grupos etarios y nacionalidades que habitan en el país, las comunidades educativas donde se desarrolla el proceso educativo y las Direcciones Regionales de Educación del Ministerio de Educación Pública (Escalante, Fernández y Gaete, 2012, p. 9).
Así las cosas, Costa Rica cuenta con responsables directos encargados de velar por el cumplimiento de procesos para desarrollo de la interculturalidad. Durante 2008 y 2009 se realizó un congreso nacional sobre educación intercultural. Uno de los principales logros de este congreso, fue el inicio de la descentralización del sistema educativo. En ocho años el MEP duplicó la cantidad de direcciones regionales y fraccionó los circuitos para que cada supervisor tuviera menos instituciones a su cargo. Además se disminuyeron los rangos de matrícula por nivel para que los docentes atendieran mejor a los estudiantes. Para el año 2016 el MEP cuenta con 27 Direcciones Regionales de Educación. Durante este Congreso los participantes aceptaron el compromiso propuesto por el Consejo Superior de Educación en el año 2005 sobre el centro educativo de calidad.
Los y las participantes del Congreso de Educación Intercultural asumimos como norte la política del Consejo Superior de Educación: “El centro educativo de calidad como eje de la educación costarricense”. Esta política, que allana notablemente el camino para la educación intercultural, es el resultado de un gran esfuerzo de deliberación iniciado con la convocatoria del Ministro de Educación Pública al Acuerdo Nacional por la Educación en el año 2005, continuado durante los años 2006-2007 y concluido el 25 de septiembre del año 2008. Reconocemos que esta política brinda un marco ideal para el impulso de una estrategia de educación con carácter intercultural (MEP, 2008, p. 32).
El sistema educativo costarricense es complejo. Costa Rica ha hecho un esfuerzo enorme por dotar de escuelas a todos los pueblos, por pequeños que estos sean, asegurando el derecho a la educación de todos sus habitantes. Se podría decir que con la abolición del ejército en 1948, Costa Rica decidió invertir en maestros en lugar de armas. De esta forma, el sistema educativo costarricense comenzó a crecer y hacerse cada vez más complejo; en pocas décadas la educación primaria fue asegurada a todo el territorio nacional, con lo cual siguieron proyectos de instituciones de secundaria, sedes universitarias y una enorme proliferación de instituciones de educación privada en todos estos niveles. En los últimos años se ha fortalecido la educación preescolar y educación de lenguas extranjeras como inglés, francés, italiano y mandarín.
La gran cantidad de instituciones se divide en circuitos educativos con un supervisor de educación a su cargo. Durante el congreso de 2008-2009 se establecieron las pautas para las supervisiones escolares en materia de interculturalidad.
Proponemos que el enfoque de la contextualización debe partir del reconocimiento de la pluralidad cultural en cada centro educativo y en cada circuito educativo; de ahí la importancia de que en ese nivel se anime la producción y el intercambio pedagógico intercultural. En cada región y en todo el país: La pertinencia curricular debe ser el producto de un ejercicio de contextualización del currículum nacional básico “de arriba hacia abajo” y también un ejercicio de contextualización “de abajo hacia arriba”, porque cada región y cantón de nuestro país tiene un aporte que hacerle a la pluralidad cultural de la Nación costarricense (MEP, 2008, p. 40).
El Ministerio de Educación Pública también cuenta con una entidad para desarrollo tecnológico llamada Fundación Omar Dengo, la cual pone a disposición una gran cantidad de laboratorios informáticos en todo el país. Las asesorías en informática, inglés, currículum básico en las diferentes asignaturas, gestiones de recursos humanos, control de presupuestos asignados a las instituciones, asesoría legal y dirección general de los circuitos son parte de las labores de las direcciones regionales de educación. Estas direcciones también tienen establecidos compromisos para el desarrollo y control de los procesos interculturales.
La dirección regional educativa como espacio generador de contextualización y pertinencia curricular: Las principales actividades para el desarrollo de una estrategia de educación intercultural en las condiciones actuales del sistema educativo costarricense son la contextualización curricular y la puesta en práctica de una pedagogía pensada para el aprendizaje basado en el reconocimiento de la pluralidad cultural, el diálogo intercultural y la convivencia entre diferentes por circunstancias de etnia, nacionalidad y generación, aunque iguales en dignidad y derechos. La aceptación de la pluralidad, el diálogo respetuoso, la convivencia pacífica y la prevención y resolución creativa y democrática de conflictos deben ser tomados en cuenta como referentes de la calidad educativa. El Consejo Superior de Educación nos recuerda que las estructuras regionales y nacionales del Ministerio de Educación Pública funcionan para servir al propósito de que los centros educativos puedan desarrollar una labor de calidad (MEP, 2008, p. 37).
Durante el congreso 2008-2009 se recopilaron experiencias y sugerencias de todo el país para fortalecer la interculturalidad. Una de las principales necesidades expuestas fue la urgencia de contar con más direcciones regionales. Pero también se tuvo la oportunidad de compartir con padres de familia y estudiantes de todas las provincias. Desde los indígenas y pueblos marginados en los anillos de pobreza de las ciudades, hasta escuelas y colegios céntricos de las zonas urbanas y experiencias exitosas de colegios técnicos rurales.
Durante el desarrollo de este proceso constatamos que existe una enorme coincidencia entre las aspiraciones de los estudiantes, padres de familia, liderazgo comunal, docentes, técnicos y directores regionales y las autoridades educativas del nivel nacional y el marco normativo internacional, nacional e institucional que regula la materia de educación contextualizada y pertinente; es decir, intercultural. También constatamos, producto del diálogo respetuoso, lo impostergable que resulta la reforma institucional en que se encuentra sumido el Ministerio de Educación Pública, con la cual esperamos se desconcentre la gestión educativa para mejorar la calidad de la educación, fortaleciendo el papel de las instituciones, las comunidades y las regiones educativas (MEP, 2008, p. 31).
En el 2012 el Departamento de Investigaciones Educativas del MEP realizó un estudio en materia de interculturalidad para determinar la situación actual y definir las principales estrategias a seguir en esta área. Tomaron en consideración algunas investigaciones hechas en España, pues en el país no se habían realizado trabajos semejantes. Los encargados de esta investigación fueron Escalante, Fernández y Gaete, quienes encontraron algunas experiencias que podrían aplicarse al contexto costarricense.
Para el caso costarricense, estas experiencias abren una ventana a la multiplicidad de experiencias existentes en el mundo para desarrollar la educación intercultural, y para identificar las acciones que se pueden realizar para educar en aulas e instituciones multiculturales. Las acciones para propiciar una educación intercultural implican desarrollar actividades curriculares, extracurriculares, con los docentes, estudiantes y también con los padres de familia (Escalante, Fernández y Gaete, 2012, p. 19).
Al final de su investigación, los autores detallan la situación actual de los procesos de interculturalidad en el país.
En resumen, estas pocas aproximaciones en torno a la educación intercultural en Costa Rica ponen de manifiesto el predominio de una visión todavía asimilacionista de la diferencia en educación (Sagastizábal, 2004) en la que ésta es asumida por el currículo, y que considera moralmente aceptable tal proceder. No obstante, este procedimiento igualador, que aparece como un hecho positivo, impide entender justamente lo contrario: que, en cuanto a Educación Intercultural se refiere, la diferenciación es la acción educativa relevante. Por otra parte, estos estudios no exploraron las competencias docentes que se requiere desarrollar en los niveles de formación inicial en el campo didáctico y pedagógico, aunque presentan el principal obstáculo a remover que tiene que ver con una conciencia ingenua respecto de las diferencias (Escalante, Fernández y Gaete, 2012, p. 24).
Como se explicó previamente, el sistema de educación de Costa Rica es muy grande y complejo; si a esto se le suma la descentralización de los últimos años no es de extrañarse que los programas y estrategias, tanto administrativas como curriculares, presenten un rezago y por ende se encuentren en un estado de asimilación del contenido. Lo mismo ocurre con el Programa de Implementación del Método de Evaluación de la Calidad del Centro Educativo Costarricense (PIMECEC), Bandera Azul Ecológica, el cooperativismo, los nuevos programas de estudio, las variaciones en el reglamento de evaluación y el programa Convivir desarrollado desde 2011. La interculturalidad, al igual que muchos de estos programas, necesita que la nueva estructura se estabilice para ser desarrollada e impactar realmente a la sociedad estudiantil, y por consiguiente a la cultura nacional.
Implicaciones curriculares de las políticas interculturales
Mientras la nueva estructura administrativa termina de estabilizarse con el nombramiento de personal y asimilación de estrategias, la responsabilidad de la formación y el cumplimiento de los deberes adquiridos por el país ante los convenios internacionales, constitución, leyes nacionales, lineamientos internos y obviamente la formación adecuada de las futuras generaciones, quedan en responsabilidad de los centros educativos.
Las instituciones de igual categoría técnica en el país varían sustancialmente dependiendo de la calidad del recurso humano con que cuenten. Existen instituciones y circuitos que laboran con expedientes virtuales y utilizan plataformas informáticas de la Asociación para la Innovación Social (ASIS) para registros cuantitativos, cualitativos, planeamiento didáctico y manejo de expedientes. Otras instituciones cuentan con infraestructura óptima, personal de calidad, trabajo en equipo y excelentes relaciones con las comunidades educativas. Pero también se encuentran centros educativos muy deficientes en todas su áreas; algunas escuelas y colegios tienen mal aspecto, estudiantes conflictivos, planta física deficiente, problemas internos entre el personal, y obviamente no cumplen con todos los programas establecidos por el MEP.
Podemos hablar de mapas conceptuales, de reformas curriculares, de nuevos programas de estudio, de esfuerzos de desarrollo profesional de los docentes, de mejoras en la gestión del sistema educativo, entre otros. Todo eso está bien pero, si no incide en forma significativa en mejorar lo que efectivamente ocurre en nuestros centros educativos, en ese entorno inmediato en el que nuestros estudiantes, nuestras estudiantes, nuestros docentes, administrativo-docentes, técnico-docentes y otros trabajadores de la educación interactúan diariamente, si no logramos eso, poco habremos logrado (MEP-CSE, 2008, p. 20).
El MEP ha dejado clara la responsabilidad del administrador del centro educativo, algo que en la realidad siempre ha sido evidente. Las mejores instituciones cuentan con excelentes directores. El director del centro educativo es quien se reúne con la Junta del centro educativo para mejoras infraestructurales, inversión de presupuestos y desarrollo de proyectos. El director está a cargo del manejo de su institución y es el principal enlace entre los proyectos nacionales y su ejecución en la institución educativa. Sin embargo, no se puede omitir que la calidad del recurso docente con que cuenta la institución repercute en la calidad del servicio que se ofrece; aunque en caso de tener personal que presente problemas, queda bajo responsabilidad del director el manejo de acciones, sanciones disciplinarias y control interno en general.
Los niveles de calidad que alcance la educación costarricense serán tan altos como alta sea la calidad de los docentes y directores, en cuyas manos descansa la trascendental tarea institucional de la formación de nuestros niños, niñas y adolescentes (MEP-CSE, 2008, p. 15).
Si bien es cierto el adecuado funcionamiento del centro educativo está a cargo del director, el desarrollo de estrategias curriculares y por ende la formación integral de los estudiantes queda en las manos de los docentes. Son ellos quienes invierten el tiempo, sus competencias y sus técnicas para potencializar talentos, inculcar responsabilidad y fomentar la buena convivencia. Obviamente, los docentes son los principales responsables del desarrollo de la interculturalidad en los centros educativos: son ellos quienes guiados por el director o directora logran la implementación adecuada de los programas.
La educación intercultural como modelo pedagógico tiene como fundamento esencial el reconocimiento de la pluralidad cultural, étnica, religiosa de todos los grupos que conviven en un contexto social determinado, mediante la participación activa y democrática de todos sus miembros. Su implementación requiere cambios profundos en la política educativa, así como en la forma en que se diseña y administra el currículo, sus contenidos, objetivos, la evaluación de los aprendizajes, guías metodológicas, recursos para el aprendizaje y sobre todo la formación y capacitación de los y las docentes y administrativos a cargo de operacionalizar este currículo. El currículum debe ser congruente con la cosmovisión y necesidades particulares de quienes participan y se nutren del mismo (MEP, 2008, p. 184).
Así las cosas, por más políticas educativas que se implementen, su desarrollo dependerá de la calidad y actitud del recurso humano con que cuente el sistema. Como anteriormente se mencionó, si se ve al sistema educativo y al país como una empresa, mucho pesa el procedimiento de contratación del personal. Una empresa de calidad contrata empleados de calidad y tiene procedimientos de contratación específicos que regulan esa calidad. En este sentido, una de las serias deficiencias del sistema educativo costarricense es la contratación de personal, pero esto se debe a la cantidad masiva de personal que necesita para funcionar. En otras palabras, el aseguramiento del derecho a la educación a nivel nacional tiene como consecuencia una alta cantidad de contrataciones, lo que imposibilita, por razones de tiempo, la realización de entrevistas personalizadas y el estudio preliminar de los individuos por contratar.
Como masivo es el MEP, así de masiva es la contratación de personal y por consiguiente así de masiva es la formación de profesionales en educación por parte de las universidades. Existen regulaciones para la formación de estos profesionales, al igual que existen regulaciones para su contratación, pero entre miles y miles de personas es común encontrar diferentes niveles de calidad. El reto para las siguientes décadas será asegurarle al sistema educativo un recurso humano de calidad que desarrolle con eficacia y eficiencia las políticas nacionales de calidad. Estas políticas permitirán un mejor desarrollo de estrategias interculturales y todas aquellas otras que el país demande. Para Aguado (2013), un docente con las capacidades necesarias para desarrollar procesos educativos interculturales debe contar con
…las habilidades cognitivas, afectivas y prácticas necesarias para desenvolverse eficazmente en un medio intercultural. Están orientadas a crear un clima educativo donde las personas se sientan aceptadas y apoyadas por sus propias habilidades y aportaciones, así como a permitir la interacción efectiva y justa entre todos los miembros del grupo (Aguado, 2013, p. 141).
La interculturalidad como respuesta a las demandas sociales del multiculturalismo repercute en la estructura administrativa, legal, curricular, social y cultural del sistema educativo, pero en educación todo programa de impacto necesita de esta estructura. La interculturalidad, al igual que la salud, la convivencia, el respeto, el aprendizaje significativo, la potencialización de talentos en artes y deportes, la formación de competencias para la vida, el rechazo a las drogas y el cuido de la imagen personal, institucional, comunal y nacional, es una de las políticas nacionales que necesitan ser asimiladas por el recurso humano de la estructura del sistema para luego fomentarla a las nuevas generaciones.
La escuela se compone de padres, madres, estudiantes, el director y su personal a cargo. Todos estos individuos interaccionan unos con otros; la cultura de la comunidad afecta a la institución en tanto la institución debe formar a los nuevos individuos de la mejor manera para que la comunidad avance conforme a las políticas nacionales. Bajo este criterio, por más excusas que busquen los directores y docentes en comunidades conflictivas, siempre serán ellos los responsables directos de disminuir los conflictos para el establecimiento de nuevas culturas.
…una escuela intercultural, que a nuestro juicio debe cumplir las siguientes características: Entender la cultura del otro como un conjunto de valores que pueden enriquecernos tanto como nuestra propia cultura. Valorar positivamente la diversidad cultural como elemento imprescindible para resolver conflictos multiculturales. Reconocer el derecho a la propia identidad cultural. Abordar la implicación de una Educación Intercultural como paso necesario para el desarrollo de una sociedad global (León y García, 2008, p. 3).
El MEP cuenta con un programa de convivencia que, al igual que la interculturalidad, busca disminuir la discriminación y el hostigamiento escolar o bullying, para desarrollar una cultura de paz y asimilación cultural. Este programa se desarrolla en forma paralela a las estrategias interculturales y cuenta también con respaldo de convenios internacionales.
Como parte del Programa de las Redes de Convivencia Comunidades sin Miedo, que asocia a cuatro agencias de las Naciones Unidas (PNUD, UNICEF, UNESCO, ONU-HASITAT), a tres ministerios costarricenses (Justicia y Paz, Educación Pública y Seguridad), y al Reino de España que apoya el Fondo para el Logro de los Objetivos del Milenio, apostamos nuestros mejores esfuerzos para contribuir con estos propósitos. Es por ello que desde agosto de 2011 Unicef acompaña al Ministerio de Educación Pública en la construcción de un Programa Nacional de Convivencia en Centros Educativos (MEP-UNICEF, 2011, p.5).
Dentro de los retos del sistema se encuentra el soporte de este y muchos otros programas que complementen la labor docente. No obstante, hay un pensamiento general de saturación de trabajo al tener que ofrecer informes detallados de cada uno de los programas que se desarrollan, lo que tiende crear un clima de estrés y acoso laboral por el continuo seguimiento de controles administrativos.
Para disminuir estos niveles se necesitan funcionarios que comprendan que todo funciona como estructura complementaria, que no se enfrentan a un sistema impositor sino a uno complementario de la labor docente. Y es precisamente este factor el principal reto del sistema educativo costarricense.
Retos del sistema educativo para enfrentar la interculturalidad
La cultura de un país necesita de la educación como medio de control social; al mismo tiempo, la sociedad influye en las instituciones educativas, y la cultura dependerá del funcionamiento de ambas. Entre directores es común escuchar la frase “crear una cultura institucional”; en otras palabras, la cultura se puede crear o formar.
Reconociendo que la cultura es algo vivo y dinámico, y que sus expresiones son sumamente diversas, se deriva que para una verdadera educación intercultural se debe mantener la atención puesta en esas expresiones, tanto para adaptar los contenidos de los planes de estudio como para adecuar las prácticas de manera que respeten el escenario existente (MEP, 2008, p. 59).
Las prácticas educativas son el fin principal de las políticas educativas, pero el objetivo corresponde al impacto de la cultura nacional. A los docentes y administradores se les otorga una cantidad de tiempo, recursos e individuos con los cuales trabajar para crear generaciones de costarricenses respetuosos de las otras culturas, amantes de la Patria y económicamente productivos al país.
Entonces, no basta con tener calidad, actitud y recursos a cargo, se necesita algo más. El recurso humano necesita ser competente en sus labores. Tal vez el término “competencias” ha estado un tanto viciado en los últimos años y se ha tergiversado, haciendo referencia a la competencia laboral entre compañeros, lo cual resulta desde todo punto de vista inadecuado para el sistema. En este sentido, es necesario recalcar que las competencias son comparaciones con el estilo de trabajo de cada individuo y su exigencia laboral con él mismo. Uno de los retos del sistema corresponde a crear y fomentar el desarrollo de competencias interculturales.
Los y las docentes interculturales son los que son capaces de conocer a sus estudiantes socioculturalmente, poseen destrezas y habilidades para la integración de estos en las actividades didácticas y educativas, y además son portadores de actitudes y creencias en las que no se concibe a la cultura propia como universal y absoluta. Mediante el Modelo “Inventario de Desarrollo Intercultural”, Aguado propone un instrumento que sirve para “medir de forma objetiva el grado de adquisición de la misma” (p. 142), es decir de la competencia intercultural. De este modo, la identificación de las actitudes y creencias, los conocimientos, y las habilidades y destrezas que poseen los docentes de orden intercultural es fundamental para comprender la práctica docente (Escalante, Fernández y Gaete, 2012, p. 38).
La creación de culturas institucionales y el desarrollo de competencias laborales son básicos para la aplicación de las políticas educativas. Un tercer factor que determina el éxito de estas políticas corresponde al empoderamiento, cuyo principal ingrediente es la actitud.
En materia de interculturalidad, es vital que los y las docentes estén “enamorados” de la idea, que tengan la sensibilidad, capacidad y el conocimiento necesarios para poder implementar una educación intercultural (es decir, conocedores y respetuosos de la realidad sociocultural en la que trabajan y debidamente capacitados para trabajar con diversidad), sin perder de vista que lo que enseñan será reinterpretado y adaptado por las nuevas generaciones (MEP, 2008, p. 61).
No obstante, nada hace el MEP con esforzarse en contratar personal de calidad, con actitud adecuada y competencias laborales, si no son producidos por las universidades, las cuales son las responsables de fomentar estas características en los futuros funcionarios. Ahora bien, el MEP no es universidad, pero sí debe capacitar a su personal para el desarrollo de estas competencias, aunque esto implique un desgaste del sistema por haber contratado ya personal de baja calidad.
Sobre este tema, el principal reto no es la capacitación o formación de los docentes y directores. Las asesorías y formación de educadores nunca se han detenido, pero se necesita un cambio de paradigma a la hora de formar docentes e inclusive a la hora de seleccionarlos para formarlos. La educación necesita docentes conscientes de su impacto social: no solamente aquellos que entiendan la teoría, sino que sean capaces de desarrollar un pensamiento crítico.
…el pensar desde la situación del presente significa no hacerlo teóricamente sino categorialmente, es decir, desde la misma relación que nos conecta con ella; lo que supone no tanto interesarse en privilegiar la adecuación del contenido organizado a una realidad, como reconocer sus potencialidades según exigencias definidas desde una utopía de futuro, para no reducir «lo que no es conceptual» al contenido de los conceptos con que opera el pensamiento (Zemelman, 1992, p. 47).
Si partimos del hecho que el arte es cultura, se necesitan artistas para fortalecer la interculturalidad. La realidad es que no cualquiera puede enseñar, no cualquiera cuenta con las habilidades actitudinales, disciplinarias y estratégicas para el arte pedagógico. Las universidades deberían seleccionar a los futuros educadores dependiendo de sus habilidades “aptitudinales” como punto de partida para la formación de educadores.
El futuro del sistema educativo y el futuro del país en relaciones interculturales, promoción internacional, sana convivencia, potencialización de talentos y todas las políticas nacionales, vistas de manera empresarial, necesita de personal humano competente y de calidad que le asegure a esa empresa-país éxitos socioeconómicos, y estos a su vez le permitan perpetuar los éxitos que se van alcanzando. Costa Rica necesita más artistas en pedagogía.
De acuerdo con Gage (1978) otros, Schwab (1983) define la enseñanza como un arte. Y luego procede a discutir las características todo arte: Todo arte, ya sea la enseñanza, la escultura o la jurisprudencia... tiene reglas, pero el conocimiento de las reglas no convierte a nadie en artista. El arte surge cuando el conocedor de las reglas aprende a aplicar adecuadamente a cada caso particular. La aplicación, a su vez, requiere una aguda conciencia de particularidades de ese caso y de las maneras en que la regla puede ser modificada para adaptarse al caso, ser completamente derogada. En arte, la forma debe adaptarse a la materia. De ahí la forma de comunicarse de manera que ilumine sus posibilidades de modificación (Wittrock, 1989, p. 45).
Estos nuevos docentes y administradores, en coordinación con el personal ya contratado por el MEP, deberán sentirse identificados con el proyecto país. No solamente se trata de formar educadores e incluirlos en un sistema cargado de políticas educativas; se trata de asegurar el futuro de las generaciones costarricenses en una mejor nación y en un mejor mundo, buscando la implementación de una cultura universal a nivel mundial. Es un reto de todos los países como respuesta al proceso de evolución social del ser humano, pero también es un reto del sistema y más aún: un reto personal de cada individuo.
…la filosofía intercultural propone que una educación para la capacitación de los seres humanos a ser universales tiene que contemplar prácticas que enseñen competencias contextuales. La lucha contra el analfabetismo biográfico, que incapacita para generar un tiempo con ritmo propio, debe complementarse así con una pedagogía contra el analfabetismo contextual, que es olvido de los saberes situados que se generan justo como la manera de saber vivir y convivir en un espacio o lugar determinado. La interculturalidad insiste, en consecuencia, en la necesidad de promover una pedagogía que, en lugar de despreciar los llamados saberes tradicionales generados en y para los diversos modos de vida de la humanidad, recupere esos saberes contextuales como parte indispensable de la diversidad cognitiva que debemos seguir fomentando de cara a la universalización de la humanidad (MEP, 2008, pág. 331).
Solamente con el compromiso individual y colectivo se puede lograr la implementación de políticas interculturales. Sirva el presente ensayo como muestra de la voluntad de cambio de paradigmas e inspiración para futuras investigaciones en materia de interculturalidad y otras políticas educativas. El reto es superarse a sí mismo para que, de esta forma, los sistemas que se integren obtengan el recurso humano que les permita superarse como estructuras sociales complejas. La cultura necesita agentes de cambio, individuos que impacten familias, comunidades, instituciones educativas y sistemas nacionales.
El multiculturalismo se da como consecuencia de la interacción humana, las sociedades enfrentan este fenómeno como parte del intercambio de costumbres, tradiciones, etnias, desarrollo tecnológico, globalización, etc. Las sociedades pueden ser aculturizadas (recibir culturas), intraculturizadas (recibir influencia de otras culturas), inteculturalizar (exponer la cultura a otras culturas) y que por estos procesos multiculturales necesitan políticas de interculturalidad.
La interculturalidad es un asunto de acuerdos internacionales y políticas nacionales, que por medio de normas administrativas se desarrolla en el currículum del sistema educativo de un país, el cual desarrollará estas políticas dependiendo principalmente de la calidad del recurso humano.
En cuanto a la interculturalidad, Costa Rica es parte de organizaciones internacionales, ha respaldado estas políticas en la jurisprudencia nacional y cuenta con departamentos específicos para la investigación y desarrollo en este campo, los cuales innovan e implementan diferentes programas curriculares. Pero el principal reto costarricense está en la calidad de los educadores, debido a que el sistema demanda una contracción masiva de personal docente.
Ante la inminente globalización el objetivo principal de los sistemas educativos es la conformación de una cultura universal, en la cual la humanidad desarrolle una conciencia de respeto hacia otros seres humanos sin importar su etnia, género, preferencias sexuales, religión, diferencias sociales y propia cultura.
No se puede vivir en un mundo sin ser parte de él. Y como bien lo explicaba el jefe indio Seattle: “El hombre no tejió la tela de la vida, es sólo un hilo de esa trama. Lo que le haga a esa tela se lo hace a sí mismo”.
Aguado, T. (2003). Pedagogía intercultural. Madrid: Mc Graw-Hill.
Asamblea Legislativa de Costa Rica (1994). “Ley 7426 Ley del Día de las Culturas (12 de octubre)”. La Gaceta 179 del 21/09/1994.
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References: Artículo 29

Artículo 3

Artículo 4
 artículo 140
 artículo 39
 resolución