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Timestamp: 2018-12-16 12:32:31+00:00

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Portal Guaraní - AGUSTÍN PÍO BARRIOS - RITOS, CULTO, SACRILEGIO Y PROFANACIONES, 2010 - Lic. VÍCTOR OXLEY YNSFRÁN
AGUSTÍN PÍO BARRIOS - RITOS, CULTO, SACRILEGIO Y PROFANACIONES, 2010 - Lic. VÍCTOR OXLEY YNSFRÁN
RITOS, CULTO, SACRILEGIO Y PROFANACIONES, 2010
Lic. VÍCTOR OXLEY YNSFRÁN
Hoy (11 de Febrero del 2010), a las 20:00, se llevará a cabo la presentación del libro "Agustín Pío Barrios Mangoré Ritos, culto, sacrilegio y profanaciones" del Lic. Víctor M. Oxley en la ciudad "cuna del genio guitarrístico", San Juan Bautista de las Misiones. El evento tendrá lugar en la Gobernación del Departamento de Misiones, y se exhibirá un documental dirigido y producido por Lourdes Oxley, con la narración y supervición del mismo autor del libro. El video lleva por título "San Juan Bautista de las Misiones; cuna de Agustín Pío Barrios Mangoré". También el joven concertista Rodrigo Benítez deleitará con varias interpretaciones.
En el prólogo de la obra de Víctor M. Oxley, Carlos Schvartzman comenta que "el autor plantea nuevos senderos para comprender y analizar el estilo de ejecución y composición de Barrios, así como de su vida personal. El autor del libro sostiene que "la música de Barrios Mangoré, en su diversidad muestra características que son pasibles de clasificación, desde ciertas constantes y relaciones estructurales-formales. Así algunos la clasifican en imitativa, folclórica y religiosa, otros como neobarroca, neorromántica y nacionalista, etc. y otros inclusive utilizan categorías filosóficas al querer categorizarlas como por ejemplo Richard Stover que la rótula de "Ecléctica y Programática". Aunque muy interesantes estas seriaciones, ameritan una cierta discusión crítica para la fijación de una "tipología" más rigurosa.
ALGUNOS PUNTOS (LEGALES) PARA REFLEXIONAR EN TORNO AL LEGADO MATERIAL DE MANGORÉ*
En total han editado, recopiladas de Agustín Pío Barrios Mangoré, 121 obras 37 editoras de música, de las cuales en total existen 507 ediciones (cifra estimada por unidad), distribuyéndose estas ese total (estas estimaciones se hicieron tomando como base Pocci, Vincenzo (2009). Guide to the Guitarist’s Modern and Contemporary Repertoire, VP Music Media; lastimosamente, no tenemos datos de cuál fue el tiraje de cada edición; de este modo se podría estimar la cantidad total de ejemplares en circulación).
Así tenemos 19 ediciones: DANZA PARAGUAYA; 18 ediciones: LA CATEDRAL; 15 ediciones: CHÔRO DE SAUDADE; 13 ediciones: AIRE DE ZAMBA; 12 ediciones: ACONQUIJA; 11 ediciones: LAS ABEJAS, VALS Op.8 N.4; 9 ediciones: ESTUDIO DE CONCIERTO NÚMERO 1, LUZ MALA, MADRIGAL GAVOTA; 8 ediciones: EL ÚLTIMO TRÉMOLO, ESTUDIO EN SI MENOR, MINUETO EN LA, ORACIÓN, PAÍS DE ABANICOS; 7 ediciones: CONFESIÓN, CUECA, JULIA FLORIDA, PRELUDIO EN DO MENOR, PRELUDIO Op.5 N.1, VILLANCICO DE NAVIDAD; 6 ediciones: CAAZAPÁ, CONTEMPLACIÓN, HUMORESQUE, JUNTO A TU CORAZÓN, MAXIXE, MEDALLÓN ANTIGUO, MINUETO EN SI MAYOR, PEPITA, PERICÓN, UN SUEÑO EN LA FLORESTA, VALS N.3 Op.8; 5 ediciones: A MI MADRE, ALLEGRO SINFÔNICO, ARMONÍAS DE AMÉRICA, DANZA GUARANÍ, GAVOTA AL ESTILO ANTIGUO, ROMANZA EN IMITACIÓN AL VIOLONCELLO, SARITA, TANGO N.2; 4 ediciones: CÓRDOBA, DINORA, DIVAGACIÓN, DON PÉREZ FREIRE, EL SUEÑO DE LA MUÑEQUITA, ESTILO ARGENTINO, ESTUDIO DEL LIGADO EN LA, ESTUDIO N.3, INVOCACIÓN A MI MADRE, JHA CHE VALLE, MAZURKA APASIONATA, PÁGINA D’ALBUM, PRIMAVERA-VALS, TUA IMAGEM, VIDALITA; 3 ediciones: ARABESCOS, CANCIÓN DE LA HILANDERA, CAPRICHO ESPAÑOL, ESCALA Y PRELUDIO, ESTILO URUGUAYO, ESTUDIO DE CONCIERTO NÚMERO 2, ESTUDIO DEL LIGADO EN RE MENOR, ESTUDIO EN SOL MENOR, ESTUDIO N.6; ESTUDIO PARA AMBAS MANOS, LA SAMARITANA, LEYENDA DE ESPAÑA, LONDÓN CARAPÉ, MABELITA, MILONGA, MINUETO EN DO, MINUETO EN MI N.2, ORACIÓN PARA TODOS, PRELUDIO EN LA MENOR, PRELUDIO EN MI MAYOR, TARANTELLA; 2 ediciones: ABRÍ LA PUERTA MI CHINA, AIRES ANDALUCES, AIRES CRIOLLOS, ALTAIR, CANCIÓN DE CUNA, DANZA, DIANA GUARANÍ, DIVAGACIONES CRIOLLAS; ESTUDIO EN ARPEGIO N.2, ESTUDIO INCONCLUSO, ESTUDIO VALS N.1, FABINIANA, JOTA, LA BANANITA, MADRECITA, PRELUDIO, PUNTO GUANACASTECO, ROMANZA, SARGENTO CABRAL, SERENATA MORISCA, TÚ Y YO, VALS TROPICAL, VIDALITA CON VARIACIONES, ZAPATEADO CARIBE; 1 edición: AIRES MUDÉJARES, AIRE SUREÑO, ALLEGRO, DANZA EN RE MENOR, DOS VALSES, ESTUDIOS, INVOCACIÓN A LA LUNA, LUISITO, MINUETO EN MI MAYOR N.1, MINUETO EN MI MAYOR N.2, ORO Y PLATA, PEQUEÑO PRELUDIO, PRELUDIO EN SI MAYOR, PEQUEÑO PRELUDIO, PRELUDIO EN DO MAYOR, PRELUDIO EN MI MENOR, PRELUDIO EN RE MENOR, VALS DE CONCIERTO, VALS ESTUDIO N.1, VALS ILUSIÓN.
En cuanto a editoras y cantidad de obras editadas se refiere, encontramos que BRAZILLIANCE editó 8, MEL BAY 108 (año 2003), BÈRBEN 4, SOVIETSKII KOMPOSITOR 3 (1982, 1989, 1991), SCHOTT 19, ZEN-ON 79 (1977, 1979), DI GIORGIO 26 (1962, 1966), BARRIOS ANNIVERSARY ED. 41 (1994), MUSICAL NEW SERVICES 12 (1983), BELWIN MILLS 83 (1976, 1977, 1979 y 1985), GITARA REWYU 2 (1995), GUITAR INTERN. 7 (1984, 1986, 1987, 1988), MUNDO GUARANÍ 3 (1954, 1955), SAVIO 13 (1973), SPANISH MUSIC CENTRE 1, ZANIBON 10 (1972, 1974), RUANO 5, HAMPTON 9 (1983), QUERICO 10 (1992), EUROMUSIKAL 4, ALLANS 14 (1985, 1986), EMI 6, GENDAI GUITAR 2, SOUNDBOARD 2 (1984), HANSEN HOUSE 1, ED.MUS.DE CUBA 2, CLASSICAL GUITAR 10 (1983, 1985, 1986, 1987, 1996), MUZYKA 1 (1986), VP MUSIC MEDIA 2 (1999), TRÁPANI 3 (1920), HARRIS 2 (1990, 1997), NÚÑEZ 2, ROMERO Y FERNÁNDEZ 6, MONTACUTE 1, CELESTINO FERNÁNDEZ 3, BRASILEIRA 1 y RICORDI AMERICANA 2 (1952, 1957).
Como puede inferirse de los datos anteriores, el tráfico comercial de las obras de Agustín Pío Barrios Mangoré es muy fluido y en constante crecimiento a nivel internacional (a nivel local no existe tal intercambio).
En torno al comercio de bienes culturales, en este caso una obra musical, podemos traer algunos puntos (legales) para reflexionar en torno al legado material de Agustín Pío Barrios Mangoré.
Dentro de un marco general del derecho y contextualizado a nuestro sistema legal específico (la ley paraguaya), y atendiendo a que Agustín Barrios Mangoré (ciudadano paraguayo) falleció en El Salvador en 1944, podemos preguntarnos: ¿El Estado salvadoreño no tendría que haber abierto una sucesión sobre sus bienes artísticos (y sus conexos derechos de autor)? Es decir, todo lo que tenga relación con su quehacer musical (partituras manuscritas, editadas, apuntes, grabaciones, etc.). ¿No fueron traspasados estos derechos a la viuda (fue su compañera, pues en realidad no hay pruebas de matrimonio legal entre Agustín Barrios y Gloria Silva (Zevan según otros) de Mangoré? ¿Cómo se resuelve este limbo legal con respecto a los bienes artísticos de Mangoré? ¿No debería quedar su legado a algún heredero en algún grado de consanguinidad? ¿No podrían haberse traspasado estos bienes al Estado paraguayo en su momento a falta de herederos directos? Siendo de 50 a 70 años los derechos exclusivos del autor para luego en posibilidad ser cedidos a terceros después de la fecha de su fallecimiento (traspasado a herederos o al Estado), ¿quiere decir que el Estado paraguayo como heredero debió percibir los cánones correspondientes en concepto de derechos de autor? ¿O es posible reclamar esos derechos desde la actualidad (¿Lo permite algún convenio o tratado?)? En cuanto a las versiones de partituras de las obras de Agustín Barrios Mangoré editadas después de su muerte, ¿están en falta legal en sentido impositivo o tributario con respecto a derechos cedidos a algún tercero, es decir, herederos legítimos o el Estado paraguayo?
Antes de extender comentarios a estos planteamientos, es necesario poner en claro el punto de partida de estos, en vista de que Agustín Pío Barrios Mangoré es ciudadano paraguayo (nació en San Juan Bautista de las Misiones un 5 de mayo de 1885) y que la Ley N° 1328/98 "De Derecho de Autor y Derechos Conexos" prescribe en su «CAPÍTULO II De la Duración, artículo 47 – El derecho patrimonial durará toda la vida del autor y setenta años después de su fallecimiento, y se transmitirá por causa de muerte de acuerdo a las disposiciones del Código Civil», encontramos que sus intereses (derechos) deben de estar garantizados por la legislación nacional, por ende, debiera de gestionarse la efectiva realización del legado de este sin igual paraguayo en cuanto a protección legal se refiere.
Barrios Mangoré falleció un 7 de agosto de 1944 en San Salvador (El Salvador). En el «CAPÍTULO III De los Derechos Patrimoniales, artículo 50 se lee (en adelante los artículos que se citen, pertenecen al código anteriormente citado): - Los plazos establecidos en el presente capítulo se calcularán desde el día uno de enero del año siguiente al de la muerte del autor o, en su caso, al de la divulgación, publicación o terminación de la obra»; de ello se puede inferir que, a partir del 1 de enero de 1945, se debe contabilizar cualquier plazo con fines legales para reclamos de ciertos derechos protegidos; de aquí que, haciendo el cálculo de los 70 años desde la muerte de Barrios, encontramos que va hasta el año de 2015, pues debemos hacer notar que en el TÍTULO II Del Objeto del Derecho de Autor, artículo 3 se declara que « […] Los derechos reconocidos en esta ley son independientes de la propiedad del objeto material en el cual está incorporada la obra, independientes del método de fijación inicial o subsecuente y su goce o ejercicio no estará supeditado al requisito del registro o al cumplimiento de cualquier otra formalidad», y por lo tanto, la obra musical (en este caso) de Barrios Mangoré, considerada en sí misma, es decir, en su objeto abstracto (al margen de que esté escrita o no), está protegida por la ley paraguaya; y como corolario de lo anterior se puede afirmar que las obras musicales de Barrios Mangoré no son de "dominio público" en lo que respecta a la explotación de los derechos de autor. Sobre la condición de "dominio público" se puede leer en el TÍTULO VI Del Dominio Público, cuanto sigue: «Artículo 54 - El vencimiento de los plazos previstos en esta ley implica la extinción del derecho patrimonial y determina el pase de la obra al dominio público. Artículo 55 - La utilización de las obras en dominio público deberá respetar siempre la paternidad del autor y la integridad de la creación, y su explotación obligará al pago de una remuneración conforme a las tarifas que fije la Dirección Nacional de Derecho de Autor […]».
En estos momentos, los derechos de autor sobre las obras musicales del extinto Agustín Pío Barrios Mangoré debieran de ser ejercidos por algún heredero. En este sentido y de manera clara, se puede leer bajo el TÍTULO III De los Titulares de Derechos, en el artículo 9, la prescripción de que «El autor es el titular originario de los derechos exclusivos sobre la obra, de orden moral y patrimonial, reconocidos por la presente ley. Sin embargo, de la protección que esta ley reconoce al autor se podrán beneficiar otras personas físicas, así como el Estado, las entidades de derecho público y demás personas jurídicas, en los casos expresamente previstos en ella»; siendo esto así, algún familiar o el Estado debiera de ser titular de los derechos del ciudadano paraguayo Agustín Pío Barrios Mangoré.
En lo que respecta a las condiciones legales de la edición de una obra musical, podemos traer a colación el CAPÍTULO II Del Contrato de Edición, artículo 92, que estipula: «El contrato de edición es aquel por el cual el autor o sus derechohabientes ceden a otra persona, llamada editor, el derecho de reproducir y distribuir la obra por su propia cuenta y riesgo»; como hemos visto al principio de este discurso, son 37 las editoras que en distintas condiciones han impreso con fines comerciales las obras de Barrios Mangoré; ahora cabe preguntarnos: ¿con quién celebraron un contrato de publicación?
En el artículo 95 se lee, entre otras cosas, que: «Son obligaciones del editor: 1. publicar la obra en la forma pactada, sin introducirle ninguna modificación que el autor no haya autorizado; […] 5. Satisfacer al autor la remuneración convenida, y cuando ésta sea proporcional y a menos que en el contrato se fije un plazo menor, liquidarle semestralmente las cantidades que le corresponden. Si se ha pactado una remuneración fija, ésta será exigible desde el momento en que los ejemplares estén disponibles para su distribución y venta; 6. presentarle al autor, en las condiciones indicadas en el numeral anterior, un estado de cuentas con indicación de la fecha y tiraje de la edición, número de ejemplares vendidos y en depósito para su colocación, así como el de los ejemplares inutilizados o destruidos por caso fortuito o fuerza mayor; 7. Permitirle al autor la verificación de los documentos y comprobantes demostrativos de los estados de cuenta, así como la fiscalización de los depósitos donde se encuentren los ejemplares objeto de la edición; […] 9. Restituir al autor el original de la obra objeto de la edición, una vez finalizadas las operaciones de impresión y tiraje de la misma, salvo imposibilidad de orden técnico; y, 10. Dar aviso previo al autor en caso de una nueva edición autorizada en el contrato, a fin de que tenga oportunidad para hacer las reformas, adiciones, o mejoras que estime pertinentes si la naturaleza de la obra lo exigiere. En caso de que dichas mejoras sean introducidas cuando la obra ya estuviere corregida en prueba, el autor deberá reconocer al editor el gasto ocasionado por ella». Como puede verse, ¿quién garantiza que la obra publicada esté íntegra? ¿Quién fiscaliza que los cánones pecuniarios correspondientes se cumplen? ¿Quién controla el tiraje por edición? ¿Desde qué originales fue posible editar la obra? ¿Quiénes poseen los originales no devueltos a los derechohabientes? ¿Quién actúa de contralor tanto técnico, comercial y legal de las ediciones de la obras de Agustín Pío Barrios Mangoré? Como puede notarse, hay muchas cuestiones sin resolver en torno a este tópico que mueve muchos intereses económico-culturales.
Recordemos que La Dirección Nacional del Derecho de Autor, mediante el artículo 147 tendrá, entre otras, las atribuciones siguientes: «1. orientar, coordinar y fiscalizar la aplicación de las leyes, tratados o convenciones internacionales de los cuales forme parte la República, en materia de derecho de autor y demás derechos reconocidos por la presente ley y vigilar su cumplimiento; […] 3. administrar los fondos correspondientes a las remuneraciones generadas por la utilización de las obras y demás producciones incorporadas al dominio público o al patrimonio del Estado, pudiendo delegar la recaudación a la entidad de gestión colectiva de derecho de autor más representativa; 4. deducir las acciones civiles y las denuncias penales en nombre y representación del Estado, en cuanto al goce y ejercicio de los derechos reconocidos en la presente ley, pudiendo a tales efectos actuar por apoderado; 5. actuar como árbitro, cuando así lo soliciten las partes, o llamarlas a conciliación, en los conflictos que se presenten con motivo del goce o ejercicio de los derechos reconocidos en esta ley; 6. evacuar las consultas que formulen los jueces en las controversias que se susciten, sobre materias vinculadas a la presente ley; 7. fijar los aranceles que correspondan a la utilización de las obras y demás producciones que ingresen al dominio público y del Estado; […] 9. ejercer de oficio o a petición de parte, funciones de vigilancia e inspección sobre las actividades que puedan dar lugar al ejercicio de los derechos reconocidos en la presente ley; 10. aplicar de oficio o a petición de parte, aquellas sanciones que sean de su competencia de conformidad con la ley; […]»; como puede deducirse de lo anterior, el Estado a través de su agencia no puede estar ausente en este espinoso tema, pues la ley misma le impone esa función.
Es una realidad que el Estado maneja un sinfín de relaciones en la harto compleja sociedad ultramoderna, dentro de estas están las cuestiones culturales; si bien es cierto que existe una agencia estatal que se encarga de gestionar los derechos de autor, a pesar de esta funcionalidad, estos derechos singulares y muy particulares de las obras de Agustín Pío Barrios Mangoré debieran de ser gestión de un departamento especial creado para el efecto, pues debido a la sobrecarga de casos en la agencia estatal, esta disipa sus fuerzas, pierde nivel de concentración y, por ende, alto grado de efectividad.
Por nuestro lado, creemos que debería crearse una comisión que aglutinara técnicos en las ramas tanto musicales y legales que contribuyesen con su talento profesional a resolver las cuestiones del legado universal del genio sanjuanino de la guitarra, el ciudadano paraguayo Agustín Pío Barrios Mangoré. Lo resuelto en cuanto a sus derechos económicos y musicales se podría reinvertir en la preservación y difusión de su legado. Es lo mínimo que podemos hacer por él. En fin, es una propuesta. Pueden surgir otras, enhorabuena que sea así, con ello gana Mangoré, ganamos nosotros, el país, la cultura, en fin, ¡¡¡todos!!!
*Del capítulo 19 del libro "Agustín Pío Barrios Mangoré,
ritos, cultos, sacrilegios y profanaciones"
Publicado en fecha: 9 de Setiembre del 2010
Fuente: www.abc.com.py / Diario ABC COLOR
OTROS ARTÍCULOS DEL AUTOR EN ABC COLOR SOBRE LA VIDA Y OBRAS DE MANGORÉ
SOBRE LA MEMORIA CULTURAL DE MANGORÉ (PARTE 1)
Sabemos que nuestro compatriota Agustín Pío Barrios Mangoré fallece en San Salvador, El Salvador un 7 de agosto de 1944, pero la prensa nacional ya en lo que transcurre de la vida misma de Barrios Mangoré era altamente consciente de lo que constituía su labor en cuanto el instrumento. Por ello es que los periódicos El Cívico (1903), Los Sucesos (1906), El Diario (1908, 1918, 1922, 1923), La Acción (1909), La Evolución (1909), La Patria (1906, 1918, 1922, 1923, 1924 y 1925), El Tiempo (1912), La Tribuna (1920, 1944), El Liberal (1918, 1922, 1923), El Orden (1923, 1924), El País (1944, 1953), La Unión (1953) entre otros le dedicaron bastante destaque. El poeta y músico consagrado, villarriqueño de origen, Gumersindo Ayala Aquino, apenas desaparecía terrenalmente Barrios Mangoré y antes de radicarse allá por 1949 en México, hace un relevamiento de las cosas pertenecientes a nuestro compatriota puestas a su disposición por Centroamérica, pues se imponía el deber de compilar las pertenencias del ilustre conciudadano para exhibirlas a la memoria colectiva de su pueblo y de la humanidad. Es así que se hace en sus alforjas con postales, cartas, manuscritos de partituras y hasta discos. En esa época aún no había nacido el investigador norteamericano Charles Robert Salcedo, quien 51 años después, en el año 2000, dice que leyó la revista América y se enteró de la existencia de Mangoré; él empuña la causa de que nosotros los paraguayos no sabemos nada sobre Mangoré. Hay que refutar con fuerza la propaganda hecha por este norteamericano, quien afirma que antes que él DESCUBRIESE A MANGORÉ y nos diera su versión sobre la vida de nuestro conciudadano, estábamos nosotros los paraguayos en la desidia con respecto a la memoria de tan ilustre, talentoso y singular paraguayo. Además según cuenta el mismo Charles Robert Salcedo: "Me leí en la revista América de octubre del 2000 un artículo intitulado ‘El trovador de las cuerdas mágicas’, de Kaleb Bach, en que se hacía una rica síntesis sobre Mangoré […] Realicé entrevistas, hablé con mucha gente, tuve acceso a documentos y AL FINAL DE ESE VIAJE LLEGUÉ A LA CONCLUSIÓN DE QUE AGUSTÍN BARRIOS MANGORÉ ERA EL MÁS UNIVERSAL DE LOS PARAGUAYOS". ¡No nos puede tomar el pelo de esa manera!
El gran médico y musicólogo paraguayo Juan Max Boettner, en su ejemplar obra Música y Músicos del Paraguay, aparecida en 1950, dedicaba páginas en letras mayúsculas al sin igual maestro de las seis cuerdas que fuera Barrios Mangoré. El talentoso heredero espiritual de Mangoré, el también paraguayo Cayo Sila Godoy, en el año de 1953, por encargo del gobierno paraguayo en nombre de su presidente Federico Chávez, inicia un viaje para recopilar la obra de Agustín Pío Barrios Mangoré —diseminada y dispersa en varios países americanos— y llega en esta misión hasta San Salvador, Centroamérica; recopilando (conservando) su legado, Sila Godoy se convirtió así en el primer defensor e impulsor crítico-racional del valor de la obra de Barrios, ello ya desde aquellos primeros instantes en que se va incubando la aureola de palma y olivo sobre la cabeza de Barrios Mangoré en su trayectoria hacia el reconocimiento mundial. Comprendiendo que hay que alimentar el imaginario colectivo, Carlos Bordas en una columna periodística del diario Patria en la capital del país, Asunción, en lo que va de los meses entre diciembre de 1955 y marzo del 56 escribe en 45 extractos "Estampas de la vida de Agustín Barrios". En este mismo año de 1956, y también en Asunción, el talentoso intelectual filósofo, músico y abogado Jorge Báez publica su ensayo sobre Agustín Barrios "El mago de la guitarra" en su obra La Torre del silencio y otros ensayos. Llegando al año de 1961, y puesta en circulación la magnánima obra Historia de la cultura paraguaya", del ilustrado Carlos Centurión, encontramos en sus páginas valoraciones justas y a conciencia del genio mangoriano. A inicios de 1970 empiezan los recordatorios y tributos sistemáticos a la memoria y las obras de Agustín Barrios; en este ambiente y en ese año, el 6 de agosto, el Dr. Jorge Báez da al público una conferencia titulada "Vida y obra de Agustín Barrios". Como parte de este acto, el maestro Cayo Sila Godoy interpretó varias obras del genio paraguayo. Al año siguiente (1971) en recordatorio del 7 de agosto, nuevamente, Jorge Báez diserta sobre "Vida y obra de Agustín Barrios", y en segunda parte del acto se realiza un concierto con las obras de Mangoré: Canto a la hilandera, Caazapá, Gavota, Vals Opus 8 Número 4, Ha che valle, Danza paraguaya, Gran Trémolo y Madrigal; participan los intérpretes: Carlos Alberto Vázquez, Felipe Sosa, Wallace Keiderling y Aniceto Vera. Ese mismo año de 1971 se instituye un programa por Radio Nacional del Paraguay bajo el rótulo La Voz Sanjuanina, esta se completa en un ciclo de 20 audiciones a lo largo de los años 1971, 1972, 1973 y 1974. Con asesoramiento de Nicolás Riveros en los guiones bajo auspicios del "Centro Social y Cultural Sanjuaninos misioneros de residentes en la capital", constituyéndose su incombustible colaborador el maestro Cayo Sila Godoy. Un programa típico de estas audiciones se ejemplariza con la inclusión de la música del genio universal de la guitarra Barrios Mangoré, lecturas de su biografía, composiciones, etc. Ya para 1982 nace la Revista Mangoré, editada bajo la dirección de publicación de don José Llano, y tenía como colaboradores, entre otros, a Edwin Brítez, Luis Verón, Cayo Sila Godoy y Néstor Romero Valdovinos. En el año de 1985, en el centenario del nacimiento del ilustre hijo del Paraguay Agustín Barrios en lo que va del 29 de abril al 5 de mayo se preparan diversos actos. Entre estos, un concurso de guitarra para menores de treinta años realizado entre las ciudades de Asunción y San Juan Bautista de las Misiones como apertura del recordatorio, siendo el jurado compuesto por el musicólogo padre Clemente McNaspy, Luis Szarán, Bacón Duarte Prado, Numa Mallorquín y Jorge Báez. El 2 de mayo de 1985 se presenta al público dentro del marco recordatorio la gran obra de Bacón Duarte Prado, "Un Genio Insular". En San Juan Bautista, cuna de Mangoré, se erige un monumento, obra escultórica de Francisco Báez Rolón, y en su inauguración se suceden los números artísticos de Alberto de Luque, Luis González e Iván Cafgal, Felipe Sosa y Violeta de Mestral … Y solo para ser breves, en la enumeración y citación de todo cuanto se hizo en recordación y memoria de nuestro ilustre conciudadano hasta hoy día —pues hay muchísimo más— hacemos un corte a la cronología. Como muy bien se trasluce en estos hechos, Agustín Pío Barrios vive en el imaginario colectivo paraguayo desde los inicios mismos de su encumbramiento, pues estos hechos (los reconocimientos) mismos hacen a esa construcción sociocultural; así que las afirmaciones, según propias palabras del Sr. Carlos Salcedo y como nosotros las entendemos vemos que este seudoinvestigador llegó muy tarde a la conclusión de que ¡MANGORÉ ES GRANDE ENTRE LOS GRANDES! Pues nosotros, los paraguayos, desde que Barrios Mangoré triunfara en escenarios locales, rioplatenses, latinoamericanos y europeos, somos conscientes de ello y jamás dudamos en reconocerlo en esa cúspide cultural; no hace falta que el referido venga a enseñarnos cosa tan trivial.
Publicado en fecha: 1 de Abril del 2011
SOBRE LA MEMORIA CULTURAL DE MANGORÉ (PARTE II)
Por VÍCTOR OXLEY YNSFRÁN
Hacer una enumeración sistemática de los errores en el libro EL INALCANZABLE, editado por el Congreso de la nación conjuntamente con El Cabildo y que tiene como autor al señor Carlos Salcedo Centurión, no es nuestra tarea.
Los investigadores honestos y con sólidos fundamentos en las metodologías históricas y musicológicas seguramente lo harán. Pero no por ello queremos dejar de subrayar ciertos hechos muy groseros. En este sentido, comentamos que en la página 79 se publica una fotografía con miembros del plantel docente del Colegio Internacional y del Instituto paraguayo posando con Agustín Barrios. Entre los posantes esta Héctor Leocadio Barrios Ferreira (es esta toma la única que se conoce de él), hermano de Agustín. Se lo puede identificar también al colega en el arte de Barrios, Dionisio Basualdo, entre las distinguidas personas. Mas el que destaca su figura en la toma es el eminente intelectual español Viriato Díaz Pérez (en círculo rojo en la foto de los archivos de El Cabildo) posando a la mano izquierda de Agustín. Esta fotografía fue publicada acompañando uno de los 45 artículos de Carlos Bordas para el diario Patria, el 18 de febrero de 1956, en el número 21 de la serie, que le dedicó a su genial compatriota. El original de esta fotografía se conserva en los archivos de El Cabildo. Ahora, ¿qué es lo que hace que llamemos la atención sobre esta fotografía? ¿Qué tiene de excepcional? En la fotografía publicada en el libro-catálogo EL INALCANZABLE, de autoría del Sr. Salcedo, encontramos uno de los peores casos de manipulación de imágenes en la historia de Barrios Mangoré. En el original, se puede observar que las dos personas del costado derecho de la foto (en círculos azul y amarillo en la foto original de El Cabildo), aunque tenues figuras en la toma, aún conservan todos los rasgos que distinguen sus fisonomías.
FOTOGRAFÍA N.º 1 (ARCHIVO DE EL CABILDO)
Pero en la fotografía publicada en la página 79 salta la sorpresa de que esas dos figuras aparecen transfiguradas en una nueva pose. En síntesis, se manipuló la imagen del ilustre Viriato Díaz Pérez para clonarla en reemplazo de la figura del hombre de la extrema derecha (que puede observarse con raya a la derecha de su cabeza en el peinado).
Se pueden identificar perfectamente los rasgos que, aunque manipulados, pertenecen al insigne intelectual (frente ancha, el estilo del peinado, los anteojos, las orejas, los mentones, aunque le quitaron los bigotes), aunque transfigurados en otra silueta y con la raya del peinado en el medio, propia de Don Viriato Díaz Pérez, en contradicción a la raya del lado derecho de la persona que figura en la original fotografía como habíamos visto.
FOTOGRAFÍA N.º 2 (LIBRO EL INALCANZABLE)
Pareciera que el gran iniciado teósofo haya alcanzado las más altas cúspides de la elevación espiritual que hasta es capaz de desdoblar su humanidad física y encontrarse en dos lugares a la misma vez, desafiando todas las leyes de la física. En cuanto a la distinguida dama sentada en el extremo derecho de la foto (en círculo azul en ambas fotografías), luce en la trucada fotografía N.º 2 más avejentada y con expresión un poco tosca, en detrimento de la figura de una joven dama de expresión fresca e ingenua de la fotografía N.º 1 original. Se puede ver que el nuevo rostro montado corresponde a las señoras que se encuentran primero en el extremo izquierdo y a la que se la encuentra en el tercer lugar en la misma línea de las sentadas con gafas. De la primera extrajeron su fisonomía facial en general y le agregaron las gafas que lleva la tercera, convirtiendo en un chamburreado morphing el original fotográfico (fotografía N.º 1). Cuando uno se declara preservador del patrimonio histórico de una nación, en este caso la paraguaya, como lo hace en sus discursos el Sr. Salcedo en cuantas oportunidades le dan la prensa o la televisión, y desde esta postura señalarnos nuestra desidia en la poca conciencia de la preservación de la memoria colectiva que tenemos, es cuando le reprochamos con todas las fuerzas la acusación de manipulación y tergiversación en mayúsculas de nuestro acervo cultural; en este caso, una simple fotografía, pues en otros hechos es más osado y lleva a cabo atentados de la categoría de terrorista cultural. De esta manera, le respondemos con mayor energías con las que nos insulta declarándonos ignorantes, humillándonos en todos sus escritos. ¡ES UN VERGÜENZA SEMEJANTE ACCIÓN DE ATROPELLO AL ACERVO VISUAL DE LA NACIÓN!
Por otro lado, el señor Lorenzo Juan Carlos Joy, esposo de Zunilda Salomoni, hija menor de don Tomás Salomoni, había comentado en un artículo, aludiendo al libro EL INALCANZABLE, que: "el álbum nos cuenta, en la página 100, que el embajador paraguayo en México don Tomás Salomoni ‘era de religión judía’, y, posteriormente, en la página 103, se refiere a ‘la familia judía que lo acompañaba’. Ambas afirmaciones son falsas de toda falsedad. Don Tomás A. Salomoni era de ascendencia italiana, hijo de padres católicos, y su esposa, doña Luisa Lebrón, era andaluza y católica de origen, aunque posteriormente abrazó la Teosofía de la Doctrina Secreta de Madame Blavasky, basada en antiguas creencias religiosas hindúes. Tildar a don Tomás Salomoni y familia de judíos no implica ninguna afrenta, pero sí una falsa aseveración […] de allí a mencionar que ‘era de religión judía o familia judía’, como taxativamente lo especifica el señor Carlos Salcedo Centurión, es una información sin fundamento". En la fabulación que insufla la ensoñación del Sr. Carlos Salcedo leemos que "durante el tiempo que pasó en Berlín se abocó a otra misión, que consistía en ayudar a que los judíos perseguidos encuentren refugios seguros fuera de Alemania. Este ángulo paraguayo de la Lista de Schindler del clan Barrios-Salomoni aún requiere cierta exploración y una investigación mucho más profunda, en caso de que las especulaciones fuesen ciertas". Y como es habitual en el proceder del falsario Sr. Salcedo, él va a ser el investigador que va a certificar la historia con fondos del Estado paraguayo, no importa que de entrada la especulación naciese de un cerebro descontrolado. Recordemos que en ciencia se conjetura, pero de una forma en la que la imaginación hace sus vuelos en forma controlada, sobre datos y hechos reales, y no sobre ficciones esquizofrénicas.
También acota el Sr. Joy: "Confirmo que en 1934 el embajador Salomoni le obsequió la guitarra Morant de concierto, fabricada por José María Dura Argente, de Valencia, España. Es incorrecto lo expresado en el álbum, de que dicha guitarra ‘pudo haber sido obsequiada por la reina María Eugenia, de España’. Basta cotejar fechas para comprobar el aserto. Al recibir la guitarra Morant, en retribución, Mangoré obsequió a la embajadora Luisa su guitarra Sanfeliú, que se mantuvo en poder de la familia hasta su fallecimiento. Posteriormente, uno de los hijos, el ingeniero Tomás R. Salomoni, la donó para destinarla al Museo de Mangoré, en la persona de Serafín Francia Campos, en ese entonces director de Difusión Cultural de Educación". Como puede verse, el Sr. Salcedo es muy dado a la especulación desmedida, lejos de la cordura cauta. La historia esa que fue "la reina María Eugenia de España" la que le regaló la guitarra ya no debe ser contada, hay que expurgarla y no causar más confusión.
Publicado en fecha: 6 de Noviembre 2011
Publicado en fecha: 13 de Mayo del 2012
DÍA Y MEDIO, BARRIOS HOY
Agustín Pío Barrios Mangoré había grabado en los estudios caseros del señor Alfredo Massi en El Salvador, en mayo de 1944, una obra que envió a la Unión Panamericana, con sede en Washington, para su ejecución en la celebración del Día de las Américas, según cuenta don Cándido Morales. Grande fue la desilusión del genio paraguayo de la guitarra cuando, sorprendido, escucha su obra reinterpretada en un arreglo jazzístico, hecho que lo llevó hasta tal punto —según Morales— a caer en cama enfermo y desilusionado. La afirmación anterior merece ciertas matizaciones que, contextualizadas en torno a la estética de la música de Barrios Mangoré y la interpretación de ella por el propio maestro, cambiaría de tono la descripción idealizada del ilustrado discípulo salvadoreño; pero eso es harina de otro costal.
Luz María Bobadilla y Berta Rojas son dos intérpretes paraguayas de la guitarra muy talentosas. Barrios Hoy, último cedé de la primera citada, y Día y Medio, también último material discográfico de la segunda junto al encumbrado saxofonista y clarinetista cubano Paquito D’Rivera, tienen puntos de convergencias muy sobresalientes y que hacen que la música del genio sanjuanino —a pesar de que por sí sola se apuntala en las más altas esferas de la composición— alcance las cotas más altas que la integran en nueva estética.
La música de calidad viene siempre de la mano de intérpretes con fina intuición desarrollada en la madurez de una práctica artesanal, pero cuando está adosada por intelectos sutiles de arregladores en mismo grado, su calidad se eleva exponencialmente, y esta última afirmación es lo que creo que define ambos discos: Luz María y Berta, intérpretes excelsas; Carlos Schvartzman y Mauricio Pinchi Cardozo Ocampo, arregladores entre los mejores (solo cito a estos músicos pues existen otros muy encumbrados que también participaron en ellos). La música de Agustín Barrios Mangoré alcanza en estos dos discos niveles soñados. Así, Madrigal, Las Abejas, Mazurca Apassionata, Maxixe, La Catedral, Preludio en Do Menor, Caazapá, Choro de Saudade y Danza paraguaya no tienen símiles.
En general se puede decir que la riqueza armónica muy original en todos los casos, las virtuosas melodías en contrapunto de las guitarristas y ni hablar del encumbrado músico cubano Paquito D’Rivera, junto a ello las muy oportunas y enriquecedoras variaciones rítmicas de las obras originales, presentan al oído un amasijo de colores impresionistas que dejan al espectador con la más placentera sensación llena de satisfacción inmediata.
Ambas guitarristas, Luz María y Berta, hacen gala de un sonido claro junto con un pulso rítmico equilibrado producto de un maduro manejo de la expresión, aspectos estos sobresalientes entre otros que hacen de la interpretación en ambas, propias y emergentes del exclusivo círculo de elite del arte guitarrístico.
Los maestros Carlos Schvartzman y Pinchi Cardozo Ocampo tienen lo suyo. La elección de una formación de música de cámara (me atrevo a decir en rémora de aquel gran disco de los años setenta con el grupo vocal Las Voces Nuevas, que tuvo también como colaborador al malogrado Oscar Cardozo Ocampo) a manera de concerto grosso bachiano —ejemplo de ello La Catedral— por el maestro Schvartzman para el desarrollo de los temas arreglados por él es muy apropiada, hecho demostrado con creces en el resultado obtenido. Si bien las obras de Agustín Barrios Mangoré son exclusivas para guitarra solista, el maestro Schvartzman, con la madurez musical que lo distingue, supo arropar las melodías mangorianas con el justo condimento, ejemplificadas estas en sutiles variaciones rítmicas de jazz como por ejemplo en Madrigal, colores armónicos propios de un cuarteto de arcos debussiano acompañado de una sección rítmica de trío jazzística típica (bajo acústico, batería y piano) como se puede escuchar en Mazurca Apassionata y contrapuntos que muy bien subrayan las ideas de las frases musicales propias del fino intelecto mangoriano, reinterpretadas en la óptica berkleyana del maestro. Pinchi Cardozo Ocampo supo llegar al nervio central del gen motívico en los temas, además supo direccionar al talento del inigualable Paquito D’Rivera en sus improvisaciones con partes escritas como por ejemplo en el Preludio en Do Menor que tienen el signo inequívoco, a pesar de los desarrollos y variaciones muy sesudas, de las frases vertebrales de las obras mangorianas. Estos arreglos, dignos de la línea del cool jazz o de la tercera corriente del género, que a momentos evocan armonías cuartales propias de Igor Stravinsky, Herbie Hancock o al Return to Forever de Chick Corea, ejemplo de lo comentado líneas anteriores es la composición Las Abejas. En las obras con aire nativo se evidencia con mayor claridad y fuerza la potencialidad expresiva —repensada en algunos casos desde motivos arreglísticos para el piano de su hermano Oscar Cardozo Ocampo muy bien adaptada para las posibilidades expresivas-técnicas de la guitarra (me refiero a Cholí de José Asunción Flores principalmente)— con la que se puede contar a la hora de construir un sólido edificio estructural con los más audaces elementos del nutrido y variado conjunto de posibilidades métricas musicales —afirmación que puede remontarse al citado disco de Las Voces Nuevas que en su momento fue una singularidad física-cultural, pues fue el primer experimento entre lo folklórico paraguayo y el jazz, y que hoy tiene estos frutos derivados como secuelas—, y solo para ejemplificar cito a Caazapá y Danza Paraguaya (el disco Día y Medio de Berta Rojas y Paquito D’Rivera incluye otras composiciones del imaginario folklorista paraguayo), esta última ya fue arreglada y grabada por el maestro Carlos Schvartzman en el paradigma fundador como lo fue aquel ya mítico disco de Las Voces Nuevas en visionario arreglo, y que también incluyó el tema de don Mauricio Cardozo Ocampo (padre) Galopera; las composiciones de proyección folklórica en estos discos adquieren un inusitado dinamismo e interés renovado desde el juego inteligente de estos elementos nuevos en ellas.
Enumerar los puntos sobresalientes en detalle no es el caso de estos comentarios, pero sí subrayar de que si el gran maestro Agustín Barrios Mangoré viviese hoy, siendo testigo de todo esto, creo que su refinada percepción intuitiva y madura estética, fruto del dominio total de los elementos de su arte y la serena reflexión de su obrar, no desaprobaría jamás la gala de inventiva creativa de estos excelentes músicos involucrados en ambas producciones fonográficas.
¡¡¡Día y Medio, Barrios Hoy, bienvenidos al universo sonoro!!!
Publicado en fecha: 17 de Junio del 2012

References: artículo 47
 artículo 50
 artículo 3
 Artículo 55
 artículo 9
 artículo 92
 artículo 95
 artículo 147