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Timestamp: 2017-10-21 11:59:18+00:00

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CeIBA | Financiamiento internacional para control de COPs
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Oportunidades de financiamiento internacional a proyectos para minimizar riesgos de COPs, fuentes industriales, impactos a la salud y al ambiente y regulación sanitaria aplicable
Cristina Cortinas [1]
Propósito del análisis de oportunidades de financiamiento para reducir impactos de los COP
En México, como en muchos países en vías de desarrollo, la agenda ambiental relacionada con la gestión de las sustancias químicas ha ido avanzando gracias a su adhesión a convenios internacionales bi o multilaterales que ofrecen asistencia técnica y/o financiera para el fortalecimiento de capacidades que permiten dar cumplimiento a los compromisos adquiridos en ellos. En nuestro caso, y de acuerdo con la Legislación en materia de Celebración de Tratados, cuando éstos han sido suscritos por el Ejecutivo, aprobados por el Senado y publicados en el Diario Oficial de la Federación (DOF) (como el Convenio de Estocolmo), se convierten en “Ley Suprema de la Nación”.
En el marco del Protocolo de Montreal, un convenio ejemplar a este último respecto, México recibió financiamiento para dejar de producir y usar las sustancias que deterioran la capa de ozono, como los clorofluorocarbonos y el bromuro de metilo; lo cual le permitió lograr la meta fijada.
Ahora, en el contexto del Convenio de Estocolmo y del SAICM, existe la oportunidad de preparar y someter a consideración una cartera de proyectos para lograr sus fines, a las agencias internacionales de financiamiento y asistencia técnica.
Por ello, al iniciar en el mes de junio 2015 el proceso de revisión y actualización del Plan Nacional de Implementación (PNI) del Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP), publicado en 2007[2], se ha considerado pertinente llamar la atención sobre este tipo de oportunidades a fin de contar con recursos para lograr sus objetivos.
Aún cuando las agencias de financiamiento requieren que los países solicitantes, aporten una cantidad de recursos de seis a uno respecto a lo que aporten los donantes, se pueden contabilizar los presupuestos asignados tanto por las distintas dependencias gubernamentales, como por el sector empresarial, las instituciones educativas y las organizaciones de la sociedad civil, que integran el Comité Nacional Coordinador del Plan Nacional de Implementación del Convenio de Estocolmo, relacionados con la gestión integral de los COP, para llenar ese requisito.
De manera que este documento, al igual que el difundido previamente, intitulado “Actualización del Plan Nacional de Implementación del Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes”, busca proporcionar a los interesados información útil para preparar propuestas de proyectos en la materia. En este caso, además de revisar la situación de México respecto de los Convenios Internacionales suscritos sobre el tema, se resumen aspectos relevantes sobre las fuentes industriales de COP, sus impactos en la salud y al ambiente, así como acerca de la regulación y gestión sanitaria de plaguicidas, nutrientes vegetales y sustancias tóxicas y peligrosas.
Agenda Internacional Multilateral sobre Sustancias Químicas y Residuos[3]
Retos y oportunidades para mitigar riesgos químicos en México
La figura siguiente pone en perspectiva el Convenio de Estocolmo, en relación con otras iniciativas internacionales tendientes a prevenir y mitigar los riesgos químicos.
FISQ: Fichas Internacionales de Seguridad Química; IOMC: Inter-Organization Programme for the Sound Management of Chemicals; GHS: Globally Harmonized System of Classification and Labelling of Chemicals; SAICM: Strategic Approach to International Chemicals Management; REACH: Registration, Evaluation, Authorisation and Restriction of Chemicals de la Unión Europea.
El GEF (Global Environmental Facility) dispone de recursos financieros para subvencionar proyectos relacionados con la reducción o eliminación de la liberación y de los riesgos de los COP; lo cual no obstante, demanda la creación de sinergias entre proyectos relacionados con la gestión de sustancias tóxicas y peligrosas.
COPs de uso industrial[4]
Al haberse incorporado nuevas sustancias COP al Convenio de Estocolmo, es preciso inventariarlas, a la vez que actualizar los inventarios de las consideradas en el PNI de 2007.
Objetivos que persigue la actualización del PNI acerca de los COPs de uso industrial
Evaluar si el reciclaje actual de los productos y gestión de residuos cumplen los requisitos del Convenio; identificar áreas en las que no lo hacen.
Proporcionar la base para el desarrollo de una estrategia al respecto en el PNI (identificar los sectores económicos a priorizar y el tipo de acciones que demandan esos sectores).
Informe a la Conferencia de las Partes del Convenio sobre los progresos realizados para eliminar los nuevos COPs.
Identificar las áreas donde se necesita apoyo financiero o técnico (para llenar los vacíos en el inventario, y para dar cumplimiento a las obligaciones del Convenio).
COPs DE USO INDUSTRIAL SUJETOS AL CONVENIO DE ESTOCOLMO
Hexabromobifenilo Anexo A
Octa-BDE (calidad comercial), éter de Octabromodifenil, Anexo A
Penta-BDE (calidad comercial), Éter de pentabromodifenilo, Anexo A
PFOS, Sulfonato de perfluorooctano, sus sales y fluoruro de perfluorooctano sulfonilo (PFOSF), Anexo B
El inventario de los COPs de uso industrial generará información acerca de:
Usos actuales y pasados y producción de los COPs industriales en México
Presencia de productos y artículos que contienen COPs en el mercado de consumo
Flujos de productos y artículos que contienen COPs que ingresan al país y corrientes de reciclaje
Prácticas relativas a la eliminación de los productos y artículos que contienen COPs industriales cuando se convierten en residuos
Totalidad de las existencias de COPs industriales
Antecedentes del Plan de Acción sobre “Evaluación de los efectos de los COP en la salud y el ambiente, así como de sus implicaciones socioeconómicas”
El reconocimiento de los efectos nocivos por la exposición a los contaminantes orgánicos persistentes, en especial a los efectos identificados en las mujeres y la afectación de los ecosistemas terrestres y acuáticos por la acumulación de estos contaminantes, derivó en la creación del Convenio de Estocolmo. El artículo 11 de este Convenio señala que las Partes, dentro de sus capacidades, alentarán y/o efectuarán actividades de investigación, incluyendo entre otros aspectos, la determinación de la presencia, los niveles, las tendencias, y el transporte de los COP, así como sus efectos en las personas y en el medio ambiente.
Línea Base en México
Estudios identificados a 2007
COP estudiado Clordano DDT HCB Dioxinas BPC Total
No. total de referencias
identificadas 6 148 68 25 42 289
Determinación en medios
abióticos 5 31 9 0 7 52
Determinación en biota 1 73 29 1 6 110
Determinación en humanos 0 33 10 0 2 45
Determinación en niños 0 9 9 0 27 45
productos 0 0 10 0 0 10
Determinación en fuentes
de emisión 0 0 1 24 0 25
Revista científica 6 110 50 0 8 164
Libro 0 2 0 0 0 20
Documento de gobierno 0 9 11 0 28 48
Reporte de una consultoría 0 0 1 1 1 3
Tesis 0 6 0 0 1 7
Ponencia 0 21 6 24 3 54
Los análisis se realizaron en
laboratorios nacionales 0 22 17 0 27 66
Los análisis se llevaron a
cabo en laboratorios en el
extranjero. 3 1 5 1 4 14
No se consigna la institución
o el laboratorio donde
se hicieron los análisis 3 125 46 24 11 209
intercalibración 0 89 21 1 35 146
Es importante hacer notar que los datos proporcionados por los estudios antes citados deben ser considerados con cautela, pues en diversos de ellos no se proporciona información sobre los controles de calidad (QC)/aseguramiento de la calidad (QA) que respalden la confiabilidad de los análisis.[5]
En 2003, el INE apoyó el desarrollo del proyecto “Identificación de las Capacidades y Necesidades de Investigación en México en Materia de Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs)”, cuyo objetivo fue conocer el estado y la experiencia acumulada en nuestro país sobre la investigación científica en el tema. Con base en los resultados de este proyecto se construyó una base de datos que contiene los nombres de los investigadores especialistas en el tema, las principales líneas de investigación, los proyectos y las publicaciones de cada investigador, así como la capacidad analítica con la que cuentan. Se identificaron 42 especialistas en el tema localizados en 25 instituciones.
En la última actualización de la base de datos (julio de 2006) se reportó la existencia de 66 investigadores dedicados a realizar investigación en materia de COP en el país, quienes laboran en 27 instituciones académicas, 25 de carácter público y 2 privadas.
En el estudio realizado para la integración del PNI intitulado Vinculación con salud, evaluación ambiental, social y económica por exposición a COP, se citan investigaciones realizadas en el país y en algunas de éstas se detectó que algunos de sus autores no se encuentran registrados en la base de datos del INE. De acuerdo con este estudio, se estima que el número de trabajos de investigación puede ser cercano a quinientos y que si bien hay autores que contribuyen en varios de estos trabajos también queda claro que no publican solos.
En México, se han realizado investigaciones que han permitido identificar algunos de los efectos del DDT y sus metabolitos de degradación como el DDE. Torres-Sánchez y López-Carrillo (2007) realizaron una revisión sobre los efectos asociados con la exposición a DDT, encontrando afectaciones en la función testicular traducidas en la disminución del volumen de semen, conteo espermático, motilidad de los espermatozoides, mayor número de espermas con formas alteradas y reducción de los niveles de testosterona libre.
En relación con los efectos neuroconducturales, estas autoras mencionan una asociación entre la disminución del desarrollo psicomotor y el incremento de los niveles de pp’-DDE en suero materno en los primeros tres meses de embarazo.
En esta misma revisión se cita el estudio de Salazar-García et al. (2004) quien encontró un incremento de casi 4 veces del riesgo de tener un hijo con defectos al nacimiento entre trabajadores que participaron en las campañas antipalúdicas. Se hace también referencia al estudio de Torres-Arreola et al. (2003) en el que se reporta un aumento de casi dos veces más de riesgo de parto prematuro en mujeres con niveles de p,p’-DDE de 0.11 ppm en suero. Las autoras de esta revisión llaman la atención en concentrar esfuerzos en la protección de las poblaciones vulnerables y alertan sobre la similitud del tipo de efectos causados por sustancias similares.
El estudio de Galván et al. (2002) muestra un incremento en los niveles de DDE en tejido adiposo asociado positivamente con la edad, por lo que se infiere que posiblemente las fuentes de exposición estén vigentes aunque el DDT ya no se esté utilizando en el combate a la malaria, lo que pudiera estar relacionado con las opiniones de mujeres entrevistadas en Yucatán que manifestaron utilizar DDT en sus hogares.
En contraposición, los resultados de concentraciones en tejido adiposo parecen mostrar una tendencia decreciente en el estado de Veracruz, de 4.36 ppm reportado en 2001 a 1.17 y 1.22 ppm reportado en 2003, mientras que la concentración en trabajadores de la campaña contra la malaria fue de 61 ppm. La vida media de este compuesto es de 35 años, lo que hace suponer que se le seguirá encontrando aún en los próximos años. La fuente de exposición más importante actualmente parece ser la ingesta de pescado. Algunos autores reportan que ésta contribuye con el 70% de la carga corporal del metabolito pp’-DDE.
Otro de los efectos asociados con la exposición a DDT en México ha sido el desarrollo de cáncer principalmente en mujeres. London et al., (2002) encontró una correlación entre niveles altos de exposición a DDE con un incremento en el riesgo de padecer cáncer de mama, particularmente en mujeres posmenopáusicas. Romieu et al. (2000) reportó que la exposición a plaguicidas organoclorados representa un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de mama en mujeres dedicadas a actividades agrícolas.
En el 2000, Gómez et al. determinaron diferencias citogenéticas entre floriculturistas del estado de Morelos expuestos a plaguicidas con personal no expuesto a éstos. Los autores reportan el uso de aldrín, dieldrín, endrín, DDT, BHC y lindano en los cultivos, los cuales son plaguicidas prohibidos o de uso restringido en la actualidad.
En un estudio relacionado con el PARAN sobre DDT promovido por la CCA (CCA, 2007), se seleccionaron 9 sitios para realizar un muestreo de COP en sangre con mujeres primerizas. Debido a que el número de muestras fue muy reducido en comparación con el muestreo realizado en los Estados Unidos y Canadá, considera que este estudio fue solo un punto de partida para la evaluación de la tendencia en la exposición a este plaguicida en los años ulteriores a su eliminación en el combate a la malaria. Complementariamente, se considera que los bancos de suero de las distintas encuestas nacionales que realiza la SSA, podrían constituir un recurso para determinar cambios en la concentración de DDT y otros COP en la población.
Determinación del riesgo atribuible a COP
Es importante mencionar la dificultad que existe para establecer en el ser humano una relación de causa-efecto entre la exposición a COP y la aparición de una enfermedad, ya que el ser humano se ve expuesto con frecuencia a combinaciones de varias sustancias químicas al mismo tiempo. Por lo que aún queda mucho por hacer en el estudio de los efectos a la salud humana por la exposición a COP, particularmente en vista de la amplia gama de exposiciones simultáneas que soporta el ser humano (Ritter et al. 1995).
Para determinar el riesgo atribuible a los COP, además de contar con datos sobre la proporción de la población con niveles determinados de estas sustancias, se requiere determinar la fuerza de la asociación entre éstos y el efecto a la salud relacionado. Para esto último, si no se pueden realizar estudios longitudinales, transversales o ecológicos, que son difíciles, se puede recurrir en algunos casos a los resultados de estudios realizados en poblaciones de otros países, a través de un análisis cuidadoso de su consistencia, metodología
empleada y otros factores que resulten de relevancia. También es importante la identificación de poblaciones y sitios de alto riesgo y la investigación e identificación de indicadores de efectos por exposición a COP en la población y biota. Un aspecto relevante que reforzaría estas actividades sería el fortalecimiento de los programas de posgrado en salud ambiental.
En cuanto a la consideración de las condiciones que contribuyen a minimizar la exposición y los daños ocasionados por los COP, se requieren desarrollar estudios de intervención que demandan, entre otros, una vinculación entre la Secretarías de Salud y de Educación Pública y otros actores y sectores claves.
Guillete et al (1998) reportan que existe un número diverso de factores sociales, incluyendo el estado socioeconómico, aculturación, costumbres y patrones dietéticos, así como factores ambientales como la exposición a otras sustancias químicas durante la vida de los individuos, que afectan la determinación de los efectos por la exposición a plaguicidas y otras sustancias químicas peligrosas. Los autores mencionan que con frecuencia estos factores son utilizados para cuestionar, criticar y desaprobar los resultados de este tipo de investigaciones, particularmente sobre los efectos en el crecimiento y desarrollo de los niños expuestos a plaguicidas. En consecuencia, se advierte la necesidad de un enfoque integral para el desarrollo de estas investigaciones, que cubra diferentes aspectos (económicos, sociales y ambientales) y un número mayor de variables que puedan ser incluidas y controladas, siendo el enfoque de Ecosalud uno de ellos.
El enfoque Ecosistémico o de Ecosalud reconoce la existencia de nexos entre los seres humanos y su ambiente biofísico, social y económico reflejados en la salud del individuo. Para conseguir un equilibrio entre la salud de los ecosistemas y los seres humanos que los habitan se requiere un método apropiado para determinar estas relaciones y adoptar las medidas de intervención convenientes, que incluyan no sólo a los científicos, sino también a los miembros de la comunidad en estudio y a tomadores de decisiones. Esta última categoría incluye a todos los que tienen el poder decisorio, no solamente a los representantes del gobierno u otro grupo de protagonistas, sino también a aquellos con influencia informal basada en su conocimiento, experiencia y reputación (Lebel 2003).
El enfoque de Ecosalud, que existe interés en México en que se aplique en la evaluación y prevención de los impactos en la salud y los ecosistemas de los COP, se basa en tres pilares metodológicos: transdisciplinariedad, participación y equidad:
La transdisciplinariedad implica una visión de amplio alcance de los problemas de salud relacionados con el ecosistema, así como una total participación de científicos, miembros de la comunidad, representantes del gobierno y otros interesados
La participación está orientada a lograr consenso y cooperación entre los científicos y quienes están involucrados en la toma de decisiones y dentro de cada grupo particular
La equidad comprende el análisis de los papeles que corresponden a hombres y mujeres, así como a los distintos grupos sociales, en cuanto a las responsabilidades y diferentes grados de influencia en las decisiones que tienen repercusión en su salud y en el acceso a los recursos
Este método ha sido aplicado en México en relación con dos problemas que resultan relevantes para este diagnóstico nacional, la eliminación del uso del DDT en el combate a la malaria y el desarrollo del Programa de Calidad del Aire en la Zona Metropolitana del Valle de México Ambos han mostrado la importancia de este enfoque en la búsqueda de soluciones a problemas complejos, pero también la necesidad de mantener continuamente informados e involucrados a los diversos actores, lo cual constituye un verdadero desafío y demanda la apropiación de los programas por las comunidades en riesgo y sectores relevantes en ellas.
Ejemplo de aplicación del enfoque de Ecosalud en México
Terminación del Uso del DDT en México
El uso del DDT se hizo necesario cuando en el periodo de 1940 a 1950 solían ocurrir alrededor de dos y medio millones de casos de malaria al año, de los cuales cerca de 24 000 eran mortales.
Con el tiempo la Secretaría de Salud fue desarrollando nuevas formas de control de la transmisión de la enfermedad que involucraron no solo a personal con conocimientos médicos, sino a entomólogos y a especialistas de las ciencias sociales, a las autoridades gubernamentales locales y a las propias comunidades afectadas. Se utilizó información geográfica para delimitar las áreas con casos de malaria; con ayuda de las comunidades se estudió el comportamiento de los distintos grupos de pobladores, así como de los mosquitos; se mejoraron las técnicas diagnósticas y se focalizó la aplicación del DDT en las casas con casos positivos de infección con el agente causante de la malaria para reducir su consumo. En 1996, en el contexto del Acuerdo para la Cooperación Ambiental de América del Norte y del desarrollo del Plan de Acción Regional sobre DDT, la Secretaría de Salud convino en sustituir su uso por otro insecticida de menor toxicidad y persistencia en el ambiente. Utilizó aspersores más potentes capaces de fumigar 40 casas en lugar de 8 con una menor cantidad de insecticida y, sobre todo, enseñó a las comunidades a cuidarse a sí mismas. Ejemplo de esto último es la participación de mujeres en el retiro cada dos semanas de las algas que proporcionan refugio a las larvas de los mosquitos en los cuerpos de agua. Como consecuencia, el número de casos ha disminuido a unos cuantos miles en todo el país y sin fallecimientos por esta causa.
Fuente: Lebel (2003).
Desde el punto de vista experimental, los COP se han relacionado con efectos significativos para el medio ambiente en una gran variedad de especies y prácticamente en todos los niveles tróficos. Para varios COP, hay algunas pruebas experimentales de que la exposición a dosis bajas pero por un tiempo prolongado puede estar asociada con efectos no letales crónicos, entre ellos una posible inmunotoxicidad, efectos cutáneos, alteración del rendimiento reproductor y carcinogenicidad patente (Ritter et al. 1995).
Los estudios ambientales sobre COP en el país han sido enfocados principalmente en la determinación de la exposición de ciertos organismos a estos compuestos y en la identificación de su presencia y concentración en ecosistemas específicos, midiendo en algunos de ellos los cambios en su concentración en diferentes periodos de tiempo y la relación entre los componentes bióticos y abióticos del ecosistema debido a la contaminación por estos compuestos.
Un número muy reducido de estos trabajos ha determinado los efectos en los organismos contaminados con ellos o las alteraciones ocasionadas en los ecosistemas. Asimismo, se reportan estudios integrales que evalúan diferentes parámetros e incluyen más de una población, por ejemplo el trabajo de Favani et al. (2002) que incluye el estudio de la tilapia y el plancton.
El análisis de estos estudios muestra que ha habido un interés predominante en las zonas donde existe un impacto a cuerpos de agua derivado de la actividad agrícola, y en organismos que forman parte de la cadena trófica en los niveles más altos, que son a los que está expuesto el ser humano por ingesta directa. Diversos estudios se han enfocado a determinar los impactos en el cultivo del camarón, debido a que es un recurso de gran importancia económica para la exportación.[6]
En un estudio experimental en el que se determinaron las concentraciones letales (CL 50) en el camarón (Galindo et al. 1996) se muestra que dichas concentraciones se llegaron a detectar en algunas estaciones de las granjas camaroneras durante el estudio de campo; mientras que otro estudio referido a los efectos encontró una disminución importante del contenido proteico en esa especie comercial (Galindo et al. 2002).
Varios estudios reportan el uso indiscriminado y creciente de plaguicidas en zonas agrícolas, entre ellos, el endosulfán que se encontró en la mayoría de los estudios revisados. Carvalho et al. (2002) reportan un incremento en el uso de plaguicidas agrícolas del 9% en volumen anual en la zona de estudio (costa de Sinaloa). Favani et al. 2002 llaman también la atención sobre el uso indiscriminado de plaguicidas y los desequilibrios al ecosistema en el sistema Lerma-Chapala. También es preocupante que el DDT ha sido detectado prácticamente en todas las matrices estudiadas.
Si bien existen estudios puntuales de COP en varios sitios del país, es posible decir que en México se carece de un conocimiento integral de la generación, transporte, transformación, rutas de exposición e impactos a la salud y ecosistemas de las sustancias tóxicas persistentes
y bioacumulables (STPB). La situación en México en materia de monitoreo continuo para los diferentes medios ambientales fue evaluada por Hansen, et al. (2006).
Agua. Existen 31 sustancias o grupos de sustancias que han sido definidas como STPB por organizaciones internacionales y convenios vinculantes y que están incluidas en cuatro Normas Oficiales Mexicanas (NOM). Estas normas regulan los criterios que se deben cumplir para las descargas líquidas y la calidad del agua de consumo humano. Actualmente estas sustancias no son monitoreadas rutinariamente en cuerpos de agua en México, pero la infraestructura existente en la Red Nacional de Monitoreo de Agua puede ser una base para incluirlas mediante la ampliación de la lista de parámetros a medir. A pesar de la viabilidad de la propuesta, es preciso contar previamente con información consistente sobre su presencia en sitios seleccionados y desarrollar la capacidad técnica y analítica necesaria para hacer posible su monitoreo rutinario.
Sedimentos. Las STPB se encuentran asociadas principalmente con partículas y materia orgánica, por lo que su remoción de una columna de agua es posible mediante la sedimentación. En general, el depósito ambiental final de las STPB son los sedimentos acuáticos, por lo que los sedimentos representan un medio ambiental apropiado para monitorear la deposición histórica de STPB a través del análisis de la contaminación actual en los cuerpos de agua y de las capas de sedimentos. En varios países existen programas de monitoreo de sedimentos que incluyen la medición de STPB. En México no existen normas o regulaciones sobre la calidad de los sedimentos. Existen estudios de caso en los que se han medido plaguicidas, metales, hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH) y BPC pero no se cuenta con mediciones rutinarias de ninguna sustancia química en este medio y no existen redes para el monitoreo de sedimentos. SEMARNAT a través de la Conagua sería la directamente responsable de establecer futuros programas de monitoreo en esta matriz.
Aire. El principal propósito de los programas de monitoreo de STPB en aire es obtener información sobre los mecanismos y dirección del transporte a grandes distancias de estas sustancias y la exposición de otros medios ambientales como cuerpos de agua, sedimentos y suelo superficial a éstas. Aunque se han identificado 53 estudios de caso con mediciones de STPB en aire en México, siendo las sustancias más estudiadas metales, PAH, dioxinas y furanos, PBDD y PSDF y PBC, y a pesar de que las ciudades más importantes cuentan con redes de monitoreo de calidad de aire, no existe en México ninguna red, institución ni grupo de investigación que mida STPB en aire regularmente y se conoce muy poco sobre el transporte y deposición de estas sustancias a través del territorio mexicano y la contribución de México a la contaminación regional y global de COP.
Residuos y suelos. La mayor parte de la investigación realizada en suelos sobre STPB ha sido conducida por la UNAM, IMTA, y el Colegio de Posgraduados, con 37 estudios de caso de un total de 73 (51%). Las STPB estudiadas en suelos incluyen metales, plaguicidas, dioxinas, furanos y PAH. En esta misma recopilación, los autores reportan que de tres estudios conducidos por el IMTA, INSP y la Universidad Autónoma de Yucatán (UAY), dos se condujeron sobre lixiviados de basureros municipales sin considerar STPB específicos y el tercer estudio se refirió a metales. No existen redes de monitoreo de residuos peligrosos y suelos contaminados en México. La responsabilidad del manejo de residuos peligrosos y suelos contaminados en México corresponde a la Dirección General de Gestión de Materiales y Actividades Riesgosas (DGGIMAR) de la SEMARNAT con el apoyo de la PROFEPA.
Biota. Los objetivos de monitorear STPB en biota, peces y fauna silvestre pueden cubrir las siguientes tres áreas de acuerdo con lo reportado por Hansen et al.:
Utilidad como indicadores biológicos: las concentraciones de STPB en tejido pueden ser indicadores de contaminación en cuerpos de agua y de otros medios ambientales
Protección de la salud de los consumidores: los programas de monitoreo de contaminantes en peces comerciales y fauna silvestre son útiles para verificar la inocuidad de los alimentos
Protección ambiental: los resultados de los programas de monitoreo pueden ser utilizados para la protección tanto de las especies individuales como del ecosistema
Entre las instituciones mexicanas que han conducido investigación sobre STPB en biota, peces y en especies domésticas y silvestres, la UNAM ha contribuido con el 46% de los estudios identificados por Hansen, entre estos estudios se encuentran tesis de licenciatura para la cuantificación de metales. Otras instituciones académicas que han realizado investigación en la materia son el Cinvestav, IPN, CIAD, UAS, UABC, Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste S.C. (CIBNOR) y la UAM. Las principales STPB monitoreadas incluyen metales, PAH, plaguicidas y BPC. Los organismos incluidos con mayor frecuencia son aves, peces, bivalvos, roedores y caninos. Acerca de la responsabilidad institucional para la protección de la vida silvestre, ésta está a cargo de la SEMARNAT.
Actualmente, no existen normas u otros ordenamientos en el país que definan criterios de calidad en relación con las concentraciones de STPB en biota, peces y especies silvestres.
Poblaciones humanas. La protección de la salud humana es considerada como el interés central de los programas de monitoreo, por lo que los programas de exposición humana a STPB juegan un papel preponderante en las políticas públicas sobre el medio ambiente. Las investigaciones científicas han mostrado que el riesgo potencial de consecuencias en la salud asociadas con la exposición a STPB es de particular interés en ciertas subpoblaciones humanas que han incrementado su exposición o su susceptibilidad. Esto hace que los programas de monitoreo y la investigación sean necesarios para conocer las rutas de exposición humana y condiciones para:
Subpoblaciones que consumen principalmente pescado y especies silvestres
Subpoblaciones expuestas ocupacionalmente
Subpoblaciones que habitan en áreas en las que hay o ha habido uso extensivo de algunas STPB
La sustancia tóxica referida en la regulación mexicana relativa al biomonitoreo humano es el plomo medido en sangre de niños, mujeres embarazadas y población en general no expuesta ocupacionalmente. En el caso de la población ocupacionalmente expuesta existe normatividad para algunas sustancias en medio biológico humano.
Entre las instituciones identificadas que contribuyen con un número mayor de estudios de caso sobre salud humana son la UNAM, INSP, Cinvestav, UAY y UASLP, con un total de 163 sobre 217 estudios identificados en el mismo reporte. Las STPB estudiadas en tejidos humanos incluyen metales, plaguicidas, dioxinas, furanos, PAH y PBDD/PBDF.
Con respecto a las responsabilidades de protección por la exposición a estas sustancias, le corresponde a la SSA proteger a la población en general, y conjuntamente con la STPS proteger la salud del personal ocupacionalmente expuesto. Sin embargo, ninguna de las dos instancias cuentan con un programa de monitoreo continuo de exposición o de carga corporal de STPB. La SSA opera un programa nacional de vigilancia epidemiológica, pero éste se limita únicamente al registro y reporte de intoxicaciones agudas por plaguicidas, las cuales son ocasionadas principalmente por la exposición a plaguicidas organofosforados que no cumplen exactamente con la definición de una STPB.
Estudios sobre los efectos económicos de las sustancias químicas peligrosas en la salud y el medio ambiente en el país
Con el objeto de proporcionar una referencia sobre las implicaciones económicas de la contaminación por estas sustancias se citan a continuación dos estudios relacionados con la contaminación atmosférica y los beneficios para la salud derivados de su control.
El primer estudio forma parte de un trabajo integral denominado Health Risks of Atmospheric Pollution, apoyado por la Comisión Ambiental Metropolitana (CAM) y el Banco Mundial (Banco Mundial, 2002). En éste se realizaron proyecciones de los beneficios económicos por la reducción de las concentraciones de ozono y la emisión de PM10 en el 2010. Se estimó que una reducción del 10% de estos contaminantes conllevaría a un ahorro de 760 millones de dólares anualmente en México, considerando una reducción en los gastos en salud por el tratamiento de las enfermedades relacionadas con la exposición a ozono y PM10.
El segundo estudio realizó una estimación de los beneficios para la salud por una reducción del 10% en los niveles de tóxicos atmosféricos cancerígenos en el área metropolitana de la Ciudad de México (AMCM) (Evans et al. 2005). El cuadro 6.4 presenta los resultados de la estimación para los tóxicos cancerígenos atmosféricos de mayor relevancia en la AMCM reportados en el estudio. Los autores mencionan que el análisis de estos datos sugiere que un 10% de reducción en los niveles ambientales de estos tóxicos podría reducir el número de casos de cáncer entre la población hasta en 100 casos por año.
Beneficios para la salud por una reducción de 10% en los niveles de tóxicos atmosféricos cancerígenos en el área metropolitana de la Ciudad de México (AMCM)a
Concentración basal
Valor de la unidad de riesgo (riesgo
de vida por 1 μg/
m3) Reducción del
(casos/año)
Benceno A 10 5 x 10-6 1
1,3-Butadieno B2 2 3 x 10-4 20
Formaldehído B1 3 1 x 10-5 1
diesel – 5 3 x 10-4 40
HAPb B2 0.05 3 x 10-4 <1
Cromo A 0.01 1 x 10-2 1
atmosféricos N.A. N.A. 100
a Reducción del riesgo por una disminución de 10% a partir de la concentración base.
Considera 20 millones de personas como la población de la AMCM. Considera 70
años como vida nominal.
Los valores se redondearon a una cifra significativa.
b: hidrocarburos aromáticos policíclicos.
En términos generales los estudios anteriores proporcionan una perspectiva sobre las magnitudes relativas de los beneficios para la salud que se pueden alcanzar por el control de tóxicos y de los contaminantes atmosféricos denominados como criterio.
Sistema de Cuentas Económicas y Ecológicas: Costos por Agotamiento y Degradación del Medio Ambiente.
En lo que se refiere a la evaluación de las implicaciones económicas que pueden derivar de los impactos al ambiente debido a la contaminación por COP, conviene tener presente que, de conformidad con lo que dispone la LGEEPA, el INEGI y la SEMARNAT han desarrollado el Sistema de Cuentas Económicas y Ecológicas de México. El propósito fundamental de este sistema es generar y proveer información con la mayor eficiencia y confiabilidad sobre el agotamiento de los recursos naturales y la degradación del medio ambiente, vinculados con las principales variables macroeconómicas del país. Otro de sus propósitos es determinar la valoración de los costos por el agotamiento de los recursos naturales y la degradación del medio ambiente, a fin de obtener el Producto Interno Neto Ecológico (PINE) ajustado ambientalmente.[7]
De acuerdo con las cifras reportadas para los años 1996 a 2004, lo fundamental es la restauración del deterioro del ambiente ocasionado por la actividad económica (costos por degradación), ya que mientras los costos por agotamiento representan el 0.9 del PIB, los de Degradación constituyen el 8.3 (datos del 2004). Es decir, hay una preponderancia significativa de los Costos por Degradación respecto de los Costos Totales (90.2 por ciento), el 9.8 restante corresponde a la pérdida de los recursos naturales denominada Costos por Agotamiento.
La información acerca de los Gastos de Protección Ambiental presentada en este sistema, permite concluir que en el período analizado los gastos corrientes se cuatriplicaron y los de capital se quintuplicaron; con la salvedad de que los primeros representan más de la mitad de los gastos totales (67.5%) y los de capital tan solo el 32.5%.
En lo concerniente al Gasto Ambiental como proporción del PIB, cabe hacer mención que éste oscilo del 0.3 al 0.6 por ciento en un lapso de 15 años (1990-2004), mientras que los costos por degradación se han triplicado en los últimos nueve años y representan el 8.3 y hasta el 10% del PIB.9 Es necesario destacar que el crecimiento de la economía nacional fue entre 3 y 3.5% en los últimos 10 años y que la inflación no ha rebasado el 4%, lo cual permite dimensionar el impacto que tiene el PINE en el PIB. Es necesario destacar que el crecimiento de la economía nacional fue entre 3 y 3.5% en los últimos 10 años y que la inflación no ha rebasado el 4%, lo cual permite dimensionar el impacto que tiene el PINE en el PIB. En la página electrónica del INEGI no está disponible la información desagregada por rama de actividad, que es importante conocer para efectos por contribución que tengan cada uno de los sectores en los costos ambientales nacionales y en los llamados “activos ambientales”. Es necesario también contar con la estimación del “Efecto Multiplicador” que conlleva el desarrollo o crecimiento de una actividad económica y sus costos ambientales.
En estas circunstancias, para lograr un avance hacia el desarrollo sustentable se requeriría que tanto los costos por degradación como los costos por agotamiento se abatieran en términos tanto absolutos como relativos al crecimiento de la inversión y al valor agregado que genere. Esta información brinda sustento a las propuestas de que se realice un cambio en el tipo de producción en los tres sectores, primario, secundario y terciario, invirtiendo en tecnologías más limpias y prácticas ambientalmente seguras.
Plan de Acción. Evaluación de los efectos de los COP en la salud y el ambiente, así como de sus implicaciones socioeconómicas
Que se prevengan o reduzcan los riesgos para la salud humana, a la biota acuática y terrestre, y al ambiente derivados de la contaminación por COP y sus impactos socioeconómicos.
Al finalizar la ejecución del plan de acción se conocerá si se ha alcanzado su objetivo a través de la determinación de los niveles de exposición humana y de organismos de la biota acuática y terrestre a los COP, y de los riesgos e implicaciones socioeconómicas que de ello derivan, tomando en consideración:
Las tendencias de los COP en diferentes medios y matrices establecidas a partir de datos generados por el Proname.
Los inventarios de eliminación de existencias de plaguicidas COP, BPC, y de COP no intencionales.
Los datos proporcionados por el RETC.
Los datos del monitoreo de dioxinas y furanos en fuentes sujetas a normas.
Los resultados de proyectos de investigación para determinar niveles de COP en distintos medios y matrices.
Las estadísticas de morbilidad y mortalidad por enfermedades cuyo origen se asocia a la exposición a COP.
Los datos sobre los costos de atención a la salud por enfermedades posiblemente relacionadas con COP y otros relevantes.
Nuevas consideraciones y perspectivas
Epidemia de obesidad, diabetes tipo 2 y exposición a sustancias tóxicas, persistentes y bioacumulables
Un hallazgo preocupante, es el que hace mención a la prevalencia global de enfermedades metabólicas, como la obesidad y la diabetes tipo 2, con sus altos costos económicos y sociales, y las evidencias sólidas que muestran la contribución de la exposición a niveles ambientales de contaminantes orgánicos persistentes (COP) durante décadas, al desarrollo de estos padecimientos. Ello ha llevado a plantear que la regulación de los productos alimenticios debe ser homologada y reevaluada para proteger a los consumidores, ya que ignorar este conocimiento emergente tendrá un impacto significativo en la salud de la población y de las siguientes generaciones.[8]
Otro hecho a considerar, es que en el periodo comprendido entre los años 1995 a 2012, se registraron un total de 67 711 casos de intoxicación por plaguicidas en todo el país; siendo los grupos de edad más frecuentemente afectados aquellos comprendidos en las edades productivas de la vida, con una proporción mayor al 60%.[9] De ahí la importancia de involucrar a la RED TOXICOLÓGICA MEXICANA (RETOMEX) , organización de profesionistas toxicólogos clínicos de 21 Centros Toxicológicos (CITs), distribuidos en 12 estados de la República Mexicana y a quienes registran y reportan los casos de intoxicación por plaguicidas, para identificar los casos asociados a la exposición de plaguicidas sujetos al Convenio de Estocolmo.
Tras del breve diagnóstico anterior relacionado con aspectos de contaminación ambiental, exposición y efectos tóxicos reportados en México, es importante destacar que el Programa Sectorial de Salud 2013-2018 es la brújula para orientar las acciones del Sector Salud, para dar cumplimiento a lo previsto en la materia en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018. Y en dicho Programa se destacan aspectos relevantes al tema que nos ocupa, como es el caso de la prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles y causas de muerte que pueden ser atribuibles a factores ambientales, entre los que se encuentra la exposición a sustancias tóxicas como los COP.
Prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles, México 2012 (Porcentajes)
Prevalencia 2012 Total Mujeres Hombres
Diagnóstico previo de diabetes mellitus en adultos a 9.2 8.6 9.7
Hipertensión en adultos a 31.5 32.3 30.7
Sobrepeso y obesidad en adultos a 71.3 69.4 73.0
Sobrepeso y obesidad en adolescentes b 34.9 34.1 35.8
Sobrepeso y obesidad en niños c 34.4 36.9 29.2
Notas: a) Población de 20 años de edad y más; b) población de 12 a 19 años de edad; y c) población de 5 a 11 años de edad.
Fuente: ENSANUT 2012. Citado en: Programa Sectorial de Salud 2013-2018
Principales causas de defunción, México 1980-2011
(Defunciones por 100,000 habitantes y variación porcentual)
Causa de definción 1980 2011
Cardiovascular 106.8 106.8 (14%)
Tumores malignos 39.5 61.7 (56%)
Fuente: INEGI/SS (2012a) principales causas de muerte de la lista GBD. Se utiliza esta lista ya que cuenta con información histórica. Citado en: Programa Sectorial de Salud 2013-2018
Principales causas de defunción por grupo de edad, México 2011
Todas las edades Diabetes mellitus 13.7%
<1 año Malformaciones congénitas, deformidades y anomalías cromosómicas 23.4%
1-4 años Malformaciones congénitas, deformidades y anomalías cromosómicas 15.6%
5-11 años Tumores malignos 17.9%
12-19 años Agresiones (homicidios) 21.3%
20-65 años Tumores malignos 14.1%
66 y más Diabetes mellitus 15.4%
Fuente: Programa Sectorial de Salud 2013-2018
En respuesta a tal situación el Programa Sectorial de Salud 2013-2018 estableció como uno de sus seis objetivos el siguiente: Consolidar la promoción, la protección de la salud y la prevención de las enfermedades, particularmente para reducir el impacto negativo de las conductas y hábitos no saludables, para el cual estableció entre las estrategias y líneas de acción para alcanzarlo, las que aparecen a continuación.
Primer Objetivo del Programa Sectorial de Salud 2013-2018
Consolidar la promoción, la protección de la salud y la prevención de las enfermedades, particularmente para reducir el impacto negativo de las conductas y hábitos no saludables.
ESTRATEGIA 1.1. Promover actitudes y conductas saludables y corresponsables
en el ámbito personal, familiar y comunitario
1.1.3. Impulsar la comunicación personalizada para el mejor uso de la información para mejorar la toma de decisiones en salud.
1.1.4. Impulsar la actividad física y alimentación correcta en diferentes ámbitos, en particular en escuelas y sitios de trabajo.
1.1.5. Reforzar las acciones de promoción de la salud mediante la acción comunitaria y la participación social.
1.1.6. Fomentar los entornos que favorezcan la salud, en particular escuelas de educación básica, media superior y superior.
1.1.7. Fortalecer la promoción de la salud ocupacional.
1.1.8. Promover las estrategias de prevención y promoción de la salud mental.
1.1.9. Promover las estrategias de prevención y promoción de la salud bucal.
ESTRATEGIA 1.2. Instrumentar la Estrategia Nacional para la Prevención y Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes
1.2.1. Desarrollar campañas educativas permanentes sobre la prevención de las enfermedades crónicas no transmisibles con cobertura nacional, estatal y local.
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Funciones y Programa 2013-2018 de la Comisión Federal de Protección Contra Riesgos Sanitarios
El Reglamento de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), publicado el 13 de abril de 2004 en el DOF establece su organización y funcionamiento como órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Salud, con autonomía técnica, administrativa y operativa, que tiene a su cargo el ejercicio de las atribuciones en materia de regulación, control y fomento sanitarios en los términos de la Ley General de Salud y demás disposiciones aplicables.
Términos jurídicos aplicables a la regulación sanitaria de sustancias químicas
Atribuciones de la COFEPRIS sobre sustancias de uso y consumo humano o a las que pueden exponerse los humanos
Atribuciones de la COFEPRIS tendientes a prevenir riesgos de las sustancias de uso y consumo humano o a las que pueden exponerse los humanos
Ø Identificar, analizar, evaluar, regular, controlar, fomentar y difundir las condiciones y requisitos para la prevención y manejo de los riesgos sanitarios;
Ø Expedir certificados oficiales de la condición sanitaria de procesos, productos, métodos, instalaciones, servicios o actividades relacionadas con las materias de su competencia;
Ø Emitir, prorrogar o revocar las autorizaciones sanitarias en las materias de su competencia, así como ejercer aquellos actos de autoridad que para la regulación, control y fomento sanitarios se establecen o deriven de la Ley y sus reglamentos, las normas oficiales mexicanas, el presente Reglamento y las demás disposiciones aplicables;
Ø Aplicar estrategias de investigación, evaluación y seguimiento de riesgos sanitarios, conjuntamente o en coadyuvancia con otras autoridades competentes;
Ø Imponer sanciones administrativas por el incumplimiento de disposiciones de la Ley, sus reglamentos y demás ordenamientos aplicables, así como determinar medidas de seguridad, preventivas y correctivas, en el ámbito de su competencia;
Ø Ejercer las acciones de control, regulación y fomento sanitario correspondientes, para prevenir y reducir los riesgos sanitarios derivados de la exposición de la población a factores químicos, físicos y biológicos;
Ø Participar, en coordinación con las unidades administrativas correspondientes de la Secretaría, en la instrumentación de las acciones de prevención y control de enfermedades, así como de vigilancia epidemiológica, cuando éstas se relacionen con los riesgos sanitarios derivados de los procesos, productos, métodos, instalaciones, servicios o actividades en las materias a que se refiere la fracción I del presente artículo
Unidades Administrativas de la COFEPRIS
Funciones de las Unidades Administrativas de la COFEPRIS relevantes a la gestión de sustancias químicas
Ø Participar en la elaboración de los anteproyectos de iniciativas y reformas de leyes, reglamentos, decretos, acuerdos, convenios, bases y órdenes, relativos a materias competencia de la Comisión Federal, con el apoyo de la Coordinación General Jurídica y Consultiva;
Ø Participar en el proceso de elaboración y expedición de las normas oficiales mexicanas y demás disposiciones de carácter general, en las materias ámbito de competencia de la Comisión Federal;
Ø Proponer la realización de investigaciones dirigidas a identificar y evaluar los riesgos sanitarios y a evaluar la eficiencia de las medidas regulatorias, de fomento y control sanitarios;
Ø Proponer al Comisionado Federal y supervisar las políticas, procedimientos e instrumentos a que se sujetarán las autoridades sanitarias del país para el ejercicio de las funciones de control y vigilancia sanitarios, de conformidad con las disposiciones aplicables y en los términos de los acuerdos de coordinación y colaboración;
Ø Formular dictámenes e informes, así como emitir opiniones y Ias autorizaciones, en su caso, relativas a la competencia de la unidad administrativa a su cargo;
Ø Proponer al Comisionado Federal la suscripción de acuerdos de coordinación con los gobiernos de los estados y del Distrito Federal, así como de acuerdos interinstitucionales, convenios o bases de colaboración, coordinación, concertación o inducción que procedan con otras dependencias, entidades, organizaciones o instituciones diversas, nacionales o internacionales, para propiciar el mejor desarrollo de sus funciones;
Ø Participar en la negociación, tramitación y seguimiento de los compromisos de carácter internacional relacionados con las materias que son competencia de la Comisión Federal, así como instrumentar los programas que deriven de dichos compromisos, en coordinación con las autoridades competentes y con la participación que corresponda a la Dirección General de Relaciones Internacionales de la Secretaría;
Ø Presidir, coordinar y participar en las comisiones, comités y grupos de trabajo que le encomiende el Comisionado Federal y, en su caso, designar suplente, así como informar de las actividades que se realicen en dichos órganos colegiados;
Ø Supervisar el ejercicio de las funciones que coordinadamente se realicen con los gobiernos de los estados y del Distrito Federal en las materias competencia de la Comisión Federal;
Ø Suscribir los documentos relativos al ejercicio de sus atribuciones y aquellos que les correspondan por suplencia, así como firmar en los casos que corresponda y notificar los acuerdos de trámite, las resoluciones o acuerdos de las autoridades superiores.
Decálogo estratégico de la COFEPRIS relacionado con la gestión de sustancias químicas
1. Marco jurídico Fortalecer la regulación en materia de riesgos sanitarios.
Eficientar los mecanismos de vigilancia y las sanciones sobre la violación o incumplimiento de la regulación.
Actualizar la Ley General de Salud y sus reglamentos, así como las Normas e instrumentos jurídicos.
2. Sistema Federal Sanitario Apoyar el desarrollo de capacidades técnicas, humanas e institucionales en las entidades federativas así como de los diversos organismos a nivel regional y/o local, dedicados a la protección contra riesgos sanitarios.
Mejorar el intercambio de información y la coordinación institucional entre las diversas dependencias federales y entre los distintos ámbitos de gobierno con atribuciones en materia sanitaria, para desarrollar acciones más eficaces de protección contra riesgos sanitarios.
3. Cultura de riesgos sanitarios Promover una cultura de protección contra riesgos sanitarios entre la población en general, incluyendo a la población infantil, y, especialmente, entre aquélla con mayor exposición y vulnerabilidad frente a riesgos específicos.
4. Vigilancia sanitaria Establecer un sistema institucional de vigilancia activa con laboratorios para el control analítico de productos en puntos de entrada al país: fronteras, puertos y aeropuertos.
Establecer un sistema integral de respuesta pronta y eficaz a las alertas y emergencias sanitarias.
5. Verificación Fortalecer las instancias y mecanismos para verificar las prácticas de manufactura, manejo, comercialización y disposición de medicamentos, alimentos, productos y servicios, nacionales e importados, que presenten mayor potencial de riesgos sanitarios para la población.
6. Combate a la ilegalidad Crear y desarrollar un grupo de verificadores especializados en el combate a prácticas ilegales que expongan a la población en materia de riesgos sanitarios, ligados a medicamentos, alimentos, bebidas, servicios, medio ambiente, entre otros.
7. Infraestructura física y tecnológica Establecer el Sistema Electrónico de Trámites con el fin de agilizar los procedimientos administrativos para el cumplimiento de obligaciones por parte de las empresas.
Establecer un número 01-800 para denunciar riesgos sanitarios, seguimiento de trámites y atención al público.
8. Salud en el trabajo Diseñar e implementar las acciones para prevenir y controlar los efectos nocivos de los factores del medio ambiente y laborales sobre la salud humana.
9. Acciones no regulatorias Definir nuevas reglas para la firma de convenios con organizaciones, asociaciones, cámaras e industrias.
Definir las acciones de comunicación de riesgos a la población y cultura de protección contra riesgos.
Establecer un sistema de información a la población con la finalidad de difundir las acciones realizadas por la institución y resguardar la información confidencial o reservada.
Difundir más y mejor información para la prevención y control de riesgos sanitarios, con la participación activa de las empresas, las instituciones y la población afectada.
10. Desarrollo organizacional Impulsar la reorganización de la COFEPRIS hacia un modelo orientado por procesos que permita proporcionar a la población un servicio de calidad, rápido y eficiente.
Programa de Acción Específico (PAE) sobre Protección contra Riesgos Sanitarios 2013-2018
En el citado Programa se indica que la Secretaría de Salud, a través de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios es responsable de instrumentar la política nacional de protección contra riesgos sanitarios en materia de establecimientos de salud; medicamentos y otros insumos para la salud; disposición de órganos, tejidos, células de seres humanos y sus componentes; alimentos y bebidas; tabaco, alcohol y plaguicidas, entre otros.
Entendiéndose como riesgo sanitario la estimación de la probabilidad de ocurrencia de un evento exógeno adverso, conocido o potencial, que ponga en peligro la salud o la vida humana, asociado con agentes biológicos, químicos o físicos por el uso o consumo de agua, alimentos, bebidas, medicamentos, equipos médicos, productos cosméticos y aseo, nutrientes vegetales, plaguicidas, sustancias tóxicas o peligrosas presentes en el ambiente o en el trabajo, así como con mensajes publicitarios de productos y servicios.
En este contexto se señala que, a fin de que la COFEPRIS tenga éxito en el mandato antes expuesto, se requiere una cuidadosa planeación institucional para lograr los resultados deseados en favor de la salud de la población, en el marco del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 y el Programa Sectorial de Salud 2013-2018, lo que dio lugar a la construcción del Programa de Acción Específico 2013-2018 (PAE.
El presente Programa engloba las estrategias y acciones que emprenderá la COFEPRIS en el periodo 2013-2018, fijándose metas definidas en los indicadores de resultados y siempre enfocadas al cumplimiento de los objetivos marcados. A partir de un diagnóstico situacional que permite saber dónde estamos y hacia dónde vamos, fueron establecidos los objetivos institucionales para el periodo. Los seis objetivos que se presentan en este PAE, fueron construidos con la participación de todas las unidades administrativas de la COFEPRIS y de las Áreas de Protección contra Riesgos Sanitarios de las 32 entidades federativas así como sus respectivos Laboratorios Estatales de Salud Pública.
El Sistema Federal Sanitario (SFS) está conformado por la COFEPRIS y las autoridades equivalentes u homólogas en las entidades federativas con las que se haya suscrito un Acuerdo de Coordinación para el Ejercicio de Facultades en Materia de Regulación, Control y Fomento Sanitarios. Se integraron con el objeto de organizar y armonizar en toda la República Mexicana las acciones de control y fomento sanitarios que de manera coordinada y como autoridades ejercen la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, y que son reguladas a nivel nacional por la Secretaría de Salud, a través de la COFEPRIS. El SFS se estructura con políticas regulatorias y no regulatorias, vínculos a nivel nacional e internacional a través de las Áreas de Protección contra Riesgos Sanitarios, los Laboratorios Estatales de Salud Pública (LESP) y la COFEPRIS.
Diagnóstico III.4 Reducir Riesgos Sanitarios Relacionados con Factores Ambientales y Salud Ocupacional
El cambio climático (CC) se perfila como el problema ambiental global más serio que enfrentará el planeta durante el siglo XXI y afectará por diversos mecanismos a algunos de los determinantes más importantes de la salud, como son los alimentos, el aire y el agua. El calentamiento del planeta será gradual, pero la creciente frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, como tormentas torrenciales, olas de calor, sequías e inundaciones, se manifestarán de manera abrupta y las consecuencias se percibirán de forma aguda. Las amenazas más inminentes y graves son las que se ciernen sobre los países en desarrollo, dificultando alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y para garantizar la equidad sanitaria.
México es altamente vulnerable a los efectos del CC por sus características geográficas, condiciones climáticas, orográficas e hidrológicas, así como por su situación económica y social, por ejemplo, la alta vulnerabilidad ante eventos hidrometeorológicos, que pueden llegar a situaciones de desastre. Se estima que el 15% de su territorio, el 68.2% de su población y el 71% de su Producto Interno Bruto se encuentran altamente expuestos al riesgo de impactos adversos asociados con el CC.
Ante este panorama la Secretaria de Salud ha trabajado en la Estrategia Nacional de Cambio Climático, a través de la elaboración del Programa Especial de Cambio Climático (PECC) 2013-2018, en el que participan: el Instituto Nacional de Salud Pública, la Dirección General de Epidemiología, el Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades, la Dirección General de Promoción de la Salud y la Dirección General de Planeación y Desarrollo y la COFEPRIS.
En el PECC, 2013-2018, la Secretaría de Salud ha establecido 5 estrategias específicas para prevenir y mitigar los efectos del CC en la salud de la población, en particular de la altamente vulnerable:
Evaluación de los impactos en la salud humana a mediano y largo plazo atribuibles al CC.
Desarrollo del Sistema Nacional de vigilancia epidemiológica ambiental de los efectos en salud ante CC.
Investigación en la gestión de riesgos a la salud ante CC, mediante el fortalecimiento de políticas públicas en los tres órdenes de gobierno.
Comunicación de riesgos sanitarios por efectos del CC en la salud humana de grupos vulnerables en México.
Consolidación de la infraestructura en el Sector Salud para atender la problemática de CC en la salud humana en México.
Los riesgos para la salud derivados de la actividad laboral, han sido reconocidas desde la antigüedad. Actualmente, la salud ocupacional considera a los trabajadores que están expuestos a factores de riesgo físicos, químicos, biológicos, psicosociales o ergonómicos en el lugar de trabajo.
A nivel mundial, alrededor de 3 mil millones de trabajadores están expuestos a riesgos laborales, y las enfermedades asociadas a estos riesgos incluyen:
Pérdida de agudeza auditiva,
Dorso lumbalgias,
Enfermedades pulmonares (Neumoconiosis, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica y Asma),
Lesiones no intencionadas, y
Cánceres incluyendo leucemia.
Asimismo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estimó en la Unión Europea alrededor de 160,000 muertes relacionas con el trabajo de las cuales 74,000 pueden estar vinculadas a la exposición a sustancias peligrosas y que cada 3.5 minutos muere una persona por causas relacionadas.
En 2010, el IMSS registró más de 12 millones de trabajadores y entre 2000-2010 identificó que el 98.5% de las consultas otorgadas a trabajadores fueron por accidentes y el 1.5% por enfermedades laborales. Esta incidencia se muestra en las siguientes gráficas, resaltando que los empleados de servicios de apoyo fueron los más afectados.
Actualmente, se deben implementar medidas preventivas y no correctivas como anteriormente se abordaba en salud ocupacional; incluyendo la prevención de riesgos sanitarios en el trabajo dentro de la regulación mexicana, en donde la Secretaria del Trabajo y Previsión Social y la Secretaría de Salud, son las instituciones facultadas para regular la materia de una manera coordinada.
Los artículos 128, 129 y 133 de la Ley General de Salud señalan que el trabajo o las actividades sean comerciales, profesionales o de otra índole, se ajustarán, por lo que la protección de la salud se refiere, a las normas que al efecto dicte la Autoridad Sanitaria, de conformidad con esta Ley y demás disposiciones legales sobre Salud Ocupacional, como lo refiere también el artículo 17 bis fracción III, de dicha Ley que indica que le compete a la COFEPRIS elaborar y expedir las Normas Oficiales Mexicanas relativas a los productos, actividades, servicios y establecimientos materia de su competencia referida en el artículo 3º. De la referida Ley, en materia de Salud Ocupacional, en la fracción XIV. Con la finalidad de llevar a cabo el control y vigilancia sobre lo que en materia de salud ocupacional se refiere, y cuando dicho trabajo y actividades se realicen en centros de trabajo cuyas relaciones laborales estén sujetas al apartado “A” del Artículo 123 constitucional, las autoridades sanitarias se coordinarán con las laborales para la expedición de las normas respectivas.
Asimismo, el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Control Sanitario de Actividades, Establecimientos, Productos y Servicios establece que:
Las disposiciones de regulación, control y fomento sanitario de los establecimientos donde se desarrollen actividades ocupacionales en los que se pongan en riesgo la salud de los trabajadores y de la población aledaña.
Corresponde a la Secretaría formular las normas técnicas y, en su caso, vigilar la aplicación de las normas correspondientes para el control sanitario de los establecimientos en los que se desarrollen actividades ocupacionales, así como para la protección de la salud en las personas que en ellos lleven a cabo tales actividades.
En materia de exposición de personas a los productos y sustancias peligrosas, determinará y publicará los límites máximos de exposición para el personal ocupacionalmente expuesto y la población en general.
III.5 Reducir Riesgos Asociados con Sobrepeso, Obesidad y Diabetes
En concordancia con la misión de la COFEPRIS, proteger a la población contra riesgos a la salud provocados por el uso y consumo de bienes y servicios, insumos para la salud, así como por su exposición a factores ambientales y laborales, la ocurrencia de emergencias sanitarias y la prestación de servicios de salud, mediante la regulación, control y prevención de riesgos sanitarios, esta Comisión coadyuva con la Estrategia Nacional para la Prevención y Control de Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes a través
de la implementación de acciones regulatorias y de fomento sanitario.
III.6 Proteger a la Población contra Riesgos Sanitarios Derivados de la Ocurrencia de
Una emergencia se define como una situación que surge de un suceso inesperado que causa daños a las personas, bienes y servicios o el medio ambiente; en consecuencia, una emergencia sanitaria es una situación de riesgo a la población, provocada por desastres naturales, brotes por enfermedades infecciosas y/o emergentes, exposición a otros agentes, bioterrorismo, urgencias hospitalarias y eventos de concentración masiva/acciones preventivas. Derivado de los diferentes riesgos que pueden presentarse a partir de estos eventos, la COFEPRIS, establece los mecanismos de coordinación y operación entre las diferentes unidades administrativas de la Secretaría de Salud, las entidades federativas y otras dependencias del gobierno federal, dentro del ámbito de sus respectivas competencias para dar respuesta inmediata, organizada y sistematizada ante una emergencia sanitaria que pueda poner en riesgo la salud de la población.
En este sentido existen básicamente 3 elementos que se toman en cuenta para determinar el riesgo ante una emergencia determinada: El primero de ellos es el peligro, refiriéndose a este como la probabilidad de ocurrencias de un fenómeno potencialmente dañino en un lapso dado. El potencial de peligro se mide por su intensidad y su periodo de retorno. El segundo es la exposición, refiriéndose a la cantidad de personas, bienes, valores, infraestructura y sistemas que son susceptibles de ser dañados o perdidos. El último elemento es la vulnerabilidad, la cual implica la susceptibilidad o propensión de los sistemas expuestos a ser dañados.
Los estudios de riesgo reflejan la interacción entre los fenómenos naturales y el entorno, y la de éstos con los sistemas físicos y sociales producidos por el hombre. Desde el 2003, año de integración del proyecto de atención a emergencias sanitarias, la brigada de la COFEPRIS ha atendido directamente alrededor de 50 eventos correspondientes a concentraciones masivas, brotes por consumo de alimentos contaminados, eventos por exposición a agentes químicos y desastres provocados por
fenómenos naturales; así mismo ha participado activamente en operativos, simulacros y programas coordinados con otras instituciones en beneficio de la salud de la población.
Objetivo General. Contribuir a la protección de la salud de la población reduciendo la exposición a riesgos sanitarios
Objetivo 4. Reducir riesgos sanitarios relacionados con factores ambientales y salud Ocupacional
El cambio climático es un reto global que exige la respuesta pronta y decidida de todas las naciones. México asume su compromiso y responsabilidad global ante este desafío, que amenaza al género humano en su conjunto.
Además, la COFEPRIS en materia de protección contra riesgos sanitarios de los trabajadores de todo el país, implementa acciones de detección, prevención y fomento sanitario en el ámbito ocupacional; la Comisión coordina esfuerzos con otras instancias para ofrecer a los mexicanos ambientes seguros de trabajo.
Estrategia 4.2 Reducir los riesgos de la salud de la población derivados de los efectos del cambio climático.
4.2.1 Coordinar las actividades del sector salud para realizar acciones específicas derivadas de la Estrategia Nacional Contra el Cambio Climático.
Estrategia 4.3 Coordinar actividades con los sectores productivos para el desarrollo de políticas de detección, prevención y fomento sanitario en el ámbito ocupacional.
4.3.1 Proporcionar información sobre los riesgos para la salud en el entorno laboral.
4.3.2 Establecer mecanismos de coordinación con otras dependencias para articular acciones en materia de salud ocupacional.
4.3.3 Revisar el esquema regulatorio de salud ocupacional en coordinación con la Secretaría de Trabajo y Previsión Social.
Objetivo 5. Reducir riesgos asociados con sobrepeso, obesidad y diabetes
El sobrepeso, la obesidad y la diabetes representan un gran reto para el país, ya que limitan la expectativa de vida de los mexicanos, y deterioran su calidad de vida. Las enfermedades crónico-degenerativas minan la capacidad de México para un crecimiento próspero e incluyente.
Es tarea fundamental para esta administración federal el crear una estrategia integral de lucha contra la epidemia de sobrepeso y obesidad. Bajo esta lógica, la COFEPRIS coadyuvará en la implementación de acciones para la prevención del sobrepeso y obesidad. Las líneas y estrategias aquí enumeradas, son congruentes con la política de la COFEPRIS de brindar información para ayudar a la población a tomar decisiones sobre su alimentación y nutrición.
Objetivo 6. Proteger a la población contra riesgos sanitarios derivados de la ocurrencia de emergencias y desastres
La anticipación y respuesta a emergencias y desastres es primordial para proteger la vida e integridad de la población, y es una tarea que involucra a todos los niveles de gobierno.
La COFEPRIS se encargará de fortalecer los mecanismos de anticipación y respuesta ante emergencias sanitarias, a fin de reducir los efectos de posibles agentes nocivos en todos los mexicanos. Para ello, será necesario consolidar mecanismos de cooperación y participación, así como contar con insumos y preparación suficiente para afrontar estos fenómenos inesperados.
Estrategia 6.1 Fortalecer los mecanismos de anticipación y respuesta ante emergencias sanitarias.
6.1.1 Consolidar la organización y coordinación para la preparación y respuesta ante emergencias en salud y riesgos sanitarios.
6.1.2 Promover en el ámbito municipal y estatal la aplicación de medidas en materia de saneamiento básico.
6.1.3 Fortalecer la capacitación y actualización del personal involucrado en la preparación y respuesta ante una emergencia sanitaria y desastres.
6.1.4 Monitorear, notificar, atender, dar seguimiento y conclusión a los eventos relacionados con emergencias sanitarias.
6.1.5 Gestionar oportunamente los insumos, equipos y materiales para la atención de emergencias sanitarias en los tres niveles de gobierno.
6.1.6 Identificar peligros que puedan representar un riesgo a la salud de la población para diseñar la logística de atención.
6.1.7 Vincular con la Red Nacional de Laboratorios la oportuna atención de emergencias sanitarias.
Instrumentos de Regulación de Plaguicidas
El Registro de los plaguicidas en México por parte de la COFEPRIS, para su comercialización y uso, es obligatorio tomando en cuenta lo siguiente:
Permiten controlar la proliferación de plagas y enfermedades de los cultivos y del ganado, así como reducir o evitar las pérdidas en la producción de alimentos y contribuir al control de los vectores de diversas enfermedades.
Su aplicación indiscriminada y sin control puede ocasionar daños al ambiente; por ejemplo, el deterioro de la flora y la fauna silvestres, la contaminación de suelo, de mantos freáticos y aguas continentales y costeras. Así como la generación de plagas resistentes.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud ambiental está relacionada con todos los factores físicos, químicos y biológicos externos a los que está expuesta una persona. Engloba factores ambientales que podrían incidir en la salud y se basa en la prevención de las enfermedades y en la creación de ambientes propicios para mejorar la salud. Por consiguiente, queda excluido cualquier comportamiento no relacionado con el Medio Ambiente.
Siendo la Misión de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, proteger a la población contra este tipo de riesgos, es fundamental, reducir al máximo la exposición de la población a factores ambientales, como los químicos.
En este apartado del portal electrónico de la COFEPRIS (www.cofepris.gob.mx), se presenta información general de dos sustancias químicas, cuya exposición, tiene serios efectos en la salud de la población: Mercurio y Plomo.
Comunicación de riesgos y difusión
​Una sociedad bien informada, es una sociedad con mejor capacidad para decidir, actuar y favorecer las condiciones que les permitan mantener un nivel de bienestar en la salud y proteger su entorno social y natural. La construcción de una cultura para la salud, significa producir cambios en la percepción que la población tiene sobre su entorno y sus modos de vida, de tal suerte que transforme ciertos hábitos y costumbres en el ámbito familiar, social y natural. En esta transformación la COFEPRIS coadyuva mediante el desarrollo de estrategias de comunicación de riesgos y difusión.
Ejemplo de Prohibición de la importación, elaboración, almacenamiento y venta de sustancias cuando muestren indicios confirmados de efectos cancerígenos, teratogénicos, mutagénicos o cualquier otro riesgo a la salud
DIARIO OFICIAL Miércoles 28 de noviembre de 2012
ARTÍCULO 205. Cuando la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios tenga conocimiento, basado en investigación científica reconocida, de que un aditivo muestra indicios confirmados de efectos cancerígenos, teratogénicos, mutagénicos o cualquier otro riesgo a la salud, no permitirá su importación, prohibirá su elaboración, almacenamiento y venta, aplicará las medidas de seguridad correspondientes y propondrá las modificaciones correspondientes al Acuerdo a que se refiere el artículo 22 de este Reglamento.
[1] La forma en que se integró este documento y las ideas contenidas en él que no son las de los autores de los trabajos que se citan, son solo la responsabilidad de su autora, cuya página electrónica es: www.cristinacortinas.net
[2] Disponible en su versión integral y resumida en la página: www.inecc.gob.mx
[3] Agenda Internacional Multilateral sobre Sustancias Químicas y Residuos: Convenio de Estocolmo. Adaptación no oficial de la presentación de Ives Gómez en el Taller de inicio de la Actualización del Plan Nacional de Implementación del Convenio de Estocolmo de COPs, realizado el miércoles 9 de Junio del 2015 en la Ciudad de México, bajo la coordinación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI).
[4] COPs de uso industrial. Adaptación no oficial de la presentación de José Castro en el Taller de inicio de la Actualización del Plan Nacional de Implementación del Convenio de Estocolmo de COPs, realizado el miércoles 9 de Junio del 2015 en la Ciudad de México, bajo la coordinación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI).
[5] Fuente: José Castro. Como parte de los trabajos realizados en el marco del Acuerdo para la Cooperación Ambiental de América del Norte sobre COP, se realizó una revisión de los estudios desarrollados en México sobre estos compuestos y sus efectos.
[6] El titular de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA) de la administración 2000 – 2006 señaló que “la industria del camarón en México constituye uno de los soportes de la actividad pesquera nacional, ya que ocupa el tercer lugar a nivel nacional y el noveno lugar a nivel internacional, en cuanto a volumen de producción, y representa, aproximadamente, el 43 por ciento del valor total de la producción pesquera.” Las entidades de mayor producción en el litoral del Pacífico fueron Sonora y Sinaloa, mientras que en el Golfo de México, fueron Tamaulipas y Campeche.
[7] Es apropiado resaltar que a nivel internacional está aumentando la inquietud por cuantificar los efectos negativos por el uso de plaguicidas en la agricultura, y de acuerdo con los estudios realizados por Pimentel y Lehman (1993), dichas cuantificaciones merecen ser incluidas en las discusiones económicas sobre productividad agrícola y comercio internacional.
[8] Jérôme Ruzzin. Public health concern behind the exposure to persistent organic pollutants and the risk of metabolic diseases
http://www.biomedcentral.com/1471-2458/12/298/prepub y http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3408385/
[9] Panorama histórico de morbilidad y mortalidad por Intoxicación por plaguicidas en México 1995-201. (Segunda de tres partes). Boletín Epidemiológico. Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica. Sistema Único de Información. Número 34 | Volumen 30 | Semana 34 | Del 18 al 24 de agosto del 2013. http://www.epidemiologia.salud.gob.mx/doctos/boletin/2013/completo/sem34.pdf

References: artículo 11
 artículo 17
 artículo 3
 Artículo 123

ARTÍCULO 205
 artículo 22