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Escuela Internacional de Alta Formación en Relaciones Laborales y de Trabajo de ADAPT - PDF
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Lourdes Aguirre Cuenca
2 Revista Internacional y Comparada de RELACIONES LABORALES Y DERECHO DEL EMPLEO Escuela Internacional de Alta Formación en Relaciones Laborales y de Trabajo de ADAPT Directores Científicos Mark S. Anner (Estados Unidos), Arturo Bronstein (Argentina), Martin Carillo (Perú), Lance Compa (Estados Unidos), Luis Enrique De la Villa Gil (España), Jordi Garcia Viña (España), Adrían Goldin (Argentina), Ana Virginia Gomes (Brasil), Julio Armando Grisolia (Argentina), Óscar Hernández (Venezuela), María Patricia Kurczyn Villalobos (México), Manuel Luque (España), Lourdes Mella Méndez (España), Antonio Ojeda Avilés (España), Barbara Palli (Francia), Roberto Pedersini (Italia), Rosa Quesada Segura (España), Juan Raso Delgue (Uruguay), Carlos Reynoso Castillo (México), Raúl G. Saco Barrios (Perú), Alfredo Sánchez-Castañeda (México), Malcolm Sargeant (Reino Unido), Michele Tiraboschi (Italia), Anil Verma (Canada), Marly Weiss (Estados Unidos), Marcin Wujczyk (Polonia). Comité de Gestión Editorial Alfredo Sánchez-Castañeda (México) Michele Tiraboschi (Italia) Comité de Redacción Graciela Cristina Del Valle Antacli (Argentina), Ricardo Barona Betancourt (Colombia), Omar Ernesto Castro Güiza (Colombia), Maria Alejandra Chacon Ospina (Colombia), Silvia Fernández Martínez (España), Paulina Galicia (México), Helga Hejny (Reino Unido), Noemi Monroy (México), Juan Pablo Mugnolo (Argentina), Martina Ori (Italia), Eleonora Peliza (Argentina), Salvador Perán Quesada (España), Alma Elena Rueda (México), Lavinia Serrani (Italia), Esperanza Macarena Sierra Benítez (España), Carmen Solís Prieto (España), Francesca Sperotti (Italia), Marcela Vigna (Uruguay). Redactor Responsable de la Revisión final de la Revista Alfredo Sánchez-Castañeda (México) Redactor Responsable de la Gestión Digital Tomaso Tiraboschi (ADAPT Technologies)
3 La responsabilidad civil de los profesionales: abogados, asesoría jurídica del sindicato y periodistas. Una tímida visión comparada Pepa BURRIEL RODRÍGUEZ DIOSDADO * RESUMEN: La tesis de este artículo es si los abogados que trabajan de manera autónoma o a través de despachos profesionales en brindar asesoría jurídica a un sindicato y sus miembros y los periodistas que trabajan para un medio de comunicación que actúan de manera incorrecta en cuanto a la doctrina civilista de la responsabilidad, española y europea, tienen o no impunidad en el sistema de Derecho español. Desde el punto de vista del Derecho Civil Español, cuando exista un daño o perjuicio, se tendrá exigencia de responsabilidad, sea ésta del tipo que sea. Sin embargo, la doctrina judicial civilista utiliza conceptos laborales de manera que no siempre es clara, por lo que la consecuencia implica la falta o no de imputación y responsabilidad de la empresa como parte de esa responsabilidad civil. Palabras clave: Responsabilidad civil, abogados, periodistas. SUMARIO: 1. Introducción de la cuestión a debatir y sus principales consecuencias. 2. Referencia al estado de cuestión: primera aproximación legislativa y judicial a la responsabilidad Abogado Los abogados que prestan servicios en despacho de abogados, individuales o colectivos La Asesoría jurídica del Sindicato y sus miembros Los periodistas. 3. Configuración de la responsabilidad. Un paso más. 4. Conclusiones: valoraciones finales y propuestas ad futurum. 5. Bibliografía. * Abogada y Profesora Lectora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona, Revista Internacional y Comparada de RELACIONES LABORALES Y DERECHO DEL EMPLEO Volumen 1, núm. 1, enero-marzo de 2013 ADAPT University Press - ISSN
4 PEPA BURRIEL RODRÍGUEZ DIOSDADO 2 1. Introducción de la cuestión a debatir y sus principales consecuencias El punto de partida del presente texto es si la incorrecta actuación de determinados colectivos profesionales, en la mayoría de los casos trabajadores, tienen o no impunidad en nuestro sistema de Derecho. Nos referiremos a los abogados que trabajan de manera autónoma o en el seno de despachos profesionales de titularidad individual o colectiva, a la asesoría jurídica de un sindicato y sus miembros y a los periodistas que trabajan para un medio de comunicación, recurriendo a la doctrina civilista de la responsabilidad, española y europea, ante el vacío normativa de la legislación laboral española al respecto. Aparentemente la respuesta es simple en nuestro sistema de Derecho español: siempre y cuando exista una relación directa de daño o perjuicio de un tercero con la actuación del sujeto de que se trate imputable al mismo por el concepto amplio de culpa, tendremos exigencia de responsabilidad, sea ésta del tipo que sea. Y esto basado en primer lugar en el Código Civil español, aunque también en nuestro Código penal en materia de delitos y faltas. Sin embargo, en ocasiones nos encontramos con supuestos en los cuales habiendo dos posibles responsables o coresponsables de un incumplimiento, se opta, ante todo para garantizar el resarcimiento del daño, por considerar como único responsable a aquel que pueda hacer frente económica y estructuralmente a la totalidad de la reparación, en aplicación del, a veces mal interpretado, concepto de la culpa in vigilando. La responsabilidad que pretende examinarse en este escrito, esto es, la que corresponde por una mala praxis u omisión de actuaciones, es en ocasiones múltiple, es decir, existe más de un responsable, por lo que debería existir una corresponsabilidad y conllevar faltas equilibradas para cada una de las partes causantes del perjuicio; pero, por aplicación de principios de derecho procesal civil se considera la no existencia de una comunidad de riesgo procesal, cuestión del todo discutible. Por otra parte, en ocasiones, la doctrina judicial civilista española utiliza conceptos laborales, no siempre de una manera clara, para determinar la responsabilidad de la empresa o institución en el marco de la cual se hayan desarrollado las actuaciones que dieron lugar al perjuicio del tercero. Consecuencia clara de ello será la falta o no de imputación y responsabilidad de la empresa como parte de esa culpa in obligando o in vigilando que le corresponde en último lugar. Sin ánimo de exhaustividad, dada la intencionalidad de este trabajo, conviene no olvidar la evolución de los diversos conceptos de
5 LA RESPONSABILIDAD CIVIL DE LOS PROFESIONALES: ABOGADOS, ASESORÍA JURÍDICA 3 responsabilidad en Europa, y más aun teniendo en cuenta el trabajo realizado por el European Group on Tort of Law (Grupo europeo de responsabilidad civil) y la publicación del Reglamento (CE) N. 864/2007 conocido como Reglamento Roma II relativo a la Ley aplicable a las obligaciones extracontractuales que puede provocar un giro permanente en la configuración de nuestra responsabilidad. El Grupo Europeo de responsabilidad civil presentó en el año 2005 en Viena la versión oficial en inglés de sus Principles of European Tort Law (PETL) después de más de 10 años de trabajo. Aunque la versión final de los principios ha sido traducida a doce lenguas, entre ellas el castellano, en este texto sólo se citará textualmente la versión inglesa por tratarse de la oficial. 2. Referencia al estado de la cuestión: primera aproximación legislativa y judicial a la responsabilidad 2.1. Abogados Como punto de partida para examinar cual es la responsabilidad del abogado por una mala o errónea actuación centrémonos en el Estatuto General de la Abogacía Español, aprobado por el Real Decreto 658/2001, de 22 de junio. En el Título III, dedicado a los Derechos y Obligaciones del Abogado se contiene en el Capítulo I, el art. 30, que con carácter general expresa cuál es el deber fundamental del abogado, como partícipe, dice el Estatuto, de la función pública de la Administración de Justicia. El art. 30 reza así: El deber fundamental del abogado, como partícipe en la función pública de la Administración de Justicia, es cooperar a ella asesorando, conciliando y defendiendo en derecho los intereses que le sean confiados. En ningún caso la tutela de tales intereses puede justificar la desviación del fin supremo de Justicia a que la abogacía se halla vinculada. Misión que el Código Deontológico de los Colegios de Abogados de la Comunidad Europea 1 reconoce como indispensable para el buen funcionamiento de toda sociedad humana. Efectivamente el abogado ejerce una función pública de administración de justicia y, más aún, debe cooperar con ella defendiendo los intereses que le sean confiados, y es ahí donde puede surgir el problema de base, al no realizar una adecuada defensa de esos intereses, independientemente del motivo (abandono, dejación, desinterés, olvido, etc.). En este sentido, no perdamos de vista, el art de la Carta de Derechos Fundamentales de 1 Código Deontológico vigente desde el 28 de octubre de 1988 hasta la 2013 ADAPT University Press
6 PEPA BURRIEL RODRÍGUEZ DIOSDADO 4 la Unión Europea 2 que recoge el derecho de todo acusado al respeto de sus derechos de defensa, derecho que quedaría vulnerado si, en su actuación, su abogado no respondiera a las obligaciones inherentes a tal representación legal. En un sentido similar, se expresa el Código Deontológico de los Colegios de Abogados de la Comunidad Europea antes enunciado, cuando afirma en su punto 2.7 que dentro del respeto a las normas legales y deontológicas, el Abogado tiene la obligación de defender siempre lo mejor posible los intereses de su cliente, incluso frente a sus propios intereses, los de un compañero o los de la profesión en general, completándose esta prescripción con lo establecido en el mismo Código en sus apartados y en los que se insiste que no el abogado no podrá actuar sin mandato previo de su cliente o de quién lo represente, y deberá hacerlo rápida, concienzuda y diligentemente. Continuando con el Estatuto de la Abogacía Español, si atendemos al apartado 3 del art. 42, también relativo a las obligaciones del abogado pero en este caso para con las partes (su cliente), queda suficientemente explicitado que el cumplimiento de la obligación de identificación del abogado ante la persona a la cual asesore o defienda encuentra su fundamento último en la posibilidad de asumir cuantas responsabilidades civiles, penales y deontológicas pudieran corresponderle. No sólo por su propia actuación, sino también por la de las personas que colaboren con él, abogados o no, quienes actuarán bajo su responsabilidad 3. La responsabilidad del abogado no sólo deriva de la relación contractual que pudiera haberse establecido entre el tercero y él, sino que deriva de las propias características de la profesión, el cumplimiento de la misión de defensa que le sea encomendada (por el tercero) con el máximo celo y diligencia y guardando el secreto profesional, según el apartado primero del art. 42 del Estatuto General de la Abogacía Español. En el cumplimiento de estas obligaciones, su actividad debe ser realizada con la diligencia suficiente según el caso concreto, con cumplimiento de las exigencias técnicas, deontológicas y éticas adecuadas a la tutela jurídica de dicho asunto (art Estatuto General de la Abogacía Español y art. 2.8 Código Deontológico de los Colegios de Abogados de la Comunidad Europea). Mientras que el concepto de celo no goza sino de una amplia posibilidad de interpretación, la diligencia que debe prestar el abogado se 2 Carta que fue proclamado por el Parlamento Europeo, el Consejo de la Unión Europea y la Comisión Europea el 7 de diciembre de 2000 en Niza. 3 En el mismo sentido, se expresa el Código Deontológico de los Colegios de Abogados de la Comunidad Europea en su punto cuando indica que el abogado asumirá personalmente la responsabilidad del trabajo que le ha sido encargado.
7 LA RESPONSABILIDAD CIVIL DE LOS PROFESIONALES: ABOGADOS, ASESORÍA JURÍDICA 5 encuentra sujeta a mayor concreción, por la imposición de la técnica profesional y de las normas deontológicas y éticas que deberían regir la misma. El art. 43 del mismo Estatuto General de la Abogacía Español es una amalgama de conceptos jurídicos indeterminados al expresar que, dentro de esas obligaciones del abogado, se encuentra la de tener un trato considerado y cortés con la parte contraria, absteniéndose u omitiendo cualquier actuación o acto que pudiera conllevar una lesión injusta para esa parte contraria. Qué entendemos por trato considerado y cortés? Qué entendemos por lesión injusta? Dónde se encuentran las fronteras de estos conceptos? Qué es la justicia o la injusticia entendida en estos términos? Dejémoslo ahí. El Título VIII del Estatuto General de la Abogacía Español, regulador del régimen de responsabilidad de los colegiados contempla la posible responsabilidad penal, por delitos y faltas que cometan en el ejercicio de su profesión (art. 78.1) y la responsabilidad civil, con respecto a la cual el art expresa que: los abogados en su ejercicio profesional, están sujetos a responsabilidad civil cuando por dolo o negligencia dañen los intereses cuya defensa les hubiere sido confiada, responsabilidad que será exigible conforme a la legislación ordinaria ante los Tribunales de Justicia, pudiendo establecerse legalmente su aseguramiento obligatorio. Y, esto nos obliga, queramos o no a recurrir al Código civil, sin anestesia alguna. Si bien es cierto que, dadas las características de la profesión no es conveniente hacer una lista cerrada de los deberes u obligaciones que incumben a dicho profesional del Derecho, sí podemos enunciar algunos de ellos: - El deber de informar acerca de los pros y los contras, esto es, del riesgo legal existente. - La conveniencia o no del acceso a un litigio, su coste y la gravedad de la situación. - Las posibilidades de éxito o fracaso. - La actuación conforme al encargo realizado, a las leyes procesales y sustantivas. De tal manera, que si se separa de estos y otros deberes, su actuación debería entrañar una infracción vinculada a la responsabilidad de que se trate. Y ello, porque la obligación del abogado, tanto en la defensa judicial como extrajudicial de su cliente, es una obligación de medios, tal y 2013 ADAPT University Press
8 PEPA BURRIEL RODRÍGUEZ DIOSDADO 6 ponía de manifiesto reiterada Doctrina del Tribunal Supremo 4. Esta obligación de medios supone que debe desplegar sus actividades con la debida diligencia, de acuerdo con las normas técnicas y deontológicas de la profesión Lex artis si prefieren, sin que esto signifique que esté garantizando el éxito de la pretensión; cuestión, esta última relativa al éxito de la pretensión no del todo pacífica en nuestra jurisprudencia como veremos más adelante. El régimen disciplinario contenido en los artículos 80 y siguientes del Estatuto General de la Abogacía Español si bien es más clarificador en cuanto al incumplimiento de las exigencias legales, no ofrece, a mi modo de ver, la respuesta perfecta a la cuestión principal examinada. Dentro de las infracciones y sus correspondientes sanciones que pudieran encajar en la mala o errónea actuación del abogado, causante de un perjuicio o un daño al cliente, se destacan por su importancia y relación con el tema analizado las siguientes: 1) Infracciones muy graves: - La comisión de delitos dolosos como consecuencia del ejercicio de la profesión (art. 84.c); - La embriaguez o consumo de drogas, cuando afecten gravemente al ejercicio de la profesión (art. 84.e); - El deliberado y persistente incumplimiento de las normas deontológicas esenciales en el ejercicio de la abogacía (art. 84.k). La sanción correspondiente a las dos primeras es la suspensión del ejercicio de la abogacía por un plazo superior a 3 meses, pero inferior a 2 años; y respecto a la tercera la única sanción contemplada es la expulsión del Colegio de Abogados y, por tanto, la imposibilidad de ejercer la Abogacía en nuestro país (art. 87.1). 2) Infracciones Graves: - Reiterada formulación de minutas de honorarios que sean declarados excesivos o indebidos (art. 85.f); - El ejercicio profesional en situación de embriaguez o bajo el influjo de drogas tóxicas (art. 85.h). En ambos casos se impondría una sanción consistente en la suspensión del ejercicio de la Abogacía por un plazo no superior a 3 meses. 3) Infracciones Leves: 4 Destacable, Sentencia Tribunal Supremo (STS), 7 febrero de 2000, RJ 2000/283. En este mismo sentido, SSTS 8 de junio 2000 (RJ 2000/5098), 23 de mayo 2001 (RJ 2001/3372), Tribunal Supremo (Sala de lo Civil, Sección1ª), Sentencia núm. 1157/2003 de 12 diciembre. RJ 2003\9285, Audiencia Provincial de A Coruña (Sección 6ª), Sentencia núm. 50/2007 de 16 febrero. AC 2007\949, Audiencia Provincial de Tarragona (Sección 3ª) Sentencia núm. 227/2011 de 13 abril. AC 2011\1934.
9 LA RESPONSABILIDAD CIVIL DE LOS PROFESIONALES: ABOGADOS, ASESORÍA JURÍDICA 7 - El incumplimiento leve de los deberes que la profesión impone (art. 86.c). Las sanciones en este supuesto alternarían entre la amonestación privada y el apercibimiento por escrito (art. 87.3). Tras el examen del Estatuto General de la Abogacía Español, la primera y fundamental conclusión a la que creo llegar es que no son suficientes las obligaciones y las responsabilidades del mismo para establecer un marco legal adecuado que pueda, en caso de ser necesario, dar una respuesta adecuada al resarcimiento de un tercero por las actuaciones erróneas o la mala praxis del abogado o de las personas que con él colaboren Los abogados que prestan servicios en despachos de abogados, individuales o colectivos Hasta el momento nos hemos referido a los abogados, considerando que son ellos los que directamente, bajo la titularidad de su negocio, individual o colectivamente, ejercen la actividad profesional, sin dependencia alguna, sino al contrario pudiendo tener personal a su cargo. Pues bien, con respecto a los abogados que desempeñan sus servicios en despachos de abogados debemos añadir algunas cuestiones a cerca de su posible responsabilidad por una mala praxis, dada su especial consideración de asalariados. Estamos ante una relación laboral especial regulada, entre otras normas, por el Real Decreto 1331/2006 de 17 de noviembre, por el que se regula la relación laboral de carácter especial de los abogados que prestan servicios en despachos de abogados, individuales o colectivos y, como tal relación laboral, se caracteriza por la nota de dependencia, esto es, por encontrarse el abogado dentro del ámbito de organización y dirección de otra persona física y jurídica (art. 1.1 ET), y adelantemos, será esta persona física o jurídica, a la que denominaremos empleador, la que cambiará nuestras variables. Cuál será la responsabilidad del abogado dependiente por su propia actuación? Y, por tanto, hasta dónde alcanzará la responsabilidad del o los titulares del despacho profesional? Sin adentrarnos en exceso en algo que es objeto del apartado siguiente, destaquemos cómo se introducen algunas cuestiones significativas en orden a establecer los distintos roles de los sujetos implicados en la relación laboral, a saber: - El abogado contratado. Junto con los derechos y deberes generales que le corresponden como trabajador (arts. 4.1 y 4.2 ET), el Real Decreto 1331/2006 reitera que 2013 ADAPT University Press
10 PEPA BURRIEL RODRÍGUEZ DIOSDADO 8 son aplicables en su ejercicio profesional los mismos principios, valores, obligaciones y responsabilidades, incluidas las éticas y deontológicas establecidas en el Estatuto General de la Abogacía Español (art. 5.2 Real Decreto 1331/2006), así como el cumplimiento de las obligaciones inherentes a los servicios profesionales contratados correspondientes a la profesión de abogado (art. 5.3 a) Real Decreto 1331/2006). Hasta aquí nada nuevo, todo dentro de la normalidad, hasta que el apartado b) del art. 5.3 del Real Decreto citado señala que el abogado está sujeto al poder de dirección del titular del despacho, pero ojo con un claro ius resistentiae, respecto a las órdenes empresariales, esto es, si las órdenes o instrucciones contravienen los principios, valores u obligaciones entendamos no sólo éticos o deontológicos, sino también legales, del ejercicio de la profesión tendrá derecho, el abogado-trabajador a negarse a cumplirlas o realizarlas. El reconocimiento legal tan claro de un ius resistentiae está abriendo la puerta a la siguiente interpretación con respecto a las responsabilidades del abogado, contratado laboral, permítanme expresarlo de una manera coloquial: si la orden o instrucción es del calibre reseñado y no hay oposición o resistencia a su cumplimiento, querido abogado, usted será igualmente responsable que el titular del despacho, en la medida que haya contribuido al daño o perjuicio y en caso de ser un ilícito penal, no se tendrá en cuenta la eximente del cumplimiento de un deber. En una línea similar, se establece en el art. 23 Real Decreto 1331/2006, al regular la extinción del contrato por voluntad del empleador, la obligación o deber que recae sobre el abogado de tras el preaviso de esa extinción, e independientemente de que se impugne o no, informar al titular del despacho de la marcha de los asuntos encomendados así como entregarle la documentación correspondiente. - Titular del despacho. El art. 6 del Real Decreto 1331/2006 regula el poder de dirección del titular, en su calidad de empleador, como mencionábamos con anterioridad, con la precisión de su obligación de verificar el cumplimiento por parte de los abogados que trabajan en los despachos de las obligaciones laborales que hubieran asumido en el contrato, así como controlar la actividad profesional que desarrollen (art. 6.1.c), con respeto, eso sí, a todas aquellas obligaciones, responsabilidades, valores y principios que se derivan del ejercicio de la profesión (art. 6.2). Con una terminología diversa en algunos puntos al Estatuto de los Trabajadores español, el Real Decreto 1331/2006 está garantizando el hipotético y futuro uso de la culpa in vigilando, por todo aquello que pudo hacer y no hizo cuando le correspondía para evitar el daño. Quizá
11 LA RESPONSABILIDAD CIVIL DE LOS PROFESIONALES: ABOGADOS, ASESORÍA JURÍDICA 9 por ello, se contempla, como causa de extinción del contrato por voluntad del titular del despacho, entre otras, la manifiesta y grave quiebra de confianza entre ambos, originada por la actuación profesional del abogado o por su relación con los clientes (art. 23 Real Decreto 1331/2006) La Asesoría jurídica del Sindicato y sus miembros Las reclamaciones contra los sindicatos y sus asesorías se centran en la existencia de perjuicios por la defectuosa gestión del encargo realizado por ellos, siendo en algunos casos por equívocos de sus órganos administrativos 5, prescripción de los diversos plazos procesales y de la acción, tarea de los letrados o asesores jurídicos 6 o incluso por inactividad total 7 o parcial 8. 5 En la Sentencia de la Audiencia Provincial de Granada, sección 3ª, jurisdicción civil, número 814/2003 de 22 de octubre (JUR 2003/265809) el equívoco de uno de los trabajadores del sindicato (que no letrado o asesor jurídico) con respecto al número del juzgado de lo social donde se iba a celebrar el juicio de despido del actor determina la pérdida del pleito. Audiencia Provincial de Girona (Sección 1ª), Sentencia núm. 334/2009 de 18 septiembre. AC 2009\2022, también sobre la responsabilidad de los sindicatos, aunque la actora hubiera dicho que no quería de momento hacer reclamación judicial, el trabajador que la atendió sabía o debía saber lo necesario sobre el instituto de la prescripción respecto de las reclamaciones laborales, dándose por tanto negligencia. 6 Con respecto a la prescripción de la acción para reclamar la diferencia entre lo percibido y lo debido de percibir por plus de desplazamiento y plus de comida se alza la interesante Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, sección 13ª, jurisdicción civil, Sentencia número 202/2008, de 9 mayo (A/2008/1098). Prescripción también de reclamación indemnizatoria nos encontramos en la Sentencia de la Audiencia Provincial de Jaén, sección 2ª, jurisdicción civil, número 14/2000, de 13 de enero (AC/2000), y en la Sentencia de la Audiencia Provincial de Girona, sección 1ª, jurisdicción civil, número 334/2009 de 18 de septiembre (AC/2009/2022). 7 No actuación de los servicios jurídicos del sindicato nos encontramos en la Sentencia de la Audiencia provincial de Sevilla, sección 2ª, jurisdicción civil, Sentencia número 347/2003, de 10 de junio (AC/2003/1697), donde pese a haberle entregado el demandante un poder al letrado de la asesoría, este considera que la visita fue exclusivamente para pedir información y no actuación judicial. Por su parte en la Sentencia de la Audiencia provincial de Girona, sección 1ª, jurisdicción civil, Sentencia número 334/2009 de 18 de septiembre (AC/2009/2022), aparte de remitir un escrito a la Comisión paritaria del Convenio colectivo de Trabajo que regula el sector al que pertenece la empresa de la demandada para que emitiera un dictamen sobre la aplicación del convenio y sobre las retribuciones de la actora, no consta ninguna otra actuación de ningún empleado del sindicato. En contra de estas sentencias AP Cantabria (Sección 2), sentencia núm. 558/2008, de 23 septiembre. UR 2009/94571, sobre responsabilidad de abogados y encargo profesional. 8 Audiencia Provincial de Sevilla, sección 5ª,jurisdicción civil, Sentencia de 27 de 2013 ADAPT University Press
12 PEPA BURRIEL RODRÍGUEZ DIOSDADO 10 La función de asesoría jurídica del sindicato es una función institucional y social de los sindicatos, como ponen de manifiesto los tribunales civiles, como uno más de los servicios que el sindicato presta no sólo a sus afiliados sino a los trabajadores en general, para llevar a cabo tanto la gestión como el asesoramiento y tramitación de sus intereses laborales y jurídicos ante los organismos correspondientes 9. Función que los sindicatos en general publicitan y asumen voluntariamente. Y es en esta asunción voluntaria donde radica el principio de responsabilidad contractual respecto al daño o perjuicio que se cause con dicha actividad. En este sentido, con anterioridad señalábamos que el abogado tenía una responsabilidad de medios para con su cliente, lo que implica que igualmente la asesoría jurídica del sindicato en el momento en que acepta el encargo para tramitar y asesorar el derecho de los trabajadores, afiliados o no 10, asume un deber de ejecución óptima, a la que alude la Sentencia del Tribunal Supremo de 28 de enero de 1998 (RJ 1998/357) que es inherente a ese deber previo de medios 11 o de normal diligencia o correcto funcionamiento por parte de los profesionales directos que se encargan de la realización, sean estos administrativos, técnicos, asesores, graduados sociales o letrados. Ello en función de las obligaciones propias que como empresario posee el sindicato, esto es, garantizar la actuación del personal 12 que actúa bajo su seno, con independencia de que tuviera (AC/2000/1686). En el mismo sentido, Audiencia Provincial de Sevilla (Sección 2ª), Sentencia núm. 347/2003 de 10 junio. AC 2003\1697, AP Almería (Sección 2), sentencia núm. 193/2003, de 11 julio. AC 2003\1378, sobre responsabilidad solidaria por actos de los dependientes. 9 En este sentido, por ejemplo la Sentencia de la Audiencia Provincial de Jaén, sección 2ª, jurisdicción civil, número 114/2000, de 13 de enero (AC/2000), o la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, sección 13ª,jurisdicción civil, número 202/2008, de 9 de mayo de 2008; Audiencia Provincial de Asturias (Sección 5ª), Sentencia núm. 56/2013 de 25 febrero. AC 2013\929. respecto al litisconsorcio pasivo necesario, véase Tribunal Supremo (Sala de lo Civil, Sección1ª), Sentencia núm. 1376/2007 de 19 diciembre. RJ 2007\ En este sentido, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Jaén, sección 2ª, jurisdicción civil, número 114/2000, de 13 de enero (AC/2000), trata de un asunto que es llevado por el sindicato a un trabajador no afiliado a el mismo, considerando el Tribunal que debe existir una absoluta igualdad en términos de defensa independientemente de la afiliación del sujeto. 11 En este sentido, las SSTS de 28 de diciembre de 1996 (RJ 1996/9509), Tribunal Supremo (Sala de lo Civil) Sentencia núm. 589/2000 de 8 junio (RJ 2000\5098). 12 En este sentido, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Almería, sección 2ª, jurisdicción civil, número 193/2003, de 11 de julio (AC/2003/1378), Sentencia de la Audiencia Provincial de Girona, sección 1ª, jurisdicción civil, número 334/2009 (AC/2009/2022), Sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla, sección 2ª, jurisdicción civil, número 347/2003, de 10 de junio (AC/2003/1697).
13 LA RESPONSABILIDAD CIVIL DE LOS PROFESIONALES: ABOGADOS, ASESORÍA JURÍDICA 11 conocimiento previo de las actuaciones que causaron el daño. Es necesario destacar que el encargo se hace al sindicato y no al letrado o asesor concreto, demostrándose con ello que la persona que encarga deposita su confianza en el sindicato, independientemente del motivo por el que lo haga. No debe sorprendernos el hecho que el sindicato pueda haber contratado una póliza de seguro de responsabilidad civil con una entidad privada, cuestión que se nos plantea en dos de las sentencias localizadas en relación con el tema analizado 13.Las pólizas en cuestión son de responsabilidad civil que le pudiera ser exigida al asegurado como consecuencia del libre ejercicio de su actividad como despacho de abogados, esto es de los daños patrimoniales de sus clientes o de terceros de los que pueda resultar civilmente responsable por errores profesionales en los que se pueda incurrir en el ejercicio libre de la abogacía, de acuerdo con el Estatuto General de la Abogacía español que examinamos en el punto anterior y demás normas al respecto. Como es lógico en tales pólizas existirán altas y bajas en función de los abogados que en cada momento se encuentren prestando sus servicios en el seno del sindicato, lo que supone un indicio más de que la actuación del abogado o asesor jurídico se realiza dentro del ámbito de organización del sindicato, pese a que nos podamos encontrar ante un arrendamiento de servicios 14 ; pero supone, además el conocimiento del sindicato de los riesgos que entraña el ejercicio de la actividad profesional y de su propia responsabilidad por una mala praxis. De esta manera, los Tribunales civiles a través de los conceptos de mínima diligencia o negligencia de la actuación de personas incluidas dentro de su ámbito organizativo construyen la responsabilidad de la asesoría jurídica del sindicato, unas veces como responsabilidad contractual y otras como responsabilidad extracontractual, siempre, eso sí, con la utilización del concepto de culpa. El problema básico de estas construcciones radica, en mi opinión, en la mayoría de los casos la carga total de la responsabilidad se hace recaer sobre el sindicato y sólo en algunas ocasiones se aprecia una responsabilidad solidaria entre sindicato y el principal causante del daño, su empleado. 13 Sentencias de la Audiencia Provincial de Granada, sección 3ª, jurisdicción civil, número 814/2003, de 22 de octubre (JUR 2003/265809) y de la Audiencia Provincial de Madrid, sección 13ª, jurisdicción civil, número 202/2008 de 9 de mayo. 14 No corresponde ahora ahondar en este punto, pero no es una novedad sospechar que el abogado o asesor que no esté contratado laboralmente por el sindicato y desarrolle sus funciones como si de un arrendamiento de servicios profesionales se tratase puede estar dentro de ese espacio, no tan pequeño de huida del Derecho del 2013 ADAPT University Press
14 PEPA BURRIEL RODRÍGUEZ DIOSDADO Los periodistas El 21 de noviembre de 1983 se aprobó el Nuevo Código Internacional de Ética Periodística, bajo los auspicios de la UNESCO. Este texto ha sufrido un largo iterim desde que las Naciones unidad se ocupara por primera vez en 1948 en la United Nations Conference on Freedom of Information 15. El texto resultante ha sido el intento más consistente de crear un código mundial de ética periodística; sin embargo, se trata de una mera declaración, no una recomendación ni una decisión en sentido estricto. De los principios recogidos en el texto destacamos por sin interés y conexión con el tema los siguientes: - Adhesión del periodista a la realidad objetiva: La tarea primordial del periodista es la de servir al derecho a una información verídica y auténtica por la adhesión honesta a la realidad objetiva, situando conscientemente los hechos en su contexto adecuado, manifestando sus relaciones esenciales, sin que ello entrañe distorsiones, empleando toda la capacidad creativa del profesional, a fin de que el público reciba un material apropiado que le permita formarse una imagen precisa y coherente del mundo, donde el origen, naturaleza y esencia de los acontecimientos, procesos y situaciones sean comprendidos de la manera más objetiva posible. - La responsabilidad social del periodista. En el periodismo, la información se comprende como un bien social, y no como un simple producto. Esto significa que el periodista comparte la responsabilidad de la información transmitida. El periodista es, por tanto, responsable no sólo frente a los que dominan los medios de comunicación, sino, en último análisis, frente al gran público, tomando en cuenta la diversidad de los intereses sociales. - Respeto de la vida privada y de la dignidad del hombre. El respeto del derecho de las personas a la vida privada y a la dignidad humana, en conformidad con las disposiciones del derecho internacional y nacional 15 Durante este proceso de la UNESCO aparecieron dos interesantes informes: primero, el Informe Hutchins, Una prensa libre y responsable; segundo, el Informe McBride, de Entre los deberes de los periodistas hay, al menos, tres puntos, en los que coinciden los dos informes, a saber: 1) la responsabilidad social de los profesionales implica una serie de obligaciones hacia la opinión pública, es decir hay que diferenciar lo que es información de lo que es opinión y es ahí donde se instaura la responsabilidad social; 2) el periodismo ha de respetar las leyes para no vulnerar los derechos de los ciudadanos; 3) la necesidad del periodista de asumir la responsabilidad contractual con la empresa a la que pertenece.
15 LA RESPONSABILIDAD CIVIL DE LOS PROFESIONALES: ABOGADOS, ASESORÍA JURÍDICA 13 que concierten a la protección de los derechos y a la reputación del otro, así como las leyes sobre la difamación la calumnia, la injuria y la insinuación maliciosa, hacen parte integrante de las normas profesionales del periodista. Por otra parte, el Consejo de Europa, como institución europea a quién compete la salvaguarda de los derechos fundamentales de la persona, aprobó en 1993 el denominado Código Europeo de Deontología del Periodismo como marco de referencia de autocontrol ético del periodismo para toda la denominada Europa democrática 16. En los 38 artículos de este Código prevalece la idea de reforzar la responsabilidad que tienen los periodistas al ejercer su profesión, poniendo énfasis en la diferenciación entre noticias y opiniones para evitar confusiones en el público. Asimismo, se insiste en que las noticias deben estar regidas por los principios de veracidad e imparcialidad, diferenciándose de los rumores y opiniones, que deben hacerse desde planteamientos honestos y éticos, sin ocultar o negar la realidad de datos o hechos. En otro orden de cosas, el Código del Consejo de Europa amplía la responsabilidad a tres sujetos: editores, propietarios y periodistas, por lo que la responsabilidad final es compartida entre ellos; por ello, no sólo hay que garantizar la libertad de los medios de comunicación, sino también salvaguardar la libertad en los medios de comunicación, evitando presiones internas. A pesar de las importantes afirmaciones que se contienen en este documento en la práctica ha quedado reducido a simples declaraciones de principios de buena voluntad, entre otras cuestiones por no poseer mecanismos de autocontrol eficaces y no ser coercitivos Resolución aprobada por unanimidad en Estrasburgo, 1 julio de Pese a no tener el carácter de normas imperativas, creo de interés destacar dos Códigos deontológicos europeos, de Francia y Gran Bretaña por los términos agresivos en los que se expresan. En Francia, pese a que cada medio de comunicación acostumbra a tener su propio código deontológico es significativa la denominada Carta de Deberes profesionales de los Periodistas franceses fue firmada en julio de 1918, en París, donde se adjudica al periodista la total responsabilidad de sus escritos, incluso si estos son anónimos. La calumnia, las acusaciones sin pruebas o la alteración de documentos son contrarias a esta Carta, advirtiéndose la obligación de poner a disposición judicial si se observase un hecho de tal magnitud. Por su parte, la prensa británica está autorregulada a través de un Código ético que intenta equilibrar la obligación de proteger los derechos del individuo y el derecho del público a ser informado; La denominada Comisión de quejas de la Prensa se encarga de la supervisión de su cumplimiento y posee la facultad de imponer sanciones. En 1990, el consejo de la Prensa británico un organismo de afiliación voluntaria formuló un código de conducta profesional para informadores, donde el primero de sus 16 puntos afirmas que los periodistas no deben 2013 ADAPT University Press
16 PEPA BURRIEL RODRÍGUEZ DIOSDADO 14 El periodismo se ejerce dentro de unos medios de comunicación que tienen una estructura empresarial. Las relaciones entre periodistas y sus empresarios es uno de los problemas más interesantes y problemáticos que pueden encontrarse en torno a los derechos fundamentales de la persona. Con respecto a este colectivo profesional, periodistas trabajadores en un medio de comunicación, impera el derecho fundamental a la libertad de expresión (art. 20 de la Constitución Española y art. 11 de la Carta de Derechos fundamentales de la Unión Europea 18 ), derecho que debe ser interpretado bajo los criterios gradualistas de la doctrina del Tribunal Constitucional, según la cual los derechos fundamentales no son absolutos, y tienen limitaciones, como pone de relieve el propio art CE, el principal de ellos el respeto a otros derechos fundamentales, especialmente el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia 19. El contenido del derecho a la intimidad es de difícil determinación sustantiva, ya que su vinculación con la dignidad de la persona y la inviolabilidad de los derechos que le son propios le ha dado un carácter particularmente expansivo. Comprende aspectos de la vida personal y familiar, a la sexualidad, a la integridad física, y moral, la dignidad, a la libertad de conciencia, aspectos relativos a la imagen y a la corporeidad, etc. El Tribunal Constitucional en una de sus Sentencias más recientes 20 ha expresado que el derecho a la propia imagen atribuye a su titular un derecho a determinar la información gráfica generada por sus rasgos físicos personales que puedan tener difusión pública; y, por tanto, continua el Tribunal impide la obtención, reproducción o publicación de deliberada o imprudentemente inexactitudes destinadas a engañar o crear falsas impresiones. 18 El art CE reza así: Se reconocen y protegen los derechos: a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción; b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica; c) A la libertad de cátedra; d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades. Por su parte, el art. 11 Carta de la UE con el título Libertad de expresión e información afirma que: 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber injerencia de autoridades públicas y sin consideración de fronteras. 2. Se respetan la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo. 19 Derechos que tienen también su reflejo en la Carta de Derechos fundamentales de la Unión Europea aunque de una manera más difusa, respeto a la vida privada (art. 7) y protección de datos de carácter personal (art. 8). 20 STC, sala primera, núm. 23/2010, de 27 abril, RTC 2010/23.
17 LA RESPONSABILIDAD CIVIL DE LOS PROFESIONALES: ABOGADOS, ASESORÍA JURÍDICA 15 la propia imagen por parte de un tercero no autorizado, independientemente de la finalidad perseguida con ello. Por otra parte, respecto a la libertad de expresión el intérprete de la Constitución asevera 21 que debe realizarse un juicio sobre la relevancia pública del asunto esto es, de la información que se expresa a través de un medio de comunicación y el carácter de personaje público del sujeto sobe el que se emite la crítica o la opinión, especialmente si es o no titular de un cargo público, del contexto en el que se producen las manifestaciones y si contribuyen o no a la formación de la opinión pública libre. Pero además el propio Tribunal Constitucional viene defendiendo que es preciso que la información que se publique o aparezca en un medio de comunicación sea veraz 22. Este requisito de la veracidad no va dirigido a la exigencia de una rigurosa y total exactitud en el contenido de la información sino a que exista una labor previa de averiguación de los hechos sobre los que versa la información, y que esa labor de investigación se haya efectuado con la diligencia que es exigible a un profesional de la información. Centrándonos en el derecho al honor, el derecho más frecuentemente lesionado por las actuaciones periodísticas, tiene protección propia, la Ley Orgánica 1/1982, de 5 mayo, cuyo objeto específico es la protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. El art. 9.3 de esta Ley presupone la existencia de perjuicio siempre que se acredite la intromisión ilegítima, definida en el art. 7 de la misma Ley, lo que deja poco margen de actuación al periodista y al medio de comunicación al que pertenezca a la hora de librarse de la responsabilidad. Por ello, el Tribunal Constitucional ha precisado que el carácter molesto o hiriente de una información no constituye de suyo una ilegítima intromisión en el derecho al honor, siempre que lo divulgado no sean expresiones insultantes, insidias infamantes o vejaciones que provoquen el descrédito de la persona ( ) 23. En este sentido también es importante señalar como el marco de una relación laboral supone un límite al ejercicio de estos derechos fundamentales, y la libertad de expresión no es una excepción. Con frecuencia la relación laboral, y en concreto el contrato de trabajo como 21 En este mismo caso, de 27 de abril de 2010 donde el TC determina que la publicación en una revista humorística de un fotomontaje de un cuerpo femenino semidesnudo con el rostro de un personaje famoso sólo tiene intención de realizar una burla sexista sin que se pueda apreciar interés público o finalidad legítima de crítica política o social que tenga por objeto la formación de una opinión pública libre. 22 STC, sala primera, 158/2003, de 15 de septiembre, RTC 2003/ STC, sala primera, 50/2010, de 4 de octubre, RTC 2013 ADAPT University Press
18 PEPA BURRIEL RODRÍGUEZ DIOSDADO 16 tal se ha visto influido más que ningún otro contrato privado por los derechos fundamentales con mayor o menor intensidad. Y esto debido a que el contrato de trabajo genera un complejo de derechos y obligaciones recíprocas que condiciona el ejercicio de tales derechos, pero como ha afirmado el Alto Tribunal en otras ocasiones el contrato de trabajo no puede considerarse, por tanto, como un título legitimador de recortes en el ejercicio de los derechos fundamentales que incumben al trabajador como ciudadano, que no pierde su condición de tal por insertarse en el ámbito de una organización privada. Tal y como ha declarado el Tribunal Constitucional 24, de la existencia de una relación laboral surge un condicionamiento en el ejercicio de los derechos fundamentales, derivado del principio de buena fe que debe regir los comportamientos de las partes de la relación contractual, pero aclarando que esto no supone en ningún momento la existencia de un deber genérico de lealtad con su significado omnicomprensivo de sujeción del trabajador al interés empresarial, pues ello no es acorde con el sistema constitucional de relaciones laborales ( ), ya que los derechos fundamentales de la persona reconocidos por la Constitución la acompañan en todas las facetas de la vida de relación y también en el seno de la relación laboral. Es precisamente la buena fe la que el empresario, titular del medio de comunicación, exige al periodista en la comunicaciones que éste emita para que no exista una confrontación directa con los derechos al honor, intimidad, etc. de las personas. Se exige una veracidad de la información periodística, entendida como la observancia de la diligencia constitucionalmente exigible en la comprobación de sus fuentes de información en atención a las circunstancias del hecho 25, lo que no significa una rigurosa y total exactitud en el contenido de la información sino, no difundir ciertos rumores carentes de toda constatación, esto es, de las oportunas averiguaciones de un profesional diligente, independientemente de la obtención ilegítima de los datos 26. Así, por ejemplo, no se utiliza como canon para medir la veracidad la forma de narrar o enfocar la noticia, pese a que deba tenerse en cuenta junto con el 24 SSTC, sala primera,88/1985 (RTC 1985/88), 6/1995 (RTC 1995/6) y 106/1996 (RTC 1996/106). 25 Entre otras, SSTC 158/2003, de 15 de septiembre, 76/2002 de 8 de abril, 52/2002 de 25 de febrero, 112/2000 de 5 de mayo, 21/2000 de 31 de enero, 138/1996 de 16 de septiembre, 219/1992, 3 de diciembre. 26 La obtención ilegítima de la información que se emita será veraz pero eso no significa que el periodista no pueda incurrir en la responsabilidad que le corresponda. En este sentido, SSTC 158/2003, 15 de septiembre, 209/2001 de 22 de octubre.
19 LA RESPONSABILIDAD CIVIL DE LOS PROFESIONALES: ABOGADOS, ASESORÍA JURÍDICA 17 fondo para determinar si existe o no lesión al derecho al honor, entre otros. 3. Configuración de la responsabilidad. Un paso más La responsabilidad civil puede ser contractual o extracontractual. Cuando la norma jurídica transgredida es una obligación establecida en una declaración de voluntad particular contrato, oferta unilateral, etcétera, hablamos, entonces, de responsabilidad contractual (art CC) 27. Cuando la norma jurídica violada es una ley en sentido amplio, hablamos de responsabilidad extracontractual (art CC) 28, esto es la vulneración de un deber de conducta impuesto en interés de otro, que genera la obligación de reparar el daño producido. Para que la responsabilidad contractual opere excluyendo a la extracontractual, no es suficiente que exista un contrato entre las partes, sino que el hecho dañoso se produzca dentro de la rigurosa órbita de lo pactado, ya que la negligencia que sobrepasa lo que constituye la realidad contractual desplegará sus efectos de manera independiente 29. En este sentido, el Tribunal Supremo español, en Sentencia de 17 de febrero 1999, de casación para la unificación de doctrina (Recurso n. 2085) declaraba que del principio general de nuestro ordenamiento jurídico, deducible, entre otros, de los artículos 1101 y 1902 del Código Civil, que obliga a todo aquel que causa un daño a otro a repararlo, cabe afirmar que en el ámbito laboral y a falta de norma legal expresa que baremice las indemnizaciones o establezca topes a su cuantía, en principio, la indemnización procedente deberá ser adecuada, proporcionada y suficiente para alcanzar a reparar o compensar plenamente todos los daños y perjuicios (daño emergente, lucro cesante, daños materiales y morales). Los civilistas ponen de manifiesto un interesante problema que parece darse en las responsabilidades que se analizan en el presente escrito, la concurrencia o la yuxtaposición de ambos tipos de responsabilidades, problema definido por algunos autores como el momento en que un 27 Artículo 1101 del Código Civil: Quedan sujetos a la indemnización de los daños y perjuicios causados los que en el cumplimiento de sus obligaciones incurrieren en dolo, negligencia o morosidad, y los que de cualquier modo contravinieren al tenor de aquéllas. 28 Artículo 1902 del Código Civil: El que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado. 29 Díez Picazo L. y Guillón, A., Sistema de Derecho Civil, España, Tecnos, V. II,2001. p ADAPT University Press
20 PEPA BURRIEL RODRÍGUEZ DIOSDADO 18 hecho puede incluirse indistintamente en ambos tipos de responsabilidades 30. Se trata de un problema que no ha sido regulado por el ordenamiento, un conflicto interno de normas, en definitiva, pero que plantea que no exista una doctrina unánime al determinar la responsabilidad de algunos de los colectivos que examinamos. Por lo que respecta a los despachos profesionales o a los servicios jurídicos del Sindicato son muchas las cuestiones que en torno a su responsabilidad se han desarrollado con el paso de los años en la doctrina de los tribunales construyendo una responsabilidad por culpa, del ente, despacho de abogados o sindicato. Concepto algo borroso el de la culpa, que es entendida fundamentalmente referida a la imprudencia o negligencia en el ámbito civil 31 surgiendo las reglas de la sana crítica aplicada a las circunstancias de cada caso concreto como elemento preciso para apreciarla. Se incluye en esta culpa la que se deriva de los actos de otra persona por los que debemos responder, esto es, un padre es responsable de los daños y perjuicios que cause su hijo menor de edad, un empresario por los que causen sus empleados, etc.; esto es, se considera que esa falta de diligencia de un buen padre de familia para prevenir el daño causado por la persona de él dependiente le obliga a responder por el hecho ajeno, en virtud del art CC 32 por la existencia de culpa in 30 Cavanillas Mugica, S. y Tapia Fernández, I., La concurrencia de responsabilidad contractual y extracontractual, tratamiento sustantivo y procesal, España, Centro de Estudios Ramón Areces, 1992, p En materia de responsabilidad extracontractual, la Sentencia del Tribunal Supremo, sala 1ª, de lo civil, de 17 de octubre de 2001, expresa que la ausencia de culpa se aprecia cuando no se omitió la diligencia exigible, en ninguno de los aspectos de la actividad desplegada. Por el contrario una Sentencia anterior del Tribunal Supremo, sala 1ª, de lo civil, 31 de diciembre de 1996, ampliaba el concepto de culpa para abarcar aquellas conductas donde hay negligencia sin una conducta antijurídica y aquellas otras en que partiendo de una actuación diligente y lícita, no sólo en su inicio sino en su desarrollo, se entiende existente también conducta culposa a virtud de un resultado socialmente dañoso que impone la desaprobación de la acción o de la conducta, por ser contraria y socialmente reprobada. 32 Artículo 1903: La obligación que impone el artículo anterior es exigible, no sólo por los actos u omisiones propios, sino por los de aquellas personas de quienes se debe responder. Los padres son responsables de los daños causados por los hijos que se encuentren bajo su guarda. Los tutores lo son de los perjuicios causados por los menores o incapacitados que están bajo su autoridad y habitan en su compañía. Lo son igualmente los dueños o directores de un establecimiento y empresa respecto de los perjuicios causados por sus dependientes en el servicio de los ramos en que los tuvieran empleados, o con ocasión de sus funciones. Las personas o entidades que sean titulares de un Centro docente de enseñanza no superior responderán por los daños y perjuicios que causen sus alumnos menores de edad durante los períodos de tiempo en que los mismos se hallen bajo el control o vigilancia del profesorado del Centro, desarrollando actividades escolares o extraescolares y complementarias.
InDret. Información personal y deber de colaboración: los asuntos Egin y Nueva España. Comentario a las SSTS, 1ª, de 5.7.2002 y 31.12.
InDret Información personal y deber de colaboración: los asuntos Egin y Nueva España Comentario a las SSTS, 1ª, de 5.7.2002 y 31.12.2002 Doctorando del Programa de Derecho Patrimonial Universitat Pompeu

References: Real Decreto 
 Real Decreto 
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 Real Decreto 
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 Resolución 
 Artículo 1101
 Artículo 1902
 Artículo 1903