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Diferencia entre revisiones de «Reales Guardias de Corps» - Caballipedia
Diferencia entre revisiones de «Reales Guardias de Corps»
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Unidad de caballería española creada en 1704 y disuelta en 1841.
1.1 1701
1.3 1703
1.4 1704
1.9 1714
1.10 1716
1.11 1720
1.12 1723
1.13 1727
1.14 1741
1.15 1743
2.1 1748
2.2 1749
2.3 1750
2.4 1751
3.2 1768
4 Carlos IV
4.1 1788
4.2 1789
4.3 1790
4.4 1791
4.6 1793
4.8 1797
4.9 1798
4.10 1800
4.11 1803
4.12 1807
4.13 1808
5 Fernando VII
5.1 1808
5.2 1809
5.3 1811
5.4 1812
5.5 1813
5.6 1814
5.7 1815
5.8 1816
5.9 1818
5.10 1819
5.11 1820
5.12 1821
5.13 1822
5.14 1823
5.15 1824
5.16 1825
5.17 1826
5.18 1831
5.19 1832
5.20 1833
6 Isabel II
6.1 1834
6.2 1835
6.3 1836
6.4 1838
6.5 1841
6.6 1868
Nada más acceder al trono, Felipe V de Borbón reorganizó las tropas de la Guardia Real a semejanza del modelo francés. No solo se copiaron su organización y ordenanzas sino que, incluso, se compraron uniformes y armas al país vecino. Para empezar, se descartaron las viejas Guardia de la Cuchilla y Guardia de la Lancilla, escasas y poco operativas. Se planearon las nuevas como una cantera para los futuros oficiales de los regimientos de caballería y dragones, tras cumplir ocho años de servicios al monarca. Siguiendo el modelo francés, su selección se verificaría entre los jóvenes mejor dotados físicamente y estaría supervisada personalmente por el rey. Debían estar siempre en primera línea de combate y dispuestas al máximo sacrificio, lo que contribuiría a elevar la moral del resto del Ejército.
Aunque los objetivos estaban claros, el proceso de creación de la nueva Guardia Real no lo fue tanto, sobre todo al principio, de ahí que se crearan una serie de unidades que posteriormente acabarían siendo reagrupadas y/o integrándose en la escala general.
Durante el viaje desde Francia, Luis XIV le organizó a su nieto una Compañía de Mosqueteros Reales a imagen y semejanza de la que le servía a él. Se entregó el mando al barón de Wezemaal.
El 8 de abril de 1702 viajó el rey a Italia acompañado de la Guardia de la Cuchilla y los Alabarderos de la vieja guardia. A causa de la última conspiración de Nápoles, y en prevención de una nueva, se formó allí el Regimiento de Caballería Guardias de Italia, con 10 compañías a 50 hombres, levantadas por los principales señores napolitanos. El mando recayó en Gaetano Coppola, príncipe de Montefalcone. En mayo del año siguiente pasó a España pero, tras la rendición de Barcelona, fue disuelto y los supervivientes integrados en la compañía italiana de las Reales Guardias de Corps (RRGGCC), cuyo mando recayó en Francesco Gaetano de Aragona.
Durante el viaje a Italia, Luis XIV se encargó de organizarle a su nieto una Compañía de Mosqueteros Reales flamencos, a semejanza de la que le servía a él. La componían 100 hombres distinguidos, mandados por Conrad Albert de Ursel, barón de Wezemaal. Serían disueltos al año siguiente, integrándose sus miembros en la compañía flamenca de los RRGGCC, que pasaría a mandar el segundo capitán de los mosqueteros, el marqués de Lede. Es probable que también se incorporasen a dicha compañía los Archeros, dado su origen borgoñón.
El 17 de octubre de 1702, y por consejo de la reina, decidió Felipe V disolver la compañía alemana de alabarderos y crear en su lugar una nueva unidad de caballería de la guardia, que se llamó Regimiento de Caballería Real de España. Se entregó su mando a don Francisco de Agurto y Salcedo, I marqués de Gaztañaga.
Como murió ese mismo año en Barcelona cuando acudía al encuentro del rey, el 30 de enero de 1703 el mando honorífico pasó al cardenal primado de España, Luis Manuel Fernández de Portocarrero, ostentando el efectivo como teniente coronel José de Salazar, hasta entonces general de la caballería de Cataluña. El 21 de junio de 1704 se disolvió el regimiento y su personal pasó a formar las dos compañías españolas de los RRGGCC.
Finalmente en 1704 se crean las Reales Guardias de Corps, las primeras destinadas a tener continuidad. Una comisión formada por Ana María de la Tremoille, princesa de Orsini[1] (dama de confianza de la reina), Juan de Orry (funcionario francés recomendado como intendente por Luis XIV) y el cardenal d'Estrées (embajador de Francia) decidió la forma definitiva que debía tener la Guardia Real. Se adoptó la orgánica francesa, esto es cuatro compañías a 200 hombres cada una. El decreto de constitución fue firmado por el rey el 12 de junio, en el Campo Real de Casteldavide, durante la campaña de Portugal. En dicho decreto se ordenó la disolución de todas las tropas de la Casa Real, excepto la Compañía de Alabarderos. Ese mismo día fueron firmados los nombramientos de capitanes de las cuatro compañías, que debían ser grandes de España:
COMPAÑÍA ESPAÑOLA 1
COMPAÑÍA ESPAÑOLA 2
COMPAÑÍA VALONA
1704 Félix de Córdoba, duque de Sessa, condestable de Castilla Ginés de Castro, conde de Lemos, virrey de Cerdeña Albert Elfrid Werner, conde de Tilly, capitán general Restaino Santelmo, duque de Pópuli, príncipe de Pettorano, teniente general de la caballería napolitana y maestre de campo general del reino
1706 Iñigo de la Cruz Manrique de Lara, conde de Aguilar Francisco de Paula Téllez Girón, VI duque de Osuna
1714 Mariano Pacheco, conde de San Esteban de Gormaz
1716 Disuelta Disuelta
1720 Iñigo de la Cruz Manrique de Lara, conde de Aguilar Duque de Bournonville Caprés
1730 Duque de Atri
1736 Marqués de Bedmar
1739 Príncipe de Masserano
Los tenientes no tenían menos prestigio:
11: Teniente general Joseph de Salazar;
12: Mariscal Gaspar Gómez de Espinosa, conde de Ribaucourt;
21: Duque de Osuna;
22: Conde de San Esteban de Gormaz;
31: Teniente general Jean François Nicolás de Bette, marqués de Lede;
32: Brigadier Alexander Maximilien François de Croix, marqués de Heuchin;
41: Sargento general de Batalla Francesco Gaetano de Aragona;
42: Brigadier Ottaviano de Medici, duque de Sarno;
Las dos primeras compañías (españolas) provenían del Regimiento de Caballería Real de España; la tercera (flamenca) de la Compañía de Mosqueteros Reales, aumentados en cien nobles flamencos más (probablemente de la Guardia de la Cuchilla). Para formar la cuarta compañía (italiana) se encomendó al duque de Populi la recluta de 200 cadetes seleccionados entre la nobleza napolitana y otros 50 entre la siciliana. De esta forma, se pensaba dar cabida en la Guardia Real a todas las nacionalidades europeas que formaban parte de la corona. Sin embargo, solo 42 cadetes acompañaron al duque hasta Barcelona para levantar el sitio de la ciudad, junto a 160 reclutas del Regimiento de Caballería Guardias de Italia. Tras la capitulación de la plaza, los 107 supervivientes fueron embarcados hacia Almería y desde allí trasladados a Madrid para constituir la compañía italiana.
El 22 de febrero de 1706 se expidió una real ordenanza sobre prerrogativas, servicio, disciplina y mando de las compañías de las Guardias de Corps. De entre sus artículos destacan los que concedían más importancia al capitán que se encontraba de servicio. Debía situarse siempre tan cerca de la real persona que entre ambos no quedase espacio para nadie más, incluso en misas, comedias y audiencias públicas. En caso de audiencias secretas, se situaría en una puerta lo suficientemente alejada pero sin perderlo nunca de vista. Con ello zanjaba el monarca una disputa habida con un grupo de grandes de España, que afirmaban sentirse agraviados por tener que sentarse detrás del capitán de la Guardia que se encontrase de servicio (concretamente el conde de Tilly) en una misa celebrada en la capilla real. Dicho acto motivó, de hecho, el primer relevo de mandos en la Guardia.
El 5 de octubre de 1706 entró el rey en Madrid y las RRGGCC se alojaron provisionalmente en los cuarteles de Santa Bárbara y de los Afligidos.
El 6 de mayo de 1707 la Guardia de la Lancilla, heredera de los antiguos estradiotes que entraron al servicio de Fernando el Católico en 1507, se reformaron junto a la compañía española de alabarderos y a la vieja guardia de alabarderos (inválidos), ambas de infantería, en la nueva Compañía de Reales Guardias Alabarderos. Desapareció por tanto, tras 200 años de servicios continuados, como cuerpo montado. Como la nueva compañía solo había de tener 100 plazas, se licenció al resto aunque permitiéndole conservar sus haberes íntegros así como sus casas de aposento.
El Real Decreto de 12 de febrero de 1708 estableció la siguiente distribución para las compañías:
Primera: Valdemoro;
Segunda: Pinto;
Tercera: Getafe;
Cuarta: Leganés;
Servicio: Afligidos.
Una adición de 10 de julio de 1710 a las Ordenanzas sobre el servicio en campaña y en la corte estableció que el capitán de cuartel de las RRGGCC dará todas las noches a la reina el santo que de mí hubiere recibido. Sin embargo, prohibía que se diese tanto al príncipe de Asturias e infantes como a sus guardias respectivos.
Según un documento fechado en 1714 sobre el reparto de las fuerzas de caballería durante el último año de la guerra, las RRGGCC se repartían de la siguiente forma:
300 en la Corte;
100 en Getafe;
200 en Valencia;
200 en Aragón;
Como puede verse, lejos de permanecer en sus cuarteles, este Cuerpo tomó parte activa en el conflicto como una unidad más de caballería.
Como consecuencia del final de la guerra, el 5 de febrero de 1716 se adoptaron las siguientes reformas:
Se suprimieron la compañía flamenca y la segunda de las españolas;
Se suprimió un ayudante.
El comisario pasó a serlo simultáneamente de las guardias de infantería.
Apareció el empleo de ujier de salas en la plana mayor del cuerpo.
En cada compañía se suprimió una de las vacantes de teniente.
Los subtenientes y alféreces perdieron el mando de las brigadas y pasaron a la plana mayor de la compañía pero reducidos a uno de cada empleo.
Se duplicó el número de exentos, que pasaron también a la plana mayor.
Los brigadieres pasaron a ostentar el mando de cada brigada.
Se crearon en cada brigada cinco vacantes para cadetes.
Desaparecieron los guardas de la manga.
El número de guardias se redujo a 45.
Con el personal restante se crearon 2 brigadas a pie compuestas por:
1 sub-brigadier;
5 cadetes;
45 guardias.
El 9 de junio de 1720 se disolvieron las brigadas de a pie de la compañía italiana y volvió a crearse la compañía flamenca, bajo el mando del duque de Bournonville Caprés. El real decreto establecía que no se tocase la plantilla de la compañía española para no dejar reformados a sus brigadieres y sub-brigadieres, pero que sus vacantes no se amortizasen hasta alcanzar las 200 plazas. En su lugar se iría engrosando la recién creada hasta que alcanzase esta cifra.
Una Real Cédula de 4 de julio de 1720 concedió a los cadetes y guardias de corps con más de ocho años de servicio, preferencia para ostentar capitanías y tenencias respectivamente en las unidades de caballería y dragones.
El 5 de enero de 1723 se dispuso el traslado de todas las compañías al nuevo acuartelamiento del Conde-Duque, que aún se encontraba a medio construir por Pedro de Ribera. Juan Fernández fue nombrado alcalde por sus servicios a la corona durante veintiocho años.
En 1727 apareció en una resolución sobre raciones de paja y cebada para las RRGGCC, el nuevo empleo de garzón, situado inmediatamente detrás del sub-brigadier.
Una contrata de vestuario fechada en 1741 apunta a que hubo un aumento de la plantilla de las 3 compañías hasta alcanzar la cifra de 300 hombres, si bien no existe documentación oficial al respecto.
El 17 de marzo de 1743 el rey autorizó a que las compañías italiana y flamenca pudieran completarse con españoles, debido a la falta de personal de esas nacionalidades.
El 18 de noviembre de 1748 se promulgó una RO por la que se redujeron los RRGGCC a la mitad de sus efectivos. Para ello, cada capitán debía escoger a los de mejor edad, traza y robustez. De estos, a los que reunían más méritos, a los hijos de oficiales y, finalmente, a los de la misma nacionalidad que la compañía donde sirvieran. A los sobrantes se les intentó buscar destino en los regimientos del Ejército. El cuerpo siguió dividido en 3 compañías (española, italiana y flamenca), cada una de ellas con 4 brigadas. La plantilla era la siguiente:
Capitán 1 Sargento mayor 1
Primer teniente 1 Ayudante general 1
Segundo teniente 1 Comisario 1
Alférez 1 Furriel mayor 1
Ayudante 1 Armero 1
Exento 6 Alcaide de cuartel 1
Timbalero 1 Asesor 1
Trompeta 3 Escribano 1
Brigadier 4 Alguacil 1
Sub-brigadier 4 Capellán 1
Cadete 12 Cirujano 1
Portaestandarte 4 Mariscal (herrador) 1
Guardia 120 Sillero 1
Como puede comprobarse, desapareció 1 ayudante general y se redujo la plana mayor de cada compañía. Una tercera parte se destinó a la del cuerpo, pero el resto fue reformado:
2 capellanes;
2 cirujanos;
2 herradores;
2 silleros.
El cargo de furriel pasó a ser desempeñado por un guardia o cadete a elegir entre el resto desapareciendo, por tanto, de plantilla. En cada compañía se reformaron, además:
160 guardias;
1 trompeta;
8 cadetes;
2 exentos.
Estos últimos pasaron a mandar compañía en los regimientos de la caballería del Ejército, mientras que el resto de los oficiales permanecieron como supernumerarios desmontados hasta amortizar las vacantes que se iban produciendo.
En 1748 año se rebajó al grado de teniente coronel del Ejército a los exentos y ayudantes de las RRGGCC.
Desde 1749 todas las vacantes que se producían en las compañías italiana y flamenca se cubrían exclusivamente con personal español.
En 1750 se ordenó que en las audiencias públicas dadas por el rey, estuvieran presentes el sargento mayor, el oficial de guardia y el exento. Este mismo año se suprimieron los nombres de las compañías, que pasaron a ser conocidas únicamente por su número de orden. Todos los aspirantes a guardias de corps debían presentar al sargento mayor, además de otra documentación, un certificado de no tener causas civiles o criminales.
En diciembre de este año se ordenó la creación de la Academia de Matemáticas para el personal del cuerpo, a la que podrían también asistir los oficiales de los batallones de guardias de infantería. Como profesor de esta asignatura se designó al capitán de ingenieros Pedro de Padilla. La primera promoción estuvo compuesta por 8 cadetes y 86 guardias, lo que suponía un porcentaje elevado de voluntarios.
En 1751 ordenó S. M. que ningún capitán pudiera otorgar licencia para cadetes ni guardias sin su consentimiento previo, lo que da idea del férreo control que el monarca quería ejercer sobre este cuerpo, pese a ser de tan alto rango sus oficiales.
En 1754 se ordenó que el personal de las RRGGCC que quisiese contraer matrimonio, debía solicitarlo previamente al monarca.
La Real Resolución de 2 de agosto de este año establecía las condiciones que debían reunir los aspirantes a guardias, lo que se conocía como obtener bandolera:
Tener entre dieciocho y treinta años de edad.
Medir dos varas y dos dedos de altura (1,70 m).
Tener buena apariencia, complexión robusta y sin accidente habitual.
Ser cristiano viejo, limpio de sangre, sin oficio vil ni mecánico en su familia, prefiriéndose a los nobles e hidalgos.
Para demostrar lo anterior, debían aportarse los siguientes documentos:
Fe de bautismo del interesado, del padre, de la madre y de los matrimonios de estos. Todas ellas en papel sellado compulsado por tres escribanos.
Informe de limpieza de sangre y legitimidad, redactado por el justicia de su lugar de origen y de su residencia en la que deben declarar el procurador síndico general y los testigos suficientes.
Testimonio redactado por el escribano del Ayuntamiento de las rentas y privilegios de padres y abuelos.
Justificante de no tener causas pendientes con la justicia.
Fe de soltería.
Justificante de hidalguía en tercera generación como mínimo.
Justificante de poseer derechos ciudadanos con anterioridad a la abolición de los fueros.
Justificante de ser hijo o nieto de oficial.
En 1755 se devolvió el grado de coronel a los exentos y ayudantes. Ese año se destinaron a la Academia de Matemáticas a dos nuevos ingenieros: Carlos Cabrera y Baltasar Rigaud, como profesores de Ciencias y Dibujo, respectivamente.
La sucesión de mandos durante este reinado fue la siguiente:
1746 Duque de Atri Marqués de Bedmar Duque de Bournonville Caprés Príncipe de Masserano
1749 IV marqués de Villadarias Duque de Huéscar
1753 Duque de Baños
El 18 de enero de 1760 se promulgó la Real Ordenanza para el gobierno, régimen y disciplina del Real Cuerpo de Guardias de Corps. Entre los artículos que modificaban las anteriores Ordenanzas destacaban algunos curiosos.
El artículo 12 se refería a la preferencia del capitán de las RRGGCC respecto a los jefes de la Casa Real. Así en la cámara privada del monarca tendría preferencia el gentilhombre, mientras que en el exterior de la misma correspondería a aquél. En caso de salir el rey en su coche, la preferencia para ocupar respectivamente el pescante y ambos estribos correspondía primero al caballerizo mayor, después al mayordomo mayor, en tercer lugar al sumiller de corps y, finalmente, al capitán de las RRGGCC.
El 50 declaraba que los oficiales y exentos de los RRGGCC eran los encargados de prender a los personajes distinguidos.
El 66 ordenaba que todos los aspirantes a guardias fuesen presentados al rey y, en caso de ser admitidos, un brigadier los llevase ante el sargento mayor quien, tras asentarlo en su libro de registro, le expedirá un billete para que le recibieran en la brigada de destino.
El 67 mostraba por primera vez los juramentos que habían de formular los aspirantes para entrar en el cuerpo, tras prestar seis meses de servicios observando buena conducta:
¿Juráis a Dios y una cruz ser fieles y leales servidores al Rey nuestro señor?
¿Juráis a Dios y una Cruz no comer pan ni tomar sueldo de otro Rey?
Al "Sí, juro" seguía: Si así lo hicieseis, Dios os ayude; y si no, os lo demande.
El 72 prohibía a los oficiales y brigadieres la admisión de ningún guardia que no presentase el billete de admisión emitido por el sargento mayor. Dicho billete sería luego entregado al comisario para que lo asentase en la lista de revista, pasando a percibir su sueldo desde ese preciso día.
El 73 decía que el último día de cada mes acudiría el furriel mayor a la Tesorería Real para reclamar el haber de todo el personal, que entregaría posteriormente a los furrieles de las respectivas compañías.
Los artículos 74 al 79 trataban de las obligaciones del ayudante de compañía:
Pasar revistas frecuentes a individuos, armas y caballos.
Conocer por su nombre a todo el personal de su unidad.
Mandar hacer y revistar las tiendas de campaña.
Formar en batalla a las Guardias para la revista real.
El capítulo dedicado a las marchas y servicios insistía en las medidas de seguridad que debía adoptar el cuerpo durante los traslados de la real persona. En síntesis venía a ordenar al aposentador mayor que instalase al sargento mayor, capitanes y ayudante general en las tiendas colindantes a la suya, y a continuación al resto de oficiales. El deseo de que estas ordenanzas perdurasen en el tiempo, llevó al monarca a incluir incluso un artículo dedicado a las salidas de la reina, aun cuando ya había enviudado. Se refería a que el exento responsable de su seguridad debía alojarse lo más cercano posible a ella, siendo únicamente desplazado por la camarera y el mayordomo mayor. Como tardó veinte años en poder llevarse a efecto, se aplicó mientras al resto de la familia real.
Por la ordenanza de 1760, los RRGGCC recuperaron la plantilla de 1720, es decir, 200 plazas por compañía, aunque lo que pretendían los capitanes, en escrito dirigido a S. M. era volver a los 300, como en 1741. En dicha petición podía comprobarse que los tres jefes seguían siendo los citados en el reinado anterior. También que las compañías habían recuperado sus tradicionales denominaciones: española, italiana y flamenca. Como consecuencia de este aumento, la plantilla quedó como sigue:
Teniente 1 Ayudante general 1
Subteniente 1 Comisario 1
Alférez 1 Armero 1
Ayudante 1 Alcaide de cuartel 1
Exento 8 Asesor 1
Timbalero 1 Escribano 1
Portaestandarte 2 Alguacil 1
Brigadier 4 Furriel mayor 1
Sub-brigadier 4 Furriel 3
Cadete 18 Capellán 3
Garzón 2 Cirujano 3
Trompeta 4 Mariscal (herrador) 3
Guardia 180 Sillero 3
Cada brigada tenía, en realidad, la plantilla aproximada de una compañía del Ejército, de ahí que en el estado militar de 1761[2] se afirmase que la caballería de la Guardia Real ascendía a una fuerza de 6 escuadrones (3 de los RRGGCC y otros 3 de la Brigada de Carabineros Reales).
En la página 169 de la Ordenanza de 1768 se detallaban los grados concedidos al personal de las RRGGCC:
Los capitanes, sargento mayor, tenientes, subtenientes, alféreces, ayudante general, exentos y ayudante de compañía tenían el grado de coronel vivo de caballería.
Los brigadieres tenían el grado de teniente coronel de caballería.
Los sub-brigadieres, el furriel mayor del cuerpo y los alcaides de sus cuarteles tenían el grado de capitán.
Los cadetes, el de teniente.
Los portaestandartes, el de subteniente.
Los portaestandartes, el de cadete.
Las divisas que debían ostentar eran las siguientes:
Los oficiales que tuvieran grado de teniente general ostentaban dos órdenes de bordados en las vueltas de la casaca, interpolados con los galones distintivos de las RRGGCC.
Los que gozaban del grado de mariscal de campo o de brigadier, un orden de bordados intercalado.
Los exentos, como coroneles vivos, tres galones de cinco hilos intercalados. En caso de estar de servicio llevaban, además, un bastón con puño de oro y fuera de él, otro negro y blanco.
Los brigadieres llevaban los mismos tres galones, pero a continuación del único que ostentaban en sus casacas. Además los mismos bastones que los anteriores.
Los sub-brigadieres llevaban los dos alamares señalados a los capitanes del Ejército a continuación del galón de las Guardias que ostentaban en sus casacas.
A los cadetes no les imponía más divisa que sus cordones característicos.
Los portaestandartes se distinguían por los flecos de la bandolera.
A los cadetes y portaestandartes que pasasen al cuerpo de inválidos se les concedía el grado y sueldo de capitán de caballería. A los guardias se les concedió el grado de teniente si habían servido diez años y un sueldo de 155 reales en la plaza o 110 fuera de ella. Si lo habían hecho solo ocho, obtenían el de alférez y 115 o 90 reales, respectivamente. Para tiempos de servicio inferiores no se concedía grado, pero sí un sueldo de 75 reales.
En la misma Ordenanza se aumentaron los sueldos de brigadieres y sub-brigadieres un 50% respecto de los de 1704, pero se mantuvieron los del resto. Las franquicias quedaban limitadas a los mandos con mando en tropa. Por su parte, las raciones de pan y cebada, oscilaban desde las doce del sargento mayor y los capitanes hasta una para los capellanes y cirujanos. Además se entregó al capitán de cuartel mil escudos de vellón al mes para alimentar a los oficiales y cadetes de la guardia de palacio.
Cuando salían de Madrid, recibían las siguientes ayudas:
Cadetes: una paga extra de 120 reales de vellón, una ración de pan diaria para ellos y media para sus criados, así como media ración de cebada y paja para la caballeriza de su bagaje.[3]
Trompetas y guardias: 60 reales, una ración de pan y un cuarto para el criado, así como un cuarto de cebada y paja para el bagaje.
Capellanes, cirujanos y herradores: una ración de paja y cebada.
Miembros del juzgado (asesor, fiscal, escribano y alguacil), armero, alcaide y furrieles: no tenían raciones de campaña, de donde se deduce que no acompañaban al cuerpo en sus desplazamientos.
En campaña recibían las siguientes raciones de pan diarias:
Sargento mayor y capitanes: 12;
Capitanes, tenientes, subtenientes, alféreces y portaestandartes: 5;
Exentos y ayudantes: 4;
Brigadieres, sub-brigadieres, capellanes y cirujanos: 2;
Cadetes: 1,5;
Guardias, timbaleros y trompetas: 1,25.
En 1768 la plantilla se vio ligeramente modificada en los siguientes puntos:
Se introdujeron en la plana mayor del cuerpo los empleos de fiscal y teniente de alcaide.
Se suprimieron de esta, repartiéndolos entre las planas de las compañías a los furrieles, capellanes, cirujanos, herradores y silleros.
1759 IV marqués de Villadarias Duque de Baños Duque de Bournonville Caprés Príncipe de Masserano
1768 Duque de Arcos
1770 Conde de Bournonville
1776 Marqués de la Ruchena
1780 Príncipe de la Riccia
1782 Manuel Pacheco
1785 II Príncipe de Masserano
Cuando comenzó el reinado en diciembre de 1788, las RRGGCC mantenían la siguiente plantilla:
Exento 8 Alcaide de cuartel 1
Timbalero 1 Teniente de alcaide 1
Portaestandarte 2 Asesor 1
Furriel 1 Escribano 1
Capellán 1 Fiscal 1
Cirujano 1 Alguacil 1
[[Mariscal (herrador) 1
Sub-brigadier 4
Cadete[4] 20
Guardia 180
Una declaración de 14 de marzo de 1789 concedió el privilegio de entrada a palacio a las mujeres y viudas de los capitanes de las RRGGCC.
A petición de los interesados, en 1790 concedió el rey el grado de capitán de caballería a los cadetes y portaestandartes[5]. En la misma orden concedió grado de teniente a todos los guardias que hubiesen cumplido doce años de servicio en el cuerpo y el de alférez al resto. Como consecuencia, desde esta orden todos los guardias tenían que solicitar al monarca licencia de matrimonio, al igual que el resto de oficiales del Ejército.
Por real decreto de 13 de febrero de 1791 volvió a crearse el empleo de segundo ayudante general. En una Real Declaración de 14 de marzo de 1791 concedió el rey la graduación de teniente general a los capitanes y sargento mayor; de mariscal de campo a los primeros tenientes y ayudantes generales; y la de brigadieres a los segundos tenientes y alféreces.
El 24 de junio de ese mismo año se establecieron nuevos sueldos para todos los empleos desde segundo teniente a guardia[6]:
2º Teniente 2.250 2.500
Alférez 2.000 2.250
Exento 1.820 2.000
Brigadier 685 800
Sub-brigadier 515 700
Cadetes 300 400
Portaestandarte 300 400
Guardia 150 300
El 12 de marzo de 1792 se publicó una nueva ordenanza para el cuerpo. El rey se nombró a sí mismo coronel, cargo inexistente hasta la fecha. El sargento mayor, a la sazón Godoy, recibió nuevas atribuciones muy superiores a las anteriores, asumiendo el mando de armas y jurisdicción que antes correspondía al capitán de cuartel. Se crearon también nuevos empleos en la plana mayor:
Secretario del sargento mayor;
Archivero de la comisaría;
Picador (2);
Mozo de salas.
En estas ordenanzas se apreciaba la influencia del nuevo sargento mayor, Manuel Godoy:
Se vuelven a incluir las cualidades que deben poseer los guardias, tratado que había desaparecido de las ordenanzas de 1769 aunque existían en las de 1754.
Se rebajó la edad mínima de ingreso de 18 17 años y la máxima de 30 a 24.
La estatura era la misma (1,70), si bien ahora se expresaba en 5 pies y 3 pulgadas de París, en lugar de en 2 varas y 2 dedos de Castilla.
Los extranjeros que deseasen ingresar tenían que presentar traducidos los documentos que justificasen su nobleza, la de sus padres y abuelos.
Los hijos y hermanos del cuerpo, así como los de las órdenes militares ingresaban sin más certificación que su fe de bautismo y soltería, siempre que no tuvieran pendientes procedimientos judiciales.
Los aspirantes aceptados por el capitán de alguna compañía, debían pasar primero por la casa del sargento mayor antes de presentarse al rey, volviendo después a aquella para ser inscrito en el libro de asientos.
Las brigadas pasaron a estar mandadas por los exentos.
Los oficiales subalternos hacían servicios de cuartel de cuatro meses, acorde con los que venían realizando los capitanes. En el primer turno entraba el primer teniente de la compañía española, el segundo de la italiana y el alférez de la flamenca, y así sucesivamente.
En relación a los grados, esta ordenanza racionalizaba la anterior, que concedía grados generalmente inferiores a los ostentados por el personal que alcanzaba los diversos empleos de las guardias:
Capitanes y sargento mayor: teniente general;
Ayudantes generales y primeros tenientes: mariscal de campo;
Segundos tenientes y alféreces: brigadier;
Exentos y ayudantes de compañía: coronel;
Brigadieres: teniente coronel;
Sub-brigadieres, cadetes y portaestandartes: capitán;
Guardias con más de 12 años de servicio: teniente;
Resto: alférez.
Los nuevos sueldos y franquicias que señalaba esta ordenanza eran los siguientes:
Capitán 1 5.000 700 Sargento mayor 1 5.000 700
Primer teniente 1 3.000 300 Ayudante general 2 3.000 500
Segundo teniente 1 2.500 150 Comisario 1 2.000 90
Alférez 1 2.260 120 Secretario 1 700 60
Exento 8 2.000 90 Furriel mayor 1 700 60
Ayudante 1 2.000 90 Alcaide de cuartel 1 700 60
Brigadier 4 800 60 Capellán 3 700
Sub-brigadier 4 700 60 Archivero 1 500
Cadete 18 400 24 Sub-alcaide 1 365
Garzón 2 400 30 Fiscal 1 300
Portaestandarte 2 400 24 Primer picador 1 360
Cirujano 1 375 20 Segundo picador 1 240
Timbalero 1 360 18 Carcelero 1 210
Trompeta 1 360 18 Mozo de sala 1 210
Guardia 180 300 20 Escribano 1 200
Herrador 1 150 Alguacil 1 150
Sillero 1 150 Armero 1 150
Lo que arrojaba un total para todo el cuerpo de 335.574 reales de vellón al mes, más otros 10.000 que se entregaban al capitán de cuartel para alimentar a los oficiales de servicio y 60 reales adicionales por cada uno de los 207 caballos que tenía cada compañía.
Se recogían ahora también las obligaciones del garzón, del que tenía que permanecer uno continuamente en palacio a las órdenes del capitán de cuartel, alternando por semanas:
Confeccionar las listas de oficiales y guardias que entraban de servicio.
Llevar y traer las órdenes, hacerlas firmar las órdenes por quien corresponda y transmitirlas por escrito a las partidas.
Pasar revista del armamento, vestuario y monturas.
Recibir el santo y entregarlo por escrito al ayudante de semana.
Finalmente, se amplió también la Real Declaración de 1789 a las mujeres de los sargentos mayores.
Por RD expedido en Aranjuez el 6 de abril de 1793 se creó una cuarta compañía de guardias, integrada por súbditos americanos, que se anteponía en prelación a las dos extranjeras y se distinguía por una divisa morada.
En 1795 Godoy planeó una reestructuración de las RRGGCC que, como otras muchas del periodo de valimiento del duque de Alcudia, no llegó a buen término y acabó siendo derogada por su ineficacia, suponiendo un continuo trastorno para la organización del cuerpo. En cualquier caso, se recogen a continuación los cambios fundamentales:
En la plana mayor se suprimen:
1 ayudante general;
1 comisario;
1 secretario;
1 furriel mayor;
1 alcaide de cuartel;
1 subalcaide.
En las compañías se suprimen:
1 segundo teniente;
2 exentos;
2 brigadieres;
2 sub-brigadieres;
6 cadetes;
1 garzón;
1 portaestandarte;
1 capellán;
Se añaden a cada una:
1 picador;
1 domador.
El sargento mayor adquiere las mismas prerrogativas que los inspectores de las armas, debiendo ser desde ahora grande de España o capitán general.
La plantilla del cuerpo queda como sigue (entre paréntesis los grados a los que se rebajan ciertos empleos):
Capitán 1 Coronel (el rey) 0
Teniente (brigadier) 1 Sargento mayor 1
Alférez (exento) 1 Ayudante general 1
Ayudante (exento) 1 Armero 1
Exento (coronel) 6 Asesor 1
Brigadier 2 Escribano 1
Sub-brigadier 2 Fiscal 1
Cadete 14 Alguacil 1
Garzón 1 Carcelero 1
Portaestandarte 1 Mozo de salas 1
Timbalero 1 Capellán 2
Trompeta 2 Sacristán 1
Furriel 1 Cirujano 2
En 1797 se incorporó al cuerpo la Brigada de Artillería Volante, debido al éxito que había tenido el ensayo de la artillería montada en apoyo de la caballería, realizado en Buenos Aires por Vicente Maturana. Dicha brigada constaba de:
1 coronel;
3 tenientes;
2 ayudantes;
4 cabos;
53 artilleros;
8 mozos;
36 caballos;
4 cañones de a 4;
4 licornes de a 8.
En 1798 se restablecieron las graduaciones que señalaban las ordenanzas de 1792 y se incrementó cada compañía en:
1 segundo ayudante general;
2 sub-brigadieres.
Los cadetes volvieron a ser 18 y los guardias, 180 por compañía, de ellos 20 supernumerarios sin sueldo.
Ante la queja expuesta al rey por el marqués de Branciforte sobre los abusos cometidos por los aspirantes a ingresar en el cuerpo, desde 1800 se exigió a los corregidores y justicias de sus lugares de origen que enviasen al sargento mayor un informe reservado que acreditase su verdadera nobleza. Tres años después se modificó esta orden para que fuesen recibidos por los respectivos capitanes de compañía.
En abril de 1803 se disolvió la Brigada de Artillería Volante.
A propuesta del Serenísimo Señor Príncipe Generalísimo Almirante, el cuerpo volvió al pie de tres compañías, pero sin denominación alguna sobre su origen, pues en adelante se procuraría que todos sus miembros fuesen nacionales. Al sobrante le fue concedido el retiro o bien fue distribuido entre otros regimientos del Ejército. Las divisas que se dieron a las nuevas compañías fueron unas bandoleras de cuadradetes rojos, morados y celestes.
El 20 de marzo de 1808, dos días después de que el rey exonerase a Godoy de sus cargos de generalísimo y almirante, el cuerpo retomaba las ordenanzas de 1769, quedando anuladas las de 1792 que habían sido obra del valido[7].
El 29 de abril de 1808 la Junta presidida por el infante don Antonio ordenó al capitán de cuartel que enviase el cuerpo a Guadalajara, dejando en Madrid el destacamento necesario para el servicio de palacio y escolta de la familia real. El 2 de mayo, muy temprano, partió el primer contingente (149 hombres), por lo que no participó en el levantamiento popular.
Durante todo el reinado de Carlos IV los RRGGCC permanecieron alojados en el cuartel del Conde-Duque de Madrid, en los pabellones anexos al palacio de San Ildefonso y en el cuartel erróneamente llamado de las Guardias Valonas de Aranjuez, donde estaría acuartelado en tiempos recientes el Regimiento de Caballería Pavía.
1788 Marqués de la Ruchena Manuel Pacheco II Príncipe de Masserano Príncipe de la Riccia N/A
1790 Marqués de Oyra
1792 Manuel Godoy Marqués de Branciforte
1793 Conde de Villariezo
1795 Marqués de Albudeyte
1799 Manuel de la Ruchena
1800 Marqués de Branciforte Duque de Lancaster
1802 Vacante
1803 Marqués de Valparaíso Duque de Sedaví
1805 Vacante
1807 Duque del Parque Conde de Villariezo Disuelta
1808 Marqués de la Ruchena
Cuando estalló la guerra, la mayoría de los guardias desertó para no tener que servir a José Bonaparte. Aunque Murat prefería verlos lejos de Madrid por la fuerza que representaban y porque necesitaba todas las provisiones, especialmente de cebada, para sus tropas, el día 8 reclamó su vuelta, así como la del contingente que había acompañado a Fernando VII a Vitoria y Bayona en abril, y del que no se tenían noticias. En realidad, estos 112 hombres se habían quedado en Valladolid, formando parte del ejército del general Cuesta.
El resto recibió órdenes de unirse al ejército de Moncey pero no debieron incorporarse, pues el 8 de junio ordenó Murat al sargento mayor, marqués de Ruchena, un estadillo con expresión de las ausencias, recibiendo una respuesta evasiva cuatro días después. Exasperado Murat le ordenó formar un destacamento para que recibiera en Burgos a José Bonaparte y lo escoltase hasta Madrid, pero Ruchena se excusó diciendo que todos sus oficiales estaban enfermos. Otro destacamento de 24 guardias al mando de Pedro Torres huyó hasta Villalpando, incorporándose al ejército nacional justo después de la acción de Cabezón. En esta batalla, participó un escuadrón del cuerpo, formado por 1 teniente, 6 exentos, 2 cadetes, 3 brigadieres y 185 guardias. Las bajas y deserciones posteriores fueron suplidas por los recién llegados, participando el escuadrón en Rioseco con los mismos efectivos.
Tras la batalla de Bailén, José I huyó de Madrid y el escuadrón regresó a sus cuarteles, para salir a campaña a las órdenes de Castaños en octubre. El conde de Villariezo recibió el mando por parte de la Junta y envió misivas a todos los jefes de los ejércitos para que le remitiesen un estadillo de los guardias que servían a sus órdenes. En Madrid permaneció el duque del Parque con escasos efectivos y la misión de remontar a los que volvieran antes de enviarlos a reunirse con el escuadrón de Villariezo, todo ello pese a que Napoleón había llegado el 2 de diciembre a Chamartín al mando de su Grande Armée.
El 28 de abril de 1809 aprobó finalmente la Junta la propuesta de Villariezo, que tenía ya bajo su mando 29 oficiales, 262 guardias y 255 caballos, y se comenzó una leva para completar las tres compañías. En noviembre la fuerza del escuadrón era ya de 338 hombres y 227 caballos, de los que solo estaban disponibles para el servicio en el ejército 114 hombres y caballos. El conde de Castelflorido reclamó que se le abonasen los grados de oficial correspondiente a todos los guardias, pero la Junta lo rechazó argumentando que la unidad era demasiado costosa en comparación con otros regimientos del arma.
En 1811 las RRGGCC y las Guardias Españolas y Valonas dependían del 4º Ejército, que defendía la isla del León.
En 1812 la fuerza efectiva era de 348 hombres y 62 caballos, de los que 58 y 54 respectivamente se encontraban en campaña y el resto de guarnición en Cádiz. Un decreto de las Cortes ordenó que hicieran la guardia interior del edificio de sesiones junto a los alabarderos, mientras las guardias de infantería lo harían en el exterior, de forma similar a como lo hacían en palacio.
El 25 de mayo de 1813 las Cortes elaboraron un decreto por el que se reorganizaban las RRGGCC, que quedaron con 2 escuadrones a 3 brigadas con la siguiente plantilla:
CADA BRIGADA
Exento 1º jefe (capitán) 1 Capitán comandante 1
Exento 2º jefe (teniente) 1 Sargento mayor 2º jefe 1
Brigadier 3º jefe (alférez) 1 Comandante de escuadrón 2
Brigadier (sargento primero) 1 Ayudante 2
Sub-brigadier (sargento segundo) 2 Garzón 2
Cadete de 1ª (cabo primero) 4 Secretario 1
Cadete (cabo segundo) 4 Capellán 2
Trompeta 1 Cirujano 2
Guardia (soldado) 48 Picador 1
Sillero 2
Trompeta mayor 1
Timbalero 1
6 BRIGADAS
Los sueldos establecidos eran los siguientes:
Capitán comandante 1 7.500
Sargento Mayor 2º Jefe 1 5.000
Comandante de escuadrón 2 5.000
Ayudante 2 4.000
Exento 12 24.000
Brigadier 12 9.600
Sub-brigadier 12 8.400
Cadete 48 19.200
Garzón 2 800
Secretario 1 350
Capellán 2 1.400
Cirujano 2 750
Picador 1 360
Domador 1 240
Armero 2 300
Mariscal 2 300
Sillero 2 300
Asesor 1 600
Fiscal 1 300
Escribano 1 200
Timbalero 1 360
Trompeta mayor 1 360
Trompeta 6 2.160
Guardia 288 86.400
El 1 de julio de 1814 el rey otorgó un nuevo reglamento para el cuerpo:
Se denominó en lo sucesivo Reales Guardias de la Persona del Rey.
Se articuló en tres escuadrones y plana mayor.
Se suprimió el empleo de sargento mayor y en su lugar se crearo 2 ayudantes generales.
El capitán proponía al rey todos los empleos.
El secretario lo sería de todas las tropas de la Casa Real.
Los aspirantes a ingresar en el cuerpo habrían de presentarse uniformados y bien montados a su costa.
Se creaba una Academia para asegurar que sus integrantes se distinguían por su honor, conducta, exactitud en el servicio, amor a la sagrada persona del rey y disciplina.
Se mantienía el mismo uniforme con la divisa o cuadrete de la banderola de color encarnado.
Se mantienen los sueldos y gratificaciones establecidas por el reglamento de 1792.
En tanto no se redactasen nuevas ordenanzas, habría de regirse por las de 1792 y 1769.
La nueva plantilla es la siguiente:
Comandante (brigadier) 1 Capitán Comandante 1
Ayudante 1 Capitán supernumerario 2º Jefe 1
Exento 6 Ayudante general 2
brigadier 6 Comisario 1
Sub-brigadier 6 Secretario de la inspección 1
Cadete 22 furriel general 1
Garzón 2 Alcaide 1
Portaestandarte 1 Capellán 3
Trompeta 4 Cirujano 3
Guardia 150 Archivero 1
Mozo de sala 1
Picador de 1ª 1
Picador de 2ª 2
Sillero 3
Trompeta de orden 3
Asesor del juzgado 1
Alguacil 1
El 17 de julio se establecieron nuevos sueldos, franquicias y raciones, aunque eran los mismos de 1792, con la salvedad de que a cada comandante de escuadrón se les asignan 3.000 reales y al personal del juzgado dos raciones diarias a cada uno.
El 3 de mayo de 1815 mandó el rey que se aumentase la plantilla en un cuarto escuadrón, al objeto de adecuarla en la medida de lo posible a la de un regimiento de caballería de línea. Cada escuadrón constaba de 2 brigadas y se le establecía la siguiente plantilla:
Comandante 1 Capitán Comandante 1
Exento 4 Ayudante general 2
brigadier 4 Comisario 1
Sub-brigadier 4 Secretario de la inspección 1
Cadete 16 furriel general 1
Trompeta de órdenes 1 Cirujano 3
Trompeta 4 Archivero 1
Guardia 132 Mozo de sala 1
Director del picadero 1
Domador 2
Músico Mayor 1
Redoblante 1
El 19 de mayo de 1815 se concedió al duque de Alagón su petición de que se entregase al cuerpo y no al Hospital General tanto los 8 reales diarios de manutención como las 3/4 partes del sueldo de todo el personal enfermo que, en adelante, serían atendidos en la enfermería del cuerpo.
El aumento de la plantilla supuso un importante aumento del gasto contra el tesoro, por lo que el 10 de marzo de 1816 se decidió repartir 58 efectivos entre los regimientos de caballería de acuerdo con la siguiente tabla[8]:
REGIMIENTOS DE LÍNEA
DRAGONES Y LIGEROS
Regimiento Coraceros del Rey 3 Regimiento Dragones del Rey 3
Regimiento de Caballería Príncipe 3 Regimiento Dragones de la Reina 3
Regimiento de Caballería Infante 2 Regimiento Dragones de Almansa 2
Regimiento de Caballería Farnesio 2 Regimiento Dragones de Pavía 2
Regimiento de Caballería Borbón 2 Regimiento Dragones de Villaviciosa 2
Regimiento de Caballería Alcántara 2 Regimiento Cazadores de Numancia 3
Regimiento de Caballería España 2 Regimiento Cazadores de Lusitania 2
Regimiento de Caballería Algarve 2 Regimiento Cazadores de Madrid 2
Regimiento de Caballería Calatrava 2 Regimiento Húsares de Bailén 3
Regimiento de Caballería Santiago 2 Regimiento de Húsares Españoles 2
Regimiento de Caballería Montesa 2 Regimiento Húsares de Guadalajara 2
Regimiento de Caballería Voluntarios 2
Regimiento de Caballería Costa de Granada 2
Regimiento Lanceros de Castilla 2
Regimiento Lanceros de Extremadura 2
El 28 de octubre de 1816 los 4 escuadrones se dividieron en 2 de granaderos y 2 de caballería ligera y se les aumentó la plantilla en 1 exento. Además, se creó una brigada de flanqueadores, montada, armada y uniformada como los cazadores y con la siguiente plantilla:
86 guardia.
A comienzos de 1818 el mando de la brigada de flanqueadores pasó un comandante, designándose para el puesto a José Pacheco.
El 3 de septiembre de ese año el duque de Alagón propuso la supresión de una plaza de guardia en cada escuadrón para sufragar la creación de la academia prevista en 1814 y que aún no se había constituido. Finalmente el rey decidió que solo se suprimiesen 2 plazas en todo el cuerpo.
Por RO de 24 de julio de 1819 se retrasó la edad mínima para entrar en el cuerpo desde los 18 a los 20 años, para evitar las muertes por tisis a la que se exponían siendo tan jóvenes (según dictamen de los médicos de turno).
Los relevos de todos los oficiales del cuerpo están bien documentados, a lo largo de su primer siglo de vida, siendo los cargos superiores los siguientes:
SGM.: Duque de Atri (1746), IV Marqués de Villadarias (1749), Marqués de Ruchena (1776), Manuel Godoy (1792), Marqués de la Ruchena (1799), Marqués de Branciforte (1800), Vacante (1805), Marqués de la Ruchena (1808), Vacante (1809), Pedro José Gámez (1811), hasta la desaparición del cargo (1813)
Española: Duque de Baños (desde 1753), Duque de Arcos (1768), Manuel Pacheco (1782), Marqués de Albudeyte (1795), Marqués de Valparaíso (1803)
Italiana: I Príncipe de Masserano (desde 1740), Príncipe de la Riccia (1780), Marqués de Oyra (1790), Marqués de Branciforte (1792), Duque de Lancaster (1800), Vacante (1802), Duque de Sedaví (1803), Conde de Villariezo (1807)
Flamenca: Duque de Bournonville (desde 1720), Conde de Bournonville (1770), II Príncipe de Masserano (1785), Duque del Parque (1807)
Americana: Conde de Villariezo (1799-1807)
Durante la guerra los jefes de escuadrón fueron:
1º: Vacante (1808), Francisco Villena (1813)
2º: Conde de Villariezo (1808), Conde de Castelflorido (1809), Antonio Arteaga (1813)
3º: Duque del Parque (1808), Francisco Arteaga (1813)
Durante el reinado de Fernando VII, los mandos del cuerpo y escuadrones fueron:
Cuerpo: Duque de Alagón (1813-1821), Marqués de Villadarias (1823), marqués de Valparaíso (1824), duque de Alagón (1832)
1º: Francisco Villena (1813), Joaquín Soravilla (1816-1821), Francisco Fernández (1825)
2º: Antonio Arteaga (1813), Francisco Fernández (1819-1821), Antonio Ortega (1825), Tomás Jiménez (1829), Francisco Cayllet (1831), Manuel Novales (1833)
3º: Francisco Arteaga (1813-1821), Antonio Barreiro (1825), Juan Talero (1826), Antonio Urramendi (1833)
4º: José Lasala (1814), Antonio Ortega (1819-1821), Juan Godoy (1825), José Manuel de la Brena (1831), Bernardo Ibiricu (1833)
Tras el levantamiento de Riego y el manifiesto del 12 de marzo, se suprimió el empleo de comandante, pasando el mando del cuerpo al capitán de escuadrón que se encontrase de cuartel, durante los 4 meses de su servicio[9]. Se restableció, en cambio, el empleo de sargento mayor, nombrándose para el puesto al mariscal Pedro José de Gámez. Se intentó también disminuir el número de efectivos del cuerpo, prohibiendo la entrada de nuevos miembros, amortizando las vacantes y facilitando el pase a la caballería del Ejército a aquellos que lo solicitasen. Sin embargo, la jura de la Constitución por parte del rey dio lugar a enfrentamientos en el seno del cuerpo, alguno de los cuales se saldó con víctimas mortales[10].
Los sucesos fueron empeorando hasta que el 5 de febrero de 1821 los guardias se enfrentaron al pueblo y la Milicia Nacional al grito de "Viva el rey y muera la Constitución". Cinco días después, el capitán general de Madrid dio orden de desarmar al Real Cuerpo, lo que se verificó el día 12, según indica el siguiente estadillo de armas confiscadas, firmado por un tal Pablo de la Serna[11]:
PISTOLAS (PAR)
Primera 21 21 23 22
Segunda 29 28 28 24
Tercera 30 25 30 28
Cuarta 38 37 35 32
Quinta 37 37 40 34
Sexta 37 34 39 31
Séptima 37 35 45 33
Octava 40 40 36 31
Flanqueadores 72 0 60 63
En la revista de 5 de abril de 1821 se advirtió una seria disminución de efectivos, contando el cuerpo con 561 plazas presentes, 4 como presentes y 24 ausentes, además de 409 caballos.
El 28 de ese mismo mes, el rey sancionó un decreto de las Cortes por el que se extinguían los Reales Guardias de Corps, si bien nadie había derogado la disposición de 1 de julio de 1814 por la que se les había cambiado el nombre. Todos aquellos que no se encontrasen encausados por rebelión, serían integrados en unidades tanto de caballería como de otras armas, en función de sus méritos y circunstancias. Entre tanto se les fue pasaportando para sus pueblos respectivos, lo que creó cierta confusión, al ser muchos de ellos hijos de militar y haber nacido en aquellos por accidente.
La sucesión de mandos durante la primera parte del reinado fue la siguiente:
1808 SGM Marqués de la Ruchena Vacante Conde de Villariezo Duque del Parque N/A
1809 Vacante Conde de Castelflorido
1811 SGM Pedro José Gámez
1813 COR Duque de Alagón Francisco Villena Antonio Arteaga Francisco Arteaga
1814 José Lasala
1816 Francisco Soravilla
1819 Francisco Fernández Antonio Ortega
1821 Disuelto
Aunque en el decreto de 29 de junio de 1822 se preveía la creación de sendos regimientos de infantería y caballería, esto no se llevó a Cabo. Por tal motivo, cuando el rey fue obligado a huir hacia Cádiz durante la invasión francesa, tuvo que ser escoltado por el Regimiento de Caballería Almansa.
El 16 de junio de 1823, instalada en Madrid la Regencia absolutista, se declararon nulos todos los decretos del Gobierno constitucional desde el 7 de marzo de 1820, por "haber sido arrancados a la fuerza al rey nuestro señor". El marqués de Villadarias procedió a formar de nuevo el Real Cuerpo, pese a que no había muchos guardias disponibles y a que su cuartel se encontraba ocupado por las tropas francesas. El 12 de septiembre había ya formado un escuadrón, que se envió a remontarse a Sevilla, con vistas a escoltar al monarca desde Cádiz a Madrid. Sin embargo, cuando llegó a la capital hispalense a comienzos de octubre, el rey no se fió de la fidelidad de estos hombres y ordenó su relevo por tropas francesas, en tanto no se certificase su lealtad. Esta purificación se prolongaría hasta 1831, bien porque los individuos a los que se les requerían los informes de conducta no los entregaron o bien porque no encontraron a nadie que los avalase.
Una vez restablecido en su poder absoluto, el 1 de mayo de 1824, Fernando VII de Borbón ordenó al duque del Infantado reorganizar la Guardia Real. Para el servicio interior se creó la Compañía de Reales Guardias de la Persona del Rey, recuperando el pie que marcaban las ordenanzas de 1769.
Su mando se encomendó a un sargento mayor en lo que respectaba a instrucción y disciplina, pero las armas y la jurisdicción recaían en el capitán de cuartel, a la sazón el marqués de Albudeyte. En la revista de septiembre sería relevado por el conde de Montealegre.
El 9 de agosto de 1824, el rey decidió levantar una compañía sajona, para lo cual abrió un banderín de enganche en París, al que solo podían acceder individuos que profesasen la religión católica apostólica romana, robustos, de buena conducta, de entre 18 y 24 años, y con una estatura de 5 pies y 3 pulgadas.
El 24 de noviembre de 1824 se promulgó el reglamento para la nueva Guardia. Se restablecieron tanto la Academia como la enfermería que tenía el cuerpo antes de su extinción. Las dos compañías preexistentes se desdoblaron en 4 escuadrones españoles y 2 sajones, a 2 brigadas cada uno y con la siguiente fuerza:
Comandante primero 1 Capitán de cuartel 1
Comandante segundo 1 Capitán[12] 1
Ayudante 1 Ayudante general 2
Exento 4 Comisario 1
Brigadier 4 Habilitado general 1
Sub-brigadier 4 Director del picadero 1
Cadete 16 Archivero 1
Garzón 2 Conservador de armas 1
Portaestandarte 1 Capellán 4
Trompeta 4 Mariscal 4
Guardia 112 Picador 4
Mozo de las prisiones 1
6 ESCUADRONES
Sin embargo, tanto en los estados de revista como en las guías de forastero puede comprobarse que los dos escuadrones sajones nunca llegaron a formarse. De hecho, hasta agosto de 1825 tampoco lo hizo el cuarto español. En todos ellos figuraban los individuos que estaban pendientes de purificación, cuyos ingresos llegaban a suponer casi el 30% de los activos. El 21 de noviembre de 1825 aún se encontraban en esta situación los siguientes:
1 comandante;
1 cadete;
10 guardias;
4 músicos;
1 sillero;
1 carcelero.
Con tanto cambio de organización habido durante el reinado, no debía quedar suficientemente claro quién era el verdadero comandante del cuerpo, por lo que el 22 de mayo de 1826 el rey refrendó el RD de 1792 por el que se constituía en coronel general de toda la Guardia Real.
El RD de 26 de mayo de 1831 indicaba la necesidad de regularizar y fijar por una ordenanza especial el funcionamiento del real cuerpo, reconociendo la variedad y fragmentación de las diversas disposiciones que afectan al cuerpo. En el mismo se creaba además una brigada de tiradores a 66 plazas, que tendría una vida efímera.
El 13 de noviembre de 1832, la reina gobernadora firmó el nombramiento del duque de Alagón como único capitán del cuerpo. El marqués de Valparaíso y el duque de Granada de Ega fueron recompensados por sus servicios con las cruces de Isabel la Católica y Carlos III respectivamente.
En el reglamento de 24 de marzo de 1833 se ordenó la disolución de la brigada de tiradores, repartiéndose sus componentes entre los 4 escuadrones restantes. Los 2 sajones desaparecieron definitivamente de la plantilla, que quedó de la siguiente forma:
Garzón 2 Secretario 1
Portaestandarte 1 Comisario 1
Trompeta de órdenes 1 Director del picadero 1
Exento 4 Archivero 1
brigadier 4 Alcaide de cuartel 1
Sub-brigadier 4 Conservador de armas 1
Cadete 16 Capellán 4
Trompeta 4 Cirujano 4
Guardia 126 Mariscal 4
Sillero 4
Como puede verse reaparecieron los ayudantes generales, uno para instrucción y otro para el detall, desapareciendo el sargento mayor. Aquellos debían ser mariscales de campo y se les asignó un sueldo de 40.000 reales. Los comandantes de escuadrón mantenían el empleo de brigadier de caballería y se les fijó un sueldo de 33.000 reales anuales. En el mismo reglamento se volvió a insistir en la creación de la citada academia, proyecto que, sin embargo, nunca se llevaría a término.
Por decreto autógrafo de 9 de mayo de 1833 el rey ordenó que el 4º escuadrón fuese ligero y se dispensara en una pulgada el requisito de ingreso, quedando este en 5 pies y 2 pulgadas.
La sucesión de mandos durante la segunda parte del reinado fue la siguiente:
1823 Marqués de Villadarias N/A
1824 Marqués de Valparaíso
1825 Francisco Fernández Antonio Ortega Antonio Barreiro Juan Godoy
1826 Juan Talero
1829 Tomás Jiménez
1831 Francisco Cayllet José Manuel de la Brena
1832 Duque de Alagón
1833 Manuel Novales Antonio Urramendi Bernardo Ibiricu
En 1834 los dos primeros escuadrones de la Guardia Real interior pasaron a ser de granaderos y el tercero de caballería ligera, cambio que solo afectó a sus uniformes. Desde ahora, en todos los documentos oficiales aparecían con el nombre de Guardias de la Real Persona de S.M.
Una RO de 12 de febrero de 1835[13] revalidó los empleos de los cadetes y guardias que habían sido represaliados con motivo de su enfrentamiento con el pueblo en febrero de 1821, justo antes de la extinción.
El 6 de diciembre de 1835 se dio opción a los guardias que lo deseasen a solicitar destino en los regimientos de infantería y caballería, a fin de contribuir a la leva de 100.000 hombres decretada por RD de 24 de octubre de ese año para hacer frente a la primera guerra Carlista. Se les reservó una tenencia en cada regimiento de milicias provinciales (43), así como una subtenencia por batallón de infantería y una plaza de alférez por cada regimiento de caballería. Las plazas que dejaron vacante en la Guardia Real no se cubrirían para ahorrar gastos al erario público.
La orden de 1835 relativa a los guardias represaliados fue completada con otra de 23 de febrero de 1836, en la que se determinan las reparaciones, grados y atrasos de que aquellos serían objeto.
En 1838 se nombra coronela del cuerpo a la reina Isabel II, aunque siguió ostentando el mando efectivo su capitán comandante.
El 28 de agosto de 1838 se redujeron las Guardias a solo 2 escuadrones de caballería ligera, cada uno de ellos con 2 brigadas. De los excedentes producidos (51 hombres), la mitad quedó agregada al cuerpo como reemplazo de las bajas que fueran produciendo y el resto debía optar a vacantes en los estados mayores de plaza y regimientos de infantería y caballería. Se retomó también el proyecto de crear una academia para el cuerpo, que nunca vería la luz. La plantilla quedó como sigue:
Comandante primero 1 Capitán comandante 1
Comandante segundo 1 Ayudante general 1
Ayudante 1 Capellán 1
Garzón 2 Cirujano 1
Portaestandarte 1 Picador 1
Trompeta de órdenes 1 Domador 2
Exento 6 Mariscal 2
Brigadier 4 Armero 1
Sub-brigadier 4 Sillero 1
Cadete 16 Asesor (sin haberes) 1
Trompeta 4 Fiscal 1
Guardia 110 Mozo de prisiones 1
2 ESCUADRONES
Acabada la guerra y vista la necesidad de reducir las Fuerzas Armadas, Espartero dictó el decreto de 3 de agosto de 1841, por el que la Guardia Real interior se redujo a la Compañía de Reales Guardias Alabarderos. Los Guardias de la Real Persona que llevasen dos años de servicio debían pasar a la caballería del Ejército, los que llevasen uno a la infantería y el resto a las milicias provinciales.
Los jefes que ostentaron el mando del cuerpo durante este reinado fueron:
1834: D. Francisco Fernández de Córdoba, duque de Alagón.
Por decreto de 12 de octubre de 1868 firmado por el general Juan Prim, quedó disuelta también la Compañía de Reales Guardias Alabarderos. Esto suponía la completa desaparición de la Guardia Real borbónica por primera vez desde su fundación en 1702.
↑ Nombre castellanizado como princesa de los Ursinos
↑ Biblioteca del Palacio Real, arch.3, cajón 19, n.º 215.
↑ La ración de pan era de libra y media; la de cebada de celemín y medio; la de paja de media arroba.
↑ De los 20 cadetes de las RRGGCC, 2 plazas corresponden a garzones.
↑ SHM. Biblioteca Reales Órdenes y Decretos, Tomo 127, año 1790.
↑ Colón 1793, apéndice a la 1ª edición.
↑ SHM. Ms 1-1809, folio 391.
↑ Obtenida de la revista realizada el 8 de octubre por el entonces inspector general interino de caballería, Diego Ballesteros (AGMS Sec. 2ª, Div. 10, Leg. 152).
↑ AGMS Sec. 2ª, Div. 10, Leg. 152.
↑ Berazaluce, 1979
↑ Como puede apreciarse, incluye los datos correspondientes a la 2ª brigada que fueron omitidos por error en la tabla incluida en El Ejército de los Borbones Tomo 5.2, pág. 303, que le sirvió de fuente.
↑ En la RO este número queda sometido a la voluntad de S.M.
↑ AGMS Circulares.
Albi de la Cuesta, Julio et al. La Guardia Real en su historia. Fundación Wellington. 2004.
Clonard, Serafín María de Sotto Langton, conde de.
Historia Orgánica de las armas de infantería y caballería españolas. D. B. González.
Tomo V: Felipe V a Carlos III. 1854.
Álbum de la caballería española. Imprenta y Litografía Militar del Atlas, 1861.
Tomo I: "Felipe V y Luis I". 1989.
Tomo II: "Fernando VI y Carlos III". 1991.
Tomo IV: "Carlos IV". 1995.
Tomo V (3 vol.): "Fernando VII". 1999-2002.
Tomo VI: "Isabel II". 2004.
Tomo III: "Edad Moderna", V3: "Los Borbones". 2014.
Sánchez Martín, Juan L. "Los regimientos de caballería en la guerra de Sucesión". Researching & Dragona n.º 6. Autor. 1998.
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 resolución 
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 artículo 12
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