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Timestamp: 2013-05-24 22:29:18+00:00

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marzo 2011 » Yo no estuve allí
La reina y el panda, la foto que no se publicó
Espero que alguien haga un meme sobre esto.
Queda abierta la porra «¿Qué le sucedía a Sofía?».
Me recuerda @el_goio que La Voz de Galicia sí publicó la foto. Y en portada.
Vía | @kurioso | Photo Blog Etiquetas:
El caso Faisán y los fantasmas de la primera legislatura
Desde que quedara relegado a la oposición el Partido Popular ha mostrado un encomiable empeño en sembrar todo tipo de sospechas sobre el Gobierno y ETA. De especial recuerdo fue su primera legislatura lejos del poder, en la que recurrió con frecuencia a la trama conspirativa que relacionaba a la banda terrorista vasca y a la autoría de los atentados del 11 de marzo. No hubo declaración explícita pero el mensaje subyacente del partido y, más especialmente, de su entorno mediático, daba a entender que el atentado lo perpetró ETA en colaboración con el PSOE para dar un vuelco completo a las urnas el 14 de marzo. Todo ello bajo la falsa apariencia de un atentado islamista. Una jugada maestra, una prueba irrefutbale de que desde el PSOE se colaboraba activamente con ETA en la ejecución de atentados terroristas.
Más allá del 11-M hubo otros puntos de evidente tensión entre los dos partidos. En 2006, tras dos años gobernando, el Gobierno socialista decidió negociar un proceso de paz con la banda armada. Lo hizo tras una declaración de tregua, la enésima, de ETA, y con la máxima cautela. Todo aquello terminó fúnebremente en el atentado de la T4 pero ha vuelto a la actualidad política e informativa tras desvelarse el sumario del caso Faisán y las actas de Thierry de aquellas reuniones entre Gobierno y ETA. Como no cabía otra posibilidad, el PP se ha lanzado en tromba a por el ministro de Interior de entonces y ahora, Rubalcaba, exigiendo su dimisión. La historia del chivatazo del caso Faisán está excelentemente contada aquí.
El caso Faisán, en resumen, rota en torno a un chivatazo a ETA. Durante el proceso de negociación entre Gobierno y la banda armada alguien dio un chivatazo a José María Elosua, dueño del bar Faisán y miembro de la trama de extorsión etarra, advirtiéndole de una redada policial en caso de celebrarse la reunión que tenía prevista entre él, Ramón Sagarzalu y Gorka Aguirre —miembro del PNV—. Aguirre entregaría nueve millones de euros a Elosua, quien más tarde se lo entregaría al etarra Cau Aldanur. El chivatazo disuade a Elosua de la idea y desmantela el operativo policial.
El proceso judicial y político del caso Faisán se ha llevado por delante a José María Ballesteros, Enrique Pamies y Víctor García Hidalgo. Un agente, un jefe superior de Policía del País Vasco y un director general de la Policía. Los tres están imputados. La investigación aún no ha esclarecido si estas tres personas fueron realmente quienes dieron el chivatazo. Simplemente hay indicios, pero no pruebas concluyentes. Por el momento, no se sabe nada más de las oscuras intenciones que el PP atribuye a Rubalcaba en el caso Faisán. Se puede llegar a entender o a intuir que el Ministro de Interior estaba al tanto de todo esto, pero no se puede concluir categóricamente que ordenó el soplo. El PP exige la dimisión de Rubalcaba en base a que colaboró con ETA, pero no hay ninguna prueba que lo certifique.
Es más, la presión policial contra el aparato terrorista continuó. Las detenciones de los implicados en la reunión que se truncó gracias al chivatazo fueron detenidos mes y medio después. Durante los meses de negociación entre Gobierno y ETA no hubo acercamiento de presos ni cesaron las detenciones: hasta 92 etarras fueron detenidos entre el 22 de marzo de 2006 y el 5 de junio de 2007. Si el Gobierno colaboraba con ETA, tenía una forma muy particular de demostrarlo.
La pregunta más recurrida es ¿por qué se hizo? Hay que entender la advertencia a Elosua como parte del proceso de negociación. Se puede estar a favor o en contra del mismo, pero más allá de las mentes retorcidas y conspiracionistas el chivatazo sólo se entiende como parte del equilibrio que el Gobierno buscaba para con ETA y el proceso de paz. Es un sacrificio que en circunstancias como las de aquel entonces se afronta. En base a lo que cada uno crea se puede justificar o no, pero no parece que todo forme de un entramado de colaboración entre un gobierno democrático y una banda terrorista. Ésto último sólo es un discurso electoralista que no se ajusta a la realidad.
Desde el PP son conscientes que el Gobierno no colabora con ETA. Por descontado que el PP entiende que durante el proceso de negociación con los terroristas se afrontan decisiones poco políticamente correctas. Lo sabe bien Mayor Oreja. Como ministro de Interior durante la tregua de 1998-1999 excarceló a 180 etarras y acercó a 135. Al parecer, para Mayor Oreja esto no es ni remotamente semejante a la situación que afrontó el Gobierno en 2006. Mientras su decisión tenía como objeto «favorecer una cierta atmósfera para que se animara del cese indefinido al cese definitivo», la del ejecutivo de Zapatero era romper España o no se sabe muy bien qué otras intenciones anti-patrióticas.
Nada de esto importa. Todo por los votos. Al igual que en la primera legislatura, el PP retoma el discurso de ETA para aumentar el saco de votos de cara a las municipales de mayo. Y ya de paso, desgasta la imagen de Rubalcaba como probable candidato socialista en las generales del año que viene. Como estrategia política es infalible, pero su calidad moral es discutible. Esto último nunca ha sido obstáculo para el entorno mediático del PP, muy empeñado en utilizar el 11-M como bastión de su ofensiva contra Rodríguez Zapatero desde 2004 hasta hoy, siete años después.
En todo este asunto, llaman la atención las palabras del dirigente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren, en las que afirma que hubo contactos entre ETA y el Gobierno tras el atentado de la T4. Fuimos porque determinados presidentes de Gobierno de Europa y Gerry Adams trasmitieron que ETA tenía algo muy importante que decir y podían cambiar las cosas. Fuimos a escuchar lo que tenían que decir, no dijeron nada especial y nos volvimos.
Son llamativas porque desde entonces el Gobierno afirmó que no negoció más con ETA. Eguiguren matiza, no obstante, que no negociaron sino que se limitaron a escuchar lo que la banda tenía que decirles y que más allá de eso los contactos terminaron. Bueno, ahí el PP tiene un filón no tanto por el hecho de que existiera el contacto sino porque de cara a la opinión pública el Gobierno negó toda relación con ETA. El electorado no entiende de matices. Ni de política anti-terrorista.
Lectura recomendada | Faisán (Editorial de El País) | "Las reuniones con ETA fueron una partida de ajedrez de medias verdades" (El País) | Lo que prueban las actas de ETA (Ignacio Escolar) | Faisán, Orbyt y la esencia de la democracia (Jorge Galindo)
Las ideas no se ofenden
Es algo que habrán leído mil veces y uno se cansa de repetirlo por activa y por pasiva, pero una vez más no hará daño a nadie: las ideas no son entes que necesiten de protección legal. Las ideas no se ofenden. Las ideas están sueltas en esa suerte de circo romano que es el mundo real y están expuestas a que caigan sobre ellas los leones y los bufones, a ver si aguantan y resultan ser ciertas. Y uno tiene derecho a partirse la caja de la estupidez de la religión igual que lo hace de la estupidez de la homeopatía, de la estupidez del tarot, de la estupidez de la acupuntura y de otro puñado de estupideces que pueblan el planeta y que sirven para que unos pocos influyan en la vida de otros pocos (más o menos, dependiendo de qué estemos hablando) y se llenen los bolsillos.
El tío Rinze en su blog, sobre la imputación por «ofender los sentimientos religiosos» a Leo Bassi.
El Ayuntamiento de Zaragoza ha aumentado el número de plazas de aparcamiento reguladas por la ORA en el Casco Histórico. La mayoría de ellas han sido creadas donde antes había una prohibición expresa de aparcamiento, con la salvedad de que era una prohibición que absolutamente nadie cumplía. Es el caso de la Plaza Salamero. Allí donde ahora hay líneas azules exigiendo un pequeño pago por el estacionamiento —nada del otro mundo, con un euro se puede dejar el coche durante dos horas sin riesgo de multa— antes existía la nada. La nada y un montón de coches aparcados ilegalmente a riesgo de llevarse una nada módica sanción de 60 euros. La decisión del Ayuntamiento no ha tardado en soliviantar a las variadas asociaciones de vecinos que pueblan los barrios de Zaragoza, como por ejemplo la Asociación de Vecinos 'Las Cuatro Plazas'. Su presidente cuenta lo siguiente: «Se ha aprovechado hasta el último resquicio, si viene un coche un poco lanzado no es difícil que se lleve por delante uno de los coches estacionados». Y lleva razón: sólo un imbécil con poca idea de cómo funciona un automóvil e inconsciente ante los riesgos que supone circular en una ciudad a altas velocidades podría estrellarse contra un coche estacionado en la Plaza Salamero. Es una plaza que permite la circulación de vehículos por un solo carril en dirección opuesta a las agujas del reloj. La calle requiere pausa en la velocidad y atención. Lo básico en cualquier espacio de circulación urbano. No hay más peligro que el de un necio al volante, como en casi todo lo relativo al automóvil.
Todo ello sin mencionar que esa situación ya se daba, repetidamente, antes de que existieran las líneas azules. Entonces no se escuchó a ningún vecino protestar. En realidad la medida levanta ampollas porque en Aragón, y particularmente en Zaragoza, la norma es quejarse por todo. En este caso imagino que se acusará al Ayuntamiento de querer recaudar fondos. Evidentemente, quien pueda decir esto no piensa que para ganar dinero era mucho más sencillo mantener la prohibición de aparcar y multar a todo aquel que la incumpliera, lo cual hubiera supuesto mucho dinero, mucho más que el obtenido por los tickets de la ORA —estimado en poco más de 130 euros diarios—. Deduzco por descontado que nadie valora positivamente la creación de nuevas plazas de aparcamiento legales en una zona muy escasa de ellas. Pero para el aragonés medio esto es secundario. Porque lo importante, como bien relata el siguiente vídeo de Oregón TV, es juzgar precipitada y negativamente —minuto 1:46—:
Más cerca de Italia
Hace no mucho, Ignacio Escolar escribió los Carlos Fabra facts, una parodia de los célebres y sacrosantos Chuck Norris facts. Los facts consisten en exagerar las habilidades y capacidades metahumanas de un personaje en concreto, hiperbolizando sus acciones. Lo gracioso de Fabra es que en su caso los facts eran en realidad hechos reales:
3- La Justicia le persigue, pero él es más rápido. Su caso, que lleva abierto en el juzgado de Nules desde hace cuatro años, ya ha conocido cuatro fiscales y ocho jueces distintos. Los siete jueces anteriores pidieron el traslado (...)
5- Carlos Fabra tiene 94 cuentas bancarias conocidas. En 1999, ingresó en ellas 600.000 euros de procedencia desconocida. No ha sabido explicar de dónde salió tanta calderilla (...)
En el día de ayer se sucedieron las inauguraciones en todo el territorio español. Tras la decisión de la Junta Electoral Central, a partir de hoy no se podrían celebrar actos de inauguración oficiales durante periodo electoral. Como era de esperar, miles de políticos se echaron a la calle para inaugurar un montón de cosas: desde estaciones de trenes hasta parques, pasando por puentes y hospitales. Muchas de estas construcciones están sin terminar y algunas ya estaban en funcionamiento, pero eso forma parte ya del folklore político español, sospechosamente semejante al italiano. Un ejemplo: en un día, diversos miembros de la Junta de Extremadura inauguraron 14 instalaciones. En dos semanas, 120.
También Carlos Fabra se sumó a la fiesta. Su turno fue el del Aeropuerto de Castellón, un proyecto gestado hace años pero no certificado dado que nadie, ni siquiera José María Aznar, tuvo los arrestos de hacer frente a la elevada inversión económica necesaria para su puesta en marcha. Es probable que a mucha gente le extrañe que Castellón aún no tenga aeropuerto dado que el Villarreal se pasó años anunciándolo en su camiseta, pero ni siquiera hoy, tras ser inaugurado, sirve de mucho. No cuenta con licencia de vuelo por lo que los aviones no pueden aterrizar ni despegar. Es un aeropuerto fantasma.
Fabra inauguró el inútil aeropuerto junto a Francisco Camps. Entre diversos y floridos elogios mutuos, el presidente de la Diputación de Castellón sumó un nuevo fact a su lista de ilustres virtudes: crear un aeropuerto para que paseen los castellonenses.
Hay quienes dicen que estamos locos por inaugurar un aeropuerto sin aviones. No han entendido nada del acto. Este es un aeropuerto para las personas. Durante un mes y medio, cualquier ciudadano podrá visitar esta terminal o caminar por la pista de aterrizaje. Algo que no podrían hacer si fuesen a despegar aviones.
Que en un aeropuerto haya aviones está sobrevalorado. Fabra es un visionario que ha gastado 150 millones de euros para el disfrute y goce de sus ciudadanos. Su visión comercial va más allá y ante la perspectiva de renovarse o morir, ha preferido construir pistas de aterrizaje a parques o zonas verdes. No cuesta imaginar a los niños de Castellón con lágrimas de emoción en los ojos ante la idea de poder corretear junto a balizas de aterrizaje, o a los ancianos de la ciudad castellonense congratulándose por disfrutar de las excelentes vistas que ofrece la terminal del aeropuerto.
La imagen podría resultar surrealista, pero Fabra ha pronunciado estas palabras sin la menor intención irónica. Realmente cree que sus votantes son idiotas. Es el mejor ejemplo del irreversible, por el momento, proceso de degradación que sufre el político español medio. Ya no importan ni siquiera las apariencias porque a los votantes les da igual que les tomen el pelo. Lo esencial es tener pistas de aterrizaje donde disfrutar de un domingo en familia y estar, cada día, un paso más cerca de Italia.
Actualización [29/03/2011 | 14:30]
Había visto la pieza en el Telediario pero olvidé enlazarla aquí. Es breve, apenas un par de minutos en el que de una forma magistral se resume el frenesí inaugural de ayer. Lo he recordado al leer este post de Javier Pérez de Albéniz, sensacional como acostumbra.
De Libia a Fukushima pasando por Portugal
Es abrumadora la capacidad de 2011 para generar noticias. En apenas tres meses se van acumulando una detrás de otra robándose mutuamente las portadas de los principales periódicos del planeta. He aquí una relación de enlaces que ayudan a explicar las numerosas y principales noticias de hoy, 24 de marzo de 2011. Libia: Las fuerzas aliadas, concretamente Francia, se enorgullecen de haber destruido toda la flota aérea de Gadafi y de estar a punto de terminar con las defensas del régimen libio. No es ninguna sorpresa, cualquier otro desenlace de la intervención hubiera supuesto un ridículo histórico. Entre tanto, la infantería de Gadafi sigue atacando Misrata obviando los bombardeos aliados. Al parecer, las bombas aliadas han destruido una base militar de Gadafi en Tripoli. Según un periodista del Guardian, la televisión libia ha estado mostrando imágenes de civiles muertos a consecuencia de este ataque. La televisión libia no es ningún ejemplo de neutralidad informativa, pero estaría bien seguir la pista a esta noticia. Un artículo excelente para entender las claves de la operación en Libia, por Jordi Pérez Colomé.
Revueltas en el mundo árabe: La noticia se desplaza por primera vez a Siria, donde la represión del Gobierno parece haberse intensificado. Durante el día de ayer las fuerzas de Bachar el Asad abrieron fuego contra civiles que marchaban hacia Deraa, al sur del país y convertido en el foco de las protestas contra el régimen. Según diversas agencias, los muertos podrían oscilar entre seis y quince. Las fuerzas policiales también dispararon a los asistentes a un funeral por los civiles muertos en el asalto a una mezquita el miércoles. Alrededor de 20.000 personas han marchado en Deraa en protesta por la represión del régimen. Son los siguientes. En Yemen continúan los enfrentamientos entre partidarios de Saleh y opositores. Saleh sigue agitando el fantasma de la Guerra Civil.
Franja de Gaza: Un atentado en el centro de Jerusalén deparó ayer un muerto y treinta y nueve heridos. La explosión supone el primer atentado mortal en Jersualén desde hace varios años. Llega, además, tras varios días de tensión en Gaza: desde la franja se han disparado cohetes hacia Israel y tropas israelíes, en diversas acciones, han matado a doce civiles. Obama ha mostrado su disgusto por el atentado en Jersualén. Sus declaraciones sobre los muertos en Gaza están al caer. O quizá no. Todo lo sucedido alimenta las expectativas de una nueva incursión israelí en Gaza. La última transcurrió entre el año nuevo de 2009 con resultados realmente devastadores para la franja.
Portugal: Ayer el parlamento portugués rechazó un paquete de medidas del Gobierno de Sócrates para reducir el gasto estatal y rebajar la presión de los mercados hacia el país. La medida pone a Portugal al filo del abismo —la prima de riesgo de su deuda no tiene techo— porque es la clase de actitud que los mercados valoran mucho a la hora de especular con la deuda de un país europeo. Sócrates ha dimitido. Se espera el hundimiento de Portugal a corto plazo para gracia de los mercados. La UE intenta tranquilizarles porque la caída de Portugal podría ser más letal para la Unión que la de Irlanda o Grecia, como explica Roger Sesenrrich en este magnífico artículo. Por descontado, España no es Portugal. De momento.
La ilegalización de Sortu: Entre tanta noticia internacional, el Tribunal Supremo ha decidido ilegalizar Sortu. No es demasiado sorprendente. Sortu nació marcada a pesar de que en sus estatutos se exponía un rechazo explícito a la violencia y en concreto a la violencia de ETA. Muchos acusaron a Sortu de no condenar la violencia. No era más que una forma poco elegante de retorcer el lenguaje. A pesar de todo ello y de los pasos de la izquierda abertzale hacia una vía democrática, no ha tenido el beneplácito del Supremo. Tampoco lo tuvo Iniciativa Internacionalista y sin embargo, más tarde, el Tribunal Constitucional dejó claro que no había demasiados motivos para la ilegalización del partido. La Ley de Partidos ha sido esta vez llevada hasta el máximo porque se redactó pensando que Batasuna jamás rechazaría la violencia. Y lo ha hecho. Tal es la situación extraordinaria de Sortu que la ilegalización se ha aprobado por dos votos de diferencia, la primera vez que no hay unanimidad en el Supremo en un asunto relativo a Batasuna.
El accidente de Fukushima: Sigue ahí, en efecto. El autor de La Pizarra de Yuri ha realizado este soberbio artículo documentado hasta el extremo que sirve de mapa cronológico del accidente de la central nuclear. Adjunta además numerosos gráficos entre los que se pueden encontrar mediciones de radiación en Japón. Al hilo de la radiación, varios trabajadores de la central que estuvieron intentando refrigerar los contenedores del núcleo están ahora en el hospital tras la exposición permanente a las fugas radioactivas. La radiación ha aumentado hasta el punto de que las autoridades japonesas han recomendado no beber agua del grifo a los niños de Tokio. Los niveles de radiación en Fukushima son altos o al menos más altos de los medidos hasta la fecha en dicha central. Las cfiras de muertos y desaparecidos por el terremoto y posterior tsunami siguen aumentando y ya alcanzan en conjunto las 15.000. Y en Japón comienzan a surgir serias críticas a la gestión gubernamental de la crisis.
Este es el estado del mundo. ¿Precioso, verdad?
Esos no son nuestros heridos
La guerra en Libia comienza con excelente pie para Qatar. Tres cazas del reino árabe que tenían que unirse ayer a la operación tuvieron que realizar un aterrizaje de emergencia en Chipre para sorpresa de las autoridades de la isla. En un principio les denegaron el permiso —Chipre no está participando en la operación— para más tarde abrirles sus puertas tras enterarse que los aviones se estaban quedando sin combustible. Muy profesional. Seguro que Estados Unidos sabrá apreciar los esfuerzos qataríes el día en que una revuelta popular incomode la posición de su monarca.
Va de aviones. En la madrugada de ayer un F-15 se estrelló en las cercanías de Bengasi —la foto de más arriba ilustra cómo quedó el aparato—. Según el alto mando estadounidense se debió a fallos técnicos y no a fuego enemigo. Los dos pilotos lograron saltar de la cabina antes de que el aparato tomara tierra. Contra todo pronóstico, civiles que pasaban por allí acudieron en rescate de los pilotos. Al mismo tiempo, tropas estadounidenses viajaron en helicóptero para transportarles. A partir de aquí, lo que sucedió varía en función de quién lo cuente. Desde el Africom afirman de modo vehemente que si hay heridos ellos no han tenido nada que ver.
(Un portavoz del ejército estadounidense ha negado los informes que dicen que los marines, rescatando a un piloto caído en Libia la noche del lunes, dispararan e hirieran a seis civiles. "No sucedió, puedo negarlo al 100%", dice el capitán Richard Ulsh, portavoz de los marines.) Es un alivio saberlo. Según Ulsh un helicóptero localizó al piloto, aterrizó y se lo llevó al portaaviones. Según algunos testigos que presenciaron el incidente, no fue el mar de tranquilidad que cuenta el capitán:
The denial from on the USS Kearsarge contradicts reports on the ground. The Associated Press reports a second plane strafed the field where the pilot went down. It says Hamid Moussa el-Amruni, on whose family's farm the plane landed was himself was shot. He suffered shrapnel wounds in his leg and back, but he could still walk.
(La negación del USS Kearsarge contradice la información sobre el terreno. Associated Press informa de que un segundo avión atacó hacia el lugar en que el piloto cayó. Lo dice Hamid Moussa el-Amruni, en cuya granja familiar, donde el avión se encontraba, él mismo fue disparado. Sufrió heridas por la metralla en su pierna y su espalda, pero aún podía caminar.)
El Daily Telegraph dice que hay seis civiles heridos. Pero esos no son nuestros heridos, serán de otros. La eficiencia bélica norteamericana impide que existan daños colaterales. No obstante, podemos estar tranquilos: habrá una investigación para esclarecer que nadie disparó a nadie.
IU no sale de su tópico
Izquierda Unida es el tercer partido más votado en España pero su representación parlamentaria se reduce a un diputado, Gaspar Llamazares, en su día Coordinador General del partido y actualmente en retirada. Cuando termine esta legislatura se irá. Los motivos que llevan a IU a una posición minoritaria dentro del Congreso son variados. Desde la injusta Ley D'Hont hasta una sociedad dirigida hacia el bipartidismo y el nulo pensamiento crítico. Pero también hay errores internos. De un tiempo a esta parte el principal partido de izquierda español se ha quedado estancado en su propio tópico y no parece querer salir de él.
En las ocasiones en las que Izquierda Unida ha tenido la oportunidad de mostrarse como un partido político flexible y con capacidad de evaluar cada situación, su discurso ha fracasado. El último ejemplo es el de la guerra en Libia. Tanto la formación como buena parte del espectro social de la izquierda se han posicionado agresivamente en contra de la intervención en el país africano retomando el lema «no a la guerra» que sirvió en su día para que la mayor parte de la sociedad española clamara contra de la invasión de Irak. El lema yerra en la base: ¿no a la guerra? ¿a todas las guerras? ¿también a un conflicto armado ante un eventual país invasor?
La guerra existe. Está ahí. Hay guerras injustificadas y guerras necesarias. Ninguna es buena por naturaleza, pero resumir el conflicto de Libia o cualquier otro conflicto armado al maniqueísmo de «buenos» y «malos» es infantil y corto de miras. Llamazares ha recriminado a Zapatero en el Congreso su cambio de postura respecto a Irak y Libia. Es desesperante comprobar como IU ha sido incapaz, una vez más, como ya sucediera en el debate nuclear tras el accidente de Fukushima, de leer la actualidad y forjar un discurso acorde a las circunstancias. Comparar Libia con Irak es tergiversar el debate. Comprendo que se esté en contra de la intervención, pero con argumentos más elaborados. Sin embargo IU ha preferido mantenerse en su tópico pacifista de izquierdas, y dicha postura no aporta nada realmente interesante al debate.
No lo aporta no porque no sea una postura legítima, sino porque la guerra ya existía en Libia antes de que el Consejo de Seguridad aprobara la resolución 1973. Guerra o revuelta popular, llámenlo X. Ante la disyuntiva de enrocarse en una postura y competir con PSOE y PP o madurar su discurso y mostrarse como una alternativa inteligente, madura y brillante, Izquierda Unida ha preferido lo primero. Posiblemente sea la postura que mejor defienda sus ideales de base. Pero no es menos probable que sea una oportunidad perdida para convencer a votantes que esperan algo más de un partido político.
El plan radica en la ausencia de un plan
El problema de iniciar una guerra es que hay que terminarla algún día. La operación en Libia estaba clara: zona de exclusión aérea y evitar que Gadafi siguiera masacrando a la población civil en el este y en otros puntos del país. En un principio ni siquiera se planteó qué pasaría en caso de que Gadafi hubiera mantenido el alto el fuego, dado que en tal caso no había riesgo para los civiles y por tanto no estaba justificada la intervención militar. Gadafi continuó a lo suyo así que no importó demasiado, se impuso la zona de exclusión aérea y los rebeldes comenzaron a respirar en Bengasi.
Una vez alcanzados los objetivos sólo queda reformularlos. Y en Reino Unido tienen muy claro qué pasos hay que seguir a partir de ya: «acabar con Gadafi es potencialmente una posibilidad», expresó recientemente el ministro de Defensa británico, Liam Fox. Las palabras de Fox han causado cierto revuelo en las islas y han servido de carnaza para la prensa sensacionalista, muy contenta cada vez que su país se embarca en un conflicto bélico. El entusiasmo también se refleja en la Cámara de los Comunes: 557 votos a favor de la resolución del Consejo de Seguridad y trece en contra. Todo un récord. Para los políticos ingleses la estrategia a seguir parece clara: terminar con Gadafi. Para sus militares, como el general David Richards, no tanto: «Desde luego que no. La resolución de la ONU no lo permite y eso es algo de lo que no quiero comentar nada más».
Más allá de las islas, los primeros compases de la operación Odisea al Amanecer —alguien debería hablar seriamente con el encargado de poner nombre a este tipo de operaciones— han despertado serios recelos en algunos países europeos. A Turquía, por ejemplo, no le hace especial gracia la intervención occidental en un país musulmán. Alemania ya se mostró reacia a declararle la guerra al sátrapa y ahora se congratula de su postura, echando pestes sobre sus colegas europeos. Ambos países se alinean junto a la Liga Árabe, que en los últimos días ha estado enviando mensajes contradictorios respecto a su postura en Libia.
Todo ello ha contribuido a que Estados Unidos se mantenga fría ante la operación y a que los únicos dos países realmente convencidos de la misma sean Francia y Reino Unido. La falta de liderazgo es algo que preocupa al resto de países participantes, y algunos de ellos ya han comenzado a expresar sus dudas. Bueno, en realidad ha sido uno y ha sido Italia, el cual ha amenazado con no ofrecer sus bases a los aliados si no queda claro quién está al frente de la operación. En el fondo lo que todos esperan —todos menos Francia, cuyo recelo hacia la Alianza es histórico— es que la OTAN haga acto de presencia y sea EEUU quien organice, aunque bajo la etiqueta de la Alianza, los ataques al territorio libio.
En general, a nadie le hace demasiada ilusión terminar con Gadafi. Una vez frenados los abusos de la aviación de Gadafi o se plantea una reconquista progresiva del territorio libio y un apoyo expreso a las fuerzas rebeldes —las cuales cuentan con el reconocimiento de Francia y Reino Unido— o no se hace nada. Porque la resolución aprobada en el Consejo de Seguridad de la ONU no da para mucho más. Así las cosas Obama no quiere exponerse demasiado, y con él muchos otros países que temen un desastre como el de Irak o Afganistán. El plan radica en la ausencia de un plan. Y así es complicado no repetir los errores del pasado.
Lectura recomendada | Matar a Gadafi (Guerra Eterna)
El antes y después de Japón
De entre las muchas imágenes que ha dejado el terremoto y posterior tsunami en Japón, las más espectaculares se han obtenido desde los satélites. Google Earth tardó pocos días en actualizar las imágenes desde el espacio de las zonas afectadas por la catástrofe. El resultado fue una delicia para los medios de comunicación. El mejor de todos ellos, sin duda, ha sido la ABC americana. En su página web ha colgado una serie de fotos de las zonas afectadas por el tsunami antes de que sucediera. Conforme pasamos el ratón por encima de las mismas, podemos observar cómo quedaron después de que el mar lo arrasara todo. El resultado es aterrador.
Vía | @victorucar
Una foto para las portadas de medio mundo
Vale que la imagen era espectacular. Pero igual se han pasado un poco.
Y me he dejado unos cuantos en el tintero. El afortunado que tomó la foto se llama Goran Tomasevic y trabaja para Reuters. No sé si alguien recuerda un ejercicio de mimetismo mayor en la historia reciente del periodismo, pero Tomasevic puede tener un récord.
No es lo mismo entrar en un conflicto que crearlo. En esencia, ahí radica la principal diferencia entre la Guerra de Libia en la que se ha inmerso el Consejo de Seguridad de la ONU y la de Irak, que no contó con la aprobación internacional. Éste último punto es otro factor diferencial aunque en no pocos foros se alega que no se puede dar legitimidad moral a un Consejo antidemocrático y que no representa el pensamiento general de algo tan abstracto como la comunidad internacional. Llevan razón. Pero con algunas reglas hay que jugar. Y hasta la fecha esas reglas quedan establecidas por el derecho internacional, el mismo que valida la intervención en Libia y que no validó la invasión de Irak.
Como era de esperar, en España nada de esto se tiene en cuenta. O estás conmigo o contra mí, y la realidad es la que se tiene que amoldar a mi pensamiento y no mi pensamiento a la realidad. Los hay que desempolvan el lema «No a la guerra» y los hay que aprovechan la situación en Libia para reivindicar su defensa, en su día, de la Guerra de Irak. No parece que ni unos ni otros se hayan detenido un segundo a pensar qué diferencia un conflicto de otro y por qué no son situaciones comparables. Pese a que Sadam Hussein era tan tirano como Gadafi. Pese a que ambos cayeron en desgracia repentinamente tras años de amparo occidental gracias a sus grandes reservas petrolíferas.
Más allá de todo esto —en ocasiones oigo panderetas, @davizoaf dixit—, los aliados llevan ya un fin de semana bombardeando Libia con diversos grados de éxito. En principio la resolución de la ONU permitía a las fuerzas aliadas vigilar el espacio aéreo y atacar posiciones enemigas de Gadafi para preservar la salud de los civiles. Los primeros compases de la intervención se movieron en esa dirección: cazas franceses atacaron vehículos blindados y consiguieron imponer la zona de exclusión aérea, según EEUU. Acto seguido los portaaviones estadounidenses lazaron más de un centenar de misiles Tomahawk. Debemos deducir que todos ellos impactaron en objetivos militares con ausencia de civiles. El País se hacía eco de que afines a Gadafi se encaminaban hacia instalaciones susceptibles de ser atacadas para ejercer de escudos humanos. Difícilmente comprobable. EEUU asegura que no hay bajas civiles. La afirmación es temerosa. En un ataque de estas características es harto complejo evitar víctimas civiles. Más aún cuando se han lanzado más de un centenar de misiles que no tienen la costumbre de discriminar su metralla cuando implosionan. El recuento de víctimas a un lado y a otro de la guerra es bastante tendencioso por ambas partes. Mientras Gadafi aseguraba que sus hospitales estaban repletos de civiles moribundos, las tropas rebeldes aseguraban que las víctimas totales superaban los 8.000 desde que hace un mes comenzara el jaleo.
Los ataques ya han despertado el recelo de la Liga Árabe. Ésta última ha sido crucial para que Obama apoyara la intervención en Libia, dado que aún le debe pesar aquel discurso que dio en El Cairo al mundo árabe presidido por Mubarak. Amro Musa, secretario general de la organización acusó en un principio a la alianza de excederse en sus funciones para posteriormente retractarse. Lo que parece claro es que los objetivos alcanzados por los misiles occidentales no son únicamente militares. A no ser que un palacio de Gadafi se considere como tal. El problema de la intervención en Libia no es el inicio sino el final. ¿Cuándo se supone que terminan las operaciones? ¿Cuando se termina con Gadafi? Mientras en EEUU no están muy convencidos con la idea el ministro de exteriores de Reino Unido de derrocar al dictador. En realidad, el problema de esta guerra, como de casi todas, es que su resolución es mucho más compleja de lo que parecía a priori.
Lectura recomendada | Mis dudas sobre la guerra de Libia (Ignacio Escolar) | Interviniendo en Libia (Roger Senserrich) | ¿Por qué la ONU no ha actuado más rápido en Libia? (Jorge Galingo) | Qué puede salir mal en Libia y por qué hay que ser optimistas (Jordi Pérez Colomé) | Guerra en Libia: ficción y realidad (Íñigo Sáez de Ugarte) | Malas noticias para Gadafi ¿o no? (Pablo Orleans)
Carta dirigida al hashtag #noalaguerra
Acudo a este espacio un sábado noche para explicarles la diferencia entre una intervención en un país soberano dentro de los márgenes legales del derecho internacional y una intervención en un país soberano ilegal.
La primera cuenta con una resolución que ampara su ejecución. La segunda no.
Mañana si quieren hablamos sobre el cinismo de los gobiernos occidentales y sobre los riesgos del bombardeo a poblaciones civiles desde portaaviones. O también de cómo no invadir un país alegando armas de destrucción masiva inexistentes.
Pero si eso mañana.
Les quiere, Andrés.
Libia, allá vamos
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha aprobado por diez votos a favor, cero en contra y cinco abstenciones la zona de exclusión aérea sobre Libia. O lo que es lo mismo, declararle la guerra a Gadafi sin que intervengan tropas terrestres. La medida es positiva en tanto que supone una ayuda a los rebeldes, pero puede que llegue demasiado tarde: Gadafi ya está a las puertas de Bengasi, la capital de los sublevados, y ha recuperado el control desde Trípoli hasta Ras Lanuf. De facto, una zona de exclusión aérea es una declaración de guerra. Los aviones aliados podrán atacar a tropas enemigas. Todo desde el aire. En tierra a nadie le apetecía repetir lo de Afganistán. Atacar desde el aire estaciones de rádar y puestos antiaéreos enemigos puede ser tan peligroso como atacar desde tierra. Al menos a ras de suelo se diferencia a un grupo de ganaderos de soldados de Gadafi. En cualquier caso, de un modo u otro la ONU tenía que actuar. Han sido treinta años de inacción, era su momento. Tardío, pero el momento de justificar su existencia. El problema es que la experiencia reciente indica que las acciones militares conjuntas en países en conflicto no suelen terminar bien.
Al Jazeera, una vez más enorme, retransmite en directo la alegría de los rebeldes en Bengasi. Un paso es un paso.
Este blog sí, este blog no
El periodismo está recibiendo palos por todas partes a raíz de la catástrofe japonesa. En ocasiones con razón. En ocasiones injustificadamente. En general, se acusa a los medios de dramatizar en exceso. No se acusa a algunos medios sino a todos los medios independientemente del tratamiento informativo que estén llevando a cabo. Es el problema de informarse mediante según qué canales. Parecido proceso se aplica a la hora de publicitar la información proveniente de los españoles en Japón que desde Internet cuentan qué sucede en Tokio. Se selecciona el relato más adecuado a las necesidades de cada lector y se difunde. De este modo se obtiene una versión cercenada de la realidad muy útil para decir que los periodistas son todo amarillismo.
Sin embargo luego sucede esto:
En Tokio todavía hay comida, pero empieza a cundir un poco el pánico y hay gente que se lleva grandes cantidades de papel higiénico y alimentos. Hay poca gasolina y en las gasolineras hay unas colas larguísimas que parecen serpientes. A mí me parece que no es el momento de andar comprando en Tokio; quienes lo necesitan de verdad son los de Tohoku.
Y el tinglado se cae. Porque el problema de deslegitimar al periodismo como herramienta informativa es que en Internet todas las fuentes tienen el mismo valor: ninguno. Y no veo motivo para no creer este relato y sí cualquier otro que me diga lo contrario. Su fiabilidad es la misma. Estas palabras, en concreto, las han publicado en Notas de Fukushima, un blog creado con motivo de la catástrofe del terremoto y el tsunami que recopila testimonios y enlaces que ilustran lo que sucede en Japón.
Es cierto que algunos periódicos están gastando la máquina de hacer titulares. Pero no es cierto que en Japón se respire tranquilidad. Una central nuclear corre serio riesgo de causar un importante destrozo y las víctimas y desaparecidos se acercan a los 15.000. Tan nocivo para todos es lo uno como lo otro, puesto que ambas posturas contribuyen a la desinformación. En el punto intermedio suele situarse lo más aproximado a la realidad: si bien el terremoto ha conseguido que en Tokio haya cortes de suministro eléctrico, escasez de alimentos en algunas ocasiones y algunos transportes estén parados, el resto de la ciudad continúa con su vida normal.
Como era de esperar y como cualquier mente lógica puede deducir, en el resto del país todo sigue igual. Allí el terremoto no ha cambiado nada puesto que no ha llegado. Pero pretender que esto sea la noticia y no lo que está sucediendo en las prefecturas afectadas es de una estrechez de miras semejante a pretender que, el 11-S, los medios publicaran en primera página que en Oregón todo seguía exactamente igual.
Lectura recomendada | Sobre la normalidad en Japón, aclaremos algunas cosas (La arcadia de Urías)
Contra todo pronóstico, no tengo ni puta idea de física nuclear. En cambio, el autor de La Pizarra de Yuri sabe bastante de lo que habla —ya enlacé un par de posts suyos en anteriores ocasiones y por el mismo motivo—. Hoy ha publicado un artículo muy celebrado en las redes sociales. Debe ser porque, a pesar de que todos explican lo sucedido en Fukushima, él debe ser de los pocos que habla con conocimiento de causa. En fin, que no se lo pierdan porque es muy didáctico y ayuda a comprender todo el lío de Fukushima.
Hasta el final. Que les conozco.
Manual de uso del buen periodista, tomo siete: el periodismo de anticipación. Para vender periódicos, la realidad es demasiado lenta y previsible. Siempre es más interesante anticipar los acontecimientos. Los peores, claro. No costaba imaginar a algún director de algún diario frustrado ante la posibilidad de que en Fukushima finalmente no pasara nada, al tiempo que borraba del Quark el titular «Desastre Nuclear».
Desinformación sobre Fukushima y Japón
En los tiempos que corren cualquier cretino se cree con mejor capacidad de contar lo que sucede alrededor que un periodista. Es lógico, los propios periodistas se lo han ganado a pulso durante las dos últimas décadas prostituyendo su trabajo a cambio de jugosa publicidad o intereses políticos y empresariales. Nada que reprochar, pues, que desde la red, algo debatido ampliamente en el Congreso de Periodismo Digital, surjan iniciativas colectivas o individuales capaces de informar o alumbrar al lector de un modo tan eficiente o más que los medios de comunicación tradicionales.
Cada catástrofe natural de amplia magnitud o conflicto internacional pone de manifiesto la capacidad de Internet de transmitir información con inmediatez y desde diversos puntos de vista. El caso de Japón también. En este contexto, el lugar de los medios de comunicación ha quedado en entredicho. Así que en cada eventualidad informativa no cuesta encontrar criticas veladas al hacer de prensa, televisión o radio. Como por ejemplo:
Ayer contactaron conmigo vía twitter los periodistas de informativos telecinco, me pidieron permiso para usar mis videos, les dije que sí lo citaban correctamente no tenía nada que objetar.
(...) Pero lo más grave es las imágenes que estaban usando para ilustrar las narraciones de los españoles en Tokio y Kyoto (a casi mil kilómetros del epicentro…) mostraban imágenes de SENDAI (lugar donde el tsunami impactó con gran violencia) para ilustrar la experiencia de gente que vive a 350/750 kilómetros (Tokyo/Kyoto) usan imágenes de la zona del tsunami… Lo siento pero no tiene ningún sentido, salvo el de ser sensacionalista y querer mostrar cosas que no son reales.
Y claro, no queda más remedio que darle la razón. En efecto, la actitud de este medio de comunicación peca de sensacionalista y tergiversa la realidad. Pero, joder, es que es Telecinco. Esperar cualquier otra cosa de esta televisión es haber vivido en una realidad alternativa los veinte últimos años. Tratan de forma sensacionalista hasta una noticia sobre la virilidad de la cabra montañesa, ¿qué esperar de una catástrofe como la de Japón?
Asociar la actitud de los medios sensacionalistas a la del resto de periodistas es injusto e implica un desprestigio para los periodistas que aún tratan de hacer su trabajo contando lo que sucede. Porque aún quedan. En Twitter esta mañana ha habido más indignación al respecto. En concreto, porque en Antena 3 se han sorprendido al no encontrar imágenes de cadáveres tras el terremoto.
También hay que resignarse. Porque es cierto. En Antena 3 se preguntan esa clase de estupideces ignorando por completo que la mayoría de medios de comunicación de España no permiten la publicación de imágenes de cadáveres en sucesos de esta índole. Pero es aún más sorprendente que quede gente tan alejada de la realidad como para sorprenderse de que Antena 3 haga esto. Antena 3 al rigor periodístico es lo que la homeopatía a la medicina, y si acudes a sus informativos para conocer qué está pasando en el mundo tienes un serio problema porque no te vas a enterar de nada. Y porque posiblemente adquieras una imagen equivocada del periodismo.
Hay más blogs que reparten estopa justamente al tratamiento de lo acontecido en Japón, como éste, o algún que otro twittero muy empeñado en poner de relieve que La Sexta Noticias es todo demagogia y amarillismo. Como digo, lo sorprendente es que se den cuenta a estas alturas y que sigan acudiendo a esas fuentes, perversión auténtica de la verdadera función del periodista. No obstante, generalizar siempre es peligroso, y definir con esta imagen todo el tratamiento periodístico del terremoto y el tsunami es tan sensacionalista como el propio tratamiento de algunos medios:
Un periódico peruano semidesconocido ya es suficiente aval para algunos para desacreditar el buen hacer de El País, RTVE o la Cadena SER. O The Guardian, BBC o el New York Times. Es una postura radical. En general, la mayoría de las críticas van destinadas al excesivo alarmismo. Puede que lo haya, pero la información rota sobre el problema y no sobre la tranquilidad. Hoy en TVE han explicado que hay gente que está abandonando Tokio por la posible radiación proveniente de Fukushima. También han contado que mucha gente sigue viviendo con normalidad. Al mismo tiempo han hablado de que en algunas tiendas la demanda de pilas ha aumentado y que podría haber escasez. Y, al final, han enfocado el famoso cruce de calles donde cada mañana se juntan miles de tokiotas. Hoy estaba notablemente menguado.
Si alguien espera que un periodista vaya al último pueblo pesquero de Japón para informar sobre la tranquilidad con la que allí siguen viviendo, pues vale. Pero eso no es noticia. La noticia es que en Fukushima hay problemas, que el reactor 4 se ha incendiado y posteriormente se ha apagado y que el reactor 2 ha explotado. La noticia es que hay riesgo de radiación. La noticia no es la normalidad dado que se da por supuesta en el resto del país.
No. No consiste en esto. Uno puede informarse sobre lo que sucede en Japón sin necesidad de alarmismos y amarillismo. Otra cosa es querer.
Lectura recomendada | ¿Qué ha ocurrido en la central nuclear de Fukushima? (Pepe Cervera en RTVE.es) | Así funciona una central nuclear (La Pizarra de Yuri) | Amazings contra la desinformación nuclear | Japón admite posibles daños en la contención primaria del reactor 2 de Fukushima (El País)
Manning está obligado a dormir completamente desnudo. No tiene sábanas, no tiene almohada. Sólo una manta, con la que tiene prohibido taparse la cabeza. No tiene intimidad, una cámara lo vigila permanentemente. La luz de la celda nunca se apaga, no hay gran diferencia entre el día y la noche, pero el prisionero no tiene permiso para dormir de cinco de la mañana a ocho de la tarde. Si se duerme a deshora, los vigilantes tienen órdenes de entrar para despertarlo. A las cinco de la mañana, suena una sirena y Manning tiene que permanecer desnudo frente a la puerta de la celda, con las piernas separas y las manos en la espalda, hasta que los guardias hacen el recuento. Sólo sale de su celda una hora al día. Puede andar por el patio de la prisión, pero tiene prohibido correr.
Ignacio Escolar sobre el estado del soldado que filtró los documentos del Departamento de Estado a Wikileaks.
Si es usted de los que vive en una realidad paralela, le sorprenderá saber que en Japón el pasado viernes hubo un terremoto de 8'9 grados en la escala de Ritcher y que posteriormente un tsunami arrasó la costa este del norte del país nipón. La cifra de muertos aumenta cada día en varios miles y algunas centrales nucleares se encuentran en alerta.
Si ya conocía todo esto y por tanto gusta en considerarse una persona normal, lo mejor que puede hacer es aclarar el lío generado a raíz de la alerta nuclear. Los medios de comunicación alertaban el sábado: «Fukushima vive el peor accidente nuclear desde Chernóbil». Chernóbil al debate nuclear es lo que los nazis a cualquier debate en Internet. Las posibilidades de que prolongada la discusión se termine haciendo referencia al desastre del complejo nuclear ucraniano de 1986 tienden a 1. Escribir la palabra Chernóbil en un titular siempre es muy llamativo y efectivo, aunque puede que peque de sensacionalismo. ¿Estamos realmente ante la mayor emergencia nuclear desde hace 24 años?
En función de dónde se informen pueden responder que sí o que no. En mi caso no lo tengo claro. Por defecto soy escéptico ante lo que leo. Más aún si lo que leo son cosas absolutamente divergentes. Por ejemplo, un par de enlaces que pueden hacer arquear una ceja ante el titular de El País. El primero:
[...] los titulares de la prensa fueron como los que tiene El Mundo ahora mismo en su portada: “La crisis nuclear se extiende en Japón” o El País: “El Gobierno japonés sigue luchando para evitar una catástrofe nuclear“. Luego están los periodistas que no se enteran absolutamente de nada, como el de Público que escribió lo siguiente: “La directora de Seguridad del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Isabel Mellado, ha explicado que, si se funde el núcleo de alguno de los dos reactores de la central japonesa de Fukushima, “todo el material radiactivo saldrá a la atmósfera” y se producirá “una enorme nube radiactiva”. Estoy totalmente seguro de que Isabel Mellado no ha dicho eso, porque no lo dice nadie que sepa de lo que habla, básicamente porque es mentira.
El post completo, con un seguimiento continuado de la situación de las centrales nucleares desde el viernes, lo ha escrito Luis I. Gómez en Desde el exilio. Leyéndolo al completo parece que, efectivamente, hay una emergencia nuclear, pero que por el momento no se ha producido ninguna catástrofe.
Otro enlace. En este caso de La Pizarra de Yuri, un reputado blog de divulgación científica. Ha colgado dos gráficos que ilustran la actual situación de Fukushima I y Fukushima II. En los comentarios, Yuri —que ha escrito numerosos posts sobre la energía nuclear—, opina lo siguiente:
No voy a decir “aquí no ha pasado nada, circulen” porque sí que ha pasado y habrá que hacer algunas preguntas molestas. Empezando por el motivo de que los estudios sísmicos estuvieran subestimados, como ya pasó en Kashiwazaki-Kariwa. También es legítimo preguntarse si estas subestimaciones pueden haberse dado en otros países. Y cómo es posible que el sistema de refrigeración de emergencia haya fracasado por completo. Esto es así.
Y añade en el mismo comentario una invitación a todas las partes a no tomarse el debate de la energía nuclear como un partido de fútbol, a no enrocarse en el «no es seguro» o el «es completamente seguro» puesto que el debate nuclear es un debate complejo y lleno de matices. En suma, a no hacer lo que están haciendo los políticos europeos. Angela Merkel acaba de suspender el plan para alargar la vida de las centrales nucleares en Alemania, tres meses después de su aprobación. En Francia, cuya dependencia nuclear es altísima, también se están planteando el futuro de sus centrales. En España el PSOE rehusa hacer declaraciones al respecto —alivia saberlo—, el PP tampoco se lanza al debate —aún alivia más—, y Cayo Lara, líder de IU, afirma sin miramientos que «las centrales nucleares son un peligro serio y cierto para la humanidad» sin tener en cuenta, ni falta que hace, ni el seísmo ni el tsunami.
Entre tanto jaleo, también merece la pena leer la postura de algún que otro anti-nuclear. En este caso Hugo Martínez Abarca:
La apuesta por a energía nuclear exige correr peligros. No se trata de un miedo mítico a lo moderno, ni a lo grande, ni a los hombrecillos verdes radioactivos. En condiciones normales no pasa nada, de acuerdo. Pero si pasa, lo que pasa no es asumible. Y, contrariamente a lo que nos decían, la mejor de las tecnologías disponible sometida a condiciones duras puede no aguantar y de hecho en Fukushima no está aguantando. El tren bala también se ha fastidiado, pero las molestias causadas por unos y otro hacen que valga la pena el tren bala aunque no sea infalible, mientras que de una central nuclear la falibilidad puede hacernos revisar en más profundidad nuestras apuestas.
También podemos seguir añadiendo excepciones: acaso la energía nuclear sea segurísima salvo en países chapuzas y cutres y con riesgos sísmicos, hasta que el próximo accidente nos haga añadir otra excepción. Si hacemos eso estaremos haciendo de la ciencia algo parecido a lo que proclamaba Feyerabend, una ideología sometida antes a prejuicios e intereses que a la evidencia; podemos por el contrario proclamar que la infalible seguridad de las centrales nucleares ha sido falsada.
En el debate nuclear también debemos plantearnos si merece la pena apostar por una energía que, por ejemplo en España, vive subvencionada o que necesita de una gran inversión para llegar a ser rentable. Al mismo tiempo, si conviene asumir el riesgo «de lo que puede llegar a suceder en caso de». En resumen, no es demasiado adecuado alertar a la población de Burgos comparando la central de Fukushima con la de Garoña. Y aún no he ojeado el resto de prensa patria, bastante más peligrosa que la aquí enlazada.
Terminando por hoy con el drama japonés. Un artículo del siempre acertado Jorge Galindo. En este caso, sobre el impacto económico del terremoto y el tsunami.
Más nuclear. En este caso un post sobre los mitos de Chernóbil que ayuda a comprender lo que allí sucedió y que no viene mal recordar en estos tiempos que corren.
Vídeo que ilustra la magnitud del tsunami. Observen particularmente a los coches que intentan huir del agua.
Último día en el Congreso
Compases finales del XII Congreso de Periodismo Digital en Huesca. Para qué engañarnos, terminemos con esta farsa: el ambiente en el palacio de congresos de la ciudad oscense es realmente decadente. Gente de resaca, gente dormida y gente que no es gente sino muertos vivientes. En fin, he acudido a las dos últimas charlas y no han estado de más. De especial interés la última, relacionada con el tratamiento de las fuentes.
Antes de cerrar definitivamente el capítulo de este excelente XII Congreso, dos detalles. El primero ayer, durante un descanso de las charlas. Tras charlar brevemente con una alumna de la Universidad de Navarra, pude descubrir por mis propios ojos cómo el género humano alarga cada vez más su adolescencia comportándose de forma gregaria también en la facultad, penalizando con la exclusión social el interés cultural y viviendo acomodado en su simpleza y escasez de miras. Al parecer, mi interlocutora así lo sufría. Hablé con ella tras decirme que, al hacer yo una pregunta en una ponencia, compañeros suyos se mofaron entre risas. No es accidental que precisamente sea la Universidad de Navarra.
El segundo, ahora mismo. A mi lado hay, o así lo creo, una alumna de la Universidad de Zaragoza. Por mera curiosidad, he observado con cierta frecuencia su actividad en el ordenador. La mayoría ha rotado en torno al chat de Tuenti, en el que ha escrito que el Congreso es un auténtico peñazo, el Messenger, un blog de moda y un escrito literario de tono frugal. Sin mayor interés. Supongo que en las facultades de periodismo del país existe en elevado número este tipo de estudiante. Ambos son bastante negativos. He decidido quedarme con los dos que más me han «desanimado» precisamente porque sería muy complicado condensar todos los positivos, no crean. En fin, esto se termina en muy poco tiempo. Reitero mis disculpas a quienes hayan tenido que sufrirme en Twitter sin estar en el Congreso y les conmino a volver a este blog, si es que hay algún valiente que siga aquí contra toda ley natural, la próxima semana.
¡Digamos sandeces!
Sé que no iba a poner nada más aquí sobre el Congreso, que ya valía de chapa por hoy. Pero Miki Salazar también ha escrito un artículo a raíz de lo sucedido en la ponencia de los políticos. Y me veo en la obligación de citarlo porque explica perfectamente lo sucedido:
Se pedía a los políticos que intervenían que no se fueran por las ramas y termináramos asistiendo a un mitin electoral o algo parecido (...) ¿Cuál es entonces la vergüenza, tan resaltada en el primer párrafo, a la que me refería? Empieza ahora.
La etiqueta #congresodigital ha albergado comentarios que hacen pensar en que, si todos los presentes —o la mayoría— somos el futuro de esta profesión, el periodismo difícilmente se recuperará de la crisis que vive. (...) gran parte del aforo ha decidido convertirse en un 'trol' más, con comentarios propios de un niño de 10 años. Las bromas, sin gracia alguna, han hecho su aparición, agravadas y ayudadas por la pantalla del Palacio de Congresos, donde se proyectan los tweets que contenían el hashtag #congresodigital.
(...) Finalizaré con un comentario, para que el lector se pueda hacer una idea de la escena vivida en el Congreso de Periodismo Digital: "Tonto el que lo lea". Si, tal como suena, tal como lo habéis leído, ahí estaba, proyectado en la pantalla, detrás de los ponentes, para que todo el público lo leyese.
Y ahora sí, mañana más.
Golpe a la conciencia periodística en el Congreso
La penúltima charla del día rotaba en torno a la tecnología, la transparencia y el periodismo. La dirigía Gumersindo Lafuente, quien trabajara al frente de Soitu y quien actualmente es una de las cabezas más visibles de la versión digital de El País. A su lado Víctor Sampedro, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos, y que ha salido ovacionado por el auditorio. No es para menos: Sampedro ha firmado la charla-coloquio más interesante de lo que llevamos de día tocando temas tan polémicos como el 11-M, Wikileaks o la labor de los medios de comunicación y sus visibles defectos en el presente.
En realidad, la transparencia y la tecnología han sido la excusa para hacer una radiografía, por parte de Sampedro, de las miserias actuales del periodismo. Comenzando por Wikileaks: «Assange intenta hacer periodismo científico», ha señalado Sampedro añadiendo que su valor son las evidencias, las pruebas empíricas, irrefutables, que Wikileaks ha aportado en la filtración de los documentos del Departamento de Estado. Es probable que haya cierto grado de exageración dados los resultados obtenidos tras la anunciada a bombo y platillo mayor filtración de la historia, pero en esencia el objetivo de Assange, lo hecho, aporta pruebas, la base del periodismo. A todo ello, Sampedro ha añadido: «La transparencia no sirve de nada si luego no hay instituciones que piden cuentas». Y con ese axioma se resume el verdadero problema del periodismo: ha perdido su capacidad de controlar al poder y de evitar sus desmanes, no ha conseguido que los Gobiernos de turno ejerzan su papel obligado en pro de la transparencia.
Continuando el hilo de la transparencia y su tratamiento informativo, la ponencia ha derivado en el tratamiento informativo del 11-M desde el 2004 hasta hoy, donde aún algunos medios estiran la teoría de la conspiración hasta límites inimaginables. Literalmente, Sampedro ha tildado de «basura», del modo más acertado posible, la demagogia barata que se ejerce a costa del mayor atentado terrorista en la historia de España. Las palabras han causado cierto revuelo y han despertado al personal, que alentado por la llamada de la polémica ha comenzado a interesarse. Firmo sus palabras: «Las teorías del 11-M están orientadas a minimizar los cargos de los acusados".
De ahí al final, la ponencia ha derivado en una suerte de reflexiones públicas de Sampedro a raíz del periodismo, a saber: «¿Qué es un periodista si no intenta dar respuestas simples a problemas complejos?» o «ningún periódico mantiene actualmente un equipo de investigación». Ésta última frase ha sido el excelente antecedente de lo que vendría después: una crítica velada a la función inútil de control del poder actual del periodismo y una llamada a recuperar la llama perdida del mismo. Una lección maestra de perspectiva del presente: «la información no es mercancía, es contrapoder», y actualmente prima vender más que la competencia aunque a costa de sacrificar el periodismo sea. «La llamada de Wikileaks es la llamada del periodismo puro y duro (...) se puede crear un medio de comunicación global al margen de la censura y al servicio de la transparencia», y pum, palo descomunal a los medios de comunicación aquí presentes.
Transparencia, aquel intangible deseado en el periodismo. Por cada Sampedro que exista al frente de un medio de comunicación, el periodismo y la sociedad habrán ganado mucho. Lástima que la cobardía prime en el mercado informativo.
Imagen | Clara González Tosat
Mañana más. Noche en El Edén y a descansar para las ponencias restantes del viernes.
Trolleo máximo en #congresodigital
Momento de vergüenza colectiva en la última charla antes de comer del Congreso de Periodismo Digital. Ha sido el turno de los políticos en Twitter, «Políticos en 140 caracteres», en la cual Pedro Zerolo, Cristina Cifuentes, Eva Almunia y Jordi Sevilla han hablado sobre su experiencia personal en la red social. Más allá del interés para el Congreso que pueda tener la opinión de dichos políticos, dado que nada o poco tiene que ver con el periodismo, lo que ha sucedido ha puesto de relieve que, efectivamente, tenemos los políticos que nos merecemos.
La propia organización del Congreso ha decidido proyectar en la gran pantalla sobre la platea los resultados en tiempo real para el hashtag #congresodigital, que es la etiqueta mediante la cual todos los presentes en el Congreso exponen sus pensamientos respecto a las ponencia. Pues bien, atravesado el primer momento de comentarios ciertamente jocosos, la cosa se ha exagerado hasta el infinito y se ha mezclado la política en sí con la ponencia en concreto. ¿El resultado? Airadas quejas por el bipartidismo imperante también en la charla —tres políticos socialistas y uno del Partido Popular—, protestas por la Ley Sinde e intensas críticas a la política de unos y otros. A la política, en su término genérico, identificando que haya políticos en el Congreso con que el mismo Congreso sea un foro político. Lo cual no es.
El problema ha llegado cuando se ha aprovechado el clima de crítica política en el hashtag para introducir la etiqueta #nolesvotes, de la que hace poco se hablaba en este blog. ¿El resultado? Una pléyade de oligofrénicos, tan seguidistas de una iniciativa que se dice apolítica como los votantes de los grandes partidos, han comenzado a lanzar sus peroratas sobre la importancia de la movilización contra PP y PSOE, de nuevo y siempre, la Ley Sinde, y comentarios absurdos o puramente trollísticos. En efecto, las experiencias personales de los cuatro políticos en Twitter desentonaba gravemente con el tono general del Congreso. Pero más allá de eso, en Twitter se ha demostrado precisamente que, a pesar del 2.0, de las redes sociales y de las iniciativas populares contra los partidos que votaron la Ley Sinde, seguimos mereciendo los políticos que tenemos. No en vano, se ha terminado hablando de la Reforma Laboral en un hashtag dedicado al Congreso Digital. Cada cual sabrá.
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