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Timestamp: 2015-05-27 20:24:23+00:00

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P. 1003 Laura Rodriguez Libro I Abogado Del Nixo003 Laura Rodriguez Libro I Abogado Del NixoRatings: (0)|Views: 2|Likes: 0Published by Roberto TerrileMore info:Published by: Roberto Terrile on May 16, 2013Copyright:Attribution Non-commercialAvailability:Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.download as PDF, TXT or read online from ScribdFlag for inappropriate content|Add to collectionSee moreSee lesshttps://www.scribd.com/doc/141972745/003-Laura-Rodriguez-Libro-I-Abogado-Del-Nixo06/22/2014pdftextoriginal Derechos Humanos, Políticas Públicas y Justicia para el Sur LIBRO I Parte GeneralTITULO ICAPITULO II CapacidadSECCION 2ªAdmisibilidad, rol y facultades del abogado del niño.La defensa técnica de niñas, niños y adolescentes a la luz de la reforma delCódigo Civil.
En este trabajo se define y distingue el aspecto material y técnico de la defensa. Luegose analizan las distintas posturas jurisprudenciales sobre la admisibilidad del patrocinio letradode niñas, niños y adolescentes para tomar postura por alguna de ellas. Asimismo, se diferenciala figura del defensor de menores y del tutor ad litem con la del abogado del niño. Se analizanlas facultades procesales del niño, como parte, en todo proceso administrativo o judicial que loinvolucra. Finalmente, se realiza la propuesta teniendo en cuenta el proyecto de Reforma delCódigo Civil.
II. El aspecto material y técnico de la defensa: derecho a ser oído y derecho a serpatrocinado por un abogado:
La Convención de los Derechos del Niño, en su artículo 12 y la ley 26.061, en susartículos 24 y 27, inciso 1), consagran el derecho de los niños, niñas y adolescentes a ser oídosy que su opinión sea debidamente tenida en cuenta.Si bien es cierto que la Convención de los Derechos del Niño ya había reconocido elderecho a la defensa material de las personas menores de edad no es menos cierto que talreconocimiento adquiere mayor amplitud con la sanción de la ley 26.061.Al respecto, del artículo 12 de la Convención se puede interpretar -si se hace de él unalectura restrictiva- que el derecho a expresar la opinión estaría condicionado a que el niño seencuentre en condiciones de formarse un juicio propio.
De modo contrario a esta interpretación regresiva, Alessandro Baratta desprendía de unanálisis integral del instrumento internacional que no hay edad del niño en la cual no exista laobligación de los adultos de escucharlos, considerarlos y aprender de ellos
A esta altura es menester aclarar que luego de la sanción de la ley 26.061 se despeja todaduda interpretativa en referencia al derecho de todo niño - independientemente de su edad- aser escuchado. En este sentido, la ley 26.061 no establece ninguna restricción para que el niñosea oído en juicio. Ello es así pues la mención a la madurez y el desarrollo –artículo 24 inciso
Mizrahi, Mauricio “La participación del niño en el proceso y la normativa del Código Civil en el contexto de la ley 26.061de Protección Integral de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes”, en “Protección Integral de Derechos de Niñas, Niñosy Adolescentes. Análisis de la ley 26.061. Emilio Garcia Mendez compilador, Editores del Puerto, Buenos Aires, 2006Mauricio, página 75
Baratta Alessandro, “Infancia y Democracia” en “Infancia, Ley y Democracia en América Latina”, Emilio Garcia Mendez yMary Beloff compiladores, Temis De Palma, página 53
b) de la ley 26.061- es solo para graduar el alcance de su opinión, pero de ninguna manera es unrequisito para escucharlo.
Por otra parte, la Convención establece el derecho del niño a ser escuchado directamenteo a través de un representante u órgano apropiado, en consonancia con las normas de procedimiento de la ley nacional.En oposición, a partir de de la sanción de la ley 26.061 no quedan dudas que si mediauna solicitud del niño o adolescente, el juez no tendrá opciones y deberá tomar contacto directocon aquel
.En este orden de ideas, la ley 26.061 acuerda el derecho de los niños a ser oídos sin queeste pueda intermediarse con la presencia de un representante u órgano apropiado, inclinándose por una verdadera inmediación, superando así las múltiples alternativas de la Convención.Entonces,
el niño deberá ser escuchado cada vez que así lo peticione
. De ello se sigue, que el juez no podrá rehusarse a escuchar al niño bajo el pretexto de haber escuchado en su lugar a unrepresentante u órgano apropiado, ya sea el defensor de menores, los dictámenes periciales oinformes de auxiliares del tribunal. Frente a esta negativa debería decretarse la nulidad de loactuado, en consideración al orden público que gobierna esta materia
. Además deberá tenerseen cuenta que la obligación del juez de escuchar a los niños es una garantía mínima del procedimiento que -en términos expresos del artículo 27 de la ley 26.061- debe ser respetada por todos los organismo del Estado.Llegados a este punto, resulta obligatorio analizar el alcance que se le dará a la opinióndel niño. Al respecto, establece el artículo 27 de la ley 26.061 que sus opiniones sean tomadas primordialmente en cuenta. Además, dispone el artículo 24 de la citada ley que las opiniones delos niños deberán ser tenidas en cuenta conforme a su madurez y desarrollo. Comoconsecuencia lógica, a mayor comprensión del niño, mayor peso tendrá su opinión, sin perjuicio de la obligación de los magistrados de siempre considerarla, tenerla en cuenta yevaluarla.Cabe agregar que la importancia de la opinión del niño ha sido también reflejada en elartículo 3 de la ley 26.061 que dispone que para determinar el interés superior del niño se debeconsiderar su opinión. De este modo, se logra alejar la noción de interés superior de posiblesinterpretaciones paternalistas.En este sentido, se ha sostenido que para determinar el interés superior del niño esindispensable recabar su opinión y considerarla, en cuanto sujeto de derecho. Sin tener encuenta la opinión del niño, la invocación de su interés superior será un acto puramente paternalista. Así el niño debe ser protagonista insustituible en la definición de su interéssuperior. Por tales razones, se puede afirmar que sin tener en cuenta los deseos y sentimientosdel niño al momento de definir y dilucidar su interés superior, dicho concepto queda vaciado decontenido jurídico, deviniendo únicamente un acto de autoridad del mundo adulto, una muestrade autoritarismo concebido como el ejercicio de autoridad sin el apoyo de la razón.
En función de todo lo manifestado si la sentencia colisiona con los deseos del niño el juez deberá expresar los motivos de tal apartamiento
Y es aquí donde adquiere trascendencia elderecho del niño a ser oído y a que su opinión sea considerada porque en caso de apartarse de losolicitado por el niño el juez debe justificar en su sentencia y fundar en derecho el motivo desu alejamiento.Vale aclarar que, además del derecho a ser oído, la ley 26.061 contempla el aspectotécnico de la defensa. Así, establece como garantías mínimas en los procedimientos judiciales,en el artículo 27 inciso c) el derecho de todo niño, niña y adolescente: “A ser asistido por unletrado preferentemente especializado en niñez y adolescencia desde el inicio del procedimiento judicial o administrativo que lo incluya”
Mizrahri, ob citada pagina 75
Mizrahi Mauricio, ob citada , pagina 77.
Kielmanovich Jorge, “Reflexiones procesales sobre la ley 26.061”, página 95, en “Protección Integral de Derechos deNiñas, Niños y Adolescentes. Análisis de la ley 26.061, compilador Emilio Garcia Mendez compilador, Editores del Puerto,Buenos Aires 2006
Perez Manrique, Ricardo, “Participación judicial de los niños, niñas y adolescentes”, pagina 252, en Justicia y Derechosdel Niño N 9, UNICEF
Voto Pettigiani, acuerdo 78728, 2 de mayo de 2002
Una concepción completa y garantista del derecho de defensa no puede olvidar su aspectotécnico. La continua complicación de los procedimientos exige los conocimientos jurídicos deun abogado especializado a efectos de desarrollar una estrategia eficaz. Así, la garantía de ladefensa consiste en asegurar la posibilidad de efectuar oportunamente y a lo largo del proceso,alegaciones y pruebas y contradecir las contrarias, con la seguridad de que serán valoradas en lasentencia.El sentido de la defensa técnica reside en que, de lo contrario, de nada valdría el derechode ser oído
“si no se lo puede ejercer de modo útil y eficaz”
En otras palabras, el a veces tan banalizado como adulterado derecho a ser oído se debeconvertir en el patrocinio técnico de un abogado que traduzca los interés del niño en actos procesales.
Por ello resulta esencial insistir en la obligatoriedad del patrocinio letrado pues, si bien -en general- los tribunales no discuten el derecho del niño a ser oído, se observan muchasresistencias jurisprudenciales a lo segundo.
Lo mencionado precedentemente ha sido corroborado por la experiencia de la ClínicaJurídica de la Fundación Sur. Solo a modo de ejemplo, en un supuesto que se ha denegado elderecho de defensa técnica de los niños, sin embargo se ha fijado audiencia para escucharlos.Aunque, como fuera manifestado, resulta difícil que sin asistencia técnica la opinión del niño pueda tener peso
III Criterios jurisprudenciales de admisibilidad del abogado del niño:III a. La aplicación de los artículos 54, 55 y 921 del Código Civil a pesar de sumodificación a partir de la ratificación de la Convención de los Derechos del Niño y, másaun de la sanción de la ley 26.061
Esta postura se basa en la aplicación de los artículos 54, 55 y 921 del Código Civil, y por ende, hace lugar a la designación de abogado del niño, solo si el niño ha cumplido 14 años deedad.Este criterio tuvo como primer antecedente una resolución de la Sala K de la Cámara Nacional Civil. Se sostuvo que para contratar, designar, dar instrucciones y revocar a unabogado de confianza se requiere el discernimiento del patrocinado, es decir, requiere la edad decatorce años. Por debajo de esa edad, de acuerdo a las normas de fondo, el menor siguecareciendo de capacidad de obrar y por ello, se encuentra sujeto a la representación promiscuadel asesor de menores, como una forma de proteger sus intereses. Por ello, según estainterpretación falaz, la ley 26.061 debe ser interpretada en conjunción con lo dispuesto por elCódigo Civil en relación a la incapacidad de los menores. Esto llevaría a concluir que lacaracterización jurídica que le corresponde al menor por su corta edad constituiría un obstáculo para la designación de abogado.Además, se sostuvo que la representación legal del menor sumada a la intervención delasesor de menores torna improcedente la designación de abogado de confianza, pues losintereses y derechos del niño se encuentran ampliamente protegidos y garantizados
.Desde similar perspectiva se ha pronunciado la Cámara Nacional Civil de Apelaciones,Sala C, que ha negado la presentación con patrocinio letrado a una niña de diez años y haargumentado que los niños se encuentran debidamente tutelados por el sistema vigente,haciendo mención a la representación legal de los padres y la representación promiscua.
Con posterioridad, la sala K reitera su criterio referido a que los menores de 14 años notienen derecho a designar un abogado de confianza.
. Contra tal resolución, la Clínica Jurídica
Morello de Ramirez, Maria Silvia y Morillo Augusto, “El abogado del niño”, ED 164-1180
Prologo de Laura Musa, al libro “Infancia y Derechos: Del Patronato al Abogado del Niño. Experiencia de la ClínicaJurídica de la Fundación Sur, Laura Rodríguez, Eudeba, pagina 12.
Mizrahi, ob citada, pagina 78
P C Y G sobre protección de persona, en tramite ante el juzgado nacional con competencia en familia Nº 102
Sala K, 28 de septiembre de 2006, “RMA s protección especial”
Sala C, 14 de agosto de 2007, MG c P sobre tenencia.
Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil Sala K, “P C y G sobre protección de persona” 27 de agosto de 2010
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References: artículo 12
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 artículo 27
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 artículo 24
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 resolución