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Timestamp: 2018-06-24 10:30:15+00:00

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El Gestor cambiario por Dr. David Malowany - Derecho Comercial Uruguayo
Títulos de crédito: gestor cambiario, endoso en procuración, mandato fiduciario, tradición del título luego del vencimiento y otras cuestiones.
1- Planteo de la cuestión.
En la gestión de cobro de un título valor por cuenta ajena estamos dentro del concepto de legitimación indirecta. Tenemos dos sujetos. El propietario del documento ( titular del interés) y una persona con posibilidad de actuar o obrar distinta del primero, cuyas aptitudes derivan de la tenencia de un título valor, transmitido legítimamente según el estatuto legal aplicable. ( el gestor cambiario).
La legitimación indirecta es relevante para la judicatura que tiene la difícil tarea de controlar, cada vez que la acción es ejercida por una persona distinta del titular del interés, si la ejecución cambiaria reúne los requisitos requeridos por el derecho, previamente a nada menos que trabar , las a veces irreparables, medidas cautelares con que comienzan los juicios ejecutivos cambiarios, ya que como señala Devis Echandía, el Juez en el proceso ejecutivo tiene el deber de examinar la legitimación para la admisión de la demanda en los procesos especiales cuando debe pronunciarse sobre el fondo de lo pedido en el mismo auto admisorio de la demanda. 1
La cuestión de estudio, también es relevante para los deudores cambiarios a la hora de discernir respecto a cuan amplias son las facultades del gestor a la hora de celebrar actos jurídicos por cuenta del titular del interés. ¿ Un acuerdo de pago, celebrado con el gestor por cuenta del tradente aunque sin la presencia de este, es válido y de buena fe, tal como mandata el art. 1455 del Código Civil ? .
El propio legitimado indirecto debe saber hasta cuanto puede prescindir del titular del interés dentro del proceso cambiario. Por ejemplo, ¿ ante la existencia de un excepcionamiento por parte del deudor en un juicio ejecutivo cambiario , es necesario hacer comparecer al comitente a la audiencia preliminar para sanear el requisito de la comparecencia personal a la misma.
¿ Es necesaria la firma del comitente para desistir de un proceso judicial o para celebrar acuerdos de pago del que surjan quitas o esperas ( Art. 39 del C.G.P.) ?
No va a ser objeto de nuestro estudio, los casos de legitimación indirecta cuyo presupuesto sea distinto del traspaso de la tenencia del título valor, verbigracia el apoderamiento para realizar un acto jurídico relacionado con el cobro del documento cuya fuente no este ligada al traspaso del mismo ya que dicha circunstancia es la aplicación lisa y llana del negocio del mandato representativo estudiado por la doctrina civilista. Nuestra tarea es discernir que derechos sigue conservando el propietario de un título valor luego de haberlo traspasado a un gestor con la finalidad específica multicitada y cuales ha cedido simultáneamente a la tradición del documento.
2- Legitimación directa, indirecta y de hecho.
Legitimación, dice Diez Picaso es el reconocimiento que hace el Derecho a una persona de la posibilidad de realizar con eficacia un acto jurídico, derivando dicha posibilidad de una determinada relación existente entre el sujeto agente y el objeto del acto mismo. 2
Legitimación directa e indirecta.
Dentro del concepto genérico de legitimación se admiten, dice el español, como subespecies, una legitimación directa y una indirecta. La legitimación directa corresponde siempre al titular del derecho que se ejercita o al titular del interés que debe quedar afectado por el acto jurídico.
La legitimación se llama indirecta cuando esa posibilidad de actuar o de obrar se confiere a una persona distinta del titular del derecho o interés.
Carnelutti aclara que la legitimación indirecta se basa no ya en la situación jurídica inicial, sino en una situación conexa o ligada a ella, y, por consiguiente, se traduce en la coincidencia entre el agente o el paciente y el sujeto, no ya de la situación inicial, sino de la situación conexa con la situación inicial. Las instituciones más importantes y más conocidas en que se manifiesta el concepto de legitimación indirecta son la representación y la sustitución. Representación y sustitución son, una y otra, dos figuras de legitimación indirecta: aptitud de una persona para modificar con un acto suyo una situación jurídica ajena. En líneas generales cabe decir que todo cuando se refiere a la coincidencia entre la persona que actúa y aquella a que se ha conferido la potestad o el derecho de actuar respecto a una situación ajena, corresponde a la legitimación. 3
Para los magistrados costarricenses Hernández Aguilar y Escoto Fernández , la legitimación corresponde al presupuesto material que sustenta la pretensión o el objeto del proceso directamente relacionada con el derecho subjetivo invocado por el articulante. Citando a Bergel y Paolantonio, la legitimación en general se constituye en un concepto de gravitante interés en la teoría general de los títulos de crédito, y especialmente en lo que respecta al ejercicio de las acciones cambiarias, en cuanto facilita la actuación del sujeto que la ejerce; y al mismo tiempo otorga certeza y seguridad a la situación del sujeto que efectiviza el pago.
En el ámbito del ejercicio del derecho con respecto a la acción cartular fue adoptado en forma general el concepto de legitimación, como aquel que expresa la idoneidad para el ejercicio del derecho. Dicha circunstancia puede presentarse desde dos puntos de vista: desde el acreedor se presenta como la facultad de recibir la prestación y en el último caso como la posibilidad del legitimado de que al recibir la prestación produce los efectos liberatorios de la obligación cambiaria en la persona del deudor. 4
Para Carnelutti, este nombre se ofrecía sin relación aparente con su utilización en el derecho procesal, sobre todo tratándose de los títulos de crédito, donde se llamaba legitimación a la posición de quien poseyendo legítimamente el título, podía exigir la prestación. 5
Legitimación de hecho: la apariencia
Carnelutti señala que la legitimación al subordinar a la existencia de una situación jurídica la eficacia de un acto, puede constituir un grave riesgo para la parte que tiene interés en dicha eficacia y a la que puede resultar difícil el control. La duda en que se puede encontrar el deudor o quien se proponga el pago de una deuda, respecto a la existencia del derecho de crédito por parte de determinada persona, es típica a estos efectos, dice el italiano. De aquí la conveniencia de eliminar, dentro de ciertos límites, el riesgo, sustituyendo la existencia por la apariencia de la situación jurídica como fuente de legitimación.
A este orden de ideas se refiere la distinción entre legitimación de derecho y legitimación de hecho. Para esta última no es necesario que el sujeto del acto sea sujeto de una situación jurídica, ya que es suficiente que forme parte de una situación material que se manifieste con los elementos de que depende la juridicidad.
La legitimación es una de las instituciones respecto de las cuales mejor se mide el valor de aquel principio de la apariencia jurídica. Se trata de atribuir a la tutela de buena fe a los efectos de la situación jurídica en la situación material que le corresponde, prescindiendo de la existencia real de sus elementos jurídicos, a condición de que de éstos exista por lo menos la apariencia. Por otra parte. Como la apariencia más persuasiva del poder jurídico la proporciona el predominio efectivo del interés para cuya tutela se constituye el poder, son manifiestos los lazos entre el principio de la apariencia y la institución de la posesión, la cual es la representación por excelencia de la situación de hecho que tiene la apariencia de la situación del derecho.
A este mismo concepto, dice el procesalista, se liga, como objeto de una posesión, la institución del documento, sobre el que se basa la legitimación del acreedor, pero en este caso el documento se denomina título de legitimación.
Garrigues citando a Jacobi 7 funda su teoría de los títulos valores desde la apariencia jurídica ( expresión tomada de Fischer ): los títulos valores son títulos de legitimación que dotan al tenedor, frente al deudor, de una apariencia jurídica, de tal suerte que el deudor, puede , en cierta medida, confiar en ella. Así como la posesión engendra apariencia de propiedad en las cosas, en los títulos valores la posesión, sola o unida a ciertas cláusulas legitimadoras , engendra apariencia de titularidad legítima a favor del poseedor del documento y esta apariencia es suficiente para el comercio jurídico. Es titular para ejercer el derecho la persona que le está atribuido este y goza, además de la legitimación por la posesión simple o cualificada por una cláusula legitimadora del título.
3- El gestor cambiario.
El gestor cambiario es aquel sujeto de derecho que accede a la tenencia de uno o varios títulos valores de contenido dinerario con una finalidad que no es obtener la propiedad del crédito en él contenido, sino como obligación principal o accesoria, el tramitar su cobro por la vía judicial o extrajudicial, obligación de hacer de naturaleza laborativa.
El gestor como nuncius.
El gestor cambiario puede ser solamente un nuncius. Diez Picaso señala que no se considera representación la facultad de poder declarar la propia voluntad por medio de un tercero. ( missus, nuncius). Este es un simple medio de transmisión de la declaración ajena. Un instrumento cómo equiparable al correo o al telégrafo. Para que haya representación debe darse la voluntad misma de la sustitución de una persona por otra, de modo que sea la voluntad propia del representante la que actúa y no la del representado, la voluntad que el primero declara es la suya propia con el efecto particular de ser considerada la voluntad del segundo. 8
En el caso de cobro por la vía judicial donde la acción se ejerce a nombre del dominus negotti la función del abogado o quien lo represente o dependa, es alcanzarlo al Poder Judicial, para satisfacer su calidad de título ejecutivo de presentación ya que raramente es llevado por su propio propietario.
El actor en el juicio es el propietario del título y no el profesional. En este caso no existe mandato alguno emergente de un negocio cambiario, sin perjuicio de la representación judicial que se puede conceder de acuerdo al art. 44 del C.G.P.
Por lo tanto es el propietario del título el que impone todas las condiciones en que debe discurrir el trato entre el gestor cambiario y los obligados en el título valor. El gestor sería en este caso un nuncius o mensajero.
No es más que un instrumento ejecutor de la transmisión de una declaración de voluntad, análogo a una carta o a un telegrama. Su voluntad personal no interviene para nada en la realización del negocio jurídico.
El gestor como comisionista ( mandato fiduciario) .
En otros casos, el mandante le da toda libertad al gestor cambiario, para realizar la cobranza según su leal saber y entender, pudiendo este último conceder las quitas o esperas que crea conveniente. En ese caso la función del gestor se asemeja la del comisionista pues es el consentimiento del representante que predomina.
Si la gestión se encomienda , como mandato oneroso a un abogado o estudio jurídico a los efectos de concretar el cobro por vía judicial o extrajudicial, constituye una comisión donde el gestor cambiario, actuando a nombre propio, se compromete a prestar una energía tendiente a gestionar judicial o extrajudicialmente el cobro de un título valor y el comitente a pagar un precio que puede estar o no ligado a un porcentaje de la cobranza.
Cuando el gestor cambiario obra a nombre propio, el estatuto aplicable es el de los negocios fiduciarios y el del contrato de comisión.
Constituye un mandato sin representación fundado en la conveniencia de que el representante obtenga una completa legitimación sin más requisitos, dado que, como no se actúa en nombre del representado, no se necesita apoderamiento.
La procura o autorización surge de la misma tenencia del documento, dado que la acción cambiaria le es concedida al tenedor sin importar que sea el propietario del mismo.
En el cumplimiento de la gestión el gestor cambiario está obligado a efectuar la operación para la cual se le ha conferido la tenencia del título. Es responsable de la inejecución de las órdenes recibidas, como también de las faltas que cometa en su ejecución pero es preciso distinguir entre las instrucciones de carácter imperativo que son obligatorias y las de carácter indicativo que le dejan libertad de apreciación. Por otra parte, no incurriría en responsabilidad por el hecho de no atenerse a las instrucciones imperativas, si el acuerdo celebrado no causare ningún perjuicio al comitente. Art. 346 del Código de Comercio. Art. 2064 del CC.
En el cumplimiento de la gestión, el gestor cambiario debe proceder con la diligencia de un buen padre de familia, la que tratándose de un profesional, se apreciará de acuerdo con la clase de profesión ( diligencia del buen profesional ). Art. 2065 del CC.
Existe el deber de llevar a cabo la gestión encomendada, arreglando o desenvolviendo la actividad de gestión de acuerdo con unas determinadas directrices emanadas de las instrucciones del principal y subsidiariamente, de los criterios generales de diligencia y los usos de los negocios. Art. 342 del Código de Comercio.
Hay deberes de comunicación, consulta e información.9 De acuerdo al art. 349 del Código de Comercio el comisionista debe comunicar puntualmente a su comitente todas las noticias convenientes sobre las negociaciones que puso a su cuidado para que éste puede confirmar, reformar o modificar sus órdenes, y en el caso de haber concluido la negociación deberá darle aviso. De no hacerlo, serán de su cargo todos los perjuicios que pudieran resultar de cualquier cambio que en el interin resolviese el comitente sobre sus instrucciones. Art. 2066 y 2074 del CC. Estos deberes de comunicaciónson, ante todo deberes de información. Compete al gestor tener a su principal enterado o al corriente de la marcha de la gestión y de las actividades o negociaciones llevadas a cabo.
Los deberes de comunicación comportan, finalmente un deber de rendición de cuentas. La rendición de cuentas es, ante todo, una información completa del resultado final de la gestión.
Es intuitu personae. La relación encuentra su base y fundamento en un vínculo de confianza y de fidelidad entre el dominus negoti y el gestor. El carácter personal del cumplimiento no impide que el gestor pueda servirse de dependientes o auxiliares en operaciones subalternas o en actividades materiales que no exija adopción de decisiones. El representante responde de las consecuencias de la actividad de tales auxiliares.
El mandatario queda obligado por la aceptación a cumplir el mandato, y responde por los daños y perjuicios que se ocasionaren al mandante por la inejecución total o parcial del mismo. Art. 2064 del CC. Art. 303 del C de C., 342 del C. de C. para el caso del comisionista.
La obligación de acometer la gestión es simplemente una obligación de actividad y de medios y no es, una obligación de resultado. El gestor compromete un despliegue de energía, pero no la consecución de un resultado. Máxime que en una gestión de cobranza el resultado con beneficio económico tangible no depende de la voluntad del gestor.
Además del supuesto de total omisión de la gestión, existe responsabilidad por el cumplimiento defectuoso o incorrecto, que se producirá en todos aquellos casos en que el representante despliegue su actividad, pero de suerte tal que la actividad realmente desarrollada no coincida plenamente con la que le había sido encomendada o con la que, según la naturaleza del caso, debía razonablemente esperarse.10
La responsabilidad relativa a las culpas se aplica con menos rigor al mandato gratuito que al retribuido. Art. 2065 inc. II.
La renuncia exonera del cumplimiento del mandato. Art. 304 del C de C. Es lícita, es decir sin derecho a indemnización cuando dependiese la ejecución del mandato del suplemento de fondos, y no los hubiese recibido el mandatario o fueran insuficientes.
También es lícita la renuncia cuando la continuación del mandato le puede acarrear al mandatario perjuicio. ( deudor irascible, razones de parentesco sobreviniente , desprestigio, etc.).
Las personas que por su oficio o profesión o modo de vivir se encargan de negocios ajenos, están obligados a declarar lo más pronto posible si aceptan o no el encargo que una persona ausente les hace, y transcurrido un término razonable, su silencio se mirará como aceptación. Aun cuando se excusen del encargo deberán tomar las providencias conservativas urgentes que requiera el negocio que les encomienda. Art. 2059.
La aceptación puede ser tácita. Ella es la que resulta de haberse empezado a ejecutar el encargo por el mandatario. Art. 303 del C. De. C.
Será por ejemplo causa de responsabilidad, luego de aceptada la gestión o no excusada la misma, la prescripción o caducidad de los títulos valores cedidos para el cobro acontecida por su culpa o negligencia. Art. 339 inciso II del Código de Comercio.
No se consideran traspasados los limites del mandato, en cuanto ha sido cumplido de una manera más ventajosa para el mandante, que la señalada por este. Art. 2057. Art. 346 del C. de. C. Si la operación encargada no admitiese demora, o pudiese resultar daño de la tardanza.
Existe un deber de fidelidad, que el deber básico de todo gestor de asuntos ajenos. Fidelidad implica de modo general la necesidad de comportarse como cabe esperar de acuerdo con la confianza depositada. ( Servare fidem). 11El gestor está obligado a dar a los fondos recibidos del principal el destino correcto. Art. 2073 del Código Civil. Si existe un interés personal del gestor en el asunto que gestiona, este tipo de intereses nunca debe permanecer oculto. Debe guardar el secreto profesional
El gestor tiene deberes de custodia y conservación de los bienes y efectos que tenga en su posesión, entregados por el dominus.
La modificación sobrevenida o la desaparición de las circunstancias o cualidades personales sobre las cuales se basó la confianza, dice Diez Picazo, tiene que tener un cauce para repercutir en la suerte de la relación. Toda pérdida de confianza debe generar una posible terminación de la relación. Esencial revocabilidad y renunciabilidad. . Art. 326 inc 2 ,3,4 , 327, Art. 304 del Código de Comercio, 2086 y 2087 del CC.
Deberes del principal.
El principal debe abonar al comisionista todos los gastos que haya tenido para llenar su encargo, indemnizándole de las anticipaciones que haya hecho y de las pérdidas que haya sufrido, procedentes de sus gestiones, y pagándole la remuneración estipulada o la que fuere de uso. Art. 2081 del CC y 310 del C. de C.
Las partes pueden acordar otra cosa como por ejemplo que los honorarios son con cargo del deudor y que el mandante nada deberá en caso de malograrse la cobranza. Ello normalmente acontece en los juicios ejecutivos, donde el ejecutado debe pagar los gastos y honorarios que genero la misma - art. 42.3 de la ley 14.412 y 100 de la ley 14.701-
Si la retribución estuviese ligada a un porcentaje del provecho resultante para el mandante, el resultado influye sobre el monto de la remuneración.
Diez Picaso expresa que el mandatario no esta obligado a realizar anticipo alguno, ni a financiar de su propio peculio la realización de la gestión. Si lo hace voluntariamente, en definitiva realiza una atribución patrimonial a favor del dominus, que obliga a éste a reembolsar con los intereses de la cantidad anticipada a cuenta desde el día en se hizo el anticipo. Art. 2083 del C.C. y 311 del C. De C.12.
El art. 1834 del Código Civil señala que el que hiciere algún trabajo o prestare algún servicio a otro , puede demandar el precio, aunque ningún precio o retribución se hubiese ajustado, siempre que el tal servicio o trabajo fuese de su profesión o modo de vivir honesto. En este caso se presumirá que los interesados ajustaron el precio de costumbre para ser determinado judicialmente si hubiere duda.
De acuerdo al art. 2084 del C.C. el mandatario puede retener en su poder, los bienes o valores que se hallen a su disposición, cuando baste para el pago de sus adelantos y gastos, y de la remuneración o salario.
El principal debe facilitar al mandatario o representante los documentos que éste precise para llevar a cabo la gestión. Evidentemente dado el principio de necesariedad, el traspaso del documento es conditio sine qua non para conferirle legitimación al gestor. También el mandante debe realizar los demás actos jurídicos necesarios para permitir la circulación del título valor: verbirgracia: endoso, cesión de créditos , etc.
iii- Deber de dejar indemne al gestor.
Realizada la gestión representativa, dice Diez Picazo, el principal debe dejar por completo indemne al gestor de las consecuencias perjudiciales para él que la gestión le pueda haber ocasionado. En particular, dice el español, este deber implica:
a- El reembolso de los anticipos que le mandatario hubiera realizado o de los gastos que hubiera suplido.
b- El resarcimiento de los daños y perjuicios que le mandatario hubiera sufrido como consecuencia de la ejecución o del cumplimiento del mandato.
c- Por último, el deber de dejar indemne al mandatario comprende la asunción por el mandante o la transferencia a éste, de las obligaciones que, con terceros, en el cumplimiento del mandato el mandatario hubiera asumido, o, cuando no haya lugar a propia asunción de las obligaciones, la facilitación de los medios necesarios para hacer frente a las mismas. 13.
4- Formas de legitimación derivadas del traspaso del título
i- La posesión del título como instrumento legitimador, títulos para el traspaso de la misma.
Al haberse conferido al título de crédito la función de instrumento de legitimación y, por consiguiente de medio para la circulación de la legitimación misma, debe observase que si, a los fines de la legitimación para el ejercicio del derecho cartular, es necesaria la posesión del título por parte del legitimado activo, y éste indudablemente pasa a él; y que, si la posesión del título tiene exclusivamente función instrumental, esto no quita, dice Messineo, que a base del derecho común, nos debamos preocupar de cuál sea la suerte del derecho sobre el título cuando el mismo sea entregado a otro, para transferirle legitimación.
Así como en el derecho de las cosas en general pueden estar separadas la propiedad y la posesión de una cosa- propiedad sin posesión y posesión sin propiedad- y por consiguiente marchar por caminos distintos el derecho y el ejercicio del derecho, así también en el derecho de los títulos valores puede existir derecho sin posibilidad de ejercicio ( propietario despojado del título) y ejercicio del derecho sin tener efectivamente derecho ( posesión del título por el no propietario).
El derecho ( sobre el título al portador o nominativo) transmitido es, de ordinario la propiedad, salvo que el negocio que sirve de base establezca otra cosa.14 Por otra parte, exigencias de simetría con la disciplina del título al portador del título nominativo, que no habría suficiente razón para rechazar, llevan a pensar que también el título a la orden, en cuya posesión el endosatario sea puesto por el endosante ( o por quien actué por él), pase en propiedad del endosatario.
La legitimación en materia cambiaria se funda en la posesión ( tenencia) del título valor. Garrigues 15 señala que el concepto de Título Valor se centra sobre la necesidad de posesión. La posesión es condición mínima para el ejercicio del derecho. La posesión del título producen efectos importantísimos respecto del acreedor, del deudor y del derecho documentado.
a) Respecto del acreedor, le dispensa de probar la existencia del derecho, la pertenencia de este derecho y , a veces ( títulos al portador), la identidad de la persona del acreedor.
b) Respecto del deudor, le dispensa de toda indagación sobre los extremos recién mencionados: el deudor que paga contra la presentación del documento paga válidamente ; y a la inversa: el deudor no ésta obligado a la prestación si no es mediante la exhibición del título. Para evitar que pueda ser obligado a pagar dos veces, se autoriza al deudor para reclamar el título una vez que pague ( títulos de restitución o rescate.)
c) Respecto del derecho, porque su muerte está ligada a la del título en todas la mutaciones jurídicas que afectan a este.
La posesión del título como signo legitimador ( signum iuris ) opera no solo a favor del deudor y acreedor, sino en contra suya también. Solo quien tiene la posesión del documento puede ejercitar el derecho mencionado en el título.
Existen títulos que no responden al concepto de necesariedad. *como ser la carta de porte o el certificado de depósito.
Quien no tiene la posesión, no puede legitimarse de otra manera, aunque sea propietario del título. El cesionario de un derecho de crédito incorporado a un título, si adquirió el crédito sin el documento, no adquiere ningún derecho contra el deudor.
De lo dicho hasta aquí se deduce que la posesión del título es equivalente a la posibilidad de ejercicio del derecho. Luego será posible este ejercicio por quien no sea titular del derecho, con tal que sea poseedor del título.
Hernández y Escoto citando a Finzi manifiestan que la legitimación surge a través de la investidura formal del derecho, o sea que la calidad de acreedor deriva de un título. Basta la concurrencia de los presupuestos formales para la adquisición del derecho, independientemente de que no existan los materiales – aunque el poseedor tenga después que sufrir la evicción del mismo- Legitimado para recibir no es solamente aquel que se encuentre en posesión del crédito, es decir que se presenta como acreedor, sino también a aquel que se presenta como mandatario o representante del acreedor, siendo suficiente la sola apariencia resultante de circunstancias unívocas.16. Citando a Sánchez Calero sostiene que la legitimación del poseedor del documento crea una apariencia a su favor de ser titular del derecho mencionado en el título. El tenedor es la persona inicialmente designada como destinatario del pago.
Citando a Pavone La Rosa, comentan que el legitimado activo para reclamar el pago de la letra es el portador legítimo, o sea que quien puede justificar el propio derecho con una serie continúa de endosos. El legitimado activo viene a estar fundido en la persona del portador legítimo así como eventualmente los sucesivos adquirentes ope legis de la letra o sus apoderados.17Una cosa es ser el propietario de la letra y, otra distinta, estar facultado para el ejercicio de la acción cambiaria. Citando a Adán Doménech comentan que la legitimación activa en el proceso cambiario la ostentarán sólo aquellas personas que queden fijadas en el propio documento ya sea por la práctica de un endoso o por ser los intevinientes en la declaración cambiaria originaria. En este juicio el demandante no debe probar los hechos constitutivos de la demanda, por constituir la letra de cambio, cheque o pagaré, la prueba de los mismos.
En el proceso cambiario está limitada la cognitio judicial. Esta limitación encuentra su razón de ser en el hecho que el título valor constituye por si mismo causa suficiente para el ejercicio de la acción cambiaria, desprendiéndose de su tenor las personas legitimadas para actuar en dicho proceso.
El derecho derivado del título le esta atribuido en primer término al propietario del mismo o a la persona a quien el propietario haya transmitido el título con fines limitados : endoso de apoderamiento, usufructo o garantía en la letra de cambio. Todas la transmisiones imaginables del derecho derivado de un título valor están dominadas por el dogma de la subordinación de ese derecho al derecho sobre el título. Por este motivo la adquisición del derecho incorporado al título presupone la adquisición del derecho sobre el título y la posesión del título mismo.
Pero puede adquirirse , tanto un derecho pleno derivado del título ( en los títulos a la orden por medio del endoso, en los títulos al portador por simple tradición del título) , como un derecho limitado ( usufructo o prenda que exigen un contrato precedente y la transmisión real del título por medio de endoso- pleno o endoso de prenda o usufructo- o de simple tradición )
Otras veces la limitación del derecho que se transmite consiste en atribuir al accipiens simplemente la posesión legitimadora para ejercitar el derecho ( endosos de apoderamiento- expreso o encubierto).
ii- Legitimación para el cobro en un título de crédito según la ley de circulación establecida por el creador.
Messineo expresa que para comprender bien lo que sea la ley de circulación del tipo singular de títulos de crédito, es necesario, ante todo, poner a la vista el hecho de que la circulación ( o sea, el desplazamiento de un patrimonio a otro) tiene lugar sobre la base del presupuesto de que el título de crédito es un bien mueble. Se da importancia a tal aspecto material del título, cuando se considera a éste como res; y , así, ya se dice que, de la mayor simplicidad de disciplina de que tal bien goza, respecto de la circulación del bien inmueble, se beneficia también el título de crédito: cualquiera que pueda ser la importancia ( aun a veces grandísima) del valor económico que en él encierra. 18 En aplicación del principio de la incorporación, el derecho cartular circula por medio de la circulación del título, que es , entonces, asumido al rango de cosa ( res).
En el ámbito del negocio o relación que sirve de base a la circulación, son importantes, entre otras, las distinciones entre negocio con eficacia traslativa y negocio con eficacia no traslativa. De ordinario, explica el italiano, se resuelve la cuestión de si hay transferencia de la titularidad del derecho cartular y de la propiedad del documento, pudiendo existir un negocio básico que, aun transfiriendo la legitimación, no transfiera la titularidad del derecho cartular ni la propiedad del documento; o viceversa, un negocio que transfiera la legitimación y la itularidad del derecho cartular y la propiedad del documento.
De ordinario, el negocio, que tiene por objeto un título de crédito, es traslativo ( caso de la venta, de la permuta, de la donación, del mutuo); y, en tales casos, el accipiens se convierte en propietario. Puede ocurrir, en cambio, que el negocio no sea traslativo; puede ser, entonces, atributivo de un derecho de usufructo, o de prenda, o de comodato. Existe también transferencia por modo sucesión a título universal por causa de muerte, de legado. 19
Existen tres posibles leyes de circulación, en las cuales se distinguen, títulos al portador, a la orden y título nominativos. Las leyes ahora mencionadas están dispuestas en el sentido de progresiva complejidad, puesto que se va, desde la sencillísima circulación al portador, a las leyes de circulación a la orden y por traslación, las cuales son menos fáciles y rápidas en su eficacia. Sin embargo, en compensación, a la creciente gradación de complejidad, corresponde un creciente grado de seguridad para el accipiens del título y nuevo poseedor. 20 En la circulación del título de crédito debe distinguirse el negocio o relación que sirve de base, que es causal ( o concreto) y que, de ordinario, es un contrato, del acto unilateral de transferencia, que es abstracto.
Puede concluirse, dice el tratadista italiano que, la transferencia del título a la orden, esté necesariamente dirigida la voluntad de las partes, y que la misma se manifieste, explícita o implícitamente en el negocio básico al endoso, al cual debe hacerse referencia para colmar la indicada laguna. Así pues, el negocio que sirve de base dirá ( o se sobreentenderá) que también la propiedad del título a la orden se transfiere, dirá a qué otro título ( si de fiducia, de mandato, de prenda, de depósito, de mutuo, de descuento, etc.) el título a la orden se transfiere, o bien si permanece en propiedad del endosante, no obstante la transferencia de la legitimación ( endoso para el cobro, endoso a título de prenda, etc.). Pero queda firme que, con aquel medio, además de la legitimación, se transfiere también un derecho sobre el título. 21
Si la legitimación se transfiere en interés del mismo transferente ( por ejemplo en el endoso con finalidad de cobro, o endoso de garantía), deberá entenderse que el transferente reserva para sí la titularidad del derecho, sin prejuzgar la investidura del legitimado en el poder de ejercitar el derecho cartular. En el caso del endoso limitado, el endosante no deja de ser titular del derecho cartular, aunque el endosatario pueda hacer valer el derecho mismo.
ii.1- Legitimación para el cobro en un título de crédito al portador.
Escuti (h) 22señala que en el Título al portador para el ejercicio de los derechos cartulares, basta la posesión del documento. Su transferencia requiere la sola entrega de él .
Malagarriga 23 define a los títulos al portador como aquellos que son transmisibles por la simple entrega y con respecto a los cuales y a los derechos que representan, quien los tiene, puede proceder como si hubiesen sido extendidos a su propio nombre.
La calificación del título como al portador depende de un elemento negativo: la ausencia del nombre de la persona a la cual el título es librado. 24 La entrega, siempre y por definición engendra la posesión en el accipiens. Sin entrega la transferencia es incompleta. Siendo el título al portador vehículo de un crédito, y por consiguiente un bien mueble, la entrega al adquirente funciona como subrogado de la notificación de la transferencia al deudor. La posesión vale título vale también en el hecho de que la desposesión del enajenante sirve como solemnidad, que hace conocer a ese mismo enajenante el alcance del acto que realiza. 25
Es la mas común de las situaciones, por cuanto los títulos al portador son mayoría en la circulación cambiaria .
De acuerdo al art. 12 de la Ley de TV el tenedor de un TV no podrá cambiar su forma de circulación sin consentimiento del creador del título.
Algunos gestores cambiarios de títulos al portador le piden a su comitente que estampe una firma con la cláusula en procuración. Ello no es un endoso, dado que sería un cambio inadmisible en la forma de circulación del título, sin consentimiento del creador y por lo tanto no se le aplica al mandatario el estatuto del endosatario en procuración.
No obstante si se trasmite el título por parte del gestor cambiario a un tercero, no se puede presumir que se entregó en propiedad ya que de acuerdo al artículo 769 del Código Civil para adquirir el dominio por tradición se requiere que la misma se haga por el dueño o su representante. El acipiens puede estar en ese caso sujeto a una reinvindicación por parte del firmante. 67 de la Ley 14.701, por haberla adquirido incurriendo en culpa grave.
Expresa Pérez Fontana 26 que para los autores que se han dedicado al estudio de los orígenes históricos de los títulos al portador es aceptado que los romanos no conocieron los títulos al portador.
Siguiendo el ejemplo de los Código de Comercio español de 1829 y del francés, la normativa hoy derogada del Código de Comercio uruguayo, no admitió que la letra de cambio pudiera crearse al portador.
ii.2- Legitimación para el cobro de un título de crédito a la orden .
Ripert 27 expresa que el endoso es un modo de transmisión de derecho vinculado ordinariamente a la estipulación y a la inserción de la cláusula a la orden en un título. Permite la transmisión de derecho sin que sea necesario recurrir a las formalidades de la cesión de crédito. Para quien libra o endosa una letra de cambio y para quien la recibe , se trata de una cesión de crédito.
Malagarriga 28agrega que el endoso en su acepción más extensa es una mención que consta en el reverso o dorso de un título de crédito y que ha sido puesta ahí por el beneficiario del mismo para transmitir el título., constituir una prenda sobre él, otorgar un mandato para determinado actos , etcétera. Es el modo o forma normal de transferencia del derecho literal y autónomo que el documento representa.
Dos tratadistas italianos de medidados del siglo pasado: De Semo y Supino 29nos explicitan que el endoso funciona mediante la existencia de la cláusula llamada a la orden, por la cual el girado pagará la suma cambiaria no al tomador o remitente como tal, sino a su orden, esto es al tomador o a la persona que él coloque en su lugar. Jurídicamente el endoso puede considerarse como un negocio cambiario accesorio, consistente en una declaración escrita y firmada en el título por el endosante y en la entrega de aquél al endosatario. La transferencia del título importa también la del crédito.
Ya en nuestro milenio, el mexicano Gómez Gordoa 30señala que es Einert quien vendría posteriormente a perfeccionar la teoría del contrato literal con la tesis de que la letra de cambio es el papel moneda de los comerciantes. A él se debe la creación del endoso como el medio jurídico cambiario que permite hacer circular la letra de cambio nominativa; mediante el endoso, la promesa unilateral dirigida a una persona como beneficiaria ya no es exclusiva para ella sino también para cualquier otra que posea la letra de cambio posteriormente.
El Código de Comercio establecía entre los requisitos esenciales del endoso, el nombre del endosatario. El art. 42 de la Ley 14.701 elimina tal requisito, sustituyendo al mismo la declaración de que el endoso puede hacerse en blanco, con la sola firma del endosante. En este caso , cualquier tenedor podrá llenar el endoso en blanco con su nombre o el de un tercero o trasmitir el título sin llenar el endoso. El endoso al portador producirá efectos de un endoso en blanco.
Se reconoce así la validez del endoso en blanco que, prohibido en el Código francés es, en cambio reconocido por las legislaciones mas modernas.
El endoso en blanco, dicen De Semo y Supino 31 asimila la letra de cambio a un título al portador haciendo libre y fácil su circulación.
Permite al poseedor de la letra trasmitirla a otros en las mismas condiciones en que la recibió, esto es, sin llenar el endoso que le haya sido hecho de favor y sin endosarla de nuevo, sino, por el contrario, entregándola sin modificación al endosatario, sin contraer responsabilidad alguna, ya que su nombre no figura en la letra. El endoso en blanco, aun bajo la vigencia de la anterior legislación italiana como después en Francia, había entrado de tal forma en las costumbres de comercio que la jurisprudencia se vió obligada a reconocerlo indirectamente. A tal fin se dijo que como la Ley no disponía que el endoso debiese escribirse de puño y letra del endosante, éste podía dar mandato al endosatario entregándole la letra con su sola firma. 32
ii.3- Legitimación para el cobro de un título de crédito nominativo.
Para De Cores 33, en los títulos nominativos la posesión del título es condición necesaria para la legitimación, pero no suficiente. La certificación documental de la adquisición de la posesión ( impossessamento) se actúa a través de la traslación ( transfert) que consiste en la doble anotación del nombre del nuevo poseedor en el título y en el registro.
De acuerdo al art. 32 de la LTV son títulos nominativos los que se expiden a favor de determinada persona, cuyo nombre aparecerá tanto en el texto del documento como en el registro que llevará el creador de los títulos. Sólo será reconocido como tenedor legítimo quien figure a la vez en el documento y en el registro. De acuerdo al art. 33 Salvo justa causa el creador de un título no podrá negar la anotación en el registro de la transmisión del documento. El endoso facultará al endosatario, art. 34, para pedir el registro de la trasmisión.
ii.4- Legitimación para el cobro de un título de crédito escritural.
Suponen un proceso de desmaterialización de los títulos valores. La desmaterialización implica la sustitución de este objeto representativo ( título ) por otro ( anotación contable mediante archivo de computación). Se ha definido al documento electrónico como cualquier representación en forma electrónica de hechos jurídicamente relevantes, susceptibles de ser asimilados en forma humanamente comprensible. 34
Puede definirse en forma preliminar a los valores escriturales como derechos de crédito o de participación, que se caracterizan por el hecho de que la determinación del sujeto activo legitimado requiere necesariamente de una anotación en un registro lo que a su vez implica fundamentalmente un aspecto vinculado a la legitimación para el cobro: el deudor se libera pagando al titular inscripto en el registro. La inscripción en el registro determina una presunción que es iuris tantum.35
En resumen, para el civilista, : la inscripción en el registro confiere al inscrito legitimación investidura formal) para reclamar del emisor el pago de la prestación, exactamente igual que el tenedor de buena fe de un título valor.
Pero la titularidad se rige por las reglas generales, salvo que se presume iuris tantum a quien figura en el registro. Se permite que se acredite la titularidad en cabeza de otro sujeto. La ley nos dice que el legitimado para el cobro es quien surge del registro. Es él el que puede reclamar la prestación, y es él a quien el deudor debe pagar, y queda liberado si le paga a ese sujeto que figura en el registro 36.
La investidura formal o legitimación para el cobro no debería confundirse con la titularidad del crédito, que sigue las reglas generales de la circulación, en cuento no estén expresamente desplazadas por las reglas específicas de la circulación de los valores escriturales. Sin perjuicio la inscripción en el registro hace presumir la titularidad 37 .
Será presumirá titular legítimo de un valor escritural aquél que resulte de los asientos del registro contable.
El registro de valores escriturales será atribuido a una única entidad por emisión. Esta podrá ser por ejemplo una entidad de intermediación finaciera, una Bolsa o una Caja de Valores, sin perjuicio del registro que el emisor pueda llevar por imposición legal o reglamentaria.
La transmisión de los valores escriturales tendrá lugar por transferencia contable.
La inscripción en el registro de valores escriturales de transmisión a favor del adquirente producirá los mismos efectos que la tradición de los títulos. La trasmisión será oponible a terceros desde el momento en que se haya practicado la inscripción.
iii- Legitimación del gestor cambiario derivada de la tenencia de un título de crédito obtenida por un modo de transmisión presuntivo de la traslación de la propiedad.
Problemática que plantea-
Un abogado comparece ante el Poder Judicial iniciando un juicio ejecutivo cambiario en virtud de un título valor al portador, a la orden o nominativo ( una obligación negociable nominativa incumplida o un papel público de empréstito) , con endoso pleno ( no limitado) completo o en blanco, no caduco y vencido.
Actúa a nombre propio aunque aclarando que lo hace por cuenta ajena.
¿ Cual es el estatuto que regula esta relación jurídica ?
¿ Quien es el propietario del título valor dado que el tradente perdió la tenencia que legitimaba su derecho en beneficio del gestor y la transmisión del título valor, o la eventual nueva inscripción en el registro del creador, implica la del derecho principal incorporado?.
¿ Emigró entonces de la esfera patrimonial del legítimo tenedor?
Si es notorio que el gestor actúa por cuenta ajena, ¿ puede sin consentimiento del tradente celebrar acuerdos de pago, otorgar quitas sobre el crédito, dar plazo a los distintos obligados cambiarios para el pago, desistir respecto de alguno o de todos, comparecer personal y únicamente ( sin el concurso del titular del interés ) a la audiencia preliminar en caso de que mediare excepcionamiento en el juicio ejecutivo cambiario, art. 340 del C.G.P.
¿ Como funciona la autonomía del derecho? ¿ Se le pueden oponer al cesionario las excepciones personales que corresponderían al cedente?
Entendemos que el estatuto aplicable al gestor cambiario de un título de crédito al portador, nominativo , a la orden, con endoso pleno ( no limitado) o transmitido por acto separado, es el de la fiducia cum amico.
Todo lo expresado y escrito para esa clase de negocios es aplicable a la transmisión de un título valor a los efectos de gestionar su cobro, aun antes de su vencimiento.
Señala Gamarra 38 que la fiducia cum amico se vincula a la categoría de la interposición real39. Un sujeto ( fiduciario) resulta investido de la titularidad de un derecho para que ejercite esa titularidad por cuenta de otro. Esta puede perseguir validamente un fin de mandato. Von Tuhr 40expresa que el acreedor que desee encomendar a x, la cobranza de su crédito puede en vez de otorgarle un poder complementario del mandato, cederle el crédito ( cesión de cobranza), y puede también constituir a favor suyo una garantía cediéndole el crédito ( cesión de garantía), en vez de acudir a la pignoración, establecida para estos casos por el Código Civil, art. 891.
A estas cesiones se da el nombre de cesiones fiduciarias porque el cesionario, adquiere, con ellas, un poder jurídico que rebasa la finalidad del acto, unido a la obligación de no emplear el crédito más que para el objeto pactado con el cedente, reintegrando en él a éste una vez alcanzada la finalidad que persigue. Pese a la obligación del cesionario que lleva aparejada, la cesión fiduciaria tiene todos los requisitos y produce todos los efectos de una cesión normal.
El cesionario es acreedor y tiene, como tal, la libre disposición sobre el crédito, así como el derecho a ejercitarlo en su propio nombre contra el deudor.
El pacto fiduciario que sirve de base a la cesión sólo confiere al cedente un derecho de carácter personal que le autoriza a exigir la retrocesión del crédito, o la correspondiente indemnización, si el cesionario falta a las obligaciones contraídas para con él.
El contenido de estas obligaciones se desprende de la finalidad perseguida por la cesión fiduciaria. En la cesión de cobranza, media entre el cedente y el cesionario una relación de mandato, por medio de la cual el cesionario está obligado a seguir las instrucciones del cedente y a reintegrar a éste en el crédito tan pronto como el mandato se revoque.
El crédito deberá restituirse al cedente tan pronto como se extinga la obligación que se trataba de garantizar. El crédito cedido fiduciariamente pertenece, mientras el cedente no se reintegre en él por una nueva cesión, al patrimonio del cesionario, estando sujeto a la acción de sus acreedores.
En caso de concurso del cesionario, el cedente no puede pedir que el crédito cedido se separe de la masa, y tiene simplemente un crédito contra esta, encaminado a la retrocesión del crédito fiduciariamente cedido.
Sagunto Pérez Fontana expresa 41que se reconoce que el endoso fiduciario ( la cita vale también para la tradición de un documento al portador, a la orden con endoso no limitado o por acto separado ) consiste en la atribución de la titularidad de la letra al endosante con el correctivo de una obligación personal a su cargo, que es la característica de los negocios fiduciarios.
Esa obligación personal impone al endosatario la obligación de hacer un uso limitado del poder que le fue conferido de lo que resulta que de las relaciones entre el endosante ( o cedente) y el endosatario ( procurador cambiario) , el endosante posee la propiedad de la letra que pasa al endosatario en base a un contrato de fiducia y el endosatario queda obligado personalmente a usar la letra de acuerdo con lo convenido, es decir a cobrarla o a tener a su disposición la suma cobrada
Garrigues 42manifiesta que a diferencia del endoso de apoderamiento expreso, aquí puede el endosatario disponer de la letra en su propio nombre, pero por cuenta del endosante.
Actúa, en suma, el endosatario como un comisionista suele actuar: en nombre propio y por cuenta ajena.
De aquí la doble posición que ofrece el endosatario: externamente aparece como titular pleno de todos los derechos derivados de la letra ( todos los actos cambiarios que realice, aun los que contradigan las instrucciones de su mandante, son válidos, no se le pueden oponer las excepciones oponibles a su endosante, salvo que haya procedido dolosamente de acuerdo con él en perjuicio del deudor). Internamente el endosante sigue siendo el propietario de la letra, y el endosatario, al ejercer los derechos derivados de ella, debe someterse a las instrucciones que el endosante dio.
En la doctrina, dice Garrigues, se ha discutido mucho sobre la construcción jurídica del endoso de apoderamiento encubierto. Desechando la teoría de la simulación, la mayoría de los autores se inclinan a considerar esta clase de endosos como un caso de negocio fiduciario
Lado interno de la fiducia.
Aplicando estos principios al negocio cambiario surge que:
La tradición de un documento al portador, a la orden o nominativo con un endoso pleno por un título distinto o con una finalidad distinta a la realización de un negocio de cambio traslativo del dominio, supondrá una esfera interna, obligacional del negocio que no le es oponible a los terceros de buena fe, para quienes el gestor cambiario será quien se presumirá propietario plenipotenciario.
De Semo y Supino expresan que en el mandato sin representación, esto es, que sólo opera en las relaciones internas ( como en el contrato de comisión), quien se pone en contacto con el tercero es solamente el mandatario, mientras que el mandante permanece extraño a la relación así establecida entre estos dos sujetos43.
Dice Gamarra.44 Por ello está bien calificado como lado interno, ya que no tiene relevancia respecto de terceros. El lado obligacional es necesariamente interno, porque atiende a los efectos del acuerdo inter partes, esto es, a los efectos obligacionales del acuerdo fiduciario, que solo vinculan al fiduciante y al fiduciario.45. Esta esfera interna de naturaleza obligacional entre comitente y el gestor cambiario obliga a este a actuar con una finalidad de provecho del titular del crédito, cuyo incumplimiento lo hará incurrir en responsabilidad frente a este . Con ello puede violar o no el vínculo obligacional con el cedente, pero el negocio dispositivo es válido. Al cedente sólo le queda , como remedio , ejercitar una acción indemnizatoria contra el fiduciario infiel. El negocio se califica , con gran propiedad, como fiduciario, en cuanto la obtención de su finalidad depende de la conducta del fiduciario.
El cedente queda, en cierto modo , a merced del comportamiento del fiduciario; y es fiduciario porque la confianza que el cedente deposita en el procurador cambiario explica la elección de este sujeto. 46
El contra- documento, por ejemplo un recibo que extienda el gestor cambiario al tradente, de donde surja que el fiduciario recibe el título valor a los efectos de su cobro por la vía judicial o extrajudicial, art. 1580 del Código Civil valdrá entre partes, pero dicho instrumento no le será oponible a los terceros de buena fe. ( Dice el artículo 1580 del Código Civil , los contradocumentos surten efecto entre los contrayentes y sus herederos, pero no pueden perjudicar a sus sucesores por título singular, los cuales se consideran como terceros) .
Este contradocumento, válido entre las partes, le permitirá reinvindicar el título valor al propietario si se dan las demás circunstancias de hecho y derecho.
Sostiene Pérez Fontana47 que se ha sostenido que como el endosante o cedente perdió la propiedad de la letra no podrá reinvindicarla del procurador cambiario ni pedir su restitución en el caso de quiebra del mismo, ni tampoco pueden hacerlo los acreedores. Dicha opinión no es aceptable para el comercialista. El Código de Comercio en el art. 1729 autoriza al endosante o cedente que entregó a un comerciante letras u otros papeles de comercio con simple mandato para efectuar la cobranza a reinvindicarlos mientras se encuentren en poder del fiduciario o de un tercero que los posea o conserve en su nombre.
Mezzera 48 citando a Obarrio, coincide con la posición antedicha. La reinvindicación sigue siendo posible si el remitente puede demostrar que, a pesar de los términos en que está concebido el endoso , los documentos fueron confiados al fallido a un título que no implica la transmisión de la propiedad. La ley 14.701 que es posterior al trabajo del autor antedicho establece que si se omite la clase de endoso se presume en que fue transferido en propiedad, es decir que la presunción derivada de la ausencia de una cláusula que limite los efectos del endoso es una presunción iuris tantum y por lo tanto admite prueba en contrario.
El negocio inter- partes por lo tanto puede ser revocado ya que la traslación del documento con una finalidad de procura cambiaria, puede ser probada por el comitente por dicho documento extra-cambiario, art. 1580 del Código Civil, pero la revocación de la fiducia solo tendrá efectos frente a terceros de buena fe, con la sentencia judicial que la declare, pudiendo existir un plenario contencioso, si el fiduciario niega el encargo.*
El gestor cambiario de un documento al portador puede actuar a nombre propio pero por cuenta ajena. No, a nombre ajeno ya que no existe elemento que pruebe su calidad de mero tenedor ni que, quien dice que lo encomendó la gestión, realmente haya sido un tenedor real, siempre y cuando no exista ningún acto ratificatorio por parte del comitente que haya sido instrumentado por escrito, siendo insuficiente, por su irrelevancia jurídica , salvo a los efectos probatorios de una contienda accesoria, la mención de en procuración seguida por la firma del mismo puesta en el mismo título.
Lado externo de la fiducia.
Externamente, el gestor cambiario, aparece como titular pleno de todos los derechos derivados del título de crédito.
La seguridad del tráfico jurídico y un normal y fácil desenvolvimiento de las relaciones jurídicas exige que los terceros que contratan con el tenedor no propietario del título no tengan que conocer, examinar o preocuparse por esas internas relaciones existentes entre cedente y cesionario y que puedan confiar exclusivamente en el contenido externo y formal del negocio de traspaso del título.
Un riguroso planteamiento del tema, exige, sin embargo, que este tercero actúe de buena fe, esto es confiando exclusivamente en la tenencia que el gestor cambiario hace del documento.
En cambio, si el tercero conocía o debía honestamente conocer la relación básica o subyacente o sus vicisitudes, no puede lícitamente tratar de ampararse en el carácter abstracto del negocio cambiario. No hay, pues, verdadera abstracción de la cesión cambiaria, sino únicamente un efecto reflejo del a protección de terceros de buena fe . ( .. .
Todos los actos cambiarios que realice, aun los que contradigan las instrucciones de su mandante, siempre y cuando esta situación no sea conocida por el deudor cambiario, son válidos.
El gestor puede transar su crédito, desistir de la acción ejecutiva, dar plazo para el pago, conceder quitas, sin que la violación del acuerdo comitente- procurador le sea oponible al deudor cambiario. Es decir el fiduciario tiene una posibilidad de uso y abuso de su apariencia. Esto crea, para el fiduciante, un peligro o riesgo, que está compensado o contrarrestado por la confianza que el fiduciante tiene en las dotes de honestidad y lealtad del fiduciario.49
Al igual que el mandato, constituye una relación fiduciaria. La posición de confianza 50 que asume el adquirente ( fiduciario) frente al enajenante ( fiduciante) viene a ser una característica esencial el negocio fiduciario. Pugliatti, citado por Gamarra, enseña, con acierto, que no es tanto la existencia del elemento fiducia lo que distingue el fenómeno, sino más bien la función preeminente que este elemento sume en el mecanismo del fenómeno; no sólo la fiducia en un determinado sujeto justifica el surgimiento del negocio, sino que informa su mecanismo, de manera que el fenómeno mismo, en su normal desenvolvimiento, está gobernado por la explicación de la confianza.
El magistrado, que también es un tercero, no puede requerir la presencia del comitente, en el juicio ejecutivo cambiario, so pretexto de que se viole el lado interno de la fiducia.
De acuerdo al art. 1455 del Código Civil la paga hecha de buena fe al que estaba en posesión del crédito es válida. Se considera en posesión al que presenta el título del crédito , si este es un pagaré al portador, salvo el caso de hurto o graves sospechas de no pertenecer al portador
v- Legitimación para el cobro del gestor cambiario derivada de modos de transmisión no presuntivos del traspaso de la propiedad del mismo.
Concepto de endoso limitado.
Se ha señalado que el endoso no traslativo, a “non domino”, anómalo o irregular se diferencia del endoso traslativo en que solo produce el efecto de legitimación, más no el de transmisión de la propiedad de la letra ni el de garantía. Como lo expresa Abraham Mucci , “los endosos no traslativos no transfieren al endosatario la propiedad de la letra de cambio y los derechos a ella incorporados, ni constituye al endosante en garante de la aceptación y del pago del titulo frente al endosatario y a los ulteriores adquirentes del instrumento”, de modo que tales endosos no son traslativos, solo legitiman al endosatario para ejercitar los derechos derivados de la letra de cambio. 51
Para Cámara 52 el endosatario en garantía o prenda, como se infiere del art. 20 de la ley argentina, puede ejercitar todos los derechos que derivan de la letra de cambio.
Dicho texto corrobora el art. 587 del Código Comercial argentino, que lo entiende subrrogado por el deudor para practicar todos los actos necesarios para conservar la eficacia del crédito y los derechos de su deudor. 53
Este endoso limitado presenta la utilidad de que el endosante sigue siendo el titular del derecho y puede por consiguiente, reinvindicarlo de manos del endosatario.
Si se confirió el endoso en garantía, la reinvindicación solo procede una vez que se haya pagado la deuda que el título valor garantiza o consignado su importe total en juicio. Art. 2318 del Código Civil y 768 del Código de Comercio.
Entonces, esta desvinculación entre titularidad y tenencia , al estar en el propio título, le es oponible a cualquier tercero que pretenda sostener que el título forma parte del patrimonio del endosatario- acreedor prendario- y no del de el endosante- deudor prendario-.
El acreedor prendario, sin ninguna clase de dudas, está igualmente facultado para cobrar el principal y réditos del título o papel de crédito que se le hubiese dado en prenda, sin que le puedan exigir poderes generales o especiales del deudor. Art. 759 del Código de Comercio.
De acuerdo al art. 2298 del Código Civil se puede dar en prenda un crédito entregando el título ; pero será necesario que el acreedor lo notifique al deudor del crédito consignado en el título, prohibiéndole que lo pague en otras manos.
El acreedor a quien se haya dado crédito en prenda podrá cobrarlo en juicio o fuera de él, en la misma forma que podía verificarlo el que lo empeño.
Vemos entonces que el acreedor prendario puede comparecer en juicio en la misma forma en que podía verificarlo el propietario del mismo.
No existe negocio de representación alguna. No existe negocio de apoderamiento. El tenedor – acreedor prendario - cobra el documento ejerciendo un derecho propio concedido por la Ley. Diez Picaso expresa que en el caso de un acreedor facultado por el deudor para enajenar bienes y cobrarse el crédito con el producto, aunque se utilice formalmente un mecanismo representativo, hay una vía oblicua o indirecta, que en realidad da lugar a una forma de fiducia que no pertenece ya a la esencia de la representación. 54
En el caso del endoso en garantía, efectuado antes del vencimiento, de la presentación bancaria del cheque o del vencimiento del plazo para la presentación al mismo o del protesto en el caso de la letra de cambio, o en el plazo válido del mismo, el art. 46 de la Ley 14.701, impide que el deudor cambiario le oponga al acreedor prendario, las excepciones personales que tenía contra anteriores tenedores ( en nuestra opinión incluso el deudor prendario, ya que donde no distingue la ley, no debe distinguir el interprete) .
Teresita Rodríguez Mascardi discrepa con esta solución. *
La doctrina clásica considera al endosatario en procuración como un mandatario que actúa a nombre del mandante y por cuenta de este. El endoso sería un poder. No transmite este endoso la propiedad del título. Dicho endoso no le confiere al mandatario facultades de desistir del derecho, transar el mismo o alcanzar acuerdos de pago, sin consentimiento del mandante.
Para Garrigues 55la finalidad de este endoso consiste en constituir una relación de poder entre endosante y endosatario que autorice a este para ejercitar en nombre del endosante los derechos derivados de la letra. El carácter limitado de esta clase de endoso se muestra en los efectos negativos en comparación con el endoso pleno: no transmite la propiedad de la letra; no legitima al endosatario como acreedor sino como representante del acreedor cambiario, no tiene función de garantía.
De Semo y Supino 56expresan que la ley de su época atribuye al endosatario la facultad de ejercitar todos los derechos inherentes a la letra de cambio, pero siempre en calidad de mandatario, esto es, en nombre y por cuenta del endosante. No transfiere la propiedad de la letra. Como mandatario, el endosatario en procuración está sujeto a todas las reglas establecidas en el Código de Comercio en el título del mandato, excepción hecha de aquella, relativa al fin del mandato. Los obligados cambiarios sólo pueden invocar contra el portador las excepciones que podrían oponer al endosante.
Ripert 57señala que endoso en procuración es aquel por el cual el tenedor de una letra de cambio remite su título a un tercero con mandato de percibir por su cuenta el pago. Presenta la utilidad de que el endosante queda titular del derecho y puede por consiguiente, en caso de quiebra del tenedor, reinvindicar su título. El tenedor es mandatario del endosante, y por lo tanto debe rendirle cuenta de lo que para él ha cobrado. Contrae responsabilidad si no acciona contra el girado dentro de los plazos legales. Aunque haya mandato , éste no caduca por el fallecimiento del mandante ni por su incapacidad. Está vinculado a la posesión del título y los terceros deben considerar al tenedor como mandatario. Pero el tenedor puede ejercitar todos los derechos que derivan de la letra de cambio y es frente a terceros el verdadero tenedor. Puede pues accionar en justicia en su nombre a pesar de la regla antigua y célebre del derecho francés de que nadie litiga mediante apoderado, que no se aplica por otra parte al comisionista. Pero hay entre el endoso traslativo y en endoso a título de procuración , dos diferencias esenciales, aparte de la ausencia de obligación de garantía que es evidente. El tenedor puede endosar la letra únicamente a título de procuración, sin tener derecho a disponer de la letra, de suerte que si hace tal endoso, el nuevo tenedor será un mandatario sustituído. La regla de la inoponibilidad de las excepciones no juega en provecho del tenedor y los obligados pueden invocar contra el tenedor las excepciones que serían oponibles al endosante.
En Alemania, Von Thur expresa que además del endoso pleno, que es el que transfiere el crédito al endosatario, existe un llamado endoso de apoderamiento, por medio del cual el endosatario viene autorizando para hacer valer el crédito que sigue perteneciendo al endosante. Esta finalidad puede también conseguirse por medio de un endoso pleno extendido fiduciariamente, de tal modo, que el endosatario se convierta en acreedor, pero viniendo obligado a ejercitar su crédito como mandatario del endosante, en interés de éste y ateniéndose a sus instrucciones.58
Para Cámara 59 el derecho cambiario admite el endoso - mandato- art. 19- 60 y el endoso caución, donde el portador puede ejercitar todos los derechos resultantes del título valor, excepto transmitir la propiedad- art. 20- ¿ Estos endosatarios deben obrar en nombre y por cuenta del endosante, titular de la cambial ? . Podetti responde afirmativamente, pues si el ejecutante pretende actuar en nombre propio y no en representación del endosatario, al faltarle legitimación substancial activa sería procedente la excepción que tratamos. La opinión, dice el argentino, merece algún reparo, resultando exacta en cuanto al endosatario mandato pero no en el endosatario en garantía , quien disfruta de ius proprium, como se infiere del dispositivo legal: los obligados no pueden invocar contra el portador las excepciones fundadas en las relaciones personales con el que hizo el endoso en garantía. .., por otra parte , si no fuera así, ¿ cómo ese endosatario podría accionar contra su endosante, atento lo expuesto.? 61si bien en el régimen anterior el endosatario en procuración o mandato no podía entablar esta acción en nombre de su representado por la estrechez de sus facultades... la situación es hoy distinta. Conforme al art. 19 primera parte, este tenedor puede ejercitar todos los derechos que derivan de la letra de cambio en nombre del endosante.
En otra obra, Cámara 62se pregunta si este mandatario se halla autorizado para demandar la quiebra del aceptante o librador en nombre del titular? . Respondiendo que este mandatario puede ejercer todos los derechos que deriven de la letra de cambio. Mas que facultado, dice el autor, se halla obligado a efectuar todos los actos necesarios para evitar perjuicios al mandante, so pena de responder por los daños y perjuicios que ocasionare la omisión.
Como derivación, le compete promover las acciones judiciales para el cobro de la cambial o pagaré insatisfecho al vencimiento, y por ende, puede pedir la declaración de quiebra del deudor cartular en caso de reunir los extremos legales, lo cual destaca por que otro autor, Abrahan Mucci (h.) lo rechaza.
Gómez Gordoa 63señala que el endosatario en procuración no es más que un mandatario y si se pregunta , para efectos de ilustrar las facultades del procurador está la de testar, condonar la deuda incorporada en el título, transigir, realizar actos que perjudiquen al endosante, debe responderse que para poder interpretar hasta qué punto un endosatario en procuración puede llevar actos que lesionen al endosante, debe tenerse en cuenta la regla de oro interpretativa que, en este caso, es la del mandato. El mandatario, al fin de cuentas, es el ejecutor del mandante, luego el endosatario es ejecutor de las órdenes que recibe del endosante y no podrá ejecutar ningún acto que perjudique a éste. Para el mexicano el endosatario en procuración o al cobro es un mandatario absoluto que tiene plenitud de facultades. Y aquí nos remitimos a las facultades del mandatario que tiene poder para pleitos y cobranzas. Puede transigir. un acto objetivo.
El endoso, dice el autor, como acto cambiario es un acto objetivo, todos los actos son absolutamente independiente de la causa que le da origen, y la relación de mandato que existe entre endosante y endosatario no tiene ningunos efectos para el título de crédito, para la letra de cambio y para los obligados en el título de crédito.
En el endoso en procuración el endosante continúa siendo el titular, el dueño del crédito. Pero el endosatario en procuración tiene todas las facultades y exactamente las mismas que el dueño del título. Si se paga a una de ellas, se extingue la facultad de la otra porque el derecho es uno. El endoso en procuración no es más que una facilidad que la ley ha creado para que pueda ejercitarse el derecho de cobro mediante un procedimiento sencillo integrado en el propio título, pero en realidad el endoso en procuración no debería ser un endoso. Estrictamente no se está transmitiendo un derecho, sino que está dando una representación. Y está tiene un procedimiento normal en el otorgamiento del mandato, es un procedimiento sui generis, específico en materia cambiaria, pero en realidad no debería ser un endoso .
Para Gómez Leo ( pág.102) Se trata de un mandanto comercial y cambiario, quedando a cargo del endosatario los deberes genérico y específicos de su condición de apoderado para el cobro. Queda autorizado para ejercer las acciones contra los firmantes.
Para nosotros habría que contemplar dos hipótesis.
El endosatario en procuración comparece en los tribunales a nombre y por cuenta ajena ( contemplatio domini ) .
La doctrina vernácula parecería que solo previene esta primera hipótesis:
Para Teitelbaum la única particularidad en materia cambiaria, es la existencia de diferentes tipos de endosos, anotando que el contralor de la personería del actor debe hacerse, sólo en los casos de constar, el nombre del endosatario, así tratándose de endoso en blanco. En cuanto a las clases de endosos, sea en propiedad, en procuración o en garantía, los tenedores tienen legitimación procesal para actuar en juicio. Obviamente en el primer caso, pero también en los otros ya que expresamente el artículo 45 LTV confiere al endosatario en procuración " las facultades de un apoderado, para cobrar el título judicial o extrajudicialmente."
Para Rodríguez Olivera el endosatario en procuración puede cobrar el título valor, judicial o extrajudicialmente ( art. 45). Igualmente el endosatario de un endoso en garantía ( art. 46). No se necesita en estos casos, que quien actúe sea procurador. No lo exige la norma especial. En el caso de que actúe un endosatario en procuración debe invocar la calidad en que actúa, esto es, indicar que obra en nombre y por cuenta del endosante propietario del título. Obrando de tal forma el demandado podrá oponer las excepciones que tuviere contra el titular del crédito. 65
Sagunto Pérez Fontana.66 manifiesta que el endoso en procuración es un mandato cambiario por el que el mandatario obra en nombre y representación del mandante. No puede ser en blanco. Esos actos son siempre en representación del endosante que continúa siendo el titular del derecho cartular. El endoso en procuración vale como un poder para representar a otro en juicio pero el mandatario actuará como un simple apoderado sin las facultades especiales a que refiere el art. 160 del CPC. Si el endosante se propone conferirlas al mandatario necesariamente deberá hacerlo mediante un mandato especial otorgado en escritura pública. ( art. 157 del CPC).
El argentino Osvaldo Gómez Leo es bastante más audáz que los uruguayos y admite ( Cheque de Pago Diferido, pág. 221) que el endosatario en procuración es legitimado activo para iniciar la acción cambiaria.
Para nosotros , en este caso, la parte en el juicio es el propietario del documento y no el endosatario, por lo que debe estar claramente individualizada en la demanda y denunciar su domicilio real.
Como dijimos ut supra el procurador cambiario en este caso se convierte en un mero mensajero circunstancial de la voluntad del acreedor. Representante dice Ruggiero citado por Diez Picazo, no es en efecto, el nuncius a quien una persona confía el encargo de comunicar a otros su propia declaración.
En el caso de cobro por la vía judicial, la función del endosatario en procuración es alcanzarlo al Poder Judicial, para satisfacer su calidad de título ejecutivo de presentación.
La autorización se limita entonces en la potestad de extender recibo de pago por cuenta del dueño del documento, sin perjuicio de la representación judicial que se puede conceder de acuerdo al art. 44 del C.G.P.
Por lo tanto es el propietario del título el que impone todas las condiciones en que debe discurrir el trato entre el gestor cambiario y los obligados en el título valor. El gestor sería en este caso un nuncius o mensajero. No es más que un instrumento ejecutor de la transmisión de una declaración de voluntad, análogo a una carta o a un telegrama. Su voluntad personal no interviene para nada en la realización del negocio jurídico.
Si es una persona jurídica la endosante, se le debe exigir la documentación que acredite su existencia regular y la facultad del representante - endosante, para obligar a la sociedad, circunstancia que injustificadamente, a veces los jueces omiten requerirle a la parte compareciente ya que ha diferencia del poder para pleitos, no existe un Escribano que controle la existencia y regularidad de la persona jurídica, así como las facultades de representación del endosante- representante de la misma.
En caso de mediar excepcionamiento del deudor a la audiencia preliminar- art. 340 del C.G.P., debe concurrir la parte personalmente, es decir el endosante y procurador cambiario no puede desistir, transar o conceder quitas o esperas sin consentimiento del endosante.
En buen romance, la única exoneración que tiene el endosante en juicio es no firmar el escrito inicial ni los de mero trámite , más no disponer, transar o desistir del derecho, art. 39.1 y 44.1 del C.G.P.
El beneficio que tiene el endosatario en procuración cuando actúa a nombre ajeno, es la facultad de cobrar el crédito , dar recibo por cuenta del propietario del título y entregar el título valor de rescate al obligado cambiario, una vez que se halle pago, derogando lo establecido por el art. 1454 del Código Civil. De acuerdo al art. 1454 del Código Civil el poder conferido por el acreedor a una persona para demandar en juicio al deudor, no le faculta por sí solo para recibir el pago de la deuda.
El endosatario en procuración comparece ante los tribunales a nombre propio y por cuenta ajena.
Prácticamente la unanimidad de la doctrina uruguaya, parecería descartar esta hipótesis.
Este húmilde profesional coincidiendo con Gómez Leo en argentina entiende que ello es posible.
Fundo mi posición en los siguientes fundamentos:
El artículo 45 de la Ley 14.701 califica la relación interna de cesión del crédito a los efectos de su cobro como un apoderamiento, doctrina que puede hoy superarse .
Según la primitiva concepción de los romanos, que ha dejado vestigios en el hábeas juris y de la cual se percibe todavía un largo eco en el derecho común, la obligación era un vínculo inseparable de la persona del acreedor y del deudor. Por eso en el primitivo Derecho romano, el acreedor no podía transmitir a otra persona su crédito como si se tratase de un derecho cualquiera, v. gr., del derecho de propiedad. Como recurso supletorio para alcanzar los fines propios de la cesión de créditos, se empleaban dos negocios jurídicos que todavía hoy, en el derecho moderno, se utilizan a veces, por razones especiales, con el mismo fin : La novación y la cesión de créditos.
Ese resultado económico de la cesión podía ( y puede todavía) alcanzarse mediante el acto por el cual el acreedor da poder a x, para la cobranza judicial del crédito ( mandatum ajendi), pactándose que x haga suya la prestación del deudor.
De esta modalidad de apoderamiento ( es el llamado mandatum in rem suam ) se desarrolló en el Derecho romano el régimen de la cesión de créditos, régimen que no llegó a su completa perfección hasta los derechos modernos: aquí, el adquirente del crédito no es ya representante ( procurator in rem suma) del acreedor originario, sino sujeto del crédito que se le transfiere por medio de un acto de sucesión jurídica. 67
Recuerde además, el lector que cuando se redactó el Código Napoleónico no se distinguía el mandato de la representación. Por ejemplo los representantes de una S.A., en el Código de Comercio eran mandatarios, art. 405, hoy derogado, lo que demuestra una técnica perimida.
Al sancionarse el Código Francés, dice Gamarra, todavía no se percibía con claridad la existencia de dos relaciones ( interna o externa) , ni tampoco se había deslindado la relación subyacente ( mandato, pero también arrendamiento de servicios, de obra, sociedad, etc.), de la relación de representación.
Pero, al lado de esta disposiciones , figura asimismo el art. 2068 del Código Civil y el art. 314 del Código de Comercio , que según Gamarra, proviene de Troplong, del proyecto de Andrés Bello y del Código Chileno. Puesto que Troplong admitía la independencia entre mandato y poder, esto es la posibilidad de un mandato sin poder, sin aptitud para desplegar una eficacia directa, el lógico que contemplara dos clases de mandato. uno, el mandato acompañado de poder, en el cual el mandatario debe obrar a nombre del mandante. otro, el mandato sin poder, donde el mandatario actúa a nombre propio, y sin eficacia representativa.
Esa técnica hoy superada llevó al legislador a llamar al endosatario en procuración como apoderado.
Diez Picazo citando a Albadalejo expresa que en la celebración del negocio jurídico de representación puede actuar el propio interesado ( sobre el que recaerán los efectos) u otra persona " en nombre " y por cuenta de aquél. 68En la representación voluntaria, hay una concesión de legitimación al representante, pero el representado conserva su propia legitimación. El hecho de que el principal confiera su representación a otra persona no limita ni coarta su poder para hacer el negocio por sí mismo, si esto le resulta más conveniente. 69Tal circunstancia no acontece en el negocio sujeto a estudio. Si el endosante trasmitió su derecho, entonces desde ese momento carece de él y quien lo detentará será el endosatario en procuración. El endosatario será titular del derecho al cobro del mismo por la tenencia de un título valor debidamente endosado. El propietario carece de su propia legitimación la cual fue enteramente transmitida al nuevo tenedor. ¿ Como se puede ser representante de un sujeto que perdió el derecho a ejercer el mismo, art. 6 de la Ley 14.701 ? .
Si bien al endosatario en procuración no le pertenece el documento que detenta, si le pertenece la acción cambiaria que deriva de él, la cual le es concedida al tenedor y no al propietario. De acuerdo al artículo 36.2 del CGP Nadie puede pretender en nombre propio derecho ajeno salvo cuando la ley lo autorice . Como señala Devis Echandía 70 para que el particular tenga la acción debe gozar cierta idoneidad, la que resulta de una especial situación respecto del litigio, pero no se trata de que sea el titular del derecho subjetivo material, porque bien puede tener la acción sin que el derecho le corresponda. Igualmente puede suceder que quien ejercita la acción no sea el titular del interés en litigio, sino otra persona que obra en nombre o sustitución. *
Lo que inviste al endosatario es la tradición del documento precedida por el endoso sin que importe quien ejerza la propiedad del documento. Lo que se irradia a terceros es la tradición del documento - efecto real- y no el acuerdo entre cedente y cesionario.
Como señala De Cores 71 la circulación de cualquier bien, desde el punto de vista jurídico, requiere por un lado ( salvo cuando la misma está determinada por la ley ) , un acuerdo de voluntades, que normalmente permanece en un ámbito reservado o privado; pero al mismo tiempo, la exigencia del comercio jurídico requiere que los terceros dispongan de determinadas señales que les indiquen el cambio de titularidad que han sufrido los bienes en cuestión, que se dan en virtud de determinado género de publicidad. Esta publicidad se logra, en muchos regímenes jurídicos que siguen el cuño romano, mediante el instituto de la tradición. La más elemental de las señales de la circulación es la tradición de la cosa, es decir la entrega de la cosa a quien según el contrato es el destinatario. Se basa en el valor que tiene la disponibilidad física de los bienes para indicar su pertenencia jurídica: hay coincidencia entre la circulación física y la circulación jurídica.
En todos los títulos valores, cualquiera que sea su clase y la forma de venir designado en ellos su titular, la posesión del documento es indispensable para ejercitar el derecho incorporado, o sea , para exigir la prestación en él contenida; y ello, tanto si la posesión es por sí misma suficiente para legitimar al tenedor ( títulos al portador), como si a ella deben añadirse otros requisitos fundamentales ( títulos a la orden y nominativos).
Por ello mismo, la tradición del título es indispensable para la transmisión regular del derecho que incorpora ( tradición que habrá de venir precedida o acompañada de un negocio traslativo). La incorporación del derecho en el documento y su sumisión a la ley de circulación de las cosas muebles, permite desvincular al sujeto titular del derecho incorporado ( propietario del título) del sujeto formalmente legitimado para ejercitarlo ( poseedor del título). 72
Para este profesional, el endosatario en procuración puede comparecer en juicio a nombre propio y por cuenta ajena, dado que es el titular único y exclusivo de la acción, que solo la tiene el tenedor y no la tiene el propietario no tenedor, en virtud del principio de necesariedad consagrado en el art. 6 de la Ley 14.701 y de que casi una veintena de normas cambiarias refieren al tenedor y no al propietario del título.
Solo quien tiene el documento puede ejercer el derecho contenido en el título. La posesión del título es equivalente a la posibilidad de ejercicio del derecho. Es una condición mínima para el ejercicio del mismo .
El ejercicio del derecho, aun por parte del no titular , se permite mediante la atribución a otros de la legitimación ( efecto positivo del documento) e impide el ejercicio del derecho al titular no legitimado y vacía de contenido la eventual transmisión de la titularidad que éste pueda efectuar a otros, prescindiendo del título ( efecto negativo del documento.)
Todo el sistema cartular gira en torno a esta dualidad de conceptos y su relativa independencia. La relevancia de la legitimación y la irrelevancia de la titularidad.
Pérez Fontana 73confiesa que la ley especial 14701 no exige que el exhibidor del título sea el propietario, basta con que sea tenedor. Así resulta de lo dispuesto por los artículos 67, 72, 73, 74, 75, 77, 83, 85, 86, 89, 99, 100, 103 , 104, 105, 106, 109, 110 y 113 que se refieren al tenedor o al portador y excepcionalmente al poseedor pero nunca al propietario. Entendemos, dice el profesor, que el legislador utilizo los vocablos tenedor y portador como sinónimos de poseedor .
Las únicas justificaciones que tiene que hacer el endosatario en procuración frente al Juez o frente a quien pretenda pagarle a los efectos de su legitimación son i) el haberse endosado a su favor el título, en virtud de una cadena ininterrumpida, no obstante la mención de que el mismo es en procuración y ii) además de ser el tenedor del mismo por cuanto ello deriva del efecto real que tiene la tradición del documento operada a su favor.
La mención del artículo 45 es enunciativa y no preceptiva y por lo tanto no vincula al interprete. Una mala técnica legislativa llevó al legislador a señalar que el mismo tiene las facultades de un apoderado, ya que dichos preceptos derivan de la vieja teoría de que no hay mandato sin representación y dichas conclusiones son hoy perimidas .
No obstante, dado el carácter no preceptivo de dicha norma, la fuente de los derechos del endosatario no nacen de la misma sino del efecto real de la tradición del documento y de que el derecho a ejercer el derecho en él contenido es concedido al tenedor , legitimado por endoso, sea o no propietario.
El endosatario no es apoderado, por que el endoso no es un poder sino un título hábil para transferir el derecho al cobro del mismo, siempre y cuando sea seguido por la tradición del mismo. Si fuese un poder, el endosatario podría cobrarlo aun sin exhibir el título valor y sin obtener la tradición del mismo, por ejemplo mediante una certificación notarial de la existencia de este acto jurídico o exhibiéndole al deudor una copia notarial por exhibición del título y ello contraviene el principio de necesariedad y el art. 1455 del Código Civil. que expresa que la paga hecha de buena fe al que estaba en posesión del crédito es válida. Se considera en posesión al que presenta el título del crédito , si este es un pagaré al portador, salvo el caso de hurto o graves sospechas de no pertenecer al portador
Dado que la relación interna ( arrendamiento de obra, fideicomiso, sindicatura o intervención en los concursos ) a veces no le es oponible a los terceros. El desconocimiento que el gestor cambiario haga de las instrucciones conferidas por el comitente no le son oponibles al deudor cambiario, el cual es un tercero frente al cual dicho acuerdo no le consta y por lo tanto todo pago que le efectúe al mismo será válido. Todo ello sin perjuicio de la acción de daños y perjuicios que el comitente tenga contra el procurador cambiario si no cumplió sus instrucciones.
Lo acontecido entre ambos tiene un carácter obligacional no oponible a terceros. Es claro entonces que el endosatario que actúa a nombre propio, puede disponer totalmente del derecho.
Los acuerdos de pago que celebren el gestor cambiario -que comparece ejerciendo una acción a nombre propio- y el deudor, le son oponibles al propietario del documento. Ello en virtud de que aunque el propietario del título recupere judicial o extrajudicialmente la tenencia del mismo- art. 45- , su derecho, paradójicamente será derivado del endosatario en procuración, ya que este modo de transmisión del documento supone un acto separado y en ese caso, de acuerdo al art. 68 no existe autonomía cambiaria, por lo que el endosante- cesionario queda sujeto a las excepciones oponibles a este.
Podrá concluir conmigo el lector, que el endoso en procuración supone también un negocio fiduciario, que a diferencia del traspaso de un documento al portador o endosado en blanco para los efectos de una gestión de cobro judicial o extrajudicial, tiene el elemento erga-omnes de que la fiducia surge del propio documento y es por lo tanto oponible a terceros que pretendan alegar que el derecho de propiedad del título corresponde al gestor fiduciario. Entonces, le permite al propietario reinvindicarlo sin mayor plenario probatorio y exonera al endosatario de responder por la solvencia , si lo vuelve a endosar. No pudiendo transmitir más derecho que los que tiene, solo puede endosarlo en procuración.
v- Cesión del título valor por acto separado.
De acuerdo al art. 68 de la Ley 14.701, la transmisión del documento a la orden por acto separado trasmite al cesionario todos los derechos cambiarios del cedente, pero aquél queda sujeto a las excepciones oponibles a este.
El art. 38 de la LTV dispone que quien justifique que se le ha transmitido un título a la orden por medio distinto al endoso, podrá exigir que el Juez en vía de jurisdicción voluntaria haga constar la transmisión en el título o en hoja adherida en él.
Son ejemplos de este medio distinto para transmitir el documento el contrato de cesión de créditos, los fondos de inversión , el fideicomiso , la sucesión mortis causa, la fusión o escisión de sociedades y los modos de adquirir el dominio distintos de la enajenación ( posesión, prescripción adquisitiva, etc.). 74
Para Hernández y Escoto el síndico en los procesos de concurso y el albacea en los sucesorios, por resultar ambos representantes de las universalidades, ostentan legitimación activa para el cobro del título valor. En ambas situaciones resulta necesaria la exhibición del título. 75
En el caso de la constitución de un fideicomiso puede existir una sucesión in universum ius. , esto es, que todo el activo ( bienes) y pasivo ( deudas) de una sociedad , pasa a título universal a ser administrado por terceros profesionales, quienes adquieren su propiedad con una finalidad que no es el uso y goce sino la administración o liquidación del patrimonio.
Los componentes individuales del patrimonio son subsumidos en bloque como unidad jurídica, pasando el poder de disposición de otro sujeto de derecho. No hay trasmisiones singulares del patrimonio ni novación subjetiva por cambio de deudor, sino unidad de acto y de título adquisitivo. 76. Un fenómeno similar se produce en la fusión o escisión de sociedades comerciales y ni que hablar en la sucesión mortis causa.
5- El gestor cambiario tiene un derecho derivado.
El gestor cambiario que recibió el título valor luego de vencido, carece de autonomía cambiaria por lo que se le pueden oponer las mismas excepciones personales que le corresponderían al titular del interés.
Si se logra probar que el traspaso del documento al portador, de parte del cedente al procurador cambiario se efectúo luego de efectuado el protesto por falta de pago o al término fijado para efectuar el protesto, o que se efectuó por acto separado anterior al protesto trasmite al cesionario todos los derechos cambiarios del cedente, pero aquél queda sujeto a las excepciones oponibles a este. Art. 68 de la Ley 14.701.
Lo mismo en el caso que la cesión se efectúe luego de la presentación al cobro y rechazo por el banco , art. 27 de la ley 14.412.
De Semo y Supino 77definen a la autonomía por cuanto confiere al poseedor de buena fe un derecho propio inmune al influjo de las relaciones habidas entre los anteriores poseedores y el deudor. En caso de endoso por procuración 78por aplicación perfectamente lógica del sistema, los obligados cambiarios, sólo pueden invocar contra el portador las excepciones que podrían oponer al endosante.
En la duda de si el endoso ha sido anterior o posterior al vencimiento lo que ocurrirá cuando el endoso carezca de fecha, se establece, en forma explícita, la presunción iuris tantum de que ha sido hecho antes del término del protesto. 79
Ripert 80señala que el endoso posterior al protesto por falta de pago produce los efectos de una cesión de crédito. Está fórmula significa que la inoponibilidad de las excepciones no será aplicada. El nuevo portador debe ser considerado como teniendo los mismos derechos que su endosante.
El art. 3 de la ley 15.631 es una norma interpretativa aplicable al endoso posterior al vencimiento y no vemos por que no puede ser aplicable a cualquier forma de traspaso que no sea la antedicha, por ser otra la forma de circulación del título prevista por el librador, por ejemplo traspaso de documentos al portador.
Si la cesión se produjo después del vencimiento, como señala Garrigues 81 terminada la vida legal de la letra el día de su vencimiento, no hay motivos para facilitar la circulación. La letra vencida o está pagada o protestada o perjudicada. Si se ha pagado, no hay crédito que enajenar, si se ha protestado, ya sabe el tenedor que no se paga y no puede prometer de buena fe que se hará efectiva, y si está perjudicada, cesó la garantía del endoso, y el que se ponga en ella no puede producir otro efecto que el de una cesión ordinaria. El endoso de letras vencidas y perjudicadas no tiene más efecto que el de una simple cesión. Por tanto no se transmiten los derechos inherentes a la letra, sino los derechos que correspondían al endosante, ni el endoso tiene función alguna de garantía. El endoso es el medio normal de la transmisión del crédito cambiario, pero no es el único: también puede ser objeto de una cesión ordinaria. La cesión del crédito cambiario se caracteriza por sus efectos más débiles frente al endoso.
a) el cedente no asume garantía de pago: solo responde de la legitimidad del crédito.
b) La cesión transmite el crédito cambiario del cedente: el cesionario queda sometido a las excepciones que podrían oponerse al cedente.
c) El cesionario puede ceder a su vez el crédito. En todo caso, de la naturaleza del crédito cambiario deriva la necesidad de que la cesión vaya unida a la entrega del título.
Si la gestión cambiaria se encomendó antes del vencimiento del título mediante un endoso en procuración u otro medio visible de que se actúa por cuenta ajena , quedaría la duda de si rige la autonomía cambiaria a favor del gestor, dado el silencio de la Ley .
Creemos que dado que la autonomía cambiaria tiene mucho que ver con la apariencia de legitimación y esta no existe para quienes no actúan de buena fe ( exceptio doli )82
En el caso que el gestor cambiario anuncia a los terceros que su derecho es limitado, revocable y por cuenta ajena, el obligado cambiario puede oponerle a este las excepciones personales que tiene contra el comitente, mas no las personales que tiene contra el propio mandatario.
Si entendemos que el estatuto aplicable a estos casos es el del comisionista, en virtud del artículo 338 del Código Comercio, si el gestor cambiario acciona a nombre propio, como tenedor, pero aclara a los deudores cambiarios que lo hace por cuenta de un determinado sujeto de derecho, le son oponibles a este todas las excepciones que podría oponerle al comitente.
6- Validez del pago efectuado por el deudor al gestor cambiario.
Carnelutti 83señala que la legitimación al subordinar a la existencia de una situación jurídica la eficacia de un acto, puede constituir un grave riesgo para la parte que tiene interés en dicha eficacia y a la que puede resultar difícil el control. La duda en que se puede encontrar el deudor o quien se proponga el pago de una deuda, respecto a la existencia del derecho de crédito por parte de determinada persona, es típica a estos efectos, dice el italiano. De aquí la conveniencia de eliminar, dentro de ciertos límites, el riesgo, sustituyendo la existencia por la apariencia de la situación jurídica como fuente de legitimación. A este orden de ideas se refiere la distinción entre legitimación de derecho y legitimación de hecho. Para esta última no es necesario que el sujeto del acto sea sujeto de una situación jurídica, ya que es suficiente que forme parte de una situación material que se manifieste con los elementos de que depende la juridicidad. La legitimación es una de las instituciones respecto de las cuales mejor se mide el valor de aquel principio de la apariencia jurídica. Se trata de atribuir a la tutela de buena fe a los efectos de la situación jurídica en la situación material que le corresponde, prescindiendo de la existencia real de sus elementos jurídicos, a condición de que de éstos exista por lo menos la apariencia. Por otra parte. Como la apariencia más persuasiva del poder jurídico la proporciona el predominio efectivo del interés para cuya tutela se constituye el poder, son manifiestos los lazos entre el principio de la apariencia y la institución de la posesión, la cual es la representación por excelencia de la situación de hecho que tiene la apariencia de la situación del derecho. A este mismo concepto se liga, como objeto de una posesión, la institución del documento, sobre el que se basa la legitimación del acreedor, pero en este caso el documento se denomina título de legitimación. 84
Garrigues citando a Jacobi 85funda su teoría de los títulos valores desde la apariencia jurídica ( expresión tomada de Fischer ): los títulos valores son títulos de legitimación que dotan al tenedor, frente al deudor, de una apariencia jurídica, de tal suerte que el deudor, puede , en cierta medida, confiar en ella.
La apariencia jurídica que el título valor engendra, actúa tanto a favor del deudor- le libera de la deuda si paga al que goza de la apariencia del derecho- como a favor del acreedor- a quien asegura contra la excepción de que el deudor ha pagado al anterior acreedor después de la cesión del derecho o que ha llegado con él a un arreglo.
El deudor esta dispensado sobre toda indagación sobre si el derecho le pertenece al acreedor, o sobre la identidad de la persona del acreedor en el caso de los títulos al portador. El deudor que paga contra la presentación del documento paga válidamente ; y a la inversa: el deudor no ésta obligado a la prestación si no es mediante la exhibición del título. Para evitar que pueda ser obligado a pagar dos veces, se autoriza al deudor para reclamar el título una vez que pague ( títulos de restitución o rescate.)86.
Malagarriga aclara que el pago se presume válido 87No se afecta sin embargo la validez del pago , por la circunstancia de demostrarse que la letra había sido fraudulentamente transmitida, siempre que el portador la recibiera de buena fe, en el curso de sus operaciones habituales, de persona que tenía facultad de transmitirla.
De Semo y Supìno 88 expresan que quien paga no está obligado a establecer la autenticidad de los endosos, incluso, como decía el art. 287 del Código italiano no sólo no está obligado, sino que ni siquiera está autorizado para ello. De no ser así se abriría camino a investigaciones que requerirían tiempo y gastos y retardarían el pronto pago del título cambiario, con grave perjuicio para su fácil y segura circulación. Esto es muy justo: el término restringido en que el deudor cambiario debe efectuar el pago, no deja tiempo a investigaciones sobre la veracidad de las firmas contenidas en los endosos. En una palabra: cuando el título cambiario es aparentemente regular en su forma externa; cuando su portador se justifica como tal, mediante una serie no interrumpida de endosos que llegan hasta él, el deudor paga validamente. No obstante si el deudor hubiese conocido la incapacidad del acreedor al pagarle, habría obrado de mala fe y el pago no debería considerarse válido. 89
La buena fe se presenta cuando el deudor cumple con la razonable creencia de pagar al verdadero acreedor o a la persona por él autorizada, la razonabilidad de tal convencimiento dependerá naturalmente de la univocidad de las circunstancias que lo hacen aparecer al legitimado como habilitado para exigir. Citando a Barassi, Hernández – Escoto opina que la configuración de la buena fe del deudor es suficiente la opinión que un hombre de normal agudeza habría razonablemente podido tener sobre la titularidad. Citando a Messineo señalan que la legitimación para el pago se consigue solamente por parte de quien, siendo detentador de la letra, justifique el propio derecho mediante una serie continuada de endosos, y por ello, es sobre la detentación y de la serie continuada de endosos, es considerado portador legítimo. La legislación italiana concede al deudor que paga una tutela más amplia que la otorgada al adquirente a título a non domino, pues el deudor queda liberado si pagando, no existe de su parte dolo o culpa grave. 90
Broseta Pont establece que la legitimación por la posesión establece la ficción de que quien posee y exhibe el documento es el titular del derecho, recayendo sobre el deudor la carga de probar la falta de titularidad del legitimado por posesión. Con todo, esta forma de agilizar la legitimación opera, no sólo a favor del acreedor al facilitarle y simplificarle el ejercicio del derecho ( aspecto activo de la legitimación), sino también a favor del propio deudor, al liberarle de su obligación simplemente con probar que pagó de buena fe al poseedor del título, aunque éste no fuera titular del derecho ( vertiente pasiva de la legitimación). 91
Para Gómez Leo ( pág. 113) hay mala fe en el adquirente de un título de credito cuando al recibirlo sabe de la desposesión involuntaria sufrida por el verdadero propietario del documento. Para su configuración se requiere un elemento subjetivo y otro temporal. Poco importa que posteriormente llegue a conocimiento del nuevo poseedor que quien se lo trasmitió no tenía derecho para efectuarlo lícitamente. En tal caso la reivindicación no procede, pues impera la regla romana" mala fides superveniens non nocet", como una exigencia de índole social, derivada de las necesidades rigurosas de la circulación. Debe quedar claro, dice el argentino, que aunque el propietario desposeído se halle en condiciones de probar su propiedad sobre el documento y el hecho del robo o la pérdida de aquél, no podrá reivindicarlo del actual poseedor, pues se lo impide la adquisición a non domino de buena fe lograda por éste.
Hay culpa grave cuando el sujeto que recibe el título de crédito, al no cumplir con la carga de atención requerida por el sistema cambiario. No ha controlado suficientemente la existencia de los requisitos formales que legitimarían la adquisición de la propiedad dle documento. Ello ocurre en el caso de que la serie de endosos aparezca, a simple vista, cortada, interrumpida, debido a que el firmante endosante no es objetivamente, el endosatario anterior ( Gómez Leo, pág. 115)
Sustitución del gestor.
Para ejecutar la obra, el gestor cambiario puede recurrir al concurso de auxiliares o dependientes, con los cuales celebra a su vez un contrato de trabajo. 92
Esta situación no modifica en nada las relaciones del originario contrato de obra, que permanecen inalteradas, y por lo tanto el gestor cambiario sigue siendo plenamente responsable, en caso de incumplimiento, aunque éste se haya producido por culpa de sus dependiente. Art. 1850 del Código Civil.
También puede el procurador ceder el contrato de obra, si no se hubiese pactado intuito personae. El sub-contrato de arrendamiento de obra es un nuevo negocio de la misma naturaleza, donde aquél ( el procurador cambiario) asume la calidad jurídica de comitente respecto de este nuevo contratante.
Según Ripert 93la doctrina es conteste que el endosatario en procuración puede endosar la letra únicamente a título de procuración, sin tener derecho a disponer de la letra, de suerte que si hace tal endoso, el nuevo tenedor será un mandatario sustituído. Es la solución que establece el art. 45 de la Ley 14.701. El endoso conferirá al endosatario la facultad de endosarlo en procuración.
Para Gómez Gordoa 94la facultad del endosatario implica también la cláusula de sustitución del mandato en todo o en parte, es decir, tiene facultad para endosar en procuración a otra y, si quiere a otras personas. Después de la fecha del vencimiento el endoso surte efectos de cesión ordinaria.
7- Rendición de cuentas.
El procurador cambiario debe rendir cuentas de su gestión al comitente, entregando el importe del crédito cobrado. Tendrá derecho a que se le reembolsen los gastos. Responderá frente al comitente por los perjuicios que le ocasione por el incumplimiento.
8- Reivindicación del título ( revocación de la fiducia o del endoso en procuración) .
El receso unilateral es una forma de extinción del vínculo obligacional de cumplimiento continuado, que se realiza mediante una declaración unilateral de voluntad, de carácter recepticio, y despliega efectos ex nunc ( no retroactivos ) .
La obligaciones de cumplimiento 95continuado son potencialmente aptas para durar intemporal o indefinidamente, y por ello cuando la relación es sine die, el receso puede actuarse sin necesidad de expresar motivo alguno, ejercitando el recedente un derecho potestativo de hacer cesar un vínculo, que de no ser así, obligaría a perpetuidad.
Su ejercicio impone la obligación de indemnizar los perjuicios que ocasione al artífice ( gastos y trabajos y privación de ganancia).
Si no existiese la presentación del título ante el Poder Judicial, el juicio o bien será reinvindicatorio fundado en el artículo 676 del Código Civil, donde el comitente deberá probar la existencia del contrato de arrendamiento de servicios o de revocación del endoso en procuración, que exime la prueba del mismo.
Dice el art. 45 de la Ley 14.701 que la revocación del endoso no producirá efectos frente a terceros sino desde el momento que se anote su cancelación en el título o se tenga por revocado el mandato judicialmente.
Gómez Gordoa expresa que 96el endosante en procuración puede revocar el endoso testándolo o manifestándolo así en el título de crédito. Cuando se ha llevado a juicio un título que obra en el expediente, el endosante que quiere revocar el endoso en procuración a una determinada persona, ocurre al juez y le dice: Vengo a revocar y dejar sin efectos el endoso en procuración que he hecho a favor de determinada persona y lo integra: Queda sin efecto el endoso anterior y lo sustituyo por este otro endoso o voy a actuar personalmente. Bastará simplemente que lo teste y ponga su firma para que quede constancia de que ha sido cancelado ese endoso.
9- Muerte o incapacidad del comitente, muerte o incapacidad del gestor .
De acuerdo al art. 1849 del Código Civil cuando se ha encargado cierta obra a una persona por razón de sus cualidades personales, el contrato se rescinde por la muerte de esta persona, pero nunca por la muerte del que encargó la obra.
En armonía con ello el art. 45 de la Ley 14.701 señala que el mandato que confiere este endoso no terminará con la muerte e incapacidad del endosante.
Dedico este trabajo al Dr. Emilio Frugoni quien alzó su voz en el parlamento de los años 30' en contra de quienes calificaban a la inmigración judía al Uruguay como indeseable. Aqui esta este nieto de inmigrantes, tratando de demostrar su razón.
ealzaibar@yahoo.com.ar
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[1] Devis Echandía, Teoría General del Proceso, Editorial Universidad, Bs. As. . pág. 263 .
2- Diez Picaso, Luis, La representación en el derecho privado, Civitas S.A., Madrid, 1992., pág. 60.
3 Carnelutti Francesco, Teoría General del Derecho, Editorial Revista de Derecho Privado, Madrid año 1941, pág. 260.).
4- Hernández Aguilar, Alvaro, Escoto Fernández Carmen, El cobro de los títulos cambiarios, Investigaciones Jurídicas S.A. , Costa Rica, 2004, pág. 70 a 73.
5 Carnelutti, ob. cit. pág. 258.
6 Carnelutti, ob. cit. pág. 265-266.
7 Curso de Derecho Mercantil, Tomo V, Temis, Bogotá, pág. 92 .
8 Diez Picaso, ob. cit. pág. 53.
9 Diez Picazo , ob. cit. pág .103.
10 Diez Picazo, ob. cit. pág. 121
11 Diez Picazo, ob. cit. pág. 99.
12 ob. cit. pág. 122
13 ob. cit. pág. 124
14 Messineo Francesco, Manual de Derecho Civil y Comercial, Tomo IV, Relaciones jurídicas singulares, Ediciones Jurídicas Europa América, 1979, pág. 256.
15 Garrigues Joaquín , Curso de Derecho Mercantil, Tomo V, Temis, pág.
* En los llamados títulos valores impropios, carta de porte, certificado de depósito, etc., se permite que el titular ejercite el derecho a que se refieren sin la posesión y la exhibición del documento, probando su titularidad por otros medios. Por esta razón ha de entenderse que la carta de porte propia del transporte terrestre no constituye requisito para obtener la entrega de las mercaderías transportadas. El deudor y el acreedor, pueden entonces fácilmente recurrir a elementos ajenos al documento para determinar la titularidad y el contenido del derecho. El deudor se libera si paga al verdadero acreedor, aunque éste ya no posea el documento; y finalmente, que el deudor pueda negarse a cumplir exigiendo a quien exhibe la contraseña al prueba de su titularidad. En definitiva los títulos valores impropios son simple documentos que tienden a facilitar inter partes la ejecución de la relación obligatoria, procurando al deudor una fácil y rápida liberación de su deuda o al acreedor una pronta y exacta obtención de la prestación que le es debida. ( Broseta Pont Manuel - Martínez Sanz Fernando, Manual de Derecho Mercantil, Tomo II, 2006, págs. 407-408)
16 Ob. cit. pág. 74
17 ob. cit. pág. 80-81
18 ob. cit. pág. 251.
19 Messineo, ob. cit. pág. 252.
20 Messineo, ob. cit. pág. 253.
21 Messineo, ob. cit. pág.257.
22 Escuti Ignacio, Títulos de Crédito, Astrea, pág. 15.
23 Malagarriga Carlos, Tratado Elemental de Derecho Comercial, Tomo II, Contratos y Papeles de Comercio, Tipográfica Editora Argentina, 1951, pág. 815.
24Messineo, ob. cit. pág. 258.
25 Messineo ob. cit. pág. 259.
26 Títulos Valores, Obligaciones Cartulares, Tomo II, pág. 207 .
27 Ripert Georges, Tratado Elemental de Derecho Comercial, Tomo III, Operaciones Comerciales, Tipográfica Argentina,pág. 211.
28 ob. cit. , pág. 557 .
29 De Semo Jorge y Supino David, De la Letra de Cambio y Del Pagare Cambiario. Del Cheque, Ediar S.A. , Bs. As. 1950, pág. 180.
30 Gómez Gordoa José , Títulos de Credito, Editorial Porrúa, Mexico, 2004, pág. 88
31 ob. cit. pág. 219.
32 Sobre la oportunidad del endoso en blanco y sus ventajas e inconvenientes, se discutió largamente en Alemania en la época de dictarse la ley cambiaria. Se argumentó en contra, que no era natural contraer una obligación mediante la simple firma sin designar al obligado, también que no era conveniente asimilar la letra de cambio al papel moneda, que debe permanecer bajo el control de la autoridad, era necesario para el crédito y la solidez del comercio, que pudiese seguirse el curso de la letra de poseedor a poseedor, que era difícil o imposible ejercitar el regreso cuando no puede encontrarse el domicilio del endosante en blanco, tanto más tratándose de nombres desconocidos; por último que la fecha del endoso era necesaria para impedir engaños, antidatas y sustracciones dolosas en la quiebra, etc. Sin embargo el endoso en blanco fue admitido por que había entrado en las costumbres del comercio lo que constituía la mejor prueba de su utilidad, circunstancia que no podía discutirse
33 ADCU, tomo XXVI, La transferencia de los valores escriturales pág. 413.
34 De Cores, ob. cit. pág. 413.
35 De Cores, ob. cit. pág. 419.
36 De Cores, ob. cit. pág. 422.
37 De Cores,ob. cit. pág. 423.
38 TDCU, t. XIII, pág. 139.
39 Gamarra , ob. cit. pág. 141.
40 Tratado de las obligaciones, Editorial Comares, Granada 2007, pág. 499.
41 Títulos Valores, Tomo II, pág. 201.
42 ob. cit. , pág. 215.
43 ob. cit. pág .119.
44 ob. Cit. pág. 152.
45 Gamarra, ob. cit. pág. 150.
46 Gamarra, ob. cit. pág. 154.
47 ob. cit. pág 201.
48 Curso de Derecho Comercial, Tomo V, pág. 201.
* La firma y mención " en procuración " que el comitente pudiese hacer en un título de crédito al portador, no obstante podría ser oponible a terceros.
49 Gamarra, ob. cit. pág. 153.
50 Gamarra, ob. Cit. pág. 154.
51 Juzgado Superior en lo Civil, Bancario, Tránsito y Protección del niño y adolescente de la Circunscripción Judicial del Estado de Guarico, San Juan de los Morros, 27/09/05, exp. 5799/05, internet julio de 2006 .
52 Cámara Héctor , Letra de Cambio y Vale y pagaré , Tomo III, Ediar S.A., Bs. As. 1971, pág. 206.
53 Dice el art. 20 del DL 5965/63. Si el endoso llevare la cláusula valor en garantía, valor en prenda, o cualquier otra que implique una caución, el portador puede ejercitar todos los derechos que derivan de la letra de cambio, pero el endoso que él hiciese vale sólo como un endoso a título de mandato. Los obligados no pueden invocar contra el portador las excepciones fundadas en sus relaciones personales con el que hizo el endoso en garantía, a menos que el tenedor al recibir la letra haya procedido con conocimiento de causa, en perjuicio del demandado.
54 ob. cit. pág. 35.
* Títulos Valores, Problemática Vigente, pág. 71, donde se recoge la posición de la autora en las Jornadas sobre Títulos Valores celebradas en noviembre de 1988. La profesora cree que nuestro legislador se apartó deliberadamente del texto ginebrino que consagró indubitablemente la autonomía del derecho del endosante en garantía. Y esto es así, ya que nuestro legislador mutó la expresión gramatical " excepciones oponibles al endosante" por la expresión: " excepciones oponibles a anteriores tenedores ", a su juicio, cuando la ley habla de anteriores tenedores no puede referirse al que endosa el título en garantía puesto que éste inviste tal calidad sino que es titular de un derecho actual. Tal expresión resulta en definitiva superflua, ya que la mentada inoponibilidad surge de la propia dinámica cartular. Conforme a esta solución utilizando un criterio hermenéutico y contextual son inadmisibles las excepciones personales que se hubieran podido oponer a los tenedores anteriores al endosante en cuya representación se dedujo la pretensión ejecutiva, pero caven las defensas oponibles al endosante que continúa siendo el titular del derecho cartular, el endoso en garantía sólo transfiere la legitimación para el ejercicio del derecho.
55 Ob. cit. pág. 214.
56 Ob. cit. pág. 226.
57 ob. cit. pág. 221.
58 ob. cit. pág. 500.
59 ob. cit. pág. 324.
60 Dice el art. 19 del DL 5965/63. Si el endoso llevase la cláusula valor al cobro, al cobro, en procuración o cualquier otra mención que implique simple mandato, el portador podrá ejercitar todos los derechos que derivan de la letra de cambio, pero no puede endosarla nuevamente sino a título de mandato. Los obligados no pueden, en este caso, oponer al portador sino las excepciones que hubiesen podido oponer al que endosó primero a título de mandato. El mandato contenido en un endoso en procuración no se extingue con la muerte del mandante o por su incapacidad supervinente.
61 ob. cit. pág. 206.
62 El concurso preventivo y la quiebra, Tomo III, De Palma, 1982, pág.1550.
63 ob. cit. pág. 126.
64 Juicio Ejecutivo Cambiario, pág. 91, F.C.U, año 1993.
65 Acciones y Excepciones Cambiarias, pág. 154, FCU.
66 Ob. cit. pág. 193.
67 Von Thur , ob. cit. pág. 491-492.
68 ob. cit. pág. 57.
69 Diez Picaso, ob. cit. pág. 49.
70 ob. cit., pág. 180.
* Existe otros casos en el derecho donde la acción le corresponde a personas distintas del titular del derecho. La ley 14.219 en su artículo 60 señala que los administradores de bienes inmuebles, por el solo hecho de serlo, obligarán a los propietarios y arrendadores de los bienes que administren, en los actos y contratos que celebren con los inquilinos u ocupantes. AUNQUE NO EXISTA MANDATO EXPRESO, se reputará que representan a los dueños o locadores en todas las gestiones administrativas que deduzcan en su calidad de tales a nombre de aquéllos o que les sean promovidas en esa misma calidad. CUANDO EL ADMINISTRADOR SEA ACTOR , será prueba bastante de su LEGITIMACION , el certificado notarial que lo acredite como tal. Dice al respecto Enrique Vescovi ( Curso de Derecho Procesal, tomo V, pág. 36, año 1988) . Según la ley , los administradores de inmuebles por el solo hecho de serlo, representan en juicio a los propietarios o arrendadores, AUN SIN NECESIDAD DE PODER. Dice la ley " aunque no exista mandato expreso", lo que quiere significar que el administrador, aun sin contrato de mandato y sin poder para litigar- se considera que tiene un mandato tácito. En el fondo es una representación legal sin poder. Se trata de reglas importantes, pues modifican el régimen general de que no se puede actuar en juicio por otro sin poder y sin título de procurador.
Otra representación legal sin poder es la del art. 19 de la Ley 10.751, es decir el administrador de una propiedad horizontal.
71 ob. cit. pág. 408.
72 Broseta Pont Manuel – Fernando Martínez Sanz, ob. cit., pág. 405 - 406 .
73 Títulos Valores, Tomo I, pág. 179.
74 La administración que se efectúe en un fondo de inversión ( art. 33 y 34 de la Ley 17.202). Dice el art. 33. La transferencia o cesión de los créditos que se integren a un fondo de inversión cerrados de créditos a favor de la sociedad administradora en representación del fondo podrá operarse por alguna de las siguientes formas. a) Mediante cesión. b) Por la mera inclusión del crédito y su individualización precisa, con la especificación de las garantías que le acceden, en el contrato de constitución y de emisión, con él consentimiento por escrito del originador cedente expresado en el contrato. Si el consentimiento del originador cedente se expresare por separado, se deberá dejar constancia de ello al celebrar el contrato de constitución y de emisión. En cuanto a las notificaciones a los cedidos, será aplicable lo establecido en el artículo siguiente y c) Por todos los medios que admite la legislación vigente. …En todos los casos en que una disposición legislativa o reglamentaria en especial exija la individualización del nombre y apellido y domicilio del titular del crédito, así como de todas las operaciones realizadas por cuenta del fondo, será suficiente la designación de la sociedad administradora con especial indicación del fondo de inversión cerrado de créditos de que se trate. El fideicomiso. – De acuerdo al art. 1ero. de la Ley 17.703, el fideicomiso es el negocio jurídico por medio del cual se constituye propiedad fiduciaria de un conjunto de derechos de propiedad u otros derechos reales o personales que son transmitidos por el fideicomitente al fiduciario para que los administre o ejerza de conformidad con las instrucciones contenidas en el fideicomiso, en beneficio de una persona ( beneficiario) , que es designada en el mismo, y la restituya al cumplimiento del plazo o condición al fideicomitente o la transmita al beneficiario. El fideicomiso , dice el art. 2, es título hábil para producir la transferencia de la propiedad o de la titularidad de los derechos reales o personales que constituyen su objeto. De acuerdo a la art. 15 el fiduciario está obligado a ejercer todas las acciones que correspondan para la defensa de los bienes fideicomitidos, tanto contra los terceros como contra los beneficiarios. De acuerdo al art. 17 el fideicomiso que haya sido inscripto en el Registro Público correspondiente …será oponible a terceros. El fiduciario debe rendir cuentas, art. 18. Liquidación de entidades de intermediación financiera. El Banco Central del Uruguay como liquidador de Instituciones de Intermediación financiera, art. 15 de la Ley 17.613 dispondrá de los más amplios poderes de administración y disposición, sin limitaciones de especie alguna, sobre los bienes, derechos y obligaciones de las sociedades o empresas comprendidas en la liquidación. En su carácter de liquidador , el BCU tendrá las facultades necesarias para la mejor gestión y recuperación de los créditos contra terceros, incluyendo las de efectuar quitas y esperas, renovar créditos y celebrar acuerdos de pago referidos a los créditos y mantener operativas las carteras de tarjetas de crédito y similares según la reglamentación que establecerá el BCU, debiendo adoptar la solución que en cada caso posibilite la mejor recuperación en beneficio de las masa en atención a las circunstancias
75 ob. cit. pág. 104.
76 Verón Alberto, Sociedades Anónimas de Familia, pág. 1869
77 ob. cit. pág. 29.
78 ob. cit. pág. 228.
79 del plazo fijado para hacer el protesto dice el art. 47 de la ley 14.701 o de la presentación al banco o antes del vencimiento del término para su presentación, en el caso de los cheques, art. 27 de la Ley de cheques.)
80 ob. cit. pág. 218
81 ob. cit. pág. 221.
82 Frente a la acción promovida por el usurpador de un título valor o alguien que sabe que el documento fue hurtado, se le puede oponer dicha excepción, art. 1455 del Código Civil .
83 ob. cit. Pág 265.
84 ob. cit. pág. 265-266.
85 ob. cit. pág. 92.
86 Garrigues,ob. cit. pág. 89.
87 ob. cit. pág. 615.
88 ob. cit. pág. 404.
89 ob. cit. pág. 414.
90 Hernández – Escoto, ob. cit. pág. 75.
91 Broseta Pont –Martínez Sanz, ob. cit. pág. 405 - 406 ).
92 Gamarra, TDCU, tomo 1, pág. 263.
93 ob. cit. pág. 222.
94 ob. cit. pág. 130.
95 Gamarra, TDCU, tomo 1, pág. 280.
96 ob. cit. pág. 130.

References: artículo 769
 artículo 1580
sui generis
 artículo 45
 artículo 45
 artículo 36
 artículo 45
 artículo 338
 artículo 676
 artículo 60