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Timestamp: 2016-09-26 10:27:07+00:00

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¿Qué hemos hecho con la igualdad y la no discriminación en nuestra democracia? | ¿Hay Derecho?
¿Qué hemos hecho con la igualdad y la no discriminación en nuestra democracia?	9 noviembre, 2014/29 Comentarios/en Derechos fundamentales /por Jesús Casas
Si Ud. ha tenido la suerte de visitar Londres, y su museo menos británico, habrá podido ver el rulo de arcilla de la fotografía, llamado “Cilindro de Ciro”, del que la Abogada y Magistrada iraní Shirin Ebadi, premio Nobel de la Paz 2003 (que ha sufrido la desigualdad y la discriminación que nacen del fanatismo religioso), dijo en su discurso de aceptación del premio que debía ser reconocido como la “primera declaración de derechos humanos”. El cilindro, descubierto en 1879, data del 539 a.C., la época de Ciro el Grande.
Pero, romanticismos arqueológicos aparte, si uno busca en la historia natural o en la historia humana, resulta imposible o muy difícil encontrar algo similar a lo que denominamos, en sentido amplio, “igualdad”. Las especies batallan por su espacio en el planeta Tierra y pugnan por sobrevivir conforme a la ley del mejor adaptado (the fittest) y no la del más fuerte, como demostraron Lamarck y Darwin. Por su parte nuestra propia Historia Universal nos brinda pocos ejemplos de equiparación entre unos y otros humanos, ya sea en sociedades tribales u organizadas en Estados, para seguir la distinción de Jared Diamond en “El mundo hasta ayer”. La peor de las desigualdades, la esclavitud, la reducción de un ser humano a la condición de cosa, ha existido entre nosotros desde que nuestros ancestros bajaron de los árboles al Este del Edén, o sea, en el Valle del Rif, y existe a día de hoy de múltiples maneras, también en nuestras orgullosas sociedades “avanzadas”, como pueden Uds. comprobar en los arrabales de cualquier ciudad o en cualquier burdel de carretera, para no hablar de lo que sucede todavía en Mauritania, Libia, el indeseable Estado Islámico, Tailandia y otras tantas regiones del globo terráqueo en las que el trabajo en condiciones de esclavitud o semi-esclavitud es, simple y llanamente, un hecho que toleramos sin grandes manifestaciones en las calles. Cazar congoleños, diezmar kurdos, gasear judíos o bombardear palestinos, por ejemplo, son actividades estrictamente humanas.
Sin embargo, la propia génesis del Derecho está vinculada -no al poder o libertad individual, a lo que ahora se llama “derecho subjetivo”- sino a esa idea contrafactual de la igualdad. El primero que lo plasma de una manera clara es Aristóteles en ese inmortal Libro V de su ética nicomáquea (de trascendental importancia para los juristas) cuando afirma que la justicia es una especie de igualdad. En la justicia distributiva cabría decir más exactamente que se trata de una proporción, pero ésta no es otra cosa que una “igualdad de razones”, como afirma el propio filósofo. A partir de ese instante esta idea de la igualdad permanecerá ligada para siempre al concepto de Derecho. Así, casi dos milenios más tarde, nuestro Doctor Eximio, Francisco Suarez, señalaba que un requisito fundamental de la ley para ser justa es que no distribuya las cargas en una sociedad de manera desigual.
Pero esta intuición jurídica fundamental, para ser verdaderamente fructífera, todavía debía superar una nueva frontera: la de considerar a todos los hombres iguales. Sí, porque aunque consideremos que la justicia es una especie de igualdad, si entendemos que las personas son desiguales, la justicia nos obligará a tratarlas desigualmente, conforme a esa ley de la proporción que formuló Aristóteles. Una intuición -ésta de la igualdad humana- todavía más contrafactual.
Para algunas concepciones filosóficas o religiosas (en occidente, señaladamente el estoicismo y el cristianismo), todos los seres humanos son iguales entre sí. Estamos, pues, ante una convicción que no nace de la observación de la naturaleza ni de la sociedad, sino de la voluntad y basada en una combinación extraña de emoción y razón que sólo prospera tras milenios de educación y que camina siempre por el filo de la navaja, con riesgo permanente de sucumbir ante los peores instintos de nuestra especie.
Corresponde a la Revolución Francesa de 1789 (Déclaration des Droits de l’homme et du citoyen), haber incluido el vocablo mismo entre los principios fundamentales de las Constituciones políticas. “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, la igualdad se ha ido incorporando como principio o como derecho a importantes Convenciones Internacionales y a cualquier Constitución digna de tal nombre.
Para nosotros, tras los espantos del siglo XX, la protección de más alto rango jurídico que el Derecho positivo brinda es la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Resolución NU 217 A III de 10/XII/1948) en cuyos considerandos se lee lo siguiente: “Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”. Su artículo 1 establece la condición esencial de igualdad entre los hombres, y también un deber (jurídico) de comportamiento fraternal, usualmente preterido y omitido en cualquier tratado sobre la materia: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. Del derecho a la igualdad y a la no discriminación así definido derivan los restantes corolarios de los arts. 2, 6, 7, 8, 10, 11, 16, 21 y 23 de la Declaración, a cuyo tenor nos remitimos por razones de espacio.
En el ámbito europeo, tan sólo dos años más tarde, el Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, hecho en Roma, en noviembre de 1950, prohíbe la discriminación en el artículo 14, pero hay que esperar hasta su Protocolo n° 7, firmado en Estrasburgo, el 22.XI.1984, para que la palabra “igualdad” acceda al rango de título de artículo (el 5, igualdad entre esposos) y nada menos que al año 2000 para que el Protocolo n° 12 (Roma, 4.XI.2000 ) refuerce en su art.1, titulado “Prohibición general de la discriminación” al establecer que los derechos reconocidos en el Convenio deben ser asegurados sin discriminación ninguna. La escueta y reciente Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea señala que “la Unión está fundada sobre los valores indivisibles y universales de la dignidad humana, la libertad, la igualdad y la solidaridad” (DOUE C 326/391 de 26.10.2012). Los artículos 14 (derecho a la educación), 20 (igualdad ante la ley), 21 (no discriminación), 23 (igualdad entre hombres y mujeres), entre otros, no son sino trasuntos específicos de dicho principio rector.
Nuestra Constitución de 1978 no contiene en su brevísimo preámbulo expresamente el vocablo “igualdad”, pero su artículo 1 la consagra como principio:“1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.” De ahí que el maltrecho (en su integridad) Artículo 9 disponga en su número 2 que:“2. Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social”.
No hay espacio en un post para glosar la doctrina (desde Locke y Rousseau) y jurisprudencia internacional y nacional sobre los principios y derechos de “igualdad” y “no discriminación”, pero el laboreo de ambas ha resultado fundamental para establecer con precisión, en la teoría y en la práctica, qué debe entenderse por igualdad desde el punto de vista político y jurídico.
Pero la riqueza de las intuiciones aparentemente contrafactuales en relación a la igualdad no termina aquí. Todavía nos queda la tercera, una que está todavía pendiente de desarrollarse plenamente: la de considerar que solo una sociedad que atribuya iguales condiciones de vida a sus ciudadanos y luche por su igualdad material puede ser una sociedad digna de ese nombre.
En The Spirit Level, Richard Wilkinson y Kate Pickett han acumulado y tratado una ingente cantidad de datos que solo conducen a una conclusión: las desigualdad real dentro de las sociedades es su principal factor corrosivo, tanto desde el punto de vista social como político, cualquiera que sea el factor que midamos, desde la salud pública hasta la violencia, pasando por la educación y -no digamos- la estabilidad política. Cuál sea la causa concreta que lo determine, ya sea de tipo psicológico, social o biológico, está por determinar. Pero como juristas déjennos vaticinar que, conforme a lo que hemos comentado al principio, algo tendrá que ver precisamente la lesión de ese instinto justicia, tan profundamente arraigado en la psique humana.
A la vista de todo ello nuestro objetivo aquí es sólo hacernos y hacerles a Uds. algunas preguntas, a la vista, por un lado, de la importancia crucial de las normas que hemos citado que consagran la igualdad como principio básico de la convivencia en sociedad y de un Estado que aspire a llamarse verdaderamente Estado de Derecho y, por otro, de nuestro actual nivel de desigualdad, auténticamente record, medido tanto en términos absolutos como relativos.
Sin perjuicio de que la crisis haya podido jugar como desencadenante, ¿no será la falta igualdad, más que la pobreza, sobre todo desde el punto de vista de igualdad de oportunidades y ante la ley, uno de los mayores problemas de nuestra convivencia? ¿No será que entre el igualitarismo a ultranza y la discriminación plutocrática – si pagas, puedes; si no pagas, no puedes – hemos permitido desde mediados de los 70 que la legítima aspiración de quien más se esfuerza y de quien más vale se vea postergada ante el que más tiene (mejores relaciones, más medios)? ¿Y no será que de todo ello hemos obtenido una sociedad más plana pero no más de iguales y que por ello quienes no tienen acceso en condiciones de igualdad y no discriminación a la educación y la justicia, a la sanidad o a la protección pública, a pesar del inmenso volumen de recursos que maneja el Estado (entendido siempre en sentido amplio: desde las empresas públicas a los ayuntamientos, hasta el Gobierno de la Nación y las Instituciones Europeas, pasando por el cabildo, la provincia y las Comunidades Autónomas), están legitimados para solicitar cambios radicales? ¿O es esta una visión populista y manipuladora de los desclasados para manejarlos por medio de mecanismos trotskistas y maoístas actualizados a través de las redes sociales? ¿Cabe un punto medio? ¿Cuál cree Ud. que es el punto medio?
Jesús Casas2014-11-09 00:12:072014-11-09 10:13:05¿Qué hemos hecho con la igualdad y la no discriminación en nuestra democracia?
KC Dice: 9 noviembre, 2014 en 13:19 Los países con mayores desigualdades coinciden con países con serios problemas, quien no quiera ver que eso es un indicio o bien es un perfecto ignorante o la paja mental que tiene en la cabeza es demasiado espesa. Eso por un lado. Por el otro, hay algunos que no han salido del “estado de naturaleza” de Locke/Hobbes y desde ya hace mucho viven así, siguiendo las pautas impulsivas que puede tener un gorila en Tanzania (y no estoy hablando en broma). En España cualquier imbécil supino cree que por ponerse un traje o llevar un bolso de marca ya tiene clase y cultura. Pero esto DESDE YA HACE MUCHO. Esto obedece a ciertos aspectos que serían muy largos de comentar aquí, pero es curioso que, muchas veces, quienes critican tesis darwinistas sean los primeros en desarrollar las mismas pautas que hacen los simios en el Congo. Ojo, que no estoy diciendo que cada cual sea libre de hacer lo que quiera, pero hay una regla sagrada de lo jurídico que dice: “tu libertad/derechos llegan hasta que comienzan los míos” y toda esta calaña que hay en determinados cargos públicos por el mero hecho de provenir de o tener mucha ingeniería social no tienen ni idea de eso porque son, por mucho que estén en esos cargos, unos perfectos desgraciados mentales. Repito: PERFECTOS DESGRACIADOS MENTALES.
Jesús, no vas mal encaminado, pero creo que no acabas de comprender cómo funciona la economía española. La economía española, por mucho profesor de economía de Facultad que te pueda contar lo contrario, ha estado siendo y sigue siendo más falsa que un producto de Taiwan. No sé cómo lo tengo que decir: un bluff, un farol, mero pastelón que ni genera competitividad ni genera absolutamente nada y además es incapaz de mantener una tasa de empleo digna. ¿Por qué? Pues si quiere usted saber la respuesta salga de España, vaya a un país con desempleo por debajo del 8% y entenderá por qué. La teoría jurídica y económica española es como un cuento de ciencia-ficción, aparte de mucha de ella pura basura enredante, mal elaborada, que parte de meros patrones que se limitan a repetir y reproducirse sin cuestionarse los porqués. El sistema legislativo español es pura bazofia que hace ya mucho que ni entiende de realidades ni genera igualdades en la competitividad. Porque la esquizofrenia histórica española está incrustado en ese ADN (espero que ningún ignorante me hable de racismo cuando uso el ADN biológico como metáfora, cosa que en este blog ya me ha pasado) que va de generación en generación y que cuando uno ya creía que el virus había desaparecido, las últimas cepas renacen aún más virulentas porque resulta que algunos creen que es mejor no vacunar (sí, en serio hay quienes piensan que las vacunas no es que no sean efectivas sino que además las crean para vaya usted a saber qué). Y así viene funcionando el Senado y el Cogreso, a base de dame y te daré, como hacen los chimpancés.
Por cierto, Jesús, es un “delito” no nombrar a Alfred Wallace, imagino que ha sido un despiste.
Jesús Casas Dice: 9 noviembre, 2014 en 20:07 Gracias por su ácido comentario, KC, nuestro “astropólogo” o astronauta de cabecera. Es cierto, comenzando por el final, que es un delito no citar a Alfred R. Wallace, aunque sea omisivo y no doloso. Me hago responsable de ello, con lo que el Sr. Tena queda eximido de culpa, salvo “in corrigendo”. No sé si su comentario contiene una respuesta tácita a nuestras preguntas, pero sería interesante conocer su respuesta. Ahora mismo estoy en un lugar de España en el que el paro real está por debajo del 8%, aunque no el estadístico. La gente está trabajando el campo con sus tractores aunque sea domingo y son capaces de crear valor, riqueza y empleo sin necesidad de que alguien les auspicie, es decir, dándole al cayo manual y cerebralmente, pero nuestra pregunta era si tras todos estos años de democracia (suponiendo que Uds. acepten la mayor, claro) hemos progresado o empeorado en la igualdad de oportunidades como una de las facetas fundamentales de la Justicia. El otro día, esta misma semana, en otro país con paro por debajo del 8% (pero desigualdades sociales mayores que las nuestras), me enseñaban una viñeta: tres personas de distintas estaturas subidas a tres cajas iguales. Una de ellas veía detrás de una valla, la segunda casi nada, sólo de puntillas, la tercera – más baja – no veía nada. “Esto es igualdad”, rezaba al pie del dibujo. Al lado, las mismas tres personas con tres cajas de distinta medida, la más grande para la persona más baja. “Esto es justicia”. Si siguiera impartiendo clases, hubiera pedido a los alumnos un comentario de texto. Les planteo la pregunta afinando más incluso: ¿La Educación todos estos años ha ayudado a progresar en la igualdad de oportunidades o se ha impuesto e igualitarismo y el que puede se ha salido del sistema público de educación y a partir de ese hecho ya tenemos una sociedad menos interclasista que al final de la dictadura? Pueden responder a las preguntas como quieran, no hace falta que sea “sí” y “sí” como en el Nordeste de la Península.
KC Dice: 10 noviembre, 2014 en 17:23 La viñeta a la que te refieres es esta, Jesús: https://twitter.com/iCurioseando/status/398141525026041856
El tema tiene mucho más trasfondo que una simple viñeta y tiene que ver con conceptos como el de discriminación positiva. El problema que yo veo es que, si ni siquiera un jurista entiende a veces el porqué de una discriminación positiva y la puede tachar de desigual por dar una “ventaja” -aquí ventaja es una pura falacia de alguien que sólo piensa con los ojos-, no me quiero imaginar lo que pueda pensar alguien lego sobre el asunto. En realidad, a mí me importa más el tema práctico que el esencialmente jurídico. Es decir, el que un país, en la práctica, dé las mismas cajas llamándole a eso igualdad. Es como si en tributación dijéramos que lo igualitario fuera que A y B debieran pagar lo mismo impositivamente hablando, cuando A gana 5 millones de euros al año y B 15.000. Este tipo de reflexiones nacen viciadas por muy determinadas circunstancias, pero sólo pueden catalogarse de imbecilidad supina (por cierto, y sin ánimo de nada, una vez tuve que escucharlo de boca de un notario…); que un notario escupa una imbecilidad semejante significa que algo está fallando y probablemente no tiene nada que ver con lo jurídico, sino con cuestiones extrajurídicas sobre las que el jurista promedio no tiene ni pajolera idea. Por el otro lado, también me preocupa que la igualdad se traduzca en la praxis en una sobreprotección, lo cual estaría alejándose de su esencia porque entonces sí podría hablarse de “ventaja”. El punto es que lo justo es una fórmula de ingredientes que depende de cada supuesto, aunque lo realmente importante sería entender por qué se le dan más cajas a alguien que parte con una desventaja evidente en un supuesto de hecho determinado. En realidad, la viñeta no aprecia el hecho de que en el término “igualdad” también se incluye -o se debería incluir- el de “justicia”, porque si no pierde toda su razón de ser. Es por ello que la primera parte de la viñeta es falaz, porque no existe igualdad sin justicia. Igualdad injusta es un oxímoron bastante claro jurídicamente hablando. Si se defiende el concepto igualdad es porque se quiere defender el concepto de justicia. De todas formas, esto es teoría jurídica que a mí me importa un pimiento. El tema es ir a la práctica y entender por qué en economía los países más desiguales tienen esas divergencias económicas generales (a excepción de EEUU y algún otro, aunque obviamente teniendo una tasa de desempleo del 5’5% -creo que han vuelto a bajar del 6%-, las desigualdades pueden verse más “amortiguadas” y la economía sigue funcionando de forma que hoy mañana está parado y pasado trabajando, de forma circulante, que es como debe ser la economía). Da igual educación privada que pública, Jesús, mientras de ahí salgan cabezas pensantes y sin condicionar. Diría que son perfectamente compatible los dos modelos.
Eduardo Dice: 9 noviembre, 2014 en 21:30 Debate y post de calado, y sobretodo el último apunte sobre la Educación. En España se perdió una oportunidad única de dotarnos de un sistema público de enseñanza que posibilitara la permeabilidad social, la igualdad de oportunidades, el talento, el esfuerzo, la laicidad, la estabilidad y un sinfín de ideas que seguro nos hubieran conducido a otro escenario que no el actual. Junto a ello el sectarismo y la búsqueda identitaria falsamente.
Pedro L. Egea Dice: 10 noviembre, 2014 en 00:04 No he entendido su referencia a “desde mediados de los setenta”. Y no lo entiendo en el caso de España, porque a finales de los setenta desaparece la dictadura y sería sorprendente que estuviera sugiriendo que en la dictadura había más igualdad de oportunidades que en democracia,
Jesús Casas Dice: 10 noviembre, 2014 en 10:31 Sr. Egea, precisamente el debate que se plantea es si en democracia constitucional hemos progresado en la igualdad, no por comparación con otro régimen anterior o exterior, sino con nuestras aspiraciones como sociedad, que es lo que debería plasmarse en nuestra Constitución. Y sobre eso se solicita su opinión. Por lo demás, permítame decir que opino que las dictaduras de cualquier signo aspiran al igualitarismo a la uniformización de la sociedad, incluso a que lloren o rían por obligación legal o usen un lenguaje regulado. ¿Cuál es su respuesta a nuestras preguntas?
Pedro L. Egea Dice: 11 noviembre, 2014 en 08:08 Sr. Casas, la historia no empezó ayer, están muy de moda los adanismos, pero no ha lugar. Este país es fruto de su historia, no se constituye a mediados de los setenta. Los planteamientos teóricos sobre situaciones reales que obvian el origen de las mismas obtienen conclusiones impropias. Yo sugeriría indagar sobre si nuestra democracia mejora paulatinamente y es claro que no. Pero no por comparación con el país de mediados los setenta, porque las aspiraciones de muchos eran de antes de los cuarenta, las de otros antes de los sesenta y así sucesivamente.
Y en la no mejora de nuestra democracia somos culpables todos, más aquellos que desde la élite cultural y profesional han consentido, sin rechistar, la toma del poder
Manu Oquendo Dice: 10 noviembre, 2014 en 08:48 Vaya por delante que estoy a favor de la Fraternidad y de la Igualdad. Recurrimos a la Justicia porque ambas virtudes son escasas. Tras leer el artículo he debido repasar el Reale-Antiseri -para recordar a Aristóteles-, el Ferrater Mora -para la Justicia-, la República platónica para el concepto de Justicia Distributiva que elaboraría luego Aristóteles y esto es motivo suficiente para agradecer el artículo. La Justicia se reconoce con facilidad pero es difícil definirla. Como definición me quedo con la Tomista, “A cada uno lo Suyo” o con su raíz Presocrática: “Algo es justo cuando su existencia no interfiere con el orden natural al cual pertenece”.
Fuera de estas dos definiciones parece que Trasímaco acertaba cuando metía en un mismo saco las “Convenciones sobre el concepto de Justicia” y decía que “Lo que se llama Justicia es un modo de servir los intereses del Poder”.
Posiblemente sea esta la razón por la cual USA se niega a someterse a tribunal de justicia universal alguno. Por otra parte constatamos que “Todos somos Desiguales” y sin embargo pretendemos construir sobre una falsedad empírica: “Todos Somos Iguales” ¿Podemos sostener la ficción? Esta vez ha durado menos de 30 años.
Rawls lo intentó hace 40 años llevando la equidad aritmética y la justificación de la expropiación post facto a altares que ni Lenin pudo sostener.
Parece que la necesidad de la ficción no tiene fin, al menos mientras exista la posibilidad de tirar de una reserva fraccionaria infinitesimal.
Perelman nos propone seis tipos de “Justicia”.
Justicia es Dar a cada uno……
2. Según sus méritos.
3. Según sus obras.
4. Según sus necesidades.
5. Según su rango.
6. Según la Ley.
Todas tienen una cosa en común: Los Iguales deben ser tratados Igual. Lógico. ¿Qué es ser Igual?
Todas son Diferentes y Pocas, si alguna, son Sostenibles ni tienen los mismos efectos, las mismas Externalidades, en una sociedad que las practique. No duran.
Esta crisis es también la crisis de conceptos de Justicia e igualdad que no son ni funcionales ni sostenibles, no son empíricos.
Y esto es así porque el sistema político-cultural (es decir, el Sistema de Poder) ni genera de modo espontáneo la virtud de la Fraternidad (si la hubiera sobraría la Justicia) ni exige Responsabilidad personal a quien recibe de la Sociedad. El sistema se ahoga así en un círculo vicioso ante el poderío del “Como Somos Iguales Tienes derecho a que “nosotros” se lo quitemos a otros para dártelo”. Esto lo resolvió Tomás Moro con… ” los transeúntes recibirán los cuidados de la Comunidad…pero nunca antes de trabajar gratuitamente para ella”. Una respuesta a la pregunta del Artículo es que puede remediarse exigiendo Responsabilidad e Igualando el Poder por arriba. Redistribuyéndolo, Limitándolo. No tenemos costumbre de ello.
Mientras Redistribuir sea Condición de Acceso a y decisión del Poder, esto es de muy dudosa “Sostenibilidad”. Saludos cordiales
Jesús Casas Dice: 10 noviembre, 2014 en 10:36 Muy interesante su respuesta, Sr. Oquendo, y gracias por darla. Parece que el poder ya estaba ahí antes de que llegáramos, al menos desde que las sociedades se hicieron más complejas y sedentarias que los supuestos grupos de cazadores-recolectores. ¿Puede haber una sociedad humana de más de 50 individuos sin “arkhé”, basada en la responsabilidad? Es la aspiración de algunos, pero la investigación antropológica no parece dejarnos mucho margen para la esperanza. Es muy interesante la idea de justicia-igualdad que KC y Ud. plantean (me permito meterles en la túrmix o termomix), como limitación de los derechos de cada uno basada en la responsabilidad.
Manu Oquendo Dice: 10 noviembre, 2014 en 13:11 Muy estimado Sr. Casas, es de rigor agradecer su esfuerzo y el del Sr. Tena.
Me parece muy importante que se ofrezcan oportunidades de aprender — ideas nuevas o muy olvidadas– así como artículos y comentarios que nos obliguen a pensar y repensar las cosas.
Incluso aquellas que con mucha precipitación damos por archisabidas.
En momentos como este es todavía más necesario. Causa grave perplejidad ver lo poco que se ha movido el pensamiento humano desde que, con Alejandro Magno, comenzó el colapso de la cultura griega. Dos mil trescientos años. Este desconocimiento es general, incentivado por los planes de educación y muy acusado en quienes hicimos un bachiller y carreras de “Ciencias”. Todos necesitamos ponerle remedio porque el daño de todo tipo que este desconocimiento nos causa es muy importante a lo largo de nuestras vidas.
En un terreno más próximo, su pregunta central tiene mucha importancia porque viene a mostrar los límites de esta forma de ejercer el poder. La pregunta era si ¿Ha producido nuestra Democracia más Igualdad real –por ejemplo, en oportunidades educativas y de movilidad social?
Me parece evidente que no y, lo que es aún más grave, que el futuro es a peor dados los precios a los que se ha puesto la Educación Superior–Incentivado por la Unión Europea y su Dirección Sovietizante de la Educación que no deja de ser otra copia del sistema USA pero sin la libertad de éste ni sus sistemas de mecenazgo privado que tampoco son la panacea–. No sólo es cuestión de contenidos, muy degradados, sino que el Conocimiento se está poniendo a unos precios artificiales….Imposibles para una ciudadanía que…………..se está empobreciendo desde hace tiempo y en muchos sentidos. No sólo el económico.
El conocimiento es cada día más Acrítico, Sumiso, Impotente y Jerarquizado por estratos económico-sociales en un mundo de medios de masa increíblemente Oligopolizados. No hablemos de la Libertad y la Capacidad Crítica de la propia Academia que, también lógicamente, lleva décadas capturada.
Entre la Amenaza de la inminente sustitución del Docente por un Holograma Virtual (de mucha más eficacia que casi cualquier persona física y sin ninguno de sus problemas) y la Zanahoria de Fondos de Investigación de cosas que no molesten al Poder Presupuestario….estamos fritos.
La pregunta que subyace es si el vigente sistema de poder puede revertir esta tendencia sin destruirse a si mismo. Todos sabemos que no puede y por tanto es necesario centrarnos no en los resultados, no en las decisiones o en las leyes que el poder produce, sino en el Poder Mismo. En sus Capacidades, sus Límites y los Resultados de su Actuación. Hemos cedido demasiado a nuestra costa y hemos sobrepasado la línea de lo razonable.
La pelota está en este lado.
Manu Oquendo Dice: 11 noviembre, 2014 en 09:34 Al hilo de la conversación entre KC y Jesús Casas hay una referencia a la discriminación positiva como forma de paliar “injusticias de background”. Aquellas que las personas “adquirimos” a lo largo de la vida desde nuestro medio vital. Pueden ser del tipo Personal (Hereditarias y Know How), Relacionales, (Know-Who) o del tipo –poco citado por incómodo pero en mi opinión crucial– “Psicológico”, la estructura de personalidad que nos otorgan el azar, la experiencia y la introspección.
Hace más de 35 años las compañías grandes USA tenían cuotas obligatorias de personas de color y también las universidades de la Ivvy league.
Recuerdo que entrevisté a una MBA de color, Harvard top 10%, cuyo sueldo “de salida” era un 25% superior al de sus colegas blancos de la misma universidad y segmento. Se salía de mi presupuesto y terminó trabajando en un departamento más importante que el mío.
Viví en directo seis o siete casos.
Hoy, en Europa, en cuanto se comienza a hablar de que se introduzca un sistema de cuotas y otras regulaciones extra en el IBEX han comenzado a pasar cosas.
Por ejemplo, la conversión de SA en SL unipersonal para compañías internacionales que no están en el Ibex pero son mucho mayores que las del IBEX. La vida resulta difícilmente controlable por el legislador. Todo lo más puede cambiarla de curso pero nunca sabe a dónde conducirá. Hoy es un dato que la discriminación positiva (y muchas subvenciones) no sólo es Injusta (hoy, aquí, ahora) sino que no es Operativa en el sentido de que crea condiciones para que se enquiste o crezca el problema original que se trataba de resolver. Solemos querer corregir los Efectos pero casi nunca las Causas. Políticamente es más rentable. Es posible que la función más importante de la Discriminación Positiva y de las Subvenciones públicas no sea otra que Reforzar las Posiciones y el Albedrío del Poder facilitando la pesca de votos segmentando cada vez más a la sociedad (dividiéndola) mientras los problemas empeoran. Rawls fue el padre moderno de estos procesos. Creó los principios filosóficos que deben guiar al legislador de todos los lugares del Imperio para que éste se rija por la equidad aritmética-monetaria. Esta crisis también tiene que ver con él.
Hay que dedicarle tiempo para captar los extremos a los que llegó partiendo de su célebre “Escenario Original” donde se cuece el contrato social que hoy nos rige. No tengo la solución pero la desigualdad está creciendo a nuestro alrededor (USA tiene un Gini igual que China con la diferencia de que China va a mejor y USA a peor). Y en Europa visiten una gran ciudad alemana. Hamburgo, por ejemplo, y vean lo que ya está pasando. No hacen falta estadísticas. Y todo ello sucede en el periodo histórico que más ha legislado para Corregir Efectos y menos ha hecho por Entender y Cambiar Causas. Los motores reales de nuestro sistema de vida.
Jesús Casas Dice: 11 noviembre, 2014 en 13:57 Sr. Oquendo, disculpe mi ignorancia, pero ¿Ud. tiene algún libro escrito? Si es afirmativo, es por leerlo, si no, es porque lo escriba Ud. y poder aprender. Gracias por sus nuevos comentarios. Nos llevan a debates adicionales también interesantes al hilo del de la igualdad de oportunidades. Espero que intervengan otros comentaristas, glosadores y posglosadores y den sus respuestas a las preguntas, si lo desean.
O,Farrill Dice: 11 noviembre, 2014 en 13:38 Gracias por el interesante debate académico sobre la igualdad suscitado por Jesús Casas y Rodrigo Tena al que se añaden -como casi siempre en el blog- comentarios importantes y puntos de vista diversos. Por mi parte quiero entrar en eso que llaman “discriminación positiva” que, en mi opinión, supone una contradicción en sí misma: “discriminación” es un término de connotaciones negativas así que poco puede tener de positivo. Hace algún tiempo que la sociedad trata de justificar sus injusticias revistiéndolas de discriminación positiva. Es el caso de la discapacidad de las personas agrupadas en un sector marginal que sirve en muchos casos -además- para ¡cómo no! sacar tajada, negocio para entendernos. Subvenciones públicas, bonificaciones contractuales, etc. vienen subyaciendo,- insisto en muchos casos-, en la cara más amable del altruismo corporativo o fundacional. Hace poco un documento de CC.OO. denunciaba al entramado empresarial de la Fundación ONCE por el abuso sobre las personas que venden cupones y, por línea directa, conozco cómo a los discapacitados contratados por diversas empresas de ese entramado se les aplica convenios inferiores a sus puestos de trabajo para rebajar salarios (ver informe de las asociaciones profesionales de hostelería al respecto), se les exigen horarios laborales y, en algunos casos, se les trata en forma despótica para demostrar que no sirven para nada. Somos “iguales” (personas) en la “diferencia” de capacidades por mucho que una sociedad competitiva o quiera reconocer y precisamente esas diferencias nos enriquecen. Pero nos están uniformizando (globalizando) desde hace muchos años bajo pretextos pretendidamente altruistas en lo político, en lo social y en lo cultural. El imperio se extiende. Hace poco en un foro liberal importante sobre la cultura islámica, un importante conocedor del tema a la pregunta de si nos amenazaba el Islamismo, el conferenciante decía algo muy simple: “es al revés, están defendiendo su cultura de la verdadera amenaza globalizadora” (de la uniformidad imperial). Los que no sirvan a esa causa de motivaciones económicas serán discriminados positivamente o, si se resisten, serán aniquilados.
KC Dice: 11 noviembre, 2014 en 23:59 O,Farrill, ese argumento etimológico al que se refiere usted es muy flojo. Si de ello dependieran los conceptos podríamos decir que ningún fallo de Sentencia es acertado… Y bueno, alguno que otro hay, menos mal. En realidad, lo de que la discriminación es un concepto etimológicamente negativo tampoco es verídico. Si se va a la etimología lingüística de verá que significa “separar, distinguir” (situaciones, se entiende). Esa lógica que hilvana en su argumento es totalmente inválida y falaz porque, como le digo, discriminación no nació siendo una palabra que tuviera que ver con algo negativo, de igual forma que crimen en latín no tenía que ver con asesinatos (u otro delito).. Que usted viva en un país en el que cualquier imbécil pueda aprovecharse de la filantropía de los demás no significa que no deba de haber situaciones que haya que tratar de forma distinta según la justicia material e ideal. Es decir, lo que comenta usted de la ONCE no añade nada al fondo del debate, porque, como le digo, un imbécil no puede trastocar una reflexion filosófica-jurídica esencial. Es decir, la reflexión existe y perdura independientemente del imbécil. El problema, entonces, no es la discriminación positiva, sino el imbécil del que depende. Aunque la diferencia pueda ser sutil, le aseguro que es así, porque yo en otros países no veo lo que usted comenta. Por tanto, la discriminación positiva no es la culpable ni la responsable de lo que el estafador, miserable y ladrón haga con los fondos destinados a resolver situaciones de desequilibrio. Por ejemplo: cuando la Ley (o más bien la Jusitica), prevé que los discapacitados móviles puedan adquirir plazas públicas cercanas a su residencia no lo hace por buenismo ni por capricho, lo hace porque se sobreentiende que esas personas están mucho más dificultadas que otras en su movilidad. A esa persona no se le regala el espacio, todas pagan religiosamente sus cuotas por ese derecho que la sociedad le cede. Si se va a la lógica más sencilla, esto responde además a cuestiones materiales: en una zona en la que hay 3 garajes privados con 250 plazas privadas subterráneas, sería delito no ceder ese pequeño espacio a una persona con dificultades que dentro de unos años puede ser usted. Aquí el idiota del “carpe diem” puede pensar que es algo injusto y ventajoso, pero este pensamiento se disuelve rápidamente cuando nuestro querido imbécil se accidenta el año siguiente y se queda en silla de ruedas. Por eso conviene no dejarse llevar por razonamientos muy vertiginosos, porque suelen llevar aparejado un espejismo bastante importante. En cuanto al resto de su comentario, está confundiendo varias cosas: la disciminación positiva no aspira a uniformar nada, las diferencias materiales/físicas son las que hay y la discriminación positiva o el concepto de igualdad jurídica no aspiran a que todo sea igual (o no debería), sino al respeto.de circunstancias.. Esa es otra falacia argumentativa muy extendida. No se deje llevar
KC Dice: 11 noviembre, 2014 en 14:05 Manu Oquendo, las cuotas de color a las que usted se refiere estaban perfectamente ubicadas porque no fueron dos ni tres -sino miles- los casos de exclusión de personas muy válidas simplemente porque el Sol oscureció la piel de la raza de sus ancestros en un proceso evolutivo que tiene que ver más con la geografía original de los primeros organismos que con otra cosa. No obedece a ningún capricho ni ningún buenismo, sino sencillamente a que el sistema estadounidense se dio cuenta de que por ahí podía perder competitividad al estar generando situaciones artificiales (que es lo que obviamente un sistema como el español no va a saber discernir porque es un conjunto de catetos extraordinario). No, no hay ningún dato de que la discriminación positiva sea “injusta”, de la misma forma que el tabaco no es mortal sino a elevadas dosis. Lo que puede ser injusto es un exceso de discriminación positiva, porque entonces sí estamos cayendo en lo que usted dice, pero eso no significa que la esencia sea “injusta”, eso sólo es una percepción suya absolutamente irreal. Discriminación positiva injusta es otro clarísimo oxímoron jurídico. Se lo repito por si todavía no lo ha pillado: lo injusto no es la discriminación que intenta equilibrar,, sino el exceso que produce una contrabalanza igualmente desequilibrada (porque entonces una clara paradoja jurídica). En cuanto a subvenciones le podría decir lo mismo: el problema no es el concepto de subvención, que es muy interesante en según qué situaciones. El problema fundamental es el de la subvención en manos de determinados idiotas. Eso sí que es un problema, y de los gordos. Siguiendo el mismo hilo, el problema no es el capitalismo, el problema es el capitalismo en manos de determinados gilipollas (como bien dice Reverte). Si esto no lo sabemos discernir, poco vamos a poder decir,
Manu Oquendo Dice: 12 noviembre, 2014 en 02:45 Sobre la justicia o la injusticia de la Discriminación Positiva no puedo generalizar ni establecer absolutos pero pretender que es una forma de Justicia me parece, francamente, un gran desafío argumental. Basta preguntar a los hoy discriminados cómo se sienten cuando se les obliga a soportar los costes de actos, también injustos, en los que ellos no tuvieron arte ni parte. “A ti te toca esto porque érase una vez…..”
¿Se lo contamos a un joven cuyos antepasados se morían de hambre en Palermo y porque es blanco tiene que soportar hoy en Denver el coste de lo que ni él ni sus antepasados hicieron? ¿Somos responsables de los pecados de nuestros antepasados? ¿Se limita esta transmisión de culpa intergeneracional a la raza blanca y eximimos al resto? ¿Por qué? A mi modo de ver esto es así porque nunca actuamos sobre las causas y creemos que quitando (dinero y derechos) a unos, para darlo a otros vamos seriamente a arreglar algo. Todo lo más guardamos la suciedad debajo de la alfombra para que se vea menos, pero termina por salir a la luz y lo hace con cuentas que saldar.
Actuar sobre las causas es difícil, no tiene premio electoral y se aplaude poco. Además exige pensar seriamente y hasta ahí podíamos llegar.
jose maria hernandez Dice: 12 noviembre, 2014 en 13:53 Les recomiendo leer a Escohotado, aclara mucho las ideas.
La igualdad está bien como concepto, pero no todos somos iguales ni tenemos las mismas capacidades, ni las mismas aspiraciones, ni las mismas inquietudes ni las mismas limitaciones.
Una cosa es la justicia social y la garantía de unos recursos mínimos y otra muy distinta el igualitarismo.
Además la igualdad suele entenderse siempre del lado de los derechos y no del de las obligaciones y compromisos.
Si se nos trata a todos por igual, se nos debe exigir también por igual, si no colaboras con el grupo, el grupo no tiene porqué tratarte igual que a los que si colaboran. Igualdad, conciencia social y compromiso con la comunidad deberían haberse vendido en el mismo paquete.
Podriamos hablar del origen cristiano del igualitarismo pero para eso ya digo, mejor Escohotado.
JJGF Dice: 12 noviembre, 2014 en 21:56 Yo recomiendo “La envidia igualitaria”, del autor de otros textos como “La partitocracia” (IEP, 1977) que incluso antes de que se aprobara nuestra Constitución vio venir como pocos todo lo que después ha pasado. Bastantes de sus ideas coinciden con Escohotado, por sorprendente que pueda parecer.
O,Farrill Dice: 12 noviembre, 2014 en 22:12 Estimado KC asumo la posible flojedad de mis argumentos y para nada pretendo entrar en un debate intelectual en el que me considero muy modesto. Simplemente expongo unos hechos y sus resultados como muestra de lo que se considera “discriminación positiva” como aportación y opinión personal nacida de la experiencia. Lo que ocurre en otros paises resulta sólo una referencia formal, pero no destruye los hechos. Una cosa es el justo reconocimiento de situaciones distintas y la necesidad de abordarlas de forma diferente y otra las supuestas filantropías donde lo primero es la financiación, no el voluntariado. Los que dan por lo que reciben a cambio y los que reciben porque es un nicho más de actividad empresarial calificada como “de interés público”. Finalmente le agradezco sus aclaraciones sobre mi posible confusión en el significado de “uniformidad” que, para mí, es distinto al de igualdad. Los sistemas totalitarios los usan de una u otra forma y, como siempre, habrá quienes los justifiquen o critiquen. De todas formas gracias por su aportación.
O,Farrill Dice: 13 noviembre, 2014 en 20:37 Me gustaría compartir este texto escrito por una persona discriminada:
“Soy Princesa Inca, la reencarnación de una de las muchas que hubo, pelirroja y pecosa….. Esto, para un psiquiatra es una paranoia y, para muchos, una locura, pero nadie en el mundo puede con certeza definir el límite exacto entre lo real y lo irreal. Para mí hay locuras cotidianas más graves: la guerra, el abuso, el maltrato, el consumo, la navidad, el querer estar delgados, el matrimonio, el hablar con los santos, los multimillonarios, la cocaína…. La vida, en sí misma, es un sinfín de locuras y paranoias globales aceptadas por todos. Yo les llamé locos, me llamaron loca y ganaron por mayoría porque, no existe el loco sin el otro que lo nombra. Creo que la enfermedad mental denomina el sufrimiento de la mente, existe, pero si es una etiqueta para señalar a los diferentes y crucificarles por no seguir la norma, estamos hablando de mecanismos de control en sociedades deshumanizadas y estructuralmente enfermas, generadoras de gente enferma, un sistema psicótico (paranoico) que destruye mentes sensibles.”
“A TODOS ELLOS:
a los que tienen mucho miedo y lloran por cualquier cosa
a los que dudan y dudan y les llaman inmaduros y débiles.
la verdad y la razón son creaciones del hombre para doler, para medir.
Hay que luchar contra el silencia y la ignorancia.
¿Quien tiene la verdad absoluta, la realidad absoluta?
¡Que la muestre, que la enseñe si puede…!
Es mentira, mentira, no existe…
a los que paraliza la angustia para ser, amar y soñar.
A los que llaman vagos, idiotas, locos, débiles….
No escuchéis la voz de los que viven solo para afirmar, para controlar
o los que saben donde van, donde están, quienes son,
A los que hora están atados a una cama y no nos oyen,
y pidieron alguna vez consejo al que llamaban esquizofrénico.
a los que atravesamos cada día el túnel agarrados a las paredes negras.
A todos los que saben o quieren escucharnos…
Que no existe locura, sino gente que sueña despierta.”
Jesús Casas Dice: 12 noviembre, 2014 en 23:48 Gracias por los demás comentarios. Hay varios trabajos del siempre interesante Prof. Escohotado (http://www.escohotado.org ) que tocan tangencialmente el problema de la igualdad, pero no conozco ninguno sobre el problema en sí mismo. Escuchar y leer a Escohotado es siempre estimulante para el pensamiento, lo mismo que a Fernández de la Mora (se sorprenderían Uds. si saben quién es alguno de sus comentaristas periodísticos. Se puede encontrar en la Web). Ya que no somos iguales, ni siquiera los mellizos idénticos (aunque los estudios sobre los mismos plantean algunas cuestiones sumamente llamativas) la pregunta sigue siendo si hemos progresado en nuestra organización de la sociedad en un Estado pretendidamente democrático en que, partiendo de la elemental, evidente (salvo para los marxistas teóricos, claro) desigualdad entre todos nosotros, tengamos una igualdad básica de oportunidades y si esa igualdad de oportunidades alcanza a los más desiguales por las circunstancias que no dependan de uno mismo. Es muy interesante el debate KC – O´Farril, aunque créanme que no tengo claro el resultado de nuestra pregunta.
JJGF Dice: 13 noviembre, 2014 en 00:08 Jesús: Te refieres a aquel artículo de Rajoy en el Faro de Vigo, 1983, “igualdad humana y modelos de sociedad”, en que Rajoy glosaba a su mentor?
Manu Oquendo Dice: 13 noviembre, 2014 en 11:07 El concepto de Justicia, desde las primeras líneas del libro V de ese texto esotérico que es la Ética a Nicómaco, está ligado a la proporcionalidad y al equilibrio porque reconoce el riesgo de los extremos.
La pregunta del artículo que quizás queda por responder es definir ese punto medio.
Es la pregunta del millón porque para responderla hay que disponer de parámetros, de puntos cardinales y estos están un tanto proscritos en nuestro “momento actual”.
Una consideración trascendente del ser humano dicta una serie de parámetros y otra –que no tenga esa faceta y se quede más próxima de lo biológico– dicta otros y no son necesariamente aditivos.
Lo mismo sucede con la sociedad.
Si la consideramos un medio para la realización del ser humano individual-social tenemos un horizonte y si nuestros criterios nos indican que es al revés –el individuo sólo tiene sentido y función social–, tenemos otros. Hoy, en la práctica, el sistema occidental, con raíces culturales trascendentes, cruje también porque funciona predominantemente para la parte biológica y, por simplificar, con tendencia a un hormiguero hegeliano y material.
Sumémosle que la evolución natural del sistema es un tanto totalitaria y holística. “Nada fuera de él”. Es decir, por primera vez en la historia no se vislumbra ese “Derecho humano” tan “Natural” a La Exclusión. A salirse, a la fuga, a empezar de nuevo en otra parte. Ese impulso personal que tanto progreso ha traído.
Lo que siempre fue posible en cualquier especie animal, fundar una nueva “familia”, una nueva manada desvinculada totalmente de lo anterior, no es ya ealmente viable.
No hay ya una “América nueva” que lo permita. Un lugar desvinculado de las ataduras opresivas que las sociedades tejemos y donde las reglas renazcan nuevamente sin restricciones ni lastres. Algo como las Zonas Económicas Especiales que ha habido que inventar porque “lo normal se muere”.
Zonas Especiales de Expansión y Libertad Humana.
Hoy la prisión global va forjando barrotes de modo determinista y lo hace sistémicamente. Es decir, no muy conscientemente. La respuesta, por tanto, exige datos adicionales. Aristóteles participaba del ideal griego del Areté. Una idea alternativa a las religiones posteriores que fueron influidas por ella y que, para un servidor, es atractiva.
Pero las sociedades modernas, de hecho y de derecho, lo niegan y nos conducen al hormiguero tras un breve tiempo, sin fines y sin memoria.
Una situación explosiva porque sin válvulas de escape y renovación esto revienta. El sistema global es incapaz de manejarlo.
de Lege Ferenda Dice: 22 noviembre, 2014 en 22:14 Estimado Manu,
Quizás se encuentre, sino una respuesta, al menos una guía para acercase a ella, en la obra del Padre Teilhard, cuando describe la evolución del Ser Humano sobre la Tierra por medio del globo terráqueo mismo. Tras imponerse como culmen de la cadena trófica, comenzó su expansión geográfica. Había mucho espacio para descubrir y conquistar. Pero ya en su época, ese espacio geográfico había dejado de ser tan amplio. Y desde luego la conquista requería de la guerra; también económica.
Como la forma del globo, empezamos en la antártida, hasta expandirnos y llegar al ecuador. Traspasado éste, todo lo que antes era más amplio, comenzó a contraerse. Y así seguirá hasta alcanzar el polo norte.
Gracias por sus brillantes comentarios, que enriquecen el ya brillante de por si Post de los Señores Tena y Casas, a los que extiendo mi agradecimiento.
Jesús Casas Dice: 13 noviembre, 2014 en 11:59 En efecto JJGF, ¿curiosas las hemerotecas no? ¿Uds. guardan su carnet de la Hemeroteca Nacional y de la Biblioteca Nacional cuando se podía ir allí a leer y consultar con aquellos funcionarios con baya gris o azul? Internet ha dejado todo esto como antiguallas. Si se lo explicamos a las nuevas generaciones, no nos creen. Recuerdo consultar periódicos microfilmados en unos aparatos rarísimos, en negativo (letras blancas, fondo negro). Si Uds. vieron la exposición en la BN sobre los 300 años de la RAE y les gusta la Historia y el Lenguaje, lo pasarían bien. Todos podíamos ir a la BN y la HN, y supongo que todos podemos consultar el saber si tenemos para un ordenador e Internet, lo que me parece es caro, pero no estoy seguro de lo que vale (Uds. disculpen, apenas sé lo que cuestan las cosas). Si existen los cibercafés, supongo que por ahí cualquiera puede acceder a todo el impreciso y difuso saber de la Red y eso tal vez nos haga un poco iguales, incluso a los “dummies” tecnológicos como quien escribe. A ver qué dice el Sr. Tena.
Marisol Dice: 13 noviembre, 2014 en 17:05 De un buen artículo salen buenos comentarios. Da gusto leerlos.
jose maria hernández Dice: 14 noviembre, 2014 en 11:41 La cuestión es que incluso si le proporcionamos a todos los mismos recursos y oportunidades unos son capaces de aprovecharlos mejor que otros.
Hasta la objetividad tiene siempre un punto de vista subjetivo.
La razón última de proporcionar a todos las mismas oportunidades debe ser que no se pierdan los talentos que aporten valores al grupo por falta de medios para desarrollarlos.
Lo que suele suceder es que priman las razones de otra índole para la asignación de los recursos, y al final eso conduce a una desigualdad real.
de Lege Ferenda Dice: 22 noviembre, 2014 en 20:55 Estamos haciendo frente a un Imperio. Y ya los antiguos acadios, hace 4.000 años, sabían que un Imperio no es una extensión de territorio, sino una red de comunicaciones sobre la que se transportan bienes materiales. Hemos de formar nuestra propia red, alternativa pero llamada a sustituir a la que ha construido el Imperio a lo largo de los siglos. Y toda red tiene nudos. Nudos que no han de ser uniformes, sino compatibles. Cada uno ha de integrarse en la totalidad.
Los partidos políticos, todos ellos, cualquiera que sea nuestra percepción de los mismos, tienen sus nudos. Muchos y valiosos. También los tienen los sindicatos; y la Universidad. El Asamblearismo tiene también los suyos. Y los activistas, al recorrer toda la red, la fortalecen y le dan densidad. Todos son necesarios para formar la ansiada red que sustituya la alambrada con la que el Imperio nos ha rodeado, oscureciendo nuestro futuro común.
Un punto de partida es necesario. Una piedra angular sobre la que edificar lo que hemos de construir: la aceptación de las decisiones de la mayoría, sin qu ello suponga renunciar a las convicciones propias.
Jesús Casas Dice: 2 julio, 2015 en 11:34 Parece que hasta FAES se entera, aunque tarde, de que la igualdad de oportunidades es un problema serio: http://www.fundacionfaes.org/file_upload/publication/pdf/20150630110632desigualdad-_oportunidades_y_sociedad_de_bienestar_en_espana.pdf
Aún no lo he leído. En todo caso, como escribimos en noviembre pasado sobre este tema, quede constancia de que no estábamos desencaminados. Si se hubiera reflexionado profunda y colectivamente, sobre datos reales, sobre este problema, que ya quedó patente (con todo el populismo y ruido mediático que se quiera) tal vez ahora no estuviéramos asistiendo a lo que asistimos. La ausencia de democracia lleva a la dictadura o a la oclocracia, que no necesariamente son distintas, sino probablemente iguales.
El artículo de Antonio Barderas: Empresarios y desafío independentista Artículo de Elisa de la Nuez en Voz Pópuli: “Corrupción política y... Desplazarse hacia arriba

References: artículo 1
 artículo 14
 artículo 1
 Artículo 9
in fine
de Lege Ferenda
de Lege Ferenda