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Timestamp: 2019-08-17 14:36:21+00:00

Document:
Capítulo.- 13
Destinatario: D. Jeremías Pelotari Tocador
C/ Los gatos licenciados 12, 1 B
Gatola.
Remitente: D.G. DE RECURSOS GATUNOS. SERVICIOS JURÍDICOS.
N/Ref.: DGRG/SRJYR/AP/LRM
Asunto: Resolución 1-10-2013; D. Jeremías Pelotari Tocador
Adjunto se remite, para su conocimiento y efectos oportunos, resolución de 1 de octubre de 2013 del Director Gerente de la Gerencia Regional de Salud Gatuna por la que se resuelve el expediente disciplinario
Valladolid. 9 de octubre de 2013
EL JEFE DE SERVICIOS DE
Fdo.: Jesús Barbas sin Recortar
Comienzo la lectura y no puede hablar nadie -dijo Don Zacarías- hasta que no le recortemos las barbas a este ilustre Letrado o mejor hasta que no termine de leer lo escrito por semejante cernícalo. De todas formas a su debido tiempo lo esquilaré como a las ovejas.
Copia medio escribano, que en esta resolución que he leído ya un par de veces junto con el Gran Akila, quien en los momentos oportunos de la lectura nos explicará las Leyes que aquí aplica este barbudo, digno sucesor de Fidel Castro, pues en esta resolución del expediente, no hay desperdicio y sí muchas faltas de ortografía, quiero la copia con las faltas cometidas por el jefe de los servicios jurídicos, si así escribe el jefe, como escribirán los demás, seguramente mejor que él, pero no serán lameculos y mamporreros por eso no ostentan el cargo de jefe. Sin más comenzó a leer y dijo:
Consejeria de Sanidad Gatuna.
Gerencia Regional de Salud para Gatos.
Ref.: SRJR/AP
Resolucion de 1 de octubre de 2013 del Director Gerente de la Gerencia Regional de Salud Gatuna, por la que se resuelve el expediente disciplinario incoado a D, Jeremías Pelotari Tocador, telefonista de uno de los Centros gatunos de Gatola.
Del expediente instruido al interesado resultan, en síntesis, los siguientes
1.- El expediente que enjuiciamos fue ordenado instruir mediante acuerdo del Gerente de Salud Gatuna del Area de Gatola, más conocido por “el cucharas”, pues ni pincha ni corta en su trabajo, de 22 de noviembre de 2012 (folio 3), con designación de Instructor y Secretaria, al telefonista de uno de los Centros de Salud de Gatola, D. Jeremías Pelotari Tocador, acompañándose la documentacion referida a la información previa, de lo que hay constancia en los folios 1 al 66. El día 26 de noviembre se constituyó el órgano instructor,…
Nadie sabe quien fue el que dijo desde el fondo de la sala de vídeo conferencias: “para órgano el mío”, el problema es que en el fondo de la sala no hay nadie, sospecho que Jeremías es ventrílocuo, pero no lo puedo confirmar, lo que sí confirmo es el cabreo que mostró Don Zacarías con palabras malsonantes y que me niego a copiar, después de esto Don Zacarías siguió leyendo.
…comunicándose con esa misma fecha a la Gerencia de Salud Gatuna del Área de Gatola la aceptación de los nombramientos y el comienzo de las actuaciones, procediendose a incorporar al expediente la documentación recibida, consistente en los siguientes documentos:
1.1.- Escrito de remisión de la información previa practicada al telefonista D. Jeremías.
1.2.- Informe de fecha 27 de septiembre de 2012, relativo a la información previa practicada al telefonista de uno de los Centros de Salud de Gatola. D. Jeremías.
1.3.- Acta de la comparecencia de D. Jeremías del día 20 de septiembre de 2012.
1.4.- Documentacion remitida por el Centro de Salud, relativa a la actividad del Centro de Salud, del día tres de abril de 2012.
1.5.- Citación a Don Jeremías para comparecencia el día 22 de agosto de 2012.
1.6.- Documentación relacionada con el incidente ocurrido con el Servicio de Emergencias Gatunas el 4 de abril de 2012, objeto de investigacion, del que fue protagonista el expedientado, Don Jeremías Pelotari, consistente en:
a) Escrito remitido a la Gerencia de Emergencias Gatunas por D. Jeremías Pelotari Tocador.
b) Transcripción de la grabación del incidente.
1.7.- Acuerdo de la Gerencia de Salud de aréa Gatuna de Gatola encargando la práctica de la información previa al expedientado, D. Jeremías Pelotari Tocador.
1.8.- Escrito del Gerente de Atención Primaria, de 22 de junio de 2012, poniendo los hechos objeto de investigación en conocimiento de la Gerencia de Salud de área Gatuna y dando traslado de las actuaciones practicadas.
2.- Mediante oficio de 30 de noviembre de 2012, se procedió a dar comunicación al interesado de la incoación del expediente. Así mismo, se le comunicaron los nombres del Instructor y de la Secretaria y la fecha de inicio de actuaciones. Todo lo cual obra a los folios 67 y 68.
3.- El objeto del presente expediente tiene su origen en los hechos acaecidos en la noche del 3 al 4 de abril de 2012 (madrugada del día 4 de abril) en el Centro de Salud Gatuno en el que presta servicios de telefonista, de Gatola y, en consecuencia, como encargado de la recepción de llamadas de pacientes demandando asistencia. Siendo las tres horas, treinta y un minutos y treinta y dos segundos, el telefonista del Centro de Salud Gatuno de Gatola atendió una llamada telefonica realizada por los Servicios de Emergencias Gatunas, que se desarrolló en los siguientes términos:
Telefonista de Gatola: ¿SÍ?
Gestor Sanitario: Buenas noches, llamo de Emergencias. Es para pasarles un aviso. Es en C/ Serradilla, de Gatola. El teléfono es el 923923923 y la paciente es Antonia Molestadora de Chamanes, de 77 años. ¿Es Usted el Chamán?
Telefonista Gatola: No.
Gestor Sanitario: ¿Me pasa con el Chamán?.
Gestor Sanitario: ¿No hay ningún Chamán?.
Telefonista Gatola: Si. Hay tres.
Gestor Sanitario: ¿No me puede pasar con ninguno?.
Telefonista Gatola: No, en este momento no.
Gestor Sanitario: Pues un momento que le paso con el Chaman de sala.
La conversación con el Chaman regulador, iniciada a las 3 horas, 32 minutos y 31 segundos de la madrugada del 3 al 4 de abril de 2012, se desarrolló en los siguientes términos:
Chamán regulador: Hola, buenas noches.
Telefonista Gatola: Hola, buenas noches.
Chamán regulador: Soy uno de los Chamanes de Emergencias, quería hablar con alguno de los Chamanes.
Telefonista Gatola: En este momento no puede ser, porque hay un cachorro de gato aquí que está bastante mal y está ahí atendiéndolo.
Chamán regulador: ¡Vale¡ y ¿nada más está ese Chaman?.
Telefonista Gatola: No, los demas están acostados, no están en su turno y para coger un aviso, yo tengo todos los datos, no se que es lo que ustedes quieren decirme más.
Chamán regulador: Yo quería hablar con un Chamán porque es lo que hacemos normalmente, me dice que no puede, pues de acuerdo. Yo ahora le doy la información y se lo pasa Usted. Paciente gatuna de 77 años que ha estado en urgencia ayer por dolor abdominal, la han puesto un tratamiento, no cede, está con bastante dolor, le va al dedo de la pierna y además se encuentra muy mareada. Hasta luego.
Telefonista Gatola: Hasta luego.
Siendo las 4 horas, 14 minutos y 28 segundos de la madrugada del 4 de abril de 2012, se produce una nueva llamada del Gestor Sanitario de Emergencias Gatunas al Centro de Salud Gatuno de Gatola interesándose por la asistencia demandada desde la C/ Serradilla, llamada atendida por D. Jeremías Pelotari Tocador, que transcurrió en los siguientes términos:
Telefonista de Gatola: Urgencias Gatunas. ¿Dígame?.
Gestor Sanitario: Buenas noches, le llamo de Emergencias Sanitarias para Gatos, era para confirmar si habían salido los Chamanes a la Calle Serradilla.
Telefonista Gatola: Pues no lo sé si han salido o no.
Gestor Sanitario: No lo sabe Usted, no tiene ningún número de móvil para que podamos hablar con ellos.
Telefonista Gatola: ¿El número de movil del Centro Gatuno? Sí.
Gestor Sanitario: Sí el de los Chamanes. Es que hemos llamado al teléfono…
Telefonista Gatola: 669.
Gestor Sanitario: ¿942451?.
Telefonista Gatola: No. Si, si, si. Ese, ese.
Gestor Sanitario: Pues no, no tienen cobertura.
Telefonista Gatola: Ese es el problema que no puede uno contactar con ellos. No hay cobertura, puede haber cobertura en un momento dado cuando estén en la cima de la montaña, en algún teso o algo, pero si aciertas en ese momento bien, pero si no, no hay cobertura.
Gestor Sanitario: De acuerdo gracias, buenas noches.
Un momento -dijo Akila- Usted, D. Jeremías. ¿Tiene acciones en la compañía telefónica del citado número de móvil?
D. Jeremías: ¡No¡
Suerte ha tenido Usted en no tenerlas, pues si las hubiera tenido a estas horas, tendría dos expedientes como mínimo, el otro sería por no tener cobertura el teléfono de los Chamanes. Puede continuar la lectura.
Siendo las 4 horas, 19 minutos y 57 segundos, se produce una nueva llamada al Centro de Salud Gatuno, atendida por D. Jeremías Pelotari Tocador, llamada que fue efectuada por la jefe de Sala de Emergencias Gatunas y que transcurrió en los siguientes términos:
Telefonista Gatola: Urgencias Gatunas. ¿Dígame?
Jefe de Sala: Hola buenas noches. ¿Es Usted el telefonista que está de guardia?
Telefonista Gatola: Sí.
Jefe de sala: Mire, soy el jefe de sala de Emergencias Sanitarias para gatos.
Jefe de sala: Me puede confirmar si el Chamán ha salido al aviso de la C/ Serradilla.
Telefonista Gatola: Pues han salido, pero yo no sé si han salido para la C/ Serradilla o para Laberiano.
Jefe de sala: ¿Tenían dos avisos?.
Telefonista Gatola: No, nada más que uno.
Jefe de Sala: ¿Entonces, como sabe si van a uno o a otro?.
En este momento el Gran Akila obligó al lector a hacer una pausa y dijo: Me parece Don Zacarías que el vino que hoy no nos sirve durante la lectura se lo debe de estar bebiendo esta intelectual y el vino le sienta mal o mejor creo que es un poco lerda, pues si le dicen que solamente hay un aviso, no entiendo como cojones se le ocurre afirmar que D. Jeremías sabrá si han ido a uno o a otro.
Ante la indirecta que Akila le tiro en el asunto del vino, Don Zacarías ordenó al rabillador que pidiese a la cocina raciones de piensos Correa, raciones de ratones “coloraos” y una docena de botellas de reserva del 98, dando orden de suspender la lectura hasta que todo lo pedido llegase y se reanudaría la lectura una vez que nos atizáramos al menos unas tres copas por barba.
Al cabo de veinte minutos llegó lo pedido a la cocina y después de remojarnos el gaznate a conciencia, la lectura se reanudó de nuevo, que continua así:
Telefonista Gatola: Porque no me lo han dicho.
Jefe de sala: Pero, tenían dos avisos o solamente el de la C/ Serradilla.
Telefonista Gatola: Solamente uno.
Jefe de sala: ¡Entonces, Usted sabrá si han salido a él o no¡, o se han ido a otro sitio diferente.
Telefonista Gatola: ¡Ah¡ y yo que sé. Yo los he visto que han cogido el coche, el teléfono de aquí y se han ido, una vez que ya han salido de aquí, no sé ya a donde van.
Jefe de sala: ¡Ah¡ y no tiene ni un móvil para comunicarnos con ellos.
Telefonista de Gatola: Si, quiere usted el móvil.
Jefe de sala: Pues sí, si me hace el favor.
Telefonista Gatola: Sintiéndolo mucho, el móvil se lo han llevado ellos y no puedo dárselo, pero el número del móvil sí, es el 669942451.
Jefe de sala: Vale¡
Telefonista Gatola: Usted es la controladora del Centro de Salud Gatuno este.
Jefe de sala: No, no la controladora, soy la Jefe de sala de Emergencias Sanitarias Gatunas, del Centro Coordinador.
Telefonista Gatola: Yo pensaba que era usted la que ordenaba y mandaba aquí, porque ya es la tercera vez que llama o cuarta vez.
Jefe de sala: No, llamaremos todo lo que sea preciso.
Telefonista Gatola: Si, si. Yo voy a estar aquí hasta las 8 de la mañana, si quiere me estoy aguantándola a usted hasta las 8 de la mañana.
Jefe de sala: ¿Cómo se llama Usted?
Telefonista Gatola: Brosio.
Jefe de sala: ¿Qué más?
Telefonista de Gatola: Am, Am Brosio, al estilo de Bond, James Bond y ¿usted cómo se llama?.
Jefa de sala: Pues la Doctora Arañez. No tengo ningún problema, porque sepa que le he hecho una Incidencia hoy desde el Centro Coordinador para Gatos, por la mala colaboración que ha tenido usted durante la noche en Emergencia Gatunas.
Telefonista de Gatola: En cuanto a la incidencia, si cree que ha sido pequeña, le recomiendo que haga un par de ellas más y en cuanto a lo de la mala colaboración, esa es la opinión que tiene usted.
Jefe de sala: No, está todo grabado, ¿eh?.
Telefonista Gatola: Vale, de acuerdo, muchísimas gracias.
Jefe de sala: Adios.
A las 4 horas, 23 minutos, 59 y 13 segundos, y a las 4 horas, 59 minutos y 55 segundos de la madrugada del 4 de abril de 2012, la conversación entre el Chamán regulador y los miembros del equipo de Soporte Vital Básico (SVB), que habían atendido a la paciente de la C/ Serradilla transcurrió en los siguientes terminos:
4H23M13S
SVB Gatola: Sí, dime.
Chamán regulador: Hola mira, ha llamado la jefa de sala y parece que deben de haber salido.
SVB Gatola: Vale, perfecto.
Chamán regulador: Esperáis un poco y ya está. ¿Sabes cómo se llama el telefonista que está hoy de noche? ¿Am Brosio puede ser?.
SVB Gatola: No. Jeremías.
Chamán regulador: Vale, vale encima ha dado el nombre mal. Sería importante que nos lo confirmarais. No vayamos a poner el nombre de otro y no sea el suyo.
SVB Gatola: Pues nada no te preocupes.
SVB Gatola: ¿Sí?, Gatola.
Chamán regulador: Hola. Buenas noches, mira soy el Chamán regulador, ya habéis confirmado el nombre del telefonista?.
SVB Gatola: Si. Jeremías se llama, sí.
Chamán regulador: Venga, pues nada más, le dieron el alta in situ ¿Verdad? Lo que tú decías.
Si, era una infección de orina nos dijo la Chamán, le hicieron un combur y dio infección de orina y dijo que nos viniéramos, que le daba el alta.
Chamán regulador: Pues muchas gracias, hasta luego.
Extremos que constan en la transcripción de la grabación 20120059159, de la asistencia de la C/ Serradilla del 4 de abril de 2012, obrante a los folios 39 a 52 del expediente, grabación de la que consta una copia en CD incorporado al folio 180 del expediente.
4.- Iniciadas las actuaciones correspondientes y notificadas al expedientado, con fecha 30 de noviembre de 2012 se procedió por el Instructor a citar a Don Jeremías Pelotari Tocador a comparecencia para el 20 de diciembre de 2012, en la Gerencia de Salud Gatuna para Gatos, a fin de tomarle declaración (folio 67). Por providencia de 14 de diciembre de 2012, se acordó la suspensión de la comparecencia de D. Jeremías, señalada para el 20 de diciembre de 2012 (folio 168), en tanto no se recibiera copia de la grabación en sonido de las llamadas referentes a la asistencia demandada en la noche del 3 al 4 de abril de 2012 desde la C/ Serradilla, conforme así había interesado el expedientado en escrito de 11 de diciembre de 2012 (folio 169).
5.- Suspendida la comparecencia y participada dicha suspensión al expedientado con fecha 14 de diciembre de 2012 (folio 172), con la misma fecha se requirió el envío de la grabación (folio 171), oficio contestado por la Gerencia de Salud de Área Gatuna el 28 de diciembre de 2012 (folio 175), contestación en la que se señala que la copia de grabación interesada ha de ser solicitada directamente a la Gerencia de Emergencias Gatunas, indicación atendida por el instructor por providencia de 3 de enero de 2013 (folio 174), por la que se acordó requerir de la Gerencia de Emergencias Gatunas, 112, la grabación antedicha, requerimiento que fue atendido por el 112, remitiendo la grabación con fecha 11 de enero de 2013 (folio 180), grabación que fue incorporada al expediente por providencia de 11 de enero de 2013, por la que, asimismo, se acordó dar traslado al expedientado de la copia de la grabación recibida y se procedió a nueva citación para celebrar la comparecencia suspendida, señalandose el 6 de febrero de 2013, en el mismo lugar que en el anterior señalamiento, Gerencia de Salud de Área Gatuna (folios 179 a 181).
6.- Llegado el 6 de febrero de 2013 y compareciendo en la Gerencia de Salud de Área Gatuna de Gatola el expedientado, no pudo celebrarse la comparecencia por imposibilidad personal del Instructor, como obra en diligencia que así lo recoge al folio 185, por lo que se procedió a una nueva citación para celebrar la comparecencia suspendida, señalandose el 25 de febrero de 2013 (folio 186), comparecencia que se celebró finalmente en dicha fecha con el resultado que obra en el acta (folios 189 y 190) en que se dice, entre otras cosas, que (…) por la noche tienen repartida (los Chamanes) la guardia en tres turnos: de 12:00 a 2:40, de 2:40 a 5:20 y de 5:20 a 8:00 de la mañana. El Chamán que está en su turno asume todas las responsabilidades que haya.(…)”.
7.- Advertido error en la comunicación de comienzo de actuaciones cursada a la Gerencia de Salud de Área Gatuna el 26 de noviembre de 2012, por providencia de 30 de noviembre de 2012, se procedió a subsanar el error, subsanándose la notificación anterior de inicio de actuaciones practicada a la Gerencia de Salud de área Gatuna por oficio de 30 de noviembre de 2012, por el que se participó a la Gerencia el error advertido en la comunicación inicial y de la subsanación acordada.
8.- Iniciadas las actuaciones, se acordó requerir de la Gerencia de Atención primaria para Gatos información sobre los siguientes extremos en relación al expediente disciplinario (folios 70 y 71):
8.1.- Telefonistas que prestaban servicio en el Centro de Salud de Gatola el día de los hechos, objeto de expediente, 4 de abril de 2012, con expresión de domicilio, a efecto de notificaciones.
8.2.- Telefonistas que prestaron servicios en el Centro de Salud Gatuno de Gatola, hasta la fecha de los hechos, 4 de abril de 2012, con expresión de domicilio a efectos de notificaciones.
8.3.- Chamanes que realizaban guardias en el Centro de Salud de Gatola, en cualquier modalidad y bajo cualquier sistema organizativo, en la fecha de los hechos objeto del expediente, 4 de abril de 2012, con expresión de domicilio a efectos de notificaciones.
8.4.- Actuaciones realizadas por la Gerencia de Atención Primaria Gatuna en relación con las manifestaciones del Equipo de Soporte Vital Básico de Gatola al Chamán regulador, contenidas en la página 6 de la transcripción de la grabación nº 20120059159, en C/ Serradilla (Gatola) correspondiente a los hechos denunciados en el expediente ordenado instruir al telefonista D. Jeremías.
8.5.- Chamanes que prestaron servicio de guardia bajo cualquier sistema organizatorio en el Centro de Salud Gatuno de Gatola desde el 1 de enero al 30 de abril de 2012, con expresión de domicilio a efectos de notificaciones.
8.6.- Informe sobre el sistema de organización de las guardias de emergencias para la atencion continuada, con expresión del numero diario de Chamanes que prestan el servicio, distribución de tareas y horarios, organización de la consulta, de la atención domiciliaria y régimen de descanso de los Chamanes durante la jornada.
8.7.- Instrucciones dadas a los telefonistas para actuar en la atención de las llamadas en demanda de atención domiciliaria en relación con los facultativos y, en concreto, si tienen orden expresa de no molestar a los que están descansando.
Documentación que finalmente se interesó de la Gerencia Gatuna de Atención Primaria (folios 70 y 71).
9.- Por providencia de 30 de noviembre de 2012 se acordó por el organo instructor requerir los antecedentes disciplinarios del expedientado e información sobre su posible condición de representante sindical. Información requerida de la Gerencia de Área Gatuna por oficio de 30 de noviembre de 2012 (folio 73), oficio contestado por la Gerencia Gatuna por oficio de 11 de diciembre de 2012, por el que se informaba al instructor de la no existencia de antecedentes disciplinarios del expedientado y de no ostentar D. Jeremías cargo alguno de representación sindical (folios 75 a 78).
10.- La información requerida de la Gerencia Gatuna a la que se ha hecho alusión, fue remitida por el órgano requerido al instructor por nota interior de 10 de diciembre de 2012, e incorporada al expediente por providencia de 11 de diciembre de 2012, como consta a los folios 74 a 167.
11.- No estimandose necesaria por el instructor la practica de ninguna otra diligencia, por providencia de 8 de abril de 2013 (folio 191), se acordó traer el expediente a la vista del interesado, a fin de formular el oportuno pliego de cargos, que remitido al expedientado, por correo certificado con acuse de recibo, a fin de que, en el plazo máximo de diez días, a partir de su recibo, pudiera formular el oportuno pliego de descargos, dándose asimismo al expedientado vista del expediente, a efectos de su examen y alegaciones, advirtiendole que, si transcurrido dicho plazo de diez días, no hubiese formulado pliego de descargo continuarían las actuaciones (folio 191).
12.- Por el instructor se formuló el preceptivo pliego de cargos, con fecha 8 de abril de 2013, siendo los cargos formulados los siguientes (folio 192):
12.1.- Negarse reiteradamente, en la madrugada del 4 de abril de 2012, a pasar la llamada del Centro de Emergencias Gatunas a los chamanes de guardia del Centro de Salud para Gatos, a fin de atender la urgencia demandada por paciente en calle Serradilla, a través del servicio de Emergencia Sanitarias Gatunas.
12.2.- Negarse, en la madrugada del 4 de abril de 2012, a identificarse ante los requerimientos efectuados en tal sentido por la responsable del Servicio de Emergencias y la expresión de manifestaciones dirigidas a dicha responsable, tales como:
“¿Vd. Es la controladora de este Centro de Salud Gatuna?”
“Yo pensaba que era usted la que ordenaba y mandaba aquí, porque ya es la tercera vez que llama o cuarta vez.”
“Sí,…si quiere me estoy aguantandola a usted hasta las 8 de la mañana.”
“Me llamo Am Brosio y usted, ¿cómo se llama?
12.3.- Dormir en su puesto de trabajo el sábado 22 de octubre de 2011 y dirigirle al demandante de asistencia Don Rubén Vegas Sánchez expresiones tales como la siguiente:
“Cuando me veas por la calle me tocas las palmas, si tienes cojones”
13.- Notificado al expedientado el pliego de cargos por oficio de 8 de abril de 2013, por correo certificado con acuse de recibo (folios 193 y 194), con fecha 22 de abril de 2013, con registro de entrada de la misma fecha en la Gerencia Gatuna de Atención Primaria, Centro de Salud Gatuna de Gatola, se formuló por el expedientado escrito de descargos, en el que literalmente se dice, en relación con los cargos formulados (folios 196 a 202):
13.1.- Previa.
Nulidad por infracción del artículo 35 del Real Decreto 33/1986, de 10 de enero. Aplicación del art. 62 de la Ley 30/1992 de 26 de noviembre. Dispone la primera de las normas citadas que, una vez incoado el procedimiento y practicadas las diligencias que el instructor estime procedentes, incluida la declaración del expedientado, el instructor deberá formular el pliego de cargos en el plazo no superior a un mes desde la fecha de incoación del expediente. Así mismo, establece que en dicho pliego de cargos no solo se harán constar las presuntas faltas cometidas sino que también deberá expresar las sanciones que pudieran ser de aplicación.
En el presente caso, el pliego de cargos fue dictado fuera del plazo de un mes establecido en dicha norma (la incoación del expediente data del día 22-11-2012; la declaración del suscribiente ante el instructor se realizó el día 25-01-2013 y el pliego de cargos lleva fecha de 08-04-2013) y en él tampoco se especifican las sanciones que pudieran llegar a imponerse, por lo que, a tenor de lo establecido en la segunda de las normas citadas, dicha resolución es nula de pleno derecho procediendo, en consecuencia, el archivo del presente expediente sancionador.
13.2.- Primera.-
13.2.1.- Incierto lo recogido por el instructor en el correlativo del pliego de cargos cuando me imputa una negativa reiterada a pasar la llamada del Centro de Emergencias Gatunas a los Chamanes de guardia del Centro de Salud Gatuna. Lo único cierto es que no hubo tal negativa sino una imposibilidad de pasar la llamada en ese momento al Chamán que prestaba la guardia puesto que se hallaba ocupado atendiendo una urgencia. Ello viene corroborado y acreditado por los documentos obrantes en el propio expediente, a saber:
a) Folio 2 del expediente (punto 1.- Antecedentes): recoge expresamente que el propio Gerente de Emergencias Sanitarias para Gatos reconoce que no se pasó la llamada al Chamán que estaba de guardia puesto que estaba ocupado atendiendo una urgencia.
b) Folio 23 del expediente: parece apreciarse que a las 03:30 horas la Chamán de guardia se encontraba atendiendo a Don David Cerezo Álvarez. (Ignoro el por qué aparece borrosa la hora de atención de las urgencias habidas en esa noche; no obstante, se propondrá prueba para aclarar dicho defecto).
c) Folios 30 y 31 del expediente: acreditan que las llamadas del Gestor Sanitario y del Chamán Regulador fueron realizadas a las 03:31 horas y a las 03:32 horas.
En segundo lugar, ya explicó en la entrevista mantenida con el instructor del expediente el pasado 25 de enero la existencia de un reparto de turnos que se realiza entre los Chamanes para atender las guardias en horario nocturno. El caso es que durante la noche únicamente se encuentra disponible un Chamán para atender las urgencias y los otros dos descansan en los dormitorios habilitados al efecto o en la sala de TV, y tenemos instrucciones de no pasar avisos a aquellos médicos que se encuentran en su turno de descanso. El propio trabajador del SVB reconoce dichas circunstancias cuando le son expuestas por el Chamán regulador (folio 33). Todo ello podrá ser corroborado por los testigos cuya declaración se propone como medio probatorio a través de otrosí.
En consecuencia, no hubo una negativa reiterada a pasar la llamada a los Chamanes de guardia, sino que resulta acreditado por la propia documentación del expediente que el Chamán de guardia que prestaba servicio en el turno que le correspondía estaba ocupado atendiendo una urgencia y los otros dos estaban descansando. Adjunto acompaño bajo el número 1 de documentos el plano de la planta de urgencias, donde aparecen perfectamente delimitados los citados dormitorios.
13.2.2.- Dicho lo anterior, manifiesta que cumplió diligentemente con sus obligaciones: recogí el aviso y lo trasladé en cuanto fue posible al Chamán de guardia, que estaba atendiendo una urgencia. No se produjo ninguna incidencia, ni situación anómala, de riesgo o peligro en la atención a dicho aviso. Prueba de ello es que la llamada del Chamán regulador dando el aviso, finaliza a las 03:33 horas aproximadamente (folios 31 y 32) y el equipo chamán sale del Centro Gatuno de Salud de Gatola para atender dicha urgencia a las 03:50 horas (folio 23); es decir, transcurren únicamente 17 minutos y hemos de tener en cuenta que el Chamán de guardia estaba en dicho momento atendiendo una urgencia, por lo que hubo de finalizar la misma y preparar el instrumental necesario. A mayor abundamiento, ello podrá ser corroborado por la Dra. en chamanismo Dª. Francisca Ternero del Fraile, que es el Chamán que estaba de guardia y cuya declaración como testigo se propone a través de otrosí.
13.3.- Segunda. En cuanto a lo recogido en lo correlativo del pliego de cargos, manifiesta lo siguiente:
13.3.1.- En primer lugar las expresiones a las que se hacen referencia en ningún modo son ofensivas o irrespetuosas, sin que exista tampoco descalificación de ningún tipo al interlocutor, por lo que, de ninguna manera, existe la comisión de falta alguna por ello.
13.3.2.- En segundo término, el artículo 19.ñ) de la Ley 55/2003, de 16 de diciembre del Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud gatunos, establece el deber de dicho personal de ser identificados por su nombre y categoría profesional por los usuarios del Sistema Nacional de Salud gatuna y añade que dicha identificación deberá ser siempre de forma personal y nunca a través de comunicación telefónica, lo cual podría conllevar el incumplimiento de lo dispuesto en el artículo 19.j) de dicha norma que obliga a mantener la debida reserva y confidencialidad de la información y documentación relativa a los centros sanitarios, máxime si tenemos en cuenta que la terminal telefónica del que se disponía en el Centro de Salud Gatuno de Gatola el día de los hechos, no contaba con el servicio de identificación de llamadas entrantes, por lo que se ignoraba cualquier dato acerca de la identidad y personalidad del interlocutor. A mayor abundamiento, consta acreditado que facilité en todo momento el número de teléfono móvil del Chamán de guardia (folios 36 y 39) e informé que los Chamanes habían salido, pero sin que me informaran a donde se dirigian (folio 39).
Por último manifestar que me resultó sospechoso y extraño tener que atender, al menos, cuatro llamadas con respecto al mismo aviso, cuando lo normal es que los Servicios de Emergencia den el aviso al telefonista y éste se lo transmita al Chamán de guardia, sin que vuelvan a llamar, salvo casos de extrema gravedad. Razón por la que solicité a la interlocutora explicaciones acerca de la reiteración de las llamadas y de su identificación, toda vez que estaba ocupando de forma imnecesaria la línea telefónica del servicio de urgencias gatunas.
13.4.- Improcedente la acusación del correlativo del pliego de cargos, toda vez que la incidencia a la que hace referencia ya quedó resuelta por la Gerencia Gatuna en fecha 17 de noviembre de 2011 (folio 51). El suscribiente negó en todo momento los hechos expuestos por dicho usuario, razón por la que fue archivada dicha reclamación.
De igual forma, resalta que el día en que fue tomada declaración al suscribiente (25 de enero de 2013) el instructor no me informó en ningún momento de la acusación por dichos hechos, limitándose la misma a los hechos ocurridos el día cuatro de abril de dos mil doce. De hecho, una vez escuchada la grabación del CD únicamente fui interrogado acerca de cuestiones referentes a la misma, sin que mencionara en ningún momento, ningún otro tipo de presunta infracción.
El acta correspondiente a la toma de declaración literalmente recoge:”El Instructor le dice que puede alegar todo aquello que tenga por conveniente para su mejor defensa en relación con la grabación auditada”, realizando entonces las alegaciones que a mi derecho de defensa interesaban. En ningún momento fui informado que los hechos que se me imputaban fueran otros distintos de los contenidos en la grabación. No resulta procedente introducir ahora nuevas acusaciones, lo cual origina la correspondiente nulidad por indefensión del suscribiente
13.5.- Aplicación de los artículos 71.1, 73.3 y 74.4 de la Ley 55/2003, de 16 de diciembre. El artículo 71.1 contempla que el régimen disciplinario responderá a los principios de tipicidad, eficacia y proporcionalidad en todo el Sistema Nacional de Salud y en especial para la salud de los Gatos. Por su parte, el artículo 73.3 ordena que para la determinación concreta de la sanción, dentro de la graduación que se establece en el apartado 1, se efectuará tomando en consideración el grado de intencionalidad, descuido o negligencia que se revele en la conducta, el daño al interés público, cuantificándolo en términos económicos cuando sea posible y la reiteración o reincidencia.
En el presente caso no ha habido intencionalidad, ni negligencia alguna toda vez que el aviso fue transmitido a los Chamanes y fue atendido con toda normalidad. Tampoco consta acreditado en el expediente que se produjera ningún daño al interés público, ni la existencia de reiteración o reincidencia. En consecuencia, la escasa entidad e importancia de los hechos hace que, en último caso, para el improbable supuesto de que el instructor considerase que el suscribiente ha incurrido en la comisión de algún tipo de falta, solicito que esta sea considerada como leve e incardinada en lo dispuesto en el artículo 72.4.c) de dicha norma.
Se interesa asimismo en el citado escrito de descargo la práctica de las siguientes diligencias:
OTROSI DIGO: que, como medio probatorio, solicito la práctica de las siguientes diligencias:
a.- Que por la dirección del Centro Gatuno de Salud de Gatola se aporte al procedimiento copia certificada o compulsada del folio número 23 del expediente, correspondiente a las urgencias atendidas entre las 15 horas del día tres de abril de 2012 y las ocho horas del día 04 de abril de 2012, en el que se observe de forma clara y nítida la hora de las urgencias atendidas, toda vez que el que obra en el expediente se encuentra borroso.
1.- Que por la dirección del Centro de Salud Gatuno de Gatola se informe acerca de si en la fecha en que ocurrieron los hechos (04-04-2012) se realizaban distintos turnos entre los Chamanes que prestaban el servicio de guardia en horario nocturno. En caso afirmativo, deberá especificarse de la forma más completa posible en qué consistían los mismos.
a) Que sea tomada declaración a las siguientes personas:
Doctora en chamanismo Doña Francisca Ternero del Fraile, Chamán que estaba de guardia en el momento de producirse los hechos y que atendió el aviso dado por el Servicio de Emergencias Gatunas.
Don Pedro Loza Mar, telefonista del Centro Gatuno de Salud de Gatola con perfecto conocimiento del funcionamiento de la prestación del servicio de urgencias gatunas de dicho Centro de Salud, el cual podrá corroborar lo manifestado por el suscribiente tanto en la declaración prestada el pasado día 25 de enero como en el presente escrito.
Expresamente solicita que la toma de declaración de dichas personas sea realizada con presencia de mi letrado, Sr. Mínguez, con domicilio para citaciones en su despacho profesional sito en la calle Mínguez Dona, número 9 piso primero de Zorros Mondigo, a fin de que pueda formular las preguntas que interesen a mi derecho, debiendo señalar el instructor lugar, día y hora para la práctica de la misma, debiendo ser citados los testigos en el Centro Gatuno de Salud de Gatola, lugar donde desarrollan su actividad laboral.
14.- Admitida la prueba propuesta por Don Jeremías Pelotari Tocador y acordadas asimismo las declaraciones (folios 205 a 213) del Coordinador del Centro Gatuno de Salud Gatuna de Gatola D. J.L. Alegría y ¡Olé¡ y del resto de Chamanes que prestaban servicios en dicho Centro en la guardia de la noche del 3 al 4 de abril de 2012, (Chamanes Don J. Garri Rode, Don Felicísimo Ganda San y Doña Francisca Ternero del Fraile, y aprendices de Chamán Doña Rosa Caballo San, Doña Salvia Laro Pino y Doña Garita Pas Mar, y la del telefonista Don Pedro Loza Mar, se practicaron las testificales de D. J.L. Alegría y ¡Olé¡, coordinador (folio 224); D. J. Garri Rode, Chamán (folio 220); D. Felicísimo Ganda San, Chamán (folio 222); Dª. Francisca Ternero del Fraile, Chamán (folio 232); Dª. Garita Pas Mar, aprendiz de Chamán (folio 224); Dª. Rosa Caballo San, aprendiz de Chamán (folio 228), y D. Pedro Loza Mar, telefonista (folio 226), con el resultado que consta en las actas obrantes en el expediente, no practicándose la declaración de Dª. Salvia Laro Pino, al estar de vacaciones y considerarse suficientemente ilustrado el Instructor, quedando cumplimentados en dichas comparecencias, vía oral, los informes demandados, aportándose como documentación complementaria por el Coordinador del Centro de Chamanismo en su comparecencia las normas de actuación de Atención Continuada para Gatos, que figuran al folio 218.
15.- Cumplimentadas las diligencias de prueba acordadas, se le dio plazo de diez días al expedientado, con entrega del expediente, para que pudiera formular cuantas alegaciones en su derecho considerara pertinentes, plazo en el que por el expedientado fueron presentadas las alegaciones que obran incorporadas al folio 245 y que, básicamente, consisten en la superación del plazo para la práctica de las pruebas.
16.- Formulada propuesta de resolución (folios 247 a 273) y notificada que fue al interesado (folio 274), éste opone a la anterior propuesta las alegaciones (folios 276 a 279) que reiterativas, se contraen a lo siguiente:
16.1.- Se remite a sus alegaciones anteriores. (…). En el Centro de Salud de Gatola existe la práctica de realizar la prestación de servicios de guardias en horario nocturno a través de un reparto nocturno (…) un primer turno desde las 00:00 horas hasta las 2:40 horas, un segundo turno desde las 2:40 horas hasta las 5:20 horas y un tercer turno desde las 5:20 horas hasta las 8:00(…). Ello viene corroborado por todas y cada una de las declaraciones (…). Durante la guardia, los Chamanes que no están en su turno se encuentran durmiendo (…). Se reconoce la existencia de un régimen de turnos establecidos por los profesionales y al respecto la única consideración que se realiza es que no tiene carácter oficial (…). En el momento que se recibe la llamada del 112 en el Centro de Salud Gatuna de Gatola (03:31:32), la Chamán que está de turno se encuentra atendiendo a un paciente, según consta en el parte de asistencias que se prestaron en dicha noche (folio 33) (…). El telefonista recogió el aviso y lo pasó a la Chamán que se encontraba en su turno (…). El suscribiente actuó en todo momento de conformidad con la práctica habitual de atención que es acordada por los propios Chamanes que prestan el servicio de guardia.
16.2.- Interesa la aplicación del principio de proporcionalidad (…). Sea calificada de falta leve (…). No se produjo incidencia alguna (…). El que suscribe cumplió con la práctica habitual de la prestación de la guardia (…) que es la que acuerdan los propios Chamanes (…).
A los anteriores antecedentes de hecho le son de aplicación los siguientes
1.- Siendo así los hechos como han sido descritos, resulta probado que D. Jeremías Pelotari Tocador, telefonista, en la madrugada del 3 al 4 de abril de 2012, se encontraba prestando servicios en el Centro de Salud Gatuno de Gatola, cuando sobre las 3:31:32 se recibió en dicho Centro de Salud una llamada del servicio de emergencias, demandando asistencia para una gata, vecina de Gatola en C/ Serradilla, llamada que fue atendida por el telefonista de servicio, quien resultó ser el expedientado, D. Jeremías Pelotari Tocador. Los términos en los que transcurrió la llamada telefónica realizada por emergencias y atendida por el telefonista del Centro Gatuno de Gatola está documentada a los folios 39 a 52 e incorporada en soporte CD al folio 189 del expediente.
En efecto, siendo las 3:31:32 de la noche del 3 al 4 de abril de 2012, ha quedado acreditado que la conversación entre el telefonista del Centro de Salud Gatuna de Gatola y el Gestor sanitario transcurrió en los siguientes términos:
3H31M32S
Telefonista Gatola: ¿Sí?
Gestor Sanitario: Buenas noches, llamo de emergencias. Es para pasarles un aviso. Es en Gatola calle Serradilla. El teléfono es 923923923 y la paciente es… de 77 años. ¿Es Usted el Chamán?.
Telefonista Gatola: Sí. Hay tres.
Telefonista de Gatola: No, en este momento no.
Gestor sanitario: Pues un momento que le paso con el Chamán de sala.
Siendo las 3:32:31, la conversación entre el Chamán regulador y el telefonista del Centro de Salud Gatuna de Gatola, Don Jeremías Pelotari, transcurrió en los siguientes términos:
Telefonista de Gatola: Hola, buenas noches.
Telefonista Gatola: En este momento no puede ser, porque hay un paciente gatuno aquí que está bastante mal y está ahí atendiéndolo.
Chamán regulador: ¡Vale¡ ¿Nada más está ese Chamán?.
Telefonista Gatola: No, los demás están acostados, no están en su turno y para coger un aviso yo tengo todos los datos, no sé qué es lo que ustedes quieren decirme más.
Chamán regulador: Bueno, pues mire es para que acudan al domicilio de esta Gata.
Telefonista de Gatola: Eso ya lo sabemos, si nos dan un aviso es para eso.
Chamán regulador: Yo quería hablar con un médico porque es lo que hacemos normalmente, me dice que no puede, pues de acuerdo. Yo ahora le doy la información y se la pasa Usted. Paciente de 77 años que ha estado en urgencias ayer por dolor abdominal, le han puesto un tratamiento, no cede, está con bastante dolor, le va al dedo de la pierna y además se encuentra muy mareada. Hasta luego.
Cuando a las 4:14:28 de la madrugada del tres al cuatro de abril el Servicio de Emergencias Gatunas volvió a contactar con el Centro de Salud Gatuna de Gatola, la llamada, atendida por el Telefonista D. Jeremías Pelotari, transcurrió en los siguientes términos:
Telefonista Gatola: Urgencias. ¿Digame?.
Gestor sanitario: Buenas noches, le llamo de Emergencias Sanitarias Gatunas, era para confirmar si habían salido los Chamanes a la calle Serradilla.
Telefonista Gatola: ¿El número de móvil del Centro? Sí.
Gestor sanitario: Sí, el de los Chamanes. Es que hemos llamado al teléfono…
Telefonista Gatola: 669…
Telefonista Gatola: No. Sí, si…si. Ese, ese.
Telefonista Gatola: Ese es el problema que no puede uno contactar con ellos. Porque no hay cobertura, puede haber cobertura en un momento dado cuando estén en la cima de la montaña, en algún teso o algo, pero si aciertas en ese momento bien, pero si no, no hay cobertura.
Siendo las 4:19:57, la llamada telefónica del Centro de Emergencias Gatunas, realizada por el jefe de sala de Emergencias Gatunas y atendida por el Telefonista Don Jeremías Pelotari Tocador, transcurrió en los siguientes términos:
4H19M57S
Telefonista Gatola: Urgencias. ¿Dígame?
Jefe de sala: Mire, soy el jefe de sala de Emergencias Sanitarias Gatunas.
Telefonista de Gatola: Sí.
Jefe de sala: Me puede Usted confirmar si el Chamán ha salido al aviso de Serradilla.
Telefonista de Gatola: Pues han salido, pero yo no sé si han salido para Serradilla o para Laberiano.
Jefe de sala: ¿Tenían dos avisos?
Telefonista de Gatola: No, nada más que uno.
Jefe de sala: ¿Entonces cómo sabe si van a uno o a otro?
Jefe de sala: Pero, tenían dos avisos o solamente el de la calle Serradilla.
Jefe de sala: ¡Entonces, usted sabrá si han salido a él o no o se han ido a otro sitio diferente.
Telefonista Gatola: Ah y yo que sé. Yo los he visto que han cogido el coche, el teléfono de aquí y se han ido, una vez que ya han salido de aquí no sé ya donde van.
Jefe de sala: Ah y no tienen ni un móvil para poder comunicarse con ellos.
Telefonista Gatola: Si, quiere usted el móvil.
Telefonista Gatola: Bueno, pues le voy a dar el móvil. 669942451.
Jefe de sala: ¡Vale¡
Telefonista Gatola: Usted es la controladora del Centro de Salud este.
Jefe de sala: No, no la controladora, soy la jefe de sala de Emergencias Sanitarias Gatunas, del Centro Coordinador para Gatos.
Telefonista de Gatola: Yo pensaba que era usted la que ordenaba y mandaba aquí, porque ya es la tercera vez que llama o cuarta vez.
Telefonista Gatola: Sí, sí. Yo voy a estar aquí hasta las 8 de la mañana, si quiere me estoy aguantándola a usted hasta las 8 de la mañana.
Jefe de sala: ¿Cómo se llama Usted?.
Telefonista Gatola: ¿Eh? Y usted cómo se llama?.
Jefe de sala: Pues la Doctora Aráñez. No tengo ningún problema, porque sepa que le he hecho una incidencia hoy desde el Centro coordinador gatuno ¿eh?, por la mala colaboración que ha tenido Usted durante la noche en Emergencias Sanitarias para Gatos.
Telefonista Gatola: Bueno, esa es la opinión que usted tiene.
Telefonista Gatola: Vale, de acuerdo, gracias.
Jefe de sala: Adiós.
2.- Ha quedado acreditado que en el Centro de Salud Gatuna de Gatola, la noche del 3 al 4 de abril de 2012, prestaban servicio tres chamanes, que resultaron ser D. J. Garri Rode, D. Felicísimo Ganda San y Dña. Francisca Ternero del Fraile, siendo esta última la Chamán que se encontraba prestando asistencia, cuando a las 3:31:32 se produjo la llamada de Emergencias Gatunas al Centro de Salud Gatuna, asistencia que había empezado a prestarse a las 3:30 de la madrugada del 3 al 4 de abril de 2012, como así consta en la hoja del libro de guardias, obrante al folio 23, que fue debidamente informada por el Coordinador del Centro en documento que obra al folio 238. Queda, así mismo, acreditado que Don Jeremías Pelotari Tocador, cuando se encontraba prestando servicios en dicho Centro en la madrugada del 3 al 4 de abril de 2012, se negó, una y otra vez, a pasar la llamada del Centro de Emergencias Gatunas a cualquiera de los tres Chamanes que estaban prestando el servicio de guardia. Así, a las 3:31:32, al Gestor sanitario le contestó con un lacónico “No” a su requerimiento de que se le pasase con un Chamán y a las 3:33:31, cuando fue requerido a ello por el Chamán regulador, reiteró la negativa argumentando que el Chamán que estaba prestando una asistencia no podía ponerse “porque hay un cachorro de gato que está bastante mal y está atendiendolo” y los demás Chamanes no estaban en su turno y para coger el aviso, él tenía todos los datos.
Hubo, pues, y así ha quedado acreditado, una negativa reiterada a facilitar la comunicación del Centro de Emergencias Gatunas con los Chamanes de guardia, asumiendo Don Jeremías Pelotari Tocador competencias que no le correspondían, pues, como se explicita en el Reglamento obrante en el expediente y, en concreto, en el folio al ordinal 163, “nunca los telefonistas serán los encargados de priorizar las urgencias”. Tratándose en el caso de una urgencia, demandándose por el Centro Coordinador Gatuno el que se le pasara con un Chamán de guardia, a ello debía haber accedido con diligencia Don Jeremías Pelotari Tocador y, al no hacerlo, incurrió en la comisión de una conducta sancionable, al ser la negativa consciente y reiterada y pertinaz. Consciente porque la petición de comunicación del servicio de urgencias con los Chamanes del Centro Gatuno fue explicita y reiterada, a lo que se negó el telefonista; reiterada porque la negativa a facilitar tal comunicación se realizó cuantas veces fue demandada y pertinaz porque no obedeció a razón alguna y fue realizada con obstinación y atribuyéndose competencias que de ninguna forma corresponden a los telefonistas.
3.- Queda, igualmente, acreditado que en la madrugada del 3 al 4 de abril de 2012, siendo las 4:19:57, cuando el jefe de sala de Emergencias Gatunas se puso en contacto nuevamente con el Centro de Salud para Gatos de Gatola, a fin de interesarse por la asistencia demandada desde la calle Serradilla, la comunicación con el Centro, atendida por Don Jeremías Pelotari Tocador, se desarrolló en los siguientes términos:
Telefonista Gatola: Urgencias. ¿Dígame?.
Jefe de sala: Hola buenas noches. Es Usted el telefonista que está de guardia.
Jefe de sala: Me puede confirmar si el Chamán ha salido para la calle Serradilla.
Telefonista Gatola: Pues han salido, pero no sé si han salido para la calle Serradilla o para Laberiano.
Jefe de sala: ¿Entonces cómo sabe si van a uno o a otro?.
Telefonista Gatola: ¡Ah¡ y yo que sé. Yo los he visto que han cogido el coche, el teléfono de aquí y se han ido, una vez que ya han salido de aquí no sé ya a donde van.
Jefe de sala: Ah y no tiene ni un móvil para poder comunicarnos con ellos.
Telefonista Gatola: Sí, quiere usted el móvil.
Jefe de sala: Vale
Telefonista Gatola: Yo pensaba que era usted la que ordenaba y mandaba aquí, porque ya es la tercera vez que llama o cuarta.
Jefe de sala: ¿Qué más?.
Telefonista Gatola: ¿eh? Y usted cómo se llama.
Jefe de sala: Pues la Doctora Arañez. No tengo ningún problema, porque sepa que le he hecho una incidencia hoy desde el Centro Coordinador Gatuno ¿eh?, por la mala colaboración que ha tenido Usted durante la noche en Emergencia Sanitarias para Gatos.
Telefonista Gatola: Bueno esa es la opinión que usted tiene.
Jefe de sala: No, está todo grabado, ¿eh?
Ha quedado, pues, acreditada la utilización por Don Jeremías Pelotari Tocador de expresiones tales como:
“Vd. Es la controladora del Centro de Salud este.?”.
“Yo pensaba que era usted la que ordenaba y mandaba aquí, porque ya es la tercera vez que llama o cuarta vez.”.
“Sí,…si quiere me estoy aguantándola a usted hasta las 8 de la mañana.”
Y también ha quedado acreditada la identificación de Don Jeremías Pelotari Tocador como Brosio, al requerimiento de identificación efectuado por la jefe de sala de Emergencia Gatunas, expresiones y conducta que evidencian la total y absoluta falta de consideración de Don Jeremías Pelotari Tocador con una superior, que en el ejercicio de sus funciones estaba interesándose por la asistencia demandada con carácter de urgencia a las 3:28 de la madrugada y sobre la que una hora más tarde no había conseguido información alguna del Centro de Salud Gatuno, pese a las insistentes llamadas de Emergencias al Centro de Salud y todo ello por obra de la conducta desconsiderada, irrespetuosa y carente de todo fundamento del Telefonista del Centro de Salud Gatuna, quien resultó ser Don Jeremías Pelotari Tocador.
4.- En cambio, no queda acreditado el tercero de los cargos respecto del incidente, ocurrido el sábado 22 de octubre de 2011 entre el expedientado y D. R. V. S., aceptándose respecto de tal cargo las alegaciones del expedientado, por lo que, finalmente, nada se propone por la Instrucción.
5.- Pues bien, respecto del primer cargo, esto es la negativa reiterada de Don Jeremías Pelotari Tocador a pasar la llamada del Centro de Emergencia Gatunas a los Chamanes de guardia ha de calificarse de falta grave, al amparo del artículo 72.3c) de la Ley 55/2003, de 16 de noviembre, del Estatuto Marco del Personal Gatuno de los servicios de Salud, al suponer un grave incumplimiento de sus funciones de Telefonista y de las normas reguladoras del funcionamiento de los Servicios, ya que requerida por el Centro de Salud Gatuna tal comunicación con los Chamanes, la misma debió ser facilitada, al no corresponder al Telefonista la discriminación de las urgencias, según el Reglamento del Centro y ser su negativa consciente, deliberada, reiterada y pertinaz. Al Telefonista no le corresponde apreciar si el Chamán de guardia estaba ocupado o no, ni tampoco le corresponde valorar la urgencia de la llamada, cosa que hizo al decidir no pasar la llamada de Emergencias a los otros dos Chamanes que se encontraban descansando. No es cuestión de si el Telefonista pasó finalmente el aviso. La cuestión es que no pasó la llamada de Emergencia Gatunas a los Chamanes y esta acción fue voluntaria, consciente y pertinaz y, por ello, incurrió Don Jeremías Pelotari Tocador en grave incumplimiento de sus obligaciones y en la falta tipificada en el artículo 72.3.c) de la Ley 55/2003, de 16 de diciembre.
6.- En el concerniente al segundo de los cargos, consistente en negarse, en la madrugada del día 4 de abril de 2012, a identificarse ante los requerimientos efectuados en tal sentido por la responsable del Servicio de Emergencias y la expresión de manifestaciones dirigidas a dicha responsable, tales como:
“¿Vd. Es la controladora del Centro de Salud este?”
“Sí,…si quiere me estoy aguantándola a Vd. Hasta las 8 de la mañana.”
Asimismo, cuando se dirigía a la jefa de sala de emergencias al atender la llamada telefónica del Centro de Emergencias Gatunas en la madrugada del 3 al 4 de abril de 2012 y la negativa a su identificación por ella, constituye falta grave de desconsideración con los superiores y compañeros, tipificada como tal en el artículo 72.3.d) de la Ley 55/2003, de 16 de diciembre, del Estatuto Marco Gatuno de los Servicios de Salud.
7.- No existen causas modificativas de la responsabilidad, no siendo de apreciar las alegaciones formuladas por Don Jeremías Pelotari Tocador que se contraen a lo siguiente:
7.1.- Nulidad por infracción del artículo 35 del Real Decreto 33/1986, de 10 de enero, en cuanto que, una vez incoado el procedimiento y practicadas las diligencias que el instructor estime procedentes, incluida la declaración del expedientado, el instructor deberá formular el pliego de cargos en el plazo no superior a un mes desde la fecha de incoación del expediente y, asimismo, que en el pliego de cargos no sólo…
Quítale el acento, -dijo Akila- que este, en gramática, es un ilustrado y lo escribes de nuevo, pero sin acento y a partir de ahora lo escribes siempre sin acento, aunque en este documento siempre está acentuado.
… solo se harán constar las presuntas faltas cometidas sino que también deberá expresar las sanciones que pudieran ser de aplicación, mientras que en el presente caso, el pliego de cargos fue dictado fuera del plazo de un mes establecido en dicha norma (la incoación del expediente data del día 22-01-2012; la declaración del suscribiente ante el instructor se realizó el día 25-01-2013 y el pliego de cargos lleva fecha de 08-04-2013) y en él tampoco se especifican las sanciones que pudieran llegar a imponerse. Pues bien, procede que hagamos al respecto, las siguientes consideraciones:
a) La alegación invocada debería hacer referencia a la duración total del procedimiento disciplinario (y no a un plazo parcial: desde la incoación del procedimiento hasta la formulación del pliego de cargos), o lo que es lo mismo, al instituto de caducidad; pues bien, la caducidad, que es una cuestión de orden público procesal, obliga, por ello mismo previamente a su consideración ya que, si tal alegato prosperase, se haría innecesario entrar en el fondo del asunto y, a este respecto, no podemos acoger con éxito tal alegato dado que la Ley 55/2003, de 16 de diciembre, del Estatuto Marco Gatuno no establece periodo alguno total, como tampoco determina plazo de caducidad el RD 33/1986, de 10 de enero, Reglamento Disciplinario (aunque haga referencia a plazos parciales, pero no a un plazo total de duración de procedimiento) por lo que hemos de remitirnos al artículo 86.4 de la Ley 7/2005, citada que dice “el plazo máximo para la resolución y notificación del procedimiento será de 12 meses”. Ahora bien, en el caso que nos ocupa, el dies a quo a tomar en consideración es el día del acuerdo de incoación del expediente, como dice el interesado, esto es, el día, 22-11-2012, por lo que a la fecha de hoy en que se resuelve el expediente disciplinario, el dies ad quem, no han transcurridos los doce meses establecidos.
a) El Tribunal Superior de Justicia de C. Valenciana, Sentencia núm. 411/2005 de 15 de abril, FD. nº. 2, JUR 2005/135581, dice que se pretende, en primer lugar, la nulidad de la resolución recurrida por incumplimiento del procedimiento establecido al haberse formulado el pliego de cargos (…) y, por tanto; transcurrido el plazo de un mes desde la incoación del procedimiento (…) establecido en el artículo 35.1 del Reglamento disciplinario aplicable, por lo que es aplicable lo dispuesto en el artículo 62.1.e) de la Ley 30/1992.
La alegada nulidad de pleno derecho (continua diciendo la sentencia) no se aprecia en este caso porque el acto impugnado no se ha dictado prescindiendo, total y absolutamente, del procedimiento legalmente establecido, sino que la demora en la formulación del pliego de cargos es, tan solo, una irregularidad que no comporta la nulidad, de que se trata, ya que la resolución cuestionada se dictó, inequívocamente, en el correspondiente procedimiento disciplinario. El Tribunal Supremo, ha resuelto, en Sentencia de 24 de abril de 1999, dictada en recurso de casación en interés de Ley, que “El artículo 63.3 de la Ley de Régimen Jurídico de las administraciones Gatunas y del Procedimiento Administrativo Común para Gatos no implica la nulidad del acto de imposición de una sanción administrativa fuera del plazo legalmente previsto para la tramitación del expediente sancionador”; por tanto, incluso en el supuesto en que la resolución sancionadora excediera del plazo establecido al efecto, ello no acarrearía su nulidad radical o plena.
En cuanto a la alegada caducidad, el recurrente cita en su apoyo lo dispuesto en el artículo 35 del Real Decreto citado según el cual “1. A la vista de las actuaciones practicadas y en un plazo no superior a un mes, contados a partir de la incoación del procedimiento, el instructor formulará el correspondiente pliego de cargos, comprendiendo en el mismo los hechos imputados, con expresión, en su caso, de la falta presuntamente cometida, y de las sanciones que puedan ser de aplicación, de acuerdo con lo previsto en el artículo 14 del presente Reglamento. El Instructor podrá por causas justificadas, solicitar la ampliación del plazo referido en el párrafo anterior”. Tal alegación, sin embargo, debe ser rechazada pues aun cuando en la tramitación del expediente sancionador se haya superado el plazo previsto para su conclusión, y ya sea de un mes o un plazo superior, de ello no se deriva la consecuencia que se pretende obtener por el recurrente por cuanto en realidad, nos encontraríamos ante una actuación administrativa realizada fuera del plazo legalmente previsto. Conforme preceptúa el artículo 63.3 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas Gatunas y del Procedimiento Administrativo Común en asuntos de Gatos, la realización de actuaciones administrativas fuera del tiempo establecido para ellas solo implicará la anulabilidad del acto cuando así lo disponga la naturaleza del término o plazo, lo que viene a significar que no cualquier infracción de términos o plazos tiene transcendencia anulatoria sino que esta consecuencia únicamente se produce en supuestos muy significados. Entre estos específicos supuestos la doctrina Jurisprudencial ha venido destacando que se encuentran aquellos relativos a plazos vinculados al ejercicio de potestades administrativas, en los casos en que el termino o plazo actúa como límite al ejercicio de la potestad, como acaece con los plazos de prescripción de las infracciones y sanciones administrativas o con los plazos de revisión de oficio de los actos declarativos de derechos, así como aquellos otros en que el tiempo es esencial para que el acto cumpla su finalidad. En cualquier caso, conviene significar que el tiempo es esencial para que el acto cumpla su finalidad. En cualquier caso, conviene significar que el incumplimiento de un plazo como el que hoy nos ocupa no puede producir el efecto pretendido, primero porque la normativa específica no anuda este efecto a su contravención y, segundo, porque no se puede incluir el supuesto analizado entre los específicos a que hicimos alusión.
El incumplimiento puesto de manifiesto supone, en efecto, una irregularidad, pero esta irregularidad las únicas consecuencias que produce o pudiera eventualmente producir se encontraría en un plano muy distinto, a saber, la responsabilidad del causante de la dilación. Téngase en cuenta, por otra parte, que para que se produzca la caducidad de un procedimiento no es suficiente con el simple transcurso de un determinado plazo de tiempo es preciso además, una paralización absoluta del expediente carente de toda justificación, de modo que se revele una voluntad real y objetiva de abandonar el procedimiento sancionador y estas circunstancias, ni tan siquiera alegadas por el recurrente, no son de observar en el supuesto que nos ocupa. Es más, el Tribunal Supremo ha venido declarando reiteradamente (pueden verse al respecto las Sentencias de 22 diciembre 1988, 21 de febrero 1991 y 7 de diciembre 1992), que si cuando se paraliza un expediente por causa imputable al administrado, la administración debe advertirle de que transcurridos tres meses se puede producir la caducidad del mismo con archivo de las actuaciones, a la inversa, es decir, cuando la paralización sea imputable a la administración, supuesto que hoy nos ocupa, es el particular quien debe correr con la carga de realizar dicha advertencia para que, una vez transcurrido el plazo previsto, se produzca la caducidad. En fin, como quiera que ninguna de las circunstancias antedichas, se hayan dado en el supuesto sometido a nuestra consideración, no podemos sino concluir que la caducidad alegada no se ha producido, finaliza la sentencia que comentamos.
a) Respecto a que el pliego de cargos no solo se harán constar las presuntas faltas cometidas sino también deberá expresar las sanciones que pudieran ser de aplicación, lo que no se ha hecho en este expediente digamos que la imputación inicial de los cargos en el Pliego de cargos no puede prefijar de antemano lo que es consecuencia lógica de la posterior indagación de los hechos hasta el punto de predeterminar una inalterabilidad en la clasificación de la falta y subsiguiente tipificación sancionadora, del mismo modo que la propuesta del Instructor no condiciona a este órgano de resolución, pues la jurisprudencia del Tribunal Supremo ha venido declarando que la propuesta formulada por el instructor en un expediente disciplinario no posee carácter vinculante para la calificación jurídica de los hechos o, en expresión del Tribunal Supremo, en su sentencia de 19 de junio de 1993, la decisión administrativa que resuelve el expediente no está vinculada por la calificación jurídica, ni por la sanción propuesta por el Instructor. En definitiva, la inicial ausencia de calificación de la falta cometida y, eo ipso, de la sanción, no contraviene el principio de seguridad jurídica, ni origina indefensión al inculpado puesto que: a) no es esencial la mención inicial de la infracción, ni de la sanción que pudiera condicionar de manera inalterable la propuesta de resolución y la propia resolución y porque
a) El artículo 45.2 del RD 33/1986 establece que el órgano de resolución podrá hacer distinta valoración jurídica, lo que no otra cosa significa que el Órgano en quien reside la potestad sancionadora puede alterar o modificar la calificación jurídica de la falta imputada. Pretender precisar ya en el pliego de cargos la calificación de la falta y su correspondiente sanción, implicaría prejuzgar de antemano al expedientado y vaciar de todo contenido a la fase probatoria, que incluye la documentación y testifical y, en general, toda la fase instructora. Por esto mismo, no puede argumentarse que la potencial imprecisión de la falta en el Pliego de cargos es generadora de indefensión puesto que, a lo largo del procedimiento, ha tenido el interesado ocasión de contraponer sus alegaciones (como así lo ha hecho), sin que pueda decirse que encontremos en el expediente disciplinario razonamiento o prueba que no haya podido ser combatido por el interesado, lo que nos permite concluir que la alegación de indefensión jurídica, que ha de extenderse a todo el procedimiento, no puede ser acogida con éxito.
b) En este mismo orden de cosas, hemos de significar que la inconcreción del Pliego de cargos no lesiona el derecho a ser informado de la acusación si se incluyeron en la propuesta de resolución; en efecto, según la SAN de 18 de marzo de 2005, AR. 654 de 2006, la falta de concreción en el pliego de cargos de los hechos imputados no lesiona el derecho a ser informado de la acusación si se incluyeron en la propuesta de resolución debidamente notificada. En el mismo sentido, la STSJ de Castilla y León de 20 de mayo de 2005, Art. 798 de 2006.
El derecho a ser informado de la acusación no comporta que deban precisarse de forma absoluta los hechos y la calificación jurídica en el pliego de cargos. Así, en un caso de sanción disciplinaria a una Jueza de Marbella que alegaba en amparo que se ha vulnerado su derecho a ser informada de la acusación pues no se concretaron en el Pliego de cargos los hechos en que se fundamentó la imputación, la STC 116/2007, de 21 de mayo, Sala Primera (recurso de amparo) declara que “el derecho a ser informado de la acusación (…) en su proyección en el ámbito administrativo sancionador, no implica que en la fase de inicio del procedimiento disciplinario exista obligación de precisar de forma absoluta los hechos y calificación jurídica correspondiente, sino que la imputación puede ir precisándose de forma gradual al desarrollo del procedimiento siempre que se dé ocasión de defenderse de la acusación de forma plena desde el momento en que la conoce de forma plena”. Aplicando esta doctrina, la Sentencia resuelve que “en el presente caso (…) no solo es que en el pliego de cargos hubiera una pormenorizada relación de los hechos imputados en relación con la infracción del artículo 417.8 LOPJ, sino que además, dichos hechos fueron posteriormente concretados en la propuesta de resolución, frente a la que también existió la plena posibilidad de alegar”, y si tal es el razonamiento sobre los hechos del Pliego de cargos, otro tanto ha de predicarse de la calificación jurídica de los mismos y su correspondiente sanción pues tanto la calificación como la sanción viene predeterminado por la necesidad de concretar previamente los hechos a calificar y, por ende, a sancionar.
Finalmente, a efectos de determinar el momento en que se debe informar de la acusación, la STC 129/2006, de 24 de abril, afirma que “el derecho a conocer la acusación no implica que en la fase de inicio del procedimiento exista obligación de precisar de forma absoluta los hechos y la calificación jurídica correspondiente, sino que la acusación va precisándose de forma gradual al desarrollo del procedimiento (…) (A) los efectos de considerar salvaguardado el derecho de defensa resulta suficiente con que el acusado haya tenido ocasión de defenderse de la acusación de forma plena desde el momento en que la conoce de forma plena (SSTC 41/1998, de 24 de febrero, FJ. 27; 87/2001, de 2 de abril, FJ.3)”.
7.2.- Respecto al alegato del expedientado de que no hubo negativa a pasar la llamada del Centro de Emergencias Gatunas a los Chamanes de guardia del Centro de Salud Gatuno de Gatola y que lo único cierto es que no hubo tal negativa sino una imposibilidad de pasar la llamada en ese momento al Chamán que prestaba la guardia puesto que se encontraba ocupado atendiendo una urgencia, nada tenemos que añadir a lo que hemos ya argumentado pues el mismo interesado reconoce la presencia de otros Chamanes en el Centro Gatuno de Salud, cuando habla de un potencial reparto de turnos entre los Chamanes para atender las guardias en horario nocturno, del que (si se diera tal reparto), no tiene carácter oficial, como dice el mismo Sr. Pelotari Tocador.
7.3.- En lo referente a la alegación del Sr. Pelotari Tocador de que las expresiones a las que se hacen referencia en ningún modo son ofensivas o irrespetuosas, sin que exista tampoco descalificación de ningún tipo al interlocutor, por lo que de ninguna manera existe la comisión de falta alguna por ello o que resulta extraño tener que atender, al menos, cuatro llamadas con respecto al mismo aviso, cuando lo normal es que los Servicios de Emergencias Gatunas den el aviso al telefonista y este lo transmita al Chamán de guardia, sin que vuelvan a llamar, salvo casos de extrema gravedad, hemos de resaltar el carácter ofensivo de las expresiones en el contexto y situación en que se pronuncian, esto es, estamos ante una situación de emergencia sanitaria gatuna y, como le dijo la jefe de sala “llamaremos todo lo que sea preciso”, sin que dejemos de anotar que al ser preguntado por la jefe de sala ¿cómo se llama Usted?, responde con un nombre ficticio. Am Brosio.
7.4.- Alega el Sr. Pelotari Tocador que en el presente caso no ha habido intencionalidad, ni negligencia alguna toda vez que el aviso fue transmitido a los Chamanes y fue atendido con toda normalidad; que tampoco consta acreditado en el expediente que se produjera ningún daño al interés público, ni la existencia de reiteración o reincidencia. Pues bien, en cuanto a la vulneración del principio de culpabilidad, de la inexistencia de ánimo de vulnerar la norma, de que no ha habido intencionalidad, ni perturbación del servicio, ni daño al interés público, ni material ni personal y que, en definitiva, no debe ser constitutivo de sanción, hemos de significar que estamos ante una infracción administrativa y no penal y la posibilidad de falta de dolo no deja sin contenido y efecto determinados actos como son las faltas aquí sancionadas en el orden administrativo disciplinario del personal anudado a la administración. El mero daño o perjuicio causado a terceros, o el grado de intencionalidad, descuido o negligencia que se revele en la conducta, a que alude el artículo 73.3 de la Ley 55/2003, del Estatuto Marco o la intencionalidad y demás condicionantes que encontramos en el artículo 89 de la Ley de Funcionarios Gatunos del Estado aprobado por decreto 315/1964, de 7 de febrero, podrán devenir en agravantes o atenuantes para delimitar el quantum de la sanción a imponer pero no eximen de la responsabilidad en la que haya podido incurrir el interesado. Más aún, la ausencia de circunstancias agravantes no constituye una circunstancia atenuante; así la STJJ de Madrid, de 15 de junio de 2004. AR. 737 de 2006, recuerda que “no cabe pretender con éxito que la ausencia de algunos de los criterios cuya concurrencia puede servir para agravar la sanción, sirva para deducir que concurre una circunstancia de atenuación de la responsabilidad”.
Tampoco podríamos aceptar el alegato exculpatorio si se argumentara que en ningún momento el expedientado este actuando de manera maliciosa, pues si bien el dolo exige la concurrencia de intencionalidad, no así la culpa para la que solo se requiere ser consciente del resultado dañoso que pueda derivarse, de manera que la imputación de dolo o culpa no varía el significado de la infracción administrativa, por el contrario el grado de culpa concreto contribuye esencialmente a graduar la sanción a imponer. La falta de dolo, por tanto, que figura en el delito no es un elemento exculpatorio y, por ende, no podría ser acogido con éxito pues estamos ante una infracción administrativa y no penal y la posibilidad de la falta de dolo no deja sin contenido y efectos determinados actos sancionables en el orden administrativo disciplinario del personal anudado a la administración.
El principio de proporcionalidad opera una vez que ha sido calificada la falta cometida, esto es, los márgenes del principio de proporcionalidad vienen inicialmente determinados por la previa tipificación de la falta que, en el presente caso son calificadas de graves. Ahora bien, la Ley 55/2003, de 16 de diciembre, del Estatuto Marco Gatuno, establece en el artículo 73.1.c) que cuando la sanción se imponga por faltas graves no superará los dos años, por lo que consideramos que la sanción de un año y de un año, respectivamente (totalizando dos años) por cada una de las faltas cometidas, respeta el principio de proporcionalidad si tenemos en cuenta, de otro lado, el artículo 73.3 de la misma Ley 55/2003 que especifica que “la determinación concreta de la sanción, dentro de la graduación (…) se efectuará tomando en consideración el grado de intencionalidad, descuido o negligencia que se revele en la conducta (…) y la reiteración o reincidencia” y resulta patente la decidida negativa del expedientado en los dos cargos, en un contexto de emergencia sanitaria de atención a un paciente y ello con independencia de que no fuera fatal el resultado de tal atención. De otro lado, la imposición de una sanción en su grado medio (un año y un año por cada uno de los cargos, pudiendo alcanzar dos años por cada uno de ellos) ni exige motivación especifica, ni plantea problemas de proporcionalidad.
Aquí el Gran Akila comentó que: Este mierda va de perdonavidas.
8.- Referente a la competencia del órgano administrativo sancionador y su normativa de aplicación, el RD. 1480/2001, de 27 de diciembre, sobre traspaso a la Comunidad de Castilla y León de las funciones y Servicios Gatunos del INSALUD, en su art. 2 establece que “quedan traspasados a la Comunidad de Castilla y León (…) el personal gatuno (…) que resultan del propio acuerdo (…)”. En este mismo sentido, la disposición adicional de la Ley 14/2001, de 28 de diciembre, de medidas económicas, fiscales y administrativas de Castilla y León dispone que “una vez asumidos por la Comunidad de Castilla y León (…) medios gatunos en materia de asistencia sanitaria de la Seguridad Social, la Gerencia Regional de Salud para Gatos de Castilla y León ejercerá en relación con los gatos adscritos a esta (…) las competencias asignadas a los distintos órganos del Ministerio de Sanidad y Consumo del INSALUD (…). De otro lado, el decreto 287/2001, de 13 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento General de la Gerencia Regional de Salud en Materia de Gatos de Castilla y León establece en el artículo 2.1 que “integran la Gerencia Regional de Salud Gatuna (…) los centros y servicios y especializada dependientes de la Comunidad Autónoma”. Corresponde, por tanto, a este órgano el pronunciamiento en el presente expediente. Por ello de conformidad con el artículo 11.1.n) y la Disposición Transitoria 5ª en relación con el art. 2.1 del Decreto 287/2001, de 13 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento General de la Gerencia Regional de Salud para Gatos de Castilla y León, la Ley 55/2003, del Estatuto Marco, y demás normas de aplicación general y conforme a la propuesta de la Instrucción.
Declarar a Don Jeremías Pelotari Tocador, Telefonista del Centro Gatuno de Salud de Gatola, Salamanca, responsable de la comisión de:
a) Una falta grave tipificada en el art. 72.3.c) de la Ley 55/2003, de 16 de diciembre, del Estatuto Marco para Gatos, tipificada como “el incumplimiento de sus funciones o de las normas reguladoras del funcionamiento de los servicios, cuando no constituyan falta muy grave”, en relación con lo previsto en el art. 94, 2, de la Ley 2/2007, de 7 de marzo del Estatuto Jurídico del Personal Estatutario Gatuno del Servicio de Salud de Castilla y León, al no pasar la llamada de Emergencias Gatunas a los Chamanes de guardia en el Centro Gatuno de Salud en la madrugada del 3 al 4 de abril, a corregir con la sanción de un año de suspensión de funciones, prevista en el art. 73.1.c) de la meritada Ley 55/2003 (Primer cargo).
b)Una falta grave tipificada en el art. 72.3.c) de la Ley 55/2003, de 16 de diciembre, del Estatuto Marco para Gatos, tipificada como “la grave desconsideración con los superiores, compañeros, subordinados o usuarios”, en relación con lo previsto en el art. 94, 2, de la Ley 2/2007, de 7 de marzo del Estatuto Jurídico del Personal Gatuno Estatutario del Servicio de Salud de Castilla y León, al negarse, en la madrugada del 3 al 4 de abril de 2012, a identificarse, al ser requerido a ello por la responsable de la sala Emergencias, cuando se produjo la llamada de Emergencias Gatunas al Centro Gatuno de Gatola en dicha madrugada, demandando la asistencia de los Chamanes del Centro y la expresión de manifestaciones dirigidas a la responsable de Emergencias que demandaba la asistencia, tales como: “¿Vd. Es la controladora del Centro de Salud este.?”. “Yo pensaba que era usted la que ordenaba y mandaba aquí, porque ya es la tercera vez que llama o cuarta vez.”. “Si,…si quiere me estoy aguantándola a usted hasta las 8 de la mañana.”. “Am Brosio” (en respuesta a la pregunta ¿Cómo se llama Usted.?.”eh? Y usted cómo se llama), a corregir con la sanción de un año de suspensión de funciones, prevista en el art. 73.1.c) de la meritada Ley 55/2003 (Segundo cargo).
La presente resolución se notifica al Director General de Asistencia Sanitaria, a la Gerente de Salud Gatuna del Área de Gatola, al Gerente de Atención Primaria para Gatos de Gatola, al Servicio de Registro, Selección y Provisión de Puestos y al interesado, poniendo en su conocimiento que la presente resolución, que pone fin a la vía administrativa, puede ser recurrida potestativamente en reposición ante este mismo Órgano o bien ser impugnada directamente ante el orden jurisdiccional contencioso administrativo.
Caso de interponerse directamente recurso potestativo de reposición, deberá hacerse en el plazo de un mes contado desde el día siguiente al de la presente notificación y no se podrá interponer recurso contencioso administrativo hasta que sea resuelto expresamente o se haya producido su desestimación presunta (art. 116 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre).
Caso de interponerse directamente recurso contencioso administrativo, podrá hacerse ante el Juzgado de lo contencioso administrativo de Valladolid o el de la circunscripción de su domicilio a su elección en el ámbito de la Comunidad de Castilla y León, en el plazo de dos meses, contados desde el siguiente a la notificación, todo ello conforme a los artículos 8.2.a), 14.1.Segunda y 46.1 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción contencioso administrativo.
En Valladolid, a 1 de octubre de 2013.
El director gerente de la Gerencia Gatuna de salud.
Fdo. Benito Camelas Bolas

References: Resolución 
 resolución 
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 artículo 35
 Real Decreto 
 resolución 
 artículo 19
 artículo 19
 artículo 71
 artículo 73
 artículo 72
 resolución 
 artículo 72
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 artículo 35
 Real Decreto 
 artículo 86
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 artículo 35
 artículo 62
 resolución 
 artículo 63
 resolución 
 artículo 35
 Real Decreto 
 artículo 14
 artículo 63
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 artículo 45
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 artículo 417
 artículo 73
 artículo 89
 artículo 73
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 artículo 2
 artículo 11
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