Source: http://ctb.ku.edu/es/tabla-de-contenidos/abogacia/realizar-una-campana-de-accion-directa/buscar-negociador-mediador/principal
Timestamp: 2018-01-20 20:24:27+00:00

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Capítulo 33. Realizar una campaña de acción directa | Sección 15. Buscar un negociador, mediador o investigador de hechos | Sección Principal | Community Tool Box
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¿Para qué se puede necesitar un negociador, mediador o investigador?
¿Cómo hacer para buscar (y encontrar) un negociador, mediador o investigador?
“Negociación” suena formal, pero es una actividad diaria para todos nosotros. Negociamos con nuestras familias y amigos, sobre la cena, sobre dónde ir el sábado por la noche, sobre si nos podemos permitir comprar un nuevo mueble o sobre si uno de nuestros hijos puede irse a dormir tarde. Negociamos en el trabajo sobre nuestras condiciones laborales y salarios, a veces de forma informal, en conversaciones con jefes y colegas, a veces formalmente, en reuniones sindicales. Negociamos en nuestras comunidades sobre cómo será empleado el dinero de nuestros impuestos, qué servicios necesitamos en la ciudad, qué tipos de industrias y trabajos aceptaremos o rechazaremos y sobre lo que queremos para el futuro.
Al igual que todos negociamos de forma individual, las organizaciones, coaliciones, iniciativas, instituciones y gobiernos también negocian. El Departamento de Salud y las organizaciones humanitarias pueden negociar las condiciones de una colaboración, o negociar sobre quién proporcionará qué servicios a qué sectores de la población. Defensores ambientales pueden negociar con promotores inmobiliarios o contaminadores sobre cómo proteger el medio ambiente sin impedir el desarrollo económico. Organizaciones juveniles pueden intentar ayudar a las pandillas a negociar la una con la otra para evitar la violencia. Las empresas negocian tratos con otras empresas y con gobiernos locales. Y, por supuesto, los gobiernos nacionales negocian tratados, acuerdos comerciales, disputas fronterizas y básicamente cualquier cosa que suceda entre ellos y no se decida por medio de una guerra.
Como defensor, para llegar a un acuerdo, usted puede sentir que necesita de un negociador para conducir el proceso para usted, para saber cuándo regatear, cuándo transigir y cuándo jugar duro. Si usted y las otras partes no pueden llegar a un acuerdo, o no confían el uno en el otro, pueden decidir llamar a un mediador, o pedir (o convencer a una autoridad para que les proporcione) un investigador que examine la situación y haga recomendaciones. Esta sección explicará las diferencias entre estas tres posibilidades, y le ayudará a decidir cuál, si alguna, tendría más sentido en sus circunstancias específicas. También tratará cuándo y cómo buscar una de estas opciones, y qué buscar cuando usted lo haga.
¿Cuándo usted necesita un profesional en la resolución de disputas para ayudarle a resolver un conflicto y cuándo puede hacerlo por usted mismo? La mayoría de los usuarios de la Caja de Herramientas probablemente tienen algunas habilidades en la resolución de disputas, y algunos pueden tener un especial talento para ello. En la mayoría de los casos deberían ser capaces de resolver conflictos, negociar acuerdos y tratar con disputas en general por sí mismos.
De todos modos, incluso para aquéllos que disponen de estas habilidades, hay veces en las que un profesional neutral (o no tan neutral) puede ser de ayuda. Por favor lea el segmento titulado “¿Por qué buscar un negociador, mediador o investigador?” para más información sobre este tema.
Un poco de información de fondo relacionada con todo lo que sigue:
Aunque sólo una de las posiciones en el título de esta sección se llama negociador, las tres pertenecen al campo de las negociaciones. De acuerdo con la Asociación Americana de Arbitrio (AAA), la mayor y más conocida organización americana dedicada a la resolución de disputas, la negociación es “el proceso a través del cuál los disputantes comunican sus diferencias el uno al otro a través de conferencias, debates y compromiso en un esfuerzo por resolverlas.” En otras palabras, es un proceso de dar y recibir, teniendo como meta conseguir un acuerdo satisfactorio para ambas partes.
La negociación es una forma alternativa de resolver disputas (ver punto 2 más abajo), pero no todas las negociaciones suponen disputas, o tienen ganadores y perdedores. Muchas, de hecho, parten de situaciones en las que un acuerdo beneficiaría a las dos partes. Empresas trabajando en un acuerdo para lucro mutuo, organizaciones implicadas en una proposición colaborativa, países acordando un tratado de comercio. Todas ellas tienen como meta un resultado final que será bueno para ambas partes. El propósito de la negociación es, idealmente, llegar a un acuerdo en que cada parte sienta que ha obtenido lo mejor que podía del asunto.
La mayoría de usuarios de la Caja de Herramientas no pasarán mucho tiempo tratando con acuerdos de comercio internacional, pero en algunas partes del mundo los usuarios de la Caja de Herramientas sí negocian con los gobiernos locales o nacionales sobre planes para refugiados, o sobre distribución de comida a comunidades afectadas por la sequía. En los Estados Unidos, los grupos comunitarios suelen negociar con bancos o industrias acerca de ofrecer préstamos o empleos en la comunidad, las organizaciones o coaliciones negocian con donadores o agencias estatales sobre el dinero disponible para servicios, o sobre requerimientos de cobertura, los defensores sanitarios negocian con los proveedores sanitarios o las aseguradoras sobre servicios o costos, etc. En muchos de estos casos un negociador, mediador o investigador sería innecesario. En otros, nada pasará sin la ayuda de uno.
El empleo de un negociador, mediador o investigador implica que se ha alcanzado una posición de fuerza igual, o al menos cercana, a la de la otra parte. Esto puede significar que usted tiene el nivel de organización y el número de seguidores suficientes para afectar a su negocio, elección o libertad de actuación. Puede significar que se están discutiendo los detalles de una colaboración o algún otro tipo de acuerdo que los dos quieren. Puede significar que usted ha convencido a la contraparte a tratar usted porque sabe que usted tiene razón, y que el trato es tanto de su interés como del tuyo. Puede significar que usted tiene pruebas de que la contraparte (él otro) ha hecho algo sospechoso, embarazoso o que no quiere que salga a la luz pública. O puede significar que un juez, agencia reguladora o alguna otra autoridad ha ordenado la negociación. En cualquier caso, es poco probable que la otra parte acepte cualquier tipo de negociación con usted hasta haberte reconocido como a un igual y saber que tiene que tratar con usted.
Negociación, mediación e investigación son todos tipos de resolución alternativa de disputas, o ADR (por sus siglas en inglés), términos que usaremos a menudo en esta sección. La resolución alternativa de disputas se refiere a éstas y otras técnicas que ofrecen alternativas a la acción legal que, en la opinión de la Caja de Herramientas de la Comunidad, debería generalmente ser considerada como un último recurso (porque, en pocas palabras, suele ser caro, arriesgado, desagradable y toma mucho tiempo). Sin embargo, hay momentos en los que es necesario. El uso de la ley cuando es necesario, Iniciar una acción legal.
Getting to Yes. Finalmente, una corta reseña bibliográfica. La Biblia de la resolución alternativa de disputas es Getting to Yes, de Roger Fisher y William Ury. Si usted pretende algún día entrar en algún tipo de negociación (incluso con tu familia sobre qué canal de televisión poner), si usted está consultando esta sección por algo más que el vano interés, lea Getting to Yes. Es el referente para los profesionales del ADR en todo el mundo, incluidos los más altos diplomáticos, y ha vendido más de 25 millones de copias. Este pequeño libro ha cambiado todo el concepto de la resolución de disputas en los últimos 20 años, con su combinación entre el entendimiento del proceso de negociación, el sentido común y los principios. Sus principios básicos dominan esta sección y, de hecho, toda la Caja de Herramientas Comunitarias. (Para más información usted puede visitar el Proyecto de Negociación de la Escuela de Derecho de Harvard en http://www.pon.harvard.edu.)
El libro y las técnicas de Fisher y Ury son muy influyentes porque presentan alternativas claras y mejores que los métodos tradicionales de la resolución de disputas. Algunos negociadores toman un estilo de perro bulldog. Ellos ven la negociación como una batalla de bandos, donde los dos (o más) están en desacuerdo y cualquier ganancia de uno es a costa del otro. Intimidan, amenazan y se niegan a ceder en sus posiciones. Otros, al tratar de ser razonables y complacientes, pueden ceder demasiado muy fácilmente. Ninguna de estas posturas hace mucho por llegar a acuerdos justos que satisfagan a todas las partes. Getting to Yes describe lo que sus autores creen que es una forma mejor.
Negociación justa o ética
Negociación justa o ética es como Fisher y Ury llaman al método que describen en Getting to Yes. Pretende ser una forma de llegar al mejor resultado posible para usted, pero siendo justo y razonable con la otra parte. El razonamiento de Fisher y Ury es que cuanto más usted se pueda acercar a satisfacer las necesidades de la otra parte a la vez que las suyas propias, acabará consiguiendo el mejor acuerdo, y más respetado será por ambas partes.
La negociación justa se ocupa de cuatro aspectos del proceso de negociación: personas, intereses, opciones y criterio. Examinaremos brevemente cada uno y veremos cómo encajan en el esquema general.
Personas. El concepto clave aquí es “Separa el problema de las personas”. Todas las negociaciones, incluso las amistosas, empiezan con un problema: ¿Cómo pueden las necesidades enfrentadas de dos o más partes ser reconciliadas en un acuerdo que satisfaga a todo el mundo? Demasiado a menudo los negociadores ven a la gente implicada como el problema. “Está impidiéndome hacer lo que quiero.” “Se niega a ser razonable, incluso cuando le ofrezco un acuerdo.” “Su equipo es maleducado y nos tratan sin respeto.”
Fisher y Ury no recomiendan concentrarse tan sólo en el problema, ni ignorar el problema y tratar de manipular a la gente. En vez de eso, creen que se trata de separar los dos y prestarles atención a ambos. Usar lo que sabes de la otra parte como personas (quiénes son y qué necesitan) para conseguir que trabajen con usted en resolver el problema.
Intereses. El eslogan para este elemento de negociación es “Concéntrese en intereses, no en posiciones.” Las posiciones de las partes son lo que piden o demandan: “No aceptaré ni un centavo menos de 300 dólares.” Los intereses de las partes son las razones por las que toman esas posiciones: “Necesito 300 dólares para pagar el alquiler antes del jueves.” Si usted entiende y responde tanto a tus propios intereses como a los de la otra parte, las posiciones se vuelven más flexibles, y usted puede negociar un acuerdo que satisfaga los intereses de todo el mundo. (A menudo usted puede determinar intereses preguntando “¿Por qué?” cuando las partes declaran sus posiciones. Para más información sobre esta técnica, ver el Capítulo 17, Sección 4, Analizar las causas de raíz de los problemas: La técnica "¿Pero por qué?".)
Opciones. La idea aquí es no anclarse en una posición en particular, o ver un único resultado como la única posibilidad. Continúe generando opciones a lo largo de la negociación, y anime a la otra parte a hacer lo mismo. De esta forma es mucho más probable que lleguen a algo que satisfaga las necesidades de todos. (Ver Capítulo 17, Sección 6, Generar y elegir soluciones, para ideas sobre cómo pensar en opciones a considerar.)
Criterio. Insiste en que el resultado esté basado en algún estándar objetivo. Si usted se ve envuelto en una disputa, ¿cómo hace para encontrar una resolución justa? La respuesta de Fisher y Ury es buscar información, mirar lo que están haciendo otros en situaciones similares, estándares desarrollados por terceras partes, etc. para encontrar un criterio objetivo en el cual basar un acuerdo común. ¿Cuánto pagan otras comunidades por el mismo servicio? ¿Qué nivel de una sustancia en particular en el agua potable es aceptable según los científicos? ¿Cuántos impuestos pagan empresas similares en comunidades similares? Las respuestas a este tipo de preguntas dan el tipo de criterios objetivos sobre los que usted puede basar un acuerdo.
La concepción de Fisher y Ury salió de sus propias experiencias y las de muchos otros en negociaciones importantes (disputas entre la dirección y el personal de grandes industrias mineras, diplomacia internacional, etc.) Su efectividad ha sido confirmada en las experiencias de profesionales a través de los años desde la publicación de Getting to Yes, hasta el punto de que una variante de la negociación justa es ahora el método preferido por una gran mayoría de negociadores profesionales.
Un negociador representa a una parte en una negociación. Si las partes son organizaciones, empresas o instituciones, puede que sea un miembro del personal o un empleado. Muchas corporaciones y universidades, por ejemplo, tienen en plantilla abogados que actúan de negociadores en su nombre en la mayoría de circunstancias. En el caso de una organización comunitaria, podría ser el director, ya sea por defecto o porque tiene la experiencia necesaria. Cuando hay recursos disponibles, una o más de las partes pueden contratar abogados externos o negociadores profesionales para negociar en su nombre.
La mayoría de negociaciones en una comunidad lo son a pequeña escala. Disputas entre vecinos, asuntos de propiedad, quién puede usar la pista de patinaje cuándo. Todos estos temas necesitan negociación, pero son normalmente solventados entre las partes mismas o con la ayuda de voluntarios comunitarios. Los negociadores profesionales se buscan normalmente cuando hay mucho en juego, al menos una de las partes es grande o potente económica o políticamente, y las negociaciones prometen ser difíciles y complejas.
Un negociador representa sólo a una parte, y su trabajo es conseguir el mejor acuerdo posible para esa parte. No tiene que ser imparcial. Como veremos, esta característica le diferencia de los mediadores e investigadores.
Dependiendo de las circunstancias y las partes implicadas, los negociadores pueden tener varios perfiles. Probablemente la mayoría de ellos, tanto de los que viven solamente de la negociación como de los que lo hacen en representación de sus patrones, son abogados. Esto no es ninguna sorpresa, ya que negociar es una gran parte del trabajo de un abogado y se les entrena para ello desde la escuela de derecho. Pero los negociadores también pueden venir de otras ramas, como organizadores laboristas, ejecutivos empresariales, activistas políticos y comunitarios, psicólogos, administradores, oficiales públicos, diplomáticos... En resumen, prácticamente cualquiera que tenga la experiencia y el temperamento para tomar parte en negociaciones de alto riesgo y sea familiar con las cuestiones de una negociación en particular.
Un buen negociador ayuda a desarrollar la concepción de lo que usted quiere y lo que usted necesita. Puede hacer sugerencias sobre lo que debería suceder, sobre qué hacer y sobre cómo conseguir lo que usted quiere. Puede tener la última palabra para llegar a un acuerdo (si es el director de una organización negociante, por ejemplo). Si no, puede autorizarle a hacer o aceptar ofertas en tu nombre, o puede tener que consultarle sobre cualquier tipo de oferta.
Un buen negociador presta también atención a lo que la otra parte quiere y necesita. Entender los intereses de la otra parte, en vez de confundirles en su posición, le puede ayudar a llegar a un acuerdo que deje a las dos partes con el sentimiento de que han conseguido un buen resultado. Este acuerdo no sólo es más justo, si no que también es más probable que sea respetado.
¿Cuándo se necesita a un negociador?
Los negociadores pueden ser necesarios en muchas situaciones diferentes. Además de las que quedan fuera del ámbito de la mayoría de usuarios de la Caja de Herramientas (acuerdos y disputas internacionales, por ejemplo) hay varias situaciones en las que un negociador puede ser útil para resolver una disputa o preparar un acuerdo:
Interacciones entre organizaciones, empresas, instituciones, etc. Éstas pueden incluir fusiones, colaboraciones, acuerdos de patrocinio, soporte de capital, etc.
Cuestiones legales. Inicios de potenciales denuncias, reclamos al seguro, pequeños reclamos, etc.
Negociaciones entre dirección y personal. Éstas pueden incluir cuestiones con contratos formales (salarios, condiciones laborables), o pueden ser intentos de resolver quejas u otras disputas laborales. (Éstas suelen tener lugar tanto en el sector público, entre comunidades y empleados escolares, policía o bomberos, por ejemplo, como en el sector privado.)
Divorcio y custodia de los hijos. ¿Quién se queda la casa? ¿Derechos de visita para el perro? ¿En qué consiste la custodia conjunta?
Acuerdos de propiedad. Cuando no hay testamento, el testamento no está claro o es impugnado, los herederos suelen acabar negociando cómo será dividida la propiedad.
Disputas entre propietarios y arrendadores sobre la renta, el comportamiento, el estado del apartamento.
Grandes adquisiciones privadas. Cuando un cuadro multimillonario o unos terrenos están en juego, las negociaciones de precio pueden ser relevantes. Aunque la mayoría de usuarios de la Caja de Herramientas probablemente nunca se vean envueltos directamente en este tipo de adquisición, algunas organizaciones no gubernamentales pueden verse indirectamente afectadas si sus donantes compran o venden una pieza de arte con intención de donarla.
Cualquier negociación para resolver un conflicto o llegar a un acuerdo entre organizaciones, comunidades, estados y naciones. Tanto si es un problema de defensores comunitarios negociando con representantes de la ciudad sobre la limpieza de un parque, activistas negociando con una agencia gubernamental para parar prácticas ilegales en una industria que supervisa, comunidades negociando con potenciales empresas sobre tasas y responsabilidades comunitarias, u organismos de control negociando con el gobierno federal sobre un fraude electoral, los negociadores son necesarios y, si hacen bien su trabajo, pueden convertir una situación aparentemente sin solución en un acuerdo que deje a todo el mundo razonablemente contento.
Mientras que un negociador representa a una parte o la otra, un mediador es un moderador imparcial sin relación con ninguna de las partes en una negociación. No tiene interés en la sustancia del acuerdo en sí mismo, pero sí que le interesa el proceso de ayudar a las partes a llegar a un acuerdo satisfactorio por sí mismas. Aunque la mayoría de mediadores indudablemente preferirían llegar a acuerdos lo más justos posibles, conseguir esta justicia no es el trabajo del mediador.
La página web de Stephen Marsh, un abogado que ejerce e imparte cursos de mediación, provienen estos cinco elementos que definen la mediación como una práctica:
Un moderador externo e imparcial.
Una tercera persona que protege la integridad del proceso: confidencialidad, el hecho de que las partes mantengan el control para llegar a un acuerdo, etc.
La buena fe de las partes: su voluntad de buscar soluciones, más que abusar o aprovecharse de la otra parte, o evitar la responsabilidad.
La presencia física de las partes (aunque no sea necesariamente en la misma sala).
Un lugar apropiado que sea cómodo y seguro para ambas partes.
Dependiendo de las circunstancias, un mediador puede trabajar de formas diferentes. Puede, por ejemplo, actuar como intermediador entre partes que estén demasiado enfadadas o asustadas para verse cara a cara. Pueden actuar, con las dos partes en la sala, como negociadores imparciales para las dos partes. Pueden funcionar como intérpretes, ayudando a cada parte a entender sus propias necesidades e intereses y las de la otra parte, destacando lo que está pasando durante el proceso, etc. En algunos casos su trabajo (impuesto, por ejemplo, por el gobierno federal en una disputa laboral) puede ser presionar a ambas partes hacia un acuerdo para acabar con una situación peligrosa o poco conveniente para el correcto funcionamiento de la sociedad.
En cualquier caso, un mediador normalmente trata de asegurarse de que:
Cada parte defina lo que quiere sacar de la negociación, es decir, sus intereses reales.
Cada parte entienda las posiciones y necesidades de la otra parte.
Las dos partes operen con buena voluntad.
“Buena voluntad” es un concepto importante en cualquier tipo de negociación. Si una parte simplemente no se muestra interesada en la verdad, en ser honesta con sus ofertas, o en cumplir su parte del acuerdo, la negociación en sí tiene poco sentido. Incluso si existen malos sentimientos u odio directo entre las partes, si están dispuestas a negociar de forma justa y aceptar el resultado, hay muchas posibilidades de llegar a un acuerdo satisfactorio para todos. Pero si una de las partes está negociando para conseguir tiempo, o para satisfacer a alguna autoridad, y no tiene ninguna intención de aceptar los resultados de la negociación (o de llegar a un resultado) entonces es mejor dejar las cosas directamente para sus abogados.
Fisher y Ury sugieren varios métodos para superar la mala fe de las partes, pero si éstas realmente no están dispuestas a participar correctamente, tus opciones son limitadas. Esto sucede especialmente cuando una de las partes cree que tiene el sartén por el mango. Si ni usted ni las autoridades tienen nada serio con que amenazarle (algo que le cause problemas económicos, personales, legales o de relaciones públicas) probablemente no vea ninguna razón para negociar de buena fe.
Las dos partes encuentren sus propias soluciones al problema.
Los mediadores, al igual que los negociadores, pueden provenir de muchos campos diferentes. Algunos de los más comunes son:
Abogados, especialmente cuando se trata de divorcios, custodia infantil u otros tipos de derecho familiar.
Asesores, psicoterapeutas y psicólogos, especialmente en disputas entre padres e hijos.
Voluntarios comunitarios entrenados, que muy a menudo hacen de mediadores en pequeñas reclamos, disputas entre dueños e inquilinos y otros problemas que aparecen en la mediación de la comunidad.
Especialistas en temas laborales.
Mediadores entrenados en campos específicos, que median únicamente en situaciones relacionadas con este campo. Un departamento de policía puede tener un mediador interno con experiencia en el orden público, por ejemplo, o el departamento de recursos humanos de una corporación puede emplear a un mediador con experiencia en el trabajo corporativo.
Como usted puede deducir a partir de esta lista, la mediación es utilizada en un amplio rango de circunstancias. En muchos sistemas judiciales, todos los pequeñas reclamos y casos familiares son inicialmente conducidos hacia la mediación o se les da la oportunidad de probarla antes de ir a juicio. La mediación del divorcio se está haciendo cada vez más común, ya sea como substituto o además de la negociación entre los abogados de ambas partes. La mediación ha sido durante mucho tiempo una parte fija en diputas laborales, especialmente en temas contractuales. Tal vez su aplicación más amplia e importante es en la educación pública: miles de estudiantes de primaria y secundaria en los Estados Unidos son entrenados y sirven como mediadores entre sus compañeros en la escuela. Estos jóvenes no sólo reducen la violencia y mejoran el ambiente en las escuelas, sino que además traen un gran entendimiento de la resolución de problemas a sus vidas y a la sociedad mientras se hacen adultos.
Al igual que un mediador, un investigador es imparcial, pero ésa es toda la similitud. La investigación, según la Asociación Americana de Arbitrio, es “el proceso por el cual ambas partes presentan sus argumentos y evidencias a una persona neutral que después emite un informe no vinculante con sus hallazgos, normalmente dando las bases para un acuerdo.”
Es decir, un investigador no se preocupa de que las partes participen de la solución, como hace un mediador, o con no juzgar la esencia del caso. Por el contrario, están extremadamente interesados en la esencia del caso. Su trabajo es deducir la realidad objetiva del problema a partir de las interpretaciones o versiones de cada una de las partes, y después usar esa realidad para recomendar los siguientes pasos o soluciones.
Los investigadores recogen e interpretan la información recibida de las partes, descubierta a través de la investigación, y recogida de consultas a expertos y otras personas cercanas a la situación. Las metas de la investigación pueden variar, dependiendo de la situación:
Tal y como se dice en la definición anterior por parte de la AAA, un investigador puede tener que llegar a alguna determinación en una negociación en la que los participantes hayan acordado que no son capaces de llegar a ningún acuerdo.
Un investigador puede participar en una investigación interna de irregularidad o ilegalidad. Si una organización no es capaz de presentar su contabilidad para subvenciones, por ejemplo, o es acusada (o se acusa a sí misma) de discriminación, se puede nombrar a un investigador interno, o contratar a uno externo para determinar los detalles del problema y recomendar acciones correctivas.
Un investigador puede tratar de determinar qué parte en una disputa está representando los hechos correctamente (si es que alguna lo está haciendo). Esta información puede resolver el conflicto directamente. Si un grupo medioambiental reivindica que un proyecto inmobiliario va a contaminar el agua potable de la ciudad y la empresa inmobiliaria declara lo contrario, la verdad (si es que se puede encontrar) obviamente afectará que el proyecto pueda continuar.
Los hechos en sí mismos pueden no ser un problema, pero la mejor solución posible a la situación puede serlo. Un investigador, tras examinar situaciones comparables, consultar con expertos y usar otros medios, puede ser capaz de presentar algún tipo de criterio objetivo para una posible resolución.
A menudo, la pregunta real es qué debería pasar a continuación. Un uso muy común de la investigación es determinar si un juicio, ya sea real o potencial, tiene motivos para celebrarse. Si el investigador determina que así es, el juez normalmente aceptará su recomendación.
Un uso particularmente efectivo de este tipo de investigación se usa en CASA (Defensores Especiales Citados Judicialmente). Los cientos de programas CASA locales usan voluntarios comunitarios entrenados como defensores para velar por los intereses de niños abusados o abandonados. Casi todo su trabajo consiste en investigar, tanto para determinar la realidad de las situaciones e historias de los niños, como para encontrar y recomendar al Juzgado Familiar ubicaciones y servicios para niños con unas necesidades en muchos casos enormes. Los voluntarios de CASA trabajan con los casos al menos hasta que los niños han sido ubicados permanentemente (de vuelta con sus familias, en orfanatos o en casas adoptivas) y recibido los servicios necesarios.
Las recomendaciones de un investigador no son vinculantes. Las partes (o el juez, u otra tercera parte que nombró al investigador, si ese es el caso) pueden no adoptarlas. Sólo pretenden clarificar la situación y proporcionar una guía para resolver una disputa o determinar qué hay que hacer a continuación. Por esto, un investigador puede ser visto más bien como un consultor, lo que le diferencia de negociadores y mediadores.
El papel de un investigador es también diferente al de un árbitro. El arbitrio es similar a la investigación, excepto en el hecho que cuando las partes ponen una disputa en manos de un árbitro, saben que éste impondrá una solución. Su decisión es vinculante, y las partes normalmente están legalmente obligadas a aceptarla. Las disputas salariales en el baseball profesional suelen estar arbitradas, por ejemplo, y el árbitro decide entre las demandas del jugador y la oferta del equipo, basándose en el rendimiento del jugador, las promesas hechas y otros factores.
En muchos casos usted será capaz de llevar a cabo sus propias negociaciones sin problemas. Entonces, ¿cuándo necesita a un profesional para ayudarle? En aquellos casos donde tus esfuerzos no son suficientes.
¿Cómo saber que se encuentra frente a una negociación de la que se puede ocupar usted mismo? No existe ninguna fórmula simple para saberlo, pero algunos aspectos a considerar son:
Tiene una relación bastante decente con la otra parte.
Está negociando un tema que los beneficiará a los dos.
Está cerca de conseguir un acuerdo en una negociación confrontada.
Hay poco en juego, con lo que no se justifica el contratar a un profesional.
Las circunstancias son tales que se supone que usted debe llevar su propia negociación.
Entiende la negociación justa. (Esto no significa necesariamente que usted haya leído Getting to Yes, aunque tampoco esto no estaría de más. Al fin y al cabo, las ideas en ese libro fueron desarrolladas a partir de las experiencias de los autores y otros que consiguieron sus habilidades con tiempo y experiencia, como usted puede haberlo hecho.)
Usted, u otras personas en tu organización, tienen experiencia en negociaciones, y algunas habilidades en la negociación justa.
Además de estos y otros aspectos similares, también se debe considerar el tiempo disponible para llegar a una conclusión, tus recursos, tu historia con (y la reputación de) la otra parte, y las habilidades que usted y otras personas en tu organización pueden aportar.
Hay varias razones por las que se podrían decidir buscar un profesional:
Se necesita un negociador cuando cree que no usted tiene las habilidades suficientes para negociar por usted mismo. Puede tener miedo de que la otra parte se aproveche de usted. O tal vez usted sabe que no tiene buenas habilidades ADR, y usted quiere estar seguro de que el proceso se adhiere a los preceptos de la negociación justa.
Se necesita a un negociador para proteger tus intereses. Usted puede no fiarse de la otra parte (o viceversa), y puede creer que no actúa de buena fe. Los intereses de ambos pueden estar en desacuerdo, ya sea por un conflicto de valores o porque el uno o el otro piensa que el otro está haciendo o planeando hacer algo perjudicial. Ambas posiciones pueden estar tan distantes que usted siente que es imposible acercarlas sin la ayuda de un negociador que sepa lo que hace.
Se necesita un negociador cuando la otra parte tiene uno. Usted siente que tus intereses serán derrotados si no tiene también un negociador profesional.
Se necesita un negociador cuando ya ha intentado negociar por usted mismo y ha resultado ser demasiado difícil. Usted cree que tiene que haber una solución, pero siente que no puede llegar a ella por usted mismo.
Se necesita un mediador cuando usted quiere concebir tu propio acuerdo, pero no usted no confía de la otra parte. La mediación permitirá una negociación con la moderación de alguien imparcial que se asegurará de que nadie sea malentendido ni demasiado dominante.
Se necesita un mediador cuando usted quiere evitar la confrontación. En vez de enzarzarse en una confrontación que puede resultar desagradable, usted prefiere concentrarse en llegar al mejor acuerdo posible.
Se necesita un mediador cuando usted no cree que la otra parte (o usted) sean capaces de negociar cara a cara de forma justa. O hay demasiadas emociones, o muchos rencores para garantizar una negociación razonable sin intervención.
Se necesita un mediador cuando tus negociaciones están atascados, y usted no sabe cómo seguir. Si la negociación ha alcanzado un muro u obstáculo demasiado grande, la mediación puede ayudar a romperlo.
Se necesita un mediador cuando la otra parte lo ha pedido.
Se necesita un investigador para determinar la realidad de la situación, porque usted y la otra parte no se ponen de acuerdo sobre los hechos. En una situación en la que se está negociando un acuerdo, un contrato o un convenio, puede estar en desacuerdo con la otra parte sobre los hechos que son la base de la negociación, o en otra información crucial. En estas circunstancias, emplear un investigador puede ser una forma apropiada de resolver el problema.
Se necesita un investigador cuando cree que la otra parte no está muy comunicativa en cuanto a cierta parte crucial de una negociación o información. Ésta es una situación difícil, porque si usted tiene razón, la otra parte no va a querer usar un investigador. De hecho, conseguir esto puede requerir fuertes dotes de negociación.
¿Cómo buscar (y encontrar) un negociador, mediador o investigador?
¿De qué tipo de ¨buscar¨ hablamos?
“Buscar” puede tener tres significados diferentes aquí.
El primero es el más simple. Puedes buscar (tratar de encontrar) un negociador, mediador o investigador (ya sea un profesional externo o alguien con habilidades profesionales dentro de tu propio círculo) que ayude a resolver una disputa o llegar a un acuerdo negociado.
Un segundo significado de “buscar” en este contexto se refiere a persuadir a la otra parte para que acepte usar la negociación, mediación o investigación. Esto incluye dejar claro que el esfuerzo será mejor que las alternativas (que pueden ir desde no hacer nada hasta ser demandado en un juicio), o puede ser beneficioso. Estos beneficios no sólo incluyen la posibilidad de un resultado positivo, sino también la habilidad de controlar el proceso y el acuerdo final.
El último significado de buscar se refiere a conseguir que una autoridad recomiende u ordene el uso de alguien que ayude a resolver un problema que afecta al público. Usted puede intentar, por ejemplo, que una agencia federal ordene mediación para facilitar el convenio de una disputa laboral que amenaza con cerrar el transporte público en una ciudad. En un estilo un poco diferente, si usted tiene evidencias de que la otra parte está haciendo algo ilegal o contrario al interés público (amenazando a la salud pública, discriminando, no dando los servicios apropiados, etc.) usted puede intentar persuadir a una agencia reguladora que cite a un investigador para investigar la situación.
Dos puntos importantes aquí:
1) Mientras que una agencia reguladora u otra autoridad puede ordenar o recomendar ADR en cualquier momento, un juez no lo puede hacer hasta que no se presente una denuncia. Los jueces no tienen ningún poder hasta que se toma acción legal. Pero no usted tendrá que presentar tu propia demanda si el juez ya tiene autoridad gracias a una acción legal anterior. Por ejemplo si la otra parte está violando una orden judicial que fue impuesta previamente.
2) La mediación solo puede ocurrir con el consentimiento de las dos partes. Un juez u otro oficial puede ordenar a las dos partes a probar la mediación, pero si una de ella, o las dos, no se implica en el proceso, probablemente será un fracaso. La mediación sólo funciona si todas las partes cooperan. De todas formas, un investigador puede ser impuesto por un juez, una agencia o una autoridad interna si la situación parece suficientemente seria, y la recomendación del investigador puede servir para terminar con la disputa. En el caso de una orden judicial, el investigador es casi siempre un abogado, y el tema en cuestión suele ser si hay motivos para la acción legal.
Trataremos cada uno de estos tipos de búsqueda de forma separada.
Buscar un negociador, mediador o investigador que ayude a resolver una disputa o llegar a un acuerdo negociado.
La tarea aquí es bastante directa: Encontrar fuentes públicas o privadas de ADR profesionales, y elegir uno que usted crea que pueda llevar bien tu disputa o negociación particular. Dependiendo de tus recursos económicos, el contexto de tu negociación y tus preferencias, hay varios lugares donde mirar.
Deje que tus dedos hagan el trabajo: Consulte las Páginas Amarillas. Muchos mediadores y, especialmente, programas de mediación, salen en la guía telefónica. Los negociadores profesionales, al menos en algunas áreas, pueden salir en la guía telefónica también.
Busque por Internet. Muchos ADRs tienen páginas web donde anuncian sus servicios. Además, existen muchas páginas web con listas de proveedores de ADR, algunas con calificaciones, forma de trabajar y otra información. (Ver Recursos más abajo para acceder algunas de estas páginas web y cómo encontrar otras.)
Consulte el Federal Mediation and Conciliation Service, Una agencia gubernamental de los EE. UU. dedicada a temas de administración de trabajo.También se ha involucrado en otras áreas tales como prevención de la violencia juvenil y resolución alternativa de disputas por medio del uso de la tecnología. Provee servicios y conduce entrenamiento en resolución alternativa de disputas y áreas relacionadas.
Pida referencias al sistema judicial. En muchos lugares, los juzgados a distintos niveles usan ADR para resolver disputas limpiamente y reducir el número de casos. Estos juzgados tienen listas de ADR profesionales legalmente aprobados, normalmente con calificaciones e información de contacto. Muchas veces incluyen programas de mediación comunitaria u otros con unas tarifas muy asequibles o inexistentes. (Muchos estados, o incluso áreas administrativas más pequeñas, tienen páginas web para programas de ADR organizados desde los juzgados.)
Busque programas locales de mediación comunitaria. En muchas áreas existen programas de mediación, tanto públicos como privados, que tratan con disputas vecinales (quejas por los ladridos de los perros, niños molestados), pequeñas quejas, disputas familiares y temas similares. El personal puede ser tanto profesionales como voluntarios entrenados para ejercer como mediadores, y normalmente dan servicio a precios asequibles o gratuitamente.
Pregunte en universidades cercanas. Muchas universidades, normalmente en las escuelas de derecho, tienen centros para el estudio y práctica de ADR. (El Programa de Negociación de la Escuela de Derecho de Harvard, por ejemplo, fue la base de Roger Fisher y William Ury, los autores de Getting to Yes.) Muchos de estos centros universitarios ofrecen servicios de ADR por una tarifa, o pueden tener listas de profesionales.
Pregunte en los colegios de abogados locales. La mayoría de colegios de abogados tienen listas de abogados que practican varios tipos de ADR, y la mayoría de los abogados consideran la negociación una faceta de su trabajo.
Contacte la Asociación americana de arbitraje (the American Arbitration Association), la cual tiene cientos de profesionales en resoluciones alternativas de disputas disponibles.
Contacte otras asociaciones profesionales, tales como la Asociación para resolver conflictos (Association for Conflict Resolution), Pueden ofrecer consejo y listas de sus miembros, a menudo con información de sus especialidades, entrenamiento, experiencia, etc.
Pregunte a profesionales individuales que usted conozca para que lo remitan a proveedores de ADR apropiados.
Use el boca a boca de amigos, colegas u otros en la comunidad que hayan usado ADR. Pueden ser una excelente fuente de información.
Conseguir un nombre, o escuchar que alguien es “bueno”, no siempre es suficiente. Asegúrese de entrevistar a cualquiera que usted esté considerando para descubrir si es la persona correcta para tu negociación o situación.
¿Qué tipo de negociación quiere usted? Algunos negociadores, por ejemplo, siempre tratan de usar la negociación justa o ética, otros pueden usar una combinación entre la negociación justa o ética y la “tradicional” (adversaria), y otros pueden basarse solo en los métodos tradicionales. Algunos mediadores actúan sólo como intermediarios, otros ofrecen sugerencias sobre posibles acuerdos.
El estilo de la persona que eventualmente elija es importante: debería encajar tanto con las necesidades de la situación como con tu comodidad.
Mientras que la negociación justa o ética, por ejemplo, es el método preferido por el autor, tanto filosóficamente (es más justa y conlleva menos conflicto) como pragmáticamente (normalmente funciona mejor), no siempre es el mejor método. Si la otra parte no es de fiar, no está realmente interesada en llegar a un acuerdo, o está solamente interesada en un acuerdo unilateral a su favor, usted puede querer a un negociador que pueda jugar su juego y hacerlo bien. Analice la situación y escoja a alguien que pueda hacer lo que se deba hacer.
También usted debería saber de antemano qué éticas sostienen los potenciales negociadores, mediadores o investigadores, qué tipo de entrenamiento y experiencia tienen, y cómo establecen sus tarifas. Cualquiera de estos aspectos podría influenciar que usted los quiera contratar o no.
Nota final: si se está buscando a un mediador o investigador, involucre a la otra parte. Las dos partes deben confiar en que el mediador o investigador elegido es realmente imparcial, y deben sentirse razonablemente cómodas con el proceso. Sin estas condiciones es poco probable que el proceso tenga éxito.
Buscar (tratar) convencer a la otra parte para que acepte la negociación, mediación o investigación.
Como ha sido explicado anteriormente en esta sección, si alguien va a negociar con usted, probablemente crea que están al mismo nivel. También debe sentir que no se está poniendo en una posición de debilidad. Si se escoge un proveedor o método de ADR particular, y luego se lo presenta, la otra parte puede muy fácilmente sospechar que usted está tratando de ganar ventaja y puede negarse a aceptar tu oferta.
Para evitar desconfianzas, empiece con el concepto de ADR. Piense en las razones que harían a la otra parte aceptar la negociación, mediación o investigación. En muchos casos serán tus mismas razones, o puede echarle un vistazo a las razones de las que hemos hablado más arriba en “¿Para qué necesitar un negociador, mediador o investigador”? Algunos argumentos que te pueden resultar útiles:
Puede presentarlo como algo que los beneficia a los dos. Los beneficios pueden ser financieros, políticos, sociales, o cualquier otro. Un agente inmobiliario puede ver la negociación con un grupo medioambiental como una forma de construir una urbanización que los compradores potenciales vean como “verde”, y el grupo medioambiental puede ver la negociación como una forma de asegurar la preservación de una parte particular de espacio abierto. Ambas partes pueden beneficiarse de un acuerdo cuidadosamente formulado.
Puede ofrecer una zanahoria o un palo. En la misma situación entre un agente inmobiliario y un grupo medioambiental, el grupo medioambiental puede estar dispuesto a aprobar una urbanización que cumpla las condiciones de un acuerdo aceptable. Por el otro lado, puede estar dispuesto a organizar una serie de protestas a largo plazo si el agente inmobiliario se niega a discutir la naturaleza de la urbanización. Entre una posible aprobación y una molestia constante y embarazosa, el agente inmobiliario probablemente acepte negociar.
En una situación como ésta, usted no tiene que presentar a la vez la zanahoria y el palo (suponiendo que tenga las dos). Tiene mucho más sentido empezar con la zanahoria y usarla como tu argumento. El palo debería reservarse y usarse sólo en caso de necesidad. La gente normalmente responde mejor a ofertas que a amenazas, el beneficio mutuo es mucho más atractivo que el conflicto.
Puede tener un convincente argumento en cuanto a los costos, basado en el tiempo, dinero y/o problemas que una alternativa a algún tipo de ADR costará. Si la alternativa es, como ocurre en muchos casos, un juicio, automáticamente costará a ambas partes al menos algunos meses y varios miles de dólares en honorarios a los abogados. Negociar la situación probablemente lleve mucho menos tiempo, sea más barato y acabe con un resultado mejor para ambas partes.
En realidad, negociar un acuerdo es probablemente lo que los abogados acaben haciendo de todas formas. Los abogados (y los jueces) casi siempre prefieren que los casos se acuerden antes que ir a juicio. Pero en el proceso presentarán diversas mociones, habrá que ir al juzgado varias veces y deponer (interrogar y recibir testimonios de) testigos de ambas partes, todo ello consumiendo tiempo y dinero. Si sientan desde el principio con negociadores expertos o con un mediador, se puede resolver el problema (y conseguir un resultado más satisfactorio) en un día o dos por una minúscula parte de los costos de un juicio.
“Esto es frustrante para los dos. Busquemos a alguien que nos guíe.” En una situación en la que se haya intentado negociar y se ha sido incapaces de llegar a un acuerdo, o en el que una o las dos partes han rechazado firmemente negociar, un mediador o investigador puede ser de ayuda.
Demuestre su buena fe involucrando a la otra parte al escoger y estructurar el proceso. Además de proponer el uso de un mediador o investigador, asegúrese de que todos los términos de la negociación son acordados mutuamente:
El mediador o investigador escogido.
Quién tiene la autoridad para aprobar un acuerdo.
Durante cuánto tiempo continuará intentándolo antes de dar el siguiente paso.
Si está claro que usted actúa de buena fe y que la otra parte tiene el mismo control que usted sobre el proceso, estará más dispuesta a colaborar. El compartir el control, hace que ambas partes se sientan dueñas del proceso, y se allana el camino hacia un resultado positivo.
Buscar convencer a un juzgado, agencia reguladora u otra autoridad de que recomiende u ordene ADR, o que nombre a un mediador o investigador.
En general, se buscaría que una autoridad imponga o recomiende ADR en una situación en la que un juicio es la alternativa, donde la otra parte se niega a colaborar y cuando está haciendo, o está a punto de hacer, algo que usted cree que va contra el interés público. El problema puede ir desde la implicación de la otra parte en algo claramente ilegal (malversación de fondos públicos, acoso sexual, quebrantamiento de leyes medioambientales) hasta un desacuerdo sobre el método apropiado de dar un servicio. Cualquiera que sea el caso, el objetivo sería evitar ir a juicio, conseguir que la otra parte trate con usted, y llegar a algún acuerdo satisfactorio sobre cómo cerrar el problema.
Cuando la otra parte está implicada en actividades ilegales o no éticas, a menudo usted puede apelar a la autoridad presentando una queja formal. La autoridad en cuestión puede ser un juez, una agencia o junta reguladora pública, o un cuerpo supervisor profesional.
También es posible apelar a la organización, corporación, institución u otra entidad a la que la otra parte representa o para la que trabaja. Si a esta entidad le preocupa mantener su integridad o evitar un juicio y la consecuente mala publicidad (o ambas) querrá investigar la situación y negociar un acuerdo con usted fuera del juzgado. Se puede nombrar a un investigador, u ordenar a la otra parte que llegue a un acuerdo con usted.
También usted puede apelar a una autoridad externa si las negociaciones están estancadas o han fracasado. Los jueces suelen preferir que los problemas se arreglen a través de la negociación antes que a través del litigio. Pueden ordenar o instar a más negociación o mediación (normalmente con un límite de tiempo), o nombrar a un investigador que evalúe la situación y recomiende opciones. Lo jueces u oficiales federales a menudo ordenan mediación en disputas laborales, por ejemplo.
La resolución alternativa de disputas o ADR es casi siempre una forma mejor de arreglar una disputa o negociación que ir a juicio. Es más probable que produzca un acuerdo que todas las partes puedan aceptar y mantener. No es el final del proceso, pues cualquier acuerdo debe mantenerse en el tiempo, y tal vez ser cambiado para responder a cambios en las circunstancias. Pero es un buen comienzo y, cuando se hace bien, puede sentar las bases para el desarrollo de una larga y positiva relación.
La resolución alternativa de disputas no será efectiva si la otra parte no quiere participar de buena fe, cuando no quiere ajustar su posición, o cuando está tan en contra de lo que usted defiende que está dispuesto a luchar hasta el final. En estas situaciones (y los defensores, por desgracia, muchas veces se topan con ellas) un juicio puede ser la mejor solución. Exploraremos esta forma de arreglar disputas en la próxima sección, Iniciar una acción legal.
Las posiciones de negociador, mediador e investigador están destinadas a ayudar a las partes involucradas en una negociación o disputa a llegar a un acuerdo. Todos son profesionales de resolución alternativa de disputas (ADR), ya que tanto la negociación, como la mediación o la investigación son alternativas al juicio.
Un negociador es contratado por una parte para una negociación o disputa, y no se espera que sea imparcial. Su trabajo es conseguir el mejor acuerdo posible para su cliente. De todas formas, en la mayoría de los casos la mejor manera de llegar a este objetivo es atendiendo y satisfaciendo los intereses de todas las partes, de forma que todos se vayan pensando que han conseguido el mejor acuerdo posible. La negociación justa o ética, un método que se explica en Getting to Yes, de Roger Fisher y William Ury, pretende conseguir este resultado.
Un mediador es un facilitador imparcial que trabaja con ambas partes para ayudarles a llegar a su propio acuerdo. No está tan preocupado con la esencia del acuerdo (aunque le suele dar importancia a que sea justo) como con el proceso en sí mismo. Intenta asegurarse de que todas las partes sean escuchadas por el resto, de que todos tengan la oportunidad de entender y clarificar sus propias necesidades y las de los otros, y de que lleguen a un acuerdo por ellos mismos. Algunos mediadores pueden sugerir posiciones de compromiso, mientras que otros dejan toda la resolución del problema en manos de las partes.
Un investigador también es imparcial, pero su trabajo es determinar, en la medida de lo posible, la realidad objetiva de una situación, y hacer recomendaciones para resolverla. Al contrario que las de un árbitro, las recomendaciones de un investigador no suelen ser vinculantes para las partes. Un investigador puede ser usado para descubrir qué sucedió realmente en una situación donde se produjo algún daño, o para hallar la verdad en una disputa en la que las partes no se ponen de acuerdo.
Usted podría necesitar un negociador:
Para proteger tus intereses.
Porque no se tienen las habilidades para negociar por usted mismo.
Porque la otra parte tiene uno.
Porque ya ha intentado negociar usted mismo y le pareció demasiado difícil.
Usted podría necesitar un mediador:
Porque quiere concebir su propia solución, pero usted no confía en la otra parte.
Porque quiere evitar una negociación adversaria.
Porque las partes están demasiado desconfiadas o agitadas para poder negociar cara a cara.
Porque tus negociaciones han quedado estancadas o han fracasado, y usted necesita ayuda para ponerlas otra vez en camino.
Porque la otra parte ha pedido la mediación.
Usted podría necesitar un investigador:
Para determinar los hechos, porque usted y la otra parte están en desacuerdo sobre ellos.
Porque cree que la otra parte no está comunicativa o está mintiendo.
Hay tres formas de buscar un negociador, mediador o investigador. Primero, se puede simplemente buscar uno para que te ayude a resolver una negociación o disputa difícil. En ese caso, usted puede consultar las Páginas Amarillas, Internet, programas de ADR públicos federales, estatales o judiciales, programas de mediación comunitaria, escuelas universitarias de derecho, colegios de abogados y otras asociaciones profesionales, profesionales individuales en otros campos, y el boca a boca.
En el segundo caso, usted puede tratar de persuadir a las otras partes a aceptar la negociación, mediación o investigación. Aquí, la mejor estrategia será enfatizar los aspectos positivos del proceso (beneficio mutuo, bajo costo, ahorrarse tiempo y problemas, la oportunidad de diseñar tu propio acuerdo, las ventajas sobre otras alternativas) y asegurarse de que se involucran a las otras partes al escoger a un mediador o investigador y al estructurar el proceso.
En la situación final, usted puede tratar de convencer a un juez u otra autoridad para que ordene o recomiende mediación o nombre a un investigador. Se usará este camino si la otra parte simplemente se niega a tratar con usted o con el problema, si existe alguna acción ilegal o poco ética por su parte, o si han llegado a un punto muerto en las negociaciones y no pueden seguir sin ayuda. Presentar una queja formal o instar a que se aplique la ley o las regulaciones existentes puede ayudar, como puede hacerlo detallar los resultados de un fracaso al cerrar la disputa o negociación en cuestión.
La resolución alternativa de disputas es casi siempre preferible frente a un juicio, si se puede conseguir. Puede acabar en un acuerdo que sea mutuamente beneficioso y que sea respetado por todas las partes, y puede sentar las bases para relaciones duraderas. De todas formas, sus resultados deben ser mantenidos y revisados a lo largo del tiempo si queremos que sus efectos sean duraderos.
Fisher, R., Ury, W., & Patton, B. (1991). Getting to Yes. (2nd edition) New York, NY: Penguin.
Meredith, C. J., & Dunham, C. (1999). Real Clout. Boston: The Access Project.

References: resolución 
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