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Timestamp: 2018-01-22 02:20:06+00:00

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Religiosidad popular y Semana Santa en Trujillo: La devoción a Jesús Nazareno en Trujillo durante la Edad Moderna
Publicado por Antonio Cantero Muñoz en Actas del Congreso Nacional La Advocación del Nazareno Córdoba 2007 pp. 679-694.
La presente comunicación forma parte de un estudio mucho más amplio, que estamos realizando sobre manifestaciones de religiosidad popular y Semana Santa en la ciudad de Trujillo, y que en parte han visto la luz pública[1]. En razón de lo poco que se ha realizado hasta la fecha sobre esta temática en Extremadura en general y Trujillo en particular[2], entiendo que es necesario realizar trabajos de investigación de carácter histórico, fundamentados en documentación de gran valor hasta ahora inédita, como son las ordenanzas de la cofradía de Jesús Nazareno[3], que nos ayudará a conocer mucho mejor como era tan importante celebración religiosa en esta ciudad cacereña durante el Antiguo Régimen, sirviendo nuestra exposición de avance del libro sobre la Semana Santa en Trujillo, que queremos publicar en el año 2006.
FUNDACIÓN DE LA COFRADÍA DE JESÚS NAZARENO DE TRUJILLO
El Concilio de Trento fue el gran impulsor de las cofradías penitenciales y las celebraciones pasionistas, fomentando la creación de las primeras como baluartes en defensa de la Contrarreforma y muro de contención frente a las ideas luteranas, siendo tres los tipos que nacieron en España: Vera Cruz, Soledad de Nuestra Señora, y Jesús Nazareno, que serán las últimas en crearse a partir de los últimos lustros del siglo XVI y primer tercio del XVII[4] .
La primera cuestión que debemos plantearnos en la del momento de creación de la de Trujillo, pues las ordenanzas que estamos analizando nos hacen saber que fueron aprobadas el 14 de octubre de 1678 por el provisor y vicario general don Gregorio Rodríguez[5], siendo obispo de Plasencia fray Juan Lozano. Este importante testimonio se refiere a la existencia de otras ordenanzas anteriores fechadas en el 20 de enero de 1616, nombrando como protector al obispo fray Enrique Enríquez “por quien parece fueron aprobadas”.
Hemos podido acreditar su existencia con anterioridad, como nos hace saber varias mandas pías[6], como la recogida en la postrera voluntad de Elvira Sánchez, otorgada el 23 de enero de 1562[7]: “Yten declaro soy hermana de las cofradías de San Blas y de Jesús Nazareno, la qual quiero que me entierre”.
En iguales términos lo hizo el testamento de Juana Martín fechado el 14 de noviembre de 1615, que dispuso que su cuerpo fuese acompañado por los cofrades de Jesús Nazareno[8]:
“Yten mando acompañen mi cuerpo quando le lleuen a dar eclesiástica sepoltura los frailes del dicho conuento de señor Sant Francisco y los de la [...] ciudad y se les pague lo acostumurado de mis bienes, excepto a los de la Merced que no se les a de dar mas de diez reales conforme el asiento que tiene dicho con los ermanos de la cofradía de Jesús Nazareno de que soy hermana. Yten mando me entierre la cofradía de la Cruz de que soy hermana y me aconpañen las cofradías del Santsiimo Sacramento y de Jesús Nazareno de que soy hermana”.
Por tanto queda acreditada su existencia antes de la aprobación de los citados estatutos en 1678, y otro testimonio que ratifica nuestra afirmación resulta de la concordia entre la del Jesús Nazareno y los cabildos eclesiásticos de Trujillo de 6 de enero de 1629, y de la que hablaremos más adelante.
Esta irregularidad jurídica era algo habitual en muchos lugares de nuestro país, donde las más de las veces las cofradías nacían sin la autorización del obispo, conforme a unas normas que aprobaban sus miembros cada año. Esta anormalidad se fue subsanando poco a poco, pues siguiendo las directrices del Concilio de Trento, en los distintos sínodos diocesanos se fueron dictando normas sobre este particular. Así resultó en las Constituciones Sinodales del obispado de Plasencia de de 1687, que establecía como requisito para su creación, que el obispo diera su licencia y aprobara sus ordenanzas[9].
Primer plano del rostro del Nazareno que procesionó en Trujillo durante la Edad Moderna
SEDE CANÓNICA Y SU RELACIÓN CON LA COFRADÍA DE LA CARIDAD
En el prólogo de los estatutos que estamos analizando, se indica que fue fundada en 1616 en Trujillo, y que tenía su sede en la iglesia de la Caridad, que corría por cuenta de la cofradía del mismo título y cuya advocación era San Lorenzo[10], y donde tuvo su sede canónica durante la Edad Moderna[11].
Su ubicación no es cuestión casual, pues durante ese periodo histórico era habitual que estas asociaciones piadosas procuraban que su sede estuviera fuera de las parroquias, lo que les permitía ser más autónomas y estar menos sujetas al control de las autoridades diocesanas, con quienes era habitual tener conflictos. Además la propia cofradía de la Caridad estaba muy interesada en que fuera así, pues de esta forma conseguía vincular un gran número de trujillanos a la iglesia de San Lorenzo, que iban a colaborar con su sostenimiento económico. Aunque su estancia era como huéspedes[12], el artículo 31º de las ordenanzas nos hace saber que en la festividad de San Lorenzo que celebraba la cofradía de la Caridad, debía acudir la de Jesús Nazareno con la cera y estandarte[13].
Esta relación se reflejó a lo largo del tiempo en varios acuerdos, entre la que destaca la concordia entre ambas cofradías fechada el 6 de abril de 1671, dada a conocer por Tena Fernández[14], donde la cofradía de la Caridad volvía a recibir a la del Nazareno en calidad de huésped[15]:
“yten que la dicha cofradía de Jesús de Nacaret por este nuevo contrato no a de adquirir, pedir, pretender derecho ni posesión alguna en dicho hospital, más de el que hasta aora a tenido, y el que se le concede y va declarado para los efectos referidos, respecto de ser como a sido, y es permiso y concesión graciosa procedida de mera liberalidad y boluntaria facultad de dicha cofradía y hospital de la Caridad”.
Además tenía por objeto adornar el edificio con un retablo con la efigie del Nazareno ocupando su lugar principal, flanqueado por la Verónica y San Juan Evangelista, y sobre su ático San Lorenzo, y otros dos altares laterales con la Coronación de Espinas y Cristo de la Columna. Pero sobre todo autorizaba a poner un sagrario permitiendo dar desde él la comunión a los pobres que allí recibían asistencia, resolviéndose de esta forma el problema que tenía la iglesia de San Lorenzo, pues al ser aneja a la de Santiago, a esta correspondía la administración de los sacramentos y entierros, y alguna vez había muerto algún pobre sin haber podido recibirla por tener que llevar desde la de Santiago las sagradas formas[16].
Para ello obtuvieron autorización del Licenciado Juan Francés Arias, visitador general del obispado y cura propio de la iglesia de Santa María la Mayor, con el consentimiento del Licenciado Juan Pérez Espinal, cura de la parroquia de Santiago.
Vista de la Iglesia de San Lorenzo, donde la cofradía del Nazareno tuvo su sede canónica después de trasladarse del convento de la Merced
FUNCIONES RELIGIOSAS EN HONOR DE JESÚS NAZARENO
A partir de ahora nos vamos a centrar en los actos de culto que organizaba la cofradía del Nazareno, aunque por obvias razones de espacio hemos de limitar nuestra exposición. En primer lugar hemos de tener muy presente que por su carácter cofradía penitencial, cumplía su función en la procesión de la noche del Miércoles Santo, que era el más relevante, aunque no el único ni el principal. Pues conforme al artículo 1º la fiesta más importante tenía lugar el 14 de septiembre, festividad de la Exaltación de la Cruz, como suele ser habitual en las de esta advocación, y con carácter previo el día anterior se cantaban vísperas con responso, y el siguiente “missa con diáconos y sermón, y por la tarde completas, estando a ello descubierto su diuina Magd Sacramentado, y teniendo en la yglesia de el hospital de la Santa Caridad, en quien se ha celebrado y ha de celebrar continuamente la dicha fiesta, el estandarte en el lugar que se acostumbra, y todas las hachas encendidas”.
La importancia de ese día no se limitaba a las celebraciones religiosas, y era tal que en su víspera o el mismo 14 de septiembre se procedía a la elección de nuevo alcalde y oficiales, en la forma descrita por el artículo 2º, y su nombramiento se hacía público en la misa mayor, “dando la paz como se acostumbra a todos los que se hallaren presentes, y a los que no lo estuvieran, se les acuda a dar a sus cassas”. Salvo impedimento legítimo, se exigía que en estas celebraciones estuvieran presentes el alcalde y todos los oficiales, imponiendo penas a quien lo incumpliere.
La Cuaresma y la procesión del Miércoles Santo
Como es lógico pensar, el programa de cultos giraba en torno a la procesión del Miércoles Santo, pero durante toda la Cuaresma tenían lugar una serie de actos religiosos que le servían de preparación, y que tenían como referencia la plática de sermones. Hemos de destacar su importancia durante el Antiguo Régimen, al ser uno de los métodos más directos y eficaces a la hora de fomentar determinadas advocaciones, pues era habitual la asistencia masiva de los fieles a las celebraciones más importantes en las que tenían lugar, e influían mucho al ser escasas las publicaciones impresas solo accesibles a una escasa élite intelectual, al ser la mayoría de la población analfabeta, aceptaba como cierto y sin ninguna crítica los dicho por los predicadores.
El artículo 10º se refería a las “missas, sermones y miserere que se an de decir, predicar y cantar en las quaresmas”, encargándose de su organización el mayordomo del arca, que era el responsable de los recursos económicos de la cofradía. Y muchas veces corrían por cuenta de los cofrades y devotos que cada año lo solicitaban, dejando constancia de ello en el libro de cuentas de por menor[17].
Según el artículo 11º, este tipo de actos comenzaban en la tarde del Miércoles de Ceniza, cuando se predicaba un sermón “para q nos apartemos de los vicios de la carne” con especial referencia al arrepentimiento de María Magdalena, que sería su tema central[18]. El artículo 12º disponía que en la tarde del segundo miércoles de Cuaresma, el predicador centraría su plática en las siguientes partes: la entrada triunfal el Domingo de Ramos de Jesucristo aclamado como rey en Jesusalen; también cuando estaba en Betania comiendo en casa de Simón el leproso, y ungió a María Magdalena, y como Judas Iscariote se trasladó a casa de Caifás para urdir su entrega por treinta monedas.
Según el 13º el tercer miércoles de Cuaresma por la tarde se predicaría otro, referido a cuando Jesús encomendó a Pedro que fuera a reconocer el lugar donde habían de celebrar la última cena, siendo su punto central el haber pedido Jesucristo a su Madre licencia para sufrir la pasión, el lavatorio de pies y la institución de la Eucaristía.
El cuarto miércoles de Cuaresma, según el artículo 14º, la plática tomaría como punto de referencia cuando Jesús se dirigió al Huerto de los Olivos tras la Última Cena a orar, y Judas Iscariote fue a Jesusalén a avisar a los Pontífices para proceder a su detención.
El artículo 15º se centra en el cuarto Domingo de Cuaresma, con una misa rezada celebrada por el capellán de la cofradía en el altar mayor de la iglesia de San Lorenzo, adornado con seis velas y cuatro hachas y el estandarte, finalizando con un responso por los bienhechores y cofrades vivos y difuntos de la cofradía, debiendo asistir todos los oficiales y el alcalde, que llevaría la cruz del bordón.
Conforme al 16º el quinto miércoles de Cuaresma el sermón tomaría como punto de referencia el momento en que Jesucristo, después de haber orado y dejado a sus discípulos durmiendo, fue entregado por Judas tras besarle, el que San Pedro le cortase una oreja a Malco, que sanado por Jesús, tras lo cual fue llevado preso a Jerusalén, queriendo hacer llegar el mensaje del amor y mansedumbre con que se entregó a sus verdugos.
El quinto viernes de Cuaresma se oficiaba en el altar mayor por el capellán de la cofradía, una misa rezada por “los siete dolores q María Sanctissª Sª nra”, y al final tendría lugar un responso por los hermanos y bienhechores vivos y difuntos. Estarían presentes el alcalde y oficiales con la cruz y estandarte. Para darle mayor solemnidad participarían diáconos, que proporcionaría el capellán, y tres sacerdotes en el coro llamados por el mayordomo del arca. El capellán recibiría tres reales y los demás uno. Y lo anterior en el caso de que el cura responsable de la parroquia de Santiago otorgara su licencia, de la que era aneja la de San Lorenzo, pues en caso contrario la diría él mismo.
En la tarde del sexto miércoles de Cuaresma la plática versaría sobre la entrada de Jesús preso en Jerusalén y traslado a casa de Anas y Caifás, y el proceso judicial que comenzó a llevarse en su contra, así como las negaciones de San Pedro.
Una vez llegada Semana Santa, el Domingo de Ramos por la mañana se reunían todos los cofrades en la iglesia de San Lorenzo para ir preparando la procesión[19]. Una vez allí el escribano leería las ordenanzas, “para q las tengan entendidas y se feruorice su deuoción”, pudiendo plantear los hermanos el hacer cualquier cosa para “el culto diuino, conseruación y agumento desta cofrª”, y votarían sobre las propuestas, excepto los hermanos porteadores del paso[20]. Verificado se marcharían todos, excepto cuatro designados por la junta de gobierno, que se retirarían con ellos “a la sacristía, a otro lugar secreto sin salir de dicho ospital”, resolviendo lo procedente por mayoría y anotándolo en el libro de ordenanzas viejas.
Pero las celebraciones más importantes tenían lugar en los días de Semana Santa. Y en la tarde del Lunes Santo se predicaba otro sermón que se refería en la noche en Jesús estuvo preso y fue trasladado desde casa de Caifas a la de Pilatos, y el proceso jurídico que de forma irregular se siguió en su contra[21]. El artículo 20º nos hace saber de la importante celebración que tenía lugar el Martes Santo por la mañana, y que fue dotada en 1673 con 17.000 maravedís de renta de un juro por Matías Fernández de la Serna, familiar del Santo Oficio, y su esposa Lorenza Jiménez de Ontiveros[22]. Eran fervorosos devotos de la imagen de la Coronación de Espinas que fue costeada por ellos y recibía culto en un altar colateral de la iglesia de San Lorenzo, y desfilaba junto con la de Jesús Nazareno desde el año 1670[23]. Se aplicaría “por la paz y concordia entre los Príncipes cristianos, y en esta ciud, exaltación de nra Sta fe católica, destrucción de las herexias y en beneficio de las almas de los susodichos, la de sus difunçtos y las de los hermanos de esta dicha cofrª”. Se comenzaba cantando el salmo cincuenta del profeta David con oración, y era seguido de misa de pasión, que se oficiaría en el citado altar.
Para mayor solemnidad intervendría la música y habría en el coro de cuatro sacerdotes con sobrepellices y la música, debiendo el mayordomo del arca debía encargarse que se predicara el sermón del que hablaremos a continuación, y cuidar de adornar ese altar y el mayor, con treinta velas de cera blanca y dos hachas sin arandelas a cada lado, debiendo estar encendidas durante el miserere y hasta que acabara la misa.
El sermón comenzó a predicarse en 1670, “que fue en el que hiço, consagró y colocó en el altar collateral al principal de la yglesia del hosptial de la Sançta Charidad la deuota ymajen de nora Redemptor Jesucristo, que representa el misterio de la Coronación de Espinas”, y sobre ese momento de la Pasión versaría, “en consideración de q el fin principal de la dotación que para este día se hiço fue el de perpetuar la celebridad de dicha collocación y misterios”. Además la cofradía estaba obligada a decir dos misas rezadas por los otorgantes, el día de San Lorenzo y el de San Matías. Por último se establecía una cláusula penal en caso de incumplir la de Nazareno lo dicho, debiendo abonar 500 reales a la Caridad.
Hemos visto que el Miércoles Santo no era la fiesta principal, aunque si era el acto de culto más relevante de la cofradía, pues tenía lugar su procesión. La razón de que tuviera lugar el ese día, era evitar que coincidiera con la que la Vera Cruz que la hacía el Jueves Santo, y en caso de lluvia tendría lugar en uno de los viernes que va entre Pascua de Resurrección y de Espíritu Santo:
“En consideración de q deuiendo como deuia hacerse la procession en q los fieles hermanos de esta Sta Cofrª, y devotos de JHS Nazareno, que tienen obligación, y deuocion a acudir a seguirle con sus cruces sobre sus hombros, después q la de la Sta Vera Cruz hiciese la q hace de sangre, en que con la disciplina van derramando la suya, y que a fin de no imposibilitarles el q pudiesen acudir a entre ambas, se a hecho, y sea de hacer continuamente el miércoles Sto de cada un año, no impidiéndolo el tiempo, i impidiéndolo, en uno de los viernes de entre pasqua y pasqua”.
Sin embargo con carácter previo tenían lugar una serie de actos preparatorios, que comenzaban con una misa cantada con diáconos, que sería oficiada por el cura de la parroquia de Santiago sí quisiera, entregándole 12 reales. En caso de negarse lo sería por el capellán de la cofradía, que no recibiría nada, salvo que algún devoto quisiera dotarla por su cuenta, siendo entonces cantada y abonando al capellán cuatro reales.
Paño de la Magdalena con el rostro del Nazareno
El artículo 22º nos hace saber que el Miércoles Santo a partir de las dos de la tarde, se predicaría en el propio hospital de la Caridad el sermón de la cruz a cuestas, siendo elegido el predicador que decidiera el mayordomo del arca. La cofradía asistiría en pleno con hacheros y estandarte, y el alcalde llevaría el bordón, y a su fin comenzaría un miserere cantado con música, diciendo la oración el cura de Santiago, habiéndose hecho cargo de su dotación económica el cofrade Luís de Hita[24].
Al ser obligatoria la asistencia a la procesión, en la noche de ese día el alcalde junto con el escribano controlaban los cofrades que iban a participar[25], debiendo estar “en el guerto vajo de la iglesia de dicho ospittal en su bufete con un procesionario, y hacer ttocar la canpana por ttres vezes para ir borrando los hermanos que fueren acudiendo con sus cruzes”. El artículo 9º señala que en caso de algún hermano de cruz, luz o paso no pudiera asistir por accidente, enfermedad o cualquier causa, enviaría en su lugar a otro en su lugar. Momentos antes de comenzar, el mismo predicador que platicó a las dos de la tarde, exhortaría sobre como debían ir los penitentes con la devoción debida.
Al ser el acto central de la cofradía, determinó la existencia de dos tipos de hermanos en función del ritual que allí desempeñaban, y que como describe el artículo 9º todos llevaban hábito morado salvo los sacerdotes, pero con distintos accesorios. Así los de disciplina irían cubiertos con la cruz al hombro, los pies descalzos y una soga al cuello; los de luz descubiertos con sus velas.
El artículo 23º nos hace saber con detalle el trayecto que seguía la procesión, y responde a una idea que se consagró durante el Barroco, que era la tendencia de conferir carácter sagrado a los espacios urbanos, y ese día las calles de Trujillo eran las que transitó Jesús camino del Calvario[26]:
“a de andar la procesión las estaciones siguetes desde dicho hospital a san Franco, y desde San Franco a San Miguel, y desde San Miguel a desde San Martín, y desde San Martín a Santtiago, y desde Santtiago a Santa María la mayor, y desde Santta María la mayor a la Vera Cruz, y desde la Uera Cruz a la Encarnazión, y desde la Encarnación a dicho ospittal”
También detalla el orden de insignias e imágenes que participaban en el cortejo, que era presidida por el hermano mayor llevando una cruz de plata, y refleja de forma elocuente como la vitalidad y pujanza de los desfiles procesionales de la ciudad de Trujillo, y además de la Coronación de Espinas eran las siguientes:
“Primeramentte a de salir el diputtado más anttiguo delantte lleuando el estandartte de la cofradía y tras de él, se le an de echar los hermanos que le ttocaren conforme la copia que uviere con sus cruzes, luego le a de seguir la prozon del guerto en la misma conformidad, luego el Santto Christo amarrado, luego el Santto Christo con la Cruz a cuestas, luego la Magdalena, luego San Juan Evanjelista y en medio del Cauildo nuestra Ssª”.
Imagen actual de Jesús Nazareno
Además estaban presentes los cabildos de beneficiados y capellanes, conforme a la concordia de 6 de enero de 1629, que regulaba su presencia en la procesión del Miércoles Santo. Participarían por primera vez en el desfile en ese año[27], y tendrían la posibilidad de llevar la imagen la Virgen, en cuyo caso ellos designarían los sacerdotes que actuaran de porteadores. La cofradía daría a cada beneficiado real y medio, y a los capellanes un real, salvo que estuvieran ausentes, enfermos o imposibilitados para asistir toda la procesión, no recibiendo entonces cosa alguna.
El artículo 23º también nos hace saber la presencia de los miembros de la Corporación Municipal en el desfile al señalar que “acauada la plattica se an de dar luzes encendidas al cauildo de esta ciudad y a la Justtª Real de ella”. Y hemos de tener presente que su ubicación en desfiles procesionales estaba regulado en un acuerdo del Ayuntamiento de 15 de marzo de 1676[28].
Esta comitiva se convertía en un verdadero escaparate de la sociedad trujillana de la época, y servía para hacer demostración pública del poder económico y social de las clases privilegiadas. La Corporación Municipal era la máxima representación de la ciudad, y al estar presentes sus miembros acompañados de todo el aparato burocrático, vestidos con lujosas ropas y con los atributos que le identificaban, les reportaba prestigio y respeto. Además, servía de perfecto instrumento propagandístico, pues su visualización transmitía un mensaje que intentaba persuadir de la bondad de la sociedad estamental, así como la legitimidad de que las mismas familias ocupaban siempre los cargos concejiles, sirviendo la religión como fuerza que integraba y aglutinaba a todos los vecinos.
Las ordenanzas dedican varios artículos a los hermanos de paso, señalando el artículo 8º que en la junta general que tenía lugar el Domingo de Ramos no tenían derecho a voto, y serían llamados por el muñidor para que estuvieran en la iglesia de San Lorenzo para proceder al reparto de los pasos que debían llevar, procurando igualarlos por su altura, y encargándoles específicamente funciones subalternas:
“no consientan que ninguna muxer con cruz o sin ella entre por ellas, y para que anden en la processión cuidando de las velas que se dan para q alumbren en ella, y las recoxan quando buelua dicha procession a dicha yglesia con el mayordomo de cera, que ha de recoxer como va dicho las hachas que se diesen de limosna: y otras o más para que pidan por las calles limosna”.
El artículo 7º nos hace saber que la cofradía procuraba que las imágenes que participaban en el desfile fueran con toda decencia y lucimiento, por lo que el Domingo de Lázaro se reunía el alcalde con los oficiales en la iglesia de San Lorenzo o en su sacristía, designando a sus porteadores, así como los capataces y quienes debían llevar las insignias.
Las efigies de Jesús Nazareno y la Coronación de Espinas serían llevadas por un conjunto de 16 personas que se irían relevando a lo largo del recorrido en dos grupos de 8, descansando uno mientras alumbraba con sus hachas. Una vez que llegaran al convento de San Miguel tendría lugar el primer cambio hasta la iglesia de la Sangre de Cristo, donde habría otro hasta alcanzar la Puerta del Paso, y aquí tendría lugar el último hasta San Lorenzo.
Con la salvedad de la imagen de la Virgen, que siempre era llevada por cuatro eclesiásticos que designaba el abad del cabildo de beneficiados, que ejercía de capataz, cabía la posibilidad de que algunos cofrades que no fueran de paso, por su devoción, actuaran de porteadores. Era preciso que fueran autorizados por la junta de gobierno y que entregaran sus cruces a los hermanos de paso, para que salieran de disciplinantes.
El artículo 7º también nos hace saber que el diputado que llevase el estandarte debía invitar a seis personas para que alumbraran con hachas, y el que rigiera algún paso donde no hubiera hermanos de luz también tenía que hacerlo con otras cuatro personas. Una de las notas que caracterizaba las manifestaciones de religiosidad popular durante la Moderna, era que servían para reconocer de forma pública los privilegio del estamento nobiliario y eclesiástico, situación que refleja el artículo 9º al disponer que cuando se reciban caballeros hijosdalgos regirían los pasos.
Edificio de la parroquia de Santiago, estrechamente vinculada con la cofradía de Jesús Nazareno de Trujillo
Lo dicho hasta ahora es un testimonio harto elocuente de que los desfiles procesionales eran algo más que una sencilla y austera estación de penitencia, impregnándose de los característicos elementos barrocos de la época[29]. Ya hemos acreditado la existencia en la Semana Santa de Trujillo de representaciones teatrales en las que participaban figuras bíblicas[30], en concreto José de Arimatea y Nicodemo en la ceremonia del Descendimiento que tenía lugar poco antes de la procesión que organizaba la cofradía de la Soledad de Nuestra Señora en la noche del Viernes Santo[31]. Este tipo de actos servían de complemento a los Santos Oficios, por su carácter narrativo y didáctico, al ser una vía muy útil para la enseñanza de los misterios de la fe, a una población muy inculta. A veces, solo participaban actores o estos con imágenes, aunque a veces lo eran en exclusiva con imágenes, como ocurría durante la procesión del Nazareno, en que se representaban las tres veces que Jesús se cayó camino del Calvario, y su encuentro con la Verónica. Como era habitual en muchas localidades, la llegada de la procesión y el comienzo de este tipo de actos era anunciado por una trompeta que la encabezaba:
“y en dicha procession a de ir junto a la de Jesús Nazareno con la Cruz a cuestas persona con su túnica, y la trompeta, y al llegar a las puertas de la yglessia del conu de Sor Sn Francisco, donde están sus relixiosos aguardando para reciuir dicha procession, la ha de tocar, y al tocarla han de arrodillarse todos y S Magd, y al boluerla a tocar se han de leuantar, e ir caminando; y al entrar en la plaza pública desta dicha ciud, la dicha Sta muxer Uerónica el que rije su paso con los q la alumbran se han de apartar de dicha procession, y han de entrar con ella en el portal de la cassa de la cadena, y al ver q dicha yamjen con la cruz acuestas, auiendo llegado frente de las cassas q fueron de Dn Alonso de Herrera, hermano q fue esta dicha cofrª, hace como a de hacer la segunda humillación en la forma que hiço la primera, saldrá de dicho portal y haciendo tres humillaciones, llegará el lienço a su sacartisismo rostro, y se descubrirá su soberana efixie, y boluiendo a hacer otras tres se boluera al puertos de adonde se apartó, y luego que se lebante la dicha ymaxen boluera su sacratisismo rostro a los que le siguen, repressentando el auerlo hecho como lo hicço a las piadossas muxeres hixas de Jerusalén quando caminaba con ella al monte Calvario […] y la tercera y última humillación se ha de hacer a tiempo y quando la dicha ymaxen de Jesús Naçareno vaya llegando a las de la iglesia del conuento de nuestra Sª de la Encarnación, donde assimismo están a reciuirla sus relixiosos”.
Otros actos de culto.
Además de los descritos, conforme al artículo 33º la cofradía tenía la obligación de decir las una serie de misas rezadas[32], por las que se abonaría 2 reales por cada una: en la Pascua de Navidad, Circunsición del Señor, Viernes de Dolores; Invención de la Santa Cruz, Corpus Christi, Transfiguración del Señor, Viernes de Dolores.
El trabajo de investigación que hemos realizado, significa una puesta en valor de la rica historia de la Semana Santa de Trujillo. Su puesta en valor puede servir de elemento dinamizador y que potencia las señas de identidad de Trujillo, debiéndose conservar su cultura y tradiciones como valores identificativos y diferenciadores, pues como señalaba el historiador don Antonio Domínguez Ortiz, ningún grupo humano mantiene su propia identidad sí desprecia su pasado al olvidar sus tradiciones. Esta cuestión cobra hoy más importancia pues muchas veces el proceso de “globalización” en que se halla inmersa la sociedad, nos lleva a cierta uniformidad en cuanto a las formas y comportamientos colectivos en las fiestas religiosas, adoptándose un modelo estético que es ajeno a nuestras tradiciones.
Por todo lo dicho pienso que la cofradía de Jesús Nazareno de Trujillo debe plantearse el recuperar aquellos elementos más singulares que le son propios en cuanto a manifestaciones de religiosidad popular se refiere, como sería la ceremonia que hemos descrito sobre el encuentro de la imagen titular con la Verónica.
Estandarte de la cofradía de Jesús Nazareno en la procesión del Domingo de Ramos
[1] CANTERO MUÑOZ, A.: Estatutos de la Asociación Trujillana de la Virgen de la Victoria (1920) y del patronato de su ermita (1924). En Actas de XXXII Coloquios Históricos de Extremadura, Badajoz 2004, pp. 127-135. “Conflicto entre las ideas racionalistas de la Ilustración y las manifestaciones de religiosidad popular. La suspensión de las cofradías de Trujillo a finales del siglo XVIII”, en Actas XXXIII Coloquios Históricos de Extremadura, Badajoz 2005 pp. 97-113. También he participado en el I Congreso Nacional de advocaciones del Cristo de la Salud, que tuvo lugar en Aguilar de la Frontera (Córdoba), en noviembre de 2004, con un trabajo titulado “La devoción al Cristo de la Salud en tierras cacereñas. Los casos de Trujillo, Aldea del Obispo y Garciaz”, y cuyas actas están pendientes de ser publicadas. Por último en los XXXIV Coloquios Históricos de Extremadura, celebrados en Trujillo en septiembre del 2005, hemos presentado una comunicación titulada “La Semana Santa de Trujillo en época de Cervantes, a través de las ordenanzas de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, Angustias y Dulce Nombre de Jesús”, y que también estan pendientes de ser publicadas. En la web www.juanvalera.org se pueden consultar la mayor parte de los trabajos que he publicado sobre religiosidad popular y Semana Santa en esta localidad cacereña, además de las cordobesas de Doña Mencía y Baena.
[2]RAMOS RUBIO, JA: Historia de la Semana Santa en Trujillo. Cáceres 1993. Este trabajo vuelve a ser publicado en las Actas XXVII Coloquios Históricos de Extremadura,, Cáceres 1996, con el título "Aportaciones histórico-artísticas de la Semana Santa en Trujillo". Además Juan Tena Fernández a lo largo de su magnífico libro "Trujillo Histórico Monumental", publicado en Salamanca en 1988, aporta datos muy importantes sobre esta importante celebración religiosa, y poco más ha visto la luz pública sobre este tema.
[3](A)rchivo (H)histórico (N)acional. Consejos Libro 5000. Ordenanzas de la cofradía de Jesús Nazareno. Todas las transcripciones que hagamos, salvo mención expresa, se refieren a este importante testimonio documental.
[4]SÁNCHEZ HERRERO, J; LÓPEZ BAHAMONDE, MR; MIURA ANDRADES, JM; MONTES CAMACHO, I: Los cuatro tipos diferentes de cofradías de Semana Santa, desde su fundación hasta la crisis de finales del siglo XVIII en la Andalucía bética y Castilla. En Actas del Primer Congreso Nacional de Cofradías de Semana Santa, Zamora 1987, pp 259-303.
[5]También era arcediano de Bejar y canónigo de la catedral de Plasencia.
[6]Y hemos de tener muy presente la relevancia de las mandas pías como las expuestas, pues no podemos olvidar que las otorgadas durante la Edad Moderna, eran algo más que un acto jurídico que se limitaba a distribuir bienes entre los legítimos herederos del causante. Pues además de reflejar la vinculación que existía entre determinadas familias con las capillas o iglesias sujetas a su patronato, sus cláusulas decisorias referentes a misas y advocaciones concretas a las que se ofrecen o altares donde estas se celebran, nos permiten deducir conclusiones generales sobre conductas religiosas, sentimientos y devociones personales, reflejándose la geografía religiosa de la localidad y pautas de comportamiento que eran extensibles a la sociedad de ese lugar, lo que nos permite afirmar la vitalidad de la cofradía del Nazareno por la gran devoción que suscitaba entre los trujillanos.
[7](A)rchivo (D)iputación (C)áceres. Otros documentos, Trujillo, Títulos de propiedad, signatura 3914, legajo 24.
[8]ADC. Otros documentos, Trujillo, Títulos de propiedad, signatura 3914, Legajo 53.
[9]Sínodo Diocesana del Obispado de Plasencia celebrada por el Ilustrimimo y Reverendíssimo Señor Don Fr. Joseph Ximenez Samanigo, Obispo de Plasencia, del Consejo de Sv Magestad, el Rey Nvestro Señor, y sv theologo en la Real Junta de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios &c. En la Civdad de Plasencia, los días XI, XII, XIII, XIV y XV del mes de mayo de MDCLXXXVII. En Madrid en la Oficina de Melchor Álvarez Año MDCLXXXXII. Título XIV. De confraternitatibus. Constitución 1. "Que no se hagan Cofradías nuevas, ni leyes para las antiguas sin licencia del Prelado, y se anulan las hechas sin ella".
[10]“Sea notorio como auiendonos hallado juntos en la iglesia del hospital de la Sancta Caridad, en la qual entierra por pobres que mueren en él, nos oan García Holguin, Agustín Casas Rebollo, Auaro Pizarro de Padilla, Luis de la Rocha, Joan de Trexo Altamirano, Joan Cassas Rebollo, alcalde, diputados, mayordomos de arca y de zera y escriuano de la cofradía, que para honra y gloria de tan soberano amante, y pía dossissmo Señor, y de aquel sacratísimo madero, arbol de vida, su sanctissima Cruz, en quien por darnosla, perdió la suya crucificado en el, y para provecho de las almas, fundaron en esta muy noble y leal Ciud de Truxillo, gran número de fieles devotos, hixos, y vezos della, titulándola de Iesus Naçareno, en veinte de henero del año que se contaron de su glorioso nacimiento, mil seiscientos y diez y seis, a fin principalmente, como se dexa conocer, entre otras cosas contenidas en las hordencas, que para su conseruacion y aumento hicieron en dicho año, nombrando por su protector al Yllmo Señor Dn fr Enrique Enríquez, dignísimo obispo que fue de este obispado de Plasencia, por quien parece fueron aprobadas, y por otras que después se han fho”.
[11]Las dificultades que soportaron las cofradías trujillanas durante el primer tercio del siglo XIX (desamortización de Godoy, guerra de la Independencia y demás procesos desamortizadores), dieron lugar a que a partir de la década de los años 40 del siglo XIX se refundaran de forma conjunta la de Jesús Nazareno y la Soledad, dada la debilidad del movimiento cofrade en esas fechas: “El trascurso de los tiempos y los desastres de la guerra, nos han pribado de los documentos auténticos de tan inagotable tesoro, sin reservarnos de estos y de las instituciones y reglamentos de tan saludable cofradía, otra noticia más, que lo que la tradición y la práctica nos suministra: verificada la esclaustración de los religiosos quedó tan piadosa institución reducida casi a nulidad, por lo que sus pocos cofrades se incorporaron a los de Nuestro Padre Jesús Nazareno, a fin de conservar su memoria y ayudarse mutuamente a practicar sus respectivas solemnidades con el mejor decoro y dignidad”. Archivo Parroquial San Martín de Trujillo. Libro donde se anotan los hermanos de luz de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, establecida en la Yglesia de San Francisco, Parroquia de San Andrés de la ciudad de Trujillo. Año de 1847.
[12] Archivo Histórico Municipal Trujillo. Protocolos Notariales. Francisco Marquez, Legajo 189: “dixeron que por quanto muchos años a que la dicha cofradía de la Santa Caridad guesped en su casa yglesia y hospital a la de Jesús de Nacaret, y desde entonces a estado y esta sita y se sirue en él”.
[13]“Item hordenamos que nuestro maymo tenga obligazon de hacer se acuda, el día de Sr San Lorenço que es a diez de agosto a las vísperas y missa que se dicen en dicho ospital por la cofradía de la ssanta Caridad, con toda la cera y estandarte, conforme a la concordia que ambas cofradías tienen, asismismo se haga y guarden las condiciones que en segunda concordia hcieron dichas cofradías por escriptura otorgada por ante Franco Marqz escriuano de el número desta ciudad en 6 días del mes de abril año de 1671”.
[14]TENA FERNÁNDEZ, J.: Trujillo Histórico y Monumental. Salamanca 1988, p. 133.
[15]Archivo Histórico Municipal Trujillo. Protocolos Notariales. Francisco Márquez, Legajo 189: “dixeron que por quanto muchos años a que la dicha cofradía de la Santa Caridad guesped en su casa yglesia y hospital a la de Jesús de Nacaret, y desde entonces a estado y esta sita y se sirue en él”.
[16]AHMT. PNT. Juan Durán Legajo 171: “estando la yglesia del hospital en que la Santa Caridad recoje y cura a los pobres, así forasteros como naturales de sus enfermedades, y da sepoltura en ella a los que mueren en él, sin auer podido ganar licencia para tener en dicha Yglesia sacramentos que les ministrar, mediante lo qual y la gran distancia q della aya a la de Señor Santiago a quien es aneja, an muerto algunos sin auer reciuido el de su santísisimo cuerpo por viático”.
[17]“en el libro de quentas de por menor se continue en poner y escriua y ponga por memoria el nombre de la persona que tomare a su cargo el hacerlo assi, y lo hiciera uno de los días que irán declarados desde el Miércoles de Zenica de el año q viene de mill y seiscientos y setenta y cinco, hasta el Miércoles Sancto de el, con declaración de velas, o cantidad e marauedis que diere de limosna”.
[18]“la conversión que de su escandalosa vida hiço María Magdalena, perdón que nro Redemptor le concedió de sus graues culpas, al ver que hecho su coracon mar de dolor, sus oxos ríos de puras y cristalinas aguas, que corrían de ellos en lágrimas y sudoroso pelo preciosa toalla”
[19]“el Domingo de Ramos de cada un año, desde las doce del día se toque la campana de dicha iglesia, y q a la una como siempre se a hecho, acudan a ella el Alcde y demás oficiales de dicha cofrª sin faltar ninguno de ellos, pena de dos libras de cera; y los demás hermanos de cruz, luz y de paso, sin q de los de dicho paso falte tampoco alguno, y si faltare no auiendo caussa lexª le excluimos de q le sea, y no pueda tener pretensión a entrar por moderación por tal hermano de cruz”.
[20]“q no han de tener boto si siruen de tales, como munca le han tenido, ni deuen tenerle hasta serlo como los demás”.
[21]CALDERÓN PERAGÓN, JR: “Proceso a un inocente: ¿Fue legal el juicio a Jesús?” Torredonjimeno (Jaén) 1999. En este libro se describe con rigor jurídico el proceso penal lleno de irregularidades que se siguió contra Jesucristo.
[22]AMT. PNT. Juan Durán Legajo 171.
[23] “la de la Coronación de Espinas, la qual se hiço a su costa, y con las limosnas dadas para ello el de mill setos y setenta y fue consgrada en la iglesia de el relixiossisimo conuento de monxas de quien es titular Patrón el Principe de los Apóstoles señor Sn Pedro, por dicho Sor Lizdo Joan Frances Arias, uicario de esta dicha ciud y su partido, y uisitador jenl de este obispado el Lunes Sto de dicho año, en el cuya noche con muy solemne y deuota process ion la dicha cofrª, en hombros de sacerdotes la lleuo a la de dicho ospital, y colocó en el altar en q a la presente esta, y el día siguiente se le hico, fiesta con misa cantada de su passion y miserere con todo culto y lucimiento”.
[24]“en consideración a las muchas y buenas obras q Luís de Hita nuestro hermano a hecho y hace a esta dicha cofrª, y zelo deuoto con q a seruido a Jesús Nazareno en los oficios q ha tenido, y en todo lo demás q se le a encargado, y le a sido posible, y particularmente dando la cera q arde dicho Miércoles Sançto por la tarde al Sermón, y miserere q se predica y canta en ella, dexándole de limosna y dando la que se da al predicador y música al mayordomo para q la pague, y que por las dichas racones esta dicha cofrª siendo a su cargo el hacerlo referido en dicho día y a su costa, le cedió sus derechos al susodicho paa que lo hiciesse”.
[25]El artículo 24ª señala que finalizada la Semana Santa el segundo domingo de Pascua de Resurrección, el alcalde y oficiales se reunían en el hospital de la Caridad, para examinar los cofrades que faltaron a la procesión e imponerle una pena de cuatro libras de cera a quienes no tuvieran causa legítima.
[26]SEBASTIÁN, S.: Contrarreforma y Barroco. Madrid 1981, p.331. Este autor señala que ante la imposibilidad de ir a Tierra Santa, en la Edad Media se crean los primeros Calvarios con las estaciones del Vía Crucis, y se impone la idea de un peregrinaje de sustitución. El citado trayecto es el mismo que hacía el Viernes Santo por la noche la cofradía de la Soledad, y es un ejemplo harto elocuente de urbanismo impregnado de carácter religioso, pues al pasar por siete iglesias, consideraba que en la tarde del Viernes Santo, Trujillo era el corazón de la Virgen traspasado por siete espadas: “Salir de Nuestra Señora de la Encarnación y por la calcada arriba y alhóndiga de la ciudad yr a San Francisco, atrauesar la calle Nueua yr a San Miguel, subir la Sillería arriba yr a San Martín, subir el Peso arriba yr a Sanctiago, y de allí a la yglesia mayor de Sancta María, y baxar a la yglesia de la Uera Cruz por la calcada; y de allí baxar al hospital de la Charidad y entrar en la Encarnon”
[27]“los dichos cabildos y clerecía an de acudir al ospittal de la Santta Caridad desta ciudad, quando se ttoque la campana que es la p y lugar de donde la dicha procesión a de salir y lo an de acompañar hasta boluer al dicho hospital, por quanto en él esta sittuada la dicha cofradía”.
[28]AMT. Legajo 34: “Certifico que en las Procesiones, fiestas y actos públicos en que concurre el Ayuntamiento desta Villa de Truj y en la formaz de las honrras que se han hecho por el Rey nro Sr que esta en gloria han concurrido y concurren los escriuanos mayores del Ayuntamº teniendo lugar inmediato después de los Caualleros Rexidores y Procurador General sin diferencia ni ynterpolación, y después de los dichos snos mayores del ayuntamiento asisten y concurren los Abogados del Numº, ecepto en la processon del Corpus y en la función de las onrras que en estas dos no tienen lugar los abogados y a los snos del Ayuntamº se les ha dado [...] ygualmente con los Caualleros Regres por la muerte de S Mgd para que conste de pedimto de los Snos mayores del Ayuntamiento de la ciudad de Truxillo”.
[29]SÁNCHEZ HERRERO, J.: Las cofradías de Semana Santa durante la modernidad. Siglos XV a XVIII. En Actas del Primer Congreso Nacional de Cofradías de Semana Santa. Zamora 1987, pp. 54-61.
[30]CANTERO MUÑOZ, A.: Una tradición en auge: la participación de las figuras bíblicas en los desfiles procesionales. En Motril Cofrade 2003, p. 43-51. También se puede consultar en Internet en la web: www.juanvalera.org.
[31] CANTERO MUÑOZ, A.: La Semana Santa en Trujillo en época de Cervantes, a través de las ordenanzas de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, Angustias y Dulce Nombre de Jesús. En Actas XXXIV Coloquios Históricos de Extremadura (en prensa).
[32]“asimismo ordenamos y mandamos que guarde la ordenança treze que esta en el libro viejo que tratta del asientto y concordia que ttiene dicha cofradía con los cauildos y se estte y pase por ella y por todas las demás que en dicho libro están que no ablen en perjuicio de las aquí hechas que por ellas se a de estar y passar”.

References: artículo 31
 artículo 1
 artículo 2
 artículo 10
 artículo 11
 artículo 12
 artículo 14
 artículo 15
 artículo 20
 artículo 22
 artículo 9
 artículo 9
 artículo 23
 artículo 23
 artículo 8
 artículo 7
 artículo 7
 artículo 9
 artículo 33
 artículo 24