Source: http://www.laizquierdadiario.com.ve/spip.php?page=gacetilla-articulo&id_rubrique=5442&id_article=105763
Timestamp: 2020-04-10 19:23:40+00:00

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La Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó este martes con 19 votos una resolución que abre la puerta a la suspensión de Venezuela del organismo y que “desconoce la legitimidad de las elecciones del 20 de mayo”.
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Más temprano un comité de la OEA había aprobado que la Asamblea General de la OEA debatiera dicha resolución sobre Venezuela que había suscitado una fuerte y cruzada discusión. La votación se hizo a viva voz con la abstención de 11 países: Surinam, San Cristóbal y Nieves, Trinidad y Tobago, Belice, Uruguay, Antigua y Barbuda, Ecuador, El Salvador, Granada, Haití y Nicaragua; con cuatro países que votaron en contra: San Vicente y las Granadinas, así como Venezuela, Bolivia y Dominica. El resto de los países del continente votaron a favor.
Es que entre el lunes y este martes se realizaba la 70º Asamblea General de la OEA por lo que la mayor parte de los cancilleres del continente se encontraron en Washington, cuyo tema crucial de discusión sería Venezuela. Ya el pasado 2 de mayo, la OEA había aprobado incluir "la situación de Venezuela" en la agenda oficial de esta Asamblea General para buscar una resolución sobre “la suspensión de Venezuela” como país miembro, la mayor sanción que tiene el organismo y que en sus 70 años de historia solo ha impuesto a dos países: Cuba y Honduras.
Si bien lo más importante de esta resolución sobre Venezuela que se ha votado es el punto sobre la suspensión del país del organismo, esta medida no es automática, pues para ello es necesario convocar a una Asamblea General extraordinaria con los cancilleres de los países de todo el continente que son miembros y obtener el respaldo de 24 países, es decir, dos tercios de los miembros de la OEA (es de recordar que Cuba no hace parte de la OEA).
La aprobación de la resolución de este martes tiene un “contenido simbólico” ya que solamente supone “un compromiso formal de los países para la suspensión de Venezuela”, pues el primer paso procedimental sería la convocatoria de un Consejo Permanente, órgano que está compuesto por los embajadores ante la OEA de los Estados miembros. En ese Consejo Permanente se debatiría la convocatoria de dicha sesión extraordinaria de la Asamblea General, que al ser el órgano supremo de la OEA es el único con poder para suspender a Venezuela.
Que Estados Unidos está por detrás de los movimientos políticos injerencistas no es ninguna novedad. Realizó todo un despliegue político en las últimas semanas. Para su política, Estados Unidos buscó aprovechar la Asamblea General de la OEA para una mayor arremetida en su injerencia imperialista de la mano de todo el derechismo continental, tal como ya lo había intentado hacer durante la Cumbre de las Américas realizada en Lima, Perú.
Estados Unidos tuvo un papel central en incluir la resolución sobre Venezuela en esta reunión de la OEA, es por eso que el secretario de Estado, Mike Pompeo, ha estado participando directamente de la misma, ejerciendo fuerte presión sobre aquellos países que se han venido absteniendo o votando en contra resoluciones sobre el país. De manera tal que ya el lunes exigió la suspensión de Venezuela, además de su llamado a otros miembros de la OEA "a que sigan aplicando al régimen de Maduro sanciones y aislamiento diplomático". Para esto también hicieron su despliegue senadores al estilo de Marco Rubio que no tiene empacho en hacer amenazas sobre países caribeños o centroamericanos amenazando con represalias.
La política impulsada por Estados Unidos estuvo fielmente seguida por los 14 países del llamado Grupo de Lima, un bloque que suma a Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guyana, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía. Los mismos intensificaron sus esfuerzos para buscar un acuerdo con el resto de los países del continente y lograr incluso ya en esta resolución 24 votos, que son los necesarios para respaldar una eventual suspensión de Venezuela del organismo en una Asamblea Extraordinaria.
Desde el inicio ya contaban con los 18 votos necesarios para aprobar la resolución, avanzaron en un voto más del necesario, pero les faltaron cinco votos para lograr los 24 exigidos para finalmente suspender al país. Es de recordar que Venezuela ya pidió dejar la OEA en abril de 2017, aunque su salida no se hará efectiva hasta 2019. Venezuela busca irse antes de que la echen. Pero aun así, de darse una expulsión, tiene un alto contenido político, más allá de las declaraciones que ha realizado el gobierno de Maduro, e incluso de declarar esa fecha, como día festivo.
El gobierno de Maduro ha buscado presentar que se no se hayan conseguido los 24 de votos como “una derrota” de Estados Unidos. "NUEVA DERROTA para el @VP Mike Pence” twiteó el vicepresidente ejecutivo Tareck El Aissami. Y en el mismo tono lo hicieron otros representantes del alto gobierno. Pero si bien Estados Unidos y sus aliados no llegaron a los 24 apoyos necesarios para que la amenaza de expulsión pueda ser finalmente ejecutada, tampoco Venezuela y sus aliados consiguieron frenar la resolución de la OEA.
Se considera que la clave para obtener los cinco votos que faltaría para una resolución en una Asamblea Extraordinaria de la OEA la tendrían los países del Caribe, que en general, varios de ellos, en resoluciones anteriores en la OEA se han venido aliando con el gobierno de Maduro. Se supone que estos países tendrían abultadas deudas con Venezuela y que, desde la creación del Petrocaribe, han podido acceder a combustible más económica, como parte de la política exterior petrolera impulsada por el ya fallecido ex presidente Hugo Chávez. Es por esto que el gobierno de Donald Trump ha hecho uso de su poderío económico para tratar de contrarrestar la influencia de Caracas sobre el Caribe y conseguir que Venezuela sea suspendida del organismo.
Para la canciller de Colombia –otro peón de Whashington-, María Ángela Holguín, "la resolución dice que se han hecho todos los esfuerzos y que ahora habría que convocar una Asamblea Extraordinaria de cancilleres para que se tome la decisión de la suspensión de Venezuela. Esto no quiere decir que estén los votos, se necesitan 24 votos para que haya esa suspensión y esa asamblea". Pero su aprobación sirve para establecer el criterio de “legalidad y legitimidad del continente americano con respecto al Gobierno de Nicolás Maduro” y, dependiendo de su alcance, podría llevar a cambios en las relaciones diplomáticas, imposición de sanciones y restricción de visados.
El argumento tanto del imperialismo como de todo el derechismo continental –que actúan como peones en el juego de intereses de Estados Unidos– para avanzar en su injerencia en Venezuela es el de la “democracia”, tomando como punto las recientes elecciones presidenciales del 20 de mayo. Pero esto no es más que una utilización política, pues lo que menos les interesa realmente a estos países son cuestiones referentes a la “democracia”; para solo poner un ejemplo, su silencio absoluto sobre el golpe institucional en Brasil está para confirmarlo. Ellos encubren sus objetivos reaccionarios detrás de la demagogia de la demanda de democracia, bandera que le dejan servida en bandeja las maniobras bonapartistas de Maduro.
De igual manera para todo el derechismo continental las cuestiones democráticas les pasa por un costado, pues vieron con agrado que al pueblo de Brasil se le impidiera votar por quien desee al terminar condenando a Lula vía la justicia propatronal y proimperialista de este país prácticamente para sacarlo del ruedo político, pues si es real sobre lo que se le acusa, las mismas acusaciones y aún peores están envueltos los que lo condenan y todo el gobierno actual. Por eso, de conjunto, el avance en resoluciones como de la OEA no tienen otro objetivo que buscar debilitar a Maduro, en su política de recuperar la influencia del imperialismo sobre el país buscando imponer un gobierno títere y volver a hacer grandes negocios a costa del pueblo trabajador.
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Es más que claro que hay que rechazar toda injerencia imperialista. Pues el cinismo del imperialismo estadounidense en su intervencionismo no puede ser mayor. Los gobiernos de Estados Unidos son responsables de la violación de los derechos humanos y los derechos elementales en decenas de países, incluso fronteras adentro, además de ejecutor de guerras intervencionistas contra pueblos enteros.
El rechazo a la injerencia imperialista no implica avalar en modo alguno al gobierno de Maduro, quien ha venido acentuando un bonapartismo reaccionario de la mano de los militares coartando cada vez más libertades democráticas y acciones represivas contra los trabajadores y el pueblo. Pero lejos se está que de la mano del imperialismo y de la derecha continental se avanzará en cuestiones de “democracia” en el país, todo lo contrario. Además, Maduro, más allá de toda su cháchara y frases “antiimperialistas”, no pasa más que declaraciones de papel, pues en los hechos lejos ha estado de tomar medidas que ataquen los intereses del imperialismo y sus socios venezolanos, frente a la crisis económica que atraviesa el país ha tomado medidas que afectan a los trabajadores y el pueblo pobre mediante medidas de ajuste, y es un fiel pagador de la deuda externa mientras el pueblo trabajador sufre las calamidades de la crisis.

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