Source: https://gerenciaytributos.blogspot.com/2020/06/atencion-primaria-y-especial-en-la-asesoria-tributaria.html
Timestamp: 2020-08-14 00:13:31+00:00

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La atención primaria y la labor del especialista tributario, una complementación para tratar al paciente/contribuyente
Uno de los temas que se hace cada vez más recurrente en las sesiones de mentoring y de coaching para contadores y administradores de Gerencia y Tributos es la de trabajar lo relativo a la importancia de No Automedicarse cuando se trata de temas que en el ámbito tributario requieren de la intervención del especialista.
Así como la delegación es esencial en los cuadros gerenciales de una empresa, o la motivación es el lubricante del engranaje de los equipos de trabajo, también es muy importante la labor de identificar aquellos casos en que la mejor decisión es contratar al asesor especialista externo.
Se trata de que quien ejerce la función de administración o contabilidad en la empresa, que muchas veces se vincula a la gestión de tributos en la entidad, enfrenta situaciones que exigen de un equipo de especialistas para tener un mejor criterio que oriente la acción que debe emprender su cliente.
En el ámbito de la medicina la automedicación se asocia al uso de medicamentos que realiza una persona para sí misma sin prescripción médica.
Esto en símil con el ámbito tributario, sería la adopción de estrategias, acciones o procedimientos que no son de la especialidad de quien los instrumenta y por ello eleva el nivel de riesgo del contribuyente.
El paciente, la atención primaria y la atención del especialista
Cada profesional de la medicina tiene una formación base común que le permite tener una noción del control del padecimiento del paciente que acude a la consulta. Pero hay especialistas para cada área de atención. Igual ocurre en el ámbito tributario.
Así tenemos por ejemplo la pediatría, cardilogía y la traumatología, por solo citar tres de esas áreas. A cada especialista lo que corresponde. Normalmente son cirujanos y en sus manos está el procedimiento para trazar los cortes y tratamiento especial que darán salud al paciente.
Si bien todos los graduados de medicina deben atender en su formación áreas generales de la medicina, luego se van adquiriendo los conocimiento y experiencia en una área específica de desempeño.
El médico encargado de la atención primaria, normalmente un internista, es uno cuya función y vocación es muy importante, porque es un doctor en medicina general, que exige un amplio espectro de conocimiento que si bien no es en algunos casos de especialidad, lo debe ser en suficiente nivel para el diagnóstico inicial de algunas patologías.
Su labor es muy importante porque es quién deberá referir al paciente con el especialista en caso de que sea ello necesario.
Dados sus conocimientos y experiencia el médico que atiende inicialmente al paciente debe identificar sus requerimientos y de reconocer cuales afecciones él podrá atender y cuales deberán ser remitidas oportunamente a otro especialista.
El cliente, el contador o administrador y el especialista tributario
En el modelo de gestión del paciente al que antes nos referimos ahora, hagamos un ejercicio de enfocado en los tres actores de la gestión tributaria que nos proponemos explicar.
Es sencillo y ya debes haber intuido el hilo del planteamiento que se propone como hipótesis en este post.
El cliente, (El paciente), es el contribuyente que requiere ser atendido u orientado sobre la forma como debe gestionar el cumplimiento de sus obligaciones tributarias.
El contador o administrador, interno o externo del contribuyente, es el encargado de la atención primaria y para ello debe tener los conocimientos generales y bastante sólidos de la determinación tributaria, y atender el cumplimiento de las obligaciones tributarias formales y otras materiales del contribuyente, dependiendo de su mayor conocimiento y experiencia.
Para ello debe esmerarse en la formación y actualización profesional, en fortalecer sus conocimientos que le permitan valorar, entender y gestionar la solución a los problemas que enfrenten en su empresa o en la de sus clientes cuando ejercita de forma libre la profesión.
Pero así como maneja y conoce de lo tributario, también debe conocer de lo relativo al tema gerencial, lo contable, lo operativo de la empresa y todas aquellas áreas que por su cargo o funciones es necesario que conozca y administre.
Por último tenemos al asesor tributario, (El especialista), con los conocimientos adquiridos gracias al estudio específico y su experiencia en el manejo preciso de lo tributario.
El especialista no necesariamente tienen un conocimiento integral de todo el espectro tributario, sino que puede estar centrado en un área puntual o varias de ellas, como podría ser el de los tributos aduaneros o los internos, y dentro de estos los impuestos nacionales, o municipales o parafiscales, también lo inherente a la determinación tributaria, o a la gestión de defensa en las instancias administrativas o de la jurisdicción contenciosa tributaria.
El mejor modelo de gestión tributaria es el enfocado en el cliente y el trabajo en equipo
Basándonos en la experiencia acumulada en la asesoría tributaria por más de 25 años de recorrido por el estudio y la práctica en esta área, podemos identificar un modelo de gestión enfocada en el cliente, priorizando sus necesidades y sus opciones de mejora o resolución de problemas en el ámbito tributario.
Es un modelo que se sustenta en el trabajo en equipo con los profesionales que atienden de forma primaria y general al cliente, que acuden a los especialistas en la asesoría tributaria cuando el caso exige una visión más específica y de un grado más detallado de elaboración, bien sea por la naturaleza del problema a resolver o por el nivel de materialidad que la solución plantea.
Aquí la relación costo/beneficio es fundamental.
De esta manera, es imperante que contador o administrador general reconozca el problema, al menos de forma inicial y también que esté consciente que su labor más importante es muchas veces advertir al cliente que es necesaria la intervención quirúrgica del especialista en tributos.
Esto supone que se debe hacer una valoración técnica, pero esencialmente ética, de la gestión donde el contador o administrador general de la empresa asume su función y el alcance del servicio que puede proveer, entendiendo que habrá momentos en que el especialista será necesario.
La improvisación es el peor de los remedios y cada acción en este medio puede traer consecuencias no positivas para el cliente.
Ello implica educar y orientar al cliente, para que este entienda que el tema tributario no es cuestión para reparar en gastos que no son tales, sino una necesaria inversión para la mejor salud de la empresa.
Y que hay veces en que el especialista será requerido, sin con ello demeritar la labor del contador o administrador de la empresa, sino para potenciarlo.
Por otra parte es necesario que el especialista tenga pleno entendimiento de que el cliente referido es el paciente del que se lo refiere e invitar a participar, y nunca pretender suplantarlo, sino más bien reforzar y apoyar la posición y rol del administrador y contador frente a su cliente.
Se trata de hacer equipo enfocados en el cliente y complementar al profesional encargado de la atención primaria, regular y recurrente dentro de la empresa.
Es un modelo, no de competencia entre los profesionales que participan, sino de complementariedad.
Así, la convergencia del conocimiento pleno que se tiene del contribuyente/cliente por parte del contador o administrador general, es fundamental para identificar el problema que será precisado por el especialista cuando ello es necesario.
La respuesta se resumen en la aseveración de que es cuando sea necesario y sin que sea demasiado tarde. Vale también aquí la labor preventiva y de planificación que solo puede hacerse antes de que el problema se manifieste.
¿Y cómo saber cuándo es necesario?
Será necesario cuando el contador o administrador general, interno o externo, entienda que no tiene el conocimiento o experiencia suficiente para atender el caso solo y que por ello necesita el apoyo externo del especialista o grupo de ellos.
Y esto no devela deficiencias en el que entiende que requiere ese apoyo, sino el reconocimiento del valor de la especialidad cuando ella es requerida.
Hemos visto en muchos foros profesionales que de repente llega una persona y hace preguntas del tipo:
"Me entregaron una empresa que está en X situación, y no tengo experiencia para resolver el problema Z, me podrían dar un formato W para resolver el problema"
Ese es el primer indicador de que hay dos problemas que atender. Uno es que el contribuyente/cliente requiere de una resolución efectiva a un condición que le afecta.
El segundo problema es mucho más relevante, y es que quien debe tener la cualidad del médico de cabecera, hace una consulta en un foro público de aquello que debería gestionar oportunamente con un profesional especialista.
Esto denota por lo general que no hay una clara conciencia de que en el tema tributario el afectado no se debe automedicar, ni pedir consejo al vecino, o a cualquiera que se encuentra eventualmente en la vía digital.
No se trata de que alguien nos done su trabajo, que difícilmente podrá asumir la solución con el tiempo que exige una atención de calidad, sino de asumir con criterio profesional la resolución del caso que se nos platea.
¿Cómo y dónde solicitar el apoyo del especialista?
Es necesario que los profesionales que enfrentan o abordan problemas en el área tributaria rompan con el patrón cultural en el país de pedir modelos y formatos para ser copiados y replicados en la solución a un problema. Así la practica bastante cotidiana de pedir consejos en foros que no son el espacio para esa labor.
Ello denota la errónea creencia que se puede atender cualquier problema con conocimientos generales. Y no siempre ello será así. Además de que lo barato normalmente sale mucho más caro.
Algunos casos podrán resolverse con el modelo o el curso rápido que nos facilite un colega por teléfono o en un chat público.
Pero ese espacio digital es más bien propicio para confrontar ideas y criterios, para debates técnicos o para compartir contenidos que agreguen valor profesional, pero son poco eficientes para buscar soluciones a problemas complejos y específicos de los clientes en particular.
La mayor parte de las situaciones exigen un estudio preciso de las características del cliente, sus operaciones, su debilidades y fortalezas administrativas y de gestión, así como una debida planificación de la solución o conjunto de ellas.
La mejor forma de solicitar al especialista requerido o grupo de ellos, es conocer sus referencias relativas a su experiencia y conocimiento. Y sobre esa base solicitar sus servicios profesionales.
Cuando se busca al especialista médico, se deben pedir referencias de los antecedentes, sus estudios y participación activa en el foro de expertos. Pero en esa selección hay que tener mucho cuidado con los matasanos o esotéricos que están en el mercado.
Es importante recalcar que el profesional que tiene el conocimiento general, tiene el mérito y responsabilidad de enfocarse en el cliente y en el mejor resultado óptimo que asegure que no se incrementará el riesgo de una exposición a una pérdida patrimonial por una mala praxis.
Parte de su labor es reconocer o identificar a quienes en efecto le podrán apoyar en la resolución de los casos que ameritan la acción del especialista.
Un nuevo enfoque, que no es tan nuevo
El enfoque no es nuevo, es un modelo que más bien se ha subestimado desde hace algún tiempo y que requiere ser retomado en el país.
Quizás la razón de esta aparente subestimación de la labor del especialista se ha dado por una mayor generalización del conocimiento en programas de formación y actualización profesional que si bien son indispensables para una formación general, no dotan de herramientas suficientes para la calificación de especialización, que exige una practica y experiencia que consolide y valide esos conocimientos.
Aterrizando en lo concreto del planteamiento, es el caso por ejemplo cuando observamos a un novel talento buscando un modelo para realizar un escrito que inicie un procedimiento administrativo que nunca antes ha emprendido. y cuyo conocimiento es meramente de referencias documentales.
Primero se gatea, luego se camina, después corres y al final vuelas. Es un proceso gradual que de desarrollarse adecuadamente, garantizará el mejor nivel de calidad del ejercicio profesional.
La experiencia no solo es el estudio, es esencialmente la práctica, y esta no del individuo aislado, sino integrando equipos de trabajo que permiten validad los conocimientos y alinearles con la resolución efectiva de problemas en el ámbito de especialidad que es requerido y al cual se aspira ascender.
Con ello, necesario es aclarar que no se menosprecia el conocimiento y el entusiasmo emprendedor, pero sí la necesidad de una valoración ética de la experiencia y la responsabilidad que supone atender al paciente/cliente.
Plantea este enfoque racional la creación de equipos donde se de la sinergia entre el profesional responsable de la atención primaria y los especialistas. Siempre en el reconocimiento de sus aptitudes para atender la resolución del problema.
Un ejemplo de lo que planteamos se da cuando ocurre una reforma de la normativa tributaria como fue el reciente caso del Impuesto a los Grandes Patrimonios (IGP). La nueva normativa exigió que el profesional dentro de la empresa conociera de dichas modificaciones, era lo lógico, necesario y saludable para el cliente/contribuyente que eso ocurriese.
Pero dada la complejidad del nuevo tributo y las no pocas lagunas en la normativa legal, creaban condiciones donde era recomendable asistirse con el especialista en la determinación de la obligación tributaria, especialmente cuando la materialidad de la obligación fuese relevante.
Una inadecuada decisión en el curso de acción de la gestión del referido tributo, pudo causar un riesgo innecesario de exposición del contribuyente que no tendría justificación, siendo que quien era responsable de la gestión de ese tributo tenía la posibilidad de solicitar el servicio del especialista para garantizar la ruta más eficiente en favor del cliente.
A modo de ejemplo, otro caso ha sido por ejemplo la reciente exoneración de impuestos a las EDS. La falta de adecuación del portal fiscal a los nuevos elementos que inciden en la determinación de la obligación tributaria de tales contribuyentes, ha hecho que varios de ellos incurran en el pago excesivo de tributos, sin percatarse de que tenían una opción de aminorar dentro de la legalidad esa carga impositiva.
Para ello lo aconsejable era la gestión del especialista que tiene el Know how para definir el camino a seguir, elaborar no solo el plan, sino estructura los escritos e interacción con la Administración Tributaria y dar la debida sustentación a los mismos sobre la base de una estrategia definida previamente y en conjunto con el profesional que atiende de forma general al contribuyente.
Es decir, un plan que desarrolle una estrategia que permita el disfrute de tales beneficios de forma oportuna.
Otro caso que nos ha llamado la atención a sido muy reciente y todavía en pleno desarrollo, donde algunas empresas que han sido calificadas como sujetos pasivos especiales presentaron sin que les correspondiese una declaración estimada de rentas y generaron planillas de pago que fueron pagadas materializándose con ello el pago en exceso de tributos que por efecto de la inflación causarán una segura pérdida patrimonial injustificada al contribuyente. Y todo ello porque ante la duda no se consultó al especialista.
Cada decisión inadecuada en el ámbito tributario expone a la empresa a dos tipos de consecuencias, sea por el pago en exceso de tributos, o por la omisión que acarrea sanciones y hasta la clausura temporal del establecimiento.
Ambas son igualmente negativas y contrarias a una gestión eficiente del cumplimiento de sus obligaciones tributarias. Pagar de menos es nocivo y pagar de más de lo que obliga la ley o realizar procedimientos innecesarios, lo es también. Ambas incrementan sin justificación la carga impositiva del contribuyente y ambas se pueden evitar con el concurso de quienes están calificados para atender esa labor.
Ante la duda no se automedique...
Ante la duda no haga otra cosa que no sea la de buscar ayuda del especialista. No exponga innecesariamente a su cliente a una afectación de su patrimonio por una acción imprudente. La improvisación no es una opción.
Si nos enfocamos en el cliente, en atender de forma eficiente la gestión de cumplimiento de sus obligaciones tributarias, el mejor equipo es el que atiende al modelo cliente/atención primaria/especialista de forma dinámica.
Hay en el país un desarrollo de profesionales con sólidos conocimientos que los hace fungir como los profesionales generales integrales capaces de resolver muchos de los elementos de tramite de la gestión tributaria, pero también para saber identificar cuándo y cómo será necesaria la intervención del especialista que por su experiencia y estudios están llamados a apoyar la gestión de otros profesionales y empresas que lo requieran.
Se trata al final, de promover el trabajo profesional en equipo con la debida complementación de los perfiles de cada uno de los participan es la resolución de los casos y la gestión exitosa.
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Lcda. Clarissa López Rodríguez 24/6/20 7:20 p. m.
La Clave es Educar al Cliente, es tarea de todos los Administradores y Contadores, no rendirse, es necesario.
Lcda. Clarissa López Rodríguez 24/6/20 7:22 p. m.
Eduquemos a los Clientes. Es la Tarea.
Unknown 25/6/20 1:02 a. m.
Impecable y sin duda un referente....

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