Source: https://www.slideshare.net/AlexdelosSantos3/compendio-de-derecho-civil-tomo-i-introduccion-personas-y-familia-rojina-villegas
Timestamp: 2019-10-22 12:09:11+00:00

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Compendio de Derecho Civil Tomo I - introduccion, personas y familia …
Compendio de Derecho Civil Tomo I - introduccion, personas y familia - rojina villegas
Compendio de derecho civil tomo IV ... by Lic Alejandro de ... 78584 views
Gracias por el aporte hermano! Soy estudiante de Derecho de 5to semestre en la Universidad Autónoma de Santo Dominigo(UASD)
Jose Castillo , Subgerente de Nómina y Administración de Personal at GICSA
Mil gracias por este aporte! No lo encontraba!
Csargallegos5
ElderLpez1
1. COMPENDIO DE DERECHO CIVIL INTRODUCCIOiN, PERSONAS Y FAMLLIA
2. R A F A E L R O J I N . 4 VII.LE:(;hS C ~ T I D R ~ T I C OD E D E R E C H O C I V I L E N L A L-. 3. A. M. COMPENDIO ERECHO CIVIL INTRODUCCION, PERSONAS Y FAMILIA DECIZI{SEXTA EDICI~N EDITORIAL PORRÚA, S. A. AV. REP~BLICAARGENTINA, 15 MEXICO 1, D. F. 1 0 7 9
3. Primera edición, 1962 Derechos reservados por el autor Esta edición es propiedad de la Editorial Porrúa, S. A. Av. República Argentina N* 15, México, D. F. @ por RAFAEL ROJINA VILLEGAS Fuego 832,Jardines del Pedregal. ISBN-%8-432-159-7 Impreso y hecho en México Printed and made en Mexico
4. PRIMERA PARTE INTRODUCCION Y PERSONAS T I T U L O 1 C3SCEPTO DEL DERECHO Y DERECHO OBJETIVO C A P I T U L O 1 i.-Ccncepto gein~ra1.-El derecho puede definirsc como un con- junto d* normas bilaterales, externas, generalmente heterónornas y coer- ciblcs, I ue tienen por objeto regular la conducta humana en su interfc- rencia ,::tersubjeti~-n. El derrcho otqetivo se caracteriza por ser un conjunto dc normas, constitu. endo este dato el primer elemento de la definición que hemos dado. ilo prejuzg,iremos sobre la distinción entre la norma jurídica, mo- ral, re1if;iosa o sol ial; al tratar el segundo elemento determinaremos las caracteristicas diferenciales de las mismas. 2.. Drrtincich entre las normas y las leyes ncrturales.-?odemor, formulcr los siguwntes criterios de distinción. a) -En las cycs naturales simplemente enconharnos la enumera. ción de ~rlncipiosrimtificos que registran uniformidadrs de fenómenos; en tantü qLe las iiormas enuncian reglas de conducta, es decu, formas de comd-~rt,zmient9. b) -Las leyrs naturales regulan relaciones necesarias y las normas relacior?:s cuntingcntcs, dado que el supuesto de toda norma es 12 libertad Edu. rdo García Máynn, Introducción al Estudio del Dercrho. 2 3 ed., págs. 4 y si@>. c). -A las lvcs naturales no se les viola; se trata de principios que no adm :m una sola excepción; en cambio, las normas pueden ser y de
5. 8 COh:?ENDIO DE DERECHO CIVIL hecho son continuamente violadas, sin que la violación del postulado que encierran pierda importancia o valor. d).-La finalidad de las leyes naturales es registrar bajo la forma de principios generales uniformidades de fenómenos para poder expli- car la secuencia de los mismos; en cambio, la finalidad de las normas es provocar cierta forma de conducta, de aquí que se presente una nueva diferencia. e).-Las leyes naturales pueden ser verdaderas o falsas, en cambio, las normas son vrílidas o nulas. La veracidad o falsedad de las leyes naturales dcpende de que registren fielmente cierta uniformidad de fe- ní,menos, o bien, de que no haya una observación exacta acerca de los mismos. La validez o nulidad de las normas depende de su procedimiento de creación. Si una norma es creada de acuerdo con las reglas del sistema normativo a que pertenezca, es vilida; en cambio, si la norma es creada violando alguna de las reglas del mismo, es nula. De los sistemas nor- mativos el derecho es el que regula de una manera rigurosa el procedi- miento de creación de sus normas. Generalmente la constitución fija las reglas que determinan el proceso de elaboracih de algunas normas, como son las leyes y los reglamentos. f).-En las leyes naturales no se postula ntngún valor; como su finalidad es simplemente explicativa, ninguna ley natural busca la rea- lización de un cierto valor, sino que se concreta únicamente a decirnos lo que ocurre en la naturaleza. En cambio, toda norma postula un valor o diversos valores; de aquí que también la validez de la norma pueda apreciarse en el sentido de su justificación. g).-Por último, las leyes naturales registran, a través de principios, el proceso de causalidad; las normas consagran un proceso diferente, que podemos llamar proceso normativo. El proceso de causaiidad establece la relación entre la causa y el efecto y una secuencia de fenómenos cuyo origen sólo puede determinarse en forma hipotética, que se realiza hasta el infinito, sin poder llegar a determinar el efecto final. En cambio, el proceso normativo registra en el nacimiento de las consecuencias una relación necesaria, como en el proceso causal, pero en el cumplimiento de las mismas puede ser contingente o necesario. Además, parte siem- pre de supuestos iniciales conocidos y llega a consecuencias finales pre- determinadas. Todo proceso causal supone una relación necesaria entre la causa y el efecto. Se enuncia el principio diciendo que toda causa origina un efecto y que todo efecto es producto de una causa. La relación entre am- bos es necesaria, por la sencilla razón de que no puede haber efecto sin causa; en esta secuencia no podemos precisar las causas primeras que son
6. desconocidas por la ciencia. Se pueden formular hip6tcsis, por ejemplo: la causa del mundo, de la vida, etc. Además, el encadenamiento de causa a efecto se relaciona hasta el infinito. N o podemos llegar a decir que en ese ciclo un cierto efecto será el final, porque siempre se convertirá en causa de un nuevo efecto. Por una intuición inmediata sobemos que todo efecto se transforma en causa y así sucesivamente. h).-En el reino del deber ser, que comprende los distintos sistc- mas normativos, no podemos hablar de causas y efectos, simplemente debemos decir que existen supuestos y consecuencias. Hay una secuela pa- recida cntre el proceso normativo y el causal, en el sentido de que todo supuesto origina una consecuencia y toda modificación en el supuesto trae consigo una modificación de la consecuencia. Refiriéndonos al dere- cho, hablaremos de supuestos y de consecuencias jurídicas. El supuesto jurídico es la hipótesis normativa de cuya realización depende que se produzcan ciertas consecuencias de derecho. Entre el supuesto jurídico y la actualización de;la consecuencia de derecho hay una relación nece- 1saria del mismo tipo de la que existe entre la causa y el efecto; el proce- so causal y el normativo se identifican en esta primera fase, dc aquí que algunos autores hablen de causalidad juridica. Especialmente Fritz Schreier en su obra Conceptos y Formas Fundamentales del Derecho. En una segunda fase encontramos diferencias de gran interés. En el proceso causal el efecto al mismo tiempo que nace se realiza, es decir, se cumple. No podemos distinguir dos momentos: el del nacimiento del efecto y el del cumpl3miento del mismo; de mancra que en la naturaleza dada la causa se produce el efecto que nace y se realiza en el mismo ins- tante; en cambio, en el proceso normativo dado el supuesto necesaria- mente nace la consecuencia, pero no siempre se cumple siaultáneamente. En algunas consccueRcias interviene para su cumplimiento la voluntad humana, resultando entonces contingente; pero hay otras que no se cum- plen volunta-iamente sino que se realizan ipso jlire c de pleno derecho. En la primera clase $e consecuencias no encontramfx el mismo proceso que el de la causalitlad. Ejemplo: dado el supuesto jurídico contrato, necesariamente nacer& obligaciones y derechos; pero estas consecuencias tienen dos momentos distintos: el de su nacimiento y el de su cumpli- miento. Nacen por un proceso necesario; pero se cumplen por un proceso voluntario. El contratante puede cumplir o no la obligación, de aquí que el cumplimiento de la consecuencia jurídica sea contingente. En la naturaleza, la relaciím de los efectos y las causas es necesaria, nrinca con- tingentc r n la scgwda clase de consecuencias tenemos v. gr. como supuesto jurídico, el pago de una obligación; pagar una deuda es cum- plirla y dado el pago, se extingue la deuda. Ahora bien, la extinción de
7. 10 COMPENDIO DE DERECHO CIVIL la misma no depende de la voluntad del acreedor ni de la del deudor, sino sólo del ordenamiento jurídico, del derecho objetivo. i).-Por último, en el proceso normativo conocemos los supuestos iniciales y las consecuencias finales; en cambio, en el proceso causal des- conocemos las causas primeras que la ciencia sólo formula con hipótesis y tampoco podemos determinar los efectos finales. Las razones son las siguientes: en el proceso normativo se conocen los supuestos iniciales y las consecuencias finales, porque dependen de la norma jurídica que es una creación humana. Por consiguiente, es el hombre quien a través de la norma va determinando en cada caso los supuestos iniciales y las consecuencias finales; por ejemplo: el delito es un supuesto, pues ante el hecho del delito se aplica por el ordenamiento jurídico la consecuencia << pena". El delito es un supuesto inicial; antes del delito no había rela- ción entre delincuente y víctima. La relación jurídica que nace en virtud del delito tiene como consecuencia final una pena aplicable al delincuente. Hans Kelsen. Ld Teorirz Pura del Derecho, traduc. de Luis Legaz y Lacambra, 18 ed., Revista de Derecho Privado, Madrid, pág. 13. 3.-Caract~ísticas de las normas jurídicas.-El segundo elemento en la definición del derecho se refiere a las características de las normas jurídicas. Hemos dicho que es un conjunto de normas heterónomas, bilate- rales, externas y coercibles. A través de estas características fijaremos la diferencia específica entre el derecho, la moral, la religión y los con- vencionalismo~sociales. Dado que estamos en el reino del deber ser, es decir, en el campo de la normatividad, precisan diferencias sistemáticas normativas, pues tanto el derecho, como la moral, la religión y los con- vencionalismo~sociales tienen características generales comunes. Como se trata siempre de conjuntos de normas, lógicamente la manera de dis- tinguir cada uno de estos sistemas será buscar su diferencia específica. Del Vecchio, Filosofía del Derecho, 58 ed., traduc. de Luis Legaz y Lacam- bra, págs. 301-302. Tratemos de seguir este método a efecto de diferenciar lo que po- dremos llamar la normatividad o reino del deber ser de la normalidad o reino del ser. Al establecer estos dos mundos no quiere decir que de una manera definitiva y radical separemos el ser del deber ser, y que no haya ciertos puntos de contacto entre los mismos. Sólo intentaremos una distin- ción entre lo que es y lo que debe ser.
8. INTRODUCCION, PERSONAS Y FAMILIA 11 Dectro de la normatividad tenemos cuatro sistemas fundamentales: el derecho, la moral, la religión y las reglas del trato externo o conven- cionalismos sociales. El derecho lo definiremos como un sistema normativo heterónomo, bilateral, externo y coercible. A la moral como un sistema normativo autónomo, unilateral, interno e incoercible. A las reglas del trato exter- no o convencionalismos sociales como un sistema normativo heterónomo, unilateral-imperfecto, externo e incoercible. Finalmente, la religión como un sistema normativo heterónomo, unilateral, interno e incoercible. Determinaremos sucesivamente lo que significan la heteronomia y la autonomía, la unilateralidad y la bilateralidad, la interioridad y la exterioridad, la coe~cibilidady la incoercibilidad. 4.-Heterononzía E; autonomía en las distintas normas.-La hetero- nomía significa que las normas son creadas por una instancia o por un sujeto distinto del destinatario de la norma y que ésta además le es im- puesta aún en contra de su voluntad. Decimos que el derecho es un sis- tema heterónomo, en virtud de que sus normas son creadas por los órganos del Estado o por la saciedad en el derecho consuetudinario. Principal- mente el órgano legislativo constituye una instancia o institución distinta del destinatario de la norma. Gustavo Radbruch, Filosofia del Derecho, 2a. ed., Revista de Derecho Pri- vado, Madrid, pág. 40. Sin embargo, no hay absoluta heteronomía en el derecho, pues en primer lugar depende de la forma de Estado: democracia o autocracia. En la democracia los ciudadanos directa o indirectamente a través de sus representantes elaboran las normas jurídicas generales llamadas. leyes. En consecuencia, no hay heteronomía pura, supuesto que los ciudadanos al propio tiempo que elaboran sus normas de conducta son los obligados por esas mismas normas. No obstante, en la democracia, la heteronomía se manifiesta en virtud de que los no ciudadanos y los extranjeros sufren la norma que no han elaborado. En la autocracia, rige la heteronomía para todos los ciudadanos y pueblo en general. Quienes elaboran la norma en esta forma de Estado son determinados órganos o el autócrata como jefe del Estado y sus au- xiliares, a quienes también impone el ordenamiento jurídico. No obstante que puede existir autonomía o heteronomía en la crea- ción de las normas jurídicas, en la vigencia de las mismas siempre se presenta como característica constante la heteronomia, ya que una vez
9. 12 COMPENDIO DE DERECHO CIVIL creada la norma, obliga y tiene una pretensión de validez absoluta, in- cluso para los mismos destinatarios que participaron en su elaboración, imponiendo los deberes jurídicos correspondientes y otorgando, en con- secuencia, los derechos subjetivos de igual contenido. Es así como la bi- tateralidad del derecho, qae despaés se estndia~á,se fanda en la hetero- nomía en la uioencia de las normas jzirjdica~,ya que basta que exista la? facultad de exigir que lógicamente se reconoce al imponerse el cumpli- miento de la norma (a& cuando no se imponga coactivamente, como ocurre en las obligaciones de los órganos supremos del Estado), para que como consecuencia de esa heteronomía en la vigencia, tengamos la bilateralidad del derecho. Las reglas del trato social o convencionalismos sociales presentan la característica de heteronomía, pues es la sociedad la que crea las nor- mas de la moda, de la etiqueta, de la cortesía, etc. La religión es también un sistema heterónomo. Cualquier tipo de religión parte de la base de que sus normas no son creadas por el creyente, sino elaboradas por una instancia distinta. Los procesos pueden ser va- riadísimos según la evolución religiosa. Nos interesa, simplemente, no el conjunto de necesidades que intervengan para crear la norma religiosa, sino el hecho de que no es elaborada por el propio creyente, quien la recibe y la debe observar como algo independiente de su voluntad. En la moral encontramos autonomía en su sistema. La norma moral es creada por el propio sujeto, quien puede derogarla, es decir, el desti- natario es el mismo legislador y puede revocar la norma que ha creado de la misma manera que el Icgislador, en el sistema jurídico, puede de- rogar la ley. La autonomía de la moral tampoco se presenta en una forma pura. Así como en el derecho no encontramos heterodomía pura, no es exacto que en la moral se acepta la pibilidad de que el sujeto elabore a su capricho las normas de conducta, pues ningún sistema moral se puede fundar en la arbitrariedad. Indiscutiblemente que todo sistema moral supone una convicciGn en el sujeto respecto a la obligatoriedad de sus normas. El acatamiento del deber en la moral debe ser espontáneo, por convicción, de aquí que podamos llegar a establecer que la autonomía de la moral descansa en la propia razón. Por esto Kant sostiene que debe ser autonomía de la razón y no autonomía de la voluntad; no man- da el capricho sino la razón. Si admitimos la autonomía de la razón, sí podemos elaborar normas de validez general, pues la razón es común a todos los seres humanos y nos permite fundamentar reglas de conducta que todos debemos aceptar; de aquí el prificipio kantiano: obra de tal manera que la máxima de tu acción pueda ser elevada a norma universal de conducta.
10. INTRODUCCION, PERSONAS Y FAMILIA 1 3 5.-BiTateralidad y unilateralidad.-Se dice que las normas jurídi- cas son bilaterales, en tanto que las normas morales son unilaterales. Tam- bién se acepta que las normas religiosas son unilaterales. En cuanto a las reglas del trato externo o convencionalismos sociales, los autores se- ñalan como ca:acterística la unilateralidad, pero veremos que eti realidad se trata de un tipo mixto en donde ya se inicia la bilateralidad del derecho. Cna norma es bilateral, cuando al propio tiempo que impone debe- res a uno o a varios sujetos, concede facultades a otro u otros. Por lo tanto, e1 carácter bilateral de la norma crca una correlatividad entre los deberes y las facultades. Frente a todo sujeto obligado habrá un sujeto facultado; para todo deber corresponderá una facultad, no habrj deber sin facultad; no habrá obligado sin pretensor o inversamente. Se trata de idens correlatitas, lógicamente necesarias, así como no puede haber hijo sin padre, ni padre sin hijo. Cuando postulamos un deber indica- mos una necesidad de carácter normativo, podremos decir mejor que es la sujeción de un aCt6 de conducta para adecuarse a la norma. Como el acto puede violar la norma, la necesidad no es en el sentido de fatalidad, pero sí en cuanto que el acto debe adecuarse a la norma, por esto pode- mos decir: el deber 2s la sujeción de una forma de conducta a ilna cierta norma. Quien tiece un deber, ve restringida su conducta en los términos de una detcrmina,!a norma. La facultad como correlativa del deber im- plica en el ordenamiento de tipo bilateral, la posibilidad normativa de que un sujeto llamado pretensor, exija el cumplimiento de un deber a un sujeto llamado obligado. En consecuencia, podemos definir la facul- tad en los siguiectes términos. Posibilidad normativa que corresponde a un sujcto llamado pretensor para exigir una cierta forma de conducta a un sujeto obligado y de acuerdo con los términos de una cierta norma. En todo sistema norrnatlvo bilateral siempre que se origina un deber en un sujeto, nace al propio tiempo una facultad en otra persona. La facul- tad no supone un.? pretensión arbitraria del sujeto, sino una autorizaciún normativa, como dato esencial, para que aquello que podría ser simple- mente rrn acto arbrtrario se convierta en un acto 1íc:to o legítimo y por consip..cnre, en una facultad. N o depende del arbitrio individual el ejercicio de. la facultad, sino del sistema normativo el conceder autoriza- ciones .i ~ f x t ode que la posibiliclad que un sujeto tenga para exigir de otro un d ~ t 3de conducta, sea una posibilidad lícita, reconocicfa y autori- zada por c: sistema normativo; de aquí que la facultad no tenga su base en la .I> Iiintad, siendo falsas todas las teorías jurídicas que iundan la facukad. en la voluntad del pretensor. 1'; .,.r ictcr L qil~teralde sistemas normativos como la moral y 13 rclig.0r: st:pone q .e a determinados deberes en un crerto sujeto obligado,
11. 14 COMPENDIO DE DERECHO CIVIL no corresponden facultades a otro sujeto. En la moral puede crearse la categoría denominada deber, sin que exista correlativamente la catego- ría denominada facultad. Esto es consecuencia de que la moral al crear los deberes lo hace de manera impersonal, en cuanto a la posibilidad de que exista un sujeto interesado en exigir el cumplimiento del deber, es decir, se impone el deber sin facultar a nadie para exigir su observancia o cumplimiento. Dada la natbraleza del sistema moral, la observancia del deber sólo interesa al destinatario de la norma, pues el obligado es j~iezde su propia conducta y no hay un facultado para exigirle el cum- plimiento del deber. Habrá reconvenciones de tipo social, sanciones de desprecio colectivo, pero no encontraremos a un sujeto facultado para exigir el cun~plimientodel deber moral. En el sistema religioso, aun cuando existe el carácter unilateral, pues se debe cumplir el deber religioso sin que haya alguien facultado para exigirlo, encontramos un principio de bilateralidad. Son los sacer- dotes principalmente los órganos capacitados para exigir en cierta forma el cumplimiento de los deberes religiosos.- Por último, las reglas del trato externo o convencionalismos sociales que se caracterizan por algunos autores como reglas unilaterales, tienen en realidad una naturaleza mixta, ya que son una categoría intermedia entre la moral y el derecho y, por lo tanto, se presenta en ellas una es- tructura unilateral imperfecta. En estas reglas encontramos, como en todo sistema normativo, deberes, que son el elemento constante en la norma- tividad. No existen facultades perfectas, es decir, posibilidades normati- vas para exigir la conducta postulada en el deber; pero sí hay autoriza- ciones conferidas a ciertos órganos para exhortar al sujeto obligado a efecto de aue cum~lacon ciertos deberes sociales.1 I León Petrazizk~dice que las normas jurídicas son imperativo-atri- butivas, siendo ésta otra manera de designar el carácter bilateral del derecho, pues lo imperativo significa que el ordenamiento jurídico irn- pone obligaciones y lo atributivo, que estatuye derechos o facultades. 6.-Extevioridad e interioridad.-La exterioridad del sistema nor- mativo se determina tomando en cuenta únicamente la adecuación externa de la conducta con el deber estatuido en la norma, prescindiendo de la intención o convicción del obligado. Cuando en un sistema normativo se requiere, para que el acto de conducta tenga valor desde el punto de vista del mismo, que se realice no sólo conforme al deber, sino por el deber mismo, por convicción, decimos que hay interioridad. En cambio, cuando en un sistema normativo la validez del acto de conducta depende sólo de su adecuación a la norma, prescindiendo de la convicción o inten-
12. INTRODUCCION, PERSONAS Y FAMILIA 15 ción del obligado, decimos que hay exterioridad. El derecho se ciracteriz3 como un sistema en donde prevalece la exterioridad, en virtud de que la validez en el cumplimiento de los deberes jurídicos no depende de la in- tención del obligado, sino de la simple observancia de ta norma, aun cuan. do se lleve a cabo contra su propia voluntad y convicción, v. gr.: ha- cemos el pago de una deuda contra nuestra voluntad, no obstante lo cual, ese pago es jurídicamente válido. En cambio, en un sistema en donde exista la interioridad, el cunnplimiento del deber no debe realizarse sólo de acuerdo con la norma, sino además, conforme a Ics prkcipios y convicciones del obligado. Es asK como Kant (Furzdarnentaciún de la hletafisica de las Costunzb~es,cap. 1) requiere la pureza de las inten- ciones, la rectitud en los propósitos y en el acto mismo de condincta, para obiar no sólo conforme al deber, sino por el deber mismo. En con- clusión, podemos decir que la exterioridad es propia del derecho, y de los con~encionalismossociales, así como que la interioridad caracteriza a la moral y a la religión. Desde el punto de vista del derecho todo deber cumplido tiene plena validez a pesar de que el obligado ejecute el acto en contra de su voluntad, incluso si se recurre a la ejecución forzada que realiza el Estado haciendo uso de la fuerza pública; por ejemplo: se pa;a una deuda; este acto, pago de la deuda, tiene plena validez en el derecho a pesar de que el deudor considere que no está obligado o que, aun cuan- do reconozca la deuda, no quiera pagarla, es decir, que tuviera el propó- sito firme de no cumplir con el deber jurídico. Lo mismo decimos para el cumplimiento de los deberes sociales. En ocasiones observamos fórmu- las de cortesía no obstante que abriguemos sentimientos adversos para con la persona con qoien tengamos esas fórmulas y exclusivamente por cumplir desde el punto de vista social, dispensemos simplemente aten- ciones exteriores. Esta característica de interioridad en !a moral y en la religión y de exterioridad en el derecho, se ha objetado por algunos tra- tadista~afirmando que el ordenamiento jurídico toma en cuenta la buena o la mala fe, por ejemplo: la intención lícita o dolosa. En los actos ju- rídicos se atiende al fin determinante de la volirntad y a la licitud que debe extstir en el mismo, de tal manera que si el acto jurídico se realizs con un fin ilícito, es nulo. Se ha argumentado que en el dere&o penal se toma en cuenta la intencionaliclad del sujeto al realizar el acto delic- tuoso, de aquí la división de delitos intencionales y delitos de culpa o imprud:ncias punibles. En el derecho civil constantemente nos referimos a la buena a mala fe y a la intención dolosa o lícita en los actos ;urídicos. Cts~los argumentos anteriores se ha pretendido negar la cxr~rioridad absolutd drl derecho, alegando que hay un cierto grado de interioridcid. h'o cretri.c>sflind~dasestas críticas, pues cuando se afirma qa~tun sis
13. i 16 COMPENDIO DE DERECHO CIVIL tema tiene como característica la exterioridad, no se toma en cuenta para calificarla el grado de intencionalidad en los actos que pueden caer bajo el imperio de ese sistema normativo, ni se atiende a la intención humana que no podrá permanecer ajena a la buena o mala fe. Lo que interesa es exclusivamente el momento relativo al cumplimiento del deber y no otros aspectos o momentos de la conducta y existirá la exterioridad cuando el acto de cumplimiento del deber tenga plena validez por el solo hecho de cumplirlo, aun cuando el suieto proceda contra su voluntad, convic- ciones o principios, es decir, bastará la simple adecuación externa de la conducta con la norma. En cambio, existirá la interioridad cuando el de- ber cumplido para que tenga plena significación normativa, deba reali- zarse exclysivamente por el deber mismo y no por razones independientes del deber? El derecho, a pesar de que toma en cuenta ciertas manifesta- ciones de la intención y de la buena o mala fe, no por esto es un sistema en que prive la interi0ridadf'E.s necesario que el sujeto realice el acto, pues la simple intención de cumplir con el deber jurídico no basta. Se puede sostener la exterioridad del derecho a pesar de que desde otros puntos de vista, para la calificación de los delitos y validez de los actos jurídicos, se atienda a la buena o mala fe y al grado de intencionalidad con que se realiza el acto. También se ha dicho que desde el punto de vista de ia moral y la religión no basta la pureza de las intenciones, si no llega a realizarse el acto. No basta el propósito sino el acto mismo. Se mantienen estos sistemas como interiores porque toman en cuenta el cumplimiento del deber como acto que debe ser espontáneo y la pureza en la intención del sujeto en el momento de cumplirlo. La validez del acto no radica en la moral y en la religión, en la adecuación externa de la conducta a la norma si no existe la convicción de que el sujeto realiza el cumplimiento del deber por el deber mismo. 7.-Coercibilidad e incoercibilidd.-Es sin duda la coercibilidad una de las características más importantes del derecho. Los grandes ju- ristas están divididos acerca de la misma. En primer término, debe tra- tarse de definir lo que se entiende por coercibilidad para decidir si el derecho debe caracterizarse como sistema coercible y si este atributo le es esencial, o bien, si existen ordenamientos jurídicos no coercibles. El de- recho internacional público es el que ha planteado esta grave cuestión, así como el derecho público que regula las relaciones de los altos órganos del Estado. Debe diferenciarse la coercibilidad de la sanción. Todos los sistemas normativos tienen una canción, pero no todos son coercibles. La sanción en términos generales, es un daiío o mal que sobreviene por el incumpli-
14. WTRODUCCION, PERSONAS Y FAMILIA 17 miento de una norma, y desde este punto de vista, absolutamente todos los sistemas normativos tienen sanciones. El tipo de sanción será muy diferente en cada sistema; el modo de aplicación podrá ser diverso así como el órgano que la imponga; pero lo fundamental es que exsten san- ciones tanto en el derecho, en la moral, en la religión, como en los con- vencionalimos sociales. La sanción puede ser externa y en ocasiones in- terna: puede ser aplicada al sujeto insumiso a través de un mal que al- guien le cause (por ejemplo: la sanción penal que puede consistir desde el simple arresto hasta la privacióri de la vida), o puede consistir en nues- tro propio remordimiento por el incumplimiento de nuestros deberes mo- rales o religiosos, etc. Definida 1;i sanción como un mal que sobreviene al que viola una norma, evidentemente que todos los sistemas normativos tienen una sanción; así tenemos, además de lo dicho, el ridículo y el des- precio cn los convencionalismos sociales. Por lo tanto, coercibilidad no quiere decir sanción en los sistemas normativos. -4 L e p , Introducción a la Ciencid del Derecho, Bosch, Barcelona, 1943. No todas las normas jurídicas son coactivas; la coacción no es un elemento constanre eh el derecho; podrá sostenerse que la perfectibilidad del derecho radica en que Ilegarái a ser un sistema coactivo para su ab- soluta eficacia, para su exacto cumplimiento, pero todavía hay ramas del derecho en donde no existe la coacción. En la actualidad se está elaborando un sistema coactivo para las relaciones de los Estados, pero aUn no se ha alcanzado. Posiblemente se llegue a lograr un sistema jurídica, aceptado por la integridad de los Esta- dos, en donde el acto del incumplimiento del deber traiga coñsigo una sanción que sea aplicada por un tribunal internacional que tenga la fuer- za militar suficiente para someter al Estado infractor haciéndole que sufra determinadas consecuencias; esto sería el ideal del derecho inter- nacional público, pero hasta nuestros días no se ha logrado y aun cuando se lograse, los órganos supremos del Super-Estado, escaparían a la co- acción en el caso de incumplimiento de sus deberes. Kclsen afirma que la &erra es la coacción del derecho internacional público. Ahora bien, la coacción se caracteriza por ser el infractor quien sufre el castigo. En la guerra no sucede lo mismo, pues no hay un sis- tema cormativo que permita a un órgano capacitado imponer al infractor una sanción. Puede ser una defensa por parte del Estado víctima, para repeler la agresión. En el derecho público no hay un procedimiento co- activo para que los más altos óqpnos del Estado, como órganos, sufran determinadas sanciones; menos aiui existe la posibilidad de que mediante
15. 18 COMPENDIO DE DERECHO CIVIL la ejecución forzada puedan ser obligados a realizar ciertos actos. La razón es evidente: en la jerarquía de los órganos estatales llegamos al órgano supremo, es decir, al órgano que no admite otro superior; si al órgano superior se le aplicara una sanción por la violación del deber jurídico, habría que admitir sobre él otro que aplicase la sanción, que sería el supremo; de manera que siempre el órgano superior escapará a la posibilidad de que otro órgano liegue a sancionarlo. Desde luego, las normas jurídicas que regulan las obligaciones y deberes de los órganos supremos del Estado, son normas no coactivas; el derecho, por lo tanto, presenta ejemplos de normas de esa naturaleza y, sin embargo, no podemos discutir el carácter jurídico de esas normas. Entonces debemos aceptar que la coacción no es elemento esencial del derecho. Problema distinto es la conveniencia de que la coacción se pre- sente en todas las normas jurídicas. En el derecho público o en el inter- nacional público se trata de realizar, sin lograrlo, por un impedimento lógico insuperable, el procedimiento coactivo. El problema se presenta en el derecho público para elaborar el pro- cedimiento que pueda no sólo sancionar los actos ilícitos de los órganos supremos del Estado, sino crear, además, un procedimiento para que cumplan forzadamente con sus deberes jurídicos. Tenemos en nuestro sistema jurídico el juicio constitucional de amparo, como ejemplo en donde la coacción está admitida como característica propia del derecho. A través del juicio de amparo se puede obligar al Presidente de la Re- pública, al Congreso de la Unión y a los altos órgano del Estado a que cumplan sus deberes jurídicos cuando los hubiesen violado. El sistema del amparo no es completo, sólo existe esta posibilidad cuando los altos órganos del Estado violan las garantías individuales que otorga la Cons- titución. Esos actos ilicitos de la autoridad, así sea el Jefe del Estado o el Congreso de la Unión, sí son nulificados a través del juicio de amparo, obteniéndose que la autoridad responsable cumpla el deber jurídico que ha violado. No pasa lo mismo con todos los deberes jurídicos que tienen los órganos del Estado; pues hay la posibilidad de que violen deberes jurídicos que no pueden ser obligados a cumplir coactivamente. Sin em- bargo, el procedimiento del amparo es un ejemplo respecto a la posibi- lidad de que el sistema jurídico se cumpla; aun cuando no es un sistema coactivo en todos sus aspectos. Kelsen sostiene que la coacción si es esencial al derecho. Admitimos que en el derecho privado todo acto de incumplimiento del deber jurí- dico faculta a un órgano del Estado para aplicar mediante la fuerza, si es necesario, una determinada sanción. En el derecho público es exacta la tesis respecto de los órganos jerarquizados, pero no respecto de los órga-
16. XNTRODUCCION, PERSONAS Y FAMILIA 19 nos suprcmos; Kelsen hasta hoy no ha contestado esta objeción. Considera que en cl derecho internacional público la guerra es el procedimiento coercitivo. Que así como la venganza privada fue el sistema jurídico en los derechos primitivos, así también la guerra se convierte en un sistema en el que cada Estado se hace justicia por su propia mano. En todos los demás sistemas normativos no tenemos siquiera la posibilidad de pensar que lleguen a ser sistemas coactivos, porque en ese momento dejan de pertenecer a la moral, a la religión o a los convencia nalismos sociales y se convierten en sistemas jurídicos. C A P I T U L O 1 1 EL DERECHOOBJETIVO,LAS GRANDESDIVISIONESDEL ORDENAMIENTO JUR~DICOY SU ESTRUCTURAESCALONADA 1.-Derecho público y derecho privado.-Una de las clasificaciones más discutidas y difíciles de fundamentar jurídicamente, es la que dis- tingue dos partes principales en ctl derecho objetivo: derecho público y derecho privado. Esta distinción es la tradicional y nos viene desde el derecho romano, sin embargo, el criterio de diferericiación no se ha considerado suficien- temente fundado. Por esto los juristas han ensayado constantemente nue- vos criterios para formular esa división de las normas jurídicas. El problema ofrece dificultades muy serias, en virtud de que en el derecho no es posible lograr categorías cerradas, cuadros inflexibles, dada la interferencia constante que existe en las materias jurídicas y, es- pecialmente, en la clasificación del derecho desde el punto de vista pú- blico o privado. Independientemente de los distintos criterios que se han adoptado y que puedan adoptarse para clasificar el derecho desde el punto de vista público o privado, una primera reflexión se impone en cuanto a la na- turaleza misma del derecho en general, que por definición y por esencia siempre ha sido y será un conjunto de normas de indiscutible interés público. La distinción desde el punto de vista del interés público o privado, para clasificar las distintas ramas del derecho, no puede tener preten- siones de validez absoluta y de plena consistencia científica, pues en las
17. 20 COMPENDIO DE DERECHO CIVIL normas e instituciones uniformemente reconocidas como pertenecientes al derecho privado, hemos señalado, aun cuando sea brevemente, su mar- cado interés público. Para otros autores, León Duguit, por ejemplo, no puede prevalecer un determinado interés público o privado para considerar en función del mismo que existan normas de derecho privado o público, pues es de la esencia de toda regla jurídica, realizar la solidaridad social y, por consi- guiente, todas las instituciones jurídicas tienen fundamentalmente un fin social.@ otras palabras, todas las normas jurídicas son de derqho pú- blico, o más bien, el derecho por serlo es de carácter público, de tal suerte dque su naturaleza no puede permitir una jerarquización de intereses, que el individualismo creyó encontrar, al considerar infundadamente que exis- ten ciertas normas e instituciones jurídicas creadas para fines individuales, en tanto que hay otras cuya función es exclusivamente social. Por esto, dicho autor sólo admite la diferenciación de las normas jurídicas desde el punto de vista de la sanción, estimando que las que se han considerado como normas del derecho público, cuando se refieren a los altos órganos del Estado, no pueden ser sancionadas, para los casos de violación o incumplimiento del mandato que las mismas estatuyan, supuesto que na- die podría sancionar al propio Estado, dispensador de la sanción. (León Duguit, Alunael de Droit Constitutionnel, 48 ed., París, 1923, págs. 41 a 47). Se nota por consiguiente la tendencia en el derecho moderno, en el sentido de negar valor a la distinción tradicional romana de derecho público y de derecho privado. Sin embargo, aun cuando es difícil fundar el criterio de distinción, no obstante, en la clasificación de las diversas ramas de esos dos grandes sectores del derecho, la uniformidad de los autores está de acuerdo en que las normas jurídicas relacionadas con la organización del Estado de una manera directa (derecho constitucional, derecho administrativo) o indirecta (derecho procesal) son indiscutible- mente de derecho público, en tanto que las reglas relacionadas con la organización de la familia y el patrimonio (derecho civil y mercantil) son también consideradas unánimemente como de derecho privado. Al lado de estas ramas, existen en algunos Estados, como derechos de re- ciente creación, el agrario, el obrero y el social. Independientemente de las razones políticas que existan para considerar estas ramas dentro del derecho público, por su naturaleza, dado que principalmente tienen un aspecto patrimonial, deben incluirse en el derecho privado. 2.-Origen romano de la distinción en jus prrblicum y jus privatum- Se debe a los romanos haber formulado la distinción de jus publi-
18. :NTRODCCCION,PERSONAS Y FAMILIA 21 cum y jas privatum, que posteriormente pasa al derecho continental eu- ropeo. En un principio la distinción romana fue muy vaga, en virtud de que se fundó en simples diferencias procesales, pero posteriormente llegó a alcanzar un significado muy semejante al que se le atribuye en la actualidad principalmente en Francia, Italia y Alemania, 5, gún la na- turaleza del interés público o privado. %-Distinción fundada en el interépsegún sea el interés protegi- do por la norma, colectivo o particular,ksta doctrina hace la distinción entre derecho público que protege intereses generale y derecho privado que se rcfiere a intereses particulares exclusivamente. LEl origen de esta teoría es indiscutiblemente romano y con relación a ella Kelsen considera que: "Fácilmente se comprende que está domi- nado por un punto de vista metaljurídico, y que, por tanto, no puede realizar una división que resulte aprovechable por la teoría del derecho. Querer calificar jurídicamente las normas de derecho con arreglo al fin que aspiran a realizar, equivaldría. a pretender clasificar los cuadros de un museo por su precio; y uno y otro criterio son igualmente inservibles. La división de las proposiciones jurídicas sólo puede referirse al conte- nido o a la articu!ación de los hechos que constituyen la condición o la consecuencia; por tanto, a objeto:; inmanentes, no trascendentes al de- recho. Por lo demás, ts sencillamente imposible determinar de cualquier norma jurídica si sirve al interés público o al interés privado. Toda nor- ma sirve siempre a uno y otro (Teoría General del Estudo, Editorial Labor, S. A, 1934, traduc. de ~ u i sLegaz Lacambra, pág. 106). 4.-Teoría de Iellinek respecto a la coordinación y supraordina- cih-flcste autor considera que las relaciones del derecho privado son de simple coordinación, entre sujetlos de igual categoría, y las del derecho público, son de suprmrdinación y subordinación respectivamente, entre sujetos de distinta categorí por ser uno superior y el otro inferior, es Adecir, entre el órgano del do y el súbdito. Es por consiguientefia naturaleza de la relación jurídica, la que damento para formular la clasificación del derecho en público a su vez diversa naturaleza a las normas jurídicas de coordiriación entre sujetos iguales y de subor- &nación entre personas distintas. JelIinck, Teorfa Gmeral del Estado, traduc. de Fernando de los Ríos Urruti, Editorial Albatros, Eucnos Aires, 1943. ).-Las distintas ramas del derecho pUblico.-El derecho público es el derecho del Estado, es el conjunto de reglas que organizan su acti-
19. 22 COMPENDIO DE DERECHO CIVIL vidad y que rigen las atribuciones, facultades y relaciones de los órganos del Estado entre sí y de éstos con los particulares o, para hablar en términos de Duguit, el derecho público está constituido por el conjunto de reglas que organizan la actividad de los gobernantes y las relaciones de éstos con los agentes y particulares, por oposición al derecho privado que está constituido por un conjunto de reglas que reglamentan exclu- sivamente las relaciones entre particulares. En el derecho público, por consiguiente, es necesario distinguir el conjunto de normas que regla- mentan la organización del Estado, las facultades y los poderes de sus órganos, y por otra parte el conjunto de normas que regulan las relaciones entre dichos órganos y los particulares. Hay tres aspectos fundamentales del derecho público: a).-Como derecho del Estado en sí mismo; b) .-Como derecho que fija las rela- ciones de los órganos del Estado con los particulares; y c).-Como de- recho que establece IPSrelaciones entre los ~ s t a d o ~ nrealidad, los dos primeros aspectos constituyen el derecho público interno, que comprende las siguientes ramas: derecho constitucional, jurisdiccional, penal y ad- ministrativo y, por otra parte, el derecho público externo, o sea aquel que reglamenta las relaciones de los Estados entre sí. Esta rama del de- recho. constituye la materia del derecho internacional, que se divide en derecho internacional público y derecho internacional privado. 6.-El derecho civil y las ramas que se han separado del mismo.- Podemos definir el derecho civil diciendo que es la rama del.derecho privado que tiene por objeto regular los atributos de las personas físicas y morales y organizar jurídicamente a la familia y al patrimonio, deter- minando las relaciones de orden económico entre los particulares, que no tengan contenido mercantil, agrario u obrero. /iConsiderando que por una evolución operada dentro del seno del derecho privado se han venido destacando como ramas autónomas, res- pectivamente, el derecho mercantil, el derecho del trabajo y el derecho agrario, es necesario definir el derecho civil por exclusión. Conforme a un concepto general bastaría decir que en esta última rama se regulan todas las relaciones entre particulares que no sean co- merciales, agrarias u obreras. No obstante, conviene determinar, dentro de estas relaciones que median entre particulares, cuáles son las que es- pecíficamente regula el derecho civil. Por este motivo aludimos, en pri- mer término, a las relaciones familiares y, después, a las de tipo patri- monial, precisando que estas últimas no deben tener contenido mercantil, agrario u obrero.
20. INTRODUCCION, PI!RSONAS Y FAMILIA 23 En la organización jurídica del patrimonio y de las relaciones que se originan entre particulares por virtud de los derechos reales y perso- nales, el derecho civil se concreta exclusivamente a regular todos aquellos vínculos que aun cuando tengan contenido económico no sean de natu- raleza comercial, obrera o agraria. Sobre este particular cabe decir que habiéndose separado estas últimas ramas del viejo derecho civil, ya éste no comprende íntegramente la reglamentación de todas las relaciones patrimoniales entre particulares. Primero aparecen aquellos vínculos que se establecen entre comerciantes y que derivan de los actos mercantiles. Su estructuración jurídica, dio origen al derecho comercial. Posterior- mente, por virtud de las relaciones que se originan entre trabajadores y patronos, merced al contrato de trabajo, fue necesario crear una rama especial que derogando algunos principios del derecho civil, principal- mente el de la autonomía de la voluntad, pudiera tutelar eficazmente a la clase trabajadora. Aun cuando en el fondo las relaciones derivadas del contrato de trabajo son relaciones jurídicas de crédito, es decir, entre acreedor y deudor y, por lo tanto, deberían quedar comprendidas en la teoría general de las obligaciones, con sus modalidades especiales en la regulación de la prestación de servicios, se comprendió que no era con- veniente aplicar el viejo sistema civil, con su libertad de contratación, al régimen jurídico del contrato de trabajo en todas sus manifestaciones. De aquí la necesidad de que surja una rama especial que con el carácter de sistema imperativo venga a tutelar los derechos del trabajador y a reconocer especiales consecuencias en esta materia. Finalmente en determi- nados Estados como México, el acaparamiento de la tierra. la existencia de grandes iatifundios y la privaci6n a las comunidades de vida agríco- la de las tierras y aguas necesarias para su subsistencia, motivó la nece- sidad de un derecho que, separándose de la organización jurídica de la propiedad ordinaria, protegiera eficazmente la propiedad agrícola y, sobre todo, estableciera los medios necesarios para la restitución de tie- rras y aguas a aqucllos poblados a quienes indebidamente se les hubiese privado, y la dotación de las mismas para las comunidades que carecieren de ellas. Por consiguiente, el derecho agrario, aun cuando tiene por objeto regular la propiedad rústica, su programa es fundamentalmente distinto del que realiza el derecho civil. 7.-Materias que comprende el derecho civil.-Dos ramas podemos distinguir en el derecho civil: primero, derecho de las personas (que regula los atributos de las personas físicas y morales) y régimen jurídico de la familia; y, segundo, derecho civil patrimonial.
21. 24 COMPENDIO DE DERECHO CIVIL El derecho civil familiar o derecho de familia, tiene por objeto la regulación de todos los vínculos que se establecen por virtud del paren- tesco o del matrimonio, así como las consecuencias de tipo patrimonial que se derivan de dichos vínculos. A través de las relaciones que origina el parentesco, se comprenden no sólo los vínculos entre padres e hijos o relaciones paterno-filiales, sino también todos aquellos que se extien- den al parentesco consanguíneo en línea recta o colateral, al parentesco por afinidad y al parentesco por adopción. En esa parte quedan compren- didas las relaciones derivadas de la patria potestad. En cuanto a la tutela ya se explicará que se presenta como una institución auxiliar o su- pletoria de la patria potestad. Respecto a las relaciones conyugales, el matrimonio es indiscutiblemente la institución fundamental para la or- ganización jurídica de la familia legitima, manteniendo sus vínculos con las consecuencias que derivan del parentesco, en los casos de filiación legítima y legitimación. El divorcio, a su vez, se presenta como una institución relacionada con el matrimonio, y aun cuando desde el punto de vista jurídico implica la disolución de dicho vínculo, ha sido menester que el derecho regule este aspecto ante causas graves que hacen ya imposible la vida en común de los consortes. Esta rama del derecho civil se caracteriza por ser un sistema imperativo, en el que excepcionalmente se permite que los par- ticulares puedan modificar las consecuencias juridicas que se deriven di- rectamente de la ley. El derecho civil patrimonial comprende las siguientes partes: i).-Régimen jurídico de los derechos reales, incluyendo la organi- zación jurídica del patrimonio en general y la clasificación de los bienes; 2) .-Régimen de las obligaciones o derechos personales. Se com- prenden aquí las distintas relaciones juridicas entre acreedor y deudor que nacen del contrato o de las fuentes denominadas extracontraduales (declaración unilateral de voluntad, testamento, sentencia, acto admi- nistrativo, enriquecimiento sin causa, gestión de negocios, hechos ilícitos y responsabilidad objetiva). 3.-Sistemas de liquidación patrimonial en la herencia, el concursq y la ausencia. -.-A' 8.-Definicidn de las distintas ramas del derecho.-Habiendo ya definido el derecho civil, daremos una idea muy elemental de las distin- tas ramas del derecho privado y público, en los siguientes términos: a).-Derecho mercantil.-Es la rama del derecho privado que tiene por objeto regular las distintas relaciones juridicas que se derivan de los
22. INTRODUCCION, PERSONAS Y F N I L I A 25 actos de comercio y que se establecen respectivamente entre comercian- tes, corncrciantes y particulares o particulares exclusivamente. También comprende las normas constitutivas de las sociedades mercantiles e ins- tituciones de crédito, como sujetos colectivos de esta rama del derecho privado. b).-Derecho del trabajo.-Es la rama del derecho privedo que tiene por objeto regular las distintas relaciones juríd~casque se crean entre trabajsdores y patronos por virtud del contrato de trabajo, ya sea individuzl, colectivo o contrato-ley. Asimismo se ocup de dar las bases para la constitucióri de las personas morales (sinrlic~tos,ascwaciones pro- fesionales, etc.) que reconoce este sistema normativo. c).-Derecho agrario.-Es la rama del derecho privado que en Mé- xico tiene por objeto determinar las normas conducentes para la dota- ción y restitución de tierras y aguas a las comunidades de vida agrícola que carezcan de dichos elementos. Comprende además el conjunto de normas que regulan la pequeña propiedad agrícola, el fraccioxmiento de los grandes latifudios y las modalidades que sufre la propiedad rústica en cuanto a la debida distribución de las tierras y aguas. Finalmente, de- fine los distintos sujetos individuales y colectivos que intervieneh en las relaciones jurídicas reguladas por este sistema normativo. d).-Derecho constitucional.-Es la rama del derecho público que determina la estructura orgánica del Estado, su forma de gobierno, sus distintos órganos, funciones y atribuciones, así como las relac~onesde los mismos entre sí. Garantiza además a las personas físicas y morales una esfera de derecho jurídicamente invulnerable frente al EstaJo mismo, mediante el reconocimiento de los derechos públicos subjetivos o garan- tías individuales. e) .-Derecho administrativo.--Es la rama del derecho público que tiene por objeto regular todo lo relacionado con la administración pú- blica y la prestacih de los servicios públicos. Para el logro de esta fina- lidad reglamenta relaciones entre los particulares y los órganos del poder público encargados de dicha administración. f) .-Derecho procesal.-Es 1;i rama del derecho público que regula la función jurisdiccional del Estado para la administración dc justicia, a fin de que se resuelvan los conflictos que surjan entre particulares, o se esclarezcan los derechos o situaciones jurídicas dudosas, eliminando la incertidumbre jurídica. También se ocupa de regul~rla función puni- tiva del Estado, para determinar el procedimiento que habrá de seguirse en la investigación de los delitos y la imposición de las penas en su caso. g) .-Derecho pma1.-Es la rama del derecho público que determi- na cuáles son los hechos punibles o delitos, las penas o sanciones respec-
23. 26 COMPENDIO DE DERECHO CIVIL tivas y las medidas preventivas para defender a la sociedad contra la crimina!idad. h) .-Derecho intewacional p6blico.-Es la rama del derecho públi- co que regula las relaciones jurídicas pacíficas o belicosas que surjan entre los distintm Estados de la comunidad internacional. Existe, por consiguiente, un derecho internacional de paz y un derecho internacional de guerra entre los Estados. Se le llama también derecho público externo. i).-De:.echo inter~acionalpnim?o.-Es la rama del derecho que resuelve en qué casos pueden aplicarse las leyes del Estado a los nacio- nales que radiquen en el extranjero, o bien, cuándo los extranjeros pue- den invocar su ley nacional para que ésta se les aplique en el territorio del Estado en donde se encuentren, es decir, con alcance extraterritorial. 9.-El o~detzjzlrídico y su estructura esca,lonada.-Esta es una de las partes medulares del sistema kelseniano, al considerar al orden jurí- dico como un sistema unitario en el que las normas están jerarquizadas entre sí, en relaciones de supraordinación y subordinación, según se les considere respecto de una norma superior o inferior. La pluralidad de normas que constituyen el derecho objetivo, forman un sistema unitario, porque su validez puede y debe ser referida a una norma fundamental, que viene o ser la última fuente o término de esa estructura escalonada o jerarquía de normas. Toda norma jurídica deriva su validez de otra que se encuentra en un plano superior, y así sucesivamente hasta llegar a la norma fundamental, o constitución en sentido lógico-jurídico. En las normas notamcs diferente carácter de generalidad, para ir descen- diendo en una escala que nos lleva a las normas individualizadas. De esta suerte una norma puede encontrarse en medio de dos planos, uno superior y el otro inferior. Es decir, puede encontrarse en relaciones de supraordinación y subordinación. Está subordinada a la norma que le es superior, y a su vez, a ella se encuentra subordinada una norma inferior. Por ejemplo, el reglamento es una norma jurídica general, que está su- bordinada a la ley, como norma aún más general y que se halla en un pla- no superior, de supraordinación; pero la ley a su vez está subordinada a la norma fundamental o constitución. En las constituciones es necesario también determinar que cierta constitución histórica deriva su validez de otra anterior y así sucesivamente hasta llegar a la primera constitución histórica de un Estado, llamada norma fundamental hipotética, o cons- titcción en sentido lógico-formal, en oposición a la constitución vigente que lo es en sentido jurídico-positivo. Una norma individualizada, como la sentencia o la resolución administrativa, deriva su validez y se encuen- tra subordinada a una norma general que la rige, y a su vez esta norma
24. INTRODL'CCION, PERSONAS Y FAMILIA 27 general entra en el encadenamiento escalonado o jerarquizado que he- mos descrito, hasta llegar a la norma fundamental. La norma fundamental tiene un carácter hipotitico, en virtud de que suponiendo la validez de la misma, vale también todo el orden ju- rídico que de ella dimana. Es decir, esa norma fundamental no puede derivar su validez de otra norma, pues en ese mismo instante y por ese solo hecho, dejaría de ser fundamental. La lógica exige imperiosamente que la norma fundamental sea el término más alto de la jerarquíl nor mativa, y por lo tanto, constituye un valor en sí, o mejor, su validez es hipotética. La norma fundamental sirve como principio ordenador, coordinador reso norma-y regulador de todo el sistema jurldico para establecer el pro, tivo, las modificaciones en el mismo aument5ndolo o disminuyéndolo por reglas jurídicas nuevas, por derogación de las existentes, o bien, por substitución de todo un sistema. 10.-E1 derecho iegda sn propia crea~.ión.-Este es el principio fun- damental de la teoría pura del derecho y constituye, según Kelsen, la particuldridad especifica de lo jurídico. El orden normativo no está in- tegrado por un conjunto de nor1nas aisladas y sin vinculacih, sino por una serie jerarqui~adade diversos sistemas jurídicos que se unen entre sí para desembocar directamente en la norma fundamental. En esta je- rarquía cl grado supremo corresponde a la norma fundamental o cons titución que a su ez constituye el método de creación de las normas jurí- dicas y el procedimiento orghico (función de los órganos) destinados en esa labor de dinámica jurídica. En el plano inmediatamente inferior a la corstitución se encuentran las leyes ordinarias que constituyen las normas de segundo grado y determinan a su vez el contenido de las nor- mas de tercer grado, llamadas reglamentos. En la escala jurídica, la le- gislación ordinaria "significa el establecimiento de normas jurídicas ge- nerales, cualquiera que sea el órgano que la realice: democrático o auto- crático, parlamento o la combinac16nde un parlamento con un monarca, o solamente este último" (Compendio de la Teorí'a General del Estddo, pág. 193). Ademís de la legislación ordinaria y en cl plano inmediata- mente inferior se encuentran los reglamentos, que en los Estados moder- nos son en verdad normas generales dictadas por un Grgano administra- tivo, en virtud de que la norma fundamental así lo determina: "Estos reglamcntos suelen versar sobre puntos de procedimiento y ejecución. .. y constituyen respecto a la ley un grado inferior, significan m a ciertd concretización de la misma, pues en ellos se continúa -dteriocnente el proceso de creación del derecho". (Compendio, pág. 194).
25. 28 COhlPENDIO DE DERECHO CIVIL Se nota que en este proceso normativo existe también un principio fundamental, según el cual la creación o dinámica del derecho va de lo general a lo particular, a través de un sistema de individualización de las normas abstractas, que van descendiendo en la jerarquía jurídica, y en cada grado, las nuevas normas pierden un punto de generalidad para ganar correlativamente en determinación. La norma abstracta que enlaza la consecuencia a la condición, necesita ser individualizada para tener aplicación y sentido en el derecho. En otras palabras, la hipótesis abs- tracta de la ley necesita concretarse en una norma jurídica de carácter particular llamada sentencia, resoiución administrativa o negocio jurídico. De esta suerte, continúa el proceso descendente y creador, para que las normas generales contenidas en la legislación ordinaria (códigos ci- viles, penales, procesales, meretiles, etc.) y en los reglamentos, se indi- vidualicen en las sentencias, <esoluciones administrativas y negocios ju- , rídicos. Nuevamente advertimos que en esta jerarquía jurídica se ha bajado un grado más, pero este descenso sigue siendo regulado por la norma fundamental a través de las leyes ordinarias. La sentencia no es otra cosa que una norma jurídica individualizada, que aplica una norma general, para darle sentido y realidad a la consecuencia jurídica hipoté- ticamente prevista en la ley. La resolución administrativa constituye en esencia, según Kelsen, una norma análoga a la sentencia judicial, pues decide en un caso litigioso, ap!icando la consecuencia jurídica al hecho condicionante, con la diferen- cia de que no es el órgano judicial, sino el administrativo, el que crea esa norma jurídica individual para un caso concreto. El negocio jurídico, y especialmente el contrato, constituye otra forma de creación del derecho pasando de lo general a lo particular. El contrato es la ley de las partes. Es decir, es una norma individual que riae sus relaciones jurídicas; pero además cumple una función distinta: es el su- puesto jurídico condicionante para que la sentencia enlace una consecuen- cia jurídica con la norma general. Por último, y en el plano más inferior de la escala jurídica, encontra- mos los actos de ejecución, consistentes, según Kelsen, en los actos co- activos del Estado. (Pena o ejecución forzada, respectivamente en el or- den penal o civil). (Kelsen; Teoricc Pura del Derecho, pág. 56). 11.-La pirhnzide juridica.-Kelsen desarrolla los lineamientos fun- damentales de la estructura escalonada del orden jurídico, así como el procedimiento de jerarquización e individualización de normas que aca- bamos de describir; pero fue su discípulo, Adolfo Merkl, el que elaboró en forma más completa el sistema que podríamos llamar de la pirámide
26. INTRQDUGCION,PERSONAS Y FAMILIA jurídica, m su obq Die Lebre von der Rechtskrdft. Tambihn en este senti- do Bicrlitigy Versrass han hecho lestudios interesantes sobre la jerarquiza- ción de las norrns. En la pirámide jurídica la cúspide estaría simbolizada por ia constitucián en sentido lógico-jurídico o norma fundamental hi- potética. En el plano inmediato inferior la legislación ordinaria y los reglamentos, para descender después a la zona siguiente integrada por las sentencias y negocios jurídicos, y llegar a la base de la pirámide o capa inferior, co~tituidapor los actos postreros de ejecución: pena y eje- cución forzada. 12.-La soberdnh del Estado y la norma fundarnentd.-Para Elel- sen la &ranía no es otra cosa que el orden jurídico supremo, represen- tado en la constitución en sentida, lógico-jurídico, que no admite ningún otro orden superior, pues dejaría de ser en ese instante mismo orden supremo y norma fundamental. Lógicamente esta nmma fundanental no puede pertenecer a otro ordenamilento, ni puede estar subordinada a nin- guna norma, ni puede derivar su validez de un proceso jurídico, sino que debe srsr supuesta, es decir, hipotética. La soberanía del Estado, no es otra cosa que la soberanía del orden jurídico o estatal, por cuanto que todas las normas que lo integran encuentran su último fundamento de v d d m o vigencia y su unidad, en la norma última o fundamental, cuya f6rrnula sería aproximadamtmte la siguiente: "se debe uno portar corno ordena el &gano que establece la primera constitución". La saberanía del ordenamiento jurídico supone necesariamente Ia exclusividad y unicidad del dismo. "No se pueden admitir dos o más normas u órdenes, que deben estar vigentes, situados uno al lado del otro, sin referir 12 validez de ambos a un único y mismo fundamento. Esta unidad del sistema normativo es sólo el correlato de la unidad del conocimiento normativo" (Conzpendio, pág. 140). La soberanía del or- den jurídico lo csacteriza también como un orden total. Todos los sis- temas jurídicos deben coordinarse entre sí en relaciones de subordinación y suptmxdinacián respectivamente, y esto sólo es posible merced a la sumisión de todos a la norma fundamental. "De esta suerte los diversos órdenes subordinados, coordinados y supraordinados entre sí aparecen como partes del otden total, y son el fundamento respectivo de 'as varias comunidades parciales por ellos constituidas. Así, pues, llamar sobermo a un orden significaría que se le quiere hacer valer como ordm tc;:dl" (Compm&, pág. 140).
27. T I T U L O 1 1 TEORIA GENERAL DE LA NORMA JURIDICA C A P I T U L O 1 l.-Definición.-Se definen las fuentes del derecho como los di- versos procesos a través de los cuales se elaboran las normas jurídicas. Estos procesos pueden comprender tanto las manifestaciones reales que dan origen a las normas jurídicas, por virtud de los distintos factores sociales, económicos, políticos, religiosos, etc., etc., como las formas re- guladas por el propio derecho para la creación sistemática y ordenada de las citadas normas, tal como ocurre respectivamente en el proceso le- gislativo, en la obra constante de la jurisprudencia y en la elaboración que se lleva a cabo por la costumbre jurídica. Bonnecase en su Introducción al Estudio del Derecho (traducción del Lic. José M. Cajica Jr., Puebla) distingue en los capítulos 3Q y 6Q las fuentes formales y las fuentes reales del derecho. "Podemos definir las fuentes formales de las reglas de derecho y de las ins- tituciones jurídicas como las formas obligadas y predeterminadas que ineludible- mente deben revestir los preceptos de conducta exterior, para imponerse socialinen- te, en virtud de la potencia coercitiva del derecho. En otras palabras, una regla de conducta sólo se eleva a la dignidad de regla de derecho dotada de la ple- nitud de sus efectos, es decir, de regla de derecho positivo, según el término consagrado, si puede prevalerse de un origen que se identifique con tal o cual fuente juridica formal" (ob. cit., págs. 131 y 132). 2.-Significados del término fuente.-García Máynez dice: "En la terminología juridica tiene la palabra fuente tres acepciones que es necesario distinguir con cuidado. Se habla, en efecto, de fuentes formales, reales e históricas del derecho".
28. INTRODUCCION, PERSONAS Y FAMILIA 31 "Por fuente formal entendemos los procesos de manifestación de las normas jurídicas' . "Llamarnos fuentes reales a los factores y elementos que determinan el con- tenido de tales normas". "El término fuente histórica, por Último, aplícase a los documentos (inscrip. ciones, ppiros, libros, etc.) que encierran el texto de una ley o conjunto de leyes. En este postrer sentido se dice, por ejemplo, que las Instituciones, e! Digesto, el Código y las Novelas, son fuentes del derecho romano". l Corresponde a Gény (Ciencidz y Técnica en Derecho Prirado Posi- tivo) haber señalado las diferencias entre la ciencia jarídica y su técnica, lo que a su vez, dice Bonnecase, permite la distinción entre el derecho y la ley La ciencia se refiere al estudio de las fuentes reales, tomadas en sí mismas y en sus datos constantes. La técnica, por el contrario, trata de las fuentes formales. Una consecuencia de la distinción entre ciencia y técnica, permite hablar de ciencia del derecho en sentido estricto, y en sentido lato. Como la ciencia es inseparable del método y de la técnica, en el amplio sentido de la palabra debe comprender las tres cosas: fuen- tes reales, es decir, ciencia en sentido estricto; fuentes formales o técnica y, finalmente, método. 3.- -Cldsificación de las fuentes f ormales.-Las fuentes formales del derecho se clasifican generalmente en .la doctrina en tres grandes grupos l.--La legislación; 2.-La costumbre y 3.--L.u ;urljyrudenna. Francisco G h y en su obra Alétodo de Interpretacidn y Frrerrtes en Derecho Privado Positivo (segunda edición, Editorial Reus, Madrid, 1925) señala como fuentes formales del derecho a la ley, a la costumbre y a 1d "autoridad y tradición", o sea, a la jurisprudencia y a la doctrina. Defzne Gény la ley escrita, tw su nzis amplia acepción como anca r e ~ l ajurídtca ene eral con caráctev obli~atorio,elaborada replarnzente por una autoridad socdtnente inrtituida y competente para ddrsarrollut la función legislativa. Dentro del concepto arnplro de ley comprende Iac leyes propiamente dzchas, los decretos p los re~latnenI oc . C A P I T U L O 1 1 LA COSTUMBRECOMO FUENTEDEL DERECHO 1.-.-Lacost~lmbrejurídica.-la costumbre se forma de dos elemen- tos: uno material, consistente en la repetición de un proceder o compor- tamiento, y el otro espiritual o subjetivo que se hace radicar en la convic-
29. 32 COMPENDIO DE DERECHO CIVIL ción de obligatoriedad que existe en el ánimo popular respecto al citado proceder o comportamiento. A! referirse Coviello al elemento material o de hecho, consistente en el hábito, señala como característica del mismo el ser general, constante y más o menos permanente. En el requisito de la generalidad distingue los usos referidos a personas determinadas, como por ejemplo, a ciertos contratantes, de la costumbre como hábito de la colectividad, para que exista el atributo común con la norma jurídica, o sea, el ser una regla general. En cuanto al requisito de la constancia, lo desenvuelve respec- tivamente en los de uniformidad y continuidad. Es decir, que los hábitos sociales siempre sean los mismos y que no se interrumpan. Por último, la permanencia es una característica que no puede determinarse a priori en un cierto número de años, como se ha pretendido en el derecho ca- nónico, en el cual la generalidad de los escritores ha exigido como requi- sito necesario que la costumbre tenga la misma duración que la pres- cripción positiva o adquisitiva. En cuanto al elemento subjetivo llamado opinio jiiris o seu necessi- tatis, comprende la convicción de obligatoriedad que algunos autores como Jellinek atribuyen también al Derecho en generd. 2.-Defilziciones principales de h costumbre jurídica.--Como de- finiciones célebres de la costumbre, por la autoridad y prestigio de sus autores, tenemos las siguientes: ) "La caslumbre es un uso implantado en tina colectividad y considerado pm ésta como jddicamente obligatorio; es el derecho nacido consuetudinariamente, el jus moribus constitutum (Du Pasquier, Introduction a la théorie générale et a la philosophie du Droit, p. 36). La costumbre según Gény es "un uso existente e r un grupo social, que ex- presa un ent ti miento jurídico de lor individuos que lo componen" (Méthndc d'lnterpretation, 1, p. 323). El gran jurisconsulto Ulpiano precisó bien que la costumbre es el consentinziento tácito del pueblo, inveterado por un hrgo zlso. Para Jellinek la fuerza obligatoria de la costumbre, como de las normas jurídicas en general, descansa en un dato esencialmente subjetivo, consistente en la convicción de su obligatoriedad que debe tener el des- tinatario. A su vez, este elemento subjetivo se funda en lo que el citado autor ha denominado la fuerza normativa de los hechos, por virtud de la cual lo real se convierte en normativo. El jurista alemán estima que el derecho es obligatorio en tanto que los hombres estrít~convencidos de su obligatoriedad, de tal suerte que la coacción como medio exterior que
30. INTRODUCCION, PERSONAS Y FAMILIA 33 tiene el Estado para obtener el cumplimieilto de las normas jurídicas, carecería en realidad de fuerza, si no existiera el elemento subjetivo mencionado A crte proceso psicológico, opone Kant la conocida fórmula de que de los hechos no es lícito deducir consecuencias normativas, o dicho c n término, siniples: el que algo se haya ejecutado de una manerd constante, no quiere decir que deba seguirse ejecutando, si no existe otra razL que por 4 sola funde la obligatoriedad del hábito. Jellinek, T e o r i ~General del Estado, traduc. de Fernando de los Ríos Urruti, Editorial Albatros, Buenos Aires, 1943, págs. 277 a 280. 3.- -Las tres formas de la costzrnzbre jurídica.-Una vez determinada la functtin de la costumbre como fuente de derecho. trataremos ahora de las tres distintas formas que puede presentar: es decir, de la costumbre con arreglo a derecho, de la costumbre en contra de la norma' jurídica. y de la costumbre como forma supletoria de la ley ante las lagunas de la misma. Es evidente que el primer caso, o sea, el de la costumbre con arreglo a derecho, no ofrece problema alguno, supuesto que en esa hipótesis, no es por virtud de la costumbre, sino en atención a la ley, como adquie- re fuerza obligatoria. Simplemente significará, que el poder pfiblico re- conoci8 en un momento dado a la costumbre, si ésta fue anterior a la ley, o hien, que la facticidad de la norma jurídica, por obtener una co- rresponclencia y acatamiento constantes en la conducta de los hombres, ha permitido que se respete la ley en numerosos casos, constituyendo la buena costumbre de observarla, para que así pueda decirse que de! cumpliniier.ito exacto y permanente de la ley, nació la costumbre coa arreglo a la misma. FI problema de la costumbre contraria a la ley, está resuelto cxpre- samentc por las leyes o Códigos Civiles, al prohrbir que jamás podrá alegarse contra la observancia de una regla jurídica, desuso, costumbre o práctica en contrario. FI fundainento filosófico que sirve para reconocer fuerzabobligato- ria a la costumbre, no puede derivar de un simple hecho, es decir, de un hábito colectivo, sino en todo caso la validez de la norma consuetu- dinaria deberá fundarse en principios ideales, o bien en el reconocimien- to expreso que haga el Estado, según sea el punto de vista que se adopte Para algunos, la costumbre contraria a la ley carece de todo valor, en virtud de que desconoce o contraría la voluntad misma del Estado, es- presada en un rnandatg legislativo.
31. 34 COMPENDIO DE DERECHO CIVIL Independientemente de este punto de vista estrictamente positivo, podría considerarse que cuando la costumbre es la expresión del derecho justo, y la ley consagra el derecho injusto, debe prevalecer la primera sobre la segunda, así como la justicia debe imperar sobre la injusticia. Aun cuando filosóficamente este criterio es indiscutible, encierra una serie de cuestiones que difícilmente podrían ser resueltas satisfactoria- mente desde el punto de vista estrictamente jurídico. En primer lugar, se da por resuelto el grave problema de determinar qué es lo justo y qué es lo injusto. Además, se parte también de la base de que en un deter- minado caso, la costumbre representa el proceder justo y la ley el injusto. Por último, se resuelve que en contra de la obligatoriedad del derecho consagrado en la ley, cuando éste se estima injusto, debe prevalecer la costumbre que se considera justa. O en otras palabras, se faculta para desacatar la regla jurídica en los casos en que según un punto de vista ideal, se le califica como injusta. El verdadero problema, dada la solución categórica que tenemos en el artículo 10 del Código Civil para el caso antes analizado, se pre- senta en la tercera forma de la costumbre, o sea, cuando ésta viene a suplir las lagunas de la ley. Para aquellos que consideran que el derecho es siempre una norma jurídica elaborada por un órgano material o formal del Estado, la cos- tumbre no puede suplir a la ley. Bonnecase en su Introducción al Estudio del Derecho considera que la ley y la costumbre son las fventes formales del derecho, dándonos la definición en cuanto a las mismas, que ya antes transcribimos. Como artíctdos que aluden a la costumbre en nuestro Código Civil tenemos los siguientes: 997, 999, 1796, 1856, 2457, 2496, 2607, 2619, 2661, 2741, 2754 y 2517. En dichos preceptos, la costumbre tiene fuerza obligatoria, no en sí misma, sino por un reconocimiento de la ley. C A P I T U L O 1 1 1 l.-Lrl Ley y el reglamento.-J. Bonnecase en su Introducción nl Estlsdio del Derecho (Traducción del Lic. José M. Cajica Jr., Puebla, 1944) distingue la ley en sentido estricto y en sentido genérico. El pri- mero es el sentido corriente, y al respecto dice: "Desde este punto de
32. INTRODUCCION, PERSONAS Y FAMILIA 35 vista la ley es, en Francia, en cuanto a su origen, una regla de derecho directaniente emanada del Poder Legislativo y sancionada con ia firma del jefe del Estado, o promulgada por él mediante un decreto La pro- mulgaciim tiene un triple objeto: atestiguar la existencia de la regulari- dad de la ley, ordenar su publicaci ín y dar a los agentes del poder un mandamiento de ejecución" (pág. 147). Más adelante al definlr la ley en cuallto al forido dice: "Toda ley es, en principio, una disposición de orden general y permanente, que comprende un número indefinido de personas y de actos o hechos, a los cuales se aplica ipso jure, durante un tiempo indete~rninado" (pág. 148). Hdns Kelsen en su Compendio de Teoría Generwl del Estado (traduc- ción de Luis Recaséns Siches y Justino de Azcárate) distingue la ley del reglamcnto. en los siguientes térrninos: "En sentido específico, legisla- ción sipnif~caestablecimiento de normas jurídicas generales cualquiera que sea el órgano que la realice: democrático o autocrático, parlamento o la combinación de un parlamento con un monarca, o solamente este último En las constituciones de los Estados contemporáneos se admite de ordmario la posibilidad excepcional, de que ciertas normas generales o de que todas las normas generales en determinadas circunstancias, pue- dan ser dictadas por un órgano distinto del que en principio y corrien- tementt. está encargado de hacerlo, esto es, distinto del órgano propia- mente legislativo (como es el parlamento o la unión del parlamento con el jefe del Estado). A estas normas generales se les denomina reglamen- tos. Ordinariamente, todas las autoridades administrativas están faculta- das por la constitución para dictar reglamentos, dentro de su respectiva esfera Je acción, sobre las bases de la ley (establecida por el legislador propiamente dicho), y en vista a la realización inmediata de ha misma. Estos ~eglamentossuelen versar sobre puntos de procedimiento y eje- cución Los reglamentos constituyen respecto a la ley un grado inferior, y significan una cierta concreción de la misma, pues en ellos se continúa ulteriormente el proceso de creaci6n del derecho" (págs. 193 y 194). El artículo 89, fracción 1, de nuestra Constitución vigente, estatuye4 que: ' Las facultades y obligaciones del Presidente (de la República) son las siguientes: 1.-Promulgar y ejecutar las leyes que expida el Con- greso de la Unión, proveyendo en la esfera administrativa a su exacta obsendncia". En este texto, así como en el artículo 92 se reconoce la fa- cultad reglamentaria del Ejecutivo, al prescribir este último que "todos, los reglamentos, decretos y órdenes del Presidente, deberán estar firmado's por el Secretario del Despacho encargado del ramo a que el asunto co- rresponda y sin este requisito no serán obedecidos". Propiamente la fa- cultad reglamentaria se concede al Ejecutivo en la fracción 1 del artículo
33. 36 COMPENDIO DE DERECHO CIVIL 89 citado, supuesto que debe proveer en la esfera administrativa a la cuxcta observancia y cumplimiento de la ley. De acuerdo coi1 lo expuesto podemos considerar que en nuestro derecho vigente, la ley y el reglamento pueden ser estudiados desde el punto de vista material y formal. Conforme al primero, se entiende pol ley toda disposición de orden general, abstracta y obligatoria que dispone no para 14n caso determinado, sino para situaciones generales. En sentido formal, la ley no se define tomando en cuenta su naturaleza general, sino el órgano que la elabora, y de esta suerte se dice que es todo acto del Poder Legislativo, aun cuando no implique normas de observancia ge- neral. Por lo que se refiere al reglamento, éste, desde el punto de vista material es una ley, porque tiene intrínsecamente todas las características de la misma, al ser una norma de naturaleza abstracta, general y obliga- toria, aun cuando de alcance más restringido, supuesto que va concre- tando el campo de aplicación que en una forma más abstracta fija la ley, según el proceso de creación en el derqho a que se refiere Kelsen, y que va de lo general a lo particular, de lo abstracto a lo concreto. Desde el punto de vista formal, el reglamento no se confunde con la ley, en virtud de que no es elaborado por el órgano legislativo, sino por el ejecutivo. 2.-Elaboración y vigencia de 14s leyes y reglamentos.-Tanto en las leyes como en los reglamentos se distinguen dos períodos: a).-El de confección de la ley, cuya secuela o proceso indicaremos y b).- El de iniciación de su vigencia. Generalmente una vez publicada la ley, obliga, al transcurrir un breve término, que según el artículo 3"el Código Civil es de tres días después de su publicación en el Diario Ofi- cial. Sin embargo, puede existir un lapso durante el cual se suspenda la aplicación de la ley, el cual se denomina vacatio legis. Justamente, el artículo 49 se refiere a esta posibilidad al estatuir la obligatoriedad de la ley, reglamento, circular o disposición general, a partir del día que se fije en los mismos para comenzar a regir. Desde el momento en que la ley es publicada, tiene todas las características de tal, como acto jurídico estatal, o sea, como manifestación de voluntad del Estado, de tal suerte, que se integran todos sus elementos al cumplirse el proceso legislativo que hemos descrito. El Código Civil vigente, fue publicado según Diario Oficial de vein- tiséis de mayo de 1928, pero como en el mismo se estableció que entraría en vigor en la fechayue fijara el Ejecutivo (Art. lPtransitorio), no fue sino hasta el día'primero de octubre del año de 1932, cuando tuvo fuerza obligatoria, es decir, entró a regir, según decreto del propio Ejecutivo,
34. INTRODUCCION, PERSONAS Y FAMILJA 37 de feclia 31 de agosto del año de 1932, publicado en el Diario Oficial del día i de septiembre de cse año. Tieiie ~mportanciadeterminar el momento en quc la ley tiene fuer- za ohlrpcorA, tanto respecto al problema de la retroactividad, como en cuantcl ai de la abrogación o derogación de una ley, por otra posterior. En esc ::entido Borja Soriano comenta lo siguiente: "Fcrrara dice, con razón, en su Tratcrrlo de Derecho C i d (t. 1, págs. 252-253) que la poste- rioridad de una ley, se determina por la fecha de su promulgación y no por la de su entrada en vigor, pues la entrada en vigor no concierne a la eficacia formal de una ley, sino a su aplicación práctaa (vbse adc- más Ruggiero, t. 1, págs. 166-16'7). Baudry-Lacantinerie, et Houques- Fourca(lc (t. 1, n 117-118) refiriéndose a la abrogacih tácita de la ley dicen que está fundada en esta regla de ratOn: que cuando el legislador ha manitctado sucesivamente dos voluntades diferentes, es la más re- ciente 1. q debe prevalecer" (Teoría Getzerul de las Oblr~aciones,t. 1, pág. 1 5 3 ) . 3.- -Etapas del proceso legislativo.-Conforme a nuestro sistema, ya veremos que el proceso legislativo supone la intervención de un órgano compuoto, con funciones de contenido distinto, para realizar el acto complejo que comprende respectivamente la iniciativa, discusión, apro- bación, promulgación y publicicilín de una ley. En cada uno de estos momentos generaimente intervienen órganos que realizan una función incompietz y aparentemente independiente. I En la iniciativa de una ley, conforme al artículo 71 de la Constitu- ción Federal, pueden intervenir: a).-El Presidente de la República; b).-Ljs diputados y senadores del Congreso de fa Unión y c).-Las legislaturas de los Estados. ,, En la discusión de la ley, intervienen ambas cámaras, que integran el Congreso de la Unión. Artículos 71 y 72 de la Constitución Política de los Estados Upidos Me- xicanos. A* 71.-El derecho de iniciar leyes o decretos compete: J Al Presidente d: ;, Xepública; 11. A los diputados y senadores al Congreso de la Unrón, y 111 A las legislaturas de los Estados. Las iniciativas presentadas por el Presidente de la República, pot las Legis- laturas de los Estados, o por las diputaciones de los mismos, pasarán desde luego a comiibn. Las que presentaren los diputados o los senadores, se sujetarán a los trámites que designe el Reglamento de Debates. Art. 72.--Todo proyecto de ley o decreto, cuya resolucibn no sea exclusiva de alguna de las Cámaras, se discutirá sucesivamente en ambas, obse~ándoseel
35. 38 COMPENDIO DE DERECHO CIVIL Reglamento de Debates sobre la forma, intervalos y modo de proceder en las discusiones y votaciones. a) Aprobado un proyecto en la Cámara de su origen, pasará para su discu- sión a la otra. Si ésta lo aprobare, se remitirá al Ejecutivo, quien si no tuviere observaciones que hacer, lo publicará inmediatamente. b) Se reputará aprobado por el Poder Ejecutivo todo proyecto no devuelto con observaciones a la Cámara de su origen, dentro de diez días útiles; a no ser que, corriendo este término, hubiere el Congreso cerrado o suspendido sus sesiones, en cuyo caso la devolución deberá hacerse el primer día útil en que el Congreso esté reunido. c) El proyecto de ley o decreto desechado en todo o en parte por el Eje- cutivo será devuelto, con sus observaciones, a la Cámara de su origen. Deberi ser discutido de nuevo por ésta, y si fuese confirmado por las dos terceras partes del número total de votos, pasará otra vez a la Cámara revisora. Si por ésta fuese sancionado por la misma mayoría el proyecto será ley o decreto y volverá al Ejecutivo para su promulgación. Las votaciones de ley o decreto serán nominales. d) Si algún proyecto de ley o decreto fuese desechado en su totalidad por la Cámara de revisión, volverá a la de su origen con las observaciones que aquélla le hubiese hecho. Si examinado de nuevo, fuese aprobado por la mayoría absoluta de los miembros presentes volverá a la Cámara que lo desechó, tal cual lo tomará otra vez en consideración y si lo aprobare por la misma mayoria, pasará al Ejecutivo para los efectos de la fracción a); pero si lo reprobase, no podrá volver a presentarse en el mismo período de sesiones. e) Si un proyecto de ley o decreto fuese desechado en parte, o modificado, o adicionado por la Cámara revisora, la nueva discusión de la Cámara de su origen versará únicamente sobre lo desechado, o sobre las reforms o adiciones, ain poder alterarse en manera .alguna los artículos aprobados. Si las adiciones o reformas hechas por la Cámara revisora fueren aprobadas por la mayoría abso- luta de los votos presentes en la Cámara de su origen, se pasará todo el proyecto al Ejecutivo para los efectos de la fracción a). Si las adiciones o reformas hechas or la Cámara revisora fueren reprobadas por la mayoria de votos en la Cámara $e su origen, volverán a aquella para que tome en consider@m las razones de ésta, y si por mayoria absoluta de los votos presentes se desecharen en esta se- gunda revisión dichas adiciones o reformas, el proyecto, en lo que haya sido aprobado por ambas Cámaras, se pasará al Ejecutivo para los efectos de la frac- tión a). Si la Cámara revisora insistiere, por la mayoria absoluta de votos pre- sentes, en dichas adiciones o reformas, todo el proyecto no volverá a presentarse sino hasta el siguiente período de sesiones a no sef que ambas Cámaras acuer- den, por la mayoria absoluta de sus miembros presentes, que se expida la ley o decreto sólo con los artículos aprobados, y que se reserven los adicionados o re- formados para su examen y votación en las sesiones siguientes. Prescribe el artículo 72 constitucional que: "En la interpretación, reforma o derogación d e las leyes o decretos, se observarán los mismos trámites establecidos para su formación". En el acto de aprobación de una ley, participan también ambas cámaras, y el mismo artículo 72 regula el procedimiento para considerar
36. INTRODUCCION, PERSONAS Y FAMILIA 39 aprobado un proyecto de ley. El Poder Ejecutivo interviene también pa- ra conceder la aprobación, supuesto que según el inciso a) del citado precepto, si el Ejecutivo no hiciere observaciones al proyecto aprobado por ambas cámaras, se reputará aprobado por éste y deberá piibIicarlo inmedl'itarnente con el carácter de ley. L,i mgerencia del Ejecutivo, cuando no apruebd un proyecto, es decir, citando ejcrcita el derecho de veto, tiene no obstante, un carácter especial. pues sólo surte el efecto de que sea devuelto con sus observa- ciones A la cámara de su origen, para que sea discutido de nuevo por ésta, y si fuese confirmado por las dos terceras partes del número total de votos, pasará otra vez, a la cámara revisora. Si por ésta fuese sancio- nado por la misma mayoría, el proyecto será ley o decreto y volverá al Ejecutno para su promulgación y publicación en el Diario Oftcial, con lo que el proyecto tendrá todas las características de la ley, de tal ma- nera que desde ese momento, la misma quedará integrada y concluida. Transcribimos a continuación el siguiente cuadro que tomamos de Introducción al Estudio del Derecho de García Máynez, págs. 5G y 57. PROYECTOS NO VETADOS POR EL PODER EJECUTIVO CAMAKA DE ORIGf N: -- Primer '.~,u: Aprueba - Segundo (aso Apruebd CAMARA R EVISOM: - - l Aprueba. Rechaza total- mente. Aprueba nue- 1 Desecha nueva- vamentr. mente. Tercer c ~ i o Apruehd Rechaza total- me)?'' Aprueba nue- Aprueba. vamente RESULTADO: Pasa al Ejecutivo. Vuelve a la Cámara dc origen con las observacio nes respectivas, a fin dc ser discutido nuevamente. El proyecto no puede o1 ver a presentarse en el mis mo período de sesiones Vuelve a la Cámara de o r i gen con las observacione' respectivas, a fin de sei discutido nuevamente. Pasa al Ejecutivo. PODER EJECUTIVO -- Publica
37. 40 COMPENDIO DE DERECHO CIVIL CAMARA DE ORIGEN: Cuarto caso: Aprueba. Aprueba supre- sión, reformas o adiciones. Quinto caso: Aprueba. Rechaza supre- sión, reformas o adiciones. Sexto caso: Aprueba. Rechaza supre- sión, reformas O adiciones. Séptimo caso: Rechaza. CAMAIIA REVISORA: -- lesecha en par- e, reforma o idiciona. Desecha en par- te, reforma o adiciona. Insiste en su- presiones, adi- ciones o refor- mas. Desecha en par- te, reforma o adiciona. Rechaza supre- sión, reformas o adiciones, es decir, acepta el proyecto primi- tivo. Juelve a la Cámtri de ori- :en para la discusión de o desechado o de las re- ormas o adiciones. 'asa al Ejecutivo. fuelve a la Cámara de )rigen para la discusión ie lo desechado o de las .eforinas o adiciones. $1 proyecto no puede vol. /er a presentarse sino has. :a el siguiente período de iesiones. Vuelve a la Cámara dr ,rigen para la discusión dt o desech.ado o de las re. Formas o adiciones. Pasa al Ejecutivo. No puede volver a presen tarse en las sesiones de año. PODER EJECUTIVO Publica. Publica. Publica. PROYECTOS VETADOS POR EL PODER EJECUTIVO CAMARA DE CAMARA PODER ORIGEN: REVISORA: EJECUTIVO Aprueba. (Aprueba. 1Desecha en todo o en par- RESULTADO: Vuelve a la Cá- mara de origen con sus observs ciones.
38. INTRODUCCION, PERSONAS Y FAMILIA 41 CAMARA DE CAMARA 1 PODER 1 ORIGEN 1 REVUORA 1 BJECUiiVO 1 RESULTAR0 l-- Cebe ordenar la public: l y o r i J de las ?/3 p,irtes de voto:. ---- - - - - - En cuanto al momento de la promulgación, interviene nuevamente el Ejecutivo, bien sea para aceptar el proyecto de ley aprobado por arn- bas cámaras, o para sancionar mediante su ingerencia forzada, el pro- yecto que hubiere rechazado, pero que, conforme al procedimiento ante- rior, hubiera sido aprobado nuevamente por dichas climaras, con la mayoría indicada. En ambos casos, el Ejecutivo participa para sancionar la ley, mediante el acto específico de la promulgación, como función orgánica expresamente encomendada al Presidente de la República, que viene a integrar el proceso legislativo y, por consiguiente, la función compleja que encierra el acto juridico estatal denominado ley. Por último, la publicación de la ley constituye un acto diverso de su prornulgación, y tiene por objeto darla a conocer a los habitantes de un Estado, mediante su inserción en determinado diario oficial o gaceta. En México, las leyes federales o las que rigen en el Distrito y kerritorlos, se publican en el Diario Oficial de la Federación. Además, existen las gacetas oficiales de los Estados, para las leyes locales. Una vez publicada la ley, ésta tiene el carácter y la fuerza jurídica de tal, por haberse cumplido todos los elementos esenciales para su exis- tencia, de la misma suerte que un contrato se forma cuando el acuerdo de voluntades o consentimiento, y el objeto, se han realizado. No Importa que el momento de vigencia de la ley, o sea el día a partir del cual surta sus efectos, sea muy posterior, en aquellos casos en que la propia ley establezca un término definido o indefinido, a partir del cual se iniciará su vigencia, es decir, su aplicación efectiva. De la misma suerte que un acto juridico o un contrato están concluidos, a pesar de que dependan de un término a día cierto o incierto. C A P I T U L O I V 1.-Planteamiento del problema.-Fundamentalmente se presentan tres hipótesis posibles relativamente a los conflictos de leyes en el tiempo:
39. 42 COMPENDIO DE DERECHO CIVIL a).-La situación jurídica objeto de estudio (hecho, acto o estado jurídicos, derecho u obligación de que se trate), nació y produjo todos sus efectos bajo la vigencia de la ley anterior. En esta hipótesis no hay duda respecto de la aplicabllidad exclusiva de dicha ley antigua. b).-La situación jurídica que se juzga, nació bajo la vigencia de la nueva ley y produjo todos sus efectos, también será evidente que sólo ésta será la aplicable. c).-La situación jurídica nació bajo la vigencia de la ley anterior, pero continuó produciendo sus efectos al entrar en vigor la ley nueva. Es en esta hipótesis en donde surge realmente el problema relativo a determinar si la ley antigua debe regular los efectos que se sigan cau- sando cuando ya no esté en vigor, por la razón de que la situación jurí- dica respectiva nació bajo su vigencia; o bien, si la nueva ley debe.iegu- lar dichos efectos, debido a que se actualizaron cuando ya ésta ha entra- do en vigor. Por consiguiente, el problema de la retroactividad se pre- sentará sólo para las situaciones jurídicas de tracto sucesivo o situaciones en curso, al momento de entrar a regir la ley nueva. Francesco Messineo, Manual de Derecho Civil y Comercial, traduc. de San- tiago Sentís Meiendo, Buenos Aires, 1954, t. 1, pág. 89. El orden que seguiremos en esta materia será el siguiente: a) .- Tesis tradicional; b).-Doctrina clásica; ~).-Crítica a la doctrina ex- puesta; d) .-Doctrina italiana; e) .-Tesis de Julih Bonnecase; f) .- Doctrinas de Roubier y Planiol; g) .-Nuestro punto de vista; h).-El problema de la retroactividad en nuestro derecho positivo; i) .-Casos especiales; y j ).-Jurisprudencia. 2.-Tesis tradicional.-Para esta doctrina, la ley es retroactiva cuan- do viola derechos adquiridos. Se distingue entre expectativas de derecho por una parte y, por la otra, derechos adquiridos, así como entre éstos y facultades ¡egales. Julián Bonnecase, en el tomo segundo de su obra denominada "Suplemento a la de Baudry-Lacantinerie y otros", considera que Merlín es el representante más destacado de la teoría llamada de los derechos adquiridos. Conforme a la misma, la nueva ley no puede desconocer, violar, modificar o extinguir aquellos derechos que defini- tivamente han entrado al patrimonio o al status de un sujeto determinado, constituyendo por consiguiente parte real y cierta de su activo, cuando tienen carácter económico, o bien, de su esfera jurídica, en aquellos ca- sos de derechos no patrimoniales. Otra noción fundamental para dicha teoría es la de expectativa de derecho. Esta constituye fundamentalmente una esperanza o posibilidad
40. INTRODUCCION, PERSONAS Y FAMILIA 43 legal respecto de un sujeto determinado o indeterminado, para llegar a tener en lo futuro un derecho adquirido. Por consiguiente. en 1;1 expec- tativa aiin no existe el derecho, y tan sólo hay la posibilidad jurídica de su existencia. Adcrnás de los conceptos de derecho adquirido y de expectativa, Merlín habla de las facultades legales, como aquellas que se crean con el cariíctcr de revocables, y que por lo tanto, la ley no les puede dar el valor dc definitivas, sino hasta que se realiza un determinado hecho que las convierte de provisionales en firmes. 3.- Doctrina clásica.-Principalmente Baudry-Lacantinerie y Hou- ques-Fmrcade, han desarrollado la tesis de los derechos adquiridos des- de un punto de lista especial, a través de la distinción de facultades ejercitadas y facultades legales. Toda facultad ejercitada conforme a la norma jurídica, transforma el derecho de potencial en real, de posible en derecho adquirido y, por tanto, la ley nueva no puede desconocer, violar, restringir o extinguir ese derecho. El respeto se impone por on principio de seguridad y estabilidad sociales. En cuanto a las facultades legales, como simples posibilidades de actuar conforme a la norma, sin llegar al ejercicio de las mismas, no engendran derechos adqupidos y, por consiguiente, la nueva ley puede modificarlas, cambiando el régimen jurídico referente a su ejercicio en el futuro, sin que por ello sea retroac- tiva. TaI sería, por ejemplo, el ejercicio de la acción que time un con- tratante para exigir judicialmente el cumplimiento de las obli~aciones originadds por el negocio jurídico. "He aquí -dicen los autores que venimos citando-, el ~rincipi0 que d e b guiar al juez. Toda ley nueva constituye a los ojos del poder del cual emana, un progreso sobre la legislación anterior. Para sus au- tores, reglamenta ciertas relaciones jurídicas mejor que la precedente. El interFn social exige, pues, para que la legislación más reciente pro- duzca tudos sus efectos bienhechores, que se aplique en el mayor número de casos posible y, en consecuencia, también a las relaciones nacidas antes de su publicación. Sin duda esta aplicación lesionará ciertas esperanzas. Pero el progreso se compra a este precio y, por otra parte, nadie puede sentirse iealmente lesionado por esta extensión de la ley, si no se le des- poja de ningún derecho adquirido. Contra el derecho adquirido, al con- trario, Id ley nueva no puede nada; su fuerza expira allí donde encuentra un derecho verdadero, consagrado por la antigua ley bajo cuyo imperio ha nacido. Al afectar este derecho, la ley nueva no sería ya una causa de progreso social, sino de desorden, pues se exterminaría toda la segu- ridad de las transacciones y la ley sería obligatoria aun antes de existir,
41. 44 COMPENDIO DE DERECHO CIVIL lo cual sería injusto y contrario, tanto al buen sentido, como a la ;des misma de la publicación. La ley no debe, pues, tener efecto retroactivo, y tal es la regla que establece el artículo 2" en los siguientes términos: "La ley sólo dispone para el porvenir; no tiene efecto retroactivo". Nó- tese bien que no produce efectos retroactivos por el solo hecho de que se aplique a situaciones antiguas y a relaciones anteriores, porque son entonces las consecuencias nuevas las que rigen y no se puede decir que vuelve sobre el pasado. Sólo es retroactiva cuand~ataca los derechos adquiridos, destruyendo los que se habían adquirido anteriormente, lo que implica una pérdida para sus titulares. Bajo el nombre de derechos, la ley nos reconoce determinadas aptitudes, nos concede determinadas facultades, dejándonos por lo general en la libertad de usar o no usar. En tanto que no hemos utilizado una de estas aptitudes, tenemos un derecho, si se .quiere, solamente en el sentido de que somos aptos para adquirirlo según formas determinadas. Pero sólo adquirimos este dere- cho cuando hemos recurrido a esas formas, y cuando nuestra aptitud se ha manifestado de hecho, por medio del acto necesario para su utiliza- ción. El ejercicio de la facultd legal qzce en cierta forma se ha materia- lizado en este acto, tradtlcido exteriormente por él es constitzctivo del derecho adquirido. Y este derecho nos pertenece en lo sucesivo en el sentido de que no puede privársenos de él por una ley nueva, sin que sea retroactiva". (Traité de Droit civil de Baudry-Lacantinerie, bajo la redacción de Houques-Fourcade, t. 1, Nos. 125 a 178). 4.-Crítica: a la doctrina expuesta.-Por lo que se refiere a los con- tratos, testamentos y derechos personales, se desprende que las conse- cuencias lógicamente deducidas del principio relativo al ejercicio de los derechos, para convertirlos en facultades adquiridas, no cs exacto, ni tam- poco encuentra su confirmación en la jurisprudencia y doctrina en general. No es posible aceptar que de iin derecho personal constituido, entretanto no se ejercite, no es derecho adquirido y, por consiguiente, que pueda sufrir las modificaciones que imponga la nueva ley. Ni a propósito de los contratos, ni respecto a las demás fuentes de las obligaciones, puede considerarse que el derecho de crédito, entretanto no se ejercite, pueda ser modificado en su alcance, consecuencias y extensión por un cambio en el ordenamiento jurídico. El delecho de crkdito se adquiere en estos f casos, antes de su ejercicio, en forma definitiva; su eiexicio no va: a agre- .' gar un dato nzás a szc existencia. O en otras palabras, el derecho existe, y debe ser respetado desde el momento de su constitución, y el hecho de su ejercicio no va a modificar las consecuencias normativas referentes a su alcance y contenido. Sostener lo contrario, sería tanto come afirmar

References: resolución 
 resolución 
 artículo 10
 artículo 89
 artículo 92
 artículo
33
 artículo 3
 artículo 49
 artículo 71
 artículo 72
 artículo 72
 artículo 2