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Timestamp: 2020-08-05 16:06:36+00:00

Document:
título Centro educativo san isidro san pelayo córdoba
PROYECTO DE RECREACIÓN Y DEPORTE 2013
ESPERANZA LÓPEZ RIVAS
GLENIS GALVÁN
GLORIA BALETA
JORGE MARTÍNEZ FARIÑO
MARÍA EUNICE HERNÁNDEZ
PRISCILIANA GALVÁN
RUBÉN NEGRETE
El bienestar, promoción y el desarrollo, que animan los proyectos obligatorios, implican un cambio de actitud hacia el compromiso social, cultural y la solidaridad, hacia un estado de valores comprometidos con el desarrollo de actitudes artísticas, que conlleven a la buena utilización del tiempo libre.
Es por ello que las actividades que se desarrollan durante el campeonato intercurso de futbol y la semana cultural con los demás eventos como atletismo, carreras en saco, ciclismo, concurso de dibujo, danzas y concurso de cuentos.
La práctica de estas actividades es una constante de comportamiento humano que infiere en las manifestaciones culturales y las actividades físicas que conllevan a las diferentes acciones de función psicomotora y necesidades del desenvolvimiento del joven en el contexto, el cual exige necesidades sociales y objetivos planteados en cada civilización y periodo histórico.
Esto conlleva a que la práctica del deporte, La educación Física, sea formadora de las cualidades que permiten fortalecer las capacidades: motora, fuerza, equilibrio y ritmo.
Las anteriores afirmaciones implican la incorporación de cambios en los procesos que se están desarrollando; creando ambientes modernos de aprendizaje, no solo de carácter tecnológico sino también dialógico a través de nuevas dinámicas de trabajo; privilegiando la enseñanza problematizadora y participativa; construyendo currículos pertinentes y reconociendo a la pedagogía como ciencia de la educación que permite confrontar conceptos para tomar decisiones que favorezcan a los estudiantes y al centro educativo ; tal como se plantea en este proyecto, cuando se pretende en los estudiantes el desarrollo de habilidades y amor por la ,educación física, y el deporte ; lo cual contribuye a la construcción de conocimientos y a la vez cumplan con su razón de ser como áreas obligatorias y extraescolares.
¿QUÉ HACER PARA RESINIFICAR LA EDUCACIÓN FÍSICA, LA RECREACIÓN, LA PRÁCTICA DEL DEPORTE Y LA LÚDICA EN LOS NIÑOS Y NIÑAS DEL CENTRO EDUCATIVO SAN ISIDRO MUNICIPIO DE SAN PELAYO DEPARTAMENTO DE CÓRDOBA?.
Resinificar la educación física, recreación, la lúdica y la práctica del deporte en los niños y niñas del Centro Educativo San Isidro para su formación integral.
Motivar mediante la realización de eventos lúdicos y recreativos la práctica de la recreación y el deporte en los niños y niñas del Centro Educativo San Isidro municipio de San Pelayo.
Realizar el campeonato intercurso de futbol para la integración y la sana competencia de los alumnos y alumnas del Centro.
En los niveles de la educación preescolar, y básica del sector oficial no se desarrolla la clase de educación física recreación y deporte y la educación artística con todas las exigencias pedagógicas y didácticas que esta requiere, y si se realiza no se ésta dirigida en su totalidad con profesionales de la educación en el área.
La situación actual de los alumnos y alumnas del Centro Educativo San Isidro nos permite ver que el tiempo libre no se emplea correctamente, debido a que los alumnos y alumnas no aprovechan los espacios que les brinda el Centro para desarrollar actividades deportivas y recreativas , cambiando dichas actividades por ver televisión, juegos de video, a esto se le suma la falta de cultura deportiva, ya que los alumnos no visionan en las actividades artísticas y deportivas una manera de hacer cultura.
“La lúdica, las prácticas deportivas y recreativas son manifestaciones estéticas y éticas, pues en ella se demuestran destrezas y habilidades, y se expresan valores y aptitudes. Por lo tanto el deporte, el juego y la lúdica son dimensiones básicas de la acción educativa de las nuevas generaciones. Ello facilita la adopción de comportamientos y estilos de vida que fundamenten una cultura ciudadana activa, crítica, respetuosa de la diferencia, solidaria y equitativa.”
“Mejorar e incrementar el movimiento y propia capacidad motriz constituye en si mismo una dignificación del ser humano. El ejercicio físico libera tensiones, restablece el equilibrio psíquico, compensa las limitaciones del medio y el sedentarismo habitual de la sociedad actual en contextos rurales como el de los servidores del corregimiento de San Isidro Municipio de San Pelayo. En este sentido será de gran importancia la orientación técnica, administrativa y económica o financiera de las actividades recreativas, culturales y deportivas como prácticas saludables, para transformar costumbres y hábitos que no correspondan con esta concepción y propósito.” (Proyecto Plan de Desarrollo – 2010 -2020)
Se justifica entonces la realización del presente proyecto ya que la lúdica, el deporte, la cultura y la recreación son expresiones de la conducta humana, caracterizadas por una actitud lúdica y de afán competitivo, expresada mediante el ejercicio corporal y mental dentro de disciplinas y normas preestablecidas, orientadas a generar valores, cívicos, éticos y sociales.
Además, por ser la recreación, el deporte y la cultura como parte de los elementos integrales de la salud y la calidad de vida, puesto que el ejercicio físico permite mantener una comunidad sana corporal y mentalmente.
LEY GENERAL DE EDUCACIÓN El artículo 5 de la ley 115 de conformidad con el articulo 67 de la constitución, fija los fines de la educación y establece que esta se desarrollará atendiendo: “La formación para la promoción y preservación de la salud y la higiene, la prevención integral de problemas socialmente relevantes, la educación física, la recreación, el deporte, y la utilización adecuada del tiempo libre.
Artículo 21, define los objetivos de la educación básica en el ciclo de primaria, en su literal i), establece “el conocimiento y ejercitación del propio cuerpo, mediante la práctica de la educación física la recreación y los deportes adecuados a su edad y conducentes a un desarrollo físico armónico”.
Por su parte el Articulo 22 que define los objetivos específicos de la educación básica en el ciclo de secundaria, en su literal ñ), incluye: La educación física y la práctica de la recreación y los deportes, la participación y organización juvenil y la utilización adecuada del tiempo libre.
Por último, los Artículos 14 y 23 le reconocen a la educación física, al deporte, a la recreación y al aprovechamiento del tiempo libre su carácter de proyecto pedagógico transversal, de obligatoria inclusión en el currículo y en el proyecto educativo institucional, para todos los grados y niveles del sistema educativo hasta la educación media.
Ley 181/ 95 ( del Deporte) Artículo 1: Define la planificación como uno de los objetivos generales para el sector, y destaca la importancia de “La implantación y fomento de la educación física para contribuir a la formación integral de la persona en todas sus edades y facilitarle el cumplimiento eficaz de sus obligaciones como miembro de la sociedad”
Ley 181/ 95 ( del Deporte) Artículo 14, precisa los niveles de concurrencia interinstitucional que requieren previamente de una planeación concertada, cuando afirma que “Los entes deportivos departamentales y municipales diseñaran conjuntamente con las secretarías de educación correspondientes, los programas necesarios para lograr el cumplimiento de los objetivos de la ley general de educación y concurrirán financieramente para el adelanto de programas específicos tales como: centros de educación física, centros de iniciación y formación deportiva, festivales recreativos escolares y juegos intercolegiados.
LEY 934/2004 (Edufísica) Artículo 1. Establece que: En todos establecimientos educativos, se incluirá el programa para el desarrollo de la educación física. Artículo 2. Se deberá incluir en el Proyecto Educativo Institucional, además del plan integral del área de la Educación Física, Recreación y Deporte, las acciones o proyectos pedagógicos complementarios del área. y se desarrollarán en todos los niveles educativos con que cuenta la institución.
CONCEPTUALIZACIÓN DE LÚDICA
Un acercamiento al término lúdica se puede expresar retomando lo planteado por el investigador Héctor Ángel Díaz, quien junto con un grupo de investigadores ha propuesto observarla como objeto de estudio y han encontrado en ella variables que permiten hacerlo. Díaz plantea que las investigaciones realizadas sobre este tema son escasas y se han dedicado a verla como estrategia, por esta razón se hace necesario abordarla como objeto de estudio que incide en el desarrollo humano y cultural del sujeto.
Entender la lúdica es entender la relación existente entre el sujeto lúdico y el origen de expresiones lúdicas; la lúdica es la razón y lo lúdico son las emociones.
Según Berocuegue, “la lúdica es una expresión del ser humano que se manifiesta mediante acciones libres establecidas por códigos éticos socialmente aceptados que involucran intencionalidad, racionalidad y emocionalidad en un contexto de tiempo y espacio generando diversión, goce y alegría generados por principios de alteridad, ficción, placer e identidad”.
No sin razón, Trigo1 afirma: “a lo largo de nuestra historia, la parte lúdica de la experiencia humana ha querido ser ocultada. La búsqueda de lo utilitario puede ser la causa de este olvido, del espacio-tiempo que los humanos han dedicado a lo imaginario. Este miedo a la fantasía, a la libertad, es lo que ha motivado a los diferentes estados a aplastar el juego, la fiesta, y a tratar de reglamentarlo en todas sus manifestaciones. Solo lo que se rige por normas se puede controlar”.
Por su parte Jiménez2 expone que “la actividad lúdica constituye el potencializador de los diversos planos que configura la personalidad del niño. El desarrollo psicosocial como se denomina al crecimiento, la adquisición de saberes, la configuración de la personalidad, son características que el niño va adquiriendo o apropiando a través del juego y en el juego. Así tenemos que la actividad lúdica no es algo ajeno, o un espacio al cual se acude para distensionarse sino una condición para acceder a la vida, al mundo que nos rodea”.
La lúdica se puede entender como una expresión de la sensibilidad y subjetividad del hombre y la mujer mediante distintas manifestaciones que son las formas que constituyen los imaginarios.
4.1.1 La función lúdica en el sujeto. “El análisis de esta función busca comprender primero el mecanismo generador de la acción y práctica lúdica a partir de las representaciones simbólicas, el movimiento, las normas o reglas de juego y el ritual”3
De esta función se derivan algunos principios fundamentales:
Principio de la alteridad: Hace referencia a la transformación del ser a través de los imaginarios en las diferentes representaciones simbólicas construidas sobre el mundo de la vida e incorporándolas sobre sí mismo, en el mundo de la ficción.
Principio de la ficción o fantasía: Es posible a partir de las representaciones simbólicas que el sujeto construye sobre la realidad como construcción de un mundo ideal. En las prácticas culturales este principio está presente en las diferentes formas de rituales de las comunidades y grupos sociales cumpliendo con el propósito de proporcionarle al sujeto estados de alegría y placer como posibilidad de vida frente a la necesaria obligatoriedad de lo real.
Principio del placer: Es un acto de sublimación con el cual el sujeto satisface el deseo en las acciones simbólicamente representadas.
Principio de identidad: Implica el reconocimiento de sí mismo frente al otro, a partir de lo anterior se deriva la identidad personal y la identidad colectiva, siendo la primera la identidad del yo y la condición última de la función lúdica; la segunda es un estado de conciencia y un sentimiento más o menos explícito de pertenecer a un grupo o categoría de personas y formar parte de una comunidad.
Principio espacio temporal: Como todo acontecer lo lúdico se produce en un espacio y tiempo determinados. Implica un lugar y una duración. Pero lo más significativo reside en que lo lúdico es presente, en tanto lo representado como imaginario y simbólico solo existe en la conciencia del sujeto en el momento que lo evoca, el pasado como el futuro adquieren presencia en la actualidad de la acción.
El juego pasado tiene sentido y significado, o carece de él, en la medida en que los imaginarios representados tengan actualidad en la conciencia del niño o del adulto. Lo lúdico se expresa de un modo diferente dependiendo de los contextos culturales y se modifica con el devenir de los tiempos.
4.1.2 El principio de la lúdica en el preescolar. En el proceso educativo existen actividades en las diferentes etapas del desarrollo que priman sobre otras, en el preescolar, la actividad rectora es el juego.
El juego es el motor del proceso de desarrollo del niño y se constituye en su actividad principal; el niño adquiere independencia, mejora sus relaciones con el entorno natural, social, familiar y cultural; se fomentan en él actitudes de colaboración, tolerancia y solidaridad, construyendo además conocimientos y desarrollando sus habilidades al máximo, que lo llevarán a ser una persona con pautas y una filosofía propia ante su vida, por lo cual, es necesario orientar y estimular esta actividad por parte del docente como fundamento principal de una pedagogía activa.
Mediante el juego el niño construye conocimientos, se encuentra consigo mismo, con el mundo físico y social, desarrolla iniciativas propias, comparte sus intereses, desarrolla habilidades de comunicación, construye y se apropia de normas. Así mismo reconoce que el gozo, el entusiasmo, el placer de crear, recrear y de generar significados, afectos, visiones de futuro y nuevas formas de acción y convivencia, deben constituir el centro de toda acción realizada por y para el educando, en sus entornos familiar, natural, étnico, cultural y escolar.
Para desarrollar el principio de la lúdica4 se debe reconocer que el niño es un ser lúdico, esto es que en lo que él realmente está interesado es en realizar actividades que le produzcan goce, placer y posibilidades de disfrute.
El niño es un ser sensible recién llegado al mundo adulto5 que trae consigo sus sentimientos y pensamientos, y necesita ser tenido en cuenta, querido y cuidado, necesita descubrir e intercomunicar sus emociones, sus creencias y las nociones que tiene de las cosas en un clima de confianza, porque de esta manera puede madurar emocionalmente, conocerse y vivir sana, creativamente y felizmente.
Esto se logra en la medida en que le sea posible recrearse, desarrollar su imaginación e intuición, liberar y reconocer su expresividad, desarrollar habilidades intercambiar puntos de vista, reconocer y apreciar su patrimonio cultural, conocer su historia.
Se considera que una persona que se desenvuelve en estas condiciones crece haciéndose presente, activo y creativo en el tejido social, no siendo agresor y menos aún violento.
Todos los niños juegan y les gusta jugar, se puede decir que el juego es una auténtica actividad creadora y colectiva, donde se expresa el máximo carácter lúdico del niño, la cual le proporciona una enorme alegría y produce una profunda satisfacción a los que en ella participan, a través de él se incorporan a la vida social, al trabajo en equipo, amplían, precisan y construyen conocimientos y forman valores y actitudes. Se trata de la inmensa alegría de crear, inventar, comunicar y transformar.
4.1.3 El papel del juego en el desarrollo social. La oportunidad de encontrarse, de establecer relaciones y de desarrollar actividades en común es uno de los atractivos esenciales del juego, su innegable papel aglutinador, favorece el desarrollo de hábitos sociales.
Uno de los autores que más ha explorado el significado del juego desde su vertiente sociológica ha sido Johan Huizinga, cuyo logro más importante consistió en haber analizado las características esenciales del juego y haber señalado su importancia en la historia evolutiva de la civilización.
Huizinga dentro de las características que otorga al juego interpreta la normatividad de los juegos como el requerimiento de normas simples y personales o de sistemas complejos y colectivos sin los cuales no es posible su realización.
Define el juego6 como “una acción o una actividad voluntaria que se realiza dentro de ciertos límites fijados en el espacio y tiempo, que atiende a reglas debidamente aceptadas, pero completamente imperiosas, que tiene su objetivo en sí mismo y se acompaña de un sentimiento de tensión y alegría y de una conciencia de ser algo diferente de lo que es la vida corriente”
Para Vigotsky7, no existe juego sin normas o reglas, pues estas constituyen su esencia cultural.
Según la necesidad que atribuye la pedagogía a la educación del hombre centrada en los valores, el juego puede constituir un medio de incalculable valor para la adquisición de la solidaridad, la equidad, la ética, la autonomía y la comunicación, ya que ofrece una innegable opción para el cultivo axiológico especialmente manifestada en los juegos colectivos.
El siquiatra checoslovaco Sigmund Freud8, desde una visión terapéutica, entiende el juego como una forma de descargar tensiones y expresar sentimientos. Además añade que los niños no solo juegan con lo que les resulta agradable, sino que además rememoran a través del acto lúdico las experiencias traumáticas tratando de ejercer un dominio sobre ellas; así encuentra en el juego una estrecha relación con el desarrollo del niño, constituyendo este un fabuloso medio de socialización, elaboración de conflictos, desarrollo de la moral y liberación de energía acumulada.
A través de las vivencias del juego, se crea un significado personal de los valores, actitudes y normas que son susceptibles de ser revisados críticamente; ya que el juego es la primera herramienta de interacción con el mundo que rodea al niño, porque:
A través de las actividades lúdicas, más o menos formales o dirigidas, el niño se integra al grupo.
Mediante el juego, el niño desarrollará buena parte de su sociabilidad, ya que aparecerán problemas y conflictos afectivos y sociales que deberá ir solucionando de manera progresiva y autónoma.
A través de las actividades lúdicas aplicará su conocimiento del mundo, sus representaciones simbólicas, a una realidad social que le será cada vez más conocida.
En el juego, el niño tendrá múltiples ocasiones de poner a prueba su imaginación. En otras palabras, irá integrando su personalidad como individuo al contexto social (con sus normas, reglas y conductas socialmente enmarcadas) y éste como respuesta, irá configurando su identidad social y grupal.
4.1.4 El juego como elemento pedagógico. El juego tiene valor por sí mismo y se dirige a la totalidad de la persona implicando lo corporal, lo emocional y lo racional; el encanto que comporta este es un elemento que estimula el aprendizaje, la adaptación social, la liberación personal y la conservación de la propia cultura; de este modo los juegos proporcionan los medios ideales para desarrollar capacidades intelectuales, motrices, de equilibrio personal y de relación y de interacción social.
El juego como actividad abierta y multifacética mantiene relaciones de todo tipo con una amplia gama de posibilidades dentro del ámbito educativo, lo que facilita que al intentar desarrollar determinados aspectos de tipo motor, psicológico y social, se esté incidiendo a la vez en otros aspectos.
Cabe anotar que el principal problema de aprovechar el potencial educativo del juego reside en el reto de incorporarlo a la educación sin despojarlo de sus características fundamentales, sino como dice Bonilla9 “por el contrario convertir la educación en una experiencia lúdica”, en donde el profesor lejos de asumir un papel impositivo, posibilite espacios de interacción y de aprendizajes significativos.
El juego es para el niño la actividad motriz por excelencia. No siempre que el niño juega esta consciente de lo que está haciendo y es aquí donde el maestro juega un papel importante encaminando al niño por la actividad lúdica. El juego como forma de aprendizaje espontáneo, supone para el desarrollo, no solo de las capacidades motrices sino también como medio social, cognitivo y experiencial un elemento dinamizador básico, constituyendo por ello una opción pedagógica excepcional.
Son varios los objetivos que se pueden cumplir a través del juego.
En lo pedagógico, se puede buscar un desarrollo integral, es decir en lo
psicológico, social, intelectual, físico y fisiológico.
En lo psicológico, el juego ayuda al niño a manejar su propio proceso mental, a controlar sus emociones, a canalizar la energía.
En lo social, lleva al niño a compartir y convivir con los compañeros.
En lo intelectual, el niño aprende a solucionar sus propios problemas, a pensar, a interiorizar los conocimientos, a crear, consultar e investigar.
En lo físico, el niño adquiere un buen desarrollo motor, ayuda a su crecimiento, mejora el desarrollo de las capacidades físicas y motoras.
En lo fisiológico, ayuda a estructurar el aparato cardio respiratorio.
4.2 CULTURA CIUDADANA
4.2.1 Cultura. Etimológicamente, cultura tiene sus raíces en el latín, viene de “colere” que significa cuidar, cultivar10. En primer lugar, cuidar hace referencia al cuidado y crianza de los hijos, de las nuevas generaciones, de quienes poseerán el futuro, se trata de cuidar la permanencia de la especie humana, de cuidar el patrimonio genético cultural de la humanidad, lo ya acumulado a lo largo de la historia compartiéndolo con las nuevas generaciones.
En segundo lugar, se trata de cuidar las formas de vida, las plantas, la tierra, la naturaleza, pero en esa forma de cuidar el cultivar se refiere a transformar y modificar lo natural para hacerlo más útil a la existencia humana, se trata de cambiar para mejorar lo que ya se tiene, lo que ya se ha logrado. En ambos sentidos se hace referencia a hacer posible así el despliegue evolutivo de la potencia contenida en lo existente.
Si entendemos por cultura el conjunto de elementos materiales y no materiales, creados por el hombre, entonces podemos afirmar sin lugar a dudas que el juego es una manifestación cultural, pues este expresa el comportamiento humano, objetivando la personalidad del hombre.
“A medida que las experiencias culturales se desarrollan, la relación juego saber se transforma de una manera general, el juego se va interiorizando convirtiéndose en normas o conocimiento. Desconocer esta realidad como docentes para asumir el proceso enseñanza aprendizaje en la actualidad, es negar la experiencia cultural de los estudiantes y las grandes posibilidades que tiene el juego como elemento de socialización y de producción de conocimiento”11.
4.2.2 Ciudadanía. El concepto de ciudadanía más allá de ser un concepto occidental es un constructo político, jurídico y ético ligado ante todo al surgimiento de los regímenes democráticos. Sin embargo es necesario hacer un breve recorrido histórico para comprender sus dimensiones y cambios.
Para Calderón, Hopenhayn y Ottone, la ciudadanía se entiende como... "la asimilación de la identidad cultural, como la combinación expansiva de los derechos de representatividad política, poder de negociación de intereses, derecho a la educación y el conocimiento, derecho a un ingreso digno, y derecho a la gestión propia (como agente económico y como actor social)”12. Afirman también que una cultura de ciudadanía extendida no se construye por decreto o programa, sino que es producto de un proceso abierto y de una continua resignificación de nuestra identidad.
Osorio y Castillo sostienen así mismo que es necesario... "considerar la ciudadanía como una cualidad social de la democracia fortalecida a través de la educación, mediante la capacitación de los ciudadanos para que éstos puedan participar en las instituciones de la sociedad civil, ejercer asociativamente el poder de control sobre el gobierno y resolver pacíficamente los conflictos."13
Existen, según Jelin, tres ejes claves de debate sobre ciudadanía: En primer lugar, el debate ideológico que intenta definir la naturaleza de los “sujetos” que se van a considerar ciudadanos. Este eje se refleja en la visión liberal-individualista que revisa la relación entre sujeto individual y sujetos colectivos. En segundo lugar, el debate teórico que examina el contenido de los derechos del ciudadano. Aquí se pregunta por derechos “universales” y se trata de aclarar la relación entre derechos humanos, civiles, políticos, económico-sociales, colectivos y globales. En tercer lugar, el debate político determina las responsabilidades y compromisos inherentes a la relación Ciudadanía-Estado, es decir, las obligaciones o deberes ligados a la ciudadanía14.
La ciudadanía como el resto de los conceptos o categorías socio-políticas es parte de un devenir permanente de construcción y cambio. Jelin alerta contra el peligro de identificar la ciudadanía con un conjunto de prácticas concretas –sea votar en elecciones o gozar de la libertad de expresión, recibir beneficios sociales del estado o cualquier otra práctica específica15 Todas estas prácticas ciudadanas forman parte de la noción de ciudadanía.
Ser ciudadano y ciudadana significa, más allá de las prácticas concretas, tener, por un lado, el derecho de reclamar y por lo tanto salir del plano subordinado. Por el otro, ejercer una “práctica conflictiva vinculada al poder, que refleja las luchas acerca de quiénes podrían decir qué en el proceso de definir cuáles son los problemas sociales comunes y cómo serán abordados.”
4.2.3 Cultura ciudadana. Según Elizalde y Donoso, Cultura ciudadana, es, aquella que surge del ejercicio, del operar de la existencia colectiva, del existir con otros, del convivir, del vivir con, del participar, del hacerse parte de, que es la única forma posible de existencia humana. Es en ella donde se hace posible la condición ciudadana, la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales, el despliegue y ejercicio de los derechos inherentes a las personas y también de los deberes que surgen del existir social, del reconocimiento de la alteridad u otredad que enriquece la individualidad y a la vez hace posible y singulariza a cada ser humano, a cada persona.
Jorge Osorio y Adolfo Castillo señalan que... "la formación de los ciudadanos(as) impone a los procesos educativos escolares y no escolares el desafío de distribuir equitativamente los conocimientos y el dominio de los códigos en los cuales circula la información social necesaria para la participación ciudadana, así como el de generar una formación valórica que desarrolle capacidades y competencia para desenvolverse responsable y críticamente en los diferentes ámbitos de la vida social."16
La formación para una cultura ciudadana, en su búsqueda de resolver los conflictos reguladamente, es un referente calórico capaz de establecer los límites entre una educación excesivamente instrumental y una educación formadora en lo axiológico. A través de ella, se potencia el desarrollo de muchas de las capacidades que se requieren para vivir en una sociedad moderna. Entre éstas podemos identificar las capacidades de:
Autoconocimiento. Esta capacidad permite una clarificación de la propia manera de ser, pensar y sentir de los puntos de vista y valores personales, posibilitando un progresivo conocimiento de sí mismo, una valorización de la propia persona y en niveles superiores la autoconciencia del yo.
Autonomía y autorregulación. La capacidad de autorregulación permite promover la autonomía de la voluntad y una mayor coherencia de la acción personal. Desde la perspectiva cognitiva y constructivista, esto significa que es la propia persona la que establece los principios de valor -éstos no le vienen impuestos desde fuera- y que ésta se organiza para actuar de acuerdo con ellos.
Capacidades de diálogo. Estas capacidades, permiten huir del individualismo y hablar de todos aquellos conflictos de valor no resueltos que preocupan a nivel personal y/o social. El diálogo supone los diferentes puntos de vista e intentar llegar a un entendimiento, a un acuerdo justo y racionalmente motivado.
Capacidad para transformar el entorno. Esta capacidad contribuye a la formulación de normas y proyectos contextualizados en los que es necesario de poner de manifiesto criterios de valor relacionados con la implicación y el compromiso.
Comprensión crítica. La comprensión crítica implica el desarrollo de un conjunto de capacidades orientadas a la adquisición de información moralmente relevantes en torno a la realidad al análisis crítico de esta realidad contextualizando y contrastando los diversos puntos de vista, y la actitud de entendimiento y compromiso para mejorarla.
Empatía y perspectiva social. El desarrollo de la capacidad de empatía y perspectiva social posibilita al ciudadano incrementar su consideración por los demás, interiorizando valores como la cooperación, la solidaridad, y posibilita el conocimiento y la comprensión de las razones, los sentimientos y los valores de las otras personas.
Habilidades sociales para la convivencia. Las habilidades sociales hacen referencia al conjunto de comportamientos interpersonales que va aprendiendo la persona y que configuran su competencia social en los diferentes ámbitos de relación. Permiten la coherencia entre los criterios personales y las normas y principios sociales.
Razonamiento moral. Capacidad cognitiva que permite reflexionar sobre los conflictos de valor. El desarrollo del juicio moral tiene como finalidad llegar a pensar según criterios de justicia y dignidad personal, teniendo en cuenta los principios de valor universales.
4.2.4 Cultura y Desarrollo Social. La escolarización es una parte integrante del proceso de desarrollo social, quizá la más definitoria para la socialización del niño en un contexto social marcadamente definido por una cultura determinada. La antropología define la cultura como un conjunto de conocimientos, creencias, normas y moral, costumbres y otras aptitudes que el hombre adquiere para pertenecer y sentirse miembro de una determinada sociedad. De ahí la importancia de la escuela como contexto de socialización.
Cada norma social y cultural remite implícitamente a una determinada ordenación del mundo. Al cumplirlas y seguirlas, el niño contribuye no solo a que el conjunto permanezca ordenado, sino que también hace que ese orden sea el mejor de los órdenes posibles.
Toda norma tiene significado en la cultura en la que se manifiesta. Así, dos culturas pueden dar a la misma acción o conducta interpretaciones y significados totalmente distintos. La socialización a través de las normas sociales y lo que estas representan se vuelve un proceso de interiorización de un determinado orden simbólico del mundo.
A pesar de que la cultura envuelve todo proceso de socialización y ejerce influencia en él, podemos decir que la socialización no es esencialmente diferente según las culturas. Incluso en el seno de cada cultura, de cada grupo y subgrupo social del niño ya encontramos diferencias en la manera como estos incorporan el entorno social y cultural que les envuelve a su propio modelo social de vida. Podemos hablar entonces de diferencias individualizadas en los procesos de socialización.
4.2.5 Juego y Cultura. Si definimos cultura como un sistema integrado de patrones de conducta aprendidos que no son parte de una herencia biológica, o bien la trama de significados en función de la cual los seres humanos interpretan su experiencia y conducen sus acciones, podemos deducir entonces que la cultura se crea mediante el intercambio de ideas, creencias, usos, costumbres, procedimientos y técnicas; que se refiere al modo en que producen las relaciones y el carácter, calidad y naturaleza de esas pautas de relación; entonces podemos definir resumidamente la cultura como el comportamiento simbólico y guía para la acción colectiva o individual del hombre.
Según esta definición podemos apreciar que el juego es una manifestación cultural, siendo este un elemento más de ella, pues aporta formas de expresión y organización.
4.3. CONVIVENCIA
Etimológicamente el término convivencia proviene de con-vivere que significa vivir en compañía de otros, cohabitar17 (19). El concepto de convivencia da cuenta de un fenómeno propio aunque no exclusivo de lo humano, el cual es el convivir, el vivir con.
La existencia humana se lleva a cabo inevitable e inexorablemente en un contexto de convivencia. Ello en razón de nuestra ausencia de autosuficiencia. La autonomía será siempre para el ser humano una utopía, podemos perseguirla, buscarla, avanzar hacia ella, pero siempre será algo inalcanzable; porque somos seres fracturados, fragmentados, limitados, seres en búsqueda de un sentido, de una dirección, seres en proceso de hacernos a nosotros mismos, seres perfectibles y no perfectos, seres humanos y no dioses: ¡por suerte! Somos seres que transitamos en la más absoluta soledad, con un ansia eterna de fusión, seres que fuimos expulsados del útero materno y así gracias a ello pudimos individuarnos, hacernos distintos, singulares, comenzando a vivir lo propio, lo específico, en cuanto seres vivos únicos y absolutamente singulares en el universo. Pero a la vez seres marcados en lo más íntimo de nuestra identidad por nuestra pertenencia común a una existencia que nos transciende y de la cual sólo somos una parte, una pequeñísima parte.
Y en esta tensión, entre esa identidad de origen perdida por la expulsión del paraíso perdido (metáfora del útero materno), y esa identidad que buscamos en el proyecto (nuestros sueños y utopías: el paraíso anhelado), es donde transitamos como seres fragmentados, pedazos o trozos, segmentos o partes, en busca persistente e ilusionada, fantasiosa y fantasmagórica de una suma; anhelando y deseando: la fusión, la integridad, la totalidad; y conformándonos, es decir dándonos forma con aquello que nos es posible: con la aceptación, con la convivencia, con la cogestión.
No es posible, como lo señala Humberto Maturana, el despliegue de lo humano sino es en la convivencia; es en la convivencia donde surge el " lenguajear ", es decir el acto inicial constitutivo del lenguaje, mediante el cual comenzamos a transitar desde lo puramente animal o instintivo hacia lo humano, volitivo e intencional, es decir hacia grados crecientes de libertad.
Y aquí es donde surge la paradoja, pues para liberarnos de nuestra condición instintiva, de nuestras pasiones o pulsiones incontrolables debemos hacerlo transitando a través de la convivencia; aprendiendo con otros y de otros a auto limitarnos, para poder así alcanzar mayores grados de libertad tanto personal como colectiva.
Vale decir, es la existencia del límite que nos define, que nos restringe la existencia y convivencia junto al otro, el elemento esencial para poder desarrollar el control sobre nosotros mismos; el cual nos permite y hace posible, operacionalizar nuestro existir, transformar nuestro operar en algo que tiene un propósito, que nos conduce hacia alguna dirección, en algún sentido. Y es justamente este elemento restrictivo, el que nos hace posible comenzar a ejercer nuestra voluntad y libertad.
4.3.1. La tolerancia. Es uno de los ingredientes para la convivencia. Esta palabra implica dos cosas esenciales para vivir en paz y armonía: la aceptación y el respeto de absolutamente todas las personas, sin importar su origen, sus creencias o su situación social y económica. La tolerancia nos enriquece al aceptar las diferencias.
4.3.2 Conflicto. La palabra conflicto es ambigua y móvil; según el contexto puede tener diversas interpretaciones, pero es frecuentemente utilizada la definición que de tal concepto dan Hocker y Wilmant: "el conflicto es una interacción de personas interdependientes, quienes perciben metas incompatibles e interferencia de unos a otros para lograr tales metas". También se puede recurrir a la definición de Adam Curle: "hay conflicto cuando un individuo, una comunidad, una nación o incluso un bloque internacional desean algo que no puede ser conseguido a menos que sea a costa de otro individuo o grupo que también lo desea"18.
Los conflictos son inherentes a las interrelaciones. Abordar los conflictos, buscar alternativas y opciones, equivocarse y analizarlos, nos permite un crecimiento individual y un aprendizaje en convivencia.
La necesidad de hallar salidas constructivas al conflicto.
Valorar las formas comunitarias tradicionales.
Trascender los límites marcados por el derecho y la psicología.
Canalizar el uso de la violencia.
Tener una respuesta efectiva frente a la guerra.
Establecer proyectos derivados de los resultados de las investigaciones llevadas a cabo en el lugar del conflicto.
La resolución de conflictos como rama de las ciencias políticas aparece para resolver las muy frecuentes exigencias que los Estados hacen en pro de la autodeterminación y de la búsqueda del reconocimiento de su propia identidad en una determinada comunidad. Así, la resolución de los conflictos hoy en día exige la toma de decisiones de manejo interno con planteamientos y puntos específicos que den prioridad a la construcción de estructuras políticas sólidas que cuenten con la intervención específica de los actores del conflicto.
La ciencia política busca en la resolución de conflictos alcanzar acuerdos que proporcionen resultados perdurables y pacíficos; lo hace por medio de la estructuración de un proceso de negociación que incluya a los actores involucrados y a las necesidades de éstos.
4.4. LA EDUCABILIDAD
Es una cualidad humana, conjunto de disposiciones y capacidades, que permiten a una persona recibir influencias para construir su conocimiento. Herbart fue el primer autor que utilizó este término, y lo resume como nuestra capacidad para aprender.
La educabilidad no se fundamenta exclusivamente en factores psico-biológicos, es lo que nos diferencia de los animales, sino que la carga intencional es fundamental. Entonces, si suprimiéramos ese carácter intencional de la educación, el proceso sería una evolución similar a la de los animales. La educabilidad es activa, puesto que la intencionalidad exige la participación de la persona que se beneficiará de dicho aprendizaje.
La principal característica de la educabilidad es que es personal y exclusiva de cada individuo. En las distintas sociedades, la educabilidad ha sido tratada desde distintas perspectivas. Algunas favorecían mucho el aprendizaje y el desarrollo cognitivo. Otras no tanto. Este conjunto de valores, medios, avances tecnológicos,... que son característicos de un grupo van a permitir encaminar los aprendizajes de una manera determinada. La tecnología en la época actual está demostrando ser una herramienta muy útil para mejorar la acción educativa.
Entre todas las categorías humanas, que se predican del hombre: ser sociable, histórico, perfectible y educable, la educabilidad ocupa un lugar de privilegio, pues es condición primordial del proceso educativo.
La educabilidad se considera una posibilidad o una “potencia” en la perspectiva aristotélica, porque significa la viabilidad del proceso educativo y la tesis de que la educación es factible; es decir, de que el hombre es un ser educable.
Para Fermoso19 la educabilidad significa la cualidad específicamente humana o conjunto de disposiciones y capacidades del educando, básicamente de su plasticidad y ductilidad, que le permiten recibir influencias y reaccionar ante ellas, con lo que elabora nuevas estructuras espirituales, que lo personalizan y lo socializan.
La educabilidad es un hecho educacional, admitido por los teóricos de la educación, desde que Sócrates defendió la comunicabilidad de los saberes y la posibilidad de aprender el bien para necesariamente practicarle.
La educabilidad recibe también el nombre de formatividad La formación se refiere al proceso de humanización que va caracterizando el desarrollo individual, según las propias posibilidades; la formación es la misión de la educación y de la enseñanza, facilita la realización personal, cualifica lo que cada uno tiene de humano y personal, permite potenciarse como ser racional, autónomo y solidario. Por ello, la formación se considera el eje y principio fundador de la pedagogía.
FERMOSO, P. Teoría de la educación. Ceac. Barcelona. p. 235

References: artículo 5

Artículo 21
 Artículo 1
 Artículo 14
 Artículo 1
 Artículo 2
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