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Timestamp: 2017-09-23 05:29:51+00:00

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Al inicio del año escolar | Paraguay Péichante ✓
Publicado por jotaefeb ⋅ 24 febrero, 2016 ⋅ 12 comentarios
A las puertas del inicio de un nuevo año escolar conviene detenerse, entre los muchos que pueden abordarse, en dos puntos referentes a la educación paraguaya. El primero tiene que ver con el uso de los recursos del Fonacide, una verdadera decepción a la luz de los resultados obtenidos y de la poca transparencia con que el dinero fue administrado a nivel de las municipalidades.
Pago por obras que no fueron ejecutadas; sobrefacturaciones en la compra de insumos o en la contratación de servicios; utilización del dinero para gastos no previstos en la ley y transferencia de fondos a organismos privados no reconocidos legalmente son tan solo algunos de los problemas hallados.
Pese a las esperanzas depositadas en este proyecto, con el Fonacide se reprodujeron todos los viejos vicios del sector público harto conocidos por la ciudadanía. Desidia, negligencia, desprolijidad e indicios de corrupción son la tónica en el uso de estos recursos que debían revolucionar la educación paraguaya, establecer un “antes y un después” en materia educativa.
El dinero del Fonacide debía emplearse única y exclusivamente en obras de refacción, ampliación y mejora de las escuelas y colegios de todo el país. Para cualquier observador serio que recorra las instituciones educativas será evidente que esos recursos no llegaron ni remotamente a los locales escolares. En gran medida, esta situación era hasta cierto punto previsible y no fueron pocas las voces que en su momento advirtieron que este desorden –en el mejor de los casos– en la administración de los recursos del Fonacide era poco menos que inevitable.
Considerando lo poco que se ha logrado es impostergable una revisión del tema Fonacide, en el sentido de dotar de mayores facultades y poderes al Ministerio de Educación.
El segundo punto al que se hacía mención tiene que ver con la necesidad de impulsar un gran pacto por la educación. Solo los países que han colocado a la educación por encima de las estériles disputas sectarias y faccionales y la han convertido en objeto de políticas de Estado lograron verdaderos avances en este campo.
Ante este panorama, es crucial ampliar las perspectivas, abrirse a una visión más estratégica de la educación y elevarse por encima de los conflictos puntuales y sectoriales.
Para el Gobierno es preciso en este sentido impulsar un nuevo pacto nacional por la educación. Un amplio acuerdo que incluya a los actores políticos y económicos de nuestro país, a la sociedad civil y a maestros, padres y estudiantes. Organizaciones e iniciativas del sector privado ya se han manifestado en este mismo sentido en años anteriores. Urge retomar esta propuesta.
El único camino para elevar la calidad de vida y el bienestar de los paraguayos es aumentando sostenidamente la inversión en educación para apuntalar el crecimiento económico y reducir los índices de desempleo y subempleo.
Es necesario aprovechar el creciente consenso que existe en la sociedad paraguaya en torno a estos puntos y trabajar por una alianza por la educación, abierta y plural, con la participación de todos los sectores.
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12 comentarios en “Al inicio del año escolar”
El diputado Fernando Ortellado presentó hace tiempo el proyecto de ley sobre nutrición en los institutos públicos y privados de enseñanza primaria y media que fue tratado el pasado jueves 17 por la Cámara de Senadores, proyecto que pretende regular qué alimentos se podrán vender o proporcionar a los estudiantes y qué alimentos no podrán serles ofrecidos.
El diputado Ortellado es médico de profesión y por eso tal vez suponga que está autorizado a legislar sobre esta materia y también que siendo médico puede lograr en la opinión pública la presunción de que su proyecto tiene buena base.
Siendo médico, es decir poseyendo una formación importante, es difícil creer que el diputado Ortellado no conozca las implicancias de un proyecto de ley y, por tanto, se puede razonablemente presumir que el legislador sabe perfectamente lo que está haciendo cuando propone una iniciativa legislativa.
Dice el artículo 2 del proyecto de Ortellado que “El Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social establecerá un listado de grupos alimentarios y bebidas nutritivamente adecuados para la población infantil y adolescente con información pertinente y recomendaciones para una alimentación saludable destinada a toda la comunidad educativa: padres, alumnos, docentes, directivos y trabajadores. Solo los alimentos y bebidas incluidos en este listado podrán ser consumidos en los establecimientos de educación inicial, escolar básica y media de instituciones públicas y privadas. En estos establecimientos educativos queda prohibida la distribución, venta y publicidad de cualquier otro alimento o bebida que no esté incluido en este listado”.
Este artículo significa, en castellano simple, que el Ministerio de Salud podrá asegurar monopolios a determinados productores de alimentos sobre un mercado de unas dos millones de personas, que quedarán cautivas de esos monopolios en algo tan importante como la comida.
Este artículo elimina las cantinas independientes de los institutos educativos a escala nacional, obligando a todos ellos a contratar los servicios de quienes obtengan un lugar en la lista de autorizados por el Ministerio de Salud.
El diputado Ortellado parece creer que los paraguayos olvidamos que las empresas que están en el negocio de proveer de alimentos al sistema educativo público han estado envueltas en graves escándalos de corrupción y en escándalos todavía peores de degradación de la calidad de la comida que ofrecen después de ganar los contratos de provisión.
Ya ni menciono que al diputado Ortellado parece no importarle ni en lo más mínimo el artículo 107 de nuestra Constitución que prohíbe los monopolios, porque los diputados muestran todos los días, en el tema de la reelección vía enmienda, que nuestra Carta Magna es para ellos un adorno que estorba, una molestia a eliminar.
Este artículo 2 del proyecto también significa que el Ministerio de Salud tendrá en forma permanente la tentación de vender lugares en la lista de privilegiados a precios enormes, abriendo una nueva ventana a la corrupción, como si nos faltaran ventanas a la corrupción. Si en venta de medicamentos se corrompen, la corrupción en venta de alimentos, con menos riesgo para la vida de las víctimas, será mucho mayor. Si matar no inquieta a los corruptos que operan sobre contratos de medicinas en el Ministerio de Salud, degradar la comida será un chiste para ellos.
Y, por último, este artículo delega en funcionarios públicos no elegidos el poder de decidir qué van a comer nuestros hijos y qué no van a poder comer, como si los funcionarios públicos no elegidos de nuestro Paraguay no fueran un grupo de recomendados políticos sin mérito alguno para estar donde están.
Nuestros funcionarios públicos, excepto la pequeña minoría que cumplió la Ley Nº 1.626, son todos prebendarios violadores de la ley, inmorales que carecen de cualquier escrúpulo a la hora de satisfacer a sus padrinos. El diputado Ortellado pretende que esos funcionarios decidan qué van a comer nuestros hijos.
El artículo 3 del proyecto del diputado Ortellado establece que “El director o directora de cada establecimiento es el responsable de hacer cumplir las disposiciones establecidas en el artículo 2 de esta ley en cuanto a la distribución, venta o publicidad de alimentos y bebidas. El Ministerio de Educación y Cultura supervisará el cumplimiento de estas disposiciones e impondrá sanciones pertinentes ante el incumplimiento como una falta grave”.
No entro ya a discutir la discrecionalidad total que el proyectista otorga en este artículo al Ministerio de Educación en materia de sanciones, lo cual muestra que el diputado Ortellado no aplicó aquí mayores esfuerzos de estudios legislativos, ni lo que esa discrecionalidad agregará a la corrupción abierta por el artículo 2 con directores bien apadrinados quedando impunes y con directores mal apadrinados siendo destituidos.
Con este proyecto el Ministerio de Educación podrá echar a directores que no sean de la línea del gobierno con la excusa de los alimentos, para decir que no lo hace por razones políticas, exactamente como la dictadura de Venezuela echa a alcaldes y gobernadores opositores con la excusa de los trámites presupuestarios.
No discuto eso. Solamente discuto el notable olvido del diputado Ortellado acerca de quiénes son los directores a quienes él entrega, en el artículo 3 de su proyecto, el poder disciplinario: Esos directores son, en su mayoría absoluta, de la misma clase de los que construyeron aulas para Roberto Cárdenas, ex intendente de Lambaré; de la misma clase de los que saliendo terceros en los concursos lo mismo logran el cargo, operadores políticos disfrazados, sinvergüenzas protegidos.
A esa clase de gente otorga el diputado Ortellado el poder de fiscalizar lo que van a comer nuestros hijos. Muchos de esos directores certifican ahora que los almuerzos y meriendas escolares que llegan a sus establecimientos son buenos, cuando en realidad son una estafa. Y lo hacen para satisfacer a los intendentes para los que operan.
El proyecto del diputado Ortellado tuvo el dudoso mérito de engañar a mucha gente con buenas intenciones acerca de lo que esta iniciativa legislativa esconde y posibilita; gente legítimamente preocupada por la calidad de la alimentación ha llegado a creer que este proyecto era una contribución en la dirección correcta.
Pues no lo es. Este proyecto del doctor Ortellado tiene mucho menos que ver con la calidad de la comida que con asegurar negocios. No tengo elemento alguno para decir que Ortellado hizo esto por mala fe. No lo conozco lo suficiente como para abrir un juicio de valor a este respecto. Pero si no lo hizo por mala fe, entonces su ignorancia es peligrosa y puede causar demasiado daño.
Publicado por Anónimo | 21 marzo, 2016, 4:43 am
Varios elementos de la realidad me hicieron pensar en la urgencia de hallar una tercera vía educativa que nos permita manifestar el rostro más luminoso de nuestra cultura y salirnos de una vez del círculo vicioso del plagueo y la crítica sin propuesta. Me explico. En el escenario de una reunión de padres de jóvenes aplazados en los exámenes de febrero y con posibilidades ya limitadas para marzo, salió a luz la flor y nata de nuestra mentalidad sobre temas como la vocación, la valoración del esfuerzo como medio de promoción y el factor realismo para superar las dificultades. No faltaron ni el famoso aichejáranga ni la negación de la propia responsabilidad. Algo parecido percibí en el tratamiento de la prohibición municipal de los limpiavidrios por defensores y detractores, y el análisis sobre la marcha campesina.
Es que cuando nos ponemos de cara a los problemas del fracaso escolar, de la pobreza o de la falta de compromiso de las autoridades, surgen necesariamente aquellos factores que guían realmente nuestra vida. Si es el éxito a como dé lugar, afloran las excusas para que el resto –aunque sea a costa de injusticias y manipulaciones– se adapte a mi deseo de no sufrir un revés. Es lo que pasa con los padres que piden bajar la escala, considerar más puntos, poner en aprieto a los profesores exigentes, ¡todo menos rever la relación educativa con los hijos y ayudarlos a sacar algo provechoso de las situaciones de fracaso! Porque para muchos la solución debe venir de arriba, de un padre Estado o de algo externo que no implica compromiso personal del protagonista del drama.
¿Y los pobres? Los pobres son personas que también tienen una dinámica creativa. No son datos estáticos, ni masa informe. Lo que necesitan es lo mismo que nosotros: la oportunidad y la exigencia de brillar con luz propia. ¿Nuestra deuda con ellos? El respeto a su dignidad. Ni dádivas, ni indiferencia, ¡sino la tercera vía del interés real!
Pero ¿qué autoridad pone en juego hoy su humanidad, sus fuerzas, su pasión en la promoción humana integral? ¿Quién hace lo que aquella argel directora de escuela que en un edificio venido a menos, con bajo presupuesto y con alumnos de diversos niveles económicos sabe dar un espectáculo educativo de calidad humana a propios y extraños, y en vez de dar peces enseña a pescar?
Para hacer algo realmente educativo hay que tener el coraje de salir del autoflagelo y la autocompasión, así como ser capaces de abandonar la indiferencia. Se trata de un tema profundamente humano, es decir, moral. ¡Uf, perdón, la mala palabra!
Publicado por Anónimo | 18 marzo, 2016, 4:14 am
Publicado por Anónimo | 16 marzo, 2016, 7:38 am
El hecho de escribir mal también implica hablar mal. Días atrás, en Madrid, hablaba con un amigo paraguayo, y mencionaba él unas charlas a las que asistió y en las que participaron algunos paraguayos. “Cuando habló A, uno tenía ganas que no terminara nunca, que siguiera así todo el tiempo que quisiera porque era un placer escucharlo. Cuando habló B, a los tres minutos lo único que uno deseaba es que se callara en ese mismo momento. Era una verdadera tortura. Su discurso era inentendible porque ante dos posibilidades abría cuatro, y luego abría otras tantas por cada una de ellas”. Tirando del hilo, y como conocíamos a esas personas a través del trato cotidiano, llegamos a la conclusión de que el que mejor escribe y mejor habla es el que lee literatura.
Ante el bajísimo consumo de literatura, tenemos un país en el que cada día se escribe peor. No se trata de hilar diferentes frases en sujeto, verbo, complemento, sino de darle una fluidez y claridad de exposición de modo que su lectura se transforme en una experiencia agradable. Es fácil ver trabajos presentados por profesionales, con títulos universitarios; podemos ver incluso tesis para una licenciatura o un doctorado que dan pena. Avanzar por esos textos es como ir en un carro tirado por bueyes por un camino mal empedrado.
Los periodistas tenemos nuestra enorme cuota de culpabilidad, pues cada día se escribe peor. Desde hace algunos años es frecuente encontrar en los periódicos la frase: “Fulano de tal fue arrestado sospechado de estafa”. ¿De dónde inventaron esta fórmula? “Sospechado” es el participio pasado del verbo “sospechar”: “Pepito había sospechado que sus padres le sacarían la bicicleta”. Mientras que el adjetivo es “sospechoso”: “Fulano de tal fue arrestado por ser sospechoso de….”
Ante el más pequeño inconveniente surge el término “problemática”: “Los estudiantes tropiezan con la problemática de pagar a tiempo sus matrículas”. No, lo que tienen los estudiantes es “un problema” para pagar sus matrículas. La “problemática” es un “conjunto de problemas pertenecientes a una ciencia o actividad determinadas”. No solo suele ser equivocado el uso del término “problemática” sino que le acompaña la insoportable molestia de que quien la está usando trata de presumir de ser culto e ilustrado.
Es frecuente ver el uso de “maconha” en lugar de “marihuana”. ¿Son dos sustancias diferentes? ¿O ponerlo en portugués resulta más impactante aunque seamos los mayores productores del mundo de la famosa planta? Y ya que hablamos del portugués: ¿por qué las calles están llenas de “buracos” y no de “baches”, o “pozos”, u “hoyos”, o “socavones”, o “zanjas”, o “hundimientos”, etcétera? Y es posible que quede todavía por ahí algún sinónimo que no pude encontrar.
“Hubieron casos de dengue”. No, señor, la forma verbal “hubieron” no existe. El verbo “haber” es impersonal y solo tiene persona cuando es auxiliar: “hubo casos…”, “hay casos…”, “habrá casos….”. Y tiene persona cuando es auxiliar: “Una vez que hubieron salido…”. Así queda: “hubieron salido…”, “han salido…”, “hayan salido….”. Y en este mismo párrafo meto la fórmula frecuente en el lenguaje judicial (que no se distingue precisamente por su corrección), de “y/o”. “El concierto se suspendió y muchos perdieron su entrada y/o dinero”. Decir “entrada y dinero” puede querer decir que se perdieron las dos cosas o una sola de ellas. La conjunción /y/ no es excluyente. El ejemplo más absurdo es el de los cheques bancarios que dicen que pueden firmar “fulano y/o mengana”. Si la cuenta es conjunta, lo mismo da que firme una de las dos personas o las dos al mismo tiempo. Otra cosa son las cuentas en que obligatoriamente deben firmar las dos personas.
Estos son algunos de los casos que se me ocurren a vuelo de pájaro. Pero hay muchísimos más. Mientras tanto, el sistema educativo hace vítores y echan a volar las campanas porque las computadoras llegaron a clase. ¡Albricias! De este modo lograremos que los jóvenes lean, de ahora en adelante, muchísimo menos. Y así nos irá.
http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/por-que-escribimos-tan-mal-1460714.html
Publicado por Anónimo | 15 marzo, 2016, 12:55 pm
Todo estaba bien hasta que llegó la escuela
La peluquería es un buen lugar para enterarse y reflexionar sobre los problemas que nos afectan, ya que es un punto de reunión de mujeres de diferentes estratos que comparten las preocupaciones cotidianas, como el precio de la lechuga o lo desgraciados que pueden llegar a ser los empresarios de colectivos. Por estos días el tema obligado es el colegio. La percepción de las mamás te da un excelente diagnóstico de cómo anda la educación, aunque el MEC prefiera contratar expertos, antes que escuchar a la gente.
UPD, EL NUEVO INVENTO
Mientras la peluquera le corta el cabello, una señora encopetada comenta que su hija, que va a un colegio medio de Asunción, tuvo su último primer día de clases (popularmente conocido como UPD), que le costó 500.000 guaraníes. Entre la remera, la noche previa regada de alcohol, el alquiler de la limusina y la espuma, la despedida se convierte en una moda: gastar por gastar.
HALTEROFILIA PARA CHICOS
En otro extremo del salón de belleza, la manicura le comenta a su clienta que su hija pasa al fin a la secundaria en una escuela subvencionada de San Lorenzo. Para el esperado 7º grado le pidieron nada más y nada menos que 14 cuadernos universitarios. A 50.000 cada uno, da la friolera suma de 700.000 guaraníes. Pero más allá del gasto, que supuestamente es una inversión, está la falta de sentido común. 50 cuadernos por 100 hojas cada uno dan 10.000 páginas. Esto significa que en 200 días de clases, la estudiante escribirá 50 hojas por jornada. Con esto ya tenemos al próximo Roa Bastos, como mínimo.
Otra mamá que escucha la conversación pide que se apague el secador de pelo para contar que a su nene de 4º le pidieron 7 libros. Con la misma lógica, 7 libros por 50 hojas tenemos unas 350 páginas. En 200 días deberán leer un promedio de 1,75 paginitas por día.
Más allá de la capacidad de leer y escribir maratónicamente que por lo visto se intenta inculcar en los niños y adolescentes, nos encontramos ante un desafío que hace temblar al mismísimo Míster Paraguay. Con tantos libros y cuadernos, la mochila pesa tanto como el pobre niño.
EL VICIO DE COLABORAR
Una mamá, que hasta ahora estaba calladita, se manifiesta en contra del afán de recaudar de la escuela. Todo es colaboración: el Día de San Piquicho, la pollada pro techo del gallinero, la tallarinada solidaria y las mil excusas para juntar fondos. Y para colmo, remata la señora, todo el tiempo piden trabajos en grupo. ¿Qué sé yo qué clase de padres tiene el compañerito de mi hijo? ¿Cómo dejarle que vaya a la casa de un desconocido donde ni siquiera sé si hay un adulto responsable o si el adulto a cargo es un pedófilo?
El tiempo transcurre ameno, y al final del brushing, te quedan las mil y una dudas. Con tantos libros y cuadernos, ¿qué aprenden los niños?; con tanto UPD y colaboraciones, ¿cómo se practica la solidaridad?; en este mundo de cambios, ¿cómo se enseña creatividad y no sobrevivencia?
Y al final le das la razón a Rousseau, quien en el Emilio, o el Tratado de la Educación, que escribió hace 200 años, dijo: “Todo degenera en las manos del ser humano”.
Publicado por Anónimo | 1 marzo, 2016, 6:16 am
Las escuelas destartaladas son el reflejo de nuestra educación
La semana pasada se inició el año lectivo con un impactante 60% de instituciones educativas afectadas en su infraestructura. Aproximadamente 14.000 aulas necesitan ser reparadas o construidas. Es evidente que una situación así es el fiel reflejo del pésimo estado en el que se encuentra nuestro sistema educativo, pero también de la negligencia de las autoridades centrales, regionales y municipales; de su incapacidad para acordar los mecanismos para hacer que los locales estén en condiciones dignas de transmitir y recibir la enseñanza. Mientras esta situación no sea adecuadamente abordada, es imposible pensar en superar los límites del subdesarrollo en los que hoy por hoy nos encontramos sumidos.
Los datos son verdaderamente alarmantes: 14.000 escuelas precisan reparación o construcción, faltan 325.525 sillas con o sin pupitres, 12.888 pizarrones, 2.504 escritorios, 2.975 mesas, 402 ventiladores… En fin, ante este panorama es imposible imaginar que estén dadas las condiciones para enseñar dignamente, o para aprender, en el caso de los alumnos.
Se dio el caso de alumnos que debieron comenzar las clases en sillas rotas, aulas en visible estado de deterioro, sin ventilación apropiada, con techos destartalados e incluso –como se registró en una escuela de Curuguaty– hasta en una clase sin techo. Este es el deplorable panorama que presenta la educación del Paraguay en pleno siglo XXI.
Lo llamativo del caso es que los recursos para hacer frente a esta carencia existen, pero falta capacidad institucional para utilizarlos de manera adecuada. Por un lado, las municipalidades no cumplen acabadamente con los requisitos que deben cumplirse para utilizar de manera eficiente y honesta los recursos del Fonacide.
En esta labor es, precisamente, donde el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) debería actuar. No basta con decir, como se señala que esa institución carece de presupuesto para infraestructura. Es necesario que esa cartera de Estado asuma un rol más protagónico en términos de coordinación, de verificación y supervisión, tanto de las obras que faltan hacer, como de las que están en ejecución y las que cuentan con inconvenientes para cumplir sus planes de edificación.
Uno de los graves problemas es que en el Paraguay se actúa de manera aislada, sin coordinación. Por eso es que hacemos un llamado a potenciar la labor interinstitucional, tanto desde el MEC como entre las secretarías de Educación de las gobernaciones y de las municipalidades. Desde luego, la Contraloría General de la República cumple también un rol destacado en lo que respecta a la fiscalización del uso de los fondos utilizados por las municipalidades.
El problema no es de carácter técnico, es de decisión política. Por eso, es menester que, en vez de estar ocupados y preocupados en tantas cuestiones efímeras que carecen de significado en lo que respecta al mejoramiento de la calidad de vida de los paraguayos, la clase política se decida de una vez por todas a poner en el primer lugar de la agenda pública nacional la sensible cuestión de la educación. El resto, parafraseando a la Biblia, vendrá por añadidura.
Mejorar la educación y los lugares en los que esta es ofrecida a los estudiantes es una de las metas a ser alcanzadas si se pretende dar el salto de calidad que se precisa para insertar al Paraguay en las grandes avenidas de la modernidad, de donde hemos estado y seguimos estando ausentes por la imprevisión y la negligencia de sus autoridades. De las de ayer y de las de hoy, que privilegian sus asuntos partidarios al abordaje de los grandes retos de la nación.
Publicado por Anónimo | 1 marzo, 2016, 6:13 am
Los padres y las madres deben controlar el almuerzo y la merienda escolares
El inicio del año lectivo es ocasión propicia para instar a las comisiones de padres y madres de los centros educativos oficiales del interior del país a que controlen la calidad, la cantidad y la variedad del almuerzo y de la merienda escolares, que las municipalidades y los gobiernos departamentales deben brindar a los alumnos de lunes a viernes.
Son numerosas las denuncias que se han venido haciendo con respecto al incumplimiento de las exigencias legales por parte de las firmas proveedoras y la corrupción rampante en las entidades públicas. Hay fundadas sospechas de que demasiadas veces no se cumple con la exigencia de la Ley N° 1443/99, y de que el sistema de complemento nutricional incluya la provisión de leche enriquecida y un alimento sólido rico en proteínas, con refuerzo de vitamina A y D, hierro y yodo. ¿Realmente se verifica la composición y calidad de los almuerzos y de las meriendas, de tal modo que no solo sirvan para llenar el estómago, sino, sobre todo, también para fortalecer a quienes los consumen?
Más allá del aspecto nutricional de los alimentos, aparentemente también se los ha venido robando en forma descarada, como lo ejemplifica el hecho de que el último 19 de febrero, en un allanamiento practicado en la vivienda de Ramón Franco Acosta, un funcionario del gobierno departamental de Canindeyú, se hallaron 15 cajas de leche destinadas a la merienda escolar. Las cajas habrían sido sustraídas del depósito de la Gobernación ya en octubre de 2015, es decir, antes de que terminaran las clases, sin que nadie se diera cuenta.
Es de suponer que fechorías similares se han venido cometiendo a lo largo y ancho del país, en actos que generan gran repudio porque se están robando productos alimenticios destinados a niños escolares. Esta práctica repugnante tiene que ser combatida con firmeza y erradicada; para que esta cruzada tenga éxito será muy importante la vigilancia que ejerzan los padres y las madres, reclamando su participación en el control de la recepción y el manejo de los insumos.
En numerosas localidades ni siquiera se ha servido el almuerzo escolar porque supuestamente los recursos del Fonacide previstos para el efecto eran “insuficientes”, pese a que su ley de creación N° 4758/12 ordena que las municipalidades destinen para el efecto el 30% de los ingresos percibidos. Por ejemplo, las del departamento del Alto Paraguay no lo proveen, aunque el año pasado recibieron en promedio unos 500 millones de guaraníes por localidad, lo que obliga a preguntarse qué hicieron con los 150 millones de guaraníes que cada una de ellas debió destinar para que los niños de la educación inicial y de la escolar básica sean alimentados, como mandan las dos leyes citadas.
La respuesta solo puede suponerse, ya que ninguno de los cuatro intendentes que no cumplieron con su obligación –Saúl Bernal (Bahía Negra), Domingo Duarte (Carmelo Peralta), Sergio Cuéllar (Fuerte Olimpo) y Bernardino Garcete (Puerto Casado)– tampoco rindió cuentas a la Contraloría General de la República (CGR), en el último cuatrimestre de 2015. Evidentemente, los pobladores ignoraban que las municipalidades habían recibido tales recursos del Fonacide. En la misma ignorancia estuvo sumida la enorme mayoría de sus compatriotas y, en consecuencia, a las autoridades comunales les resultó muy fácil robar los fondos transferidos por el Ministerio de Hacienda. No solo se dejó de construir y equipar aulas, lo que es malo, sino también de brindar el almuerzo y la merienda escolares, lo que es mucho peor.
Por lo tanto, las comisiones de padres y madres, que a estas alturas ya saben que las municipalidades reciben mucho dinero del Fonacide, deben exigir con firmeza a las autoridades comunales que informen sobre los montos recibidos y los que serán empleados para el almuerzo escolar, para que no vayan a parar otra vez a los bolsillos de las autoridades locales corruptas o sean utilizados para fines ajenos a los previstos en la ley. En esta cuestión están en juego tanto el buen uso de los fondos públicos como la salud de sus hijos e hijas.
Si bien la Contraloría General de la República debe velar por el buen uso de los recursos del Fonacide y el Ministerio Público perseguir a quienes lo malversan, los padres tienen la obligación moral de preocuparse personalmente de que los niños reciban el almuerzo y la merienda escolares, en las condiciones de cantidad y calidad pactadas de acuerdo a la ley en los contratos respectivos. Para muchos alumnos, la alimentación que reciben en los centros educativos oficiales resulta imprescindible para evitar la desnutrición y, desde luego, para aprovechar mejor las enseñanzas impartidas. Por eso, resulta aún más indignante que proveedores privados inescrupulosos, en complicidad con gobernadores e intendentes corruptos, estén proveyendo alimentos nada nutritivos o en mal estado, hasta el punto de que en algún caso estén agusanados, como lo estuvieron algunas galletitas que la Gobernación de Misiones proporcionó el año pasado a un colegio de San Ignacio.
Esto demuestra que sería un error confiar del todo en que el Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición (INAN) efectúe el control de calidad como corresponde, o en que las municipalidades y las gobernaciones verifiquen el fiel cumplimiento de los contratos, o que los alimentos proveídos sean adecuadamente conservados antes de ser consumidos. Por propia iniciativa, los padres y las madres deben poner bajo la lupa todo lo relativo a la adecuada nutrición de sus hijos, ya que de ello depende en gran medida su adecuada formación. Es preciso, pues, que ellos y ellas se involucren sin falta en esta cuestión fundamental, por el bien de los niños y por el manejo honesto de la cosa pública. En algunos lugares, las propias madres intervienen en la cocción de los alimentos, en tanto que en otros esa actividad está a cargo de personas sin responsabilidad que ni siquiera están empleadas en las empresas proveedoras. De hecho, no existe así una práctica uniforme, aparte de que la ley permite que haya una superposición de funciones entre los gobiernos departamentales y las municipalidades, en la medida en que ambos pueden brindar el almuerzo y la merienda escolares.
Para los padres y madres, más allá de los manejos administrativos, lo prioritario debe ser que sus hijos reciban cada día una ración distinta, que se ajuste siempre al contenido nutricional exigido por la ley, que esté bien preparada y sea suficiente. Para que eso ocurra, deben estar muy atentos e involucrarse en todo el proceso, informándose, de entrada, de los fondos disponibles para el almuerzo y la merienda escolares, del proceso licitatorio, y de que quienes ganan las licitaciones no sean vulgares testaferros de capos escondidos en las alturas del poder.
De su estrecha vigilancia dependerá que sus hijos y sus hijas tengan la atención que se merecen.
Publicado por Anónimo | 1 marzo, 2016, 6:10 am
Un grupo de docentes agremiados en la Organización de Trabajadores de la Educación del Paraguay (OTEP) se manifestó frente a un local escolar donde el presidente de la República, Horacio Cartes, y la ministra de Educación, Marta Lafuente, participaban de un acto en el primer día de clases. Las pancartas que exhibían los manifestantes hacían alusión al pésimo estado en que se encuentran las escuelas, a que no tienen bibliotecas o que los niños deben hacer sus necesidades en letrinas comunes.
Es bueno ver que nuestra gente de a poco despierta y protesta en los diferentes ámbitos. Cuando en noviembre del 2013 se descubrió que el diputado colorado José M. Ibáñez hizo contratar en la Cámara a sus cuidadores de casa de campo, la gente le demostró su indignación no permitiéndole sentarse a cenar cómodamente en un restaurante.
Sin embargo, en el caso de los docentes, más que a la ministra y al Presidente de la República, a quien deben hacer no solo manifestaciones sino escracharlos, vociferarlos, denunciarlos hasta que vayan a parar a Tacumbú, es a los centenares de intendentes que han derrochado, malversado o robado el dinero destinado a la educación. ¿O es que no ven durante todo el año en qué condiciones dan clases?
En los últimos cuatro años el Gobierno Central transfirió a las municipalidades y las gobernaciones 1,2 billones de guaraníes del Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo (Fonacide). Si este dinero hubiera tenido el destino indicado, la realidad sería otra. No existiría una sola escuela en mal estado o sin mobiliarios.
Lo que sí tenemos son nuevos ricos en cada uno de los distritos y departamentos del país. Hubo un caso, el de Arroyos y Esteros, en que el intendente, el colorado Gustavo Alfonzo llegó a construir un hotel con el dinero de Fonacide. De más está decir que Alfonzo está en su casa, apenas fue imputado por el hecho y es más que seguro que jamás vaya a pisar la cárcel.
Si a los docentes realmente les indigna que las escuelas del país se caigan a pedazos, no tengan baños y mucho menos una biblioteca, deben comenzar a manifestarse en sus ciudades. Si el pueblo no se despierta, ellos deberían tocar la campana. Levantar a la gente en contra del alevoso robo del dinero público en las comunidades. Cuando un intendente súbitamente cambia su estilo de vida ya debe ser motivo de alerta, y peor aun si de andar a pie, a medio año de administración ya se pasea en una portentosa 4×4 o, como por arte de magia, su casa se convierte en una principesca mansión.
El intendente tiene un sueldo, la comunidad puede saber cuánto es su ingreso y comenzar a dudar si lo que está invirtiendo es más de lo que puede justificar. La gente debe preguntarse de dónde saca, pedir que rinda cuentas a diario. Debe sospechar que ese ladrillo que está poniendo en su casa es el mismo que debía ser destinado a la construcción de una escuela. Este es el único camino para terminar con las escuelas en mal estado, las letrinas comunes y los nuevos ricos que pululan en nuestro país gracias al dinero público.
Publicado por Anónimo | 28 febrero, 2016, 6:43 am
Más de 1.500.000 estudiantes volvieron a clases en unas 10.000 escuelas de todo el país. La experiencia debería de ser buena. Pero no lo es. Días antes del inicio de clases hicimos un recorrido por varias instituciones educativas del departamento central y lo que encontramos fue solo desidia.
Según el propio Ministerio de Educación, más de 14.000 aulas necesitan ser reparadas. Mientras, los alumnos deberán dar clases en patios y aulas móviles. Y lo harán aún en peor situación, ya que se estima que faltan más de 325.000 sillas y 12.000 pizarrones. No, no es un chiste, es la realidad de la inversión gubernamental en materia educativa.
Mientras en todo el territorio los estudiantes eran recibidos en las escuelas y colegios con banderas negras, el gobierno del presidente Cartes, inauguraba el año asegurando que el 2016 será de grandes innovaciones. Claro, del dicho al hecho hay mucho y creerle a Pinocho es vivir en un mundo de fantasías. No digo que Cartes sea Pinocho, pero la realidad supera a la ficción en tiempos en que ver y razonar van de la mano.
En estas condiciones toda promesa seguirá siendo ficción, mientras en las calles, usando al fútbol como excusa, cientos de jóvenes frustrados, sin educación ni trabajo, seguirán matando y destrozando.
No sé si fue una premonición, pero mientras el Gobierno le daba el puntapié al año escolar, los violentos del fútbol eran enviados a Emboscada con prisión preventiva, porque al final la violencia y la educación (o la falta de ella) hacen que las caretas caigan y dejen al descubierto que a los políticos corruptos poco les conviene un pueblo culto. Ya lo decía Kofi Annan: “La educación no solo enriquece la cultura… Es la primera condición para la libertad, la democracia y el desarrollo sostenible”
Publicado por Anónimo | 26 febrero, 2016, 6:03 am
Mucha tarea, menos familia
Nunca me gustó el exceso de tarea en el colegio. Me desgastaba y robaba tiempo para muchas actividades. Con el tiempo descubrí que existían otras personas que pensaban lo mismo y más adelante pude leer a varios estudiosos, como Harris Cooper, que confirmaban la teoría.
Es bueno para los estudiantes reforzar lo aprendido con tarea, eso es importante aclarar, pero los trabajos “para la casa” no deben ser excesivos y mucho menos para los niños. Son diversos los motivos por los que la tarea debe ser rigurosa dentro de la escuela, no fuera del horario de clase.
Si nos ponemos a analizar existen más efectos negativos que positivos. Primero, es muy cansador y frustrante tener que dedicar la tarde o la noche y en muchos casos la madrugada a realizar trabajos prácticos que no sirven más de lo que se desarrolla en clase, cuando ese tiempo puede usarse para practicar deporte, baile, música, compartir con la familia u ordenar asuntos pendientes en la casa que toda persona siempre tiene.
En el caso de los niños, suma más a su desarrollo un tiempo con los padres que con tarea. Además, el exceso puede hacer que ellos pierdan el interés en aprender o desilusionarse de la escuela. No está comprobado que la responsabilidad se adquiera con tanta tarea, existen otros hábitos que promueven ese valor. Tampoco se refuerza lo que se aprendió en las clases. Existen dinámicas que se pueden realizar dentro del horario escolar mucho más eficientes.
Tanto profesores como padres creen que mantener ocupados a los chicos con tareas es saludable, cuando pueden aprovechar ese tiempo para leer un libro elegido por gusto, para fomentar la lectura, es mucho más productivo.
Otro efecto negativo de que el niño o adolescente esté mucho tiempo sentado haciendo la tarea es el sedentarismo, debido a que tienen menos tiempo para hacer ejercicios físicos. Es necesario repensar el sistema educativo. El desarrollo del niño no depende de la tarea, la vida no termina en la escuela.
Publicado por Anónimo | 23 febrero, 2016, 10:34 am
Docentes deben esforzarse más para mejorar su capacitación
Parte de los resultados arrojados en el examen escrito del concurso público de oposición, organizado por el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) para ocupar cargos en instituciones educativas, deja poco espacio para la esperanza acerca del necesario mejoramiento de la formación de nuestros estudiantes. De 10.874 aspirantes, el 53% reprobó la prueba. La cifra de aplazados evidencia la baja preparación del magisterio. Los docentes, si desean tener mayor legitimidad social y contar con más beneficios laborales, han de dar fehacientes pruebas de su interés por mejorar su preparación, condición sine qua non para pensar en un sistema educativo acorde con los estándares internacionales y las expectativas de la sociedad.
Solamente 5.153 docentes, un 47% del total, aprobaron el examen escrito organizado la semana pasada por el MEC para ocupar 9.000 cargos disponibles en instituciones educativas de gestión oficial, pertenecientes a las zonas de la capital, Ñeembucú, Caaguazú, Canindeyú, Misiones, San Pedro, Itapúa, Alto Paraná y Central.
La cifra da cuenta de la mala preparación de nuestro magisterio, lo cual puede deberse a dos factores determinantes: la mediocridad de las instituciones de formación docente existentes y la falta de iniciativa de los propios profesionales para estar en condiciones, no ya solamente de aprobar un examen oficial, sino de enfrentar con altura el reto que supone un aula compuesta por estudiantes ansiosos de recibir conocimientos y estímulos necesarios para adquirirlos.
Los datos deben motivarnos a la reflexión. Por un lado, a las autoridades del MEC y otros organismos estatales que, en el transcurso del tiempo, han permitido la inexplicable multiplicación de institutos de formación docente que carecen de los instrumentos y los estándares de cualificación necesarios para preparar maestras y maestros acordes con los retos que presenta la hora actual.
En este sentido, es necesario que el Consejo Nacional de Educación Superior (Cones) continúe efectuando su comprometida labor de fiscalización de las instituciones, disponiendo incluso la intervención y hasta el cierre de aquellas casas de formación que no se encuentran en condiciones de preparar docentes profesionalmente solventes.
Pero también el magisterio debe reflexionar sobre esta realidad adversa en la que se encuentra sumido. Solo en la medida en que su formación esté acorde con las necesidades del competitivo mundo globalizado podrá contar con mayores índices de aprobación y legitimidad social; mientras que, por otro lado, tendrán los argumentos válidos que se requieren para continuar formulando reivindicaciones sociales y laborales.
Ya en épocas del gobierno encabezado por el presidente Fernando Lugo los docentes obtuvieron una de sus reivindicaciones históricas: el pago de un salario por turno. No obstante, a este incremento de los recursos otorgados al sector, en general, no se ha visto una correlación con el nivel de capacitación que los maestros han de exhibir a la hora de asumir las respectivas cátedras que el Estado confía a su responsabilidad.
Los gremios de educadores, que tantos reclamos suelen formular al MEC como al conjunto de la sociedad, tienen también la obligación de responder a sus asociados con los auxilios correspondientes en materia de capacitación. Deben asumir ante la sociedad el compromiso de aportar su grano de arena al desarrollo del país, el cual, como es sabido, depende en gran medida de la calidad de la enseñanza que se transmite a los alumnos en todos los niveles de su formación. Maestros profesionalmente solventes prepararán estudiantes que estarán en condiciones de competir con mayores oportunidades de éxito en el mundo altamente competitivo en el que nos toca vivir en la actualidad.
Publicado por Anónimo | 23 febrero, 2016, 10:24 am
Resguardar la integridad de los alumnos
El “cyberbullying” y “sexting” son algunas de las denominaciones de prácticas que actualmente influyen negativamente en la convivencia de los alumnos. En este sentido, el uso irresponsable de las redes sociales juega un rol preponderante. Facebook, Twitter e Instagram, sumados a las mensajerías instantáneas como Whatsapp, al ser alterados en sus objetivos originales de comunicación han devenido en arma de doble filo,
ya que su uso tergiversado está poniendo en riesgo la integridad de niños, adolescentes y jóvenes, constituidos en víctimas de agresiones, y, más propiamente, de propuestas malsanas que finalmente derivan en tremendos problemas psicológicos, cuyos síntomas van de graves a irreversibles. Sin olvidar que el “crack” y otras drogas acechan a los niños y jóvenes en los colegios y alrededores.
Desde el 2012, Paraguay cuenta con una legislación pertinente, la Ley 4633, en cuyo artículo 1º se menciona que “tiene por objeto definir, prevenir e intervenir en los diversos tipos o modalidades de acoso u hostigamiento escolar en el ámbito educativo, así como adoptar las medidas que correspondan, de conformidad con las normas de convivencia de cada institución educativa, debidamente aprobadas por el Ministerio de Educación y Cultura, acorde con las buenas costumbres y las legislaciones vigentes”. Dichas normas rigen para todas las instituciones, sean públicas o privadas.
Conforme a la mencionada legislación, en 2014 la jueza Isabel Rolón Cardozo condenó a dos adolescentes a realizar seis meses de trabajo comunitario y seguir una terapia de orientación psicológica, lo que se constituyó en el primer antecedente de condena por bullying en el Paraguay, donde la víctima era otra menor de edad, compañera de colegio de las agresoras.
Ante la inminente apertura del año lectivo 2016, es de desear que supervisores, directores y maestros de cada escuela y colegio se pongan a tono, y desde un comienzo, en coordinación con las autoridades respectivas, lleven a cabo las acciones más oportunas para resguardar la integridad física y mental de los educandos, con el objeto de evitar situaciones que puedan llegar a lamentarse.
http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/resguardar-la-integridad-de-los-alumnos-1454931.html
Publicado por Anónimo | 22 febrero, 2016, 7:38 am

References: artículo 2
 artículo 107
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 artículo 3
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 artículo 1