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Timestamp: 2018-11-14 16:27:55+00:00

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Uploaded by Daniel Sulim
Programa de Actividades Para Una Residencia
Estimulacion Cognitiva para A M en Domicilio - Cuaderno de Ejercicios N° 5.
Cuidados Informales en Enf Alzheimer
Hellen Gold O Preto no Branco
en residencias de personas mayores
promoción de la salud • personas mayores
p e r s o n a s m a yo r e s
Médico Geriatra de la Residencia La Paz. Servicio Regional de Bienestar Social
Médico. Jefa de Servicio de Epidemióloga del Instituto de Salud Pública. Consejería de Sanidad y Consumo
Sagrario Gúrpide Ibarrola
Técnico de Salud del Instituto de Salud Pública
Juan Pedro Gómez Fernández
Médico Geriatra. Servicio Regional de Bienestar Social
Andrés José Aragón Peña
Médico Epidemiólogo. Dirección General de Salud Pública, Alimentación y Consumo. Consejería de Sanidad y Consumo
Susana Díaz Salvador
Técnico Superior de Salud. Veterinaria del Instituto de Salud Pública
Lourdes García Contreras
Gobernanta de la Residencia La Paz. Servicio Regional de Bienestar Social
Javier Hernández Elía
Jefe de Cocina del Servicio Regional de Bienestar Social
Sotero Martínez de la Mata
Médico de la Residencia Ntra. Sra. del Carmen. Servicio Regional de Bienestar Social
Emma Sánchez Pérez
Jefa de Sección de Gestión de Riesgos Alimentarios. Instituto de Salud Pública. Consejería de Sanidad y Consumo
Amparo Sánchez Fernández
J.A.T.A. de la Residencia Vistalegre. Servicio Regional de Bienestar Social
Isabel Marta Morales
Técnico Superior de Salud del Instituto de Salud Pública
Médico. Director de la Residencia Francisco de Vitoria. Servicio Regional de Bienestar Social
Elisa Cebrián Rayuela
Diplomada Universitaria de Enfermería. Servicio Regional de Bienestar Social
Médico de la Residencia de Alcorcón. Servicio Regional de Bienestar Social
Jefe del Servicio de Sanidad Ambiental del Instituto de Salud Pública
María Ángeles Lopaz Pérez
Jefa del Servicio de Alertas de la Dirección General de Salud Pública
Manuel Cepedano Beteta
Jefe del Departamento de Higiene y Seguridad Alimentaria del Instituto de Salud Pública
Jesús Romero Vadillo
Coordinador de Centros Institucionales del Servicio Regional de Bienestar Social
Ángel Guirao García
Coordinador de la Oficina de Desarrollo Organizativo del Instituto de Salud Pública
Jefe del Servicio de Promoción de la Salud del Instituto de Salud Pública
Coordinador del Programa de Promoción de la Salud de los Mayores
SERVICIO DE PROMOCIÓN DE LA SALUD. INSTITUTO DE SALUD PÚBLICA. CONSEJERÍA DE SANIDAD Y CONSUMO
ISBN: 84-451-2528-1
Depósito Legal: M. 43.216-2004
Imprime: NOVODISPRESS, S.L.
Ctra. Canillas, 138 - 28043 Madrid
2 ••• personas mayores
Cada vez son más las personas mayores que optan por pasar parte
de su vida en una Residencia, constituyendo de hecho una
alternativa a la propia casa. Del buen trato, condiciones y servicios
con que se encuentren depende el que la estancia sea todo lo
satisfactoria que cabe esperar y que sin duda merecen.
Constituye una alta responsabilidad para nosotros el contribuir
a esta adaptación y, en concreto, para la administración sanitaria,
el ofrecerles las más altas condiciones de higiene y salubridad.
Con la presente Guía queremos facilitar el trabajo de los
profesionales sanitarios y asistenciales de atención directa,
aportándoles una serie de recomendaciones y estrategias que
esperamos sean de gran utilidad para su trabajo diario, el cual
reconocemos y valoramos. Y, por encima de todo, pretendemos que
contribuya a hacer lo más grata posible la estancia de las personas
mayores en los centros residenciales.
DIRECTOR GENERAL DE SALUD PÚBLICA, ALIMENTACIÓN Y CONSUMO
GUÍA DE HIGIENE INTEGRAL
4 ••• personas mayores
Normas generales para una correcta higiene
1.1.1. Técnica del lavado de manos
Higiene del uniforme
Higiene básica del residente
2.2. Procedimiento para el aseo del residente
2.2.1. Anciano independiente
2.2.2. Anciano dependiente susceptible de ir al baño
2.2.3. Anciano dependiente encamado
Procedimiento para el aseo del residente con región
genital y anal sucia
Limpieza de espacios físicos y enseres
Limpieza de zonas nobles de uso común
1.2. Limpieza de aseos
Limpieza de zonas nobles privadas
2.1.1. Limpieza de la ropa de cama
de elaboración, mantenimiento y servicio de alimentos
3.1. Recomendaciones generales de limpieza y desinfección
3.1.1. Respecto a la frecuencia de la limpieza
3.1.2. Respecto a los métodos de limpieza
Prevención de la transmisión de infecciones
2.1. Precauciones generales de aislamiento
2.2. Precauciones específicas de aislamiento
2.2.1. Instrucciones para el personal de la residencia
2.2.2. Instrucciones para el residente enfermo
2.2.3. Instrucciones para las visitas del residente
Instrucciones para el cuidado del material clínico
e instrumental no desechable
Enfermedades infecciosas en las personas mayores
Factores predisponentes para la infección en el anciano
Características de la infección en el anciano
A.1. Gripe
A.2. Infección respiratoria
A.3. Neumonías
A.4. Tuberculosis
C.1. Gastroenteritis víricas
C.2. Hepatitis víricas
D.1. Sarna
D.2. Pediculosis
6 ••• personas mayores
E.1. Herpes zoster
E.2. Queratoconjuntivitis epidémica
Otros riesgos de origen sanitario ambiental
F. Infeciones de las vías respiratorias por legionelosis
F.1. Infecciones respiratorias del personal residente
F.2. Infecciones respiratorias de la población del centro
(residentes y personal de atención)
Intoxicaciones derivadas del uso de productos químicos
Es bien sabido que las personas ancianas tienen mayor riesgo de padecer
formas severas de las enfermedades infecciosas. Esta vulnerabilidad se
debe en parte a una disminución de las defensas del organismo frente a
los agentes patógenos. Además, no es infrecuente que en las personas
mayores existan enfermedades crónicas, como, por ejemplo, la diabetes
mellitus, en las que está dificultada la lucha contra las infecciones. En
este sentido, otras circunstancias, como la medicación, las alteraciones
psicomotrices, la incontinencia, etc., también pueden jugar un papel desfavorable.
La práctica constante de las normas de higiene en colectivos formados
por personas mayores es una responsabilidad básica de los profesionales
dedicados a su cuidado. En primer lugar, tienen una función específicamente sanitaria, puesto que no sólo han de servir para evitar la transmisión de infecciones, sino que deben mejorar directamente la salud de las
personas atendidas, y ello no sólo por obtener resultados evidentes sobre
la salud física sino también por los resultados positivos que se producen
en la esfera psicológica, sobre todo, la mejora de la autonomía y de la
No hay que olvidar, por último, que la aplicación de normas higiénicas
contrastadas en el cuidado de las personas mayores tiene efectos, intangibles pero reales, de tipo educativo entre los cuidadores, los ancianos y sus
para una correcta higiene
Se trata de aquellas normas que deben establecerse para realizar
la higiene personal de los residentes y, especialmente, la de los
que no puedan asumirla por sí mismos.
En los residentes válidos se deberán mantener pautas de supervisión que permitan evaluar constantemente su aseo personal y la
frecuencia de cambio de ropa.
PRECAUCIONES HIGIÉNICAS PARA EL PERSONAL
El personal que se encarga de la atención directa del residente resulta
esencial en tanto que puede ser un importante factor en la cadena de
transmisión de las enfermedades infecciosas.
En la mayoría de los casos son las manos del personal que atiende a
la persona mayor las que juegan el papel fundamental como vehículo
de transmisión de la enfermedad de un residente enfermo a un residente sano. Por esta razón dedicaremos especial atención al lavado de
• Antes y después de atender al residente.
• Después del contacto directo con sangre, fluidos corporales, secreciones y excreciones. Objetos potencialmente contaminados (cuñas,
catéteres, sondas, etc.).
LAS MANOS SON EL PRINCIPAL VECTOR DE TRASMISIÓN DE
ENFERMEDADES. EL USO DE GUANTES NO EXCLUYE EL LAVADO
Técnica de lavado de manos: 
Paso 1: Prepare el jabón y la toalla en el lavamanos. Es preferible usar
jabón líquido (1 cucharadita). El jabón de barra debe conservarse en
recipiente que escurra el agua para mantenerlo seco y limpio. 
Paso 2: Quítese los anillos de los dedos. 
Paso 3: Enjuague sus manos. 
Paso 4: Con el jabón en la mano, jabone completamente sus manos.
Frótelas entre sí vigorosamente con un movimiento circular. 
Paso 5: Lave cada muñeca y antebrazo deslizando a su alrededor la
mano opuesta. 
Paso 6: Entrelace sus dedos entre sí y deslícelos hacia adelante y
atrás, al menos 20 segundos. Limpie las uñas por encima y por debajo. 
Paso 7: Enjuague cada mano y brazo desde la mano hacia el antebrazo. 
Paso 8: Seque sus manos y antebrazos con una toalla limpia o con
aire seco. 
12 ••• personas mayores
PARA QUE EL LAVADO DE MANOS SEA EFECTIVO, LAS UÑAS
DEBEN DE ESTAR CORTAS Y LIMPIAS Y LA MANO LIBRE DE JOYAS
Utilización de guantes desechables 
Se seguirán las pautas de la política y gestión de guantes que se haya
establecido en la Residencia. 
Nunca se utilizarán guantes de goma para la higiene de los residentes. 
Siempre se emplearán guantes de plástico desechables para proceder
al aseo personal del residente. 
Siempre se utilizarán guantes de látex de un solo uso no estériles
cuando al realizar el aseo del residente se prevea la posibilidad de entrar en contacto con sangre, abscesos y fístulas purulentas, heces, o
con úlceras en la piel. 
Siempre que la persona que atiende al residente tenga lesiones en las
manos. 
personas mayores ••• 13
SE CAMBIARÁ DE GUANTES SIEMPRE QUE SE ATIENDA A OTRO
Higiene del uniforme 
Mantenerlo limpio, con los botones cerrados y sin descosidos. No hay
que dar imagen de dejadez. 
Cambiar la bata cuantas veces sea necesario. 
Para quehaceres sucios ponerse siempre delantal. 
Las personas que atienden el aseo del residente deberán cambiarse de
uniforme si se hubieran producido manchas notorias (no pequeñas
salpicaduras) con fluídos corporales, sangre, etc. 
El uniforme será revisado antes de entrar a la zona de comedores, con
objeto de asegurar que no se ha manchado.
Es uno de los mejores métodos para conservar la piel del anciano en el
mejor estado posible, constituye un instrumento básico en el mantenimiento de terapias de mantenimiento de actividades de la vida diaria, mejora la sensación de bienestar físico y psicológico del individuo y sirve
como método de incorporación de hábitos saludables.
Además del material que es habitual para realizar un baño o aseo, se utilizarán:
✓ Guantes de plástico de un solo uso.
✓ Guantes de látex sin esterilizar desechables, cuando proceda (ver 1.2.)
✓ Manopla de uso individual, que deberá limpiarse y guardarse con
las debidas normas higiénicas.
✓ Esponja o manopla de un solo uso, que deberá utilizarse ante determinadas situaciones: como puede ser la posibilidad de entrar en
contacto con sangre, abscesos y fístulas purulentas, heces, o con
✓ Peine, gorro de ducha y utensilios de afeitado de uso absolutamente individual.
MIENTRAS SE REALIZA EL ASEO DEL RESIDENTE, LA PERSONA
QUE LO ATIENDE IRÁ DEPOSITANDO EL MATERIAL
CONTAMINADO (PAÑALES, COMPRESAS, MANOPLAS Y/O
ESPONJAS DESECHABLES) Y LA ROPA SUCIA EN LAS BOLSAS
PREVISTAS PARA DICHO FIN. EN NINGÚN MOMENTO SE
COLOCARÁN EN PUNTOS INTERMEDIOS (SUELO, LAVABO,
BAÑERA, SILLAS, ETC.)
Procedimiento para el aseo
Antes de iniciar el aseo: 
Informar al residente de lo que se le va a hacer. 
Proteger su dignidad e intimidad ante otros residentes y otro personal que no intervenga en la atención directa. 
Tener en cuenta sus limitaciones. 
Fomentar su colaboración y autonomía.
El baño (o ducha) del residente, el lavado de boca y el afeitado deben realizarse a diario. El lavado de cabeza, como mínimo, una vez por semana.
Las uñas se deberán cortar siempre que lo necesite.
Anciano independiente: 1 persona: 
Preparar el material. Dejarlo a su alcance. 
Acompañarle al baño si es preciso. 
Ayudarle a incidir sobre zonas difíciles: espalda, pies, etc. 
Anciano dependiente susceptible de ir al baño:
1 ó 2 personas, según grado de autonomía: 
Acompañarle al baño con ayuda de silla si es preciso. 
Preparar el material y dejar a su alcance lo que pueda ser utilizado. 
Acomodarle en la silla de ducha con ayuda técnica si es necesario. 
Duchar con agua y jabón, con especial incidencia en determinadas
GUÍA DE HIGIENE INTEGRAL 
Secarle con especial cuidado en pliegues y pies. 
Vestirle y acomodarle en cama o silla. 
Anciano dependiente encamado: 
— Respetar la intimidad del anciano. Colocar un biombo si es preciso.
— Extremar la higiene en las zonas de apoyo.
— Colocar la cama en posición horizontal, si su condición lo permite.
— Valorar la situación del paciente (fatiga, cansancio.) Evitar el aseo
— Comprobar temperatura ambiental y corrientes de aire.
— Comprobar la temperatura del agua.
— Cambiar de agua a menudo. 
— Ofrecer la cuña o botella al paciente.
— Ver si el anciano necesita afeitado.
— Colocar la toalla debajo del mentón y realizar higiene de boca.
— Retirar la ropa de encima del anciano y dejar sólo la sábana encimera.
— Lavar, enjuagar y secar: cara, orejas y cuello.
— Retirar la almohada y mantener incorporado al anciano.
— Lavar los ojos con torundas desechables humedecidas en agua
templada (sin jabón). Utilizar una para cada ojo, limpiar desde la
parte interna a la externa del ojo.
— Después del enjuagado de la cara con agua templada, se procederá
siempre al secado cuidadoso
— Si fuera preciso limpiar el conducto auditivo y las aletas de la nariz
(con torunda de algodón humedecida en agua templada).
— Descubrir el tórax, quitando el pijama o camisón. Cubrir el resto
— Lavar el tronco. En las mujeres, lavar, enjuagar y secar cuidadosamente los pliegues submamarios.
— Lavar los brazos desde la muñeca hasta la axila.
— Cubrir el tórax con la sábana.
— Cuidar esmeradamente los pliegues de la región abdominal manteniéndolos secos.
— Siempre que sea posible colocar las manos del paciente en la palangana. Si fuera preciso, lavar, cepillar y recortar las uñas.
— Colocarle de lado y lavarle la espalda, friccionando suavemente
con movimientos circulares para estimular la circulación.
— Lavar, enjuagar y secar piernas y pies. Si es preciso introducir los
pies en la palangana de agua colocando debajo de los muslos una
almohada para mantener las piernas flexionadas.
— Lavar, cepillar y recortar las uñas, siempre horizontalmente,
— Prestar especial atención en espacios interdigitales. Secarlos con
— Realizar el aseo perineal.
— Lavar el cabello si fuera preciso.
— Realizar el cambio de ropa de la cama. Vestir al anciano.
— Ayudar al anciano a colocarse en una postura cómoda y adecuada a sus necesidades.
— Recoger, limpiar y ordenar todo el material utilizado.
— Dejar la habitación completa y en orden.
— Poner al alcance del anciano todo aquello que solicite y necesite.
— Lavarse las manos.
— Registrar la actuación y anotación de las incidencias. Notificar a
enfermería las lesiones observadas.
SI ANTES DE COMENZAR EL LAVADO SE SOSPECHA QUE LA
REGIÓN PERIANAL ESTÁ SUCIA, SE COMENZARÁ EL LAVADO POR
Procedimiento de aseo del residente
con región genital y anal sucia
Cuando esta región está sucia se inicia el lavado por esta zona, procediéndose de la siguiente manera: 
Lavarse las manos. 
Ponerse guantes de plástico desechables o guantes de látex (ver 1.2). 
Proceder a lavar la región perianal, siguiendo esta secuencias:
✓ En mujeres: 
Colocar en posición ginecológica con la cuña. 
Se enjabona y se aclara echando agua con la jarra. 
Se seca de arriba abajo por orden: pubis, labios mayores, labios
menores, vestíbulo perineal y región anal. Uso adecuado de esponjas. 
Aclarar con lavado a chorro. 
Quitarse los guantes y desecharlos. 
Ponerse nuevos guantes de plástico y proceder a lavar el resto del
✓ En hombres: 
Colocar la botella. 
Empezar por lavar los genitales externos. 
En el pene se retira el prepucio y se lava el glande. 
Se aclara echando agua con la jarra. 
Secar suavemente. 
Colocar el prepucio hacia delante para evitar edema de glande. 
Posteriormente se realiza el aseo de la región anal. 
✓ En pacientes con sonda vesical: 
Observar el área alrededor del meato urinario para ver si existe inflamación, olor o supuración.
Normas generales para una correcta higiene 
Después de limpiar la zona perineal, limpiar la sonda con movimientos circulares, empezando por el meato y extendiéndose unos
10 cm. 
Aplicar una solución antiséptica en esta zona, si se precisa. 
Recoger, limpiar y ordenar el material utilizado. 
UNA VEZ FINALIZADO EL ASEO DE UN RESIDENTE, LA PERSONA
QUE LO HA ATENDIDO SE QUITARÁ LOS GUANTES, E
INMEDIATAMENTE SE LAVARÁ LAS MANOS, ANTES DE PROCEDER
AL ASEO DE OTRO RESIDENTE
Dado que estas zonas son utilizadas por todos los usuarios del centro, se
debe prestar especial cuidado a su higiene y orden.
La limpieza de suelos y superficies se realizara al menos una vez al día.
Para barrer los suelos se utilizara el sistema de “barrido en húmedo”,
consistente en humedecer los utensilios que se usen, para evitar que se
Para el fregado de los suelos se utilizara el sistema de “doble cubo”; consiste en usar dos cubos, uno de color azul con agua y producto limpiador,
para el fregado, y otro de color rojo, sólo con agua, para el aclarado.
Los productos limpiadores que se empleen en los suelos de estas zonas deberán ser de tipo detergente-bactericida.
Para la limpieza del mobiliario y superficies, teniendo en cuenta que podemos encontrar diversos enseres de distintos materiales, se usaran bayetas humedecidas con el producto apropiado para cada uno de ellos.
Las papeleras habilitadas para el depósito de residuos se vaciaran regularmente, al menos, dos veces al día, y siempre que estén repletas de residuos, no dando nunca lugar a que éstos se viertan en el suelo. Las bolsas,
al retirarlas, se cerrarán y se depositarán en el saco que hay en el carro
de limpieza para este fin.
CUADRO DE LIMPIEZA DE ZONAS NOBLES DE USO COMÚN
Método/sistema
Barrido suelos
Fregado suelos
Mobiliario: superficies
Bayeta humedecida
Adecuado al material
Estos espacios, al igual que los tratados en el punto anterior, son también
utilizados por todos los usuarios del centro; es por tanto muy importante
incidir en que la limpieza e higiene de estas zonas es fundamental para
evitar la proliferación y por tanto posible transmisión de microorganismos patógenos.
Estos aseos se limpiarán a las menos dos veces al día, y siempre que sea
necesario. El carro de limpieza se situará en la puerta bloqueando la entrada.
SE LIMPIARÁN SIEMPRE DE DENTRO A FUERA Y DE LOS ESPACIOS
MÁS LIMPIOS A LOS MENOS LIMPIOS, TERMINANDO CON EL FREGADO DEL SUELO.
Cuando se realice el fregado del las paredes alicatadas siempre se limpiarán de arriba hacia abajo, se frotarán las paredes con un estropajo impregnado con el producto limpiador y después se aclararán con bayeta,
por último se secarán con paños que no dejen residuos. Es muy importante que estas no queden húmedas, ya que esto podría facilitar la aparición de hongos. Los productos empleados serán de tipo detergente-bactericida.
La limpieza de los sanitarios se realizará por dentro y por fuera, no olvidando los desagües y agujeros o ranuras de seguridad. Los productos
empleados serán líquidos, no corrosivos y que no rayen las superficies,
empleando bactericidas de amplio espectro y que garanticen una permanencia de actividad de 12 horas. Las bayetas empleadas serán exclusivas
Si estos aseos estuvieran dotados de duchas o de bañeras, se limpiarán de
la forma expuesta en el punto anterior y con los mismos productos de
limpieza. Si existen cortinas para duchas, estas se impregnarán de lejía
en las zonas en las que aparezcan “puntos negros” y luego se aclararan
con agua (aunque es más recomendable, cuando esto suceda, que se sustituyan por otra nueva). Para la limpieza de las mamparas se empleará
un limpiador para cristales.
Para el fregado de los suelos emplearemos el sistema de “doble cubo”, y el
producto empleado será detergente desinfectante.
Es muy recomendable la instalación en los sanitarios de bacterioestáticos,
que proyectan una carga de producto bactericida cada vez que
descargamos el agua del inodoro, garantizando una correcta desinfección
de éste siempre que sea utilizado.
Todos los útiles que empleemos para la limpieza de estas zonas serán exclusivos para esta labor.
TENER EN CUENTA QUE LA UTILIZACION DE PRODUCTOS DE
CLORO (LEJÍA) NO NOS GARANTIZA UN TIEMPO DE ACTUACIÓN
SUPERIOR A TREINTA MINUTOS, FRENTE A OTROS PRODUCTOS
QUE ACTÚAN DURANTE DOCE HORAS.
CUADRO DE LIMPIEZA DE ASEOS DE ZONAS NOBLES
No rayaduras
Duchas bañeras
y aclarado
El proceso ha seguir en el orden de la limpieza de una habitación, teniendo en cuenta que siempre se limpiará de dentro hacia fuera; ha de
ser el siguiente: 
Desconectar el aire acondicionado o la calefacción por aire si la hubiera. 
Comprobar las luces por si estuvieran fundidas. 
Vaciar papeleras y ceniceros. 
Abrir las ventanas para ventilar (entre 15 y 30 minutos es suficiente). 
Retirar restos de alimentos y menaje si los hubiera. 
Hacer las camas. 
Limpiar el mobiliario con bayetas humedecidas con el producto
adecuado, si en algún mueble, se encontraran restos de sangre, se
realizará una limpieza de arrastre con una bayeta impregnada de
desinfectante (puede ser lejía), y después se procederá a realizar
una limpieza normal. 
Barrer el suelo en húmedo. 
Fregar el suelo, empezando por el punto más alejado hasta la
puerta de la habitación. El producto utilizado para esta labor debe
ser un detergente-desinfectante. 
Una vez secado el suelo se procederá a cerrar las ventanas, correr
los visillos y cortinas, y dejar las persianas entornadas.
Para el fregado de los suelos utilizaremos el sistema de doble cubo.
Si las habitaciones dispusieran de cuarto de baño en su interior, éste se
limpiará en último lugar.
El carro de limpieza se situará en la entrada de la habitación, bloqueando
NUNCA SE LIMPIARÁN LOS SUELOS DE LA HABITACIÓN Y EL
BAÑO CON EL MISMO AGUA. NI SE EMPLEARÁ PARA LIMPIAR
24 ••• personas mayores
CUADRO DE LIMPIEZA DE UNA HABITACIÓN
Frotación, aclarado
y secado al aire
Producto espuma controlada
Se considera ropa de cama: la sábana bajera, sábana encimera, funda de
almohada, colcha, funda de colchón plastificada (con rizo superior),
De éstas, algunas se deberán cambiar a diario y otras rotatoriamente.
Modo de retirar la ropa usada de la cama:
Cuando se prevea contacto con sangre, fluidos corporales, descamaciones, mucosas, etc., utilizar guantes de un solo uso, no estériles.
Retirar la ropa de cama, el pijama/camisón y material desechable del residente (empapadores, compresas, pañales, etc.) depositándolos directamente en los contenedores apropiados.
NUNCA HAY QUE DEPOSITAR LA ROPA EN PUNTOS INTERMEDIOS
(SUELO, MUEBLES, CAMAS, ETC.
Se pueden encontrar bien dentro de la habitación o junto a ella; los pasos
a seguir para realizar su limpieza son los siguientes: 
Retirar la ropa de aseo, depositándola directamente en los carros
destinados a ello. 
Comprobar las luces. 
personas mayores ••• 25
GUÍA DE HIGIENE INTEGRAL 
Limpiar el mobiliario con bayeta humedecida con el producto adecuado. 
Limpiar los sanitarios por dentro y por fuera, los desagües y las
ranuras de seguridad también se limpiarán. Se utilizarán productos
desinfectantes líquidos, que no sean corrosivos ni rayen la porcelana. 
La bañera o el plato de ducha se limpiarán de igual modo y con los
mismos productos. 
Las cortinas, si las hubiera, deberán limpiarse con un poco de lejía
y después un buen aclarado si se observan puntos negros. Si hubiera mamparas, se limpiarán con un limpiacristales. 
El suelo se limpiará en último lugar, utilizando el sistema de doble
cubo, y productos detergentes-bactericidas.
Los materiales que se utilicen para realizar esta limpieza serán exclusivos
Se revisará periódicamente si hay papel higiénico y se repondrá cuando
Se repondrá la ropa de baño limpia y se colocará en perfecto orden.
Si se realiza una limpieza general de los cuartos de baño, se comenzará
por la limpieza de los techos, pasando luego a la limpieza de las paredes,
si éstas estuvieran alicatadas, se frotarán desde arriba hasta abajo con un
producto bactericida, después se aclararán y por último se secarán, evitando siempre que queden humedades.
Normas generales 
Al iniciar las tareas de limpieza siempre habrá que asegurarse que
en el carro de limpieza se llevan todos los materiales necesarios
para realizar esta labor correctamente. 
Cuando se termine de realizar la limpieza se deberán lavar todos
los útiles que se hayan usado, fregando cubos, bayetas fregonas y
hasta el propio carro, dejándolo en las condiciones adecuadas para
su posterior utilización. 
Todos estos artículos deberán guardarse en un cuarto adecuado.
Limpieza de espacios físicos y enseres 
Para realizar cualquier tipo de limpieza se deberán utilizar guantes, estos serán de goma o bien pueden ser de un sólo uso no estériles, si dicha limpieza se va a realizar en objetos posiblemente contaminados.
Y EQUIPOS DE ELABORACIÓN,
MANTENIMIENTO Y SERVICIO DE ALIMENTOS
Las residencias de personas mayores deben contar con un “Plan de Limpieza y Desinfección” aplicable a todas las zonas y elementos disponibles
que estén relacionados con la manipulación de los alimentos, esto es: superficies, instalaciones, equipos y utensilios. Este plan se encuadra dentro
de los requisitos a cumplir antes de implantar los sistemas de autocontrol
que exige la normativa vigente para garantizar la higiene de los alimentos que se suministren a los residentes.
El plan de limpieza y desinfección, que puede ser elaborado y aplicado por
personal de la propia residencia o bien por una empresa especializada en
limpieza, debe desarrollarse por escrito y especificar los siguientes aspectos: 
La relación de equipos, locales y utensilios que deben limpiarse y
desinfectarse. 
La frecuencia de limpieza y desinfección, basada en la asiduidad de
empleo de los equipos, superficies y útiles, en el tipo de alimentos
que se elaboren, almacenen o sirvan (riesgo de proliferación microbiana y contaminación cruzada), en el estado de limpieza en
que se encuentren y en el tipo de suciedad que les afecte. Se indicará también el momento de aplicación en relación con los procesos de elaboración y/o servicio de las comidas. 
Los métodos de limpieza y desinfección, que deben ser acordes con
el diseño de la residencia, los aspectos operativos y las condiciones
de las instalaciones. Es importante tener en cuenta siempre las instrucciones de limpieza recomendadas por los fabricantes de equipos y materiales. 
Los equipos y productos utilizados en la limpieza y desinfección,
debiendo detallarse los tipos y cantidades de productos químicos
que se vayan a emplear, su modo de uso y las precauciones en el
manejo de dichos productos. Todos los productos deben ser adecuados para utilizarse en establecimientos alimentarios. 
Los criterios de limpieza y desinfección, que deben establecerse
para que el personal encargado sea capaz de determinar si el nivel
de higiene es aceptable y pueda reaccionar ante situaciones que
indiquen lo contrario. El control de la limpieza puede hacerse mediante examen visual y táctil, teniendo en cuenta las zonas más
ocultas, y confirmarse periódicamente mediante análisis microbiológicos o de detección de residuos proteicos. 
Las personas responsables de la ejecución y verificación del plan de
limpieza y desinfección. 
Un sistema de registro de las incidencias encontradas y las acciones correctivas aplicadas.
Además de lo expuesto en apartados anteriores de esta guía se tendrán
en cuenta las siguientes recomendaciones específicas relacionadas con la
actividad de restauración colectiva en las residencias:
Respecto a la frecuencia de la limpieza y desinfección 
Independientemente de lo que sea necesario a lo largo de la jornada, al final de la misma se procederá a la limpieza y desinfección
de cocina, comedores, office, y aseos de los manipuladores, incluyendo equipos, superficies, instalaciones y utensilios empleados o
que hayan estado en contacto con los alimentos. Especial cuidado
se tendrá con las tablas o mesas de corte, loncheadoras, picadoras,
batidoras, fregaderos de uso compartido, carros de servicio, bandejas y recipientes que se empleen tanto para mantener alimentos
crudos como cocinados; todo ello por la posibilidad de transmisión
de microorganismos. 
Los equipos y útiles que se limpien y desinfecten diariamente se someterán, no obstante, a un tratamiento de limpieza más minucioso semanalmente y aquéllos que no se utilicen frecuentemente
se limpiarán y desinfectarán siempre antes de su uso. 
El resto de instalaciones que no se ensucien diariamente, como paredes, estanterías y suelos de almacenes, despensas, cámaras y frigoríficos, electrodomésticos, vestuarios, mosquiteras etc, se limpiarán y
desinfectarán periódicamente, en función de lo establecido en el programa, y prestando especial atención a las zonas poco accesibles. 
La ropa de trabajo de los manipuladores de alimentos y los paños
de cocina se recomienda que se laven separadamente de la ropa de
servicio de las comidas —manteles y servilletas—, debiendo lavarse diariamente en máquinas automáticas. 
Los cubos para depósito de desperdicios que se ubiquen en las cocinas y office deberán limpiarse y desinfectarse diariamente. Tam-
28 ••• personas mayores
bién debe incluirse en el programa la limpieza de los contenedores
de basura para la recogida general de desechos. 
Se tendrán en cuenta en el programa de limpieza y desinfección
las zonas donde se almacenen los productos, útiles y equipos de
limpieza, así como el control del estado de los carros, cepillos, fregonas, cubos, gamuzas, etc., que se repondrán con la debida frecuencia. Los paños y gamuzas se lavarán diariamente a una temperatura adecuada.
Respecto a los métodos de limpieza
y desinfección 
La limpieza y desinfección se llevará a cabo de tal modo que no sea
causa de contaminaciones cruzadas hacia los alimentos debido a
polvo, aerosoles —por ejemplo si se emplea agua a presión—, presencia de residuos de productos químicos, etc. 
Los productos de limpieza y desinfección deben almacenarse debidamente separados de los alimentos, en envases cerrados y etiquetados y no se reutilizarán en ningún caso envases de alimentos o
que puedan inducir a error sobre su contenido. Siempre deben seguirse las instrucciones de uso del fabricante. 
La vajilla, cubertería, cristalería y , en la medida de lo posible la
mayoría de los útiles de cocina y piezas desmontables, se limpiarán
en lavavajillas automáticos de acuerdo a las siguientes recomendaciones:
• Eliminar previamente de forma conveniente los restos de comida.
• Colocar las piezas en el lavavajillas en función de su naturaleza,
suciedad y dificultades de lavado.
• Seleccionar temperaturas de lavado entre 60-65º C y aclarado a
• No sobrecargar el lavavajillas para permitir la acción del detergente.
• Realizar revisiones periódicas del aparato para garantizar su correcto funcionamiento.
Cuando la limpieza de útiles tenga que ser manual se ajustará al procedimiento siguiente:
• Eliminación por cepillado de restos de comida.
• Prelavado con agua caliente para evitar acumulación de suciedad en el agua de lavado.
• Lavado con agua caliente con detergente (40-50º C).
• Aclarado con agua caliente corriente. Es importante, pues si
quedan restos de detergente puede impedirse la acción de los desinfectantes.
• Desinfección en agua caliente (sumergir a 80º C durante 2
min.) o en solución desinfectante autorizada con aclarado posterior si es necesario.
• Secado al aire preferiblemente o si no con paños de un solo uso
o lavados diariamente.
Una pauta similar se seguirá para la limpieza de superficies y equipos que no se haga con maquinaria automática:
• Eliminación de residuos sólidos groseros y en el caso de suelos
posterior barrido en húmedo para no levantar polvo.
• Lavado con agua caliente, detergente y desinfectante o con un
producto que cumpla a la vez ambas funciones.
• Aclarado con agua caliente si es necesario.
• Secado al aire. 
Debe tenerse especial cuidado en la manipulación posterior de los
equipos y útiles que se hayan limpiado y desinfectado, almacenándolos de forma correcta para evitar su contaminación. Asimismo, es muy importante que se asegure que las superficies,
equipos y útiles queden completamente secos con el fin de impedir
Para ser recogidos, debe existir un espacio exclusivo en cada planta
donde se generen residuos.
En estos espacios habrá contenedores con tapa, donde se depositarán las
bolsas, que serán de color negro, en las que se depositen dichos residuos.
La evacuación de contenedores se realizará como mínimo dos veces al
día. Éstos se trasladarán a un depósito general, que debe ser un cuarto
con paredes impermeables y bien ventiladas. Deberá tener toma de agua
y sumidero para facilitar su limpieza.
Los contenedores deberán limpiarse y desinfectarse todos los días.
Los residuos pueden ser: 
Sólidos asimilables a urbanos. No son específicos de la actividad
asistencial; por tanto, no son tóxicos: 
Residuos propios de la actividad administrativa. 
Residuos de jardinería. 
Envases de vidrio. 
Envases de medicamentos. 
Mobiliario. 
Colchones. 
Palpel, cartón, prensa. 
Textiles. 
Biosanitarios: 
Clínicos o biológicos. 
Textiles manchados con fluidos corporales (excepto que puedan ser
secreciones nasales o respiratorias de pacientes con tuberculosis o
fiebre Q, que pueden ser contaminantes y se considera residuo biosanitario especial o de Clase III). 
Vendajes, algodón usado, material de curas, apósitos, etc. 
Contenedores de suero. 
Bolsas de orina vacías, sondas, catéteres, etc.
PARA LAS AGUJAS Y OTROS MATERIALES SANITARIOS EXISTIRÁN CONTENEDORES ESPECIALES QUE SERÁN TRATADOS POR
UN MÉTODO ESPECÍFICO.
Prevención de la transmisión de infecciones en las residencias de personas mayores
Entre las enfermedades que pueden afectar a las personas hay algunas
que están producidas por microorganismos (bacterias, virus, hongos,
etc.) y pueden transmitirse a otras personas, es decir, se pueden contagiar. Se llaman enfermedades infecciosas.
Los microorganismos que producen las enfermedades infecciosas se llaman patógenos. Los microorganismos patógenos pueden producir infecciones localizadas (por ejemplo, en la piel, en la garganta, en el intestino, etc.) o infecciones generalizadas (cuando el microorganismo se
difunde por la sangre y se extiende por todos los órganos).
No siempre los microorganismos patógenos producen enfermedades infecciosas al entrar en contacto con una persona. Por ejemplo, una persona
joven, sana, bien nutrida, es más probable que disponga de buenas defensas contra la infección. En cambio, una persona previamente enferma,
desnutrida o anciana probablemente tiene su sistema de defensas en condiciones precarias y, por lo tanto, es más susceptible a las infecciones.
Asimismo existen gérmenes (microorganismos saprofitos) que se encuentran normalmente en la piel y dentro de los aparatos respiratorios,
intestinales y genitales, que habitualmente no causan enfermedad, pero
tienen capacidad para ello cuando llegan a una zona donde no es habitual que estén o cuando disminuyen las defensas, como es el caso de las
personas mayores, sobre todo si están afectas de enfermedades crónicas
(patógenos oportunistas).
En las residencias se pueden propagar enfermedades infecciosas y es muy
importante reducir la probabilidad de que esto suceda, sobre todo aquellas potencialmente graves o que son difíciles de curar.
UNA PERSONA MAYOR CON UNA ENFERMEDAD INFECCIOSA
TRANSMITE LA ENFERMEDAD CON MAYOR FRECUENCIA A LAS PERSONAS MAYORES QUE CONVIVEN CON ELLA QUE A SUS CUIDADORES
Las buenas prácticas higiénicas y de prevención de infecciones sirven
para proteger a los residentes, a los trabajadores de la residencia y en ocasiones también a los visitantes y a la comunidad en general.
Es importante diferenciar términos que a veces utilizamos como sinónimos pero que no lo son:
— Infección: es cuando hay presencia de microorganismos y éstos
se multiplican, pudiendo causar o no enfermedad.
— Enfermedad infecciosa: cuando la infección altera el estado de
— Enfermedad transmisible: cuando una enfermedad se transmite de un individuo (persona o animal) a otro (del mismo o distinta especie). Puede ser un germen que cause una infección o
bien un parásito, tratándose entonces de una infestación.
— Enfermedad contagiosa: enfermedad que se transmite exclusivamente de una persona a otra.
Durante muchos siglos las infecciones fueron la primera causa de mortalidad del hombre. Las enfermedades infecciosas han ido disminuyendo en
los dos últimos siglos gracias al desarrollo de la salud pública, con medidas como la potabilización del agua, saneamiento de residuos y de aguas
residuales, mejoras en la alimentación, en las viviendas y en la higiene
personal y desarrollo de desinfectantes, antibióticos y vacunas.
No obstante, las infecciones siguen siendo la causa de una parte importante de los problemas de salud y por ello no debemos bajar la guardia en
— El residente corre el riesgo de infectarse en múltiples procedimientos habituales en su cuidado.
— Muchos residentes están enfermos (enfermedades crónicas) y
son, por tanto, más vulnerables a las infecciones.
— El personal sanitario y el resto del personal de la residencia están en contacto constantemente con materiales potencialmente infecciosos, formando parte de su trabajo.
— Residentes y trabajadores tienen infecciones que pueden
— Las malas prácticas higiénicas en muchos casos son responsables de transmisión de infecciones.
Las puertas de entrada posibles de un microorganismo son múltiples: respiratoria, digestiva, urinaria, genital, piel, conjuntiva, etc., y el paso de
una persona enferma a una sana puede suceder de varias maneras:
— Directamente, por una relación inmediata de enfermo a sano a
través de las manos, la tos, las heces, las secreciones, etc. En nuestro medio cobra especial importancia la transmisión a través de
manos sucias o contaminadas.
— Indirectamente, cuando existe separación en tiempo y en distancia entre la fuente de infección y el huésped. Sucede a través
del agua o alimentos contaminados o mediante el contacto con
objetos (fómites) como cubiertos, pañuelos, ropa de cama, elementos de aseo o de afeitado, material quirúrgico y de curas, etc.,
que previamente han estado en contacto con el enfermo. Una persona sana puede actuar también como intermediario entre una
persona enferma y otra no enferma, pero predispuesta a enfermar
debido a su pobre sistema de defensas.
La vía aérea es una transmisión considerada directa dado que la inmensa
mayoría de las infecciones que se transmiten por esta vía requieren cierto
acercamiento físico.
Los microorganismos patógenos, al causar las enfermedades infecciosas,
producen un deterioro de la calidad de vida de las personas afectadas e
incluso pueden tener efectos muy graves y causar la muerte en personas
debilitadas. Por este motivo:
Las personas que trabajan con ENFERMOS o PERSONAS MAYORES deben ser ESPECIALMENTE CUIDADOSAS para mantener las MEDIDAS HIGIÉNICAS que impiden o, al menos, dificultan el paso de microorganismos patógenos de unos a
Las precauciones higiénicas que se han expuesto anteriormente son básicas para evitar que las enfermedades se transmitan de una persona enferma a una sana directamente o a través de una cuidadora o de algún
objeto contaminado. Estas medidas básicas deben cumplirse siempre rigurosamente y son:
• Lavarse bien las manos después de haber estado en contacto con un residente o con posibles objetos contaminados
y antes de atender a otro residente. Debe hacerse independientemente de que se utilicen guantes de protección. Las
manos deben lavarse antes y después del uso de los guantes.
• Usar guantes desechables siempre que se entre en contacto
con sangre, fluidos corporales, secreciones, excreciones,
mucosas, piel no intacta y objetos contaminados. Los guantes deben quitarse después de su uso, lo antes posible y antes de tocar superficies no contaminadas o a otro paciente.
• Usar bata (limpia) durante todas las actuaciones que originen salpicaduras de sangre, fluidos corporales, secreciones,
excreciones o puedan manchar la ropa. Quitarse la bata lo
antes posible y lavarse las manos a evitar la transmisión a
otros pacientes o al medio.
Existen múltiples medidas de prevención de las enfermedades infecciosas
como aislamiento, desinfección, educación sanitaria, medidas de saneamiento, diagnóstico precoz, vacunas, inmunoglobulinas, quimioprofilaxis, etc.
Consiste en la separación de una persona que padece una enfermedad infecciosa durante el periodo de tiempo en que puede transmitirla.
El objetivo de esta medida es evitar que se transmita una enfermedad infecciosa desde el enfermo a las personas que le atienden y al resto de residentes. Nunca se llevará a efecto sin la prescripción facultativa previa.
Existen distintos tipos de aislamiento, de acuerdo al modo de transmisión
de la enfermedad y de las precauciones que se requieran, a saber: estricto,
respiratorio, protector, entérico y de contacto.
Algunos son de aplicación únicamente en el ámbito hospitalario, dado
que se aplican a enfermedades que requieren hospitalización. En las residencias puede ser necesario en determinadas circunstancias el empleo de
aislamiento de contacto, aislamiento entérico y aislamiento respiratorio.
Precauciones generales de aislamiento
Cuando se sospecha la existencia de un enfermo con una enfermedad infecciosa se seguirán las siguientes recomendaciones:
36 ••• personas mayores
• Los artículos contaminados con material infeccioso deben desecharse adecuadamente utilizando doble bolsa de plástico que serán
cerradas a continuación. Estos artículos deben manipularse lo menos posible para evitar la contaminación de zonas limpias con ellos
(no depositar en el suelo o sobre muebles, introducir de forma inmediata en las bolsas). Si el material no es de un solo uso (ropa de
cama, toallas, etc.), hay que asegurarse que no sea usado por otro
residente hasta que no haya sido adecuadamente limpiado y procesado separadamente del resto de la ropa, introduciéndose en doble
bolsa para su traslado.
• La puerta de la habitación debe estar cerrada.
• Instruir al residente y a los visitantes sobre las precauciones.
• Lavarse las manos al entrar y salir de la habitación.
• Evitar las salidas innecesarias del residente por el resto de las instalaciones mientras dure la enfermedad.
• El material de limpieza será de uso exclusivo de la habitación.
Estas medidas parten del conocimiento de la enfermedad; por tanto, de sus
mecanismos de transmisión específicos, y van dirigidas a evitar que una
enfermedad concreta que padece un residente sea transmitida al resto.
Con el aislamiento de contacto se evita que una enfermedad se transmita
directamente de una persona sana a una enferma (al tocar, besar, etc.) o
indirectamente por objetos (ropas, cubiertos, peines, maquinillas de afeitar, etc.) o por el personal de atención directa como intermediario.
A modo de ejemplo, estas medidas deben tomarse para las siguientes enfermedades: 
Infecciones de la piel (piodermitis, herpes zoster, heridas infectadas, úlceras por decúbito). 
Parasitosis externas como pediculosis y sarna. 
Conjuntivitis supuradas.
Conlleva las siguientes precauciones:
• Es deseable, aunque no imprescindible, habitación individual.
• Bata limpia y guantes estériles para las curas.
• Instrumental quirúrgico estéril.
• Lavarse las manos antes y después de atender al paciente.
• No tocar con las manos heridas o lesiones.
• Toda persona que entre en contacto usará guantes.
• Todo el material debe encontrarse en la habitación.
• Los drenajes y el material de curas se desecharán como residuos
• La ropa de cama se tratará como contaminada.
Su objetivo es prevenir la transmisión de enfermedades que se transmiten
directa o indirectamente por medio de excretas infectadas u objetos contaminados por heces.
Se aplica en las siguientes enfermedades: 
Gastroenteritis aguda bacterianas o víricas. 
Las precauciones a seguir:
• No requieren habitación individual, aunque es aconsejable.
• Guantes desechables y bata protectora para quien tenga contacto directo con el enfermo (guantes y batas estarán dentro de la habitación).
• Lejía para desinfección de heces, inodoro y cuña.
• Educación sanitaria del paciente reforzando los hábitos higiénicos
después de utilizar el inodoro o defecar.
• La ropa de cama y de aseo se trata como contaminada.
• Limpiar y desinfectar cuidadosamente los objetos manchados con
heces del paciente.
Es el indicado para evitar la propagación de enfermedades que se diseminen por vía aérea.
Es de aplicación en las siguientes enfermedades:
Prevención de la transmisión de infecciones en las residencias de personas mayores 
Tuberculosis pulmonar. 
Neumonía. 
Difteria. 
Las precauciones que conlleva son las siguientes:
• Habitación individual con lavabo.
• Puerta siempre cerrada evitando ventilar hacia el interior.
• Guantes desechables cuando se tenga contacto con las secreciones.
• Pañuelos de un solo uso para recoger las secreciones, los cuales se
introducirán en bolsas.
• Lavarse las manos antes de entrar y al salir de la habitación.
• El paciente usará mascarilla si es necesario su traslado a otro lugar.
• Hay que extremar precauciones al obtener y manipular las muestras de esputos.
Instrucciones para el personal de la residencia:
• El personal que atiende al residente seguirá las medidas básicas
y las normas generales de aislamiento especificadas anteriormente.
• El personal debe de hacer todo lo posible para impedir que con su
lenguaje o su conducta el residente sometido a aislamiento pueda
sentirse despreciado.
Instrucciones para el residente enfermo:
• El residente no debe salir de la habitación, a menos que sea preciso,
y en este caso evitará el contacto físico con otros residentes.
• El residente debe lavarse las manos cuando entre en contacto con
sus secreciones o material contaminado.
• El residente, cuando tosa o estornude, debe cubrirse la boca y nariz
con pañuelo desechable.
• Debe evitarse que el residente tenga contacto con el residente de la
cama de al lado y con los objetos personales de éste.
• Al residente, si tiene capacidad de comprensión, se le deben explicar
siempre las razones del aislamiento para que pueda entenderlas y
colabore lo más posible.
Instrucciones para las visitas
del residente enfermo:
• Las personas que visiten al residente deben evitar entrar en contacto con secreciones o material contaminado del paciente y material contaminado con ellas.
• Las visitas deben lavarse las manos al entrar y salir de la habitación.
• Las visitas deben evitar el contacto con los pacientes contiguos, así
como con sus objetos personales.
Resumen de precauciones ante enfermedades infecciosas
Bata Guantes
Fiebre tifoidea/
7 días del inicio
de ictericia
24 horas de inicio
(meningocócica)
14 días de inicio
y forúnculos
Sangre y fluidos Hasta negatividad
Enfermedades que precisan aislamiento.
Tipo de aislamiento y duración
Absceso abierto
y uso reciente
1 semana tras inicio
Respiración/
Mycoplasma, neumococo Respiratorio
Neumonía/meningitis
24 horas del inicio
14 días tras tratamiento
correcto (Baciloscopia -)
del material clínico e instrumental
Se debe proceder a la desinfección de los objetos y/o utensilios no desechables que puedan haberse contaminado. La DESINFECCIÓN es la medida por la cual se destruyen los agentes infecciosos expulsados fuera del
organismo del enfermo, mediante la aplicación de DETERMINADOS procedimientos físicos o químicos.
Antes de iniciar la desinfección debe realizarse la limpieza. La LIMPIEZA
consiste en retirar de las superficies y de los objetos en que se hallan podido depositar los restos de sangre, fluidos corporales y suciedad potencialmente portadores de microorganismos capaces de causar enfermedad. Los elementos básicos son el agua y el detergente. Debe realizarse
siempre que sea posible antes de que se sequen los residuos y queden adheridos al instrumental.
La limpieza del material quirúrgico no desechable se hará con paños de
papel o con cepillo de cerdas no metálicas y habiendo abierto sus articulaciones o desmontado sus partes.
Con la limpieza se eliminan el 90 % de los microbios. Para eliminar el
resto de los gérmenes hay que recurrir a la desinfección o a la esterilización, dependiendo de la superficie o del material de que se trate.
DESINFECTANTE es una sustancia química capaz de destruir en unos
minutos todos los microbios, salvo algunas de sus formas de resistencia
(esporas), las cuales sólo pueden ser destruidas mediante esterilización.
Los desinfectantes solamente pueden aplicarse sobre superficies y objetos contaminados y no en las personas. Existen otros productos químicos de menor toxicidad que pueden aplicarse sobre tejidos vivos (piel y
mucosas); son los llamados ANTISÉPTICOS. En ocasiones algunos desinfectantes pueden ser utilizados como antisépticos, si no producen
irritación de los tejidos, ni toxicidad por absorción a través de la piel o
Cloro (lejía), compuestos iodados
Agua oxigenada, ácido peracético, permanganato potásico, perborato
Glutaraldehido, formaldehído
Etílico, isopropílico
Fenol, hexaclorofeno, cloroxilenol
Compuestos de plata, mercurio, cinc, cobre, etc.
Existen multitud de desinfectantes, siendo el más usado el cloro (la lejía).
El cloro es el desinfectante más barato y más accesible. En las concentraciones que se utilizan no es tóxico para las personas. No todas las lejías comercializadas tienen la misma concentración de cloro. La presentación más común es al 5%, con la que se prepara una mezcla con agua
(una parte de lejía y 9 partes de agua), para conseguir una concentración
al 0,5%. La disolución debe hacerse con agua fría y debe utilizarse una
vez que se ha preparado la mezcla, casi inmediatamente, ya que el cloro,
es decir, el elemento activo, se evapora. No se debe utilizar a concentraciones mayores, ya que puede dañar los objetos, sobre todo los metálicos.
En el tratamiento del instrumental se debe introducir éste utilizando
guantes no estériles en un recipiente con una solución de cloro al 0,5%
durante diez minutos (mayor tiempo y mayor concentración pueden oxidar el instrumental).
Existen asimismo múltiples productos químicos (glutaraldehido al 2%,
clorhexidina en solución alcohólica al 5%, alcohol de 70º y 96º, etc., que
pueden usarse para la desinfección (ver tabla 4).
Desinfectantes y antisépticos. Empleos más comunes
Sí. Tiempo de acción: 2 minutos. Desinfección de termómetros, fonendos, tapones de
viales de medicación
Sí. Acción rápida. Útil en
desinfección de piel intacta antes de inyecciones
IV, IM o SC
Sí. Tiempo de acción: 3 minutos. Desinfección de plásticos, cauchos, termómetros. Las
diluciones deben hacerse con agua destilada
y hay que utilizarlas recién preparadas. Proteger de la luz y el calor
Sí. En piel sana, heridas,
desinfección uretral, catéteres vesicales, antisepsia
Sí. En piel y mucosas intactas. Desinfección preoperatorio. No utilizar en
alérgicos al yodo
Sí. Contacto: 30 minutos. Consigue esterilización en contacto > 6 horas. Su manejo requiere protección adecuada dado que es irritante para piel, ojos y mucosa respiratoria
Sí. Desinfección de superficies metálicas. No
se debe mezclar con otros desinfectantes. Solución para cada uso. Requiere aclarado. Es
Lejía. 50 gr de
cloro activo por
Sí. Suelos, paredes, saneamientos, cuñas,
botellas. Concentración variable, según uso.
Requiere aclarado posterior, salvo suelos y
paredes. Corrosiva para metales
No. Irritante y tóxico
La ESTERILIZACIÓN es una técnica que asegura la eliminación de todos
los microbios, incluidas sus formas de resistencia. La esterilización es
preferible a la desinfección para el instrumental no desechable que
pueda tener contacto con la sangre o con los tejidos, por ejemplo, en el
caso de heridas (pinzas, tijeras, etc.). En general podemos utilizar tres
• Calor seco (hornos eléctricos): consigue la esterilización mediante
calor a una temperatura alta en una duración específica de
• Calor húmedo (autoclave): consigue la esterilización requiriendo
temperaturas menos elevadas.
En los centros residenciales es aconsejable que existan autoclaves, las
cuales consiguen la esterilización con calor húmedo a baja presión a una
temperatura de 121 º C. mantenida durante un tiempo de 30 minutos en
el caso de objetos envueltos y 20 minutos en el caso de objetos sin envolver. Dichos tiempos deben considerarse a partir del momento en que el
autoclave ha alcanzado dicha temperatura, así como la humedad y presión adecuadas (duración total: 45-60 minutos).
En el caso de utilizar hornos de calor seco se requieren temperaturas mayores y durante más tiempo, por ejemplo: 1 hora a 170º, 2 horas a 160º,
3 horas a 140º.
Para esterilizar químicamente existen múltiples sustancias químicas
como el glutaraldehido, ácido peracético, monopersulfato, etc., debiéndose seguir para su empleo las instrucciones e indicaciones del fabricante para conseguir la esterilización, no dañar el instrumental y evitar
determinados riesgos por parte de quien maneje estos productos.
Instrumental quirúr- Agua y detergente, En aquellos casos en que el material no sea
gico que vaya a con- aclarar con agua
de un solo uso no es suficiente la desinfectactar con tejidos estéción, siendo necesaria la esterilización
riles o con el interior
Termómetros, fonen- Agua y detergente,
aclarar con agua y
secar antes de
Durante la enfermedad, si es transmisible,
es recomendable utilizar los termómetros
individualmente. La desinfección se realizará con alcohol o clorhexidina
Ambú, mascarillas, Agua y detergente.
nebulizadores de aero- Aclarado con agua
soles, palas de laringoscopio
En aquellos casos que no sean de un solo
uso: hipoclorito sódico (lejía) al 1:l0 durante 10 minutos. Una parte de lejía por 9
partes de agua; otras opciones serían: clorhexidina diluida al 0,1%, usar glutaraldehido al 2% durante 20 minutos
Orinales, botellas de diu- Agua y detergente. Hipoclorito sódico (lejía) al 1:l0 durante
resis, cuñas, palanganas Aclarado con agua 10 minutos y aclarado posterior
Mobiliario de zonas sa- Agua y detergente
nitarias, armarios, vitrinas, carros, etc.
Hipoclorito sódico (lejía) al 1:20 (1 parte
de lejía y 19 partes de agua). En el caso de
superficies metálicas éstas pueden dañarse
(oxidarse), siendo la alternativa el empleo
Superficies no metáli- Agua y detergente
cas: suelos, paredes,
mesillas, baldas plastificadas, bañeras/WC
Hipoclorito sódico (lejía) al 1:100. Una
parte de lejía y 99 partes de agua. La limpieza y desinfección debe ser sistemática y
repetida con frecuencia
La eliminación de los residuos tiene un papel fundamental en cualquier
programa de prevención de infecciones.
Todo el personal de la residencia tiene la responsabilidad de manejar los
residuos adecuadamente para minimizar los peligros de infección, además de contribuir a crear un ambiente estéticamente agradable y reducir
los malos olores y la presencia de insectos.
Clase I.—Generales
Papel, metal, cartón, vidrio, restos de
comida, residuos de jardinería, muebles
No presentan riesgo de infección
Clase II.—Biosanitarios asimilables a urbanos
Sondas, vendas, gasas, guantes, pañales, bolsas vacías de orina
Posibilidad de infección en el interior
Clase III.—Biosanitarios especiales
• Residuos que hallan sido generados
por pacientes afectos de ciertas infecciones de especial vigilancia (pacientes con tuberculosis, filtros diálisis de pacientes con algún tipo de
hepatitis o virus del sida)
• Residuos punzantes o cortantes
Se consideran residuos infecciosos peligrosos
Clases IV, V, VI y VII
Restos humanos, residuos químicos
peligrosos, residuos citotóxicos y residuos radiactivos
Menor interés en el
tema que nos ocupa
La gestión adecuada de los residuos en la residencia tiene, entre otros, el
objetivo de minimizar la exposición a agentes infecciosos de los residentes, de los trabajadores y de los visitantes.
Algunos aspectos importantes en el adecuado procesamiento son los siguientes:
— Separación de los residuos según la categoría en el mismo sitio en
— Para los residuos clase I, II y III (salvo los objetos punzantes y cortantes): se deben utilizar bolsas de colores diferentes.
— Los envases para acumular residuos biosanitarios asimilables a
urbanos beben ser opacos, impermeables y resistentes a la humedad. Deben ser de color verde y de un volumen no superior a
— Siempre hay que utilizar guantes para tocar los desperdicios y lavarse las manos después de quitarse éstos.
— Las bolsas no se deben arrastrar por el suelo y su contenido no se
debe trasvasar de un envase a otro.
— Las bolsas y los contenedores de residuos deben estar siempre cerradas para evitar que se derrame su contenido.
— Las bolsas de diuresis deben ser vaciadas previamente en WC. o en
desagües especificados.
— Especialmente cuidadosos hay que ser con los objetos punzantes y
cortantes (agujas, hojas de bisturí, lancetas, cristales de ampollas
de medicación, etc.), para los que deben existir en los centros residenciales en número suficiente y en lugares adecuados recipientes
rígidos que estén autorizados, resistentes a perforaciones y con
cierre hermético, debiendo estar identificados mediante el pictograma de biopeligroso (figura 1) y el texto asociado.
— Los residuos citotóxicos deben acumularse separadamente de todas las demás clases de residuos, en envases exclusivos y de un
— Los depósitos intermedios estarán ubicados en lugares especificados para este fin y nunca lo estarán en estancias en que se realice
actividad sanitaria, zonas de paso, pasillos, etc.
— Está prohibido el traslado interno de los residuos biosanitarios y
citotóxicos en los ascensores destinados al personal, residentes o
público. También está prohibido el uso de trampillas y bajantes.
— Si se utilizan carros o contenedores móviles deben ser de uso exclusivo y limpiarse de forma periódica.
— Las bolsas no se deben amontonar en el suelo, sino en contenedores que se utilizarán para el traslado hasta el final de la ruta interna.
La infección es un desequilibrio entre el germen y el huésped en el que
anida, a favor del primero. Su presencia depende de los siguientes elementos:
Barreras (piel y mucosas)
Capacidad de acceso al huésped
Inhibición de mecanismos de defensa
Hay que resaltar el hecho de que todos los elementos de defensa propios
del huésped frente a la infección se encuentran modificados en la persona
Envejecimiento cutáneo con mayor fragilidad, descamación, etc.
Alterado, letárgico, «adormecido», lento y perezoso.
Numerosos, asociados y potenciados exponencialmente.
Todo lo anterior explica la mayor incidencia y prevalencia de las infecciones en los ancianos en relación a la población adulta.
Las infecciones en los mayores constituyen la segunda causa de ingreso
hospitalario y actúan como factor coadyuvante en otras causas de ingreso como la insuficiencia cardiaca, etc.. Representan la segunda o tercera causa de muerte según la serie consultada.
PARA LA INFECCIÓN EN EL ANCIANO
Cambios en el sistema inmune (lento, letárgico): 
Cambios en la función de los linfocitos T y B. 
Aumento de autoanticuerpos, etc.
Cambios anatómicos y funcionales en estructuras orgánicas: 
Piel: adelgazamiento, menor secreción glandular, etc. 
Aparato urinario: estenosis uretral, incontinencia urinaria, vejiga
neurógena, etc. 
Aparato respiratorio: lentitud ciliar, aumento glandular, rigidez
torácica, disminución de la capacidad vital, etc.
Factores de riesgo: 
Problemas higiénicos: 
Bucodental: aspiración y microaspiración de gérmenes: Bronconeumonías aspirativas. 
Ambiental e instalaciones: toxoinfecciones. 
Profesionales: brotes de transmisión prosodémica. 
Insuficiencia social y económica. 
Institucionalización (residencia o larga estancia): 
Ancianos más frágiles y/o vulnerables. 
Gérmenes más agresivos y resistentes. 
Infección intermedia entre la comunitaria y hospitalaria. 
Hospitalización: 
El 40-50% de ingresos lo son de mayores de 65 años. 
Los gérmenes hospitalarios son más agresivos y resistentes. 
Instrumentalizaciones: 
Exploraciones: tacto rectal, endoscopias, etc. 
Cateterismos. 
Sondajes vesicouretrales, nasogástricos, etc. 
Absorbentes, colectores, etc. 
Enfermedad específica en sistema inmune:
50 ••• personas mayores 
Inmunodeficiencia. 
Enfermedades infecciosas en las personas mayores 
Malnutrición. 
Enfermedad autoinmune. 
Pluripatología (Comorbilidad): 
Diabetes. 
Arterioesclerosis. 
EPOC. 
Demencias, ACV. 
Ausencia de profiláxis:  
Instrumentalización: guante estéril, desinfección del campo de
Intervención: extracción dentaria, erosión cutánea, etc. 
Falta de vacunación: 
Antigripal: prevención de gripe y menor riesgo de bronconeumonía. 
Antineumocócica: prevención de neumonía en colectivos de
riesgo (institucionalizados). 
Antitetánica: ante erosión-herida, úlcera por presión, etc. 
Hepatitis B: colectivos de riesgo. 
Plurifarmacia: uso de múltiples fármacos, con interacciones y limitaciones-restricciones para el uso de antimicrobianos.
Una vez analizados los diferentes factores que hacen tan frecuentes y prolíficas las infecciones en las personas mayores, vamos a pasar a examinar
las características y el comportamiento de la infección en los mayores;
que le aportan aspectos diferenciales con respecto al adulto y le dan expresividad o personalidad propia.
CARACTERÍSTICAS DE LA INFECCIÓN EN EL ANCIANO 
Morbilidad elevada: se ha insistido reiteradamente en la mayor incidencia, prevalencia y duración de las infecciones en los mayores. 
Mortalidad elevada: en el anciano la infección adquiere generalmente unas tasas de mortalidad más elevadas que en adultos, especialmente ante intervenciones, instrumentalización, etc. 
Gérmenes más virulentos, agresivos y resistentes: habitualmente,
los gérmenes suelen ser más agresivos y resistentes; tanto más
en cuanto cambia el entorno (institucionalización-hospitalizapersonas mayores ••• 51
ción). Al mismo tiempo el tipo de gérmenes comienza a desplazarse, con predominio de Gram (–) y anaerobios, más virulentos y
resistentes. 
Diagnóstico dificultoso y tardío: 
Menor colaboración y percepción de la enfermedad. 
Disminución de memoria y/o nivel conciencia. 
Manifestaciones clínicas atípicas: síntomas de otra esfera (desorientación y caídas ante bronconeumonía, etc.). 
Síntomas inespecíficos: enmascaramiento. 
Síntomas larvados o ausentes: neumonía sin fiebre (hipotermia
basal del anciano, etc.). 
Exploración y valoración más dificultosa que en adultos. 
Toma de muestras (orina, esputo, heces, etc.) dificultosa. 
Coexistencia de patología asociada: 
Cardiopatía, arterioesclerosis, etc. 
EPOC, restricción, etc. 
Diabetes, malnutrición, hipotiroidismo, etc. 
Caries, enfermedad periodontal, periodontitis. 
Hiperplasia prostática, incontinencia, arreflexia, etc. 
Respuesta farmacológica modificada: la mayor incidencia-prevalencia de insuficiencia renal y hepática limita el uso de ciertos fármacos antimicrobianos y requiere reajustes de dosis. 
Aumento de reacciones adversas e interacciones farmacológicas. 
Posibilidades terapéuticas más restringidas a la hora de seleccionar
un antimicrobiano para tratar la infección.
Vamos a pasar a continuación a analizar las principales infecciones
que acontecen en el colectivo de los mayores, especialmente los institucionalizados, y que pueden constituir un verdadero problema de salud
Se trata de una enfermedad vírica que supone un problema importante
para la salud pública, debido a las complicaciones médicas e incluso mortalidad que ocasiona en personas mayores o afectas de enfermedades crónicas, por no hablar de los costes económicos, laborales o sociales que
Es considerada una de las enfermedades más contagiosas que se conocen,
apareciendo siempre en forma de brotes epidémicos, habitualmente todos
los años en los meses fríos. Su transmisibilidad sucede únicamente persona a persona a través de las secreciones respiratorias que se producen
al hablar, estornudar o toser.
Se trata de una enfermedad generalmente autolimitada, que ocasiona
durante tres a cinco días fiebre, dolor de cabeza, faringitis, dolores musculares, tos, mucosidad nasal e intenso malestar general y que en individuos con el sistema inmunológico disminuido (ancianos, enfermos crónicos, etc.) son frecuentes las posteriores complicaciones bacterianas
graves, sobre todo neumonías, algunas de funestas consecuencias.
La vacuna disponible está especialmente indicada en aquellas personas
que, en caso de padecer la gripe, tienen un riesgo elevado de complicaciones, como son los mayores de 65 años y los enfermos crónicos (respiratorios, cardiópatas, diabéticos, inmunodeprimidos, etc.) y aquellas otras
personas que, de padecer la gripe, pueden transmitirla a individuos de
alto riesgo como son el personal sanitario o los trabajadores de residencias geriátricas o de cualquier otro tipo de institución frecuentada por ancianos o enfermos crónicos.
El tratamiento es sintomático: antitérmicos, antitusígenos, unidos a las
medidas generales como hidratación y la higiene.
El uso de antimicrobianos debe restringirse a la población de alto riesgo:
con inmunodeficiencia, diabetes, EPOC, cardiopatía, etc. Los antivíricos
son poco eficaces y, sobre todo, poco eficientes.
Se trata de sobreinfecciones de cuadros que de forma basal presentan una
limitación crónica y persistente al flujo aéreo (EPOC). En dos tercios de
los casos son bacterianas y un tercio víricas. De forma individual, los gérmenes más implicados son: Haemophilus Influenzae, 30-60%; Streptococcus
Pneumoniae, 10-25%, y Moraxela Catarrhalis, 10-20%.
Clínicamente cursan con disnea, tos y/o expectoración (aumento de esputo y purulencia) y fiebre.
Para el diagnóstico, la radiología no aporta signos específicos. El tratamiento puede efectuarse en ámbito comunitario o residencial, salvo que
reúna criterios de ingreso hospitalario.
El tratamiento requiere el abandono del hábito tabáquico, medidas generales de hidratación e higiénicas, antitérmicos y antimicrobianos empíricos según sospecha del germen.
La vacunación antigripal resulta esencial en este colectivo. Se debe evaluar poner la vacuna antineumocócica por el riesgo de progresión a neumonía.
DE EPOC REAGUDIZADA    
Sospecha de progresión a neumonía
Co-morbilidad importante
La neumonía es una infección frecuente, y el agente etiológico habitualmente implicado es el Streptococcus Pneumoniae. El único reservorio de
este microorganismo es el hombre. El neumococo es colonizador común
del aparato respiratorio superior humano y se aísla en el 5 al 70 % de la
población adulta normal. La transmisión es persona a persona, directa
(por secreciones o al toser) o indirecta (por objetos contaminados y también por secreciones respiratorias).
Una característica o peculiaridad que singulariza a las neumonías en las
personas mayores institucionalizadas es el cambio de gérmenes productores en relación al adulto. Se trata pues de gérmenes más virulentos y
agresivos, con mayor presencia de Gram (–) y anaerobios. Estos gérmenes
son más resistentes a medida que pasamos del entorno comunitario al
institucional y sobre todo al hospitalario. Podríamos concluir y resumir
con que los gérmenes productores de bronconeumonías en el ámbito residencial se encontrarían «a caballo» entre los del ámbito comunitario y el
nosocomial u hospitalario.
Son factores predisponentes deneumonía la edad (personas mayores de
65 años), el padecer enfermedades crónicas subyacentes (enfermedad
pulmonar obstructiva crónica, cardiopatías, insuficiencia renal, insuficiencia hepática, etc.) y procesos que afectan al sistema inmune (neoplasias, diabetes mellitus, etc.).
Un lugar privilegiado en la producción de bronconeumonías la ocupan la
caries, enfermedad periodontal y periodontitis, ocurren por aspiración o
microaspiración del material séptico orofaríngeo, especialmente en dementes, con bajo nivel de conciencia y ante apraxias deglutorias.
Conviene señalar que las neumonías en el anciano no siempre cursan
con la clínica específica (tos, expectoración, disnea, dolor costal, fiebre,
escalofríos, etc.), sino que es usual encontrar las referidas manifestaciones atípicas como primeros signos bronconeumónicos (caídas, desorientación, hiperglucemia, déficit funcional o cognitivo, etc.).
En relación al diagnóstico, es útil recordar que tan sólo el 43 % de las
neumonías se inician con fiebre y/o escalofríos en ancianos, que la auscultación en ocasiones tiene poca relación con la localización del foco
bronconeumónico y que la recogida de un esputo de calidad para el diagnóstico etiológico es una tarea ardua, lo que provoca que la detección del
germen tan sólo se realice en el 40-50% de los casos.
El diagnóstico requerirá habitualmente exploraciones hospitalarias y el
ingreso constituirá la regla general en función de la comorbilidad del
El tratamiento antibiótico hace que deje de ser contagioso en 24 a 48 horas.
Se recomienda aislamiento aéreo durante el tiempo que dure la enfermedad.
Para esta enfermedad existe una vacuna de eficacia moderada, con resultados que oscilan entre el 45-70 %.
En población mayor de 65 años inmunocompetente y en ámbito comunitario no existe suficiente información para incluir o excluir de la vacunación. Sin embargo, es recomendable su utilización a estas edades, en personas institucionalizadas de riesgo y por la aparición de brotes epidémicos.
La tuberculosis (Tb) pulmonar es una enfermedad infecciosa producida
por la bacteria «Micobacterium tuberculosis».
A nivel mundial esta enfermedad sigue constituyendo una «emergencia
global» tal como la declaró la OMS en 1993. Alrededor de un tercio de la
población mundial se encuentra infectada, estimándose que entre dos y
tres millones de personas fallecerán cada año por esta causa. En España,
si bien se viene observando en los últimos años una disminución progresiva en las tasas de incidencia, básicamente debido al mejor control del
VIH-SIDA, éstas siguen siendo muy superiores a las de la práctica totalidad de los países de nuestro entorno.
La prevalencia de infectados en España es del 26 - 27 %. La cifra de enfermos para todas las formas de tuberculosis se encuentra en torno a los
Texto supervisado y actualizado por la Subcomisión de Vigilancia Epidemiológica del Programa
de Tuberculosis. Instituto de Salud Pública. Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.
38,5 casos/100.000 habitantes, siendo la incidencia global de casos bacilíferos de 13,9/100.000. En la Comunidad de Madrid la incidencia registrada en 2002 fue de 20,4 casos por 100.000 habitantes y la de casos
bacilíferos de 15,0 casos por 100.000 habitantes.
La Tb se trasmite principalmente por vía respiratoria, siendo el enfermo
la fuente de contagio más importante, dado que a través de la tos difunde
al ambiente secreciones con capacidad infectiva, que pueden ser inhaladas por otra persona.
La Tb puede adoptar diferentes formas clínicas, si bien es cierto que la
mayoría de los casos corresponden a forma pleuro-pulmonares.
La susceptibilidad a la Tb es general, pudiendo afectar a cualquier grupo
de población, aunque en la actualidad el grupo de edad más afectado son
los mayores de 75 años. Esta situación puede explicarse por las características especiales de la población anciana, con factores de riesgo añadidos, concurrencia de varias enfermedades o mal estado funcional. Además, es en este grupo donde la Tb presenta una mayor mortalidad.
El riesgo de contagio depende de muchos factores: grado de convivencia
(frecuencia e intensidad), tiempo de exposición, características del enfermo
(genéticas, factores de riesgo, etc.), lugar de convivencia (grado de higiene,
hacinamiento y concentración de bacilos en el ambiente), virulencia del
bacilo, así como del estado inmunitario de la persona susceptible.
El mecanismo de transmisión es a través del aire. Los bacilos pueden llegar a los pulmones de un individuo sano en donde se multiplican. En ese
momento se desencadena una respuesta inmunitaria que se desarrolla en
un tiempo que oscila entre 2 y 10 semanas y que se revela por la aparición de una reacción tuberculínica positiva. Dicha respuesta consigue en
la mayoría de los casos detener la multiplicación de los bacilos, aunque
en un pequeño porcentaje de infectados (5 %), esta respuesta inmunitaria
será insuficiente para impedir el desarrollo de la enfermedad y se producirá la denominada tuberculosis primaria. Además, aun en caso de que
se consiga controlar la infección inicial, no todos los bacilos de la población inicial son destruidos, sino que algunos de ellos son capaces de persistir y por ello, en otro 5 % de los infectados, tras el paso de meses o
años, se producirá la enfermedad por reactivación endógena o tuberculosis posprimaria.
Debemos diferenciar por tanto entre:
Infección: existen bacilos en el organismo controlados por la inmunidad, no desarrollándose efectos patógenos. No existen síntomas ni signos clínicos.
Enfermedad: Los bacilos en el organismo no están controlados por la
inmunidad desarrollándose efectos patógenos con síntomas y/ó signos clínicos y radiológicos de sospecha. Es en este momento en el que
el paciente puede convertirse en fuente de contagio.
Al igual que en otras muchas enfermedades, en la Tb las manifestaciones
clínicas típicas (fiebre, sudor nocturno, pérdida de peso, hemoptisis, expectoración, etc.) no siempre están presentes. Es frecuente encontrar manifestaciones atípicas en forma de un síndrome constitucional, anorexia,
astenia e incluso otras como déficit cognitivo.
La enfermedad tuberculosa se sospecha ante un paciente con sintomatología respiratoria persistente durante varias semanas y no explicable por
otra causa. Normalmente se acompaña de signos radiológicos de sospecha (lesiones típicas en forma de cavernas, granulomas, formas miliares,
etc.) y la prueba de tuberculina suele ser positiva. Sin embargo, el diagnóstico de certeza debe realizarse en base a un estudio bacteriológico que
comprende la detección del bacilo por microscopía (visión directa) y/o el
aislamiento e identificación del bacilo mediante cultivo.
La detección del bacilo por microscopia indica que estamos ante un caso
que puede contribuir a la difusión de la enfermedad, por tanto la actuación
sobre ellos será prioritaria. Para la búsqueda de bacilos (baciloscopia) en esputo generalmente se utiliza la tinción de Ziehl-Nielsen. Además se puede
realizar un examen microscópico con tinción de fluorocromos (Auramina o
Rodamina), siendo necesario un microscopio de fluorescencia.
Otros datos de laboratorio, de bioquímica o de hematología, son inespecíficos y no patognomónicos: anemia, déficit de albúmina, sodio y potasio,
El único método probado para saber si una persona que ha tenido contacto con un enfermo de tuberculosis pulmonar se ha infectado, es la
Prueba de la Tuberculina (PT) o Intradermorreacción de Mantoux la
cual consiste en la inoculación vía intradérmica de un derivado proteico
tuberculínico purificado (PPD), el cual en caso de infección por M. Tuberculosis produce una reacción retardada de hipersensibilidad. Se considera
a una persona infectada cuando la PT provoca una induración igual o
superior a 5 mm, sin enfermedad clínica demostrada y en ausencia de vacunación previa con BCG. Aunque en los vacunados con BCG se considera positiva una induración superior a 14 mm, no se tendrá en cuenta
el estado vacunal en los contactos íntimos y/o frecuentes de pacientes bacilíferos ni en los menores de 15 años. En los pacientes inmunodeprimidos, cualquier grado de induración debe considerarse como positiva.
La lectura de la PT se debe realizar a las 72 horas de la inoculación. Una
prueba de PT positiva debe considerarse como un factor de riesgo en el fupersonas mayores ••• 57
turo de padecer la enfermedad. En el caso de que esta primera PT tenga
resultado negativo, se practicará una segunda PT transcurridas 8-12 semanas; esta segunda prueba permitirá la detección de convertores recientes. Si al realizar la primera PT ya han pasado 12 semanas desde el último
contacto con el enfermo tuberculoso, no será necesario repetir la PT.
Se considera convertores recientes a aquellos sujetos que habiendo mostrado una reacción negativa a la PT en los dos últimos años, evidencian en
el presente estudio una reacción positiva. En caso de no tener una PT previa,
no puede precisarse en qué momento de la vida ha ocurrido la infección.
A todos los contactos que tengan un resultado positivo en la PT, se les realizará una radiografía de tórax, con la que se inicia el despistaje de enfermedad tuberculosa.
Ante la sospecha de infección tuberculosa, se instaurará quimioprofilaxis
(QP) que pueden ser:
— QP primaria que tiene como objetivo prevenir la infección tuberculosa en personas tuberculín negativas, y/o evitar la tuberculosis en
aquellos que vayan a presentar una conversión tuberculínica. Es indicación preferente menores de 35 años y en contactos de mayor
riesgo (contactos de convivientes, contactos frecuentes no convivientes, contactos estrechos en colectivos cerrados como residencias
de mayores, penitenciarías, internados, conventos, cuarteles, etc.) y
debe mantenerse hasta conocer el resultado de la segunda PT.
— QP secundaria que tiene como objetivo evitar la tuberculosis en los
ya infectados. En el marco de un estudio de contactos, está indicada en personas que han resultado positivas en la PT y cumplen
alguno de los siguientes criterios: menores de 35 años, mayores o
iguales a esta edad con factores de riesgo (inmunodeprimidos, gastrectomizados, diabéticos, etc.) y convertores recientes.
Las pautas de quimioprofilaxis están recogidas en diversas publicaciones,
y pueden variar de unos protocolos a otros aunque la recomendación
más extendida es la utilización de Isoniacida a dosis de 300 mg/día en
adultos durante 6 meses, y 5 mg/Kg en niños, no superando los 300
mg/día. A partir de los 35 años la hepatotoxicidad, principal efecto adverso de esta quimioprofilaxis, es más frecuente, Por ello, a partir de esta
edad, es necesario un seguimiento más estricto de la función hepática.
El tratamiento de la enfermedad tuberculosa se efectúa con combinaciones de dos o tres fármacos (Isoniacida, Rifampicina, Etambutol, etc.) y requiere períodos de tiempo prolongado en torno 6-12 meses. Pueden presentarse reacciones adversas y, en general, se requiere monitorización de
la función hepática y control oftalmológico.
La hospitalización puede ser necesaria en las primeras fases, tanto por el
proceso diagnóstico, como por el tratamiento inicial. Los enfermos de enfermedad tuberculosa pulmonar deben de someterse a aislamiento respiratorio estricto hasta transcurridas 2-3 semanas desde el inicio del tratamiento específico. Posteriormente aunque el tratamiento aún debe de
prolongarse unos meses, el enfermo ya no es contagioso.
El incumplimiento o abandono terapéutico roza el 20-25 %, con el consiguiente aumento de resistencias al mismo.
Actitud ante un contacto con un enfermo de Tb en personas ancianas.
El estado físico e inmunitario de los ancianos hace necesario adecuar los
protocolos de estudios de contactos en esta población, con el fin de controlar la enfermedad de forma más efectiva y de causar el menor trastorno posible a estas personas. La realización de los estudios de contactos
es una parte esencial de las medidas de control de la tuberculosis, y la
elaboración de protocolos constituye una herramienta indispensable para
ello. A pesar de no existir una información amplia y definitiva acerca de
las medidas que hay que tomar en los estudios de contactos en personas
mayores, sí se dispone de recomendaciones.
En el caso de aquellos mayores que están institucionalizados, el primer
paso es identificar los contactos, al igual que en el resto de casos de tuberculosis pulmonar. En los centros residenciales se considerar contactos
próximos los siguientes: trabajadores que han tenido contacto próximo
con el paciente, compañeros de habitación, compañeros de mesa de comedor, compañeros de mesas de juego-ocio, compañeros de salas de Terapia Ocupacional y Fisioterapia que comparten horario y contactan estrechamente y todos aquellas en los que se sospeche la referida relación de
Una vez identificados los contactos, y teniendo en cuenta la inocuidad,
facilidad y el bajo coste de la PT, debe hacerse una, a todos ellos, en el primer momento, y otra a las 8-12 semanas del último contacto con el enfermo de tuberculosis. Si al realizar la primera PT ya han pasado 12 semanas desde el último contacto no será necesario repetir el Mantoux. Si
el paciente no es bacilífero debe hacerse también estudio de contactos,
aunque éste puede ser más limitado. Si la primera PT resulta negativa
(< 5 mm) lo correcto sería repetirla a los 7-14 días para detectar un posible efecto booster.
En algunos países se recomienda la realización de un PT a todas las personas que ingresan en una residencia de ancianos, tanto a los nuevos repersonas mayores ••• 59
sidentes, como a los profesionales que trabajan en las residencias al inicio
de su vinculación laboral y repetirla de forma periódica.
En las personas mayores, antes de hacer cualquier intervención, se deben
tener en cuenta aspectos fundamentales de su estado de salud como son
la clínica (patología que padecen), la capacidad funcional (capacidad de
realizar actividades, movilidad, etc.), y una valoración cognitiva y de la
El grado funcional del anciano, además de ser el mejor indicador de la esperanza de vida en ancianos, es útil para valorar el riesgo de una posible
diseminación de tuberculosis. Los mayores con baja capacidad funcional
suelen presentar menos síntomas en los cuadros de tuberculosis, por lo
que se detectan de forma más tardía y pueden causar mayor diseminación;
sin embargo, esa capacidad limitada también hace que tengan menor movilidad, y por lo tanto menos posibilidades de transmitir la infección. Tanto
la capacidad funcional del anciano como la presencia de comorbilidad asociada puede hacer que una PT resulte falsamente negativa.
Si el resultado de la PT es positivo se debe realizar una radiografía de tórax, que es recomendable sea informada por un radiólogo especializado.
Una PT positiva sin otras exploraciones en una persona asintomática
tiene un valor orientativo, de forma que en determinadas circunstancias
puede servir para decidir instaurar una pauta terapéutica o de quimioprofilaxis que no se instauraría de haber sido negativa.
Si la radiografía es informada como normal, deben valorarse diversos factores antes de tomar una decisión sobre el siguiente paso: 
Si la capacidad funcional del anciano es baja o presenta alguna enfermedad crónica debilitante (por ejemplo diabetes mellitus, insuficiencia cardiaca…), pero con una buena esperanza de vida, debe
instaurarse una pauta de quimioprofilaxis. Debe tenerse en cuenta
la toxicidad de los fármacos para efectuar los correspondientes controles. 
Si el anciano está sano o tiene una esperanza de vida corta, no se
instaura quimioprofilaxis y se le somete a seguimiento clínico y radiológico.
El Programa Regional de Prevención y Control de la Tuberculosis de la
Comunidad de Madrid incluye un algoritmo de decisión basado en el protocolo para el control de los contactos de un enfermo de tuberculosis.
60 ••• personas mayores
El mayor riesgo de contagio
corresponde a la Tb pulmonar
con baciloscopia (+)
Contactos de mayor riesgo:
1. Contactos convivientes
2. Contactos frecuentes no coonvivientes (laborales, estrechos, escolares de la
misma aula, círculo íntimo de amigos).
3. Contactos estrechos en colectivos cerrados (residencias de mayores, penitencierías, internados, conventos y cuarteles).
SÓLO EN CONTACTOS
REPETIR MANTOUX (entre 8-12 semanas)
QUIMIOPROFILAXIS PRIMARIA
Suspender Quimioprofilaxis. Valorar BCG
CONFIRMAR: Caso de tuberculosis:
Baciloscopia, Cultivo…
COMENZAR ESTUDIO DE CONTACTOS
QUIMIOPROFILAXIS SECUNDARIA (7):
• >=35 años con factores de riesgo:
inmunodeprimidos, gastrectomizados, diabéticos…
• Convertores recientes en los dos últimos años
(en el caso de que hayan iniciado QP proimari,
• <35 años.
Las infecciones urinarias son más frecuentes en el anciano que en el
adulto, llegando a presentar prevalencias en torno al 25 % en el ámbito
comunitario; tasas que se elevan al 35-50 % cuando se considera el ámbito institucional, bien sean residencias o bien centros hospitalarios de
media-larga estancia.
Este efecto anteriormente enunciado ocurre porque los mayores, especialmente los institucionalizados, presentan múltiples factores de riesgo que
incrementan y propician la infección del tracto urinario: anomalías
estructurales y urodinámicas, estenosis, hiperplasia prostática, incontinencia urinaria y/o fecal, diabetes, inmunodeficiencia, tratamientos inmunosupresores e instrumentalizaciones (sondajes, colectores, absorbente, etc.).
En determinados colectivos, como los dementes, se ha observado una
asociación mayor de bacteriuria, aunque no se ha demostrado que afecte
Es esencial diferenciar entre infección urinaria y bacteriuria asintomática
que habitualmente induce a múltiples errores de interpretación y aboca
al tratamiento a cuadros que no lo requerirían, con el consiguiente peligro de desarrollo de resistencias antimicrobianas.
INFECCIÓN URINARIA 
Urocultivo: más 100.000 U:F.C./ml
Clínica específica o inespecífica:
BACTERIURIA ASINTOMÁTICA 
Urocultivo: más 100.000 U:F.C./ml 
No existen manifestaciones clínicas
específicas ni inespecíficas
• Aumento número micciones, febrícula, escozor, ardor, turbidez, etc.  Hallazgo casual en urocultivo
• Caídas, desorientación, deterioro
general no asociado a otra causa
¡NO EXISTE INFECCIÓN!
¡NO TRATAR!
En general, los gérmenes productores de infección del tracto urinario son
enterobacterias, que proceden del tracto digestivo y que acaban espontáneamente o por arrastre, colonizando la región perineal, y de ahí a las estructuras urológicas.
Especial consideración adquieren las infecciones urinarias en usuarios
asistidos, a los que se les ha de efectuar el baño-aseo-higiene por parte del
Auxiliar de Enfermería; en éstos, las maniobras de limpieza han de ejercitarse de forma correcta:
— Evitar el desplazamiento y arrastre desde la región perianal a la
perivulvar.
— Utilización de jabones con ph ácido para la higiene genital.
— Evitar la utilización sistemática de soluciones antisépticas vaginales que alteran la flora vaginal habitual.
Del mismo modo, en sujetos sometidos a exploraciones urológicas las maniobras han de efectuarse con el mismo rigor y asepsia que si de un hospital se tratase, evitando relajación de procedimientos que multiplican el
riesgo de infecciones a veces complejas.
Por último, recordar que aquellas personas que permanecen sondadas, el
riesgo se incrementa, máxime si las maniobras rutinarias en el aseo o
manipulaciones se efectúan con ligereza, elevando sondas y bolsas colectoras sin válvulas antirreflujo, etc.
Dentro de éstas, por su importancia y prevalencia en el ámbito residencial, conviene resaltar las siguientes:
— Gastroenteritis víricas.
— Hepatitis víricas.
(y, de modo inespecífico, aquellas que denominamos Toxiinfecciones de origen alimentario).
La mayoría son brotes autolimitados; sin embargo, hay ciertos factores
que presentan un riesgo de que la transmisión sea más intensa y prolongada, y que pueden requerir una intervención más agresiva.
Entre los referidos factores de riesgo se incluyen las colectividades cerradas (guarderías, residencias, etc.), la renovación de la población susceptible de contagio y la existencia de personas de riesgo especial (ancianos,
inmunocomprometidos, etc.).
La fuente de infección generalmente es el hombre. En un 50-80 % los gérmenes responsables son virus: Rotavirus, Adenovirus, Calicivirus (Norwalk), etc.
Independientemente de la fuente de infección inicial del brote, la transmisión viral posterior es con frecuencia persona-persona y en gran medida
producida por los propios profesionales encargados de la atención de éstos; mediante contacto directo fecal-oral o bien por transmisión aérea.
Otras veces intervienen vectores en la transmisión, como los insectos.
Aunque la interrupción de la transmisión puede ser difícil, las siguientes
medidas que recomendamos contribuyen a controlar la diseminación de
Prevenir la transmisión a través del personal
Cualquier miembro del personal con síntomas sugestivos de infección debería ser excluido del contacto con personas susceptibles durante al menos dos días después de la resolución de la enfermedad. Esto es particularmente importante en el caso de manipuladores de alimentos
(cocineros, pinches, auxiliar doméstico, auxiliar de enfermería, etc.).
Prevenir la adquisición de la enfermedad del personal:
El personal de atención directa debe utilizar guantes de goma desechables.
Cuando sea posible la contaminación de la ropa con materia fecal, el personal debería utilizar batas.
Las manos son el medio de transmisión más probable para la diseminación viral, por lo que deberían lavarse después de cada contacto, según el
procedimiento correcto de lavado de manos.
Cuando en la transmisión de la enfermedad puedan estar envueltos salpicaduras o aerosoles con material infeccioso, se deberá considerar el uso
de mascarillas, particularmente en las personas que realizan la limpieza
de áreas muy contaminadas con heces o vómitos.
Precauciones en el manejo de la ropa sucia
y en la lavandería:
La ropa sucia debería ser manipulada lo menos posible, evitando agitarla.
Debe ser transportada en bolsas cerradas de protección sanitaria, y lavada lo antes posible a máquina con ciclos largos y secada con secadora.
Limpieza de superficies sucias:
Las habitaciones y cuartos de baño ocupados por los enfermos deben lavarse de forma rutinaria. Las superficies que han sido ensuciadas especialmente con heces o vómitos deberían primero limpiarse de material visible y después ser desinfectadas con un producto germicida adecuado,
siguiendo las recomendaciones al respecto.
Las heces y los vómitos que se hayan recogido durante los procedimientos de limpieza deben ser inmediatamente eliminados.
El personal que realice esta tarea debe equiparse de barreras protectoras
adecuadas (guantes, mascarillas, batas o uniformes).
Minimizar el contacto entre personas sanas y enfermas:
En la medida de lo posible las personas enfermas deben ser separadas de
las sanas hasta al menos dos días después de la resolución de los síntomas. En ciertos casos la enfermería puede funcionar como un foco de
transmisión, por lo que sería deseable que las personas con síntomas de
gastroenteritis fueran atendidas en sus habitaciones, o al menos en un
área de la enfermería separada.
Impedir la renovación de la población susceptible:
Deberá evitarse la admisión de nuevos residentes hasta que el brote esté
Las causas que más comúnmente intervienen en la génesis de una infección gastrointestinal son las siguientes, por orden creciente a decreciente
Conservación a temperatura ambiente o inadecuada.
Preparación de alimentos con antelación.
Manipuladores portadores de infección.
Cocción y/o recalentamiento insuficiente.
Utilizar restos de alimentos.
Ingesta de alimentos crudos contaminados.
Preparación de grandes cantidades.
Consumo de alimentos contaminados, de preparación industrial.
Contaminación cruzada: llegada a cocina de alimentos crudos.
Conservas contaminadas.
Limpieza y desinfección insuficiente.
Utensilios o tuberías con material tóxico.
Adición accidental de tóxicos.
Es una enfermedad transmisible producida por un enterovirus que provoca afectación hepática: virus A de la hepatitis. Puede dar formas asintomáticas o bien de alta gravedad. Puede cursar en brotes epidémicos, especialmente en colectividades.
El 96 % de la población mayo de 40 años de edad muestra inmunidad
frente a la hepatitis A en la Comunidad de Madrid; ello conlleva a que la
infección por hepatitis A, en las residencias de ancianos sea un hecho excepcional, inclusive ante contactos con enfermos de hepatitis A.
Prevalencia de anticuerpos frente a VHA por grupos de edad.
III Encuesta de Serovigilancia de la Comunidad de Madrid, año 1999-2000
2-5 años ....................................
6-10 años ..................................
11-15 años ..................................
16-20 años ..................................
21-30 años ..................................
31-40 años ..................................
41-60 años ..................................
N: número de participantes; LI y LS: límites inferior y superior del intervalo de confianza.
El reservorio lo constituye el hombre. Su vía de transmisión es fundamentalmente fecal-oral por contactos estrechos, heces, ingesta de alimentos
contaminados, personal de atención directa, etc. Pueden adoptar otras
vías de transmisión menos frecuentes (parenteral). El período de incubación ronda los 30 días (15-60 días).
Clínicamente se caracteriza por afectación predominantemente intestinal.
Como principales medidas para la prevención podemos citar: uso de
guantes, lavado de manos, uniformes, superficies y uso de preservativo.
Lavado de fruta, verdura y material.
Existe una vacuna que garantiza protección en cuatro semanas.
Existen otras formas de hepatitis cuyos mecanismos de producción, vías
de transmisión, clínica y evolución poco tienen que ver con la hepatitis A;
si bien es verdad que por criterios puramente didácticos vamos a abordarlas dentro de este apartado, y serían la hepatitis B y hepatitis C.
El reservorio viene constituido por el hombre.
Las vías de transmisión son las siguientes: 
Percutánea 40 % (sangre y fluidos: semen, secreción vaginal y saliva). 
Sexual: 30 %. 
Desconocida: 25-30 %.
El período de incubación se sitúa en torno a 60-90 días (45-180 días).
La clínica puede adoptar diferentes formas de presentación que podrían
resumirse según orden de frecuencia: 
El 90 % sufre una hepatitis aguda que con el tratamiento evolucionará hacia la curación sin secuelas y conferirá una inmunidad permanente. 
El 5-10 % de casos evoluciona hacia el estado de portador crónico
con reservorio de la enfermedad. 
1 % de los casos sufre una presentación agresiva en forma de hepatitis fulminante con una mortalidad próxima al 70 %.
La hepatitis B constituye la principal causa de cirrosis, insuficiencia hepática y cáncer hepático.
Una de las principales luchas contra la hepatitis B viene definida por la
prevención de la misma, que incidirá en los siguientes aspectos: 
Evitar la exposición a sangre y fluidos orgánicos 
Evitar accidentalidad profesional (pinchazos, agujas, etc.). 
No compartir objetos punzantes: agujas, cepillo, máquina afeitar,
peine, cortaúñas, limaúñas, toallas, cigarros, etc. 
Uso del preservativo ante establecimiento de relaciones sexuales
con pareja no conocida o bien ante sospecha de que sea portador
crónico. 
Vacunación específica para hepatitis B en tres dosis.
El reservorio es el hombre. La transmisión es por vía sexual y percutánea,
transfusiones, transplantes, adicción a drogas por vía parenteral, etc.
El período de incubación va de 15-165 días. Relacionada con cáncer hepático.
La prevención es igual que en la hepatitis B. Vacuna aún en fase experimental.
A continuación se expone el siguiente cuadro-resumen diferencial entre los
diferentes tipos de hepatitis, a fin de facilitar la interpretación clínica del proceso en función de los marcadores. Tratamos de evitar el confusionismo que
a veces reina, incluso en el ámbito profesional; dándose situaciones de alarma innecesaria o bien situaciones de no actuación cuando sí se requieren.
HBs Anti Anti HBc Anti Anti Anti
Ag HBs HBc Ag HBe VHC VHD
Hepatitis aguda B muy contagiosa
IgM +/– +/–
Hepatitis aguda B (ventana HBsAg)
Fase recuperación hepatitis B
Posvacunación/Falso +/¿Infección
muy antigua?
Hepatitis crónica B muy contagiosa
Hepatitis aguda B fase tardía o
hepatitis crónica poco contagiosa
Portador de HBsAg en baja concentración o inferior muy antigua
HBsAg de un subtipo y anti HBs
heterotípico o en seroconversión
Sobreinfección hepatitis D
Fuente: MATILDE GARCÍA CAAMAÑO: Guías Clínicas 2001, 1 (6).
FICHA PROTOCOLO EN CENTROS RESIDENCIALES
ANTE BROTE DE INFECCIÓN GASTROINTESTINAL
Fecha inicio ……………………………………………………
Duración: ……………… días
Nº casos …………………
Nº nuevos casos: ………………
Casos acumulados: ……………
Tasa ataque: n.º casos afectados/población total expuesta ………………………………………
UBICACIÓN: Plano de distribución geográfica aproximativo
Planta ……………….………
Módulo/Sección ………………………
Habitación ………………………
Comedor …………………….…
Sección ………………………
Mesas ……………………………………………………………………………………………………………………………………………………………
Ingesta externa ……………….………
Lugar ……………….………
Días ……………….………
Tipo dieta ………………………………………
Densidad dieta: entera / semi / triturada
Dieta para sonda ………………………
Nutrición enteral: ……………………… bomba / jeringuilla
Alimentación: autónomo / dependiente ………………………………………………………………
Trabajador/es encargados del servicio ………………………………………………………………………
Trabajador afectado actualmente o días previos ………………………………………………………
Días duración …………………………
Nauseas …………………………
Vómitos …………………………
Material vómito ....................................................
Cuantía vómito ...........................................................
Material diarrea
Cuantía diarrea
Obligatoriedad de conservación de muestras de alimentos en frigorífico (no congeladas) ≤ 4º C de 72 horas previas. 
Comunicación al Servicio de Epidemiología y Salud Pública del Área. En su falta,
al Sistema de Alerta en Salud Pública (061). Seguir instrucciones. 
Remitir muestras de alimentos a laboratorio 
Recogida heces desde que se sospeche el brote:      
Deben recogerse en las primeras 48 horas de inicio del brote.
Conservar en frigorífico sin congelar a ≤ 4º C.
Muestra mínima de 1-5 ml (deseable muestra de 5-10 ml).
Mínimo cuatro muestras de diferentes usuarios (deseable 10 usuarios).
Muestras lo más líquidas posible. Las muestras sólidas dan falsos (–).
Enviar al laboratorio correctamente procesadas y con rapidez < 48 horas. 
Es deseable recibir respuesta del laboratorio y/o de Salud Pública, pese a la negatividad de resultados. Garantiza la credibilidad y continuidad de colaboración.
En el ámbito residencial podríamos destacar, por su impacto y prevalencia, las siguientes: sarna, pediculosis y úlceras por decúbito.
De éstas, vamos a hacer hincapié en las dos primeras, ya que las posibilidades de contagio o transmisión de infecciones a partir de las úlceras por
decúbito o por presión están mucho más controladas y el abordaje y manipulación de las mismas se realiza con medidas de aislamiento (guantes,
etc.) de forma sistemática. Hay que insistir en la necesidad de vacunación
antitetánica a todo usuario que presente una úlcera por presión.
La sarna o escabiosis es una parasitosis de la piel causada por el ácaro
Sarcoptes Scabiei. El ácaro de la sarna es un parásito obligado que penetra
la piel humana, reside y se reproduce en ella.
La sarna tiene una distribución universal y afecta a todas las razas y clases sociales. Ha habido epidemias en tiempos de guerra, y las condiciones
de pobreza, higiene deficiente, hacinamiento, malnutrición y promiscuidad sexual probablemente sean factores contribuyentes.
El reservorio es humano.
La transmisión de parásitos se hace por contacto cutáneo directo, pudiendo adquirirse por relaciones sexuales. Hay desplazamiento de los ácaros desde la ropa interior y de cama, sólo si esta ha sido contaminada por
personas infectadas inmediatamente antes. Los ácaros pueden perforar la
superficie de la piel en 2-3 minutos.
Se pueden encontrar ácaros viables en muestras de polvo provenientes de
casas de personas infectadas; ello sugiere un factor a considerar en la
transmisión de la sarna. Algunos estudios postulan que una hembra grávida puede sobrevivir hasta 48 horas fuera del huésped humano.
El periodo de incubación es de dos a seis semanas antes de la aparición
del prurito en las personas sin exposición previa al ácaro. Las personas
infectadas manifiestan síntomas de uno a cuatro días después de la nueva
El cuadro clínico de la sarna es característico, varía según el grado y duración de la infestación. La mayoría de los infectados sufren intenso prurito de predominio nocturno. El parásito produce lesiones en forma de pápulas, vesículas o surcos lineales diminutos que contienen los ácaros y
Las lesiones predominan cerca de pliegues interdigitales, en cara anterior
de muñecas y codos, pliegues axilares anteriores, piel periumbilical, cintura, muslos, órganos genitales externos en el hombre y tobillos. En las
mujeres a menudo afecta los pezones, abdomen y porción inferior de glúteos. En niños pequeños se afecta la cabeza (cara y cuero cabelludo), cuello, palmas de las manos y plantas de los pies.
En las personas inmunodeficientes y en los pacientes ancianos o institucionalizados, la infestación suele asumir la forma de una dermatitis generalizada con una distribución más amplia, con extensa descamación, vesículas y costras («sarna noruega o sarna costrosa»).
El diagnóstico se confirma microscópicamente por la demostración del
organismo, sus huevos o sus heces en raspados de piel.
Para que la intervención en un brote sea efectiva se requiere poder asegurar unas condiciones adecuadas higiénico-sanitarias, como son disponer
de una vivienda, agua corriente, jabón, etc.
La intervención debe ir precedida o acompañada de educación sanitaria
acerca del mecanismo de transmisión y las medidas de control a las personas afectadas y a las de su entorno.
Diagnóstico y búsqueda activa de casos por un dermatólogo u
Actuaciones sobre el caso:
Previa al tratamiento: ducha y corte de las uñas de manos y
Tratamiento: administración de permetrina al 5 %. Desde el
cuello hasta la punta de los dedos del pie, especial cuidado
en espacios interdigitales. Tras cada lavado de manos volver
a aplicar la medicación, ya que éstos son lugares de frecuente infestación. Se mantiene la aplicación durante 24
Después de las 24 horas aproximadamente de aplicar el tratamiento, baño de limpieza, con cambio de ropas personal y de
Debe evitarse el contacto personal y acudir al trabajo hasta el
día posterior al tratamiento. Este tratamiento se aplicará una
vez a la semana durante dos semanas consecutivas.
Cuando el tratamiento lo aplica otra persona deberá utilizar
guantes de plástico o de goma.
Actuaciones sobre los contactos:
Se considerará contacto a todos los miembros del núcleo familiar y en el caso de colectividades a los compañeros íntimos
de habitación, mesa, juego.
Se tratará a todos los contactos, cuyo tratamiento preventivo
es el mismo que el de los casos.
El tratamiento de los casos y sus contactos deberá realizarse
al mismo tiempo y ser supervisado que se realiza, incluidos
los baños. Cuando está afectado un colectivo más amplio, el
tratamiento también se realizará de forma simultánea a todo
Actuación sobre los fómites (u objetos de uso cotidiano). No hay
evidencia de que sea necesario realizar tratamiento sobre los fómites,
salvo en caso de la sarna noruega (sarna costrosa). El único acaricida
autorizado para uso doméstico es el benzoato de bencilo (Acarexan).
Tratamiento sobre la ropa interior, prendas de vestir y ropa de
cama. Se pueden aplicar diferentes medidas según las circunstancias que se presenten:
Lavado a máquina en ciclos calientes.
Lavado con Acarexan líquido.
Introducir la ropa en bolsas de plástico cerradas y
mantenerlas en el exterior durante 4-5 días sin usarlas (ya que el parásito no vive más de 24-48 horas
fuera del cuerpo humano y es muy sensible a la desecación y las temperaturas extremas).
Tratamiento sobre colchones, tiendas de campaña, interior
de los vehículos (cuando se utilizan para dormir) y ropa de
la que no se pueda prescindir en 48 horas. Se puede utilizar
Acarexan en spray o en espuma.
Evaluación de la intervención. Para valorar la efectividad de las
medidas de intervención aplicadas se realizará una revisión y seguimiento de los casos tras el tratamiento. Esto permitirá detectar la
aparición de rebrotes de la infestación, situación habitual cuando estos brotes se producen en colectivos marginales.
Es la parasitación del cuero cabelludo por un insecto (pediculus humanus
capitis). Existen otras variedades de piojos que infestan otras zonas como
pubis (ladillas), etc.
Es un parásito obligado cuyo huésped es el hombre. Se transmite personapersona a través de objetos de uso común (peines, cepillos, gorros, etc.).
Las hembras ponen liendres que se adhieren fuertemente a la raíz del cabello (diferencia de la caspa), sobre todo en la nuca y detrás de las orejas.
Se manifiesta en forma de prurito, con aparición de vesículas y lesiones
por rascado, que a veces secundariamente se infectan y se complican con
un impétigo o forúnculo y adenopatías loco-regionales.
Una vez diagnosticado por la presencia de las liendres o piojos, se procede
al tratamiento curativo a través de lociones o champús. Conviene recalcar que en la actualidad el tratamiento más recomendable es a través de
las lociones, pues permanecen más tiempo que el champú y penetran
más en los huevos.
En cuanto a las lociones, las más recomendables son las de Piretrinas y
Piretroides, aunque también se pueden utilizar el Malathion y Carbaryl.
Debe evitarse en personas mayores el Lindane por su toxicidad neurológica.
Se deben seguir las pautas de aplicación recomendadas por el producto
de forma reglada.
Se ha postulado mucho acerca de los tratamientos preventivos para las
pediculosis. Conviene aclarar que tan sólo ha de aplicarse en aquellos
contactos en los que se demuestre el contagio.
No deben utilizarse pediculicidas con fines preventivos, pues hacen que
aparezcan resistencias a los mismos.
— La higiene del cabello, con lavado con champú 2-3 veces/semana.
— El cepillado diario del cabello y limpieza periódica de utensilios.
— El no compartir ni intercambiar peines, cepillos, gomas, gorros de
ducha, etc., sobre todo en colectividades.
Es una infección producida por una reactivación del virus Varizela-Zoster,
que permanecía acantonado o «adormecido» en los ganglios espinales. En
determinadas circunstancias como diabetes, neoplasias, inmunodeficiencias, tratamientos inmunosupresores o con corticoides, etc., se reactiva.
Cursa con manifestaciones cutáneas que pueden oscilar desde mínimas
lesiones diseminadas hasta la necrosis y hemorragias. Asimismo, se suele
acompañar de manifestaciones neurológicas e incluso puede provocar
una neuropatía posherpética de larga duración.
Se deben tomar precauciones de contacto durante la fase activa con las
secreciones de las vesículas. Uso de guantes para el manipulado de las zonas con vesículas exudativas y para el manejo de las prendas impregnadas de exudado recientemente.
Se trata de una enfermedad producida por Adenovirus altamente contagiosa.
Afecta a la conjuntiva, pero puede llegar a invadir la córnea y prolongarse durante meses.
Cursa con picor, lagrimeo y fotofobia que se suele acompañar de adenopatías.
No existe ningún tratamiento antivírico eficaz.
Resulta especialmente contagiosa en colectividades como residencias. En
estos casos, el mejor tratamiento consiste en establecer exhaustivas medidas de aislamiento para evitar el contagio.
Asimismo, se recomienda especial atención a los utensilios e instrumentos de la consulta oftalmológica que se utilicen para la exploración, ya
que pueden actuar como mecanismo de transmisión.
por legionelosis
La legionelosis es una enfermedad bacteriana de origen ambiental que
puede manifestarse de dos formas clínicas diferenciadas: la infección pulmonar o «enfermedad del legionario», que cursa como una neumonía
con fiebre alta, y la denominada «fiebre de Pontiac», que se manifiesta
como un síndrome febril agudo y de pronóstico leve.
La enfermedad está asociada a varios tipos de instalaciones y equipos,
pudiéndose presentar en forma de brotes y en casos aislados o esporádicos.
Se trata de una enfermedad ocasionada por la bacteria ambiental Legionella, capaz de sobrevivir en un amplio intervalo de condiciones físicoquímicas, multiplicándose entre 20 ° C y 45 ° C, destruyéndose a 70 ° C.
Su temperatura óptima de crecimiento es 35-37 ° C. Su nicho ecológico
natural son las aguas superficiales, como lagos, ríos, estanques, formando parte de su flora bacteriana desde donde la bacteria alcanza los
sistemas de abastecimiento de las ciudades y a través de la red de distribución de agua se incorpora a los sistemas de agua sanitaria (fría o caliente)
u otros sistemas y equipos que requieren agua para su funcionamiento.
Factores como el estancamiento del agua, presencia de lodos, materia orgánica, materias de corrosión, amebas y una temperatura propicia favorecen la multiplicación de Legionella hasta concentraciones infectantes
para el ser humano. Si además existe en la instalación un mecanismo
productor de aerosoles, la bacteria puede dispersarse al aire. Las gotas de
agua que contienen la bacteria pueden permanecer suspendidas en el
aire y penetrar por inhalación en el aparato respiratorio.
Infecciones respiratorias del personal
Pueden originarse por la utilización de equipos de terapia respiratoria de
determinados residentes que requieran su uso. Entre estos equipos considerados de riesgo por legionelosis conforme a la actual normativa que regula las condiciones higiénico-sanitarias para la prevención de esta enfermedad (R.D. 865/2003, de 4 de julio) se encuentran: 
Equipos de terapia respiratoria 
Respiradores 
Nebulizadores 
Métodos de desinfección en equipos de terapia respiratoria
Equipos reutilizables que serán empleados por distintos pacientes:
— Antes de cada uso, limpiar y desinfectar o esterilizar siguiendo
las especificaciones del fabricante del equipo, mediante vapor de
agua u otro método de análoga eficacia.
— En equipos que no puedan aplicarse los métodos anteriores, realizar tratamiento con desinfectantes químicos de alto nivel, que
posean marcado CE.
— Aclarar con agua estéril después de los tratamientos de desinfección.
Salas con pacientes de más de 65 años, pacientes con enfermedad
crónica de base (diabetes mellitas, insuficiencia cardiaca congestiva,
enfermedad pulmonar obstructiva crónica):
— Los humidificadores deberán ser esterilizados o sometidos a un
alto nivel de desinfección diariamente y se harán funcionar sólo
con agua estéril.
— Es recomendable que las partes de los equipos de terapia que entren en contacto con estos pacientes o que canalicen fluidos respiratorios sean de un solo uso.
Infecciones respiratorias de la población
del centro (residentes y personal
Este tipo de infecciones de distinta gravedad pueden originarse debido a la
difusión de la bacteria Legionella pneumophila en sistemas de climatización
y acondicionadores del aire ambiente interior (climatizadores y evaporativos) o en los sistemas de agua caliente sanitaria a través de las duchas. En
las duchas puede encontrarse presente esta bacteria, que de no ser eliminada mediante una desinfección periódica, se multiplica y desarrolla en
gran cantidad, permaneciendo en los difusores durante mucho tiempo, y
que mediante la aerosolización de las gotitas del agua caliente que se
generan en las ducha pueden ser respiradas por el usuario de las mismas.
No utilizar duchas de habitaciones que lleven tiempo sin utilizarse, y si esto ocurre, dejar correr el agua unos minutos antes de
Si se observa suciedad, sedimentos o incrustaciones en las superficies de las duchas avisar a mantenimiento para su limpieza o
Intoxicaciones derivadas del uso
La presencia y uso de productos químicos de uso profesional y doméstico
(desinfectantes, limpiadores, detergentes, acaricidas, insecticidas…) implica que toda persona que los utilice debe conocer las precauciones que
debe seguir en su manejo y disponer de la información precisa que le permita conocer su peligrosidad. La etiqueta es la fuente de información básica y obligatoria que identifica el producto, así como sus riesgos. Como
fuente de información complementaria que amplía el contenido de la etiqueta, existen las Fichas de Datos de Seguridad (FDS).
Toda etiqueta debe contener al menos los siguientes datos: 
Nombre, dirección completa y teléfono del responsable de la comercialización
(fabricantes, importadores o distribuidores). 
Pictogramas e indicaciones de peligro, que estarán impresos en negro sobre
fondo anaranjado. 
Frases “R”, que definen los riesgos que se atribuyen a las sustancias y complementan lo indicado en el pictograma. 
Frases “S”, que enuncian las recomendaciones de prudencia adecuadas para el
trabajo con sustancias peligrosas. 
Opcionalmente, puede figurar el teléfono del Instituto Nacional de Toxicología.
Ejemplos de frases R:
Ejemplos de frases S:
No tirar los residuos por los desagües.
Es importante seguir las indicaciones de la etiqueta para evitar riesgos de
intoxicación por vía dérmica, respiratoria o incluso la ingestión por accidente no sólo del personal que manipula esos productos, sino además que
implique riesgos para otras personas o para el medio ambiente.
Dinámica y estructura demográfica de la población de la Comunidad de Madrid.
Informe monográfico del tomo 1 de la Estadística de Población de la Comunidad de Madrid, 1996. Instituto de Estadística. Consejería de Hacienda. Comunidad de Madrid.
Guía de Prácticas Correctas de Higiene en Hostelería. Dirección General de
Salud Pública. Ministerio de Sanidad y Consumo.
Guía para la Formación de Manipuladores de Alimentos, Dirección General de
Prevención y Promoción de la Salud, 1998.
«Guía para el diseño e implantación de un sistema HACCP y sus prerrequisitos en las empresas alimentarias. Requisitos básicos en la Comunidad
de Madrid», Documento Técnico de Salud Pública, núm. 79, Instituto de Salud Pública, 2003.
Manual de Higiene Alimentaria. Ministerio de Sanidad y Consumo, 1991.
Real Decreto 2207/1995, de 28 de diciembre, por el que se establecen las
normas de higiene relativas a los productos alimenticios.
Real Decreto 3484/2000, de 29 de diciembre, por el que se establecen las
Real Decreto 770/1999, de 7 de mayo, por el que se aprueba la Reglamentación Técnico-sanitaria para la elaboración, circulación y comercio
de detergentes y limpiadores.
Real Decreto 3360/1983, de 30 de noviembre, por el que se aprueba la
Reglamentación Técnico-sanitaria de lejías.
Principios Generales de Higiene de los Alimentos. Codex Alimentarius, Alinorm 97/13.
Manual de Higiene y Prevención de la Infección. Hospital General Universitario «Gregorio Marañón». Consejería de Sanidad y Servicios Sociales. Comunidad de Madrid, 1996.
SMITH, P. W.; RUSNAK, P. G.: «Apic Guideline for infection prevention and
control in the longterm care facility». American Journal of Infection Control,
1991; 19, núm. 4, 198:214.
BENENSON, A.: Manual para el control de las enfermedades transmisibles, OPS
Hospital General Universitario «Gregorio Marañón». Manual de Higiene y
Prevención de la Infección. Consejería de Sanidad y Servicios Sociales. Comunidad de Madrid. Madrid, 1996.
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PICAZO, Juan J.: Guía Práctica de vacunaciones, 2002.
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en el anciano. Aspectos específicos y principales infecciones», Medicine,
7.ª edición, 1999; 125: 5876 - 5879.
A. MARTÍN ZURRO: Atención Primaria. Conceptos, organización y práctica clínica, Ediciones Harcourt, S.A., Barcelona, 2000.
Manejo de las Infecciones Urinarias del Adulto en Atención Primaria. Documento Técnico 21. Area 1. INSALUD. Madrid.
Documento Consenso sobre Herpes Zoster. GUERRA TAPIA, A. y Cols. Aula Médica. Madrid. 1999.
Matilde GARCÍA CAAMAÑO: Marcadores Hepatitis. Guías Clínicas 2001; 1 (6).
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References: resolución 
 resolución 

Real Decreto 

Real Decreto 

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