Source: http://www.lamentiraestaahifuera.com/off-topic/comment-page-1141/
Timestamp: 2018-06-19 10:29:06+00:00

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12/11/17 14:32
Sobre televisiones y manipulaciones. Por ejemplo:
A ver, por si se cae el enlace, basta con buscar en google:
politica.elpais.com/politica/2017/11/11/actualidad/1510405274_761069.html
No entiendo por qué todo ese afán con Tesla.
Pues porque toca el corazón de toda leyenda urbana. Un personaje misterioso, casi un mago. Misterioso porque hacía cosas con ese fluido mágico que es la electricidad y que tan buenas leyendas ha generado siempre. Desde los tiempos de Mesmer o incluso mucho antes, no en vano el rayo es el emblema y el arma de Zeus.
La electricidad es el divino Leviatán de Metrópolis, es la energía limpia y que trae el porvenir gozoso a la humanidad desde lo alto de esa tremenda Torre Eiffel, símbolo, junto con el nautilus, de toda modernidad, del nuevo prometeo que habría de crear, gracias a su eléctrico concurso al nuevo hombre, a Frankestein lleno de inocencia en un mundo caduco que le oida, porque no puede comprenderle.
Es tema suficiente (igual que la leyenda quiere que Salieri matase a Mozart) para que Edison le pudiera asesinar en el terreno de los deseos colectivos, para que su personalidad escapase a la materia y habitase nuestra imaginación, convertido en el aprendiz de brujo de Disney, haciendo que fluya la energía al dictado de sus manos.
Está muy chulo, si. Peeeroo…
Respuesta: Pues eso. Que no sé para qué tanto defiende dialogar sobre ese hipotético referéndum suyo sobre la independencia de Cataluña si a la vez pretende usted imponer unilateralmente que el resto de los españoles no podamos participar en él.
Eh!, un momento…por ahí si que no, cuando hablaba de la dictadura de Truchev lo hacía muy en serio.
Y sí, claro que es muy sencillo de entender. A usted al parecer le molestaba que yo subiese una foto de la primera página de la Constitución, norma que nos obliga a todos los españoles, porque prefiere usted decidir unilateralmente quién debe o no participar en su hipotético referéndum. Claro que es muy sencillo de entender. Otra cosa muy distinta es que eso sea aceptable, claro.
Luego le subo yo una foto de la constitución de Truchev y a obedecer se ha dicho.
España es un Estado social y democrático de Derecho, no una dictadura, y su legislación vigente deriva de la Constitución española. Le invito de nuevo a leer su primera página:
http://www.lamentiraestaahifuera.com/off-topic/comment-page-1121/#comments
Respuesta: No recuerda mis filias políticas porque nunca las he mencionado ni he hablado de ellas. Fue usted quien supuso que si yo era del PP, quien pretendía burlarse de mi “furor patrio” como si eso fuese algo condenable o de lo que avergonzarse, etc.
Hombre, por ahí si que tampoco…un poco de vergüencilla si que da, reconózcalo…lo que pasa, que en caso de furor patrio es algo más complicada la contrición, lo otro, en cualquier caso se disimula.
Pues no, vergüenza ninguna. Al menos a mí. Por su frase diría que sigue suponiendo (sin base alguna y además erróneamente) que soy del PP. Ya que tanto le preocupa la cuestión le informo de que no es el caso pero vamos que si lo fuese pues vergüenza ninguna.
En cuanto al furor patrio pues contrición ninguna. Porque sí, soy español. Nací en España, un país (como todos) con sus defectos y virtudes pero un gran país al que personalmente le debo mucho y al que le estoy muy agradecido. Así que ya ve. Contrición ninguna porque no hay motivo para ello.
Y en cuanto a disimular (no sé si se refiere a mi furor patrio aunque me parece que se refiere a esa pertenencia al PP que usted se empeña erróneamente en atribuirme) pues tampoco habría nada que disimular si fuese el caso. No suelo ir pregonando mis filias y decisiones indiscriminadamente pero de ahí a disimular o esconderme pues la verdad es que tampoco.
Y creo que mis comentarios son prueba de ello. Desde el principio vengo defendiendo la legalidad vigente sin ningún disimulo. Aunque sea una postura que a algunas personas, como parece su caso, les moleste.
Pero pilla usted matices en mis intervenciones que no se de donde los saca,
Esos matices salen de sus propias intervenciones. Y no he sido el único en señalarlo. Aquí puede usted leer por ejemplo las palabras de Trueno indicando exactamente lo mismo:
http://www.lamentiraestaahifuera.com/off-topic/comment-page-1123/#comments
No caigas en esto tru… Freston ha argumentado me parece que bastante bien no hay razón para que insinúes que es un facha
es bastante perspicaz, para sin embargo no pillar que mi falta de memoria incluso era retórica. La suya en recordar que nunca la había mencionado es prodigiosa sin embargo, porque imagino, ya que no hay nada de lo que avergonzarse, que lo dirá a menudo…a no ser que viva en Cataluña claro, ahí debería esconderse hasta de la policía si es que no llegan a aparecer refuerzos…ahora que lo dice, está la cosa peligrosa para ser del PP…te pilla un perro flauta y te revienta los oídos, al menos…desde luego es mucho mejor la discreción.
Como le decía más arriba no suelo ir pregonando mis filias y decisiones indiscriminadamente pero de ahí a disimular o esconderme pues la verdad es que tampoco.
Pero lo preocupante de su comentario es esa afirmación (¿reconocimiento?) de que en Cataluña alguien que se siente español debería esconderse. Y digo preocupante porque, sinceramente, si eso es así, a mí me parece preocupante.
Y luego añade usted (en su erróneo convencimiento de que soy del PP) que (en caso de ser del PP) en Cataluña la cosa está peligrosa porque puede pillarte un perroflauta y reventarte, al menos, los oídos (y recomienda por tanto la discreción).
No sé si a usted todo eso le parece normal y/o deseable pero, ya que tanto habla usted de dictaduras, de ser ciertas a mí esas situaciones me parecen dictatoriales y mucho.
Pero no, a mí no me vale cualquier cosa. Me vale la legislación vigente mientras no se modifique. Esa misma que a usted parece molestarle cuando subo una foto de la primera página de la Constitución.
Que remedio le queda, no se de qué presume.
Luego le subo yo la de Truchev, no se preocupe. Pero oiga, si no le gusta, avisa que la cambiamos sin ningún problema.
No estoy presumiendo de nada. Simplemente estoy exponiendo mi postura sobre este asunto.
En cuanto a eso de que “Qué remedio me queda” (con respecto a acatar la legislación vigente) pues resulta que podría saltármela. Vamos, lo mismo que ha hecho Puigdemont, sin ir más lejos. Pero resulta tb que soy partidario de que se cumpla la legislación vigente.
Y por si debo ser aún más claro soy partidario de que esa legislación vigente la cumplamos todos. Y en ese todos, mire usted por dónde, también me incluyo. Así que no es cuestión de que no me quede más remedio. Es cuestión de convencimiento personal.
Y no, con esto tampoco estoy presumiendo de nada. Simplemente estoy exponiendo mi postura personal sobre este asunto.
Respuesta: Pongo los paréntesis (le guste o no, eso es problema suyo: creo que todavía sigue existiendo la libertad de redactar como uno considere oportuno) para destacar lo fundamental y contrarrestar la manipulación de su planteamiento, a saber:
Que esos señores no están en la cárcel por motivos políticos sino por saltarse la legalidad vigente.
Respuesta: un libro en sus manos es un desperdicio. Aprenda a leer. Creo que no cuento tan mal los chistes. Solo enfatizaba precisamente esto. La corteza del alcornoque. Le falta sentido del humor, o comprensión lectora, y en consecuencia soy un manipulador: está poniendo su ignorancia como rasero, como no puede ser de otra manera, así que le animo a subir el listón que si no se le acaba el limbo…
¡Caramba, menos mal! No sabe cuánto le agradezco de que me informe de que debo aprender a leer. Diríjase de paso a la Universidad de Cádiz informando de mi falta de comprensión lectora para que anule mi Licenciatura en Filosofía y Letras (Filología). Así me ahorra usted el trámite. Gracias.
Sobre la corteza del alcornoque, mi ignorancia, etc., a palabras necias oídos sordos. Eso sí, pasar de tratar el tema a pretender descalificar a quien tiene una postura diferente de la suya sobre el mismo, ya sea llamándole facha (ver más arriba RESPUESTA 3), ya sea llamándole ignorante, no habla muy bien de usted.
Respuesta: ¡Hombre, acabáramos! ¿Así que “aun siendo el referéndum ilegal”? ¿Así que resulta que reconoce usted que el referéndum es ilegal? Pues entonces no sé qué más vueltas le quiere dar a la perdiz. Efectivamente el referéndum es ilegal y ante un acto ilegal hay que tomar las medidas correspondientes. Poco más que decir. Un cordial saludo.
Aquí el único que lía la perdiz es usted con sus ganas de simplificar las cosas. La apisonadora.
¿La apisonadora? Que yo sepa no he sacado ninguna apisonadora. Sólo me he referido al cumplimiento de la legislación vigente. Quienes, si no me equivoco, sí han sacado no apisonadoras pero sí tractores para cortar el tráfico en distintas autopistas han sido los independentistas.
Como ya comenté en su momento, las leyes han de ser ajustadas a su tiempo, justas, claras, y lo que ya le comenté hace tiempo también, y no me canso de repetir, no será legal pero es legítimo, y a mí eso me basta para sentarse a debatir.
Pues muy bien. Salvo que el país no gira sólo en torno a usted así que no se trata de lo que a usted le baste para sentarse a debatir. Ya que habla usted más arriba de simplificar las cosas creo que el comentario que las explica de la forma más simple lo subió hace ya mucho RogerB en la página 1123:
cuantos habitantes tiene Catalonia? 7 millones y algo mas
cuantas personas salieron a la calle por la indepndecia? 1 millon y algo mas..
Catalonia, esta en Espania, cuantos habitantes hay en Espania? 40 millones y algo mas.
asi que solo 1 millon y algo mas, quieren tomar de reen a un país. caso cerrado.
Y con esto dejo el tema. Usted ha expresado su postura y yo he expresado la mía. Y me parece obvio que son tan opuestas que no hay nada más que decir. Un cordial saludo.
Que quieren que les diga. Yo soy un republicano nato y cuando leo u oigo la frase “monarquía constitucional” me comienza a temblar el ojo izquierdo.
12/11/17 20:14
quizás por que ni conoces lo suficiente de historia de españa, ni como funciona su estado.
Puede que para un republicano de fuera le parazca extraño, y hasta puedo compartir que no elegir un jefe de estado es un error.
pero te explico que la estructura del estado español en comparación con una república, es que el jefe del estado recae sobre la persona del rey que tiene unas obligaciones y privilegios como tal y como decimos coloquialmente en españa para explicarlo, el rey reina pero no gobierna. es la similitud al presidente de una república. el primer ministro de una república tiene su equivalente español con el presidente. con lo que a efectos de tareas es el mismo para los dos casos.
desde mi punto de vista el rey de españa hace una gran labor, y mucho más económica que un presidente. por que los dos necesitan de lo mismo, seguridad, domicilio presidencial, sueldo vitalicio, etc.
ojala el presidente de españa y muchos de los políticos que tenemos actualmente tuvieran la misma formación y dedicación
la estructura del estado español en comparación con una república, es que el jefe del estado recae sobre la persona del rey que tiene unas obligaciones y privilegios como tal y como decimos coloquialmente en españa para explicarlo, el rey reina pero no gobierna. es la similitud al presidente de una república. el primer ministro de una república tiene su equivalente español con el presidente. con lo que a efectos de tareas es el mismo para los dos casos.
en primer lugar, tenemos la cuestión de los valores democráticos que casan bastante mal con un derecho hereditario. A diferencia de una monarquía, en una república el jefe de Estado es elegido democráticamente por el pueblo.
Esta “insignificante” diferencia significa que nadie hereda legalmente ningún privilegio por el simple hecho de nacer en una familia concreta, de lo que se desprende la igualdad efectiva entre todos los ciudadanos, al menos en teoría, ante el Estado.
Es muy difícil defender la monarquía como institución con la razón, tal como reconoce el propio Luís María Ansón (conocido monárquico y ex director de ABC) “las razones de la república las comprende cualquiera, las razones a favor de la monarquía hereditaria requieren un estudio riguroso así como una considerable disciplina mental”.
Una república es un sistema político en el que el jefe de Estado, a diferencia de la monarquía, no accede al cargo por leyes hereditarias, sino por voluntad popular, expresada en el voto directo de los ciudadanos o en el de los representantes por ellos elegidos. El periodo de su mandato, siempre limitado, está determinado por la Constitución.
En nuestro caso concreto, existen otras cuestiones que no se pueden hacer encajar dentro de un marco democrático:
Tanto el régimen monárquico, como el rey fueron designados por Franco, el rey no juró nunca la Constitución de 1978 sino que se limitó a firmar su promulgación y sin embargo, para poder ser coronado (por Franco) sí juró los principios del movimiento franquista.
Por razón de esta designación y coronación, la dictadura franquista sigue siendo legal en la actualidad en España (en otros países europeos se declararon ilegales anteriores regímenes dictatoriales, por ejemplo el régimen nazi en Alemania).
La monarquía, impuesta por el régimen dictatorial anterior, para intentar validarla de algún modo, fue introducida por la puerta de atrás y sin consulta alguna por Adolfo Suárez, sirviéndose de un referéndum en el que no se planteó ninguna otra opción (en particular la opción republicana no existió y no aprobar la Constitución suponía volver atrás), obligándonos a aceptar conjuntamente democracia y monarquía.
En la Constitución se establecen una serie de poderes que en teoría el rey puede ejercer en cualquier momento (jefe de las fuerzas armadas, garante de la unidad de la nación, sanción de las leyes, etc.). Lo que desdice que el rey no pueda ejercer su “derecho” a encauzar al estado, en un momento dado y por unos medios u otros.
Puedes pensar que el actual rey hace una gran labor, esto solo te declara como partidario de las aptitudes que le supones a una persona, tan solo por ser hijo de otra. Y en lo tocante a economía, habría que preguntarse algunas cosas, por ejemplo quien ha estado pagando los gastos de la “princesa” Corinna y de las restantes, por ejemplo.
Si tuviéramos que tirar de la manta en lo tocante a los enjuagues de su padre, sus negocios más o menos limpios y otras cuestiones de semejante pelaje, tal vez te sorprenderías de lo económico que les sale a los franceses lo suyo.
Además, ya se dejó todo “atado y bien atado” para cubrirle las espaldas ante cualquier petición de explicaciones: En el artículo 56 apartado 3 de la Constitución se dice “La persona del rey de España es inviolable y no está sujeta a responsabilidad.”
Es decir, al rey no se le puede exigir ninguna responsabilidad legal por sus actos, el rey está por encima de la ley, a diferencia de cualquier otro ciudadano de nuestro país y a diferencia, por ejemplo, del presidente de la República francesa, en cuya Constitución no existe dicho privilegio.
Así que, de momento, la ley básica de nuestro Estado atenta contra el principio de igualdad ante la ley de todos los ciudadanos. Al jefe del Estado no se le puede llevar a un tribunal, no se le puede hacer declarar, no se le puede someter a nada. Y bien clarito se ha dejado:
De hecho, el rey no se somete a ningún control (ni por el poder político ni por la prensa) y por tanto no se puede saber con certeza nada sobre sus actividades. No se puede saber con seguridad si está haciendo buen uso de su cargo. No se puede saber si ha abusado de su privilegio de impunidad legal.
De hecho, la casa real ha hecho valer sus privilegios en más de una ocasión frente a las críticas recibidas desde algún medio de comunicación, en ocasiones con cierta contundencia.
El incidente en la cumbre iberoamericana (y algún otro patinazo) pone en duda la imagen que nos han transmitido hasta ahora de lo que hace un monarca y hace dudar sobre su verdadero papel en la política española.
acabas de demostrar que no sabes como es la estructura ni las funciones de cada uno de los miembros de una república ni de una monarquia parlamentaria.
basas toda tu respuesta en eleciones democráticas del jefe de estado y das por supuesto mi opinion sobre ella. cuando lo único que me he limitadoa hacer es explicarle su función.
si piensas que el rey no es merecedor de serlo, solo por el hecho de que obtiene su privilegio solo por el hecho de ser hijo del anterior rey, que te hace a ti merecedor de la herencia que te dejaron o dejaran tus padres?
De hecho, el rey no se somete a ningún control (ni por el poder político ni por la prensa) y por tanto no se puede saber con certeza nada sobre sus actividades. No se puede saber con seguridad si está haciendo buen uso de su cargo. No se puede saber si ha abusado de su privilegio de impunidad legal
esto no es así, menudo patinazo. de hecho, los organismos del estado marcan una agenda de trabajo a seguir por el monarca, como la prensa informa de sus actividades a los ciudadanos, y la justicia se aplica tambien a el. te podría poner ejemplos de ellos, pero estoy seguro que los conoces por la prensa.
en la constitución que estoy seguro que tu votaste a favor, pone que la soberania de españa recae sobre todos sus ciudadanos, y si hasta ahora no se a hecho valer bien es culpa de los ciudadanos y no de sus representantes.
te mueve una ideología sentimental, a mi una pragmática. yo hago una valoración global de todo reinado o mandato, por eso pienso que la valoración del rey emerito es positiva.
te propongo que hagas el ejercicio de imaginar cuantos jefes de estado electos puede haber durante veinte años, y luego calcular el gasto que supone cada uno despues de que acave su mandato. por eso, si un rey bien que actue bien durante ese mismo periodo es más rentable o no.
si te refieres al incidente zapatero-chavez-juan carlos, en los medios a trascendido los 1:40 segundos de juan carlos mandar callar a chavez, no todas las faltas de respeto no dejando hablar a zapatero durante su intervención por parte de chavez
12/11/17 23:51
Mescalero, hijo. No tienes ni puta idea.
12/11/17 23:55
te empeñas en demostrar que no tienes ni idea
Con este artículo se inicia la parte orgánica de la Constitución y, en cabeza de la misma se sitúa, por vez primera en nuestra historia constitucional, el Título referido a la Monarquía, el Título II, que lleva por rúbrica, también por vez primera en nuestro constitucionalismo, “De la Corona”.
Quiso así el constituyente subrayar, por un lado, la superior posición de la Corona, situada por encima -formal e institucionalmente, que no en poder político- de los poderes del Estado, especialmente, de las Cortes Generales y del Gobierno; y, por otro, su significación y relevancia dentro de la forma política del Estado, definida en el artículo 1.3 como Monarquía parlamentaria.
Pues bien, el primer artículo dedicado a la Corona, el 56, actúa, si es que así puede decirse, como un “artículo marco” o definitorio de los rasgos caracterizadores de la Monarquía. Consta de tres párrafos, que comentaremos por separado. En el primero de ellos se califica al Rey como Jefe del Estado y se le atribuyen las tres grandes funciones de la institución; en el segundo se hace referencia a los títulos del Rey, y, en fin, en el último, se consagran dos privilegios -entendido este término en su sentido etimológico- del Monarca: la inviolabilidad y la irresponsabilidad, que se hacen posibles en virtud del instituto del refrendo, expresamente regulado en otro precepto de la Constitución.
Desde este planteamiento, nos adentramos en el análisis del artículo 56.
Después de haberse referido la rúbrica del Título II a la Corona, el texto articulado pasa a referirse al titular de la institución, el Rey, del que se afirma, en una primera aproximación de gran contenido, que “es el Jefe del Estado”, y, además, “símbolo de su unidad y permanencia”. A continuación, el artículo 56 enumera algunas de las atribuciones que corresponden al Monarca como Jefe del Estado: moderar, arbitrar, representar internacionalmente al Estado y ejercer las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes.
Late en este precepto, como puso de relieve R. Entrena Cuesta, la preocupación del constituyente por perfilar una Corona sin responsabilidad y sin poder, compatible absolutamente con el régimen parlamentario. Y es significativo señalar que este precepto -y en general los relativos a la Corona- apenas sufrió modificación en su tramitación parlamentaria, porque era uno de los “consensuados” por los constituyentes.
De la dicción constitucional que acaba de reproducirse, siguiendo a M. Herrero R. de Miñón, cabe tener en cuenta dos elementos para construir dogmáticamente un definición constitucional de la figura del Rey: su posición en la Jefatura del Estado y su condición de símbolo.
* La atribución al Rey de la Jefatura del Estado es nota común de todos los regímenes monárquicos. Sin entrar aquí a recordar el proceso evolutivo que determina que el Rey pase de ser, en las Monarquías del siglo XIX, el Jefe del Ejecutivo, con un poder real y efectivo, a configurarse como un órgano situado al margen de los demás poderes del Estado, como puro poder moderador de los mismos, sí queremos insistir en que nuestra Constitución de 1978 considera a la Corona -y no podía ser de otro modo en un sistema democrático- como uno de los órganos constitucionales del Estado, aquél que se encuentra en el vértice de la organización estatal, el de mayor dignidad formal y posición. De ahí su carácter “soberano”.
Por lo que a la segunda referencia constitucional se refiere, la mención de que el Rey es símbolo de la unidad y permanencia del Estado, tiene, en cuanto a la idea de unidad, una significación política doble:
-- Por un lado, la Corona representa la unidad del Estado frente a la división orgánica de poderes, por cuya razón se imputan al Rey una serie de actos (nombramiento de Presidentes del Gobierno, convocatoria de Cortes, promulgación de las leyes, administración de la justicia, expedición de los decretos…), con independencia de cuál sea el peso político de la intervención regia en la adopción de dichos actos.
-- Representa igualmente al Estado español uno, en relación con los entes político-territoriales en que éste se divide, esto es, las Comunidades Autónomas, cuyos derechos ha de respetar el Rey (artículo 61.1).
De otro lado, la idea de la permanencia alude al carácter hereditario de la Corona, en relación con el cual, a través del artículo 57, se asegura la sucesión en la continuidad de un régimen de la misma naturaleza. El Rey, en la medida en que no es elegido por las fuerzas políticas y sociales, ni responde ante ellas -de esto se tratará más adelante, al hablar del refrendo- tiene capacidad para expresar lo general y permanente. Porque la Corona no muere jamás, simboliza más fuertemente el cuerpo político y es su mejor factor de integración. De ahí también que su supremacía de posición (maiestas) sea mayor que la de una Jefatura del Estado republicana, que precisamente se diferencia de la monárquica por su carácter temporal y el desconocimiento de la figura del refrendo.
En cuanto a las funciones del Rey, sin hacer referencia ahora a las prerrogativas concretas que se contemplan en el artículo 62, sino ciñéndonos, a las funciones generales mediante las cuales describe a la Corona el artículo 56, y prescindiendo de la Jefatura del Estado y de su carácter simbólico, ya comentados más arriba, cabe hacer las siguientes reflexiones:
* El Rey es árbitro y moderador del funcionamiento regular de las instituciones
Muy relacionada con la idea que acaba de exponerse de la necesidad de una magistratura suprema que represente con su personalidad la unidad abstracta del Estado se encuentra la función arbitral y moderadora del Monarca. Ya uno de nuestros clásicos, Santamaría de Paredes, calificaba al Rey de poder armónico o regulador y le atribuía las potestades de impulso de los poderes del Estado y la resolución de conflictos entre los mismos.
Para el cumplimiento de tal función se dota, aparentemente, al Rey de prerrogativas como la propuesta, nombramiento y cese del Presidente del Gobierno; la convocatoria y disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones; la convocatoria de referéndum; la sanción y promulgación de las leyes, etc. En el ejercicio de todas ellas, el Rey actúa como mediador, árbitro o moderador, pero sin asumir la responsabilidad de sus actos.
Porque en la práctica, como apunta P. de Vega, por virtud de la técnica del refrendo, el Rey va a cumplir esa función arbitral mucho más con base en su auctoritas, en la dignidad y prestigio de la Corona, que en un auténtico poder político -una potestas casi inexistente- otorgado por la Constitución, lo que viene a hacer realidad el viejo aforismo de que “el Rey reina pero no gobierna”.
Sobre la función arbitral y moderadora del Rey, véase el trabajo de Gil-Robles y Gil-Delgado, citado en la Bibliografía.
* El Rey es el representante del Estado español en las relaciones internacionales
La competencia atribuida al Rey en este penúltimo inciso del artículo 56.1 guarda estrecha relación con las previstas en el artículo 63,a saber, la acreditación de embajadores y otros representantes diplomáticos, la manifestación del consentimiento en los tratados y la declaración de guerra y paz.
Pero tiene, si cabe, una significación más amplia, vinculada a la presencia del Rey en Estados extranjeros, en visita oficial, su comparecencia ante organismos internacionales, la recepción en España de otros Jefes de Estado extranjeros, etc.; competencias todas ellas de indudable significación política y que requerirán el previo conocimiento y consentimiento del Gobierno, al que corresponde dirigir la política exterior (artículo 97).
Por otro lado, no cabe olvidar que las propias normas del ordenamiento internacional otorgan al órgano supremo de cada Estado, cualquiera que sea su forma política, la representación internacional del mismo.
Comoquiera que la capacidad de actuación del Monarca en el orden internacional no es una atribución meramente formal, sino que tiene un real contenido sustantivo, dos límites impone la Constitución a esta competencia: uno general, el refrendo de sus actos por el órgano correspondiente (normalmente, el Ministro de Asuntos Exteriores); y otro, específico, la autorización de las Cortes Generales para declarar la guerra y celebrar determinados tratados.
Consúltese, sobre el Rey y las relaciones internacionales, el trabajo de J.P. Pérez-Llorca, citado en la Bibliografía.
En fin, el artículo 56.1, concluye con la declaración de que el Rey “ejerce las funciones que le atribuyan expresamente la Constitución y las leyes”.
La exigencia de esta cláusula de cierre de que las funciones regias estén atribuidas expresamente da carácter taxativo a cualquier atribución de prerrogativas a la Corona, sin posibilidad de ampliación analógica, y remite directamente a los artículos 62 y 63 de la Constitución, así como a su posible legislación de desarrollo.
Como dice A. Torres del Moral, el Rey no tiene ni poderes implícitos, ni poderes de prerrogativa, ni poderes de reserva, ni reserva de poder.
Para conocer en detalle las funciones que la Constitución atribuye al Rey, véase en el comentario a los artículos 62 y 63.
El párrafo 2 del artículo 56 regula los títulos reales, haciendo referencia, además de al de Rey de España, a los demás que corresponden a la Corona.
El único precedente del referido precepto, en el Derecho histórico y comparado, se encuentra en la Constitución de Cádiz, cuyo artículo 169, relativo más bien al tratamiento que al título del Rey, rezaba textualmente: “El Rey tendrá el tratamiento de Majestad Católica”.
El artículo 56.2 de nuestra Constitución, como subraya R. Entrena Cuesta, tiene un doble significado:
-- Por un lado, al designar al Monarca como “Rey de España”, subraya una vez más la unidad de España, simbolizada por la Corona.
-- Por otro, a la vez que consagra el título tradicional en nuestra Monarquía, constitucionaliza el uso por el Rey de la de los demás títulos vinculados a la Corona, con lo que, en definitiva, viene a suponer la constitucionalización del Derecho nobiliario.
Para O. Alzaga, la regulación del título regio en la Constitución pretende enfatizar que la Corona es una magistratura configurada por la Constitución y es una expresión más de la voluntad racionalizadora del constituyente.
Entre los títulos que, además del de Rey de España, corresponden a la Corona, cabe citar, sin ánimo exhaustivo, los de Rey de Castilla, León y Aragón, de Navarra, Toledo, Granada, Valencia, de Galicia, de Mallorca y Menorca, de Sevilla, de Córdoba, de las Islas Canarias, Conde de Habsburgo, de Flandes, de Barcelona, Señor de Vizcaya y de Molina.
Inviolabilidad, irresponsabilidad y refrendo
Como es bien sabido, la inexistencia de responsabilidad política del Jefe del Estado es una característica común de todos los regímenes políticos contemporáneos, ya sean Monarquías, ya Repúblicas. En el caso de los regímenes monárquicos, la falta de responsabilidad es absoluta, llegando a extenderse a los ámbitos civil y penal.
Así entendidos los términos de inviolabilidad e irresponsabilidad, la primera protege la conducta del Rey como persona; la segunda, sus actos como institución del Estado.
Mucho más importante que la distinción entre inviolabilidad e irresponsabilidad es el entendimiento del refrendo como mecanismo que posibilita la existencia de ambas situaciones. Como ya se ha dicho, la figura del refrendo es el corolario lógico de la irresponsabilidad regia.
Y es que los actos del Rey están, todos ellos, como condición de validez, sujetos al requisito del refrendo, con una única salvedad, expresamente mencionada en el artículo 56.2: el nombramiento y cese de los miembros civiles y militares de la Casa Real (artículo 65.2). La razón de esta excepción hay que buscarla, como es lógico, en la falta de significación política que, al menos en apariencia, tienen estos nombramientos; nombramientos que, además, pertenecen a la esfera de actos “domésticos” del Monarca, sobre los que éste tiene absoluta libertad de disposición. Así se colige del Decreto 2942/1975, de 25 de noviembre, por el que se crea la Casa de S.M. el Rey, y del Real Decreto 434/1988, de 6 de mayo, sobre reestructuración de la misma, parcialmente modificado por el Real Decreto 657/1990, de 25 de mayo, por el Real Decreto 1183/2006, de 13 de octubre y por el Real Decreto 999/2010, de 5 de agosto.
Sin entrar ahora en el estudio del instituto del refrendo, que será objeto de análisis detallado en el comentario al artículo 64, al que nos remitimos, sí que queremos en este punto, al menos, recordar la caracterización que de este mecanismo ha hecho el Tribunal Constitucional en Sentencias 16/1984, de 6 de febrero, 5/1987, de 27 de enero, y 8/1987, de 29 de enero que a las anteriores se remite.
En dichas sentencias, el Alto Tribunal indicaba que “cualquier forma de refrendo distinta de la establecida en el artículo 64 o que no encuentre su fundamento en él debe ser considerada contraria a lo preceptuado en el artículo 56.3 de la misma y, por consiguiente, inconstitucional” (STC 5/1987, FJ 2º)
Además, señalaba las siguientes notas definitorias del refrendo:
-- Los actos del Rey, exceptuada la salvedad del artículo 56.3, deben ser siempre refrendados.
-- La ausencia de refrendo implica la invalidez del acto.
-- El refrendo debe hacerse en la forma prevista en el articulo 64.
-- La autoridad refrendante asume la responsabilidad del acto del Rey.
Más adelante, la sentencia citada señala que se trata de un instituto autónomo en el proceso de formación de los actos jurídicos, en el que no aparece como elemento esencial la participación activa del refrendante en el contenido de los mismos. Y ello porque no se puede confundir “el sentido traslaticio de responsabilidad inherente al mismo, con la función que ha venido a desempeñar en la esfera de la potestad ejecutiva”. Es decir, que así como hay supuestos en los que el refrendante es el autor material del acto, hay otros en los que se limita, con su firma, a responder de la adecuación del acto regio al ordenamiento jurídico, sin haber tenido ninguna participación en la determinación de su contenido. Es decir, nuestra Constitución mantiene una concepción tradicional del refrendo no exigiendo necesariamente que la persona que debe refrendar sea el autor efectivo de la propuesta o actuación.
En fin, el principal efecto del refrendo es la traslación de la responsabilidad por el acto del Rey al titular legitimado para prestarlo. Como dice el artículo 64.2, al que volvemos a remitirnos, “De los actos del Rey serán responsables las personas que los refrenden”, con lo que de nuevo se viene en este precepto a incidir en la idea básica del artículo 56.3 que en estas líneas comentamos: “La persona del rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”
13/11/17 00:00
Puedes copiar la constitución entera si te place. Pero sigues sin entenderlo.
13/11/17 00:03
leetela anda,y aprende. que tienes el mismo vicio de todo republicano de andar por casa. que habla sin saber
Claro que conozco a la sociedad española y de otros países similares, amigo. Es una estructura que conserva y le paga la vida a unos patanes cazadores de elefantes que en otros tiempos decían que gobernaban al pueblo por mandato de Dios. A ver que me contestas para contradecirme, si eres capaz de hacerlo. Buenas Noches.
13/11/17 00:45
Sigue probando suerte, hay muchos premios.
En este debate, siento estar un poco de acuerdo y desacuerdo con todos.
1. En efecto, desde un punto de vista de lógica democrática, parece más razonable una jefatura de Estado electiva que hereditaria. Hay razones tradicionales e históricas para ello, pero también hay otras en sentido contrario. En teoría política hay tésis que destacan las ventajas de los puestos no electos. Mis preferencias objetivas a priori se decantarían por una jefatura de Estado electiva, pero, viendo el percal de los partídos políticos y cómo tienden (todos) a copar ideológicamente las instituciones, tampoco me parece tan mal una monarquía constitucional.
2. Discrepo con Doc cuando dice que la monarquía la instauró Franco. En todo caso, la restauró. Monarquía ha habido en España desde los visigodos y, en cuanto a monarquía constitucional, la Pepa es la tercera constitución del mundo, por lo que tampoco somos unos recién llegados a ese sistema. Esto, por supuesto, ni quita ni pone nada en el debate entre República y Monarquía, pero sustenta el argumento tradicionalista.
3. No parece que monarquías como Reino Unido, Dinamarca o España sean menos democracias que Rusia o Venezuela. por otra parte, tampoco Marruecos o Arabia Saudí, parecen ser un paraiso de libertades comparadas con Francia o Alemania. Parece que la forma elegida no va ligada, necesariamente, al nivel de libertades, derechos y democracia.
4. En las monarquías occidentales democráticas, como la Española, la figura del rey no tiene ninguna atribución verdadera de competencias, quedando sólo aspectos simbólicos, representativos y de mediación que son tan, tan difusos y están tan absolutamente limitados, que, en la práctica, no son nada. Sin embargo, sigue siendo la figura que personifica (ojo, la representa, no la posee) la soberanía y, por ello, las normas deben ir refrendadas por él. De ahí viene el tema de la irresponsabilidad. aunque ahora se vea como un privilegio, en realidad, en su origen fue una limitación del poder Real, pues quién era responsable de los actos del Estado era el poder ejecutivo, aunque fuera el rey quién firmara.
5. Otro de los motivos de esta inmunidad e irresponsabilidad también viene de la Historia, incluso de la reciente. Una vez abandonado el Antiguo Régimen (hablo del absolutismo, para aquellos de la LOGSE que creen que en Antiguo Régimen es el franquismo), los Estados monárquicos no entendieron deseable que la estructura misma del Estado pudiera ser puesta en cuestión por una acusación delictiva, por ejemplo. De hecho, en la mayoría de las Repúblicas, hay normas muy similares para los Presidentes, durante, e, incluso, después de finalizado su mandato. En Francia, por ejemplo, los cuatro o cinco últimos, de no haber existido estas normas, estarían, seguramente, en el trullo.
En resumen, que, tendiendo a preferir la forma republicana, no me parece, tampoco la panacea y creo que, a efectos prácticos, no es relevante que un Estado tenga una u otra forma para ser o no una democracia real, que es, a fin de cuentas, lo que nos debería ocupar.
Ya se lo dije en su momento, no las pilla. Usted a lo suyo, yo ya he intentado argumentar mi postura, pero en el mejor de los casos no le interesa.
La primera página de la Constitución…venga, ¿la subimos otra vez? …me hace ilu…sirve para todo…no sé, tiene algo mágico…
Tres deseos tiene y el texto dice;
justicia, libertad, y seguridad,
parece es la del pueblo voluntad,
el resto solo es un apéndice,
a estos augurios del arúspice,
y que para que se hagan realidad,
y tan ajenos a ella la verdad,
el articulado es el cómplice,
las leyes del inviolable códice,
para usarlas con subjetividad,
y tener este disperso índice,
de excusa para dar autoridad,
sobretodo en temas sub júdice,
a política como legalidad.
13/11/17 15:21
En teoría política hay tésis que destacan las ventajas de los puestos no electos. Mis preferencias objetivas a priori se decantarían por una jefatura de Estado electiva, pero, viendo el percal de los partídos políticos y cómo tienden (todos) a copar ideológicamente las instituciones, tampoco me parece tan mal una monarquía constitucional.
Me gustaría oír alguna de ellas y saber en que entorno esto sería posible…si ponemos la corrupción de los partidos políticos y su influencia institucional como pretexto para mantener una monarquía (la constitución es monárquica, y la monarquía parlamentaria), del mismo modo se podría argumentar que la institución monárquica no es permeable a influencias, más, su papel de sancionar leyes ya que representa la soberanía del pueblo, sin poder negarse a firmar ninguna de ellas, y en el caso extremo de no querer hacerlo por los motivos que fuesen, en que perdería la corona, limita su papel al de mero buró, y todo queda en manos de la democracia.
Pero la monarquía es una institución política en si misma, y no es ajena a ideologías; unas le convienen más que otras, como la propia democracia, si bien ha encontrado su sitio en ella, gracias a una forma de gobierno no electa y sus problemas sucesorios…como anillo al dedo.
13/11/17 16:10
La primera vez subí esa primera página de la Constitución como información a Kamu-Syldeck.
Y la subí otra vez no porque tenga algo mágico sino porque, mientras no se modifique, sigue siendo la Ley vigente (aunque a usted no le guste).
Y la subo una vez más a ver si se digna usted a leerla, ya que veo que sigue siendo necesario:
Porque esa primera página no dice “del pueblo la voluntad” sino que especifica muy claramente a qué pueblo hace referencia, algo que al parecer a usted le rechina y por eso se lo come:
Pero por supuesto soy quien voy a lo mío y quien carezco de comprensión lectora, ¿verdad? En fin. Que tenga buena tarde.
lo has bordao¡¡¡¡¡
En Francia, por ejemplo, los cuatro o cinco últimos, de no haber existido estas normas, estarían, seguramente, en el trullo.
si. jack chirac se libró… de momento. pero espero que sarkozy y hollande no tengan tanta suerteFreston
No parece que monarquías como Reino Unido, Dinamarca o España sean menos democracias que Rusia o Venezuela. por otra parte, tampoco Marruecos o Arabia Saudí, parecen ser un paraiso de libertades comparadas con Francia o Alemania. Parece que la forma elegida no va ligada, necesariamente, al nivel de libertades, derechos y democracia.
esto se consigue con una buena constitución. y ella dando el poder a los ciudadanos para exigir que se aplique.
si te detienes a meditar serenamente sobre españa(un envidioso y odiador nato no podría hacerlo) te daras cuenta de la buena constitución democratica que tenemos, de la libertad que nos aporta. siempre los españoles ponemos como ejemplo la república francesa, pero cuando lees su constitución te das cuenta de aspectos como que en la suya el unico idioma de francia es el frances, cuando por regiones tienen más y remarco esto como ejemplo de lo que impide que españa prospere, la costumbre española de menospreciarnos. y si eres viajado y conoces lo suficiente otros paises, reconoceras que con las carencias de españa, es un buen país para vivir
13/11/17 20:15
1. En efecto, desde un punto de vista de lógica democrática, parece más razonable una jefatura de Estado electiva que hereditaria.
Ya hemos tenido anteriormente monarquías y se dispone de suficiente información como para no poder confiar en que el derecho de sangre no acabe disponiendo del patrimonio de forma poco clara…o en paraísos fiscales (algún ejemplo reciente sí que tenemos), palacios y servicios y guardia de corps para amantes, negocios de tapadillo con amiguetes, enjuagues políticos poco claros, validos, princesas que no saben o no contestan o no lo recuerdan o no les consta, jeques árabes con un sentido muy particular de los negocios, la democracia, la justicia y otros.
Pero dejando aparte estas humanas debilidades (los borbones tienen fama de puteros y malgastadores del patrimonio de los demás, desde hace siglos), creo que deberíamos seguir los consejos de la razón y de la experiencia práctica que apuntan, sin lugar a dudas, a que siempre será mejor que el cargo dependa de nuestro voto. Al menos, si queremos atender a los principios democráticos, que en Francia (un sitio donde resolvieron el expediente hace tiempo, asignatura pendiente aquí) siempre se han llamado valores republicanos.
2. Discrepo con Doc cuando dice que la monarquía la instauró Franco. En todo caso, la restauró.
En efecto, así fué. La monarquía fué abolida por el último régimen legalmente constituido y reconocido, y después de una guerra y una larga dictadura, el anciano dictador se dió el gustazo de restaurar no ya la legalidad apisonada por el único régimen fascista que ha logrado mantenerse en Europa, sino la que a él le pareció bien…sin consultarlo y favoreciendo los intereses de quienes le auparon, sostuvieron y mantuvieron. Supongo que de algún modo había que devolver el favor. A fin de cuentas el antiguo régimen sigue estando presente de un modo u otro, gracias a ese dejarlo todo “atado y bien atado”, y no me refiero solamente a fósiles como Mescalero y su desmedida nostalgia.
Pero no entremos en polémicas.
Bueno, creo que existen algunas diferencias significativas entre la manera en que llegan al parlamentarismo la monarquía española y la británica, lo que cambiaría en algo su razonamiento.
Continuo en el siguiente post (jugarretas de mi teclado)
13/11/17 20:46
Es evidente también que no existe un paralelismo suficiente entre la historia de España y del Reino Unido (ellos le hicieron la guerra al fascismo, nosotros nos dedicábamos a hacer el saludo, predicar sus virtudes, luciendo uniformes o consintiendo el bombardeo de Guernika, para entretenimiento de los pilotos de la Luftwaffe) o Dinamarca. Esto requeriría de un estudio más profundo.
4. En las monarquías occidentales democráticas, como la Española, la figura del rey no tiene ninguna atribución verdadera de competencias, quedando sólo aspectos simbólicos, representativos y de mediación que son tan, tan difusos y están tan absolutamente limitados, que, en la práctica, no son nada.
En esto casi puedo estar de acuerdo, en lo tocante a lo formal. A la letra de lo escrito y en lo tocante a la redacción constitucional de los términos en que el rey puede o no puede tener determinadas funciones, dentro de los textos, incluyendo nuestra constitución. Sin embargo, y a pesar de la letra de lo escrito, el rey ha hecho valer su opinión y sus deseos en diferentes momentos de nuestra historia reciente. Que esto no sea del dominio público forma parte del mantenimiento de una necesaria pulcritud en la imagen de la monarquía, pero al igual que ocurre con determinadas amistades o negocios, el que permanezcan tras la cortina en parte gracias a los buenos oficios de gentes como Luis María Ansón entre otros muchos colaboradores y partidarios, no significa que no hayan existido o que todavía existan o que no puedan darse en el futuro.
Para un monarca, la simple percepción de la existencia del derecho de sangre, como algo propio, es motivo suficiente para que exista la tentación de creer que este derecho no puede ser socavado por los textos…y por lo tanto…
Es cierto, yo también estaba llamando antiguo régimen al franquismo.
Los partidarios de la monarquía, dentro de los estados monárquicos, decidieron blindar a la monarquía para proteger en lo posible el derecho de sangre, emanado directamente de dios, frente a las disolventes ideas republicanas, que incluían cambios severos en lo tocante a la idea de cortes y cortesanos, noblezas y derechos heredados, frente a la administración eficiente y la igualdad de responsabilidad ante la Ley y de derechos de los ciudadanos, algo nada conveniente para la casta dirigente.
y si no, pueden probar a ver lo que opinaba el Zar Nicolás II, acerca de estos temas, o sus Boyardos, sin ir más lejos. O el Kaiser Guillermo, por ejemplo.
este mismo ejemplo podrían poner los franceses para no confiar en presidentes de república. y para colmo de sus puterios y corruptelas, aparte de mas caros no les dan la misma estabilidad política ni interna ni externa
Ve a darte una ducha para que se te pase un poco la inflamación, luego, si te queda tiempo, me copias un par de constituciones.
13/11/17 22:27
Teorías las hay para todos los gusto y de todos los colores. La Historia, esa maestra de la que aprendemos tan poco, demuestra que cuando alguien obtiene el poder de forma vitalicia, las cosas no acaban terminando bien. Y si además lo obtiene por ser hijo de, terminan acabando peor.
El problema es que el “argumento tradicionalista” es en sí mismo una falacia. Porque algo sea antiguo no tiene por que ser la opción elegida. Y si nos ponemos tontos, entonces el rey debería ser algún descendiente de Don Rodrigo.
Pues en el área de elegir a sus Jefes de Estado, sí, Reino Unido, Dinamarca y compañía son menos democráticas que Rusia o Venezuela. Que en otros aspectos sí sean más democráticas es otro tema.
En las monarquías parlamentarias (que no democráticas) como la española, hay de todo. Para empezar, en España, el rey, así de buenas a primeras, es el Comandante en Jefe del ejército, cargo del que podrás decir lo que quieras, menos que sea simbólico. En Inglaterra, la reina puede conceder indultos, declarar la guerra o firmar la paz, entre otras muchas atribuciones nada simbólicas.
Muy bonita explicación, pero no es una justificación. Y por cierto, en Francia, el estatuto de limitaciones termina al mes de cesar el presidente. Y esa es otra diferencia, uno puede tener inmunidad legal durante su mandato, pero si su mandato es vitalicio…
Ningún sistema político es la panacea, ni creo que nadie defienda tal cosa. Simplemente es más justo, y más eficiente.
13/11/17 22:40
…lloro maestro…
En efecto, así es. Que lo pase bien…a mi hágame otras tres copias, para los sendos poderes del Estado, y ya se la envío yo para recordársela…y a Puchi le enviamos otra, aunque imagino que tampoco sabe leer.
Pero venga, último intento, lea con atención: la independencia es una cuestión política, no una cuestión ilegal, o legal, como le han vendido, por supuesto. A la legalidad la antecede la legitimidad, y esta es una cuestión política. Y a usted no le gusta la idea, es todo.

References: artículo 56
 artículo 1
 artículo 56
 artículo 56
 artículo 57
 artículo 62
 artículo 56
 resolución 
 artículo 56
 artículo 63
 artículo 56
 artículo 56
 artículo 169
 artículo 56
 artículo 56
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 artículo 64
 artículo 64
 artículo 56
 artículo 56
 artículo 64
 artículo 56