Source: http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0123-31222015000100009&lng=pt&nrm=iso&tlng=es
Timestamp: 2018-10-17 06:07:00+00:00

Document:
A QUESTÃO DE TUNDO SOBRE O TEMA DO ABORTO
pers.bioét. vol.19 no.1 Chia jan./jun. 2015
http://dx.doi.org/10.5294/PEBI.2015.19.1.9
1 Universidad de La Rioja, España. roberto.german@unirioja.es
FECHA DE RECEPCIÓN: 2015-02-23 / FECHA DE ENVÍQ A PARES: 2015-03-08 / FECHA DE APROBACIÓN POR PARES: 2015-04-14 / FECHA DE ACEPTACIÓN: 2015-04-14
El tema del aborto siempre está en debate. Más todavía, cuando en España, desde finales del 2013, se estaba discutiendo el Anteproyecto de Ley Orgánica sobre el aborto2. El núcleo central del debate radica, como presupuesto del bioderecho, en dos cuestiones. La primera, si esa realidad que está en el vientre materno se puede considerar desde la concepción un ser humano o, por el contrario, no puede considerarse como tal desde el comienzo, esto es, si desde la concepción podemos hablar de identidad humana. La segunda, es la cuestión de si el ser humano no nacido queda protegido jurídicamente en la Constitución española, es decir, el tema del derecho a la vida. Afirmo que, según los datos de las ciencias empíricas, por un lado, él no nacido es un ser humano. Por otro, que el no nacido no solo es un bien jurídico constitucionalmente protegido, como dice la Sentencia del Tribunal Constitucional español, sino que también es un sujeto de derecho a la vida. Para ello, es necesario un cambio en la Constitución española para defender la vida, la salud y la dignidad del embrión y del feto humano desde su concepción.
PALABRAS CLAVE: aborto, derecho, ciencia, Constitución española. (Fuente: DeCS, Bireme).
Abortion is always in debate, particularly in Spain when the Fundamental Abortion Bill was being discussed at the end of 2013. The core of the debate, as a premise of biolaw, lies with two issues. The first is whether or not the reality that exists in the mother's womb can be considered a human being from the moment of conception or, on the contrary, if it cannot be regarded as such from the beginning. In other words, can we speak of human identify from the moment of conception? The second question is whether or not an unborn human being is legally protected by the Spanish constitution and, as such, is subject to the right to life. Based on empirical data, I contend the unborn progeny is a human being and is not only alegal person protected under the constitution, as ruled by the Spain's Constitutional Court, but also enjoys the right to life. Therefore, it is necessary to amend the Spanish constitution to defend the life, health and dignity of the embryo and the human fetus from the moment of conception.
KEY WORDS: abortion, right, science, Spanish constitution. (Source: DeCS, Bireme).
O tema do aborto sempre está em debate. Mais ainda quando, na Espanha, desde final de 2013, estava sendo discutido o Anteprojeto de Lei Orgânica sobre o aborto. O núcleo central do debate radica, como pressuposto do biodireito, em duas questões. A primeira, se essa realidade que está no ventre materno pode ser considerado desde a concepção um ser humano ou, pelo contrário, não pode ser considerado como tal desde o começo, isto é, desde a concepção podemos falar de identidade humana. A segunda se refere à questão de se o ser humano não nascido está protegido juridicamente na Constituição espanhola, ou seja, o tema do direito à vida. Afirmo que, segundo os dados das ciências empíricas, por um lado, o não nascido é um ser humano. Por outro, que o não nascido não somente é um bem jurídico constitucionalmente protegido, como disse a Sentença do Tribunal Constitucional espanhol, mas também é um sujeito de direito à vida. Para isso, é necessário uma mudança na Constituição espanhola para defender a vida, a saúde e a dignidade do embrião e do feto humano desde sua concepção.
PALAVRAS-CHAVE: aborto, direito, ciência, constituição espanhola. (Fonte: DeCS, Bireme).
La realidad del aborto siempre genera profundas controversias. Se puede afirmar que siempre está en debate. Más todavía, cuando en España, desde finales del 2013, el Gobierno español aprobó el Anteproyecto de Ley Orgánica titulado "Protección de la vida del concebido y de derechos de la embarazada"3 (1). Los valedores de este Anteproyecto dicen que querían sustituir la Ley de plazos 2/2010 (2) y volver a la Ley de 1985 (3), que era una ley de supuestos o indicaciones.
Sin embargo, esta no era la cuestión de fondo, como tampoco lo era si en el Anteproyecto se quitaba un tercer supuesto, el supuesto de malformación del feto, es decir, que el Anteproyecto aprobado y retirado reconocía que el discapacitado no nacido era un ser humano y como tal necesitaba de protección jurídica. Dicho sea de paso, tal reconocimiento y protección eran baldíos porque en este Anteproyecto la madre seguía teniendo la posibilidad de abortar. Tampoco si se permitía o no que las menores de edad abortaran sin el conocimiento de sus padres.4 La cuestión de fondo, en mi opinión, estriba en otro tema: cuándo asistimos ante una nueva identidad humana.
Siendo más concreto, lo nuclear es si el concebido no nacido, desde su concepción, es un ser humano o no, esto es, la identidad humana, lo demás es una cuestión menor. Si afirmamos que desde la concepción no hay un ser humano, entones solo asistiríamos al derecho a la vida o a la salud de la madre, porque el no nacido solo sería "algo" que llega a serlo, pero que en cualquier caso no hay un ser humano desde la concepción. Pero si lo es, entonces no es una cuestión política, ni legal ni religiosa...; se convierte en un asunto humano, que tiene que reflejarse en el derecho, es decir, si es un ser humano desde la concepción también, en mi opinión, debe aprobarse en la Constitución española que este es un sujeto titular del derecho a la vida.
En este sentido, el Consejo de Europa, en su Recomendación 1046, de 24 de septiembre de 1986,5 de la que se hace eco la Exposición de Motivos de la Ley 35/19886 (4), plantea la necesidad de definir el estatuto jurídico del desarrollo embrionario. Sin embargo, esta tarea difícilmente puede delimitarse jurídicamente si previamente no se presenta su estatuto biológico.
Por esta razón, el Derecho, para no caer en enunciados disfuncionales y anacrónicos, no puede construir conceptos normativos de espaldas a la ciencia. En efecto, la consideración acerca de la protección jurídica debida al embrión humano desde la concepción precisa tener en cuenta los datos de la ciencia. Pero ¿qué dicen las ciencias de la vida? Son las ciencias de la vida las que deben proporcionar los datos necesarios para saber si hay un ser humano o no desde de la fecundación, para que posteriormente se realice una correcta interpretación de estos datos con relación a la protección jurídica de un ser humano desde su concepción.
Los conocimientos de la biología humana así lo demuestran: la genética señala que la fecundación es el momento en que se constituye la identidad genética singular. El embrión humano preimplantado establece un "diálogo" molecular con su madre en forma de producción por parte de esta de proteínas encaminadas a preparar el útero para la implantación o anidación (5, 6).
La biología celular muestra cómo el cigoto es la primera realidad corporal del ser humano individual (7). En efecto, el cigoto es una unidad celular con la capacidad de iniciar la emisión de un "programa", o primera actualización del mensaje genético. Actualiza todas las potencialidades y dirige, en orden al todo, las etapas de conformación del espacio de organogénesis y de maduración de los diferentes órganos y sistemas (7).
Pero además, existen otras razones que apoyan que el embrión humano de pocos días no pueda ser considerado como un simple conglomerado celular, sino un ser humano organizado y vivo. Entre ellas cabe destacar, en primer lugar, el mejor conocimiento de los mecanismos que regulan la emisión del programa de desarrollo del embrión humano. Pero ¿cómo se activa el programa de desarrollo? Inmediatamente tras la fecundación se pone en marcha un proceso de desmetilación de citosinas del ADN, que es el detonante específico para que se inicie la expresión del programa de desarrollo del genoma. En segundo lugar, la información de "posición", necesaria para el desarrollo del embrión dependiente de las interrelaciones entre sus propias células y las de estas con el nicho celular que ocupan. Esta regulación determina dónde, cuándo y con qué finalidad tiene que dividirse una célula en función de un desarrollo unitario y armónico (16, 17).
Por tanto, los datos proporcionados por estas ciencias permiten afirmar que, desde el cigoto, hay un ser humano con vida propia y distinta a la de la madre; un único ser que se desarrolla de modo unitario, coordinado, gradual y continuado (18). Razón por la cual, desde la perspectiva científica, el término embrión se refiere a una etapa concreta de la vida de esa unidad dinámica que es el ser humano. El embrión no es una simple masa celular indiferenciada, sino la estructura precoz del desarrollo anatómico, fisiológico y bioquímico del ser humano. No es el primer paso hacia el ser humano, es un ser humano dando su primer paso. Los datos embriológicos humanos, de la genética y de la biología celular permiten sostener que desde la fecundación existe un ser humano.7
Por consiguiente, un embrión nunca llegará a convertirse en un ser humano si no lo ha sido desde el principio. No hay un tránsito paulatino desde "algo" a "alguien" (20). De algo no deviene alguien: el ser humano no es el resultado de un desarrollo, sino que el cigoto se desarrolla como ser humano y no hasta convertirse en tal.
Sin embargo, algunos consideran que desde la concepción no hay un ser humano,8 sino que este aparece pasados unos días, en concreto, el día catorce, cuando el embrión se implanta en el útero materno (21-23). Durante este tiempo, el embrión humano es llamado preembrión (24),9 es decir, un conglomerado de células humanas sin identidad propia (26, 27). Pero los datos de la ciencia de la vida dicen lo contrario, por ejemplo, los ejes del embrión se mantienen a lo largo de la construcción del cuerpo, y este patrón es conservado por el embrión tras la implantación. Así también, el embrión va segregando proteínas que facilitan su implantación. Esto implica una serie de estímulos y respuestas integradas, es decir, un "diálogo molecular" activo entre las células maternas y las células del blastocisto (28). Gracias a ese "diálogo" el hijo recorre el camino hacia el útero materno mientras crece y ordena su cuerpo según los ejes dorsoventral y cabeza-pies, establecidos en su concepción (29). Por tanto, no queda, como dicen algunos, rigurosamente probada la existencia de una doble categoría de embriones humanos: los de menos de catorce y los de más de catorce días de vida.
En mi opinión, el debate no se solucionará hasta que se reforme y se concrete la Constitución española en el tema de "todos tienen derecho a la vida". Para proteger al embrión humano no nacido no basta hacer referencia a la sentencia de 1985. Me explico, la sentencia del Tribunal Constitucional 53/1985 (32) determinó, por un lado, el contenido esencial del derecho a la vida por lo que se refiere a la vida humana intrauterina. Para establecer el régimen de protección de la vida del nascituras, prescribe que la vida humana es un "devenir que comienza con la gestación [...] La gestación ha generado un tertium existencialmente distinto de la madre [...] La vida es una realidad desde el inicio de la gestación" (FJ. 5).
Para la sentencia, la vida del nasciturus constituye un bien jurídico que se debe proteger: "La vida del nasciturus, en cuanto este encarna un valor fundamental la vida humana garantizado en el artículo 15 de la Constitución, constituye un bien jurídico cuya protección encuentra en dicho precepto fundamento constitucional" (FJ. 5c). Luego el nasciturus no es sujeto del derecho a la vida, sino un bien jurídico constitucionalmente protegido (FJ. 7).10 La sentencia admite que la vida del nasciturus constituye un bien jurídico, pero le niega la titularidad del derecho fundamental en cuanto no posee todavía personalidad jurídica a tenor de lo articulado en el Código Civil español.
En la sentencia, al no reconocer al nasciturus la personalidad jurídica, este no es sujeto de derecho sino un objeto, asimilable a las cosas, jurídicamente protegido. De este modo, ante un conflicto o ponderación de intereses entre un sujeto de derechos, la madre, y un "objeto", el embrión humano, que carece del derecho a la vida, la balanza se inclinará siempre a favor de la primera.
Por eso, es preciso señalar que la consideración constitucional del embrión humano como "bien jurídico", a medio camino entre un sujeto de derechos y el tratamiento dado a las cosas, en mi opinión, supuso el comienzo de la continua desprotección jurídica de la vida del embrión humano en la legislación española (34). Si se entiende jurídicamente por bien toda cosa, material o inmaterial, que es susceptible de apropiación y, por tanto, de tráfico jurídico-económico, la vida del nasciturus queda entonces a la libre disponibilidad de su "legítimo propietario" (la madre, la sociedad, el médico, el Estado). Con ello, la vida del nasciturus pasa a depender de la voluntad de otros, pudiéndose convertir en objeto de negocio jurídico. En todo caso, la vida del nasciturus queda en manos del legislador, que será quien, en su labor de configuración del ordenamiento jurídico, decida si la vida del nasciturus, es decir, del ser humano, es o no protegible.
Repito, dirán algunos y es verdad, que la sentencia recoge que la vida del que va a nacer constituye un bien jurídico cuya protección encuentra en dicho precepto fundamento constitucional, pero también es verdad que el embrión humano carece de la titularidad del derecho fundamental en cuanto no posee todavía personalidad jurídica que, según las disposiciones del Código Civil español, se adquiere en el momento del nacimiento con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno (art. 30).11
No obstante, el Código Civil español reconoce al nasciturus, el concebido aún no nacido, ciertos efectos favorables y que, al nacer, consolida los derechos que adquirió eventualmente en el estado de concebido una vez producido el entero desprendimiento del seno materno (36, 37).12 En efecto, según la regulación del Código Civil, el nasciturus no tiene personalidad jurídica, pero en el decurso normal de su desarrollo lo será cuando nazca y una vez producido el entero desprendimiento del seno materno, por lo que es merecedor de protección jurídica. Pero ¿cuáles son esos efectos favorables? (38). De entre esos efectos favorables que se le deben reconocer y tutelar al nasciturus, habría que diferenciar entre aquellos que se derivan de los derechos humanos fundamentales de aquellos otros de carácter económico patrimonial o meramente civiles o políticos, nacidos del ordenamiento jurídico positivo o del negocio jurídico.
Considero que los derechos humanos son predicables de los nascituri como sujeto titular actual de los mismos con plenitud de efectos desde el momento de la concepción, sin condición de tipo alguno, pues son derechos que surgen de la propia naturaleza humana (de ahí su denominación "derechos humanos", universalmente reconocida). Si se reconoce que los nascituri son seres humanos y, por tanto, personas, se le han de reconocer y tutelar los derechos que al ser humano intrínsecamente le corresponden (36, 39).
5 Consejo de Europa, Asamblea Parlamentaria, Recomendación 1046, de 24 de septiembre de 1986, relativa a la utilización de embriones y fetos humanos con fines diagnósticos, terapéuticos, científicos, industriales y comerciales. Disponible en http://assembly.coe.int/
6 Véase Ley Orgánica 35/1988 sobre técnicas de reproducción humana asistida, 22 de noviembre; BOE, 24 de noviembre de 1988, 282, pp. 33373-33378.
7 La Carta del Tribunal Superior de Justicia Europea, con fecha 8 de octubre de 2011, tras demanda del Tribunal Federal alemán, que deseaba saber si es o no legal patentar líneas celulares embrionarias con fines experimentales o clínicos, manifestó que "todo óvulo humano a partir de la fecundación deberá considerarse un embrión, habida cuenta de que la fecundación puede iniciar el proceso de desarrollo de un embrión humano". La razón alegada por el alto Tribunal para definir el respeto que los embriones humanos generados artificialmente merecen, es que "son aptos para iniciar el proceso de desarrollo de un ser humano de la misma manera que el embrión creado por fecundación de un óvulo". Creo que la resolución del Tribunal Superior de Justicia Europeo proporciona fundamentación legal para poder sustentar que el embrión humano temprano es digno de todo respeto por tratarse de un ser humano vivo.
8 El Tribunal Federal Alemán en su sentencia de 25 de febrero de 1975 (que influyó decisivamente en la STC española de 1985) admitió que el derecho a la vida se extiende a la vida del embrión "en tanto que interés jurídico independiente", y añade que "según los conocimientos biológicos y fisiológicos establecidos, la vida humana existe desde el decimocuarto día siguiente a la concepción".
9 El término preembrión fue inventado en 1979 por el Ethics Advisory Board de Estados Unidos, posteriormente refrendado, en 1984, por la Comisión australiana Waller y sobre todo por la Comisión Warnock, que también en 1984 comenzó a utilizar el término preembrión para designar al embrión preimplantado. Esta Comisión, sin embargo, admitía que poner el límite de tiempo de los 14 días fue un compromiso arbitrario para conceder a los científicos un tiempo adecuado para la investigación embrionaria. El Comité sostenía que la vida del embrión humano comenzaba precisamente con la fecundación: "Ya que la temporización de los diferentes estadios del desarrollo es crítica, una vez que el proceso del desarrollo ha comenzado, no existe un estadio particular del mismo más importante que otro; todos forman parte de un proceso continuo, y si cada uno no se realiza normalmente en el tiempo justo y en la secuencia exacta, el desarrollo posterior cesa. Por ello, desde un punto de vista biológico, no se puede identificar un único estadio en el desarrollo del embrión más allá del cual el embrión in vitro no debería ser mantenido con vida" (25). No obstante, la legislación española asumió en las leyes, en concreto, de reproducción humana asistida y la ley de investigación biomédica, el término preembrión. En efecto, la legislación española utiliza el término preembrión como presupuesto científicamente aceptado e irrefutable, cuando se da un uso minoritario del término en la literatura científica (24). Por otro lado, el término "embrión preimplantatorio o pre-implantado" alude al embrión antes del quinto día, momento en el que comienza la anidación o implantación. No obstante, el estatuto del "embrión preimplantatorio", generado naturalmente o creado in vitro, es el mismo: un ser humano. La denominación de "embrión preimplantatorio" respecto a la de embrión no se debe a ninguna diferencia en el plano biológico, pues lo que cambia es su situación biológica primordial (no implantado o implantado): un mismo y único ser humano que pasa por diferentes etapas de un único proceso de desarrollo.
10 Véanse también STC 212/1996, FJ. 3 y STC 116/1999, FJ. 5.
11 Ley 20/2011, 21 de julio, de Registro Civil. Disposición final tercera. La nueva redacción del artículo 30 del Código civil mantiene el criterio, ya señalado en el artículo 29, de que el nacimiento es el hecho a partir del cual se le reconoce personalidad al sujeto y, por tanto, adquiere capacidad jurídica. Pero, para tal reconocimiento, se exigen dos requisitos: que se haya "producido el entero desprendimiento del seno materno" y que haya "vida" tras ello. Al margen de que, técnicamente, la parte inicial del precepto constituya una reiteración de lo establecido por el artículo 29, el texto de la norma continúa vinculando al nacimiento la consideración de un ser humano como persona y permite colegir dos cosas. Primera: el Código civil determina qué será nacimiento desde un punto de vista fisiológico y lo configura exigiendo ruptura del cordón umbilical y salida del claustro materno: "una vez producido el entero desprendimiento del seno materno". Y segunda: no se incluye únicamente una referencia al nacimiento sino que se exige el cumplimiento de otro requisito cual es que haya verdadera vida: "nacimiento con vida".
12 El Código Civil español autoriza las donaciones a los concebidos y no nacidos (art. 627). Determina las precauciones que se deben adoptar cuando la viuda cree haber quedado embarazada para proteger los derechos hereditarios del concebido (art. 959). Se establece la suspensión de la herencia y su mantenimiento en estado de indivisión durante el periodo de gestación (art. 966). Impone que se debe proveer a la seguridad y administración de los bienes hereditarios durante el embarazo (art. 965). Véase también, Martínez Aguirre (35) y Ollero (36).
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References: artículo 15
 resolución 
 artículo 30
 artículo 29
 artículo 29
 artículo 417