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Timestamp: 2017-07-24 22:25:36+00:00

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SAN JOSÉ DEL OLIVAR. OXIGENO POR PLOMO, ARBOLES POR GASOLINERAS. Es curioso, en México desde que se subió el precio de la gasolina, amamos la gasolina al grado casi casi, de elevarlo al rango del "derecho humano a la gasolina". Sin embargo, nadie de los que leen este escrito, desea tener como vecino a una gasolinera. Más aún, aunque la gasolina subiera el precio y sus consumidores se molestaran e hicieran protesta y media, lo lamentable sería que la seguirían consumiendo, hasta el último de sus litros, importándole un bledo, si esta genera daños al medio ambiente, si el dinero que pagáramos por ella, se fuera a las arcas nacionales o bien, al bolsillo de algún próspero empresario. Nuestro enojo de que aumenten la gasolina es tal, que no nos importa, nuestra responsabilidad ambiental, ni conocer tampoco, los verdaderos dueños de este próspero y contaminante negocio.
No quisiera tampoco pensar si una gasolinera explotara lo que pudiera ocurrir. Pero vaya, no importa lo dañino que pueda ser la gasolina. La nueva era neoindustrial nacida de las políticas globales y neoliberales, requerirá cada vez más gasolina, ante el surgimiento de la nueva clase media emergente, de la movilidad de millones de automóviles que circulan diariamente y de la inmigración extranjera que se espera en la Ciudad de México. Y es que, aunque pudiera ser increíble lo que ahora diga, la reforma energética aprobada en el 2014, más aparte la "liberación" del precio de la gasolina en 2017, son factores que amenaza que la Ciudad y el país entero de que en los próximos meses, se inunde de gasolineras. La gasolina, lo dije en anteriores blogs, "bajará de precio"; nadie lo creyó; porque la sociedad mexicana, criticona más que critica, se encontraba indignada de que el "gobierno aumentará el precio"; pocos sabían, que el negocio del almacenamiento, distribución y comercialización de la gasolina en México, es el motor que inicia una nueva etapa de prósperos negocios. Ganancias millonarias, donde serán unos pocos, supongo que los ricos anónimos de siempre, los que vivirán lujosa y cómodamente, no de la privatización de los hidrocarburos energéticos como muchos suponen; quizas eso sea lo que menos importa, sino de la privatización también de los pocos espacios y áreas verdes que tiene la Ciudad; seguramente también de los inmuebles que el gobierno obtendrá también, a base de distintas vías, muchas de ellas mucho más baratas y menos onerosas, que la expropiación. a
La "experiencia" de comprar gasolina, cambiará; ya no será la forma tradicional de pagarla; la era de la robotizacion y digitalización, hará que el servicio sea "competitivo" y "accesible". Comprar gasolina, implicará ahora, "premios de lealtad" al cliente, boletos de cine, acumulación de puntos y otras promociones más que la mercadotecnia inventara. Lo cierto es que los mismos ricos de siempre, aquellos que hicieron su fortuna no del talento y de la competencia, sino de la corrupción del régimen, adquirirán las franquicias de Gulf, Oxxo, PetroSeven, Hidrosina, LaGas, Texaco y de otras empresas diferentes a PEMEX. ¡Negocios son negocios!. En una de esas, muchos colonos perderán sus parques, sus áreas verdes, sus árboles, dejaran de respirar oxígeno, para inhalar Plomo, Manganeso, Mercurio. ¡Veneno puro!. Perderán su espacio verde, por una televisión plasma o una pensión miserable menor a 2 mil pesos mensuales. La gasolinera que se pretende construir enfrente de la Colonia San José del Olivar, en la Delegación Álvaro Obregón, Ciudad de México, es uno de esos negocios secretos, que la Ciudad de México ya permitió. Así, sin que ninguna autoridad informara algún permiso de impacto ambiental, impactó urbano, licencia de construcción o permiso, el caso es que ya se talaron catorce árboles de un camellón, al que los vecinos sienten propio. Ninguna autoridad pues, de las muchas dependencias burocráticas que existen en el gobierno local y federal, han dado la cara, ningún documento se ha hecho público y la misteriosa empresa, sigue escondida, al igual que sus misteriosos socios. Mientras tanto, el Juez Sexto de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México, conoce del amparo colectivo 497/2017 promovido por más de cien familias de esa colonia. El Juez autónomo en sus decisiones, espera el mismo no sea amedrentado por ningún poder fáctico, pues ya concedió la suspensión para no deforestar esa área verde, se espera que los informes justificados que rinda más de ocho autoridades, salga a relucir la verdad oculta de un gobierno, más dedicado en hacer negocios privados que en administrar la Ciudad. La lucha de los vecinos de la Colonia San José del Olivar de la Delegación Álvaro Obregón, debe ser observada como un indicador, de lo que puede ocurrirles a esos misteriosos comerciantes de la corrupción, cuando una sociedad espontánea de vecinos, se organiza y lucha, para oponerse a la privatización de sus áreas verdes.
DELEGACIÓN ÁLVARO OBREGON,
GASOLINERIA,
LA CONSTITUCIÓN (DESINFLADA) DE LA CDMX Cien
años de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y para
celebrarlo, nada mejor que jugar al constituyente, en la Ciudad de México. Así
pues, el 5 de febrero del 2017, se publicaron tanto en el Diario Oficial de la
Federación como en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México, un “mamotreto” de
ley, intitulada “Constitución Política de la Ciudad de México”, aunque algunos
doctrinarios constitucionalistas, prefirieron llamarle técnicamente, “ley
reglamentaria”. El
nuevo ordenamiento jurídico de la Ciudad de México, ha sido sin duda alguna,
severamente “aplaudido”, pero también, al menos en la comunidad jurídica,
contundentemente criticado. Quizás
algunos en su defensa, aleguen que se trata de un documento jurídico moderno,
digno de ser impugnado por las mentes más retorcidas y conservadoras, como en su
momento ocurrió con las Constituciones federales de 1857 y 1917; otros en
cambio sostendrán, que se trata de una de esas constituciones del montón que
tuvo nuestro país entre 1812 a 1847, que nunca pudieron llevarse a cabo, por "alejarse de la realidad". Aquí
conviene exponer algunas consideraciones respecto a dicho texto constitucional.
y autonomía. La gran distinción. La
reforma constitucional que se publicó en el Diario Oficial de la Federación el
29 de enero del 2016, el llamado “constituyente permanente”, sólo le otorgó a
la Ciudad de México, “autonomía”, no “soberanía”, así se desprende de la simple
lectura al artículo 2 fracción III, 40 y primer párrafo del artículo 122
constitucional. Así
pues, la República Mexicana se compondría de 31 estados libres soberanos y una
Ciudad de México “autónoma”; no tendría pues
el ex Distrito Federal, la misma calidad jurídica, ni de una entidad federativa
soberana, como ocurre con los otros estados de la Federación; peor aún, el
Constituyente creo una nueva entidad federativa más, pero sin municipios, sino
con simples “alcaldías”. Así
pues, la Ciudad de México no es un Estado Libre y Soberano; ni las alcaldías,
son tampoco municipios. Una “cosa rara” creó el constituyente permanente. Ahí
radica el error de sustancia de la Constitución defectuosa. La Ciudad de México
no es un Estado libre y mucho menos, se encuentra dotado de soberanía. La
cuestión que nunca entendieron los constituyentes y que ahora deberán
distinguir los ministros de la Corte, es diferenciar, los alcances jurídicos de
una entidad federativa “autónoma” de una “soberana”; al parecer, la respuesta
es obvia, la entidad autónoma, es independiente de alguien, (de la Federación),
pero esa “independencia”, no le faculta tomar decisiones amplias, mucho menos
para crear o reconocer nuevos derechos humanos; su cualidad de independiente,
no le alcanza para ello, sino únicamente para imponerle límites a la Federación. La Constitución de la Ciudad de México, fue
el acto que dispuso la soberanía nacional, para que la Ciudad de México,
declarara su autonomía respecto a la federación; no de ninguna manera, para
delegarle su soberanía y pudiera crear ésta, una extensión amplia de la Constitución federal. Por
otra parte, si los Estados de la República, siendo libres y
soberanos, no son tan “independientes” de la Federación, mucho menos, una
entidad “autónoma” podrá serlo. 2. ¿Para
qué sirve una Constitución?
más de ciento cincuenta años, Ferndinand Lasalle un abogado y político alemán
se preguntaba, ¿Qué era una Constitución?. Respondiéndose a dicha cuestión, una
Constitución es el pacto que celebra el Rey con su pueblo, eso al menos en una
monarquía; en el caso de los gobiernos republicanos como lo es el nuestro, la
Constitución no es más que la Ley Fundamental proclamada en el país, en la que
se echan los cimientos para la organización del derecho público de la nación. Así
pues, la Constitución es la norma fundamental. Los doctrinarios
constitucionalistas para explicarla, la definen en dos partes. La primera de
ellas, la llamada “Parte dogmática”, que contiene los derechos humanos de los
gobernados; la segunda sección, “Parte orgánica”, donde se establecen las
bases, atribuciones y límites del poder político. Existen
naciones “centralizadas”, donde sólo existe una Constitución; pero también,
existen naciones “federales”, donde existen muchas constituciones, la principal
de ellas, la Constitución Federal, que rige para el gobierno federal y las
constituciones locales, que rigen, para los gobiernos locales. Nuestro
país, se compone de 32 entidades federativas, de las cuales, cada entidad
federativa tiene a su vez, su propia Constitución. Existe pues, la Constitución
Federal, llamada también, Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos; y su vez, los estados de Aguascalientes, Baja Californias Norte y
Sur, Campeche, Colima, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Durango, Guanajuato,
Guerrero, Hidalgo,Jalisco, México, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca,
Puebla, Querétaro, Quintana Roo,Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala,
Veracruz, Yucatán y Zacatecas; tienen también cada una de ellas, su propia
Constitución local. La
Ciudad de México, con más de siete siglos de existencia, sus primeros dos
siglos como Tenochtitlán y después, los siguientes cinco siglos restantes como
la Ciudad de México o Distrito Federal, nunca había tenido su propia norma constitucional. Si
bien, en la Ciudad capital constituía el centro político, económico, cultural y
social del país, también cierto era, que nunca, se había creado una propia
norma que regulara, los cimientos de la organización política de la Ciudad de
el siglo XX, se dispuso que el Distrito Federal, fuera el Presidente de la
República quien se dedicara de la gobernanza de la Ciudad. Luego en los años
del primer “PRIato”, el Distrito Federal era considerada un Departamento
Administrativo de la Administración Pública Federal y en razón a ello, el
Presidente designaba a un Jefe de Departamento, quien se dedicaba administrar
los asuntos de la Ciudad. Dicho funcionario, era denominado “Regente”, título
que reciben los hijos de los reyes, cuando muere su padre y éstos heredan la
corona, pero sin cumplir aun la mayoría de edad. Así pues, el Regente de la Ciudad, era un
subalterno del Presidente de la República. Una especie de “presidentito
chiquito”. Hace
más de cuarenta años, el entonces Presidente Luis Echeverría Álvarez, creo las
“Delegaciones Políticas”, basándose en la geografía política tradicional que ya
existía en el Distrito Federal, siglos atrás. Luego en la administración del
Presidente Miguel de la Madrid Hurtado, se crearía la Asamblea de
Representantes del Distrito Federal, teniendo ésta funciones de emitir
reglamentos, como si fuera equiparable un “cabildo municipal”; luego llegaron las reformas políticas del
Distrito Federal, de 1994 y 1996, con las cuales, se le otorgaba a la Asamblea
de Representantes facultades para emitir las leyes del Distrito Federal, razón
por la cual cambiaría de denominación a llamarse Asamblea Legislativa; del
mismo modo, se previó que los ciudadanos del Distrito Federal pudieran elegir
al Jefe de Departamento, (hoy Jefe de Gobierno), mediante el voto universal,
libre, secreto y directo, hecho que ocurrió en 1997; ya para el año 2000, la
elección popular, se extendió a los hoy 16 Jefes Delegacionales. Sin
embargo, ninguna de las reformas antes señaladas, le había dotado al Distrito
Federal, su reconocimiento como entidad federativa, con las mismas facultades
de los Estados de la Federación; mucho menos, se les había reconocido a las delegaciones
políticas, el carácter de municipios. Así pues, el Distrito Federal, era un
“hibrido” misterioso, parecía Estado, pero no lo era; parecía municipio, pero
tampoco lo era; no era, ni Estado ni Municipio; pues como Estado, estaba
demasiado municipalizado y como Municipio, parecía más Estado. La
reforma Constitucional del 2016, dotó al Distrito Federal, el carácter de
entidad federativa, para llamarse ahora, simple y sencillamente “Ciudad de
México”. Además dio la oportunidad, de que 100 diputados constituyentes, 60 de
elección popular y 40 más nombrados por el Presidente, Jefe de Gobierno, Cámara
de Diputados y Cámara de Senadores, fueran los que legislaran, la nueva
Constitución de la Ciudad de México. Es
así, como tras casi setecientos años de existencia, la Ciudad de México, logra
legislar su propia Constitución. Una
Constitución que a la postre, será un ridículo. ¡Quizás una Constitución más¡. ¡Una Constitución desinflada¡.
poder constituyente autónomo puede crear nuevos derechos humanos?
siguiente pregunta a formularse, sería: ¿Si el poder constituyente de una
entidad autónoma, puede crear o no, nuevos derechos humanos?.
artículo 122 que se púbico en el Diario Oficial de la Federación señaló en el segundo
párrafo de la fracción I, que “La
Constitución Política de la Ciudad de México establecerá las normas y las
garantías para el goce y la protección de los derechos humanos en los ámbitos
de su competencia, conforme a lo dispuesto por el artículo 1o. de esta
pues, algunos diputados constituyentes, (sobre todos sus asesores), sostuvieron
(y siguen sosteniendo), que los Derechos Humanos se encuentran contemplados en
la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; y también por
extensión, consideran que se encuentran también previstos, en las Convenciones
Internacionales de las que nuestro país, haya ratificado. Así
pues, el Constituyente de la Ciudad de México, como el de cualquier entidad
federativa, claro que pueden crear y reconocer nuevos derechos humanos; el
problema radica, es que ninguno de los derechos humanos que pudo haber
redactado el Constituyente de la Ciudad de México, puede contradecir, a los que
esta plasmados en la Constitución Política; inclusive, atendiendo al criterio
jurídico de la jerarquización de las normas jurídicas, es de inferirse que los
derechos humanos redactados en la Constitución Federal, son jerárquicamente superiores, a los que
pudieran encontrarse tanto en las constituciones locales como en la
Constitución Política de la Ciudad de México. Esta
razón jurídica se encuentra prevista en los artículos 1 y 133 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, pero también, en
diversas jurisprudencias emitidas por la Suprema Corte de Justicia de la
Nación. ¿Pero
entonces porque la Constitución Política de la Ciudad de México, existen
derechos humanos?. Nos queda claro que la Constitución Política de la Ciudad de
México, es una carta de buenas intenciones, respecto al reconocimiento de
derechos humanos. Pero la competencia que la reforma constitucional del 29 de
enero del 2016, le fue otorgada a la Ciudad de México, sólo para redactar las
bases de su autonomía del Gobierno Federal; no para que se constituyera en una
“minisoberanía” y pudiera redactar nuevos derechos humanos. En
lo concerniente a los derechos humanos, la crítica contenida en las
impugnaciones a la Constitución, sostienen, que el Constituyente de la Ciudad
de México, únicamente tenía las facultades para establecer las normas y las garantías,
únicamente para “el goce y la protección” de los derechos “en el ámbito de su
competencia”, sin que ello significara, que podían excederse “de los parámetros
de la regularidad constitucional”. Pues consideran también, que los derechos
humanos, son los que están en la Constitución federal, los cuales son para
todos y además deben ser homogéneos y uniformes; ya que los mismos no pueden ser “matizarlos”, “ni regularlos”;
reiterándose que los derechos humanos de la Constitución, no podrán ser suspendidos
ni restringidos, sino en lo casos y
condiciones que establece la misma Constitución Federal. Me
parece – con el riesgo de que a la postre pueda quedar como ridícula o errónea mi
opinión – que los constituyentes de la Ciudad de México, politizaron su momento;
decidieron convertirse en “reyes midas” y convertir, todo lo que tocaran ose
les ocurriera en un “derecho humano”;
les valió pues, las cuestiones de técnica jurídica y de constitucionalidad; muchos
de ellos, empezando por la oficina de la Consejería Jurídica y particularmente,
por el Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, fueron victimas de la egolatría y la soberbia, y quizás por eso, en aras de protagonismo frivolo, de perpetuarse en la
historia, como en su momento lo hicieron Juárez y Carranza, decidieron
aventurarse y elaborar una constitución “progresista”, además “de izquierda”,
que plasmara los anhelos e ideales de la Ciudad, (visión partidista), visión que por cierto, a
la inmensa mayoría de los ciudadanos de la Ciudad, no les importó, ni les
interesó, ni les sigue interesando el trabajo de los políticos y que
diariamente se pregunta, que carajos ganaron ellos, con la autonomía de la Ciudad.
señalar que muchos de los derechos humanos previstos en la Constitución, no son
más que una redundancia, de los que ya están plasmados y reconocidos en la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. En algunos casos, el constituyente de la
Ciudad de México, lo que hizo fue redundar y precisar el alcance de dichos derechos, pero
en otros, incurrió en una serie de ambigüedades y contradicciones con la
Constitución Federal, que si bien, políticamente pudieran interpretarse como
“triunfos” legislativos, pudieran ser verdaderas aberraciones jurídicas, dignas
de ser expulsadas del ordenamiento jurídico. Por
ejemplo, la Constitución de la Ciudad de México, reconoce el principio pro
persona, la igualdad entre hombres y mujeres, la prohibición de la
discriminación, el derecho de acceder a la justicia, a la libertad de expresión,
el derecho a la información; el derecho
de réplica, el derecho a los datos personales. En
ese tenor, cabe señalar que ya el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, en su tesis P/J 20/2014, publicada en abril del 2014 en el Semanario
Judicial de la Federación, determinó que los Derechos Humanos contenidos en la
Constitución y en los tratados internacionales constituyen el parámetro de
control de regularidad constitucional, pero cuando en la Constitución haya una
restricción expresa al ejercicio de aquellas, se debe de estar a lo que
establece el texto constitucional. [1]
significa, que los derechos humanos, los únicos derechos humanos que tienen
fuerza para imponerse sobre cualquier otra disposición jurídica, así sea las
que obren en un tratado internacional, son los que se encuentran contemplados
en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Así
pues, ante esta premisa, con los nuevos derechos humanos, pueden suceder dos
cosas, o se hacen extensivos únicamente a las personas que habitan en la Ciudad
de México, o bien, esa extensión normativa, pudiera interpretarse, como
contradictoria a los derechos humanos establecidos en la Constitución Federal. Entre
los nuevos derechos humanos que contiene la Constitución de la Ciudad de México,
es establecer como principios rectores de los mismos, “la complementariedad,
integralidad y no regresividad”; el que estos sean “inalienables,
imprescriptibles, irrenunciables, irrevocables y exigibles”; el precisar la
misoginia, cualquier manifestación de xenofobia, la segregación racial,
antisemitismo y la islamofobia, como actos de discriminación; el reconocer el "derecho a la autodeterminación" y al "libre desarrollo de la personalidad", el "derecho
a la vida digna", pero también a la "muerte digna"; el "derecho a fumar cannabis o marihuana·, el derecho a “un mínimo vital”; el "derecho a la sexualidad"; la prohibición a la esterilización
involuntaria o cualquier otro tipo de método anticonceptivo forzado, así como la prohibición
a la violencia obstétrica, el "derecho de protección de los periodistas", el "derecho la protesta social"; los derechos de los grupos de población LGBTTT, indígenas y hasta afroamericanos entre otros
de estos derechos, entran en manifiesta contradicción, con los derechos humanos
previstos en la Constitución Federal; por ejemplo, la Constitución de la Ciudad
de México, refiere que los derechos humanos se pueden hacer valer a título
individual o colectivo, pero resulta que el única que puede regular los
derechos colectivos y conocer de ellos, es el Congreso de la Unión y los jueces
federales, empleando desde luego leyes
federales; por otra parte, la Constitución de la Ciudad de México, regula
también sus propios “medios de defensa”, llegando a crear una “minisuprema
Corte de Justicia”, llamada “Sala Constitucional del Tribunal Superior de
Justicia” y hasta un “mini juicio de amparo”, llamado “Acción de Protección
Efectiva de Derechos”. Seguramente hubo
diputados, que hasta se creyeron, “marianitos oteritos”, Se
prevé, el derecho humano a los servicios notariales y a la inscripción
registral, derecho que no está contemplado en la Constitución, pero si se le
otorga al Congreso de la Unión, la competencia para legislar en materia
registral; o bien, se establecen garantías procesales en juicios penales, pero
también, quien puede únicamente legislar al respecto, es el poder legislativo
federal; se llega inclusive, a establecer el derecho humano a la educación sexual
no estereotipada, diversa y laica, pero la Constitución de la Ciudad de México,
olvida que quien elabora los planes y programas de estudio, es la federación y
con la participación desde luego, de los padres de familia. No
es lo mismo pues decir, “derecho humano de actuar de acuerdo a las convicciones
éticas”, que el “derecho humano a las convicciones éticas”, ese verbo “actuar”,
es la diferencia radical, que “matiza” un derecho fundamental; y como ese ejemplo,
hay otros más en la Constitución de la Ciudad de México. Defender
la Constitución de la Ciudad de México, desde luego que es una bandera
política, pero es una bandera política, que a nadie le interesa. La sociedad
capitalina está más interesada en echar abajo las “maquinas fotomultas”, como
lo hizo el Juez Octavo de Distrito, a que los políticos de los partidos, se
desgarren las vestiduras, defendiendo una obra legislativa, por el cual, el
pueblo, se abstuvo de votar. Para
otros quizás, la defensa de la Constitución de la Ciudad de México, pudiera
hacer el símil de lo que ocurrió con la Constitución Federal de 1857, cuando la
Iglesia Católica dispuso que cualquier funcionario que la protestara, quedaría
automáticamente excomulgado. Aquí el riesgo sería que cualquier persona, que
impugne o critique la Constitución, sería el quedar en tiempo futuro, como “ridículo”,
“conservador”, “retrogrado”. Asi
pues, las fuerzas “conservadoras”
corrieron el riesgo; entablaron diversas acciones judiciales en su contra, para
decretar su invalidez; cuatro de ellas presentadas por entes públicos, la
Consejería Jurídica y de Servicios Legales, la Procuraduría General de la
República, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y el Tribunal Superior de
Justicia del Distrito Federal; así como de dos partidos políticos nacionales, uno
llamado Morena y el otro Nueva Alianza. El
problema procesal radica que la autoridad demandada, “Congreso Constituyente de
la Ciudad de México”, fue un órgano transitorio, temporal; por ende, el
problema procesal radicaría que dicho órgano colegiado, no podría responder las
demandas en su contra y defender legítimamente su postura, lo que sería una
contradicción al debido procesal, que una parte procesal, no tuviera garantía
pues, corresponderá al Jefe de Gobierno, (quien se inventó esa plataforma de la
“CDMX), quien le tocará defender a la Constitución de la Ciudad de México. No
me queda más que dar mi opinión particular, con el riesgo, de ser calificado a
la postre como conservador; opinión, que emito, desde el punto de vista técnico,
además de correr el riesgo. La
Constitución de la Ciudad de México, debió de haber sido orgánica y no
dogmática, es decir, debió de haber establecido las bases de la autonomía de la
Ciudad de México, respecto a los poderes federales. No declarar “nuevos derechos humanos”, ni inventar
“nuevos juicitos de amparo”, ni instancias gubernamentales sin fundamento
teórico o práctico. La
Constitución de la Ciudad de México, tal como quedo redactada, arroja lo
siguiente. · Es un texto demasiado
redundante, complejo, no ayuda a su entendimiento fácil, se encuentra lejos de
los gobernados su principal destinatario, quienes deberían tener el derecho de
comprender el derecho mismo, sin tantas complejidades y expresiones rimbombantemente
· Es una Constitución que
atenta contra la Federación, pues los 32 entidades federativas que conforman la
República Mexicana, se encuentran unidas por principios fundamentales como el tipo
de gobierno republicano, por la división de poderes, por las instituciones autónomas
y desde luego, por los derechos humanos; la Constitución de la Ciudad de
México, inventa un nuevo tipo de gobernabilidad, influenciada por ese constitucionalismo
latinoamericano que se vivió en Bolivia, Ecuador y Venezuela; que pudiera servir, si se tratara de una
Constitución para todo el país, no para una pequeña porción geográfica que es
la Ciudad de México. · Si aun suponiendo sin
conceder, que los derechos humanos contenidos en la Constitución de la Ciudad
de México, fueran “progresistas”, de mayor contenido y alcance a los derechos
humanos que existen fuera de la Ciudad, resultaría ese hecho, discriminatorio a
las demás entidades del país; no puede aceptarse de ningún modo, que en la
República Mexicana, existan ciudadanos con "mas derechos humanos" y otros, con "menos derechos"; se rompe pues el principio de igualdad. Lo bueno de que haya existido “fuerzas conservadoras” que
hayan impugnado la Constitución, es que colocan a la Suprema Corte, en una
posición digna, para definir los alcances de los derechos humanos.
El debate político emotivo será interesante, pero también,
el debate técnico jurídico ilustrara a muchos constitucionalistas y promotores
de los derechos humanos, sobre que son, los derechos fundamentales y desde luego también, lo que es vivir en un sistema
Yo por lo mientras profetizo, que la Constitución de la Ciudad de México,
será invalidada en muchos de sus artículos; y que habrá un candidato
presidencial, que conocemos todos - que ya perdió - que asumirá desde luego el costo y que fallará como siempre, en lo que pudo haber sido y no fue, su
mejor "carta de presentación". [1] Época: Décima Época, Registro: 2006224, Instancia: Pleno, Tipo de
Tesis: Jurisprudencia, Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación,
Libro 5, Abril de 2014, Tomo I, Materia(s): Constitucional, Tesis: P./J.
20/2014 (10a.) Página: 202 DERECHOS HUMANOS CONTENIDOS EN LA CONSTITUCIÓN Y EN
LOS TRATADOS INTERNACIONALES. CONSTITUYEN EL PARÁMETRO DE CONTROL DE
REGULARIDAD CONSTITUCIONAL, PERO CUANDO EN LA CONSTITUCIÓN HAYA UNA RESTRICCIÓN
EXPRESA AL EJERCICIO DE AQUÉLLOS, SE DEBE ESTAR A LO QUE ESTABLECE EL TEXTO
párrafo del artículo 1o. constitucional reconoce un conjunto de derechos
humanos cuyas fuentes son la Constitución y los tratados internacionales de los
cuales el Estado Mexicano sea parte. De la interpretación literal, sistemática
y originalista del contenido de las reformas constitucionales de seis y diez de
junio de dos mil once, se desprende que las normas de derechos humanos,
independientemente de su fuente, no se relacionan en términos jerárquicos,
entendiendo que, derivado de la parte final del primer párrafo del citado
artículo 1o., cuando en la Constitución haya una restricción expresa al
ejercicio de los derechos humanos, se deberá estar a lo que indica la norma
constitucional, ya que el principio que le brinda supremacía comporta el
encumbramiento de la Constitución como norma fundamental del orden jurídico
mexicano, lo que a su vez implica que el resto de las normas jurídicas deben
ser acordes con la misma, tanto en un sentido formal como material,
circunstancia que no ha cambiado; lo que sí ha evolucionado a raíz de las
reformas constitucionales en comento es la configuración del conjunto de normas
jurídicas respecto de las cuales puede predicarse dicha supremacía en el orden
jurídico mexicano. Esta transformación se explica por la ampliación del
catálogo de derechos humanos previsto dentro de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, el cual evidentemente puede calificarse como parte
del conjunto normativo que goza de esta supremacía constitucional. En este
sentido, los derechos humanos, en su conjunto, constituyen el parámetro de
control de regularidad constitucional, conforme al cual debe analizarse la
validez de las normas y actos que forman parte del orden jurídico mexicano.
CONSTITUCION DE LA CDMX,
nuevos “Gasolinazos”. Iniciamos el 2017 con malas
noticias, las redes sociales gritan a los cuatro vientos, sobre la última estafa del gobierno, lo que llaman el
“gasolinazo”. ¡Sin
duda alguna hay mucha confusión sobre el tema¡. Que si estoy en contra del aumento,
claro que lo estoy, por sentido común a nadie le gusta que le aumenten los
precios, más si uno es consumidor; y obvio, el riesgo de la cadena de aumento
de precios es latente. Nadie garantiza que después suba el transporte público y
también, los alimentos que suministran el consumo de los habitantes del país. A
esto sumemos, lo que llaman la devaluación del peso, es obvio: ¡Nos carga la
tiznada, por no decir la chingada¡.
quién carajos se le ocurrió esto del gasolinazo?. Ah decir verdad, esto fue
obra del Presidente, de los diputados y senadores, también de las legislaturas
de los estados que avalaron, “la liberación·” de la gasolina. Esto empezó con
la llamada “reforma enérgetica” del
decreto que reformó la Constitución el 20 de diciembre del 2013, así como la
expedición de diversas leyes petroleras, entre ellas, la Ley de Hidrocarburos,
publicada ésta en el Diario Oficial de la Federación el 15 de noviembre del
2011, el cual por cierto determinó en sus artículo décimo segundo transitorio,
la fecha fatal de la “liberación” de la gasolina. Siendo ésta 1º de enero del
2017. Por lo tanto, el precio actual del “nuevo gasolinazo”, no fue un acto
improvisado, sino que fue realmente, una acción deliberadamente concertada,
desde hace tres años. ¿Por
qué sorprende a varios?. ¿Porque ahora la clase política se escandaliza de algo
que se aprobó hace tres años?. De cuando en México, la gasolina era
baratísima Hubo
una época en que gobernó en México un Presidente corrupto, que fincó las bases
de patrimonialismo y clientelismo en la política mexicana; donde él y su clase
política, acumularon en seis años de gobierno, cuantiosas fortunas; nos referimos desde luego al Licenciado
1950, en los tiempos del Regente Fernando Casas Alemán, el salario mínimo era
de $3.39 pesos ($0.0039 centavos actuales), el precio del litro de gasolina era
de $0.40 centavos ($0.00040 centavos actuales). [1]Un trabajador común debía
ganar por lo menos un salario mínimo de siete días, para poder llenar el tanque
de su vehículo de 60 litros. (No había en aquel entonces, vehículos chicos). [2]
1960, en plena época de la mejor efervescencia priista nacionalista de Adolfo
López Mateos, durante la época del “Regente de Hierro Ernesto P. Uruchurtu, el
salario mínimo fue de $14.50 pesos ($0.01450 centavos) y el litro de gasolina (“Mexolina” ) fue de
$0.55 centavos ($0.00055) y el de la “Supermexolina” de $0.80 centavos
($0.00080 centavos). Bastaba tres días
de trabajo y ya no siete como diez años antes, para que un humilde trabajador
con salario mínimo pudiera llenar el tanque de gasolina de su vehículo. En
1970, ya en el final del periodo presidencial de Gustavo Díaz Ordaz en la
presidencia y del general Alfonso Corona del Rosal en la regencia de la Ciudad,
personajes de triste fama por los trágicos acontecimientos estudiantiles de
1968, el salario mínimo de aquel entonces era de $32 pesos ($0.032 centavos
actuales), mientras que el litro de gasolina, para sorpresa nuestra, no había recibido aumento alguno durante once
años consecutivos. Con un día de
salario mínimo, se podía llenar fácilmente un carro de 60 litros de gasolina y
todavía le sobraba uno, la cantidad de 13 pesos. Aun pese el autoritarismo que
se vivía en aquel entonces, dicho objetivamente y aunque algunos les duela, el
periodo diazordacista fue sin duda
alguna, la mejor época financiera de todos los tiempos. Después de ahí, la economía mexicana cayó en
un declive, que resulta sorprendente saber, la resistencia del mexicano de
sobrevivir a las catástrofes económicas de los gobiernos que siguieron. La
década de los setentas se caracterizó por la primera crisis económica mundial,
la crisis petrolera de los setentas, la inflación y para desgracia nuestra, las
devaluaciones al peso mexicano. Aun así, después de una breve época de auge
económico, para 1980, cuando México vivía su primer “boom petrolero” y el
presidente José López Portillo decía que “había que administrar la abundancia”,
al mismo tiempo que el Regente Carlos Hank González, destrozaba la ciudad de México
a diestra y siniestra para abrir los ejes viales y pudieran ahí circular
cientos de miles de vehículos de la nueva clase media mexicana, el salario
mínimo era de $163 pesos ($0.163 centavos), mientras que el litro de gasolina
era de $2.80 la nova y $4.00 la magna ($0.0028 y $0.0040 centavos
respectivamente). Había que trabajar
pues durante dos días, para poder llenar el tanque de gasolina, aun así, se
estaba mejor que veinte años atrás, pero peor que en los últimos diez años de
aquellos entonces. Desaparecieron
los vehículos de seis cilindros y sesenta litros, aumentaron los “carros
económicos” de cuarenta litros y cuatro cilindros; los años en que iniciaba la
época económica neoliberal, luego del estatismo económico de Echeverria y López
Portillo, el gobierno de Carlos Salinas de Gortari en la presidencia de México
y de Manuel Camacho Solís en la regencia del Distrito Federal, el salario
mínimo era de$11,900 pesos ($1.90 pesos actuales), mientras que el litro de
gasolina nova costaba $575.83 ($0.57 centavos) y la gasolina magna $772.67
($0.77 centavos). La situación financieramente era “estancada”, la inflación
descomunal, la clase media era “millonaria”, no porque tuvieran dinero y mejor
status económica, sino porque ganaban en millones de pesos. La crisis
de 1994, llamada también algunos como la primera crisis económica global,
producida por el llamado “efecto tequila”, el “error de diciembre”, generó un
panorama financiero distinto, en teoría la inflación comenzó a controlarse,
dándose prioridad, al “crecimiento económico”, iniciándose también la época de
la revolución informática, con la aparición del internet y de las
telecomunicaciones; aun así, lo cierto es, que el crecimiento se ha dado lenta
y gradualmente, sin verse este reflejado directamente en la bolsilla de los
pantalones de la clase media. Para
el año 2000, durante la administración del ex presidente Ernesto Zedillo Ponce
de León y en la gubernatura del Distrito Federal, la entonces perredista
Rosario Robles Berlanga, el salario mínimo era de $37.90 pesos, mientras que la
gasolina magna costaba $5.05 y $6.61 pesos la premium. Luego entonces, para
poder llenar el taque de gasolina de un “carrito económico” de cuarenta litros,
se necesitaba por lo menos, siete días de trabajo. Un retroceso manifiesto de
cincuenta años atrás, sólo que con la diferencia que en 1950 existían carros
grandes de seis cilindros, mientras que para el año 2000, la mayoría de los
carros, eran ya de cuatro cilindros y obviamente, de menor capacidad en el
tanque de gasolina. La
alternancia política frustrada, que se dio en el 2000, como la que se puede dar
en el 2018, producto de la demagogia y no de la discusión critica, durante los
primeros diez años del gobierno panista de Vicente Fox Quesada y Felipe
Calderón Hinojosa, así como en la gubernatura del Distrito Federal de Andrés
Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard Casaubón, el salario mínimo era de $57.46
pesos, mientras que el litro de la gasolina era de $8.12 y $9.78 pesos
respectivamente. Fue a partir de ese entonces, cuando México luego de haber
vivido su segundo “boom petrolero” y de que el barril del petróleo llegara a
costar hasta más de cien dólares, cuando el poder adquisitivo tuvo una “leve”,
por no decir, una insignificante y nula recuperación; el caso es, que para
poder llenar el tanque de gasolina de nuestro carrito imaginario, se necesitaba
también de siete días de trabajo. Diez años de políticas económicas
neoliberales y sin avance alguno en este aspecto. Claro,
el mundo de hoy es diferente al de hace veinte, treinta, cuarenta, cincuenta
años atrás; hoy en día los individuos y las familias tienen otro tipo de
gastos, que hace veinte años nadie visualizaba. Pagar teléfono celular individual o internet familiar, televisión de
cable o algunas aplicaciones de software para matar el tedio, eran gastos que
no se contemplaban antes; sin duda, aunque parezca irónico, hay un mejoramiento en la calidad de vida de
los mexicanos, al menos en los que viven en la ciudad de México; una flotilla
vehicular de más de cinco millones de vehículos, 40% más de vehículos de los
que había en el año 2000, es el mejor indicativo de que las políticas
neoliberales, han logrado triunfar en el espíritu consumista de muchos
mexicanos clase medieros. Quizás
por eso duele el aumento de la gasolina. Más aun, cuando poco importan los
argumentos ecologistas de promover el transporte público o el uso de la
bicicleta, la nueva clase media neoliberal, le gusta la vida cómoda, los
segundos pisos, las plazas comerciales y obviamente, manejar una camioneta;
hasta las familias clase medieras más humildes, ahorran y hacen todo lo
posible, para adquirir una camioneta. Esa maldita costumbre virreinal heredada en nuestros genes, de ser o
tratar de aparentar. Si un automóvil da status, una camioneta lo da aún más.
lo concerniente al precio de la gasolina y de éste, en relación con el salario
mínimo, el resultado sigue siendo sumamente decepcionante. El salario mínimo de
$80.04 pesos, mientras que la gasolina
magna a $15.99 y la Premium a $17.79. Así pues, para que un trabajador
imaginario que gana un salario mínimo pueda llenar el tanque de gasolina de su
carrito, tardaría ya no siete días, sino nueve días; un retroceso pues, a lo
que existía en 1950 y siendo aún más realistas; ese trabajador que gana ese
salario mínimo, gastaría en otras cosas, menos en llenar el tanque de su carro.
aumento del salario mínimo claro que duele y afecta; pero afecta a la clase
media privilegiada que cuenta con un automóvil. Aquellos que cuentan con la
educación y un mejor nivel de vida que millones de trabajadores, los que viven
en las grandes urbes, empezando por la Ciudad de México; constituye el 20% de
las personas que se movilizan diariamente en la Ciudad, el 80% restante se
traslada en metro, camión, metrobus, microbús y como puede, inclusive en
bicicleta o a “pata”. El castigo del aumento de la gasolina es tal, que esa clase media y alta privilegiada es la
primera que se inconforma y obvio, al contar estos con voz, (“redes sociales”)
son los primeros en quejarse. La “paradoja”. México país petrolero y
con gasolina cara. Mucho
se dice que México es un país petrolero; que resulta imposible creer como un
país como el nuestro, exporta petróleo crudo y como importa gasolina; la
metáfora pues que se emplea es decir, “México vende fresas y compra mermeladas”.
Nuestro deporte favorito de demeritarnos
siempre, nos hace sentir realmente imbéciles. Sin
embargo, la verdad de la balanza de pagos entre lo que se vende de petróleo y
lo que se compra de los derivados de petróleo, es favorable a nuestro país; es
decir, México gana más vendiendo su petróleo crudo, que lo que compra. No hay pérdida pues. Algunos economistas
mexicanos inclusive se atreven a decir, que a nuestro país, le sale más barato
comprar gasolina, que procesarla. México
es un país petrolero, pero ya no tan petrolero como lo fue en sus mejores
tiempos; nos referimos a la época del expresidente José López Portillo, cuando
el petróleo que vendía el país, constituía el 70% de sus finanzas públicas. Hoy
en pleno año 2016, el petróleo que vende nuestro país, solo es el 38% de
sus finanzas; México pues, ya no está,
tan petrolizado; ya no solamente vende barriles de petróleo, sino también
aguacates, fresas, turismo y hasta para sorpresa nuestra, sobre todo, del
presidente de los Estados Unidos Donald Trump, México hasta construye y exporta
automóviles. México
era un país, que hasta el año 2014, contaba con la octava empresa mundial en
producir petróleo crudo. Por debajo de la empresa árabe Saudi Aramco, la NIOC
de Irán, la Rosneft de Rusia, la CNCP de China, la KPC de Kuwait, la PDVSA de
Venezuela y la INOC de Irak; de esta forma, PEMEX, la orgullosa empresa
petrolera mexicana, estaba por encima de la EXXON Mobil de los Estados Unidos,
o la de Adnoc Abu Dhabi o la Petrobras de Brasil. [3]
increíble para muchos, como PEMEX siendo una empresa líder en el mercado
mundial, el gobierno de un día para otra, decidiera “privatizarla”; aunque
bien, mucho hay de cierto eso, pero también, mucho hay de falso. El debate de
la privatización del petróleo en México, es más emocional que racional, más
histórico que financiero y más demagógico que rentable. Los
memes que circulan en redes sociales respecto a los comparativos entre México y
Venezuela o bien, entre México y Dubái, resultan dolorosos. México es un país petrolero, pero no
petrolizado. México tiene cuatro veces más población que Venezuela o sesenta
veces más que Dubái; el país con mayores
reservas de petróleo crudo en todo el mundo, es Venezuela, por encima de Arabia
Saudita, Canadá, Irán, Irak y Kuwait; México ocupa el lugar 17, por debajo de Rusia (8), Estados Unidos (10),
China (14) y Brasil (15). Tratándose de
reservas de gas natural, México ocupa el lugar 31, Venezuela el lugar 8. Países como Rusia, irán, Qatar y Estados
Unidos, ocupan las primeras cuatro posiciones. Con
estas cifras, nos damos cuenta que la promesa petrolera mexicana, no se ve tan
promisoria. México
tendrá la novena empresa petrolera en todo el mundo, pero su capacidad
productora, es de una décima posición, por debajo de Venezuela que con el
tamaño de reservas, produce un poco más de lo que produce México, pero con una
cuarta parte de la población que tiene nuestro país. Motivo de reflexión, México, con más
población y menos reservas y producción de hidrocarburos, tiene una empresa
petrolera casi al mismo nivel que Venezuela. Los
países que más producen petróleo crudo son Rusia, Arabia Saudita, Estados
Unidos y China; tratándose de gas natural, lo son Estados Unidos, Rusia y
Qatar. Petróleo y gas, sirven para lo mismo, es una fuente energética que
produce luz y movimiento.
industria petrolera es una cuestión compleja; el debate político mexicano le es
más grata analizarla históricamente, desde el punto de vista sentimental y
nacionalista de Lázaro Cárdenas, pero desde el punto de vista técnico, requiere
de más ingenieros que de historiadores, de más administradores que políticos.
También es cierto, es un tema de seguridad nacional, por petróleo, se han hecho
y se seguirán haciendo las guerras. Estados Unidos que es una potencia petrolera y que tiene más petróleo
que México, consume más de lo que produce, por ello requiere de dos tantos más y
quizás por eso, tenga siempre los ojos en el Medio oriente, (y también desde
luego en México y Venezuela). No
quisiera desviarme de tema, estamos hablando de gasolinas, no de industria
petrolea, pero es que para entender el tema de la gasolina, se requiere
entender un poquito de cómo funciona la industria petrolera, pues existe
confusiones respectó al tema; no es el objetivo dar una exposición temática del
mismo, pero si vale la pena tener
algunos conceptos fundamentales. Debemos
entender que petróleo y gas son hidrocarburos y que estos, se manifiestan
comercialmente en esos dos estados de la materia: líquido y gaseoso; al
hidrocarburo liquido le llamaremos petróleo y al hidrocarburo gaseoso,
simplemente gas. La
gasolina es un derivado que se obtiene de un trabajo industrial. Es como la
analogía que tenemos del bolillo al trigo o la tortilla del maíz; para tener
gasolina hay que transformarla del petróleo o del gas, y para transformar estos
hidrocarburos y obtener gasolina, se requiere necesariamente de una industria.
Dicha industria, son las llamadas refinerías. Las
empresas petroleras que tienen esta capacidad de poder transformar su petróleo
o su gas, en un derivado como lo es la
gasolina, son en primer lugar, Gazprom de Rusia, en segundo lugar NIOC de Irán
y en tercero, la Exxon Mobil de Estados Unidos. La empresa mexicana PEMEX ocupa la décima posición, por debajo de la CNPC
de China, la Royal Dutch Shell o la BP estas últimas de Reino Unido. La empresa
Petrobras de Brasil o la PDVSA de Venezuela, ni siquiera figuran dentro de las
primeras quince empresas.[4] México
pues, tiene una industria petrolera que no solamente le permite vender petróleo
y gas, sino que también, puede transformarla en derivados, como lo es la
gasolina. Solo que lamentablemente, para nuestro país, la gasolina que puede
producir, es insuficiente, no alcanza pues, para el consumo nacional y por ese
hecho, debe comprarla de otros lados gasolina. México
vende anualmente en promedio, 1,985.9 millones de dólares de gasolina, pero
compra 16,683 millones de dólares. Es decir, para ser claros, de cada 10 litros
de gasolina que se compran, 9 de ellas, el gobierno la compra al extranjero y 1
de ellas, es la que produce PEMEX. La
industria petrolera mexicana en comparación con la estadounidense, es pequeña,
por no decir, demasiada pequeña. México tiene solo 5 refinerías, Estados Unidos
tiene 135 refinerías. El candidato
presidencial Andrés Manuel López Obrador prometió en el 2006 construir 5 refinerías;
la mera verdad, necesitaría aumentar su oferta considerablemente, el país vecino,
siempre ha sido avasallante. [5]
otra parte, no cabe duda que PEMEX es una empresa mundialmente competitiva,
pero no lo suficiente para abastecer a millones de personas que tienen
automóvil. El “milagro neoliberal económico”,
es que hoy nuestro país, pese que la gasolina es cara y el poder adquisitivo
del salario mínimo es cada vez más reducido, el parque vehicular en todo el
país, ha aumentado en grados desproporcionados. ¡La cifras no mienten¡. En
1991, año en que el INEGI empezó a contabilizar el número de automóviles,
existían en todo el país 6.2 millones de automóviles, para el año 2000 la cifra
aumento en un 50% a 9.2 millones, para el 2010 se duplicó la cantidad a 20
millones y para el 2016, llegamos a los 26.7 millones de habitantes.[6] El
nuevo gasolinazo aumento a 26.7 millones de automóviles. Hablamos pues, que
nunca antes había existido en el país, tanta demanda de gasolina como hoy;
nunca antes, no solamente había existido demanda de gasolina, sino también de
vialidades, ni tampoco habían existido los problemas que trae la circulación de
automóviles, desde el pago de impuestos, verificaciones vehiculares,
contingencias ambientales, congestionamientos vehiculares, hasta maquinas
fotomultas. La
nueva clase media que surgió de la liberación económica que promoviera
inicialmente los gobiernos de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari,
Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quezada, Felipe Calderón y Enrique
Peña Nieto, no la podemos medir en la relación peso-dólar, o
salario-mínimo-litro de gasolina, habría que tasarla, en el número de personas
y vehículos automotores. Tan
sólo veamos unos datos mundiales. En el continente Americano, el país con mayor
número de habitantes y vehículos, es Estados Unidos. De cada 1000 mil
habitantes, 965 de ellos tienen automóvil. Canadá tiene 563, Argentina 268 y Paraguay 244; México ocupa un quinto puesto, tiene 224
automóviles por cada mil habitantes; debajo de México esta Chile con 193,
Colombia con 148, Brasil con 133, Venezuela y con todas sus reservas 107; muy
por debajo Ecuador con 44, Perú con 41, Nicaragua con 33 y Guatemala con 14.[7] A
nivel mundial, Australia tiene 619 vehículos por cada mil habitantes, Italia 566, Alemania 546, Japón 543, Francia
491, España 471; sin embargo, México
está por encima de la superpotencia petrolera rusa, que tiene 195 automóviles
por cada mil habitantes o bien de China que tiene 131. El
caso es, que naciones petroleras como Venezuela, Rusia y China, el número de
vehículos que tiene en relación con su población es mínimo; o bien, países que
no son petroleros, como los europeos, tienen un alto porcentaje de automóviles.
El caso mexicano es alarmante, pues el número de vehículos se triplicó en los
últimos 16 años. De seguir esta tendencia para los próximos quince años, México
tendría la cantidad de 75 millones de automóviles y la demanda de gasolina y
vialidades aumentaría, al grado de vernos obligados a tener una infraestructura
urbana y de autopistas, del mismo nivel de países como Japón; esto obviamente
tiene dos consecuencias, un daño al medio ambiente y oportunidades de negocios,
de seguir vendiendo automóviles a diestra y siniestra, de seguir construyendo
vialidades y desde luego, subir los precios de la gasolina. El
problema más económico que cultural, pues me duele decirlo, aunque aumente el
precio de la gasolina, las personas seguirán utilizando el vehículo. En México,
andar en transporte público no solamente es incómodo, sino mal visto. La nueva era del gasolinazo o bien, los llamados
“neogasolinazos”. Hasta
el año 2016, PEMEX era el único
proveedor de gasolina. El precio de la gasolina lo fijaba la Ley de Ingresos, la cual a su vez era
aprobada por los diputados con la propuesta que para ello, hiciera la Secretaria
de Hacienda. El
precio de la gasolina se fijaba a una formula sencilla. Pemex fijaba el precio,
a este precio se le cobraba el IVA, más aparte, el “flete” de transportar la
gasolina del almacén a la gasolineria, mas aparte, el IVA de dicho flete, una cantidad
por concepto de merma y una ganancia comercial, todo ello, daba como resultado
un precio comercial. [8] Sin
embargo, lo cierto es, que al parecer, no existía una metodología correcta para
poder determinar, cuanto costaba realmente un litro de gasolina. Se dice cierto, que el gobierno “subsidiaba”
la gasolina, pero al parecer, no existe una metodología para poder determinar
el costo y el porcentaje de dicho subsidio. Por ende, cabe la posibilidad, que
Pemex junto con la Secretaria de Hacienda, no calculara bien el precio del
litro de gasolina y que esta, pudo haber sido realmente barata, o quizás más
cara. Cuando
un conductor se acerca a la gasolinera y través de una máquina expendedora se
le surte de dicho combustible, ese conductor, ignora cuál fue el proceso de
como esa gasolineria se surtió de gasolina y como esta, llego a la misma.
pues, que casi el 90% de la gasolina que se consume en nuestro país, es
importada; el 87% de lo mismo llega a nuestro país por Buque, el 11% por ducto
y sólo un 2% por vehículos pipas. Los
puertos que reciben por buque la mayor cantidad de gasolina comprada, es Tuxpan
y Pajaritos Coatzacoalcos Veracruz; el ducto que se utiliza es el de Ciudad
Juárez y el punto de entrada de los vehículos autotanques, es Reynosa y Nuevo
Laredo Tamaulipas, así como Ciudad Juárez Chihuahua.[9] Toda esta gasolina que ingresa al país, al
menos, una cuarta parte de ella, abastece a la Ciudad de México, el resto a las
demás provincias. La
gasolina que ingresa a nuestro país, debe ser almacenada, es decir, guardada,
pues esta no llega directamente del puerto al despachador de la gasolineria,
sino que esta se deposita en un almacén. En
el caso de la Ciudad de México, hasta antes de 2016, la gasolina que ingresaba
al país, era por Tuxpan y Coatzacoalcos Veracruz; esta se trasladaba en ductos
pasando por Poza Rica hasta llegar a la antigua Refinería 18 de
marzo en Azcapotzalco.[10] Sin embargo, esta refinería
cerró en 1991, por causas supuestamente ambientales, pues generaba contaminación;
sin embargo lo cierto es, que la contaminación no se redujo con el cierre de la
refinería, sino al contrario, esta aumento; por otra parte, el proceso de
limpiarla de elementos contaminantes, ha costado 80 millones de dólares;
actualmente, 55 de sus 60 hectáreas, se destinaron para un parque ecológico, inaugurado
en el 2010, casi a veinte años de su cierre definitivo, como “Parque
Bicentenario”, las cinco hectáreas restantes se destinaron como terminal de
almacenamiento y distribución. [11]
parte de la gasolina que ingresa a la Ciudad de México, se deposita en la Terminal
de Almacenamiento y Distribución Añil, que se encuentra en Viaducto casi esquina con Circuito Interior Iztacalco,
cuenta con 13.5 hectáreas y cuya operación inició en 1967; la otra terminal de
almacenamiento es en Lomas de Tarango, Álvaro Obregón, arriba de Periférico
Sur; fuera pero cerca del Distrito Federal, se encuentra también la terminal de
San Juan Ixhuatepec, ubicada en Tlalnepantla Estado de México, de muy triste
recuerdo, por las explosiones del 19 de noviembre de 1984 que arrojo al menos,
un centenar de muertos. La
Ciudad de México cuenta con 371 gasolinerias, en el 2011, habían 341; lo
curioso de las gasolineras, es que muchas de estas, no se encuentran reguladas
y constituyen un riesgo ambiental para los habitantes de la Ciudad de México, más
de 60 de ellas han sido sancionadas y violan manifiestamente el Reglamento de
Impacto Ambiental, pero a decir verdad, la ciudadanía está más preocupada por el precio de la gasolina,
aunque algunos no tengan auto, que protestar porque en su colonia, se instalen
nuevas gasolineras.[12]
inaudito la política demagógica de la Ciudad de México de promover el uso de la
bicicleta; el construir carriles de bicicletas o instalar tubos en vialidades, son
hechos que en verdad deben valorarse, no será que en una de esas, se trate de un
solo negocio de comprar y venderle bicicletas al gobierno, la corruptela
mexicana, siempre encuentra la forma de hacer “negocios”, sean del partido
político que sean y de las convicciones ideológicas que profesen; ha quedado
demostrada por ejemplo, como el Gobierno de la Ciudad de México “concesionó”
indebidamente a empresas que subrogan las funciones de la policía para imponer
fotomultas, como lo es el caso de Autotraficc SA de CV, el cual por cierto, el
Gobierno de la Ciudad de México, ni la Secretaria de Seguridad Pública, saben cuánto
facturan. Por
otra parte, no pasa desapercibido, que la
verdad de las cosas, es que en los hechos, se autorizan cada vez más la
instalación de más gasolineras; muchas de ellas, ni siquiera, se instalan atendiendo
al consumo que se requiere; por ejemplo, la demarcación territorial de gasolina
que más consume, es Iztapalapa; pero no tiene tantas gasolineras, a pesar de
tener muchos habitantes y vehiculos.[13] En algunos
casos de la Ciudad de México, existe una sobredemanda de gasolinerias, por
ejemplo, la Delegación Cuauhtémoc debe tener 16 gasolineras, pero tiene el
triple, es decir 47; similar situación tiene Benito Juárez con 40 cuando debía
de tener 13; Venustiano Carranza con 31, cuando debía de tener sólo 14; Milpa
Alta en cambio sólo tiene 2 y supuestamente, el suelo de conservación, donde no
deberían existir gasolineras. Lo
cierto es, que la verdad no se oculta. Crece el parque vehicular, crecen las
gasolineras y por ende, la gasolina también aumenta en consumo. Protestar por el alza de la gasolina,
realmente es estar en contra del medio ambiente y promover, una política mercantilista
que además de fomentar la cultura egocentrista, generan todo tipo de negocios,
muchos de ellos vinculados con fuertes casos de corrupción. ¿Quienes impondrán ahora los “neogasolinazos”?.
”Gasolinazo", el acto por el cual,
el Estado, aumentaba el precio de la gasolina. Este aumento se realizaba
gradualmente, mes a mes, mediante centavitos, que los diputados aprobaban. Circulaban
cantidades de memes en las redes sociales, denunciando este hecho, el término “gasolinazo”
de por si era amarillista, muchos de estos aumentos fueron paupérrimos y
graduales, que aunque si viene afectaron la economía de los consumidores,
realmente el impacto era más psicológico que económico. Ahora
que se vive este cambio de paradigma en el precio de la gasolina, no caben las
palabras para describir este aumento del precio; la palabra “gasolinazo” se
empleó exageradamente para definir una situación que no ameritaba dicho
calificativo; ahora que se requiere una nueva palabra que defina este aumento,
no cabe más que la indignación, aunque a título personal, preferiría llamarle, “neogasolinazos”,
que bien pudiera significar, “nuevos gasolinazos” o bien, los “gasolinazos en
la era neoliberal”. Desaparece
el precio único. A partir del 1 de enero del 2017, el país se divide en 83
zonas económicas y en el caso de la Ciudad de México existirán al menos cuatro
precios diferentes de la gasolina. La zona “Añil” que comprende las delegaciones
Coyoacán, Cuauhtémoc, Iztacalco, Magdalena Contreras, Milpa Alta y Venustiano
Carranza, más 7 municipios del Estado de México, entre estos Nezahualcoyotl,
Chalco e Ixtapaluca ($18.19); la zona “Barranca del Muerto” que comprende
las delegaciones Gustavo A. Madero, Miguel Hidalgo, Xochimilco, Benito Juárez,
Cuajimalpa, Álvaro Obregón, Tlalpan y Tlahuac ( $18.20); la zona Azcapotzalco que comprende
únicamente la Delegación Azcapotzalco y once municipios del Estado de México,
entre estos Naucalpán y Tlalnepantla ($18.14); y la región San Juan Ixhuatlán el
cual también comprende una sola delegación, Iztapalapa, así como diez
municipios del Estado de México, entre estos Ecatepec, Tecámac, Coacalco.
($18.20). Las
regiones antes mencionadas, se establecieron con criterios, a la fuente de
almacenamiento de las gasolineras. Así como
la Ciudad de México se aperturaron “nuevos negocios” con motivo del uso del automóvil;
a nivel nacional, la reforma energética constituye también una fuente promisoria
de excelentes negocios. Se prevé
la construcción de nuevos ductos que abastezcan el crecimiento de la Ciudad de
México que se dará con la apertura del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México
y con ello la incorporación de la zona Ecatepec-Tecámac en la Ciudad de México.
ello la empresa Hydrocarbon Storage Terminal, S.A.P.I. de C.V, (OHL) ha
invertido la cantidad de $1,073.4 millones de pesos, para ubicar en Acolman,
Estado de México, una nueve fuente de ductos y almacenamiento.
empresa OHL Industrial, es una de las divisiones del Grupo fundada en 2008, se
especializa en la ingeniería y construcción de grandes instalaciones
industriales llave en mano; ha hecho de la tecnología y la internacionalización
las piedras angulares de su estrategia. A lo largo de su vida, ha realizado con
éxito más de 120 proyectos en el sector de refinería y petroquímica. Las
obras de infraestructura de la empresa, prometen que con los ductos, llegue más
gasolina a la Ciudad de México y obvio, el precio del consumo de la gasolina,
sea también, ya no para el gobierno a titulo de los impuestos que a manera de “gasolinazo”
ofendían a los automovilistas, sino que ahora, serán para dicha empresa, que
deberá recuperar su inversión y obvio, hacer negocio con la misma, a costa de
los millones de automovilistas que no dejaran su comodidad, aunque la gasolina les
aumente el precio. También
se prevé nuevas formas de transportar el vital combustible de los automovilistas,
gracias a las empresas ferrocarrileras, que compraron los Ferrocarriles
Nacionales de México que se privatizaron en 1995, durante la administración del
expresidente Ernesto Zedillo Ponce de León. Empresas que son: Ferrocarril Mexicano, S. A.
de C. V, Kansas City Southern de México, S.A. de C.V y Ferrosur SA de CV; empresas que por
cierto, la única que tiene información disponible en internet, es la Kansas City
Southern, de gran prestigio en el medio; las otras dudosas, misteriosamente, no tienen página de internet; no
vaya ser de esas, que son fantasmas empresas, compradas gracias al sistema
corrupto mexicano. Ferrocarril
Mexicano, S. A. de C. V. empresa ya
no del gobierno, sino privada a partir de 1998, trasladara la gasolina
proveniente de las refinerías de Texas de la EXXON Mobile que ingresen a
Mexicali Baja California y a Ciudad Juárez Chihuahua, en tren a la la Ciudad de
City Southern de México, S.A. de C.V, la
otra empresa ferroviaria, que compró los ferrocarriles mexicanos, trasladara la
gasolina texana de Laredo y Matamoros, a la Ciudad de México, en tan sólo 12
horas. Finalmente
Ferrosur SA de CV, la otra empresa privada ferrocarrilera, trasladara la poca gasolina
que se produzca en la refinería de Salina Cruz Oaxaca, directamente a la Ciudad
para un mercado cautillo de 5 millones 122 mil 744 de automóviles que transitan
diariamente en la Ciudad de México.[14] En
conclusión, con el nuevo esquema, la riqueza que se obtenga del pago de la
gasolina, saldrán ganando, Hydrocarbon Storage, Ferrocarril Mexicano,
Kansas City Southern y Ferrosur. El
órgano regulador que velara por que no existan practicas e acaparamiento,
monopolios y demás actos que desalientan la competencia, será la Comisión
Reguladora de Energía. Se acabó pues la época del gobierno fuerte autoritaria,
ahora vendrán las empresas extranjeras (y mexicanas de dudosa procedencia), que
serán reguladas, por un organismo público autónomo y descentralizado del Estado
mexicano liberal y (todavía) autoritario, que esperemos, le gane la honradez y
no la vulgar corruptela. A manera de conclusión, respecto a los
nuevos “neogasolinazos”. El
nuevo esquema funcionara de la siguiente forma. 1. La
Secretaria de Hacienda y Crédito Público propondrá a los diputados aprueben,
cobrar impuestos a los proveedores de gasolinas. Ya no establecerá subsidios a la gasolina. 2. México
seguirá comprando gasolina para el consumo de nuestros habitantes. Pues supuestamente
México es el cuarto consumidor de gasolina a nivel mundial.[15]
Mobile y sus refinerías en Texas, Estados Unidos, seguirá vendiendo gasolina a
Pemex, así como a las nuevas empresas que les interese el negocio. 4. Hydrocarbon
Storage, Ferrocarril Mexicano, Kansas
City Southern y Ferrosur; se suman a Pemex para el traslado de la gasolina
comprada, a las centrales de almacenamiento ubicadas en la Ciudad de México.
(Azcapotzalco, Añil, Lomas de Tarango y San Juan Ixhuatepec). 5. Seguirá
vendiéndose gasolina en las 371 gasolineras ubicadas en la Ciudad de
México. Sin embargo, tanto en la Ciudad,
como en el país, se prevé el aumento de nuevas gasolineras, a parte de las de
PEMEX; siendo estas de las empresas: Hidrosina, LaGas, Eco Gasolineras, Petro
Seven, CombuRed, Oxxo Gas, Gulf, Chevron, Costco, Nexum y otras empresas mas,
venderán gasolina. 6. La
Comisión Reguladora de Energía se constituye como el "árbitro", que
fomentará la competencia entre empresas y evitará, las prácticas monopólicas. 7. El
precio de la gasolina lo establecerá la "oferta y la demanda", ya no
el gobierno; el precio variará entre un lugar y otro y también, entre una
empresa y otra. 8. Se
estima optimistamente que podrán aumentar hasta el doble de las gasolineras que
actualmente existen en todo el país. 9. Los
"gasolinazos" teóricamente desaparecen. Ahora se llamarán
"neogasolinazos". Si sube la gasolina, ya no será culpa del gobierno,
sino será la culpa de "los mercados". Los optimistas dicen que
"bajara" la gasolina y los pesimistas, aseguran, "que ya nos
cargo el payaso". 10. En los “gasolinazos”, se le pagaba al
gobierno; en los “neogasolinazos”, se les pagara ahora además de Pemex, a Hidrosina,
LaGas, Eco Gasolineras, Petro Seven, CombuRed, Oxxo Gas, Gulf, Chevron, Costco,
Nexum, Hydrocarbon Storage, Ferrocarril Mexicano, Kansas City Southern y Ferrosur.
11. No creo que haya marcha atrás. De todos
modos, cuando la gasolina era comercializada por el gobierno, está aumentaba;
ahora que ya inicio el proceso privatizador, si está aumenta, pues ya estamos
acostumbrados. O no?.
Registro SISI: 1857600001603
Solicitud: “Volumen de
ventas y precios de gasolinas en la Zona
Metropolitana de la Ciudad de México, de 1950 a la fecha. Los datos pueden ser
del Valle de México o Distrito Federal también”. Es conveniente señalar que en
lo referente a los volúmenes de venta de gasolinas en el Valle de México, se
tiene registro a partir de 1980, por lo que es precisamente a partir de esa
fecha que se envía la información; no obstante, se anexan también ventas
totales de 1950 a la fecha. [3] CFR. http://www.pemex.com/ri/Publicaciones/Paginas/AnuarioEstadistico.aspx
y transportes> Vehículos de motor registrados en circulación>
Automóviles> Total
1991-2014: INEGI. Con base en datos proporcionados por los Gobiernos de los
Estados. Para 2015 y 2016: INEGI Estimación de cifras con base a las ventas
reportadas por la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) y la
AMIA, A.C.
preliminares a partir de 2014/01
Registro SISI: 1857600076308
SOLICITUD: “POR MEDIO DE LA
PRESENTE DESEO SOLICITAR UNA EXPLICACION DE LA COMPOSICION DEL PRECIO DE LA
GASOLINA DESGLOSANDO EN COSTOS Y PORCENTAJES LOS (MÁRGENES COMERCIALES, COSTOS
DE TRANSPORTE, IMPUESTOS) GRACIAS
presentada a Pemex Refinación al amparo de la Ley Federal de Transparencia y
Acceso a la Información Pública Gubernamental (LFTAIPG) la Unidad
Administrativa competente informa: A continuación encontrará
un ejemplo de una estructura de precio tipo de gasolina magna, en una
gasolinera ubicada en Ciudad Juárez, la cual muestra en forma desglosada, la
cantidad de margen comercial, el costo del flete y el monto del impuesto, de
acuerdo a lo requerido:
LUGAR: CD JUAREZ
PRODUCTO: PEMEX MAGNA
'PRECIO PEMEX 6,197.17
IVA 619.72.
FLETE 41.95
IVA FLETE 4.20
PRECIO FACTURACION 6,812.25
MERMA 0.74% 50.79
MARGEN COMERCIAL 488.15
IVA MARGEN COMERCIAL 48.82
PRECIO FINAL DE VENTA AL PUBLICO 7,600.00
[9] Oficio
UE-1860000001109 del 13 de febrero del 2009. P.M.I. Comercio Internacional SA de CV. [10] http://www.pemex.com/nuestro-negocio/logistica/Paginas/Cobertura-de-servicios.aspx?serviceId=1
Solicitud de Información Publica a Pemex refinación. Nº Registro. SISI
1857600083908. Solicito el documento que
muestre el valor de ventas de gasolinas y diésel en la ZMVM por zonas,
delegaciones o colonias (en pesos o barriles diarios), esto es el consumo
interno de gasolinas y diésel la ZMVM por colonias, delegaciones o zonas. [14]
Solicitudes de información pública números 0106500198015 y 0106500191715 a la
Secretaria de Movilidad, antes Secretaria de Transportes y Vialidad del
Distrito Federal; este respondió la
cantidad 5 millones, 122 mil 744 automóviles.
Entrevista del Secretario de Hacienda y Crédito Público José Antonio Meade. 28 de diciembre del 2016. https://www.youtube.com/watch?v=UYGmEH3AkiE
NEOGASOLINAZOS,

References: artículo 2
 artículo 122

artículo 122
 artículo 1
 artículo 1

artículo 1