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Timestamp: 2017-02-25 15:02:05+00:00

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by Jéssica Lamberti
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Índice1. Presentación de la guía 62. Autores y revisores 83. Listado de acrónimos 104. Definición del ciberacoso 12 4.1 Ciberbullying 12 4.1.1 Datos de incidencia del ciberbullying en España 18 4.2 Grooming 20 4.2.1 Datos de incidencia del grooming en España 235. ¿Cómo detectarlo? 27 5.1 Ciberbullying 27 5.1.1 Características de algunos de los perfiles implicados 28 5.1.2 Cómo se manifiesta 30 5.1.3 Cómo abordar al menor cuando se está en una de estas situaciones 33 5.2 Grooming 346. ¿Cómo prevenirlo? Respuesta ante un caso de acoso 36 6.1 La labor de prevención 36 6.2 Actividades de prevención del abuso 397. ¿Cómo actuar? Respuesta ante un caso de acoso. Responsabilidades de padres y educadores 44 7.1 Cómo actuar en caso de acoso 44 7.2 Responsabilidades de los padres y educadores 45 7.2.1 Padres 46 7.2.2 Centros educativos 47 7.3 Ciberbullying. Respuesta ante un caso de acoso 50 7.3.1 Ámbito escolar y familiar 50 7.3.2 Ámbito penal 54 7.4 Grooming. Respuesta ante un caso de acoso 578. Las pruebas 61 8.1 Qué son las evidencias electrónicas 61 8.1.1 Qué son las evidencias electrónicas y qué problemas presentan 61 2.
8.1.2 Formas de extracción de las evidencias y validez 64 8.2 Ciberbullying 71 8.3 Grooming 719. ¿Qué proceso sigue una denuncia? 77 9.1 Ciberbullying 77 10.1.1 Fases del procedimiento judicial 77 9.2 Grooming 8110. Penas por estos delitos 87 10.1 Bases de la responsabilidad de los menores 87 10.2 Ciberbullying 88 10.2.1 Tipo penal del delito 88 10.2.2 Otros delitos que pueden ir asociados 90 10.2.3 Medidas que se pueden imponer a los menores 92 10.3 Grooming 9511. Algunas experiencias 101 11.1 Lucía 101 11.2 Fernando 101 11.3 Amalia 102 11.4 Esteban, Marcos y Javier 102 11.5 María 102 11.6 Pedro 103 11.7 Natalia 104 11.8 Estefanía 104 11.9 Guillermo 105 11.10 Lucas 10612. Consejos básicos para el uso de las nuevas tecnologías por los menores 108 12.1 Educación en nuevas tecnologías 108 12.2 Desarrollo del concepto de intimidad 110 12.3 Normas en el uso 111 12.4 Herramientas de seguridad 113 12.5 Establecer un mecanismo de alerta 113 12.6 Establecer un presupuesto 114 12.7 Decálogo de uso de las nuevas tecnologías 114 3.
12.8 Decálogo de uso de aplicaciones de comunicación y redes sociales 11713. Anexo I: Coste de una pericia informática 11914. Anexo II: Algunos datos 127 14.1 Estudio sobre hábitos seguros en el uso de las TIC por niños y adolescentes y e-confianza de sus padres 127 14.2 Memoria de la Fiscalía General del Estado. Fiscal de la Sala Coordinadora en materia de menores. 12815. Bibliografía 13116. Legislación relacionada 13417. Webs de interés 136 17.1 Webs institucionales 136 17.2 Otros sitios de interés 136 17.3 Proyectos a tener en cuenta 137 4.
1. Presentación de la guíaLos menores y jóvenes de hoy en día, los llamados «nativos digitales», hacen un usoconstante de Internet y se benefician de las innumerables ventajas que conlleva.Información a su alcance, posibilidad de comunicación con sus amigos, vídeos, juegos… Laeducación en aspectos de seguridad, privacidad, protección de los derechos de laspersonas etc. es algo que se debe enseñar desde la infancia, ya que los menores accedendesde muy pequeños al mundo digital, las redes sociales, los teléfonos móviles,aplicaciones en smartphones, etc.La labor de los padres y educadores es primordial en la prevención de los riesgos. Su labordebe de ser la de enseñar y guiar a sus hijos/alumnos cuando comienzan su andadura porInternet. Sin embargo, en ocasiones son los propios padres los que desconocen los peligrosreales a los que se pueden estar enfrentando sus hijos, cómo prevenirlos y educar a losmenores para qué no se vean afectados por los mismos o conocer los pasos a dar en elcaso de haber sido víctima de alguno de ellos.Por este motivo, hay dos riesgos que siempre han existido: el acoso escolar llevado entrealumnos o el acoso por parte de un adulto a un menor con fin sexual, que se han«adaptado» a las nuevas tecnologías bajo los nombres de: ciberbullying y grooming.Cuando hablamos de ciberbullying, es el acoso entre iguales, que siempre ha existido, perollevado a cabo a través de medios telemáticos como Internet, teléfonos móviles,smartphones, vídeojuegos, etc. Tanto el acosador, como la víctima, suelen ser personas dela misma o similar edad. Por norma general, viene asociado con amenazas, insultos,vejaciones o de la creación de perfiles en redes sociales suplantando la identidad de lavíctima y asociándola a contenidos vejatorios, del etiquetado de fotografías de otraspersonas o cosas con intención ofensiva hacia la víctima…Cuando hablamos grooming estamos hablando de una situación de acoso hacia el menorprocedente de una persona mayor con finalidad sexual explícita o implícita. Por normageneral, un adulto desarrolla una serie de acciones para ganarse la confianza del niño con elfin de obtener concesiones de índole sexual. Suelen incluir actuaciones que van desde unacercamiento con empatía y/o engaños, hasta chantaje para obtener imágenescomprometidas del menor y, en casos extremos, pretenden un encuentro en persona.A lo largo de esta guía se verán tanto los aspectos educativos y preventivos, cómo deactuación ante este tipo de situaciones tanto con el acosado, como con el acosador.Esta guía es fruto de la colaboración de un grupo de expertos que desde diferentes ámbitosy experiencias, han puesto su conocimiento a disposición de los padres y profesores paraeducar y concienciar a sus hijos en materia de seguridad en Internet. 5.
2. Autores y revisoresEn la elaboración de esta guía han participado los siguientes autores en orden alfabético:Álvarez, Modesto, perito informático; Álvarez de Toledo Quintana, Lorenzo, juez de loPenal, Juzgados de León; Avilés Martínez, José María, psicólogo, profesor en laUniversidad de Valladolid y en el IES Parquesol (Valladolid); Fierro, Avelino, fiscal deMenores, Juzgados de León; García Pascual, Luis, jefe de la Sección de Protección alMenor de la Brigada de Investigación Tecnológica de la Cuerpo Nacional de Policía;Gutiérrez Gutiérrez, Juan Enrique, secretario judicial, Juzgado de Instrucción nº 1,Juzgados de León; Hernández Guerrero, Francisco, fiscal del Servicio de CriminalidadInformática de Granada; Llaneza, Paloma, abogada especializada en evidenciaselectrónicas y presidenta de AEDEL (Asociación Española de Evidencias Electrónicas);Lorenzana, César, capitán del Grupo de Delitos Telemáticos, Guardia Civil; Mallo García,Ernesto, juez de Menores, Juzgados de León; Pérez San José, Pablo, gerente delObservatorio de Seguridad de la Información de INTECO; Ransán, Manuel, coordinador delárea de preventivos de la Oficina de Seguridad del Internauta; Represa, Carlos, abogadoespecialista en derecho de nuevas tecnologías; Urra, Javier, psicólogo clínico y psicólogoforense del TSJ y Juzgados de Menores de Madrid en excedencia.Además, han colaborado en su revisión:Basterrechea, Natalia, responsable de Facebook España; Equipo Jurídico y dePrivacidad de TUENTI; Ruiz, Francisco, manager Políticas Públicas y AsuntosInstitucionales, Google España; Salmerón, María Angustias, Pediatra adjunto especialistaen medicina del adolescente. Unidad de Adolescencia Hospital Universitario La Paz deMadrid; Sánchez, Jesús María, Presidente de la Confederación Española de Asociacionesde Padres y Madres del Alumnado; Suárez-Quiñones, Juan Carlos, antiguo Juez Decanode León y actual Subdelegado del Gobierno en León.Y por parte del equipo de INTECO han colaborado:Aldonza, María Soledad; Chinea, Jorge; García, Ruth; Gómez, Marcos; Pérez, Pablo;Ransán, Manuel; Santos, Ana.Esta guía está en constante evolución, si crees que puedes aportar valor a esta guía ydeseas colaborar con próximas ediciones de la misma u otras similares, ponte en contactocon nosotros en la dirección: menores@osi.es 6.
3. Listado de acrónimos • BIT: Brigada de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional • CP: Código Penal • FCSE: Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado • GDT: Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil • LORPM: Ley Orgánica de Responsabilidad Penal de los Menores 7.
4. Definición del ciberacosoEl Diccionario de la Real Academia de la Lengua, define acosar como:«1. Perseguir, sin darle tregua ni reposo, a un animal o a una persona. 2. (…) 3. Perseguir,apremiar, importunar a alguien con molestias o requerimientos».Y define acoso como:«1. Acción y efecto de acosar. 2. (…) 3.  sexual. El que tiene por objeto obtener losfavores sexuales de una persona, cuando quien lo realiza se halla en posición desuperioridad respecto de quien lo sufre.»Como consecuencia, el ciberacoso se puede definir como la acción de llevar a cabo“amenazas, hostigamiento, humillación u otro tipo de molestias realizadas por un adultocontra otro adulto por medio de tecnologías telemáticas de comunicación, es decir: Internet,telefonía móvil, correo electrónico, mensajería instantánea, videoconsolas online, etc.”1El ciberacoso, por lo tanto, se convierte en una situación aún más grave cuando estamoshablando de la implicación de menores o de adultos y menores.En este sentido, el profesor José María Avilés, indica que “existe ciberacoso cuando, deforma reiterada, un sujeto recibe de otros a través de soportes móviles o virtuales,agresiones (amenazas, insultos, ridiculizaciones, extorsiones, robos de contraseñas,suplantaciones de identidad, vacío social, ...) con mensajes de texto o voz, imágenes fijas ograbadas, etc., con la finalidad de socavar su autoestima y dignidad personal y dañar suestatus social, provocándole victimización psicológica, estrés emocional y rechazo social”.Dando un paso más, el abogado Carlos Represa, indica que “aquellos que trabajamos encontacto permanente con los nativos digitales tenemos que añadir un elemento fundamental:la línea que separa el acoso del ciberacoso es ya inexistente; todos los conflictos que seinician en el ciberespacio afectan de forma inexorable a la comunidad social y educativadonde el menor se integra. Y las consecuencias sociales, morales, psicológicas, temporalesetc., imprevisibles”.Con esta definición, dentro del contexto del mal uso de las nuevas tecnologías, nosencontramos, como ya hemos introducido, con dos fenómenos que suponen una clarasituación de riesgo para los menores y que los tienen como actores: el ciberbullying y elgrooming.4.1 CIBERBULLYINGDetallando un poco más, el ciberbullying es un tipo concreto de ciberacoso aplicado en uncontexto en el que únicamente están implicados menores. De este fenómeno se pueden1 Definición extraída de Aftab, Parry, Guía práctica sobre el ciberbullying, adaptada y contextualizadapor Jorge Flores y Manu Casal de Pantallas Amigas. 8.
obtener múltiples definiciones, pero en general, se puede determinar como una conducta “deacoso entre iguales en el entorno TIC, e incluye actuaciones de chantaje, vejaciones einsultos de niños a otros niños”.En una definición más exhaustiva, se puede decir que “el ciberbullying supone el uso ydifusión de información lesiva o difamatoria en formato electrónico a través de los medios decomunicación como el correo electrónico, la mensajería instantánea, las redes sociales, lamensajería de texto a través de dispositivos móviles o la publicación de vídeos o fotografíasen plataformas electrónicas de difusión de contenidos.”2¿Cuáles pueden ser las causas de la aparición de este fenómeno? Algunos especialistas loachacan a la temprana inmersión en las nuevas tecnologías de los menores de estageneración, sin contar con un apoyo educativo en los conceptos relacionados con laseguridad de la información o de utilidad de los datos, además de tener una falta deconceptualización de la privacidad tanto propia como de los demás. A esto se añade elque los menores no se dan cuenta de la viralización de los contenidos que se produce alutilizar las redes sociales. Como ejemplificaba Paloma Llaneza, abogada especializada ennuevas tecnologías, “no es lo mismo escribir Fulanito es tonto en la puerta del baño delcolegio, que en el muro de una red social.”Por otra parte, cada vez hay un uso más continuado de Internet y las redes sociales debidoa la mayor portabilidad de los dispositivos y la llegada de Internet a todos ellos. Añaden2 Guía legal sobre ciberbullying y grooming, Observatorio de la Seguridad de la Información de INTECO.http://www.inteco.es/Seguridad/Observatorio/guias/guiaManual_groming_ciberbullying 9.
también algunos expertos la poca claridad de los mecanismos de privacidad y protecciónpara los menores en las redes sociales.De todas formas, según indica el gerente del Observatorio de la Seguridad de la Informaciónde INTECO, Pablo Pérez, “en general, se trata de conductas que no tienen su origen en lasTIC en un sentido estricto, sino en situaciones y actitudes humanas preexistentes, que hanencontrado en Internet un canal rápido de difusión.”La Guía legal sobre el ciberbullying y grooming, editada por el Observatorio de la Seguridadde la Información de INTECO, indica cuáles son las características del ciberbullying: - “Que la situación de acoso se dilate en el tiempo: excluyendo las acciones puntuales. - Que la situación de acoso no cuente con elementos de índole sexual. En este caso ya se consideraría grooming. - Que víctimas y acosadores sean de edades similares. - Que el medio utilizado para llevar a cabo el acoso sea tecnológico: Internet y cualquiera de los servicios asociados a ésta: telefonía móvil, redes sociales, plataformas de difusión de contenidos”.La publicación Ciberbullying: Guía de recursos para centros educativos en casos deciberacoso, editada por el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, añade: - “Puede evidenciarse cierta jerarquía de poder (incluida una mayor competencia tecnológica) o prestigio social de los acosadores respecto de su víctima, si bien esta característica no se da en todos los casos. - La intención de causar daño de modo explícito no está siempre presente en los inicios de la acción agresora. No obstante, el daño causado a un tercero utilizando dispositivos digitales multiplica de manera notable los riesgos a los que se expone aquel en muy poco tiempo. El impacto y recorrido de este tipo de acciones (sean claramente intencionadas o derivadas de una broma sin aparente deseo de causar perjuicio) es difícil de medir y cuantificar. La penetración lesiva de este tipo de actos en el mundo virtual puede ser profunda. - Es frecuente que los episodios de ciberacoso puedan estar ligados a situaciones de acoso en la vida real y de acoso escolar. Comportamientos de exclusión y aislamiento en los espacios físicos son los más habituales como previos y, en ocasiones, añadidos, a las experiencias en contextos virtuales. Sin embargo, cada vez se producen más conductas claramente aisladas en el entorno de las tecnologías, sin paralelo en el entorno físico.”Por su parte, el libro Protocolo de actuación escolar ante el ciberbullying, publicado porEMICI, suma: - “El alcance 24 x 7, que hace referencia a que la potencial agresión se puede producir 24 horas al día, los 7 días de la semana. - El anonimato o engaño acerca de la autoría desde el que se puede producir la agresión al menor.” 10.
Desde el punto de vista psicológico, Javier Urra, psicólogo que ostentó el cargo de Defensordel Menor de la Comunidad de Madrid, va más allá y destaca que el ciberbullying se trata de“un tipo agravado de acoso, por dos razones, una por el acoso en sí y, en segundo lugar,por la expansión que se produce de la noticia y que suele atentar contra la intimidad y elhonor, ya que se hace saber al resto del mundo, menoscabando estos derechos”.Los perfiles que participan en esta acción, son, por lo general, los mismos que en el casodel acoso físico: - El acosador: persona que normalmente tiene problemas como, por ejemplo, falta de autoestima, y que se siente bien manifestando su fuerza, su dictadura, su tiranía - La víctima - Los espectadores: los que ven la agresión desde fuera y que se pueden convertir en alentadores del hecho, o bien los sujetos pasivos, tratando de no implicarse en la acción y, por lo tanto, consintiéndola.Aunque, publicaciones como el Protocolo de actuación escolar ante el ciberbullying, deEMICI, añade otros perfiles como: - El reforzador de la agresión: que estimula la agresión - El ayudante del agresor: que apoya al que agredeEl defensor de la víctima: que intenta ayudarle a salir de la victimización.De todas formas, Carlos Represa, abogado, indica que “no debemos pensar que los perfilesde los alumnos acosadores siguen patrones preestablecidos herederos del «matón declase». Las nuevas tecnologías proporcionan capacidades a alumnos que nunca sehubieran atrevido a coaccionar a nadie si no fuera por mayor habilidad a la hora de utilizarestos recursos y las falsas apariencias de anonimato en la red”.A todo esto se añade, además, la sensación que tienen los acosadores de impunidad por eluso de las redes sociales, sin darse cuenta, en muchas ocasiones, que toda estainformación, como veremos, puede ser rastreada y asociada a usuarios. Así, el IMEI3 en elcaso de los teléfonos móviles o la dirección IP4 en el caso de los ordenadores, vienen a serel identificador tecnológico de estos aparatos, que permite determinar de dónde y, a veces,de quién provienen las comunicaciones.3 IMEI: International Mobile Equipment Identity, Identidad Internacional de Equipo Móvil. Es un códigopregrabado en los teléfonos móviles GSM que lo identifica mundialmente y es transmitido por el aparato a lared al conectarse. Esto quiere decir, entre otras cosas, que la operadora no sólo conoce quién y desde dóndehace la llamada a través de la tarjeta SIM, sino que también desde qué terminal telefónico. (Wikipedia)4 Una dirección IP es una etiqueta numérica que identifica, de manera lógica y jerárquica a un interfaz(elemento de comunicación /conexión) de un dispositivo (habitualmente un ordenador) dentro de una red queutilice el protocolo IP (Internet Protocol). (Wikipedia) 11.
Así, el acoso, en general, definido como cualquier forma de maltrato, psicológico, verbal ofísico de forma reiterada y reproducido a lo largo del tiempo se puede iniciar de diversasmaneras, según explica Urra: - Por una situación en un momento concreto en el tiempo. Por ejemplo, “porque un día el menor víctima perdió el control de esfínteres y se manchó el pantalón con 8 años. Eso hace que un grupo le empiece a llamar «el cagón».” - Parte de una mentira. Por ejemplo, “cuando dicen que determinado niño es un chivato, que se lo cuenta todo al profesor,…” - Debido a una característica distintiva o simplemente que ridiculiza al menor. Por ejemplo, “porque tiene las orejas de soplillo”.EMICI, además, resume las formas de acoso que se pueden concretar en el ciberbullying: - Hostigamiento: envío de imágenes denigrantes, seguimiento a través de software espía, envío de virus informáticos, elección en los juegos online del jugador menos habilidoso para ganarle constantemente y humillarle, etc. - Exclusión: uso de entornos públicos para acosar y mandar comentarios despectivos o difamatorios con el objetivo de provocar una respuesta expansiva, denegación del acceso a foros, chats o plataformas sociales de todo el grupo a la víctima, etc. - Manipulación: uso de información encontrada en las plataformas para difundirla de forma no adecuada entre los miembros, acceso con la clave de otra persona a un servicio y realización de acciones que puedan perjudicarle en su nombre, etc. • Por su parte, el psicólogo José María Avilés, detalla en este sentido que “algunas de las manifestaciones más frecuentes del ciberbullying, aunque con variaciones en cada entorno o grupos pueden ser5: • Envío repetido de mensajes ofensivos e insultantes hacia un determinado individuo • Luchas online a través de mensajes electrónicos (chat, mensajería instantánea vía móvil, SMS, redes sociales…) con un lenguaje enfadado y soez • Envío de mensajes que incluyen amenazas de daños y que son altamente intimidatorios. Además, se acompañan de otras actividades (acecho, seguimiento) en la red que hacen que la persona tema por su propia seguridad • Enviar o propagar cotilleos crueles o rumores sobre alguien que dañan su reputación o la dañan ante sus amigos • Pretender ser alguien que no se es y enviar o difundir materiales e informaciones online que dejan mal a la persona en cuestión, la ponen en riesgo o causan daño a su reputación ante sus conocidos y/o amigos5 Aviles, 2012; Bauman, 2009; Lenhart, 2005 y Willard, 2006 12.
• Compartir online información secreta o embarazosa de alguien. Engañar a alguien para que revele información secreta o embarazosa que después se comparte online. Publicación de datos personales,... • Excluir intencionalmente a alguien de un grupo online, como una lista de amigos • Enviar programas basura: virus, suscripción a listas de pornografía, colapsar el buzón del acosado etc. • Grabar y colgar en Internet vídeos de peleas y asaltos a personas a quienes se agrede y que después quedan expuestas a todos • Grabar actividades sexuales en el móvil o con webcam y enviarlo a la pareja, quien lo comparte con sus amigos con la intención de molestar y denigrar intencionadamente. • Utilizar un blog personal para denigrar y hablar mal de una persona • Manipular materiales digitales: fotos, conversaciones grabadas, correos electrónicos, cambiarlos, trucarlos y modificarlos para ridiculizar y dañar a personas • Robar contraseñas para suplantar su identidad • Realizar y/o participar en encuestas y rankings en Internet denigratorias para algunas personas”.Como avance, desde el punto de vista legal, el tipo penal más próximo al ciberbullying es elque recoge el artículo 197 del Código Penal (en adelante CP), en el que se detalla larevelación de información a terceros sin consentimiento del titular y en el que se recoge laposibilidad de que la víctima sea un menor o un incapaz.En este sentido, indica el abogado Carlos Represa que “el ciberbullying es en sí mismo unnuevo modelo de acoso que exige una valoración y análisis radicalmente diferente. Al igualque en la última reforma del Código Penal se ha introducido el delito de child grooming, sehace imprescindible acometer por parte del legislador, las reformas necesarias para darcabida a todos aquellos ilícitos que se están generando por el uso intensivo de Internet porlos menores: ciberbullying, sexting6, happy slapping7, fraudes a menores en SMS Premium8,etc.”.Y contextualiza Represa explicando que “el ciberbullying es un concepto en construcciónque nace por el uso por los menores de las nuevas tecnologías y que crece cada día, entodos y cada uno de los momentos en que se producen situaciones de conflicto entreiguales ya que, en el ámbito de Internet, el ayer está obsoleto y la definición del futuro está6 Envío de contenidos eróticos o pornográficos mediante teléfonos móviles, comúnmente utilizado entre jóvenesy adolescentes.7 Grabación de peleas a través de teléfonos móviles para luego subirlos a redes sociales o plataformas decompartición de contenidos.8 Servicios de tarificación adicional a través de SMS. Con este servicio, el usuario recibe un supuesto beneficiopor cada SMS recibido. 13.
en manos de los propios menores: no es lo mismo un acoso dependiendo de la red social, siel acosado tiene activada la localización que si no la tiene, la configuración de privacidad,etc. Hoy es radicalmente diferente a ayer. No es lo mismo un acoso por mensaje SMS quepor tecnología de mensajería instantánea, y el que piense que no es posible suplantar unaidentidad en la mensajería a través de móviles debe ponerse al día urgentemente. ¿Y no esacosar bombardear un perfil de una red social con phishing9, falsas webs o aplicaciones,descargas maliciosas y robo de información?”Para completar, el fiscal de la sección de Criminalidad Informática Francisco Hernández,indica que “la finalidad de lesionar o avergonzar es fundamental en el ciberbullying o encualquier acto de ciberacoso. En realidad, estas modalidades delictivas deben encuadrarseen los delitos contra la integridad moral, pues en todos los casos lo que se pretende atacares la dignidad de la persona. Esta referencia a la dignidad personal es por ello cita ineludibleen la definición que se proponga de ciberacoso.”4.1.1 Datos de incidencia del ciberbullying en EspañaSegún indica Pablo Pérez, gerente del Observatorio de Seguridad de la Información deINTECO, haciendo mención al estudio de INTECO sobre Hábitos seguros en el uso de lasTIC por niños y adolescentes y e-confianza de sus padres10, “es muy importante el salto decasi 10 y 13 puntos porcentuales respectivamente que separa las percepciones de hijos ypadres en cada una de las dos modalidades de acoso entre iguales. Parece indicar que losadultos no son del todo conscientes de los casos en que el origen del peligro se encuentraen el propio menor. Resulta destacable, igualmente, el mayor nivel de conocimiento delciberbullying pasivo (ser insultado) que su contraparte activa (insultar), tanto en el caso depadres como de hijos.La valoración que los padres hacen de los riesgos relacionados con la interacción y acechopor otras personas es, en general, de una gravedad alta. Las tasas de consideración de“muy grave” son del orden del 60% en el caso de tratar con adultos que se hacen pasar porniños, en torno al 50% para los comportamientos citarse a solas con desconocidos yciberbullying activo y del 30% para ciberbullying pasivo, ser insultado por adultos einteractuar con desconocidos. Es éste último, la interacción con desconocidos, elcomportamiento al que menos gravedad otorgan los padres (casi un 30% lo encuentra pocograve). Se trata, quizás, de un síntoma de la generalización del contacto habitual conpersonas de fuera del entorno del menor a través de Internet.Las tasas de incidencia directa de ciberbullying pasivo (5,9%) y activo (2,9%), aunquereducidas en comparación con otras incidencias que sufren los menores en relación con lasTIC (como riesgos técnicos, pérdida de privacidad, el acceso a contenidos inapropiados,fraudes económicos, etc.).En todos y cada uno de los comportamientos analizados los padres manifiestan un nivel deincidencia directa inferior al declarado por sus hijos, es decir, los hijos reconocen haber9 Intento de fraude a través de Internet que busca la adquisición de información confidencial de formafraudulenta, como puede ser una contraseña, información de las cuentas bancarias o de las tarjetas de crédito,por ejemplo.10 http://www.inteco.es/Seguridad/Observatorio/Estudios/Estudio_ninos 14.
experimentado estas situaciones en mayor medida de lo que los padres conocen. Estopuede suponer un indicio del poco conocimiento que los padres tienen sobre los mismos ysu incidencia, y, por tanto, la necesidad de acciones de formación y sensibilizaciónorientadas a este objetivo.Es especialmente significativo en el caso del ciberbullying pasivo, donde son más los hijos(2,9%) que los padres (1,4%) los que conocen algún caso en su entorno de niños que estánsiendo insultados o acosados por otros niños”.Así en los datos de ciberbullying de 2011 y 2012 del estudio de INTECO sobre la Seguridadde la información y la e-confianza de los hogares españoles, informe anual 2011 (16, 17 y18ª oleada) pueden verse los siguientes datos: Situaciones de riesgo para menores conocidas por los padres may-ago11 sep-dic11 ene-abr12 Que otros niños insulten, amenacen o extorsionen a su hijo (ciberbullying pasivo) 8,7% 6,5% 5,1% Que su hijo insulte, amenace o extorsione a otras personas (ciberbullying activo) 4,6% 4,2% 3,5% Que su hijo grabe y difunda imágenes de otras personas 2,7% 1,3% 3,7% Fuente: Observatorio INTECO 15.
4.2 GROOMINGEl grooming, por su parte, se define como “un acoso ejercido por un adulto y se refiere aacciones realizadas deliberadamente para establecer una relación y un control emocionalsobre un niño o niña con el fin de preparar el terreno para el abuso sexual del menor. Sepodría decir que son situaciones de acoso con un contenido sexual explícito o implícito”.11Se caracteriza por: - “Inicio en la fase de amistad. Hace referencia a la toma de contacto con el menor de edad para conocer sus gustos, preferencias y crear una relación de amistad con el objeto de alcanzar la confianza del posible afectado. - Inicio de la fase de relación. La fase de formación de la relación incluye con frecuencia confesiones personales e íntimas entre el menor y el acosador. De esta forma se consolida la confianza obtenida del menor y se profundiza en información sobre su vida, sus gustos y costumbres.11 Guía legal sobre ciberbullying y grooming, Observatorio de la Seguridad de la Información de INTECO. 16.
- Componente sexual. Con frecuencia incluye la descripción de términos específicamente sexuales y la petición a los menores de su participación en actos de naturaleza sexual, grabación de imágenes o toma de fotografías”.En el grooming se determinan, además, una serie de fases por la que el adulto consiguehacerse con la confianza del menor y consumar el abuso:12 - “Contacto y acercamiento: el ciberacosador contacta con el menor a través de Internet (mensajería instantánea, chat, redes sociales, etc.). Finge ser atractivo para el menor (siendo otro menor de edad similar, buen parecido físico, gustos similares, etc.), enviándole incluso imágenes de un menor que haya conseguido en la Red que responda a dichas características; es decir, lleva a cabo una estrategia preconcebida con el fin de ganarse su confianza poco a poco. - Sexo virtual: consigue, en el transcurso de dicha relación, que el menor le envíe alguna fotografía comprometida, logrando que encienda la webcam, que pose desnudo, etc. - Ciberacoso: si el menor no accede a sus pretensiones sexuales, el ciberacosador le amenaza con difundir la imagen que haya capturado con mayor carga sexual a través de Internet (plataformas de intercambio de vídeos, redes sociales, etc.) y/o enviarla a los contactos personales del menor. - Abuso y agresiones sexuales: ante las amenazas del ciberacosador, el menor accede a todos sus caprichos sexuales, llegando, incluso, en algún caso, a contactar físicamente con el menor y abusar sexualmente de él”.En cuanto a los medios empleados, destaca el fiscal de Criminalidad Informática FranciscoHernández, que “tienen que ver con las tecnologías de las comunicaciones: mensajes decorreo, publicación o difusión en plataformas digitales o redes de contenidos que puedanmenoscabar la imagen pública, la sensación de seguridad o libertad de la víctima o sudignidad, etc., pero no son los únicos instrumentos que se pueden emplear, dado quegeneralmente estas conductas están relacionadas con actos de la vida real (actos deseguimiento, envío de regalos u objetos, pequeños actos de sabotaje sobre suspropiedades… )”.Así, según sigue Hernández, “se considera producto de la acumulación de actos decualquier intensidad, pero perpetrados con el mismo propósito acumulativo de atentar contrala dignidad moral. En las últimas resoluciones judiciales, sin embargo, se admite laexistencia de un delito de esta naturaleza aún con un solo acto si éste es de tal intensidadque evidencia la gravedad e intensidad del ataque ejecutado”.Como resumen, detalla Hernández, “los elementos precisos para la sanción de la conductaserán: la realización de actos de diversa gravedad –o uno de intensidad suficiente– con elpropósito de menoscabar la dignidad de la persona o de lograr de ésta un comportamientode contenido sexual. El comportamiento se despliega en actos de comunicación, publicación12 Panizo Galence, Victoriano, El ciber-acoso con intención sexual y el child-grooming, Quadernos deCriminología, número 15, 2011 17.
o difusión realizados en o a través de plataformas digitales, en ocasiones acompañados deactos en el mundo real.”Desde el punto de vista legal el tipo penal más próximo al grooming se encuentra en elartículo 183 bis del Código Penal, en el que, como se verá en el apartado correspondiente,se determinan los actos encaminados al contacto por cualquier medio con menores,acompañados de actos materiales de acercamiento y con el fin de cometer delitos deagresiones y abusos sexuales o relativos a la corrupción y prostitución de menores.Según explica el juez de lo Penal Lorenzo Álvarez de Toledo, “constituye una figura en laque se combinan la protección de un determinado bien jurídico, la indemnidad sexual demenores de trece años, y la utilización de procedimientos tecnológicos. No existe una únicafigura penal que se corresponda con el ciberacoso, sino que el ciberacoso constituiría unmedio utilizable para atentar contra la vida, la seguridad personal, la indemnidad sexual ypor lo tanto, con independencia del art. 183 bis recientemente introducido en el CódigoPenal, tendría que reprimirse a través de las figuras delictivas generales: el delito dehomicidio, el de amenazas, el de coacciones, el de revelación de secretos….”.Además, si no se llegase a producir el contacto entre el menor y el adulto, según indica laabogada Paloma Llaneza, “habría que desglosar los actos realizados por parte del adulto”,entre los que se pueden encontrar casos de coacciones o allanamiento informático, entreotros.Aquí vamos a hacer un inciso para tratar el tratamiento penal en la jurisdicción demenores de autores menores de edad, de este tipo de conductas, algo que suele serhabitual al aparecer en las operaciones policiales utilizando programas rastreadores(sniffers) la implicación de menores de 18 años. Según detalla el fiscal de Menores, AvelinoFierro, “hay que tener en cuenta el Dictamen 4/2011 de la Fiscalía de Sala Coordinadora deMenores, sobre tratamiento de delitos cometidos por menores contra la indemnidad sexualde otros menores en supuestos de escasa identidad, que contiene las consideracionessiguientes en cuanto a los delitos relativos a pornografía infantil: “Debe tenerse en cuenta que la curiosidad es inherente a los menores y a su proceso de socialización y maduración, de modo que, en determinadas circunstancias, la antijuridicidad y culpabilidad que podrían constatarse con claridad si el autor es un adulto, pueden quedar desdibujadas de ser aquel menor de edad. También ha de considerarse que cuando no hay asimetría de edad entre el menor poseedor de pornografía y los menores representados en el material, no puede decirse que exista una lesión al bien jurídico protegido, ni propiamente una conducta pedófila. Es también en este punto interesante subrayar cómo la Asociación Psiquiátrica Americana exige, para calificar un comportamiento como pedófilo, que la persona tenga más de 16 años y, como mínimo, 5 años más que el niño objeto de sus fantasías y/o actos sexuales. […]”Por tanto, antes de formular alegaciones contra un menor por delito de pornografía infantil,deben sopesarse con extremo cuidado las consecuencias y los potenciales beneficios,huyendo de automatismos y teniendo presente que los efectos estigmatizadores pueden serdevastadores. No debe, pues, descartarse la utilización de las posibilidades 18.
desjudicializadoras previstas en los arts. 18, 19 y 27.4 de la Ley Orgánica deResponsabilidad Penal del Menor y, en casos extremos, el archivo conforme al art. 16 delmismo texto.”Semejantes consideraciones, sigue explicando Fierro, “encontramos en la Circular 9/2011de la Fiscalía General del Estado, sobre criterios para la unidad de actuación especializadadel Ministerio Fiscal en materia de reforma de menores, que repite literalmente algunospárrafos del Dictamen 4/2011, y añade lo siguiente: “Entre los factores que han de ponderarse a la hora de decidir la respuesta desde la jurisdicción de menores deben prima facie (a primera vista), tenerse presentes, entre otros, los siguientes: si se trata de actos de mera posesión (art. 189.2 CP) o de difusión intencionada (art. 189.1.b CP); la cantidad de material aprehendido (la valoración debe ser muy distinta ante supuestos de menores que incurren en el patrón del «coleccionista», estudiado por la criminología norteamericana, propio de personas que aplican abundante tiempo y esfuerzo a conseguir material; y supuestos de posesión de archivos aislados que deben poner sobre aviso ante una eventual concurrencia de error o ante una conducta sin connotaciones sexuales); la edad del menor encartado y la de los menores representados en el material (poseer material de menores adolescentes puede tener un significado muy distinto al de poseer material de menores prepubescentes o de bebés); el tipo de acto sexual representado en el material (concurrencia de violencia, notas degradantes o vejatorias…), etc. Además, aparte de la valoración de los hechos, debería prestarse especial atención al informe del equipo técnico, que podrá ser muy ilustrativo en cuanto a si el menor presenta problemas en sus circunstancias psicosociales y educativas que requieran una intervención, o si no concurren tales factores. Estas pautas también son extensibles al nuevo delito de captación de niños y niñas por medio de Internet con fines sexuales (grooming) (art. 183. bis CP) al exhibicionismo (art. 185 CP) y a la exhibición de pornografía a menores (art. 186 CP).”Así, detalla Fierro que “si bien las denuncias de conductas unidas al acoso escolar handisminuido, lo que sí se percibe es un aumento de conductas vejatorias, amenazas ycoacciones a través de Internet, y en concreto de las llamadas redes sociales. Otras veces,se graban mediante móviles peleas, agresiones, o se difunden vídeos de relaciones íntimassin el consentimiento de quien ha sido grabado. Precisamente en uno de estos casos dedifusión de imágenes de contenido pornográfico sin el consentimiento de la afectada, laSección de Granada decidió -por su gravedad- seguir adelante con el trámite de calificacióny audiencia, en lugar de decantarse por una solución extrajudicial como en otros casos.”4.2.1 Datos de incidencia del grooming en EspañaEn este sentido, desde el Observatorio de la Seguridad de la Información de INTECO, sugerente, Pablo Pérez, indica que según los datos del estudio de INTECO sobre Hábitosseguros en el uso de las TIC por niños y adolescentes y e-confianza de sus padres, “elacoso sexual se posiciona como el riesgo que más preocupa a los padres, de todos losanalizados (6 de cada 10 lo considera grave o muy grave). La alta preocupación que lospadres muestran hacia la situación no se traduce en una elevada incidencia. Más bien al 19.
contrario, con un 1% de casos declarados por los menores, el riesgo de grooming es, detodos los analizados, uno de los que presenta menores tasas de incidencia reconocida.Algo más de la mitad de los padres y menores entrevistados son conscientes de que existeel riesgo de sufrir acoso sexual en el uso de las TIC, y son más los padres que los hijos losque manifiestan conocer la amenaza. En el caso de los menores, existe un conocimiento deeste riesgo significativamente más alto entre las niñas (62,2%) que entre los niños (39,7%).Los padres consideran que, en caso de ocurrir una situación de acoso sexual al menor en elentorno TIC, se trataría de una situación muy preocupante: el 60% de los padresencuestados considera que se trata de una situación de mucha o bastante gravedad.Un 2,1% de los padres y un 1,3% de los hijos afirman que los menores han estadoexpuestos a situaciones que identifican como grooming o acoso sexual.En cualquier caso, como se puede observar, se trata de una situación con una tasa deincidencia muy reducida en comparación con otros riesgos, con las cifras que ofrecen otrasfuentes y con la repercusión mediática de estas situaciones.Resulta destacable la desviación entre las opiniones de padres e hijos, que podría indiciardiferentes percepciones entre unos y otros (más estricta en el caso de los padres, más laxaen el de los hijos) sobre la consideración de qué se considera acoso sexual.Igualmente, resulta destacable la percepción de mayor incidencia directa (al propio menor)que indirecta (en el entorno próximo al del hijo), donde la incidencia es aún más baja: un1,7% en opinión de los hijos y 1,6% según los adultos.”.Así, en los datos de grooming de 2011 y 2012 del estudio de INTECO sobre la Seguridad dela información y la e-confianza de los hogares españoles, informe anual 2011 (16, 17 y 18ªoleada) pueden verse los siguientes datos: 20.
Situaciones de riesgo para menores conocidas por los padres may-ago11 sep-dic11 ene-abr12Haber sido objeto de acoso sexual 1,5% 1,9% 0,6%Citarse a solas con adultos o desconocidos 3,7% 2,0% 1,1%Tratar con adultos que se hacen pasar por niños 5,6% 3,3% 3,1% Fuente: Observatorio INTECO 21.
5. ¿Cómo detectarlo?El primer paso para la acción en contra de las situaciones de acoso es la detección, algoque se muestra complicado cuando son menores los que están sufriendo la situación.En estos apartados, educadores, psicólogos y juristas, van a aportar su visión y posiblesformas de actuación para el entorno del menor.5.1 CIBERBULLYINGComo se ha estado analizando, desde el punto de vista educativo, el ciberbullying coincidecon el bullying en que comparte los componentes básicos (intencionalidad, desequilibrio depoder y recurrencia de las acciones) y, además, añade otros específicos, como son ciertoanonimato en las acciones, la desinhibición virtual que se da en los participantes, laaudiencia agrandada destinataria de las agresiones o la reducción de clavessocioemocionales en las dinámicas de agresión.Sin embargo, ambas dinámicas, bullying y ciberbullying ponen de manifiesto, en palabrasdel profesor de la Universidad de Valladolid José María Avilés, “la ausencia de un criteriomoral que autorregule las dinámicas de relación interpersonal, que es lo que hace que seproduzca maltrato intencionado de quienes se creen con poder hacia quien consideran másdébil y/o blanco fácil de sus intenciones. En este sentido, el objetivo en el plano educativo esclaro, la formación del individuo en su educación moral, de forma que pueda llegar a regularsu conducta y mantener relaciones interpersonales a partir de principios justos yuniversales.”En relación con las características de este comportamiento, Avilés ha obtenido resultadosde investigación que identifican constantes en el ciberbullying en los diferentes planos deanálisis de esas dinámicas: “desde el punto de vista interpersonal observamos en ladinámica que se establecen entre el agresor y la víctima de ciberbullying características quetienen que ver con el equilibrio o desequilibrio de poder dentro del grupo, con el grado deseguridad o inseguridad a que se tienen que exponer los agresores cuando perpetran losataques y con el grado de control o descontrol que maneja la víctima en esas situaciones”.Por otra parte, continua detallando que “en el plano intrapersonal las características de losparticipantes principales pasan por la carencia de empatía y feedback en el agresor alcontar con menos claves socioemocionales de respuesta de la víctima cuando dirige laagresión; un grado mayor de confusión en las víctimas al no contar con datos deprocedencia de las agresiones, menos que en el bulllying presencial, y un menor grado deexposición del agresor al no tener que arriesgar nada para realizar las agresiones, alhacerlas desde el otro lado del teclado y con cierto grado de anonimato e imprevisibilidad”.Sigue Avilés diciendo que “en las dinámicas que se viven dentro del grupo de iguales, quesuelen estar interconectados simultáneamente en los mismos espacios virtuales, primancaracterísticas como los componentes colectivos de identidad grupal que hacen que lapresión social del grupo se ligue al sentimiento de pertenencia a una comunidad virtual, ladesinhibición grupal, que también se da en el bullying presencial, y cierta uniformidad deactuación que viene favorecida por la tendencia de los individuos a regular su propia 22.
conducta conforme a la norma imperante en el grupo o marcada por quien tiene másinfluencia o poder dentro de él”.Además, finaliza diciendo que “encontramos características contextuales en el ciberbullyingque identifican un sufrimiento más marcado en las víctimas al permanecer más tiempo elobjeto de burla o agresión en el medio virtual, una foto, un mensaje o una página webdifamatoria, por ejemplo; y es marcadamente más amplio también que en el bullyingpresencial, el tamaño de la audiencia que tiene acceso al daño que producen los ataques delos agresores/as en sus blancos.”5.1.1 Características de algunos de los perfiles implicadosSegún el psicólogo José María Avilés, “como sucede en el bullying presencial, el agresor nopresenta un perfil único ni especialmente perturbado desde el punto de vista psicológico. Portratarse el ciberbullying de una forma indirecta de agresión, es un medio que favorece laaparición de perfiles de agresores indirectos, que buscan cierta seguridad y evitación delriesgo a la hora de atacar. Incluso, aquellos que no lo harían presencialmente y que seencubren en la red para cometer abusos que no realizarían cara a cara. En cualquier caso,el agresor es un menor que no tiene una escala de valores conforme a un códigomoralmente aceptable y en el que priman o se instalan con no demasiada dificultadconstantes como el abuso, el dominio, el egoísmo, la exclusión, el maltrato físico, lainsolidaridad o la doble moral. Muchos de ellos se han socializado en entornos familiares sinpautas de educación moral, con modelos de ejercicio de autoridad desequilibrados,autoritarios, inexistentes o permisivos, o, incluso, en modelos en los que los menoresmismos han sido la autoridad y que han generalizado abusivamente a otras situaciones”.Sin embargo, continua Avilés, “también podemos encontrar menores que han aprendido esadoble moral de conducta en la que en determinadas situaciones despliegan un repertorio dehabilidades sociales políticamente correctas, que les salvaguarda en las situaciones socialesen las que participan, pero que son capaces de actuar y mostrar tras el anonimato virtual suotra cara oculta, en un ejercicio de cinismo e insinceridad. La interiorización de estosmecanismos hace que los entornos virtuales se muestren propicios para desplegar estedoble juego”.Por su parte, el estudio realizado por el Centro de Estudios Jurídicos y de FormaciónEspecializada del Departamento de Justicia de la Generalitat de Cataluña, titulado Análisis yabordaje del acoso entre iguales mediante el uso de las nuevas tecnologías, hace unanálisis detallado de los perfiles que intervienen en los casos de ciberbullying y determinaque en el caso de los menores acosadores los aspectos definitorios del menor son: - “Necesidad imperiosa de dominar a otros; les gusta valerse de la fuerza física - Bajo rendimiento académico - Impulsividad y baja tolerancia a la frustración - Dificultades para asumir y cumplir la normativa - Una actitud de mayor tendencia hacia la violencia y el uso de los medios violentos 23.
- Poca empatía hacia las víctimas de agresiones y una opinión relativamente positiva de sí mismos. En los chicos se da un modelo de reacción agresiva combinado con la fortaleza física - Las relaciones con los adultos suelen darse de manera agresiva - Son protagonistas tanto de agresiones proactivas (deliberadas con la finalidad de conseguir un objetivo) como reactivas (defensivas ante el hecho de ser provocados)13”.Por otra parte, siguiendo con el análisis de Avilés, respecto a la víctima, indica que granparte de los casos de ciberbullying tienen un precedente de bullying presencial en el que lasvíctimas han sido ya acosadas en el plano físico. Como en el caso del agresor, la víctima nopresenta un perfil único. “Gran parte de ellas son menores que presentan dificultades paradefender sus propios derechos, con escasa red social y pocos amigos, bajo concepto de símismos y con dificultades de interacción social. Aunque, sin duda, también hay otrosperfiles: el alumno seguro y brillante con el que termina metiéndose un agresor o un grupovirtualmente y/o presencialmente, los alumnos víctimas resultantes de alianzas yemparejamientos cambiantes dentro de un mismo grupo, el alumno irritante para el grupoque termina siendo objeto de sus agresiones (víctima provocativa) o queda situado en elgrupo y/o se acomoda él en papeles bufos, el alumno descolocado en el grupo que ocupacualquier papel que se le deje con tal de ser aceptado en el grupo aunque pague el peajedel maltrato o la humillación, tan típico en los grupos de chicas, etc.”Por su parte, el estudio de la Generalitat de Cataluña, indica que en el caso de la víctima deacoso a través de Internet, nos encontramos con “estados emocionales negativos, talescomo ansiedad, baja autoestima, depresión, indefensión, apariencia triste, mal humor y/oideas suicidas. Expresa disgusto, miedo soledad, frustración, estrés, irritabilidad,somatizaciones, trastornos del sueño y/o altos niveles de estrés permanente. Al mismotiempo, evita la escuela y presenta dificultades en concentrarse, experimenta unadisminución en su rendimiento académico, pérdida de interés por las actividades sociales ytendencia al distanciamiento y al aislamiento.14“En palabras de la médico pediatra María Angustias Salmerón “las somatizaciones osíntomas físicos pueden ser la primera manifestación que presente el menor o adolescente,ya que en la mayoría de los casos viven estas situaciones en silencio pero «el cuerpohabla». Las manifestaciones que más frecuentemente presenta la víctima son: dolor decabeza, dolor abdominal, mareos, cambios en el hábito intestinal, nauseas, insomnio deconciliación o despertares frecuentes. Los síntomas suelen ser de reciente aparición y sincausa aparente. En ocasiones son los primeros síntomas que pueden ser detectados por lospadres y motivos de consultas pediátricas que tras ser investigadas no se encuentra un13 Bartrina Andrés, María José, Centro de Estudios Jurídicos y de Formación Especializada delDepartamento de Justicia de la Generalitat de Cataluña, Análisis y abordaje del acoso entre iguales mediante eluso de las nuevas tecnologías14 Bartrina Andrés, María José, Centro de Estudios Jurídicos y de Formación Especializada delDepartamento de Justicia de la Generalitat de Cataluña, Análisis y abordaje del acoso entre iguales mediante eluso de las nuevas tecnologías 24.
diagnóstico y son catalogadas de tensionales o psicosomáticas. En dichos casos hay un altoíndice de sospecha de estar ante un caso de algún tipo de acoso.”5.1.2 Cómo se manifiestaTanto en el bullying como en el ciberbullying existen “alertas”, según indica José MaríaAvilés, “que nos deben hacer pensar en la posible gravedad de los hechos. Son señalesreferidas a los hábitos y costumbres de la conducta del sujeto víctima respecto a sucomportamiento anterior, en relación a la regularidad de la asistencia a clase, laconcentración en el estudio, los tiempos y dirección de sus relaciones en el seno del grupode iguales, la conducta alimentaria, su equilibrio en la salud o sus estados de humor. En elcaso del ciberbullying sus variaciones bruscas de uso por exceso o defecto respecto al usode los soportes virtuales (móvil, Internet) son conductas significativas.”Por su parte, el abogado Carlos Represa indica que en el actual contexto social marcado porla brecha digital entre padres e hijos, se hace necesario distinguir dos tramos de edad quepueden condicionar las manifestaciones de situaciones de ciberbullying: 1. Menores en fase de inmersión en nuevas tecnologías para los que el uso de las TIC es sinónimo de madurez y crecimiento: la agresión psicológica tenderá a ser ocultada por miedo a la prohibición, al castigo con la eliminación del medio que aboca al menor a la exclusión del grupo. Los cambios de conducta tenderán siempre hacia una ocultación de sentimientos hacia sus progenitores y a la ruptura de la comunicación en el ámbito de sus hábitos de navegación. Procurará que los padres no estén presentes cuando navegue, aumentando su soledad en el medio. Es la edad del aislamiento social y familiar. 2. Menores /adolescentes. Es la edad de la valentía, del orgullo y la madurez en el uso de la TICs. Son ellos los que saben, no sus padres, y por tanto sus problemas los resuelven entre ellos y, en todo caso, con la ayuda de los amigos. Esta falsa sensación de invulnerabilidad hace que tiendan a falsear la realidad, transmitiendo a sus padres agresividad, orgullo y falta de respeto en las relaciones de familia. La ansiedad, la impaciencia y la agresividad se manifiestan con mucha mayor facilidad.Avilés, en este sentido, continúa explicando que “en casa se suelen producir reaccionesbruscas o silencios significativos ante preguntas o requerimientos de sus padres por asuntosrelacionados con sus contactos en las redes sociales o reacciones bruscas o cambios dehumor después de una conexión. Más allá de la tendencia de los chicos a preservar elcontenido de sus contactos a través de la Red, los padres deben diferenciar esto de unrechazo frontal y/o enfado palpable a mantener conversaciones, aceptar preguntas, realizarcomentarios, etc. sobre sus relaciones y contactos a través de los soportes virtuales.Cuando se producen estas barreras comunicativas y de intercambio de información porparte de los chicos, en ocasiones es porque hay situaciones que desean ocultar y quepiensan que ellos mismos pueden manejar”.Así, detalla que “cuando los contextos relacionales son presenciales, como por ejemplo enclase o en el colegio, es significativa por parte de los acosados su falta de reacción antebromas públicas o reacciones exageradamente agresivas, que denotan la existencia detramas no visibles para los adultos pero conocidas por el grupo de iguales. De otra parte, losacosadores suelen reiterarlas y, cada vez que pueden, visualizarlas apoyándose en el 25.
conocimiento compartido de otros miembros del grupo para escenificar la presión enquienes las sufren”.Fundamentalmente a través de estos cambios en los hábitos de conducta, en el estado deánimo y en la red social se pueden detectar estas situaciones que deben ser visibles para elprofesorado y su familia si estos están especialmente atentos a ellos.Así, se pueden señalar algunas manifestaciones en niños y adolescentes: • Cambios en sus hábitos: o En el uso de dispositivos móviles o de Internet o De asistencia a clase o Por ausencia en actividades hasta ese momento preferidas o En altibajos en los tiempos de estudio y en el rendimiento del trabajo escolar o De variaciones en sus actividades de ocio habituales o De regularidad en la cantidad de comida y maneras de comer o Por permutas en los grupos de iguales, en ocasiones antagónicos o En relación con los adultos, en cuanto a la frecuencia y dependencia de ellos o En cuanto a su capacidad de concentración y de mantenimiento de su atención o Por modificación de sus costumbres de ocupación de su tiempo libre o En estados de humor o Por variabilidad de grupos de referencia. 26.
• Cambios en el estado de ánimo: o Fundamentalmente en el humor o Momentos de tristeza y/o apatía e indiferencia o En actitudes de relajación y tensión, incluso de reacción agresiva inusual o Excesivas reservas en la comunicación. • Cambios en su red social: o Intercambios extraños de red social y/o por repentina pobreza, ausencia de amistades y de relaciones sociales o Falta de defensa ante supuestas bromas públicas u observaciones públicas, inocuas aparentemente a ojos de los adultos o Miedo u oposición a salir de casa. • Cambios físicos o en sus pertenencias: o En su lenguaje corporal ante determinadas presencias: hombros encorvados, cabeza gacha, falta de contacto en ojos, rechazo de la presencia pública,… o En la ocupación de espacios escolares: cercanía a adultos, miedo a recreos, ocupación de rincones, paredes y espacios protegidos y controlables visualmente,… o De ocultamiento especial cuando se comunica por Internet o móvil o Explosiones agresivas momentáneas o Manifestaciones de enfermedad o dolencias frecuentes o Pérdida y/o deterioro de pertenencias físicas, lesiones físicas frecuentes sin explicación razonable. • Cambios somáticos: o Aumento o pérdida de peso rápido derivados de cambios en el comportamiento ante la comida: falta de apetito o comidas compulsivas o Mareos frecuentes con síntomas no comunes o Dolor de cabeza o estómago que no ocasionan despertares nocturnos pero que impiden realizar actividades normales como el ir al colegio o Diarreas frecuentes sin ir acompañadas de vómitos o fiebresSin embargo, en el caso del menor acosador, no existe un análisis minucioso de lasmanifestaciones que puede mostrar en el centro escolar o en su casa. 27.
5.1.3 Cómo abordar al menor cuando se está en una de estas situacionesUna vez que se han detectado en el menor estas manifestaciones y se sospecha de unasituación de acoso, destaca el profesor José María Avilés que “en especial, al menor queestá en una situación de confusión sobre lo que debe hacer ante situaciones de acoso y/ode ciberbullying, la mejor manera de abordarlo es a través de la comunicación y latransmisión de confianza desde los adultos que están a su alrededor”.A juicio de Avilés, “intentaremos de cualquier manera, primero, que no se sienta culpable porlo que cree que le está sucediendo. Sin duda, el trabajo de los adultos debe encaminarse aconvencer al menor acosado de que cuenta con nuestra confianza, que comprendemos loque ha sucedido y estamos dispuestos a ayudarle contando siempre con su autorizaciónante los pasos que juntos decidamos dar”.En resumen, “comunicación, evitación de la culpabilización y transmisión de confianzason los primeros pasos a dar con él.”Esto, según subrayan los psicólogos Urra y Avilés, “debe hacerse a través de un abordajeemocional, comprendiendo lo que le sucede y poniéndose en el lugar de la víctimaaportándole datos que le ayuden a entender que puede contar con nosotros para salir deeso y que no tiene por qué sufrir una situación de estas características”.Así, hay que convencerle de la necesidad de articular una respuesta efectiva y que, con laayuda de los adultos de alrededor, aprenda y valore lo que es una salida eficaz e ineficazante el ciberbullying.Así, según propone Avilés, se deben separar y argumentar con él primero las ineficaces: • Parálisis • Dejar pasar el tiempo • Miedo • Confrontación virtual • Sumisión • Indiferencia.Y, después, buscar las que se consideran que pueden ser eficaces: • Documentación del caso • Búsqueda y apoyo de iguales y adultos • Aserción de respuestas • Evitación de situaciones problemáticas • Bloqueo de las vías de comunicación 28.
• Actuación coordinada escuela-familia.Sin embargo, en el caso de que se detecte el caso contrario, se recomienda, antes de queempeore la situación, acudir al centro escolar para solucionar la situación, mediante lasacciones detalladas, pero adaptadas al perfil desde el que se ha detectado el acoso.5.2 GROOMINGEn el caso del grooming, las manifestaciones de la víctima son las ya detalladas en elapartado anterior, pero en algunos casos pueden verse acentuadas, debido al miedo ochantaje que pueda estar sufriendo el menor.En relación con el perfil del groomer, según explica César Lorenzana del Grupo de DelitosTelemáticos de la Guardia Civil, “ha habido varios proyectos para tratar de hacer un perfilpsicológico de pedófilos y pederastas, pero no es fácil. El último que se hizo fue encolaboración con la Universidad de Jaén y arrojaba alguna conclusión, apuntando a gentede mediana edad, de entre 30 y 40 años, de familias desestructuradas y que vivían solos. Esun estudio basado en una muestra pequeña y, por el contrario, nosotros en el Grupo deDelitos Telemáticos hemos encontrado cosas de todo tipo, chicos de 16 - 17 años que estánintentando acosar sexualmente a niñas de 10 años o de 14, e incluso hemos visto mujeres,que es bastante sorprendente, que se dedican a acosar a menores”.En este sentido, detalla Lorenzana “no disponemos de una muestra muy grande para poderhacerlo. El estudio de la Universidad de Jaén tomó como muestra agresores sexualestradicionales de adultos que estaban en prisión y luego gente condenada por abuso sexualinfantil y gente involucrada en investigaciones, detenidos, etc. La muestra no era muy ampliaporque todavía no se han producido muchas condenas por abuso sexual infantil, ya que haymuchos procedimientos que están en fase de instrucción, otros que están pendientes de unrecurso ante el Tribunal Supremo o ante el Tribunal Constitucional. Además, hay que teneren cuenta que hasta la reforma del Código Penal del 2009, no se subió la cuantía de laspenas por estos temas. Hasta entonces no eran muy elevadas, con lo cual la mayoría de lagente que era condenada por estos hechos no ingresaba en prisión. Por lo tanto, a la horade hacer un estudio de la gente que está en prisión, la muestra es realmente pequeña.” 29.
6. ¿Cómo prevenirlo? Respuesta ante un caso de acoso6.1 LA LABOR DE PREVENCIÓNHoy en día Internet y las nuevas tecnologías son herramientas imprescindibles en nuestrasociedad. La última generación, los conocidos como nativos digitales, contemplan latecnología desde una perspectiva completamente diferente a la de los adultos. Han nacidocon ella, tienen facilidad para su uso y, posiblemente, en un entorno sin tecnología les seríamuy complicado desenvolverse.Bajo este concepto de uso de la tecnología han surgido muchos malos usos y abusos queno pueden analizarse desde una perspectiva de riesgo generalizado e inevitable. Latecnología es muy beneficiosa y está detrás de la mayoría de los avances que han hechoprogresar a la sociedad en los últimos años. Pero como todo, hay que aprender a utilizarla y,además, hacerlo correctamente. Un coche también puede ser un instrumento peligroso perosi se respetan las señales, la velocidad y se usa el cinturón de seguridad, los riesgos sonmucho menores.Así, la prevención en el ámbito del uso de la tecnología, se convierte en un elementofundamental cuando estamos hablando de su uso por menores. 30.
Pero para poder ayudar a los menores a prevenir, hay que tener en cuenta que el llamadoinmigrante digital (los adultos que han llegado a Internet de la mano de la necesidad o deltrabajo a la tecnología), también tiene que conocer tanto o más el uso y, sobre todo, elfuncionamiento de la Red y, especialmente, de las redes sociales.Esta labor no es fácil y el único comienzo posible está centrado en un solo concepto: laeducación en dos ámbitos: el conductual y el tecnológico. Así, en esta misión losespecialistas resaltan como punto de partida una labor conjunta de padres y educadores enestos conceptos.En el primer aspecto, el relacionado con la conducta, hay que tener en cuenta conceptoscomo: - Niveles adecuados de comunicación intrafamiliar: en palabras de José María Avilés “saber de nuestros hijos y que ellos sepan de nosotros deseos, expectativas, objetivos, esperanzas,…”. Por su parte, Jesús María Sánchez Herrero, de CEAPA, indica que “aquí creo está uno de los nudos de la cuestión y que está, como generalmente se hace, poco tratado. Los niveles adecuados de comunicación no se construyen cuando se necesitan, sino que han de estar ya consolidados para que, cuando sucede algo, pueda sacársele partido, además de las bondades que tienen para la convivencia familiar y la buena relación cotidiana. - La falta de una concienciación adecuada a las familias, y la capacitación de estas en habilidades y estrategias que favorezcan esos “niveles adecuados” hace que las familias sean poco eficaces a niveles preventivos. - Educación en sensibilidad: según el psicólogo Javier Urra, es importante hacerles comprender el derecho y el respecto a la víctima y ponerse en su lugar para evitar que se llegue a situaciones no solo de violencia, sino también de aislamiento de determinados menores. - Problemas éticos y pensamiento consecuencial. Tanto Urra como el profesor José María Avilés resaltan la importancia de enseñar a los niños dos conceptos importantes. Por una parte, en línea con la información que se emite y que se recibe, qué información en creíble y cual no o que hay que mantener “en cuarentena”, y, cuando somos emisores de información, qué información es publicable y cuál no, desde el punto de vista de la educación, de la importancia de la información, de los riesgos de la información que se comparte e, incluso, de la seguridad física y digital. Y, por otra parte, aprender a analizar las consecuencias de la información que se publica, por ejemplo, un insulto a un compañero, el color de los calcetines que se llevan puestos hoy o la dirección de casa. - Modelo colaborativo de resolución de problemas entre familia y escuela como forma de abordar los problemas de ciberbullying y existencia de un modelo restaurativo de las relaciones interpersonales en la resolución de los casos, frente a la venganza y la Ley del Talión: restitución y restauración. Y en relación con esto, “lealtad educativa familia-escuela en la resolución de tal manera que el centro y la familia vayan en la misma dirección y con los mismos objetivos de resolución”, en palabras del profesor José María Avilés. 31.
- No responder a la provocación: desde la Policía Nacional se indica que, ante una situación de ciberacoso es imprescindible no responder a las provocaciones y dejar claro que las acciones del acosador pueden ser constitutivas de delito y que se actuará en consecuencia. Además, en el caso de que se produzca en los centros educativos, se debe poner en conocimiento de los padres la situación de acoso con el fin de que ellos inicien las acciones para poner fin a la situación y que la víctima reciba su apoyo.Respecto a la educación en la tecnología, las líneas que destacan educadores y técnicosson: - Educar en el funcionamiento «técnico»: hay que darles a conocer los riesgos (virus, spam, suplantación de identidad, etc.), las herramientas que es necesario que estén instaladas en los equipos (antivirus, cortafuegos, etc.), además de los hábitos seguros como el no entrar en páginas que no sean fiables o el uso de contraseñas robustas y su cambio periódico. 32.
- Limitar los horarios de uso para evitar ningún tipo de dependencia a las redes sociales y establecer un lugar de tránsito y uso común para ubicar el ordenador. Según Javier Urra, la adicción siempre ha sido un riesgo para el ser humano, por lo que hay que educar en el autodominio. Además, para Urra es importante que los niños, por el uso de las nuevas tecnologías, no limiten el contacto con sus iguales y habla del criterio del «piel con piel», según el cual los niños deben jugar en la calle, ir a campamentos y discutir con otros niños. Solo de esta manera aprenderán los matices del lenguaje y de las relaciones con el resto de las personas. - Establecer un criterio de edades, tanto para la utilización de la tecnología como para el acceso a los contenidos. Hay que hacerse preguntas como “¿Necesita un niño de 6 años un teléfono móvil?”, “¿Son los contenidos de esta página adecuados para un niño de 12 años?”. Con este precepto, hay que tener en cuenta, como recuerda José María Avilés, que hay que adaptarse a las herramientas psicológicas con que cuentan los menores en las diferentes etapas de su vida, a fin de que comprendan y asuman correctamente determinados conceptos y situaciones de la vida diaria. - Educación familiar y escolar en las que se preserven y eduquen la gestión de los sentimientos y las emociones, la comunicación de los datos personales, el derecho y la salvaguarda de la intimidad y el respeto a la imagen de uno mismo y de los otros. - Concepto del delito: enseñándoles que las conductas que lleven a cabo en el uso de las nuevas tecnologías y de Internet también pueden tener consecuencias en el ámbito familiar (castigos), en el ámbito escolar (sanciones) o, ya en casos más graves, incluso penales (delitos).6.2 ACTIVIDADES DE PREVENCIÓN DEL ABUSOTanto el ciberbullying como el grooming manifiestan intenciones de abuso de poder en suejecución. ¿Cómo actuar para la prevención?En el caso concreto del ciberbullying y, como primer paso, en palabras del psicólogo JavierUrra, “en vista de que tenemos noticias de este tipo en los medios de comunicación y que aveces salen en los telediarios yo creo que lo primero que tenemos que hacer es preguntartres cosas a los hijos: - ¿Tú no serás un agresor? - ¿Tú no serás una víctima?, en otro tipo de niños - Y, ¿tú no serás un cobarde que se pone del lado del agresor, en lugar del lado de la víctima?De esta manera, podemos aprovechar noticias, a veces duras, para analizar en qué casoestán los menores con los que nos encontramos”. 33.
Yendo más al fondo de la cuestión, según el profesor José María Avilés, en ambos casos,ciberbullying y grooming, son de aplicación medidas técnicas, físicas y educativas deprevención contra el abuso.Las relacionadas con la autoafirmación conllevan: • “En el alumnado: que aprenda a responder asertivamente ante el abuso. • En la comunidad educativa (familias y profesorado): que lo haga mediante la visualización de medidas como la «Declaración antibullying en la comunidad educativa» o los protocolos de actuación previstos para cuando esto suceda.Las organizativas implican: • Organizar el centro escolar contra el ciberbullying, creando un grupo de personas estables que trabajen contra el acoso. • Contando entre el profesorado con conocedores que canalicen y faciliten la información y el funcionamiento técnico de mecanismos y dispositivos. • Disponer de sistemas anónimos y seguros de comunicación de los casos. • Contar con estructuras estables entre el alumnado que se ocupe de ayudar en esos casos.Las de inserción curricular pasan por: • Hablar, tratar, escenificar y debatir la naturaleza, riesgos, gestión y consecuencias de estos casos en el transcurso escolar, en las clases, entre alumnado y profesorado. • Adoptar metodologías como el análisis de casos, el roleplay, las técnicas narrativas, como medios que faciliten esa inserción en el currículum del alumnado por parte del profesorado en sus clases.Las que tienen que ver con la gestión adecuada de los casos conllevan: • Protocolos previamente establecidos y coordinados en la comunidad educativa entre los centros y las familias. • Información y formación al profesorado, familias y alumnado de una correcta gestión de las emociones en el espacio virtual. • La adopción de códigos online correctos y hábitos de buenas prácticas. • Entrenamiento en practicar la coherencia con ejercicios de paralelismo entre las actuaciones de la vida virtual y las de la vida real (trasladar a la vida virtual consejos de la vida real como el «no hables con extraños»). 34.
• Pautas educativas de reacción, el qué hacer y qué no hacer cuando esto pueda suceder, tanto por parte del alumnado como de sus familias. • Desconfiar de las habilidades e iniciativas personales para manejar esas situaciones. • Búsqueda de ayuda en los adultos y/o en los iguales capacitados o dispuestos a ello para ayudar a gestionar estos casos. • Mejorar el conocimiento por parte del personal sanitario y del pediatra particularmente para que sean capaces de realizar un diagnóstico precoz. Ante síntomas psicosomáticos sin causa aparente siempre debe ser interrogado el menor sobre situaciones de acoso que ha podido padecer en internet o en el centro escolar.Las que se refieren a la evitación del riesgo tienen que ver con minimizar los intentos deabuso y evitar las situaciones de riesgo. En este sentido: • Implementar acciones que dificulten que a los menores lleguen personas con esas intenciones, que pasan por educar al menor en lo que tiene que ver con la gestión de la comunicación, de sus datos personales, imagen e intimidad; que sepa reaccionar (qué no hacer) y a quién acudir cuando hay una sospecha de que eso pudiera estar pasando. • Que conozca los riesgos de las prácticas adictivas online y de la filiación a comunidades de riesgo (anorexia, suicidio). • Utilizar mecanismos físicos y técnicos en la red y en los aparatos para dificultar el acceso fácil al menor. • Identificar y perseguir a las personas que buscan estas situaciones (grooming).Las que tienen que ver con la búsqueda de ayuda pasan por: • La elaboración de una red en la comunidad escolar que haga tareas preventivas contra el ciberbullying, fomentando cibermentores o equipos de ayuda entre el propio alumnado. • Constitución de escuelas de familias y reuniones de familias que aborden estos temas. • Asesoramiento en instancias superiores o de fuera de la escuela. • Apoyo logístico y asesoramiento técnico en los casos que lo requieran.Además, en el caso concreto del grooming hay que reforzar entre los menores laimportancia de no confiar en todas las personas que se les presenten o traten de conocerlesa través de las redes sociales o de programas de mensajería. Es muy importante, en este 35.
sentido que la vida real y la vida virtual sean parejas, de tal manera que en la segunda soloestén personas que se conocen cara a cara. 36.
7. ¿Cómo actuar? Respuesta ante un caso de acoso. Responsabilidades de padres y educadores7.1 CÓMO ACTUAR EN CASO DE ACOSOUn caso de acoso es una situación muy grave en la que hay que, en primer lugar, definir loque ha ocurrido y actuar con la víctima. En el caso de que la agresión haya sucedido en elcentro escolar, conviene actuar tanto con la persona que ha sufrido el acoso y su agresor,como con el conjunto de la comunidad. En el caso de que se trate de un caso de grooming,la acción debe dejarse en manos directamente de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad delEstado.En el caso de que se perciba que el menor pueda estar sufriendo una de estas situaciones,el psicólogo Javier Urra, recomienda, en primer lugar, sentarse con el menor y escucharle,dejando que exprese todo lo que siente y mostrándole todo el apoyo por parte de su familiay que “no es, en absoluto, una situación que tenga que soportar”.Urra recomienda hacer preguntas abiertas, para conocer los detalles de los hechos y delos implicados y resaltar el apoyo de los padres al menor, detalle importante para que el niñocuente todo lo que ha ocurrido.En este sentido, también pueden ser una buena fuente de información los amigos delmenor. Aunque es probable que no cuenten todos los detalles del incidente sí que puedenacercar al hecho de que no se lleva bien con algún compañero o si ha conocido a algún«niño» a través de Internet que ellos no conozcan, por ejemplo.Así, según expresa César Lorenzana, del GDT de la Guardia Civil, “en la mayoría de lasocasiones, cuando el menor decide hacer pública esta situación, se debe a que la misma setorna insoportable y acude a sus padres en busca de ayuda, y al mismo tiempo con ciertotemor por lo inapropiado de su conducta anterior.”Una vez al tanto de los hechos, en el caso de que se trate de un caso de ciberbullying, sedebe acudir al colegio y preguntar a los profesores y tutores si han detectado o puedenpararse a observar si hay algún comportamiento raro que pueda llevar a pensar que estásucediendo la agresión.Posteriormente, en los casos graves y sobre todo en los de grooming, continúa explicando elGDT, “una vez los padres tienen conocimiento expreso de la situación, deben denunciarloante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o autoridades judiciales para iniciar lainvestigación, identificar al responsable y ponerle a disposición de la Justicia. No se trataúnicamente de poner fin a estas situaciones, cosa prioritaria, sino de localizar al responsablepara evitar que se repita en el futuro o con otras víctimas potenciales. En muchas ocasiones,los acosadores no actúan contra una sola víctima, sino que disponen de varios «contactos»a los que regularmente acosan. En este sentido, la denuncia de uno de ellos servirá parapoder ayudar a todos los que están en su situación, pero no han decidido aún denunciar elacoso.” 37.
El proceso a seguir si esta situación es detectada en un centro escolar es contactar deforma rápida con los padres, tutores, o representantes legales de los menores afectados y, apartir de ahí, es de aplicación lo explicado en el párrafo anterior.A partir de este momento tiene que comenzar el mecanismo de actuación en los distintosámbitos, dependiendo de lo que pueda estar sucediendo.Desde el punto de vista judicial, el fiscal de Menores Avelino Fierro estima que “la aplicacióndel Derecho Penal es el último paso; hay además un principio que los penalistas debemosobservar: el de intervención mínima. Antes de poner en marcha la maquinaria judicial ymucho antes, para evitar que los hechos tengan lugar, hay que insistir en la prevención yen la educación, en el buen uso que los adolescentes, inmersos en esa «cultura de lahabitación», deberían hacer de la tecnología informática, a la que muchos dedicandemasiado tiempo, convertidos en ciberadictos.”Así, en este sentido, vuelve a destacar que “es importante el control parental. Yo sigopensando que el control parental ejercido en beneficio de los hijos, igual que el derecho decorrección, que ha desaparecido del Código Civil, está exento de responsabilidad porque seestá cumpliendo un deber o ejerciendo legítimamente un derecho”.En esa tarea, según Fierro, “los padres cuentan con recursos variados, que van desde lasaplicaciones «ciberniñeras», que distinguen entre las páginas que son o no adecuadas paramenores, hasta seguir las recomendaciones de numerosas instituciones y profesionales queen sus guías, páginas, webs, blogs, ofrecen información y ayuda: INTECO, UNICEF,Pantallas Amigas, Agencia Española de Protección de Datos, Asociación Española dePadres y Madres Internautas (AENPI), Junta de Castilla y León y su plan de prevención delacoso escolar…”.Así, en opinión de Fierro “antes de acudir a formular una denuncia, cabe también actuar dediversas maneras: informar de las conductas incorrectas a través de los formularios queproporcionan los servicios de correo electrónico, o hacerlo a través de las propias redessociales que también disponen de correo o formulario de contacto para informar de abusos,o comunicarlo al Proveedor de Servicios de Internet que se tenga contratado o al de lacompañía que esté utilizando el ciberacosador.” Así se recoge en el ANEXO I diferentes víasde contacto con algunas de las redes sociales más utilizadas.7.2 RESPONSABILIDADES DE LOS PADRES Y EDUCADORESEn este aspecto, la abogada Paloma Llaneza hace una valoración genérica de este aspectoy a su juicio “es un error extendido, actualmente, el pensar que toda conducta disruptivatenga que ser sancionada penalmente sin plantearnos hasta qué punto todos los actoresimplicados han hecho dejación de sus obligaciones básicas o han minimizado la importanciadel acoso escolar por haber existido éste siempre.”En opinión de Llaneza, las situaciones de acoso se han consentido de manera continua y“siempre ha habido abusones y abusados, bajo la excusa de que “son críos” o “así se 38.
forman para la vida””, para continuar diciendo que “sin una previa conciencia ética de lospadres sobre la gravedad de estos comportamientos que han de ser arrancados de raíz desus hijos, o sin unas medidas sancionatorias económicas de los centros que los toleren, pormiedo o permisividad, estas situaciones no van a acabar.”En cuanto a las medidas penales, la abogada estima que es “un trámite doloroso queremata a la víctima, que lo victimiza de manera definitiva, acabando con su autoestima y, enmuchos casos, con su confianza en la Justicia. Se tendría que poder expulsar del circuito alacosador y no al acosado, haciendo los ajustes legales necesarios para que el derecho a laeducación obligatoria no impida castigar con la expulsión a quien no sabe comportarse ensociedad. Recordemos que el derecho penal es un último recurso al que se acude parasolventar situaciones que no hayan podido solucionarse por otros medios.”Por su parte, el psicólogo José María Avilés avanza en este sentido que “en primer lugartiene que haber un pacto de lealtad educativa, que no siempre existe, en el sentido de queen los órganos y en los instrumentos institucionales de la comunidad educativa tenemos quetener consensuados una serie de mecanismos para ir todos en la misma dirección ya que,cuando esto sucede, nadie es objetivo. Tenemos una patata caliente entre las manos quenos hace posicionarnos a favor de nuestro hijo, a favor de la víctima, defendiendo cosasindefendibles por parte del agresor o recurriendo a instancias judiciales para plantearsituaciones que no son moralmente adecuadas o aceptables…”.Así, con esta opinión de contexto, se analiza a continuación la responsabilidad de cada unode los actores en las situaciones de acoso.7.2.1 PadresArtículo 154 del Código Civil: “Los hijos no emancipados están bajo la potestad de lospadres.La patria potestad se ejercerá siempre en beneficio de los hijos, de acuerdo con supersonalidad, y con respeto a su integridad física y psicológica. Esta potestad comprendelos siguientes deberes y facultades: - Velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral. - Representarlos y administrar sus bienes.Si los hijos tuvieren suficiente juicio, deberán ser oídos siempre antes de adoptar decisionesque les afecten.Los padres podrán, en el ejercicio de su potestad, recabar el auxilio de la autoridad.”Desde el punto de vista legal, según resalta el juez de Menores, Ernesto Mallo, “los padrestienen las obligaciones derivadas de la patria potestad que indica el Código Civil, de maneraque es evidente que los padres, tanto por deber legal, como por sentido común, en cuanto 39.
tienen bajo su guarda a menores, deben estar atentos a las actividades que sus hijosrealizan en Internet, y deben poner los límites necesarios.”En el caso de que sus hijos cometan hechos delictivos, la Ley Orgánica 5/2000, de 12 deenero, de Responsabilidad penal de los menores, establece, en su artículo 61.3: “Cuando elresponsable de los hechos cometidos sea un menor de dieciocho años, responderánsolidariamente con él de los daños y perjuicios causados sus padres, tutores, acogedores yguardadores legales o de hecho, por este orden. Cuando éstos no hubieren favorecido laconducta del menor con dolo o negligencia grave, su responsabilidad podrá ser moderadapor el juez según los casos.”, por lo tanto, en la responsabilidad civil, en el pago de lasresponsabilidades que pudiesen corresponder, actuarán de forma solidaria los padresjuntamente con sus hijos.7.2.2 Centros educativos“Código Civil.Artículo 1902.El que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, estáobligado a reparar el daño causado.Artículo 1903.La obligación que impone el artículo anterior es exigible, no sólo por los actos u omisionespropios, sino por los de aquellas personas de quienes se debe responder.Los padres son responsables de los daños causados por los hijos que se encuentren bajosu guarda.Los tutores lo son de los perjuicios causados por los menores o incapacitados que estánbajo su autoridad y habitan en su compañía.Lo son igualmente los dueños o directores de un establecimiento y empresa respecto de losperjuicios causados por sus dependientes en el servicio de los ramos en que los tuvieranempleados, o con ocasión de sus funciones.Las personas o entidades que sean titulares de un centro docente de enseñanza no superiorresponderán por los daños y perjuicios que causen sus alumnos menores de edad durantelos períodos de tiempo en que los mismos se hallen bajo el control o vigilancia delprofesorado del centro, desarrollando actividades escolares o extraescolares ycomplementarias.La responsabilidad de que trata este artículo cesará cuando las personas en él mencionadasprueben que emplearon toda la diligencia de un buen padre de familia para prevenir eldaño.” 40.
Así, el juez de Menores, Ernesto Mallo destaca el apartado del artículo 1903 del Código Civilen el que se señala que las personas o entidades que sean titulares de un centro docentede enseñanza no superior responderán por los daños y perjuicios que causen sus alumnosmenores de edad durante los períodos de tiempo en que los mismos se hallen bajo elcontrol o vigilancia del profesorado del centro, desarrollando actividades escolares oextraescolares y complementarias.Por último, el ya citado artículo 61 de la LORPM atribuye también responsabilidad civilsolidaria a los “guardadores”, concepto éste en el que pueden incluirse los centros docentesdurante el horario escolar.Por su parte, en el mismo sentido, el abogado Carlos Represa, propone el análisis de tresartículos de textos normativos: 1. Real Decreto 732/1995, de derechos y deberes de los alumnos y normas de convivencia de los centros. Art. 46: “Podrán corregirse, de acuerdo con lo dispuesto en este título, los actos contrarios a las normas de convivencia del centro realizados por los alumnos en el recinto escolar o durante la realización de actividades complementarias y extraescolares. Igualmente, podrán corregirse las actuaciones del alumno que, aunque realizadas fuera del recinto escolar, estén motivadas o directamente relacionadas con la vida escolar y afecten a sus compañeros o a otros miembros de la comunidad educativa. 2. Ley 2/2010, de 15 de junio, de Autoridad del Profesor de la Comunidad de Madrid (idéntico en el resto de leyes). Art. 5: “Autoridad pública. Los directores y demás miembros del equipo directivo, así como los profesores tendrán, en el ejercicio de las potestades de gobierno, docentes y disciplinarias que tengan atribuidas, la condición de autoridad pública, y gozarán de la protección reconocida a tal condición por el ordenamiento jurídico. Artículo 6. Presunción de veracidad. En el ejercicio de las competencias disciplinarias, los hechos constatados por los directores y demás miembros de los órganos de gobierno, así como por los profesores, gozan de presunción de veracidad, cuando se formalicen por escrito en documento que cuente con los requisitos establecidos reglamentariamente.Esto, en palabras de Represa “nos sitúa en un escenario nuevo pero tremendamentepositivo: 1. Los centros educativos son competentes para la corrección disciplinaria de todo tipo de ciberbullying que afecte a la comunidad educativa (que son todos) 2. El profesor es autoridad pública 3. Goza de presunción de veracidad. 41.
Es decir, si el centro educativo cuenta dentro de su reglamento de régimen interno con unprotocolo de prevención y una preparación adecuada, los documentos generados en eldesarrollo del expediente serán perfectamente válidos como pruebas y gozarán de lapresunción de veracidad.”Por su parte, José María Avilés, indica que desde el punto de vista del centro escolar,“aunque reconozcamos que cada uno de los actores de la comunidad educativa tieneresponsabilidades inherentes a su posición en ella, la verdadera fuerza para luchar contra elciberacoso está depositada en la intención conjunta de esfuerzos de toda ella en conformarun «Proyecto Antibullying» en el que primen:4 Una declaración institucional antibullying en la comunidad educativa que reconozca el rechazo frontal de todos los sectores educativos al ciberbullying como forma de acoso. Esto supone reconocer que puede intervenirse desde cualquier ámbito de la comunidad educativa independientemente desde donde se produzcan los acosos, porque suponen un atentado a la convivencia dentro del centro escolar. Reconocimiento que supone legitimación.5 Un compromiso de lealtad educativa por parte de los actores de la comunidad educativa que persiga de forma efectiva compartir una misma línea de acción. Remar en la misma dirección.6 Apoyar medidas restauradoras de las relaciones interpersonales más allá de las medidas disciplinarias y punitivas que tendrán siempre un carácter subsidiario si lo que queremos es buscar salidas educativas ante los casos de ciberbullying.7 Situar al alumnado en el plano del protagonismo. Deben ser parte de la salida y no el problema. Hacerles participar en estructuras de equipos de ayuda o de cibermentores para ayudar a sus iguales a evitar, gestionar mejor o erradicar las situaciones de abuso y ciberbullying.8 Disponer de herramientas institucionales reconocidas por la comunidad educativa, como el «Proyecto Antibullying», que permitan abordar los casos de ciberbullying con respaldo de las partes.9 Organizar el centro educativo para luchar contra el abuso y el ciberbullying.10 Tratar el tema del ciberbullying y los riesgos de las nuevas tecnologías dentro del curriculum que el profesorado lleva a la práctica en la clase.11 Elaborar, asumir y practicar códigos saludables online y fomentar las buenas prácticas entre el alumnado en sus relaciones interpersonales virtuales.12 Diseñar y llevar a la práctica un programa intencional y planificado de educación moral en los ámbitos educativos en los que se maneja el menor (escuela, familia, grupo de iguales, medios de comunicación). Recommended
antonioromerogarriguet

References: artículo 197
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 61
 artículo 1903
 artículo 61
 Real Decreto 
 Artículo 6