Source: http://compoliticos.blogspot.com/2014/
Timestamp: 2017-06-23 20:50:19+00:00

Document:
El blog de Fernando Maura: 2014
I am one of scores of political prisoners locked away because of our words and ideas.
Los Teques, Venezuela – My country, Venezuela, is on the verge of social and economic collapse. This slow-motion disaster, nearly 15 years in the making, was not initiated by falling oil prices or by mounting debts. It was set in motion by the authoritarian government’s hostility toward human rights and the rule of law and the institutions that protect them.
I know this on an all-too personal level. I am writing from a military prison, where I have been held since February as a result of speaking out against the government’s actions. I am one of scores of political prisoners in my country who are locked away because of their words and ideas.
This unjust incarceration has given me a firsthand view of the pervasive abuses—legal, mental and physical—perpetrated by the ruling elite in my country. It has not been a good experience, but it has been an enlightening one.
My isolation also has given me time to think and reflect on the larger crisis facing my country. It has never been clearer to me that Venezuela’s road to ruin was paved years ago by a movement to dismantle basic human rights and freedoms in the name of an illusory vision of achieving greater good for the masses through the centralization of power.
When the current ruling party, the United Socialist Party, first took power in 1999, its supporters viewed human rights as a luxury, not a necessity. Large segments of the population were living in poverty, and in need of food, housing and security. Protecting free speech and the separation of powers seemed frivolous. In the name of expediency, these values were compromised and then dismantled entirely.
The legislature was neutered, allowing the executive to rule by decree without the checks and balances that prevent government from veering off track. The judiciary was made accountable to the ruling party, rendering the constitution and the law meaningless. In an infamous 2009 case, Judge Mary Lourdes Afiuni was imprisoned for ordering the release of a businessman and government critic who had been held for three years in pretrial detention, one year more than allowed under Venezuelan law.
Meanwhile, political leaders—myself included—were persecuted and imprisoned, stifling the competition of ideas that could have led to better decisions and policies. Independent news organizations were dismantled, seized or driven out of business. The “sunshine that disinfects,” and the scrutiny that motivates good decision-making, no longer benefit our leadership.
Venezuela’s current president, Nicolás Maduro, has taken this to a terrible new low. Rights are rationed as though they were scarce goods to be traded for other means of subsistence: You may have employment if you give away your free speech. You may have some health benefits if you give away your right to protest.
Apologists, many from other countries, including the U.S., say these sacrifices were and are for the collective good of the country. Yet the lives of Venezuelans, especially the poor, are worse by every measure. Inflation, at more than 60%, is rampant. Scarcity of basic goods has led to empty shelves and long lines. Violent crime is skyrocketing and the murder rate is the second highest in the world, behind only Honduras. The health-care system is collapsing. And many financial experts are predicting a default on the country’s debts in a matter of months.
The challenges now facing Venezuela are complex and will require years of work on many fronts. That work must begin with restoring the rights, freedoms and checks and balances that are the proper foundation of civil society.
The international community has an important role to play—especially our neighbors in Latin America. To remain silent is to be complicit in a disaster that doesn’t just impact Venezuela but could have implications across the hemisphere. Organizations such as the Union of South American Nations (Unasur) and the South American trade bloc Mercosur must come off the sidelines. Countries such as Brazil, Chile, Colombia, Mexico, Peru and Argentina must get involved.
At home, our constitution provides a way forward if we will heed its words. Our proposal is simple but powerful: All rights for all people. Not some rights for some people. No regime should have the power to decide who gets access to which rights. This idea may be taken for granted in other countries, but in my country, Venezuela, it is a dream worth fighting for.
Mr. López is the former mayor of the Chacao district of Caracas and the leader of the Popular Will opposition party.
La secta de la ostra
Por muy abundantes que sean, las peticiones de dimisión para cargos públicos debido a la mala gestión de la tarea que tienen encomendada, resultan en España de poca utilidad, cuando no contraproducentes. Lo cierto es que, al contrario de conseguir la reflexión de los dirigentes respecto de sus responsabilidades por la manera de enfocar su trabajo, enervan sus autojustificaciones y les conducen al reforzamiento de su núcleo duro, en el que se sienten más cómodos que en el debate público de sus insuficiencias.
A los peticionarios de dimisiones les pasa como al pescador submarino que se acerca a una ostra en cuyo interior piensa que se encuentra una perla. Esta se cierra sobre sí misma escondiendo su tesoro al abrigo de ese ladrón que se la quiere robar.
Se trata de un comportamiento habitual también entre los seres humanos. Las conductas endogámicas se parecen a las practicadas por los dirigentes de las tribus, que reaccionan con un «prietas las filas» cuando alguien pretende disputarles el mando, criticar su acción o proponerles alguna reflexión critica sobre la forma en que hacen las cosas.
Son de los que piensan que el número no importa. Que sean pocos, insuficientes para llenar los recintos, escasos para repartir propaganda, patéticos en el conjunto de vehículos con los que realizan sus caravanas para cualquier tipo de actividad… no hay caso. Una organización sin adherentes no es una mala cosa, no hay que caer en el abatimiento por ello. Pocos, pero nuestros; exiguos, pero complacientes. Esa es la consigna.
Como las ostras, viven encerrados en su propia y corta realidad: desayunan, comen, toman cañas, cenan y duermen juntos. No se relacionan con nadie que previamente no haya enseñado la patita —¿oveja blanca o negra?, da igual— de su aquiescencia total, integral y servil a sus superiores designios.
¿Y qué esperan de esos seguidores? Está claro: que les rían las gracias, acompañen sus sarcasmos y les lleven en volandas en su levitación trascendental.
Los dirigentes entonces les ofrecerán el puesto por el que han doblado de forma tan abundante como grosera sus testuces: la concejalía a la que aspiran, algún puesto en una lista de ringorrango… dispuestos a que su inversión en tiempo y boato obtenga algún resultado en las próximas elecciones.
De no ser así, de no resultar elegidos, veremos si continúan afectos a la cofradía de la ostra o se apuntan a otra posibilidad, vendiendo su pretendida experiencia política en otros pagos más ubérrimos en resultados electorales.
Síganles la pista. No dejen de advertir sus movimientos. En estos tiempos de aguas movedizas son únicos en la habilidad por mantenerse a flote.
En cuanto al núcleo duro, las ostras que mandan, las que dicen que contienen en su seno las perlas como la copa de oro que debía encerrar en su interior el Santo Grial de la inmortalidad, esos no mudan de secta, de tribu ni de organización. Permanecen en su ostra; incólumes al paso del tiempo; a la oxigenación de la calle; a la opinión de la sociedad articulada en periodistas, sociólogos, empresarios o sindicalistas… Están dispuestos a morir en el intento.Pocos, pero nuestros. ¡Patria o muerte!, que siguen diciendo los octogenarios de la revolución cubana,
Pero no les pidan la dimisión. En España son pocos los que dimiten. Tres ejemplos, Adolfo Suárez, Joaquín Almunia o Antonio Asunción. Claro que esos eran vieja política, dicen. ¿Son la secta de la ostra nueva política? Permítanme que lo dude. Por lo mismo que no tengo claro que en su interior contengan esas bellas y preciadas perlas.
¿Hacia una nueva Cuba?
Artículo publicado originalmente en Expansión el 23.12.2014
El reciente anuncio de apertura de relaciones diplomáticas entre EEUU y Cuba ha sido ampliamente celebrado por el Gobierno español y la clase empresarial concernida por sus posibilidades de negocio en la isla. Sin embargo, la disidencia cubana ha manifestado sus reticencias en cuanto a que esa decisión pueda suponerles una vida cívica más cómoda, menos aún a que el régimen de partido y pensamiento único vigentes en la antigua colonia hispana se vean modificados en un futuro más o menos próximo. No en vano, el presidente Raúl Castro ya ha anunciado que la revolución seguirá como hasta ahora. Es decir, irreductible a los cambios políticos.
Es el claro designio de los tiempos modernos: en la política internacional no hay ya valores por los que luchar, sino intereses que defender. Es la política pragmática instaurada por el ministro Margallo y su Marca España, que pretende basar toda nuestra acción diplomática en la venta de nuestros productos y servicios en el exterior, convirtiéndonos en una especie de España S.A. a la que no importa el respeto a los derechos humanos. Tampoco recuerda a la política del anterior presidente del Gobierno de su partido, José María Aznar, que ligaba las ayudas de la Unión Europea a Cuba a una evolución positiva de su régimen respecto de las libertades civiles, en lo que venía a denominarse posición común.
Ya se sabe que la política exterior estadounidense no es excesivamente eficaz cuando pretende modificar la situación interior de los países en los que interviene, dicho sea en términos de avance de la democracia y las libertades. El caso de Vietnam resulta en este sentido paradigmático. Pero tampoco es que puedan sentirse satisfechos con lo que más recientemente dejaron en Irak, con un Gobierno sectario como el de Al Maliki, que entre otras cosas no ha sido en modo alguno ajeno a la creación del peligroso fenómeno conocido como Estado Islámico.
No lo es. Pero tampoco puede verse en la iniciativa del presidente Obama algo más que la ya vieja idea acuñada por uno de sus predecesores, el presidente Monroe, que decía eso de «América para los americanos». O, dicho con otras palabras, practiquemos una especie de neocolonialismo, en el que desaparecida la metrópoli española, enfangada como habitualmente en nuestras querellas internas, sea EEUU quien haga de Cuba su nuevo patio trasero, plagado de casinos, playas para achicharrarse y chicas guapas para el disfrute de los turistas. Y todo eso con un partido único que siga proclamando a los cuatro vientos de su país que no cambiará su régimen. En resumen, los Castro devenidos en Batistas, pero con fraseología comunista. ¿Veremos a los dirigentes de la revolución cubana emergiendo muy pronto como los nuevos millonarios del sistema, corruptos y corrompedores, como han hecho en China en los últimos años sus camaradas del homónimo Partido Comunista?
Esa podría resultar la clave de todo: sigamos el ejemplo chino. El capitalismo bajo la bandera del socialismo revolucionario. Pero claro, Cuba no es China, y carece de masa critica suficiente para crear un sistema de esas características. Y se ve muy bien en la historia de su revolución. Nació y fue apoyada por los soviéticos; cayó el muro de Berlín y se deshizo la URSS, y encontró el petróleo venezolano como garantía de su continuidad… Ahora que el crudo de sus, por ahora, actuales aliados se cotiza a un tercio de su precio anterior, podría retornar el gringo de sus orígenes de una vana independencia. Porque la clave es siempre la misma: el poder y el dinero que éste lleva de la mano. Dejemos a los hijos de la revolución un futuro de control político y económico como nunca antes lo hubieran esperado.
La oposición cubana debería aprender de sus errores pasados y convertir sus disidencias en una sola voz. El cambio en la isla podría ir a peor, en lo que respecta a la esperanza de la recuperación de las libertades democráticas y derechos civiles. Sin democracia, pero con algún ligero bálsamo de crecimiento económico que alivie ese milagro cubano que consiste en llegar alimentado y con un techo al final del día. Porque no está escrito que la democracia sea productora de alimento o vivienda. Aunque los votos sirvan para elegir a quienes lo hagan posible. En ocasiones, claro.
Último pleno del año: una cita importante
La semana de Estrasburgo llevaba consigo el presagio de las citas importantes. Muchos asuntos quedaban pendientes y su solución inmediata se exigía ante la cercanía de las vacaciones navideñas. Algo así como esos amigos a quienes ves de ciento en viento, pero que se afanan en comer contigo antes de que llegue el éxodo veraniego. Y si los almuerzos, en el ejemplo, se multiplican y nos atosigan en su desconcierto, lo mismo ocurre con esas semanas en que se diría que lo no aprobado seguirá el camino poco menos que se asigna al olvido.
En el aeropuerto, en mi madrugador desayuno, comparto café con Pepe Blanco, que me dice que, salvando su tiempo en el ministerio, este es el cometido que más tiempo le ocupa.
Nuevamente, la huelga en Bélgica -esta vez general- ha provocado un notable desconcierto en la llegada de ese asombroso itinerario al que nos obliga el curioso fenómeno de la doble sede parlamentaria. Pese a lo cual, se celebra con un orden relativo la reunión del Grupo de Trabajo C, que presido. Examinamos las tres propuestas de resolución urgentes: Venezuela, Mauritania y el caso de Biram Dah Abeid -presentado por Gerard Deprez- y Sudán con el caso del Dr. Mekki Medani -que presenta Louis Michel.
En la propuesta sobre la persecución a la oposición democrática venezolana, que presenté la pasada semana y de cuya redacción soy responsable, he recibido tres enmiendas de Becerra de las que admito dos -la tercera era redundante: ya estaba incorporada en el texto.
Javier Nart defiende el Acuerdo de Asociación con Georgia, equilibrado y que no debería dar lugar a enmiendas..
La resolución sobre el Mediterráneo y la necesidad de un enfoque “holístico” en la aproximación al fenómeno de la inmigración, es defendido por Sophie In’t Veld -en ausencia de Cecilia Wikström-. Es criterio común el de utilizar la palabra “Integral” en lugar de “holístico”.
La vicepresidenta primera de ALDE también toma la palabra para presentar una iniciativa del grupo en favor del imperio de la ley en Europa. Sophie nos dice que sería conveniente aprovechar la próxima comparecencia en el grupo del vicepresidente Timmermans para presentar esta posición. Se trata -según In’t Veld- de plantear algún método para que el Estado de Derecho prevalezca en los 28 países del la UE; incluido -si ello fuera preciso- la reforma de los Tratados.
Para la sesión plenaria de enero, la propuesta del luxemburgués Charles Goerens sobre el 70º aniversario de la liberación de Auschwitz, provoca un amplio debate. Hay quien opina que la propuesta de Goerens -dirigida a la población judía allí asesinada- debiera extenderse a la minoría gitana. Pero hay quien propone incluso extenderla a la masacre operada por las fuerzas de Stalin. Como conclusion, resuelvo proponer que la pregunta siga su curso inicial, sin perjuicio de que se presenten otras.
Concluyo la reunión con puntualidad para dejar paso a la reunión general del grupo.
Verhofstaadt pide una breve resolución sobre el programa de trabajo de la Comisión para el próximo mes de enero. A continuación se refiere a la llamada “lista de matanzas”, las 80 disposiciones que la Comisión Juncker retirará. La razón es que hay resistencias por parte del Consejo para llevarlas a cabo. Esos puntos deberían plantearse en la resolución.
Alexander Lambsdorff informa sobre el acuerdo Turquía-UE. Se refiere a la detención de fiscales que denunciaban casos de corrupción; que es el país que tiene más periodistas encarcelados y que además el gobierno está estudiando una ley de seguridad, en esa ley, el ejecutivo se autorizará a sí mismo para operar como cuasi poder judicial. Concluye diciendo que estas cuestiones no deberían quedar separadas del acuerdo de asociación.
Después yo mismo informo sobre lo acontecido en el Grupo de Trabajo C.
A continuación se produce un debate sobre la situación de la industria siderúrgica en Europa: proteccionistas vs liberales.
A la salida de la reunión me encuentro con Lilian Tintori, la mujer de Leopoldo López. Me sorprenden la energía y el buen ánimo de Lilian, separada de su marido desde el mes de febrero, conociendo las vejaciones a que se le someten y que sería de mal gusto relatar aquí. Lilian sabe de la ausencia total de garantías procesales, de las grabaciones de sus conversaciones con los abogados… Pese a ello, me asegura que Leopoldo no se encuentra abatido, que lee y que está madurando espiritualmente. Su relato me recuerda la historia de Mandela y se lo digo.
En la entrevista me acompaña la diputada checa Dita Charanzova y después se une a nosotros Hans van Baalen, quien en breve se convertirá en coordinador ALDE en AFET, dada la renuncia a su escaño de Annemie Neyts, actual coordinadora.
Ya desde mi despacho, a continuación, atiendo una llamada de Es Radio, en la que me preguntan sobre mi intervención en el acto de la plataforma Movimiento Ciudadano del pasado sábado.
Después paso al despacho de Pagazaurtundua, donde celebramos la acostumbrada reunión de los lunes, de la delegación de UPyD. Además de las notificaciones que presenta la jefa de delegación, Enrique Calvet y yo mismo nos referimos a la rueda de prensa que esta y Becerra han ofrecido a los medios el pasado viernes, en la que han acusado de opacas ciertas retribuciones entregadas a los eurodiputados, que consideran sobresueldos. En nuestra opinión, esas declaraciones no hacen ningún favor a la delegación de UPyD, tanto en ALDE como en el conjunto del Parlamento. Precisamente el esta institución ha hecho un esfuerzo por reducir el margen de discrecionalidad de los fondos entregados a los diputados. Antes -explicamos- el dinero con el que se contrataba a los asesores -que es hoy de unos 21.000€ mensuales- se entregaba directamente a los diputados, hoy ya no; antes, el parlamento entregaba también a los diputados 1.200€ para los viajes de ida y vuelta entre la circunscripción nacional y Bruselas o Estrasburgo -el equivalente de un billete en business- y los eurodiputados compraban sus billetes, generalmente en turista-. ¿Qué hacían con las diferencias? ¿No eran eso sobresueldos? En el partido -agregamos- todo eso se sabía. No en vano, nuestra portavoz fue antes eurodiputada.
Por otra parte, señalamos también Calvet y yo la iniciativa que Paco Sosa y Mercedes Fuertes nos han hecho llegar sobre reforma de los Tratados para asegurar la intangibilidad de las fronteras. Según Pagazaurtundua hay que andarse con tiento, pues muchos no están de acuerdo con reformar los tratados. Yo explico como precedente la tesis de Sophie In’t Veld que he descrito antes. Si vale para reforzar el cumplimiento de los principios democráticos, ¿por qué no para que no se modifiquen las fronteras?
La cena me reúne de nuevo con Lilian Tintori, que nos agradece todo nuestro trabajo. En realidad -le digo- no hacemos otra cosa que cumplir con nuestro deber. Y les aseguro que no se trata de una pose.
DOCUMENTO SOBRE PALESTINA CON APORTACIONES DE TODOS
El martes, el policy advisor de ALDE, Edoardo Ferrara y yo, esperamos en mi despacho a Richard Howitt, el parlamentario laborista -S&D- que es corredactor, junto conmigo y otros, de la declaración parlamentaria sobre el reconocimiento del Estado de Palestina. Después de que, en la semana pasada, Howitt me tanteara sobre la posibilidad de unir ALDE con los grupos de la izquierda de la cámara, cosa que me pareció una especie de peligroso abrazo del oso -no sería aceptable por el grupo esa coalición, siquiera fuera puntual-, Howitt ha trabajado un documento con aportaciones de todos los grupos. Le digo que me parece un buen trabajo.
El caballo de batalla es la primera de las propuestas de resolución, que dice: “Supports in principle recognition of Palestinian statehood and the two states solution, and believes these should go hand in hand with the development of peace talks, which should be advanced“. Ese reconocimiento, en principio, del Estado de Palestina, y su ambiguo condicionamiento al desarrollo de las conversaciones de paz entre las partes, es la principal virtud de la declaración. Le digo que con ese texto -que ya parece tener el apoyo del EPP- será más fácil nuestra incorporación al acuerdo.
La negociación posterior sobre esta resolución, me congrega con ciertas vacas sagradas del Parlamento Europeo: Elmar Brok -PPE-, Charles Tannock -ECR- y el mismo Richard Howitt, que lleva la reunión. Hay momentos de tensión, como cuando Brok llega incluso a gritar con cajas destempladas a la portavoz de GÜE. Pero Howitt templa gaitas y reconduce la situación. Los considerandos se aprueban después de las resoluciones y estas se vuelven a analizar. Todo está correcto. Al final de la reunión me dirijo a Howitt para felicitarle.
Concluida de esa manera la difícil negociación, acudo al pleno a votar las diversas propuestas que hoy tenemos entre manos. Anuncio a Guy Verhofstaat que hay ya acuerdo sobre Palestina. “No admitiremos que cambie una sola letra”, me dice rotundo.
Después de la comida, en mi despacho, atiendo la llamada de Francis Ghiles, que ya participó en un acto organizado por mi oficina parlamentaria sobre el Magreb en Madrid. En su opinión, el proceso democrático va muy bien en Túnez y la UE haría bien en apoyarlo. También considera que sería muy positivo para Argelia. Le propongo que venga a contárnoslo en la próxima reunión de la Delegación del Magreb. Francis me confirmará su disponibilidad.
La reunión del grupo ALDE empieza con un debate respecto de la resolución sobre la calidad de la gasolina y de los carburantes diésel, sobre el informe que nos hace el diputado Gerbrandy. Se produce una larga discusión.
Después Verhofstaat me da la palabra, anunciando que he conseguido “un pacto a la belga” en relación con Palestina.
En mi intervención aseguro que se ha tratado de un trabajo de orfebrería, que podría evitar el peor de los pronósticos, que al final no se aprobara ninguna resolución. Se trata de una propuesta presentada por el EPP, S&D, ALDE y los Verdes. A ella se podrían sumar eventualmente GÜE y ECR. Se trata de un compromiso muy delicado porque no todos los diputados de EPP y S&D lo apoyarán, pero los diputados negociadores del acuerdo por esos grupos -Brok y Howitt- deberían llevar con ellos a la mayoría de sus respectivos grupos. Añado que hay un acuerdo informal por el que no se aceptarán enmiendas ni divisiones en los votos y que, en ese supuesto, los diputados corredactores no aceptarán esos cambios. Explico la primera propuesta de resolución y señalo que se trata de un texto lo suficientemente ambiguo como para resultar aceptable para todos y lo bastante concreto para que de él se traduzcan consecuencias positivas. Se trata de una propuesta que establece un cierto condicionamiento a las negociaciones de paz. Digo que algunos diputados nos hemos reunido hace algunos días con un exembajador israelí en Sudáfrica y que este nos animaba a que les ayudásemos a cruzar el rubicón, propiciando de esa manera las conversaciones entre las partes.
Las intervenciones que se producen a continuación se hacen desde el elogio hacia el acuerdo y mi persona, aunque se producen algunas matizaciones. Nart asegura que lo más importante de la resolución es que Europa puede con ella salir de la irrelevancia. Izaskun Bilbao que con ella se apoyan los gestos de Mogherini. Para Becerra -que no se une a los elogios- era más clara la propuesta de ALDE, y tiene razon, pero no dice que la redacción de ALDE no contaría con los suficientes votos,
ASÍ ACORDAMOS EL TEXTO DE LA RESOLUCIÓN SOBRE PERSECUCIÓN A LA OPOSICIÓN EN VENEZUELA
La mañana del miércoles empieza con una reunión entre Dita Charanzova, Itziar Munoa -policy advisor de ALDE- y yo mismo. Se trata de analizar la reunión que mantendremos a continuación para negociar la propuesta de resolución sobre la persecución a la oposición democrática de Venezuela. Para Itziar, lo más probable es que el EPP deje caer nuestra propuesta sobre las sanciones a Venezuela -en el caso de que prosiga ese gobierno su acoso sobre la oposición-. Propongo defender esa propuesta hasta el final.
Acudimos después a la negociación. Luis de Grandes lleva la negociación. Couso -GÜE- hace una sonora descalificación de la propuesta, considerándola una burda mentira; para después abandonar la reunión. Quedamos ECR -Tannock-, S&D, EPP y ALDE. Yo anuncio que nuestro propósito es conseguir una resolución exigente, sin embargo -tal y como anunciaba Munoa- S&D establece sus líneas rojas: la primera -que no se haga mención de los nombres de los opositores-. Le contesto diciendo que una resolución que se refiera a la oposición deberá tener “cara y ojos” para que pueda ser visualizable. Conseguimos que se mencionen estos en los considerandos.
Pero la principal linea roja es la relativa a las sanciones. S&D no las va a aceptar, manifiesta el socialista, “sancionar es lo último que se puede hacer”, asegura. Yo le propongo que se diga con esa mención; pero se niega. Finalmente, Guindos acepta que no se incluya y yo asumo que hemos llegado al límite de lo que podíamos conseguir. Aún así pienso que se trata de una resolución contundente.
En el pleno del parlamento, asisto a la entrega de los premios Lux de cinematografía que concede esta institución. El acto quiere parecerse algo a los Oscars, pero a Martín Schultz le falta el glamour de Sharon Stone, todo hay que decirlo.
Después pasamos a las votaciones. La resolución de Palestina obtiene 498 votos. ¡Un éxito! La cámara prorrumpe en aplausos. Se trata de un acuerdo histórico al que siguen las intervenciones de los presidentes de los grupos parlamentarios.
Después recibo en mi despacho a algunos miembros de la oposición iraní.
Posteriormente me dirijo a los estudios de televisión, donde participó en un debate organizado por la agencia EFE, sobre las resoluciones respecto de Palestina y la oposición de Venezuela,
El jueves da comienzo con la presentación de la asociación “Unidad Ciudadana Europea”. Se trata de una asociación cultural -afirmo-, no de un partido político. Persigue promover un lugar de encuentro dirigido a personas afiliadas o no a partidos políticos y que trabajará -desde la sociedad civil ahora- por construir un proyecto para la regeneración democrática en nuestro país. Y también está la pata europea -digo-, que nos ayuden en nuestros trabajos parlamentarios.
Girauta asegura que se trata de trabajar por una Europa federal. Calvet que este foro se sitúa en un plano diferente de la propuesta que plantea en el seno de UPyD. Nart dice que la cultura es algo susceptible de constituirse en profundamente subversivo.
Respondiendo a las preguntas: ¿han invitado a las otras dos componentes de UPyD en el parlamento?, digo que uno puede no elegir con quién va en una lista, pero sí puede decidir con quién constituye una asociación. Matizo además que la asociación no va a presentar en ningún caso listas a las elecciones pero que podremos hacer actos políticos, además de culturales.
Acudo al pleno donde se produce el debate sobre la resolución correspondiente a la oposición venezolana. Mi intervención es la siguiente:
“Esta resolución llega en el momento adecuado. Hoy puedo decir, orgulloso, que el Parlamento Europeo ha estado a la altura de las circunstancias y que, en un momento histórico, ha sabido responder de manera contundente las exigencias de la oposición democrática de Venezuela. Sin embargo, a pesar de la importancia y contundencia del texto que hoy votamos, no podemos caer en el error de pensar que ya hemos hecho todo lo que podíamos. A partir de esta resolución, debemos -¡vamos!- a trabajar con mayor tesón, si cabe, para que el gobierno venezolano rectifique y detenga, de una vez por todas, las sistemáticas violaciones de los DDHH y las libertades fundamentales de sus opositores políticos. Pero si esa rectificación no se produce, en nombre del grupo ALDE, les aseguro que examináremos todas las posibilidades para que ese gobierno modifique su comportamiento“.
Viene a buscarme a mi escaño, la componente del staff de ALDE, Marieta Cólera. Me quiere plantear una cuestión, así que salgo del hemiciclo tras ella. Cuando paso por delante del escaño de Becerra, esta me conmina a que firme en ese momento la pregunta sobre el acoso a los LGBTI en Egipto. Le digo que no puedo en ese momento.
Marieta me dice que se va a montar una comisión para aprobar las misiones internacionales que representan al Parlamento Europeo en diversos países. Se ha dado el caso -me explica- de que se presentan hasta 4 delegaciones del parlamento acudiendo a Washington, invitados por el mismo foro y manteniendo posiciones encontradas entre sí. Me dice que han considerado que sea yo quien represente a ALDE en esa comisión. Me parece bien, en el programa de UPyD se pretende la mejor utilización de los recursos públicos y esa es -además de una mejor coordinación- el propósito de la iniciativa.
De regreso a mi escaño, suscribo la pregunta a que me encarecía Becerra, que me dice que pensaba que no la iba a firmar. Le digo que sí, pero que en momento en que me lo había pedido iba a hablar con Marieta.
Pero cuando llego al escaño, me encuentro con el siguiente correo:
“Estimado Fernando: Entiendo que tu negativa a firmar la pregunta como te acabo de requerir en el pleno significa que has cambiado de opinión y no quieres firmar la pregunta. La retiro pues de la lista. Un saludo”.
Está visto que a esta parlamentaria la pierden las prisas, entre otras cosas…
¿Qué podemos hacer con Palestina?
Artículo original publicado en Mundofinanciero.com
Quienes estén acostumbrados a los debates parlamentarios pueden pensar que lo que vivimos el pasado 26 de noviembre en Estrasburgo se parecería a una especie de jardín sin flores. Lo digo porque al debate no seguiría ninguna propuesta de resolución. Bien es cierto que no pocos de los que lean estas líneas podrán pensar que tampoco es que las resoluciones parlamentarias sirvan para demasiado; no en vano, los gobiernos no atienden muchas veces los mandatos de sus parlamentos; y de manera muy especial en el supuesto de que el órgano que los adopte carezca de competencias en la materia, como ocurre en el caso del Parlamento Europeo, que nada puede en el ámbito de la política internacional, más allá de servir de advertencia o de guía para los Estados miembros.
A pesar de todo, el debate del 26 de noviembre tuvo su importancia. En primer lugar porque fue precedido por la presencia de la Alta Representante, Federica Mogherini. El discurso de la nueva responsable de la política exterior comunitaria suena bien, resulta creíble y es claro. La dirigente italiana tiene algo que la hace particularmente atractiva en la arena política, poblada como está de sujetos de largos y retorcidos colmillos, dispuestos a devorar a cualquiera que se presenté ante ellos con el solo armamento de sus ideas.¿Qué podemos hacer por Palestina? Más allá de pagar, por supuesto, unas cifras que se acercan a los 25 millones de euros para la reconstrucción de Gaza, una especie de escenario permanente de contienda, de devastación, de tierra quemada por las bombas…
Algunos dirán que muy poco; unas palabras más, quizás. Aún así, y como dice el refrán popular, “algo tendrá el agua cuando se la bendice”. No en vano, el revuelo que han traído al escenario internacional las palabras de Mogherini en su reciente visita a Gaza sobre el reconocimiento del Estado de Palestina; la resolución del gobierno sueco, que no dudaría en calificar de valiente; la del Congreso de los Diputados español, la más reciente declaración de la Asamblea francesa… han abierto el paso al debate al que este artículo hace referencia. Un debate -como digo- sin resolución, diferida esta hasta la próxima sesión plenaria en Estrasburgo, en una decisión provocada por el grupo popular y seguramente alentada por los intereses israelíes en esta vieja y, a veces, cansada Europa, que parece en ocasiones incapaz de articular propuestas ambiciosas y de largo recorrido.
Es más que probable que la decisión que adopte el pleno parlamentario de diciembre resulte más que descafeinada para quienes deseen una fórmula, una aproximación más resuelto en el avance del proceso. Creo honestamente que una posición de reconocimiento del Estado de Palestina, que manifieste que por la Alta Representante se procure armonizar una respuesta común de los Estados de la Unión Europea en ese sentido, no debería ser considerada ni mucho menos como anti-israelí. Puedo decir que he recibido muchos correos electrónicos procedentes de ciudadanos de ese país, entre los que se encuentran antiguos ministros de gobiernos israelíes así como un Premio Nobel y diversos artistas e intelectuales, y -cuando se escriben estas líneas- acabo de recibir la solicitud para una entrevista con un embajador de Israel que pretende una resolución clara y rotunda en ese sentido.
Cualquier planteamiento que haga el Parlamento Europeo en este debate no debería ser considerado por las partes en litigio como partidaria de uno o de otro sector. Europa y su parlamento trabajan -bien o mal- por la paz y la seguridad en esa zona, lo que es lo mismo que decir que apuestan por los ciudadanos palestinos e israelíes. A todos ellos les conviene que concluya cuanto antes este tormento cotidiano que convierte la vida diaria de sus poblaciones en la permanente inseguridad, antecedente de la angustia de sí la siguiente bomba impactará sobre su casa o sus seres más queridos.
Una resolución del Parlamento Europeo que, de acuerdo con las palabras de Mogherini en el debate del 26 de noviembre, permita reiniciar un proceso de conversaciones entre las partes que conduzca finalmente a un acuerdo. Ya sé que estas palabras podrán sonar una vez más a producto de la ingenuidad y los mejores deseos, pero que no se corresponden con la realidad que nos descubren las páginas de los periódicos y las pantallas de televisión. Lo cierto es que no nos podemos permitir la ausencia de Europa en este debate. Y no sólo por el dinero que ponemos encima de la mesa; tampoco solo por la necesaria estabilidad en la región, que supondría una cierta distensión en una zona particularmente en tensión; sino de manera principal por la defensa de los valores, de los Derechos Humanos y de las libertades democráticas. Un compromiso que debería presidir la acción exterior de la Unión Europea.
De la ciudadanía europea y de otros extremos
El lunes empezaba bajo los designios de una huelga de transportes que amenazaba con dejar paralizada Bruselas. Para ese mismo día habíamos organizado una visita de grupo al Parlamento Europeo en la que Sosa Wagner, en su día, y ahora Enrique Calvet, y yo mismo nos encontraríamos con viejos amigos y compañeros en el trabajo por un proyecto común, por eso que se ha definido como la Tercera España, alejada de la vieja política y del populismo.
Pese a las dificultades, fueron muchos los que se apiñaban en la Plaza de Luxemburgo para la foto, para escuchar nuestras explicaciones después y para visitar las instalaciones del parlamento. Es verdad que —curiosidades del día— el ágape previo a la reunión no contaría con alcohol, sino con agua y zumos de frutas. Y que luego debatiríamos sobre la forma de trabajar por ese proyecto. Nos acompañaría el Secretario General de C’s, Matías Alonso,hombre serio, prudente y… español en Cataluña, que es como decir un valiente. Porque lo son quienes resisten en un medio adverso.
Enrique Calvet Chambon, europarlamentario de UPyD en ALDE
Pasaríamos luego a analizar con Calvetsu propuesta sobre el Congreso Extraordinario de UPyD en otra sala. Una grabación del grupo ALDE para conmemorar el día de los DDHH me hacia salir de la reunión. En todo caso, la cena aún me convocaba con militantes de UPyD y aún de C’s para comentar las incidencias del día. Si el pacto no lo hicieron posible algunos es preciso que lo construyamos desde las relaciones personales y desde la sociedad civil.
Pero el martes retornaba el mundo bruselense a la normalidad, y con ella, la rutina de todos los días. Una emisora de radio de Castilla León me entrevistaba acerca de asuntos vinculados con el copyright y las industrias culturales, poco antes de que presidiera la reunión del Grupo de Trabajo C de ALDE.
En esa reunión empiezo dando la palabra a Cecilia Wikström, acerca de la resolución sobre la renovación de la Estrategia Interna de Seguridad de la UE, Cecilia piensa que la propuesta está equilibrada y que no debería recibir enmiendas. El silencio del grupo de trabajo se traduce en aceptación.
El asunto de la resolución sobre la situación en Ucrania ha quedado pospuesto al pleno de enero, ya que la AR, Federica Mogherini, no estará presente la semana que viene en Estrasburgo.
En cuanto a las proposiciones de urgencia y, ante la ausencia de Marietje Schaake, doy la palabra a Petras Austrevicius, quien las presenta. Son las siguientes: situación en Afganistán, aviones militares surcando el espacio aéreo europeo con transponedores y sistemas de comunicación desconectados, persecución de los DDHH en Venezuela, arresto y cargos como conspirador de líder de la oposición venezolana, legislación homofóbica en Kirguistán,violencia islámica en Kenya, violaciones de DDHH en Indonesia, suspensión de ayuda alimentaria a los refugiados sirios, Nigeria, situación de los DDHH en Irán, segregación en Birmania, nueva legislación antiterrorista en los Emiratos Árabes y la situación de una periodista en prisión en Azerbaiyán.
El gran número de asuntos propuestos abre el debate sobre la posibilidad de reducir los asuntos sometidos al grupo de trabajo en este aspecto. Mi opinión es que deberá ser en todo caso la autolimitación de los proponentes y el criterio, tanto del responsable de este asunto como de la comisión, el que deba definir la solución.
Resolución de urgencia sobre Venezuela
Por mi parte, y como proponente de la resolución de urgencia sobre Venezuela, digo que ese país se encuentra en una situación de alto riesgo, que está dividido políticamente y que existe una alarmante deriva hacia la dictadura; a lo que hay que añadir la preocupante situación económica, la corrupción, la inseguridad ciudadana y la carencia de alimentos básicos. A lo largo de este año 2014 la situación se ha vuelto insostenible. Según algunas ONG, durante las protestas contra el régimen chavista, han fallecido 40 personas, hay 1.700 manifestantes en espera de juicio de los que 69 permanecen encarcelados y que en ocasiones han sufrido torturas; acusaciones confirmadas del Comité contra la Tortura de la ONU, que pone de manifiesto la preocupación por la impunidad reinante ante las torturas y los malos tratos sobre los detenidos políticos, el uso excesivo de la fuerza, la aquiescencia y complicidad de los grupos armados pro-gubernamentales, las detenciones arbitrarias, la ausencia de garantías procesales fundamentales, las ejecuciones extrajudiciales y la total falta de independencia del poder judicial.
Entre los detenidos figuran los líderes de la oposición democrática, Leopoldo López, Daniel Ceballos, Vincenco Scarano y, más recientemente, bajo acusaciones de magnicidio, María Corina Machado, a quien yo mismo propuse como candidata al Premio Sajarov. A todo lo cual se une la sistemática persecución de los estudiantes, los funcionarios y los periodistas por las fuerzas de seguridad de Maduro. El riesgo, en estas condiciones, de una deriva hacia la dictadura es indudable. Por todo esto es necesaria una resolución de urgencia del PE que advierta de esta situación.
Después de la consideración correspondiente, acordamos que el asunto de la suspensión alimentaria a los refugiados sirios es de excepcional gravedad y merece de un debate propio. Asimismo convenimos en plantear como propuestas de ALDE, la de Venezuela —integrando la iniciativa de Dita Charanzova y la mía—, la legislación homofóbica en Kyrguistán y el caso de la periodista en Azerbaiján.
Doy a continuación la palabra a Alexander Lambsdorff, quien nos hace una brillante presentación del estado de las negociaciones entre la UE y Turquía. Nos explica que muchos de los capítulos están bloqueados; pero que los problemas referidos a la libertad de prensa, derechos de las minorías, la corrupción y la deriva hacia un poder autoritario por parte del partido de Erdogan siguen presentes. En las intervenciones posteriores, algunos miembros del grupo se refieren al caso de Chipre. Por otra parte, entramos en los problemas de las visas de entrada a la UE, cooperación energética y las de vecindad. Acordamos también plantear un debate general en el grupo sobre este asunto más adelante.
CRUZAR EL RUBICÓN CON PALESTINA
El que fuera embajador de Israel ante Sudáfrica, Sr. Baruch, nos espera a Ivo Vajgl y a mí en el despacho de Javier Nart. El diplomático nos explica que hace falta cruzar el rubicón con una declaración clara del PE sobre Palestina para avanzar sobre el acuerdo entre las partes. Nart exhibe su conocimiento del asunto y Vajgl dice que el contencioso ha quedado enfangado por el asunto del antisemitismo, donde quienes apuestan por el reconocimiento de Palestina son antisemitas. Yo explico el procedimiento de aprobación de la propuesta que, eventualmente, podría llegar a que el parlamento no se decida por ninguna.
CON LA DELEGACIÓN DE UPyD
Asisto después a la reunión de la delegación de UPyD. En ella, Pagazaurtundúa nos explica alguna decisión, como la de la contratación de una becaria para comunicación, respecto de la cual no se había producido consenso alguno por parte de la delegación. Yo manifiesto mis reparos ante el procedimiento. Luego se plantea el asunto de los criterios para la rendición de cuentas, respecto de los que Enrique Calvet y yo hemos discrepado ya con la dirección del partido. Nos someteremos los dos citados a una auditoría exterior de la que daremos cuenta pública —yo ya lo he hecho—. No hay que confundir transparencia con control del partido.
El laborista y miembro de S&D, Mr, Howitt, shadow de la resolución sobre Palestina por su grupo me espera en mi despacho. El margen de maniobra para la negociación es muy estrecho. Ni siquiera la palabra wellcome —referida al proceso de reconocimiento emprendido por ciertos países para el reconocimiento de esa situación como Estado—, que ya había sido desechada en ALDE como muy fuerte, le parece suficiente al socialista.
Acudo después a la reunión del grupo parlamentario, en la que, además del presupuesto, Pavel Telicka y yo mismo informamos acerca de las conclusiones de nuestro grupos de trabajo. Verhofstaat nos anuncia la posibilidad de que antes de Navidades conozcamos una propuesta de la Comisión sobre gobernanza económica.
Asisto esa noche a una cena con Comisarios y la presidencia de ALDE. En ella examinamos la situación de la agenda digital. Más de 130 compañías de telecomunicaciones operan en Europa. Es necesario apostar por un sólo mercado europeo en la materia.
SEMINARIO CITIZEN MATTERS El miércoles por la mañana lo dedico al seminario organizado por mi persona sobre la importancia de la ciudadanía, que lleva por título Citizen Matters.
Mis palabras de presentación se refieren a que el evento se sitúa en el contexto de mi trabajo como miembro de la Comisión de Cultura enfocado hacia la ciudadanía europea. Digo que,pese a los esfuerzos por conseguirlo, Europa lo es más de los Estados que de los ciudadanos, que no se puede definir con exactitud lo que es ciudadanía europea, Europa como comunidad de valores comunes que esperamos sean renovados con una educación cívica que permita el estudio de la historia y de las instituciones de la UE en escuelas y universidades. Por otra parte, la palabra ciudadanía nos interpela a trabajar en asuntos como el diálogo intercultural y la diversidad lingüística, la ciudadanía efectiva entre los jóvenes y la necesaria integración de los inmigrantes.
Da así comienzo el primer panel con la intervención del profesor Richard Butterwick Pawlikovski, del European Civilisation College of Europe. Un historiador, que nos propone una presentación sobre la presencia de tradiciones ciudadanas en la Europa Central en el tiempo de la Unión Polaco-Lituana entre los siglos XVI y XVIII, que ha sido inspiradora de los ideales románticos del XIX. En su presentación, el profesor se refiere a la visión este-oeste, como un conjunto de reglas lejanas a los ciudadanos. Se refiere al déficit democrático y a las tradiciones democráticas milenarias en muchas regiones de Europa, aunque no sean muy conocidas. Dice que las autoridades europeas deberían trabajar sobre su estudio en las escuelas. Afirma que en la Europa del este no se sabía apenas nada de la del oeste hasta que entraron en la UE. También existía tradición democrática en el este. Se refirió a la Communwealth, que era una expresión lituana. Gran parte de la población carecía de derecho de ciudadanía -explica-, pero también en la antigua Grecia había esclavos. Concluye afirmando que un determinado patriotismo conduce a la indoctrinacion y esta al odio hacia los otros.
Interviene a continuación el sociólogo político inglés, Jonathan White, de laLondon School of Economics, que empieza contestando la idea de los valores comunes como fundamento de la identidad común. Defiende la idea del conflicto, en lugar de la expresada. Vivimos en la era de la postideología, de los acuerdos generales y de la apatía política. Frente a ello se ha producido el auge de los euroescépticos. Existen opiniones divergentes en la población que son muchas veces coincidentes en los diferentes países. El diagnóstico que se ha hecho de la crisis es transgresor: el sur es perezoso, los banqueros son unos avariciosos, no hay rendición de cuentas. Se ha puesto en cuestión el sistema económico. El problema, sin embargo, no sólo está en las instituciones europeas, sino en los países. Se refiere al referéndum escocés que abría la Caja de Pandora a otros planteamientos, como el de la crisis económica. Concluye diciendo que ni unidad ni identidad basada en valores comunes, es el conflicto el que crea lazos entre quienes están enfrentados,
Toma la palabra después mi compañero y amigo Enrique Calvet. Expresa su convicción en una Europa de los ciudadanos y no de los territorios. Se refiere a la razón y al sentimiento. Que la ciudadanía no son sólo ventajas colectivas. Habla de la importancia de la educación. Pero también de la racionalidad: divididos perecemos. Y también desde el punto de vista del bienestar. Avanza la idea de la obligatoriedad del Programa Erasmus y concluye apostando por una defensa común europea.
A continuación de la pausa para el café, toma la palabra la presidenta de la Comisión de Peticiones, mi compañera deALDE Cecilia Wikström. Empieza diciendo que estamos al servicio de los ciudadanos. La Comisión PETI es un puente entre los ciudadanos y las instituciones. No en todos los países existen comisiones de este tipo. Sigue afirmando que en las elecciones europeas perdimos todos los que formamos partidos basados en la ideología. Dice que resulta fácil adjudicar la responsabilidad a Bruselas, porque está muy lejos. Pero no deja de ser su culpa. Porque los ciudadanos conocen muy bien a sus alcaldes, a sus concejales. Concluye explicando las peticiones que reciben. Y dice que no son un tribunal, que buscan soluciones y las encuentran.
Sophie Beernarts
Después interviene la coordinadora del programaEurope for Citizens de la Comisión Europea, Sophie Beernarts. Se refiere al compromiso de Juncker de un decálogo con los ciudadanos. Hay 27.000 ciudadanos conectados. El programa tiene dos objetivos: mejorar el conocimiento de la memoria, el conocimiento de la historia de los otros países. No se trata de una historia común. Cree que es importante tener diferentes puntos de vista. El segundo objetivo es la participación cívica. El otro no es un peligro. Hay 6.500 proyectos en 5 años. 25 hermanamientos de ciudades que reúnen a las personas.
El secretario general del European Youth Forum, Alan Päll toma la palabra. Se refiere a la opinión de los jóvenes. Son el grupo de edad que menos vota y con el paso del tiempo cada vez menos aún. Un 28% en las últimas elecciones, salvo en Bélgica —el voto es obligatorio— y Suecia. Sin embargo, se trata del grupo de edad más proeuropeo. Lo que ocurre —explica— es que no son elecciones europeas, se trata de debates nacionales. Los jóvenes además no ven que las campañas se dirijan hacia ellos. Por otra parte, se refiere a que en las universidades están desapareciendo las humanidades. Europa no transfiere de modo inmediato sus opciones a la ciudadanía, Erasmus+ no llega tanto. Concluye diciendo que el programa de opciones de trabajo para los jóvenes, que cuenta con un presupuesto de 10.000m € es muy poco para cubrir sus objetivos. Que los gobiernos deberían implicarse más.
Interviene después Antonella Valmorbida, secretaria general de ALDA (Association of Local Democracy Agencies). Empieza diciendo que la ciudadana son normas. No pensamos en ellas, pero cuando no existen las echamos en falta. La ciudadanía europea es un problema de percepción. Estamos muy lejos de de una identidad común, se trataría de crear un destino común. Económico, social, político. Tenemos las instituciones, no son perfectas. El este mira al este, el sur al sur, nadie mira hacia el conjunto. Se refiere a la participación desde la idea de pertenencia y termina diciendo que sI la diplomacia es una actitud, también la participación lo es.
En el turno de preguntas y respuestas, el profesorButterwick afirma que «el patriotismo es el último recurso del bandido. La patria podría ser muchas cosas a la vez».
En mis conclusiones, empiezo diciendo que se trata de un debate abierto. Que, de acuerdo con lo que decía Antonella Valmorbida, no se puede hacer todo desde las instituciones. Que me ha interesado mucho la ponencia de Alan Päll. Los jóvenes no participan, ¿fallamos los partidos? Seguramente. Y evoco el caso de las votaciones parlamentarias a Juncker y a la Comisión, contaminadas como lo han estado por las políticas nacionales en muchos partidos —el mío no ha sido desde luego una excepción. Y concluyo con la tesis del profesor White. La idea del conflicto, que evoca en mí la tesis de Arnoldo Toynbee en su «Estudio de la Historia». Una civilización que supera el reto, la dificultad, puede conseguir cosas de gran envergadura.
OPOSITORES, KAZAKASTÁN Y VENEZUELA
Después de compartir un almuerzo con algunos de los ponentes, vuelvo a mi despacho donde me espera una representación de la ONG Open Dialog, para tratar del caso de losdisidentes kazajos, de los que me ocupaba también en mis tiempos de responsable internacional de UPyD. Con el asunto retomado con ellos, pero no olvidado por mi parte —ya había formulado una pregunta a la AR en ese mismo sentido— retomamos la iniciativa con el caso de Mukhtar Ablyazov, líder de la oposición, preso en Lyon (después nos informarían que ha sido trasladado, sin explicación alguna, a París).
Y una amplia delegación venezolana —Vente— acude a mi despacho para informarme de la situación. La madre de una joven fallecida a consecuencia de una agresión policial me relata su historia. Es difícil escuchar esa narración sin que te quedes en silencio, pensando qué palabra pueda traducir con mayor exactitud tu pesar y ánimo a una mujer que ha perdido a su hija. En todo caso les explico mi actitud al respecto y cómo la próxima semana es muy posible una resolución plenaria del Parlamento sobre Venezuela.
El jueves por la mañana debía dar comienzo con una entrevista que me había solicitado una estudiante magrebí para charlar sobre la política a seguir en los casos de Túnez y Libia por la UE, pero esta no se presenta.
Atiendo la llamada de una ONG que me pregunta sobre la mejor manera de influir en una propuesta de resolución adoptada por el Parlamento en favor del reconocimiento del Estado de Palestina. Avaaz —que es el nombre de la asociación— me pide consejo sobre las posibles gestiones a realizar para la incorporación a esa solicitud a los grupos parlamentarios más reticentes.
A continuación me dirijo a la comisión AFET en la que se produce un intercambio de puntos de vista sobre las elecciones generales celebradas en Moldavia el 30 de noviembre. La campaña electoral —nos explican— duró 60 días y el ambiente se calentó. Su carácter se centró más en las cuestiones políticas que en las económicas. ¿Están con el este o con el oeste? Es importante el acuerdo de asociación. Hay que combinar el apoyo con la presión, construyendo una ruta europea para Moldavia. La delegación del PE estuvo allí un día. Las elecciones fueron bien administradas. 56 escaños para la mayoría europea, 40 para los contrarios. Se evoca la prohibición del partido Patria. Se ha producido una buena participación. Hay un análisis sobre los términos participación/politización. Es necesario contar con un marco legislativo que asegure la libertad de los medios de comunicación, la presencia de las mujeres en las listas electorales, DDHH… Aplicar las reformas. La UE debe ayudar a que acabe la corrupción. La idea según la cual la atención acerca de Moldavia acabaría después de las elecciones debe desvaneciese, hay que hacer reformas y reforzar la mayoría Europeísta. La prohibición de Patria lo fue por su financiación ilegal, procedente de Moscú. Restricción de los Moldavos para trabajar en Rusia. Es preciso ofrecer empleos a los ciudadanos.
DELEGACIÓN DEL MAGREB
Acudo después al despacho del diputado Panzeri, presidente de la Delegación del Magreb, en la que soy vicepresidente. Panzeri nos plantea 3 asuntos: la adscripción de los diputados de la presidencia de la delegación a las comisiones del binomio Parlamento Europeo-Parlamento marroquí —en la que pido llevar el asunto correspondiente a los DDHH, de modo que pueda poner mi atención en los aspectos relativos a la política que se lleva por Marruecos en los territorios ocupados en el Sahara Occidental, entre otros. La creación de un nuevo binomio entre el PE y el argelino, en el que me ofrezco a mantener una entrevista con el Embajador de Argelia para articular una propuesta. Finalmente, consideramos las invitaciones para la próxima reunión, a celebrar el 27 de enero.
Ya en Madrid, el viernes, mantengo una reunión con la nueva embajadora de Hungría en España, que me expresa su preocupación respecto de la actitud del grupo ALDE y la mía propia sobre el comisario Navracsics. Le explico que el candidato fue rechazado por la Comisión de Cultura del Parlamento, pero que una vez incorporado a su puesto y desgajado del mismo la competencia de ciudadanía, votada la Comisión, no queda otro camino que trabajar con él.
Queda aquí, por lo tanto, mi apretado resumen de la semana.
¡Libertad para Leopoldo López!
Desde el invierno en Bruselas
El impacto de la crisis en la industria cultural
Palestina, moción de censura, el Papa, los 300.000...

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 RESOLUCIÓN 
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