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Timestamp: 2018-06-19 06:19:22+00:00

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Grupo de trabajo patrocinado por el CARI | 15 de octubre de 1979
Informe elaborado por el Grupo de Trabajo sobre "La Argentina en el proceso de reestructuración de la ALALC" por encargo del Comité Ejecutivo del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales.
El Grupo de Trabajo estuvo integrado por los doctores Roberto T, ALEMANN, Carlos C. HELBLING y Jorge WEHBE. El Doctor Félix PEÑA fue el coordinador técnico y el relator del Grupo de Trabajo.
Para el desarrollo de los estudios técnicos que permitieron elaborar el informe se contó con la valiosa colaboración del Banco de la Nación Argentina.
Las opiniones vertidas en este informe son las de los miembros del Grupo de Trabajo y no comprometen al Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales ni a sus integrantes.
INDICE DEL PRESENTE TRABAJO
Los resultados de la ALALC para la Argentina
Sección A. Resultados de la ALALC
Evolución del comercio intra ALALC
Mecanismos preferenciales de la ALALC y comercio intrazonal
Otras medidas adoptadas en la ALALC y vinculadas con el comercio intrazonal
Desarrollos paralelos a la ALALC
Antecedentes sobre la reestructuración de la ALALC
Sección B. La Argentina en la ALALC
Evolución del comercio exterior de la Argentina con la ALALC y con el mundo
Diversificación del comercio Argentina / ALALC
Composición del comercio Argentina / ALALC
Orientación por países del comercio Argentina / ALALC
Tasa de crecimiento del comercio con la ALALC y con el mundo
Comercio de la Argentina con la ALALC y con el resto del mundo, de productos manufacturados, según principales capítulos NAB
Importancia de los mercados de la ALALC para la Argentina
Productos comercializados con la ALALC en 1977, por valor superior al millón de dólares, clasificados según acuerdos preferenciales negociados
El convenio argentino-uruguayo de cooperación económica
Recomendaciones sobre la partcipación de la Argentina en el proceso de reestructuración de la ALALC
Las tendencias económicas de varios países de la ALALC.
En la elaboración de este informe, además de las experiencias y opiniones de los miembros del Grupo de Trabajo, se toma, ron en cuenta elementos de juicio contenidos en otros estudios y los resultantes de consultas que se efectuaron a distintos expertos y a miembros del Consejo.
Los estudios consultados, han sido entre otros los siguientes:
ALALC, Secretaría, "Eficacia del programa de liberación y estructura del comercio intrazonal" (CEP/SEM.I. dt, 1, 24 de mayo de 1979).
ALALC, Secretaría, "Aptitud de la actual estructura de la ALALC para impulsar el proceso de integración económica regional" (CEP/SEM.IV/ dt.3, 29 de mayo de 1979).
ALALC, Secretaría, "Armonización de políticas e instrumentos comerciales" (CEP/ SEM.-III /dt. 2., 15 de mayo de 1979).
ALALC, Secretaría, "Aspectos financieros y monetarios, fiscales e infraestructura" (CEP/SEM. III/art. 4, 15 de mayo de 1979).
GARCÍA MARTÍNEZ, Carlos " Aptitud de la actual estructura de la ALALC para impulsar el proceso de integración económica regional" (CEP/SEM. IV/dt. 1, 15 de mayo de 1979).
CEPAL, "El programa de liberación comercial y su relación con la estructura y las tendencias del comercio zonal" (CEP/SEM. 1/dt. 2, 22 de mayo de 1979).
INTAL, "Bases para la reestructuración de la ALALC". Buenos Aires, agosto de 1979.
La sección B. de la Primera Parte sobre "La Argentina en la ALALC", fue elaborada sobre la base de datos del INDEC y de Servicios de Estadísticas de la ALALC, por el economista Martín Arocena.
El anexo sobre "Las tendencias económicas de varios países de la ALALC", fue elaborado por encargo del Grupo de Trabajo, por el Dr. Javier Villanueva, Director del Instituto Di Tella.
La última Conferencia de las Partes Contratantes de la ALALC, reunida en Montevideo en noviembre de 1978, aprobó la Resolución 370 (XVIII) por la cual se encomienda al Comité Ejecutivo Permanente de la Asociación, la realización de una serie de estudios sobre temas que deberán ser finalmente considerados en una reunión extraordinaria de alto nivel, y luego en una reunión del Consejo de Ministros, a fin de pro ceder a la reestructuración de la ALALC. Todo este proceso deberá concluir al promediar 1980.
Se ha iniciado así, entre los países y dentro de cada uno, un debate conducente a reestructurar la Asociación a fin de adaptar sus principios, normas y mecanismos a las exigencias actuales de las relaciones de integración y de cooperación entre los países miembros, Un debate en el cual es fácil prever que los países tendrán en cuenta sus otros compromisos internacionales (GATT, relaciones bilaterales) y regionales (SELA, Grupo Andino, relaciones bilaterales); la estructura de su comercio exterior; sus políticas económicas (en especial las vinculadas al sector externo); y en fin, el valor que le atribuyen a la región como ámbito político y económico de su política exterior. Para la Argentina, el ámbito de los países miembros de la ALALC ha sido y es particularmente importante en la proyección externa de su economía. En 1977, las exportaciones a la zona representaron el 23,61 de las exportaciones totales del país. Entre 1961 y 1977 nuestro comercio zonal arrojó un superávit acumulado de 1.300 millones de dólares. La mayoría de los países de la ALALC se encuentran entre los veinte principales compradores de productos argentinos. Esta importancia relativa aumenta si se toma en cuenta solo al sector industrial.
Si se compara la situación de 1960 con la de 1976, se observa, en cambio, que a la vez que la zona creció en importancia para el país (en 1960, por ej. la ALALC sólo significaba el 15,81 de nuestras exportaciones totales), éste perdió importancia comercial relativa en la zona. De una participación del 33,51 en las exportaciones intrazonales de 1960 se deseen dio al 241 en 1977. Por otro lado, si bien la zona absorbe el 23,6% de nuestras exportaciones totales (1977), lo que exportamos a la zona significa solo el 3,21 de las importaciones totales de los otros diez países (1977). La Argentina compra el 2,81 de lo que la zona exporta (1977) y el 22,1% de lo que los demás países exportaron a la zona (1977). En 1962, comprábamos el 2,3% de lo que la zona exportaba, y el 43,5% de las exportaciones de los demás países a la zona. Se constata, sin embargo, que si bien la importancia de la Argentina ha disminuido en términos relativos, sigue siendo un país de primera magnitud en la economía y en el intercambio de la región.
Estos y otros datos sobre el valor actual y potencial del ámbito económico cubierto por la ALALC para la Argentina, y del valor de nuestro país para el conjunto y para cada uno de los países miembros de la zona, deben ser considerados si se quiere precisar la importancia real del tema de la reestructuración de la ALALC, y nuestro poder de negociación a fin de lograr qué las reglas de juego del comercio y de la cooperación e intrazonal contemplen los intereses nacionales del país. Lo cierto es que América Latina es una región que entrará a la década del 80 con una población de mas de 350 millones de habitantes, con un producto bruto superior a los 500 millones de dólares, con exportaciones de más de 60 mil millones de dólares, en rápida industrialización y con abundantes recursos básicos. El país tiene en ella una posición privilegiada, lo que acrecienta sus posibilidades y también sus responsabilidades en el esfuerzo conjunto del desarrollo regional. Sus aportes pueden ser valiosos, si se considera además que todos los índices de progreso social colocan al país en una primera posición dentro de la región.
Por otro lado, la crisis económica mundial y los cambios que se están operando en el sistema económico internacional y en sus reglas de juego e instituciones, han de tener una incidencia significativa en la determinación del valor estratégico de la región, para los países que la integran y para otros, desde un punto de vista tanto económico como político.
A su vez, el país ha adquirido una gran experiencia en el manejo de sus relaciones económicas multilaterales y bilaterales en el ámbito zonal. Han transcurrido casi veinte años de la ALALC, y es posible evaluar lo que ha funcionado y lo que ha fracasado, a fin de extraer conclusiones válidas para el futuro. Los países miembros de la ALALC han desarrollado, dentro o al margen de la Asociación, múltiples medios para canalizar sus interacciones económicas, tanto en el plano multilateral, como en el bilateral, el subregional, y el sectorial. Y lo mismo ha ocurrido en el plano de las relaciones entre operadores económicos. Existe de hecho un mayor pluralismo de en foques y de medios en cuanto a la integración, que a la vez que puede ser más funcional a las diversidades de política y situaciones nacionales, requiere de un mínimo de visión de con junto y de un serio esfuerzo de compatibilización, si se desea evitar una mayor fragmentación económica de la región. Es quizás en torno a este punto donde se produce la convergencia de las consideraciones técnicas y de las políticas en lo que se ha denominado el proceso de reestructuración de la ALALC.
Los mecanismos de liberación comercial de la ALALC han agotado su eficacia y parece existir consenso entre los miembros sobre la necesidad de renovarlos. La idea de la integración regional como suma de esfuerzos parciales, compatibles entre sí y convergentes hacia un objetivo de alcance global, también ha sido reconocida en la práctica desde que los países miembros de la ALALC aceptaran los acuerdos de complementación industrial tal como los reglamentara la resolución 99, y los acuerdos subregionales a través de la resolución 222 y de la declaración de compatibilidad del Grupo Andino. Parece en tal sentido justa la aspiración de completar la adaptación de la estructura jurídica de la ALALC para que sean aceptadas otras modalidades de acción parcial, tan válidas y legítimas como las antes mencionadas.
Desde que en la década de los treinta se concluyeron importantes convenios comerciales con países vecinos, el país ha demostrado con hechos su interés por la cooperación regional, y su apego a fórmulas realistas y sólidas que permitan una aproximación gradual a los objetivos de la integración regional o Desde entonces todos los gobiernos han mantenido una línea de participación activa en las relaciones de cooperación e integración basada en el interés nacional, en el respeto a la independencia de todos los países, cautelosa frente a iniciativas que forzaban las condiciones objetivas determinadas por la realidad en cada momento histórico, y alimentada con un espíritu de identidad regional. Se manifiesta en el papel desempeñado por el país en los esfuerzos que en los años cincuenta se desarrollan para sentar las bases de la integración regional; en el desempeñado en la creación de la ALALC; en la participación en el origen y el funcionamiento de la CECLA; en el apoyo sin retaceos brindado a la idea de la integración subregional y a la creación y posterior funciona, miento del Grupo Andino; en la iniciativa de establecer la Cuenca del Plata; en la participación decisiva que le cupo cuando fue creado el SELA; y en la compleja red de convenios de cooperación económica y de comercio que vinculan al país con los países de la región.
El actual gobierno, siguiendo esa tradición nacional, ha adoptado una posición activa en el proceso de reestructuración de la ALALC, a través de pronunciamientos del propio Presidente de la Nación al visitar la sede de la Asociación en junio de 1977; del Ministro de Relaciones Exteriores, en particular, en ocasión de la visita del entonces Canciller a la sede de la Junta del Acuerdo de Cartagena en marzo de 1978; y más recientemente al anunciar la posición oficial del país con respecto a los alcances y modalidades de la reestructuración., en la declaración leída ante el Comité Ejecutivo Permanente de la ALALC por nuestro representante permanente, el 5 de junio de 1979, Esa declaración aporta ideas concretas, basadas en la experiencia pasada, en los requerimientos de acción futura, y en el interés nacional, con respecto a cómo debe reestructurarse la Asociación.
El Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, le ha atribuido una importancia particular al estudio global de las relaciones del país con los otros países latinoamericanos, y para ello ya ha encarado la organización de un Comité de Estudio integrado por personas de gran experiencia en la materia. Pero teniendo en cuenta el carácter específico del tema de la participación de nuestro país en el proceso de reestructuración de la ALALC, y la incidencia que puede tener en las relaciones económicas bilaterales con algunos de los países y grupos de países de la región, se decidió patrocinar la constitución-de un Grupo de Trabajo para que lo examine, y para que elabore un informe con recomendaciones concretas.
El Grupo de Trabajo patrocinado por el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales presenta su informe, como una contribución técnica que aspira sea de utilidad práctica a todos los sectores interesados en la participación nacional en la ALALC.
Sección A: "Los resultados de la ALALC para la Argentina"
Resultados de la ALALC
I. Evolución del comercio intra- ALALC
1. El comercio intrazonal ha experimentado un fuerte crecimiento entre 1962 y 1977, superior al del comercio exterior total de los países miembros de la ALALC, en ambos casos medido el crecimiento en dólares corrientes. En dicho período, las exportaciones intrazonales aumentaron de 547 millones de dólares en 1962 a 5685 millones: de dólares en 1977, o sea diez veces más, en tanto que las exportaciones totales aumentaron de 7.715 millones de dólares a 40.285 millones de dólares o sea cinco veces más. El crecimiento de las exportaciones a la zona es sustancialmente mayor en el caso de Bolivia (60 veces más). Brasil (20); Colombia (40); Ecuador (50); México (20) y Uruguay (20) (ver cuadro n°1).
2. La importancia relativa de la zona en el comercio exterior total de los países miembros también ha aumentado. En 1962,1a zona representaba el 7,11 de las exportaciones totales y el 9% de las importaciones, en tanto que en 1977 esos porcentajes son del 14,11 y 13.6° a respectivamente.
En 1962, la zona significaba más del 10% de las exportaciones totales de solo dos países (Argentina, 12,71; Paraguay 32,61), y más del 20% de las de sólo uno (Paraguay 32,6%). En 1977, por el contrario, la zona significa más del 10% de las exportaciones totales de diez países (Argentina, 24,51; Bolivia, 26,61; Brasil, 12,2%; Colombia, 14,9%; Chile, 23%; Ecuador 21,4%; México, 10,2%; Paraguay, 26,9%; Perú 13,8% y Uruguay 24,8%), y más del 20% para seis países. Por el lado, de las importaciones la situación es casi similar, (ver cuadros n°1 a 5)
3. El comercio intrazonal de productos industriales ha experimentado un crecimiento sustancial en relación al comercio global intrazonal. En 1961, las exportaciones de manufacturas re presentaron el 22,4% de las exportaciones intrazonales, y en 1972 (último año para el que se disponen de estadísticas completas para todos los países miembros), alcanzaron al 46,1%. En 1977, este porcentaje es superior en el caso de los países más industrializados de la zona: Argentina, 53%; Brasil, 66.7%; Colombia, 70,9% (en 1976); Chile, 50.8% (en 1975); México,75,8% (en 1974) (ver cuadro n°6). Entre 1961 y 1977 las exportaciones de manufacturas a la zona aumentaron más de 30 veces para la Argentina, de 20 veces para Brasil, de 60 veces para Colombia, y de 30 veces para México. También se ha producido un cambio significativo en la composición de las exportaciones intra zonales de manufacturas: la relación en 1961 era de 47,4%(tradicionales), 22,4% (intermedias) y 25,8% (metalmecánica), en 1972, era de 17,6% , 27,1% y 48,7% respectivamente.
En 1977, el 50,81 de las exportaciones de manufacturas de la Argentina eran metalmecánicas, y en el caso del Brasil, el 67,1% (ver cuadro nº 7)
4. Se ha operado un cambio sustancial en la participación relativa de cada país y de distintos grupos de países en el comercio intrazonal, según se puede observar en el cuadro siguiente:
Arg., Br., Méx.
Arg., Br.
Arg., Ch., Urug.
Arg., Ch., Urug., Br., Bol., Par. y Perú
* Año en que se firma el Tratado de Montevideo
** Año en que se firma el Acuerdo de Cartagena
Se observa una clara tendencia a la disminución de la participación relativa de la Argentina, del grupo de países de mayor desarrollo, y del grupo de países más vinculado comercialmente a la Argentina y que tuvieran en 1960 un rol decisivo en la creación de la ALALC. Sin embargo, aún mantienen una participación significativa en el comercio intra zonal. Por otro lado, ha crecido la importancia relativa del Grupo Andino que tomado en conjunto ocupa en 1977 una posición superior a la de la Argentina y a la de Brasil (ver cuadro n°8).
5. Los resultados del intercambio han sido tradicionalmente favorables. para la Argentina (salvo en 1975), Brasil (a partir de 1970), Bolivia (a partir de 1971), Colombia (a partir de 1970), Ecuador (a partir de 1973), México (salvo 1973/75), y Venezuela (salvo 1976/77); y desfavorables para Chile (salvo en 1975/76), Paraguay (a partir de 1971), Perú, y Uruguay (salvo en 1974), (ver cuadro n°9).
II. Mecanismos preferenciales de la ALALC y comercio intrazonal
6. El otorgamiento de concesiones en las listas nacionales se estanca prácticamente a partir de 1969, año en el que ya se habían otorgado el 96,71 de las concesiones vigentes en 1979 (ver cuadros n°10 y 11).
7. Por el contrario, la actividad negociadora se vuelve más intensa en relación a los acuerdos de complementación industrial, habiendo aumentado sustancialmente su número entre 1969 y 1977 (de 7 a 25 acuerdos), así como el número de concesiones negociadas en cada acuerdo y en sus protocolos adicionales. En 1979, el número de concesiones vigentes en los acuerdos de complementación era de 30576 frente a 11.242 en las listas nacionales. Sin embargo, cabe recordar que los acuerdos de complementación están concentrados en pocos sectores (industrias química; electrónica y eléctrica; y máquinas de oficina, de calcular y de procesamiento de datos), y en pocos países (Argentina, Brasil, México, y en menor medida, Chile, Uruguay y Venezuela). (Ver cuadros n°12 y 13).
8. En el caso de las ventajas no extensivas a los países de menor desarrollo económico relativo, se habían otorgado 7.162 concesiones al 31 de diciembre de 1978, de las cuales Paraguay recibió 5.303 (74% del total); Ecuador recibió .361
(19% del total) y Bolivia recibió 498 (7% del total). Los principales países otorgantes son Brasil, 1794 concesiones (25%) Argentina, 1412 concesiones (19.7%) y México, 1353 concesiones (18,9%).
Estas concesiones fueron efectuadas en su mayor parte en los primeros años de funcionamiento de la Asociación: Ecuador había recibido el 731 de las concesiones en 1963; Paraguay, el 87% en el mismo año; y Bolivia, el 76% en 1968 (ver cuadros n° 14 y 15).
9. Solo un porcentaje muy reducido de ítems NABALALC negociados en listas nacionales registran comercio, fluctuando dicho porcentaje en el período 1965-1977 entre el 25 y el 30%. En el caso de los ítems negociados en las listas de ventajas no extensivas, el porcentaje de los que registran comercio ha sido en 1977 (y similar en años anteriores), de 303% para Bolivia de 3,8% para Ecuador; y de 3.4% para Paraguay, (ver cuadros 16 y 17).
10. El porcentaje de comercio de productos negociados se ha reducido de 77.9% de las importaciones intrazonales en 1962 a sólo el 43.3% en 1 977. El porcentaje más elevado fue alcanzado en 1966 con el 88.9% (ver cuadros n°18 y 19).
Del comercio negociado, el porcentaje principal ha correspondido siempre al de productos incluidos, en las listas nacionales, siendo del 88,2% en 1977. Para el mismo año, los productos incluidos en acuerdos de complementación representan el 6,6% del comercio negociado, y los de listas de ventajas no extensivas, el 5,2% (ver cuadros n°20 y 21).
11. Sin embargo, una mayor desagregación de los datos sobre comercio intrazonal permite observar que en 1976, el comercio de productos negociados representó más del 50% de las importaciones a. la. Argentina, al. Brasil y a México, originadas en casi todas las demás Partes Contratantes; y más del 501 de exportaciones al Brasil (94,11) de la Argentina; a la Argentina (56,2%), y a México (88,2%) del Brasil; a la Argentina (99,91) Chile (61,3%), y México (85,6%) de Colombia; a la Argentina (74,5%) al Brasil (98,11), a Colombia (67,2%), a México (77,7%), y al -Paraguay (77,4%), de Chile; a la Argentina (99,9%), al Brasil (99,8%), a México (53,7%), y al Paraguay (70%) del Ecuador; a la Argentina (96%), al Brasil (89,2%) a Colombia (62,5%), a Chile (64%) y al Paraguay (51,5%), de México; a la Argentina (92,4%), al Brasil (98,9%), a Colombia (93,3%), a Chile (65,2%) al Ecuador (91%), a México (72,7%), y al Perú (74,2%) del Paraguay ; a la Argentina (65,5%), a Colombia (73,4%), a Chile (51,3%) y México (83,9%) del Perú; y al Uruguay (85,9%) y Colombia (93,5%) del Uruguay (cuadro n°18) o sea que en un número significativo de casos las relaciones entre pares de países estaban aún concentradas en un porcentaje superior al 50% en productos negociados, Son excepciones, las exportaciones de Bolivia y Venezuela como consecuencia de la importancia que en las mismas tienen el gas y el petróleo.
Para comprender la verdadera incidencia del comercio negociado en el conjunto del comercio intrazonal habría que considerar también el comercio generado por los mecanismos preferenciales del Grupo Andino, que ha sido en 1977 de 660 millones de dólares (incluyendo el petróleo que significó el 45% de ese valor).
Pero es fundamental tener presente que los datos sobre comercio-negociado, son sólo indicativos de una correlación entre corrientes de comercio y concesiones, sin que señalen necesariamente que la corriente de comercio de un ítem determinado se explique por la existencia de una concesión. Otras variables inciden en la explicación de corrientes de comercio en un item determinado entre un par de países: tasas de cambio, márgenes de preferencia efectivos, condiciones de financiamiento, estímulos a la exportación y costos de transporte. No existen estudios suficientemente exhaustivos como para poder determinar el peso relativo de estas variables en el comercio intrazonal de productos negociados y no negociados.
Por otro lado, los cambios operados en las políticas arancelarias de varios de los países miembros han contribuido a erosionar los márgenes de preferencia negociados en el marco de la ALALC (ver cuadros n°21, y 22), y ese hecho torna más relativa la correlación que se puede establecer entre producto negociado y corriente de comercio.
12. La no aplicación de restricciones cuantitativas a los productos negociados, también puede contribuir a facilitar las corrientes de comercio intrazonales, en particular en el caso de aquellos países que utilizan - o utilizaban - sistemas de licencias previas, o han impuesto medidas tales como los depósitos previos por dificultades de balanza de pagos.
13. Habiéndose dejado de lado en la práctica el objetivo de conformar una zona de libre comercio, y habiéndose transformado de hecho la ALALC en un sistema limitado de preferencias, su evaluación debe efectuarse según haya sido su capacidad para generar nuevas corrientes de comercio e inversiones en función del mercado ampliado por las preferencias. En otros términos, y dejando de lado la preferencia como instrumento de promoción de comercio de corto plazo (excedentes y faltantes), el costo de discriminar frente a terceros se justifica en última instancia en la medida que la ampliación del mercado de lugar a una expansión de la capacidad productiva en condiciones de eficiencia tales que permitan, pasado un plazo, competir sin necesidad de preferencias. La eficiencia sustituye gradualmente a la preferencia y a los otros mecanismos que se pueden utilizar para estimular corrientes de comercio.
Los estudios realizados sobré la eficacia del sistema preferencial originado en el Tratado de Montevideo, tanto por la Secretaría Ejecutiva de la ALALC como para la CEPAL, permiten apreciar sus efectos positivos para superar la declinación del intercambio comercial que se observaba hacia fines de la década de los 50, para asegurar un ritmo de crecimiento superior al del comercio global, y para producir una diversificación del intercambio con una participación del comercio de manufacturas sensiblemente superior a la del comercio global. La correlación que existe entre comercio intrazonal y concesiones otorgadas, si bien declinante en los últimos años, permite también inferir que los márgenes de preferencia han contribuido al menos para originar corrientes de comercio. Pero como se señaló antes, no existen suficientes elementos de juicio como para ponderar el efecto real de las preferencias en relación al de otros factores que también pueden haber incidido en las decisiones del operador, como ser las paridades cambiarlas, los costos del transporte y los estímulos a las exportaciones. También debe tenerse en cuenta que parte del comercio intrazonal se canaliza a través de organismos estatales y que en tal caso el efecto del arancel suele quedar neutralizado. Existen otros casos en que el intercambio es encuadrado en arreglos de naturaleza especial que derivan de decisiones nacionales y que no son producto de la existencia del sistema de la ALALC tal como ha ocurrido con el intercambio compensado en el sector automotriz entre algunos países.
Las características del sistema preferencial de la ALALC, y la relativa inestabilidad de las aperturas de mercado negociadas, así como los rasgos principales del proceso de industrialización en los principales países de la zona durante la década de los sesenta, explican que no se puedan observar efectos significativos de las preferencias zonales en las decisiones de inversión en el sector industrial. Como señala Javier Villanueva en su estudio sobre "Las tendencias económicas de varios países de la ALALC" que se publica como anexo a este informe, "la estrategia de "substitución de importaciones" en "la medida en que resultó exportadora, fundamentalmente dio origen a un cierto comercio intra-latinoamericano, importante, pero sofocado por la falta de complementariedad y por la tortuosidad de los acuerdos con que estuvo relacionado. En cambio, la industrialización "exodirigida" que lograra adelantos substanciales en algunos países de la región, quedo en buena medida concentrada en el comercio con los más desarrollados con los que las complementariedades comerciales resultaban más definidas (intra- empresa o entre países)". Sólo los acuerdos de complementación en la medida que están vinculados a especializaciones intra-empresas (o eventualmente inter-empresas) parecen haber tenido una mayor incidencia en las decisiones de inversión. Las deficiencias de la ALALC para estimular el desarrollo industrial ha sido más evidente en el caso de los países de mercado insuficiente y de menor desarrollo económico relativo, y explica el hecho que estos hayan planteado en forma más nítida su insatisfacción con los resultados logrados por la Asociación, y que un grupo de ellos haya decidido encarar a nivel subregional una experiencia de integración con características muy diferentes.
III. Otras medidas adoptadas en la ALALC y vinculadas con el comercio intrazonal.
14. La acción de la ALALC en materia de liberación arancelaria ha sido complementada por acciones en el campo estadías tico y aduanero, en el de coordinación de políticas y armonización de instrumentos comerciales, en el desarrollo e intercambio agropecuarios, en el de la cooperación financiera, en el del transporte y en el de la cooperación empresarial.
Estas acciones constituyen un aporte valioso de la Asociación para facilitar y promover las relaciones comerciales entre los países miembros, y sus efectos trascienden al ámbito más limitado del intercambio de productos negociados.
Corresponde destacar del conjunto de acciones mencionadas, las siguientes:
a. Los progresos alcanzados en la compilación y suministro de datos estadísticos sobre el comercio intrazonal, si bien los resultados distan aún de ser satisfactorios en cuanto al grado de actualización de la información;
b. La elaboración de una nomenclatura propia de la Asociación, la NABALALC, y la armonización de las nomenclaturas nacionales, así como la permanente tarea de actualización y perfeccionamiento que se desarrolla en esta materia.
c. La promoción de reuniones sectoriales, cuyos efectos directos se ha manifestado en la preparación de acuerdos de complementación industrial, y en el establecimiento de un intensa red de contactos entre los empresarios de la zona, fuente a su vez de efectos indirectos en la promoción de negocios y acciones de cooperación empresarial del establecimiento de un sistema multilateral de pagos y créditos recíprocos, que es un mecanismo de compensación establecido en 1965 para facilitar los pagos derivados de las corrientes de comercio recíproco, y reducir las transferencias de divisas entre los países participantes. El sistema multitaleral de pagos es acompañado de una red de convenios de créditos recíprocos entre los bancos centrales de los países miembros de la ALALC, y de la cual participa también la República Dominicana. Las operaciones realizadas a través del mecanismo de compensación multilateral de saldos alcanzaron en 1977 a cerca de 4.000 millones de dólares, y se estima que cubren más del 75% del comercio intrazonal. El monto total de las líneas ordinarias de créditos establecidas en virtud de los convenios bilaterales ascendía, al 31 de diciembre de 1978, a los 180 millones de dólares, y las líneas adicionales a 263 millones de dólares.
También se concertó un acuerdo multilateral para la atenuación de diferencias transitorias de liquidez en la balanza de pagos, conocido como Acuerdo de Santo Domingo, que cuenta en la actualidad con recursos por valor de 175 millones de dólares, y al que han recurrido un número creciente de países en los últimos años.
IV. Desarrollos paralelos a la ALALC.
15. Las relaciones bilaterales continúan siendo el ámbito donde se concretan medidas conjuntas por pares de países para iniciar, regular e intensificar el intercambio de bienes y otras acciones de cooperación económica, así como aquellas referidas al campo técnico y cultural, que también pueden tener una incidencia, en particular de largo plazo, sobre las relaciones comerciales. La ALALC no sustituye las relaciones bilaterales, sino que constituye un marco multilateral con reglas de juego precisas en cuanto a los aspectos preferenciales en las relaciones entre los países miembros. La regla de juego central del sistema multilateral es la cláusula de la nación más favorecida prevista por el artículo 18 del Tratado, y que en la práctica significa que toda preferencia comercial que no sea parte del programa de liberación o de algunos de sus instrumentos auxiliares, se extiende automáticamente a todos los países miembros, aunque tal no haya sido la intención de quienes negociaron la preferencia. De tal modo, la posibilidad actual de otorgar preferencias comerciales en el ámbito de las relaciones bilaterales se limita a aquellas hipótesis expresamente previstas en el Tratado, en sus instrumentos derivados o en resoluciones expresas de las Partes Contratantes. De hecho tales hipótesis han sido las del tráfico fronterizo (excepción clásica al tratamiento incondicional de más favor), la de las ventajas no extensivas a países de menor desarrollo económico relativo, y más recientemente, las de las ven tajas recíprocas autorizadas dentro del marco de los convenios que han celebrado con el Uruguay, la Argentina y el Brasil, Formalmente, sería posible, además celebrar convenios de unión aduanera y de unión económica entre dos países en el marco de la resolución 222 que regula la celebración de acuerdos subregionales.
Salvo esta limitación en cuanto al elemento preferencial de un acuerdo bilateral, la existencia de la ALALC no inhibe la posibilidad de celebrar entre los países miembros, todo tipo de acuerdos bilaterales, cualquiera que sea su forma y contenido. En la práctica, los países miembros de la ALALC han celebrado entre sí numerosos acuerdos bilaterales, de promoción del intercambio, de cooperación económica e industrial, de financiamiento, de suministro de mediano y largo plazo, e incluso de integración fronteriza. En algunos casos, como entre la Argentina con Chile, y también con el Uruguay, se han utilizado incluso mecanismos de intercambio compensado en el sector automotriz de efectos sumamente positivos.
La limitación de la cláusula de la nación más favorecida, y el hecho que no se hayan contemplado instrumentos ágiles para su flexibilización, han obstaculizado el empleo de medidas preferenciales en el marco de los acuerdos bilaterales. A su vez, el temor a retornar a una situación en el comercio intrarregional similar a la existente antes de la firma del Tratado de Montevideo, caracterizada por una compleja red de convenios bilaterales de comercio y de pagos basados en la compensación, explica la prudencia con que se ha legislado en la materia desde la creación de la ALALC.
16. En el período de funcionamiento de la ALALC, se ha producido un desarrollo significativo de los sistemas de transporte y comunicaciones en la región. En particular, en el área del cono sur la construcción de puentes y caminos constituye un aporte apreciable al comercio intrazonal, y repercutirá en una mayor utilización del transporte terrestre de carga. También tienen una gran incidencia en las corrientes de intercambio y en la integración de las economías, la realización de grandes obras hidroeléctricas como las que están en construcción y proyectadas en el ámbito de la Cuenca del Plata.
17. La acción en la región de empresas de servicios e industriales constituye un hecho que se ha ido acentuando en los últimos años, en parte como consecuencia de la expansión del comercio originada entre otros factores por la existencia de la ALALC. En el sector bancario se observa la multiplicación de acuerdos de corresponsalía entre los bancos de la zona, facilitados por la existencia del mecanismo de pagos de la ALALC También se observa el aumento del número de agencias y sucursales de bancos de los países miembros en otros países de la zona. En 1965 sólo tres bancos tenían sucursales en otros países. En 1978, son siete los bancos que tienen sucursales y ha aumentado el número de sucursales por cada uno. El Banco de la Nación Argentina ha establecido agencias o sucursales en los otros diez países miembros de la ALALC, y el Banco do Brasil en seis.
Se manifiesta una mayor actividad de empresas de servicios técnicos y de construcción de un país miembro en alguno de los otros.
La construcción de grandes obras de infraestructura física y de energía en varios de los países miembros ha facilitado el intercambio de experiencias adquiridas por firmas de ingeniería y de construcción. La participación de una firma brasilera en la construcción de una presa hidroeléctrica en Venezuela, acordada en 1978, constituye un ejemplo de una tendencia que puede suponerse se acentuará en el futuro.
Las inversiones directas en otros países de la región, originadas en países miembros de la ALALC, en su mayor par te para la constitución de empresas conjuntas, se ha intensificado en los últimos años. Un estudio del INTAL realiza, do en 1977 identifica más de doscientos casos de empresas conjuntas latinoamericanas.
La transferencia de tecnología y la venta de plantas llave en mano constituye otra modalidad de proyección externa de empresas de los países miembros de la ALALC. Según datos de 1979, la casi totalidad de las ventas de plantas llave en mano de empresas argentinas se han destinado a otros países latinoamericanos.
Estos hechos, si bien no pueden ser directamente imputados a la existencia de la ALALC, ponen de manifiesto la importancia que ha adquirido el mercado regional para los empresarios de los países miembros y la complejidad que han alcanzado en la actualidad las relaciones económicas en la región.
18. Si bien desde el punto de vista formal y en su origen, el Grupo Andino ha estado vinculado a la ALALC, sus características y la evolución que ha tenido en los últimos años, justifican que se lo pueda considerar como un desarrollo paralelo al de la Asociación, Compuesto por cinco países miembros, de la ALALC, su comercio recíproco representó en 1977 el 15% del comercio zonal.
Los mecanismos de desgravación y de programación sectorial son propios y se diferencian claramente de los mecanismos preferenciales de la ALALC. La declaración de compatibilidad del Acuerdo de Cartagena con el Tratado de Montevideo, efectuada en 1969, constituyó el reconocimiento explícito de la estrategia de integración regional a través de acciones parciales convergentes hacia un objetivo común.
El Sistema Económico Latinoamericano (SELA) creado en 1975 por los países latinoamericanos, incluyendo a la totalidad de Los miembros de la ALALC, es el resultado de la voluntad de institucionalizar mecanismos de cooperación frente a terceros-,-sustituyendo de tal forma a la CECLA-, y mecanismos flexibles de cooperación intrarregional.
Entre sus funciones se encuentran las de promover empresas y proyectos conjuntos, acciones de cooperación en el campo industrial y agrícola, el apoyo a los países de menor desarrollo económico relativo, y la convergencia de los distintos procesos de integración regional. La existencia del SELA brinda por lo tanto un marco institucional que puede resultar apropiado para promover acciones de cooperación económica que se complementen con aquellas que en el plano comercial y de la complementación industrial desarrolla la ALALC.
Los países de la Cuenca del Plata han establecido a partir del Tratado de Brasilia firmado en 1969, un mecanismo de cooperación para el desarrollo del espacio compartido, que constituye un complemento a las acciones de integración económica originadas en la propia ALALC y en los entendimientos bilaterales.
V. Antecedentes sobre la reestructuración de la ALALC
19. La resolución 370 (XVIII), aprobada por la Conferencia de las Partes Contratantes de la ALALC, celebrada en noviembre de 1978, aprobó los procedimientos que deben conducir a la reestructuración de la ALALC. Se previo la realización de seminarios en los que debía efectuarse el diagnóstico de lo que ocurrió en la ALALC y acerca de su situación actual, y de grupos de trabajo para examinar la proyección futura de la Asociación. Concluida dicha etapa, que se desarrollo entre los meses de junio y septiembre de 1979, se prevé que el Comité Ejecutivo Permanente deberá establecer un programa de tareas y de negociaciones a cumplirse, el que incluirá la convocatoria de una Conferencia Extraordinaria de alto nivel gubernamental, la cual deberá consolidar los acuerdos indispensables para alcanzar la reestructuración de la ALALC. Todo el proceso deberá culminar con la convocatoria al Consejo de Ministros a fin de que se reúna a más tardar el 31 de julio de 1980.
20. Los países miembros de la ALALC han encarado en otras oportunidades la revisión de los mecanismos originados en el Tratado de Montevideo. Los intentos realizados entre 1965-1967 y que culminan con ,la reunión de Cancilleres celebrada en Asunción en agosto de 1967, y en las denominadas negociaciones colectivas realizadas entre 1974 y 1975, concluyeron en fracasos debidos a la falta de acuerdo sobre los alcances de las modificaciones a introducir al sistema de la ALALC. En 1969 se aprobó el Protocolo de Caracas que introdujo modificaciones al Tratado de Montevideo, en cuanto al compromiso de integrar una lista común, al ritmo de desgravación arancelaria a. través de las listas nacionales y al vencimiento del período de transición para el perfeccionamiento de la zona de libre comercio, que fue extendido hasta-el 31 de diciembre de 1980.
21. Las características del mecanismo de liberación arancelaria y la posibilidad de introducir mecanismos de liberación automáticos, la utilización de la programación industrial sectorial a través de modificaciones al sistema de acuerdos de complementación; y la estructura institucional de la Asociación, constituyeron tres temas centrales en todos los esfuerzos anteriores de revisión del Tratado de Montevideo.
22. El reconocimiento de acciones parciales de integración con la participación de sólo algunos de los países miembros, constituye la innovación principal que los asociados introdujeron al sistema de la ALALC. Si bien la idea de un avance gradual y por aproximaciones parciales estuvo presente en los planteos de la CEPAL anteriores a la firma del Tratado de Montevideo, recién en 1964 con la aprobación de la resolución 99, los países miembros aceptaron que las ventajas otorgadas por los participantes en un acuerdo de complementación industrial no se extendieran sin previa compensación a las demás Partes Contratantes. En 1967, se dio otro paso en el reconocimiento formal de las acciones parciales, cuando se aprobó la resolución 222 que regula el funcionamiento de los acuerdos subregionales dentro del marco de la Asociación. Esta resolución sirvió de base legal, dentro del sistema jurídico de la ALALC, al Acuerdo de Cartagena que se firmó en 1969. Y en 1975, la resolución 354, autoriza temporalmente al Uruguay a otorgar ventajas no extensivas a la Argentina y el Brasil, constituyendo esta resolución una nueva innovación en materia de acciones parciales, ya que hasta entonces las ventajas no extensivas sólo se podían otorgar a los países de menor desarrollo económico relativo. En las negociaciones colectivas de los años 1974-75, se habían considerado los acuerdos por pares y grupos de países, y el régimen de empresas bi y plurinacionales, como un nuevo reconocimiento de modalidades de acción parcial dentro del marco global del Tratado de Montevideo.
23. De acuerdo a las posiciones adelantadas por las Partes Contratantes, los temas fundamentales en juego en el proceso de reestructuración que se ha iniciado parecen ser los siguientes:
a. Función de la ALALC en las relaciones de integración y cooperación de América Latina;
b. Características y alcances de los mecanismos preferenciales;
c. Características y alcances de los mecanismos de complementación industrial;
d. Tratamiento especial para los países de menor desarrollo económico relativo;
e. Situación del denominado "patrimonio histórico de la ALALC", (preferencias ya otorgadas en los distintos mecanismos de liberación, y en particular, en las listas nacionales); y
f. Mecanismo institucional y función de la Secretaría.
24. De no mediar una prórroga del período de transición establecido en el artículo 2° del Tratado de Montevideo (y modificado por el Protocolo de Caracas), y de no producirse la reestructuración buscada, la situación jurídica de la ALALC sería la siguiente a partir del 1° de enero de 1981:
a. El Tratado de Montevideo seguiría vigente y se mantendría el organismo internacional que creó;
b. No se podría seguir negociando en el marco de las listas Racionales y de la lista común, pero se mantendrían las concesiones otorgadas en las primeras, así como los distintos mecanismos vinculados con la preservación de sus efectos o con salvaguardas;
c. Sería posible continuar con la negociación de acuerdos de complementación industrial pero solo en la medida que se modifique previamente la resolución 99 (IV) en cuanto los vincula con el período de transición;
d. No habría problemas con respecto a la sustentación jurídica, en el marco de la ALALC, del Acuerdo de Cartagena y se podrían celebrar nuevos acuerdos subregionales en base a la resolución 222 (VII);
e. Se podría seguir utilizando el sistema de ventajas no extensivas para los países de menor desarrollo económico relativo , y también podrían mantenerse acuerdos como los celebrados por la Argentina y el Brasil con el Uruguay (resolución. 354/XV);
f. Para el comercio intrazonal no cubierto por los instrumentos cuyos, efectos preferenciales perdurarían o que se mantuvieran vigentes, regiría la cláusula de la nación más favorecida del artículo 18; y
g. para los demás mecanismos del Tratado no se observan dificultades para continuar operando como hasta el presente, salvo en el caso de las disposiciones sobre comercio agrícola (art, 29).
Los cuadros números 1,2,6,7,9,12,15,16,17,18,20 y 23, han sido extraídos del documento CEPAL "El programa de liberación comercial y su relación con la estructura y las tendencias del comercio zonal" (CEP/SEM, 1/dt, 2, 22 de mayo de 1979).
Los cuadros números 3,4,5,8,10,11,13,19,21 y 22, han sido extraídos del documento ALALC, Secretaría, "Eficacia del programa de liberación y estructura del comercio intrazonal"(CEP/ SEM 1/ dt. 1, 24 de mayo de 1979.
El cuadro n° 14, pertenece al documento ALALC, Secretaría "El sistema de apoyo a los países de menos desarrollo económico relativo " (anexo estadístico) (CEP/SEM. Il/dt. 2.1, 20 de junio de 1979).
Ver todos los cuadros estadísticos
La Argentina en la ALALC
I. Evolución del comercio exterior de Argentina con la ALALC y con el mundo
1. Las exportaciones de Argentina a los 10 países que, junto con ella, integran la ALALC, se multiplicaron por 9.5 veces, medidas en dólares corrientes, en el período comprendido entre 1957 y 1977 y sus importaciones desde el resto de la ALALC, crecieron 3.4 veces en el mismo período (ver cuadro 1).
2. En lo que respecta al comercio argentino con el resto del mundo, las exportaciones crecieron 5.6 veces en tanto que las importaciones se multiplicaron por 3.2, siempre entre los dos años citados (ver cuadro 1).
3. Si se deducen las ventas de trigo y las compras de petróleo que representaban el 50 % y el 44% respectivamente del comercio de Argentina con los países de la zona en 1957, se obtiene que las exportaciones crecieron 17,3 veces y las importaciones 4.1 veces, en el período comprendido entre los años indicados (ver cuadro 4).
4. Las exportaciones con los países de la ALALC significaban el 14% o 7% del total de las ventas argentinas en 1957. Esta relación se redujo al 12.7% en 1962, año en que entraron en vigencia las primeras concesiones. A partir de entonces la relación alcanzó a más del 24% en 1972 y 1977. Las importaciones desde el área también declinaron respecto al total en el período 1957/62. A partir de entonces se revirtió la tendencia; en 1967 las compras en la zona representaron el 23.1% del total, constatándose un importante incremento en la mayoría de los países con excepción de Perú y de Venezuela (este último junto con Bolivia acababa de ingresar a la ALALC). La relación se redujo al 19.6% en 1972 y alcanzó al 23.6% en 1977 (ver cuadro 2).
5.En 1957 Argentina tuvo déficit con seis de los 10 restantes países que hoy integran la ALALC. Dicho desbalance significó el 44% del total del déficit comercial con el mundo para ese año y superó en cinco millones de dólares a las exportaciones a1 área. El déficit con la mayoría de los países se fue gradualmente transformando en fuerte superávit. En 1977 solamente se registró un déficit considerable con Bolivia atribuible a las compras de gas natural y otro pequeño con Ecuador, en tanto que se obtuvieron elevados superávit con Chile, Brasil y en menor medida con los demás países (ver cuadro 3).
El superávit de ese año con la zona alcanzo al 281 de las exportaciones a la misma y el 26% del balance favorable global con el mundo.
6. En resumen, del análisis de las cifras globales se nota a) un crecimiento mucho mayor de las ventas argentinas a la zona que el correspondiente a las importaciones; b) el mercado zonal ha ido creciendo en importancia relativa para la Argentina tanto en lo referente a las exportaciones como a las importaciones, aunque en éstas con altibajos; c) el país era deficitario con la mayoría antes de iniciarse la ALALC y actualmente presenta altos superávit con casi todos los países de la zona (ver cuadro 3).
II. Diversificación del comercio Argentina/ALALC
7. El número de productos de exportación a la zona, de más de u$s 100.000,- pasó de 105 en 1957 a 1.159 veinte años después. En el mismo período, los productos importados por valor superior a la suma citada, pasaron de 68 a 444 o sea, los productos exportados se incrementaron once veces y los importados seis y media (ver cuadro 5).
8. Desagregando los totales según el grado de elaboración de los productos, en el período considerado las exportaciones de productos primarios crecieron tres veces, las de semimanufacturas 14 y las de productos manufacturados 28 veces. Con respecto a las importaciones las cifras respectivas muestran ritmos de crecimientos menores: 2.6, 8.7 y 15.2 veces.
9. Considerando los distintos grupos de países que integran la ALALC se observa:
a) En el caso de los países de menor desarrollo económico relativo el número de productos exportados e importados crecieron a un ritmo parecido al total de la Zona. Esta afirmación también es válida para las tres categorías de productos. En el caso de Uruguay, este país ha incrementado notablemente sus ventas de manufacturas y semimanufacturas a la Argentina durante los últimos años, como consecuencia de convenios especiales firmados entre ambos países. Si se excluye a Uruguay del grupo, la tendencia de las importaciones crece: más lentamente que, el total de la ALALC;
b) si consideramos a los países de mercado insuficiente, el número de productos exportados creció mucho más que el de los importados. Esta constatación se acentúa para el caso de las. semimanufacturas y más aún para las manufacturas que se multiplican por 54 en el caso de los productos exportados y solamente por tres en el de los importados,
c) Para Brasil y México se observa un crecimiento mayor en el número de productos importados que en las exportaciones. Estas tendencias se acentúa en la medida en que aumenta el grado de elaboración de los productos. Sin embargo el hecho de que se parte de un año base con un número escaso de productos comercializa dos, especialmente en lo relativo a las importaciones, puede llevar a interpretaciones incorrectas, por lo tanto conviene comparar los ritmos de crecimiento con las cifras totales como se hará a continuación.
III. Composición del comercio Argentina/ALALC
10. En 1957 el 59$ de los productos que se exportaban por valor superior a. los u$s. 100.000.-, eran primarios, el 16% semielaborados y el 25% restante manufacturados. Veinte años después se nota una clara tendencia hacia la reversión de esa estructura; en efecto, en 1977 los tres grupos representaron respectivamente el 16%, 21% y 63%, Se aprecia la particular incidencia que han pasado a tener las exportaciones de manufacturas en el total de ventas al resto de la ALALC (ver cuadro 5).
En los productos importados el cambio ha sido similar pero no tan acentuado: 56, 25 y 19% para los tres grupos de productos en 1957 y 23, 33 y 44% en 1977.
11. En general, el cambio en la composición del comercio de Argentina, con los tres grupos de países que conforman la ALALC, ha sido similar al que se describe en el numeral anterior, acentuándose la proporción de ventas de manufacturas y semimanufacturas en el caso de los países de menor desarrollo y de mercado insuficiente en tanto que en las importaciones desde esos países tienen menor peso relativo las manufacturas y los productos semielaborados que en el caso de las compras a Brasil y México.
12. En resumen: a) durante el período analizado se produjo una tendencia al crecimiento tanto de las exportaciones como de las importaciones en todos los grupos de productos; b) la tendencia se hizo más acentuada en relación con el grado de elaboración de los productos; c) igual fenómeno sucedió con las importaciones aunque el crecimiento fue más lento que en las exportaciones;
d) en general se puede afirmar que las ventas de productos manufacturados crecieron más rápidamente en el caso de los países de menor desarrollo; e) actualmente predominan los productos manufacturados y semielaborados en las ventas a la Zona y otro tanto sucede con las compras; f) estas comprobaciones se acentúan en el caso de los países de menor desarrollo en lo que respecta a las exportaciones y en los países más desarrollados en relación con las importaciones.
IV. Orientación por países del comercio Argentina/ALALC (ver Cuadro 2 y Cuadro 7)
13. El principal cambio que se detecta en la importancia relativa de los distintos países en lo que respecta a las exportaciones, es el relacionado con la lenta pero firme diversificación de los mercados del área en 1957 los seis países que representaban los menores porcentajes (Bolivia, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela), significaron el 11 o 7 % de las ventas Argentinas a la Zona. En cambio, esa relación alcanzó al 36,4% en 1977 0 Por el contrario, Brasil, Chile, Paraguay y Perú que absorbían el 88.31 de las exportaciones en el año base, disminuyeron su participación relativa al 63.61 en 1977. El país que presenta un cambio más pronunciado es Brasil que al principio del período considerado significaba más de la mitad del mercado de la ALALC para Argentina, en tanto que en 1977 solamente representa una tercera parte.
La disminución significativa del país que más comercia con Argentina en la Zona, avala la afirmación de que se está diversificando dicho mercado.
14. Desde el punto de vista de las importaciones se produce un fenómeno similar si se excluye a Venezuela, debido a que las compras a este país han tenido una variación relativa decreciente como consecuencia de la menor importación del petróleo y sus derivados
15. En resumen, la Argentina aumentó sus exportaciones y sus importaciones con todos los países, pero en forma relativamente mayor con quienes menos comerciaba antes de la ALALC La tendencia mencionada es sostenida aunque lenta y en consecuencia no se han producido cambios radicales en la participación de los países, con la excepción de Brasil en las exportaciones, señalada anteriormente.
16. En el cuadro 7 se observa que durante todo el período, las exportaciones a los países limítrofes alcanzaron a representar más de las tres cuartas partes de las ventas a la ALALC, con excepción del año 1967, en que la relación se situó ligeramente por debajo. Sin embargo, esta concentración presenta una tendencia de creciente que se explica por la diversificación de mercados mencionada anteriormente.
Por el contrario, las importaciones de la Zona muestran una marcada tendencia a concentrarse en los países contiguos. Esto se explica por la disminución de las importaciones de petróleo y derivados desde Venezuela y las compras de gas boliviano en los últimos años. Si se excluyen estos dos productos la tendencia sería la opuesta ya que lentamente se va incrementando la participación relativa de Colombia, Ecuador y México en las importaciones.
Sin embargo, a pesar de la tendencia señalada, el comercio de importación continúa concentrado, al igual que el de exportación, en su gran mayoría en los países limítrofes. Las ventas a los países andinos tienden a incrementar su participación relativa a partir de los inicios de la ALALC, en tanto que las compras de ese origen presentan altibajos que en 1977 se explican por las compras de gas a Bolivia.
Brasil y México presentan tendencias opuestas analizados individualmente; pero cabe señalar que la participación de Brasil continúa siendo determinante en ambas manos del comercio.
Los países de mercado insuficiente evolucionaron, en sus relaciones comerciales con Argentina, en forma similar a los del Grupo Andino y los de menor desarrollo relativo muestran una creciente participación en las exportaciones y en las importaciones en el último año por las razones ya comentadas.
V. Tasas de crecimiento del comercio con la ALALC y con el resto del mundo
17. El cuadro 8 demuestra que el comercio con la ALALC creció más aceleradamente respecto al registrado con el resto del mundo, tanto en las exportaciones como en las importaciones.
Las ventas a la Zona, calculadas en dólares corrientes, en 1977 se multiplicaron más de ocho veces con respecto a 1960, año inmediato anterior a la vigencia de la ALALC. En igual período, las exportaciones al resto del mundo crecieron 4,7 veces.
Del lado de las importaciones se obtuvo un crecimiento de 4,9 veces para la Zona y de 3 veces para el resto del mundo, en el mismo período.
VI. Comercio de Argentina con la ALALC y con el resto del mundo, de productos manufacturados, según principales capítulos NAB
18. Cuadros 9A a 9 O
En estos cuadros figuran los capítulos más representativos de las exportaciones de manufacturas de Argentina a la ALALC y al resto del mundo.
Las exportaciones hacia la ALALC constituyen en todos los casos, más del 50% de las ventas de estos productos. Por el contrario, las importaciones provienen, en su gran mayoría, del resto del mundo. Esto demuestra que la Zona ha tenido una gran importancia como mercado para la promoción de las exportaciones manufactureras, en tanto que el mercado argentino no ha absorbido importaciones de estos productos en igual proporción.
Estas afirmaciones son válidas para los tres años seleccionados, en los que ya estaba vigente la ALALC.
Sin embargo, se destaca que las exportaciones de estos productos a Brasil y México y, en algunos capítulos, a Uruguay y Chile, son similares a las importaciones provenientes de esos países.
En cambio, las exportaciones de estas manufacturas a los países de mercado insuficiente y a los de menor desarrollo relativo, en la gran mayoría de los casos, superan ampliamente a las importaciones.
VII. Principales productos comercializados
19. En los cuadros 1l y 12, se comparan los principales productos de exportación e importación de Argentina con los demás países de la ALALC en 1960 y 1977.
Se puede apreciar que los productos tradicionales continúan ocupando los principales lugares. Sin embargo, productos manufacturados no tradicionales han pasado a ocupar ubicaciones importantes especialmente en las exportaciones de Argentina.
Fenómeno similar se aprecia en los cuadros 13A y 13B y 14A y 14B en los que figuran los 20 principales productos de exportación e importación de Argentina con la ALALC y con el mundo
VIII. Importancia de los mercados de la ALALC para Argentina y viceversa
20. En el cuadro 15, se observa que con excepción de Perú y Chile los países de la ALALC mejoraron su ubicación en el ranking de las exportaciones de Argentina entre 1961, año previo a la iniciación de la ALALC, y 1977.
Con respecto a las importaciones, los países de la ALALC mejoraron su ubicación con respecto a 1961, con la excepción de Perú, Venezuela y Paraguay.
Por otra parte la Argentina ha pasado a constituir un mercado relativamente más importante para Colombia, Ecuador, México y Uruguay y menor importante para Brasil, Paraguay, Perú y Venezuela, En los casos de Bolivia y Chile, Argentina continúa representando uno de sus principales mercados.
En cambio la Argentina, mejoró sensiblemente su ubicación en las importaciones de siete países de la ALALC y la desmejoró en Paraguay y Perú.
IX Productos comercializados con la ALALC en 1977 por valor superior a u$s 1 .000.000 clasificados según acuerdos preferenciales negociado.
21. El cuadro 10, se obtuvo de la muestra de productos exportados e importados en 1977 que figuran en el anexo al cuadro.
Se aprecia que el comercio con Brasil se cursa predominantemente a través de las listas nacionales y de los acuerdos de complementación suscriptos entre ambos países o Ello también es válido para el comercio con México.
El 611 de los productos exportados por Argentina al resto de la ALALC se cursan a través de sistemas preferenciales. Esta cifra aumenta al 761 en el caso dé las importaciones. Esta diferencia estaría demostrando una mayor utilización, por parte de Argentina, de otros estímulos a la exportación o sencillamente que el país está en condiciones de penetrar en los mercados de la zona sin necesidad de preferencias o de otros estímulos, en el caso de estos productos.
En el anexo figuran los productos exportados e importados en 1977 por un valor superior al millón de dólares, con una columna en el margen derecho donde figura la cifra exportada o importada en el año anterior a la vigencia de la ALALC. También están señalados los mecanismos preferenciales utilizados para la comercialización de cada producto y la clasificación de los mismos según el grado de elaboración. Asimismo figura el comercio con el mundo en cada caso.
Al final del anexo figura un cuadro en el que se calcula la incidencia de los productos de más de un millón de dólares de anexo, en relación con el comercio total de Argentina con cada país de la ALALC También se transcribe una lista de los acuerdos de complementación utilizados para comercializar los productos que figuran en el anexo.
X. El Convenio Argentino- Uruguayo de Cooperación Económica
22. El 20 de agosto de 1974 los gobiernos de Argentina y Uruguay suscribieron un convenio tendiente a fortalecer la integración entre ambos países mediante acciones conjuntas en el campo del comercio, la industria y las inversiones reproductivas. Allí se reconoce la condición de país de menor desarrollo económico relativo al Uruguay.
En el ámbito comercial sé busca intensificar y diversificar el comercio recíproco tratando de lograr un aceptable equilibrio cuantitativo y cualitativo. El instrumento que se utiliza es la eliminación de gravámenes y demás restricciones para el mayor número posible de productos, aunque se permite la negociación de concesiones arancelarias limitadas (estacionales, temporales, por cupos o mixtas).
Por Resolución 354 de la Conferencia de la ALALC se autorizó temporariamente al Uruguay a otorgar concesiones no extensivas a Argentina y Brasil. Ello hizo posible el funcionamiento de los convenios que Uruguay firmó con sus países limítrofes.
El punto VI del Protocolo Adicional del Convenio Argentino-Uruguayo establece que La República Argentina mantendrá la liberación total de cada uno de los productos comprendidos en el programa de liberación cuyas importaciones no hayan superado el cinco por ciento de la producción argentina registrada en el año anterior.
Como contrapartida, Uruguay eliminará los gravámenes y restricciones a las importaciones provenientes de Argentina por un valor equivalente al sesenta por ciento del crecimiento de las exportaciones totales de productos uruguayos a la Argentina en el año calendario anterior. Una vez logrado el equilibrio comercial, la liberación se hará por el cien por ciento de dicho comercio".
El Convenio no se limita al ámbito comercial y prevé otras acciones conjuntas como la creación y funcionamiento de empresas binacionales y estímulos a las in versiones dirigidas al aprovechamiento de ambos mercados. Hasta el presente no se registraron acciones en estos campos.
23. Por decretos 791/75 y 1/76 de Argentina, fueron otorgados 804 productos manufacturados al Uruguay con sus cupos respectivos. A su vez, el Uruguay otorgó concesiones para unos 200 productos, que entraron en vigencia el 1 de enero de 1979. En consecuencia, el Convenio ha operado hasta fines de 1978 en forma unilateral para Uruguay.
Este país aprovechó el siguiente porcentaje de concesiones desde que fueron otorgadas:
O sea, el año pasado Uruguay exporto 228 productos de los 804 que le fueron otorgados. El monto de las exportaciones uruguayas a través del Convenio es el siguiente (en millones de u$s):
A su vez las exportaciones uruguayas no aprovecharon plenamente los cupos otorgados por Argentina. Un informe de la Oficina Conjunta Permanente, administradora del Convenio, estimó que en 1978, en caso de haberse utilizado la totalidad de los cupos establecidos para los 228 productos que generaron comercio, las ventas habrían alcanzado la cifra de u$s 11-4.4 millones frente a los 21.7 millones efectivamente exportados.
Durante 1977 las exportaciones uruguayas a través del convenio alcanzaron al 49.7% de las ventas totales a la Argentina.
24. Los productos de la industria automotriz que se intercambian entre Argentina y Uruguay, se regulan desde 1971 por un convenio de intercambio compensado que posibilita el comercio de partes y piezas compensados y desgravados progresivamente al comienzo y totalmente a partir de 1975. Este convenio ha ido asumiendo una importancia cada vez mayor en el intercambio rioplatense, significando en 1977 el 34,3% de las exportaciones uruguayas a la Argentina.
25. Desde julio de 1975 Uruguay tiene en vigencia un Convenio con Brasil que también incluye aspectos del intercambio comercial, y opera en forma bastante similar al convenio con Argentina. La diferencia radica en que el Uruguay desgravó totalmente un grupo de ítems que no produce en su territorio. Por otra parte varias de las concesiones que recibe Uruguay recaen sobre productos incluidos en el convenio con Argentina.
Las exportaciones uruguayas al Brasil en 1977, a través del convenio, fueron similares a las registradas en el convenio con Argentina (u$s 21.7 millones).
26. En conclusión, el convenio de cooperación económica ha venido operando en forma satisfactoria posibilitando el incremento de las exportaciones de manufacturas uruguayas a la Argentina. Sin embargo aun es prematuro para detectar si se están realizando inversiones nuevas o ampliando las existentes en función de las ventajas del convenio. En todo caso, los cupos que establece la Argentina parecen constituir una limitante para dichos proyectos.
"Recomendaciones, sobre la participación de la Argentina en el proceso, de reestructuración de la ALALC"
1. La reestructuración de la ALALC, motivada por el vencimiento del período de transición establecido por el Tratado de Montevideo, y por la creciente ineficacia de sus mecanismos de liberación del comercio, debe ser encarada por la Argentina como parte de su estrategia latinoamericana y de inserción en el sistema económico y político internacional.
En su estado actual, la Asociación ha dejado de ser un instrumento útil para el logro de los objetivos que el país perseguía al promover su creación y al participar activamente en la misma. Ni la expansión y diversificación del comercio intrarregional, ni el avance gradual hacia metas más ambiciosas de integración y cooperación económica entre países miembros, encuentran en ella ámbito apropiado. Por el contrario, de persistir la situación en que se encuentra la ALALC, el país y las demás Partes Contratantes tendrán crecientes dificultades para intensificar sus relaciones económicas y por en de para profundizar su solidaridad política.
La puesta al día de los mecanismos e instrumentos de la Asociación, constituye para el país una consecuencia del valor que le atribuye a la región latinoamericana en función de su propio desarrollo nacional y de su activa participación en el sistema internacional. El potencial económico de la región; la dimensión de los mercados y sus posibilidades concretas de expansión; la riqueza en recursos humanos y naturales, son entre otros, factores que justifican el valor que América Latina tiene para la Argentina.
Pero es mucho también lo que el país puede aportar al desarrollo latinoamericano. Sus ventajas relativas como productor de alimentos, en materia tecnológica e industrial, y en la capacidad técnica de su población, son apreciadas y valoradas por los demás países de la región. Una Argentina fuerte, imaginativa y dinámica, puede ser un factor significativo en la evolución futura de las relaciones económicas y política de la región y en el desarrollo de los países que la integran.
Las incertidumbres que plantea la evolución internacional, y que en el plano comercial presagian la disminución del crecimiento de las economías industrializadas y tendencias proteccionistas, tornan más urgente la necesidad de acentuar nuestra presencia regional.
La integración de la Argentina en América Latina, sigue constituyendo como lo fuera cuando la ALALC fue creada y en los años siguientes, un objetivo central para nuestro propio desarrollo y seguridad, Pero los mecanismos e instrumentos funcionales a tal objetivo, deben permitir preservar la libertad de maniobra internacional' propia de un país independiente y con relaciones e intereses significativos en otras regiones del mundo.
En esta perspectiva, la reestructuración de la ALALC debe ser vista como una pieza de una empresa de profundo sentido político, que persigue el objetivo de un desarrollo compartido de los países de la región, respetuoso de las respectivas identidades nacionales y ambicioso en sus metas de bienestar y de participación internacional. Al ser protagonista activo de este proceso, la Argentina podrá efectuar un aporte a la región y defender sus propios intereses nacionales.
2. La Argentina podría eventualmente prescindir de la ALALC, pero no de un marco multilateral de promoción del comercio y de las relaciones de complementación e integración económica en la región. Si el proceso de reestructuración fracasara y si la ALALC dejara de funcionar o desapareciera, sería necesario reemplazarla por un nuevo marco multilateral con objetivos similares aunque tuviera modalidades y mecanismos diferentes. Caso contrario se habría producido un retroceso en la evolución de las relaciones económicas latinoamericanas, a las condiciones existentes antes de 1960. Un retorno al bilateralismo comercial no parece responder al interés nacional ni a los requerimientos de la proyección regional de la economía argentina.
Resulta más practico entonces introducir las modificaciones necesarias al Tratado de Montevideo, preservando sus objetivos y adaptando sus mecanismos e instrumentos a una nueva etapa de la vida de la Asociación. Tal posibilidad está expresamente prevista en el propio Tratado y es reconocida como necesaria y viable por todos los asociados. Sólo en el caso que el proceso de reestructuración fracase o de lugar a resultados que no redunden en una eficacia real de la Asociación, debería el país reconsiderar su participación en la misma, y proponer a los demás países de la región la creación de un nuevo marco multilateral.
Al ser una pieza de una empresa más ambiciosa, la ALALC reestructurada se insertará en un esquema institucional complejo de las relaciones económicas regionales, constituido por otros organismos de cooperación e integración, como el SELA. La Cuenca del Plata y el Grupo Andino. La multiplicidad de organismos multilaterales existentes, refleja el interés de los países de la región de disponer de diversos medios para promover su desarrollo compartido. No son excluyentes entre sí, y por el contrario, cumplen funciones que pueden complementarse. En este espectro institucional, la función prioritaria de la ALALC es la de asegurar un sistema de preferencias comerciales y de complementación industrial, que contribuya a las acciones de integración económica y de cooperación que se desarrollan a nivel regional, subregional o bilateral. El proceso de integración económica regional no se agota sin embargo en la ALALC. Se expresa en una pluralidad de ámbitos, gubernamentales y no gubernamentales, que en su conjunto tienden a converger en el objetivo de intensificar las interacciones económicas entre los países de la región. Para producir los resultados deseados, una estrategia de la Argentina con respecto a la ALALC supondría entonces una participación activa en relación a todos los otros organismos gubernamentales (SELA, Grupo Andino, Cuenca del Plata, y otros) o no gubernamentales (AILA, ALIDE, FELABAN, FELAC, y otros), que pueden tener una incidencia en los alcances y modalidades de las relaciones de cooperación e integración de la región.
3. En el ámbito de la ALALC, el avance hacia grados más intensos de integración económica, abarcando a la totalidad de los países de la región o de los signatarios "del Tratado de Montevideo, debe ser descartado como objetivo inmediato. La experiencia pasada, las diferencias de grado de desarrollo y de políticas existentes en la región, y el alcance real de la voluntad de muchos de los países de adoptar compromisos multilaterales audaces y rígidos, demuestran que no están dadas las condiciones para que el conjunto de países miembros se comprometan con seriedad y realismo, a lograr metas ambiciosas de integración económica.
Cuando lo han intentado les ha resultado difícil pasar del plano programático y retórico. La idea de un mercado común regional, con características y alcances similares a los de la Comunidad Económica Europea debe mantenerse en el horizonte, pero sin que la tentación del apresuramiento la desgaste como consecuencia de intentos que no encuentran sustentación en las realidades nacionales. La experiencia de 1967 cuando, a pesar de la opinión entre otras de la Argentina, se creyó posible avanzar hacia el mercado común latinoamericano, debe tenerse presente a fin de evitar pasos falsos similares. La posición nacional ha sido siempre la de considerar que la integración económica regional, es una empresa de largo alcance que debe lograrse a través de aproximaciones graduales pero sólidas.
En lo inmediato, deben ajustarse los mecanismos existentes a fin de satisfacer las exigencias más concretas de la promoción del comercio y la complementación económica. Ello sin perjuicio que grupos de países miembros de la Asociación (dos o más), decidan avanzar en forma más acelerada en la integración y complementación de sus economías, aprovechando la existencia de condiciones objetivas que faciliten tal paso, como ya lo han hecho los países miembros del Acuerdo de Cartagena. En ese caso será necesario asegurar la compatibilidad legal y económica de los compromisos o acciones parciales (subregionales, bilaterales o sectoriales), con los que se han asumido o puedan asumirse a nivel regional. De lo contrario, puede producirse un resultado no deseado de mayor fragmentación económica de la región, de retorno a compartimentos estancos, que cualquiera que sean sus beneficios inmediatos para las partes involucradas, eliminaría o al menos reduciría las posibilidades futuras de un mercado regional integrado. Tal situación contribuiría más al conflicto que a la cooperación y a la solidaridad en el desarrollo regional.
4. La Argentina debe dejar claro su interés en estrechar al máximo sus relaciones de integración y cooperación económicas con los demás países de la región y en particular con los miembros de la ALALC, dentro de los límites impuestos por las realidades económicas y por los intereses y posibilidades concretas de los demás países. La prudencia y el realismo que han caracterizado siempre a la posición nacional en la materia no debe expresarse en tal forma que pueda ser interpretada como una falta de interés en el logro de los objetivos de integración.
Parece razonable plantear una evolución gradual y progresiva hacia compromisos de integración y cooperación más estrechos, aumentándose la intensidad de los mismos en aquellos casos y situaciones en que las homogeneidades de estructuras y de políticas económicas así lo permitan. La idea más avanzada de comunidad económica, requiere que los países participantes sustenten su vínculo asociativo en una base amplia de valores e intereses compartidos, y en un potencial concreto de acciones conjuntas en el plano económico. Es en el ámbito contiguo a la Argentina donde se le presentan al país mayores posibilidades para un planteamiento ambicioso de integración económica, que sea parte indisociable de una estrategia nacional más amplia de cooperación y solidaridad con la región.
5. La reestructuración de la ALALC, debe encararse de manera tal que se facilite el desarrollo de un sistema de preferencias comerciales entre los países miembros, a través de compromisos o acciones globales que abarquen a la totalidad de los asociados, y de compromisos o acciones parciales de alcance subregional, sectorial o bilateral. Las preferencias deben extenderse a las medidas arancelarias y a las paraarancelarias, así como a todo otro tipo de medidas de origen gubernamental, que pueden incidir en los flujos comerciales.
A diferencia de lo que ocurría en 1960, cuando los compromisos asumidos en el GATT tuvieron una incidencia decisiva en la elección del instrumento de la zona de libre comercio, en la actualidad los miembros de la ALALC, pueden recurrir a mecanismos más flexibles para el otorgamiento de preferencias comerciales. La "cláusula de habilitación" aprobada en ocasión del Tokio Round, y la propia práctica del GATT al aceptar sistemas preferenciales como el del grupo ASEAN en 1979, brindan los antecedentes normativos y prácticos que autorizan a los países miembros de la ALALC, a establecer un Sistema de preferencias que no se ajusten necesesariamente a los requisitos del artículo XIV del GATT. Sin perjuicio que por razones prácticas se prefiera mantener el objetivo de largo plazo del perfeccionamiento de una zona de libre comercio, lo que significaría no introducir modificaciones de fondo a la estructura actual del Tratado de Montevideo, la reestructuración debe producir una flexibilización de los mecanismos preferenciales existentes. No es conveniente establecer metas ni plazos. Lo importante es que se establezca un mecanismo de negociación al que los países miembros puedan recurrir, sin periodicidad fija y sin obligación de que todos participen. Las preferencias que se negocien serían extensivas sólo a los países miembros que han participado en la negociación.
El papel promotor de una Secretaría con buen nivel técnico, sería de fundamental importancia para asegurar la eficacia del mecanismo.
Como compromiso mínimo de alcance multilateral, los países miembros deberían aprobar al poner en funcionamiento la nueva etapa de la ALALC una preferencia regional, válida para todo el universo arancelario en porcentajes variables según el nivel de desarrollo, con las menores excepciones posibles y con posibilidades de ampliación periódica pero no automática.
El funcionamiento eficaz del sistema preferencial, exigiría un perfeccionamiento de los mecanismos de salvaguardia; la regularización adecuada de los estímulos a la exportación; el control riguroso del retiro de concesiones o de la disminución de los márgenes de preferencia a fin de garantizar el cumplimiento de lo pactado; y el refuerzo del sistema de consultas entre las Partes que debería ser obligatorio en ciertos casos.
La compatibilización de las llamadas acciones parciales cualquiera que sean sus modalidades, con los compromisos globales y multilaterales que los países miembros han asumido, deberá ser objeto de una regulación precisa. Lo esencial es asegurar que todas las partes estén informadas de la negociación de un acuerdo preferencial de alcance parcial (subregional, sectorial o bilateral) desde su inicio y que tengan abierta la opción para participar en la negociación antes que ella concluya. Una vez concluido el acuerdo también es fundamental mantener la posibilidad de incorporarse al mismo pero mediante adecuada compensación. La información y visibilidad en el proceso de negociación de un acuerdo preferencial de alcance parcial, debe permitir a cualquier parte interesada o a la Secretaría, presentar objeciones fundadas en el caso que se considere que sus efectos pudieran ser incompatibles con otros compromisos. Los plazos para presentar objeciones deben ser estrictos y cortos. Sólo en el caso en que haya objeciones el acuerdo debería ser objeto de una evaluación para el conjunto de las partes, y de una decisión expresa de compatibilización. De lo contrario la compatibilización se produciría en forma automática al vencimiento de los plazos de información. Las preferencias originadas en los acuerdos de alcance parcial que hayan pasado por el procedimiento de compatibilización, quedarían excluidas de la aplicación de la cláusula de la nación más favorecida establecida en el artículo 18 del Tratado.
Sería necesario prever la posibilidad de una revisión periódica de la compatibilización de los acuerdos preferenciales de alcance parcial, sea a instancia de parte o de la Secretaría. En tal caso, el pronunciamiento positivo o negativo de las Partes Contratantes, se efectuaría sin que los países participantes del acuerdo puedan ejercer su derecho a veto.
La flexibilización de los mecanismos preferenciales de la ALALC debe ser conciliada con los requerimientos de estabilidad en las preferencias que se negocien. De lo contrario no se operaría el efecto buscado de promover inversiones en nuevas actividades productivas como consecuencia del mercado ampliado. Pero a su vez, entendidas como instrumento de promoción de actividades productivas eficientes, las preferencias sólo deberán prolongarse en el tiempo lo suficiente para obtener su objetivo. Flexibilidad de los mecanismos, estabilidad y transitoriedad de las preferencias, deberían ser entonces las tres notas distintivas de la nueva etapa de la ALALC, y su logro significaría un progreso notable con respecto a lo que ha ocurrido hasta el presente.
6. La ALALC en su nueva etapa, debe contribuir a que la Argentina pueda desarrollar relaciones de cooperación y de complementación intensa, con cada uno de los países miembros y con el Grupo Andino como conjunto, recurriéndose para su estímulo a todo tipo de mecanismos y medidas, inclusive las de carácter preferencial. La flexibilización de los mecanismos preferenciales de la ALALC le otorgará al país una mayor libertad de maniobra para desarrollar relaciones especiales con cada uno de los demás asociados, recurriendo para ello a modalidades de cooperación apropiadas en cada caso.
En el caso del Grupo Andino, además de las relaciones bilaterales de contenido tradicional con los países miembros, la Argentina podrá concretar un acuerdo de cooperación y de complementación recurriendo para su ejecución a instrumentos como el de los acuerdos de complementación industrial, que permitirían asegurar la participación de la industria nacional en el esfuerzo andino y al Grupo obtener en el país la ampliación de sus mercados, y tecnología adecuada a sus actuales requerimientos. El tratamiento especial al capital argentino debe ser una contrapartida natural al esfuerzo de cooperación del país con el Grupo Andino.
Pero además, las modificaciones que se introduzcan al Tratado de Montevideo, deben permitir que el país pueda comprometer su participación en el establecimiento de una comunidad económica junto con aquellos otros .países miembros con los cuales se den las condiciones objetivas necesarias para asegurar su éxito. El ámbito de los países contiguos es el que está más próximo a reunir los requisitos mínimos de éxito. Previa una evaluación completa de las implicancias políticas y económicas de una iniciativa de esta naturaleza, el país debería adoptar los pasas necesarios para que en el ámbito subregional se establezca una comunidad económica, que contenga un programa de liberación del intercambio y de establecimiento de un arancel externo común, de liberación en la circulación de los bienes y los capitales, la libertad de establecimiento de personas y empresas, y la armonización de políticas. Tal programa no implicaría la existencia de instancias supranacionales, y sólo deberían preverse funciones de coordinación y de secretariado/técnico. Compartir recursos y mercados, asociarse para el desarrollo, es una empresa que trasciende los problemas o las necesidades de la coyuntura. Sólo puede ser sólida si se inserta en una visión de largo plazo. En tal visión también cobran nueva luz las realidades del corto plazo. Examinar en profundidad esta alternativa, planteada en repetidas oportunidades en el ámbito subregional, constituye una tarea urgente para nuestros países.
7. Con respecto a las modificaciones concretas que deberán introducirse en el Tratado de Montevideo y en los instrumentos derivados del mismo, se recomienda:
a. la prórroga por un plazo prolongado del período de transición para el perfeccionamiento de una zona de libre comercio.
b. la supresión de la lista común.
c. el establecimiento de un mecanismo de negociación de preferencias de alcance multilateral, en el que todos los países miembros tengan derecho a participar. Las negociaciones se realizarían sin periodicidad fija, y las concesiones se extenderán solo a los países participantes.
Además se mantendrá el instrumentó de las Listas Nacionales pero sin compromiso de obtener determinadas metas en materia de liberación comercial. Las negociaciones deberán extenderse a las restricciones no arancelarias. En el marco de este nuevo mecanismo de negociación de preferencias, deberá negociarse la adopción de un compromiso mínimo común a todos los países, si bien con alcances diferenciales según el grado de desarrollo, de otorgar una preferencia regional con posibilidades de ampliación periódica pero no automática,
d. el perfeccionamiento del tratamiento especial para los países de menor desarrollo económico relativo, que comprenda medidas arancelarias y un programa audaz de apoyo técnico y económico para asegurar su participación intensa en las relaciones económicas regionales.
e. la modificación de la cláusula de la nación más favorecida del artículo 18, manteniendo su carácter incondicional sólo para las relaciones con terceros países, y para los países miembros de la Asociación con respecto a aquellas ventajas que no se originen en el mecanismo de preferencias, o en compromisos de alcance parcial considerados compatibles y funcionales con los compromisos globales.
También debería preverse expresamente el excluir de los alcances del artículo 18 a las ventajas que se otorguen a los demás países latinoamericanos no miembros de la ALALC, bajo modalidades previamente determinadas.
f. la reglamentación de un mecanismo de compatibilización entre los distintos tipos de acciones preferenciales parciales, y entre estos y los compromisos globales, de manera tal que asegure la convergencia entre unos y otros.
g. la supresión de la Conferencia anual y su sustitución por ruedas periódicas de negociaciones multilaterales; la mayor periodicidad de las reuniones de ministros; y el fortalecimiento técnico de la Secretaría Ejecutiva.
8. Los acuerdos de complementación industrial en sus distintas modalidades, constituyen uno de los elementos más idóneos para promover las relaciones económicas de la región.
La resolución 99 en su forma actual permitiría una utilización más intensa de estos acuerdos, en la medida que se facilite la acción de la Secretaría Ejecutiva para promoverlos. Las reuniones sectoriales y los acuerdos interempresariales, son mecanismos indispensables para la promoción de acuerdos de complementación y para asegurar su eficacia. Concebidos como instrumentos de promoción industrial, y no sólo como instrumentos para facilitar el comercio de excedentes y faltantes, los acuerdos de complementación suponen una acción intensa en el plano regional para la identificación, promoción y financiamiento de proyectos, y en ella deberán desempeñar un papel destacado los organismos públicos y privados de financiamiento, y las empresas de servicios técnicos.
9. El denominado "patrimonio histórico" de la Asociación, constituido por las concesiones ya otorgadas, debe ser evaluado considerando los derechos adquiridos por las Partes Contratantes, y los requerimientos que surgen de los mecanismos de acción parcial como es el caso del Grupo Andino. A partir del principio de la vigencia de los compromisos asumidos en las Listas Nacionales, debería establecer un plazo dentro del cual se negocien los ajustes necesarios al paquete de concesiones otorgadas.
10. Firme en sus objetivos de desarrollo nacional y en pleno uso de su libertad soberana, el país debe encarar la empresa del desarrollo compartido latinoamericano, con profundo sentido político, fruto del valor que le atribuye a la región y de su espíritu de solidaridad con los países que la integran. La reestructuración de la ALALC es una pieza central de esta empresa política. Y por ello debe requerir la atención permanente de los máximos niveles de decisión.
La empresa del desarrollo compartido latinoamericano tiene profundas raíces históricas, y debe responder a criterios de realismo político y económico para ser sólida. Proyectada hacia el futuro significa crear condiciones externas básicas para el esfuerzo nacional de desarrollo e independencia de cada país de la región, en el mundo de creciente complejidad e interdependencia del último cuarto de este siglo.
La Argentina debería tomar la iniciativa de asegurar el sentido político dé su participación en la ALALC, promoviendo como corolario del proceso de reestructuración, una reunión de Presidentes de los países miembros, que en sí misma simbolizaría el carácter de la empresa encarada, y de la que resultaría el respaldo necesario para que la acción del organismo se inserte en un cuadro más amplio al técnico y comercial.
LAS TENDENCIAS ECONÓMICAS DE VARIOS
PAÍSES DE LA ALALC
Informe elaborado para el Grupo de Trabajo por el
Dr. Javier Villanueva, Director del Instituto Di Tella.
1. Observando el desempeño de las economías de América Latina, dentro del complejo marco de la década del setenta, lo que puede detectarse a grandes rasgos (ver Cuadro 1) es que, aún cuando con un endeudamiento internacional considerable y con pérdidas de dinamismo a medida que transcurre la década, los países de la región han demostrado mejores condiciones que los países más desarrollados para sobrellevar los rigores del presente decenio.
Tasas de crecimiento anual promedio PBI,
América Latina y países de la OCDE
Fuente: CEPAL, OCDE
Si se cubre en el examen un período más amplio que el previo, por ejemplo 1950-1977, las conclusiones que pueden extraerse sin similares a las anteriores. El crecimiento anual promedio del PBI para ese lapso es del 5.5%, aproximadamente, para América Latina, en tanto que alcanza el 4.8% para el conjunto de los países más desarrollados. [1]
Ciento es que al efectuar comparaciones de este tipo se pierden de vista importantes factores tales como el nivel del "escalón de partida" o las eventuales diferencias entre los países del agregado respecto de las tasas de crecimiento conjuntos. Más aún, también podría señalarse que los azares y vaivenes del mundo contemporáneo también pueden introducir alteraciones conyunturales en el desempeño de los países de tal magnitud que el resultado sea contradictorio cola las expectativas a que pudieren dar lugar los datos de lo avanzado en las décadas del cincuenta y el sesenta.
Existen, sin embargo, condiciones objetivas, tales como la tasa de crecimiento de la población; el mejoramiento paulatino en las condiciones de vida; la creciente calificación de la mano de obra; la abundancia de recursos naturales y el avance conquistado en la producción industrial; que dan fundamentos para justificar la expectativa ampliamente compartida de que habiendo alcanzado cierto estadio de avance intermedio les naciones latinoamericanas están en condiciones de brindarse mutuamente las posibilidades de un mercado estimulante sin que ello signifique, por cierto, el alejarse de las ventajas del intercambio fructífero con otras naciones o regiones del mundo.
2. Por todo lo antedicho, es fácil explicar la creciente atención que, como, eventual mercado comprador, despiertan los países de la región no solo entre las naciones de mayor, avance económico relativo, sino también entre aquellas naciones extra-regionales de reciente desarrollo industrial exportador que enfrentados con el proteccionismo y la pronosticada lentitud en el crecimiento de los países más desarrollados procuran buscar como mecanismo compensador el acercamiento a los países de América Latina.
Todo esto que parece claro para muchos observadores de fuera del área, también ha de resultar evidente para los mismos países de América Latina que se encuentran en condiciones de competir regionalmente, tanto por razones de proximidad física y cultural, como por los adelantos productivos y comerciales logrados en el período comentado. Parece claro, entonces, que con la precondición de mejorar la eficiencia productiva de la industria manufacturera, los mecanismos de negociación y coordinación con los países más desarrollados, las posibilidades de los países de la región son múltiples.
3. El crecimiento económico de los países de ALALC
Dado el peso económico en la región de varios de los países que componen ALALC lo expuesto en los párrafos anteriores alcanza en forma particular a las naciones de la subregión en conjunto. En efecto, como se ve en el Cuadro 2, los países de ALALC mostraron entre 1970 y 1977 tasas anuales de crecimiento promedio superiores a las de América Latina, en conjunto y a los de los países de la OCDE.
América Latina, ALALC y OCDE
América Latina (total)
Los datos relacionados con el crecimiento económico de los países de ALALC, son examinados en forma desagregada en el Gráfico 1.
Lo que se observa en el Gráfico es que varios de los países dé mayor desarrollo industrial relativo del área (Argentina, Brasil, Colombia, México) presentaron en 1970 tasas de crecimiento superiores a las verificadas en 1977. Al revés sucede con países como Bolivia, Paraguay y Venezuela en los que el proceso de industrialización no alcanzaron aún el mismo nivel de expansión que en varios de los países previamente mencionados. Uruguay y Chile, son dos casos aparte debido a las dificultades de crecimiento verificadas en los primeros años de la década.
Tasas de crecimiento de los países de ALALC
Años 1970 y 1977
Tasas de crecimiento de los países de ALALC Años 1970 y 1977
Conclusiones similares pueden plantearse de la observación del Gráfico (que relaciona las tasas de crecimiento anual promedio del sector Industrial del PBI entre los años 1970 y 1977) y del Cuadro 3 (que compara la participación porcentual del sector industrial en el PBI, por país, respecto del promedio general de la subregión).
En el Gráfico 2 aparecen en el área ubicada por encima de la línea de 45° -es decir que presentan tasas de crecimiento en 1970,superiores a las de 1977- países tales como: México, Colombia, Argentina y especialmente Brasil. En otras palabras varios países de mayor industrialización relativa: Ver Cuadro 4. Por debajo de la línea de 45 figuran Ecuador, Paraguay, Bolivia, Uruguay y Chile.
Teniendo en cuenta que aunque han sido esencialmente los mercados domésticos los que han dado estímulo al crecimiento manufacturero latinoamericano, pero que también ha sido en el intercambio intraregional [2] de productos industriales donde se manifestaron adelantos destacables en las décadas examinadas,(ver Cuadro 5), cabe preguntarse si no es precisamente por esta vía en la que pueden lograrse avances difíciles de conquistar en otras regiones poco accesibles dadas las barreras arancelarias y no arancelarias a que la presente coyuntura internacional ha dado lugar.
En apoyo de lo antedicho presentamos el Cuadro 3. Como se puede observar en el mismo, las tasas de crecimiento de la importación intrazonal con superiores a las globales y a las extrazonales -aunque estas últimas han reducido su desventaja en materia de crecimiento respecto de los intrazonales.
Promedio del Sector Industrial PBI
Tasas de crecimiento anuales promedio de las importaciones
intra y extra regionales - ALALC
Imp. Intrazonal
Imp. Extrazonal
Imp. Global
Fuente: INTAL, 1978
Participación porcentual del sector industrial en el PBI de los países de ALALC - relación respecto del promedio general de la subregión
Participación superior al promedio
Argentina (30.2%)
Brasil (28.3%)
Chile (27.2%)
México (23.4%)
Uruguay (24.2%)
Argentina (31.4%)
Brasil (29.4%)
Chile (23.4%)
México (24.2%)
Uruguay (25.0%)
Participación inferior al promedio
Bolivia (12.8%)
Colombia (17.5%)
Ecuador (17.5%)
Paraguay (17.3%)
Perú (20.6%)
Venezuela (15.0%)
Colombia (18.8%)
Bolivia (14.1%)
Ecuador (19.8%)
Paraguay (16.9%)
Venezuela (13.3%)
Fuente: "Series históricas del crecimiento de América Latina"; Cuadernos de Estadísticas de CEPAL; N°3; N. U. - Santiago de Chile, 1978.
Exportaciones de manufacturas varias. Porcentaje
sobre total de exportaciones - varios países
Fuente: World Bank; World Trade, 1976; Washington, 1976.
4. La eventual expansión del comercio intrazonal planteada previamente requiere por lo menos tres tipos de comentarios para poder ponderar sus posibilidades de concreción:
a) Por un lado conviene examinar el patrón de inversiones existente en los países de ALALC ya que de éstas depende la estructura económica futura y por consecuencia las posibilidades de desarrollar o no ciertas complementaridades sobre las que se pudieran asentar el aprovechamiento de economías de escala.
b) Por otra parte es conveniente el tratar de interpretar las estructuras del intercambio intra-regional con el propósito de detectar las posibles complementariedades que pudieran estar desarrollándose.
c) Conviene, finalmente, el recorrer las opciones de práctica comercial que los distintos países han ido asumiendo y que son las que a la postre pueda acelerar o bloquear el avance del intercambio sub-regional.
En los párrafos siguientes nos referiremos a cada uno de los temas anteriormente mencionados.
5. Las tendencias de la inversión industrial en América Latina
No es tarea fácil el procurar penetrar con cierto detalle en las tendencias de la inversión real en América Latina. Por ello, en 1977 efectuamos una encuesta entre varios países de la región (Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela) que aunque no exhaustiva [3] permite formarse, sin embargo, una noción aproximada de las tendencias que puedan primar en la formulación de proyectos de desarrollo industrial. Los datos examinados pueden subclasificarse según están relacionados con:
(a) El monto de las inversiones proyectadas; El material obtenido en la muestra relacionado con el monto de las inversiones (Véase Cuadro 6) sugiere que el 87.9% del total proyectado corresponde a programas relacionados con las industrias de Productos Químicos y Derivados y los Metálicos Básicos (hierro, acero, aluminio). Estos resultados no pueden sorprender ya que este tipo de proyectos, en general, requiere inversiones de cierta magnitud. Como se ve en el Cuadro 6 en los casos en que la inversión es cuantiosa, el número de proyectos es reducido. A la inversa con productos como los alimenticios en que el número es relativamente elevado, pero la participación en el total de la inversión es menor.
(b) El número de proyectos de inversión; La distribución porcentual de los proyectos clasificados según el número de los mismos y según la rama de actividad a la que se refieren, resulta, como hemos señalado, una acumulación de proyectos relativamente pequeños relativamente poco costosos en algunas actividades. Por ejemplo, entre las industrias de Productos Alimenticios, Textiles y Cueros, Industria Maderera y Fabricación de Papel y Derivados acumulan cerca del 40% del total de los proyectos e insumos solo el 8.1% del valor total de la inversión programada.
Es importante destacar que la proporción mayor de proyectos recae en las industrias de Productos Alimenticios (18.5%) y Productos Metálicos y Maquinarias (18.4%).
Participación porcentual según los sectores de actividad (clasificación CIIU) en eltotal del valor de las inversiones y en el total del número de proyectos programados
Text. y cue-ros
Ind. Made- rera
Fabr. papel y deriv.
Prod. Quím. y deriv.
Prod. Min. no Met.
Ind. Met. Bas.
Prod. Met. y Maq.
Otras ind. manuf.
Porcentual s/ total valor inversión
0.3% 5.0% 22.4% 1.2% 65.5% 2.8% 0.0% 100
Porcentual s/ total número de proyectos
10.4% 5.8% 17.4% 8.2% 10.5% 18.4% 0.8% 100
Fuente: Encuestas propia.
Nota: La encuesta cubrió los años 1973 y 1977
6. Otro de los temas en los que pueden efectuarse comentarios sobre la base de los datos de la encuesta es el que se relaciona con la intensidad en el uso de los factores de las industrias examinadas. Lo que se desprende de la información es que en su gran mayoría las inversiones programadas corresponden a actividades habitualmente consideradas [4] como intensivas en mano de obra calificada. En efecto, aproximadamente el 65% de los proyectos corresponde al tipo anteriormente mencionado de actividades [5]; el 34% corresponde a actividades que hacen relativamente menor empleo de los recursos mencionados.
7. La encuesta procuraba además establecer en que casos se trataba de proyectos correspondientes a instalaciones nuevas o ya existentes (ampliación, modernización, reposición). Del total de proyectos el 52.0% correspondía a plantas nuevas, el resto podía asignarse o bien a ampliaciones o a modernizaciones o reposiciones. Dentro del cincuenta por ciento de plantas nuevas, la participación más elevada le corresponde a:
Químicos y Derivados del Petróleo
Metales, Maquinarias y Equipos
Exportaciones intrarregionales con valores b/a superiores al promedio de los cinco tipos de producto, para cada país (1963-1974)
Exportaciones con valores b/a superiores al promedio
Exportaciones con valores b/a inferiores al promedio
- Manufactura intensiva en materias primas
-Manufactura intensiva en mano de obra calificada
- Materias primas y combustibles
- Manufactura intensiva en mano de obra no calificada
- Manufactura intensiva en materias primas.
- Manufactura intensiva en mano de obra no calificada.
- Manufactura intensiva en mano de obra calificada
- Materias primas y combustibles.
-Manufactura intensiva en materias primas.
- Manufactura intensiva en mano de obra calificada.
Fuente: UN, Commodity Trade Statistics.; elaboración propia
Nota: Los valores b/a resultan de los siguientes cálculos
(a) Resulta de aplicar a las exportaciones intralatinoamericanas de cada uno de los países, en 1963, la tasa de incremento de las exportaciones conjuntas hacia la región del resto de los cinco países examinados, entre 1963 y 1974.
(b) Son las variaciones reales en las exportaciones intrarregionales (1963-1974)
Es decir, que depositando la atención específicamente sobre los proyectos nuevos que, en cierta medida, podrían sugerir la orientación de los cambios previsibles en el desarrollo de las actividades manufactureras, puede observarse que, en su gran mayoría, corresponden a industrias basadas en la utilización de recursos naturales.
8: En suma, de lo examinado pueden extraerse algunas conclusiones de interés. En primer lugar se observan pocos y costosos proyectos centrados en químicos y Metálicos Básicos. El mayor número de proyectos relativamente pequeños en términos de valor se concentran en Alimentos, Textiles y Cuero, Papel y Derivados, Maderera, Metálicos y Maquinarias.
Tomando el total de proyectos se observa una cierta concentración en industrias intensivas en mano de obra calificada. Pero, considerando especialmente los nuevos proyectos, se detecta una cierta tendencia a concentrarse en actividades que hacen además uso amplio de recursos naturales.
9. La tendencia en las exportaciones intra-regionales. En esta sección procuramos establecer el cambio en la estructura de las exportaciones intraregionales [6] que pudiera detectarse del examen de las estadísticas de las Naciones Unidas (VN; Commodity Trade Statistics y entre los años 1963 y 1970. En especial se tratará de establecer la existencia de algún grado de complementariedad entre países de la región examinando los rubros en los que se observa una aceleración en el comercio de la zona.
En primer lugar trataremos de comparar los cambios generales experimenta dos en las exportaciones de varios países latinoamericanos (Ver Cuadro N° 8) con lo observado en otros países del mundo. Comparando los por cientos sobre el total de las exportaciones de cada uno de los grandes grupos de bienes comercializados en los años 1960 y 1973, se evidencian dos tendencias que vale la pena destacar:
a) Tanto en el caso de los países industrializados, como en el de los que están en desarrollo (idem para el caso de América Latina), las exportaciones de productos alimenticios y de bienes de origen agrícola en general, perdieran participación entre los años extremos del período cubierto.
b) La exportación de minerales y de bienes manufacturados ganaron participación en el período referido.
Efectuando el análisis para el caso de once países latinoamericanos las conclusiones que pueden extraerse también resultan de interés. En primer lugar, lo que se observa es que en lo que se refiere a la exportación de alimentos y de minerales, la mayoría de los países sostienen, en 1973, proporciones comercializadas, aproximadamente iguales a las observadas a comienzos de la década del setenta. Brasil es una de las excepciones sobre el particular ya que experimenta una contracción en la proporción de alimentos enviados al exterior, en 1973. En segundo lugar, lo que resulta remarcable es que todos los países Latinoamérica nos incluidos en el cuadro comentado experimentan aumentos, en distintas magnitudes, en la proporción de bienes manufacturados colocada en el mercado exterior. Los porcentajes mayores que se observan corresponda a los siguientes países: México, Brasil, Argentina y Uruguay. Con todo, conviene no perder de vista que el porcentaje de productos manufacturados exportados como proporción del sector industrial de los respectivos países, es relativamente menor.
Afinando un poco más el análisis, examinaremos rápidamente los cambios estructurales que hubieran podido producirse en la canasta de exportaciones intralatinoamericanas de cinco países de la región: Argentina, Brasil, Chile, México y Venezuela. En particular, pondremos énfasis en la "intensidad" de los factores empleados (Véase Cuadro 7).
a) Hemos estimado la tasa de crecimiento de las exportaciones totales hacia América Latina, de la muestra de cinco países latinoamericanos mencionados -entre los años 1963 y 1974- excluyendo de la muestra para cada cálculo particular, los datos del país estudiado.
b) Sobre la base de las tasas estimadas como se indica en el punto anterior ajustamos las cifras absolutas del comercio intra-latinoamericano de cada país en el año base 1963, definiendo así el valor exportado "teórico" para 1974.
Los valores "teóricos" al ser comparados con los reales permitieron determinar en qué rubros se mantuvo la posición, y en qué otros o se gano o se perdió.
El resultado del análisis estadístico mencionado queda expuesto en forma simplificada en el Cuadro 7. Las observaciones que se pueden efectuar son las siguientes.
a) En el caso de la Argentina, las exportaciones intrarregionales de Producción Agrícola y de Materias Primas y Combustibles crecieron en realidad menos que lo que teóricamente estimamos (Es decir que el país perdió posiciones en los rubros mencionados respecto de los demás países del área, en el período mencionado).
En cambio en las exportaciones de Manufacturas Intensivas de Materias primas y de Manufacturas Intensivas en Mano de Obra Calificada es donde se observa avances mayores.
Cambio en la estructura de las exportaciones
Países en desarrollo y América Latina (1960-1973)
Porcentuales sobre total de exportaciones.
Fuente: World Bank; World Tables, 1976
b) En el caso del Brasil, los avances más significativos se verifican en las exportaciones de Manufacturas Intensivas en Mano de Obra no Calificada.- también se destacan las Manufacturas Intensivas en Materias Primas.
c) En el caso de Chile y de México, los adelantos más destacables en materia de exportaciones intrarregionales se presenta en Materias Primas y Combustibles. En segunda instancia, aunque con dimensiones mucho más reducidas figuras las exportaciones de bienes relacionados con la producción agraria.
d) En el caso de Venezuela, los avances más destacados se presentan a la exportación originada en el sector agrícola.
10. Algunas conclusiones de interés.
De los temas que hemos ido planteando en párrafos anteriores pueden extraerse algunas conclusiones que vale la pena explicitar:
a) Las inversiones de los países latinoamericanos de la muestra parecen irse concentrando (por su numero) en actividades ya existentes y sobre las que se basé la etapa de substitución de importaciones industriales: Químicos y derivados del petróleo, Metales y Maquinarias y Metálica Básica. Una novedad en este terreno es la aparición de un sector "tradicional" como los Alimentos y Bebidas.
Vale la pena notar que en su gran mayoría los proyectos de inversión corresponden a actividades intensivas en mano de obra calificada.
b) Una óptica algo distinta se .obtiene si se separan los proyectos entre los que corresponden a instalaciones nuevas y los que corresponden a ampliaciones, modernización, etc.
Observando en qué rubros se destacan las inversiones nuevas se des tacan, además de los mencionados anteriormente, la Industria Maderera, los Minerales no Metálicos y Tejidos y Cueros. Esto implicaría una cierta re-orientación de la estructura productiva industrial en el sentido de fortalecer algunas de las actividades industriales basados en los recursos locales.
c) Con respecto de las exportaciones intra-regionales, lo que hemos observado es que si bien la mayoría de los países del área continua apoyándose, para su comercio externo, en las actividades relacionadas directamente con los recursos naturales (agricultura, minería), sin embargo se han experimentado, especialmente en la ALALC, importantes avances en la exportación de productos de la industria manufacturera. El apoyo de las inversiones mencionadas previamente podría dar lugar a que se ampliara el panorama del intercambio intra-regional incluyendo no solo las actividades capital-intensivas relacionadas con la estrategia de substitución de importaciones, sino también la relacionada con la colocación de productos manufacturados basados en el empleo de recursos naturales disponibles en mayor abundancia, según el país.
11. El proceso de industrialización y de intercambio intra-regional latinoamericano se dio principalmente dentro de los límites de la estrategia de substitución de importaciones industriales que se fuera consolidando a lo largo de las décadas del cincuenta y el sesenta. Esta estrategia basada esencialmente en la producción manufacturera para los mercados locales dé cada país se apoyaba esencialmente en la existencia de barreras arancelarias destinadas a mantener condiciones, propicias para la producción substitutiva destinada al consumo doméstico. Las importaciones de bienes de equipos y de insumos estaban destinadas a dar apoyo a las industrias substitutivas.
La orientación hacia los mercados externos de esta industria "substitutiva" se apoyo en dos tipos de formulas:
a) Arreglos regionales, principalmente ligados con acuerdos intra-empresas y de negociación anual lo que, aun dentro de las limitaciones que el sistema suponía, permitió lograr muchos de los avances en el comercio manufacturero intra-regional a que hemos hecho referencia. Estos avances, sin embargo, no fueron los suficientemente rápidos ni amplios como para permitir los beneficios de las economías de escala a actividades que por definición requieren mercados amplios como para fructificar económicamente a la medida que pudiera esperarse.
Estos arreglos regionales, predominantemente estuvieron ligados a las actividades "modernas" capital intensivas (y con uso abundante de insumos importados y de mano de obra calificada). En general las limitaciones a la expansión del comercio estuvieron dadas por la similaridad y competitividad de los productos elaborados.
Es necesario reconocer que la substitución de importaciones industriales "repitió" país por país, y en la medida en que el tamaño de mercado local lo permitió, las mismas estructuras de reemplazo de las importaciones de bienes previamente traídos del exterior y que, entre los países de similar nivel de ingreso, eran esencialmente los mismos.
b) Envíes al exterior, especialmente hacia los países más desarrolla dos, y predominantemente por convenio intra-empresas, con el apoyo de subsidios y reintegros de bienes industrializados sólo algunos países (Brasil, México, por ejemplo) lograron realizar avances en este sentido.
Es interesante observar que la otra estrategia alternativa (industrialización exodirigida) que comenzó a desarrollarse en algunos países de la región, esencialmente fue destinada a concretar ciertas posibilidades de complementariedad industrial con países más desarrollados. La estrategia exodirigida se orientó fundamentalmente hacia los países más desarrollados, no hacia América Latina.
La estrategia "exodirigida" que comentamos se orientó en diversas formas:
a) En algunos casos adoptó la forma de la "maquila" mexicana. Es decir que, por la vía de la subcontratación internacional y aprovechando o bien las ventajas de un recurso barato (mamo de obra, por ejemplo) o la existencia de adecuados subsidios, se procedió al armado de piezas, con insumos importados, que posteriormente son enviados al país de origen de los insumos para su armado final.
b) En otros casos, apoyándose en la existencia de recursos naturales, desarrollo de actividades anteriormente "tradicionales", para su exportación a países más desarrollados (muebles, tejidos, por ejemplo).
En general, esta estrategia partió de las posibilidades de otorgar algunas formas de subsidio por parte del Estado, y de acuerdos aran celarlos que permitieran entrar las materias primas con bajos recargos y que permitieran el ingreso de las piezas desarmadas en el país importador final.
Naturalmente, que al efectuar este rápido recorrido por las estrategias de producción industrial y de comercio exterior de los distintos países de América Latina dejamos de lado muchos detalles que pudieran ser de interés. Lo que nos importa destacar es que la estrategia de "substitución de importaciones" en la medida en que resultó exportador, fundamentalmente dio origen a un cierto comercio intra latinoamericano, importante, pero sofocado por la falta de complementariedad y por la tortuosidad de los acuerdos con que estuvo relacionado. En cambio, la industrialización "exo dirigida" que lograra adelantos substanciales en algunos países de la región, quedo a buena medida concentrado en el comercio con los mas desarrollados con los que las complementariedades comerciales resultaban más definidas (intra-empresa o entre países).
Tal vez, una política "exodirigida", orientada hacia latinoamérica podría hacer fructificar los adelantos ya conquistados en el intercambio de manufacturas, al mismo tiempo que se consolidan ciertas posibles complementariedades y se dan impulso al intercambio de bienes entre países del área. Esta alternativa podría resultar de interés, teniendo en cuenta las dificultades de progreso económico que experimentan los países más desarrollados a que hemos hecho referencia previamente.
12. Algunas alternativas de intercambio de Argentina con América Latina.
En las páginas anteriores hemos hecho referencia a las tendencias de la inversión y el comercio intra latinoamericano. Al hacerlo mencionamos; en varias oportunidades al caso de la República Argentina. En los párrafos que siguen procuraremos examinar con más detalle algunas de las posibles vías de expansión del comercio argentino con otros países de la región.
Examinando los cambios en la estructura de las exportaciones totales argentinas entre la década del sesenta y los primeros años de la del setenta, tanto por país de destino como por la composición de la canasta exportada, las conclusiones que en general se pueden extraer son las siguientes;
a) En cuanto a los productos:
La Argentina inicio la década del sesenta siendo esencialmente un país exportador de productos alimenticio y de animales vivos y ha continuado, siéndolo en. lo que ya de la década del setenta.
En general en proporción de los envíos al exterior de este tipo de productos sobre el total de lo exportado, ha oscilado entre un 60 y un 70%.
Las diferencias de interés en lo que se refiere al cambio de la estructura de lo exportado hay que buscarlas en el 40% restante. El examen de esta fracción muestra dos ejemplos relevantes: a) se observa una reducción substancial en las exportaciones de materiales crudos, no comestibles y b) se pone de manifiesto un aumento en las exportaciones (9.2% en 1963 a 13,5% en la década del 70) de maquinarias y materiales de transporte; en la exportación de productos químicos (2.4% a 4.0%) y de artículos manufacturados diversos.
b) En cuanto a los países de destino
Las observaciones que se pueden efectuar sobre la base de loé datos disponibles son las siguientes:
En primer lugar cae la participación de las exportaciones destinadas a Europa Occidental.
Se observa una cierta caída en los envíos a los Estados Unidos y un cierto ascenso en el comercio con Europa Oriental y Asia.
Pero especialmente lo que se destaca es la elevación en los envíos efectuados a América Latina. Los países de la región resultaron no solo un mercado de creciente importancia para la Argentina, sino que este abrió al país la posibilidad de alcanzar relativamente importantes adelantos en la exportación de bienes manufacturados (maquinarias, material de transportes, productos químicos).
13. Recalcando algunos temas a los que ya nos hemos referido previamente, conviene señalar que ha sido en las exportaciones de bienes intensivos en mano de obra calificada donde la Argentina ha encontrado una vía estimulante para la colocación de sus manufacturas en el exterior. Esto ha sido particularmente cierto en lo que se refiere a sus envíos dé bienes al mercado latinoamericano.
14. Algunas opciones abiertas a la Argentina: Sobre la base de todo lo expuesto pueden establecerse algunas líneas de acción comercial argentina que pudieran fructificar en América Latina:
a) Por un lado, seguramente se continuará dentro de los causes tradicionales (alimentos y bienes de origen agrícola-ganadero) del comercio del país, expandiéndolos de ser posible.
b) Por otra parte es posible facilitar el enganche de la economía industrial argentina en formulas del subcontratación internacional, ya sea con orientación hacia el resto del mundo, ya sea con orientación específica hacia otros países en desarrollo - de América Latina, en particular. Ya existe experiencia exitosa sobre el particular. En alguna medida el comercio intra-regional de manufactura se realiza por las vías de convenios intra-europeos.
c) Además, resulta claro de los antecedentes expuestos que el país ha logrado ciertos avances en la colocación de manufacturas terminadas (especialmente las intensivas en mano de obra calificada) en los países de América Latina. No hay que olvidar que la región representa un mercado de 320 millones de habitantes (1976), con un PBI per cápita promedio del 13% y colocado por encima del resto del grupo de países de desarrollo intermedio.
d) Finalmente, otras de las áreas en que la Argentina podría lograr avances en el comercio exterior intra regional corresponde al relacionado con la transferencia de tecnología "plantas llave en mano" La experiencia existente en la materia en la Argentina es exitosa y promisoria de nuevas y valiosas oportunidades.
Javier Villanueva (*)
Buenos Aires, setiembre de 1979
(*) Agradezco la valiosa colaboración de la Lic. Silvia Fernández.
[1] Un examen del trabajo de Leontief (Wassily W.Leontief, et al.: The Future of the World Economy, New York, 1977) sugiere una tasa de crecimiento mayor (7.3%) para los países latinoamericanos que para Europa Occidental (3.2) ó Estados Unidos de Norteamérica (3.2) para el período 1970-2000.
[2] En general, el ritmo de crecimiento del comercio intrazonal latinoamericano ha sido elevado: 1961: menos del 5.85% del comercio global de los países de la región; 1977: alcanza casi el 14%.
[3] Véanse detalles del método seguido en: J. Villanueva: "La inversión industrial en América Latina"; Revista de Integración Latinoamericana, Abril de 1978.
[4] Hemos utilizado al efecto la clasificación de Bohuslav Hermán: The Optimal International División of Labour"; Ginebra, 1975.
[5] Se incluye en el 65%: Metálicos y Maquinarias; Químicos y Derivados; Metálicos Básicos y Alimenticios. Esta ultima actividad resulta intensiva en el uso de mano de obra calificada al ser comparada con la Industria Maderera, Textiles y Cuero y Minerales no Metálicos.(ver B.Hermán, opus cit.). En el caso de retirar a la Industria Alimenticia del grupo de actividades intensivas en manos de obra calificadas, aún resultaría relativamente importante el número de proyectos relacionados con el uso amplío de mano de obra de mayor entrenamiento.
[6] Para datos sobre el método empleado vean: Javier Villanueva: "Cambios en la estructuraa de las exportaciones instralatinoamericanas, 1960-1973"; Revista de Integración Latinoamericana, septiembre de 1979.

References: Resolución 
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 artículo 18
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 artículo 2
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