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Timestamp: 2020-07-06 03:20:37+00:00

Document:
Tesis Oscar Castillo | Prisión | Derecho penal
Tesis Oscar Castillo
Tesis de Licenciatura en Psicología (2009)
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Embarrados: La historia de siempre
Efectos negativos de la privación de la libertad
Subsistema Peninteciario Mary Trabajo Julio Guerrero
Preguntas de Derecho Penal
Capellania Derecho Penienciario
EJECUCION y SUSTITUCIÓN DE PENAS
Derecho de Ejecucion Penal (Autoguardado)
der_ejec_penal.pdf
La ciencia al servicio de la justicia y la seguridad.pdf
Acuerdo s 02
UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR FACULTAD DE CIENCIAS Y HUMANIDADES DEPARTAMENTO DE PSICOLOGÍA
TRABAJO DE GRADO PARA OPTAR A LA LICENCIATURA EN PSICOLOGÍA
“EFECTOS PSICOLÓGICOS DEL ENCARCELAMIENTO PRESENTES AL MOMENTO DEL PROCESO DE REINSERCIÓN SOCIAL DE HOMBRES PRIVADOS DE LIBERTAD DE 25 A 55 AÑOS DE EDAD CRONOLÓGICA, UBICADOS EN FASE DE CONFIANZA AL INTERIOR DE LA PENITENCIARIA CENTRAL LA ESPERANZA”
Oscar René Castillo Monge (CM04044) Fredy Nehemías Corrales González (CG02066)
Docente director:
Msc. Marcelino Díaz Menjívar
Coordinador general del proceso de grado:
Msc. Carlos Armando Zelaya España
— AUTORIDADES DE LA UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR –
Ing. Rufino Antonio Quezada Sánchez
VICE-RECTOR ACADÉMICO:
Arq. Miguel Ángel Pérez Ramos
VICE-RECTOR ADMINISTRATIVO:
Msc. Oscar Noé Navarrete
Lic. Douglas Vladimir Alfaro Chávez
— AUTORIDADES DE LA FACULTAD DE CIENCIAS Y HUMANIDADES –
VICE-DECANO:
Dr. Carlos Roberto Paz Manzano
Msc. Julio Cesar Grande Rivera
— AUTORIDADES DEL DEPARTAMENTO DE PSICOLOGÍA –
Msc. Benjamín Moreno Landaverde
— AGRADECIMIENTOS –
Oscar René Castillo Monge:
Agradezco al Dios justo y verdadero que quiere un mundo en donde todos los seres de
su creación tengan igualdad de oportunidades de vida; gracias por permitirme salir adelante. Así mismo, dedico este triunfo a:
· Mis padres: José René Castillo Portillo y Filomena Socorro Monge Escobar, por
darme la vida y por su infinito apoyo material, pero sobre todo, espiritual. Gracias.
· A mis hermanas: Carmen Elena y Angélica Elizabeth Castillo Monge.
· A la familia Castillo Portillo, por su apoyo económico y moral a lo largo de mi
desarrollo personal y académico, desde la distancia.
· A la familia Monge Escobar, por brindarme su apoyo y comprensión.
· A mi asesor de tesis y primer maestro de Psicología Jurídica y Forense, Marcelino Díaz
Menjívar, muchas gracias por enseñarme los principios de tan interesante rama de la psicología, y por encaminarme en la práctica de la misma.
· A mi compañero: Fredy Nehemías Corrales González, por su apoyo, su paciencia y por
haber estado a mi lado a lo largo de las venturas y desventuras que a lo largo de la presente investigación existieron.
· Al director de la Penitenciaria Central “La Esperanza”, Juan Ramón Arévalo Cuéllar,
por permitirme trabajar al interior de dicha institución y de esa forma enriquecer mis conocimientos a través de la práctica; así mismo, por enseñarme la importancia de la entrega, el orden, y los valores morales y cristianos en el trabajo profesional.
· A mis amigos/as psicólogos/as de la Penitenciaria Central “La Esperanza”: Roberto
Carranza, Oswaldo A. Borja, Ana C. Soley, Mario N. López, Evelyn Villeda, Joaquín A. Dimas (ex psicólogo penitenciario), y a Mario A. Menjívar; infinitas gracias por armarse de paciencia, comprensión y profesionalismo al enseñarme a trabajar en uno de los ámbitos menos practicados de la psicología en El Salvador, como lo es, la psicología jurídica penitenciaria.
· A los/as trabajadoras sociales, abogado/as, y educadores miembros del Equipo
Técnico Criminológico de la Penitenciaria Central “La Esperanza”, muchas gracias por su apoyo.
· A la Universidad de El Salvador, por brindarme formación académica básica de la
psicología y permitirme abrir y enriquecer de diversas formas mi mente a través de varios de sus buenos/as docentes: Omar Panameño, Rafael Córdova, Benjamín M. Landaverde, Ángel
Meléndez, Roxana Galdámez, Juan J. Rivas.
· A mis amigos/as compañeros/as de estudio: Alicia González, Joel Erazo, Silvia Pineda, Xochilt Ortez, Gustavo Garza, Josué Avilés, Betty Hernández, Tatiana Ortiz, Karina Barquero, entre otros/as; muchas gracias por todo lo que me han enseñado.
· A mis amigos/as vecinos/as de mi lugar de vivienda: Ludwin Vanegas, Diego Romero,
Ricardo Siliezar, Marta Galdámez, entre otros/as, gracias por su apoyo y por facilitarme espacios de distracción y crecimiento personal en compañía de ustedes.
Finalmente, le agradezco a todas aquellas personas e instituciones que no he mencionado, pero que sin embargo, me han apoyado e inspirado en este importante logro y en
mi andar por la vida en general, a todos/as ellos/as: ¡MUCHAS GRACIAS!
Fredy Nehemías Corrales González:
su creación tengan igualdad de oportunidades de vida; gracias por permitirme salir adelante.
Así mismo, dedico este triunfo a:
· Mis padres: Nohemias González y Juana Corrales; por darme la vida y por su infinito apoyo material, pero sobre todo moral, emocional y espiritual. Gracias.
· A mi hermana: Krissia Lorena Corrales González; por estar siempre a mi lado
brindándome su paciencia, comprensión y apoyo a lo largo de mis actividades personales y académicas.
· A mi primo: Erick Geovanny Corrales Pérez; por su comprensión y apoyo a lo largo de mis actividades personales y académicas.
· A la familia Corrales, por su apoyo económico y moral a lo largo de mi desarrollo
personal y académico.
· A mi amigo: Oscar René Castillo Monge; por su apoyo, su paciencia y por haber estado
a mi lado a lo largo de las venturas y desventuras que a lo largo de la presente investigación
por apoyar y permitir desarrollar la presente investigación al interior de dicha institución y de esa forma enriquecer mis conocimientos a través de la práctica; así dar a conocer tan importante estudio.
psicología y permitirme abrir y enriquecer de diversas formas mi mente a través de varios de sus buenos/as docentes: Omar Panameño, Benjamín M. Landaverde, Rafael Córdova, Ángel
· A mis amigos/as compañeros/as de estudio: Walter Armando Torres, Joel Erazo,
Gustavo Garza, Josué Avilés, Estivales Dafne Ramos, Eduardo Amaya, Salvador Jaime, Carlos Flores, Cecilia Zepeda, Xochilt Ortez, Silvia Pineda, entre otros/as; muchas gracias por todo lo que me han enseñado.
· A mis amigos/as psicólogos/as de la Área de Psicología de Medicina Deportiva de
INDES: Cesar Ramírez y Marcela León; infinitas gracias por armarse de paciencia, comprensión y profesionalismo al enseñarme a trabajar en uno de los ámbitos menos practicados de la psicología en El Salvador, como lo es, la psicología Deportiva.
· A mis amigos/as: Jorge Araujo, Sandra Avelar, Edwin Bernal, entre otros/as, gracias
por su apoyo y por facilitarme espacios de distracción y crecimiento personal en compañía de ustedes.
— ÍNDICE –
. CAPÍTULO 1: MARCO CONCEPTUAL
2.1 Antecedentes históricos del sistema penitenciario salvadoreño
. 2.3 Situación social y humana de las cárceles de El Salvador y América Latina
2.2 El régimen penitenciario salvadoreño
2.4 Evaluación psicológica en el ámbito penitenciario .
2.5 Programas de tratamiento en el ámbito penitenciario
2.6 Efectos psicológicos del encarcelamiento
2.7 La reinserción a la sociedad y sus efectos psicosociales
CAPÍTULO 3: METODOLOGÍA Cronograma de actividades
. CAPITULO 4: ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS
4.1 Datos generales de la muestra de hombres privados de libertad en fase de confianza al interior de la Penitenciaria Central “La Esperanza”
4.2 Resultados obtenidos en la aplicación de la Escala para personas privadas de libertad en fase de confianza al interior de la Penitenciaria Central
4.3 Resultados de la aplicación de la prueba proyectiva de “Dibujo HTP
(Casa-Árbol-Persona)” .
. 4.4 Análisis e interpretación de los resultados
CAPÍTULO 5: CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
CAPITULO 6: PROPUESTA DE PROGRAMA DE INTERVENCIÓN
PSICOTERAPÉUTICA DE GRUPO
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Y ELECTRÓNICAS ANEXOS
— INTRODUCCIÓN –
En El Salvador existen un total de 19 centros penitenciarios que tienen la función de reeducar y reinsertar a la sociedad, a las personas que cometen actos delictivos, una vez estas han sido sentenciadas a cumplir condenas de privación de libertad; así, según el Art. 27, Inc. 3° de la Constitución de El Salvador, “es obligación del Estado organizar los centros penitenciarios con el objeto de corregir a los delincuentes, educarlos y formales hábitos de trabajo, procurando su readaptación y la prevención de los delitos” 1 ; de igual forma, la Ley Penitenciaria describe en su Art. 3, la función de las instituciones penitenciarias, la cual es “procurar la readaptación social de los condenados y la prevención de los delitos”.
El presente estudio, parte de la problemática existente en cuanto a los efectos psicológicos del encarcelamiento, que experimentan personas privadas de libertad particularmente al encontrarse en su proceso reinserción social; específicamente, la investigación se limitó a estudiar los efectos psicológicos en torno a las siguientes áreas:
habilidades sociales y relaciones interpersonales, control de los estados emocionales (ira, tristeza y preocupación), adaptación a las normas y valores sociales, actitud hacia las actividades laborales y educativas, calidad de relaciones familiares, visión de vida y autoestima, sexualidad; así, como rasgos y características de personalidad en general.
En esta investigación, entiéndase reinserción social, como: volver a integrar a la sociedad a alguien que estaba condenado penalmente o marginado; y, efectos psicológicos del encarcelamiento, como: serie de reacciones psicológicas en cadena producidas por la situación de encarcelamiento y los condicionantes que son propios de la situación de privación de libertad que tienen a la tensión emocional sostenida en el tiempo a su referente fundamental.
La exploración de estas áreas se realizó, a través del uso de un instrumento de investigación elaborado por el equipo de trabajo, denominado: “Escala para personas privadas de libertad en fase de confianza (EFC-54)” y validado según criterio de jueces; así
1 República de El Salvador; “Ley Penitenciaria”; pág. 1; 2008.
mismo, se seleccionó una prueba proyectiva; “Test de Dibujo Proyectivo Casa-Persona- Árbol (H.T.P.)”, que facilitaron la exploración e identificación de los efectos psicológicos del encarcelamiento, en 50 sujetos de la muestra de hombres privados de libertad ubicados en fase de confianza al interior de la Penitenciaria Central “La Esperanza”. Posteriormente, con base a los resultados obtenidos se formuló el diagnóstico de tales efectos psicológicos producidos por las condiciones propias de la privación de libertad; así, como por el ambiente y convivencia carcelaria. Finalmente se diseño una propuesta de intervención psicoterapéutica de grupo que busca brindar un aporte a la Penitenciaria Central “La Esperanza”, como una herramienta teórico-práctica dirigida específicamente a desarrollar estrategias y alternativas psicológicas que ayuden a la población en fase de confianza a superar o disminuir sus dificultades y conflictos en sus diferentes áreas de vida; principalmente, por encontrarse en su proceso de reinserción a la sociedad.
La realización de la investigación se llevó acabo en el sector de fase confianza de la Penitenciaria Central “La Esperanza”, y el tiempo en el que se desarrolló fue en el periodo comprendido entre mayo y julio del año 2009.
— JUSTIFICACIÓN –
Al realizar una investigación sobre personas privadas de libertad en El Salvador, es importante hacer referencia a la situación de la delincuencia que actualmente vive la sociedad salvadoreña. El Salvador cerró el año 2008 con un total de 3,175 homicidios, un 9.2 por ciento menos que los 3,497 que reportados oficialmente durante el año 2007 1 . Para el año 2009, la Policía Nacional Civil reporta hasta el día 20 de julio, un promedio de 12 homicidios diarios 2 ; esta situación, ha hecho que El Salvador sea considerado como uno de los 10 peores lugares del mundo para vivir (según el periódico canadiense Toronto Star) 3 . Cabe mencionar que estos datos constituyen únicamente los índices de una forma de expresión de la delincuencia en el país. En la presente investigación se brinda especial interés a la problemática existente en El Salvador en cuanto al reto que significa para las personas privadas de libertad la influencia del ambiente carcelario en su salud mental, al verse obligados a desarrollar parte de sus vidas en un medio tensionante y con numerosas carencias psicológicas, físicas, materiales, etc., que dificultan su reeducación y readaptación a la sociedad. Esta investigación se desarrolló al interior de la Penitenciaria Central “La Esperanza”, institución ubicada desde 1972 en las cercanías del Cantón San Luís Mariona, por lo que popularmente se le conoce como “Mariona” 4 . Al momento de la realización del presente estudio, dicho establecimiento penitenciario contaba con una población total de 4,314 personas 5 , denotando así un estado de sobrepoblación y hacinamiento al interior del recinto. Los centros penitenciarios salvadoreños tienen por objetivo la reeducación y la reinserción a la sociedad de los privados de libertad; para lograr este fin, se cuenta con una serie de normativas de ley que faciliten la labor del sistema penitenciario con las personas privadas de libertad, tales como: la clasificación de las personas internas, las sectorización de los centros penales, la implementación de programas de tratamiento generales y
1 Soitu.es; 02-01-2009; “La policía reporta 3,175 homicidios en El Salvador en el 2008”. Disponible desde internet en:
http://www.soitu.es/soitu/2009/01/02/info/1230912149_103919.html (con acceso el 15-05-2009). 2 Diario Colatino; “PNC reporta 12 homicidios por día”; disponible desde internet en: http://www.diariocolatino.com/es/ 20090720 /nacionales/69365/; con acceso el 24-07-2009.
3 ElFaro.net; “Canadienses colocan a El Salvador entre los peores lugares del mundo”; disponible desde internet en:
http://www.elfaro.net/secciones/Noticias/20090105/noticias1_20090105.asp; con acceso el 24-07-2009.
4 Ministerio de Seguridad Pública y Justicia; http://www.seguridad.gob.sv/Web-Seguridad/Centros%20penales/cpmariona .htm
5 Dato según el censo interno de la Penitenciaria Central “La Esperanza” hasta el día 13 de mayo de 2009
específicos; así, como la organización de un sistema progresivo de fases de cumplimiento de las condenas de privación de libertad, que van desde la fase de adaptación y la fase ordinaria, hasta las fases de confianza y semilibertad. Es importante destacar, que las personas que forman parte de estas dos últimas, han cumplido con un mínimo de los requisitos establecidos para ello, situación que aunada a los beneficios de las fases de confianza y semilibertad, les facilita su proceso de reinserción a la sociedad. Sin embargo, este objetivo en muchas ocasiones no se logra cumplir, debido a las limitantes que posee el sistema carcelario salvadoreño y el ambiente de prisionalizacion de los internos, manifestado a través de la violencia física y psicológica, ocio carcelario, entre otras.
El haber estado privado de libertad al interior de una institución carcelaria, hace que en muchas ocasiones el proceso de reinserción social resulte complicado, e incluso fallido, debido al sentir, pensar y actuar que los ex privados de libertad presentan, y que han sido creados y/o reforzados por el encarcelamiento, los cuales en muchas ocasiones entran en contradicción con los patrones de comportamiento socialmente aceptados, generando en el individuo un malestar subjetivo. De manera, que la sociedad muchas veces no brinda las condiciones adecuadas para fomentar la reinserción social de dicha población, debido a la estigmatización y exclusión que las personas ex privadas de libertad deben de enfrentar en diferentes ámbitos de su vida. Es importante detallar, que el estar privado de libertad ha implicado una alteración en el curso normal de la vida de estos hombres, dado que su situación legal les ha alejado de los diferentes contextos que componen la vida en libertad, tales como la familia, la comunidad y la sociedad en general; contextos los cuales, inevitablemente han cambiado en diferentes aspectos durante su ausencia, cambios que pueden ser percibidos en muchas ocasiones como desagradables y/o extraños a la realidad que alguna vez conocieron. Por otra parte, es importante considerar que no únicamente ha cambiado el mundo exterior al centro penal, sino también, las mismas personas privadas de libertad han cambiado, al haber permanecido cierta parte de sus vidas en un contexto percibido como restrictivo, estresante y violento, en donde las pautas de comportamiento, si bien han resultado adaptativas al interior del recinto penitenciario, en muchas ocasiones suelen entrar en contradicción con aquellas pautas socialmente aceptadas. Esta situación les ha cambiado su
forma de sentir, pensar y actuar respecto a la vida en general y constituyen elementos que hacen que las personas tengan efectos negativos en su salud mental. Indudablemente, para entender el problema, es necesario desarrollar una investigación no realizada previamente en el país, la cual busca diagnosticar los efectos psicológicos del encarcelamiento que están presentes en el proceso de reinserción social de hombres privados de libertad, ubicados en fase de confianza. Se cree que los resultados obtenidos a través de la misma, serán de mucha trascendencia y ayudarán en un futuro tanto a otras investigaciones, como a las instituciones penitenciarias a adoptar nuevas alternativas de atención psicológica a las personas en fase de confianza, de cara a fortalecer sus capacidades y a responder a las necesidades psicosociales propias de la reinserción a una sociedad en continuo cambio, que en mucha medida puede resultar diferente a la que una vez conocieron antes de estar privados de libertad, y que sin embargo, tienen la necesidad y la obligación social de readaptarse a la misma.
— OBJETIVOS –
Realizar un diagnóstico de los efectos psicológicos del encarcelamiento presentes al momento del proceso de reinserción social de hombres privados de libertad de 25 a 55 años de edad cronológica, ubicados en fase de confianza, al interior de la Penitenciaria Central “La Esperanza”.
· Elaborar un instrumento de investigación que facilite la exploración de los
efectos psicológicos del encarcelamiento que presentan los hombres privados de libertad,
en su proceso de reinserción a la sociedad.
· Identificar los efectos psicológicos del encarcelamiento presentes en el proceso
de reinserción a la sociedad, de los hombres privados de libertad ubicados en fase de
· Diseñar una propuesta de intervención psicoterapéutica de grupo que facilite a
la institución penitenciaria el proceso de reinserción a la sociedad de hombres privados de libertad en fase de confianza.
— CAPÍTULO 1: MARCO CONCEPTUAL –
Centros de admisión: Según el artículo 71 de la Ley Penitenciaria, los centros de admisión son establecimientos penitenciarios destinados para personas privadas de libertad que ingresan al sistema penitenciario, durante se realiza su observación y diagnóstico inicial.
Centros de cumplimiento de penas: El artículo 74 de la Ley Penitenciaria, afirma que los centros de cumplimiento de penas, son establecimientos destinados para las personas privadas de libertad que se encuentran en el período de ejecución de su pena o condena. La finalidad primordial de estos centros, con base al artículo 180 del Reglamento General de la Ley Penitenciaria, es proporcionar al/a privado/a de libertad las condiciones favorables para el éxito del tratamiento y procurar su readaptación social.
Centros Especiales: El artículo 202 del Reglamento General de la Ley Penitenciaria, afirma que los centros especiales son de tipo asistencial y están destinados a la atención y tratamiento de la salud física y mental de las personas privadas de libertad y consisten en centros hospitalarios comunes y centros psiquiátricos.
Centros preventivos: Según el artículo 72 de la Ley Penitenciaria, los centros preventivos son establecimientos penitenciarios destinados exclusivamente a la retención y custodia de personas detenidas provisionalmente por orden judicial.
Centro de coordinación post-penitenciaria: Según el artículo 113 de la Ley Penitenciaria, el Centro de Coordinación Post-Penitenciario es la entidad que tiene a su cargo promover la reinserción laboral de los/as ex privadas de libertad y mantener contacto fluido con todas las instituciones o personas dedicadas a la asistencia post-carcelaria.
Consejo Criminológico Nacional: Según el artículo 27 de la Ley Penitenciaria, el Consejo Criminológico Nacional es el ente que tiene como finalidad determinar las diversas clases de tratamiento aplicables, según los casos individualizados, que los Consejos
Criminológicos Regionales sometan a su consideración; e igualmente, tiene por objetivo resolver los incidentes que se susciten sobre la aplicación de criterios de ubicación y clasificación de internos dentro del sistema progresivo.
Consejo Criminológico Regional: El artículo 31 de la Ley Penitenciaria, afirma que el Consejo Criminológico Regional es el ente que tiene como finalidad determinar el régimen de ejecuciones de la pena y medidas de seguridad, así como el tratamiento de cada privado/a de libertad según sus necesidades; decidir el avance o regresión de los penados dentro de las diferentes etapas del sistema progresivo, y su clasificación en los distintos tipos de centros, según las condiciones personales de las personas privadas de libertad; proponer al Juez de Vigilancia Penitenciaria y de Ejecución de la Pena la concesión del beneficio de libertad condicional anticipada, a favor de las personas privadas de libertad que reúnan los requisitos que establece el Código Penal; entre otras funciones. Cabe mencionar, que existe un Consejo Criminológico Regional en las zonas central, paracentral, oriental y occidental del país.
Criminogénesis: Según el sitio web: es.wikipedia.org/wiki/Criminogénesis, criminogénesis, es el conjunto de tendencias de origen genético que ante los estímulos del medio pueden desembocar en una conducta antisocial dependiendo de la intensidad con que tales tendencias se presentan en cada individuo.
Diagnostico Criminológico: Según Romero Quintana (2006), el diagnóstico criminológico, es el estudio y análisis de la personalidad de las personas privadas de libertad, trascendente para la posterior toma de decisiones, y realizado desde una perspectiva multidisciplinar, en la que los diferentes profesionales pertenecientes al Equipo Técnico Criminológico del centro penitenciario aportan los juicios que desde su especialidad pueden brindar, posibilitando un canal de comunicación que permite poner en relación los distintos conocimientos que se poseen de la persona privada de libertad y su entorno.
Dirección General de Centros Penales: El artículo 19 de la Ley Penitenciaria, afirma que la Dirección General de Centros Penales, es una institución dependiente del
Ministerio de Seguridad Pública y Justicia, tiene a su cargo la dirección de la política penitenciaria que le fije dicho ministerio, de conformidad a los principios que rigen la Ley Penitenciaria; así como la organización, funcionamiento y control administrativo de los centros penitenciarios.
Efectos psicológicos del encarcelamiento: Serie de reacciones psicológicas en cadena producidas por la situación de encarcelamiento y los condicionantes que son propios de la situación de privación de libertad que tienen a la tensión emocional sostenida en el tiempo a su referente fundamental.
Equipo Técnico Criminológico: Según los artículos 144 y 145 del Reglamento General de la Ley Penitenciaria, el Equipo Técnico Criminológico de cada centro penitenciario está integrado por el/la sub director/a técnico/a, los/as psicólogos/as, trabajadores/as sociales, educadores/as, abogados/as y un médico u odontólogo carrera técnica afín. Las funciones del Equipo Técnico Criminológico tiene como funciones proponer beneficios penitenciarios que las leyes establecen para los/as internos/as ante el Consejo Criminológico Regional; formular propuestas de progresión o regresión de fase regimental de internos/as; evaluar a la población penitenciaria para determinar para determinar necesidades de tratamiento; efectuar tratamiento de intervención penitenciaria en forma grupal o individualizado; realizar evaluaciones de diagnóstico criminológico y de conducta; entre otras funciones.
Expediente Penitenciario: Este se abre al ingreso de la personas en un centro penitenciario y en él se recogen de forma documentada todas las vicisitudes acaecidas en torno a la persona en el ámbito penal (correspondiente a los juzgados de paz, instrucción y tribunal de sentencia) y en el ámbito penitenciario (correspondiente a el centro penal y juzgado de vigilancia penitenciaria).
Fase de adaptación: Según los artículos 260 del Reglamento General de la Ley Penitenciaria, la fase de adaptación tiene por objetivo lograr la adaptación de las personas
privadas de libertad a las condiciones de vida del centro penitenciario; así, como minimizar el impacto de la condena.
Fase ordinaria: Según el artículo 262 del Reglamento General de la Ley Penitenciaria, la fase ordinaria es aquella que tiene por objetivo lograr una convivencia carcelaria en forma armónica y ordenada, fomentando en las personas privadas de libertad el respeto a sí mismo/a y el desarrollo del sentido de responsabilidad. Durante esta fase, las personas privadas de libertad participan en los programas de intervención o tratamiento, asisten a la escuela, trabajan en talleres, entre otras actividades orientadas de la reeducación y readaptación a la sociedad.
Fase de confianza: Según el artículo 263 de Reglamento General de la Ley Penitenciaria, la fase de confianza es aquella que tiene por objetivo promover y motivar en las personas privadas de libertad el establecimiento de relaciones formales con la comunidad externa a fin de facilitar y fortalecer su proceso de reinserción social y familiar.
Fase de semilibertad: Según el artículo 264 del Reglamento General de la Ley Penitenciaria, esta fase tiene por objetivo dar oportunidad a las personas privadas de libertad de poner en práctica la capacidad de reinserción social positiva, fortaleciéndose dentro del período de entrenamiento previo a su reinserción definitiva a la comunidad.
Jueces de Vigilancia Penitenciaria y Ejecución de la Pena: Según el artículo 35 de la Ley Penitenciaria, los/as Jueces de Vigilancia Penitenciaria y Ejecución de Pena, son los entes judiciales de aplicación de dicha ley, y del Reglamento General de la Ley Penitenciaria. Les corresponde vigilar y garantizar el estricto cumplimiento de las normas que regulan la ejecución de las penas y medidas de seguridad; así mismo, les corresponde vigilar y garantizar el respeto de los derechos de toda persona mientras se mantenga privada de libertad por cualquier causa.
Ley Penitenciaria: Según el artículo 1 de dicha ley, ésta regula la ejecución de las penas y de las medidas de seguridad previstas en el Código Penal y las penas contempladas en las demás leyes especiales, así mismo, la aplicación de la detención provisional.
Locus de control ó Proceso Atribucional: Según Romero Quintana (2006), “Locus de Control”, es el proceso por el cual los sujetos tienden a percibir las causas de los acontecimientos que les ocurren como dependientes de factores externos, que se escapan o están fuera de su control (Locus de control externo) o que dependen en alguna medida de sí mismos y que tienen sobre ellos algún control (Locus externos).
Penitenciaria o Centro Penitenciario: Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, una penitenciaria es cualquiera de los sistemas modernamente adoptados para castigo y corrección de los penados, y del régimen o del servicio de los establecimientos destinados a este objeto. Así mismo, la Ley Penitenciaria, en su artículo 3, afirma que la misión fundamental de las instituciones penitenciaria es procurar la readaptación social de los condenados y la prevención de los delitos, así como la custodia de los detenidos provisionales.
“Pensamiento Prosocial” o “Competencia Prosocial”: Consiste en un programa de tratamiento penitenciario que según Garrido y Gómez (1997) se compone de un paquete de técnicas cuyo denominador común es la importancia de que se dota al papel de cognición en la conducta, entendiendo que el adecuado entrenamiento en funciones cognitivas directamente relacionadas con el ajuste social supone un elemento fundamental en el tratamiento del delincuente.
Personalidad: Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, 4ª edición revisada (DSM-IV-TR), los rasgos de personalidad son patrones persistentes de formas de percibir, relacionarse y pensar sobre el entorno y sobre uno mismo que se ponen de manifiesto en una amplia gama de contextos sociales y personales.
Prisionalización: Según Bermúdez-Fernández (2006), la Prisionalización es el proceso por el que una persona, como consecuencia directa de su estancia en una cárcel asume, sin ser conciente de que eso esté realmente ocurriendo, el código de conducta y de valores que dan contenido a la subcultura carcelaria. En mayor o menor medida toda persona privada de libertad asumirá, durante su permanencia en la cárcel, los usos, las costumbres, las tradiciones, los gestos que forman parte inherente de la convivencia dentro de la prisión.
Procesado/a: El Diccionario de la Lengua Española (22ª edición), afirma que las personas procesadas, son aquellas a las cuales se les declara como presunto/a autor/a de un/os hecho/s delictivo/s a efectos de abrir contra él/ella un proceso penal. Estas personas, son aquellas que se encuentran detenidas por orden judicial, mientras se les investiga y son absueltas de la/s acusación/es en su contra, o son condenadas.
Pronostico criminológico: Según el sitio web: http://www.monografias.com/ trabajos68/derecho-criminilogia-clinica/derechocriminilogia-clinica2.shtml, pronóstico criminológico, es la apreciación de que un sujeto cometerá una conducta antisocial, la prognosis hace referencia a la reincidencia, se trata de predecir si un sujeto que ha cometido una conducta antisocial volverá a realizarla. Hay dos tipos de reincidencia, la genérica, que es cuando el reincidente comete una conducta antisocial diferente a la que realizó anteriormente; y la específica, que se da cuando el hecho cometido es el mismo. El problema de la clínica criminológica, es tratar de saber con anticipación cuáles son las probabilidades de que el criminal reincida. Así mismo, según Romero quintana (2006), el pronóstico criminológico, es que esta constituido por: Pronóstico de reincidencia y pronóstico de peligrosidad antisocial.
Reinserción social: El Diccionario de la Lengua Española (22ª edición), afirma que reinsertar es volver a integrar a la sociedad a alguien que estaba condenado penalmente o marginado.
Recluso o Interno (Privado/a de Libertad): Según Romero Quintana (2006), los/as reclusos/as o internos/as, son aquellas personas que pasan a formar parte de la vida penitenciaria porque una autoridad judicial ha determinado su ingreso en prisión por existir indicios fundados de que han cometido un delito y los que están por una sentencia firme dictada por uno o varios jueces a consecuencia de la actividad delictiva que han cometido y que ha resultado probada y conlleva como consecuencia una pena privativa de libertad por un tiempo determinado. La Ley Penitenciaria, en su artículo 4, afirma que interno/a, son todas aquellas personas que se encuentren privadas de libertad por aplicación de la detención provisional, de una pena privativa de libertad o de una medida de seguridad.
Reglamento General de la Ley Penitenciaria: Según el artículo 3 de dicho reglamento, éste tiene como finalidad facilitar la aplicación de la ley regulando la actividad penitenciaria, la cual se deberá realizar para lograr la reinserción social de los/as penados/as y de los/as sujetos/as a medidas de seguridad privativas de la libertad, y también al cumplimiento de las órdenes judiciales de detención provisional; y a la asistencia social a los/as internos/as, y su atención post-penitenciaria.
Tratamiento Penitenciario: Conforme al art. 342 del “Reglamento General de la Ley Penitenciaria”, tratamiento penitenciario es el conjunto de actividades terapéuticas asistenciales y programas intensivos de formación, educativos, laborales y de consecución de la reinserción social de los condenados, incluyendo la atención postpenitenciaria, que pretende encaminar al liberado al respeto de la ley, y desarrollara actitudes y capacidades para solventar sus necesidades y abordar aquellas problemáticas especificas a su comportamiento delictivo anterior.
— CAPÍTULO 2: MARCO TEÓRICO –
2.1. ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL SISTEMA PENITENCIARIO SALVADOREÑO 6 . A lo largo de la historia, la sociedad ha diseñado medios de control social, para limitar la conducta de los individuos; indudablemente, las cárceles fueron diseñadas como parte de dichos medios de control social. Cuando una persona infringía o atentaba contra las normas socialmente establecidas, era privada de su libertad por un determinado tiempo al interior de una cárcel, para que así “pagara” por su falta cometida, o que se le acusaba. La nueva actitud de la sociedad hacia el/la delincuente no borró la característica de defensa social, venganza o retribución; pero a ello, se sumó el propósito de aplicarle un tratamiento encaminado a su resocialización. No obstante, este tratamiento constituye, a su vez, una medida de protección a la sociedad y una actitud de lucha de ésta contra el crimen. Los Centros Penitenciarios no solo tienen como objetivos teóricos la rehabilitación social, la corrección de conductas desviadas y la custodia de las personas privadas de libertad; sino también, la “prevención”, ya que se piensa que el confinamiento de los/as infractores/as puede actuar como un medio de disuasión para que posibles infractores/as, sepan lo que les espera por violar la ley. Por otra parte, los/as privados/as de libertad deben de ser reeducados y readaptados para su reinserción a la sociedad; aunque en realidad, los centros penitenciarios en Latinoamérica están lejos de cumplir a cabalidad con éste fin, debido a sus limitantes en cuanto a estructuras, características y organización; que lo que muchas veces hacen, es crear y/o reforzar conductas antisociales y desadaptativas a la sociedad. Los centros penitenciarios constituyen un reducto, manifestación y concentración de los antivalores que ocurren fuera de ellas 7 . En El Salvador, la creación del Sistema Penitenciario Salvadoreño data de la antigua “Ley de Cárceles Públicas”, contenida en el documento de “Codificación de Leyes Patrias de 1879”, según el contenido de dicha ley, cada población de la república debía contar con una cárcel para hombres y otra para mujeres, y el régimen económico de ellas dependería de las municipalidades, a excepción de las cárceles para los funcionarios públicos que
históricos”;
http://www.seguridad.gob.sv/Web-Seguridad/Centros%20penales/antecedenteshistoricos.htm; con acceso el 31-08-2009. 7 Basado en: Rivas P., M.; Ortíz R., A.; y Lugo M., L.; “Penitenciarismo y Aspectos Psicosociales”; en Tapias S., A.; y Gutierrez d. P., B.C.; “Psicología jurídica, perspectiva latinoamericana”; 2008.
estaría a cargo de los gobernadores departamentales. Además, en la cabecera de distrito, cada cárcel debía tener las separaciones necesarias para procesados, para rematados y para deudores; en Santa Ana y San Miguel, debía funcionar una cárcel especial para funcionarios públicos. La administración de los reclusorios estaba bajo la responsabilidad del Ministerio de Justicia, adscrito al Ministerio de Relaciones Exteriores, pero en 1956 se estableció la separación de ambas carteras de Estado. Anteriormente a esta separación, existía la “Dirección General de Prisioneros”, como una dependencia del Ministerio de Justicia, creada mediante la “Ley de Salarios”, en 1951. Al crearse la Secretaria de Justicia, la Dirección General de Prisiones se convirtió en Dirección General de Centros Penales, cuyas funciones se encontraban Reguladas por la Ley del Régimen de Centros Penales y de Readaptación, en 1973. Al desaparecer el Ministerio de Justicia en el año 2000, la Dirección General de Centros Penales, pasó a formar parte oficialmente del Ministerio del Interior. En este año se fusionaron el Ministerio del Interior y el Ministerio de Seguridad Pública y Justicia, creándose el Ministerio de Gobernación, pasando la Dirección General de Centros Penales a ser una dependencia del Ministerio de Gobernación. Actualmente, la Dirección General de Centros Penales es una dependencia del Ministerio de Seguridad Pública y Justicia. La relación histórica - jurídica del sistema, régimen y tratamiento penitenciario en El Salvador, parte de las disposiciones establecidas en la Constitución de 1824 para concluir con la de 1983, enfatizando los más relevantes cambios experimentados en el campo de la pena y de su aplicación, así como también la evolución del sistema penitenciario y la abolición de la pena de muerte. En 1950 se decretó la Constitución de la República en la cual se hace alusión a un aspecto básico que es la organización de los centros penitenciarios, lo que constituyó una novedad respecto a anteriores ordenamientos constitucionales. La actual Constitución de la República de El Salvador (de año 1983) argumenta en su artículo 27, inciso 3º, que “es obligación del Estado organizar los centros penitenciarios con el objeto de corregir a los delincuentes, educarlos y formarles hábitos de trabajo, procurando su readaptación y la prevención de los delitos” 8 . Para desarrollar este mandato constitucional, se crearon la “Ley Penitenciaria” (en 1997), y el “Reglamento General de la Ley Penitenciaria” (en el año 2000).
8 República de El Salvador; “Ley Penitenciaria”; pág. 1; 2008.
EL RÉGIMEN PENITENCIARIO SALVADOREÑO
2.2.1 Centros penitenciarios. El objetivo fundamental de los centros penitenciarios, con base al Art. 3 de la Ley Penitenciaria, es procurar la readaptación social de las personas privadas de libertad y la
prevención de los delitos, así como de la custodia de los/as detenidos/as provisionales. Los establecimientos penitenciarios donde se ejecuta la detención provisional y la sanción penal son de cuatro tipos 9 : Centros de Admisión, Centros Preventivos, Centros de Cumplimiento de Penas; y Centros Especiales.
2.2.2 Fases del régimen penitenciario Según el Art. 95 de la Ley Penitenciaria, la ejecución de la pena de prisión se realizará a través de las siguientes fases (Conocidas como el sistema progresivo de fases):
Fase de adaptación: Tiene por objetivo lograr la adaptación de los/as privados/as de libertad a las condiciones de vida del centro penitenciario; así, como minimizar el impacto de la condena. 10 Para que un/a privado/a de libertad pase a la fase de adaptación, será necesario que haya sido condenado/a; durante este período, dicha persona deberá ser observado/a por personal del Equipo Técnico Criminológico del centro penitenciario correspondiente, para realizar el respectivo diagnostico y pronostico criminológico. 11 Fase ordinaria 12 : El objetivo de esta fase es lograr una convivencia carcelaria en forma armónica y ordenada, fomentando en el/la privado/a de libertad el respeto a sí mismo/a y el desarrollo del sentido de responsabilidad. Fase de confianza 13 : Su objetivo es promover y motivar en los/as privados/as de libertad el establecimiento de relaciones formales con la comunidad externa a fin de facilitar y fortalecer su proceso de reinserción social y familiar. Entre los criterios de ubicación en dicha fase son:
· Cumplimiento con lo que establece la ley. En casos especiales, tomando en consideración las circunstancias personales del/a privado/a de libertad, las del
9 República de El Salvador; “Ley Penitenciaria”; Art. 68; 2008.
10 República de El Salvador; “Reglamento General de la Ley Penitenciaria”; Art. 260; 2008.
11 Ídem número 10; Art. 261.
12 Ídem número 10; Art. 262.
13 Ídem número 10; Art. 263.
hecho cometido, la duración de la pena o por méritos demostrados en el régimen ordinario, podrá omitirse el requisito del tiempo establecido en la ley;
· Existencia de un pronóstico individual favorable de no comisión de nuevos delitos o faltas graves; que posea motivación al cambio a conductas prosociales;
· Que demuestre sociabilidad, control emocional, capacidad de empatía;
· Que posea metas concretas a futuro; asistencia regular a la escuela y al trabajo;
· Presencia de locus de control interno;
· Apoyo y apego con figura familiar prosocial;
· Cumplir con un porcentaje de conducta al 89%.
Por su parte, la Ley Penitenciaria agrega además del requisito de mostrar avances en el desarrollo de su personalidad, y el haber cumplido la tercera parte de la condena impuesta 14 . Fase de semilibertad 15 : Esta fase tiene por objetivo dar oportunidad al/a privado/a de libertad de poner en práctica la capacidad de reinserción social positiva, fortaleciéndose dentro del período de entrenamiento previo a su reinserción definitiva a la comunidad.
2.2.3 El/la psicólogo/a en el ámbito penitenciario. El Art. 291 del Reglamento General de la Ley Penitenciaria determina las funciones del/a psicólogo/a en el sistema penitenciario salvadoreño, algunas de las cuales son:
· Participar en el Consejo Criminológico del Centro Penitenciario a fin de realizar
la evaluación psicológica inicial del/a privado/a de libertad en detención provisional y el estudio sociológico criminológico de los/as ya condenados/as, aplicando los métodos adecuados para determinar los rasgos de personalidad, inteligencia, aptitudes, para la interpretación y comprensión de carencias y habilidades del (de la) mismo/a.
· Redactar el informe psicológico que se integrará en la propuesta de clasificación y/o en el programa de tratamiento que deberá seguir el/la privado/a de libertad.
· Ejecutar los métodos de intervención con el propósito que el/la privado/a de
libertad aumente las conductas beneficiosas y disminuya las conductas perjudiciales, que le
14 República de El Salvador; “Ley Penitenciaria”; Art. 99; 2004.
15 República de El Salvador; “Reglamento General de la Ley Penitenciaria”; Art. 264; 2008.
faciliten adquirir habilidades sociales y a la vez que le permitan asumir con responsabilidad y productividad los diferentes roles en su vida.
· Elaborar, a solicitud de la Dirección General de Centros Penales o autoridades
competentes, el informe psicológico criminológico del/la privado/a de libertad.
· Proporcionar adiestramiento y servicio a los/as nuevos/as profesionales en
psicología del sistema penitenciario con el propósito de sensibilizar, divulgar e interpretar
metodológicamente el quehacer penitenciario.
· Entre otras mencionadas en dicho artículo.
SALVADOR Y AMÉRICA LATINA 16 El presente apartado, está basado en la situación social y humana de las cárceles en Latinoamérica, considerando que tal realidad carcelaria es similar en muchos aspectos a la de El Salvador. Las características comunes de los centros penitenciarios son:
a. Hacinamiento:
El Diccionario Jurídico Opus, define hacinamiento como: “Amontonar, acumular, juntar sin orden en condiciones incómodas o antihigiénicas. Apretarse de modo que resulte desagradable o peligroso; convivir en poco espacio o con promiscuidad deplorable”. Las condiciones de hacinamiento al interior de los centros penitenciarios son un factor que genera tensión emocional (estados emocionales de ansiedad y estrés), práctica de antivalores, conductas agresivas y desindividualización de la persona, con respecto a los/as demás. En El Salvador, la capacidad instalada de los centros penitenciarios es de 7,990; sin embargo, la población privada de libertad es de 20,500 aproximadamente 17 .
b. La carencia de personal capacitado y especializado:
Al interior de los centros penitenciarios existen 3 tipos de personal: el personal custodio, el personal técnico y el personal administrativo; para efectos de la presente investigación, resultaron relevantes los 2 primeros. Los/as custodios son el personal
16 Basado en: Rivas P., M.; Ortíz R., A.; y Lugo M., L.; “Penitenciarismo y Aspectos Psicosociales”; en Tapias S., A.; y Gutierrez d. P., B.C.; “Psicología jurídica, perspectiva latinoamericana”; 2008.
17 Radio La Primerísima; 19-02-2009; “Procurador lamenta hacinamiento en cárceles salvadoreñas”; disponible desde internet en: http://www.radiolaprimerisima.com/noticias/resumen/47774; con acceso el 31-08-2009.
encargado de vigilar y proteger las instalaciones carcelarias; en muchas ocasiones, la falta de dicho personal es algo común en las cárceles latinoamericanas, así como su falta de preparación, no solo a nivel educativo, sino para ejercer la función de custodia. Respecto al personal técnico, en muchas ocasiones existe falta de profesionales especializados para brindar sus servicios al interior de las instituciones penitenciarias, dado que muchos/as no cuentan con una formación académica que les provea de las herramientas técnicas necesarias para desarrollar su labor en dicho ámbito. En El Salvador, es la Escuela de Capacitación Penitenciaria quien tiene como finalidad dotar al sistema penitenciario de personal calificado, mediante la selección y capacitación de personal, situación que busca mejorar el clima social y la promoción de los derechos humanos en el sistema penitenciario 18 .
c. Limitantes en cuanto al acceso a actividades laborales y educativas:
El objeto fundamental de las cárceles es la reeducación del infractor jurídico para que pueda reinsertarse exitosamente a la sociedad una vez cumplida la pena. Para ello, es necesario que todo sistema penitenciario tenga previsto un conjunto de actividades labores y educativas, no solo para educar o instruir al/a privado/a de libertad, sino para que a través de estas actividades se pueda facilitar la ejecución del conjunto de conductas prosociales necesarias para reinsertarle nuevamente en la sociedad. Sin embargo, muchos de los centros penitenciarios no cumplen con su función reeducativa con la calidad que deberían, debido a
que en ocasiones, dichas actividades laborales y educativas resultan insuficientes para lograr la rehabilitación del conjunto de población privada de libertad, dado que un reducido número de personas resultan beneficiadas, dedicándose el resto a actividades de ocio.
d. Deficiente atención en materia de salud física y mental:
Otra función de los centros penitenciarios, es velar por la salud física y mental de la población privada de libertad. Sin embargo, sus características ambientales (hacinamiento, deterioro, suciedad, condiciones de insalubridad, maltrato, práctica de valores deformados, violencia en general) constituyen una fuente de un sin número de enfermedades no sólo físicas, sino también mentales que lleva a la desorganización de la conducta del/la privado/a
18 Basado en el Art. 48 del “Reglamento General de la Ley Penitenciaria”; 2008.
de libertad; por otra parte, existe un déficit en la atención médica y farmacéutica especializada dirigida a dicha población.
e. Insuficiente dieta alimenticia en calidad y cantidad:
Los centros penitenciarios no solo tienen el deber de velar por la salud física y mental del/la privado/a de libertad, sino además el deber de alimentarlo/a adecuadamente. Sin embargo, los recursos económicos limitados que les son asignados a las instituciones penitenciarias para cumplir tal función, les impiden responder a cabalidad con dicha obligación. Esta situación es común en las cárceles latinoamericanas, siendo las cárceles de El Salvador un reflejo de ello, de manera tal, que la población privada de libertad posee deficiente dieta en cantidad y calidad; así, como una deficiente preparación de los alimentos y reparto en condiciones muchas veces indignas.
f. Práctica de la homosexualidad:
La homosexualidad es una situación característica común de los centros penitenciarios en Latinoamérica, muchos homosexuales se prostituyen para obtener ingresos económicos; de igual forma, la homosexualidad se convierte en ocasiones en una “sexualidad alternativa” al interior de las cárceles. El ingreso de personas homosexuales a prisión puede colocarles en riesgo de ser potenciales víctimas de violaciones masivas; así, como a estar expuestos a infectarse de VIH u otras enfermedades de trasmisión sexual.
g. Violencia sexual:
La violencia sexual, es una de las manifestaciones de violencia que se genera en el medio carcelario que puede desplegarse, en el caso de los hombres, como medio para someter a presos jóvenes o inexpertos, contra aquellos acusados de delitos de agresión sexual y, en definitiva, para sustituir a la mujer en el acto sexual. El fenómeno es difícil de explorar debido a la resistencia de muchos/as privados/as de libertad a hablar del tema,
debido en parte a las secuelas psicológicas del trauma. Está claro que ésta situación fomenta la propagación de VIH y demás enfermedades de trasmisión sexual. En el caso de la violencia sexual en las cárceles de mujeres, constituye en el acoso constante hacia otras privadas de libertad y presiones para obtener favores sexuales. En
muchos países de América latina, se ha logrado que el sistema de custodia en las prisiones femeninas esté a cargo de mujeres, debido a los casos de agresiones sexuales por parte de hombres custodios hacia mujeres privadas de libertad 19 .
h. Consumo ilegal de drogas o sustancias psicotrópicas:
El tráfico, consumo y distribución de drogas en las cárceles de El Salvador y latinoamericanas es otro de los graves problemas que los sistemas penitenciarios poseen, en el que tanto los/as privados de libertad, como sus familiares, los/as custodios, y el personal administrativo pueden ser parte activa del mismo. Las autoridades carcelarias abordan el problema a través de medidas de decomiso y represión. Las drogas de mayor uso son el crack, la marihuana y la cocaína; no se considera el consumo de sustancias intravenosas, debido fundamentalmente a la dificultad para obtener jeringas. Estas situaciones son las que llevan a que las visitas de las personas privadas de libertad sean sometidas a rigurosos procesos de requisas, especialmente en el caso de las mujeres. No obstante, otro factor por el que se realizan las requisas, es la búsqueda de armas.
i. “Economía clandestina” entre la población privada de libertad:
Consiste en el comercio ilícito dentro de muchas prisiones. Este comercio ilícito reposa en manos de las visitas de los/as privados/as de libertad, el personal custodio y administrativo del centro. Todo se cotiza en ese mercado del ambiente carcelario: un espacio para dormir, un traslado de una mejor celda o pabellón, un teléfono, un mensaje o llamada al exterior, una comida, zapatos, ropa, una droga o medicina para aliviar u olvidar el dolor, un arma para defenderse o para amedrentar, etc. Todo tiene un precio y si no se cancela la deuda se puede pagar con golpizas, un favor sexual o la vida. En estos medios en donde se da este tipo de comercio, el costo de una vida y la dignidad humana pierde valor, adquiriendo más valor los objetos y las cosas que la vida misma.
j. Jerga carcelaria (Códigos del lenguaje característicos):
Es la especialísima conducta verbal que desarrollan las personas privadas de libertad
para comunicarse entre sí en el medio carcelario. Las palabras y las construcciones
Latina”;
http://www.nuso.org/upload/articulos/3418_1.pdf.
gramaticales adquieren una connotación y denotación especial, que solo ellos/as pueden "descifrar y entender el mensaje". La jerga carcelaria, es un elemento común en todos los sistemas penitenciarios y es otro de los factores (además de todos los otros factores que lo inducen a mantenerse en el delito: violencia física y sexual, adicciones, chantaje, etc.) que impide que el/la privado/a de libertad cambie su conducta y su actitud en relación al delito. Si antes de llegar a la cárcel ya estaba sumergido en una subcultura, la subcultura del delincuente, cuando llega a la cárcel se ahoga en la subcultura del preso, lo que hace que se afiancen más sus conductas y actitudes frente al delito.
2.4 EVALUACIÓN PSICOLÓGICA EN EL ÁMBITO PENITENCIARIO 20 En el sistema penitenciario salvadoreño, las evaluaciones y el tratamiento de los rasgos psicológicos del/a privado/a de libertad tienen por objeto evaluar sus habilidades y carencias para determinar la ubicación y el tratamiento a seguir en la adquisición de habilidades, a fin de que se integre en forma responsable y productiva a la sociedad. Dichas evaluaciones, deberán ser realizadas cada 6 meses y registradas en el expediente único por el Equipo Técnico Criminológico del Centro Penitenciario correspondiente 21 . El medio penitenciario es un contexto más en el que las personas se manifiestan de múltiples formas, siendo este medio, un lugar al que llega con una historia personal, social y familiar que ha influido enormemente en sus circunstancias y que influirá en el futuro en la forma de cómo sobrellevar la condena. Cuando una persona comete una o varias conductas delictivas, el estudio pormenorizado que se haga de sus antecedentes y de las circunstancias que lo llevaron a cometer dicho/s delito/s, puede concluir datos muy relevantes para efectuar un abordaje terapéutico más oportuno y adecuado, que abarque las diferentes áreas de su personalidad y que se convierta en la prioridad de su internamiento en prisión: “la reeducación de sus carencias y la reinserción social plena a su vuelta a la vida de libertad”, reeducación que tiene que apuntar al pleno desarrollo de la personalidad humana y a un refuerzo del respeto por los derechos de la persona y sus libertades fundamentales, tomando en cuenta las características personales, familiares, formativas y sociales del sujeto.
20 Basado en Romero Quintana, María C; “Evaluación psicológica en el ámbito penitenciario”; en Sierra, J.C.; y otros; “Psicología forense: Manual de técnicas y aplicaciones”; 2006; página 372 – 402.
21 República de El Salvador; “Reglamento General de la Ley Penitenciaria”; Arts. 290 y 350; 2008.
El/la privado/a de libertad: Sujeto de la evaluación.
Al hablar de personas que han cometido actos delictivos y que comúnmente se les llama “delincuentes”, es necesario distinguirlos/as en tres tipos:
Los/as primarios/as: son aquellos/as que cometen un primer delito como algo puntual, por un cúmulo de circunstancias de las que no fueron plenamente consientes en su momento y para los/as que el ingreso en prisión supone un gran impacto, y aprovechan su estancia en la misma como período de reflexión personal y de creación de nuevos propósitos de futuro. Los/as ocasionales: son aquellos/as personas que, aunque son capaces de vivir conforme a las normas socialmente establecidas, cuando encuentran una ocasión propicia transgreden la ley penal, minimizando generalmente los hechos y restándole la categoría de delito.
Los/as habituales: son quienes hacen de la comisión del delito su medio de vida y los/as que mayores carencias personales y educacionales padecen. Estas personas suelen considerar su captura como una cuestión de “mala suerte” y se convencen que “la próxima vez no me agarrarán”.
2.4.2 Diagnostico de la personalidad del/a privado/a de libertad.
En el ámbito penitenciario, el diagnóstico psicológico contribuye a la toma de decisiones por parte de órganos colegiados como los Consejos Criminológicos o de las autoridades judiciales tales como los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria y Ejecución de la Pena, en asuntos como la progresión o regresión de fase, concesión de permisos, libertades condicionales, etc. Este estudio resulta tan trascendente para la toma de decisiones, que es necesario realizarlo desde una perspectiva multidisciplinar, en la que los diferentes profesionales del Equipo Técnico Criminológico aportan sus juicios en calidad de peritos según su especialidad. Por su parte, el/la psicólogo/a, como especialista en las ciencias de la conducta desempeña un papel importante en el diagnóstico de la personalidad del/a
privado/a de libertad. Entre las variables más habituales que son utilizadas por los/as psicólogos/as en el ámbito penitenciario para hacer la evaluación del/as privado/a de libertad y posterior diagnóstico son: filiación, historia familiar, proceso de socialización, área cognitiva (razonamiento abstracto, capacidad de resolución de problemas, locus de
control, actitud ante el delito, capacidad de empatía, pensamiento egocéntrico, rigidez cognitiva, autocontrol, etc.), área personal (estabilidad emocional, habilidades sociales, agresividad, impulsividad, adicciones, motivación al tratamiento, etc.), pronóstico de reincidencia y, el pronóstico de peligrosidad social.
2.4.3 Técnicas de evaluación.
a. La entrevista:
En el medio penitenciario, la entrevista es una herramienta imprescindible para obtener información constante y renovada, precisamente porque es una técnica que se adapta a cualquier contexto, permite registrar comunicación no verbal; así mismo, permite establecer hipótesis y comprobarlas posteriormente a lo largo de todo el proceso de evaluación y tratamiento. Los tipos de entrevista que más se utilizan en el contexto penitenciario son: las estructuradas y semiestructuradas. La entrevista estructurada: se utiliza en las entrevistas iníciales de admisión y cumplimiento de pena, en ellas es importante obtener una serie de datos del/a interno/a que permitan un conocimiento a fondo de su persona y sus circunstancias, y de esta manera poder efectuar un buen diagnostico de su personalidad, que servirá de base para futuras entrevistas y para planificar un programa de intervención oportuno para su caso. La entrevista semiestructurada: se utiliza en los posteriores encuentros con el/la privado/a de libertad, que pueden ser de seguimiento de su situación, de revisión de su
programa de intervención, recepción de peticiones o quejas, exteriorización de problemas que preocupan al/a interno/a, etc. Cabe destacar, que el contexto penitenciario se presta de manera especial a la desconfianza, a la simulación, a la disimulación y al engaño; motivo por el cual, el/la psicólogo/a tiene que estar especialmente preparado para detectar estos aspectos que pueden contaminar toda la información transmitida por parte del/a interno/a.
b. La observación del comportamiento:
En el contexto penitenciario, la observación es una técnica ampliamente utilizada y muy valida para contrastar la información obtenida a través de las entrevistas, comprobar la consistencia de ciertas actitudes mostradas y verificar la evolución comportamental de una
persona. Precisamente en un medio en donde la simulación y el disimulo están a la orden del día, la observación directa del comportamiento se convierte en una técnica de gran utilidad.
c. Instrumentos de evaluación psicométrica:
Para la aplicación de los instrumentos de evaluación psicométrica en el sistema penitenciario salvadoreño, el/la psicólogo/a se enfrenta a ciertas variables contaminadoras en el ejercicio de dicha función: la escasez de tiempo, la limitación de personal, el bajo nivel cultural de ciertos/as internos/as, la falta de condiciones adecuadas, etc. No obstante, los 2 instrumentos psicométricos que se utilizan con mayor medida al interior de la
Penitenciaria Central “La Esperanza”, a la fecha (27-08-2009), son los siguientes:
I. “Dibujo de la figura humana de Karen Machover” 22 , Autora: Karen Machover
(Año 1949). Esta prueba es uno de los test proyectivos que mayor probabilidad ofrece para al psicólogo/a al momento de explorar conceptos intrapsíquicos. Este test le permite al/a evaluador/a contactar con la persona el concepto de “si mismo/a” o autoconcepto, su área social; así, como su área sexual, identificando rasgos de personalidad particulares, actitudes, áreas de conflicto y preocupaciones generales que están presentes en la persona. II. “Mini-Mult 82”, Autores: Garnier Zamora, Luis A.; Leandro, Mauricio Alberto. (Costa Rica, en 1990).
El test “Mini-Mult 82” consiste en una “versión resumida” del “Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota (MMPI)”, el cual es un test de amplio espectro diseñado para evaluar un gran número de patrones de personalidad y trastornos emocionales 23 .
d. Recogida de datos del expediente único (o expediente penitenciario):
Dado que el expediente penitenciario contiene todas y cada una de las vicisitudes que afectan a la persona privada de libertad desde su ingreso al sistema penitenciario, éste se constituye en el referente principal al que hay que acudir a la hora de recabar
22 Moreno, Heison; Pérez, Yaranai; noviembre de 2008; “Test de Wartegg y Figura Humana de Machover”. Disponible en internet en: http://www.slideshare.net/templario2005/test-de-wartegg-y-figura-humana-de-machover-presentation
23 Sierra, J.C.; Jiménez, E.M.; Bunce, D.; “Técnicas de evaluación en Psicología Jurídica y Forense”; en Sierra, J.C.; y otros; “Psicología forense: Manual de técnicas y aplicaciones”; 2006; página 506.
información acerca de la situación general y particularizada de la persona, como lo son evaluaciones previas, reportes de mala conducta, logros académicos, plan de tratamiento, diplomas de participación en programas de tratamiento, constancias, traslados, propuestas de progresión de fase, etc.
e. Testimonio de sentencia:
Al momento de evaluar a un/a privado/a de libertad, es preciso clarificar su condición jurídica, si se trata de una persona procesada (pendiente de juicio por la causa que se le acusa) o de un/a interno/a condenado/a. En el caso de los/as internos/as condenados, uno de los datos referenciales más importantes se encuentra en el testimonio de sentencia de la causa o causas por las cuales se encuentra recluido/a.
2.5 PROGRAMAS DE TRATAMIENTO EN EL ÁMBITO PENITENCIARIO La sanción de privación de libertad se concibe como tratamiento, como actividad directamente dirigida a la consecución de la reeducación y reinserción social de los/as privados/as de libertad mediante la utilización de los métodos científicos adecuados. El tratamiento no pretende consistir en una modificación impuesta de la personalidad del/a privado/a de libertad, sino en una puesta a disposición del mismo de los elementos necesarios para ayudarle a vivir fecundamente su libertad 24 . A continuación, se presenta un breve bosquejo acerca de los diferentes programas de tratamiento que se desarrollan en el ámbito penitenciario salvadoreño, orientados a la readaptación y reeducación de las personas privadas de libertad.
2.5.1 El Tratamiento Penitenciario. Características del tratamiento penitenciario:
Según el Art. 343 del “Reglamento General de la Ley Penitenciaria”, el tratamiento penitenciario estará basado en el estudio científico integral de la personalidad de los/as privados/as de libertad: inteligencia, actitudes, aptitudes, sus sistemas dinámico motivacional y del aspecto evolutivo de su personalidad, factores protectores y de riesgo,
24 Basado en Romero Quintana, M.A.; “Evaluación psicológica en el ámbito penitenciario”; en Sierra, J.C.; y otros; “Psicología forense: Manual de técnicas y aplicaciones”; 2006; página 376.
carencias y habilidades que posee, todo este estudio está contenido en el Expediente Único del/a privado/a de libertad y detectado en su diagnóstico criminológico, efectuado por el Equipo Técnico Criminológico del Centro penitenciario y ratificado por el Consejo Criminológico Regional respectivo. Por otra parte, el artículo 344 del mismo reglamento, afirma que para la consecución de la finalidad resocializadora de la pena privativa de libertad, la administración penitenciaria, diseñará programas formativos orientados a desarrollar aptitudes de los/as personas privadas de libertad, enriquecer sus conocimientos, mejorar sus capacidades técnicas o profesionales y compensar sus carencias. Además utilizará los programas y técnicas de carácter psicosocial que vayan orientadas a mejorar las capacidades de los/as privados/as de libertad y a abordar aquellas problemáticas específicas de su comportamiento delictivo anterior.
2.5.2 Programas de tratamiento. Según el Art. 347 del Reglamento General de la Ley Penitenciaria, el tratamiento penitenciario podrá ser desarrollado mediante programas generales y programas especializados. a) Programas generales:
En amplio sentido, se consideran como tales a todas aquellas actividades que puedan contribuir a la reeducación o reinserción social del/a interno/a y evitar la prisionalizacion; estos programas se desarrollan en forma paralela con los programas especializados 25 , y buscan responder a las necesidades y carencias del/a privado/a de libertad, a través de programas de educación formal, formación laboral, educación física y deporte, religioso y de competencia prosocial 26 ; entre los programas (o módulos) que conforman este último programa general (“Pensamiento Prosocial” o “Competencia Prosocial”) se encuentran 27 : “Solución de problemas”, “Habilidades sociales”, “Habilidades de negociación”, “Pensamiento creativo”, “Desarrollo de valores”, “Control emocional” y, “Razonamiento Crítico”.
25 Dirección General de Centros Penales; “Pautas generales sobre tratamiento penitenciario”; sin fecha.
26 República de El Salvador; “Reglamento General de la Ley Penitenciaria”; Art. 348; pág. 185; 2004.
27 Garrido, Vicente; Gómez, Ana María; “El modelo cognitivo aplicado a delincuentes institucionalizados: El pensamiento prosocial”. En Miguel Clemente, Jesús Núñez (Coors.); “Psicología jurídica penitenciaria (Tomo II)”; página 85; 1997.
b) Programas especializados:
Son aquellos programas especiales que tienen por objetivo minimizar las
distorsiones cognitivas, superar carencias y necesidades que indujeron al/a privado/a de libertad a cometer actos delictivos, potenciar actitudes proactivas, conductas asertivas y empáticas, minimizar el egocentrismo, la agresividad e impulsividad como elementos reforzadores de la conducta desadaptativa, así como desarrollar la capacidad de resolver problemas concretos, ampliar su percepción de la visión del mundo y de si mismo/a, interactuar positivamente en su relación con su medio ambiente para un adecuado ajuste social. 28 Respecto a los programas especializados, el Art. 349 del Reglamento General de la Ley Penitenciaria, argumenta que se desarrollarán programas especiales, acorde a los perfiles criminológicos que agrupan las conductas delictivas, las cuales se dividen en:
a) Programa de ofensores sexuales (“Control de la agresión sexual”)
b) Programa a drogodependientes (“Drogodependencia”).
Sin embargo, es importante destacar que en la práctica del sistema penitenciario salvadoreño, se consideran también programas especializados: “Control del comportamiento agresivo”, “Intervención en ansiedad” y “Violencia intrafamiliar”.
2.6 EFECTOS PSICOLÓGICOS DEL ENCARCELAMIENTO 29 La situación del encarcelamiento y los condicionantes que son propios de la privación de libertad provocan una serie de reacciones psicológicas en cadena, que tienen en la tensión emocional sostenida en el tiempo, su referente fundamental. La cárcel, como institución total, y como ámbito cerrado en sí mismo, exige en las personas que la padecen un esfuerzo adaptativo constante que sin duda les genera como consecuencia una serie de distorsiones afectivas, emocionales, cognitivas y perceptivas. En la cárcel, no suele darse un único patrón de comportamiento, sino que éste dependerá de la situación particular, el conocimiento previo del sistema carcelario, la propia personalidad y las circunstancias que definen la estancia del/a sujeto en la institución. Dentro de un centro penitenciario, la adopción de muchas pautas de conducta
28 Dirección General de Centros Penales; “Pautas generales sobre tratamiento penitenciario”; sin fecha.
29 Basado en Bermúdez-Fernández, José Ignacio; “Efectos Psicológicos del Encarcelamiento”; en Sierra J.C., Jiménez E.M., y Buela-Casal, G.; “Psicología forense: Manual de técnicas y aplicaciones”; Págs. 348-362; 2006.
consideradas “adaptadas”, en la sociedad “de afuera” resultarían claramente inadaptadas, ineficaces y aún peligrosas 30 (lo que en la vida “libre” es “anormal”, dentro de la cárcel se vuelve “normal”). El esfuerzo adaptativo tiene como consecuencia que el individuo conviva con la “normalidad” carcelaria; la cual revela, la normalidad a un ambiente, a un entorno tenso, exigente, emocionalmente inestable y seriamente neurotizado en todas sus expresiones, lo cual, indudablemente genera los siguientes efectos psicológicos:
a. Ansiedad: Desde el momento en que la persona ingresa a la cárcel, su nivel de ansiedad se sostiene en el tiempo y se incrementa significativamente, provocando un estado de ánimo, que revela una elevada tensión emocional. Las tensiones propias del ingreso a la cárcel (el hecho de ser conducido/a esposado/a, el ser identificado/a, la sensación de control sobre sus movimientos, etc.) contribuyen de manera directa a incrementar la inestabilidad emocional del/a recluso/a, las cuales se van aliviando progresivamente, a través de la exposición a la realidad carcelaria sobre las circunstancias que definen la estancia en prisión de cualquier persona, pero no desaparecen por completo. La ansiedad, se manifiesta siempre y de forma continuada en todo/a interno/a, por el hecho de estar en prisión.
b. La despersonalización: Una de las consecuencias inmediatas del ingreso en prisión, es la pérdida de la propia individualidad, o al menos, la posibilidad que ello ocurra como consecuencia del medio. La ocupación de una celda (y un lugar al interior de la misma) en un sector del centro penal, transmite al/a interno/a la consideración de ser uno/a más entre un colectivo de personas; la percepción, de no tener personalidad propia, provoca que busquen constantemente su diferenciación con “el resto”. Así, los/as privados/as de libertad intentan ofrecer su mejor imagen y su propia personalidad al interlocutor, en su intento de “desmarcarse” de su entorno. En un patio carcelario, las personas se difuminan y su percepción grupal impide la individualización.
c. Pérdida de la intimidad: Durante su permanencia en prisión los/as privados/as de libertad se ven forzados/as permanentemente a convivir entre sí, no es fácil encontrar lugares, espacios o momentos propios y personales que permitan el sosiego, la tranquilidad
30 Basado en: Valverde Molina, Jesús; “La cárcel y sus consecuencias, la intervención sobre la conducta desadaptada”; documento en PDF, página 60; 1991.
y la reflexión. El/la interno/a carece de la mínima capacidad de decisión en relación con actos cotidianos en el mundo libre. Todo un conjunto de decisiones personales que le son arrebatadas al/a interno/a por el hecho de encontrarse preso/a, lo cual afecta sobremanera el equilibrio personal. Esta necesidad psicológica se ve gravemente acentuada si el entorno en el que se desarrolla el/la privado/a de libertad es percibido por éste/a como agresivo, como violento en relación a su persona y en relación con su intimidad.
carcelario y sus consecuencias, supone, uno de los más graves atentados a la integridad personal y, por ende, a la propia autoestima. El/la recluso/a vive en un mundo de descredito
social permanente. El verse permanentemente expuesto a la convivencia con el colectivo carcelario, ser partícipe de sus circunstancias, ser considerado un miembro más del mismo, lleva en muchos casos a no encontrarse en las mejores condiciones para sentirse satisfecho íntimamente y, por lo tanto, vive su situación padeciendo un bajo estado anímico o seriamente depresivo.
d. Autoestima:
e. Falta de control sobre la propia vida: La situación de prisión conlleva para las personas afectadas la imposibilidad de decidir sobre la evolución de sus propias circunstancias personales, familiares y sociales, dado que el abanico de posibilidades que se ofrece al (a la) privado/a de libertad es mínimo y absolutamente limitado por la propia situación carcelaria. La absoluta normativización a la que la persona se ve abocada y la total dependencia externa padecida por el/la interno/a provoca en él/ella, un cierto abandono a su capacidad de decisión. De esta manera, el asumir y poner en marcha diferentes decisiones, permiten a la persona superar las fuertes limitaciones personales impuestas por la situación carcelaria.
comportamiento, su conducta y actitud vital hacia la consecución de un único objetivo final: recobrar la libertad; no existen expectativas en relación con la propia vida que no estén conectadas en alguna con el objetivo final del retorno a la vida libre en el menor tiempo posible. La dificultad de conseguirlo conduce a la persona a un bajo estado anímico
f. Ausencia
fácilmente comprensible, llevando a que en muchas ocasiones no existan proyectos y metas de vida planificadas para el momento en que recupere su libertad.
h. La sexualidad: 31 Una de las preocupaciones arraigadas entre la ciudadanía al referirse al mundo de las cárceles, es el de atribuirles la capacidad de modificar el impulso sexual de sus inquilinos/as, de manera que, quien en libertad mantenía una orientación sexual determinada, una vez ingresa en prisión esta orientación se cambia radicalmente. Según Valverde 1991, la homosexualidad debe de considerarse una alteración de la pulsión sexual en su manifestación en el contexto penitenciario, dado que no es una opción sexual elegida libremente, sino impuesta por la realidad de la vida del recluso; es por ello, que a opinión del autor, la homosexualidad en esos casos debe ser considerada como una “sexualidad alternativa”, y no tiene por qué consolidarse más tarde en la vida libre. La cárcel sí afecta a la vivencia de la practica sexual al sostenerla a tensiones absolutamente improcedentes y gravemente distorsionantes. Las disfunciones sexuales más frecuentes entre los reclusos son la impotencia, la eyaculación precoz y la falta de respuesta sexual, disfunciones que se encuentran directamente relacionadas con la situación en la que se produce la relación sexual. Así mismo, los niveles de masturbación se “disparan”, dado que a menudo, es la única válvula de escape que tiene el/la recluso/a; sin embargo, dado que ha perdido el contacto con el mundo exterior, las fantasías sexuales que acompañan a la masturbación, también se anormalizan.
i. Autoafirmación agresiva o sumisión frente a la institución 32 :
Dado que la institución penitenciaria es una estructura poderosa frente a la cual el/la recluso/a se vivencia a sí mismo/a como débil para mantener unos mínimos niveles de autoestima, se ve obligado/a ha adoptar frecuentemente de manera individual y grupal una actitud agresiva para con todo lo que tenga alguna vinculación con el ambiente e institución carcelaria. Por otra parte, en el “sistema social alternativo” de la cárcel hay “delitos desprestigiados”; tal es el caso de los delitos de violación, en donde el rechazo por parte de sus compañeros le obliga a utilizar como forma de supervivencia y, por tanto, de
31 Basado en: Valverde Molina, Jesús; “La cárcel y sus consecuencias, la intervención sobre la conducta desadaptada”; documento en PDF, página 62; 1991.
32 Ídem número 31, página 60.
adaptación, la sumisión y sometimiento prácticamente absoluto del ambiente e institución carcelaria.
j. Violencia o sumisión en las relaciones interpersonales 33 :
La autoafirmación agresiva no sólo se manifiesta frente a la institución, sino también en las relaciones interpersonales de los/as internos/as. En un entorno violento todo se vuelve violento, y quienes puedan dominar sobre los/as demás, sea por la causa que sea (liderazgo, fortaleza física, etc.), lo harán. El compañerismo y la solidaridad se pueden manifestar frente a la institución, pero no siempre entre los/as mismos/as privados/as de libertad; y dado que la institución penitenciaria rara vez tiene la capacidad para garantizar la seguridad individual de (de la) recluso, éste/a se ve obligado/a a agruparse, tanto para defenderse, como para dominar.
prisionalizacion en donde adopta los modos y costumbres propias de la subcultura carcelaria, pierde su capacidad de actuación individualizada, y su conducta y actitud ha de interpretarse teniendo como referencia los valores que rigen dicha subcultura. El grado de prisionalizacion de una persona se puede definir en dos grandes grupos de circunstancias las cuales son determinantes: en primer lugar, la propia personalidad del (de la) recluso/a; en segundo lugar, se encuentran el grupo de circunstancias externas concurrentes en torno a
la persona recluida. No existe una relación directa entre el nivel de prisionalizacion y el riesgo de reincidencia. El sentido común lleva a decir que a mayor nivel de prisionalizacion mayor será el riesgo de reincidencia en el delito cuando el/la recluso/a obtenga la libertad.
Prisionalización:
PSICOSOCIALES El Diccionario de la Lengua Española (22ª edición), define el termino “reinsertar” como: “volver a integrar a la sociedad a alguien que estaba condenado penalmente o
33 Ídem número 31, página 61.
marginado 34 ”. El presente apartado, habla acerca de las dificultades psicosociales que experimentan las personas que luego de cumplir una condena de privación de libertad deben reinsertarse a una sociedad excluyente y estigmatizadora; así mismo, se aborda el papel que juega el sistema progresivo de cumplimiento de penas a través del programa de fase de confianza, fase de semilibertad y el centro de coordinación post penitenciaria en el proceso de reinserción social de las personas privadas de libertad.
2.7.1 El problema de recuperar la libertad 35 . Recuperar la libertad constituye una vivencia contradictoria marcada por la gran dificultad para integrar la experiencia de haber estado privado/a de libertad y la vinculación al mundo externo. Esta situación puede resultar traumática en mayor o menor medida, según la posibilidad de reconocimiento y reelaboración de la experiencia en su totalidad. La salida de la cárcel adquiere características muy peculiares: entender y adecuarse al mundo de afuera, vivir ese mundo bajo el estigma de ser un/a ex privado/a de libertad, sostener las situaciones de vigilancia (reales o fantaseadas); la familia, el entorno social del/a ex privado/a de libertad ya no son los mismos. Así, la salida de la cárcel produce todo una crisis, muchas veces más problemática que la vivida durante la detención. Lo que constituyó una defensa organizadora (es decir, una estructuración de los propios espacios y desvinculación parcial con la familia) connota la nueva situación de los elementos destructivos y desintegradores de la relación familiar y social. En el primer momento de contacto con el mundo de afuera prevalecen las sensaciones de inadecuación física y psicológica. Las calles, los lugares conocidos, la familia, la casa, las amistades son percibidas como experiencias extrañas, cuyos significados hay que redescubrir. Desorientación y confusión son las experiencias psicológicas que mejor definen las vivencias subjetivas. El/la ex privado/a de libertad comienza a vivir contradicciones múltiples difíciles de sobrellevar. La dificultad para retomar los roles en la familia se percibe como pérdida de
34 Real Academia Española; “Diccionario de la lengua española”; 22ª edición; 2001; disponible desde internet en:
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=reinserción%20social; con acceso el 11-05-2009. 35 Basado en: D. Becker y J. Kovalskys; “Dentro y fuera de la cárcel: el problema de conquistar la libertad”; en Martín B., I.; “Psicología social de la guerra: trauma y terapia”; Págs. 269 – 275; 1990.
amor desde la perspectiva de los/as demás. Los problemas de reinserción laboral se ven como incompetencia personal, desdibujándose su origen social. La gran mayoría de ex privados/as de libertad, se encuentran en situación de desempleo al salir de la prisión; es decir, que no han conseguido un empleo con vista a su reincorporación en la sociedad, ni a través de la familia, ni de las instancias penitenciarias responsables de este tipo de actividades. La mayoría disponen de vivienda y de alguien que les espera a su salida de prisión, normalmente su familia; aunque existe un menor porcentaje de personas que no tienen lugar a donde ir cuando recuperan su libertad. Básicamente, las principales necesidades que se consideran como condiciones imprescindibles para lograr la reinserción social de las personas que han sido ex privadas de libertad, son 36 :
· Obtener un empleo que aporte estabilidad e independencia económica y la
posibilidad de disponer de bienes y servicios para atender necesidades materiales básicas; así, como de una ocupación productiva de una parte de su tiempo.
· Tener la posibilidad de constituir una familia o simplemente establecer lazos
afectivos estables y consistentes que contribuyan a su equilibrio emocional, afectivo y
· Contar con redes de apoyo social (iglesia, comunidad, amigos/as, etc.)
· Evitar el consumo de sustancias psicoactivas y los círculos sociales que fomenten el consumo de drogas y demás actividades delictivas.
2.7.2 Las fases de confianza y semilibertad, y su influencia en la reinserción social de la población privada de libertad. Al momento de ubicar en fase de confianza a una persona privada de libertad, se valoran en conjunto las relaciones del (de la) privado/a de libertad con la comunidad penitenciaria y con el exterior, su predisposición a participar en la vida de su grupo social, la conducta, los progresos demostrados en los programas de instrucción educativa, su actividad laboral, y en los casos de internos/as que reciban tratamiento, los resultados producidos en el mismo.
descocidas;
consecuencias”;
http://pdf.rincon
delvago.com/la-prision-y-sus-consecuencias.html; con acceso el 11-05-2009.
En casos especiales, la fase de confianza atiende a las circunstancias personales del/a privado/a de libertad, las del hecho cometido, la duración de la pena o por meritos demostrados en el régimen ordinario. Es así, como el Consejo Criminológico Regional podrá decidir el ingreso en esta etapa del régimen sin cumplir con el requisito de haber cumplido con la tercera parte de la pena 37 . En esta fase las personas privadas de libertad tienen la oportunidad de gozar de un mayor acercamiento a sus familiares y seres queridos, dado que les brinda la oportunidad de disfrutar de permisos de salida un domingo cada 2 semanas, lo que les facilita su acercamiento físico y emocional tanto con sus seres queridos, como con su comunidad y la sociedad en general, fomentando de esta manera, una reinserción social más exitosa. Por otra parte, la fase de confianza brinda a las personas privadas de libertad la oportunidad de trabajar en alguna de las empresas que apoyan al sistema penitenciario, tales como el Ministerio de Obras Públicas, Correos de El Salvador, entre otras; realizando trabajos comunitarios, mitigación de riesgos, etc., con miras a su reinserción social.
En la fase de semilibertad, las personas privadas de libertad gozan de permisos de salida más amplios que las personas que se encuentran en fase de confianza; tienen la oportunidad de realizar trabajos fuera del centro penitenciario; los centros penitenciarios les brindan apoyo profesional para colaborar con el proceso de reinserción del/a privado/a de libertad a la vida familiar, laboral y en la sociedad en sí. En caso de ser necesario, los centros penitenciarios promueven la relación con las instituciones de ayuda post- penitenciaria 38 . Entre los beneficios que se contemplan para las personas privadas de libertad, según el Departamento de prensa y relaciones públicas del Ministerio de Trabajo y Previsión Social, es que esta institución remitirá las bases de datos de las ofertas de empleo vigentes a nivel nacional a la Dirección General de Centros Penales, a fin de que las personas en fase de confianza, semilibertad, libertad condicional y libertad condicional anticipada, puedan a través de la Red Nacional de Oportunidades de Empleo, optar a las oportunidades de empleo existentes, y tengan la opción de mejorar su calidad de vida y la de su grupo familiar. Se establece también un sistema de coordinación para que los ex internos/as
37 República de El Salvador; “Ley Penitenciaria”; Art. 99; 2004.
38 Basado en: República de El Salvador; “Ley Penitenciaria”; Art. 101; 2004.
puedan acceder a programas de formación ocupacional, con el fin de aumentar su nivel de calificación y capacidades microempresariales. 39 Las fases de confianza y semilibertad, como últimas etapas del tratamiento penitenciario, cobran especial importancia para el futuro de las personas privadas de
libertad. A partir de ello, se piensa que una intervención exitosa en este momento mejoraría
el pronóstico criminológico, sobre todo apuntando a reducir índices de reincidencia que se
relacionan al manejo del (de la) privado/a de libertad en autodisciplina, en donde el control
externo disminuye para dar paso a controles internos y patrones de comportamiento propios, abriendo un espacio para la responsabilidad, la autocrítica, la anticipación de las consecuencias de las conductas, etc.
2.7.3 Las familias de las personas que recuperan su libertad Aquellas familias en donde uno de los progenitores permanece alejado por lapsos prolongados, como en el caso de las personas que luego de ser privadas de libertad, recuperan dicha libertad, son conocidas en el ámbito de la psicología como “familias acordeón” 40 . En estas familias, cuando uno de los conyugues se ausenta, el que permanece
en el lugar tiene que asumir funciones adicionales de cuidado de los/as niños/as, ejecutivas
y de guía, pues de otro modo quedarían a la deriva. Las funciones parentales se concentran
en una sola persona durante el tiempo en que la otra persona está alejada de la familia. En estos casos es como que en la práctica solo existiese un progenitor; el cónyuge que
permanece en el hogar asume función adicional dada la ausencia del otro miembro de la pareja. Los/as niños/as pueden obrar en el sentido de promover la separación de los padres,
y aún de estigmatizarlos en los papeles de “madre buena y padre malo, abandonador” (o
viceversa), en una organización que tiende a expulsar al progenitor periférico. Es posible que en el caso de las familias de las personas que recuperan su libertad experimenten un periodo de crisis, cuando esta persona se convierte en una figura permanente dentro de la organización familiar. En este momento, es preciso que ocurra un desplazamiento en el modo que la familia tiene de organizar sus funciones; en efecto, el
39 Ministerio de Trabajo y Previsión Social (26 de febrero de 2006); “Suscriben convenio para promover la inserción laboral y formación profesional de los reos en fase de confianza, semilibertad, libertad condicional y libertad condicional
anticipada”;
acceso el 11-05-2009)
40 Minuchin, Salvador; y Fishman, H. Charles; “Técnicas de terapia familiar”; pág. 67; 1987.
disponible desde internet en: www.mtps.gob.sv/default.asp?id=70&mnu=70&ACT=5&content=281. (con
programa antiguo estorba la elaboración de funciones nuevas que incluyan al cónyuge ausente. El progenitor que recupera su libertad debe de ser reinsertado en una posición provista de sentido. Como en otras situaciones de transición, la familia debe de comprender que ahora son una familia “nueva”. Esta concepción es de aceptación bastante difícil, porque el resto de la familia ha permanecido junta durante largo tiempo, pero ahora, deben incluir al progenitor ausente. En unas familias este proceso podrá ser más difícil que en otras, algunas quizá tarden años en adaptarse a la presencia del nuevo miembro; este período, representa una crisis para cualquier familia de una persona que ha sido privada de libertad, y regresa a su familia.
2.7.4 Centro de coordinación post-penitenciaria. Según el artículo 113 de la Ley Penitenciaria, el Centro de Coordinación Post- Penitenciario es la entidad que tiene a su cargo promover la reinserción laboral de los/as ex privados/as de libertad y mantener contacto fluido con todas las instituciones o personas dedicadas a la asistencia post-carcelaria 41 . De manera, que ésta instancia se encarga de brindar asistencia a las personas que egresan del sistema penitenciario, ya sea por cumplimiento de pena o por el otorgamiento de un beneficio de ley; ante lo cual, se hace notable la dificultad de las personas que recuperan su libertad para obtener oportunidades de una verdadera reinserción social, producto de la estigmatización que sobre este sector recae, debido a su situación jurídica; situación que dificultaba la incorporación del/a ex privado/a de libertad a la vida productiva del país, fomentando así, la posibilidad de reincidencia delictiva. 42 Para el logro de sus objetivos, el programa realiza las siguientes actividades 43 :
· Brindar capacitaciones dirigidas al desarrollo de habilidades de los/as internos/as.
41 República de El Salvador; “LEY PENITENCIARIA”; Art. 113; 2008.
42 Marina Magdalena Alvarado; Sonia Imelda Ortiz; Maritza Portillo Vásquez; 2007; tesis de graduación; “Programa de Reinserción Social Post-Penitenciario de la Dirección General de Centros Penales: sus alcances y limitaciones en el contexto del proceso de desarrollo personal del ex -interno/a penitenciario/a de los centros penales de la zona central de San Salvador durante el periodo del año 2007”; disponible en: www.unab.edu.sv/bvirtual/10554/capituloI.pdf (con acceso el 11-05-2009).
43 Ídem número 42.
· Realizar actividades socioculturales que estimulen la convivencia familiar y social de la población beneficiada.
· La mediación entre ex privados/as de libertad y los empleadores.
· Incrementar la base de datos con el perfil de cada ex privado/a de libertad.
· El Programa Post-Penitenciario en su desarrollo de trabajo con los internos/as ejecuta en su funcionalidad dos programas, los cuales son:
Programa de reinserción laboral: Consiste en identificar una serie de instituciones y/o empresas con las que se trabajará, en la contratación para la obtención de un empleo y en el área de capacitación laboral y educativa de los beneficiados/as. Programa de desarrollo humano: Consiste en brindarle herramientas y estrategias básicas para el fortalecimiento y desarrollo de actividades productivas en la sociedad, las 4 áreas que comprende este programa son: área de salud física y mental, área de atención espiritual, área de atención educativo, cultural y recreativo, área de prevención de los efectos nocivos de la cárcel. El Centro de Coordinación Post-Penitenciario como se ha expuesto anteriormente, ejecuta jornadas de capacitación de las cuales se puede mencionar: cursos de formación ocupacional, de computación, y de mecánica, todos con el fin que la población ex privada de libertad no reincida en el acometimiento de actos delictivos.
— CAPÍTULO 3: METODOLOGÍA –
Tipo de investigación. La investigación realizada fue de tipo diagnóstica debido a que estuvo orientada a buscar conocer los efectos objetivos y subjetivos del fenómeno del encarcelamiento y así, ampliar el conocimiento en el campo social, posteriormente elaborando, una alternativa de solución al mismo 44 . La investigación se apoyó en la aplicación de diferentes técnicas psicológicas que brindaron elementos objetivos que contribuyeron a través de la ciencia de la psicología a desarrollar su aplicación al medio penitenciario.
Población. El universo de la población con quien se realizó la presente investigación, consistió en todas aquellas personas privadas de libertad que se encuentran dentro de la Penitenciaria Central “La Esperanza” (4,314 hasta el día 13 de mayo de 2009); estas personas, cumplen dicha condena acusados de haber cometido algún delito penado por la ley.
Muestra. La muestra con quien se desarrolló la presente investigación, estuvo constituida por hombres privados de libertad, que se encuentran actualmente en fase de confianza, luego de haber cumplido con los requisitos mínimos que exige la ley (ver tema 2.2.2 “Fases del régimen penitenciario”, pág. 16), para ser ubicados en la misma. Hasta el día 13 de mayo de 2009, el sector de fase de confianza cuenta con un a población total de 81 personas 45 .
Tipo de Muestreo. Basándose en el enfoque diagnóstico, la muestra utilizada en la investigación fue de tipo “no probabilística” o “dirigida por criterios”, debido a que los sujetos de investigación
44 Trabajo Social (sin fecha); “La investigación diagnóstica en trabajo social”. Disponible desde internet en: http://espanol. geocities.com/tsocial1/tsocial/la_investigacion_diagnostica.htm (con acceso el 15-05-2009)
45 Dato según el censo interno de la Penitenciaria Central “La Esperanza” hasta el día 13 de mayo de 2009.
tienen criterios o atributos que ayudaron de acuerdo a sus concomimientos y experiencias, a proporcionar datos relevantes para el estudio propuesto 46 .
Sujetos. Los sujetos que participaron en la investigación, fueron 50 hombres privados de libertad, ubicados en fase de confianza al interior de la Penitenciaria Central “La Esperanza”. La participación en la investigación fue voluntaria y estuvieron dispuestos a colaborar en el desarrollo de la misma; se encontraron entre las edades de 25 a 55 años, con un período de condena cumplido de entre 3 y 15 años, que poseían un nivel académico mínimo de 1º ciclo de educación básica y un estado de aparente buena salud física y mental. La mayoría pertenece a un nivel socio-económico bajo (pobre), provenientes de la zona metropolitana y en menor medida provienen del interior del país, en su mayoría han prácticado trabajos de oficio y los delitos más comunes por lo que han sido condenados son; robo, homicidio y agresiones sexuales. Se consideró que una muestra de 50 personas era representativa, por lo que se controló posibles variables contaminadoras tales como el no cumplir con los criterios ya descritos, y la posibilidad de que alguno de los hombres de la fase de confianza fueran trasladados de la misma.
Métodos, técnicas e instrumentos de investigación Métodos: Los métodos empleados en la investigación fueron los siguientes:
Observación cualitativa: 47 Se trató de una técnica de recolección de datos cuyos propósitos fueron: a) explorar el ambiente carcelario, su cultura y la mayoría de los aspectos comportamentales de los sujetos participantes; b) describir el ambiente, y las actividades que desarrollan los participantes al interior de la cárcel; c) Comprender el proceso de interacción entre los sujetos en fase de confianza y sus situaciones o circunstancian que viven en el tiempo de estancia en la cárcel y la posible vida que experimentan fuera del centro penitenciario. Método cuantitativo: Utilizó la recolección y análisis de datos para contestar la pregunta de investigación, así a través de la medición numérica, el conteo y frecuentemente
46 Basado en R. Sampieri Hernández y otros; “Metodología de la investigación”; pág.330; 2003. 47 Basado en R. Sampieri Hernández y otros; “Metodología de la investigación”; pág. 458; 2003.
en el uso de la estadística, se establecieron patrones de comportamiento, características psicológicas de la población 48 ; según la sistematización de los resultados obtenidos, se elaboraron el análisis, conclusiones y sus respectivas recomendaciones, acerca de los efectos y alternativas de solución de la temática investigada. Encuesta: Este método permitió al investigador conocer información de cómo el encarcelamiento ha influido psicológicamente en los sujetos, a través de las opiniones y respuestas que reflejaron en las pruebas psicológicas (Escala tipo Likert y test proyectivo).
Técnicas: Las técnicas empleadas en la investigación fueron las siguientes:
Escala tipo Likert: Comprendió una serie de opiniones acerca de diferentes áreas de la vida de las personas privadas de libertad. En ella, se midió la actitud de las personas, pidiéndole el grado de su acuerdo o desacuerdo con cada ítem. En el caso de la
investigación, se logró que la persona calificara cada ítem en una escala de 4 puntos (nunca,
a veces, casi siempre, siempre). El resultado de la actitud de una persona lo constituyó la suma de sus calificaciones individuales. Prueba proyectiva: fue una prueba psicométrica que tuvo por objetivo ahondar más
haya de las respuestas superficiales, obteniendo sentimientos, significados y motivaciones
y actitudes verdaderas de los sujetos participantes. La prueba proyectiva permitió penetrar los mecanismos de defensa de las personas.
Instrumentos: Para realizar esta investigación se emplearon los siguientes
Instrumento Nº 1: Es la prueba psicológica “EFC-54” que significa: “Escala para personas privadas de libertad en fase de confianza” y que contiene 54 ítems de respuestas. Esta fue validada según el criterio de jueces, y sometida a evaluaciones hechas por 3 catedráticos del Departamento de psicología de la Universidad de El Salvador y la revisión constante del asesor encargado del equipo de investigación. Posteriormente, de pasar las revisiones y evaluaciones respectivas por los jueces y asesor éste fue aprobado. Así, se aplicó para explorar la personalidad de los sujetos de la muestra, con el objeto de conocer características, actitudes y áreas psicológicas de dicha población en encarcelamiento y si
48 Hernández Sampieri, R., y otros; “Metodología de la investigación”; pág. 5; 2003.
estas pueden favorecer o no el proceso de reinserción social (ver ficha técnica en Anexo 1 y
instrumento en el Anexo 2). Instrumento Nº 2: “Técnica de Dibujo Proyectivo Casa-Árbol-Persona (H.T.P.)”,
cual está estandarizado internacionalmente y se aplicó para explorar aspectos subjetivos
objetivos de las características, actitudes, y áreas psicológicas de los sujetos de la
muestra y si éstos presentan efectos psicológicos del encarcelamiento. (ver ficha técnica en Anexo 3).
Descripción de los instrumentos de investigación:
1. “Escala para personas privadas de libertad en fase de confianza (EFC 54)”.
Propósito: Dicha escala tipo Likert, esta diseñado para evaluar efectos psicológicos del encarcelamiento al momento que los sujetos viven el proceso de reinserción a la sociedad. Estructura de la prueba psicológica EFC-54: La prueba está constituida por 54 ítems con 4 opciones de respuesta (nunca, a veces, casi siempre, y siempre), y dividida en 9 áreas:
habilidades sociales; estados emocionales (ira, tristeza, preocupación); adaptación a las normas y valores sociales; área familiar; actitudes hacia aspectos laborales y educativos; visión de vida y autoestima; y, sexualidad. Cada una de estas áreas esta constituida por 6 ítems.
Este instrumento cuenta con sus respectivas indicaciones generales, datos generales que especifican características socio-demográficas. Además una hoja de vaciado de las puntuaciones directas por cada área, posteriormente, la hoja de respuesta por cada área representada de manera grafica y las interpretaciones cualitativas por cada área según las puntuaciones directas y que los llevan a ubicarse en los siguientes intervalos: nivel bajo, promedio, alto. Finalmente, se estructuró una hoja de vaciado general de las puntuaciones de todos los sujetos con sus respectivas puntuaciones en todas las áreas evaluadas. Forma de aplicación de la escala EFC-54: Se les entrego a cada sujeto de la muestra un cuestionario para personas privadas de libertad, para ser auto aplicado. El examinador dio las indicaciones generales, sugiriendo que respondieran de manera sincera y de forma inmediata a las interrogantes. Para la prueba se brindó 20 minutos como límite de tiempo. Para un mejor manejo y control de los sujetos examinados, los examinadores aplicaron el
2. “Técnica de dibujo proyectivo Casa-Persona-Árbol (H.T.P.)”
Propósito: Esta técnica tuvo como objetivo identificar los rasgos de personalidad particulares, actitudes, áreas de conflicto y preocupaciones generales que presentaron la muestra investigada. Estructura del test proyectivo (H-T-P): La prueba esta constituida por 3 dibujos gráficos (Casa, árbol, persona) que tuvieron que realizar cada uno de los sujetos de la muestra, sin ningún tipo de ayuda solamente con el apoyo de una hoja de papel bond en blanco y un lápiz. Por lo que el instrumento estuvo constituido por los siguientes apartados:
indicaciones generales, sus respectivos tres dibujos, listado de conceptos para las interpretaciones ya que cada dibujo tiene su propia interpretación, datos personales de los sujetos. Es de destacar que la estructura para la realización del análisis dependió de la suma de los indicadores de los tres dibujos y conceptos interpretativos que reflejaron los resultados por cada sujeto. Por lo que la presencia de los indicadores demostraron las siguientes áreas en conflicto en los sujetos de investigación: inmadurez emocional, dificultades en las relaciones interpersonales, paranoidismo (falta de confianza en los contactos sociales), agresividad, impulsividad, baja autoestima, dificultades sexuales, ansiedad.
Forma de aplicación test proyectiva (H-T-P): En la aplicación de la prueba psicológica, se dividió a los sujetos en 2 grupos de 25 para que pudieran estar más cómodos y con mayor atención. Es así, como se explicó las indicaciones generales, la importancia de la aplicación de la prueba. Por lo que se pasó a la entrega de la hoja de papel bond en la posición horizontal para que dibujaran una casa, el que iba terminando se le entregaba otra hoja de papel bond pero de manera vertical para que dibujara el árbol y finalmente cuando cada uno terminaba su segundo dibujo se le entregó una hoja de papel de manera vertical por lo que hicieron el dibujo de la persona (dibujo libre). Es de destacar que cuando todos terminaban, en el reverso cada dibujo le colocaba un número que se les había asignado para su adecuada identificación.
Procedimiento metodológico Primera fase: Se realizó una investigación bibliográfica que ayudó al correcto análisis de la formulación y estructuración del proyecto. Para esto se realizaron sesiones con el asesor del equipo de investigación, por lo que se a finaron los detalles del contenido y partes que conformaron el proyecto de investigación. Una vez que se aprobó el proyecto de investigación por parte del asesor y coordinador de tesis del Departamento de Psicología de la Universidad de El Salvador, para la realización de la misma, esta también fue autorizada por el señor director de la Penitenciaria Central “La Esperanza”, por lo que en una sesión explorativa se encontró a los sujetos que formaron parte de la muestra de la investigación, con base a las características requeridas por la misma. Segunda fase: Se visitó el centro penal donde se tuvo una charla informativa con los hombres privados de libertad de fase de confianza, respecto a la importancia y procedimiento de la investigación. Por lo que se logró la aceptación y la participación de los sujetos que formaron parte en la investigación realizada. En la segunda visita se aplicó el instrumento de investigación “Escala para personas privadas de libertad en fase de confianza (EFC-54)”; a través de 2 grupos de 25 personas, en un lugar que brindó las condiciones mínimamente necesarias para el desarrollo de la actividad. En la siguiente sesión se procedió a aplicar el segundo instrumento, la “Técnica de dibujo proyectivo Casa-Persona-Árbol (H.T.P.)”. En el mismo lugar que brindó las condiciones mínimamente necesarias, ya que las institución no cuenta en el pabellón de fase de confianza con un lugar que beneficie este tipo de actividades. Tercera fase: Se desarrolló la sistematización y tabulación de los resultados; para así, plantear sobre la base de los mismos el análisis que permitió formular el diagnóstico e identificación de los efectos psicológicos del encarcelamiento y en base a este se realizó la propuesta de intervención psicoterapéutica de grupo, así como las conclusiones y recomendaciones de la presente investigación.
— CRONOGRAMA DE ACTIVIDADES –
Mes y semana
docente asesor de tesis
bibliográfica sobre el
Primer Contacto con la
Penitenciaria Central “La
Revisión y entrega de
Aprobación de perfil
el docente asesor
Asesoría y elaboración
de proyecto de tesis
Entrega y revisión del
Selección de sujetos a
Diseño de los
Validación y revisión
Segundo contacto con
psicoterapéutica
trabajo final por parte
del docente director
del proceso de grado
— CAPITULO 4: ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS –
La privación de libertad a través del encarcelamiento es una situación que genera una serie de reacciones psicológicas en cadena que tienen en la constante tensión emocional su causa fundamental; ésta circunstancia exige a las personas un esfuerzo por adaptarse a dicha realidad, situación que sin duda genera alteraciones a nivel cognitivo, afectivo y conductual, tal como se demuestra en los resultados de ésta investigación, en la que se han explorado los efectos psicológicos del encarcelamiento que están presentes al momento de encontrarse en fase de confianza; fase, que constituye un paso importante en el proceso de reinserción y readaptación social. Es importante tomar en cuenta que la vida al interior de una institución penitenciaria, según Bermúdez-Fernández (2006) exige a las personas participar de un mismo sistema normativo que se impone a través de un esquema restrictivo o impositivo; así, como un propio código de comportamiento interno. Todas las actuaciones de las personas se llevan acabo en un espacio físico determinado y responden a un programa previamente establecido; las personas carecen de recursos propios, al menos de los suficientes para garantizar su subsistencia; así mismo, todos los miembros de la cárcel son controlados por la misma. El esfuerzo adaptativo tiene por objetivo convivir con “normalidad” en un ambiente tenso, neurotizado, exigente y emocionalmente inestable. Éstas características propias del ambiente penitenciario (naturales al interior del mismo), pueden en muchas ocasiones entrar en contradicción con los patrones de comportamiento socialmente aceptados, lo cual sin duda dificultará el proceso de reinserción a la sociedad de aquellas personas privadas de libertad al interior de tales instituciones. Tomando en cuenta parte de las circunstancias comunes que caracterizan la vida en condiciones de encarcelamiento, a las cuales han sido sometidos los miembros de la muestra, se presenta a continuación la información obtenida en el proceso de sistematización e interpretación de los resultados:
Primeramente, se muestran los datos obtenidos en el instrumento de investigación número uno: la “Escala para personas privadas de libertad en fase de confianza (EFC 54)”; este instrumento recoge en principio la información de los datos generales, representado por categorías que contienen las características sociodemográficas de los sujetos de la muestra, planteados cuantitativamente en una tabla de frecuencia y el dibujo
gráfico que denota sus respectivos porcentajes. Así mismo, se brinda una interpretación e incluso correlación de las categorías que conforman la descripción de los datos generales, presentes en la muestra. Posteriormente, se presentan en el cuadro 1 (ver pág. 64) las puntuaciones obtenidas de las preguntas por cada área explorada en la escala, específicamente por cada uno de los 50 sujetos de la muestra. De manera, que se plantea la presencia o no, de dificultades en las diferentes áreas exploradas, por medio de una tabla de frecuencia que distribuye las puntuaciones en que se ubicaron de manera global los sujetos de la muestra, a través de los intervalos siguientes:
· Puntuaciones bajas: Estos puntajes indican la presencia de un ajuste en torno al área evaluada, evidenciada a través de ciertas características psicológicas.
· Puntuación promedio: Los puntajes ubicados en éste rango indican la presencia
de una tendencia al desajuste en torno al área evaluada, ante determinados estímulos o
· Puntuación alta: Indican la presencia de un desajuste o desequilibrio en torno al área evaluada, manifestada a través de diferentes formas.
De cada una de las áreas evaluadas, se presenta una distribución de frecuencias según los intervalos ya mencionados, luego se muestra el dibujo gráfico de la misma, que indica su porcentaje; y posteriormente, se describen dichos resultados. Se debe tomar en cuenta que las interpretaciones que se realizan a cada gráfico están sustentadas con base a las dificultades o efectos psicológicos que se exploraron según las preguntas por cada área, tomando en cuenta la información relevante que brindan los datos generales de la muestra. De igual forma, se presenta el vaciado de datos del instrumento de investigación número dos: la “Técnica de dibujo proyectivo H-T-P (Casa – Árbol - Persona)”, en la cual se identificaron 10 áreas representativas que se considera, reflejan los efectos psicológicos del encarcelamiento en la personalidad de los miembros de la muestra. Los resultados obtenidos por cada uno de dichos sujetos se muestran en el cuadro 2 (ver pág. 76), destacando la presencia o ausencia de los indicadores de características de personalidad explorados en cada uno de los 50 sujetos. Por otra parte, resulta importante destacar que las
categorías: “presencia” y “ausencia” son el resultado del análisis de la prueba por cada individuo, tanto a nivel cuantitativo, como cualitativo. A nivel cuantitativo se retomó el criterio de “presencia” cuando en la prueba existió un número frecuente de indicadores, que dieron la pauta a considerar tal criterio; desde el punto de vista cualitativo, fue lo significativo del indicador como tal, que permitió reflejar su presencia en determinada área. Por otra parte, se consideró la “ausencia” cuando a nivel cuantitativo la prueba evidenció muy pocos o ningún indicador que evidenciara la presencia de determinada característica de personalidad en cuestión; mientras que a nivel cualitativo, fue la falta de indicadores significativos de determinada área, lo que marcó su ausencia. Los resultados obtenidos en cada área explorada a través de la prueba proyectiva se presentan en una tabla de frecuencias y porcentajes; así, como en su respectivo dibujo gráfico que ayuda a reflejar las tendencias a presentar o no, determinada característica de personalidad. Así mismo, se presenta una breve interpretación de los resultados mostrados en cada área. Finalmente, se plantea un análisis integrador de los resultados obtenidos en la presente investigación; dicho análisis, se refuerza con la teoría disponible y con la experiencia empírica de los investigadores; definiendo así, características de personalidad y síntomas presentes en la muestra, que llevaron a formular el diagnóstico de los efectos psicológicos del encarcelamiento presentes al momento del proceso de reinserción social.
Datos generales de la muestra de hombres privados de libertad en fase de confianza al interior de la Penitenciaria Central “La Esperanza”:
Gráfico 1.1: “Edad”
Se observa que la mayor parte de los sujetos se encuentran entre las edades de 25 a
35 años, representando un 60% de la misma; en segundo lugar, las personas con edades
entre 36 y 45 años, constituyen un 36%; finalmente, un 4% de la muestra se ubicó en una
edad entre los 46 y los 55 años. De manera, que se puede considerar que la mayoría de
hombres privados de libertad en fase de confianza son jóvenes entre 25 y 35 años de edad.
Estos datos llevan a considerar que la mayoría de la población en cuestión, por el
hecho de ser jóvenes, pueden tener un pronóstico favorable de reinsertarse adecuadamente
en su nuevo contexto social al momento que recuperen su libertad, valorando que la edad
les brinda las posibilidades de alcanzar nuevas y mejores alternativas de vida, siempre y
cuando, tengan la voluntad y las posibilidades de cumplirlas. No obstante, no se descarta el
hecho de que las demás personas ubicadas en fase de confianza, independientemente de su
edad, tengan las posibilidades de reinsertarse adecuadamente a la sociedad, según las
fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas que cada uno pueda tener.
Gráfico 1.2: “Estado civil”
Los datos obtenidos, muestran que un 48% de la muestra posee un estado civil soltero; un 42% afirman estar casados; y un 10% de la muestra comenta que se encuentra acompañado. Estos resultados se relacionan en cierta medida con los resultados presentados en el gráfico1.1, en donde un 60% de la muestra afirmó poseer entre 25 y 35 años. Lo que da a entender que la mayoría de los hombres en fase de confianza, iniciaron su condena siendo jóvenes y solteros, y el estar en prisión les ha limitado las oportunidades de formalizar alguna relación de pareja. Observando que el 42% manifiestan estar casados, éste dato puede corresponder a las personas de mayor edad según el gráfico 1.1; es posible, que tales personas tengan en su pareja el apoyo que necesitan en su proceso de reinserción social. Por otra parte, quienes afirmaron estar acompañados, posiblemente no lograron formalizar sus relaciones de pareja que sostenían hasta antes de ser privados de su libertad, o bien, fue estando en prisión cuando se acompañaron y aún no han formalizado su relación de pareja.
Gráfico 1.3: “Escolaridad”
Un dato significativo en esta área, es que el 56% ha cursado estudios a nivel de 3er ciclo de educación básica, siendo estos la mayoría; mientras que un 30%, comentó haber realizado estudios a nivel de educación media (bachillerato). En menor porcentaje se encuentran las personas que cursaron estudios de 1º ciclo con un 8%, y 2º ciclo con un 6%. Es importante destacar que el 4% dijo haber cursado estudios a nivel superior (universitario); sin embargo, vale destacar que solamente una de las personas que cursaron estudios universitarios desempeñaba una profesión, la otra parte, afirmó dedicarse a trabajar en un oficio. Cabe mencionar que este 4% manifiesta no haber terminado sus estudios. Los resultados presentados en éste gráfico, indican que la mayor parte de la muestra posee un nivel educativo bajo, lo que les pudo llevar en su momento a dedicarse a un oficio como ocupación laboral (según el gráfico 1.5); demostrando además, que antes de ser privados de libertad ya se habían separado de la preparación académica, o bien, nunca iniciaron dicha preparación. Al mismo tiempo, considerando las edades y niveles de estudios que han cursado éstas personas, es posible que una vez recuperen su libertad, o avancen a la fase de semilibertad, se dediquen a un oficio que no requiera mayores estudios, y por consiguiente, dejen su preparación académica en segundo plano.
Gráfico 1.4: “Origen”
A.M.S.S.
Zona occidenta
En el presente gráfico, se muestra el origen de las personas privadas de libertad que formaron parte de la muestra; se observa, que un 56% proviene del Área Metropolitana de San Salvador (considerando parte del A.M.S.S., a los municipios de: Apopa, Ayutuxtepeque, Cuscatancingo, Ciudad Delgado, Mejicanos, San Salvador, San Marcos, San Martín y Soyapango). Así mismo, un 28% afirmó provenir de la zona central del país, mientras que un 4% argumentó provenir de la zona oriental, y un 12% de la zona occidental. Es importante señalar que los municipios de origen o vivienda de la mayoría de éstas personas están en el departamento de San Salvador, situación que les beneficia al momento de trasladarse a visitar a sus familiares y/o amigos/as; así mismo, ésta situación les puede brindar la posibilidad de interactuar en un ambiente cercano que les ayuda a familiarizarse en el proceso de reinserción social que afrontan en estos momentos.
Gráfico 1.5: “Ocupación”
Los datos reflejan, la ocupación a la que se dedicaban los hombres de la muestra, hasta antes de ser privados de libertad. Se observa de manera muy significativa que el 94% sus actividades laborales que realizaban eran relacionadas con oficios (trabajos como:
motoristas, mecánico, albañil, cobrador, carpintero, entre otros). Por otra parte, un 2% tenía como ocupación la labor de contador, siendo éste sujeto el único de la muestra que realizaba un trabajo de profesión. Un 4% de la muestra, su ocupación era la de estudiante. Como se puede observar la mayoría de la muestra no poseían ocupaciones en donde se les exigiese un nivel académico elevado (ver gráfico 1.3: “Escolaridad”). Según estos resultados, es posible que la prioridad en sus vidas, hasta antes de entrar a prisión, había sido el trabajo; así mismo, los lugares de origen corresponden a una población en su mayoría de clase obrera. De igual forma, dicho nivel académico de dichas personas les dificultaba desenvolverse en trabajos mejor remunerados y/o más profesionales. Es posible, que dentro de sus prioridades en su proceso de reinserción laboral se encuentra el desempeñar actividades relacionadas con oficios, dado que el haber estado privados de libertad, les puede representar una limitante al momento de buscar un trabajo formal.
Gráfico 1.6: “Delito”
Delitos relacionados con hurto y robo
Delitos relacionados con homicidio
Delitos relacionados con agresiones sexuales
Delitos relacionados con estafa
Delitos relacionados con extorción
Los resultados obtenidos muestran la naturaleza de los diferentes delitos por los cuales se encuentran privados de libertad los hombres que formaron parte de la muestra en la presente investigación, así como el porcentaje de cada uno. De manera, que los delitos relacionados con hurto y robo constituyen un 32% de la muestra; los delitos relacionados con homicidio, un 30%; los delitos relacionados con agresiones sexuales se ubican en tercer lugar, con un 20%. En los últimos lugares están los delitos relacionados con extorción, con un 8%; estafa, con el 6%; y delitos relacionados con drogas, en el último lugar con un 4%. Estos porcentajes son en cierta medida un reflejo de los delitos que se cometen con mayor frecuencia en la sociedad salvadoreña, en especial, aquellos ubicados en los primeros 3 lugares. Es necesario valorar algunas características de la muestra, tales como la influencia de las áreas de escolaridad, ocupación, ambiente propenso a la delincuencia, donde se puede observar que no han tenido una estimulación adecuada, y hayan sido agentes que determinaran la incursión en actos delictivos, y por consiguiente, sean factores que de manera directa o indirecta influyeron para que hoy en día estén en privados de libertad.
Gráfico 1.7: “Condena”
En lo que corresponde a esta área, se presentan los resultados de las condena de años que han recibido para estar en prisión, según el acto delictivo por el que fueron enjuiciados. Es así, como un 44% de las personas poseen condenas de entre 7 y 10 años de privación de libertad; al mismo tiempo, un 38% han recibido de entre 3 a 6 años de internamiento en prisión. Otras personas, representadas en un 10% han recibido de entre 11 a 14 años de condena en prisión; mientras un 8%, posee condenas de 15 ó más años de privación de libertad. Como se puede observar, la mayoría de la muestra poseen condenas relativamente cortas, esto si se considera que es un menor porcentaje de la muestra quienes han sido condenados a penas de 10 ó más años de privación de libertad. Cabe destacar que esto se debe al tipo de delitos por el que fueron procesados, ya que como se observa en el gráfico 1.7, los delitos más comunes son hurto y robo, entre otros que son penados con menos de 10 años de cárcel.
Gráfico 1.8: “Tiempo cumplido”
12 ó más años
En el presente gráfico, se muestra que un 54% de la muestra de hombres privados de libertad, en fase de confianza al interior de la Penitenciaria Central “La Esperanza”, ha cumplido un tiempo de condena entre 3 y 5 años; seguido este porcentaje, con un 30% correspondiente a las personas que han cumplido entre 6 y 8 años de su condena de privación de libertad. Así mismo, se muestran los porcentajes de las personas que han cumplido entre 9 y 11 años (con un porcentaje del 10%); y aquellos, con 12 ó más años de condena cumplidos (un porcentaje del 6%). Es decir, si se suma el tiempo cumplido de condena de quienes se ubican entre 3 y 5 años y quienes están entre 6 a 8 años, representan un 84% quienes han cumplido con menos de 10 años de su condena; esta característica da
la pauta para considerar que éstas personas han cumplido con los diferentes elementos que
el sistema penitenciario desarrolla en su programa de reeducación y readaptación, y por consiguiente, han sido beneficiados al progresar de la fase ordinaria a la fase de confianza. Es necesario valorar, que si el 82% de la muestra posee condenas de entre 3 y 10 años y comparado con el hecho de que el 84% posee un tiempo cumplido entre 3 y 8 años,
a muchas de éstas personas les resta un año como máximo de privación de libertad, e incluso menos, lo que indica que están próximos a recuperar su libertad.
4.2 Resultados obtenidos en la aplicación de la Escala para personas privadas de libertad en fase de confianza al interior de la Penitenciaria Central “La Esperanza”
CUADRO 1 Vaciado de datos de la aplicación de la Escala para personas privadas de libertad en fase de confianza al interior de la Penitenciaria Central “La Esperanza”
SUJETO Nº
Habilidades sociales aceptables
Estabilidad emocional (Preocupación - Ansiedad)
- Inestabilidad emocional (Preocupación – Ansiedad)
Estabilidad emocional (Tristeza y melancolía)
- Inestabilidad emocional (Tristeza y melancolía)
Estabilidad emocional (Ira y enojo)
- Inestabilidad emocional (Ira y enojo)
Adaptación a las normas y valores sociales Inadaptación a las normas y valores sociales
Actitud positiva en las áreas laborales y educativas
- Actitud negativa en las áreas laborales y educativas
Buenas relaciones familiares
- Dificultades en las relaciones familiares
Visión de vida y autoestima positivas
- Visión de vida y autoestima negativas
9 Área sexual aceptable
Área sexual conflictiva
CUADRO 1 Vaciado de datos de la aplicación de la Escala para personas privadas de libertad en fase de confianza al interior de la Penitenciaria Central “La Esperanza” (Continuación)
Adaptación a las normas y valores sociales
- Inadaptación a las normas y valores sociales
Visión de vida y autoestima positivas Visión de vida y autoestima negativas
Habilidades sociales aceptables Déficit de habilidades sociales
Área sexual aceptable
- Área sexual conflictiva
Gráfico 2.1: “Habilidades sociales aceptables” – “Déficit de habilidades sociales”
Respuestas/Niveles
La distribución de porcentajes para esta área presenta a un 66% de la muestra con habilidades sociales aceptables; lo cual indica, que a pesar de encontrarse en un ambiente restrictivo y tenso, se sienten satisfechos por el trato que brindan a las demás personas; o bien, consideran que poseen capacidad para comunicarse eficientemente con las demás personas. Así mismo, se espera que estas personas posean la capacidad para comunicar su sentir y pensar de manera relativamente eficiente al momento en que interactúen con las demás personas una vez recuperen su libertad. Por otra parte, se encuentra un 30% de la población que considera poseer habilidades sociales promedio, éstas personas pueden mostrarse en ciertas ocasiones ensimismadas o reservadas para con los demás; se si toman en cuenta la posible calidad de sus relaciones interpersonales previo y sobre todo durante su internamiento, no resulta extraño que las personas se vean afectadas en ésta área, y reproduzcan o mantengan en ciertos momentos dificultades a la hora de socializar con los demás, tanto dentro del recinto penitenciario, como afuera de éste. Finalmente, se evidencia a un 4% de la muestra con dificultades en sus relaciones interpersonales; ante ésta situación, es importante reflexionar por un lado sobre las características con las que la mayoría de la muestra entró en prisión: bajo nivel académico, jóvenes solteros, de la clase obrera, etc.; por otra parte, el ambiente penitenciario no fomenta el que éstas personas puedan comunicarse e interactuar de manera asertiva y constructiva, recurriendo a estilos de comunicación pasivos y/o agresivos.
Gráfico 2.2: “Estabilidad emocional (preocupación y ansiedad)” – “Inestabilidad emocional (Preocupación y ansiedad)”
Según los resultados obtenidos, un 42% presenta estabilidad emocional en lo que a
preocupación y ansiedad se refiere, lo que indica que dichas personas no se ven fácilmente
afectados por síntomas que son propios de la ansiedad, y que se manifiestan a nivel
cognitivo, fisiológico y motriz; facilitando así, una mejor adaptación a las situaciones
adversas actuales en su proceso de reinserción social. Sin embargo, y en contraste con al
dato anterior, un 40% de la muestra se ubica entre quienes presentan dificultades para
controlar sus emociones de ansiedad y preocupación, lo que significa que ante diferentes
situaciones adversas, presentan síntomas de ansiedad que les dificulten a su vez el
afrontamiento de dichas situaciones. Por otra parte, al hacer una valoración del estilo y
ritmo de vida al interior de un establecimiento penitenciario, convivir en un ambiente tenso,
etc., lleva a considerar que los efectos de la ansiedad son propios del encarcelamiento,
viéndose así afectados en cuanto a su estabilidad emocional.
Finalmente, un 18% de la población presenta un nivel de estabilidad emocional a
nivel promedio, esto se traduce en la presencia de síntomas de ansiedad ante ciertas
circunstancias que pueden resultar estresantes, sin que los mismos lleguen a resultar
incapacitantes; es decir, a pesar de la presencia de emociones de ansiedad, pueden lograr
adaptarse y superar dicha emoción. Con base a estos datos, se considera que es posible que
quienes se ubican en el nivel bajo y promedio tengan un pronóstico más favorable a la
adaptación a su nueva vida una vez recuperen su libertad.
Gráfico 2.3: “Estabilidad emocional (Tristeza y melancolía)” – “Inestabilidad emocional (Tristeza y melancolía)”

References: artículo 71
 artículo 74
 artículo 180
 artículo 202
 artículo 72
 artículo 113
 artículo 27
 artículo 31
 artículo 19
 artículo 262
 artículo 263
 artículo 264
 artículo 35
 artículo 1
 artículo 3
 artículo 4
 artículo 3
 artículo 27
 resolución 
 artículo 344
 artículo 113