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Timestamp: 2016-10-27 16:46:31+00:00

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Cómo opositar - Consejos - Oposiciones | Opositar Gratis Oposiciones
Consejos, tutoriales, trucos y pasos a seguir para opositar. 1. ¿En qué consiste una oposición?
Una oposición es un proceso selectivo que sirve para cubrir uno o más puestos de trabajo vacantes en las administraciones públicas. Este proceso se rige por los principios de igualdad, mérito y capacidad y está protegido legalmente en los artículos 14, 23.2 y 103 de la Constitución Española.
¿Qué tipos de procesos selectivos existen para acceder a la función pública?
En realidad la oposición no es el único método de selección por el que podemos acceder al empleo público. En líneas generales existen tres vías:
La oposición. Es el proceso más clásico. Aquí el aspirante debe superar una o más pruebas selectivas. La nota definitiva vendrá determinada por la media de las distintas notas de cada uno de los exámenes realizados, en el caso de que no sean eliminatorios, quedando seleccionados los alumnos que obtengan las puntuaciones más altas.
El concurso. Es un proceso de selección teóricamente excepcional. Aquí la nota final no depende de la superación de ninguna prueba sino de la baremación de los méritos que presente el candidato, que vendrán indicados en la convocatoria: formación, experiencia laboral, aptitudes…
El concurso-oposición. Es una combinación de los dos procesos anteriores. Se tienen en cuenta la puntuación obtenida en la prueba o pruebas a realizar y los méritos presentados por los candidatos. La puntuación obtenida en la fase de concurso no puede compensar la puntuación que obtengamos en la de oposición. La nota final suele ser la suma de las notas de los dos procesos en unos porcentajes que vendrán determinados en las bases de la convocatoria.
¿Qué tipos de exámenes y pruebas puedo encontrarme en una oposición?
Pruebas psicotécnicas: miden capacidades tales como la rapidez al hacer una tarea de forma precisa y la resistencia al desgaste. Nos obligan a realizar tareas rutinarias que requieren de un gran nivel de atención y concentración, con la dificultad añadida de la limitación temporal.
Test: también denominadas pruebas objetivas. Con ellas se pueden deducir de forma bastante fiable los conocimientos que alguien tiene sobre una materia. Las oposiciones que exigen superar uno o varios cuestionarios (sobre la totalidad o parte del temario), con respuestas alternativas, siendo sólo una de ellas correcta, son casi siempre la prueba de criba inicial de cualquier oposición.
Preguntas de desarrollo: son por escrito, para demostrar realmente los conocimientos sobre uno o más apartados del temario, así como saber estructurarlos y relacionarlos.
Supuestos prácticos: sirven para demostrar que sabemos aplicar la teoría. Consisten en preguntas cortas donde se valora la capacidad de razonar y de solucionar problemas.
Prueba de mecanografía y/o informática: son dos pruebas diferentes pero de tipo práctico. En la de mecanografía se miden las pulsaciones por minuto y cada error tipográfico descuenta puntos de la nota final. Las de informática suelen ser ejercicios en hojas de cálculo, tratamientos de texto y bases de datos que se realizan con el ordenador. Algunas veces la prueba de informática también puede ser por escrito.
Pruebas físicas: unos ejemplos son fuerza isométrica (flexión mantenida) en barra, carrera de resistencia, circuito de agilidad, abdominales en un minuto, trepa de cuerda... Las encontramos normalmente en las oposiciones de las fuerzas de seguridad del Estado.
Pruebas de idiomas: para demostrar que el opositor es capaz de comprender y expresarse escrita y oralmente en la lengua requerida para ocupar la plaza.
Pruebas orales: dependiendo de la convocatoria y del tipo de oposición pueden ser de diferentes tipos: entrevistas personales, exposición y defensa de un proyecto de investigación o de un proyecto docente, defensa del currículum vitae...
2. ¿Qué pasos he de seguir para hacer una oposición?
¿Cuándo salen las convocatorias? Es importante que distingas entre lo que son la Oferta Pública de Empleo (OPE) y las convocatorias de oposiciones propiamente dichas.
Cada año el Estado publica durante el primer trimestre un Real Decreto en el que anuncia el número de plazas nuevas que convocará durante el año. El resto de administraciones públicas hace lo mismo mediante un decreto en sus correspondientes diarios oficiales. Esto es lo que se conoce como Oferta Pública de Empleo y simplemente es un anuncio de las plazas nuevas que se cubrirán durante el año. A los opositores nos ayuda a saber si la plaza a la que aspiramos va a convocarse durante ese año y así poder prepararnos a tiempo para la convocatoria.
Una vez realizada la Oferta Pública de Empleo, las diferentes administraciones públicas del Estado irán aprobando y publicando las correspondientes bases legales y convocatorias para acceder a las plazas ofertadas. Hay que distinguir entre ambos elementos:
- Las bases legales son las normas, procedimientos y condiciones por las que se regirá todo el proceso selectivo hasta que podamos alcanzar la condición de funcionario.
- La convocatoria es el plazo de inscripción para apuntarnos y poder realizar el examen. Normalmente las bases legales se publican junto con la convocatoria , aunque también existe la posibilidad de que primero se publiquen las bases y luego la convocatoria. En este último caso lo habitual es que las bases sean publicadas en el boletín oficial de la provincia o de la comunidad autonoma y que la convocatoria salga publicada en el boletín oficial del estado.
Debido a que el plazo de inscripción de una convocatoria suele ser relativamente corto desde el momento de su publicación, es importante que te informes lo más rápidamente posible de la existencia de cada nueva convocatoria. Para ello te recomendamos visitar periódicamente páginas como Opositar Gratis. ¿Qué tengo que hacer para apuntarme a una convocatoria?
Viene indicado en las bases legales de cada convocatoria. Normalmente tienes que presentar una solicitud o instancia. El lugar y el plazo en el que las instancias deben presentarse dependen del órgano que se indique en la convocatoria. Por regla general, tienes 20 días naturales contados a partir del día siguiente a la fecha de publicación en el Boletín Oficial correspondiente. Por eso es muy importante que puedas conocer rápidamente la aparición de nuevas convocatorias. Para evitar sorpresas, te recomendamos que te fijes en el plazo concreto que marcan las bases de cada convocatoria.
Junto a la instancia, también deberás abonar los derechos de examen (tasas) en el banco y la cuenta corriente que se determine en las bases de la convocatoria. Después deberás presentarla en los registros y dentro del plazo que se indiquen en la convocatoria, pudiendo normalmente mandarla por correo certificado (te recomendamos que te cuñen la instancia en la oficina de correos antes de cerrar el sobre para enviarla y que conste la fecha, por si llega fuera de plazo).
Este es un punto muy importante. Antes de presentar una instancia debes comprobar que reúnes todos los requisitos generales y específicos que se establecen en las bases de la convocatoria. Los requisitos generales aparecen en el artículo 56 de la Ley 7/2007, de 12 de abril, del Estatuto Básico del Empleado Público.
Si tienes una nacionalidad diferente a la española deberás cumplir los requisitos del artículo 57 de la misma Ley 7/2007.
Las personas con discapacidad se rigen por lo expuesto en el artículo 58 de la Ley 7/2007.
En cuanto a los requisitos específicos de cada convocatoria, aparecen publicados en sus bases y deberás prestarles mucha atención. Pueden ser desde pedir una edad y unos estudios determinados hasta exigir una estatura minima.
¿Qué documentos he de entregar para inscribirme en una convocatoria?
Los documentos que debes entregar para apuntarte a una convocatoria dependen de lo que digan sus bases legales. En todos los casos, obviamente, deberás rellenar una instancia que puedes recoger acudiendo al organismo oficial que convoque la oposición o bajarla directamente de su página web.
Además debes presentar algún tipo de justificante que acredite el pago de las tasas de inscripción al banco. Generalmente existen dos vías para pagar las tasas y conseguir el justificante:
-	Si recogemos la instancia en un edificio oficial. Deberemos pagar las tasas en la ventanilla del banco a través de una máquina especial para darle validez a la instancia. Aquí hay que tener mucho cuidado, ya que lo normal es que sólo podamos hacerlo en unos días y con un horario determinado, por ejemplo los martes y los jueves de 8:30 a 10 de la mañana. -	Si obtenemos la instancia a través de Internet. En este caso existen dos posibilidades: pagar las tasas directamente en la ventanilla del banco o hacerlo a través del cajero automático. En ambos casos obtendrás un justificante.
Dependiendo del tipo de convocatoria, te pueden pedir otro tipo de documentos, como el Documento Nacional de Identidad (DNI).
Por regla general, el resto de documentos oficiales que acrediten que cumples las condiciones generales y específicas deberás presentarlos después de la fase de selección y no durante la inscripción a las pruebas. Como siempre, mira las bases de la convocatoria.
¿Cómo sabré si puedo examinarme?
Una vez finalizado el plazo de presentación de solicitudes, el órgano convocante publicará un listado provisional de admitidos y excluidos que se puede consultar en su página web o en el tablón de anuncios que establezcan las bases de la convocatoria.
Los excluídos pueden serlo por no cumplir los requisitos (excluyéndolos así del derecho a realizar el examen) o por un defecto de forma (se nos olvidó escribir algún dato). Si no estás en la lista de admitidos tienes un plazo de entre 10 y 15 días normalmente hábiles (los domingos y los festivos no cuentan) para subsanarlo. Después de que haya pasado ese plazo el órgano convocante publicará la resolución definitiva de los aspirantes admitidos y excluidos en el proceso de selección. Si estás entre los seleccionados, ¡enhorabuena! Ahora te espera lo más difícil: conseguir el aprobado.
¿Cuándo sabré el lugar y la fecha del examen?
Lo habitual es que junto a la publicación del listado definitivo de admitidos y excluidos aparezcan la fecha, hora y lugar para realizar el primer examen. También se indicarán los documentos que deberás llevar para poder examinarte: DNI, un tipo específico de lápiz o bolígrafo para escribir...
¿Cómo puedo saber si he aprobado?
Las listas de aprobados normalmente aparecen en la página web del órgano convocante y en los tablones de anuncios indicados en las bases de la convocatoria. En algunos procedimientos al dia siguiente del examen ya tenemos en la pagina web oficial la plantilla con las respuestas correctas. Este paso se repetirá para cada uno de los exámenes o ejercicios que tenga la oposición hasta que se muestre el listado definitivo de aprobados. ¡Enhorabuena a los aprobados!
¿Qué documentos he de aportar para formalizar el aprobado?
Tienes que demostrar que cumples todos los requisitos exigidos. Para ello debes formalizar el aprobado presentando todos los documentos exigidos en las bases de la convocatoria: DNI, certificado médico, título académico o cualquier otro que se especifique.
¿Puedo pedir destino? ¿Qué destino puedo pedir?
La solicitud y asignación de destino depende del tipo de oposición que estés haciendo. El procedimiento varía dependiendo del proceso de selección y del tipo de convocatoria. En algunos casos puedes pedir tu destino inmediatamente después de formalizar el aprobado y en otros elegirás un destino provisional, en el que puedes llegar a estar varios años, hasta poder ocupar tu puesto de trabajo definitivo. La elección siempre estará en función de la nota del examen y los puntos por meritos presentados. En todo caso lee atentamente el procedimiento que esté establecido en las bases.
¿Cuándo me nombrarán y tomaré posesión de la plaza?
Una vez aprobado el examen, realizados todos los trámites pertinentes y solicitado destino de la forma adecuada, se publicará una resolución en el diario oficial correspondiente declarándote oficialmente funcionario de carrera y asignándote una plaza determinada. Deberás tomar posesión de tu plaza normalmente en el plazo de un mes desde la publicación de tu nombramiento. ¡Lo conseguiste! ¡Bienvenido a la función pública!
3. ¿Qué ventajas tiene ser funcionario?
Tienes estabilidad laboral. Cuando seas funcionario tendrás ingresos fijos todos los meses y un trabajo para toda la vida que te facilitará, por ejemplo, conseguir créditos en mejores condiciones. Es muy difícil que te despidan o te rebajen de categoría y sueldo.
Tienes un buen sueldo. El sueldo de un funcionario suele estar bastante bien en comparación con lo que cobran la mayoría de los trabajadores por cuenta ajena. Está formado por las retribuciones básicas, que son el sueldo más los trienios (que se conceden cada 3 años de servicios prestados en la administración), las retribuciones complementarias (que dependen de las características del puesto de trabajo, la carrera profesional y los resultados que alcances) y las pagas extraordinarias. Como contrapartida, debes tener en cuenta que entre congelaciones de sueldo y recortes salariales el poder adquisitivo de los funcionarios ha bajado en los últimos años. Puede que ahora no te importe demasiado, pero ya verás… ¡seguro que cambias de opinión cuando seas funcionario!
Disfrutas de días de asuntos propios o “moscosos”. Además de disfrutar de permisos retribuidos (puedes ausentarte del trabajo sin que implique que te lo descuenten del salario), excedencias voluntarias con reserva del puesto de trabajo y otros beneficios como mutuas de asistencia, los funcionarios gozan como mínimo de 6 días al año (independientes a los días de vacaciones) para disponer de ellos en cualquier momento sin necesidad de justificar la ausencia.
La jornada de trabajo suele ser intensiva. La jornada de trabajo de un funcionario normalmente es intensiva, lo que la hace compatible con otras actividades personales. Hay casos como el de los profesores y los maestros, que aunque no tienen jornada intensiva disponen de un horario de 35 horas semanales (de las cuales los profesores de secundaria, por ejemplo, tienen 18 horas de clase), además de las vacaciones escolares (dos meses en verano, Semana Santa, Navidades…).
Tienes formación continua. Los funcionarios pueden realizar cursos gratuitos relacionados con su profesión y su puesto de trabajo (tanto fuera como dentro del horario de trabajo).
Puedes crearte una carrera profesional. Aunque haya una menor movilidad que en la empresa privada, si eres funcionario puedes crecer profesionalmente. Para ello existe un sistema de reconocimiento en el que se valoran tu trayectoria y actuación profesional: trabajos realizados, conocimientos adquiridos…
Existe la promoción interna. Como funcionario no te vas a quedar estancado, podrás ascender laboralmente a otro grupo o subgrupo superior. En algunos casos por méritos propios. En otros por antigüedad.
Existe la igualdad de oportunidades. En el trabajo público se sigue escrupulosamente que no exista ninguna discriminación por sexo, sexualidad, raza, edad y creencia religiosa. Además podrás ejercer derechos como el de huelga sin ningún tipo de problema.
3. ¿Qué deberes tiene un funcionario?
Los deberes de los funcionarios vienen regulados en el capitulo IV de la Ley 7/2007 de 12 Abril en los articulos 52, 53 y 54.
En él se explica que los funcionarios, en líneas generales, deberán desempeñar con diligencia las tareas que tengan asignadas y velar por los intereses generales con sujeción y observancia a la Constitución y del resto del ordenamiento jurídico. Y deberán actuar con arreglo a los siguientes principios: objetividad, integridad, neutralidad, responsabilidad, imparcialidad, confidencialidad, dedicación al servicio público, transparencia, ejemplaridad, austeridad, accesibilidad, eficacia, honradez, promoción del entorno cultural y medioambiental, y respetando la igualdad entre mujeres y hombres.
4. ¿Qué desventajas tiene ser funcionario?
Hay cierta estigmatización social. Mucha gente no entiende los principios de equidad y objetividad que tienen que regir el trabajo público, las funciones que desempeña un funcionario, los esfuerzos necesarios para llegar a serlo y el importante valor social que tiene el sector público. Por ello es probable que en alguna ocasión tengas que soportar críticas y comentarios denigrantes y te veas ante la tesitura de defender tu trabajo.
Pérdida del poder adquisitivo. Los funcionarios son los primeros que pagan las crisis. Es probable que durante tu carrera tengas que soportar alguna vez que te congelen o te reduzcan alguna de tus retribuciones.
Salarios más altos en la empresa privada. A pesar de que el salario medio de un funcionario suele ser más alto que la media de lo que se cobra por trabajar por cuenta ajena en España, si desarrollas tu carrera profesional en la empresa privada puedes llegar a cobrar salarios más altos que en la función pública. Esto puede crearte cierta frustración con el paso del tiempo.
Desmotivación. Es el mal habitual de los funcionarios. Factores como la monotonía o la desilusión pueden llegar a afectarte.
5. ¿Qué debo tener en cuenta para escoger una oposición?
Tu preparación académica. No creas que escogiendo una oposición de grado inferior al tuyo con un temario más asequible te va a suponer una ventaja. Normalmente hay más gente preparándose este tipo de oposiciones y por tanto mayor competencia. Si escoges una oposición más acorde con tu preparación académica competirás con menos gente. Las oposiciones anteriores. Para decidir si una oposición puede ser la más adecuada para ti, te aconsejamos que investigues sus convocatorias anteriores. Tienes que fijarte en elementos como la periodicidad de las convocatorias (cada cuanto tiempo salen plazas de esa categoría), el ratio de plazas/aspirantes (la cantidad de plazas que se ofrecen habitualmente frente a los candidatos que se presentan al proceso de selección) y el período de tiempo que dura todo el proceso, desde que solicitas inscribirte hasta que te nombran funcionario. Aunque no sean determinantes, estos datos pueden servirte de guía para calcular tus opciones y el tiempo que te puede suponer prepararte para las convocatorias.
Tus circunstancias personales. Es importante que te hagas un examen interior y seas sincero contigo mismo. Si no puedes estudiar a tiempo completo, dispones de una realidad económica suficiente que te haga perder motivación o necesitas compaginar los estudios con el trabajo, es conveniente descartar las opciones más exigentes.
Los destinos posibles. Es importante saber en qué ubicación geográfica se encuentran los puestos ofertados, ya que una vez que nos asignen la plaza deberemos permanecer en esa ubicación geográfica un tiempo determinado, aunque después concursemos para trasladarnos. Las retribuciones económicas. Fíjate en el sueldo medio de la plaza por la que vas a optar y plantéate si existen otras similares con una retribución mayor. Por ejemplo, un policía local cobra más que un policía nacional. Puede que no sea un parámetro suficiente para hacerte cambiar de opción pero tenlo en cuenta para evitar sorpresas desagradables.
Oposiciones con temario similar. Es importante que te fijes en el temario de otras oposiciones para tener segundas opciones sin tener que partir de cero. Normalmente las oposiciones del mismo cuerpo o categoría, independientemente del grado que tengan, suelen compartir temario. También te puede servir para "entrenar" haciendo exámenes de convocatorias que vayan saliendo a la espera de que le llegue el turno a la que aspiras de verdad.
6. Consejos para preparar una oposición
Decide qué oposición se adecua más a tus posibilidades, estudios, cargas familiares…
Asegúrate de que cumples todos los requisitos que se exigen en la convocatoria así como que rellenas correctamente la solicitud de inscripción y la presentas donde te indiquen.
Mira bien en las bases oficiales de la convocatoria las leyes y el temario que tienes que estudiar para cada uno de los ejercicios.
Si la oposición consta de dos o más pruebas tienes que ir preparando las posteriores junto con la primera, ya que no suele haber tiempo suficiente entre el primer y el segundo ejercicio.
Para aprobar con éxito debes tener fuerza de voluntad, constancia, dedicación y paciencia.
Tienes que saber estructurarte y programarte para estudiar todo el temario necesario (cada uno con el método o sistema que mejor le convenga).
Es muy recomendable que hables con personas que hayan pasado por este proceso, su experiencia te puede ser muy útil.
Haz grupos de trabajo con opositores de la misma convocatoria para resolver dudas, practicar con los cuestionarios y hacer simulacros de examen con diferentes variables (examen con preguntas cortas y difíciles, fáciles pero con poco tiempo, con tiempo pero descontando mucho de la nota final por cada error...). Aunque pueda parecer un contrasentido por lo competitivas que son las oposiciones, el estudio en equipo ayuda a que los miembros del equipo saquen mejores notas que el resto.
Lee manuales y libros de técnicas de estudio, memorización y nemotecnia (mayor eficacia del tiempo).
Suscríbete a un sistema de alertas como el de Opositando Gratis para estar al tanto de nuevas convocatorias.
Preséntate a exámenes reales con un temario parecido al tuyo. Además de practicar puedes entrar en alguna bolsa de trabajo. Haz cursos oficiales relacionados con la oposición para ganar puntos.

References: Real Decreto 
 artículo 56
 artículo 57
 artículo 58
 resolución 
 resolución