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Timestamp: 2019-05-21 01:18:24+00:00

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La guerra de Texas es el previo al episodio más triste que haya sufrido México en su historia, los mexicanos recordamos con tristeza la perdida de los territorios del norte y precisamente la batalla texana es el primer paso para que la expansionista Norteamérica se apoderara de más de la mitad de nuestro territorio.
La política expansionista norteamericana tiene antecedentes históricos. La dinamicidad de la sociedad norteamericana de principios del siglo XIX que se arriesgaba a marchar hacia el oeste sin temor del peligro, sufrimientos y trabajos que pasarían, todo por encontrar una mejor calidad de vida la cual se venía buscando desde los primeros colonos ingleses que llegan a América huyendo ya sea de las persecuciones religiosas o de le relegación económica que había traído la revolución industrial, esto habla de una sociedad acostumbrada a sufrir y a sacrificarse por el desarrollo económico.
Caso contrario el de la sociedad mexicana que era mayormente estática, no cambiaba fácilmente de residencia y estaba acostumbrada, por el pasado colonial, a obedecer y no ambicionar tanto como los llegados de Inglaterra.
Gracias a la necesidad de poblar el territorio se permitió la entrada a francocanadienses e irlandeses católicos, colonos protestantes angloamericanos contrarios a la independencia de EE.UU. y algunos holandeses y prusianos. Uno de estos fue el Varón Von Steuben quien presentó un plan de colonización que ofrecía libertad de culto. Ésta política se detuvo al estallar la revolución francesa por el peligro político que a la corona implicaba la llegada de otros ideales a territorio español.
La venta de Luisiana, que incluía el importante puerto de Nueva Orleáns, por parte de los franceses en 1803 hacia los Estados Unidos sólo aumento las preocupaciones españolas sobre el expansionismo de los norteamericanos que aumentaban con esta adquisición su territorio de 2'305'000 kilómetros a 4'631'000kilometros.
Esta venta creó un conflicto ya que, sin argumentos, los americanos reclamaban el territorio de Texas junto con Luisiana siendo que siempre había existido una frontera mas o menos definida entre ambas y Texas siempre había pertenecido a España mientras que Luisiana había pasado de ser francesa a ser española en 1763 tras la guerra de Gran Bretaña con Francia y que el territorio en América fuera cedido como compensación por la perdida de los hombres españoles en su ayuda a los franceses posteriormente fue recuperada por Napoleón en 1800 rompiendo con el tratado de San Ildefonso.
Texas no era el único territorio que los norteamericanos querían, tenían ambición sobre las Floridas el gobierno español decidió vender estas ultimas en 1812 por hallarse rodeadas de colonias norteamericanas para salvaguardar los intereses españoles en Texas ésta venta fue además de obligada ilegal ya que rompía con las leyes de indias pero fue un último recurso para frenar el expansionismo del nuevo país.
La razón económica del afán de obtener las tierras septentrionales era que la industria textil estaba creciendo ampliamente en la primera mitad del siglo XIX y siendo ésta zona de América propicia para el cultivo algodonero los norteamericanos deseaban la obtención de la mayor fracción de tierra posible.
COLONIZACIÓN DE TEXAS.
Tras la recuperación de Luisiana por los franceses el gobierno español encabezado por Carlos IV, consciente de que dejaba desamparados a los que habitaban las tierras vendidas ofreció, a aquellos que asi lo quisieran, permiso para entrar en otras regiones del imperio.
Esta política se canceló tras la venta de Luisiana a los Estados Unidos y del intento de sedición de San Antonio Béjar en 1812.
Los intentos de poblamiento de Texas eran por demás fallidos, sus 3'122 habitantes y 1'033 soldados tenían una difícil vida ya que eran acechados continuamente por los indios de las praderas.
Por esto que el diputado a las cortes de Cádiz por la Nueva España, Miguel Ramos Arizpe expusiera en el congreso de España la necesidad de poblar el septentrión novohispano y de favorecerle con un puerto en libertad de comercio.
Estas peticiones se hubieran podido tomar mas en cuenta de no haber sido por la vuelta al poder del absolutismo, aunado a esto la toma de la metrópoli por parte de Napoleón y su ejército permite la anarquía en las fronteras y se aumenta la entrada de anglosajones a territorio nacional.
Por lo que a cambio de la venta de las Floridas se realiza el tratado de Adams-Onís fijando la frontera con la Nueva España de la siguiente manera: partía de la desembocadura del río Sabinas, siguiendo el curso del rojo y del Arkansas, y después continuaba en línea recta hasta llegar al paralelo 42º, que era el limite con el océano Pacífico.
Al regresar Fernando VII en 1820 es obligado a jurar las leyes de Cádiz por lo que se regresa al tema de la colonización de las tierras al norte de las Américas y en 1821, en vísperas de la declaración de independencia de la Nueva España, las cortes promulgan una ley de colonización que tendría vigencia hasta 1824 año en el que México proclama su primer constitución.
LA COLONIZACIÓN ANGLOAMERICANA Y LOS AUSTIN.
Uno de los que aprovecharon la oferta del monarca español tras la venta de los territorios fue Moses Austin quien en su carácter de ex súbdito español y sufriendo la depresión económica de 1817 pidió permiso para establecerse en Texas con algunas familias lo cual el gobernador no veía del todo bien pero gracias al amigo de Austin el cual conoció en Missouri, el barón de Bastrop y al continuo ataque de los indios a San Antonio Béjar se permitió que el gobernador Antonio María Martínez turnara la petición al general de las provincias Internas, Joaquín Arredondo.
Dicho permiso se le concedió el 17 de enero de 1821 fecha para la cual Moses Austin ya había muerto pero el permiso fue utilizado por su hijo, Stephen Austin. La concesión permitía la entrada de 300 familias que no pagarían impuestos en un lapso de siete años se les dieron 640 acres por jefe de familia, 320 por esposa 100 o 160 por cada hijo y 80 por esclavo. Las únicas condicionantes para que las familias pasaran y disfrutaran del reparto de tierras eran: ser católicas romanas, de buenas costumbres y que juraran “obedecer y defender” al rey y al imperio español y obedecer la constitución política de dicho imperio . La cual en su artículo 12º decía que la religión era y sería la católica, apostólica y romana. Hecho que se pasó por alto e inclusive los colonos reclamaran la intolerancia religiosa en tiempos posteriores siendo que ellos mismos juraron la aceptación de la católica como unica.
Mientras tanto en la Nueva España se juraba el Plan de Iguala, el 17 de julio la juraba el gobernador de Texas y poco antes había hecho lo propio el comandante Arredondo. Para el 27 de septiembre el ejército Trigarante entraba en la ciudad de México y se declaraba el nuevo Imperio Mexicano.
Agustín I veía por que las tierras de Texas fueran otorgadas a militares retirados. Pero no es hasta 1822 cuando se crea una ley de colonización basada en las leyes españoles y ofrecía y exigía prácticamente lo mismo reparto de tierras gratis, exigencia de catolicismo a los nuevos colonos, prohibición de comercialización de esclavos, declaración de libertad de los hijos de esclavos a los 14 años, etc.
Valentín Gómez Farías para erradicar la falta poblacional en el norte del territorio pretendía atraer a las tribus de indios errantes de Texas y de todo el Imperio Mexicano y sedentarizarlas, además de proponer que todo esclavo que pisara suelo mexicano fuera declarado como libre. Otra propuesta contemporánea es la del representante al congreso por Nueva Santander, Bernardo Gutiérrez de Lara quien decía que se tenía que demandar el uso del español a los recién ingresados.
Estas propuestas no pudieron ser discutidas a fondo, pero al permutarse el congreso por la Junta Nacional Instituyente se aceleraron los trámites para la creación de leyes y en 1823 se crea una ley de colonización, ley de la cual se valió Austin para ratificar su permiso el 10 de marzo de ese año.
Se ratificaba la petición de catolicismo a los entrantes y se les pedía establecerse en el interior del territorio, cerca de las antiguas poblaciones por seguridad del Estado, ya que la similitud de usos, lenguas y costumbres con el país vecino podría causar trastornos en la seguridad publica como el evento filibustero de James Long en 1821 quien fue derrotado fácilmente en octubre de ese año.
Austin ignorante de lo ocurrido en 1821 gracias a su viaje por Estados Unidos regresa a Béjar con algunas familias más, por lo que el gobernador le recomienda ratificar su situación con el nuevo gobierno lo cual hace y parte a la ciudad de México en donde encuentra a varios solicitantes más, como a Benjamín Milam, quien se había presentado en 1821 junto con John Austin y José Trespalacios, entre otros pero Austin sabía que el tendría preferencia ya que el tenía permisos anterior a más de ser masón y ofrecer elaborar un mapa de Texas y un plan de asolve del Río Colorado, lo cual le formó varios amigos de los cuales se beneficiaria a futuro.
Su permiso le fue ratificado el 10 de marzo de 1821 pero Agustín I abdicó. Es aquí donde le sirven sus relaciones con las logias masónicas y el ejecutivo le firma el permiso el 14 de abril de 1823.
Tras la abdicación de Agustín de Iturbide el congreso constituyente decide que el nuevo país será una republica confederada y atribuye a los estados la capacidad de otorgar los permisos de colonización. Ante esto el ministro de relaciones, Lucas Alamán llamó la atención sobre el riesgo que esto implicaba. Las únicas medidas de seguridad que se tomaron en la ley de colonización de 1824 fueron las de reservarse para la federación el control de las tierras comprendidas a 20 leguas de la frontera y a 10 de los litorales y se prohibía la inclusión de esclavos.
Alamán no se equivocaba en 1824 la ciudad de Saltillo estaba llena de empresarios especuladores de tierras los cuales se habían visto beneficiados con el reparto indiscriminado de tierras por parte de Coahuila. La mayoría de estos empresarios eran norteamericanos pero también había nacionales como Vicente Filisola, Miguel Ramos Arizpe y Lorenzo de Zavala quienes se favorecieron con las tierras texanas.
Texas según el decreto de 1824 quedaba unida al estado de Coahuila pero se les prometió que se les elevaría a estado en cuanto estos se sintiesen capaces de hacerlo, cosa que implicaba un riesgo para que este territorio se mantuviera unido al país.
El estar unidos a Coahuila no le hizo mucha gracia a los texanos quienes veían mermada su independencia además de que comenzaban a tener una dependencia de Saltillo, ciudad que quedaba bastante lejos de Béjar ciudad principal texana.
Militarmente el estado de Coahuila y Texas estaba subordinado al comandante de las provincias internas de oriente quien además tenía bajo su mando a Nuevo León y Tamaulipas. Éste puesto fue ocupado por Anastasio Bustamante y posteriormente por Manuel Mier y Terán.
EL ESPINOSO PROBLEMA DE LA ESCLAVITUD.
Se había tomado nota de esto desde la emancipación mexicana en 1821 donde el artículo 28º de la constitución ponía en claro que quedaba prohibida la introducción de esclavos y todo aquel que pisara suelo mexicano seria libre. Cosa que para el caso de Texas se pasó en alto.
Más tarde, en enero de 1824 se discutió el tema pero sólo se concluyó en la prohibición del tráfico de esclavos. Esto no quiere decir que los congresistas estuvieran a favor de la esclavitud, todo lo contrario todos opinaban que todo aquel que estuviera en el país debía ser libre, pero el tema de la esclavitud se vio entremezclado con el tema del derecho de propiedad. Esto se tomó en cuenta cuando un potentado colono, Pared E. Groce consultó que si una posible abolición afectaría a los esclavos que el introdujo ya que de ser asi solicitaba permiso para regresarlos. Este caso influyó en que no se aprobara la ley de abolición a pesar de que algunos afirmaban que esta sería una mayor barrera para evitar a los Estados Unidos, pero es cierto que prácticamente en el país no existían más esclavos que los de Texas.
Cuando el congreso de Coahuila y Texas se dispone a la elaboración de su constitución a principios de 1825 los colonos angloamericanos vieron totalmente por sus intereses y lograron que dicho documento no promoviera la emancipación de los esclavos entrantes reservando el decreto para el congreso federal.
La crisis económica y el precio de las tierras en Estados Unidos ($1.25 por acre al contado) crearon una desatención a la política antiesclavista mexicana lo que atrajo bastantes inmigrantes. Para ejemplo solo mencionar que los 150 colonos que Austin había ingresado en 1822 se transformaron en 1800 de los cuales 443 eran esclavos para 1825.
Para los empresarios norteamericanos su gran preocupación se había convertido en el asunto de la esclavitud en Texas. Austin era de los de la idea de que sólo se podrían conservar los ya introducidos y con suerte sus hijos hasta los 14 años pero de cualquier forma peleó para evitar la perdida de sus esclavos. Lo hizo de diversas formas, incluso con cartas con anexos firmados por los colonos.
Uno de sus argumentos era el de el precio de los esclavos, los cuales al ser emancipados tendrían que cubrir su valor al amo, éste variaba entre los 600 y 1500 dólares este precio lo tendría que pagar el estado de Coahuila y, era una injusticia que los coahuilenses tuviesen que pagar la emancipación de los esclavos de los texanos.por lo que en la constitución del estado sólo se garantizaba la libertad de vientre.
Pero esto pronto se convirtió en una razón más para incurrir en el delito. Antes de entrar a territorio mexicano el esclavo era obligado a firmar un documento en el cual el esclavo afirmaba tener una deuda por su libertad la cual pagaría en trabajo el salario que se le fijaba era de alrededor de 20 pesos anuales y la ropa y comida se le deducían de su salario. Además no se le comenzaba a pagar hasta los 18 años lo que hacia imposible de saldar la cuenta por lo que sus hijos tendrían que cubrirla.
Un nuevo golpe a los esclavistas lo daba el presidente Guerrero quien el 15 de septiembre de 1829 dadas sus facultades extraordinarias otorgadas por el congreso tras la amenaza de ataque español declaraba libres a todos los esclavos en el territorio nacional.
Para contrarrestar esto el jefe político de Béjar pide al gobernador la excepción para Texas puesto que, según Múzquis, el desarrollo de la agricultura dependía de “los robustos y casi infatigables brazos de esta especie de la raza humana que es llamada negra, la que por desdicha sufre la esclavitud”. El gobernador envió la petición al presidente expresando su antiesclavismo a la vez que reconocía lo que la medida podría causar en aquel territorio. A lo que Guerrero responde dando la omisión de validez a ese territorio.
ORGANIZACIÓN DE LAS COLONIAS.
Las colonias texanas tenían su punto común, todas estaban ilegalmente: la mayoría de los colonos eran protestantes, tenían esclavos (lo cual no era del todo ilegal) y enajenaban las tierras cosa que estaba prohibida.
Desde 1822 se había ordenado que cada asentamiento tuviese su alcalde y su comandante de milicias. Asi en 1823, cuando le es ratificada su concesión se le otorgan los cargos antes mencionados a Austin siendo el comandante de Provincias internas quien le da el cargo militar y la diputación Provincial el cargo civil. Sus facultades fueron amplias hasta que se conformó la constitución de Coahuila y Texas y sólo remitía al gobernador los casos de crímenes capitales para que éste diera sentencia.
Austin para reducir responsabilidades dividió la colonia en distritos que elegirían sus alcaldes de distrito para ellos el Alcalde redactó unas “Instrucciones y regulaciones” que estuvieron en vigor hasta la promulgación de la constitución del estado (1827).
Stephen se había ganado la confianza de las autoridades tanto estatales como federales lo que le valió la entrega de más concesiones: en 1825 para 300 familias; en 1827 para 500 cerca de la bahía de Galveston y en 1828 para 100 familias. La de Galveston estaba en territorio federal, pero se le otorgó por su ayuda en la disolución de la rebelión en la colonia de Haden Edwards.
La organización de las colonias se tornó en desorganización, salvo las colonias de Austin, Martín de León y Green De Witt las poblaciones eran totalmente anárquicas. Se llegaron a vender tierras inexistentes y se admitieron incluso perseguidos por la justicia en los asentamientos.
Un ejemplo de las arbitrariedades en las colonias es la del citado Edwards quien en 1825 había obtenido concesión para 800 familias que se establecerían cerca de Nacogdoches. Al ser elegido alcalde y comandante de milicia se tornó al despotismo y exigió a todos mostrar los papeles de propiedad o de lo contrario las vendería, esto no gustó a los mexicanos asentados previamente allí por lo que se quejaron a la legislatura del estado, esto aunado a los rumores de fraude en sus elecciones para alcalde hicieron que se le destituyera de ambos cargos. Edwards huyendo cobardemente deja el puesto a su hermano Benjamin.
Austin le aconseja a Benjamin buscar una conciliación pero éste decide proclamar la república de Fredonia el 16 de diciembre de 1826, poco después el ejército y la milicia de Austin hacen huir a los rebeldes, pero el evento era un aviso para lo que venía ya que el ministro norteamericano Joel R. Poinsett ya había propuesto en 1825 la compra de Texas a los mexicanos.
LOS PROBLEMAS CONSTITUCIONALES.
La promulgación de la constitución estatal trajo nuevas vicisitudes en el territorio texano que quedaba convertido en el departamento de Béjar hasta 1834 cuando es que se divide en tres departamentos (San Antonio, Brazos y Nacogdoches).
Uno de los problemas que causaba esta medida era la exclusividad como sitio de trámites a la ciudad de Saltillo. Pero lo que realmente causo malestar entre los colonos anglosajones fue lo que se proyectaba el articulo 13º que acometía la libertad a todos los esclavos en el estado desde la fecha en que dicha constitución fuera publicada. Se procuraba ciertamente la indemnización de los dueños pero ¿con qué dinero se iba a pagar a los amos? De nuevo Austin chantajeó a los legisladores con lo del dinero coahuilense para las deudas texanas por lo que la ley cambió antes de ser promulgada y quedó”en el estado nadie nace esclavo”. Ciertamente les llegó el discurso de Austin ya que el congreso carecía del presupuesto como para indemnizar a los amos por lo que tuvo que dar la libertad de vientre lo cual era una solución a largo a plazo.
Para garantizar el cumplimiento de la medida se ordenó a las municipalidades hacer un padrón de nacimientos y muertes de esclavos el cual se renovaría cada tres meses.
Algunas medidas constitucionales proveían mejoras para los esclavos como: establecer que en los testamentos que incluyeran esclavos se tuvieran que liberar al 10 por ciento de estos y en caso de no haber herederos se declararían libres. Se omitían los casos de muerte por asesinato. Y se debía proveer por parte del estado educación a los hijos de esclavos.
Austin alegó que la constitución del estado reconocía el derecho de propiedad sobre los esclavos cosa que nulificaba el decreto presidedencial del 15 de septiembre de 1829 y que si el gobierno insistía en desconocer dicho derecho el pueblo lucharía por defenderlo, pero finalmente Guerrero aceptó omitir la ley en Texas a lo que Austin responde diciendo que “el mexicano era el gobierno mas liberal y generoso de la Tierra para los inmigrantes”.
LA NUEVA LEY DE COLONIZACIÓN.
En enero de 1830, el vicepresidente Anastasio Bustamante ocupó la presidencia y nombró a Lucas Alamán secretario de relaciones por lo que le toca a él ser quien reciba la queja Mier sobre la despoblación de las tierras septentrionales. Alamán da respuesta a esta petición y apresura al congreso para una ley de colonización que se publicaría el 6 de abril de 1830
Esta ley ponía en manos de la federación la supervisión de la entrada de colonos lo cual se haría a través de un comisionado que revisaría que los asentamientos cumplieran con lo pactado en la ley, esto con el afán de erradicar o disminuir la enorme corrupción con que en Coahuila se hacia el reparto de concesiones.
Esto creaba cierto conflicto con el gobierno de Coahuila y Texas ya que coartaba la autoridad que le había pertenecido desde 1821 pero no paso a mayores.
Los artículos 10º y 11º decían respectivamente que: no había variaciones en la ley de esclavitud y que se prohibía a los colonos angloamericanos asentarse en los estados limítrofes con su nación.
La ley favorecía el asentamiento de familias pobres mexicanas y de expresidiarios a quienes al cumplir su pena se les darían tierras para que las trabajasen. Creaba igualmente ocho guarniciones las cuales Mier bautizaría con nombres indígenas (Anáhuac, Tenochtitlan, etc.) para mexicanizar la región.
Mier no estaba del todo de acuerdo con las leyes como la prohibición de la introducción de esclavos ya que estaba seguro de que quienes asi lo quisieran encontrarían la forma para introducirlos al país a mas de que estos podrían hacer que México se adueñara del mercado algodonero. También discrepaba con la utilización del término angloamericano en el artículo 11º ya que lo consideraba impolítico él opinaba que debió utilizarse extranjero.
Al ser comunicado Austin sobre la ley estuvo en total discordancia con lo dispuesto, especialmente con la prohibición de la entrada de más norteamericanos. Sugirió que Mier estuviese a cargo de hacer cumplir e interpretar la ley.
Mientras tanto en Washington el ministro mexicano José Maria Tornel promovía la no migración a Texas.
Mier pide al cónsul de Nueva Orleáns que no expida más permisos al menos que sean para las colonias de Austin y de De Witt. Pide también al gobierno siete mil hombres para iniciar con la disposición militar de la ley pero por falta de recursos no le fueron enviados y los estados se mostraron renuentes a enviar sus milicias.
Tanto él como Alamán muestran una gran dinamicidad por lograr la colonización del territorio pero el resto de la población mexicana expone una apatía total por el desplazo de residencia. Por lo que tuvo que poblar con la mayor cantidad de indios pacíficos posible. Mier vigiló la legalidad de las colonias y canceló todas aquellas con menos de 150 personas (entre ellas una de Lorenzo de Zavala).
Mier además nombró oficiales extranjeros que se verían envueltos en problemas que no vale la pena mencionar, lo que es encomiable es la disposición Mier por hacer lo posible por mantener la paz en ese territorio.
A pesar de las movidas jugadas por Austin y por Mier que redujeron las consecuencias de la ley del 6 de abril, no se evitó por completo el malestar de la población asociado a esto el antiesclavismo mexicano y la vigencia sólo por 10 años de los contratos preveían el estallo de la violencia.
PREVIO A LA INDEPENDENCIA, 1832-1835.
En enero de 1832 el general Antonio López de Santa Anna se pronuncia en Veracruz en contra del presidente Bustamante dicho pronunciamiento tenía como objeto la deposición del presidente y proponerse él como candidato. La mala fama que se había creado la administración presidencial de Bustamante hizo que el levantamiento de Santa Anna pronto ganara adeptos.
Mier tuvo que hacer doble labor puesto que tenía que evitar que sus tropas se unieran a la insurrección mientras que tenía que velar por los intereses en Texas.
Austin tuvo a bien visitar a Mier para agradecer la extensión de la omisión del cobro de impuestos en Texas por dos años más, pero se siguió quejando de la mala situación que sufría Texas. El poco agradecimiento de Austin le hizo sentir que había trabajado para nada, esto aunado a su cansancio, que estaba enfermo, desalentado por la partida de su esposa y por el problema del país, decide el 3 de julio, envestido en uniforme de gala atravesarse el corazón con su espada frente a la tumba de Iturbide. Su suicida decisión puede que haya cambiado el destino de la historia mexicana ya que él era el candidato a la presidencia por los federalistas en las elecciones de 1832.
Poco antes, el 26 de junio de 1832 José Antonio Mexía desembarcaba en Brazo de Santiago. Éste rebelde pensaba que los texanos apoyaban el federalismo por lo que optó en auxiliarlos. Lo primero que hizo fue deponer al comandante de Matamoros por su lealtad al gobierno, para posteriormente partir con Austin a su colonia. Estando ahí el ayuntamiento de San Felipe suscribió un acta donde se unía al plan de Santa Anna, además se agregaba lo que ellos afirmaban era una “tiranía de Bustamante” y las arbitrariedades del comandante Mier” al que acusaron de “violar la soberanía de Estado”.
El 1º de octubre de 1832 los colonos citan a una convención en la que al principio solo estaban invitados los angloamericanos pero después gracias a Austin se aceptaría también a los mexicanos, en la cual se acordaba pedir la anulación del artículo 11º de la ley del 6 de abril de 1830, la expedición de títulos para los ilegales y la separación de Texas con respecto a Coahuila. Como ésta reunión no tomaba en cuenta las instituciones mexicanas, el jefe político de Texas y el ayuntamiento de Béjar la desaprobaron. De cualquier forma los colonos convocaron a una nueva convención en abril, en ella se decide el nombramiento de una comisión que se encargaría de redactar la constitución política del estado de Texas y se envía a Austin a la ciudad de México.
Austin llega en mal momento a la capital mexicana ya que el gobierno se encontraba enfrentando a un movimiento militar y esto sumado a la epidemia de cólera que se sufría hizo que la resolución a Austin tardara más de lo que el texano hubiese deseado.
Entre los alegatos que Austin presenta se encuentra que Texas tenía ya 46'500 habitantes y abundaba el pretendiente a estado en recursos por lo que podría lograr separarse de Coahuila evitando la deslealtad de los texanos a México.
Como la resolución tardaba demasiado Austin decidió enviar el 2 de octubre de 1833 una carta al ayuntamiento de Béjar en el que solicitaba a los ayuntamientos de Texas a organizar un gobierno local sin la autorización del presidente. Éste último sin conocimiento del mensaje enviado a Béjar se entrevista con Austin al que le expone las razones por las cuales es conveniente que Texas permanezca anexionado a Coahuila por algún tiempo además de que promete que incitara al gobierno del estado al que pertenece de que realice las reformas favorables para los texanos (el establecimiento de de jueces letrados, jurado en los juicios, etc.).
Austin parte el 10 d diciembre entretanto el gobierno de Coahuila intercepta la carta enviada a los Béjareños. Por lo que el vicepresidente Gómez Farías ordena su aprehensión y en enero Austin estaba de regreso en la capital, pero ahora en calidad de preso. Además de la carta al ayuntamiento de San Antonio se encontraron mensajes a sus amigos en los que mencionaba su opinar acerca del “sistema político religioso” mexicano y opinaba además que debía arreglarse el gobierno local de Texas o vender el territorio a los Estados Unidos a fin de sacarle algún provecho antes de perderlo.
Con la pretensión de evitar que la detención de Austin causara disturbios en el territorio texano se envió al general Juan N. Almonte el cual encontró un lugar calmado gracias a la supresión del artículo 11º y a la epidemia de cólera que azotaba en el lugar.
Las leyes que había sugerido Austin le fueron aprobadas por el congreso local el 17 de abril de 1834.
Austin es liberado bajo fianza en abril de 1834 pero por asuntos de seguridad no abandonó la ciudad de México. Esto da lugar a que se publique su “exposición al público sobre los asuntos de Tejas” en donde negaba la idea de una separación del territorio.
Sale en julio de 1835 rumbo a Veracruz lugar del cual se embarcaría a Nueva Orleáns en donde compraría armas y municiones. Llega el primero de septiembre a Texas en donde encuentra que ahora la figura principal era un recién llegado de nombre Samuel Houston al cual se le veían totalmente intenciones anexionistas.
Desde enero de 1835 se había conformado un conflicto por la reanudación de las aduanas y por la implantación de la ley que prohibía la venta de tierras para evitar la especulación. William B. Travis dio comienzo a la lucha con 100 hombres los cuales reclutó en Nueva Orleáns al tomar la guarnición de Anáhuac en Galveston en junio de 1835, a esto se sumó la sublevación de Viesca en Saltillo quien se levantaba en contra del centralismo lo cual los colonos texanos apoyaban.
Ahora con un pretexto los texanos proclamaban en la convención de San Felipe ser independientes en tanto no se repusiera la constitución de 1824. Acusaban a Santa Anna de haber roto el pacto federal. Aunque existía una justificación ésta no era del todo válida ya que los colonos habían obtenido tierras de gobiernos monárquicos centralistas, primero del español y luego del mexicano y nunca hubo quejas o pactos sobre eso. Entre las filas del movimiento texano se encuentran mexicanos a favor del federalismo o en contra de Santa Anna como Valentín Gómez Farías y Lorenzo de Zavala quien parecía estar convencido de que la separación de Texas ayudaría a México pero también es cierto que Zavala tenia bastantes tierras en territorio texano.
El encargado de las operaciones militares fue Stephen Austin quien se fue adueñando una a una de las principales guarniciones hasta que cayo Béjar, la más importante de todas en donde Martín Perfecto de Cos tuvo que subordinarse a las tropas rebeldes.
Una convención de Washington en el Brazos dicta, el 2 de marzo de 1836 la declaración de independencia de Texas y se eligen como presidente a David L. Burnet y como vicepresidente a Lorenzo de Zavala, cosa que le valió la cesantía de su ciudadanía mexicana.
Cuando llegan a México las noticias de la insurrección Santa Anna decide salir de su hacienda Manga de Clavo en Veracruz para calmar a los rebeldes. El país se encontraba en completa quiebra por lo que Santa Anna tuvo que ir con los agiotistas para pedir un préstamo a título personal, de 60'000 pesos al 2.5% mensual de interés.
Por medio del reclutamiento consiguió un ejército de 6'000 hombres sin experiencia en batalla. El ejército se vio en varios aprietos, basta señalar que en Monclava se les tuvo que poner a media ración de comida y las tropas no contaban ni con el más básico de los botiquines.
El ejército se dividió en tres: la primera parte marchaba al mando del general Joaquín Ramírez Sesma; el segundo lo comandaba el general José Urrea y la tercera parte iba bajo la ordenanza del general Santa Anna. Urrea Marchó por la ruta de Matamoros mientras que Santa Anna lo hizo por el río Grande con el objeto de llagar lo antes posible a San Antonio Béjar en donde se encontraba la mayor población de mexicanos y en donde se esperaba que se tuviera una gran victoria que levantase los ánimos del decaído ejército.
SAN ANTONIO BÉJAR Y EL ÁLAMO.
Santa Anna llega a Béjar el 23 de febrero dándose por enterado de que Travis junto con algunos colonos y voluntarios se habían resguardados en el fuerte de El Álamo.
La madrugada del 6 de marzo “a las tres de la mañana los sitiadores se situaron pecho a tierra a tres cientos pasos del fuerte enemigo hasta las cinco y media de la mañana , en que sonó el toque de ataque mandado dar por Santa Anna. Las fuerzas, provistas de escalas, tablones, barras, y picas, marcharon inmediatamente al asalto, recibidas a metrallazos por los sitiados, que opusieron tenaz y vigorosa resistencia. Las cuatro columnas y el cuerpo de reserva, que fue preciso movilizar también, coronaron a un tiempo los muros enemigos, trepando a ellos escala, baterías, troneras y hasta unos sobre otros, y se precipitaron dentro de su recinto: después de tres cuartos de hora de un horrible fuego siguió una hora de lucha con arma blanca , lastimosa aunque natural carnicería.
Ni uno solo de los defensores del fuerte quedó con vida: en aquel día y los siguientes se quemaron doscientos cincuenta y siete cadáveres, sin contar los hechos en los trece días que antecedieron al asalto, ni los que se recogieron de los que en vano buscaron la salvación en la fuga, perseguidos por la caballería a las órdenes de don Joaquín Ramírez Sesma. Entre los cadáveres fueron reconocidos los del primero y segundo jefes enemigos Bouwie y Travis y el coronel Crocket. Santa Anna tuvo según su parte oficial, sesenta muertos y trescientos heridos, contándose entre ellos dos jefes y veintitrés oficiales”.
Ésta y la batalla de llano del Encinal son las mas famosas de ésta guerra. En la segunda, James W. Fannin se rindió con sus hombres a las tropas de Urrea, bajo la condición de que se respetara a los prisioneros, pero se dice que Santa Anna mandó fusilar a 330 de ellos. Ambas batallas han sido celebres por que representan la crueldad de Santa Anna la cual muchas veces es exagerada por quienes las narran.
LA BATALLA DE SAN JACINTO Y LA CAPTURA DE SANTA ANNA.
Santa Anna decide ir tras Samuel Houston el cual huye tratando de reunir y equipar un ejército, finalmente éste escapa gracias a una embarcación en Nueva Orleáns en la que cruza el Brazos. Después de esto Santa Anna resuelve caer sobre Harrisburg donde tenía informes de que se encontraban Burnett y su equipo pero al llegar a la población se dio cuenta de que estos habían salido rumbo a Galveston.
Cruza Santa Anna el Bayuco de Búfalo el 20 de abril donde es informado que Houston se encontraba a sus espaldas. Por lo que decide pasar la noche a orillas del río San Jacinto un lugar poco propicio para la guerra. Al día siguiente, luego de una noche de vigilia decidió dormir un poco, cosa que compartieron muchos de los integrantes del ejército, los centinelas entre ellos y Houston aprovechando la situación atacó con sus 800 hombres a los 1200 mexicanos de los cuales se perdieron 630. Santa Anna logra escapar pero al día siguiente cuando trataba de huir vestido de civil fue reconocido y hecho preso.
SANTA ANNA PRESO, LA GUERRA CONDENADA.
Tras su aprehensión Santa Anna es conducido a la bahía de Galveston, en donde es obligado a firmar el tratado de Velasco el 14 de mayo de 1836.
En el primer tratado, el que todo mundo conoció, el presiente de México se comprometía a no tomar nuevamente las armas en contra de los texanos, suspender las hostilidades y ordenar la retirada del ejército hasta el río Bravo. En el tratado oculto prometía usar sus influencias para que el gobierno de México reconociera el acta firmada el 2 de marzo de ese año.
El congreso mexicano desconoció todo tratado, publico o privado que el presidente hubiera hecho mientras se encontrase prisionero y ordenó a Vicente Filisola que se encargara de la empresa texana. Al parecer prefirió obedecer al general preso ya que sus ordenes llegaron antes que las del congreso cosa que se le reprocho, no deben obedecerse las ordenes de un general preso, aunque Filisola justificó su retirada a la falta de hombres y recursos, cosa que a los texanos no les sucedía ya que recibían recursos de los norteamericanos que hasta poco antes se habían declarado neutrales.
Santa Anna es conducido a Columbia donde se pide su sentencia pero el general mexicano aconsejado por Austin escribe una carta al presidente Jackson quien lo recibe en Washington donde sostienen pláticas. Entre los temas discutidos se encontraban las intenciones de los Estados Unidos en Obtener los territorios del norte de México.
Santa Anna regresa a México el 20 de febrero de 1837 y entre enojo y desilusión por parte de la población decide refugiarse en Manga de Clavo.
México tenía intenciones de recuperar Texas por lo que se nombró a Nicolás Bravo para lograrlo pero éste renuncia rápidamente a causa de la falta de recursos otorgados para el cumplimiento de la empresa.
Texas nunca se recuperaría y menos después de que, primero por razones anexionistas Estados Unidos reconociera el nuevo país y que posteriormente y para evitar el expansionismo norteamericano lo hicieran los franceses e ingleses. Después de esto viene la guerra con los Estados Unidos y la consecuente pérdida de más de la mitad el territorio. Un hecho triste, lamentable pero real en la historia de nuestro México.
Fig. 1 fuerte de El Alamo. Fig.1 mapa de México 1824
Fig.3 retrato del general fig. 4 retrato del general fig.5 retrato del general
Filisola Urrea Santa Anna
Fig. 6 retrato del vicepresidente Zavala disposición de las tropas en San Jacinto
“Gran Historia de México Ilustrada” tomo III, el nacimiento de México 1750-1856., Zoraida Vázquez Josefina coordinadora Ed. Planeta, CONACULTA, INAH.
“Historia de México” tomo 8, de la Torre Villar Ernesto, Ed. Zalvat México 1978.
“Historia mínima de México” ,Cosío Villegas Daniel et al. El colegio de México. México 1994.
Josefina Zoraida Vázquez et el. “Gran Historia de México ilustrada III, el nacimiento de México 1750-1856” ED Planeta, CONACULTA, INAH.
De la Torre Villar Ernesto et al. “Historia de México” tomo 8 ED. Zalvat México 1978
Zoraida Vázquez Josefina “Historia de México…”
Zoraida Vázquez Josefina “Historia de México Ilustrada…”
Robles Alessio Vito, “Coahuila y Texas desde la Independencia de México hasta los tratados de Guadalupe Hidalgo” citado en Zoraida Vázquez Josefina “Historia de…”
Zoraida Vázquez Josefina “Historia de…”
Riva Palacio Vicente “México a través de los siglos”, Vol. I, Pág. 372 citado en De la Torre Villar Ernesto et al. “Historia de …”
Enviado por: Saul
Historia mexicana contemporánea, siglo XIXConflictos bélicos entre EEUU (Estados Unidos) y MéxicoIntervención norteamericanaColonias texanasBatalla de San JacintoGeneral Santa AnnaMoses Austin

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 artículo 28
 artículo 11
 artículo 11
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