Source: http://vaztoran.blogspot.com/2020/04/
Timestamp: 2020-08-11 16:14:35+00:00

Document:
abril 2020 ~ Ángel Luis Vázquez Torres
Administradores societarios, AEAT, coronavirus, DEUDAS TRIBUTARIAS, Economia, responsabilidad tributaria
ADMINISTRADORES SOCIETARIOS - Responsabilidad Tributaria
LA ESPADA DE DAMOCLES DE LA RESPONSABILIDAD TRIBUTARIA.
Sin ningún género de dudas, una de las figuras tributarias más discutidas, tanto en lo que respecta a sus orígenes como a la hora de identificar su naturaleza y su función en nuestro sistema tributario, es la de la responsabilidad tributaria.
Figura escasamente regulada en la norma básica de nuestro Ordenamiento Tributario, la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria (en adelante, LGT), artículos 41 a 43, ambos inclusive, plantea muchos interrogantes.
Considerada en principio como un instrumento similar al del aval o a la fianza en las deudas privadas, la responsabilidad tributaria se calificaba, desde la perspectiva tradicional de esta herramienta, como una simple garantía recaudatoria, cuando el obligado tributario principal (el “deudor principal” en la terminología confusa del artículo 41.1, que además no delimita el concepto) impagaba una deuda tributaria y, entonces, tras su persecución y excusión por el Fisco, se buscaba que un tercero (el avalista o fiador) pagase esa cantidad, repercutiéndola posteriormente sobre el deudor principal, tal y como también permite expresamente el artículo 41. 6 de la LGT.
Pero la paulatina incorporación de nuevos supuestos de responsabilidad, la amplia utilización de esta figura en procedimientos tributarios que no eran ya solo el recaudatorio y su extensa aplicación por los órganos recaudatorios de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria, AEAT, la han ido configurando en una especie de “tertium genus”, con componentes de medida cautelar, sanción por actos ilícitos y sanción civil por omisión o incumplimiento de funciones.
Convertida en un arma generalizada por parte de la Recaudación Tributaria, con ánimo de obtener la deuda tributaria que no abona en primera instancia el “deudor principal” o como última ratio para recaudar, una vez que se manifiesta como crédito incobrable la deuda tributaria a pagar por citado “deudor principal”, la responsabilidad tributaria se ha convertido en un protagonista ordinario y estándar en los diferentes procedimientos de la Hacienda Pública, generalizándose y ampliándose su uso, como demuestran las estadísticas que, a este respecto, se publican en la Memorias anuales de la AEAT, alcanzándose el número de 16.714 derivaciones de responsabilidad en el ejercicio 2018, último para el cual se dispone de información[i].
Clasificadas en responsabilidades tributarias solidarias, artículo 42 LGT, donde el responsable del pago de la deuda tributaria lo es “junto” con el deudor principal y subsidiarias, artículo 43 LGT, una vez declarada incobrable la deuda de este deudor principal; lo cierto es que tal distinción, con vagas reminiscencias en la vieja dicotomía obligación tributaria mancomunada y solidaria, ha perdido relevancia en los últimos tiempos, a medida que, por un lado, se normalizaba su uso, se incorporaba la exigencia de las sanciones tributarias en la cuantía por la que ha de responderse (frente al pretendido principio general que las excluye, artículo 41.6 LGT) y se multiplicaban sus modalidades.
Además, la compatibilidad entre diferentes clases de responsabilidad, reconocida por la doctrina de los Tribunales Económico-Administrativos y la jurisprudencia, ha llevado a que, una misma persona, puede ser responsable por diferentes supuestos, según su función y relación con el deudor principal y su comportamiento.
En estas circunstancias, cualquier obligado tributario ha de tener en cuenta no sólo sus deudas tributarias “directas”, sino las consecuencias que puedan tener sobre su patrimonio las deudas tributarias “indirectas”, de terceros, que puedan derivársele como responsable tributario.
LOS ADMINISTRADORES Y LAS RESPONSABILIDADES TRIBUTARIAS.
Y si hay algún deudor “secundario” que pueda temer de manera más acusada los rasgos anteriores de normalización, generalización y expansión de los casos de responsabilidad tributaria, son los administradores de sociedades.
Hoy, no sólo por el Derecho Tributario, sino por la amplia expansión de las responsabilidades que se le exigen en otros Ordenamientos, ser administrador societario único o miembro de un Consejo de Administración, conlleva un elevado riesgo y una importante responsabilidad; de ahí, la proliferación de seguros de responsabilidad civil para estos cargos.
Pues bien, en la LGT, al menos, dos responsabilidades tributarias de naturaleza subsidiaria hacen referencia principal a los administradores societarios (de hecho, o de Derecho, pues en el ámbito tributario, lo relevante es la sustancia, no la forma o denominación).
Se trata de las citadas en las letras a) y b) del apartado 1 del artículo 43 LGT, es decir:
b) Los administradores de hecho o de derecho de aquellas personas jurídicas que hayan cesado en sus actividades, por las obligaciones tributarias devengadas de éstas que se encuentren pendientes en el momento del cese, siempre que no hubieran hecho lo necesario para su pago o hubieren adoptado acuerdos o tomado medidas causantes del impago…
Pero es que, además, existen otras responsabilidades tributarias que, de manera común o estándar, se les suele aplicar; así sucede, en primer orden, con la responsabilidad tributaria solidaria del artículo 42.1, a) LGT, cuya compatibilidad expresa se cita en el mencionado art. 43.1, a) LGT, es decir:
Y la regulada específicamente para los administradores concursales (que, como sabemos, en los denominados concursos de suspensión, son también los administradores societarios de la entidad) en el artículo 43.1, c) LGT, a saber:
…c) Los integrantes de la administración concursal y los liquidadores de sociedades y entidades en general que no hubiesen realizado las gestiones necesarias para el íntegro cumplimiento de las obligaciones tributarias devengadas con anterioridad a dichas situaciones e imputables a los respectivos obligados tributarios. De las obligaciones tributarias y sanciones posteriores a dichas situaciones responderán como administradores cuando tengan atribuidas funciones de administración…
Esto conlleva que, antes de adoptar cualquier decisión empresarial de relevancia, especialmente, en períodos de crisis como el presente (debido al impacto del coronavirus), antes de precipitarse con medidas poco meditadas, como puedan ser el cierre fáctico del establecimiento comercial o de la explotación mercantil, el abandono del negocio o el impago generalizado de las deudas tributarias, si usted es un administrador societario debe tener el máximo cuidado, ya que, más pronto o más tarde, pagará personalmente por los errores cometidos y por los impagos e incumplimientos de la entidad que administra o gestiona.
Evidentemente, cada una de las responsabilidades anteriores, así como la compatibilidad entre ellas (empezando porque puede plantearse si existe o no una jerarquía en su aplicación), ha generado problemas e interpretaciones variadas, en las cuales la breve extensión de este artículo impide profundizar, pero creemos relevante hacer un aviso a navegantes, a los administradores societarios…
“en tiempos de turbación, no hacer mudanza”.
Señores administradores societarios: no tomen decisiones precipitadas y cualquier planteamiento radical sobre su futuro empresarial sopésenlo detenidamente, siga cauces jurídicos ordenados para llevar a la práctica sus meditadas decisiones y acudan para su realización a un buen asesoramiento.
[i] www.agenciatributaria.es/AEAT.internet/Inicio/La_Agencia_Tributaria/Memorias_y_estadisticas_tributarias/Memorias/Memorias_de_la_Agencia_Tributaria/_Ayuda_Memoria_2018/ANEXO__CUADROS_Y_GRAFICOS/Cuadro_n__41__Medidas_cautelares_y_derivaciones_de_responsabilidad/Cuadro_n__41__Medidas_cautelares_y_derivaciones_de_responsabilidad.html
Me gustaría comenzar con unas estrofas de un poema de mi buen amigo Domingo Carbajo Vasco:
Pues, en estos días de confinamiento, es necesario meditar sobre la que se nos viene encima cuando, por fin, podamos volver a nuestra vida cotidiana ¿Qué nos vamos a encontrar en lo que a la economía se refiere?
No voy a especular con los distintos escenarios que nos podemos encontrar, pues ya estamos saturados de previsiones de empresas muy prestigiosas[i], pero un asunto está claro, “la cosa no pinta bien”, y si algo me ha enseñado mi experiencia, es que. cuando se trata de prevenir situaciones complejas, la posibilidad de error es muy alta, ya que, en los distintos escenarios, se manejan multitud de variables endógenas y exógenas de muy difícil control, pero al albur de los datos de que disponemos, parece claro que, cuando esto pase, nos vamos a encontrar una situación económica, cuanto menos muy complicada, sobre todo para los de siempre, las PYME y los empleados por cuenta ajena menos protegidos.
Cuando hablamos de PYME, podemos englobar en el concepto a los “autónomos”, los cuales no son otra cosa que empresarios individuales o trabajadores por cuenta propia[ii] y que, a menudo, nos olvidamos de que, en España, estas “empresas” son el 98% del tejido empresarial, generan el 75% del empleo y el 65% del PIB.
Por otro lado, ¿Qué va a pasar con todos aquellos empleados por cuenta ajena quienes, ya antes de la alarma sanitaria, difícilmente llegaban a final de mes y que, ahora, se encuentran con un ERTE, y que después de unos meses pueden verse en la cola de desempleados … Se lo pueden imaginar también ¿Verdad?
El Gobierno de la nación ha planteado, ciertamente, una serie de medidas de apoyo[iii], insuficientes, descoordinadas[iv] y poco ambiciosas, pues lo primero que se tendría que realizar, desde mi humilde punto de vista, es eliminar todas las partidas de gastos de los Presupuestos Públicos que son improductivas y reasignar todas estas cantidades a dotar de liquidez al tejido empresarial principalmente, para las PYME, pero esta es otra cuestión.
En realidad, se trata del último intento que realiza un deudor, antes de acudir a un concurso de acreedores.
Tampoco debemos confundirlos con los denominados “Acuerdos de Refinanciación[v]”, según los cuales, el deudor, empresario persona física o persona jurídica, puede suscribir un acuerdo de refinanciación con sus acreedores y conseguir así la continuidad de su actividad profesional o empresarial.
¿Puede utilizar todo el mundo un AEP?
Ventajas de un AEP
El deudor podrá seguir con su actividad habitual, con la única obligación de abstenerse de realizar operaciones que se salgan del tráfico habitual y buenas prácticas de su negocio (artículo 235 LC).
Es un proceso complejo. El que el deudor va a necesitar la asistencia de expertos que se asesoren en la presentación y durante todo el proceso del expediente
Mientras un deudor esté realizando un AEP, ningún acreedor podrá instar concurso de acreedores (artículo 5 bis LC).
Es un proceso largo. Unos seis meses desde que se inicia la tramitación.
Mientras se negocia el AEP, ningún acreedor podrá iniciar o continuar ningún tipo de ejecución sobre el patrimonio del deudor.
Es un proceso costoso:
- Gastos Notariales. Según arancel
- Honorarios expertos. Depende de la cuantía y de los profesionales elegidos [1].
- Honorarios mediadores concursal. Según arancel.
- En algunos casos, honorarios procurador.
[1] Los honorarios de los profesionales que asesoren al deudor en toda la tramitación del expediente son sin duda los costes mas importantes, no bajando por lo general de los 3.000 €, aunque en ocasiones pueden ser muy superiores.
Para el deudor es de vital importancia elegir bien a los profesionales que le van a gestionar todo el expediente, asegurándose que los servicios contratados incluyen no solo la presentación de la solicitud sino todos los tramites relativos al expediente, para evitar cargos adicionales por cualquier tipo de gestión adicional.
Desde el mismo momento del inicio del AEP, los importes adeudados dejarán de generar intereses ni gastos de ningún tipo.
Durante el proceso del AEP, el mediador concursal, junto con el deudor y sus asesores, podrán negociar con los acreedores distintas opciones para alcanzar los quórums necesarios para la aprobación del acuerdo.
Una vez alcanzado el acuerdo con las mayorías indicadas en el articulo 238 de la LC, será de carácter obligatorio para todos los acreedores, excluyéndose solo aquellos acreedores de Derecho Público (Hacienda, Seguridad Social, …) y los acreedores con derechos privilegiados, como es el caso de las hipotecas.
Una vez alcanzado el AEP, mientras se cumpla el plan de pagos, el deudor legalmente se encuentra al corriente de sus compromisos, por lo que será eliminado de cualquier registro de morosos, como puedan ser RAI, Asnef, o cualquier otro.
Deuda con la Seguridad Social por cotizaciones pendiente al régimen de autónomos.
Se ha solicitado un fraccionamiento y la Seguridad Social lo ha admitido para pagar la deuda a razón de 100 € mensuales
Hipoteca vivienda habitual [1]
[1] La vivienda se adquirió en el “boom” de la construcción, por lo que el valor de mercado, aun después de haber estado pagando el crédito hipotecario durante más de cuatro años, es sensiblemente inferior a la deuda pendiente.
La hipoteca se encuentra al corriente de pago. La cuota a pagar mensualmente es de 450 €.
Tarjeta de crédito (Tipo revolving)
Microcréditos con varias entidades financieras, que no se han pagado a su vencimiento y acumulan, junto al principal, unos gastos financieros muy importantes, duplicando casi la deuda original
Deuda con una financiera para la adquisición de la furgoneta que utiliza en su actividad productiva. No existe reserva de dominio.
Deudas con privilegio
Deudas normales
Total, deudas
NOTA. - Las deudas con privilegio no se ven afectadas por el AEP, pero deben informarse en la solicitud que presenta el deudor a efectos de que el resto de los acreedores conozcan su situación real y su capacidad de pago.
A la vista de los datos anteriores, el mediador concursal presenta a los acreedores normales (los privilegiados no entran en el AEP) un plan de pagos que contempla una quita[vi] del 40% y una espera[vii] de cinco años.
https://nadaesgratis.es/admin/politicas-extranas-en-tiempos-confusos

References: artículo 41
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 artículo 42
 artículo 43
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