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Timestamp: 2016-05-28 19:14:19+00:00

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Sentencia del Tribunal de Justicia - Derecho al olvido - Google Spain
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La Justicia europea da la razón a España y considera que cualquier ciudadano tiene derecho a la cancelación de sus datos personales en buscadores cuando la información hacia la que enlacen trate hechos carentes de relevancia pública y supongan una lesión para el afectado. Ver más en http://ignaciosantiago.com/blog/derecho-al-olvido-internet/.
de 13 de mayo de 2014 *
«Datos personales — Protección de las personas físicas en lo que respecta al
tratamiento de dichos datos — Directiva 95/46/CE — Artículos 2, 4, 12 y 14 —
Ámbito de aplicación material y territorial — Motores de búsqueda en Internet —
Tratamiento de datos contenidos en sitios de Internet — Búsqueda, indexación y
almacenamiento de estos datos — Responsabilidad del gestor del motor de
búsqueda — Establecimiento en territorio de un Estado miembro — Alcance de
las obligaciones de dicho gestor y de los derechos del interesado — Carta de los
Derechos Fundamentales de la Unión Europea — Artículos 7 y 8»
En el asunto C-131/12,
artículo 267 TFUE, por la Audiencia Nacional, mediante auto de 27 de febrero de
2012, recibido en el Tribunal de Justicia el 9 de marzo de 2012, en el
procedimiento entre
integrado por el Sr. V. Skouris, Presidente, el Sr. K. Lenaerts, Vicepresidente, los
Sres. M. Ilešič (Ponente), L. Bay Larsen, T. von Danwitz y M. Safjan, Presidentes
de Sala, y los Sres. J. Malenovský, E. Levits, A. Ó Caoimh y A. Arabadjiev y las
Sras. M. Berger y A. Prechal y el Sr. E. Jarašiūnas, Jueces;
SENTENCIA DE 13.5.2014 — ASUNTO C-131/12
habiendo considerado los escritos obrantes en autos y celebrada la vista el 26 de
– en nombre de Google Spain, S.L., y Google Inc., por los Sres. F. González
Díaz, J. Baño Fos y B. Holles, abogados;
– en nombre del Sr. Costeja González, por el Sr. J. Muñoz Rodríguez,
– en nombre del Gobierno español, por el Sr. A. Rubio González, en calidad
– en nombre del Gobierno helénico, por la Sra. E.-M. Mamouna y el
Sr. K. Boskovits, en calidad de agentes;
– en nombre del Gobierno italiano, por la Sra. G. Palmieri, en calidad de
agente, asistida por el Sr. P. Gentili, avvocato dello Stato;
– en nombre del Gobierno austriaco, por el Sr. G. Kunnert y la
Sra. C. Pesendorfer, en calidad de agentes;
– en nombre del Gobierno polaco, por los Sres. B. Majczyna y M. Szpunar, en
– en nombre de la Comisión Europea, por la Sra. I. Martínez del Peral y
Sr. B. Martenczuk, en calidad de agentes;
oídas las conclusiones del Abogado General, presentadas en audiencia pública el
25 de junio de 2013;
1 La petición de decisión prejudicial versa sobre la interpretación de los artículos 2,
letras b) y d), 4, apartado 1, letras a) y c), 12, letra b), y 14, párrafo primero,
letra a), de la Directiva 95/46/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 24 de
octubre de 1995, relativa a la protección de las personas físicas en lo que respecta
al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos (DO
GOOGLE SPAIN Y GOOGLE
L 281, p. 31), y del artículo 8 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la
Unión Europea (en lo sucesivo, «Carta»).
2 Esta petición se presentó en el marco de un litigio entre Google Spain, S.L. (en lo
sucesivo, «Google Spain»), y Google Inc., por un lado, y la Agencia Española de
Protección de Datos (en lo sucesivo, «AEPD») y el Sr. Costeja González, por otro,
en relación con una resolución de dicha Agencia por la que se estimó la
reclamación del Sr. Costeja González contra ambas sociedades y se ordenaba a
Google Inc. que adoptara las medidas necesarias para retirar los datos personales
del Sr. Costeja González de su índice e imposibilitara el acceso futuro a los
3 La Directiva 95/46, que, según su artículo 1, tiene por objeto la protección de las
libertades y de los derechos fundamentales de las personas físicas, y, en particular,
del derecho a la intimidad, en lo que respecta al tratamiento de los datos
personales y la eliminación de los obstáculos a la libre circulación de estos datos,
enuncia lo siguiente en sus considerandos 2, 10, 18 a 20 y 25:
«(2) Considerando que los sistemas de tratamiento de datos están al servicio del
hombre; que deben, cualquiera que sea la nacionalidad o la residencia de las
personas físicas, respetar las libertades y derechos fundamentales de las
personas físicas y, en particular, la intimidad, y contribuir [...] al bienestar de
los individuos;
(10) Considerando que las legislaciones nacionales relativas al tratamiento de
datos personales tienen por objeto garantizar el respeto de los derechos y
libertades fundamentales, particularmente del derecho al respeto de la vida
privada reconocido en el artículo 8 del Convenio Europeo para la Protección
de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales[,firmado en
Roma el 4 de noviembre de 1950], así como en los principios generales del
Derecho comunitario; que, por lo tanto, la aproximación de dichas
legislaciones no debe conducir a una disminución de la protección que
garantizan sino que, por el contrario, debe tener por objeto asegurar un alto
nivel de protección dentro de la Comunidad;
(18) Considerando que, para evitar que una persona sea excluida de la protección
garantizada por la presente Directiva, es necesario que todo tratamiento de
datos personales efectuado en la Comunidad respete la legislación de uno de
sus Estados miembros; que, a este respecto, resulta conveniente someter el
tratamiento de datos efectuados por cualquier persona que actúe bajo la
autoridad del responsable del tratamiento establecido en un Estado miembro
a la aplicación de la legislación de tal Estado;
(19) Considerando que el establecimiento en el territorio de un Estado miembro
implica el ejercicio efectivo y real de una actividad mediante una instalación
estable; que la forma jurídica de dicho establecimiento, sea una simple
sucursal o una empresa filial con personalidad jurídica, no es un factor
determinante al respecto; que cuando un mismo responsable esté establecido
en el territorio de varios Estados miembros, en particular por medio de una
empresa filial, debe garantizar, en particular para evitar que se eluda la
normativa aplicable, que cada uno de los establecimientos cumpla las
obligaciones impuestas por el Derecho nacional aplicable a estas
(20) Considerando que el hecho de que el responsable del tratamiento de datos
esté establecido en un país tercero no debe obstaculizar la protección de las
personas contemplada en la presente Directiva; que en estos casos el
tratamiento de datos debe regirse por la legislación del Estado miembro en el
que se ubiquen los medios utilizados y deben adoptarse garantías para que se
respeten en la práctica los derechos y obligaciones contempladas en la
(25) Considerando que los principios de la protección tienen su expresión, por
una parte, en las distintas obligaciones que incumben a las personas [...] que
efectúen tratamientos- obligaciones relativas, en particular, a la calidad de
los datos, la seguridad técnica, la notificación a las autoridades de control y
las circunstancias en las que se puede efectuar el tratamiento- y, por otra
parte, en los derechos otorgados a las personas cuyos datos sean objeto de
tratamiento de ser informadas acerca de dicho tratamiento, de poder acceder
a los datos, de poder solicitar su rectificación o incluso de oponerse a su
4 El artículo 2 de la Directiva 95/46 establece que «a efectos de [ésta], se
a) “datos personales”: toda información sobre una persona física identificada o
identificable (el “interesado”); se considerará identificable toda persona cuya
identidad pueda determinarse, directa o indirectamente, en particular
mediante un número de identificación o uno o varios elementos específicos,
característicos de su identidad física, fisiológica, psíquica, económica,
cultural o social;
b) “tratamiento de datos personales” (“tratamiento”): cualquier operación o
conjunto de operaciones, efectuadas o no mediante procedimientos
automatizados, y aplicadas a datos personales, como la recogida, registro,
organización, conservación, elaboración o modificación, extracción,
consulta, utilización, comunicación por transmisión, difusión o cualquier
como su bloqueo, supresión o destrucción;
d) “responsable del tratamiento”: la persona física o jurídica, autoridad pública,
servicio o cualquier otro organismo que sólo o conjuntamente con otros
determine los fines y los medios del tratamiento de datos personales; en caso
de que los fines y los medios del tratamiento estén determinados por
disposiciones legislativas o reglamentarias nacionales o comunitarias, el
responsable del tratamiento o los criterios específicos para su nombramiento
podrán ser fijados por el Derecho nacional o comunitario;
5 El artículo 3 de dicha Directiva, titulado «Ámbito de aplicación», precisa en su
«Las disposiciones de la presente Directiva se aplicarán al tratamiento total o
parcialmente automatizado de datos personales, así como al tratamiento no
automatizado de datos personales contenidos o destinados a ser incluidos en un
fichero.»
6 El artículo 4 de la misma Directiva, titulado «Derecho nacional aplicable»,
«1. Los Estados miembros aplicarán las disposiciones nacionales que haya
aprobado para la aplicación de la presente Directiva a todo tratamiento de datos
personales cuando:
a) el tratamiento sea efectuado en el marco de las actividades de un
establecimiento del responsable del tratamiento en el territorio del Estado
miembro. Cuando el mismo responsable del tratamiento esté establecido en
el territorio de varios Estados miembros deberá adoptar las medidas
necesarias para garantizar que cada uno de dichos establecimientos cumple
las obligaciones previstas por el Derecho nacional aplicable;
b) el responsable del tratamiento no esté establecido en el territorio del Estado
miembro, sino en un lugar en que se aplica su legislación nacional en virtud
del Derecho internacional público;
c) el responsable del tratamiento no esté establecido en el territorio de la
Comunidad y recurra, para el tratamiento de datos personales, a medios,
automatizados o no, situados en el territorio de dicho Estado miembro, salvo
en caso de que dichos medios se utilicen solamente con fines de tránsito por
el territorio de la Comunidad Europea.
2. En el caso mencionado en la letra c) del apartado 1, el responsable del
tratamiento deberá designar un representante establecido en el territorio de dicho
Estado miembro, sin perjuicio de las acciones que pudieran emprenderse contra el
propio responsable del tratamiento.»
7 El artículo 6 de la Directiva 95/46, titulado «Principios relativos a la calidad de los
datos», incluido en el capítulo II, sección I, de dicha Directiva, tiene el siguiente
b) recogidos con fines determinados, explícitos y legítimos, y no sean tratados
posteriormente de manera incompatible con dichos fines; no se considerará
incompatible el tratamiento posterior de datos con fines históricos,
estadísticos o científicos, siempre y cuando los Estados miembros
establezcan las garantías oportunas;
c) adecuados, pertinentes y no excesivos con relación a los fines para los que se
recaben y para los que se traten posteriormente;
d) exactos y, cuando sea necesario, actualizados; deberán tomarse todas las
medidas razonables para que los datos inexactos o incompletos, con respecto
a los fines para los que fueron recogidos o para los que fueron tratados
posteriormente, sean suprimidos o rectificados;
e) conservados en una forma que permita la identificación de los interesados
durante un período no superior al necesario para los fines para los que
fueron recogidos o para los que se traten ulteriormente. Los Estados
miembros establecerán las garantías apropiadas para los datos personales
archivados por un período más largo del mencionado, con fines históricos,
2. Corresponderá a los responsables del tratamiento garantizar el cumplimiento
de lo dispuesto en el apartado 1.»
8 El artículo 7 de la Directiva 95/46, titulado «Principios relativos a la legitimación
del tratamiento de datos», incluido en el capítulo I, sección II, de esta Directiva,
«Los Estados miembros dispondrán que el tratamiento de datos personales sólo
pueda efectuarse si:
f) es necesario para la satisfacción del interés legítimo perseguido por el
responsable del tratamiento o por el tercero o terceros a los que se
libertades fundamentales del interesado que requieran protección con arreglo
al apartado 1 del artículo 1 de la presente Directiva.»
9 El artículo 9 de la mencionada Directiva, titulado «Tratamiento de datos
personales y libertad de expresión», dispone:
«En lo referente al tratamiento de datos personales con fines exclusivamente
periodísticos o de expresión artística o literaria, los Estados miembros
establecerán, respecto de las disposiciones del presente capítulo, del capítulo IV y
del capítulo VI, exenciones y excepciones sólo en la medida en que resulten
necesarias para conciliar el derecho a la intimidad con las normas que rigen la
libertad de expresión.»
«Los Estados miembros garantizarán a todos los interesados el derecho de obtener
del responsable del tratamiento:
b) en su caso, la rectificación, la supresión o el bloqueo de los datos cuyo
tratamiento no se ajuste a las disposiciones de la presente Directiva, en
particular a causa del carácter incompleto o inexacto de los datos;
11 El artículo 14 de la Directiva 95/46, titulado «Derecho de oposición del
interesado», dispone:
a) oponerse, al menos en los casos contemplados en las letras e) y f) del
artículo 7, en cualquier momento y por razones legítimas propias de su
situación particular, a que los datos que le conciernan sean objeto de
tratamiento, salvo cuando la legislación nacional disponga otra cosa. En caso
de oposición justificada, el tratamiento que efectúe el responsable no podrá
referirse ya a esos datos;
12 El artículo 28 de dicha Directiva, rubricado «Autoridad de control», tiene el
«1. Los Estados miembros dispondrán que una o más autoridades públicas se
encarguen de vigilar la aplicación en su territorio de las disposiciones adoptadas
por ellos en aplicación de la presente Directiva.
— poderes de investigación, como el derecho de acceder a los datos que sean
objeto de un tratamiento y el de recabar toda la información necesaria para el
cumplimiento de su misión de control;
— poderes efectivos de intervención, como, por ejemplo, el de [...] ordenar el
bloqueo, la supresión o la destrucción de datos, o incluso prohibir
provisional o definitivamente un tratamiento [...]
Las decisiones de la autoridad de control lesivas de derechos podrán ser objeto de
recurso jurisdiccional.
4. Toda autoridad de control entenderá de las solicitudes que cualquier
persona, o cualquier asociación que la represente, le presente en relación con la
protección de sus derechos y libertades respecto del tratamiento de datos
personales. Esa persona será informada del curso dado a su solicitud.
6. Toda autoridad de control será competente, sean cuales sean las
disposiciones de Derecho nacional aplicables al tratamiento de que se trate, para
ejercer en el territorio de su propio Estado miembro los poderes que se le
atribuyen en virtud del apartado 3 del presente artículo. Dicha autoridad podrá ser
instada a ejercer sus poderes por una autoridad de otro Estado miembro.
Las autoridades de control cooperarán entre sí en la medida necesaria para el
cumplimiento de sus funciones, en particular mediante el intercambio de
información que estimen útil.
13 La Directiva 95/46 ha sido transpuesta en Derecho español por la Ley Orgánica
15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal (BOE
nº 298, de 14 de diciembre de 1999, p. 43088).
14 El 5 de marzo de 2010, el Sr. Costeja González, de nacionalidad española y
domiciliado en España, presentó ante la AEPD una reclamación contra La
Vanguardia Ediciones, S.L., que publica un periódico de gran difusión,
concretamente en Cataluña (en lo sucesivo, «La Vanguardia»), y contra Google
Spain y Google Inc. Esta reclamación se basaba en que, cuando un internauta
introducía el nombre del Sr. Costeja González en el motor de búsqueda de Google
(en lo sucesivo, «Google Search»), obtenía como resultado vínculos hacia dos
páginas del periódico La Vanguardia, del 19 de enero y del 9 de marzo de 1998,
respectivamente, en las que figuraba un anuncio de una subasta de inmuebles
relacionada con un embargo por deudas a la Seguridad Social, que mencionaba el
nombre del Sr. Costeja González.
15 Mediante esta reclamación, el Sr. Costeja González solicitaba, por un lado, que se
exigiese a La Vanguardia eliminar o modificar la publicación para que no
apareciesen sus datos personales, o utilizar las herramientas facilitadas por los
motores de búsqueda para proteger estos datos. Por otro lado, solicitaba que se
exigiese a Google Spain o a Google Inc. que eliminaran u ocultaran sus datos
personales para que dejaran de incluirse en sus resultados de búsqueda y dejaran
de estar ligados a los enlaces de La Vanguardia. En este marco, el Sr. Costeja
González afirmaba que el embargo al que se vio sometido en su día estaba
totalmente solucionado y resuelto desde hace años y carecía de relevancia
16 Mediante resolución de 30 de julio de 2010, la AEPD desestimó la reclamación en
la medida en que se refería a La Vanguardia, al considerar que la publicación que
ésta había llevado a cabo estaba legalmente justificada, dado que había tenido
lugar por orden del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y tenía por objeto
dar la máxima publicidad a la subasta para conseguir la mayor concurrencia de
17 En cambio, se estimó la misma reclamación en la medida en que se dirigía contra
Google Spain y Google Inc. A este respecto, la AEPD consideró que quienes
gestionan motores de búsqueda están sometidos a la normativa en materia de
protección de datos, dado que llevan a cabo un tratamiento de datos del que son
responsables y actúan como intermediarios de la sociedad de la información. La
AEPD consideró que estaba facultada para ordenar la retirada e imposibilitar el
acceso a determinados datos por parte de los gestores de motores de búsqueda
cuando considere que su localización y difusión puede lesionar el derecho
fundamental a la protección de datos y a la dignidad de la persona entendida en un
sentido amplio, lo que incluye la mera voluntad del particular afectado cuando
quiere que tales datos no sean conocidos por terceros. La AEPD estimó que este
requerimiento puede dirigirse directamente a los explotadores de motores de
búsqueda, sin suprimir los datos o la información de la página donde inicialmente
está alojada e, incluso, cuando el mantenimiento de esta información en dicha
página esté justificado por una norma legal.
18 Google Spain y Google Inc. interpusieron sendos recursos contra dicha resolución
ante la Audiencia Nacional, que decidió acumularlos.
19 El mencionado tribunal expone en el auto de remisión que estos recursos plantean
la cuestión de cuáles son las obligaciones que tienen los gestores de motores de
búsqueda en la protección de datos personales de aquellos interesados que no
desean que determinada información, publicada en páginas web de terceros, que
contiene sus datos personales y permite relacionarles con la misma, sea localizada,
indexada y sea puesta a disposición de los internautas de forma indefinida.
Considera que la respuesta a esta cuestión depende del modo en que debe
interpretarse la Directiva 95/46 en el marco de estas tecnologías, que han surgido
después de su publicación.
20 En estas circunstancias, la Audiencia Nacional decidió suspender el procedimiento
y plantear al Tribunal de Justicia las cuestiones prejudiciales siguientes:
«1) ¿Por lo que respecta a la aplicación territorial de la Directiva [95/46] y,
consiguientemente de la normativa española de protección de datos:
a) Debe interpretarse que existe un “establecimiento”, en los términos
descritos en el art. 4.1.a) de la [Directiva 95/46], cuando concurra
alguno o algunos de los siguientes supuestos:
— cuando la empresa proveedora del motor de búsqueda crea
en un Estado miembro una oficina o filial destinada a la
promoción y venta de los espacios publicitarios del
buscador, que dirige su actividad a los habitantes del
— cuando la empresa matriz designa a una filial ubicada en ese
Estado miembro como su representante y responsable del
tratamiento de dos ficheros concretos que guardan relación
con los datos de los clientes que contrataron publicidad con
dicha empresa,
— cuando la oficina o filial establecida en un Estado miembro
traslada a la empresa matriz, radicada fuera de la Unión
Europea, las solicitudes y requerimientos que le dirigen
tanto los afectados como las autoridades competentes en
relación con el respeto al derecho de protección de datos,
aun cuando dicha colaboración se realice de forma
b) ¿Debe interpretarse el art. 4.1.c de la [Directiva 95/46] en el sentido de
que existe un “recurso a medios situados en el territorio de dicho
Estado miembro”:
— cuando un buscador utilice arañas o robots para localizar e
indexar la información contenida en páginas web ubicadas
en servidores de ese Estado miembro
— cuando utilice un nombre de dominio propio de un Estado
miembro y dirija las búsquedas y los resultados en función
del idioma de ese Estado miembro?
c) ¿Puede considerarse como un recurso a medios, en los términos del
art. 4.1.c de la [Directiva 95/46], el almacenamiento temporal de la
información indexada por los buscadores en internet? Si la respuesta a
esta última cuestión fuera afirmativa, ¿puede entenderse que este
criterio de conexión concurre cuando la empresa se niega a revelar el
lugar donde almacena estos índices alegando razones competitivas?
d) Con independencia de la respuesta a las preguntas anteriores y
especialmente en el caso en que se considerase por el Tribunal de
Justicia de la Unión que no concurren los criterios de conexión
previstos en el art. 4 de la [Directiva 95/46]:
¿Debe aplicarse la [Directiva 95/46], a la luz del art. 8 de la [Carta], en
el país miembro donde se localice el centro de gravedad del conflicto y
sea posible una tutela más eficaz de los derechos de los ciudadanos de
la Unión [...]?
2) Por lo que respecta a la actividad de los buscadores como proveedor de
contenidos en relación con la [Directiva 95/46]:
a) En relación con la actividad [de Google Search], como proveedor de
contenidos, consistente en localizar la información publicada o
incluida en la red por terceros, indexarla de forma automática,
almacenarla temporalmente y finalmente ponerla a disposición de los
internautas con un cierto orden de preferencia, cuando dicha
información contenga datos personales de terceras personas, ¿Debe
interpretarse una actividad como la descrita comprendida en el
concepto de “tratamiento de datos”, contenido en el art. 2.b de la
[Directiva 95/46]?
b) En caso de que la respuesta anterior fuera afirmativa y siempre en
relación con una actividad como la ya descrita:
¿Debe interpretarse el artículo 2.d) de la [Directiva 95/46], en el
sentido de considerar que la empresa que gestiona [Google Search] es
“responsable del tratamiento” de los datos personales contenidos en las
¿Puede la [AEPD], tutelando los derechos contenidos en el art. 12.b) y
14.a) de la [Directiva 95/46], requerir directamente [a Google Search]
para exigirle la retirada de sus índices de una información publicada
por terceros, sin dirigirse previa o simultáneamente al titular de la
página web en la que se ubica dicha información?
¿Se excluiría la obligación de los buscadores de tutelar estos derechos
cuando la información que contiene esos datos se haya publicado
lícitamente por terceros y se mantenga en la página web de origen?
3) Respecto al alcance del derecho de cancelación y/oposición en relación con
el derecho al olvido se plantea la siguiente pregunta:
¿Debe interpretarse que los derechos de supresión y bloqueo de los datos,
regulados en el art. 12.b) y el de oposición, regulado en el art. 14.a) de la
[Directiva 95/46] comprenden que el interesado pueda dirigirse frente a los
buscadores para impedir la indexación de la información referida a su
persona, publicada en páginas web de terceros, amparándose en su voluntad
de que la misma no sea conocida por los internautas cuando considere que
puede perjudicarle o desea que sea olvidada, aunque se trate de una
información publicada lícitamente por terceros?»
Sobre la segunda cuestión prejudicial, letras a) y b), relativa al ámbito de
aplicación material de la Directiva 95/46
21 Mediante su segunda cuestión prejudicial, letras a) y b), que procede examinar en
primer lugar, el tribunal remitente desea saber, en esencia, si el artículo 2, letra b),
de la Directiva 95/46 debe examinarse en el sentido de que la actividad de un
motor de búsqueda como proveedor de contenidos, que consiste en hallar
información publicada o puesta en Internet por terceros, indexarla de manera
automática, almacenarla temporalmente y, por último, ponerla a disposición de los
internautas según un orden de preferencia determinado, debe calificarse de
«tratamiento de datos personales», en el sentido de dicha disposición, cuando esa
información contiene datos personales. En el supuesto de que se responda
afirmativamente a esa cuestión, el tribunal remitente desea saber, además, si la
letra d) del mencionado artículo 2 debe interpretarse en el sentido de que el gestor
de un motor de búsqueda debe considerarse «responsable» de dicho tratamiento de
datos personales, en el sentido de esa disposición.
22 Según Google Spain y Google Inc., la actividad de los motores de búsqueda no
puede considerarse tratamiento de los datos que se muestran en las páginas web de
terceros que presenta la lista de resultados de la búsqueda, dado que estos motores
tratan la información accesible en Internet globalmente sin seleccionar entre datos
personales y el resto de información. En su opinión, además, aun suponiendo que
esta actividad deba ser calificada de «tratamiento de datos», el gestor de un motor
de búsqueda no puede considerarse «responsable» de ese tratamiento, ya que no
conoce dichos datos y no ejerce control sobre ellos.
23 En cambio, el Sr. Costeja González, los Gobiernos español, italiano austriaco y
polaco y la Comisión Europea sostienen que dicha actividad implica claramente
un «tratamiento de datos», en el sentido de la Directiva 95/46, que es distinto del
tratamiento de datos realizado por los editores de los sitios de Internet y persigue
objetivos distintos al de éste. A su juicio, el gestor de un motor de búsqueda es
«responsable» del tratamiento de datos efectuado por él desde el momento en que
es él quien determina la finalidad y los medios de dicho tratamiento.
24 Según el Gobierno helénico, la actividad controvertida constituye tal
«tratamiento», pero, en la medida en que los motores de búsqueda sirven de
simples intermediarios, las empresas que los gestionan no pueden considerarse
«responsables», salvo en los casos en los que almacenan datos en una «memoria
intermedia» o una «memoria oculta» por un período de tiempo que supere lo
técnicamente necesario.
25 A este respecto, ha de señalarse que el artículo 2, letra b), de la Directiva 95/46
define el «tratamiento de datos personales» como «cualquier operación o conjunto
de operaciones, efectuadas o no mediante procedimientos automatizados, y
aplicadas a datos personales, como la recogida, registro, organización,
conservación, elaboración o modificación, extracción, consulta, utilización,
comunicación por transmisión, difusión o cualquier otra forma que facilite el
acceso a los mismos, cotejo o interconexión, así como su bloqueo, supresión o
destrucción».
26 En lo que atañe, en particular, a Internet, el Tribunal de Justicia ya ha tenido
ocasión de declarar que la conducta que consiste en hacer referencia, en una
página web, a datos personales debe considerarse un «tratamiento» de esta índole,
en el sentido del artículo 2, letra b), de la Directiva 95/46 (véase la sentencia
Lindqvist, C-101/01, EU:C:2003:596, apartado 25).
27 En cuanto a la actividad controvertida en el litigio principal, no se discute que
entre los datos hallados, indexados, almacenados por los motores de búsqueda y
puestos a disposición de sus usuarios figura también información relativa a
personas físicas identificadas o identificables y, por tanto, «datos personales» en
el sentido del artículo 2, letra a), de dicha Directiva.
28 Por consiguiente, debe declararse que, al explorar Internet de manera
automatizada, constante y sistemática en busca de la información que allí se
publica, el gestor de un motor de búsqueda «recoge» tales datos que «extrae»,
«registra» y «organiza» posteriormente en el marco de sus programas de
indexación, «conserva» en sus servidores y, en su caso, «comunica» y «facilita el
acceso» a sus usuarios en forma de listas de resultados de sus búsquedas. Ya que
estas operaciones están recogidas de forma explícita e incondicional en el artículo
2, letra b), de la Directiva 95/46, deben calificarse de «tratamiento» en el sentido
de dicha disposición, sin que sea relevante que el gestor del motor de búsqueda
también realice las mismas operaciones con otros tipos de información y no
distinga entre éstos y los datos personales.
29 Tampoco contradice la apreciación anterior el hecho de que estos datos hayan sido
ya objeto de publicación en Internet y dicho motor de búsqueda no los modifique.
30 De este modo, el Tribunal de Justicia ya ha declarado que las operaciones a las
que se refiere el artículo 2, letra b), de la Directiva 95/46 deben calificarse de tal
tratamiento también en el supuesto de que se refieran únicamente a información
ya publicada tal cual en los medios de comunicación. En efecto, señaló a este
respecto que una excepción general a la aplicación de la Directiva 95/46 en tal
supuesto dejaría esta última en gran medida vacía de contenido (véase, en este
sentido, la sentencia Satakunnan Markkinapörssi y Satamedia, C-73/07,
EU:C:2008:727, apartados 48 y 49).
31 Además, se desprende de la definición contenida en el artículo 2, letra b), de la
Directiva 95/46 que, aunque la modificación de datos personales constituye,
ciertamente, un tratamiento, en el sentido de ésta, en cambio el resto de
operaciones que se mencionan en ella no precisan en modo alguno de que estos
32 En cuanto a si el gestor de un motor de búsqueda debe o no considerarse
«responsable del tratamiento» de los datos personales efectuado por dicho motor
en el marco de una actividad como la controvertida en el litigio principal, debe
recordarse que el artículo 2, letra d), de la Directiva 95/46 define al responsable
como «la persona física o jurídica, autoridad pública, servicio o cualquier otro
organismo que sólo o conjuntamente con otros determine los fines y los medios
del tratamiento de datos personales».
33 Ahora bien, el gestor del motor de búsqueda es quien determina los fines y los
medios de esta actividad y, así, del tratamiento de datos personales que efectúa él
mismo en el marco de ésta y, por consiguiente, debe considerarse «responsable»
de dicho tratamiento en virtud del mencionado artículo 2, letra d).
34 Por otro lado, es necesario declarar que sería contrario, no sólo al claro tenor de
esta disposición sino también a su objetivo, consistente en garantizar, mediante
una definición amplia del concepto de «responsable», una protección eficaz y
completa de los interesados, excluir de esta disposición al gestor de un motor de
búsqueda debido a que no ejerce control sobre los datos personales publicados en
las páginas web de terceros.
35 Sobre este particular, procede poner de manifiesto que el tratamiento de datos
personales llevado a cabo en el marco de la actividad de un motor de búsqueda se
distingue del efectuado por los editores de sitios de Internet, que consiste en hacer
figurar esos datos en una página en Internet, y se añade a él.
36 Además, es pacífico que esta actividad de los motores de búsqueda desempeña un
papel decisivo en la difusión global de dichos datos en la medida en que facilita su
acceso a todo internauta que lleva a cabo una búsqueda a partir del nombre del
interesado, incluidos los internautas que, de no ser así, no habrían encontrado la
página web en la que se publican estos mismos datos.
37 Además, la organización y la agregación de la información publicada en Internet
efectuada por los motores de búsqueda para facilitar a sus usuarios el acceso a ella
puede conducir, cuando la búsqueda de los usuarios se lleva a cabo a partir del
nombre de una persona física, a que éstos obtengan mediante la lista de resultados
una visión estructurada de la información relativa a esta persona que puede
hallarse en Internet que les permita establecer un perfil más o menos detallado del
38 En consecuencia, en la medida en que la actividad de un motor de búsqueda puede
afectar, significativamente y de modo adicional a la de los editores de sitios de
Internet, a los derechos fundamentales de respeto de la vida privada y de
protección de datos personales, el gestor de este motor, como persona que
determina los fines y los medios de esta actividad, debe garantizar, en el marco de
sus responsabilidades, de sus competencias y de sus posibilidades, que dicha
protección eficaz y completa de los interesados, en particular, de su derecho al
39 Por último, el que los editores de sitios de Internet tengan la facultad de indicar a
los gestores de los motores de búsqueda, con la ayuda, concretamente, de
protocolos de exclusión como «robot.txt», o de códigos como «noindex» o
«noarchive», que desean que una información determinada, publicada en su sitio,
sea excluida total o parcialmente de los índices automáticos de los motores, no
significa que la falta de tal indicación por parte de estos editores libere al gestor de
un motor de búsqueda de su responsabilidad por el tratamiento de datos personales
que lleva a cabo en el marco de la actividad de dicho motor.
40 En efecto, esta circunstancia no modifica el hecho de que el gestor determina los
fines y los medios de este tratamiento. Además, aun suponiendo que dicha
facultad de los editores de sitios de Internet signifique que éstos determinen
conjuntamente con dicho gestor los medios del mencionado tratamiento, tal
afirmación no elimina en modo alguno la responsabilidad del gestor, ya que el
artículo 2, letra d), de la Directiva 95/46 prevé expresamente que esta
determinación puede realizarse «sólo o conjuntamente con otros».
41 Del conjunto de las consideraciones precedentes se desprende que procede
responder a la segunda cuestión prejudicial, letras a) y b), que el artículo 2,
letras b) y d), de la Directiva 95/46 debe interpretarse en el sentido de que, por un
lado, la actividad de un motor de búsqueda, que consiste en hallar información
publicada o puesta en Internet por terceros, indexarla de manera automática,
almacenarla temporalmente y, por último, ponerla a disposición de los internautas
según un orden de preferencia determinado, debe calificarse de «tratamiento de
datos personales», en el sentido de dicho artículo 2, letra b), cuando esa
información contiene datos personales, y, por otro, el gestor de un motor de
búsqueda debe considerarse «responsable» de dicho tratamiento, en el sentido del
mencionado artículo 2, letra d).
Sobre la primera cuestión prejudicial, letras a) a d), relativas al ámbito de
aplicación territorial de la Directiva 95/46
42 Mediante su primera cuestión prejudicial, letras a) a d), el tribunal remitente desea
que se aclare si es posible aplicar la norma nacional que traspone la Directiva
95/46 en circunstancias como las controvertidas en el litigio principal.
— Google Search se presta a nivel mundial a través del sitio de Internet
«www.google.com». En muchos países existen versiones locales adaptadas
al idioma nacional. La versión española de Google Search se presta a través
del sitio www.google.es, dominio que tiene registrado desde el 16 de
septiembre de 2003. Google Search es uno de los motores de búsqueda más
utilizados en España.
— Google Inc. (empresa matriz del grupo Google), con domicilio en los
Estados Unidos, gestiona Google Search.
— Google Search indexa páginas web de todo el mundo, incluyendo páginas
web ubicadas en España. La información indexada por sus «arañas» o robots
de indexación, es decir, programas informáticos utilizados para rastrear y
realizar un barrido del contenido de páginas web de manera metódica y
automatizada, se almacena temporalmente en servidores cuyo Estado de
ubicación se desconoce, ya que este dato es secreto por razones
— Google Search no sólo facilita el acceso a los contenidos alojados en las
páginas web indexadas, sino que también aprovecha esta actividad para
incluir publicidad asociada a los patrones de búsqueda introducidos por los
internautas, contratada, a cambio de un precio, por las empresas que desean
utilizar esta herramienta para ofrecer sus bienes o servicios a éstos.
— El grupo Google utiliza una empresa filial, Google Spain, como agente
promotor de venta de los espacios publicitarios que se generan en el sitio de
Internet «www.google.com». Google Spain tiene personalidad jurídica
propia y domicilio social en Madrid, y fue creada el 3 de septiembre de
2003. Dicha empresa dirige su actividad fundamentalmente a las empresas
radicadas en España, actuando como agente comercial del grupo en dicho
Estado miembro. Tiene como objeto social promocionar, facilitar y procurar
la venta de productos y servicios de publicidad «on line» a través de Internet
para terceros, así como la comercialización de esta publicidad.
— Google Inc. designó a Google Spain como responsable del tratamiento en
España de dos ficheros inscritos por Google Inc. ante la AEPD; el objeto de
tales ficheros era almacenar los datos de las personas relacionadas con los
clientes de servicios publicitarios que en su día contrataron con Google Inc.
44 Concretamente, el tribunal remitente se pregunta, con carácter principal, sobre el
concepto de «establecimiento», en el sentido del artículo 4, apartado 1, letra a), de
la Directiva 95/46, y sobre el de «recurso a medios situados en el territorio de
dicho Estado miembro», en el sentido del mencionado artículo 4, apartado 1,
45 Mediante su primera cuestión prejudicial, letra a), el tribunal remitente desea
saber, en esencia, si el artículo 4, apartado 1, letra a), de la Directiva 95/46 debe
interpretarse en el sentido de que se lleva a cabo un tratamiento de datos
personales en el marco de las actividades de un establecimiento del responsable de
dicho tratamiento en territorio de un Estado miembro, en el sentido de dicha
disposición, cuando se cumplen uno o varios de los tres requisitos siguientes:
— cuando la empresa proveedora del motor de búsqueda crea en un Estado
miembro una oficina o filial destinada a la promoción y venta de los
espacios publicitarios del motor, que dirige su actividad a los habitantes de
ese Estado, o
— cuando la empresa matriz designa a una filial ubicada en ese Estado
miembro como su representante y responsable del tratamiento de dos
ficheros concretos que guardan relación con los datos de los clientes que
contrataron publicidad con dicha empresa, o
— cuando la oficina o filial establecida en un Estado miembro traslada a la
empresa matriz, radicada fuera de la Unión, las solicitudes y requerimientos
que le dirigen tanto los afectados como las autoridades competentes en
relación con el respeto al derecho de protección de datos personales, aun
cuando dicha colaboración se realice de forma voluntaria.
46 Por lo que respecta al primer requisito, el tribunal remitente señala que Google
Inc. gestiona técnica y administrativamente Google Search y que no está probado
que Google Spain realice en España una actividad directamente vinculada a la
indexación o al almacenamiento de información o de datos contenidos en los sitios
de Internet de terceros. Sin embargo, la actividad de promoción y venta de
espacios publicitarios, de la que Google Spain es responsable para España,
constituye la parte esencial de la actividad comercial del grupo Google y puede
considerarse que está estrechamente vinculada a Google Search.
47 El Sr. Costeja González, los Gobiernos español, italiano, austriaco y polaco y la
Comisión consideran que, habida cuenta del vínculo indisociable entre la
actividad del motor de búsqueda gestionado por Google Inc. y la de Google Spain,
ésta debe considerarse un establecimiento de aquélla, en el marco de cuyas
actividades se lleva a cabo el tratamiento de datos personales. En cambio, según
Google Spain, Google Inc. y el Gobierno helénico, el artículo 4, apartado 1,
letra a), de la Directiva 95/46 no se aplica en el supuesto de que se esté ante el
primero de los tres requisitos enumerados por el tribunal remitente.
48 Sobre este particular, procede recordar, en primer lugar, que el considerando 19 de
la Directiva aclara que «el establecimiento en el territorio de un Estado miembro
estable», y «que la forma jurídica de dicho establecimiento, sea una simple
determinante».
49 Pues bien, no se discute que Google Spain se dedica al ejercicio efectivo y real de
una actividad mediante una instalación estable en España. Además, al estar dotada
de personalidad jurídica propia, es de este modo una filial de Google Inc. en
territorio español, y, por lo tanto, un «establecimiento», en el sentido del artículo
4, apartado 1, letra a), de la Directiva 95/46.
50 Para cumplir el requisito establecido en dicha disposición, es necesario además
que el tratamiento de datos personales por parte del responsable del tratamiento se
«lleve a cabo en el marco de las actividades» de un establecimiento de dicho
responsable situado en territorio de un Estado miembro.
51 Google Spain y Google Inc. niegan que éste sea el caso, dado que el tratamiento
de datos personales controvertido en el litigio principal lo lleva a cabo
exclusivamente Google Inc., que gestiona Google Search sin ninguna intervención
por parte de Google Spain, cuya actividad se limita a prestar apoyo a la actividad
publicitaria del grupo Google, que es distinta de su servicio de motor de búsqueda.
52 No obstante, como subrayaron, en particular, el Gobierno español y la Comisión,
el artículo 4, apartado 1, letra a), de la Directiva 95/46 no exige que el tratamiento
de datos personales controvertido sea efectuado «por» el propio establecimiento
en cuestión, sino que se realice «en el marco de las actividades» de éste.
53 Además, visto el objetivo de la Directiva 95/46 de garantizar una protección
eficaz y completa de las libertades y de los derechos fundamentales de las
personas físicas, y, en particular, del derecho a la intimidad, en lo que respecta al
tratamiento de los datos personales, ésta expresión no puede ser objeto de una
interpretación restrictiva (véase, por analogía, la sentencia L’Oréal y otros,
C-324/09, EU:C:2011:474, apartados 62 y 63).
54 En este marco, cabe señalar que se desprende, concretamente de los considerandos
18 a 20 y del artículo 4 de la Directiva 95/46, que el legislador de la Unión
pretendió evitar que una persona se viera excluida de la protección garantizada por
ella y que se eludiera esta protección, estableciendo un ámbito de aplicación
territorial particularmente extenso.
55 Habida cuenta de este objetivo de la Directiva 95/46 y del tenor de su artículo 4,
apartado 1, letra a), procede considerar que el tratamiento de datos personales
realizado en orden al funcionamiento de un motor de búsqueda como Google
Search, gestionado por una empresa que tiene su domicilio social en un Estado
tercero pero que dispone de un establecimiento en un Estado miembro, se efectúa
«en el marco de las actividades» de dicho establecimiento si éste está destinado a
la promoción y venta en dicho Estado miembro de los espacios publicitarios del
motor de búsqueda, que sirven para rentabilizar el servicio propuesto por el motor.
56 En efecto, en tales circunstancias, las actividades del gestor del motor de búsqueda
y las de su establecimiento situado en el Estado miembro de que se trate están
indisociablemente ligadas, dado que las actividades relativas a los espacios
publicitarios constituyen el medio para que el motor de búsqueda en cuestión sea
económicamente rentable y dado que este motor es, al mismo tiempo, el medio
que permite realizar las mencionadas actividades.
57 Sobre este particular, es necesario recordar que, como se ha precisado en los
apartados 26 a 28 de la presente sentencia, la propia presentación de datos
personales en una página de resultados de una búsqueda constituye un tratamiento
de tales datos. Pues bien, toda vez que dicha presentación de resultados está
acompañada, en la misma página, de la presentación de publicidad vinculada a los
términos de búsqueda, es obligado declarar que el tratamiento de datos personales
controvertido se lleva a cabo en el marco de la actividad publicitaria y comercial
del establecimiento del responsable del tratamiento en territorio de un Estado
miembro, en el caso de autos el territorio español.
58 En tales circunstancias, no se puede aceptar que el tratamiento de datos personales
llevado a cabo para el funcionamiento del mencionado motor de búsqueda se
sustraiga a las obligaciones y a las garantías previstas por la Directiva 95/46, lo
que menoscabaría su efecto útil y la protección eficaz y completa de las libertades
y de los derechos fundamentales de las personas físicas que tiene por objeto
garantizar (véase, por analogía, la sentencia L’Oréal y otros, EU:C:2011:474,
apartados 62 y 63), en particular, el respeto de su vida privada en lo que respecta
al tratamiento de datos personales, al que esta Directiva concede una importancia
especial, como confirman, concretamente, su artículo 1, apartado 1, y sus
considerandos 2 y 10 (véanse, en este sentido, las sentencias Österreichischer
Rundfunk y otros, C-465/00, C-138/01 y C-139/01, EU:C:2003:294, apartado 70;
Rijkeboer, C-553/07, EU:C:2009:293, apartado 47, e IPI, C-473/12,
EU:C:2013:715, apartado 28 y jurisprudencia citada).
59 En la medida en que el primero de los tres requisitos enumerados por el tribunal
remitente basta por sí mismo para concluir que un establecimiento como Google
Spain cumple el criterio recogido en el artículo 4, apartado 1, letra a), de la
Directiva 95/46, no es necesario examinar los otros dos requisitos.
60 De lo anterior se deduce que procede responder a la primera cuestión prejudicial,
letra a), que el artículo 4, apartado 1, letra a), de la Directiva 95/46 debe
disposición, cuando el gestor de un motor de búsqueda crea en el Estado miembro
una sucursal o una filial destinada a garantizar la promoción y la venta de espacios
publicitarios propuestos por el mencionado motor y cuya actividad se dirige a los
habitantes de este Estado miembro.
61 En vista de la respuesta dada a la primera cuestión prejudicial, letra a), no es
preciso contestar a la primera cuestión, letras b) a d).
Sobre la segunda cuestión prejudicial, letras c) y d), relativa al alcance de la
responsabilidad del gestor de un motor de búsqueda en virtud de la
62 Mediante su segunda cuestión prejudicial, letras c) y d), el tribunal remitente
desea saber, en esencia, si los artículos 12, letra b), y 14, párrafo primero, letra a),
de la Directiva 95/46 deben interpretarse en el sentido de que, para respetar los
derechos que establecen estas disposiciones, el gestor de un motor de búsqueda
está obligado a eliminar de la lista de resultados obtenida tras una búsqueda
efectuada a partir del nombre de una persona vínculos a páginas web, publicadas
por terceros y que contienen información relativa a esta persona, también en el
supuesto de que este nombre o esta información no se borren previa o
simultáneamente de estas páginas web, y, en su caso, aunque la publicación en sí
misma en dichas páginas sea lícita.
63 Google Spain y Google Inc. consideran que, en virtud del principio de
proporcionalidad, cualquier solicitud que tenga por objeto que se elimine
información debe dirigirse al editor del sitio de Internet de que se trate, ya que éste
es quien asume la responsabilidad de publicar la información, quien puede
examinar la licitud de esta publicación y quien dispone de los medios más eficaces
y menos restrictivos para hacer que esa información sea inaccesible. Además,
consideran que imponer al gestor de un motor de búsqueda que retire de sus
índices información publicada en Internet no tiene suficientemente en cuenta los
derechos fundamentales de los editores de sitios de Internet, del resto de los
internautas y del propio gestor.
64 Según el gobierno austriaco, una autoridad de control nacional únicamente puede
ordenar a tal gestor que borre de sus ficheros información publicada por terceros
si anteriormente se ha declarado la ilegalidad o la inexactitud de los datos
controvertidos o si el interesado ha ejercido con éxito su derecho de oposición
ante el editor del sitio de Internet en el que se ha publicado la información.
65 El Sr. Costeja González, los Gobiernos español, italiano y polaco y la Comisión
consideran que la autoridad nacional puede ordenar directamente al gestor de un
motor de búsqueda que retire de sus índices y de su memoria intermedia
información que contiene datos personales publicada por terceros, sin dirigirse
previa o simultáneamente al editor de la página web en la que se ubica dicha
información. Además, a juicio del Sr. Costeja González, de los Gobiernos español
e italiano y de la Comisión, el que dicha información se publicara de forma lícita y
que siga figurando en la página web de origen carece de relevancia sobre las
obligaciones de dicho gestor con arreglo a la Directiva 95/46. En cambio, para el
66 Con carácter previo, procede recordar que, como se desprende de su artículo 1 y
de su considerando 10, la Directiva 95/46 tiene por objeto garantizar un nivel
elevado de protección de las libertades y los derechos fundamentales de las
personas físicas, sobre todo de su vida privada, en relación con el tratamiento de
datos personales (véase, en este sentido, la sentencia IPI, EU:C:2013:715,
67 Según el considerando 25 de la Directiva 95/46, los principios de la protección
que ésta establece tienen su expresión, por una parte, en las distintas obligaciones
que incumben a las personas que efectúen tratamientos —obligaciones relativas,
en particular, a la calidad de los datos, la seguridad técnica, la notificación a las
autoridades de control y las circunstancias en las que se puede efectuar el
tratamiento—, y, por otra parte, en los derechos otorgados a las personas cuyos
datos sean objeto de tratamiento de ser informadas acerca de dicho tratamiento, de
poder acceder a los datos, de poder solicitar su rectificación o incluso de oponerse
a su tratamiento en determinadas circunstancias.
68 El Tribunal de Justicia ya ha declarado que las disposiciones de la Directiva
95/46, en la medida en que regulan el tratamiento de datos personales que pueden
atentar contra las libertades fundamentales y, en particular, contra el derecho a la
intimidad, deben ser interpretadas a la luz de los derechos fundamentales que,
según reiterada jurisprudencia, forman parte de los principios generales del
Derecho cuyo respeto garantiza el Tribunal de Justicia y que están actualmente
recogidos en la Carta (véanse, en particular, las sentencias Connolly/Comisión,
C-274/99 P, EU:C:2001:127, apartado 37, y Österreichischer Rundfunk y otros,
EU:C:2003:294, apartado 68).
69 De este modo, el artículo 7 de la Carta garantiza el respecto de la vida privada,
mientras que el artículo 8 de la Carta proclama expresamente el derecho a la
protección de los datos personales. Los apartados 2 y 3 de este último precisan
que estos datos se tratarán de modo leal, para fines concretos y sobre la base del
consentimiento de la persona afectada o en virtud de otro fundamento legítimo
previsto por la ley, que toda persona tiene derecho a acceder a los datos recogidos
que le conciernan y a obtener su rectificación y que el respeto de estas normas
estará sujeto al control de una autoridad independiente. Aplican estos requisitos,
en particular, los artículos 6, 7, 12, 14 y 28 de la Directiva 95/46.
70 En relación con el artículo 12, letra b), de la Directiva 95/46, éste dispone que los
Estados miembros garantizarán a todos los interesados el derecho de obtener del
responsable del tratamiento, en su caso, la rectificación, la supresión o el bloqueo
de los datos cuyo tratamiento no se ajuste a las disposiciones de la presente
Directiva, en particular a causa del carácter incompleto o inexacto de los datos.
Esta última aclaración, relativa al supuesto del incumplimiento de algunos
requisitos recogidos en el artículo 6, apartado 1, letra d), de la Directiva 95/46,
tiene carácter de ejemplo y no es taxativa, de lo que se desprende que la falta de
conformidad del tratamiento, que puede ofrecer al interesado el derecho
garantizado por el artículo 12, letra b), de dicha Directiva, puede también
derivarse del incumplimiento de otros requisitos de legalidad impuestos por ésta al
71 Sobre este particular, procede recordar que, no obstante las excepciones admitidas
al amparo del artículo 13 de la Directiva 95/46, todo tratamiento de datos
personales debe ser conforme, por una parte, con los principios relativos a la
calidad de los datos, enunciados en el artículo 6 de dicha Directiva, y, por otra,
con alguno de los principios relativos a la legitimación del tratamiento de datos,
enumerados en el artículo 7 de la Directiva (véanse las sentencias Österreichischer
Rundfunk y otros, EU:C:2003:294, apartado 65; ASNEF y FECEMD, C-468/10 y
C-469/10, EU:C:2011:777, apartado 26, y Worten, C-342/12, EU:C:2013:355,
apartado 33).
72 A tenor de este artículo 6 y sin perjuicio de las disposiciones específicas que los
Estados miembros puedan establecer para el tratamiento con fines históricos,
estadísticos o científicos, incumbe al responsable del tratamiento garantizar que
los datos personales sean «tratados de manera leal y lícita», que sean «recogidos
con fines determinados, explícitos y legítimos, y no sean tratados posteriormente
de manera incompatible con dichos fines», que sean «adecuados, pertinentes y no
excesivos con relación a los fines para los que se recaben y para los que se traten
posteriormente», que sean «exactos y, cuando sea necesario, actualizados», y, por
último, que sean «conservados en una forma que permita la identificación de los
interesados durante un período no superior al necesario para los fines para los que
fueron recogidos o para los que se traten ulteriormente». En este marco, el
mencionado responsable debe adoptar todas las medidas razonables para que los
datos que no responden a los requisitos de esta disposición sean suprimidos o
73 En cuanto a la legitimación, en virtud del artículo 7 de la Directiva 95/46, de un
tratamiento como el controvertido en el litigio principal efectuado por el gestor de
un motor de búsqueda, éste puede estar incluido en la razón recogida en dicho
artículo 7, letra f).
74 Esta disposición permite el tratamiento de datos personales cuando es necesario
para la satisfacción del interés legítimo perseguido por el responsable del
tratamiento o por el tercero o terceros a los que se comuniquen los datos, siempre
que no prevalezca el interés o los derechos y libertades fundamentales del
interesado, en particular, su derecho al respeto de su vida privada, en lo que
respecta al tratamiento de datos personales, que requieran protección con arreglo
al apartado 1 del artículo 1 de la Directiva. De este modo, la aplicación del
mencionado artículo 7, letra f), precisa de una ponderación de los derechos e
intereses en liza de que se trate, en cuyo marco debe tenerse en cuenta la
importancia de los derechos del interesado, que resulta de los artículos 7 y 8 de la
Carta (véase la sentencia ASNEF y FECEMD, EU:C:2011:777, apartados 38
y 40).
75 Aunque la conformidad del tratamiento con los artículos 6 y 7, letra f), de la
Directiva 95/46 puede comprobarse en el marco de una solicitud, en el sentido del
artículo 12, letra b), de esta Directiva, el interesado puede además invocar en
determinados supuestos el derecho de oposición previsto en el artículo 14, párrafo
primero, letra a), de ésta.
76 Según dicho artículo 14, párrafo primero, letra a), los Estados miembros
reconocerán al interesado el derecho a oponerse, al menos en los casos
contemplados en las letras e) y f) del artículo 7 de la Directiva 95/46, en cualquier
momento y por razones legítimas propias de su situación particular, a que los
datos que le conciernan sean objeto de tratamiento, salvo cuando la legislación
nacional disponga otra cosa. La ponderación que ha de efectuarse en el marco de
dicho artículo 14, párrafo primero, letra a), permite así tener en cuenta de modo
más específico todas las circunstancias que rodean a la situación concreta del
interesado. En caso de oposición justificada, el tratamiento que efectúe el
responsable no podrá referirse ya a esos datos.
77 El interesado puede dirigir las solicitudes con arreglo a los artículos 12, letra b), y
14, párrafo primero, letra a), de la Directiva 95/46 directamente al responsable del
tratamiento, que debe entonces examinar debidamente su fundamento y, en su
caso, poner fin al tratamiento de los datos controvertidos. Cuando el responsable
del tratamiento no accede a las solicitudes, el interesado puede acudir a la
autoridad de control o a los tribunales para que éstos lleven a cabo las
comprobaciones necesarias y ordenen a dicho gestor las medidas precisas en
78 A este respecto, procede recordar que se deriva del artículo 28, apartados 3 y 4, de
la Directiva 95/46 que toda autoridad de control entenderá de las solicitudes de
cualquier persona relativas a la protección de sus derechos y libertades en relación
con el tratamiento de datos personales y que dispone de poderes de investigación
y de poderes efectivos de intervención, que le permiten, en particular, ordenar el
bloqueo, la supresión o la destrucción de datos, o prohibir provisional o
definitivamente un tratamiento.
79 Deben interpretarse y aplicarse a la luz de estas consideraciones las disposiciones
de la Directiva 95/46 que regulan los derechos del interesado cuando la autoridad
de control o los tribunales conocen de una solicitud como la controvertida en el
litigio principal.
80 A este respecto, debe señalarse, en primer lugar, que, como se ha afirmado en los
apartados 36 a 38 de la presente sentencia, un tratamiento de datos personales
como el controvertido en el litigio principal, efectuado por el gestor de un motor
de búsqueda, puede afectar significativamente a los derechos fundamentales de
respeto de la vida privada y de protección de datos personales cuando la búsqueda
realizada sirviéndose de ese motor de búsqueda se lleva a cabo a partir del nombre
de una persona física, toda vez que dicho tratamiento permite a cualquier
internauta obtener mediante la lista de resultados una visión estructurada de la
información relativa a esta persona que puede hallarse en Internet, que afecta
potencialmente a una multitud de aspectos de su vida privada, que, sin dicho
motor, no se habrían interconectado o sólo podrían haberlo sido muy difícilmente
y que le permite de este modo establecer un perfil más o menos detallado de la
persona de que se trate. Además, el efecto de la injerencia en dichos derechos del
interesado se multiplica debido al importante papel que desempeñan Internet y los
motores de búsqueda en la sociedad moderna, que confieren a la información
contenida en tal lista de resultados carácter ubicuo (véase, en este sentido, la
sentencia eDate Advertising y otros, C-509/09 y C-161/10, EU:C:2011:685,
apartado 45).
81 Vista la gravedad potencial de esta injerencia, es obligado declarar que el mero
interés económico del gestor de tal motor en este tratamiento no la justifica. Sin
embargo, en la medida en que la supresión de vínculos de la lista de resultados
podría, en función de la información de que se trate, tener repercusiones en el
interés legítimo de los internautas potencialmente interesados en tener acceso a la
información en cuestión, es preciso buscar, en situaciones como las del litigio
principal, un justo equilibrio, en particular entre este interés y los derechos
fundamentales de la persona afectada con arreglo a los artículos 7 y 8 de la Carta.
Aunque, ciertamente, los derechos de esa persona protegidos por dichos artículos
prevalecen igualmente, con carácter general, sobre el mencionado interés de los
internautas, no obstante este equilibrio puede depender, en supuestos específicos,
de la naturaleza de la información de que se trate y del carácter sensible para la
vida privada de la persona afectada y del interés del público en disponer de esta
información, que puede variar, en particular, en función del papel que esta persona
82 Como resultado del examen de los requisitos de aplicación de los artículos 12,
letra b), y 14, párrafo primero, letra a), de la Directiva 95/46, que se ha de realizar
cuando conocen de una solicitud como la controvertida en el litigio principal, la
autoridad de control o el órgano jurisdiccional pueden ordenar a dicho gestor
eliminar de la lista de resultados obtenida tras una búsqueda efectuada a partir del
nombre de una persona vínculos a páginas web, publicadas por terceros y que
contienen información relativa a esta persona, sin que una orden en dicho sentido
presuponga que ese nombre o esa información sean, con la conformidad plena del
editor o por orden de una de estas autoridades, eliminados con carácter previo o
simultáneamente de la página web en la que han sido publicados.
83 En efecto, como se ha afirmado en los puntos 35 a 38 de la presente sentencia, en
la medida en que el tratamiento de datos personales llevado a cabo en la actividad
de un motor de búsqueda se distingue del efectuado por los editores de sitios de
Internet y se añade a éste y afecta de modo adicional a los derechos fundamentales
del interesado, el gestor de este motor, como responsable del tratamiento, debe
garantizar, en el marco de sus responsabilidades, de sus competencias y de sus
posibilidades, que dicho tratamiento cumple los requisitos de la Directiva 95/46,
para que las garantías que ella establece puedan tener pleno efecto.
84 A este respecto, cabe señalar que, habida cuenta de la facilidad con que la
información publicada en un sitio de Internet puede ser copiada en otros sitios y
de que los responsables de su publicación no están siempre sujetos al Derecho de
la Unión, no podría llevarse a cabo una protección eficaz y completa de los
interesados si éstos debieran obtener con carácter previo o en paralelo la
eliminación de la información que les afecta de los editores de sitios de Internet.
85 Además, el tratamiento por parte del editor de una página web, que consiste en la
publicación de información relativa a una persona física, puede, en su caso,
efectuarse «con fines exclusivamente periodísticos» y beneficiarse, de este modo,
en virtud del artículo 9 de la Directiva 95/46, de las excepciones a los requisitos
que ésta establece, mientras que ése no es el caso en el supuesto del tratamiento
que lleva a cabo el gestor de un motor de búsqueda. De este modo, no puede
excluirse que el interesado pueda en determinadas circunstancias ejercer los
derechos recogidos en los artículos 12, letra b), y 14, párrafo primero, letra a), de
la Directiva 95/46 contra el gestor, pero no contra el editor de dicha página web.
86 Por último, debe observarse que no sólo la razón que justifica, en virtud del
artículo 7 de la Directiva 95/46, la publicación de un dato personal en un sitio de
Internet no coincide forzosamente con la que se aplica a la actividad de los
motores de búsqueda, sino que, aun cuando éste sea el caso, el resultado de la
ponderación de los intereses en conflicto que ha de llevarse a cabo en virtud de los
artículos 7, letra f), y 14, párrafo primero, letra a), de la mencionada Directiva
puede divergir en función de que se trate de un tratamiento llevado a cabo por un
gestor de un motor de búsqueda o por el editor de esta página web, dado que, por
un lado, los intereses legítimos que justifican estos tratamientos pueden ser
diferentes, y, por otro, las consecuencias de estos tratamientos sobre el interesado,
y, en particular, sobre su vida privada, no son necesariamente las mismas.
87 En efecto, en la medida en que la inclusión, en la lista de resultados obtenida tras
una búsqueda llevada a cabo a partir del nombre de una persona, de una página
web y de información contenida en ella relativa a esta persona facilita
sensiblemente la accesibilidad de dicha información a cualquier internauta que
lleve a cabo una búsqueda sobre el interesado y puede desempeñar un papel
decisivo para la difusión de esta información, puede constituir una injerencia
mayor en el derecho fundamental al respeto de la vida privada del interesado que
la publicación por el editor de esta página web.
88 A la luz del conjunto de consideraciones precedentes procede responder a la
segunda cuestión prejudicial, letras c) y d), que los artículos 12, letra b) y 14,
párrafo primero, letra a), de la Directiva 95/46 deben interpretarse en el sentido de
que, para respetar los derechos que establecen estas disposiciones, siempre que se
cumplan realmente los requisitos establecidos en ellos, el gestor de un motor de
búsqueda está obligado a eliminar de la lista de resultados obtenida tras una
búsqueda efectuada a partir del nombre de una persona vínculos a páginas web,
publicadas por terceros y que contienen información relativa a esta persona,
también en el supuesto de que este nombre o esta información no se borren previa
o simultáneamente de estas páginas web, y, en su caso, aunque la publicación en
dichas páginas sea en sí misma lícita.
Sobre la tercera cuestión prejudicial, relativa al alcance de los derechos del
interesado garantizados por la Directiva 95/46
89 Mediante su tercera cuestión prejudicial, el tribunal remitente desea saber, en
esencia, si los artículos 12, letra b), y 14, párrafo primero, letra a), de la Directiva
95/46 deben interpretarse en el sentido de que permiten al interesado exigir al
gestor de un motor de búsqueda eliminar de la lista de resultados obtenida como
consecuencia de una búsqueda efectuada a partir de su nombre vínculos a páginas
web, publicadas legalmente por terceros y que contienen datos e información
verídicos relativos a su persona, debido a que estos datos e información pueden
perjudicarle o que desee que estos datos e información se «olviden» tras un
90 Google Spain, Google Inc., los Gobiernos helénico, austriaco y polaco y la
Comisión consideran que debe darse una respuesta negativa a esta cuestión.
Google Spain, Google Inc., el Gobierno polaco y la Comisión alegan a este
respecto que los artículos 12, letra b) y 14, párrafo primero, letra a), de la
Directiva 95/46 confieren derechos a los interesados únicamente a condición de
que el tratamiento controvertido sea incompatible con dicha Directiva o por
razones legítimas propias de su situación particular, y no por la mera razón de que
consideren que este tratamiento puede perjudicarles o deseen que los datos objeto
de ese tratamiento caigan en el olvido. Los Gobiernos helénico y austriaco
consideran que el interesado debe dirigirse al editor del sitio de Internet de que se
91 El Sr. Costeja González y los Gobiernos español e italiano son de la opinión de
que el interesado puede oponerse a la indexación de sus datos personales por un
motor de búsqueda cuando la difusión de estos datos por la intermediación de éste
le perjudica y de que sus derechos fundamentales a la protección de dichos datos y
de respeto a la vida privada, que engloban el «derecho al olvido», prevalecen
sobre los intereses legítimos del gestor de dicho motor y el interés general en la
92 En relación con el artículo 12, letra b), de la Directiva 95/46, cuya aplicación está
sometida al requisito de que el tratamiento de datos personales sea incompatible
con dicha Directiva, es necesario recordar que, como se ha señalado en el apartado
72 de la presente sentencia, tal incompatibilidad puede resultar no sólo de que los
datos sean inexactos, sino en particular, de que sean inadecuados, no pertinentes y
excesivos en relación con los fines del tratamiento, de que no estén actualizados o
de que se conserven durante un período superior al necesario, a menos que se
imponga su conservación por fines históricos, estadísticos o científicos.
93 Se deduce de estos requisitos, establecidos en el artículo 6, apartado 1, letras c)
a e), de la Directiva 95/46, que incluso un tratamiento inicialmente lícito de datos
exactos puede devenir, con el tiempo, incompatible con dicha Directiva cuando
estos datos ya no sean necesarios en relación con los fines para los que se
recogieron o trataron. Éste es el caso, en particular, cuando son inadecuados, no
pertinentes o ya no pertinentes o son excesivos en relación con estos fines y el
94 Por consiguiente, en el supuesto en el que se aprecie, tras una solicitud del
interesado en virtud del artículo 12, letra b), de la Directiva 95/46, que la inclusión
en la lista de resultados obtenida como consecuencia de una búsqueda efectuada a
partir de su nombre, de vínculos a páginas web, publicadas legalmente por
terceros y que contienen datos e información verídicos relativos a su persona, es,
en la situación actual, incompatible con dicho artículo 6, apartado 1, letras c) a e),
debido a que esta información, habida cuenta del conjunto de las circunstancias
que caracterizan el caso de autos, es inadecuada, no es pertinente, o ya no lo es, o
es excesiva en relación con los fines del tratamiento en cuestión realizado por el
motor de búsqueda, la información y los vínculos de dicha lista de que se trate
95 En lo que atañe a las solicitudes en el sentido de este artículo 12, letra b), basadas
en el supuesto incumplimiento de los requisitos establecidos en el artículo 7,
letra f), de la Directiva 95/46 y con arreglo al artículo 14, párrafo primero, letra a),
de dicha Directiva, ha de señalarse que cada tratamiento de datos personales debe
ser legítimo, en virtud del artículo 7, durante todo el período en el que se efectúa.
96 Visto lo que antecede, al apreciar tales solicitudes presentadas contra un
tratamiento como el controvertido en el litigio principal, se tendrá que examinar,
en particular, si el interesado tiene derecho a que la información relativa a su
persona ya no esté, en la situación actual, vinculada a su nombre por una lista de
resultados obtenida tras una búsqueda efectuada a partir de su nombre. A este
respecto, cabe señalar que la apreciación de la existencia de tal derecho no
presupone que la inclusión de la información en cuestión en la lista de resultados
cause un perjuicio al interesado.
97 Ya que el interesado puede, habida cuenta de sus derechos con arreglo a los
artículos 7 y 8 de la Carta, solicitar que la información de que se trate ya no se
ponga a disposición del público en general mediante su inclusión en tal lista de
resultados, es necesario considerar, como se desprende, en particular, del apartado
81 de la presente sentencia, que estos derechos prevalecen, en principio, no sólo
sobre el interés económico del gestor del motor de búsqueda, sino también sobre
el interés de dicho público en encontrar la mencionada información en una
búsqueda que verse sobre el nombre de esa persona. Sin embargo, tal no sería el
caso si resultara, por razones concretas, como el papel desempeñado por el
mencionado interesado en la vida pública, que la injerencia en sus derechos
fundamentales está justificada por el interés preponderante de dicho público en
tener, a raíz de esta inclusión, acceso a la información de que se trate.
98 En relación con una situación como la del litigio principal, que se refiere a la
presentación, en la lista de resultados que el internauta obtiene al efectuar una
búsqueda a partir del nombre del interesado con ayuda de Google Search, de
vínculos a dos páginas de archivos en línea de un periódico que contienen
anuncios que mencionan el nombre de esta persona y relativos a una subasta
inmobiliaria vinculada a un embargo por deudas a la Seguridad Social, es preciso
considerar que, teniendo en cuenta el carácter sensible de la información
contenida en dichos anuncios para la vida privada de esta persona y de que su
publicación inicial se remonta a 16 años atrás, el interesado justifica que tiene
derecho a que esta información ya no se vincule a su nombre mediante esa lista.
Por tanto, en la medida en que en el caso de autos no parece existir razones
concretas que justifiquen un interés preponderante del público en tener acceso a
esta información en el marco de tal búsqueda, lo que no obstante incumbe
comprobar al órgano jurisdiccional remitente, el interesado puede, en virtud de los
artículos 12, letra b), y 14, párrafo primero, letra a), de la Directiva 95/46, exigir
que se eliminen estos vínculos de la lista de resultados.
99 De las consideraciones anteriores se desprende que procede responder a la tercera
cuestión prejudicial que los artículos 12, letra b), y 14, párrafo primero, letra a), de
la Directiva 95/46 deben interpretarse en el sentido de que, al analizar los
requisitos de aplicación de estas disposiciones, se tendrá que examinar, en
particular, si el interesado tiene derecho a que la información en cuestión relativa
a su persona ya no esté, en la situación actual, vinculada a su nombre por una lista
de resultados, obtenida tras una búsqueda efectuada a partir de su nombre, sin que
la apreciación de la existencia de tal derecho presuponga que la inclusión de la
información en cuestión en la lista de resultados cause un perjuicio al interesado.
Puesto que éste puede, habida cuenta de los derechos que le reconocen los
resultados, estos derechos prevalecen, en principio, no sólo sobre el interés
económico del gestor del motor de búsqueda, sino también sobre el interés de
dicho público en acceder a la mencionada información en una búsqueda que verse
sobre el nombre de esa persona. Sin embargo, tal no sería el caso si resultara, por
razones concretas, como el papel desempeñado por el interesado en la vida
pública, que la injerencia en sus derechos fundamentales está justificada por el
interés preponderante de dicho público en tener, a raíz de esta inclusión, acceso a
100 Dado que el procedimiento tiene, para las partes del litigio principal, el carácter de
un incidente promovido ante el órgano jurisdiccional nacional, corresponde a éste
resolver sobre las costas. Los gastos efectuados al presentar observaciones ante el
Tribunal de Justicia, distintos de aquellos en que hayan incurrido dichas partes, no
1) El artículo 2, letras b) y d), de la Directiva 95/46/CE del Parlamento
Europeo y del Consejo, de 24 de octubre de 1995, relativa a la
protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de
datos personales y a la libre circulación de estos datos, debe
interpretarse en el sentido de que, por un lado, la actividad de un motor
de búsqueda, que consiste en hallar información publicada o puesta en
Internet por terceros, indexarla de manera automática, almacenarla
temporalmente y, por último, ponerla a disposición de los internautas
según un orden de preferencia determinado, debe calificarse de
«tratamiento de datos personales», en el sentido de dicho artículo 2,
letra b), cuando esa información contiene datos personales, y, por otro,
el gestor de un motor de búsqueda debe considerarse «responsable» de
dicho tratamiento, en el sentido del mencionado artículo 2, letra d).
2) El artículo 4, apartado 1, letra a), de la Directiva 95/46 debe
interpretarse en el sentido de que se lleva a cabo un tratamiento de
datos personales en el marco de las actividades de un establecimiento
del responsable de dicho tratamiento en territorio de un Estado
miembro, en el sentido de dicha disposición, cuando el gestor de un
motor de búsqueda crea en el Estado miembro una sucursal o una filial
destinada a garantizar la promoción y la venta de espacios publicitarios
propuestos por el mencionado motor y cuya actividad se dirige a los
3) Los artículos 12, letra b) y 14, párrafo primero, letra a), de la Directiva
95/46 deben interpretarse en el sentido de que, para respetar los
derechos que establecen estas disposiciones, siempre que se cumplan
realmente los requisitos establecidos en ellos, el gestor de un motor de
búsqueda está obligado a eliminar de la lista de resultados obtenida tras
una búsqueda efectuada a partir del nombre de una persona vínculos a
páginas web, publicadas por terceros y que contienen información
relativa a esta persona, también en el supuesto de que este nombre o
esta información no se borren previa o simultáneamente de estas
páginas web, y, en su caso, aunque la publicación en dichas páginas sea
en sí misma lícita.
4) Los artículos 12, letra b), y 14, párrafo primero, letra a), de la Directiva
95/46 deben interpretarse en el sentido de que, al analizar los requisitos
de aplicación de estas disposiciones, se tendrá que examinar, en
particular, si el interesado tiene derecho a que la información en
cuestión relativa a su persona ya no esté, en la situación actual,
vinculada a su nombre por una lista de resultados obtenida tras una
búsqueda efectuada a partir de su nombre, sin que la apreciación de la
existencia de tal derecho presuponga que la inclusión de la información
Puesto que éste puede, habida cuenta de los derechos que le reconocen
los artículos 7 y 8 de la Carta, solicitar que la información de que se
trate ya no se ponga a disposición del público en general mediante su
inclusión en tal lista de resultados, estos derechos prevalecen, en
principio, no sólo sobre el interés económico del gestor del motor de
búsqueda, sino también sobre el interés de dicho público en acceder a la
mencionada información en una búsqueda que verse sobre el nombre de
esa persona. Sin embargo, tal no sería el caso si resultara, por razones
concretas, como el papel desempeñado por el interesado en la vida
pública, que la injerencia en sus derechos fundamentales está justificada
por el interés preponderante de dicho público en tener, a raíz de esta
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References: artículo 267
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 resolución 
 artículo 1
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 artículo 2
 artículo 3
 artículo 4
 artículo 6
 artículo 7
 artículo 1
 artículo 9
 artículo 14

artículo 7
 artículo 28
 resolución 
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