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Timestamp: 2020-08-11 07:32:27+00:00

Document:
jurisprudencia 2020- Internas de la Unidad n° 31 SPF y otros s habeas corpus | Habeas corpus | Ley procesal
#SeguridadSocial #Derecho constitucional a los beneficios de la seguridad social, personas privadas de la libertad, asignación por embarazo para protección social, asignación universal por hijo para protección social #Jurisprudencia #Fallo Recurso de hecho deducido por la Administración Nacional de la Seguridad Social en la causa Internas de la Unidad n° 31 SPF y otros s/ habeas corpus
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AHP938-2014(43292)
FLP 58330/2014/1/1/RH1
Internas de la Unidad n° 31 SPF y otros s/
cb cfizweiacbiapilracid,it
Buenos Aires, jA dc A6,-evo de .22 0
Vistos los autos: "Recurso de hecho deducido por la
Administración Nacional de la Seguridad Social en la causa
Internas de la Unidad n° 31 SPF y otros s/ habeas corpus", para
1°) Que la presente causa se inició con la denuncia
de habeas corpus hecha por la Procuración Penitenciaria de la
Nación, a la cual se acumuló una de igual tenor deducida por la
Defensoría General de la Nación, en representación de las
mujeres privadas de su libertad en el Centro de Detención de
Mujeres -unidad 31-, embarazadas o que optaron por permanecer
con sus hijos menores de 4 años (art. 195 de la ley 24.660).
Tuvo por objeto el reconocimiento del derecho a percibir los
beneficios de la ley 24.714 de Asignaciones Familiares que les
fue denegado por la ANSeS, el Servicio Penitenciario Federal
(SPF) y el Ente de Cooperación Técnica y Financiera del Servicio
Penitenciario Federal (ENCOPE). Demandaron la asignación
familiar para las internas que trabajan y, para las que no lo
hacen, la Asignación Universal por hijo (AUH) y la Asignación
Universal por. embarazo (AUE).
2°) Que confirmado el rechazo de la pretensión por la
mayoría de la Sala III de la Cámara Federal de Apelaciones de La
Plata (fs. 333/337 de los autos principales cuya foliatura se
citará en lo sucesivo)', la Sala IV de la Cámara Federal de
Casación Penal hizo lugar a los recursos de casación
interpuestos por los denunciantes y ordenó a la ANSeS que, en
los casos en que correspondiere y conforme a la normativa legal
aplicable, otorgara al colectivo actor los beneficios de la ley
24.714 (fs. 454/473). El tribunal fundó su competencia en las
específicas disposiciones de la ley 24.660 (arts. 107, inc. g y
121). Consideró que la diversidad de situaciones y el cúmulo de
documentación a requerir no podían constituir fundamento válido
para el rechazo de la acción y que la negativa a conceder los
beneficios de la ley 24.714 a las internas por estar privadas de
la libertad con sus hijos configuraba un supuesto de
agravamiento ilegítimo de las condiciones en que se cumple la
privación de la libertad que, en el fallo recurrido, no había
merecido tratamiento (art. 3 de la ley 23.098). Estimó que la
ley no contempla limitación para que las mujeres privadas de la
libertad y sus hijos sean beneficiarios, sino •que, por el
contrario, la regulación del trabajo intramuros exige el respeto
de la legislación laboral y de la seguridad social y establece
la deducción de aportes (arts. 121 y 129 de la ley 24.660). Se
refirió a la normativa de la ANSeS que prevé la posibilidad de
la percepción ,de las asignaciones a través de apoderado frente a
la privación de la libertad (res. 393/2009) y a las normas de
carácter nacional e internacional que reconocen los beneficios
de la seguridad social en protección de los niños y de las
mujeres madres p embarazadas en situación de vulnerabilidad,
para quienes el subsidio reclamado mejora las condiciones en la
unidad, penitenciaria en evidente resguardo y protección del
interés superior del niño del cual el Estado es garante.
30 ) Que, contra dicho pronunciamiento la ANSeS
interpuso el recurso extraordinario cuya denegación dio origen a
esta queja. Funda el recurso en la existencia de cuestión
federal y arbitrariedad. Sostiene que en el fallo se han
reconocido beneficios ajenos al marco normativo de las leyes
23.098 y 24.714. Entiende que los beneficios son improcedentes
porque, con relación a las asignaciones familiares, las internas
no establecen una relación de dependencia ni habrían hecho
contribución alguna. En cuanto a la AUH y AUE, sostiene que el
Estado cubre las contingencias de salud, educación y
alimentación de los niños alojados en el penal a través de la
agencia penitenciaria. Considera que la vía del amparo no es
marco adecuado para discutir la satisfacción de necesidades
básicas y que no se habría configurado un supuesto de
agravamiento de las condiciones de detención. Entiende que es el
Servicio Penitenciario quien debe asegurar todo lo necesario
para la asistencia y cuidado de las madres recluidas con sus
hijos. Agrega que la inaplicabilidad de la ley 23.098 se
emparenta con que las prestaciones reclamadas deben ventilarse
ante el fuero federal de la seguridad social, sin que el juez
penal tenga potestad en razón de la materia. Invoca violación
del derecho de igualdad procesal y de defensa en juicio porque
se le habría dado una participación mínima, insuficiente para el
adecuado ejercicio del derecho de defensa. Por último invoca la
existencia de gravedad institucional porque el colectivo no
sería un beneficiario expresamente determinado por la ley
24.714. Sostiene que el reconocimiento del reclamo pone en
crisis el Sistema Integrado Previsional Argentino (leyes 24.463
y 26.417), de asignaciones familiares y de asignación universal
(ley 24.714).
4°) Que a juicio de esta Corte, los agravios son
inadmisibles porque remiten al examen de cuestiones de hecho,
prueba, derecho común y procesal, ajenas al remedio del art. 14
de la ley 48. Además, la interpretación dada por los jueces de
la causa a las normas en juego ha sido en favor de los derechos
reclamados en la pretensión inicial y que están consagrados en
la Constitución Nacional y en los tratados internacionales con
5°) Que con relación a la jurisdicción competente
para conocer en las actuaciones, el planteo remite al estudio de
puntos de índole procesal, que han sido debidamente resueltos
con fundamentos bastantes de igual carácter y con arreglo a las
normas y principios que rigen la materia, por lo que, en ese
aspecto, el fallo apelado no es susceptible de descalificación.
6°) Que, en cuanto a la alegada violación del
principio de igualdad en materia procesal, la propia recurrente
sostiene (fs. 27 Id.) que en ocasión de la audiencia del art. 14
de la ley 23.098 "puso en conocimiento de las autoridades
judiciales cuál era el proceder del Organismo respecto del
otorgamiento de las asignaciones familiares en relación con el
colectivo accionante" y que "se acompañaron dos dictámenes
emanados de este Servicio Jurídico (45011 y 46205)". En la
mencionada audiencia estuvieron presentes la Directora de
Asignaciones Familiares y Desempleo de ANSeS, quien hizo uso de
la palabra (fs. 233), el Coordinador de ANSeS y el Asesor
Jurídico de penales de ANSeS. No surge que en dicha oportunidad
se hayan requerido diligencias. Tampoco en la apelación federal
se invocan defensas de las cuales la recurrente se haya visto
Qfiátícia h Plfració/it
privada de oponer máxime cuando, cabe aclarar, la recurrente
afirma que los aludidos dictámenes del organismo "no desconocen
el derecho a la percepción de las prestaciones de la seguridad
social requeridas en esta acción de habeas corpus [sino que]
establecen determinadas condiciones para su otorgamiento...". En
tales términos, la impugnación no resulta idónea para demostrar
la alegada vulneración de la garantía constitucional invocada,
que no se advierte.
7°) Que respecto de la vía utilizada, el Tribunal ha
destacado la necesidad de salvaguardar la finalidad del
instituto o la esencia del procedimiento de habeas corpus que
procura fundamentalmente proteger a la persona amparada y no
tanto a la autoridad estatal requerida o demandada (Fallos:
302:1097; 307:1039; 318:1894 y 321:3646). En tal sentido la
Corte ha dicho que, con la extensión del procedimiento
sumarísimo de habeas corpus a la protección de la dignidad y
respeto a la persona, con los que debe cumplirse la privación de
la libertad, el legislador ha buscado establecer un medio legal
adicional, rápido y eficaz para resguardar el trato digno en las
prisiones y para solucionar situaciones injustas que allí se
planteen. Pues, lo que caracteriza el instituto sub examine es
el objetivo de suministrar un recurso expeditivo para la
protección de los derechos comprometidos cuando fuere urgente
modificar el agravamiento de las condiciones de detención, y
cuando ello no aconteciere por cualquier razón (Fallos:
322:2735, considerando 4°). Sostuvo también que el ingreso a una
prisión no despoja a la persona de la protección de las leyes y,
en primer lugar, de la Constitución Nacional, de modo que toda
situación de privación de la libertad impone al juez o
funcionario que la autorice el deber de garantizar el
cumplimiento de las normas constitucionales, los tratados
internacionales ratificados por la República Argentina y los
derechos del detenido no afectados por la medida de que se trate
(Fallos: 327:5658).
8° ) Que el derecho al otorgamiento por parte del
Estado de los beneficios de la seguridad social, con carácter
integral e irrenunciable, está consagrado en el art. 14 bis de
la Constitución Nacional. Tal manda constitucional concreta la
previsión del art. 9 del Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales que proclama que "Los Estados
Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona
a la seguridad social, incluso al seguro social". A fin de hacer
efectivo el reconocimiento contemplado en las referidas
disposiciones, .el art. 75, inc. 23 de la Carta Constitucional
pone en cabeza del Congreso de la Nación el dictado de un
régimen de seguridad social especial e integral en protección
del niño en situación de desamparo, desde el embarazo hasta la
finalización del período de enseñanza elemental, y a la madre
durante el embarazo y el tiempo de lactancia.
En consonancia con lo expresado, los derechos de las
niñas y niños alojados con sus madres requieren su protección
integral •para garantizarles el ejercicio y disfrute pleno,
efectivo y permanente de aquellos reconocidos en el ordenamiento
jurídico nacional y,en los tratados internacionales en los que
la Nación es parte, los cuales deben ser asegurados por su
máxima exigibilidad. La omisión en la observancia de los deberes
que corresponden a los órganos gubernamentales del Estado
habilita a todo ciudadano a interponer las acciones
administrativas y judiciales a fin de restaurar el ejercicio y
goce de tales derechos a través de medidas expeditas y eficaces
(art. 1 de la ley 26.061).
9°) Que la recurrente no invoca la existencia de una
expresa disposición que excluya al colectivo reclamante de los
beneficios que procura. Se trata de mujeres detenidas sin
condena o que lo han sido por penas iguales o inferiores a los
tres años (art. 12 del Código Penal). Las que están con sus
hijos ejercen la responsabilidad parental, de modo que negarles
el beneficio de la AUH, instituido en favor de los niños,
importa una violación al principio de no trascendencia de la
pena (art. 5, inc. 3 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos). Con relación a las embarazadas privadas de su libertad
o a las mujeres que permanecen en la unidad penitenciaria con
sus hijos hasta los 4 años, la ley 24.714 no establece distingo
para ser beneficiarias de las asignaciones en cuestión.
10) Que el trabajo penitenciario constituye, sin
lugar a dudas, una de las formas de 'trabajo humano que, como
tal, goza de tutela constitucional (arts. 14 y 14 bis de la
Constitución Nacional). La ley 24.660, en sus arts.'107, incs. f
y g, 121 y 129, establece específicamente la retribución del
trabajo y la deducción de los aportes correspondientes a la
seguridad social. Es, pues, en función de tan claras y expresas
directivas constitucionales y legales que resultan inaceptables
los argumentos que ensaya la apelante para desentenderse del
cumplimiento de las obligaciones que derivan de la ley 24.714 en
cuanto "instituye con alcance nacional y obligatorio_ un Régimen
de Asignaciones Familiares" (art. 1 0 ).
Que, en cuanto al agravio relativo a que el
servicio penitenciario aseguraría la asistencia de las madres
recluidas y les proveería de todo lo necesario para la
asistencia y cuidado de su hijo, resulta ilustrativa la
declaración de Claudia De La Fuente Gerez (fs. 233 vta.),
alojada en la U.31, quien refirió que "el Estado cubre en parte
las necesidades_, los elementos de higiene lo cubren las
internas, y refuerzan con alimentos porque no les alcanza tanto
a las internas, como a los menores. Que además de la comida de
carro que les proporcionan, compra los elementos de higiene en
proveeduría, y eso lo hacen con los ingresos que reciben frutos
de su trabajo. Que esta situación la padecen todas las internas.
Que tanto la dicente, como el resto de las internas, tienen
varios hijos, tanto adentro como afuera, que tiene ocho hijos y
no recibe asignaciones familiares. Que ninguna compañera cobra
asignaciones familiares".
Que en orden a la existencia de normativas que
aspiran a remover los obstáculos de índole administrativa para
garantizar a las personas detenidas la percepción de las
prestaciones según le corresponda a cada una, la Defensora
Pública Oficial (fs. 119/125) se refirió en su presentación a
que la ley de presupuesto nacional para los ejercicios 2012 y
2013 prevé expresamente entre sus partidas la designación de
recursos para hacer frente a las asignaciones familiares de las
personas privadas de libertad que trabajan. Así, surge textual
que: "El ENCOPE continuará expandiendo los talleres de
laborterapia dirigidos a los internos penitenciarios,
garantizando •derechos básicos en materia de seguridad social,
tales como la percepción de asignaciones familiares y el
reconocimiento del fondo de desempleo_" (fs. 124 vta.). Por su
parte el doctor Rodrigo Borda, de la Procuración Penitenciaria,
aludió en la audiencia del art. 14 de la ley 23.098 a análogos
objetivos en el presupuesto 2013-2014.
Que el art. 6 de la ley 26.485, de Protección
Integral a las Mujeres, define como violencia institucional a
aquella realizada por las/los funcionarios, profesionales,
institución pública que tenga como fin retardar, obstaculizar o
ejerzan los derechos previstos en dicha ley, en tanto que, el
decreto reglamentario 1011/2010 de dicha norma estipula, en su
art. 9°, inc. u, que, a los efectos de la ley que se reglamenta,
de conformidad con lo establecido en el art. 9 de la Convención
contra la Mujer, la condición de mujer privada de libertad no
puede ser valorada para la denegación o pérdida de planes
sociales, subsidios, servicios o cualquier otro beneficio
acordado o al que tenga derecho a acceder, salvo disposición
legal en contrario.
Que, según establece la Convención sobre los
Derechos del Niño, los Estados partes deben tomar "todas las
contra t'oda forma de discriminación o castigo por causa de su
condición, las actividades (_) o creencia de sus padres" y que
se respete el derecho del niño a preservar sus relaciones de
familia sin injerencias ilícitas (art. 8°) y al mismo tiempo,
reclama que en todas las medidas concernientes a los niños que
tomen las instituciones públicas se atienda, como consideración
primordial, el interés superior del niño y se les asegure la
protección y el cuidado necesarios para su bienestar, adoptando
todas las medidas legislativas y/o administrativas que sean
Que en las observaciones finales del Comité de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales luego del examen del
tercer informe presentado por Argentina como Estado parte en
virtud de los arts. 16 y 17 del Pacto, del 14 de diciembre de
2011 se destacó, en el punto 20, la preocupación de "que los
requisitos para recibir la Asignación Universal por Hijo,
establecida por ley, en la práctica excluyan a ciertos grupos,
como los migrantes y sus hijos, del derecho a recibir la
prestación". Se instó al Estado "a que considere la posibilidad
de adoptar todas las medidas que sean necesarias para ofrecer la
cobertura de la Asignación Universal por Hijo sin restricciones,
especialmente en el caso de grupos de personas marginadas y
desfavorecidas, como los hijos de los trabajadores migratorios
en situación irregular y los hijos de las personas privadas de
Que a 'la luz de la normativa vigente cabe
concluir que la denegación de los beneficios en cuestión ha
constituido efectivamente un supuesto de agravamiento ilegítimo
de la forma y condiciones en que se cumple la privación de la
libertad porque ha importado empeorar el estado de las mujeres
a/2— ck „Ad/id,. ,4
madres, con desconocimiento de su condición y la de sus hijos,
pese a que las normas y principalmente las que integran el
bloque de constitucionalidad establecen, como uno de los
estándares mínimos de los derechos económicos, sociales y
culturales, el principio de no discriminación y la protección
prioritaria a ciertos grupos mayormente vulnerables.
En suma, el ordenamiento jurídico no contiene norma,
salvo la acreditación de las condiciones para resultar
beneficiario, que justifique la denegación del reclamo al
colectivo actor.
Por lo demás, los restantes agravios articulados
tampoco son hábiles para suscitar la apertura de la instancia
del art. 14 de la ley 48 (art. 280 del Código Procesal Civil y
Por ello, se desestima la queja. Hágase saber, devuélvanse
los autos principales con copia del presente y,' oportunamente,
FERNANDO ROSENKRANTI
JUAN CAR MAQUEDA
ICARDO LUIS LORENZETTI
HO cloRosArn -11
Recurso de queja interpuesto por la Administración Nacional de la Seguridad
Social, representada por el Dr. Juan Agustín Rolón, con el patrocinio letrado
del Dr. Marcelo Esteban Mónaco.
Tribunal de origen: Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal.
Tribunales que intervinieron con anterioridad: Sala III de la Cámara Federal
de La Plata y Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional n° 1 de Lomas de
FLP 58330/2014/CFC1
REGISTRO NRO. 2326/15.4
//la ciudad de Buenos Aires, a los 4 días del mes
de diciembre del año dos mil quince, se
reúne la Sala IV de la Cámara Federal de Casación
Penal integrada por el doctor Mariano Hernán Borinsky
como Presidente y los doctores Juan Gustavo M. Hornos
y Carlos Gemignani como Vocales, asistidos por el
Secretario actuante, a los efectos de resolver los
recursos de casación interpuestos a fs. 338/351 y fs.
352/351 de la presente causa Nro. FLP 58330/2014/CFC1
del registro de esta Sala, caratulada: “INTERNAS DE LA
UNIDAD Nº 31 SPF s/ HABEAS CORPUS”; de la que RESULTA:
I. El 11 de agosto de 2015 la Sala III de la
Cámara Federal de Apelaciones de la ciudad de La
Plata, por mayoría, confirmó la decisión del juez de
grado que había rechazado la acción de habeas corpus
efectuada por la Procuración Penitenciaria de la
Nación y por la Sra. Defensora Oficial, Dra. Gabriela
Macedo (cfr. fs. 333/337).
II. Contra esa decisión, interpusieron
recursos de casación la Defensora Pública Oficial (fs.
338/351) y el apoderado de la Procuración
Penitenciaria de la Nación (fs. 352/372), que fueron
concedidos por el “a quo” (cfr. fs.374).
III. La Defensora Oficial fundó en ley y en
jurisprudencia la admisibilidad formal de su recurso.
En cuanto a la procedencia de la acción de
habeas corpus, sostuvo que la resolución recurrida era
inmotivada y que arbitrariamente se había negado la
competencia porque no se habían dado a conocer los
motivos por los cuales la acción de habeas corpus no
era la vía idónea para satisfacer las pretensiones de
los accionantes. Agregó que “…si bien el conflicto de
Fecha de firma: 04/12/2015
Firmado por: GUSTAVO M. HORNOS, JUEZ DE CÁMARA DE CASACION
Firmado por: MARIANO HERNÁN BORINSKY, JUEZ DE CÁMARA DE CASACIÓN
fondo se vincula con el derecho laboral y/o de
seguridad social, el hecho de que las afectadas sean
mujeres privadas de su libertad, hace que dicha
vulneración devenga, indefectiblemente, en un
agravamiento de las condiciones de detención, máxime
en los casos de internas alojadas junto a sus hijos
menores; por lo cual la urgencia del caso, lejos de
diluirse en función de la complejidad, se enfatiza y
demanda priorización” (cfr. fs. 341vta./342). Fundó su
postura en fallos de la Corte Interamericana y de la
Al respecto, afirmó que “…la naturaleza
alimentaria de los derechos en juego, sí reviste, ‘por
si misma’, entidad suficiente para habilitar la vía
expedita del habeas corpus; máxime habiendo niña/os
involucrados en las resultas del proceso, y cuando,
como ya se acreditó en autos, los recursos provistos
por el SPF a las internas son manifiestamente
insuficientes para la debida crianza de sus hijos”
(cfr. fs. 342/vta.).
Indicó que por las propias características de
la AUH, particularmente su universalidad y su objetivo
de mejorar la calidad de vida de los menores, la
decisión de no otorgar tal subsidio a las mujeres
privadas de su libertad, resultaba contradictorio,
discriminatorio y alejado de los motivados que lo
habían establecido.
Agregó que las asignaciones fueron creadas
como un complemento destinado a que sus beneficiarios
logren alcanzar un mínimo de estado de bienestar y
que, por ello, “…negar, restringir, limitar o
dificultar su otorgamiento; tiene efectos concretos,
directos y perniciosos sobre la calidad de vida del
colectivo tutelado…” (fs. 345).
En cuanto al fondo del asunto, sostuvo que la
negativa de la ANSES y del ENCOPE de reconocer al
colectivo el derecho a percibir las distintas
prestaciones previstas por el régimen de asignaciones
familiares era ilegal porque “ninguna de las leyes ni
decretos que regulan las asignaciones familiares, los
derechos de la seguridad social, o la ejecución de la
pena excluye a las personas privadas de su libertad
como beneficiarias de las prestaciones en cuestión,
sino que muy por el contrario, prevén expresamente su
derecho a percibir tales beneficios”(cfr. fs.
345/vta.).
Seguidamente criticó el dictamen nro.
45011/10 por basarse en el artículo 12 del Código
Penal el cual estaba tachado de inconstitucional y
porque, además, las prestaciones estaban dirigidas al
menor y no a la madre por lo que constituía una
afectación al principio de no trascendencia de la
Respecto al dictamen nº 46205/10 afirmó que
no correspondía que el órgano administrativo realizara
ulteriores valoraciones adicionales sobre el presunto
destino de las asignaciones para decidir sobre su
procedencia u otorgamiento. Asimismo sostuvo que,
conforme se desprendía del relato de las internas, el
estado no les proveía todo lo necesario para su
Finalmente, argumentó que “…los derechos
fundamentales que aquí se encuentran en juego -como
ser la seguridad social, la tutela judicial efectiva,
la igualdad ante la ley, la no trascendencia de la
pena y su fin resocializador, la protección de la
familia y del niño, entre otros-; al hallarse
expresamente previstos en la CADH… en modo alguno
pueden ser restringidos o limitados por normas que
lejos están de su calidad formal” (cfr. fs.
348/348vta.).
En cuanto al argumento de que sus defendidas
no estarían en relación de dependencia sostuvo que “…
ese argumento no sólo se halla en flagrante
contradicción con el art. 107 de la ley 24.660, sino
que incluso ha sido clara la jurisprudencia en cuanto
a que el trabajo en prisión en modo alguno puede ser
discriminatorio o desventajoso en comparación con el
ejercido por los ciudadanos en libertad” (cfr. fs. 349
vta.). Agregó al respecto que había sido la propia
ANSES quien había dictaminado que debía ser el ENCOPE
quien pagase las asignaciones familiares de rigor,
previéndolo de su partida presupuestaria.
Procuración Penitenciaria de la Nación, luego de
fundar la admisibilidad de su recurso y de describir
minuciosamente los antecedentes de la presente causa,
afirmó que la resolución atacada suponía una
interpretación inaceptable del artículo 43 de la
Constitución Nacional y del artículo 3º de la ley
23.098 y que, en consecuencia, se vulneraba el derecho
del colectivo a la tutela judicial efectiva.
Resaltó el error en que habría incurrido la
Cámara al considerar que la acción abarcaba un
universo mayor de supuestos cuando, el colectivo que
había interpuesto la acción se refería a las mujeres
privadas de su libertad en el Centro Federal de
Detención de Mujeres (U. 31) que atraviesen un
embarazo o que optaron por permanecer con sus hijos e
hijas menores de 4 años y que no incluía a las madres
que no convivían con sus hijos en prisión.
Agregó que derivar el caso a otros carriles
procesales resultaba un exceso ritual manifiesto y que
“Dada la urgencia de la situación denunciada…el
carácter alimentario de las prestaciones y careciendo
de virtualidad los argumentos esgrimidos por la cámara
de apelaciones referidos a la complejidad de la
cuestión debatida, el fallo recurrido resulta
violatorio de los arts. 3 de la ley 23.098, 43 de la
CN, y 8 y 25 de la CADH al desconocer la vía del
habeas corpus para procurar el restablecimiento del
derecho constitucional a la seguridad social…” (cfr.
fs. 360/vta.)
Citó fallos de la Corte Suprema que avalaban
su postura en cuanto habían concedido la vía del
amparo a los efectos de resolver sobre prestaciones
Indicó que el fallo de la Cámara era
arbitrario al apartarse de las constancias de la causa
y por basarse en afirmaciones dogmáticas de los
Afirmó que la decisión vulneraba el derecho
colectivo tutelado a la seguridad social. En tal
sentido sostuvo que la posición institucional de la
ANSES constituía una restricción arbitraria e
irrazonable al derecho a la seguridad social.
IV. El 18 de noviembre se realizó la
audiencia prevista en el art. 465 bis en función de
los arts. 454 y 455 del CPPN modificado por ley
26.374. En esta oportunidad comparecieron los
recurrentes, la señora Defensora Pública Oficial, Dra.
Laura Beatriz Pollastri y el letrado apoderado de la
Procuración Penitenciaria de la Nación, doctor Rodrigo
Diego Borda. Asimismo concurrieron a la audiencia en
carácter de Amicus Curiae, la Doctora Elsa Porta, la
señora investigadora del CONICET, Pilar Aricidiácono y
por la Universidad de Buenos Aires, el señor Gustavo
Gamallo. También concurrieron a la audiencia, el
Coordinador del Área de emisión de normas y
requerimientos asignaciones familiares no
contributivas activos –ANSES-, licenciado Diego Dimían
Castro, y la Auditora de la Unidad Nro. 31, doctora
Yolanda F. Petraccaro.
En esta oportunidad los recurrentes
mantuvieron la impugnación, ampliaron sus fundamentos
y presentaron breves notas (fs. 426/433 y fs.
434/443). También presentó breves notas la Dra. Elsa
Porta (cfr. fs. 380/407).
Finalmente, el Centro de Estudios Legales y
Sociales se presentó como amicus curiae y efectuó sus
aportes a fs. 445/454.
V. Superada la etapa consignada en el
apartado anterior, quedaron las actuaciones en estado
de ser resueltas. Efectuado el sorteo de ley para que
los señores jueces emitan su voto, resultó el
siguiente orden sucesivo de votación: doctores Gustavo
M. Hornos, Juan Carlos Gemignani y Mariano Hernán
I. Admisibilidad formal de los recursos de
Los recursos de casación interpuestos son
formalmente admisibles en tanto la Corte Suprema de
Justicia de la Nación ha considerado que en los casos
en que se recurre una sentencia que rechaza una acción
de habeas corpus, esta Cámara “constituye un órgano
intermedio ante el cual las partes pueden encontrar la
reparación de los perjuicios irrogados en instancias
anteriores, máxime si los agravios invocados aparecen
claramente vinculados con una cuestión federal”
(Fallos 331:632) como es, en el presente caso, la
afectación de la garantía prevista en el art. 18, in
fine, CN en tanto se ha denunciado la “agravación
ilegítima de la forma y condiciones en que se cumple
la privación de la libertad”, en los términos del art.
3, de la ley 23.098 (cfr. Sala IV “LEGUIZAMON,
Cristian s/ recurso de casación”, registro nº
2676/2014.4, causa nº FSM 40365/2014/1/CFC1, rta.
25/11/15). Cuestión esta que será tratada en
profundidad a continuación.
a) La presente acción de habeas corpus
colectiva se inició a raíz de la presentación
Nación en representación de un colectivo integrado por
las mujeres privadas de su libertad en el Centro
Federal de Detención de Mujeres (Unidad 31) que
atraviesan un embarazo o que han ejercido la opción
del artículo 195 de la ley 24.600 para permanecer con
sus hijos e hijas mejores de 4 años, en virtud de la
negativa de la ANSES, el SPF, y el ENCOPE a
reconocerles a aquellas que trabajan su derecho a
percibir las asignaciones familiares del subsistema
contributivo de la seguridad y a aquellas que no lo
hacen, las prestaciones del subsistema no
contributivo, la Asignación Universal por Hijo (AUH) y
la Asignación Universal por Embarazo (AUE).
En su presentación, se afirmó que el
fundamento jurídico de esas negativas se
circunscribieron a dos dictámenes del Servicio
Jurídico Permanente de ANSES (46205/10 y 45011/10),
los cuales tacharon de ilegales y arbitrarios; por lo
que indicaron que se configuraba un agravamiento
ilegítimo de las condiciones de detención (cfr. fs.
Asimismo, la Sra. Defensora Oficial a cargo
de la Defensoría Federal Nº2, Dra. Gabriela Macedo,
hizo una presentación en los mismos términos (causa
FLP216/2015) la cual se acumuló a la presente (fs.
b) Tras solicitar la producción de medidas de
prueba (fs. 102, 133, 143, 221), el 15 de mayo de 2015
se realizó la audiencia estipulada en los artículos 14
y ss. de la ley 23.098, con la presencia de un
representante del colectivo amparado, la Directora de
Asignaciones Familiares y Desempleo, el Director de
Asuntos Jurídicos de la ANSES, un representante de la
ENCOPE, la Jefe del área de Asistencia Social del
Servicio Penitenciario Federal, la auditora de la
Unidad Nº31, la Sra. Defensora Oficial y
representantes de la Procuración Penitenciaria de la
Nación (cfr. fs. 233/235).
En esta oportunidad, la interna Claudia De la
Fuente Gerez, en su carácter de representante del
colectivo referenciado, sostuvo que el estado no
cubría todas sus necesidades y que parte de los
elementos básicos debían ser comprados con los
ingresos que percibían.
La representante del ENCOPE indicó que “…al
no haber ninguna modalidad de contratación laboral, no
se aplica la ley de contrato de trabajo… y en función
de no haber contratación especial alguna, ser un
régimen especial, no se hacen los aportes”(cfr. fs.
La Directora de Asignaciones Familiares y
Desempleo de Anses, señaló que las internas que
trabajan, de acuerdo a los dictámenes de ANSES, no
tienen derecho a asignaciones familiares y a la AUH y
AUE porque se entiende que no están bajo una relación
de dependencia y no se efectúa una de las
contribuciones al régimen de asignaciones familiares.
Con respecto a las asignaciones universales, se
entiende que el estado ya está cubriendo la
contingencia de salud, educación y alimentación del
niño y por ende el dinero correspondiente a la
asignación ya está saldado con la cobertura del estado
(cfr. fs. 233/vta.).
La representante legal del Servicio
Penitenciario Federal, Dra. Fabiana Petraccaro,
adhirió a lo manifestado por la representante de la
El coordinador del Área de Derechos Sociales
y Culturales de la Defensoría General de la Nación,
replicó los fundamentos expuestos por las partes.
Afirmó, en consonancia con lo expuesto por la interna,
que los suministros que proveía el Servicio
Penitenciario no satisfacían el mínimo necesario para
vivir y que “la idea de las asignaciones familiares y
universales tienen que ver con complementar, la
situación de las personas con hijos menores, porque se
considera que el salario mínimo, tampoco garantiza esa
subsistencia” (cfr. fs. 234). Asimismo afirmó que no
podía invocarse el artículo 12 del Código Penal como
obstáculo a la concesión de la asignación solicitada,
toda vez que las amparistas son madres que conviven
con sus hijos y, por tanto, ejercen la patria
Por su parte, la defensora oficial afirmó que
las tareas laborales prestadas en la unidad carcelaria
debían considerarse en igualdad de condiciones a las
que lo hacían extra muros. Agregó que la decisión
adoptada menoscaba el principio de no trascendencia de
la pena previsto en el artículo 5, inciso 3ero., de la
Finalmente, el Subdirector de la Dirección
Legal y Contencioso Penal de la Procuración
Penitenciaria de la Nación, sostuvo que los argumentos
expuestos por el representante de la ENCOPE se oponían
a la ley 24.660 y al fallo “Kepich” de la Sala II de
esta Cámara Federal de Casación Penal. Explicó que el
ENCOPE integraba el sector público nacional y, como
tal, debía afrontar las erogaciones del personal
incluyendo las asignaciones familiares. Puntualizó que
“…resulta evidente que las amparadas son víctimas de
una discriminación ilegítima, a ninguna madre o niño
en el medio libre se le restringe a cobrar AUH, por el
hecho de que su hijo reciba educación pública, salud
pública o se alimente en algún comedor público…Esas
prestaciones estatales, no son óbices para que estas
mujeres cobren” (cfr. fs. 235/vta.).
c) El 29 de mayo el juez a cargo del Juzgado
Federal Criminal y Correccional nº1 de Lomas de
Zamora, rechazó la denuncia de habeas corpus porque
entendió que no se encontraba configurada una
situación que constituyera un agravamiento ilegítimo
en las formas y condiciones de detención de las
amparistas en los términos requeridos por la ley
23.098 (cfr. fs. 260/265).
En tal sentido, luego de efectuar una breve
descripción de las características de la acción de
habeas corpus, particularmente, que se trata de un
procedimiento excepcional y sumarísimo, afirmó que “…
la pretensión en estudio debe ser objeto de análisis
mediante una vía disímil a la aquí planteada, en la
cual se asegure un acabado análisis de los fundamentos
jurídicos y etimológicos tenidos en cuenta por la
autoridad requerida al momento de reglamentar los
derechos en pugna”.
Finalmente, exhortó al Director a cargo del
Servicio Penitenciario para que se expida en relación
a la presunta falta de insumos de higiene y de
alimentos de la población carcelaria y para que se
adopten las medidas necesarias para hacer efectivo el
derecho reconocido por la Gerencia de Asuntos
Jurídicos de ANSES para las amparistas que se
encuentren procesadas para cobrar la AUH.
d) Contra esta decisión, interpusieron
recursos de apelación la Defensora Pública Oficial en
su carácter de Co-Titular de la Comisión de Cárceles
de la DGN (fs. 338/351) y el Director General de
Protección de Derechos Humanos de la Procuración
Penitenciaria de la Nación (fs. 278/302). Asimismo, se
presentó como amiga del tribunal, la Sra. Elsa Porta y
solicitó se hiciera lugar a la pretensión de la parte
actora (fs. 309/331).
En el recurso presentado por la defensa
oficial, se hizo hincapié en la arbitrariedad de la
resolución recurrida en tanto no se había explicado
concretamente por qué la vía intentada no era la
adecuada para resolver su pretensión o cuál sería
entonces la vía pertinente. Afirmó que pese haber
reconocido la seriedad y la raigambre constitucional
del problema planteado, el a quo había decidido
dogmáticamente no hacer lugar a la acción. Sostuvo
que, en tanto los planteos remitían a cuestiones
económicas, afectación ilegítima de los salarios y/o
derechos sociales de los internos, su vulneración se
traducía en un agravamiento ilegítimo de las
condiciones de detención. En apoyo a su postura, citó
fallos de la Corte Interamericana y de la Corte
Suprema de Justicia de la Nación que avalaban su
Agregó que ninguna ley o disposición
administrativa que regulaban las asignaciones
familiares restringían el derecho a percibir tales
beneficios a las mujeres privadas de su libertad, sino
que, por el contrario, las contemplaba y que los
dictámenes administrativos en los que se basaban las
denegatorias contradecían la ley y por tanto
resultaban arbitrarios. Con tal norte, analizó el
dictamen nro. 45011/10 y el dictamen nro. 46205/10.
Finalmente, rebatió, con base en la ley 24.660, los
argumentos del ENCOPE referidos a que las internas no
se encontraban en situación de relación de dependencia
motivo por el que no podían cobrar las asignaciones
El Representante de la Procuración
Penitenciaria de la Nación efectuó un minucioso
racconto sobre los antecedentes, leyes y resoluciones
en que se fundaba la petición de las internas.
En cuanto a la resolución atacada, el
recurrente afirmó que se había realizado una
Constitución Nacional y del artículo 3 de la ley
23.098 y que, en consecuencia, se había vulnerado el
derecho del colectivo a la tutela judicial efectiva.
Agregó que mediante la acción de habeas corpus no sólo
se perseguía amparar cuestiones vinculadas a aspectos
físicos o materiales sino que abarcaba un universo
mucho más amplio vinculado a la privación de la
libertad “Entre ellos, se encuentra el derecho a la
seguridad social en línea con lo exigido por los arts.
6, 14 ter y 14 quinquies de la ley 24.714, 107 inc. G
de la ley 24.660 y los arts. 25 de la DUDH… y 26 de la
Convención sobre los derechos del Niño por lo que,
indudablemente, la negativa de las autoridades a
abonarles las prestaciones provoca un agravamiento en
las condiciones de detención que debe revertirse por
esta vía”(cfr. fs. 294/vta.).
Indicó que la omisión de las prestaciones
dinerarias dispuestas por ley incidía negativamente
sobre las condiciones de vida de las mujeres, niños y
niñas que integraban el colectivo que representaba y
lo que se perseguía era garantizar la satisfacción de
las particulares necesidades de un grupo de niños por
nacer y menores de 4 años. En apoyo a su postura citó
jurisprudencia de esta Cámara que había hecho lugar a
acciones de habeas corpus vinculados a la retribución
del salario de las personas privadas de su libertad.
En la presentación efectuada por el amicus
curiae se efectuó una pormenorizada descripción de la
normativa vigente nacional e internacional relativa al
trabajo intramuros. Con especial énfasis en el Pacto
Culturales, y las recomendaciones del Comité, afirmó
que los Estados partes estarían impedidos de negar o
limitar el acceso igualitario a un trabajo decente
para todas las personas, incluidas las personas
privadas de su libertad y, que por esta circunstancia,
la ley 24660 dispuso expresamente que el trabajo
intramuros debía respetar la legislación laboral y de
En tal sentido, citó las conclusiones de la
Comisión Especial de Estudio sobre las Condiciones de
Vigencia y Estados de las Relaciones Laborales en el
Marco del Trabajo Prestado en Condiciones Encierro de
las Personas Privadas de su Libertad Ambulatoria,
creada por Resolución Nº 1373/2014 del Ministerio de
Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación y los
informes de la Organización Internacional del Trabajo.
Compatibilizó toda esta normativa con la ley
24.714 sobre asignaciones familiares y concluyó que la
medida adoptada por la ANSES carecía de respaldo
legal, era irrazonable, resultaba contraria al interés
superior del niño y desnaturalizaba las medidas
implementadas mediante los decretos 1602/2009 y
446/2011 por lo que entendió que “no existe ningún
obstáculo para que la mujer privada de la libertad,
que tiene con ella a su hijo menor de cuatro años
alojado en el centro penitenciario, perciba tanto las
asignaciones establecidas por los citados decretos…
como también los suministros que le provee la
autoridad carcelaria”(cfr. fs. 324).
e) El 11 de agosto de 2015 la Sala III de la
Cámara Federal de La Plata, por mayoría, confirmó la
decisión del juez de grado (cfr. fs.333/337).
Para así decidir, afirmó que los planteos
efectuados por los recurrentes remitían a cuestiones
complejas dado el universo de situaciones que
comprendían y que ello atentaba contra la celeridad de
la acción de habeas corpus. Agregó que el derecho a
recibir prestaciones de la seguridad social escapaba
al conocimiento del juez penal. Sostuvo que la ANSES
no había emitido un dictamen definitivo sobre el fondo
f) Contra esta resolución interpusieron
Penitenciaria de la Nación (fs. 352/372) que fueron
reseñados anteriormente.
III. Admisibilidad formal del habeas corpus.
Transgresión al derecho a la tutela judicial efectiva:
De las constancias de la causa reseñadas
anteriormente y de las conclusiones alcanzadas en el
fallo recurrido, surge que en este último no se
atendió adecuadamente a los concretos planteos de las
accionantes por lo que, la resolución del a quo
constituyó un menoscabo al control judicial amplio y
eficiente, el que resultaba ineludible a la luz de la
ley vigente, y, además, un factor altamente positivo
para el logro de los fines que procuran las normas de
ejecución de las penas privativas de la libertad,
criterio que ha sido adoptado por la Corte Suprema de
Justicia de la Nación en el fallo “ROMERO CACHARANE,
Hugo Alberto s/ ejecución” (R.230 XXXIV, del
09/03/04).
En tal sentido, conviene recordar que es
tarea de los jueces velar porque la privación de
libertad se cumpla en forma acorde a los estándares
mínimos fijados en la normativa aplicable y, en esa
tarea, ordenar, en su caso, el cese de los actos u
omisiones de la autoridad pública que impliquen un
agravamiento ilegítimo de la forma y condición de la
detención, conforme los lineamientos de la Corte
Suprema en “Gallardo”, Fallos: 322:2735 y “Defensor
Oficial interpone acción del art. 43 de la
Constitución Nacional, Fallos: 327:5658 y de la Corte
Interamericana en el caso “Neira Alegrúa y otros vs.
Perú”, del 19/01/1995 y en el caso “Instituto de
Reeducación del Menor vs. Paraguay” del 20/09/2004);
parámetros que fueron seguidos por esta Sala IV in re
LEFIPAN, Walter Roberto s/ recurso de casación”, reg.
1397/13, rta. 9/8/2013 y “GAJARDO PEREZ, Juan Carlos
s/ habeas corpus”, reg. 1844/15.4, rta. 25/9/2015).
En la resolución cuestionada se afirmó, en
base a la cantidad de situaciones distintas que
abarcaba la acción y por la gran cantidad de
documentación aportada, que la situación era compleja,
lo cual resultaba contrario a la naturaleza de la
acción de habeas corpus, motivo por el cual debía
rechazarse, razonamiento que atenta contra el derecho
de las amparistas a la tutela judicial efectiva.
En efecto, la diversidad de situaciones
invocadas por la Cámara merecía o bien un tratamiento
diferenciado, o bien un mismo enfoque desde distintas
perspectivas, pero no podía alzarse como óbice para el
rechazo de la acción.
Por lo demás, la documentación aportada no
supera los dos cuerpos de actuaciones y de la lista de
internas de fs. 151/153, surge que la acción abarcaba
a un acotado número de mujeres accionantes.
Por otra parte, en el decisorio cuestionado
se afirmó en forma abstracta la incompetencia del juez
penal por tratarse de un asunto referido a la
seguridad social, sin advertir que la ley 24.660
contiene específicas disposiciones referidas a la
seguridad social (artículos 107, inciso g, y artículo
121) por lo que atañe en forma directa a la situación
de las trabajadoras intramuros.
En este punto, en la resolución cuestionada
se omitió toda consideración concreta respecto a si
los extremos invocados por los accionantes referidos a
los derechos de la seguridad social, perjudicaban a
las amparistas en los términos del artículo 3ero. de
la ley 23.098.
Esta Sala IV ya se expidió respecto a que,
todo lo concerniente al derecho al trabajo, sus
regulaciones, el pago del peculio -forma y modalidad-,
dentro del cual cabe incluir al sistema de la
seguridad social, “con eventual afectación de los
familiares de los internos trabajadores constituye por
la naturaleza de los derechos involucrados una
situación susceptible de encuadrar en los supuestos
previstos por el artículo 43 de la C.N. y el art. 3
inciso 2º de la ley de habeas corpus”; ello así porque
“…el salario, cuya naturaleza alimentaria resulta
indiscutible y su irregular satisfacción puede afectar
no sólo la subsistencia del interno trabajador sino la
de su grupo familiar, comprometiendo aun otros
intereses…” (cfr. causa nº 14905/2014/1/CFC1
“GUTIERREZ, Alejandro s/ recurso de casación” registro
nº 1051/2014.4, rta. 4/6/2014).
En este marco, tampoco se analizó en la
resolución recurrida si la negativa de la autoridad de
aplicación podía constituir un agravamiento ilegítimo
de las condiciones de detención al resultar
manifiestamente arbitraria.
Prueba de ello es que, el dictamen nro.
45011/10 (fs. 254/257) argüido por la ANSES como
fundamento a su negativa, no resulta aplicable a la
situación de las internas accionantes en tanto ellas
no se encuentran comprendidas en el artículo 12 del
Código Penal porque, precisamente, están alojadas
junto a sus hijos menores en la Unidad Penitenciaria.
Son las accionantes quienes ejercen la tutela de los
Esta palmaria discordancia entre el reclamo
del colectivo y la respuesta de la autoridad
administrativa merecía un control judicial.
Idéntica arbitrariedad de la autoridad
administrativa se manifiesta respecto a las internas
trabajadoras quienes, al efectuar los aportes a la
seguridad social conforme lo dispone el artículo 121
de la ley 24.660, deberían quedar comprendidas dentro
del régimen de las asignaciones familiares que prevé
la ley 24.714 (sobre esta cuestión se volverá en el
Las omisiones y defectos apuntados en los
párrafos precedentes revelan la ausencia del debido
control jurisdiccional que, en el caso, conlleva la
violación del derecho a una tutela judicial efectiva.
En esta dirección, cabe destacar que la
acción intentada resulta ser la vía idónea para
perseguir la corrección de situaciones que afectan las
condiciones de ejecución del encierro.
Es que, debe tenerse en cuenta la especial
situación en la que se encuentran las personas
privadas de su libertad a los efectos de peticionar
ante las autoridades. Es evidente que el contexto de
encierro los coloca en determinadas situaciones en
condiciones de desventaja en comparación con quienes
se encuentran en el medio libre.
En las “100 Reglas de Brasilia sobre Acceso a
la Justicia de las Personas en Condición de
Vulnerabilidad”, se incluye específicamente en el
Capítulo primero, sección segunda, inciso 10, a las
personas privadas de su libertad como una situación de
vulnerabilidad que obsta al debido acceso a la
justicia “especialmente cuando concurre alguna causa
de vulnerabilidad enumerada en los apartados
anteriores”, como ser el género (artículo 8).
En tal sentido, no puede dejar de
contextualizarse que cualquier circunstancia que pueda
redundar en una afectación de derechos de los internos
debe ser examinada desde esta perspectiva, ya que
frente a determinadas problemáticas no pueden
asimilarse situaciones imaginables en la vida libre a
las condiciones imperantes en el marco de la privación
de la libertad (cfr. mi voto en la causa “GUTIERREZ”
ya citada).
La Corte Suprema en el precedente “Gutierrez
Alejandro s/ causa nº 11.960 del 19/2/2015 dijo que:
“En el precedente ‘Verbitsky’, por ejemplo, haciendo
lugar a una acción de hábeas corpus articulada por el
representante legal del Centro de Estudios Legales y
Sociales en amparo de todas las personas privadas de
su libertad en la provincia de Buenos Aires, la Corte
consideró no solamente posible, sino incluso necesario
instruir a los tres poderes del Estado provincial a
fin de que adoptaran -dentro de sus respectivas
competencias- diversas medidas orientadas a rectificar
las deplorables condiciones de higiene y seguridad a
las que son sometidas las personas allí detenidas.”
“En esa oportunidad, si bien reafirmó el
principio de que el diseño y la ejecución de las
políticas carcelarias forman parte de una materia
reservada a la administración y respecto de la cual no
corresponde que el Poder Judicial se pronuncie
(considerando 25° del voto mayoritario), la Corte
sostuvo, empero, que ese principio encuentra un límite
precisamente cuando las políticas implementadas violan
derechos fundamentales. En palabras del Tribunal: “[A]
diferencia de la evaluación de políticas, cuestión
claramente no judiciable, corresponde sin duda alguna
al Poder Judicial de la Nación garantizar la eficacia
de los derechos, y evitar que éstos sean vulnerados,
como objetivo fundamental y rector a la hora de
administrar justicia y decidir las controversias”.
“Las políticas -precisó el fallo- tienen un
marco constitucional que no pueden exceder, que son
las garantías que señala la Constitución y que amparan
a todos los habitantes de la Nación. [...] Desconocer
esta premisa sería equivalente a neutralizar cualquier
eficacia del control de constitucionalidad [pues] no
se trata de evaluar qué política sería más conveniente
para la mejor realización de ciertos derechos, sino
evitar las consecuencias de las que clara y
decididamente ponen en peligro o lesionan bienes
jurídicos fundamentales tutelados por la Constitución,
y, en el presente caso, se trata nada menos que del
derecho a la vida y a la integridad física de las
personas” (considerando 27° del voto de la mayoría).”
En definitiva, y frente a todo lo dicho, con
la decisión adoptada en las instancias anteriores, se
consolidó la privación de los amparados a la
centenaria actuación judicial que el constituyente y
el legislador han reconocido para garantizar la
protección de los derechos de las personas privadas de
IV. Agravación ilegítima de la forma y las
condiciones en que se cumple la privación de la
libertad (artículo 3, inciso 2do., de la ley 23.098):
En primer lugar, es dable traer a colación lo
consignado en la Recomendación V/2015 del Sistema de
Coordinación y Seguimiento de Control Judicial de
Unidades Carcelarias en cuanto a que “A los fines de
evaluar la admisibilidad de la acción, se entenderá
por agravamiento ilegítimo en la forma o condiciones
de detención a todo acto u omisión de autoridad
pública o entidad privada que vulnere o restrinja
arbitrariamente cualquier derecho de las personas
privadas de su libertad reconocido en la Constitución
Nacional, los tratados internacionales en materia de
derechos humanos, las Reglas Mínimas para el
Tratamiento de los Reclusos de la Naciones Unidas, los
las Personas Privadas de Libertad en las Américas, la
ley nº 24.660 u otra norma de cualquier nivel”
(artículo 9, párrafo tercero).
En tal sentido, si se analiza la situación
puesta de relieve mediante la acción de habeas corpus
conforme al marco dogmático y normativo legal nacional
e internacional, la negativa de las autoridades
administrativas a conceder los beneficios de la ley
24.714 a las internas, por el solo hecho de estar
privadas de su libertad junto a sus hijos, a quienes
el estado les proveería de todo lo necesario, o por no
considerarlas beneficiarias de las asignaciones
familiares, configura un agravamiento ilegítimo de las
libertad (artículo 3 ley 23.098) por ser contraria a
la ley y resultar una discriminación arbitraria.
a) Régimen general de las asignaciones
Las asignaciones familiares son prestaciones
de la seguridad social (cfr. CSJN Fallos: 323:716). La
ley de asignaciones familiares nº 24.714 instituye,
con alcance nacional y obligatorio, un régimen de
asignaciones familiares integrado por dos subsistemas
que se distinguen por los sujetos protegidos y las
i) Sistema no contributivo:
El sujeto de derecho de la seguridad social
es toda persona, aunque trabaje en forma autónoma o no
trabaje, porque se encuentre desempleada o no pueda
trabajar por estar impedida de hacerlo en forma
permanente o transitoria (cfr. Etala, Carlos Alberto
“Derecho de la Seguridad Social”, editorial Astrea,
Bs. As., 2008, pág. 26/27).
Nacional, en el último de sus párrafos, dedicado a las
normas de la seguridad social, determina: “En
especial, la ley establecerá:… la protección integral
de la familia; la defensa del bien de familia; la
compensación económica familiar”.
El derecho de toda persona a recibir los
beneficios de la seguridad social está taxativamente
contemplado en el artículo 9 del Pacto Internacional
de Derechos Económico y Sociales y Culturales, en el
artículo 22 de la Declaración Universal de Derechos
Humanos y en el artículo 16 de la Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, todos
ellos con jerarquía constitucional (artículo 75 inciso
En la observación general nº 19 del Comité de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales, referido a
la seguridad social, se sostuvo que “…debido a su
carácter redistributivo, desempeña un papel importante
para reducir y mitigar la pobreza, prevenir la
exclusión social y promover la inclusión social”,
finalidades claramente direccionadas a alcanzar el
objetivo “superior” del sistema de la ejecución de las
penas privativas de la libertad (CSJN Fallo
“Verbitsky” ya citado).
Más específicamente, cuando el Comité se
refirió a la accesibilidad a los beneficios de la
seguridad social sostuvo que “Todas las personas deben
estar cubiertas por el sistema de seguridad social,
incluidas las personas pertenecientes a los grupos más
desfavorecidos o marginados…”; y al enumerar a qué
grupos consideraba desfavorecidos incluyó expresamente
a los presos y detenidos. En tal sentido, el Comité
indicó que “Aunque toda persona tiene derecho a la
seguridad social, los Estados Partes deben prestar
especial atención a las personas y los grupos que
tradicionalmente han tenido dificultades para ejercer
este derecho, en particular las mujeres, los
desempleados, los trabajadores insuficientemente
protegidos por la seguridad social, las personas que
trabajan en el sector no estructurado, los
trabajadores enfermos o lesionados…los presos y los
detenidos” (apartado 31).
Los beneficios creados por los decretos
1602/09 y 446/2011 por los que se incorporó a la ley
24.714, en su artículo 6º, inciso i), la “Asignación
Universal Por Hijo para Protección Social”, e inciso
j) la “Asignación por Embarazo para Protección
Social”, forman parte del subsistema no contributivo
destinado a las mujeres embarazadas y a aquellos
niños, niñas y adolescentes residentes en la República
Argentina, que pertenezcan a grupos familiares que se
encuentren desocupados o se desempeñen en la economía
informal (artículo 1 inciso c de la ley 24.714).
De la lectura de los requisitos legales
consignados en la citada ley para ser titular de las
asignaciones, en los artículos 14bis, 14ter, 14quater
y 14quinquies, no surge ninguna limitación respecto a
las mujeres privados de su libertad y de sus hijos.
Luego, teniendo en cuenta que cuando el
legislador quiso excluir alguna situación de las
previsiones del Régimen de Asignaciones Familiares lo
hizo y que, por tal razón, donde la ley no distingue,
no cabe distinguir (CSJN Fallos: 333:735); resulta
evidente que la discriminación efectuada por la ANSES
para negar la concesión de las asignaciones es
contraria a la ley 24.714.
En esta dirección puede traerse a colación la
propia Resolución 393/2003 de la ANSES que
específicamente prevé que se podrá percibir la suma de
las asignaciones a través de un apoderado cuando “El
titular de la Asignación Universal por Hijo para
Protección Social se encuentre privado de su libertad,
en cuyo caso deberá presentarse certificado oficial
extendido por el Responsable de la Unidad
Penitenciaria donde se encuentre detenido” (artículo
17 inciso b).
En consecuencia, de conformidad con los
lineamientos que surgen de los Convenios
internacionales y de las normas nacionales, las
internas desocupadas son sujetos del derecho a la
seguridad social, y, como tales, tienen derecho a las
prestaciones establecidas en la ley 24.714.
En este punto, conviene recordar que el
ingreso a una prisión, no despoja al hombre de la
protección de las leyes y, en primer lugar de la
Constitución Nacional, y que la dignidad humana
implica que las personas penalmente condenadas son
titulares de todos los derechos constitucionales,
salvo las libertades que hayan sido
constitucionalmente restringidas por procedimientos
que satisfagan todos los requerimientos del debido
proceso (CSJN Fallos: 318:1894; 327:388; 328:1146,
Asimismo la Corte sostuvo que “Justamente en
la Declaración de Principios Básicos para el
Tratamiento de los Reclusos –La Habana, Cuba, 1990- se
estableció como regla elemental que el ser humano no
pierde su dignidad por estar privado de su libertad;
es que con excepción de aquellas limitaciones que sean
evidentemente necesarias por el hecho del
encarcelamiento, todo ellos, sin distinción alguna,
siguen gozando de los derechos humanos y libertades
fundamentales reconocidos en los documentos de
protección nacional e internacional de los derechos
humanos. (Cfr. Causa M. 821 XLIII “Méndez, Daniel
Roberto s/ recurso de casación”, rta. 1/11/2011).
En este orden, el estado es garante del
respeto a la dignidad de los reclusos. Este deber de
garantía tiene plena aplicación en todas las áreas que
hacen a aspectos sustanciales de la resocialización de
los penados, como médula del tratamiento que el Estado
es garante de dispensarles en relación a aspectos
básicos que hacen al desarrollo de la persona, y al
aseguramiento de las condiciones mínimas relativas a
su dignidad. Cuestiones que no sólo, y tal como
también expresamente lo asegura en sus sustanciales
reglas la ley de ejecución Nro. 24.660, abarcan las
más elementales relativas a la alimentación, higiene,
vestimenta, sino también –a veces pareciera olvidarse-
lo relativo al derecho a trabajar, que constituye un
aspecto sustancial del desarrollo digno del ser humano
(cfr. mi voto en la causa nº 9011 “Lena Agüero, Luis
Pablo s/ recurso de casación e inconstitucionalidad”,
registro nº 11.738, rta. 4/5/2009), a lo cual debe
aunarse el derecho a la seguridad social, como derecho
reconocido constitucionalmente.
ii) Sistema contributivo:
La ley 24.660 que recepta el principio
constitucional de readaptación social de las penas
(artículo 5.6 de la Convención Americana de Derechos
Humanos, artículo 1 de la ley 24.660) se vale del
trabajo intramuros como una herramienta para la
consecución de aquél fin; específicamente se dispone
que “el trabajo constituye un derecho y un deber del
interno. Es una de las bases del tratamiento y tiene
positiva incidencia en su formación” (artículo 106).
En la regulación sobre las condiciones
laborales de los internos, específicamente se detalla
que el trabajo “respetará la legislación laboral y de
seguridad social vigente” (artículo 107 inciso g).
Asimismo expresamente se dispone que la organización
del trabajo atenderá a “…las normas establecidas en la
legislación inherente al trabajo libre” (artículo
Coherentemente con esta técnica de respeto y
de equiparación del trabajo intramuros con el trabajo
en libertad, el artículo 121 de la ley 24.660 dispone
que de la retribución del trabajo del interno se
deducirán los aportes correspondientes a la seguridad
Asimismo conviene señalar que las “Reglas
mínimas para el Tratamiento de los Reclusos”,
Delincuente –Ginebra, 1955- y aprobadas por el Consejo
Económico y Social en sus resoluciones sus
resoluciones 663C (XXIV) de 31 de julio de 1957 y 2076
(LXII) de 13 de mayo de 1977), que regulan
pormenorizadamente las obligaciones estatales en
materia de derechos económicos, sociales y culturales,
dispone en el artículo 72 que “la organización y los
métodos de trabajo penitenciario deberán asemejarse lo
más posible a los que se aplican a un trabajo similar
fuera del establecimiento…”, y en el artículo 74 se
estipulan seguros sociales por accidentes de trabajo y
enfermedades, de conformidad con lo normado por la ley
24.660 en el artículo 130.
Respecto a estas directrices, la Corte
Suprema sostuvo que “…si bien carecen de la misma
jerarquía que los tratados incorporados al bloque
constitucional federal, se han convertido, por vía del
artículo 18 de la Constitución Nacional, en el
estándar internacional respecto de personas privadas
de libertad” (Cfr. CSJN Fallos: 328:1146 y 1186).
De lo expuesto se colige que el interno
trabajador efectúa los aportes correspondientes a la
seguridad social, como todo trabajador formal y, como
tal, queda comprendido en el régimen de las
asignaciones familiares ya que forma parte del
subsistema contributivo (artículo 1, inciso a, de la
ley 24.714). Ello así, aunque el interno trabajador se
desempeñe en el sector público, toda vez que el
artículo 3ero. del decreto reglamentario de la ley
citada (Decreto nº 1245/96), específicamente dispone
que las asignaciones familiares correspondientes a los
trabajadores del sector público se regirán conforme al
subsistema establecido en el inciso a) del artículo 1º
En tal sentido -y valga la redundancia- el
derecho a trabajar, es un derecho que la persona
conserva aún privado de su libertad -como
específicamente se estipula en la ley 24.660-, y como
tal, goza de la protección constitucional del artículo
14 bis que específicamente dispone que el Estado
otorgará los beneficios de la seguridad social, en
consonancia con lo plasmado en el artículo 107 inciso
g de la ley 24.660; derecho del cual, el estado es
De los fundamentos de la ley 24714 formulados
durante el debate parlamentario, surge en forma
indubitable que las asignaciones familiares forman
parte del sistema de la seguridad social y que tienen
por objetivo la protección social de los trabajadores,
en particular, la cobertura de las contingencias
sociales que los pudieran afectar. Allí se dijo
específicamente que “El Régimen de Asignaciones
Familiares constituye una de las instituciones de la
seguridad social en nuestro país en cuanto posibilita
brindar una real cobertura a los trabajadores con
mayores cargas de familia y realizar al mismo tiempo
una política demográfica…”, y que “La sanción del
proyecto adjunto representará un paso fundamental, al
posibilitar al sector laboral más necesitado acceder a
más apropiados beneficios en materia de seguridad
social, con lo que se materializará la adecuación de
la normativa de aplicación en materia de asignaciones
También debe destacarse que la Corte
Constitucional Italiana en un conflicto similar al
presente, se expidió en forma favorable al
reconocimiento pleno de los derechos de los
trabajadores detenidos. Indicó que “el rol asignado al
trabajo en el ámbito de una connotación de la pena no
ya exclusivamente aflictiva, implica que cuando se
concrete una relación de trabajo subordinado, ésta
asuma una relevancia distinta, dando lugar a los
correlativos derechos y obligaciones”. Asimismo, la
Corte ordenó que el juez de vigilancia era el
competente “en materia de reclamos de los detenidos
sobre la atribución de la calificación en el trabajo,
la paga, y la remuneración, el desarrollo de las
actividades de aprendizaje y trabajo, y las
aseguraciones sociales” (Cfr. Ruotolo, Marco “Derechos
de los Detenidos y Constitución”, traducción de Pablo
D. Eiroa, editorial ad hoc, Bs. As, 2004, págs. 255 y
ss., con cita en los considerandos 5º y 6º de la
sentencia nº158 de 2001 y las sentencias 490 y 594 de
1004 y 26 de 2001 de la Corte Constitucional
En el ámbito nacional y siguiendo estos
lineamientos, la Comisión Especial de Estudio sobre
las Condiciones de Vigencia y Estado de las Relaciones
Laborales en el Marco del Trabajo Prestado en
Condiciones de Encierro de las Personas Privadas de su
Libertad Ambulatoria, creada por Resolución Nª
1373/2012 del Ministerio de Trabajo, Empleo y
Seguridad Social, en el Informe Final, afirmó que
“asiste a las personas trabajadoras privadas de la
libertad ambulatoria el derecho a gozar de la
totalidad de los beneficios de la Seguridad Social
inherentes al trabajo dependiente, en especial los
previstos por las leyes 24.241 (jubilaciones y
pensiones), 24.714 (asignaciones familiares), 23.660
(obra social), 23.661 (seguro de salud) y 24.013
(prestación de desempleo) y demás normas nacionales o
provinciales concordantes o complementarias”.
Asimismo, el Ministerio de Trabajo, Empleo y
Seguridad Social en la Resolución General nº 603/09
sostuvo que “…las personas privadas de su libertad
sólo deben ser restrictivamente limitados en orden al
cumplimiento del fin de la pena: es decir la
resocialización. Que, tal como es impuesto por la
normativa nacional e internacional, las acciones y
desarrollos que desde este gobierno se están
realizando respecto del servicio público que se brinda
tanto a las personas privadas de su libertad y a las
personas que estén incorporadas a medidas de
tratamiento en el medio libre en virtud de disposición
judicial, se encuentran en orden a garantizar
adecuadas condiciones de reinserción social para las
mismas. Que con ese fin es necesario garantizar, en la
medida de lo posible, y con las restricciones propias
del medio carcelario, que las personas privadas de su
libertad tengan acceso a las políticas públicas
generales desarrolladas por las agencias estatales…”,
razón por la cual, el Ministerio extendió la cobertura
del Seguro de Capacitación y Empleo a las personas
En este escenario, resulta pertinente
destacar la incipiente tendencia jurisprudencial –que
venimos propiciando desde el plano propiamente
jurisprudencial y por la vía del Sistema de
Unidades Carcelarias– en acompañar los mandatos
constitucionales reseñados anteriormente, respecto a
no diferenciar el trabajo penitenciario del trabajo
libre, en relación a los derechos y condiciones
reconocidos a los trabajadores en el art. 14 bis de la
Constitución Nacional (cfr. C.F.C.P., Sala II, “Képych
Yúriy Tibériyevich s/ recurso de casación”, causa nº
1318/13, registro nº 2490/14, rta. 1/12/2014, Tribunal
de Casación de la Provincia de Buenos Aires, Sala III,
2012, “Detenidos Unidad 15 Batán s/ recurso de queja
interpuesto por el fiscal de Estado”, rta. 7/3/2012,
la Sala IX de la Cámara Nacional de Apelaciones del
Trabajo, expte. nº 55.656/12 “Sindicato Único de
Trabajadores Privados de su Libertad Ambulatoria c/
Estado Nacional –Ministerio de Justicia y Derechos
Humanos y otros s/ acción de amparo”, rta. 30/7/2013).
En esta misma dirección, la Corte Suprema de
Justicia de la Nación al desestimar la queja
presentada por el secretario general del Sindicato
Único de Trabajadores Privados de la Libertad
Ambulatoria (SUTPLA) había reconocido implícitamente
la posibilidad de los internos trabajadores de
agruparse en defensa de sus intereses y derechos, en
los términos previstos en el artículo 14 bis de la
Expresamente indicó la Corte que, para que el
SUTPLA pudiera accionar en los términos del artículo
43 de la Constitución Nacional, debía previamente
acreditar “…haber cumplido con el requisito de la
simple inscripción gremial que lo habilitaría para
ejercer cualquier derecho inherente a la organización
sindical”, tal como lo impone el artículo 14 bis de la
Constitución Nacional (Cfr. CSJ 841/2013 “Recurso de
hecho. Sindicato Único de Trabajadores Privados de la
Libertad Ambulatoria c/ Estado Nacional –Ministerio de
Justicia y Derechos Humanos de la Nación y otros s/
amparo”, rta. 10/11/15).
Es que, no debe perderse de vista que, para
que el trabajo intramuros realmente funcione como
herramienta para la reinserción social del condenado,
éste debe reunir todos los requisitos legales que lo
protegen; además porque ésta es la única forma de que
el trabajo se presente como una alternativa posible al
camino de la delincuencia.
Por todo lo expuesto, el trabajo prestado
intramuros debe respetar la legislación laboral
vigente, y por ello, cabe recordar que los internos
trabajadores están incluidos dentro del régimen de la
seguridad social, y son sujetos beneficiarios de las
asignaciones familiares previstas en la ley 24.714.
d) Objetivos de las Asignaciones Familiares y
la vida intramuros:
Todas las asignaciones familiares regladas en
el artículo 6 de la ley 24.714 están destinadas a la
protección familiar y son la reglamentación del
derecho previsto en el artículo 14 bis, último
párrafo, de la Constitución Nacional, como se sostuvo
Vale destacar que los convencionales del 94,
dejaron en claro que, al consagrar el carácter
integral de la seguridad social, estaba implícito que
ésta comprendía la protección integral de la familia.
El convencional constituyente Jaureguiberry expresó:
“Protegemos los atributos de esta sociedad natural
organizada sin discriminar sobre su forma de
constitución, protegiendo además la maternidad, la
infancia y la menor de edad”.
Cabe poner de relieve que, la Asignación
Universal por Hijo reclamada por las accionantes,
tiene como finalidad primordial la mejora en la
calidad de vida de los menores (conforme los
considerandos del Decreto 1602/09 que específicamente
cita la ley 26061 de Protección Integral de los
derechos de las niñas, niños y adolescentes conforme
la Convención sobre los Derechos del Niño), por lo
que, negar tal subsidio cuando el menor se encuentra
alojado junto a su madre en una unidad penitenciaria,
implica una transgresión al principio de
intrascendencia de la pena (art. 5.3 de la C.A.D.H.)
en tanto hace extensibles las consecuencias de la pena
impuesta a la condenada, a sus hijos menores.
Nótese que el artículo 26 de la Convención
sobre los Derechos del Niño dispone: “1) Los Estados
partes reconocerán a todos los niños el derecho a
beneficiarse de la seguridad social, incluso del
seguro social, y adoptarán las medidas necesarias para
lograr la plena realización de este derecho de
conformidad con la legislación nacional…”.
En este orden y en tanto la necesidad de
proporcionar al niño una protección especial ha sido
enunciada en la Declaración de Ginebra de 1924 sobre
los Derechos del Niño y en la Declaración de los
Derechos del Niño adoptada por la Asamblea General el
20 de noviembre de 1959; y reconocida en la
Internacional de Derechos Civiles y Políticos (en
particular, en los artículos 23 y 24), en el Pacto
Culturales (en particular, en el artículo 10) y en los
estatutos e instrumentos de los organismos
especializados; la adopción de medidas especiales para
la protección del niño corresponde tanto al Estado
como a la familia, la comunidad y la sociedad a la que
aquél pertenece (cfr. mi voto en causa CCC
7500035924/2009/CFC1 “PORCELLA PINTO, Verónica
s/recurso de casación”, registro nº 225/2015.4, rta.
27/2/2015).
De este modo, tal y como lo señala la Corte
Interamericana de Derechos Humanos “... en aras de la
tutela efectiva del niño, toda decisión estatal,
social o familiar que involucre alguna limitación al
ejercicio de cualquier derecho, debe tomar en cuenta
el interés superior del niño y ajustarse rigurosamente
a las disposiciones que rigen esta materia ...” (Corte
IDH, OC-17-02, Condición Jurídica y Derechos Humanos
del Niño, 28/8/2002).
Por ello es que, aunque en referencia a
planteos sustancialmente diferentes, he sostenido que
la mejor perspectiva para casos como el presente es la
Bajo esta perspectiva, la concesión del
subsidio reclamado contribuirá en forma directa a
mejorar las condiciones de los menores alojados en la
unidad penitenciaria, en evidente resguardo y
protección de ese Interés.
Este razonamiento se enmarca en el
reconocimiento de la realidad carcelaria y,
específicamente, de la especial situación de sujeción
en la que se encuentran las personas privadas de su
libertad, en la que el Estado tiene posición de
garante como consecuencia de esa privación de la
libertad. Particularmente, teniendo en cuenta que las
mujeres madres o embarazadas constituyen una categoría
especial de mujeres, en doble situación de
En este sentido, conviene resaltar, como
recientemente lo apuntara la Cámara Federal de La
Plata en el expediente CCC40305/2014CA1 “Internas
alojadas en la Unidad Nº 31 de Ezeiza s/ habeas
corpus”, que la particular superposición de
condiciones de vulnerabilidad de las mujeres
encarceladas fue plenamente reconocida por la
comunidad internacional, al momento de sancionar las
Reglas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de
las Reclusas y Medidas no Privativas de la Libertad
para las Mujeres Delincuentes (Reglas de Bangkok). En
sus fundamentos, la Asamblea General, tuvo presente su
resolución 61/143, en la que había instado a los
Estados a que tomaran medidas positivas para hacer
frente a las causas estructurales de la violencia
contra la mujer y fortalecieran las labores de
prevención con miras a acabar con las prácticas y
normas sociales discriminatorias, inclusive respecto
de las mujeres que necesitaban atención especial en la
formulación de políticas contra la violencia, como las
mujeres recluidas en instituciones o detenidas.
Asimismo, la Convención sobre la Eliminación
que, en su artículo 11, dispone: “2) Con el fin de
impedir la discriminación contra la mujer por razones
de matrimonio y maternidad y asegurar la efectividad
de su derecho a trabajar, los Estados partes tomarán
medidas adecuadas para:…b)implantar la licencia de
maternidad con sueldo pagado o con prestaciones
sociales comparables sin pérdida del empleo previo, la
antigüedad o beneficios sociales.”. El artículo 13, a
su vez establece “Los Estados partes adoptarán todas
las medidas apropiadas para eliminar la discriminación
contra la mujer en otras esferas de la vida económica
y social a fin de asegurar, en condiciones de igualdad
entre hombres y mujeres, los mismo derechos, en
particular: a) el derecho a prestaciones familiares…”.
En esta misma dirección, y tal como lo invocara la
Dra. Elsa Porta durante la audiencia celebrada el
pasado 17 de noviembre, la ley 26.485 de “Protección
Integral a las Mujeres” y, específicamente, en el
decreto reglamentario nº 1011, en el artículo 9,
concretamente se dispone que “De acuerdo a lo
dispuesto en el artículo 6º, inciso b) de la ley que
se reglamenta por el presente y en el artículo 9º de
y Erradicar la Violencia contra la Mujer, la condición
de mujer privada de libertad no puede ser valorada
para la denegación o pérdida de planes sociales,
subsidios, servicios o cualquier otro beneficio
acordado o al que tenga derecho a acceder, salvo
disposición legal expresa en contrario”.
En este contexto, resulta un dato
insoslayable que los subsidios reclamados
contribuirían en forma directa a los fines de
readaptación social de las penas, a fortalecer los
lazos familiares, y a morigerar la situación de
vulnerabilidad en que se encuentra el colectivo
accionante de conformidad con los objetivos
propulsados desde la comunidad internacional.
Por todo lo dicho es que, allí donde la
Constitución Nacional, Pactos Internacionales de
Derechos Humanos a ella incorporados, observaciones y
resoluciones de los organismos internacionales y
nacionales, la ley, la jurisprudencia nacional e
internacional, concuerdan en incluir a todas las
personas en el régimen de la seguridad social, no
caben mayores disquisiciones en cuanto al derecho que
le asiste al colectivo accionante de percibir las
asignaciones familiares estatuidas en la ley 24.714.
V. Por todo lo expuesto corresponde: HACER
LUGAR a los recursos de casación interpuestos por la
defensa oficial y por el representante de la
Procuración Penitenciaria de la Nación; REVOCAR la
resolución recurrida en cuanto confirmó el rechazo de
la acción de habeas corpus incoada, y su antecedente;
HACER LUGAR a la acción de Habeas Corpus interpuesta
y, en consecuencia, ORDENAR a la ANSES que, en los
casos en que correspondiere conforme la normativa
legal aplicable, OTORGUE los beneficios de la ley
24.714 al colectivo accionante. SIN COSTAS (artículos
530 y 531 del CPPN).
I. Que doy por reproducidos los sucesos y
agravios puestos de relieve en el voto que abre el
II. Adentrándome en la cuestión a tratar,
vale recordar que en diversos antecedentes he
sostenido que las disposiciones 2º y 3º del artículo
12 del Código Penal son contrarias a nuestro bloque
constitucional federal (conforme lo sostenido en los
autos nro. FSA 22000676/2012/CFC1, caratulados
“Alvarez, Matías y otros s/ rec. de casación” nro.
93000026/2013/CFC2, reg. 1572/15, rta. el 19/08/2015 y
“López, Martín Lorenzo s/ rec. de casación”, reg.
1989/15, rta. el 13/10/15, entre otros ).
En efecto, tengo por cierto que “Dicha
norma, establece que ‘La reclusión y la prisión por
más de tres años llevan como inherente la
inhabilitación absoluta, por el tiempo de la condena,
la que podrá durar hasta tres años más, si así lo
resuelve el tribunal, de acuerdo con la índole del
delito. Importan además la privación mientras dure la
pena, de la patria potestad, de la administración de
los bienes y del derecho de disponer de ellos por acto
entre vivos. El penado quedará sujeto a la curatela
establecida por el Código Civil para los incapaces’. –
el destacado me pertenece y constituye la parte del
artículo que considero inconstitucional- […].
De tal suerte, la mentada norma no debería
constituir óbice alguno para el cumplimiento de parte
de la administración de las prestaciones que por
derecho correspondiere a las personas que se
encuentran privadas de la libertad.
En efecto, la situación de encarcelamiento,
no puede de ningún modo constituir una diferencia de
tratamiento con aquellas personas que se encuentran en
el ámbito libre. Mas aún, la norma en cuestión implica
que, bajo una mirada eminentemente paternalista, el
legislador imponga solapadamente una verdadera sanción
de naturaleza retributiva y no una mera consecuencia
del encierro, la cual no se compadece con los
postulados del Estado democrático de derecho que
emerge de nuestra Ley Suprema.
Ello no es compatible con el rol del Estado
dentro de nuestra arquitectura constitucional, el cual
debe ser de carácter fraterno y no paternalista –como
el de la norma en examen-, debiendo ser especialmente
cuidadoso de no inmiscuirse dentro del ámbito de
autonomía personal de cada individuo que se encuentra
protegido constitucionalmente (art. 19 de la
La aplicación de esta norma conlleva dos
consecuencias que no se ajustan a los parámetros
constitucionales, la primera de ellas, es la privación
de la responsabilidad parental que según la norma debe
imponerse a los condenados que se encuentren privados
de su libertad por más de tres años, como consecuencia
de la imposición de la inhabilitación absoluta
prevista en el art. 12 del código sustantivo.
Sobre este particular, observo que esta parte
de la norma conlleva un innecesario agravamiento de la
pena impuesta por resultar indigna, inhumana y
degradante. Además, produce efectos claramente
estigmatizantes y contrarios a la resocialización del
condenado, dándose de bruces con la voluntad del
constituyente de garantizar una protección integral de
la familia como pilar básico de nuestra sociedad
política (art. 14 bis, última parte, de la
Es que impedir a una persona privada de su
libertad por más de tres años de su derecho de decidir
acerca de la crianza de sus hijos, resulta contrario
al tratamiento humanitario y al respeto a la dignidad
humana que deben observarse durante la ejecución de la
pena (arts. 5.2 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos y el art. 10.1 del Pacto
Internacional sobre Derechos Políticos y Civiles).
La norma en examen, tampoco resulta
compatible con el deber que incumbe a los padres
respecto de sus hijos menores y es por ello que, el
Estado debe proporcionar los medios para que los
progenitores puedan cumplir con dicha responsabilidad
legal a fin de otorgar a los menores un nivel de vida
espiritual, moral y social (arts. 12 y 16 de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos, art.
11.2 y 17.1 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, arts. 17.1 y 23 del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos y arts. 27.1, 27.2 y 27.3
de la Convención sobre los Derechos del Niño).
Asimismo, el art. 12 del código sustantivo
debe ser analizado a la luz del objetivo previsto en
el art. 3.1 ‘in fine’ de la Convención de los Derechos
del Niño que postula que en las decisiones en materia
minoril debe atenderse siempre al ‘interés superior
del niño’ (cfr. sobre este último punto, Báez, Julio
C., ‘El artículo 12 del Código Penal y la Constitución
Nacional’, Revista de Derecho Penal y Criminología,
año IV, número 5, junio 2014, pág. 109 y ss.).
Sobre este tópico, no puede pasarse por alto
que la pena posee carácter personal y privar a un
condenado del ejercicio de la patria potestad implica
hacer trascender loa efectos de la punición de los
padres a los hijos al encontrarse impedido alguno de
sus progenitores o ambos de poder elegir como debe ser
su crianza de acuerdo al proyecto de vida elegido por
ellos (cfr. art. 5.3 de la Convención Americana sobre
Así las cosas, la mera circunstancia de que
una persona condenada se encuentre privada de su
libertad no le impide como padre ejercer los derechos
y obligaciones inherentes a la responsabilidad
parental, no sólo sobre la persona de sus hijos, sino
también sobre sus bienes, ello en orden a su
protección en general y a su educación, todo ello
mientras éstos continúen siendo menores y no se hayan
emancipado (art. 639 y ss. del Código Civil). Con la
excepción, claro está de que alguno de los niños haya
sido víctima del delito.
En segundo término, la privación mientras
dure la pena de la administración de los bienes y del
derecho de disponer de ellos por acto entre vivos
dispuesta por la misma norma también resulta
contraria a nuestra Ley Fundamental. Y así lo es, en
virtud de que dicha interdicción implica lisa y
llanamente la eliminación de la voluntad del sujeto
penado, quedando prácticamente equiparado a los
efectos legales con la categoría jurídica de la
incapacidad de ejercicio, lo cual resulta
evidentemente frustratorio de un razonable ejercicio
de su derecho de propiedad (art. 17 C.N.).
Vale puntualizar que teniendo en cuenta el
Estado democrático de derecho que estructura nuestra
Carta Fundamental y los Pactos Internacionales con
jerarquía constitucional, el art. 12, segunda y
tercera disposición, del Código Penal son
inconstitucionales, ya que de no ser así dejaríamos
vigente –más allá de los dos casos de excepción
destacados- una norma que se asemeja a una suerte de
‘muerte civil morigerada’, que a su vez produce una
mortificación innecesaria al penado y que afecta no
sólo sus eventuales actividades comerciales, sino se
contrapone con la estabilidad que deben tener los
lazos familiares y con la protección del interés
superior de los niños” (confr. mi voto en la causa
Nro. 1198/2013, Reg. 1862.14.4, “GONZÁLEZ, Mario
Alfredo s/recurso de casación”, rta. el 15 de
septiembre de 2014; asimismo, mi sufragio en el
expediente Nro. CPE 990000206/-2012/TO1/CFC1, Reg.
Nro. 2695/14, “BENDEZU RIVERO, Lázaro Alfredo
s/recurso de casación e inconstitucionalidad”, del 10
III. Esta introducción, vale como parámetro
para analizar la petición que aquí se trae a estudio,
por cuanto, reitero, no puede el artículo 12 de Código
Penal constituirse en óbice para que se haga efectivo
el pago de la Asignación Universal por Hijo en los
Sobre este último particular, de lo actuado
en el expediente y el producido de la audiencia de
informes llevada a cabo en los términos del artículo
468 del C.P.P.N., se desprende que los fundamentos
para no abonar las asignaciones familiares del
subsistema contributivo de la seguridad y a aquellas
que no lo hacen, las prestaciones del subsistema no
contributivo, la Asignación Universal por Hijo y la
Asignación Universal por Embarazo, evidencian razones
cuya revisión de parte del Poder Judicial, amerita un
marco mucho más amplio y abarcativo que el que permite
En efecto, no se cuenta con una estimación de
la repercusión que la modificación por vía judicial
del régimen analizado, aun cuando en el presente se
trata de un reducido universo de personas, podría
llegar a tener, de modo que la decisión que
corresponda adoptar, deberá ser ejecutada en el marco
de una intervención jurisdiccionalmente más amplia que
la aquí evidenciada que posibilite una amplia
coordinación de las circunstancias jurídicas en pugna.
A esos fines corresponde que la
y al Ente de Cooperación Técnica y Financiera del
Servicio Penitenciario Federal (ENCOPE) con la
colaboración de los diversos actores en pugna, arriben
a una solución consensuada en orden a la revisión de
la pertinencia o no del cobro de los beneficios
IV. Es que conforme tengo dicho en diversos
antecedentes, las cuestiones traídas a estudio no
constituyen argumentos suficientes para demostrar un
agravio actual que pudiera ser objeto de tutela y
reparación mediante esta acción constitucional, en la
medida que no reflejan un real agravamiento de las
condiciones de detención conforme lo previsto por el
art. 3, inc. 2º) de la ley 23.098. (ver lo sostenido
por ejemplo en la causa Nro. CCC14905/2014/1/CFC2 del
Registro de esta Sala, caratulada: “Gutiérrez,
Alejandro s/ recurso de casación” rta. el 22/09/14
reg. 1915/2014.4).
V. Por todo lo expuesto, teniendo en cuenta
el fin de la acción de hábeas corpus y las especiales
características del caso, propicio al acuerdo el
rechazo de los recursos interpuestos por el Ministerio
Público de la Defensa y la Procuración Penitenciaria
de la Nación, sin costas (arts. 530 y 531 del
El señor juez doctor Mariano Hernán Borinsky
Que coincido en lo sustancial con las
consideraciones vertidas en el voto de mi distinguido
colega, doctor Gustavo M. Hornos, y comparto la
solución allí propuesta.
Por ello, en orden al acuerdo que antecede,
el Tribunal, por mayoría, RESUELVE:
I. HACER LUGAR a los recursos de casación
interpuestos por la defensa oficial y por el
representante de la Procuración Penitenciaria de la
Nación (cfr. fs. 338/351 y fs. 352/372); REVOCAR la
la acción de habeas corpus incoada, y su antecedente
(cfr. fs. 333/337); HACER LUGAR a la acción de Habeas
Corpus interpuesta y, en consecuencia, ORDENAR a la
ANSES que, en los casos en que correspondiere conforme
la normativa legal aplicable, OTORGUE los beneficios
de la ley 24.714 al colectivo accionante. SIN COSTAS
(artículos 530 y 531 del CPPN).
(acordada 15/13 CSJN “LEX 100”) y remítase al Tribunal
de origen sirviendo la presente de atenta nota de
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References: resolución 
 artículo 12
 resolución 
 artículo 43
 artículo 3
 artículo 195
 artículo 12
 artículo 5

resolución 
 resolución 
 artículo 3
 Resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo
121
 resolución 
 artículo 3
 artículo 43

resolución 
 artículo 12
 artículo 121
 artículo 9

artículo 22
 artículo 16
 artículo 6
 Resolución 
 artículo 1
 artículo 121
 artículo 72
 artículo 74
 artículo 130

artículo 18

artículo 3
 artículo 1
 artículo
14
 artículo 107
 Resolución 
 Resolución 
 artículo 14
 artículo
43
 artículo 14
 artículo 6
 artículo 14
 artículo 26
 artículo 10

resolución 
 artículo 11
 artículo 13
 artículo 9
 artículo 6
 artículo 9

resolución 
 artículo
12
in fine
 artículo 12
 artículo 12
 artículo
468

Resolución 

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