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Dictamen : 043 del 03/03/2000
Consultante: Kattia Sequeira Muñoz
Cargo: Encargada de Cobros Administrativos
C-043-2000
San José, 3 de marzo del 2000
Kattia Sequeira Muñoz
Encargada de Cobros Administrativos
Con la aprobación del señor Procurador General de la República me es grato dar respuesta a su estimable oficio n.° 705-2000 AL, del 1° de febrero del año en curso, mediante el cual solicita a este Despacho rendir el dictamen preceptivo al que hace referencia el artículo 173 de la Ley General de la Administración Pública en orden a declarar, eventualmente, la nulidad absoluta, evidente y manifiesta del acto administrativo mediante el cual se le reconoció al señor XXX el plus salarial por concepto de riesgo policial en el periodo comprendido entre el 16 de febrero de 1992 hasta la fecha.
Que el 16 de febrero de 1992, el señor XXX inició su relación laboral con el Ministerio de Seguridad Pública en el cargo de sargento de policía y destacado en el taller ministerial. Posteriormente, el 16 de julio de 1997 fue trasladado al Departamento de Recursos Humanos como chofer. Desde su ingreso ha devengado el pago del plus salarial por concepto de riesgo policial (véase certificación de folio 19 expedida por el Lic. Alejandro Redondo Soto, jefe de Evaluación y Control del Ministerio de Seguridad Pública).
Que el 10 de diciembre de 1997, el señor Francisco López Trejos, jefe del Departamento de Remuneraciones y Aplicaciones del citado Ministerio, mediante oficio n.° DRHRA 1994-97 le indicó al señor Adrián Delgado Mora que el servidor XXX, sin corresponderle, la suma de ¢ 354.408,00 (trescientos cincuenta y cuatro mil cuatrocientos ocho colones) por concepto de riesgo policial en el periodo comprendido entre el 1° de julio de 1993 y el 30 de mayo de 1997 (véase folios 2 y 3 del expediente).
Que el 25 de febrero de 1998, el señor Adrián Delgado Mora, encargado de cobros del Ministerio, envió telegrama al señor XXX en el cual le solicita reintegrar la suma indicada en el hecho anterior. Un segundo telegrama en el mismo sentido le fue remitido el 18 de marzo de 1997 (véase folios 4 y 5 del expediente).
Que mediante resolución n.° 2022-99 DM de las 13:15 horas del 17 de agosto de 1999 el señor Juan Rafael Lizano S., Ministro de Seguridad Pública, designó como órgano director del procedimiento a la encargada de cobros administrativos del Departamento de Reclamos de la Dirección de Asuntos Legales (véase folio 20).
Que el órgano director, mediante resolución n.° 1216-99 de las 9:10 horas del 4 de octubre de 1999, dictó auto de apertura del procedimiento con el fin de determinar si existe nulidad absoluta, evidente y manifiesta en el pago realizado al señor XXX por concepto de riesgo policial. Asimismo, se le convocó a una audiencia oral y privada, a realizarse a las 10:30 horas del 4 de noviembre de 1999, en la cual podría ofrecer toda la prueba de descargo y los alegatos que considerara pertinentes (véase folio 21).
Que a las 11:10 horas del 4 de noviembre de 1999 se llevó a cabo la comparecencia oral y privada, con la presencia del señor XXX (véase acta de folios 52 y 53).
Que el órgano director del procedimiento, mediante resolución n.° 60-2000 AL de las 13:00 horas del 3 de enero del año, resolvió: "Recomendar al señor Ministro de ésta Cartera, dictar la resolución final y diligenciar el presente caso ante la Procuraduría General de la República a fin de que se cumpla con lo dispuesto en el numeral 173 de la Ley General de la República (sic, se refiere a la LGAP) y se dictamine si existe nulidad absoluta, evidente y manifiesta en el plago del plus salarial al señor XXX, cédula de identidad No. XXX, desde su ingreso al Ministerio de Seguridad Pública, hasta la actualidad, lo anterior por cuanto no se cumple con el motivo, contenido ni el fin del pago del riesgo policial" (resolución visible a folios 54-55 del expediente).
Que el señor Ministro de Seguridad Pública, mediante resolución n.° 73-2000 DM de las 13:00 horas del 4 de enero del año en curso, resolvió: "Enviar a la Procuraduría General de la República, las presentes diligencias, a fin de que se pronuncie acerca de si existe o no nulidad absoluta, evidente y manifiesta en el plus salarial del riesgo policial en el periodo comprendido entre el 16 de febrero de 1992 hasta la fecha, (pagado) al señor XXX, portador de la cédula de identidad No. XXX, lo anterior con base en el artículo 173 siguientes y concordantes de la Ley General de la Administración Pública" (resolución visible a folios 58 - 60).
Que la Licda. Kattia Sequeira Muñoz, mediante oficio n.° 705-2000 del 1° de febrero del año en curso, remitió a la Procuraduría General de la República el expediente administrativo correspondiente.
II.- LA NULIDAD DE ACTOS ADMINISTRATIVOS DECLARATORIOS DE DERECHOS Y EL PLAZO DE CADUCIDAD QUE PESA SOBRE EL EJERCICIO DE LA POTESTAD ANULATORIA:
La potestad de la Administración para anular actos declaratorios de derechos sin recurrir al contencioso de lesividad es excepcional y está limitada a los casos en donde la nulidad, además de absoluta, presente las características de ser evidente y manifiesta. Fuera de esas hipótesis extremas rige plenamente el principio de intangibilidad de los actos propios:
"El proceso de lesividad constituye una garantía para los administrados, en cuya virtud debe entenderse proscrita la posibilidad de que la Administración declare, en vía administrativa, la nulidad de actos suyos creadores de derechos subjetivos favorables a aquéllos (sic). Para el logro de tal finalidad debe, más bien, demandar la anulación ante la jurisdicción contencioso-administrativa, debiendo --a tales efectos—haber declarado previamente que el acto es lesivo a los intereses públicos, económicos o de otra naturaleza (artículos 10.4 y 35 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa).
Empero, dicha regla conoce una excepción, establecida en el numeral 173 de la Ley General de la Administración Pública. A su tenor, queda la Administración autorizada a declarar, en la vía administrativa y sin necesidad de recurrir al contencioso de lesividad, la nulidad de un acto declaratorio de derechos, cuando la misma, además de ser absoluta, sea evidente y manifiesta. Aún así y también en garantía del administrado, en el procedimiento respectivo subsiste la intervención de un órgano ajeno al autor del acto en cuestión: la Procuraduría General de la República. Su actuación en estas hipótesis, se plasma mediante la emisión de un dictamen vinculante, que reviste la naturaleza de un acto de control preventivo de legalidad; lo anterior, en el tanto que dicho dictamen, que ha de rendirse antes de dictar el acto final del procedimiento, debe ser favorable a la pretensión anulatoria de la Administración, en el sentido de acreditar que en la especie los vicios del acto son efectivamente de tal magnitud" (Dictamen n.º C-080-94 del 17 de mayo de 1994).
Por otra parte, es importante resaltar que la potestad anulatoria con que cuenta la Administración para llevar a cabo el procedimiento descrito en el artículo 173 de la Ley General de la Administración Pública debe ejercitarse dentro del plazo cuatrienal que establece el inciso 5) de la norma en referencia. En relación con este punto, sea, el plazo con que cuenta la Administración para declarar la nulidad absoluta, evidente y manifiesta de sus propios actos, esta Procuraduría ha establecido que se trata de un plazo de caducidad y no de prescripción; razón por la cual resulta ininterrumpible (véase al respecto, entre otros, los dictámenes C-182-89 de 4 de octubre de 1989; C-032-92 de 17 de febrero de 1992; C-111-93 de 24 de agosto de 1993; C-044-95 de 8 de marzo de 1995; C-117-95 de 31 de mayo de 1995; C-141-95 de 21 de junio de 1995; C-030-96 de 19 de febrero de 1996 y C-037-99 de 11 de febrero de 1999).
El citado dictamen C-044-95 resume este criterio institucional en los siguientes términos:
6.- Las anteriores consecuencias son congruentes con el fin que inspira la normativa que regula esta potestad, cual es brindar seguridad jurídica a los administrados a cuyo favor se hayan declarado derechos subjetivos de algún tipo a través de un acto administrativo. Ello requiere indefectiblemente que el término para hacerlo sea absolutamente rígido, pues de lo contrario, habría total incertidumbre y se vería desnaturalizado el límite que se establece precisamente a través del plazo de los cuatro años, a fin de que no se vea sujeto a circunstancias de cualquier naturaleza que pudieran presentarse durante los trámites previos a la declaratoria de nulidad, -sea el desarrollo del proceso administrativo ordinario y la solicitud de criterio a este Despacho-, gestiones que de ningún modo tienen la cualidad de interrumpir o suspender el transcurso del plazo en cuestión".
En el mismo sentido se ha pronunciado la Sala Constitucional al precisar las características del instituto jurídico de la caducidad:
"Primeramente debe señalarse que la figura jurídica de la caducidad se caracteriza por lo siguiente: 1) Con anterioridad debe haber surgido una situación jurídica de posibilidad axiológica, 2) Cuya falta de ejercicio en una forma determinada, produzca su extinción, 3) Plazo corto y rígido para el cumplimiento de un acto, de lo contrario se pierde el derecho (es un plazo al que no se aplica ni la interrupción ni la suspensión), 4) Tiene eficacia innovativa-extintiva" (sentencia n.° 2134-95 de las 15:00 horas del 2 de mayo de 1995).
Igual plazo cuatrienal debe observarse -tratándose de nulidades que no sean absolutas, evidentes y manifiestas- para la declaratoria de lesividad a que hacen referencia los artículos 10 y 35 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Contencioso Administrativa.
Por consiguiente, una vez transcurrido el plazo señalado caduca la posibilidad de revisión oficiosa de la Administración, por lo que los actos que han conferido derechos a los administrados, aunque presenten vicios, se tornan intangibles.
En el caso que nos ocupa, según se desprende del expediente administrativo que nos fuera remitido en su momento, el acto cuya nulidad absoluta, evidente y manifiesta se pretende declarar data del 16 de febrero de 1992, fecha en la que el señor XXX inició su relación laboral con el Ministerio de Seguridad Pública y a partir de la cual se le reconoció el pago del plus denominado "riesgo policial". Es decir, han transcurrido más de ocho años desde la adopción del acto razón por la cual la gestión de nulidad que se pretende resulta a todas luces extemporánea.
De conformidad con lo expuesto y teniendo por acreditado que el acto administrativo que se pretende anular fue adoptado el 16 de febrero de 1992, resulta de obligada conclusión que el plazo de caducidad previsto para efectuar la declaratoria correspondiente se ha cumplido holgadamente a esta fecha.
A pesar de que la Administración debe declarar la nulidad de los actos que contengan vicios de tal naturaleza, ello debe ajustarse a las respectivas limitaciones legales, siendo obviamente una de ellas la establecida en el numeral 173.5 de la Ley General de la Administración Pública. Lo anterior significa que a pesar de que el acto de mérito pudiera contener un vicio de nulidad absoluta, evidente y manifiesta, al haber transcurrido más de cuatro años desde su emisión, el Ministerio de Seguridad Pública se encuentra impedido para hacer tal declaratoria.
Por lo anterior, resulta innecesario entrar en un examen pormenorizado del caso e improcedente emitir criterio favorable en relación con la solicitud planteada.
Adjunto: Expediente Administrativo.

References: artículo 173
 resolución 
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 artículo 173
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