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Timestamp: 2017-10-22 13:31:37+00:00

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fondo del baúl: diciembre 2008
DÍA DE LA FAMILIA: ESPAÑA NO HA DEJADO DE SER CATÓLICA.
Fuentes: ABC, El Mundo, Hispanidad, Análisis Digital (28/29-12-08).
Por Almudena Fernández de Córdova
“España no ha dejado de ser católica y la Jerarquía no ha dejado de ser jerarquía”, (Eulogio López, Hispanidad, 28-12-08).
En la II convocatoria en el Día de la Sagrada Familia, coincidente en esta ocasión con la festividad de los Santos Inocentes, un millón de católicos salió a la calle en Madrid y demostró que no están dispuestos a aceptar que sus convicciones tengan que expresarse en la intimidad de su hogar o de su conciencia. La Jerarquia mostró su poder de convocatoria.
El frío que asoló ayer Madrid, no impidió que decenas de miles de familias, muchas de ellas con niños pequeños en cochecitos y sillas, acudieran a la celebración del Día de la Familia, que tuvo como centro la solemne Eucaristía presidida por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio Rouco Varela.
Junto al Cardenal Arzobispo de Madrid, que presidía, concelebraron el Arzobispo de Toledo (nombrado recientemente Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos), Cardenal Antonio Cañizares; el Arzobispo de Valencia, Cardenal Agustín García Gasco que estaba acompañado de sus tres obispos auxiliares; los Arzobispos de Granada y Santiago de Compostela y los Obispos de Mallorca, Cuenca, Santander, Bilbao, Cádiz, Segovia, Zaragoza, Ibiza, Lugo, Orense, Getafe, Palencia, Jaén, Teruel-Albarracín, Hueca-Jaca, Málaga, Ávila, Osma Soria, Segovia, Cartegena-Murcia; el Administrador apostólico de Alcalá de Henares y Mons. Luigi Bianco, que representaba al nuncio apostólico de Su Santidad.
Desde Roma, Benedicto XVI envío un mensaje a través de una trasmisión en directo. "Queridas familias, no dejéis que el amor, la apertura a la vida y los lazos incomparables que unen vuestro hogar se desvirtúen", recordando que la familia es "una gracia de Dios que deja traslucir lo que Él mismo es: Amor". El Papa puso como ejemplo a la Sagrada Familia y recordó que en su seno Jesús vino al mundo y creció y se llenó de sabiduría con los "cuidados primorosos" de María y la "tutela fiel" de San José.
La familia es una gracia de Dios
El Cardenal Rouco Varela afirmó en la homilía, “la familia es gracia de Dios. Y un modelo para vivirla: la Sagrada Familia de Nazareth. Gracia de Dios quiere decir: la familia es fruto del amor creador y redentor de Dios. Y, el modelo de Nazareth, la posibilidad de vivir la familia en la integridad y belleza de su ser como comunidad indisoluble de amor y de vida, fundada en la donación esponsal del varón a la mujer y de la mujer al varón y, por ello, esencialmente abierta al don de la vida: a los hijos”.
“Decía Jesús: ‘Dejad que los niños vengan a mí porque de ellos es el reino de los Cielos’”, continuó Rouco. “Los niños necesitan de sus padres. Necesitan del amor de un padre y de una madre para poder ser engendrados, traídos al mundo, criados y educados conforme a la dignidad que les es propia desde el momento en el que son concebidos en el vientre materno: la dignidad de personas, llamadas a ser hijos de Dios. ¡De todos ellos, desde ese primer instante de su existencia, es el Reino de los Cielos! No podemos, ni queremos olvidarlos en esta celebración solemnísima de la Sagrada Familia. Estremece el hecho y el número de los que son sacrificados por la sobrecogedora crueldad del aborto, una de las lacras más terribles de nuestro tiempo tan orgulloso de sí mismo y de su progreso. Ellos son los nuevos Santos Inocentes de la época contemporánea. Por otro lado, el Santo Padre en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero del 2009, Compartir la pobreza, Construir la paz, llama la atención de la comunidad internacional sobre el dramatismo de los datos que se refieren a la pobreza de los niños y de cómo es a ellos a quienes golpean en primer lugar las situaciones de pobreza de sus familias: ‘Cuando la pobreza afecta a una familia –nos dice el Papa–, los niños son las víctimas más vulnerables: casi la mitad de quienes viven en pobreza absoluta son niños’”. (…)
“¡Ése es el modelo, queridos padres y madres de familia cristiana! ¿Queréis ser fieles a vuestra vocación? Imitad a María y a José”, concluía el arzobispo. “Confiaros a su amorosa intercesión. Es cierto que vivir vuestro matrimonio como os lo pide la voluntad de Dios, Creador y Redentor del hombre, fundar, mantener y cuidar a vuestra familia según la ley de Dios, antigua y nueva, confiados en su gracia, supone hoy un reto formidable. La cultura del relativismo egoísta, del interés y de la competencia de todos contra todos, y la cultura de la muerte son muy poderosas”.
“El lenguaje de la creación es claro e inequívoco respecto al matrimonio: un varón y una mujer, el esposo y la esposa que se aman para siempre y ¡dan la vida! ‘Es necesario que haya algo como una ecología del hombre, entendida en el sentido justo’, nos enseñaba el Papa hace pocos días en su discurso de Navidad a la Curia Romana refiriéndose al valor insustituible de la ley natural como garantía del bien de la persona humana y de la familia. (…) Es posible y es necesario dar testimonio ante el mundo de la alegría honda y duradera que trae la familia cristiana. Es posible y urgente vencer la cultura de la muerte con la cultura de la vida. Se puede y urge vencer la cultura de la dura y egoísta competencia, ¡de la egolatría!, con la cultura del amor verdadero. La familia cristiana puede y podrá asegurarse la victoria anunciando la verdad del Evangelio de la Familia con obras y palabras según el modelo de la Sagrada Familia de Nazareth, celebrando su Misterio en la Eucaristía y orando unida en comunión con la Iglesia, la nueva Familia de los Hijos de Dios. ¡No hay duda! ¡El futuro de la humanidad pasa por la familia, la familia cristiana!”
Registra Eulogio López en Hispanidad que uno de los logros de la convocatoria fue la ausencia de políticos del Partido Popular, la derecha progresista, cómplice del socialismo en las políticas de reingeniería social anticristiana. “Por encima de todo, lo que se ha ocurrido es que, a pesar de una persecución legal y social -lo que ha dado en llamarse persecución educada, a pesar de la blasfemia continua, especialmente en los medios adictos al zapatismo, pero también en los adictos al Partido Popular-, los católicos han vuelto a salir a la calle y no están dispuestos a aceptar que sus convicciones tengan que expresarse en la más estricta intimidad de su hogar o de su conciencia”.
Ante las crítica de los “propagandistas de la mentira”, Juan Manuel de Prada comenta en ABC (29-12-08): “Hay quienes afirman misteriosamente que los obispos ‘se meten en política’ por organizar una misa en la plaza de Colón, coincidiendo con la festividad de la Sagrada Familia. Pero celebrar misa y propagar el Evangelio es la misión primordial de la Iglesia de Cristo; el día en que los obispos estuviesen dispuestos a renunciar a esa misión sería cuando, por fin, podría decirse con propiedad que ‘se meten en política’. La misión que Cristo confió a su Iglesia no es de orden político, pero comprende los principios de orden moral que surgen de la misma naturaleza humana. ¿Y qué hay más naturalmente humano que la institución familiar? La Iglesia nos recuerda en esta festividad que Cristo buscó cobijo en una familia. Como Dios que era, no habría requerido el concurso de una mujer que lo gestase en su vientre, no habría requerido tampoco la figura de un padre que velase su andadura terrenal; pero su asunción plena de la naturaleza humana lo impulsó a hacerlo. Desvinculado de un padre y una madre, Cristo no habría sido hombre pleno, sino hombre mutilado; esto es, hombre desnaturalizado”. FIN, 29-12-08
NOTICIAS GLOBALES, Año XI. Número 825, 73/08. Gacetilla nº 948. Buenos Aires, 29 diciembre 2008. Nº 948.
30.12.2008.- Galería de fotos de la concentración de Madrid a favor de la familia.
En la web Por la familia cristiana está disponible la galería de fotos, la homilía del Cardenal Rouco, y otros artículos sobre el evento de las familias.
Publicado por rasputinsky en 8:17 a. m. No hay comentarios:
Sobre la familia. La familia es un hecho democrático por excelencia.
Por José Ignacio Beteta
Intervención del Sr. José Ignacio Beteta Bazán en el Congreso de la República del Perú con ocasión del Foro “Familia, Sociedad y Estado” convocado por el Ministerio de la Mujer y el Desarrollo – MIMDES y la Vicepresidenta del Congreso de la República, Dra. Fabiola Morales.
Lima, 09 de diciembre de 2008
Muchas gracias por la invitación a este foro. Antes de empezar con el tema que se me ha encargado, quiero decir que debemos aprovechar estas instancias para ayudar al Estado. No son muchas las veces en las que éste se pone de pie para escuchar a la sociedad civil en materias tan importantes, y este tipo de foros debe servir para aterrizar opiniones, ideas positivas y concretarlas en políticas públicas que alcancen a la sociedad en su conjunto.
Aunque me toca hablar del mundo educativo, empezaré con un ejemplo de la economía: En la historia de nuestro país un estado intervencionista nunca ha traído buenos resultados. Un ejemplo claro de esto lo tenemos en el ámbito económico. Cuando quisimos convertir al estado peruano en un empresario, como en el gobierno del General Velasco hace unos 30 años, los resultados fueron nefastos: si el estado controla los precios, interviene en la banca, estatiza y asume roles empresariales, la sociedad pierde tarde o temprano. Por el contrario, cuando el estado acompaña, facilita, brinda las condiciones necesarias y equitativas para que la sociedad y las instituciones que la conforman se desarrollen, los resultados positivos no se hacen esperar.
La creación de diversas entidades reguladoras, la democratización del poder judicial y su completa autonomía del Gobierno de turno, por ejemplo, son reformas muy positivas que garantizan que la sociedad peruana se desarrolle libremente amparada por el estado, no estrangulada por el mismo.
Y comienzo con este ejemplo porque si en las políticas económicas prevalece este principio, también en las políticas sociales. “Tanto estado como sea necesario, tanta sociedad como sea posible”. En este ámbito el estado tiene como principal objetivo garantizar el bien común de las personas, el de cada una y el de las comunidades en las que se reúnen para integrar la sociedad. Y quién podría negar que la primera comunidad en el orden cultural es la familia. La familia es el hecho democrático por excelencia: nace de una relación libre, se basa en normas de consenso, tiene un fundamento ético y apunta a un fin altruista, la pareja estable es un modelo de diálogo, de aceptación, de renuncia voluntaria y respeto por la individualidad que es el otro. Es un hecho democrático sostenido en el tiempo y por lo tanto modélico en el más pleno sentido de la palabra.
En cada familia se educan futuros ciudadanos, constructores de una sociedad más justa y solidaria. Quienes votamos no somos individuos sin conexiones: somos finalmente hijos, padres, hermanos, parientes. Es la familia, repito, el primer hecho democrático. Y en este sentido al Estado le toca acompañarla, protegerla, revalorarla. Suena lógico: la mejor aliada del estado en la construcción de una democracia real es y será siempre la familia.
Y para que esto suceda el estado y la sociedad deben entender que tanto la democracia como la familia son hechos, no “entelequias” manipulables por el lobby o algún pequeño grupo de poder bien posicionado. Son hechos que requieren de ciertas virtudes, hábitos positivos que las construyan. Y así como pueden ser construidos, también pueden ser destruidos. Son don y misión, dato y tarea.
Pero esto no se comprende. Le ocurre a la familia, y por lo tanto a la democracia, lo que un francés escribió alguna vez: “lo esencial es invisible a los ojos”. Olvidamos fácticamente a la familia. Esto debido en parte el gran volumen de información que recibimos de los diferentes medios informativos animados por motivaciones lucrativas. Los modelos de jóvenes, héroes y referentes que vemos en los medios no aparecen en el ámbito de una familia natural. Generalmente son mostrados como individuos desligados de lazos de este tipo: no recuerdo alguna película de James Bond en la que su madre haya tenido un rol protagónico, sin embargo cabe preguntarse ¿no será James Bond lo que es gracias a su madre? Apuesto que su madre era mucho más recia que él. Pero eso no vendería, y las películas, video juegos y otros espectáculos resaltan mas bien el logro individual, exaltan la veleidad y lo esporádico, lo efímero de nuestras existencias con el fin de sacarnos de la constante de la vida humana, vida a veces llena de preocupaciones, dramas, alegrías, gozos, desencantos….Este fenómeno cala en las conciencias y poco a poco trastoca el concepto objetivo de familia.
Tenemos frente a nosotros un desafiante panorama: por un lado la necesidad de construir democracia y a la familia como el primer hecho democrático y, por otro el absurdo olvido y manipulación ésta última que finalmente afectará tarde o temprano a la primera.
Ha llegado el momento entonces de desvelar una certeza: la familia y la democracia se necesitan mutuamente. Cuando la familia sufre, la democracia también. Y si nosotros no ayudamos al Estado a construir proyectos políticos desde una perspectiva real de familia, el Estado nos terminará reemplazando, cosa, que como hemos visto al iniciar esta intervención, nunca ha dado buenos resultados.
Es ahí donde interviene la educación. Cuando hablamos de formar el capital humano, concepto fundamental en las reflexiones económicas actuales para la búsqueda de un desarrollo sostenible, hablamos de brindar una educación de calidad a aquellos que son y serán el sostén de una nación: su clase empresarial, sus gobernantes, sus empleados públicos y privados, sus docentes, sus obreros, sus agricultores.
Una educación de calidad interesada en el desarrollo democrático y en el crecimiento económico de una nación debe favorecer y fortalecer el rol educador de la familia, su rol democratizador y a su vez transmitir de forma didáctica y transversal una verdad elocuente: no hay verdadera democracia sin verdaderas familias. Esto se debe trasladar a los planes educativos, a los textos, a la normativa, etc.
Pero hay indicios (y me permito decirlo como alguien que está comprometido con el mundo educativo), dejados por los diversos equipos de trabajo que van pasando por el estado y que se encargan de diseñar los planes educativos nacionales y regionales, indicios, repito, que muestran un olvido de la familia y un concepto errado de la democracia.
Tampoco hay un tratamiento integral y contundente de estos dos temas. Nos matamos buscando que nuestros niños y niñas aprendan a leer y a resolver problemas de matemáticas, les enseñamos mucho inglés pero… eso no los formará como ciudadanos.
No podemos descuidar lo esencial. Damos por hecho que nuestros hijos e hijas serán ciudadanos bien formados para vivir en comunidad, trabajar en equipo, ser generosos, ser responsables, ser líderes positivos, amar de verdad…. Y ¿es acaso eso lo que les “venden” los medios informativos actuales? ¿Quién les enseña a vivir eso? Damos por hecho que nuestros hijos e hijas estarán preparados para sostener relaciones duraderas, realizadoras, comprometidas, para criar hijos y acompañarlos hasta que sean personas de bien… Y ¿es acaso eso lo que les “ofrecen” los medios informativos en la actualidad? ¿Quién les enseña a vivir eso? Si no fortalecemos a la familia, la escuela no podrá dar algo que no le corresponde. Recordemos que los colegios reciben de la familia por delegación la función de instruir a sus hijos, no la reemplazan. Debemos fortalecer a la familia y fortalecer también la educación en perspectiva democrática y de familia en las escuelas.
Concluyo recapitulando las tres ideas que he querido transmitir el día de hoy:
En primer lugar: El estado debe acompañar y garantizar el desarrollo de las comunidades que sostienen la sociedad y la primera comunidad que sostiene una nación es la familia.
Segundo: Es la familia el principal hecho democrático espontáneo que surge dentro de y sostiene a la sociedad y por ello requiere de una valoración especial por parte del estado.
Y tercero: la educación pública, el plan educativo nacional, todas las políticas educativas deben sacar a la luz la importancia de la familia y su rol democratizador, y transmitirlo de forma transversal a nuestras futuras generaciones de peruanos. Debemos empezar a desvelar lo que por mucho tiempo ha estado velado: sin familia no hay educación de calidad, sin familia no hay democracia, sin familia no hay sociedad.
JOSÉ IGNACIO BETETA: Historiador y educador, egresado de la Pontificia Universidad Católica del Perú, especialista en gestión de proyectos educativos de desarrollo. Actualmente es director ejecutivo del Centro de Desarrollo Educativo Integral - CENDEIT, Director Académico de Alianza para la Familia y consultor especializado de ALAFA, Alianza Latinoamericana para la Familia en el Perú
Publicado por cartapacio.liberal en 10:30 a. m. No hay comentarios:
LA DIVERSIDAD ES UNA ENSEÑANZA, NO HAY QUE TEMERLA
CIUDAD DEL VATICANO, 18 DIC 2008 (VIS).-Benedicto XVI recibió hoy en el Vaticano las cartas credenciales de los nuevos embajadores ante la Santa Sede de Malawi (Isaac Chikwekwere Lamba); Suecia (Perols Ulla Birgitta Gudmundson); Sierra Leona (Christian Sheka Kargbo); Islandia (Elín Flygenring); Luxemburgo (Paul Dühr); Madagascar (Rajaonarivony Narisoa); Belize (Oscar Ayuso); Túnez (Rafiâa Limam Baouendi); Kazakistán (Amanzhol Zhankuliyev); Bahrein (Naser Muhamed Youssef Al Belooshi) e Islas Fiji (Pio Bosco Tikoisuva).
El Papa dirigió un discurso común, en francés, a todos los diplomáticos y entregó personalmente a cada uno otro discurso relativo a sus propios países.
"La diversidad de vuestra procedencia -dijo el Papa- me lleva a dar gracias a Dios por su amor creador y por la multiplicidad de sus dones, que no cesan de sorprender a la humanidad. Es una enseñanza. A veces la diversidad da miedo, por eso no hay que maravillarse si el ser humano prefiere la monotonía de la uniformidad. Algunos sistemas político-económicos, atribuyéndose o reivindicando orígenes paganos o religiosos, han afligido a la humanidad demasiado tiempo intentando uniformarla con demagogia y violencia. Esos sistemas han reducido y reducen al ser humano a una esclavitud indigna al servicio de una única ideología o de una economía inhumana y pseudos-científica".
"Todos sabemos que no hay un único modelo político. (...) Cada pueblo tiene un genio y unos "demonios" característicos y avanza a través de un camino, a veces doloroso, pero suyo, hacia un porvenir que sueña luminoso", observó el Papa, manifestando el deseo de que "cada pueblo cultive las cualidades que lo caracterizan para enriquecer a todos los demás y se purifique de sus "demonios", controlándolos hasta transformarlos en valores positivos y creadores de estabilidad, prosperidad y paz para defender la grandeza de la dignidad humana".
Benedicto XVI subrayó después que uno de los aspectos esenciales de la actividad del embajador es "la búsqueda y la promoción de la paz. (...) El embajador debe ser artífice de paz " y "la paz no es solamente la situación política o militar sin conflicto; es más bien un conjunto de condiciones que permiten la concordia entre todos y el desarrollo personal de cada uno. (...) Ya que Cristo llama a los artífices de la paz hijos de Dios, (...) vuestra misión (...) es noble y elevada".
"La paz auténtica -prosiguió el Santo Padre- no es posible sin que reine la justicia, (...) que no toca solamente la esfera social o incluso ética. No se refiere solamente a lo que es equitativo o conforme al derecho. La etimología hebrea de la palabra se refiere a lo que "está ajustado". La justicia de Dios se manifiesta por la justeza que pone todas las cosas en su sitio, todo en orden, para que el mundo se ajuste al plan de Dios y a su orden".
"La noble misión del embajador -concluyó el pontífice- consiste, por eso, en desplegar su arte para que todo "se ajuste", para que la nación a la que sirve viva no solamente en paz con las otras, sino también según la justicia que se manifiesta en la equidad y la solidaridad en las relaciones internacionales y en que los ciudadanos, disfrutando de la paz social, vivan libre y serenamente sus creencias y alcancen así la "justeza" de Dios".
En el discurso que entregó al embajador de Malawi, el Papa escribe que "África es cada vez más consciente de la urgente necesidad de la unidad y la cooperación para afrontar los desafíos del futuro y asegurar un desarrollo sólido e integral para sus pueblos". En este sentido subraya que "los líderes políticos deben tener un profundo sentido de su deber para que progrese el bien común y se comprometan firmemente al diálogo y estén dispuestos a trascender los intereses particulares en el servicio a todo el cuerpo político".
A la diplomática sueca, el Santo Padre recuerda que "mantener un equilibrio entre las libertades es uno de los desafíos morales más delicados que afronta el Estado moderno. (...) A veces se invoca el derecho a ser defendido de la discriminación en circunstancias que ponen en duda el derecho de los grupos religiosos a expresar y a poner en práctica sus convicciones, por ejemplo, en lo concerniente a la importancia fundamental para la sociedad de la institución del matrimonio, entendido como una unión estable entre un hombre y una mujer, abierta a la transmisión de la vida".
Benedicto XVI manifiesta su "gran preocupación" al representante de Luxemburgo por "el texto de la ley sobre la eutanasia y el suicidio asistido, que se debate actualmente en el Parlamento". En este contexto, el Papa resalta "el grave deber de los responsables políticos de servir el bien del ser humano" y expresa el deseo de que el pueblo luxemburgués "reafirme siempre la grandeza y el carácter inviolable de la vida humana".
Dirigiéndose a la embajadora de Túnez, el Papa subraya que "el diálogo entre las culturas y entre las religiones es una necesidad ineludible en nuestros días para poder actuar juntos a favor de la paz y la estabilidad del mundo y para promover el respeto auténtico de la persona y de los derechos fundamentales. (...) La construcción de una sociedad en la que cada uno es reconocido en su dignidad implica también el respeto de la libertad de conciencia y de la libertad de religión para cada uno. La expresión de las convicciones religiosas auténticas es la manifestación más real de la libertad humana".
Hablando del papel positivo que pueden jugar las religiones en la sociedad, el Santo Padre recuerda en el discurso al representante de Kazakistán que "compete al Estado garantizar la plena libertad religiosa, pero también el deber de aprender a respetar lo religioso, evitando interferir en materia de fe y en la conciencia del ciudadano".
El Santo Padre agradece a las autoridades del Reino de Bahrein la posibilidad que les ofrecen a los católicos del país de practicar su religión y manifiesta el deseo de que debido al aumento de creyentes puedan disponer de más lugares de culto.
Al embajador de las Islas Fiji, Benedicto XVI escribe que "las regiones del Pacífico afrontan muchos desafíos en estos tiempos, como los efectos del cambio climático, especialmente en las poblaciones de las islas y la necesidad de preservar los recursos naturales. La belleza de la creación divina es especialmente evidente para quienes viven en el Pacífico del Sur".
VIS 081218 (1100)
Publicado por cartapacio.liberal en 3:36 p. m. No hay comentarios:
Aborto e intolerancia: ¿una constante de la Izquierda?
Representante del PRI en Europa.
España vive en este momento el segundo período de gobierno del presidente Zapatero. Han sido años de un rápido crecimiento de la postura oficial en contra de la Iglesia Católica y en contra de la vida. Muchas veces, ambas cosas juntas.
Ahora mismo en el congreso español, dominado por los socialistas del partido de Zapatero, se está debatiendo una ampliación de la ley del aborto, que permitiría realizarlos aún con mayor libertad.
El aborto es supuestamente legal solamente en los casos de violación, “defectos del feto” o riesgos físicos o psicológicos de la madre. En el caso de violación o defecto del feto la ley permite abortos entre semana 12 y 22 del embarazo. Para la excepción de “salud", sin embargo, no hay límite de tiempo. No obstante, los socialistas quieren más.
La comisión del congreso había avanzado sin problemas para los del partido de Zapatero hasta que dio su testimonio Eduardo Hertfelder, presidente del Instituto de Política Familiar. Con cuadros muy documentados mostró cómo el aborto ha crecido en España, en los últimos 10 años, a más del doble. Actualmente es la principal causa de muerte en España y de violencia contra la mujer. Mostró también que el 97% de las veces las mujeres solicitan el aborto argumentando «riesgo de su salud psíquica»: una causa que permite abortar en cualquier momento. Así y todo el aborto ha aumentado tanto en España que se calcula que hasta diciembre de 2006, se habían acumulado 1,225,000 abortos. De esa manera cayó el argumento socialista de que siendo la ley más flexible, habrá menos abortos. Es que la ley ya es suficientemente flexible y el aborto aumenta y aumenta.
Pero además los socialistas argumentan que quieren tener una ley igual o parecida a la que tienen los demás europeos. Ellos dicen que el resto de Europa es más liberal que España en el tema del aborto. Pero Hertfelder demostró con cifras y datos que no es así. Los dos únicos países que permiten el aborto por riesgo de la salud de la madre, sin límite de tiempo, son España y Grecia. Además, dos de cada tres países de la Unión Europea requieren justificar las causas del aborto. Muchos de ellos ponen tiempos de espera y reflexión y consulta con un especialista antes de dar permiso al aborto. Allí se cayó el segundo argumento socialista: no todos en Europa tienen leyes tan permisivas como la que quieren implantar en España.
Al término de la exposición de Hertfelder, la líder socialista en la comisión del congreso, rompiendo el protocolo, lo acusó de manipular datos. (lo cual es ridículo ya que los datos están disponibles en páginas web de la Unión Europea y el Instituto de Política Familiar lleva muchos años acreditado en instituciones como el Parlamento Europeo). Nunca se había visto una actuación tan fuera de lugar en el congreso español. Los líderes del Partido Popular (la oposición) se mostraron absolutamente molestos y denunciaron la actitud autoritaria del partido del presidente Zapatero.
«Está claro –dijo una líder del partido opositor– que el partido de Zapatero ha impulsado esta subcomisión para escuchar lo que quiere y que se niega a prestar atención a opiniones que sean contrarias a sus postulados. Cada vez que alguien discrepa pierden los papeles y mucho más cuando se le desmonta uno de sus pilares fundamentales».
Hertfelder, tras su intervención, aseguró que «me dio la impresión de que los diputados socialistas estaban muy nervioso. Con su actitud queda demostrado que el Partido Socialista no quiere un debate. Está instalado en el sectarismo ideológico y sólo le interesa oír a los que apoyan sus tesis. La impresión que he sacado es que el Partido Socialista está siguiendo las directrices de las clínicas abortistas, pero eso les deja sin argumentos porque liberar el aborto no tiene nada que ver con converger con Europa. Es justo lo contrario». Para apoyar sus palabras, Hertfelder mostró que mientras en Francia el aborto aumentó un 5% y en Inglaterra un 9%, en España el incremento fue de 53%. Además, según una encuesta publicada por el diario El Mundo, el 57% de los españoles no quiere que se cambie la ley actual por una que sea más blanda contra el aborto. Pero escuchar al pueblo no parece ser el estilo de Zapatero y de su gobierno.
Ahora bien, si tomamos en cuenta lo que publicó Jim Hoagland en una columna del Washington Post, podremos armar un escenario de futuro cercano: "Si Obama necesita a un europeo como compañero de viaje, como Tony Blair lo fue para Bill Clinton o para George W. Bush, Zapatero puede ser el elegido" Ver aquí
Si esto es así, la batalla por la vida va perfilando sus frentes y sus nuevos desafíos.
Publicado por cartapacio.liberal en 5:09 p. m. No hay comentarios:
Comparecencia del Foro Español de la Familia en la Subcomisión que estudia la posible reforma de "ley del aborto" en el Congreso de los Diputados
Madrid, 16 de Diciembre de 2008.- El Presidente de Honor del Foro Español de la Familia, José Gabaldón, comparece ante la Subcomisión.
Gracias anticipadas por su atención y en especial por el honor que para mí supone estar en esta casa y ante tan distinguido auditorio.
Seré, espero, lo más escueto posible para no aburrirles en exceso con las arideces del Derecho. Van a tener ustedes la enorme responsabilidad de informar un proyecto de ley que afecta sustancialmente al derecho fundamental a vivir que tiene el ser humano no nacido, Empecemos pues recordando como lo enuncia la Declaración Universal de los Derechos Humanos:
“Todo individuo tiene derecho a la vida”.
Y lo formula nuestra Constitución, en el artículo 16:
“Todos tienen derecho a la vida”,
Se identifica así con el mandato del Pacto Universal, porque ¿Quiénes son todos? En el debate constitucional se adoptó ese texto precisamente para evitar que la expresión “toda persona” condicionara con un requisito formal la atribución de un derecho establecido como propio del derecho individuo humano sin ningún otro atributo. Así interpretó esa misma expresión el Tribunal Constitucional alemán diciendo que “todos es sencillamente todos los seres humanos vivos” ellos tienen el mismo derecho a vivir impidiendo a otro el de truncar libremente aquella vida.
Guste o no, esto es el derecho y vuelvo a la responsabilidad que van ustedes a asumir. Para recordar, si fuere necesario, la fuerza jurídica que reconoce nuestra Constitución a los derechos fundamentales “vinculan a todos los poderes públicos” y sólo por ley puede regularse su “ejercicio” pero respetando en todo caso su contenido esencial (el artículo 53). Aquí está el necesario punto de reflexión ya que ustedes van a informar en un proyecto de ley que no regula el ejercicio del derecho fundamental a la vida, sino el de atribuir a la mujer un pretendido derecho a impedir el desarrollo del hijo concebido.
No quisiera recordar cosas dichas ya ante ustedes; pero a todos sorprende que en una situación de fraude generalizado de la vigente ley por parte de los particulares y de las clínicas y en el contexto de una carrera desenfrenada del número de abortos inserta en una demografía en claro declive, se pretenda una reforma legal que, otorgará más facilidades para abortar con la apariencia de reconocer un pretendido derecho de la mujer. Con ello se la va a hacer víctima, junto al niño no nacido, de todas las consecuencias de un embarazo no deseado y no sólo las del síndrome postaborto.
Volvamos a nuestro derecho. La norma constitucional que vincula al legislador dice escuetamente que todos tienen derecho a la vida. ¿Vamos a pretender acaso que todos ya no sean todos, sino quienes determine la aplicación de una ley que autoriza a interrumpir el desarrollo biológico de algunos (cada vez más como la práctica demuestra) en un momento de su desarrollo vital arbitrariamente establecido y eso precisamente ahora cuando el mundo científico asegura ya, con pruebas terminantes, que la vida empieza inmediatamente después de la fecundación?
Nuestro Tribunal Constitucional ya se ocupó de la cuestión (sentencia 53/1985 de 11 de abril, en el recurso contra la Ley Orgánica de reforma del articulo 417 bis del Código Penal).
Recordaba un principio general: “los derechos fundamentales son el fundamento del orden jurídico y de la paz social, como dice el artículo 10 de la Constitución Española”.
Añadía como norma prescriptiva para el legislador: “los derechos fundamentales incluyen también deberes positivos por parte del Estado”.
Por eso, seguía diciendo la sentencia, “de la obligación del sometimiento de todos los poderes a la Constitución no solamente se deduce la obligación negativa del Estado de no lesionar la esfera protegida, sino también la obligación positiva de contribuir a su efectividad y la de los valores que representa”. Obliga, pues, especialmente al legislador y adquiere singular relevancia allí donde quedaría un vacío si no se establecieran los supuestos para su defensa”. De estas afirmaciones extraía el Tribunal de modo específico la doctrina aplicable al derecho a la vida con una afirmación clave: “la vida humana es un devenir, un proceso que comienza con la gestación, en el curso de la cual una realidad biológica va tomando corpórea y sensitivamente configuración humana”.
La ciencia actual confirma que ese proceso es simplemente el desarrollo del individuo humano existente desde el principio. El Tribunal en realidad vino a definir aquí lo que la ciencia y la experiencia encuentran en la realidad, y se refirió a un hecho fundamental con consecuencias jurídicas:
“La gestación ha generado un tertium existencialmente distinto de la madre”.
El Tribunal ha sentado así su criterio interpretativo acerca del derecho fundamental a la vida reconocido en el artículo 15 de la Constitución “otro ser distinto de la madre se ha originado con la gestación” respecto del cual el Estado tiene obligación de protegerlo y no obstaculizar el proceso de su desarrollo.
Cierto es que luego la sentencia distingue dos momentos en aquel devenir:
“Dentro de los cambios cualitativos en el desarrollo del proceso vital tiene particular relevancia el nacimiento y previamente el momento a partir del cual el nasciturus es ya susceptible de vida independiente de la madre”.
Nótese que, no ya en el ámbito de la investigación científica, que proclama su certeza, sino en el de la práctica clínica diaria ese momento de potencial independencia se ha venido aproximando al de la fecundación de suerte que incluso los ginecólogos, desde el punto de vista de la práctica médica, aseguran que después de las 22 semanas de gestación la interrupción no es ya un aborto sino otra cosa. Evidentemente sólo puede ser un infanticidio.
El Tribunal, aunque argumentaba que “no puede estimarse que al nasciturus corresponda la titularidad del derecho a la vida” (se trataba de la cuestión formal de la carencia de personalidad jurídica). Afirmaba sin embargo que “la vida del nasciturus es un bien jurídico constitucionalmente protegido por el artículo 15 de nuestra norma fundamental”. Con la consiguiente y clara consecuencia de que la protección constitucional para el nasciturus implica:
“Abstenerse de interrumpir o de obstaculizar el proceso natural de gestación”.
“Establecer un sistema legal para la defensa de la vida que suponga una protección efectiva de la misma”.
“Y que, dado el carácter fundamental de la vida incluya también como última garantía las normas penales”.
Aquella obligación del Estado, también del Estado legislador, no permite una ley que otorgue a un tercero aunque sea la madre, el pretendido derecho al aborto, ni libre ni sometido a ciertos plazos en modo alguno asimilables a los de despenalización por causas tasadas que la sentencia admite fundándose en la colisión con otros derechos fundamentales (por cierto, de rango menor que el de la vida) y excluyendo la punibilidad en supuestos concretos, dentro de ciertos plazos y en determinadas circunstancias justificativas. Son los supuestos bien conocidos que no justifican el acto sino que excluyen la punibilidad. Era un tiempo en el que aún muchos (no todos) dudaban que la vida comenzase realmente en el momento de la fecundación.
Esos supuestos, formulados como excepciones, no modifican la doctrina general de la sentencia: el Estado tiene la obligación de proteger la vida del ser humano desde su origen en la fecundación y de hacerlo de modo positivo: legislando a favor de la vida y protegiéndola frente a posibles atentados, incluso penalmente.
Claro que es posible una nueva ley sobre la cuestión. Pero debe esperarse de ella que se atenga a la doctrina constitucional ya expresa. La propia Constitución ha creado un Tribunal Constitucional para que las leyes se ajusten a sus mandatos, y muy especialmente aquellas que se refieren a derechos fundamentales (principio rector del estado de derecho en un régimen democrático). Si se llegare a atribuir a una persona la facultad legal de disponer de la vida de otra se estaría legislando directamente en contra de aquel derecho fundamental.
¿Podría quién así lo admito abducir legitimación para oponerse a la pena de muerte o a otras actividades letales? Es la Constitución Española quién reconoce el derecho a la vida. Es el Tribunal Constitucional quién ha dicho que el Estado tiene el deber de protegerlo y de no interrumpir el curso de la gestación. No es esta una cuestión que se resuelva con prejuicios o dogmas ideológicos radicales. Se trata de la vida de seres humanos y por eso, señoras y señores, me permito recordar que en su mano está aconsejar o no un contenido legal que ponga en manos de la madre una libertad para disponer de la vida de su hijo. Yo les sugiero una serena reflexión en términos de derecho por que el derecho es la garantía de los valores por los que vale la pena vivir. Y eso es lo que necesariamente deben amparar las leyes.
Recuerdo una frase de Montesnquieu: “no se considera ley cualquier expresión formulada por los poderes del Estado sino las relaciones que siguen necesariamente de la naturaleza de las cosas, en tanto que no pueden considerarse leyes los mandatos del déspota…”
José Gabaldón López,
Presidente de Honor del Foro Español de la Familia y Ex Vicepresidente del Tribunal Constitucional.
Madrid, 16 de Diciembre de 2008
Publicado por cartapacio.liberal en 4:59 p. m. No hay comentarios:
El aborto como algo nocivo. Estudio del British Journal of Psychiatry
Los efectos secundarios del aborto
El debate se hace más agudo
ROMA, domingo, 14 diciembre 2008 (ZENIT.org).- El aborto y la vida han sido uno de los temas calientes en estas últimas elecciones en Estados Unidos. Y, a juzgar por las últimas noticias, el tema seguirá estando en el centro de atención.
Según un estudio publicado en el número de diciembre del British Journal of Psychiatry, las mujeres que tienen un aborto corren un riesgo mayor de desarrollar problemas mentales.
El 30 de noviembre, el Medical News Today publicaba un resumen del estudio, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Otago, Nueva Zelanda. El estudio se basaba en la investigación de un grupo de más de 500 mujeres nacidas en la ciudad de Christchurch, al sur del país.
Las mujeres fueron entrevistadas seis veces entre los 15 y los 30 años. Además de preguntas sobre sus embarazos y abortos, también se les dio cada vez asistencia sobre salud mental.
En el grupo hubo un total de 686 embarazos, de 284 mujeres, antes de que alcanzaran los 30 años de edad. De estos hubo 153 abortos, que implicaron a 117 mujeres.
Los investigadores encontraron que las mujeres que habían abortado sufrían un 30% más de problemas mentales que las demás mujeres.
No obstante, el estudio concluía que los efectos del aborto son sólo responsables de un efecto moderado en la salud mental de las mujeres. Según los investigadores, el estudio no apoya la conclusión de que el aborto tiene un efecto "devastador" sobre la salud mental de las mujeres, pero rechazan claramente la postura proabortista de que el aborto no tiene ningún efecto nocivo.
"El aborto es probable que sea un acontecimiento estresante y traumático en la vida que coloca a los expuestos a él en un riesgo modestamente creciente de problemas comunes de salud mental", concluían los autores.
Estudios en conflicto
El tema del aborto y la salud mental ha estado en el centro del debate durante algún tiempo. A principios de este año la American Psychological Association (APA) declaraba no haber encontrado evidencias creíbles de que el aborto cause problemas mentales, informaba el Telegraph de Londres el 18 de agosto.
Brenda Major, presidenta del grupo de trabajo sobre el tema de la APA, reconocía, no obstante, que es más incierta la evidencia de riesgos de salud mental asociados con las mujeres que tienen múltiples abortos.
Según el Telegraph el equipo de trabajo descubrió que algunos estudios encontraron que las mujeres que han abortado experimentan sentimientos de tristeza, de pena y de pérdida, y algunas pueden incluso sufrir depresión. Al mismo tiempo afirmaban que no había evidencias de que esto lo causara el mismo aborto.
Las conclusiones de la American Psychological Association no quedaron sin respuesta. El Family Research Council (FRC), declaraba en una nota de prensa el 14 de agosto que las conclusiones del equipo de trabajo no siguen los estudios revisados por el mismo.
"Otros expertos han observado que los criterios de selección para incluir los estudios son enormemente sesgados, y que el informe no ha cuantificado el número de mujeres a las que es probable que afecte el aborto", comentaba el presidente de la FRC, Tony Perkins.
"Existe consenso entre muchos eruditos de las ciencias sociales y médicas en que un mínimo del 10% - 30% de las mujeres que abortan sufren consecuencias psicológicas graves, prolongadas y negativas", afirmaba.
El psicólogo Vicent Rue también disentía de la American Psychological Association, según un reportaje publicado el 9 de septiembre por LifeNews.com.
Rue afirmaba que la postura de la APA está en las antípodas de la declaración hecha pública el año pasado por el Royal College of Psychiatrist de Gran Bretaña. La organización británica advertía que el tema "permanece sin una resolución plena", que era necesario un estudio adicional y que las mujeres deberían tener acceso a asesoramiento sobre las posibles consecuencias.
Rue también hacía referencia a un artículo del 23 de agosto el periódico médico británico The Lancet, que advertía que, a pesar las declaraciones de que el aborto es psicológicamente sano para las mujeres, existen riesgos.
No es algo trivial
The Lancet, explicaba Rue, afirmaba que, aunque no hay un nexo causal entre el aborto y la enfermedad mental, el hecho es que algunas mujeres experimentan problemas psicológicos tras un aborto y esto no debería trivializarse.
La declaración del Royal College of Psychiatrist a la que se refería Rue era incluso más explícita en cuanto a los riesgos del aborto. Según un artículo publicado el 16 de marzo por el Times de Londres, las mujeres pueden correr el riesgo de graves disfunciones en su salud mental si abortan.
El Royal College of Psychiatrist recomendaba poner al día los folletos informativos sobre el aborto para incluir detalles de los riesgos de depresión. "No puede haber consentimiento informado sin proporcionar una información adecuada y apropiada", afirmaba.
No son sólo las mujeres las que sufren tras un aborto. A principios de año en una conferencia de activistas pro vida en San Francisco se oyó hablar de los efectos del aborto en los hombres, informaba el Los Angeles Times el 7 de enero.
La sesión más impactante, afirmaba el artículo, presentaba el testimonio de dos hombres cuyas parejas abortaron. Jason Baier declaró a la audiencia que había sufrido años de depresión y adicciones. "No podía quitarme de la cabeza lo que había perdido".
"La verdad viva de la experiencia de las personas es muy dura como para dejarse de lado", afirmaba Vicki Thorn, que está a cargo de programas de asesoría post-aborto para la Iglesia católica. "Ya es hora de que... afirmemos el dolor que sufren los padres", afirmaba, según el Los Angeles Times.
El mito de los abortos ilegales
La depresión no es el único tema controvertido en cuanto a los efectos secundarios del aborto. Las organizaciones de presión en contra de la vida están a favor de permitir el aborto para prevenir que las mujeres corran el riesgo de morir como resultado de abortos ilegales.
Este mito es falso según el padre Thomas J. Euteneuer. En un artículo publicado el 6 de junio por LifeNews.com, contaba la experiencia de Nicaragua, donde se ilegalizó el aborto en el año 2006.
En su momento los activistas pro aborto sostuvieron que esto significaría que más mujeres morirían debido a los abortos de trastienda, pero de hecho los datos del Ministerio de Sanidad de Nicaragua muestran un descenso en la mortalidad maternal.
En el 2007 apenas hubo 21 muertes de madres, en comparación con las 50 del año anterior.
El padre Euteneuer explicaba que, junto con la prohibición del aborto, las autoridades aumentaron los servicios prenatales para las mujeres embarazadas, junto con una mayor atención médica durante el parto.
Una letal herida
Benedicto XVI trataba el tema del aborto el 12 de mayo hablando a los miembros del movimiento pro vida italiano. Declaraba que tres décadas de aborto legalizado en Italia han llevado a una caída en el respeto por la persona humana.
El Pontífice reconocía que son muchas y complejas las causes que pueden llevar a la dolorosa decisión de llevar a cabo un aborto. Al mismo tiempo, continuaba, la Iglesia sigue proclamando que toda vida humana es sagrada.
Permitir el aborto no ha resuelto los problemas a los que se enfrentan las mujeres, sostenía el Papa, por el contrario, sólo ha añadido otra herida a una ya sufriente sociedad.
Benedicto XVI pedía un aumento del apoyo a las madres y a las familias, junto con un continuado esfuerzo para defender la vida humana.
"Para los cristianos permanece siempre abierto, en este ámbito fundamental de la sociedad, un urgente e indispensable campo de apostolado y de testimonio evangélico: proteger la vida con valentía y amor en todas sus fases", observaba.
"Quien profana al hombre, profana la propiedad de Dios", añadía. Un pensamiento acertado, dado los millones de abortos que han tenido lugar en los últimos años.
Publicado por cartapacio.liberal en 7:48 a. m. No hay comentarios:
HOLANDA: LA TIRANÍA ECOLOGISTA.
Fuentes: Propias; World Future Council Newsletter.
Un paso más del ecologismo: los "crímenes contra las generaciones futuras”. El Concejo para el Futuro Mundial y la Carta de la Tierra.
Los días 1 y 2 de noviembre, se reunió en La Haya, la comisión Justicia para el Futuro del World Future Council (WFC, Concejo para el Futuro Mundial), con magistrados de la Corte Internacional de Justicia y de la Corte Penal Internacional, para tratar la definición de "crímenes contra las futuras generaciones” y su posible persecución a través de la justicia internacional.
(Sobre la Corte Penal Internacional, (ICC), o Corte Criminal Internacional, vid. NG 138, 139, 282, 568, entre otros; sobre el Concejo para el Futuro Mundial vid. NG 848, 850, 891).
Recordamos que el WFC tiene como “marco ético guía la Carta de la Tierra” -los principios panteístas enunciados para sustituir a los Diez Mandamientos (vid. NG 472 y 473, 850)-; y, al mismo tiempo, que la pretensión del nuevo orden mundial anticristiano es que la Corte Penal Internacional persiga a quienes se opongan a sus antinaturales designios como el aborto, el homosexualismo y, ahora, según parece, los falsos dogmas del ecologismo (NG 831, 851).
¿A qué llama "crímenes contra las futuras generaciones” el Concejo para el Futuro Mundial?, ¿a talar un bosque, a que un país disponga sin autorización internacional de sus recursos naturales, a impedir el traslado de industrias “sucias” a los países menos desarrollados, a tener más hijos del número fijado por el sistema, a defender la familia frente a los avances del homosexualismo?, y se podría seguir enumerando todo aquello que es “políticamente incorrecto” para el nuevo orden.
Recordemos que Juan Pablo II denunció “el riesgo de una especie de holocausto ambiental, por la destrucción desconsiderada de recursos ecológicos vitales y la multiplicación de atentados cada vez más insidiosos contra la defensa y el respeto a la vida humana”, y además alzó su voz advirtiendo sobre “la carrera desenfrenada al acaparamiento y a la explotación de los bienes de la tierra por parte de unos pocos privilegiados que sienta las bases para otra forma de guerra fría, entre el Norte y el Sur del planeta”.
Los proyectos ecologistas promueven los atentados contra la vida humana -aborto, esterilización-, como un paso para conseguir administrar los recursos naturales del mundo entero en beneficio de los opulentos patrones de consumo de los países del Norte. Para más perversión han conseguido que les hagan coro los eco-indigenistas, supuestamente anti-imperialistas.
WFC y la Carta de la Tierra
El WFC, con sedes en Hamburgo, Londres y Deli, fue creado -como informamos- hace poco más de un año, y se ha proyectado rápidamente en los ambientes ecologistas internacionales; su conexión con la Iniciativa Carta de la Tierra explicaría ese rápido posicionamiento. La ex-modelo británica y ex-mujer de Mike Jagger (Rolling Stones), Bianca Jagger –nacida en Nicaragua-, presidente del Comité Ejecutivo del WFC y consejera de Carta de la Tierra Internacional, intervino el 7 de diciembre, en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (Poznan, Polonia, 1 al 12 de diciembre 2008).
Los otros cuatro miembros del Comité Ejecutivo del WFC, David Krieger, Hermann Scheer, Vandana Shiva, Cyd Ho, a su vez son miembros de la Iniciativa Carta de la Tierra.
El director ejecutivo de la Iniciativa Carta de la Tierra, Alan Atkisson, es miembro de la Junta de Consejeros del WFC. Otros personajes que pertenecen a las dos organizaciones son: Herbert Girardot, Pauline Tangiora, el príncipe El Hassan bin Talal (Jordania), etc.
FIN, 08-12-08
NOTICIAS GLOBALES es un boletín de noticias sobre temas que se relacionan con la PROMOCIÓN Y DEFENSA DE LA VIDA HUMANA Y LA FAMILIA.
Editor: Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja; E-mail: noticiasglobales@noticiasglobales.org ; http://www.noticiasglobales.org ;
NOTICIAS GLOBALES, Año XI. Número 821, 69/08. Gacetilla nº 944. Buenos Aires, 08 diciembre 2008
Publicado por frid en 8:29 a. m. No hay comentarios:
BENEDICTO XVI-ARGENTINA: LOS PRINCIPIOS NO NEGOCIABLES.
Fuentes: VIS, 05-12-08; http://www.vatican.va/ .
Las pautas que nunca se podrán derogar ni dejar a merced de consensos partidistas: la familia, la vida humana y los derechos de los padres
El Santo Padre recibió el 5 de diciembre, las cartas credenciales de Juan Pablo Cafiero, nuevo embajador de Argentina ante la Santa Sede.
En su discurso al diplomático, el Papa recordó que Argentina es "un país de hondas tradiciones cristianas que han sembrado y cultivado significativas costumbres, conformando de este modo la idiosincrasia y religiosidad de unas gentes que ansían superarse cada día y aportar a la comunidad internacional lo mejor de sí mismas" (…).
"La Iglesia, en el ejercicio de la misión que le es propia -subrayó el pontífice-, busca en todo momento promover la dignidad de la persona y elevarla de modo integral para el beneficio de todos" y "sin pretender convertirse en un sujeto político aspira, con la independencia de su autoridad moral, a cooperar leal y abiertamente con todos los responsables del orden temporal en el noble diseño de lograr una civilización de la justicia, la paz, la reconciliación, la solidaridad y de aquellas otras pautas que nunca se podrán derogar ni dejar a merced de consensos partidistas, pues están grabadas en el corazón humano y responden a la verdad" (…)
"El siglo XXI va mostrando cada vez con mayor nitidez la necesidad de forjar la vida personal, familiar y social de acuerdo con esos valores irrenunciables que enaltecen a la persona y a toda la comunidad. Entre ellos hay que destacar el respaldo a la familia basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, (...) la defensa de la vida humana desde su concepción hasta su término natural, la erradicación de la pobreza, (...) la lucha contra la corrupción, la adopción de medidas que asistan a los padres en su derecho inalienable de educar a sus hijos en sus propias convicciones éticas y religiosas, la promoción de los jóvenes para que sean hombres y mujeres de paz y reconciliación" (…).
El 4 de diciembre, Benedicto XVI recordó a los obispos de Chile en visita “ad limina”, los mismos conceptos, al decirles: “Todos los sectores de la sociedad pueden ser iluminados con la luz de la fe. Pienso, entre otros, en el mundo de la cultura, de la ciencia y la política, en la promoción de la familia, fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer, en la creación de condiciones de trabajo más justas y en la ayuda a los más desfavorecidos, en el cuidado del medio ambiente, en la defensa de la vida humana en todas las etapas de su existencia y en el derecho y obligación de los padres a la educación moral y espiritual de sus hijos”.
FIN, 05-12-08
Editor: Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja; E-mail: noticiasglobales@noticiasglobales.org ; http://www.noticiasglobales.org .
NOTICIAS GLOBALES, Año XI. Número 820, 68/08. Gacetilla nº 943. Buenos Aires, 05 diciembre 2008
Publicado por frid en 8:25 a. m. No hay comentarios:
fpa@arcol.org
Algunos defensores de los animales denuncian la injusticia del "especismo" (o especieísmo), una actitud discriminatoria que debería ser superada como habrían quedado superadas, en el pasado, otras graves discriminaciones.
Un autor que hace suya esta denuncia contra el "especismo" es Peter Singer. Singer explica que la humanidad ha logrado eliminar, con gran esfuerzo y después de muchos siglos, actitudes y modos de organizar la vida social basadas en el racismo y en el sexismo. Tocaría ahora, según este autor, superar el "especismo", una actitud basada sobre una tesis insostenible: creer que entre hombres y animales existen diferencias esenciales, y que el hombre sería siempre superior a todos los animales.
Desde una reflexión sobre el racismo y sobre el sexismo podremos afrontar mejor el tema del especismo.
Racismo y esclavismo
El racismo afirmaba que había razas inferiores y superiores, y que según las razas se podría también concluir que había seres humanos inferiores y superiores.
El racismo establecía, por lo tanto, una radical distinción entre seres humanos. Unos, normalmente los de la propia raza, gozarían del ejercicio de un buen número de derechos. Otros, de razas diferentes, estarían privados de derechos humanos fundamentales. Incluso podrían ser tratados como esclavos, sometidos en todo a sus señores, y vejados a través de diversas formas de violencia.
El trato violento de unos seres humanos sobre otros, en el pasado y el presente, no se ha basado sólo en el racismo. Han existido y existen ideologías que consideran a algunos seres humanos como "superiores" y a otros como "inferiores". En el esclavismo ocurría esto incluso entre personas de la misma raza: ¿es que no hay quienes esclavizan a niños que tienen el mismo color de la piel de los adultos y que hablan el mismo idioma de sus "señores"?
Algo parecido podemos decir de algunas aplicaciones del marxismo: los líderes revolucionarios y los miembros de la clase proletaria eran tratados como superiores, mientras que los enemigos de la revolución y los burgueses-capitalistas eran tratados como inferiores. Y lo mismo se aplica en algunos sistemas totalitarios: quienes apoyan al dictador de turno se convierten en privilegiados, y los opositores son tratados, en muchas ocasiones, peor que los esclavos en el pasado.
El racismo, conviene siempre tener presente esto, no era ni es la única ideología que establece discriminaciones arbitrarias entre los hombres, sino que existen otros modos de despreciar a unos seres humanos y de sobrevalorar a otros. En ese sentido, algunos análisis sobre el tema suelen resultar bastante incompletos, al limitarse muchas veces a hablar sobre el racismo como fuente de discriminaciones gravemente injustas, y olvidar otros fenómenos de igual o de mayor gravedad. ¿No es también una fuerte discriminación, muy presente en nuestros días, el aborto de miles de hijos porque tales hijos no tienen las características deseadas por sus padres?
Sobre el esclavismo hay que añadir una ulterior reflexión. El esclavismo ha tenido (y tiene, pues no ha desaparecido) muchas formas y muchos matices. Hay esclavismos coyunturales, por ejemplo cuando los vencidos en una guerra se convierten en esclavos de los vencedores. Hay esclavismos raciales: algunos blancos esclavizaban a algunas poblaciones de raza negra, o algunas tribus de una etnia esclavizaban a tribus de otra etnia, aunque fuesen de la misma raza. Hay esclavismos incluso dentro de una misma tribu o nacionalidad, o esclavismos respecto a personas de nacionalidades distintas, aunque pertenezcan a la misma raza. Hay esclavismos en los así llamados países ricos sobre mujeres sometidas por la fuerza a convertirse en prostitutas.
Por eso, nos encontramos ante una simplificación errónea cuando alguien piensa que el racismo y el esclavismo tienen una única modalidad y una única teorización. Creer, por ejemplo, que los hombres de una raza son inferiores y, por lo tanto, deberían ser siempre esclavos o sometidos a otros, es algo que puede haber sido pensado por diversas personas, pero no por todas, ni siempre.
Las ideas racistas y esclavistas, que suponen despreciar a unos y sobrevalorar a otros, tienen orígenes variados, y no constituyen un factor uniforme a la hora de establecer discriminaciones entre los seres humanos.
En el mismo mundo griego, por ejemplo, donde se daban diversas formas de racismo y de esclavismo, Platón realizó una interesante crítica a este fenómeno en alguno de sus escritos. Por ejemplo, en el diálogo titulado Leyes, Platón constataba la existencia de teorías distintas sobre la esclavitud, y pedía que, donde hubiera esclavos, fuesen de lengua distinta de la de sus dueños, y que recibiesen un trato justo (Leyes 777ce). Incluso el texto pide explícitamente que se cometan menos injusticias con los esclavos que con los iguales (los libres), como si se tratase de una especie de discriminación al revés...
En otro diálogo platónico, el Político, los esclavos son presentados como seres humanos sometidos al arte política, al igual que están sometidos los libres (Político 311bc). En otros textos, ciertamente, Platón habla de los esclavos como de hombres privados de muchos derechos, pero nunca dice que los esclavos sean menos hombres que los demás.
Por su parte, Aristóteles consideraba que los esclavos tenían inteligencia y voluntad, si bien no podían "poseerla", no podían ejercitarla (Política I 13). Esta idea aristotélica muestra un reconocimiento de la igual naturaleza humana entre unos y otros, al mismo tiempo que constataba la existencia de un distinto posicionamiento en la vida social: los libres pueden ejercitar sus derechos (poseen su voluntad), y los esclavos están sometidos en sus derechos a otros.
Que tal sometimiento fuera debido a la "naturaleza" (una idea que expone Aristóteles en Política I 2-4) no debería entenderse como si Aristóteles afirmase la existencia de dos "sub-especies" humanas (los esclavos y los libres), sino desde la constatación de la existencia de características reconocidas que permitían establecer diferencias entre unos y otros, si bien tales características, añade Aristóteles, eran vistas de modo diferente entre los griegos y los "bárbaros". Para Aristóteles, conviene recordarlo, tanto el esclavo como el libre eran seres humanos.
Las ideas en las que se basaba el sistema esclavista eran tan "débiles" que en algunos pueblos antiguos el esclavo (o alguien en su nombre) podía "comprar" o conseguir la propia libertad, pasar del estado de esclavitud al estado de la libertad (algo que podría valer para esclavos de razas distintas). Si el esclavismo de esos pueblos se basase sobre una distinción "natural" entre unos y otros, el dejar de ser esclavos habría sido algo impensable, cuando en realidad era posible...
Es oportuno añadir aquí el hecho de que los cristianos acogieron con pleno favor a los seres humanos de razas diferentes y de clases sociales muy variadas, inclusive a los esclavos. Todos los seres humanos, ricos o pobres, blancos o negros, hombres o mujeres, esclavos o libres, podían recibir el bautismo y participaban en las mismas ceremonias religiosas.
También es cierto que hubo cristianos que no se opusieron al sistema esclavista, o incluso que tenían sus propios esclavos. Pero el reconocer que los esclavos tenían derecho al bautismo, que podían convertirse en "hermanos" y que había que tratarlos como tales era una clara admisión de su dignidad y de la existencia de una naturaleza humana común, por encima de las diferencias de color, de condición económica o de derechos políticos.
Podemos concluir, por lo tanto, que no existía (ni existe) una única forma de racismo ni una única forma de esclavismo, y que en muchas ocasiones el racismo no se ha basado en la afirmación según la cual entre los seres humanos habría diferencias esenciales entre unos y otros, sino que ha supuesto la igual condición humana de los esclavos y de los libres, aunque luego aplicase un trato distinto para unos y para otros.
Pasemos ahora al tema del "sexismo". Según Singer, durante siglos se ha considerado a la mujer como un ser inferior. Habría sido tratada de modo discriminatorio, habría sido privada de derechos fundamentales por una ideología según la cual el sexo sería motivo suficiente para declarar quién era "superior" (el varón) y quién era "inferior" (la mujer).
De nuevo, habría que hacer muchas precisaciones sobre el análisis anterior. Ha habido culturas y pueblos donde las mujeres podían participar plenamente en la vida profesional, sea en el campo, sea en otras actividades (textiles, mercantiles, incluso militares), a un nivel en el que se daba cierta "paridad" entre el hombre y la mujer.
En el pasado encontramos historias de mujeres que tuvieron un gran papel en la vida política. Recordemos, entre tantos nombres que podrían mencionarse, a Isabel la Católica en España o a Isabel I en Gran Bretaña.
Entre algunas teorizaciones antiguas que hablan de la mujer como "inferior" respecto del hombre, observamos detalles importantes. Platón, por ejemplo, consideraba a la mujer inferior respecto de su cuerpo; en cambio, en lo que se refiere al alma, a las facultades superiores (inteligencia, voluntad), la mujer sería idéntica al hombre, apta también para las actividades políticas y militares.
Esta idea platónica está construida sobre un punto clave: el reconocimiento del alma espiritual, respecto de la cual se da una igual dignidad entre hombres y mujeres. Al revés, si se niega la espiritualidad del alma humana, es casi imposible no caer en posiciones como las de Peter Singer (que no reconoce ninguna dignidad especial en el ser humano) y como las de numerosos ideólogos defensores de la opresión de los fuertes sobre los débiles.
Aristóteles, por su parte, hablaba de la mujer de forma semejante a como hablaba de los esclavos: la mujer tendría "razón" (facultades espirituales) pero no la "poseería"; en otras palabras, aunque se reconocía su condición humana (al tener racionalidad), la mujer estaría sometida en parte al hombre en el ejercicio de su racionalidad y libertad.
No se trata, por tanto, de una diferencia esencial (respecto a su alma) entre hombres y mujeres, sino de una diferencia basada en datos biológicos o sociológicos. Si miramos a lo específico del ser humano, a su racionalidad y a su espiritualidad, hombres y mujeres gozarían de la misma dignidad.
En el cristianismo es patente el reconocimiento de la igual dignidad entre el hombre y la mujer. Los dos tenían el mismo origen, creados directamente por Dios. Los dos estarían destinados a la vida eterna. Los dos estarían capacitados para hacer un acto libre de fe y recibir el bautismo que los convierte en hijos de Dios.
Por lo tanto, afirmar que el pasado el "sexismo" defendió una diferencia "esencial" entre el hombre y la mujer es no sólo inexacto, sino que en muchas ocasiones es completamente falso, sobre todo cuando miramos a lo propio del ser humano, su espiritualidad.
La idea presente en algunos animalistas según la cual el mundo moderno habría superado el racismo y el sexismo, pero todavía no habría superado el "especismo", es inexacta y errónea. Porque hay que hacer muchas aclaraciones sobre el "racismo" y sobre el "sexismo" en el pasado y el presente, como acabamos de ver; y porque la noción de especismo es equívoca, como queremos mostrar ahora.
¿Qué se entiende por especismo? La palabra fue divulgada por un psicólogo de Oxford, Richard Ryder, conocido como defensor del movimiento animalista. Ryder definió especismo (en inglés "speciesism") como la discriminación o abuso, por parte de los seres humanos, de algunas especies animales en base a la idea de que existiría una superioridad humana respecto de los animales.
En otras palabras, el especismo admitiría la existencia de una superioridad humana y basaría sobre la misma un comportamiento discriminatorio respecto de los animales (todos o algunos, también respecto de aquellos animales capaces de experimentar dolor).
En realidad, entre los seres vivos es algo común y generalizado considerar a los miembros de la propia especie como más afines a uno mismo, con una actitud que algunos califican como "discriminatoria", y a los miembros de otras especies como lejanos según diversos grados.
Por ejemplo, los animales carnívoros actúan de modo particularmente agresivo respecto de muchos otros animales y no toman ninguna precaución o "respeto" hacia cientos de las plantas pisoteadas en sus correrías por las praderas. Los herbívoros, por su parte, tratan con un respeto casi "nulo" a muchas plantas y a aquellos animales pequeños que sucumben aplastados por falta de atención de los herbívoros más grandes.
Que el hombre muestre una especial afinidad hacia otros seres humanos y les ofrezca (por desgracia, no siempre) un trato privilegiado es algo normal en el mundo de los vivientes, y no puede ser considerado un comportamiento antinatural.
Pero si además reconocemos, como hemos visto, que el hombre tiene unas facultades particulares, inteligencia y voluntad; si vemos que tales facultades nos llevan a demostrar que es un ser espiritual y, por lo tanto, digno; entonces no podemos no considerarlo como esencialmente diferente de los animales, lo cual conlleva un sinfín de consecuencias que sería injusto ver como "especistas" o discriminatorias.
Sólo existe discriminación allí donde es tratado como diferente lo que es igual en dignidad. Los seres humanos, todos, gozan de la misma dignidad, mientras que los animales no tienen ni pueden tener la misma dignidad que los seres humanos, porque no están dotados de espiritualidad.
Podemos, por lo tanto, concluir que no es apropiado hablar de especismo a la hora de juzgar el modo según el cual los hombres se comportan respecto de los animales y de las plantas. Ciertamente, ello no es motivo para que el ser humano pueda abusar de modo totalmente egoísta, o con actitudes que podríamos calificar como crueles, de los muchos seres vivos que comparten nuestro planeta. Pero condenar abusos no es lo mismo que hablar de especismo, porque tal noción es errónea y sin apoyo en la realidad.
Mientras algunos animalistas usan un término incorrecto y dedican ingentes esfuerzos para "mejorar" el trato que los seres humanos otorgan a algunos animales, millones de hombres y mujeres, niños o adultos, nacidos o sin nacer, son despreciados en su vida y en su salud, en sus derechos fundamentales y en su vocación profunda al amor.
La urgencia del mundo moderno no consiste en encontrar maneras para mejorar el trato de los animales, sino en trabajar para que todo hombre y mujer sea respetado y tratado según su dignidad intrínseca.
Por eso vale la pena invertir lo mejor de nuestras energías para proteger y tutelar la vida de los hombres y mujeres, de los no nacidos y de los ancianos, de los pobres y de los enfermos. Vale la pena evitar cualquier discriminación injusta basada en el color de la piel, en el tamaño, en las condiciones sociales, en las nacionalidades, en las creencias religiosas. Vale la pena, sobre todo, evidenciar por qué el hombre es un ser digno de respeto y esencialmente diferente de los animales, merecedor de nuestros mejores esfuerzos en favor de la realización de un mundo más justo y más solidario
Publicado por cartapacio.liberal en 8:38 a. m. No hay comentarios:
Dios excluido de la sociedad
ROMA, domingo, 7 diciembre 2008 (ZENIT.org).- Es necesario resistir ante los intentos de excluir la religión de la vida pública. Este es el mensaje central de un par de libros de reciente publicación que reflejan la presión cada vez mayor para rechazar cualquier papel de la fe en la vida pública.
El laicismo radical, que espera negar a la fe todo papel fuera de su dimensión privada, debilita a la civilización occidental, según Herbert London, presidente del Hudson Institute, con sede en Washington.
En su libro: "America's Secular Challenge: The Rise of a New National Religion" (El Desafío Laicista de América: El Surgimiento de una Nueva Religión Nacional) (Encounter Books), London afirma que lo que el laicismo ofrecen para sustituir la religión no es suficiente para salvaguardar valores clave de nuestra civilización. Esto es especialmente preocupante en un momento en el que Occidente se encuentra amenazado externamente - por el Islam radical - e internamente - por la anemia espiritual y moral.
London identifica algunos factores que han alterado de modo radical el panorama cultural en los últimos años. El primero es el multiculturalismo, que no sólo afirma la igualdad de todas las culturas, sino que en ocasiones parece proponer la inferioridad de la cultura occidental comparada con otras.
El debilitamiento de las iglesias, una forma extrema de tolerancia, y la esperanza de que el racionalismo y la ciencia puedan resolver todos nuestros problemas, son otros cambios de los observados por London. Citando a Benedicto XVI, el autor advierte de que la privatización de las creencias lleva a una injusta exclusión de Dios de la sociedad.
Los laicistas, comenta London, suelen presentarse como defensores de la legítima separación de la iglesia y el estado. En realidad, su objetivo es más radical; buscan la exclusión completa de la fe de cualquier papel o expresión pública. El resultado es que la observancia religiosa es vista como algo vergonzoso, y digno de evitar por una persona inteligente.
London critica también la actitud de la "generación yo", que creció en los sesenta. Dios vino a ser visto por ellos como una indebida restricción de su libertad personal: "¿Por qué vivir para cumplir el ‘plan de Dios' cuando uno tiene tantos planes propios?".
No obstante, tal postura egocéntrica degeneró rápidamente en la creencia de que nuestra búsqueda de significado puede ser satisfecha siguiendo nuestras sensaciones.
El relativismo es otra poderosa fuerza que mina la religión. Los relativistas, explica London, sostienen que cada persona hace su propia verdad según los dictados de su conciencia. En consecuencia, la moralidad es circunstancial.
Austin Dacey critica con dureza esta privatización de la conciencia y de la fe en su libro "The Secular Conscience: Why Belief Belongs in Public Life" (La Conciencia lacia: Por qué la Fe forma parte de la Vida Pública) (Prometheus Books). Resulta interesante que Dacey, como London, cite a Benedicto XVI en las primeras páginas de su libro.
Dacey cita la homilía pronunciada por entonces cardenal Joseph Ratzinger al colegio de cardenales el 18 de abril de 2005, poco antes de comenzar el cónclave en el que sería elegido Papa. La homilía advertía en contra de los peligros del relativismo de la cultura contemporánea.
El relativismo que plantea hoy tal peligro, explicaba el cardenal Ratzinger, surgió debido al secularismo y a la descristianización de la sociedad. Dacey comenta que en aquel momento muchos de los principales intelectuales laicos de Europa estuvieron de acuerdo con los puntos planteados por el cardenal Ratzinger.
Observadores de todo el espectro político, observa Dacey, también están de acuerdo en que el ascenso del relativismo ha traído consigo un aumento dramático del crimen y de la disfunción social.
Dacey no es un apologista de la religión. De hecho, lo que él defiende es una vuelta al liberalismo laico, pero no en la forma que ha adoptado en los últimos tiempos. Según él, el liberalismo laico se salió de cauce al insistir tanto en la idea de que la religión, la ética y los valores son sólo materias privadas.
Esto ha ocurrido porque el laicismo comparó la conciencia privada con los conceptos de lo personal y de lo subjetivo, colocándolos así fuera de los límites de un examen serio. Si la conciencia está más allá de cualquier crítica no se la puede someter a un escrutinio público.
Esta versión contemporánea del liberalismo no está de acuerdo con la tradición liberal laica que se formó en los siglos XVII y XVIII. Dicha tradición, según Dacey, mantenía un fundamento moral de la sociedad que podría trascender las diferencias religiosas y que concebía también los derechos naturales como evidentes para el sentido moral universal.
El primer capítulo del libro de Dacey está dedicado a un recorrido histórico de cómo el liberalismo se desarrolló para abrazar la privatización total de la conciencia y de la religión. Una de las consecuencias de esta visión distorsionada del liberalismo ha sido la serie de decisiones del Tribunal Supremo de Estados Unidos que permitieron el aborto bajo la justificación de un derecho privado.
La religión es un asunto privado en el sentido de que el estado no debe ponerse bajo el control clerical o usar ninguna religión, observa Dacey. Pero sería mejor concebir esto como que la religión es un asunto no gubernamental, más que buscar hacer de la religión un asunto meramente privado que no tiene relevancia pública.
Benedicto XVI ha tratado con frecuencia el tema de la religión y la vida pública. En su discurso el 15 de noviembre a los participantes en la asamblea plenaria del Pontificio Consejo para los Laicos, afirmó que los fieles laicos tienen una vocación y misión en su vida social.
"Todos los ambientes, las circunstancias y las actividades en los que se espera que resplandezca la unidad entre la fe y la vida están encomendados a la responsabilidad de los fieles laicos, movidos por el deseo de comunicar el don del encuentro con Cristo y la certeza de la dignidad de la persona humana", declaraba el Pontífice.
En su discurso del 27 de octubre a la nueva embajadora de Filipinas ante la Santa Sede, el Papa explicaba, "La Santa Sede busca implicar al mundo en el diálogo para promover los valores universales que dimanan de la dignidad humana y para que la humanidad avance en el camino de la comunión con Dios y con el otro".
La Iglesia, continuaba, reconoce la autonomía respectiva tanto de la Iglesia como del Estado: "Podemos decir con razón que la distinción entre religión y política es un logro específico del cristianismo, y una de sus aportaciones históricas y culturales fundamentales".
Esta distinción, no obstante, no significa oposición, añadía. De hecho, el Santo Padre sostenía que el estado y la religión deberían apoyarse mutuamente, "puesto que juntos sirven al bienestar personal y social de todos".
"Cultivando un espíritu de honestidad e imparcialidad, y teniendo la justicia como meta, los líderes civiles y eclesiales se ganan la confianza de las personas y fomentan un sentido de responsabilidad compartida de todos los ciudadanos para promover una civilización del amor", explicaba.
Muchos han reflexionado sobre las relaciones entre la Iglesia y el Estado, observaba Benedicto XVI en un discurso en el Palacio del Elíseo el 12 de septiembre en su encuentro con las autoridades de Francia.
Es fundamental, afirmó, insistir en la distinción entre política y religión. Es igualmente importante "adquirir una más clara conciencia de las funciones insustituibles de la religión para la formación de las conciencias y de la contribución que puede aportar, junto a otras instancias, para la creación de un consenso ético de fondo en la sociedad".
Un vistazo al mundo que nos rodea no deja dudas de que la tarea de formar las conciencias es algo que produce desánimo. Se trata, sin embargo, de una tarea cada vez más urgente y en la que la religión un papel vital que desempeñar.
Publicado por cartapacio.liberal en 4:28 p. m. No hay comentarios:
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 artículo 53
 artículo 10
 artículo 15
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