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Timestamp: 2020-02-23 05:55:18+00:00

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norma juridica | Interpretación del lenguaje | Objetivismo (Ayn Rand)
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TEG LISTO
PLANIFICACIONImagen y Contexto
LA INTERPRETACIÓN DE LA NORMA JURÍDICA.
I.1 Definición de Interpretación Jurídica.
I.2 La Naturaleza de la Interpretación.
I.2.1 Objeto, propósito y finalidad de la Interpretación jurídica.
II. CLASES DE INTERPRETACIÓN.
II.1 Las Fuentes de Interpretación.
a) Interpretación Doctrinal.
b) Interpretación Judicial.
c) Interpretación Auténtica.
II.2 Los Alcances de la Interpretación.
a) Interpretación Declarativa (o estricta).
b) Interpretación Modificativa.
− Interpretación Extensiva.
− Interpretación Restrictiva.
III. LOS MÉTODOS DE INTERPRETACIÓN.
III.1 Método Gramatical.
III.2 Método Lógico.
III.3 Método Sistemático.
III.4 Método Histórico.
III.5 Método Teleológico.
III.6 Método Empírico.
IV. LAS DOCTRINAS DE LA INTERPRETACIÓN.
IV.1 Teoría de la Exégesis.
IV.2 Teoría Dogmática.
IV.3 Teoría de la Evolución Histórica.
IV.4 Teoría de la Libre Investigación Científica.
IV.5 Teoría del Derecho libre.
IV.6 Teoría Pura del Derecho.
IV.7 Teoría Egológica.
V. LA INTERPRETACIÓN CONSTITUCIONAL.
V.1 Origen de la Interpretación constitucional.
V.2 El Método de Interpretación constitucional.
V.3 Los Principios de Interpretación constitucional.
El Derecho regula la vida en sociedad aplicándose a los hechos producidos o derivados de las relaciones intersubjetivas con trascendencia jurídica. Esta regulación se realiza a través de la aplicación del conjunto de normas jurídicas que constituyen el derecho objetivo y positivo. La aplicación del Derecho debe consistir entonces en la culminación de un proceso lógico mental que se da desde una regla general hasta la adopción de una decisión particular. La aplicación de las normas jurídicas se caracteriza, de este modo, como manifestación de la vigencia del derecho. Pero el supuesto de hecho de la norma es siempre de carácter general en relación a la descripción del hecho al cual habrá de ser aplicado, surge entonces la necesidad de subsumir adecuadamente este último dentro de aquél, lo que se consigue a través de la interpretación.
Los profanos reprochan algunas veces a los juristas las discusiones que provoca la interpretación del derecho; se sorprenden de que los redactores de leyes no hayan logrado elaborar textos suficientemente claros para que su manejo esté excepto de incertidumbre. Es desconocer la infinita diversidad de los hechos reales: éstos no se dejan reducir a fórmulas indelebles; escapan a todas las previsiones. No es necesario mucho tiempo de práctica judicial para constatar cuán frecuentes son los casos extraordinarios e imprevisibles que surgen en las fronteras o aun fuera de las categorías comprendidas en las reglas legales, (sic).
De acuerdo al Art. 139° inc. 8 de la Constitución, ante el vacío o deficiencia de la ley, que en sentido amplio y general debe entenderse como normas jurídicas (derecho positivo), se puede aplicar el Derecho recurriendo a los Principios Generales del Derecho y al Derecho consuetudinario. Por ello, sólo a través de las normas jurídicas se podrá aspirar, con la mayor expectativa de éxito, a encontrar la más definida voluntad de la ley para la solución del caso concreto que se quiere resolver mediante la aplicación del Derecho.
Este trabajo, como su título lo dice, no tiene el propósito de comentar, analizar ni desarrollar el tema de la Interpretación sino en cuanto está estrictamente referida a la Norma Jurídica. Es necesaria hacer esta precisión, porque el estudio de la Interpretación jurídica debe tocar temas como el de la Analogía, los Principios Generales del Derecho y las Fuentes del Derecho (en la que se encuentra la Costumbre).
Interpretación es la acción de interpretar. Etimológicamente hablando, el verbo Interpretar proviene de la voz latina interpretare o interpretari. El Diccionario de la Lengua española, en el sentido que nos interesa recalcar, define la voz interpretar como: explicar o declarar el sentido de algo, y principalmente el de textos poco claros. Explicar, acertadamente o no, acciones, palabras o sucesos que pueden ser entendidos de varias formas.
Por su parte, explica el maestro español Luis Díez Picazo que la locución latina < inter−pres > procede del griego < meta fraxtes > que indica al que se coloca entre dos para hacer conocer a cada uno lo que el otro dice. En este amplio y primigenio sentido, la palabra se utiliza aun hoy para designar al traductor que permite la comunicación entre dos personas que hablan lenguajes o idiomas diferentes.
La Interpretación jurídica por excelencia es la que pretende descubrir para sí mismo (comprender) o para los demás (revelar) el verdadero pensamiento del legislador o explicar el sentido de una disposición. (sic).
Interpretar una norma jurídica es esclarecer su sentido y precisamente aquel sentido que es decisivo para la vida jurídica y, por tanto, también para la resolución judicial. Semejante esclarecimiento es también concebible respecto al derecho consuetudinario, deduciéndose su verdadero sentido de los actos de uso, de los testimonios y del < usus fori > reconocido y continuo. Pero el objeto principal de la Interpretación lo forman las leyes (sic).
El fenómeno de la interpretación de las normas jurídicas es común a todas ellas; queremos decir tanto a las públicas −ley, costumbre, P.G.D. − como a las privadas −lex negotti−: en ambos tipos de normas, la interpretación trata de buscar su verdad normativa, para aplicarla, para que sea ella quien conforme la relación intersubjetiva de intereses conflictiva. (sic).
La teoría de la interpretación jurídica,
desentrañar el significado último del contenido de las normas jurídicas cuando su sentido normativo no queda claro a partir del análisis lógico−jurídico interno de la norma. (sic).
, es la parte de la Teoría General del Derecho destinada a
La Interpretación es la técnica que conduce a la comprensión del sentido de la norma jurídica (sic).
Ángel Latorre con gran sencillez, pero muy claramente, se limita a decir que la Interpretación es determinar el sentido exacto de la norma., mientras que Mario Alzamora Valdez, refiriéndose al camino a seguir en la tarea de la Interpretación de la norma jurídica, explica que para aplicar las normas a los hechos es necesario descubrir los pensamientos que encierran las palabras hasta llegar a los objetos; es a este proceso al cual el maestro sanmarquino denomina interpretación. Nos dice además que el intérprete toma el lenguaje como punto de partida; sigue hasta el pensamiento y de allí al objeto.
En buena parte de las definiciones aquí citadas, y en las que se puede encontrar de entre los muchos tratadistas que abordan este tema, se menciona a la palabra sentido (de la norma) como aquéllo que se debe encontrar, desentrañar, descubrir o develar a través de la Interpretación jurídica. Pero es preciso entender que la referencia al vocablo sentido está expresada en su acepción más amplia, es decir, se pretende expresar no simplemente a hacia qué extremo dentro una misma dirección apunta una norma sino en general cuál es el alcance y el significado cierto y cabal de la norma jurídica.
¿Cómo establece el intérprete el sentido de la norma?. En primer lugar, la labor del intérprete se dirige a descubrir o develar el sentido inmanente en la norma; en segundo lugar, como por lo general una norma evoca varios sentidos, selecciona o fija el sentido con el cual se obtenga la solución más justa del caso concreto; y en tercer lugar, si el sentido o sentidos de la norma no se adecuan a la nueva realidad
social, el intérprete atribuye a la norma el significado que lo actualiza. (sic).
I.2.1 Objeto, propósito y finalidad de la Interpretación.
El objeto de una ciencia, materia o disciplina es aquello de lo que se ocupa o sobre lo que recae. Así, dado que la Interpretación se ocupa o recae sobre el derecho, resulta obvio que es el derecho el objeto de la Interpretación. El Derecho que es objeto de la interpretación, a su vez, puede provenir bien de una norma jurídica, de la Costumbre o de los Principios Generales del Derecho; en cualquiera de estos casos la labor interpretativa estará presente, aunque en el este trabajo nos ocupamos sólo del primer caso.
El propósito u objetivo de la Interpretación (fin inmediato) es desentrañar el sentido y significado del Derecho. Ludwig Enneccerus lo dice de la manera siguiente: El objetivo de la Interpretación es el esclarecimiento del sentido propio de una proposición jurídica. (sic).
Los intelectualistas propugnan que la Interpretación es un acto de razonamiento, una operación lógico mental destinada a revelar el significado o sentido de la norma jurídica (interpretación propiamente dicha).
Los voluntaristas, en cambio, entienden que la Interpretación no se queda en lo que esta palabra podría denotar, sino que dicha tarea llega a involucrar una labor mucho más acabada, mucho más compleja, una labor de creación en la que el juez podrá actuar con considerables parámetros de libertad. Entre los voluntaristas destaca Hans Kelsen, quien explica que la interpretación de la norma es un acto de creación de una norma individual, el cual es, a su vez, un acto de voluntad en la medida que se trata de llenar el marco establecido por la norma general.
Comentando respecto a estas concepciones antagónicas, Ariel Álvarez Gardiol dice:
El célebre debate entre intelectualistas y voluntaristas no ha agotado −a mi juicio− ni con mucho, la intrincada madeja de elementos que se mueven alrededor de este complejo problema. Ni la interpretación es un proceso que se agota en una mera tarea de intelección del sentido de una norma, colocada allí para que el intérprete valore su significado, ni tampoco puede considerársela mero acto de voluntad del intérprete que decide a su arbitrio, el significado correcto para el caso. (sic).
Además, la Interpretación jurídica tiene un fin (mediato): que es, a través de los tribunales, aplicar correctamente el Derecho a los hechos. Aunque los científicos del derecho interpreten no con la finalidad de aplicar el derecho a un caso concreto, su labor a la larga tiende a cumplir esta finalidad, pues, como bien dice Karl Larenz, éstos facilitan, en cierto modo, el trabajo a la jurisprudencia de los tribunales, al mostrar los problemas de la interpretación y las vías para su solución; pero aquélla somete a prueba los resultados en la confrontación con la problemática del caso particular y, por tanto, necesita constantemente de la Ciencia del Derecho para la verificación.
Sobre las posiciones del intelectualismo y del voluntarismo podrá haber sin duda una gran discrepancia, pero
podemos advertir una confusión que se acentúa aun más cuando se tiene que determinar de dónde se obtiene el sentido o significado que se debe lograr a través de la Interpretación.
Los partidarios del Subjetivismo (que es la teoría más antigua) sostienen que para interpretar una norma debe tenerse como punto de referencia al legislador con el propósito de desentrañar de su mente lo que éste quiso decir. Entienden que lo que se manda en la ley es la voluntad del legislador (mens legislatioris), quien es su autor, y que la norma jurídica sólo es un medio o instrumento para expresar ese mandato; entonces el intérprete debe llegar a lo que el legislador quiso decir para interpretar correctamente la norma.
Los partidarios del Objetivismo, en cambio, son de la creencia de que sólo lo que aparece redactado en la ley es lo objetivamente dispuesto como mandato, que una vez publicada la ley, ésta se desprende de sus autores y adquiere vida y espíritu propios, en consecuencia es la voluntad de la ley (mens legis) lo que debe descubrirse, porque en ella está lo objetivamente querido. Es evidente, como bien manifiesta el Profesor español Ángel Latorre Segura, que la norma no puede tener voluntad y por ello, cuando, de acuerdo con el Objetivismo, se habla de voluntad de la ley, está sumamente claro que esta referencia se hace únicamente en sentido metafórico.
Con su gran estilo, el maestro Mario Alzamora Valdez explica que la primera teoría (el subjetivismo) sostiene que la ley no puede ser entendida de otro modo que como mandato que es voluntad dirigida a regular las relaciones jurídicas, y que dicho mandato proviene de la mente del legislador, en tanto que la segunda (el objetivismo) se apoya en la forma como se originan las normas, en el valor de éstas consideradas en sí mismas, y en el carácter de los objetos culturales, para atribuir a la ley un sentido independiente de lo querido por su autor.
Creemos que la norma jurídica, como creación humana, es concebida sólo en el pensamiento humano por lo que consideramos que su origen será siempre la mente del legislador, más allá de que una vez puesta en vigencia pueda expresar por sí misma y objetivamente un significado claro e inequívoco. Entendemos que de ello son conscientes los partidarios del objetivismo y por esta razón es que la teoría que esbozan, no puede limitarse, como en efecto no se limita, solamente a exponer sus razones, sino que además va más allá explicando los motivos por los que el subjetivismo no puede ni podrá nunca sustentar debidamente sus puntos de vista.
En tal sentido, los partidarios de la tesis objetiva fundamentalmente sostienen que determinar quién es el legislador cuya voluntad ha de ser interpretada es una tarea nada práctica, porque las personas e instituciones involucradas en la redacción y aprobación de una ley (en la actividad de legislar) son numerosas y constantemente cambiadas, renovadas o relevadas, lo que hace imposible determinar cuál entonces será la voluntad de legislador. Por otro lado, argumentan que las leyes suelen durar muchos años y se transmiten hasta por generaciones, produciéndose así un inevitable arcaísmo cuando los tribunales no deben sustraerse al espíritu de su tiempo ni dejar de lado nuevas exigencias sociales, culturales, económicas, valorativas, etc
Por ello, concluyen los objetivistas, que al ser puesta en vigencia la ley, se despoja ésta del pensamiento del legislador para ir a vivir una vida propia e independiente; se convierte en una entidad separada de su fuente directa, y esencialmente subordinada al medio social y a sus transformaciones, al que deberá corresponder.
De este modo, entendemos que los partidarios del objetivismo intentan decirnos que no simplemente tratan exponer la mejor tesis, sino sólo la única realista y sensatamente posible.
Karl Larenz considera que a cada una de estas teorías corresponde parte de verdad y que por ello ninguna puede aceptarse sin limitaciones. Continúa indicando que la verdad de la teoría subjetiva es que la ley jurídica,
a diferencia de la natural, es hecha por hombres y para hombres, es la expresión de una voluntad dirigida a la
creación de un orden justo; en cambio, la verdad de la teoría objetiva es que una ley, tan pronto es aplicada, despliega una actividad peculiar a ella, que va más allá de lo que el legislador había intentado.
Desde tal punto de vista la Interpretación puede ser doctrinal o científica, judicial o jurisprudencial y auténtica
o legislativa.
a) La Interpretación Doctrinal.−
Es, como su nombre claramente lo indica, la interpretación practicada por los doctrinarios, por los teóricos, por los juristas o jurisconsultos, por los tratadistas, por los estudiosos del derecho, y en general por quienes se dedican a la ciencia del derecho; de ahí que también se le conozca a esta Interpretación como científica.
La Interpretación doctrinal si bien se caracteriza por no ser obligatoria, sin embargo, por su carácter científico
y por la autoridad de quienes la practican, es la que termina siendo predilecta.
Ludwig Enneccerus, refiriéndose a la Interpretación doctrinal o científica, afirma que ésta con frecuencia se divide en gramatical y lógica, según que derive sus argumentos del lenguaje (es decir, de las leyes de la gramática y del uso del lenguaje) o de su relación con otras leyes, del mayor valor de uno u otro resultado. (sic).
b) La Interpretación Judicial.−
En los países en los que existe el Recurso de Casación la interpretación judicial resulta obligatoria para los órganos jurisdiccionales de instancias inferiores si se emite en los términos y condiciones legalmente exigidos. Así, en nuestro país, es el Art. 384° del C.P.C. el que designa a la correcta interpretación del derecho como uno de los fines esenciales del Recurso de Casación y es el Art. 400° el que prevé cuáles son los requisitos y condiciones para que el precedente allí sentado sea considerado como doctrina jurisprudencial que vincule a los demás órganos jurisdiccionales del Estado.
c) La Interpretación Auténtica.−
Es la realizada por el propio autor de la norma; se dice también que es la efectuada por el legislador o, mejor dicho, por el poder legislativo, en el entendimiento de que éste es el autor de la norma y de allí que a esta interpretación se le denomine también interpretación legislativa. Pero lo importante para saber que estamos ante una interpretación auténtica es comprender que tal interpretación ha sido hecha por el propio autor de la norma, tanto así que incluso se ha denominado Interpretación auténtica a la interpretación realizada por el propio juez o tribunal con el propósito de dar luces sobre el significado verdadero de sus propias sentencias o resoluciones; igualmente se ha considerado interpretación auténtica a la que realizan las partes contratantes respecto del contrato que celebraron, a la efectuada por el funcionario público respecto del acto administrativo
o norma que emitió, etc
Al respecto, Werner Goldschmidt, hijo del eminente procesalista James Goldschmidt, sostiene que: El
concepto tradicional de la interpretación auténtica,
auténtico al mismo individuo que formuló la norma de cuya interpretación se trata, sino a aquellas
personas capaces en su caso de sustituir la norma a interpretar
y no se considera intérprete
La Interpretación auténtica, en relación al tiempo, puede ser: preventiva y a posteriori. La Interpretación
auténtica preventiva viene ya incluida en el propio texto o cuerpo de normas del precepto a interpretar. La Interpretación auténtica a posteriori se presenta luego de la entrada en vigencia de la norma y constituye una
nueva norma, porque, como dice Guillermo Cabanellas de Torres,
comentario, con publicidad periodística o de otra índole. (sic). En similar sentido se pronuncia Ludwig
Enneccerus al referirse a la interpretación (a posteriori) diciendo que:
interpretación, sino de una nueva ley o de un nuevo derecho consuetudinario y, en determinadas circunstancias, con la sola particularidad de haberse de aplicar como si su contenido se hallare ya implícito en la ley interpretada. (sic).
carece de valor la simple opinión o
en rigor no se trata de
a) La Interpretación Declarativa (o estricta).−
El mexicano José Luis Hernández Ramírez menciona que la Interpretación Declarativa se refería a los casos en que supuestamente se creía que las palabras reproducían fielmente el pensamiento de la regla (sic).
Como bien explica el maestro Mario Alzamora Valdez, la interpretación declarativa es la de más corriente uso
y su objeto es el de explicar el texto de la ley. Continúa diciendo que este procedimiento se emplea cuando las palabras son imprecisas u obscuras y se busca desentrañar a través de ellas la mente de la ley y la del legislador.
b) La Interpretación Modificativa.−
Esta Interpretación es la que enrumba el alcance de la norma cuando, en relación a lo que pretendía el legislador, ésta ha sido expresada con excesiva estrechez, en cuyo caso deberá efectuarse una interpretación extensiva, o con excesiva amplitud, en cuyo caso deberá efectuarse una interpretación restrictiva.
− La Interpretación Extensiva.−
En esta clase de interpretación lo que hace el operador jurídico o intérprete es extender el alcance de la norma
a supuestos no comprendidos expresamente en ella, por considerar que habría sido voluntad del legislador comprender en la norma a aplicar tales supuestos.
Si resulta que la norma en su sentido lingüístico usual se queda a la zaga de la voluntad auténtica de su autor, hay que ensancharla para que llegue a alcanzar aquél. (sic).
La interpretación extensiva, explica el Profesor Mario Alzamora, se da cuando los términos de la ley expresan menos de lo que el legislador quiso decir, y se trata de averiguar cuáles son los verdaderos alcances de su pensamiento; continúa diciendo que más que extensiva es esta interpretación `integrativa' puesto que su objeto es referir la norma no a casos nuevos sino a aquellos que contiene virtualmente, porque si así no fuera no sería interpretación sino creación. (sic).
∑ el argumento a pari, que consiste en referir al caso no previsto la misma consecuencia que al previsto por identidad de razón entre ambas hipótesis; ∑ el argumento a fortiori, se da cuando los hechos constitutivos de la hipótesis de una norma son más claros y evidentes en situaciones no comprendidas expresamente por aquella (si la ley permite lo más, permite lo menos; si prohíbe lo más, prohíbe lo menos); ∑ el argumento a contrario, que consiste en reformular una norma a su sentido contrario, para solucionar los casos contrarios imprevistos.
− La Interpretación Restrictiva.−
Alberto Trabucchi lo explica del siguiente modo: La interpretación restrictiva se dará cuando la interpretación lógica restrinja el significado propio de la expresión usada por la ley; (sic).
propuestos y desarrollados. Entre éstos tenemos los métodos clásicos a los cuales ya hacía referencia Savigny
y que son: el gramatical, el lógico, el sistemático y el histórico. Se puede considerar entre éstos también al método teleológico que muchos autores consideran dentro del método lógico.
El maestro argentino Mario A. Oderigo considera que los precitados métodos se derivan de uno sólo: el método Lógico, y nos dice: Los denominados métodos analógico, sistemático, teleológico e histórico −que frecuentemente han sido exhibidos como independientes del método lógico− no representan otra cosa que variantes o formas de manifestarse este último; porque todos ellos se fundamentan en los enunciados principios de la lógica, y porque desprovisto de aquéllos, el método denominado lógico carece de todo contenido. (sic).
El Método Gramatical, también conocido como Literal, es el más antiguo y es exclusivo de las épocas anteriores a la Revolución Francesa en que existía alguna desconfianza en el trabajo de los jueces, razón por la cual éstos se encontraban obligados a ceñirse al sentido literal de la ley.
Consiste este Método, dice Claude Du Pasquier, en deducir de las palabras mismas, de su lugar en la frase y de la sintaxis, de la misma puntuación, el sentido exacto del artículo de que se trata.
el gramatical (el cual presenta rasgos no sólo de confusión superlativa, sino errores crasos). Quienes hablan de este método de interpretación se olvidan de dos puntos fundamentales: el primero, que las palabras sueltas, aisladas, por sí solas no tienen un sentido preciso e inequívocamente definido, pues éste empiezan a adquirirlo dentro del contexto de la frase; segundo, que ni siquiera la frase tiene una significación determinada por sí propia, ya que su genuina significación la adquiere dentro del contexto real en que es emitida, dentro de los puntos de referencia del contorno o circunstancia, es decir, con referencia al motivo y además también con referencia al propósito. (sic).
El Método Lógico es aquél que utiliza los razonamientos de la lógica para alcanzar el verdadero significado de la norma.
En la utilización del Método Lógico, dice Luis Díez Picazo, se habla de la existencia de una serie de reglas como: el argumento < a maiore ad minus > (el que puede lo más puede lo menos); < a minore ad maius > (quien no puede lo menos tampoco puede lo más); < a contrario > (la inclusión de un caso supone la exclusión de los demás); < a pari ratione > (la inclusión de un caso supone también la de un caso similar).
Citando tres Sentencias bastante antiguas del Tribunal Supremo español, Manuel García Amigo ilustra sobre otras tantas reglas interpretativas obtenidas de la Jurisprudencia. Así, comenta el profesor español, la Sentencia del 29−1−1891 declara que es principio de Derecho que toda interpretación o inteligencia que conduzca al absurdo debe rechazarse; la Sentencia del 13−3−1906 señala que según principio de Derecho
sancionado por constante jurisprudencia, donde la ley no distingue no cabe hacer distinción; y la Sentencia del 14−3−1961que estima que existiendo un precepto general y otro especial, éste ha de prevalecer sobre aquél; etc
Siempre destacando por la claridad de su redacción, el profesor Mario A. Oderigo, refiriéndose a este método
normas, el intérprete supone que aquél ha querido introducir un sistema dentro del cual esa norma no desentone; y por consiguiente, si la norma en cuestión no es clara en su enunciado, no se correrá ningún peligro desentrañando su sentido a la luz de los principios inspiradores del sistema que la contenga. (sic).
si el autor de la norma no se ha limitado a ésta, sino que ha formado un conjunto de
Por el Método Histórico se pretende interpretar la norma recurriendo a sus antecedentes, como las ideas de sus autores al concebir o elaborar los proyectos, los motivos que propiciaron la redacción y emisión de la ley, informes, debates, etc
Este método en su denominación tiene el prefijo tele que significa fin. El Método Teleológico es, entonces, el que pretende llegar a la interpretación de la norma a través del fin de la misma, buscando en su espíritu, que es la finalidad por la cual la norma fue incorporada al ordenamiento jurídico.
Mencionan, Molitor y Schlosser, que Jhering, en su obra de dos volúmenes El Fin del Derecho buscó interpretar cada reglamentación jurídica no de una manera aislada sino comprendiendo las motivaciones y la función jugada en el conjunto normativo como medio de realización y satisfacción de intereses. Continúan indicando que Jhering, merced a esta concepción hasta entonces desconocida, señaló al Derecho caminos completamente nuevos, que estaban perdidos para él desde el Derecho natural (Interpretación Teleológica). Debido al hecho de que los numerosos movimientos que caracterizaban al siglo XIX carecían, no obstante, de una escala absoluta, esta concepción debió ejercer en principio efectos destructores y relativizadores.
Algunos autores entienden que la finalidad de la norma está en su ratio legis, es decir, en su razón de ser. Tal es el caso, por ejemplo del Jurista Claude Du Pasquier quien afirma que según el punto de vista en que uno se coloque, la ratio legis puede ser considerada como el fin realmente querido por el legislador en la
época de elaboración de la ley
la Interpretación Teleológica, dice que si la ley es clara, basta con la interpretación gramatical, sin embargo, puede ocurrir que la ley sea un tanto oscura, en tal caso es conveniente apuntar a la intención de la norma, es decir considerar la ratio legis. La captación del espíritu de la ley implica el empleo de procedimientos lógicos y valorativos.
(sic), o el del profesor sanmarquino Raúl Peña Cabrera, quien, comentando
Otros autores, como ya habíamos advertido, entienden por este Método al Método Lógico o, por lo menos, entienden al Método Teleológico como parte de aquél. El último de los casos se advierte, por ejemplo, en el tratadista español Manuel García Amigo, quien, al referirse al método lógico dice: Es obvio, además, que cuando el legislador dicta una norma, persigue un fin, a cuya obtención encadena lógicamente el precepto. Por eso toda interpretación debe seguir las reglas de la Lógica. Y esto es algo que se admite desde siempre, siendo unánimemente aceptado. (sic).
El método empírico postulado por la Exégesis es un recomponer los hechos efectivamente pensados por los legisladores, es un `repensar' algo ya pensado, según la fórmula de August Boeckh.
Esto último perseguía indudablemente consolidar una absoluta ruptura con el pasado, que permitía llegar en el examen de la ley no más allá de la voluntad psicológica del legislador. (sic).
IV.1 La Teoría de la Exégesis.
El jurista argentino Roberto J. Vernengo explica que el método exegético consistía, en sus formas primitivas, en un conjunto de recetas destinadas a orientar al juez en su labor de interpretación del texto legal, en su procesamiento de la información normativa de partida. Ambos elementos −repertorio de recetas prácticas, confusión del derecho con la ley− autorizan, nos dice, ciertas críticas sobre las tesis, expresas o tácitas, que la exégesis francesa del siglo pasado (se refiere al siglo XIX) había sostenido sobre la índole o naturaleza del derecho, defendiendo bajo rótulos teóricos y metodológicos, ciertas notorias ideologías políticas, conservadoras o reaccionarias. Porque, en última instancia, la exégesis presupone un dogma; y este dogma, un tanto blasfemo si se quiere, postula la presencia real del legislador en la ley. Para la exégesis, una norma es siempre expresión del acto de un individuo privilegiado, a saber: el legislador. E interpretar la ley consistía en reconstruir fielmente lo que el autor del texto legislativo había pretendido. Tradicionalmente esto se expresa diciendo que la exégesis se propone reconstruir la voluntad del legislador. Se supone, así, que, de alguna manera, las normas jurídicas son expresión, en el plano del lenguaje, de actos volitivos que son la manifestación de la voluntad real del legislador.
Harto conocidas, y citadas por muchos estudiosos sobre la materia, son las frases de Bugnet yo no conozco el derecho civil y no enseño más que el Código de Napoleón y la de Demolombe mi divisa, mi profesión, mi fe, es ésta: los textos sobre todo
∑ El Derecho positivo lo es todo y todo Derecho positivo está constituido por la ley; culto al texto de la ley; sumisión absoluta. ∑ Interpretación dirigida a buscar la intención del legislador. Los códigos no dejan nada al arbitrio del intérprete; éste no tiene por misión hacer el Derecho; el Derecho está hecho. ∑ Descubierta esa intención y establecido el principio fundamental que consagre, es preciso obtener todas las consecuencias, dar a la norma la extensión de que sea susceptible, sirviéndose de un proceso deductivo; y sin más punto de apoyo que el raciocinio y la habilidad dialéctica. ∑ Se niega valor a la costumbre; las insuficiencias a la ley se salvan a través de la misma mediante la analogía. ∑ Se tienen muy en cuenta los argumentos de autoridad, con el consiguiente respeto a las obras de los antecesores. ∑ En suma, se atribuye al Derecho un carácter eminentemente estatal: Dura lex sed lex. Las leyes naturales sólo obligan en cuanto sean sancionadas por las escritas.
Esta teoría, como habíamos aludido, fue duramente criticada por Francisco Gény. Mario Alzamora Valdez precisa que Gény acusó que el principal defecto de la Exégesis consistía en inmovilizar el derecho,
mencionando también que adolecía de un desordenado subjetivismo y que como obra humana era incompleta y que requería de otras fuentes del derecho.
El método de evolución histórica, sustentado por Raymond Saleilles en su Introducción á l'etude du droit civil allemand, explica el Profesor Mario Alzamora Valdez, considera que la interpretación, en vez de buscar la voluntad subjetiva del legislador, debe perseguir el mejor modo de aplicación de la ley conforme a su fin. La finalidad de la ley, o sea el propósito que ésta se halla llamada a cumplir, continúa explicando el maestro, debe adaptarse a las necesidades sociales sujetas a continuo cambio, mediante progresivas modificaciones de la interpretación misma. Este método exige que se dote a los jueces de amplias facultades y que a la vez se les señale ciertas bases objetivas. Entre estas últimas, merecen considerarse: la analogía, la conciencia jurídica colectiva, que está sobre las apreciaciones subjetivas, y el derecho comparado que señala pautas para la evolución del derecho nacional.
Francisco Geny es quien, en medio de una fuerte y despiadada crítica contra la Exégesis, elabora la Teoría de la Libre Investigación Científica, también llamada simplemente Científica. No niega que la interpretación debe siempre primero buscar la voluntad del legislador, pero, en caso de lagunas en la legislación, el intérprete debe valerse de otras fuentes, como la costumbre, e incluso en la naturaleza de las cosas, mediante lo que él denomina la libre investigación científica.
b) Deberá después apelar a la lógica, para buscar el sentido de la ley relacionándola con otras normas dentro
de un sistema;
c) Si estos métodos son insuficientes, estudiará los trabajos preparatorios de la ley, informes parlamentarios,
notas de los codificadores o autores a la ley subrogada;
d) Siguen a los citados procedimientos, la investigación de otras fuentes formales (la costumbre, la autoridad
y la tradición) y,
e) A falta de todo apoyo formal, para llenar las lagunas, queda el mérito de la libre investigación científica. Se
denomina así −libre− porque se encuentra sustraída a toda autoridad positiva y científica porque se apoya en bases objetivas reveladas por la ciencia.
Esta teoría, según reseña Claude Du Pasquier, surge en medio de una gran protesta contra los excesos de la abstracción jurídica, mal que se agravó después de la entrada en vigencia del Código Civil alemán de 1900. Aparece entonces, en 1906, la obra La Lucha por el Derecho, escrita por el Profesor Hermann Kantorowicz bajo el pseudónimo de Gnaeus Flavius.
Si la ciencia del Derecho reconoce Derecho libre, la jurisprudencia no puede ya fundarse exclusivamente sobre el Derecho estatal. Si la ciencia jurídica posee fuerza creadora, la jurisprudencia no será por más tiempo mera servidora de la ley. Si la ciencia en cada momento tiene en cuenta lagunas, la práctica no podrá resolver jurídicamente cualquier supuesto. Si la teoría puede admitir valores sentimentales, no se puede ya exigir, por el otro lado, fallos enteramente fundados en razones. Si la teoría reconoce el factor individual, la jurisprudencia ya no puede ser científica. Si en la ciencia domina la voluntad, la jurisprudencia no podrá desoír los afectos. En resumidas cuentas: los ideales de la legalidad, de la pasividad, de la fundamentación racional, del carácter científico, de la seguridad jurídica y de la objetividad parecen incompatibles con el nuevo movimiento. (sic).
El Jurista Hans Kelsen trata el tema de la Interpretación en el Capítulo X de su obra Teoría Pura del Derecho.
Para Kelsen la Interpretación es una operación del espíritu que acompaña al proceso de creación del derecho al pasar de la norma superior a una inferior. Según Kelsen no sólo se interpreta cuando el juez va a aplicar la ley, emitiendo así la norma individual referida al caso concreto que viene a ser su sentencia, sino también cuando el Poder legislativo legisla, para lo cual tiene que aplicar la Constitución y para cuyo efecto no puede dejar de interpretar la Carta magna. Sostiene que hay también una interpretación de normas individuales:
sentencias judiciales, órdenes administrativas, actos jurídicos, etc. En síntesis, toda norma es interpretada en la medida en que se desciende un grado en la jerarquía del orden jurídico para su aplicación.
Nosotros creemos que, al interpretar la norma jurídica, en efecto se desciende un grado en la jerarquía del ordenamiento jurídico, pero no sólo se observará, se interpretará y se aplicará únicamente la norma desde la cual se desciende, sino en general todo el ordenamiento jurídico jerárquicamente superior a la norma interpretada (o de donde se desciende) desde la Constitución. Así, por ejemplo, una Resolución Suprema no puede contravenir un Decreto Supremo, pero tampoco puede contravenir la Constitución y la ley, las que siempre tendrá que observar, interpretar y aplicar el operador jurídico.
Kelsen acepta que toda norma, aunque sólo parcialmente, determina el acto jurídico por el cual es aplicada. En la medida o parte en que no lo determina, la norma superior es un marco abierto a varias posibilidades (o en todo caso, siempre por lo menos habrán dos) y todo acto de aplicación será conforme a la norma si no se sale de este marco.
Finalmente podemos mencionar, tal como ya habíamos referido, que Kelsen entiende que la interpretación es un acto de voluntad, pues la creación de la norma individual está destinada a llenar el marco libre establecido y dejado por la norma general (la norma interpretada y aplicada).
Como bien explica Ariel Álvarez Gardiol, la teoría de Carlos Cossio parte del concepto de que el derecho es la libertad metafísica fenomenalizada en la experiencia, o, en menos palabras, la conducta humana. Entiende que éste es el punto de partida de toda elaboración de Cossio y el objeto del derecho.
Allí donde una norma ha sido prevista para ser aplicada, necesariamente habrá interpretación. De ahí que habiéndose inspirado nuestro derecho constitucional en la doctrina española, para la cual la Constitución es derecho positivo vigente, es norma jurídica que debe ser aplicada; entonces debemos concluir que existe obviamente, con mayor razón, una interpretación constitucional.
Bien relaciona en el tiempo César Landa el desarrollo de los derechos fundamentales con la interpretación, pero no debemos pasar por alto que ello se debió a que tal desarrollo se plasmó en normas jurídicas, en la incorporación normativa de derechos constitucionales subjetivos que quedaban sujetos a aplicación por los órganos encargados de administrar justicia constitucional.
a) Interpretación de la Constitución.−
b) Interpretación desde la Constitución.−
Consiste en que obtenida una respuesta hermenéutica desde la Constitución, se desciende a la legislación infraconstitucional a fin de que esta última guarde coherencia y armonía con las normas del texto constitucional.
c) Interpretación abstracta y conceptual genérica.−
Es aquélla que parte de comprender teóricamente el texto constitucional, sin necesidad de ligarlo a una contingencia real en la vida política. Su utilización se lleva a cabo con un mero fin especulativo de conocimiento.
d) Interpretación específica y concreta.−
a) Principio de unidad de la Constitución.−
b) Principio de la coherencia.−
c) Principio de la funcionalidad.−
d) Principio de la eficacia.−
e) Principio in dubio pro libertate.−
Dado que la libertad pertenece a ser humano, también se utiliza la denominación in dubio pro homine para referirse a este principio. Por este principio, en caso de duda, ésta se dilucidará a favor de la libertad del ser humano, como garantía de la efectiva vigencia de los derechos (subjetivos) fundamentales.
f) Principio de duración de la Constitución.−
g) Principio de respeto al régimen político consagrado en la Constitución.−
1°.− La Interpretación Jurídica es de vital importancia, pues el Derecho sólo puede ser aplicado tras ser interpretado. Por tanto, no puede haber Derecho sin Interpretación.
2°.− La Interpretación jurídica no sólo permite la aplicación del Derecho, sino que además va más allá:
descubre su mensaje correcta o incorrectamente; le da su verdadero significado, alcance y sentido o se lo quita; lo acerca a la Justicia o a la Injusticia.
3°.− El desarrollo de tantos métodos para interpretar la norma, o el derecho en general, demuestra que el estudio de la interpretación nunca termina por descubrir, ni totalmente y de manera inequívoca, ni satisfactoriamente, el mensaje expresado en la norma; sólo aspiramos a aproximarnos lo más posible a esta meta.
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Álvarez Gardiol, Ariel: ob. cit. pág. 290.
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Latorre Segura, Ángel: Ob. cit. pág. 96.
Alzamora Valdez, Mario: Ob. cit. pág. 259.
Larenz, Karl: Ob. cit. pág. 312.
Código Procesal Civil peruano. Artículo 400.− Doctrina jurisprudencial.−
La decisión que se tome en mayoría absoluta de los asistentes al Pleno constituye doctrina jurisprudencial y
vincula a los órganos jurisdiccionales del Estado, hasta que sea modificada por otro pleno
Es pues cuando el Juez interpreta la ley, la Constitución, o cualquier otra norma no elaborada por él, que su interpretación se denomina judicial, pero es auténtica la interpretación cuando la hace de su propia resolución, porque se trata de la norma cuyo autor es él mismo.
Goldschmidt, Werner: Introducción Filosófica al Derecho. Editorial Depalma. Sexta edición. Buenos Aires, Argentina. 1983. Pág. 257.
Cabanellas de Torres, Guillermo: ob. cit. Tomo IV, pág. 472.
Hernández Ramírez, José Luis: Análisis de la fórmula: `interpretación jurídica' del párrafo cuarto del artículo 14 constitucional. División de Estudios Jurídicos de la Universidad de Guadalajara. Marzo, 1995. Internet, Pág. Web www.filosofiayderecho.com/rtfd/numero5/interpretacion.htm. (ver Introducción).
Alzamora Valdez, Mario: ob. cit. pág. 261.
Goldschmidt, Werner: ob. cit. pág. 268.
Trabucchi, Alberto: Instituciones de Derecho Civil. Tomo I. Editorial Revista de Derecho Privado. Primera Edición. Madrid, España. 1967. Pág. 49.
Oderigo, Mario A.: Lecciones de Derecho Procesal Tomo I. Editorial Depalma. Primera Edición. Buenos Aires, Argentina. 1981. Pág. 140.
Aunque el Método Lógico es la base para la elaboración de los demás métodos de interpretación, hemos podido advertir que los autores en buena parte están de acuerdo en que es el Método Sistemático el que los combina, al menos con sus principales componentes.
Du Pasquier, Claude: ob. cit., pág. 147.
Trabucchi, Alberto: ob. cit. Tomo I, pág. 47.
Hernández Ramírez, José Luis: ob. cit., (ver introducción).
Oderigo, Mario A. : ob. cit., pág. 140.
Trabucchi, Alberto: ob. cit., pág. 48.
Du Pasquier, Claude: ob. cit., págs. 148 y 149
Larenz, Karl: ob. cit., pág. 325.
Molitor, Erich y Schlosser, Hans: Perfiles de la Nueva Historia del Derecho Privado. Casa editorial Bosch. Traducción de la 2ª edición alemana. Barcelona, España. 1975. Pág. 99.
Du Pasquier, Claude: ob. cit., pág. 151
Peña Cabrera, Raúl: Tratado de Derecho Penal Volumen I. Tipografía Sesator. Tercera Edición. Lima, Perú. 1983. Pág. 122.
García Amigo, Manuel: ob. cit., pág. 193.
Álvarez Gardiol, Ariel: ob. cit., pág. 100.
Álvarez Gardiol, Ariel: ob. cit., pág. 99.
Vernengo, Roberto J.: La Interpretación jurídica. Técnica Editora. UNAM. 1ª edición. México, 1977. Pág. 68.
Goldschmidt, Werner: ob. cit. págs. 269 y 270.
Alzamora Valdez, Mario: ob. cit. pág. 263.
Alzamora Valdez, Mario: ob. cit., págs. 263 y 264.
Alzamora Valdez, Mario: ob. cit., pág. 264.
Goldschmidt, Werner: ob. cit., págs. 277 y 278.
Du Pasquier, Claude: ob. cit., págs. 154 y 155.
Álvarez Gardiol, Ariel: ob. cit., pág. 149.
Goldschmidt, Werner: ob. cit., pág. 278.
Kelsen, Hans: ob. cit., págs. 163 y siguientes.
Que no es otra que la norma a interpretar.
Álvarez Gardiol, Ariel: ob. cit., pág. 252.
Álvarez Gardiol, Ariel: ob. cit., pág. 195.
Goldschmidt, Werner: ob. cit., pág. 273.
Landa Arroyo, César: Teoría del Derecho Procesal Constitucional. Editorial Palestra. 1ra edición. Lima, Perú. 2003. Pág. 215.
García Toma, Víctor: En Torno a la Interpretación Constitucional. En Revista del Foro. Colegio de Abogados de Lima. Año LXXXVI. N° 2. Junio − Diciembre 1998. Pág. 38.
Torres Vásquez, Aníbal: ob. cit., págs. 583 y 584.
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