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Timestamp: 2017-02-23 16:15:09+00:00

Document:
Medicina e Historia nº 4 2016 by Fundación Uriach 1838 - issuu
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Nº 4 – 2016 – QUINTA ÉPOCA
R EVISTA DE E STUDIOS H ISTÓRICOS
DE LAS C IENCIAS DE LA S ALUD
internacional en 1900
Ramón de la Sota y Lastra
(1832-1913):
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Vista de la antigua biblioteca de la Fundación Uriach, en la calle Degà Bahí de Barcelona.
Autor de la foto Agustí Centelles, 1961.
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Soporte Válido con la
aproximación a su
biografía socio-profesional
Portada: Cartel publicitario
“Sanatorio para siﬁlíticos” de
Barcelona, 1900 (Ramon Casas).
Litografía fondo archivístico de la
Fundación Uriach 1838.
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Enfermedades venéreas: un problema
sanitario internacional en 1900
Josep L. Barona*
durante la segunda mitad del siglo XiX surgió un
poderoso movimiento sanitario internacional como expresión de la importancia política y económica del binomio salud-enfermedad. desde los años 1850 una
larga serie de conferencias sanitarias internacionales
sobre epidemias, higiene, beneﬁcencia, tuberculosis,
salud materno-infantil y sanidad rural reunieron a médicos, diplomáticos y gobernantes de muchos países
para buscar soluciones políticas al impacto social de
las enfermedades. Surgía así una diplomacia sanitaria
internacional como vía de debate y solución de los
principales problemas de salud. Según las estadísticas
oﬁciales, la elevada prevalencia de enfermos siﬁlíticos
al iniciarse el siglo XX disparó las alarmas ante los problemas de prevención y tratamiento de la enfermedad.
Se convocaron dos conferencias internacionales sobre
la síﬁlis. este artículo analiza las contribuciones y debates entre los expertos internacionales, los argumentos médico-sanitarios, morales y sociales, y las reacciones políticas, las regulaciones nacionales de la
prostitución, así como las iniciativas y recomendaciones internacionales. Las principales fuentes utilizadas
son las reglamentaciones nacionales, y las ponencias,
informes y debates que tuvieron lugar durante las dos
Conferencias internacionales sobre la síﬁlis, celebradas en parís y Bruselas, entre 1898 y 1902.
Venereal diseases: an international health problem in 1900
during the second half of the XiX century a powerful international health movement appeared as the expression of the political and economic importance of
the health-disease relationship. From 1850 a long series
of international health conferences on epidemics,
hygiene, charity, tuberculosis, mother-baby health and
rural health brought together doctors, diplomats and governors from many countries to look for political solutions to the social impact of disease. an international
health diplomacy arose from this as a channel for debate and solution to the main health problems. according to ofﬁcial statistics, the elevated prevalence of
La sanidad internacional
y la sífilis como problema
urante la segunda mitad del
siglo XiX se fue conﬁgurando
paulatinamente un movimiento sanitario internacional que
abordó las políticas sanitarias para
afrontar los grandes problemas de
salud. Su creciente importancia indica la relevancia política y el coste
económico que habían alcanzado la
syphilitics at the beginning of the XX century set off the
alarm regarding the problems of preventing and treating
the disease. two international conferences on syphilis
were convened. this article analyses the contributions
and debates among the international experts, the medico-sanitary, moral and social arguments, and the political reactions, national regulations for prostitution as
well as international initiatives and recommendations.
the main sources used are national regulations, and the
lectures, reports and debates that occurred during the
two international Conferences on Syphilis, held in paris
and Brussels between 1898 and 1902.
salud y la enfermedad en los países
occidentales. también indica un giro
importante en la manera a afrontar
los conﬂictos internacionales mediante el empleo de la diplomacia y la
negociación en vez del conﬂicto armado. desde la década de 1850 una
larga serie de Conferencias Sanitarias
internacionales reunió a expertos y
autoridades sanitarias de numerosos
países para buscar soluciones técnicas y establecer estrategias políticas
a los problemas nacionales derivados
del impacto social de la enfermedad1.
Cada vez era más evidente el coste
económico de las epidemias, las enfermedades infecciosas y la elevada
mortalidad, de modo que los buenos
indicadores sanitarios de una sociedad se identiﬁcaban con la idea de
progreso y desarrollo social. La diplomacia entorno a las enfermedades venéreas conﬁguró una de las formas
más claras de biopolítica, lo que Michel Foucault denominó biopoder2,
es decir dominio disciplinador del uso
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Enfermedades venéreas: un problema sanitario internacional en 1900
del cuerpo a través de la medicina social. A comienzos del siglo XX, la importancia política de la salud y la enfermedad (biopolítica) se tradujo en
el impulso a la creación de administraciones sanitarias nacionales y ministerios de sanidad en la mayoría de
las sociedades liberales, especialmente en situaciones de conflicto bélico cuando el contexto era más crítico3.
Con anterioridad a la firma del
Tratado de Versalles y la creación de
la Sociedad de Naciones en 1920
nada más concluir la Gran Guerra,
ya se habían realizado una treintena
de conferencias sanitarias internacionales, se habían creado comisiones de especialistas de diversos países y en ocasiones también comités
técnicos para coordinar las regulaciones nacionales e internacionales
sobre epidemias y cuarentenas, higiene y demografía, tuberculosis, sanidad rural, tráfico de mujeres y
niños, instituciones de beneficencia
y enfermedades venéreas4. Este movimiento sanitario internacional condujo a la creación de oficinas internacionales de la salud, tales como la
(OPS) en Washington (1902), la Oficina Internacional de Higiene Pública
de París (1907) y el Comité de Higiene de la Sociedad de Naciones en
Ginebra (1920)5.
Durante estos últimos años una
rica historiografía ha investigado aspectos específicos de esa etapa inicial
de la sanidad internacional6. Algunos
de esos trabajos se han ocupado de la
coordinación de campañas sanitarias
y la lucha contra las epidemias7, del
establecimiento de una red internacional de expertos en salud pública8,
de la estandarización de los métodos
estadísticos y de investigación de los
productos biológicos y farmacéuticos9, y también de los orígenes de la
epidemiología como una herramienta
esencial para las políticas de salud
pública10. Sin embargo, menos atención se ha prestado al papel desempeñado por las reuniones internacionales como espacio de debate
científico y político de problemas sanitarios específicos como la tuberculosis, el paludismo o la lucha contra
las enfermedades venéreas11. La
abundante historiografía que aborda
estas cuestiones se refiere al ámbito
Figura 1: Cartel de Ramón Casas anunciando el sanatorio para sifilíticos de la Bonanova
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La prostitución como telón
establecieron durante el siglo XiX formas de regulación frente a la prostitución mediante reglamentos de ámbito municipal. en términos generales, los argumentos para la abolición
o la regulación eran más de índole
moral que sanitaria. Sin embargo, la
síﬁlis y las enfermedades venéreas se
convirtieron cada vez más en uno de
los principales problemas sanitarios a
comienzos del siglo XX12. Su elevada
incidencia afectaba a todos los grupos
sociales y de manera muy dramática
a las familias obreras. en españa las
primeras regulaciones municipales se
implantaron en Zaragoza (1845) y en
Madrid (1847), y en los años sucesivos de mediados del siglo XiX siguió
una larga lista de capitales de provincia13. algo similar ocurrió en la mayoría de los países europeos. La prostitución fue objeto de regulaciones y
políticas públicas desde una perspectiva moral y social. era considerada
como un problema de orden público
que, además, provocaba efectos muy
negativos sobre la salud. Cuando la
abolición no era la estrategia elegida,
el control social se basaba principalmente en el registro e inscripción de
las prostitutas, la inspección médica
periódica de las prostitutas registradas y la hospitalización obligatoria
cuando se detectaban enfermedades
venéreas14.
en españa no existía un modelo
nacional centralizado para todas las
provincias. Las políticas sobre la
prostitución eran competencia de las
autoridades provinciales a través de
los gobernadores civiles y las autoridades municipales, y la situación era
diferente en cada provincia en función de la ideología liberal o conservadora de los gobernantes. en el caso
de Francia y Bélgica, las políticas
sobre la prostitución se planteaban
desde la perspectiva moral de la llamada policía de costumbres (police
des moeurs) más que desde un enfoque sanitario de prevención de las enfermedades venéreas. en 1901, por
iniciativa de alfred Fournier, se fundó
la Société Française de Prophylaxie
Sanitaire et Morale, organismo que
entró a formar parte de la Société internationale del mismo nombre creada en Bruselas un par de años
antes15. Como había sucedido anteriormente con las conferencias internacionales sobre las instituciones de
protección a la lactancia llamadas
gotas de leche y las instituciones de
beneﬁcencia, fueron asociaciones
belgas las que convocaron las primeras reuniones internacionales para
abordar de forma coordinada el problema de las enfermedades venéreas.
en las primeras conferencias se planteaba tanto el control de la prostitución, como la vertiente sanitaria y social del problema.
debido al fuerte impacto negativo
de la síﬁlis y la prostitución sobre la
salud de la población y al impacto tan
negativo sobre la economía al afectar
en gran medida a los obreros, a co-
mienzos del siglo XX tanto los salubristas como las autoridades políticas
consideraban que tanto la síﬁlis como
la prostitución representaban un obstáculo esencial para la modernización
social del país. en efecto, al igual que
lo señalado anteriormente para Francia, Bélgica y españa, en el resto de
países europeo se fueron creando organismos e instituciones nacionales
para hacer frente a las enfermedades
de transmisión sexual. en Francia, la
Commission de prophylaxie des maladies vénériennes (1916), la Office
national d’hygiène sociale (1924), la
Commission générale de propagande
(1926) y el Conseil supérieur d’hygiène sociale (1938), todos ellos
abundaban en la gran lacra que re-
Figura 2: portada del libro del médico libertario Luis Huerta “prostitución, abolicionismo
y Mal Venéreo” (1935).
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Figura 3: Cartilla de registro de prostitutas.
presentaban las enfermedades venéreas. en españa las regulaciones municipales se fueron extendiendo durante el siglo XiX y ﬁnalmente se
elaboró una normativa nacional bajo
el nombre Bases para la reglamentación de la profilaxis pública de las
venéreo-sifilíticas
(1918). Hubo también otras iniciativas institucionales, tales como la creación de un Comité Ejecutivo Antivenéreo (1928), que impulsó el
establecimiento de dispensarios antivenéreos y de los llamados sifilocomios, centros para la asistencia y tratamiento de los pacientes con
enfermedades venéreas16.
La pesada carga representada por
los pacientes afectados de síﬁlis y
otras enfermedades venéreas ponía
de relieve la complejidad y la dimensión poliédrica de un problema que
incluía aspectos de moralidad privada
y pública, sanidad, políticas sociales
y que tenía consecuencias económicas sobre el rendimiento laboral y la
asistencia sanitaria. por todo ello, las
enfermedades venéreas fueron estigmatizadas como una de las causas
principales del deterioro de la raza.
Se les atribuía la degeneración del
cuerpo y de la mente humanas, y la
destrucción de la familia y la estructura social. además, la síﬁlis hereditaria estigmatizaba a los niños inocentes afectados por la enfermedad.
en deﬁnitiva, en torno a la síﬁlis y al
resto de enfermedades venéreas se
construyó un imaginario colectivo
que las representaba como una gran
amenaza tanto para las personas individuales, como para el sistema social en su conjunto. La gran amenaza
requería una enérgica estrategia biopolítica. Si es cierto que la amenaza
afectaba a todos los agentes sociales,
los datos epidemiológicos resultaban
especialmente aterradores en los suburbios obreros de las zonas industriales, donde los trabajadores vivían
en unas condiciones higiénicas muy
deﬁcientes y sufrían una incidencia
brutal de las principales lacras sanitarias de comienzos del siglo XX: la
tuberculosis, la síﬁlis y el alcoholismo. todas estas enfermedades eran
consideradas como factores esenciales de la degeneración humana17.
fectada por la síﬁlis. por su parte, la
British Medical Association había
calculado que entre 1880 y 1887 el
número de hombres incapacitados laboralmente por padecer síﬁlis se
había triplicado en Gran Bretaña. Las
estadísticas de mortalidad publicadas
por las sociedades aseguradora revelaban que el 11% de las muertes del
Reino Unido eran provocadas por la
síﬁlis18. en 1922, la Commission de
prophylaxie des maladies vénériennes de Francia estimaba que las enfermedades venéreas tenían un coste
anual de 140.000 muertes en el país
galo: “unos 20.000 niños morían
antes de nacer en el seno de la madre
(mortinatalidad),
40.000 abortos patológicos, 80.000
fallecimientos de niños y adultos. Una
décima parte de la población francesa
estaba afectada por la síﬁlis19.” Los
datos eran aterradores y la población
afectada de tabes dorsal y del sistema
nervioso central –las últimas fases de
la enfermedad– poblaba los manicomios.
Las estadísticas epidemiológicas
oﬁciales indicaban, a comienzos del
siglo XX, que en parís cerca de un 16
por ciento de la población estaba in-
dada la importancia política de las
enfermedades venéreas en los distintos países europeos, el presente ensayo se propone analizar la respuesta
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internacional, es decir, el establecimiento de un contexto de debate en
foros internacionales, donde se intercambiaban argumentos médicos y sociales, y se proponían iniciativas políticas frente a la síﬁlis y las enfermedades venéreas a principios del siglo
XX. el objetivo principal es hacer
hincapié en la relevancia biopolítica
del problema de la síﬁlis a través de
la reacción internacional, que muestra claramente la interacción entre
política y medicina, entre los reglamentos nacionales y las recomendaciones internacionales. para esta investigación he empleado fuentes diversas, como son los reglamentos
municipales y nacionales, documentos técnicos, artículos e informes, y
especialmente las ponencias presentados durante la primera y segunda
conferencias internacionales sobre la
síﬁlis por parte de los especialistas en
siﬁlografía y venereología, y de los delegados representantes de los diversos países.
al iniciarse el siglo XX, la síﬁlis y,
en general, las enfermedades de
transmisión sexual, aparecieron con
fuerza en el escenario internacional20. en 1899 se había creado una
oﬁcina internacional para luchar
contra el tráﬁco de mujeres y niños21.
poco después, en 1902, se celebró en
parís una Conference on International Traffic in Women and Children
(Conferencia internacional sobre
tráﬁco de mujeres y niños). Nada
más crearse la Sociedad de Naciones
comenzó a abordar el problema de la
esclavitud de las mujeres y la trata de
blancas (1921)22.
La primera Conferencia internacional sobre la síﬁlis se celebró en
Bruselas en 1899 y continuó en parís
al año siguiente. Fue una iniciativa de
la Société Internationale de Prophylaxie Sanitaire et Morale de la Syphilis et maladies veneréennes. a partir
de entonces las entidades convocantes invitaron a las sociedades nacionales implicadas en la lucha contra la
prostitución y las enfermedades venéreas a participar en sucesivas reuniones para discutir y coordinar iniciativas. también fueron invitadas las
conciliables: la reglamentista y la
abolicionista. La primera pretendía
regular el ejercicio de la prostitución
controlando a las personas y su estado de salud, empleando principalmente argumentos económicos y sanitarios. La segunda demandaba la
prohibición de la prostitución con argumentos morales25.
Figura 4: programa de la ii Conferencia internacional para la proﬁlaxis de la síﬁlis y
las enfermedades venéreas. Bruselas, 1902.
autoridades de las principales capitales europeas. Se trataba de poner en
contacto a los más destacados venereólogos con los responsables políticos y de las administraciones. La primera Conferencia internacional
aprobó la propuesta de prohibir la
prostitución en mujeres menores de
edad civil, y el argumento principal
que sostenía esa resolución era precisamente que las prostitutas menores eran el principal factor de la propagación de la síﬁlis23. este ejemplo
demuestra hasta qué punto el amplio
movimiento social que a comienzos
del siglo XX se extendía por toda europa para la protección de los niños
abandonados y vagabundos no sólo
era fruto de razones sociales y morales, sino que también contenía argumentos de salud pública. Si una chica
menor de edad no podía casarse sin
el permiso de su familia, tampoco
debía poder vender su cuerpo en condiciones que a menudo eran deplorables. “La moral social indica que el
matrimonio es mejor que la unión
libre y que tener hijos legales mejor
que ilegítimos”24.
en cuanto a la regulación de la
prostitución, la primera Conferencia
internacional de Bruselas no fue
capaz de conciliar la dicotomía tradicional entre las dos posiciones irre-
La Segunda Conferencia internacional se celebró en Bruselas entre el
1 y el 6 de septiembre de 1902. Las
ponencias y debates muestran la pluralidad de perspectivas que se manejaron en el análisis del problema de
las enfermedades venéreas: argumentos higiénicos, sociales, morales, legales y policiales. de la importancia
política del acontecimiento da cuenta
el hecho de que la Conferencia se celebrase en el Palace de l’Académie, la
ceremonia inaugural fuese presidida
por el barón Van der Bruggen, que entonces ostentaba el cargo de Ministro
Belga de agricultura y Salud. a su
lado estaba el Ministro de estado, que
presidía la Conferencia. Había delegados representando a países de los
cinco continentes26. entre los delegados municipales de las principales capitales europeas había médicos, sociólogos, higienistas, abogados y
representantes de grupos sociales y
profesionales. La Conferencia comenzó con la intervención del venereólogo alemán albert Neisser, director de la clínica dermatológica de
Breslau (alemania). después intervinieron los médicos L. Jullien y Le pileur, renombrados venereólogos de
Con motivo de la Conferencia, el
Consejo permanente organizador invitó a participar a las autoridades de
la ciudad de Madrid. el delegado
nombrado por el consejo de la ciudad
fue un médico, antonio pardo Regidor, que era experto en salud pública
con experiencia en enfermedades venéreas, a propuesta del Secretario
decano del Cuerpo facultativo de Beneﬁcencia, Sanidad e Higiene en Madrid, el dr. albitos. pardo Regidor
presentó en la Conferencia de Bruselas dos informes que estaban dedicados a discutir la proﬁlaxis y la asistencia médica a los pacientes con
síﬁlis y enfermedades venéreas. tras
regresar a Madrid después de la Conferencia, a. pardo Regidor presentó
un informe detallado a la Junta Consultiva del Cuerpo de Beneﬁcencia
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La prevención implicaba un estricto
control de las condiciones higiénicas
de los espacios públicos y privados,
tales como hoteles, residencias, iglesias, fábricas, escuelas, medios de
transporte colectivo y lugares de ocio.
Figura 5: Fotografía de dorothea Lang “Migrant Family”
Municipal de Madrid que resumía el
contenido y las resoluciones adoptadas por la Conferencia. aunque este
tipo de informes era lo habitual tras
la participación de las autoridades sanitarias y los delegados en reuniones
internacionales, en este caso, el informe tiene el interés adicional de
haber servido de referente para las
políticas municipales y estatales posteriores aplicadas en españa27.
Los participantes en las primeras
conferencias internacionales ponían
de maniﬁesto la existencia de un
compromiso político en la discusión
y coordinación de la lucha contra las
enfermedades venéreas. Uno de los
asuntos considerados fundamentales
era tratar de evitar la transmisión y
proteger a los niños abandonados y
vagabundos, que eran un núcleo importante de prostitución y transmisión de infecciones. La prostitución
infantil, la protección de los niños en
situación de riesgo, como también las
nodrizas o amas de cría, que se encargaban de la llamada lactancia
mercenaria o subrogada, fueron
considerados asuntos clave para
hacer frente a la propagación de las
enfermedades venéreas. Los textos
médicos y los debates en estos congresos indican que la construcción de
la infancia como problema social y
del niño como sujeto que debe protegerse, no solo se fundamentó en el
abandono, la vagancia y la delincuencia, sino que también incluía el abuso
sexual y la prostitución en todas sus
dimensiones sociales, morales y sanitarias. por esa razón la infancia marginal y degradada se vinculaba a la
prostitución y, por ende, a la transmisión de enfermedades venéreas.
Los participantes en las dos primeras
síﬁlis afrontaban el problema de la
prostitución infantil no sólo desde el
punto de vista de la protección social,
la moralidad y el abandono familiar,
sino también desde el punto de vista
del problema sanitario que representaba la transmisión de enfermedades
Como la síﬁlis estaba ampliamente extendida y las cifras de contagios eran impresionantes, los responsables de la acción médica, social
y preventiva manejaban un universo
de peligros de contagio muy amplio:
las nodrizas o amas de cría, las técnicas de vacunación brazo a brazo, los
objetos y herramientas contaminados
en las fábricas, industrias y lugares de
trabajo, y cualquier objeto infectado.
en un contexto tan amplio, un
punto crucial que se planteaba en las
discusiones era la responsabilidad
penal derivada del contagio. La responsabilidad penal se consideraba
una buena medida represiva y disuasoria como medio para evitar el comportamiento irresponsable de quienes
sabiéndose afectados por la enfermedad no tenían ningún cuidado para
evitar infectar a otras personas. en
este sentido, los médicos y las autoridades sanitarias debatían si los principios de la responsabilidad civil y
penal deberían aplicarse o no a quienes transmitían enfermedades venéreas a sus parejas o descendientes. La
penalización del contagio bajo determinadas circunstancias se convirtió
en un asunto esencial para las estrategias de prevención, desde la perspectiva de la responsabilidad individual. Se trataba de controlar la doble
vía de infección: evitar que la persona
sana tuviera contacto peligroso con
personas u objetos contaminados, y
evitar que los enfermos infectaran al
Fortalecer la prevención individual requería campañas de divulgación capaces de concienciar a los jóvenes y a la opinión pública acerca de
los peligros de la síﬁlis y demás enfermedades venéreas para las personas y para la sociedad en su conjunto.
La dimensión real del problema sólo
podía estimarse mediante registros
epidemiológicos comparables y estandarizados de los distintos países,
pero los sistemas de registro de enfermedades eran muy dispares. en
particular, ese objetivo era muy difícil
de alcanzar debido a la dimensión
oculta de la enfermedad asociada a la
prostitución y a formas estigmatizadas de sexualidad, además de razones
morales. No existían registros epidemiológicos ﬁables en la mayoría de
los países y eso hizo que durante la
Segunda Conferencia internacional,
fuera del programa, se organizase una
sesión extraordinaria en la que se
analizaba la dimensión epidemiológica del problema y la necesidad de
mejorar los sistemas de recogida de
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dencia en admitir que las mujeres que
se inician en la prostitución después
de los 23 años lo hacen por razones
diferentes de las menores de edad.
entre el grupo de las mayores de 23
años, se atribuía la prostitución sobre
todo a la pobreza y a las necesidades
sociales, tales como la necesidad de
mantener a los hijos tras el abandono
del marido. esos eran los motivos
principales. Sin embargo a las menores se les atribuían menos causas sociales y más psicológicas asociadas al
vicio o la vida fácil. por otra parte, se
estimaba que el 50 por ciento de las
prostitutas menores estaban afectadas
por alguna enfermedad venérea,
siendo síﬁlis en la mitad de los casos.
Sin embargo, el porcentaje de prostitutas mayores de edad afectadas se reducía al 17 por ciento. además, las
menores por lo general carecían de
tarjeta de registro por ejercer de
modo ilegal y no estar sujetas al control médico. debido a estas razones,
existía un acuerdo general sobre el peligro derivado de la prostitución de
menores, un fenómeno creciente, que
se debía atajar30.
Figura 6: Nodriza afectada por la síﬁlis. archivo fotográﬁco, Fundación Uriach.
prostitución, una vez más, la Conferencia de Bruselas hizo patentes las
dos posiciones irreconciliables: la regulacionista y la abolicionista. el delegado español, a. pardo Regidor, se
mostró a favor de la regulación de la
prostitución. pardo se apoyaba en argumentos morales, sociales e higiénicos: “pero respétese á la mujer, que
no sea objeto de vejámenes por parte
de nadie, que no se la considere como
a una delincuente por el hecho de
estar enferma, cuídesela, asístasela y
guárdense con ellas iguales consideraciones que con otro cualquier enfermo”28. pardo apoyó al prof. Landouzy en su solicitud de reconocimiento oﬁcial de las prostitutas
dentro del marco común del derecho
el argumento predominante indicaba que si las mujeres menores de
edad -es decir, menores de 23 años
según la legislación de la época- saliesen de la prostitución, una enorme
cantidad de prostitutas desaparecería
y el problema sanitario planteado por
la síﬁlis también se reduciría enormemente. de acuerdo con los datos aportados por el francés L. Jullien, el 65,8
por ciento de las prostitutas eran menores de esta edad, y la tasa alcanzaba
el 75 por ciento según los datos de Le
pileur29. el efecto positivo no sólo estaría en la disminución de la cantidad
de prostitutas, había una clara coinci-
a pesar del hecho de culpar a las
prostitutas del proceso de transmisión
de las enfermedades, la Conferencia
mencionaba también la responsabilidad de los hombres que frecuentaban
sus servicios, y también la de los padres que abandonaban a sus hijos. algunos conferenciantes mencionaban
explícitamente una serie de factores
sociales que incidían en el problema:
los bajos salarios injustos para las mujeres, y la moral deﬁciente en el país
derivado de la convivencia en habitaciones muy pequeñas y espacios hacinados, las malas compañías, la falta
de instrucción, la débil formación religiosa y moral, el afán de lujo, y la
propaganda pornográﬁca. todos ellos
eran considerados como factores activos que arrastraban a las jóvenes a
la prostitución. además, la Conferencia hacía énfasis en los lazos entre la
prostitución y el mercado del sexo a
través de las redes de proxenetismo.
todo este debate hacía ver a las autoridades que el problema de la prostitución era bastante similar en la mayoría de los países europeos31.
Con el ﬁn de hacer frente a la
prostitución de menores, el francés
Le pileur propuso para su aprobación
un proyecto de ley compuesto por
cinco artículos principales:
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1. La prostitución de menores debe
ser prohibida y perseguida.
2. Las prostitutas menores deben ser
puestas a disposición de un juez
local, dotado de capacidad para
amonestarlas y enviarlas a la justicia ordinaria en el caso de reincidencia.
3. el tribunal ordinario de justicia impondrá el internamiento en una
en el distrito administrativo de la
menor con cargo a los presupuestos del estado, hasta que la menor
cumpla la condición civil de
4. Los padres o representantes legales de la menor han de ser objeto
de una sanción, que se duplicaría
5. Las prostitutas menores extranjeras han de ser enviadas de vuelta
a pesar del peso de los argumentos abolicionistas, la Conferencia
acordó ﬁnalmente que cualquier
mujer adulta dispuesta a ejercer la
prostitución tenía derecho a hacerlo,
siempre que su actividad estuviera registrada oﬁcialmente, la mujer poseyera una tarjeta como prostituta y se
sometiese a una exploración médica
periódica32. La prostitución clandestina no se podía permitir en modo alguno, por ir en contra de la moral y
la higiene33.
rias aportaciones importantes resultaron clave en la lucha contra las enfermedades venéreas durante la primera década del siglo XX. en el instituto pasteur de parís, el bacteriólogo
ruso elie Metchnikoff y el inmunólogo francés pierre Roux lograron
transmitir en 1903 a chimpancés utilizados como animal de experimentación el microbio responsable de causar la síﬁlis. poco después, las lesiones siﬁlíticas fueron reproducidas en
los testículos y en el escroto de los simios, y también en la córnea de conejos. Con una serie de experimentos
de laboratorio, Metchnikoff y Roux
pronto demostraron la susceptibilidad de los chimpancés a la síﬁlis, al
transmitir la síﬁlis experimentalmente de un chimpancé a otro.
ambos inocularon el microbio tanto
en los párpados como en los órganos
genitales de los animales34. poco después, en 1905, Fritz Schaudinn y
erich Hoffman identiﬁcaron el agente
causal, la espiroqueta (Treponema
pallidum), en el material infeccioso
de un chancro humano y ensayaron
una técnica de tinción que había sido
utilizada anteriormente en investigaciones sobre el paludismo.
en la misma década, august von
Wassermann comenzó una serie de
investigaciones para desarrollar una
prueba diagnóstica de la síﬁlis mediante el análisis de suero de pacientes infectados. aunque Wassermann
había trabajado anteriormente en la
búsqueda de una prueba serológica
para la tuberculosis, el instituto Bacteriológico de la Charité de Berlín,
donde trabajaba, dio prioridad a desarrollar una prueba diagnóstica para
la síﬁlis. Como resultado de sus investigaciones propuso la prueba de ﬁjación del complemento que lleva su
nombre, la cual fue modiﬁcada inmediatamente después por otros serólogos. el impacto de la investigación de
Wassermann fue tan grande que en
1930 había 10.000 trabajos en la literatura médica internacional que discutían la prueba serológica de Wassermann35.
Justo cuando la primera década
del siglo XX llegaba a su ﬁn, el inmunólogo paul ehrlich comenzó un intenso trabajo de búsqueda de compuestos químicos antimicrobianos
para el tratamiento de la síﬁlis. Su esfuerzo dio lugar después de muchos
ensayos a una sustancia denominada
provisionalmente compuesto 606,
también conocido como Salvarsan,
el producto farmacéutico de elección
más eﬁciente para el tratamiento de
médicas sobre la sífilis
siglo XiX, la bacteriología y la inmunología tuvieron un gran impacto en
la comprensión de las causas y los
mecanismos de transmisión de las
enfermedades infecciosas. el nuevo
paradigma microbiano fue desvelando la importancia de la inmunidad
y dio nuevos instrumentos a la medicina para iniciar investigaciones dirigidas a hacer frente a las infecciones
y combatir las epidemias. Una gran
parte de la investigación médica se
centró en este asunto y un prudente
optimismo se extendió entre los bacteriólogos y las autoridades sanitarias
acerca de las expectativas abiertas
para lograr el control de la síﬁlis. Va-
Figura 7: envases de Salvarsan, tratamiento de elección para la síﬁlis antes de la penicilina.
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la síﬁlis hasta el descubrimiento de la
penicilina. teniendo en cuenta todos
estos hechos, hay que convenir que
la primera década del siglo XX no solo
concitó políticas nacionales para atajar la prostitución y frenar la expansión de las enfermedades venéreas,
sino que también fue crucial para la
búsqueda de un tratamiento médico
eﬁcaz para los pacientes siﬁlíticos,
precisamente al mismo tiempo que se
celebraban las primeras conferencias
Estrategias políticas contra las
Las páginas anteriores demuestran hasta qué punto la síﬁlis y el
resto de las enfermedades venéreas
se convirtieron en un grave problema
social y político a principios del siglo
XX. Se produjo entonces una reacción diplomática a escala nacional e
internacional en torno al control y la
vigilancia de la prostitución como un
medio ineludible para prevenir el
principal núcleo de transmisión de
estas enfermedades y para detectar y
aislar los posibles casos. La prostitución fue identiﬁcada, sin ningún género de dudas, como núcleo del problema. La intervención política
pasaba por crear un organismo clave,
capaz de coordinar las políticas nacionales, es decir, una Comisión Sanitaria compuesta por médicos, jueces y jurados, elegidos de acuerdo
con su competencia profesional y experiencia en la lucha antivenérea y
contra la prostitución. entre las principales funciones atribuidas a la Comisión Sanitaria se encontraban:
1. el registro estadístico de los casos
y la elaboración de registros epidemiológicos ﬁables.
2. La vigilancia sanitaria de los pacientes afectados de enfermedades venéreas, consideradas peligrosas para la salud pública por
los médicos y por la policía.
3. La vigilancia sanitaria, que implicaba una serie de sectores:
a) la información a los pacientes
sobre las enfermedades venéreas
para convencerles de la importancia de la continencia sexual. en el
caso de infracción de la continen-
cia, la policía debería dar conocimiento al juez.
b) el tratamiento médico obligatorio. Los pacientes podían ser
tratados de forma gratuita en los
ambulatorios o dispensarios públicos, o podían solicitar el cuidado por parte de los médicos
miembros de la Comisión a sus
propias expensas.
a los pacientes registrados por la
Comisión se les tenía que abrir una
tarjeta o documento sanitario individual, donde los médicos escribían sus
notas para asegurarse de que el paciente seguía regularmente las prescripciones relativas a las exploraciones clínicas y el tratamiento. aquellos pacientes que no siguiesen las
indicaciones médicas serían denunciados a la policía, y se pondrían en
manos de la justicia cuando eran acusados de incumplimiento de las prescripciones de la Comisión Sanitaria.
a pesar de todo ello, la Conferencia
internacional consideraba absolutamente necesaria la separación entre
la vigilancia sanitaria y la vigilancia
policial36.
además de actualizar los registros
epidemiológicos sobre enfermedades
venéreas, las autoridades sanitarias
insistían en la importancia de establecer la declaración obligatoria de la
enfermedad por parte del médico. La
información podría realizarse de
forma conﬁdencial, sin identiﬁcar el
nombre del paciente, cuidando siempre evitar duplicidades en el registro.
La declaración médica obligatoria
debía incluir: las iniciales del nombre
y apellido del paciente, mes y año de
nacimiento, diagnóstico exacto de la
enfermedad, la fecha y el origen de la
infección. esta declaración se consideraba muy importante para determinar la incidencia y la prevalencia
de las enfermedades venéreas y también para identiﬁcar a las prostitutas
clandestinas. también para la identiﬁcación y seguimiento de los pacientes siﬁlíticos, que no practicaban la
continencia y contribuían a la diseminación de las enfermedades en su
calidad de portadores. Un paciente
venéreo habría cometido un delito al
seguir manteniendo relaciones sexuales a sabiendas de su enfermedad,
y eso aun cuando no se hubiese producido el contagio. Había que asumir
como un principio esencial la conﬁdencialidad y el compromiso de que
la persona identiﬁcada como causa de
la transmisión de la enfermedad no
por ello iba a ser castigada o condenado a pagar una indemnización por
el daño causado, salvo en los casos en
que el paciente tuviese un conocimiento explícito de su enfermedad.
además, el médico debía comprometerse a informar a la Comisión Sanitaria del nombre del paciente cuando
tuviese razones fundamentadas para
sospechar que el enfermo seguía
manteniendo relaciones sexuales, haciendo caso omiso de la orden de
continencia y de las prescripciones
sanitarias. La Comisión Sanitaria
tenía que ser el único órgano con capacidad para decidir qué hacer y
cómo proceder en estos casos.
Respecto al tratamiento médico,
las conferencias internacionales recomendaban unas normas muy estrictas para perseguir el intrusismo de
todo tipo de charlatanes y prohibirles
involucrarse en el tratamiento y en
los remedios para tratar a los pacientes. debido a la vergüenza y a la condena moral, a menudo estas enfermedades se ocultaban, lo que hacía el
tratamiento difícil, y la charlatanería
y todo tipo de vendedores de humo
sin escrúpulos encontraban en las enfermedades de transmisión sexual un
campo fértil para el fraude.
del problema, las primeras conferencias internacionales abundaban en la
importancia de dar a los estudiantes
de medicina suﬁciente información
sobre venereología con el ﬁn de que
fueran capaces de identiﬁcar la enfermedad, informar al paciente y
plantear el mejor tratamiento. La mayoría de los participantes compartían
la idea de que la prostitución no es en
sí misma un delito, aunque mayoritariamente opinaban que debía de ser
penalizada cuando derivase en un
comportamiento anti-higiénico e inmoral contra la sociedad. por todo
cuanto se ha señalado anteriormente,
vemos que la Comisión Sanitaria era
concebida como el eje en torno al
cual debía girar la biopolítica de la síﬁlis, la vigilancia y el control de la
prostitución y la lucha antivenérea a
Los delegados manifestaron también una opinión unánime en contra
de la prostitución practicada sin control en domicilios privados o en la
M&H_4_2016_v4_Layout 2 21/12/16 10:57 Página 13
casa de la prostituta, a menos que se
diese la improbable unanimidad de
todos los vecinos y siempre en ausencia de niños en la casa. por su
parte la vigilancia callejera era considerada deber de la policía en el intento de restringir la práctica pública
Los menores de edad afectados de
enfermedades venéreas, igual que los
sospechosos de practicar la prostitución, no debían ser simplemente castigados como delincuentes. Los expertos internacionales consideraban
imprescindible poner en marcha medidas educativas. en este sentido, la
Conferencia insistía en la importancia
de someter a los afectados a una educación obligatoria tutorial. Los enfermos podría comenzar a la vez la educación y el tratamiento médico. esta
educación obligatoria tutorial debía
también aplicarse a los adolescentes
en riesgo de abandono moral debido a
la falta de los padres o tutores. este
tipo de experiencias se había iniciado
en prusia a partir de una Ley de 2 de
julio de 1900. de suerte que los menores condenados por practicar la
prostitución no debían entrar directamente en prisión, sino ser internados
en unas casas de educación especial.
en nuestro ámbito español se habló de
reformatorios. La política de reeducación se dirigía a los niños abandonados y vagabundos que ejercían la mendicidad, cuya protección debía ser
mejorada en el contexto europeo. Las
medidas sociales de protección debían
garantizar que las niñas en esa situación pudiesen sobrevivir con honra al
llegar a cierta edad, sin tener que caer
en la prostitución. el objetivo más general consistía en luchar contra la dinámica de marginalidad que conducía
a la juventud hacia la delincuencia, la
vagancia, la mendicidad y la prostitución. “Si salvamos a los niños ya
nunca más habrá delincuentes37”. en
esa lucha, los proxenetas debían ser
procesados y castigados severamente.
en el contexto de las conferencias internacionales se atribuía al estado una
gran responsabilidad en fomentar el
bien, evitar el mal, el suicidio y el
comportamiento delictivo38. Sin excluir, por tanto, la responsabilidad individual, la comunidad internacional
reconocía claramente la dimensión social y política del problema.
desde el punto de vista de los resultados prácticos, albert Neisser
Figura 8: “Las enfermedades venéreas amenazan tu salud. ¡prevente contra ellas!”. Litografía de J. aviñó, intervenido UGt-CNt. Colección Cartells. Biblioteca Histórica, Universitat de València.
propuso una lista de conclusiones
que fueron aprobadas por unanimidad en la 2ª Conferencia (Bruselas,
1902) y se enviaron como recomendaciones a todos los gobiernos participantes. Más adelante las abordaré
con detalle. entre los aspectos más
relevantes estaba la idea de que el estado no debe limitarse a regular la
prostitución, sino también debe involucrarse en la lucha contra la propagación de las enfermedades venéreas
desde una perspectiva higiénica y
médica. para comenzar, el principal
instrumento de lucha era difundir
una amplia información sobre las
de transmisión sexual, su peligro y su
importancia. en cada país era imprescindible crear una Comisión Sanitaria para hacer frente a todas las
dimensiones del problema, elaborando un programa de medidas de vigilancia y control de los pacientes y
de proﬁlaxis para evitar la transmisión. en todas las ciudades había que
establecer centros de salud y dispen-
M&H_4_2016_v4_Layout 2 21/12/16 10:57 Página 14
sarios dedicados a las enfermedades
de transmisión sexual y crear servicios hospitalarios especializados para
atender a los pacientes gratuitamente. Como complemento, se debía
organizar un sistema para la distribución de medicamentos gratuitos.
todas las regulaciones negativas y
restrictivas en contra de los pacientes con enfermedades venéreas deberían desaparecer de los hospitales y
dispensarios. este era el contexto ideológico y las acciones políticas y sanitarias que planteaban las primeras
La sífilis hereditaria y
Las Conferencias de Bruselas
prestaron especial atención a la lactancia mercenaria y al papel de las
nodrizas como fuente posible de propagación de las enfermedades venéreas y en particular de la síﬁlis. al
considerar el riesgo de contagio
extra-genital se tomaban en consideración una amplia serie de agentes intermediarios como las matronas, las
herramientas de trabajo, la vacunación brazo-brazo, los artículos escolares infectados, los instrumentos
musicales, las tazas, vasos, es decir,
todos aquellos objetos compartidos
entre personas que aparentemente
podrían estar infectados y transmitir
la síﬁlis. para evitar el contagio de la
enfermedad mediante herramientas e
instrumentos se plantearon una serie
de medidas preventivas para la higiene en la escuela, los espacios de
trabajo, las iglesias, mataderos, hoteles y otros muchos espacios públicos
y privados. Los propietarios de los establecimientos debían involucrarse y
recibir una hoja oﬁcial de instrucciones. este enfoque social convertía a
la síﬁlis en un vehículo de intervención, vigilancia y control de la vida
el dr. Castelo (Madrid) presentó
un informe sobre este asunto, junto
con otros participantes: dr. Róna
(Budapest), el dr. Ramazzotti (Milán)
y el dr. petrini (Bucarest). Se describían los casos de transmisión de la síﬁlis de un niño infectado a la nodriza
y viceversa. Se requería a los gobiernos que tomasen medidas de vigilan-
cia y control sanitario de las nodrizas
o amas de cría, puesto que los síntomas y las manifestaciones clínicas de
la síﬁlis eran perfectamente conocidas. Había que asumir por parte de
las autoridades que los niños ingresados en maternidades e inclusas, como
también las amas de cría podrían
verse infectados. algo similar ocurría
con la blenorragia, enfermedad que
en la época era considerada muy peligrosa puesto que podía causar la ceguera de los recién nacidos, debido a
la inoculación del gonococo en la
conjuntiva del neonato durante el
proceso del parto. por lo tanto, la nodriza podía infectar al niño y también
el niño podía infectar a la nodriza. La
solución pasaba por el establecimiento de una institución en todas
las ciudades capitales de distrito que
estuviese dedicada exclusivamente a
coordinar todos los asuntos relacionados con la lactancia, bajo la responsabilidad de un especialista competente en venereología.
a partir de estas recomendaciones de principios del siglo XX se crearon las gotas de leche, instituciones
que bajo diversas denominaciones se
ocupaban de garantizar la higiene de
la lactancia en los países europeos.
Las gotas de leche no solo garantizaban el suministro de leche a todos los
bebés como un alimento esencial en
las primeras fases de la alimentación
infantil, sino que también servían
como medio de vigilancia y control
de la lactancia subrogada para evitar
la transmisión de la síﬁlis, entre otras
enfermedades infecciosas. Las reglamentaciones que se fueron estableciendo en cada país solo autorizaban
la lactancia subrogada en el caso de
nodrizas que estuvieran previamente
registradas en los registros sanitarios
con un certiﬁcado de salud. Los certiﬁcados de salud incluían: nombre,
edad, estado civil, antecedentes familiares, dirección, número de partos
anteriores, la fecha del último de
ellos, el estado de salud de sus hijos,
enfermedades anteriores, abortos, y
el resultado de una exploración médica. La institución debía establecer
un sistema de castigo a las candidatas que hubiesen ocultado enfermedades o tratado de engañar a las autoridades sanitarias39.
para asegurar el estado de salud
del recién nacido, se debía instituir un
servicio médico especial anexo al re-
gistro civil, gestionado por un especialista competente. de hecho, el registro civil debía incluir para su inscripción una certiﬁcación médica del
estado de salud del niño y de la familia40. Los niños siﬁlíticos que habían
heredado la enfermedad debían ser
amamantados por su madre, pero si el
bebé era sospechoso de haber sido infectado durante el proceso de entrega
del bebé a la lactancia, entonces convenía recurrir a la alimentación artiﬁcial, por lo menos hasta la aparición
de los primeros síntomas. Cuando las
señales de la enfermedad aparecían,
el bebé debía ser devuelto a la madre,
y si esto no era posible se le entregaba
a una nodriza sana. Los dispensarios
debían desarrollar un papel activo en
ofrecer una información gratuita y detallada entre las familias en relación
con la lactancia higiénica, los peligros
y los riesgos. en opinión de los expertos, para afrontar el problema de la síﬁlis en los neonatos –la llamada síﬁlis
congénita– la mejor opción era crear
un asilo anejo al ediﬁcio de la maternidad, donde las mujeres que habían
sido autorizadas para actuar como nodrizas debían dar a luz. de ese modo
los médicos y el personal sanitario
podía tenerlas en observación y comprobar su estado de salud durante el
último período de su embarazo y de
cinco a seis semanas después del
parto. también se podía reclutar nodrizas siﬁlíticas dada su utilidad en
ciertos casos. este asilo debía ser la
única institución que proporcionase
amas de cría con total garantía de la
salud de la nodriza y de su conducta
moral, algo esencial ya que tenía que
vivir en la intimidad de la familia.
también se sometieron a debate
algunas prácticas de lactancia. por
ejemplo, los expertos recomendaban
evitar el vaciado de la leche de la
madre succionando el pezón para prevenir el contagio de la síﬁlis. en algunos lugares esto era una práctica popular realizada por algunas mujeres
que en la Conferencia eran caliﬁcadas
como hechiceras, las cuales podían
padecer síﬁlis oral. además había que
evitar el riesgo de que las manos de
las matronas y enfermeras se infectasen. por lo tanto, todo el personal sanitario debía estar bien informado
acerca de la prevención y de las formas de transmisión de las enfermedades venéreas41. por las mismas razones, la vacunación de brazo a brazo
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debía prohibirse deﬁnitivamente para
evitar la transmisión de la infección.
el suero de la vacuna debía obtenerse
siempre de animales perfectamente
controlados sanitariamente.
Información, propaganda
Las Conferencias de Bruselas debatieron también la responsabilidad
penal de los infectados que servían de
vehículo de transmisión de la síﬁlis,
sobre todo en los casos en que el enfermo era consciente de su condición
y sin embargo no evitaba el riesgo de
seguir manteniendo relaciones sexuales. todos los delegados y participantes en las conferencias estaban de
acuerdo sobre la importancia de las
campañas de divulgación informativa
para superar los tabúes en torno a las
el dr. Lassar (Berlín) proponía la publicación de los registros epidemiológicos en los periódicos locales, para
divulgar la alta incidencia y el
enorme número de muertes causadas
por la síﬁlis. el secreto y la condena
moral no eran una buena estrategia y
debían evitarse, tratando de considerar a las enfermedades venéreas igual
que a cualquiera otras, sin ningún
tipo de estigma. por lo tanto, la información en la escuela era imprescindible, y la sexualidad y las enfermedades de transmisión sexual deberían
formar parte de los programas de higiene en las escuelas42. Un siglo más
tarde todavía parece que la tarea está
pendiente de cumplirse. en aquellos
momentos se proponía difundir carteles en las escuelas incluyendo mensajes tales como “Casi todas las prostitutas sufren de enfermedades de
transmisión sexual”, “evita las relaciones sexuales cuando estés borracho”, “La gonorrea es causa grave de
enfermedad, que afecta a hombres y
mujeres”, “La continencia no perjudica la salud, por el contrario, es un
beneﬁcio para ella”. este tipo de consejos a los jóvenes cuando llegan a lo
que los congresistas denominaban la
edad peligrosa, sería un paso útil y
eﬁcaz en favor de la proﬁlaxis individual y la detección precoz43.
por otra parte, los expertos en sifilografía y venereología que partici-
paron en las Conferencias de Bruselas aportaron una perspectiva actualizada de las nuevas expectativas en
el diagnóstico serológico y los avances terapéuticos. Finger (Universidad de Viena), alfred Fournier (Facultad de Medicina, parís), y Jadassohn (Universidad de Berna) fueron
destacados participantes. Los tres
llegaron a la conclusión de la importancia del tratamiento médico como
medida profiláctica y la necesidad de
que los gobiernos y municipios garantizaran a los enfermos venéreos
la oportunidad de curarse ofreciéndoles todas las facilidades, tratamiento gratuito sin exclusiones y la
obligatoriedad de someterse a tratamiento.
el tratamiento obligatorio se había
establecido anteriormente en la Ley
danesa de 10 de abril de 1874 y de 1
de mayo, 1895. este referente servía
para incitar a regulaciones de este
tipo en todos los países adoptando varias opciones de atención médica:
ambulatoria en el dispensario o centro de salud, o bien como ingreso hospitalario, aunque la larga duración de
la enfermedad hacía inviable la hospitalización durante todo el proceso,
hasta la curación total. por lo tanto,
ambas formas de asistencia, la hospitalaria y la ambulatoria, deberían de
combinarse. por otra parte, los prejuicios morales, la vergüenza, las obligaciones laborales, el precio de los
medicamentos, y otros obstáculos,
hacían muy difícil el objetivo último
del tratamiento universal.
Un aspecto importante que cualquier escenario terapéutico debería
preservar es el respeto a la intimidad
del paciente. en la práctica ambulatoria se consideraba importante para
evitar la vergüenza de tener que mostrar los órganos genitales, o al recibir
el diagnóstico, etc. por otra parte, el
tratamiento médico tenía que adaptarse al nivel salarial de los enfermos,
a garantizar el tiempo libre suﬁciente
para acudir al médico, incluso en horario nocturno, días festivos o en domingo. Había que ser cuidadoso en la
separación de los enfermos por sexos
durante el procedimiento terapéutico, y aportarle toda la información
detallada acerca de la enfermedad,
explicándole que la continencia sexual no es perjudicial para la salud.
Había que conseguir que el paciente
fuese consciente del hecho de que las
se propagan ampliamente entre todos
los grupos sociales, siendo la síﬁlis y
la blenorragia los más relevantes. La
población debía saber que las enfermedades venéreas eran altamente
contagiosas, que afectan a los órganos
internos, y no sólo a la piel y o las
membranas mucosas, que persisten
mucho tiempo en el cuerpo enfermo,
incluso cuando los pacientes no son
conscientes por estar asintomáticos y
que la amenaza del contagio se mantiene después de varios años de la infección primitiva.
Nombrar, identificar, clasificar
en los foros internacionales se debatió la cartilla médica para pacientes con enfermedades venéreas y se
llegó a recomendar que incluyese las
Modelo de cédula individual
1 Nombre . . . . . . . . . . . . . . . . .
2 apellido . . . . . . . . . . . . . . . . .
3 Soltero. . . . . . . . . . . . . . . . . .
4 Casado á la edad de. . . . . . . .
5 Viudo á la edad de. . . . . . . . .
6 Separado á la edad de . . . . . .
7 Sitio de nacimiento . . . . . . . .
8 provincia de . . . . . . . . . . . . .
9 año de nacimiento . . . . . . . .
10 padres vivos . . . . . . . . . . . . .
11 Huérfano de padre. . . . . . . . .
12 Huérfano de madre . . . . . . . .
13 abandonado por éstos á la
edad de . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
14 Los ha dejado á la edad de . .
15 Vive con sus padres. . . . . . . .
Católico . . . . . . . . . . . . . . . . .
ortodoxo . . . . . . . . . . . . . . . .
protestante . . . . . . . . . . . . . .
Judío . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
otro. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
21 doméstica . . . . . . . . . . . . . . .
22 Sirve en establecimiento de
cerveza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
23 en otro de bebidas . . . . . . . .
24 en fábrica . . . . . . . . . . . . . . .
25 en taller . . . . . . . . . . . . . . . .
26 Rural . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
27 otra profesión . . . . . . . . . . . .
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28 Sabe leer y escribir . . . . . . . .
29 Sabe leer solamente . . . . . . .
30 No sabe ni leer ni escribir . . .
Datos morales
31 Seducida . . . . . . . . . . . . . . . .
32 No seducida. . . . . . . . . . . . . .
33 desﬂorada á qué edad . . . . . .
34 por quién. . . . . . . . . . . . . . . .
35 No se prostituye . . . . . . . . . .
36 Se prostituyó á la edad de . . .
37 por miseria . .. ..
38 por pereza ....
39 por deseo de lucro fácil . . . . .
40 por placer . . . . . . . . . . . . . . .
41 por fuerza . . . . . . . . . . . . . . .
42 Reglamentada . . . . . . . . . . . .
43 No reglamentada . . . . . . . . . .
Afección gonocóccica
44 antecedentes de familia . . . .
45 Cuidada á ó por . . . . . . . . . . .
46 edad de la aparición de las reglas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
47 No ha concebido . . . . . . . . . .
48 abortos . . . . . . . . . . . . . . . . .
49 Cuántos hijos ha tenido vivos
50 Chancro infectante . . . . . . . .
51 Síﬁlis secundaria . . . . . . . . . .
52 idem terciaria . . . . . . . . . . . .
53 Uretritis . . . . . . . . . . . . . . . . .
54 Vaginitis y uretro-vaginitis . .
55 Rectitis gonocócica . . . . . . . .
56 otra manifestación gonocócica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Otras afecciones venéreas
57 Chancro blando. . . . . . . . . . .
58 Foliculitis . . . . . . . . . . . . . . .
59 Herpes genital . . . . . . . . . . . .
60 Vegetaciones . . . . . . . . . . . . .
6l otras . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
62 Fecha de la recidiva . . . . . . .
63 diagnóstico . . . . . . . . . . . . . .
64 tratamiento. . . . . . . . . . . . . .
terminación . . . . . . . . . . . . .
65 Fecha de la terminación . . . .
Cuando se planteó la conveniencia de la estandarización de los diagnósticos con ﬁnes epidemiológicos,
Bertillon propuso que las mujeres pacientes se clasiﬁcaran en tres grupos
a. No prostitutas
b. prostitutas sometidas a regulación
c. prostitutas no reguladas
esas categorías se dividían a su vez
en 21 grupos con el objetivo de facilitar
los registros estadísticos, dependiendo
de la edad, profesión, grupo social, etc.
el modelo propuesto por las autoridades españolas, que se puso en marcha
paulatinamente en las ciudades estaba
basado en este modelo. para lograr la
oportuna uniformidad en la recogida y
análisis de los datos con el objetivo de
lograr una nomenclatura internacional, el dr. Santoliquido (Roma) hizo
una propuesta inicial, que fue aprobada por unanimidad y que se refería a
1º es necesario establecer registros
epidemiológicos internacionales
referidos a la incidencia y la prevalencia de enfermedades venéreas, que sean comparables y procedan de una metodología uniforme.
2º Habría que crear una oﬁcina internacional que se ocupase de la
elaboración, actualización y coordinación de toda la información
3º el presidente de esa oﬁcina enviaría
a los gobiernos nacionales propuestas especíﬁcas, teniendo en cuenta
las opiniones de los distintos países,
acerca del establecimiento y la ﬁnanciación de la oﬁcina.
Principales acuerdos de las
Resulta fácilmente comprensible
que el objetivo principal de las conferencias internacionales sobre síﬁlis
y enfermedades venéreas no era
tanto intercambiar información
como inﬂuir en el establecimiento de
las políticas nacionales. de ahí la importancia de las conclusiones y recomendaciones, que posteriormente
habían de servir como marco de actuación en los distintos países. Se
trataba de complementar la expertise
y el conocimiento médico-sanitario
con las políticas públicas (biopolíticas) a través de plataformas de diplomacia internacional. Las principales recomendaciones de las dos
primeras Conferencias de prevención Sanitaria de la síﬁlis y las enfermedades venéreas (Bruselas, 1898 y
1902) pueden resumirse de la siguiente manera:
1. el tratamiento para todos los pacientes de enfermedades venéreas
debe de ser gratuito.
2. Las prostitutas que sufren enfermedades contagiosas deben considerarse igual que cualquier otro
paciente, y no ser condenadas
como delincuentes culpables.
3. Los soldados deben recibir información completa acerca de las enfermedades venéreas, la tuberculosis y la prevención de los peligros
derivados del consumo de alcohol.
4. Las medidas destinadas a prevenir
las enfermedades venéreas deben
ser reguladas legalmente.
5. el reglamento que regula la prostitución deben adaptarse especíﬁcamente para los menores de edad.
6. La legislación sanitaria debería regular no sólo la prostitución, sino
también las posibles responsabilidades penales en la transmisión de
7. Quienes actúan en el tratamiento
de pacientes con enfermedades venéreas sin un título de médico
deben ser perseguidos, llevados a
juicio y sancionados.
8. el tratamiento debe ser gratuito y
estar accesible para todos los pacientes que sufren enfermedades
venéreas, ya sea en los dispensarios o en un centro hospitalario. el
estado, las mutualidades, las asociaciones públicas, etc ... deben
asumir los gastos derivados de la
9. Las actitudes negativas y las disposiciones contrarias a los pacientes
venéreos deben desaparecer de
hospitales y quirófanos, y el secreto médico debe respetar la privacidad de los pacientes.
10. el estado se encuentra legitimado
para luchar contra los peligros
para la salud derivados de la prostitución mediante el uso de normas legales. La Conferencia reclamaba un sistema de salud para
toda la población, en el marco de
la perspectiva higiénica propuesta.
11. La Conferencia solicitaba a las autoridades sanitarias que aceptasen
las propuestas de los médicos con
respecto a la prohibición de contraer matrimonio de los pacientes
afectados de enfermedades transmisibles que puedieran afectar gra-
M&H_4_2016_v4_Layout 2 21/12/16 10:57 Página 17
vemente a la pareja o a la descendencia.
12. es aconsejable un examen médico de enfermedades venéreas
13. Los médicos deben dar información escrita sobre las enfermedades
venéreas a los pacientes afectados y
a los que están expuestos al contagio, excepto en aquellos casos en los
que el médico considere que decirle
el diagnóstico podría perjudicar al
paciente. Respecto a la declaración
obligatoria y al secreto médico, las
instrucciones debe recibirlas el médico de la administración.
14. Con respecto al riesgo derivado
de las vacunaciones, la Conferencia internacional recomendaba la
vacuna animal para evitar el riesgo
de contagio de la síﬁlis cuando la
vacunación se aplicaba brazo a
15. La asociación para la Moral pública de Bélgica reclamaba que los
profesores universitarios debían llamar la atención de sus estudiantes:
a) Sobre el peligro derivado de las
enfermedades de transmisión sexual tanto para las personas, como
para las familias y la sociedad en
b) Sobre las ventajas de la continencia desde el punto de vista físico e intelectual.
c) Solicitar su implicación patriótica y humanitaria para combatir
la síﬁlis como una de las principales causas de degeneración humana.
16. debe incluirse la responsabilidad
civil y penal en la transmisión de
enfermedades venéreas, excepto
en la que se deriva de la relación
17. No debe otorgarse licencia o autorización para vender bebidas alcohólicas a los establecimientos
18. La legislación sobre blenorragia y
síﬁlis era bastante eﬁcaz en la mayoría de los países, por lo tanto, no
se propusieron cambios sustanciales a las regulaciones existentes.
19. No debe autorizarse ninguna ama
de cría o nodriza sin un certiﬁcado
médico previo. en caso de contagio
de la síﬁlis a través de la lactancia
subrogada, la persona infectante
Figura 9: “evita las enfermedades venéreas, tan peligrosas como las balas enemigas”. inspección General de Sanidad Militar. Barcelona, i.G. Seix y Barral. Colección Cartells. Biblioteca Histórica, Universitat de València.
debe ser considerada responsable,
y son los médicos quienes deben
extender esta regulación legal.
rían estar obligados a asistir a una
revisión periódica médica al recuperar la libertad.
20. Los mejores medios para prevenir
las enfermedades venéreas son:
e) Quienes se nieguen a seguir con
el tratamiento pueden ser considerados prófugos y pueden ser
puestos a disposición del gobernador.
a) Los presos deben ser sometidos
a una exploración médica al ingresar en prisión.
b) Los presos infectados deben ser
sometidos a tratamiento médico.
c) Los presos no curados al salir de
prisión debe ingresar en el hospital.
d) Los presos curados de enfermedades venéreas en la cárcel debe-
en su informe del 10 de noviembre de 1902 a. pardo tejedor reclamaba a las autoridades municipales
en Madrid y, en general, a las autoridades sanitarias españolas que asumiesen estas recomendaciones y pusieran en práctica las medidas pro-
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puestas y aprobadas por la Segunda
Conferencia internacional de Bruselas.
Más allá de las estrategias nacionales y los programas de acción médica contra las enfermedades venéreas en los diferentes países, las
páginas anteriores muestran hasta
qué punto los síﬁlis y las enfermedades venéreas habían alcanzado la
condición de emergencia sanitaria y
representaban una verdadera tragedia social y sanitaria. así lo dejan ver
los datos, los argumentos y las discusiones que tuvieron lugar en las dos
Síﬁlis celebradas en Bruselas a comienzos del siglo XX. Los argumentos y debates muestran la múltiple di-
mensión moral, médica y social del
problema, que provocó una verdadera reacción diplomática internacional y una poderosa estrategia de
intervención. el objetivo era intercambiar experiencias y establecer patrones internacionales para mejorar
el control de la prostitución, fomentar la investigación bacteriológica, coordinar la intervención médica tanto
preventiva como terapéutica, y las
medidas de represión social para los
pacientes infectados y las prostitutas.
a pesar de que las autoridades conocían perfectamente que todos los
grupos sociales estaban amenazados,
una vez más, las medidas más duras
recayeron sobre los sectores más débiles de la sociedad: las prostitutas,
los obreros, los niños abandonados, o
las mujeres pobres solteras que quedaban embarazadas y se convertían
en madres solteras. La pluralidad de
asuntos involucrados en la expansión
de las enfermedades venéreas hace
de la investigación sobre esta biopolítica de la sífilis un excelente campo
de investigación que desvela los valores y las contradicciones de la sociedad liberal, así como el papel de la
medicina y la salud pública en el ámbito de la política. La síﬁlis, como realidad innegable, se convirtió en un
asunto político susceptible de ser
analizado y discutido, transformado
en hilo conductor de procesos de dominio y civilización de las conductas
corporales y especíﬁcamente de la sexualidad. esta poderosa biopolítica
de la sífilis cobraba legitimidad al
sustentarse en argumentos médicos y
cientíﬁcos, bacteriológicos, económicos, morales y de protección social.
Un relato histórico que contribuye,
mejor que cualquier otro, a retratar
las dinámicas internas y las contradicciones de la sociedad liberal patriarcal, sexista e injusta de principios del siglo XX.
Catedrático de Historia de la Ciencia. instituto de Historia de la Medicina
y de la Ciencia López piñero. Universitat de València. barona@uv.es.
11). KoZMa, L., “Regulated Brothels in Mandatory Syria and Lebanon: Between
the trafﬁc in Women and the permanent Mandate Commissions”. en: RodRíGUeZ GaRCía et al. (eds.), The League of Nations’ Work… 2016, pp. 153-166.
1). BaRoNa, J.L., The Rockefeller Foundation, Public Health and International Diplomacy. London, pickering & Chatto, 2015.
12). Ibidem, p. 153.155.
2). FoUCaULt, M., “La naissance de la médecine sociale” Revista Centroamericana de Ciencias de la Salud, 6, 1977, pp. 89-108. (deuxième conférence
prononcée dans le cadre du cours de médecine sociale à l’Université d’État de
Rio de Janeiro, octobre 1974).
3). RodRíGUeZ GaRCía, M.; RodoGNo, d.; KoZMa, L., (eds.), The League
of Nations’ Work on Social Issues. Visions, endeavours and experiments. Geneva, United Nations, 2016.
4). BaRoNa, J.L.; BeRNaBeU-MeStRe, J., La salud y el estado. El movimiento
sanitario internacional y la administración española. Valencia, pUV, 2008.
5). BaRoNa, J.L., “La Fundación Rockefeller, la Sociedad de Naciones y la intervención sanitaria internacional..” en: BaRoNa, J.; GUiLLeM-LLoBat, X.,
(eds.), Sanidad Internacional… (2015), p. 127-154.
6). además de los trabajos citados anteriormente, véase: BaRoNa-ViLaR, J.;
GUiLLeM, X., (eds.), Sanidad Internacional y transferencia de conocimiento
científico. europa, 1900-1975. Valencia, pUV, 2015; dRoUX, J., “a League of
its own? the League of Nations’ Child Welfare Committee (1919-1936) and international Monitoring of Child Welfare policies”. en: RodRíGUeZ GaRCía,
et al. (eds.), The League of Nations’ Work… 2016, pp. 89-104; LUNt, J., “the
League of Nations Health organization: Water, Health and development in Colonial africa”, 1925-40. en: RodRíGUeZ GaRCía, et al. (eds.), The League of
Nations’ Work… 2016, pp. 167-186.
7). BaRoNa y BeRNaBeU, La salud y el estado… 2008, pp. 53-56 y 101103; poZZi, L.; GaLiaNa, M.e.; BeRNaBeU-MeStRe, J., “La cooperación internacional en la lucha contra el tracoma. el papel de la Sociedad de Naciones
1923-1935”. en: BaRoNa, J.; GUiLLeM, X., (eds.), Sanidad Internacional…
2015, pp. 45-66.
8). BaRoNa, J.L., The Rockefeller Foundation, 2015, pp. 75-136; BaRoNa
y BeRNaBeU, La salud y el estado… 2008, capítulos Vi y Vii.
9). BaRoNa, J.L., The Rockefeller Foundation, 2015, pp. 122-135.
10). BeRNaBeU-MeStRe, J., (coord.), Historia de la Sociedad Española de
Epidemiología 1978-2014. Madrid, See, 2014.
13). CaSteJóN BoLea, R., “Las enfermedades venéreas y la regulación de la
sexualidad en la españa contemporánea.” Asclepio, LVi (2), 2004, 223-241.
14). Ibidem.
15). BRUNet, J.B., “Évolution de la législation française sur les maladies sexuellement transmissibles” in Job-Spira, N. et al., Santé Publique et maladies
a transmission sexuelle/Public health and the sexual transmission of diseases.
Colloque iNSeRM, Chamonix 1990, paris-Londres, John Libbey, 1990, p. 115.
16). Comité ejecutivo antivenéreo. algo de su labor en la lucha contra las enfermedades venéreas. dispensarios y Siﬁlicomios, Madrid, imp. Clásica española, 1928. Citado por Castejón (2004).
17). CaMpoS, R.; Huertas, R., “alcoholismo y degeneración en la medicina
positivista española”. Rev.Soc.esp., Neuropsiquiatría, 12, (1992), pp. 125-129;
CaMpoS, R., “La teoría de la degeneración y la medicina social en españa en
el cambio de siglo”. Llull, 21, (1998), pp. 333-356.
18). KRaUSe, R.M., “Metchnikoff and Syphilis Research during a decade of
discovery, 1900-1910. development of an animal model and a preventive treatment st the stage for progress.” ASM, 62 (6), (1996), p. 308.
19). “projet de loi relative à la prophylaxie des maladies vénériennes, Rapport
de Cavaillon et Sicard de plauzoles”, Prophylaxie antivénérienne, janvier 1929.
Cited by de Luca V. (dir.), Pour la famille. Avec les familles. Des associations
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20). MaX JoSepH, (herausgegeber) Dermatologisches Centralblatt. Internationale Rundschau auf dem Gebiete del Haut- und Geschlechts- Krankheiten.
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21). RodRíGUeZ GaRCía, et al. (eds.), The League of Nations’ Work on
Social Issues, 2016, especialmente los capítulos citados de L. Kozma y J.
droux.
22). RodRíGUeZ GaRCía, et al. (eds.), The League of Nations’ Work on Social Issues, 2016; GoRMaN, daniel. “empire, internationalism, and the Campaign against the trafﬁc in Women and Children in the 1920s” in twentieth
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23). paRdo ReGidoR, a., Segunda Conferencia de Bruselas (1º al 6 de septiembre de 1902) para la profilaxia de la sífilis y enfermedades venéreas, bajo
el patronato del gobierno berlga. Madrid, imprenta Municipal, 1904, p. 7.
24). paRdo ReGidoR, 1904, p. 8.
25). Ibidem, p. 7-8; CaSteJóN BoLea, R., “Las enfermedades venéreas…”
32). paRdo ReGidoR, 1904, p. 9-10.
33). KRaUSe, 1996, p. 308.
34). KRaUSe, 1996, p. 308.
35). KRaUSe, 1996, p. 307-308.
36). Ibidem, p. 11.
26). No obstante, no se publicó la lista completa de los participantes y por esa
razón no puedo hacer una estimación exacta de su composición.
37). Ibidem, p. 12.
27). paRdo ReGidoR, 1904.
39). Ibidem, p. 13.
28). Ibidem, p. 8.
40). Ibidem, p. 14-15.
29). Ibidem.
41). Ibidem, p. 16.
30). Ibidem.
42). Ibidem, p. 19-20.
31). paRdo ReGidoR, 1904, p. 9.
43). Ibidem, p. 20-21.
38). Ibidem.
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Se considerarán para su evaluación trabajos originales que no hayan sido publicados en otros lugares. tras la revisión realizada por el comité de redacción, la Fundación Uriach dará cuenta del resultado de la misma y comunicará la fecha de publicación de los que resulten aceptados. asimismo, una vez publicados, se entregarán a los autores 20 ejemplares de la revista y una remuneración de 200 €.
Los trabajos deben estar centrados en Historia de las Ciencias de la Salud y han de ser presentados en lengua española, en formato electrónico, con una extensión no superior a los 80.000 caracteres con espacios incluyendo
notas bibliográﬁcas, además de iconografía complementaria.
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Ramón de la Sota y Lastra (1832-1913): aproximación a su
Juan L. Carrillo*
el presente artículo aspira a ser una aportación al
mejor conocimiento del médico Ramón de la Sota y
Lastra. Una exhaustiva labor heurística ha permitido
reunir un conjunto de fuentes que han modificado,
tanto cuantitativa como cualitativamente, la información que disponíamos sobre él. Se le ha recono-
cido su papel en el proceso de constitución de la especialidad otorrinolaringológica en nuestro país, pero
sin entrar en su análisis. este papel, así como su carrera académica, su actividad profesional o la internacionalización de su obra escrita, se abordan en este
Ramón de la Sota y Lastra (1832-1913): an approach to his social and
this article aims to be a contribution to a better understanding of the physician, Ramón de la Sota y Lastra.
exhaustive heuristic work has permitted the gathering
of a group of sources that has modiﬁed, both in quantity
and quality, the information that was available on him.
i alegría fue intensa y
verdadera, Sr. d. Ramón,
cuando en el hospital de
Enfants Malades, en el departamento
clásico para las enfermedades de la
garganta, las más graves y frecuentes
que aquejan a los niños, no sólo se
aplicaba el entubamiento de la laringe con destreza y habilidad, si[no]
que, además, se prefería a la abertura
de la tráquea. es decir, que me encontré con aquella operación, años
ha por usted aconsejada, por usted
defendida, por usted propagada en
nuestro país con ardiente y sabia exposición, se llevaba a cabo en el corazón de Francia, llenando las capitales
indicaciones, por usted señaladas en
plausibles escritos”1.
esta carta de Luis Comenge Ferrer (1854-1916) fue escrita y enviada poco después de su regreso de
Francia donde realizó un viaje, comisionado por el periodista Francisco
His role in the constitution of the speciality of otorhinolaryngology in our country has been recognised, but without entering in detail. this role, as well as his academic career, his professional activity or the internationalisation of his written works, is addressed in this work.
peris Mencheta y el Hospital de niños
pobres de Barcelona, en unión de
José Saltor, lugar en el que pudo explorar la situación de los nosocomios
franceses. es una larga misiva muy
respetuosa y laudatoria, recordándole
a su interlocutor aspectos de su propia vida profesional. tal vez fueran
innecesarios por sobradamente conocidos por el Sr. d. Ramón. en parís
había podido conocer los efectos de
la sueroterapia antidiftérica introducida por emil von Behring (18541917) y pierre Roux (1853-1933),
cuando a mediados octubre de 1894
el método de este último había sido
aprobado por la academia de Medicina de Francia. aun reconociendo su
alto valor terapéutico no creyó que
constituyera un sustitutivo del entubamiento; en todo caso un buen complemento.
Cuando hacia 1907, estando ya
próxima su jubilación, Sota y Lastra
preparó su currículum, no conocemos con qué objetivo, en el que recogió lo que había sido su vida profesional, destacó dos hechos: “Fui el
primero que en europa practicó el
entubamiento de la laringe, y el segundo que en españa hizo la extirpación total de la laringe”2. el resto de
su hoja de méritos está repleta de
datos objetivos, escasamente formalizados, y sin ser sometidos a una valoración personal. efectivamente,
una buena parte de su vida profesional la dedicó a batallar contra los defensores de la traqueotomía en los
casos de crup diftérico ofreciendo
como alternativa la intubación3. este
primer entubamiento lo realizó a una
niña enferma de difteria que vivía en
la sevillana calle Borceguinería en la
mañana del día 31 de mayo de 18874
y a éste siguieron otros que enriquecieron su casuística5. Varias eran sus
razones para proponerla como alter-
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Luis (1803-1876), cardenal arzobispo
de Sevilla desde 1863; Juan José (m.
1879), que también se instaló en
Tampico e hizo una gran fortuna;
casó con su sobrina Gervasia en 1847
y en segundas nupcias con Inés de
Rojas Casanova; se trasladó a Sevilla,
estando constatada su presencia en
1865, vivieron en la calle Armas y era
propietario8; Pedro Bernardino, que
fue cura párroco en Santander y capellán curado del cabildo catedralicio, y Ramón, que fue médico.
Figura 1: Instrumental para la intubación (Chalot y Cestan, Tratado elemental de cirugía y
técnicas operatorias. Barcelona, s. a., p. 662).
nativa a la traqueotomía: porque no
compromete la vida del enfermo, no
causa dolor, se realiza sin herida, la
mejoría es más rápida, expone a
menos peligros y no deja rastro.
Ramón de la Sota,
un acercamiento al hombre
y su entorno familiar
Ramón de la Sota y Lastra6 nació
en Santander el día 8 de diciembre
de 1832, siendo bautizado en la Iglesia-Catedral un día después. Era hijo
de Juan Julián de la Sota Agüero y
María Josefa de la Lastra Cuesta,
ambos cántabros nacidos en Hoz y
Cubas respectivamente7. Fruto de
este matrimonio también nacieron
Pío –Conde de Sota y Lastra, título
nobiliario pontificio– que fue escritor, jurisconsulto y magistrado del
Tribunal Supremo; Venancio, Bernarda y Gertrudis Petra, casada con
el II Conde de Casa-Giro. Sus abuelos paternos fueron Manuel de la Sota
Cagigal y Josefa Mariana Agüero Peredo. Más visible e influyente fue su
familia materna. Sus abuelos maternos fueron Bernardo de la Lastra
Cuero, que era cirujano, y Brígida de
la Cuesta Hontañón. De este matrimonio nacería su tío Diego (m. 1862),
que se instaló en Tampico (México)
en 1823, empresario y vicecónsul de
España. Contrajo matrimonio con
Ana Borrás y Pérez y nacieron en
Tampico sus hijas Brígida en 1834 y
Ana Petra en 1842. Otros tíos fueron
Terminada su carrera en 1856
aceptó el ofrecimiento de su tío Diego
y se marchó a Tampico, donde un año
después revalidó su título y comenzó
a ejercer su profesión. Como era inevitable, se produjo un acercamiento
a su prima Brígida (1834-1890) con
quien contrajo matrimonio en 1858 y
un año después se trasladaron a La
Habana donde nacieron sus hijos
Juan José (1859-1903), que fue médico y Mariano en 1861, abogado y
notario, llegando a ser el decano del
Colegio Notarial de Sevilla. Este corto
periplo americano le permitió amasar
una cierta fortuna9. No resulta extraño que cuando decidieron regresar
a España eligieran Sevilla como su
ciudad de residencia, pues no era
cosa menor contar con sus tíos, especialmente con el Cardenal. Su hijo
Pío nació circunstancialmente en
abril de 1864 en Santander, pero en
septiembre de este año ya estaba instalada la familia en el número 20 de la
calle Monsalves, a la que se incorporó
la abuela Josefa. Su patrimonio le
permitió contar desde un primer momento con un varón asturiano y tres
mujeres cántabras como sirvientes.
En Sevilla nacerían el resto de sus
hijos: María del Carmen (n. c. 1866),
Concepción, Ramona (n. c. 1870),
Ana (n. 1875) y José (n. 1876). El
servicio doméstico en 1876 lo componían un hombre y tres mujeres y
en 1895 cuatro mujeres10. Tenemos
constancia de la existencia de otro
hijo que murió a finales de 1876 o
principios de 187711. A lo largo de
todos estos años fue uno de los mayores contribuyentes de Sevilla12.
Nunca perdió sus raíces culturales
montañesas. Mantuvo buenas relaciones con Marcelino Menéndez Pelayo y con Enrique (1861-1921),
menos médico que él, pero más literato y curator de la biblioteca de su
hermano. Cuando José María Pereda
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Ramón de la Sota y Lastra (1832-1913): aproximación a su biografía socio-profesional
visitó Sevilla el 5 mayo de 1896, con
dos cartas de presentación de don
Marcelino para Francisco Rodríguez
Marín y Luis Montoto Rautenstrauch,
Sota era uno de los pocos amigos con
los que contaba en Sevilla. pereda
acudió a la tertulia que Montoto celebraba en la antesala de la biblioteca
del ateneo y entre los asistentes allí
estaba ese día don Ramón; en un
lugar que debió considerar poco recomendable por su nunca participación. asistió Sota a una comida campera celebrada en una ﬁnca de alcalá
de Guadaíra formando parte de ese
reducido círculo de amigos. Cuando
el periódico El Cantábrico abrió una
suscripción en 1903 para entregarle
a don Marcelino y a don José María
las insignias de la Cruz de alfonso
Xii, en Sevilla se formó una comisión
al efecto compuesta por Sota, prudencio Sánchez de Merodio y Rodríguez Marín13; precisamente ese
mismo año operó a este último de un
tumor en las cuerdas vocales y, reoperado en Madrid, quedó con una afonía que le impidió el ejercicio de su
profesión de abogado14.
de ideología conservadora, era un
ferviente católico que usó a lo largo
de su vida de un director espiritual.
en la revista El Comercio de Cádiz
publicó en diciembre de 1859 una
oda “a la Concepción inmaculada de
María”. Fue cítara de plata y diploma
de Socio de Mérito por su leyenda a
la Virgen de Montserrat titulada “La
expiación” que presentó en el certamen poético convocado en 1864 por
la academia Bibliográﬁca Mariana de
Lérida15. esta academia había sido
creada en 1862 por iniciativa del sacerdote José escolá16. perteneció a la
asociación de católicos de Sevilla creada por el marqués de Viluma el 24
de junio de 1869, siendo el presidente
de la Junta parroquial de San Nicolás17. en 1870 presentó su dimisión
como catedrático de la escuela Libre
de Medicina al negarse a jurar la
Constitución de 1869, recuperando la
cátedra en 187218.
participó activamente con el arzobispo Joaquín Lluch y Garriga (18161882), que reemplazó a su tío en la
sede sevillana en 1877, en la fundación de la academia Hispalense de
Santo tomás de aquino. desde esta
excelente plataforma lanzó sus dardos
contra el naciente pensamiento darwinista19. pertenecía a la academia Fi-
losóﬁco-Médica de Santo tomás en
Bolonia fundada en 1874 por el jesuita p. Cornoldi, que se caracterizaba
por ser una institución defensora de
la ortodoxia tomista ante el peligro de
las ciencias físico-naturales. el 10 de
marzo de 1872 ingresó como académico de la Real academia Sevillana de
Buenas Letras bastión desde el que se
combatía todo pensamiento que tuviera visos de modernidad20; bien
pronto sería bibliotecario, académico
preeminente y ﬁnalmente el director
desde el 21 de abril de 1894 hasta 8
de junio de 1906. Francisco MateosGago Fernández (1827-1890) le envió
a Marcelino Menéndez pelayo en 1881
un documento con 230 ﬁrmas entre
las que se encontraba la de Ramón de
la Sota y en su escrito de remisión le
escribía: “Son casi todos tan carlistones como yo, pues creo que las excepciones no llegara a una veintena”21. en esa lista estaba lo más
granado de la ﬂor y nata del ultramontanismo sevillano. Sota y Lastra
también jugó un destacado papel en la
fundación de la Liga Católica de Sevilla en 1901, siendo la persona que
presidió el acto de presentación pública22. desde un punto de vista estrictamente político fue silvelista en
1897 y un año después polaviejista23.
Ramón de la Sota, estudiante:
Cursó los estudios primarios en
Santander en la escuela privada del
Sr. Rují y en la de don Valentín peinado. en los años académicos 18431844 y 1844-1845 realizó los dos primeros cursos de latinidad con don
Bernabé Sáenz obteniendo la caliﬁcación de sobresaliente. Los cursos 3º y
4º los hizo en el internado del colegio
que los escolapios tenían en Villacarriedo24 en donde obtuvo la caliﬁcación de regular en el primero y bueno
en el segundo. el 5º, durante el curso
1847-1848, en el instituto provincial
de Segunda enseñanza de Santander,
superando en julio los ejercicios con
aprobado por unanimidad y alcanzando el grado de Bachiller en Filosofía por la Universidad de oviedo. el
título le fue expedido el 1 de septiembre25.
terminado el bachillerato se desplazó a Sevilla y el 25 de septiembre
de 1848 realizó la solicitud de matriculación en el curso preparatorio de
Medicina y Farmacia. tuvo como profesores a antonio Machado Núñez
(1812-1896) en Mineralogía y Zoología; a Miguel Colmeiro penido (18161901) en Botánica y a Juan Campelo
ayuevar (n. 1814) en Química26. La
carrera de medicina la realizó en la
Facultad de Cádiz de la Universidad
de Sevilla entre los cursos 1849-1850
y 1855-56. Superado los ejercicios
con aprobado por unanimidad obtuvo
el grado de Bachiller en Medicina y
Cirugía el 7 de junio de 1854. el 11 de
junio de 1856 alcanzó el grado de Licenciado por unanimidad, haciéndole
entrega del título, expedido el 23 de
septiembre de 1856, el Gobernador
Civil de Santander el 30 de diciembre.
allí tuvo como profesores a José de
Gardoqui y paino Valladares, Vicente
domínguez daza, Francisco Flores
arenas, Juan Ceballos Gómez, José
Benjumeda Gens, Federico Benjumeda Fernández, Rafael ameller Romero, José Manuel porto Zepillo,
entre otros. Fue un buen estudiante,
aprobando todos los cursos en la convocatoria ordinaria de junio: bueno en
primer curso, notablemente aprovechado en quinto y sexto año y sobresaliente en segundo, tercero, cuarto y
séptimo27. durante estos años se dio a
conocer en varias revistas gaditanas
tales como La Moda, La Revista Médica y La Amistad que él mismo
fundó28. disponemos del testimonio
de Federico Rubio y Galí (1827-1902)
que le conoció en Cádiz durante el
curso 1849-1850; él estudiaba el séptimo año de la carrera y Ramón comenzaba primero. dice de él:
“Conocí al hoy doctor La Sota
cuando su primer curso de carrera
médica. era un joven alto, delgado,
moreno, ojos grandes, mirada tranquila e inteligente; limpio y decorosamente vestido, reposado y serio, y
poco hablador; escribía versos alguna
que otra vez y tenía vislumbres y conatos literarios. Llamó mi atención;
salía del molde de la casa. Cual más
cual menos, novatos o de años mayores, todos los estudiantes éramos del
tipo bohemio, decidores, traviesos y
echados para delante. No tardé en dar
con el quid. La Sota venía de casa
episcopal. Había sido educado en la
atmósfera, atenuada por la distancia,
de un su tío mitrado. Sin embargo,
como el continente no era de semi-
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narista, y el aspecto del novato era
abierto y franco, fue bien recibido y
justamente apreciado”29.
Sin embargo el doctorado lo alcanzó siendo ya profesor de la escuela Libre de Medicina y Cirugía de
Sevilla. Los ejercicios de este grado se
celebraron el día 3 de septiembre de
1870 y la investidura como doctor
ante el Claustro de la escuela un día
después. el tema elegido a defender
como tesis fue “¿Qué se entiende por
diátesis? Hacer la historia de los caracteres de las diferentes diátesis”30.
el 9 de noviembre de 1885 defendió
en la Universidad Central una memoria con el título “de la angina nicotínica” para obtener un nuevo doctorado31 que se consideró como una
revalidación del título obtenido por la
escuela Libre. doce años más tarde
la publicaría32. No satisfecho con sólo
su carrera médica, el 26 de septiembre de 1864 presentó solicitud de matriculación en la Facultad de Filosofía y Letras. en los cursos académicos
1864-1865 y 1865-1866 aprobó las
asignaturas que le permitieron obtener el grado de Bachiller en Filosofía
y Letras en 1867 y durante el curso
1866-1867 las asignaturas correspondientes a la licenciatura. el de Licenciado lo obtuvo el 7 de marzo de
1870, expidiéndose el título el 3 de
septiembre. Las asignaturas de doctorado las cursó en 1871-1872 y
grado de doctor lo obtuvo el 12 de
junio de 1873, eligiendo como tema,
entre los propuestos por la Facultad,
“inﬂuencias de la religión sobre el
sentimiento de lo bello”33. el conocimiento adquirido con estos estudios
le posibilitó que ejerciera cátedras
particulares en colegios de segunda
enseñanza en Sevilla34, estando constatado que enseñó la asignatura psicología, Lógica y Ética en el colegio
de San Fernando35.
Sota y Lastra, profesor
Nada más llegar a Sevilla, Sota y
Lastra se dirigió a Federico Rubio
para que le orientara en el modo más
adecuado de “adelantar” en su carrera, a lo que don Federico respondió preguntándole por su especialidad. Ramón le contestó que ninguna
y Rubio secamente le dijo: “desde
mañana empieza usted a estudiar las
enfermedades de la piel”36. Habrían
de trascurrir veintiocho años para
que se recuperaran los estudios médicos en la ciudad de Sevilla. Sota y
Lastra, que sólo tenía tras de sí tres
años de ejercicio profesional en Sevilla, fue uno de los veintitrés médicos
invitado expresamente por el Rector
de la Universidad y vocal de la Junta
Revolucionaria antonio Machado
Núñez a la sesión constitutiva de una
Sociedad Médica de Libre Enseñanza celebrada el día 28 de octubre
de 186837. por decreto de la Junta
Revolucionaria y a propuesta de Federico Rubio ya se había creado la escuela Libre de Medicina y Cirugía38 y
el 6 de noviembre se oﬁcializaba su
nombramiento como encargado de la
cátedra de Dermatología y su clínica39. Circunstancialmente, en el
curso 1869-1870, Sota y Lastra explicó Patología Médica desde el 3 de
pronto el proceso de liberalización de la enseñanza sufriría un giro
copernicano. Se encendieron todas
las alarmas tras la aparición de un decreto que pretendía regularizarlo lo
que tuvo como consecuencia el cierre de buena parte de los establecimientos libres de enseñanza superior40. este decreto dejaba la puerta
abierta para aquellos que se sometieran a un duro expediente de reconversión. Sevilla consiguió que se autorizara
enseñanza durante el curso 18741875 con desaparición de la enseñanza de las especialidades médicas.
Sorprendentemente a Ramón de la
Sota se le nombró para ocupar la cátedra de Medicina Legal y toxicología, pero de inmediato renunció porque “no era de su agrado, que no
tenía estudios hechos acerca de esta
materia y que se atrevía a decir que le
era repulsiva”, a pesar de ello se comprometió a impartir la docencia hasta
que se encontrara un sustituto41. en
el epicentro de esta crisis falleció el
28 de noviembre de 1874 antonio
Marsella Sierra (1808-1874), el primer director de la escuela. esta trágica muerte, se suicidó, puso a
prueba los afanes literarios de Sota42
componiendo unas octavas a su
amigo y compañero43.
por ﬁn, tras superar diversos trámites administrativos por Real orden
de 14 de septiembre de 1875 nació la
escuela provincial de Medicina y Cirugía de Sevilla viéndose obligada a
adaptar su plan de estudios a los que
regían para la enseñanza oﬁcial44. en
estas condiciones estabilizó su situación Sota y Lasta como catedrático
interino de patología Quirúrgica. La
tradición establecía que dentro del territorio de esta disciplina se contemplara el abordaje de los problemas
quirúrgicos que con posterioridad, y
por un proceso de segmentación, terminarían constituyendo las especialidades quirúrgicas. esta nueva situación posibilitó que Sota y Lastra se
encargara de la enseñanza teórica del
territorio completo de la futura otorrinolaringología45. Una vez superada
de crisis de 1874 se inició un incierto
camino hacia la consolidación. tras
dos fracasados intentos en 1880 y
1884 de reforma del plan de estudios,
por ﬁn en 1886 se implantó uno de
larga vigencia46. Naturalmente la escuela provincial de Sevilla quedó sujeta al decreto máxime cuando en su
artículo 1º hacía una explícita referencia a que era de aplicación a las
supervivientes escuelas de Salamanca y Sevilla. La década de los 90
estuvo plagada de problemas para la
escuela: diﬁcultades presupuestarias,
disminución del alumnado y al ﬁnal
la muerte el 6 de agosto de 1899 de
José Moreno Fernández (1823-1899),
el director de la escuela, que puso en
manos de Ramón de la Sota la dirección de la misma, tomando posesión
de este cargo el 1 de diciembre.
a comienzos de 1901 hizo su aparición el llamado decreto García alix
que reformaba la legislación que regía
costeados por las corporaciones locales y que afectaba directamente a la
escuela de Sevilla47. pero Sevilla se
movilizó y logró arrancar del Conde
de Romanones, el nuevo ministro de
instrucción pública y Bellas artes, la
promesa de una ley que resolviera deﬁnitivamente la situación de transitoriedad sufrida por la escuela en los úlLa
años48.
superación de esta crisis y el camino
hacia la completa integración como
servicio estatal comenzó con la aparición del Real decreto de 24 de
enero de 1902, que autorizó a la diputación de Sevilla para que sostuviera en propiedad los estudios correspondientes a la licenciatura en
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medicina, integró deﬁnitivamente
esta enseñanza en la universidad y la
institución quedaba sujeta a la legislación general de instrucción pública
que incluía todo lo referente a retribuciones, nombramientos, ascensos,
traslados y permutas del profesorado,
así como a las denominaciones de las
asignaturas49. Quedaba garantizada la
continuidad de los estudios médicos
en la ciudad de Sevilla, pero como
contrapartida se rompía con una tradición de inmediatas consecuencias
al producirse una desvinculación parcial de la diputación provincial de Sevilla que tuvo un efecto inmediato
sobre el proceso de reclutamiento del
al cumplir los requisitos establecidos en la disposición transitoria 2º
del mencionado decreto, se conﬁrmó
a Sota y Lastra como catedrático de
patología Quirúrgica y, al mismo
tiempo, dejó de ocupar el cargo de director para ser nombrado decano de
la recién nacida Facultad provincial
de Medicina50. a partir de este momento se hizo muy evidente su deterioro físico –sus problemas habían comenzado en agosto de 1901– viéndose
obligado a solicitar permisos por enfermedad. pero no todo iban a ser sinsabores. Con toda seguridad recibiría
con entusiasmo el decreto por el que
se introducían deﬁnitivamente las especialidades médicas en el currículum académico. el sueño acariciado
por Federico Rubio que no pudo disfrutar. por Real decreto de 27 de octubre de 1902 Sota fue nombrado catedrático interino de Dermatología y
sifilografía51; la Otorrinolaringología
fue adscrita a Francisco Magro alfonso (1865-1907).
Superada la crisis satisfactoriamente aún tendría que padecer algunos sinsabores la persona que ocupaba el decanato viéndose obligado a
defender públicamente a los profesores de la recién nacida Facultad. La
restricción que contemplaba esa disposición transitoria 2º –los profesores
acogidos a ella no adquirían el derecho a ingresar en el escalafón general
de catedráticos, ni trasladarse a otras
universidades– posiblemente condujo
a Sota a iniciar contactos y gestiones
para lograr que se suprimiese. es signiﬁcativa la visita efectuada por el
Conde de Romanones a comienzos de
1904, cuando ya había cesado como
ministro, en la que se comprometió
para interceder ante su sucesor, el sevillano Lorenzo domínguez pascual,
para alcanzar ese objetivo. Conocedores de estos movimientos los catedráticos de las Facultades de Medicina de Granada y Cádiz trataron de
interrumpir el proceso. Ya estaban
descontentos por el procedimiento a
través del cual habían alcanzado la
cátedra y ahora pretendían escalafonarse y poder trasladarse de universidad. Consideraron que eso era ir demasiado lejos. por ello enviaron una
misiva al Ministro de instrucción pública en la que mostraban su disconformidad con el modo en que habían
adquirido la condición de catedráticos de la Universidad de Sevilla, por
un nombramiento sin oposición, y
por su pretensión de adquirir nuevos
Conocedor de este escrito Sota redactó una carta ﬁrmada el 1 de marzo
de 1904 dirigida a los catedráticos
que habían mostrado tal disconformidad y la envió a los más importantes diarios de Sevilla: La Monarquía,
El Noticiero Sevillano, El Liberal,
Andalucía Moderna, El Correo de
Andalucía, El Progreso, abriendo con
ello un debate público. este debate
fue un cúmulo de reproches en el que
estaba presente la vieja rivalidad
entre ambas instituciones. para el decano de Sevilla el asunto del escalafón fue una oferta de Romanones, que
se encontraba satisfecho de haber
sido él quien lo elevó a la categoría de
centro oﬁcial y constatar su buena
dotación –microscopios, museos, 900
camas disponibles en el Hospital y la
policlínica– y nunca una petición del
claustro; que en el caso de admitirse
no se lesionarían derechos ya que el
lugar ocupado en el escalafón sería el
de la fecha de admisión; que sus grandes maestros gaditanos no fueron catedráticos por oposición y por último
hizo un repaso del claustro sevillano
y sus métodos didácticos. en deﬁnitiva, que desde el nacimiento de una
escuela Libre, nunca la vieron con
buenos ojos52.
Le respondió José Rubio argüelles
(n. 1854) que en ese momento era el
decano de la otra Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla, la
que estaba en Cádiz. Le reprochó que
acudiera a la prensa para dirimir el
asunto; que le constaba, por esta
misma prensa, sus gestiones ante las
entidades oﬁciales en aras de alcan-
zar el objetivo; le echó en cara la legislación que, en su opinión, impedía
su pretensión; le advirtió que el movimiento de oposición era nacional y
no sólo granadino y gaditano; le recordó que al enumerar los claustrales
sevillanos olvida a enrique Suñer ordóñez que había obtenido por oposición la cátedra de patología General
en 1902; que los catedráticos que no
lo fueron por oposición directa, la
consiguieron por concurso tras haber
obtenido previa oposición la plaza de
auxiliar o que la Facultad de Cádiz no
fue un traslado desde Sevilla, sino
que nació allí53. Sota aprovechó la tribuna que le ofrecía la academia de
Buenas Letras para, en un acto público, reprocharle el rechazo que
mostraron ante la propuesta del dr.
Francisco Revueltas Montel (18391887) de organizar un Congreso Regional de Ciencias Médicas en
Cádiz54. tras este enojoso episodio,
en octubre de ese mismo año, presentó su dimisión.
La campaña emprendida tuvo su
culminación cuando la víspera del día
de los Santos inocentes de 1910 el
ministro Julio Burell y Cuéllar puso a
la ﬁrma del rey alfonso Xiii el decreto que derogaba aquella disposición transitoria. en la exposición de
motivos se constataba la existencia
en las Facultades de Medicina y Ciencias de Salamanca y en la de Medicina de Sevilla de dos tipos de catedráticos:
acogiéndose a la famosa transitoria y
los que habían ido ocupando, en virtud de oposición nacional, las vacantes producidas a lo largo de los ocho
últimos años. Sobre ello se argumentaba:
“Ni favorece al buen régimen universitario esta diversidad de condiciones entre Catedráticos de un
mismo Claustro, ni en reglas de justicia y equidad tiene fundamento esa
situación, que priva a un grupo de
Catedráticos de toda esperanza de
mejora como premio a sus servicios y
de entusiasmo y estímulo para el
mejor desempeño de su función”.
No sólo se beneﬁciaron los profesores de Sevilla sino también los de
Salamanca. todos ocuparon los últimos lugares del escalafón y se les reconoció el derecho a participar en los
concursos de traslado que se convocasen55. posiblemente Sota, inmerso
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en aquellos años en los homenajes
que le tributaron, esbozó una ligera
sonrisa, miró al cielo y pensó que se
trataba de uno más en forma de perversa inocentada a sus colegas granadinos y gaditanos.
La policlínica, “joya de
La otorrinolaringología fue una especialidad que se construyó en europa entre 1858 y 1870 estando focalizado este proceso en ciudades como
Viena, Berlín, parís o Londres56. Su
introducción en españa fue moderadamente temprana si aceptamos el
testimonio del propio Sota y Lastra
que estimó su iniciación cuando en
1870 Rafael ariza y espejo (18261887) y él tomaron la decisión de
consagrase, al menos parcialmente, al
cultivo de esta recién nacida especialidad; hecho que ocurrió cuando en
españa nadie sabía manejar un laringoscopio. dos años más tarde Sota estaba en disposición de impartir en la
escuela un curso de laringoscopia y
laringología57. de los tres campos que
estructuraban el territorio, fue la laringología al que se le prestó más
atención en el seno de la escuela58. Ya
en 1874, dentro del departamento de
óptica, se disponía de una sala dedicada a la práctica laringoscópica con
una excelente dotación de material
adquirido por la diputación provincial de Sevilla: un aparato de luz
drummont, diversos tipos de laringoscopios, ballenas porta-esponjas,
escariﬁcadores, pulverizadores, fumigadores, porta-cáusticos, depresores
de lengua, etc., instrumentos que permitían la exploración laríngea, el tratamiento tópico y el seguimiento laringoscópico de los resultados terapéuticos59. en el inventario se
contemplaba también diverso material otológico (varios modelos de otoscopios, pera de politzer, auscultadores, diversas sondas para el cateterismo de la trompa de eustaquio,
jeringas y cánulas) y rinofaringológico (pelotas nasales, pinzas faríngeas)60. Llama la atención la inexistencia del espejo frontal, pero es sabido que Sota y Lastra en fecha tan
tardía como 1899 reconocía no
usarlo, tanto por razones técnicas
(deﬁciencia en la iluminación al per-
Figura 2: Material laringológico adquirido en Berlín, (Universidad de Sevilla. Trabajos prácticos y estadísticos. Sevilla, 1895, pp. 147-148).
derse luz en dos reﬂexiones) como
por razones estéticas (ridícula posición y aparato poco estético), morales (preservar la decencia, especialmente si se trata de mujeres), higiénicas (proximidad de los rostros) y la
mera costumbre61.
Un cambio cuantitativo tanto en
el plano asistencial como en el docente se produjo en 1878 con la creación de una institución pionera en
españa, pero muy consolidada a nivel
europeo: la policlínica de la escuela
de la que tan orgullosos se sentían62.
el proceso de creación se inició tras
su aprobación en el claustro celebrado el 29 de septiembre de 1878,
realizando la propuesta el entonces
director antonio Rivera Ramos
(1815-1887)63. el modelo a seguir fue
la dotación de gabinetes especiales
análogos a los que existían en otros
países, especialmente alemania. en
un corto espacio de tiempo se ade-
cuaron las instalaciones y pudo comenzar su funcionamiento64. Sota y
Lastra se encargó de las clínicas de
“enfermedades de la piel” y “enfermedades de la garganta”, lo que estaba perfectamente ajustado a su trayectoria profesional y docente. Nada
más acceder a la dirección José Moreno Fernández, el catedrático de Fisiología, puso en marcha una reforma
de la policlínica, implantada plenamente durante el curso 1888-1889.
esta reforma, entre otros, contempló
dos hechos: se creó una sesión de
otología y una ampliación de personal con un auxiliar por cada clínica.
La recién creada clínica de otología
se encargó a Francisco Laborde y
Winthuyssen (1853-1925), que comenzó su carrera docente como profesor auxiliar interino en 1888 bajo la
protección de Sota quien le orientó
su ejercicio libre profesional hacia la
otología. La plaza de auxiliar de dermatología y laringología fue a manos
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de antonio Gallegos pedraceli (18581914)65. Las nuevas responsabilidades adquiridas por Sota cuando fue
nombrado director de la escuela determinaron algunas cambios en la policlínica: él paso a tener la condición
de “honorario de laringología y dermatología” entregando su puesto a
Gallegos pedraceli, su inseparable
discípulo y se creó una segunda sección de otología para Francisco
Magro, otro de sus discípulos66. Un
hecho destacable es la escasa autopercepción que tenían de este trabajo
especializado. Sólo tres la reconocían
públicamente en 1888: Sota y Lastra
(garganta y piel), Gallegos (garganta
y boca) y Manuel Moreno parra
(1862-1927) (enfermedades venéreas
y siﬁlíticas)67.
a pesar de las diﬁcultades económicas surgidas en la década de los 90
se realizó una importante adquisición
de material en parís y Berlín con destino a la policlínica, pagándolo con
fondos de la propia escuela, que mejoró su equipamiento68 . para la clínica otológica se compraron distintos
modelos y tamaños de espéculos, diapasones construidos por Wesselhärft
en Halle (C, C1, C2, C3 y C4), legras,
sondas, pinzas cortantes de pólipos,
catéteres, un aparato pneumático, un
espejo frontal, entre otro material69.
para la laringológica dos espejos de
nariz (Voltolini), tonsilotomos de tres
tamaños (Mackenzie), diversos modelos de pinzas, etc70. de todo este
material comprado es interesante reasaltar la adquisición del juego de
diapasones lo que permitía realizar
diagnósticos topográﬁcos de las hipoacusias, método introducido en clínica años antes71. de todas formas es
necesario tomar en consideración
que el futuro de los diversos tipos de
acúmetros (itard, politzer) estaba seriamente comprometido desde la
construcción del primer prototipo de
audiómetro (acúmetro telefónico)
dado a conocer por arthur Hartmann
(1849-1931) en sesión de la Berliner
phisiolosgischen Gesellschaft el 11 de
enero de 187872.
desde la posición que ostentaba
como director de la escuela, Sota y
Lastra se planteó la necesidad de una
nueva reforma de la policlínica. en
primer lugar disponer de un ediﬁcio
más digno y más moderno que el que
se venía usando. Ya en el curso 19001901 presionó a la diputación para
que se reparara esta situación apelando tanto a argumentos históricos,
como era la tarea asistencial y docente desarrollada a lo largo de casi
veinticinco años de funcionamiento,
como a la nueva retórica ﬁnisecular
regeneracionista73. Resuelta la crisis
de 1901 Sota volvió a la carga con el
interrumpido proyecto de reforma,
ahora con un nuevo impulso resultado del modo en que tal crisis se superó. a requerimientos de la diputación esgrimió los argumentos ya
conocidos y estimó que 30.000 pesetas serían suficientes para dotarla
adecuadamente74. Los cambios producidos a nivel nacional como fueron la introducción de las especialidades en los planes de estudio y la
organización de la enseñanza clínica, así como el cambio institucional local, tuvieron un fuerte impacto
en la organización de la policlínica75.
por primera vez Sota y Lastra sólo
sirvió la clínica dermatológica; de la
de laringología (y rinología) se encargó Gallegos pedraceli y Laborde
fue desplazado por Magro alfonso
constituyéndose una nueva clínica
de otología, rinología y laringología.
Como puede constatarse eran dos
clínicas muy similares para dos discípulos de Sota. Julio Cobos Carceller (1882-1953), un estudiante de
medicina cántabro, fue nombrado
ayudante y destinado a esta clínica
El institucionismo de
es sobradamente conocido que la
fortaleza de un grupo social no depende tanto del número de sus elementos constitutivos -sin que este
hecho sea despreciable- como de su
cohesión interna. Cualquier mecanismo que la fortalezca siempre es
bien aceptado por el grupo en cuestión. el naciente espacialismo médico
de la segunda mitad del siglo XiX se
fortaleció a través de favorecer el conocimiento mutuo (relaciones personales) y el intercambio solidario de
información. La pertenencia a asociaciones médicas, los encuentros (viajes, congresos) y el periodismo médico cumplieron esta función. este
era el mundo profesional en el que se
movió Sota y Lastra, llamando la
atención su integración en el territorio de la laringología, desentendiéndose por completo de la dermatología.
Sota fue un factor fundamental en
la organización de los tres congresos
médicos que se celebraron en andalucía entre 1876 y 1882. el primero
de ellos como Congreso Médico andaluz se celebró en Sevilla los días 28 de abril de 1876. Un congresista,
Carlos María Cortezo prieto (18501933), que recogió en las páginas de
El Siglo Médico resúmenes de las comunicaciones presentadas, hizo un
elogio de la institución con las siguientes palabras: “la escuela de Medicina de Sevilla merece con justicia
el respeto que se le ha tenido cuando
se han querido coartar los que se han
juzgado sobrados esparcimientos de
la libre enseñanza”76. este dinamismo y vitalidad de la escuela lo
personalizó en Moreno Fernández y
en Sota y Lastra, precisamente las
dos personas que dirigieron la institución entre 1887 y 1904. tres años
después, en agosto de 1879, se celebró en Cádiz el Congreso Regional de
Ciencias Médicas gracias a la intervención de Sota para que la iniciativa
no se fuera al traste. el profesorado
de la escuela sevillana adquirió un
protagonismo, al parecer, no deseado.
a este congreso Sota presentó dos comunicaciones77. La sede del tercer
evento volvió a ser Sevilla tres años
después. Se trató del Congreso Médico internacional del que fue inspirador Ramón de la Sota78. La aspiración internacionalista de Sota es muy
evidente. Ufano proclamaba antonio
Rivera, director de la escuela y presidente de Congreso, que era el primero de ese carácter que se celebraba en españa79. en este congreso
surgió la idea de crear una nueva institución médica en Sevilla. La propuesta concreta la realizaron en diciembre de 1883 José Roquero
Martínez (1852-1936) y Jaime Mitjavila Ribas (1855-1910) y así nació la
Sociedad Médico-Quirúrgica de Sevilla asumiendo Ramón de la Sota una
vice-presidencia de la misma80.
a partir de 1880 comenzó la visibilidad de Sota y Lastra a nivel internacional. asistió al Congrès international de Laryngologie que se celebró
en Milán en septiembre de 1880 y fue
nombrado Socio extranjero de la Société Française d’otologie et Laryngologie, creada en 1882 por iniciativa
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de Jean Gabriel Émile Moure (18551941). en la sesión de esta sociedad
de 15 de octubre de 1885 presentó
una comunicación81. por otra parte
colaboró en el proceso de institucionalización de la especialidad en españa. perteneció y participó en el
acto fundacional de la Sociedad española de Laringología, otología y Rinología, que tuvo su sede en Barcelona y que fue fundada en 1886 por
Rafael ariza junto a un grupo de médicos catalanes: José Roquer Casadesús, Luis Suñé Molist y pedro Verdós
Mauri; en este acto leyó un trabajo titulado “de la artritis crico-aritenoidea”82. presentó una muy oportuna
comunicación en el Congreso Ginecológico español celebrado en Madrid
en mayo de 1888 para dar a conocer
su experiencia en la intubación83.
acudió al Congrès international d’otologie et de Laryngologie celebrado
en parís los días 16 al 21 de septiembre de 1889. La celebración en Madrid durante los días 10 al 18 de noviembre de 1900 del Congreso Social
y económico Hispano-americano fue
una buena ocasión para que su ambición internacionalista dirigiera ahora
su mirada al mundo ibero-americano
al que no había prestado atención alguna. en la Comisión de Ciencias,
presidida por el médico José Calvo
Martín (1814-1904), se abordaron
temas sobre el intercambio cientíﬁco
de conocimiento y publicaciones, los
contactos personales, el intercambio
de profesores y estudiantes facilitado
por el vehículo común que era la lengua, etc. aparte de su asistencia a
congresos internacionales de la especialidad también estuvo presente en
otros de carácter generalista, si bien
solían tener sesiones dedicadas a las
especialidades: el Xi Congresso Medico internazionale celebrado en
Roma entre el 25 de marzo y 5 de
abril de 189484; el XiV Congreso internacional de Medicina celebrado en
Madrid entre el 23 y el 30 de abril de
1903 y el XV Congresso internacional de Medicina de Lisboa, en 19-26
abril de 1906. Viajar por los centros
extranjeros fue otra actividad que
cultivó. tenemos constancia de que
el 9 de julio de 1900 comenzó a disfrutar una licencia de seis meses concedida por el Ministro de Fomento
para viajar por españa y el extranjero. tras solicitar por correspondencia suero antidiftérico sin resultados
viajó a Berlín para estudiar el trata-
miento de Koch de la tuberculosis,
volvió muy satisfecho al haber podido
observar la forma de aplicar el suero
y las reacciones que se producían en
los enfermos, pero desgraciadamente
al ﬁnal no se conﬁrmaron los resultados85.
obra de Sota y Lastra
Se puede aﬁrmar sin lugar a dudas
que Ramón de la Sota fue el médico
sevillano que gozó de mayor prestigio
y respeto internacional. Ni siquiera
Federico Rubio alcanzó tal situación.
por el contrario Rubio fue mitiﬁcado
en españa hasta límites increíbles86 y
Sota no padeció esa cruel tortura histórica. esta conexión internacional
deviene en primer lugar de su basto
conocimiento en idiomas. Sabemos
que leía inglés, francés, alemán e italiano, lo que le permitió estar bien conectado con la producción cientíﬁca
europea y norteamericana. Gracias a
ello en 1879 se embarcó en la aventura editorial de dar a la luz una publicación periódica titulada Lecciones
Clínicas y Noticias Médicas. Con ello
pretendía poner al alcance de los médicos españoles una información general que pudiera serle de utilidad.
Las Lecciones eran traducción de artículos publicados en inglés y las Noticias, generalmente de terapéutica,
breves resúmenes críticos extraídos
de publicaciones médicas francesas,
italianas, inglesas, norteamericanas,
alemanas y españolas. Fue un gran
trabajo de lectura, selección, traducción y editorial87. Una tarea semejante, pero especializada, fue su participación en la “Revista de
Laringología” publicada en El Siglo
Médico por Rafael ariza. igualmente
era cooperador ejecutando un trabajo
semejante en el The Journal of
Laryngology and Rhinology de Sir
Morell Mackenzie (1837-1892) desde
el momento de su aparición en enero
tradujo del inglés El crup en sus
relaciones con la traqueotomía del
laringólogo Jacob da Silva SolisCohen (1838-1927) con el que mantenía una ﬂuida correspondencia; él
fue quien le proporcionó los tubos
con los que realizó en Sevilla sus primeras intubaciones88. del italiano tradujo el libro de Ferdinando Massei
(1847-1917) Lecciones Clínicas que
recogía su anual experiencia clínica
Figura 3: Reseña publicada en el primer volumen (1887) de la revista The Journal of the
Laryngology and Rhinology, p. 112.
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en el dispensario laringológico del
Hospital Clínico de la Universidad de
Nápoles89. asimismo fue traductor de
la Higiene de los órganos vocales de
Morell Mackenzie por cuya iniciativa
se fundó en 1863 en Londres un hospital destinado a las enfermedades de
la garganta90.
entre 1885 y 1888 a perfeccionar la
técnica de la intubación laríngea ofreciéndola como una alternativa a la
traqueotomía. Mientras la vieja europa permanecía anclada en el pasado, las ideas y técnicas del o’dwyer
encontraron en españa su más ﬁrme
en la hoja de servicios redactada
por nuestro médico hacia 1907 hace
constar la traducción de tres obras
alemanas y una francesa de cierta envergadura por su número de páginas,
pero no he logrado encontrarlas editadas. posiblemente las tradujo y no
llegaron a publicarse. Son las del médico Bernhard Fränkel (1836-1911),
profesor de rinología y laringología en
la Universidad de Berlín, “el cáncer
de laringe, su diagnóstico y tratamiento”91; las “experiencias de las
enfermedades de la garganta y de la
nariz”92 del vienés ottokar Chiari
(1853-1918) que era director de la
clínica laringológica y profesor de la
Universidad de Viena; “extirpación
de la laringe”93 de eugen Hahn (18411902) de Berlín, publicada por Richard Volkman en sus Sammlung
klinischer Vorträge de Leipzig y “enfermedades de la boca y de la faringe”94 de albert Ruault (18501928), que era médico jefe de la
clínica laringológica en la institución
nacional de sordos-mudos de parís.
Como solía ocurrir con frecuencia, la labor publicista de Sota y Lastra aparece sobredimensionada al utilizar para un mismo trabajo diversos
tipos de soportes editoriales. así encontramos duplicidades (artículo de
revista y folleto) y traducciones de
textos ya editados en españa. desde
un punto de vista temático suelen ser
casos clínicos y reﬂexiones sobre los
mismos. el intervalo activo hay que
situarlo entre 1882 y 190396. publicó
en revistas generalistas españolas y
extranjeras, pero también usó el naciente periodismo especializado español, europeo y norteamericano97.
Cuando el otólogo norteamericano Charles Henry Burnett (18421902) decidió publicar el primer tratado de otorrinolaringología en
américa, realizado como obra colectiva con participación internacional
en la redacción de sus diferentes capítulos por los más notables especialistas, contó con Sota y Lastra para
escribir el titulado “Lupuos and Leprous Laryngitis” que sería vertido al
inglés por david Cerna (n. 1857)95. Su
nombre quedaría vinculado a lo más
selecto de los otorrinolaringólogos.
esta obra dirigida por Burnett se
componía de dos volúmenes y cada
uno en dos partes: las enfermedades
de la faringe y de la laringe ocuparon
toda la parte segunda del volumen segundo.
Junto a todos estos mantuvo una
estrecha amistad con el pediatra norteamericano Joseph o’dwyer (18411898). Su enorme experiencia en el
tratamiento de niños que presentaban un crup diftérico le condujo
La obra de Sota y Lastra mereció
ser citada en algunos de los grandes
tratados de la especialidad europeos
y norteamericanos. Fue citado por el
Browne (1841-1902) en su The
Throat and its Diseases (London,
1878); Francke Huntington Bosworth
(1843-1925), neoyorquino, en A Treatise on Diseases of the Nose and
Throat (New York, 1890-1892); Ferdinando Massei en su Patologia e terapia della faringe, delle fosse nasale
e della laringe (Milano, 1889). también los parisinos Léonce Louis Marie
Lacoarret (1861-1925) y Jean Garel
(1852-1931), el muniqués Ludwig
Grünwald (1863-1927), además de
Émile Moure, achille Gouguenheim
(1839-1901) y Solis-Cohen, que le
nombró Correspondant Fellow of the
american Laryngological association98.
Sota y Lastra, académico
Bien pronto la academia Sevillana
de Buenas Letras le llamó a su seno
porque en tan sólo ocho años ya
había dado pruebas de su posición
ideológica y además era sobrino del
Cardenal. ingresó el 10 de marzo de
1872 con un discurso en el que se
mostró no sólo defensor del creacionismo bíblico sino también activo mi-
litante antidarwinista. “Yo me propongo en este trabajo combatir el
darwinismo, sostener la inmutabilidad de la especie, hacer ver que cada
uno tuvo un tipo originario distinto”
y tras recurrir a manoseados argumentos concluyó su discurso diciendo: “que un ser único, de un tipo
primitivo, por la acción del tiempo y
de otras circunstancias, se han formado las numerosísimas [especies]
que hoy existen, es un delirio impropio del que habla en nombre de la
ciencia”. e invita a los oyentes a levantar los ojos al cielo donde podrán
encortar al “único Ser del que precede el universo”99. invitación innecesaria para aquel auditorio.
a lo largo de los años la academia
le encargó varios discursos. el de
contestación a José Moreno Fernández el 30 de mayo de 1875 planteándose el problema de una posible vida
extraterrestre, a lo que responde negativamente100. Luego le encargaron
la necrológica del cardenal Benito
Sanz y Forés leída el 8 de noviembre
de 1896, una completa hagiografía.
“He procurado exponer con sencillez
y con verdad la historia de un varón
apostólico grande en la fe, ﬁrme en la
esperanza, rico en la caridad”101 y lo
culmina con una retahíla de adjetivos
laudatorios. años después, siendo todavía director, se encomendó el discurso de contestación a Francisco Laborde Winthuyssen102 el 9 de octubre
de 1904: ante la cuestión del llamado
“problema social” Sota toma partido
por el capital porque responde al
orden natural de las cosas, “los obreros honrados no iban a la huelga” y
apela a “la caridad cristiana para remediar la vida de los asalariados que
no alcanzan una retribución
digna”103. este mismo año participó
en el libro Caridad heroica donde escribió un artículo y emitió un testimonio favorable a la construcción de
la leprosería San Francisco de Borja.
Si en esta empresa estaba el episcopado español no podía faltar su ﬁrma.
también aquí el concepto cristiano
de caridad debía ser el motor de la acción social. Nos dirá: “el pobre no
puede obtener los beneﬁcios de la higiene más que en un asilo levantado
por la Caridad, bajo la dirección de la
Ciencia”104.
Siendo ya académico correspondiente de la Real academia de Medicina de Madrid, el día 28 de marzo de
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1903 fue nombrado académico electo
de la Real Academia de Medicina y
Cirugía de Sevilla, pero no leyó su
discurso de recepción hasta el 19 de
diciembre de 1909105 cuando ya se
había jubilado. Desde luego la Academia no fue muy diligente si tomamos
en cuenta que elegía a un médico con
setenta años cumplidos y que hacía
muchos años que había mostrado
méritos más que suficientes para formar parte de esa corporación. Tal vez
esa sea la razón por la que Ramón de
la Sota se tomó el asunto de la lectura
con la misma parsimonia que la Academia se había tomado en su elección: hasta 1909 cuando Sevilla ya le
había rendido el homenaje que se
merecía. Con unas palabras que suenan a un hola y adiós inició su discurso: “Con el pie ya en el estribo y
en las ansias de la muerte”, para de
inmediato echarles educadamente en
cara lo siguiente
“Pero, señores, ya pasé yo de
aquella época de la vida, en que nada
contiene el incesante batallar del ingenio humano en busca del aprecio y
de la consideración de sus semejantes; por lo que para presentarme ante
vosotros, no puedo ofreceros ningún
nuevo parto de mi inteligencia bueno
o malo, tengo que acudir al arsenal de
mis recuerdos y entre los trabajos antiguos buscar uno, aquél que pudiera
desagradaros menos”106.
Y por ello no preparó el discurso
de recepción sino que se limitó a leer
un texto que ya había hecho público
el mismo año de su elección107. Mauricio Domínguez Adame (18611928), el académico que contestó a
ese discurso, dijo: “Con 75 años y
más de 50 de experiencia científica,
ya puede lamentar la Academia lo
mucho que ha tardado el Dr. Sota, en
ocupar uno de sus preeminentes
puestos”108. No parece que fuera un
reproche por los seis años de demora,
sino por los veinticinco, cuando
menos, que había tardado la institución en darse cuenta de su valía.
Jubilación: el reconocimiento
sevillano de su obra
Tras tantos años de trabajo por fin
le llegó la merecida jubilación,
cuando contaba ya 76 años de edad,
Figura 4: Cubierta del discurso de ingreso en la Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla.
por Real Orden de 14 de febrero de
1909, si bien el cese efectivo no se
produjo hasta septiembre de ese
año109. La Revista Médica de Sevilla,
de la que en ese momento era director Pedro Ruiz de Arteaga Rodríguez
(1861-1920), dedicó el número 5
completo correspondiente al 15 de
marzo de 1909 “Al Doctor D. Ramón
de la Sota en su jubilación”. Ruiz de
Arteaga movilizó a más de una treintena de médicos para que colaboraran en el homenaje. Algunos enviaron
unas breves líneas, otros textos algo
más extensos, pero que en términos
generales no sobrepasaban el par de
páginas. Naturalmente todos elogiando al homenajeado. Entre ellos
sus discípulos Gallegos y Cobos ya
que Magro había fallecido en 1907110.
Algunos números después la
misma revista daba más noticias del
homenaje que le había realizado.
Aportó información acerca de dos
nuevas iniciativas. En primer lugar
transcribió una noticia aparecida en
El Liberal de Sevilla en la que se informaba sobre una visita realizada
por la Revista Médica de Sevilla al
domicilio para entregarle una placa
con el siguiente texto: “Al doctor don
Ramón de la Sota y Lastra. Bajo el
nombre excelso del sabio laringólogo,
la Revista Médica de Sevilla perpetúa
en esta lámina, con la fecha del ho-
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menaje por su jubilación, la admiración, el cariño y el respeto más acendrados”. Lo segundo fue la reproducción de un documento dirigido al Ministro de instrucción pública y Bellas
artes y ﬁrmado por todas las fuerzas
vivas de la ciudad solicitando se le
concediera la Gran Cruz de alfonso
Xii111. Una tercera iniciativa fue la petición al ayuntamiento para que se
sumara al homenaje y le nombrase
Hijo adoptivo y predilecto. avalaba
esta petición una carta fechada el 10
de mayo de 1909 que iba ﬁrmada por
unas doscientas personas. en la sesión de 14 de mayo la apoyó el médico y concejal Vicente Chiralt y
Selma (1831-1911) realizando un elogio de su actividad. Se adhirieron varios concejales, pero al no estar en el
orden del día se aplazó para otra sesión por sugerencia de ángel María
Camacho perea. en el debate de la sesión del 21 de mayo Camacho volvió
a mostrar sus reparos y al ﬁnal se
acordó sólo pedir al gobierno la Cruz
de alfonso Xii y colocar una lápida
conmemorativa en su domicilio de la
calle Conde de ibarra 9112 con el siguiente texto
“al doctor don Ramón de la Sota
y Lastra, Catedrático fundador de la
escuela de Medicina y de la de especialidades policlínicas, eminente laringólogo y escritor correctísimo, el
excmo. ayuntamiento de Sevilla, por
acuerdo unánime, mandó poner esta
lápida en su casa morada para memoria de sus méritos cientíﬁcos y literarios”113.
el iii Congreso español de otoRino-Laringología se celebró en Sevilla en 1910. Habían trascurrido
diez años desde la celebración en
Barcelona del ii Congreso y esta atonía trató de ser superada aprovechando la jubilación de Sota y Lasta
al convertirlo en un homenaje a su
persona, aunque sin olvidar a Rafael
ariza114. el art. 4º del reglamento del
congreso dedicado a regular sus sesiones plenarias decía en relación
con la inaugural: “Colocación de las
insignias de la Gran Cruz de alfonso
Xii al dr. Sota y Lastra”115. desde
luego en Santander, ya el día 5 de
abril, había un gran regocijo por la
concesión a este “ilustre doctor
montañés” y decano de los laringólogos españoles de esta alta distinción116. en efecto, esta sesión inaugural del congreso se celebró el 13 de
abril en el Salón de actos de la Facultad de Medicina y todo estuvo rodeado de un boato muy especial. Se
dejó un sillón vacante en la mesa
presidencial, una comisión compuesta por Juan Cisneros Sevillano,
el presidente del congreso, por
eduardo Gómez Gereda, el secretario general, y por Francisco pagés
Belloc, rector de la universidad, buscaron a don Ramón que penetró en
el salón en medio de grandes aplausos hasta ocupar su sitio. tras la lectura de una memoria por el secretario general, el dr. Sota se acercó a la
mesa y el infante don Carlos le entregó el Real decreto y un estuche
con la insignia117. después se produjeron diversas intervenciones altamente laudatorias118. pero, curiosamente, el Real decreto fue firmado
varios días después que la prensa aireara esta concesión y dos después
de su imposición “en atención a los
relevantes servicios prestados a la
cultura nacional”119. Fue su tercera
condecoración tras haber obtenido
en 1868 la Cruz de la Real de la
orden de Carlos iii al obtener la
condición de Caballero de la citada
orden120 y en 1891 la Cruz Blanca
de tercera clase al Mérito Militar con
el día 23 de julio de 1913 a las
ocho de la mañana fallecía don
Ramón121. La noticia no partió de Sevilla, sino de Cádiz. a las doce de la
noche salió hacia la redacción del
diario ABC de Madrid y se decía que
entre otros cargos “había ocupado el
de director de la escuela de Medicina
de Cádiz”122. Un caso de apropiación
indebida. el 12 de octubre de ese año
la academia Sevillana de Buenas Letras le dedicó una sesión necrológica
pública y solemne. el discurso le fue
encargado al académico pedro Ruiz
de arteaga y como es habitual en situaciones como esas se aprovechó
para resaltar los aspectos de la vida.
en este caso puso un especial énfasis
en destacar su catolicismo y su resistencia “a que ni los embates del
tiempo, ni los avances de la ciencia,
ni las doctrinas de la enciclopedia, ni
la invasión del krausismo, ni la corriente de ideas heterodoxas… le hicieran dudar ni vacilar un punto”123.
al cumplirse una década de su
muerte, cuando casi nadie en españa
se acordó de él, el laringólogo david
Bryson delavan (1850-1942) escribía
una corta biografía y publicaba su retrato en la revista Transactions of
the American Laryngological Association de philadelphia124.
Figura 5: Real decreto concediéndole la Cruz de alfonso Xii.
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Catedrático jubilado de Historia de la Medicina.
1). Carta de Luis Comenge Ferrer a Ramón de la Sota y Lastra fechada el 14
de diciembre de 1894. Reproducida en CaSCaLeS MUñoZ, J., Sevilla intelectual: sus escritores y artistas contemporáneos. Madrid: Victoriano Suárez,
1896, pp. 265-270, la cita textual en pp. 267-268.
2). archivo Histórico de la Facultad de Medicina de Sevilla (en adelante aHFMS).
Títulos, méritos y servicios del personal de la Escuela Provincial de Medicina de
Sevilla, libro 62, fols. 43-44v+3 hojas sin numerar autógrafas con relación de méritos. La primera laringectomía total está documentada en un varón de 41 años con
necrosis de los cartílagos laríngeos y fallecimiento del enfermo a los cinco días de
la operación, RUBio, F., Caries y stenose laríngea. extirpación total de la laringe.
El Siglo Médico, 25, 322, 369-374, 389-392, 404-408 (1878).
3). Sobre estos debates académicos véanse HaRdY, a., tracheotomy versus
intubation: Surgical intervention in diphtheria in europe and the United States, 1825-1930. Bulletin of the History of Medicine, 66, 536-559 (1992);
WeiSZ, G., The Medical Mandarins: The French Academy of Medicine in the
Ninenteenth and Early Twentieth Centuries. New York-oxfort: oxfort University press, 1995, pp. 169-171.
4). Sota Y LaStRa, Ramón de la (en adelante SL)., Un caso de crup tratado
con el entubamiento de la laringe. Madrid: imprenta de Nicolás Moya, 1887;
también publicado en la Revista de Medicina y Cirugía Prácticas, 21, 449460 (1887) y en la Revista Médica de Sevilla, 10, 177-187 (1887).
20). SL, discurso del Señor -----, el 10 de marzo de 1872. en: Discursos leídos ante la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, en las recepciones
públicas de sus individuos. Sevilla: imp. de Rafael tarascó y Lassa, 1876, vol.
ii, pp. 163-188.
21). BiBLioteCa ViRtUaL MeNÉNdeZ peLaYo. Epistolario, vol. 5, carta 9.
Carta de Francisco Mateos-Gago a Marcelino Menéndez pelayo de 9 de junio de
1881. el anexo que se adjunta esta fechado el 4 de junio.
22). RUiZ SáNCHeZ, J-L., Política e Iglesia durante la Restauración: La Liga
Católica de Sevilla. Sevilla: diputación provincial, 1994, p. 31.
23). Ibidem, pp. 46-48.
24). Sobre este centro docente muy elitista véase GUtiÉRReZ GUtiÉRReZ,
C., Colegio de los pp. escolapios de Villacarriedo (1746-1860). en: Enseñanza
de los primeras letras y latinidad en Cantabria (1700-1860). Santander: Servicio de publicaciones de la Universidad de Cantabria, 2001, pp. 241-265.
25). aHUS., Índice de carreras, leg. 170-16; CaSCaLeS, nota 1, p. 259; GaRCía deL MoRaL, nota 6, p. 57. aunque no está aún clariﬁcada con ﬁrmeza la
cronología de los estudios secundarios de José María pereda, la amistad que
mantuvieron procede, muy posiblemente, de esta etapa estudiantil en el instituto cántabro.
26). aHUS., Índice de carreras, leg. 170-16.
27). archivo de la Facultad de Medicina de Cádiz. Expedientes, leg. 91, nº 14;
Libro de matrículas, 1, fol. 429v; 2, fol. 90.
5). SL, trece casos de crup tratados con el entubamiento de la laringe. Revista Médica de Sevilla, 11, 327-349 (1887), un resumen lo presentó en forma
de conferencia: trece casos de crup tratados con el entubamiento de la laringe.
en: UNiVeRSidad de SeViLLa. Curso de 1887-1888. escuela de Medicina.
Conferencias científicas leídas por los profesores. Sevilla: imprenta de díaz y
Carballo, 1888, pp. 17-37; de la conducta que se debe seguir en el entubamiento de la laringe para evitar sus inconvenientes. El Siglo Médico, 35, 402406 (1888); dos casos de entubamiento de la laringe. Archivos de Medicina y
Cirugía de los Niños, 5, 97-101 (1889) y Mis últimos entubamientos de la laringe. El Siglo Médico, 37, 646-651 (1890).
28). CaSCaLeS, nota 1, p. 259.
6). Sobre su vida y obra pueden consultarse diversos trabajos de desigual calidad: CaSCaLeS, nota 1, pp. 259-264; GaRCía deL MoRaL, J., Galería de
escritores médicos montañeses. Ensayo bio-bibliográfico. Santander: imp. Lit
y enc. Viuda de F. Fons, 1906, pp. 56-67; GoNZáLeZ de RiaNCHo CoLoNGUeS, a., Manuel Ramón de la Sota y Lastra (1832-1913)., Un santanderino,
el primer laringólogo español. Altamira. Revista del Centro de Estudios Montañeses, 64, 161-170 (2004).
32). SL, La angina nicotínica. Sevilla, imp. de t. albisú, 1902.
7). archivo Histórico Universidad de Sevilla (en adelante aHUS). Índice de
carreras, leg. 170-16, fol. 2.
36). SL, Manual de enfermedades de la piel. Barcelona: espasa y Cia. c. 1896,
p. V. esta obra podría considerarse como expresión del cumplimiento de la tarea
encomendada por Federico Rubio. La demanda de esta obra determinó la existencia de dos ediciones más, la segunda en 1900 y la tercera hacia 1904.
8). GóMeZ ZaRZUeLa, M., (en adelante GS y año), Guía de Sevilla. Sevilla:
La andalucía, 1865, p. LViii.
9). CaSCaLeS, nota 1, pp. 260-261.
10). archivo Municipal de Sevilla. Censo General de la Población de Sevilla,
p/1559, p/2260, p/3427.
11). ULeCia CaRdoNa, R., Revista Médica de Sevilla, 52, 139 (1909).
12). CaSCaLeS, nota 1, p. 261.
13). CReSpo LópeZ, M., Flores en la tapia. Biografía de Enrique Menéndez
Pelayo (1861-1921), Madrid: edición electrónica digibís, 2013, p. 78.
14). El Quijote, Rodríguez Marín y el CSIC. exposición. CSiC, 2005, p. 12.
15). GaRCía deL MoRaL, nota 6, p. 60; CaSCaLeS, nota 1, pp. 259-261.
16). aNdRÉS-GaLLeGo, J.; paZoS, a. M., La Iglesia en la España contemporánea 1800-1936. Madrid: ediciones encuentro, vol. i, 1999, p. 206.
17). GS, 1872, p. 287; JiMÉNeZ dUQUe, B., La espiritualidad en el siglo XIX
español. Salamanca: Universidad pontiﬁcia, 1974, pp. 97 y 139; RUiZ SáNCHeZ, J-L.; áLVaReZ ReY, L., en: Ros, C. Historia de la Iglesia en Sevilla. Sevilla: editorial Castillejo, 1990, pp. 700-702; MaRtíN RieGo, M., Las conferencias morales y la formación permanente del clero en la archidiócesis de
Sevilla (siglos XVIII al XX). Sevilla: Fundación infanta Luisa, 1997, p. 142;
CaRRiLLo, J. L., ¡Si los confesionarios hablaran!: enfermedad, género y clase
social en la Sevilla decimonónica. Cronos, 9, 99-148 (2006), p. 109.
29). RUBio, F., prólogo. en: Sota y Lastra, R de la., Manual de enfermedades
de la piel. Barcelona: espasa y Cia, c. 1896, p. Viii.
30). aHFMS., Expedientes académicos terminados: Medicina. Plan anterior
al de 1944, leg. 268, nº 19; Libro de Actas, 1, fol. 30v.
31). SL, De la angina nicotínica: Memoria presentada por el doctor ----- para
obtener el grado de doctor en medicina y cirugía. tesis de doctorado leída en
la Universidad Central el 9 de noviembre de 1885. 10 hojas. Universidad de
Madrid. Biblioteca de Medicina. depósito Ca 2504 (882).
33). aHUS., Índice de carreras, leg. 170-16. Fecha del texto 18 de mayo de
34). CaSCaLeS, nota 1, p. 250.
35). RodRíGUeZ poRRÚa, F., al dr. d. Ramón de la Sota y Lastra., Revista
Médica de Sevilla, 52, 142-144 (1909), p.143.
37). aHFMS. Libro de Actas, 1, fols. 1-1v.
38). Junta provincial Revolucionaria. decreto 10 de octubre de 1868, por el
que se crea la escuela Libre de Medicina y Cirugía de Sevilla al amparo de los
principios de libertad de enseñanza y de asociación libre (Boletín Oficial de la
Provincia de Sevilla, nº 235 de 14 de octubre de 1868, pp. 1-2).
39). Boletín Oficial de la Provincia de Sevilla, nº 253 de 6 de noviembre de
1868, p. 4.
40). decreto de 29 de julio de 1874, regularizando el ejercicio de la libertad
de enseñanza. en: Compilación Legislativa de Instrucción Pública. tomo i.
disposiciones generales, administración y gobierno. Madrid: imprenta t. Fortanet, 1876, pp. 173-179.
41). en claustro general de fecha 23 de octubre de 1874 se dio lectura a un telegrama de la dirección General de instrucción pública en la que eran designados los profesores de acuerdo a la plantilla formada por la diputación provincial de Sevilla a los que se les dio posesión. aHFMS., Libro de Actas, 1, fols.
80v-81; CaRRiLLo, J. L., La enseñanza de la medicina legal en Sevilla (18242006). Nómina de catedráticos. Cuadernos de Medicina Forense, 11, 261-266
(2005), pp. 263-264.
18). aHFMS., Títulos, méritos y servicios del personal de la Escuela Provincial de Medicina de Sevilla, libro 62, fol. 43.
42). otras piezas literarias conocidas son “elegía de don José María Cacho” (1
hoja+2 fols. ms.) y “Un amor sin esperanza/Leyenda/” (1 hoja+28 fols. ms.).
Véase GUtiÉRReZ iGLeSiaS, F.; SáeZ piCaZo, F., Catálogo de los manuscritos de la sección de fondos modernos de la biblioteca de Menéndez Pelayo.
Santander: imp. provincial, 1980, doc. 752 y doc. 796.
19). Boletín Oficial del Arzobispado de Sevilla. 2º época, nº 1115, 4 de diciembre de 1880, pp. 610-611. da noticia de una lección impartida por Sota el
17 de noviembre de 1880 en la academia Hispalense de Santo tomás de
aquino con el título “darwinismo. Refutación en particular de la imaginada
mutación de la especie”.
43). SL, a la memoria de mi respetado amigo d. antonio Marsella Sierra. octavas. en: eSCUeLa de MediCiNa de SeViLLa. Sesión literaria acordada
por la Junta de profesores en honor del que fue su director el doctor Antonio
Marsella Sierra y celebrada el día 17 de enero de 1875. Sevilla: Rafael tarascó
y Lassa, 1875, p. 21.
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44). Real orden de 14 de septiembre de 1875, por la que se autoriza a la diputación de Sevilla a instalar en la capital con carácter público y oﬁcial los estudios de la licenciatura de medicina y cirugía (Gaceta de Madrid de 18 de
septiembre de 1875). en claustro general de 17 de octubre de 1875 se informó
que el Ministro de Fomento había tenido a bien aprobar el cuadro de interinos
que, para el desempeño de las cátedras de la escuela provincial de Medicina de
Sevilla, le había propuesto el Rector en fecha 21 de septiembre de 1875.
aHFMS. Libro de Actas, 1, fols. 87v-88v.
45). La permanencia de este dominio en obras médicas y quirúrgicas generales
es muy evidente. a título de ejemplo véanse CoLLet, F. J., Manual de Patología Interna. Barcelona: José espasa, s. a., vol. i, pp. 327-360 (enfermedades de
la faringe); vol. ii, pp. 1-53 (Fosas nasales y laringe); CHaLot, V.; CeStaN, É.,
Tratado elemental de cirugía y técnica operatorias. Barcelona: José espasa, s.
a., pp. 606-621 (operaciones en el aparato auditivo), pp. 622-652 (operaciones
de la nariz, las fosas nasales y la rino-faringe), pp. 661-674 (operaciones en el
cuello: Laringe). MURGa MaCHado, L., Apuntes de patología quirúrgica, arreglados a las explicaciones del Dr. D. Ramón de la Sota y Lastra. Sevilla: Librería Médica, imprenta y Litografía de d. Carlos M. Santigosa, 1883. 2 vols.
especialidad. esta obra, cuyo volumen i he citado en la nota 57, no recoge capítulos referentes a la otología: el volumen ii Manual teórico y práctico de las
enfermedades de la boca y de la faringe. Sevilla: escuela tipográﬁca Salesiana,
1902 y el iii Manual teórico y práctico de las enfermedades de la laringe. Sevilla: escuela tipográﬁca Salesiana, 1902.
59). eSCUeLa LiBRe de MediCiNa Y CiRUGía de SeViLLa. Breve descripción de su estado actual, explicada y comprobada con los planos del edificio y con los inventarios de mobiliario y de los instrumentos y aparatos destinados a la enseñanza. Sevilla: ángel Resuche, 1874, pp. 43-44.
60). Ibidem, pp. 30-33.
61). SL, nota 57, pp. 26-29.
62). CaRRiLLo, J. L., asistencia y enseñanza clínica de las especialidades en
la escuela de Federico Rubio: la «policlínica» cono institución innovadora en
españa (1878-1903). en: CaRRiLLo, J. L., (ed.), Medicina y Sociedad en la
España de la segunda mitad del siglo XIX: Una aproximación a la obra de Federico Rubio y Galí (1827-1902). el puerto de Santa María: ayuntamiento de
el puerto de Santa María/asociación «Federico Rubio», 2003, pp. 239-268.
46). Real decreto de 16 de septiembre de 1886 reformando los estudios de la
Facultad de Medicina (Gaceta de Madrid de 19 de septiembre de 1886), art. 3º,
que establecía una enseñanza oﬁcial de asignaturas especiales no necesarias
para la obtención del título de Licenciado ni el de doctor: los cursos de Siﬁlografía y dermatología, oftalmología y otología y Neuropatías con inclusión de
63). aHFMS., Libro de Actas, 1, fol. 92.
47). Real decreto de 18 de febrero de 1901, sometiendo las Facultades y escuelas provinciales y Municipales al mismo régimen que las sostenidas por el estado.
en: Anuario Legislativo de Instrucción Pública correspondiente a 1901. toledo:
imprenta, Librería y encuadernación de Rafael Gómez-Menor, 1902, pp. 75-79.
65). UNiVeRSidad LiteRaRia de SeViLLa. Escuela de Medicina de Sevilla. Curso de 1887 a 1888. Trabajos prácticos efectuados en el anfiteatro anatómico, en los laboratorios, en las clínicas y en la policlínica. Sevilla: (imprenta almudena 5), 1888, pp. 239-245.
48). CaRRiLLo, J. L. 1901-1902, del desánimo a la euforia: un episodio de
la historia de la enseñanza de la medicina en Sevilla. Edición facsímil de la
“Memoria estadística del curso académico 1901 a 1902”. Sevilla: Universidad
de Sevilla, 1998.
66). GS, 1900, pp. 282-283; 1902, p. 295; 1903, p. 307; 1904, p. 318.
49). Real decreto de 24 de enero de 1902. Facultades de Medicina y Ciencias
de Salamanca y Sevilla: organización en propiedad de sus plantillas e inversión de sus recursos (Gaceta de Madrid de 26 de enero de 1902).
50). aHUS., Expedientes. Años 1897-1957 (fallecidos), leg.1994-B, nº 23.
51). Real decreto de 21 de septiembre de 1902 estableciendo el estudio de
varias especialidades en la Facultad de Medicina. en: Anuario Legislativo de
Instrucción Pública correspondiente a 1902. Madrid: imprenta, Librería y encuadernación de Rafael Gómez-Menor, 1903, pp. 797-802; aHFMS., Expedientes de curso (1901-1902), leg. 25.
52). SL, Justa defensa. La Facultad de Medicina de Sevilla. El Liberal, nº 1152,
3 de marzo de 1904. Reproducida en: La Facultad de Medicina de Sevilla. Revista
Médica de Sevilla, 43, 142-146 (1904); aHFMS., (Recortes de prensa), leg. 46.
53). RUBio aRGÜeLLeS, J., La Facultad de Medicina. El Liberal, nº 1160, 11
64). eSCUeLa pRoViNCiaL de MediCiNa de SeViLLa. Memoria estadística del curso 1877 a 1878, leída con ocasión de la repartición de premios e
inauguración de las policlínicas, en sesión pública, celebrada el domingo 6
de octubre de 1878 por el Doctor D. Antonio Rivera y Ramos. Sevilla: Juan
Moyano, 1878, pp. 5-6.
67). GS, 1888, p. 332.
68). UNiVeRSidad de SeViLLa. escuela provincial de Medicina de Sevilla.
Trabajos prácticos y estadísticos. Curso de 1894 a 1895. Sevilla: (imprenta almudena 5), 1895, pp. 68-69, 70-72 y 74-75. el número de enfermos vistos durante el curso 1894-1895 fue de 82 en la de dermatología (eczemas, impétigo,
herpes zóster, las de mayor frecuencia), 259 en la de laringología (laringitis,
especialmente tuberculosa, rinitis y ocena, faringitis y cáncer laríngeo) y 103
en la de otología (otitis media, especialmente purulenta, cuerpos extraños y
obstrucción por cerumen, esclerosis).
69). Ibidem, pp.148-149.
70). Ibidem, pp. 147-148.
71). en 1885 ya había un alto grado de formalización de los test con diapasones
(Rinné, Weber, Schwabach). SCHWaBaCH, d., Ueber den Werth des Rinne’schen
Versuches für die diagnostik der Gehörkrankaiten. Zeitschrift für Ohrenheilkunde, 14, 61-148 (1885). Fragmentos de este texto han sido publicados en su
versión inglesa en GaRCía BaLLeSteR, L.; oLaGÜe, G.; CiGeS, M., (eds.), Classics in Modern Otology. Granada: at the University press, 1978, pp. 103-110.
54). SL, Contestación del Sr. dr. d. -----, presidente de la academia. en: Discursos leídos ante la Academia Sevillana de Buenas Letras por los señores D.
Francisco Laborde Winthuyssen y Ramón de la Sota y Lastra, en la recepción pública y solemne del primero el día 9 de octubre de 1904. Sevilla: establecimiento tipográﬁco de Gironés, 1904, pp. 23-24.
72). HaRtMaNN, a., eine neue Methode der Hörprüfung mit Hülfe elektrischer Ströme. Archiv für Physiologie, 155-157 (1878).
55). Real decreto de 27 de diciembre de 1910 (Gaceta de Madrid de 2 de
enero de 1911).
75). aHFMS., Libro de Actas, 2, fols. 77-78. Sota dio lectura del proyecto de
distribución de las consultas aprobándose el cuadro propuesto, así como se
nombró una comisión compuesta por Francisco domínguez adame (18501905) y Gabriel Lupiáñez estévez (1860-1929) para que redactasen un nuevo
56). diversos aspectos de la historia de la otorrinolaringología pueden verse
en: LeSKY, e., The Vienna Medical School of the 19th Century. Baltimore-London: the Johns Hopkins University press, 1976, pp. 164-168 y 365-392;
WeiSZ, G., the development of Medical Specialization in Nineteenth-Century
in paris. en: La BeRGe, a.; FeiNGoLd, M., (eds.), French Medical Culture in
the Nineteenth Century. amsterdam-atlanta: editions Rodopi B. V., 1994, pp.
149-188; RUtKoW, i. M., The History of Surgery in the United States, 17751900: Textbooks, Monographs and Treatises. San Francisco: Norman publishing, 1988, vol. i, pp. 197-242; para el caso español HeRReRa CaSado, a.,
Nacimiento y desarrollo de la otorrinolaringología en España (1875-1936).
Madrid: Universidad Complutense de Madrid, 1988.
57). SL, (Manual teórico y práctico de las enfermedades de la nariz, boca y
garganta) Manual teórico y práctico de las enfermedades de la nariz y de sus
senos accesorios. Sevilla: escuela tipográﬁca Salesiana, 1899, vol. i, pp. (V)-Vi.
58). informes sobre la actividad de estas clínicas pueden consultarse en iNiStitUto poLiCLíNiCo de La eSCUeLa pRoViNCiaL de MediCiNa de
SeViLLa. Sección enfermedades de la garganta. Sevilla: a. Resuche, 1884;
poLiCLíNiCa de La eSCUeLa de MediCiNa (Resumen de la Memoria histórica y estadística). Revista Médica de Sevilla, 9, 193-202, 225-237, 257-268,
289-294 (1886), pp. 199-202, donde se facilita la información sobre las clínicas de dermatología y garganta. Que Sota y Lastra mostró escaso interés personal por la otología queda claro si dirigimos nuestra mirada a su manual de la
73). aHFMS., Expedientes varios (1873-1963), leg. 48, nº 6.
74). Ibidem, nº 7.
76). CaRRiLLo, J. L., La enseñanza de la medicina en Sevilla. en: danón, J.
(coord.), La enseñanza de la medicina en las Universidades Españolas. Barcelona: Fundación Uriach 1838, 1998, p. 87.
77). SL, Clasiﬁcación de las enfermedades de la piel. en: Actas de la sesiones
del Congreso Regional de Ciencias Médicas. Cádiz: Casa editorial, establecimiento tipográﬁco y taller de encuadernación de F. de p. Jordán, 1880, pp.
437-446 y tratamiento local de la tisis laríngea, pp. 676-691.
78). ACTAS del Congreso Médico Internacional de Sevilla, 9 de abril de 1882.
Sevilla: imp. Litog, y Libr. Médica de Carlos María Santigosa, 1882, p. 7; SL, De
los caracteres clínicos que distinguen la lepra, el lupus y el cáncer de garganta, memoria le��da en el Congreso Médico de Sevilla, celebrado en el mes
de abril de 1882. Sevilla: imprenta Gironés y orduña, 1882.
79). ACTAS, nota 78, p. 13.
80). Revista Médica de Sevilla, 3, 273-278 (1883).
81). SL, Group. Trachéotomie. Extraction d’une grande fausse menbrane de la
trachée et des brounches. Mort. Bordeaux: imp. Nouvelle a. Bellier et Cie., 1885.
82). SL, de la artritis crico-aritenoidea. Revista de Laringología, Otología y
Rinología, 2, 1-9 (1886).
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83). SL, de la conducta que conviene seguir en el entubamiento de la laringe
para evitar sus inconvenientes. en: Actas de la sesiones del Congreso Ginecológico Español. Madrid: establecimiento tipográﬁco de Gabriel pedraza,
1889, pp. 439-443.
100). SL, discurso leído por el Sr. d. -----, académico de número en contestación al del Sr. Moreno. en: Discursos leídos ante la Real Academia Sevillana
de Buenas Letras, en las recepciones públicas de sus individuos. Sevilla: imprenta e. Rasco, 1890, vol. iii, pp. 167-190.
84). Ramón de la Sota no presentó comunicaciones. en la sesión de laringología el único español que lo hizo fue Ricardo Botey con cuatro muy cortas.
Atti dell’XI Congresso Médico Internazionale. Roma: tipograﬁa della Camera
dei deputati, 1895, vol. Vi, pp. 137-138.
101). SL, Necrología del Eminentísimo Señor Cardenal Doctor Don Benito
Sanz y Forés Arzobispo de Sevilla, escrita y publicada en cumplimiento de
acuerdo de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y leída ante la
misma por el socio preeminente y director de esta corporación -----. Sevilla:
tipografía y Librería Salesianas, 1896, p. 40.
85). SL, Mis impresiones acerca del método del doctor Koch contra la tuberculosis. Sevilla: imp. díaz y Carballo, 1901.
86). BeRNaL, e., La construcción social de un mito: el caso de Federico
Rubio. en: Carrillo, J. L., (ed.), Medicina y Sociedad en la España de la segunda mitad del siglo XIX: Una aproximación a la obra de Federico Rubio y
Galí (1827-1902). el puerto de Santa María: ayuntamiento de el puerto de
Santa María/asociación «Federico Rubio», 2003, pp. 397-409.
87). Lecciones Clínicas y Noticias Médicas. Sevilla: imp. de Gironés orduña
y Castro, 1879-1881., 3 vols., el tomo i (1879) de 295 páginas, Xi lecciones y
163 noticias; el ii (1880) de 292 páginas, XXiii lecciones y 82 noticias y el iii
(1881) de 292 páginas, XXXVi lecciones y 82 noticias.
102). Sobre Laborde véase CaRRiLLo, J. L., problemas de salud, regeneracionismo y saneamiento en Sevilla: La obra sanitaria de Francisco Laborde y Winthuyssen (1853-d. 1923). en: Carrillo, J. L., (ed.), Entre Sevilla y Madrid: Estudios sobre Hauser y su entorno. Sevilla: imprenta a. pinelo, 1996, pp. 211-235.
103). SL, nota 54 , p. 33.
104). SL, La lepra en Sevilla desde el siglo Xiii hasta el siglo XX. en: Caridad
heroica. Colonia Sanatorio Nacional de San Francisco de Borja para los pobres leprosos. Valencia: tipografía Moderna, 1904, pp. 103-106. La cita en p.
88). SoLiS-CoHeN, J., da S. Croup, in this relation to tracheotomy. philadelphia: Linsey and Blakiston, 1874; El crup en sus relaciones con la traqueotomía. Sevilla: imprenta díaz y Carballo, 1887.
105). MUñoZ GoNZáLeZ, p., Real academia de Medicina y Cirugía de Sevilla. académicos numerarios ingresados en el siglo XX. en: Memorias académicas de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla. Sevilla: Real academia de Medicina-Fundación el Monte, FoCUS, abengoa, 2003, p. 299.
89). MaSSei, F., Lezione cliniche sulle malattie della gola dettate nell’Ospedale clinico di Napoli durante l’anno scolastico 1882-1883. Milano: F. Vallardi,
1884; Lecciones clínicas sobre las enfermedades de la garganta dadas en el
Hospital Clínico de Nápoles durante el año escolástico de 1882-1883… traducidas directamente del italiano por el profesor Ramón de la Sota y Lastra.
Sevilla-Madrid: imp. y Lit. de José Mª ariza, 1885.
106). SL, Discursos leídos ante la Real Academia de Medicina y Cirugía de
Sevilla en la recepción pública y solemne del Dr. D.-----. Sevilla: imprenta de
Francisco de p. díaz, 1909, pp. 3-24, la cita en p. 5 (Si es conveniente desde el
punto de vista médico y social la intervención quirúrgica en toda clase de cánceres laríngeos y en todas sus fases o periodos).
90). MaCKeNZie, M., The Hygiene of the Vocal Organs. A Practical Handbook
for Singers and Speakers. London: Macmillan and Co., 1887; La higiene de los
órganos vocales: manual práctico para cantores y oradores. Traducidos de la
quinta edición por Ramón de la Sota y Lastra. Madrid: enrique teodoro, 1888.
91). FRÄNKeL, B., Der Kehlkopfkrebs, seine Diagnose und Behandlung. Leipzig und Berlin: G. thieme, 1889. 56 pp.
92). CHiaRi, o., Erfahrungen aus dem Gebiete der Hals- und Nasenkrankheiten. Leipzig und Wien: toeplitz und deuticke, 1887. 84 pp.
93). HaHN, e., Ueber Kehlkopfsextirpation. Sammlung klinischer Vorträge,
nº 260 (nº 80 chirurgie), 2259-2306 (1885).
94). RUaULt, a., Maladies de la bouche et du pharynx. en: Charcot, J-M.;
Bouchard, C.; Brissoud, e., Traité de médecine. deuxième edition. paris: Masson et Cie. editeurs, 1900, vol. iV, pp. 1-155.
95). SL, Lupous and Leprous Laryngitis. en: Burnett, C. H., System of Diseases of the Ear, Nose, and Throat. London-philadelphia: H. K. Lewis-J. B., Lipincott, 1893, vol. ii, pp. 412-456.
96). Sus primeras publicaciones médicas datan de 1865 y todas aparecieron en
una revista sevillana, de efímera vida (1864-1865), impulsada Federico Rubio,
Rafael ariza y José Moreno Fernández: púrpura hemorrágica. La Crónica Médica, 2, 53-56 (1865); enfermedades palúdeas, pp. 38, 91-94 y 105-108; de la
piel considerada anatómicamente, pp. 134-137; de la piel considerada ﬁsiológicamente, pp. 147-149 y de la piel considerada patológicamente, pp. 181-185.
Como puede constatarse estas publicaciones podían ser la respuesta a Federico
Rubio dándole a entender que se había tomado seriamente su mandato.
97). a modo de ejemplo he recogido, aparte de los trabajos ya citados en el
texto y en las distintas notas críticas, los siguientes títulos: on extirpation of
the Larynx. Edinburgh Medical Journal, 29, 207-216 (1883), publicado también en los Anales de Otología y Laringología; Myopathic paralysis of the posterior Crico-arytenoid Muscles. Edinburgh Medical Journal, 31, 543-546
(1885), publicado también como parálisis miopática de los crico-aritenoideos
posteriores. Anales de Otología y Laringología, 4, 128-131 (1886). ambas traducciones fueron realizadas por John Boyd (1822-1902), un médico escocés
que ejercía como Gp en Slamannan. a Contribution to de Study of Lupus of the
throat. New York Medical Journal, 44, 35-38 (1886); Laringitis hemorrágica.
Sevilla: impr. de díaz y Carballo, 1887; Angina de Ludwig. Sevilla: impr. de
díaz y Carballo, 1887; Rebellious paralysis of the Vocal Cords Cured by Massage. Journal of the Respiratory Organs, 1, 109 (1889); Síﬁlis terciaria de la
laringe y de la tráquea. Revista de Laringología, Otología y Rinología, 6, 5357 (1890); Un caso de extirpación total de la laringe. Revista de Medicina y Cirugía Prácticas, 32, 5, 57 y 121 (1893); diphtheric Cricoid perichondritis and
Necrosis. Journal of American Medical Association, 23, 492-496 (1894); pólipo mucoso de la cuerda vocal izquierda, supuesto angioma de la misma. Archivos Latinos de Rinología, Laringología y Otología, 6, 302-305 (1895);
Laryngitis leprosa. Dermatologische Zeitschrift, 4, 163-187 (1897).
98). past Fellows., Transactions of the American Laryngological Association,
95, 153 (1974).
99). SL, nota 20, pp. 169 y 188.
107). SL, L’intervention chirurgical est-elle indiquée au point vue médical et
social dans toutes sortes de cancers du larynx et dans toutes les phases ou périodes? Comptes rendus du XIV Congrès International de Médecine, Section
otorrinolaringologie. Madrid: imp. de J. Sastre y Ca., 1904, pp. 118-129. también publicado en Revue Hebdomadaire de Laryngologie, d’Otologie et de Rhinologie.
108). doMíNGUeZ adaMe, M., Contestación al discurso del dr. d. Ramón de
la Sota y Lasta en su recepción de académico de número de la Real de Medicina y Cirugía de Sevilla. en: Discursos leídos ante la Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla en la recepción pública y solemne del Dr. D.
Ramón de la Sota y Lastra. Sevilla: imprenta de Francisco de p. díaz, 1909, pp.
109). aHFMS., Expedientes de catedráticos (Letras R-Y), leg. 81.
110). Revista Médica de Sevilla, 52, 130-164 (1909).
111). el homenaje al dr. Sota y Lastra. Revista Médica de Sevilla, 52, 248251 (1909) en p. 248 la transcripción del El Liberal de 13 de abril de 1909; en
pp. 249-251 texto de la solicitud al Ministro de instrucción pública y Bellas
artes de fecha 30 de abril de 1909.
112). doNíNGUeZ-Rodiño y d. adaMe, e., “La niña diftérica” (Un momento estelar de la medicina sevillana decimonónica). en: Historia de la medicina sevillana. Sevilla: Sociedad Nicolás Monardes, 1993, pp. 255-259.
113). Ibidem, p. 260.
114). ACTAS del III Congreso Español de Oto-Rino-Laringología, celebrado
en Sevilla del 13 al 17 de abril de 1910. Madrid: establecimiento tipográﬁco
de Fortanet, 1910, p. 8.
115). Ibidem, p. 11.
116). La Vanguardia, miércoles 6 de abril de 1910, p. 9. La noticia la ﬁrmaba
torralba desde Santander.
117). Ibidem, pp. 27-28.
118). Ibidem, pp. 32-33.
119). Real decreto de 15 de abril de 1910 concediéndole la Gran Cruz de la
orden Civil de alfonso Xii. (Gaceta de Madrid de 16 de abril de 1910), p. 118.
120). CáRdeNaS RieRa, e. de. Propuestas, solicitudes y decretos de la Real
y muy distinguida Orden de Carlos III. tomo V. Decretos. R-Z. Madrid: Gráﬁcas arias Montano, 1996, p. 161.
121). archivo del Registro Civil de Sevilla. Libro de defunciones, 132/4, fols.
126-127; esquela mortuoria. El Noticiero Sevillano, nº 8170, 24 de julio de
1913; d. Ramón de la Sota., El Liberal, nº 4494, 24 de julio de 1913, p. 1.
122). Sota y Lastra. Muerto ilustre. ABC, 24 de julio de 1913, p. 13.
123). RUiZ de aRteaGa, p., Discurso necrológico del Excmo. Sr. D. Ramón
de la Sota y Lastra leído en sesión pública y solemne celebrada en la Real
Academia Sevillana de Buenas Letras el día 12 de octubre de 1913 por -----.
Sevilla: tipografía de Francisco de p. díaz, 1913, p. 9.
124). deLaVaN, d. B., Biography. Transactions of the American Laryngological Association, 45, 293 (1923).
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Nueva publicaciรณn
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Medicina e Historia nº 4 2016

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