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Aspectos legales relevantes para la Construcción de un diagrama de flujo sobre derecho de autor en Chile
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Ana Belén Caballero Aguirre
1 Aspectos legales relevantes para la Construcción de un diagrama de flujo sobre derecho de autor en Chile Interpretación o actuación ONG Derechos Digitales NO SÍ Fue publicada? Fue fijada? ños? SÍ NO NO SÍ Fue publicada antes del 27/10/1970? Han transcurrido 50 años desde su fijación? Han transcur 70 años des la realizació NO SÍ SÍ rito dentro s posteriores 10/1970? NO Han transcurrido 70 años desde el 31/12 del año de su fijación? Tuvo lugar la realización del espectáculo antes del 16/9/1962? NO NO
2 Aspectos legales relevantes para la Construcción de un diagrama de flujo sobre derecho de autor en Chile ONG Derechos Digitales I. Introducción El presente trabajo tiene por propósito servir de insumo para el desarrollo de una calculadora del dominio público aplicable a Chile, en la base de las normativas nacionales sobre derechos de autor. Con miras a ese objetivo, procuramos reunir y ordenar información sobre la regulación derechos de autor y el dominio público, e identificar los componentes de un diagrama de flujo que en términos simples permita visualizar las reglas aplicables. No es el propósito de este trabajo realizar un nuevo análisis sobre los distintos aspectos que rigen a la participación en la vida cultural común, ni cuestionar el sistema de derechos de propiedad intelectual vigente en Chile, sino asumir a ese sistema como el contexto en que se busca el enriquecimiento cultural basado en lo común. La pretensión de este trabajo es, por sobre todo, operativa: la búsqueda de mecanismos que provean cierto nivel de certeza respecto del estado legal de una obra intelectual. Ofrecemos una descripción de la evolución histórica de las normas que han configurado el dominio público en Chile, a fin de distinguir los requisitos, el ámbito y la duración de la protección, incluyendo detalles relevantes como las fechas en que cada normativa estuvo en vigor. Es significativa dicha distinción, por cuanto la vigencia de distintas leyes ha significado la vigencia sucesiva de regímenes distintos de regulación de los derechos de autor en Chile. Posteriormente, siguiendo de manera laxa la metodología usada por el proyecto Europeana Connect1, abordamos una serie de tópicos en que las diferentes legislaciones de los países suelen diferir, aproximándonos a las respuestas posibles según la normativa chilena, indicando las respuestas difíciles o problemáticas no resueltas. Tabulamos a modo de síntesis la duración de los derechos de autor en Chile, organizando los plazos aplicables a diferentes clases de obras. Finalmente, elaboramos un listado con preguntas y respuestas que ordenadas, pueden servir para formar diagramas que posibiliten llegar, paso a paso, a determinar las condiciones en que una obra se encuentra o con derechos exclusivos vigentes, sean derechos de autor o derechos conexos, o bien integran el dominio público. 1 Angelopoulos Christina. Public Domain Calculators at Europeana [en línea] Kennisland, 17 de mayo de <http://www.kennisland.nl/filter/opinies/public-domain-calculators-at-europeana> [consulta: 25 de abril de 2014]. 2
3 II. El dominio público 1. El concepto de dominio público El dominio público o patrimonio cultural común es el estado en que se encuentran aquellas obras intelectuales respecto de las cuales no existen derechos de autor vigente, y aquellos fonogramas respecto de los que no existen derechos conexos vigentes. Es decir, se trata de aquellas creaciones del intelectuo cuyo uso es libre e irrestricto, sin que medien permisos ni pagos, y sin que nadie pueda hacer valer derechos intelectuales exclusivos sobre las mismas, con excepción de los derechos morales. Este concepto de dominio público se inserta en el contexto de la regulación de los derechos de autor y conexos. Es una característica de la tradición continental del derecho de autor que, a partir de la creación de una obra, se reconozcan dos clases de derechos de autor: los denominados derechos patrimoniales y los llamados derechos morales. Se trata de distintas clases de facultades, de las cuales las primeras se caracterizan por su contenido ligado a la explotación económica, su carácter comerciable, renunciable y temporal; mientras que las segundas, por el contrario, se caracterizan como inalienables, inembargables, irrenunciables e imprescriptibles. Los derechos morales fueron reconocidos internacionalmente en el Convenio de Berna (Art. 6 bis), y de manera positiva en Chile en la ley de Al describir el dominio público como un uso libre e irrestricto, sin permisos ni pagos, en principio, nada obsta a que los derechos morales sigan existiendo en las obras que pasan a integrarlo, si bien dichas facultades posibilitan a los autores y sus sucesores realizar acciones defensivas o negativas respecto a ciertos usos por parte de terceros. Son los derechos patrimoniales, con su connotación de aprovechamiento económico exclusivo, los que resultan incompatibles con el dominio público, desde las primeras leyes chilenas y extranjeras, que siempre han abordado su contenido y le han otorgado, sin excepciones, una limitación temporal. Se entiende que existen obras intelectuales desprovistas así de las restricciones de derechos autorales porque la ley las ha excluido de entre las obra sobre las que se puede gozar de derechos exclusivos; o por el transcurso del tiempo, ya que los derechos exclusivos de propiedad intelectual de carácter patrimonial son siempre limitados a un plazo; o porque el titular de derechos ha renunciado a la protección que la ley, conforme a las reglas generales, le otorgaba. Así, ha sido posible definir al dominio público como una riqueza de información libre de barreras de acceso o de reutilización usualmente asociada a la protección de la propiedad intelectual, ya sea porque está libre de cualquier protección de derechos o porque los titulares de derechos han decidido eliminar dichas barreras 2. 2 COMMUNIA El Manifiesto del Dominio Público. Traducción de Labastida i Juan, Ignasi [en línea] <http://www.publicdomainmanifesto.org/spanish#note1> [consulta: 30de mayo de 2014]. 3
4 El dominio público beneficia en primer término a la comunidad en general, al posibilitar el uso amplio y sin restricciones de las obras que lo conforman, incluyendo su reproducción y divulgación. Favorece así el ejercicio del derecho a crear y difundir las artes, como también el acceso al conocimiento y el derecho a la educación. La existencia del patrimonio cultural común beneficia particularmente a los propios autores, desde que los costos asociados la creación de nuevas obras en base a otras preexistentes se reduce al mínimo, al no requerirse autorizaciones ni pagos, facilitando la libertad de crear las artes y en último término, de expresarse, utilizando las obras creadas previamente por otros. A pesar del indiscutible valor e interés que el dominio público posee, es común que los textos normativos desarrollados por los Estados no aborden de manera detallada ni armónica la regulación de esta riqueza. Encontramos áreas grises producto de algunas indefiniciones, o inconsistencias de nuestra Ley vigente, de la sucesión de cambios legales en el tiempo, modificando de las obras protegidas y plazos de protección, sin hacerse cargo de forma efectiva de sus consecuencias, y también por la internacionalización del Derecho, y la suscripción de acuerdos por parte de nuestro país, que reconocen exclusividad de derechos donde históricamente no la había. 2. Cómo se configura el dominio público en Chile: las reglas generales Un concepto amplio de dominio público 3 incluye dos aspectos: el estructural, compuesto por obras con plazo de protección expirado; y procomún esencial de la información, consistente en obras no susceptibles de protección; y el voluntario, compuesto por obras compartidas por sus titulares 4, mediante una licencia libre, y por las prerrogativas que nacen de las excepciones y limitaciones a los derechos de autor, y los usos legítimos. 3 Ibíd. 4 Para renunciar a los derechos sobre una obra y cederla al dominio público es necesario cumplir algún tipo de formalidad, algún tipo de acción positiva en que se opte por renunciar al derecho de autor. Cada vez es más frecuente que se cedan de esta forma obras al dominio público, fenómeno que forma parte de un movimiento de oposición general a la propiedad intelectual DUSOLLIER, Séverine Estudio exploratorio sobre el derecho de autor y los derechos conexos y el dominio público Comité de Desarrollo y Propiedad Intelectual (CDIP),OMPI. Ginebra, pp.32. 4
5 Desde las fuentes del dominio público 5, es posible clasificarlo en: dominio público estable o permanente en el tiempo, que incluye aquellos conocimientos o creaciones no susceptibles de ser reivindicado a través de un derecho de propiedad intelectual porque una ley los excluye de tal ámbito; y dominio público creciente en el tiempo, que se incrementa día a día precisamente por el vencimiento del plazo legal de protección, con creaciones intelectuales que se liberan del ámbito de exclusividad de la propiedad intelectual. Para aproximarnos a los objetivos de este informe, nos concentraremos en el dominio público estructural, tanto estable como creciente, dejando fuera algunas de las problemáticas del dominio público voluntario. En el derecho de autor, el dominio público se ha denominado, a partir de la ley de 1970, patrimonio cultural común. Tomando como punto de partida las causales establecidas en la ley, se consideran pertenecientes al dominio público, los siguientes casos: a. creaciones intelectuales no susceptibles de protección, tales como las ideas no expresadas en forma concreta, los procedimientos, métodos de operación y conceptos matemáticos (es decir, aquellas creaciones que no constituyen obras); b. obras autorales cuyo plazo de protección haya expirado en el tiempo; c. obras de autores desconocidos que no pertenezcan a persona determinada, incluyéndose las canciones, leyendas, danzas y las expresiones del acervo folclórico; d. obras cuyos titulares renunciaron expresamente a sus derechos y por ende, a la protección legal; e. obras de autores extranjeros, domiciliados en el exterior que no estén protegidos por el sistema de tratados internacionales; f. obras que fueren expropiadas por el Estado, sin que se haya especificado un beneficiario; g. obras creadas por funcionarios del Estado, los municipios, las corporaciones oficiales y demás personas jurídicas estatales, cuando mediante resolución del titular de la entidad respectiva se libere la obra para formar parte del patrimonio cultural común; y 5 SCHMITZ, Christian. Propiedad intelectual, dominio público y equilibrio de intereses. En: Revista Chilena de Derecho, v. 36 (2), pp
6 h. para algunos, las obras de autores fallecidos sin sucesores ni causahabientes 6 III. Evolución histórica 1. Primera etapa ( ): la ley de propiedad El primer texto autoritativo chileno que incluyó en sus disposiciones referencias claras a la propiedad intelectual fue el texto Constitucional de 1833, que otorgaba a todo autor o inventor la propiedad exclusiva sobre su descubrimiento o producción, por el tiempo que le conceda la Ley. Esta universalista norma resulta importante como antecedente, de antigua data y de la mayor jerarquía, del carácter temporal que siempre los derechos sobre obras intelectuales poseen en Chile, y la vocación histórica de las obras a integrar, cumpliendo lo preceptuado en la Ley, el dominio público. También es llamativo que desde ese primer texto, la propiedad intelectual haya sido regulada en disposiciones independientes de la del derecho de propiedad (artículos 153 y artículo 12 Nº 5, respectivamente). La normativa pionera en la regulación orgánica de la propiedad intelectual fue la Ley de Propiedad Literaria de 24 de junio de En ella, el conjunto de las obras protegidas no constituía un listado taxativo, protegiendo todo género de escritos o composiciones de música, pintura, dibujos, escrituras y en fin de aquellos a quienes pertenece la primera idea en una obra de literatura o de las letras. La protección consistía en el derecho exclusivo de vender, hacer vender o distribuir sus obras por medio de la imprenta o cualquier medio que permitiera reproducir y multiplicar las copias; derecho que duraba toda la vida de los autores y cinco años, prorrogables hasta diez al arbitrio del gobierno, para los herederos testamentarios y los legítimos. También confería el privilegio a los autores de obras teatrales para que estas no pudieran ser representadas en Chile sin permiso escrito, por el mismo plazo; y otorgaba los mismos derechos que los autores y sus herederos a los traductores. La protección se extendía a extranjeros que publicasen en Chile. Consagraba el dominio público en los siguientes términos: Pasados los términos de que hablan los artículos precedentes, toda obra quedará en el concepto de propiedad común, y todos tendrán expedita la acción de negociar con ella como les pareciere (Art. 14). 6 Schmitz (en obra citada) los incluye en una enumeración, posiblemente en base a que esta categoría de obras históricamente correspondía al dominio público. Razonablemente, sin herederos o sucesores no habría interesados en ejercer los derechos de autor No obstante, en el texto legal vigente nada se dice al respecto, por lo que una interpretación cauta en aplicación de las normas generales aplicables, culminaría en la titularidad por el Estado junto con el resto del patrimonio del finado. 6
7 Un aspecto que resultó algo problemático fue la exigencia de para entrar en el goce de los derechos concedidos ( ) no se necesitará título alguno del Gobierno y bastará que, depositándose previamente tres ejemplares de la obra en la Biblioteca pública de Santiago, se anuncie en el frontispicio a quién pertenezca. Es decir, si bien no se requería un trámite administrativo como el registro, sí era necesario el depósito en la antecesora de la Biblioteca Nacional, con indicación de la autoría. Surge entonces la pregunta sobre el carácter de la formalidad del depósito: si constituía una obligación del autor, o si era la condición necesaria para el ejercicio de los derechos conferidos por ley. Célebre fue la causa que enfrentó al abogado Gonzalo Cruz con el Fisco, tras la publicación y distribución no autorizadas de una versión adaptada y resumida de una obra pedagógica de su autoría, que había sido publicada en el extranjero, sin la realización del depósito requerido. Gonzalo Cruz defendió la tesis de que la protección legal no nacía del cumplimiento de las formalidades, pero la Corte Suprema falló contra su pretensión, reafirmando el carácter constitutivo de derechos que poseía dicho trámite Segunda etapa ( ): el Decreto Ley 345 sobre propiedad intelectual La dictación de una nueva Constitución Política en 1925 supuso una nueva norma referida a la propiedad intelectual. En ella se establecía la inviolabilidad de todas las propiedades, sin distinción alguna (Art. 10 Nº 10) y la propiedad exclusiva de todo descubrimiento o producción, por el tiempo que concediere la ley (Art. 10 Nº 11). El nuevo texto constitucional reitera la temporalidad de los derechos y formula un mandato al legislador para que los regule. Poco tiempo antes del cambio constitucional tuvo lugar el establecimiento de una nueva normativa orgánica: el Decreto Ley Nº 345 de 19 de marzo de 1925, que estuvo vigente entre el 1 de julio del mismo año hasta 1970, con una modificación relevante en El DL Nº 345 derogó de forma nominativa y explícita la Ley de propiedad literaria de 1834 (Art.27). Posiblemente el aspecto más relevante del régimen establecido por el DL Nº 345 radica en la constitución de la propiedad intelectual: el primer artículo de la normativa dispone la propiedad intelectual se constituye por su inscripción en el registro que se llevará en la Biblioteca Nacional. A pesar de su redacción, alguna parte de la doctrina de la época intentó relativizar la importancia del registro; no obstante, la posición mayoritaria reconoció el establecimiento de un régimen registral con sus consecuencias. Esto es, que sin el respectivo registro, 7 Cruz, Gonzalo Algo sobre propiedad literaria Imprenta Barcelona, Santiago,
8 las obras no gozaban de protección legal alguna. Para Antonio Zuloaga «en el sistema de nuestra ley el derecho exclusivo de explotación no nace para el autor por el solo hecho de concebir y dar forma a una obra del ingenio; para ello es preciso, además, que manifieste de un modo indubitable y al alcance de todos, que es su voluntad excluir a los demás de ese aprovechamiento. Por tanto, el derecho de autor en cuanto importa la reserva exclusiva de la reproducción, arranca para el autor de dos hechos, a saber: a) investir la paternidad de la obra; y b) Haber efectuado su inscripción y cumplido los demás requisitos que la ley apunta» 8. Zuloaga se encargó de contradecir tesis como la de Luis Claro Solar, que postulaba que la inscripción era una formalidad que no privaba del derecho, dándole a la inscripción un efecto retroactivo que la Ley en ningún caso establece. Este régimen se complementaba con normas que protegen las creaciones orales cuando ha existido una reserva de derechos, y con presunciones específicas de autoría, por ejemplo, en favor de la persona que se indique como tal al momento de recitarse, ejecutarse, representarse o exhibirse una obra (Art. 16). Para la doctrina posterior 9 no existen dudas del carácter de este régimen registral, que la legislación posterior vino fundamentalmente a cambiar. El ámbito de aplicación del DL Nº 345 se configuró nuevamente a través de la indicación de las obras protegidas, no taxativa, desde que se protege en fin aquellos a quien pertenece la primera idea en una producción científica literaria o artística. Sin perjuicio de ello se mencionan como objeto de protección todo género de escritos, obras dramáticas, composiciones musicales, dibujos, mapas, planos, proyectos de ingeniería, obras de arquitectura, grabados, obras teatrales, cinematográficas y fotografías (Art. 2). Estas últimas, a la época de dictarse el Decreto Ley, no eran reconocidas de forma pacífica como obras artísticas, no obstante lo cual fueron incluidas. Además, se protegen los discursos pronunciados en reuniones públicas, con la limitación de que pueden ser reproducidos en reseñas de la reunión (Art. 6). 8 Zuloaga, Antonio Derecho Industrial y Agrícola Santiago Editorial Nascimiento 1943 Santiago. p Según Dina Herrera Sierpe ( ) conforme al Decreto ley 345 dicha constitución [se refiere al derecho de autor] dependía de la inscripción de la obra en el Registro de propiedad Intelectual y del cumplimiento de las demás formalidades señaladas en ese texto. Herrera, Dina Derechos de Autor Santiago, Editorial Jurídica de Chile, 1988 :5. En el mismo sentido Santiago Larraguibel Zavala señala Difiere fundamentalmente la nueva ley del Decreto 345 del año 1925, que disponía que la propiedad intelectual se constituía por su inscripción en el registro que se llevaba en la Biblioteca Nacional Larraguibel Zabala, Santiago Derecho de autor y propiedad industrial Nuevas disposiciones constitucionales, Santiago, Editorial Jurídica de Chile
9 El DL Nº 345 además estableció que la propiedad intelectual de producciones extranjeras podrá registrarse en Chile; y registradas sus autores gozarán de ellas, siempre que en su país de origen se otorgue a los chilenos el mismo privilegio (Art. 5) Fija así un criterio de reciprocidad para la protección de las obras extranjeras. En cuanto a la duración de la protección, se estableció como plazo la vida del autor y 20 años más a contar de su fallecimiento (Art. 7). La disposición explicita que la propiedad intelectual puede transferirse por acto entre vivos y transmitirse por causa de muerte. Tratándose de obras hechas por dos o más autores, el plazo de protección se cuenta desde la muerte del último de ellos (Art. 7). Conforme a la normativa, el autor podía ser una persona natural o una persona jurídica 10, aunque la norma se refiere solo a un cuerpo colegiado, y adoptando una norma contenida en la Ley de 1834 (Art. 8 ) cuando el autor sea un cuerpo colegiado, la protección se extiende por 40 años desde la fecha de la inscripción (Art. 7). La ley de 1834 indicaba 40 años desde la fecha de la primera edición. El dominio público era escuetamente indicado en la normativa (Art. 13): Transcurridos los plazos fijados por los artículos anteriores, la obra pasará a ser de propiedad común. El carácter constitutivo del registro pudo haber producido una anomalía, que se volvió problemática en el ámbito comparado. La doctrina la llamó «desigualdad al revés», y tenía lugar cuando autores nacionales quedaban menos protegidos que autores extranjeros de países que formaran parte de la Unión de Berna, dado que desde la Revisión de Berlín de 1908 el Convenio de Berna señala que los derechos no deben estar subordinados a formalidad alguna (artículo 5 párrafo 2). No obstante, como no se establece su aplicación directa, autores extranjeros podrían ser protegidos incluso sin registro en virtud de acuerdos internacionales que a los nacionales no les serían aplicables. Frente a ello, se ha destacado que en la base del principio de trato nacional está el derecho fundamental a la igualdad. Así, en Uruguay la jurisprudencia dio preminencia al convenio de Berna, reconociendo la norma internacional como superior jerár- 10 El autor nacional Jorge Rodríguez Merino sostenía que se debe considerar autor a una persona jurídica cuando encarga la ejecución de la obra alguien por cuenta de ella, desapareciendo la individualidad de la persona natural que ha compuesto la obra. Al respecto, cabría sostener que sólo una persona natural puede ser en sentido estricto autor, pero en atención a la naturaleza especial de algunas situaciones, la persona jurídica puede ejercer el derecho pecuniario. Lira Cristi, Hernán. Nuevas orientaciones en el orden moral económico y penal en el derecho de autor. Santiago Memoria para optar a grado de licenciado en ciencias jurídicas y sociales de la Universidad de Chile pp
10 quica de la del registro 11. En Chile, dicha problemática aparentemente no llegó a ser dirimida por los tribunales superiores de justicia. El 21 de enero de 1950 fue publicada la Ley Nº que fija el plazo de la duración al derecho de autor al que se refiere el decreto. En dos breves artículos señala, primero, que el derecho de autor a que se refiere el decreto ley Nº 345, de 17 de Marzo de 1925, dura la vida del autor y cincuenta años más contados desde la fecha del fallecimiento de éste (ampliando así en treinta años el plazo de protección); y segundo, que la ley comenzará a regir desde su publicación. El antecedente de este nuevo plazo debe encontrarse en el sistema internacional, ya que 50 años después de la muerte del autor es el punto de entrada al dominio público en el Convenio de Berna (Artículo 7 párrafo 1), y es considerado un mínimo desde la revisión de Bruselas (1948). Internacionalmente, la idea de prorrogar en el tiempo los derechos de autor se inició cuando algunos países adoptaron medidas compensatorias de la ausencia de beneficios que los autores o sus derechohabientes habían padecido a causa de las dificultades producidas por las guerras, tanto en los Estados beligerantes, como en todos los que sufrieron sus repercusiones. La proliferación de acuerdos bilaterales, generalizó el deseo de unificación. La cifra de 50 años fue escogida como razonable atendiendo al promedio de duración no solo de la vida del autor, sino también de la de sus descendientes directos, es decir, un total tres generaciones 12. En todo caso existen antecedentes más antiguos que pudieron tenerse en cuenta; por ejemplo, España estableció dicho plazo en En cuanto a la Ley Nº 9.549, es llamativa la brevedad de sus términos, que bien puede corresponder a una extensión acotada de sus efectos. Así, el tenor literal no parece hacerse cargo del plazo otorgado a los cuerpos colegiados. La norma establece lo que podemos identificar como una derogación tácita (no contiene términos como deroga o modifica ), innominada por razón de incompatibilidad implícita. Y es también una norma que rige para lo futuro, vale decir, la extensión de plazo no alcanza a afectar a aquellas obras que ya habían pasado al dominio público bajo el margen temporal vigente hasta el 20 de enero de Lipszyc, Delia Derecho de Autor y Derechos Conexos. UNESCO, CERLALC y Zavalía Editores. Buenos Aires 2006.p Organización Mundial de la Propiedad Intelectual Guía del convenio de Berna para la protección de las obras literarias y artísticas (Acta de París, 1971) Ginebra,
11 3. Tercera etapa ( ): La ley y las sucesivas extensiones de plazos. Desde mediados del siglo XX existió un interés modernizador en relación con las normas de propiedad intelectual, pues como en pocas esferas del derecho, existe una simbiosis importante entre el sistema internacional de propiedad intelectual y el desarrollo del régimen nacional. Estas intenciones culminaron con la consagración de la Ley , del 2 de octubre de 1970, que empezó a regir 180 días después de su publicación. Con seguridad la más relevante de las abundantes y profundas novedades de la Ley es la constitución de los derechos, en su primera disposición: La presente ley protege los derechos que, por el solo hecho de la creación de la obra adquieren los autores de obras de la inteligencia en los dominios literarios, artísticos y científicos, cualquiera sea su forma de expresión, y los derechos conexos que ella determina. El sistema chileno pasa así a proteger al autor en forma automática, sin exigir el cumplimiento de ninguna formalidad, como lo fueron el registro de la obra bajo el DL Nº 345 de 1925 o el depósito de ejemplares bajo la Ley de propiedad literaria de 1834, y sin exigir trámite administrativo, notarial o de otro orden, bastando solo la creación de la obra. En cuanto al ámbito de protección, en este texto se contiene una enumeración extensa y no taxativa de obras protegidas. La ley queda de esta forma abierta a ser aplicada a nuevas categorías de obras intelectuales que, siguiendo el avance tecnológico, pudieran ser creadas más allá de la categorización legal. Espacialmente, se aplica a los chilenos y extranjeros domiciliados en el país, y respecto a los no domiciliados en él remite a lo dispuesto en los tratados internacionales que Chile suscriba y ratifique. Los apátridas son considerados nacionales del país donde tengan domicilio. La Ley contiene diferentes clases de facultades conferidas a los creadores intelectuales. Incorporó por primera vez la figura de los derechos morales, distinguiéndolos claramente de los de carácter patrimonial. El concepto de derechos morales no era desconocido para la doctrina nacional; por ejemplo, Hernán Lira afirma que sin exagerar, puede afirmarse que el derecho moral, constituye la piedra angular de la institución en estudio 13 ; y en la Ley se dispone que éstos son inalienables, por lo que no se pueden transferir ni voluntaria ni forzadamente. Los derechos patrimoniales, por su parte, no están definidos, pero se los enumera (artículo 18) y se vinculan a las facultades de utilizar directa y personalmente la obra; de transferir, total o parcialmente, sus derechos sobre 13 Lira Cristi, Hernán Nuevas orientaciones en el orden moral económico y penal en el derecho de autor. Memoria para optar a grado de licenciado en ciencias jurídicas y sociales. Santiago, Universidad de Chile p
12 ella; y de autorizar su utilización por terceros (artículo 17). Y, sin perjuicio de estas dos clases de derechos, la Ley consagra respecto a ciertas obras de carácter expresivo, derechos conexos al derecho de autor (artículos 65 y siguientes), los que corresponden en principio a los artistas, intérpretes y ejecutantes, para permitir o prohibir la difusión de sus producciones y percibir una remuneración por el uso público de las mismas, sin perjuicio de las que correspondan al autor de las obras interpretadas. En cuanto a la duración de los derechos de autor la Ley establece (Art. 10) como plazo toda la vida del autor, más 30 años contados desde la fecha de su fallecimiento, respecto de sus herederos, legatarios o cesionarios; y si el derecho se adjudicare al cónyuge sobreviviente durará por toda la vida de éste. Para el caso de coautores, el plazo de 30 años se cuenta desde la muerte del último de ellos (Art.12) La protección de obras anónimas o pseudónimas, por su parte, durará 30 años desde su publicación (Art.13). Los derechos conexos tienen una duración de 30 años, contados desde el 31 de diciembre del año de la fijación de los fonogramas respecto de las interpretaciones o ejecuciones grabadas en ellos; de la transmisión para las emisiones de los organismos de radiodifusión y de la realización del espectáculo para las ejecuciones o interpretaciones. La ley regula el dominio público denominándolo patrimonio cultural común 14 que se compone de: a) obras cuyo plazo de protección se haya extinguido; b) obras de autor desconocido, incluyéndose las canciones, leyendas, danzas y las expresiones del acervo folklórico; c) obras cuyos titulares renunciaron a la protección que otorga esta ley; d) obras de autores extranjeros, domiciliados en el exterior, que no estén protegidos de acuerdo a los acuerdos internacionales suscritos y ratificados por Chile; y e) obras que fueren expropiadas por el Estado, salvo que la ley especifique un beneficiario. También se señala que la utilización de las obras del patrimonio común requerirá un pago, cuya regulación quedó remitida a un Reglamento, destinado a fines culturales. 14 La expresión fue adoptada siguiendo indicaciones del entonces senador Patricio Aylwin durante la tramitación del Proyecto de Ley en Para Aylwin, la expresión dominio público hace pensar que estas creaciones intelectuales quedarían en la condición propia de los bienes nacionales de uso público, que pueden ser usados por todos los habitantes, pero respecto de los cuales el Estado ejerce una tuición especial y para cuyo uso exclusivo o especial es menester una autorización o concesión suya. Dado que en este caso se trata de bienes que no corresponden en propiedad el Estado, ni se requiere autorización para utilizarlos, y su uso es libre para su difusión en el país o en el extranjero, resulta preferible una expresión distinta. Biblioteca del Congreso Nacional de Chile Historia de la Ley Ley de Propiedad Intelectual Artículo 11 Obras que pertenecen al patrimonio cultural común. [en línea] Santiago, Chile <http:// leychile.cl/navegar/scripts/obtienearchivo?id=recursoslegales/ /3876/1/ HL17336Art11.pdf> [consulta: 1 mayo de 2014] pp
13 Finalmente, la Ley regula algunos contratos particulares: el de edición (artículos 48 y ss.) y representación (artículos 56 y ss.); y crea una nueva institucionalidad, el Departamento de Derechos Intelectuales de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (artículo 90) y el Departamento del Pequeño Derecho de Autor de la Universidad de Chile (artículo 91). Aunque la Ley representó el establecimiento definitivo se un sistema moderno y robusto de protección a a las actividades creativas, al poco andar comienzan a incorporarse sucesivas modificaciones legales, que en general tienden a ampliar el ámbito de protección y la duración de los derechos establecidos, tendencia que sigue latente hasta el día de hoy. El primer cambio lo estableció la Ley de 18 de octubre de Esta tiene por objeto modificar la norma de la Ley de Propiedad Intelectual que regula la duración de los derechos de autor (Art. 10), extendiendo el plazo. El plazo de protección se extiende así, en virtud de la modificación, por toda la vida del autor, la de su cónyuge y la de sus hijas solteras, viudas o de las que siendo casadas, se encontrare su cónyuge afectado por una imposibilidad definitiva para todo género de trabajo, y se extiende por treinta años más, contados desde el fallecimiento del autor, respecto de sus herederos, legatarios y cesionarios. Añade que la protección así establecida tendrá efecto retroactivo respecto al cónyuge y las referidas hijas del autor. Si bien esta extensión representa una disposición doméstica única en su formulación, existen antecedentes de normas similares en el derecho comparado. Francia, antes de la Ley de 1847, había establecido varias prórrogas a favor de las viudas y los hijos del autor. La doctrina internacional es muy crítica con los efectos que la extensión produce, pues es justa, pero tiene el inconveniente de restar certeza al plazo de duración del derecho, lo cual resulta incompatible con el sistema de explotación internacional de las obras: para saber si una obra se encuentra en el dominio público, durante un lapso indeterminado después de expirar el plazo general, será necesario averiguar primero si aún viven los parientes mencionados en la norma legal, e incluso, como en Chile, circunstancias personales de estos 15. Dentro de esta etapa, el gobierno de facto existente en la época, dispuso normas de rango constitucional referidas a la propiedad intelectual. Concretamente el Acta Constitucional Nº 3 (Decreto Ley Nº del Ministerio de Justicia) de 1976 asegura a todas las personas el derecho del autor sobre sus creaciones intelectuales y artísticas de cualquier especie, por el tiempo que señale la ley y que no será inferior al de la vida del titular. Este derecho comprende la propiedad de 15 Lipszyc, Delia Derecho de Autor y Derechos Conexos, obra citada, p
14 las obras y otros derechos, como la paternidad, la edición y la integridad de la obra, todo ello en conformidad a la ley. Esta norma se consagró idéntica en el texto original de la Constitución Política de 1980 (Art. 19 Nº 25). Si algo se puede destacar de esta norma es la protección al máximo nivel, tanto de los derechos patrimoniales como de los derechos morales. Y tal como en las normas que la preceden, explicita el carácter temporal de los derechos de autor. Con posterioridad se consagraron cambios legales que ampliaron el ámbito de la protección, incluyendo nuevas creaciones. La Ley de 17 de octubre de 1985 precisó la definición de fonogramas y videogramas, incluyendo definiciones legales de las copias de cada uno, e incorpora sanciones. Respecto a estas obras, nada se modificó en relación con la duración de los plazos de protección. Luego, la ley de 5 de marzo de 1990, incorporó al catálogo de obras protegidas los programas computacionales. Tratándose de programas computacionales los titulares del derecho de autor son, conforme a esta ley, las personas naturales o jurídicas cuyos dependientes, en desempeño de funciones laborales, los hubiesen producido, salvo estipulación escrita en contrario; y si los programas fueran producidos por encargo, para ser comercializados por un tercero a su propia cuenta y riesgo, se entenderán cedidos los derechos, salvo estipulación escrita en contrario. La ley incluye una modificación en la duración de la protección (Art. 10 de la Ley ) tratándose de estas obras: siendo el empleador una persona jurídica, la protección será de treinta años a contar desde la primera publicación. La Ley de 17 de septiembre de 1992 constituye una de las mayores modificaciones a la Ley de Esta modificación aumenta los plazos, postergando la entrada al dominio público de treinta a cincuenta años después de la muerte del autor, con prolongación similar para los derechos conexos; y establece normas para regular entidades de gestión colectiva de derechos, sustituyendo el Departamento del Pequeño Derecho de Autor por nuevas entidades que deben organizarse como corporaciones de derecho privado destinadas principalmente a la realización de actividades de administración, protección y cobro de los derechos intelectuales. Aunque incluye artículos transitorios, ninguno se refiere a la extensión de plazos, sino que todos se relacionan con gestión, tarifas y cobros por derechos. Los cambios en la duración de los derechos rigen desde la fecha de publicación de la ley, sin afectar a las obras que ya habían pasado al dominio público. La restitución de un plazo de protección equivalente al establecido en el Convenio de Berna no es casual: responde a una reacción a la influencia internacional, asociada a la apertura económica y a la suscripción de nuevos instrumentos internacionales que buscan uniformar reglas, cubrir vacíos y mejorar los mecanismos de observancia de derechos. Este proceso condujo, a nivel internacional, 14
15 a la forlmulación del Acuerdo sobre los Aspectos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (ADPIC), donde se fijaron nuevas normas mínimas y sistemas de solución de controversias internacionales, hasta entonces no aplicados a la propiedad intelectual. Constituye así un instrumento que rompe con la tradición de dejar un gran espacio nacional para definir las políticas sobre propiedad intelectual 16, por lo que Chile, al igual que muchos países, se comprometió a adecuar su legislación interna a los nuevos estándares, abriendo la puerta a futuras ampliaciones de los derechos exclusivos e iniciando una etapa de cambios legales más vinculada a la integración económica con otros países. 4. Cuarta etapa (2003-): El libre comercio e internet La Ley de 2001 reformó la Constitución, en su artículo 19 Nº 25 inciso primero, asegurando en primer lugar La libertad de crear y difundir las artes. Aunque no ha sido frecuente que los tribunales se refieran a esta garantía, bien podemos establecer que en el actual ordenamiento jurídico, el dominio público tiene en esta norma, que opera como principio, un nuevo y decisivo antecedente. La actual etapa en materia de propiedad intelectual en Chile está marcada por el desarrollo experimentado a nivel internacional en esta materia. En efecto, la Ley , de 4 de noviembre de 2003, tuvo por objeto la adecuación de la normativa nacional a los Acuerdos de la Organización Mundial de Comercio OMC suscritos por Chile. Esta ley, en lo referido a propiedad intelectual, volvió a ajustar ciertas definiciones (como reproducción, distribución, programa computacional), mas su principal aporte fue el establecimiento de medidas de coontrol en frontera para la observancia de derechos, estableciendo un mecanismo expedito para la solución de ciertas controversias. Casi al mismo tiempo, la Ley de 19 de noviembre de 2003, introdujo una significativa modificación al régimen de derechos de autor, al adecuar la legislación chilena al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Los tratados de libre comercio son acuerdos bilaterales, pero, desde que los países se han integrado al sistema de la Organización Mundial de Comercio, mediante el acuerdo sobre los ADPIC, las ventajas que en ellos se negocien se transforman en cierta forma en nuevos estándares posibles para todos los países que han adherido a dicho tratado; en consecuencia, profundizan un proceso de armonización internacional 17. En concreto, la Ley dispuso la ampliación el plazo 16 Roffe, Pedro América Latina y la Nueva Arquitectura Internacional de la Propiedad Intelectual editorial La Ley, Facultad de Derecho UBA, Buenos Aires, p Roffe, obra citada, p
16 de protección hasta 70 años después de la muerte del autor 18 (estándar similar al del ordenamiento estadounidense), con prolongación análoga para los derechos conexos; asimismo, refuerza la regulación de los fonogramas y programas computacionales. El texto legal no incluye normas transitorias que se refieran explícitamente a los efectos de la extensión de plazo; en consecuencia, rigen desde su publicación hacia el futuro. La ley , de 5 de febrero de 2008, no es una modificación sino una Ley especial en relación con la , creando nuevos derechos morales y patrimoniales respecto a artistas, intérpretes o ejecutantes de obras audiovisuales, alterando así las condiciones de explotación de tales obras. Concretamente, establece un pago a favor de los artistas, intérpretes o ejecutantes, incluso después de cedidos sus derechos patrimoniales, en caso de ciertos usos 19 de soportes audiovisuales, en que se encuentren fijadas sus interpretaciones o ejecuciones audiovisuales (Art. 3). Y crea también un derecho moral a ver asociado su nombre a las producciones e que participaren, e impedir mutilaciones, tergiversaciones u otro atentado sobre su actuación o interpretación (Art. 2). El derecho moral fue establecido con carácter trasmisible por causa de muerte, perpetuo e inalienable. Sobre el pago (derecho patrimonial) no fija extensión, pero establece que es irrenunciable e intransferible, por lo que podemos deducir su carácter personalísimo, expirando con la vida del autor o intérprete. Por último, la Ley , de 4 de mayo de 2010, ha resultado ser la última gran modificación a nuestra normativa sobre derechos de autor. Esta reforma tuvo por objeto racionalizar y aumentar las sanciones ante las infracciones a la propiedad intelectual, regular la responsabilidad de los prestadores de servicios de internet, establecer un nuevo sistema de excepciones y limitaciones a los 18 «Otra modificación legislativa necesaria fue la ampliación del plazo de protección autoral de 50 a 70 años, promovida enérgicamente por los EE.UU. no solo en el TLC con Chile, sino que también en los foros internacionales (sin embargo los ADPIC sólo contempla una protección mínima de 50 años para los derechos de autor y conexos). Una de las razones que explican dicha insistencia son los intereses económicos de la industria cinematográfica estadounidense, en especial Walt Disney Company cuyos derechos autorales más antiguos estaban a punto de expirar». Schmitz, Christian Propiedad Intelectual a al Luz de los Tratados de Libre Comercio. Santiago, Lexis Nexis, 2005 pp Estos usos son: comunicación pública y radiodifusión por canales de televisión, canales de cable, organismos de radiodifusión y salas de cine, mediante cualquier tipo de emisión, análogo o digital; la puesta a disposición por medios digitales interactivos; El arrendamiento al público, y la utilización directa de un videograma o cualquier otro soporte audiovisual o una reproducción del mismo, con fines de lucro, para su difusión en un recinto o lugar accesible al público mediante cualquier instrumento idóneo. 16
17 derechos de autor, y agregar reglas de mediación en conflictos relativos a las tarifas de las entidades de gestión colectiva de derechos. Es una modificación algo distinta, pues no solo facilita la observancia de los derechos o aumenta el ámbito de protección, sino al incorporar un conjunto de hipótesis de autorizaciones legales de uso, favorece el acceso De la modificación de 2010 destacan dos cambios que inciden en la conformación del dominio público. El primero es la eliminación de la extensión excepcional de derechos establecida a favor de cónyuges e hijas solteras o casadas con cónyuge imposibilitado de trabajar, quedando la norma simplemente en La protección otorgada por esta ley dura por toda la vida del autor y se extiende hasta por 70 años más, contados desde la fecha de su fallecimiento (Art. 10 vigente). El segundo se refiere a la titularidad de las obras creadas por funcionarios públicos, que en el texto original, quedaba entregada al Fisco, mas tras la modificación, mediante resolución del titular [de la entidad pública] podrá liberarse cualquiera de dichas obras, para que formen parte del patrimonio cultural común. Esta excepción no será aplicable a las obras desarrolladas en el contexto de la actividad propia de las empresas públicas o en las que el Estado tenga participación, cuando la obra tenga un sentido estratégico para sus fines o cuando la ley que la crea y regula lo establezca expresamente (Art. 88 vigente). Es preciso señalar que la Ley no incluye normas que indiquen algo sobre su entrada en vigencia, por lo que se aplican las reglas generales, y su efecto es inmediato, hacia el futuro, sin afectar a las obras ya en dominio público. 5. Resumen En conclusión, el dominio público chileno ha sido regulado por sucesivas normas, que han alterado su conformación, de tal forma que bajo la formulación de la Ley vigente no es posible subsumir todos los casos que en la actualidad podrían presentarse. Concretamente, las ampliaciones, alguna reducción y el cambio en los requisitos de la protección deben ser necesariamente considerados para determinar con certeza el uso libre. 17
18 Cuadro 1 Tabla de Resumen de las etapas legales y sus modificaciones 20 Normativa Constitución de Ley sobre propiedad literaria de 24 de julio de 1834 Constitución de Decreto Ley 345 sobre propiedad intelectual de 17 de marzo de 1925 Ley de 1970 Texto original Constitución de Ley con sus modificaciones (Texto vigente) Disposición constitucional Todo autor o inventor tendrá la propiedad exclusiva de su descubrimiento o producción por el tiempo que le concediere la ley; y si esta exigiere su publicación se dará al inventor la indemnización competente (Artículo 152) Asegura a todos los habitantes de la república la propiedad exclusiva de todo descubrimiento o producción, por el tiempo que concediere la ley. Si ésta exigiere su expropiación, se dará al autor o inventor la indemnización competente (Art. 10 Nº 11) *[Disposición de facto: Acta Constitucional Nº 3 de 11/9/1976] Asegura a todas las personas el derecho del autor sobre sus creaciones intelectuales y artísticas de cualquier especie, por el tiempo que señale la ley y que no será inferior a la vida del titular.(art.1 Nº 17) Asegura a todas las personas la libertad de crear y difundir las artes así como el derecho de autor sobre sus creaciones intelectuales y artísticas de cualquier especie por el tiempo que señale la ley que no será inferior al de la vida del titular. El derecho de autor comprende la propiedad de las obras y otros derechos, como el de paternidad, la edición y la integridad de la obra, toso ello en conformidad a la ley (Art. 19 Nº 25) 20 Esta tabla se basa en una similar, contenida en Angelopoulos, Christina y Jasserand, Catherine Public Domain Calculator. Institute for Information Law, University of Ansterdam. [en línea]<http://outofcopyright.eu/research/public%20domain%20calculator%20-%20report%20and%20documentation.pdf pdf > [consulta: 20 mayo de 2014] p
19 Requisito protección El autor sólo debe depositar 3 ejemplares en la Biblioteca Pública de Santiago (Art.10) El impresor debe depositar 2 ejemplares de cada texto que imprima y pasar una copa al Min.del Interior y una cada fiscal (Art 13) La propiedad intelectual se constituye por la inscripción en el registro que se lleva en la Biblioteca Nacional (Art.1) La presente ley protege los derechos que, por el solo hecho de la creación de la obra, adquieren los autores (Art.1) desvinculando su adquisición del hecho material de su inscripción en un registro. La presente ley protege los derechos que, por el solo hecho de la creación de la obra, adquieren los autores (Art.1) 19
20 Obras protegidas Todo género de escritos, obras de la literatura o de las letras (sic), composiciones de música, de pintura, dibujos y escultura (Artículo 1 ) piezas teatrales (Artículo 7 ) traducciones (Artículo 9 ) Todo género de escrito o de composiciones de música pintura, dibujo, escultura, mapas o planos, proyectos de ingeniería y arquitectónicos, obras teatrales, cinematográficas, fotográficas y en fin, producción científica, literaria o artística (Art 2 ). Se pueden registrar y proteger producciones extranjeras siempre que en le país de origen se otorgue a los chilenos el mismo privilegio (Art.5) 1) Los libros, folletos, artículos y escritos, cualesquiera que sean su forma y naturaleza, incluidas las enciclopedias, guías, diccionarios, antologías y compilaciones de toda clase; 2) Las conferencias, discursos, lecciones, memorias, comentarios y obras de la misma naturaleza, tanto en la forma oral como en sus versiones escritas o grabadas; 3) Las obras dramáticas, dramático-musicales y teatrales en general, así como las coreográficas y las pantomímicas, cuyo desarrollo sea fijado por escrito o en otra forma; 4) Las composiciones musicales, con o sin textos; 5) Las adaptaciones radiales o televisuales de cualquiera producción literaria, las obras originalmente producidas por la radio o la televisión, así como los libretos y guiones correspondientes; 6) Los periódicos, revistas u otras publicaciones de la misma naturaleza; 7) Las fotografías, los grabados y las litografías; 8) Las obras cinematográficas; 9) Los proyectos, bocetos y maquetas arquitectónicas y los sistemas de elaboración de mapas; 10) Las esferas geográficas o armilares, así como los trabajos plásticos relativos a la geografía, topografía o cualquiera otra ciencia, y en general los materiales audiovisuales; 11) Las pinturas, dibujos, ilustraciones y otros similares; 12) Las esculturas y obras de las artes figurativas análogas, aunque estén aplicadas a la industria, siempre que su valor artístico pueda ser considerado con separación del carácter industrial del objeto al que se encuentren incorporadas; 1) Los libros, folletos, artículos y escritos, cualesquiera que sean su forma y naturaleza, incluidas las enciclopedias, guías, diccionarios, antologías y compilaciones de toda clase; 2) Las conferencias, discursos, lecciones, memorias, comentarios y obras de la misma naturaleza, tanto en la forma oral como en sus versiones escritas o grabadas; 3) Las obras dramáticas, dramático-musicales y teatrales en general, así como las coreográficas y las pantomímicas, cuyo desarrollo sea fijado por escrito o en otra forma; 4) Las composiciones musicales, con o sin texto; 5) Las adaptaciones radiales o televisuales de cualquiera producción literaria, las obras originalmente producidas por la radio o la televisión, así como los libretos y guiones correspondientes; 6) Los periódicos, revistas u otras publicaciones de la misma naturaleza; 7) Las fotografías, los grabados y las litografías; 8) Las obras cinematográficas; 9) Los proyectos, bocetos y maquetas arquitectónicas y los sistemas de elaboración de mapas; 10) Las esferas geográficas o armilares, así como los trabajos plásticos relativos a la geografía, topografía o a cualquiera otra ciencia, y en general los materiales audiovisuales; 11) Las pinturas, dibujos, ilustraciones y otros similares; 12) Las esculturas y obras de las artes figurativas análogas, aunque estén aplicadas a la industria, siempre que su valor artístico pueda ser considerado con separación del carácter industrial del objeto al que se encuentren incorporadas. 20
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Tipo Norma :Ley 17336 Fecha Publicación :02-10-1970 Fecha Promulgación :28-08-1970 Organismo :MINISTERIO DE EDUCACION PUBLICA Título :PROPIEDAD INTELECTUAL Tipo Version :Ultima Version De : 04-05-2010

References: resolución 
 artículo 12
 Artículo 11
 artículo 19
 resolución 
 Artículo 30
 Artículo 1