Source: http://legal.legis.com.co/document.legis/sentencia-t-434-de-mayo-29-de-2007?documento=jurcol&contexto=jurcol_75992042354cf034e0430a010151f034&vista=STD-PC
Timestamp: 2019-09-16 20:56:02+00:00

Document:
﻿ SENTENCIA T-434 DE MAYO 29 DE 2007
SENTENCIA T-434 DE 29 DE MAYO DE 2007
CONTENIDO:PROCEDIMIENTO PENAL. CONFIGURACIÓN DE UN DEFECTO SUSTANTIVO EN PROVIDENCIAS JUDICIALES QUE NIEGAN LA APLICACIÓN FAVORABLE DE LOS BENEFICIOS CONSAGRADOS EN LA LEY 906 DE 2004 PARA EL ALLANAMIENTO A CARGOS A PERSONAS CONDENADAS MEDIANTE SENTENCIA ANTICIPADA PREVISTA EN LA LEY 600 DE 2000.
TEMAS ESPECÍFICOS:ALLANAMIENTO DEL IMPUTADO, PROCEDIMIENTO PENAL
Sentencia T-434 de mayo 29 de 2007
Ref.: Expedientes acumulados T-1517857, T-1518676, T-1519471, T-1532009
Acción de tutela instaurada por Henry Villarraga Prieto contra el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga con citación oficiosa del Juzgado Tercero (3º) de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Cali; Daniel Vicente Rodríguez Silva contra el Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Valledupar, con citación oficiosa del Juzgado Cuarto (4º) de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Valledupar; Diana Said Manrique Aldana contra el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Ibagué y Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagué, Sala Penal; José María Rodríguez, Eleuterio Grueso y Esuel Urbano Viveros contra el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Buga y el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga, Sala Penal.
1. Expediente T-1517857.
1.2. El peticionario fue condenado mediante sentencia anticipada, contemplada en la Ley 600 de 2000 (1) Por la cual se expide el Código de Procedimiento Penal. Diario Oficial No. 44.097 del 24 de julio de 2000 1, de 28 de abril de 2004 proferida por el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Buga a pena de 5 años, 5 meses y 14 días de prisión por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes. Mediante memorial dirigido ante el Juzgado Primero (1º) de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Palmira, el señor Villarraga Prieto solicitó que le fuera concedida la rebaja de pena consagrada en el artículo 351 de la Ley 906 de 2004 (2) Por la cual se expide el Código de Procedimiento Penal. Diario Oficial No. 45.658, de 1º de septiembre de 2004. 2 para la figura de allanamiento o aceptación de cargos, con fundamento en el principio de favorabilidad penal e igualmente la libertad condicional o en su defecto prisión domiciliaria.
1.5. En providencia de cuatro (4) de abril de 2006, la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga revocó la decisión de redosificar la condena y dictó de nuevo orden de captura contra el condenado para su encarcelamiento en establecimiento oficial. Dentro de sus consideraciones señaló que: (i) la sentencia anticipada prevista en la Ley 600 de 2000 no tiene institución procesal idéntica en la Ley 906 de 2004 y por tanto no es posible aplicar una rebaja punitiva más favorable en casos que finalizaron en forma abreviada con fundamento en la Ley 600 de 2000; (ii) en el sistema penal acusatorio fueron previstas rebajas de pena en mayores proporciones, solamente para los delitos cuya pena imponible fue elevada por la Ley 890 de 2004; (iii) a la luz de las condiciones impuestas por el artículo 461 en armonía con el artículo 314 de la Ley 906 de 2004 era necesario “el encerramiento intramural del condenado para preservar la confianza de la comunidad y la seriedad de las instituciones a fin de que el procesado no vuelva a delinquir y sirva de desestímulo a la delincuencia (…)” (3) Folio 17, cuaderno principal expediente T- 1517857 3.
Así las cosas, mediante Auto de mayo (3) de 2007, el Magistrado Sustanciador ordenó poner en conocimiento del Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Cali el contenido de la acción de tutela con el fin de que el despacho se pronunciara sobre las circunstancias que motivaron la presentación de aquélla.
1.8. Mediante oficio 0886 de siete (7) de mayo de 2006, el Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Cali informó que avocó conocimiento del cumplimiento de la condena del señor Henry Villarraga Prieto mediante Auto de 19 de julio de 2006. Así mismo, señaló que mediante Auto interlocutorio No. 2868 del 23 de noviembre de 2006, reconoció al sentenciado libertad condicional previo reconocimiento de redención de la pena por estudio.
En virtud del Auto Interlocutorio 2868 de 2006, el Juzgado decidió: “Primero Reconocer a favor de Henry Villarraga Prieto redención de pena por estudio según el certificado de cómputos relacionado en la parte motiva de este auto, en el equivalente en total a: cuatro (4) meses y veintidós días. Segundo. Declarar que Henry Villarraga a la fecha de este proveído ha cumplido el total de la pena de prisión impuesta: treinta y nueve meses y diez (10) días. Tercero: Reconocer en favor de Villarraga P. la libertad condicional, de conformidad con los artículos 64 fr la Ley 599 de 2000 y 480 de la Ley 600 de 1000, y lo expuesto en la parte motiva de este proveído. (…)” (4) .
2. Expediente T-1518676.
2.4. En respuesta a la solicitud referida, el Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Valledupar emitió providencia de diecisiete (17) de agosto de 2005, en la cual denegó la aplicación favorable del beneficio penal consagrado en la Ley 906 de 2004 para la aceptación o allanamiento a cargos. En su pronunciamiento, el Juzgado indicó que la Ley 906 de 2004 es de aplicación progresiva según lo previsto en el artículo 530 de la misma y sólo entra en vigencia en el Distrito Judicial de Valledupar en enero de 2008 y por tanto, no es posible aplicar los preceptos incluidos en aquélla a los condenados que se encuentran en esa jurisdicción.
3. Expediente T-1519471.
3.4. Contra la decisión proferida por la Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, la señora Diana Said Manrique Aldana interpuso recurso de reposición y en subsidio apelación en orden a obtener la redosificación solicitada y la prisión domiciliaria invocada. Dentro de sus argumentos expuso que es posible aplicar de manera favorable la rebaja de penas prevista para el allanamiento o aceptación de cargos del artículo 351 de la Ley 906 de 2004 pues tanto ésta figura como la sentencia anticipada persiguen la terminación anticipada del proceso y en consecuencia son equiparables ara efectos de la aplicación retroactiva de los beneficios penales previstos en la ley más reciente.
3.5. En providencia de 16 de febrero de 2006, el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Ibagué decidió no reponer el auto de 21 de noviembre de 2005, por medio del cual había sido negada tanto la redosificación de la pena impuesta a la peticionaria como la solicitud de prisión domiciliaria. Así mismo, concedió ante la Sala Penal del Tribunal Superior de Ibagué recurso de apelación.
3.6. En providencia de ocho (8) de junio de 2006, la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagué revocó parcialmente la decisión del Juzgado de Ejecución Penal adoptada el 16 de febrero de 2006. En primer lugar, confirmó la decisión del Juzgado de Ejecución de Penas, por la cual fue negada la aplicación favorable del beneficio penal de rebaja de la condena impuesta a la peticionaria. En el fallo aludió al criterio sostenido por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia en virtud del cual la figura de sentencia anticipada y el allanamiento o aceptación de cargos son instituciones jurídicas diferentes y por tanto, las consecuencias jurídicas del allanamiento no son aplicables de manera retroactiva a los fallos anticipados dictados a la luz de la Ley 600 de 2000.
La Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagué fue notificado del inicio de la acción de amparo constitucional. Sin embargo, no intervino dentro del trámite llevado a cabo (5) .
4. Expediente T-1532009.
4.1. Los señores Esnel Urbano Viveros, José María Rodríguez Valencia y Eleuterio Grueso Riascos presentaron acción de tutela el 26 de agosto de 2006 con el fin de solicitar el amparo de su derecho fundamental al debido proceso presuntamente vulnerado por el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Buga y el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga, con fundamento en que éstos despachos judiciales no les concedieron el beneficio penal consagrado en la Ley 906 de 2004 para la figura del allanamiento a cargos solicitado por los condenados, por virtud del principio de favorabilidad penal.
4.2. Los accionantes fueron condenados por coautoría a título de dolo en el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, mediante sentencia anticipada del veintiuno (21) de febrero de 2005 a la pena privativa de libertad de ciento treinta y tres (133) meses y diez (10) días, multa de 133.33 salarios mínimos legales mensuales vigentes al año 2004 y sanción accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas durante un lapso de 140 meses (6) .
4.3. Mediante Auto Interlocutorio No. 00127 de seis (6) de febrero de 2006, el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Buga negó a los condenados la redosificación de pena solicitada. En su providencia, el despacho accionado afirmó en primer término que el beneficio penal contemplado en la Ley 906 de 2004 solamente es aplicable para las conductas penales que se ejecutan a partir del 1º de enero de 2006 y que sean procesadas con fundamento en el trámite del sistema penal acusatorio.
En este contexto, el Juzgado sostuvo que la rebaja de pena contemplada en el artículo 351 de la Ley 906 de 2004 “está aparejada con el quantum o cantidad de la pena que registran las conductas determinadas en la misma ley 599 de 2000, pero con el incremento del artículo 14 de la Ley 890 de 2004, luego es claro que se trata de dos fenómenos jurídicos que se cumplen en estadios diferentes y en ese orden de ideas, se consideran las peticiones invocadas y relacionadas con la redosificación de la pena para cada uno de los filiados, máxime cuando la preceptiva no establece parámetros fijo, sino que va de uno hasta la mitad y la rebaja otorgada a los mismos en la sentencia penal implementada está dentro de ese ámbito” (7) .
En segundo lugar, el Despacho destacó que hasta el momento de proferirse la decisión sobre la aplicación del beneficio penal a los condenados “no se conoce sobre el particular pronunciamiento proveniente de nuestro superior jerárquico, con relación a (sic) la pertinencia del contenido de la norma en mientes, para conductas penales realizadas en el territorio competencia de ese Distrito Judicial, con anterior al primero de enero de 2006” (8) .
4.5. De acuerdo con la Sala Penal, no obstante presentarse identidad entre los procedimientos de sentencia anticipada —Ley 600 de 2000— y allanamiento o aceptación de cargos —Ley 906 de 2004— que permitirían la aplicación favorable de la última normatividad a la pena impuesta, la pretensión de los condenados no es procedente, “por motivos inherentes al aspecto subjetivo de los requisitos de la norma requerida en aplicación” (9) .
En su providencia, la Sala estimó que la aplicación favorable de la normatividad penal debe ser ponderada con la gravedad y lesividad de la conducta punible desarrollada por el agente en el caso concreto. Por tanto, en criterio del tribunal, principios tales como equidad, proporcionalidad y razonabilidad, impiden conceder a los condenados una rebaja de pena de hasta la mitad tal como lo concibe el artículo 906 de 2004. Lo anterior, pues en la sentencia condenatoria fueron destacados algunos aspectos como (i) la cantidad de droga incautada, que excedió 5 kilogramos de cocaína y 1000 kilogramos de marihuana, factor que constituye una circunstancia de agravación punitiva, (ii) predisposición de los actores para huir ante la presencia de la fuerza pública cuando en alta mar se exigió una requisa de la nave en que transportaban droga, (iii) intento de huida de dos de los condenados, por lo cual se infiere que “no fue un procedimiento casual y clandestino sino el de personas dedicadas permanentemente a cometer delitos de tráfico de drogas en forma indeterminada, colocando de tal manera el grave riesgo la salubridad pública” (10) y (iv) las personas juzgadas representan un peligro para la sociedad y lo que es más grave, para su familia.
En su intervención, afirmó que ese despacho judicial no incurrió en “vías de hecho” y destacó que la disminución de la pena que prevé el artículo 351 de la Ley 906 de 2004 corresponde al aumento de penas consagrado en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004 por ende, “el beneficio sólo tiene cabida en los asuntos cuya situación fáctica se materializó a partir del 01-02-2006, inclusive, y este no es el caso (…)” (11) .
Intervención del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga —Sala Penal
— Demanda de acción de tutela presentada por Henry Villarraga Prieto —fls. 1 a 6, cuaderno principal—.
— Copia de sentencia anticipada de abril 28 de 2004, en la cual Henry Villarraga Prieto fue condenado a pena de prisión de 5 años, 5 meses y 14 días, por el delito de tráfico de estupefacientes —fls. 26 a 31, segundo cuaderno—.
— Copia de auto interlocutorio 1345 de 19 de diciembre de 2005, de 17 de mayo de 2005 proferido por el Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Palmira, donde readecua la pena impuesta al peticionario y la rebaja a 57 meses y nueve (9) días de prisión con fundamento en la Ley 906 de 2004 —fls. 32 a 43, segundo cuaderno—.
— Copia de providencia de 4 de abril de 2006 dictada por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga —Sala de Decisión Penal— que revoca auto interlocutorio 1345 de 19 de diciembre de 2005 sobre la redosificación penal —fls. 7 a 19, cuaderno principal—.
— Copia de Auto Interlocutorio 2868 de 23 de noviembre de 2006 proferida por el Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Cali, en la cual reconoce a favor de Henry Villarraga libertad condicional del artículo 64 de la Ley 599 de 2000 y del artículo 480 de la Ley 600 de 2000 —fls. 44 a 48, segundo cuaderno—.
— Demanda de acción de tutela presentada por Daniel Vicente Rodríguez Silva —fls. 1 a 3, cuaderno principal—.
— Copia de sentencia anticipada de marzo 26 de 2004 proferida por el Juzgado Penal del Circuito Especializado de Riohacha, en la cual Daniel Vicente Rodríguez Silva fue condenado a la pena de prisión de diez (10) años y nueve (9) meses de prisión por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes en la modalidad de transportar —fls. 14 a 22, tercer cuaderno—.
— Copia de auto de 17 de agosto de 2005 proferido por el Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Valledupar, donde niega la readecuación de la pena impuesta al peticionario —fls. 4 y 5, cuaderno principal—.
— Copia de providencia de 28 de octubre de 2005 dictada por el Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Valledupar, donde niega la redosificación penal solicitada —fls. 6 a 8, cuaderno principal—.
— Demanda de acción de tutela presentada por Diana Said Manrique Aldana —fls. 1 a 13, cuaderno principal—.
— Copia de sentencia anticipada de 19 de octubre de 2004 proferida por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Ibagué, en la cual Diana Said Manrique Aldana y dos personas más fueron condenadas a la pena de prisión de 75 meses de prisión por el delito de hurto agravado y falsedad en documento privado —fls. 29 a 42, cuaderno principal—.
— Copia de sentencia de agosto once (11) de 2005 dictada por la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagué, en la que modifica el fallo de primera instancia en el proceso penal e impone a los condenados la pena principal de 78 meses de prisión —fls. 43 a 58, cuaderno principal—.
— Copia de auto de 21 de noviembre de 2005 proferido por el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Ibagué, donde niega la readecuación de la pena impuesta a la peticionaria —fls. 62 a 70, cuaderno principal—.
— Copia de auto de 16 de febrero de 2006 dictada por el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Ibagué, donde decide no reponer el auto que niega la redosificación penal solicitada —fls. 82 a 88, cuaderno principal—.
— Copia de providencia de 8 de junio de 2006, en la cual el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagué, Sala de Decisión Penal confirma la decisión de negar la aplicación favorable de los beneficios previstos en el artículo 351 de 2006 a la condena impuesta a la accionante.
— Demanda de acción de tutela presentada por Esnel Urbano Viveros, José María Rodríguez y Eleuterio Grueso Riascos —fls. 2 a 5, cuaderno principal—.
— Copia de sentencia anticipada de veintiuno (21) de febrero de 2005 proferida por el Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado de Buga, donde los señores Esnel Urbano Viveros, José María Rodríguez y Eleuterio Grueso Riascos fueron condenados a la pena de prisión de 133 meses, diez (10) días de prisión por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes —fls— 24 a 32, tercer cuaderno—.
— Copia de auto de seis (6) de febrero de 2006 proferido por el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Buga, donde niega la readecuación de la pena impuesta a los condenados —fls. 88 a 92, cuaderno principal—.
— Copia de providencia de 10 de mayo de 2006 dictada por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga, en la que confirma la decisión adoptada por el Juzgado de Ejecución de Penas referente a la redosificación penal solicitada —fls. 93 a 101, cuaderno principal—.
5.1. En sentencia de 6 de junio de 2006 la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia denegó el amparo constitucional solicitado por el peticionario.
5.2. Dentro de sus consideraciones sostuvo que “es criterio reiterado y ampliamente divulgado por la jurisprudencia constitucional de la Sala, que la acción de tutela contra actuaciones judiciales y proveídos de este mismo talante resulta por regla general improcedente” (12) . Del mismo modo, expresó que se acepta la intervención excepcional del juez de tutela, cuando se trata de remediar situaciones de manifiesta arbitrariedad, capricho o ilegalidad judicial.
5.3. Por otra parte, anotó que en relación con la decisión adoptada por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga de revocar la prisión domiciliaria no era posible concluir la existencia de una vía de hecho, pues el fallo judicial se fundamentó en la apreciación de la Colegiatura sobre el criterio subjetivo que permitía conceder el mecanismo sustitutivo de la prisión. Así las cosas, en criterio de la Corte Suprema, “cuando el funcionario judicial entrega una razonable y ponderada interpretación a los términos empleados en la Ley, equivocado y desacertado resulta atribuirle a las razones y argumentos en ella contenidos el calificativo de caprichoso o arbitrario”.
En el pronunciamiento salvaron voto los magistrados Alfredo Gómez Quintero, Edgar Lombana Trujillo, Marina Pulido de Barón. Aclaró su voto el Magistrado Mauro Solarte Portilla.
6.3. Adicionalmente, en relación con el alcance del fallo T-091 de 2006 de la Corte Constitucional manifestó lo siguiente (13) :
“ a) Nadie puede desconocer la aplicación de la favorabilidad de una ley en materia penal cuando es permisiva, así se trate de una que no había nacido a la vida jurídica en el momento en que se produjeron los hechos materia de discusión;
“b) Esto no quiere decir que el precedente de tutela citado haya afirmado que necesariamente del cotejo entre la sentencia anticipada y la aceptación de cargos en audiencia de imputación surja un trato preferente. Lo que hay necesidad de mirar es si, en cada casi, realmente existe favorabilidad que —entre otras razones— puede determinarse por el momento procesal en que se sometió el sindicado a la sentencia anticipada porque, si es en la causa, la Ley 906 de 2004 puede resultar favorable;
“c) La tutela, además, es una institución respetabilísima pero genéricamente sólo opera entre partes; su efecto no puede ser para todos porque así no lo estableció la ley ni tampoco la Corte Constitucional”.
Igualmente, sostuvo que “la acción pública no constituye un mecanismo adicional ni alternativo a los consagrados en la legislación ordinaria; por el contrario, se trata de un instrumento residual, preferente y sumario para la protección inmediata de los derechos constitucionales fundamentales ante su menoscabo actual o una amenaza inminente por la acción u omisión antijurídica de cualquier autoridad pública o de los particulares en los casos previstos en la ley; y en este orden de ideas, procede cuando el afectado dispone de otro medio eficaz de defensa, salvo que se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable, conjunto de hipótesis que en el caso que se examina no convergen” (14) .
7.2. En su fallo, la Sala afirmó que la acción de tutela contra providencias judiciales es por regla general improcedente. A partir de este criterio, aseveró que tal acción constitucional constituye un “mecanismo residual y supletorio que no puede suplantar las vías ordinarias de reclamación judicial, por cuanto ellas son garantía de orden en un Estado Social de Derecho” (15) .
Igualmente, estimó que el no reconocimiento del beneficio penal solicitado por la accionante ante las autoridades correspondientes “es una materia eminentemente interpretativa, asunto que el juez constitucional no puede dirimir, toda vez que soslayaría la autonomía e independencia del juez natural, sin pasar por alto que, como se dijo, de la lectura de las providencias atacadas por esta vía se desprenden consideraciones jurídicas que, de manera razonada, sustentan la decisión, descartando la existencia de una vía de hecho” (16) .
7.3. La decisión adoptada en primera instancia en el trámite de acción de tutela fue impugnada por la accionante mediante memorial de 23 de octubre de 2006. No obstante, mediante auto de cuatro (4) de diciembre de 2006, dicha impugnación fue declarada desierta por extemporaneidad. Así mismo, se dispuso el envío del expediente a la Corte Constitucional para su eventual revisión (17) .
8.1. La Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia mediante fallo de diez (10) de octubre de 2006 negó el amparo constitucional solicitado por los accionantes. En el fallo señaló que la acción de tutela instaurada es improcedente ya que los actores cuestionaron una decisión proferida por juez natural, “debidamente razonada y no producto del alejamiento arbitrario, caprichoso o de la negligencia” (18) .
8.4. Mediante sentencia de 27 de noviembre de 2006, la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia confirmó la decisión adoptada en primera instancia, por la cual fue negada la protección del derecho al debido invocada por los accionantes. En su pronunciamiento, la Sala Civil indicó que las decisiones judiciales cuestionadas por los peticionarios “no son carentes de razonabilidad, pues obedecen a criterios interpretativos consustanciales a la función decisoria que les compete y tienen respaldo en respetables posiciones jurisprudenciales sobre la inaplicabilidad del principio de favorabilidad (…)” (19) .
En este orden de ideas, en criterio del ad quem, tanto los motivos esgrimidos por el Tribunal Superior del Distrito Superior de Buga referentes a circunstancias subjetivas que impedían conceder el beneficio penal solicitado como los argumentos reiterados por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia en el fallo de tutela en relación con la imposibilidad de aplicar de manera favorable la rebaja penal del artículo 351 de la Ley 906 de 2004 a sentencias anticipadas permiten concluir la inaplicabilidad de la redosificación punitiva en el caso de los accionantes.
Así mismo, fue ordenado que se solicitara al Juzgado Cuarto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Valledupar copia del fallo anticipado por el cual fue impuesta condena de prisión al accionante Daniel Vicente Rodríguez Silva en orden a que dicha información fuera incorporada al acervo probatorio del expediente T-1518676.
2. Con fundamento en las circunstancias planteadas en las acciones de tutela, corresponde a esta Sala (i) determinar si negar la aplicación de la rebaja de penas consagrada en la Ley 906 de 2004 para la figura de allanamiento a cargos del artículo 351 de Ley 906 de 2004 a personas condenadas en virtud de sentencia anticipada prevista en el artículo 40 de la Ley 600 de 2000 vulnera el derecho al debido proceso y el principio de favorabilidad en materia penal de las mismas y (ii) establecer si procede la acción de tutela contra una providencia judicial que niega la aplicación del principio de favorabilidad penal cuando aquélla no fue impugnada mediante los recursos ordinarios previstos en la legislación.
3. La acción de tutela como mecanismo constitucional para promover la defensa de los derechos fundamentales permite que las personas soliciten el amparo judicial de sus derechos frente a afectaciones o amenazas de los mismos por cualquier autoridad pública. Por este motivo, dado que las y los jueces son autoridades públicas, el control constitucional de sus actuaciones en orden a verificar la garantía de los derechos fundamentales de las personas en los trámites a su cargo puede ejercerse mediante la acción de tutela (20) .
4. Ahora bien, la consagración constitucional del Estado Social de Derecho en Colombia implica que las actuaciones de las autoridades estás sujetas a derecho, es decir a la normatividad vigente y en primer lugar, al Texto Fundamental. Por ello, en ejercicio de sus actuaciones corresponde a las autoridades judiciales garantizar los derechos constitucionales reconocidos tanto en la Constitución como en tratados internacionales de conformidad con los cuales deben interpretarse los derechos constitucionales (21) .
5. En este contexto, dada la finalidad de la acción de amparo constitucional, la acción de tutela contra sentencias judiciales, “se convierte no sólo en la última garantía de los derechos fundamentales, cuando quiera que ellos han sido vulnerados o amenazados por la acción o la omisión de una autoridad judicial, sino que sirve como instrumento para introducir la perspectiva de los derechos fundamentales a juicios tradicionalmente tramitados y definidos, exclusivamente, desde la perspectiva del derecho legislado” (22) tal como fue señalado en Sentencia C-590 de 2005.
Adicionalmente, la protección de derechos fundamentales mediante la acción de tutela se encuentra en armonía con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (23) y la Convención Americana sobre Derechos Humanos (24) que establecen la existencia de un mecanismo judicial que ampare a las personas contra actos que violen sus derechos fundamentales.
6. No obstante, el ejercicio de este mecanismo de protección constitucional frente a providencias judiciales se encuentra sometido a un conjunto de requisitos que debe ser verificado en cada caso, los cuales han sido desarrollados por la jurisprudencia constitucional y permiten la procedencia de la tutela contra providencias judiciales (25) .
Estas condiciones han sido clasificadas en dos categorías: Por una parte, requisitos de carácter general, los cuales se dirigen a analizar el agotamiento de vías judiciales ordinarias previas a la presentación de la acción de tutela, la existencia de un problema de relevancia y su carácter decisivo para vulnerar derechos fundamentales, la existencia de inmediatez en la presentación de la acción de tutela para controvertir una decisión judicial, la verificación de un perjuicio irremediable y por otra, requisitos especiales que se encuentran relacionados con la presencia de acciones u omisiones concretas en el trámite judicial que conducen a la vulneración de los derechos constitucionales fundamentales como la ausencia de justificación de un fallo o el desconocimiento de normas procesales.
“2. Que no exista otro medio de defensa eficaz e inmediato que permita precaver la ocurrencia de un perjuicio irremediable (26) . De allí que sea un deber del actor agotar todos los recursos judiciales ordinarios para la defensa de sus derechos fundamentales.
“4. Cuando se presente una irregularidad procesal, ésta debe tener un efecto decisivo o determinante en la sentencia que afecta los derechos fundamentales del actor.
“5. El actor debe identificar los hechos que generaron la vulneración de sus derechos fundamentales, y éstos debió alegarlos en el proceso judicial, si hubiese sido posible.
b) Requisitos especiales (27) .
“4. Cuando la violación de los derechos fundamentales por parte del funcionario judicial es consecuencia de la inducción en error de que es víctima por una circunstancia estructural del aparato de administración de justicia, lo que corresponde a la denominado vía de hecho por consecuencia (28) .
“8. Cuando la decisión del juez se fundamenta en la interpretación de una disposición en contra de la Constitución o cuando el juez se abstiene de aplicar la excepción de inconstitucionalidad ante una violación manifiesta de la Constitución siempre que se presente solicitud expresa de su declaración, por alguna de las partes en el proceso” (29) .
10. En Sentencia C-590 de 2005, esta corporación precisó que un defecto sustantivo o material como causal de procedibilidad de la acción de tutela se presenta cuando se decide con base en normas inexistentes o inconstitucionales (30) o que presentan una evidente y grosera contradicción entre los fundamentos y la decisión.
Igualmente, han sido reseñadas algunas situaciones que configuran un defecto sustantivo vulneratorio de derechos fundamentales. De esta forma, en virtud del fallo T-061 de 2007 reiterado en providencia T-244 de 2007, el defecto sustantivo se presenta, (i) cuando la decisión cuestionada se funda en una norma indiscutiblemente inaplicable al caso concreto, es decir, por ejemplo, la norma empleada no se ajusta al caso o es claramente impertinente (31) , o no se encuentra vigente por haber sido derogada (32) , o por haber sido declarada inconstitucional (33) , (ii) cuando a pesar del amplio margen interpretativo que la Constitución le reconoce a las autoridades judiciales, la interpretación o aplicación que se hace de la norma en el caso concreto, desconoce sentencias con efectos erga omnes que han definido su alcance (34) , (iii) cuando la interpretación de la norma se hace sin tener en cuenta otras disposiciones aplicables al caso y que son necesarias para efectuar una interpretación sistemática (35) , (iv) cuando la norma aplicable al caso concreto es desatendida y por ende inaplicada (36) , o (v) porque a pesar de que la norma en cuestión está vigente y es constitucional, no se adecua a la situación fáctica a la cual se aplicó, porque a la norma aplicada, por ejemplo, se le reconocen efectos distintos a los expresamente señalados por el legislador (37) .
12. Así pues, en virtud de la jurisprudencia constitucional, se vulnera el derecho fundamental al debido proceso y por tanto se configura un defecto sustantivo que permite la procedencia de la tutela contra providencias judiciales, en casos en los cuales las autoridades judiciales competentes niegan la aplicación favorable de normas contenidas en la Ley 906 de 2004 frente a procesos tramitados y decididos bajo la vigencia de la Ley 600 de 2000 (38) .
De esta forma, en providencia T-941 de 2006, la Corte señaló (39) :
“… se configura un defecto sustancial consistente en haber tomado la decisión con fundamento en una normatividad que no era la aplicable al caso concreto. Así, el Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad fundamentó su decisión en una providencia de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, según la cual a los casos de los condenados que se acogieron a sentencia anticipada en vigencia del artículo 40 de la Ley 600 no les es aplicable, en virtud del principio de favorabilidad, la rebaja de pena establecida en el inciso 1º del artículo 351 de la Ley 906. Así mismo lo resolvió el tribunal accionado, al confirmar la sentencia del a quo.
Esa interpretación que se hizo del principio de favorabilidad es violatoria del artículo 29 inciso 3º de la Constitución que prevé un concepto amplio de favorabilidad, sin restricciones relativas a los condenados y sin ubicarlo en el estrecho margen de la norma sustantiva favorable; aspectos que están superados en el ámbito normativo y jurisprudencial, a partir de la amplia concepción constitucional y que fueron interpretados por los accionados de manera negativa a los derechos fundamentales de la actora”.
“Por consiguiente y en armonía con lo que ha sostenido la Corte en anteriores oportunidades, tratándose del tránsito legislativo entre la Ley 600 de 2000 y la Ley 906 de 2004, las autoridades judiciales pueden aplicar con carácter retroactivo la norma reciente y conferir beneficios establecidos en la misma si resultan más favorables en el caso particular frente a figuras jurídicas semejantes pero reguladas de manera distinta en las leyes mencionadas (40) .
“En consecuencia, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Popayán infringió la Constitución Política, pues desconoció que la sentencia anticipada y la aceptación de cargos son figuras análogas ante las cuales procede aplicar el principio de favorabilidad. Por este motivo, incurrió en una de las causales que hace procedente la acción de tutela contra providencias judiciales, esto es, un defecto sustantivo por una interpretación inconstitucional de la Ley 906 de 2004 e inaplicar el artículo 351 de dicha Ley a la situación del señor Bernardo Antonio David (41) .
“Como lo ha sostenido la jurisprudencia de esta Corte las figuras de sentencia anticipada y allanamiento a cargos son semejantes y por tanto, corresponde aplicar el descuento punitivo hasta de la mitad de la pena previsto en el artículo 351 de la Ley 906 de 2004 en relación con las condenas impuestas mediante sentencia anticipada.
“28. Por consiguiente, la decisión del tribunal superior es violatoria del debido proceso del accionante, por cuanto desconoció la aplicación del principio de favorabilidad que permitía readecuar la condena impuesta al señor Jorge Luis Peñuela Marín mediante sentencia anticipada a la luz de los parámetros dispuestos en la ley para la figura del allanamiento o aceptación de cargos. Por este motivo, incurrió en una causal de procedibilidad de la acción de tutela contra providencias judiciales por violación directa de la Constitución, al inaplicar el artículo 29 de la Carta en relación con el principio de favorabilidad.
a) El principio de favorabilidad penal constituye un elemento fundamental del debido proceso consagrado en el artículo 29 constitucional e implica que en materia penal, la ley permisiva o favorable, aun cuando sea posterior, se aplicará de preferencia a la restrictiva o desfavorable. Esta cláusula se encuentra incluida en tratados internacionales de derechos humanos, a partir de los cuales en asuntos punitivos debe preferirse la ley benigna frente a la desfavorable como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (42) y la Convención Americana de Derechos Humanos (43) .
b) El principio de favorabilidad penal es una excepción al principio de irretroactividad de la ley penal. Lo anterior, por cuanto en situaciones de tránsito legislativo, la autoridad judicial debe evaluar los efectos de la ley en el caso y aplicar la norma que resulte más benigna aún cuando la norma sea posterior a la conducta que es objeto de juzgamiento (44) .
c) Dado que el Texto Constitucional regula toda aplicación de la normatividad penal, el principio de favorabilidad opera frente a normas procesales y de contenido sustancial (45) .
d) La Ley 906 de 2004 puede aplicarse de manera favorable en relación con conductas que fueron juzgadas bajo la vigencia de la Ley 600 de 2000. Así mismo, esta aplicación benéfica de la Ley 906 de 2004 puede presentarse en distritos judiciales donde la misma no ha entrado en vigencia, lo cual es compatible con el principio de igualdad constitucional (46) .
De esta manera, el principio de favorabilidad es aplicable en relación con procesos concluidos y por ello, no es posible restringir la aplicación de la cláusula constitucional frente a personas que ya cuentan con sentencia condenatoria (47) .
e) Las autoridades judiciales en su labor de interpretación deben establecer en el caso concreto cuál es la norma más favorable a los intereses del procesado o sentenciado. En virtud de lo anterior, el principio de favorabilidad atañe al examen de situaciones concretas.
f) El principio de favorabilidad se encuentra supeditado a situaciones análogas reguladas de manera diferente en la normatividad. Por tanto, en caso de evidenciarse la existencia de una norma más favorable en el nuevo sistema relacionada con instituciones que guardan la misma identidad debe aplicarse la norma más benéfica (48) .
En virtud de este postulado y en relación con los casos sometidos a estudio de la Sala, ha sido concluido que el principio de favorabilidad en materia penal es aplicable en situaciones de terminación anticipada del proceso que se encuentran reguladas de manera similar en la Ley 906 de 2004 y la Ley 600 de 2000. Es decir que dada la existencia de una identidad de supuestos fácticos de las figuras de sentencia anticipada —Ley 600 de 2000— y allanamiento o aceptación de caros —Ley 906 de 2004- debe aplicarse el principio de favorabilidad penal cuando la regulación de la nueva legislación resulte más beneficiosa al procesado o condenado.
A la luz de las sentencias T-091 de 2006, T-1026 de 2006, T-941 de 2006 T-015 de 2007 y más recientemente T-232 de 2007, las similitudes entre las figuras de terminación anticipada del proceso se presentan en diferentes ámbitos, a saber: (i) la finalidad de las figuras jurídicas es la misma, la cual consiste en mayor eficacia y eficiencia de la administración de justicia; (ii) el trámite de las figuras es similar pues ambas figuras están precedidas por una formulación de cargos contra el procesado; (iii) en ambas situaciones existe control por parte del o la juez que interviene apara verificar la protección de derechos fundamentales de la persona que se acoge a la terminación anticipada; (iv) el fundamento constitucional es la presunción de inocencia de la persona procesada; (v) ambas instituciones se surten de conformidad con el principio de publicidad, (vi) en la aplicación de las figuras de terminación anticipada las partes están sometidas al principio de lealtad y buena fe; (vii) Ambas instituciones conllevan una modalidad de confesión que implica la aceptación de responsabilidad por parte del procesado; (viii) En el trámite de las modalidades de terminación anticipada se demanda la asistencia de un defensor de la persona que va a aceptar su responsabilidad.
Así mismo, las decisiones de instancia en los trámites de acción de tutela negaron el amparo constitucional solicitado por diversos motivos, a saber: (i) la imposibilidad de homologar las figuras de sentencia anticipada —Ley 600 de 2000— y allanamiento o aceptación de cargos —Ley 906 de 2004— con el fin de aplicar favorablemente los beneficios consagrados en ésta última normatividad y (ii) la improcedencia de la acción de tutela contra las providencias judiciales cuestionadas y contra las cuales podían ejercer los recursos contemplados en la jurisdicción ordinaria.
16.1. En primer lugar, los casos bajo revisión tratan cuestiones relevantes constitucionalmente, toda vez que se trata de la vigencia del derecho fundamental al debido proceso, el cual conlleva la aplicación favorable de la ley penal a las personas sujetas a la potestad punitiva del Estado. Adicionalmente, la revisión de los casos permitirá evidenciar si las autoridades demandadas mediante la acción de tutela han cumplido con el precepto constitucional del artículo 5º del Texto Fundamental cuyo tenor señala “El Estado reconoce, sin discriminación alguna, la primacía de los derechos inalienables de la persona y ampara a la familia como institución básica de la sociedad”.
16.2. En los casos de los demandantes Henry Villarraga Prieto (Expediente T-1517857), Esnel Urbano Viveros, José María Rodríguez, Eleuterio Grueso Riascos (Exp. T-1519471) y Diana Said Manrique Aldana (T-1532009), la Sala observa que fueron agotados los recursos judiciales ordinarios para la defensa de sus derechos fundamentales. En efecto, en los expedientes se encuentran las copias de las sentencias proferidas en primera y segunda instancias, donde fueron resueltas las solicitudes de redosificación de las condenas impuestas mediante sentencia anticipada, a fin de que las mismas fueran rebajadas a la luz de lo dispuesto para la aceptación o allanamiento a cargos de la Ley 906 de 2004.
No obstante, en el caso del señor Henry Villarraga Prieto (Exp. T-1518676), el demandante no agotó el mecanismo ordinario de defensa de sus derechos. Lo anterior, por cuanto si bien solicitó en reiteradas oportunidades el beneficio penal de rebaja de pena previsto en la Ley 906 de 2004 ante el Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad competente para ejercer la vigilancia del cumplimiento de su condena, las cuales le fueron resueltas de manera negativa, el peticionario omitió impugnar tales decisiones es decir, presentar el recurso de reposición ante el Juzgado de Ejecución Penal correspondiente y apelación ante el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Valledupar.
16.3 En tercer término, esta Sala encuentra que en los casos sometidos a estudio existe una relación de inmediatez entre las providencias judiciales que se cuestionan y la solicitud de amparo constitucional. En efecto, en el expediente T-1517857 se observa que la providencia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga que revocó la aplicación favorable de la Ley 906 de 2004 fue proferida el 4 de abril de 2006 y la demanda de tutela se presentó el 20 de mayo siguiente; en el expediente T-1519471, los actores acudieron a la acción de tutela 26 de agosto de 2006 y cuestionaron la decisión del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga que había sido emitida el 10 de mayo de 2006; en el caso del expediente T-1532009, la actora formuló acción de tutela 29 de junio de 2006 contra la decisión del Tribunal de Ibagué de 8 de junio de 2006.
17. Ahora bien, corresponde a esta Sala determinar si en los casos objeto de revisión se configuró la violación del derecho al debido proceso de las y los peticionarios por falta de aplicación de la cláusula de favorabilidad penal y por ende, se configuró un defecto sustantivo en las providencias donde se negó otorgar de manera favorable la rebaja de pena del artículo 351 de la Ley 906 de 2004 para la figura de aceptación o allanamiento a cargos a sentencias anticipadas dictadas a la luz de la Ley 600 de 2000, que permita la procedencia de la acción de tutela contra las decisiones cuestionadas.
19. A la luz de las consideraciones de este fallo, la Sala considera que la decisión adoptada por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga vulneró el derecho al debido proceso del actor, por la falta de aplicación del principio de favorabilidad al que tenía derecho el condenado. Por tanto, en la providencia aludida se configuró un defecto sustantivo que permite la procedencia de la acción de tutela contra la decisión dictada por el Tribunal Superior de Buga.
En efecto, los argumentos esgrimidos por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga acerca de la imposibilidad de conceder de manera favorable vulneraron el derecho del señor Henry Villarraga al debido proceso, ya que esta corporación ha establecido (i) que la aplicación favorable de los beneficios establecidos en la Ley 906 de 2004 para la figura de allanamiento o aceptación de cargos es posible frente a sentencias condenatorias dictadas de manera anticipada pues son figuras análogas en relación con las cuales opera el principio de favorabilidad y (ii) que los beneficios penales de la Ley 906 de 2004 pueden ser aplicados en relación con procesos terminados a los cuales no les fue aplicado el aumento de penas contemplado en la Ley 890 de 2004 (49) .
En consecuencia, el numeral primero (1º) de la providencia de 4 de abril de 2006 dictada por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga que negó la aplicación favorable de la rebaja de pena solicitada por el peticionario se dejará sin efecto. Así mismo será confirmado el numeral primero (1º) del auto interlocutorio 1345 de 2005 proferido por el Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Palmira, en virtud del cual se redosificó la pena impuesta al señor Henry Villarraga Prieto y fijó la misma en cincuenta y siete (57) meses y nueve (9) días de prisión.
21. El señor Daniel Vicente Rodríguez Silva presentó acción de tutela el 28 de agosto de 2006 contra el Juzgado Primero (1º) de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Valledupar, con fundamento en que tal despacho negó la aplicación favorable de la rebaja de pena contemplada en el artículo 351 de la Ley 906 de 2004 a la condena que le fue impuesta mediante sentencia anticipada en el año 2004.
22. Tal como fue señalado en el numeral 15.2 de las consideraciones precedentes en el expediente objeto de examen no se observa que el peticionario impugnó la decisión adoptada por el Juzgado de Ejecución Penal. Es decir, no agotó el recurso judicial ordinario previsto en la legislación contra la decisión adversa a sus pretensiones. Por tanto, no se cumplió el requisito general de procedibilidad de la acción de tutela contra providencias judiciales en relación con la necesidad de presentar recursos judiciales ordinarios contra la decisión judicial presuntamente violatoria de los derechos fundamentales (50) .
23. Adicionalmente, de acuerdo con las circunstancias del caso no existen circunstancias excepcionales que permitan exonerar al peticionario de la carga de impugnar mediante la vía ordinaria la decisión emitida por el juzgado de ejecución penal correspondiente. Es así como, (i) el accionante no se encuentra en una situación de absoluta imposibilidad de presentar recursos contra las providencias dictadas por el Juzgado Penal de Ejecución en relación con el control que el mismo ejerce sobre el cumplimiento de condenas (51) , (ii) no se observa la vulneración de derechos de niñas y niños como consecuencia de no conceder el amparo constitucional deprecado por el actor (52) , (iii) no es posible concluir que el recurso de apelación ante el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Valledupar que eventualmente podría interponer el accionante carece de idoneidad o eficacia para amparar los derechos cuya protección es solicitada (53) . En este orden, la Sala no puede señalar que el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Valledupar se pronunciará de manera contraria al reconocimiento de los beneficios penales que pretende el actor en virtud del principio de favorabilidad y por tanto, se esté ante una amenaza de otros derechos constitucionales como la igualdad o el acceso a la administración de justicia que deba ser acaparada en esta oportunidad.
26. En el caso objeto de examen, la Sala estima que las decisiones cuestionadas por el peticionario conllevan un defecto sustantivo que permite la procedibilidad de la acción de tutela contra los fallos judiciales cuestionados. En efecto, tanto el Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad como el tribunal superior del distrito judicial competente omitieron aplicar el principio de favorabilidad penal solicitado por la accionante, aún cuando se evidenciaban los factores que conducían a su vigencia con respecto a la señora Diana Said Manrique Aldana.
27. En efecto, tal como fue señalado en el fundamento 12 de las consideraciones precedentes y en armonía con la jurisprudencia constitucional, dada la finalidad y otras características procesales, la terminación anticipada del proceso penal mediante el allanamiento o aceptación de cargos que realiza el procesado al amparo de la Ley 906 de 2004 es referente de la figura de sentencia anticipada que regula la Ley 600 de 2000 en el artículo 40. En consecuencia, ha sido afirmado por esta Corte que de acuerdo con el análisis de las circunstancias del caso, es posible aplicar de manera favorable los beneficios penales del artículo 351 de la Ley 906 de 2004 a las condenas anticipadas del anterior sistema de enjuiciamiento.
Por consiguiente, dejará sin efectos el numeral segundo (2º) del Auto proferido el 21 de noviembre de 2005 por el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Ibagué, donde se negó la rebaja de pena prevista en el artículo 351 de la Ley 906 de 2004 así como la decisión adoptada por la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagué que confirmó la negativa de aplicación del principio de favorabilidad. Finalmente, ordenará al Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Ibagué, que dicte nuevamente una providencia en la cual decida sobre la petición de favorabilidad penal de la accionante, con sujeción a las consideraciones de esta sentencia.
En primer término, tal como fue expresado en el numeral 12 de este fallo, el principio de favorabilidad se encuentra vigente con respecto a la Ley 906 de 2004 y su aplicación no puede ser negada, pues se vulneraría el derecho a la igualdad de las personas. Adicionalmente, la aplicación favorable de normas se presenta tanto frente a personas procesadas como condenadas. Por ende, el principio de favorabilidad debe aplicarse a situaciones tramitadas y decididas bajo la Ley 600 de 2000 como frente a las que fueron iniciadas a partir de la vigencia de la Ley 906 de 2004.
32. En consecuencia, se concederá el amparo constitucional solicitado por los señores Esnel Urbano Viveros, José María Rodríguez Valencia y Eleuterio Grueso Riascos y se revocará el fallo de segunda instancia dictado dentro del trámite de acción de tutela por la Corte Suprema de Justicia. Igualmente, dado que tanto el Juzgado de Ejecución de Penas como el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga negaron la redosificación de la condena y que el juicio de favorabilidad debe efectuarse en concreto por el juez competente, la Sala ordenará al Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Buga dictar una nueva providencia en la cual realice la redosificación penal, con sujeción a las consideraciones de esta sentencia.
Ahora bien, con el fin de hacer efectiva la protección del derecho constitucional al debido proceso y en particular la aplicación del principio de favorabilidad penal, la Sala adoptará dos clases de órdenes, a saber: (i) En el caso T-1517857, donde el Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad concedió la aplicación del principio de favorabilidad y luego el tribunal revocó la rebaja penal, la Sala dejará sin efectos la decisión del tribunal concerniente a la no aplicación del principio de favorabilidad y en su lugar, confirmará la decisión del Juzgado de Ejecución de Penas que ordenó la rebaja de pena por virtud del principio de favorabilidad. (ii) Por el contrario, en los procesos T-1519471 y T-1532009 en los que tanto el Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad como el tribunal superior negaron la aplicación del principio de favorabilidad, se dejarán sin efecto las decisiones relacionadas con la aplicación del principio de favorabilidad y se ordenará que el Juzgado de Ejecución de Penas correspondiente emita una nueva providencia que se ajuste a las consideraciones de esta sentencia en relación con la aplicabilidad del principio de favorabilidad penal.
Finalmente, importa destacar que en las dos clases de órdenes aludidas en el párrafo anterior, se dejarán en firme las decisiones judiciales que se encuentran relacionadas con aspectos ajenos a la aplicación del principio de favorabilidad en las providencias judiciales como el caso de las solicitudes de libertad condicional y prisión domiciliaria.
PRIMERO. REVOCAR la sentencia dictada por la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal el seis (6) de junio de 2006, dentro del trámite del expediente T-1517857, por la cual negó la tutela promovida por Henry Villarraga Prieto contra la Sala Segunda de Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga y en su lugar, CONCEDER la tutela de su derecho fundamental al debido proceso.
SEGUNDO. DEJAR SIN EFECTO, el numeral primero (1º) de la providencia de 4 de abril de 2006 dictada por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga, que negó la aplicación favorable de la rebaja de penas prevista en la Ley 906 de 2004 al señor Henry Villarraga Prieto, accionante en el expediente T-1517857.
En consecuencia, DEJAR EN FIRME el numeral primero (1º) del auto interlocutorio No. 1345 de 2005 proferido por el Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Palmira, que obra en el expediente T-1517857, en virtud del cual se redosificó la pena impuesta al señor Henry Villarraga Prieto y fijó la misma en cincuenta y siete (57) meses y nueve (9) días de prisión.
TERCERO. CONFIRMAR por los motivos expuestos en esta providencia, la sentencia dictada por la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal el catorce (14) de diciembre de 2006, dentro del trámite del expediente T-1518676, por la cual negó la tutela promovida por Daniel Vicente Rodríguez Silva contra el Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Valledupar, con citación oficiosa del Juzgado Cuarto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Valledupar.
CUARTO. REVOCAR la sentencia dictada por la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal el diez (10) de octubre de 2006, dentro del trámite del expediente T-1519471, por la cual negó la tutela promovida por Diana Said Manrique Aldana contra el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Ibagué y la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagué y en su lugar, CONCEDER la tutela de su derecho fundamental al debido proceso.
QUINTO. DEJAR SIN EFECTO, el numeral segundo (2º) del auto de 21 de noviembre de 2005 dictado por el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Ibagué que obra en el expediente T-1519471 y negó la aplicación del principio de favorabilidad penal a la condena impuesta a la señora Diana Said Manrique Aldana e igualmente, la providencia de ocho (8) de junio de 2006 proferida por la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagué sobre la inaplicación del principio de favorabilidad penal a la condena de la peticionaria.
SEXTO. REVOCAR la sentencia dictada por la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil el veintisiete (27) de noviembre de 2006, dentro el trámite del expediente T-1532009, por la cual negó la tutela promovida por Esnel Urbano Viveros, José María Rodríguez Valencia y Eleuterio Grueso Riascos contra el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Buga y la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga y en su lugar, CONCEDER la tutela del derecho fundamental de los peticionarios al debido proceso.
SÉPTIMO. DEJAR SIN EFECTO, el auto interlocutorio º00127 de seis (6) de febrero de 2006 dictado por el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Buga e igualmente, la providencia de diez (10) de mayo de 2006 proferida por la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga, que obran en el expediente T-1532009, en las cuales fue negada la aplicación favorable de la rebaja de penas prevista en la Ley 906 de 2004 a los señores Esnel Urbano Viveros, José María Rodríguez Valencia y Eleuterio Grueso Riascos.
(1) Por la cual se expide el Código de Procedimiento Penal. Diario Oficial Nº 44.097 del 24 de julio de 2000.
(2) Por la cual se expide el Código de Procedimiento Penal. Diario Oficial Nº 45.658, de 1º de septiembre de 2004.
(3) Folio 17, cuaderno principal expediente T- 1517857.
(4) Folio 47, segundo cuaderno expediente T-1517857.
(5) Ver copia de notificaciones en folios 131 a 133, cuaderno principal expediente T-1519471.
(7) Folio 61, cuaderno principal expediente T-1532009.
(12) Folio 38, cuaderno principal expediente T- 1517857.
(13) Cfr. folio 31, cuaderno principal expediente T-1518676.
(14) Cfr. folio 11, segundo cuaderno expediente T-1518676.
(15) Ver folio 215, cuaderno principal expediente T-1519471.
(17) Cfr. Folio 269, cuaderno principal expediente T-1519471.
(19) Ver folio 19, segundo cuaderno expediente T-1532009.
(20) En Sentencia C-543 de 1992 la Corte Constitucional afirmó que "de conformidad con el concepto constitucional de autoridades públicas, no cabe duda de que los jueces tienen esa calidad en cuanto les corresponde la función de administrar justicia y sus resoluciones son obligatorias para particulares y también para el Estado".
(21) El artículo 93 señala "Los tratados y convenios internacionales ratificados por el Congreso, que reconocen los derechos humanos y que prohíben su limitación en los estados de excepción, prevalecen en el orden interno.
"Los derechos y deberes consagrados en esta Carta, se interpretarán de conformidad con los tratados internacionales sobre derechos humanos ratificados por Colombia.
(25) En jurisprudencia constitucional inicial estableció que la acción de tutela es el mecanismo idóneo para restablecer derechos fundamentales conculcados mediante una decisión judicial cuando se presentaba una "vía de hecho". No obstante, esta denominación fue sustituida por el concepto de causales de procedibilidad de la acción de tutela, según fue ratificado en la Sentencia C-590 de 2005.
(29) Al respecto pueden consultarse las sentencias SU-1184 de 200, T-522 de 2001 y T-1265 de 2000.
(30) [Cita del aparte transcrito] Sentencia T-522/2001.
(36) Corte constitucional, Sentencia T-056 de 2005.
(39) En el asunto estudiado por la Corte, la accionante instauró acción de tutela contra las providencias proferidas por el Juzgado Décimo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Bogotá y contra la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá, donde le fue negada la redosificación punitiva de su condena, solicitada con fundamento en lo dispuesto en el inciso 1º del artículo 351 de la Ley 906 de 2004, en virtud del principio de favorabilidad establecido en el artículo 29 de la Constitución Política.
(41) [Cita del aparte transcrito] En un caso similar, en sentencia T-1112 de 2005 la Corte Constitucional estimó que la decisión adoptada por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Neiva de revocar la redosificación penal otorgada por un juez de ejecución con fundamento en el principio de favorabilidad, era violatoria de derechos fundamentales y permitía la procedibilidad de la acción de tutela. En su fallo afirmó “ (…) el Auto de mayo 10 de 2005 del Tribunal Superior accionado, que revocó la mencionada redosificación de la pena al actor, incurrió en una de las causales que hace procedente la acción de tutela contra providencias judiciales, esto es, vía de hecho por defecto sustantivo, al emplear interpretaciones inconstitucionales de la Ley 906 de 2004, e inaplicar las disposiciones que dada la favorabilidad eran pertinentes a las pretensiones del señor Cruz Vergara, desbordando así el principio de autonomía judicial en detrimento de los derechos fundamentales del afectado”.
(42) Aprobado mediante Ley 74 de 1968 artículo 15-1 que “Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueran delictivos según el derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito. Si con posterioridad a la comisión del delito la ley dispone la imposición de una pena más leve, el delincuente se beneficiará de ello”.
(43) Aprobada mediante Ley 16 de 1972. El artículo 9º de la Convención Americana sobre Derechos Humanos señala “Principio de legalidad y de retroactividad. Nadie puede ser condenado por acciones u omisiones que en el momento de cometerse no fueran delictivas, según el derecho aplicable. Tampoco puede imponerse pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito. Si con posterioridad a la comisión del delito la ley dispone la imposición de una pena más leve, el delincuente se beneficiará de ello”.
(48) Consultar sentencias T-091 de 2006, T-015 de 2007.
(50) Ver sentencias T-1026 de 2006 y T-441 de 2003. En esta última fue afirmado: “La Corte Constitucional ha señalado que, en punto a la tutela contra sentencias judiciales, es menester que la persona haya utilizado los medios de defensa dispuestos en los respectivos regímenes procedimentales, pues de lo contrario la tutela se tornaría en un instrumento dirigido a subsanar errores y yerros imputables a las partes en el proceso y no, como corresponde, a controlar la conformidad de decisiones judiciales con la Constitución”.
(52) Cfr. sentencia T- 329 de 1996, donde la Corte establece como regla que la tutela resulta procedente, a pesar de no agotar los medios ordinarios de defensa, cuando derechos fundamentales de las menores (en aquél caso la filiación) son desconocidos por la decisión judicial.
(53) Este aspecto puede estudiarse en sentencia T-232 de 2007, donde la Corte revisó un caso en el cual a la persona le había sido negada la aplicación favorable del artículo 351 de la Ley 906 de 2004 por el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas de Popayán correspondiente y presentó acción de tutela sin agotar previamente el recurso de apelación ante el Tribunal Superior del Distrito. Sobre la procedencia de la acción de tutela aún cuando no se observaba el agotamiento del mecanismo ordinario esta Corporación afirmó:
“22. Tal como se señaló en el fundamento Nº 9 de esta sentencia, en eventos como el presente, en que el orden jurídico ofrece otro medio judicial para la defensa de los derechos fundamentales que el demandante considera vulnerados, corresponde al juez de tutela analizar si el mismo presenta la idoneidad y eficacia para la plena protección de los derechos fundamentales. El grado de eficacia del medio alterno debe apreciarse, en atención a las circunstancias en que se encuentre el solicitante y a los derechos fundamentales involucrados.
“Es ineficaz en concreto, por cuanto como se puede constatar a través de piezas que forman parte del expediente el accionante se encuentra privado de la libertad en la jurisdicción del Distrito Judicial de Popayán, cuya máxima autoridad (El Tribunal Superior de Distrito) y quien debería resolver la impugnación contra la decisión que le negó el beneficio, se ha declarado contrario a la aplicación del principio de favorabilidad en casos similares. Lo que permite inferir una alta probabilidad de que ante una impugnación en sede ordinaria se aplique el criterio ya expresado por esa Corporación al definir la acción de tutela, oportunidad en la que se pronunció sobre el fondo del asunto, pese a haber argumentado una causal de improcedencia de la acción de tutela consistente en la existencia de otro mecanismo idóneo de defensa como era la impugnación del auto, recurso que esa misma instancia debería resolver”.

References: artículo 351
 artículo 461
 artículo 314
 artículo 530
 artículo 351
 artículo 351
 artículo 14
 artículo 906
 artículo 351
 artículo 14
 artículo 64
 artículo 480
 artículo 351
 artículo 351
 artículo 351
 artículo 40
 artículo 40
 artículo 351
 artículo 29
 artículo 351
 artículo 351
 artículo 29
 artículo 29
 artículo 5
 artículo 351
 artículo 351
 artículo 40
 artículo 351
 artículo 351
 artículo 93
 artículo 351
 artículo 29
 artículo 15
 artículo 9
 artículo 351