Source: http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/Autos/1996/A066-96.htm
Timestamp: 2017-11-25 00:04:57+00:00

Document:
A066-96
Auto 066/96
SENTENCIA DE LA CORTE CONSTITUCIONAL-Improcedencia de fallos complementarios
Si no hay recursos contra las sentencias de la Corte ni cabe aclaración o adición a las mismas, mal puede entenderse que ella conserve competencia, después de terminado el proceso de constitucionalidad, para seguir profiriendo fallos, sean éstos complementarios o de corrección o cambio de lo ya resuelto. Una vez pronunciada la sentencia que pone fin al proceso, la Corte pierde competencia en relación con el asunto que fue objeto de aquél.
EXCEPCION DE INCONSTITUCIONALIDAD-Disposiciones de carácter general/SENTENCIA DE LA CORTE CONSTITUCIONAL-Intangibilidad
La excepcional posibilidad de inaplicación, por la flagrante y evidente oposición a los principios y preceptos de la Carta Política, se tiene frente a disposiciones de carácter general y abstracto producidas en los distintos niveles dentro de la escala normativa que integra el orden jurídico del Estado (leyes, decretos, resoluciones, ordenanzas, acuerdos, etc). Que una sentencia sea finalmente una norma, en cuanto a la postre representa una orden de ineludible cumplimiento que rige el asunto concreto sometido al examen del juez, no es algo que permita concluir en equipararla a las normas susceptibles de ser inaplicadas, entre otras razones porque respecto de las providencias judiciales existen numerosos mecanismos dentro del sistema jurídico para verificar y asegurar que se ajusten a los mandatos constitucionales. No siendo el caso de alguno de ellos, la sentencia obliga y frente a ella no cabe excepción alguna.
Referencia: Solicitud de "Sentencia complementaria"
El ciudadano JORGE LUIS PABON APICELLA presentó demanda de inconstitucionalidad contra el artículo 40 del Código de Procedimiento Civil.
Mediante Sentencia C-244A del 30 de mayo de 1996, la Corte Constitucional se declaró inhibida para resolver de fondo sobre la constitucionalidad de la norma acusada, teniendo en cuenta que fue derogada por los artículos 65 a 74 de la Ley Estatutaria de la Administración de Justicia (270 de 1996), lo cual implicaba, a su juicio, la sustracción de materia y la improcedencia de la decisión de mérito.
Basta una lectura del artículo 40 del Código de Procedimiento Civil, aquí impugnado, para verificar que, si bien tiene el mismo objeto de las disposiciones estatutarias transcritas -la consagración de una acción en cabeza de los particulares y de un procedimiento apto para deducir las responsabilidades del juez por los perjuicios que les causen en ejercicio de su función-, establece causales que son subsumidas en aquellas y consagra reglas divergentes de las ahora estipuladas y la competencia directa del juez civil, todo lo cual ha sufrido mutación, en cuanto obedece actualmente a un conjunto normativo unificado por la Ley Estatutaria.
Todo lo anterior permite concluir que la norma objeto de proceso no puede subsistir junto con la regulación plasmada en la Ley Estatutaria, ya que las reglas procesales a las que daba lugar han sido sustituídas.
Carece de objeto, entonces, la decisión de fondo acerca de su constitucionalidad o inconstitucionalidad".
En escrito del 29 de octubre, el ciudadano demandante solicitó a la Corte Constitucional resolver, mediante "sentencia complementaria" sobre "un tema implicado forzosamente como asunto contemplable OFICIOSAMENTE en la decisión final".
En confusos términos, el ciudadano PABON expuso que la supuesta omisión del fallo consistió en no verificar si la disposición derogada, en su numeral 4, Sector II, continuaba produciendo efectos, pues en tal caso la Corporación ha debido pronunciarse sobre la inexequibilidad demandada.
En el referido escrito se opone a la Sentencia C-244A de 1996 la excepción de inconstitucionalidad (artículo 4 C.P.), "por haber omitido pronunciarse sobre la inexequibilidad del sector del numeral 3 del art. 40 del Cödigo de Procedimiento Civil. en cuestión".
1. Improcedencia del recurso instaurado
El artículo 49 del Decreto 2067 de 1991 dispone que "contra las sentencias de la Corte Constitucional no procede recurso alguno".
Desconociendo este perentorio mandato legal, el actor, al establecer que el fallo proferido por esta Corporación el pasado 30 de mayo fue adverso a sus pretensiones, ha buscado recurrir contra él, dando a su solicitud la apariencia de un reclamo a la Corte por no haberse pronunciado sobre un aspecto muy específico de la norma demandada, arguyendo, sin probarlo, que está produciendo efectos.
En Sentencia C-113 del 25 de marzo de 1993 (M.P.: Dr. Jorge Arango Mejía), esta Corte manifestó:
"Sea lo primero decir que la Constitución misma no ha previsto recurso alguno contra las sentencias que se dictan en asuntos de constitucionalidad. Y si la Constitución no lo establece, mal podría hacerlo una norma de inferior jerarquía.
Pero, por sobre todo, hay que tener en cuenta que ninguna de las normas de la Constitución que reglamentan la jurisdicción constitucional, confiere a la Corte la facultad de aclarar sus sentencias. Por el contrario, según el artículo 241, "se le confía la guarda de la integridad y supremacía de la Constitución en los estrictos y precisos términos de este artículo." Y entre las 11 funciones que cumple, no está tampoco la facultad de que se trata".
Si no hay recursos contra las sentencias de la Corte ni cabe aclaración o adición a las mismas, mal puede entenderse que ella conserve competencia, después de terminado el proceso de constitucionalidad, para seguir profiriendo fallos, sean éstos complementarios o de corrección o cambio de lo ya resuelto.
En otros términos, una vez pronunciada la sentencia que pone fin al proceso, la Corte pierde competencia en relación con el asunto que fue objeto de aquél.
2. Improcedencia de la excepción de inconstitucionalidad. Intangibilidad de las sentencias de la Corte Constitucional
La excepción de inconstitucionalidad, prevista en el artículo 4 de la Carta Política, ha sido entendida por la Corte de la siguiente manera:
Fluye de lo anterior con toda claridad que una cosa es la norma -para cuyo anonadamiento es imprescindible el ejercicio de la acción pública y el proceso correspondiente- y otra bien distinta su aplicación a un caso concreto, la cual puede dejar de producirse -apenas en ese asunto- si existe la aludida incompatibilidad entre el precepto de que se trata y los mandatos constitucionales (artículo 4º C.N.). (Cfr. Corte Constitucional. Sala Primera. 15 de diciembre de 1992).
En Sentencia C-069 del 23 de febrero de 1995 (M.P.: Dr. Hernando Herrera Vergara), la Corte destacó:
Lo anterior no se predica de la norma jurídica de contenido particular, individual y concreto, que crea derechos en favor de un particular, la cual no puede dejar de aplicarse a través de la excepción de inconstitucionalidad, en presencia de la garantía de que gozan los derechos adquiridos con justo título y con arreglo a las leyes civiles, hasta tanto no sean anulados o suspendidos por la jurisdicción competente, o revocados por la misma administración con el consentimiento expreso y escrito de su titular".
Es claro, entonces, que esta excepcional posibilidad de inaplicación, por la flagrante y evidente oposición a los principios y preceptos de la Carta Política (incompatibilidad), se tiene frente a disposiciones de carácter general y abstracto producidas en los distintos niveles dentro de la escala normativa que integra el orden jurídico del Estado (leyes, decretos, resoluciones, ordenanzas, acuerdos, etc).
Que una sentencia sea finalmente una norma, en cuanto a la postre representa una orden de ineludible cumplimiento que rige el asunto concreto sometido al examen del juez, no es algo que permita concluir en equipararla a las normas susceptibles de ser inaplicadas en los términos del artículo 4 de la Constitución Política, entre otras razones porque respecto de las providencias judiciales existen numerosos mecanismos dentro del sistema jurídico para verificar y asegurar que se ajusten a los mandatos constitucionales.
No siendo el caso de alguno de ellos, la sentencia obliga y frente a ella no cabe excepción alguna.
Aceptar lo propuesto por el actor significaría reconocer que existe competencia de unos jueces para ordenar que se incumplan las sentencias de otros jueces, lo cual quebrantaría de modo evidente la autonomía funcional en la administración de justicia y el debido proceso.
Tal hipótesis resulta todavía más descabellada cuando lo que se pretende anular o retrotraer por la inadecuada invocación del artículo 4 de la Constitución es precisamente una sentencia del tribunal encargado por la Carta Política de interpretar su preceptiva con el objeto de preservarla en su integridad y supremacía. Aceptarlo así representaría enfrentar a la Constitución contra la Constitución, lo cual carece de todo sentido.
Primero.- RECHAZAR, por improcedentes, las solicitudes formuladas por el ciudadano JORGE LUIS PABON APICELLA.

References: artículo 40
 artículo 40
 artículo 49
 artículo 241
 artículo 4
 artículo 4
 artículo 4