Source: http://senado.cl/appsenado/index.php?mo=sesionessala&ac=getDocumento&teseid=55161&legiid=485
Timestamp: 2017-03-28 09:56:18+00:00

Document:
Concurrieron, además, la Ministra Secretaria General de la Presidencia, señora Ximena Rincón González; el Ministro de Educación, señor Nicolás Eyzaguirre Guzmán. Asimismo, se encontraban presentes, el asesor legislativo del Ministro de Educación, señor Patricio Espinoza; la asesora del Ministerio de Educación, señora Misleya Vergara; el asesor del Comité Demócrata Cristiano, señor Pedro Montt; el abogado de la Fundación Jaime Guzmán, señor Jorge Barrera; y el abogado del Instituto Libertad y Desarrollo, señor Jorge Avilés.
9366-04
El señor LABBÉ (Secretario General).- En cuanto al articulado permanente, ayer quedaron pendientes dos situaciones: la primera, relativa al número 17) del artículo 2°, y la segunda, acerca de la nueva letra e), del número 2), del artículo 3°, sobre cuentas bancarias, respecto de la cual se pidieron algunas precisiones de redacción.
Tiene la palabra el Senador señor Rossi. El señor ROSSI.-
Señora Presidenta, sugeriría esperar la propuesta de redacción que se nos prometió por parte del Ministerio de Educación.
Todavía no tenemos ese texto, señora Presidenta.
Sigamos en el orden que corresponde. La señora ALLENDE (Presidenta).-
De acuerdo. El señor LABBÉ (Secretario General).-
Habría que analizar el número 17) del artículo 2°, que ayer se pidió dejar pendiente para hoy. Se efectuaría una sola votación, según el documento que se repartió a Sus Señorías ayer.
No sé si concluyó la revisión que motivó la solicitud de la Senadora señora Von Baer. ¿Lo podemos votar?
Sí, señora Presidenta. La señora ALLENDE (Presidenta).-
Respecto de este numeral se pidió postergar su votación, y ahora estaríamos en condiciones de efectuarla. Mientras tanto, informo a la Sala que se está repartiendo la nueva redacción propuesta para la letra e), que ayer también se dejó pendiente.
Se renovó, pero después se retiró. Por eso se pidió una sola votación. Pero antes que ella se realizara se solicitó su postergación. La señora ALLENDE (Presidenta).-
En votación. --(Durante la votación).
Señor Secretario, repita exactamente lo que estamos votando para que se informen aquellos señores Senadores o señoras Senadoras que llegaron un poco después.
Tengo una sugerencia, señora Presidenta: ¿podemos suspender la sesión durante 15 minutos para ordenar la votación de los artículos transitorios?
¿Algún señor Senador no ha emitido su voto? La señora ALLENDE (Presidenta).-
por la afirmativa las señoras Allende, Goic y Muñoz y los señores Araya, Bianchi, De Urresti, Girardi, Guillier, Harboe, Letelier, Matta, Montes, Navarro, Pizarro, Quinteros, Rossi, Tuma, Ignacio Walker, Patricio Walker y Andrés Zaldívar.
Señora Presidenta, alguien ha hecho circular una indicación, respecto a la cual no hay consenso aún, ni acuerdo para verla.
Reinicio la sesión solo para citar a reunión de Comités, con el fin de formalizar los acuerdos alcanzados. Se suspende la sesión por cinco minutos.
El señor TUMA (Vicepresidente).- Señores Senadores, según el acuerdo de Comités, cada sector político dispone de 15 minutos para discutir la materia señalada.
Señor Presidente, este proyecto aborda cuatro pilares: lucro, copago, selección y gradualidad.
¿Por qué? Porque este proyecto evidentemente es complejo, tal como lo fue la reforma tributaria. A mi juicio, la implementación de esta futura ley reviste tanta relevancia como su contenido.
Hago un paralelo con la reforma tributaria, porque ahí también se contemplaron plazos. En dicho caso, la aplicación en régimen del nuevo sistema se programó hasta el año 2018. En el proyecto que nos ocupa, se fijó hasta el 2023 la aplicación gradual de las distintas normas que estamos aprobando. ¿Para qué? Para llevar tranquilidad a las comunidades educativas, a los padres y apoderados, a los profesores, a los sostenedores. En el fondo, la gradualidad, la transición pacífica y larga, es una forma de introducir confianza.
Por su parte, los colegios particulares subvencionados con menos de 400 alumnos, que son 3.796 (72 por ciento del total), no van a tener tres años, sino seis para seguir autoarrendándose o para mantener el contrato de arriendo con personas relacionadas. Señora Presidenta, si esta gradualidad o transición ordenada no da tranquilidad a las partes, no sé qué lo hará.
Señora Presidenta, en primer lugar, yo quiero dejar establecido una constancia respecto del artículo segundo transitorio.
Por tanto, señora Presidenta, señor Secretario, queremos dejar expresa constancia de que los dividendos que se paguen por infraestructura durante el período de transición están en cumplimiento de los fines educativos, de manera que nadie va a poder discutir la legalidad o el buen uso de esos fondos.
Hecha esa constancia, yo quiero discrepar profundamente de la intervención del Senador Ignacio Walker. Él ha dicho que aquí, con las normas de gradualidad, debiera haber gran tranquilidad en las comunidades educativas. No puede haber tranquilidad cuando yo estoy obligando a un sostenedor, primero, a cambiarse a una nueva fórmula jurídica para cumplir lo que la ley en proyecto mandata.
Durante la discusión en las Comisiones unidas de Educación y de Hacienda se nos prometió el estudio que demostraba que el corte, para que no fuera arbitrario, se tenía que hacer en 400 alumnos. En más de alguna oportunidad yo escuché decir al Senador Montes, que siempre cuenta con muy buena información, que el corte debía efectuarse en los 500 alumnos.
El señor Senador tuvo la gentileza de mostrarnos los estudios con los que contaba. Pero nunca logramos que el Ministerio de Educación nos entregara los estudios que demostraban que el corte se puede realizar en 400 estudiantes y no en 450 o en 500. Por tanto, estamos ante una disposición absolutamente arbitraria, y eso no puede ser. ¿Por qué 400 alumnos? ¿Por qué no 500?
La señora ALLENDE (Presidenta).- Debo hacer constar que el Senador señor García hizo uso de 7 minutos.
Tiene la palabra el Honorable señor Montes. El señor MONTES.-
A mí no me gusta la postergación de la selección para el año 2017. Siempre entendí que ello operaba en 2016. Por lo tanto, no me calza la selección que desde ya, en octubre y noviembre de este año, se iba a empezar a aplicar a la región única con menos de 300 alumnos -no sé exactamente cuántos- para empezar a desarrollar las capacidades con una gradualidad como la que señala el Senador Ignacio Walker.
Sin embargo, la Derecha no desea esos cambios estructurales: considera que las cosas están bien. Nosotros estimamos que están mal y que es necesario realizar transformaciones de aquella índole.
Repito: para el que quiere entrar hay una barrera de entrada. Señora Presidenta, a mí no me gustan para nada las barreras de entrada: es necesario abrir espacio para tener opciones.
Tiene la palabra por cuatro minutos el Senador señor Larraín, porque no está en la Sala el Senador señor Navarro, a quien le toca su turno.
Yo no tengo tan claro eso, señora Presidenta. A mí más bien me da la sensación de que se trata de una suerte de agonía prolongada, que generará incertidumbre. Ello, porque no sabemos cómo se irán dando las cosas, cuál va a ser el efecto de estas normas.
Señora Presidenta, en el epílogo del debate de esta histórica reforma educacional he escuchado con atención la opinión de la UDI, la opinión de la Derecha. Y quedo preocupado.
Vamos a comenzar con la reforma. Es necesario ver, Ministro, si partiremos en Aisén, en Magallanes o en Arica. Hay decisiones que tomar; pero es menester hacerlo con tranquilidad, con buen ánimo, y no conspirativamente.
Porque, señor Ministro, en el ánimo odioso, conspirativo, destructivo de parte de la UDI veo una situación muy compleja, que se expresa en la oposición tenaz que ha hecho.
Se lo dije, Ministro: ¡Perdimos la batalla comunicacional! Sin embargo, hemos logrado un buen proyecto. Y tenemos la mejor disposición para sacarlo adelante, aun contra la voluntad de la UDI, que señala que intentará hacerlo fracasar.
Señora Presidenta, yo estoy convencida de que no solo el Estado puede sostener algo tan importante como la educación pública, y asimismo, de que esta no puede ser sostenida únicamente por el mercado: tiene que haber necesariamente una alianza entre el sector público y el sector privado.
¿Y por qué digo aquello? Porque se le expresó a la opinión pública que esta reforma iba a hacer un cambio drástico en el sustento de la educación de nuestros niños y niñas, sobre todo de la particular subvencionada, pero no ha sido así. Esta reforma únicamente cambia el eje en la propiedad de los colegios y hace una injerencia total con respecto al Estado; pero esto, no solo en la propiedad: también lo intenta en muchos de los contenidos.
La mayoría de los emprendedores de la educación son profesores o gente vinculada al mundo de la docencia. Son personas que tienen un colegio, o a lo más, dos, con pocos alumnos.
Son personas que transpiran sus proyectos educativos y los aman. Son personas que se han endeudado para mantener y sostener sus proyectos educativos. Son personas, en su gran mayoría, que no tienen propiedad sobre sus colegios.
Con esta intervención terminamos la discusión del primer bloque.
Señora Presidenta, en estas materias se pueden presentar diversas situaciones con relación al proyecto de ley que estamos discutiendo y aprobando.
La reforma en análisis es muy compleja. Y, seguramente (yo le he planteado una situación al propio Ministro; y lo han hecho también los sostenedores), a lo largo del tiempo deberemos hacer revisiones.
Señora Presidenta, respecto a este conjunto o paquete de indicaciones, que va básicamente del artículo 5° al artículo 8° transitorios, yo solo quiero hacer referencia, atendido el tiempo disponible, a dos materias particularmente complejas que se presentan a esta discusión y cuyos alcances es bueno conocer.
¿Qué es sorprendente en esas disposiciones? Primero, la fijación del precio de venta final que deberá pagarse para ser propietario de un establecimiento educacional.
Creo que esa es una muy mal fórmula para calcular los precios a que se transfieren los bienes de que se trata. Fíjense lo que significa: que, al final, el Estado, a través de la subvención, le entrega recursos al subvencionado particular en la medida que, por veinticinco años, paga mes a mes hasta 11 por ciento del avalúo fiscal.
¡Así se determina el precio mágico! Es un sistema de lo más raro y complejo que hay, y no aborda las realidades locales. Hay lugares en que el inmueble puede ser muy importante dentro del establecimiento educacional. En otros puede tener mucho menos valor. Pero aquí se igualan los valores. Y mi impresión es la de que los interesados van a tratar de comprar los inmuebles menos valorados, no los mejor ubicados, para dedicarlos a otros objetivos. Son los peor situados los que van a tener este beneficio tácito.
Y existe un segundo punto que quiero marcar, para que nos quede claro a todos, pero en especial a las bancadas del frente: aquí hay un tremendo espacio para que el Estado se vea obligado a financiar fierros. Porque de eso se trata. En el proyecto original se logró plantear cuánto iba a significar esto: 400 millones de dólares por año y más o menos 4 mil 800 millones de dólares en el conjunto.
Eso es totalmente absurdo. La reforma tributaria no fue aprobada para comprar fierros, sino para mejorar la calidad de la educación. Pero, conforme al sistema diseñado, se está diciendo: "Yo voy a avalar" -el aval del Estado cuesta plata; pregúntenle al Ministro de Hacienda cómo están las cuentas internacionales- "y, además, garantizo el pago vía un porcentaje de la subvención". ¡Esa es la peor manera de usar los recursos fiscales! ¡La peor! Son fondos que pudieron destinarse a pagarles mejor a los profesores, a innovar técnicamente, a horas lectivas. Me expresan que ello se va a hacer después, pero ahora se gastaría una cantidad gigantesca de dinero en este otro objetivo.
Tiene la palabra el Honorable señor Rossi, por cinco minutos.
Señora Presidenta, solo quisiera transmitir un mensaje a la ciudadanía, especialmente a los padres y apoderados y a los alumnos, porque aquí se ha dicho que los colegios van a cerrar con la ley en proyecto. La verdad es que no lo hará ninguno, ya que las condiciones son tan beneficiosas que, de hecho, ya muchos sostenedores me han manifestado que lo que hemos hecho en esta Corporación les permitirá seguir en el ámbito educativo.
Señora Presidenta, han gritado "mentira" desde las tribunas.
La señora ALLENDE (Presidenta).- Esta es la única vez que voy a decirlo. El público sabe perfectamente bien, porque ha venido asistiendo, que se encuentra absolutamente prohibida cualquier expresión, a favor o en contra. No haré otra advertencia. Si se vuelve a incurrir en ello, las tribunas van a ser despejadas, porque el Senado se hace respetar.
Señora Presidenta, las cifras que hemos conocido durante la tramitación de la iniciativa indican que el 70 por ciento de los sostenedores son profesores. No constituyen ningún holding ni son capitalistas dedicados a la educación. Y el 90 por ciento de ellos posee un solo colegio. Son personas de esfuerzo, de trabajo, que un día tuvieron la idea de llevar adelante su propio proyecto educativo. Y eso ahora vamos a castigarlo severamente.
Según Juan Pablo Valenzuela, experto en educación, "el financiamiento compartido es una expresión de la segregación que existe en el país".
Lo que estamos planteando es una gradualidad en el reemplazo de unidad de fomento por unidad de fomento. Había sectores que postulaban una sustitución de unidad de subvención educacional por unidad de subvención educacional, pero este mecanismo es un tanto mentiroso, porque nunca permitiría terminar con el sistema ni un reemplazo efectivo. Significaría prolongar la situación y no abordarla en serio.
Ello es lo que determina hoy día escuelas para ricos y escuelas para pobres. Como decía muy bien Mario Waissbluth, es como un tren en que los jóvenes que han tenido la suerte de nacer en una familia de altos ingresos van en el primer vagón; los de copago alto, en el siguiente, y así, sucesivamente, hasta llegar a los que viajan en aquellos donde no hay copago y corresponden a la oferta que alcanzó a conseguir la familia.
En el caso de un copago inferior a 10 mil pesos, el impacto es nulo. ¡Pero nulo! Y los establecimientos son muchos. Las familias de cientos de miles de jóvenes pagan algo en ellos -para decir que lo hacen- y eso no provoca efectos. En Matemáticas, creo que se observa algo recién cerca de los 20 mil pesos, según varios estudios, en los cuales participaron especialistas como Alejandra Mizala, entre otros. En Lenguaje, nada.
Señora Presidenta, dos promesas de la última campaña electoral fueron la de una educación de calidad y la de su carácter gratuito.
Acá, señora Presidenta, en vez de luchar en contra de la desigualdad, la estamos profundizando. Los papás cuyos hijos reciban educación gratuita no podrán aportar ni aunque sea 10, 20 mil pesos para acercarse a los 140 mil pesos de quienes podrán seguir cancelando un copago. Pero, adicionalmente, estarán muy, muy lejos de aquellos papás a los que les es posible acceder a un colegio particular pagado.
Por lo tanto, señora Presidenta, vamos a tener, en una parte de la población, educación gratis. Pero el Estado no puede, con lo que pone sobre la mesa, garantizar educación de calidad.
En consecuencia, no se cumplirá lo que la Presidenta ha dicho que quiere. No tendremos educación gratuita y de calidad. Es posible que haya educación gratis. Pero lo que el Estado está invirtiendo no permite garantizar calidad. Por consiguiente, habrá educación gratis para los que no la pueden pagar, pero de mala calidad. Esa no es una buena noticia, señora Presidenta.
Señora Presidenta, creo que en este capítulo del copago, como ha ocurrido a propósito de la admisión y de las demás áreas de este proyecto, lo que en definitiva está en juego es una visión absolutamente distinta, entre la Nueva Mayoría y nosotros, respecto de un tema fundamental para el desarrollo y progreso de una sociedad. Y ello dice relación con el valor del mérito y el esfuerzo.
Nosotros presentamos una indicación para ir terminando gradualmente con el copago, bajo la lógica de que lo ideal en una sociedad es que los padres no deban contribuir a la educación de sus hijos, porque probablemente tienen otras prioridades. Pero incluimos un elemento que resultaba de la esencia: que ese copago terminara en la medida que nosotros lográramos llegar a ciertos estándares de calidad que justificaran que no resulta necesario en una sociedad el aporte de los padres. ¿Estamos hoy en condiciones de sostener que el hecho de que los padres dejen de contribuir con sus hijos va a garantizar calidad? No.
Por tales razones, señora Presidenta, creemos que este es otro de los aspectos que terminan poniendo una lápida al mérito, al esfuerzo, para sencillamente contar con una educación de menos calidad que la actual.
Señora Presidenta, deseo hacer presentes dos cosas.
Señora Presidenta, seré muy telegráfico.
En segundo lugar, quiero dejar una constancia. Creo que todo el debate sobre los arriendos estuvo demasiado influido por lo que ocurrió en la educación superior y no se asumió la realidad de la educación escolar. El arriendo es una variable posible de controlar; más que los bienes muebles, más que la contratación de servicios, porque es un contrato, en el Conservador de Bienes Raíces, y por muchos años. Acá vamos a tener Superintendencia, vamos a tener contabilidad completa, vamos a tener a Impuestos Internos; por tanto, era más fácil de controlar.
Y a mí me preocupa mucho en lo que está terminando este modelo: con una responsabilidad del Estado, en avales, para 1.500 colegios, equivalentes a 3 mil millones de dólares, más o menos. Y eso me parece muy complejo. Espero que en el camino se explore construir mayorías, consensos, para perfeccionar estas soluciones, porque así son estas leyes de cambios estructurales. Pensar que se resuelven de una sola vez no es real. En tercer lugar, sobre el financiamiento compartido, celebro que después de veintiún años estemos terminando con un modelo que, si bien aportó 600 millones de dólares, provocó mucha segregación, no ayudó mayormente a mejorar la educación, y generó un sistema que pretendía competir. Se crearon 3 mil colegios, sí. Pero la verdad es que eso fue en desmedro de la educación pública. Partimos, el 93, con 3 por ciento de la matrícula, cuando se hicieron esos cambios. Hoy, estamos en un 35 por ciento de la matrícula.
Celebro también que después de tanto tiempo hayamos terminado con esta distorsión de nuestro sistema. No se trata de que los padres no puedan aportar; se trata de un modelo de aporte que es segregador. Los padres siempre han aportado. Los que no están en financiamiento compartido también aportan, aunque de otras maneras. Este modelo de aporte significó segregación educativa, porque seleccionó a las familias de acuerdo a la billetera de los padres, y significó, igualmente, segregación cultural. En la historia de Chile, la escuela y el liceo fueron un lugar donde la gente distinta se encontraba. Son parte de la base de nuestra democracia, de nuestras formas de convivir. El financiamiento compartido fue una muy mala idea. Desde el comienzo hubo una minoría que la rechazamos: siete Diputados en ese entonces. Y se hizo sin debatirse siquiera en la Comisión de Educación en aquel momento.
Yo estoy muy contento de que ahora finalmente, después de 21 años, lo terminemos y pensemos, como parte de un nuevo sistema educacional, en otras formas a través de las cuales los padres participen de los procesos educativos. Gracias.
Con esta intervención, hemos concluido el bloque de discusión sobre el financiamiento compartido. Entramos, entonces, al último bloque: el debate relacionado con el cierre.
Señora Presidenta, un amigo me relató que, estando en una asamblea en Osorno, con unos doscientos padres y apoderados -donde había, obviamente, mucha inquietud-, él trató de explicar el proyecto.
Hace un año y medio, Arturo Fointaine, cuando concurrió a hablar en relación con uno de los proyectos que presentamos para poner fin al lucro con fondos públicos en educación, dijo, entre otras cosas: "El problema del lucro con fondos públicos en educación es que un sostenedor, tratándose de fondos de libre disposición -como se entendía por lo menos hasta ahora-, puede que, entre invertir en un laboratorio o comprarse una casa en Pucón" -porque son de libre disposición, insistió Fontaine- "puede, legítimamente, elegir comprarse la casa en Pucón". Y eso es una distorsión. Aquello hoy día se acaba.
Señora Presidenta, estamos terminando ocho meses de debate, y nosotros, como Democracia Cristiana, tenemos la tranquilidad de que, manteniendo los objetivos, fundamentos y justificación del proyecto, lo hemos perfeccionado, corregido, rectificado y modificado en los mecanismos, instrumentos y modalidades tendientes a mejorarlo y optimizarlo con cambios sustantivos respecto de lo que era su versión oficial inicial del 22 de mayo.
¿Es ahora ideal o perfecto? No. ¿Es complejo? Muy complejo.
¿Es perfectible? Sin duda, muy perfectible. Y por eso haremos un seguimiento, monitoreo y evaluación permanentes, para tratar de que llegue a buen puerto.
Señora Presidenta, hoy estamos terminando el proceso de votación de una reforma educacional que, de educación y de calidad de educación, no tiene mucho, pero, de reforma ideológica, muchísimo.
¿Por qué? Porque es una reforma que aumenta fuertemente el control del Estado. Y, por otra parte, pone un manto de sospecha profundo sobre el aporte que hace y ha hecho la sociedad civil en la educación de nuestro país desde el siglo XIX. Esta es una tradición profunda en nuestro país, a la que esta reforma le pone encima un manto de duda muy grande. Por el camino de aumentar el control del Estado, por una mirada política, por una mirada ideológica, esta reforma va a terminar ahogando la creatividad y la diversidad de proyectos educativos distintos en nuestro territorio.
Es una reforma, señora Presidenta, profundamente injusta y discriminatoria, porque hoy los papás que tienen a sus hijos en colegios particulares pagados pueden aportar lo que quieran para su mejor educación, pero los papás de clase media y de familias vulnerables, que necesitan la ayuda del Estado, no pueden contribuir, aunque el Estado todavía no ponga dinero suficiente sobre la mesa para garantizar una educación de calidad.
Señora Presidenta, quiero utilizar el último minuto de esta larga discusión para agradecer y mandar una palabra de respeto a todos aquellos sostenedores privados que hoy, por un sesgo político, han sido tachados casi de delincuentes y sobre los que han levantado un manto de sospecha, por el aporte entregado a la educación de calidad de nuestro país. Y también quiero decirles a los papás y a las mamás que tienen a sus niños en colegios particulares subvencionados, a quienes han catalogado de arribistas, que entiendo que, al igual que la Senadora que habla, realizan un esfuerzo tremendo por entregarles la mejor educación a sus hijos. Ellos han luchado por una mejor educación para sus hijos, pues quieren que exista mayor movilidad social; porque quieren que no haya la injusticia de que aquellos que pueden pagar dispongan de todo respecto a la selección, respecto a contar con mayores recursos para la formación de sus niños, respecto a que prime el mérito académico en sus colegios.
Y quiero señalar, señora Presidenta, que con esta reforma educacional estamos achatando el país y, además, con ella vamos a perder muchos talentos: talentos tremendamente relevantes para el desarrollo de la nación; talentos de la clase media y de las familias más vulnerables.
Señora Presidenta, no sé si emocionarme con las palabras de algunos de los parlamentarios de las bancadas de enfrente, de la Derecha. Pero quienes conocemos la historia y aquellos que se informan adecuadamente saben que el presente debate, conservador o progresista, viene de 1860 y se ha repetido en la primera década de 1900 hasta 1920.
¿Quiénes eran los conservadores de antaño, de hace cien años?: Blanco Viel, Walker Martínez, Errázuriz Urmeneta, Matte Pérez, Senadores conservadores que reaccionaban frente a la Instrucción Primaria Obligatoria.
¿Y qué decían? "El hecho mismo de que la lei entre a decidir sobre la suerte futura de los hijos, imponiendo la obligación de mandarlos a una escuela i de adquirir cierto mínimum de conocimientos, importa forzosamente la creación de un derecho injustificado e irracional en favor del Estado i una supeditación del derecho de la familia por la intervención del funcionario público".
Porque hoy se pierden talentos. Porque hoy no hay oportunidades para los jóvenes humildes de la patria. Porque hoy hay marginación: solo aquellos que asisten a escuelas particulares pagadas pueden aspirar masivamente a la universidad. ¿Y el resto?: que vaya a los institutos o universidades pagadas, donde las familias deben endeudarse.
Yo estudié en una escuela pública, de la Sociedad de Instrucción Primaria. Estudié en un liceo con números. Y quiero manifestarles que en esos establecimientos no todos tienen la oportunidad de poder salir adelante, pues, efectivamente, las condiciones sociales determinan muchas veces el éxito o el fracaso de la persona. Y la presente reforma educacional aborda esas condiciones sociales de manera integral, para dar a todos los niños y niñas de Chile la oportunidad de surgir en la vida; de ser buen hombre, buena mujer, y un ciudadano útil para la patria. Esa es la reforma educacional que hoy estamos aprobando.
Señora Presidenta, estamos llegando al final del presente debate. Y de las intervenciones de quienes me han antecedido ha quedado más que clara cuál ha sido siempre la inspiración del proyecto que nos ocupa, que es un texto legal profundamente contrario a la voluntad de los padres de familia y, sobre todo, que tiene un claro sesgo anti educación particular subvencionada.
Lejos de perfeccionar un sistema que, pese a sus defectos, es el mejor de América Latina, aquí vamos a afectar gravemente la libertad de enseñanza.
Señora Presidenta, se afecta la libertad de enseñanza cuando se determina que para abrir un nuevo colegio particular subvencionado habrá que requerir la autorización de un funcionario público.
Nos han querido convencer de que la postergación que la Democracia Cristiana habría obtenido es tranquilizadora. Absurdo: es pedirle a un sentenciado a muerte que esté contento porque se aplaza su ejecución en dos semanas. La gente no es tonta.
En verdad, señora Presidenta, hoy estamos celebrando un triunfo histórico no solo de la Nueva Mayoría, sino también de tantas y tantos que durante más de treinta años han tratado de cambiar este sistema impuesto en dictadura, al igual que el binominal.
Les ruego poner la máxima atención porque, según lo acordado, vamos a empezar a votar uno tras otro los artículos. Así que estén atentos a lo que va a señalar el señor Secretario, para no tener que repetirlo.
La señora ALLENDE (Presidenta).- Se deja constancia de ello.
El siguiente es el artículo decimoctavo transitorio (páginas 192 a 194 del informe comparado). No es norma de quórum especial.
En seguida, corresponde votar el artículo decimonoveno transitorio (página 194 del comparado). No es norma de quórum especial.
Ahora hay que resolver el artículo vigésimo transitorio. Tampoco es norma de quórum especial.
A continuación, se deben votar los artículos vigésimo primero, vigésimo segundo y vigésimo tercero transitorios (páginas 195 a 202 del boletín comparado). No hay normas de quórum especial.
El siguiente es el artículo vigésimo cuarto transitorio (página 202 del comparado). Es de quórum simple.
Señora Presidenta, los Senadores Pérez Varela y García no quedaron registrados o no alcanzaron a votar.
La señora ALLENDE (Presidenta).- Se dejará constancia de la intención de voto favorable de Sus Señorías.
En seguida, corresponde votar el artículo vigésimo quinto transitorio (página 203 del comparado). No requiere quórum especial para ser aprobado.
A continuación, hay que votar el artículo vigésimo sexto transitorio (páginas 203 a 206 del comparado). Es norma de quórum simple.
Señora Presidenta, hago reserva de constitucionalidad respecto de esta disposición.
La señora ALLENDE (Presidenta).- Queda constancia de ello.
La señora ALLENDE (Presidenta).- Se dejará constancia de la intención de voto negativo de Su Señoría.
Corresponde votar el artículo vigésimo séptimo transitorio (página 207 del comparado). No es norma de quórum especial.
En seguida, corresponde votar los artículos vigésimo octavo, vigésimo noveno, trigésimo y trigésimo segundo transitorios (páginas 207 a 210 del informe comparado). Son normas de quórum simple.
Ahora corresponde votar los artículos trigésimo tercero, trigésimo cuarto, trigésimo quinto, trigésimo sexto y trigésimo octavo transitorios (páginas 210 a 212, más la 214, del informe comparado). No son normas de quórum especial.
La última votación, señores Senadores, recae en el artículo trigésimo séptimo transitorio (página 212 del boletín comparado). Es una norma de quórum simple.
Señoras y señores Senadores, hemos terminado la tramitación del proyecto. --(Aplausos en la Sala y manifestaciones en tribunas).
¡Ruego a los señores carabineros despejar las tribunas! --(Manifestaciones en tribunas).
Tiene la palabra el señor Ministro. El señor EYZAGUIRRE (Ministro de Educación).-
Muchas gracias, señora Presidenta. En primer lugar, me hago un deber agradecer a las señoras Senadoras y a los señores Senadores por lo que yo calificaría como una importante dosis de lealtad republicana. Más allá de las pasiones que esta materia desata, lo que alguna veces nos hace caer en suposición de intenciones o en caricaturas de lo que el otro piensa, en general todas y todos han hecho su mejor esfuerzo por defender sus principios y sus convicciones. En el fondo, hemos tenido el debate que un proyecto de tal envergadura merece. Las reformas estructurales siempre son extremadamente complejas, porque afectan la base del funcionamiento de la vida en común. Por lo mismo, sus resultados y necesidades no son aparentes. Resultan fundamentales, pero no representan necesariamente algo demasiado tangible. Por ello, son muy difíciles de consensuar.
Me he dedicado una vida entera al estudio de las políticas públicas y sociales. Lo he hecho en Chile y también he podido supervisar programas públicos en decenas de economías y sociedades en otras partes del mundo. Las reformas estructurales, además, suelen producir escepticismo e incertidumbre. Quienes están detrás de los modelos antiguos se oponen de modo muy visible a cambiarlos. Estos existen por una razón: objetivamente, para favorecer a algunos. Por eso es tan difícil modificar las estructuras y por eso el intento de reformarlas genera, como dije, mucha incertidumbre y escepticismo. Aquí se ha sostenido -y es legítimo que así se piense- que cambiar el modelo educacional, que es lo que hace esta reforma, no mejorará la calidad de la educación, razón por la cual esta iniciativa es completamente innecesaria.
Si los que implantaron este modelo educacional tuvieron derecho a pensar en su minuto que ese fundamento era la raíz de todo, ¿por qué nosotros no podríamos estimar que el modelo que hemos propuesto, que hoy ha recibido el apoyo mayoritario del Senado, lo cual agradezco, representa realmente la forma de seguir adelante? Carece de consistencia lógica argumentar que era importante el cambio de sistema en un sentido, pero no en otro diferente. Las virtudes del modelo que estamos estableciendo para el conjunto de la educación están respaldadas de manera contundente en la literatura y en la experiencia empírica de todos los países que han logrado construir buenos sistemas educacionales. Si bien se observan diferencias, todos se sustentan en una base inclusiva: no es ni el color de piel, ni la religión, ni la capacidad de pago, ni el capital cultural de los padres lo que determina las oportunidades de los niños. La sociedad occidental está construida sobre ese pacto social. Más allá de las distancias que se producen en función de los méritos y esfuerzos que haga cada cual en la vida, no es posible trasladar esas diferencias de forma mecánica a un punto de partida desigual, porque los talentos están distribuidos en todas partes. Por tanto, si no igualamos las posibilidades de los niños al nacer, para que realicen su proyecto, para que sean buenas personas, buenos ciudadanos y para que contribuyan al desarrollo de todos, simplemente la sociedad se estanca y se llena de guetos y de resentimiento. Eso es, ni más ni menos, lo que hemos pretendido al rehacer nuestro modelo educacional, de modo que las oportunidades estén distribuidas conforme al esfuerzo y al talento, y no a facultades adscritas que no dependen de nuestras niñas y nuestros niños. Esta reforma es para los 12 mil colegios de Chile, no específicamente para el sistema particular subvencionado, ni para el público o el privado. Cada uno de estos cuenta con regulaciones propias. Como bien se ha dicho, una cosa es establecer diferencias y otra, discriminaciones arbitrarias. Son estas últimas las que el proyecto ha tratado rigurosamente de terminar. Eso sí, hay mayor claridad regulatoria en las materias que afectan a casi el 93 por ciento de nuestra comunidad, que son las relativas al mundo subvencionado. Creo que Chile ha evolucionado, históricamente -y eso se respeta plenamente en la iniciativa-, hacia un modelo ejemplar de pluralismo, en el cual el Estado se hace la obligación de financiar todos los proyectos educativos que tanto él directamente como el sector privado indirectamente les ofrezcan a nuestras niñas y nuestros niños. Y ustedes han visto que, a través de todas las disposiciones de esta propuesta legislativa, se fortalecen, con más recursos y con una alta dosis de dignidad y de autonomía, los proyectos educativos privados. En ese sentido, se trata de un modelo casi único en el mundo. De hecho, en cuanto al mero ejercicio de la decisión de las familias, es mucho más liberal que los sistemas más libres que existen en el planeta, como los de Holanda o Bélgica. Reitero: nuestro modelo es un ejemplo de pluralismo. Pero el pluralismo no puede ser excusa para discriminar arbitrariamente, permitiendo a algunos acceder a un tipo de educación y dejando a otros en una diferente. ¡Todavía falta mucho, señora Presidenta! Desde luego, debemos implementar esta reforma desde ya. Como bien señaló el Senador Montes, no podemos dejar que el año 2015 transcurra sin que nada suceda. Los temas administrativos, que son de responsabilidad del Ministerio, comenzarán a ser implementados una vez que la Cámara de Diputados ratifique lo hecho por el Honorable Senado y el proyecto se transforme en ley. Asimismo, los agentes educacionales deberán ajustarse a una nueva estructura de rendición de cuentas, a los nuevos métodos que esta normativa imparte. Por eso su acción legal comienza en marzo del próximo año. Además de implementar esta reforma, señora Presidenta, tenemos que replantear nuestra educación pública. Sin duda, entendiendo, en un sentido más lato, que esta es tanto aquella que provee el Estado directamente como la que proporcionan los privados a través del esquema subvencionado, la educación tradicionalmente pública o estatal deja mucho que desear. Y, obviamente, la ley en proyecto no la mejora de manera espontánea. Por tanto, hay que trabajar directamente en eso.
La señora ALLENDE (Presidenta).- Agradezco a todos los Senadores y a todas Senadoras por la colaboración que prestaron para posibilitar la tramitación de este proyecto.

References: artículo 2
 artículo 3
 artículo 2
 artículo 5
 artículo 8
e contrario