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Timestamp: 2017-09-26 16:14:21+00:00

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La contaminación ambiental va ligada al desarrollo y a la tecnología del mundo moderno, y tiene influencia en la calidad de vida y en la salud de las personas.
La atmósfera y las aguas, son las principales zonas de dispersión de contaminantes.
La naturaleza dispone de mecanismos de autodepuración, pero su capacidad es limitada, por lo que ciertas consecuencias de las actividades humanas comienzan a resultar perjudiciales para la calidad de vida de las personas y de numerosos ecosistemas.
Una vez que se superan ciertos límites los ecosistemas quedan expuestos y se producen desequilibrios. Todos los seres vivos, compartimos espacio y competimos por los recursos, así que más temprano o más tarde, el desequilibro que provocamos llega de nuevo a nosotros.
El desarrollo debe ir ligado a la implementación de medidas preventivas y al control de la contaminación, hecho que permaneció olvidado durante mucho tiempo y que desde hace años está dando sus frutos.
Frecuentemente se escuchan, nos medios de comunicación, noticias sobre el calentamiento global, el efecto invernadero, la capa de ozono o la lluvia ácida. Todos estos problemas se deben a alteraciones en la atmósfera a causa de la contaminación.
 RD 1215/1997 de 18 de Julio (BOE número 188 de 07.08.1997), por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud para la utilización por los trabajadores de los equipos de trabajo.
 Real Decreto 1054/2002 de 11 de Octubre por lo que se regula el proceso de evaluación para el registro, autorización y comercialización de biocidas.
 Real Decreto 1416/2001, de 14 de Diciembre, sobre envases de productos
 Ley 43/2002 de 20 de Noviembre de sanidad vegetal.
Las actividades de las personas, producen una gran cantidad de sustancias contaminantes que se acumulan en la atmósfera ,por ejemplo, los gases y los humos de los coches, las emisiones de humo de las industrias, etc.
Estos contaminantes liberados a la atmósfera pueden suponer problemas de tipo local en el lugar de la emisión, pero la atmósfera se caracteriza por ser un medio dispersor de contaminantes, que se desplazan en ella, pero no desaparecen, llegando a convertirse en un problema de características globales. Y a pesar de que no todos contribuyen igual a su deterioro, todos pagan sus consecuencias.
Por eso, se hace necesario que a nivel mundial se tomen medidas para evitar que la situación de la atmósfera se agrave, medidas para controlar aspectos como son el deterioro de la capa de ozono, el efecto invernadero o la contaminación del aire exterior.
Permite una mayor penetración de radiación solar ultravioleta en la superficie terrestre lo que supone riesgos para la salud humana (ojos, piel, sistema inmune) y, en general para todos los ecosistemas, tanto marinos como terrestres.
El Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono, se concertó el 16 de septiembre de 1987 y entró en vigor el 1° de Enero de 1989.
Desde esta fecha y en posteriores reuniones de las partes, se sientan las bases de los ajustes y reducciones de producción y consumo de sustancias susceptibles de perjudicar la capa de ozono. Sustancias contempladas en este protocolo son:
 CFC´s
 Halones
 Otros CFC´s completamente halogenados
 Tetracloruro de carbono
 1,1,1-Tricloroetano (Metilcloroformo)
 Hidroclorofluorocarbonos
 Hidrobromofluorocarbonos
 Metilbromuro
 Bromoclorometano
En el ámbito de la UE, algunas de las sustancias que deterioran la capa de ozono tienen asignada la frase EUH059: peligroso para la capa de ozono.
Consiste en el aumento de la temperatura media del planeta debido a la acumulación de gases que retienen el calor en las capas altas de la atmósfera, lo que provoca:
cambios en la climatología, tanto a nivel local como planetario (inundaciones en unas regiones y sequías en otras, retroceso de la extensión de nieve en los glaciares, subida del nivel del mar, reducción de la actividad agrícola en ciertas regiones que provoca hambrunas…).
Las consecuencias de este efecto invernadero pueden ser de enorme gravedad, y también afectan a todos los ecosistemas del planeta. Gases con efecto invernadero son:
 Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono en su forma ajustada y/o emendada en Londres, 1990; Copenhague, 1992; Viena, 1995; Montreal, 1997; Beijing, 1999; Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Secretaría del Ozono.
 Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono; Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Secretaría del Ozono.
 Reglamento (CE) 1005/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de Septiembre de 2009, sobre las sustancias que agotan la capa de ozono (DOCE nº L 286, de 31.10.09).
 NTP 706: Protección de la capa de ozono: aspectos legales.
 Real Decreto 1796/2003, de 26 de Diciembre, relativo al ozono en el aire ambiente.
 Vapor de agua (H2O)
 Dióxido de carbono (CO2)
 Metano (CH4)
 Óxidos de nitrógeno (N2O)
 Ozono (O3)
 Clorofluorocarbonos (CFC)
El 11 de Diciembre de 1997 se firmó el Protocolo de Kyoto de la Convención Marco, sobre Cambio Climático, de las Naciones Unidas, para el control de las emisiones de los gases con efecto invernadero, con la finalidad de conseguir un desarrollo sostenible.
En este protocolo se establecen los criterios de regulación de la emisión de gases mediante la comercialización de los derechos de emisión para los países firmantes, que se comprometen a una reducción progresiva de sus emisiones de gases invernadero.
La contaminación atmosférica, en sus capas más altas genera, como vimos una serie de problemas de relevancia pero, otro aspecto a tener en cuenta es la contaminación de las capas de la atmósfera a nivel del aire que respiramos, que provoca graves daños en la salud de la población, sobre todo la infantil. Un 10% de los niños y niñas europeos sufren algún tipo de alergia o enfermedad respiratoria relacionada con la contaminación del aire.
 Ley 13/2010, de 5 de Julio, por la que se modifica la Ley 1/2005, de 9 de Marzo, por la que se regula el régimen del comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero, para perfeccionar y ampliar el régimen general de comercio de derechos de emisión e incluir la aviación en el mismo.
 Ley 1/2005, de 9 de Marzo, por la que se regula el régimen del comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero y su última revisión a través de la Ley 13/2010.
 Real Decreto 341/2010, de 19 de Marzo, por lo que se desarrollan determinadas obligaciones de información para actividades que se incorporan al régimen de comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero.
 Real Decreto 1370/2006, de 24 de Noviembre, por lo que se aprueba el Plan Nacional de Asignación de derechos de emisión de gases de efecto invernadero, 2008-2012 y posteriores modificaciones.
 Real Decreto Ley 5/2004 de 27 de Agosto, por lo que se regula el régimen del comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero.
Algunos contaminantes característicos del aire que respiramos con los COV (Compuestos
Orgánicos Volátiles), las partículas en suspensión, los metales pesados (cadmio, mercurio, níquel, plomo) los óxidos de azufre, de nitrógeno, monóxido de carbono, o los HAP (Hidrocarburos Policíclicos Aromáticos). Muchos de ellos presentan una peligrosidad relevante, por lo que se hace necesario su control en las diferentes actividades que los generan.
Los compuestos orgánicos volátiles son sustancias químicas que contienen carbono (en número inferior a 12 átomos), y que se caracterizan por convertirse fácilmente en vapores o gases a temperatura ambiente. Además del carbono, contienen otros elementos como pueden ser Oxígeno, Flúor, Cloro, Bromo, Azufre o Nitrógeno.
En el RD 117/2003 que regula la limitación de sus emisiones vienen definidos como: Compuesto orgánico volátil (COV)»: todo compuesto orgánico que tenga a 293,15 K una presión de vapor de 0,01 kPa o más, o que tenga una volatilidad equivalente en las condiciones particulares de uso. Se incluye en esta definición la fracción de creosota que supere este valor de presión de vapor a la temperatura indicada y 293,15 K.
Su origen es tanto natural como antropogénico, liberados al quemar combustibles, como gasolina, (el transporte es una de las principales fuentes de emisión), madera, carbón o gas natural. También son liberados por disolventes, pinturas, plásticos, pegamentos, aromatizantes y otros productos de uso doméstico e industrial.
Son importantes tanto desde un punto de vista de la prevención de riesgos laborales, como desde un punto de vista medioambiental, y tienen una actuación aparentemente contradictoria. Por un lado como destructores del ozono estratosférico, y por otro, como precursores de ozono troposférico. En ambos casos, tienen lugar reacciones químicas complejas que dan como resultado, en un caso, la destrucción del ozono y en el otro, su formación.
 Efectos a nivel estratosférico: destrucción de la capa de ozono y contribución al efecto invernadero como es el caso del 1,1,1-tricloroetano y el tetracloruro de carbono.
 Efectos a nivel troposférico: la otra forma de actuación de estos compuestos es la formación de ozono en un fenómeno conocido como Smog Fotoquímico, que se describe a continuación:
Los COV pueden reaccionar que los óxidos de nitrógeno presentes en el aire procedentes de los humos de los coches… y en presencia de luz solar dan lugar a la formación de ozono a nivel del suelo.
El ozono es un elemento muy oxidante por lo que su presencia a nivel del aire que respiramos es peligrosa produciendo irritación en los ojos y en las vías respiratorias, fatiga, dolores de cabeza o alergias. También puede producir una reducción de la función pulmonar y lesiones en el hígado, en los riñones, pulmones y en el sistema nervioso central. El ozono también puede alterar la función fotosintética de las plantas.
En ciudades grandes con mucho tráfico, este fenómeno representa un problema de gran importancia. Se produce con más frecuencia en ciudades con costa, o próximas, o en ciudades ubicadas en valles amplios, con zonas arbóreas abundantes.
Su mayor incidencia se produce en las horas centrales del día, cuando la radiación solar es mayor. Se ve favorecido por situaciones anticiclónicas, fuerte insolación y vientos flojos que dificultan la dispersión de los contaminantes.
 Efectos dependientes de cada compuesto: los efectos para la salud pueden variar mucho dependiendo del COV. Algunos presentan un alto grado de toxicidad (benceno, estireno, percloroetileno, tricloroetileno, formaldehído) siendo cancerígenos, y algunos de ellos disruptores endocrinos, mientras que otros se consideran prácticamente inocuos.
La exposición a largo plazo puede causar lesiones en el hígado, en los riñones y en el sistema nervioso central mientras que a corto plazo pueden ocasionar irritación de los ojos y de las vías respiratorias, dolor de cabeza, mareos, trastornos visuales, fatiga, pérdida de coordinación, reacciones alérgicas en la piel, náuseas y trastornos de memoria.
A nivel de exposición laboral habrá dos tipos de emisión diferentes que se pueden
 Emisiones localizadas: el contaminante sale a la atmósfera a través de una chimenea, torre o similar. Este tipo de emisiones se pueden controlar, y medir con relativa facilidad.
 Emisiones difusas: son vapores o emanaciones de gases que se producen durante la manipulación o trasvase de las sustancias, por fugas, etc. Este tipo de emisiones son difíciles de controlar, y antes de dispersarse en la atmósfera se propagan por el interior de las instalaciones, lo que puede suponer un riesgo importante para los trabajadores y trabajadoras.
Otro tipo de sustancias a tener en cuenta a nivel del aire que respiramos son los metales, sobre todo los metales pesados.
No todos los metales de densidad alta son especialmente tóxicos en concentraciones normales (algunos de ellos son necesarios para el ser humano). Sin embargo, hay una serie de metales pesados conocidos por su tendencia a representar serios problemas ambientales como son el mercurio (Hg), el plomo (Pb), el cadmio (Cd) y el talio (Tl), así como el cobre (Cu), zinc (Zn) y cromo (Cr).
En ocasiones se incluye, al hablar de contaminación por metales pesados a otros elementos tóxicos ligeros como el berilio (Be) o el aluminio (Al)), o algún semimetal como el arsénico (As).
El peligro de los metales pesados reside en que son persistentes, es decir, no pueden ser degradados (ni química, ni biologicamente) y además, tienden a bioacumularse y a biomagnificarse (se acumulan en los organismos vivos aumentando su concentración a medida que ascendemos en la cadena trófica), provocando efectos tóxicos de moi diverso carácter.
En el ser humano se detectaron infinidad de efectos físicos (dolores crónicos, problemas
sanguíneos,…etc.) y efectos psíquicos (ansiedad, pasividad,..).
En cuanto a normativa cabe destacar el Protocolo de Aarhus (Dinamarca) sobre contaminación
atmosférica transfronteriza a gran distancia en materia de metales pesados, que deriva del Convenio de Ginebra sobre contaminación transfronteriza la larga distancia, de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE).
Las principales fuentes emisoras de metales pesados son:
 Grandes Instalaciones de Combustión
 Transporte
 Cementeras
 Instalaciones de incineración y coincineración de residuos
Los Hidrocarburos Policíclicos Aromáticos son un grupo de sustancias químicas que se forman durante la incineración incompleta del carbón, el petróleo, el gas, la madera, la basura y otras sustancias orgánicas, como el tabaco o la carne asada al carbón. Como indica su nombre, son anillos aromáticas, como el benceno, que se encuentran entrelazados.
Los HPAs se encuentran generalmente como mezclas complejas, y raramente como compuestos simples. Pueden encontrarse en el aire adheridos a partículas de polvo, y pueden desplazarse largas distancias de este modo, para luego depositarse en el suelo, al caer con la lluvia, y permanecer como sólidos en el suelo o en los sedimentos.
Las fuentes principales de exposición a los HPAs para la mayoría de la población son la inhalación de compuestos del humo del tabaco y de la madera, el aire ambiente y el consumo de HPAs en los alimentos.
En algunas personas, la principal fuente de exposición a los HAPs ocurre en el lugar de trabajo como en las plantas de producción de alquitrán, de coque, de betún y asfalto, en los lugares donde se realiza la gasificación del carbón, en ahumadores, en plantas de producción de aluminio, en instalaciones para la aplicación de alquitrán y en incineradores de basuras municipales. Estas sustancias repre sentan un riesgo para la salud resultando, algunos de ellos, cancerígenos en estudios llevados a cabo en animales.
De acuerdo con el establecido en el Real Decreto 812/2007 sobre la evaluación
y gestión de la calidad del aire ambiente, entre las mediciones que se realizan para
el control de la contaminación atmosférica transfronteriza se encuentran las medidas
de HPAs. El resultado de estas estadísticas pueden consultarse en la página
Están clasificados como cancerígenos de categoría 2 (C2):
“Sustancias que pueden considerarse como carcinogénicas para el hombre”.
 Real Decreto 117/2003, de 31 de Enero, sobre limitación de emisiones de compuestos orgánicos volátiles debidas al uso de disolventes en determinadas actividades. (BOE de 7 de Febrero de 2003).
 Ley 16/2002, de 1 de Julio, de prevención y control integrados de la contaminación.
(BOE de 2 de Julio de 2002).
 Directiva 2008/50/CENE del Parlamento Europeo y del consejo, de 21 de Mayo de 2008, relativa a la calidad del aire ambiente y a una atmósfera más limpia en Europa.
 Real Decreto 1073/2002, sobre evaluación y gestión de la calidad del aire ambiente en relación con el dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, óxidos de nitrógeno, partículas, plomo, benceno y monóxido de carbono.
 Real Decreto 812/2007, de 22 de Junio, sobre evaluación y gestión de la calidad del aire ambiente en relación con el arsénico, el cadmio, el mercurio, el níquel y los hidrocarburos aromáticos policíclicos.
Al igual que la atmósfera, el agua es el medio receptor de muchos contaminantes, de forma directa debido a vertidos, o indirecta, por deposición de contaminantes en la lluvia, etc.
Los mares y los océanos cubren el 70 % de la superficie del planeta, y generan casi las tres cuartas partes del oxígeno que respiramos. Con todo, el hombre sólo puede utilizar directamente un 1 % del agua, y numerosas actividades humanas ejercen una gran presión sobre este recurso. El agua contaminada, independientemente de la fuente de su contaminación, vuelve de un modo u otro a la naturaleza, especialmente al mar y a las capas freáticas, y puede dañar la salud humana y el medio ambiente.
Las sustancias susceptibles de provocar toxicidad acuática, son las que pueden dañar:
 los organismos acuáticos
 las personas a través de vías acuáticas de exposición
La conservación de la calidad de las aguas es una necesidad que no se puede obviar puesto que es el sustento de muchísimas especies y ecosistemas, y fundamental para la vida y el desarrollo.
Una de las normas más importantes en este ámbito dentro de la UE es la Directiva marco del agua. Se establece un listado de sustancias (PBT) prioritarias en el ámbito de la política de aguas por sus características de peligrosidad. Entre ellas encontramos COV, COP, HPA,…etc. todos ellos además TPBs.
Las frases de peligro relacionadas con la toxicidad acuática y que deben acompañar a este tipo de sustancias son:
Debe evitarse el vertido de este tipo de sustancias la cualquier vía de agua de agua, y considerar la eliminación y sustitución como primera medida a adoptar, estableciéndose en la normativa su supresión gradual en un plazo de 20 años.
Normativa relacionada::
Como vimos en apartados previos, la eliminación y sustitución de este tipo de sustancias debe ser una prioridad. Para eso es fundamental canalizar los esfuerzos en investigación y desarrollo por este camino.
El control adecuado de la exposición, la definición de valores límite, y valores umbral para estas sustancias (en el caso de ser posible), no siempre garantiza totalmente la protección por lo que es necesaria la búsqueda de alternativas.
En este sentido, y en lo que se refiere al campo de la prevención, es necesario poner a la disposición de los representantes de los trabajadores y trabajadoras en materia de prevención, fuentes de alternativas para ciertas sustancias con las que pueden entrar en contacto en sus puestos de trabajo.
La sustitución de sustancias es compleja, no siempre es posible, y la propia empresa debe ser la principal impulsora de este tipo de acciones, pero conocer algunos ejemplos concretos puede ayudar a los representantes de los trabajadores/as a avanzar en este camino que tanto desde el punto de vista de la prevención como de protección del medio ambiente es la mejor alternativa.
A continuación se facilitan algunas fuentes de información y de consulta que pueden resultar útiles sobe la sustitución de productos químicos peligrosos:
 Directiva 2000/60/CE de 23 de Octubre de 2000, por la que se establece un marco comunitario de actuación en el ámbito da política de aguas.
 Decisión nº 2455/2001 de 20 de Noviembre de 2001 por la que se aprueba la lista de sustancias prioritarias no ámbito da política de aguas, y por la que se modifica la Directiva 2000/60/CE.
 Directiva 2008/32/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, que modifica a Directiva 2000/60/CE por la que se establece un marco comunitario de actuación en el ámbito de la política de aguas, por el que se refiere a las competencias de ejecución atribuidas a la Comisión.
 NTP 673: La sustitución de agentes químicos peligrosos: aspectos generales.
http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/FichasTecnicas/ NTP/Ficheros/601a700/ntp_673.pdf
 NTP 712: Sustitución de agentes químicos peligrosos (II): criterios y modelos prácticos.
http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/FichasTecnicas/ NTP/Ficheros/701a750/ntp_712.pdf
 Base de datos de ALTERNATIVAS a sustancias tóxicas y peligrosas del ISTAS http://www.istas.net/web/abreenlace.asp?idenlace=3911
 Método de Evaluación de alternativas: “Evalúa y Compara lo que usas” del ISTAS
http://www.istas.net/web/abreenlace.asp?idenlace=3912
 Guía para la sustitución de sustancias peligrosas en la empresa http://www.istas.net/risctox/gestion/estructuras/_3306.pdf

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 Decisión nº