Source: https://psicoterapiahumanista.es/es/articulos-es/213-nuestra-posicion-ante-el-plan-ministerial-contra-las-pseudociencias.html
Timestamp: 2019-08-20 19:34:08+00:00

Document:
Nuestra posición ante el plan ministerial contra las pseudociencias
ANTE EL PLAN MINISTERIAL CONTRA LAS PSEUDOCIENCIAS
EN DEFENSA DEL HONOR DE NUESTRA PROFESIÓN
¡SÍ A LA SALUD!
¡SÍ A LA CIENCIA!
¡SÍ A LA REGULACIÓN!
¡SÍ A LA LIBERTAD DE ELECCIÓN!
¡SÍ A LA INFORMACIÓN VERAZ!
¡NO A LAS CALUMNIAS!
¡NO A LA DESINFORMACIÓN MINISTERIAL!
El pasado 14 de noviembre se presentó por parte de los Ministerios de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades su Plan para la protección de la salud frente a las pseudoterapias.
Ya de entrada, señala que se trata de “un plan de acción para combatir las pseudociencias y sus efectos”. Es decir: se trata de un plan combativo. Más que regular la práctica de la homeopatía o la acupuntura, por ejemplo, estableciendo requisitos de formación y ejercicio, de forma que no haya engaños ni abusos, prefieren combatirlas. Lo que a la larga, llevará al paro de miles de profesionales o, como nos tememos, en su mayoría a ejercitarlas clandestinamente y sin ninguna garantía para el usuario de las mismas ni contribución alguna a la caja de la economía común.
Desde nuestro Instituto, y dado que en dicho documento se hacen referencias a listas de “pseudociencias” que atentan a nuestro honor profesional, vamos a combatir dicho plan con razonamientos, que es todo lo que tenemos, ya que carecemos del poder de los ministros para imponer su voluntad. El escrito es un poco pesado, pero no es obligación leerlo ni nos gustan las simplificaciones. En él nos ceñimos únicamente a las psicoterapias, porque es de lo que entendemos, dejando de lado el tema de las medicinas alternativas (en las que no somos expertos).
Como todo el documento se basa en que son “pseudociencias” todas aquellas de las que no consta “evidencia científica”, este escrito constará de dos partes: a) la que se refiere al comentario del plan, en lo que nos afecta; y b) sobre la evidencia científica en las psicoterapias humanistas
A. Parte Primera
COMENTARIOS AL PLAN
1. El Plan de los Ministerios
En el documento, sin duda de muy loable intención (si lo leemos desde la ingenuidad) para proteger a los consumidores de medicación y psicoterapia de publicidades engañosas. Como los psicoterapeutas, por principio deontológico, tenemos prohibido hacer publicidad, parece que este tema no nos tendría que afectar.
A nosotros, como psicoterapeutas, nos preocupa el intrusismo profesional y que personas que no tienen formación adecuada actúen inadecuadamente, con el daño que una mala praxis genera en el usuario y en el prestigio de nuestra profesión. Nos parecería muy bien que los ministerios implicados en el plan buscasen medios de evitar este tipo de situación. Pero de ahí a aceptar el plan hay un largo trecho.
Al inicio del documento se cita una encuesta según la cual ”la ciudadanía confía mayoritariamente en la medicina basada en evidencias o convencional”.
Sin embargo, a pesar de la confianza generalizada en la medicina convencional y del elevado grado de satisfacción con los profesionales del Sistema Nacional de Salud, existe entre la ciudadanía cierta confusión sobre lo que es medicina basada en el conocimiento y la evidencia científica y lo que no lo es. De hecho, todavía son muchas las personas que creen que algunos tratamientos son efectivos a pesar de no estar avalados por las evidencias científicas disponibles: un 59,8% cree en la utilidad terapéutica de la acupuntura y un 52,7% considera que los productos homeopáticos son efectivos, según la encuesta de FECYT de 2016.
Perfecto. La confianza es libre. Unos eligen confiar en lo que los Ministerios llaman “medicina basada en evidencias o convencional” y otros en esos otros tratamientos que dicen “no estar avalados por evidencias científicas”. Pero denominar a esa diferencia de opciones “confusión”… ahí se confunden. O más bien se trata del juego de poder que Steiner (2009) llama “Fuentes de descrédito”, que sitúa entre los juegos de intimidación en la comunicación. “Si tú piensas distinto a mí, es que estás confundido”, es lo que están diciendo al 59’8% de los ciudadanos. Es decir, están insultando su inteligencia. Y si conocen la Constitución Española tendrían que saber que el artículo 10 señala que “la dignidad de la persona […] son fundamento del orden político y de la paz social”. Si insultan a los ciudadanos cuestionando su inteligencia, generan más desorden y conflicto social. El hecho de reiterar hasta la saciedad la expresión de “evidencia científica” (sin aclarar qué es, en relación con la psicoterapia) no lo arregla.
Señala a continuación los dos objetivos del plan:
Evitar publicidad engañosa. Lo aplaudimos. Esperemos que también haya un plan para evitar publicidad engañosa de cosméticos que hacen desaparecer las arrugas faciales en una semana, eliminan la celulitis en tres semanas, crecer el pelo en un mes, etc. Y que ese plan vaya rápido, porque se trata de productos caros que vacían los bolsillos de los ciudadanos a los que tanto interés tienen en proteger de sí mismos.
Evitar que la confianza en lo que llaman “pseudociencias” afecte negativamente a la salud. “¡Nosotras parimos, nosotras decidimos!” se gritaba en las manifestaciones para reclamar el derecho al aborto. Y ahora se está gestionando una ley para permitir la eutanasia. Es decir: podré abortar porque mi cuerpo es mío, incluyendo “lo” que haya dentro y matarme porque mi vida es mía. Pero no podré tomarme una pastilla homeopática para curarme la afonía porque ese trocito de mi cerebro que confía en tal pastilla, o mi garganta pertenecen... ¿a quién? ¿al Estado? No parece demasiado lógico.
Bien, por el momento parece que el documento está restringiendo el campo a la salud física, no a las psicoterapias. Pero en el tercer párrafo del apartado 2 menciona cómo
El Ministerio de Sanidad publicó el primer documento de análisis de la situación de las terapias naturales. “Documento de Análisis del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad de 2011 sobre la situación de las terapias naturales”. Este documento recogió los aspectos relativos a la evidencia científica disponible sobre la situación de estas terapias, tanto en España (centros, profesionales y técnicas) como en el extranjero y fue un primer paso para avanzar en una posible regulación de estas terapias y distinguir entre aquellas que están avaladas por la evidencia científica y las que no.
2. El documento de 2011
Al hacer la lectura de ese documento de 19 de diciembre de 2011, nos encontramos con un estudio detallado y respetuoso en el que trata de realizar una fotografía de lo que llama “terapias naturales”, en cuya presentación se afirma que:
Se trata de un documento descriptivo que ha sido muy coparticipado y que puede servir de base para el abordaje de una posible regulación en el futuro
Se han identificado y analizado 139 técnicas en el ámbito de las terapias naturales, de las cuales solo una parte tiene influencia directa sobre la salud y el resto van fundamentalmente dirigidas al bienestar o confort del usuario
La evidencia científica disponible sobre su eficacia es muy escasa y si bien en la mayoría de los casos estas terapias son inocuas, no están completamente exentas de riesgos
A la vez, señala que hay una variedad de terapias y que las clasificará en:
Técnicas de la mente y el cuerpo (yoga, meditación, kinesiología, hipnoterapia, sofronización, musicoterapia, arteterapia y otras).
En principio, parece que no tenga que ver con nosotros. ¿Qué tiene que ver la Psicoterapia Integradora Humanista con la fitoterapia o el drenaje linfático? Pues sí nos afecta. Después de señalar que entre las asociaciones, sociedades y colegios profesionales que han formulado aportaciones sobre el documento (entre los que está el Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos y el de Farmacéuticos…), después de analizar la evidencia científica de cada una de las disciplinas antes citadas en la clasificación, de los hospitales que las utilizan, de la situación en otros países, la formación de quienes las ejercen, etc. en plan de simple descripción, señalando simplemente lo que hay, sin hacer ningún juicio, ocurre que…
Tras un análisis muy pormenorizado (112 páginas), y recoger referencias bibliográficas de los modelos y técnicas antes listados, aparece un anexo titulado: ANEXO I. DIFERENTES TÉCNICAS REALIZADAS EN EL ÁMBITO DE LAS TERAPIAS NATURALES. Y aquí se pone un listado en el que salen modelos y métodos psicoterapéuticos que hasta ahora no habían aparecido y (junto con abrazoterapia, ángeles de Atlantis, cristales de cuarzo, frutoterapia, medicina de los mapuches, tantra, numerología, etc.) se citan:
¿Hay quien pueda intuir el criterio científico para agrupar en un mismo concepto un listado tan heterogéneo? ¿Hay quien pueda colegir qué quiere decir “terapias naturales” aplicado al campo de la psicoterapia? ¿Qué es lo opuesto a “natural”?
Mientras en el campo de la salud física parece que socialmente se entiende por terapias naturales las que curan o pretenden curar sin acudir a la medicación convencional (que también habría que ver qué significa “convencional”) en psicoterapia ningún modelo acude a medicación, ya que eso le corresponde a la psiquiatría. Así que ¿qué significa “psicoterapia natural”? ¿Qué son las psicoterapias “no naturales”? ¿Artificiales? ¿La psicoterapia cognitivo-conductual es una terapia artificial? ¿Qué criterio científico se sigue para decidir si una psicoterapia entra en un lado o en otro? Podríamos seguir preguntando hasta el infinito sin encontrar respuesta, pero el caso es que al incluirnos en el totum revolutum de la lista, corremos peligro de ser descalificados y que tal inclusión lleve a los lectores de la misma a pensar que quienes utilizamos esos modelos y métodos pretendemos curar la depresión o el trastorno límite a base de tantra o ingestión de frutas. Por cierto, que tras la lista, sigue una descripción de cada una de las categorías en la que el Análisis Transaccional se despacha en cinco líneas y media, mientras que la Terapia Bioenergética cuenta con cuatro y media. Y se dice en una nota (sic):” 1 Elaboración propia a partir de la información extraída de diversas páginas de Internet”. Aunque las descripciones son respetuosas, su fuente no parece la más científica ni la más fiable.
Esta misma lista fue publicada por el Consejo General de los Colegios Oficiales de Médicos de España. No nos queda más remedio que preguntarnos si no es intrusismo profesional el que unas personas que no son profesionales de la Psicología ni de la psicoterapia opinen y condenen lo que no conocen. No tenemos evidencia científica de que eso sea correcto. Más bien nos parece lo contrario, y se acerca demasiado a los Tribunales de Honor, prohibidos en el artículo 26 de nuestra Constitución, que dice: “Artículo 26 Se prohíben los Tribunales de Honor en el ámbito de la Administración civil y de las organizaciones profesionales.” Pues bien: aquí unas organizaciones profesionales están juzgando y condenando a otros profesionales sin conocimiento de causa y sin ni siquiera ser escuchados. Si acudimos a ver qué son estos Tribunales de Honor en internet (como hacen los ministerios) veremos que en https://www.laweblegal.com/que-son-los-tribunales-de-honor/ se nos dice, entre otras cosas, que
Estos tribunales estaban conformados por iguales del enjuiciado, ya fueran militares, funcionarios civiles o componentes de los colegios profesionales. Su finalidad era juzgar la dignidad del sujeto para pertenecer a la profesión o cuerpo del que era miembro. Si resultaba declarado indigno, la persona era expulsada de la profesión o cuerpo, sin que pudiera interponer ningún tipo de recurso a la decisión del Tribunal.
En realidad estos tribunales no juzgaban actos aislados, sino que enjuiciaban conductas globales y opiniones acerca de si un individuo ostentaba la dignidad suficiente para pertenecer a ese cuerpo o profesión. El bien jurídico protegido no era el honor del enjuiciado, sino el honor del cuerpo o profesión a la que pertenecía.
Con respecto al procedimiento, se puede decir que era verdaderamente sencillo y rápido. Se le daba audiencia al interesado y de forma cuasi clandestina se tramitaba el procedimiento, con posterior traslado de propuesta de absolución o separación del servicio a la Autoridad competente.
Pues bien: en este caso, a las psicoterapias humanistas ya se nos ha enjuiciado y condenado por parte del plan, pero sin previa audiencia, ya que los documentos que cita, se redactaron exclusivamente a nuestras espaldas. En cuanto a los colegios profesionales, está claro que la Organización Médica Colegial del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, que hizo suya la lista del documento de 2011, tendrá competencia para juzgar sobre ciencias médicas, pero no sobre ciencias psicológicas, de las que (normalmente) los médicos poco saben. Y no tienen, por tanto, competencia moral para declarar indigno de la profesión de psicoterapia a nadie ni a expulsarlo de la profesión, que ejerce, en la inmensa mayoría de los casos (como en el de los médicos) con toda la dignidad, dedicación e ilusión de la que es capaz.
En el artículo 51.2 de nuestra Constitución, se dice que: “2. Los poderes públicos promoverán la información y la educación de los consumidores y usuarios, fomentarán sus organizaciones y oirán a éstas en las cuestiones que puedan afectar a aquéllos, en los términos que la ley establezca” ¿A cuáles de las organizaciones relacionadas con las psicoterapias humanistas, sean Análisis Transaccional, Gestalt o Psicoterapia Integrativa, por ejemplo, ha oído el Ministerio de Sanidad o el Ministerio de Ciencia? Que sepamos, a ninguna. Eso sí, ha escuchado a los Colegios de Médicos, y puede que a algunos Colegios Oficiales de Psicología, pero sin tener en cuenta lo que dice nuestra Constitución: “Artículo 35 1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio”, y que por tanto, quien quiera ser psicoterapeuta humanista, respetando la legalidad de los requisitos para ser terapeuta, puede hacerlo al amparo del artículo 38, que reza: “Artículo 38. Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado”.
Si, de verdad, estos ministerios quieren proteger a los consumidores, harían mejor educando en el pensamiento racional a los ciudadanos y delimitando y regulando determinadas profesiones y prácticas, antes que prohibirlas. Regular que quien ejerza la psicoterapia, de cualquier tipo, tenga la preceptiva formación en Psicología Clínica, por ejemplo, en lugar de condenar a una corriente psicoterapéutica que –por lo visto- desconocen.
3. Las consecuencias del plan
Si lo que pretende el plan ministerial es evitar la confusión, no parece que vaya por buen camino. Y sobre todo, si esta lista va a ser tenida en cuenta en el plan anunciado nos podemos encontrar con que unos funcionarios desinformados y/o crédulos nos pueden llevar al descrédito de nuestro trabajo psicoterapéutico.
El plan se plasma en cuatro líneas a seguir, cada una de ellas con varios objetivos, que se concretan en acciones. La primera línea de acción del plan dice:
Línea 1. Generar, difundir y facilitar información, basada en el conocimiento y en la evidencia científica más actualizada y robusta, de las pseudoterapias a través de la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud, en colaboración con el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades
Eso significa que pueden dedicarse a calumniar impunemente algunos de los modelos y métodos que utilizamos, llamándolos pseudociencias. Y lo harán, ya que señala el plan, como objetivos:
La segunda línea de acción, centrada en evitar la publicidad engañosa de las pseudoterapias, aunque parece que no vaya con nosotros, ya que tenemos prohibido hacer publicidad sobre la eficacia de nuestros modelos o métodos, como entre sus acciones pone, en relación con el objetivo 1:
Acción 1. Desarrollar normativamente la necesidad de que las personas sean informadas del conocimiento y de la evidencia científica de las pseudoterapias que se ofrecen en centros sanitarios no pertenecientes al SNS.
y en relación con el objetivo 2:
Acción 1. Incluir en la regulación los actos o encuentros que conlleven la publicación o promoción comercial de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria.
Esto puede significar que no podremos, por ejemplo, anunciar en internet un curso de Gestalt o de Análisis Transaccional, aunque se den en el Col·legi Oficial de Psicología. Esto se parece mucho a una censura de la comunicación, olvidando que la Constitución Española dice en su artículo 20 que:
Se reconocen y protegen los derechos: a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones [...] d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión.
Parece que este plan quiere saltarse los tres puntos del artículo.
También dice la Constitución, en su artículo 44.2, que: “2. Los poderes públicos promoverán la ciencia y la investigación científica y técnica en beneficio del interés general.” Pues aquí, los ministerios implicados en el plan, en lugar de promover, frenan. Si eliminan las psicoterapias humanistas y el psicoanálisis del mapa de las psicoterapias (ya que ambas corrientes están en “las listas negras”), queda únicamente la línea cognitivo-conductual. Fin del pluralismo, de la libertad de cátedra y de la promoción de la ciencia, que nace de la inquietud con lo que se tiene y busca lo que no está y del diálogo entre los distintos. La ministra de Salud, hace unos días, al ser entrevistada a propósito del plan, decía que, entre otras cosas, quería eliminar los movimientos antivacuna, porque eran pseudocientíficos y hacían mucho daño a la salud. Pues no sé si la ministra sabe que al creador de la vacuna, Louis Pasteur, le increpaban y escupían por la calle por querer difundir esos hallazgos anticientíficos de la vacuna, porque no era médico, sino farmacéutico. Una ciencia ajena al diálogo del pluralismo, es pseudociencia.
Volvamos al plan: su línea 3. tiene como objetivo 1: “Garantizar que todas las actividades sanitarias se realizan por profesionales que dispongan de la titulación oficialmente reconocida.” Por supuesto. En nuestro Instituto, desde siempre hemos defendido ese extremo y luchado contra el intrusismo, y bien los saben los alumnos de nuestro máster en Psicoterapia Integradora Humanista, ya que nos hemos caracterizado por un rigor en la admisión al mismo que nos ha hecho perder bastantes alumnos.
Pero su objetivo 2, es: “Eliminar de los centros sanitarios las pseudoterapias”. Es decir: si el Instituto Erich Fromm de Psicoterapia Integradora Humanista quiere seguir siendo centro sanitario, tiene que dejar de integrar en su ejercicio psicoterapéutico los modelos y metodologías que pueden considerarse pseudoterapias, aunque no lo sean, como los antes dichos.
Desarrollar alianzas con la Conferencia de Decanos, los/as Rectores/as, las CCAA, la comunidad universitaria y los colegios profesionales para no promover títulos propios u oficiales sobre pseudoterapias a través de la promoción de acuerdos en la Conferencia General de Política Universitaria y en el Consejo de Universidades
Es decir: que se buscará eliminar de la Universidad lo que los ministeriales de turno consideren que son pseudoterapias, así que puede acabar ocurriendo que prohíban la asignatura de Psicología Humanista en las Facultades de Psicología.
El objetivo 4. es el siguiente: “Objetivo 4. No otorgar el reconocimiento de interés sanitario a actos de carácter científico que promuevan la utilización de pseudoterapias” y dentro de las acciones comprendidas en el mismo, está la siguiente: “Acción 1. Revisar y adecuar los criterios para el reconocimiento de interés sanitario para los actos de carácter científico, con objeto de que no obtengan este reconocimiento aquellos actos que promuevan la utilización de pseudoterapias” Es decir: si celebramos un congreso o unas jornadas de psicoterapias humanistas, no podremos obtener el reconocimiento de interés sanitario. O sea: más degradación del estatus de nuestra profesión.
4. Y como muestra, un botón:
Pues bien: un punto alarmante es que la primera de esas asociaciones ha elaborado una lista (que se puede encontrar en internet) que coloca, entre las terapias pseudocientíficas:
Para ver la calidad de esa lista (confeccionada un filósofo, Angelo Fasce Clemente) basta ver las primeras líneas de la explicación que da de la Terapia Gestalt, que –aparte de una ignorancia supina- denota (a diferencia de la lista del documento de 2011 antes vista, acientífica pero respetuosa) una hostilidad insultante
La gestalt es una forma de pseudopsicoterapia que presenta una base teórica tremendamente ambigua, mostrando mucho mestizaje con otras formas de intervenciones (1). La pseudopsicoterapia gestalt está estrechamente vinculada al psicoanálisis, siendo una versión heterodoxa dentro de esta teoría filosófica de la mente humana.
De los ocho miembros de la Junta Directiva de esa asociación, no hay ningún psicólogo. Así que consideramos que tanto ellos como el filósofo que elaboró la lista son incompetentes para tratar de una ciencia que no dominan y contaminan de incompetencia al plan de los ministerios.
En cuanto al Círculo Escéptico, otra de las asociaciones que tienen en cuenta los ministerios implicados en el plan, se define así:
El Círculo Escéptico es una asociación cultural que tiene como finalidad principal fomentar la práctica del escepticismo, entendiendo por éste al pensamiento crítico y racional, como herramienta indispensable para la comprensión del mundo y la toma de decisiones en la vida diaria (https://circuloesceptico.org/).
De acuerdo, y quienes nos conocen saben que es uno de nuestros instrumentos principales de trabajo, en nuestra trayectoria dentro de la Psicología Humanista, y que somos los primeros en hacer crítica de algunos aspectos de la misma o de su aplicación, para contribuir a hacerla más eficaz y válida. El pensamiento crítico y racional es indispensable… pero no suficiente y reduccionista si no amplía otras posibles vías de conocimiento de la verdad. Y si no, recomendamos a los miembros de esta asociación que lean El error de Descartes, del neurocientífico Damasio, que hace tiempo que se publicó.
Otra asociación, Farmaciencia, se subtitula: Farmacéuticos a favor de la evidencia científica. Creemos que tampoco los farmacéuticos están preparados para juzgar acerca de una materia, la psicoterapia, que les es ajena y que tiene el inconveniente de que no les da ningún beneficio económico, ya que no recomendamos medicamentos (ni convencionales, ni no convencionales). Así que, acerca de nosotros, no tienen nada que decir. En todo caso, lamentar que no hayamos optado por la psiquiatría, para consumir sus productos.
De las otras dos asociaciones citadas, desconocemos la lista que pueden haber hecho. Por supuesto que estamos a favor de la prevención contra las sectas destructivas, pero hemos conocido una asociación de este estilo que hace unas décadas consiguió de un periodista (Pepe Rodríguez) que publicase un artículo en el que colocaba a la Psicoterapia de la Gestalt y la Psicología Humanista entre las sectas, y cuando le preguntamos por qué, dijo que una asociación anti-sectas le había aconsejado que “lo que no sabía lo que era lo colocase como secta, por si acaso”.
B. Parte segunda:
LA EVIDENCIA CIENTÍFICA DE LAS PSICOTERAPIAS HUMANISTAS
5. ¿Qué quiere decir “evidencia científica” en el campo de las psicoterapias?
Aparte de todo lo dicho, como crítica al plan de los ministerios, queremos defender la dignidad e imagen de nuestra profesión y nuestro modelo de psicoterapia, en uso del artículo 18 de nuestra Constitución. Y para ello, haremos una serie de consideraciones:
a) ¿A qué llaman los ministros correspondientes “evidencia científica”? ¿Hay evidencia científica de que haya solo un criterio de “evidencia científica” válido para todas las ciencias y culturas? Por cierto: el tratamiento de disciplinas tradicionales en la medicina “convencional” de la cultura china (acupuntura) como “carentes de evidencia científica”, desborda etnocentrismo europeísta por los cuatro costados. ¿Qué pensarían los ministros si se encontraran que en China cuestionan la medicina occidental convencional que ellos tanto respetan, por carecer de evidencia científica, según la cultura china)?
b) En nuestra cultura occidental, hay diferentes criterios para medir la evidencia científica. Por ejemplo, y para centrarnos en uno concreto: la Agency for Healthcare Research and Quality establece la tabla de niveles de evidencia científica siguiente
Grados de evidencia científica
Evidencia derivada de un metaanálisis o bien de diferentes estudios aleatorios
Evidencia derivada de datos de al menos un estudio aleatorizado
Evidencia derivada de resultados de al menos un estudio control sin aleatorización
Evidencia derivada de datos de al menos un estudio de tipo experimental
Evidencia derivada de estudios no experimentales como: estudios descriptivos, estudios comparativos, estudios de correlación o estudios caso-control
Evidencia de una serie de casos
Opinión de un comité de expertos o bien de la experiencia clínica de una autoridad respetada
Recuperado de http://www.elsevier.es/es-revista-revista-espanola-podologia-224-articulo-la-evidencia-cientifica-metodo-evaluacion-S0210123817300063
b) La evidencia es distinta para las distintas ciencias, pues tratan problemas distintos y la medida de los mismos no puede ser igual. El que a una persona le baje o suba el nivel de azúcar en la sangre, o la fiebre, se mide con unos aparatos que no nos sirven en la práctica clínica para medir la ansiedad o la depresión. Si en psicoterapia se trabaja con la dimensión subjetiva del paciente, necesariamente se medirá desde la conciencia que este tiene de su bienestar o malestar. Para ello se utilizan:
Investigaciones cuantitativas, con pruebas psicométricas, que miden una serie de factores concretos, a veces respecto a uno o varios síntomas (troceando la experiencia interior), a partir de las declaraciones u operaciones que realiza el paciente.
Investigaciones cualitativas, que son más globales respecto a la experiencia de bienestar o malestar, tan respetables como las anteriores, si bien hasta ahora (en base a los complejos decimonónicos de la Psicología respecto a la Física mecanicista y la Medicina) parecían de rango inferior. Por suerte, y cada vez más, la investigación cualitativa, más respetuosa de la individualidad y peculiaridad del paciente, basada en una rigurosa observación metodológica,
Pero no son los únicos métodos. Pensemos, por ejemplo, en la clasificación que hace Laverde-Rubio (2018) para la investigación en psicoanálisis:
investigaciones sobre resultados de la psicoterapia
c) En Psicoterapia, la práctica basada en la evidencia científica (PBE) ha sido ya muy cuestionada, pues, como señala Cesari:
Aunque el paradigma mencionado (PBE) tiene sus múltiples utilidades, una de la críticas mas importantes que podemos encontrar es que por su construcción o control artificial de variables a la hora de obtener la información, los resultados obtenidos en las investigaciones realizadas en contexto clínico, se alejan de las condiciones auténticas con las que los terapeutas se encuentran a diario, porque este tipo de estudios al azar, no reproducen las verdaderas condiciones que existen en un contexto psicoterapéutico. (Feixas y Pucurull, 2012) (Cesari, 2016, p. 11).
Es más: en el campo de la Psicología y las psicoterapias está desarrollando un nuevo paradigma, denominado “investigación cooperante” en el que se tiene en cuenta que tanto investigador como investigado son personas (no ratas, con las que es fácil hacer estudios cuantitativos por la menor complejidad que muestran respecto al comportamiento humano) y por lo tanto, dos subjetividades complejas que se unen para investigar en forma cooperativa.
c) ¿Por qué es distinta la investigación en Física o Medicina que en Psicología (y psicoterapia? Pues porque los saberes científicos se clasifican en dos campos: ciencias naturales y ciencias sociales. La Física y la Medicina pertenecen al campo de las ciencias naturales, donde se considera que solo hay un paradigma (objetivamente) válido, que cuando va siendo cuestionado se sustituye por el nuevo y mejor paradigma. En cambio, en las ciencias sociales, a la que pertenece la Psicología (y la psicoterapia) no hay un solo paradigma, sino que existen varios paradigmas (objetivamente) igual de válidos, ya que la objetividad en este campo no existe. En el primer caso, prima el pensamiento paradigmático, y en el segundo el narrativo, ateniéndonos a la clasificación de Bruner (2004). El primero busca la verdad objetiva y el segundo el significado de la experiencia. Y no se puede reducir un tipo de pensamiento al otro, por lo que no se puede utilizar, sino forzándola, un tipo de investigación paradigmática a un contexto de pensamiento narrativo, cuya comprobación científica procederá del testimonio de la experiencia interna subjetiva del individuo específico. Es por ello que es más adecuado como metodología investigadora, no el viejo paradigma basado en la evidencia (PBE), sino el nuevo paradigma de evidencia basada en la práctica (EBP). La mejor prueba de que una psicoterapia funciona es que el paciente ha conseguido los objetivos que deseaba, expresado por él mismo. Y de esas evidencias está lleno el bagaje de los psicoterapeutas humanistas.
El científico Pinillos (premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales, y cuyos méritos académicos y científicos ocuparían toda una página), a propósito de la Psicología Humanista, decía:
En cuanto fuente de inspiración, como conciencia crítica de los convencionalismos, estrecheces y limitaciones de la psicología científica de la personalidad, esta opción humanística tiene asegurado un puesto permanente [...] en la disciplina. No siempre es viable traducir a términos verificables los valores que todas estas corrientes pretenden defender en el estudio de la personalidad; pero constituiría una crasa equivocación no caer en la cuenta de que en la anteposición que hacen del objeto al método tiene, precisamente en el estudio de la personalidad, mayor sentido que en ninguna otra parcela de la psicología (Pinillos, 1987, pp. 14 s.)
6. ¿Hay alguna evidencia científica en relación con las Psicoterapias Humanistas?
Aún así, en el marco de las psicoterapias humanistas también se han realizado investigaciones convencionales, como se verá a continuación.
Todo el movimiento integrador en el campo de las psicoterapias, desde el que nacieron las psicoterapias humanistas y al que luego se apuntaron representantes de todas las corrientes (Asociación para la Exploración de la Integración en Psicoterapia en España, SEPI internacional) obedece a que, hoy por hoy, no hay un consenso entre los científicos de estas disciplinas sobre la mayor eficacia de un método sobre otro. Así lo demuestran las investigaciones de Lambert y Bergin, 1992; Lambert, Saphiro y Bergin, 1986; Luborsky, Singer y Luborsky, 1975; Smith, Glass y Miller, 1980. Eso sí, se ha llegado a concluir (Lambert, 1986) en forma clara que el factor que más pesa en el éxito del proceso terapéutico (un 30%) es la relación entre psicoterapeuta y paciente.
Pues bien: si solo hubiera que citar un logro de la Psicología y las psicoterapias humanistas, este sería el de haber humanizado la psicoterapia en base a la difusión de la actitudes que exigía Carl Rogers (1962, 1966) para el psicoterapeuta. Esas actitudes luego han sido estudiadas y validadas con evidencia científica como el factor fundamental del cambio terapéutico, como acabamos de decir. ¿Por qué el tipo de relación terapéutica que propugnó la Psicología Humanista es tan importante para el cambio terapéutico? En el I Congreso Internacional de Psicología y Psicoterapias Humanistas celebrado en octubre de 2015 en Barcelona, lo explicó la comunicación de Fernández-Puig (profesora de Psicología Humanista en la Universitat Ramon Llull) en base a los hallazgos de las neurociencias y se publicó en la Revista de Psicoterapia bajo el título “Aportaciones de las neurociencias a la comprensión de la experiencia psicoterapéutica humanista” (Fernández Puig, Farriols y Segura, 2017).
Aparte de los estudios de hace unas décadas sobre la igualdad en eficacia de los distintos modelos, tenemos en nuestro haber, en la joven vida de la Psicoterapia Integradora Humanista (presentada ante la comunidad científica en 1988) un estudio comparativo de la eficacia de la psicoterapia cognitivo-conductual y de la Psicoterapia Integradora Humanista (modelo de Rosal y Gimeno-Bayón). En él (tesis doctoral de la doctora Nathalie P. Lizeretti) se realiza una investigación empírica cuantitativa en que, si bien ambos modelos son eficaces para el cambio terapéutico, queda demostrado con evidencia científica que el modelo de Psicoterapia Integradora Humanista es significativamente más eficaz que el cognitivo conductual (Lizeretti, 2009) en los trastornos de ansiedad.
Otras investigaciones empíricas desde nuestro modelo, mostrando evidencia científica de su eficacia, son las de la doctora Elisa Urbano (2013), y nuestras propias tesis doctorales Rosal (1997) y Gimeno-Bayón (1999), donde se recogen tres investigaciones empíricas cuantitativas en las que se prueba científicamente la eficacia de algunas de las intervenciones de actividad imaginaria y psicocorporales propias del modelo. Igualmente, desde el campo de la medicina, la doctora Antonieta Also (2016) ha mostrado los buenos resultados terapéuticos del modelo en una investigación empírica consistente en un Programa piloto de psicoterapia en trastornos de ansiedad para deprescribir benzodiazepinas. Igualmente contamos con una investigación empírica realizada por Miquel F. Oriol (2014) en la que muestra la capacidad del modelo para generar esperanza, uno de los principales factores para superar la depresión ya que “la desesperanza puede ser un constructo fiable para la identificación y prevención de las tentativas suicidas” (Calzada et al., 2015).
Más allá de estos trabajos, la Excelentísima doctora María Teresa Anguera, de la Real Academia Europea de Doctores, Catedrática de la Universidad de Barcelona, presidenta de la Asociación Española de Metodología de las Ciencias del Comportamiento (AEMCCO) y vicesecretaria de la European Association of Methodology (EAM), no tuvo ningún reparo en afirmar, como presidenta del tribunal de defensa de la tesis doctoral de Ramón Rosal, que lo que éste presentaba como hipótesis, al haber sido comprobada su eficacia a lo largo de la experiencia clínica, en forma repetitiva, ya no eran meras hipótesis porque había evidencia clínica de las mismas. Es decir, una figura de relieve internacional, especializada en metodología de la investigación, admitía como evidencia científica la experiencia clínica.
Respecto a las psicoterapias humanistas en general, de la que integramos diversos modelos, no hay que olvidarse de que fue uno de los fundadores de la Psicología Humanista, Carl Rogers, el primer psicólogo al que se le ocurrió hacer investigación empírica en psicoterapia, cosa que hasta entonces no se había planteado.
También hay que recordar que Eugène Gendlin, el creador del Focusing, ha sido premiado cuatro veces por sus investigaciones científicas por la más relevante institución en psicoterapia, la American Psychology Association de Psicología (APA), convirtiéndose en el primer ganador del Premio de Psicólogo Profesional Distinguido del Año de esa asociación. En dichas investigaciones se mostró con claridad meridiana la eficacia del método por él ideado.
En la Psicoterapia de la Gestalt son de destacar las investigaciones científicas del profesor emérito de la Universidad de Toronto, Leslie Greenberg (Greenberg, 1980) y especialmente las que muestran la eficacia clínica del llamado “diálogo gestáltico” o “diálogo de las dos sillas” (Greenberg & Clarke, 1979; Greenberg & Dompierre, 1981). También es de resaltar que el archiconocido Mindfulness, sobre el que hay decenas de artículos que muestran con evidencia científica su eficacia en el tratamiento de múltiples problemas de salud mental (como ansiedad y depresión, entre otros), es un método que ya había formulado el creador de la Gestalt en su libro Ego Hunger and Agression en 1947, al que denominó “terapia concentrativa” (Perls, 1975). Igualmente el método del continuum de conciencia por él desarrollado (Levitsky y Perls, 1975) fue citado por el investigador científico Michael Mahoney, que militaba en el construcitivismo y la modificación del comportamiento, como uno de los métodos más eficaces en psicoterapia (Mahoney,1991).
No vamos a reflejar aquí los centenares de investigaciones científicas dentro del modelo del Análisis Transaccional, porque su extensión haría imposible la lectura de este escrito. Basta consultar los siguientes enlaces:
https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/03621537.2018.1397965?src=recsys&journalCode=rtaj20&
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4235560/
http://ijtarp.org/
https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/036215370203200103
http://portal.research.lu.se/ws/files/5550007/2175330.pdf
https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0362153713509954?journalCode=taxb
Por último, en cuanto a la Psicología Transpersonal, que surge en el marco de la Psicología Humanista y que también figura en una de las dos “listas negras” como pseudociencia, diremos que utiliza como uno de sus principales recursos la meditación. Podemos decir que hoy en día existen decenas y decenas de experimentos que muestran la eficacia de la misma, con muy afinadas evidencias científicas de los cambios químicos y cerebrales de tal práctica, así como los beneficios para la salud mental. Son tantas las evidencias que hay que vamos a prescindir de enumerarlas todas. A modo de ejemplo citaremos los estudios de Rodríguez Zafra, 2004; Stifer, Greer y Dovenmuehle (1993). Además de todo ello, se puede contar con el metaanálisis de Ariza (2017) o los estudios de García-Trujillo y González de Rivera, 1992; González de Rivera, 1978; González de Rivera y García-Trujillo, 1991; 1996. Para ampliar el tema se puede consultar Gimeno-Bayón (2018).
Sí nombraremos dos de las tesis doctorales sobre Psicología Transpersonal en nuestro país: la de Puente (2014), y la de Puche (2016).
Ello no quita que el que haya evidencia científica de cualquier modelo médico o psicoterapéutico no excluye la mala praxis por parte de algunos médicos y psicoterapeutas. Seguramente todos los lectores tienen en su haber, o en el de sus parientes cercanos, las consecuencias de algún error médico irreversible (en algunos casos con resultado de muerte) de la medicina y psiquiatría convencionales, como igualmente lo tendrán de algún error psicoterapéutico. Eso no excluye la valía de la disciplina e incluso –mayoría de las veces- del profesional que cometió el error.
7. ¿Y si no hubiera evidencia?
¿Qué significa que haya o no evidencia científica? Pues, según los expertos en investigación médica, el que no haya evidencia clínica no significa que algo no valga, sino que no reúne los requisitos suficientes para recomendarlo. El Centre for Evidence-Based Medicine (CEBM) de Oxford establece la siguiente tabla:
Recomendación favorable pero no concluyente
Ni se recomienda ni se desaprueba
Recuperado de: http://www.svpd.org/mbe/niveles-grados.pdfç
O sea: prohibir algo por el mero hecho de no tener evidencia científica tiene más de dictatorial que de científico. Tan solo tiene sentido prohibir aquello de lo que hay evidencia científica que es nocivo. Este, como se ha visto, no es el caso de las psicoterapias humanistas.
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