Source: https://es.scribd.com/doc/93721220/Politica-Cultural-de-Integracion-Centroamericana-2012-2015-CECC-SICA
Timestamp: 2017-12-13 13:36:36+00:00

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El proyecto de Consulta Estratégica y Elaboración de la Política, ha contado con el apoyo de: Centro Cultural de España en El Salvador - Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Supervisión y coordinación: Sra. María Eugenia Paniagua, Secretaria General de la Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana del Sistema de Integración Centroamericana (CECC-SICA). Consultor: Lázaro I. Rodríguez Oliva Edición: Alfredo Prieto Asistente de edición: Laura Marrero Diseño: Karen Rivero Centroamérica, 2011.
a Política Cultural de Integración Centroamericana es un ejercicio de definición colectiva que especifica el ámbito donde se realizarán las actuaciones en el campo de la cultura en los diversos escenarios territoriales, por parte del Consejo de Ministros y Directores Generales de Cultura a través de su Secretaría, la Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana del Sistema de Integración Centroamericana (CECC-SICA). Precisa no solo los posibles futuros contenidos de la gestión pública de la cooperación cultural regional, sino también los cambios institucionales en la cultura organizacional y en las estructuras de gestión necesarios para acometer los desafíos planteados por el cambiante contexto social. Es la base para construir los planes de acción a corto, mediano y largo plazo que deben ser implementados por las instituciones culturales, con el liderazgo activo de la CECC-SICA y de los Estados en todos sus alcances. Sus insumos fundamentales fueron los resultados de la Consulta Estratégica de Cultura en Centroamérica realizada en 2011.
Introducción /5 Capítulo 1.
Apuntes conceptuales de la Política Cultural de Integración Centroamericana /10 De “la identidad centroamericana” a la diversidad cultural centroamericana /10 Del “sentido” a los sentidos de pertenencia a la región /12 De “la difusión” a la producción de conocimientos culturales /13 Del “respeto” de la diversidad cultural a la gestión de la interculturalidad regional /14 De “la” cultura de paz a las culturas de paz /15 De la visión compartida a la gestión corresponsable /16
Referentes de gestión /17 2.1.- Funciones /17 2.2.- Modelo de gestión /18 2.3.- Principios de la PCIC /21
Enfoque estratégico /25
3.1.- Sistema de objetivos estratégicos /25 3.2.- Ejes transversales /27 1: Protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales /27 2: Construcción de culturas de paz /28 3: Regionalización centroamericana /30 3.3.- Lineamientos estratégicos /32 I. Patrimonio cultural común /32 II. Comunicación intercultural /34 III. Ciudadanía y cultura /36 IV. Innovación y desarrollo institucional /37 V. Economía, creatividad y cultura /39 VI. Educación para la interculturalidad /42
Acciones para el desarrollo de la PCIC /45
I. Un escenario para la política cultural de integración
La conciencia de la importancia de la cultura en toda la vida social contemporánea ha llevado a especializar crecientemente su gestión por parte de los actores institucionales más diversos. No se trata de una visibilidad discursiva, sino de una respuesta práctica a un nuevo escenario global caracterizado por el desarrollo de las tecnologías de la comunicación y la información, que facilitan de forma más acelerada los intercambios financieros, de personas, bienes y servicios. Al mismo tiempo, esta nueva situación expone las brechas entre países y grupos sociales en la producción, distribución, apropiación y uso de dichos bienes y servicios. Se da un contexto en el que los Estados, los organismos internacionales, algunos sectores responsables del mercado y el sector independiente, entre otros, comienzan a ver la cultura como parte insustituible de las acciones de desarrollo humano, también como un logro de los movimientos sociales en su exigencia por los derechos de los ciudadanos y las ciudadanas que sufren algún tipo de exclusión por razones “culturales”. El tradicional campo de las políticas culturales, cuyo foco de atención fue durante mucho tiempo la construcción simbólica de las naciones, que en muchos casos incluyó e incluye paradigmas excluyentes, asiste hoy a una redefinición de sus metas y, por tanto, se enfrenta a una gestión más compleja, de índole política, económica, educativa, pero también cultural. Se trata de transformaciones estructurales que agregan nuevas áreas de atención y enfoques como la creatividad, los derechos, el trabajo, la migración, la seguridad, la inclusión, la diversidad, la paz, la ciudadanía, la economía, la educación y el turismo, entre otros. El desafío de administrar los escasos recursos disponibles para el sector cultura se complejiza ante las tensiones entre la creciente demanda de bienes y servicios culturales de los ciudadanos y las ciudadanas como parte de sus derechos humanos; y la dificultad para satisfacerlas por parte de los Estados a través de sus ministerios, secretarias o direcciones de cultura. Las soluciones creativas a este problema van desde el fortalecimiento de la gestión estatal con mayores inversiones nacionales, hasta el desentendimiento con el campo, dejándoselo a la suerte o al interés de otros actores. Entre estas antípodas, sin embargo, resulta frecuente encontrar modelos de gestión cultural compartida donde los Estados participan en relaciones de cooperación con otros actores, desde atribuciones y funciones específicas, pero sobre la base de metas comunes de desarrollo. Esta visión cooperativa de las políticas culturales, sin embargo, no se agota en el espacio de las naciones, y busca flexibilizar los límites burocráticos, políticos, históricos y culturales de los países hacia la búsqueda de mayores beneficios. Se trata
de expandir las potencialidades del Estado como respuesta a la contracción de sus funciones públicas presentes en las últimas décadas. Las políticas culturales buscan entonces en los espacios de integración regional un nuevo entorno en el que fortalecer la institucionalidad nacional y, al mismo tiempo, responder a las demandas sociales del sector cultura en un nuevo escenario, más complejo y rico que el coto nacional; pero al mismo tiempo interdependiente. Ante esta situación en la que emergen nuevos modos de relaciones sociales, institucionales, productivas, legislativas y financieras, se plantea la pertinencia de una política cultural de integración en el marco del SICA, cuyas directrices generales compartimos en este documento.
II. El enfoque de cooperación regional centroamericana
La construcción de un espacio de integración no solo depende de una funcionalidad determinada por los flujos humanos, las historias sociales o las dinámicas económicas, sino sobre todo por factores culturales que la configuran, a la vez similar y diferenciadamente de otros. Pensar un espacio cultural de integración definido como centroamericano no solo reconoce las historias semejantes y diversas, sino también contextos actuales similares y distintos. Este espacio de recono cimiento, de apropiación, de identidad —que parte de la diversidad—, se vuelve aún más estratégico cuando se trata de los horizontes comunes de desarrollos por trazar. A los efectos de este documento y en lo adelante, lo centroamericano (el espacio internacional que incluye Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y República Dominicana), no solo apunta entonces a un hecho geopolítico, sino también y sobre todo a una comprensión geoestratégica donde lo político, lo cultural, lo económico y lo social se imbrican para fortalecer las sociedades nacionales respectivas, pero también en el sentido de potenciar una compleja trama de relaciones sociales e interinstitucionales con un potencial inexplorado en su inserción en los circuitos globales y el desarrollo de los propios países. Partiendo de esta comprensión geoestratégica, en el marco del “Relanzamiento del proceso de la integración centroamericana” (SICA, 2010) y a veinte años de la firma del Protocolo de Tegucigalpa (1991), que creó elSistema de Integración Centroamericana (SICA), estas Directrices Generales de la Política Cultural de Integración Centroamericana (PCIC) propone un modelo de gestión desde el sector cultura que apuesta por el logro de las metas regionales de paz, libertad, democracia y desarrollo. Sin contar aún con un necesario balance crítico y comparado de las dos décadas anteriores, la PCIC se concibe como un camino que busca aprovechar esa ex-
periencia institucional, así como explorar los contextos cambiantes de la región, y enfocar prospectivamente nuevas áreas de desarrollo. Es, por tanto, un proceso en construcción, con lo cual se refuerza su idea de asumir las dinámicas políticoculturales como procesos sociales. La dimensión pública de la PCIC, se fundamenta en la constatación de los enormes desafíos que agregan a la gestión cultural exclusiva desde los Estados, las crecientes demandas de los ciudadanos y ciudadanas, de diversos actores institucionales, así como del sector propiamente dicho. Con esta propuesta, se siguen explorando soluciones compartidas y complementarias a las respuestas de los actores tradicionales. Se trata de pensar y gestionar la cultura como cuestión colectiva, como “cosa de todos y todas”, como interés, pero sobre todo como bien común. Es el embrión de una política para el sector cultura de la región, con orientaciones o conte-nidos propios, instrumentos y mecanismos, así como previsiones de sus resultados. Su planteamiento va más allá del plan de acción a corto plazo y busca, entre otras cosas: fundamentar de forma amplia y a la vez específica el rumbo hacia donde se quiere llevar el sector cultura en Centroamérica; avanzar en la consistencia política de la gestión cultural, complementando sus acciones con otras estrategias de cohesión social y gobernanza; especializar procesos y métodos de gestión con enfoque regional; consolidar un modelo plural de financiamiento que fortalezca el gasto público del sector; instituir la relación con otros sectores y políticas sociales; construir nuevos mecanismos de participación de amplios grupos sociales en los procesos políticos relacionados con el sector cultura; aprovechar la consistencia económica de los bienes y servicios culturales, así como reforzar la ciudadanía. Con esta apuesta, el Consejo de Ministros y Directores Generales de Cultura de la Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana (CECC-SICA) y los enlaces nacionales buscan posicionar el tema de cultura en la agenda del desarrollo regional, con un firme compromiso con la diversidad centroamericana y una prospectiva de su gestión compartida y responsable. La PCIC, parte de un intento limitado y exploratorio de indagar qué necesitan y esperan los actores culturales centroamericanos de una política cultural con perspectiva regional. La Consulta Estratégicade Cultura en Centroamérica, recogida en el documento denominado Cultivar la cultura: políticas, cooperación e integración en Centroamérica, resume algunas de estas inquietudes que fueron utilizadas como la base fundamental de esta propuesta de políticas culturales.1
1 Para toda referencia sobre la Consulta, puede revisarse, en su totalidad, en: Rodríguez Oliva, Lázaro I. (compilador) (2011) Cultivar la cultura: políticas, cooperación e integración en Centroamérica. [Sistematización de Consulta Estratégica]. (San José: Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana-Sistema de la Integración Centroamericana (CECC-SICA).
En este contexto, la necesidad de producir conocimientos relevantes para las decisiones políticas es fruto de los acuerdos de la Cumbre Extraordinaria de Presidentes del SICA, celebrada San Salvador (El Salvador) el 20 de julio de 2010. Aquí se solicitó el diseño de una política cultural regional para el trabajo desde esta instancia internacional-regional hasta 2013. La Consulta Estratégica se planteó para poder contar con “un claro diagnóstico de las necesidades culturales de la región y definir los ejes temáticos, las estrategias y sus objetivos y las líneas de acción acordes a las nuevas demandas de la compleja región centroamericana, con una perspectiva de mediano y largo plazo, incorporando las líneas temáticas propuestas por los mandatarios de la región” (Acuerdo no. 27). Con el propósito de no solo indagar en las necesidades y problemas, sino también en las soluciones creativas que siempre ofrece la participación, se complementó esa sistematización con las estrategias innovadoras de soluciones a esas necesidades, identificadas por los propios actores culturales con perspectiva de integración regional. En resumen, se trata de hacer partícipes —en la medida en que lo permitió el instrumento y los recursos disponibles— a la mayor cantidad posible de personas, no solo en la mirada crítica al contexto, sino en la proposición de acciones a emprender en los próximos años para desarrollar el campo cultural. El ámbito de concertación de la PCIC, crea las condiciones para reconocer a la sociedad civil y a otros actores como protagonistas en la construcción de ciudadanía y gestión pública. Tanto en su formulación como en la visualización del modelo de gestión propuesto, la PCIC reconoce las demandas de, al menos, tres movimientos sociales orientados a la transformación social: “a) los movimientos de derechos humanos; b) los movimientos de solidaridad que hacen frente a la pobreza, el hambre y la supervivencia; c) los movimientos que reivindican la ética en la democracia y luchan por la transparencia en la política y la responsabilidad frente a los ciudadanos” (Arispe, 2005). Según la especialista en políticas culturales, “estos tres tipos de movimientos expresan la naturaleza progresivamente densa de la ciudadanía extendida, que sin duda debe vincularse a los recientes procesos de institucionalización democrática y a la sensibilización de las mayorías hacia los valores de tolerancia, negociación política y la necesidad de consenso” (2005).
III. Contenidos del documento
En el capítulo primero se precisan algunos apuntes conceptuales de la Política Cultural de Integración Centroamericana. Consiste en una reflexión donde se enriquecieron los presupuestos iniciales sugeridos en la convocatoria al diagnóstico y sus resultados. Sus aportes enriquecen en términos políticos, instrumentales y de gestión las propuestas iniciales. Se trata de seis ámbitos a partir
de los cuales se busca un concepto de política cultural pertinente definido por su propuesta de ejes transversales, lineamientos estratégicos y otros elementos de planeación estratégica. En el segundo capítulo se comparten algunos referentes de gestión de la PCIC derivados igualmente de las sugerencias de la Consulta. Se especifican las funciones esperadas a desempeñar por la PCIC, así como el tipo de modelo de gestión cultural que se propone construir. Se recomiendan, asimismo, enfoques diferenciados. Como parte de la necesaria alineación con los instrumentos regionales e internacionales, se proponen los principios de la PCIC en correspondencia con los suscritos por la Carta Cultural Iberoamericana, un documento de consenso regional iberoamericano, suscrito por la mayoría de los países centroamericanos. Al enfoque estratégico de la PCIC se dedica el capítulo tercero de este documento. Allí se exponen los sistemas de objetivos en relación con el horizonte a largo plazo para los próximos veinte años. Se incluyen tanto los ejes transversales (protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales, construcción de culturas de paz, regionalización centroamericana) como otros seis lineamientos estratégicos que conformarán la plataforma de gestión cultural y que responden a ese sistema de objetivos.
APUntEs ConCEPtUAlEs DE lA PolítICA CUltURAl DE IntEgRACIón CEntRoAmERICAnA
La Cumbre Extraordinaria de Presidentes del SICA que orientó la Consulta Estratégica aplicada en Centroamérica para el planteamiento de la PCIC , subrayó la necesidad de diseñar y ejecutar una política cultural en el marco de esta instancia internacional-regional hasta 2013. En dicha reunión se sugirieron seis ámbitos temáticos: la identidad centroamericana, la promoción de conocimientos culturales, el sentido de pertenencia a la región, el respeto de la diversidad cultural regional, una cultura de paz, así como el logro de una visión centroamericana compartida. El capítulo presente contiene un conjunto de recomendaciones de enfoque estratégico que tienen su insumo principal en las respuestas creativas y comprometidas recopiladas a través de la Consulta. Se les concibe como rutas orientadoras para seguir debatiendo, por el papel central que puedan tener en la pertinencia, consistencia, coherencia y especificidad de las actuaciones no solo de la CECC-SICA sino también de los actores culturales de la región hacia el futuro.
De “la identidad centroamericana” a la diversidad cultural centroamericana
La PCIC toma como punto de partida el reconocimiento no de “una” identidad centroamericana, sino de una concepción mucho más compleja, flexible y adaptada a las circunstancias y a los contextos socio-históricos que conforman este campo de referencias. La apuesta por la inclusión de múltiples significados no solo reconoce un hecho social, sino también posiciona una responsabilidad política con las identidades tradicionalmente invisibilizadas por los procesos de construcción nacional y regional y que forman parte de la trama de expresiones culturales diversas centroamericanas. Hablar, entonces, de dicha diversidad de las expresiones culturales de las identidades es una estrategia de reconocimiento al mismo tiempo que una acción de complementariedad con los discursos internacionales impulsados por organismos multilaterales como la UNESCO, y por otros responsables nacionales del sector cultura en sus gestiones específicas. Se opera, por tanto, un concepto de diversidad cultural centroamericana resultante de las identidades nacionales, grupales, comunitarias específicas, pero también constituyente de esas variantes específicas. Se reconoce así el proceso social en el que se producen las expresiones culturales y la limitación de referir una identidad específica y unívoca como marco de referencia de las políticas culturales. Hablar de diversidad cultural centroamericana significa vincular, asimis-
mo, el tema de la identidad con el de los derechos culturales y, con ello, reforzar el rol de la política cultural de la CECC-SICA y de los Estados miembros en el logro del respeto y la garantía de los derechos humanos. Los sentidos comunes y diversos de lo centroamericano, tal como lo ilustró el conocimiento recopilado en la Consulta Estratégica que sirve de insumo a la PCIC, no solo tienen relación con elementos asociados al campo artístico o al patrimonio tradicional cultural tangible e intangible. Comprende también expresiones culturales de modos de vida asentados en valores y funciones específicas en cada uno de los contextos donde se enuncian y, sobre todo, procesos en construcción. La PCIC evitará el compromiso con una expresión específica o un grupo de ellas en situación de privilegio, y propiciará que sus modelos de gestión y sus estructuras y mecanismos de políticas no generen formas de discriminación —a nivel de discursos o prácticas— de aquellos grupos portadores que los ponen en valor, siempre siguiendo el enfoque de los derechos culturales como especificidad de los derechos humanos. Un diagnóstico exploratorio como el que ofrece la referida Consulta no es suficiente para establecer sugerencias de políticas culturales focalizadas en la especificidad requerida. Ahora bien, esta información, unida a la valoración de las políticas culturales específicas de los países centroamericanos, permite establecer el concepto básico de la función de la PCIC: poner en valor la inclusión, la garantía del respeto y la promoción de las expresiones culturales de diversos grupos sociales hoy bajo amenaza de exclusión o desaparición. A este nivel de formulación preliminar, la PCIC se propone generar mecanismos para incluir las expresiones culturales de sujetos sociales o ciudadanos y ciudadanas excluidos por: a) Su origen étnico-racial. b) Su género. c) Sus preferencias sexuales. d) Su posición política. e) Sus creencias religiosas. f) Sus expresiones artísticas o culturales asociadas a un modo de vida. g) Su edad. h) Su origen geográfico. i) Su estatus de clase. j) Su profesión o desempeño laboral. k) Sus capacidades diferentes o su estado de salud. l) Su proyección social específica.
Se agregaría cualquier otra variante que en el futuro se identifique como detonante de exclusión social a través de sus expresiones culturales.
Del “sentido” a los sentidos de pertenencia a la región
Haber participado en actividades con enfoque regional se valoró positivamente entre quienes respondieron la Consulta Estratégica. Sin embargo, la referencia a muy diversos entornos, situaciones y formatos de participación hace pensar en una diversidad de sentidos mediante los cuales los ciudadanos y ciudadanas participan y se apropian de lo centroamericano. La PCIC considera la participación como una herramienta para la creación y el reforzamiento de una variedad de sentidos, de pertenencias al proyecto regional, y por tanto, como espacio donde se expresan los compromisos de los actores sociales con el sector y las cuestiones sociales. Se busca construir modelos de participación incluyentes como base de la sostenibilidad no solo de una cultura de la integración regional, sino también de una cooperación cultural orientada al desarrollo del sector y al logro de metas de desarrollo humano. El sentido de pertenencia, concebido de manera plural y mediante la participación apuntaría a reforzar las relaciones interpersonales e interinstitucionales para generar culturas de paz. En términos de relaciones sociales, reforzaría los recursos de conexión, comunicación e interacción, así como los sentidos de ser y sentirse parte de comunidades y de dinámicas de convivencia que apuesten por una complementación y un intercambio sostenido basados en el respeto, la solidaridad, el diálogo y la fraternidad. En términos de relaciones profesionales, permitiría igualmente articular redes para el intercambio de experiencias y la complementariedad de recursos humanos, técnicos y financieros, pero también para la cooperación y coproducción que fortalezcan el sector. En lo económico, el sentido de pertenencia se relaciona con la necesidad de constituir un frente común que atienda los desafíos específicos de los contextos locales, pero también que se visualice como bloque para incidir en los escenarios internacionales aportadores de fondos para el desarrollo del sector. Entre las personas, la PCIC seguirá promoviendo los sentimientos asociados a la pertenencia al espacio cultural centroamericano. Dichas apropiaciones incluyen tanto las identificadas en la Consulta Estratégica, como aquellas que desde lo positivo refuercen el valor de la cooperación regional. Estos factores contribuyen igualmente a una visión más amplia del desarrollo humano, y por tanto constituyen elementos imprescindibles de los sentidos de pertenencia. En el aspecto político, “el sentido de pertenencia” en plural se visualiza a través del reconocimiento de la identidad, el respeto a la diversidad, el derecho a la expresión cultural, a su salvaguarda, orgullo, aceptación y valoración. El sen-
tido de pertenencia política se verifica a partir de los modelos de integración y participación, las estrategias de concertación y la construcción de pautas de comprensión y diálogo intercultural que permitan no solo la identificación de metas comunes, sino también la búsqueda de mecanismos para lograrlas de forma colaborativa, coordinada y transparente.
De “la difusión”a la producción de conocimientos culturales
Los llamados conocimientos culturales forman parte de la construcción del sentido simbólico, de la dimensión artística y de los valores culturales que emanan de las identidades culturales o las expresan. Su puesta en valor incluye los “conocimientos tradicionales como fuente de riqueza inmaterial y material, en particular los sistemas de conocimiento de los pueblos autóctonos y su contribución positiva al desarrollo sostenible” (UNESCO, 2005: 1). Igualmente, comprenden las expresiones emergentes resultantes del dinamismo de las relaciones del ser humano con el entorno. Difundir estos conocimientos es parte de la función institucional de las políticas culturales, pero ese proceso de socialización constituye solo una etapa de un ciclo más abarcador que implica la creación y el consumo, ámbitos que cada vez más se incorporan al desarrollo institucional del sector cultura. De hecho, el énfasis en la difusión por parte de las políticas culturales ha venido superándose en el sentido de atender al ciclo completo que abarca la producción de cultural. Los argumentos críticos a lo que se dio en llamar en América Latina “el paradigma de la democratización cultural”, recayeron por sus limitaciones de enfoque, según Néstor García Canclini, en dos aspectos fundamentales que la PCIC se propone superar: el hecho de que solo se divulgue la alta cultura, lo cual “implica una definición elitista del patrimonio simbólico, su valoración unilateral por el Estado o los sectores hegemónicos y la imposición paternalista al resto de la población”. Y por otra parte, la constatación de que “el distribucionismo cultural ataca los efectos de la desigualdad ente las clases, pero no cambia radicalmente las formas de producción y consumo de bienes simbólicos” (García Canclini, 1987: 48-49). Las políticas culturales vienen, por tanto, haciéndose cargo de crear las condiciones de acceso al conocimiento como un derecho cultural, generando oportunidades de acceso a todo el proceso de producción cultural. Este incluye, además, el acceso al consumo a amplios sectores sociales tradicionalmente excluidos del mercado de bienes y servicios culturales. Todo ello forma parte de las estrategias de redistribución de los medios de producción cultural y del reconocimiento pleno de los derechos culturales de grupos sociales y actores culturales excluidos del sector cultura.
Del “respeto” de la diversidad cultural a la gestión de la interculturalidad regional
A partir del impulso multilateral que se logró desde la plataforma de la UNESCO con la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural (2001) y posteriormente con la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales (2005), no pocos actores institucionales (Estados nacionales, ONG, agencias de desarrollo, etc.) han identificado el respeto a la diversidad cultural como meta y herramienta de la gestión político-cultural. Ello ha dado un impulso dirigido a “adoptar medidas para proteger la diversidad de las expresiones culturales y sus contenidos, especialmente en situaciones en las que las expresiones culturales pueden correr peligro de extinción o de grave menoscabo (UNESCO: 2005: 2). La PCIC se propone regionalizar el alineamiento con estos instrumentos nacionales y responder a las demandas recopiladas en la Consulta Estratégica, en plena concordancia con los esfuerzos nacionales en este sentido. Gestionar el sector cultura desde la visión de su carácter diverso parte de reconocer, como asegura el Informe mundial de la UNESCO 2010, que “la diversidad cultural se ha convertido también en una cuestión social de primer orden vinculada a la mayor diversidad de los códigos sociales que operan en el interior de las sociedades y entre estas. Ante esa variedad de códigos y perspectivas, los Estados no siempre encuentran las respuestas idóneas, necesitadas a veces con urgencia, ni logran poner la diversidad cultural al servicio del bien común” (2009: 3). Dicha diversidad de “códigos y perspectivas” coexiste a través de relaciones de poder, que se convierten en un objeto de la política cultural, particularmente de la PCIC , al tratarse de un entorno regional mucho más rico y complejo. Consecuentemente, la perspectiva de integrar el enfoque de diversidad cultural en el campo de la gestión lleva a visualizar un gran ausente de las políticas culturales: la gestión de los conflictos interculturales. Se trata de una visión de las políticas culturales que complementa los roles tradicionales de este campo, y que las entiende como “(…) el proceso generado cuando diferentes conjuntos de actores políticos, marcados por, y encarnado prácticas y significados culturales diferentes, entran en conflicto. Esta definición de política cultural asume que las prácticas y los significados —particularmente aquellos teorizados como marginales, opositivos, minoritarios, residuales, emergentes, alternativos y disidentes, entre otros, todos éstos concebidos en relación con un orden cultural dominante— pueden ser la fuente de procesos que deben ser aceptados como políticos. Que esto raramente sea visto como tal es más un reflejo de las enraizadas definiciones de lo político, encarnadas en culturas
políticas dominantes, que un indicativo de la fuerza social, la eficacia política o la relevancia epistemológica de la política cultural. La cultura es política puesto que los significados son constitutivos de procesos que, implícita o explícitamente, buscan redefinir el poder social. Esto es, cuando los movimientos establecen concepciones alternativas de la mujer, la naturaleza, la raza, la economía, la democracia o la ciudadanía remueven los significados de la cultura dominante, ellos efectúan una política cultural (Álvarez, Escobar y Dagnino, 2008: 26). Desde esta visión compleja y actualizada de las políticas culturales se busca la gestión de la diversidad de expresiones culturales a través de plataformas de desarrollo de culturas de paz, que resuelven conflictos alrededor de los significados culturales. El objetivo es lograr metas comunes de desarrollo, incidir en la inclusión y el bienestar social, así como fortalecer el propio sector cultura.
De “la” cultura de paz a las culturas de paz
Siguiendo el consenso internacional, por cultura de paz se asume “un conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida basados en el respeto a la vida, el fin de la violencia y la promoción y la práctica de la no violencia por medio de la educación, el diálogo y la cooperación; el respeto pleno de los principios de soberanía, integridad territorial e independencia política de los Estados y de no injerencia en los asuntos que son esencialmente jurisdicción interna de los Estados; el respeto pleno y la promoción de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales; el compromiso con el arreglo pacífico de los conflictos; los esfuerzos para satisfacer las necesidades de desarrollo y protección del medio ambiente de las generaciones presente y futuras; el respeto y la promoción del derecho al desarrollo; el respeto y el fomento de la igualdad de derechos y oportunidades de mujeres y hombres; el respeto y el fomento del derecho de todas las personas a la libertad de expresión, opinión e información; la adhesión a los principios de libertad, justicia, democracia, tolerancia, solidaridad, cooperación, pluralismo, diversidad cultural, diálogo y entendimiento a todos los niveles de la sociedad y entre las naciones; y animados por un entorno nacional e internacional que favorezca a la paz” (ONU, 1999: 3-4). En el marco de la diversidad de las expresiones culturales, la PCIC refuerza la pluralidad de métodos y expresiones de cooperación, diálogo, concertación y negociación que afirman estos valores, y por tanto la pertinencia de sugerir la coexistencia de culturas de paz partiendo de sistemas y valores diversos de resolución de conflictos y construcción de convivencia que apuestan por las metas comunes desde la perspectiva de derechos humanos y culturales.
De la visión compartida a la gestión corresponsable
Identificar problemáticas comunes y construir estrategias de corresponsabilidad para su solución constituyen la base del enfoque de gestión de la PCIC. La visión compartida centroamericana subraya no solo la pertinencia de visualizar horizontes comunes entre los Estados de la región, sino también la de todos los actores instituciones y sujetos sociales implicados en el proceso de integración. Pero, además, es necesario ir de la visión a la gestión en el marco de la PCIC y, con ello, reforzar el contenido participativo del modelo y garantizar la participación desde funciones específicas de dichos grupos y actores no solo en su planeación, sino también en su implementación y evaluación. La gestión cultural con el enfoque de integración centroamericana fortalece las capacidades institucionales nacionales, al mismo tiempo que estas se ponen en función de aquellas y se benefician de la actuación común en un complejo y competitivo escenario internacional. Los grandes retos sociales de la región (narcotráfico, inseguridad ciudadana, pobreza, violencia, debilidad de los Estados de derecho, etc.) no pueden enfrentarse eficazmente sin una acción compartida (PNUD: 2009). Esto coloca a la institucionalidad del sector cultura con especificidades y objetos sociales propios en los escenarios nacionales, pero también en los otros contextos regionales donde se debaten estos temas y se actúa de forma coordinada.
REfEREntEs DE gEstIón DE lA PCIC
La Política Cultural de Integración Centroamericana se propone construir un sistema institucional de gestión cultural con un enfoque territorial-regional que refuerce la perspectiva pública de la cultura y consolide un modelo de concertación y gestión cultural acorde con los desafíos de mejorar las condiciones de vida de los/las habitantes de la región centroamericana y, al mismo tiempo, fortalecer el sector cultura por su potencial de contribuir a esos propósitos. La PCIC tiene como foco ampliar de las opciones de la gente; es decir, permitir que las personas elijan el tipo de vida que quieren llevar, y brindarles tanto las herramientas como las oportunidades para que puedan tomar tal decisión” (PNUD, 2004: V). La PCIC amplía “el campo cultural de la vida social y al mismo tiempo aumenta las alternativasde las que dispone la gente para escoger sus propias formas de vida, lo que también forma parte de la defensa de la diversidad cultural fundadaen la libertad (PNUD, 2004:23). Se plantea redefinir las funciones tradicionales del campo de las políticas culturales hacia horizontes más comprometidos con el desarrollo para poder encontrar un modelo centroamericano de gestión cultural de la integración que coloque a la cultura como “una cuestión social de primer orden vinculada a la mayor diversidad de los códigos sociales que operan en el interior de las sociedades y entre estas”, y reconozca y supere la situación de que “ante esa variedad de códigos y perspectivas, los Estados no siempre encuentran las respuestas idóneas, necesitadas a veces con urgencia, ni logran poner la diversidad cultural al servicio del bien común” (UNESCO, 2009: 4). En este capítulo se comparten además, las funciones atribuidas a la PCIC recogidas en la Consulta. Se esboza un conjunto de características que aportan a la construcción de su modelo de gestión. Con la finalidad de alinear este proyecto a las tendencias contemporáneas en políticas culturales de integración, también se ha optado por la apropiación centroamericana de los principios de integración iberoamericana, suscrito por la mayoría de los países.
2.1.- funciones
A partir de los resultados de la Consulta, se ha logrado definir un conjunto de funciones generales inherentes a la misión de la PCIC: l Gestionar la sostenibilidad de la perspectiva de cultura como motor de desarrollo humano y sostenible para superarla pobreza como condición cultural, así como toda forma de exclusión social a través de las expresiones culturales. l Contribuir a ampliar los referentes y horizontes culturales basados en el
reconocimiento y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales centroamericanas. l Fomentar el desarrollo del espacio cultural centroamericano. l Reforzar la dimensión política, económica y social de la integración del sector cultura. l Dinamizar y actualizar las políticas institucionales de integración centroamericana de cada uno de los actores culturales en función de los nuevos desafíos discursivos y prácticos de la gestión de este ámbito. l Garantizar la igualdad de oportunidades para la creación, distribución y consumo cultural de las expresiones culturales a todos los ciudadanos y ciudadanas y grupos sociales como un derecho cultural. l Proteger y promover las expresiones culturales de grupos sociales en situación de riesgo o exclusión social. l Incentivar la realización de proyectos culturales con enfoque centroamericano. l Contribuir al crecimiento del sector cultura a través de su posicionamiento regional e internacional. l Reforzar la responsabilidad pública en la gestión cultural, en particular la de los Estados a través de los procesos de construcción de políticas públicas de cultura con enfoque de largo plazo. l Comprometer a los Estados con el apoyo de acciones de culturas de paz como medio de construcción de los proyectos nacionales y regional centroamericano.
El modelo de gestión de la PCIC toma en cuenta en todas sus actuaciones, las siguientes recomendaciones: l Construir una agenda regional de cultura con instrumentos de programación basada en la gestión compartida y corresponsable. l Atender las necesidades diferenciadas de grupos sociales a partir de las condiciones históricas de cada país en los procesos de formulación, validación, implementación y evaluación de la PCIC . l Establecer los mecanismos para reconocer y promover la creatividad de las nuevas expresiones y valores culturales. l Promover el reconocimiento de los derechos culturales de los grupos en desventaja en la agenda prioritaria de las acciones de la PCIC. l Abarcar todos los ámbitos de la producción cultural (creación, distribución y consumo). l Garantizar mecanismos de evaluación social (pública) de la gestión cultural.
l Establecer espacios de representación e inclusión de los grupos sociales en desventaja en todos los procesos asociados a la PCIC. l Promover la participación de los actores locales (municipalidades, ONG, empresas, etc.), en la formulación, implementación y evaluación de la gestión cultural del PCIC. l Formalizar un mecanismo de convocatorias públicas en todas las acciones culturales que implican redistribución de recursos técnicos, humanos o financieros. l Garantizar la sistematicidad de las acciones culturales a través del enfoque de proceso. l Explorar la creación de nuevos circuitos de producción, distribución y consumo cultural como corredores, rutas e itinerarios culturales, así como reforzar los existentes. l Incentivar programas colaborativos entre los diferentes actores del sector cultural y social. l Garantizar la eficacia de las acciones de la PCIC a través de estrategias de profesionalización de la gestión pública en el sector cultura. l Establecer la sistematización de experiencias de gestión cultural como la base del modelo de innovación institucional. l Promover proyectos de cooperación Sur-Sur. l Vigilar la transparencia política en la toma de decisiones públicas más allá de intereses de partidos, grupos de presión o instituciones de cualquier orden que no respeten los principios de la PCIC. l Efectuar la distribución equitativa de los recursos técnicos, económicos y financieros asignados a la gestión de la PCIC. l Promover la alineación y complementariedad entre los proyectos bilaterales de cooperación y el enfoque regional de la PCIC. l Incentivar plataformas entre actores culturales, institucionales y grupos sociales a fin de lograr una gestión compartida. l Crear espacios institucionales para resolver conflictos interculturales. l Incentivar mecanismos de cooperación inter-local como estrategia de descentralización en el espacio regional.
Políticas y estudios focalizados
Considerando los resultados de la Consulta, se recomienda emprender una investigación que lleve al planteamiento informado de medidas temporales diferenciadas de integración para Belice y la República Dominicana. Ello busca, en principio, facilitar la integración de su institucionalidad y de sus actores culturales; ofrecer mayor información/comunicación, superando las limitaciones del idioma, en el caso de Belice; y de circulación y de la condición insular de la República Dominicana. También
se sugiere incentivar las acciones de cooperación, particularmente de coproducción con actores culturales de estos países. Se considera que los lineamientos estratégicos de la PCIC contribuirán a reforzar la información y a valorar las oportunidades de la integración, así como el resto de las metas de integración específica.
2.3. Principios de la PCIC
Carta Cultural Iberoamericana Visión PCIC
Los derechos culturales deben ser entendidos como derechos de carácter fundamental según los principios de universalidad, indivisibilidad e interdependencia. Su ejercicio se desarrolla en el marco del carácter integral de los derechos humanos, de forma tal que ese mismo ejercicio permite y facilita, a todos los individuos y grupos, la realización de sus capacidades creativas, así como el acceso, la participación y el disfrute de la cultura. Estos derechos son la base de la plena ciudadanía y hacen de los individuos, en el colectivo social, los protagonistas del quehacer en el campo de la cultura.
Se apuesta por la plena garantía de titularidad de los derechos culturales, sobre todo de los sujetos sociales en desventaja social. La PCIC toma como referente los derechos culturales para realizar todas sus acciones de concertación y cooperación regional. Con ello se intenta reforzar la dimensión política de los procesos culturales y contribuir de forma sostenida e integral al reforzamiento de los derechos humanos.
La participación ciudadana es esencial para el desarrollo de las culturas en los ámbitos nacionales y en el espacio cutural iberoamericano. Deben existir marcos normativos e institucionales que faciliten dicha participación en todas sus manifestaciones.
Se parte del reconocimiento de la necesidad de potenciar la participación como la base del modelo de integración del sector cultura. Por tanto, se apuesta por la construcción y sostenibilidad de mecanismos de participación en el sector de todos los actores institucionales y sujetos sociales posibles. Igualmente se aboga por la construcción del enfoque público como estrategia de participación del sector en un liderazgo activo en las transformaciones sociales regionales.
La concepción de un espacio cultural centroamericano refuerza el interés y el compromiso de sus Estados miembros, y de las sociedades civiles nacionales al establecer modos cooperativos de incidencia en los procesos sociales dondde particpen otros actores institucionales y sujetos sociales. Asimismo, el compromiso con el enfoque de desarrollo humano y sostenible de estas políticas culturales plantea un modelo de gestión enfocado en el ser humano y en la necesidad de garantizar sus derechos humanos y una mejor calidad de vida, sobre todo de aquellas personas en condiciones de desventaja social. Se plantea la necesidad de fortalecer un modelo de cooperación equitativo que considere las diferencias en la región y por tanto, los aportes diferenciados que, desde sus posibilidades, ofrecen los diversos países en función de sus realidades.
La solidaridad entre los pueblos y países promueve la construcción de sociedades más justas y equitativas, en una Comunidad Iberoamericana con menores asimetrías. La cooperación horizontal, basada en el respeto y el trabajo mancomunado, es el canal privilegiado del espacio cultural iberoamericano.
El complejo escenario de la integración, que comprende una diversidad de configuraciones institucionales en la gestión de los procesos sociales, exige una respuesta de política pública en el sector cultura. Ello implica que la PCIC se plantee no solo profesionalizar y especializar su gestión cultural con enfoque de desarrollo, lo cual implica nuevos modelos de gestión y nuevas reconfiguraciones institucionales. Igualmente, se busca establecer claramente estrategias de cooperación con otros sectores institucionales para garantizar las sostenibilidad de los procesos culturales.
La PCIC busca incidir en los procesos económicos y sociales, mediante la creación de acciones encaminadas al sector productivo para reforzar la dimensión económica del bienestar y el desarrollo humano, así como de la ciudadanía. El espacio cultural centroamericano se visualiza como un área de potencial económico en América latina, y la PCIC valoriza el aporte del sector cultura al desarrollo integral de los países centroamericano y de la región. El principio de complementariedad, igualmente, se concibe como la base del modelo de concertación y cooperación en el que se tienen en cuenta las diferencias entre los países, y sus aportes diversos en el marco regional.
Este principio de la especificidad exige de la PCIC profesionalizar la gestión de los contenidos políticos de las expresiones culturales, sobre todo aquellas que por su valor simbólico, y sus vínculos con las identidades, y los sentidos de pertenencia, se relacionan con la titularidad de los derechos culturales como derechos humanos. La complejidad del escenario regional centroamericano refuerza la perspectiva de que una política social enfoca contenidos culturales. La complementariedad como política y la transversalización como estrategia, constituyen elementos básicos para construir una política atenta a la realidad, y por tanto, una gestión que dé cuenta de la dimensión social, económica, medioambiental, laboral, etc., de los procesos culturales, pero al mismo tiempo, de la dimensión cultural de todos los procesos de la vida social. La PCIC potencia el liderazgo de los Estados en la construcción de la política pública de cultura regional. Reconoce la autoridad, legitimidad y pertinencia de los Estados para crear plataformas de cooperación y gestionar la sostenibilidad del sector cultura mediante el compromiso y la responsabilidad con el apoyo a procesos creativos, formativos, investigativos, legislativos, financieros, redistributivo, etcétera.
Los procesos de desarrollo económico y social sustentables, así como la cohesión e inclusión social, solo son posibles cuando se acompañan por políticas públicas que toman plenamente en cuenta la dimensión cultural y respetan la diversidad.
EnfoqUE EstRAtégICo DE lA PolítICA CUltURAl DE IntEgRACIón CEntRoAmERICAnA
El presente capítulo desarrolla los objetivos estratégicos de la PCIC (20122015) en relación con la meta de largo plazo (2031), los próximos veinte años del SICA. Se especifican también tanto los ejes transversales de actuación, como los lineamientos estratégicos. Cada uno de estos incluye las acciones a desarrollar.
3.1.- sistema de objetivos estratégicos
Contribuir al desarrollo integral de Centroamérica como un espacio cultural regional, en particular de aquellos países, territorios, grupos y comunidades locales en situaciones de desventaja social, mediante de fomento de las capacidades humanas e institucionales en el sector cultura Centroamérica se ha consolidado como un espacio cultural regional donde: -Se garantizan plenamente los derechos humanos de sus ciudadanos y ciudadanas al no existir procesos institucionales y sociales de exclusión social con respecto a sus expresiones culturales por razones de raza, étnica, género, preferencia sexual, origen geográfico, edad u otros factores. -Los ciudadanos y ciudadanas participan activamente en el ámbito de las decisiones públicas. -Se ha logrado la disminución de la violencia social y el espacio público es utilizado y creativamente apropiado de forma segura y cotidiana. -Existe un mercado común centroamericano de bienes y servicios culturales y se ha logrado la inserción de las industrias culturales y creativas a escala internacional. -El sector cultura cuenta con sólidas estructuras de gestión económica, política, institucional, y de recursos humanos y técnicos. -Existen relaciones de cooperación en la sociedad que garantizan las acciones de transformación social para el mejoramiento de la calidad de vida de las personas que habitan en la región centroamericana. -Es valorizada la diversidad de sus expresiones culturales, a partir de los aportes de las naciones y grupos sociales que la integran. -Los Estados de la región dedican al menos el 1% de su presupuesto al desarrollo del sector cultura.
Ámbitos de gestión 1: Protección y promoción de la diversidad de las expresiones
objetivos estratégicos específicos Promover y proteger las diversas expresiones culturales centroamericanas. Estimular la apropiación y gestión social de valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida y otras expresiones culturales que fomentan el diálogo, la negociación, la construcción de consensos y la solución pacífica de conflictos interculturales entre las personas, los grupos sociales y las naciones. Priorizar el enfoque regional centroamericano en todos los procesos de gestión asociados a la formulación, implementación y evaluación de la PCIC. Garantizar la gestión social e institucional de las expresiones del patrimonio cultural común centroamericano para su apropiación, protección y salvaguardia.
2: Construcción de culturas de paz
3: Regionalización centroamericana I. Patrimonio cultural común
Promover el desarrollo de medios y capaciII. Comunicación dades de comunicación (creación, circuintercultural lación y consumo) de las expresiones culturales regionales. Potenciar el ejercicio pleno de la ciudadanía activa a través de la realización de los derechos culturales como especificidad de los derechos humanos, reforzando los mecanismos de participación en todos los procesos vinculados con el sector cultura. Generar capacidades institucionales para el funcionamiento eficaz en los procesos de formulación, implementación y evaluación de la PCIC dirigidas al desarrollo del sector cultura y a lograr metas comunes de desarrollo humano sostenible que complementan a otras instituciones sociales. Fomentar el desarrollo responsable de las industrias culturales y creativas para obtener metas de desarrollo humano y sostenible, y fortalecer la autonomía del sector cultura. Fortalecer los procesos de sensibilización, investigación, promoción y de enseñanza/ aprendizaje de la diversidad de las expresiones culturales de la región.
III. Ciudadanía y cultura lInEAmIEntos EstRAtégICos
IV. Innovación y desarrollo institucional
V. Economía, creatividad y cultura VI. Educación para la interculturalidad
3.2. Ejes transversales
La PCIC asume tres ejes transversales a todos sus lineamientos estratégicos: 1) la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales; 2) la construcción de culturas de paz; 3) la perspectiva de regionalización centroamericana. Cada uno de estos ejes de trabajo debe ser tomado en cuenta tanto en la formulación de acciones específicas que sean consideradas por su relevancia como en todas las que se programen en la gestión de la PCIC . Eje 1: Protección y promociónde la diversidad de las expresiones culturales Los principios conceptuales de este eje transversal de la PCIC parten de la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales (UNESCO, 2005). En este documento de consenso internacional se concibe la diversidad cultural como “la multiplicidad de formas en que se expresan las culturas de los grupos y sociedades. Estas expresiones se transmiten dentro y entre los grupos y las sociedades. La diversidad cultural se manifiesta no solo en las diversas formas en que se expresa, enriquece y transmite el patrimonio cultural de la humanidad mediante la variedad de expresiones culturales, sino también a través de distintos modos de creación artística, producción, difusión, distribución y disfrute de las expresiones culturales, cualesquiera que sean los medios y tecnologías utilizados” (2005: 4-5). En ese sentido, se toma en cuenta la diversidad cultural como un patrimonio común de la humanidad, en tanto “acrecienta la gama de posibilidades y nutre las capacidades y los valores humanos, y constituye, por lo tanto, uno de los principales motores del desarrollo sostenible de las comunidades, los pueblos y las naciones” (2005: 1). De ahí que la PCIC la asuma dentro de todas sus acciones como un criterio de articulación y como un indicador de gestión y pertinencia. La Convención sirve de marco propositivo y de alineación para la integración, considerando que “la diversidad cultural, tal y como prospera en un marco de democracia, tolerancia, justicia social y respeto mutuo entre los pueblos y las culturas, es indispensable para la paz y la seguridad en el plano local, nacional e internacional” (2005: 1). Por su valor político e instrumental, se adoptan un conjunto de acciones iniciales. Objetivo general: Promover y proteger las diversas expresiones culturales centroamericanas. Acciones a desarrollar: l Visibilizar y valorizar las diversas expresiones culturales de las identidades étnicas y raciales regionales, en su relación con los aportes sociales específicos.
l Elaborar medidas que permitan a los grupos discriminados, excluidos y estigmatizados participar de manera colaborativa con otros sectores sociales de la región para contrarrestar estereotipos culturales. l Promover el uso de los idiomas de los pueblos originarios en los documentos oficiales derivados de la gestión de la PCIC . l Fomentar y sostener el enfoque intercultural en la profesionalización y los puestos claves de toma de decisiones en la institucionalidad del sector cultura de la región. l Establecer los mecanismos para la participación corresponsable de todos los grupos sociales, particularmente de los excluidos por sus expresiones culturales en todos los procesos asociados a la PCIC . l Crear y fortalecer los espacios dedicados a garantizar la realización plena de los derechos culturales como especificidad de los derechos humanos. l Promover estrategias de focalización incluyente que prioricen el enfoque de género, de juventud, de niñez, y étnico-racial. l Comprometer a los Estados de la región con la firma y ratificación de la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales u otros instrumentos internacionales asociados. l Desarrollar actividades de intercambio, promoción, divulgación, investigación y formación que refuercen los principios de la Convención y permitan su apropiación creativa en cada uno de los contextos específicos regionales. l Apoyar las acciones culturales emprendidas por actores que refuercen la estrategia de promoción y protección de la diversidad de expresiones culturales centroamericanas. l Incentivar los espacios para la resolución de conflictos interculturales en consonancia con culturas de paz. l Crear una red regional de observatorios en diversidad cultural con metodologías comunes para darle seguimiento a las políticas y estrategias intencionadas a valorar la diversidad de expresiones culturales. Eje 2: Construcción de culturas de paz La PCIC potencia el papel de la cultura en la sostenibilidad de acciones de resolución de conflictos, de restauración de la confianza en las instituciones públicas, y de convivencia a través del diálogo intercultural y el respeto a la diversidad de expresiones culturales entre los seres humanos. Se subraya la construcción de culturas de paz considerando el escenario centroamericano como un entorno de riesgo en términos de criminalidad, violencia e inseguridad ciudadana, según el Informe sobre Desarrollo Humano para América Central, 2009-2010 (PNUD, 2009). La PCIC se alinea con la Convención sobre Cultura de Paz, valorizando
el rol de la gestión cultural en “unproceso, dinámico y participativo en que se promueva el diálogo y sean solucionados losconflictos en un espíritu de entendimiento y cooperación mutuos” (ONU, 1999: 2). Objetivo general: Estimular la apropiación y gestión social de valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida y otras expresiones culturales que fomentan el diálogo, la negociación, la construcción de consensos y la resolución pacífica de conflictos interculturales entre las personas, los grupos sociales y las naciones. Acciones por desarrollar: l Promover las acciones culturales que refuerzan la resolución de conflictos alrededor de expresiones culturales. l Propiciar espacios para la convivencia crítica orientados a visibilizar las causas y consecuencias de los conflictos históricos mediante el diálogo intercultural. l Participar de las acciones públicas dirigidas a la sensibilización con el tema de la violencia y la inseguridad ciudadana. l Garantizar las condiciones para la realización plena de los derechos humanos, y sus especificidades culturales, laborales, etcétera. l Promover valores culturales de los grupos étnico-raciales que refuerzan y complementan la perspectiva de derechos humanos. l Ampliar la participación de los actores culturales centroamericanos en las campañas de gestión de riesgos naturales. l Incentivar la producción de bienes culturales que refuercen los valores de la interculturalidad. l Promover el respeto a la diversidad étnico-racial en los intercambios culturales entre actores regionales. l Diseñarestrategias de transversalización de género, etnia, raza y juventud y niñez como acciones de focalización incluyente. l Establecer mecanismos de reinserción social a través del sector cultura a jóvenes convivientes con situaciones de mayor riesgo de violencia. l Incentivar la coproducción de acciones entre actores históricamente en conflicto. l Apoyar las iniciativas culturales realizadas por inmigrantes. l Realizar acciones de respeto y valorización de la cultura centroamericana en el exterior. l Incrementar las acciones culturales en zonas de riesgo social. l Mapear y reconocer las iniciativas centroamericanas más relevantes en la gestión de la culturas de paz. l Incentivar la asociatividad para la gestión cultural entre grupos en situación de desventaja social y promover su incidencia en la esfera pública.
l Facilitar los intercambios regionales que promueven las culturas de paz en su gestión cultural. l Fortalecer los espacios educativos que generen competencias de diálogo, negociación y mediación de conflictos interculturales. l Priorizar las acciones que involucran a las familias centroamericanas como actores culturales. l Reforzar las acciones comunicativas dirigidas a promover la diversidad de las expresiones culturales como base de la convivencia social. l Sensibilizar sobre los valores de las culturas de paz en la construcción de un espacio público seguro. l Participar activamente en los procesos de formulación, implementación y evaluación de políticas de seguridad pública e/o inmigración. l Propiciar la participación como sector cultura como bloque regional en programas conjuntos dedicados a la promoción de culturas de paz. l Incrementar la formación en gestión de las culturas de paz desde herramientas culturales. l Facilitar la asistencia técnica legal en la gestión de los valores asociados a las culturas de paz. l Generar plataformas de participación que garanticen la gestión cultural corresponsable en acciones que fomenten la colaboración intercultural. l Priorizar el apoyo a acciones de movilidad e intercambio entre agentes culturales regionales. l Generar información especializada en acciones culturales vinculadas a los valores de culturas de paz en la región centroamericana. l Crear espacios de denuncia pública de situaciones sociales o institucionales que no respeten los valores de culturas de paz en el sector cultura. l Promover los valores asociados a la libertad cultural y a su ejercicio pleno por parte de todas las personas, en particular por aquellas en situación de vulnerabilidad. Eje 3: Regionalización centroamericana Considerando la necesidad de conferirle una especificidad a la PCIC, el eje de regionalización centroamericana se plantea con el propósito de garantizar el enfoque regional en todos los procesos asociados a la formulación, implementación y evaluación. Este eje refuerza el contenido propio de la PCIC al no suplantar los roles de las políticas culturales de los diversos actores institucionales centroamericanos. La regionalización se concibe como un marco de actuación y una estrategia de territorialización que busca articular los diversos espacios de gestión local-nacional-regional. Es también una acción política en
sí, al apostar por la construcción del espacio cultural centroamericano en todas las actuaciones de cooperación que se planteen en el marco de la PCIC. Objetivo general: Priorizar el enfoque regional centroamericano en todos los procesos de gestión asociados a la formulación, implementación y evaluación de la PCIC. Acciones por desarrollar l Garantizar plenas oportunidades de participación de todos los actores institucionales nacionales en los procesos asociados a la PCIC. l Establecer modelos de gestión cultural compartida. l Incentivar la investigación comparada con enfoque regional como insumo para la toma de decisiones. l Apoyar iniciativas no comprendidas en la PCIC pero cuya proyección regional a cargo de otros actores institucionales o sociales se relaciona con sus valores. l Desarrollar un enfoque territorial-regional priorizando las zonas más vulnerables (costas del Caribe centroamericano) así como los entornos rurales. l Instituir espacios temáticos permanentes de promoción, valoración, y distribución de expresiones culturales centroamericanas. l Consolidar estrategias de cooperación cultural en otros bloques internacionales de integración regional (MERCOSUR, UNASUR, ALBA, Unión Europea). l Garantizar un sistema de evaluación externa de la gestión financiera de los proyectos regionales. l Motivar la participación como bloque regional en reuniones internacionales de actores específicos del sector cultura. l Garantizar la igualdad de derechos con responsabilidades diferenciadas en función de metas comunes entre las partes comprometidas. l Establecer estrategias de acción cultural sectorial con las institucionalidades nacionales y regionales dedicadas a la economía, el género, la salud y el medio ambiente, entre otras. l Favorecer el asociacionismo regional en el sector cultura, particularmente aquel que estimula el respeto a la diversidad, la interculturalidad, y el diálogo con otros actores. l Generar capacidades institucionales para regionalizar la formulación de proyectos para obtener fondos de la cooperación externa. l Proponer la creación de consejos consultivos regionales con representatividad de diversos sectores sociales para los temas sociales específicos (raza, etnia, género, edad), así como para áreas de gestión (economía, educación, derechos, etcétera).
3.3. lineamientos estratégicos
La PCIC consta de seis lineamientos estratégicos de trabajo. El primero coloca al patrimonio cultural común como un campo de acción de políticas y gestión cultural. El segundo, ubica a la comunicación intercultural como un recurso valioso y básico del proceso de integración. El tercero, enfoca la relación entre ciudadanía y cultura, como prioritaria en la inclusión en el sector de actores sociales invisibilizados, y pretende garantizar la plena realización de los derechos culturales como derechos humanos. También refuerza la dimensión cultural de la política y la dimensión política de los procesos culturales. Considerando los grandes desafíos del sector cultura en la región centroamericana, se ubica el tema de la innovación y el desarrollo institucional como un área estratégica específica dirigida a construir una política pública de cultura. De igual forma se persigue una mayor eficacia, coherencia y pertinencia de los procesos emprendidos por las diversas instituciones que realizarán la PCIC. Al tema de economía, creatividad y cultura se le especifica un lineamiento de política y gestión cultural, tomando en cuenta su relevancia en la esfera económica, y ante la necesidad de incentivar los emprendimientos en el sector, como estrategia de mejorar las condiciones de vida y trabajo de habitantes de la región. Por último, pero no menos relevante, el tema de la educación para la interculturalidad se concibe como imprescindible para afirmar los derechos humanos y también para conseguir una visión que lleve a una gestión compartida, que aporte al desarrollo de Centroamérica en el corto, mediano y largo plazo. Cada uno de estos lineamientos estratégicos se especifica en conceptos y acciones concretas, según se refiere a continuación. lineamiento Estratégico I: Patrimonio cultural común Se parte de una concepción de patrimonio cultural común en plena alineación con los consensos internacionales. La UNESCO la conceptualiza como el “conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y mate-riales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias” (UNESCO, 1982: 1). Igualmente se enfatiza la función de la cultura como ese sistema de referencia que le permite a las personas la capacidad de tomar conciencia de sí mismas y posicionarse como seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. En ese mismo texto se alude al concepto de patrimonio cultural común: “todas las culturas forman parte del patrimonio común de la humanidad”. Ello no cuestiona la importancia de las expresiones que fomentan identidades nacionales, comunitarias, o alrededor de aspectos como la raza, la étnica, la prefe-rencia sexual, etc. Antes bien, se enriquece
y se respetan como parte de la libertad de los grupos sociales y las personas, así como de los países. Con ello se asume la posición política de UNESCO: “la identidad cultural de un pueblo se renueva y enriquece en contacto con las tradiciones y valores de los demás” (1982: 1). Por tanto, la PCIC concibe el patrimonio cultural común como el proceso de producción de las expresiones culturales que dan sentidos de pertenencia histórico, presente y futuro, de colectividad e identidad específicas a actores culturales y grupos sociales concretos. Se apuesta por un concepto de patrimonio cultural no cristalizado, sino como expresión simbólica de una creatividad histórica y viva, dinámica y funcional en la vida cotidiana y social de sus portadores y portadoras. Lo común define su concepción como bien público, y con esto se toman las medidas necesarias para su apropiación, respeto, empatía, promoción y salvaguarda. Hablar de un patrimonio cultural común centroamericano busca un objeto nuevo de la gestión cultural que complementa todos los esfuerzos de las naciones integrantes de ese espacio, en la salvaguardia y protección de sus respectivos patrimonios. Objetivo general: Garantizar la gestión social e institucional de las expresiones del patrimonio cultural común centroamericano para su apropiación, protección y salvaguardia. Acciones por desarrollar l Establecer estrategias de cooperación regional en procesos de conservación y gestión del patrimonio cultural común centroamericano. l Formular y/o perfeccionar los instrumentos legislativos que garanticen el reconocimiento, la promoción y protección de las expresiones culturales del patrimonio cultural de cada uno de los países comprendidos como patrimonio cultural común centroamericano. l Promover y visibilizar acciones de reconocimiento, promoción y protección de las expresiones culturales del patrimonio cultural común emprendidas por la sociedad civil, en particular por miembros de grupos o comunidades cuyas expresiones culturales estén en riesgo de desaparecer o sean vulnerables en situación específicas de exclusión. l Incrementar los espacios formativos, de reflexión e investigación que refuercen los conocimientos sobre el aporte del patrimonio cultural común centroamericano a las historias de las sociedades nacionales y centroamericanas. l Generar mecanismos de financiamiento para la producción, distribución y consumo de bienes y servicios culturales asociados a las expresiones del patrimonio cultural común de los grupos sociales en desventaja.
l Promover y proteger las expresiones culturales locales que contribuyen a fortalecer las identidades comunitarias y grupales y los valores asociados a la PCIC. l Desarrollar acciones especializadas en la protección y promoción de expresiones artísticas (música, audiovisual, teatro, literatura, etc.), con una perspectiva regional. l Rescatar y promover las acciones culturales en los centros históricos de las ciudades, y en los espacios públicos como patrimonio cultural común centroamericano, para su rescate valorización. l Promover el desarrollo del turismo cultural como herramienta para valorar las expresiones del patrimonio cultural común, y como recurso de sostenibilidad de las acciones. l Estimular la creación de soportes de información que faciliten la gestión del patrimonio cultural regional. l Apoyar las publicaciones cuyos contenidos refuercen la diversidad de las expresiones del patrimonio cultural común. l Mapear las expresiones culturales del patrimonio local. l Definir estrategias de salvaguarda y promoción focalizada del patrimonio artístico regional (música, audiovisual, teatro, danza). l Fortalecer los circuitos de creación, distribución y consumo de artesanías en el mercado regional e internacional. l Crear espacios de sistematización, actualización y promoción de la memoria con perspectiva regional. l Confeccionar un sistema para acreditar el desempeño laboral especializado en la gestión del patrimonio cultural común. lineamiento estratégico II. Comunicación intercultural La PCIC concibe al diálogo como la principal herramienta de las acciones de cooperación y, por tanto, a la comunicación como un recurso fundamental de la integración regional. En términos interactivos, busca reforzar las capacidades de personas e instituciones para dar a conocer sus expresiones culturales por diversos medios en el contexto regional. El acceso a la información (conocimientos, experiencias, productos y servicios culturales, etc.) y su puesta en circulación entre los diversos actores culturales, institucionales o sociales será una de las líneas estratégicas para lograr acciones cooperativas y corresponsables, en particular aquellas intencionadas al logro de metas comunes a partir de acciones corresponsables. El diálogo intercultural y la promoción y protección de la diversidad cultural serán la base las prácticas comunicativas del sector cultura en la configuración
regional que la PCIC se propone consolidar. Construir plataformas para la negociación, la concertación, la resolución de conflictos y la coproducción, precisará de un sistema de información sobreel sector cultura que debe gestionarse en armonía con el resto de los lineamientos estratégicos de la PCIC. En resumen, la dimensión comunicativa de la gestión cultural se especifica en los principios sugeridos por UNESCO: libre flujo de ideas y acceso universal a la información; pluralismo y diversidad cultural en los medios de comunicación y en las redes mundiales de información, así como acceso de todos a las tecnologías de la información y la comunicación. Objetivo general: Promover el desarrollo de medios y capacidades de comunicación (creación, circulación y consumo) de las expresiones culturales regionales. Acciones por desarrollar l Establecer una estrategia regional de comunicación del sector cultura partiendo del diagnóstico del contexto centroamericano. l Potenciar la creación y el uso de redes de comunicación de tecnologías de la información y la comunicación para facilitar los contactos entre actores culturales e institucionales. l Fortalecer las redes profesionales o temáticas existentes en el sector e incentivar nuevas configuraciones en función de proyectos y metas específicas. l Consolidar un ecosistema de información compleja que permita el acceso a la información pública del sector cultura en la región. l Estimular la producción, distribución y consumo de productos comunicativos con expresiones de la diversidad cultural. l Fortalecer los procesos formativos en todos los ámbitos de la producción de comunicación desde la perspectiva de la diversidad cultural. l Reforzar a través de los medios de comunicación (impresos, audiovisuales, digitales) los valores asociados a la PCIC . l Establecer estrategias de intercambios regionales con oportunidades concentradas en diferentes actores culturales, institucionales y grupos sociales. l Generar estrategias de proyección exterior de las expresiones de la diversidad cultural centroamericana. l Promover los espacios especializados en el sector cultura en los medios de comunicación tradicionales. l Fijar y exigir a los medios de comunicación estatales y privados, nacionales y transnacionales cuotas de trasmisión de productos audiovisuales centroamericanos y nacionales en cada uno de los países.
l Crear espacios de formación en tecnologías de la información y la comunicación aplicadas al sector cultura. l Facilitar plataformas de traducción (virtuales y equipos técnicos) en los idiomas de la región. l Fomentar el desarrollo de radios comunitarias integrables a un sistema de radiodifusión cultural regional. l Promover la creación de identidades de marca regional. lineamiento estratégico III. Ciudadanía y cultura La PCIC reconoce el potencial del sector cultura en la garantía de una ciudadanía plena considerando la titularidad y el disfrute de los derechos culturales como esfera clave de realización de los derechos humanos. De esta forma, la PCIC se propone reforzar el contenido legal y la obligatoriedad de los derechos culturales en la región, colocando a sus ciudadanos y ciudadanas como sujetos responsables, autónomos e informados. Con ello se plantea conseguir, igualmente, que el sector cultura aporte a la cohesión social generando una mayor participación en la construcción del espacio público. También fomentar la igualdad de oportunidades, y mayores condiciones de inclusión, así como nuevos roles en los espacios de formulación, implementación o evaluación de la política. Específicamente, se interesa por reforzar los espacios de participación en la creación, distribución y consumo de las expresiones culturales como un medio de inclusión, pero también en otros asociados a la formulación, implementación y evaluación de las políticas públicas. Se relaciona la ciudadanía con el sector cultura, no solo en términos de los derechos culturales sino también con los usos prácticos de esos derechos, expresados en las diversas prácticas. En particular, este lineamiento se propone atender los marcos constitucionales, administrativos, legislativos, financieros e institucionales que propician o entorpecen la plena realización de los derechos culturales. La recomendación de la UNESCO de reforzar esta dimensión ciudadana, parte del hecho de que el “reconocimiento de la universalidad de los derechos humanos ha permitido hoy –al menos en teoría– pensar en auténticos intercambios en condiciones de igualdad entre todas las culturas del mundo” (UNESCO, 2010: 9). Para el caso de la PCIC, la integración regional deviene un medio para afirmar los derechos humanos en la región, y para crear un espacio de mutuo respeto e inclusión sostenible. Objetivo general: Potenciar el ejercicio pleno de la ciudadanía activa a través de la realización de los derechos culturales como especificidad de los derechos humanos, reforzando los mecanismos de participación en todos los procesos vinculados con el sector cultura.
Acciones por desarrollar l Garantizar el ejercicio pleno de los derechos culturales de todos los ciudadanos y ciudadanas de la región, especialmente de los grupos cuyas expresiones culturales son objeto de discriminación, o exclusión social. l Establecer las condiciones para generar un clima de libertad cultural en los procesos de creación, distribución y consumo de las expresiones culturales. l Promover la participación de todos los actores culturales en los procesos de formulación, implementación y evaluación de la PCIC. l Incentivar los programas de voluntariado en el sector cultura como parte de la responsabilidad ciudadana con la gestión pública de la cultura. l Promover acciones de formación, investigación y promoción que relacionen los temas de inclusión social y derechos culturales. l Garantizar la creación y la sostenibilidad de espacios de información relacionados con la cultura de derechos culturales, en su vínculo con los derechos humanos y los de propiedad intelectual. l Incentivar las acciones realizadas por niñas y niños, o que tengan a estos grupos de edad como destinatarios. l Establecer las estrategias coordinadas para promover las expresiones culturales de las personas jóvenes. l Garantizar la protección y promoción de las expresiones artísticas y culturales de los pueblos autóctonos centroamericanos, en particular los elementos que conforman su identidad y su modo de vida (danzas, artesanías, teatro, cosmovisión, éticas, conocimientos, sistemas de valores y formas de aprendizaje, arte, música, gastronomía, derecho, medicina, ritos, etc.) en el contexto de la diversidad cultural regional. l Acreditar y promover la diversidad lingüística y adoptar todas las lenguas centroamericanas como oficiales del SICA. l Construir estrategias transversales con enfoque de género, infancia, jóvenes, étnico-racial, resultante de procesos consultivos donde se diagnostiquen las necesidades de grupos sociales en contexto, y a la perspectiva de derechos. l Fortalecer las legislaciones que protegen y aseguran socialmente a quienes se desempeñan laboralmente en el sector cultura. lineamiento estratégico IV. Innovación y desarrollo institucional Uno de los desafíos de la participación del sector cultura en el logro de metas de desarrollo regional es contar con la institucionalidad que gestione no solo los procesos tradicionales del sector artístico, sino también las agendas específicas de la perspectiva social. La innovación se concibe como una pieza clave de la sostenibilidad.
Las acciones de este lineamiento estratégico están orientadas a garantizar la eficacia de la gestión de los recursos humanos, técnicos y económicos involucrados para realizar la PCIC. Ello busca administrar los procesos de formulación, implementación y evaluación, en coherencia con las instituciones públicas y sociales que comparten las metas de desarrollo de la PCIC, y con los representantes del sector cultura en los espacios nacionales centroamericanos. La investigación y la innovación deben generar los conocimientos científicos y tecnológicos que enriquezcan la naturaleza de los cambios con el conocimiento sobre los contextos, los actores, las metas y capacidades autónomas de transformación institucional del sector cultura. La capacidad de generar, gestionar, transferir y aplicar el conocimiento técnico especializado en la gestión de la PCIC será la clave de la ventaja común que oriente el posicionamiento de la institucionalidad estatal regional mediante sus representaciones nacionales, en un escenario de cooperación centroamericano. Esto exigirá nuevos modelos, escenarios, metas y circuitos de gestión, así como formatos de diálogo, deliberación, coordinación más efectivos a partir de reglas de negociación claras y de metas compartidas. Objetivo general: Generar capacidades institucionales para el funcionamiento eficaz en los procesos de formulación, implementación y evaluación de la PCIC dirigidas al desarrollo del sector cultura y a lograr metas comunes de desarrollo humano sostenible que complementan a otras instituciones sociales. Acciones por desarrollar l Promover los mecanismos de innovación de la institucionalidad cultural en torno a las metas y necesidades del contexto, y los nuevos modelos de gestión cultural de las transformaciones sociales con metas de desarrollo humano y sostenible. l Crear un sistema legislativo regional que permita la alineación y garantice el compromiso institucional de los Estados nacionales con el desarrollo de la PCIC. l Desarrollar capacidades institucionales regionales de planeación estratégica, modelos de implementación y evaluación de la PCIC en línea con las políticas nacionales. l Fomentar los sistemas nacionales de formación artística hacia la conformación de un sistema regional. l Favorecer el desarrollo de redes interinstitucionales en proyectos específicos que requieren la participación de varios actores. l Garantizar los mecanismos para los intercambios y debates críticos sobre los fundamentos conceptuales, éticos y políticos que sirven de base al planteamiento de las políticas culturales regionales.
l Reforzar la investigación sobre los contextos sociales del sector cultura relevante para la toma de decisiones. l Establecer un sistema regional de profesionalización, acreditación y homologación de la experiencia artística. l Consolidar modelos nacionales de gestión estatal de la cultura basados en la transversalidad del sector cultura en todos los ámbitos de la sociedad (salud, turismo, inmigración, trabajo, telecomunicación, seguridad, telecomunicaciones, etcétera). l Formular estrategias para firmar y ratificar convenciones internacionales en el sector cultura que garantizan los derechos culturales. l Desarrollar las capacidades institucionales de gestión de la cooperación externa para captar recursos para el desarrollo de programas y proyectos. l Facilitar los procesos de tramitación inherentes a la gestión institucional del sector cultura. l Fortalecer modelos de gestión e institucionalidad comunitaria del sector cultura. l Promover la formación en gestión intercultural, con énfasis en herramientas de transformación social con metas de desarrollo humano. l Establecer mecanismos transparentes de información sobre la gestión de recursos financieros por parte de las instituciones y actores culturales. lineamiento estratégico V. Economía, creatividad y cultura. La PCIC se propone reforzar los vínculos entre economía y creatividad a partir de la generación de nuevos modelos productivos en el sector cultura, con una alta incidencia y ventaja competitiva en la esfera económica. Aunque la fuerte discusión actual no logra un consenso conceptual ni de medición de las llamadas industrias culturales, industrias creativas y culturales, algunos organismos multilaterales han intentado su definición y promoción. Los últimos Informes de Economía Creativa de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés) —una de las voces líderes institucionales en el entorno internacional—, enmarcan a las industrias creativas como aquellas que “se encuentran en el corazón de la economía creativa. Esquemáticamente descritas, las industrias creativas se encuentran en la intersección entre el arte, la cultura, los negocios y la tecnología. En otras palabras, comprenden el ciclo decreación, producción y distribución de bienes y servicios que utilizan capital intelectual como su insumo primario. Las industrias creativas de hoy comprenden la interacción entre los subsectores tradicionales, los de alto índice tecnológico y los orientados a prestar servicios. Abarcan desde el arte folclórico, los festivales, la música, los libros, la pintura y las artes dramáticas, hasta subsectores de alto índice tecnológico como la indu-
stria del cine, la radiodifusión, la animación digital y los video juegos; también incluyen los sectores orientados a la prestación de servicios como la arquitectura y la publicidad” (UNCTAD, 2008: 56). El más reciente Informe insiste no solo en la viabilidad de modelos de desarrollo de este sector para alcanzar metas de trasformación social con horizontes inclusivos y sostenibles, sino en el creciente progreso que están teniendo en los países en desarrollo, y el potencial de la cooperación sur-sur en esta área (2010: XXII). Colocarse con ventaja comparativa en este nuevo entorno de relaciones internacionales de manera, como bloque regional, será una de las apuestas de la PCIC . Complementariamente, para la UNESCO, las industrias culturales y creativas son “aquellos sectores de actividad organizada que tienen como objeto principal laproducción o la reproducción, la promoción, la difusión y/o la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial. Este enfoque pone el énfasis en los bienes, servicios y actividades de contenido cultural y/o artístico y/o patrimonial cuyo origen es la creatividad humana, sea en el pasado o en el presente, así como en las funciones necesarias propias a cada sector de la cadena productiva que permite a dichos bienes, servicios y actividades llegar al público y al mercado. Por ello, esta definición no se limita a la producción de la creatividad humana y su reproducción industrial sino que incluye otras actividades relacionadas quecontribuyen a la realización y la difusión de los productos culturales y creativos” (2011: 16-17). La búsqueda de definiciones e indicadores regionales de medición de impacto económico y social de estos emprendimientos culturales formará parte de este lineamiento estratégico de la PCIC. Objetivo general: Fomentar el desarrollo responsable de las industrias culturales y creativas para obtener metas de desarrollo humano y sostenible, y fortalecer la autonomía económica del sector cultura. Acciones por desarrollar l Generar estrategias de distribución regional de las producciones nacionales, regionales e internacionales. l Construir un sistema de información cultural para el mapeo de los segmentos de productores, distribuidores y posibles consumidores. l Proteger legislativamente y apoyar financieramente a los proveedores de materias primas locales para la creación de expresiones culturales. l Fomentar la creación de micro, pequeñas y medianas empresas (MIPyMES) en el sector cultura e incentivar la capacitación para su gestión sostenible, inserción e internacionalización, articulación, planes de negocios.
l Medir el impacto económico de la cultura en el Producto Interno Bruto (PIB) de los países de la región. l Valorar la articulación de las Cuentas Satélites de Cultura en los Sistemas de Cuentas Nacionales para su comparativa a escala regional. l Incentivar los vínculos entre el sector educativo para la especialización artística y el mercado de trabajo. l Reconocer y estimular a los emprendimientos culturales y creativos con impacto en el desarrollo de la región y de los grupos en desventaja, vulnerabilidad o en situación de riesgo. l Respaldar la inserción de productos y servicios culturales en los espacios regionales e internacionales. l Incrementar la inversión financiera en el sector cultura mediante estrategias de diversificación de las fuentes de financiamiento. l Comprometer actores económicos nacionales para distribuir los bienes y servicios culturales de otros países de la región. l Fomentar la creación de un mercado común de bienes y servicios culturales. l Generar capacidades institucionales para la gestión económica de la cultura. l Incentivar planes de desarrollo de empleos y mejorar las condiciones salariales y laboralesen el sector cultura. l Promover y apoyar la movilidad laboral dentro de la región. l Desarrollar estrategias regionales de turismo cultural en vinculación estrecha con los actores institucionales y sociales implicados en esta práctica. l Promover acciones de colaboración intercultural en el espacio educativo. l Fortalecer la capacitación en el ámbito del emprendimiento cultural y creativo. l Promover la diversificación de bienes y servicios culturales. l Crear fondos regionales de apoyo en recursos humanos, financieros y técnicos al emprendimiento cultural y creativo. l Mapear, difundir y promover las experiencias regionales de emprendimientos culturales y creativos. l Promover la revisión de las políticas nacionales de aduana (aranceles, barreras protectoras, trámites) para facilitar la circulación de los bienes y servicios culturales. l Ampliar las capacidades institucionales en recursos humanos especializados en comercio internacional de bienes y servicios culturales. l Establecer estrategias de incentivo del consumo local/nacional de productos centroamericanos. l Catalogar las producciones culturales nacionales para su circulación regional. l Aplicar los principios de la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales (UNESCO, 2005) en los intercambios comerciales en la región.
l Promover el diseño de estrategias de responsabilidad cultural con enfoque de desarrollo humano/social entre actores diversos como empresas, universidades, organizaciones no gubernamentales, etcétera. lineamiento estratégico VI. Educación para la interculturalidad La experiencia intercultural que implica el énfasis en la educación para la ciudadanía, hace necesario un lineamiento estratégico específico: en la PCIC se ha denominado “Educación para la interculturalidad”. Con ello se refuerza el componente educativo del desarrollo humano y sectorial, y su papel en el logro de capacidades de la ciudadanía para informarse, formarse, comprometerse e incidir en las acciones culturales con metas de transformación social inclusiva. Se reconoce la necesidad de que la ciudadanía en general, y en específico los actores culturales e institucionales del sector se eduquen en el respeto a la diversidad de las expresiones culturales, los derechos culturales, el diálogo intercultural y en otros ámbitos relevantes para ser un ciudadanos/as activos/as en asuntos públicos relacionados con las políticas culturales. El enfoque intercultural no solo se refiere a la dimensión interétnica, intergeneracional, internacional, interclasista, etc., sino también a las prácticas que traspasan los límites disciplinares y los formatos educativos tradicionales. Se trata de una apuesta por una educación a la altura de las necesidades de participación, reconocimiento, inclusión, comunicación e incidencia exigidas por la construcción democrática del espacio cultural centroamericano. Al “reconocer que la inteligencia es plural, como lo es la creatividad social en lo individual y en lo colectivo” (Martín Barbero, 2003: 32), se visibilizan, valoran, difunden, respetan y protegen formas de conocimientos tradicionalmente excluidos de los sistemas educativos debido a la historia de los modelos culturales occidentales y sus valores intrínsecos. La PCIC se alinea con las políticas educativas en la garantía de derechos culturales, considerando su rol en la atención a las “necesidades de los educandos (especialmente las de aquellos que pertenecen a grupos minoritarios, indígenas o nómadas) y la variedad de métodos y contenidos conexa (UNESCO, 2011: 15). Aprender a ser, saber, hacer y vivir juntos, según la UNESCO los ámbitos de la educación en el siglo XXI exigen parte de lo que en el propio Informe sobre Cultura se define como competencias interculturales, la base del modelo de gestión educativa de la PCIC. Esas capacidades y habilidades para la interacción cotidiana en contextos de diversidad de expresiones culturales, subrayan también la especificidad del sector cultura en las llamadas metas educativas de la sociedad. De esta forma, “el aprendizaje del arte y de la cultura en las escuelas constituye una de las estrategias más poderosas para la construcción de una ciudadanía intercultural. La presencia del arte en la educación, a través de la educación artística y a través de la educación por el arte, contribuye al desarrollo integral y pleno de
los niños y de los jóvenes. El desarrollo de la capacidad creativa, la autoestima, la disposición de aprender, la capacidad de trabajar en equipo o el pensamiento abstracto, encuentran en la educación artística un espacio ideal a través de las artes, confines de sensibilización, iniciación y expresión (OEI, 2008: 129). Objetivo general: Fortalecer los procesos de sensibilización, investigación, promoción y de enseñanza/aprendizaje de la diversidad de las expresiones culturales de la región. Acciones por desarrollar l Fortalecer los vínculos entre el sector cultura y educación a través de políticas de educación intercultural. l Evaluar los planes de estudios regionales para insertar materias que promuevan el enfoque regional en todos los niveles de enseñanza. l Generar espacios de formación en ciudadanía y derechos culturales en todos los niveles educativos. l Promover la incorporación de los sistemas de conocimientos de los pueblos originarios en los programas educativos regionales. l Estimular los intercambios académicos entre instituciones de la educación superior, que promuevan el conocimiento intercultural. l Incentivar y comprometer la creación de una entidad regional de gestión cultural en las universidades. l Proponer acciones formativas de especialización artística y cultural que desarrollen la creatividad, la experimentación, el pensamiento crítico y alternativo en las diversas especialidades del sector cultura. l Estimular el desarrollo de acciones formativas artísticas focalizadas en grupos sociales en desventaja. l Garantizar el acceso a la educación bilingüe de grupos sociales cuyas expresiones culturales son discriminadas. l Promover el aprendizaje de idiomas locales en el sistema educativo regional l Desarrollar competencias digitales para el uso de tecnologías de la información y la comunicación de ciudadanos y ciudadanas pertenecientes a grupos sociales en desventaja. l Investigar las expresiones de exclusión cultural presentes en los planes de estudio de las historias nacionales y regionales. l Incentivar las publicaciones sobre la historia y diversidad cultural centroamericana para su promoción en centros educativos de la región. l Sistematizar y poner en común las experiencias de educación intercultural en la región.
l Fomentar la formación en consumo crítico de expresiones culturales. l Promover acciones formativas en oficios relacionados con el sector cultura entre niños y jóvenes residentes en contextos sociales de exclusión, violencia o inseguridad ciudadana.
ACCIonEs PARA El DEsARRollo DE lA PCIC
Considerando la intención de que la PCIC sea un documento de concertación, y que su gestión sea corresponsable, se procede a exponer algunas fases de seguimiento, indicándose las posibles fechas de ejecución, las acciones a emprender, así como los resultados esperados.
fase fecha Acción Resultado esperado
Poner a disposición de los representantes nacionales estatales del sector Envío de cultura en la región de documentación para su análisis y aporte a los responde comentarios los docuSegunda sables de los mentos generados en el semana de proceso: ministerios octubre de 2011 1) Cultivar la cultura: polítipara su cas, cooperación e inteanálisis y gración en Centroamérica. comentarios. 2) Política Cultural de Integración Centroamericana (2011-2013).
Difundido el documento de Sistematización de la Consulta y las directrices generales de la PCIC. Responsable: Secretaría General CECC/SICA
Video conferencia regional para revisar los aportes de cada país
Tercera semana de Octubre de 2011.
Discutir el Informe Técnico: Política Cultural de Integración Centroamericana. (2011-2013). Concertar un punto de vista común y cooperativo institucional con respecto a la PCIC.
Consensuado el contenido del proyecto de gestión de la PCIC. Responsables: SG-CECC-SICA/ Consejo de Ministros.
Preparación del documento final para su aprobación y posterior difusión
Primera y segunda semanas de noviembre de 2011. Límite 15 de noviembre de 2011.
Elaborar un Informe País, donde se anota su posicionamiento ante la PCIC para la construcción de un consenso regional.
Preparados InformePaís sobre la PCIC. Conformado el formato final de la PCIC para su aprobación. Responsables: SG-CECC-SICA/ Consejo de Ministros.
Resultado esperado Presentada la versión final de la PCIC. Establecido un Convenio Regional para el Desarrollo de la PCIC como marco legal de compromiso con su impulso y documento de referencia para la búsqueda de fondos. Orientada la construcción de un Plan de Desarrollo con vistas a su implementación. Responsables: SG-CECC-SICA/ Consejo de Ministros. Aprobada la PCIC por parte de la Cumbre presidencial. Responsables: SG-CECC-SICA/ Consejo de Ministros.
Presentación y aprobación de la PCIC en Reunión de ministros.
1º de diciembre de 2011 San Salvador.
Aprobar la PCIC como estrategia de trabajo de la CECC-SICA. Concertar las visiones de cada uno de los países en la construcción del Plan de Desarrollo de la PCIC. Identificar los compromisos de los respectivos países para el desarrollo de la PCIC.
Aprobación de la PCIC por parte de la Cumbre Presidencial del Primer semestre del 2012.
Aprobar la PCIC por parte de la Cumbre Presidencial.
Diseño del Plan de trabajo para el periodo 2012-13.
Identificar las acciones prioritarias a desarrollar en el mediano y corto plazos. Construir una carpeta de proyectos a desarrollar en el marco de los lineamientos estratégicos de la PCIC. Diagnosticar las necesidades de recursos humanos, técnicos y financieros para la realización de la POA.
Elaborado el Plan de Trabajo de la PCIC. Diseñada una Carpeta creativa de proyectos de desarrollo de la PCIC para ser presentada a actores económicos y políticos para su apoyo. (Banco Centroamericano de Proyectos de Cooperación CulturalPCIC). Responsables: SG-CECC-SICA/Consejo de Ministros.
lanzamiento de la PCIC en toda la región.
Lanzamiento simultáneo de la PCIC en Realizar una estrategia todos los países de de comunicación para el la región. lanzamiento de la PCIC Responsables: en Centroamérica. SG-CECC-SICA/Consejo de Ministros. Fortalecido el Banco Centroamericano de Diseñar un encuentro Proyectos de Coopepara el desarrollo de alración Cultural-PCIC. gunos proyectos de la Responsables: Carpeta Creativa. SG-CECC-SICA/Consejo de Ministros. Lanzada regionalmente la PCIC ante la Cooperación Internacional. Obtenido un Plan de Acción de la Cooperación Internacional para el Apoyo de la PCIC. Responsables: SGCECC-SICA/Consejo de Ministros.
Realización del taller de Programación del dossier de proyectos con organismos diversos.
Realización de la mesa Regional de Cooperación Internacional para el Desarrollo de la PCIC.
Dar a conocer los contenidos de la PCIC a las agencias de cooperación internacional y organismos multilaterales radicados en la región. Difundir el Banco Centroamericano de Proyectos de Cooperación Cultural-PCIC como herramienta de cooperación internacional para el desarrollo.
Febrero 2011-Febrero 2013
Acciones en EjecuDar inicio a las acciones ción. a través del lanzamiento Responsables: de las convocatorias púSG-CECC-SICA/Conblicas. sejo de Ministros. Balance crítico de la PCIC (2011-2013) y propuesta de Estrategia de Reformulación para el período que sigue.
Evaluación y redefinición de la PCIC (finales del 2013)
FebreroMayo/2013
Evaluación de los programas y proyectos.
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