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Timestamp: 2019-04-19 11:21:31+00:00

Document:
Alegaciones a las listas citadas en el plan para la protección de la salud mental frente a las psicoterapias
La abajo firmante, Ana Gimeno-Bayón Cobos, con D.N.I. XXXXXXXX-X en nombre de la ASOCIACIÓN DE PSICOTERAPIA INTEGRADORA HUMANISTA, radicada en Barcelona, calle Madrazo, 113, entresuelo 2ª, inscrita con el nº 13.690 de la sección 1ª de la Sección de Barcelona del Registre d’Associacions de la Generalitat de Catalunya, deseo formular, en la representación que ostento como Presidenta de dicha asociación las siguientes alegaciones y peticiones:
ALEGACIONES A LAS LISTAS CITADAS EN EL
PLAN PARA LA PROTECCIÓN DE LA SALUD FRENTE A LAS PSICOTERAPIAS
Valorando positivamente las buenas intenciones del Plan Para la Protección de la Salud Frente a las Psicoterapias (a partir de ahora “Plan”) para “defender la salud como un derecho básico, proporcionando a la ciudadanía una información veraz...” no entraremos en la discusión de si -más que combatir y prohibir- sería más adecuado informar, educar y regular, en lugar de empujar a las decenas de miles pacientes (que constatan algunos beneficios que consiguen con la homeopatía o la acupuntura, tras intentarlo sin conseguirlo con la medicina convencional) y profesionales de estas disciplinas a la clandestinidad (que será lo más probable, con la consiguiente elusión de impuestos, en detrimento de todos).
En el ejercicio de nuestra profesión como psicoterapeutas, consideramos importante –y reclamamos- que los Ministerios implicados en el Plan persigan, en cambio, el intrusismo y la mala praxis, si bien consideramos que ello debe hacerse con implicación del Consejo General de la Psicología de España y los respectivos Colegios Oficiales de Psicología, por ser los que poseen una mayor competencia a la hora de juzgar y valorar los hechos a considerar.
Alegaciones contra algunos aspectos del Plan ministerial
El Plan, en su apartado 2. (“Antecedentes”), parece asumir el informe contenido en el “Documento de Análisis del Ministerio de Sanidad, Política e Igualdad, de 2011, sobre la situación de las Terapias Naturales”, y en su penúltimo párrafo, señala que para su diseño
se han considerado las propuestas de actuación en relación a las pseudoterapias realizadas por la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas, Círculo Escéptico, Farmaciencia, Red de la Prevención Sectaria y del Abuso de la Debilidad y la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
Ahora bien: al no tener acceso de información a dichas propuestas, que quedan parcialmente ocultas a los ciudadanos, en contra de la transparencia que debiera regir para poder formular alegaciones sobre las mismas, podemos caer en una situación de indefensión. Para paliarla, nos dirigimos solicitando esa información el 27 de diciembre del pasado año, sin que se nos haya dado otra respuesta que
“Muchas gracias por su participación. /Un saludo,/Patricia Lacruz Gimeno/Directora General de Cartera Básica de Servicios SNS y Farmacia”, que no es respuesta alguna, sino acuse de recibo.
En cambio, hemos tenido acceso a las listas del informe del documento de 2011 antes citado, así como a las de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas, que están disponibles on-line, y nos inquieta ver cómo de acientíficas y amenazantes son para el ejercicio de muchos psicólogos sanitarios y clínicos, doctores en Psicología, y profesores universitarios, que ejercen su profesión con competencia y responsabilidad.
Para empezar, como el propio informe de 2011 reconoce, en la nota 1 al anexo, las listas del mismo son “elaboración propia a partir de la información extraída de diversas páginas de Internet”. ¿Qué clase de elaboración sistemática y científica hay en la confección de esa lista? Detrás de estas listas ¿hay algún científico o metodólogo –o mejor dicho, todo un equipo-, ya que son 139 los modelos preparados para entrar en la lista de pseudociencias? Parece ser que no. ¿Cómo se puede dar crédito a un listado elaborado arbitrariamente? ¿Cómo pretende combatir las pseudociencias una lista pseudocientífica?
Más grave es el caso de la lista realizada por Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas. ¿Cómo se le está dando crédito científico en el plan ministerial –en relación con la psicoterapia- a un filósofo ignorante y hostil, que recurre al insulto y la mentira para degradar determinados modelos psicoterapéuticos?
En dichas listas figuran, junto a métodos y modelos destinados a la salud física, algunos métodos y modelos destinados a la salud mental a través de la psicoterapia. Así ocurre, cuando en el informe de 2011 citado con anterioridad, en su anexo, figuran, en su Anexo I, como “técnicas realizadas en el ámbito de las terapias naturales” algunas de las integradas en el marco de la Psicología Humanista, como:
La Psicoterapia de la Gestalt (allí “Gestalt”)
La Terapia Bioenergética
Dicha lista, ha sido asumida por la Organización Médica Colegial (cfr. https://www.cgcom.es/observatorio-omc-contra-las-pseudociencias-intrusismo-y-sectas-sanitarias) señalando “cómo son perniciosas”, vulnerando así el código deontológico de los médicos, que en su artículo 41 reza: “1.‐ El médico debe mantener buenas relaciones con los demás profesionales al servicio de la salud y tendrá en consideración las opiniones de ellos acerca del cuidado de los pacientes.” (cfr. https://www.cgcom.es/sites/default/files/codigo_deontologia_medica.pdf) Ya sólo por el mero hecho de denostar a los psicólogos debidamente acreditados para ejercer su profesión, si optan por estas técnicas o modelos, está ejerciendo un acto de competencia desleal de los señalados en el artículo 9 de la Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal como “actos de denigración”.
Ciertamente, puede darse un conflicto de intereses cuando los médicos o psiquiatras entienden que los psicólogos clínicos les pueden restar clientela, si optan por la psicoterapia, pero eso no les autoriza para vulnerar las leyes.
Pero, sobre todo ¿Con qué derecho una organización médica juzga sobre temas respecto a los que ni tiene competencia científica ni jurídica? ¿Con qué derecho dictamina respecto a otros profesionales al servicio de la salud con los que debería colaborar, por el bien de los pacientes, sin tener conocimientos de Psicología? ¿Con qué derecho practica el intrusismo institucional en relación con el Consejo General de la Psicología y los Colegios Oficiales de Psicólogos/as? Son estos quienes pueden (porque tienen la formación científica adecuada en su especialidad) y deben vigilar la debida formación, acreditación y buena praxis de sus colegiados, así como evitar el intrusismo. Protestamos por la injerencia médica en temas de psicoterapia, que, como la define el diccionario de la R.A.E., consiste en el “tratamiento de enfermedades mentales, psicosomáticas y problemas de conducta mediante técnicas psicológicas” de las que médicos poco saben porque no han sido formados en la ciencia de la Psicología, ni en psicoterapia.
Igualmente, en la lista de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas aparecen algunas técnicas y modelos encuadrados o practicados en el marco de las Psicoterapias Humanistas, tales como:
Terapia Gestalt o Terapia humanista
Ya se ha mencionado la ignorancia supina de que adolece esta lista. Para muestra, un botón: la confusión entre Psicoterapia de la Gestalt (uno de los modelos enmarcados en la Psicología Humanista) y la “Terapia humanista” da cuenta de ello. La Psicología Humanista no es un modelo en sí mismo, sino un paradigma psicoterapéutico, reconocido por la APA (American Psychology Association) como miembro de la misma desde 1970, a quien asignó su división 32, y dentro del que cohabitan distintos modelos, y que desde 1976 tiene una subdivisión específica para la Psicología Transpersonal.
Ahora bien, y más allá de eso, aparece una cuestión clave del plan ¿cuál es el criterio para determinar si un modelo terapéutico, o un tipo de intervención, tiene “soporte en el conocimiento científico” o “evidencia científica”?
Ante todo, cabe distinguir los criterios de verificación científica en las ciencias biológicas, como la Medicina, y las ciencias sociales, como la Psicología, que obedecen a sus reglas específicas propias, y que no pueden confundirse. Sería muy poco científico extrapolar los criterios de una de esas ciencias para aplicarlas a la otra, extrapolación que parece que está latente en el trasfondo del Plan, cuando mezcla sin ningún tipo de distinción, modelos y técnicas de medicina (convencional o natural) y de psicología clínica. Para una ampliación sobre este tema, remitimos al siguiente enlace: https://psicoterapiahumanista.es/es/agenda-es/79-blog/214-la-psicologia-humanista-como-pseudociencia.html
Es también muy poco científico pensar que, en relación con las ciencias sociales, y en concreto la Psicología y la Psicoterapia, hay una única manera de entender lo que es “evidencia científica”, como se puede ver en el enlace reseñado.
Pero, especialmente relevante es resaltar que -de las investigaciones que se han realizado en el ámbito de la psicoterapia- en relación con los modelos correspondientes a las tres grandes líneas de la misma (psicoanalítica, cognitivo-conductual y humanista) los resultados acerca de su eficacia son equivalentes.
Así lo refleja el Consejo General de la Psicología de España:
La concepción filosófica que subyace al psicoanálisis, la modificación de conducta o la perspectiva humanista difiere en cuanto a las causas atribuidas a las conductas y a la definición de los procesos de cambio, siendo lógico que cada terapeuta se identifique más con una de ellas. Pero la flexibilidad al mantener dichas teorías permite que en la práctica se utilicen las estrategias y los principios clínicos que conducen a una mayor eficacia en la psicoterapia. En esta dirección, distintos autores han concluido que los efectos de las psicoterapias parecen deberse más a los factores comunes que comparten que a las técnicas o procedimientos terapéuticos específicos de cada una de ellas.
(https://www.cop.es/colegiados/ca00088/pag7.htm)
E igualmente, la resolución de 9 de agosto de 2012 de la más prestigiosa institución internacional en el campo de la Psicología, la American Psychology Association (APA) que, a propósito de la psicoterapia basada en la evidencia, señala que: “Las comparaciones entre las distintas modalidades de psicoterapia no suelen presentar diferencias significativas, y generalmente suelen estar moderadas por factores contextuales y relacionales”.
http://www.infocop.es/view_article.asp?id=4184)
A los profesionales de la psicoterapia,
que hemos recibido una formación académica muy específica, que nos hemos colegiado debidamente en nuestros Colegios Oficiales de Psicólogos (y pagado la cuota correspondiente, a veces sin notar cómo nos repercute),
que hemos realizado numerosos trámites burocráticos para obtener la calificación de Psicólogo Clínico, o Psicólogo Sanitario,
que ejercemos nuestra profesión con dignidad y responsabilidad
que vivimos en la transparencia fiscal, contribuyendo así –como es lógico y decente- al bien común de la sociedad
Nos indigna profundamente que se nos equipare en esas listas a una especie de curanderos, charlatanes de feria, visionarios irracionales o explotadores sin escrúpulos al relacionarnos con otro tipo de actividades en esa línea. ¿Cómo sería para un estomatólogo que figurase en la misma lista de descrédito que una novena a Santa Apolonia? ¿Para un cardiólogo que se le incluyese en el mismo nivel de fraude que la colocación de un cristal verde sobre el corazón? Eso es lo que se ha hecho en esas listas.
Los conflictos de intereses, que sin duda existen en el área del plan ministerial, entre:
Los laboratorios farmacéuticos, para los cuales la psicoterapia, al basar el tratamiento en medios diferentes a la toma de medicamento, restan consumo de éstos
Los médicos -en especial los psiquiatras- que pueden ver disminuida su clientela por quienes optan por la psicoterapia (aunque en muchos casos se da una colaboración entre los dos campos)
El propio Ministerio de Sanidad, interesado en una salud pública que abarate costos, y que puede suponer (en contra de lo que comprueba la APA en la resolución indicada) que la psicoterapia no lo hace, y que puede despreciar la opción por la práctica privada
Pueden cambiar los resultados de las evidencias científicas, como comprobó el investigador Ionnidis, cuando a raíz de sus estudios formuló: “Corolario 5: Cuanto mayores son los intereses y prejuicios financieros y de otro tipo en un campo científico menor es la probabilidad de que los resultados de la investigación sean verdaderos” (Ioannidis, J. P., 2018. Por qué la mayoría de los resultados de investigación publicados son falsos. Revista de Economía Institucional, 20(39), 297-313. https://dx.doi.org/10.18601/01245996.v20n39.13)
En cuanto a la publicación en revistas de impacto de los resultados de investigaciones que luego darán lugar a lo que se llama “evidencia científica”, no queda claro que los ministerios implicados en el Plan hayan tenido en cuenta el “sesgo de publicación” ni la incidencia en el mismo del poder de los laboratorios farmacéuticos, que -como denunció Davidson (Davidson, P.A., 1986. Source of funding and outcome of clinical trials. Journal Gen. Inter. Med., 1, 155-158)- conduce a que las investigaciones que tienen financiación farmacéutica es más fácil que publiquen sus estudios, apoyando nuevos productos frente a las que no lo tienen, así como hay una exclusión de los resultados negativos en la publicación de investigaciones. Si eso es así, solo aparecen las validaciones de evidencia científica, y se callan las que no lo demuestran, dependiendo básicamente de la financiación.
Por todo ello, realizamos a los ministerios correspondientes, y en relación con el Plan, las siguientes:
Que nos den cuenta (en honor a la Ley de Transparencia) Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno de las propuestas de las instituciones nombradas en la primera alegación, así como margen temporal si tuviéramos que realizar alegaciones respecto a alguna de ellas.
Que se exija, tanto a la Organización Médica Colegial como a la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas que rectifiquen su información en sus páginas de Internet y eliminen de sus listas todo lo relacionado con modelos y técnicas encuadradas en las Psicoterapias Humanistas, como las anteriormente señaladas en las alegaciones tercera y cuarta.
Que, en relación con la calificación de pseudociencias y en lo que concierne a modelos, métodos y técnicas de psicoterapia, dejen la discriminación a las que son instituciones propias de esta ciencia, como son los Colegios Oficiales y el Consejo General de Psicología de España, sin plegarse a presiones ajenas a este ámbito.
A los psicólogos y psicoterapeutas, para el combate que pretenden los ministerios y que nosotros aplaudimos en su intención, nos basta con cumplir el artículo 18º de nuestro código deontológico, que dice así:
Artículo 18º Sin perjuicio de la legítima diversidad de teorías, escuelas y métodos, el/la Psicólogo/a no utilizará medios o procedimientos que no se hallen suficientemente contrastados, dentro de los límites del conocimiento científico vigente. En el caso de investigaciones para poner a prueba técnicas o instrumentos nuevos, todavía no contrastados, lo hará saber así a sus clientes antes de su utilización http://www.cop.es/pdf/CodigoDeontologicodelPsicologo-vigente.pdf
Que los ministerios implicados en el Plan dejen de confundir la presencia de una pluralidad de modelos psicoterapéuticos con el intrusismo y la mala praxis y combatan los últimos, pero no el primero, puesto que la ciencia de cualquier tipo progresa a través del diálogo con quien piensa en forma diferente, no a través de la supresión del mismo.
Que no cedan a la presión de grupos cuyos intereses económicos pretenden imponerse por encima de la salud de los ciudadanos y su derecho a elegir libremente el tipo tratamiento psicoterapéutico que deseen.
Que recuerden que a Pasteur, cuando descubrió la vacuna, le insultaban por la calle porque no estaba dentro de los profesionales institucionalmente consagrados como científicos encargados de hacer descubrimientos médicos (era farmacéutico). Que, por el bien de todos los ciudadanos, nos dejen crecer en nuestra profesión y se encomienden a Maimónides, cuya oración, -incluida en el código deontológico de los médicos- dice, entre otras cosas:
Que pueda hoy descubrir en mi saber cosas que ayer no sospechaba,
porque el arte es grande pero el espíritu del hombre
puede avanzar siempre más adelante.
Fdo.: Ana Gimeno-Bayón

References: artículo 41
 artículo 9
 resolución 
 resolución 
 artículo 18

Artículo 18