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Timestamp: 2018-04-19 14:00:01+00:00

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J. / A - Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Un mes 8 rs.
N.o 4 . " TUMO II DOMINGO 15 DÉ DICIEMBRE DE 1844.
sviicaG
Tres id. 20.—Seis id. 36.—Un año 70.—El núme.o La redacción está en la cu lie ile la Manzana nnni. 1 5
cuarto bujo.—El correo franco fie porte.
suollo S reales.
osos hombres siguen aveces opuestos caminos para
obtener los mismos resultados: para unos vale mas
Biografía , D. Gaspar Melchor de Jove Llano» , por D. José
Amador de los Ríos.—Mujeres en Grecia; Sapho, por 1). {',¡x el esplendor de los laureles guerreros y se arrojan
Hlilo Alonso Valdespinu.
Un viaje á la» provincial Vas- al estruendo de las armas y derraman entre el humo
congada!, articulo tercero, por 1). Anloniu llores—La flor de los cañones nuevos gérmenes de vida : para otros
de la esperanza (poesía), |iotl>. lj. Olonn.—Apuntes sóbrela
supresión de la Orden del Temple en la corona de Ara- la pacífica oliva luce con mus pureza, y poseídos
gón, articulo tercero y último, por I). Pali'icio de !¡i Eseu- de un amor profundo hacia sus semejantes no persura.—Comisiones de monumentos.históricos y artísticos, donan medio alguno para mejorar su suerte , ni
por D. G. T.—El alcaide de Antequera , romance históHEKIJUEN.
rico, por don C. R* de \rellano.
D. Amonio Flores.
Revista de la Quincena, por
D. GASPAR MELCHOR DE JO VE
A 'historia , ese
gran libro en cuyas dimensiones
caben todos los
pueblos y todas
las épocas, animados unos v
otras con suspropiossentimientosy
colores; ese sublime monumento erigido por el presente á lo pasado, como
una esperanza del porvenir, ofrece de
cuando en cuando en sus páginas, como otros tantos valerosos atletas que
vienen á combatir por la causa de la humanidad , hombres á quienes sus contemporáneospresentan la palma del martirio,
y para quienes la posteridad guarda una
corona , cuyos gloriosos resplandores crecen
con el trascurso de los siglos. Ni los abusos,
cuya constante práctica los hace ya invulnerables, ni la
oposición de intereses respetados por las leyes, ni los
odios, ni las amenazas, ni las persecuciones, en fin, son
bastantes á hacerles titubear ni á separarlos un punto de su propósito. Pero como la humanidad y la
providencia exigen de esas lumbreras sacrificios diferentes, porque son diferentes las épocas en que
brillan y diverso también el espíritu de los tiempos,
esquivan nmgun desvelo para lograr su perfección
moral, único término á donde parece encaminarse
e) género humano sobre la tierra.—Cuáles sean mas
dignos de las alabanzas y bendiciones de los demás
hombres, es cosa que se ha puesto en duda y que se
pondrá mientras haya corazones ardientes que sientan el estímulo de la gloria , sin considerar el precio á que se adquiere.—Pero los que solo aspiren
á la felicidad y bienestar común , sin pensar en
«1 « C l l K lO.\ EX 1'llOVIMC.-IA8.
Un mes 10 rs.—Tres id. 28.—Seis id. B4.—Un año 110.—Susoibest
en las principales librerías del reino corresponsal s de la c¡>&a.
la gloria propia, los que mediten que la de los
primeros es como el sol de un dia, y que el nombre
de las ciencias se escucha siempre sin espanto,
esos no abrigarán un momento semejante duda, como
no la abrigamos nosotros.—La heroicidad del innovador , la constancia del mártir , hallan muchas mas
simpatías entre los hombres que los triunfos del guerrero , si bien se celebren en nombre de la humanidad
sus ovaciones.—Por esia razón oímos siempre
con profundo respeto el de D. Gaspar Melchor
de Jove Llanos, gloria de Asturias y honor de
la loga española ; por esta razón al contemplarle desafiando y combatiendo inveterados abusos,
abriendo las zanjas á saludables reformas, creando la educación del pueblo, y siempre perseguido y siempre constante , no podemos menos
de rendirle el homenaje de nuestra admiración,
lamentando que no hubiera podido llevar á cabo
la obra comenzada por Aranda y Cumpomanes.
Nació Jove Llanos en la villa de Jijón en
enero de 1744, y fueron sus padres D. Francisco Gregorio Jove Llanos, regidor y alférez
mayor de aquel consejo, y doña Francisca Apolinaria Jove, hija del marqués de San Esteban,
del Puerto. Agoviados con la costosa educación»
que habían dado á los tres hermanos mayores,
pensaron en dedicarlo á la carrera eclesiástica , é
luciéronle estudiar latinidad en Jijón , enviándole
después á Oviedo para que cursara filosofía. E n señábase á la sazón en aquella universidad la filosofía escolástica, y dióse tan buena traza para
comprender aquel intrincado laberinto de silogismos y conclusiones, que atrajo sobre sí la
atención general , logrando que el obispo de
aquella diócesis se le aficionara grandemente,
tonsurándole para que obtuviese un beneficio en San
Bartolomé de Nava.—Trasladado al poco tiempo á la
universidad de Avila , comenzó allí el estudio de las
leyes y cánones, distinguiéndose entre todos sus condiscípulos por su aplicación y prematuro talento ; y
misma buena suerte que había tenido en Jijón le
cupo en esta ciudad.—Era su obispo D. Romualdo
Velarde y Cienfaegos, el cual observando las brillantes dotes de Jove Llanos , le alentó vivamente para
que prosiguiera sus estudios, y le agració en 1761 pués de haberse empapado en la lectura de los pricon un beneficio en Navalperal, y en 1763 con otro meros repúblicos de Europa, después de haber conen Horcajada.—Graduóse al cabo de bachiller y li- siderado la ciencia económica como la única capaz
cenciado , y con el favor del benéfico obispo, alcanzó de promover la riqueza pública , manifiestan que
una beca canonista en el colegio de San Ildefonso de habia conocido profundamente los arraigados errores
Alcalá de Henares, á donde pasó en 1764, cuando de nuestra legislación civil y los obstáculos que debían vencerse , antes de acometer decididamente su
contaba solamente veinte años.
Dos permaneció en este colegio , contrayendo en reforma.
él amistad estrecha con D. Juan Arias de Saavedra,
Pero el hombre que habia nacido para combatir
graduándose de bachiller en cánones , substituyendo en tan glorioso palenque, no podia retroceder á la
las cátedras de Sexto y Decretales , y haciendo otros primera prueba por terrible que esta fuese. No creejercicios en que manifestó grandes conocimientos y yéndose con crédito ni con fuerzas suficientes para
erudición en la jurisprudencia.—Estaba acaso vacante lidiar cuerpo á cuerpo con las preocupaciones añejas
la canongía doctoral de la iglesia de Tuy, cuando sa- en el terreno del foro, recurrió á otro mas ameno y
lió Jovellanos de Alcalá y formó el proyecto de ha- donde mas fácilmente podia ensayar la formidable
cer oposición á ella; llevado de este deseo fue á Ma- arma déla crítica. Escribió Jove Llanos el Delincuendrid con el objeto de abastecerse de cartas de reco- te honrado y puso á su cabeza las siguientes palamendación , como requisito indispensable para dar bras : «Es cosa muy terrible castigar con la muerte
cabo á semejante empresa. Pero Jove Llanos no ha- «na acción que se tiene por honrada.» El pensabia nacido para canónigo. Don Juan Arias de Saave- miento de este drama , en el cual se apartó de las
dra y los marqueses de CasaVfremañes , sus primos, reglas aristotélicas, dando un insigne ejemplo del buen
trataron de disuadirle de aquella idea , y para apar- romanticismo , que tanto se ha bastardeado después,
tarlo de ella enteramente, interpusieron su influjo se encaminaba á probat que las leyes que aparecían
con la cámara de1 Castilla, lograindoque fuera nom- en oposición abierta con las costumbres y con la razan,
brado en 1767 alcalde de la Cuadra de la audiencia lejos de producir el saludable efecto que el legislade Sevilla.—Antes de partir á tomar posesión de tan dor se propusiera, hacian caer en descrédito su auhonroso destino,jfluisoD. Gaspar dar el último abra- toridad y eran de todo punto estériles. Asi fue que el
zo á sus anoianosfípadres, y emprendió un viaje á As- Delincuente honrado , á pesar <te la ojeriza con que le
turias con este ofejeto , dando la vueltaal poco tiem recibieron los dramaturgos de entonces, por haber
po y dirigiéndose á la capital de Andalucía , en donde quebrantado las reglas, obtuvo en todas partes un
comenzaban entonces á revivir!las letras de su penaso brillante éxito , siendo este triuufo tanto mas notable
letargo.—Presentóse , entes de encaminarse á aque- cuanto que era la primera comedia en prosa que se
lla ciudad, al conde de Aranda para recibir sus ór- representaba en los teatros españoles con igual aplaudenes; y aquel ilustrado repúWico, 'ífae vW> en el so. Jove Llanos, cuyoamor patrio le hacia lamentar
joven magistrado algo mas que un simple juriscon- el azaroso estado de la república , no se dolia menos
sulto , que adivinó su talento, no pudo menos de del que presentaban las letras. Noticioso de que haacogerle con el mayor agrado , diciéndole al despe- bia en Salamanca quien intentaba restituir a las mudirlo estas palabras: — Supongo que Vd. estará ya sas castellanas su antiguo lustre, no tardó en dirigirse
prevenido de su blondo pelucon para encasquetársele á Fr. Diego González, que se señalaba como imitador
como los demás golillas?.. Pues no señor: no se cor- de Fr. Luis de León; y á D. Juan Melcndez Valdés,
te Vd. el pelo : yo se lo mando. Haga que se lo ricen cuya dulce lira resonaba ya con aplauso en las máren la espalda como á los ministros del parlamento de genes del 'formes. La correspondencia de estos
París, y comience á desterrar tales zaleas, que en nada ilustres escritores no pudo ser mas favorable para la
contribuyen a¡ decoro y dignidad de la toga. «Estas literatura: Jove Llanos alentó con su ejemplo los espalubras, que para otro hombre nada hubieran signi- fuerzos de González y de Melcndez, y manos de en este
ficado , fueron para Jove Llanos, en boca del primer volvió ú producir la lira de Garcilaso los mas deliministro de Carlos III, la señal que habia deseado oír cados sones. Prolijo seria el hacer aqui una reseña
hacia ya algunos años. Los dos innovadores se vieron mas detenida de las obrus poéticas que en esta feliz
frente á frente y se entendieron: Jove Llanos partió época salieron de la pluma de Jovino. Baste saber
á los pocos dias para Sevilla.
que todos los momentos en que se veía libre de los
El aspecto de aquella población rica y populosa graves cuidados de la magistratura , los consagraba
y su viage por Andalucía despertaron en su ánimo á las bellas letras, y que el Pelaijo, Los españoles en
nuevas ideas, y suministraron á su corazón inusitadas Cholula, tragedia que no concluyó, la traducción del
sensaciones. Jove Llanos contaba veinte y cuatro años, primer canto del Paraíso perdido de Milton , y otras
era de cuerpo airoso y proporcionado , de cabeza producciones sueltas , como epístolas , idilios, soneerguida , de color rubicundo, de ojos vivos y de no- tos y sátiras , elogiadas y conocidas de los inteligenble continente. A su vista se habia desplegado el es- tes , se concibieron y escribieron en Sevilla.
Mas no fueron muy durables tan apacibles enpectáculo de una naturaleza espléndida cobijada por
un cielo bellísimo ; se hallaba rodeado de un pueblo tretenimientos : en 3 de agosto de 1778 se le comuentusiasta y amigo del mérito ; y el mismo genio que nicó que habia sido nombrado alcalde de casa y corte,
habia inspirado á Herrera y áRioja, quiso también noticia que fue recibida con bastante sentimiento
ceñir sus sienes con el laurel de Apolo. Desde el ins- tanto por él como por sus numerosos amigos , y á los
tante en que se presentó á prestar juramento despo- tres meses partió para Madrid, á donde llegó sin conseído del blondo pelucon, que era el distintivo de sus tratiempo alguno. Fue acogido en la capital con
compañeros , cautivó la atención pública , siendo por señaladas muestras de aprecio, y entre las personas
muchos dias la fábula de la ciudad: murmuraban unos que le brindaron con su amistad, D. Pedro Rodríguez
y aplaudían otros innovación semejante; pero muy Canipomanes , fiscal entonces del Consejo y Cámara
de Castilla, le ofreció su tertulia, que era concurrida
en breve tuvo imitadores.
A los siete años de haber sido nombrado alcalde, de los mas distinguidos literatos y jurisconsultos de la
ascendió D. Gaspar á una plaza de oidor en la misma corte. Aceptó Jove Llanos gustosamente este»obsequio,
audiencia, por muerte del digno magistrado D. Pedro y á las pocas semanas de asistir á la casa de CampoJosé Ramos. Instruido con suma diligencia durante manes habia ya contraído amistad estrecha con varios
aquel tiempo en la práctica forense, pensó en refor- personajes, entre ellos con D. Francisco Cabarrús,
mar sus estudios al asentarse en la silla de oidor, y cuyas relaciones le fueron mas adelante demasiado
comenzó esta reforma escribiendo un discurso en que | amargas y costosas. Aun no había tenido tiempo para
dejaba ver sus grandes miras filosóficas y políticas, descansar del viaje, cuando se presentó á la Sociedad
anatematizando los antiguos abusos, como perjudi- Económica Matritense, para darle las gracias por
ciales á la marcha de la civilización. «Una nación, haberle nombrado socio de mérito y ofrecerle sus
«escribía, que cultiva , trabaja, comercia, navega, servicios: servicios, cuya importancia conocía ya la
Kque reforma sus antiguas instituciones y levanta espresada corporación por los proyectos planteados
«otras nuevas; una nación que se ilustra, que trata á su instancia por la de Sevilla, y por los beneficios
«de mejorar su sistema político , necesita todos los que habia producido á la industria y á la agricultura,
«dias de nuevas leyes; y la ciencia de que se deben estableciendo escuelas patrióticas de hilaza , adqui«tomar sus principios y el arte de hacerlos según riendo tornos y lino para la elaboración, introducien«ellos, son del todo forasteros á nuestra común juris- do un modo nuevo de podar los olivos y extraer el
«prudencia.» Estas líneasque trazaba Jove Llanos des- aceite, beneficiando las tierras y mejorando los ins-
trumentos agrarios. Tan grandes eran los deseos que
le animaban por promover el desarrollo de la riqueza
Habia ya algunos años que se instruía por el Consejo de Castilla un complicado expediente sobre ¡a
propiedad agrícola; y deseando dictar una medida que
acallase todas las quejas y pretensiones, cortando de
raíz los abusos que existían sobre la materia, pidió
informe el Consejo á la Sociedad económica matritense en 1784, para resolver con todo pulso lo mas
conveniente. Nombró la Sociedad sin pérdida de
tiempo una contision que se dedicara esclusivamente
á este trabajo, y cupo á Jove Llanos la suerte de pertenecer á ella , mereciendo la confianza de sus compañeros para estender el mencionado informe. Era esta
la ocasión de manifestar sus profundos conocimientos
en la ciencia que habia sido el objeto favorito de sus
estudios; era este el momento de aparecer grande á
los ojos de Europa, y Jove Llanos no podia en manera
alguna desaprovecharlo. Dedicóse , pues, á recoger
cuantos documentos piído haber á las manos; cstractó
todos los autores extranjeros que habia leido sobre
esta materia ; pidió noticias locales á muchos sugetos instruidos de la península; hizo multitud de apuntamientos de lo que él habia observado en sus viajes,
y abastecido con tal copia de materiales , cuando
en Í790-salió honestamente dasterrado de Madrid,
pudo dedicarse asiduamente á tan difícil tarea , logrando remitir á la Sociedad ecoaómica el Informe
eo 1794. El efecto que produjo la lectura de esta
obra en aquella corporación puede inferirse fácilmente
por las singulares muestras de pública estimación que
dio ó tan eminente literato ; mandando imprimir
¡en 1795 el Informe, y ponieiido á su frente el nombre del autor, que fue recibido con general aprecio
á despecho de sus encarnizados perseguidores. Jovellanos presentaba la historia de la agricultura española para deducir de ella importantes lecciones, para
poner de m'anifiesto las incontestables razones que
existían, no ya para crear lejes nuevas que viniesen
á aumentar la balumba de las existentes, sino para
derogar las antiguas, que ni estaba» ya conformes con
las costumbres, ni representaban mas que usurpados
intereses. «Hasta la conquista de Toledo, decia, ape»ñas se conoce otra agricultura-que la de las provínncías septentrionales. La del país llano de León y
«Castilla, expuesta á continuas incursiones de parte
»de los moros, se vcia forzada á abrigarse en el con»torno de los castillos y lugares fu<:rtes, y á preferir
»en IÍI ganadería una riqueza movible y capaz de sal«varse de los accidentes de la guerra. Después que
«aquella conquista le hubo dado mas estabilidad y es»tensión, á la otra parte del Guadarrama continuas
«agitaciones turbaron el cultivo y distrajeron los bra»zos que la conducían. La historia representa á nues»tros solariegos, ya arrastrados en pos de sus seño»res á las grandes conquistas que recobraron los rei» nos de Jaén , Córdoba, Murcia y Sevilla hasta la mi»tad del siglo XIII, y ya volviendo unos contra otros
»las armas en las vergonzosas divisiones que suscita«ron las privanzas y las tutorías. Cierto es que con•jquistada Granada, reunidas tantas coronas y e n «grandecído el imperio español con el descubrimiento
»del nuevo mundo , empezó una época que pudo ser
»la mas favorable á la agricultura española, y es in»negable que ella recibió mucha ostensión y grandes
«mejoras. Pero lejos de haberse removido entonces
»los estorbos que se oponían á la prosperidad, pa»rece que la legislación y la política se obstinaron en
«aumentarlos.» Y mas adelante anadia acerca de
las condiciones que debían distinguir la nueva ley
agraria. «A poco que se medite sobre esta materia,
»se conocerá que la agricultura se halla siempre en
«unanatural tendencia hacia su perfección , que las
«leyes solo pueden favorecerla , animando esta tendencia : que este favor no tanto estriba en presen«tarle estímulos , como en remover los estorbos que
«retardan su progreso : en una palabra, que el úni»co fin de las leyes respecto á la agricultura, debe
«ser proteger el interés de sus agentes, separando
«todos los obstáculos que pueden obstruir ó entor«pecersu acción y movimiento.)' Todo el Infórmese
halla sembrado de tan excelentes máximas, enderezadas á proclamar y defender la libertad de los cultivadores ; en todo él se advierte reflejado el pensamiento capital que animaba á Jove Llanos de mejo-
rar la condición de los españoles para lograr la per-, on á aquel establecimiento su primera enseñanza.litaba á creer lo que estaba palpando. Continuó sin
Asi pasaba Jove Llanos su destierro , cumpliendol|embargo estableciendo la línea de la carretera hasta
feccion de sus costumbres—El Informe sobre la ley
Agraria es un monumento de gloria que eternizará el ntretanto con otras comisiones del gobierno, entre¡ Olaniego y tornó á los pocos días á Gijon, donde entre
as cuales eran del mayor interés la construcción de los obsequios y aplausos de la muchedumbre se r e nombre de tan insigne jurisconsulto.
Hemos dichoque Jovellanos salió honestamente des- na carretera de León á Oviedo ; la visita á las minas! cibió el 13 de noviembre la noticia de haberle nomterrado de la corteen 179Ü, y será necesario que volva- e carbón de piedra , situadas en Pola de Siero, Pi~i brado ministro de Gracia y Jasticia, y partió á los
mos atrás por algunos momentos para hacer una espli- era, Mones, Sorribas, Langreo . Valdesoto y otros dos días de aquel pueblo, que le veneraba como á
cacion de estos hechos. Ocupábase D. Gaspar en los untos de Asturias, cuyo beneficio y tráfico prote-: padre, pronunciando al subir en el coche estas paasuntos de su ministerio desempeñando las mas arduas ¡ó con todas sus fuerzas, y el camino desde Oviedo' labras : «¡Dichoso si conservo el amor y opinión del
comisiones que se le confiaban á satisfacción del go- Gijon, siendo ademas esta viíla objeto de su especial público que pude ganar en la vida oscura y privada!»
Aunque desconocía Jove Llanos el estado de la
bierno , cuando pasó á la Sociedad económica el ex- «licitud y cariño. Recorrió también para desempe-!
pediente de la Ley Agraria y se le conüó su despacho iar varios encargos del gobierno las provincias de corte , aunque ignoraba el género de privanza de que
en la forma que hemos apuntado. Habíale nombrado ,eon, Zamora, Salamanca, Valladolid, Patencia,! gozaba el príncipe de la Paz, acogió como un fatal
la Academia déla Historiasuindividuosupernumera- Burgos, Rioja , Santander y las tres Vascongadas ; y presente semejantes distinciones; pero su patria exirio, á propuesta de Campomanes, y era ya desde 1780 n estos viajes , que hubieran sido tal vez para otros gía quizá de él tamaño sacrificio.—«Haré el bien:
consejero de Ordenes, para lo cual se habia cruzado de poca utilidad , hizo importantes observaciones so-j evitaré el mal que pueda,» decía pensando en el marde caballero de la orden de Alcántara, académico re los monumentos artísticos de la antigua España,! tirio que se le preparaba. Llegó, por fin , á Guadar1
honorario de san Fernando y supernumerario de la designándolas diferentes épocas y caracteres de la rama en donde lo esperaba ya su tierno amigo don
Española.—Deseoso el Consejo de Castilla de mejo- rquilectura con mucho acierto y filosofía; adquirió Francisco Cabarrús , y enterado por este personaje
rar las costumbres del pueblo , pidió en 1786 infor- gran número de inscripciones y lápidas romanas ; co- del estado verdadero de las cosas , no pudo menos de
me á la Academia de la Historia sobre la reforma y pió y estrado muchos y muy curiosos documentos estremecerse ante el abismo que veia abierto á sus
mejor arreglo de los teatros y espectáculos públicos de históricos de los archivos de León, Uclés, Salamanca, plantas. Pero ya estaba echada su suerte y era imEspaña; y la Academia, que tenia irrecusables prue- Oviedo, Tineo, Pajares, Lena , Caso, Právia, Valde- posible retroceder.—Presentóse á pocos dias en la
bas de la vasta erudición del distinguido consejero, Üios , Eslonza, Carrion , Burgos , Zamora , Casta- corte; y por entre la astuta sonrisa de la reina , por
puso en él los ojos para dar cumplimiento á dicha íeda, San Millan , Nájera, Guetaria, Ovila y de entre el simulado afecto con que le recibió, conoció
orden, alcanzando que escribiera Jove Llanos la cé- otras poblaciones ; recogió infinitos apuntamientos, el nuevo ministro que estaban mal apagados en su
lebre Memoria, que , sobre estar llena de filosofía y respecto á la población y al cultivo de las tierras, y, corazón los antiguos odios.—El nombramiento de
de curiosas noticias de los demás espectáculos, puedr finalmente no omitió medio alguno para formar unaj don Gaspar habia reanimado por otra parta la conreputarse por una historia del origen y progresos de idea cierta del estado del pais , investigando al mismo, fianza pública : las corporaciones literarias , las uniteatro español.—Gozaba D. Gaspar tanto en el tri- tiempo las causas que mas podian influir en el desar- versidades, los colegios y las diputaciones de corte de
| diferentes provincias se apresuraban á felicitarle y á
bunal come en la corte de alto prestigio, por la soli- rollo del comercio y de la industria.
Cuatro años contaba ya de retiro , cuando recibió' felicitar al rey ; y despertando estos ¡nocentes festecitud ronque se prestaba á todo género de trabajo
y el acierto con que los desempeñaba ; pero la malí una real orden por la cual se aprobaba cuanto habia jos los celos del privado , fueron causa de que mirase
estrella que habia cobijado á la nación española con hecho para establecer el Instituto asturiano, mani- á Jove Llanos desde aquel punto con ojeriza, la cual
la muerte de Carlos III, vino también á llenarle d~ festando al par que se tendrían presentes sus méritosy llegó á ensangrentarse muy en breve , viendo que no
amargos sinsabores.—Calientes estaban aun las ce que serian debidamente recompensados. Recibió con se prestaba á sus torcidos intentos.
Los consejos de Cabarrús habian elevado al poder
nizas de aquel buen rey, y ya se ensañaban los valido gusto Jove Llanos esta orden por la aprobación del
del nuevo monarca contra sus hechuras , persiguién Instituto , sin cuidarse mucho de la prometida recom- | al mismo tiempo á otro hombre honrado que se dodolas furiosamente. Una de las víctimas elegidas er pcnsa,que vino á reducirse á comunicarle en 23 de, lia amargamente del escandaloso estado de los nego1). Francisco de Cabarrús: Jove Llanos, que se habí noviembre de 1794 que se le habiau conferido los| cios del reino.—Viéronse, pues, don Francisco de
honrado con laamistadMe este personaje, y que debit honores de consejero de Castilla. «¡ Brava cosa! cs- Saavedra y don Gaspar y pensaron de consuno en
estar penetrado de su justificada conducta en los «clamóD. Gaspar al recibir semejante noticia. Aver- poner enmienda asemejantes desaciertos. Manifestaasuntos del Banco Nacional, salió naturalmente á su «gonzaríame de haberla pretendido. ¿No pude haber ron ul rey cuanto habia sobre tan arduo asunto, prodefensa para cumplir con aquellos dos deberes.—La «tenido plaza en aquel consejo diez años ha?... Dicen pusiéronle los medios de contener la ruina próxima
caída del conde Cabarrús, debida alas calumnias de' «que en atención á los importantes servicios hechos del Estado , y el confiado monarca comenzó á conoministro Lerena, y al odio de la reina , arrastró tam «aqui. Esto vale mas que ellos; pero mas que una cer el verdadero conflicto en que se hallaba, comunibien á D. Gaspar. Fue al cabo desterrado y volvió í «recompensa tan vulgar valia mi honrada y noble cándolo todo á la reina con tan poca previsión como
su patria en setiembre del año referido, á los cua- «desgracia. ¡Qué dicha para mi haber moderado mi c ardura. Las exposiciones de ambos ministros pudie«ánimo para no pender de tales miserias !...» Excla- ron sin embargo tanto en el ánimo de Curios IV. auc
renta y seis de su vida.
Aquí comienza, pues, la segunda época de la! mación que ponia de manifiesto el desden con que se halló Godoy en la precisión de renunciar la sedos en que puede aquella dividirse. Desterrado á Gi- recibía aquella distinción, y la amargura que abrigaba cretaría de Estado, con harto sentimiento de la
reina , que veia escapársele el poder de las manos.
jon , llevando en su pecho el disgusto de la injusticia en su pecho, al verse tratado tan injustamente.
con que se le habia tratado , parecía natural que ca
Pero los numerosos amigos que contaba en la Jove Llanos y Saavedra pudieron haber acabado enyese en el abatimiento y desconfiara ya de sus propia corte Jovellanos, trocado ya algún tanto el aspee-, tonces con su privanza; pero no eran ingratos, y esta
fuerzas. Pero sucedió todo lo contrario. Su genio ac- to de los negocios públicos, no desamparaban la ideaj fue la causa de su caida. Poco tiempo se sostuvieron
tivo encontró nuevo campo en donde ensayarlas, de restituirlo á Madrid, alentados con el favor que entrambos ministros contra los tiros de la calumnia:
apartado del tráfago impuro de la corte; y en los habia vuelto á lograr el conde Cabarrús, grande á Saavedra se le apartó del rey, pretestando la ensiete años que vivió en aquel retiro fueron tantos los amigo d e D . Manuel Godov, en cuyas manos esta- fermedad que estaba padeciendo , y á Jove Llanos se
trabajos que emprendió y llevó á cabo sobre diferen- ban entonces ios destinos de España. No creemos, le lanzó del ministerio, imputándole la nota de ateo
tes materias , que apenas bastaría la vida'de un hom- del caso el bosquejar.aqui el cuadro que presentaba; y de herege.
bre para meditarlos. Llamó, no obstante, su atención la capital de la monarquía en aquella época: encar-j
Expidióse el 15 de agosto de 1798 el decreto de
mas vivamente la instrucción pública, como conoce- gada pluma mas diestra de la biografía de aquel exoueracion, habiendo permanecido en el ministerio
dor que era del grande atraso en que se veia aquella famoso favorito, queremos dejarle intacto este ter-j nueve meses y siete dias, época á la verdad demasiay de las inmensas ventajas que reportaría al país; y reno, para que pueda correr mas libre y desem-¡ do breve, para esplanar los grandes proyectos que
en los diversos planes de estudios que formó, y en barazada.—Baste*saber para nuestro propósito que; meditaba.—Pero el genio innovador de Jove Llanos
los diálogos que escribió con este objeto, asentó mul- en 1797 recibió Don Gaspar un oficio firmado en no podía obscurecerse aun en medio de tantas tinieblas;
titud de principios luminosos y profundos, dignos en san Ildefonso por el príncipe de la Paz, pidiéndole la vindicación de los derechos de la propiedaj,que
verdad de tan eminente filósofo. La perfección moral un informe sobre varios puntos de instrucción públi- se veían atropellados; el amparo de los oprimidos; la
y la felicidad común eran el norte á donde, en su sen- ca y de administración, al cual no pudo contestar protección de las artes, del comercio y de la industria,
tir , debian encaminarse los esfuerzos de las ciencias, tan" pronto como hubiera deseado, por hallarse en el libre fomento de la agricultura, y finalmente la
aplicadas á la educación, y en este concepto asegu marcha para desempeñar en Vizcaya una comisión promoción de la instrucción pública , cuyo proyecto
raba que debian consagrarse á aquel fin todas las secreta del gobierno. Aun no la hdbia terminado y era su ensueño de oro, fueron los puntos á donde
luces de los hombres sabios. Era este el pensamiento hallábase en la Pola de Lena trabajando el informe se encaminó mas decididamente durante aquel corto
que le animaba en todas sus obras; y cuando en uno que se le habia pedido , cuando el 16 de octubre del tiempo. Trató de emprender la reforma de los estudios
de los diálogos mencionados llegaba al punto de exa- propio año vio entraren su habitación á su sobrino: universitarios, que no estaban ya de acuerdo con los
minar el plan general de estudios, resolvía la cues- don Baltasar Cienfuegos, rebosando el roslro de, adelantamientos de las ciencias, y comenzó un extión decidiendo que ninguno de los planes existentes alegría y precipitándose sobre él con los brazos abier-j pediente con este objeto, encabezándolo con una
era capaz de instruir sólidamente, deduciendo de os. Estrañó Jove Llanos tan inesperada venida, y, exposición llena de oportunas observaciones , en la
nqui la necesidad de un nuevo sistema de enseñanza. deshacíase en conjeturas para adivinar la causa dej cual notaba que «repudiados los dos mas grandes
—Para hacer prueba de estas doctrinas, cimentadas ella: pero conociéndolo su sobrino le manifestó que «ramos de la filosofía especulativa y práctica del
en sus constantes observaciones, apeló al Instituto as- habia sido nombrado embajador cerca de la corte de «antiguo plan de enseñanza, solo habia servido la
turiano , cuya creación habia sido propuesta por él Rusia.—¡Yo á Rusia!—esclamó, y en el mismoíns- «matemática de las universidades para hacer almanamismo en años anteriores, y los prósperos resultados ante se ^le presentó un correo enviado por el admi- «ques y su física para reducir á nada la materia
que obtuvo, comprobaron la exactitud de ellas. Casi istrador de Oviedo, el cual era portador de su «prima.»
todos los naturales de aquella provincia que se han ombramiento. Abrió don Gaspar con mano temblóDepuesto del ministerio, se le nombró por via de
señalado después por sus conocimientos, debie- osa el pliego en queaquel » antéala, y apenas acer-üreparación consejero de Estado; pero se le previno al
par que saliera inmediatamente para Asturias. Hízolo xigia que se negaran á Jove Líanoslos derechos quel
así Jovellanos y volvió á Jijón , contento con la ¡dea las leyes conceden al último de los criminales.
de poderse dedicar enteramente á los trabajos del InsCualquiera diría, al escuchar esta brevísima relatituto. Permaneció allí por el espacio de dos anos. ción, que Jove Llanos se habia okidado en medio de
dando siempre irrefragables muestras de su gran ta- tantas dolencias de sus favoritas tareas, y que en los
lento y extenso saber, escribiendo varios discursos, calabozos de Bellver se habia apagado la antorcha de,
entre los cuales debe llamar la atención de los litera- su genio.—Pero no sucedió asi: Jove Llanosnecesi-]
tos , el que formó sobre la Historia de la Filosofía, en taba de la meditación y del estudio como necesita el
donde el ministro ateo se expresaba en estos térmi- pez del agua y el ave del viento; y aunquedesposeido|
nos, al describir la divinidad : " S e inunda (el hom- de todos los medios, aunque vigilado constantemente
pbre) en esta fuente y se engolfa en estos puros sen- pudo adquirir á favor de un buen religioso dos códices
timientos, que tanto realzan la gloria de la natura- de¡los siglos XIV y XVI, de los cuales tradujo una Geo-\
l e z a , y la dignidad de la especie humana; y allí \é grafía escrita en latín por Raimundo Lulio,obra que
»cómo se concedió al hombre el amor á la verdad, el bastaba á demostrar el gran talento de aquel filósofo
Brespeto á la virtud y la íntima y religiosa veneración que en el siglo XIII, en que toda Europa yacia en la
»á la Divinidad, que desprendiéndole de todas las ignorancia, levantaba á su nombre tantos y tan pre«criaturas, le mueve y le fuerza á buscar solamente ciados monumentos.—Adquirió también otro cólice
»en el seno de su creador la causa y el fin de toda su autógrafo del arquitecto Juan de Herrera , y añadióle
«existencia, y el principio de toda su felicidad.» Hé una erudita advertencia , rindiendo este tributo á tan
aquí la solemne respuesta que desde un rincón de
Asturias daba el calumniado ministro á sus viles detractores.
Pero tenia aun que apurar las heces del amargo cáliz de las imposturas y las persecuciones: esparciéronse
por Asturias algunos ejemplares del Contrato Social
de Rousseau, impreso en Londres y traducido al castellano, en los cuales se hacia una mención honorífica
del insigne Jovino; y deseando éste manifestar al gobierno que no tenia parte alguna en aquella circulación, escribió al ministro de Estado , dándole cuenta
de semejante hecho. Contestósele que recogiese cuantos ejemplares hubiera á las manos, y amonestóse le
agriamente que no dirigiera para en adelante ninguna
comunicación álos ministros.—No esperaba Jove Llanos que tuviera este asunto ulteriores consecuencias, y
recibió sin enojo tan desatenta orden.—En la madrugada del 13 de marzo de 1801, fue sin embargo sorprendido en su lecho por el regente de la Audiencia
de Asturias, que ocupando todos sus papeles y mandando sellar su librería, le condujo entre caballos á
•León , partiendo á los pocos dias á Barcelona, en donde le embarcaron para Mallorca , llevándole á la
flartuja de Valdemuza, situada á tres leguas de Palma , capital de aquella isla.—Vivió en aquel santo
retiro privado de toda comunicación , hasta el ü de
mayo del año próximo , en que fue trasladado al castillo de Bellver, asentado sobre un alto cerro en las
inmediaciones de la capital referida; aumentándose
inhumanamente los rigores que se le habían prodigado , y prohibiéndole el uso de papel, tinta , pluma y
lápiz ; orden que no pudo ejecutarse tan severamentecomo se había dictado.—Era la causa de tan apremiante reclusión el haber dirigido dos representacionesal rey, pidiéndole justicia, las cuales no llegaron
a sus manos, porque se había negado á presentarle la
primera el marqués de Valdecarzana , primo del oprimido Jove Llanos , y la segunda habia caido en poder
del terrible Marquina , al entrar en la corte don José
Sampil, que venia decidido á presentarse á Carlos IV
con aquel objeto.
Vergonzoso nos parece para el nombre español el
recordar aqui hasta el punto que llevaron el odio y
la bajeza los perseguidores del ilustre ex-ministro, á
los cuales servia de ciego instrumento el ministro
Caballero.—Supusiéronse nuevas representaciones dirigidas al rey, para redoblar las vejaciones que sufría;
negáronsele los auxilios mas necesarios para la con~ de Soller el 19 de mayo del referido año, no sin ha-servacion de su salud y la cura de sus enfermedades; ber recibido las mayores muestras de aprecio de aque^' cuando en 1803 se vio amenazado de cataratas llos insulares.— A su llegada á Barcelona supo Jove
-por la privación de luz y de ventilación en que le t e - Llanos cuanto habia acaecido en la corte de España
nian, se le concedió por gracia especial que pudiera el dia 2 de aquel mismo mes y se sintió poseído de la
bañarse en elmar, avista del paseo público de Por- indignación mas profunda , al ver la alevosa conducta
i,upí, sin ver que era esto insultar en la persona de de los franceses, la poco meditada resolución de FerTin hombre como Jove Llanos á la humanidad ente- nando de ponerse en sus manos y el nombramiento de
ra.—Rehusó indignado semejante gracia , que solo Murat para la regencia del reino.— Imposible le papodía servir para manifestar el envilecimiento de sus recia que en tan corto tiempo hubieran acontecido
miserables enemigos; y merced á la filantropía de tan graves trastornos, y deseoso de esconder su verD. Juan Miguel de Vives, general de aquellas islas, se güenza en las montañas de Asturias , salió de la capile permitió al cabo que en el siguiente verano se ba- tal del Principado arrebatadamente. Pero aun le queñara en lugar mas retirado , si bien no se olvidaron daban largas horas de prueba : aun tenia que exigirle
las mas exquisitas precauciones para evitar la fuga de España nuevos sacrificios, para pagarle con nuevas
un anciano de sesenta años , debilitado por la inac- ingratitudes.— Hallábase en terrible conmoción Zara«ion, casi ciego y agoviado por los padecimientos.— goza al llegará sus puertas el ilustre perseguido; y rePero la justicia, el honor, la humanidad, habían lle- pitiéndose instantáneamente su nombre de boca en
gado á ser en la corte de España palabras vanas, y boca , se vio llevado entre las mayores aclamaciones
el inextinguible rencor de encumbrados personajes, á la presencia del bizarro caudillo , que habia de unir
célebre ingenio; hizo doctas descripciones artísticas
del castillo en que se le tenia aprisionado , de la Catedral, de los conventos de santo Domingo y san
Francisco, del Consulado y de las Casas consistoriales
de Palma ; anotó la Crónica de don Jaime el Conquistador , rey <jue le merecía toda veneración y respeto ; proyectó un Diccionario de artistas y una Biblioteca de escritores baleares ; y se preparaba finalmente á emprender la Historia de Mallorca, para lo
cual tenia hechos interesantes estudios, cuando en
1808 se le restituyó á la libertad por decreto del nuevo rey , fechado en Aranjuez el 22 de marzo.
Recibió don Gaspar esta nueva con mas desden
que alegría, por los términos en que estaba concebido el decreto y venir firmado por Caballero; y después de haber recorrido y examinado el fértil suelo
de aquella ¡«la, notando el estado de su agricultura,
de su industria , de su comercio, de su población y de
sus costumbres, partió para la península del puerto
su nombre para siempre al de aquel pueblo heroico.—Palafox oyó á Jove Llanos como á un oráculo:
convinieron entrambos en la necesidad de reunir los
poderes de las provincias sin cabeza , fijando la unidad del gobierno, y surgió de esta conferencia la
idea de convocar las cortes deí reino , como el único recurso que restaba en tamaño apuro.—Pero ni
los amistosos ruegos de Palafox, ni las aclamaciones
de aquel pueblo pudieron apartarle de su primer propósito : continuó su viaje, dirigiéndose á Jadraque,
para despedirse de su amigo Arias de Saavedra , que
permanecía allí desde la época en que habia sido
desterrado por ser tan íntimo amigo de Jove Llanos;
y llegado á aquel punto , en donde se creia seguro,
formó el proyecto de pasar algunos dias en el seno
de la.amistad, para reponerse desús padecimientos.
¡Cuánto se engañaba!.... No bien habia llegado
á aquel retiro y ya el soberbio Murat, que se enseñoreaba de la capital de la monarquía , le mandaba
presentarse en Madrid; Napoleón le ordenaba que
marchase á Asturias á sosegar á aquellos habitantes, y 1 en lo mas vivo de su honra , determinó desmentir rizasen y presidieron en su nombre el funeral, celebraúltimamente se le comunicaba que había sido nom- públicamente tan infamantes sospechas , desafiando do con toda la pompa que el tiempo, la iglesia p a r brado ministro del intruso José.—Esquivó Jove Lla- por medio di: un cartel á los calumniadores. Impi- roquial y lo inesperado de tan triste accidente p e r nos tan inoportunos honores, dando á todo por pre- dió la publicación d.e este documento la Junta de mitieron ; si bien de todas partes acudían las p e r testo su quebrantada salud , hasta que recibió la no- ¡obierno de Cádiz y esta negativa dio motivo al vulgo sonas mas notables y se reunieron cuarenta sacerdoticia de haber sido designado como individuo de la malicioso para sospechar que Jove Llanos, el marqués tes de las feligresías inmediatas. Dieron á su cadáver
Junta central , que debia instalarse para repeler de Campo-Sagrado , su amigo y compañero , y otros sepultura el 29 y colocóse sobre ella un pequeño
invasión tan injusta.—Sesenta y cinco años , debili- seis individuos de la disuelta Junta estaban arrestados túmulo, hasta que fueron trasladados sus r estos al
tados por los mas amargos padecimientos, contaba n la referida fragata. Hallábase casualmente en la enterramiento desús padres.—Muerto estaba ya Jove
al saber nueva semejante, y en aquel momento, cre- bahía un bergantín pronto á la vela para Asturias, Llanos y le quedaba aun que sufrir una persecución
yendo que nada debia negar á su patria, sintió latir
aprovechando los dos ilustres asturianos aquella alevosa : pusiéronle un epitafio de versos tan pedessu corazón enflaquecido con la fuerza de un joven.— ocasión favorable , les pareció que daban el mas so- tres é insulsos, que si hubiera levantado la cabeza el
Voló á Madrid: asistió á la instalación de la Junta cen- lemne mentís á sus disfamadores. Arrancaron , pues, autor de la epístola á Rermudo y de las sátiras dirigitral , celebrada en Aranjuez, renunció el sueldo que del puerto el 26 de febrero y navegaron tres días das á Arnesto , hubiera vuelto á hundirse en la tumba
se le ¡designaba como individuo de ella, y comenzó á sin contratiempo alguno; pero arreciando en los si-para no leerlos.— Pero bien puede servir de disculpa
trabajar para la reunión de las Cortes del reino , r e - guientes el viento , se declaró en temporal, viéndose á esta alevosía lo revuelto del tiempo y la premura de
cordando cuanto habia' convenido con Palafox en expuestos á naufragar á cada momento. Arribaron fi- las circustancias.
Zaragoza. La nueva invasión de los franceses llevó la nalmente el 6 de marzo á Muros de Noya , villa asenCuando las Cortes generales , reunidas ya en Cájuntaá Toledo, Talavera y Trujillo, er. donde se d i - tada á la margen de la ría del propio nombre, en el diz , supieron el fallecimiento de tan ¡lustre repúblisolvió para reunirse después en Sevilla. En esta her- reino de Galicia. Supo Jove Llanos al sallar en tierra que co , manifestaron el mayor sentimiento, declarándole
mosa ciudad , teatro de sus primeros estudios, sintió se habían apoderado los franceses de casi todo el Prin- benemérito de la patria y mandando que se tuviera
don Gaspar renacer todas sus fuerzas y desempeñó cipado, y determinó permanecer en aquella villa hasta presente el Informe sobre la ley agraria por la comitantos y tan difíciles trabajos, que prendado lord Ho- que su provinc'a se viera desalojada de opresores. Pero sión de agricultura para la enseñanza de ella; cosas
Iland de su prodigioso talento le hizo retrataren már- aun aquí vinieron á perseguirle nuevos infortunios: en todas que manifestaban el aprecio con que su nombre
mol para colocar su busto al lado del de su tio, el la mañana del 2o de dicho mes se vio asaltado por un eraescuchado, si bien en nuestra pobre opinión llegacélebre Pitt.
coronel que de orden de la Junta de la Coruña venia rondemasiado tarde.—Bien merecía Jove Llanos saá reconocer y recoger suspapeles. Opúsose Jove Llanos borear en sus últimos años la dulce satisfacción del
Su principal conato era constituir un gobierno
á que seegecutara orden tan arbitraria, y solo consin- reconocimiento de sus compatriotas, en cambio de
fuerte y respetado que salvase la independencia e s tió en que se copiaran algunos; dirigiendo entretanto los amargos sinsabores que habian acibarado su t r a pañola. Nombrado individuo de la comisión de Corsus quejas á la regencia , con cuya autorización via- bajosa vida.—La posteridad, mas justa y menos preotes, expuso con la mayoría de esta á la Junta cenjaba , y al capitán general de Galicia. Reconoció su cupada, tiene sin embargo insignes monumentos de
tral la urgencia de llevará ejecución la convocatoria,
error la Junta déla Coruña y mandó al coronel que su gloria, y añadirá á su corona de siglo en siglo nue
siguiendo la antigua y respetada usanza de nuestros
restituyera los pasaportes y papeles recogidos.
vos resplandores.
mayores, y opinando que lejos de destruir la Constitución española como algunos pretendían , el prinLlegó á Muros en junio de 1811 la noticia de
J O I E AW»I>OB I»K KOR H l O S .
cipal empeño de los legisladores debcria estribar en que habia Asturias arrojado de su seno los franceses,
conservarla, si bien haciendo aquellas reformas que y resolvióse D. Gaspar á partir para Gijon, recibiendo
exigieran los adelantos de los tiempos.—No es esta en el camino la acerba nueva de la muerte de su
la ocasión de manifestar lo que había de bueno y de tierno amigo Arias de Saavedra. Entró en Gijon el 6
malo en esta opinión, que respetada entonces por la de agosto , siendo recibido con los títulos de padre de
Junta central, fue mas adelante desechada por otros la patria y bienhechor de aquella villa , entre el espoco expertos innovadores. Los acontecimientos ocur- truendo de campanas y cañones, que hacían salva á
ridos desde aquella época hasta la presente , prestan su feliz llegada. Este triunfo, que fue tanto mas grato
á nuestros lectores abundante materia , para que ca- á Jove Llanos cuanto que era hijo de la virtud, pada cual decida lo que mas cuadre á sus principios. recía recompensarle en aquellos momentos de sus
Bástenos saber que Jove Llanos no descansó un punto terribles horas de amargura. Lloró de gozo y de
ni en Sevilla ni en el puerto de León , á donde se alegría, al v(;rsc colmado de las bendiciones de sus
trasladó á principios de enero de 1810 la Junta, lo- compatriotas, y sintió renacer en su pecho las mas ligrando ünalmente que quedase instalada la primera sonjerasjesperanzas. Dedicóse desde luegoá restablecer
Regencia del reino el 31 del mismo mes, para lo cual el Instituto, que habia sido arruinado durante sti
había escrito un proyecto de reglamento, que fueausencia, y entreteníase en estas sabrosas tareas, cuanaprobado, conteniéndose en él la cláusula especial do repuestos los franceses y engruesados sus ejércitos
de que se guardaran y cumplieran sus decretos sola- con nuevas tropas, volvieron á invadir el Principado
mente hasta la reunión de las Cortes que se hallaban Quiso entonces D. Gaspar dar un «rito de alarma á
conromdas.
sus paisanos, y animado por el sentimiento patriótico
Satisfecho don Gaspar del resultado de sus difí- aquel anciano pecho , contra quien se habían estreciles tareas y temeroso de las hablillas y calumnias llado las olas de la desgracia, entonó cual moribundo
que comenzaban ya á susurrarse contra los miem- cisne un canto guerrero, lleno de entusiasmo, que rebros de la Junta central, á los sesenta y siete años vela el temple superior de su alma.
de edad y cuarenta y tres de distinguidos servicios,
fatigado por el trabajo, pidió en 1 . ° de febrero,
A las armas , valientes astures ,
su retiro con el sueldo que la regencia se'dignara
Empuñadlas con nuevo vigor :
señalarle, rogándole al mismo tiempo que pusiera á
Que otra vez el tirano de Europa
su cuidado las comisiones que habia desempeñado
El solar de Pelayo insultó.
antiguamente en Asturias.—Concediósele todo e
sueldo de consejero de Estado, coníiáronsele las
Asi comienza aquel himno que no trasladamos ínreferidas comisiones, desempeñadas siempre gratuita- tegro, porque suponemos que no habrá lector que
mente, y solo pensó Jove Llanos desde aquel momento no lo conserve en su memoria.—Pero el entusiasmo
en dirigirse á su patria para descansar de tantas fatigas- patriótico no fue bastante á contener la sañosa p u «El plazo de diez y seis meses (dice di sus Memorias) en janza de los invasores: derramáronse por todo Astui.
»que yo concurrí al desempeño de sus funciones (de rias las águilas de Marengo; y Jove Llanos tuvo al cabo
Hay en el Archipiélago griego una isla á quien indisla Junta central) fue á la verdad breve en el tiempo que refugiarse en un bergantín vizcaíno, que ancla«pero largo en el trabajo, penoso por las contradiccio- ba en aquel puerto , y no sin dificultad y riesgo se díó tinta mente llaman Leshos ó Mitilene, de la cindadque
»nes y peligros, y angustiado por el continuo y amar- á la vela, llegando después de una furiosa tempestad fuésu capitulen otro tiempo.—Está colocada enfrentede
»go sentimiento deque ni la intención pura, ni la de ocho dias á Vega, pequeño puerto situado entre el pais llamado Mide en el Asia menor; y en la parte
«aplicación masárdua, niel celo mas constante basta- Luarca y Návia , el 14 de noviembre de 1811. Hos- fronteriza de la costa de este estado ó provincia turca
está Mitilene, al presente unaalilea construida sóbrelas
»ban para librará la patria de las desgracias que la pedóle su amigo don Antonio Trelles de Osorio; y aco- ruinas a que un terremoto redujo la que en otro tiem«afligieron en este periodo.» Asi bajaba á confundirse metido de una aguda pulmonía falleció el 27 del mis- po fue poderosa ciudad, como lo muestran las esparcien la vida privada el que dos días antes formaba parte mo mes, dando en la hora terrible de su muerte el das columnas , los rotos chapiteles y mutiladas estadel poder supremo.
sabio magistrado , el profundo político , el eminente tuas de que está lleno aquel territorio, patria de la cégriega á quien tocan muy particularmente lasCundían entretanto las voces de que los miem- literato y en una palabra el hombre, de universales lebre
escenas qué vamos á referir.
resignabros de la Junta central habian mirado mas por su
Por los años 590, antes de la venida de Jesucristo y
intereses qoe por los del Estado, y pedíase públi- ción cristiana; y mandando desde el borde del sepulcro de la Olimpiada XLV, no era como ahora la isla deLesotro
osacamente la prisión de algunos, á la sazón en que JOM
bos ni la ciudad ile Mitilene un pais pobre, como todos
Llanos se hallaba ya á bordo de la fragata Cornelia do manchar su nombre con el absurdo titulo de ateo. aquellos que tienen la fatalidad de sufrirlos efectos del'
que debia darse á la vela para .Galicia. Al sabei
Divulgóse muy en breve su muerte; y la Junta de despotismo turco. Al contrario,era un pais rico y célebre
don Gaspar acusación semejante, irritado y ofendid< Asturias envió dos vocales de su seno para que auto- por haber dado al mundo uno de los sabios de Grecia,
MUGERES EN GRECIA.
Pitaco, Alceo y Sapho contemporánea, aunque de diferentes edades; y otros escritores y poetas cuyas producciones, como las de muchos antiguos, han perecido
por la incuria y barbarie de los guerreros y conquistadores.
Estaba Mitilene en aquella época dividida en dos
partes, porque la antigua ciudad ocupaba una isleta
inmediata á la costa de Lesbos, y el aumento de la población había sido causa de que se construyesen elegantes y sencillos edificios en la costa de Lesbos,separada por un corto brazo de mar que dividía la ciudad.
En esta parte de la costa de Lesbos se elevaba una
sencilla y solitaria habitación, porque no eran todavía
las construcciones griegas como en el siglo de Pericles,
á pesar de ser del mismo género sus dimensiones aunque
en escala menor. Se componía de un cercado que encerraba dos puntos habitables. El primero estaba á la
entrada y lo formaban el pórtico, las habitaciones del
dueño y criados, y lasque estaban destinadas á recibir á los huéspedes y amigos: el otro en el fondo del
cercado estaba ocupado por IPS mujeres, no siendo permitida su entrada mas que á las personas de la familia,
y aquellas que viniesen acompañadas del dueño de la
habitación, y se componía de piezas de labor de las llamadas Talamus y Amphitalamus, destinrdas al lecho y
tocador de las mujeres, no menos esquisítas que al
presente en el uso de las esencias y adornos, si bien en
ellos consultaban lo.bello déla naturaleza y notenian en
cuenta las caprichosas elegancias que tan prosaicas y
monótonas han tornado las bellas formas de la mujer.
En una de estas habitaciones interiores revestida de
algunas colgaduras y circuida de sitiales mullidos y
•vestidosjde una tela rosada, estaba una joven de unos
veinte anos do edad , perfectamente desarrollada en
sus formas excesivamente marcadas, y que daban á su
figura una expresión algo varonil y atrevida. Su color
era trigueño claro, sus ojos eran negros como su cabellera recogida en un peinado elegante en la forma
que vemos en las estatuas de mujeres griegas, y rodeado de una guirnalda do (lores ; sus facciones pronunciadas excesivamente espre*aban mas la preponderancia del genio, que no la blandura de esas lisouomías
hermosas, cuyas perdidas formas tanto seducen por el
aliciente de su posesión. Pendían de sus orejas unos
aretes de oro y estaba vestida de una túnica blanca ceñida con una cinta oscura , tenia mangas abiertas por
la parte anterior del brazo y sostenida la abertura por
unos broches colocados á la distancia de seis dedos
uno de otro, y sus pies bastante bellos estaban calzados
con sandalias sostenidas con galgas 'le color purpurino.
»tus aras.» Calló: un rojo repentino cubrió sus mejillas,
y permaneció de rodillas unos cortos instantes. Levantóse después y dirigiéndose á su esclava la dijo: Vamonos, eslá cumplido este deber y no temeré el enojo de
Diana al consagrarme toda entera'al hermoso, al adorable Faon.—Pero ¿cómo ha cambiado tan pronto vuestra
resolución de consagr.tr vuestros días al estudio y la
poesía?— No ha muchos días me significasteis que no
podíais amar.—Dices verdad, querida Areta, pero el
origen de esos votos que nacían de la impotencia de
granjearme un amante digno, el que mi corazón habia
elegido, ha cesado, porque se ha rendido á mis pies y
me ha repetido con una voz encantadora , «te amo.»
Óyeme puesto que eres fiel y te has consagrado á mí
desde la infancia. Hace un año, en tiempo de primavera
como ahora en que la naturaleza toda va gritando por
todas partes ¡aniorl ¡fecundidad! estaba sentada una
mañana en lo alto de aquella roca que dominad mar, y
me ocupaba en leer al divino Hornero, y escribir las impresiones de que mi alma se sentía herida, cuando por
la arenosa playa veo venir un jóven^alto, bien formado,
de erguida fíente y ostentando una hermosa cabellera
rubia que realzaba el total de un bello conjuntoSe acercó á la orilla del mar, introdujo uno de sus
robustos y blancos brazos en el agua, y quitándose sus
vestidos , presentó al aire sus preciosas formas , no
menos bellas que las del divino Apolo, y se arrojó á las
ondas. Sus juegos con las aguas, su inocente entreteIntmiento en el baño, llamaron mi atención de un modo tan vehemente, que cayeron á un lado los libros
de Hornero, y entre las pequeñas matas que me rodea
lian se extraviaron mi punzón y mis tablillas de escribir. Acabó su baño ; tomó su túnica, su manto, y se
marchó á la ciudad sinMejar yo de fijar mi vista en él,
hasta ocultarse en los sagrados bosques que circundan
á Mitilene. Guando se acabó de ocultar aspiré en mas
cantidad que de costumbre, y un prolongado suspiro
me sacó de mi enajenamiento. Desde entonces no se
ha separado un momento de mi imaginación su divina
¡mágen. Hace unos dias que yendo á la ciudad para visitar la familia de nuestro pariente Pitaco, el pueblo estaba algo conmovido y parte de. la guardia do Melancro paseaba las calles llevando á su frente el mismo
joven quu yo habia visto. Pero ¡ qué marcial! ¡cuánto satisfizo á ini corazón su presencia guerrera al frente de los soldadosl Estaba como yo lo hubiera deseado
siempre : vistiendo brillante coraza , un penachudo
casco y llevando en su izquierda un dorado escudo, y
en su diestra una brillante espada. No pude menos de
[•ararme en su presencia, y acercándome á <íl le dije:
¿cómo os llamáis?—Faon: me contestó, y siguió conduciendo sus guerreros. Era el hijo del usurpador del
truno de Lesbos, ora enemigo de la libertad de mi patria , y aunque hubiera halagado mas mis sentimientos
verle su defensor, me pareció el mejor y mas amable de
.11, '
En la parte occidental del Peloponeso y territorio
de ./Elide, corre el rio Alpheo, y antes de suentrada eu
el mar se extienden fértiles llanuras, que en la época
de Sapho estaban dedicadas únicamente al culto de
los dioses, formando un territorio sagrado, en el que
no podía entrar ningún soldado ni ho.nbre armado; y
eran recibidos todos los que dé diferentes paises venian á ostentar sus relevantes cualidades , ya en sus
facultades físicas, ya en su poder intelectual.- En aquel
país estaba la llanura de Olimpia . llamada al presente
Antílala, y en el d i a l . » de la Olimpiada L , 489 antes de la venida de Jesucristo; no había mas autoridad
que la de los jueces que adjudicaban los premios, y la
de los encargados de las ceremonias y orden que debía
observarse en las contiendas, fiestas y sacrificios dedicados á las innumerables estatuas de diferentes dioses , que por ella estaban esparcidos ya cu templos,
ya en simples bosquecillos á ellos consagrados.
A distancia de unos mil pasos de la orilla derecha
del rio estaba el estadio donde se disputaban los premios de la carrera, lucha y demás ejercicios de fuerza y
destreza con una emulación y un ardor tan extremados,
que alguna vez el interés de una ciudad ó un territorio por un contendiente era origen de una guerra sangrienta. Era el estadio un espació cuadrilongo de unos
seiscientos pies de longitud, en cuyos lados se levantaban gradas para los espectadores, y en el centro de
uno de sus lados menores se levantaba un tribunal, en
el que se sentaban los jueces que adjudicaban los premios. A la espalda de este tribunal estaba el teatro
donde se hacían representaciones dramáticas, se reoitaban toda clase de obras de imaginación aunque no
viviesen sus autores ; y los poetas presentes leían ó
cantaban sus versos para conseguir el premio de preferencia. El teatro no tenia como ahora palcos ni otra
clase de divisiones: era una graderia en semicírculo á
cuya embocadura
estaba el proscenio. Como las representaciones1 se hacían durante el dia y estaba al descubierto, sus proporciones eran colosales, y habia algunos de estos teatros que podían contener hasta ochenta mil personas.
En el dia segundo de la Olimpíada L , estaba Vi
teatro concurridísimo, como sucedía i todas las fiestas
que se celebraban en el territorio de Elide, consagrado
durante estos dias á recibirá las personas de todos los
paises, de todas opiniones , viéndose frecuentemente el
proscrito y el tirano y los mas irreconciliables enemigos. Se suspendía el curso de la vida del hombre,
por desgracia ocupado mas de sus odios que de su
benevolencia, y allí no habia mas héroes que los
vencedores en las diversas y pacificas contiendas del
estadio y el teatro. Varios historiadores y poetas habían celebrado y cantado las acciones de. los dioses y
los héroes, mereciendo entusiasrnadosaplausos;pero un
silencio general se nota, y todos fijan la vista en una
mujer, que con paso firme, con el fuego de la inspiración eu su semblante y la lira en la mano preludia el
principio de su canción. No habia memoria de que una
mujer se hubiese presentado á disputar Ipremiocomo
sucedió después con Corina y otras , y asi el interés y
la soipresa crecieron preguntándose todos ¿quién es?
¿á qué patria pertenece? Y de voz en voz corría, es
Sapho, uatural'de Mitilene. Al murmullo de estas voces
se sorprende uno de los concurrentes, que volviéndose
al compañero que tenia al lado dice: Es nuestra compatriota , es la que me ocultó en aquella peligrosa uoche . que tuvimos que abandonar nuestra patria, y
no he ¡do á esperarla á su llegada como la ofrecí!—
¿Sabias quu venia? le contestó el interlocutor.—Así me
lo habia dicho; pero creí que fuesen palabras de mujer,
hijas de la pasión que me manifestó, y á que correspondí por gratitud, pues su presencia no me pareció
hermosa ; per» ahora ¡ qué bien parece! ¿ no la ves?
¡qué voz! ¡qué versos! Asi hablaba Faon oyendo la siguiente oda de Sapho, que el Sr. Castillo y Ayensa ha
traducido con perfección á nuestro idioma.
Estaba en pie é inclinada hacia una de las esquinas
de la habitación, y colocaba sobre uno de los sitiales
una lira con que acompañó el canto que en bellísima
OD.V dirigió .1 la diosa Diana i quien iba á ofrecer una
oblación, y demandar su indulgencia, porque amaba* y
haliiau sustituido deseos á los apagados sentimientos
que,hasta allí habían reinado en su corazón. Esta joven
Al dia siguiente el pueblo conmovido rompió el
se llamaba Sapbo, y era hija de Escamandrio y de Lude, cetro de Melancro, le dio muerte, y sus partidarios busparienta de Pitaco, elevado á la primer magistratura caron su salvación ocultándose ó en la fíiga. El destide Lesbos por el pueblo que había expulsado y destro- no que me inclinaba á ser la esclava de Faon le conduzado á Melangro, tirano de Mitilene y padre de Faou. jo á la cerca do nuestra solitaria morada. Era la meLuego que hubo dejado el acordado instrumento, llamó dia noche , y la luna alumbraba el firmamento; se
á su esclava Areta, vestida como su dueña, aunque con formaban en mi imaginación escenas, recuerdos
menos delicadeza, y en su compañía tomó el camino pensamientos qne nunca hasta estos sucesos me hade un bosque sagrado situado á la distancia de unos blan ocurrido , impidiendo el que mis párpados gusmil pasos de la casa de Escamandrio. Silenciosa cami- tasen el reparador descanso con que nos brinda el
naba, y sin hablar seguía la doncella que la acompañaba dios Morfeo. Recostada en el marco de la ventana de
por entre los apiñados árboles del cercado bosque con- mi habitación contemplaba los alrededores que llenos
sagrado á la diosa Diana, cuya estatua principiaron á de matorrales enviaban á la mente sombras fantástidivisar en el pequeño claro que había en el centro del cas, cuando apercibo un hombre que huyendo se acerbosque, y hacia el olido de templo. Sobre im pedestal ca á la habitación, y dirigiéndose hacia mí me dice:
cuadrado de seis pies dé elevación estaba colocada una —¡Compasiva mortal! Yaque la suerte me depara el
estatua déla Diosa, símbolo de la castidad, en pie: bri- encontraros á hora tan desusada , prestad asilo á un
llaba en su frente la inedia luna y su túnica abierta en la infeliz á quien amenaza cruda muerte , si llega á ser
falda que raía sobre sus muslos, permitía ver la pierna descubierto por sus enemigos.—Habia oído por la mis• izquierda de la estatua en aptitud de andar: empuñaba ma voz la sola palabra FAON y no la desconocí. Ena• •en su diestra un arco y .1 su espalda llevaba un aljaba jenada por el placer de ser útil á tan amado objeto
.con flechas; á sus pies eu actitud de marcha estaba un me decidí á protegerle, y favoreciendo su entrada en
lebrel que iba jadeando. Ante la estatua había una pe- nuestra habitación , le mantuve en ella oculto á todos,
queña ara donde se depositaban las oblaciones y se hasta que se embarcó en un bajel q.ie le condujo á
ofrecían los sacrificios. Sapho antes de acercarse al ara tierra extranjera. Dos dias gocé de su compañía, y
Labia- tomado una rama de los árboles del bosque, y no hubo momento en que no le significase el extre• quitándose la corona de flores que ceñía su cabeza, co- mo con que le amaba. Correspondió enajenado, y al
loca una y otra sobre el altar, se arrodilla y dirige á la despedirse de mí, quedamos convenidos en reunimos
en la celebración de los juegos O.ímpicos. para don le
--diosa la siguiente súplica.
«Reina de los bosques ¡bella Diana! Un deber voy á partir con el objeto de disputar el premio á los
«sagrado me conduce á tus pies. Yo uo puedo resistir poetas, y entusiasmar el corazón de Faon, sin el que
»por mas tiempo la ardiente pasión que ha transformado no puedo soportar la vida. Aquí llegaba Sapho de su
»m¡ ser y me llama a otros altares eu que tú no pre- relación, cuando vio volar por el aire dos tórtolas, signo
»sides. Perdona que solicite en tu presencia el permiso del mejor presagio: llamó la atención de Areti sobre
»de entregar mi corazón sin ofenderte al belio y des- ellas, y en aquel momento una flecha disparada por
»agradecido mortal que me ha ofrecido su mano, y reco- diestro cazador atraviesa el corazón de uní, que con
»noce en mi adoración y ofrenda, que no quiero dejar incierto y agonizante vuelo cae s los pies de Sapho;.
»de ser virgen sin cumplir la obligación de aplacar tu muerta. Un grito involuntario se escapó al ama y á |
«enojo, porque el destino cruel fijó mi ausencia de la esclava, y consternadas marcharon á su habitación. j |
Hija de Jove , sempiterna Cipria,
Oye mi ruego, con letales ansias
De sus ajilas con batir frecuente
Prestas timban.
EL LABERIINTO.
Raudas llegaban A la tierra oscura;
«¿Cuál es tu pena? ¿tu mayor ileseo?
«¿Cuál?preguntabas: para qué me invocas?
»¿A quién mis redes, oh mi S;ipho, buscan?
«¿Quién te desprecia?
«¿Huyete alguno? Seguiráte presto.
»¿Dones desdeña? te dará sus dones.
«¿Besos no quiere? Cuando tu le esquives
»Ha de besarte»
Ven, y me libra del afán penoso;
ees? ¿no me amas?... Te escucho, Faon, y mientras el sonido de tu voz llega á m( Ira vendóme séllales de tu amor,
no quisiera impedirlas y hasta contengo mi aliento....
Mañana parto á Lesbos, y puesta á los pies de Pitaco
«onseguiré tu vuelta á nuestra patria y no te apartarás
mas de mí. ¿Me lo prometes?—Te lo juro, contestó
dora á un pariente querido, que me distingue y me
protege? Ademas, le he oidoá él y te oigoá tí: él quiere,"*si tú me amas, cederte su poder, te hospeda en su casa,
te considera, y tú...tú no me amas y le quieres asesinar.'»™
Calla, Sapho; no llames asesinato á lo que es justa y
merecida venganza ; y si de otro modo piensan los que
dicen amarme , mienten, porque DO ama quien no concurre á engrandecer el objeto amado.
Resuélvete, Sapho, á ser mi ayuda ó mi verdugo.
Ni uno ni otro: seré víctima de mi mal pagado amor:
y se separaron. Pocos dias pasados, estalla una conjuración contra Pitaco, y Faon y los suyos son vencidos y
arrojados de la ciudad. Faon fue de los que consiguieron fugarse, merced á los cuidados de su infeliz
amante, que ignorándole él, velaba por su existencia.
Estos sucesos, la soledad y el amor irritado por la resistencia, inundaron su .Urna de amargura sin destruir
aquella imagen encantadora tras de la que era arrastrada por una fatalidad. Ni las consideraciones, ni los
aplausos que la daban sus talentos reconocidos en el
mundo civilizado de aquella época , ni las esmeradas
atenciones del sabio Pitaco mitigaron en nada sus tormentos; y resuelta á todo, toma un criado fiel, y embarcándose en Mitilene recorre las principales ciudades
de la Grecia en busca de Faon, y habiendo recibido
una falsa noticia de que habia muerto, determinó dar
el'saltode Láucades. En i-I territorio de Ambracia, cercano á la Elide , habia una pequeña península, que
prolongándose en el mar remataba en una roca, que
socavada por las olas presentaba una vista temerosa é
imponente. Los griegos que consagraban cualquier
maravilla á un dios con cuentos muchas veces morales
y de uti significado diverso al que el vulgo le daba,
atribuían al peñasco de Léucades la virtud de hacer
olvidar los amores desesperados , si arrojándose al mar
desde su cima se conseguía salir con vida: pero lo
cierto es que nadie saltó de la peña de Léucades que
no pereciese , á pesar de que con lanchas se tomaban
las inmediaciones de la peña, para prestar pronto auxilio á los que se precipitaban. En lo alto de esta roca
se presentó la que era admiración de la Grecia después
de haber cumplido todas las ceremonias, que precedían á la consagración que se hacia antes de dar el
Algún tiempo después de la escena que acabamos
de contar estaba en conmoción la ciudad de Mitiline y
hacia la orilla del mar acudían muchas gentes que en
sus ademanes y en su rostro mostraban la alegría y el
contento propios de los que esperaban ver sus amigos,
sus parientes y compatricios volviendo de las tierras
extrañas, á donde habian sido alejados por las desaveNumerosos aplausos resonaron en el teatro y pre- nencias intestinas. Sobre la peña donde en otro tiempo
ciosas coronas cayeron A los pies de la que fue acla- Sapho vio por primera vez á Faon cstaha también ahora,
mada como la décima Musa, y Faon particicipando del la vista fija en el mar y la respiración fatigosa esperanentusiasmo general corre por entre el tumulto en bus- do ser la primera en descubrir la nave en que venia su
ca de ella: la apercibe caminando al templo de Apolo idolatrado amante. Descubre al fin la ansiada nave, y
para durle gracias por el premio conseguido, y antes agita qn paño blanco para que sepa su amado que esta
de entrar en él se acerca á ella, la saluda, y en lugar allí y no piensa mas que en él.—Su movimiento fue
de encontrarlas reconvenciones que justamente mere- descubierto desde el barco en que venia Faon , A'ceo y
cía, es recibido en losbrazos déla tierna Sapho, que ya le otros|desterrados.-¿Qué significa aquella señal, pregunta
separa por verlo mejor aprovechándolos últimos rayos Alceo á Faon?—Esa es Sapho, la dice éste, laque llevo
del sol que se ocultaba: ya le vuelve á su seno y le dice: el premio en los juegos Olímpicos y mi importuna
¡Cuánto he tardado en verte! No es á Apolo sino á tí amante.—? Llamas importuno el amor de una mujer
á quien yo debo mi triunfo, porque del amor que me cuya fama aplaude toda la Grecia? ;Ahl no es tu
inspiras nacen todos mis pensamientos; y al ambicionar corazón nacido parala gloria—¿Qué quieres, amigo
la gloria y los aplausos no pensaba mas que en la Alceo, he estado á su lado, he sentido latir sobre el
idea de que moverían tu corazón en mi favor. Esto di- mío su corazón entusiasmado, y su fuego, sus ardientes
ciendo abandonó la entrada en el templo con novedad miradas, sus resueltos ademanes me han helado: solo
de los que la seguían, y se internó por los bosques sa- la gratitud podia contenerme á su lado , y ella tiene
grados acompañada de su querido Fuon.
todu el amor que debiéramos sentir los dos para ser
La luz de la luna era la que alumbraba la pintores- delicioso y agradable.—En esto llegan á la playa, y ya
ca llanura de Olimpia, cuando los amantes estraviaiíos tan ligera como el viento había descendido la mal
en ella, olvidados de cuanto les rodeaba , soñaban ó correspondida Sapho á la playa, y con una sencilla
recordaban los deliciosos instantes de un abandono enajenación que la envidia quizas ha interpretado mal,
completo. En el espacio qu<í formaba un círculo de se arroja en sus brazos diciéndole.—Ven a rní: vengan
mirlos que rodeaba una fuente, haciendo parte de un tus amigos y disfrutareis de la hospitalidad que n bosque consagrado á la diosa á quien había cantado taco mi pariente os ofrece en su misma casa : y asienSapho en la tarde anterior, estaban los dos amantes do déla mano á Faon, que esforzándose correspondía
recostados en la desigualdad que formaban el terreno apenasá su» obsequios apasionados, invi, ,r;W:5X>
elevado hacia los bordes de la fuente, y á su lado es- ta á seguirle á los demás desterrados, y
parcidas las coronas que ciñeron las sienes de la céde Pitaco, que con la generosidad de una ' lebre poetisa, la lira con que so había acompañado
algunas ropas esparcidas. No se oía mas ruido que el alma grande y con hs miras de un polítide la fuente que con suavidad enviaba su sobrante de co sabio le recibe lo mismo que á sus comagua por la parte opuesta, al sitio do los trofeos amo- pañeros con una cordialidad y un agasarosos , y el del lejano rumor que se percibía nacido de jo no correspondido por el corazón de sug ;•
los bailes y orgías ;í que se entregaban la mayor parte huéspedes. Pasados los primeros días de •
de los concurrentes á los juegos olímpicos. Faon em- su llegada, Sapho notó un desvío en .',
briagado y rendido de placer dormia; pero la imagina- Faun, que concluyó con su alegría y se ;ción de su compañera siempre exaltada, estaba llena mantenía en susolitariahabitacion encasa de las ilusiones y dichas que acababa de conocer; y por de Pitaco su pariente. Retirada en la soletestimoniar su afecto y endulzar el suefio de su idola- dad sufría é ideaba dos medios de atraer á i
trado amante, coge su liray canta los siguientes versos, su esquivo amante, que tan mal pagaba la
que á despecho del tiempo han llegado hasta nosotros. consagración que lehabia hecho desuexis- ;
tencia. Habia'en esto quizás algo de predestinación. En esto Alceo, que tenia preo- !"---icupado su espíritu con las relacionesque le S
había hecho Faon respecto de Sapho, y en- pretendiendo que su pasión era al sexo, no á 5==
determinado objeto, le remite una tablilla
Lesbia las dichas de los dioses prueba,
y en ella escritas las siguientes frases con- '-'
Este mancebo cabe tí acostado,
servadas por la historia.—«Quisiera espliEste que goza de tu hablar suave
carme.purome lo impide el rubor.» La que
fue contestada en los siguientes térmi- ¡
nos:—«No tendria rubor vuestra frente
Mirólo! triste el corazón entonces
si no fuera culpado vuestro corazón.»—A ~¿Ríndese opreso: de repente falta
poco rato de estas contestaciones entra
Voz á mis fauces, mi trabada lengua
Faon en la habitación de Sapho, que es reTórnase muda.
cibido como siempre, con indulgencia, y
Súbito siento que sutil discurre
hasta con sumisión , pues á este extremo
Dentro de mis venas ardorosa llama ,
reduce el amor las almas más privilegiadas
Huye la vista de mis ojos, zumben
cuando ha penetrado en ellas. Sapho le enYa mis oídos.
seña la proposición de su amigo, que él ve
Toda me cubra de sudor helado
con indiferencia, y la dice.—Deja, querida,
Mas amarilla que la yerba quedo ,
esas impertinencias y hablemos de nuestro Tiemblo , y cercana de la muerte exhalo
porvenir, de nuestra indisoluble unión.—
Débil suspiro.
Qué dices, Faon? ¿amas á Sapho? ¿pienLa lira se escapa de sus manos; y se pone á contemplar al amante que la inspira. La rubia cabellera- sas en concluir con sus penas?—Sí, intere- ¡L
que ocultaba parte de una de sus mejillas sonrosadas santeSapho: no son otros misafanes: pero
se agita con una pequeña ráfaga de viento, y al descu- para merecerte necesito recobrar mi rango
brirse de un modo tan inesperado sus bellas facciones, necesito veugar la muerte de mi padre
se entusiasma su agitada amante, y cediendo á un Melancro asesinado por los amigos de Piirresistible impulso se acerca á su rostro y le dá un ar- taco; es preciso que este hombre odioso
diente beso, que conmoviendo áFaon le precisa á des- que con falsos beneficios trata de aplacar
pertar. Abre sus ojos, y al verla exclama. ¡Eres tú !... las justas quejas de los que oprime perez¡cuánto te amo!... Me has librado déla vida: me has ca, y en su lugar tú y Faon reinen en Mihecho partícipe de tu gloria, y me has hecho sentir tilene.... No "me contestas?.... lloras?—
los mas uníbrantes placeres. jAhl ¿Porqué estoy des- Si: lloro ingrato Faon, porque ya no
¿ Qué has notado > t r e , i d o s a l t , Inn«» B r.h...
terrado? ¿porqué no puedo encender la antorcha nupque llorar
cialsin asociar tunombre á un proscripto?.. Nada me di- len mi que te baya dado idea de que yo puedosar tía;- ¡dj(l sucedo la contemplaban, v ella mas
EL LABERINTO-:.J A A
•qiie lodos , mostrando cátodo su alma superior, toma
«u Ika y canta por última vez el abandono de su amante.
Terminado su canto arroja la lira, y por un movimiento convulsivo se arroja hacia el mar. Al sentir que
pierde sn equilibrio quiere volver atrás, da un ¡ay!
sentido: pero era tarde; el mar recibió su cuerpo
muerto, contribuyendo este suceso á engrandecer la
fama de su nombra. Los mitelenos honraron su memoria acuñando medallas con su efigie, y en tiempo de
Cicerón se veía en el Pritaneo de Siracusa una bulla e s Catua de la desgraciada Sapho.
CAHII.O A 1.0x1*0 V I I , D I : D P I > O .
^L?.l .1
. IAS 3?EOVIIíCSAS
ASOMA.MIO
NARICES LT I B A I C U .
ARTICULO I I I .
IXCIRSIOAES.
-iQué;hay aquij le com( r? < f,Z'ilufa'^lol^
"*$>« '• • \
Con asombro de los naturales y no poca envidia
de algunos forasteros que andaban tras de lo mismo,
tuvimos la dicha de encontrar una carretela, cuyo,
mayoral nos dijo, que con sus tres caballos, mi
amigo D. José Velasco y yo , era capa'/ de atravesar] bargo, hasta que el sol, luchando ,'1 bra/.J partido con las nubes, empezó á "dorar por ¡Hiérvalos ¡as altísiel mundo de parte á parte; asi que, manos á la| mas crestas de a quellas deliciosas montunas, no pudimos gimu del bellísimo panorama que se.'desplegaba
obra, y no habia sino decirle por dónde quería- á nuestra vista. Y ahora
mos virar ; que él haría parada cada y cuando nos no puedo menos , lector
viniese en ganas. Agradónos sobre manera el agrado mió, de hacer un parén*lel calesero , y Velasco que, como hijo de Vitoria, tesis , para aconsejarte
que no me pierdas de
vista; pues si hasta aquí
has podido seguirme á
larga distancia por esas
áridas llanuras , ahora
convendría que nos c o siésemos á pespunte, si
no quieres pasar por el
disgusto de separarte de
mí, ó dar lugará que yo
te pierda ; lo cual, bien
sabe Dios que sería la
desventura de mi vida.
Para que n'nguno de los
dos suframos semejante
contratiempo, súbete al
sabia bien la tierra que pisaba, le mandó tomar el carruaje ; que si necesicamino de Deva , pueblo de la costa, donde ala mu- tas los cuatro asientos,
cha gente de Madrid que estaba allí tomando b a - mi amo y señor eres,
ños , se reunían los jóvenes de aquellos alrededo- orno á tal te acato, y soy
res, masó menos aficionados á los novillos, que en apaz de ponerme á la
obsequio de S. Roque estaban dispuestos para los trasera. Pero opino que
días l o , 16 y 17 de agosto.
nada de eso es necesaNublado amaneció el dia de nuestra espedicion, rio , pues aun cuando
y ya llevábamos dos horas de camino, cuando se tú seas el hombre gordo
anunció ese prodigioso cuadro de la naturaleza ma- de los entes morales, yo
tutina ; de manera que hasta llegar á las salinas de soy la línea matemática
Leniz, fuimos ni mas ni menos que las maletas. Sin de los físicos, y punto coPalacio de Olíate.
poder convenir en aquello deque el que se queja sus cluido. Avisado estás ya délo que ocurre; tuya será ahora. Confieso, señores , que no hago mas que
la culpa sí nos perdemos ; mío cambiar de pluma ; mudar de papel, estirarlos ojos
orá el dolor si no nos encon- y arquear las cejas, sin saber cómo dar una idea
del país vascongado á los que no lo hayan visto, ni
Rara vez, entre las infinitas probar á los naturales de Guipúzcoa que no abrí
que he procurado bosquejar a l - los ojos en valde cuando visité sus montañas. Acongunos cuadros de costumbres, sejar á los primeros que fuesen allá antes de leer mis
me ha ocurrido quedar satisfe- artículos, paieceria una sandez, aunque no loes tal,
cho de mi trabajo, y aun siem- y era un prólogo demasiado costoso ; decir á los s e pre he tenido en cuenta la ilus- gundos que su país es muy pintoresco, es no decir
tración de los lectores , á quie- nada ; eso no es cumplir, y para no cumplir escunes por regla general, y escep- sábamos haber tomado la pluma. Y pues ya no mas retuando los que piden libros pres- medio sino seguir adelante, dejemos correrla p é tados , he creído demasiado be- ñoía, que ella se buscará salida. A féque pruebas ha
névolos con mis escritos. Mu- dado ya de Mar bien templada , y de que cuando no
¿¿í¿¿; chas dificultades, de las cuales puede echar por el atajo se echa con la carga, y en
he vencido las menos, y he fra- paz.
A la salida de Leniz, empezamos á bajar la cuesta
casado en las mas, se me hanf
males aleja, pues no cesábamos de decir ¿para qué os || presentado toda vez que he querido coger la plu- de ese nombre , y desde allí, por espacio de dos l e quiero, ojos míos, sino me servís de nada?y sin em-|¡ina , pero nunca me he visto tan aturdido como] guas , acompañaron el carruaje dos escopeteros, que
EL LABERINTO.1
con el nombre de Celadores de Guipúzcoa, y sostenidos por las diputaciones provinciales, están destinados á prestar ese servicio en varios puntos del pais
vascongado. El variado panorama que descubríamos
En fuerza de aplicar el fuego á varios cuerpos de la
naturaleza, vio que los árboles ardían: y comoyi» sabe á dónde ir por lefia cuando tiene frió, ¿para qué
cuidarse de lo demás'.'
de aquellos fértiles montes. tapizados de verde y
salpicados de flores que embalsamaban el aire con su
precioso aroma. Aquellos riscos, aquellas cascadas,
aquellos precipicios. todo ha pasado confusamente
ñor nuestra vista; «rato recuerdo nos
ha quedado de todo ello, y no creemos que haya mas nada comparabl*
con el pais Vasco-Navarro que los
pintorescos paisajes déla Suiza. La
laboriosidad de los guipuzcoanos
contribuye en gran parte á hermosear aquella naturaleza ruda y asrestp; la mano del hombre, construyendo modestas viviendas en el fondo de los precipicios. ó labrando
montes que el viajero tiene por inaccesibles . no desentona el cuadro sorprendente de la creación. Allí se afanan por adquirir lo necesario y les
estorba lo superfino. Pero sigamos
nuestra ruta, que mas de una ocasión se ha de presentar en el discurso de estos artículos para hablar
de las costumbres de los provincianos; adelantando únicamente, . que
son ruanas escuelas de la belleza topográfica con que los ha dotado el
Acertó á ser dia de fiesta aquel
en que íbamos viajando, v acertamos
nosotros , á fuer de cristianos que
somos, á querer cumplir con el precepto, en la iglesia de Escoma:
para lo cual dimos tras las gentes
de los caseríos que acudían «1 t o que de la campana . y con ellas en
el templo santo de Dios; que es de
muy buen gusto , aunque pequeño.
y tiene escelentes esculturas. Allí
vimos por primera vez. lo que a ser
Güipaxaoano» y Navarros.
de noche nos hubiese hecho dar mas
Esas desoía loras reflexiones y otras mas libres de un brinco en retrógrada dirección; v ahora sí que
por los cristales del cacti,*, nos hizo sacudirla pereza , y loco* de alecrín triseábim >s por aquella natu- quizas que calíame ahora, porque nosotros mismos retrocedo hasta en el modo de narrarlo. Venga acá
raleza salvaje , cobíjalos por el m:into azul <lc la c e - separados ya de a lucilos risueños paisajes estamos el lector mas familiarizado con los difuntos , y si no
leste esfera. El ho:nl>re era allí para nosotros, lo que avergonzados acaso de haberlas imaginado nos hacía- puede ser un médico quesea un sepulturero, v díla enhiesta amapola que abría orgullosa sus purpu- mos mientras atravesábamos el riol).;va, que serpen- game qué haria si conociendo la costumbre antiaun
rinos pélalos para besar los pies del corpulento man- teaba por aquellos riscos como el mercurio que en de enterrar en las iglesia*, viese sobre el pavimento
íano, que cargado de fruto, no podía hacer otro tanto surtidores de plata atraviesa los poros del valdés para de una de ellas mas di doscientas luces. Yo de
con la altísima montaña, á cuya sombra creciera. Las librarse de las imparidades que lleval consigo. Alejados mí sé decir que me faltó poco para encomendarme
reducidas chozas que á centenares veíamos esparcidas por nuestra desgracia de l->i pin ->re3;os prados do, 'al héroe manchego , y hacer una de las «uvas con
por aquellos montes, nos traían á la memoria los soberbios palacios que el hombre construye para olvidar
su impotencia contra los secretos de la naturaleza.—
;Qué ha hecho el hombre comparable con la menor belleza de este brillante paisaje, nosdecíamos á nosotrosj
mismos, en tantos siglos como han pasado desde que
•«I Sír Supremo puso bajo su dominio todas las grandezas de la creación? Ha hecho mas que ceder tniíz-
quino á las miserias de su corazón, para talarlos campos, incendiar los bosques, asolar lasmieses, encarnizándose con sus semejantes? Cree por ventura,
haber cumplido su misión sobre la tierra conquistando
hoy lugares que ha de abandonar mañana á sus enemigos? S^rátal vez que se contemple satisfecho de sm
adelantos, ó su orgullo resentido le induce á destruii
'o que no alcanza á comprender? Pretende acaso disculpar su ignorancia poniendo límites á su imagina
ion?... Semejante pretesto revela demasiado su ¡mPitcneia, y engrandece al poder que le esclaviza...
Castillo deGuevara.
juipúzcoa , y sumidos de nuevo en ese mundo ar-l
•ificial que el hombre opone á los encantos del natural, á cuyas espensas se hicieran ambos, apenas
podemos dar una jdca de la "nc nos causó U visto
las infelices mujeres, que con el mayor recogimiento
oraban, ó estaban de rodillas (ni quito ni pongo rey)
ante unas tablas de pie y medio de largas, donde
las viudas enrosaban la<s rr"-;".n5 n:<;;-»n« ni>» li
ban á sus maridos. [Nota : difuntos). La misa se di- estando aun el pueblo del mismo nombre, y en
jo en latín; y no se crea por esto que yo soy como a primer casa que se encuentra á mano derecha hay
aquel que preguntaba si corrían en Carabanchel las unto á una reja un farol con un azulejo, en el cual
monedas españolas, sino que ya el idioma de Cer- ¡e lee lo siguiente: hasta esta linea (1) subió la horvantes se iba resbalando en aquellos pueblos , y yororosa riada de 30 de junio de 1831. Dícese que en
tengo noticia. de que los sacerdotes han celebrado dicha hermosa villa nos dignamos ambos viajeros
algún tiempo en vascuence. A. la media hora , poco hacer una comida, y que mientras I i preparaban nos
mas, de habernos puesto de nuevo en movimiento, hi- fuimos á dar un paseo por la población ; á lo cual
cimosalto, paravisítar la casa de baños de Arechava- no tengo nada que oponer; paso por lo tanto á refeleta, que nos pareció elegante y cómoda, tanto en surir lo que allí vimos , que no fue mucho por haber
aspecto esterior como en sus dependencias. Varias per- sido corto el tiempo que en dicha expedición gastamos,
sonas de las .que allí vimos serán residenciadas con los
menos hubiese sido á haber tenido noticia del gran
demás bañandos, que de otros puntos hemos re- almuerzo con que nos regalaron y sorprendieron las
clutado en otra ocasión ; pues eso de ir «á tomar mozas del parador.—El primer edificio que topamos,
baños» está diciendo comedme, y cosa es que vale "ué el convento de la compañía de María, obra de
bien los honores de un articulejo ad hoc ó ad illiid. 1779, par a la enseñanza de doncellas; y como suelen
Ya que me aventuro á hablar latin , no quiero que decir, que el perro se entra en la iglesia porque está
se me quede nada en el tintero. Con el «V. dispen- la puerta abierta , no quisimos nosotros dejar de hase» en la boca y los nudillos déla mano derecha en cerlo y dimos con nuestros huesos en el templo santo
el seguro, fuimos reconociendo cuarto por cuarto de Dios. Examinámotios mutuamente y de arriba
todos los del establecimiento ; hasta que satisfecha
bajo los dos amigos, y convencidos de que esnuestra curiosidad y habiendo escitado la de algunos tábamos hechos unos fachas, incapaces de alterar el
huéspedes, quisimos alejar toda sospechado nuestras
plan curativo , ó conservativo de aquel santo asilo,
personas, acabando por conocer también al amo de
nos decidimos á visitar las doncellas. Entre las cuales
la casa, al cual le pregunté, por mí mismo.
(y sea dicho de paso porque las vimos entre celosías)
—No es(á, ni ha estado aquí de temporada ese su- había algunas duras de pelar. La figura de mi compageto, me contestó.
ñero , mal que me pese, era mas estimulante que la
—Es cos;i original, dije yo , como quien recapa- mia; pero ambos bajamos los ojos al suelo para no hacita ; él me dijo que venia á Cestona !
cer allí el oficio de ángeles tentadores, y únicamente al
—Pues allí estará, porque estos no son los baños ae acercarnos á la pila del agua bendita alzamos la vista
Cestona, y sí los de Arechavaleta; famosos por el mu- para leer las virtudes^propiedades del agua bendita,
cho azufre que contienen las abundantes—
que estaban impresas en un papel: mas otro cartel en
—No se moleste Vd. mas, le repliqué, por eso no le el cual: María Benita de Ciga, priora del convento, etc.,
encontraba yo. Tiene Vd. mucharazon y Vd. dispense pedia indulgencias al papa en 1840, y Su Santidad
Costónos algún trabajo evitar la seducción de aquel se las concedía á correo tirado. Al dejar aquella sanhombre, que vélis nolis queria encajarnos una docena ta casa, volvimos á leer la profesión de féque hacían
de saturaciones azufrosas; pero por ün ganamos la á la puerta las que estaban dentro, y no pudimos
escalera , y acomodados nuevamente en el coche, menos de esclamar :—Hé ahí donde se aislan las veratravesamos la amurallada villa de Mondragon , de- daderas doncellas! Por eso en las grandes capitajando á un lado los bnños de Santa Águeda. El rio les se quejan de no encontrar sino amas de goDeva, quegracias á la irregularidad del terreno, co- bierno, de cura, ó de llaves ! Bien Jiaya laque se
queteaba muy á menudo con nosotros , nos quiso mete á doncella , sin acudir á las agencias ni á I
cortar el paso por cuarta ó quinta vez; pero le salió memorialistas. Aquí no las enseñarán á ser doncemol la cuenta , porque para evitar sus travesuras es- llas , pues eso difícilmente lo aprende la que haya
taban allí los puentes á docenas, y seguimos sin mas sido nodriza ; pero cuidarán de que lo sigan siendo;
novedad que la de ver el camino que conducía á la que ni es poco cuidar, ni es poco ser ; sobre todo
antigua corte de D. Carlos María Isidro de Borbon, los setenta y tantos del pico. La plaza mayor nos recuyo punto visitamos después. Al poco tiempo, y cibió en su seno; y en las casas consistoriales nos
cuando cruzábamos unos sembrados, nos dijo el ma- encontramos otras máximas , por el estilo de las de
yoral que aquel t r a el famoso campo donde se cele- Vitoria; y decían a s i , bajo la responsabilidad de
bró el no menos famoso convenio de Vergam; y nuestra memoria:
aburridos nosotros de no alcanzar á ver lo que aquel
¿°mbre nos ensoñaba , le interpelamos para que locaO que mucho lo de allá ,
lizase mas su explicación. Por mas q«e estirábamos
ó que poco lo de acá.
los ojos no veíamos otra cosa sino cebada, y eso no es
en España el símbolo de las victorias. Echóse á reír
En la casa del que jura ,
el calesero, y nos contestó , que el ayuntamiento de
no faltará desventura.
1839 había comprado aquel terreno para que no se
sembrara en él y construir un monumento en memoria del convenio; pero que loslabradoies de 1840 y
La maldición de la madre abrasa
* siguientes habían ido sembrando gratis, para no
y destruye de raíz hijos y casa.
quedarse sin cebada ni monumento. De lo cual sacamos en limpio, que para recordar un tratado de paz
De toda palabra ociosa ,
tan glorioso y de tan felices resultados para la causa
darán los hombres cuenta rigorosa.
nacional, tenemos: un campo cubierto de cebada en
verano y de rastrojos en invierno ; mas (y esto es lo
fuerte) un modelo del monumento que se pensó erigir
Seguimos por la calle de Vida-cruceta, obsery no se erigió archivado en la diputación provincia" vando la casa del conde del Valle, que es de un
gusto particular y llama mucho la atención, por esde Vitoria.
tar cubierta su fachada exterior de molduras; entre
En España no es enteramente nuevo ese sistema las que se advierten muchos reyes y animales Fabu
de hacer proyectos, y archivar adeternum, la inten- losos. Visitamos después la parroquia de santa Ma
ción de realizarlos; pero si el general carlista Maroto r-ina , virgen que padeció martirio en Galicia cettt
se hubiese quedado con la intención de capitular con de Orense en CC'LXV de la Era española, segu
Espartero, D. Carlos seria rey de los españoles
dice la inscripción que se lee sobre la puerta prin
estas horas , como, mal que le pese, es prisionero cipal , y nos volvimos en alas del hambre á la fon
de los franceses en Bourges. Y vive Dios que los hi- da. Allí, como en todos los paradores del país vasjos de S. Luis han aprovechado la lección que reci- congado, nos sirvieron con sumo agrado; y nos prebieron de los ingleses en Sta. Elena. ¡Cáspita y qué pararon en media hora un almuerzo tal, que e
modo de tener prisioneros! Fortuna que el individuo Madrid, con ser la corte de España , fuera preen cuestión no tiene hoy grandes simpatías en Espa- ciso encargarle con algunas horas de anticipación
ña, que si uo. era cosa de armar una cruzada para redi- Plasencia y Elgoibar no nos ofrecieron nada d
mirlo. Pero bien está S. Pedro en Roma, y nosotros particular , por estar cerrada la fábrica de arma
podemos mientras tanto cultivar esas cebadas para
defender el campo <londe terminó la guerra civil que
afligió á España por espacio de siete años.
X A ojo de brnen cubero, habra'dtíófc- 36 pies^díl niVeJ
Inmediato al campo de Vergara estaba, y seguirá n a r i o d e ! r i o .
' ' - ' ; ' - ' ''•'"•'• , "•••' >'•'•'• "
ue hay en el primero, y no"tener abierta la iglesia,
e construcción moderna, que hay en el segundo,
inalmente la villa de Deva nos admitió en su p e ueño recinto, y acomodados en poco menos de H
almos de tierra, á causa de los muchos forasteros
ue allí habia, pasamos la noche hasta el dia siguien, que amaneció despejado y sereno, como si las
¡ntes del pueblo le hubiesen escogido de intento.
FlrOHKB .
LA FLOR » E LA
Yo miro una flor crecer
Al soplo del aura leve ,
Y apenas sus hojas mueve
Marchita y yerta caer.
Reina del pensil la veo
De sus pétalos salir
Y alimentarse y vivir
Yo en su cáliz virginal
Respirando su ambrosía.
Bebo la esperanza mia
Con encanto celestial.
Y al nacer la blanca aurora
La miro fresca y lozana,
Saludar á la mañana
Que apacible la colora.
Y en alas de su alhedrío,
Meciéndose entre las flores
Engalanar sus colores
Cor. las perlas del rocío.
Y al mirarla desplegar
Sus fra^Riites hojas bellas ,
Crece mi anhelo con ellas,
Con ellas sueño reinar.
Mas «y 1 que al tocar la flor
De orgullo y ventura lleno,
Mustia perece en mi seno
Sin aroma y sin color;
T en vano miro lucir
Nueva flor al otro dia,
Que á la par de mi alegría
Vuelve en mi seno á morir.
¿ Por qué necio persevero,
Bella flor, en ser tu ami«o
Si al morir vivo contigo,
Y al vivir contigo muero?
Esperanza de mis anos ,
Dulce afán tlel corazón,
¿Por qué alientas mi ilusión
Para darme desengaños?
¿Por qué si te alejas, di,
Ya no hay vida para mí?
Ven, que el alma en fuego ardiente
Lucha con ímpetu fiero,
Gloria, amor, ventura quiero,
Ven , flor, para ornai mi frente.
Que si nads el hombre alcanza
Contigo su frente eleva,
Y hasta el sepulcro se lleva
Las flores de su esperanza.
L. Ol.O«t.
final del proceso. Prométeseles custodiarlos con de- saber, que no alcanzara el parlamentario á obtener
coro , mantenerlos convenientemente , atender á sus partidos admisibles , ni el poder del monarca mismo á
solicitudes , si se avienen , y de no , se les amenaza ofrecerlos, el hecho es que la negociación, si la hubo,
con estrechar el asedio hasta demoler los muros que duró muy pocos dias. La prueba la tenemos en que á
les resguardaban ; comenzando desde luego á no per- principios de noviembre creyó oportuno frey Romeó
mitir la introducción de víveres , refuerzos , ni otra Zaguardia escribir á Arnaldo, Abad de Fuenfria y vicecosa ninguna.
canciller del Papa, una sentida carta sóbrela posición
Negáronse , dicho queda , á aceptar tales partidos, en que se hallaba. «Nueve meses, decía, llevamos
si ese nombre merecen tan duras condiciones; y sin «sufridos de asedio, mis hermanos y yo contra todo el
guieronlosde Monzón sitiados como los de Mirabete «poder del rey de Aragón; y resueltos estamos todos á
«no entregar este castillo que con tanta gloria y trabajo
A fines de aposto ó principios de setiembre hubo «conquistaron de los moros nuestros antepasados.» La
de rendirse Cantsvieja, pues en diez y nueve del último constancia en la adversidad y el valor heroico, no son,
citado mes, dispuso el rey que los caballeros proceden- como se ve, virtudes que los aragoneses acreditaron
tes de aquella castellanfa , fuesen por Berenguer de por vez primera en la reciente guerra de la independenThoria trasladados al lugar de Villarluengo, donde cia. Concluye Zaguardia rogando al Abad se interesé
maridó quedasen presos. En esta orden es de notar el eon el papa, á fin de que mande al rey alzar el cerco, y
con que se atiende á que no carezcan de buen en cuanto á los delitos que nos achacan (prosigue) pronESTUDIOS HISTÓRICOS.
sustento los encarcelados , pues se previene á Thoria tos estamos á purgarnos (PURGARE NOS) a justificarque les dé carne, á ra/.on de un carnero para cada vein- nos ya con las armas como leales soldados y católicos
ticuatro personas , tres- dias á la semana , domingos, cristianos, ya en otra forma arreglada 4 canónicas y leASUNTES
martes y jueves, y los otros restantes huevos ó pescado, gítimas Ieye6 ó de cualquiera otro modo en que su Santidad vea que puede hacerse.
sin mezclar nunca ambas cosas.
SOBRE Z.A SUPRESIÓN DE LA ORDEN
Sin acontecimiento notable trascurrieron agosto y
Si el lugar-teniente escribió la citada carta imagisetiembre; mas durante ese tiempo la nobleza arago- nando candidamente que de algo podia servirles ó solo
nesa , que contaba en las filas del Temple muchos de para que no se dijese que despreciaba la autoridad
sus individuos , y entre ellos á varios jóvenes aun no pontificia ; si fue aquel paso valor entendido , como vulEN LA.'.CORONA DE ARAGÓN.
profesos, no debió estarse ociosa ni indiferente ; y en garmente se dice , con el mismo don Jaime , ó si por
efecto, ya que no consiguiera salvar á los que en regio- último se hizo aquella gestiois para que nada quedase
nes altísimas estaban condenados , por lo menos libró por hacer y de esa manera mas tranquila la conciencia,
ARTICULO TEKCERO Y ULTIMO.
de la ruina á mas de un doncel de ilustre familia. Don decídanlo otros; nosotros no sabemos hacerlo. Lo que
Jaime, en 11 de octubre mandó que se permitiera salir sí afirmamos es , que á menos de ser mas inocente que
Segunda intimación á Zaguardia.—Sn respuesta.—Si- de Mirabete y regresar á sus casas á un hijo de Don un niño recién nacido, no podía Zaguardia, atendidos
dos de Mirabete y Monzón.—Rendición de CantaTieja.—Indulsrenciacon los Xovíelosi del Temple.— Pedro de Moneada con otros donceles nobles que toda- los antecedentes de que no es lícito suponerle ignoCarta de Xaguardia al Abad de Fuenfria Ins- via, dice la orden, non sunt fratres. En este suceso hay rante, cuando escribió su caria, esperar de esta alivio
trucciones del rey á Bernardo de luirla.—Rendición que advertir, ademas de la manifiesta tendencia del alguno en la suerte de sus desdichados hermanos, así
rte Castellote.—Capitulación propuesta por 'Magaar- rey de Aragón"á favorecer á los Templarios, siempie fue, que ni respuesta obtuvo : por lo menos no hay rasdia y modificaciones hechas en ella por el rey.
Acuden los Templarios al papa Ríndese Zaguar- que sin personal compromiso respecto á la sede apos- tro de ella.
dla por falta de provisiones.—Proceso y sentencia. tólica pudo hacerlo, la longanimidad con que los asedios
Pocos dias antes , y como estuviesen incomunicar
y proscritos caballeros abrían hs puertas de la sal- dos los de Mirabete con los de Monzón , suplicaron á
Era ya muy entrado el mes de mayo <le 1308 sin vación á los que por no haber aun pronunciado votos don Jaime, escribiéndole por medio de don Bernardo
gran progreso en ol asunto de los Templarios , cuando definitivos podian dejar e! hábito sin incurrir en la nota Cespujades, caudillo de las tropas que los asediaban,
don Jaime creyó necesario obrar resueltamente , y en de apostasía. Porque no hay que engañarse: ni el hije que se sirviera conceder salvo conducto áFrey Romero
consecuencia mandó á Pedro Queralt su mensajero, de Moneada ni sus compañeros pudieran salir de los Zaguardia , para que pudiese ir al segundo citado fuerintimase al lugar-tenientn del gran maestre, encerrado muros de Mirabete á no consentirlo frey Horneo Za te con dos de sus hermanos, estar allí algún dia, y
con muchos de sus caballeros en el castillo de Mirabete, guardia, quien en ley de buena guerra y acaso en pri: regresar después á Mirabete.
de la comunidad que mandaba, quizá debia conserva
4aorden, de someterséal juicio del inquisidor.
Para responder <1 esa demanda comisionó el roy á
«Si el papa de acuerdo con el consistorio de los en rehenes aquellos jóvenes cuya compañía le aseguraba Bernardo de Liria, Caballero de su servidumbre ; y co«cardenales, respondió fray Horneo Za guaní i a , su- el apoyo de los infanzones aragoneses. Sin embargo, mo los capítulos <> instrucciones que «j dieron , son la
«prime nuest ra Orden , y nos manda entrar en otra, los Templarios antes que políticos, antes aun que pru mejor prueba de cuanto hemos dicho relativamente al
jiohedeceremos gustosos la resolución de su Santidad: dente*, quisieron sor generosos , y las angustiada proceder de don Jaime, en todo el proceso de su per«mas no si se nos culpa de heredes ; en tal caso pre- familias recobraron sus hijos ya llorados , tal vez po secución contra los Templarios, daremos cuenta de
ferimos morir en nuestros castillos.»
ellos con alguna extensión.
¿Qué era morir peleando para hombres que habian
Después de recapitularla carta de Zaguardia , r e Kn cuanto á la conducta de los mancebos que ei
hecho,al tomar el hábito , abnegación de su vida"? Por el momento mismo del peligro abandonaron la orden ducida á la súplica que hemos dr.ho , se mand;i á Licierto cosa poco temible: pero morir infamados, mo- en que ingresaron cuando rica y poderosa podía ofre- ria recuerde á los Templarios , haberles propuesto murir en hs llamas , la naturaleza debia rebelarse, y se cerles seguro abrigo bajo su inmenso manto, no nos chas veces Cespujades de orden del rey, compadecirebeló en efecto contra tan amargo género de suplicio. atrevemos en verdad á formular juicio. ¿Quién sabe do de su estado y del peligro inminente qui les ameApretóse el cerco del castillo en consecuencia de la las circunstancias personales de cada uno de ellos' naza si así dejan pasar el tiempo, que abrieran las
respuesta que dejamos referida; mas no fue con rigor' ¿Quién los motivos que á cada cual impulsaron á toma puertas del castillo , y rindieran sus personas , prome> __
tal partido? Acaso los mismos acusados creyeron nc tiéndoles que les oiría S. A. benignamente; extremos á
y., menos nnn
con *,;•,..
saña. v..
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lo ihemos J:-U^
dicho .: _e!
mandaba aquellas violencias por no desobedecer al sin lógica, aunque el resultado lo eontradijo^que daban que se negaron bajo pretesto de tener cosas que decir
papa, los vasallos las ejecutaban por cumplir con los pre- una inequívoca prueba de su inocencia desprendiéndose que solo al Rey podian confiarlas.
ceptos de su señor : mas ni este ni aquellos , ni nadie da los noveles caballeros y aconsejando á estos que se
Dígales Bernardo de Liria , prosiguen las instruc-en España mas que los inquisidores audaban solícitos retirasen. Tal vez muchos de aquellos inexpertos ciones, que si no son culpables ( don Jaime no acierta
•en la guerra contra los Templarios. Asi es que se to- jóvenes'imaginaron que una vez libres y pudieudo ha- á persuadirse de que lo sean) , se les facilitarán todos
leró la introducción de todo género de vituallas en los blar en público. en presencia del mismo rey du la los caminos , se les dará todo auxilio para que sú profuertes sitiados ; los que dentro de ellos estaban , pu- inculpabilidad de sus hermanos , lograrían conjurar l¡¡ ceso tenga buen éxito; como así ha procurado hacer
dieron comunicar mas ó menos con los de fuera , lle- tormenta. De todas maneras no hay que olvidar que muchas veces el Sr. Rey , según álos Templarios consgando el caso de que algunos am'gos ó deudos de los juzgamos á hombres nacidos y educados á fines del ta de los mensajes que el mismo Cespujades les l>a
caballeros, como un hermano deZaguardia, por ejem- siglo XIII y principios del XIV; que el jefe de la cru- transmitido.
•' "]J'•'' - '•
plo, fueran á unirse con ellos yá correr generosa- zada contra los Templarios era el Papa; que se les
Es imposible , en nuestro concepto"*, confesar mas
mente su misma suerte ; y últimamente , ni el bloqueo acusaba de heregía ; y que al profesar (según los acusa- paladinamente la inclinación de don Jaime á los perset'ué severo ni el asedio vigoroso, pues las máquinas I dores), y no antes, era cuando I* orden iniciaba á sus guidos caballeros , ni la repugnancia con que se prestade guerra , ó no jugaron, 61« hicieron débilmente du- afiliados en los nefandos misterios.
ba á ser el instrumento de su ruina; mas fior -si algurante muchos meses.
Basta lo dicho y forme cada cual el juicio que estime na duda quedase, dicen los capítulos á continuación
del párrafo citado: «Especialmente les ha hecho (el
En 18 de junio se mandó también de orden del rey mas aceitado.
y por medio de don Artal de Luna , vice-procurador
Habíase hasta entonces negado el lugar teniente Rey) enseñar original la carta del Papa, en l.i cual se
de Aragón, que se rindiesen los Templarios de Monzón, Zaguardia á tratar con ninguno de los mensajeros que «requiere y amonesta al Señor Rey, para que se apoproponiéndoles, empero, ciertas condiciones, sin duda don Jaime lo enviaba , pretestando no poder decir á »dere de los bienes y personas de los Templarios.» . »
para inducirlos mas fácilmente á la obediencia. Preciso nadie mas que al rey lo que declarar tenia; masen
¿No es visible que don Jaime , conociendo la iai.es decir, sin embargo, que bien examinados aquellos realidad , ya por suponer en él mejor voluntad que en quidad de lo que hace , quiere disculparse con las órdecapítulos, que asi los llamaron, se reducían á que los ninguno de sus vasallos, ya porque no quisiera perder nes del pontífice? Se nos figura ver al ejecutor de la
caballeros se rindiesen á discreción de sus jueces ; yj el tiempo en tratos y discusiones cuya inutilidad lio Iust ida pidiendo perdón á la victima que sus manos van
por lo mismo no es de estrañar que continuaran defen- podia ocultársele. Pero don Jaime que deseaba terminar á inmolar en cumplimiento de lo sentenciado por los
diéndose, como en efecto lo hicieron. Dos caminos les el negocio , sin duda para que cesaran de aguijonearle Tribunales. En este punto no dá lugar á interpretacioproponia don Jaime: primero que salieran de la forta-l con molestas y repetidas cartas el Papa y el rey de nes el testo de la real provisión : «El Rey , dice tennile/.a para ser custodiados doude y como lo tuviera el Francia, facilitó las negociaciones enviando á Mirabete, »nantemente, no puede menos de obedecer al Papa ;»
rey por oportuno; y les aseguraba de todo daño , fuera! al mismo tiempo que la orden para que de aUi saliesen, y esto se dice, no al comisionado, sino á los Templadélo que el papa mandara hacer de sus personas, es! el novicio Moneada y los demás que en su caso estaban ios.
, ;..|..,:: ,'
i •!.;•';.
decir, fuera de pasar por el tormento para llegar al un salvo conducto para que pudieran los sitiados enProsigamos: «El Rey no puede menos de obedecer
suplicio. La segunda manera de rendirse , en sustan-i viarle persona que tratase sus intereses boca á boca. «la orden del Papa, y de ella no puede apartarse qn
cia es la misma que la ya dicha , diferenciándose solo' No nos lia sido posible averiguar si se aprovecharon los «cuanto á dos estremos, á saber , en apoderarse de
en que don Jaime se aveniaá que el castillo se entre-I Templarios del salvo conducto: mas sea que no lo »las personas y bienes de los Templarios.»
gara en depósito á tercera persona hasta, el resultado''hiciesen ó sucediera lo que nos parece mas probable, á
Bernardo de Liria queda encargado de conducir á
I ._ I.
El verdugo hizo en Lérida Su oficio, mutilando horlos caballeros con toda seguridad y decoro á presencia lasla junio del mismo año , época en que de hecho dedel Rey. «Quien teniendo presente que son sus vasallos jó de existir la Orden del Temple en la Corona riblemente los cuerpos; pero no alcanzó á manchar
»(sos naturals) de los cuales desearía apartar todo mal de Aragón. Su importancia y valía en ella puede cole- las honras de los proscritos: todos tuvieron fortaleza
»y daño, los ayudará en lo que pueda y la justicia (ho- girse fácilmente de que sin embargo de haber obrado basUnte para no rendirse á la intensidad del dolor, y
»nestat) lo permita; de manera que ellos conocerán que sin plan ni concierto sus individuos para resistir á ene- la cuestión fue con ellos un crimen inas y un crimen
ale es favorable en el auxilio que los dará en cuanto migos poderosos, costó año y medio el reducirlos a inútil, hasta el punto de que sus jueces no fallaron la
prisión: hecho notable que nuestros historiadores no causa.
«alcance á hacer sin ofensa de la justicia.»
Por efecto del estado en que el suplicio del tormento
Niégase el permiso solicitado para comunicar con han apreciado en tudo su valor.
Lo que ya nos queda que decir es harto triste. tenia á muchos de los caballeros, quedaron sin él las
los sitiados de Monzón, alegando que estos deben seguir probablemente la suerte de sus hermanos de Mi- DesJe el momento en que el poder de la orden des- órdenes de don Jaime, mandándose les trasladaseá
rabete, y que de obstinarse en lo contrario, lo harán á apareció, y antes, mucho antes de haber fallado su Tarragona para ser juzgados en el concilio -provincial
su cuenta y riesgo. Paiécenos prudente esta medida, y proceso, comenzó la lucha por sus despojos. Por un que allí se celebró en marzo de 1312. A 22 del mismo
al mismo tiempo indicio bastante: 1. ° deque los Tem- lado la Iglesia; por otro el Rey: aquella alegando ór- lué extinguida en el concilio general Vienense la orplarios se resistieron sin plan concertado; y 2 . ° de denes del pontífice; esta , los gastos hechos en el ase- den de los Templarios, non per modum dt/jinitivee senque D. Jaime comprendía cuan difícil fuera vencerlos si dio de Monzón , Mirabete y los demás fuertes: por tentia sed per modum provisionis. No era posible otra
último, la orden de Saa Juan tomó posesión en 1317 cosa en el punto á que el negocio habia llegado.
obraran de cumun acuerdo.
Sin embargo de todo, el concilio provincial TarracoConcluye el documento que hemos analizado con de todo cuanto los Templarios tuvieron en aquella
nense sentenció el proceso, á 4 de noviembre de aquel
encargar d Liria que desengañe á los Templarios, ha- región de España.
ciéndoles entender que nada conseguirán del Rey sino
En cuanto al proceso, es glorioso decirlo, no hubo mismo año, declarando inocentes á los Templarios.
empiezan por someterse ; y que en caso de hacerlo asi en España el sangriento encarnizamiento que en Estos, dispersos en distintas órdenes militares , acano les permita hablar con persona alguna como no sea Francia contra los acusados. Los Templarios arago- baron oscuramente sus vidas.
¿Fueron culpables ó inocentes? Por inocentes de
neses no menos injustamente perseguidos que sus
delitos infames de que se les acusó los tenemos.
Castellole se habia rendido y los caballeros que
dentro de aquel castillo se hallaban quedaron prisione- con menos atrocidad, y fuera de la matanza de 1307, Absueltos en Castilla en concilio celebrado en Salaros; el Rey mandó en 13 de noviembre que no se les que á la verdad es mas que dudosa, ninguna víc- manca, absueltos en Portugal y también en Maguncia,
permitiera entrar en la iglesia cu indo en ella se cele- tima subió al cadalso ; y ni Barcelona ,. ni Zaragoza, y también en la corona de Aragón como hemos visto;,
brasen los divinos oficios sino á otras horas. Bárbaro ni Valencia, vieron el siniestro resplandor de la ho- y no condenados en el concilio general de Viena que
modo de proceder , imponiendo á católicos la priva- guera que consumió en París al ilustre y malaventu- esquivó la dificultad suprimiendo la orden y escusáudose de juzgar a los que lu componían, ¿quién se atreverá
ción del alimento espiritual, cuando aun no estaban rado Jacobo de Molai.
i declararlos culpables?
juzgados sino pendientes del fallo del Tribunal. Cada
Los rigores de la prisión no tuvieron lugar para
Una relación completa del proceso escrita con todos
paso en este proceso era una tiranía que horripila.
los caballeros de los dominios de don Jaime, hasta
Volviendo á lo de Mirabete, el lugar-teniente en el año de 1310. Entonces los inquisidores solicitaron os datos, espacio y ciencia que á nosotros nos faltan,
respuesta á la comisión de B ;ruardo de Liria propuso que se les pusieran grillos y el rey tuvo la debilidad seria un documento curioso pura la historia general del
la capitulación, que con las observaciones del Uey á ca- de consentirlo ; mandó %eu 5 de junio , que asi se hi- mundo y sobre lodo para la particular de la Iglesia cada uno de sus artículos , insertamos en. extracto segui- ciera con todos ellos el próximo dia de la Magdalena tólica que debió á la orden del Temple muchos dias de
gloria en los campos de Palestina y en otros muchos.
22 del mismo. Dichosamente á poco se reunió el
Contribuyeron poderosamente á la ruina de aqueArtículo 1.°—Que á los escuderos y vasallos de concilio provincial Tarraconense, y los- eclesiásticos
su propio engrandecimiento, la relajación de la
los Templarios que siguiendo á sus señores se hallan que lo componían, animados de un espíritu de carien los castillos, no se les siga perjuicio alguno en bie- dad evangélica en primer lugar, y movidos por un simplicidad y pobreza del primitivo instituto, del orgudesmesurado de itmchos de sus dignatarios , partines ni persona por su fidelidad.—Concedido.
sentimiento loable de justicia, solicitaron que pues llo
cularmente en Francia; y sobre todo el odio irreconArtículo 2. °—Que Bort Z,¡guardia (hermano del no constaba con certidumbre de los delitos de los Tem- iiliable de Felipe el Hermoso: pero el Temple tenia elelugar-teniente) y los demás, que por afición á los ca- plarios , ni seles habia juzgado, se les tuviera en mentos, tenia fuerza y vigor para resistirá los combaballeros se hallan en los castillos, puedan retirarse li- custodia segura mas no penal. Estas ideas son hoy es de extraños enemigos, y quizá para reorganizarse,
bremente.—Concedidovulgares; en el siglo á que nos referimos un esfuerzo ;stando el abaco de gran maestro en manos hábiles; á
Artículo 3. ° —Que el lley auxiliará i los Templa - de civilización : y realmente consignamos el hecho o que no pudo resistir , á lo que en aquel siglo no rerios intercediendo con el Papa para que se les juzgue con orgullo patriótico; como un timbre para la igle- sistía poder humano, fue á la iulluencia del román»
imparcialmeute y sin crueldad en los procedimientos. sia tarraconense, Don Jaime, á quien haciéndole jus- Pontífice, y esa acabó para siempre con los Templarios.
Este pumo (dice Do\i Jaime) escomo todas las materias ticia suponemos inclinado al parecer del Concilio , se
de fé espiritual; pero de todas maneras si el lloy colige apresuró á mandar en 10 de octubre lo contrario de
P A T R I C I O » E I.A EMCOSVHA»
d<;los informes que tome que los caballeros son inocen- lo que habia dispuesto en 3 de junio. Causa dolor ver
tes, intercederá con el pontífice para que la inquisición al niiito del Conquistador, al jefe y soberano del inse haga benigna y misericordiosimente.
domable pueblo aragonés, ser en todo este asunto
Artículo 4. ° —Su estipula que cada caballero ha de dócil instrumento de ajenas voluntades.
Eutretanto el arzobispo de Tarragona, el obispo
conservar un escudero, y el Rey se compromete á suministrarles con que mantenerse y vestirse decente- de Valencia y otros comisionados al efecto por el
papa, proseguion el proceso; pero con tan poco fruto
Artículo 5. °—Que podrán los Templarios bajo 1?
-vigilancia de sus guardas, en número de dos ó tres reu- que dada cuenta al pontífice, halló este que no quenidos, alejarse hasta trece tiros de ballesta del lugar de daban convencidos de su crimen los acusados. Asi lo
su arresto.—Concedido : pero no han de estar en ciu- dice terminantemente en carta escrita al rey desde
Si (Je archivo en archivo, ó Je biblioteca en bidad ni pueblo grande, y en lugar muy señalado; que Aviñon á 18 de maizo de 1311 , añadiendo sin em- blioteca vamos rebuscando todos los manuscritos y
han de salir al paseo , primaro unos y cuando estos bargo que resultaba contra ellos vehemente sospe- crónicas parciales, que corren esparcidos en nuestra
•vuelvan, otros, etc.
cha; que por consiguiente habia mandado que se proPenínsula, ó yaceu arrinconadas como ignorado tesoArticulo 6 o —Que se les permita recibir y usar li- cediese á la cuestión de tormentos; y que se suplicaba
ro , quizá tengamos razón para decir que está ya esá
bremente cualesquiera comestibles , paños para vesTanto pudieron las bárbaras costumbres del siglo crita la historia de España; pero si leemos las vatirse , calzado y ropa de cama.—Concedido.
Artículo 7. ° —Que se les deje salir de los castillo con el sucesor de san Pedro, que dispuso acudir al rias obras , que con esle titulo han aparecido en
con todo su equipo y armaduras.—Concedido: pero la; tormento. ¡ Al tormento el vicario de Jesucristo, tle distintas épocas, ya en nuestro pais, ya en el esarmas se han de depositar en el encargado de su custo- la victima inmaculada del Calvario, del que murió tranjero, fácilmente echaremos de ver lunares de
clamando misericordia para sus asesinos 1 ¡Tormento tal bulto y vacíos de tanta consideración, que resuelArtículo 8. ° —Que el Rey transmita al Papa , apo- en nombre del Hijo divino de María!
tamente diremos á despecho de cuanto nos exige
yándolo, un mensaje solicitando que se ponga pronto
Aun á vista de los mas irrecusables testimonios, nuestro amor propio y nuestro interés nacional " n a
término á su proceso.—Concedido.
parecen increíbles hechos tales.
está escrita la historia de España.»
«Todas estas cosas (palabras del despacho) otorga
A consecuencia sin duda de esta carta, escribió
La ciencia de la historia, ó mejor dicho, el con»el Señor Rey, bajo la condición de que á los cuatro don Jaime otra al arzobispo de Tarragona en mayo
»dias de recibidas en Mirabete, se hayan entregado el <!e aquel año, quejándose de que la causa de los siderar á la historia como ciencia , es un invento i n «castillo y los caballeros en sus manos, con arreglo ú Templarios no se hubiera fallado definitivamente en dudablemente moderno.—-Siendo este importante y
»la provisión del Papa.»
el concilio provincial celebrado el año anterior , y privilegiado ramo de la literatura el resultado geneLa fecha de este documento es de Calatayud á diez¡¡ excitándole á que se verificase en el próximo, como ral de análisis parciales, no ha existido ni podido
y seis de noviembre : catorce dias después frey Romeo lo deseaban los procesados, poniéndole á él por me- existir en todo Su complemento mas que cuando ha
Zaguardia y todos sus compañeros escribieron al Papa, diador. Tal vez imaginaba piadoso el monarca , liber- llegado el tiempo del análisis.—Ahora bien , este
directamente, una carta recordando los servicios que tar asi á los infelices caballeros de las augustias del tiempo ha debido naturalmei.te tardar mas en llegar
habían prestado á la religión de Jesucristo, y protes- potro: engañóse empero, pues los obispos de Vich y para nosotros, precisamente porque entre nosotros se
tando enérgicamente que eran inocentes de los delitos de Lérida , que en unión con Fr. Pedro de Montudeque la calumnia los acusaba. «Los perversos.de- lus y Fr. Juan Llotger, inquisidores, fueron di- han consumado mas lenta y trabajosamente que en
»cian, no pudiendo probar sus acusaciones han acudido putados por el papa para la revisión de la causa, cons- otras naciones los fenómenos que analiza el presente
»al tormento, arrancando, por su medio, de algunos tituyendo su tribunal en Lérida , reclamaron á los pre- tiempo. Esto en cuanto á la historia antigua: en
suntos reos para someterlos á la prueba del tormento cuanto á la moderna , no hemos podido ser espec«religiosos, las palabra* que les convenían....»
Solicitan que cese el cerco del castillo y que se les Y en efecto, los caballeros á quienes ya en agosto di tadores de un drama, donde todos, cual mas, cual'
permita purgarse en los términos mismos que le ofre- aquel año se habían vuel'o á poner los grillos , fueroi menos, hemos tenido el deber ó la necesidad de ser
cían en su escrito al Rey don Jaime antes citado. Inú- en virtud de real orden de 23 de setiembre traslada actores; y no hemos podido juzgar por consiguiente
tiles esfuerzos: á principios de diciembre tuvieron que ilos al punto á donde sus jueces los llamaban. Don la manera con que nos habernos portado en la esrendirse por falta de vituallas, y á fines del próximo Jaime nombró al doctor Huberto de Cappont, juez de cena.—La historia tiene de común con la fantasmaenero de 1309, solos el castillo de Monzón y el subal- la curia , para asistir al juicio de los caballeros en cali- goría, que es preciso estar á cierta distancia de losterno de Chalamera se resistían aun, sosteniéndose dad de comisario regio.
objetos que la constituyen para verlos con clari- no al erigir las corporaciones, que forman el objeto
dad.—Para nosotros esta distancia es tan desmesu- del presente artículo.
rada algunas veces que no alcanzamos á distinguir
La supresión de los conventos déla Península pubien las figuras; otras veces es tan próxima que casi so en manos del Estado esa inmensa riqueza acunos rompemos la cabeza en la linterna.'—Si alguna mulada en los edificios y bibliotecas del clero r e vez acertamos á colocarnos en el puntoconveniente, gular, que dueño, poco tiempo hace, del saber y de
es tal y tanta la multitud de paisajes y de figuras la voluntad de los pasados siglos, es reconocido como
que pasan confundidas y con la rapidez del rayo el protector y depositario de los monumentos artísante nuestros ojos, que nos es imposible percibir ticos , á la par que como creador y custodio de los
con claridad su número ni sus caracteres.—Por allí monumentos históricos.—Abandonados los unos y
el casco romano revuelto con el escudo cartaginés: los otros á las inevitables consecuencias de la codimas acá la cruz con la media luna: mas acá toda- cia , la incuria ó el vandalismo, han sufrido pérvía las uses de Francia con las rosas de Inglater- didas muy lamentables en verdad, pero no tan absora.—Es un verdadero campo de Agramante, donde lutamente irreparables, que con un poco de enecno hay idea que no venga á batirse con su contraria: gía-, con mucho celo y con mayor probidad no sea
principio que no venga á disputar su dominio al fácil recoger gran porción de objetos artísticos y
opuesto, pasión que no acuda á levantar su enseña-, literarios, que sean en cada provincia la base de un
«olio que no se alce para dejar el puesto á otro solio.— museo y biblioteca, que progresivamente pueden
Todos los combatientes se han llevado algún despo- rse [aumentando á la sombra de la paz y de la
jo: la arena sin embargo ha quedado con tantos, que lustracion consiguiente.
para reconocerlos y clasificarlos con la debida distinGuiada por estos principios la Comisión centra
ción se necesitan en verdad espíritu muy tranquilo, de esta corte, pensó desde el momento de su insjuicio muy ilustrado y planta muy segura, es áu'.:, talación en encargar á los jefes políticos la creación
se necesita lo que no poseemos nosotros y lo que de comisiones en sus provincias respectivas , convosolo pueden poseer , queriendo Dios, los sucesores
denuestros esfuerzos.—Hastaqueestoslleguen, hasta que lleguen con bastante indulgencia para perdonar nuestros errores, con bastante virtud para agradecer nuestro* ensayos , la historia completa de España no se escribirá, ó loque para nosotros quiere
decir lo mismo , la historia de la civilización española.
Sin embargo, dos deberes tenemosque cumplir y
de los cuales nada hay que pueda dispensarnos: primero contar con fidelidad lo presente, y segundo, hacer algunas investigaciones concienzudas acerca délo
pasado.—Desgraciadamente lo primero nos parece
tnn difícil en los tiempos qtie corremos que si supiéramos donde vive el español capaz de hacerlo, iríamos á
retratarlo para representarlo en dos estatuas , una
destinada á la galería de los héroes, y otra al altar de
los santos; lo segundo es posible, es fácil, y sobre
Háse visto despertarse una marcada tendencia en
nuestra naciente moderna literatura hacia los estudios históricos , debida en parte á las cuestiones
contemporáneas políticas , que irremediablemente
han sido motivo á evocar todas las tradiciones de la
antigüedad, y á examinar todas las instituciones que
Ambrotio Moral».
han pasado , para saber cuáles merecían y cuále
no el Ututo de caducas é inaplicables. —La litera- cando para formarlas bajo su presidencia á aquetura siguiendo esta impulsión natural de los es- llas personas que por su profesión ó gusto y capacipíritus producida por la política , se apoderó á su dad prestasen sus conocimientos respectivos en arte?
vez de la historia, como un fecundo elemento que y ciencias para clasilicar de una manera conveniente
reunía la novedad á la oportunidad de su elec- y solicitar por conducto de la central al gobierno la
ción. Asi es que en el teatro, en el periódico, conservación de aquellos edificios, que por su imporen el poema, en la novela, y por consiguiente tancia histórica ó por su valor artístico mereciesen
hasta en el gabinete del pintor y el estatuario, se han exceptuarse de la enajenación común de los bienes
visto resucitados una porción de nombres propios, nacionales.—Encargóse también á estas comisiones
há poco encerrados en la biblioteca de los eruditos, el recogido de todos los libros , pinturas y escultuy otra porción de hechos masó menos remotos, pero ras pertenecientes á los monasterios suprimidos, á
siempre lo bastante apartados de nuestros dias para fin de erigir respectivamente con estos objetos un
servir de rica mina á la imaginación del poeta y de museo y una biblioteca, eligiendo para su colocación
curioso objeto á las investigaciones del anticuario. alguno de los edificios mas notables de cada capital,
Habia llegado , pues, el tiempo de tomar en cuenta proveyendo por tan saludable medio á la conservaestos ensayos aislados é incompletos para darles la ción mas digna y segura tanto de los suntuosos mounidad y dirección , sin .las que llegarían á ser en- numentos arquitectónicos, que abundan en nuestra
teramente inútiles al progreso literario de nuestra Península , como de los objetos artísticos ó cientíépoca y nuestro pais.—Pero no era fácil saber dón- icos qun han de colocarse on su seno.
de habia de lijarse este centro de unidad y dirección,
Preciso es decir en justo obsequio de estas coporque si bien es cierto que parecía corresponder misiones que han desempeñado su encargo con tal
de derecho á la Academia de la Historia, no es me- celo, desinterés y tino, que en el instante de escribir
nos cierto que de hecho esta corporación respetable ?1 presente artículo podemos asegurar se hallan esy verdaderamente fecunda en los primeros tiempos ablccido? en un gran número de provincias museos
de su existencia, habia llegado por una porción de y bibliotecas mas ólmenos ricos, mas ó menos precausas inevitables á un período de prematura decre- ciosos, pero todos útiles para el servicio del públipitud , que la condenaba á una inacción forzo- co, y todos recibiendo diarios aumentos con el conssa.—Habia por consiguiente necesidad de crear algo ante producto de nuevas investigaciones.—Las pronuevo, que siendo un depósito de lo antiguo, se em- vincias donde no ha podido aun obtenerse tan pron-j
please en conservar lo puramente monumental que o y satisfactorio resultado, cuentan con activas é
iba pereciendo á manos del tiempo y de la revolu- lustradas Comisiones, que se ocupan con afán en
ción , al paso que en regenerar lo que mal conocido recoger, inventariar y clasificar los objetos, que han
ó desconocido absolutamente debe entrar en el do- podido salvarse de rapaces administradores ó de estúminio de un nuevo análisis para deducir consecuencias pida soldadesca.
importantes y para adquirir riquezas de gran precio.
Asi es que se encuentran ya en seguro multitud
—Este ha sido sin duda el pensamiento del gobier- de obras, que no por ser rancias en su mayor parte
lejan de ser importantes, especialmente á la historia
de la filosofía , y cuyo precio irá, sin duda, aumenando á medida que los estudios graves y las invesigaciones profundas vayan echando bastante raíz en
nuestras afecciones literarias para que busquemos con
impeño y leamos con ansia esas informes produccioles de los pasados tiempos , donde al través delmoesto fárrago contenido en colosales m foliumse adivina el curso progresivo del espíritu filosófico y se
adquieren documentos necesarios á la ilustración de
a historia.—Muchos de nuestros lectores saben
|ue en la vida de un santo ó en la narración de
mas fiestas, que llenan á fuerza de citas inoportulas y de sentencias indigestas un librazo enorme, se
•ncuentra no pocas veces el fiel bosquejo de una
época célebre y quizás la historia completa de un
reinado entero.
Al mismo tiempo que estos libros, se ha puesto á
recaudo una inmensa colección de lienzos pertenecientes á los insignes pintores de las diversas escueÍIS extranjeras y nacionales de los siglos XV , XVI y
XVII, donde por una feliz y necesaria combinación
le la ciencia y del arte venia Buonarrota á materia—
.izar las concepciones del Dante; Murülo á trazai
•'irm¡i«tan dulces como los versos de Garcilaso; y en
que Velazquez, en fin, mientras tan gallardamente
retrataba los degenerados españoles de su tiempo,
hacia revivir bajo su tnano la sombra colosal de los
españoles de Carlos V.—Muchos de estos cuadros,
que debieran estar en los museos, han sido objeto de
un odioso lucro, y para desdoro de nuestra pretendida nacionalidad figuran en las galerías extrangeras;
pero este mal e* ya irremediable : demos gracias á
las Comisiones, que han venido á impedir su continuación.
Pero no es puramente conservadora la misión de
estas,sino que se hallan también obligadas á ocuparse
incesantemente en descubrimientos de cosas ya completamente nuevas por yacer absolutamenteignoradas,
ya con relación al descuido é imperfección con que
han sido analizadas hasta el presente.—Para cumplir
uno y otro objeto ha circulado la Comisión central
á las de provincia un detallado interrogatorio á fin de
que estas lo extiendan á los pueblos de su distrito
respectivo, y en el que por medio de preguntas
meditadas con madurez y explicadas con la posible
claridad se pidan á los alcaldes y párrocos todas las
iiolicias útiles respecto á los monumentos romanos,
fóticos, árabes ó del renacimiento , como también
respecto á las excavaciones, ó sitios memorables por
cualquier concepto , que existan en su jurisdicción ó
«parezcan en adelante.
Necesario era en verdad comenzar estas indagaciones en un pais depositario de los ricos y variados
tesoros, que han ido dejando en nuestro suelo cuatro
'•pocas distintas , que representan otras tantas civilizaciones, y que tan fecundo y gustoso entretenimiento ofrecen al afán investigador del arqueólogo,
á la avara fantasía del poeta y á las filosóficas delucciones del historiador.—Necesario era, repetimos, emprender con fé y empeño entre nosotros
esta especie de trabajos, no solo para llenar un d e ber, que está cumpliendo ó ha cumplido ya toda la
Europa culta, sino para satisfacer una necesidad y
un deber á la vez pura y exclusivamente nuestro,
porque á nosotros exclusivamente lo han confiado
as generaciones pasadas y de nosotros solos espera
ÍU cumplimiento la generación presente.—Ya conocerá el lector que hablamos de los monumentos árabes , porque son una propiedad verdaderamente
nacional.— De Roma, de sus ciencias, sus artes,
y hasta de sus mas minuciosas costumbres se nos figura que sabe ya la Europa todo lo que puede saber,
pues que este ha sido su trabajo constante hace ya
res siglos. Lo mismo decimos de la edad media, que
íeredera universal del imperio de Constantino extendió su nueva civilización por cuanto este comprendía,
i cjyas huellas son por consiguiente las mismas en,
oda la Europa con escasas modificaciones.—Pero la
dominación árabe en nuestro continente comenzó en
¿I Estrecho y solo llegó, bien trabajosamente por
:ierto, al Pirineo: en este espacio vivió setecientos
ños, imponiéndole la ley de su adelantada civilizaion , mientras él rechazaba el yugo de su ¿etro.—
aiando los conquistadores africanos huyeron para
iempre vencidos á sus arenales, dejaron sus mono
mentos en nuestra tierra , y en nuestras venas su
sangre.—Hagamos entender á la Europa , que nada nos ha quedado ya déla segunda, manifestándole
una vez quequeremos estudiar y sabemos comprender
los primeros. Si la Europa literaria exige y espera
esto con razón de nosotros, por honor de nuestro
nombre, y por interés, digámoslo asi, de familia,
debemos comenzar á pensar una vez en cumplir las
esperanzas de la Europa.—Cosa rara ha sido por cierto que cuandatanto yelmo y tanta cruz nos ha traido el ya vencido romanticismo, queriendo hacernos
pasar por cosa nueva su favorito y casi único objeto,
apenas hayan pensado nuestros literatos en añadir
á aquel cuadro algunos turbantes y medias lunas,
renunciando así á la gloria de crear un género
nuevo, precisamente cuando esta gloria ha sido mas
fácil, y cuando tan á las manos se les venia.
Afortunadamente ya va dando sus resultados el
pensamiento de la Comisión central.—Son ya frecuentes las noticias que recibe de varios descubrimientos
hechos en diversos puntos de la Península comenzados
ó continuados por las Comisiones provinciales , como
por ejemplo; el de un precioso mosaico romano en
Lugo, varias piedras con inscripciones y otros fragmentos en Castellón de la Plana, en Morón, en Cuenca
también romanos, un sepulcro .y varias armhs de
piedra, que se cree ser Celtas, en Álava, y un
templo casi completo de Priapo en el término de
la misma provincia, y últimamente una tinaja arábe
en Córdoba de una solidez y belleza extraordinarias.
Esta última ciudad favorita otro tiempo de las
musas , y cuna dorada de varones insignes , acaba
de exhumar los restos del célebre Ambrosio de Morales , y los ha trasladado h la colegiata de San Hipólito con toda la religiosa pompa que se merece la solemnidad del acto y la gloria de su venerable objeto.
En los edificios ruinosos ó enajenados á particulares, asi como en otros que deban serlo en adelante,
existen sepulcros notables no tanto por la magnificencia de su fábrica como por los augustos personajes
que encierran.—La Comisión central tiene entre otros
proyectos el de aprovechar estos ricos elementos
para erigir un panteón nacional, que siendo un sagrado depósito de restos venerables , sea á la vez una
galería de escultura.—Este patriótico pensamiento,
como otros muchos no menos estimables, que alimenta la ('omisión, exigen gastos considerables que
probablemente no podría sufragar el tesoro del Estado; pero tal desinterés, y mejor dicho , tan generoso
desprendimiento hay ya que agradecer á las comisiones provinciales, que justa y fundadamente debe esperarse toda especie de sacrificios para realizar no solo
este proyecto, sino otros aun mas costosos
fortuna el Gobierno , que con tan previsora mano ha
echado los cimientos de grandes empresas futuras,
asignará en breve un presupuesto gino bastante, el
posible al menos según sus atenciones para cubrir
los gastos que reclamen las comisipnes con má§
urgencia. Los individuos que componen la central, so»
por otra parte sobrado amantes de las glorias españolas y bastante ilustrados también para dejar de contribuir en cuanto alcancen sus fuerzas á realizar proyectos , que ni los arredran por su magnitud , ni los
contienen por sus obstáculos.—La literatura española
y el patrimonio de la nación tienen ya mucho que
ALCAIDE DE AXTEQUERA.
dando alegría á los campos,
á lo lejos ocultando
váse de la oscura noche
por el bridón y la lanza
mullido lecho dejando,
que mas pueden con el noble
Soljcito la frontera
recorre puesta á su cargo,
temiendo alguna algarada
el galopar de un caballo,
cuyo ginete va envuelto
El moro que siente á poco
vuelve animoso las bridas,
y corre á su encuentro ufano.
Con las viseras caladas,
hechos menudos pedazos,
ó mas débil, ó cansado,
del corcel del castellano.
á su señor mal parado ,
Gozoso vuelve á su casa
Hondos suspiros del seno,
se escapan de cuando en cuando»
Con tiento vuelve los ojos
su vencedor á mirarlo,
y en su rostro varonil
vé de lágrimas el rastro.
quien demostró peleando,
tanto esfuerzo y arrogancia ,
procuraba consolarlo ,
á que agradecido el moro
«Eres , alcaide , valiente
me has al doble cautivado.»
«Yo mi cuita te contara
si supiera que has amado ,
quien tenga el pecho de mármol.»
—«Habla, moro, y no,te turbe
pues te juro por Dios vivo,
que á mi castellana amo.»
«Tanto como amo á mi patria,
y es mi pecho relicario,
donde á su imágcn'que adoro
rendido culto consagro—
—«Has de saber es mi padre
de Ronda alcaide , y me llamo
Gazul Zegri, de nobleza
conocida y rico estado.»
«Por mi mal, ó por mi bien
al Abencerraje bando.»
«Hállanse cual todos ellos
(si con justicia no sé ,
que no quise averiguarlo).»
«Háme avisado Zelima,
que asi se llama mi encanto ,
que su padre con un deudo
el casarla ha concertado.»
«Y que mañana la pierdo
si en el dia no la saco
y en secreto nos casamos.»
«Mira si con justa causa
me quejo , noble cristiano,
en el mundo serme grato.»—
Calló el moro , y de sus ojos
empieza á correr el llanto,
del leal enamorado.
—«Si tan bien como tú amas
te aman , ó Zegri gallardo,
dice, dichosa pareja
harás con tu bien amado.»
«Desdeaquí puedes volverte,
que no es justo sea mi esclavo,
tan fuertemente grabado.»
«No quiero por tu rescate
ni presentes , ni regalos
de oro y telas esquisitas,
ni diamantes codiciados.»
«Solo pido que te acuerdes ,
cuando Zelima en sus brazos
con sus amorosos labios,
«De Rodrigo de Narvaez
tu amigo , aunque tu contrario.»—Veloz descabalga el moro,
—«Noble capitán , le dice,
para que estiendas tu fama
con hechos tan señalados.»—
Y besándole los pies,
cortesmente don Rodrigo,
C\ K. UK
uuweiuv.
Al paso que toman incremento las desavenencias yor se ve invadida, como todos los años , por multitud
religiosas en Suiza , y protestantes y católicos aprestan de vendedores , que aprestan sus mercancías para sasus armas parala próxima reunión déla Dieta, el res- ciar los deseos gastronómicos de la temporada. Los
to de la política extranjera no ofrece gran interés. confiteros han tomado por asalto el Diario de avisos;
La introducción de los jesuítas en el cantón de Lucer- ia aduana de Madrid está estos dias mas animada y
na h:i puesto en alarma al gobierno de Berna, que concurrida que la Bolsa de Londres ; las gentes todas
ha tomado grandes disposiciones para sofocar el alza- no se dan mano á recibir y á regalar; las viudas y los
miento de la pequeña ciudad de Willisan. De Lisboa cesantes, van y vienen de continuo al ministerio, tras
anuncian que muy en breve se presentará en las Cáma- de la inveterada paga de Noche-huena; los libreros
ras un proyecto* de reforma á la ley electoral de improvisan calendarios á destajo , y el mazapán de To18i2. No se sabe á punto fijo las bases de ese proyecto, ledo viene ganando hora3, tras de juzgados y gobierpero se asegura que los empleados públicos estarán ex- nos políticos. El imperio del aguinaldo es corto, pero
cluidos de votar, y que se establecerán penas contra omnipotente.
los misrttos si influyen en las elecciones; castigando
Los teatros en general no se han hecho muy acreeá los militares , que de cualquier manera abusen de la dores en esta quincena á que les destinemos muchas
fuerza, para violentarla manifestación espontánea del líneas en este artículo ; pero ha habido en uno de ellos
pais. Si así fuese, confesaríamos que los portugueses un acontecimiento de tal bulto, que valdría bien la pena
sabes dar á cada cual el lugar que le corresponde. E de esperar un año para ver otro por el estilo. Y aquí papoder civil disponiendo, y el militar ejecutando.
rece escusado decir que nos referimos á la primer saLos padres de nuestra Patria, y por mejor decir lida del tenor Moriani en el teatro de la Cruz; pero
nuestros abuelos, no han hecho cosa de particular, des tenemos una deuda pendiente con nuestros lectores, y
de que acabaron con la Constitución (reforma de) y preferimos salir de ella en paz , antes de dar nuestro
dieron autorización al gobierno para plantear la admi- voto sobre la nueva compañía de ópera. El beneficio
nistración general del pais.Dosdias de descanso y dos de del señor Luna , con la Infanta Galiana , drama del
examen de actas siguieron á las cuestiones anteriores, y señor Kuuí, y Aviso á las Coquetas , comedía del señor
ahora, el congreso de Diputados se ocupa de la cuestión Bretón, han sido declarados prófugos ó desertores de la
de culto y clero, estando-dividida la opinión de los Sres. quincena anterior, y vamos á residenciarlos aquí , en
de la comisión. El Sr. Peña Aguayo ha presentado un cuatro palabras. Empezando por condenar á la última
voto particular, reducido á proponer una contribu- pena, con arreglo á los jiscalatos modernos, á don Juan
ción local, para que cada provincia sostenga el culto y Pérez Calvo, que las dejó escapar de su pluma en el
clero con medios propios. Los Sres. Pacheco y Lló- número anterior. Y no será malo que aquí (entre parente están conformes en parte con lo propuesto por el réntesis) sepa el público que ese apreciable joven, no
gobierno; pero no quieren que el clero administre los escribe como de costumbre esta quincena, por hallarse
caudales que se le señalan para su manutención. Asun- empeñado eu una cuestión , que sucintamente referito será este de difícil resolución para el Congreso , y so- mos después .1 causa de un artículo publicado en otro
bre 61 habrá grandes debates ; veremos lo que da de periódico, sobre uno de li» uiuMgs que .abraza esta
sí el tiempo, y quiera el cielo que los representantes revista.
del país no ¡o malgasten, como ha sucedí lo ya en mas
La Infanta Galiana, en cuyo argumento no podede una legislatura. En el número inmediato podremos mos detenernos, es un drama de un género casi nuedecir cómo ha recibido el Senado el dictamen de la co- vo puede decirse, por servirle- de asunto uu episodio
misión de reforma constitucional, que no creemos se, histórico fabuloso eu su nuyor par,te; pero que el Sr.
desfavorable al Gobierno; aunque hemos oido á perso- Rubí ha sabido vestir, con.muclio carácter y con Huida
nas bien informadas, que los Síes. Falces y Vallgorne- y armoniosa versificación , citando personajes de sumo
ra propondrán un voto particular, autorizando á la co- ínteres, como el de Bradamante, y el d»J' Leonor. El
rona para declarar hereditaria la dignidad de Senadoc avi$o á las coi/uelas, es una de las píelas ui.s lindas
€ii ciertas familias.
que enriquecen el iuineuso repertorio de su autor; la
Sofocados los amagos de rebelión que se sintierai facilidad del diálogo, y la donosura del chiste , diviren Álava y Aragón, si bien para ello se ha derramado tieron mucho al público ; cualidad muy importante en
nuevamente sangre española , S. M. ha labrado la feli- esa clase de comedias. En cuanto al argumento, Meno
cidad de varias lamilias , ejerciendo una de las mejo- el suficiente para uua pieza de uu sulo acto : puro no
res prerogutivas de la corona. Estaudo en capilla para ofrece gran novedad á los que conozcan otras comedias
ser pasados por las armas, el coronel llenjifo, el ci- dd señor Bretón, cuyos títulos no indicamos por su derujano Arilla y el capitán García, se arrojó á los pies masiada popularidad. Esto, lejos de ser un cargo, es
de S. M. el anciano padre del segundo , pidiendo e uu tributo de admiración que rendimos al fecundo poeperdón de su hijo, en una cort i pero sentida súplica. ta , que sabe presentar los vicios de la sociedad de diLa joven reina se enterneció con aquella dolorosa ferentes modos, y siempre se hace escuchar con gusto
demanda , y cediendo á los nobles sentimientos de su y aplaudir con entusiasmo. El desempeño por parte de
tierno corazón , pronunció esas palabras de piedad que los actores, tuvo de todo en ambas piezas; distinguiéntanto honran á los reyes , y tautas simpatías les dan dose eu el drama y en la comedia la inimitable Matilde.
con sus pueblos: Yo ios perdono. La prensa periódica Los señores Luna, Romea, López y Sobrado, estuvieá instancia del Sr. Sartorios, director del Heraldo y ron muy acertados en los diferentes papeles que teni¿u
diputado á cortes, elevó también uua esposicion con á su cargo; y si bien es cierto que pocos eran los actoel mismo objeto; y el Sr. Donoso Cortés fue el en- res que sabían su papel en la comedía (circunstancia
eargado de ponerlas en las reales manos de la augusta indispensable en piezas de diálogo vivo), el éxiío fue
Isabel. Nos complacemos en hacer esta mención ho- afortunado. S. M. y A. honraron con su presencia la
norífica de dichos señores, que han sabido conocer eu función , y la concurrencia fue numerosa y lucida.
esta ocasión el giro que deben llevar los delitos polítiMucho se ha hablado ya de la primera y segunda
cos en una nación trabajada por los partidos de una representación de la Lucrecia, por la nueva compañía
manera desconsoladora. La clemencia eu los primeros de ópera ; pero esto no nos releva de dar nuestro voto
años de un reinado es el mejor sosten del trono. Pero sobre los artistas que la han cantado: y aunque al esla felicidad absoluta es un sueño cu este mundo d<j píritu de nuestro periódico y á nuestra opinión partimiserias y aflicciones; mientras el trono labra en Ma cular, convendría que la señora Emilia Tossi no estudrid la felicidad de tres familias perdonando la vida á viese indispuesta y U ópera se hubiera repetido dos
los jefes de ellas , pasan de quince ya los infelices veces mas al menos , fuerza nos es decir algo acerca
paisanos que en los valles de Hecho y Ansó han mez- de un acontecimiento artístico, que ha puesto en conclado su sangre con la de los hijos de Zurbano y de- moción al mundo filarmónico de esta M. H. villa.
más fusilados de Logroño. Y no es esto lo peor, sino
Anuncióse la llegada á esta corte del Sr. Moriani y
que según escriben de Huesca , hay m u c o s mas destinados á sulrir la misma pena. Nosotros no podemos con ella se refirió en los círculos filarmónicos la brillanprejuzgar cuestiones de esa especie; pero la opinión pú- te hoja de servicios artísticos de dicho tenor, lo cual
blica señala á los reos como víctimas de las mas se- bastó para que los billetes del teatro anduviesen pon
ductoras estratagemas. Haga el cielo que la clemencia !as nubes. Encaramóse el público en los andamios de
de la joven reina salve á los roos del alto Aragón, y su deseo (y esto se va poniendo Gongorino) para alcanque la sangre vertida, sea la última que se derrame por zar las entradas, y hasta que se llenó el teatro de bote
en bote, y aun dos horas después daban algunos un ojo
de la cara por encontrar billetes, y niaunquedándosecie La afluencia de forasteros, especialmente déla clase gos, lograron .asiento muchos. Alzóse la cortina , salió
agrícola, es extraordinaria estos dias en la corte, á Moriani, y el público no tuvo en cuenta la hoja de servic
de las próximas fiestas de Navidad. La Plaza ma- cios, ni se acordó entonces de que era español, y como
tal galante y cumplido. Pues para nosotros, y sea dicho
de paso, el saludar la aparición de un artista , no prejuzga fallo alguno, y es de interés común para el público y para el saludado. Si este timü fuera mas exacto, no titubearíamos e,n decir, que el público saludando a uu artista es el juez que dispuesto á fallar con
imparcialidad eu una causa alienta al defensor con su
amabilidad y su tolerancia. Pero Moriani tenia en sus
propias fuerzas una recomendación superior á cuanto
se habia dicho en su abono, y coa su'hermosa voz
y sus delicadas maneras conquistó los aplausos del
público que interrumpía frecuentemente al artista con
palabras de aprdbacion y gritos de entusiasmo. La voz
de Moriani es una voz clara, sonora y argentina; su
método de cauto es particular y nuevo , pero dulce,
lil canto de Moriani tiene una melodía seductora y
grata; cual nos representamos acá en la tierra la armonía de los coros angélicos. No tememos confesarlo; Moriaiii como actor y como cantante nos ha resuelto el
problema de que la música tiene el poder de representar los afectos y las pasiones, con tanta fuerza como
el verso. El final de esta ópera, escrito espresamente
para ese tenor, no se comprende sin verlo ; seria inútil que quisiéramos describir las agonías de Genaro,
cuando se acerca el último instante de su vida, y las
ansias del mismo cuando el veneno va devorando la
economía animal. Preciso es oirle decir Madre mia,
mezclando la voz de pecho con la de cabeza , para
comprender el acento y el estertor del moribundo.
Per moriré Moriani, dicen los italianos , y á fe que
La señora Tossi se presentó con algún miedo la
primer noche á causa de su indisposición y esto nos
impide juzgarla de una vez; ó sin apelación, que dijeran
en el foro. No podemos luuuos, sin embargo, de elogiar las grandes dotes que tiüiio como actriz, su mucho
conocimiento del teatro y sobretodo de la música. Su
voz no nos pareció de gran eslensiou; pero como esta
falta puede ser absoluta, ó hija del estado de su salud,
reservamos nuestro juicio para cuando la oigamos de
nuevo. Basta por ahora decir que silic lo quu canta,
como pocas tiples y que logró hacerse aplaudir particularmente al lado del coloso con quien cantaba. En la esci'iia linal de laópera, rivaliza dignamente con Mina ni, y
li angustia de Lucrecia, desencajada y aturdida, conmueve tanto , como la agonía do Genaro.
El Sr. Oller cantó bien su parle de, Duque de Ferrara , y únicauiAte le recomendamos, que, cuando
mueva los brazos lo haga con mas espresíon y menos
monotonía. Sabemos que nuestro compatriota el Sr.
Oller cantaba por primera vez en el teatro, y no nos
causan estrañeza esos defectos; pero creemos un deber
indicarlos, apremiándole para la enmienda.
La señorita de Bernardi, conocida ya del público
de Madrid y á quien daríamos gustosos carta de naturaleza , siquiera por el tiempo que lleva en España, estuvo felicísima , luciendo la voz clara y pastosa quu
trajo de Italia hace tres años, y de la cual hace hoy dia
lo que quiere y algo mas. El Sr. Salas se lubia encargado de un papel inferiora sus muchas y bueuas dotes,
por contribuir al buen éxito de la ópera; y lo hizo de
tal modo que mas de una vez lo vimos salir entre los
coros , para dirigirlos y robustecerlos.
Esta es nuestra opinión sobre la ópera , y esta ha
sido en general la de cuantos han asistido á sus representaciones. Vamos ahora á referir sucintamente, y
con la mayor delicadeza posible (cosa dilicil eu estos
casos) un iance^illo de crónica picaresca que ha sucedido de resultas de no haber dicho todos los críticos lo
que sentían respecto á Moriani y la Tossi. Y cuidado
Sres. que yo tengo razón y media para incomodarme
con los tales críticos, (y vuelva Vd, á subrayar, señor
cajista.) ¡Por carambola, y gracias á la fatal delicadeza
de el Sr. Pérez Calvo, que como dije á Vds. antes no ha
querido escribir esta quincena, he tenido yo que cargar con el mochuelo. Pues han de saber Vds. (y aviso
á los entes susceptibles por si alguna vez se pican con
el Laberinto) que de cuanto se escribe en este periódico yo soy el editor responsable : Esto es (clarito) : si
el autor de un artículo firmado no dice el porqué, de
lo que ha escrito, lo digo yo; y después de mi humilde persona, ni el propietario del periódico , ni nadie
tiene que ver en el asunto. Estamos, Sres. críticos?
Pues vamos al caso:
Y fue qu¿ la ópera se acabó á las once y media de
la noche, y al dia siguiente á las siete de la mañana se
repartían el Heraldo y el Globo, en los cuales se leían
dos parrafitos , que andando el tiempo han llegado á
soplarse (ellos entre ellos) el respetable nombre de jui•tos CRÍTICOS. (Y ahora ponga Vd. letra gorda, señoi
cajista). Decían en ambos que Moriani, estaba en su
"periodo de decadencia ; (apostaría yo que los critico
creyeron quesemoríade veras en elteatro). Los dos es
taban escritos para lo mismo; y si el uno hacia reir el
otro no hacia llorar. A todo esto, la ópera se cantaba
secunda vez , y las gentes andaban buscando empeños
para conseguir billetes, que ya no había. Repitióse l.i
Lucrrcia, y la Recistade Teniron, que por pensar con
sensatez , no pensaba como los susodichos críticos, les
dijo que era mala fé hablar asi d¿> un artista como MoPOR
riani. Pero la ligereza de mis señores eñiicot, produjo
otras y otras , hasta que por fin el señor Pérez Calvo
inmioso
«por su cuenta y riesgo» contó una cosa que tenia es
candalizados á cuantos la habían sabido. Y era que el
señor Moriani, y la señora Tossi, habian recibido los
citados periódicos , bajo un > obre grotesco , con encargo especial de leer los párrafos de los critico/ , en los
Cuatro toinos en 8 . e marquilla.
cuales se los insultaba sin ton ni son , y asi como á destajo y en comisión. El señor Pérez Calvo, con mas corazón que esperiencia de mundo, creyó que por su cuenEn esta obra , cuya popularidad ha alcanzado á la tercera edición , se propuso el autor describir la
ta y riesgo , podría decir ciertas cocas que á deberse vida, el carácter y la índole de la sociedad matritense; y bajo este aspecto es la única cbra original de su
decir de_ algún modo, asi y solo asi debe ser. De eseclase en la época actual. Los cuadros dramáticos en ella bosquejados , abrazan todas las clases de nuestro
articulo' resultaron comprometidas varías personas, y pueblo, trazan los diversos caracteres, y combinan las varias situaciones de su vida privada. La época en
una de ellas , respetable por varios títulos, fue la única
que'se diópor entendida.
AIUIMCIOS»
¡^M^LW^
Napoleón Morí*ni.
que lian sido escritos, la mas fecunda para nosotros en variaciones y trastornos , comprende lo suficiente
del antiguo aspecto de nuestra sociedad, para contrastar y hacer sensible la fisonomía de la actual.
Las demás hablaron de clase y de importancia social y de rebaja, y de lustre, y charolaron la cosa de un Desde la primer escena escrita en 1832, hasta la última publicada en 1842 , puede\er el lector nacer y
modo mas estraviado del buen camino, que los juicios desenvolverse las nuevas creencias, las distintas inclinaciones, necesidades y caprichos sociales; y en los
críticos sobre Moriani. Eso de las clases es una cosa cuadros á que dan lugar, en las formas y en el estilo propio de cada uno , advertirá también el grado de
tan ridicula en este bendito país, en donde cada quídam observación y de estudio que en ellos puso el autor, á medida que erecian las dimensiones y la importan(y subrayo) anida en la que le acomoda, que yo no locia de su tarea. Los elogios que ha merecido de la prensa nacional y estranjera, y el favor que la ha
entiendo. Había en Madrid (y vaya un cuento á lo filo- dispensado la opinión , son pruebas suQcientes de que hay verdad en la descripción , originalidad en la forsofo rancio) un marqués improvisado, que cuando no ma y halago en el estilo.
estaba su ama antigua yesposa moderna en casa, se saConsta
con multitud de láminas que
lía á jugar con sus ex-compañeros de librea al mus. Sucedió una vez estar echando una revancha , al venir representan las escenas principales y el retrato del autor. Véndese en la librería de D . Ignacio B i
del teatro la marquesa, y el juego, que iba siendo des- cuyo editor dispone una edición de lujo ilustrada.
favorable al marqués, se quedó empezado. Pusiéronse
a cenar los señores y el lacayo le decía al marqués.—
Mire usía que quieru seguir el juegu —Calla, bruto, no
ves que mi posición no es igual á la tuya?—Y logo
por qué saliste á la antesala , sino eras igual á mi?
Mientras ganabas , allí te estabas, agora que pudiste
« S I ÍTEMIGJIS
perder te eehas á correr.
•"' Y. aqui acaba la quincena, porque ya era hora,
rogando á cuantas personas tuviesen queja alguna vez
de mis inofensivos artículos, queno me contesten lo del
ex-lacayo , ó no'se vengan á encontrar conmigo en mi
Esta preciosa novela se publica en Málaga, en la imprenta de Martínez de Aguilar, calle del Marques.
camino. Si ¡os pájaros no descendieran nunca de las
Se vende en Madrid, en la librería de donlgnacioBoix, calle de Carretas, núm. 8, en donde se encuentran y*
alias regiones, para coger granos de trigo no caerían los tomos primero y segundo, al precio de l i rs. cada uno en rústica.
én la red del cazador. Vuelvo á repetir, aunque parezca)
pesado, que.yó n'odaré nunca al impresor de El Laberinto, mas cuida'd'os de los muchos que él tiene sobre sí; y
literarios y artísticos que ocurran sobre el mismo es don
«i atguno le viene á decir,—padre, que me toca Roque,
Antonio Flores, Director y Editor del LABERINTO.
yo le liaré responder: — Si te toca que fe loque.
TRADUCIDOS POR F. G. Y M. F.
Para evitar los retrasos queptiedan sufrir los artículos , remitidos, ó reclamaciones que pudieran dirigirse al LABERINTO, se udcierle al público que la úni•a persona autorizada para ventilar todos los negocios1*
UiBCCTCSTEniTOR, D. Antonio Flores.
IMPRESO EN LAS PRENSAS MECÁNICAS
»K U. ICNACItt B o i X ,
4* CaxíiVas, «.üi* 8 .
Blanca Marsillach representa mañana su obra dirigida a personas
ángel del hogar - Hemeroteca Digital

References: resolución 

resolución 
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Artículo 4

Artículo 5

Artículo 7
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