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Programa de educación ambiental de los trabajadores – PEAT – Proset Marine
Programa de educación ambiental de los trabajadores – PEAT
Publicado por: Acessoria em 7 de noviembre de 2017
Artículo creado por Priscila Vargas de Oliveira.
“La realización del Programa de Educación Ambiental de los Trabajadores es una medida mitigadora exigida por el licenciamiento ambiental federal, conducido por el IBAMA”.
Breve historia sobre el PEAT:
07/03/2008 – IBAMA aprueba el PEAT por medio del Oficio CGPEG / DILIC / IBAMA 217/08.
17/04/2009 – IEMA emite Oficio GCA (ACGE) 2513 aprobando el PEAT.
Objetivo General del PEAT: Promover la educación continuada de los trabajadores involucrados en las actividades de exploración y producción de petróleo y gas natural, la conciencia ambiental, fomentar las buenas prácticas ambientales y reforzar la importancia de la seguridad en el trabajo, a través de procesos educativos transdisciplinarios y de la reconversión de los saberes que involucran las temáticas de SMS del trabajador, estimulando el desarrollo del pensamiento y actitudes de autonomía de los sujetos de la acción educativa.
Objetivos Específicos: 1) Movilizar Dinamizadores; 2) Diagnosticar las reales necesidades de la práctica de los trabajadores en las áreas temáticas de SMS; 3) Sensibilizar a las gerencias y dinamizadores de los diferentes sectores y niveles jerárquicos de la empresa y sus contratadas; 4) Identificar potenciales dinamizadores para participar de manera activa en la formación y divulgación de los conceptos y conocimientos en Educación Ambiental involucrando las temáticas de SMS; 5) Formar dinamizadores sensibles y capaces de difundir conceptos y conocimientos en las áreas de SMS para toda la fuerza de trabajo; 6) Implementar iniciativas educativas en las áreas de SMS, agregándolas a este Programa; 7) Elaborar, de forma participativa directa e indirecta, instrumentos de formación, información y comunicación que subsidien el conjunto de acciones educativas en las áreas de SMS, junto a la fuerza de trabajo con la explotación de petróleo y gas.
Este programa de educación ambiental de los trabajadores apunta a la atención de los siguientes requisitos de licenciamiento ambiental establecidos por el CGPEG / IBAMA:
Artículo 225 de la Constitución Brasileña – “Todos tienen derecho al medio ambiente ecológicamente equilibrado, bien de uso común del pueblo y esencial a la sana calidad de vida, imponiéndose al poder público ya la colectividad el deber de defenderlo y preservarlo para las presentes y futuras generaciones “;
Resolución CONAMA 23/94 – Institue procedimientos específicos para el licenciamiento de actividades relacionadas a la explotación y la labranza de yacimientos de combustibles líquidos y gas natural;
Resolución CONAMA 237/97 – Dispone sobre la revisión y complementación de los procedimientos y criterios utilizados para el licenciamiento ambiental;
Lei nº 9.795/1999 – “Las empresas deben promover programas destinados a la capacitación de los trabajadores, buscando la mejora y control efectivo sobre el ambiente de trabajo, así como sobre las repercusiones del proceso productivo en el medio ambiente”.
En los PEAT se consideran los impactos sociales y ambientales de las actividades, integrados con los otros programas previstos en el Programa Básico Ambiental (PBA) y en el Programa de Control Ambiental (PCA) que compone las acciones de mitigación y compensación de los impactos generados.
Los PEAT necesitan procedimientos de evaluación permanente y continuada, con sistemas de monitoreo de las metas e indicadores de procesos y resultados, con seguimiento y evaluación del IBAMA. También deben observar las exigencias del documento Bases Técnicas para Elaboración de los Programas de Educación Ambiental en el Licenciamiento Ambiental Federal.
LICENCIAMIENTO AMBIENTAL FEDERAL DE PETRÓLEO Y GAS
El Licenciamiento Ambiental Federal de las actividades marítimas de Exploración y Producción de Petróleo y Gas es conducido por la Coordinación General de Petróleo y Gas (CGPEG) del Directorio de Licenciamiento Ambiental (DILIC) del IBAMA.
Hay tres etapas principales de la cadena de emprendimientos marítimos de la industria petrolera, que son ambientalmente licenciados por la CGPEG. Cada una de estas etapas presenta características e impactos ambientales específicos y se licencian por separado. Son ellas: 1) Actividad de Investigación Sísmica Marítima; 2) Actividad de perforación de pozos exploratorios; y 3) Actividad de Producción y Flujo de Petróleo y Gas Natural.
En los últimos años, la CGPEG viene desarrollando iniciativas para la estandarización de procedimientos de análisis de estudios e informes ambientales, así como el mejoramiento del seguimiento de la implementación de las medidas mitigadoras de los impactos ambientales, exigidas para la concesión de licencias. En este contexto, se publicó la nota técnica CGPEG / DILIC / IBAMA n ° 08/08, titulada “Proyecto de Control de la Contaminación: Directrices para presentación, implementación y elaboración de informes, en los procesos de licenciamiento ambiental de los emprendimientos marítimos de exploración y producción de petroleo y Gas”. Esta nota técnica fue revisada y sustituida por la nota técnica CGPEG / DILIC / IBAMA n ° 01/11, la cual busca una divulgación más específica y enfocada en el ámbito del licenciamiento ambiental de las actividades offshore.
El Proyecto de Control de la Contaminación (PCP) configura una de las medidas mitigadoras de impactos ambientales exigidas como condicionante de licencia ambiental de los emprendimientos concernientes a las actividades pasibles de ser sometidas a proceso de licenciamiento ambiental en la CGPEG. Constituyen tales actividades: Investigación Sísmica; perforación; y Producción y Flujo. Los procedimientos adoptados apuntan a minimizar la contaminación proveniente de la generación de residuos a bordo, de su disposición en tierra, del descarte de desechos en el mar y de las emisiones atmosféricas.
La Figura 1 presenta, de forma resumida y esquemática, algunos elementos característicos de las actividades de Exploración y Producción (E & P) offshore que están asociados a la generación de residuos sólidos.
Figura 1 – Esquema de procesos que involucra la generación de residuos sólidos en actividades offshore.
Los residuos sólidos derivados de las actividades de E & P de petróleo y gas natural involucra más de una clase de residuos, conforme definidos en el Art. 13 de la Ley nº 12.305 / 2010. La Norma Técnica NBR-ABNT 10004/2004 establece la clasificación de residuos para el encuadramiento relativo a su peligrosidad, y define las siguientes clases:
Clase I – Residuos peligrosos: aquellos que presentan peligrosidad, o una de las características de inflamabilidad, corrosividad, reactividad, toxicidad y / o patogenicidad;
Clase IIA – Residuos no inertes y no peligrosos: aquellos que no entran dentro de la Clase I – Peligrosa o Clase IIB – Clasificaciones Inertes, de acuerdo con la norma. Los residuos de esta clase pueden tener propiedades tales como: biodegradabilidad, combustibilidad o solubilidad en agua;
Clase IIB – Residuos inertes y no peligrosos: cualquier residuo que, cuando se muestrea de forma representativa y se somete a un contacto dinámico y estático con agua desionizada a temperatura ambiente, no contiene ninguno de sus componentes solubilizados en concentraciones superiores a las normas de potabilidad de agua, excepto por apariencia, color, turbidez, dureza y sabor.
La nota técnica CGPEG / DILIC / IBAMA n ° 01/2011 prevé como formas de destino final de los residuos generados por la actividad de exploración y producción de petróleo y gas natural en los campos marinos: devolución al fabricante, reutilización, reciclado, reacondicionamiento, re-refinación, coprocesamiento, descontaminación, vertedero, vertedero industrial, incineración de tierras, planta de tratamiento, mezcla de residuos y compost.
La Tabla 1 presenta ejemplos de posibles formas de destino de los residuos, según la clasificación de peligrosidad de la ABNT.
Los residuos Clase I y Clase IIA se envían a una gama más amplia de formas de destino en términos absolutos cuando se comparan con los residuos Clase IIB.
Tabla 1 – Formas de destino de los totales de residuos, por clase.
La necesidad de Planes de Emergencia Individuales (PEI) en los procesos de licenciamiento ambiental de los emprendimientos marítimos de E & P de petróleo y gas natural fue definida en la Ley Federal Nº 9.966, de 28 de abril de 2000, que “Dispone sobre la prevención, el control y la fiscalización de la contaminación causada por el lanzamiento de aceite y otras sustancias nocivas o peligrosas en aguas bajo jurisdicción nacional y da otras medidas. El Art. 7, Cap. II de esta Ley establece que “Los puertos organizados, instalaciones portuarias y plataformas, así como sus instalaciones de apoyo, deberán disponer de planes de emergencia individuales para el combate a la contaminación por aceite y sustancias nocivas o peligrosas , los cuales serán sometidos a la aprobación del órgano ambiental competente.
Las directrices para la elaboración de dichos PEI fueron establecidas por la Resolución 293/01 del CONAMA – Consejo Nacional de Medio Ambiente, revisada y derogada por la Resolución CONAMA 398/08, hoy la base normativa para el asunto.
En caso de actividades en áreas ambientalmente sensibles, áreas con concentración de plataformas de un mismo emprendedor y áreas de nuevas fronteras, se requerirá un sistema de detección y monitoreo integrado de aceite en el mar instalado en las embarcaciones dedicadas. Para PEI de nuevos emprendimientos ubicados en áreas sensibles, serán requeridos de inmediato recolectores (skimmers) con thruster. Las embarcaciones también deberán contar con barreras de contención y barreras absorbentes para ayudar a las operaciones de recogida. En el caso de que la barrera utilizada necesite sopladores, deberán asignarse al menos dos sopladores en la embarcación.
SOSTENIBILIDAD EN LA INDUSTRIA PETROLÍFERA
El término “sostenible” proviene del latín sostenare (sostener, defender, favorecer, apoyar, conservar, cuidar).
La definición más aceptada para el desarrollo sostenible es “suprimir las necesidades de la generación presente sin afectar a la posibilidad de las generaciones futuras de suplir las suyas.” Esta definición surgió en la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, creada por las Naciones Unidas para discutir y proponer medios armonizar dos objetivos: el desarrollo económico y la conservación ambiental.
La búsqueda por el desarrollo sostenible en la industria del petróleo puede ser ejemplificada por el trabajo liderado por IPIECA / BASD 2012 durante Río + 20 para diseminar que el sector de O & G busca una industria competitiva, socialmente responsable, ética y sustentable. Este concepto se refleja en fragmentos del mensaje de IPIECA / BASD 2012 *: “El desarrollo sostenible es una visión compartida por muchas partes, que exigen hoy acciones a largo plazo”, y “La industria del petróleo y el gas es un socio integral visión, proveyendo energía para alimentar el crecimiento económico considerando continuamente sus impactos ambientales y sociales. “El concepto se refuerza también a través de los tres compromisos descritos en este mismo mensaje:” Para satisfacer las necesidades actuales de energía global, la industria del petróleo y el gas se ha comprometido a proporcionar energía, a través de operaciones seguras, confiables y eficientes y que sean medioambiental y socialmente responsables; la industria de petróleo y gas está comprometida en encontrar, producir y suministrar petróleo y gas que contribuyan al desarrollo económico y social a nivel mundial y la industria del petróleo y el gas está comprometida con la evolución de más fuentes de energía sostenibles para hacer frente a los riesgos de los cambios climáticos y otros impactos ambientales y sociales ahora, y en las próximas décadas.
* BASD 2012: Acción Empresarial para el Desarrollo Sostenible 2012. Grupo coordinador oficial de las Naciones Unidas sobre Negocios e Industria para la Conferencia sobre el Desarrollo Sostenible (Río + 20). BASD 2012 es liderada por organizaciones internacionales como coalición temporal de organizaciones comprometidas con el desarrollo sostenible: 1) International Chamber of Commerce (ICC); 2) WBCSD y 3) Naciones Unidas Global Compact (UNGC), teniendo como colaborador representa la industria petrolera de la Global Oil & Gas Industry Association (IPIECA).
La cuestión de la sostenibilidad en la industria petrolera se hace tan presente en los últimos años, que la Global Reporting Initiative (GRI) publicó la versión G3.1, en 2011, una tercera generación de directrices para el informe en el GRI Sustainability Report, y que desarrolló directrices especificas para el sector de O & G en formato de suplemento al G3.1 (GRI Oil and Gas Sector Supplement). Esta versión aborda algunos temas considerados clave en el sector petrolero, entre los que se incluyen emisiones, efluentes y residuos.
Los residuos acumulan a un ritmo muy rápido y su generación se mantiene en niveles elevados, pero existen soluciones para gestionar los impactos generados con responsabilidad y sostenibilidad.
La Ley 12.305 / 2010 establece la Política Nacional de Residuos Sólidos – PNRS, disponiendo sobre sus principios, objetivos e instrumentos, así como sobre las directrices relativas a la gestión integrada y gestión de residuos sólidos, a las responsabilidades de los generadores y del poder público y instrumentos económicos aplicables.
Capítulo II, Art. 3, Inciso VII – Destinación final ambientalmente adecuada: destino de residuos que incluye la reutilización, el reciclaje, el compostaje, la recuperación y el aprovechamiento energético u otras destinaciones admitidas por los órganos competentes del Sisnama, el SNVS y el Vuestra, entre ellas la disposición final, observando normas operativas específicas para evitar daños o riesgos a la salud pública ya la seguridad ya minimizar los impactos ambientales adversos;
La generación de residuos sólidos en Brasil creció más del 26% en la última década (2005-2015), pero la gestión de los materiales descartados continúa presentando gran deficiencia. En 2016, el monto recolectado fue de 71,3 millones de toneladas, lo que registró un índice de cobertura de los servicios de recolección del 91% del volumen generado para el país, pequeño avance comparado al año 2015. Este dato evidencia que 7 millones de toneladas de residuos no fueron objeto de recolección y, consecuentemente, tuvieron destino inadecuado. De la cantidad total recolectada, 12,4 millones de toneladas todavía se depositan en basurales, la peor forma de destino posible y fuente diaria de contaminación ambiental, causante de diversos problemas de salud.
La disposición final de los residuos sólidos urbanos recogidos demostró empeoramiento comparado al índice del año anterior, del 58,7%, al 58,4%, o 41,7 millones de toneladas enviadas a rellenos sanitarios.
Gestión de residuos en las plataformas marítimas
El residuo más generado en las unidades offshore es el orgánico, que es triturado y arrojado al mar, según la determinación de la NORMA (Norma de la Autoridad Marítima) y Marpol 73/78 (Convención Internacional para Evitar la Contaminación del Mar). Los demás residuos son plásticos, metales, madera, aceite usado y papeles. Pilas, baterías, cristal, cartuchos de impresoras y residuos de servicios de salud son mucho menos significativos.
Cada tipo de residuo tiene un destino específico, según sus riesgos y características, atendiendo a la clasificación de peligrosidad establecida por la Norma ABNT / NBR 10.004: 2000 y el código de colores recomendado por la Resolución CONAMA 275/2001. Todos los residuos originados en unidades marítimas se envían en barcos de apoyo a la tierra, donde se envasan por separado. En general, estos residuos se destinan a reciclado, coprocesamiento, incineración o rellenos sanitarios. La trazabilidad es responsabilidad de la base de apoyo que encamina posteriormente a la empresa generadora y contratante, la documentación comprobatoria del destino final, así como las cantidades mensuales enviadas.
Según la información de la Dirección de Puertos y costas (DPC) de la Marina había, antes de la crisis, un total de 174 unidades (buques y plataformas) en el país. Una unidad marítima con una población media de 120 empleados genera anualmente 34 toneladas de residuos orgánicos, 9 toneladas de residuos comunes (no reciclables), 75 toneladas de plástico, 40,2 toneladas de metal, 13,8 toneladas de madera, 6 toneladas de residuos papel, 1 tonelada de vidrio, 14.300 litros de aceite usado. Pilas, baterías y cartuchos de impresoras totalizan aproximadamente 1 tonelada. Estos datos se basan en un promedio, siendo necesario considerar el tipo de actividad y la estacionalidad de cada operación. Multiplicando los valores por 174 unidades, se tienen números muy significativos que ratifican la necesidad de sistemas de gestión eficientes y actualizados.
La identificación de los diferentes tipos de residuos sigue a la Resolución CONAMA 275/2001 que establece el código de colores presentado en la Tabla 2.
Tabla 2 – Código de colores para la identificación de los diferentes tipos de residuos.
Azul Papel / Cartón
Negro Madeira
Naranja Residuos Peligrosos
Blanco Residuos de Servicios de Salud
Púrpura Residuos radiactivos
Marrón Residuos Orgánicos
Gris Residuo no pasible de reciclaje
Segregación y almacenamiento de residuos
Una cuestión muy importante es la correcta segregación en la unidad marítima. Normalmente, hay equipos entrenados que hacen la verificación de los residuos antes de colocarlos en los sacos para envío a tierra. Estos equipos son formados por empleados de nivel inferior jerárquico en la unidad, llamados “hombres de área”, pero cuando uno de esos empleados es promovido, es necesario entrenar a un nuevo miembro. Esta rotatividad dificulta la eficacia del sistema. Un equipo bien formado y con funciones específicas para cuidar de la gestión de residuos sólidos disminuiría el riesgo de envío de materiales acondicionados equivocadamente. Además, debe haber la concienciación de todos los colaboradores a bordo en cuanto a la reducción de la generación de residuos ya la segregación de residuos, ya que éstos deliberadamente acaban utilizando los colectores de modo equivocado.
La nota técnica CGPEG / DILIC / IBAMA 01/11 (ítem II.2) destaca la importancia de mantener esa prioridad de gestión de los residuos: 1) Generar el mínimo posible de residuos sólidos, efluentes líquidos y emisiones atmosféricas; 2) Reciclar el máximo posible de los residuos desembarcados; 3) proceder a la disposición final adecuada, es decir, de acuerdo con las normas legales vigentes, de todos los residuos desembarcados y no reciclados.
Además, la Política Nacional de Residuos Sólidos (Ley n ° 12.305 / 2010) preconiza objetivos de no generación, reducción, reutilización, reciclaje y tratamiento de los residuos, así como disposición final ambientalmente adecuada de los rechazos para la protección de la salud pública y de la calidad ambiental, y el estímulo a la adopción de patrones sostenibles de producción y consumo de bienes y servicios, entre otros.
En general, el almacenamiento de residuos sólidos peligrosos debe seguir la norma técnica de la ABNT / NBR 12.235: 1992. En casos especiales se adoptan métodos específicos. Como ejemplos, las lámparas fluorescentes quemadas, después de recogidas, se acondicionan sin peligro de romperse en cajas de madera especialmente dimensionadas para evitar que se rompen. Estas cajas deben ser señalizadas con el color naranja destinado a los residuos peligrosos, pues contienen vapor de mercurio en su interior. Las pilas y las baterías usadas se envasan en recipientes específicos de color naranja para residuos peligrosos y se almacenan de forma segregada, obedeciendo las recomendaciones definidas por los fabricantes. Las operaciones de manejo del residuo, cuando son necesarias, se realizan con equipos específicos de protección individual (EPI) o colectivos (EPC) recomendados para la actividad.
SEPARADOR DE AGUA Y ACEITE – SAO
En Brasil, el encuadramiento de los cuerpos de agua y el descarte de fluidos están regulados por la Resolución CONAMA 357/05. Los valores para control del Contenido de Aceites y grasas (TOG) para encuadramiento del agua producida a ser descartada en el mar, proveniente de plataformas marítimas de producción de petróleo, fueron definidos en el § 4 °, Artículo 43. Tal resolución fue modificada por la Resolución CONAMA 393 / 07 y posteriormente, por la Resolución CONAMA 430/11.
El agua producida se genera como subproducto de la producción de petróleo y gas durante el proceso de separación por el cual estos fluidos pasan (procesamiento primario) para que puedan transformarse en productos comerciales. Las alternativas usualmente adoptadas para su destino son el descarte, la inyección y el reuso. En todos los casos, hay necesidad de tratamiento específico para atender las demandas ambientales, operacionales o de la actividad productiva que la utilizará como insumo. Uno de los objetivos del tratamiento es la remoción de aceite, que puede estar presente en el agua bajo las formas libre, en emulsión (o emulsionada) y disuelto. Entre estas tres, el aceite en forma emulsionada es la que más preocupa, debido al elevado grado de dificultad para su remoción.
El petróleo es una sustancia extremadamente tóxica que puede acarrear en la muerte de las especies marinas tales como peces, aves marinas, focas, tortugas y leones marinos. Afecta también a las aves migratorias ya la población local que vive en el entorno de las zonas afectadas. Los impactos de la contaminación pueden alcanzar los diversos niveles de organización de los seres vivos desde el subcelular hasta el ecosistema.
El impacto ambiental es cualquier alteración, ventajosa o dañina, en el medio ambiente causada por determinada acción o actividad que afecte la calidad del suelo, agua, atmósfera (medio físico), de los ecosistemas, de la flora, o de la fauna (medio biótico) o de las actividades humanas como turismo, pesca o actividades culturales (medio socioeconómico).
La fuga de petróleo puede ocurrir en buques petroleros (por ejemplo: lanzamiento en el mar de agua utilizada para el lavado de tanques (depósitos) de petróleo de los buques), en las plataformas de extracción (por ejemplo, fugas en tuberías), equipos submarinos y en los oleoductos de distribución , causando daños enormes al medio ambiente.
Cuando ocurre el derrame / fuga en el mar, el aceite se queda en la superficie del agua, formando una densa capa. Esta imposibilita la penetración de los rayos solares, dificultando la fotosíntesis de varias especies de algas. En algunos casos, el aceite puede alcanzar las playas, dejándolas inapropiadas para los bañistas y contaminando extensas franjas de arena. En estos casos, todo el sector turístico de una región puede ser afectado, trayendo perjuicios económicos.
En cuanto a los manglares, el petróleo contamina y contamina el ecosistema, provocando la muerte de especies vegetales y animales. Como los manglares son áreas de procreación de determinadas especies animales, la reproducción de ellos también es gravemente afectada.
El aceite es una mezcla compuesta por diversas sustancias químicas tales como benceno, tolueno, etilbenceno y xileno (BTEX), naftalenos, fenantrenos y dibenzotiofenos (NFD), hidrocarburos poliaromáticos (HPA) y fenoles, y se clasifica según la Tabla 3. Aceites ligeros altamente tóxicos, debido a la presencia de mayores cantidades de compuestos aromáticos, mientras que los aceites pesados ​​y más densos son pocos tóxicos, pero causan impacto físico de recubrimiento.
Tabla 3 – Clasificación de los tipos de aceite.
Grupo Densidad API Composición Mega Vida Persistencia
I < 0,8 > 45 Ligera ~ 24h 1 – 2 días
II 0,80 à 0,85 35 à 45 Ligera ~ 24h 3 – 4 días
III 0,85 à 0,95 17,5 à 35 Pesado ~ 72h 5 – 7 días
IV > 0,95 < 17,5 Pesado ~ 168h > 7 días
Fuente: ITOPF – Disponible en http://www.itopf.com
La descontaminación de las aguas marinas es, en la mayoría de los casos, un proceso lento y de eficiencia parcial. Una vez ocurrido un desastre ambiental de este tipo, donde grandes cantidades de producto se lanzan en el mar, con un alto potencial de propagarse a través de las corrientes marítimas y corrientes de aire, es crucial que se adopten medidas adecuadas para minimizar posibles daños ambientales. Según Cantagallo (2007), la opción por el método a ser empleado se basa fuertemente en el tipo de ecosistema impactado, considerando sus características y sensibilidad. Se enlaza también al tipo de aceite derramado ya factores técnicos, tales como el costo de la operación, el acceso y el tipo de equipo que se puede utilizar.
Existen diversas técnicas y equipos para combatir, contener y recuperar un derrame de aceite en el mar, incluyendo en general métodos físicos y químicos, tales como barreras de contención y skimmers (equipo desarrollado para remover el aceite de la superficie del agua, utilizando discos giratorios y cuerdas absorbentes), dispersantes químicos, quema in-situ, bombeo, y mecanismos naturales como biodegradación / biorremediación. Los materiales absorbentes se utilizan solamente para la limpieza en la etapa final.
Debido a las dificultades en retirar el aceite del mar, muchas veces un derrame de aceite resulta en contaminación del área costera, generando mayor impacto ambiental y económico. Cuando esto ocurre, las estrategias de limpieza de estos ambientes costeros deben ser utilizadas. Según la literatura, las opciones más frecuentemente utilizadas en la limpieza de estos locales son: limpieza natural, remoción manual, uso de materiales absorbentes, bombeo al vacío, skimmers, chorreado con agua a diferentes presiones, chorreo con arena, corte de vegetación, situ, trincheras, remoción de sedimentos, biorremediación y productos dispersantes.
E-mail: contact@prosetmarine.com
Cell phone: +55 32 99194-6794
Cell phone: +55 32 98855-6796

References: Artículo 225

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 Artículo 43
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