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Sesiones de los Cuerpos Lejislativos de la República de Chile/1844/Sesión de la Cámara de Diputados, en 2 de setiembre de 1844 - Wikisource
Sesiones de los Cuerpos Lejislativos de la República de Chile/1844/Sesión de la Cámara de Diputados, en 2 de setiembre de 1844
SESION 34.ª EN 2 DE SETIEMBRE DE 1844
SUMARIO. —Nómina de los asistentes. —Aprobacion del acta precedente. —Cuenta. —Arreglo de la Comisaría de Marina. —Cortes de Apelaciones para Concepcion i la Serena. —Acta. —Anexo.
De un oficio con que el Senado remite un proyecto de lei que organiza la Comisaría de Marina.
Pedir un informe a la Comision de Guerra i Marina sobre el proyecto de lei que organiza la Comisaría de Marina. (V. sesion del 9).
Aprobar el artículo 1.° del proyecto de lei que exije Cortes de Apelaciones en Concepcion i la Serena. (V. sesiones del 30 de Agosto i 4 de Setiembre de 1844).
Se abrió a las ocho de la noche, con asistencia de los señores Arteaga, Cifuentes, Covarrúbias, Correa don Luis, Dávila, Donoso, Formas, Gandarillas, García de la Huerta, García Reyes, Irarrázaval, Lazcano, Lastarria, Larrain, Lastra, Leon, Lira, López, Montt, Necochea, Palazuelos, Palacios, Palma don Cipriano, Pérez, Pinto, Rosas, Sanfuentes, Seco, Tagle don José Agustin, Tagle don Ramon, Toro don José Antonio, Toro don Bernardo, Varas, Velásquez i Renjifo.
Despues de leida i aprobada con una modificacion el acta de la sesion anterior, se leyó tambien un oficio del Presidente del Senado en que comunica la aprobacion que ha obtenido en aquella Cámara el proyecto del Ejecutivo sobre arreglo de la comisaría de marina i se pasó a la comision de guerra i marina.
Despues de esto continuó la segunda discusion del artículo 1.° del proyecto de creacion de dos Cortes de Apelaciones i fué aprobado en los términos siguientes:
"Artículo primero. —Se establecerán dos Cortes de Apelaciones, una en Concepcion i otra en la Serena".
Quedaron en tabla los artículos subsiguientes del mismo proyecto i los demas asuntos ántes mencionados.
En este estado se levantó la sesion a las diez de la noche. —Pinto. —R. Renjifo.
Sesion en 2 de setiembre de 1844[1]
Asistieron los señores Arteaga, Cifuentes, Covarrúbias, Correa don Luis, Dávila, Donoso, Formas, Gardarillas, García de la Huerta, García Reyes, Irarrázaval, Lazcano, Lastarria, Larrain, Lastra, Leon, Lira, López, Montt, Necochea, Palacios, Palazuelos, Palma don Cipriano, Pérez, Pinto, Renjifo, Rosas, Sanfuentes, Seco, Tagle don José Agustin, Tagle don Ramon, Toro don Antonio, Toro don Bernardo, Varas i Velásquez.
Leída el acta de la ▼sesion anterior, tomó la palabra.
El señor ▼Palazuelos. —Es falso, señores, que el Presidente haya ▼suspendido la discusion por el motivo que indica el acta. No se ha faltado a la ▼regularidad ni al decoro de las discusiones. ¿Quién ha fallado? La ▼Cámara no ha calificado esta falta; i sólo a ella competía la calificacion.
En los términos en que está concebida el acta, se hace una ▼grave ofensa al ▼Diputado que a la sazon tenia la palabra. El señor Presidente cortó la discusion en esa sesion sin enunciar los motivos. La Cámara debe pues ahora decidir este asunto. La barra no tiene relacion alguna con la Cámara i las faltas de la barra no pueden ser imputadas a ninguno de los individuos que componen la Cámara. Si se habia faltado al decoro o a la marcha regular de las discusiones, el reglamento le indica la facultad de que goza en ese caso. Entre estas facultades del Presidente, el reglamento indica la de mantener el órden de la Sala i cuidar que se observe compostura i silencio. Bueno, que se guarde compostura i ¿qué falta de silencio ha habido? i si la ha habido, el Presidente ha podido dirijirse a ella, o comunicarle una órden para que no falte al decoro. ¿Por qué, pues, se atribuye a un Diputado una falta que no ha cometido?
No hai otra cosa en el ▼reglamento de la Sala con relacion a la facultad de que goza el señor Presidente para cortar ura sesion o para llamar al órden a un Diputado. Yo pido que la Cámara declare si el acta está o nó conforme a lo que pasó en la ▼sesion anterior. Al mismo tiempo pido que la Cámara declare si ha habido desórden. En esta parte yo me abande no al juicio de la Sala; protestando que si hago esto, es por el decoro de la misma Cámara; nada por mí, por mi persona. Me he entregado al martirio, diré así. Nada tengo que esperar; que sufrir, mucho; porque tengo un poco de coraje. Si la Cámara se cree ultrajada, yo pido que ella lo decida. El acta carece de exactitud i a la Cámara toca hacer una declaracion mui esplícita sobre el particular. Yo no he faltado.
El ▼Secretario. —La ▼redaccion del acta está confiada esclusivamente al Secretario. Constituido yo en este cargo, reconozco el deber que me impone esta redaccion. Sé que la redaccion del acta no puede ser otra cosa que la relacion de todos los hechos ocurridos en la sesion a que ella se refiere. Yo no he podido prescindir de hacer mencion de un hecho notable en el órden de las discusiones, porque dió lugar a la paralizacion de un proyecto que se hallaba sometido a la deliberacion de la Sala. Al tratar de este asunto, estudiosamente me he valido de las frases en que me pareció que resultaría ménos ofendido el amor propio del señor Diputado que acababa de dejar la palabra. Tuve el cuidado de no estampar en el acta siquiera el nombre del orador que se hallaba con la palabra cuando se cortó la discusion; i esto lo hice con el objeto de no dejar el menor motivo de reclamo sobre el documento que acaba de leerse. Tenga la Cámara presente que el artículo que se discutía era el primero del proyecto de lei sobre el establecimiento de ▼Cortes de Apelaciones de Concepcion i Coquimbo i que ese artículo, que estaba en segunda discusion, ya no podia tener tercera i que no habiéndolo decidido la Sala en esa sesion en que se trató de él, era necesario espresar el motivo por qué habia quedado suspenso. El motivo que da es el mismo que el Presidente dió en la sesion anterior cuando impuso a la barra o recomendó que guardase compostura i silencio durante los debates. Puede ser que el señor Diputado tenga motivo para hacer de este negocio una causa suya propia; pues que el mismo señor se hallaba con la palabra cuando se tocó la ▼campanilla. Pero no es el señor Diputado el que debe calificar esta inexactitud, es la Cámara; i la Cámara verá si de un modo ménos ofensivo se podia hacer mencion de un hecho que era necesario referir en el acta, pues que de lo contrario, se resintiria de inexactitud.
Si respecto a inexactitud puede ser ▼censurada el acta, seria mas bien porque no se le ha dado mas estension. Yo podia haber dicho: quedando el señor Palazuelos con la palabra; lo que daria a a conocer que era el señor Palazuelos el que habia obrado con irregularidad. El decir irregularidad, no es pintar el verdadero color ni el cuadro que representaba la Cámara en aquel momento.
Pude haber dicho: habia llegado la sesion a un estremo de risibilidad, i no habria impropiedad, porque ninguno dejó de reírse, pero esto me pareció mui ofensivo i creí conveniente suavizar la fuerza de esta espresion empleando la palabra▼ irregularidad. Podria haber espresado tambien los motivos por qué habia sido suspendida la ▼sesion.
Podria haber dicho que por haberse puesto el ▼Diputado que hablaba a contar un cuento en lugar de dar razones.
El señor Presidente, cuando suspendió la sesion fué porque no era ▼decoroso a la ▼Cámara, i así lo expuso cuando se dirijió a la barra.
Entre las atribuciones que el ▼reglamento confiere al señor Presidente, está la de dirijir a su arbitrio las sesiones, i yo no sé cómo no se comprende, en esta facultad la de ▼suspender esa sesion por el motivo espuesto. Esto es lo que ha hecho el señor Presidente, en uso de la facultad que la Cámara le ha conferido.
Sin embargo, no se crea que por un sentimiento de amor propio en conservar íntegra la redaccion del acta, dejaré de modificarla si la Cámara creyese que hai algo inexacto en ella. El voto de la Cámara será el que me obligue a reformarla; pero no basta que un señor Diputado diga que no es así. No es la primera ocasion, aunque podré lisonjearme de que no pasan de dos, en que he tenido que reformar el acta por pequeños olvidos; i del mismo modo estoi pronto a reformar la presente si la Cámara cree que hai algo ofensivo en ella.
El señor ▼Palazuelos. —Pido la palabra nada mas que para leer el artículo 68 del reglamento i hacer una breve observacion. Dice así:
(Lo leyó.)
"Ya se han visto los casos en que el señor Presidente puede interrumpir a un Diputado; mas el Diputado que tenia la palabra no fué interrumpido; no se le notó falta alguna que diese lugar a ello, i de consiguiente no pudo interrumpirlo. Pero el hecho es que fué interrumpido, i que esto le fué ofensivo; la Cámara mui bien lo sabe. El señor ▼Secretario acaba de decir que habria podido poner esto, esto otro; que la sesion habia llegado a hacerse risible i todos los acabados en ible, para decir que un mandarín asalariado encargado para redactar las actas de la Cámara puede constituirse en censor de un Diputado, i ponerle un parche en la frente. Quizas no ha visto claro el señor Diputado.
El ▼Secretario. —Reclamo el órden. El señor Diputado sea mas ▼medído en su lenguaje.
El señor ▼Palazuelos. —¡Estoi hablando!
El señor ▼Presidente. —Debe conservarse el respeto debido a la Cámara.
El señor ▼Palazuelos. —En todos los cuerpos deliberantes se habla con mucha ▼libertad. ¡No he de tener respeto! pero qué! ¿se me quiere enfrenar? ¿se me quiere poner una mordaza? De qué sirve ese artículo constitucional que asegura a los diputados la inviolabilidad en su asiento?
¿No hemos visto a ▼Mr. Brugan entretener a las ▼Cámaras francesas horas enteras con sus chistes i sus cuentos?
¿No hemos visto a un ▼Caning en el Parlamento ingles, refiriendo el siguiente cuento...
El ▼Secretario. —Al órden de la Sala no se puede contar cuentos.
El señor ▼Palazuelos. —Si se puede, señor.
Varios Diputados de la derecha. —Si, se puede; si, se puede.
El señor ▼Palazuelos. —¿Qué es esto? ¿Qué ▼sistema de opresion es éste nacido de la mesa? ¿I las conversaciones que diariamente oímos i nos fastidiamos? ¡cuántas veces no he salido yo para que pare la conversacion en la mesa, porque no se puede escuchar al orador! ¡reclamo el órden!
¡¡¡Ah!!! No seguiré, señor. La Cámara está demasiado ilustrada en la ▼historia contemporánea, en los usos de los parlamentos de Europa; en nuestros diarios vemos los insultos, las escenas escandalosas que pasan en estos cuerpos; i que pasan entre hombres dotados de grandes talentos i de gran interes por su pais. ¡I a un pobre hombre se le niega al derecho de poder hablar a su modo para servir a un pais adolorido, lacerado! ¡¡Oh!!... miserable! He dicho, señor.
El señor ▼Presidente. —Se va a consultar a la Sala sobre la inexactitud del acta.
El ▼Secretario. —Sobre si se reforma o no.
El señor ▼Arteaga. —¿Deberá consultarse sobre tabla? Parece que deberá pasar a Comision para considerarse con detencion.
El caso es grave.
El ▼Secretario. —Nunca se ha acostumbrado que las dudas ocurridas sobre el acta pasen a Comision.
El señor ▼Arteaga. —Yo hago indicacion. Si se me admite, o no bien; quedará desechada.
El señor ▼Presidente. —¿Se conforman los señores con esta indicacion? Unos dijeron que sí: otros, i esta fué la mayor parte, que nó.
El Secretario. —Como cuestion previa se va a consultar a la Sala sobre si se admite la indicacion del señor Arteaga.
El señor ▼Arteaga. —Retiro mi indicacion; parece que la opinion de la Cámara se ha manifestado de una manera bastante clara.
El señor ▼Donoso. —Yo lo hago desde luego, que se consulte si se debe pasar a comision.
El señor ▼Lastarria. —Los artículos 51, 55 i 56 del reglamento piden que la Sala decida esto sobre tabla.
Se consultó a la Sala, i resultó que no debia pasar a comision por 32 votos contra 2.
El ▼Secretario. —Se consultará si se aprueba o no este período del acta.
El señor ▼Lazcano. —La proposicion debe ser: si está conforme o no.
El señor ▼Arteaga. —Creo que se habia dicho antes: si se reformaba o no.
El ▼Secretario. —¿Está conforme?
El señor ▼Arteaga. —¿El señor Presidente manda que se fije esa proposicion?
El señor ▼Presidente. —Es la decisiva.
El señor ▼Arteaga. —Ah! mui bien; como al señor ▼Presidente corresponde fijar la proposicion.
El ▼Secretario. —Yo la he fijado, porque el señor Presidente la habia mandado fijar.
El señor ▼Arteaga. —Yo no digo nada contra Ud. señor.
—Se procedió a votacion; a pesar de haber 34 Diputados, sólo resultaron 22 votos, porque no estaba conforme i 6 porque lo estaba: a causa de haber salvado su voto cinco de los señores ▼Diputados; 4 porque no habian asistido a la sesion anterior; i el señor ▼Irarrázaval por no haber estado en la discusion de este asunto en la cual se habian hecho observaciones sobre el hecho acaecido en la ▼sesion anterior, i como no habia oido esas observaciones, no se creía en estado de poder votar. Sin embargo de esto manifestó que, a su juicio, el Presidente habia hecho mui bien en suspender la sesion en la noche anterior.
—Se hizo leer por el señor Toro un artículo del reglamento por el cual deben dar su voto todos los Diputados presentes.
Para allanar los embarazos que producía esta falta de votos, el señor ▼Larrain hizo indicacion para que en la aprobacion del acta bastase la mayoría de los miembros asistentes a la sesion a que ella se refiere: porque seria bien difícil que asistiesen a una sesion 29 Diputados de los que se habian hallado presentes en la anterior, i si se necesitase para la aprobacion del acta 29 votos, resultaría que nunca quizá se podria aprobar una acta.
El señor ▼Gandarillas. —Todas las noches, despues que el ▼Secretario lee el acta, pregunta el señor Presidente: ¿está conforme el acta? Todos responden que sí; i nadie se escusa para votar, ni dice que no estuvo presente en la sesion anterior. Si se introdujese aquella costumbre, mañana quizás se presentaría un caso como el presente, i la ▼Cámara se encontraría continuamente embarazada. Yo pido que todo el mundo vote.
El señor ▼Irarrázaval. —Ya he manifestado cuál habría sido mi opinion en un punto que considero mas delicado que el que ahora se promueve sobre la votacion. He dicho que por mi voto habria apoyado la conducta del señor Presidente; i si se ventilase diria las razones; no quiero esponerme a que se me llame al órden como debe hacerse con todo Diputado cuando viene a referir anécdotas, cuando...
El señor ▼Palazuelos. —Reclamo el órden señor.
El señor ▼Irarrázaval. —No sé quién lo reclama.
El señor ▼Palazuelos. —El Diputado Palazuelos.
El señor ▼Irarrázaval. —Me refiero a una indicacion que ha hecho un señor Diputado, no he hablado de nadie en particular.
El señor ▼Palazuelos. —Ya basta de jabonarle la cara al Diputado Palazuelos.
El señor Irarrázaval. —Cuando dice el artículo del ▼reglamento que se ha citado que deben dar su voto todos los Diputados que han estado en la Sala, no quiere que se verifique un imposible; porque de manera alguna puede referirse a los que no se hallan en estado de poder votar; por esto es que constantemente varios Diputados dicen: no voto señor porque no he concurrido a la sesion tal.
Sin embargo, si se quisiera que fuese absolutamente preciso que algunos de los Diputados que se han negado a votar lo hiciese, yo por mi parte no encuentro la menor dificultad, una vez que se reprodujesen las observaciones que se han hecho. Con respecto a los demas señores Diputados que se han escusado, seria imposible que diesen testimonio de un hecho que no han presenciado. Sean cuales fueren las razones del reglamento, creo que ni él, ni lei alguna, puede hacer que se verifique un imposible, como es que un hombre diga que ha visto lo que no ha podido ver. Por tanto, creo que es errada la intelijencia que se da al artículo del reglamento; i por lo que a mí respecta, oyendo las reflexiones que se han hecho, entónces podria dar mi voto.
El señor ▼Larrain. —Para concluir de una vez este asunto, pido que con la mayoría de los miembros que han asistido se puedan hacer reformas en el acta.
El señor ▼Palazuelos. —Pido que se declare que 22 diputados contra 6 de los asistentes en esa noche, han declarado no estar conformes a lo sucedido en ella, el último capítulo del acta.
El señor ▼Toro . —Se han hecho observaciones, señor, por el señor Diputado por Illapel sobre el artículo 87 del Reglamento. Yo creo que este artículo, aunque nunca haya estado en uso, no por eso deja de tener valor; porque la Cámara todavía no ha sancionado el que se haga de él un caso escepcional. Yo conozco que un Diputado que no ha asistido a la sesion a que se refiere el acta, no podrá de ningun modo votar; pero el señor Diputado por Ilapel, que estuvo en la sesion, que ha oído el discurso que ha dado lugar el párrafo del acta en votacion, con sólo la simple lectura del hecho, sabrá si el acta está o no conforme; me parece que bastará esto. Como no falta mas que un solo voto, este voto prestado decidiría ya un asunto tan molestoso i podríamos pasar a otro de mayor interes.
El Señor ▼Larrain. —Reprodujo su indicacion; a saber si para la aprobacion del acta hasta sólo la mayoría de los miembros que concurrieran a la sesion a que ella se refiere.
Despues de algunas esplicaciones se procedió o ▼votacion, i resultó aprobada esta indicacion por mayoría de 19 votos contra 15.
El señor ▼Secretario. —La votacion anterior sobre la exactitud en la redaccion del acta parece que no habrá necesidad de repetirla; porque si se repitiese daría el mismo resultado; es decir resultarían nuevamente 22 votos porque no está exacta, i 6 porque sí. Ahora falta que los señores ▼Diputados digan qué cosa de lo que se dice en el acta no ha sucedido; porque dice tratándose del artículo 1.°, llegó la discusion a un ▼estado de irregularidad que pareció indecoroso al señor Presidente, etc.
El señor ▼Irarrazaval. —El señor Presidente no se dirijió al señor Palazuelos ni a la barra; pido que se diga en el acta: "se ▼suspendió la ▼sesion porque el señor Presidente lo creyó conveniente". Tiene la facultad de suspenderla cuando lo crea conveniente; lo hizo esa noche, i con esto me parece que basta.
Fué admitida por la Cámara esta indicacion.
El ▼Secretario. —Continúa la discusion suspensa en la ▼sesion anterior sobre el artículo 1.° del ▼proyecto de establecimiento de las ▼Corte.
El señor ▼Palazuelos. —Tengo la palabra. En el estado de ajitacion en que me encuentro mui poco puedo decir mas en la materia; quien sabe si despues de haber pronunciado algunas palabras, me logre poner en camino para entrar en la materia, que considero mui grave para que pueda resolverse como se ha pensado. Decía, señor, la noche pasada que seria bueno dejar pendiente alguna cosa que sirviese de estímulo a los ▼jueces que hubiesen de nombrarse para desempeñar esas majistraturas, para que pudiéremos tener con el tiempo, mediante su comportacion, una prueba de la seguridad i conveniencia de mantenerlo. Yo no quisiera por una parte, señor, que se privase a las Cortes del derecho que realmente tienen, considerado el asunto en su primer punto de vista, de deshacer los agravios de los jueces de primera instancia. No he dejado de considerar tambien que muchos pleitos se suscitarán, i mui justos, i que los interesados no promueven por no tener los medios suficientes para sostener los ▼gastos de su secuela, principalmente cuando han de venir a la capital; pero he creido que esto podria obviarse fácilmente estableciendo un buen sistema de comunicaciones, i libertando de los derechos de postergar las sentencias de primera instancia.
A mas de esto es preciso considerar que del beneficio que podrian reportar las provincias distantes no participarían las de Valdivia i Chiloé.
Se ha dicho que hai comunicaciones regularmente establecidas entre las dos provincias de Valdivia i Chiloé con la provincia de Concepcion; i aunque parezca vergonzoso será preciso confesar la ignorancia en que nos hallamos de la situaciones topográficas en que están esas provincias; pues no tenemos una carta completa que nos guie, ni noticia topográfica del terreno. Careciendo de estos datos i de aquellos que podrian comunicarnos los ▼traficantes i los viajeros, que son tan raros, me es preciso confesar que por noticias que me han dado, los caminos son intraficables, así por los montes, como por los rios caudalosos que crecen de tal modo en el invierno que es del todo punto imposible pasar diputados por ellos. De todas maneras, no habiendo jénero alguno de proteccion, estando como deben estarlo, tan espuestas dichas comunicaciones viniendo por tierra, es claro que debían establecerse algunas por mar; pero no sé si estará en los intereses de estas provincias el costear estas comunicaciones, dígolo principalmente por Chiloé.
Ya es la tercera vez que he dicho que no tiene esta provincia otro medio circulante que su tabla de alerce. En un pais tan pobre ¿qué puede hacerse para poder entablar ese jénero de ▼comunicaciones tan costoso para dirijirse al centro o al lugar donde se estableciese esta Corte? Sabemos tambien que sin necesidad de hacer estos gastos hai comunicaciones entre Chiloé i Valparaiso: sabemos que tienen ahí sus corresponsales, sus ▼Diputados i otras muchas conecciones que el atractivo de los negocios de la capital les ha formado en ella; es pues evidente que tienen medios mas cómodos i seguros de traer aquí sus comunicaciones. Esto es por una parte.
Pero no es esto lo mas grave del asunto. Yo creo, señor, que no tenemos todos los elementos que se necesitan para conseguir el grande objeto, ese grande o pequeño objeto que nos proponemos con el establecimiento de las Cortes de Apelaciones.
Las Cortes, donde quiera que las haya, van desde luego a poner fin a los pleitos; no queda de sus providencias recurso alguno; van a ser aquellos tribunales los árbitros de los asuntos en aquellos lugares, i lo van a ser bajo el influjo de circunstancias talvez poco equitativas. Ya otra vez tuve el honor de decir a la Cámara que, a lo principal, por no decir a lo que únicamente hemos debido el estado presente de la ▼administracion de justicia en la República, es a la publicidad que se da a todos los procedimientos de los jueces, i a mas de eso, a la actividad que ha desplegado la opinion pública en el exámen prolijo de los procedimientos judiciales. En este exámen el agraviado por un juez, el que ha sido víctima de una injusticia, tiene al ménos los recursos de dar publicidad a los agravios i a las injusticias que hubiese podido cometer un tribunal.
Se ha hecho tan activa i laboriosa la opinion i al mismo tiempo ha crecido de tal modo la majestad de estos mismos tribunales en vista de un pueblo culto i delicado que los observa; están tan inmediatos al jefe del Gobierno de la República, que cuenta con tantos medios de poder hacer efectiva la responsabilidad de éstos i poder influir en su conducta, que a esto hemos debido, podré decir, el estado presente de nuestra administracion de justicia.
Estoi persuadido de que una de las que mas ha escandalizado a la ▼Cámara, ha sido el haber avanzado algunas proposiciones poco decorosas a la majistratura; pero ántes que yo ▼El Araucano, número 366 del año 41, dice: (Leyó).
Me acuerdo de un dicho agudo que oí decir a un ▼roto francés en la calle. Me acerqué por que hablaba mal de su pais i le dije ¿hombre, por qué habíais así? Ah Monsieur, me dijo: el hombre sólo raciocina con su estómago. Su miseria lo hacia hablar de este modo. ¿I cuál es el destino del sufrimiento? llevar al hombre a su destino. Si la lei no acude, en caso de desesperacion, con los remedios que puede aplicar a este mal, si no lo precave en todo lo que puede agravarse i aumentarse, es necesario poner algo de nuestra parte. Luego voi a deducir la consecuencia. Acerquemos estas Cortes a las provincias. Hoi mal que mal, el corto número de individuos que litigan, concluidas sus causas, vienen a la capital. Tribunales respetables, com puestos de personas que tienen esperiencia, envejecidos en el ejercicio, de una virtud calificada, conocen de esas causas. ¿Qué mayor garantía puede ofrecérseles? ¿conseguirán los individuos de esas provincias, aunque sea por medio de un pequeño mas gasto, el obtener seguramente justicia, el no verse injustamente despojados de su propiedad, el saber que en todo tiempo, en cualquiera circunstancia estarán asegurados su honor i su vida? ¿I deja de ser esta una ventaja mui preciosa? I en cambio de esto, ¿qué sucede estableciendo las Cortes en aquellas ▼provincias? que cada una de ellas se ha creido con una independencia absoluta; que cada una de ellas ha conseguido hacerse depositario del ▼poder judicial, porque aunque hai una ▼Corte Suprema de Justicia, como esta solo por una incidencia conoce de algunas causas; como todavía no ha llegado el caso de que haya una superintendencia de los tribunales i como seria difícil que aun cuando existiese, pudiera ejercerse en todas las provincias, es claro que la suma del poder judicial vendría a quedar en las provincias en que estuviesen estas Cortes. ¿I qué resultaría de esto, señor? Primeramente estas Cortes deberán tener cerca de sí un gran número de letrados, i no se olvide la Cámara, de que yo no me he olvidado del silojismo que he querido formar. Primeramente, he sentado esta proposicion, todos los trabajos del país conspiran al establecimiento de la paz en el interes de la ▼unidad nacional: es así (voi a proceder esta noche con mucha circunspeccion) que las ▼Cortes de Apelaciones destruyen esta unidad; luego son contrarias a la ▼Constitucion, nos arrebatan el beneficio de todos los trabajos anteriores. Este es el silojismo, me parece que es bien clarito.
Bien señor; ya se encuentran estas Cortes con la suma del poder judicial: primer robo, diré así; que se hace al poder judicial. Esto puede ser duro talvez para algunas partes de la República; pero si hoi lloran, mañana nos bendecirán.
Estas Cortes atraerán un gran número de letrados i de tinterillos i de otra multitud de ▼yerbas literarias que sólo pueden vivir en la carrera del foro i ya tendremos formada en cada una de las capitales de provincia una nube de jente de letras que por mui respetables que sean, i me honro de calificar como merecen a los jóvenes que cultivan la carrera del foro en mi pais, ya han dado repetidas muestras de honor, para que se crea que yo cometo la injusticia en las palabras que voi a derramar sobre la clase de hombres del foro: hablo de esta clase en jeneral, en la que forman escepciones los hombres de honor i de instruccion. Dejaré a un lado lo que ha dicho un americano; no diré tampoco lo que nuestros padres han dicho.
Entre las cosas que el sensato ▼Bernardo Díaz del Castillo refiere de las peticiones que hacia al Rei, le dice a S.M. que nos libre de ▼jentes de letras, para que no hagan introducir en los pueblos sencillos la desunion entre los hombres. Estas son las propensiones comunes de esa clase; pero tambien hai algunas escepciones i yo me creo una de ellas, parque cada cual es propenso a favorecerse.
Pero, señor, ese gran número de aspirantes, léjos de nosotros, sin alimentos para poder vivir de esta carrera ¿qué harán? ¿no serán ellos los promovedores, los ajentes de las pasiones que nazcan en esas provincias? ¿Qué servicios les habremos hecho con haber llevado este gran cardúmen que introducen en los ciudadanos las desaveniencias i discordias? ¿I será posible que en esto vayamos a convertir el sosiego de las provincias en cambio del pequeño costo con que en el dia concluyen sus pleitos?
¿Serán talvez estos mismos abogados los censores de los tribunales? I si estos tribunales se opusiesen a la obediencia del jefe de la provincia, cosa que si no sucede hoi sucederá mas tarde, pues me lo hace tener el estado de nuestras costumbres, ¿no seria este un mal mas lamentable? El Gobierno se lamenta en el día de la falta de hombres que puedan desempeñar las Intendencias de las provincias. I si estos jefes se combinasen con los tribunales para dar la última mano a la desgracia de esos pueblos, ¿no seria muí lamentable su suerte? Mal que mal, hoi el Tribunal de Cuentas juzga en las causas de hacienda i se desempeña con probidad i con talento en la aplicacion de la justicia i de la lei. ¿Qué no podrán hacer los grandes atractivos que produce la distancia i los que ofrecen estos pueblos por sí mismos, para poder enriquecerse a poca costa? ¿En nuestros dias, no se habla de algunos particulares que hacen grandes negocios, i sus enemigos dicen que están de acuerdo con los jueces? Pero esto, sea lo que sea, lo ve la Lejislatura, i no puede poner el remedio; i ¿qué remedio se podrá poner, cuando el lugar mismo les ofrece los recursos bastantes para ocultar las operaciones de los empleados?
Digo, pues, señor, que no habiendo una necesidad; que a mas de eso, siendo evidentemente pernocioso dar la menor herida a la Constitucion del pais; i a mas de eso, siendo una evidente inconsecuencía desperdiciar uno de los mayores sacrificios que han hecho nuestros mayores en favor del ▼progreso i cultura de nuestra patria, nos esponemos mucho, por lo ménos, con el establecimiento de estos tribunales; esta es la consecuencia que me parece mas razonable; nos esponemos, concediendo a las provincias la suma del poder judicial con que vamos a investirlas; i sobre todo, haciendo etensiva esta gracia a muchas a quienes, por ningun respecto les conviene: hablo de las provincias de Valdivia i Chiloé, para quienes no es de ninguna manera probada la conveniencia, i es evidente que seria perjudi cial hacerlas depender de otro Tribunal que del de Santiago.
El señor ▼Lira. —Naturalmente tímido o enemigo de pedir la palabra, he aguardado que al gunos compañeros manifiesten su dictámen, pero me ponen en el caso de hacer algunas observaciones a la ▼Cámara las objeciones que se han hecho sobre el proyecto en discusion.
↑ Esta sesion ha sido tomada de El Progreso, en 2 de Octubre de 1844, núm. 587. —(Nota del Recopilador).
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References: artículo 1
 artículo 1
 artículo 68
 artículo 87
 artículo 1
 artículo 1