Source: http://www.cidh.oas.org/countryrep/Cuba76sp/cap.1b.htm
Timestamp: 2017-10-21 12:23:05+00:00

Document:
Cuba 1976 - Capitulo Ib
4. Otros de los documentos que forman parte del caso arriba citado incluye una lista de presos políticos en distintos lugares de Cuba quienes se encontrarían en iguales condiciones que los de Guanajay. La lista es la siguiente:16
6. José Lauro Blanco M.
10. René Marcial Matos
14. Aroldo Hernández Luego
17. Juan de Dios Alfredo González Ruiz
24. Joaquín Caaying González
31. Raúl León Pérez
35. Alberto Alvarez de la Campa B.
43. Rafael Turino Ibañez
50. Ismael Valdez Gueinaga
54. Carlos Serret
55. René Sotolongo
59. Luis María Rodriguez Requeira
66. Rubén Pérez Ríos
68. Arístides Pérez Montañez
88. Zo Su González
100. Antonio de Jesús Cruz del Río
102. Antonio Cuesta
103. Angel D'fana
106. Enrique A. Revoredo
109. Alejandro Novo Alvarez
112. Celestino Manuel Palomo Copo
123. Apolonio Jorge Luis Santos Bermúdez Cambar
124. Delio R. Blanco Soto
127. Juan Florentino Cárdenas Rosello
137. Milagros Delgado Gonzáles
140. Ramón Norberto Fernández Velásquez
147. Fernando Fernández García
149. Eliodoro Pérez Lizano
157. Aracely Rodríguez San Román
166. Oscar Rodríguez Terrero
174. José A. Torres Farinas
175. Laureano Valdéz Gallardo
181. José Luis Teresa Alvarez
189. Gilberto Edigdio Fundora Alcazar
193. Juan García García
199. Luis González Marcilio
210. Gilberto Medero Polven
215. Rolando Basilio Morejón Guirado
216. Francisco Javier Navarrete Kindelan
221. Orlando Muñoz
222. Juana Lydia Corbonell
5. En un aparte de la reclamación de 16 de abril de 1974 se dice:17
... Nosotros, los presos políticos de la Cárcel de Boniato, en la Provincia de Oriente, Cuba, llevamos años confinados sin ver a nuestros familiares, sin poder recibir ni enviar cartas, encerrados peor que fieras rabiosas en celdas con ventanas herméticamente tapiadas con planchas de acero. Con un agujero en un rincón como única instalación sanitaria donde se acumulan los orines y excrementos haciendo el escaso aire de una fetidez casi irrespirable: sin sol, sin luz, en penumbras constantes, casi ciegos y con la más rigurosa prohibición de darnos asistencia médica de cualquier tipo o médicamente alguno, estamos siendo sometidos al más enajenante y despiadado plan de aniquilamiento físico y experimentación biológica que ha conocido el mundo occidental en toda su historia. Médicos rusos, checos y comunistas cubanos dirigen este Plan de Exterminio y Experimentación.
Nos vienen a pesar a las celdas, se nos observa, se evalúan nuestras reacciones, se nos altera el metabolismo con sustancias desconocidas incorporadas a los alimentos, a comidas, compuestas exclusivamente de macarrones, harina de maíz y arroz hervido, no alcanza las 200 calorías diarias. Meses enteros con ausencia completa de sal y luego semanas en que los alimentos están tan salados que casi no se pueden tragar. Estos bruscos cambios producen trastornos en el metabolismo, subida de la presión, problemas, renales, etc. Algunos se hinchan de forma monstruosa, son los llamados “edemas de hambre” que se producen por desnutrición. No somos hombres, somos espectros, esqueletos cubiertos de piel, guiñapos humanos. Estamos como aquellas fotos de los campos de concentración que espantaron al mundo. Si pudieran ustedes vernos también se espantarían, pero aquí nadie puede hacer fotos, esto es una cárcel comunista. Nuestra salud empeora por día. La polineuritis y la avitaminosis generalizada causan estragos entre nosotros, nos matan de manera lenta pero inexorable. Se confrontan problemas con los reflejos, con la coordinación, la falta de equilibrio; hay trastornos nerviosos y digestivos de todo tipo y se niega totalmente la asistencia médica. Los párpados están inflamados, enrojecidos, las encías sangrantes, los dientes descarnados, flojos, cayéndose. Las bocas y labios agrietados, llenos de llagas, el cuerpo lleno de pústulas oscuras, las ingles, genitales, pies y cuello invadidos por hongos, la piel escamosa, grisácea... y se niega totalmente la asistencia médica. El escorbuto ya produce en muchos de nosotros hemorragias por la nariz con sólo estornudar. Hay aquí ancianos, inválidos, cardíacos, tuberculosos, asmáticos a los cuales han despojado de sus aparatos y les niegan el líquido para sus ataques como un instrumento más de tortura. Ninguno de estos enfermos crónicos, ni nadie, hemos recibido atención médica de ninguna clase por más de dos años. El estado de desnutrición y depauperación, la anemia generalizada, nos mantiene a muchos en estado de postración total, sin fuerzas ya para mantenernos en pie. Aquí hemos sido golpeados de manera salvaje y brutal, se han destrozado cabezas, rostros y brazos a palos, a cabillazos, de forma sistemática, celda por celda.
6. En otro lugar de la propia reclamación se denuncia lo siguiente:18
José Luis Prado estuvo preso desde el 7 de enero de 1961 hasta el 6 de enero de 1970. Causa 461-64, condenado por el Tribunal Revolucionario No. 1 de La Habana, según consta en un documento expedido por el Tte. Agustín B. Alemán Purchena, Director del Penal de La Cabaña.
Estuvo en la Prisión de Isla de Pinos, en “5 y medio” de Pinar del Río y en La Cabaña, donde fue puesto en libertad al cumplir la sentencia. Así sintetiza su experiencia:
Me pusieron dos veces en confinamiento solitario. Tres meses en una fría celda en Isla de Pinos y 10 meses en “5 y medio” en Pinar del Río. Durante el segundo período se me mantuvo completamente desnudo porque rehusé vestir el uniforme azul de “rehabilitado” que me dieron los guardas, porque me negué a la llamada rehabilitación. En otra ocasión, desde marzo hasta diciembre de 1967, diez de nosotros fuimos confinados a una sola celda de seis por doce pies. Había sólo dos camas y teníamos que hacer turnos de dos horas para dormir. En una ocasión me mantuvieron 72 días sin poder bañarme ni asearme en forma alguna.
Fui golpeado muchas veces. Cada vez que se hacía una requisa nos golpeaban. Y en ocho ocasiones me golpearon hasta quedar inconsciente. Una vez me golpearon por negarme a dar el nombre del preso que tenía un pequeño radio escondido. Después de esa vez es que fui enviado al confinamiento solitario por tres meses. Fue en esa ocasión en que presencié el asesinato de Francisco Novales, un mes antes de que nos sacaran de Isla de Pinos.
Lo asesinaron sin un motivo específico que yo conociera. Me dijo que cuando vinieron por él, pensó que lo llevarían al fin a ver a su madre enferma. Le permitieron antes bañarse, vestirse y salir de su celda. Pero lo llevaron al calabozo donde yo estaba. Fue entonces que me dijo que pensaba ir a ver a su madre. No sabía por qué lo habían llevado allí. A la hora de estar conmigo entró un guardia con un bate de “base ball” y se dirigió hacia él. Francisco trató de escapar de la celda y huir del guardia. No sabía que había otro guardia escondido tras la puerta del calabozo esperándolo. Cuando emprendió a correr, el guardia le disparó la ráfaga a boca tocante. La sangre, y los pedazos de hígado e intestinos, quedaron esparcidos por el piso y las paredes del calabozo.
De la cárcel de “5 y medio” fui trasladado a La Cabaña, a una galera bajo el nivel del piso junto con otros cien presos más. Las paredes de estas galeras chorrean agua. Son extremadamente calurosas en verano y frías en invierno. Durante el invierno nos mantuvieron en calzoncillos tiritando, porque no nos permitieron ponernos el uniforme khaki de los no-rehabilitados. Querían obligarnos otra vez a ponernos el uniforme azul. Estuvimos en huelga de hambre en protesta durante 35 días.
Un año antes, tuvimos otra huelga de hambre que duró 20 días. En ella murió sin asistencia médica Camelo Cuadra.
7. En el Memorial de 24 de octubre de 1974, se dice:19
... En nuestra comparecencia del día 16 de abril, acompañamos nuestro informe-denuncia con una carta extraída clandestinamente de la Prisión de La Cabaña en La Habana en la cual se denunciaban crecientes irregularidades en el servicio de los escasos alimentos (macarrones hervidos y coles hervidas). El remitente relataba cómo los presos de una galera dejaban de comer un día para que pudieran tener las raciones completas los presos de otra galera. Algo traman contra nosotros, decían en la carta. Quieren obligarnos a declararnos en huelga de hambre como protesta, pero no iremos, añadían.
El 24 de junio, el Comandante Medardo Lemus, Jefe de Prisiones, ordenó que los presos “plantados”, es decir, los que no aceptan vestir el uniforme azul de los “rehabilitados” ni el trabajo forzoso que implica el adoctrinamiento marxista-leninista, por cuya razón están hace años en calzoncillos en las húmedas galeras de la bicentenaria fortaleza militar, vistieran el uniforme azul y salieran a comer con los presos comunes. Al negarse, el ya célebre Comandante (célebre por sus ascensos golpiza a golpiza y asesinato a asesinato) declaró en huelga de hambre a 44 prisioneros de los más reacios y les negó el servicio de los precarios alimentos, los confinó en la galera 12 y mandó a retirarles las medicinas a los enfermos, incluyendo los aparatos de respiración de los asmáticos y hasta las aspirinas.
El atropello se mantuvo hasta el 12 de agosto. Y terminó, posiblemente, por presiones internacionales movidas por la protesta masiva del exilio cubano. Salvo uno, el resto de los “plantados” soportaron la terrible medida represiva sin ceder en su actitud. Fue un combate heroico entre el coraje y la ignominia. Pero todo combate deja sus bajas. Y seis de los presos políticos resultaron víctimas de la polineuritis, a consecuencia de la falta de alimentos, y quedaron inválidos. Sólo un largo tratamiento fisioterapéutico y una alimentación adecuada harán que puedan caminar de nuevo. Ninguna de las dos cosas las están recibiendo. Los presos invalidados se llaman: Rolando de Vera Méndez, Oscar Rodríguez Terrero (Napoleoncito), Pedro Gallardo Batista, Fernando Gómez Fonseca, Israel Domínguez Rodríguez y Armando Valladares Pérez.
Otro grupo de presos “plantados” ha sido trasladado a una de las peores galeras subterráneas en La Cabaña. La situación en que se encuentran es intolerable. Cinco de ellos han sido mordidos por ratas.
Al finalizar la medida del ayuno forzoso, fueron visitados por un médico del Ministerio del Interior, un tal doctor Valdés que proclama que es comunista antes que todo; les dijo: “La Revolución tiene de vez en cuando que sacudir la mata para que caigan algunos capitalistas”.
8. En una comunicación de 11 de julio de 1974 se denuncia:20
Desde principios de junio 44 presos políticos cubanos están siendo castigados y privados de toda comida y asistencia médica en la celda número 12 en la prisión de La Cabaña en La Habana. Entre ellos se encuentra el periodista Pablo Castellanos quien está gravemente enfermo. Nosotros urgentemente pedimos la intervención de esa organización para evitar nuevas muertes en el encarcelamiento de políticos cubanos.
La Comisión, en cablegrama de 12 de julio de 1974, solicitó del Gobierno de Cuba la información correspondiente, transmitiéndole las partes pertinentes de la denuncia, conforme a los Artículos 42 y 44 del Reglamento. Este pedido de información fue reiterado el 9 de agosto del propio año, atendiendo el carácter urgente y grave de la queja. Nuevamente, en nota de 17 de diciembre de 1974, la Comisión insistió ante el Gobierno de Cuba sobre el envío de los datos necesarios para el examen de la denuncia, advirtiendo la fecha de vencimiento del plazo del Artículo 51 del Reglamento y la regla de presunción de verdad aplicable en el caso de que, agotado ese plazo, no se hubiere suministrado la información.
Agotado el trámite y en vista de la falta de respuesta del Gobierno de Cuba la Comisión, en su trigesimoquinto período de sesiones (mayo de 1975), aprobó una resolución sobre este caso (OEA/Ser.L/V/II.35 doc.5 de 29 de mayo de 1975).
La resolución, luego de exponer la situación de los 44 presos políticos objeto de la denuncia, señala que debido a la urgencia del caso se solicitó cablegráficamente del Gobierno de Cuba, el 12 de julio de 1974, la información correspondiente, habiendo reiterado el pedido el 9 de agosto siguiente, todo ello con base en el Artículo 9 de su Estatuto, observándose que, al momento de celebrarse el trigesimocuarto período de sesiones (octubre de 1974), dicho Gobierno seguía sin dar respuesta a la solicitud en cuestión, no obstante haberse vencido el plazo de 180 días establecido por el Artículo 51 de su Reglamento.
La Comisión también señala que no tiene objeto práctico hacer recomendaciones al actual Gobierno de Cuba, según se contempla en los Artículos 9, inciso b) y 9 (bis), inciso b), dado su sistemático silencio ante los pedidos de información formulados al mismo, si bien ello no obsta para exponer a la Asamblea General la calificación que le merecen los hechos denunciados.
La parte dispositiva aplica el Artículo 51 citado, dando por probados los hechos del caso, acordándose incluir la resolución en el informe anual a la Asamblea y haciendo saber que los hechos denunciados constituyen un caso grave y reiterado de violación de los derechos de justicia y de protección contra la detención arbitraria, consagrados en los Artículos VIII y XXV de la Declaración Americana.21
Esta resolución fue transmitida al Gobierno de Cuba con nota de 1º de junio de 1975.
16 Caso 1805, citado. Con respecto al trámite véase Capítulo I, A, No. 4, de este Informe.
17 Caso 1805, citado.
18 Caso 1805, citado. Con respecto al trámite véase el Capítulo I, A, No. 4 de este Informe.
19 Caso 1834, citado.
20 Caso 1847, en los archivos de la Comisión.
21 Ver texto completo de esta resolución en Anexo VII.

References: Artículo 51
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 Artículo 9
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