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ACTUACIÓN DE COLEGIO DE PROCURADORES. - PDF
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1 08 _ JUSTICIA
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3 301 ACTUACIÓN DE COLEGIO DE PROCURADORES. Se nos planteaba en esta queja (expte. 02/365/J) la falta de contestación por parte del Colegio de Procuradores de Pamplona a un escrito de denuncia presentado ante el mismo. En su escrito, quién formuló la queja indicaba cómo presentó un escrito ante dicho Colegio solicitando se actuase en relación con la falta de comunicación por parte de la Procuradora Sra. Dª. [...] de la sentencia dictada por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Navarra en el procedimiento nº -/01, sin que hasta la fecha de presentación del escrito de queja se le hubiese contestado al respecto ni facilitado copia de dicha Sentencia. Dirigido escrito a al Colegio de Procuradores de Pamplona para que informara sobre los motivos por los que no se había procedido a dar contestación a tal solicitud y, en su caso, las actuaciones que se hayan podido llevar al efecto, el Decano del mismo nos hacía saber la comunicación dirigida a quién formuló la queja en los siguientes términos: El de noviembre de 2002 tuvo entrada en este Colegio la denuncia presentada por ustedes. En Junta de Gobierno celebrada el día de diciembre, se acordó dar traslado de la Denuncia a la Procuradora Sra. [...] a fin de que en el plazo de 10 días presentara las oportunas alegaciones. Días más tarde se le dio traslado, y con fecha de enero de 2003 se recibieron en este Colegio las alegaciones aportadas por la Sra. [...] en defensa de sus intereses. Con fecha de febrero de 2003, en Junta de Gobierno, se acordó la practica de diligencias complementarias, las cuales están todavía sin cumplimentar. Le iremos informando oportunamente de la tramitación del expediente. Posteriormente se recibió un nuevo informe del Colegio de Procuradores de Pamplona con el siguiente contenido: Que en Junta de Gobierno celebrada con fecha de - de 2.003, se adopto el siguiente ACUERDO: A la vista de las Alegaciones presentadas así como de la prueba practicada y declaración jurada del Letrado D. [...], se acuerda: el archivo de la queja presentada contra la Procuradora Dª. [...] por considerar que el comportamiento profesional de la misma ha sido en todo momento correcto. Contra este Acuerdo cabe interponer recurso de Alzada ante el Consejo General de Procuradores en el plazo de un I N F O R M E A N U A L
4 302 mes desde su notificación a tenor de los dispuesto en el Art. 116 de los vigentes Estatutos. ANÁLISIS Conviene recordar en primer lugar que, respecto a la actuación de los diferentes Colegios Profesionales, las competencias de supervisión de esta Institución se limitan a la dimensión administrativa de estas corporaciones de derecho público. En este sentido nos encontramos con un acto emanado de la Junta de Gobierno del Colegio de Procuradores de Pamplona en el que deben de contenerse un mínimo de formalidades. Así observamos que se indica en el mismo el recurso que procede interponer caso de no estar de acuerdo con su contenido, pero, sin embargo, del traslado que se nos remite no se desprende una mínima motivación de la decisión final adoptada. Es por ello que consideramos que la respuesta obtenida del Colegio de Procuradores de Pamplona, en la que únicamente se comunica que la queja ha sido archivada por considerar que el comportamiento profesional de la misma ha sido en todo momento correcto resulta insuficiente para conocer las razones de tal decisión. Sobre este particular, conviene recordar que, en virtud del artículo 89 de la Ley 30/1992 de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, de aplicación a las corporaciones de derecho público en virtud de su art. 2, las resoluciones contendrán la decisión, que será motivada en los casos a que se refiere el art. 54 del mismo texto legal, y expresarán además los recursos que contra la misma procedan, órgano administrativo o judicial ante el que hubieran de presentarse y plazo para interponerlos. La no motivación del acuerdo citado impide que los interesados puedan rebatir las razones que fundamentan el archivo de la queja, dificultando por tanto la elaboración posterior del recurso de Alzada ante el Consejo General de Procuradores, además de constituir en sí misma un defecto formal de la misma resolución. Debe tenerse en cuenta que la motivación marca la diferencia entre lo discrecional y lo arbitrario, y ello porque si no hay motivación que la sostenga, el único apoyo de la decisión será la sola voluntad de quien la adopta, apoyo insuficiente, como es obvio, en un Estado de Derecho. Y, si bien la motivación exigible puede ser sucinta, si es suficientemente indicativa, lo que no cabe es que sea inexistente. JUSTICIA A la vista de todo lo anteriormente expuesto, consideramos que la Junta de Gobierno del Colegio de Procuradores debería haber fundamentado su acuerdo de archivar la queja presentada contra la procuradora Dª. [...], ya que la valoración, en la medida en que niega la existencia de cualquier responsabilidad respecto a dicha procuradora,
5 303 afecta directamente en los intereses legítimos de quienes se han sentido perjudicados. Por lo anteriormente expuesto, efectuamos RECOMENDACIÓN al Ilustre Colegio de Procuradores de Pamplona en el sentido de que las resoluciones que adopte en tal sentido contengan una adecuada motivación conforme a la normativa de aplicación, procediendo, caso de solicitarlo en tal sentido quién formuló la queja, al traslado del acuerdo de de febrero de 2003 con expresión sucinta de los motivos por los que se archiva la queja presentada. En la contestación dada por el Excmo. Sr. Decano se nos ponía de manifiesto la toma en consideración de la citada recomendación. No obstante lo anterior, en el mismo escrito se nos venía a manifestar también el desacuerdo con nuestro posicionamiento, al considerar dicho Colegio que, al no haber en el mismo indicios racionales de responsabilidad, procede sin más el archivo de la queja, indicándole al denunciante los recursos que le corresponden y ante quién, como así se ha hecho. A la vista de ello, nos pareció oportuno insistir ante dicho Decano en el tema referido a la motivación de las decisiones administrativas por cuanto, al margen de la cuestión de fondo, en la que no entrábamos en este caso, y al margen también de la mayor o menor consistencia de la reclamación que pueda presentarse en cada supuesto, la fundamentación de la decisión o resolución que se adopta está prevista precisamente como garantía de los derechos de quién se ve afectada por la misma. De lo contrario la buena práctica observada por ese Colegio de indicar los recursos que cabe interponer contra la decisión correspondiente, así como ante quien se deben de interponer, no constituiría sino una mera formalidad más que no desplegaría todos sus efectos al no verse acompañada de los motivos o razonamientos por los que se adopta tal decisión, motivos que, en última instancia, son los que permiten al afectado arbitrar sus medios de defensa y combatir adecuadamente tal decisión con ocasión de la formalización de los recursos procedentes. Así pues, consideramos que la práctica del Colegio se iba a acomodar a lo manifestado en la resolución que formulamos, y así se lo hicimos saber a su Decano, a la vista de lo cual procedimos a dar por finalizadas nuestras actuaciones en relación con este asunto. ACTUACIÓN DE COLEGIO DE ABOGADOS. En otro supuesto (02/372/J) el autor de la queja centraba la misma en el Laudo emitido por la Comisión de Honorarios del M.I. Colegio de Abogados de Pamplona, en relación a la cuestión suscitada sobre la I N F O R M E A N U A L
6 304 Minuta de Honorarios cursada por D. [...], como consecuencia de su intervención profesional en el Juicio de Menor Cuantía Nº [...] seguido ante el Juzgado de 1ª Instancia Nº 1 de Pamplona e incidente de ejecución de sentencia, promovido por Doña [...] frente al autor de la queja. Nos exponía en su escrito cómo el Laudo Arbitral, no le informaba sobre la posibilidad de recurrirlo, considerándolo así como una falta de garantía para su defensa. Al respecto trasladamos al citado Colegio y al autor de la queja nuestra posición en estos temas, en el sentido de que no podemos olvidar a estos efectos que, en cuanto al funcionamiento de los colegios de abogados y procuradores, las competencias de supervisión de la Defensora del Pueblo de Navarra se refieren a la dimensión administrativa de esas corporaciones de derecho público. Desde esta perspectiva las resoluciones de estas corporaciones deben de ajustarse a la ley 30/92, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, que establece en su artículo 58.2 el deber de motivar las decisiones, con sucinta referencia de hechos y fundamentos de derecho, así como la necesidad de que toda notificación contenga la expresión de los recursos que procedan, órgano ante el que hubieran de presentarse y plazo para interponerlos. A este respecto, la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo en Sentencia emitida el 22 de julio de 1986, contiene en sus fundamentos quinto y sexto que, lo que no es razonable es que el legislador haya previsto un sistema especial para zanjar este tipo de controversias, llevando la fórmula del arbitraje a manos de los Colegios Profesionales, sin dotar al sistema de un mínimo de garantías, como son los recursos. Porque el arbitraje no se ve libre de ellos, como nos revela la Ley Arbitrajes Privados de 22 de diciembre de 1953, al ofrecer un recurso de casación en los arbitrajes de derecho (art. 28) y un recurso de nulidad ante la Sala 1ª del Tribunal Supremo en los arbitrajes de equidad (art. 30). Si esto es así en el ámbito de los arbitrajes privados, con mayor motivo deben existir recursos en el arbitraje encomendado a los Colegios Profesionales, en cuanto éstas son, a la vez que los portavoces y representantes de sus afiliados, delegados de la Administración pública para el ejercicio de determinadas competencias. JUSTICIA Es por lo dicho por lo que, en la repetida Ley de los Colegios Profesionales, se le atribuye a los Consejos Generales, entre otros cometidos, el de resolver los recursos contra los actos de los Colegios (art. 9-1-e) y por lo que los actos de los Colegios sometidos al Derecho Administrativo ( y los de los Consejos Generales, naturalmente) serán recurribles ante la Jurisdicción de lo Contencioso (art. 8-1º). Teniendo en cuenta todo lo expuesto anteriormente, consideramos que el Colegio de abogados debería de informar en sus posteriores
7 305 notificaciones de las posibilidades de recursos existentes en cada caso. En este supuesto concreto, entendíamos que sería necesario volver a remitirle al interesado la notificación indicándole claramente las posibilidades de recursos ante esta clase de acuerdos para que así pueda ejercitar, si es su deseo, los recursos que procedan en tiempo y forma y no sean vulnerados los derechos que le concede el antes mencionado artículo 58.2 de la Ley 30/92, confirmado así también por reiterada Jurisprudencia. Por todo ello solicitamos información sobre los motivos por los que no se había procedido a indicar los recursos que procediesen y, en su caso, si se iba a subsanar dicho aspecto. Desde el Colegio de Abogados de Pamplona se remitió el correspondiente acuerdo de la Junta de Gobierno del mismo en el que, tras hacer referencia a la normativa que se considera de aplicación, se viene a concluir, en relación a la cuestión suscitada en la queja,... que un informe colegial, como es el laudo arbitral, contiene un dictamen pericial que no está sujeto, ni en su elaboración ni en su contenido, al Derecho Administrativo. Ello les llevó a considerar que... cualquier cuestión relativa a la consideración del laudo arbitral referido, dada su naturaleza contractual, podrá si es al caso, plantearse ante la jurisdicción ordinaria con todas las garantías para la defensa que ofrece nuestro ordenamiento jurídico. Por todo lo expuesto, no se realiza la mención a posibles recursos por cuanto un laudo arbitral no es un acto recurrible. Tras un detenido análisis del contenido de dicho informe, nos pareció necesario realizar algunas consideraciones. En los diferentes supuestos en que hemos tenido ocasión de analizar cuestiones referentes al funcionamiento de los colegios profesionales, en este caso, el M. I. Colegio de Abogados de Pamplona, hemos reiterado que las competencias de supervisión de la Institución de la Defensora del Pueblo de Navarra se refieren únicamente a la dimensión administrativa de esas corporaciones de derecho público, por lo que nuestra actuación en este sentido tiene que ir dirigida en estos casos a los aspectos relacionados con la información facilitada a los afectados o la motivación de sus decisiones. Dicho esto, debe tenerse en cuenta igualmente que, en lo que se refiere a la relación propiamente dicha entre cliente y abogado, no deja de constituir una relación entre particulares en la que éste último está sujeto en el ejercicio de su profesión a responsabilidad civil que, en su caso, puede exigirse acudiendo para ello ante los Juzgados y Tribunales de dicho orden jurisdiccional. En el caso planteado en este expediente de queja nos encontramos con una discrepancia en origen que trae consecuencia de la minuta I N F O R M E A N U A L
8 306 que el autor de la queja debe de satisfacer a un determinado abogado. Esta cuestión es posteriormente planteada por el interesado en este expediente ante la Junta del M.I. Colegio de Abogados de Pamplona, sometiéndose a su arbitraje, tal y como se refleja en el propio laudo que dicta la Comisión de Honorarios de dicho Colegio, que actúa en estos casos por delegación de la Junta de Gobierno. Centrándonos pues en la intervención del Colegio de Abogados de Pamplona, en los términos anteriormente expuestos, nos interesamos en un principio por los aspectos formales de la decisión adoptada por la Comisión de honorarios y, en concreto, por la falta de reflejo de las posibilidades de recursos existentes en cada caso. A la vista de la contestación dada por ese Colegio, la discusión que se plantea en este supuesto se centra en determinar si, la actuación que ahora analizamos, se encuentra o no sometida al derecho administrativo y, por tanto, si debe de ajustarse en materia de notificaciones a dicho régimen, con indicación en ese caso de los recursos procedentes contra tal decisión. La opinión del Colegio, a la vista de la contestación que se nos da es clara, un laudo arbitral, que lo considera como un dictamen pericial, no está sujeto, ni en su elaboración ni en su contenido, al derecho administrativo. De hecho se nos indica que el Consejo General de la Abogacía inadmite los recursos interpuestos contra estos laudos al no considerarlos actos administrativos ni, por tanto, actos recurribles. Sobre esta cuestión manifestamos, en primer lugar, que no existe una opinión unánime en la Jurisprudencia y que por ello caben interpretaciones distintas sobre la procedencia o no de tales recursos ante los órganos colegiales superiores. Basta el reflejo de la Sentencia que citábamos en nuestra solicitud de información y la que, a su vez, nos traslada ese Colegio para comprobar esta realidad. De hecho, en alguna otra sentencia de Tribunales Superiores de Justicia, y en concreto en su Sala de lo Contencioso-Administrativo pese a la tesis defendida por el Colegio en su informe sobre la naturaleza o régimen de estos actos, se ha analizado la intervención arbitral de los órganos colegiales de los Colegios de Abogados con ocasión del sometimiento voluntario a la decisión de la Junta del mismo y si era aplicable o no la Ley de Arbitraje a estos casos en que se dicta un laudo por parte de los mismos. JUSTICIA Este análisis parte de la previsión contenida en el art. 4, l) y n) del Real Decreto 658/2001, de 22 de junio, que aprueba el Estatuto General de la Abogacía, apartados que son reproducidos en el art. 2 de los propios Estatutos del M.I. Colegio de Abogados de Pamplona y que hacen referencia a la función de arbitraje entre abogados y clientes así como, dentro de ese ámbito, a la emisión de laudos sobre estas cuestiones, función que es atribuida por el artículo 53, apdo. t) del citado Real Decreto a la correspondiente Junta de Gobierno.
9 307 Estas actuaciones han venido a ser consideradas como una labor de mediación realizada por el Colegio Profesional, en concreto por su Junta de Gobierno, a voluntad y requerimiento por las propias partes de tal función colegial y fundamentalmente en materia de honorarios profesionales de letrados de competencia específica del Colegio, que presta conforme a sus Estatutos como un servicio más de solución de conflictos profesionales en ejercicio previo a la apertura de la vía jurisdiccional. Consideramos necesario referirnos a esta cuestión por cuanto en el escrito de queja se denunciaban igualmente una serie de defectos propios del arbitraje a que hace referencia la Ley de Arbitraje de 1988, como la designación de árbitros, etc. A este respecto, el análisis realizado a este tipo de actuaciones ha concluido precisando que no existe vacío normativo en los Estatutos colegiales en este punto, ni que haya que estar subsidiariamente respecto a estos extremos a lo dispuesto en la Ley de Arbitraje, ya que es indudable que quien decide las diferencias surgidas entre letrado y cliente sobre la adecuación de los honorarios profesionales es la Junta de Gobierno del Colegio -en este caso por delegación la Comisión de Honorarios del mismo- como órgano competente según sus Estatutos, siendo por tanto sus componentes los llamados competencialmente a decidir según voluntad de las propias partes de someterse a su criterio. Así pues, a diferencia de los arbitrajes regulados por la Ley de Arbitraje en que es absolutamente necesario componer la Junta Arbitral teniendo en cuenta las propuestas y voluntad de las partes, en los casos de intervención arbitral de los Colegios profesionales en asuntos de su propia competencia -como es este el caso- no es preciso ninguna designación acerca de quienes hayan de ser los árbitros, porque por su propia normativa y voluntad de las partes, es la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados -la Comisión de Honorarios por delegación- con su propia composición la llamada competencialmente a emitir el laudo arbitral. Sin perjuicio de lo anterior, que excluye este tipo de procedimientos de la regulación contenida en la Ley de Arbitraje, retomando el aspecto formal relativo al régimen de recursos y sobre su indicación o no en la resolución -laudo- que pone fin a los mismos, ya hemos hecho referencia a las diferentes interpretaciones que cabe realizar a este respecto. No obstante esta circunstancia, que desde luego no aporta seguridad jurídica a la solución que finalmente deba darse, creemos que una interpretación como la que realiza el Colegio en su informe, dotando de naturaleza contractual al laudo emitido, no es óbice para que en el mismo se indique la vía, plazo y forma de impugnación que proceda contra dicha decisión, bien en el ámbito del derecho administrativo caso de optar por tesis distinta, bien como indica en su informe ante la jurisdicción ordinaria. I N F O R M E A N U A L
10 308 Lo contrario supondría, aparte de una postura meramente formalista y excesivamente rígida en la función mediadora y garantista de ese Colegio, avocar a los interesados, en este caso a los particulares, a una verdadera situación de indefensión, ante la existencia de plazos preclusivos, por la confusión que puede surgir como consecuencia del régimen jurídico a que cabe acoger este tipo de decisiones y disparidad de procedimientos establecidos para la impugnación de minutas, máxime cuando se pueda dar el caso, como de hecho ocurrirá en bastantes ocasiones, en que estas personas no se vean asistidas en este tipo de actuaciones por profesionales del derecho. En el caso concreto que analizamos, esta falta de indicación de la vía impugnatoria que procediese contra la decisión adoptada por el Colegio de Abogados de Pamplona, ha podido situar al autor de la queja en esta posición, ya que se ha podido dar el caso del transcurso del plazo de que disponía para la impugnación de tal decisión, caso de estar disconforme con la misma, como de hecho significa, sin haber podido hacer uso de las vías de que disponía para combatirla. Por todo ello entendíamos que procedía efectuar SUGERENCIA al M.I. Colegio de Abogados de Pamplona en el sentido de que, en lo sucesivo, así como en el caso concreto que nos ocupa si así lo solicitase el interesado, las decisiones que en este tipo de procedimientos adopte, reflejen en su parte final la debida información sobre las posibilidades existentes para su impugnación, bien sea en el ámbito del derecho administrativo, bien ante la jurisdicción ordinaria. En la contestación recibida el Decano del citado Colegio nos manifestó que, como consecuencia del proceso seguido en el Juzgado de Primera Instancia nº 7 de Pamplona, con el número / -, mediante auto de de julio de 2003, se aprobó el acuerdo transaccional entre el autor de la queja y el abogado. Por lo que se refiere a la actuación general de dicho Colegio, se nos trasladaba la aceptación de la sugerencia efectuada y en este sentido se nos indicaba la intención del mismo de mejorar la información previa que reciben los particulares que hacen uso de estos procedimientos. EJECUCIÓN DE SENTENCIAS. En otro caso (expte. 02/220/J) se nos transmitía el retraso que se venía produciendo con ocasión de los autos que, con el número / -Juicio de Menor Cuantía sobre liquidación de sociedad de gananciales- se seguían en el Juzgado de Primera Instancia núm. 2 de Estella. JUSTICIA Quién formuló la queja nos informaba cómo, con fecha 19 de septiembre de dos mil, se interpuso por parte de la interesada Demanda de Ejecución Judicial de la Sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia núm. 2 de Estella en los autos de Juicio de Menor Cuantía sobre liquidación de sociedad de gananciales núm. /.
11 309 Hacía referencia igualmente a que la Demanda se presentó con anterioridad a la entrada en vigor de la Ley de Enjuiciamiento Civil de 2000, siendo de fecha de 25 de julio la primera Providencia que se dictó al respecto. En dicha Providencia, notificada el 27 de julio del mismo año, se declaraba disuelto el régimen económico matrimonial de la interesada y Don [...], requiriendo así que se acompañase propuesta de resolución de liquidación que incluyese el pago de las indemnizaciones y reintegros debidos a cada cónyuge y la división del remanente en la proporción correspondiente, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 810 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. En cumplimiento de la Providencia, se presentó Solicitud del Régimen Económico Matrimonial y petición de día y hora para la celebración de la preceptiva comparecencia tal y como prevé el artículo 810 de la LEC. A fecha de 10 de junio de 2002, no había recibido según la interesada, notificación alguna por parte del Juzgado de Primera Instancia número 2 de Estella. Dirigida la correspondiente solicitud al Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Navarra a fin de que nos informase sobre la cuestión planteada en la queja y puediese adoptar las resoluciones que considere oportunas para su atención, éste nos dio traslado de la información recabada del Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción de Estella. En la misma, tras efectuar una narración cronológica de los distintos pasos seguidos en el proceso, se viene a concluir que, de los mismos no se desprende retraso alguno en su tramitación sino, más bien, a que la representación procesal de la parte instante del procedimiento no había interesado al Juzgado nada en dicho sentido. Y en este sentido se hacía referencia a una Providencia dictada el respecto a la que no se cumplimenta el requerimiento efectuado hasta prácticamente un año después sin alegar razón justificada alguna cuando la autora de la queja es la que promueve el procedimiento de ejecución. Por todo ello, trasladamos a la autora de la queja la información que nos había sido facilitada al no apreciar que existiesen motivos para efectuar algún tipo de indicación al respecto. También en otro supuesto (expte. 03/83/J) se formuló una queja en relación al retraso en la ejecución de la sentencia dictada por el Juzgado de 1ª Instancia nº 3 de Pamplona en los autos que, con el número -/99-A -procedimiento menor cuantía-, se habían seguido en el mismo. En su escrito la autora de la queja nos exponía cómo esta situación le estaba causando importantes problemas económicos, máxime tenien- I N F O R M E A N U A L
12 310 do en cuenta que el proceso se inició en el año 1999, que el juicio quedó visto para sentencia el 6 de julio del año 2000, y que está se dictó el 9 de mayo de Además, según nos indicaba, en los primeros días del pasado mes de marzo, dentro del procedimiento de ejecución de títulos judiciales /2001 secc. C.1, solicitó a dicho Juzgado, de conformidad a lo proveído el 29 de enero último, la fijación de cantidad que el esposo debía de satisfacerle como resultado de la liquidación de la sociedad de conquistas. Solicitada información al Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Navarra sobre esta cuestión, por parte de éste se nos remitió el informe que la titular de dicho Juzgado había elaborado al respecto, dando igualmente traslado del mismo a la persona que formuló la queja por si tenía que hacer alguna observación al respecto. El propio Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Navarra nos informó posteriormente de que la interesada no había efectuado ningún tipo de alegación al respecto y que, por tanto, tal y como le fue comunicado a la misma, entendían que estaba conforme con la explicación ofrecida en dicho informe. Por nuestra parte, comunicamos igualmente estos extremos a la interesada por si tenía algo que manifestar al respecto, no efectuando tampoco objeción alguna, por lo que dimos por finalizadas nuestras actuaciones en relación con este asunto. JUSTICIA

References: artículo 89
 resolución 
 resolución 
 artículo 58
 artículo 58
 Real Decreto 
 artículo 53
 Real Decreto 
 resolución 
 resolución 
 artículo 810
 artículo 810