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Timestamp: 2019-11-17 13:15:09+00:00

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Abogados penalistas especialistas en defensa penal en juicio por robo con violencia e intimidación. Denuncia y Acusación Particular.
En este delito, el culpable de robo con violencia o intimidación en las personas será castigado con la pena de prisión de dos a cinco años, sin perjuicio de la que pudiera corresponder a los actos de violencia física que realizase. Esta modalidad de robo se da cuando se aprehenden cosas ajenas mediando violencia o intimidación en las personas
Índice. Abogados robo con violencia e intimidación
Robo con violencia o intimidación en el Código Penal
Juicio por robo con violencia o intimidación
SI se ha visto involucrado en un delito de robo con violencia e intimidación, póngase en contacto con nosotros para que podamos a la mayor brevedad posible ayudarle a defender sus derechos en sede judicial. La defensa de este tipo delictivo es una de nuestras especialidades
I. Robo con violencia o intimidación en el Código Penal
Establece el artículo 242.1 del Código Penal (en adelante CP), que "el culpable de robo con violencia o intimidación en las personas será castigado con la pena de prisión de dos a cinco años, sin perjuicio de la que pudiera corresponder a los actos de violencia física que realizase".
Como se puede deducir del tenor del referido precepto, esta modalidad de robo se da cuando se aprehenden cosas ajenas mediando violencia o intimidación en las personas.
A.- Hemos de entender por violencia aquellas acciones de ímpetu o fuerza realizadas sobre una persona para sortear su resistencia natural a la sustracción que caracteriza al robo. Dicha actuación, ha de ser de cierta entidad para que sea eficaz y ha de ejercerse sobre aquel que tiene la cosa o cosas objeto de aprehensión.
Se ha de significar, que para que haya violencia no necesariamente tienen que utilizarse armas u otra serie de instrumentos peligrosos ni tienen que causarse lesiones en el sujeto pasivo.
De hecho, si como resultado del empleo de violencia se llegara a lesionar al sujeto pasivo (por ejemplo la rotura de un brazo) además de estar ante un delito de robo con violencia o intimidación se estaría cometiendo otro delito que ya dependerá de la entidad de las lesiones causadas, de los medios utilizados para perpetrarlas, de la condición de la víctima, etc.
A modo de ejemplo, analizando la reciente STS (Sala 2ª) 103/2017 de 20 de Febrero, el justiciable terminó condenado como autor de un delito de robo con violencia con agravante de multirreincidencia y de un delito de lesiones.
La jurisprudencia, viene sosteniendo que la violencia requerida para hablar de robo es la propia y directa. Es admisible cualquier tipo de violencia siempre y cuando la misma sea el medio que permita la sustracción de las cosas ajenas.
B.- Por intimidación, hemos de entender el anuncio o conminación de un mal posible, grave e inmediato susceptible de causar temor al sujeto pasivo. No es necesario que se empleen objetos tales como armas dado que es admisible una mera intimidación verbal. Por otra parte, esta actuación habrá de revestir la entidad necesaria para doblegar a la víctima.
Cuando hablamos de intimidación, la misma puede revestir mayor o menor entidad en atención:
- La entidad o gravedad de los males con los que se amenaza al sujeto pasivo.
- La entidad del temor provocado al sujeto pasivo con el anuncio del mal.
- La forma de atemorizar al sujeto pasivo. No es lo mismo intimidación verbal o gestual que apuntar a la víctima con un arma de fuego.
A modo de ejemplo, intimidación sería utilizar las llamadas pistolas simuladas de imitación. Para la jurisprudencia, constituyen un medio idóneo para causar temor al sujeto pasivo.
En otro orden, atendiendo a las teorías más aceptadas por los diferentes operadores jurídicos, hemos de recordar que el presente delito se consuma con la posibilidad de disposición de las cosas sustraídas.
Se ha de significar que aunque la acción violenta o la intimidación sean posteriores a la aprehensión de las cosas ajenas, podemos seguir hablando de este tipo delictivo, en la medida que han sido necesarias para procurar la sustracción.
Llegados a este punto, de mano de nuestro día a día y de la jurisprudencia de nuestros tribunales podemos encontrar diversos ejemplos en materia. En primer lugar, se ha de significar que un mero empujón sin que se cause lesión o un forcejeo para robar un bolso o mochila ya es considerado violencia en las personas.
De la misma manera es considerado este tipo delictivo, un tirón de un bolso desde un vehículo, al igual que arrancar a una persona un collar de su cuello de un tirón
Por el contrario, se entiende que no estamos ante este tipo delictivo en aquellos casos en los que prevalece la habilidad del delincuente sobre el uso de la fuerza. A modo de ejemplo, la habilidad de un carterista para sustraer un monedero sin ser visto no constituye este delito. Estaremos en todo caso ante un supuesto de hurto.
II. Robo con violencia o intimidación agravado
Se hace preciso aludir a los apartados segundo y tercero del antes mencionado artículo 242 CP:
1) Cuando se cometa el robo "en casa habitada, edificio o local abiertos al público o en cualquiera de sus dependencias" la pena será de prisión de tres años y seis meses a cinco años (art. 242.2 CP).
Hemos de entender por casa habitada todo albergue que constituya morada de una o varias personas pese a que eventualmente se hallen ausentes de la misma cuando se perpetre el robo. Por otra parte, por dependencias hemos de entender los patios, garajes y demás departamentos o sitios cercados y contiguos al inmueble con el que forman una unidad física.
En lo que respecta a "casa habitada", podemos entender por tal los establecimientos hoteleros o de temporada e incluso las autocaravanas (SSTS de 28 de junio de 2001 o de 25 de enero de 2002).
El concepto "dependencias" ha sido objeto de un exhaustivo examen por parte de la jurisprudencia. Como sostiene, la STS (Sala 2ª) 972/2016 de 21 de Diciembre por dependencias de casa habitada hemos de entender "sus patios, garajes y demás departamentos o sitios cercados y contiguos al edificio y en comunicación interior con él, y con el cual formen una unidad física".
Para ejemplificar, un trastero ubicado en los sótanos con acceso por las escaleras comunes se considera dependencia de casa habitada (STS (Sala 2ª) de 11 de Noviembre de 1971) así como las azoteas o terrazas. En cambio, cuando se habla del portal no se considera dependencia sino casa habitada en sí (véase STS de 23 de Octubre de 1987).
La razón de ser de la presente agravación, se encuentra en el menoscabo del derecho a la intimidad personal o familiar (STS de 7 de abril de 1995). No obstante, otras resoluciones tales como la STS de 17 de Diciembre de 1973 mantenían que el fundamento de la agravación de casa habitada reside "en la mayor peligrosidad del agente que no vacila en realizar la sustracción en un inmueble en el que hay o puede haber moradores con los consiguientes riesgos y posibilidad de tener que afrontar la presencia y resistencia de éstos (...)" (como recuerda también la anteriormente mencionada STS 972/2016 de 21 de Diciembre).
2) Las penas previstas en los anteriores apartados, se impondrán en su mitad superior en aquellos casos en los que el sujeto activo "hiciere uso de armas u otros medios igualmente peligrosos, sea al cometer el delito o para proteger la huida, y cuando atacare a los que acudiesen en auxilio de la víctima o a los que le persiguieren" (art. 242.3 CP).
El fundamento de esta agravación reside en el riesgo creado para la vida o integridad derivado de la utilización de armas u otros instrumentos peligrosos. Parte de la doctrina, por otra parte, considera que no cabe aplicar la presente agravación en aquellos casos en los que el riesgo se concreta en un resultado lesivo.
Como puede observarse, el artículo 242.3 CP alude al uso de armas y otra serie de medios peligrosos:
Por arma, hemos de entender tanto armas de fuego como armas blancas. Como estableció la STS (Sala 2ª) 602/2016 de 7 de Julio "la utilización de armas blancas como instrumentos peligrosos integran el subtipo agravado del art. 242.3 del C. Penal (...)".
Por otra parte, por medios peligrosos hemos de entender todos aquellos capaces de menoscabar la vida o integridad física de las personas (un bate, un palo de golf, etc.).
En el presente apartado, hemos de incluir dada su capacidad intimidatoria las pistolas simuladas que parezcan reales (véase STS de 25 de Febrero de 1988), botellas de cristal, jeringuillas, cortaplumas y otros instrumentos punzantes, estacas, palos o garrotes (véase STS de 11 de Junio de 2004) e incluso los automóviles (STS de 11 de Abril de 2000).
En otro orden, por uso se ha de entender que en la consecución de la aprehensión, el sujeto activo utiliza armas u otros medios peligrosos. Ello, quiere decir que no se admite la mera tenencia de los mismos. No obstante, por ejemplo, si el sujeto activo tiene una pistola no tiene por qué dispararla para que pueda hablarse de robo agravado. Serviría para la concurrencia de la agravación que únicamente apuntara con ella a la víctima infundiéndole temor.
En último lugar, cabe mencionar un tipo atenuado de este delito previsto en el apartado cuarto del artículo 242 CP. En virtud del mismo, "en atención a la menor entidad de la violencia o intimidación ejercidas y valorando además las restantes circunstancias del hecho, podrá imponerse la pena inferior en grado a la prevista en los apartados anteriores".
Podemos encontrar múltiples consideraciones del Tribunal Supremo sobre este subtipo privilegiado. Por ejemplo, el Alto Tribunal en su STS (Sala 2ª) de 11 de Febrero de 2000 entendió que era erróneo considerar que si no concurría la agravación de uso de armas del artículo 242.3 CP necesariamente había de aplicarse la atenuación prevista en el apartado cuarto.
En otra resolución, en este caso la STS 34/2017 de 26 de Enero, la Sala recuerda que la aplicación de esta atenuación es potestad del órgano jurisdiccional en la medida que a este corresponde la labor de ponderar la concurrencia de los presupuestos que facultan para rebajar la pena.
Por último, cabría preguntarse: ¿Es compatible esta atenuación con el uso de armas al que se refiere el artículo 242.3 CP?. El Tribunal Supremo, en su STS 259/2017 de 6 de Abril, viene a entender que cabe la posibilidad aunque excepcionalmente. Ejemplifica con un caso en el que las amenazas del sujeto activo son únicamente verbales y sin concretar el mal que pretende causar acompañadas de la exhibición de un arma o medio peligroso.
III. Juicio por robo con violencia o intimidación
Al igual que vimos en el epígrafe relativo al robo con fuerza en las cosas, en caso de que contra usted se haya iniciado una investigación por la presunta comisión de este delito, debe tener en cuenta una serie de extremos:
Como puede observarse en el Código Penal, la mayoría de las penas no superan los cinco años de prisión. Únicamente con dicho dato, puede deducirse que el proceso podría sustanciarse bajo los trámites del juicio rápido.
No obstante, se han de cumplir otra serie de requisitos para que el proceso se celebre bajo la referida modalidad procedimental. El proceso habrá de iniciarse mediante atestado policial y el investigado deberá encontrarse a disposición del juzgado de guardia. Además habrá de concurrir alguna de las siguientes circunstancias:
- Que se trate de un delito flagrante.
- Que sea alguno de los delitos que la ley prevé (hurto y robo entre otros).
- Que la instrucción de los hechos se presuma sencilla.
Si concurren los requisitos mencionados es muy posible que el proceso se celebre por los cauces del enjuiciamiento rápido. Ha de saber que dicho procedimiento se caracteriza por su rapidez y sencillez y por la posibilidad de que termine ante el propio juzgado de guardia prestando la llamada conformidad privilegiada. No obstante, no existe obligación de conformarse en cuyo caso el proceso continuaría ante el Juzgado de lo Penal correspondiente.
Se ha de tener en cuenta, no obstante, que no necesariamente se sustanciará por los cauces del juicio rápido. Si no se cumplen los requisitos para el enjuiciamiento por dicha vía, el proceso se sustanciaría por el procedimiento abreviado (al estar ante penas inferiores a nueve años de privación de libertad).
Además, si el delito lo cometiera una persona mayor de catorce y menor de dieciocho años de edad, el enjuiciamiento correspondería al Juzgado de Menores.
En cualquier caso, en toda clase de procesos es fundamental encontrarse asistido por un abogado penalista de confianza que le ayude a defender sus derechos e intereses ante la justicia. Tanto para defensa penal en juicio como para acusación particular por delito de robo con violencia o intimidación, los profesionales de ABOGAPENAL, el equipo de abogados penalistas de Legalik Central de Servicios Jurídicos, nos ponemos a su disposición en cualquier punto de España. Contacte con nosotros a través del número de teléfono facilitado o bien cumplimentando el formulario adjunto y le ayudaremos a la mayor brevedad.

References: artículo 242
 artículo 242
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