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Timestamp: 2018-12-19 02:26:37+00:00

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LA VANGUARDIA Abre sus Informaciones con la Oposición del PP
Por Sin Pancarta - 17 de Octubre, 2005, 18:02, Categoría: Información en la Prensa
Me ha llamado la atención que la primera noticia, o el aspecto más destacado para el diario catalán, sobre la aprobación del "Estatut" es la petición del PP de convocar elecciones generales para que los españoles se pronuncien sobre la reforma catalana. No son los argumentos que avalan las hipotéticas bondades de esta "reforma", ni siquiera el acuerdo en si mismo, o la aprobación parlamentaria. El tema central es la oposición del PP ¿Con qué fines? ¿Provocar más asaltos e incendios a sus sedes? ¿Aislamiento? ¿Qué se les considere unos apestados socialmente hablando? Iremos dilucidando estas cuestiones en los próximos días.
EL PP PIDE ELECCIONES INMEDIATAS PARA QUE LOS ESPAÑOLES SE PRONUNCIEN SOBRE EL ESTATUT
Los populares exigen primero que se tramite el texto como una reforma constitucional
MADRID - La solución al Estatut aprobado por el Parlament son elecciones anticipadas en España. La conclusión es del PP, que ayer exigió al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, su convocatoria inmediata para dar oportunidad a los españoles de que se pronuncien sobre si están dispuestos a aceptar reformas como la del Estatut, que supone separarse de España.
La tesis del PP, expresada ayer por el secretario general de este partido, Ángel Acebes, tras consumarse la aprobación del Estatut, es que la responsabilidad de la situación que se crea con el nuevo Estatut y lo que eso supone para el futuro de España es única y exclusiva de Zapatero. Éste no incluía en el programa con el que se presentó a las elecciones generales una reforma constitucional del calado que supone la reforma estatutaria, ya que afecta al modelo de Estado. Por eso, subrayó Acebes, "todos los españoles deben ser consultados antes de que el Congreso adopte decisiones irreparables, como son la separación de España de una parte del territorio". Los españoles, insistió el número dos del PP, "tienen derecho a ser consultados".
Pero todavía queda un resquicio que haría que el PP no exigiera la convocatoria de elecciones: que la Mesa del Congreso - y ya se encargará de solicitarlo así el grupo popular- tramite el texto aprobado por el Parlament como una reforma constitucional y no como una reforma estatutaria.
La diferencia no es baladí. Los estatutos tienen la consideración de ley orgánica y, por lo tanto, necesitan ser aprobados por mayoría absoluta, con lo que los votos del PP no son necesarios. Por el contrario, la reforma constitucional requiere una mayoría reforzada, de tres quintos o dos tercios según los casos.
La petición se basa en que el PP considera que determinados artículos de la reforma del Estatut son, en realidad, reformas constitucionales, y entre ellos citan la inclusión del término nación,la ruptura de la unidad del Poder Judicial o el blindaje de competencias.
El PP ya esgrimió este argumento cuando se tramitó el plan Ibarretxe. Este grupo solicitó en la Cámara que se tramitara como reforma constitucional, lo que no fue aceptado por el PSOE. En aquella ocasión, los populares no llegaron a la petición de elecciones, porque los socialistas anunciaron de inmediato, a través del propio presidente Zapatero, que votarían en contra de la admisión a trámite del plan, pero en este caso los socialistas darán su apoyo a la tramitación de la reforma estatutaria de Catalunya. El PP no duda en equiparar la reforma del Estatut al plan Ibarretxe, e incluso Acebes considera que el texto del Parlament "es más preocupante que el plan Ibarretxe", porque a un contenido similar, "un proceso de secesión que busca la libre asociación con España", se suma el hecho de que el plan Ibarretxe "no venía impulsado por el presidente del Gobierno ni votado por el PSOE".
La situación creada es para el PP de "enorme gravedad", porque supone "una ruptura constitucional y la separación territorial de España". Además, según Acebes, representa "el fin de la igualdad entre los españoles", con lo que España se encuentra "en un momento de extrema gravedad por la asunción de riesgos innecesarios".
El análisis que hace el PP es muy negro: "Por primera vez en las páginas de nuestra historia asistimos a que un presidente del Gobierno ha azuzado a una comunidad autónoma para separarse de España". No sólo eso, sino que "rompe el espíritu constitucional que suponía que una parte de España no iba a imponer al resto su modelo".
LA VANGUARDIA: La Visión Catalana del 'Estatut
Por Sin Pancarta - 17 de Octubre, 2005, 17:55, Categoría: Información en la Prensa
Los políticos catalanes, con al excepción del PP, celebran el ‘acuerdo’ y manifiestan su alegría y esperanza.
MARAGALL AFIRMA QUE EL NUEVO ESTATUT ASPIRA A CAMBIAR ESPAÑA
El president está convencido de que el término ‘nación’ se aceptará
BARCELONA - "Yo personalmente soy, creo que en realidad, lo somos todos, unos enamorados de estas Españas. Tanto, que las queremos cambiar un poco. No nos inhibimos. Las queremos cambiar un poco. Es el gran reto, el gran reto económico y político que tenemos: cambiar el marco en el que estamos. No sólo hablar de nosotros y ellos. No, no. Nosotros somos ellos también. Y en la medida en que lo somos, queremos cambiar un poco esto a lo que pertenecemos". El president Maragall más denso - lo que, de acuerdo con la experiencia, indica que fue el más emotivo- cerró ayer el pleno en el que durante tres días ha debatido la reforma del Estatut d´Autonomia de Catalunya.
La intervención de ayer de Maragall sirvió para explicar dos cosas: la primera es que, en opinión del president, el nuevo Estatut es, o debería ser, el punto del que arranca el cambio de la España autonómica hacia la España federal. Un objetivo que, según confesó en su discurso, le aliviará el tedio cotidiano tras estos meses de agitadísima negociación: "Nos moriríamos de aburrimiento si no tuviésemos por delante el reto de convencer a España, de seducirla, como alguien ha dicho estos días".
En segundo lugar, la intervención de Maragall sirvió para demostrar que tras el pacto que le obliga a prolongar la legislatura como mínimo un año y medio, lo que le apetece al presidente de la Generalitat es pasar página y emplearse a fondo en lo que él definió como "la segunda parte del cuatrienio" - o sea, la legislatura-, en la que la percepción de la acción del Govern ha de ser diferente, "porque la que se tiene ahora no es adecuada con la realidad", afirmó.
Pero, fundamentalmente, en su intervención de ayer Maragall envió algunos mensajes a España ahora que ya está claro que no será él quien defenderá la proposición catalana ante el Congreso en el pleno del 22 de noviembre en el que se tomará en consideración la iniciativa catalana. El primero, que Catalunya es singular: "La mejor manera de ahogar la autonomía, el nacionalismo y el sentimiento de patria de Catalunya ha sido muchas veces tratar de reconocer que cada uno se llame como se quiera. Tratar de reconocer que cada uno tiene el derecho a hacer lo que quiera. No es esto lo que propone Catalunya". Porque, como señaló anteriormente, "por la vía de la multiplicación de las identidades lo que se está intentando es ahogar las diferencias. Y las diferencias existen".
Segundo mensaje: el deber constitucional de la solidaridad de Catalunya con el resto de las comunidades autónomas tiene un límite.
Nuestro concepto de equidad es "si tú me ayudas, yo te ayudo; y si no, no". "Nosotros - afirmó más adelante Maragall- hemos llegado al punto al que podíamos llegar. Y nosotros hemos conseguido que las otras autonomías, en este momento, estén mejor equipadas... y ya es el momento de decirles: volad solas, ha llegado el momento de que voléis solas".
Tercer y último mensaje: Maragall se mostró convencido de que el término nación incluido en el preámbulo del texto del nuevo Estatut sobrevivirá a la negociación en las Cortes. "Espero poder decir, y que el futuro me dé la razón, que se equivocan quienes piensan que el término nación decaerá. Porque se aceptará, porque nuestra propuesta se aceptará. Porque los que han de hacerlo y decirlo, lo diremos y lo haremos. Miren - concluyó-, la paz en Euskadi y el Estatut de Catalunya son las pruebas de fuego de la España de hoy. Y las ganaremos. Y nuestro pueblo lo celebrará". Maragall concluyó su intervención sin ningún mensaje conciliador a los socialistas españoles, que ven en el Estatut más defectos que virtudes. Pero de ello se encargaron ayer y anteayer los portavoces del PSC.
MAS HACE SUYO EL ESTATUT Y AGRADECE A MARAGALL QUE PERSEVERARA ANTE EL PSOE
El líder de CiU pide unidad para que "España no nos dé la espalda"
BARCELONA - Artur Mas dio ayer por cumplido el objetivo que perseguía con la aprobación del nuevo Estatut en Catalunya. Su discurso desde la tribuna para explicar el sí de CiU no dejó lugar a dudas, y más desde el momento en que Mas hizo suyo el nuevo Estatut diciendo que responde a "nuestro proyecto" y que cubre las aspiraciones de una generación de políticos catalanistas de la que se siente su representante. "Ha hablado Catalunya con voz alta y clara. Hemos fijado un referente, un horizonte nacional (...). Ahora tenemos que hacernos respetar", proclamó complacido. El líder de CiU pidió que los partidos catalanes se conjuren en Madrid para "reclamar que España no nos dé la espalda", porque "Catalunya no ha dado nunca la espalda a España".
A Mas se le veía henchido, pese a su insistencia en que éste era un Estatut fruto del "mérito compartido", en alusión a los partidos que le habían dado su apoyo. El juicio sobre la contribución de cada cual en este proceso lo juzgarán las urnas, vino a decir. "No ha ganado nadie. Ha ganado Catalunya", concluyó. En este contexto, el agradecimiento que Mas dedicó al president Pasqual Maragall adquirió una significado especial. Al president le reconoció un doble mérito: por un lado, el de haber conducido al PSC hacia la vía de la reforma del Estatut cuando estaba en la oposición; y por otro, el de haber mantenido como presidente de la Generalitat esa "apuesta" pese a que en Madrid ya no había un gobierno del PP, "que seguro diría que no", sino uno del PSOE, que "podía decir que sí". Era una manera sutil de agradecerle a Maragall haber reconducido el acuerdo hacia unas posiciones en las que CiU se siente cómoda pese a las presiones del PSOE.
Mas afirmó que ahora la principal responsabilidad de la negociación en Madrid recae en el PSC, que es quien más arriesga con este proyecto de Estatut. Al partido de los socialistas catalanes también le dio las gracias por estar dispuesto a "asumir esta responsabilidad, que no es fácil". "Era imprescindible, en este punto de unión, no sacrificar el referente de futuro y la ambición de Catalunya simplemente por lo que pudiera pasar en Madrid. Ya lo afrontaremos. Juntos lo defenderemos", añadió. Y pidió con vehemencia que los partidos catalanes actúen como un solo hombre en el trámite del Estatut en las Cortes de Madrid, porque, de lo contario, "si el proceso acabara mal, no saldrá nadie indemne".
Su discurso de ayer entroncó perfectamente con el que él mismo pronunció de forma solemne antes de su designación como sucesor de Jordi Pujol. Tanto es así que en algún momento se diría que utilizó expresiones casi idénticas a las de esa conferencia que le entronizó como sucesor en CiU: "Lo más importante que hemos hecho es fijar un horizonte nacional (...). Sabiendo dónde tenemos que ir, yo estoy absolutamente seguro que llegaremos. No sé si más pronto o más tarde, ojalá sea a la primera; esto es lo que intentaremos (...). Seguro que vendrán tiempos futuros, que serán sustituidos por otros objetivos, más ambiciosos". Estas palabras dejaban constancia de que el proyecto de Mas, que ayer él mismo identificó con el del proyecto de Estatut que acababa de aprobarse, no es una opción de ruptura con España y se construye sobre la base del "catalanismo de la mejor tradición", con el que se ha identificado Jordi Pujol. La bandera de la autodeterminación, apuntó, será la de otra generación.
CAROD SITÚA LA REFORMA COMO PARTE DE UN PROCESO GRADUAL HACIA LA INDEPENDENCIA
BARCELONA - El nuevo Estatut aprobado ayer por el Parlament representa para ERC tan sólo una etapa hacia el objetivo de la independencia de Catalunya. El presidente de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, expuso ayer ante el pleno del Parlament que acababa de aprobar la reforma que si el texto no es aceptado por las Cortes ahora, en unas circunstancias favorables, será imposible para siempre una relación amable entre España y Catalunya.
Al igual que en su día hizo el lehandakari Juan José Ibarretxe cuando defendió su proyecto soberanista en el Congreso de los Diputados, Carod consideró el Estatut aprobado ayer por el Parlament como "una mano tendida a España". "Un pacto - añadió- de voluntad real y sincera con el Estado".
Si ese ofrecimiento no es aceptado, prosiguió, "es que es imposible". "Si no nos quieren más que para pagar y llamarnos insolidarios, ¿qué hacemos, pues, todavía en España?". Carod mencionó a "esta España antipática" que considera que el Estatut no debería ni ser admitido a trámite. Si la reforma resulta rechazada, el líder independentista aseguró que "se deshará una ilusión colectiva, pero perderá también toda credibilidad el proyecto plural del que habla a menudo el presidente del Gobierno español".
Carod justificó la necesidad del Estatut por el bienestar, la calidad de vida, la modernización y la "continuidad nacional como pueblo en un Estado plural, en una Europa diversa, en un mundo globalizado".
El discurso de Carod tuvo también una profunda referencia a los aspectos identitarios del Estatut. Recordó que Pasqual Maragall "no es un presidente de una comunidad autónoma más". "Tenemos - observó- una historia nacional de regularidad institucional y, como la tenemos, la exhibimos".
El líder de Esquerra aprovechó su alocución para extender el ámbito de la nación catalana al "territorio de lengua catalana".
En una semblanza histórica, Carod reprodujo algunos de los comentarios de los parlamentarios catalanes de distinto signo político que defendieron en las Cortes el proyecto de Estatut del año 1931. Fueron referencias a Amadeu Hurtado, Manuel Carrasco i Formiguera, Umbert Torres, Joan Hostalrich y Rafael Campalans. Esa defensa no pudo evitar, según Carod, "un recorte formidable" del texto en Madrid.
Carod señaló que el Estatut "no es de derechas ni de izquierdas, sino de sentido común". Acabó el discurso con un "Visca la nació catalana, lliure, naturalment".
PIQUÉ VE EL TEXTO COMO UN INTENTO DE ALEJAR A CATALUNYA DE ESPAÑA
BARCELONA - Josep Piqué ve el nuevo Estatut como un "intento de alejar a Catalunya del resto de España", porque, en su opinión, el texto aprobado ayer por el Parlament no persigue la mejora de los intereses de los ciudadanos, sino que encubre "segundas intenciones", en la línea de alterar la Constitución y el espíritu de la transición. Éste fue uno de los argumentos con los que el presidente del PP en Catalunya justificó el rechazo de su partido al contenido del nuevo Estatut, convencido de que "la voluntad de distanciar a Catalunya de España" se entiende de los partidos que se proclaman independentistas y nacionalistas, en alusión a ERC y CiU, pero resulta incomprensible de otros que "comparten este juego", en clara referencia al PSC en general y a Pasqual Maragall en particular.
El ex ministro consideró también que el texto, además de ser inconstitucional, resulta intervencionista y ofensivo por establecer un modelo de sociedad que, a su juicio, no se corresponde con el que defiende la mayoría de ciudadanos de Catalunya, y por pretender hacer incompatible el doble sentimiento de catalán y español. Josep Piqué quiso rebajar, en suma, la euforia de las fuerzas políticas que habían dado su visto bueno al nuevo Estatut, a las que apeló a no "trasladar a la ciudadanía expectativas que después pueden verse frustradas", y que está convencido de que así será, durante el trámite en el Congreso".
SAURA PLANTEA EL TEXTO COMO UN RETO AL ESTADO DE MÁS AUTOGOBIERNO EN UN PROYECTO FEDERAL
BARCELONA - Joan Saura defendió ayer con entusiasmo el voto afirmativo de los diputados de ICV-EA al nuevo Estatut, "un sí esperanzado - destacó- y en mayúsculas, para abrir un proyecto de nueva etapa política e histórica en Catalunya". Saura calificó el texto aprobado como "de máximos", en tanto que "plantea al Gobierno central y a las Cortes un reto democrático: el reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado y el desarrollo real y a fondo del autogobierno en una perspectiva federal". Y destacó el avance que supone respecto a los derechos sociales y en otorgar un mayor autogobierno, que permite "dar respuesta a los retos de Catalunya".
En su doble condición de conseller de Relacions Institucionals y de presidente del grupo ICV-EA, Joan Saura inició su discurso con una larga lista de agradecimientos por el proceso estatutario, entre los que destacó desde el papel del Govern y los grupos hasta la labor histórica del PSUC. Además, señaló que, "posiblemente, si no se hubiera producido un cambio político en Catalunya, no habría Estatut", porque este fue un compromiso del tripartito. También consideró decisivo "el cambio político en Madrid".
En este capítulo, Saura se refirió a las aportaciones de las entidades y los ciudadanos a la reforma estatutaria, y pidió "un ejercicio de humildad" entre los políticos catalanes para admitir que el proceso ha sido "excesivamente largo" y "a menudo aparecía más lo que nos diferenciaba que lo que teníamos en común". Esta situación, a su juicio, "ha tapado el fin esencial del Estatut de que las personas vivan mejor". Sin embargo, destacó que "tenemos la oportunidad de girar la situación" y "rehacer los vínculos con la ciudadanía" mediante la explicación de que "este Estatut responde a la vida cotidiana de las personas". El conseller se refirió al próximo trámite en las Cortes al señalar que "con seguridad tendremos acusaciones de todo tipo", que hay que afrontar "con una batalla de ideas basada en una verdadera cultura federal". Y explicando que el Estatut "no es una amenaza". Para ello, pidió unidad a los partidos catalanes, una apuesta por la movilización ciudadana que apoye la negociación en Madrid y buscar complicidades en el Estado.
Así se Logró Aprobar el Texto según LA VANGUARDIA
Por Sin Pancarta - 17 de Octubre, 2005, 17:48, Categoría: Información en la Prensa
La culminación del ‘Estatut’ (léase despropósito) es narrada de la siguiente forma:
POR UN CÁLCULO, POR UNA COMA
Susana Quadrado y Francesc Bracero
El acuerdo del Estatut estuvo en un tris de frustrarse por sendas diferencias en financiación y educación
Barcelona - Artur Mas estuvo a punto de romper la negociación que CiU mantenía con el tripartito sobre la financiación un par de horas antes de que se formalizara el acuerdo. Ocurrió el jueves por la tarde en el Parlament, donde se desarrolló la última escena del larguísimo relato de intriga que acabó, como ya es conocido, con el pacto sobre el nuevo Estatut.
En la madrugada del miércoles al jueves, Francesc Homs se reunió con Ernest Maragall en casa de éste para analizar juntos la última propuesta de financiación, que el PSC conoció al día siguiente. Mas y su equipo estuvieron toda la mañana del jueves esperando una respuesta. Fue la peor. Los socialistas, que a mediodía reunieron a su ejecutiva, habían decidido que no aceptaban el modelo porque discrepaban fundamentalmente en dos aspectos: la cuota de retorno,en la que CiU insistía, y la llamada cuota de inicio,que debía servir para que la Generalitat se resarciera del mal funcionamiento de los sistemas de financiación vigentes.
Tras recibir aquel jarro de agua fría, una delegación del tripartito y otra de CiU se reunieron en los despachos del grupo nacionalista en el Parlament. Mientras tanto, llegaban noticias de Madrid de que el PSOE no quería el Estatut. Aquella reunión, rodeada por una gran expectativa, dio como resultado que, al salir, las dos partes estaban de acuerdo en que estaban en desacuerdo.
Tras aquel encuentro hubo otro tiempo de impasse en el que ambas partes se dedicaron a valorar en qué podían ceder y hasta dónde estaban dispuestos a aguantar para llegar al pacto. En los despachos de CiU, el equipo técnico de Artur Mas elaboró una propuesta para calcular la controvertida cuota de inicio.Mas estaba seguro de que sería asumible para los socialitas y que, en los despachos del PSC, no iban a rechazarla. Enviaron el papel y esperaron la respuesta. Llegó por teléfono. Al tripartito tampoco le gustaba.
Y en ese momento se produjo la crisis. Mas estuvo en un tris de arrojar la toalla, hasta el punto de que la dirección se llegó a plantear convocar una rueda de prensa para anunciar el no de CiU. Pero fue Artur Mas quien pidió calma. "Esperemos. Todavía se puede arreglar", les dijo. Y así fue. Tras aquella crisis, todo empezó a funcionar en el sentido contrario. Los nuevos mensajes cruzados a ambos lados del Parlament apuntaban al consenso que se fraguó pasadas las diez de la noche, cuando Mas acudió al despacho del president Maragall. El acuerdo no se cerró con el pacto sobre la financiación, sino que quedó en el aire a falta de resolver un nuevo frente - en el que Unió se hizo fuerte- sobre la laicidad de la escuela pública. Las posturas de principios sostenidas por Unió Democràtica, por una parte, y por ICV-EUiA, por otra, amenazaban con romper la mayoría que buscaban formar el tripartito y CiU para dar vía libre al Estatut. Era el segundo apartado del artículo 21, sobre los derechos y deberes en el ámbito de la educación. El texto reza: "Las madres y los padres tienen garantizado, de acuerdo con los principios establecidos por el artículo 37.4, el derecho que los asiste para que sus hijos e hijas reciban la formación religiosa y moral que vaya de acuerdo con sus convicciones en las escuelas de titularidad pública, en las que la enseñanza es laica". Esa última coma fue la clave.
La solución se impuso en una postrera reunión entre Maragall, Mas, Carod y Saura, pero se hizo de rogar. Saura no cedía. Carod recordó que en el Estatut de Baleares fue una coma la que resolvió un conflicto que también parecía irresoluble. La propuesta de Carod fue bien acogida por el tripartito. No tanto por Mas, quien les recordó que ese malabarismo sintáctico era algo así como hacer trampas. El líder de CiU entendió que era la mejor de las soluciones y que, sin ella, el Estatut no salía. Mas hizo como que no veía la coma que el tripartito metía con calzador y dio por bueno el texto. La modificación entró en el registro del Parlament con la coma escrita con bolígrafo sobre el texto ya mecanografiado.
EL PARLAMENT REMITE EL PROYECTO AL CONGRESO EL MIÉRCOLES E INICIA UN PROCESO QUE ACABARÁ EN JUNIO
José María Brunet y Josep Gisbert
Los tres diputados catalanes que defenderán la iniciativa serán nombrados el próximo jueves
MADRID / BARCELONA - El debate sobre el proyecto de Estatut se prolongará al menos hasta junio del 2006, según prevén todos los grupos. El texto tiene que pasar el doble filtro del Congreso y del Senado. La parte fundamental de la negociación discurrirá en la Comisión Constitucional del Congreso, que preside Alfonso Guerra. El miércoles, el presidente del Parlament, Ernest Benach, hará entrega del proyecto al presidente del Congreso de los Diputados, Manuel Marín.
El proceso que debe seguir el texto pone de manifiesto su naturaleza pactada entre el Parlament y las Cortes españolas. Lo demuestra, por ejemplo, el hecho de que, una vez admitido a trámite el proyecto, se abrirá un periodo de presentación de enmiendas cuya discusión corresponderá a una ponencia mixta, formada por una delegación del Parlament y otra de la Comisión Constitucional de la Cámara Baja.
Esta ponencia será el órgano parlamentario al que corresponderá el trabajo técnico y político más duro. Antes de eso, el primer momento solemne en la larga tramitación del proyecto será su presentación en el Congreso. Esta sesión parlamentaria podría tener lugar a comienzos de noviembre. La presentación correrá a cargo de una delegación del Parlament, que estará integrada por tres miembros. El próximo jueves se nombrarán esos diputados. Aunque todavía no hay ninguna conclusión, lo más probable es que sean los presidentes de los tres primeros grupos: Artur Mas (CiU), Manuela de Madre (PSC) y Josep LLuís Caord-Rovira (ERC). Parece descartada la fórmula de que sea Maragall quien defienda el proyecto.
El texto pasará con toda probabilidad este examen, que sólo supone la admisión a trámite. En teoría, este debate tendrá lugar en dos meses. La Mesa del Congreso establecerá un plazo de presentación de enmiendas que podrá ser ampliado. Ala hora de la verdad, esta fase se prolongará al doble o el triple, según todos los grupos parlamentarios.
Los textos serán analizados y votados separadamente por las delegaciones del Parlament y de las Cortes. Han de contar, pues, con el beneplácito de ambas partes. Es importante señalar que no se exige unanimidad en las votaciones, ya que basta la mayoría simple, que se obtiene mediante el procedimiento de voto ponderado.
Si al final no hay acuerdo entre las delegaciones parlamentarias, la Comisión Constitucional puede aprobar un texto por su cuenta y mandarlo al Congreso. El Parlament puede aceptar este dictamen o retirar el proyecto. Si éste llega al pleno y es aprobado, pasa al Senado. En la Cámara Alta se repite el proceso y, si se introducen enmiendas, el Congreso tiene que volver a pronunciarse. La votación definitiva en el Congreso implicará que el Estatut queda aprobado si lo apoya la mayoría absoluta de la Cámara.
Alrededor de 400 personas de la sociedad civil asistieron a la votación del nuevo texto catalán
BARCELONA - Las tribunas del Parlament vivieron ayer un lleno más propio de los grandes acontecimientos deportivos. Se hubiera podido colgar el cartel de no hay billetes. Pero no eran el Barça ni el Espanyol quienes luchaban por un título, sino que Catalunya estaba a punto de vivir un día histórico con la votación de su Estatut. Alrededor de 400 personas de diferentes ámbitos de la sociedad civil quisieron ver in situ - y algunos salir en la foto- ese momento. Y es que tras muchos meses de dimes y diretes, de discusiones por la financiación, por una coma más o menos, o por el concepto de nación; y es que tras dos días de maratonianas sesiones en el Parlament, de esfuerzos por conseguir un acuerdo, llegó el momento de oficializar el proyecto de reforma.
Entre los asistentes destacaban algunos de los nombres clave del catalanismo político de las últimas décadas, como el ex president de la Generalitat Jordi Pujol, los ex presidentes del Parlament Heribert Barrera y Joan Rigol. Otros de los asistentes fueron el alcalde de Barcelona, Joan Clos; los ex consellers convergentes Macià Alavedra y Xavier Trias; el presidente de la Diputación de Barcelona, Celestino Corbacho; la vicepresidenta del Congreso, Carme Chacón; el senador Carles Gasòliba, el diputado en el Congreso Joan Puigcercós, la esposa del president Maragall, Diana Garrigosa, o el presidente del Futbol Club Barcelona, Joan Laporta.
Tras el sí del hemiciclo al Estatut - con la excepción del voto de los diputados del PP- llegaron los abrazos, las felicitaciones y las fotos de rigor en los pasillos del Parlament.
Y en este ambiente de celebración - era momento de olvidar aunque sólo fuera por unos instantes meses de arduas negociaciones- no podían faltar el cava y los canapés.
Entre los más felices se encontraba Jordi Pujol, quien no dudó en felicitar frente a una nube de cámaras y ansiosos periodistas a Mas y Maragall por haber sacado adelante el nuevo texto catalán. "Es un día bonito, de alegría. Y... ¿por qué? Pues porque hubiera podido pasar una cosa fatal: que se hubiera aceptado un mal Estatut. Pero finalmente ha salido un buen Estatut", dijo un exultante Jordi Pujol, curtido en mil batallas, a quien el entusiasmo del momento no le hacía perder de vista el futuro político que se avecina: "Ahora hemos de empezar a pensar en lo de Madrid. Catalunya hoy está en muchos aspectos en una encrucijada".
LA VANGUARDIA: La Reación de los Políticos Nacionales
Por Sin Pancarta - 17 de Octubre, 2005, 17:40, Categoría: Información en la Prensa
La reacción en Madrid es detallada en el popular diario barcelonés.
TOQUE DE QUEDA EN EL PSOE, ZAFARRANCHO EN EL PP
Zapatero escribió de su puño y letra la declaración que leyó la vicepresidenta Fernández de la Vega
MADRID - José Luis Rodríguez Zapatero escribió de su puño y letra la breve declaración institucional que leyó la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega en la conferencia de prensa posterior al Consejo de Ministros. Consigna: respeto a la amplia mayoría del nuevo Estatut - a diferencia del plan Ibarretxe en la Cámara vasca- y apelación al rigor constitucional. Masajes Zapatero: linimento y vigor.
Fue un día arduo ayer en la Moncloa. El presidente tuvo que emplearse a fondo para que el PSOE no se abriese como un abanico ante el previsible ataque en cuña del férreo Partido Popular. La tensión en las filas socialistas por el pacto de Catalunya supera en bastantes grados el malhumor exhibido en público. El evidente disgusto de los afectos al ideal jacobino se entremezcla con el creciente malestar del socialismo meridional, cada vez más obsesionado por las señas de identidad, por mantener bien alta la bandera de la igualdad y de la igualación.
Encabezan la procesión algunas personalidades dotadas de un finísimo sentido de la oportunidad, como el ministro de Defensa, José Bono. En vísperas de la celebración de la fiesta nacional del 12 de Octubre, Bono caracolea como un caballo de Jerez. Está que se sale. Tanto es su entusiasmo que el jueves a punto estuvo de abrazar en los pasillos del Congreso a Alfonso Guerra, con quien no intercambiaba los buenos días desde el 35. º congreso del PSOE. Como el lector recordará, la corriente guerrista hizo todo lo posible para que el hombre de La Mancha no alcanzase la secretaría general del partido el año 2000. Por esa brecha inició su ascenso el hábil Zapatero.
En plena fase de fibrilación - estimulada con unos cuantos voltios por el vibrante discurso de Pasqual Maragall en el Parlament: "Queremos cambiar España"-, el PSOE corría ayer el riesgo de salirse de madre y aparecer como una torre de Babel: uniformista por la base, federal en las plantas intermedias y medio confederal en el ático catalán. Desde la presidencia del Gobierno se impartieron precisas instrucciones para evitar un desbarajuste coral. Decretado el toque de queda, la Moncloa sólo expidió un permiso pernocta para el presidente del partido y de la Junta de Andalucía, cabeza visible del malestar meridionalista. Manuel Chaves midió muy bien la longitud de sus palabras: "Como presidente de la Junta de Andalucía sólo puedo decir que no estoy de acuerdo con lo aprobado por el Parlament de Catalunya; no haré más comentarios, salvo uno: que la soberanía nacional radica en el Congreso de los Diputados, garantía máxima de que todos los estatutos que están siendo objeto de reforma en España, tanto el catalán como el andaluz, el canario o el valenciano, serán constitucionales y solidarios".
También habló Alfonso Guerra, quien además de pase pernocta perpetuo posee licencia especial como presidente de la comisión Constitucional del Congreso, el órgano que, en primera instancia, deberá debatir y enmendar el proyecto elevado por el Parlament. Guerra estuvo cauto y profesional al manifestar que el debate será complicado y largo, porque "son muchos los artículos que plantean dificultades de encaje constitucional". Más significativas aún fueron las siguientes palabras: "El grupo socialista tiene una historia de disciplina interna muy importante". Conjuraba así una leyenda que viene circulando desde hace días por Madrid, según la cual unos cincuenta diputados socialistas estarían dispuestos a votar en contra del Estatut de Catalunya, pese a la voluntad de acuerdo que emana de la doctrina Zapatero. Esos cincuenta diputados, dice el runrún, estarían en busca de un capitán que los abanderase. Queda claro que el cabecilla no será Guerra, quien en caso de rebelión luciría las insignias de mariscal. También cabe descartar a Bono. El ministro de la Defensa caracolea, gestiona los tres ejércitos (tierra, mar y aire), pero no tiene mando sobre la tropa socialista.
Toque de queda en el PSOE hasta nuevo aviso y zafarrancho de combate en el Partido Popular. Ayer volvió a quedar claro que las abcisas y coordenadas de la estrategia popular mantienen el trazo aznariano. La secuencia es la siguiente: el lunes José María Aznar lanza la consigna de la semana al declarar que el proyecto de Estatut lleva en su seno el germen de un "cambio de régimen". Al día siguiente, Eduardo Zaplana, fino estilista, vincula las últimas bombas de ETA a "la semana del Estatut". El jueves, Mariano Rajoy fulmina con la mirada a una periodista que, en rueda de prensa, le pregunta si suscribe las palabras de Aznar sobre el "cambio de régimen". Y ayer, oficiando Ángel Acebes de portavoz, el PP exige que el Estatut sea tramitado como reforma constitucional y se someta al voto de los españoles... como si de un cambio de régimen se tratara.
CATALUNYA SE PRONUNCIA Y RECLAMA ATENCIÓN A ESPAÑA
El tripartito y CiU consideran que el Estatut reconcilia a las fuerzas del catalanismo
BARCELONA - Catalunya se ha pronunciado a través de sus representantes democráticamente elegidos y lo ha hecho de forma inequívoca a favor de una profunda reforma de su estatus político. De los 135 diputados del Parlament, 120 votaron ayer a favor de la reforma del Estatut, y sólo quince - los representantes del PP- lo hicieron en contra, en una solemne sesión en la que cada parlamentario emitió su voto puesto en pie y de viva voz.
En los discursos y en la mente de todos se situaba al mismo nivel la proclamación de Catalunya como nación y el desafío que supone para España atender las aspiraciones al autogobierno del pueblo catalán. No en vano la reforma suma el respaldo de más del 85% de los votos de los catalanes - frente al 12% en contra- y un eventual rechazo en las Cortes supondría abrir una crisis sin precedentes.
Quizá por ello, junto a la evidente euforia desatada por el éxito del proyecto de reforma, se notaba en los rostros la gravedad de la responsabilidad adquirida: "Somos unos enamorados de las Españas, tanto que las queremos cambiar", dijo el president Maragall, en la intervención con la que se cerraba la histórica sesión parlamentaria, pero luego añadió: "Se ha terminado hablar de nosotros y ellos, porque nosotros somos ellos", aunque también adoptó un tono exigente dirigiéndose también a España: "Si te ayudas, te ayudo, y si no, no". No fue muy distinta la reclamación del líder de la oposición, Artur Mas: "Catalunya ha hablado alto y claro y Catalunya no ha dado nunca la espalda a España; ahora que España no le dé la espalda a Catalunya. Hemos de exigir respeto". En la misma línea, el líder independentista Josep Lluís Carod-Rovira definió la propuesta catalana como "una mano tendida a España", pero advirtiendo también que si en las circunstancias actuales, que son las más favorables, no se logra establecer una relación amable entre Catalunya y España, habrá que concluir que esa relación es imposible. El líder ecosocialista, Joan Saura, subrayó que el Estatut "no es una amenaza para nadie". La sintonía de los cuatro grupos parlamentarios que habían apoyado la reforma se convirtió en una reconciliación de los partidos que se reclaman catalanistas, después de la brecha abierta por el pacto tripartito y la posterior crisis del Carmel. El Estatut parece haberse convertido incluso en el comienzo de una gran amistad entre dos personajes tan distintos y distantes como Pasqual Maragall y Artur Mas. Después de todo, Mas desde la tribuna del Parlament pronunció un sentido reconocimiento al coraje político que, a su juicio, ha demostrado el presidente de la Generalitat en su apuesta por una reforma ambiciosa del Estatut. En una jornada tan emotiva y especialmente difícil para la minoría que votaba en contra, el líder del PP, Josep Piqué, supo econtrar el tono para explicar de forma convincente el desacuerdo, que no sonó en absoluto estridente y que se situaba muy lejos del catastrofismo que los dirigentes nacionales de su partido practicaban con ahínco desde la capital.
Desde luego, que la aprobación del Estatut se celebrara ayer en el Palau de la Ciutadella mirando todo el mundo de reojo hacia Madrid tenía su explicación, porque desde el momento mismo en que trascendió el acuerdo político entre Maragall y Mas, sin que se conociera siquiera el contenido de los acuerdos, la artillería político-mediática capitalina abrió fuego a discreción y no cesó en todo el día.
Está claro que el PP pretende utilizar el Estatut como su principal arma arrojadiza contra el presidente del Gobierno y no dejó pasar ni 24 horas para abrir las hostilidades. El secretario general del PP, Ángel Acebes, consideró que la reforma pretende cambiar la Constitución y exigió para su aprobación mayoría cualificada de dos tercios o bien disolución de las Cortes y elecciones anticipadas. El Gobierno apenas se dio por aludido por los excesos de gesticulación de los conservadores.
EL GOBIERNO RECIBE CON RESPETO EL ESTATUT, PERO LO REVISARÁ CON MÁXIMO RIGOR CONSTITUCIONAL
El Ejecutivo admite que el debate tiene muchos riesgos, pero cree que un buen fin le fortalecerá
MADRID - El Gobierno recibió ayer la aprobación del Estatut y su remisión al Congreso como un reto arriesgado, lleno de peligros, pero, al fin y al cabo, un reto que si acabase bien supondría un fuerte espaldarazo al modelo político que impulsa José Luis Rodríguez Zapatero. Riesgos y retos aparte, la primera evaluación que hizo el Ejecutivo de la propuesta catalana pivota sobre dos ejes. En primer lugar, se subrayó el respeto por un texto que "viene con consenso", pero por otro se marcó con claridad la línea que el Gobierno seguirá en la negociación, basada en la aplicación del "máximo rigor constitucional".
"Debemos garantizar - dijo la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega- que el texto que salga del Congreso respeta la Constitución de la A a la Z". No hacen falta grandes explicaciones para comprender que el Gobierno, mediante el grupo socialista en el Congreso, va a enmendar cuestiones del Estatut de dudosa constitucionalidad, y se espera que esta participación de las Cortes sea bien aceptada por los negociadores catalanes. Pero en sus respuestas, De la Vega intentó restar cualquier dramatismo al debate enmarcándolo en un proceso de plena normalidad democrática, donde ahora la discusión cambia de lugar y llega a Madrid, como ocurrió también en 1979. La vicepresidenta había preparado ayer su primera intervención en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros con Rodríguez Zapatero.
El Ejecutivo no quiere dar la sensación de que avasalla o agravia a Catalunya con respuestas duras, tampoco considera que se esté, ni mucho menos, ante un nuevo plan Ibarretxe ni ante una propuesta que divida a los catalanes, pero necesita también definir con una cierta precisión que será necesario revisar a fondo una serie de aspectos. La vicepresidenta ya dio a entender que el modelo de financiación autonómica no cabe en el proyecto y que cualquier negociación de un nuevo sistema se debe de hacer en el marco de la multilateralidad con todas las autonomías. Recordó que el Consell Consultiu ya rechazó el primer modelo propuesto por el tripartito. Habrá cambios, por tanto, en este punto, pero las fuentes gubernamentales consultadas señalaron el modelo que ha llegado permite, por lo menos, que la propuesta de Estatut sea admitida a trámite en las Cortes. Esto no hubiera sido posible, aseguraron, si se hubiese mantenido sin cambios la fórmula de CiU.
En esta primera lectura y según los altos cargos consultados, tampoco se ven viable cuestiones como por ejemplo el blindaje competencial, la definición de competencias excluyentes, la revisión de leyes orgánicas e, incluso, la definición de Catalunya como nación. No es que Zapatero haya cambiado de opinión, sino que el Ejecutivo estima que la definición como nación debería de ir en el preámbulo del Estatut y no en el articulado. La negociación para pactar el texto se pilotará desde la Moncloa y el Ministerio de Administraciones Públicas con todos los grupos parlamentarios, especialmente el socialista.
El Gobierno reconoce que está ante una situación complicada en la que se juega mucho, pero se considera que, dentro de esta dificultad, era mejor que se aprobase el Estatut a que quedase encallado un proyecto catalán básico en la política de reformas de Zapatero. La cuestión, se señala, es que algunos sectores del PSOE no hagan el juego al PP y se minimice la tensión durante los próximos meses.
Anécdotas y Apuntes Varios
Por Sin Pancarta - 17 de Octubre, 2005, 17:04, Categoría: Información en la Prensa
Las anécdotas también tienen lugar en la información del diario de Godó.
LA TORTILLA DE ERNEST MARAGALL
Ernest Maragall, secretario del Govern, tras mantener en su casa en la madrugada del viernes una larga negociación con Francesc Homs, al ver lo tarde que se había hecho y que todavía no habían cenado, optó por cocinar él mismo una tortilla con la que agasajó a su adversario político. Esta anécdota fue una de las más comentadas ayer en el Parlament
LA MANO DE CARME FIGUERAS
Uno de los últimos escollos de la negociación fue la redacción del preámbulo, que por momentos pareció una cumbre insuperable, dada la profundidad del texto y la premura de tiempo. Los negociadores de los distintos grupos han reconocido la audacia de la diputada del PSC Carme Figueras para propiciar un pacto tan difícil en apenas unas horas
PUJOL: "LO HABÉIS HECHO MUY BIEN"
Poco después de la histórica votación de ayer por la mañana, en pleno hemiciclo hubo un curioso encuentro entre el ex president, Jordi Pujol; el actual inquilino del Palau de la Generalitat, Pasqual Maragall, y el líder de la oposición, Artur Mas. Pujol saludó afablemente a ambos y les remarcó: "Lo habéis hecho muy bien". La escena fue recogida por las cámaras
EL PUÑETAZO DE ARTUR MAS
En la reunión del pasado jueves entre los cincos líderes de los partidos y el president, Artur Mas tuvo que dar un puñetazo - literal- sobre la mesa para desbloquear el tema de la laicidad. En el gesto no faltó alguna palabra malsonante y Mas recordó que en su opinión desde el tripartito le estaban engañando con este tema desde julio
LAS PATRONALES LOAN LA FINANCIACIÓN
Las patronales catalanas Fomento del Trabajo, Pimec, Cecot y la Cambra de Comerç destacaron ayer el "amplio consenso" logrado en el Parlament para la aprobación del nuevo Estatut y coincidieron en señalar las mejoras en la financiación para Catalunya que supondrá el acuerdo. Todas ellas confiaron en que el texto salga adelante en Madrid
CID PIDE ELIMINAR EL CONCORDATO
La consellera de Educació, Marta Cid, abogó ayer por la eliminación del Concordato del Estado español con la Santa Sede para que "finalmente la enseñanza pública" sea "laica" en Catalunya, tal como introduce el nuevo Estatut. "Ésta es una meta importantísima y que debemos aceptar dando un sentido de normalidad y de continuidad", añadió
UN LÁPIZ USB PARA ALMACENAR EL TEXTO
El presidente del Parlament de Catalunya, Ernest Benach, acudirá al Congreso de los Diputados el próximo miércoles para entregar al presidente de la Cámara, Manuel Marín, a las 12.00 h del mediodía, una memoria Flash USB que contiene el proyecto de reforma del Estatut d´Autonomia de Catalunya aprobado ayer en el Parlament
Un total de 2.279.000 personas (un 25,2% de espectadores de media) vieron durante al menos un minuto este jueves la información de Televisió de Catalunya (TV3, K3-33 o 3/ 24) sobre el pleno del Parlament del proyecto estatutario. Cuando se anunció el acuerdo, la emisión conjunta de TV3 y 3/ 24 tuvo una media de 786.000 espectadores (12,1%)
Resumen editorial de LA VANGUARDIA
Por Sin Pancarta - 17 de Octubre, 2005, 16:58, Categoría: Información en la Prensa
Un ramillete de opiniones de la prensa nacional recogidas por LA VANGUARDIA. Eso sí sin añadir comentarios ni descalificaciones.
DOBLE CRISIS DE ESTADO
El Estatut catalán promovido por Rodríguez Zapatero... ha devenido en una vulneración flagrante de la Constitución y en el gravísimo socavamiento del marco legal que los españoles acordaron concederse en 1978. La reforma aprobada en el Parlament pone en grave riesgo el concepto mismo de España, su razón de se... se ha presentando como moderno y bonancible un texto de tintes casi neoconstituyentes que sienta las bases de la jibarización insoportable del Estado español y su práctica subordinación a Cataluña.
El presidente español, Rodríguez Zapatero debe garantizar el marco constitucional que une y protege a los españoles.
UN ESTATUT INASUMIBLE EN FONDO Y FORMA
El tripartito y CiU fuerzan un acuerdo sobre financiación que deberá ser rechazado en Madrid. Un abrazo entre Maragall y Artur Mas, fue un epílogo de una intensa negociación entre socialistas y convergentes, para acordar una propuesta de financiación que en sus primeras versiones era plenamente inconstitucional. De lo dicho por los diputados convergentes y de lo sugerido por el PSC cabe aventurar que el Estatut contendrá un modelo de financiación en el que la Generalitat recaudará todos los impuestos de los catalanes... y decidirá que parte decide compartir con el resto de España.
ESTATUT: LA PESADILLA SE CONVIERTE EN REALIDAD
Falta perspectiva para enjuiciar lo que ha sucedido en los últimos meses, pero da la sensación de que la clase política catalana se ha dejado llevar por una fiebre nacionalista en la que cualquier reivindicación parecía insuficiente. Zapatero es el gran responsable político de este engendro, que pretende convertir a Cataluña en una nación sin Estado, pero con casi todos sus atributos. El presidente del Gobierno ha alentado una irresponsable huida hacia delante del PSC y sus socios, que va a acabar muy mal. Se va a consumar este gran dislate que tendrá consecuencias nefastas para Cataluña y para el resto de España.
El texto del Estatut, de aprobarse como está exigirá, como poco, la alteración posterior de un buen puñado de leyes de ámbito general español, incluidas cuatro orgánicas... entre estas las leyes del Poder Judicial y de los Tribunales Constitucionales.
TABARRA DEL ESTATUT
Juan F. Pérez Chencho (DIARIO DE LEON)
Continuamos con la tabarra del Estatut. Tabarra que amenaza con saturarnos meses y meses en unas jugadas políticas que, según las encuestas, no les interesan a los ciudadanos catalanes y menos aún al resto de los españoles. Lo cierto es que se están discutiendo y aprobando artículos inconstitucionales que el Congreso deberá reformar.
NACIONALISMO CATALÁN FEBRIL
José María Calleja (LA VOZ DE GALICIA)
El carajal del debate, refleja un profundo nivel de insolidaridad de políticos catalanes, incluido Maragall, respecto al resto de españoles. Maragall inicia una deriva a la que no se atrevió Pujol.
Engaño Masivo en EL PERIODICO
Por Narrador - 17 de Octubre, 2005, 16:48, Categoría: Información en la Prensa
La cobertura informativa que ha hecho EL PERIODICO sobre el ‘Estatut’ es una de las mayores desvergüenzas que recuerdo en muchos años. Ni en el caso de DEIA que prácticamente pertenece al PNV, ni en EL PAIS de Cebrián y Polanco se han visto situaciones similares. No hay información, no existe la opinión. Es publicidad pura, es una operación de lavado de cerebro al más puro estilo de Orwell y “1984”. Quienes se oponen al deseo de la oligarquía dominante son insultados, menospreciados y puestos en la ‘diana’. Juzguen y lean por si mismos.
EL PARLAMENT ENVÍA A MADRID UN ESTATUT AVALADO POR 120 DIPUTADOS
• Mas ofrece al PSC el apoyo de CiU en la negociación que debe abrir ahora con el PSOE
Pasaba un minuto de las 11 de la mañana de ayer cuando terminó en el Parlament la votación nominal de la proposición de ley orgánica de nuevo Estatut. Como se esperaba, 120 diputados votaron a favor y 15 (todos los del PPC) en contra. Ahora la responsabilidad la asumen principalmente los socialistas catalanes, como reconoció con palabras amables Artur Mas, quien ofreció el apoyo de CiU para superar el mal trago que va a pasar el PSC con sus correligionarios españoles.
El acuerdo alcanzado la noche anterior entre el tripartito y CiU sobre el modelo de financiación que iba a incorporarse al proyecto desatascó todos los problemas que hasta ese momento estaban sobre la mesa.
El próximo miércoles, el presidente del Parlament, Ernest Benach (ERC), viajará a Madrid para entregar personalmente el texto de la proposición de ley al presidente del Congreso, Manuel Marín (PSOE), para que se inicie su largo y difícil periplo parlamentario.
Ayer por la mañana --el Día E del Estatut-- todo eran risas, besos, abrazos y aplausos en la sede del Parlament, en el parque de la Ciutadella. Los diputados celebraron con cava el acontecimiento, y al mediodía cada grupo parlamentario organizó almuerzos de celebración en restaurantes. Los líderes se cruzaron alabanzas y se lanzaron florecitas dialécticas. A punto estuvo Mas de jurarle amor eterno a su eterno rival, Pasqual Maragall.
Juerga en CiU
Los más expansivos eran los diputados de CiU, deseosos de manifestar en público que su sí al Estatut no había sido forzado por las circunstancias sino que respondía a que el proyecto recogía buena parte de sus planteamientos.
Tanta era la alegría convergente que hasta colgaron por primera vez de su página web la fotografía de Pasqual Maragall de cuando posó con Mas, la noche del jueves, para anunciar con un gesto del dedo pulgar que se había cerrado el pacto. Y Jordi Pujol, que había seguido con escepticismo el proceso estatutario, felicitó a Maragall y a Mas por haber pactado "un buen Estatut". Para el expresident ayer era un día "de júbilo y de alegría".
La satisfacción estratégica de CiU la verbalizó Mas en su intervención ante el pleno. El texto aprobado era importante sobre todo porque fijaba un horizonte reivindicativo para una nueva generación de nacionalistas. Dicho de otra forma: si el Congreso recorta el Estatut, lo que quede fuera será el programa político de CiU en los próximos años.
Y es que los líderes de los partidos que habían votado a favor expusieron ante el pleno cómo el texto aprobado se adecuaba, como si de un chicle se tratara, a sus respectivas estrategias: la construcción de una España federal, Pasqual Maragall y Joan Saura; el incremento de la soberanía de Catalunya hasta la frontera de la secesión, Mas; y una estación de paso hacia la independencia y una última oportunidad para que España acepte el federalismo plurinacional, Josep Lluís Carod-Rovira.
Josep Piqué, líder del único grupo que había votado no, defendió su autonomismo respetuoso con el Estatut de 1979 y proclamó su ambición de conservar y mejorar las relaciones entre Catalunya y España, que los demás --denunció-- se esfuerzan continuamente en deteriorar.
Las intervenciones sirvieron también para medir el grado de optimismo de cada uno por lo que puede ocurrir durante la tramitación del proyecto en las Cortes Generales.
Maragall, el más optimista de todos, se mostró convencido de que la propuesta catalana se aceptará, porque la paz en Euskadi y el Estatuto catalán son las "pruebas de fuego" de la España de hoy. Una España a la que que quiere convencer y cambiar. Un optimismo quizá excesivo, porque su regeneracionismo va mal acompañado de un recorte de la solidaridad interterritorial con las comunidades autónomas más pobres.
Muy prudente se mostró Mas, quien optó por reclamar de España que no sólo escuche, sino que respete la voluntad de Catalunya, expresada de forma democrática y pacífica. El líder nacionalista prefiere no pensar que el nuevo Estatut vaya a acabar mal, porque las consecuencias serían tan graves --dijo-- que ni se las quería imaginar.
Carod-Rovira no fue un derroche de optimismo. También el Estatut de Núria --recordó-- sufrió un recorte "colosal" a su paso por las Cortes de la República cuando, como ahora, mandaban en España "partidos amigos". Si ahora Madrid no acepta la mano tendida --un pacto para los años más inmediatos, precisó el líder independentista-- no sólo se deshará una ilusión colectiva y perderá toda credibilidad el proyecto de España plural de José Luis Rodríguez Zapatero. Lo más importante es que destruirá toda posibilidad de seguir pensando en que existe una España distinta de la centralista.
Desde fuera del campo
Desde fuera del campo del consenso, Piqué fustigó a todos los demás e hizo gala de un escepticismo extremo. El Estatut no pasará el filtro de las Cortes. Y eso, denunció, lo saben quienes han aprobado el proyecto estatutario, porque hay muchos elementos de inconstitucionalidad y porque una cosa es reformar el actual Estatut para adecuarlo a las nuevas necesidades del siglo XXI, y otra, pretender redistribuir el poder político debilitando el Estado.
ZAPATERO AVALARÁ EL ESTATUT EN EL CONGRESO PARA RETOCARLO A FONDO
Enric Hernàndez y Salomé García
• La financiación, el blindaje y el valor jurídico de 'nación', principales problemas • El Gobierno "respeta" el proyecto, pero quiere aplazar la votación hasta febrero
MADRID - No podemos rechazar un Estatuto apoyado por el 90% del Parlament." Con este sólido argumento, José Luis Rodríguez Zapatero defendió ayer ante su Gobierno la necesidad de apoyar una reforma estatutaria que juzga inconstitucional en muchos puntos, improcedente en otros y, en palabras de un ministro, "incluso un poquito rupturista". El presidente respaldará el Estatut, por tanto, pero para "retocarlo" en el Congreso y garantizar así su "rigor constitucional", según la vicepresidenta, Teresa Fernández de la Vega.
El orden del día del Consejo de Ministros no incluía el Estatut, pero el histórico acuerdo del Parlament andaba en boca de todos los miembros del Ejecutivo reunidos en la Moncloa. Por eso Zapatero les expuso cómo se las ingeniará para cumplir su promesa de avalar la reforma que saliera del Parlament tras concluir que se ajusta a una de sus condiciones, el amplio consenso, pero no a la otra, la constitucionalidad.
DISTINTO DEL 'PLAN IBARRETXE'
Desde la convicción de que, a diferencia del plan Ibarretxe, el texto catalán tiene "vocación de constitucionalidad", aunque fallida en algunos artículos, Zapatero ni siquiera planteó la hipótesis de que el Congreso rechace de entrada la propuesta del Parlament, como hizo con la de la Cámara vasca. Como anunció De la Vega tras la reunión del Consejo de Ministros, el presidente "respaldará" el Estatut en la Cámara baja, "lo que no significa que el texto no pueda retocarse si hay algún aspecto con problemas de constitucionalidad".
Sin gran entusiasmo --definió la aprobación del Estatut como un "dato importante" pero no una "buena noticia"--, la vicepresidenta expresó el "respeto" del Ejecutivo a la legitimidad del Parlament para proponer una reforma de la Carta catalana. Pero también precisó que el Estatut sólo ha superado su "primera fase", y que aún le quedan dos más: la tramitación en las Cortes y la ratificación en referendo en Catalunya.
"Vamos a respetar, negociar y escuchar, pero sin perder nunca de vista que la reforma del Estatuto catalán no será nunca la reforma de la Constitución, sino que se realiza en el marco de ésta", enfatizó De la Vega, quien garantizó que el texto que salga de las Cortes se ajustará a la Carta Magna "de la A a la Z".
EL VETO AL CONCIERTO
La portavoz eludió pronunciarse sobre qué puntos del Estatut deberá retocar el Congreso, o si el modelo de financiación que incorpora se asemeja o no al concierto vasco. Y es que, según fuentes próximas a la vicepresidenta, si el proyecto hubiera incorporado el cupo encubierto que reclamaba CiU, la Cámara baja hubiera tenido que vetarlo de entrada, como hizo con el plan Ibarretxe.
La prudencia de De la Vega obedece a la sospecha del Gobierno de que, en el plano jurídico, el sistema de financiación pergeñado por el conseller Antoni Castells puede tener cabida en la Constitución. Aun así, será modificado "por el interés general", aclara el Ejecutivo, pues si se extendiera a otras comunidades llevaría al Estado a la quiebra.
Molesto con el PSC por las cesiones que ha hecho a CiU para sumarla al consenso, el Gobierno prevé desarticular, entre otros puntos, el blindaje competencial y la definición de Catalunya como "nación". No para suprimirla, sino para desplazarla del articulado al preámbulo para que carezca de valor jurídico y no choque con la Carta Magna, que describe a España como "nación".
Para enfriar el debate y desvincularlo de la negociación presupuestaria, el Ejecutivo quiere aplazar hasta febrero del 2006 la votación en la que el pleno del Congreso aceptará tramitar el Estatut. De paso, ganará tiempo para lograr la cuadratura del círculo: enmendar el texto sin el apoyo de sus socios de ERC e IU-ICV, del resto de nacionalistas, ni del PP.
LAS ALTERNATIVAS DE ACEBES
Que los populares no están por ayudar a Zapatero no es nada nuevo. Pero Ángel Acebes lo confirmó ayer al plantearle dos alternativas: o tramita el Estatut como una reforma de la Constitución --que sí requiere el apoyo del PP-- o convoca elecciones.
Maragall se Publicita en EL PERIODICO
Por Sin Pancarta - 17 de Octubre, 2005, 14:45, Categoría: Entrevistas
¿Es una entrevista? ¿Es un publireportaje pagado? ¿Puro servilismo? No sé por qué pero leyendo esta ‘entrevista’ me vino a la cabeza otra, aquella que Sáenz de Heredia le hizo a Franco en la película FRANCO, ESE HOMBRE… Claro que el director del panfleto se también se apellida Franco…
"MI MAYOR OBSESIÓN ES CONSOLIDAR EL CUATRIPARTITO CARA AL CONGRESO"
J. M. Perdigó y M. D. García
Nacido en Barcelona, 1941
Estado Civil: Casado, con Tres Hijos
Trayectoria: Alcalde de Barcelona desde 1982 hasta 1997, Presidente del PSC desde el 2000
Su rostro ofrece claras muestras de cansancio. La larga jornada del jueves y las emociones de ayer han dejado huella, pero al presidente de la Generalitat, sentado en un sillón de su despacho, le quedaban aún ánimos ayer por la tarde para mostrar su confianza en que el proceso de negociación del Estatut saldrá adelante porque "Catalunya va bien pertrechada" de argumentos al Congreso de los Diputados.
- ¿Ha podido hablar ya con el presidente del Gobierno? ¿Qué se han dicho?
- Sí, y hemos quedado para vernos la semana que viene con más tranquilidad. Sólo hemos comentado que había ido bien y que tenemos que hablar.
- En el guión del Estatut ustedes aceptaban que Mas había de tener gran protagonismo, que la foto de la noche del jueves que rubricó la negociación era imprescindible, pero ¿no cree que, al final, CiU ha tenido más protagonismo del previsto?
- Está muy bien imaginar que los guiones se cumplen al pie de la letra, pero nunca son guiones cerrados. Las decisiones que cuentan realmente no suelen ser las que se habían previsto. No son decisiones de Pasqual Maragall y Artur Mas, sino de más protagonistas. En el Estatut hay varios protagonistas: Miquel Iceta ponente del PSC, Joan Ridao ERC que han sido los que han ido elaborando el Estatut, con otros, como Joan Boada ICV-EUiA, pero los dos primeros de forma muy destacada, y finalmente Quico Homs CiU y Ernest Maragall secretario del Govern que prácticamente cerraron el acuerdo.
- ¿Cree que el Estatut aprobado es más ambicioso de lo que había planeado inicialmente el PSC?
- La Constitución era el límite. Sabíamos que había fuerzas políticas que iban a buscar el acuerdo sin tener en cuenta ese límite. Se podía pensar que los que proponían cambios en el Estatut que obligaran a cambiar la Constitución, en el fondo, no estaban seguros de querer el Estatut. Que querían generar un imaginario colectivo que quedase en el escaparate de los deseos, como algo que hoy no es posible, pero mañana, quizá sí. Pero eso era admitir que llevábamos a las Cortes algo que sabíamos que no se iba a aprobar, y eso debilita el imaginario colectivo y le quita el interés.
- ¿Se refiere a CiU?
- Podría interpretarse que querían hacer eso. Pero creo sinceramente que, si en alguna cosa nos hemos convencido mutuamente, es en que valía la pena enviar un Estatut blindado en su constitucionalidad.
- Que CiU haya aceptado por fin el acuerdo, ¿es un mérito que hay que atribuir a Mas?
- No me meteré en cosas de un partido que no es el mío, pero creo que ha habido un proceso de modificación de posiciones de dos fuerzas políticas y de sus protagonistas. Se ha arriesgado, se ha jugado limpio. Eso sólo pasa cuando no vas con las cartas marcadas. Requiere un coraje político y personal considerable.
- ¿Cree que el PSC...?
- El PSC ha demostrado una madurez y una capacidad de exigencia a los demás y de autoexigencia que es propia de un partido muy maduro.
- Durante la próxima tramitación en las Cortes, quien asume los mayores riesgos es el PSC, que corre el peligro de desgaste por los recortes que el PSOE plantee. ¿Le preocupa esta situación?
- Me preocupa la suerte del PSC, pero ésta no es ahora mi obsesión. Mi mayor obsesión es consolidar el cuatripartito cara al debate en el Congreso. Estoy hablando del cuatripartito que representa el 90% de los votos en Catalunya, en su presentación cohesionada en las Cortes. Allí no podemos ir a defender cada uno lo suyo, porque perderemos. España entenderá que tiene delante al 90% de los catalanes y, por tanto, a Catalunya. Será muy difícil que nos digan no. Puede ser que alguna cosa hiera la sensibilidad de los españoles, que no hay que confundir con las declaraciones de políticos muy determinados.
- Ha dicho que hay cosas que pueden herir la sensibilidad de algunos españoles. Una puede ser que Catalunya se proclame nación.
- Catalunya no se lo ha inventado. España es una nación plural con varias naciones en su seno. La Constitución lo dice. España es una cosa complicada, y eso es lo que la hace interesante. Si resuelve esa complejidad será una nación muy poderosa.
- Una de las claves de la negociación en las Cortes es la pedagogía. Hay descalificaciones que se dan por descontadas, pero hoy uno de los aliados que usted ha buscado, el presidente andaluz, Manuel Chaves, ha dicho que no estaba de acuerdo con el proyecto catalán.
- Hay dos salidas en esta cuestión. Una es que Andalucía acepte la voluntad del 90% de los catalanes representados en el Parlament, que creo que es posible. La otra es que Andalucía también acceda al rango de nación, como posiblemente habría sucedido ya si la guerra civil no hubiera truncado el proyecto de Blas Infante el padre del andalucismo, fusilado por los franquistas en agosto de 1936 para conseguir el estatuto de autonomía. Hace unos días, Emilio Pérez Touriño presidente de la Xunta dijo que Galicia es una nación y que deberíamos ir acostumbrándonos. Otra posibilidad es que Andalucía decida llamarse como ahora, y no seremos nosotros los que le digamos a Andalucía lo que ha de hacer, y espero que tampoco ellos lo hagan en sentido contrario.
- Josep Piqué alertaba ayer de que la euforia de lo aprobado en el Parlament puede trocarse en frustración si las Cortes rebajan excesivamente el texto aprobado.
- Si el PPC hubiera dicho que sí, el blindaje de la propuesta habría sido total. Pero yo creo que Piqué es un personaje desaprovechado. No sobran personas que tengan la capacidad analítica, la experiencia política y económica e industrial como él. Le dije que debería tener un papel en la vida social, económica y política de Catalunya y España más importante. Estuvimos hablando sobre la situación de las grandes empresas, de los necesidades tecnológicas. No creo que pueda tener una conversación en Catalunya tan interesante como la que tuve con él con más de 10 o 12 personas, y en España no con más de 20 o 30.
- ¿Le va a nombrar conseller?
- No soy tan ingenuo. Soy muy ingenuo, pero no tanto.
- Usted ha alertado de que si no había Estatut, se habría generado una gran frustración en Catalunya. Si la propuesta se recorta mucho en el Congreso, ¿no se producirá una frustración mayor?
- Hay una diferencia. La frustración, si no se hubiera aprobado aquí habría sido autodestructiva, muy difícil de superar. Ahí corrimos un riesgo. Hubiera podido ser que no, pero ha sido que sí. El riesgo ahora es distinto. Lo que nos blinda contra el segundo riesgo es la casi unanimidad. Va a tener que sudar mucho la camiseta el equipo de la nación grande para decirle a la nación chica que lo que acaba de proponer no tiene sentido. Por el mero hecho de que lo propone el 90% de los representantes del pueblo catalán, ya lo tiene. Además, todo se ha discutido durante dos años. Estamos muy bien pertrechados para convencer.
- El peligro es que si esto acaba mal, volveremos al victimismo...
- No, no. Entonces no seremos victimistas, seremos víctimas. El pueblo de Catalunya ha decidido a través de sus representantes que tiene una ambición, lo ha discutido durante dos años, y ha conseguido formular un proyecto muy ambicioso.
- ¿Tiene la impresión de que después de las negociaciones personales con Artur Mas hay un antes y un después en las relaciones con la oposición?
- Sí, por supuesto. Estamos juntos en una aventura importantísima. Ahora bien, la dialéctica entre partidos debe seguir, la democracia es eso. Pero creo que podemos haber avanzado en lograr una política más educada, en el tono y en el fondo. Eso lo sabremos en un año o dos.
- ¿Por qué cree que Mas se ha resistido hasta el último momento?
- Creo que su voluntad y la mía era llegar antes a un acuerdo, para evitar momentos de infarto. Cuando se está trabajando contrarreloj pueden pasar muchas cosas. Por eso para mí el calendario era básico. No lo hemos hablado, pero creo que para Mas y para mí habría sido óptimo llegar a un acuerdo antes. En la negociación todo el mundo tiene tendencia a reservarse la bala de plata, el último argumento.
- Carod hizo un contundente pronunciamiento el pasado martes al asegurar que pasara lo que pasara, ERC votaría con el tripartito. ¿Cree que esto ha soldado definitivamente el vínculo con Esquerra?
- La relación empezó de hecho después de formar Gobierno y, como saben, ha sido sometido a duras pruebas. La derecha española se ha ensañado con Carod. Para que una persona se convierta en el objeto de las invectivas de tanta gente, ha de ser importante, ha de tener carácter. Quien ha tenido más cartas en la mano para impedir o posibilitar el acuerdo del Estatut es Carod. Ha sido un proceso complicado para él y su partido, pero lo ha superado con creces. Bueno, otra de las personas esenciales ha sido el conseller Saura, que ha sido el conductor del autobús del Estatut.
- ¿Y a partir de ahora qué?
- Esta semana se han adjudicado las obras de la carretera de Palamós a Palafrugell. Pues eso, carreteras, aeropuertos, inversiones...
"CATALUNYA ESTÁ DICIENDO: 'NO PODEMOS MÁS'"
- Una de las cuestiones más difíciles de defender en el resto de España es la propuesta de un nuevo sistema de financiación. Vencer la imagen de una Catalunya insolidaria, que sólo piensa en sí misma.
- En Europa hay un cierto cansancio financiero, un cierto desgaste de los mecanismos de solidaridad. Los países que han sido fuente de recursos tienen sus problemas. Es el caso de Alemania. El cansancio de la solidaridad alemana con los países de menos renta, por ejemplo España, se ha dado porque al mismo tiempo se ha producido el fenómeno de la reunificación. Del respaldo de España a la reunificación, que creo que fue una genialidad de Helmut Kohl y de Felipe González, resulta que España obtuvo de Alemania un billón de pesetas anuales de beneficio, durante 20 años. Pero resulta que la reunificación le está costando a Alemania cuatro, cinco o seis veces más que eso. Y Alemania está diciendo: "No podemos". Y eso es lo que Catalunya está diciendo en el debate de la España de las autonomías. La competencia en Europa para mantenerse como región avanzada es durísima. Pero es que, por otra parte, los efectos de la solidaridad ya se han producido. Y hay comunidades autónomas que, partiendo de niveles de pobreza muy importantes, ahora están al mismo nivel o más arriba en algunos aspectos. Catalunya está diciendo: "No podemos más", en el mismo momento en que Alemania ha dicho basta. Eso nos crea un problema. Las soluciones que propongo sólo se pueden producir con el tiempo, a largo plazo, no mediante cambios bruscos. Pero hay que entender que ese proceso de cambio ha de empezar.
- Usted ha dicho "si tú te ayudas, yo te ayudo". ¿Está diciendo que esas autonomías receptoras no hacen las cosas como deberían?
- No. Lejos de mí intervenir en si hacen las cosas bien o mal. Estamos hablando de no crear una dependencia de la ayuda. Primero, porque ya no hace tanta falta, y segundo porque es malo en sí, porque provoca recelos en las comunidades de origen de los fondos que se envían.
- ¿Cree que esas autonomías receptoras son conscientes de esa situación?
- Yo creo que sí que hay una conciencia clara en todas las autonomías que estaban en el subdesarrollo hace 25 años y ahora no lo están; saben que es así, y que se ha producido fundamentalmente por su propio esfuerzo, pero también por la ayuda que se les ha prestado. Creo que esta conciencia existe y lo que deben entender es que, igual que nosotros hemos entendido que a ellos les hacía falta, ahora es a nosotros a quien nos hace falta. Que necesitamos un plus para competir en Europa y que al conjunto de España no le irá mal que compitamos. Nos conviene a todos. Si el área metropolitana de Barcelona o la región valenciana perdieran fuelle en la competencia europea, España en su conjunto saldría perdiendo.
Etiquetas: España, Autonomías, Modelo de Estado, Reforma Estatutaria, Nacionalismo, Independencia, Maragall
Las Reacciones en EL PERIODICO
Por Narrador - 17 de Octubre, 2005, 14:17, Categoría: Información en la Prensa
En un alarde sin precedentes de una militancia impropia en un medio de comunicación el diario de Zeta loa la actuación de los creadores del ‘Estatut’ mientras desprecia de forma manifiesta a quien se opone a este disparate. Anécdotas como la comida de celebración o el propio preámbulo del texto inconstitucional se convierten en noticia.
MARAGALL: "LAS CORTES ACEPTARÁN QUE CATALUNYA ES UNA NACIÓN"
• El 'president' aboga por un nuevo modelo de solidaridad interterritorial • Asegura que la especificidad catalana genera incomodidad en el resto de España
BARCELONA - Pasqual Maragall se mostró ayer convencido de que el Congreso y el Senado darán por buena la definición de Catalunya como una nación, tal y como figura en el Estatut aprobado por el Parlament. De no ser así --añadió-- el resto del nuevo texto estatutario "no se entendería". El presidente de la Generalitat hizo esta afirmación en el discurso con el que cerró el pleno extraordinario de la Cámara catalana.
El president, en su intervención, realizó un exhaustivo recorrido por los argumentos que configuran su modelo de España plural, especialmente en lo que se refiere al encaje entre Catalunya y el resto de las comunidades. Maragall reivindicó la necesidad de contribuir a la transformación de España en un Estado federal: "Ellos somos nosotros", dijo.
INCOMODIDAD ESPAÑOLA
El president aseguró que "la mejor defensa de la unidad de España" pasa por la "libre" decisión de las comunidades de estar en ella, en base a un reconocimiento previo de su "personalidad". Al mismo tiempo, defendió la especificidad de Catalunya frente al resto de comunidades, algo que --dijo-- genera "incomodidad" en el resto de España.
Tras señalar que no iba a producirse un enfrentamiento "por los nombres" a la hora de definir Catalunya y España, Maragall reconoció que "algunos piensan que si el término nación decae en su tramitación por las Cortes)no valdrá la pena seguir".El president discrepó de quienes piensan así. "Espero poder decir, y que el futuro me dé la razón, que se equivocan, porque nuestra propuesta se aceptará", remarcó.
"VOLAR SOLAS"
Buena parte del discurso presidencial estuvo dedicado a defender el modelo de financiación que figura en el Estatut. Maragall apostó también por un nuevo enfoque de la solidaridad interterritorial "basado en el concepto 'si tú te ayudas, yo te ayudo, y si no, no".
A la hora de poner ejemplos, el presidente de la Generalitat entró de lleno en un campo de minas al señalar que Catalunya "ha agotado el margen que tenía para ser generosa" con el resto de autonomías. Algunas de estas comunidades --explicó Maragall--, pese a ser "más pobres en rentas, están mejor equipadas que Catalunya". "Ahora es el momento de decirles: 'volad solas, por descontado seguiréis siendo ayudadas, pero volad solas..."
En su discurso, Maragall incluyó una alusión a la situación vasca. "La paz en Euskadi y el Estatut de Catalunya son las pruebas de fuego de la España de hoy, y las ganaremos".
DE MADRE DICE QUE EL TEXTO ES UN INSTRUMENTO "DE FRATERNIDAD, NO DE AGRESIÓN"
BARCELONA - Manuela de Madre calificó ayer el nuevo Estatut de "muy ambicioso", pero tranquilizó a quienes ya han expresado su preocupación por su contenido añadiendo que el texto debe verse como un "instrumento de fraternidad, no de agresión". La presidenta del grupo Socialistes-Ciutadans pel Canvi hizo esta afirmación en el discurso que pronunció en el pleno del Parlament para explicar el sentido del voto de su grupo.
La presidenta del grupo socialista dijo en su intervención que era consciente de las dificultades que a partir de ahora va a encontrar el nuevo Estatut en su tramitación en el Congreso y el Senado. De Madre añadió que estas dificultades habrían sido menores si el texto final, fruto del consenso entre el tripartito y CiU, hubiera recogido un mayor número de las propuestas del PSC, especialmente en lo que se refiere al apartado de la financiación.
"FIRMEZA E INTELIGENCIA"
A pesar de estas dificultades anunciadas, De Madre aseguró que el nuevo Estatut es "un acuerdo para Catalunya y para España", y también un acuerdo "para ganar" en las Cortes. Según la vicepresidenta del PSC, el texto aprobado aporta "soluciones nacionales y racionales, ambiciosas y pragmáticas", soluciones que "modifican las leyes desde el cumplimiento de la ley" y en el marco "de una España federal".
De Madre, castellanohablante, empleó este idioma en un momento de su discurso para mostrar su respeto y estimación para con "la lengua de muchos catalanes que no tienen el catalán como idioma de uso habitual".
SAURA AFIRMA QUE EL ESTATUT SUPONE UN RETO PARA EL ESTADO
• Señala que la Carta pone sobre la mesa una visión federal de España
BARCELONA - El conseller y presidente del grupo de ICV-EUiA, Joan Saura, afirmó ayer que el nuevo Estatut supone un doble "reto democrático" para el Gobierno y las Cortes pues apuesta por "la plurinacionalidad" de España y por el desarrollo del autogobierno "desde una perspectiva federal".
Saura definió el Estatut como un "pacto con el Estado", a partir del cual los catalanes quieren "el reconocimiento nacional de Catalunya", una financiación justa y redefinir las relaciones con España y la UE. Lo calificó también de "salto adelante" para Catalunya, ya que es una Carta "de máximos".
El conseller señaló que el proyecto "no es una amenaza para nadie", sino una "oportunidad histórica" del Gobierno para modernizar el modelo de Estado. Llamó, también, a todos los partidos a unir fuerzas en Madrid porque "los meses que se avecinan no serán fáciles", en referencia a la negociación del texto en la comisión constitucional del Congreso, en caso de que el proyecto supere el corte del pleno de las Cortes que debe admitirlo a trámite.
Advirtió, con todo, a los diputados catalanes de que recibirán "acusaciones de todo tipo" por parte de los sectores más centralistas.
Tras reconocer que el proceso de redacción y aprobación del Estatut "ha sido demasiado largo" y que la ciudadanía ha mostrado "cierto cansancio", instó a iniciar una movilización de apoyo al Estatuto en Madrid dada la necesidad de "buscar complicidades en el Estado".
MAS RECLAMA A ESPAÑA RESPETO PARA CATALUNYA
• Sitúa el texto aprobado como el "horizonte nacional" al que hay que llegar • Pasa el testigo de la responsabilidad al PSC y agradece a Maragall su valentía
BARCELONA - Catalunya ha hablado. Con voz clara y bien alta". Con estas palabras, y una indisimulada satisfacción, Artur Mas abría su discurso tras la aprobación del Estatut, el "referente de futuro" del catalanismo político. Sin obviar la dificultad del trámite negociador que ahora se inicia en las Cortes, el líder de CiU reivindicó el derecho de Catalunya a ser "escuchada" y "respetada" por España.
Subrayó Mas la "trascendencia y la profundidad histórica" del acuerdo estatutario y recordó que éste se ha logrado por vías democráticas y pacíficas, cumpliendo con la Constitución y por amplísimo consenso. Por si estas razones no eran suficientes para exigir "al resto del Estado" que respete a Catalunya, esgrimió otro argumento: "Catalunya nunca ha dado la espalda a España. Ahora debemos reclamar que España, en un momento trascendente, no nos la dé a nosotros".
Si hasta ahora, resaltó, CiU ha tenido la máxima responsabilidad para que el texto se aprobara en el Parlament, en tanto que fuerza indispensable para alcanzar los dos tercios necesarios, ahora son los socialistas los que deben asumir ese difícil papel. "Pero no estarán solos; estaremos todos", dijo, llamando una vez más a la unidad de acción y pidiendo que se destierren actitudes de "derrota previa".
No dejó pasar la oportunidad de expresar su queja por las veces que, durante el proceso, se ha puesto en duda la voluntad de CiU de aprobar un Estatut bajo el mandato de Pasqual Maragall. El sí "comprometido, ilusionado y exigente" de CiU, argumentó, nace de su amor por Catalunya y esta estima no depende de si está en el gobierno o en la oposición.
Mas proclamó que, con la aprobación del Estatut, el catalanismo político ha fijado su "horizonte nacional", su referente de futuro. Presagiando que no se alcanzará el objetivo al 100 por 100 en el primer intento, el líder de CiU se aseguró terreno reivindicativo de cara al futuro, pero también dejó claro que serán otras generaciones, y no la que ahora dirige la federación, las que deberán superar ese horizonte de soberanismo constitucional.
En un discurso en el que se visualizó el auténtico relevo entre Jordi Pujol --siempre contrario a una reforma estatutaria-- y Mas, éste dio públicamente las gracias a Maragall por su valentía. Le reconoció el doble mérito de haber conducido al PSC hacia la reivindicación de un nuevo Estatut cuando estaba en la oposición y de haber mantenido la apuesta ya siendo president y cuando en Espanya gobernaba el PSOE y "no aquellos que seguro iban a decir que no", en referencia al PP.
PIQUÉ ACUSA AL RESTO DE OCULTAR QUE EL ESTATUT SERÁ RECORTADO
BARCELONA - Los 15 diputados del PP catalán se quedaron ayer solos votando contra el nuevo Estatut. En medio de la euforia del tripartito y de CiU, a Josep Piqué le tocó jugar --lo reconoció él mismo desde la tribuna-- el incómodo papel del aguafiestas. Lo hizo sin contemplaciones. "Utilicen el condicional", reclamó al resto de grupos, a los que acusó de ocultar a la ciudadanía lo que en realidad "saben": que muchas de las conquistas más celebradas ayer, incluida la financiación, volverán del Congreso con un redactado "diferente". Es decir, recortadas.
El presidente del PPC se mostró convencido de que en el texto aprobado "quedan muchos puntos de dudosa constitucionalidad" y criticó "el camino absolutamente erróneo" de haber pretendido modificar la arquitectura de la España autonómica y la Constitución "a través de reformas estatutarias"
Piqué fue especialmente duro con el president Pasqual Maragall. Dijo comprender que ERC y CiU, desde la lógica de unas fuerzas políticas independentistas o nacionalistas, hayan defendido la reforma aprobada. Pero no así el PSC, al que acusó de haber respaldado, pese a compartir el proyecto político del PSOE, un Estatut que pretende "alejar Catalunya de España". A CiU también le recriminó haber apoyado un texto que, en el capítulo de derechos y deberes, consagra "un modelo de sociedad" que, según él, es el del tripartito. Citó la conflictiva alusión al carácter laico de la enseñanza pública y los artículos que "recogen el derecho al aborto libre y a la eutanasia activa".
CAROD VE MÁS CERCA UN ESTADO CATALÁN
• Afirma que la España plural sólo será creíble si no se rebaja el texto
BARCELONA - Catalunya entrará en otra estación con el nuevo Estatut, pero para Esquerra no será la de destino. Josep Lluís Carod-Rovira quiso subrayarlo ayer en su discurso en el Parlament. "Para nosotros --enfatizó-- la reforma es un paso más, no hacia otro Estatut, sino hacia un objetivo legítimo: el Estado, el nuestro".
Como suele hacer, el líder de ERC no ocultó que el de su partido es un proyecto que, aunque de forma gradual, persigue una meta clara: la independencia. El recordatorio, en la solemnidad del momento, no por conocido dejó de cobrar una resonancia especial. Carod quiso expresar cierta confianza --"este Estatut es una mano tendida al entendimiento con España"-- pero, dadas las dificultades que el texto deberá sortear durante su tramitación en el Congreso, lanzó también un claro aviso, con el PSOE como destinatario. "Si Madrid no acepta nuestra voluntad, se deshará una ilusión colectiva, pero perderá también toda credibilidad el proyecto plural del que habla el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero".
"NI CAPRICHO, NI INVENTO"
El presidente de Esquerra salpicó su intervención de argumentos para frenar algunas de las objeciones que, sin duda, deberá sortear la reforma a su paso por las Cortes Generales. Como la consagración de Catalunya como nación. "No somos una improvisación, ni un capricho, ni un invento", afirmó tras subrayar que los catalanes tienen una larguísima "historia nacional de regularidad institucional", muy previa a la Constitución que será la vara de medir la viabilidad de la reforma. Una trayectoria que quiso subrayar dirigiéndose a Pasqual Maragall: "Usted no es un presidente más de una autonomía más; es el presidente número 127 de una institución nacional con 650 años de historia".
Los 120 votos (el 89% del hemiciclo) que ayer validaron el Estatut fueron un argumento añadido para que Carod defendiera "la fuerza democrática irrefutable" de la definición de nación. Por eso, rechazó "la España antipática" que defiende que las Cortes no deberían ni aceptar a trámite la reforma. "Es una barbaridad, pero también un gran paso adelante. Antes había quien entraba por la Diagonal, y no sólo a pie", señaló aludiendo a la toma de Barcelona por las tropas franquistas en 1939.
EL YANTAR DEL DIPUTADO
• Los parlamentarios que apoyaron el nuevo Estatut decidieron ir a celebrarlo con un almuerzo • Los del grupo popular fueron los únicos que no estaban para festejos
BARCELONA - Quico Homs está estos días como un niño que acaba de hacer la comunión. Anda flotando, con una sonrisa que ni puede ni quiere borrarse de la cara. Quico Homs es uno de los ponentes de CiU en los trabajos del Estatut. Ni siquiera sus rivales discuten que el chico --está por los 40 recién estrenados-- se lo ha currado. Aún no se puede creer que a las dos de la madrugada de ayer, al regresar a su domicilio, le esperaran el alcalde de Taradell (Osona), su pueblo, y un grupo de amigos para celebrar el acuerdo.
Durante muchos meses, cuando acababa tarde el trabajo en el Parlament, paraba en un McDonalds de camino a casa. Entre pringosas hamburguesas, iba dándole vueltas a conceptos y artículos recogidos en el nuevo Estatut. En medio de ese "baño de realidad", como él mismo define a la afamada cadena de alimentación, estuvo a punto --"no lo hice porque no tengo..."-- de preguntar a alguno de los clientes si veía mejor que las competencias fueran exclusivas o excluyentes, o ambas cosas a la vez.
Ayer Quico Homs arrinconó el fast food y se fue con el resto de sus compañeros de partido a celebrar el acuerdo a un restaurante --como Dios manda-- de la Villa Olímpica cuya buena pinta es fácilmente apreciable en la fotografía superior, en la que aparece Pujol, flanqueado por Felip Puig y Artur Mas, en pleno brindis.
Pujol apareció en el Parlament a tiempo para el momento histórico de la votación y los discursos finales. Por el camino se topó con Mas, a quien abrazó y dijo: "En nombre de toda la gente de Convergència, lo has hecho muy bien". Luego permaneció en la tribuna de invitados, junto a Ernest Maragall y el expresidente del Parlament Heribert Barrera (ERC), mientras en la otra zona reservada para el público, los líderes sindicales se sentaban junto a Joan Laporta.
El PSC, a la Barceloneta
Al acabar el pleno, plagado de agradecimientos mutuos de lo más empalagoso, las aguas políticas volvieron a su cauce y cada grupo político decidió celebrar el acontecimiento por su cuenta. Quico Homs y los suyos a la Villa Olímpica. Cerca de allí, Maragall y el grupo socialista optaron por un restaurante de la Barceloneta. En la foto superior puede verse al president propinándole un capón cariñoso a Miquel Iceta, el mago del PSC en materia estatutaria, a quien también le van las hamburguesas aunque ayer tocara menú marinero.
Los republicanos y los ecosocialistas celebraron el acuerdo con el clásico picoteo. Un buen plato de ibéricos y la tortilla de patatas (también llamada española) en el caso de los diputados de Carod-Rovira, que atacaron el tapeo allí mismo, en el Parlament. El ponente de ERC Joan Ridao, que también ha dado el callo de lo lindo, muestra su apetito en la imagen que acompaña esta página. Le reconocerán porque es el único (y hasta diría que el primero) en echar mano de la vianda mientras mira al fotógrafo. En la última instantánea, Joan Saura, el conseller del Estatut, deja un segundo el pa amb tomàquet para levantar la copa de tinto con sus compañeros de ICV-EUiA.
Parece ser que los del PP se fueron a casa, que no tenían el cuerpo para demasiada jarana.
Así acabó el feliz acontecimiento que ha tenido a los diputados catalanes entretenidos --en algunos casos al borde del ataque de nervios-- durante meses. Que se vayan preparando ahora los de la comisión constitucional del Congreso porque ya lo decía ayer Maragall: "Nos moriríamos de aburrimiento si no tuviéramos el reto de seducir a España". Salut!.
EL PREÁMBULO DEL ESTATUT
La nación catalana se ha ido haciendo en el transcurso del tiempo con las aportaciones de energías de muchas generaciones, de muchas tradiciones y culturas, que han encontrado en ella una tierra de acogida. Catalunya ha definido una lengua y una cultura, ha modelado un paisaje, ha acogido también otras lenguas y otras manifestaciones culturales, se ha abierto siempre al intercambio generoso, ha construido un sistema de derechos y libertades, se ha dotado de leyes propias y ha desarrollado un marco de convivencia solidario que aspira a la justicia social.
Este Estatut sigue la tradición de las constituciones y otros derechos de Catalunya, que históricamente habían significado la articulación política y social de los catalanes y las catalanas.
Desde 1714, han sido diversos los intentos de recuperación de nuestras instituciones de autogobierno. En este itinerario histórico constituyen hitos destacados, entre otros, la Mancomunitat de 1914, el restablecimiento de la Generalitat y el Estatut de 1932 y el de 1979, en el que se establecía que Catalunya quería ejercer, entonces como ahora, su derecho inalienable al autogobierno.
Es en este sentido que el Estatut es depositario de una memoria y guarda el recuerdo de todos los que han luchado y de los que estuvieron exiliados o incluso de los que murieron por el reconocimiento de los derechos nacionales de Catalunya y los derechos sociales de los catalanes.
Pero tanto o más que la memoria, mueven este Estatut la aspiración, el proyecto y el sueño de una Catalunya sin ningún tipo de obstáculos a la libre y plena interdependencia que una nación necesita hoy.
La vocación y el derecho de los ciudadanos de Catalunya de determinar libremente su futuro como pueblo, que el Parlament de Catalunya ha expresado reiteradamente, se corresponde con la afirmación nacional que históricamente representó la institución de la Generalitat, vigente hasta el siglo XVIII y después recuperada y mantenida sin interrupción como máxima expresión de los derechos históricos de que dispone Catalunya y que este Estatut incorpora y actualiza.
Hoy Catalunya, en su proceso de construcción nacional, expresa su voluntad de ser y de continuar avanzando en el reconocimiento de su identidad colectiva y en el perfeccionamiento y la ampliación del autogobierno con este nuevo Estatut.
De esta manera, este Estatut define las instituciones de la nación catalana y sus relaciones con los pueblos de España en un marco de libre solidaridad con las nacionalidades y las regiones que la conforman, compatible con el desarrollo de un Estado plurinacional.
Del mismo modo, se establecen los vínculos de relación con Europa, donde todas las comunidades nacionales han de participar de forma corresponsable en las instituciones de gobierno y legislativas para contribuir así a la construcción europea
Este Estatut se configura como el de Catalunya y Aran, y los ciudadanos de Catalunya y sus instituciones reconocen Aran como una realidad nacional con entidad propia.
Catalunya quiere avanzar, a través de este Estatut, hacia una democracia de más calidad basada en un equilibrio de derechos y deberes y en la participación ciudadana. Este principio orienta la acción de los poderes públicos, que están al servicio del interés general y los derechos de los ciudadanos, como el derecho al bienestar, a la calidad de vida, a vivir en paz, a disfrutar de unos servicios públicos eficientes y de calidad y a la protección del medio ambiente, a disponer de un sistema de prestaciones universales que favorezcan la igualdad y la cohesión social, y la creación de riqueza y de ocupación plena y de calidad, con un compromiso permanente de lucha contra las desigualdades, las discriminaciones, las injusticias y la pobreza.
Estos derechos se ejercen conjuntamente con la responsabilidad individual y el deber cívico de implicarse en el proyecto colectivo, en la construcción compartida de la sociedad que se quiere conseguir, organizada a partir del principio de proximidad por medio de los ayuntamientos, las comarcas y las nuevas veguerías, que integran el sistema institucional de la Generalitat.
El autogobierno de Catalunya se inscribe, pues, en estos valores y objetivos, que desarrolla en el ámbito de Catalunya y que promueve en el ámbito español y europeo, especialmente la defensa de la pluralidad de lenguas y culturas, a la cual Catalunya aporta el catalán como lengua propia y común de toda la ciudadanía con independencia de su lengua de origen y de uso habitual
Éste es un Estatut de y para personas libres. La libertad política que conseguimos como país nunca ha de ir en contra de las libertades individuales de los ciudadanos de Catalunya, porque sólo es libre de verdad un país donde cada uno puede vivir y expresar suficientes identidades diversas, sin ninguna relación de jerarquía o de dependencia entre ellas.
Es por todo eso que este Estatut establece que:
Primero. Catalunya es una nación.
Segundo. La Generalitat restablecida en 1931 nunca ha dejado de existir, en tierra propia o en el exilio, por la tenacidad de nuestro pueblo y la fidelidad de sus dirigentes.
Tercero. Catalunya, afirmando sus derechos históricos, ha desarrollado y tiene una posición singular respecto a la lengua, la cultura, el derecho civil y la organización territorial.
Cuarto. Catalunya es un país rico en territorios y gentes, una diversidad que la define y la enriquece desde hace siglos y la fortalece para los tiempos que vienen.
Quinto. Catalunya considera que España es un Estado plurinacional.
Sexto. Catalunya convive fraternalmente con los pueblos de España y también es solidaria con el resto del mundo.
Séptimo. El derecho catalán es aplicable de manera preferente.
Octavo. La tradición política democrática de Catalunya ha subrayado siempre la importancia de los derechos y deberes, del saber, de la educación, de la cohesión social y de la igualdad de derechos, y hoy, en especial, la igualdad entre mujeres y hombres.
Noveno. El acceso a los sistemas universales de comunicación, transporte, innovación, investigación y tecnología, y también el desarrollo sostenible deben ser decisivos para los catalanes.
Décimo. Catalunya, por medio del Estado, pertenece a la Unión Europea, comparte los valores y el modelo de bienes y de progreso europeos y ofrece su amistad y colaboración a las comunidades y las regiones vecinas a fin de formar, desde el Mediterráneo, una eurorregión útil para el progreso de los intereses comunes en el marco de sus competencias.
Por fidelidad a estos principios y hacer realidad el derecho inalienable de Catalunya al autogobierno, los parlamentarios catalanes proponen el siguiente Estatut.
EL PERIODICO de Franco Insulta a quienes Cuestionan el 'Estatut'
Por Sin Pancarta - 17 de Octubre, 2005, 7:03, Categoría: Información en la Prensa
Yo pensaba que la función de la prensa era informar, sin renunciar a emitir libremente la opinión que cada uno considere oportuno. Lo que nunca pude imaginar es que la prensa, un medio informativo se convierta en una extensión más de la política militante dedicándose a insultar a quien no aprueba este ‘Estatut’. Franco siempre nos da sorpresas, desde cuando apoyaba la corrupción y los GAL hasta… Su comportamiento con los compañeros lo verán más abajo.
EL MAPA DE LAS MINAS
• La definición de Catalunya como nación y el modelo de financiación encabezan la lista de artículos que, presumiblemente, levantarán ampollas en el Congreso • El PP cuestionará el texto, pero también el PSOE
BARCELONA - Mejor cortar el cable rojo. Tal vez el verde. Un sexto sentido parece alertar a los padres del Estatut de que las 52 páginas del proyecto ayer aprobado serán recibidas en el Congreso por el PP y (en el mejor de los casos) por medio PSOE como una bomba que es necesario desactivar. No es difícil predecir qué artículos serán objeto con más ahínco de manipulación para, llegado el caso, desactivarlos.
A >> La semántica de los símbolos ya irrita
Cuatro palabras tiene el artículo 1.1 del proyecto de Estatut. "Catalunya es una nación". No ha necesitado pasar de ahí el frente mediático y político más conservador del resto de España para comenzar a levantar barricadas ante la llegada del Estatut. Es incompatible --sostienen-- con el preámbulo de la Constitución, que también define a España como nación.
La negociación del proyecto en el Congreso de los Diputados tendrá mucho de semántica. El texto aprobado ayer en el Parlament, en realidad, está premeditadamente acentuado. Los diputados del PP en la Cámara catalana sostienen que el tripartito y CiU han querido redactar el equivalente a una Constitución catalana y, de hecho, en privado, algunos de los padres del Estatut no lo niegan.
Está en los detalles. Por ejemplo, el artículo 12 insta a la Generalitat a promover "convenios, tratados y otros instrumentos de colaboración" con otros territorios, españoles o no, que mantengan lazos lingüísticos y culturales con Catalunya. La firma de tratados es una potestad que en el imaginario colectivo se atribuye a los estados.
A última hora, además, se ha añadido un elemento más de controversia. En el preámbulo, dado a conocer en la madrugada de ayer, se afirma: "Catalunya considera que España es un Estado plurinacional". El Estatut redefine España.
B >> Temor a un nuevo reparto del pastel
Está al final del Estatut (de la página 45 a la 48), pero como controversia pronto estará por delante del debate sobre si Catalunya es una nación y de cualquier otra cuestión. Se trata del nuevo modelo de financiación que el título sexto del Estatut propone. Recaudación de todos los impuestos, capacidad normativa... Son cuestiones que cuando ya fueron simplemente sugeridas pusieron en estado de alerta a las comunidades autónomas receptoras de fondos de solidaridad.
El modelo consensuado por CiU y el tripartito plantea que, tras recaudar todos los impuestos en Catalunya, la Generalitat haga dos transferencias a las arcas estatales, una en concepto de los gastos generales del Estado (Fuerzas Armadas, el cuerpo de funcionarios de la Administración central, la Corona, etcétera) y otra como aportación a los fondos de solidaridad interterritorial.
La fórmula, es previsible, obtendrá un frontal rechazo del PP, por su ideario ya conocido y porque está en la oposición, pero de todo el Estatut éste es el título que más tensiones internas puede ocasionar en el PSOE, pues dos de las comunidades autónomas más sensibles a un nuevo reparto del pastel de la solidaridad, Andalucía y Extremadura, están gobernadas por Manuel Chaves y Juan Carlos Rodríguez Ibarra, dos dirigentes socialistas de peso.
C >> La incierta división de uno de los tres poderesa
El proyecto de nuevo Estatut, audaz, plantea una reforma profunda de la estructura judicial de Catalunya. Más allá del contenido de la propuesta, ese capítulo es la más clara prueba de la ambición del Estatut de reformar el Estado desde una comunidad autónoma y no desde un debate previo en el seno de las Cortes españolas.
Es todo un capítulo singular, pues su desarrollo está sujeto a que previamente el Gobierno central, de forma unilateral y sin condicionantes previos, revise una ley orgánica. Ha sido, de hecho, una de las polémicas internas de la ponencia del Estatut. ¿Hasta qué punto un estatuto es la vía para reivindicar la reforma de leyes orgánicas del Estado?
Al margen de ese debate, la reforma que plantea el Estatut pretende dotar a Catalunya de un Consejo del Poder Judicial a la catalana --Consell de Justícia de Catalunya, ha sido bautizado-- y reforzar el actual Tribunal Superior de Justícia de Catalunya de modo que sea prácticamente una última instancia en la escala de recursos y cierre la puerta, pues, al Tribunal Supremo.
D >> Los ministerios recelan siempre de un traspaso
Las competencias y la meta de que la Administración central no entre en el huerto de la Generalitat a catar melones es una capa de barniz que recubre el Estatut de principio a fin. La propia y controvertida apelación a los derechos históricos es un ejemplo. No es una referencia historicista nostálgica. La inclusión de esa expresión es --sostienen sus defensores-- una fórmula jurídica que, bien empleada, permite blindar competencias.
Que las competencias exclusivas le correspondan a la Generalitat de forma "íntegra y excluyente" es una de las minas de previsible estallido en el paso del Estatut por el Congreso. Pero en el capítulo de competencias resultará más determinante la lectura crítica que cada ministerio haga de los artículos que, poco o mucho, le afectan. El Estatut reivindica competencias, por ejemplo, en seguridad nuclear y salvamento marítimo. Todas las administraciones son celosas de lo que tienen. Incluso la Generalitat. En ese sentido, es previsible una extenuante discusión, punto por punto, de cada petición con decenas de argumentos sobre la mesa de por qué ese traspaso es inviable técnicamente.
Es una historia ya conocida. Hace años que la Generalitat reivindica infructuosamente la gestión de los aeropuertos catalanes. El Estatut incluye ahora esa competencia.
E >> El deseo de una 'cuota' catalana en el Estado
El Estatut prevé redefinir la relación entre Catalunya y el Gobierno central a través de la bilateralidad. Es un término que desde la perspectiva de los ponentes del texto define una relación casi entre iguales. Fruto de esa concepción, desde la premisa de que la Generalitat también es Estado y de que Catalunya es, por lengua y cultura, un espacio singular, el Estatut reivindica una hasta ahora inexistente cuota catalana en instituciones y organismos económicos y sociales
Así, los artículos 180 y 181 del proyecto establecen que la Generalitat participará en la designación de magistrados del Tribunal Constitucional y de los consejeros del Consejo General del Poder Judicial, y que, de hecho, el Parlament propondrá candidatos para los cargos.
La misma mecánica se plantea para otros organismos: el Banco de España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el Tribunal de Cuentas, la Agencia Tributaria (con independencia de que la Generalitat tenga una propia), el consejo de Radiotelevisión Española (RTVE), la Agencia de Protección de Datos.
¿Será motivo de polémica? No es lo mismo, pero la numantina resistencia de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones a ser trasladada a Barcelona no invita al optimismo.
EL PP PROPONE QUE EL ESTATUT SE RECHACE COMO EL 'PLAN IBARRETXE'
• Exige el adelanto de las elecciones si el Gobierno no impide la tramitación • Acebes insiste en que el texto encubre una reforma a fondo de la Constitución
MADRID - El PP se opondrá al Estatut en el Parlamento del mismo modo que lo hizo con la reforma del rechazado plan Ibarretxe. Su secretario general, Ángel Acebes, afirmó ayer que, al igual que la propuesta vasca, el nuevo Estatut reforma la Constitución y, en consecuencia, su tramitación en el Congreso sólo puede tomarse en consideración con el apoyo de dos tercios de la Cámara, lo que exige el apoyo de su grupo. Acebes adelantó que no otorgarán su voto favorable y dijo que, si se tramita sin su consentimiento, exigirán el adelanto de elecciones generales.
Para Acebes, el Estatut supone una reforma constitucional "encubierta", lo que se evidencia con la alusión a que Catalunya es una "nación". Por eso mantienen la misma estrategia que sostuvieron contra el lendakari vasco. Pretenden que el Congreso ni siquiera tome en consideración el debate ordinario del nuevo Estatut y que se rechace, por la Mesa del Congreso, para que no se discuta la primera semana de noviembre, como está previsto.
La ofensiva parlamentaria del PP se iniciará en el pleno de control del Gobierno que se celebrará el próximo miércoles en el Congreso. El portavoz conservador Eduardo Zaplana preguntará a la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega si el consenso es suficiente para que una comunidad autónoma "pueda proclamarse como nación". Zaplana afirmará, acto seguido, que esa proclamación es contraria a la Constitución.
Responsables del Grupo Popular añadieron a este diario que conocen las dificultades de que prospere su postura porque sólo tienen 148 de los 350 diputados del Congreso. Plantean un posible adelanto electoral que sólo podría llevarse a cabo mediante el triunfo de una moción de censura contra el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero no cuentan con los votos suficientes para salir adelante porque están solos frente al resto de la Cámara.
El secretario general del PP aseguró que el Estatut abre "un proceso de separación territorial" y acusó a Rodríguez Zapatero de haber "azuzado" a Catalunya para que se separe de España, coincidiendo con el plan Ibarretxe, porque reúne todos los requisitos de la libre asociación entre la comunidad autónoma y el Estado. De hecho, Acebes afirmó que el Estatut es más preocupante que el plan vasco porque lo impulsan, al tiempo, Rodríguez Zapatero y el PSC.
COMPORTAMIENTO DIFERENTE
Los conservadores recuerdan que la forma de comportarse de los socialistas ante el Estatut y el plan Ibarretxe es muy diferente porque en el Congreso se opusieron a la tramitación del proyecto vasco, pero ahora aceptarán el planteado por el Parlament aunque represente la misma "fractura" de España.
VARIOS RESPONSABLES DEL PSOE SE ATRINCHERAN CONTRA EL PROYECTO
• Guerra augura un debate interno "duro" pero sin indisciplinas
MADRID - Falta mucho tiempo para que los 168 diputados del PSOE en el Congreso deban apretar el botón del sí que abra paso a la tramitación del Estatut en las Cortes, pero muchos ya han fijado su posición contraria al texto que remitirá el Parlament. Desde el artículo 1, que asigna la definición de "nación" para la autonomía, hasta el sistema de financiación acordado el jueves disgustan a un buen número de socialistas, que echan mano de la advertencia de Juan Carlos Rodríguez Ibarra sobre el peligro de "perder un territorio por empeñarse en asegurar otro".
ADVERTENCIA DE CHAVES
Esta oposición frontal al Estatut tiene adeptos en el Gobierno, en el Congreso, en el Senado, en la ejecutiva del PSOE y entre los barones territoriales. El ministro de Defensa, José Bono, ya dejó claro en múltiples ocasiones su desacuerdo con el contenido de la reforma. Ibarra no puede ser más elocuente en su rechazo, hasta el punto de retar a José Luis Rodríguez Zapatero a enmendarlo en el Congreso hasta calzarlo en el esquema constitucional que tiene el dirigente extremeño. Manuel Chaves, presidente de Andalucía --pero también del PSOE--, recordó ayer en una clara advertencia a su partido que el Congreso es "la garantía" de que el Estatut se convertirá en "constitucional, solidario" y garantizará "la cohesión y el equilibrio" en España.
Las referencias a la capacidad constitucionalizadora del Congreso son constantes en estos socialistas. Aunque con diferentes niveles de crispación, y distinta influencia en el partido, coinciden en ello Álvaro Cuesta, Ramón Jáuregui, Victorino Mayoral, Txiki Benegas, Francisco Fernández Marugán, Juan Barranco y Rafael Simancas, entre otros.
"LO QUE MANDE ZAPATERO"
Alfonso Guerra también tiene dudas y tendrá mucho que decir como presidente de la comisión constitucional del Congreso, que tramitará la reforma. Pero por ahora prefiere recordar que el "PSOE es un partido fuerte", que superará "un duro debate interno". Y, tras la pugna de pareceres, votará lo que se acuerde mayoritariamente "sin indisciplinas". ¿Y qué tesis triunfará? "La que mande Zapatero", apostilla un ministro.

References: artículo 21
 artículo 37
e contrario
 artículo 1
 artículo 12
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