Source: https://es.scribd.com/doc/163589618/Tiempo-y-Educacion-Escolano
Timestamp: 2016-08-24 17:55:58+00:00

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el orden del tiempo. las señales que organizan las primeras percepciones cognitivas de la temporalidad (una de las categorías estructurales de los individuos y las sociedades). tal como han mostrado los recientes estudios de cronobiología.bano determinado puede generar una imagen de la escuela como centro de un urbanismo racionalmente planificado o como una institución marginal o «excrecente». en la estructuración de la vida humana. FCE. (5) Ibídem.. justamente desde la experiencia que los niños tienen del tiempo escolar que. los códigos que forman los calendarios y los relojes son estructuras que se internalizan a partir de los primeros aprendizajes. 1989. como primeras pautas reguladoras del tiempo vivido en la infancia. FCE. entre otras operaciones. el «ordo» académico. N. asimismo. en su sugerente ensayo sobre el tiempo. N. para «entender y leer» el complicado «sistema de relojes y calendarios» y para regular su conducta en función de ellos (4). Ello no obsta para que la «conciencia del tiempo». por ende. puede ser casi tan inevitable y coactiva como la estructura genéticamente determinada de una persona» (5). recuperando la tradición de la epistemología genética piagetiana. Piaget. Júcar. puede. 1990. En la medida en que el tiempo no es un atributo innato o una propiedad natural de los individuos. J. como enfatiza Elias. Sobre el tiempo. K. 355-358. Por otra parte. Elias. porque. el orden de la temporalidad es una producción cultural y pedagógica. (4) Elias. «una estructura de la naturaleza humana aprendida y. 154-155. Ello
El desarrollo de la (3) Pomian. K. Víd. adquirida socialmente. 154. México. cómo el ordenar acontecimientos en una sucesión temporal. son aprendizajes que suelen ocupar toda la infancia (3). sea tan «imperativa» que llegue a parecer a quien la tenga «una parte de sus dotes naturales». sino que es un productor internalizado de la experiencia vivida.. lo que reforzaría la idea según la cual la arquitectura temporal superpuesta a los biorritrnos sería un orden aprendido. es decir. Pomian ha mostrado.
. el dividir la duración en unidades de tiempos susceptibles de ser repetidos y aplicados a cualquier otro intervalo. en las sociedades dotadas de sistemas de educación formal. p. atribuir a la escuela una significación axial en la organización de la vida cotidiana o subordinar aquélla a las instancias dominantes de la economía. México. constituye uno de los esquemas básicos destinados a la regulación de la vida y necesario por cuanto el hombre es un «reloj biológico» que precisa una organización temporal. viene a coincidir en la idea de que todo niño que nace y crece en las sociedades industriales avanzadas necesita de siete a nueve años para «aprender el tiempo». El orden del tiempo. el añair a la suma de dos tiempos un tercero.. sino las claves de la cronobiología y la cronocultura. La temporalización de la educación. los usos sociales u otros condicionamientos. el establecer la igualdad de dos duraciones sincrónicas. Sus códigos no son sólo un sistema de la escuela. es decir. pp. Las consideraciones anteriores suscitan la relevante significación que tienen los almanaques y horarios escolares. pp. noción de tiempo en el niño. Madrid. Además. una vez adquirida. -los ritmos horarios influyen en las estructuras circadianas. 1978.
industriales o comerciales y otras estancias—. vol. como una duración articulada (6) Houase. los cursos del currículum ni otros aspectos que informarán. una estructura ordenada conforme a cánones previamente definidos. con algunas variaciones introducidas al final del siglo. ni la decoración (pinturas). ha llegado hasta nosotros. Nuestros liberales del XIX. El hábitat que acoge a la enseñanza mutua. como un orden mecánico y centralizado. se incorpora a los sistemas educativos nacionales desde su mismo origen o nacimiento.
. arquitectónicos y didácticos bien identificables. sin apenas variación. la ordenación académica de las instituciones creadas para la instrucción de la infancia. toda vez que afecta a cuestiones de un más amplio interés antropológico y sociológico. sillas irregularmente dispuestas). M. como después veremos.
El Antiguo Régimen tampoco llegó a configurar un orden normalizado del tiempo escolar tal como hoy lo conocemos. «Interior de una escuela». a través de sus fuentes icónicas o literarias. En la escuela del Antiguo Régimen se inician algunas pautas de racionalización de la vida escolar. a la simultánea o a la graduada (por referirnos a los sistemas más conocidos de la época) es un lugar modelado de acuerdo con ciertas normas.. 643. precisaron ya en sus primeras leyes y en sus reglamentos la organización del tiempo escolar que. también es evidente que la revolución escolar del xlx va a dar origen a diseños ad hoc para la ubicación de las instituciones educativas primarias y que la imagen de la escuela que nos han transmitido las dos últimas centurias responde a ciertas características de diseño normalizadas conforme a criterios higiénicos. A. Madrid. como sistema racionalizado de planificación de la duración escolar. Houase (1680-1730) nos puede ofrecer una imagen —no la única. un discurso instituido materialmente. Tampoco se definen en esta época los espacios. Por lo que se refiere al espacio. nos ofrece a menudo descripciones de espacios dedicados a la educación formal muy alejados del estereotipo de escuela que todos conocemos —tal es el caso de las escuelas instaladas en pórticos y sacristías de iglesias. GENEALOGÍA DEL TIEMPO ESCOLAR
El orden del tiempo. Ministerio de Cultura. desde luego— de lo que pudo ser la escuela como locus en el Antiguo Régimen (6). En esta composición del «interior de una escuela» pueda observarse que ni el espacio (salón de una casa ordinaria). pero no existen prescripciones uniformes que regulen la distribución de los tiempos educativos. ni los personajes (varios adultos de ambos sexos. ni el mobiliario (mesas. tras la creación de los sistemas nacionales de educación.explica que la investigación histórica sobre el tiempo escolar no tenga sólo una funcionalidad pedagógica. bancos. el cuadro de M. dependencias agrarias. Aunque es verdad que la etnografía del siglo pasado. A. 1988. ni la distribución de ambientes (diversos «rincones»). en Carlos ¡II y la Ilustración. esto es. II. niños y niñas) se corresponderían con las representaciones de la escuela que nos legó el XIX. casas familiares.
Tanto los modelos institucionales calvinistas como la Ratio studiorum de los jesuitas comportaban. Es evidente que las organizaciones educativas originadas a partir de las reformas religiosas introdujeron criterios modernos de sistematización de las actividades escolares. un sentido de estructura y un sentido de secuencia. 1991. Como han mostrado los análisis de Foucault. p. ha mostrado cómo la Modernidad va dando origen a una nueva temporalidad escolar. Junta de Andalucía. talleres y hospitales no les costó mucho alojarse en el interior de los esquemas antiguos. ciones de la Comunidad Europea». los jesuitas impusieron la separación de los alumnos por clases. 1989. conforme a determinadas convenciones. No obstante lo anterior. Ph. Sevilla. citado por M. la población escolar heterogénea. (8) Aries. p. 39. en cuanto a su duración y sucesión. un local y un maestro) es una conquista de los tiempos modernos. reservados a los escolares menores de quince años. Ph. es decir. ofrecidos a jóvenes y adultos de distintas edades (8). Estas innovaciones afectaron. Así. Erasmo utilizaba el término curso en 1519 de acuerdo con los anteriores descriptores. policopiado cedido por cortesía de su autor). 1987.en ciclos. la genealogía de estas formas «modernas» de organización escolar aparece asociada a viejos patrones institucionales. Las órdenes rel-
Towards a Theory of (7) Hamilton. las escuelas del Antiguo Régimen heredaron importantes influencias de las organizaciones eclesiásticas. las «casas de educación» prolongaban la vida y la regularidad de los conventos. ritmos y procesos bien secuenciados. «On the origins oí the educational terrns class and curriculum». a las nuevas disciplinas de los colegios. el uso de criterios de medida y proceso en la ordenación temporal de los aprendizajes que elevaron incluso a la condición de símbolos disciplinarios y fetichistas a los horarios y calendarios escolares (7). albergada en un aula única. Madrid. pero no lograron implantar modelos uniformes de organización en períodos de la vida escolar. El niño y la vida familiar en el Antiguo Régimen. Aries. la Universidad de París introducía también por aquella época el «ciclo de los cursos». A. como es obvio. Pereyra en «La jornada escolar en las naLondon. los principios medievales de simultaneidad y repetición se fueron cambiando por los de sucesión y graduación. el viejo modelo de la lectio comenzó a abandonarse y a ser sustituido por el de cursus. a la división del tiempo y del trabajo en la escuela y llegaron a crear las bases para distribuir el currículum en cursos académicos regulados. pp. a los que a menudo se añadían como anejos. Schooling. comenzó a repartirse en grupos de edad y conocimiento. 239-255.. relativamente homogéneo en cuanto a la edad. Aunque los antiguos no ignoraban la distribución por cursos de los alumnos —pueros in classes distribuere (Quintiliano)—. en su conocido estudio sobre la infancia en la sociedad del Antiguo Régimen. Falmer Press. 23 (doc. Informe sobre la Jornada Escolar. Sturm oponía los estudios por cursos. Al igual que las disciplinas militares asociaron su «rítmica del tiempo» a la de los «ejercicios de piedad» o conservaron algunas «perfecciones del claustro». a los estudios superiores. Taurus. conforme a los renovados criterios curriculares y disciplinarios que empiezan a afirmarse en las teorías y prácticas educativas desde el Renacimiento. la asignación de un valor específico a cada curso (con la correspondiente adscripción de un grupo de alumnos.
. al decir de Hamilton.
tiempo que sirve tanto para la clase de lengua como la de matemáticas y que se aplica en todos los niveles. bien ejemplificada en el ordenamiento de la vida académica al modo militar. 153-154. Las jornadas se organizan en unidades horarias y la suma de aquéllas origina la semana. La fragmentación del currículum. los métodos y los exámenes.. Esta misma actitud centralista estará presente en la legislación emanada de nuestros liberales del xix para reglamentar la vida de las escuelas. puesto hoy en cuestión por las nuevas concepciones del llamado «tiempo escolar móvil» que
(9) Foucault. «especialistas del tiempo. en su documentado y sugerente estudio sobre el tiempo escolar. Temps mobile. compatibles en cierto sentido con la ética secularizada de la burguesía. entre otros). Paris.giosas fueron «maestras de disciplinas». También es conocida la estructura rigurosamente centralizada y uniformista del sistema napoleónico. el orden del tiempo escolar y su utilización han seguido siendo hasta nuestros días una cuestión intocable que ha escapado a cualquier tentativa de reforma. Y tal vez hasta los mismos modelos tayloristas de división del trabajo y la mística del industrialismo no estén del todo lejos de aquellas disciplinas espirituales y escolásticas. Tal construcción del tiempo escolar responde al paradigma mecanicista newtoniano. Resulta curioso comprobar que si muchos aspectos de la enseñanza han cambiado después del xix (los programas. una especie de «código escolar obligatorio» que durante tres siglos ha dado forma a la práctica educativa de numerosos centros en amplias zonas de Europa. La Ratio se configuró cómo una «carta pedagógica». grandes técnicos del ritmo y de las actividades regulares» (9).
. M. 1982. Siglo XXI. 119-122. un sistema mecánico e invariable cuyo influjo ha llegado hasta nosotros (10). El año o curso es el resultado acumulativo de un número invariable de semanas. como más adelante examinaremos. cuya concreción puede observarse. sólo interrumpido por los períodos de asueto y vacación. pp. Este orden se estructura a partir del módulo de la hora. Vigaar y castigar. Esta tentación de uniformismo mecanicista ha estado presente siempre en la mentalidad de los planificadores y gendarmes de la educación. con tiempos ritmados a toque de tambor. en la configuración del calendario académico. ha mostrado cómo el siglo xvil llega a consagrar unas reglas sobre el uso del mismo de larga influencia histórica. (10) Husti. la repetición de los cortos horarios y la estandardización del modelo son las claves de esta organización pedagógica. En ella se diseña la jornada escolar en todos sus detalles sobre la base de duraciones muy cortas (entre 30 y 45 minutos) regularmente ritmadas. A. Madrid. Algunos revolucionarios franceses llegaron a soñar con la idea de que algún día todas las escuelas del país pudieran desarrollar a una hora determinada la misma lección del programa de estudios. La división de un continuo temporal en horas y el uso del toque de campana para pautar los ritmos se han extrapolado de la abadía a la escuela. 1987. pp.. La microdivisión de los tiempos y movimientos en la enseñanza mutua tiene probablemente que ver con las disciplinas mecanicistas del orden del tiempo de los vetustos conventos y colegios. INRP. Anikó Husti.
La genealogía del tiempo escolar no puede dejar de considerar la presencia de las tradiciones anteriormente examinadas. A ellos vendrán a sumarse otros factores nuevos de naturaleza económica. que tanta influencia tendría en la racionalización del orden del tiempo según criterios de salubridad. Service d'Histoire de l'Education. El trabajo se propone analizar la cuestión desde una perspectiva de conjunto y comparativa. la progresiva implantación de los modos de control y vigilancia de los poderes públicos (13). la libertad y la flexibilidad. organiza la vida de los alumnos en los niveles primario y secundario. Éstos son. Temps mobile. por un lado. De este modo. 9-12. 1984. Paris. La historia de la escuela no ha dedicado la atención debida a su estudio. social y aun científica. aunque pueden encontrarse en muchas monografías. trimestres. los cursos y los días. pp. (14) Compere. los trabajos y los días de la vida monástica. (13) Giddens. Polity Press.rompen con los modelos deterministas clásicos y se apoyan en las nuevas teorías físicas de la relatividad y la irreversibilidad (11). en sus secuencias sucesivas. Mediante la recogida y la sistematización de los datos cuanti-
(11) Husti. y los modelos de control social de los aparatos del Estado contemporáneo. Hay que advertir que este cambio sintoniza con las nuevas formas de organización industrial y administrativa basadas en el «horario a la carta». Los ciclos litúrgicos. el ideador del «panóptico» —patrón que ha inspirado gran parte de la arquitectura institucional contemporánea—.. ciertos patrones del orden militar y hasta las estructuras derivadas de las teorías panópticas del Final de la Ilustración (12) tienen su influjo en el origen del orden escolar de los últimos siglos. nota 1. los dos registros en los que se objetivan los tiempos medios y cortos de la escuela. cit. los ritmos y secuencias de la pedagogía de los reformadores. la historia de la construcción del tiempo escolar muestra (como observó Giddens en relación con la colonización del espacio y el tiempo privados por parte del Estado moderno). Hace un año. Bentham. op. A. Las concepciones y estructuras del tiempo educativo se han concretado en los calendarios y horarios escolares.. sin contar con el nivel macroorganizativo de la escolaridad como totalidad temporal de la educación obligatoria.
. antiguas y recientes. 1991 (doc. es decir. semanas. (12) Es interesante hacer notar que J. A. Projet de recherche sur Thistoire du temps scolaire en Europe. por otro. M. el orden del tiempo educativo se habría gestado en la interacción entre los rituales y las disciplinas de la Modernidad.. Por otra parte. Compère puso en marcha un sugestivo proyecto de investigación sobre la historia del tiempo escolar en Europa (14). En ellos aparecen otras subdivisiones de tiempo (meses. es también el iniciador del movimiento higienista británico. policopiado). que después analizaremos. sesiones) que se subordinan a los módulos básicos. The constitution of society. El tiempo de la educación —también el de los sistemas contemporáneos— ha sido pautado bajo la influencia de estos modelos de larga duración. política. la profesora M. con el fin de ilustrar la génesis de los sistemas educativos europeos desde el orden del tiempo que. referencias parciales que aluden a los sistemas de organización del tiempo en las instituciones.. Cambridge. y que su adopción por las instituciones educativas podría contribuir a garantizar el aprendizaje de este nuevo orden social y laboral del tiempo.
Pedagogía. Casiano y de S. los días del Rey y de la Reina (sic). En este trabajo. se va configurando.
. vamos a aproximarnos a un aspecto de las cuestiones anteriormente enunciadas: la génesis y la construcción histórica del calendrio escolar. como advertía A. La formación del almanaque escolar. todas las tardes de la canícula. p. las vacaciones de Navidad desde el veinticinco de Diciembre hasta el seis de Enero. Real. 6. LA CONSTRUCCIÓN HISTÓRICA DEL CALENDARIO ESCOLAR El primer documento legislativo que establece la duración del almanaque escolar en primaria es el Reglamento de 1825. Josef Calasanz» (16). y en el mes de Agosto los días de S. Rev. Madrid. tras estas consideraciones introductorias en torno a las concepciones y la genealogía del tiempo escolar.
Esta primera norma reguladora del tiempo escolar se limitaba a precisar las jornadas de asueto y los ciclos vacacionales. 1931. A. la autora de este programa pretende contrastar la hipótesis de si los orígenes comunes de las instituciones educativas europeas han generado estructuras temporales homogéneas. 9.. ciertas fechas relativas al patronazgo de maestros y niños y los descansos de mediados de semana y verano. 1825. Imp. los diez días desde el Domingo de Ramos hasta el tercero de Pascua de Resurrección. como veremos. en la interacción de factores de muy diversa naturaleza hasta llegar a adoptar la forma que hoy presenta en los arios finales del pasado siglo. Los días no lectivos eran los impuestos como precepto por la tradición eclesiástica. aunque en la práctica sólo exigía determinar las épocas y los días de vacación para niños y maestros.
(15)Ballesteros. Madrid. reconocidos como vacación escolar en función de criterios económicos (ayuda que la infancia aportaba a las tareas agrícolas). Ballesteros (el tratadista del tema más característico). En él se puede leer lo siguiente:
«Todos los días serán de Escuela. p. No existen. requiere. Analizar el proceso histórico de construcción de este instrumento de la ordenación académica de la vida escolar y los condicionamientos que han iafluido en la determinación de su perfil es el objeto central de nuestra aportación. 3. lunes y martes de Carnestolendas y el miércoles de Ceniza por la mañana. Justo y Pastor. así como buscar la explicación de las posibles diferenciaciones. El tiempo del calendario. los que la costumbre había establecido en otras épocas y en otros niveles de educación.
3. que comienza a perfilarse en el origen mismo de nuestro sistema nacional de educación.
(16) Plan y reglamenta de las escuelas de primeras letras. pues.tativos en los que se expresan los calendarios y horarios. de S. aún en esta primera legislación criterios higiénicos explícitos en la fijación de los descansos. Publ. una «seria meditación y un estudio preciso de los varios aspectos que en este problema existen» (15). sin más asuetos que los siguientes: los jueves por la tarde de todas las semanas en que no ocurriere fiesta de precepto. • edi-
ción. los feriados que lo fueren de precepto. Distribución del tzempo y del trabajo.
Años después. después de haber oído el dictamen de la Comisión auxiliar del ramo. Librería Hernando. si bien preveía. en las primeras fases de implantación del sistema educativo nacional. La obsesión escolarizadora de los liberales. como una pausa obligada por los requerimientos de la vida económica. vol. reiteraba con pequeñas alteraciones el almanaque de 1825. llevó a reducir aún más los ciclos de asueto del primitivo almanaque. restaba días a los
(17) «Reglamento de las escuelas públicas de Instrucción Primaria Elemental». emanada de un gobierno del bienio progresista. excepto los domingos y demás días de fiesta entera. Por lo que se refiere al calendario.Poco después. con carácter facultativo. Es preciso llamar la atención sobre esta posición del Reglamento de 1838. ambos inclusive.. y los días de fiesta nacional» (19). ambos inclusive.. de 26 de noviembre de 1838. previo acuerdo con los Ayuntamientos y con la aprobación de las Comisiones provinciales.
La norma. Madrid. toda vez que la ordenanza introducía numerosos preceptos normativos alusivos a la higiene de los locales escolares y al aseo de los alumnos. en las zonas rurales agrarias. Aludía a criterios en parte higiénicos —aunque también económicos— al definir el horario. desde el 24 de Diciembre hasta el 1. cuya medida ha de producir saludables resultados en beneficio de la enseñanza. 1979.
. Madrid. 11. inserto en Historia de la Educación. 177. MEC. el Reglamento de escuelas de 26 de noviembre de 1838. pero no contemplaba el descanso vacacional como un valor higienizador y sí. 8. artículo 16. artículos 14 y 15. edición. sin que el total de estas vacaciones extraordinarias excedan en ningún caso de seis semanas» (17). P. 19. en cambio. D. g. p. Tratado de la legislación de primera enseñanza. quede reformado en los términos siguientes: Todos los días serán de escuela. 1897. enviada a todos los rectores universitarios. era aún más rigurosa respecto a los períodos no lectivos del calendario escolar:
«La Reina (q. 0 de Enero. los días de SS. una Real Orden de 23 de mayo de 1855. reducía los días de asueto y vacación: suprimía el descanso de los jueves por la tarde. limitando el tiempo escolar de las tardes de la canícula en una hora o dos y ofreciendo a las comisiones locales la posibilidad de fijar las horas de entrada y salida de la escuela con arreglo a las diferencias estacionales climáticas o a otras circunstancias (18). desde el miércoles de Semana Santa hasta el martes de Pascua de Resurrección. la posibilidad de «señalar otras vacaciones en los distritos y poblaciones rurales donde fuere preciso por las urgentes ocupaciones del campo. se ha servido mandar que el artículo 14 del Reglamento de las escuelas públicas. (18) Ibídem.MM .). convencida de la necesidad de reducir el número de días de vacaciones que se observan en las escuelas de Instrucción primaria. en función de criterios estrictamente económicos. que desarrollaría la ley de 24 de julio del mismo año y que con ligeras modificaciones sirvió para odenar el régimen de todas las instituciones educativas primarias del país a lo largo del XIX. (19) Ferrer y Rivero. al mismo tiempo que precisaba las condiciones para el establecimiento del horario en los centros. suprimía el carácter no lectivo de las tardes de la canícula y dejaba a criterio de las Comisiones locales. p. la posibilidad de introducir ciclos vacacionales de verano. dado en 26 de Noviembre de 1838.
quien en su exilio británico había tenido ocasión de tomar contacto con el san itary movement. «Estudio preliminar» al Curso de educación de P. Montesino trasladó estas ideas y estos modelos a la organización de la vida de nuestras primeras escuelas públicas. como es sabido. además. en el plano de la organización de la actividad económica y del trabajo. en el orden metodológico. influido tal vez por la ética ilustrada del trabajo (reforzada por el utilitarismo británico de la época). y de las consecuencias sociales del industrialismo de fines del xtx.. «Montesino y su obra» La Escuela Moderna. así como por el mecanicismo pedagógico en el que desembocaron las metodologías de inspiración pestalozziana y mutua que él conoció (23). p. con una notable impronta de la Ilustración tardía (que. (23) Soreda. P.. Poco después. por lo demás. A. 17. 1984. también confirió a la higiene no sólo una funcionalidad social. un fiel representante de la medicina y la pedagogía románticas de la primera mitad del siglo pasado. B. sino también para introducir criterios de racionalidad y control de orden médico-higiénico en temas tan diversos como el urbanismo. (22) García Navarro. (21) Martínez Navarro. la alimentación. la integración de marginales. en Historia de la Educación. más restrictivas que el Reglamento de 1825. a este respecto. donde tuvo las primeras experiencias en el uso higiénico de la balneoterapia (22). Pablo Montesino: Liberalismo y educación en España Palma de Mallorca. Las disposiciones de 1838 y 1855 son incluso. antes de su exilio. como se expresa literalmente. sino incluso un claro estatuto curricular). que el ilustre médico liberal zamorano había sido. Sin embargo. cit. pp.ciclos de Navidad y Semana Santa y eliminaba los de Carnestolendas. por concurso público. el Reglamento de 1838 fuera en buena medida obra de Pablo Montesino (21). 1989. 2. Montesino. no contemplan aún de forma explícita criterios de naturaleza higiénica. p. articulo 10.. No hay que olvidar. director de los Barios de Ledesma en Salamanca (sucediendo en este cargo. la organización del trabajo y la arquitectura. sobre todo en lo referente a la higiene en los locales y a la educación físico-sanitaria.
(20) «Ley de Ilustración Pública de 9 de septiembre de 1857». disminuyéndose en la canícula el número de horas de clase» (20). Prensa Universitaria. 15-21. p. Como puede observarse. Montesino fue. Madrid. la higiene del tiempo no sería aún atendida por el discurso de Montesino. 1988.
. Y todo ello a pesar de que. a su padre). la Ley de Instrucción Pública de 1857 adoptaba una posición menos reglamentista. si bien recuperaba el cariz de los criterios establecidos por la primera legislación en torno al tema: «Los estudios de primera enseñanza no están sujetos a determinado número de cursos: las lecciones durarán todo el año. incluida la Ley Moyano. las primeras normas ordenadoras del tiempo escolar. Centro de Publicaciones del MEC. 246. 21.. pero estaría todavía alejado de los planteamientos que se derivarían del positivismo experimental. de A. corriente pionera en el higienismo europeo de comienzos del xtx que hundía sus raíces en el utilitarismo de Bentham y que orientaría todos los programas de salubridad pública que se pondrían en marcha no sólo para prevenir y paliar los efectos inducidos por la primera industrialización.
N. Ediciós do Castro. que se objetivan en las fechas de las conmemoraciones litúrgicas. fi co y climatológico. por cuanto esta circunstancia suponía. p. en la legislación de fines del XIX relativa al tiempo escolar. A.
. Tomaba presencia así. industrial— cuya presencia en la España de la época no era suficientemente relevante). entre los que han de destacarse al menos tres: a) Los de orden económico. la admisión de alumnos en los diez primeros días del mes de julio). un criterio de evidente inspiración higienista.). Esta disposición consideraba que uno de los motivos que podían justificar las vacaciones estivales era la falta de condiciones higiénicas de los locales escolares —que era preciso acreditar por personal técnico competente—. «otras vacaciones» (hasta seis semanas de verano se indicaba en la primera norma). 276.. Escolarización popular y sociedad en Galicia (1875-1900). por de Gabriel. ya presente en la Ley de 24 de julio de 1873 sobre las condiciones de trabajo industrial. especialmente los referidos a las tareas agrícolas que durante el verano imponía la vida campesina. De este mismo año es la primera Ley reguladora de los trabajos infantiles peligrosos (25). sino por factores de otra índole. toda vez que no se alude a las exigencias de otros modos de vida —urbano. p. A pesar de que el Reglamento de 1838 y la Ley de Instrucción Públicas de 1857 reconocían la posibilidad de que las Comisiones locales fijaran. 1987. 63. Habrá que esperar a la legislación emanada de la Restauración para encontrar referencias explícitas a la presencia de criterios higienistas en el ordenamiento del tiempo escolar. en el ámbito de las poblaciones rurales. Una Real Orden de 29 de julio de 1878 reiteraba la potestad que las Juntas locales tenían para conceder vacaciones y remitía a las provinciales los casos de reclamación en torno al tema por parte de las autoridades municipales. esto es. los que aluden a condicionamientos asociados a los modos de producción. más allá de las pausas que la actividad escolar diaria impone) no vino. Leer.La interpolación de períodos no lectivos en el marco del tiempo académico (en forma de vacaciones o descansos. las fiestas patronales de los maestros y de la infancia). patrióticas y corporativas (en este caso. la práctica mostró que las escuelas seguían en funcionamiento a lo largo de todo el año (el citado Reglamento permitía. pues. 1990. los que se concretan en deterb) Los de tipo geográ minadas exigencias estacionales derivadas del clima y asociadas también a la economía (siempre en su referente rural agrario. es decir. los centros permanecían abiertos de modo ininterrumpido durante todo el curso. durante el estiaje. c) Los de significación religiosa y política. en su artículo 13. Conviene ad-
(24) Cit. La Coruña. Madrid. lo que evidenciaba la aparición en nuestro país de una cierta sensibilidad higiénico-social. las fuertes tasas de absentismo escolar que se registraban en verano. escribir y contar. un claro peligro para la salud de los niños (24). No obstante. La legislación social en la historia de España. determinada por los valores que el higienismo suscitaría más adelante. (25) Martín Valverde. los maestros o los vecinos de los pueblos. (Dir. Congreso de los Diputados.
Carderera hace referencia a unos «preceptos» de higiene al alcance de los niños que M. 3. Rivadeneyra. Orfila. P. III.vertir.
(26) Granjel. la mejora de las condiciones materiales de trabajo. que habría que esperar a los comienzos de nuestro siglo para que la legislación de protección a la infancia tomara carta de naturaleza en la ordenación social. F. 35)... 1858. Salamanca. «en sus relaciones con la ciencia del gobierno». P. op.• edición. 1862. Granjel) con la publicación en 1847 de los Elementos de Higiene Pública. Pedro Felipe Monlau y la higiene española del siglo XIX. Esta era la explícita vocación pedagógica del médico catalán: vincular la difusión de la higiene a temas tan diversos como la disposición de los cementerios. Higiene del matrimonio o libro de los casados en el cual se dan las reglas e instrucciones necesarias para conservar la salud de los esposos. como «arte de conservar la salud de los pueblos» (29) y aun de «asegurar la paz conyugal y educar bien a la familia» (30). Orfila escribió en París: Diccionario de educación y métodos de enseñanza (Madrid. la prevención de las enfermedades. creada en 1883. asegurar la paz conyugal y educar bien a la familia Madrid. La higiene sería considerada. 112. y desde el convencimiento de que era preciso referir la higiene. una ciencia totalizadora al servicio del nuevo orden burgués y del naciente industrialismo. 1983. como disciplina académica. Madrid. el cuidado de la alimentación. Elementos de higiene pública o arte de conservar la salud de los pueblos. (27) Santos Oliver. sin embargo. dentro de una posición ciertamente ecléctica.. el conocido ilustrado menorquín. por Granjel. Madrid. 173-174. edición. 1884-1886. la racionalización de la arquitectura industrial. (30) Monlau. hospicios y cuarteles y la creación de guarderías y escuelas saludables. Siguiendo a Virchow. Un pensionado de la antigua Junta de Comercio de Barcelona. el control de la patología generada por cárceles. Sólo los estudios emanados de la Comisión de Reformas Sociales.. Orfila estudió en París con Fourcroy y Lamarck. perteneció a la generación intermedia entre el grupo de liberales románticos que. Vid Escolano. Ed. pueden ser aducidos como prueba del incipiente interés que la alta Restauración tuvo por la cuestión social. (28) Cit. Rivadeneyra.Orfila Barcelona. Imp. edición. la instalación del alcantarillado. la regulación de la prostitución. Librería Hernando. cit. recuperaría el tono de nuestra decaída actividad científica y el positivismo finisecular. M. M. 2.
. al retorno del exilio. entre otros.. 2. F. M.. que fuera becado por la Junta de Comercio de Barcelona (27). pero conectaba también con las modernas concepciones etiopatogénicas y experimentales.. p. vol. pp. A. El autor. M. (29) Monlau. padre de la moderna toxicología. a la resolución de los problemas de la vida cotidiana. catalán de origen y profesor de Psicología y Lógica en el Instituto San Isidro de Madrid. Educación y economía en la España ilustrada. de Pedro Felipe Monlau (26). 1913. una disciplina para el control social del pauperismo y para la neutralización de los efectos indeseables del progreso. Universidad.. 1988. Monlau afirmaría que «gobernar no es más que higienizar» (28).. Centro de Publicaciones del MEC. El movimiento higienista se inicia en España (tal como ha documentado el trabajo de M.. p. Contaba entre sus precursores a M. la humanización de los horarios y las jornadas de trabajo de niños y mujeres. Imp. Henrich y Cía.
F.. El texto alcanzó siete ediciones. Monlau también publicó. Este trabajo incluye. En alternancia con el tiempo de trabajo. los refranes higiénicos. sin duda.°. como apéndice. La Higiene de los Baños de Mar. M. cit. la inclusión en el currículum escolar primario femenino de unas «ligeras nociones de higiene doméstica». para uso de las escuelas de niñas. en el cuarto de siglo posterior se registrarían cuarenta y cinco títulos. 6.. p. Este interés por la naturaleza no era nuevo. se reconocía el tiempo de las vacaciones. Alonso concluye que si hasta 1878 (desde 1848) vieron la luz un total de trece obras de esta disciplina. las consideraciones que introduce el autor en otras publicaciones en torno a la función higienizadora de las vacaciones de verano. un listado de los libros de texto aprobados para la enseñanza de la higiene. 1860.
. cuya aceptación social sintonizaba con las corrientes médicas románticas. colección de máximas populares alusivas a los temas abordados. pp. práctica que por aquellos años comenzaba a extenderse entre la burguesía como una moda saludable iniciada en la Francia de la Restauración. además de como una pausa terapéutica para el reposo y el contacto con la naturaleza. la Ley de Instrucción Primaria de 1857 dispuso. op. introducida en España por la reina Isabel II en sus viajes a las playas del Norte y continuada por la regente María Cristina. lo que evidenciaba nuevamente el interés que durante la Restauración despertó esta materia (31). F. El cómputo llevado a cabo por P. (33) Granjel. (32) Monlau. M. y unas nociones de economía doméstica bajo la forma de «recetas» (32). dispuesta en una docena de lecciones que desarrollaban los preceptos y consejos higiénicos para el hogar. obra (la última) que Monlau publica en 1869. P. obra que fue aprobada en 1861 (la edición es de 1860). en su artículo 5. «Notas sobre la higiene como materia de enseñanza oficial en el siglo XIX. Boiraud. 1987. Rivadeneyra. que ha de analizarse en el marco de la historia del currículum.Como se sabe. lo que llevó a generar una notable floración de libros de texto para el desarrollo de su enseñanza. P. P. 148-149. Pero no es sólo la anterior faceta. por cuanto tuvo importantes manifestaciones en la Europa ilustrada y prerromántica (no sólo en la literatura rousseauniana). en la adecuada crianza y educación física de sus hijos al aire libre y junto al mar. M.. es un texto dirigido a orientar a la burguesía en el uso higiénico de sus ocios y esparcimientos. La moda de las vacaciones se extendió en la segunda mitad del siglo pasado como una ocasión para el cambio de actividad y género de vida. la que nos interesa abordar aquí en relación con la figura de Monlau. Historia de la Educación. pero lo que sí era nuevo. En ella se insertaban tres partes: la higiene doméstica. 31. tras el descrédito en que habían caído las farmacopeas ilustradas (33). sus Nociones de higiene doméstica y gobierno de la casa. la última de las cuales apareció en 1897. Más pertinentes nos parecen. como subraya H. Madrid. «es la inserción de estas preocupaciones en la organización temporal de las actividades humanas». En la sociedad
(31) Alonso. en relación con el tema que nos ocupa. Nociones de higiene doméstica y gobierno de la casa. Describe en ella las indicaciones terapéuticas del agua de mar.. contrapartida necesaria para el modo de existencia urbana de la sociedad industrial.
IV. las fiestas religiosas y políticas y algunas pausas estacionales que las Comisiones locales y provinciales podían conceder en función de criterios asociados a las actividades agrarias del mundo rural. p. se celebren en cada provincia conferencias y reuniones encaminadas a favorecer la cultura general y profesional de Maestros y Maestras». 20. (35) Martín Valverde. impulsada por Cossío desde el Museo Pedagógico Nacional y desarrollada en la población cántabra de San Vicente de la Barquera con un grupo de veinte niños. Madrid. así como en la necesidad de descanso que tenían alumnos y docentes. en la sociedad urbana e industrial se concentraba en el verano: «Hace cincuenta arios —se leía en una revista de principios de siglo—. durante el tiempo destinado a vacación. 698. la duración de la jornada laboral (también de las mujeres y los niños) y del descanso dominical (36). Aries y G.
. Madrid. anadía: «El Ministro de Fomento adoptará las medidas oportunas para la ejecución del anterior precepto y para que.). En los años siguientes se organizaron también colonias. cit. P. (36) Ibídem. en Ph. 0 de la Ley de 1857 (37). Después de sentir las vacaciones como necesidad. Y el artículo 2. articulo 56.. op. Dub. Asimismo denunciaban la reducción que sufría la asistencia escolar en esta época de especial actividad en el mundo rural. p. sólo interrumpido por los ciclos litúrgicos. 238-240. las escuelas ofrecían un calendario continuo de actividades. Fernández Ascarza. el tiempo de ocio encontraba su lugar en el marco de las actividades cotidianas. A. La legislación social sólo había regulado.. V. vol. en nuestros días se corre el riesgo de llamarla si no se las coge». p. 1924. 63-137. hasta conseguir en 1936 las vacaciones pagadas —esto en Francia— (34).. A.rural y preindustrial. El artículo 3 • o derogaba el 10. tal como hemos visto. El mismo ario precisamente se ponía en marcha la primera experiencia de colonias de vacaciones. 1989. pues. uno llamaba la atención si se tomaba unas vacaciones. La historia de la construcción del almanaque escolar estaba. Magisterio Español. desde principios del siglo XX. La normativa anterior venía a dar satisfacción a dos expectativas: la necesidad de descanso de los niños y también la de los maestros. La Ley de 16 de julio de 1887 tornaría la anterior potestad discrecional de las Comisiones para introducir períodos no lectivos en un precepto de obligado cumplimiento. (Dir. pp. 1039. «Los ritos de la vida privada burguesa». (37) Ferrer Rivero. se las reivindicaría como un derecho. hasta ser reconocidas oficialmente por el Real Decreto de 26 de julio de
(34) Martin-Fugier. Su artículo 1. 11. Diccionario de legislación de primera enseñanza. Los informes de los docentes y de algunos municipios venían insistiendo desde hacía tiempo en el mayor peligro de epidemias al que se exponían los niños al asistir durante el verano a escuelas ubicadas en locales insalubres. Hasta finales del xtx... estrechamente ligada a la del reconocimiento de las vacaciones de los alumnos y los maestros. la Ley de Contratos de Trabajo de 21 de noviembre de 1931 reconocía el derecho de los trabajadores a disfrutar de siete días ininterrumpidos de vacaciones remuneradas (35). op cit. vol. En España.. 0 decía así: «Las escuelas públicas de todas clases y grados vacarán durante cuarenta y cinco días en el curso del año». Taurus. pp. Historia de la vida privada..
«Un mes de aire puro». el Juego. introductor de la psicología experimental enr España. revelaba una nueva sensibilidad hacia la función que estas experiencias higienizadoras podían desempeñar en la compensación de ciertas deformaciones de la escuela y de los efectos sociales de la vida urbana e industrial. 1888. los peligros que comportaba. desde una actitud decididamente higienista. Por aquellos arios. «El exceso de trabajo mental en la enseñanza». U. «Las colonias escolares de vacaciones». M. sino también compensar la actividad académica con la saludable influencia de las instituciones complementarias. El discurso higienista iniciaba su andadura institucional y el Boletín de la Institución servía de cauce a su difusión. por lo que respecta a esta fase finisecular.influencia compensatoria sobre la escuela. de candor y vivacidad». las colonias de vacaciones y las estaciones y casas de barios habrían de merecer una atención prioritaria. hay que hacer referencia al ensayo que efi 1892 publicaba el maestro Giner bajo el título «La higiene de las vacaciones». la «funesta acción que sobre la salud ejercen el aire viciado. Historia de la Educación. lo «incompleto de los intermedios destinados al descanso». pp. Para este autor. L. I. «ignorantes de los espectáculos de la naturaleza» (39). 1889. reclamaban una. En él aludía a los estudios de Simarro sobre la fatiga de los alumnos. 12. entre otras tantas causas. el trabajo en tiempo largo de un curso entero. en la que se mostrarían los progresos de esta disciplina en la salubridad de la alimentación. 90. Los «hábitos sedentarios de la escuela». (40) Rubio.. la aglomeración de las familias en viviendas sin ventilación y sin luz». los paseos y las excursiones para «rectificar el carácter intelectualista del programa antiguo». sobre todo en los grandes centros urbanos. invitaba a la Exposición sobre Higiene y Educación de Londres. es lo que precisaban esos «niños entecos». Altamira de la Dirección General de Enseñanza Primaria. la mala alimentación de las clases menesterosas. Subdirector del Museo. la vivienda. que concluían en consideraciones de tipo higienista. de «vacaciones regeneradoras». así como a los de
(38) Pereyra. Cossío denunciaba. salud y filantropía: El origen de las colonias escolares de vacaciones en España». lo que exigía poner término a toda la actividad (41). p. el doctor Simarro. 74-75. «el predominio de la educación mental a costa de la salud o del carácter». aunque podía descomponerse en tareas y pausas parciales. la escuela y la industria. generaba una fatiga acumulada que no podía ser reparada con los intervalos de reposo. B. publicaba sus trabajos sobre los excesos de trabajo mental en la enseñanza y el surmenage escolar.
. 1982. Ricardo Rubio. BILE. R. los nocivos efectos debidos a la «imperfección del mobiliario y de los locales». Finalmente. (41) Simarro. mejorar los locales y el mobiliario e introducir la gimnasia. «La exposición de higiene y de educación en Londres». El «ideal moderno» de la educación exigía no sólo disminuir el número de horas de clase. en la que se introducían las vacaciones en el calendario escolar. 205-206. el apoyo público a la iniciativa. como Madrid.1892 (38). Aunque el movimiento no alcanzó niveles altos de implantación. pp. Manuel B.. reforzado a partir de 1911 al hacerse cargo R. así como sus aportaciones al enfoque «filantrópico y democrático» de la «cuestión social» (40). BILE. la «excesiva permanencia de los niños en las clases». 1884. (39) Cossio.. 157. Pocos años antes. «faltos de alegría. entre las que los viajes. p. B1LE. M.. «Educación.
1909. El Boletín de la Institución volvía sobre la cuestión con motivo de la celebración del Primer Congreso de Higiene Escolar. R. el tema de la fatiga y el trabajo sería una cuestión recurrente.. R. Ya en 1921.. 1982. Barnés sistematizaba las aportaciones procedentes de la psicología experimental. engendrado por el cambio de actividad». 1904. la psiquiatría. se imponía una más prolongada vacación. pp. excesivo número de niños. 303-310. «El Primer Congreso de Higiene Escolar y de Pedagogía Fisiológica». los planteamientos higienistas y los intereses corporativos del magisterio. 1898. la preocupación no giraba tanto en torno a la fatiga de los niños (cuyo recargo mental. BILE. BILE. BILE. F. «Las colonias escolares de vacaciones en el Congreso de Londres». 199. La Escuela Moderna recogía trabajos acerca del programa de colonias de vacaciones y de su función higiénica y social (43). 1898. un estudio de D. p. pp. Un nuevo orden del tiempo iba a surgir de esta innovación. (43) Carbonell. en especial al campo. En Francia. La Escuela Moderna. tras las leyes de la Tercera República. 88-89.. — «El IX Congreso Internacional de Higiene y Demografía».. Los días de asueto y vacación ya no iban a estar determinados sólo por los condicionamientos de la vida ruralagraria y las tradiciones litúrgicas y patrióticas. pp. «El trabajo y la fatiga». «La higiene de las vacaciones».» (45). 299-300. pero un asueto demasiado largo podía tener igualmente efectos desaconsejables sobre los hábitos intelectuales de los muchachos. heterogeneidad en el desarrollo de éstos por falta de graduación de las escuelas. El tema seguiría siendo objeto de atención en el BILE y en otras publicaciones a finales del pasado siglo y comienzos del presente. en 1903 (44). donde la acción del paisaje y el ritmo de la vida serían el contrapunto necesario para la complejidad de las actividades lectivas. parte de las vacaciones a escribir en ambientes adecuados para la higiene del espíritu y del cuerpo (42). (46) Barnes. para después «entrar en el descanso cualitativo. En todo caso. M. establecidas en función del descanso de niños y
(42) Giner. la fisiología e incluso los nuevos métodos de organización del trabajo industrial iniciados por Taylor (46). La norma de 1887 que establecía como obligatorias las vacaciones escolares de verano era producto de la convergencia de las nuevas corrientes sociales. 1921. «Cuestiones de higiene escolar». por lo que Giner recomendaba intercalar en los períodos largos de descanso ciertos ejercicios mentales ligeros y dedicar. como advertía Ricardo Rubio). 45. En esta estrategia era de suma importancia el «cambio de medio». las vacaciones. D. y recomendaba neutralizar el cansancio acumulado con un primer «período de descanso cuantitativo tan absoluto como sea posible». La Escuela Moderna. por las pésimas condiciones en que generalmente tiene que hacer su labor: malas cualidades del local. BILE. 2. A medida que el exceso de trabajo fuera mayor. larguísimas sesiones de clase sin descansos. cuanto sobre el trabajo de los docentes: «Del recargo del que nosotros podemos quejarnos es del recargo del maestro —subraya el mismo autor—. (44) Rubio. tras la introducción de las vacaciones y otras innovaciones.Mosso sobre la de los profesores. 345-346. 161. en el caso de los maestros. 33. 338-343. 2.. pp. En ocasiones. (45) Rubio. etc. pp.
. «no puede decirse que sea realmente en España un peligro para la escuela». 28.
una Real Orden de 19 de julio de 1887 dispuso medidas provisionales para aquel primer año. P. Las normas anteriores no eran siempre cumplimentadas por los pueblos. Tres nuevas motivaciones venían a explicitarse. op. 1983. por la que se exigía a los Ayuntamientos y a las Juntas locales el exacto y puntual cumplimiento de las disposiciones relativas a las vacaciones caniculares (49). op. Manual de primera enseñanza para uso de los Ayuntamientos. cit. con un total de cuarenta y cinco días para todas las provincias (el centralismo liberal no hacía diferenciaciones tegionales en este tema). Más tarde.. En 1912 se dispuso fijar en diez semanas (desde el 14 de julio. la Real Orden de 6 de julio de 1888 estableció definitivamente las vacaciones entre el 18 de julio y el 31 de agosto. p. Paulatinamente se iría creando la costumbre de hacer durar las vacaciones ocho semanas (los meses de agosto y septiembre). 3. Durante esta época entre siglos.. El Boletín Oficial de la provincia difundiría los temas y el calendario. op. de 8 de agosto de 1891. haciéndose extensiva la medida en 1935 a la Primaria. 22. tendrían una duración máxima de diez días. reglamentadas conforme a la propuesta de la Inspección General de Enseñanza. se celebrarían en los diez primeros días o en los diez últimos del período citado. en la legislación escolar de fines del xix en torno a la organización del tiempo escolar: a) Las de orden higiénico. invitando así a los maestros a tomar parte activa en ellos. relacionadas con los riesgos de epidemias durante el verano y la necesidad de descanso de los maestros y los niños. Abella. El Consultor de los Ayuntamientos. maestros y secretario& Madrid. P. Al año siguiente. Las conferencias pedagógicas previstas en el artículo 2. Juntas locales. ° de la Ley de 16 de julio.. (49) Ferrer Rivero.. 110. 20-22. A. Las conferencias pedagógicas. 240. Estas conferencias estarían organizadas por las escuelas normales y la Inspección de Primera Enseñanza de la provincia y se programarían en los diez primeros días de abril para general conocimiento. por ejemplo. p. a las que podían acudir voluntariamente los maestros.maestros. también desapareció la vieja costumbre de hacer permanecer a los alumnos todo el año en los internados (47). pp. 71
. En nuestro país. el Decreto de 4 de enero de 1984 ampliaría en dos semanas más el período de vacaciones para aquellas escuelas que organizaran «clases de vacaciones» para jóvenes y adultos y actividades complementarias postescolares. fijando el período no lectivo entre el 24 de julio y el 6 de septiembre.
(47) Martin-Fugier. tal como indicaba la Real Orden de 6 de noviembre de 1891. las conferencias serían sustituidas por asambleas pedagógicas y exposiciones escolares (48). En algunas regiones y en ciertos años. ambos inclusive. cit. ca.. pues. —la fiesta nacional francesa—. p. entre mediados de agosto y principios de octubre. Ello explica. la enérgica circular de la Inspección General de Enseñanza. hasta el primero de octubre) la duración del período no lectivo en la Enseñanza Secundaria. edición. cuyas autoridades forzaban a menudo a los maestros a tener las escuelas siempre abiertas. (48) Ferrer Rivero. se fijarían en seis semanas.
Los días laborables no podrán exceder de doscientos cuarente al año. las que aludían a las necesidades de perfeccionamiento de los maestros. lo que reflejaba la actitud secularizadora subyacente a las medidas adoptadas por el gobierno de Canalejas —si bien. a juicio del comentarista. p. la ordenación del almanaque escolar con criterios estables no quedó fijada hasta el Estatuto del Magisterio de 1923. Otra Real Orden de 4 de septiembre del mismo año establecía que el mínimo de días
(50) Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. encontrarían una primera vía de encauzamiento a través de las conferencias. cit. El derecho a las vacaciones y los derechos pasivos. . 1931. (52) Fernández Ascarza. visitas a museos. p. pues.b) Las de carácter corporativo. llegar al Real Decreto de 18 de mayo de 1923 (Estatuto del Magisterio) para que se estableciera de modo definitivo el calendario de la escuela primaria. 523. esto es. En realidad. V. vol. conferencias y otras actividades complementarias.
. 103. I. op. paseos. para «desnaturalizar o burlar» el precepto de las vacaciones (52). ° de esta norma disponía lo siguiente: «Se procurará el funcionamiento de la escuela durante aquellos períodos en que pueda ser mayor y más constante la asistencia de los niños a ella. II. se destinaría a vacaciones caniculares. p. V. asambleas y exposiciones pedagógicas. p. el Real Decreto de 21 de diciembre de 1911 suprimía diversos días festivos de carácter religioso (50).. las que se originaban en las reivindicaciones que los docentes venían expresando por vía personal y asociativa. es decir. durante el citado mes estival. talleres. 557. que será sometido a la aprobación de la Dirección General.. 1911. Anuario del Maestro para 1932. Otra Real Orden de 20 de marzo de 1914 disponía que en los expedientes de apertura de los colegios privados habría de consignarse que todo el mes de agosto. en el que la asistencia de los niños a la escuela se dificultaba por las nieves del invierno hasta llegar a ser casi nula. excursiones. del Instituto Geográfico y Estadístico. por Real Orden de 23 de mayo de 1912. Por ejemplo. poco después. c) Las de tipo cultural y profesional. lo que servía. al menos. (53) Ibídem. son suprimibles todas las demás. Fernández Ascarza. Una Real Orden de 27 de enero de 1920 autorizaba a una maestra de un país (sic) frío. Anteriormente. 1039. y serán cinco las horas de clase durante el día» (53). junto a las continuas reclamaciones salariales. 6. Madrid. los maestros y la inspección formarán el almanaque escolar de la localidad.. Magisterio Español. p. Colección legislativa de Instrucción Pública. (51) Ibídem. Imp. la legislación de principios de siglo introdujo (tal como recogen las compilaciones normativas de la época) pequeños cambios. El artículo 10. Exceptuando los domingos y fiestas nacionales. A este fin. vol. se restablecían algunas de estas festividades— (51). si bien una nueva Real Orden de 14 de junio de 1916 autorizaría a los directores de estos centros a organizar. para cambiar los cuarenta y cinco días de vacación canicular a los meses de enero y febrero. que podrán acumularse en un solo período de vacación. constituirían el eje de las luchas profesionales de los maestros de Primaria en esta época. Sería preciso. Madrid.
se fijaban como festivos cuatro días de ámbito nacional (11 de febrero. al permitir diversas combinaciones en cuanto a los períodos de asueto y vacación. U. Al parecer. verano e invierno (obsérvese la laicización del lenguaje de la fiesta. no siempre motivado por criterios de un saludable higienismo. el mismo día de septiembre. (55)Ibídem. al tiempo que daba instrucciones para la formación de los almanaques escolares. como mínimo. el número de días sin clase se elevaba a 125. todas. generó un cierto desorden. las necesidades de la enseñanza y los preceptos imperativos de la higiene escolar». 129. conforme a la nueva orientación del régimen político de la República (55). 1039. 1 de mayo y 12 de octubre) y ocho de ámbito local (que serían determinados por los respectivos Consejos locales). en algunos casos. La
(54) Fernández Ascarza. La redacción de los proyectos de calendarios escolares que se llevó a cabo en cumplimiento de esta disposición evidenció una cierta variedad en el establecimiento del régimen de vacaciones caniculares.5) Vid también Viña°. Madrid. I.. 1990. 109. Entre las atribuciones de los Consejos figura la siguiente: «Formar el almanaque escolar de la provincia. p. su duración se ampliaba a los dos meses (54). Con arreglo a la anterior norma. Se eliminaban las festividades religiosas. aunque inspirado en las ideas de Montesino (médico-pedagogo liberal especialmente sensible a todas las cuestiones relacionadas con la educación física y con la metodización de los tiempos y movimientos de la organización escolar) sólo preveía la posibilidad de establecer vacaciones estivales en función de criterios estrictamente economicistas («por las urgentes ocupaciones del campo» en las poblaciones rurales). La Ley de 1857 no supuso en este aspecto. 11. Akal. 8. Serían las normas emanadas de los gobiernos liberales de la Restauración. que comenzaban el 1 o el 15 de julio y concluían. como en otros muchos. Además de los domingos. teniendo en cuenta las necesidades de las diferentes comarcas para asegurar la mejor asistencia escolar» (art. op. cit. y a 130. como máximo. El Decreto republicano de 17 de mayo de 1932 vendría a ordenar el problema. A. sino por condicionamientos «locales» harto discutibles. hasta 1887 no se establecerían como obligatorias las vacaciones caniculares. ninguna innovación. vol. influidas tanto por los alegatos teóricos en favor de la higiene escolar como por la presión corporativa de los docentes y la nueva mentalidad burguesa. Los debates sobre el almanaque o el calendario escolar siguieron teniendo una importante presencia a lo largo del primer tercio de nuestra centuria. con lo que. La introducción de criterios de racionalidad higiénica y pedagógica en la confección del almanaque escolar siguió un lento y complejo proceso.. p. Como hemos visto. 14 de abril.
. Innovación pedagógica y racionalidad científica La escuela graduada pública en España (1898-1936). al estilo de los calendarios revolucionarios)— adaptadas a las «condiciones climatológicas de cada comarca. vol. la legislación anterior.lectivos no sería inferior a 235. mandando establecer a cada Consejo Provincial de Instrucción Pública un almanaque escolar anual con un mínimo de 230 días lectivos y unas vacaciones —de primavera. p. las que introducirían en nuestras prácticas administrativas los Preceptos correspondientes al asueto de niños y maestros. El Reglamento de 1838.
Revista de Pedagogía. exponiendo nuestra opinión. 12. cansa y agota» (57). visitas. Revista de Pedagogía 13. p. «el maestro. 4. 517. 501-502. tiene que desplazarse en movimiento regresivo a la edad del alumno. p. En cambio. Revista de Pedagogía. con respuesta a mano alzada. 1929. pp. 500-501. porque «todas sus necesidades son o deben ser allí atendidas en la medida necesaria». (57) De Cuena. por un fenómeno pseudomimetico. 1933. ser padre.
(58) Ibídem. pretendía justificar la sustitución de las vacaciones por toda una variada gama de actividades de tiempo libre en el mismo interés de los niños. tanto para justificarlas como para darles un contenido educativo. Revista de Pedagogía. los días de descanso semanal e incluso las vacaciones de invierno.. al modo infantil. A este respecto. cuando se hace con el entusiasmo que cabe esperar del verdadero maestro. «Las colonias escolares de vacaciones». fundamentando la propuesta en los riesgos derivados del ejercicio de la profesión do-
(56) «Vacaciones». maestro de Madrid. que quienes en verdad necesitamos de la vacación —dice el autor de este estudio— somos los maestros.. Revista de Pedagogía. «Los niños y los maestros en vacaciones». esforzarse en razonar con lógica sencilla y clara. 1933. 1934. es decir. Asimismo. pero en las modernas. 1933. Revista de Pedagogía. tener conciencia de su responsabilidad social.. colonias de baños. campamentos. V. pensar en las mil incidencias del hacer múltiple de la escuela y ser amigo. «Vacaciones». «La vacación semanal en las escuelas». «el niño vive su vida en la escuela y no debe causarle esfuerzo alguno el hacer en ella». 407 y ss. resulta interesante observar la contraposición que el autor hacía de la defensa de las vacaciones para los maestros a la supresión de las de los alumnos: en el primer caso. el descanso infantil sólo sería imprescindible en «escuelas de tipo antiguo». El estudio de Cuena. Revista de Pedagogía. E. Revista de Pedagogía. Un trabajo de Evaristo de Cuena. 152. preguntaba acerca de la posibilidad de suprimir las tardes de asueto. 5. 1925. 12. 8. pp. trabajos de investigación y otras actividades recreativo-instructivas (58). Revista de Pedagogía. p. 333. p.Revista de Pedagogía se hizo eco de la cuestión. p. 364. En este tipo de institución. La aceptación masiva de la alternativa por parte de niños y niñas delataba la ingenuidad del planteamiento en el orden metodológico y suscitaba la sospecha de inducción de respuesta. «Acerca del problema de las vacaciones escolares». Más aún. primavera y verano y ocupar estos tiempos con excursiones.
. tiene que adaptarse. 317.. p. 1926. 12. ser compañero. «Las vacaciones escolares en Francia».) y todo esto. el ambiente es adecuado para que el niño «crezca y se desarrolle normalmente». 279. «Sobre vacaciones escolares». La sección «Notas del mes» de esta publicación se ocupaba de las vacaciones escolares en diversas ocasiones. «Las instituciones escolares en vacaciones». (. puerilizarse en muchas ocasiones. 562-565. con una jornada diaria durísima e intensa. 1927. sobre todo en los años que siguieron a la promulgación del Estatuto de 1923 y al Decreto de 1932. Hueso. 13. Una encuesta oral. diseñado desde una ingenuidad metodológica tan simplista como sospechosa. insistía en la justificación de las vacaciones desde el punto de vista de la fatiga acumulada por los docentes: «Hablemos francamente y afirmemos. no los niños». 1984. p. pp. los números correspondientes a los años posteriores a la reforma republicana del calendario escolar también abordaron el tema en distintas secciones (56). 6.
G. en gran medida. lo que el reconocimiento de los derechos de jubilación. que. 562-565. El mismo año. Revista de Pedagogía. podían conducir a enfermedades del género de las neuropsicosis (sic). Los partidarios de mantener el calendario anterioi. La presión de los maestros en el establecimiento de las fechas de vacaciones en el proyecto francés de reforma del almanaque. el proyecto. por supuesto) del amplio colectivo de los docentes de la Primaria.
. 145-157. de las caniculares como descanso preceptivo fue. advertía que en las discusiones de aquellas reuniones se había hablado menos de la jornada del niño que de la del maestro y consideraba que las vacaciones eran tan importantes para los alumnos cuanto para los docenies como medio de neutralizar la fatiga acumulada por el trabajo y de humanizar la escuela (59). el azote morboso de la época. (60) «Las vacaciones escolares en Francia». es una prueba más de la influencia de factores asociados a los intereses corporativos en el ordenamiento del tiempo escolar. pp. No obstante las resistencias. a la paranoia e incluso a la tuberculosis.
1933. sugiriendo la actividad recreativo-formativa como medida higiénico-pedagógica. pp. Y ello ayudaría a explicar por qué la reforma del almanaque escolar aparecía inserta en el Estatuto del Magisterio de 1923 y no en otra disposición de carácter más general. Rodríguez Lafora. y no sólo de las exigencias del descanso de los niños. del mismo modo que. 13. fue aceptado por una amplia mayoría (60)-
(59) Rodríguez Lafora. Tal proyecto proponía anticipar al mes de julio el comienzo de las vacaciones de verano para la Enseñanza Primaria. Ello hace sospechar. que fue sometido a consulta de los consejos generales y departamentales. en la opinión del doctor Vallejo Nájera. en otro orden de cosas. 1934. del que daba cuenta la Revista de Pedagogía en 1934. Revista de Pedagogía. que también intervino en las sesiones de estudio organizadas por el Ateneo de Madrid sobre «La jornada escolar del niño». higiénicos (la adecuación de este período para el restablecimiento de la salud en el mar o en la montaña) y económicos (el aprovechamiento de la mano de obra infantil en las tareas agrícolas del comienzo del verano y la potenciación de la industria turístico-hotelera nacional). asimismo. una conquista corporativa de los docentes de la Primaria. Esta defensa de las vacaciones para los maestros no debe hacer olvidar que el establecimiento.cente. Se aducían criterios climatológicos (el calor de esta época). (del 1 de agosto al 1 de octubre. con posibilidad de que los prefectos lo adaptasen a las circunstancias locales de cada departamento) argumentaban que la innovación podía desarraigar hábitos que había costado consolidar: la prolongación excesiva del primer trimestre o la reducción del último e incluso la limitación que este cambio suponía respecto a la práctica de la caza por parte de los maestros.. de la posible instrumentación del discurso higienista al servicio de los intereses profesionales (legítimos. «La jornada escolar del niño y del maestro». en 1887. cuyo ejercicio recomendaban los médicos como «sumamente necesario» para los profesionales de la enseñanza. en el segundo. 12.
pp. (62) Delovel. en el desenvolvimiento del país.
. Para la gran mayoría de los menores que engrosaban el cuerpo de la infancia popular. aunque eran expresión de aquel «ideal moderno de la escuela». Se utilizaban razones higiénicas (la salud de los niños.El debate anterior revelaba algunas contradicciones. 376-37 7 . en bien de la patria y de nuestra actual despoblación. S. de extensión y de calidad. al margen de los intereses del niño y de la escuela. el programa de colonias escolares (que. pero aún operaban poderosos condicionamientos económicos (el trabajo infantil.
4. 13. tantas vidas preciosas» (62). habría contribuido a erradicar la inveterada tradición del trabajo precoz infantil) no estaba respondiendo a las expectativas. Pero no hay que engañarse. El movimiento español en favor de las colonias tuvo una extensión muy limitada. Esta corriente. estaba logrando ser acogida por los poderes públicos como un servicio sociopedagógico que. Otra de las «Notas del mes» de la Revista de Pedagogía se quejaba del uso de las subvenciones de este capítulo «a medida de los bajos intereses políticos». con lo que estas acciones podían cubrir objetivos nacionales. donde un comité nacional de colonias venía funcionando ya desde 1920 y donde la revista Air et Soleil había creado lazos de unión entre todos los participantes de este amplio movimiento pedagógico nacional (61). pp.. bien planificado. CONSIDERACIONES FINALES En este trabajo nos hemos aproximado al estudio de la genealogía histórica del calendario escolar. sólo podían llegar a los beneficiarios de la filantropía o a hijos de la burguesía que adoptaron estas formas de ocio higiénico y cultural como una moda impuesta por los nuevos tiempos. de su concesión a través de las corporaciones locales y provinciales. prestado a toda la infancia. las «vacaciones» siguieron siendo un espacio para el trabajo. Higiene escolar. J. El columnista volvía la mirada a Francia. En otro orden de cosas. toda vez que
(61) «Las colonias escolares de vacaciones». una cuestión aparentemente banal y «externa» de la historia de la escuela. Calleja. contribuiría incluso a «conservar. los hábitos establecidos). la industria hotelera) y sociales (los intereses del colectivo docente. También se lamentaba de la falta de criterios técnicos y pedagógicos en su gestión («con las honrosas excepciones que siempre hay») y de la burocratización a la que estaba sometido su control. Madrid. el bosque o la montaña. el descanso y el recreo de los maestros). es decir. 1934. las «vacaciones regeneradoras» de las que hablaba Cossío. mejorar la salud física y moral de «un cierto número de niños pobres escogidos de entre los más necesitados» en contacto con el mar. 146-148. por lo demás ineficaz. que había nacido a fines del pasado siglo como programa filantrópico promovido por la burguesía para. Por lo demás. el abandono o el tedio. el calendario agrícola. Revista de Pedagogía. pero que revela una extraordinaria complejidad. y hasta utilitarios. como decía Compayré. que en su puesta en marcha y en su relanzamiento más reciente había suscitado.
entre los criterios de modernización y la liturgia. geografía. Para algunos
(63) Le Goff. un buen almanaque habría de «prevenir el remanente de fatiga que el horario. de ocupaciones y de costumbres entre las distintas regiones que componían España harían ineficaz una reglamentación uniforme y centralista. 5-6. a las relaciones de la educación con condicionamientos que derivan de los modos de producción económica. El orden de la memoria. como hemos visto.afecta. Antonio Ballesteros publicaba en 1924 la monografía sobre la distribución del tiempo y del trabajo escolar citada al comienzo de este estudio. no puede evitar que vaya produciendo el trabajo escolar diario». El tiempo como (64) Ballesteros. en vez de ordenarla. de las costumbres sociales. Más aún. Aunque las consideraciones pedagógicas e higiénicas debían ser las que regulasen la formación del almanaque en una «organización ideal». Le Goff. La medición del tiempo resulta ser un poder sobre la duración. la necesidad de asegurar la asistencia regular de los niños a la escuela obligaba a la «acomodación de las vacaciones y fiestas escolar-es á las costumbres y necesidades de cada localidad». liturgia. aun severamente reglamentado. Entre estas condiciones. de los intereses gremiales docentes y de las concepciones higiénico-pedagógicas. En ella se sintetizaban la mayor parte de las ideas que hemos ido descubriendo y analizan. do en la construcción de este trabajo. A. un compromiso entre la política y las costumbres. El orden del tiempo escolar es. por eso los calendarios fueron objetos emblemáticos. cit. Las diferencias de clima. entre los intereses de la economía y de los profesionales de la enseñanza y la racionalidad organizativa de la escuela. J. como ya advirtió J. El tiempo del calendario es. pp. una fórmula de poder. aunque esté sujeto a los ritmos del universo. Barcelona. pero también es susceptible de una sutilísima manipulación subjetiva. las «ocupaciones de los padres» y las mismas «costumbres sociales» se consideraban fundamentales (64). suele ser todavía un objeto «cuasi-religioso». intercalaría «períodos de reposo» entre las épocas de actividad y señalaría el momento y la duración de las vacaciones.
imaginario. No obstante. higiene y corporativismo son los eslabones semánticos de un discurso teórico y de un orden administrativo y de poder. 186-187. Clima. pp.. Para ello. confeccionados desde las culturas preclásicas por los iniciados en el arte de medir y por los detentadores carismáticos del poder. Paidós. una conquista del tiempo mismo. economía. un tiempo social. además de un sistema de cómputo y de planificación.
. de los rituales y tradiciones asociados al tiempo. política. 1991.. op. Igualmente habrían de sopesarse las condiciones climatológicas y su influencia sobre el rendimiento. e incluso de cada localidad. la laicización de las sociedades modernas. Apropiarse del tiempo y del espacio: he ahí las claves del dominio y del triunfo (63). las condiciones de cada comarca. debían ser tenidas en cuenta para que el calendario facilitara la concurrencia normal de los niños a las escuelas. y ésta perturbaría la vida escolar. de las características del medio físico. Puede ser reducido a un instrumento mecanizado. Después de haber satisfecho los anteriores requeritnientos.
como las provincias de León y Castilla (también ultrarrurales). vol. El almanaque escolar no consistía sólo en el registro de los trabajos y los días. es aconsejable dividir el curso en tres trimestres. pp. 263-264. son excesivas y que las costumbres locales han creado cierta anarquía. En toda «organización moderna». además. la fuerza muscular del niño disminuye sensiblemente en marzo. Buen conocedor de las contribuciones del positivismo pedagógico de la época (Demoor. El Almanaque de instrucción Pública de 1874 aludía a la difusión que venía ha-
(65) Ballesteros. la higiene y los intereses docentes.20 por 100 en 1880 y 69. (68) Carreño. op. 7-12.. Por lo demás. que coincidían con las de mayor analfabetismo. Por todo ello. los testimonios recogidos por Luis Bello no son concordantes con esta opinión. intercalar descansos entre ellos y fijar ocho o más semanas de vacación al final del tercero. todo ello. sino una lacra permanente. Otras zonas. Murcia y Galicia). de Gabriel dan las siguientes tasas de asistencia escolar: 73. orientado hacia la normalización y la regularización de la asistencia escolar. el autor estima que las fiestas. La vacación no ha de ser. mientras que la atención voluntaria aumenta de octubre a diciembre y decrece de enero a junio. En otro orden de cosas. Ballesteros alude a los posibles efectos perturbadores de unas vacaciones demasiado prolongadas. 195-216. . Labor. No obstante. 1936. p. El absentismo no era. los índices de asistencia no cambiarían demasiado a lo largo del ciclo entre siglos. sobre todo en el caso de los niños más necesitados. mediante escuelas de verano. Sánchez Sarto ofrece una tasa del 66. que puede permitir también ampliar su cultura y deleitar su espíritu. nacionales y religiosas. para lo cual propone fijar un número mínimo de días lectivos al año (235-240) y dejar a los organismos provinciales la distribución de los períodos de descanso conforme a las características de cada comarca (65).. al menos para el maestro. Algunas regiones. Aunque las estadísticas sobre la cuestión no se elaboraban todos los años con igual criterio (lo que relativiza el valor de las estimaciones). (67) Sánchez Sarto. N. cit. «Almanaques y calendarios en la historia de la educación popular: Un estudio sobre España». higiénicas y pedagógicas. a falta de datos recientes.. expresaba los compromisos a los que hemos aludido entre el clima. La propuesta. un fenómeno estacional. que se pueden prevenir y paliar. pp. si bien supone.al igual que los almanaques populares (68). cit. (66) de Gabriel.higienistas. que la situación debió de mejorar en los años siguientes.43 por 100 para 1917. la economía. (Dir. uno de los más graves agujeros negros de la realidad educativa del siglo xtx y comienzos del xx. etc. colonias y otras instituciones al aire libre.47 por 100 en 1885 (66). la vacación debe existir. exhibían los índices de mayor asistencia (67).
. L. como lo era por aquellos años..). la fatiga del maestro ha de ser reparada con el descanso. A. Tampoco era superior en los medios rurales que en los urbanos. M. 1. conmemorativas y agrícolas.. 296. pp. Re-vista de Educación. 1991. se distinguían por sus elevadas tasas de abandono escolar (tal era el caso de Andalucía. Diccionario de Pedagogía Barcelona. una «escuela de vagancia». jonkheere. 283. Los cálculos de N.). que no difería demasiado del ordenamiento vigente. las costumbres. podía incluir informaciones astrológicas. así como máximas morales. op.
de mesa o escritorio. días de vacación. en blanco y negro y en color (a menudo. p. Traducían el tiempo en escritura y fijaban la alternancia entre el trabajo (lo cotidiano) y la fiesta (el rito higiénico del domingo. año. Magisterio Español. el conocido polígrafo de toda clase de escritos pedagógicos..ciendo dicho calendario desde hacía años del sistema métrico decimal (69).. (70) Fernández Ascarza. (71) Fernández Asc_arza.). en cuadernillo y en hojas sueltas. elaborada por Rufino Blanco. E. de la astrología y de la liturgia. exámenes). y Solana. en colaboración con E. la internalización del orden del tiempo. V. de mano y de bolsillo. en cartel. además de ofrecer el almanaque del curso con los mismos datos que el Anuario del Maestro.
. pero servían igualmente de registros de todas las actividades cotidianas de los escolares y de los maestros. ordenado por meses y referido a los cuatro grados en los que se organizaba la enseñanza. sin duda.. del mayor interés. era continuación del
Ario Pedagógico Hispanoamericano (71). haberes por escalafones. insertaba un programa escolar graduado. asuntos administrativos. ilustrados). se incluían en esta publicación datos y estudios útiles de carácter didáctico. de los trabajos y de las fiestas.. Anuario de la Escuela. La recuperación de estos materiales sería. Anuario del Maestro para 1929. es decir. ritmando de este modo el aprendizaje de la medida de la duración.. no sólo por curiosidad etnográfica. Madrid. «Almanaques y calendarios en la historia de la educación. Se edi-
taban calendarios de pared. Asimismo.
Victorino F. la legislación del año anterior. Este instrumento era una especie de vademécum en el que los maestros podían encontrar los siguientes datos: almanaque (calendario solar y lunar. Magisterio Español. editaba desde 1921 el Anuario de la Escuela.. Esta última sección. concursos de traslado. M. sino porque en ellos se expresaban las mentalidades vigentes entre los colectivos docentes y muchos datos relativos a la práctica diaria de las escuelas. notas útiles (casa-habitación. orientaciones sobre las instituciones complementarias de la escuela e informaciones sobre la educación en otros países y sobre el movimiento bibliográfico. (Ed. publicación que apareció en 1898 y que fue aprobada para servir de texto por Real Orden de 8 de junio de 1908. editaba el Anuario del Maestro. Ascarza. anuncios de publicaciones escolares y pedagógicas de la casa editora (70). 216. V.
(69) Carreño. El mismo publicista. Madrid. 1922. índices cronológico y alfabético. derechos previos.
Almanaques y anuarios eran la concreción material del orden del tiempo. Solana. volumen manual que. de la vida de las aulas y del mundo de las profesiones. 2. santoral). la restauración del tiempo sagrado o la transgresión de lo ordinario durante la licencia del carnaval). modelos de impresos. 1928.» op cit.
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