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Timestamp: 2015-07-08 06:30:51+00:00

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EL PROBLEMA DE LA CAUSALIDAD Y SU RELACI�N CON LOS CRITERIOS NORMATIVOS DE IMPUTACI�N
EL PROBLEMA DE LA CAUSALIDAD Y SU RELACI�N CON LOS CRITERIOS NORMATIVOS DE IMPUTACI�N archivo del portal de recursos para estudiantes www.robertexto.com
enlace de origen David F. Panta Cueva
En Derecho Penal Online (revista electr�nica de doctrina y jurisprudencia en l�nea) Disponible en Internet: http://www.derechopenalonline.com IMPRIMIR I.- INTRODUCCI�N
Uno de los problemas que a la fecha no ha recibido un tratamiento pac�fico en la doctrina comparada, es el tema referido a la Causalidad como elemento confortante de la Teor�a de Imputaci�n Objetiva. El presente enfoque s�lamente versar� dentro de los senderos del �ser�, donde es vital hacer un recorrido por su naturaleza misma de esta categor�a, para delimitar si efectivamente estamos ante una categor�a confortante de los juicios normativos o nos encontramos ante una categor�a sin ning�n tipo de relevancia para el Derecho Penal.
Este trabajo tendr� como objetivo determinar, cuan importante o no puede significar �sta para los fines normativos y cuales son los peligros dogm�ticos a los que se puede llegar, cuando ella es desnaturalizada en su esencia misma de argumento ontol�gico.
En el desarrollo del presente enfoque, propondremos alternativas de soluci�n a este problema, incorporando � sin arbitrariedades de ning�n tipo � presupuestos b�sicos a fin de que los operadores del derecho cuando se enfrenten a los an�lisis diarios, sepan tener los nortes definidos a la hora de emitir un determinado juicio normativo.
El objetivo que he formulado en el p�rrafo anterior - por un criterio metodol�gico � lo he relacionado con las siguientes preguntas que en el desarrollo de este tema iremos respondiendo: i) � La causalidad es un juicio anterior, nulo o posterior a los juicios estrictamente normativos de Imputaci�n Objetiva?, ii) �la Causalidad es un elemento o no del tipo penal?, iii) �la Causalidad debe de ser demostrada de una manera indubitable o basta un argumento normativo de exclusi�n?, iv) �es la Causalidad la que determina la validez o no de un razonamiento normativo?.
II.- DEL CONCEPTO ONTOL�GICO DE CAUSALIDAD
Empecemos este desarrollo conceptuando qu� se entiende por Causalidad 1 y c�mo ingresa �sta en la Teor�a del Delito. Por Causalidad en el sentido cl�sico o determinista trata de entender las conexiones dentro del mundo de la experiencia bas�ndose en la visi�n emp�rica y naturalista de la producci�n del resultado 2. De esta manera �se entend�a as� que la naturaleza estaba regida por la ley de la Causalidad, cuya expresi�n concreta eran las leyes naturales (...)� 3. Sin embargo, el profesor D�AZ PALOS, sostiene que esta concepci�n empieza a abandonarse a partir del primer t�rmino del siglo XX, como consecuencia de la formulaci�n de leyes f�sicas procedentes de la f�sica at�mica 4; lo cual tuvo como secuela, que la Causalidad ya no tendr�a car�cter necesario, sino que se convierte en la posibilidad de predecir o explicar un acontecimiento al que siguen otros 5.
Para nosotros, por un criterio metodol�gico dejaremos intacta la concepci�n cl�sica de causalidad, es decir, �que un suceso proviene de otro�, puesto que su misma naturaleza ontol�gica es la que nos obliga a que dicho principio, no pueda ser alterado con razonamiento normativos de ning�n tipo.
La presente metodolog�a la hemos tomado siguiendo la clasificaci�n que el profesor CERLETTI ha realizado, por ello, dentro de la causalidad como criterio netamente ontol�gico advertimos un principio de causalidad o causalidad en sentido lato, el cual se resume con el teorema �un suceso proviene de otro�, un juicio de causalidad y un criterio de causalidad, considero que el profesor CERLERTTI no advirti� que dicha clasificaci�n ser�a vital a fin de dar soluciones al presente problema. Pero estas ideas las desarrollar� m�s adelante.
Empecemos anotando que no es objeto del presente enfoque, entrar a detallar la evoluci�n del concepto ontol�gico de la causalidad, ni de los personajes que con sus ideas han ido dotando de sentido a esta categor�a, sino entrar al meollo directo del asunto y se�alar la vinculaci�n de �sta con las ciencia penales.
El tema de la causalidad relacionada con el Derecho Penal obedece a la filosof�a de David HUME 6, la cual fue tra�da por la Dogm�tica Penal Alemana desde hace m�s de setenta a�os, la misma que identific� a la causalidad con determinaci�n, de esta manera se sentenci� que la causalidad se sinonimiza a una correlaci�n entre sucesos 7.
Voces autorizadas como la del profesor P�REZ BARBER�, ampar�ndose en la filosof�a de Mario BUNGE sostiene que �el principio de causalidad integra el principio del determinismo, pero no lo agota� 8, para ello dicho profesor ense�a que la Causalidad es un elemento m�s de la categor�a de la determinaci�n, en donde tambi�n cabe la determinaci�n estad�stica y teleol�gica 9. El enfoque principal de dicho profesor es proponer una nueva categor�a para la Teor�a de Imputaci�n Objetiva, llam�ndola a �sta nexo de determinaci�n 10, seg�n dicho profesor �Ella es una categor�a ontol�gica (natural�stica) cuya funci�n es explicar la ocurrencia de sucesos en el mundo del ser, y en la cual tienen su sede las distintas categor�as de determinaci�n, especialmente la causal, la estad�stica y la teleol�gica 11. En otras palabras dicho profesor con su enfoque pretende suprimir el t�rmino �Causalidad�, por el de �Determinaci�n�; de esta manera ante un determinado suceso, viene el siguiente razonamiento: fue el resultado �X� ya no �causado�, sino determinado por �Y�. Obviamente este enfoque obedece a los delitos estrictamente de resultado y las explicaciones causal, teleol�gica y estad�stica como conformantes de la determinaci�n, ser�n v�lidas a afectos de explicar que �determin� un suceso o acontecimiento.
Considero que el problema de la causalidad como presupuesto o no de la Imputaci�n Objetiva, tiene un trasfondo mayor que ponernos a discutir si un suceso se puede explicar de una u otra manera, considero que admitir los �tipos de explicaci�n� que dicho profesor plantea, no ayuda en nada a solucionar el problema central de la causalidad que en este enfoque se trata de realizar, torn�ndose s�lo en un juego de palabras agregando la gram�tica correcta a la hora de definir un determinado suceso.
Habiendo a grandes rasgos definido qu� se entiende por causalidad y los elementos que �sta presenta, vayamos a desarrollar las interrogantes que nos hemos formulado y que de acuerdo a las respuestas que se consignen ir� esbozando mis puntos de vista.
III.- APROXIMACI�N A LA ESENCIA MISMA DE LA CAUSALIDAD Y SU RELACI�N CON LOS JUICIOS NORMATIVOS DE IMPUTACI�N.
Los siguientes cuestionamientos denotan cuales son los lazos que tiene la causalidad con el Derecho Penal, por ello hemos dotado metodol�gicamente de una secuencia a las presentes interrogantes, las cuales conforme se vayan respondiendo se ir� hilvanando cu�l es el aporte de la causalidad hacia los criterios jur�dicos estrictamente normativos.
III.A.- �La causalidad es un juicio anterior, nulo o posterior a los juicios estrictamente normativos de Imputaci�n Objetiva?.
Uno de los pensadores que a fondo se ha pronunciado sobre este aspecto, es el profesor Marco L. CERLETTI 12, el cual analiza este tema agrupando a la causalidad en tres tipos de razonamientos: El primer razonamiento versa en reducir todo juicio de imputaci�n a un juicio de causalidad; el segundo, en mantener a ambos juicios separados, pero al de imputaci�n vinculado por el de causalidad; y el tercer razonamiento, es declarar a ambos juicios aut�nomos y subordinar el de causalidad al de imputaci�n, siendo este �ltimo razonamiento por el cual se decanta dicho profesor 13.
En el primer apartado, el referido profesor establece que dentro de este primer grupo es imposible establecer un par�metro a efecto de colocar l�mites a la imputaci�n penal, puesto que la cadena misma de acontecimientos causales es extensa y no existe forma de establecer una prioridad de un suceso sobre el otro. De esta manera la muerte de �A� ocasionada por �B�, a trav�s de una arma de fuego, siendo la causa el disparo ocurrido; tiene un abanico infinito de posibilidades, en el sentido de que por principio de causalidad es tambi�n causa de la muerte el fabricante del arma con el que se produjo la muerte de �A�, y causa tambi�n ser�a el padre de �B�, pues es �l quien engendr� al sujeto agente 14. Esta objeci�n al entender del profesor CERLETTI, podr�a salvarse colocando aquellas causas t�picamente relevantes y desechando aquellos que no tienen ning�n tipo de connotaci�n penal. As� del ejemplo anterior ser�a una soluci�n salom�nica separando de la escena aquellos hechos sin relevancia penal, que en este caso ser�a al fabricante del arma como al padre del sujeto agente 15.
Sin embargo, dicha soluci�n no aporta luces puesto que contradice la esencia misma de la teor�a, ya que eso significar�a que la causalidad (como principio rector de que un suceso proviene de otro) tenga inyecciones de normativismo, cuando todos sabemos que la esencia misma de la causalidad en s�, son juicios que se dan dentro del �ser� y que tiene como com�n denominador juicios naturalistas � antol�gicos � fenomenol�gicos. Por lo que es imposible e inviable que juicios ontol�gicos entren a mezclarse con juicios normativos. Esta soluci�n para nosotros no ser�a m�s que un juicio normativo con apariencia causal 16 17.
Dentro del segundo razonamiento el profesor CERLETTI expone y se pregunta, si los juicios de causalidad son en realidad el fundamento de los criterios normativos de imputaci�n y si aquellos preceden a �stos, los cuales se construyen sobre los fundamentos de los primeros 18.
Sobre esta cuesti�n el profesor CERLETTI anota �Las relaciones de causalidad brindan el material sobre el cual operan los juicios de imputaci�n, garantizando de esta manera dos niveles de an�lisis independientes, restando margen de arbitrariedad a los juicios normativos, y dotando de sentido gen�ricas relaciones causales� 19.
La cr�tica esencial est� referida a que si la relaci�n de causalidad es aquella que brinda el material sobre el que se realizar� el juicio normativo de imputaci�n, o lo que es lo mismo decir si la causalidad es esa materia prima que brida los insumos para la imputaci�n tal cual f�brica construya un producto (responsabilidad o no de la persona), sin embargo, dichos insumos no se presentan en todos los delitos 20; por ello la doctrina a fin de entender que el delito de omisi�n no hay causalidad, construyen una ficci�n jur�dica, la cual consiste en admitir que si bien es cierto en el delito de omisi�n no se da una causalidad en sentido estricto, s� encuentran una cuasi � causalidad seg�n la cual un no hacer es en sentido estricto no es causa de un resultado, pero s� causa de su no impedimento.
Una variante de esta teor�a, es lo sostenido por la profesora PUPPE, quien construye la tesis de la Condici�n negativa 21, la cual se construye de la siguiente manera <<dado un acontecimiento determinado (muerte de A), resultan causas (condiciones) de su existencia tanto aquellos acontecimientos que deben estar presentes, para que ese acontecimiento tenga lugar (disparo de B, condici�n �positiva�), como aquellos acontecimientos que no deben estar presentes para que ese resultado no sea impedido (que C circunstancialmente presente en el hecho no impida que B dispare, condici�n �negativa� >> 22. Sin embargo la principal cr�tica que afronta esta construcci�n � siguiendo el pensar del profesor CERLETTI - es precisamente que tanto �la suma de condiciones �positivas� y �negativas� arroja como resultado todo el universo posible de acontecimientos y no meramente un conjunto de condiciones que puede ser opuesto a otro conjunto de acontecimientos que no contendr� condiciones �positivas� ni �negativas� 23.
En otras palabras, si tomamos como base el teorema de la condici�n negativa, se podr�a decir que el abanico de supuestos tiene m�ltiples extensiones, tal ser�a el caso de una persona que se encontraba a 500 metros pues �hubiera bastado que un minuto antes se dirigiese al lugar del hecho, para que est� en las condiciones de C de impedir la conducta de B� 24.
El teorema de la Condici�n negativa de la causalidad a la actualidad es defendido por autores como MAIWALD, DENCKER, STRATENWERTH, KUHL, BURGSTALLER 25, los cuales parten de reconocer que si bien es cierto en la omisi�n no hay una causalidad en sentido estricto, s� existe y evidencia una cuasi � causalidad, haciendo la pregunta �si la conducta mandada habr�a sido causa de otro acontecimiento que habr�a evitado el resultado producido� 26.
A nuestro juicio dicha construcci�n, que la causalidad precede a la imputaci�n, es la m�s adecuada a efectos normativos de imputar un resultado, pues el Principio de Causalidad como una cadena de sucesos no tiene en sentido estricto porqu� tener ingerencia normativa, empero d�nde s� se van ha evidenciar las irrogaciones normativas ser�n en sus juicios de causalidad, los cuales establecen un v�nculo a trav�s de los sentidos de qu� es lo que pudo dar origen a un determinado suceso y que dicho juicio generalmente lo hace el Juzgador. Ahora el tema de la casi � causalidad a mi entender significa ya un filtro natural�stico para los juicios de imputaci�n; por lo que si bien es cierto la cr�tica es la misma de la condici�n negativa (extensi�n de la causalidad a l�mites infinitos); sin embargo, somos de la idea que en la omisi�n ni existe cuasi causalidad ni existe causalidad en sentido estricto, por lo que admitir un criterio de cuasi causalidad, no es m�s que un juicio caprichoso que desnaturaliza la esencia misma del Principio de Causalidad. Por ello desde aqu� ya podemos sostener, que s�lamente la causalidad est� presente en los delitos de resultado, que por su misma esencia admiten a �sta.
En lo que s� comulgo con el profesor CERLETTI, es en el tratamiento que debe recibir la causalidad, en ese sentido dicho autor anota �Los criterios de causalidad (�) brindan un par�metro de referencia para verificar si entre dos elementos ya determinados existe una vinculaci�n que se le corresponda o no (juicio de causalidad). Los juicios de causalidad no tienen por fin determinar cu�les son esos elementos (ni pueden hacerlo), sino que, a partir de premisas y datos que le son brindados, responden �nicamente la pregunta acerca de la relaci�n entre ellos (de manera por lo dem�s, positiva o negativa: hay relaci�n o no la hay, es decir, el silogismo deductivo resulta verdadero o falso) (�). Los criterios que permiten la delimitaci�n y selecci�n de acontecimientos relevantes para la imputaci�n jur�dica - penal no puede ser sino criterios normativos, porque ese (y no otro) es el inter�s que persigue esa selecci�n� 27.
Este planteamiento, es el que obliga a aceptar a la causalidad como un presupuesto previo a la imputaci�n penal; sin embargo y a nuestro entender la causalidad debe de ser vista de tres maneras: como la causalidad en s�, vista �sta en su argumentaci�n original �un suceso proviene de otro� y dentro de esta correlaci�n delimitar un juicio de causalidad que denota el razonamiento jur�dico que realiza el operador del derecho, en el sentido de vincular un determinado suceso con otro, de esta manera se limita un hecho, sin extender a l�mites insospechados el Principio de Causalidad, y sin afectar su esencia ontol�gica; pero tambi�n, debemos advertir el criterio de causalidad que no es m�s que el (los) presupuesto material que determina qu� origin� un determinado acontecimiento dentro del mundo del ser. S�lamente debo dejar indicado lo siguiente, lo cual lo desarrollar� en los ac�pites venideros 28. Como podemos observar de los planteamientos del profesor CERLETTI, este no admite que la causalidad sea un presupuesto anterior a la imputaci�n, pues tal y conforme hemos visto, su cr�tica va en el sentido de avizorar un extenso abanico de posibilidades (tanto para la cuasi � causalidad como para la tesis de la condici�n negativa) de los nexos causales extendi�ndolos �stos hasta l�mites insospechados.
Finalmente, en el tercer apartado de su razonamiento el profesor de la referencia manifiesta � lo que para �l representa el modelo correcto de an�lisis � que los juicios de imputaci�n son aut�nomos, y los juicios de causalidad como una eventual derivaci�n de aquellos 29.
El profesor CERLETTI, arriba a dicha conclusi�n, pues dicho profesor si bien es cierto clasifica a la causalidad en una causalidad propiamente dicha o principio de causalidad, juicio de causalidad y criterios de causalidad � clasificaci�n tomada por nosotros -, sin embargo, el referido profesor entiende que la causalidad o principio de causalidad debe de ser tomado en cuenta por el juzgador (cuando a todas luces �sta en una categor�a netamente ontol�gica), por ello es que extiende los abanicos de posibilidades a l�mites insospechados, arribando a que la causalidad debe de ser analizada posteriormente a los juicios de imputaci�n.
Sin embargo, para nosotros y de acuerdo a los considerandos se�alados, no admitimos que sea �sta la soluci�n correcta, puesto que desde una perspectiva metodol�gica es imposible realizar juicios de imputaci�n y �eventualmente� realizar juicios de causalidad 30. La causalidad por su misma esencia de ser un juicio ontol�gico � natural�stico evidenciada por los sentidos, se encuentra precediendo a los criterios normativos, adem�s por una simple l�gica, podemos sostener que en un suceso, primero se constata lo sucedido en el �ser�, para despu�s valorar ese acontecimiento dentro de los �mbitos del �deber ser�. Aceptar lo contrario es desnaturalizar la esencia misma de la causalidad, lo cual nos pude conducir a obtener sentencias injustas, carentes de sentido y vulnerantes de los derechos fundamentales de las personas 31.
Entendemos y comprendemos el mensaje de que hay delitos 32 en los que ni siquiera se evidencia a la causalidad, siendo paradigm�tico los casos de omisi�n o de responsabilidad por el producto, sin embargo, ac� no podemos dudar de que tambi�n existen delitos donde la causalidad es a todas luces manifiesta, siendo estos los tipos penales de resultado; tampoco somos partidarios de la cuasi � causalidad que se argumenta para explicar los delitos omisivos, pues eso no es m�s que una ficci�n jur�dica poco convincente que de alguna manera desnaturaliza la esencia misma de esta categor�a.
Por todas estas razones creo haber respondido esta interrogante.
III.B.- �La causalidad es un elemento del Tipo Penal?.
Partamos de la idea de la cual hemos empezado nuestro enfoque sobre este tema. Hemos sostenido de que el Juicio de Causalidad es uno eminentemente ontol�gico � fenomenol�gico � natural�stico, el mismo que de desenvuelve dentro de los senderos del �ser�, en el cual no cabe hablar de juicios normativos de imputaci�n.
Hemos tambi�n anotado que, aunque muchos autores no consideren a la causalidad como categor�a independiente, la misma que precede a los juicios de imputaci�n; sin embargo, es absurdo admitir que �sta no est� presente en los tipos penales de resultado, por ende, s�lamente en estos tipos es donde emp�ricamente dicho juicio puede advertirse a trav�s de los sentidos.
Para empezar el presente desarrollo, queremos proponer que si bien es cierto el tema de la causalidad, o principio de causalidad en su concepci�n lata, comprende una serie de sucesos resumidos bajo la f�rmula �un sucedo depende de otro�, y aunque hemos ya mantenido nuestro alejamiento con quienes ven en esto un abanico de posibilidades extendiendo los supuestos a l�mites insospechados, sostenemos que para delimitar bien el problema de la causalidad no debemos perder de vista que una cosa es la causalidad en sentido gen�rico o principio de causalidad y otro son los juicios de causalidad y criterios de causalidad 33.
Quienes ven en la causalidad un presupuesto que conlleva sucesos infinitos, responde a la idea de solamente considerar a la causalidad en su esencia natural, con lo cual obviamente la perspectiva de su delimitaci�n se pierde, por ello es que ante este problema, sostenemos que la causalidad o principio de causalidad no debe de ser tocado en su esencia misma, pero distinto es el modo de valorar y analizar los juicios de causalidad o los criterios de causalidad.
Ilustremos esta idea con un ejemplo, supongamos que dentro de un team quir�rgico se interviene a una persona, la misma que s�lamente presenta una c�mulo de grasa a nivel de la garganta y que precisa de ser extra�da �sta, a fin de evitar su crecimiento y complicaci�n de posteriores �rganos. Una vez realizada todos los ex�menes pre operatorios, se determina que dicha persona esta apta para ser intervenida y que su vida no corre ning�n tipo de peligro. Ya la persona en el quir�fano se procede a intervenirla, coloc�ndose cada profesional en su respectiva �rea a fin de garantizar un cumplimiento eficaz de sus funciones, el anestesista se coloca en el monitor, y el m�dico cirujano, asistentes al lado correspondiente del intervenido. Resulta que a mitad de la operaci�n y cuando el cirujano esta en uso de sus funciones el anestesista detecta a trav�s del monitor que dicha persona presenta un pre infarto, con lo que no cabe otra alternativa que suspender la operaci�n; una vez procedido ello, se concluye que la persona durante el paro cardiaco tuvo un laxo de tiempo donde el ox�geno no ingreso en todo su porcentaje al cerebro, lo cual hace que �sta quede con da�os irreversibles a nivel cerebral. Supongamos que a los m�dicos se les est� investigando por el delito de lesiones culposas graves, pero las pericias presentadas a nivel de instructiva son contradictorias, es decir, una afirma que el cirujano vulner� o quebrant� las reglas de la lex artis m�dica lo que se traduce en una mala incisi�n en la zona intervenida, sin embargo, otra pericia determina que la incisi�n en la zona intervenida estuvo del todo bien y que al contrario se trat� de una reacci�n del cuerpo producto de la anestesia aplicada (cuando sus ex�menes pre operatorios arrojaban que la persona no era propensa a tener reacciones al f�rmaco de la anestesia).
Como podemos apreciar en este caso el Juez a trav�s de sus sentidos ha detectado que ha existido una causalidad o ha corroborado la existencia el principio de causalidad, pues tenemos de un lado las lesiones graves de una persona, y del otro lado a cinco facultativos esperando que se determine qu� fue lo que ocurri� en la operaci�n. Pero adem�s el juez sabe que esa causalidad o principio de causalidad se vincula con la intervenci�n quir�rgica de los facultativos (juicio de causalidad) y finalmente lo que se investiga es qu� presupuesto material fue lo que dio origen a dicho suceso luctuoso (criterio de causalidad).
Con este ejemplo y este modo de razonar, podemos advertir que si analizamos solamente la causalidad en su sentido cl�sico, podemos notar que el abanico de posibilidades es totalmente extenso y que nos har�a imposible determinar de d�nde vino el primer suceso que tuvo relaci�n con las lesiones culposas graves; sin embargo, si advertimos un juicio de causalidad el �mbito de razonamiento se hace m�s peque�o y los senderos de an�lisis solamente se destinan al suceso que �pudo� dar origen al suceso final y finalmente ser�n los expertos los que afirmen qu� presupuesto material fue el que origin� el hecho investigado (criterio de causalidad).
De este an�lisis, a nuestro criterio s�lamente el segundo elemento de la causalidad tiene trascendencia normativa y debe estar inmerso dentro - no de cualquier tipo penal � de los tipos penales de resultado, estando el primer (causalidad en sentido lato) y tercer presupuesto (como criterio de causalidad � vinculados a las leyes naturales -) incluidos fuera del tipo 34, siendo su habitad las ciencias naturales. Somos del parecer que s�lo de esta manera se puede solucionar estos problemas, que se generan a nivel de determinar hechos de acontecimientos con relevancia jur�dica penal.
En consecuencia no es la causalidad en s�, causalidad gen�rica o principio de causalidad la que forma parte del tipo, sino s�lo los juicios de causalidad que vinculan un suceso a algo es lo que debe conformar parte del tipo penal. Con este modo de ver el tema, mantenemos nuestro alejamiento de la postura del profesor Armin KAUFMANN y YESID REYES, quienes solamente advierten una causalidad general y una causalidad concreta, proviniendo la primera de las ciencias naturales y la otra de los criterios del juzgador. Considero que admitir los criterios de estos profesores, se corre el peligro de cometer el craso error de dejar al Juzgador que emita juicios subjetivos basados s�lamente en su experiencia a la hora de solucionar un determinado problema, sin una prueba fehaciente de los juicios de causalidad tal cual fue el caso de la Colza 35. Esto lo desarrollar� en el ac�pite venidero. Es as� que doy respuesta a esta interrogante.
III.C.- �La Causalidad debe de ser demostrada de una manera indubitable o basta un argumento normativo de exclusi�n?.
Hilvanando la secuencia del desarrollo de este enfoque, el presente tema es uno de los m�s comunes que a diario observamos en el que hacer jur�dico, donde los juzgadores tienen un papel protag�nico. Si analizamos el razonamiento de nuestros jueces realizan a la fecha, podemos advertir que algunos sustentan absoluciones bas�ndose en que no se ha determinado fehacientemente la causalidad, para ello recurren a uno de los principios creados por la pol�tica criminal, nos referimos al principio del in dubio pro reo; otros por el contrario aplicando un juicio �normativo� concluyen en que un determinado suceso es la causa de un acontecimiento materia de investigaci�n penal, incluso mediando confrontaci�n de los peritos encargados del an�lisis de dicho caso.
Este tipo de razonamiento se comprende en que los Juzgadores s�lamente advierten en un suceso una causalidad general en su versi�n original y una causalidad concreta, lo cual fue sostenido por Armin KAUFMANN y YESID REYES y con el cual ya hemos mantenido nuestro alejamiento.
El profesor TORIO L�PEZ, considera que en los grupos de casos donde es suficiente el conocimiento f�ctico precient�fico de la realidad, basta �ste para la afirmaci�n de la causalidad, del mismo parecer es la profesora DE LA CUESTA AGUADO, quien se�ala que la causalidad se deduce de los conocimientos no cient�ficos naturales propios del hombre medio 36.
Para el profesor PAREDES CASTA�ON, aludiendo al famoso caso de la Colza, se�ala que si en los cursos causales complejos, los conceptos de causalidad y de prueba de la misma que habitualmente utilizan jurisprudencia y doctrina son ineficaces, la consecuencia es que el resto de los casos (en los cursos causales m�s simples) dichos conceptos tampoco son de utilidad, de modo que las decisiones judiciales en materia de causalidad se estar�an basando m�s en intuiciones (correctas o no, esto es otra cuesti�n) que en aut�nticos fundamentos de naturaleza probatoria 37. En ese sentido la profesora I�IGO CORROZA sostiene �La cuesti�n, sin embargo, que m�s problemas ocasion� a los tribunales, hac�a referencia a la actuaci�n que deb�a tener el Juez cuando la doctrina cient�fica presentaba opiniones contradictorias sobre las posibles causas que hab�an producido el resultado, cuando no exist�a un consenso cient�fico sobre el concepto de ley causal, ni sobre su formulaci�n� 38
Es por ello que <<A partir de ese momento y como consecuencia de todo esto, la ciencia penal se cuestiona si en el �mbito penal ha de admitirse el concepto filos�fico y de las ciencias de la naturaleza, o se precisa de la construcci�n aut�nomo de causa y de �relaci�n causal�>> 39
Esto es precisamente la preocupaci�n de la profesora I�IGO CORROZA, preocupaci�n que se traduce en si la causalidad debe de ser demostrada de manera indubitable o s�lo basta un criterio subjetivo del Juez, quien basado en la experiencia general o en la de un hombre medio, determina cu�l fue la causa de un suceso, incluso cuando las ciencias naturales no se han puesto a�n de acuerdo sobre la causa misma del acontecimiento.
Dentro del desarrollo que la profesora I�IGO CORROZA le da a su enfoque, sostiene el tema de que hay delitos como aquellos por responsabilidad de un producto defectuoso, donde dif�cil demostrar la causalidad, m�xime si a ella se agregan otras causas y sobre todo cuando algunas personas no presentan los s�ntomas de otras, como pas� en el famoso caso del aceite de Colza.
En Espa�a en tal vez la sentencias m�s famosa e importante, cuyo ponente fue el profesor BACIGALUPO ZAPATER, se valor� el caso del aceite de Colza; para ello el Tribunal Supremo Espa�ol tom� en cuenta criterios similares a los considerados en sentencias Alemanas 40, referidas al mismo grupo de casos.
En lo referente a la manera c�mo se resolvi� dicho caso, en la Sentencia de fecha 23.04.1992, se anot� lo siguiente �El nexo causal entre la composici�n de un producto y el da�o a la salud de sus consumidores se debe de considerar comprobada de manera jur�dicamente inobjetable, aunque quede abierta la cuesti�n de cu�l es la sustancia que ha desencadenado los da�os, siempre y cuando quepa excluir otras causas de �stos que entren en consideraci�n� 41. No es ocioso recordar que en esta sentencia se utiliz� la terminolog�a esgrimida por el profesor TOR�O L�PEZ cuando design� a estos casos como �cursos causales no verificables�, es decir, no factibles de una corroboraci�n fehaciente por parte de las ciencias naturales, donde el Juez recurriendo a sus sentidos comunes de un observador medio o recurriendo a los criterios de la experiencia general entiende que �el agente al tiempo de actuar, puedo y debi� prever o conjeturar que con la misma pon�a en riesgo o peligro un bien jur�dicamente protegido, cuando, posteriormente, el peligro potencial se ha convertido en realidad� 42.
Tambi�n en el Caso Contergan 43 es de se�alar las palabras del entonces premio N�bel Dr. CHAIN quien se�al� que s�lo la certeza matem�tica absoluta excluyente de toda posibilidad distinta puede considerarse prueba cient�fica de un fen�meno causal 44.
De la lectura de la presente sentencia, caso del aceite de Colza, de acuerdo a la clasificaci�n que estamos se�alando, s�lamente el elemento que tuvo valoraci�n fue el Juicio de Causalidad, no tom�ndose en cuenta los criterios de causalidad. De esta manera el Juez utilizando criterios subjetivos se inclin� por determinar la causalidad utilizando el criterio de un observador medio o de la experiencia general. Con todo ello podemos se�alar que en el caso de la Colza, el tema de la causalidad pas� a ser valorado desde el punto de vista de la libre valoraci�n de la prueba, donde el Juez a trav�s de la libre discrecionalidad, sana cr�tica y criterio de confianza bas� su razonamiento a efectos de dar soluci�n a este caso, o lo que es lo mismo decir, que el Juez a trav�s de un razonamiento subjetivo decidi� si la relaci�n de causalidad existi� o no.
Autores como BRAMSEN, critican este modo de razonar, pues desde el punto de vista del juez, la causalidad se reduce a un mero asunto procesal que se soluciona con la libre valoraci�n de la prueba. Ense�a que la causalidad no deber�a existir en este caso concreto, sino s�lo si es probada objetivamente 45; dicho profesor alude a las ciencias naturales. Termina se�alando que �s�lo las dudas concretas, comprensibles, evidentes y razonables son las que excluyen el convencimiento del Juez, mientras que no afecten las puramente abstractas o te�ricas 46.
He aqu� la propuesta que traigo, en el sentido que s�lamente cuando el juez a trav�s de los sentidos se ha convencido que existe una causalidad en sentido general, podr� pasar al segundo razonamiento que ser� determinar y reducir el campo de acci�n a trav�s de los juicios de causalidad (�nico juicio normativo), para posteriormente determinar las causas de que originaron dicho suceso, esto lo lograr� con el apoyo de las ciencias naturales. Adem�s somos de la idea que cuando el Juez haya pasado los dos razonamientos y al llegar al tercero de ellos detecta una confrontaci�n de peritos, pero no en relaci�n al juicio de causalidad, sino con relaci�n a los criterios de causalidad, �ste podr� tomar cualquiera de ellos, claro est�, si la confrontaci�n de dichos criterios de causalidad est�n referidos hacia una determinada persona, tal y conforme ser�a el caso que la confrontaci�n haya versado en la diferencia de posturas, donde una sostiene que el m�dico en lugar de la ap�ndice toc� otro �rgano y otra sostiene que si intervino el ap�ndice, pero lo hizo de una manera err�nea. Considero que con este modo de razonar, el Juez ni vulnera derechos fundamentales ni atenta contra el principio in dubio pro reo. Solamente cuando la confrontaci�n de peritos est� basada sobre si el juicio de causalidad que determin� el Juez es el correcto o no, o mejor dicho, si la confrontaci�n est� referida en determinar el juicio de causalidad, aqu� el juez tiene que necesariamente aplicar el principio de In dubio pro reo 47. Vayamos ejemplificando lo que acabo de se�alar. Del ejemplo anterior, advertimos que los peritos no se pusieron de acuerdo en determinar el presupuesto material que dio origen al pre infarto del paciente y como tuvo como secuela que el ox�geno no haya ingresado en todo su porcentaje al cerebro, dej�ndolo con da�os irreversibles a nivel de esta �rea. Somos del parecer que si se da este supuesto el Juez tiene que utilizar el in dubio pro reo a fin de garantizar los Derechos Fundamentales de la persona, puesto que en el presente caso hay una causalidad en sentido general �un suceso proviene de otro�, pero el juicio de causalidad es el que no se logra determinar, por lo que es absurdo pasar a un tercer juicio, como son el determinar los presupuestos materiales que dieron origen al hecho luctuoso.
Pero modifiquemos el ejemplo. Supongamos que la diferencia pericial est� no en determinar el juicio de causalidad como en el ejemplo anterior, sino en advertir cu�l fue el presupuesto material que ha dado origen al suceso luctuoso; imaginemos que un perito sostiene que ha sido la mala incisi�n por parte del m�dico cirujano lo que hizo que el cuerpo reaccione con dicho pre infarto; otro, por el contrario se�ala que la conducta del cirujano est� dentro de la lex artis y que ha sido la enfermera quien no desinfecto el bistur� con el cual estaba realiz�ndose la incisi�n. Considero que en este tipo de casos es v�lido la aplicaci�n de criterios normativos de imputaci�n. Pues as� se evaluar� quien vulner� el Principio de Confianza a fin de delimitar el radio de acci�n de la imputaci�n.
Como podemos observar, en el presente ejemplo vemos que hay un juicio de causalidad, con lo cual de ninguna manera se debe de recurrir al principio de in dubio pro reo, puesto que es evidente la negligencia m�dica que se ha producido, en este caso el Juez tendr� que hacer gala de sus criterios normativos de imputaci�n aunado a los medios probatorios que se presenten para determinar la imputaci�n de una u otra persona, pero esto ya es otro tema, el cual se analiza en la Teor�a de Imputaci�n Objetiva y que por obvias razones no tocaremos en el presente enfoque..
En ese sentido y para responder a la interrogante, solamente cuando el juicio de causalidad sea la diferencia entre expertos, el Juez Penal debe basar su razonamiento en el principio de in dubio pro reo, pero si el debate est� no en el juicio de causalidad, sino en el criterio de causalidad o presupuesto material, el Juez debe de pasar a analizar a la segunda fase que son los juicios o criterios de imputaci�n que use, o lo que es lo mismo decir, es v�lido aqu� un argumento normativo de exclusi�n de una causalidad. Por lo que no es la causalidad la que debe de ser demostrada de una manera indubitable, sino que es el juicio de causalidad el que debe de ser demostrado de una manera indubitable.
Con estos planteamientos respondo a la presente interrogante.
III.D.- �Es la Causalidad la que determina la validez o no de un razonamiento normativo?.
Somos del parecer que para entrar a analizar un comportamiento a trav�s de juicios normativos de imputaci�n, es condici�n sine cuan nom determinar el juicio de causalidad, es absurdo hacer un an�lisis normativo sin antes haber corroborado dicho juicio, puesto que para nosotros el juicio de causalidad constituye la materia prima con el que se fabricar� un producto, siendo �ste producido a trav�s de los juicios de imputaci�n. Ser�a una aberraci�n sostener que queremos construir un segundo piso de una casa, sin antes tener las bases y cimientos que soporten ese segundo piso; homologando ello, somos del parecer que es imposible sostener que si no se ha detectado el juicio de causalidad en un delito de resultado, se pueda pasar a querer demostrar ello con criterios de imputaci�n, s�lo es factible ello, cuando habi�ndose corroborado el juicio de causalidad, o a lo mucho se ha corroborado fehacientemente los criterios de causalidad o el debate est� presente sobre el respectivo criterio de causalidad que ha dado origen a un determinado suceso aciago, pueden utilizarse criterios normativos de imputaci�n; en raz�n a que no hay que olvidar que hemos sostenido que s�lamente el juicio de causalidad es un elemento del tipo, mientras que su antecedente ( la causalidad gen�rica ) y su argumento posterior (criterio de causalidad) est�n fuera de �l.
Por todo ello, a nuestro juicio no es la causalidad quien determina la validez o no de un razonamiento normativo, sino que el que le da validez es el juicio de causalidad el cual ya hemos sostenido que debe de ser demostrado de una manera indubitable, para pasar al an�lisis normativo de imputaci�n.
Por eso es que s�lamente cuando el juicio de causalidad ya se haya corroborado de una manera fehaciente, y aunque los criterios de causalidad est�n en duda, el juez podr� sostener que se ha agotado el an�lisis y se�alar que se ha demostrado la causalidad en ese caso; ser�n pues los criterios normativos que el Juez use los que finalmente determinar�n si la persona o personas a los que se le atribuye ese criterio de causalidad es el (los) responsable de un determinado suceso.
Con lo se�alado estoy respondiendo a la interrogante arriba construida.
4.1.- Por un criterio metodol�gico, en el presente enfoque hemos dejado intacta la concepci�n cl�sica de causalidad, es decir, �que un suceso proviene de otro�, puesto que su misma naturaleza ontol�gica es la que nos obliga a que dicho principio no pueda ser alterado con ning�n tipo de juicios normativos de imputaci�n.
4.2.- En el desarrollo del presente trabajo, hemos advertido que si bien es cierto la naturaleza misma de la causalidad es ser eminentemente ontol�gica; sin embargo, hemos advertido que dentro de ella se esconden los juicios de causalidad y los criterios de causalidad, que son quienes nos proporcionar�n las herramientas a fin de solucionar este tipo de problemas de causalidad.
4.3.- El tema de la causalidad relacionada con el Derecho Penal obedece a la filosof�a de David HUME, la cual fue tra�da por la Dogm�tica Penal Alemana desde hace m�s de setenta a�os, la misma que identific� a la causalidad con determinaci�n, de esta manera se impuso que la causalidad se sinonimiza a una correlaci�n entre sucesos.
4.4.- Sostenemos que la causalidad por su misma esencia es un juicio ontol�gico advertida por los sentidos, la cual se encuentra precediendo a los criterios normativos de imputaci�n, adem�s por una simple l�gica, podemos sostener que en un suceso, primero se constata lo sucedido en el �ser�, para despu�s valorar ese acontecimiento dentro de los �mbitos del �deber ser�. Aceptar lo contrario es desnaturalizar la esencia misma de la causalidad, lo cual nos pude conducir a obtener sentencias injustas, carentes de sentido y vulnerantes de los derechos fundamentales de las personas.
4.5.- A nuestro juicio, solamente los criterios de causalidad tienen trascendencia normativa y debe estar inmerso dentro - no de cualquier tipo penal � de los tipos penales de resultado, estando su antecedente (causalidad en sentido lato) y su argumento posterior (criterio de causalidad -vinculados a las leyes naturales-) incluidos fuera del tipo, siendo su habitad las ciencias naturales.
4.6.- Cuando el juicio de causalidad sea la diferencia entre expertos, el Juez Penal debe basar su razonamiento en el principio de in dubio pro reo, pero si el debate est� no en el juicio de causalidad, sino en el criterio de causalidad o presupuesto material, el Juez debe de pasar a analizar a la segunda fase que son los juicios o criterios de imputaci�n que use, o lo que es lo mismo decir, es v�lido aqu� un argumento normativo de exclusi�n de una causalidad.
4.7.- La validez de los razonamientos normativos de imputaci�n los proporciona los juicios de causalidad, el cual debe de ser demostrado de una manera indubitable para pasar al an�lisis normativo de imputaci�n. Por eso es que s�lamente cuando el juicio de causalidad ya se haya corroborado de una manera fehaciente, y aunque los criterios de causalidad est�n en duda, el juez solamente debe de considerar cualquiera de ellos para sostener que se ha agotado el an�lisis y sostener que se ha demostrado la causalidad en ese caso; ser�n pues los criterios normativos de imputaci�n que el Juez use, los que finalmente determinar�n si la persona al que se le atribuye ese criterio de causalidad, es el responsable de un determinado suceso.
(*) El autor es estudiante del sexto a�o de Derecho y Ciencias Pol�ticas de la Universidad Nacional de Trujillo. El autor dedica el trabajo al Prof. Dr. Eugenio Ra�l Zaffaroni. En palabras de mi buen amigo Mat�as Bailone ��qu� har�amos sin el Maestro Zaffaroni?. Tendr�amos que inventarlo, ingeni�rnosla para concebir a un hombre de una cultura extraordinaria, con una formaci�n cl�sica, con experiencia tribunalicia, con un compromiso p�treo por los derechos humanos, con una gran pluma y elocuencia. Y a�n nos quedar�amos a mitad de camino, porque tendr�amos que suponer que este hombre imaginario tenga un carisma muy particular para los estudiantes, para la labor acad�mica, y para el mundo doctrinario�...Ello significa el Prof. Zaffaroni.
1 Al respecto el profesor Marco L. CERLETTI, �JUICIOS DE IMPUTACI�N Y JUICIOS CAUSALES� en Revista Peruana de Doctrina y Jurisprudencia Penales N� 04, Instituto Peruano de Ciencias Penales, Ed. 1� era, Edit. Grijley, Lima, Per�, 2003, pp. 110 � 111., hace una distinci�n entre juicios de causalidad y criterios de causalidad, por juicio de causalidad entiende aquellos juicios que vinculan acontecimientos seg�n el principio de causalidad, que sostiene que ciertos acontecimientos son consecuencias de otros similares y a su vez, pueden originar o ser causa de otros posteriores. Adem�s se�ala que el principio de causalidad debe distinguirse de los criterios de causalidad, �stos constituyen solamente el contenido material con el que se pretende establecer esa relaci�n causa efecto, y pueden variar sin que se afecte el principio de causalidad en si, es decir, sin que se afecte esa forma de interpretar el mundo: un suceso proviene de otro y puede dar lugar a otro.2 PUPPE, Cfr., I�IGO CORROZA, Elena, ��ES LA DETERMINACI�N DE LA CAUSALIDAD UN ELEMENTO JUR�DICO?�, en �REVISTA PERUANA DE DOCTRINA Y JURISPRUDENCIA PENALES N� 04, INSTITUTO PERUANO DE CIENCIAS PENALES�, Ed. 1� era, Edit. Grijley, Lima, Per�, 2003, P. 180.3 I�IGO CORROZA, Ib�d., de la misma manera DE LA CUESTA AGUADO, Cfr., I�IGO CORROZA, Ib�d., quien se�ala que una ley universal se formula cient�ficamente cuando se observa y se constata reiteradamente mediante un m�todo inductivo, a partir de la observaci�n emp�rica de supuestos concretos, que una acci�n lleva consigo siempre y necesariamente un resultado. Esto es un conocimiento nomol�gico, que ser�a enunciable as� �Siempre que A entonces B�.4 DIAZ PALOS, Cfr, I�IGO CORROZA, Ib�d.5 ROXIN, Cfr., I�IGO CORROZA, Ibidem.6 Para el profesor RODR�GUEZ DE RIVERA, Jos�, �Conceptos b�sicos: Causa, Causalidad, Principio de Causalidad�, www2.uah.es/estudiosdeorganizacion/epistemolog�a/causalidad.htm, se�ala que �Seg�n Hume, la tesis racionalista seg�n la cual todo lo que vemos como "efecto" debe tener una "causa" carece de todo fundamento (no es demostrable desde ning�n principio). S�lo observamos fen�menos sucesivos: a la noche sigue el d�a, cuando soltamos un objeto cae al suelo etc. Y la observaci�n de regularidades en la aparici�n de ciertos fen�menos es lo que ha llevado a la afirmaci�n de que unos fen�menos son causa de otros (los efectos). En este planteamiento, que los partidarios de una �causalidad ontol�gica� califican de psicologista, no se ve raz�n alguna para suponer que a partir de lo que denominamos "efecto" haya que inferir la existencia de una "causa" invariablemente unida a �l -si bajo ese t�rmino entendemos algo as� como una fuerza o potencial que origine el "efecto". El concepto de esa �regularidad� en la aparici�n de los fen�menos ser� el que luego d� lugar al concepto de �leyes� naturales (comprendidas en el sentido de definir el modo en que se dan esas regularidades)�.7 Vid., P�REZ BARBER�, Gabriel, �Causalidad y Determinaci�n�, en �SISTEMAS PENALES IBEROAMERICANOS, Libro Homenaje al profesor Dr. D. Enrique Bacigalupo Zapater en su 65 Aniversario�, Ed. 1� era, Edit. ARA Editores, Lima, Per�, 2003, p. 428.8 P�REZ BARBER�, nota (7), pp. 428 � 429.9 Vid., Ib�d..10 Vid., Ib�d.11 Ibidem.12 Trabajo ya citado en nota (1).13 Vid., CERLETTI, nota (1), pp. 111 � 112.14 Vid., CERLETTI, nota (1), pp. 112 � 113.15 Vid., CERLETTI, nota (1), p. 113.16 En ese mismo sentido el profesor CERLETTI, quien se�ala que la cr�tica pasa por un criterio l�gico, es decir, en aceptar que los juicios de imputaci�n son distintos a los juicios de causalidad. Lo que en el ejemplo de los padres existir�a sobre ellos o sobre �l (quien engendr� al agente) un juicio de imputaci�n negativo y uno de causalidad positivo, la identidad quedar�a quebrada y el modelo de relaci�n ser�a abandonado.17 Esta soluci�n da lugar a la causalidad adecuada, teor�a esta que ya henos explicado, cuales son sus puntos fofos, dicha demostraci�n la hicimos con las apreciaciones que el profesor SCH�NEMANN le hizo dicha teor�a para argumentar su nuevo modelo de imputaci�n Objetiva. Seg�n el profesor CERLETTI, sostiene que los defensores de esta postura trataron de encontrar un criterio intermedio entre la causalidad y la imputaci�n, as� se crean categor�as como la causalidad adecuada, causalidad relevante, o causalidad jur�dico penal, dentro de este grupo podemos encontrar a Von KRIES, MEZGER. Vid., CERLETTI, nota (1), p. 114 � 117. por lo que la cr�tica esencia seg�n dicho profesor est� en que una categor�a intermedia ni es juicio de causalidad ni juicio de imputaci�n y que al contrario se crea un c�rculo vicioso, �lo �jur�dicamente� de una causalidad se obtiene de la imputaci�n la que a su vez se construye de la causalidad�, Ib�d., p. 116. (Comillas en el original).18 Este modo de proceder es la argumentaci�n y los criterios que ROXIN ense�a a la hora de imputar un determinado comportamiento, es decir, verificado un juicio ontol�gico de causalidad, se da paso al segundo nivel que es la imputaci�n objetiva.19 CERLETTI, nota (1), p. 120.20 Las principales cr�ticas que ha recibido esta �instituci�n�, est�n referidas a que existen delitos que no tienen ni una muestra de causalidad, siendo la omisi�n uno de aquellos donde desde el punto de vista natural�stico - antol�gico no se evidencia la presencia de �sta. Al respecto son oportunas las palabras del profesor P�REZ BARBER�, nota (204), p. 429., quien se�ala que la causalidad no tiene presencia en los siguientes delitos �los relativos a la omisi�n, la interrupci�n de acciones salvadoras, la complicidad, la instigaci�n, etc., como con respecto a otros que son hoy de gran actualidad, entre los que pueden mencionarse a los que se relacionan con la responsabilidad por el producto elaborado y las decisiones colegiadas que afectan bienes jur�dicos, la explicaci�n causal aparece como demasiado poco fiable como para que, acr�ticamente, se contin�e considerando que mediante ella se puede dar cuenta del nexo ontol�gico entre resultado y acci�n propio de los fen�menos mencionados. Y los mismo vale decir para ciertos delitos en particular, como la estafa y la coacci�n, entre otros�.21 Vid., CERLETTI, nota (1), p. 121.22 CERLETTI, nota (1), pp. 121 � 122. (Comillas en el original).23 CERLETTI, nota (1), pp. 122. (Comillas en el original).24 Vid., Ib�d.25 Citados por CERLETTI, nota (1), P.123.26 CERLETTI, nota (1), pp. 124.27 CERLETTI, nota (1), pp. 125.28 En contra CERLETTI, nota (1), pp. 129 - 130., quien anota �La idea de que existen juicios de causalidad que ingresan al sistema de an�lisis de la teor�a del delito como insumos externos irreductibles (es decir, que se obtienen sin aplicar en ellos todav�a ning�n instrumento de ese sistema de an�lisis) es enga�osa, encubre en realidad un t�cita aplicaci�n preliminar de al menos parte de ese sistema. Que quede claro: esto no significa que no sean posibles juicios de causalidad sin criterios normativos, estos son efectivamente posibles y habituales; son formulados, en general por todos los miembros de la sociedad en sus diversas actividades, sobre la base de preselecciones acordes con el �mbito en el que se produce el juicio. Pero s� implica que los juicios causales que pueden llegar a ser relevantes para la imputaci�n no pueden ser preliminares a ella (ni condicionarla): la subsunci�n (como descripci�n del proceso de imputaci�n) condiciona (por lo menos) la configuraci�n de los juicios de causalidad y, desde el punto de vista metodol�gico, los precede (expresa o t�citamente - / intuitivamente). La idea opuesta, que subyace al modelo que se expone y le da sentido, se revela as� como aparente e irreal�.29 Vid., en detalle CERLETTI, nota (1), pp. 131 � 147.30 En el mismo sentido la profesora I�IGO CORROZA, nota (2), p. 176., quien se�ala �Lo dicho plantea m�s problemas de los que simple vista puede parecer, pues en algunas ocasiones se atribuyen efectos a las causas que aparecen mas cercanas en el espacio y en el tiempo, para despu�s intentar demostrar la relaci�n causal. Ello presenta importantes quebrantos en las garant�as constitucionales reconocidas, pues en algunos casos, se imputa antes de estudiar si exist�a o no conexi�n causal. En ocasiones, la prensa se ha hecho eco de sucesos de este g�nero, en el que se ha presentado ya a alguien como culpable, simplemente porque estaba cerca del lugar de los hechos. Todo lo cual redunda a veces en la inversi�n de la carga de la prueba�.31 As�, GIMBERNAT ORDEIG, Cfr., I�IGO CORROZA, Ib�d., el cual denomina puramente como causalidad; la causaci�n cient�fico � natural del resultado que debe de ser decidida exclusivamente con criterios ontol�gicos. S�lo a partir de una respuesta afirmativa a esta primera pregunta se debe analizar si tambi�n el causante material del da�o t�pico �ste le es tambi�n objetivamente imputable. Critica en este punto, a aquellos que como KHULEN o el Tribunal Supremo Espa�ol encuentran una causalidad normativa como �nica relevante para el derecho penal. En el mismo sentido la profesora I�IGO CORROZA, nota (2), p. 175, la cual se�ala �En realidad la causalidad no soluciona problemas de imputaci�n ni en este grupo de casos ni en ning�n otro, ya que la causalidad debe de ser utilizada para el derecho penal, en muchos casos(...) como paso previo, pero nunca para imputar responsabilidades, ya que la causalidad en s� misma y entendida como se viene haciendo, no tiene contenido normativo, sino que, como ya se ha indicado, es v�lida �nicamente para explicar resultados�.32 Al respecto la profesora I�IGO CORROZA, nota (2), p. 176, anota <<Es tradicional en nuestra disciplina que la doctrina asuma que en algunos delitos carezca de relevancia, por ejemplo en los omisivos. En otros en los que el resultado aparece incorporado a la acci�n no tiene sentido hablar de causalidad como categor�a independiente. Pero donde la cr�tica se ha hecho m�s aguda es en los delitos paradigm�ticos de lo que se ha denominado como �moderno derecho penal�, en el derecho penal de la globalizaci�n. Hablar de causalidad como se ha en entendido tradicionalmente en delitos econ�micos, en supuestos de criminalidad organizada, de delitos medioambientales (...), parece que carece de sentido>>. (Comillas en el original).33 Esta clasificaci�n obedece a lo se�alado por el profesor Mario CERLETTI, quien delimit� entre Causalidad o Principios de Causalidad, Juicios de Causalidad y Criterios de Causalidad, tal y conforme lo hicimos notar en nota (1).34 En un sentido similar, el profesor BACIGALUPO ZAPATER, quien en la Sentencia 23 � 04 � 1992 (caso de la Colza), en la cual fue ponente, se se�ala que si las leyes naturales de la causalidad fueras elementos del tipo penal conformantes de un juicio jur�dico, no tiene entonces explicaci�n el hecho que los jueces recurran a peritos, puesto que se trata de un elemento de la norma, bastar�a un argumento normativo sometido al principio del iura novit curia. Vid., I�IGO CORROZA, nota (2), p. 182., en el mismo sentido TORIO L�PEZ, Vid., Ib�d., quien se�ala que la causalidad es un elemento indiscutible del tipo y su fundamentaci�n exige el recurso al pensamiento cient�fico, pero la regla cient�fica a que se refiere la norma no es parte integrante de ello. EN CONTRA, JAKOBS y STELLA, quienes consideran a las leyes cient�ficas de la causalidad como elementos t�citos de los tipos de acusaci�n. Vid. Ibidem.35 Para un mejor detalle sobre la historia del caso de la Colza, Vid., http://personal.telefonica.terra.es/web/fir/arti/st.html, en el cual se hace todo un recuento de la g�nesis de este caso, sus implicancias y como puede llegar a considerarse como la sentencia m�s importante de Espa�a. Sobre este aspecto, tanto el profesor KAUFMANN como REYES ALVARADO, se pronunciaron en su oportunidad, siendo el profesor Alem�n Armin KAUFMANN quien clasific� a la causalidad en causalidad concreta y causalidad general. Vid., I�IGO CORROZA, nota (2), p. 182., en el mismo sentido el profesor YESID REYES, Vid., I�IGO CORROZA, nota (2), p. 187, quien advierte una causalidad general de una causalidad concreta, la primera debe provenir de una determinada rama del saber cient�fico y la segunda debe de ser determinada por el Juzgador en cada caso concreto.36 TORIO L�PES, DE LA CUESTA AGUADO, Cfr., I�IGO CORROZA, nota (2), p. 178.37 PAREDES CASTA��N, Cfr., I�IGO CORROZA, nota (2), p. 179.38 I�IGO CORROZA, Ib�d. 39 Ibidem. (Comillas en el original).40 Como por ejemplo la Sentencia de fecha 06.07.1990 (Caso Lesterspray) o la Sentencia referida al caso Contergan. Con relaci�n al caso Lesterspray, se se�al� �si se ha comprobado de una manera jur�dica inobjetable que la composici�n del contenido de un producto � aunque no sea posible una mayor aclaraci�n � es causante de los da�os, no ser� requisito para la prueba de la causalidad que adem�s se compruebe por qu� dicho pudo ser causal de los da�os, es decir, cu�l ha sido seg�n un an�lisis y los conocimientos cient�ficos naturales, el fundamento �ltimo de esta causalidad�, Sentencia citada por I�IGO CORROZA, nota (2), p. 181.41 Sentencia citada por I�IGO CORROZA, nota (2), p. 181.42 I�IGO CORROZA, nota (2), p. 181.43 Para un mejor detalle de este caso Vid. www.diariomedico.com/medicinasiglo/noticia1961.html.44 I�IGO CORROZA, nota (2), Ib�d. 45 BRAMSEN, citado por I�IGO CORROZA, nota (2), pp. 182 � 183.46 BRAMSEN, Ib�d., en ese mismo sentido SAMSON, HASSEMER, a favor del razonamiento de la libre valoraci�n de la prueba KHULEN, SCHIDTSALZER, citado por I�IGO CORROZA, nota (2), p.183.47 De una manera tenue ANARTE BORRALLO, Cfr., I�IGO CORROZA, nota (2), p. 183, quien se�ala que la causalidad puede ser objeto de libre valoraci�n de la prueba por parte del Juez y que este criterio no es arbitrario, pero que debe tener en cuenta el principio in dubio pro reo, cuando el juez tenga duda razonable. Por otro lado se se�ala que debe tenerse en cuenta los instrumentos de objetivizaci�n de la incertidumbre del Juez que amplia el alcance del in dubio pro reo. Hecho el dep�sito de ley 11.723. Todos los derechos reservados. 2000-2005 �derechopenalonline. Prohibida la reproducci�n de cualquiera de los textos inclu�dos en este sitio web sin la correspondiente autorizaci�n del autor. Para citar alg�n art�culo se recomienda especificar: APELLIDO DEL AUTOR, Nombre. T�tulo del trabajo. En Derecho Penal Online (revista electr�nica de doctrina y jurisprudencia en l�nea). (A�o XX. Mes XX, citado el XX/XX/XX). Disponible en Internet: http:// www.derechopenalonline.com).

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