Source: http://www.sprl.upv.es/msbellasartes1.htm
Timestamp: 2019-07-23 15:28:00+00:00

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Bellas Artes (I): Manual de Seguridad para operaciones relacionadas con Bellas Artes
Servicio Integrado de Prevención en Riesgos Laborales Manuales, procedimientos, instrucciones Seguridad en laboratorios y talleres Bellas Artes (I): Manual de Seguridad para operaciones relacionadas con Bellas Artes ...
1. Características relativas a los lugares de trabajo
2. Características relativas al desarrollo del trabajo
2.1 Elevación y manejo de cargas
2.2 Trabajos con herramientas manuales
2.3 Trabajos con máquinas portátiles
2.4 Trabajos con máquinas herramientas
2.5 Trabajos con máquinas de artes gráficas
2.6 Trabajos de soldadura y corte
2.7 El riesgo eléctrico
2.8 Trabajos que implican la manipulación de productos químicos
2.9 Trabajos con hornos y muflas
3. Prevención y extinción de incendios
3.1 Tipos de fuego y agentes extintores
3.2 Utilización de los extintores portátiles
3.3 Mediadas preventivas
4. Referencias legales
Las operaciones que se llevan a cabo en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia comportan riesgos de la más variada naturaleza, que deben ser bien conocidos por profesores, técnicos y alumnos. De este conocimiento debe derivarse la prevención de tales riesgos, en aras de evitar los daños a la salud que puedan dimanar de la exposición a ellos
La utilización de productos químicos peligrosos, la manipulación de máquinas y equipos de trabajo diversos, el manejo de herramientas manuales y máquinas portátiles, y la soldadura son algunos ejemplos característicos de las operaciones y actividades que se realizan en el citado centro.
Con absoluto respeto a las peculiaridades y técnicas tradicionales que configuran el mundo de las Bellas Artes y que, de ningún modo, son incompatibles con el estricto cumplimiento del ordenamiento legal en materia de seguridad y salud en el trabajo, el presente manual trata de acercar planteamientos preventivos a las operaciones más representativas que se llevan a cabo en las áreas de Pintura, Dibujo, Escultura y Restauración, pretendiendo con ello servir de guía para mejorar las condiciones de trabajo, sin interferir en el espíritu creativo que debe siempre inspirar el desarrollo de dichas actividades.
Como lugares de trabajo que son, las distintas áreas de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia deben mantenerse en unas condiciones de orden y limpieza apropiadas y cumplir las prescripciones sobre temperatura, humedad, ventilación, iluminación y ruido establecidas en los textos legales que se citan a continuación:
Para definir las condiciones ambientales que las citadas áreas deben reunir conforme a lo establecido en las disposiciones legales vigentes, se han tenido en cuenta las actividades que se realizan, sobre la base documental de las actuaciones llevadas a cabo por el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales de la UPV en dicha facultad, con el apoyo de las visitas realizadas a las diferentes instalaciones. A este respecto, se pueden considerar las siguientes actividades:
El orden y la limpieza deben ser consustanciales con el trabajo. A continuación presentamos unas directrices generales aplicables a las distintas áreas anteriormente citadas:
Mantener limpio el puesto de trabajo, evitando que se acumule suciedad, polvo, restos metálicos o de madera, plástico, electrodos gastados, etc., especialmente en los alrededores de las máquinas con órganos móviles. Asimismo, los suelos deben permanecer limpios y libres de vertidos (pinturas, disolventes, aceites, tintas...) para evitar resbalones.
Recoger, limpiar y guardar en las zonas de almacenamiento las herramientas y útiles de trabajo, una vez terminada su utilización.
Limpiar y conservar correctamente las máquinas y equipos de trabajo, de acuerdo con las directrices de conservación que se establezcan.
Reparar las herramientas averiadas o informar de la avería al supervisor correspondiente, evitando utilizarlas hasta su completa reparación.
No dejar objetos tirados por el suelo y evitar que se derramen líquidos de cualquier naturaleza.
Mantener siempre limpias, libres de obstáculos y debidamente señalizadas las escaleras, puertas y zonas de paso.
La exposición de los alumnos, técnicos y profesores a las condiciones ambientales de las distintas áreas de Bellas Artes no debe suponer un riesgo para su seguridad y salud, ni debe ser una fuente de incomodidad o molestia, evitando:
A modo de resumen, la tabla I muestra las condiciones de temperatura, humedad y ventilación que, de conformidad con lo establecido en la legislación vigente (anexo III del Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, sobre lugares de trabajo) deben reunir los locales donde se desarrollan las diferentes actividades de Bellas Artes.
Temperatura Tareas de administración y formación.
Trabajos en las áreas de pintura y dibujo (artes gráficas) en general y en laboratorios de restauración.
Trabajos de carpintería y en el taller mecánico, y actividades de escultura en piedra.
Todas las actividades llevadas a cabo
Todas las actividades de Bellas Artes,donde no haya aire acondicionado, excepto trabajos de forja y fundición.
Trabajos de forja y fundición.
Velocidad en sistemas de aire acondicionado Tareas de administración y formación.
Trabajos en las áreas de pintura y
dibujo (artes gráficas) en general y en
laboratorios de restauración.
Otras actividades de Bellas Artes, cuyos locales dispongan de aire acondicionado.
del aire Tareas de administración y formación.
Trabajos en los laboratorios de restauración.
Resto de los locales donde se lleven a cabo actividades de Bellas Artes.
50 m3 por hora y trabajador
La iluminación de los locales donde se realizan las diversas operaciones de Bellas Artes debe adaptarse a las características de la actividad que se desarrolla en ellos, según lo dispuesto en el anexo IV del Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, teniendo en cuenta:
Los riesgos para la seguridad y salud de alumnos, técnicos y profesores, dependientes de las condiciones de visibilidad.
Siempre que sea posible, los locales destinados a realizar trabajos de Bellas Artes deben tener preferentemente iluminación natural.
Según la actividad desarrollada, los requerimientos mínimos de iluminación en estos locales, recogidos en el citado anexo IV del Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, son los siguientes:
Resto de operaciones de Bellas Artes, como trabajos de carpintería, taller mecánico y actividades de escultura en general.
Ante la posibilidad de errores de apreciación visual, se generen peligros para el trabajador (estudiante, técnico o profesor) que ejecuta las tareas o para terceros.
Asimismo, no se deben utilizar sistemas o fuentes de luz que perjudiquen la percepción de los contrastes, profundidad o distancia entre objetos dentro de la zona de trabajo. Además, estos sistemas de iluminación no deben ser una fuente de riesgos eléctricos, de incendio o de explosión.
El alumbrado de emergencia, de evacuación y de seguridad se debe instalar en los lugares en los que un fallo del alumbrado normal suponga un riesgo para la seguridad de los trabajadores.
Los niveles de ruido en los locales destinados a trabajos de Bellas Artes deben cumplir lo establecido en el Real Decreto 286/2006, de de 10 de marzo, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición al ruido.
Lpico = 137 dB(C)
Valores inferiores de exposición que dan lugar a una acción, sin tener en cuenta la atenuación que proporcionan los protectores auditivos.
Para la evaluación y medición del ruido podrá utilizarse un muestreo representativo de la exposición personal de los trabajadores y los equipos utilizados deberán comprobarse antes y después de las mediciones mediante un calibrador acústico. Asimismo, la evaluación y medición del ruido se llevará a cabo por personal cualificado, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 36 y 37 del Real Decreto 39/1997, de 17 de enero.
Deberá hacerse todo lo posible para que se utilicen protectores auditivos, fomentando su uso cuando éste no sea obligatorio y velando porque se utilicen cuando éste lo sea.
Las personas expuestas en su lugar de trabajo a un nivel de ruido igual o superior a los valores inferiores de exposición que den lugar a una acción y sus representantes deberán recibir información y formación adecuada sobre la naturaleza de tales riesgos y las medidas adoptadas para prevenirlos, entre otros aspectos.
Los trabajadores cuya exposición a ruido sea mayor que los valores superiores de exposición que dan lugar a una acción tendrán derecho al control de su función auditiva. También tendrán derecho al control audiométrico preventivo, los trabajadores cuya exposición supere los valores inferiores de exposición que dan lugar a una acción, cuando de la evaluación y medición se desprenda la existencia de un riesgo para su salud. Cuando el control de la función auditiva ponga de manifiesto que un trabajador padece una lesión diagnosticable, el médico responsable de la vigilancia de la salud evaluará si dicha lesión puede estar ocasionada por una exposición al ruido.
A modo de resumen, la tabla III recoge las exigencias más relevantes establecidas en el Real Decreto 286/2006, de 10 de marzo.
Tabla III. Resumen de las exigencias más relevantes establecidas por el Real Decreto 286/2006, de 10 de marzo.
Valores límite de exposición LAeq,d = 87 dB(A) o Lpico = 140 dB(C) – Incluyendo la atenuación de los protectores auditivos
Información y formación LAeq,d > 80 dB(A) o Lpico > 135 dB(C)
Evaluación del nivel de ruido LAeq,d > 85 dB(A) o Lpico > 137 dB(C) – Cada año
Vigilancia de la salud LAeq,d > 85 dB(A) o Lpico > 137 dB(C) – Cada 3 años
Protección individual LAeq,d > 85 dB(A) o Lpico > 137 dB(C) – Uso obligatorio
Señalización obligatoria LAeq,d > 85 dB(A) o Lpico > 137 dB(C)
Programa de medidas técnicas y de organización LAeq,d > 85 dB(A) o Lpico > 137 dB(C)
En los lugares de trabajo en general y en los centros destinados a realizar actividades de Bellas Artes en particular, la señalización contribuye a indicar aquellos riesgos que por su naturaleza y características no han podido ser eliminados. Considerando los riesgos más frecuentes en estos locales, las señales a tener en cuenta son las siguientes:
Tienen forma triangular y el pictograma negro sobre fondo amarillo. Las que con mayor frecuencia deben utilizarse son:
Materiales inflamables. En las áreas de Pintura y Dibujo se usan habitualmente disolventes y pinturas que responden a este tipo de riesgo, utilizándose la señal indicada.
Riesgo eléctrico. Esta señal debe situarse en todos los armarios y cuadros eléctricos de talleres y áreas de trabajo donde se encuentren dichos elementos.
Riesgo de caídas a distinto nivel. A emplazar en lugares donde se realicen trabajos en altura, como pintura mural y determinadas tareas de restauración.
Cuando en el local existan desniveles, obstáculos u otros elementos que puedan originar riesgos de caídas de personas, choques o golpes susceptibles de provocar lesiones, o sea necesario delimitar aquellas zonas de los locales de trabajo a las que tenga que acceder el trabajador y en las que se presenten estos riesgos, se podrá utilizar una señalización consistente en franjas alternas amarillas y negras. Las franjas deberán tener una inclinación de unos 45º y responder al modelo que se indica a continuación:
Por otra parte, la zona perteneciente al área de Restauración, en la que se utilizan técnicas radiográficas, deberá señalizarse según lo dispuesto en el Real Decreto 783/2001, de 6 de julio, por el que se actualiza el Reglamento de Protección Sanitaria contra las Radiaciones Ionizantes.
Siempre que se utilicen materiales inflamables, la señal triangular de advertencia de este peligro debe ir acompañada de aquella que indica expresamente la prohibición de fumar y de encender fuego, que se muestra aquí:
Protección obligatoria de la vista: Se utilizará siempre y cuando exista riesgo de proyección de partículas a los ojos, como es el caso de los trabajos de escultura en piedra.
Protección obligatoria del oído. Esta señal se colocará en aquellas áreas de trabajo donde se lleguen a superar los 85 dB(A) de nivel de ruido equivalente o los 137 dB(pico), de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 7 del Real Decreto 286/2006, de 10 de marzo.
Protección obligatoria de las manos. Esta señal debe exhibirse en aquellos lugares de trabajo donde se realicen operaciones que comporten riesgos de lesiones en las manos (cortes, dermatitis de contacto, quemaduras con productos corrosivos, etc.) y no se requiera una gran sensibilidad táctil para su desarrollo.
1.2.4. Señales relativas a los equipos de lucha contra incendios
Son de forma rectangular o cuadrada. Presentan el pictograma blanco sobre fondo rojo. Las más frecuentes en las áreas destinadas a realizar trabajos de Bellas Artes son las que indican el emplazamiento de extintores y de mangueras para incendios, es decir:
En función de las características del local y teniendo en cuenta sus riesgos específicos, los locales donde se llevan a cabo trabajos de Bellas Artes deben exhibir otras señales que avisen de la existencia de tales riesgos.
Además, conviene recordar la obligatoriedad de delimitar las áreas de almacenamiento y de paso, tanto de vehículos como de personas, así como las salidas de emergencia y elementos de primeros auxilios (botiquín, duchas de emergencia, lavaojos, etc.).
El trabajo en áreas donde se realizan actividades de Bellas Artes requiere, en ocasiones, maniobrar con piezas más o menos pesadas que implican operaciones de elevación y manejo de cargas, tal es el caso de escultura en piedra y fundición, manipulación de sacos de cal y de garrafas de disolventes, etc. El manejo de cargas puede realizarse de forma manual, si las piezas no son muy pesadas, o mediante equipos mecánicos. Para operaciones de elevación de las cargas se deben utilizar los equipos denominados polipastos.
2.1.1. Manipulación manual de cargas
Por manipulación manual de carga se entiende, cualquier operación de transporte o sujeción de una carga por parte de uno o varios trabajadores, como el levantamiento, la colocación, el empuje, la tracción o el desplazamiento, que por sus características o condiciones ergonómicas inadecuadas entrañe riesgos, en particular dorsolumbares, para los trabajadores.
Se considera que la manipulación manual de toda carga que pese más de 3 kg puede entrañar un potencial riesgo dorsolumbar no tolerable, ya que a pesar de ser una carga bastante ligera, si se manipula en unas condiciones ergonómicas desfavorables (alejada del cuerpo, con posturas inadecuadas, muy frecuentemente en condiciones ambientales desfavorables, con suelos inestables, etc.,) podría generar un riesgo.
La OIT afirma que la manipulación manual es una de las causas más frecuentes de accidentes laborales con un 20 – 25% del total de los producidos.
Las lesiones más frecuentes son entre otras: contusiones, cortes, heridas, fracturas, y sobre todo lesiones músculo-esqueléticas. Se pueden producir en cualquier zona del cuerpo, pero son más sensibles los miembros superiores y la espalda, en especial la zona dorsolumbar.
Aunque no son mortales, estas lesiones pueden tener larga y difícil curación, y en muchos casos requieren un prolongado período de rehabilitación, originando grandes costes económicos y humanos, ya que el trabajador queda muchas veces incapacitado para realizar su trabajo habitual y su calidad de vida puede quedar deteriorada.
Como norma de carácter general, siempre que sea posible, la manipulación de cargas se llevará a cabo con medios mecánicos adecuados y seguros. No obstante, cuando por las características propias del trabajo deba realizarse de forma manual, se tendrán en cuenta las prescripciones establecidas en el Real Decreto 487/1997, de 14 de abril. El citado texto legal exige evaluar el riesgo considerando los siguientes factores:
Además de evaluar el riesgo, deberán adoptarse las medidas apropiadas para realizar el trabajo de forma segura y se garantizará la adecuada vigilancia de la salud de los trabajadores afectados.
El peso de la carga es uno de los principales factores a la hora de evaluar el riesgo en la manipulación manual. A modo de indicación general, el peso máximo que se recomienda no sobrepasar, en condiciones ideales de manipulación, es de 25 kg. En las actividades de Bellas Artes, ocasionalmente se llega a superar este límite recomendable.
No obstante, si la población expuesta son mujeres, trabajadores jóvenes o mayores, o si se quiere proteger a la mayoría de la población, no se deberían manejar cargas superiores a 15 kg. En circunstancias especiales, trabajadores sanos y entrenados físicamente podrían manipular cargas de hasta 40 kg, siempre que la tarea se realice de forma esporádica y en condiciones seguras (tabla IV).
Tabla IV. Condiciones de manejo de cargas en función de su peso.
Población que requiere mayor protección
Asimismo, se facilitará información y formación a los trabajadores sobre la forma correcta de manipular las cargas y se fomentará su participación en la propuesta de mejoras orientadas a su manejo del modo más seguro posible.
Se utilizarán técnicas de levantamiento que tengan como principio básico mantener la espalda recta y hacer el esfuerzo con las piernas, como se indica seguidamente:
2.1.2. Polipastos
Son equipos de trabajo elementales de elevación y descenso que no necesitan para su funcionamiento más que el propio esfuerzo de la persona que ha de manejarlo, si bien algunos de estos equipos disponen de motor eléctrico para las operaciones de izado y descenso (figura 1). El desplazamiento a través de una guía suele realizarse de forma manual.
Figura 1. Ejemplo de polipasto
Si se desea más información sobre las disposiciones mínimas generales de seguridad que deben reunir estos equipos de trabajo, se recomienda consultar el apartado 1.3.1 del MANUAL DE SEGURIDAD Y SALUD PARA OPERACIONES EN TALLERES MECÁNICOS Y DE MOTORES TÉRMICOS de la Universidad Politécnica de Valencia.
La manipulación de herramientas manuales comunes constituye una práctica habitual en algunas operaciones de la Facultad de Bellas Artes, por las características propias del trabajo que se desarrolla en ciertas áreas y muy especialmente en escultura.
2.2.2 Recomendaciones específicas
Para una mayor información sobre los riesgos que comporta la manipulación de cada herramienta manual, así como de las medidas preventivas para evitar tales riesgos, se recomienda consultar el epígrafe 1.2 del MANUAL DE SEGURIDAD Y SALUD EN OPERACIONES CON HERRAMIENTAS MANUALES COMUNES, MAQUINARIA DE TALLER Y SOLDADURA de la Universidad Politécnica de Valencia.
Las máquinas portátiles son dispositivos mecánicos accionados por una fuente de energía (eléctrica, neumática o hidráulica) que genera en la herramienta un movimiento de rotación o de vaivén.
Las causas de los accidentes con este tipo de máquinas son muy similares a las indicadas para las herramientas manuales, es decir, deficiente calidad de la máquina; utilización inadecuada; falta de experiencia en el manejo, y mantenimiento insuficiente, si bien en las máquinas portátiles hay que añadir, además, las que se derivan de la fuente de energía que las mueve. Conviene precisar también que los accidentes que se producen con este tipo de máquinas suelen ser más graves que los provocados por las herramientas manuales.
Por el tipo de movimiento de la herramienta, las máquinas portátiles pueden clasificarse en dos grupos:
De herramienta rotativa. En estas máquinas, la fuente de alimentación imprime a la herramienta un movimiento circular.
De percusión. La fuente de energía imprime a la herramienta, en este tipo de máquinas, un movimiento de vaivén.
Para obtener información detallada sobre los riesgos derivados del manejo de estas máquinas y las medidas preventivas que deben adoptarse para una manipulación segura, puede consultarse el punto 1 del MANUAL DE SEGURIDAD Y SALUD EN OPERACIONES CON HERRAMIENTAS MANUALES COMUNES, MAQUINARIA DE TALLER Y SOLDADURA de la Universidad Politécnica de Valencia.
Las máquinas herramientas son máquinas no portátiles accionadas con motor y destinadas al mecanizado de metales o a la conformación de piezas de madera. De acuerdo con este planteamiento y a fin de facilitar su estudio desde el punto de vista preventivo, cabe distinguir dos grupos de máquinas herramientas:
Las máquinas convencionales de carpintería
Unas y otras deben cumplir unos requisitos legales que aseguren la integridad física de los usuarios, así como los bienes patrimoniales de la entidad. Tales requisitos están recogidos en dos textos legales, a saber:
El primero de tales textos exige, que todas las máquinas y equipos de trabajo nuevos deberán disponer de marcado CE, así como de declaración CE de conformidad. Este requisito es aplicable siempre:
A todas las máquinas nuevas, aunque no presenten riesgo alguno para la seguridad de los usuarios
A todas aquellas que sean de fabricación propia, aunque no se comercialicen
El requisito anterior no será de aplicación, cuando se acople a una máquina o a un tractor un equipo intercambiable.
2.4.1 Máquinas herramientas destinas al mecanizado de metales
Se entiende por mecanizado, el conjunto de operaciones de conformación en frío con arranque de viruta, mediante las cuales se modifican la forma y dimensiones de una pieza metálica. Las máquinas herramientas imprimen a la herramienta y a la pieza objeto de conformación, los movimientos precisos, para que se alcance la forma y dimensiones requeridas. Entre tales máquinas destacan algunas como: tornos, taladradoras, mandrinadoras, fresadoras, brochadoras, rectificadoras y otras que realizan operaciones derivadas de las anteriormente citadas. Aunque no desarrollan operaciones de mecanizado propiamente dichas, también se consideran máquinas herramientas las sierras mecánicas.
Los riesgos más frecuentes que se derivan de la manipulación de estos equipos son básicamente los siguientes:
Atrapamiento con los órganos de movimiento de la máquina
Proyección de la pieza o de la herramienta
Las disposiciones mínimas generales de seguridad que deben reunir las máquinas herramientas, según lo dispuesto en el Real Decreto 1215/1997, de 18 de julio antes mencionado, pueden consultarse en el epígrafe 3.1 del MANUAL DE SEGURIDAD Y SALUD EN OPERACIONES CON HERRAMIENTAS MANUALES COMUNES, MAQUINARIA DE TALLER Y SOLDADURA de la Universidad Politécnica de Valencia.
2.4.2 Máquinas convencionales de carpintería
Las máquinas para trabajar la madera son especialmente peligrosas debido a su alta velocidad de corte y a que, con frecuencia, requieren la presencia del operario en el manejo de la pieza.
Aunque todas las medidas preventivas que se indicaron para máquinas herramientas destinadas al mecanizado de metales, acerca de órganos de accionamiento, puesta en marcha, parada, caídas y proyecciones de objetos, mantenimiento, elementos móviles, etc. (ver epígrafe 3.1 del manual citado en el punto anterior) son válidas para las máquinas convencionales de carpintería, a continuación se describen esquemáticamente los riesgos más relevantes que se derivan de la manipulación de aquellas máquinas que con mayor frecuencia se utilizan en esta actividad.
Contacto accidental con el dentado de la cinta en movimiento
Retroceso y proyección de la pieza de madera
Sierra de disco o circular (figura 2)
Contacto accidental con el dentado del disco en movimiento
Contacto con las correas de transmisión (si las hay)
Figura 2. Sierra circular provista de extracción localizada
y empujador de piezas
Torno (figura 3)
Contacto accidental con la pieza en movimiento
Proyección de la pieza por un posicionamiento incorrecto.
Figura 3. Torno para piezas de madera, provisto de extracción.
Retroceso imprevisto y violento de la pieza
Proyección de elementos de corte y accesorios en movimiento
Caída brusca del disco por rotura del muelle de sujeción
Contacto con el árbol portacuchillas
Atrapamiento entre el cilindro estriado de avance y la pieza
Retroceso imprevisto de la pieza en elaboración
Rotura y proyección de cuchillas
Consejos de prudencia en el manejo de máquinas de carpintería
Habida cuenta que las máquinas utilizadas en operaciones de carpintería presentan riesgos muy similares y comunes en muchos casos, las medidas preventivas pueden generalizarse, sin perjuicio de considerar siempre las particularidades de cada una de ellas.
El usuario deberá utilizar sólo aquellas máquinas para las que haya sido debidamente entrenado.
Antes de utilizar cualquier máquina, ésta debe ser revisada, prestando especial atención a que estén colocados todos los dispositivos de protección.
Antes de poner en funcionamiento la máquina, asegurarse de que la herramienta, la pieza y la mesa están adecuadamente fijadas.
Volver a colocar la protección siempre que se cambie la hoja o disco de una sierra circular. Los discos sin filo son peligrosos, ya que disminuyen la velocidad de corte y rechazan la pieza en vez de cortarla. Además existe peligro de rotura.
Emplear siempre los útiles de alimentación o empujadores para dirigir la pieza al punto de corte. Nunca debe hacerse con la mano ni aproximar la mano a la herramienta. Tampoco debe apretarse la pieza contra el disco, especialmente cuando se trata de piezas pequeñas.
Mantener el entorno de la máquina libre de cualquier objeto y evitar la presencia de otros trabajadores junto a la máquina, mientras ésta se encuentra en funcionamiento.
Cuando se realicen operaciones de mantenimiento (limpieza, engrase, ajuste o modificación de piezas) debe pararse la máquina previamente y desconectar el mando principal, asegurándolo durante el mantenimiento contra una posible puesta en marcha. Nunca se debe parar la máquina con la mano.
En caso de ausencia, aunque sea por un corto periodo de tiempo, debe desconectarse la máquina para evitar posibles accidentes a otras personas.
En máquinas provistas de varios husillos de trabajo se deben retirar las herramientas y tapar los husillos que no vayan a utilizarse, antes de la puesta en marcha de la máquina.
En caso de avería, se debe avisar al especialista de mantenimiento de la máquina y no intentar repararla con los medios propios.
En trabajos con formación de viruta o polvo de madera, usar gafas o pantalla protectora. No retirar la viruta con la mano. Utilizar para ello los útiles adecuados.
Utilizar guantes resistentes al corte para montar y desmontar las cintas en las sierras y en las máquinas afiladoras.
No llevar ropa suelta o desabrochada, ni anillos, relojes, cadenas o colgantes.
Los trabajos con máquinas de artes gráficas se abordan aparte debido a sus especiales características de diseño, así como a su modo peculiar de trabajo, distinto por completo al de las máquinas estudiadas en los apartados anteriores. No obstante, al igual que se dijo en el apartado 2.4 para las máquinas herramientas, las utilizadas en artes gráficas deben cumplir los mismos requisitos legales de disposición de marcado CE o, en su defecto, puesta en conformidad con lo dispuesto en el Real Decreto 1215/1997, de 18 de julio.
2.5.1 Máquina Offset
Se denomina Offset al proceso de impresión indirecto, por el que la imagen se transmite al papel a través de un cilindro intermedio de caucho. Las máquinas que realizan esta operación, constan de diversos cilindros y órganos en movimiento que pueden generar los siguientes tipos de riesgos:
Atrapamientos en grupos de cilindros durante la marcha normal de la máquina (tiraje) o durante su mantenimiento y limpieza.
Atrapamientos y golpes por los sistemas de extracción y recogida del papel impreso, especialmente en las operaciones de toma de muestras de impresión.
Este tipo de accidentes suele tener graves consecuencias, llegando a ocasionar, en algunos casos, la amputación de los dedos o de la mano atrapada.
Las medidas preventivas que deben adoptarse contra el atrapamiento en los grupos de cilindros son las siguientes:
Dotar a la máquina de un dispositivo que permita realizar una maniobra a impulsos para operaciones de limpieza de cilindros o cambios de plancha, de tal manera que cada impulso tenga una duración prefijada y sea necesario soltar el pulsador y volver a presionarlo para obtener otro impulso. La selección de esta maniobra debe dar lugar a que el resto de pulsadores de marcha queden fuera de servicio. La botonera de marcha a impulsos para máquinas de varios cuerpos debe ir instalada en cada uno de ellos.
Impedir el acceso a las zonas de atrapamiento del grupo de cilindros mediante la instalación de carcasas abatibles transparentes o de enrejado metálico, de modo que imposibiliten el acceso a los cilindros durante la marcha normal. Estas carcasas deben ir provistas de dispositivos de corte que provocan la parada de la máquina en caso de apertura de la protección, si bien permitirán la marcha a impulsos a fin de facilitar las operaciones de limpieza y cambios de plancha.
Evitar el acceso a los cilindros y órganos en movimiento de la máquina cuando esté en funcionamiento. Con el fin de evitar la puesta en marcha de la máquina mientras algún operario se encuentra manipulando en alguna zona de ésta, los sistemas de marcha y paro deben reunir las siguientes características:
El accionamiento de cualquiera de los pulsadores de paro debe bloquear toda la máquina. Para ponerla de nuevo en marcha deberá eliminarse el bloqueo desde el punto en que se paró.
Al pulsar el botón de marcha debe sonar una alarma acústica durante unos segundos antes de que la máquina inicie su funcionamiento. En locales donde haya dos o más máquinas Offset, cada una de ellas debe incorporar una alarma distinta a las demás con el fin de evitar la confusión de sonidos.
En cuanto a las medidas a tomar contra golpes o atrapamientos por los sistemas de extracción y recogida del papel impreso son similares a las indicadas. Así, en las zonas de descarga y apilamiento debe existir una pantalla de plástico transparente, enrejado de varillas o similar, que impida el acceso manual a los elementos de transporte de papel impreso. Dicha protección se complementa mediante la instalación de dispositivos que detienen instantáneamente la máquina en caso de apertura de la pantalla.
2.5.2 Minerva
La máquina minerva de presión plana imprime pliegos de papel por procedimiento tipográfico, es decir, por impresión directa, mediante dos elementos planos, platina (donde está el molde) y tímpano (donde se coloca el pliego a imprimir) presionando uno contra el otro.
El riesgo principal que presenta esta máquina es el atrapamiento entre la parte móvil y la inmóvil. Este riesgo se manifiesta durante la marcha normal de la máquina, en la alimentación manual de pliegos, cuando durante la impresión se descoloca un pliego de papel y el operario, de un modo espontáneo y reflejo, trata de colocarlo correctamente sin detener la máquina. También puede producirse en la preparación de la máquina, a causa de un accionamiento fortuito e involuntario durante el ajuste del molde.
La gravedad del accidente varía entre el golpe, el aplastamiento y la amputación, en función de que el atrapamiento se produzca entre el tímpano y la platina o entre el tímpano y el molde.
La prevención del citado riesgo puede llevarse a cabo:
Mediante un dispositivo salvamanos: Su función protectora se basa en expulsar las manos del operario del punto de operación al cerrarse el tímpano contra la platina. Consiste en una barra rígida en U invertida, cuyos tramos verticales se deslizan sobre guías instaladas en el tímpano. Al cerrase, las bielas empujan los extremos de los tramos verticales, de forma que el tramo horizontal que reposa sobre el lomo del tímpano va sobresaliendo a medida que cierra sobre la platina, alcanzando la altura máxima en el momento del contacto tímpano-platina.
Barra de paro: Este dispositivo actúa sobre el sistema de embrague y freno parando la máquina en caso de que las manos o cualquier objeto extraño se encuentre en la zona de atrapamiento al cerrarse el tímpano.
Estribo de seguridad: Situado en la zona frontal, detiene la máquina en caso de aproximación excesiva del operario a la zona de operación.
Dispositivos de alimentación automática: Sin ser en sí mismos elementos de seguridad de la máquina, se consideran como tales al mantener las manos del operario alejadas de la zona de peligro. Los citados dispositivos pueden formar parte de la máquina, estando integrados en ella o pueden ser elementos extraños a la máquina que se acoplan a ésta para efectuar la alimentación.
2.5.3 Tórculo
Es una prensa manual provista de cilindros, utilizada para estampar grabados en cobre, acero u otro material. El accionamiento manual de esta máquina hace que revista escaso peligro y aunque existe la posibilidad de atrapamiento, es muy poco probable y sus consecuencias de escasa gravedad (figura 4).
Figura 4. Tórculo
La soldadura puede considerase un proceso con aporte de calor, mediante el cual se unen dos piezas metálicas, pudiendo o no intervenir otra sustancia o material ajeno a las piezas o de su misma naturaleza.
Este tipo de operaciones suele ser frecuente en una amplia gama de actividades, incluidas las de Bellas Artes, y a pesar de su aparente simplicidad, nunca debe olvidarse que se manipulan fuentes de energía capaces de alcanzar temperaturas de 3000 ºC o superiores, constituyendo focos de ignición que pueden provocar incendios, explosiones, quemaduras y lesiones de diversa consideración, así como la generación de humos de naturaleza variada, cuya inhalación puede afectar la salud de las personas expuestas.
Estos posibles riesgos hacen necesario un profundo conocimiento por parte de los usuarios, tanto del correcto funcionamiento de los equipos, como de las circunstancias del entorno que puedan propiciar la génesis de enfermedades y accidentes más o menos graves.
Atendiendo a la fuente de calor, la soldadura puede ser eléctrica, cuando utiliza este tipo de energía o autógena, cuando el calor proviene de la combustión de un gas.
Operaciones análogas a las de soldadura son las de corte de metales, pudiendo igualmente utilizarse la llama procedente de la combustión de un gas o el arco eléctrico.
Si se desea más información acerca de tales operaciones, así como de los riesgos inherentes a ellas y de las medidas preventivas que deben adoptarse, puede consultarse el epígrafe 4 del MANUAL DE SEGURIDAD Y SALUD EN OPERACIONES CON HERRAMIENTAS MANUALES COMUNES, MAQUINARIA DE TALLER Y SOLDADURA de la Universidad Politécnica de Valencia.
Al utilizar un dispositivo o equipo eléctrico en cualquier actividad es necesario considerar los siguientes factores para minimizar el riesgo de contactos, tanto directos como indirectos:
Comprobar el valor de la tensión de trabajo del equipo y de la fuente de alimentación al cual será conectado.
No utilizar cables dañados, clavijas de enchufes resquebrajadas ni aparatos con desperfectos en las carcasas protectoras.
Examinar que los enchufes tengan el mismo número de patillas que los aparatos eléctricos que se conectarán a ellos.
Utilizar sólo tomas de corriente adaptadas al cable de alimentación del aparato.
No conectar cables sueltos directamente a la red de alimentación eléctrica y evitar el uso de prolongadores, adaptadores y las conexiones múltiples por el riesgo de sobrecalentamiento y posterior incendio de las instalaciones eléctricas.
Impedir el contacto de los conductores con sustancias y preparados corrosivos, con utensilios cortantes o con fuentes de calor, que puedan originar desperfectos en su superficie. No se tirará de ellos al desconectar las clavijas de enchufe o al trasladar los aparatos eléctricos.
No modificar la regulación de los órganos de mando ni de los dispositivos de seguridad, como los interruptores automáticos contra sobreintensidad o contra el aumento de la temperatura.
En ambientes húmedos, el usuario debe comprobar que las instalaciones y aparatos eléctricos cumplan las prescripciones descritas para estos casos.
Avisar al técnico o persona responsable en caso de:
Si se desea más información sobre el riesgo eléctrico, se puede consultar el epígrafe 2 del MANUAL DE SEGURIDAD PARA OPERACIONES EN ACTIVIDADES ELECTRÓNICAS de la Universidad Politécnica de Valencia.
2.8 Trabajos que implican la manipulación de productos químicos peligrosos
En la Facultad de Bellas Artes se utilizan diversas sustancias y preparados químicos como pinturas, barnices, ácidos, fijadores, adhesivos, etc., muchos de los cuales pueden ser peligrosos. Para minimizar los riesgos que conlleva su manipulación y almacenamiento es necesario identificarlos adecuadamente, teniendo en cuenta la señalización que establece el Real Decreto 363/1995, de 10 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento sobre declaración de sustancias nuevas y clasificación, envasado y etiquetado de sustancias peligrosas, modificado por el Real Decreto 99/2003, de 24 de enero.
En este texto legal se distinguen 15 categorías diferentes de sustancias peligrosas, a saber:
Del Reglamento se deriva la obligatoriedad de incluir en el etiquetado de las sustancias peligrosas unos símbolos (pictogramas), dibujados en negro sobre fondo amarillo-naranja, para su identificación. A continuación se muestran los pictogramas:
Acompañando los pictogramas, aparecen las indicaciones de peligro pertinentes y se adjuntan riesgos específicos, en forma de frases “R” y consejos de prudencia, en forma de frases “S”.
2.8.2 Fichas de datos de seguridad
Junto con el etiquetado, las fichas de datos de seguridad proporcionan una valiosa información sobre las características del producto químico. La obligación legal de entregar estas fichas al usuario, por parte del fabricante o importador de tales productos, está recogida en el Real Decreto 255/2003, de 28 de febrero.
La ficha de datos de seguridad debe redactarse, al menos, en la lengua española oficial del Estado, incluyendo obligatoriamente los siguientes 16 epígrafes:
2.8.3 Almacenamiento
Teniendo en cuenta la información que proporcionan el etiquetado, las fichas de datos de seguridad, así como las incompatibilidades de almacenamiento de sustancias y productos peligrosos, éstos deben almacenarse, por clases, separadamente, evitando cantidades máximas.
A modo de ejemplo, no deben almacenarse juntos productos combustibles y oxidantes, porque su contacto provoca reacciones exotérmicas muy violentas que pueden ocasionar incendios. Tampoco deben almacenarse productos tóxicos con productos comburentes o inflamables. En la figura 5 se muestra un esquema en el que se resumen las incompatibilidades de almacenamiento de algunos productos peligrosos.
adoptando ciertas medidas
- No deben almacenarse juntos
Figura 5. Incompatibilidades de almacenamiento de algunos productos químicos peligrosos
2.8.4 Agentes cancerígenos
En ocasiones, algunas de las actividades de Bellas Artes implican la utilización de agentes cancerígenos, para los cuales el Real Decreto 665/1997, de 12 de mayo, establece una regulación específica, que se extiende también a los agentes mutágenos, a partir de la modificación aportada por el Real Decreto 349/2003, de 21 de marzo. De conformidad con lo establecido por este Real Decreto, el empresario tendrá las siguientes obligaciones, frente a la utilización de este tipo de agentes químicos:
2.8.5 Medios de protección
La utilización de sustancias peligrosas y la generación de humos y polvo en algunas de las actividades comúnmente realizadas en la Facultad de Bellas Artes exige la adopción de medidas de protección colectivas e individuales. Entre las primeras se encuentra la disposición de sistemas de ventilación y extracción generales y localizados, adaptados a los riesgos específicos de las diferentes operaciones ejecutadas en las áreas de trabajo.
Por ejemplo, la aplicación de lacas y pinturas conteniendo disolventes debe llevarse a cabo en cabinas debidamente acondicionadas (figura 6), especialmente cuando dicha aplicación se realiza con pistola de pulverizar.
Figura 6. Cabina de pintura
En líneas generales, las precauciones y medidas preventivas a tener en cuenta en estas instalaciones son las siguientes:
La instalación eléctrica y de iluminación debe ser antideflagrante.
Comprobar que la extracción de la cabina funciona correctamente, que los filtros no están colmatados y que se reponen con la frecuencia establecida.
No consumir durante el trabajo ni guardar en el interior de las cabinas bebidas y alimentos.
Tampoco se deben guardar en estas instalaciones objetos o prendas de vestir.
Evitar la presencia de llamas abiertas y fuentes de ignición, así como fumar.
No arrojar en las cabinas trapos manchados de grasa, ya que pueden originar fuegos espontáneos.
Utilizar ropa y calzado antiestático.
Tratar como residuo los filtros de papel usados y manchados de pintura que se retiran periódicamente y gestionarlos de modo adecuado.
Cuando los riesgos laborales no se pueden evitar o no pueden limitarse suficientemente por medios técnicos de protección colectiva o mediante medidas, métodos o procedimientos de organización del trabajo, se recurre a dotar al trabajador de una serie de elementos que se denominan equipos de protección individual (EPI) y cuya finalidad es protegerlo de los diferentes riesgos laborales.
El Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la utilización por los trabajadores de equipos de protección individual, define dichos equipos en su artículo 2, “como, cualquier equipo destinado a ser llevado o sujetado por el trabajador para que le proteja de uno o varios riesgos que pueden amenazar su seguridad o su salud, así como cualquier complemento o accesorio destinado a tal fin”.
Los equipos de protección individual de mayor uso se pueden agrupar de la siguiente forma:
EPI para la protección de las manos
EPI para la protección de los ojos
EPI para la protección respiratoria
Para llevar a cabo su función, es decir, impedir una lesión o un daño al usuario, los EPI deben cumplir los siguientes requisitos:
Ser adecuados al riesgo y por tanto eficaces, idóneos e inocuos.
Ser cómodos y estéticos.
De uso fácil, individual, generalizado y continuado.
Debe proporcionarse la adecuada formación e información al trabajador sobre la utilización de los EPI que debe llevar durante su trabajo.
Deben ser proporcionados gratuitamente por el empresario.
2.8.6 Gestión de residuos químicos
La eliminación de residuos requiere tener en cuenta la naturaleza físico-química de éstos y algunas recomendaciones prácticas para evitar la generación de nuevos riesgos, entre las cuales están las siguientes:
Disponer de información e instrucciones precisas para la clasificación y eliminación segura de los residuos.
Minimizar la generación de residuos en su origen y reciclarlos como materias primas en los casos que sea posible.
No utilizar recipientes comúnmente destinados a bebidas y alimentos como contenedores de residuos.
En caso de derrames o vertidos accidentales, se puede proceder de modo general, de la siguiente forma:
Si se trata de un sólido, se recogerá por aspiración, evitando el barrido, ya que podría originar la dispersión del producto en la atmósfera del laboratorio.
Para pedir información sobre la correcta gestión de residuos, se debe acudir a la sede de la Oficina Verde, de la Universidad Politécnica de Valencia o consultar su página en Internet: www.upv.es/ofiverde
2.8.7 Consejos prácticos generales
En calidad de resumen de los aspectos más relevantes señalados en el apartado 2.8, a continuación se ofrece un decálogo de recomendaciones para los usuarios de productos químicos:
Ante la compra de un producto químico, se debe solicitar al proveedor su ficha de seguridad, quien la facilitará de forma gratuita. La citada ficha debe estar redactada, al menos, en la lengua española oficial del Estado y contener obligatoriamente la información requerida en los 16 epígrafes reseñados en el R D 255/03, de 28 de febrero.
Informarse, a través de la ficha de seguridad y de la etiqueta, de los riesgos para la salud y el medio ambiente que comporta el producto químico manipulado.
Rechazar aquellos productos químicos sin etiqueta normalizada, conforme a lo establecido en la reglamentación vigente, así como los que se suministren en envases inadecuados. La etiqueta que debe figurar en el envase del producto contiene valiosa información acerca de los riesgos derivados de su manejo y de cómo prevenirlos.
Utilizar las prendas de protección recomendadas en las fichas de seguridad y en la etiqueta del producto y seguir estrictamente las instrucciones de uso, para la correcta manipulación de la sustancia o preparado.
No rellenar envases de bebidas (agua mineral, refrescos, etc.) con sustancias líquidas de uso industrial o doméstico (disolventes, combustibles, detergentes, etc.).
No reutilizar los envases que hayan contenido productos químicos, rellenándolos con bebidas o cualquier otra sustancia o preparado diferente del original.
Cuando sea necesario trasvasar el producto a otro contenedor distinto del original, utilizar siempre recipientes especiales para productos químicos.
Etiquetar los recipientes que contengan productos trasvasados con la misma etiqueta y datos de seguridad que el envase original.
Evitar comer, beber y especialmente fumar, mientras se manipulen productos químicos y no olvidar lavarse las manos al terminar el trabajo.
Si accidentalmente se entra en contacto con un producto químico, cambiarse de inmediato la ropa contaminada y lavarse las partes del cuerpo que se hayan impregnado. En caso de duda, acudir al médico.
Los hornos y las muflas se utilizan fundamentalmente en el área de escultura. Son equipos de trabajo destinados generalmente a la cocción de materiales cerámicos o fundición de metales mediante energía térmica. Las consideraciones generales de utilización y precauciones a tener en cuenta son las siguientes:
Los hornos destinados a cualquier aplicación deberán estar protegidos contra los riesgos de contacto térmico y eléctrico por los usuarios.
La puerta de los hornos deberá permanecer cerrada en todo momento, abriéndose únicamente cuando sea necesario sacar o introducir algún elemento, lo que se realizará utilizando las pinzas o útiles adecuados a tal fin y los equipos de protección personal necesarios.
Cualquier horno deberá llevar su marcado CE correspondiente. Si su adquisición ha sido anterior a 1995 y carece de dicho marcado, se procederá a su puesta en conformidad, según lo dispuesto en el Real Decreto 1215/1997, de 18 de julio.
Todo horno dispondrá del correspondiente manual de instrucciones y libro de mantenimiento y revisiones en castellano, facilitado por el fabricante.
Las operaciones de limpieza y mantenimiento de cualquier horno, se llevarán a cabo siempre con el equipo desconectado y frío.
En caso necesario, los usuarios de estos equipos deberán usar ropa de trabajo resistente al calor por convección y radiación, de acuerdo con lo dispuesto en la norma EN 531.
Cuando estos equipos generen unas condiciones de disconfort térmico en el ambiente de trabajo, las precauciones que deben tenerse en cuenta han de orientarse hacia la reducción del riesgo de tensión térmica, lo que puede lograrse actuando, bien por separado o simultáneamente, sobre dos factores:
La agresividad térmica del ambiente
La actividad física del trabajador
No existe una norma general de actuación, por lo que es preciso analizar cada situación concreta para conocer la contribución al riesgo de cada uno de los elementos citados y proceder en consecuencia.
En las diversas áreas de Bellas Artes resulta habitual la manipulación de agentes inflamables, como disolventes (en Pintura, Dibujo y Restauración), gases de soldadura y corte (en Escultura) y materiales sólidos combustibles, como papel, cartón y madera (en Dibujo y Escultura) dando lugar al riesgo de incendio.
Las personas que pueden verse afectadas por un incendio están sometidas a los siguientes factores:
Según la naturaleza del combustible que genera un incendio, existen diferentes tipos de fuego, a saber:
Clase D: Fuego de metales (sodio, potasio, magnesio, aluminio en polvo)
En las distintas áreas de Bellas Artes, los más probables son los de clase B, por el manejo de disolventes, tintas y pinturas en las actividades de Pintura, Dibujo y Restauración; los de clase A, por la manipulación de papel y cartón en Dibujo, y de madera en Escultura; finalmente los de clase C, por la utilización de botellas de gases combustibles utilizadas en operaciones de soldadura y corte.
Los mecanismos por los que se inicia un fuego pueden ser variados, siendo los más frecuentes las chispas desprendidas en una operación de soldadura, oxicorte o corte con radial; un cortocircuito en una instalación eléctrica defectuosa, o la autoignición de trapos impregnados de grasa, pintura o disolvente, que han sido utilizados para limpiar máquinas, equipos y útiles en general.
Este fenómeno, aunque no es muy corriente, responde a una reacción química exotérmica de oxidación-reducción entre el combustible (en este caso, el trapo impregnado de grasa, pintura o disolvente) y el propio oxígeno del aire (comburente), favorecida en la época de verano por las altas temperaturas del ambiente. Su carácter espontáneo hace que sea especialmente peligrosa cuando por la noche o en días festivos no hay personas que puedan detectar la combustión en sus inicios y extinguirla.
En la elección del tipo de extintor es necesario considerar las posibles incompatibilidades, para lo cual resulta de utilidad consultar la tabla V.
Tabla V. Valoración del agente extintor respecto a la clase de fuego
TIPO DE EXTINTOR CLASES DE FUEGO
De agua pulverizada XXX X
De agua a chorro XX
De espuma XX XX
De polvo convencional XXX XX
De polvo polivalente XX XX XX
De polvo especial X
De anhídrido carbónico X XX
Específico para fuego de metales X
XXX Muy adecuado, XX Adecuado, X Aceptable
Espacios en blanco: incompatibilidades
Considerando las clases de fuego que con mayor probabilidad se pueden dar en las áreas de Bellas Artes y teniendo en cuenta los tipos de instalaciones existentes, se recomiendan los siguientes agentes extintores:
Anhídrido carbónico (dióxido de carbono): En áreas de Pintura, Dibujo y Restauración, incluidos los laboratorios, donde se manipulen combustibles líquidos y existan obras de arte y equipos de análisis que pueden estropearse con otro tipo de agentes extintores.
Polvo polivalente: En los talleres, así como en áreas de administración y formación.
Que sean fácilmente visibles y accesibles, señalizados de forma adecuada, como se indicó en el apartado 1.2.4 del presente manual.
Sujeción preferentemente sobre soportes fijados a paramentos verticales o pilares, de tal forma que la parte superior del extintor no supere la altura de 1,70 m desde el suelo.
No arrojar al suelo ni a los rincones trapos impregnados de grasa, pintura o disolvente, especialmente si en los alrededores hay materiales inflamables.
Asociación para la Prevención de Accidentes (A.P.A.). Compendio de recomendaciones de seguridad. San Sebastián: APA, 1994.
Asociación para la Prevención de Accidentes (A.P.A.). Seguridad en la soldadura eléctrica y oxiacetilénica. San Sebastián: APA, 2000.
Asociación para la Prevención de Accidentes (A.P.A.). Máquinas portátiles. San Sebastián: APA, 2002.
Bailach F y otros. Manual para la adecuación de las máquinas herramientas para trabajar los metales en frío. Erandio-Goikoa: Osalan, 2000.
Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT). http://www.mtas.es/insht.
Laborda R. Evaluación de la exposición a agentes químicos en el trabajo. Manual Práctico. Valencia: Ediciones Bernia 2001.
Piqué T. Offset. Seguridad. NTP 33. INSHT 1982.
Piqué T. Troqueladora y minerva de presión plana. NTP 67. INSHT 1983.
Unión de Mutuas. Manual para la implantación de un sistema de gestión de la prevención de riesgos laborales. Sector Madera. Valencia: Unión de Mutuas 113 - 179.

References: Real Decreto 
 Real Decreto 
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 artículo 7
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 artículo 2
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