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Timestamp: 2018-04-25 17:57:13+00:00

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Anécdotas y curiosidades jurídicas | iustopía: diciembre 2016
Cuando España vendió tres islas a Alemania por 25.000.000 de pesetas
Al comenzar el último cuarto del siglo XVIII España todavía era una primera potencia mundial. Cierto es que en 1713, en virtud del Tratado de Utrecht, había perdido sus posesiones europeas, pero aún conservaba las Indias y ello confería a la monarquía española importantes recursos económicos y una posisición estratégica envidiable (…) Las colonias americanas lograron su independencia a lo largo de quince años de lucha, entre 1810 y 1825 (…). Con las grandes colonias, España perdió también su condición de potencia mundial: en adelante, quedó relegada al estatus de un pequeño país de la periferia europea, mediatizado en el plano internacional por Francia y Gran Bretaña. (…) Tras el Tratado de París, firmado el 10 de diciembre de 1898, Estados Unidos se quedó con Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam, y Cuba obtuvo su independencia, bajo un régimen republicano mediatizado por el vecino del norte. El 30 de junio de 1899, Alemania compró las islas del pacífico –las Carolinas, Marianas y Palaos– donde España apenas había ejercido la soberanía, y que quedaron fura de su control tras la derrota. De este modo, España perdió los restos de su imperio colonial [MARTORELL, M. y JULIÁ, S. Manual de historia política y social de España (1808-2011). Barcelona: RBA, 2012, pp. 18, 37, 41 y 186].
A lo largo de todo aquel ocaso que culminó en el desastre de 1898, es probable que la historia menos conocida sea su postrer epílogo: la venta de tres islas al Gobierno de Berlín. Desde un punto de vista jurídico, este hecho tuvo su reflejo en cuatro disposiciones que se publicaron en el Boletín Oficial del Estado cuando aún se denominaba Gaceta de Madrid.
El martes y 13 de junio de 1899, la Gaceta insertó tanto el Real Decreto autorizando al Ministro de Estado para presentar á las Cortes un proyecto de ley concediendo autorización al Gobierno para ceder á Alemania las islas Carolinas, las Palaos y las Marianas, excepto Guam como el propio texto del Proyecto de ley. En su exposición de motivos se argumentó que: La carga que para el Tesoro representan las islas poseídas aún por la Corona de España en el Pacífico; las responsabilidades y gastos que traería la defensa de tan lejanas posesiones; la falta de intereses morales y comerciales en el presente, y la dificultad de crearlos en el porvenir sin hacer gastos en desproporción con los resultados que pudieran esperarse, fueron las razones en que se fundaba para pedir á las Cortes, en un proyecto de ley ya redactado y que no se les pudo someter, la autorización que preceptúa el Art. 55 de la Constitución de la Monarquía para poder ratificar el compromiso internacional contraído. Todo ello, conforme a cuatro estipulaciones: 1º. El Imperio alemán reconocerá en dichas islas á las Órdenes religiosas españolas los mismos derechos y las mismas libertades que reconozca á las Misiones de las Órdenes religiosas alemanas. 2°. El Imperio alemán dará al comercio y á los establecimientos agrícolas españoles el mismo trato y las mismas facilidades que dé en los referidos archipiélagos á los establecimientos agrícolas y al comercio de súbditos alemanes. 3°. España podrá establecer y conservar, aun en tiempo de guerra, un depósito de carbón para la Marina de guerra y mercante en el archipiélago de las Carolinas, otro en el archipiélago de las Palaos, y otro en el archipiélago de las Marianas. 4°. El Imperio alemán indemnizará la cesión de los territorios supradichos mediante la suma de 25 millones de pesetas, que serán abonados á España.
La Ley, finalmente, fue decretada por las Cortes y sancionada por Alfonso XIII el 24 de junio de 1899 (Gaceta del 29) y, como consecuencia, ambos países firmaron el Tratado cediendo al Imperio alemán los Archipiélagos de Carolinas, Palaos y Marianas, excepto la isla de Guam, el último día de aquel mes. Rubricaron el acuerdo Francisco Silvela, Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de Estado; y Joseph von Radowitz, embajador extraordinario y plenipotenciario del Emperador de Alemania y Rey de Prusia.
¿Aquellas disposiciones fueron el fin de la micronesia española? A mediados del siglo XX, un investigador del CSIC, Emilio Pastor y Santos, defendió la idea de que España aún mantenía sus derechos de soberanía sobre una parte de aquellas islas como resultado de una discordancia de contenido entre el Protocolo Hispano-Alemán de 1885 (por el que se reconocía la soberanía española, de conformidad con el laudo arbitral del Papa León XIII) y el Tratado de Venta a Alemania de 1899 (…) un grupo de las islas no habrían quedado enajenadas de España. Pastor planteaba de este modo la reclamación de un espacio que en su opinión debía denominarse «Provincia Oceánica Española», así como el establecimiento de bases permanentes españolas en los archipiélagos de las Carolinas, Marianas y Palaos. En 2015, el profesor Emilio Sáenz-Francés publicó un interesante libro [¿Micronesia española? Historia de la reclamación española de soberanía en las islas del Pacífico. Madrid: Publicaciones de la Universidad Pontificia de Comillas] para analizar aquellas pretensiones que, en 1950, tuvieron un escaso recorrido diplomático y mediático, a la luz de los principios del Derecho Internacional.
Etiquetas: España, Europa, Oceanía
Cada cinco años los encargados de la formulación de políticas y los profesionales que se ocupan de la prevención del delito y la justicia penal se reúnen para celebrar el Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Justicia Penal y colaborar en la elaboración de la agenda y las normas de las Naciones Unidas relativas a estas materias. Según la propia ONU, este congreso quinquenal es la reunión mundial más grande y diversa que congrega a gobiernos, la sociedad civil, instituciones académicas y expertos en prevención del delito y justicia penal. Durante 60 años los congresos han influido en las políticas de justicia penal y han contribuido al fortalecimiento de la cooperación internacional frente a la amenaza mundial de la delincuencia organizada transnacional. La práctica de celebrar cada cinco años conferencias internacionales sobre temas relacionados con el control de la delincuencia se remonta a 1872, cuando se celebraron conferencias bajo los auspicios de la Comisión Internacional de Cárceles, que más tarde pasaría a denominarse Comisión Internacional Penal y Penitenciaria. Ya en el siglo XX, se recuperó aquella tradición decimonónica y, entre 1955 y 2015, Naciones Unidas ha convocado trece congresos (el próximo se celebrará en Japón, en 2020). A continuación, y de acuerdo con la información facilitada por la ONU, veremos los logros más importantes que se han obtenido en estos 60 años.
I Congreso [Ginebra (Suiza), del 22 de agosto al 3 de septiembre de 1955]: concluyó con la aprobación de las 95 reglas mínimas para el tratamiento de los reclusos que abarcan la administración general de los establecimientos penitenciarios, y son aplicables a todas las categorías de reclusos, criminales o civiles, en prisión preventiva o condenados y sentenciados, incluso a los que sean objeto de una medida de seguridad o de una medida de reeducación ordenada por un juez. Su objetivo no es describir en forma detallada un sistema penitenciario modelo, sino únicamente establecer, inspirándose en conceptos generalmente admitidos en nuestro tiempo y en los elementos esenciales de los sistemas contemporáneos más adecuados,los principios y las reglas de una buena organización penitenciaria y de la práctica relativa al tratamiento de los reclusos. Como recuerda la ONU: desde su elaboración y aprobación, estas Reglas mínimas han tenido un impacto inconmensurable en el tratamiento de los reclusos en todo el mundo. Hoy en día siguen siendo las normas con respecto a las cuales muchas organizaciones de derechos humanos, intergubernamentales y no gubernamentales determinan el tratamiento de los reclusos (aunque la actual redacción de aquellos principios son las denominadas Reglas de Nelson Mandela, de 2015).
II Congreso [Londres (Reino Unido), del 8 al 19 de agosto de 1960]: se centró en la delincuencia, incluida la juvenil, derivada de los cambios sociales que acompañaban el rápido desarrollo económico. Tras la aprobación, en 1959, de la Declaración de los Derechos del Niño, el Congreso se centró en las nuevas formas de delincuencia juvenil, su origen, prevención y tratamiento. Formuló recomendaciones sobre los servicios especiales de policía para la prevención de la delincuencia de menores, dando especial importancia al desarrollo de la mayor cooperación posible entre las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, los diversos organismos nacionales especializados y el público en general en lo que respecta a las medidas para prevenir la delincuencia juvenil.
III Congreso [Estocolmo (Suecia), del 9 al 18 de agosto de 1965]: bajo el lema “La prevención de la delincuencia”, se comenzó a prestar atención a la asistencia técnica en el ámbito de la prevención del delito y la justicia penal, subrayando la necesidad de llevar a cabo investigaciones criminológicas para prevenir el delito. En este tercer Congreso se reconoció la importancia de la investigación y la capacitación en el ámbito de la delincuencia, incluida la puesta en marcha de iniciativas regionales e interregionales. Como seguimiento de las medidas del III Congreso, en 1968 se creó en Roma el Instituto de Investigaciones de las Naciones Unidas para la Defensa Social [en 1989 el Consejo Económico y Social de la ONU reconoció oficialmente la ampliación de esta entidad, que pasó a llamarse Instituto Interregional de las Naciones Unidas para Investigaciones sobre la Delincuencia y la Justicia (UNICRI)].
IV Congreso [Kioto (Japón), del 17 al 26 de agosto de 1970]: por primera vez, la reunión mundial vino precedida de otras regionales de carácter preparatorio que se celebraron en África, América Latina, Asia, Europa y Oriente Medio. Hasta entonces, había habido pocas oportunidades de que los expertos de todas las regiones formularan un enfoque normativo común respecto de los temas del programa; asimismo, también fue el primero en el que se aprobó una declaración exhortando a los gobiernos a adoptar medidas eficaces para coordinar e intensificar sus esfuerzos en materia de prevención del delito en el contexto del desarrollo económico y social. En ella se reconocía que la delincuencia, en todas sus formas, consume las energías de las naciones, socavando los esfuerzos por lograr un entorno más saludable y una vida mejor para su pueblo. Además, se examinó por primera vez el problema del terrorismo y el secuestro de aviones (muy común en aquella década).
V Congreso [Ginebra (Suiza), del 1 al 12 de septiembre de 1975]: las deliberaciones se centraron, por primera vez, en las nuevas formas y dimensiones de la delincuencia, entre ellas la que se organiza como un negocio, y los costes del delito; además, se aprobó una resolución en la que se recomendaba a la Asamblea General de la ONU que aprobara la Declaración sobre la Protección de Todas las Personas contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, que más adelante se convirtió en una convención aprobada por la Comisión de Derechos Humanos. El congreso recomendó la elaboración de un código internacional de conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley.
VI Congreso [Caracas (Venezuela), del 25 de agosto al 5 de septiembre de 1980]: en su “Declaración de Caracas”, los Estados subrayaron la función decisiva que desempeñan las Naciones Unidas para promover la cooperación internacional y la elaboración de normas y directrices en el ámbito de la política penal. También se pidió a sus miembros garantías de que los responsables del funcionamiento del sistema de administración de justicia penal estuvieran debidamente calificados para el desempeño de sus labores y que las llevaran a cabo con independencia, sin tener en cuenta intereses personales o de grupo. Además, el congreso recomendó que se estableciera un instituto regional en África. Finalmente, se exhortó a prestar apoyo amplio y participar en la prevención del delito y la elaboración de alternativas al encarcelamiento, así como a las medidas para hacer frente a la delincuencia y el abuso de poder. A raíz de este congreso se adoptaron las denominadas Reglas de Beijing, en 1985 (las treinta Reglas mínimas de las Naciones Unidas para la administración de la justicia de menores).
VII Congreso [Milán (Italia), del 26 de agosto al 6 de septiembre de 1985]: vino precedido por reuniones preparatorias regionales e interregionales que sirvieron para evaluar los progresos en la aplicación de las recomendaciones de congresos anteriores. En el denominado “Plan de Acción de Milán” se puso de relieve el problema del delito como una cuestión que causa inquietud mundial y obstaculiza el desarrollo político, económico, social y cultural de las personas. En él se reiteró que la delincuencia constituía una amenaza para los derechos humanos, las libertades fundamentales y la paz, la estabilidad y la seguridad. Además, se recomendó que las Naciones Unidas, en su calidad de foro universal, desempeñaran una función importante en la cooperación multilateral, en particular emprendiendo acciones concertadas contra el terrorismo, el tráfico de drogas ilícitas y la delincuencia organizada.
VIII Congreso [La Habana (Cuba), del 27 de agosto al 7 de septiembre de 1990]: recomendó que se investigara la estructura de la delincuencia organizada y se evaluaran las contramedidas en vigor, así como que se intensificara la cooperación internacional contra el terrorismo. Además, el congreso habanero –que se celebró en un momento en el que la delincuencia, con sus dimensiones internacionales, iba en alarmante aumento– recomendó que se celebrara una cumbre en París en 1991, que condujera a la creación de una comisión intergubernamental de prevención del delito y justicia penal como principal órgano normativo de las Naciones Unidas; asimismo, recomendó adoptar medidas contra la delincuencia organizada y el terrorismo, en el marco del tema “La cooperación internacional en materia de prevención del delito y justicia penal en el siglo XXI”.
IX Congreso [El Cairo (Egipto), del 28 de abril al 5 de mayo de 1995]: fue el primero que incorporó cursos prácticos de carácter técnico como parte integrante de sus actividades (para examinar estrategias con el fin de prevenir los delitos con violencia, la informatización de la justicia penal, la función de los medios de información pública en la prevención del delito y la extradición). El congreso dio prioridad a la cooperación técnica y a los servicios de asesoramiento que prestan las Naciones Unidas para ayudar a los Estados a cumplir los objetivos de prevenir la delincuencia y a transponerla a sus propios ordenamientos. Entre las medidas de asistencia recomendadas figuraban programas de capacitación, estudios sobre el terreno e investigaciones orientadas a la acción en los planos regional, subregional, nacional y local.
X Congreso [Viena (Austria), del 10 al 17 de abril de 2000]: el décimo congreso aprobó por aclamación la “Declaración de Viena sobre la delincuencia y la justicia”, en la que los Estados se comprometieron a adoptar medidas para combatir el terrorismo, la trata de personas, el tráfico ilícito de armas de fuego, el tráfico de migrantes y el blanqueo de dinero; fortaleciendo las medidas internacionales contra la corrupción y subrayando la necesidad de un nuevo instrumento jurídico internacional, además de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional.
XI Congreso [Bangkok (Tailandia), del 18 al 25 de abril de 2005]: aprobó la “Declaración de Bangkok”, un documento político crucial en el que se establecieron los fundamentos y directrices para lograr la coordinación y cooperación internacional, con miras a prevenir y combatir la delincuencia. Los Estados se mostraron gravemente preocupados por la expansión y las dimensiones de la delincuencia organizada transnacional, incluidos el tráfico de drogas ilícitas, el blanqueo de dinero, la trata de personas, el tráfico ilícito de migrantes y de armas, el terrorismo y cualquier vinculación existente entre ellos, así como por la creciente complejidad y diversificación de las actividades de los grupos delictivos organizados; asimismo, destacaron que la profundización del diálogo entre las civilizaciones, la promoción de la tolerancia, la prevención del ataque indiscriminado contra distintas religiones y culturas y el hecho de hacer frente a los problemas del desarrollo y a conflictos no resueltos contribuirán a la cooperación internacional.
XII Congreso [Salvador de Bahía (Brasil), del 18 al 25 de abril de 2010]: se adoptó la “Declaración de Salvador” que abrió la puerta a los debates sobre nuevas respuestas nacionales e internacionales a la delincuencia cibernética. El tema del duodécimo congreso fue «Estrategias amplias ante problemas globales: los sistemas de prevención del delito y justicia penal y su desarrollo en un mundo en evolución». Una recomendación importante que surgió de sus deliberaciones fue el deber de aplicar plenamente y difundir las reglas y normas de las Naciones Unidas en la esfera de la prevención del delito y la justicia penal con el fin de conseguir un mayor respeto hacia el estado de derecho y los derechos humanos, contribuyendo a la ulterior promoción del desarrollo económico y social.
XIII Congreso [Doha (Catar), del 12 al 19 de abril de 2015]: el último que se ha celebrado, a la hora de redactar este in albis, coincidió con el sexagésimo aniversario de estos congresos. Los Estados examinaron la mejor manera de integrar la prevención del delito y la justicia penal en la agenda de las Naciones Unidas, comprometiéndose a adoptar enfoques holísticos para combatir la delincuencia, la violencia, la corrupción y el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, y velar por que esas respuestas se pongan en práctica de manera coordinada y coherente, junto con programas más amplios de desarrollo social y económico, erradicación de la pobreza, respeto de la diversidad cultural y paz e inclusión sociales. La reunión también enfatizó que se necesita contrarrestar los efectos desestabilizadores de la delincuencia y la violencia para lograr el desarrollo sostenible; por ese motivo, en los meses previos al 13º congreso se realizó la campaña “¡Es delito!” para demostrar los efectos perjudiciales de diversas formas de delincuencia organizada transnacional –como la trata de personas, los delitos contra la vida silvestre o la ciberdelincuencia– mostrando su impacto en la capacidad de las sociedades para desarrollarse de forma sostenible.
El Ministerio de Salud Pública ecuatoriano expidió el Reglamento Sanitario Sustitutivo de Etiquetado de Alimentos Procesados para el Consumo Humano [Registro Oficial del 25 de agosto de 2014] con el fin de garantizar al consumidor información oportuna y veraz respecto de la verdadera naturaleza, composición y demás características de dichos alimentos procesados. La importancia de esta disposición reglamentaria reside en que, por primera vez en Latinoamérica, un país se planteó luchar contra las elevadas tasas de obesidad –según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2011-2013, el sobrepeso afecta a 3 de cada 10 niños en edad escolar y 6 de cada 10 adultos en el Ecuador– regulando que las etiquetas incluyan un sistema gráfico, similar a un semáforo, para que los consumidores puedan contar con la información oportuna, clara, precisa y no engañosa sobre el contenido y características de estos alimentos, que les permita una correcta elección para su adquisición y consumo.
De este modo, su Art. 12 estableció que en todo alimento procesado para el consumo humano, adicionalmente, se colocará un sistema gráfico con barras de colores colocadas de manera horizontal; estos colores serán: rojo, amarillo y verde, según la concentración de los componentes: a) La barra de color rojo está asignado para los componentes de alto contenido y tendrá la frase “ALTO EN…”. b) La barra de color amarillo está asignado para los componentes de medio contenido y tendrá la frase “MEDIO EN…”. c) La barra de color verde está asignado para los componentes de bajo contenido y tendrá la frase “BAJO EN…”. A continuación, el Anexo I dispuso que El sistema gráfico estará en el extremo superior izquierdo del panel principal o secundario del envase del alimento procesado ocupando el área correspondiente de dicho panel de conformidad a la TABLA No. 2 del artículo 12 del presente Reglamento, incluyéndose la siguiente información: 1. Frase: “ALTO EN…” seguida del componente. 2. Frase: “MEDIO EN…” seguida del componente. 3. Frase: “BAJO EN…” seguida del componente. Dichos componentes (AZÚCAR, GRASAS y SAL) serán escritas en tipografía helvética neue o arial, en mayúsculas, de color blanco para las barras roja y verde, y de color negro para la barra amarilla, con estilo Black, sin condensación en el espaciado tipográfico.
Como recuerda el Ministerio de Salud Pública ecuatoriano: con esta propuesta –tres barras horizontales que indican el contenido de grasa, azúcar y sal de los alimentos procesados, a través de los colores rojo (alto), amarillo (medio) y verde (bajo)– se busca fomentar una vida saludable, a través de información transparente y clara de lo que consume la población. El exceso de sal, azúcar y grasas junto con otros factores contribuye a que se produzcan enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes, la enfermedad hipertensiva, la enfermedad cerebrovascular y el cáncer, las cuales entre el 2001 y 2011, se convirtieron en las principales causas de muerte en Ecuador.
NB: en España, el grupo EROSKI puso en marcha, en 2009, una iniciativa similar denominada semáforo nutricional; un sistema que nos permite conocer de una manera clara, sencilla y en un simple vistazo la cantidad de calorías, azúcares, grasa, grasa saturada y sal que la ración de consumo de un producto nos aporta. Todos ellos son nutrientes esenciales para mantener una alimentación equilibrada, pero cuyo consumo hay que controlar y no consumir en exceso.
Sobre testaferros, hombres de paja y personas interpuestas
Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua –una entrada que se ha convertido en una expresión muy utilizada en el ámbito de la ciencia del Derecho, como reconoció la sentencia del Tribunal Supremo 202/2007, de 20 de marzo [1]– un testaferro es una persona que presta su nombre en un contrato, pretensión o negocio que en realidad es de otra persona; y añade que su origen etimológico es la voz italiana: testa-ferro (“cabeza de hierro”); curiosamente, en Italia, a esa figura no se le denomina testaferro sino prestanome (de manera similar a la propia RAE cuando habla de la persona que presta su nombre) mientras que un testaferro, en el idioma de Dante, hace referencia a un cabezota. En cuanto a otras lenguas; en inglés, por ejemplo, las voces strawperson o strawman se corresponden con el término español: hombre de paja (en línea con el francés: homme de paille) aunque en Iberoamérica prefieren llamarlo: palo blanco; y, hablando de colores, como cada idioma tiene sus propias particularidades, en el portugués más coloquial, el testa de ferro (definido como la pessoa cujo nome é utilizado por outra para fraudar um sistema financeiro ou comercial, para escapar do fisco ou para aplicar dinheiro obtido ilegalmente) [2] recibe el peculiar nombre de laranja (literalmente naranja porque así suele denominarse, de forma despectiva, a las personas que no tienen ninguna importancia: O laranja foi preso em seu lugar).
En el ordenamiento jurídico español, el Art. 31 del Código Penal dispone que: El que actúe como administrador de hecho o de derecho de una persona jurídica, o en nombre o representación legal o voluntaria de otro, responderá personalmente, aunque no concurran en él las condiciones, cualidades o relaciones que la correspondiente figura de delito requiera para poder ser sujeto activo del mismo, si tales circunstancias se dan en la entidad o persona en cuyo nombre o representación obre.
Partiendo de la base de que la utilización de testaferros implica en cualquier caso la intención de encubrir bienes [3] y que la acción del testaferro implica siempre tomar parte en un acto, que aunque no es en sí mismo delictivo, conlleva un ocultamiento, que, en ocasiones, puede aumentar el riesgo de comisión de un delito [4]; la jurisprudencia española ha dictado más de cuatro mil resoluciones en las que procesó a alguien acusándolo de actuar como una persona interpuesta. Esa profusión de sentencias se debe a que nos encontramos ante un personaje que aparece con cierta frecuencia en los juzgados y tribunales de la jurisdicción penal (...). Entre las actividades en las que esta figura suele verse involucrada a menudo se encuentran -en opinión del profesor Ragués i Vallès [5]- la asunción de la titularidad o la administración de sociedades mercantiles, cuando, por razones diversas, quien tiene el dominio real de una compañía no está interesado en aparecer ante terceros como su socio o administrador formal (...). Así, no resulta extraño encontrar ejemplos en los que un único sujeto aparece en los registros públicos como socio único y administrador de cientos de sociedades de las que apenas nada sabe.
El origen histórico de este término, tal y como lo entendemos en España, parece ser que se remonta a la Italia del siglo XVI. En aquel tiempo, la Península Transalpina no era el país que hoy conocemos sino un conglomerado –y no muy bien avenido– de los reinos de Nápoles y Sicilia, al sur; los Estados Pontificios, en el centro; y numerosas repúblicas y señorías en el próspero y fragmentado norte –Siena, Florencia, Génova, Pisa, Módena, Parma o Venecia– y el Gran Ducado de Saboya, en la frontera con Francia y Suiza. El duque saboyano Carlos III (1504-1553) tuvo que gobernar bajo la completa influencia de Francisco I de Francia que lo toleró en el trono a cambio de que los embajadores franceses en Turín ejercieran la autoridad real. Convertido en un mero hombre de paja, su hijo, Manuel Filiberto (1528-1580) –apodado testa di fierro, en italiano, o Tête de fer, en francés, porque era muy cabezota– se empeñó en no ser igual que su padre. Contrajo matrimonio con Margarita, hija del monarca francés, y se granjeó la amistad del otro gran rey de la Europa del XVI -Carlos I de España- que terminó concediéndole las más altas distinciones. Su objetivo fue recuperar el poder que perdió su familia y ejercerlo, no solo de hecho sino por derecho. Al servicio del emperador español, como comandante de su ejército, su famosa cabezonería se entendió en España en el sentido de que él no era un hombre de paja como su padre y así nos legó el actual significado de la voz testaferro.
Citas: [1] ECLI:ES:TS:2007:5505 [2] DICIO. [3] Sentencia del Tribunal Supremo 1925/2015, de 29 de abril - ECLI:ES:TS:2015:1925 [4] STS 484/2007, de 1 de febrero - ECLI:ES:TS:2007:484.[5] RAGUÉS I VALLÈS, R. "La responsabilidad penal del testaferro en delitos cometidos a través de sociedades mercantiles: problemas de imputación subjetiva". En InDret, 3/2008, p. 4.
El ransomware es un acrónimo anglosajón que se ha creado al fusionar las voces “ransom” (rescate) y “software” (entendido éste como el conjunto de programas, instrucciones y reglas informáticas para ejecutar ciertas tareas en una computadora, según la RAE). La Oficina de Seguridad del Internauta (OSI), perteneciente al Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE) lo define como un tipo de malware [es decir, un programa informático cuya característica principal es que se ejecuta sin el conocimiento ni autorización del propietario o usuario del equipo infectado y realiza funciones en el sistema que son perjudiciales para el usuario y/o para el sistema] que “secuestra” el ordenador, smartphone o los ficheros que contiene, pidiendo un “rescate” para permitirnos usar de nuevo el dispositivo o que podamos recuperar los ficheros. En ese contexto, la OSI diferencia dos tipos de ransomware, atendiendo a su funcionalidad:
El secuestro del dispositivo: bloquea el ordenador o smartphone mostrando una pantalla que “simula” ser de alguna entidad con un mensaje alarmante. En España hemos tenido el “virus de la SGAE” y el “Virus de la Policía”. Este último nos informa que debido a acceder a páginas con contenidos ilegales, nuestro equipo estará bloqueado hasta que paguemos una sanción. En el caso de la SGAE informan sobre contenidos con copyright. En muchos casos por el miedo a que se hiciera público, las víctimas pagaban (siempre mediante empresas de envío de efectivo); y
El secuestro de ficheros: este malware cifra los ficheros de las unidades de almacenamiento que tenga acceso el equipo. Muestra un mensaje indicando que se han cifrado los ficheros y que para poder recuperarlos hay que hacer un pago, normalmente en Bitcoins, para recibir la clave y el programa para descifrarlos. El hecho de pagar no garantiza absolutamente nada, por lo que se desaconseja realizar el pago.
En la Audiencia Nacional española las dos primeras resoluciones que se han dictado sobre el ransomware han sido las sentencias 704/2016, de 3 de marzo [ECLI:ES:AN:2016:704] y 2639/2016, de 4 de julio [ECLI:ES:AN:2016:2639]; en ambos casos, referidas al mencionado “Virus de la Policía”. En este in albis tomaremos como referencia la segunda decisión judicial.
Según los hechos declarados probados: Al menos desde mayo de 2011, centenares de miles de ordenadores de todo el mundo comenzaron a verse afectados por un virus-troyano conocido policialmente como "RANSOMWARE" o "BLOKER" como era llamado en los ámbitos delincuenciales (…). El RANSOMWARE actuaba en función de parámetros prefijados de navegación web, relacionados con la actividad de la víctima a través de la Red, se activaba y ejecutaba bloqueando el equipo informático de las víctimas solicitando el pago de una multa para su desbloqueo. Bajo la apariencia de un comunicado en nombre de diferentes Cuerpos Policiales de los países arriba referenciados, alertaba al usuario que en su ordenador se había constatado un tráfico de datos y de navegación vinculados directamente con diferentes ilícitos penales (pornografía infantil o actividades de terrorismo), induciéndole, a efectuar el pago de la cantidad de 100 euros a través de pasarelas de pago virtuales y anónimas (PAYSAFECARD y UKASH para Europa o MONEYPAK para EEUU), a modo de multa por el ilícito penal presuntamente detectado para con ello conseguir el desbloqueo y el acceso de los datos del equipo informático infectado.
En el caso español –continúa la sentencia– en una de sus variantes, al bloquearse el ordenador la pantalla del mismo era ocupada por un mensaje con el escudo y formato que imitaba los oficiales del Cuerpo Nacional de Policía con el siguiente texto:
La POLICIA ESPAÑOLA. Atención!!! Ha sido detectada actividad ilegal!! Su sistema operativo ha sido bloqueado debido a una infracción de la legislación española! Han sido detectadas las siguientes infracciones: Su dirección IP ha sido registrada en las webs ilegales con contenido pornográfico orientadas a la difusión de la pornografía infantil, zoofilia e imágenes de violencia contra menores! En su ordenador han sido detectados los archivos de video de contenido pornográfico con elementos de violencia y pornografía infantil! Además, desde su ordenador se realiza un envío ilegal (SPAM) de orientación pro terrorista. El presente bloqueo ha sido realizado para prevenir la posibilidad de difusión de dichos materiales desde su ordenador en Internet.
Para desbloquear su ordenador, Usted debe pagar una multa de 100 euros! La multa tiene que ser pagada antes de 24 horas desde el momento del bloqueo de su ordenador! En el caso de impago, todos los datos de su ordenador serán eliminados! Usted tiene dos formas de pagar la multa: Usted puede adquirir un cupón UKASH por el importe de 100 euros. El número de ese cupón UKASH, usted ha de introducir en el campo del pago y apretar el botón "OK". Usted puede pagar la multa mediante paysafecard. Usted ha de pagar paysafecard por importe de 100 euros. Usted ha de introducir el código PIN delcheque en el campo del pago y apretar el botón "OK".
El citado texto era mostrado en diversos idiomas dependiendo de la localización geográfica de la víctima proporcionando en este mensaje diversas cuentas de correo electrónico donde supuestamente se contactaba con el cuerpo policial que aparecía en el mensaje.
(…) El "ransomware coder" era la persona encargada de programar el ransomware y de ponerlo a disposición de otros miembros del grupo en foros underground de hacking. (…). En otro plano de la actividad, aparecía el grupo de usuarios denominados "ransomware exploiters", que se dedicaban a explotarlo, estableciendo la infraestructura de dominios y servidores para su propagación e infección, Dichos dominios y servidores eran contratados con datos falsos por los denominados "exploiters", a través de resellers o revendedores de dominios de Internet.(…) La infraestructura se caracterizaba por el anonimato tanto en la contratación de los dominios y servidores, como en los accesos a los servidores de control (…) y como por su corto periodo de uso de dichos servidores. (…) La infección del ordenador de la víctima se producía navegando por internet, generalmente a través de páginas muy visitadas. Dado que la víctima desconocía el momento en concreto se ha infectado, resultaba imposible hacer el seguimiento y análisis de los sitios comprometidos.
En el caso que motivó esta resolución de la Audiencia Nacional, constaban 933 denuncias de personas cuyos ordenadores habían sido afectados por el "Ransomware" (de las cuales, 390 pagaron la cantidad exigida); aunque se estima que esa cifra debió de ser mucho mayor si se tiene en cuenta que el INTECO recibió 784.415 consultas relacionadas con este virus malicioso.
Una vez [que] las víctimas habían pagado lo que pensaban [que] era una multa, los distribuidores del "Ransomware" se hacían con los códigos de Paysafecard, Ukash o Moneypak, e iniciaban una nueva etapa para reciclarlos ocultando el ilícito origen de los mismos y obtener su importe ya fuera en efectivo, ya en cuentas seguras de los miembros de la organización. Con esos códigos, la red de delincuentes solicitaba la emisión de tarjetas de crédito y débito mediante páginas de Internet a nombres supuestos y domiciliados supuestamente en los Estados Unidos de América. Una vez (…) que la organización disponía físicamente de las tarjetas, eran activadas y cargadas el dinero "virtual" procedente de los códigos Moneypak (…) A continuación y preferiblemente en horario nocturno, varios de los miembros de la organización hacían sucesivas rondas de cajeros para extraer dinero en efectivo.
En el fallo de las dos sentencias de la Audiencia Nacional se condenó a los acusados por cometer un delito de estafa y/o un delito de blanqueo de capitales; teniendo que indemnizar a la víctimas y acordando el comiso de todos los efectos informáticos y efectos incautados.
Tartessos [según la RAE, con una sola “s”] es una de las civilizaciones ya desaparecidas que más interés ha suscitado (…). La falta de datos y las noticias de las fuentes clásicas griegas y latinas (…) han provocado que se vea al pueblo tartesio como mítico y enigmático [1]. Con límites muy difusos en el área que rodeaba el Bajo Guadalquivir (actuales provincias españolas de Huelva, Sevilla y Cádiz; aunque hay quien extiende sus dominios hasta Murcia, por el Este, y el Algarve portugués, por el Oeste), aquel reino –que pudo ser, o no, la Tarsis bíblica que comerciaba con Tiro, entregando plata, hierro, estaño y plomo, según el Libro de Ezquiel (27, 12)– tuvo una posición estratégica extraordinaria, junto a las Columnas de Hércules (el Estrecho de Gibraltar), entre los siglos IX y VI a.C. [2]. Cuando finalizó aquel milenio, el historiador griego Estrabón se refirió a ese territorio al describir la geografía de Hispania: (…) siendo dos las desembocaduras del río se dice que antiguamente, en el espacio entre ambas, se levantaba una ciudad que llamaban con el mismo nombre del río, Tartesos –el actual Guadalquivir– y al país Tartéside, que es el que ahora ocupan los túrdulos [3]; mencionando que el poeta Homero tampoco era desconocedor de oídas de estos lugares. Posteriormente, otras fuentes clásicas del mito tartesio fueron los relatos del romano Pompeyo Trogo que resumió Justino.
Desde un punto de vista jurídico, parece razonable afirmar –como reconoció el profesor Tomás y Valiente– que la mayoría de los pueblos prerromanos [de la Península Ibérica] tenían un derecho exclusivamente consuetudinario, si bien la existencia de pactos de hospitalidad significa el establecimiento por escrito de ciertas normas cuyo origen también podría ser en último término consuetudinario [es decir, basado en la costumbre]. De modo excepcional poseemos datos que nos hablan de un derecho legal en Tartessos; (…). Un texto de Estrabón (III, 1, 6) nos informa de que los (…) habitantes de Tartessos, son los más cultos entre los iberos, poseen poemas y otros escritos de antigua memoria y también “leyes en verso, que ellos dicen de seis mil años”. (…) la frase indica la existencia en dicho pueblo de leyes escritas en versos (…), esas leyes (…) pueden identificarse con (…) el nuevo rey, Habis, un monarca de tal grandeza que “sometió a leyes al pueblo incivilizado”; abandonando la arbitrariedad despótica de su padre-abuelo, Gárgoris [que mantuvo relaciones incestuosas con su propia hija], por un régimen jurídico estable, contenido en leyes escritas [4].
En palabras del profesor Alvarado Planas, podría decirse que el mítico rey Habis [también llamado Abido] sería el primer legislador de la Península Ibérica [5] aunque esto no presupone que Gárgoris careciera de leyes porque la vergüenza padecida por este monarca ante su incesto, es prueba de que había transgredido conscientemente alguna norma, aunque sea ritual. En una época en la que la ley era la forma religiosa de actuar pues no hay diferencia entre Derecho y Religión (…) para los tartéssicos, Habis es, no solo el creador de las leyes escritas, sino que con su actuación o ejemplo es la misma Ley encarnada como elegido de los Dioses por sus méritos como digno imitador de Ellos (…) como Moisés y tantos otros [Hammurabi, por ejemplo], otorga las leyes que la divinidad le reveló.
Como discípulo de José Manuel Pérez-Prendes, Alvarado considera que el espíritu de aquellas primeras leyes de la Península Ibérica coincide básicamente con las legislaciones de la época. Destaca primeramente la enorme primacía del Derecho privado sobre el Derecho público. El Derecho público apenas se circunscribe al Derecho penal legislando sobre algunos delitos en los que el estado actúa como parte ofendida. Sin embargo, en la mayoría de los hechos punibles, es el ofendido quien tiene la facultad de “hacer justicia” según normas o costumbres preestablecidas. Por último, este autor no tiene ningún reparo en admitir que las leyes de la antigua Tartessos estaban inspiradas en la ley del Talión, posiblemente, el sistema más antiguo de justicia que se conoce.
Citas: [1] CARRILLO, R. Breve historia de Tartessos. Madrid: Nowtilus, 2011, p. 11. [2] ídem, pp. 12-13 y 27. [3] ESTRABÓN. Geografía (Libro III). Madrid: Gredos, 2001, p. 194. [4] TOMÁS Y VALIENTE, F. Manual de Historia del Derecho español. Madrid: Tecnos, 4ª ed., 9ª reimpresión, 2001, p. 77. [5] ALVARADO PLANAS, J. Tartessos: Gárgoris y Habis. Madrid: Nueva Acrópolis, 1984, pp. 7, 35, 168, 169, 174 y 180.
En la primera línea de su exposición de motivos, la Ley General Tributaria [Ley 58/2003, de 17 de diciembre (LGT)] se autodefine como el eje central del ordenamiento tributario donde se recogen sus principios esenciales y se regulan las relaciones entre la Administración tributaria y los contribuyentes. En ese contexto, el marco legal de las reclamaciones económico-administrativas se regula en los Arts. 226 a 249 LGT donde se establece su ámbito [Podrá reclamarse en vía económico-administrativa en relación con las siguientes materias: a) La aplicación de los tributos del Estado o de los recargos establecidos sobre ellos y la imposición de sanciones tributarias que realicen la Administración General del Estado y las entidades de derecho público vinculadas o dependientes de la misma y las Administraciones tributarias de las Comunidades Autónomas y de las Ciudades con Estatuto de Autonomía. b) Cualquier otra que se establezca por precepto legal del Estado expreso (Art. 226 LGT)], su organización y competencias, la legitimación para interponerlas y su procedimiento y resolución, puesto que de acuerdo con el Art. 239.1 LGT, los tribunales [económico-administrtivos] no podrán abstenerse de resolver ninguna reclamación sometida a su conocimiento.
Partiendo de esa obligación de resolver todas las reclamaciones que se interpongan, las resoluciones que se dictan deberán contener los antecedentes de hecho y los fundamentos de derecho en que se basen y decidirán todas las cuestiones que se susciten en el expediente, hayan sido o no planteadas por los interesados (Art. 239.2 LGT); a continuación, el tercer párrafo de este artículo es el que las clasifica del siguiente modo: La resolución podrá ser estimatoria, desestimatoria o declarar la inadmisibilidad.
Resoluciones estimatorias: podrán anular, total o parcialmente, el acto impugnado por razones de derecho sustantivo o por defectos formales. Cuando la resolución aprecie defectos formales que hayan disminuido las posibilidades de defensa del reclamante, se producirá la anulación del acto en la parte afectada y se ordenará la retroacción de las actuaciones al momento en que se produjo el defecto formal (Art. 239.3 LGT).
Resoluciones desestimatorias: además de referirse a aquellas que desestiman la reclamación, el Art. 240.1 LGT también prevé que transcurrido ese plazo –se refiere a la duración del procedimiento en cualquiera de sus instancias: un año contado desde la interposición de la reclamación– el interesado podrá entender desestimada la reclamación al objeto de interponer el recurso procedente.
Resoluciones de inadmisibilidad: se dictan en los siguientes supuestos: a) Cuando se impugnen actos o resoluciones no susceptibles de reclamación o recurso en vía económico-administrativa. b) Cuando la reclamación se haya presentado fuera de plazo. c) Cuando falte la identificación del acto o actuación contra el que se reclama. d) Cuando la petición contenida en el escrito de interposición no guarde relación con el acto o actuación recurrido. e) Cuando concurran defectos de legitimación o de representación. f) Cuando exista un acto firme y consentido que sea el fundamento exclusivo del acto objeto de la reclamación, cuando se recurra contra actos que reproduzcan otros anteriores definitivos y firmes o contra actos que sean confirmatorios de otros consentidos, así como cuando exista cosa juzgada (Art. 239.4 LGT). Como es habitual en estos casos, al inadmitir la reclamación, el tribunal no entra a valorar el fondo del asunto.
Según el profesor mexicano Luis Rodríguez Manzanera [1] –en una frase que se ha convertido en todo un referente– se dice que los italianos han inventado cuatro veces el Derecho Penal: La primera con el imperio de Roma, al realizar la gran obra jurídica; la segunda con Beccaria, al decir al hombre: "Ve y cumple el Derecho"; la tercera con Lombroso, Ferri y Garófalo, al decir al Derecho: "Ve y estudia al hombre"; y la cuarta al tratar de reunir y conciliar los conceptos anteriores para fundar la "Tercera Escuela" de Derecho Penal.
Otro modelo de referencia en este ámbito, el español Antonio García-Pablos de Molina [2] encuadró esta Terza Scuola italiana o Positivismo crítico entre las denominadas escuelas eclécticas –junto a la Escuela de Marburgo o Joven Escuela de Política Criminal y la Escuela o Movimiento de la Defensa Social–, tres escuelas que pueden calificarse de “intermedias” (…) porque trataron de buscar el difícil equilibrio entre los postulados clásicos y los positivistas. Aunque no convencieron ni a unos ni a otros –el sociólogo Enrico Ferri las calificó de “meteoritos de corta duración”– merecen ser citadas por el esfuerzo de síntesis que llevaron a cabo más que por la escasa originalidad de las mismas en las diversas áreas del saber.
Centrándonos en la llamada “Tercera escuela”, para Manzanera [1], los presupuestos comúnmente aceptados de esta escuela ecléctica italiana son:
Distingue Derecho Penal de Criminología (y demás ciencias afines), en cuanto al método, que en el primero debe ser lógico-abstracto, mientras que en la segunda debe ser causal-explicativo. Los positivistas habían insistido mucho en el método, asegurando que debe ser experimental; al aplicarlo al Derecho se llegaba a conclusiones de dudosa utilidad. La distinción clara entre ambas ciencias y ambos métodos puede ser una de las aportaciones más valiosas de la Tercera Escuela.
Se considera el delito como un fenómeno complejo, producto de factores endógenos y exógenos. Se debe observar el delito como un fenómeno social naturalmente causado.
Rechazan las clasificaciones positivistas del delincuente, pero aceptan que existen delincuentes ocasionales, habituales y anormales. No aceptan el "tipo" criminal.
Deben existir tanto penas como medidas de seguridad. Éste es otro de los avances notables en la situación de compromiso; se rechaza la "pena vindicativa" de los clásicos sin aceptar la "sanción" generalizada de los positivistas.
Se conserva el concepto de responsabilidad moral, aceptando al mismo tiempo el de peligrosidad o temibilidad.
No aceptan ni el determinismo absoluto ni el libre arbitrio total. Para ellos debe prescindirse del fundamento del libre albedrío pero manteniendo la tradicional responsabilidad moral.
La finalidad de la pena es no tan sólo el castigo, la retribución, sino también correctiva y educativa. Debe ser pena-readaptación.
En el delito priva la causalidad, no la fatalidad. La imputabilidad está basada en la dirigibilidad de los actos del hombre,
La naturaleza de la pena radica en la coacción psicológica, por lo tanto imputables son aquellos con capacidad para sentir la amenaza de la pena.
En cuanto a sus principales representantes -casualidades de la vida, todos ellos originarios de regiones del Sur de Italia, o bien de Sicilia o bien de Calabria- podemos citar a los siguientes autores:
Emanuele Carnevale (Lípari, 1861; Roma, 1941): estudió Derecho en la Universidad de Mesina donde se licenció en 1884; a lo largo de su vida compaginó su carrera política –llegó a ser teniente de alcalde en Palermo– con la enseñanza de Derecho Penal e Internacional en diversas universidades italianas (Catania, Siena, Parma, Sácer y Palermo) e incluso en la austriaca de Innsbruck. Fue autor de numerosas obras jurídicas –como La questione della pena di morte (Turín, 1888)– y, en especial, del artículo-manifiesto «Una terza scuola di diritto penale in Italia» que publicó, en 1891, en el nº XXI de la Rivista di discipline carcerarie in relazione con l'antropologia, col diritto, con la statistica, ecc., para afirmar que se distanciaba tanto de la escuela clásica como de la escuela positiva, suscitando una gran polémica entre la doctrina italiana. Aquel texto fue el que acuñó el término Terza Scuola.
Un año más tarde, otro profesor de Derecho y político llamado Bernardino Alimena (Cosenza, 1861 – 1915) prefirió hablar de «nueva tendencia» en lugar de emplear «escuela» [parola proibita, según él] en el libro Naturalismo critico e diritto penale (Roma, 1892) pero coincidió con Carnevale en la necesidad de adoptar una posición intermedia entre las dos grandes corrientes de su época. Impartió clases en las universidades de Cagliari y Módena y, en 1896, compiló la legislación penal del vecino reino de Montenegro.
El tercer autor más conocido fue el juez y fiscal Giovan Battista Impallomeni (Milazzo, 1846; Roma, 1907) que contribuyó a redactar el Código Penal italiano de 1889 [el llamado Codice Zanardelli, por el apellido del ministro de Justicia]. Fue catedrático de Procesal Penal en la Universidad de Parma y profesor en otros centros universitarios, donde defendió su idea de que el fin último de la pena debe cumplir una función social y no constituir una mera venganza del Estado hacia el delincuente. Junto a sus comentarios de las leyes punitivas, destaca su libro L’omicidio nel diritto penale (Turín, 1902).
Otros nombres propios fueron: el jurista Michelangelo Vaccaro (Cateltermini, 1854; Roma, 1937) siguió las teorías de Gabriel Tarde en su libro Genesi e funzione delle leggi penali (Turín, 1854), en el que defendió la influencia del medio social en la criminalidad, distanciándose tanto de la vecchia scuola giuridica (los clásicos) como de la positiva. Fue profesor de Derecho Penal en Padua y Roma antes de dedicarse a la magistratura: primero en el Tribunal de Apelación de Mesina y después en la Corte Suprema di Cassazione; y la voz crítica del filósofo y profesor Ferdinando Puglia (Mesina, 1853 – 1909) que el mismo año que Carnevale, 1891, también se planteó Vi sia o possa esservi una terza scuola di diritto penale en el que señaló el error cometido, a su juicio, por el jurista de Lípari al no ser consciente de que los portavoces de los positivistas (Enrico Ferri o Cesare Lombroso) también mantenían sus diferencias internas sobre cómo concebir este movimiento [3]. Puglia fue una de las 60.000 víctimas mortales que fallecieron como consecuencia del gravísimo terremoto que destruyó la ciudad siciliana de Mesina el 28 de diciembre de 1908.
Para finalizar, conviene plantearse si esta corriente tuvo algún seguidor en España. La respuesta nos la brindó el catedrático Constancio Bernaldo de Quirós, en 1927, al escribir el prólogo de la obra póstuma de Pedro Dorado Montero, jurista al que -habitualmente- suele considerarse como el mejor representante del positivismo español.
Al comentar la posición de Dorado Montero en la ciencia jurídico-penal, Quirós señaló que a un espíritu crítico, como el suyo, no podía satisfacerle en manera alguna (...) el positivismo dogmático de los primeros momentos, enmedio de los cuales vivió en sus dos años en Italia. Lombroso, Ferri, Garofalo, no fueron "evangelistas" para él. Desde el principio, su posición, sus preferencias, estuvieron más bien, del lado de lo que ya representaba un primer positivismo "crítico" en Italia: del lado de la llamada "terza scuola"; estado de espíritu de los jóvenes juristas progresivos que, reconociendo el influjo de las ciencias antropológicas y sociales en el Derecho penal, no por eso desconocían la sustantividad e independencia de éste, antes bien, la reafirmaban para siempre. Su comunidad en un grupo de ideas centrales con Carnevale, uno de los primeros jóvenes maestros de la "terza scuola", está atestiguada por la traducción de dos de las obras de éste que hizo al castellano [4].
Citas: [1] RODRÍGUEZ MANZANERA, L. Criminología. Ciudad de México: Porrúa, 2ª ed., 1981, pp. 245 y 246. [2] GARCÍA-PABLOS DE MOLINA, A. Tratado de Criminología. Valencia: Tirant lo Blanch, 4ª ed., 2009, p. 421. [3] MOLENA, D. Oltre la scuola antropologica: la riflessione penalistica di Bernardino Alimena. Milán: Università degli Studi di Milano, 2012, p. 43. [4] BERNALDO DE QUIRÓS, C. "Prólogo". En DORADO MONTERO, P. Naturaleza y función del Derecho. Madrid: Reus, 2ª ed., 2006, p. XLI.
La neutralidad de España en las dos guerras mundiales, según el BOE
En el nº 211 de la Gaceta de Madrid (precedente histórico del Boletín Oficial del Estado), de 30 de julio de 1914, Alfonso XIII ordenó a los súbditos españoles la más estricta neutralidad en el conflicto entre Austria, Hungría y Servia (por aquel entonces se escribía con “v”). Dos días después de que Viena declarase la guerra a Belgrado –tras el atentado de Sarajevo que desencadenó la I Guerra Mundial (1914-1918)– se publicó el siguiente texto: Existente, por desgracia, el estado de guerra entre Austria Hungría y Servia, según comunicó por telégrafo el Embajador de España en Viena, el Gobierno de S. M. se cree en el deber de ordenar la más estricta neutralidad a los súbditos españoles, con arreglo á las leyes vigentes y á los principios del Derecho público internacional. En su consecuencia, hace saber que los españoles residentes en España ó en el extranjero que ejercieren cualquier acto hostil que pueda considerarse contrario á la más perfecta neutralidad, perderán el derecho á la protección del Gobierno de S. M. y sufrirán las consecuencias de las medidas que adopten los beligerantes, sin perjuicio de las penas en que incurrieren, con arreglo á las leyes de España. Serán igualmente castigados, conforme al artículo 150 del Código Penal, los agentes nacionales ó extranjeros que verificasen ó promovieren en territorio español el reclutamiento de soldados para cualquiera de los Ejércitos ó Escuadras beligerantes. Cuando el conflicto armado se entendió por el Viejo Continente, afectando a Alemania, por un lado, y a Rusia, Francia y el Reino Unido, de otro, el mandato real se volvió a publicar en la Gaceta nº 219, de 7 de agosto de 1914 y, ese mismo año, se reiteró en otras siete ocasiones más ordenando a los súbditos españoles [que] guarden la más estricta neutralidad.
Veinticinco años más tarde, sucedió lo mismo con el estallido de la II Guerra Mundial (1939-1945). El Ministerio de Asuntos Exteriores publicó el Decreto de 4 de septiembre de 1939 ordenando la más estricta neutralidad en relación con el conflicto europeo: Constando oficialmente el estado de guerra que por desgracia existe, entre Inglaterra, Francia y Polonia, de un lado, y Alemania, de otro. Ordeno, por el presente Decreto, la más estricta neutralidad a los súbditos españoles, con arreglo a las Leyes vigentes y a los principios del Derecho Público Internacional.
Imágenes: Cuadro superior: C.R.W. Nevinson | Senderos de gloria (1917). Cuadro inferior: John Singer Sargent | The Dressing Station at Le Bac-du-Sud, on the Doullens-Arras Road, August 1918 (1919).

References: Real Decreto 
 resolución 
 artículo 12
 resolución 
 resolución 
 resolución 
e contrario
 artículo 150