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Timestamp: 2017-07-25 10:53:44+00:00

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La cartita de Rajoy a Puigdemont, ante el futuro [que les/nos espera] | El Quicio de la Mancebía [EQM]
La cartita de Rajoy a Puigdemont, ante el futuro [que les/nos espera]	26
Posted by El Quicio de la Mancebía in Arcadi Espada, Educación, cultura y valores, Firmas, Historia, Media, Nacionalismo, Politica española, Por qué y porqué., Sentimientos, Sociología	≈ 13 comentarios
Texto y legalidad
La carta del benefactor Mariano al golpista, en grado de contínua amenaza, y representante ordinario del Estado en Cataluña, no tiene desperdicio. De entre las flagrantes incongruencias me quedo con esta:
Le reitero “la imposibilidad de que su Gobierno plantee tan grave amenaza a la convivencia y al orden constitucional”.
O sea: la real y grave amenaza a la convivencia y al orden constitucional que hace meses le está planteando el Gobierno golpista, dice que es imposible que la plantee.
“la propuesta política a la que se me invita consiste en pactar con el gobierno [sic] que usted preside, la forma de vulnerar el núcleo esencial de la Constitución española. […] mi Gobierno le ha invitado a debatir su propuesta en el Congreso de los Diputados […] ya que es ahí donde deben debatirse las aspiraciones que nuestro pluralismo político ampara. [Mariano invita a Puigdemont, pues, a que presente ante el Congreso una propuesta anticonstitucional cuando, además, acaba de indicarle la imposibilidad de que su Gobierno la plantee]
“prepara un conjunto de iniciativas legales [sic] que suponen la liquidación absoluta de nuestro orden constitucional” [Mariano debería escribir ‘iniciativas parlamentarias ilegales’]
En Moncloa… ¿no hay nadie que sepa escribir o de qué estamos hablando?
Y, por supuesto, no menciona ni por asomo el atentado al interés general, quizás porque forme parte esencial del ílícito establecido por el artículo 155 de la Constitución Española…
Aunque, a medida que se aproxima más la puesta en práctica de la repetida amenaza de los golpistas y, consiguientemente, de la colisión entre las instituciones del Estado y las de Cataluña, el Gobierno parece que ya no tiene otro remedio que reconocer que lo que lleva meses denominando ‘algarabía‘, ‘disparate‘ y otras cariñosas lindezas, es un golpe en toda regla. Y que lo que se ha hartado de denominar ‘intolerable’ e ‘inaceptable’ va a tener que dejar de tolerarlo y aceptarlo, de una vez.
Y, que yo sepa, se ve cada vez más impelido a preparara legales y previstos métodos expeditivos que no sólo se reducen al 155. También la Ley de Seguridad Nacional, muy poco mencionada por el momento, e incluso el artículo 116 de la propia Constitución Española, relativo a los estados lde alarma, de excepción y de sitio.
Sobre el contenido de la Ley 36/2015, de 28 de septiembre, de Seguridad Nacional
Artículo 3 Seguridad Nacional: A los efectos de esta ley se entenderá por Seguridad Nacional la acción del Estado dirigida a proteger la libertad, los derechos y bienestar de los ciudadanos, a garantizar la defensa de España y sus principios y valores constitucionales, así como a contribuir junto a nuestros socios y aliados a la seguridad internacional en el cumplimiento de los compromisos asumidos.
Artículo 24 Declaración de la situación de interés para la Seguridad Nacional: 1. La situación de interés para la Seguridad Nacional se declarará por el Presidente del Gobierno mediante real decreto.
Como usted sabe, mi voluntad de dialogar y de llegar acuerdos con la Generalitat de Cataluña, como con cualquier otro gobierno autonómico, es plena y sincera. Esta disposición al diálogo y a la cooperación entre administraciones ha quedado de manifiesto a lo largo de estos años, en los que hemos llegado a numerosos acuerdos y prestado toda nuestra colaboración a la Generalitat. Son muchos los ámbitos en los que dicha colaboración ha redundado en beneficio de los ciudadanos de Cataluña.
Como gobernante y representante del Estado, le invito a recuperar los planteamientos que, lejos de generar desencuentro y frustración, se ajusten al común marco de convivencia y respondan a las necesidades reales de los catalanes, y desde esa posición, logremos encontrar espacios de acuerdo en beneficio de todos.
Arcadi Espada en El Mundo, 260517.
La publicación de un llamado “borrador secreto” de una ley de secesión ha causado gran alarma entre los demócratas, especialmente perceptible en los socialdemócratas. Es de gran interés simbólico que los alarmados hayan tenido que leer el texto para utilizar por vez primera expresiones de calibre como “golpe de Estado”, “golpe a la democracia” y la que me maravilla de veras, esa de “autogolpe”, cuyo sentido se me hace más oscuro, e incluso obscuro, a medida que la pienso. Un autogolpe es un fingimiento.
Pero aquí no hay nada fingido, y menos que nada las víctimas: se trata de la derogación de la ley democrática contra los ciudadanos de un Estado sujeto a ella. Técnicamente, un golpe de Estado. Aunque lo extraño, insisto, es que hayan tenido que leer el texto para calificar el plan. Dijera lo que dijera, ese proyecto de ley es un golpe en sí mismo y como tal debe ser combatido y sus responsables castigados.
No sé qué esperaban encontrar los alarmados en el texto de un golpe de Estado. Estos días, para irme aclimatando, he leído algunos bandos militares. Recomiendo el que escribió el general Mola en Navarra. Es de gran calidad literaria y utilísimo para ejercitarse en el subjuntivo. Todos los bandos incluyen medidas como el control de la prensa o el sometimiento de los hechos de justicia a la justicia de los hechos. Así, por ejemplo, el del desagraciado Fermín Galán, tan lacónico: “Todo aquel que se oponga de palabra o por escrito, que conspire o haga armas contra la República naciente será fusilado sin formación de causa”. Y en esa línea excepcional se inscribe también el bando del Gobierno desleal de la Generalidad.
Ya que los alarmados, sin embargo, se han ocupado de leer deberían haber caído en la cuenta de algo importante. Y es que más allá de las formas expeditivas a que obliga el género, el texto, en el que habrá colaborado aquel ex miembro del Tribunal Constitucional, Carles Viver, al que el Gobierno aún no ha arrancado de la guerrera la medalla al Mérito Constitucional (y espero que no lo haga porque las huellas deben perdurar para que se sepa hasta dónde llegaron las aguas), no describe tanto una situación futura como presente.
Si a algunos de los sublevados le preguntaran en confianza: “Cómo habéis podido hacer esto”, su respuesta solo podría ser: “No nos ha costado lo más mínimo, porque es lo que hemos hecho siempre”. Control de los medios, filtrado e intimidación de los jueces, prioridad de la lengua catalana, política falseada y discriminatoria de subvenciones, incumplimiento de sentencias firmes… ¡Hombre, hombre, alarmados!
Estos versos se conocen perfectamente en Cataluña. Otra cosa es que ahora les hayan puesto música. Militar, por supuesto.
El único instrumento que permite la suspensión y la toma de control de la autonomía para restablecer el orden constitucional es el artículo 116, que otorga al gobierno, previo consentimiento del Congreso, declarar el estado de excepción.
Juan Carlos Bermejo en vozpòpuli, 260517.
Como cada lunes por la tarde desde hace años, Juan, Luis, Antonio y Pedro, quedan a echar la partida de mus en el bar del club de la urbanización.
Lo cuatro son jubilados. En su día, desempeñaron tareas muy importantes para el país. Juan, fue un alto mando del ejército y participó en diferentes campañas de la ONU y la OTAN. Luis, terminó sus días laborales como magistrado en las más altas estancias del poder judicial, y ahora ejerce de columnista y asesor sin ánimo de lucro. Pedro, además de académico, fue rector de una de las universidades públicas más importantes. Finalmente, Antonio, el más longevo, es un prestigioso pensador político, jurista y protagonista principal de la lucha antifranquista y de la transición española. Sus libros son los únicos de un autor español que se encuentran en la biblioteca del Congreso de los EEUU.
Ya está lista la mesa, la baraja y las piedras. El camarero ha servido las bebidas. Antonio es postre. Reparte las cartas. Entretanto, en el televisor del local se oye la siguiente noticia:
“Carles Puigdemont, junto con otros miembros de la Generalitat, han mantenido hoy, en una conferencia en Madrid, su desafío al Gobierno al asegurar que la consulta se celebrará, ya sea a través de un referéndum pactado o de uno homologado internacionalmente sin acuerdo”.
—Parece que siguen con sus planes sin retorno —comenta Juan mientras al levantar la mirada Luis le pasa dos reyes.
—Efectivamente. El asunto está tomando un cariz muy preocupante. Especialmente por la actitud del gobierno —responde Luis—. Yo voy ciego. Mus —añade.
—Yo tengo postre. ¿Crees que no está actuando correctamente? —pregunta Pedro.
—¡Así es! Rajoy está cometiendo un delito de dejación de funciones al permitir estos manifiestos actos de sedición—responde Luis mientras Pedro aprovecha el descuido para pasarle treinta y una a Antonio.
—No sólo eso. Es que además están utilizando los fondos públicos y el FLA para financiar la secesión. La autonomía está quebrada. Necesita inyectarle todos los meses ingentes cantidades de dinero, e incomprensiblemente el gobierno no audita su uso. Está financiando la sedición. Esta actitud lo convierte en cómplice, por omisión, del proyecto de secesión. —apunta Juan.
—Pero, ¿qué vais a esperar de un presidente que le dice a nuestra juventud que “hay que saber mirar hacia otro lado cuando hay que hacerlo”? —afirma enérgicamente Pedro.
—Rajoy, debería ser procesado. —continua Luis. El artículo 408 del código penal dice: “La autoridad o funcionario que, faltando a la obligación de su cargo, dejare intencionadamente de promover la persecución de los delitos de que tenga noticia o de sus responsables, incurrirá en la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de seis meses a dos años”.La cobardía y la dejación de funciones ante un acto de sedición, deberían ser las principales razones para que la oposición en el Congreso le interpusiera una moción de censura, además de instar al fiscal general del Estado a su procesamiento —concluye.
—Rivera ha dicho que “quiere agotar la legislatura salvo en el caso de que imputen al presidente o hubiese que disolver la cámara por motivos extraordinarios” —añade Juan.
—Pues si el intento flagrante de secesión y la dejación del gobierno no son motivos extraordinarios ¡Qué lo son! —exclama Luis—. Rivera debería ser quién exija a Rajoy que actúe contra los sediciosos y defienda la integridad de España. Estoy bastante seguro que es una de las principales razones por las que le votaron. Debe entender que es el principal problema al que se enfrenta España.
—Lo cierto y verdad es que nuestro país está haciendo el más espantoso de los ridículos ante la comunidad internacional. No tenemos credibilidad. Si nuestro gobierno no sabe, o no quiere, manejar sus propios asuntos internos ¿Cómo nos van a otorgar puestos de responsabilidad en los organismos internacionales? El último referente, fue Rato en el FMI, y acordaos que lo echaron a patadas. Yo también me doy mus —sentencia Juan mientras saca la lengua lateral para marcar a Luis tres ases.
—Antonio. Tú decides —señala Luis.
—Antes debo decir, mi querido Luis, que estoy totalmente de acuerdo contigo. Rajoy debería ser procesado, al igual que los sediciosos que llevan meses, sino años, acumulando medios materiales y personas para declarar la independencia de Cataluña en un más que evidente delito de sedición. Según los artículos 544 y siguientes del Código Penal, el delito de sedición, aunque no se consume tiene penas de cárcel de 8 a 10 años, y de 10 a 15 si fueran personas constituidas en Autoridad. Según la jurisprudencia del Tribunal Supremo, para que el delito esté consumado, no es necesario que haya logrado los fines propuestos, porque es un delito de tendencia y de mera actividad. “La mera provocación, conspiración o proposición para la sedición es ya un delito” (Art. 548). Rajoy y su gobierno han permitido que se consume el delito, es decir, no han hecho nada para impedir la sedición de Cataluña, aunque no haya sido consumada.
—¿Qué te parece la invitación que ha hecho la vicepresidenta, para que vayan al Congreso a defender su proyecto independentista? —pregunta Pedro.
—He quedado estupefacto ante la insolencia delictiva de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría al invitar a Puigdemont a proponer en el parlamento español su ultimátum de, o bien obtener autorización para realizar un referéndum vinculante, o bien declarar la independencia unilateralmente, para lo que ya han diseñado un plan de acción. Jamás en la historia de los pueblos civilizados un vicepresidente del gobierno, ha cometido un delito tan grave como flagrante. Sáenz de Santamaría ha vulnerado de plano el Art. 548 del Código Penal al erigirse en promotora de la conspiración y la proposición para la sedición, algo por lo que debería ser cesada de sus cargos de inmediato, detenida y procesada. Esto, es un delito infraganti que debe impedirlo cualquier Autoridad, particularmente jueces y fiscales.
—Vaya, Antonio. Parecen argumentos muy contundentes. Sin embargo, la prensa habla de que ya hubo un precedente cuando Ibarretxe acudió al Congreso a presentar un proyecto similar —apunta Juan.
—El caso actual nada tiene que ver con el Plan Ibarretxe, que una vez aprobado en el Parlamento Vasco (por 36 votos frente a 34), dicho parlamento decidió enviarlo al Parlamento de España para su estudio y aprobación, donde fue rechazado por una abrumadora mayoría (303 votos contra 47) y del Plan Ibarreche nada más se supo. Hoy Puigdemont y su banda de sediciosos, crecidos ante la cobardía y la traición de Rajoy, pretenden un ultimátum como si tuvieran fuerza para hacerlo real —responde Antonio.
—¿Qué opinas de la aplicación del famoso artículo 155 de la Constitución? ¿Es el momento de proceder a su aplicación para suspender a la autonomía? —pregunta Luis.
—El artículo 155 de la Constitución no sirve para nada. Es un despropósito, y en ningún caso permite la suspensión de la autonomía ni la de sus autoridades. Como jurista que soy, y tras analizar su contenido, lo único que puede hacer el gobierno, tras perder el tiempo en requerimientos y consultas estériles en el Senado, es dar instrucciones y aplicar medidas para obligar a cumplir sus obligaciones a los que no las quieren ni van a cumplir. ¿Cómo obligas a Puigdemont a cumplir sus obligaciones? De ninguna manera. El artículo no establece qué hacer en el caso de que se nieguen. Es decir, no describe cómo actuar. Por ejemplo, que el gobierno central tome el control de las instituciones y deje a las autoridades de la comunidad en suspensión de sus obligaciones hasta la resolución del problema —explica Antonio.
—Es cierto—asiente Luis—. Entonces. ¿Hay algún instrumento en nuestro ordenamiento jurídico que permita abordar este grave problema?
—El único instrumento que permite la suspensión y la toma de control de la autonomía para restablecer el orden constitucional es el artículo 116, que otorga al gobierno, previo consentimiento del Congreso, declarar el estado de excepción. El problema estaría resuelto en cuestión de unas pocas semanas. La ley que lo regula dice: “Cuando el libre ejercicio de los derechos y libertades de los ciudadanos, el normal funcionamiento de las instituciones democráticas, el de los servicios públicos esenciales para la comunidad, o cualquier otro aspecto del orden público, resulten tan gravemente alterados que el ejercicio de las potestades ordinarias fuera insuficiente para restablecerlo y mantenerlo, el Gobierno, de acuerdo con el apartado 3 del art. 116 de la Constitución, podrá solicitar del Congreso de los Diputados autorización para declarar el estado de excepción”. A los anteriores efectos, el Gobierno remitirá al Congreso de los Diputados una solicitud de autorización que deberá contener los siguientes extremos: a) Determinación de los efectos del estado de excepción, con mención expresa de los derechos cuya suspensión se solicita, que no podrán ser otros que los enumerados en el apartado 1 del art. 55 de la Constitución. b) Relación de las medidas a adoptar referidas a los derechos cuya suspensión específicamente se solicita. c) Ámbito territorial del estado de excepción, así como duración del mismo, que no podrá exceder de treinta días.
—Muchas gracias por el certero análisis Antonio. Eso sí es ejercer política. Esperamos que el gobierno tome buena nota, y que los partidos que defienden la integridad de España, como Ciudadanos, le obliguen inmediatamente a hacerlo. Por cierto, ¿tú también te das mus, Antonio?—añade Luis.
—No hay mus. Órdago al independentismo, y a grande —culmina Antonio.
13 pensamientos sobre “La cartita de Rajoy a Puigdemont, ante el futuro [que les/nos espera]”	Rosa dijo:	26/05/2017 en 02:09	Efectivamente, coincidimos, la Ley 36/2015, de 28 de septiembre, de Seguridad Nacional puede estar al caer…
Pero el mayor error de PP/PSOE ha sido regalarles soberbia a estos golpistas durante décadas, permitirles que educaran a la ciudadanía contra España y no hacerles cumplir la ley.
Y eso ha complicado, incrementado, enormemente el coste de la vuelta al constitucionalismo.
En todo caso, más vale tarde que nunca.
Ricardo dijo:	26/05/2017 en 02:24	Para que se hagan vds una idea de la bajura técnica que anida en la Presidencia fíjense en los detalles del escrito colgado por la propia Presidencia del Gobierno de España y que está aquí en pdf:
1) No está registrada ni siquiera por la Secretaría del Presidente; es decir, se remite como una carta personal.
2) No está encabezada por el escudo de España, preceptivo en todo escrito oficial.
3) No está sellada.
Esto es el todo vale… cuando, recuerden, Mariano ha sido Ministro de Administraciones Públicas de 1996 a 1999!
♪♪ Como no te puedo querer, Mariano…♫♫
Fulano de Mileto dijo:	26/05/2017 en 08:12	Cada vez que Rajoy habla, escribe o calla, es sólo y exclusivamente para atornillar su sillón de la Moncloa. Él quiere que la Unidad de España la rompa Feijoo cuando llegue a la Moncloa. Que llegará.
Blas dijo:	26/05/2017 en 09:01	Repitiendo. El mito eterno retorno.
Niceto Alcalá- Zamora y Torres, Presidente de la Segunda República Española.
Alejandro Lerroux García, Presidente del Consejo de Ministros.
Barcelona, sábado, 6 de octubre del año de gracia de 1934. Festividad de san Bruno.
“Las fuerzas monárquicas y fascistas que de un tiempo a esta parte pretenden traicionar la República, han conseguido su objetivo y han asaltado el Poder.
Todas las fuerzas republicanas auténticas de España y sectores sociales avanzados, sin distinción ni excepción, se han levantado en armas contra la audaz tentativa fascista.
La proclamación de Companys, quien horas antes se había negado a dar armas a los sindicatos, no fue un acto secesionista, puesto que estuvo acompañada de la invitación a constituir en Barcelona un Gobierno republicano provisional. «Su actitud sólo puede explicarse por la voluntad de frenar una auténtica revolución social, poniéndose al frente de un pronunciamiento político que asumía su dirección y la desactivaba, y por la necesidad de evitar la pérdida de control por la ERC de los sindicatos, en especial el agrario, que constituía una de sus principales fuentes de votantes. La actuación se justifica también por la presión de los distintos grupos de la izquierda marxista e independentista a favor de una defensa radical de los acuerdos del Parlament».
El director de La Vanguardia: Es algo formidable. Mientras escucho me parece que estuviera soñando. Eso es, ni más ni menos, una declaración de guerra. ¡Y una declaración de guerra —que equivale a jugárselo todo, osadamente, temerariamente— en el preciso instante en que Cataluña, tras siglos de sumisión, había logrado sin riesgo alguno, gracias a la República y a la Autonomía, una posición incomparable dentro de España, hasta erigirse en su verdadero árbitro, hasta el punto de poder jugar con sus gobiernos como le daba la gana! En estas circunstancias, la Generalidad declara la guerra, esto es, fuerza a la violencia al Gobierno de Madrid, cuando jamás el Gobierno de Madrid se habría atrevido a hacer lo mismo con ella.
El general Batet, a pesar de tener órdenes estrictas de atacar por parte del ministro de la Guerra, y a sabiendas de que tenía la situación completamente controlada, dejó pasar el tiempo esperando reducir a los rebeldes. A las seis de la mañana, Companys comunicaba a Batet su rendición. Esa noche, Dencàs había huido.
Barcelona, domingo, 7 de octubre del año de gracia de 1934. Festividad de Ntra. Sra. del Rosario.
Sobre las siete de la mañana las tropas entraron en el Palacio de la Generalidad y detuvieron a Companys y a su gobierno y a los diputados Josep Tarradellas, Antoni Xirau, Joan Casanellas, Estanislau Ruiz, y al presidente del parlamento Joan Casanovas. Acto seguido detuvieron también en el Ayuntamiento al alcalde Carles Pi i Sunyer y a los concejales de ERC que le seguían. Los apresados fueron trasladados al buque Uruguay anclado en el puerto de Barcelona y reconvertido en prisión. Aquella mañana, las calles fueron quedando vacías de gente y todo fue volviendo a la normalidad. Incluso un representante de la CNT aconsejaba por la radio volver al trabajo, apostando por la organización obrera y la no colaboración con los partidos burgueses nacionalistas.
Pese a la gravedad de los hechos, se considera que el general Batet consiguió dominar la situación con el mínimo de destrucción y violencia, actitud que le valió ataques de ambos bandos: de la derecha y de algunos sectores militares por un lado (Batet sería fusilado durante la Guerra Civil por los franquistas) y de los insurrectos, por no ponerse a sus órdenes, por otro (por su participación en el sofocamiento de la insurrección obtuvo la Cruz Laureada de San Fernando).
Recordando, insistiendo.
rev prensa dijo:	26/05/2017 en 14:36	Puigdemont, escucha de una vez: No es no
Cataluña declarará inmediatamente la independencia si no puede celebrar el referéndum que reclama. Así se refleja en la famosa “ley de ruptura”, esa que tiene preparada, y bien escondida, la Generalitat para activar por sus pistolas la secesión.
Por activa y por pasiva, el presidente del Gobierno, y con él los principales partidos, le están diciendo que no. Que en este caso concreto sí se va a cumplir el famoso “No es no”.
-Más críticas aún reciben las maniobras de la Generalitat para aprobar, de urgencia y sin debate parlamentario, esa “ley de ruptura”: la rechazan el 67% de los catalanes, y solo la apoyan un 18%.
http://www.elconfidencialdigital.com/blogs/confidencialmente/Puigdemont-escucha-vez_7_2935576414.html
Luna dijo:	26/05/2017 en 19:54	Rajoy a lo tonto a lo tonto está dejando hacer. Osea, está cometiendo un delito: el de dejación de funciones. Habría que denunciarlo ya.
Ñañerías dijo:	26/05/2017 en 20:02	President, ¿qué parte del no no entiende?
Kaskando dijo:	26/05/2017 en 20:07	Los secesionistas catalanes siempre han jugado al enfrentamiento con España. Y siempre han perdido por burros e ignorantes. No saben que enfrentarse al estado, saltandose a la torera las leyes de todos y con medios ridículos siendo, además, minoría, es el suicidio. ¡Que le vamos a hacer!
XXL dijo:	26/05/2017 en 20:08	Kaskando, y para más inri, contra los intereses de Francia, Europa y EEUU
rev prensa dijo:	26/05/2017 en 20:15	Pluralismo y plurinacionalidad
http://paralalibertad.org/pluralismo-y-plurinacionalidad/
rev prensa dijo:	26/05/2017 en 20:16	La caída del castillo de naipes
ABC 26/05/17
· Los tribunales han marcado a Más y a las pubillas y ahora para ERC lo urgente es no correr
PUIGDEMONT: «Yo me iré de aquí y no voy a tardar mucho, pero me llevo por delante a Junqueras». Frase que resume el divorcio cainíta que asola el paraíso independentista. La caída anunciada del castillo de naipes. El gordito feliz no sabe cómo decirle al resto que la cosa no va bien y que el sistema apropiado no es el que están desarrollando. Él, que es el más indepe de todos, diciendo aquello que tanto se pronuncia en la Cataluña de hogaño: No Anem Bé, no vamos bien.
Todos los Junqueras que aspiran a algo, esencialmente a la mayoría en unas elecciones a la Generalidad, procuran quitarse de encima cualquier asunción y desarrollo de decisiones delictivas. Hasta ahora va a parecer que Junqueras pasaba por ahí y que, en realidad, él no quería. Díganle que firme los decretos y que asuma las decisiones: verán como siempre hay alguien que le está llamando y que vuelve en un momento. Para asumir todas las culpas ya está la pobre tonta de Carmen Forcadell, que juega a la heroína y va a acabar como la boba que se lleva todas las tortas.
Muy bien, y usted me dice: es que han confeccionado una ley que desconecta en un minuto Cataluña del resto y asumen jueces y policías y dictan decretos y retiran pasaportes y cierran periódicos y tal y tal. Ya. ¿Usted no se creerá que eso sirve para algo no? ¿de veras cree que el día 7, un día después de que el 6, por poner un ejemplo, se proclame el engendro legal, va a dejar de funcionar el Estado? Algunos creen que el día 7 la señora Báñez no va a tramitar las pensiones, las obras del corredor mediterráneo van a acabar bruscamente en los límites de la región, el Ave no va a salir de Zaragoza o Montoro va a dejar de pagarles la deuda a toda esta cuadrilla de cuentistas. ¿De veras creen que los funcionarios en Cataluña van a correr en masa a quemar su pasaporte español suplicando les entreguen la nueva documentación del paraíso catalán? ¿Hay alguien en su sano juicio que crea que el día 7 llamarán los ministros de la UE a preguntarle a Puigdemont a dónde le envían el embajador y los canapés y las cartas credenciales? Desengáñense lo más fervorosos: esa ley no sirve absolutamente para nada. Quizá solo para calmarle los ardores a los de la axila y la sandalia, pero para poco más. Y ese convencimiento quema las relaciones entre unos y otros. Los pobres del PdeCat, o como coño se llame el cadáver insepulto de Convergencia, detestan a los de Esquerra, creen que les están haciendo la envolvente y saben –eso lo saben– que en unas elecciones pasan a negro: en todo tienen razón. Los tribunales han marcado a Más y a las pubillas y ahora para ERC lo urgente es no correr.
Por demás: el referéndum. Me da la impresión de que el gobierno barrunta algo para impedirlo y no necesariamente es poner un guardia en la puerta de los colegios electorales impidiendo la entrada a los portadores de papeleta liberadora. Eso es regalar una fotografía. Tiene que haber otra solución para impedirlo en la práctica (les brindo una idea: ¿quién va a fabricar las urnas?. Digo yo que se pondrá al teléfono). Todo disparate tiene su antídoto racional, sólo que hay que buscarlo y sé que no es sencillo, pero en la órbita gubernamental hay mucha gente contratada con dos dedos de frente. Pónganse a pensar.
http://paralalibertad.org/la-caida-del-castillo-de-naipes/
Al tanto dijo:	26/05/2017 en 20:17	Los separatistas son tan burros que aún no se han planteado que el día después de la secesión, estarían fuera de Europa, en banca super rota -que ya lo están- sin crédito alguno y teniendo que pedir como mínimo 150.000.000.000 euros para pagar a España los débitos y empezar a poder pagar a sus funcionarios y pensionistas, sin contar el pago proteccionista militar de Francia si estuviese interesada en eso, que lo dudo. Vamos, una locura imposible de afrontar. Y bajando en picado.
rev prensa dijo:	26/05/2017 en 20:19	El Golpe de cada día
http://paralalibertad.org/el-golpe-de-cada-dia/

References: artículo 155
 artículo 116

Artículo 3

Artículo 24
 artículo 116
 artículo 408
 artículo 155
 artículo 155
 resolución 
 artículo 116