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Timestamp: 2015-07-30 14:07:14+00:00

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En ASEM Prevención realizamos todo tipo de informes que tengan relación con la prevención de riesgos laborales. A continuación se indica un listado no exhaustivo de los diferentes informes que podemos realizar.
Es un proceso sistemático, practicado por auditores de conformidad con normas y procedimientos técnicos establecidos, consistente en obtener y evaluar objetivamente las evidencias sobre lo indicado en la documentación del Sistema de Gestión, con el fin de determinar el grado de correspondencia entre esa documentación y lo que realmente se realiza y existe en la empresa.
Las auditorias internas deben:
Ser periódicas.
La auditoría ha de verse como una herramienta más de gestión, no sólo como una exigencia legal.
Las auditorías de prevención de riesgos laborales han de valorarse en clave positiva como un valor añadido más, que aportan las empresas en la línea de las políticas de Responsabilidad Social Corporativa e integrada con las auditorías de calidad y medio ambiente.
Entre otros beneficios de una auditoría se pueden destacar:
Sistema de gestión optimizado.
Integración de la mejora continua dentro de la gestión de empresa.
Empresa preparada ante cualquier imprevisto, como por ejemplo una auditoría de un cliente.
Optimización de la eficiencia y eficacia de los procesos.
Disminución de los costes directos e indirectas.
Auditoría previa a la contratación de un SPA
Auditoría previa a la contratación de un servicio de prevención ajeno: se trata de valorar el estado actual de la empresa antes de la contratación de un SPA para ver qué tipo de acciones sería necesario llevar a cabo y saber el cumplimiento (en %) de la Ley de prevención de riesgos laborales.
Auditoría previa OHSAS 18001
Es una auditoria previa a la certificación y/o renovación de la especificación técnica OHSAS 18001.
Las empresas la pueden realizar de forma interna o pueden externalizar este servicio (opción recomendada para poder tener una visión objetiva, novedosa y no viciada del Sistema de Gestión de Prevención de Riesgos Laborales en la empresa).
ASEM Prevención pone a disposición de las empresas una amplia red de auditores en Prevención de Riesgos Laborales para poder acometer la realización de auditorias internas desde un punto de vista objetivo, con carácter multidisciplinar (teniendo en cuenta la seguridad, higiene, ergonomía, psicosociología y la vigilancia de la salud) y buscando siempre las no conformidades del Sistema de Gestión examinado, proponiendo acciones de mejora tendentes a la consecución de un eficaz y eficiente Sistema de Gestión de Prevención de Riesgos Laborales que cumpla con todos los requisitos legales y reglamentarios.
Auditoría interna previa reglamentaria
Se realiza previa a la auditoria reglamentaria a la cual están sometidos numerosas empresas con relación al número de trabajadores, al sector de actividad y a la modalidad preventiva elegida (empresas de más de 250 ó 500 trabajadores según el sector de la empresa).
ASEM Prevención realiza informes técnicos periciales en el ámbito de la prevención de riesgos laborales (periciales de accidentes, daños a trabajadores, informes higiénicos, equipos de trabajo y periciales de parte). Estos informes en caso de ser necesario serán explicados y defendidos por parte de sus autores durante la celebración de los juicios, vistas, o en dónde sean requeridos.
Debido a la judicialización que se está llevando a cabo de ciertos aspectos de la Prevención de Riesgos Laborales, tales como los accidentes de trabajo, sanciones y recargos de prestaciones, se plantea la necesidad de tener personal experto en materia de Prevención de Riesgos Laborales que sea capaz de elaborar informes o dictámenes sobre hechos puntuales (accidentes, mediciones y valoraciones).
El Perito Judicial es un Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales especializado en una, varias o todas las especialidades descritas en el RD 39/1997 de los Servicios de Prevención, y que posee una calificación en razón de sus conocimientos y experiencia.
La labor principal del Perito Judicial es la realización de informes o dictámenes en materia de PRL. Estos informes o dictámenes realizados se deberán defender posteriormente en la celebración del juicio.
ASEM Prevención también puede elaborar Profesiogramas que son demandados por la Seguridad Social para la tramitación de algunas incapacidades.
Informes del área de seguridad en el trabajo
Existen determinados trabajos o tareas que requieren de la utilización de equipos de protección individual, por parte de los trabajadores, para protegerse de aquellos riesgos que no se pueden eliminar.
¿Qué obligaciones tiene la empresa respecto a los EPIs?
El RD 773/1997 regula las disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la utilización por los trabajadores de equipos de protección individual.
Realizando informes de "Selección de Equipos de Protección Individual" en los que se detallen los EPIs necesarios y sus características por puesto de trabajo, además de los riesgos que requieren la utilización de dichos EPIs.
Informes ATEX (protección contra explosiones)
Una atmósfera explosiva (ATEX) es una mezcla de gas, vapor, niebla o polvo combustible con el aire que en caso de inflamarse, debido a la presencia de un foco de ignición, lo hace en todo su volumen y en un breve periodo de tiempo, produciendo una explosión o deflagración que puede causar importantes daños humanos y cuantiosos daños materiales. Este riesgo puede presentarse en la industria química, alimentaria, metalúrgica y de la madera.
Identificación y clasificación de zonas donde pueda generarse una atmósfera explosiva.
Identificación de focos de ignición
Propuesta de medidas preventivas a aplicar para eliminar o reducir dicho riesgo
Almacenamientos de productos químicos (almacenamientos de productos inflamables y de productos corrosivos).
Aparatos a presión (calderas e instalaciones de aire comprimido).
Instalaciones eléctricas de alta tensión (centros de transformación y otros).
Instalaciones contra incendios (extintores y bocas de incendio equipadas).
Instalaciones receptoras de gases licuados del petróleo (hornos de gas y otros).
Instalaciones petrolíferas (suministro de carburantes a carretillas elevadoras o máquinas).
Instalaciones térmicas en edificios (calefacción centralizada).
Instalaciones frigoríficas (cámaras frigoríficas y congeladoras).
No cabe duda que en prevención de riesgos laborales, al igual que en otros campos de nuestra actividad profesional, no sólo importa lo que hagamos, sino que es fundamental el cómo lo hacemos. Las instrucciones de trabajo son fundamentales en tareas críticas, por la gravedad de las posibles consecuencias no deseadas. Resulta evidente la conveniencia de la integración de procedimientos de trabajo seguro en unas adecuadas instrucciones de trabajo.
Con el objetivo de establecer protocolos y estandarizar los procedimientos de trabajo seguro a seguir en prevención de riesgos laborales, ASEM Prevención podrá realizar instrucciones de trabajo específicas de puestos, tareas y utilización de máquinas.
ASEM Prevención pone a disposición de las empresas una amplia red de especialistas en Prevención de Riesgos Laborales para poder acometer la investigación de accidentes de trabajo, incidentes o enfermedades profesionales.
Las investigaciones se realizan desde un punto de vista objetivo, con carácter multidisciplinar (teniendo en cuenta la seguridad, higiene, ergonomía, psicosociología y la vigilancia de la salud), buscando siempre las causas origen de la aparición del accidente y proponiendo actuaciones (tareas a realizar que eviten su repetición).
La finalidad de la investigación de accidentes de trabajo es descubrir todos los factores que intervienen en los "accidentes", buscando causas y no culpables. El objetivo de la investigación debe ser neutralizar el riesgo desde su fuente u origen, evitando asumir sus consecuencias como inevitables.
Dentro de los riesgos a los que puede estar expuesto un trabajador en su trabajo está el riesgo originado por la energía eléctrica, siendo un riesgo no muy frecuente pero sí de consecuencias o daños importantes en caso de accidente. Por otro lado, a dicho riesgo están expuestos tanto los trabajadores con conocimientos eléctricos y que realizan tareas de mantenimiento, montaje y reparación en instalaciones eléctricas, como cualquier usuario de la electricidad ya sea al poner en marcha una máquina o al accionar un interruptor.
Es por esto que se hace necesario disponer de unas instalaciones eléctricas correctamente dimensionadas, con los sistemas de protección eléctrica necesarios y en las que el personal debe disponer de la información y formación adecuada en seguridad en instalaciones eléctricas, acorde al tipo de trabajo que realice.
Si bien dentro de la evaluación de riesgos puede estar incluido el riesgo de contactos eléctricos, si necesitamos disponer de mayor información en cuanto al estado de las instalaciones eléctricas, o si los procedimientos de trabajo seguidos al realizar determinados trabajos de tipo eléctrico son adecuados desde el punto de vista de la seguridad eléctrica, aún estando los trabajadores correctamente formados en relación al trabajo desempeñado, se hace necesario realizar una evaluación específica de seguridad.
Las actividades que puede realizar ASEM Prevención dentro de la seguridad en instalaciones eléctricas son las siguientes:
Informes específicos: realización de informes específicos de instalaciones eléctricas (BT, MT ó AT), donde se detalle el estado de seguridad eléctrica de las instalaciones y las modificaciones a realizar para cumplir la normativa de aplicación vigente. Dentro de este análisis se comprobarían: protecciones contra contactos directos e indirectos, características y estado de las tomas de tierra, interruptores diferenciales, señalización y EPIs utilizados en los trabajos con riesgos eléctricos.
Procedimientos: realización de procedimientos de trabajos eléctricos específicos, con el objeto de que los trabajos se realicen según lo establecido en el RD 614 sobre disposiciones mínimas para la protección de la salud y seguridad de los trabajadores frente al riesgo eléctrico. Dentro de dichos trabajos pueden estar: trabajos sin tensión, trabajos en tensión y trabajos en proximidad.
Evaluación de la protección contra descargas eléctricas: medición de los parámetros necesarios para asegurar el correcto estado de las protecciones eléctricas (resistencia de la toma de tierra, tiempo de disparo del interruptor diferencial y tensión máxima de contacto).
Las mediciones se efectúan de acuerdo con lo establecido en el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión.
Comprobación cumplimiento normativa específica seguridad industrial: comprobación de que las instalaciones eléctricas de la empresa cumplen con las obligaciones de la legislación electrotécnica (REBT ó REAT).
Formación: además de la formación de riesgos específicos que impartimos a los trabajadores incluyendo dentro del temario la seguridad en instalaciones eléctricas, realizamos cursos de formación más específica y completa para trabajadores autorizados y trabajadores cualificados (según Real Decreto 614/2001 sobre disposiciones mínimas para la protección de la salud y seguridad de los trabajadores frente al riesgo eléctrico).
En muchos trabajos o tareas es necesario el uso o la manipulación de sustancias químicas, muchas de ellas agresivas o nocivas para el ser humano, lo que hace necesario tener presente una serie de medidas y precauciones en el mencionado uso.
Es fundamental que el trabajador esté informado de los riesgos, medidas a adoptar y de los equipos de protección a utilizar antes de manipular una sustancia química.
¿Qué obligaciones tiene la empresa respecto a las sustancias químicas?
La normativa sobre comercialización de productos químicos peligrosos (RD 363/95 y 1078/93, además de sus sucesivas adaptaciones al progreso técnico y modificaciones) obliga al productor o proveedor de un producto químico peligroso (y en determinados casos aunque el producto no tenga esta calificación, de acuerdo con lo establecido en la Directiva 2001/58/CE) a suministrar la siguiente información:
Por otro lado, dentro de la obligación de informar y formar a los trabajadores, se contempla inexorablemente de todo lo relacionado con las sustancias químicas que se utilicen, disponiendo de esta información en la propia FDS.
Dado que la procedencia de las fichas de seguridad de los productos que se utilizan en la empresa es diversa, la mayoría de las veces está en diferentes idiomas y es difícil de asimilar, a partir de la información obtenida en ellas, ASEM Prevención realiza un informe de sustancias y preparados químicos utilizados en el trabajo, donde se refleja la información más relevante de estas sustancias para que los trabajadores que las manipulen puedan estar informados.
La información que se incluye en este informe es:
Frases H (Indicaciones relativas a los riesgos específicos ) y P (Indicaciones relativas a los consejos de prudencia).
Denominación del/de los peligro/s así como su señalización.
Medidas preventivas en caso de derrame o vertido accidental.
Medidas preventivas en caso de incendio.
Medidas preventivas en caso de contacto accidental con la piel, los ojos, por inhalación o por ingestión.
Medidas preventivas durante la manipulación del mismo.
Equipo de protección individual a utilizar.
La elaboración no exime al empresario de facilitar el acceso al contenido integro de las fichas de seguridad de los productos por parte de los trabajadores.
Informes del área de higiene industrial
Una atmósfera explosiva es una mezcla de gas o vapor inflamable con el aire que en caso de inflamarse, debido a la presencia de un foco de ignición, lo hace en todo su volumen y en un breve periodo de tiempo, produciendo una explosión o deflagración que puede causar importantes daños humanos y cuantiosos daños materiales. En el desarrollo de la actividad laboral se realizan muchas actuaciones que en condiciones normales no suponen un riesgo importante (trabajos de soldadura y mecanizado), pero que si se desarrollan en lugares donde pueda existir una atmósfera explosiva pueden ocasionar daños muy importantes.
Es necesario, por tanto, en cualquier actividad profesional, proceder a la identificación de aquellas zonas donde se pueda haber formado una atmósfera explosiva y determinar el nivel de concentración del agente explosivo en el aire antes de proceder a realizar los trabajos.
El RD 681/2003 constituye la base legal para garantizar la protección de la seguridad y salud de los trabajadores expuestos a atmósferas explosivas.
Antes de iniciar los trabajos se debe realizar una medición de la concentración del gas o vapor inflamable en aire, de tal forma que ésta se encuentre por debajo del límite inferior de inflamabilidad (LIE) para esa sustancia. Este control inicial, puede prolongarse durante todo el desarrollo de la tarea para asegurar que en ningún momento se supera este límite.
En ASEM Prevención disponemos de detectores de gases portátiles, como OLDMAN MX200, que permiten detectar atmósferas explosivas y medir los niveles de concentración de los gases explosivos, disponiendo de dispositivos de aviso cuando esta se aproxima al límite inferior de inflamabilidad.
Una atmósfera pobre en oxígeno es un ambiente de trabajo donde la concentración de oxígeno se encuentra por debajo del habitual (16 % en aire), de tal forma que la realización de trabajos en estas condiciones puede suponer un riesgo para el trabajador ocasionando accidentes por asfixia. Estas atmósferas enrarecidas pueden suponer, además, la presencia de gases nocivos o tóxicos como el monóxido de carbono o el dióxido de carbono en determinadas concentraciones.
Estas situaciones pueden darse en diferentes actividades laborales, como podrían ser trabajos en espacios confinados.
Es necesario en cualquier actividad profesional donde puedan darse estas situaciones, proceder a la identificación de aquellas zonas donde se pueda haber una atmósfera enrarecida pobre en oxígeno y determinar el nivel de concentración oxígeno o la presencia de gases tóxicos en el aire antes de proceder a realizar los trabajos.
Antes de iniciar los trabajos se debe realizar una medición de la concentración oxígeno en aire, de tal forma que ésta se encuentre en los valores habituales. Además, se puede proceder a al medición de gases tóxicos (dióxido de carbono, monóxido de carbono y sulfhídrico) si existen sospechas sobre que puedan estar presentes. Este control inicial puede prolongarse durante todo el desarrollo de la tarea para asegurar que en ningún momento se entra en una situación de riesgo.
En ASEM Prevención disponemos de detectores de gases portátiles, como OLDMAN MX200, que permiten detectar el nivel de concentración de oxígeno en aire y niveles de concentración de gases tóxicos como dióxido de carbono, monóxido de carbono, sulfhídrico y dióxido de azufre, disponiendo de dispositivos de aviso cuando la concentración de oxígeno se encuentra por debajo de la aceptable.
Un campo eléctrico se genera por la existencia de una diferencia de potencial entre dos conductores. Cuanto mayor es el voltaje mayor es la intensidad del campo eléctrico. Un campo magnético se genera por la existencia de una corriente eléctrica. La electricidad que surge de cualquier toma de corriente, estaciones transformadoras, líneas eléctricas de baja, media y alta tensión llevan asociados campos electromagnéticos de frecuencia baja. Además, diversos tipos de ondas de radio de frecuencia más alta se utilizan para transmitir información, ya sea por medio de antenas de televisión, estaciones de radio o estaciones base de telefonía móvil y zonas wi-fi. Todos estos elementos pueden estar presentes en los lugares de trabajo.
Porque así lo indican el RD 1066/2001, de 28 de septiembre, por el que se aprueba el Reglamento que establece condiciones de protección del dominio público radioeléctrico, restricciones a las emisiones radioeléctricas y medidas de protección sanitaria frente a emisiones radioeléctricas, y la Directiva 2004/40/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 29 de abril de 2004 sobre las disposiciones mínimas de seguridad y de salud relativas a la exposición de los trabajadores a los riesgos derivados de los agentes físicos (campos electromagnéticos).
A partir de los resultados obtenidos en ASEM Prevención se proponen diferentes medidas correctoras para eliminar o minimizar el riesgo, que incluyen medidas de carácter organizativo (rotación y reducción de la exposición), técnico (sistemas de apantallamiento).
En el ámbito de la Prevención de Riesgos Laborales los agentes biológicos se clasifican, con relación al riesgo de infección, en cuatro grupos que contemplan desde los agentes que habitualmente no están asociados con enfermedades en el hombre, hasta los que probablemente causan una enfermedad grave o letal en el hombre.
En cumplimiento del RD 664/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo, de las obligaciones establecidas en el artículo 16 de la Ley 31/1995, y de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 2 del Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención: "identificados uno o más riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo, se procederá para aquellos que no hayan podido evitarse, a evaluar los mismos, determinando la naturaleza, el grado y duración de la exposición de los trabajadores".
En función de los resultados de la evaluación se establecerá la necesidad de aplicación de medidas para evitar dicha exposición, o de reducir el riesgo de exposición al nivel más bajo posible.
La metodología de la evaluación de la exposición a agentes biológicos requiere de un diseño específico para cada situación de trabajo. Cada metodología por tanto, no será por lo general extrapolable a otras situaciones de trabajo en las que pueda existir exposición a agentes biológicos por similares que éstos sean. Es por este motivo que la metodología de la exposición a agentes biológicos necesita de un trabajo previo de análisis en el que, partiendo de la máxima información disponible sobre la actividad laboral en estudio, se puedan definir las herramientas que se van a utilizar para evitar o limitar la exposición. Estas herramientas serán las siguientes:
Planificación de la medición.
A partir de los resultados obtenidos en ASEM Prevención se proponen diferentes medidas correctoras para eliminar o minimizar el riesgo, que incluyen medidas de carácter organizativo (rotación y reducción de la carga de trabajo), o técnico (sistemas de ventilación, refrigeración y aislamientos térmicos o protecciones radiantes) y centradas en el trabajador (aclimatación y reconocimientos médicos específicos).
Se considera fibra a toda aquella partícula que sea mayor que 5 micras de longitud, con un diámetro de sección transversal menor de 3 micras y una relación longitud diámetro mayor de 3.
Las fibras que cumplen estos requisitos son capaces de llegar hasta los alvéolos pulmonares y consecuentemente producir lesiones y enfermedades en el organismo, que dependerán de la morfología de la fibra y de su composición química. Existen diferentes tipos de fibras, diferenciando entre fibras naturales (amianto, algodón, lino, seda, lana, pelo) y artificiales (ésteres de celulosa, fibra de vidrio, lanas, rocas, poliamidas, poliésteres, fibras de carbono).
Según el RD 374/2001, de 6 de abril, sobre la protección de la salud y seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo, el empresario deberá determinar si existen agentes químicos peligrosos en el lugar de trabajo. Si así fuera, se deberán evaluar los riesgos para la salud y seguridad de los trabajadores originados por dichos agentes. Esta evaluación deberá incluir la medición de las concentraciones del agente en el aire en la zona de respiración del trabajador.
Identificación de los puestos de trabajo donde pueden estar presentes fibras como contaminante, ya sea por que se genera en las tareas realizadas o por otra causa.
Definición de la estrategia de medición para determinar el número de muestras a tomar y los parámetros del muestreo (volúmenes de aire a captar, caudales de aspiración y tiempos de muestreo).
Medición del nivel de concentración mediante la utilización de los equipos necesarios (bombas de aspiración aire, filtros captadores).
A partir de los resultados obtenidos en ASEM Prevención se proponen diferentes medidas correctoras para eliminar o minimizar el riesgo, que incluyen medidas de carácter organizativo (rotación y reducción de la carga de trabajo), técnico (sistemas de ventilación y sistemas de extracción localizada) y centradas en el trabajador (utilización de equipos de protección individual como mascarillas respiratorias).
Filtros para la retención de las fibras (Ejemplo: de cloruro de polivinilo (PVC) o ésteres de celulosa (EDC), y los correspondientes soportes y ciclones. Se colocan a la altura de las vías respiratorias del trabajador.
Podríamos definir un gas como una sustancia que a temperatura y presión ambientales normales (25°C y 760 mmHg) se encuentra en estado gaseoso. Por ejemplo, monóxido de carbono, dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno, cloro y sus derivados, amoniaco y cianuros.
Un vapor es la fase gaseosa de una sustancia que en condiciones normales se encuentra en estado sólido o líquido. Por ejemplo disolventes como hidrocarburos, alcoholes, glicoles, ésteres, cetonas y aldehídos.
La inhalación continuada de gases y vapores puede tener un efecto negativo sobre la salud o bien producir un accidente por intoxicación aguda. Estos efectos dependerán del tipo de sustancia y de la concentración a la que se encuentre en el ambiente.
Se utilizan en muchas actividades: industria química, metalúrgica, construcción, industria de la madera y talleres de automoción.
Definición de la estrategia de medición para determinar el número de muestras a tomar y los parámetros del muestreo (tipo de soporte, volúmenes de aire a captar, caudales de aspiración y tiempos de muestreo).
Medición del nivel de concentración mediante la utilización de los equipos necesarios (bombas de aspiración aire, filtros captadores de polvo).
Comparación de los valores de concentración obtenidos con los valores límites ambientales (VLAs) correspondientes a cada sustancia.
A partir de los resultados obtenidos en ASEM Prevención se proponen diferentes medidas correctoras para eliminar o minimizar el riesgo, que incluyen medidas de carácter organizativo (rotación y reducción de la carga de trabajo), o técnico (sistemas de ventilación y sistemas de extracción localizada) y centradas en el trabajador (utilización de equipos de protección individual como mascarillas respiratorias).
En ASEM Prevención disponemos de los equipos necesarios para la realización de mediciones de gases y vapores:
Líneas de muestreo: actúan como nexo de unión entre la bomba de aspiración y los filtros que retienen el contaminante.
Filtros de retención adecuados a cada tipo de sustancia. Se colocan a la altura de las vías respiratorias del trabajador.
La mayor parte de la información que recibe una persona en su trabajo es de tipo visual. Es por esto que el desarrollo correcto del trabajo requiere una iluminación del puesto y del entorno suficiente para la tarea que se desempeña. Un nivel de iluminación insuficiente puede producir en el operario sensación de falta de confort, disminuir su productividad y lo que es más importante, puede impedir la apreciación de detalles fundamentales, lo que puede llegar a ocasionar accidentes. En cumplimiento del RD 486/97 de disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo se podrán efectuar mediciones de iluminación en la empresa. La medición se realizará por trabajador. En cada informe se plantearán unas medidas preventivas a realizar para intentar eliminar y/o disminuir los niveles de ruido medidos. Para la realización de los informes se utilizarán luxómetros debidamente calibrados.
Los metales y sus compuestos iónicos son contaminantes encontrados con frecuencia en los lugares de trabajo.
Los metales pesados son componentes naturales de la corteza de la tierra. Los metales pesados son peligrosos porque tienden a bioacumularse. La bioacumulación significa un aumento en la concentración de un producto químico en un organismo biológico en un cierto plazo, comparada a la concentración del producto químico en el ambiente.
Los metales se pueden encontrar en forma de polvo o humos y en el caso de compuestos iónicos solubles en forma de nieblas. El polvo es una suspensión en el aire de partículas de pequeño tamaño provenientes de disgregación mecánica, mientras el humo metálico es una suspensión en el aire de partículas sólidas esferoidales generadas en un proceso de condensación del estado gaseoso a partir de la evaporación o sublimación del metal, presentándose habitualmente en forma de óxidos debido a la interacción del vapor caliente con el aire. Un caso particular serían los humos de soldadura generados por el fuerte calentamiento de las sustancias presentes en el entorno del punto de soldadura u oxicorte
Definición de la estrategia de medición para determinar el número de muestras a tomar y los parámetros del muestreo (tipo de soporte o filtro, volúmenes de aire a captar, caudales de aspiración y tiempos de muestreo).
Filtros o soportes de captación del contaminante. Se colocan a la altura de las vías respiratorias del trabajador.
Podríamos definir una niebla como una suspensión en el aire de pequeñas gotas de líquido que se generan ya sea por condensación o por la desintegración de un líquido por atomización o ebullición. Su comportamiento físico es similar al de una partícula sólida. La inhalación continuada de nieblas puede tener efectos negativos sobre la salud, cuya gravedad dependerá del tamaño de la partícula y de su composición química. Se pueden generar nieblas en aquellas actividades dónde se realicen operaciones de mecanizado o corte con uso de aceites hidráulicos minerales o vegetales, aceites de corte semisintéticos, sintéticos o taladrinas, u operaciones de aplicación de estos productos.
El polvo podría definirse como una dispersión de partículas sólidas en el aire. La inhalación continuada de estas partículas por parte del trabajador puede producir resultados negativos sobre la salud cuyos efectos dependerán del tamaño de la partícula, de su forma física y su composición. Cuanto menor es el tamaño de la partícula más facilidad de penetración en el organismo.
Esto nos permite distinguir entre fracción inhalable, que sería la masa de partículas que puede ser inhalada a través de la boca y la nariz, y fracción respirable, que sería la masa de partículas que, debido a su pequeño tamaño, es capaz de penetrar hasta los alvéolos pulmonares y por tanto es más peligrosa.
La exposición a polvo puede producirse en diversas actividades laborales: trabajo de la madera, talleres metalúrgicos, industria de la cerámica, cementeras, canteras y minería.
En ASEM Prevención podemos evaluar tanto fracción inhalable como fracción respirable de polvo. La metodología de la evaluación consta de las siguientes etapas:
Identificación de los puestos de trabajo donde puede estar presente el polvo como contaminante, ya sea por que se genera en las tareas realizadas o por otra causa.
Líneas de muestreo: Actúan como nexo de unión entre la bomba de aspiración y los filtros que retiene el contaminante.
Filtros de cloruro de polivinilo (PVC) o de ésteres de celulosa (EDC) prepesados, y los correspondientes soportes, para la captación del polvo. Se colocan a la altura de las vías respiratorias del trabajador.
Ciclones para la determinación de fracción respirable.
Las radiaciones ópticas (ultravioletas UV, visibles e infrarrojas IR) son la parte del espectro electromagnético con longitudes de onda comprendidas entre los 100 nm y 1 mm. Están presentes en numerosos puestos de trabajo, aunque sólo las fuentes no protegidas de elevada intensidad pueden suponer un riesgo laboral. Las radiaciones ópticas artificiales se clasifican en radiaciones láser y radiaciones incoherentes (toda radiación óptica distinta de una radiación láser).
En cumplimiento del Real Decreto 486/2010, de 23 de abril, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a radiaciones ópticas artificiales y de las obligaciones establecidas en el artículo 16 de la Ley 31/1995, en el caso de que los trabajadores estén expuestos a fuentes artificiales de radiación óptica, el empresario deberá evaluar los niveles de radiación a que estén expuestos los trabajadores, de manera que puedan definirse y ponerse en práctica las medidas necesarias para reducir la exposición a los límites aplicables.
La metodología de evaluación consta de las siguientes etapas:
Identificación: esta etapa es de vital importancia porque las radiaciones ópticas están presentes en todos de puestos de trabajo, pero sólo bajo ciertas condiciones se consideran un riesgo que sea necesario evaluar.
Cumplimiento de normas técnicas: esta etapa se centra precisamente en aquellos puestos de trabajo que, por su complejidad, han sido ampliamente estudiados a lo largo del tiempo y disponen de normas que permiten controlar los riesgos específicos asociados a cada puesto.
Estudio preliminar: realización de una estimación de la exposición mediante recogida de información pormenorizada centrada especialmente en factores relacionados con la fuente, con el entorno del trabajo y con los asociados al trabajador. Se comparará con los valores límite y se implantarán medidas de control en el caso de exposición no aceptable.
Medición de la exposición: en el caso que los resultados del estudio preliminar no hayan sido concluyentes se realizará mediante radiómetro con diferentes detectores, según el tipo de radiación emitida y en comparación con los valores límite. Se implantarán medidas de control en el caso de exposición no aceptable.
ASEM Prevención dispone de un radiómetro SOLAR LIGHT MPA 2100 con detectores para:
Medición global de todo el espectro óptico.
Medición de parte del mismo.
Medición de rangos más estrechos del espectro.
Radiaciones UVB.
Radiaciones UVA.
La sílice, o dióxido de silicio (SiO2), es un componente básico de la tierra, arena, granito y otros muchos minerales que puede presentarse en forma cristalina o amorfa (no cristalina), tanto en depósitos sedimentarios naturales como en productos creados artificialmente. Asimismo, la sílice libre cristalina se puede presentar en forma de cuarzo, cristobalita o tridimita, siendo el cuarzo la forma más común de sílice cristalina, encontrándose en la mayoría de los distintos tipos de roca.
La silicosis es una enfermedad fibrótica de los pulmones causada por la inhalación, retención y reacción pulmonar a la sílice cristalina. A pesar de conocer la causa de este proceso, exposiciones respiratorias a polvos que contienen sílice, esta enfermedad pulmonar profesional grave y potencialmente mortal sigue siendo prevalente en todo el mundo.
La exposición a partículas de sílice cristalina de tamaño respirable (diámetro aerodinámico de 0,5 a 5 μm) se asocia a los trabajos de minería, canteras, perforación, construcción de túneles y limpieza mediante abrasión a chorro con materiales que contienen cuarzo (limpieza con arena), canteros y los trabajadores de cerámicas y fundiciones. También es destacable la exposición a sílice cristalina en la fabricación de tableros de aglomerados de cuarzo así como en elaboración de piezas de compactos de cuarzo en talleres de marmolería debido a la sustitución de granitos y mármoles por compactos de cuarzo con un contenido en cuarzo de entre el 70 y 95 % en peso.
Las vibraciones son el agente físico generado por una energía mecánica que, al transmitirse al cuerpo humano a través de estructuras sólidas, puede producir molestias e incluso efectos nocivos para la salud. En el ámbito de la prevención de riesgos laborales se consideran dos tipos de vibraciones mecánicas:
Las vibraciones transmitidas al sistema mano-brazo, es decir aquellas que transmiten su energía al cuerpo humano a través del sistema mano-brazo cuyo origen hay que buscar, por regla general, en las herramientas portátiles (taladros, martillos neumáticos, desbrozadotas, pulidoras, motosierra y esmeril) y que pueden suponer riesgos para la salud y la seguridad de los trabajadores, en particular, problemas vasculares, de huesos o de articulaciones, nerviosos o musculares.
Las vibraciones transmitidas al cuerpo entero, es decir, aquellas que el cuerpo recibe cuando gran parte de su peso descansa sobre una superficie vibrante (asiento o respaldo del puesto de conducción de una máquina móvil o plataformas vibrantes) puede conllevar riesgos para la salud y la seguridad de los trabajadores, en particular, lumbalgias y lesiones de la columna vertebral.
En cumplimiento del RD 1311/2005, de 4 de noviembre, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores frente a los riesgos derivados o que puedan derivarse de la exposición a vibraciones mecánica y de las obligaciones establecidas en el artículo 16 de la Ley 31/1995, el empresario deberá realizar una evaluación de los niveles de vibraciones mecánicas a que estén expuestos los trabajadores para posibilitar la toma de decisiones sobre el tipo de actuaciones preventivas que deberán emprenderse.
Una vez identificado las situaciones o puestos de trabajo con riesgo de exposición a vibraciones se realizará una estimación del nivel de exposición a la vibración mecánica mediante la información suministrada por el fabricante de los equipos de trabajo utilizados y causantes de la vibración, teniendo en cuenta los métodos de trabajo desarrollados en la empresa así como las condiciones concretas de utilización y mantenimiento de los equipos.
En el caso de que los resultados del estudio preliminar no sean concluyentes, o no se haya realizado la estimación preliminar, se realizarán mediciones mediante acelerómetro en el que se determinará el valor de la aceleración eficaz de la vibración a que está sometido el trabajador y, tendiendo en cuenta el tiempo de exposición, se calculará el valor de exposición diaria a vibraciones para comprobar en cada caso si se han superado los valores establecidos.
ASEM Prevención dispone de un monitor de vibraciones con dos acelerómetros triaxiales, uno para brazo-mano y otro para cuerpo completo.
Informes del área de ergonomía
Los factores ergonómicos están relacionados con las condiciones de trabajo del puesto que representan un riesgo de lesiones del sistema musculoesquelético del trabajador.
Todos los elementos de trabajo ergonómicos se diseñan teniendo en cuenta quiénes van a utilizarlos. Lo mismo debe ocurrir con la organización de la empresa: es necesario diseñarla según las características y necesidades de las personas que la integran.
Los factores que contribuyen al desarrollo de lesiones incluyen:
Fuerza: la fortaleza necesaria para ejecutar una tarea.
Repetición: la frecuencia o el número de veces que se ejecuta una tarea durante un turno de trabajo.
Postura: la posición del cuerpo necesaria para ejecutar una tarea.
Vibración: que puede provenir del uso excesivo de herramientas de mano motorizadas.
Temperatura: los extremos de temperatura son más dañinos al cuerpo humano.
Duración: la cantidad de tiempo dedicada a ejecutar tareas de trabajo en una jornada laboral.
Asuntos no relacionados con el trabajo: nuestra salud, estilo de vida, pasatiempos y deportes, pueden contribuir al desarrollo de ciertas lesiones.
Para identificar y prevenir las lesiones se requiere un exhaustivo análisis de los mencionados factores de riesgo, para que, en caso de que sea preciso, se modifiquen.
Los factores de riesgo ergonómico suponen una problemática que afecta tanto a los intereses personales como empresariales, ya que suponen un elevado porcentaje de los accidentes de trabajo.
Además de constar como obligación para el empresario de acuerdo con la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales y con el Reglamento de los Servicios de Prevención, la identificación y evaluación de riesgos ergonómicos se convierte en una importante herramienta preventiva, puesto que su aplicación conduce a unas mejores condiciones de trabajo y a una optimización del proceso productivo, pudiendo incluso aumentar la productividad del puesto de trabajo.
En la identificación y evaluación de los riesgos laborales deben contemplarse todos los factores de riesgo, incluidos los de carácter ergonómico. Por lo tanto, la ergonomía debe estar integrada en el proceso global de gestión de la prevención de riesgos en la empresa.
La evaluación ergonómica persigue el mismo objetivo que otros ámbitos de la prevención de riesgos laborales: identificar factores de riesgo y establecer medidas de mejora para prevenir daños.
Esta evaluación inicial se revisará, si fuera necesario:
Con ocasión de los daños para la salud que se hayan producido (por ejemplo, lesión del túnel carpiano, epicondilitis o lumbalgias).
Para comprobar, tras una evaluación inicial de riesgos ergonómicos, que las medidas preventivas aplicadas son las adecuadas y se ha reducido el nivel de riesgo al mínimo posible.
Para conseguir dicho objetivo ASEM Prevención realiza una identificación de riesgos ergonómicos con la finalidad de determinar los factores de riesgo ergonómico de los diferentes puestos y, en su caso, si es necesaria o no la realización de un análisis específico. En caso de que el análisis no fuese necesario se indican las medidas preventivas a seguir, para que puedan ser incluidas en la planificación de la actividad preventiva.
En ASEM Prevención utilizamos diferentes metodologías de análisis, con arreglo a las necesidades del cliente y/o del puesto de trabajo objeto de análisis. Dentro de la especialidad de ergonomía, se pueden considerar cuatro grandes tipos de factores de riesgo:
Riesgos en tareas que implican la adopción de posturas forzadas mantenidas.
Riesgos en tareas que implican la realización de movimientos repetitivos de las extremidades superiores.
Riesgos en tareas que implican la realización de tareas de manipulación manual de cargas.
Riesgos en trabajos con PVDs
En aquellos puestos en que se identifiquen problemáticas generales y se desee mejorar la productividad del puesto, o se desee rediseñar puestos de trabajo siguiendo criterios ergonómicos, se podrá realizar un análisis ergonómico que permita disponer de un diagnostico de las condiciones de trabajo siguiendo la metodología más adecuada a las necesidades de nuestro cliente (metodologías: EWA, Lest y Renault).
El análisis se realiza por puesto de trabajo, según las condiciones de trabajo del cliente, e incluirá medidas preventivas a seguir para optimizar las condiciones de trabajo y/o mejorar la productividad del puesto.
Evaluación de condiciones ambientales: temperatura, humedad relativa, velocidad del aire, ruido, iluminación y concentración de CO2, y posterior comparación con lo establecido en la normativa de aplicación.
Estudios específicos de rediseño y medidas técnicas. Según los resultados de las mediciones pueden no cumplirse los valores establecidos en la normativa, siendo necesario en estos casos adoptar medidas técnicas encaminadas a conseguir que dichos valores sean los adecuados. Para ello,ASEM Prevención puede realizar informes específicos donde se detallen las medidas técnicas a aplicar (número de puntos de luz, sistemas de climatización, ventilación y calidad de aire).
Estudios de confort térmico: realización de estudios de confort térmico de puestos de trabajo según UNE EN ISO 7730:06, de ergonomía del ambiente térmico. Determinación analítica e interpretación del bienestar térmico mediante el cálculo de los índices PMV y PPD y los criterios de bienestar térmico local.
El confort térmico puede definirse como la manifestación subjetiva de conformidad o satisfacción con el ambiente térmico existente. Este confort térmico está directamente relacionado con el balance térmico del cuerpo humano, que depende de una serie de factores como son la actividad física o la vestimenta, y de parámetros ambientales como la temperatura del aire, la temperatura radiante media, la humedad y la velocidad del aire.
En cumplimiento del Real Decreto 486/1997, disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, y de las obligaciones establecidas en el artículo 16 de la Ley 31/1995, la exposición a las condiciones ambientales de los lugares de trabajo no debe suponer un riesgo para la seguridad y la salud de los trabajadores.
Asimismo, y en la medida de lo posible, las condiciones ambientales de los lugares de trabajo no deben constituir una fuente de incomodidad o molestia para los trabajadores.
En muchos lugares de trabajo (oficinas, hospitales o tiendas), las condiciones ambientales, sin ser un peligro para la seguridad y salud de los trabajadores, pueden originar molestias o incomodidades que afecten a su bienestar, a la ejecución de las tareas y al rendimiento laboral.
Para conocer si las condiciones ambientales son confortables o, por el contrario, pueden producir molestias o incomodidad a los trabajadores, es conveniente utilizar un método de valoración.
Debido a la variabilidad psicofisiológica del ser humano es prácticamente imposible conseguir que en un colectivo de personas, cualesquiera que sean las condiciones ambientales de referencia, la totalidad de las mismas manifiesten sentirse confortables en una situación microclimática dada.
Para los locales cerrados se recomienda utilizar los índices de confort térmico PMV y PPD, según se recoge en la norma UNE-EN ISO 7730:2006 "Ergonomía del ambiente térmico. Determinación analítica e interpretación del bienestar térmico mediante el cálculo de los índices PMV y PPD y los criterios de bienestar térmico local", que desarrolla el método de Fanger.
En aquellos puestos de trabajo donde se deba levantar, transportar, empujar o estirar de cargas de peso superior a 3 kg durante la jornada laboral, se podrá realizar un análisis específico, siguiendo la metodología más adecuada a las necesidades de nuestro cliente (metodología NIOSH).
En aquellos puestos de trabajo donde se deba manipular a personas dependientes durante la jornada laboral, se podrá realizar un análisis específico siguiendo la metodología más adecuada a las necesidades de nuestro cliente (metodología MAPO).
El análisis se realiza por puesto de trabajo e incluirá medidas preventivas a seguir para eliminar y/o disminuir los niveles de riesgo.
Se podrá realizar un análisis especifico del riesgo derivado de movimientos repetitivos, siguiendo la metodología más adecuada a las necesidades de nuestro cliente (metodologías: OCRA o RULA), en aquellos puestos de trabajo donde se realicen movimientos repetitivos de las extremidades superiores (manos, muñecas y/o brazos), entendiendo por tareas con movimientos repetitivos aquellas en las que el ciclo de trabajo sea inferior a 30 segundos, o que se repitan los mismos movimientos elementales durante más del 50 % de la jornada de trabajo.
El análisis se realiza por puesto de trabajo e incluirá medidas preventivas a seguir eliminar y/o disminuir los niveles de riesgo.
Por síndrome del edificio enfermo (SEE) se entiende el conjunto de síntomas diversos que presentan los individuos en algunos edificios y que no van en general acompañados de ninguna lesión orgánica o signo físico, diagnosticándose, a menudo, por exclusión. Sus ocupantes presentan quejas referentes a su salud en una proporción mayor a la que sería razonable esperar (>20%) y las causas son difíciles de identificar dado que en muchos casos tienen un origen multifactorial.
En la práctica los edificios enfermos son una parte de los edificios existentes que presentan problemas. Estos edificios tienen, según Ia OMS, una serie de características comunes:
Casi siempre tienen un sistema de ventilación forzada que generalmente es común a todo el edificio o a amplios sectores, y existe recirculación parcial del aire. Algunos edificios tienen la localización de las tomas de renovación de aire en lugares inadecuados mientras que otros usan intercambiadores de calor que transfieren los contaminantes desde el aire de retorno al aire de suministro.
En ciertos edificios pueden, además, potenciarse algunas enfermedades comunes del individuo, tales como sinusitis y algunos tipos de eczemas.
En cumplimiento de la Ley 31/1995, de prevención de riesgos laborales, deben investigarse todos los daños para la salud de los trabajadores que se hayan producido. Asimismo, y en la medida de lo posible, las condiciones de trabajo de los lugares de trabajo no deben constituir una fuente de riesgo, incomodidad o molestia para los trabajadores.
Para diagnosticar la existencia de un síndrome de edificio enfermo debe efectuarse una investigación exhaustiva entre el personal afectado, teniendo en cuenta los síntomas reseñados.
El procedimiento a seguir consiste en comprobar si las condiciones operacionales de las instalaciones que regulan la ventilación del edificio son correctas, posteriormente, si es preciso, se realiza una investigación técnica e higiénica para determinar la extensión y la naturaleza del problema, siguiendo los siguientes pasos:
Investigación inicial del edificio y planteo del problema.
El tiempo de trabajo y su distribución es uno de los aspectos de las condiciones de trabajo que tiene una repercusión más directa sobre la vida diaria. El número de horas trabajadas y su distribución pueden afectar no sólo a la calidad de vida en el trabajo, sino a la vida extralaboral.
En la medida en que la distribución del tiempo libre es utilizable para el esparcimiento, tanto en la vida familiar como en la vida social, se convierte en un elemento que determina el bienestar de los trabajadores.
Dadas las características humanas la actividad laboral debería desarrollarse durante el día, a fin de lograr una coincidencia entre la actividad laboral y la actividad fisiológica. Sin embargo, en algunas actividades es necesario establecer turnos de trabajo con horarios de trabajo que están fuera de los que sería aconsejable, ya sea por necesidades del propio servicio o por necesidades productivas o del proceso.
Dentro de la ergonomía organizacional o macroergonomía, asimilando asimismo los conceptos de la organización industrial, se pueden optimizar los sistemas socio-técnicos, las políticas y los procesos de la empresa, los procedimientos y los turnos de trabajo, incluyendo sus estructuras organizacionales y un adecuado diseño de tareas, para lograr una adecuada consecución de los objetivos de la organización. Para ello se toman en consideración aspectos como la producción, eficiencia, productividad, rentabilidad, innovación y calidad en el servicio, así como para solventar posibles problemas de fatiga física y/o mental.
En cumplimiento de la Ley 31/1995, de prevención de riesgos laborales, deben evaluarse las condiciones de trabajo de los trabajadores, incluyendo la organización del tiempo y turnos de trabajo y la investigación de todos los daños para la salud de los trabajadores que se hayan producido como consecuencia de sobreesfuerzos derivados de una inadecuada gestión organizacional.
Para evaluar la correcta adecuación de la organización del tiempo de trabajo, o trabajo a turnos, se pueden realizar los siguientes tipos de análisis con relación a las características organizacionales del cliente:
Análisis de turnos de trabajo: el trabajo nocturno y el trabajo a turnos conllevan unos determinados riesgos para la salud, potenciados por la perturbación de las funciones psicofísicas derivadas de la alteración del ritmo circadiano, cuyas principales causas son los trastornos del sueño y las modificaciones de los hábitos alimentarios.
Estas consecuencias negativas pueden paliarse con una adecuada organización de los horarios y de la rotación de los diferentes turnos de trabajo.
Análisis de ritmos de trabajo/pausas: la relación entre el tipo de tarea realizad y el ritmo de trabajo junto con la duración y distribución de las pausas que permiten al trabajador recuperarse de la exigencias, tanto físicas como mentales, de la tarea, repercute sobre el rendimiento y la fatiga del trabajador.
Por ello, es importante establecer el porcentaje de tiempo de descanso adecuado con relación a las demandas físicas y psíquicas que impone el puesto de trabajo, estipulando además como se deben distribuir estas pausas a lo largo de la jornada laboral.
Análisis de sistemas de rotación entre puestos de trabajo: la rotación entre varios puestos de trabajo tiene como propósito principal reducir el tiempo de exposición de los trabajadores en ciertas tareas con elevadas exigencias físicas y/o mentales, además de enriquecer el trabajo del personal al permitir variar entre diferentes tareas, reduciendo así la repetitividad y la monotonía.
Para establecer los periodos de rotación entre puestos y el orden de alternancia adecuado será necesario realizar un adecuado análisis de las diversas tareas que se desempeñan en cada puesto y sus características.
En aquellos puestos de trabajo donde se utilicen:
Pantallas convencionales de ordenador.
Pantallas de plasma y cristal líquido.
Terminales de control de procesos, control de tráfico aéreo.
Otras pantallas de visualización no basadas en la tecnología electrónica, como por ejemplo las de visualización de microfilms.
Podrán ser evaluados desde el punto de visita ergonómico, teniendo en cuenta las condiciones de trabajo y el tiempo de exposición al factor de riesgo.
El análisis se realiza por puesto de trabajo y/o por trabajador, de acuerdo a las condiciones de trabajo del cliente, e incluirá medidas preventivas a seguir para eliminar y/o disminuir los niveles de riesgo.
Informes del área de psicosociología aplicada
Son comportamientos que tienden a minar la moral de la persona acosada haciéndole perder su autoestima y sometiéndola a un proceso de aislamiento que degrada la consideración personal y social de la misma.
Entre las modalidades utilizadas del acosador laboral, podemos citar, a efectos meramente enunciativo, las siguientes:
Gritar, insultar a la víctima cuando está sola o en presencia de otras personas.
Quitarle áreas de responsabilidad clave, ofreciéndole a cambio tareas rutinarias, sin interés o incluso ningún trabajo que realizar ("hasta que se aburra o se vaya").
Tratarle de una manera diferente o discriminatoria, usar medidas exclusivas contra él, con vistas a estigmatizarle ante otros compañeros o jefes (excluirle, discriminarle, tratar su caso de forma diferente).
ASEM Prevención puede preparar un documento de Acoso moral – Código de conducta, donde se refleje la política de la empresa respecto a estas conductas ya asumidas como intolerables. Este código de conducta debe darse a conocer a toda la organización, y ser comprendido y asumido por todos.
También podemos realizar dentro de esta área las siguientes acciones:
Planes de formación específicos, que incluyan:
Conocimiento y manejo del acoso moral.
Fomento del trabajo en equipo, aprender a intercambiar puntos de vista, a resolver problemas juntos.
Aprender a comunicarse de manera efectiva.
Evaluación preventiva del riesgo de acoso moral.
Investigación de daños a la salud por acoso laboral.
Elaboración de protocolos de actuación para la prevención del acoso sexual y del acoso por razón de sexo.
Realización de entrevistas individualizadas con las partes afectadas.
Asesoramiento y acompañamiento al empresario y/o a la víctima en lo referente a temas psicológicos (depresión, angustia o sentimientos de indefensión) o a temas legales (denuncia ante Inspección de Trabajo).
Es importante remarcar que, cuando se habla de carga mental, el trabajo puede tener efectos nocivos sobre la persona no sólo por sobrecarga sino también por subcarga (bajo contenido intelectual de la tarea). De este modo, las principales consecuencias de la carga mental son:
Inestabilidad emocional: irritabilidad, ansiedad y estados depresivos.
Alteraciones psicosomáticas: mareos, alteraciones cardíacas y problemas digestivos.
Desde ASEM Prevención utilizamos la metodología NASA Task Load Index (TLX) para evaluar la carga mental de trabajo, mediante la cual se valoran los siguientes factores:
Propuestas de reasignación de tareas y departamentos.
Los factores psicosociales suponen una problemática que afecta tanto a los intereses personales como empresariales, ya que afectan a la salud individual y a la organización.
Además de constar como obligación para el empresario de acuerdo con la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales y con el Reglamento de los Servicios de Prevención, la evaluación de riesgos psicosociales se convierte en una importante herramienta preventiva, puesto que su aplicación conduce a una gestión eficaz de las personas y a la eficiencia de la organización: mejor rendimiento, menor absentismo y mayor satisfacción.
En la evaluación de los riesgos laborales deben contemplarse todos los factores de riesgo, incluidos los de carácter psicosocial. Por lo tanto, la actuación sobre los factores de riesgo psicosocial debe estar integrada en el proceso global de gestión de la prevención de riesgos en la empresa.
Tras el conocimiento de datos de carácter administrativo (índices de producción, rotación de personal y absentismo) que puedan hacer sospechar de la existencia de un entorno psicosocial inadecuado.
Desde ASEM Prevención podemos desarrollar para su empresa, además, las siguientes acciones:
Investigación de daños a la salud por factores psicosociales y mobbing.
Elaboración de protocolos de actuación orientados a la prevención y gestión de situaciones de acoso laboral, violencia en el trabajo y acoso sexual.
Evaluación secundaria de factores psicosociales (carga mental, estrés, burn-out y trabajo nocturno).
Entrenamiento para la adquisición de habilidades sociales (motivación y gestión del estrés).
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