Source: http://hassankettani.info/news_website_details.php?id=23
Timestamp: 2017-05-30 07:14:55+00:00

Document:
5فبراير 2012 /// بمناسة ذكرى المولد النبوي الشريف إطلاق سراح الشيخ حسن الكتاني Libro blanco
2009-12-16	Libro blanco
Hassan Kettani y el calvario de la justicia marroquí
I-	Varias persecuciones y muchas condenas: Primera fase: una presupuesta denuncia por parte de particulares:
Se pretendió que los señores Tayeb Bouria y Hassan Chebbari, presentaron una demanda ante las autoridades a nombre de los residentes del barrio al Wad de la ciudad de Sala, mediante la cual denunciaron los perjuicios a los que se vieron sujetos desde que Hassan Kettani tomó la función de imam en la mezquita la Mecca, lo que conllevo consigo una modificación en el cumplimiento del culto religioso, por lo cuál, dejaron de acudir a dicha mezquita y optaron por ir a otra.
Durante esta fase se alegó que Hassan Kettani y desde que tomó sus funciones en dicha mezquita no dejo de inducir a la violencia, a la plegaria y a la reunión de donaciones a favor de Bosnia, Chechenia y Afganistán, insistiendo en que hay que hacer yihad en aquellos países para apoyar a los musulmanes de ahí.
El Procurador General del Rey del tribunal de Primera Instancia de Sala ordenó a la policía judicial investigar el caso, Kettani se presentó ante dicha autoridad para prestar sus declaraciones negando todas las acusaciones; alegando que nunca incitó a la violencia en aquellos países, y negando rotundamente todas las demás acusaciones.
A principios de febrero, el Procurador General del Rey recibió el proceso, y al ver la ausencia de pruebas fehacientes que constituyen un delito contra Hassan Kettani, se ha decidido su puesta en libertad inmediata, tras haberlo puesto en vigilancia teórica durante 48 horas en el seno de la policía judicial.
Segunda fase: persecución por parte de la prosecución:
El señor Kettani se vio sorprendido por la orden de su detención inmediata dictada por el Procurador General del Tribunal de Apelación de Rabat, acusándolo de haber perpetrado tumultos en el desarrollo del culto religioso, y de desempeñar unas funciones que no le habían sido otorgadas: entre otras que no poseía autorización para dar la jutba (sermón) de los viernes, y haber organizado, sin permiso previo, reuniones públicas fuera de la mezquita que tuvieron lugar en el bosque la Maamora y haber practicado una actividad no autorizada, acompañado por los siguientes señores: Hicham Saber, Nureddine Ezridi, Muhammad el Yabur, Ahmed Bennasser, Tawfiq el Fatimi, Abdulqader Taima, Yawad el Baqqali, Muhammad Adri, Hamidu el Maleki y Bouazza Ediha.
Tras aquello se ha procedido a la detención del señor Abdulwahab Rafiqui incluyéndolo dentro del mismo proceso y acusándolo de: formar una banda criminal y participar en ella, considerando que él también tomó parte de la reunión que tuvo lugar en el bosque la Maamora, pues la policía judicial les imputó a ambos los delitos de inducción a la violencia contra aquellas personas que no respetaban la religión en su debida forma sobre todo dentro de la ciudad de Sala y precisamente en la zona de Wadi al Dahab.
La policía judicial llegó a la conclusión de que Hassan Kettani es un elemento activo en la organización religiosa de la “Salafiya Yihadiya”, y que divulgaba sus ideas extremistas que atentaban contra la seguridad de los ciudadanos y de sus pertenencias, y que el hecho de haber acudido a la reunión del bosque la Maamora acompañado por el señor Abdulwahad Rafiqui era para formar un campamento de entrenamiento, y que había aprovechado de algunos jóvenes para llevar a cabo unos planes de dicha banda terrorista. Lo que pone esto en evidencia- según las pretensiones del Ministerio Fiscal- que Kettani había incitado aquellos jóvenes a efectuar campañas de purificación aunque sea por la fuerza, algo que dicho órgano consideró como el primer paso hacia un futuro que planifica provocar escándalos dentro de la sociedad y atentar contra la estabilidad de la misma.
Se abrió entonces una investigación en el caso, y se procedió al (secuestro) de aquellos jóvenes salvo al profesor Kettani ya que él mismo se había entregado el 18 de febrero del 2003, para prestar sus declaraciones ante el Procurador General, éste ultimo le imputó entre otros delitos: la formación de una banda criminal, la reunión no autorizada, la formación de una asociación sin permiso, y el desempeño de una función no atribuida a él. El señor Kettani negó todas aquellas acusaciones. Más tarde, el Procurador General, decidió detener al señor Kettani y encarcelarlo en la prisión local de Sala, luego se han oído sus declaraciones contando con la presencia de sus abogados defensores, durante dicho proceso, Kettani negó haber tenido relación alguna con los hechos imputados, ni haber incitado a la violencia o al terrorismo, y que no tenía ningún plan que atentaba contra la seguridad de los ciudadanos o contra sus pertenencias, y que daba lecciones de predicación en la mezquita de manera legal y pública, un lugar abierto al público y en el que las autoridades locales siempre están presentes. Dichas lecciones radicaban en la enseñanza del libro Minhay el Muslim (método del musulmán) de su autor Abi Bakr el Yazairi, que se incluye dentro del marco de la escuela Maliki (adoptada en Marruecos), y que nunca había incitado a actos de violencia, odio o ataque a una persona. Tras ello, el juez instructor oyó las declaraciones de los señores Hassan El Chebbari y el Tayeb Buria, interrogándolos sobre la denuncia que habían presentado contra Hassan Kettani. Ambos insistieron no haber presentado ninguna denuncia contra Hassan Kettani, y que nunca lo habían visto antes, que la primera vez que lo vieron fue en presencia de la policía judicial en Sala, es más Hassan Chebbari declaró que él no practica nunca la oración. Mientras que Tayeb Buria dijo que si practica la oración pero que lo hacía en otra mezquita distinta a la de Mecca, lo mismo declararon los señores: Mustafa Adri, Tawfiq Fatimi, Ahmed Bennasser, Muhammad el Yabur, Abdulqader Tayma, Yawad el Baqqali, Noureddine Zraidi, Bouazza Idiha y Ahmed el Madkis, todos negaron tener cualquier relación o vinculo con Hassan Kettani, que no formaron ninguna banda ni organización, y que practicaban la oración en la mezquita mencionada solo en ocasiones no siempre, y que entre ellos no existía relación ninguna.
Por consiguiente, niegan que el señor Kettani les había incitado a practicar hechos violentos, tanto en sus jutbas, clases o a través de folletos, o que había llamado a la reunión de donaciones para la yihad en Afganistán y Chechenia, por lo tanto, no entendían el motivo por el cuál sus nombres están mencionados en dicho expediente judicial.
Frente a todas estas negaciones tanto por parte de los denunciantes como de los testigos, pues queda claro que ambos procesos de Tayeb Buria y de Hassan Elchebbari, que eran el primer fundamento de la condena de Hassan Kettani, eran falsos, y no incluían verdaderas denuncias, y que dicho expediente es una especie de un asunto estudiado, tramado y planificado contra Hassan Kettani cuyos objetivos y razones se desconocían, no solamente eso sino que además no existía la más mínima prueba fehaciente. Sin embargo, el juez instructor dictó una orden fechada en el 02 de febrero del 2003, de dejar en libertad provisional a las siguientes personas: Mustafa Adri, Tawfiq el Fatimi, Ahmed Ben Nasser, Muhammad el Yabur, Abdulqader Taima, Yawad el Baqqali, Nureddine Ezraidi, Buazza Idiha, y Hamidu el Maleki. Pero el mismo juez se negó a otorgar la libertad provisional a Hicham Saber, Abdulwahab Rafiqui y Hassan Kettani, sin ninguna razón, alegando que el acusado no poseía suficientes garantías sin explicar que garantías deben ser a pesar de que el acusado si poseía un trabajo y una residencia fijos.
A pesar de todo, se esperaba, tras el final del interrogatorio del juez instructor desde el mes de marzo del 2003, que dictara una orden para absolver el caso de Hassan Kettani por ausencia de pruebas condenatorias, y su negación a todos los hechos imputados. Sin embargo, el expediente quedó sin resolver sin razón ninguna a lo largo de los meses de abril y principios de mayo.
Tercera fase: el traslado del expediente del juez instructor de Rabat al juez instructor de Casablanca:
Tras los actos terroristas del 16 de mayo del 2003, el juez instructor del tribunal de Apelación de Rabat, su señoría el juez Muhammad el Hafaya, dictó una orden de trasladar a Hassan Kettani a Casablanca , alegando que los hechos que les han sido imputados se aproximaban a aquellos imputados al “grupo de Yussef Fikri” compuesto por 31 personas acusadas por homicidio premeditado, participación en homicidio premeditado, robo, falsificación, reuniones sin permiso; alegando que el señor Kettani, tenía un fuerte vínculo con los imputados de este ultimo proceso, pues el expediente ha sido trasladado al juez instructor del tribunal de Casablanca, su señoría el juez Nayim Ben Sami, para juntarlo con aquel de Yussuf Fikri.
II-	La vinculación de Hassan Kettani con los atentados del 16 de mayo:
-	Nueva persecución:
Al trasladarse el expediente al Tribunal de Apelación de Casablanca, el Ministerio Fiscal presentó una solicitud adicional de revisión judicial destinada al enjuiciamiento de Kettani por los siguientes delitos: formación de una banda de delincuentes, homicidio con alevosía, complicidad en homicidio premeditado, complicidad en aflicción de daños con lesiones irreparables, participación en agresiones lesivas, atentar contra la seguridad del estado siendo uno de las cabezas del movimiento de la Salafiya Yihadiya y de haber incitado a los perpetrados de los atentados terroristas del 16 de mayo del 2003. El Ministerio Fiscal se basó en unos procedimientos de entre unos 25 informes en los que los imputados acusan a Kettani de haberles inducido a cometer los actos delictivos.
- Nuevo interrogatorio:
Se procedió a la apertura de un nuevo interrogatorio, durante las diligencias previas o la instrucción del caso, Kettani negó todas las acusaciones que les han sido imputadas, insistiendo que es sunnita y maliki. Tras un breve periodo, se ha procedido a otro interrogatorio más minucioso, que solo duró media hora, durante el cuál el acusado volvió a negar rotundamente los delitos que se le atribuyen, que es sunnita maliki como lo eran sus antepasados, y que no tenía relación ninguna con la llamada Salafiya Yihadiya o los atentados del 16 de mayo del 2003, negando que jamás incitó a la yihad o contra los judíos marroquíes, y de que nunca había llamado a los actos de seguir la buena vía religiosa y dejar la mala mediante la violencia, añadió que se había encontrado con los señores Fizazi y Hadduchi en ocasiones rutinarias, y que no tenía relación personal con ninguno, que había redactado y publicado varios artículos culturales religiosos generales que no tenían nada que ver con los delitos que se le atribuyeron, que su relación con Abdulwahab Rafiqui alias Abu Hafs es una relación intelectual, y de amistad familial, que nunca habían planificado juntos un acto criminal, que está en contra de takfir o apostasía de la sociedad en general, de un individuo o de un responsable político en particular, y que está dispuesto a afrontar todos los acusados mencionados en los 25 expedientes judiciales. Añadió que él mismo había condenado los atentados del 16 de mayo del 2003, y había emitido 5 comunicados oficiales sobre los mismos, todos se publicaron en varios periódicos nacionales tales como: Al Asr, Al Nahar, Al Sahifa… dentro de la primera semana de los sucesos. Alegando que él se hallaba detenido desde el 19 de febrero del 2003, o sea, más de unos tres meses anteriores a los atentados, y que sus objetivos han sido siempre: concienciar sobre la religión, llamar a seguir el buen camino de Allah, disminuir las perversidades sociales, combatir el radicalismo religioso y el desvío del buen camino religioso. El interrogatorio se resumió en una sola sesión de interrogación del acusado, el juez instructor del caso no procedió a otro procedimiento de investigación o interrogación de las demás personas acusadas mencionadas en los informes policiales que implicaron a Hassan Kettani en los atentados del 16 de mayo.
A raíz de esta única sesión, el juez instructor dictó una orden de persecución a Hassan Kettani fechada en el 16 de julio del 2003, remitiéndole a la Sala de lo Penal del juzgado de Casablanca por los siguientes delitos: formación de una banda de delincuentes, atentar contra la seguridad del estado, homicidio con alevosía, complicidad en homicidio premeditado, complicidad en aflicción de daños con lesiones irreparables, participación en agresiones lesivas; de lo que queda claro que el juez instructor implicó a Hassan Kettani en los crímenes perpetrados el 16 de mayo del 2003, y en los delitos imputados a las personas descubiertas con las manos en la masa y cuyas declaraciones hayan sido tomadas y registradas en el seno de la policía judicial y del Ministerio Fiscal, aquellos que tenían la intención de cometer actos de sabotaje con agresión a las personas.
El juez instructor consideró en su orden que implica a Hassan Kettani, que se trata de una de las cabezas dirigentes de la Salafiya Yihadiya, que había emitido Fatwas (dictámenes jurídicos) que fomentan a la agresión de personas, que es un engañador que utiliza la religión como medio para sus fines, y que ejerció autoridad sobre las personas que cometieron los atentados del 16 de mayo del 2003 además de otros que tienen la intención de cometer similares hechos, y que había formado junto a aquellos una banda cuyo objetivo es perpetrar crímenes. Estos elementos en los que se basó el juez instructor para dictar la orden de la remisión del caso a la Sala de lo Penal, son los mismos que se utilizaron en la intervención del Fiscal en la que había solicitado aplicar la mayor condena posible contra Hassan Kettani: nada más y nada menos que la pena de muerte.
-	Juicio de septiembre del 2003: -Incompetencia del tribunal: Antes de iniciar la sesión, el abogado de defensa condenó la incompetencia del tribunal destinado a enjuiciar el proceso, cabe mencionar que dicho tribunal de la Sala de lo Penal, presidido por su señoría el juez Lahssan Attolfi, fue el encargado anteriormente del proceso de Yusuf Fikri que tiene un fuerte vinculo con el proceso de Kettani, ya que incluye a los procesados cuyas declaraciones han sido recogidas previamente en el proceso mencionado. Y en el que se dictó una sentencia condenatoria contra Hassan Kettani considerándolo uno de los dirigentes de la misma organización mencionada que induce a cometer actos criminales por los cuales han sido arrestados; por ello, el tribunal mencionado no es legalmente competente en decidir en este procedimiento relacionado con otro que ya había recibido sentencia. El abogado defensor solicitó cambiar dicho tribunal, pero el presidente del tribunal de Apelación de Casablanca, denegó dicha solicitud, alegando que dicho tribunal es legal y apto para enjuiciar este proceso.
- Solicitud de comparecencia de los testigos: el abogado defensor solicitó, a tenor de lo previsto en el Artículo 319 de la Ley del Código Penal, solicitó la comparecencia de las 25 personas imputadas que habían prestado anteriormente sus declaraciones, entre ellas que Hassan Kettani les había incitado a cometer los hechos que se les atribuyen y motivo de sus condenas, para que comparezcan en calidad de testigos, contando con la presencia del acusado, su abogado defensor y el Ministerio Fiscal, con el fin de asegurarse de la exactitud de sus declaraciones prestadas ante la policía judicial.
A pesar de que aquellas declaraciones hayan constituido el único elemento en el que se basó el Ministerio Fiscal en el proceso, pues el tribunal decidió aplazar la sentencia hasta oír las declaraciones del acusado, y tras haber oído las declaraciones de este ultimo en las que negó todos las acusaciones que se les imputan, y haber asegurado que no tenía relación ninguna con los acusados testigos, ni había acordado algo con ellos, ni les había inducido a cometer ningún acto delictivo; tras todo ello, el abogado defensor insistió en llamar a los acusados para que comparezcan ante el tribunal, sin embargo, se sorprendió por la decisión del tribunal que radicó en aplazar de nuevo la comparecencia de los testigos hasta presentar la defensa ante el tribunal y la pronunciación sobre el fondo de la cuestión lo que se considera una denegación parcial de la solicitud de la defensa.
Así, tras la reducción de la vista previa en una sola sesión de media hora de duración, no se otorgó a Hassan Kettani durante el juicio disfrutar de las garantías legales otorgadas para que se defienda a si mismo, la menor de estas garantías es la comparecencia de las personas que han prestado declaraciones contra él.
Ante esta situación ilegal por parte del tribunal, y teniendo en cuenta las violaciones seguidas citadas más abajo, y la privatización del detenido de su derecho de oír los testigos, el papel de la defensa se convirtió en secundario, ya que el detenido ha sido privado del más mínimo medio de defensa, por lo cual los abogados defensores decidieron abandonar el caso.
Cabe mencionar que se ha procedido a asignar un abogado como medida de apoyo judicial, a quien se le otorgó unas pocas horas para presentar sus argumentos de defensa, y visto el gran volumen del expediente, el abogado asignado alegó que le es imposible desempeñar una función satisfactoria en dichas circunstancias, además el detenido se aferró a sus abogados defensores. Tras la deliberación, y a fecha del 25 de septiembre del 2003, el tribunal dictó su sentencia contra Hassan Kettani que le condenaba a 20 años firmes de prisión. La sentencia se justificó a tenor de lo siguiente:
“En virtud de lo establecido en el Artículo 288 de la Ley del Código Penal, se otorga al tribunal tomar con convicción su decisión a partir de las declaraciones que se exponen y se alegan ante el mismo, y tiene el derecho de adoptar la declaración de un acusado prestada ante la policía judicial para condenar u absolver a otro, aunque éste último no haya comparecido ante el tribunal, y que ya se le había sometido a disposición judicial, considerando que el asunto se incluye dentro del marco de su facultad discrecional (margen de apreciación), una competencia que se le confiere a tenor de lo establecido en el Artículo mencionado”. “Y ya que las declaraciones de los dos acusados expuestos a disposición judicial, a tenor de los hechos de referencia citados en el expediente resultaron sostenidas y conformes de manera razonable en contra de Abdulwahab Rafiquí y Hassan Kettani, y por consiguiente, consideradas como evidencia que convenció al tribunal, este ultimo estimó que: no es necesario llamar a aquellos acusados”. III-	Las violaciones sucedidas en las diligencias previas, el interrogatorio y el enjuiciamiento:
Dichas violaciones radican de manera particular en lo siguiente:
Primera violación: Se han violado los términos del Artículo 765 de la Ley del Código Penal, que estipula que cualquier procedimiento que esta ley permite ejecutar y que no haya sido ejecutado legalmente se considera como nulo. Pues basándose en la solicitud del Ministerio Fiscal, el juez instructor de Rabat dictó la orden de trasladar el expediente al juez instructor del Tribunal de Apelación de Casablanca alegando que los delitos imputados al detenido son relacionados con el proceso de Yussuf Fikri y los detenidos con él.
Sabiendo que los órdenes emitidos por el juez instructor radican en lo estipulado en la Ley del Código Penal, entonces no existe ningún término en dicho Artículo que le otorga al juez instructor remitir el expediente a otro compañero juez instructor, ya que este traslado se considera nulo, por lo cuál todos los procedimientos resultantes de dicho traslado también quedan nulos.
Segunda violación: Los miembros del jurado del tribunal de la Sala de lo Penal, que han tratado el expediente es un jurado ilegal, pues su formación es contraria a los términos del Artículo 11 de los procedimientos transitorios, ya que se considera un jurado no votado, pues durante la reunión de la asociación pública de jueces del juzgado de Apelación celebrado el 26 de diciembre del 2002, se habían votado los miembros del jurado de la Sala de lo Penal, mientras que el jurado que llevó el asunto había sido presidido por su señoría el juez Lahsan Attolfi, que no había sido votado, es más no era miembro en dicha asociación pública, pues se le había traído del juzgado del tribunal de Primera Instancia- Al fida de Casablanca- de que es su presidente, y que había sido asignado por parte del presidente del juzgado del tribunal de Apelación de Casablanca, y la Ley del Código Penal considera nula la sentencia dictada por un jurado que no haya sido votado y formado de manera legal.
Tercera Violación: El tribunal que ha dictado la sentencia condenatoria no poseía la objetividad, ya que había sentenciado en un proceso relacionado con el expediente del acusado.
Cuarta Violación: La denegación de la llamada de los testigos. Cosa que constituye un desequilibrio en los derechos entre la autoridad condenatoria y la defensa del acusado, pues para llegar a la verdad, se necesitaba tomar todas las medidas legales incluidas la comparecencia de los testigos, que es un derecho establecido en el Artículo 319 de la Ley del Código Penal, y el criterio internacional para obtener un juicio justo. Quinta violación: Se han adoptado unos elementos que no hayan sido debatidos de manera presencial y oral durante la sesión. En relación con la cuarta violación, y debido a la negación de llamar a comparecer los testigos, es decir las personas a los que la policía ha asignado declaraciones relacionadas con el acusado, pues no se hayan debatido oralmente aquellas declaraciones en presencia de las personas en cuestión, cosa que constituye una violación de los términos establecidos en virtud del Artículo 289 de la Ley del Código Penal.
Sexta violación: Se ha violado el requisito del pacto internacional relacionada con los derechos civiles y políticos publicada en el Boletín Oficial del Estado núm. 3525 del 21 de mayo de 1980, que estipula que todo acusado, sea cual sea su delito, tiene el derecho de interrogar él mismo los testigos que han prestado declaraciones contra él, teniendo en cuenta que todo lo que se publica en el B.O.E se considera una legislación nacional de aplicación obligatoria por parte de las autoridades judiciales nacionales. VI- La revocación del Tribunal Supremo de la sentencia dictada por el tribunal de Apelación:
Tras una larga espera que duró nada más y nada menos que cuatro años, el tribunal supremo de casación decidió revocar la sentencia dictada contra el señor Hassan Kettani en el 24 de enero del 2007, el texto de la sentencia dice: “La ausencia de respuesta a las solicitudes y peticiones de las partes de manera legal, que se incluye en la toma de decisión de la sentencia, se considera una carencia de justificaciones de la sentencia que es considerada como nula”. El tribunal devolvió así el expediente al tribunal de Apelación de Casablanca para repetir el juicio de nuevo”.
V- La repetición del juicio en el tribunal de Apelación de Casablanca:
El caso se trasladó al tribunal de Apelación de Casablanca, que, a su vez, aplazó las sesiones eternamente y sin motivo unas diez veces seguidas: 15/6/2007, 20/7/2007, 28/9/2007, 9/11/2007, 7/12/2007, 1/2/2008, 14/3/2008, 30/5/2008, 10/10/2008, siendo la última sesión realizada por fin en el 26/12/2008. Todo esto con el pretexto de no comparecencia de los testigos, el tribunal denegó también la puesta en libertad provisional de Hassan Kettani a pesar del cumplimiento de todos los requisitos legales, y la propuesta de la defensa de una posible paga de una fianza para ello. Tras aquello, el tribunal trajo a los testigos en unas sesiones maratónicas que duraron hasta el 02 de mayo del 2009, pues todos los testigos- tras haber prestado juramento legal bajo petición del juez y ante él- de decir la verdad y nada más que la verdad- todos, excepto Fizazi, negaron sus testimonios contra Hassan Kettani, negaron haber conocido o estar conociendo a Hassan Ketani antes de su detención, y que solo lo conocían a través de la cárcel.
En dicha etapa, el expediente quedó vacío, y resultaba obligatorio dejar en libertad de manera inmediata a Hassan Kettani, ya que el juicio se fundó principalmente en la comparecencia de los testigos, y la revocación del Tribunal Supremo de la sentencia dictada contra Kettani por no haber comparecido los testigos; sin embargo, la defensa se sorprendió por la insistencia del juez en mantener la sentencia y pronunció así lo siguiente en fecha del 2 de mayo del 2009: “¡No les estoy juzgando a tenor de este expediente, sino teniendo en cuenta el proceso en su totalidad!”. O sea, que ha sido juzgado por las culpas de los demás y no por las suyas, lo que se considera una clara violación a los principios de inocencia original, y de objetividad del juez. Un juicio de esta índole es un juicio totalmente ilegal, pero a pesar de todo ello, la defensa presentó ante el Tribunal Supremo una nueva solicitud de revocación de la sentencia, - ¡Y Hassan Kettani sigue sufriendo de su calvario que hasta ahora duró unos 7 años, con la ausencia total y absoluta de cualquier motivo legal para su detención y su condena a 20 años de prisión!
Y lo que aumentó el sufrimiento de Hassan Kettani es la decisión de la delegación de prisiones de negarle el traslado a la cárcel central de la ciudad de Sala cercana a Rabat, ciudad de residencia de sus familiares, y dejarlo en la cárcel central de Ukacha en Casablanca lejos de su familia, y también prohibir que se le entreguen libros, y privatizarlo de sus derechos naturales tales como disfrutar de la intimidad conyugal junto a su mujer, dificultar y complicar las condiciones para visitarlo, lo que conllevó al agotamiento de su mujer y de sus familiares que solo alcanzan visitarlo en las peores condiciones. Motivos por los cuales decidió dirigir un comunicado oficial fechado en el 25 de noviembre del 2009, en el que convoca su huelga de hambre sin fecha límite, esperando que salga la verdad a la luz, declarar su inocencia y sacarlo de la prisión forzada en la que sufre. Deducciones:
En el plazo de unos pocos meses, contra Hassan Kettani varias condenas se han sucedido y las razones de su persecución se han multiplicado, este mismo elemento constituye en sí la ausencia de acontecimientos reales y pruebas fehacientes que justifican su detención. Algo que conllevó la policía judicial en un primer momento a inventar evidencias contra el acusado, a través de la falsificación de unas declaraciones atribuidas a unas personas que se ha pretendido que han presentado una demanda contra el acusado. Se ha procedido entonces al traslado del expediente judicial desde Rabat a Casablanca de una manera totalmente ilícita.
Tras el traslado antes mencionado, se ha recurrido a una nueva persecución cuyo objetivo es involucrar a Hassan Kettani en los atentados del 16 de mayo sin ninguna prueba legal, teniendo en cuenta que él mismo se encontraba en condiciones de detención unos tres meses anteriores a los hechos ocurridos.
Dentro del marco de esta ultima persecución, el acusado se vio sometido a un interrogatorio minucioso formal, que no superó la media hora de duración.
Se ha procedido a someter a juicio a Hassan Kettani por parte de un tribunal ilegal, éste último carecía de la competencia legal para desempeñar su función, por haber dictado unas sentencias en un proceso muy relacionado con los delitos imputados a Kettani.
Ante dicho tribunal, Kettani se vio despojado de su derecho a pedir la comparecencia de testigos.
Por todo ello, se deduce que la constitución del tribunal y su carencia de la aptitud para el desempeño de su papel, formaron fuertes pruebas de su falta de los criterios de neutralidad e imparcialidad. Además, la negación de la comparecencia de testigos en todas las etapas del juicio, y la adopción de una especie de declaraciones atribuidas a unos acusados por parte de la policía, todo ello, patentiza y demuestra que el principio de “presunción de inocencia” ha sido infringido. Juntando estos elementos, se pone de manifiesto que el enjuiciamiento de Hassan Kettani carecía de las condiciones de equidad procesal en la ley para obtener un juicio legal y justo tal y como se estipula en el Artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos aprobado por el reino de Marruecos. A pesar de la revocación de la sentencia dictada por el tribunal de Apelación por parte del Tribunal Supremo, la repetición del juicio, la negación de todos los llamados testigos, tras haber prestado juramento legal ante el juez y los abogados defensores, a sus testimonios contra Hassan Kettani, y por último siendo el expediente prácticamente vacío de cualquier motivo de condena, pues a pesar de todo esto, el Tribunal de Apelación volvió a confirmar la condena de la pena de 20 años de prisión firme, con el siguiente motivo: “¡No les estoy juzgando a tenor de este expediente, sino teniendo en cuenta el proceso en su totalidad!”. O sea, que ha sido juzgado por las culpas de los demás y no por las suyas, lo que se considera una clara violación a los principios de la presunción de inocencia, y de la objetividad del juez.
El señor Kettani y por no haber gozado de un juicio legal y justo por una parte, así como la inexistencia de los elementos que confirman los delitos que les han sido imputados que puedan justificar su implicación en los atentados del 16 de mayo tanto a través de su participación como su incitación a la violencia por otra parte, no cabe duda que significan que el señor Kettani ha sido perseguido por practicar nada más y nada menos que la libertad de opinión y de expresión, lo que demuestra claramente la violación de los Artículos 18 y 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y del Pacto Internacional arriba mencionado.
Comisión de defensa del preso político el señor Hassan Kettani

References: Artículo 319
 Artículo 288
 Artículo 765
 Artículo 11
 Artículo 319
 Artículo 289
 Artículo 14