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Timestamp: 2018-05-23 22:19:35+00:00

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Movilización Educativa - Banco Bibliográfico - El gran reset
En este libro, Florida analiza las posibilidades que ofrecen las crisis económicas. Según el autor, a los períodos de crisis suelen seguirles períodos que denomina de "grandes resets",períodos de gran avence social, en los que se producen grandes innovaciones, y estudia las fuerzas que, en dichas épocas, modificaron el contexto físico y social y remodelaron las economías y las sociedades. A continuación, y con la mirada puesta en el futuro, describe las pautas que determinarán el próximo gran reset y que transformarán prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas: desde cómo y dónde vivimos a cómo trabajamos, cómo invertimos en personas y en infraestructuras y cómo modelamos las ciudades y regiones. Las crisis son un elemento necesario de los ciclos económicos, y nos permiten ver lo que funciona y lo que no.
PARTE 1: Primera parte. El pasado como prólogo
CAPITULO 1. El gran reset
Si se enmarcan en un contexto histórico más amplio, se hace evidente que las crisis económicas dan paso, inevitablemente, a periodos muy importantes, en los que la economía se reconstruye de maneras que permiten su recuperación y un crecimiento renovado. Son periodos a los que Florida llama “grandes resets”. Los “grandes resets” son transformaciones amplias y fundamentales del orden económico y social que van más allá de lo estrictamente económico o financiero. La verdadera característica diferencial de un “gran reset” es la reconfiguración del paisaje económico. La innovación tecnológica lleva a nuevas formas de infraestructura, lo que a su vez revoluciona la manera y el lugar en que vivimos y trabajamos.
El objetivo de este libro es facilitar una comprensión más profunda de las fuerzas que están remodelando nuestra economía y nuestra sociedad, y ofrecer una estructura que nos permita dirigir mejor nuestros esfuerzos, para guiarlas o acelerarlas, y paliar los costes humanos y la pérdida de puestos de trabajo.
CAPITULO 2. Una crisis de las nuestras
El historiador Scott Reynolds Nelson observa que la crisis actual (el libro fue escrito en el 2010) comparte muchas características con la Larga Depresión de 1873. Esa crisis empezó como una crisis bancaria provocada por hipotecas insolventes y por instrumentos financieros complejos, que se extendió rápidamente a toda la economía. Pero la crisis impulsó un período de innovación inusitado. Aumentaron los inventos patentados durante la década de 1870, que revolucionaron las industrias existentes. La tecnología del transporte experimentó una revolución. Este primer gran reset dio lugar a un cambio fundamental en la propia organización de la producción. La capacidad de organizar las nuevas tecnologías inventadas y transformarlas en un sistema de trabajo puede generar enormes ventajas productivas y de eficiencia, lo que a su vez puede revolucionar la economía. Los nuevos sistemas son, en sí, elementos claves en un reset. Las innovaciones contribuyeron a modelar la teoría de destrucción creativa de Schumpeter. La revolución tecnológica del primer reset dio paso a nuevos sistemas de energía muy potentes. Se produjo una oleada de lo que Thomas Hughes llama “innovación de sistemas”. Se presenciaron grandes avances en la infraestructura de los transportes.
Pero hay un tipo de infraestructura, una innovación de sistemas a gran escala, que resulta de una importancia fundamental en los grandes resets: el sistema educativo y la infraestructura que lo apoya. En la década de 1870, el floreciente sistema de factorías generó un gran aumento de la demanda de educación pública en masa.
El primer reset fue el resultado no tanto de las innovaciones individuales en sí mismas, sino más bien de la integración de esas innovaciones individuales para formar sistemas más amplios. Este período de reset engendró nuevos tipos de infraestructura, que prepararon el terreno para una nueva época de prosperidad y de crecimiento. Estos nuevos sistemas de infraestructura dieron lugar a amplias mejoras en la productividad y cambiaron de manera fundamental la manera en que se vivía y trabajaba, además de facilitar la aparición de las grandes ciudades industriales (la resolución espacial del primer reset).
CAPITULO 3. El urbanismo como innovación
Los grandes resets no se definen únicamente por la innovación, sino también por los cambios demográficos a gran escala, esenciales para crear un paisaje nuevo y más productivo. Son momentos en los que el talento se aleja de unos lugares y se concentra en otros. Estos resets de talento alteran, por lo tanto, el equilibrio de poder entre distintas ciudades y regiones, además de entre distintos países.
El primer reset atrajo a gente que vivía muy lejos de EEUU. Cuando las condiciones del primer reset se asentaron en la realidad cotidiana, las grandes ciudades estadounidenses se convirtieron en mecas vibrantes que atraían a nuevos residentes de dentro y fuera del país. Se produjeron cambios importantes en la ubicación de la población, en la vida laboral misma y en el estilo de vida y las pautas de consumo.
CAPITULO 4. La década prodigiosa de la innovación tecnológica
La Gran Depresión de la década de 1930 impulsó una era de innovación tecnológica espectacular y de gran alcance. El segundo reset experimentó grandes mejoras en eficiencia económica. Los avances en maquinaria y la introducción de las cadenas de montaje modernas generaron enormes economías a escala. Las innovaciones trajeron consigo un sistema nuevo, y cada vez más potente, de producción en masa, la producción fordista, sistema que supuso un salto cuántico en la productividad económica. El segundo reset también contribuyó a la enorme mejora de la infraestructura educativa estadounidense y a su continua expansión.
Cuando EEUU entró en la II Guerra Mundial, los elementos fundamentales del segundo reset ya estaban en su lugar. Al finalizar la guerra, el sistema estaba preparado para colocar la última pieza del rompecabezas y remodelarse de nuevo gracias a la resolución espacial suburbana.
CAPITULO 5. La solución suburbana
Tras la II Guerra Mundial se produjo una urbanización de los suburbios en EEUU, en parte debido a las medidas de la Administración Roosevelt para otorgar medios a los trabajadores con el fin de que adquiriesen una vivienda, y en parte por la construcción de carreteras y autopistas durante los años de la posguerra. Antes de la Gran Depresión, en 1920, casi la mitad de la población estadounidense vivía en granjas o en zonas rurales. En 1940, cerca de dos terceras partes de los estadounidenses vivían en ciudades y en los suburbios que las rodeaban. De 1940 en adelante, los suburbios crecieron mucho más rápidamente que las ciudades.
CAPITULO 6. La resolución
El segundo reset, que se había establecido sobre las bases del New Deal de Roosevelt, sólo pudo hacerse realidad gracias a l poder transformador de los suburbios: la resolución espacial de la posguerra. El geógrafo David Harvey fue el primero en utilizar el concepto de “resolución espacial”, a mediados de la década de 1970, para “describir el impulso insaciable del capitalismo, que resuelve las crisis internas mediante la expansión espacial y la reestructuración geográfica”. Las resoluciones espaciales permiten salir de las crisis, porque crean una estructura física para el desarrollo y para la expansión geográfica continuada.
Las resoluciones espaciales, claves en los grandes resets, son un ciclo que se despliega en cinco fases distintas. En la primera, estalla la crisis, las instituciones tradicionales se hunden, y las empresas y los consumidores limitan el gasto. Sin embargo, al final, ya en la segunda fase, aparecen innovaciones reales y empiezan a introducirse en el mercado. En la tercera, hay emprendedores que combinan esas innovaciones para ofrecer sistemas tecnológicos más grandes y mejores. Cuando entramos en la cuarta fase, la nueva inversión pública y privada en infraestructuras de energía, de transportes y de comunicaciones proporciona la estructura general de un nuevo paisaje económico, y la velocidad y el ritmo de la vida urbana se aceleran. Por último, en la quinta fase, aparece una nueva resolución espacial que da lugar a un nuevo paisaje económico, más en sintonía con la mejorada capacidad productiva de la economía subyacente. Esto proporciona la representación física de un modo de vida nuevo, y activa nuevas tendencias de consumo muy potentes, que impulsan el crecimiento económico. Aunque las resoluciones espaciales pueden determinar la aparición de nuevos sistemas económicos, son por naturaleza soluciones temporales. Funcionan durante un tiempo, pero al final llegan a un límite que no pueden superar. Y entonces el ciclo vuelve a empezar. Como ahora.
CAPITULO 7. Entender el proceso
Nuestra crisis, en los primeros años del siglo XXI, es la crisis de la última revolución económica, el auge de una economía impulsada por las ideas y el conocimiento que depende más de la maña que de la fuerza. Refleja los límites del modelo de desarrollo suburbano, que no puede canalizar toda la capacidad innovadora y productiva de la economía creativa. Los lugares que prosperan en la actualidad son los que cuenta con la mayor velocidad de ideas, la mayor densidad de personas creativas y con talento.
PARTE 2: Segunda parte. Redibujar el mapa económico
CAPITULO 8. La capital del capital
En este capítulo se analiza el caso concreto de Nueva York, y en qué medida puede verse afectada por la nueva crisis financiera, por la cantidad de empleos que tenía en el sector financiero y por tratarse del gran centro financiero mundial, junto a Londres. Pero Florida hace ver que la ciudad se encuentra en el centro de una economía diversa e innovadora, construida en torno a un amplio abanico de industrias creativas, desde los medios de comunicación, al diseño, el arte y el entretenimiento
CAPITULO 9. ¿A quién le toca ahora?
En “el mundo después de USA”, Fareed Zakaria argumenta que el tercer gran cambio de poder de la historia moderna es inminente (los dos anteriores fueron el auge de la Europa Occidental en el siglo XV y el de EEUU en el siglo XIX). Añade que esta transición no estará tan marcada por el declive de EEUU como por el auge del resto. Florida considera que la capacidad para atraer talento es una de las características definitorias de los principales centros financieros, y cree que los centros financieros que están creciendo en Asia y en Oriente Medio no resultan tan atractivos para los profesionales extranjeros como Nueva York o Londres. Por eso considera que estas ciudades seguirán siendo los grandes centros financieros mundiales durante bastante tiempo.
CAPITULO 10. Encender la llama
La crisis no fue únicamente una crisis del sector bancario y financiero, sino una crisis más general de todo el sector FIRE (“finance, insurance, real state”-finanzas, seguros, sector inmobiliario). La parte RE de la economía FIRE sufrió mucho más que la parte FI, posiblemente porque las regiones metropolitanas con gran cantidad de empleos en el sector financiero y en el de seguros cuentan con una economía más diversificada. Y el nivel educativo de los trabajadores de estos sectores es más elevado, por lo que tiene más capacidades y son más flexibles que los del sector industrial, y por tanto encuentran empleo más fácilmente.
CAPITULO 11. El auge de las grandes ciudades gubernamentales
La revista Newsweek, en marzo de 2009, venía a señalar que, a medida que la economía global se encoge y que el sector público se expande para contener la crisis, otra clase de ciudad está experimentando un boom: la ciudad gubernamental (capitales como Washington DC, Ottawa, Bruselas, Brasilia,…). Otro tipo de ciudad en auge son las Ciudades Universitarias, con economías sustentadas por grandes universidades, niveles elevados de subvenciones estatales, y mercados laborales con grandes concentraciones de empleos estables en los sectores de la educación y la medicina.
CAPITULO 12. Muerte y vida de las grandes ciudades industriales
Los lugares que tienen más probabilidades de salir peor parados de la crisis son aquellos desarrollados en torno al sector industrial. La competencia extranjera y la sustitución de personas por máquinas lo propician. Es un reto que comparten muchas ciudades del “Rustbelt” en EEUU (“el cinturón del óxido”): cómo gestionar sus dificultades económicas sin llegar al colapso. Florida opina que, en lugar de gastar millones en atraer o rescatar la industria, valdría más emplear el dinero en fundar y desarrollar empresas locales, en aprovechar mejor las capacidades de los habitantes de la zona y en mejorar la calidad de la ubicación.
CAPITULO 13. Luces del Norte
En este capítulo Florida analiza el caso de Toronto, un modelo de antigua ciudad del Frostbelt (o “cinturón de hielo”, compuesto por estados del Norte de EEUU, caracterizados por su clima frío y por las grandes nevadas), antaño industrial, que no sólo se ha reconvertido, sino que ha logrado seguir creciendo y prosperar
CAPITULO 14. El ocaso del Sunbelt
Este capítulo trata del caso del “Sunbelt” (“cinturón del sol”), la enorme franja de tierra que recorre todo el Sur de EEUU, desde Carolina del Sur y Florida hasta Arizona, Nevada, y el Sur de California, región que experimentó durante años un crecimiento desenfrenado y descontrolado. Durante los embriagadores días de la burbuja inmobiliaria, algunas de las ciudades y regiones del Sunbelt experimentaron una expansión irracional, centrada sobre todo en el sector inmobiliario y en la construcción. Esto dio lugar a lo que Florida llama “la gran ilusión del crecimiento del desarrollo por el desarrollo”. La burbuja estalló, y el desplome de la vivienda generó una cascada de problemas asociados. La construcción no era el motor de un crecimiento económico sostenible. Demasiadas ciudades carecían de una base económica y productiva subyacente capaz de sostener el elevado precio de la vivienda.
PARTE 3: Tercera parte. Un nuevo modo de vida
CAPITULO 15. La economía del reset
Para que el gran reset se convierta en una verdadera recuperación económica, es necesario que la sociedad complete el ciclo y no sólo aproveche los nuevos valores y los que se han modificado con la crisis, sino que también ha de generar nuevas tecnologías, nuevos sistemas económicos y nuevas pautas de consumo. En definitiva, el próximo gran reset ha de hacer por nuestra era lo que la suburbanización hizo por la posguerra: conformar un nuevo estilo de vida y un nuevo paisaje económico que puedan impulsar nuevos tipos de demandas y sustentar un nuevo ciclo de crecimiento.
Nadie puede saber con antelación cómo será exactamente esa nueva economía, ese nuevo modo de vida, esa nueva resolución espacial. Pero lo que sí podemos hacer es empezar a identificar una serie de fuerzas, analizadas y documentadas, que actúan sobre nuestra sociedad y que, casi con total seguridad, impulsarán un auténtico gran reset y un modo de vida más sostenible. Podemos verlas en las pautas de consumo, en las nuevas maneras en que se organizan y gestionan las empresas, y en los factores que determinan dónde y cómo vivimos. Necesitamos entender el impulso que generan estas fuerzas, para poder alimentar y fomentar las más prometedoras. Si queremos garantizar una recuperación real y duradera, debemos movilizar y guiar esas fuerzas cambiantes para que se unan y se conviertan en un sistema operable.
La Larga Depresión fue el resultado de la primera Revolución Industrial, la Gran Depresión fue el resultado de la segunda Revolución Industrial, y la crisis actual está asociada a la tercera Revolución Industrial: el cambio de una economía de hacer cosas a otra que gira en torno al conocimiento y la creatividad. La burbuja financiera que se generó es producto de este cambio profundo y forma parte de un largo ciclo histórico.
CAPITULO 16. Fabricar buenos trabajos
Los empleos del sector creativo y del sector servicios han mostrado una resistencia mucho mayor ante la crisis económica. Ahora son importantes dos tipos de capacidades: las habilidades analíticas (como el reconocimiento de pautas y la resolución de problemas), y las habilidades de inteligencia social (como la sensibilidad respecto al contexto y la persuasión que se necesitan para trabajar en equipo y movilizar al personal). Florida piensa que no basta con aumentar la disponibilidad de empleos creativos y profesionales de nivel, sino que resulta fundamental aumentar el aspecto analítico y social de todos los trabajos.
También opina Florida que, aparte de los empleos en el sector creativo, tenemos una enorme fuente potencial de buenos empleos, el sector servicios, empleos que son menos sensibles a la competencia mundial y a la deslocalización (están enraizados en ubicaciones concretas). Debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para transformar los trabajos del sector servicios y hacerlos más innovadores, más atractivos, más satisfactorios y mejor remunerados. Los lugares que lograrán salir de la crisis con más fuerza y más resistencia serán los que reconozcan la necesidad de construir (y, además, sean capaces de hacerlo) sistemas económicos y sociales que puedan aprovechar plenamente las capacidades creativas de una proporción mucho más amplia de mano de obra, encendiendo la llama creativa en todos nosotros.
CAPITULO 17. La nueva normalidad
Relanzar el crecimiento económico esta vez requerirá una nueva estructura económica y social, en línea con la nueva economía impulsada por ideas. Necesitamos reducir drásticamente el gasto en viviendas, automóviles y energía, para liberar recursos que puedan dedicarse a bienes y servicios emergentes, desde la biotecnología y los ordenadores más potentes a las nuevas formas de desarrollo personal y nuevas experiencias.
CAPITULO 18. La gran reubicación
El futuro del desarrollo urbano corresponde a una unidad geográfica de gran envergadura que ha ido apareciendo lo largo de las últimas décadas: la megaregión. Son concentraciones de población que comprenden varias ciudades y sus correspondientes anillos suburbanos, y que han crecido rápidamente durante los últimos años. Son estas megaregiones, y no los países, los que impulsan realmente la economía mundial. Entre otras, están el eje Bos-Wash en EEUU (Boston, NY, Filadelfia, Baltimore y Washington D.C), Londres, Ámsterdam, Tokio, Shanghai, Bombay…
CAPITULO 19. Grandes, rápidas y verdes
Cabría pensar que las grandes ciudades y las megarregiones acaben siendo víctimas de su propia grandeza. Pero algunas ciudades, áreas metropolitanas y megarregiones pueden crecer y crecer sin dejar de prosperar. Estas ciudades colosales se benefician de unas tasas de innovación muy elevadas y de un “metabolismo urbano” acelerado. Este concepto se basa en una teoría pionera sobre la función que desempeñan las ciudades en el crecimiento económico, desarrollada por un equipo formado por matemáticos, físicos, biólogos, y sociólogos del Instituto de Santa Fe de Nuevo México. Cuando el equipo estudió las tendencias en innovación, concluyó que el metabolismo de las ciudades con éxito, a diferencia de lo que sucede con los organismos biológicos, se acelera a medida que crecen. La ventaja clave de las ciudades de metabolismo rápido es su capacidad para superar más rápidamente el cierre de empresas, ya que pueden reabsorber a sus trabajadores con más talento y fundar nuevas empresas. A medida que el reset avance y la recuperación se abra paso, estas ciudades prosperarán y sus tasas metabólicas, que ya son elevadas, se acelerarán aún más. Por el contrario, las ciudades que no puedan seguir el ritmo, que se queden atrapadas en su dependencia de una o dos industrias que han quedado obsoletas, en un espíritu empresarial deprimido, o en los costes elevados de estructuras organizacionales y sociales ya caducas, se quedarán atrás y decaerán.
Aunque pueda resultar sorprendente, las grandes ciudades no sólo son más rápidas y más productivas, sino que también son más respetuosas con el medio ambiente. Al estar más congestionadas, el miedo a quedar atrapado en un atasco acaba disuadiendo a la población de coger el automóvil. Además, las grandes regiones queman menos energía per cápita que las pequeñas.
CAPITULO 20. Cuestión de velocidad
Ahora, con tan solo pulsar una tecla, se pueden enviar ideas y creatividad a toda la sociedad, y este fenómeno ha revolucionado por sí solo nuestro modo de vida. El reto al que nos enfrentamos ahora es acelerar el movimiento físico de bienes, servicios y personas, los bits tangibles del mundo real, para que estén en línea con el flujo de información en el mundo virtual, que va a la velocidad del rayo. En la economía actual, basada en las ideas, lo que realmente importa es el coste del tiempo.
La única tecnología en nuestros horizontes que se adapta a la escala geográfica de las megaregiones y que puede ayudarnos a impulsar un desarrollo más intensivo de las mismas es el tren de alta velocidad.
CAPITULO 21. Más veloz que una bala
El tren de alta velocidad puede proporcionar la fibra conectiva que permite a las megaregiones funcionar como unidades económicas verdaderamente integradas. Reduciría drásticamente el tiempo necesario para desplazarse entre las principales ciudades de las megaregiones estadounidenses. En el futuro, a medida que los horarios de trabajo flexibles, el trabajo desde casa y el teletrabajo sean aún más habituales de lo que lo son en la actualidad, el tren de alta velocidad permitirá conectar lugares que ahora están en declive, lo que ampliaría significativamente las opciones y las oportunidades económicas disponibles para sus residentes.
CAPITULO 22. El gran sueño americano: se alquila
La movilidad y la flexibilidad son dos principios fundamentales de la economía moderna, y la propiedad de la vivienda limita tanto la una como la otra. Por eso Florida recomienda fomentar el alquiler en vez de proteger la propiedad de la vivienda, que ha sido durante los últimos cincuenta años uno de los pilares del sueño americano.
CAPITULO 23. La hora del reset
No podemos predecir con ningún grado de certidumbre cómo serán el nuevo paisaje económico y la nueva resolución espacial una vez que hayan acabado de tomar forma. Sin embargo, lo que sí podemos hacer es intentar detectar las pautas que van apareciendo e identificar y comprender las tendencias positivas que siguen existiendo incluso en los tiempos más difíciles. Y también podemos utilizar lo que hemos aprendido gracias a la experiencia de las generaciones anteriores.
Una cosa sí es segura: el gobierno no es el motor principal durante los grandes resets. Los grades resets evolucionan de manera orgánica: se innova, se instauran nuevos sistemas tecnológicos y de infraestructura, y aparecen gradualmente nuevas formas de vivir y de trabajar que empiezan a recomponer el paisaje económico. La mayor responsabilidad del gobierno es facilitar y acelerar estos cambios, ayudando a crear el entorno fértil en el que puedan crecer y desarrollarse. Los resets son una delicada combinación de naturaleza y cuidados.
Debemos emplear todos los recursos disponibles en acelerar la transición a la economía impulsada por las ideas, al tiempo que mejoramos los puestos de trabajo que han sobrevivido o se están creando ahora. Podemos esbozar algunos principios básicos a partir del análisis de los resets anteriores. En primer lugar, debemos tener en cuenta que la verdadera clave del crecimiento económico se encuentra en aprovechar plenamente el talento creativo que hay en todos nosotros. Visto esto, se hace más evidente que nunca la necesidad de reformar nuestro sistema educativo (el primer reset trajo el sistema moderno de educación pública, el segundo reset amplió la educación superior), para que éste impulse en vez de censurar la creatividad colectiva. También necesitamos un nuevo contrato social, que tome como base las exigencias y retos de la economía actual, basada en el conocimiento, partiendo del principio de que todas las personas tienen el derecho fundamental a desarrollar y utilizar plenamente su talento creativo (y puedan ganarse la vida a nivel individual y aumentar la productividad de la sociedad en su conjunto). Debemos invertir de manera inteligente en nuevas infraestructuras. Debemos aumentar la velocidad a la que transportamos personas, bienes e ideas.
La economista Alice Rivlin ya afirmó hace tiempo que para tomar decisiones sobre productividad y desarrollo económico el mejor nivel es el local, ya que los actores sociales son los que mejor conocen sus propias economías. Tenemos que renovar las instituciones gubernamentales y la estructura de gobierno, para que se adapte a esta nueva realidad, con menos autoridad en la cima y más en los niveles locales y regionales.
El reset actual promete ofrecernos la oportunidad de una vida mejor, no basada en la propiedad de inmuebles o bienes, sino proporcionando una mayor flexibilidad y niveles inferiores de endeudamiento, más tiempo para la familia y para los amigos, mayor desarrollo personal y acceso a más y mejores experiencias. Educación, infraestructuras, creatividad y conectividad: esto es lo que podemos corregir, lo que debemos mejorar para garantizar que superaremos el gran reset. El papel más importante y legítimo que puede desempeñar el gobierno es el de facilitar la estructura necesaria para una nueva era de prosperidad compartida.

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