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Timestamp: 2020-04-06 02:04:41+00:00

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Imperio español - Caballipedia
Se conoce como Imperio español el conjunto de territorios que, en algún momento de su historia, estuvo bajo el dominio de alguno de los reinos que constituyen la nación española. El Ejército y la Armada jugaron un papel decisivo en la conquista y/o defensa del Imperio, regando generosamente con su sangre los campos de batalla de los cinco continentes.
Territorios del Imperio español (diacrónico)
La cruz de san Andrés, introducida en España por la guardia de caballería que acompañó a Felipe I de Borgoña, se convirtió en la bandera representativa de los ejércitos de la Monarquía Hispánica.
El pabellón bicolor diseñado en 1785 por Carlos III para la Armada, fue adoptado como bandera nacional en 1843 por Isabel II. El escudo de armas sufrió diferentes modificaciones hasta que la Ley 33/1981 aprobó el actual.
2 Reinos hispánicos
3 Sacro Imperio Romano Germánico
3.2 Habsburgo
3.3 Lorena
3.7 Lombardía
4 Posesiones dinásticas en el resto de Europa
4.2 Islas Británicas
4.4 Mediterráneo
5 Conquistas territoriales en África
5.1 Plazas de soberanía
5.2 Protectorado marroquí
5.3 Presidios norteafricanos
5.4 África occidental española
5.5 África portuguesa
6 Conquistas territoriales en América
6.1 Capitanía General de Cuba
6.2 Virreinato de Nueva España
6.3 Virreinato del Perú
6.4 Virreinato de Nueva Granada
6.5 Virreinato del Río de la Plata
6.6 Territorio de las Guayanas
6.7 América portuguesa
7 Indias Orientales
7.1 Dominios españoles en Asia
7.2 Dominios españoles en Oceanía
7.3 Dominios portugueses en Asia
9.3 Webgrafía
Hispania prerromana (218 AC)
Hispania en el Imperio romano (284 DC)
Cuando la península Ibérica entra en la historia a finales de la Edad del Hierro, estaba habitada por seis grupos etnolingüísticos diferentes:
Vascones (Norte): Tribus de origen desconocido relacionadas con los aquitanos ultrapirenaicos.
Iberos (Este): Tribus autóctonas sucesoras de los Campos de Urnas, aculturizadas por comerciantes griegos (Nordeste) y cartagineses (Sudeste).
Turdetanos (Sur): Tribus autóctonas herederas del Bronce Tartésico, con una cultura orientalizante de influencia fenicia.
Lusitanos (Oeste): Tribus indoeuropeas precélticas, herederas del Bronce Campaniforme.
Galaicos (Noroeste): Tribus célticas con una cultura castreña derivada del Bronce Final Atlántico.
Celtiberos (Meseta): Tribus célticas sobreimpuestas al Bronce de Cogotas, dando lugar a una facies ecléctica diferente de la centroeuropea.
Tras vencer a los cartagineses y a sus aliados ibéricos durante las guerras Púnicas (218 AC), los romanos emprendieron la conquista de la península, a la que llamaron Hispania. Mientras los iberos y turdetanos fueron rápidamente romanizados, los lusitanos y celtíberos ofrecieron una feroz resistencia, no completándose la conquista hasta el exterminio de las tribus cántabras en 19 AC. Para facilitar su sometimiento y administración, la península se dividió durante el periodo republicano en dos provincias: Citerior (Tarraco) y Ulterior (Córduba). Ya en época imperial, Diocleciano las aumentó a cinco provincias que se superponían a las áreas culturales prerromanas, repartiéndose la meseteña entre el resto: Tarraconense (Tarraco), Cartaginense (Carthago Nova), Bética (Córduba), Lusitania (Emérita) y Gallaecia (Lucus). La diócesis de Hispania, que incluía además la Mauretania Tingitana (Marruecos) se convirtió en una de las regiones más ricas y culturalmente avanzadas del Imperio, al que aportó tres de sus mejores emperadores: Trajano, Adriano y Teodosio.
A partir de 408 las cinco diócesis del Imperio romano de occidente fueron invadidas por diversos pueblos germánicos, si bien su conciencia de entidad política sobreviviría y constituiría tanto el embrión de las naciones actuales como el de la Europa reunificada:
Italia: hérulos, ostrogodos y bávaros;
Hispania: suevos, vándalos y alanos;
Aquitania: visigodos;
Galia: francos y burgundios;
Britania: anglos, sajones y jutos
Diez años después, el emperador Honorio pactó con el visigodo Walia la constitución de un reino federado entre Aquitania e Hispania, a cambio de que reinstaurara en ambas diócesis la soberanía imperial. Los alanos fueron diezmados y los vándolos expulsados a la diócesis de África, pero los suevos constituyeron su propio reino en Gallaecia hasta ser derrotados y absorbidos en 585.
Spania en la Europa del año 500
Al Ándalus en la Europa del año 1000
Cuando en 476 el Imperio romano de occidente desapareció formalmente como entidad política unificada, el reino visigodo de Eurico se constituyó en la nación más antigua de Europa y la que mejor supo combinar sus herencias germánica y latina. En 507 el rey visigodo Alarico fue vencido por el franco Clodoveo en Vouillé (507), y se vio obligado a renunciar a todos sus territorios ultrapirenaicos excepto Septimania. Hacia 552 los bizantinos ocuparon las costas de Bética y Cartaginense, a las que llamaron Spania, no pudiendo ser expulsados hasta 624. Ese año se consiguió por primera vez la reunificación peninsular bajo la corona visigoda. Por su parte, las islas Baleares pasaron de manos hispanorromanas a las vándalas, y de estas a las bizantinas, hasta su conquista por los Omeyas en 902.
En 711 el reino visigodo cayó víctima de su propia división interna, al oponerse los descendientes del rey Witiza a la elección de Rodrigo y solicitar apoyo a los bereberes recién islamizados. Estos vencieron en Guadalete pero, lejos de entregar la corona al pretendiente Agila, conquistaron en apenas diez años toda la península Ibérica, que rebautizaron como Al Ándalus. Mientras el Noroeste peninsular permaneció en manos de la resistencia visigoda, aglutinada como reino de Asturias, el área pirenaica fue islamizada fugazmente y después conquistada por Carlomagno, que creó la marca Hispánica como zona defensiva frente al Islam. Tras el reparto del Imperio, la marca se dividió entre los reinos de Aragón y Pamplona, rompiéndose así la anterior unidad peninsular. Esta se fragmentó aún más con la desintegración del califato de Córdoba y el advenimiento de los reinos de taifas a partir de 1013.
En 1072 se unieron temporalmente los reinos de León, Galicia y Castilla (herederos del de Asturias) en la persona de Alfonso VI, quien llevó la frontera hasta el Tajo. Su nieto Alfonso VII se intitularía Imperator totius Hispaniae, recibiendo homenaje del resto de monarcas hispanos. Desgraciadamente, sus reclamaciones sucesorias al trono aragonés no fueron atendidas por la nobleza, por lo que la península volvió a fragmentarse tras su muerte. En 1188 se convocaron en León las primeras cortes europeas, una asamblea en la que se encontraban representados los tres estamentos sociales: la aristocracia guerrera, el clero y la burguesía villana. Fernando III reunió definitivamente las coronas de León y Castilla, y reconquistó gran parte de Andalucía y Murcia. Gracias a una combinación de fuerza militar y hábil estrategia política, Granada resistiría otros 250 años el empuje cristiano.
El matrimonio de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón permitió en 1479 gobernar ambos reinos con una administración única: el Consejo Real. Se unificaron también la hacienda, la política interior y exterior, el ejército, las órdenes militares y la Inquisición. En 1492 completaron la reconquista peninsular con la toma de Granada; y 20 años después Fernando se anexionaría Navarra, consiguiendo la reunificación de toda la península excepto Portugal.
Tras el descubrimiento de América, Cristóbal Colón escribió a los monarcas que habían financiado su empresa intitulándolos de la siguiente forma: Porque cristianísimos y muy altos y muy excelentes y muy poderosos príncipes, Rey y Reina de las Españas y de las islas de la mar océana... Esta primera meción moderna a la unión de las coronas peninsulares como España demuestra que, pese a la fragmentación medieval, persistía en la conciencia colectiva el ideal de la unidad peninsular.
Imperio de los Habsburgo (1500-1700)
Carlos I de Habsburgo heredaría no solo un reino unificado, sino vastos dominios en Europa, América y el Mediterráneo, así como el derecho a reclamar la corona imperial. Portugal sería anexionada temporalmente entre 1580 y 1668, al heredar Felipe II los derechos sucesorios de su madre Isabel de Avis. España se convertía así en el primer imperio que se extendía por los cinco continentes, de ahí que se dijera de Felipe II que en sus dominios nunca se ponía el sol.
No obstante, desde la división del Imperio romano por Teodosio hasta la autocoronación de Napoleón, en toda Europa no se reconocía más que a dos emperadores: el basileus bizantino, sancionado por el Patriarca de Constantinopla; y el imperator occidental, que era ungido por el Papa de Roma. Cuando Carlos I cedió a su hermano Fernando de Habsburgo los territorios patrimoniales en Alemania y Austria, tanto su hijo Felipe II como sus sucesores perdieron el derecho al título imperial. Por este motivo, aunque España podía considerarse un imperio de facto, era conocida de iure como Monarquía Hispánica en todos los documentos oficiales redactados por las cortes europeas, la mayor parte de las cuales le estuvieron subordinadas en algún momento de su historia.
Con el advenimiento de la dinastía de Borbón en 1700, España perdió todas sus posesiones europeas que revirtieron a los Habsburgo. El sur de Italia pudo ser recuperado temporalmente, pero pronto se constituyó en reino independiente del español. Los Decretos de Nueva Planta, firmados por Felipe V en 1707, supusieron el final de los fueros medievales y la necesaria uniformidad de todos los reinos peninsulares bajo una monarquía centralizada e ilustrada.
Imperio napoleónico (1800-1815)
El Estatuto de Bayona, redactado por el propio Napoleón tras conseguir la abdicación de Carlos IV en su hijo Fernando VII y la de este en José Bonaparte, contenía los principales ideales que habían inspirado la Revolución francesa. Estos ideales se plasmarían en la constitución promulgada por las cortes de Cádiz de 1812, las primeras que convocaron a los representantes de todos los reinos hispánicos. Por este motivo son consideradas como el final del Antiguo Régimen y el nacimiento de la moderna nación española. Paralelamente, casi todas las colonias de Ultramar aprovechaban la invasión francesa para proclamar su independencia. Solo permanecieron fieles a la corona Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Micronesia, que se independizarían en 1898 para ser inmediatamente anexionadas por Estados Unidos.
Por Real Decreto de 30 de noviembre de 1833, el rey sancionó la propuesta del secretario de Estado de Fomento, Javier de Burgos, para articular los antiguos reinos peninsulares en 49 provincias. Aunque no se mencionaba de forma explícita, la mayoría se integraba en 11 regiones, permaneciendo las Vascongadas y los archipiélagos como provincias independientes. Otro Real Decreto de 21 de septiembre de 1927 subdividió las islas Canarias en dos provincias, con lo que estas sumaban ya 50. Esta organización sería modificada brevemente por la Constitución de 1873, recuperándose en las de 1876 y 1931. Desde 1978 las 11 regiones se convirtieron en 17 comunidades autónomas, alterándose el reparto de sus provincias.
En la conferencia de Berlín de 1885 se acordó el reparto colonial de África entre las potencias europeas, siéndoles reconocidos a España sus derechos sobre el norte de Marruecos, Sahara Occidental y Guinea Ecuatorial. Tras una cruenta guerra frente a los rebeldes rifeños, el protectorado marroquí fue pacificado y administrado por España hasta la proclamación de su independencia en 1956. Guinea la alcanzó en 1963 en virtud de la Resolución 1542 de la Asamblea General de la ONU. El 26 de febrero de 1976 España abandonaba también el Sahara, que inmediatamente sería invadido por Marruecos.
En esa fecha quedaba finiquitado el Imperio español, el tercero más extenso de la historia de la humanidad: 20 millones de kilómetros cuadrados en su periodo de mayor esplendor y 30 a lo largo de toda su existencia, siendo superado solo por el británico y el mongol. Fue, a su vez, el tercero más longevo: desde 1492 hasta 1976 en sentido estricto, si bien sus orígenes pueden remontarse a la fundación del primer reino peninsular en 418, siendo superado solo por el Imperio romano (753 AC - 476 DC) y por su continuación bizantina (395 DC - 1453 DC).
En 1986 España ingresaba en la Unión Europea, a la que ya pertenecía la mayoría de sus antiguas posesiones dinásticas, incorporándose el resto en años sucesivos. El viejo sueño de unificación de todas las naciones europeas, emprendido por el Imperio romano en la Antigüedad, por el germánico en la Medieval, por el español en la Moderna y por el francés en la Contemporánea parecía por fin destinado a hacerse realidad.
Los territorios del Imperio español se dividían en tres grandes bloques:
Dominios vinculados dinásticamente a la corona:
Los reinos hispánicos, heredados o conquistados por los Reyes Católicos.
El mediodía francés, asociado a los reinos de Navarra y Aragón.
Los territorios mediterráneos, propiedad de la corona de Aragón.
Los estados sucesores del antiguo reino de Lotaringia, aportados a Felipe el Hermoso por su madre María de Borgoña.
El Sacro Imperio Romano Germánico, heredado por Carlos V como nieto de Maximiliano de Austria.
Territorios ultramarinos anexionados a la corona por derecho de conquista:
América prácticamente al completo, excepto Nueva Francia, Nueva Inglaterra y la Alaska rusa.
Numerosos archipiélagos de Asia y Oceanía, unos meramente explorados y otros colonizados de forma efectiva.
Los presidios conquistados en el norte de África durante la Edad Moderna.
Las colonias establecidas en el África occidental durante la Edad Contemporánea.
Dominios anexionados temporalmente por enlaces matrimoniales:
El Imperio portugués, entre 1580 y 1668.
El reino de Inglaterra, Francia e Irlanda, entre 1554 y 1558.
Armas de los Reyes Católicos (1492-1516)
Armas del emperador Carlos I (1516-1556)
Armas de la dinastía Habsburgo (1556-1700)
Armas de la dinastía Borbón (1701-1931)
Armas de Amadeo I de Saboya (1870-1873)
Armas de la República (1873 y 1931)
Armas del Estado Español (1938-1975)
Armas del Reino de España (1981 hasta hoy)
Armas de Granada
Tras la derrota visigoda en Guadalete, casi toda la península Ibérica fue rápidamente conquistada e islamizada por un ejército combinado de árabes y bereberes, aprovechando la fragmentación política del reino. Spania fue rebautizada como Al Ándalus por los invasores, que confundieron a los visigodos con los vándalos que habían arrasado el norte de África en el siglo V. Hasta el siglo XI constituyó un reino unificado y poderoso que sometía a vasallaje y continuas razzias a los territorios cristianos. A la muerte de Almanzor en 1002, los débiles gobernantes que le sucedieron no pudieron mantener reunido el califato, dividiéndose este en taifas. Esto permitió avanzar la reconquista desde el Duero hasta el Tajo, donde volvió a detenerse cuando la península fue sucesivamente invadida por almorávides y almohades. Solo tras la derrota de estos en las Navas de Tolosa pudo emprenderse la reconquista de los reinos de Andalucía, que resistieron otros trescientos años. Aportaron a la Monarquía Hispánica los siguientes títulos y territorios:
Reino de Córdoba: Fundado como valiato por Musa en 714 inmediatamente después de la conquista musulmana. Se convirtió en emirato independiente de Damasco en 756 con Abd al Rahman I y en califato independiente de Bagdad en 928 con Abd al Rahman III. Disuelto este, la taifa de Córdoba fue incorporada al imperio almorávide en 1086 y al almohade en 1172. En 1236 fue conquistada por Fernando III de Castilla. En 1833 se integró en la región de Andalucía como provincia de Córdoba.
Reino de Granada: Las taifas de Granada, Almería, Málaga y Ronda se escindieron de Córdoba en 1013. Fueron conquistadas sucesivamente por almorávides y almohades, independizándose como sultanato Nazarí en 1238. Conquistado en 1492 por los Reyes Cátólicos, mantuvo la categoría de reino hasta 1833, cuando se incorporó a Andalucía tras dividirse en las provincias de Granada, Málaga y Almería.
Reino de Sevilla: Taifa escindida de Córdoba, absorbió a las de Carmona y Morón en 1067 y fue conquistada en 1248 por Fernando III de Castilla. Se mantuvo como reino durante la Edad Moderna, incorporando las antiguas taifas de Huelva, Niebla, Algeciras, Arcos y Gibraltar. En 1833 se convirtió en la región de Andalucía, dividiéndose en las provincias de Sevilla, Cádiz y Huelva.
Reino de Jaén: Taifa escindida de Córdoba, estuvo sometida alternativamente a Granada y Sevilla hasta ser conquistada por Fernando III de Castilla en 1246. En 1833 se convirtió en la provincia andaluza de Jaén.
Reino de Algeciras: Taifa escindida de Córdoba, se integró en la de Sevilla en 1055. Entregada a los meriníes en 1275, fue conquistada por Alfonso XI en 1344. En 1379 la capital fue destruida completamente por los nazaríes, incorporándose sus territorios a la taifa de Gibraltar.
Reino de Gibraltar: Taifa escindida de Algeciras, pasó sucesivamente de manos meriníes a las castellanas y nazaríes, hasta ser reconquistada definitivamente por el duque de Medina Sidonia en 1467, quien la incorporó al reino de Sevilla junto a las antiguas taifas de Arcos y Algeciras. La roca fue ocupada en 1704 por una escuadra anglo-holandesa en apoyo del archiduque Carlos durante la guerra de Sucesión Española, al término de la cual fue cedida a la corona británica en aplicación del tratado de Utrecht de 1713. En 1946 fue registrada como territorio no autónomo del Reino Unido y, por tanto, sujeto a la descolonización prevista en la Carta Fundacional de la ONU, resolución que dicho país viene incumpliendo sistemáticamente desde entonces.
Armas de León
Constituyó el núcleo original de la reconquista cristiana, al desentenderse los musulmanes de los territorios despoblados al norte del Duero tras la batalla de Covadonga. Aportó a la Monarquía Hispánica los siguientes títulos y territorios:
Reino de Asturias: Fundado en 718 por Pelayo, duque de Cantabria, quien se proclamó legítimo heredero del reino visigodo. En 924 se integró en el reino de León, al heredar Fruela II ambas coronas. En 1388 Juan I concedió el título de príncipe de Asturias al heredero de Castilla, tradición que han mantenido los reyes de España hasta la actualidad. En 1833 se constituyó en región uniprovincial, incorporando los territorios de las Asturias de Oviedo pero cediendo los de las Asturias de Santillana a la nueva provincia de Santander.
Reino de León: Reino segregado de Asturias en 910 con García I. Se unificó con Galicia en 914 bajo Ordoño II y ambos con León en 924 bajo Fruela II. Tras la batalla de Simancas (939) Zamora se convirtió en una importante plaza fuerte, decayando su importancia al alejarse la frontera tras las Navas de Tolosa. Salamanca, en cambio, no fue repoblada hasta 1102. La corona estuvo en manos de la dinastía Astur hasta 1037, pasó a la Jimena hasta 1126 y a la de Borgoña hasta 1230. Ese año, el reino de León se integró en el de Castilla a la muerte de Alfonso IX. En 1833 se convirtió en la región de León, dividiéndose en las provincias de León, Zamora y Salamanca. En las monedas acuñadas por Alfonso VII el Emperador hacia 1148, aparecía ya el blasón del león, que podría ser así el más antiguo de Europa precediendo en una década al de Enrique II de Inglaterra.
Reino de Galicia: Antiguo condado asturiano, con capital en Lugo, que se convirtió ocasionalmente en reino al separarse de León entre 910-914 (Ordoño II), 925-929 (Sancho I) y 1065-1072 (García II). Orense no fue repoblado hasta 1084 y Coruña hasta 1208, si bien el santuario de Santiago atraía peregrinos desde el siglo X. En su periodo de máxima extensión, el reino se extendía hasta el Duero, e incluía el condado de Portucale (Oporto) que se independizaría en 1139. En 1833 se convirtió en la región de Galicia, dividiéndose en las provincias de Coruña, Lugo, Orense y Pontevedra.
Reino de Badajoz: Taifa escindida de Córdoba en 1013, fue conquistada por los almorávides en 1086. Su aplastante victoria sobre los cristianos en Sagrajas paralizaría la reconquista durante casi dos siglos. En 1230 la taifa sería arrebatada a los almohades por Alfonso IX de León y Sancho II de Portugal, que se repartieron sus territorios. La Extremadura portuguesa se dividió en las provincias de Lisboa y Alentejo, mientras que la leonesa lo haría en 1833 entre Cáceres y Badajoz.
Cuando falleció Isabel I de Trastámara en 1504 sus títulos pasaron a su hija Juana, debido al prematuro fallecimiento de los primogénitos Juan e Isabel. Juana estaba casada con Felipe de Habsburgo quien ejerció el poder de forma efectiva en Castilla hasta su muerte en 1506 debido a unas fiebres. Juana fue entonces declarada incapacitada y la corona pasó al hijo de ambos, Carlos, ejerciendo la regencia Fernando el Católico hasta su muerte en 1516. Los títulos peninsulares que la corona de Castilla aportó a la Monarquía Hispánica fueron los siguientes:
Reino de Castilla: Creado como condado hacia 860 por Ordoño I de Asturias. En 931 la dinastía de Lara lo unió a los de Burgos, Álava, Lantarón y Cerezo. Elevado a la categoría de reino en 1065 por Fernando I de León (dinastía Jimena) en la persona de su hijo Sancho II. Este reunificó ambos reinos en 1072, pero murió prematuramente asediando Toro. Su hermano Alfonso VI reconquistó las plazas de Valladolid, Segovia y Ávila, mientras que Soria sería reconquistada por Alfonso I de Aragón en 1119, pasando a Castilla en 1134. En 1157 los dos reinos volvieron a separarse, recayendo la corona de Castilla en Sancho III de Borgoña. En 1230 Fernando III de Castilla heredó el reino de León, unificándose definitivamente ambas coronas. Tras una cruenta guerra civil, el reino pasó en 1367 a Enrique II de Trastámara, dinastía que se prolongará hasta 1516. En 1833 se convirtió en la región de Castilla la Vieja, dividiéndose en las provincias de Burgos, Soria, Ávila, Segovia, Valladolid, Santander (antes en Asturias), Palencia (antes en León) y Logroño (antes en Navarra). En 1982 se unió a la regíón de León para constituir la comunidad de Castilla y León, si bien perdió las provincias de Santander (Cantabria) y Logroño (La Rioja).
Reino de Toledo: Fue la taifa más extensa y prestigiosa desde el punto de vista cristiano, por albergar la antigua capital visigoda y la archidiócesis más importante del Imperio después de Roma y Constantinopla. Escindida de Córdoba en 1023, fue conquistada en 1085 por Alfonso VI de Castilla y León, quien ese mismo año tomaría la plaza de Madrid. Cuenca resistió hasta 1177, mientras que Ciudad Real se fundó de nuevo cuño en 1255, en tierras de la orden de Calatrava. En 1833 el reino se convirtió en la región de Castilla la Nueva, dividiéndose en las provincias de Toledo, Madrid, Cuenca y Ciudad Real. En 1982 cambió su nombre por Castilla la Mancha, incorporando la provincia de Albacete e independizándose la de Madrid, donde se había establecido la capital desde 1561.
Reino de Murcia: Taifa escindida de Córdoba, se convirtió en protectorado castellano desde 1243 con Fernando III. Alfonso X la incorporó al reino en 1266. En 1833 se convirtió en región de Murcia, dividiéndose en las provincias de Murcia y Albacete. Esta última pasó a Castilla la Mancha en 1982.
Ducado de Cantabria: Territorio habitado por belicosas tribus celtas que fueron las últimas en someterse a Roma (19 AC). En 574 los visigodos establecieron allí un ducado militar frente a los vascones y los francos que, además de la actual Cantabria, se extendía por parte de Asturias, Palencia, Burgos, Álava y Vizcaya. Conquistada su capital, Amaya, por los musulmanes en 714, la aristocracia guerrera se hizo fuerte en la cordillera cantábrica, convirtiéndose el duque Pelayo en el primer rey de Asturias. En 1028 el antiguo ducado se repartió entre los reinos de León y Pamplona, transformándose la costa cántabra en una merindad de Castilla en 1065. Junto a los señoríos vascos constituyó la Hermandad de las Marismas, que rivalizó en poderío naval con la Liga Hanseática y mantuvo un activo comercio con Inglaterra y los Países Bajos. En 1833 se integró en Castilla la Vieja como provincia de Santander, segregándose en 1982 como comunidad uniprovincial de Cantabria.
Señorío de Molina: Territorio fronterizo conquistado en 1129 por Alfonso I de Aragón, pero repoblado por Castilla. Gozó de un fuero especial hasta su integración completa en este reino acaecida en 1321. En 1833 se incorporó a Castilla la Nueva como provincia de Guadalajara.
Tras la invasión musulmana, los Pirineos fueron reconquistados por Carlomagno, que estableció allí la marca Hispánica como freno al expansionismo musulmán. Los condados más occidentales constituyeron el reino de Pamplona en 824 y el de Aragón en 1035, extendiendo ambos su influencia a ambos lados de la cordillera. Por el tratado de Corbeil de 1258, Luis IX de Francia renunció a la soberanía sobre los ocho condados orientales de la marca Hispánica (Gerona, Besalú, Ampurias, Rosellón, Cerdaña, Barcelona, Ausona y Urgel) a favor de Jaime I de Aragón, quien entregó a cambio diversas plazas fuertes occitanas (Narbona, Albi, Carcasona, Quercy, Rasés, Béziers, Termes, Menerbés, Agde y Nimes) y renunció a sus derechos sobre los condados de Tolosa y Provenza. A la muerte de Isabel la Católica, Fernando II de Trastámara retuvo el gobierno de Aragón y ejerció como regente de Castilla. Al morir Fernando en 1516, su nieto Carlos I heredó tanto Castilla como Aragón, si bien este reino conservó sus fueros hasta 1707. La corona de Aragón aportó a la Monarquía Hispánica los siguientes títulos peninsulares.
Reino de Aragón: Los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza fueron fundados por Carlomagno en 802 dentro la marca Hispánica. En 943 fueron absorbidos por el reino de Pamplona, del que se independizaron en 1035 como reino de Aragón en la persona de Ramiro I. Su reconquista avanzó lentamente debido a la fortaleza de la taifa de Zaragoza, que no cayó hasta 1118. En 1171 Alfonso II conquistó Teruel. El reino gozó de dinastía propia hasta que en 1412 pasó a la de Trastámara. En 1833 se convirtió en la región de Aragón, articulándose en las provincias de Huesca, Zaragoza y Teruel.
Reino de Valencia: Taifa escindida de Córdoba en 1010, se incorporó a la de Toledo desde 1064 hasta su conquista por el Cid en 1094. Unida al imperio almorávide en 1102 y al almohade en 1172. Jaime I de Aragón la conquistó en 1238. Mantuvo sus fueros hasta 1707 y en 1833 se convirtió en la región de Valencia, dividiéndose en las provincias de Valencia y Castellón.
Reino de Denia: Taifa escindida de Córdoba en 1010, su dinastía Amirí conquistó Baleares y Cerdeña, siendo expulsada de esta última por las flotas combinadas de Pisa y Génova. En 1076 el territorio peninsular fue anexionado por la taifa de Zaragoza, independizándose el insular. El primero fue conquistado por los almorávides y almohades y reconquistado en 1244 por Alfonso X de Castilla en virtud del tratado de Almizra. Aprovechando una disputa sucesoria al trono castellano, Jaime II de Aragón lo anexionó al reino de Valencia en 1296. En 1833 se convirtió en la provincia de Alicante y se incorporó a la región de Valencia.
Condado de Gerona: Creado por Carlomagno en 785 dentro de la marca Hipánica. En 813 se le separaron los condados de Besalú y Ampurias, que gozaron de dinastía propia hasta 1111 y 1325, respectivamente. En 878 se fusionó con el condado de Barcelona. En 1350 Pedro IV de Aragón entregó a su hijo, el futuro Juan I, el territorio oriental de su reino como ducado de Gerona, para diferenciarlo de los antiguos reinos de Aragón, Valencia y Mallorca. En 1414 Fernando I concedió el título de príncipe de Gerona al futuro Alfonso V, gesto que no tuvo continuidad hasta que en 1478 lo recuperó Fernando el Católico para su hijo Juan. En 1833 los tres antiguos condados se unieron en la provincia de Gerona y se integraron en la región de Cataluña. Don Juan de Borbón recuperó el título de príncipe de Gerona para su hijo Juan Carlos en 1961 con ocasión de su enlace matrimonial con doña Sofía.
Condado de Barcelona: Creado por Carlomagno en 801 dentro de la marca Hipánica. En 878 el emperador Luis el Tartamudo entregó al conde Wifredo el Velloso los vecinos condados de Ausona y Gerona, manteniéndose reunidos desde entonces. En 987 Borrell II se independizó de facto de Francia aprovechando el vacío de poder efectivo acaecido tras el ascenso de la dinastía Capeto, acto que no sería reconocido de iure hasta 1258. En 1137 se concertó el enlace entre Ramón Berenguer IV de Barcelona y Petronila de Aragón, convirtiéndose el hijo de ambos, Alfonso II, en rey de Aragón en 1162. En 1833 el antiguo condado se integró en la región de Cataluña como provincia de Barcelona. El título de conde de Barcelona fue ostentado por última vez por don Juan de Borbón, tras su renuncia al trono de España en beneficio de Juan Carlos I en 1977.
Condado de Urgel: Creado por Carlomagno en 815 dentro de la marca Hispánica, estuvo unido ocasionalmente a otros aragoneses y catalanes hasta independizarse en 992. En 1149 Ermengol VI conquistó Lérida, a la que trasladó la capital. En 1231 Jaime I incorporó el condado a la corona de Aragón, si bien conservó su dinastía hasta 1413. En 1833 se convirtió en la provincia catalana de Lérida, absorbiendo al valle oscense de Arán.
Condado de Pallars: Territorio de la marca Hispánica escindido del condado de Tolosa en 872. En 1011 se separó en dos vizcondados, incorporándose el meridional (Jusá) a Aragón en 1193. El septentrional (Sobirá) gozó de dinastía propia hasta 1229, cuando fue vendido al vecino condado transpirenaico de Cominges, pasando en 1295 a la casa de Cerdaña. Durante la guerra de los Remensas se alineó con la nobleza en contra de estos, por lo que en 1488 fue conquistado por Fernando el Católico e incorporado a Aragón. En 1833 pasó a la provincia de Lérida.
Señorío de Tarragona: La antigua capital romana fue invadida por los árabes hacia 714. Tras fracasar su conquista por los francos, permaneció como enclave fronterizo hasta que en 1129 el arzobispo san Olegario la cedió en feudo a unos mercenarios normandos mandados por Robert Bordet. A la muerte de este, el señorío se incorporó al reino de Aragón, que extendió su dominio hasta Tortosa. En 1833 se convirtió en la provincia de Tarragona y se integró en Cataluña.
Prolongación del ducado merovingio de Vasconia a este lado de los Pirineos, se resistió tanto a la islamización como a la conquista carolingia. Tras la batalla de Roncesvalles de 778 se convirtió en reino independiente con territorios e intereses a ambos lados de la cordillera. Tuvo una participación activa en la reconquista hasta quedar estrangulado por Castilla y Aragón. Desde entonces reorientó su política hacia Francia, cuyo trono consiguió tras la retirada castellana de los territorios ultramontanos. Durante las guerras Carlistas, los territorios vasco-navarros albergaron el núcleo de la oposición dinástica a Isabel II, buscando defender sus fueros frente al proyecto centralista de los liberales. Aportaron a la corona de España los siguientes títulos:
Reino de Navarra: En 824 Íñigo Arista, hijo del conde aquitano de Bigorra, fue proclamado como rey de Pamplona por los nobles leales, si bien no sería reconocido como tal hasta la partición del Imperio. Sus sucesores dominaron Aragón y La Rioja entre 925 y 1035 incorporándose a aquel reino en 1076, para independizarse definitivamente en 1134. En 1162 el reino de Pamplona conquistó la Navarra transpirenaica, de la que tomaría su nombre. En 1206 perdió las provincias Vascongadas y La Rioja en beneficio de Castilla. A la dinastía Jimena la sucedieron la de Champaña en 1234, la Capeta en 1284, la de Evreux en 1328 y la Trastámara en 1425. En 1479 Leonor I casó con Francisco, conde de Foix, Bearne, Bigorra, Castellbó, Andorra y Narbona. Su hija Catalina I casó con Juan, conde de Albret, Perigord, Limoges y Turena. Navarra conseguía así reunir unos extensos dominios a ambos lados de los Pirineos. Esto provocó la intervención de Fernando el Católico en defensa de los derechos de su segunda esposa Germana de Foix, nieta de Leonor y apoyada por nobles beamonteses. En 1512 el sur del reino fue conquistado por tropas castellanas al mando del duque de Alba, resistiendo la oposición agramontesa en los territorios transpirenaicos. Carlos I renunciaría a su dominio en 1530 debido a su difícil defensa, reinstaurándose en ellos el reino de Navarra. La Navarra peninsular mantuvo sus fueros en 1707 por posicionarse a favor de Felipe V. En 1833 se convirtió en la provincia independiente de Navarra. La Constitución de 1978 la transformó en comunidad foral y reconoció su derecho reunificarse con la comunidad autónoma del País Vasco si así lo decidían sus ciudadanos.
Príncipado de Viana: Título otorgado en 1423 por Carlos III de Navarra a su nieto Carlos de Viana, quien no llegó a reinar por desavenencias familiares. Tras la conquista del reino por Fernando el Católico, el título quedó asociado al heredero de la corona española.
Condado de Nájera: Territorio riojano conquistado a Córdoba en 923 conjuntamente por los reinos de León y Pamplona. Un año después, la destrucción de Pamplona por Abderramán III obligó a García Sánchez a trasladar la capital a Nájera. Entre 1004 y 1035 el reino de Nájera-Pamplona alcanzó su máxima extensión con Sancho Garcés III. A su muerte lo dividió entre sus hijos, dando lugar a los reinos de Pamplona, Aragón y Castilla. El primero sobrevivió hasta 1076, cuando se repartió entre los otros dos a la muerte de Sancho Garcés IV. En 1833 se convirtió en la provincia de Logroño y se incorporó a Castilla la Vieja. En 1982 se separó como región uniprovincial de La Rioja.
Condado de Álava: Establecido por Alfonso III de Asturias hacia 860, se unió al condado de Castilla en la persona de Fernán González. En 1024 pasó al reino de Pamplona, en 1076 al de León y en 1134 al de Navarra. En 1200 fue definitivamente conquistado por el señor de Vizcaya en nombre del rey de Castilla. En 1833 se convirtió en la provincia independiente de Álava, incorporándose a la región de Vascongadas tras la guerra civil. En 1979 Vitoria se convirtió en la capital de la recién creada comunidad autónoma del País Vasco.
Señorío de Vizcaya: El territorio comprendido entre Cantabria y los Pirineos quedó como tierra de nadie tras la conquista musulmana, conservando los habitantes sus propiedades hasta que García III de Pamplona entregó el condado a Íñigo López. Convertido en señorío, pasó al reino de León en 1076, a Aragón en 1124 y a Pamplona en 1134. Posteriormente, osciló entre la lealtad a Navarra y a Castilla hasta ser anexionado por esta en 1206. No obstante, conservó fuero propio hasta que su último señor, Juan I de Trastámara, se convirtiera en rey en 1379. En 1833 se convirtió en la provincia independiente de Vizcaya, incorporándose a la región de Vascongadas tras la guerra civil.
Señorío de Guipúzcoa: Fue la salida natural de Navarra al mar a través del río Bidasoa. Hasta 1180 no se fundó San Sebastián, que fue incorporada al reino de Castilla en 1200. En 1833 se convirtió en la provincia independiente de Guipúzcoa, incorporándose a la región de Vascongadas tras la guerra civil.
Al Ándalus en 750
Reinos cristianos en 1035
División virreinal durante el Antiguo Regimen
División administrativa de 1982
Imperio carolingio (814)
Sacro Imperio (1000)
Círculos imperiales (1512)
División administrativa de Alemania (1990)
Tras la caída del Imperio romano de Occidente, el franco Carlomagno consiguió reunificar todos los reinos germánicos desde los Pirineos hasta el Óder, siendo coronado emperador por el Papa el año 800. Como sus nietos se disputaron la corona, por el tratado de Verdún (843) se acordó la división del Imperio en tres partes: el mayor, Lotario, se quedó con la Francia Media (conocida como Lotaringia); al segundo, Luis, le correspondió la Francia Oriental (actual Alemania); y al tercero, Carlos, la Francia Occidental (actual Francia). La corona imperial recayó en Lotario, pero tras varias guerras dinásticas pasó primero a Carlos II de Francia (875) y después a Otón I de Sajonia (962). Este reconquistó Lotaringia pero fracasó frente a Francia, que quedó así fuera de la órbita imperial.
Tras la fragmentación del Imperio carolingio, Europa occidental sufrió las invasiones combinadas de vikingos, sarracenos y magiares. Cuando Otón I de Sajonia derrotó a los últimos en la batalla de Lechfeld (962) proclamó el Sacro Imperio Romano Germánico, como heredero de la misma entidad multinacional que sus antepasados germanos habían contribuido a destruir. El título de emperador pasaba de padres a hijos, pero el candidato debía ser refrendado por un colegio electoral que, en caso necesario, votaba el cambio de dinastía. De acuerdo con la costumbre sucesoria, el territorio patrio germánico (Deutchsland) se fue atomizando durante todo el Medievo hasta constituir 300 principados feudales. Aunque sometidos de iure al emperador, conservaban una gran autonomía de facto. Para facilitar su administración, en la dieta de Tréveris (1512) se agruparon en diez circunscripciones: Franconia, Suabia, Baviera, Baja Sajonia (Hanóver), Alta Sajonia (Brandeburgo), Alta Renania (Lorena y Saboya), Baja Renania (Westfalia), Palatinado, Austria y Borgoña. El Imperio integraba además otros territorios periféricos como los reinos de Bohemia e Italia y la Confederación Helvética.
Maximiliano I de Habsburgo, abuelo paterno de Carlos I de España, legó a este el derecho a reclamar el título imperial, que ostentó como Carlos V de Alemania desde 1520 hasta su abdicación en Bruselas en 1556, si bien los electores no la reconocieron hasta su muerte dos años después. La reforma luterana dividió el Imperio pero, tras derrotar a los protestantes en Mühlberg, Carlos proclamó el ius regio, eius religio. Desde entonces, los súbditos asumirían la fe del príncipe respectivo con independencia de sus propias creencias. Cuando el emperador abdicó en Bruselas decidió entregar la herencia de Maximiliano a su hermano Fernando I y el resto de sus posesiones a su hijo Felipe II de España. Pretendía así mantenerla libre de los conflictos religiosos que habían azotado Alemania e Inglaterra y que, posteriormente harían lo mismo con Francia. Desgraciadamente, poco después estallarían otros similares en los Países Bajos que acabarían arruinando a la corona pese a los ingentes ingresos provenientes de las Indias. Entre 1520 y 1558 el Sacro Imperio aportó a la Monarquía Hispánica los títulos correspondientes a Alemania y la marca oriental (Austria y Hungría), mientras que los de la antigua Lotaringia permanecieron en manos españolas hasta la guerra de Sucesión.
La guerra de los Treinta Años devastó la mayor parte del territorio alemán y supuso el traslado de la órbita política desde Austria hacia el Báltico, donde una nueva potencia disputaría la hegemonía a los Habsburgo: Prusia. Cuando el último emperador germánico, Francisco II, fue obligado a abdicar por Napoleón en 1806, Prusia impulsó la creación de la Confederación Germánica, abarcando los 39 estados septentrionales. Austria se vio excluida de este proyecto y buscó una excusa para declararle la guerra. En 1870, tras derrotar sucesivamente a Austria y Francia, el káiser Guillermo de Prusia proclamaba el Imperio alemán (II Reich). Tras la I Guerra Mundial fue humillado por los vencedores pese a que ningún soldado aliado había conseguido penetrar en territorio alemán. Las duras sanciones y la crisis económica propiciaron el advenimiento del partido Nazi de Adolf Hitler, quien proclamaría el III Reich. Su derrota en la II Guerra Mundial provocó la división de Alemania entre una República Federal y otra Democrática (dominada por el partido Comunista). Ambas se reunificaron en 1990 tras la caída del Muro de Berlín. Aunque los emperadores Habsburgo solo ejercían la soberanía de facto sobre sus propios territorios patrimoniales, los títulos alemanes asociados de iure a la dignidad imperial eran los siguientes:
Reino de Alemania: El nombre de Alemania proviene de la tribu germánica asentada junto a las fronteras del Imperio romano (alamanes), si bien hoy se emplea por extensión para identificar a los descendientes de las otras cinco (francos, suabos, bávaros, sajones y turingios). Durante el Medievo se conoció por este nombre al reino de Francia Oriental, gobernado primero por los francos merovingios, después por los sajones y, finalmente, por los francos salios. Desde 1056 el término cayó en desuso ya que, durante la querella de las investiduras frente al Papa, el suabo Enrique IV prefirió el de rey de Romanos. Con este nombre reinaron las dinastías Hohenstaufen, Welf, Luxemburgo y Habsburgo.
Ducado de Franconia: Los francos cruzaron la frontera romana del Rin en 406, extendiéndose por las provincias de Germania Inferior y el norte de la Galia. Clodoveo dividió en 511 el reino entre sus hijos, constituyéndose Austrasia en la futura Alemania y Neustria en la futura Francia. Incorporadas ambas por Carlomagno a su Imperio, volvieron a separarse por el tratado de Verdún. Austrasia se dividió entre las cincunscripciones imperiales de Franconia y Alta Renania, reunidas temporalmente por Napoleón en la Confederación del Rin. Actualmente, se reparten entre los landers de Baviera, Hesse y Renania-Palatinado.
Ducado de Baviera: Único territorio germánico que mantuvo una existencia autónoma desde el asentamiento tribal de los bávaros en la provincia de Noricum hasta la actualidad. Desde 1070 cayó bajo el dominio de la casa de Welf (güelfos). En 1156 se le escindió la marca Oriental para constituir el ducado de Austria. Baviera fue elevada por Napoleón a reino independiente en 1805, y en 1871 se integró en el Imperio alemán, constituyendo hoy uno de los 16 landers de la república alemana.
Ducado de Suabia: Muchos suevos emigraron desde Germania hasta Hispania, donde fundaron un reino en la provincia romana de Gallaecia. Los que permanecieron en la de Raetia fundaron un ducado subordinado al Imperio franco. Entre el siglo XI y el XIII estuvo gobernado por la dinastía Hohenstaufen (gibelinos), que disputó la hegemonía sobre el Imperio y la Iglesia a los güelfos de Baviera. En 1268 el ducado se fragmentó en numerosos señoríos que serían dominados por las familias Wittelsbach, Württemberg y Habsburgo. Las comunidades de los valles alpinos crearon la Confederación Helvética, independiente de facto desde la guerra Suaba de 1499, de iure desde 1648, y transformada en la república de Suiza en 1848. El territorio septentrional de Suabia constituye actualmente el lander alemán de Baden-Würtemberg.
Ducado de Sajonia: Los sajones habitaban al Norte del río Elba, en la Magna Germania no romanizada (actual Holstein). En el siglo V, una parte de este pueblo invadió Britania, donde fundó los reinos de Essex, Sussex y Wessex. El resto ocupó también la parte noroccidental de la provincia romana de Belgia, siendo incorporado al Imperio carolingio en 804 tras una sangrienta campaña. Por el tratado de Verdún el ducado se integró en Francia Oriental, y en 911 su rey Otón I se proclamó primer emperador alemán. Durante la Baja Edad Media el ducado se atomizó en varios principados. Los occidentales (Westfalia) fueron anexionados a Brandeburgo en 1609, decretándose en la paz de Basilea (1795) la entrega a Francia de la orilla izquierda del Rin. Napoleón creó en la orilla derecha el reino de Westfalia, que se integró en Prusia desde 1815 hasta 1945. Gracias a sus recursos minerales y a la red fluvial se convirtió en la región más industrializada de Alemania y actualmente constituye el lander de Renania-Westfalia. Los principados sajones orientales (Ostfalia) constituyeron la Liga Hanseática para controlar el comercio entre el Báltico y el Mar del Norte. En 1690 fueron reunificados como ducado elector de Hanóver, cuya dinastía gobernó también Gran Bretaña entre 1714 y 1901. Fue derrotado e integrado en Westfalia por Napoleón, pero en 1814 fue elevado a la categoría de reino independiente. Al apoyar a Austria durante su guerra contra Prusia, Hanóver fue ocupado por esta en 1866. En 1946 se repartió entre los landers de Baja Sajonia y Schleswig-Holstein.
Ducado de Turingia: Los turingios habitaban en el Este de Germania Magna hasta ser derrotados por los francos en 531. En 774 Carlomagno creó la marca de Turingia frente a los sorbios, checos y moravos. En 1260 se integró en el ducado de Wittemberg junto a los sajones meridionales. En 1464 Turingia abrazó el protestantismo pero, tras ser derrotada por Carlos V, se subdividió en dos partes. El Sur se atomizó en señoríos mientras que el Norte se convirtió en el electorado de Alta Sajonia, que fue elevado por Napoleón a reino independiente entre 1806 y 1918. Durante la II Guerra Mundial fue ocupado los soviéticos, por lo que formó parte de la República Democrática hasta 1990. Actualmente se reparte entre los landers de Sajonia, Anhalt y Turingia.
Margraviato de Brandeburgo: Creado como una marca del Sacro Imperio frente a los eslavos septentrionales (abroditas, polanos), desde 1412 estuvo regido por la dinastía Hohenzollern. En 1618 esta heredó también el ducado de Prusia, territorio báltico conquistado por la orden Teutónica en 1308. En 1701 ambos territorios se fusionaron en el reino de Prusia, que se convirtió en la potencia hegemónica alemana. Napoleón dividió su territorio, pero tras la derrota de aquel se expandió hasta dominar prácticamente todo el norte de Alemania y parte de Polonia. En 1918 Prusia Oriental quedó aislada del resto, siendo una de las causas que provocaron la II Guerra Mundial. En 1945 Prusia dejó formalmente de existir, integrándose la capital (Köningsberg) en Rusia, el litoral de Pomerania en Polonia, y el antiguo margraviato en Alemania Oriental. Actualmente, este se divide entre los landers de Mecklemburgo y Magdeburgo, que rodea la capital federal de Berlín.
Armas del Imperio alemán
Armas de Franconia
Armas de Sajonia
Armas de Baviera
Armas de Turingia
Armas de Suabia
Armas de Prusia
Los territorios patrimoniales de la dinastía Habsburgo constituían una parte importante del Sacro Imperio, extendiéndose por varios ducados y algunos reinos no germánicos. De Maximiliano pasaron sucesivamente a Felipe el Hermoso, a su primer hijo Carlos V y de este al segundo, Fernando I. Entre 1520 y 1558 aportaron a la Monarquía Hispánica los siguientes títulos:
Reino de Bohemia: Poblado por los celtas boios desde el siglo V AC, fueron expulsados por los germanos y estos por los eslavos. En 950 se convirtió en el primer territorio eslavo del Sacro Imperio, gozando además de privilegio electoral. Elevado a la categoría de reino en 1212 bajo Otokar I. En 1437 la corona recayó en Alberto de Habsburgo, que también poseía la de Hungría, quedando asociados desde entonces ambos reinos. Al morir Luis II en Mohacs (1526) se incorporaron a los dominios del emperador Carlos V, que cedió sus coronas a su hermano Fernando. En 1806 se integró en el Imperio austriaco y en 1918 se unió a Eslovaquia para fundar Checoslovaquia. En 1993 se volvió a separar como República Checa.
Reino de Croacia: Hacia el año 600 los eslavos meridionales se asentaron en los Balcanes mediante un pacto con el basileus bizantino, correspondiéndole a los croatas el territorio de la antigua provincia romana de Dalmacia. El duque Tomislav proclamó el reino de Croacia en 925, que sería incorporado por Colomán al reino de Hungría en 1102. Cuando este fue invadido por los otomanos en 1526, Croacia recuperó su independencia pero convirtiéndose en protectorado Habsburgo. Se integró al Imperio austriaco en 1806 y se independizó en 1918 para unirse a Serbia, Eslovenia y Bosnia en un reino que desde 1929 se llamaría Yugoslavia. Desmembrado por Hitler, volvería a reunirse como república de Yugoslavia hasta su definitiva separación en 1991.
Reino de Hungría: Los magiares procedentes de las estepas asiáticas invadieron Europa en el siglo VII. En el año 1000 Esteban I fundó el reino de Hungría, tomando ese nombre del pueblo huno que se había asentado en la Panonia romana y del que aseguraban descender. Resistió el embiste de varias tribus eurasiáticas como los cumanos, los pechenegos y los mongoles, impidiendo que se extendieran por Europa. En 1385 la corona pasó a Carlos de Anjou, que también poseía las de Nápoles y Jerusalén. Al morir el rey Luis II en Mohacs (1526), el reino se dividió en tres partes: la meridional fue ocupada por los otomanos; la oriental se convirtio en el principado de Transilvania; y la occidental permaneció en manos de los Habsburgo. El emperador Carlos V legó el título de rey de Hungría a su hermano Fernando I y sus descendientes. En 1686 Leopoldo I consiguió expulsar a los otomanos, reunificando Hungría bajo el dominio austriaco. Desde 1868 se reconoció la plena igualdad de ambos reinos dentro del Imperio austro-húngaro. Tras la derrota austriaca en la Primera Guerra Mundial, Hungría se convirtió en una república independiente.
Principado de Transilvania: A raíz de la derrota de Mohacs y de la división del reino, Transilvania se convirtió en un principado vasallo del Imperio otomano pero regido por un conde húngaro de la dinastía Báthory (voivoda). Al principio, sus sucesores disputaron con los Habsburgo la legitimidad del trono húngaro, pero entre 1686 y 1711 aquellos expulsaron a los otomanos y reincorporaron Transilvania al reino de Hungría. Por el tratado de Trianon de 1918, el principado fue entregado como reparación de guerra al reino de Rumania, constituido en 1877 por la unión de Valaquia y Moldavia.
Archiducado de Austria: Tras la batalla de Lechfeld contra los magiares (955), el emperador Otón I creó la marca de Austria en la frontera de Baviera, de la que se independizó en 1156. En 1278 Rodolfo I conquistó el ducado para la familia Habsburgo. En 1365 se dividió en tres ducados independientes hasta que en 1453 el emperador Federico III los legó a su hijo Maximiliano ya como archiducado. Tras la abdicación de Carlos V, el archiducado y la dignidad imperial recayeron en su hermano Fernando I, cuya dinastía se mantuvo hasta 1740. En 1806, al verse excluido de la Confederación Germánica impulsada por Prusia, Francisco I de Habsburgo-Lorena fundó con los estados meridionales el Imperio austriaco. Tras ser derrotado por Prusia en Sadowa (1866) reorientó su política hacia los Balcanes, adoptando el nombre de Imperio austro-húngaro. Este sería disuelto al término de la Primera Guerra Mundial, convirtiéndose Austria en una república independiente del resto de Alemania.
Ducados de Estiria y Carintia: Escindidos de Austria entre 1365 y 1453. Al reunificarse dieron lugar al archiducado.
Ducado de Carniola: Territorio habitado en la Antigüedad por los ilirios protocélticos, fue invadido por los eslavos hacia 595. Incorporado al Sacro Imperio como marca frente a los croatas, se transformó en ducado en 1365. En 1457 se integró en el archiducado de Austria, con el que pasó a Carlos V. Napoleón lo transformó en el reino de Iliria, que en 1849 revirtió a Austria. En 1918 se convirtió en la provincia de Eslovenia, dentro del reino que después se llamaría Yugoslavia.
Ducado de Silesia: Uno de los cinco ducados en los que Boleslao III dividió el reino de Polonia en 1138. En 1335 se incorporó al reino de Bohemia, con el que pasó a Carlos V. En 1740 el norte fue invadido por Prusia, y entre 1807 y 1815 fue integrado por Napoleón en el gran ducado de Varsovia, heredero del reino de Polonia que había sido repartido en 1772 entre Austria, Prusia y Rusia. El sur (Galitzia) permaneció en manos de los Habsburgo hasta 1918, revirtiendo ese año a la renacida república de Polonia.
Margraviato de Moravia: El primero de los reinos eslavos se fundó en 833. Tras la derrota de Bratislava frente a los magiares (907), se repartió entre Hungría, Polonia y Alemania. Esta última región se transformó en el margraviato de Moravia, que en 1526 fue incorporado por Carlos V al reino de Bohemia.
Condado de Habsburgo: Dominio patrimonial de la dinastía en Suiza y sudoeste de Suabia, entre 985 y 1273. Ese año, Rodolfo IV se convirtió en rey de Romanos, si bien nunca llegó a ser elegido para el título imperial. Desde entonces, el condado de Habsburgo se integró en el ducado de Austria.
Condado del Tirol: Fundado por los lombardos en el siglo VI, formó parte de la marca carolingia de Verona. Otón I lo incorporó en 952 al ducado de Baviera, donde permaneció cuando el resto de la marca se separó del Imperio en 1167 para integrarse en el ducado bizantino de Venecia. En 1918 el Tirol fue dividido entre Austria e Italia (Trentino).
Armas de Austria
Armas de Croacia
Armas de Hungria
Armas de Moravia
Armas de Carniola
Armas de Transilvania
Armas de Lorena
En el tratado de Verdún correspondió al primogénito Lotario I la Francia Media (Lotaringia), por albergar las capitales imperiales de Roma y Aquisgrán. A su muerte en 855, el tratado de Prum subdividió el reino entre sus tres hijos: a Luis II le correspondió la corona imperial y la Lotaringia meridional (Lombardía); a Carlos II le correspondió la Lotaringia central (Borgoña) y a Lotario II la Lotaringia septentrional (Lorena).
La Lotaringia septentrional (Lorena) pasó en 880 a Alemania, en 911 a Francia y en 925 a Alemania. En 959 fue subdividida entre la Alta Lorena (ducado de Lorena) y la Baja Lorena (Bélgica y Países Bajos). Ambas formaban parte del Sacro Imperio, pero mientras la última se integraba en en el círculo de Borgoña, la primera lo hacía en el de Alta Renania. La Alta Lorena aportó a la Monarquía Hispánica los siguientes títulos entre 1520 y 1558:
Ducado de Lorena: La Alta Lorena, antigua provincia romana de Germania Superior, gozó de dinastía propia desde 959 a 1047, cuando el emperador Enrique III entregó el ducado a la casa de Alsacia. En 1473 pasó a la de Vaudemont, y fue precisamente en su capital, Nancy, donde halló su muerte el duque de Borgoña Carlos el Atrevido. Lorena formó parte de la herencia imperial de Carlos V, pasando después a su hermano Fernando. Durante la guerra de los Treinta Años fue ocupada de facto por Francia para interrumpir el tránsito por el Camino Español, pero fue devuelta por la paz de Ryswick de 1697. Ocupada de nuevo por Francia durante la guerra de Sucesión Española, fue entregada a Stanislav Leszcynski tras la guerra de Sucesión Polaca. El duque de Lorena, futuro emperador de Austria, recibió a cambio Toscana. A la muerte de Stanislav en 1766, Lorena se integró definitivamente en Francia.
Landgraviato de Alsacia: El valle del rin se escindió de Lorena en 880, incorporándose a Suabia. Formó parte de los dominios Habsburgo hasta que fue vendido a Francia en la paz de Westfalia. La frontera oriental (Sarre) cambió de manos ocho veces durante los dos siglos siguientes, hasta convertirse en un lander de Alemania en 1957. El resto de Alsacia fue ocupada por Alemania en 1870, por Francia en 1918, por Alemania en 1940 y por Francia en 1945. Desde entonces su capital, Estrasburgo, se ha convertido en símbolo de la reconciliación europea.
Partición del reino de Borgoña (879)
La Lotaringia central se correspondía con el territorio que había sido arrebatado por los burgundios al Imperio romano y que en 532 había sido invadido por Clotario de Neustria. A partir de 880 el reino de Borgoña se dividió en dos partes: la orilla derecha del Saona constituyó el ducado de Borgoña y se integró en Francia; la orilla izquierda constituyó el reino de Arlés. En 1032 este se subdividió entre Francia (Provenza), Italia (Saboya) y el Sacro Imperio (Franco Condado y cantones francófonos de la Confederación Helvética).
En 1363 el duque Felipe el Atrevido de Borgoña, feudatario imperial, desposó con la condesa Margarita de Flandes feudataria de Francia. El hijo de ambos, Juan sin Miedo casó con la heredera de Holanda, Zelanda y Hainaut. Felipe el Bueno adquirió Namur, conquistó Brabante y Limburgo, y heredó Luxemburgo. Carlos el Temerario incorporó Güeldres y Zutphen, pero murió en Nancy (1477) cuando intentaba anexar Alsacia para reunir sus posesiones. Estas pasaron primero a su hija María, de ella a Felipe el Hermoso, y de este a Carlos I de España. Pese a los reiterados intentos de sus sucesivos soberanos, el Estado borgoñón nunca llegó a ser reconocido como reino, encontrándose dividido geográficamente entre el actual Franco Condado (pays de par-delà) por un lado, y Bélgica, Luxemburgo y Países Bajos por otro (pays de par-deça).
Carlos V intentó infructuosamente reconquistar Borgoña a Francia durante todo su reinado, pero pudo consolidar el dominio imperial sobre Lombardía y Lorena. En su testamento encomendó a su hijo Felipe II que las conservase a toda costa, lo que resultaría determinante para que España se desangrara frente a Francia y Holanda durante el siglo siguiente. No obstante, los territorios borgoñones resultaron decisivos para permitir el tránsito por el Camino Español entre 1567 y 1622. Desde esa fecha, la alianza del duque de Saboya con Francia obligó a las tropas españolas a internarse en el corazón de Alemania para llegar a su destino. Los territorios borgoñones de la actual Francia aportaron a la Monarquía Hispánica los siguientes títulos:
Ducado de Borgoña: Fundado en 880 por Ricardo el Justiciero de la dinastía franca Bosón. En 1004 fue entregado en feudo a Roberto I Capeto, revirtiendo al rey de Francia en 1361. En 1363 pasó a Felipe el Atrevido de Valois, cuyo hijo Juan sin Miedo heredó también de su madre el ducado de Brabante y el condado de Flandes. Cuando en 1477 murió Carlos el Temerario en la batalla de Nancy, los territorios borgoñones retornaron al rey de Francia. El título ducal lo retuvo su hija María, casada con el emperador Maximiliano, quien lo transmitió a su hijo Felipe el Hermoso. De este pasó a Carlos I de España, quien renunció a seguir reclamando las antiguas posesiones borgoñonas a cambio de mantener el título ducal. Este llevaba aparejado la gran maestría de la orden del Toisón de Oro, la de mayor prestigio en Europa y que actualmente conserva el rey de España.
Condado de Provenza: Fue la primera provincia conquistada por Roma fuera de Italia (de ahí su nombre actual). Conquistada primero por los burgundios, se integró en el Imperio carolingio en 736 como marca frente a los visigodos de Septimania y lombardos de Italia, territorios que poco después serían también anexionados. Tras el tratado de Verdún, pasó al reino de Lotaringia como ducado de la Baja Borgoña. En 933 se unió a la Alta Borgoña para constituir el reino de Arlés. En 1032 los valles alpinos rindieron vasallaje al emperador, mientras que el litoral mediterráneo lo hacía al rey de Francia. Transformado este en condado de Provenza, pasó a la casa de Barcelona en 1113 tras el matrimonio de Dulce con Ramón Berenguer III. En 1164 se integró en el reino de Aragón con Alfonso I, en 1267 en el de Sicilia con Carlos de Anjou y en 1486 en el de Francia con Luis XI de Valois.
Condado palatino de Borgoña: Antiguo condado de la Alta Borgoña enclavado entre el río Saona y la frontera helvética. Se incorporó al reino de Arlés en 933, y al Sacro Imperio en 1032. En 1405 pasó al duque Juan sin Miedo de Borgoña, cuyos descendientes lo legaron a Carlos I. Constituyó un enclave estratégico para la Monarquía Hispánica, al estar situado en el Camino Español, equidistante entre Milán y Bruselas. Cuando fue entregado a Francia por el tratado de Nimega de 1679, se denominó Franco Condado para distinguirlo del título ducal.
Condado de Charolais: Territorio borgoñón enclavado en Francia, por lo que no formaba parte del Sacro Imperio. A la muerte de Carlos el Temerario permaneció fiel a su esposa María. Pasó luego a los descendientes de Carlos V, aunque fue ocupado militarmente por Francia en varias ocasiones. En 1684 fue entregado por Carlos II de España al príncipe Condé como pago por sus servicios prestados en la guerra contra Francia, a la que revirtió en 1761.
Señoríos de Besançon y Salins: Plazas fuertes del Camino Español en las proximidades del Franco Condado desde 1664 a 1674. Fueron tomadas finalmente por Luis XIV.
Armas del ducado de Borgoña (Capeto)
Armas del ducado de Borgoña (Valois)
Armas del condado de Borgoña
Armas de Provenza
En 959 la Baja Lorena (antigua provincia romana de Belgia) se integró en Alemania y desde 1190 se atomizó, a su vez, en diecisiete señoríos feudales. La mayor parte formó parte de la herencia que María de Borgoña entregó a Carlos V en 1516. Este conquistó el resto, siendo conocido el conjunto desde entonces como los Países Bajos españoles para distinguirlos del ducado de la Alta Lorena. A raíz de la reforma luterana se reagruparon en tres sectores: el sudoccidental, francófono y católico, permaneció fiel a la Monarquía Hispánica; el nororiental, de idioma neerlandés y calvinista, proclamó unilateralmente su independencia como república de las Provincias Unidas; el central, también neerlandés pero católico, osciló entre la rebelión y la sumisión a la corona. Al ser proclamado rey de España Felipe V de Borbón, el archiduque Carlos de Austria reclamó la soberanía sobre estos dominios que no consideraba vinculados a la Monarquía Hispánica, sino al patrimono familiar de los Habsburgo. La campaña resultó fatídica para los exhaustos tercios españoles, que tuvieron que evacuar los Países Bajos en 1710. Cuatro años después fueron entregados a Austria por el tratado de Utrecht, que ponía fin a la guerra de Sucesión Española. En 1795 tanto los Países Bajos austriacos como los neerlandeses fueron invadidos por la Francia revolucionaria, reunificándolos Napoleón como Reino Unido de los Países Bajos. En 1830 los antiguos territorios católicos se volvieron independizar de los protestantes para fundar el reino de Bélgica:
Gran Ducado de Luxemburgo: Se mantuvo fiel a la Monarquía Hispánica. Se independizó de Bélgica en 1867, aunque cediéndole gran parte de su territorio a Valonia. Es actualmente el estado del mundo con mayor PIB per capita.
Ducado de Brabante: Creado como condado, se convirtió en ducado al heredar el título de la Baja Lorena. El norte fue invadido por las Provincias Unidas, pasando después a Holanda. El sur fue sometido por Alejandro de Farnesio, y se reparte actualmente entre las provincias de Amberes, el Flandes neerlandés y la Valonia francófona, quedando entre ambos la capital Bruselas.
Ducado de Limburgo: Creado como condado, disputó después el título ducal a Brabante. Se mantuvo fiel a la corona. Tras la invasión napoleónica se repartió entre Flandes, Holanda y Alemania.
Condado de Flandes: Territorio no perteneciente al Sacro Imperio, fue cedido por Francia a España tras la paz de Cambrai de 1529. Fue una de las regiones más avanzadas de Europa gracias a su industria textil, hasta el punto de que con su nombre se llegó a conocer coloquialmente a la totalidad de los Países Bajos españoles. Durante la guerra se dividió entre una parte fiel a la corona y otra rebelde, que fue sometida por Farnesio. Actualmente constituye la región belga de idioma neerlandés.
Condado de Artois: Escindido de Flandes en 1302 y, como este, cedido por Francia en Cambrai. Firmó la Unión de Arrás y fue devuelto a Francia en 1659 por el tratado de los Pirineos.
Condado de Henao: Firmante de la Unión de Arrás, fue un permanente campo de batalla entre Francia y España hasta su reparto en 1678. La parte española pasó luego a Bélgica, formando parte de la actual Valonia.
Condado de Namur: Se mantuvo fiel a la corona. Desde 1886 constituyó el núcleo fundacional de la Valonia francófona.
Señorío de Malinas: Constituía un enclave independiente en el centro de Brabante, donde se estableció la corte borgoñona entre 1477 y 1530, trasladándose después a Bruselas. Fue ocupado por las Provincias Unidas entre 1581 y 1585. En 1830 se integró en la provincia de Amberes.
Obispado de Lieja: Dominio eclesiástico del Sacro Imperio, independiente de facto hasta la invasión francesa de 1795. Actualmente se integra en Valonia.
Armas de Luxemburgo
Armas de Brabante
Armas de Limburgo
Armas de Artois
Armas de Flandes
Armas de Namur
Por su parte, en las provincias nororientales de la Baja Lorena, todas de lengua neerlandesa, el triunfo del calvinismo provocó la intervención del duque de Alba. Pese a su sangrienta represión, su fracaso en someter a los herejes provocó la guerra de los Ochenta Años (1568-1648) en la que se mezclaban intereses religiosos, económicos y políticos. En 1579 los rebeldes constituyeron la Unión de Utrecht que, tras la ocupación de Flandes y Brabante por Farnesio, se transformó en la república de las Provincias Unidas, no reconocida por España hasta la paz de Westfalia. En 1795 fue invadida por Francia, que implantó allí sus principios revolucionarios y recuperó su nombre romano de república de Batavia. En 1815 se volvió a reunir con las provincias católicas en el reino de los Países Bajos bajo la actual dinastía de Orange-Nassau, separándose Bélgica en 1830. Aportó los siguientes títulos a la Monarquía Hispánica:
Ducado de Güeldres: Antiguo condado de la casa de Egmont, fue invadido por Carlos V e incorporado a los dominios Habsburgo en 1543. En 1714 fue dividido entre los Países Bajos y Prusia. Durante la II Guerra Mundial fue el escenario de la operación Market-Garden.
Condado de Holanda: Al ser el territorio más pujante económica y militarmente, ha sido empleado como sinécdoque de los Países Bajos neerlandeses. Núcleo de la rebelión contra España, se convirtió en una importante base naval para los piratas que hostigaron el comercio ultramarino y consiguieron arrebatar Indonesia a Portugal y Surinam a España.
Condado de Zelanda: Territorio insular disputado por Holanda y Flandes.
Condado de Zutphen: Integrado en las Provincias Unidas entre 1581-1591. Sus imponentes murallas le permitieron resistir varios asedios hasta ser derribadas en 1874. Actualmente forma parte de la provincia de Güeldres.
Señorío de Frisia: Reino fundado tras la retirada romana de Belgia. Fue incorporado al Imperio carolingio y en 933 se le separó el condado de Holanda. El resto del territorio conservó su independencia de facto del Sacro Imperio hasta que en 1490 fue conquistado por el duque de Sajonia. En 1515 sus derechos fueron comprados por Felipe el Hermoso, pero la población se rebeló y tuvo que ser sometida por Carlos V en 1523.
Señorío de Groninga: Plaza hanseática conquistada por las Provincias Unidas en 1594.
Señorío de Overijssel: Segregado de Güeldres por el obispo de Utrecht para su entrega a Carlos V. Se integró en las Provincias Unidas en 1591. En 1796 se le escindió la actual provincia de Drente.
Obispado de Utrecht: Importante centro católico convertido al calvinismo, fue el lugar elegido para la firma de la independencia de las Provincias Unidas en 1581, y para el tratado que puso fin a la guerra de Sucesión Española en 1714.
Armas de Güeldres
Armas de Holanda
Armas de Zelanda
Armas de Frisia
División política de Italia en 1494
División administrativa de Italia en 1948
La Lotaringia meridional (Lombardía) se convirtió en 959 en el reino de Italia, reuniendo todos los territorios situados entre los Alpes y los Estados Pontificios. Durante el largo interregno ocurrido a la muerte del emperador Federico II (1250) por la rivalidad entre güelfos y gibelinos, el reino se dividió en signorías independientes bajo el gobierno de dinastías locales: los ducados de Piamonte (Saboya), Milán (Visconti), Parma (Farnesio), Módena (Este) y Mantua (Gonzaga); así como las repúblicas de Génova, Florencia, Siena y Lucca. La invasión francesa de 1494 alteró el equilibrio de poder en toda Italia, motivando la intervención española que se saldó con la conquista de la antigua Lombardía salvo la república de Venecia (independiente desde la caída del Imperio bizantino). Los títulos que aportó a la Monarquía Hispánica fueron los siguientes:
Reino de Italia: Creado por los ostrogodos tras la caída del hérulo Odoacro en 493. En 553 los primeros fueron derrotados por Bizancio, pero en 568 la península itálica cayó en poder de los lombardos, procedentes del Danubio. En 774 Carlomagno invadió el norte del reino, del que entregó al Papa los Estados Pontificios (el Lacio, las Marcas, Umbría, Emilia y Romaña) a cambio de su doble coronación como emperador (corona de oro) y como rey de Italia (corona de hierro). Este acto se verificaría el año 800, repitiéndose después hasta 1520, salvo durante la querella de las investiduras. Desde 1558 el título de rey de Italia quedaría vacante, si bien Napoleón nombró a su hijo rey de Roma entre 1811-1814. En 1861 el reino de Italia fue restaurado por Victor Manuel II de Piamonte-Cerdeña. Tras la ascensión y caída del régimen fascista de Mussolini, se proclamó la república en 1946.
Gran ducado de Toscana: La república de Florencia se rebeló contra el emperador Carlos V tras el saco de Roma de 1527, por lo que fue invadida y entregada como ducado a la familia Médici, quien ya venía ejerciendo un oligopolio y mecenazgo artístico. Tras las tres guerras contra Francia, la paz de Cateau-Cambresis reconoció la soberanía española sobre Italia y la integración de Siena y Florencia en el gran ducado de Toscana. Como contrapartida, este entregó a España diversos presidios en la costa que servían de escala y aprovisionamiento a las galeras españolas en su tránsito entre Nápoles y Génova. Al morir sin descendencia el último Médici en 1737, el ducado pasó al duque de Lorena, esposo de la futura emperatriz María Teresa de Habsburgo. Entre 1801 y 1815 fue integrado por Napoleón en el reino de Etruria, y en 1861 se incorporó al reino de Italia.
Ducado de Saboya: Territorio burgundio convertido en condado en 1003 dentro del reino de Arlés, del que se separó en 1032. En 1416 se convirtió en ducado y se integró en el círculo imperial de la Alta Renania. Disputó la costa italiana (Piamonte) al condado de Provenza, por lo que fue ocupado varias veces por Francia hasta que en el tratado de Utrecht se reconoció su independencia y se le entregó además Sicilia. Tras la recuperación española de la isla, fue canjeada por Cerdeña en el tratado de La Haya de 1720. El nuevo reino de Piamonte-Cerdeña impulsó la reunificación italiana en 1860. Victor Manuel II cedió en 1861 a Napoleón III de Francia el antiguo territorio condal a cambio de su apoyo frente a Austria. En 1870 su segundo hijo, Amadeo, fue elegido por las Cortes revolucionarias como rey de España, pero abdicó apenas tres años después ante el clima de inestabilidad que vivía el país.
Ducado de Milán: Al morir sin descendientes Francisco II Sforza en 1536, Francia invadió el ducado pero fue derrotada por Carlos V, quien lo entregó en feudo hereditario al futuro Felipe II. Al pasar la corona de España a la dinastía de Borbón, el Milanesado permaneció fiel a la dinastía Habsburgo por lo que fue ocupado por Austria en 1706. Napoleón lo convirtió en la república Cisalpina, reintegrándose después a Austria hasta su incorporación a Italia en 1861.
Ducado de Parma: Las señorías de Parma y Plasencia fueron ocupadas por los franceses en 1515 junto al ducado de Milán. El Papa reconquistó la primera y la entregó como ducado a la dinastía Farnesio. Carlos V conquistó Plasencia, que fue restituida por Felipe II. Al morir el último Farnesio sin descendencia en 1731, el ducado pasó a Felipe V de Borbón. Por el tratado de Viena de 1738 Carlos III lo devolvió a los Habsburgo a cambio del reino de las Dos Sicilias.
Margraviato de Montferrato: Creado como condado por el emperador en la marca de Liguria en 961. Entre 1533 y 1536 fue ocupado por los tercios españoles, pasando después como ducado vasallo a la casa de Gonzaga. En 1708 fue ocupado por Saboya, con la que se incorporó a Italia en 1861.
Vicariato de Génova, Módena, Mantua, Ferrara, Saluzzo y Lucca: A partir de Felipe II, estos estados consiguieron su independencia de facto aunque aceptando la soberanía del emperador de iure. En consecuencia, estaban obligados a aportar hombres y dinero a los ejércitos imperiales, a cuyo suzerano le correspondía el derecho de investidura. El rey de España fue nombrado vicario, para ejercer una labor de arbitraje en su política exterior. En 1861 todas estas signorías fueron reincorporadas al reino de Italia.
Armas de Saboya
Armas de Milán Visconti
Armas de Milán Sforza
Armas de Parma
Armas de Toscana
Posesiones dinásticas en el resto de Europa
Tras la muerte del rey Sebastián I de Avis en Alcazarquivir estalló una guerra civil que se saldó en 1580 con la invasión del duque de Alba en nombre de Felipe II, legítimo heredero de la princesa Isabel de Avis, esposa de Carlos I de España. En 1640 la nobleza portuguesa proclamó rey a Juan IV de Braganza, iniciándose una guerra de Restauración que concluiría con el tratado de Lisboa de 1668. Desde entonces Portugal se ha mantenido independiente de España, si bien periódicamente se levantan voces que reclaman la reunificación peninsular. Además de su imperio ultramarino, entre 1580 y 1668, Portugal aportó a la Monarquía Hispánica los siguientes títulos europeos:
Reino de Portugal: El condado de Porto Cale (Oporto) fue fundado por el rey Alfonso III de León en 868 en la persona de Vimara Pérez, quien había arrebatado el norte del Duero a los musulmanes. Se incorporó al reino de Galicia entre 910-929 y 1065-1072. Fernando I de León llevó la frontera hasta el Tajo y trasladó la capital a Coímbra tras reconquistar la región de Beira. Alfonso VI de León entregó el condado a su hija Teresa y su yerno Enrique de Borgoña. En 1139, el hijo de ambos, Alfonso Enríquez, se proclamó rey de Portugal y reemprendió la reconquista ocupando la Extremadura Lisboeta (1147) y el Alemtejo (1165). La nueva dinastía de Avis se dedicó desde 1357 a extender su imperio ultramarino hacia África y las Indias. En 1910 una revolución popular proclamó la república.
Reino de los Algarves: Territorios pertenecientes a las taifas de Algarve, Silves, Mertola, Niebla y Huelva, escindidas de Córdoba en 1023. Fueron conquistadas por Alfonso III de Portugal pero Alfonso X de Castilla le disputó sus derechos, obteniendo en 1267 la soberanía sobre la parte oriental del reino, que incorporó al reino de Sevilla y desde 1833 constituye la provincia de Huelva. Al finalizar su reconquista peninsular, Portugal siguió incorporando al reino de los Algarves sus conquistas norteafricanas (Ceuta, Tánger, etc.), al entender que eran una prolongación del mismo. Por este motivo, el monarca luso se intitulaba rey de Portugal, Brasil y los Algarves.
En 1554 el príncipe de Asturias, futuro Felipe II, contrajo matrimonio con María Tudor, hija de Enrique VIII de Inglaterra y Catalina de Aragón. Cuando Carlos I abdicó en su hijo en 1556, este se convirtió, por tanto, en rey de Inglaterra, España, Francia, Dos Sicilias, Jerusalén e Irlanda. Sin embargo, al fallecer María dos años después, Felipe renunció a sus derechos sobre el trono inglés, que pasó a su cuñada Isabel Tudor. Durante el tiempo que Felipe II estuvo casado con María, incorporó a la Monarquía Hispánica los siguientes títulos:
Reino de Inglaterra: La provincia romana de Britania fue abandonada por las tropas imperiales en 410. Los reyes britanos (como el semimítico Arturo) no pudieron contener a los invasores germanos, que crearon una heptarquía compuesta por tres reinos anglos (Northumbria, Mercia, East Anglia), tres sajones (Essex, Sussex, Wessex) y uno juto (Kent), permaneciendo en manos britanas Cornualles y Gales (convertido en principado en 1216). En 871 los reinos anglosajones fueron unificados por Alfredo de Wessex, pero fueron inmediatamente incorporados al Imperio danés. En 1042 consiguieron expulsar a estos escandinavos, solo para ser de nuevo invadidos en 1066 por los que se habían asentado en Normandía al mando de Guillermo I. Sus descendientes de la dinastía Plantagenet poseían más posesiones en Francia que su propio rey, al ser duques de Normandía, Anjou y Aquitania. Durante la guerra de los Cien Años todos estos territorios pasaron al rey de Francia, si bien los monarcas ingleses mantuvieron la reclamación sobre su corona. Este derecho lo heredó Felipe II de España durante su breve periodo como rey consorte. Al morir sin descendencia Isabel I Tudor en 1603, el trono inglés pasó a Jacobo Estuardo, rey de Escocia (antiguo territorio celta que había eludido las invasiones romana y anglosajona). Pese a esa unión de iure, ambas coronas se mantuvieron independientes de facto hasta 1707, cuando la Union Act proclamó el reino de la Gran Bretaña.
Reino de Irlanda: Creado como señorío en 1171 tras la invasión normanda de la isla de Hibernia, que seguía habitada por tribus celtas. Enrique VIII lo convirtió en reino en 1541. En 1800 el Parlamento irlandés aprobó la unión a la Gran Bretaña, dando lugar así al Reino Unido. En 1922 los 26 condados del Sur proclamaron su independencia como república del Eire, que no sería reconocida hasta 1927. Los 6 condados del Norte optaron por permanecer bajo soberanía británica como provincia del Úlster, lo que daría lugar a una sangrienta guerra civil que se prolongaría entre 1960 y 1998.
Armas de Inglaterra
Sello de cera conmemorativo del enlace entre Felipe II y María Tudor. En su anverso presenta esta inscripción: PHILIP•ET•MARIA•D•G•REX•ET•REGINA•ANGL•HISPANIAR•FRANC• VTRIVSQ•SICILIE•IERVSALEM•ET•HIB•FIDEI•DEFENSORES Y en el reverso la siguiente: ARCHIDVCES•AVSTRIE•DVCES•BVRGUNDIE•MEDIOLANI•ET• BRABANCIE•COMITES•HASPVRGI•FLANDRIAE•ET•TIROLIS
Durante todo el Medievo y el Renacimiento, buena parte de la actual Francia perteneció, bien de iure o de facto, a alguna de las monarquías hispánicas, si bien nunca de forma simultánea. Posteriormente, se volvieron las tornas y fue Francia la que impuso su hegemonía sobre España: durante la Ilustración con la dinastía de Borbón y a comienzos del siglo XIX con Napoleón. Además de los títulos vinculados al Sacro Imperio, Francia aportó a la Monarquía Hispánica los siguientes:
Reino de Francia: La antigua provincia romana de la Galia fue invadida por los francos, burgundios y visigodos en 406. Los primeros fundaron el reino de Neustria, que en 507 derrotó a los visigodos y les obligó a renunciar a su legítimo feudo en Aquitania excepto Septimania. Entre 987 y 1316 la corona francesa pasó a la dinastía Capeta pero, al morir Luis X sin ascendencia masculina, los Estados Generales restauraron la ley Sálica (herencia de los francos salios), dando pie a que se disputaran el trono Eduardo III de Inglaterra y Felipe de Valois. Cuando este fue elegido por los nobles decidió confiscar el ducado de Aquitania, que había sido incorporado a Inglaterra por los Plantagenet. Se desencadenó así la guerra de los Cien Años que devastó el país. Tras la victoria inglesa en Agincourt, Enrique V casó con Catalina de Valois por lo que su hijo, Enrique VI, fue coronado rey de Francia e Inglaterra. Sin embargo, el Delfín consiguió recuperar todos los territorios ingleses y ser coronado rey de Francia como Carlos VII. Los reyes de Inglaterra mantuvieron la reclamación sobre el trono francés hasta la creación del Reino Unido en 1801, de ahí que este título figure también entre los que ostentase Felipe II de España entre 1554 y 1558. En 1589 la corona francesa pasó a Enrique IV de Borbón, anterior rey de Navarra. En 1700 su descendiente Felipe V de Borbón se convirtió en rey de España a la muerte de Carlos II de Habsburgo, no sin antes derrotar al ejército anglo-austriaco en la guerra de Sucesión. Pese a su larga tradición monárquica, la revolución burguesa de 1789 convirtió a Francia en una república, régimen que mantiene en la actualidad aunque se vio interrumpido durante el siglo XIX por el Imperio napoleónico. El pretendiente legitimista a la corona francesa, en el hipotético caso de producirse una restauración monárquica es, precisamente, Luis Alfonso de Borbón y Martínez-Bordiú, biznieto de Alfonso XIII y de Francisco Franco.
Reino de Aquitania: Región situada entre el río Loira y los Pirineos que, según las crónicas de Julio César, no estaba poblada por celtas sino por un pueblo afín al ibero. En 418 fue entregada en feudo a los visigodos a cambio de que expulsaran a los suevos, vándalos y alanos de Hispania. Un siglo después, tras la derrota visigoda en Vouillé, el territorio ultrapirenaico quedó dividido por el río Garona en los ducados francos de Vasconia y Aquitania. Tras una sangrienta guerra, Carlomagno incorporó ambos al Imperio carolingio en 769, aunque conservaron sus dinastías separadas hasta 1063. En 1152, tras la boda de la duquesa Leonor de Poitiers con Enrique II Plantagenet (hijo del conde Godofredo de Anjou), Aquitania pasó a Inglaterra cambiándose su nombre por Guyena. Tras la derrota inglesa en la guerra de los Cien Años, fue incorporada al reino de Francia en 1453.
Armas de Foix y Bearne
Principado de Andorra: Territorio franco de la marca Hispánica entregado al conde de Urgel en 839. En 1133 Ermengol VI cedió la soberanía al obispo de Urgel, quien delegó su defensa en el vizconde de Castellbó. Ambos se fusionaron con el de Foix en 1208, incorporándose al reino de Navarra en 1479. En 1512 fueron entregados en feudo por Fernando el Católico a su segunda esposa, Germana de Foix, pero a la muerte de esta volvieron a la corona. Desde 1530 Castellbó revirtió al condado de Urgel y Andorra al reino de la Baja Navarra. Con este se integró en Francia en 1684. En 1814 se estableció un condominio entre el obispo de Urgel y el presidente de la República francesa, como legítimo heredero de los condes de Foix. Andorra es hoy un país independiente, aunque goza de un acuerdo preferente con la Unión Europea.
Ducado de Septimania: La provincia romana de Galia Narbonense fue entregada también a los visigodos en 418, permaneciendo en su poder la región de Septimania tras la derrota de Vouillé, de ahí su nombre medieval de Gothia o Gothaland del que podría derivar Cataluña. En 710 los enemigos de Rodrigo proclamaron rey a Agila, quien solo ejerció el control efectivo en Septimania. Su sucesor, Ardón, fue derrotado por los musulmanes en 720, cuando ya toda la península Ibérica estaba bajo su dominio. Gracias al puerto de Narbona, el valí as-Samh de Al Ándalus pudo emprender la conquista de la Galia, pero fue derrotado en 721 por Odón de Aquitania en Tolosa (Toulouse) y en 732 por Carlos Martel de Neustria en Poitiers. Septimania permaneció bajo el control visigodo hasta que en 778 fue incorporada al reino carolingio de Aquitania, fragmentándose en condados feudales. El conde de Tolosa disputó su hegemonía al rey de Aragón hasta que el territorio fue diezmado durante la cruzada cátara. Por el tratado de Corbeil de 1258, Jaime I renunció a sus derechos sobre Septimania a cambio de la soberanía sobre los condados catalanes, que seguían infeudados de iure a Francia desde la época carolingia. Septimania cambió su nombre por Languedoc y se integró junto a Gascuña y Provenza en la región de Occitania.
Armas de Gascuña
Ducado de Vasconia: Creado hacia el año 602 por los reyes francos entre el río Garona y los Pirineos occidentales, gozó de una gran autonomía, tanto de los francos como de los visigodos, por la belicosidad de sus habitantes. Las crónicas hispánicas relatan que Rodrigo se encontraba precisamente combatiendo a los vascones cuando se produjo la invasión islámica. En 769 fueron sometidos por Carlomagno, que dividió el ducado en condados y los integró en la marca Hispánica. Pamplona se independizó como reino en 824, reuniendo todos los territorios vascones al sur de los Pirineos. En 1152 invadió también la Baja Navarra transpirenaica, de la que tomó su nombre. Los otros dos vizcondados que componen el País Vasco Francés (Labort y Sola), así como el territorio de las Landas constituirían el ducado de Gascuña, que se integraría en el de Aquitania en 1063. En el siglo XV la casa de Foix conseguiría reunir todos los condados gascones excepto Cominges, que gozó de dinastía propia desde su fundación en 928 hasta su integración en el dominio real francés en 1453.
Condado de Bearne: Escindido de Gascuña en 1145, fue incorporado por Ramón Berenguer IV al reino de Aragón. En 1290 pasó a Roger III, señor de los condados occitanos de Foix, Andorra, Cerdaña y Castellbó, por lo que el dominio se transformó en vizcondado. En 1479 se incorporó al reino de Navarra.
Condado de Bigorra: Creado por el duque de Gascuña, en 1170 prestó vasallaje a Alfonso II de Aragón. Disputado por las casas de Foix, Armañac y Montfort, fue incorporado al dominio real francés en 1322 y a Inglaterra en 1360. En 1425 quedó definitivamente unido al condado de Foix, con el que se incorporó al reino de Navarra en 1479.
Condado de Foix: Territorio franco de la marca Hispánica que en 983 pasó al condado de Carcasona. En 1035 fue entregado como condado por Bernardo de Cominges a su hijo Roger, junto al vecino de Couserans. Se infeudó a Aragón en 1188 y fue incorporando progresivamente otros territorios vecinos como Castellbó, Andorra, Bigorra y Bearne. En 1479 Francisco I de Foix se convirtió en rey de Navarra.
Armas de Tolosa
Condado de Tolosa: La antigua capital del reino visigodo fue transformada en condado por Carlomagno en 778. Sus condes reconquistaron a los musulmanes Pallars, Ribagorza y Rosellón, territorios que luego pasarían a Aragón. Tanto este reino como Inglaterra reclamaron la soberanía sobre Tolosa durante los siglos XI y XII, pero ambos fracasaron. En 1208 el papa Inocencio III anatemizó al conde Raimundo VI por su pasividad frente a los herejes cátaros y proclamó la cruzada. Simón de Montfort derrotó al ejército tolosano y consiguió la soberanía sobre el condado. Reconquistado temporalmente por Raimundo VII, pasaría al rey de Francia por falta de descendencia masculina.
Condado de Carcasona: Creado en 790 dentro de la marca Hispánica, fue comprado por Ramón Berenguer I de Barcelona en 1069, transformándose en vizcondado. En 1034 se anexionó el vizcondado septimano de Béziers. En 1082 fue ocupado por la casa de Trencavel que, tras un largo conflicto, se avino a prestar vasallaje a la de Barcelona. Cuando estalló la cruzada albigense, Pedro II de Aragón tuvo que acudir en auxilio de sus súbditos, muriendo en la batalla de Muret frente a los cruzados de Simón de Monfort.
Condado del Rosellón: Creado por Pipino en 760 dentro de la marca Hispánica. Estuvo gobernado sucesivamente por condes de Septimania, Tolosa o Ampurias hasta que en 1172 se integró en el reino de Aragón. Entre 1276 y 1344 pasó al reino de Mallorca y en 1462 fue vendido a Francia por Juan II a cambio de ayuda frente a los remensas. La población se levantó en armas contra los franceses, lo que permitió a Fernando el Católico recuperar el condado en 1493. En 1639 fue ocupado de nuevo por Francia, pasando definitivamente a este reino por el tratado de los Pirineos de 1659.
Condado de Cerdaña: Creado por Carlomagno en 798 dentro de la marca Hispánica. Estuvo gobernado por condes de Urgel hasta que a la muerte de Wifredo el Velloso en 897 se repartieron sus dominios entre sus hijos, correspondiéndole a Miró los condados de Cerdaña y Conflent. Al morir sin descendencia Bernardo I en 1118 ambos se integraron en el de Barcelona. Entre 1276 y 1344 Cerdaña pasó al reino de Mallorca, fusionándose después con el condado del Rosellón. En 1659 el territorio ultramontano fue entregado a Francia por el tratado de los Pirineos, mientras que la Baja Cerdaña permanecía en la que sería provincia de Gerona desde 1833.
Vizcondado de Narbona: El puerto más importante de Septimania permaneció en manos de la casa castellana de Lara tras el tratado de Corbeil. Pasó a la casa de Foix en 1447, se incorporó a Navarra en 1479 y fue entregado a Francia en 1507.
Señorío de Baja Navarra: Entregado por el duque de Gascuña al reino de Pamplona en 1162, los barones se declararon en rebeldía hasta ser sometidos por Ricardo Corazón de León en 1191. Este suprimió el condado y confirmó su unión con la Alta Navarra, donde se conoció como merindad de Ultrapuertos. Los barones de Agramont presentaron una dura resistencia a la ocupación castellana de 1512. Tras la retirada de 1530, constituyó el núcleo del nuevo reino de Navarra, conservando Enrique II de Albret la soberanía sobre todos los territorios transpirenaicos. Su nieto Enrique IV, hijo de Juana Albret y Antonio de Borbón, se convirtió en rey de Francia en 1589, inaugurando la dinastía Borbón que desde 1700 reinaría también en España.
Señorío de Montpellier: Plaza septimana que se incorporó a Aragón en 1204. Tras la muerte de Jaime I, pasó al reino de Mallorca, hasta que en 1349 Jaime III la vendió a Felipe VI de Francia para recaudar fondos en su guerra contra Pedro IV de Aragón.
División política de Francia en 1180
División política de Francia en 1477
División administrativa de Francia en 1789
Reinos cruzados de Jerusalén
Los territorios italianos al sur de los Estados Pontificios y las grandes islas mediterráneas fueron conquistadas por los reyes de Aragón. Estuvieron en constante disputa por las pretensiones anexionistas de la dinastía francesa de Anjou, y aportaron a la Monarquía Hispánica los siguientes títulos:
Reino de Mallorca: Las islas Baleares fueron conquistadas sucesivamente por romanos, vándalos, bizantinos, omeyas, almorávides y almohades. En 1231 fueron reconquistadas por Jaime I de Aragón quien, en su testamento, las entregó como reino independiente a su hijo Jaime II junto al Rosellón, la Cerdaña y Montpellier. En 1344 el reino fue invadido por Pedro IV, reintegrándose en la corona de Aragón. Entre 1708 y 1802 Menorca estuvo bajo dominio británico. En 1833 el archipiélago se convirtió en la provincia independiente de Baleares.
Reino de Sicilia: En 1071 Bizancio ofreció Nápoles y Sicilia a mercenarios normandos a cambio de que expulsasen a los sarracenos. En 1194 el reino fue invadido por el emperador Enrique VI Hohenstaufen, pero durante la querella de las investiduras el Papa entregó Sicilia a la dinastía de Anjou. En 1282 estallaron las Vísperas Sicilianas contra los franceses, lo que aprovechó Pedro I de Aragón para invadir la isla alegando los derechos sucesorios de su esposa Constanza Hohenstaufen. Desde entonces se mantuvo fiel a las coronas aragonesa y española hasta su ocupación por Austria en 1713. El tratado de Utrecht cedió Sicilia a Saboya pero fue reconquistada por Felipe V entre 1717 y 1720. Entregada después a Austria, fue reconquistada por España definitivamente en 1735, uniéndose a Nápoles para formar el reino de las Dos Sicilias. Este fue conquistado por Garibaldi en 1870, incorporándose al reino de Italia.
Reino de Cerdeña: Donado por el Papa a Jaime II de Aragón en 1297, sería ocupado por Austria en 1714. Canjeado por Sicilia a la casa de Saboya en 1720, se integró en el reino de Piamonte-Cerdeña que en 1861 restauraría la corona italiana.
Reino de Nápoles: Tras las Vísperas Sicilianas de 1282, Nápoles permaneció en manos de la casa de Anjou. Fue invadido por Alfonso V de Aragón en 1442, recuperado por Francia en 1495 y reconquistado por el Gran Capitán en nombre de Fernando el Católico en 1504. En 1707 fue ocupado por el archiduque Carlos de Austria, pero en 1734 sería reconquistado nuevamente por Felipe V. Cuando Carlos III fue proclamado rey de España en 1759, entregó Nápoles a su hijo Fernando I, cuya dinastía de las Dos Sicilias se prolongaría hasta ser derrotada por Garibaldi en 1861.
Reino de Jerusalén: Fundado en 1099 por los cruzados, el título fue adquirido por la casa Anjou de Nápoles tras la toma de Acre por los turcos en 1291. Conquistado Nápoles en 1442 por Alfonso V, el título pasó a Aragón y de ahí al rey de España.
Virreinato de Córcega: Aunque formó parte nominal del reino de Cerdeña, nunca llegó a ser ocupado militarmente. En 1479 Fernando el Católico renunció a su título, pasando la isla bajo el dominio de la república de Génova hasta ser vendida a Francia en 1768.
Principado de Mónaco: Señorío ligur del Sacro Imperio dependiente de Génova. Desde 1297 estuvo gobernado por la dinastía Grimaldi. En 1489 consiguió su independencia de Génova, Saboya y Francia. En 1524 Agustín I lo entregó a España como protectorado. En 1641 Honorato II expulsó a los españoles y puso el principado bajo protección francesa. En 1815 fue incorporado al reino de Cerdeña, del que proclamó su independencia en 1861.
Ducado de Atenas: Instituido en 1205 tras la conquista del Imperio bizantino por los francos, fue conquistado por los almogávares aragoneses en 1311. En 1390 el ducado fue conquistado por Florencia y en 1456 por el Imperio otomano, pero el título lo retuvieron los monarcas sicilianos, de quienes pasó al rey España.
Ducado de Neopatria: Creado en 1319 tras la conquista almogávar de Tesalia, siguió las mismas vicisitudes que el de Atenas.
Condado de Malta: Subordinado al reino de Sicilia, que fue conquistado por los aragoneses en 1282. Estuvo gobernado por parientes reales hasta que en 1409 el título pasó directamente a la corona de Aragón. En 1530 Carlos V entregó la isla a los caballeros de la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, que tomaron el nombre del condado. En 1565 resistieron un asedio otomano, pero en 1798 fueron conquistados por Napoleón. En 1814 la isla pasó al Imperio británico, del que se independizó en 1964. En 2004 ingresó en la Unión Europea.
Armas de Nápoles
Armas de Jerusalén
Armas de Sicilia
Armas de Cerdeña
Conquistas territoriales en África
La península Ibérica y el norte de África mantuvieron un estrecho contacto durante toda la Antigüedad, luchando codo con codo los iberos y númidas en los ejércitos cartagineses y romanos, y encuadrándose la provincia romana de Mauritania Tingitana en la diócesis de Hispania. En el Medievo, la monarquía visigoda estableció su dominio a ambos lados del estrecho de Gibraltar, punto de paso de las tropas bereberes que invadieron la península. Llegada la Edad Moderna, España conquistó diversas plazas en el litoral magrebí como escala para sus galeras durante su tránsito por el Mediterráneo. El interés español por África decayó durante el siglo XIX debido al permanente estado de guerra civil, pero a comienzos del siglo XX España mudó sus intereses coloniales del Caribe al África Occidental. Los territorios africanos que pertenecieron en algún momento de su historia a la Monarquía Hispánica, pueden agruparse en cinco bloques:
Plazas de soberanía (1956)
Las siguientes plazas e islas, localizadas en la costa mediterránea del actual Marruecos, siguen perteneciendo actualmente al reino de España ya que, al no albergar población indígena con derecho a la autodeterminación, no se encuentran sujetas a ninguna resolución de descolonización de la Organización de Naciones Unidas:
Melilla: Antigua colonia fenicia, fue primero romanizada y después arrasada por los vándalos. Al poco de ser reconstruida, volvió a ser destruida durante una guerra entre Fez y Tremecén. Abderramán III la reconstruyó y la integró en el califato de Córdoba, cayendo después en el olvido durante los reinos de taifas. En 1497 Pedro de Estopiñán tomó sus ruinas en nombre de la casa de Medina Sidonia. Desde entonces, tuvo que soportar un permanente estado de asedio por parte de las tribus locales. En 1893 la guarnición tuvo que hacer frente a la primera rebelión de las cabilas rifeñas. En 1936 fue la primera plaza española donde triunfó la sublevación militar.
Ceuta: Plaza fuerte visigoda cuyo gobernador, Julián, contactaría según la leyenda con las tribus bereberes que invadieron el reino para vengar una afrenta a su hija. No obstante, resulta obvio que Julián no es un nombre godo, por lo que podría ser descendiente de los bizantinos que habían tomado el sur de la península un siglo antes. La plaza perteneció al califato Omeya, a los imperios almorávide y almohade, así como al reino nazarí de Granada. En 1415 fue conquistada por Juan I de Portugal, por lo que se integró en la Monarquía Hispánica en 1580 junto al resto de las posesiones portuguesas, permaneciendo fiel a España en 1640. Sufrió periódicos asedios, tanto de los magrebíes como de otras potencias europeas interesadas en controlar el estrecho de Gibraltar. Durante la guerra contra Marruecos de 1859 constituyó la base de operaciones del Ejército español.
Peñón de Alhucemas: Entregado a España en 1560 por el sultán a cambio de ayuda frente al Imperio otomano, se convirtió posteriormente en un presidio y escala para las galeras.
Peñón de Vélez de la Gomera: Tomado entre 1508-1522, y recuperado desde 1564 hasta la actualidad.
Islas Chafarinas: Próximas a la frontera con Argelia, fueron ocupadas desde 1848 hasta la actualidad.
Isla de Alborán: Al contrario que las anteriores, no está situada frente a la costa marroquí, sino a medio camino entre Europa y África. Ha estado en manos españolas desde 1540 hasta la actualidad.
Islote de Perejil: Situado a 8 km de Ceuta, fue conquistado por Juan I de Portugal en 1415, permaneciendo deshabitado desde entonces. No fue incluido en ningún tratado suscrito entre Marruecos y España, por lo que su soberanía permanece discutida y dio lugar a un incidente internacional en 2002.
Protectorado de Marruecos en 1956
En la conferencia de Algeciras de 1906 España y Francia acordaron repartirse las respectivas zonas de influencia en Marruecos. La parte española se dividía en dos: al norte el Rif y la Yebala; al sur Cabo Juby, colindante con el Sahara español. Tres años después se produjo el desastre del Barranco del Lobo, que provocó la Semana Trágica de Barcelona y disturbios en toda España por la matanza de soldados de quintas.
En 1912 el sultán de Marruecos había perdido el control sobre su territorio, por lo que reclamó ayuda a España y Francia, constituyéndose formalmente el protectorado. Ambos países comenzaron a ocupar militarmente sus respectivas áreas de influencia. Tras el intervalo de la I Guerra Mundial, España reanudó su expansión en 1919. Dos años después, la Comandancia General de Melilla sufrió el desastre de Annual que desembocó en la sangrienta guerra del Rif. En 1925 un ejército combinado franco-español llevó a cabo una operación conjunto-combinada de desembarco en Alhucemas que serviría posteriormente de modelo al de Normandía. Dos años después concluyó el conflicto con el sometimiento de los rifeños.
Al no verse afectado ni por la Guerra Civil ni por la II Guerra Mundial, el protectorado se convirtió en una zona muy próspera, de la que España obtenía abundantes recursos minerales. En 1956 el rey Mohamed V proclamó la independencia de Marruecos con la aquiescencia francesa. Pese a las protestas del Ejército, Franco se vio obligado por la presión internacional a entregarle el sector español del protectorado, si bien la devolución de Cabo Juby no se verificaría hasta dos años después. Además de las plazas españolas de Ceuta y Melilla, tuvieron una importancia capital en el protectorado las siguientes:
Tánger: Colonia fenicia, perteneció a la Hispania romana, a la Spania bizantina, al califato Omeya y a la taifa de Málaga. Conquistada por Portugal en 1471, pasó luego a España. Entre 1661 y 1684 formó parte de la dote que Catalina de Braganza aportó a Carlos II de Inglaterra, revirtiendo posteriormente a Marruecos. En 1925 fue proclamada un condominio internacional y puerto franco. Entre 1940 y 1945 fue ocupada por Franco aprovechando la debilidad aliada, incorporándose a Marruecos en 1960.
Tetuán: Tras la colonización fenicia, la ciudad quedó abandonada hasta ser reconstruida por refugiados andalusíes que huían de Granada, a los que se unieron miles de moriscos expulsados durante el siglo XVI. Entregada a España como aval entre 1860 y 1862 tras la primera guerra de África. En 1913 se convirtió en la capital del protectorado de Marruecos, incorporándose a este reino en 1956.
Larache: Antigua colonia fenicia de Lixus, entre 1610 y 1689 fue entregada a Felipe III de España por el sultán a cambio de su ayuda para recuperar el trono Saadí. Fue bombardeada por los españoles durante la guerra de África y ocupada militarmente durante la campaña de 1911.
Alhucemas: Levantada en 1925 en la costa marroquí frente al peñón español, constituyó la base logística del desembarco hispano-francés. Inicialmente se denominó Villa Sanjurjo, en honor a uno de los generales protagonistas de la operación. Durante la II República se cambió su nombre por Alhucemas, recuperando el anterior tras la guerra Civil.
Presidios norteafricanos
Los monarcas Habsburgo conquistaron diversas plazas fuertes en el norte de África, estratégicamente situadas como escala para las galeras a remo en su tránsito mediterráneo. La mayoría de ellas fue reconquistada por los otomanos. Durante el siglo XVIII los Borbones conseguirían recuperar algunas, pero pronto abandonaron la empresa por costosa e ineficaz, ante los avances de la navegación a vela:
El reino de Argel y los presidios norteafricanos (1600)
Presidios en Marruecos:
Cazaza (1505-1532);
La Mámora (1614-1681).
Presidios en Argelia:
Mazalquivir (1505-1708 y 1732-1792);
Orán (1509-1708 y 1732-1792);
Bugía (1510-1555);
Peñón de Argel (1510-1529);
Honaine (1531-1534);
Bona (entre 1535-1541).
Presidios en Túnez:
Gelves (1521-1524 y 1551-1560);
La Goleta (1535-1574);
Bizerta (1535-1574);
Susa (1539-1541 y 1550-1554);
Monastir (1539-1541 y 1550-1554);
Hammamet (1539-1540);
Quérquenes (1539-1540);
Mahdia (1550-1554);
Presidios en Libia:
Trípoli (1510-1551).
Aunque los españoles habían conquistado las islas Canarias durante el siglo XV, tras la conquista de América se desentendieron del resto de la costa africana que, por el tratado de Tordesillas, pertenecía al área de influencia portuguesa. No será hasta comienzos del siglo XX cuando se establezcan los primeros asentamientos permanentes en el continente.
Islas Canarias: Aunque desde la Antigüedad existían relatos sobre islas fabulosas más allá de las columnas de Hércules, la colonización europea del archipiélago no comenzó hasta el desembarco en Lanzarote del genovés Lancelloto Malocello en 1312. La primera expedición de conquista estuvo dirigida por el normando Jean de Bethencourt, quien en 1402 se apoderó de las islas menos pobladas: Fuerteventura, Lanzarote, Gomera e Hierro. En 1477 los Reyes Católicos emprendieron la conquista de Gran Canaria, Tenerife y La Palma, pero debido a la gran oposición de los nativos guanches no la concluyeron hasta 1496. En 1589 fue nombrado el primer capitán general del archipiélago. En 1833 se convirtió en la provincia de Canarias que, en 1927, se dividiría en las dos actuales de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria.
Ifni. Fundado en 1476 como enclave esclavista hasta su primera ocupación por los bereberes en 1524. Entregado a España tras el tratado de 1860, se convirtió en provincia tras la independencia de Marruecos que consiguió su entrega en 1969.
Sahara Occidental: Aunque reclamado por España en la conferencia de Berlín en 1885, su ocupación no se hizo efectiva hasta 1934. A fin de facilitar su administración, el territorio saharaui se dividió en dos distritos: al norte la Saguia el Hamra (con capital en El Aaiún); y al sur el Río de Oro (con capital en Villacisneros), nombre dado por los portugueses que habían establecido allí una factoría para comerciar con las caravanas procedentes de Guinea. En 1958 ambas se unieron en la provincia española del Sahara, que pudo eludir así la resolución de descolonización de la ONU. Sin embargo, en 1975 Marruecos ocupó el Norte durante la Marcha Verde, lo que forzó la retirada de España, inmovilizada políticamente por la agonía de Franco. En el Sur se constituyó la República Árabe Saharaui Democrática, que en 1976 fue también invadida por Marruecos. Este país levantó un muro de Norte a Sur para defender la costa de los ataques del Frente Polisario. En la actualidad, la ONU intenta en vano que Marruecos se avenga a celebrar un referéndum de autodeterminación.
Guinea Ecuatorial: Entregada por Portugal a España en virtud del tratado de san Ildefonso de 1777, fue ocupada efectivamente por tropas provenientes de Montevideo. Como renunciaron dos años después por su aislamiento y la hostilidad de los nativos, fue ocupada por Gran Bretaña hasta su recuperación en 1843. Se transformó en protectorado en 1885, en colonia en 1900 y en provincia en 1959, adquiriendo su independencia en 1968 de acuerdo con la Carta de Descolonización de Naciones Unidas. Además del territorio continental de Río Muni, incluía las islas de Fernando Poo y Annobon.
Entre 1580 y 1668 formaron parte de los dominios hispánicos los siguientes territorios:
Archipiélagos atlánticos: Madeira, Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe, Tristán da Cunha, Santa Elena.
Presidios marroquíes: Tánger, Alcazarseguir, Arcila, Mazagán, Azamor.
Factorías comerciales: Arguin (Mauritania), Mina (Ghana), Porto Novo (Benín), Fernando Poo y Annobon (Guinea Ecuatorial), Cabinda (exclave de Angola en Congo), Buena Esperanza (Sudáfrica), Mombasa y Malindi (Kenia), Zanzíbar (Tanzania).
Colonias de poblamiento: Guinea-Bisáu, Angola, Mozambique.
Protectorados: Congo, Tanganica, Etiopía, Somalia.
Conquistas territoriales en América
División política de las colonias del Caribe
Imperio de México en 1821
Mapa de Norteamérica (1750-1950)
Tras el descubrimiento de América por Cristóbal Colón, los Reyes Católicos obtuvieron del Papa Alejandro VI la bula Inter Caetera de 1493 por la que se les reconocía la propiedad de todas las islas y territorios que fuesen descubiertos navegando cien millas al oeste de las Azores portuguesas. Al año siguiente se firmó el tratado de Tordesillas que fijó esa línea en el meridiano situado a 370 leguas al oeste de Cabo Verde, lo que sentó las bases para la posterior reclamación portuguesa sobre Brasil. Tras la vuelta al mundo de Elcano, se firmó el tratado de Zaragoza de 1529 por el que se establecía también la demarcación española en el Pacífico en el meridiano que pasaba 300 leguas al Este de las Molucas portuguesas. Desde entonces el soberano de la Monarquía Hispánica se intitulaba Rey de las Indias Orientales y Occidentales, de las islas y tierra firme de la Mar Océana. Estos dominios, que se representaron heráldicamente en las armas reales mediante las columnas de Hércules y la inscripción "Plus Ultra", fueron los siguientes:
Se constituyó a partir de los primeros descubrimientos en el Nuevo Mundo. Tras la conquista del Imperio azteca se integró en el virreinato de Nueva España. Permaneció fiel a España durante la guerra de Independencia Iberoamericana. Sin embargo, en 1868, 1879 y 1895 se produjeron tres procesos emancipadores liderados, respectivamente, por Carlos Céspedes, José Maceo y José Martí que concluyeron con la intervención estadounidense de 1898. Incluía los siguientes territorios:
Islas del Atlántico Norte:
Bahamas: Primera escala de Colón durante su primer viaje, concretamente en la isla de Guanahaní. Quedaron deshabitadas entre 1513 y 1648, cuando fueron colonizadas por los británicos. En 1973 consiguieron su independencia, aunque asociadas a la Commowealth.
Bermudas: Descubiertas en 1505, se mantuvieron deshabitadas hasta ser colonizadas por la Compañía de Virginia en 1605.
Turcas y Caicos: Descubiertas en 1512, fueron cedidas a Inglaterra por el tratado de Madrid de 1670, que ponía fin a la guerra anglo-española.
Grandes Antillas:
La Española: Descubierta por Colón en 1492 durante su primer viaje, fue la primera colonia hispánica permanente en el Nuevo Mundo. Desde 1606 el territorio oriental fue evacuado para evitar la interacción con los piratas. En 1697 se dividió entre la República Dominicana (hispanófona) y Haití (francófona).
Cuba: Descubierta por Colón en 1492 durante su primer viaje y conocida como la "Perla del Caribe" por sus riquezas. Se emancipó en 1898 solo para convertirse en protectorado estadounidense. En 1953 estalló una revolución dirigida por Fidel Castro que consiguió independizar la isla, sometiéndola posteriormente a su dictadura personal.
Puerto Rico: Descubierto por Colón en 1493 durante su segundo viaje. En 1898 fue conquistado por Estados Unidos, teniendo actualmente un estatus de autogobierno.
Jamaica: Descubierta por Colón en 1494 durante su segundo viaje, se convirtió en colonia inglesa entre 1655 y 1962.
Pequeñas Antillas: Al descubrirse las riquezas del continente, las islas caribeñas fueron poco a poco despoblándose, lo que facilitó que se convirtieran en nido de piratas y posteriormente en colonias de otras naciones europeas:
Países independientes: Barbados (1492-1627), Antigua y Barbuda (1493-1632), San Cristóbal y Nieves (1493), Dominica (1493), Granada (1498), Trinidad y Tobago (1498-1797), San Vicente y las Granadinas (1502), Santa Lucía (1502).
Colonias francesas (1492-1648): Guadalupe, Martinica, San Martín, San Bartolomé.
Colonias holandesas: San Martín (1493-1648), Aruba (1499-1636), Curaçao (1499-1634).
Colonias británicas: Anguila (1493-1650), Caimán (1503-1670), Montserrat (1493-1632), Islas Vírgenes Británicas (1493-1672).
Colonias estadounidenses: Islas Vírgenes Estadounidenses (1493-1648).
Florida: Descubierta en 1513 por Juan Ponce de León, fue cedida entre 1763 y 1783 a Gran Bretaña. En 1821 fue vendida a la república de los Estados Unidos de Norteamérica, constituida en 1776 a partir de las 13 colonias de Nueva Inglaterra: Delaware, Pennsylvania, New Jersey, Georgia, Connecticut, Massachusetts, Maryland, South Carolina, New Hampshire, Virginia, New York, North Carolina, Rhode Island. Tras la guerra de Independencia multiplicó su extensión con el territorio cedido por Gran Bretaña entre las 13 colonias y la Luisiana francesa, articulado posteriormente en otros 12 estados: Vermont, Kentucky, Tennessee, Ohio, Indiana, Mississippi, Illinois, Alabama, Maine, Michigan, Wisconsin y West Virginia.
Se constituyó para reunificar el gobierno de todas las islas y tierra firme de América del Norte. Miguel Hidalgo proclamó su independencia en 1821 como Imperio mexicano, del que en 1823 se separó la República de Centro América. En 1829 consiguió la independencia de facto tras la derrota realista en Tampico (1829), aunque no sería reconocida de iure por España hasta 1836. Ese año se independizó Texas, que en 1848 se integró en Estados Unidos junto al resto de territorios al norte del Río Grande. Entre 1863 y 1867 se proclamó el segundo Imperio mexicano, gracias al apoyo de Napoleón III de Francia a Maximiliano de Habsburgo-Lorena. El país cayó bajo el gobierno de varios dictadores hasta que, tras la revolución de 1910-1920, se convirtió en la república de México. Durante el periodo colonial los territorios pacificados se articulaban en reinos, mientras que los más conflictivos o de más difícil defensa lo hacían en capitanías generales:
Reino de México (1521-1821): Se correspondía con el territorio sometido al Imperio azteca, descubierto por Francisco Hernández de Córdoba en 1517 y conquistado por Hernán Cortés cuatro años después. Comprendía los actuales estados del centro de México: México DF, Tlaxcala, Michaocán, Guerrero, Puebla, Hidalgo, Querétaro, Veracruz, Colima y Guanajuato. El marquesado de Oaxaca constituía el señorío feudal de Hernán Cortés.
Reino de Nueva Galicia (1530-1821). Incluía los estados de la costa pacífica de México: Jalisco, Nayarit, Aguascalientes, Zacatecas y Potosí. Albergaba la audiencia de Guadalajara, la segunda en importancia tras la de México capital y a la que se subordinaban todos los demás reinos.
Reino de Nuevo León (1569-1821). Comprendía la costa caribeña de México: Monterrey y Tamaulipas (segregado en 1746 como Nuevo Santander).
Reino de Nueva Vizcaya (1562-1821). Se correspondía con el norte de México: Durango, Chihuahua, Sinaloa y Coahuila (segregado en 1674 como Nueva Extremadura).
Capitanía general de Yucatán (1565-1821). Aunque descubierta en 1513 por Francisco Hernández de Córdoba, no pudo ser completamente sometida hasta 1697 debido a la belicosidad de las tribus del decadente Imperio maya. Comprendía los estados mexicanos de Mérida, Quintana Roo, Campeche y Tabasco, además del Petén (transferido a Guatemala) y Belice (ocupado por los británicos desde 1683).
Capitanía general de los Confines (1536-1821). Conquistada en 1523 por Pedro de Alvarado, comprendía el resto del istmo mesoamericano. Tras independizarse de España se integró primero en el Imperio mexicano para segregarse en 1823 como República Federal de Centro América. Tras la guerra civil de 1838-1840 el estado de Chiapas permaneció en México, el de Veraguas se integró en Panamá, y el resto del territorio se dividió entre las siguientes repúblicas independientes:
Capitanía general de las Provincias Internas. Descubierta en 1542 por Juan Rodríguez Cabrillo, comprendía los siguientes estados fronterizos:
México: Sonora y Baja California.
Estados Unidos: Alta California, Texas, Nevada, Utah, New Mexico, Arizona.
Territorio de Luisiana: Descubierto en 1528 por Álvar Núñez Cabeza de Vaca y explorado en 1541 por Hernando de Soto, fue abandonado por los españoles ante su falta de recursos minerales. En 1682 René de La Salle lo incorporó a Nueva Francia, territorio que incluía dos estados de la costa atlántica del Canadá (Ontario y Quebec). Retornó a España por el tratado de París de 1763. En 1800 fue entregado a Francia por el tratado secreto de san Ildefonso, pero Napoleón lo vendió tres años más tarde a Estados Unidos. Posteriormente se articuló en los 13 estados de la cuenca del Mississippi: Louisiana, Missouri, Arkansas, Iowa, Minnesota, Kansas, Nebraska, Colorado, North Dakota, South Dakota, Montana, Wyoming y Oklahoma.
Territorio de Oregón: Descubierto en 1592, no fue colonizado efectivamente lo que permitió la expansión rusa por Alaska, estableciéndose el límite entre ambos imperios en el paralelo 60º. Por la convención de Nutka de 1790, España renunció a todas las tierras al norte del paralelo 49º en beneficio del Reino Unido. En el tratado de Adams-Onís de 1819 España cedió a Estados Unidos todas las tierras situadas al norte del paralelo 42º. En 1871 la parte británica se incorporaría al Canadá, país de la Commonwealth creado cuatro años antes por la fusión de las tres antiguas colonias francesas y las dos británicas de Nueva Brumswick y Nueva Escocia (a las que posteriormente se incorporarían Terranova, Labrador, Manitoba, Saskatchewan, Alberta y los territorios del norte). El territorio de Oregón se extendía originalmente por la costa de los siguientes estados:
Estados Unidos: Oregón, Washington, Idaho y Alaska.
Canadá: Columbia Británica.
Mapa de los virreinatos sudamericanos (1800)
Mapa de Sudamérica (1800-1975)
El Imperio inca fue conquistado por Francisco de Pizarro en 1534. Desde allí los conquistadores se extendieron por toda Sudamérica, incorporando todas las tierras descubiertas al virreinato del Perú. A semejanza de lo sucedido en Norteamérica, los territorios pacificados se dividieron en audiencias y los fronterizos en capitanías generales. Unas y otras se reagruparon durante el siglo XVIII en tres virreinatos. En 1821 José de san Martín emprendió una expedición emancipadora que culminó en la batalla de Ayacucho de 1824. El antiguo Imperio inca se repartió entre las siguientes audiencias:
Audiencia de Lima (1543): Comprendía los territorios quechuas del bajo Perú, conquistados por Francisco de Pizarro en 1532. En 1824, se convirtió en la república del Perú. Entre 1836 y 1839 se unió a la Confederación Perú-Boliviana.
Capitanía general de Chile (1563): Aunque descubierta por Fernando de Magallanes en 1520, fue el territorio sudamericano más difícil de conquistar por la belicosidad de las tribus araucanas. Dependió del virreinato del Perú hasta que tras la batalla de Maipú de 1818 se convirtió en república independiente.
Comprendía los primeros territorios descubiertos en Tierra Firme, que se integraron en el virreinato del Perú en 1542. En 1717 se transformó en un virreinato independiente para facilitar su defensa frente a británicos y holandeses. Simón Bolívar proclamó su independencia en 1810, consiguiéndola de facto tras la batalla de Carabobo de 1821 al haber sublevado Riego a los refuerzos españoles. Comprendía las siguientes audiencias y territorios:
Audiencia de Santafé de Bogotá (1549): El territorio chibcha fue descubierto en 1499 por Alonso de Ojeda. Tras la batalla de Boyacá de 1819 se convirtió en la república de la Gran Colombia. En 1830 se separaron Venezuela y Ecuador, y cambió su nombre por república de Nueva Granada. Tras separarse también Panamá en 1840, recuperó el nombre de república de Colombia.
Audiencia de Panamá (1538): Descubierta por Rodrigo de Bastida en 1501. Entre 1543 y 1717 pasó al virreinato de Nueva España, y en 1739 al de Nueva Granada. En 1822 se unió a la Gran Colombia, separándose en 1840 como república independiente.
Audiencia de Quito (1563): Territorio limítrofe entre el Imperio inca y las tribus chibchas, fue conquistado en 1534 por Sebastián de Belalcázar. Se integró en el virreinato del Perú hasta que en 1717 pasó al de Nueva Granada. En 1830 se independizó de la Gran Colombia para constituir la república de Ecuador. Incluía el archipiélago de las Galápagos, descubierto por los españoles en 1535.
Capitanía general de Venezuela: Descubierta por Colón en su tercer viaje (1498) se incorporó primero a la audiencia de Santo Domingo y en 1717 a la de Bogotá, dependiente del virreinato de Nueva Granada. En 1821 se integró en la Gran Colombia, de la que se segregó en 1830 como república independiente.
Escindido del virreinato del Perú en 1776 al objeto de expulsar a los portugueses de la Banda Oriental. En 1810 José de San Martín proclamó su independencia como Confederación de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Comprendía los siguientes países y territorios:
Audiencia de Buenos Aires: Descubierta en 1516 por Juan Díaz de Solis, quien acabó siendo devorado por los nativos charrúas. Estos fueron conquistados por Sebastián Caboto y Pedro de Mendoza entre otros. Escindidos Uruguay y Paraguay, en 1831 se constituyó una confederación con las 14 provincias de las selvas del Chaco, las sierras andinas y las estepas de la Pampa. Después de la guerra civil de 1851 se proclamó la república de Argentina. Debido a la afluencia masiva de inmigrantes europeos, especialmente españoles e italianos, es hoy día el estado americano con menor porcentaje de etnias indígenas (2%).
Audiencia de Charcas (1559): Comprendía los territorios aimaras del alto Perú, descubiertos por Diego de Almagro en 1538. En 1776 se incorporó al virreinato del Río de la Plata. En 1810 fue reanexionada a Perú, pero en 1825 se independizó para constituir la república de Bolivia. Entre 1836 y 1839 se unió a la Confederación Perú-Boliviana.
Gobernación de la Banda Oriental: Territorio descubierto en 1527 por Sebastián Caboto. En 1680 los portugueses vulneraron el tratado de Tordesillas y fundaron la colonia de Sacramento frente a Buenos Aires, no siendo expulsados hasta 1723. En 1813 proclamó su independencia, pero fue nuevamente invadido por Portugal en 1816. En 1828 se convirtió en la república de Uruguay y se emprendió una política de exterminio de los indígenas minuanes para occidentalizar el país.
Gobernación del Paraguay: Territorio selvático habitado por tribus guaraníes, descubierto por Sebastián Caboto en 1535. Fue evangelizado y gobernado de forma autárquica por misioneros jesuitas hasta la supresión de esta orden dictada por el Papa en 1773. Emancipado de facto como Consulado en 1813 y de iure como república en 1842.
Territorio de la Patagonia: Las zonas más inhóspitas comprendidas entre el sur de la Pampa y la Tierra del Fuego permanecieron en manos de los indígenas mapuches hasta ser incorporadas en 1881 a las repúblicas de Chile y Argentina. En 1833 los británicos invadieron las islas Malvinas, reclamadas desde entonces por Argentina.
Territorio de las Guayanas
Descubierto en 1499 por Alonso de Ojeda, permaneció inexplorado debido a lo malsano del clima, la densa vegetación y la hostilidad de los nativos arahuacos. Fue colonizado por otras potencias europeas:
En el área central los británicos fundaron el fuerte Paramaibo en 1651. Canjeado a los holandeses por Nueva York, se convertiría en la capital de la colonia del Surinam, independizada de los Países Bajos en 1975.
El sector más oriental fue colonizado por Francia desde 1604, constituyendo hoy día el departamento de Ultramar de la Guayana Francesa.
En 1796 los británicos capturaron la provincia oriental, que se independizó en 1966 como república de Guyana.
Entre 1580 y 1668 el Imperio portugués aportó al español los siguientes territorios:
Principado de Brasil: Fue descubierto oficialmente en 1500 por Pedro Álvares Cabral, si bien se sospecha que algunos marinos portugueses lo habrían avistado con anterioridad, de ahí que se incluyera en el hemisferio luso en el tratado de Tordesillas. Su colonización se emprendió en 1534 con la división del territorio en doce capitanías. Entre 1580 y 1668 formó parte de la Monarquía Hispánica, teniendo los ejércitos combinados hispano-usos que enfrentarse tanto a los indígenas (tupís, guaranís, araucos y macro-yé), como a otras potencias europeas (franceses, ingleses y holandeses). En 1634 la colonia se convirtió en principado. Tras la invasión napoleónica de la Península, la corte portuguesa se refugió en Río de Janeiro. Cuando Juan VI retornó a Europa en 1821, los brasileños proclamaron su independencia como Imperio de Brasil, transformándose en república en 1889.
Islas Azores: Aunque algunos documentos escritos durante la Antigüedad ya hablaban de archipiélagos mitológicos en mitad del océano Atlántico (Atlántida), las Azores no fueron oficialmente descubiertas hasta la expedición de Gonçalo Velho Cabral en 1420 y pobladas a partir de 1439. Cristóbal Colón desarrolló allí sus conocimientos cartográficos y realizó una escala durante su primer viaje de regreso del Caribe. En 1583 Felipe II de España y Portugal envió una expedición a Terceira al mando de Álvaro de Bazán para expulsar a los franceses, permaneciendo las islas en manos hispano-lusas hasta 1668. En 1973 se convirtieron en una comunidad autónoma de Portugal.
En 1574 se creó en Manila la capitanía general de las Indias Orientales, subordinada administrativamente al virreinato de Nueva España hasta la independencia de este en 1821. Desde allí, los españoles emprendieron expediciones de exploración por toda Oceanía y algunas de conquista en el continente asiático, al objeto de asegurar las rutas comerciales tanto hacia la América española como hacia el África portuguesa. Unas y otras sufrieron el hostigamiento de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, establecida en 1602 para intentar romper el monopolio hispano-luso en el tráfico de especias. Durante el periodo colonial, la Monarquía Hispánica ejerció su soberanía sobre los siguientes territorios:
Dominios españoles en Asia
Mapa de las Indias Orientales (1815)
Filipinas: Descubiertas en 1521 por Fernando de Magallanes, que murió allí a manos de los nativos, debiendo continuar su expedición al mando de Juan Sebastián Elcano. No fueron conquistadas hasta 1565 por Miguel López de Legazpi, fundándose en 1584 la real audiencia de Manila. En 1898 el archipiélago fue invadido por Estados Unidos y en 1943 por Japón. En 1946 se convirtió en la república independiente de Filipinas.
Norte de Borneo: Descubierto por Magallanes en 1525, estuvo bajo dominio español hasta 1703. En 1761 fue vendido por el sultán de Jolón a Gran Bretaña, pero fue recuperado por España entre 1851 y 1885. Retornó después a Gran Bretaña hasta 1905, cuando fue anexionado por Malasia.
Brunéi: Conquistado durante 72 días en 1578.
Sur de Camboya: Territorio conquistado por España en 1596 al Imperio jemer, que ese mismo año fue sometido por Tailandia. En 1863 se incorporó a la Indochina francesa y en 1963 se proclamó independiente como reino de Camboya.
Norte de Taiwán: La isla fue descubierta en 1582 por los portugueses, que la bautizaron como Formosa. Los holandeses la ocuparon en 1602, hostigando el tráfico entre Macao y Manila. Entre 1626 y 1642 los españoles establecieron una gobernación al norte de la isla, que pasó a China en 1662. Entre 1895 y 1945 fue ocupada por Japón. Al proclamarse la República Popular en 1949, los opositores se refugiaron en Taiwán, que se constituyó como estado independiente no reconocido por la China continental.
Ternate y Tindore: Islas del archipiélago de las Molucas, ocupadas por España entre 1606 y 1663. Tras su retirada, resistieron como un sultanato independiente a las pretensiones anexionistas holandesas. En 1945 se incorporó a la recién creada república de Indonesia.
Dominios españoles en Oceanía
Las columnas de Hércules simbolizan todos los territorios conquistados en Ultramar
La mayoría de los archipiélagos oceánicos fueron descubiertos por navegantes españoles en su ruta desde México a Manila. Tras comprobar que no albergaban riquezas dignas de mención, fueron abandonados y posteriormente redescubiertos por marinos británicos o franceses. En función de sus diferencias etnolingüísticas, se dividen en tres regiones:
Micronesia: Región de Oceanía que comprende los archipiélagos noroccidentales, habitados mayoritariamente por la etnia malaya:
Marianas: Descubiertas por Magallanes en 1521, fueron vendidas a Alemania en 1899. Tras su derrota en la I Guerra Mundial fueron incorporadas a Japón y posteriormente ocupadas por Estados Unidos. Actualmente se divide en tres departamentos: Marianas Septentrionales, Wake y Guam.
Carolinas: Vendidas a Alemania en 1899, hoy se reparten entre los siguientes países independientes: Palaos, Nauru, Islas Marshall, Islas Gilbert (Kiribati) y Federación de Micronesia.
Melanesia: Región de Oceanía que comprende los archipiélagos sudoccidentales, habitados por la etnia negroide papúa.
Nueva Guinea: Descubierta por los portugueses en 1511, los españoles fundaron varios asentamientos entre 1526 y 1663. A partir de 1880 la isla se dividió entre tres protectorados. El protectorado alemán pasó a Australia tras la I Guerra Mundial, y se incorporó a la república de Papúa en 1975 junto al protectorado británico. En 1949 Holanda se planteó conceder la independencia a su protectorado, pero en 1969 fue anexionado por Indonesia.
Salomón: Descubiertas en 1568 y abandonadas en 1608. Posteriormente se convirtieron en escala para los barcos esclavistas hasta que a finales del siglo XIX fueron repartidas entre Gran Bretaña y Alemania. En 1945 estallaron los movimientos independentistas que concluyeron en 1978 con la creación de un estado asociado a la Commonwealth.
Nuevas Hébridas (1606): En 1906 se estableció un condominio franco-británico que dio paso en 1980 a la república independiente de Vanuatu.
Polinesia: Región de Oceanía que comprende los archipiélagos orientales, habitados por las etnias maoríes y hawaianas.
Tuamotu (1521): Integradas en la Polinesia francesa desde 1842 .
Hawái (1555): Redescubiertas por Gran Bretaña en 1778, pasaron a Estados Unidos en 1898 y obtuvieron la categoría de estado en 1959.
Tuvalu (1568): Colonia británica desde 1892, independiente desde 1978.
Cook (1595): Redescubiertas por Gran Bretaña en 1778, fueron anexionadas por Nueva Zelanda en 1901.
Marquesas (1595): Redescubiertas por Gran Bretaña en 1778, fueron anexionadas por Francia en 1842.
Pitcairn (1606): Redescubiertas por Gran Bretaña en 1767, desde 1790 sirvieron de refugio a los amotinados de la Bounty. Aunque su gobernador reside en Nueva Zelanda, constituyen la única colonia oceánica del Reino Unido.
Sociedad (1772-1775): Anexionadas por Francia en 1842.
Pascua (1770): Anexionada por Chile en 1870.
Dominios portugueses en Asia
Entre 1580 y 1668 el Imperio portugués aportó a la Monarquía Hispánica los siguientes territorios:
Factorías comerciales en la India: Laquedivas, Calicut, Cochín, Cannanore, Angediva, Nagapattinam, Goa, Baçaim, Bombay, Kollam, Diu y Damán.
Factorías comerciales en Extremo Oriente: Chittagong y Hughli (Bangladesh), Malaca (Malasia), Ningbo y Macao (China), Tanegashima y Nagasaki (Japón).
Factorías comerciales en el golfo Pérsico: Baréin, Mascate (Omán) y Ormuz (Irán).
Islas de Indonesia: Sumatra, Timor, Macasar, Flores y Molucas.
Islas del océano Índico: Ceilán, Socotora, Comoras, Mauricio, Maldivas y Diego García (hoy base americana).
Mapa del océano Pacífico (1898)
En la siguiente tabla figuran todos los estados soberanos del mundo, y se especifican las fechas en las que, en su caso, pertenecieron a algún dominio de la Monarquía Hispánica:
Afganistán Asia
Alemania Europa Imperio Habsburgo 1520 1558
Andorra Europa Condado de Urgel 839 1139
Reino de Navarra 1479 1530
Angola África Imperio de Portugal 1580 1668 Colonia de poblamiento
Antigua y Barbuda América Capitanía general de Cuba 1493 1632
Argelia África África Española 1505 1792 Seis presidios
Argentina América Virreinato del Perú 1527 1810
Australia Oceanía Costa norte explorada por Portugal
Austria Europa Imperio Habsburgo 1520 1558
Azerbaiyán Europa
Bahamas América Capitanía general de Cuba 1492 1648
Baréin Asia
Bangladesh Asia Imperio de Portugal 1580 1668 Factorías de Chittagong y Hughli
Barbados América Capitanía general de Cuba 1492 1627
Bélgica Europa Imperio Habsburgo 1504 1714
Belice América Virreinato de Nueva España 1565 1683
Benín África Imperio de Portugal 1580 1668 Factoría de Porto Novo
Bolivia América Virreinato del Perú 1538 1825
Bosnia y Herzegovina Europa
Brasil América Imperio de Portugal 1520 1668
Brunéi Asia Capitanía general de Filipinas 1578 1578 De facto
Cabo Verde África Imperio de Portugal 1580 1668
Camboya Asia Capitanía general de Filipinas 1596 1596 De facto
Camerún África
Canadá América Virreinato de Nueva España 1592 1790 Costa de la Columbia Británica
Catar Asia
Chad África
Chile América Virreinato del Perú 1520 1818
China Asia Imperio de Portugal 1580 1668 Factoría de Macao
Chipre Asia
Colombia América Virreinato del Perú 1499 1819
Comoras África Imperio de Portugal 1580 1668
Corea del Norte Asia
Costa Rica América Virreinato de Nueva España 1536 1821
Croacia Europa Imperio Habsburgo 1526 1558
Cuba América Capitanía general de Cuba 1492 1898
Dominica América Capitanía general de Cuba 1493 1493 De iure
Ecuador América Virreinato del Perú 1534 1819
El Salvador América Virreinato de Nueva España 1523 1821
Emiratos Árabes Unidos Asia
Eritrea África
Eslovenia Europa Imperio Habsburgo 1520 1558
España Europa Reino de Hispania 418 711
Reino de España 1516 Hoy
Estados Unidos América Virreinato de Nueva España 1513 1763 23 Estados e Islas Vírgenes
Oceanía Capitanía general de Filipinas 1521 1898 Guam y Marianas
Etiopía África Imperio de Portugal 1580 1668 Protectorado
Filipinas Asia Capitanía general de Filipinas 1520 1898
Fiji Oceanía
Francia Europa Reino de Hispania 418 507 Ducado de Aquitania
Reino de Aragón 1069 1659 Ducado de Septimania
Reino de Navarra 1152 1530 Ducado de Gascuña
Imperio Habsburgo 1504 1714 Ducado de Borgoña
Reino de Inglaterra 1554 1558 De iure
América Capitanía general de Cuba 1492 1648 Antillas Francesas
Oceanía Capitanía general de Filipinas 1521 1842 Polinesia Francesa
Gambia África
Ghana África Imperio de Portugal 1580 1668
Granada América Capitanía general de Cuba 1498 1498 De iure
Grecia Europa Reino de Aragón 1205 1390 Ducados de Atenas y Neopatria
Guatemala América Virreinato de Nueva España 1523 1821
Guinea-Bisáu África Imperio de Portugal 1580 1668 Colonia de poblamiento
Guinea Ecuatorial África Imperio de Portugal 1580 1680
África Española 1777 1968
Guyana América Virreinato del Perú 1499 1499 De iure
Haití América Capitanía general de Cuba 1492 1606
Honduras América Virreinato de Nueva España 1523 1821
Hungría Europa Imperio Habsburgo 1526 1558
India Asia Imperio de Portugal 1580 1668 Doce factorías comerciales
Indonesia Asia Imperio de Portugal 1580 1668 Sumatra, Macasar, Flores y Molucas
Capitanía general de Filipinas 1603 1663 Ternate y Tindore
Irak Asia
Irán Asia Imperio de Portugal 1580 1668 Factoría de Ormuz
Irlanda Europa Reino de Inglaterra 1554 1558 De iure
Islas Marshall Oceanía Capitanía general de Filipinas 1521 1899
Islas Salomón Oceanía Capitanía general de Filipinas 1568 1608
Islas Seychelles África
Israel Asia Reino de Jerusalén 1442 Hoy De iure
Italia Europa Reino de Aragón 1282 1759 Reino de las Dos Sicilias
Imperio Habsburgo 1535 1714 Ducado de Lombardía
Jamaica América Capitanía general de Cuba 1494 1655
Japón Asia Imperio de Portugal 1580 1668 Factorías de Nagasaki y Tanegashima
Jordania Asia
Kazajistán Asia
Kenia África Imperio de Portugal 1580 1668 Factorías de Mombasa y Malindi
Kiribati Oceanía Capitanía general de Filipinas 1521 1899
Líbano Asia
Liberia África
Libia África África Española 1510 1523 Presidio de Trípoli
Liechtenstein Europa Imperio Habsburgo 1520 1558
Luxemburgo Europa Imperio Habsburgo 1504 1714
Malasia Asia Imperio de Portugal 1580 1668 Factoría de Malaca
Capitanía general de Filipinas 1525 1703 Norte de la isla
Malaui África
Maldivas Asia Imperio de Portugal 1580 1668
Malta Europa Reino de Aragón 1282 1530
Marruecos África África Española 1497 Hoy Nueve presidios
África Española 1912 1956 Protectorado
Mauricio África Imperio de Portugal 1580 1668
Mauritania África Imperio de Portugal 1580 1668 Factoría de Arguin
México América Virreinato de Nueva España 1520 1821
Micronesia Oceanía Capitanía general de Filipinas 1521 1899
Moldavia Europa
Mónaco Europa Imperio Habsburgo 1524 1641 Protectorado
Mozambique África Imperio de Portugal 1580 1668 Colonia de poblamiento
Nauru Oceanía Capitanía general de Filipinas 1521 1899
Nicaragua América Virreinato de Nueva España 1523 1821
Nueva Zelanda Oceanía Capitanía general de Filipinas 1595 1595 Islas Cook
Omán Asia Imperio de Portugal 1580 1668 Factoría de Mascate
Países Bajos Europa Imperio Habsburgo 1504 1581 De iure hasta 1648
América Capitanía general de Cuba 1493 1648 Antillas Holandesas
Palaos Oceanía Capitanía general de Filipinas 1521 1899
Palestina Asia Reino de Jerusalén 1442 Hoy De iure
Panamá América Virreinato del Perú 1501 1821
Papúa Nueva Guinea Oceanía Capitanía general de Filipinas 1521 1663
Paraguay América Virreinato del Perú 1535 1813
Perú América Virreinato del Perú 1532 1824
Polonia Europa Imperio Habsburgo 1520 1558 Reino de Prusia, ducado de Silesia
Portugal Europa Reino de León 868 1139
África Imperio de Portugal 1580 1668 África Portuguesa
Asia Imperio de Portugal 1580 1668 Indias Orientales Portuguesas
América Imperio de Portugal 1580 1668 Principado del Brasil
Puerto Rico América Capitanía general de Cuba 1493 1898
Reino Unido Europa Reino de Inglaterra 1554 1558 De iure
Reino de España 1462 1704 Gibraltar
América Capitanía general de Cuba 1492 1670 Antillas Británicas
Oceanía Capitanía general de Filipinas 1606 1707 Islas Pitcairn
República Centroafricana África
República Checa Europa Imperio Habsburgo 1520 1558
República del Congo África Imperio de Portugal 1580 1668 Protectorado
República Democrática del Congo África Imperio de Portugal 1580 1668 Factoría de Cabinda
República Dominicana América Capitanía general de Cuba 1492 1697
Rumania Europa Imperio Habsburgo 1526 1558 Principado de Transilvania
Sahara Occidental África África Española 1934 1976
Samoa Oceanía
San Cristóbal y Nieves América Capitanía general de Cuba 1493 1493 De iure
San Vicente y las Granadinas América Capitanía general de Cuba 1502 1502 De iure
Santa Lucía América Capitanía general de Cuba 1502 1502 De iure
Santo Tomé y Príncipe África Imperio de Portugal 1580 1668
Siria Asia
Somalia África Imperio de Portugal 1580 1668 Protectorado
Sri Lanka Asia Imperio de Portugal 1580 1668 Colonia de poblamiento
Suazilandia África
Sudáfrica África Imperio de Portugal 1580 1668 Factoría de Buena Esperanza
Sudán África
Sudán del Sur África
Suiza Europa Imperio Habsburgo 1520 1558 De iure
Surinam América Virreinato del Perú 1499 1499 De iure
Taiwán Asia Capitanía general de Filipinas 1626 1642 Norte de la isla
Tanzania África Imperio de Portugal 1580 1668 Protectorado
Tayikistán Asia
Timor Oriental Asia Imperio de Portugal 1580 1668 Colonia de poblamiento
Tonga Oceanía
Trinidad y Tobago América Capitanía general de Cuba 1498 1797
Túnez África África Española 1535 1574 Siete presidios
Turkmenistán Asia
Tuvalu Oceanía Capitanía general de Filipinas 1598 1598 De iure
Ucrania Europa
Uruguay América Virreinato del Perú 1527 1813
Vanuatu Oceanía Capitanía general de Filipinas 1606 1606 De iure
Venezuela América Virreinato del Perú 1498 1821
Yibuti África
Zimbabue África
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La caballería de los Borbones Operaciones de la Edad Moderna La caballería europea del siglo XIX
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