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Timestamp: 2017-10-19 20:10:55+00:00

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Dirijamos el fuego bolchevique contra el oportunismo, La Internacional Comunista 1932
número 6, septiembre 1932
Dirijamos el fuego bolchevique contra el oportunismo
EL FIN DE LA ESTABILIZACIÓN CAPITALISTA, consecuencia de tres años de crisis económica mundial, del impetuoso crecimiento del ascenso revolucionario en los países capitalistas y de formidables victorias del socialismo en la U.R.S.S., que comienza a construir en el segundo plan quinquenal la sociedad socialista sin clases, significa una nueva etapa, más elevada, del desarrollo de la lucha revolucionaria de clase del proletariado. Esta nueva etapa incita a la socialdemocracia a nuevas maniobras «izquierdistas» y, por lo tanto, plantea DE UNA MANERA NUEVA las cuestiones de la lucha entre la vanguardia comunista y la socialdemocracia por las masas proletarias, lucha que se lleva a cabo desde la fundación de la Internacional Comunista. En el transcurso de trece años de existencia de la I.C., cada vez que se agudizaba la crisis de la socialdemocracia cuando los partidos comunistas se hallaban frente a la necesidad de un viraje táctico, en consonancia con la nueva etapa de desarrollo del movimiento obrero internacional, cada vez que ocurría esto se formaba dentro de los partidos comunistas una agencia de la burguesía para refrenar el proceso del acrecentamiento de la lucha revolucionaria. En vez de un avance, en lugar de una rápida adaptación a las nuevas condiciones para preparar a la clase obrera a los futuros combates revolucionarios de clase; en vez de intensificar el papel INDEPENDIENTE de los partidos comunistas en la dirección de estas batallas y de ACENTUAR la lucha contra la socialdemocracia, los elementos oportunistas dentro de la Internacional Comunista, en tales períodos de viraje, arrastraban abiertamente a los partidos comunistas PARA ATRÁS, ADAPTÁNDOSE A LA SOCIALDEMOCRACIA, a sus maniobras «izquierdistas», ayudándola, a través de su agencia «izquierdista» y «ultraizquierdista», a embaucar a las masas obreras que se apartaban de ella, insinuándoles que la socialdemocracia se halla DE ESTE lado de la barricada, que no hay diferencia ESENCIAL alguna entre el comunismo y la socialdemocracia, que los líderes de la socialdemocracia «izquierdista» EVOLUCIONAN HACIA EL COMUNISMO O FLUCTÚAN entre el comunismo y la socialdemocracia.
El sentido de la lucha contra los derechistas y los conciliadores, a partir del VI Congreso de la Internacional Comunista, que ha trazado las perspectivas de la crisis de la estabilización capitalista y del nuevo incremento revolucionario, consistía precisamente en la necesidad de realizar la movilización de las masas para la LUCHA, para la preparación de una CONTRAOFENSIVA Y OFENSIVA de la clase obrera, [4] mientras que los derechistas y los conciliadores veían en ello solamente el afianzamiento del capitalismo, la derrota de la clase obrera, y, reflejando el estado de espíritu de la aristocracia obrera, extraían de la serie de derrotas proletarias anteriores la enseñanza oportunista sobre el aplazamiento de la revolución proletaria por un largo plazo.
Ya en el XV Congreso del Partido Comunista Soviético, el camarada Stalin, al analizar el desarrollo de los antagonismos de la estabilización parcial del capitalismo, señaló que el hecho de haber alcanzado y sobrepasado los países capitalistas el nivel de la preguerra en la producción y en el comercio no significa en modo alguno que la estabilización del capitalismo haya tornado a ser sólida y estable, sino, al contrario,
«esa misma estabilización, ese mismo hecho de que la producción siga en aumento, de que el comercio vaya ascendiendo, ese mismo hecho de que vayan creciendo el progreso técnico y las posibilidades productivas, mientras que el mercado mundial, los repartos de ese mercado y las zonas de influencia de diversos grupos imperialistas quedan más o menos estables, precisamente de todo esto SURGE LA MAS PROFUNDA Y AGUDA CRISIS DEL CAPITALISMO MUNDIAL, PREÑADO DE NUEVAS GUERRAS Y AMENAZANDO LA EXISTENCIA DE TODA ESTABILIZACIÓN.»
A la sazón, los derechistas y los conciliadores negaban tal perspectiva. Y el proyecto de tesis del camarada Bujarin y su discurso de clausura del VI Congreso de la I.C. contenían una subestimación de la inestabilidad de la estabilización capitalista y del desarrollo de las contradicciones internas del capitalismo, una subestimación del auge de la lucha revolucionaria de clase del proletariado. En su ataque contra la línea de la I.C., los derechistas y los conciliadores, con Humbert-Droz y Serra a la cabeza (sesión del secretariado político del Comité Ejecutivo de la I.C. del 4 de diciembre de 1928), partían del memorándum de los conciliadores alemanes, que afirmaba «EL AFIANZAMIENTO ECONÓMICO DE LAS BASES DE LA ESTABILIZACIÓN RELATIVA ACTUAL Y, POR ENDE, DEL PODER POLÍTICO DE LA BURGUESÍA».
Desde aquel entonces han pasado tres años de devastadora crisis económica mundial del capitalismo. Han reventado, como una pompa de jabón, las teorías socialdemócratas sobre el capitalismo organizado, la «democracia económica», sobre el «crecimiento del bienestar material de la clase obrera sobre la base de la racionalización capitalista». Asimismo han fracasado y quebrado las teorías socialdemócratas (repetidas por los derechistas y conciliadores) sobre «la exclusividad» y toda otra «armonía capitalista». Actualmente, no hay, y no puede haber, teóricos socialdemócratas que nieguen la existencia de la crisis de la estabilización capitalista. El papel histórico de la socialdemocracia y de su agencia oportunista dentro de las filas comunistas en la obra de servir al capitalismo, es ahora muy DISTINTO. El fin de la estabilización capitalista ha [5] determinado un formidable crecimiento del ascenso revolucionario de las masas obreras. Pero ese ascenso se efectúa en forma desigual. El desarrollo de la lucha revolucionaria de clase del proletariado, elevándose a un GRADO SUPERIOR, incita a la burguesía a recurrir a las formas más agudas de ataque contra la clase obrera, a los métodos más agudizados de terror fascista. Y todo el campo socialfascista grita sobre un nuevo período de «retroceso» del movimiento obrero. Dentro de las filas de la vanguardia comunista surge de nuevo, como en los períodos precedentes al del acrecentamiento de crisis en la socialdemocracia, un destacamento auxiliar de ésta, el cual «interpreta» el desarrollo desigual del ascenso revolucionario, no desde el punto de vista del desenvolvimiento general, del movimiento revolucionario HACIA ADELANTE, sino desde el punto de vista de golpes aislados, que la clase obrera tiene que soportar en su movimiento general de ataque de parte del enemigo de clase, convirtiendo esos factores en línea PRINCIPAL del desarrollo. Es muy característico y nada fortuito el hecho de que los más marcados y concretos portadores de ese estallido de oportunismo y de capitulación frente a la socialdemocracia sean los mismos «comentaristas» de las decisiones del VI Congreso de la I.C., los cuales, en el umbral del tercer período, desnaturalizaban en una forma groseramente oportunista la línea del VI Congreso de la I.C., arrastrando a la vanguardia comunista a la ciénaga socialdemócrata.
En vísperas del XII plenum del Comité Ejecutivo de la I.C., que tenía que fijar la táctica de la I.C. en las condiciones del fin de la estabilización capitalista, estableciendo en particular los métodos de lucha contra las maniobras «izquierdistas» de la socialdemocracia, que intenta actualmente, bajo la bandera de falsa palabrería sobre «la gran perspectiva del socialismo» y «de la preparación de la huelga general», DISTRAER a las masas obreras de la lucha efectiva, concreta y revolucionaria, bajo la dirección del exconciliador Humbert Droz, se redactan en el Partido Comunista suizo resoluciones que testimonian el peligro que representa el oportunismo, singularmente el oportunismo derechista, en los momentos de pasar a un grado nuevo, más elevado del desarrollo revolucionario.
«Es preciso confesar –reza la resolución elaborada por el camarada Humbert Droz– que durante los últimos años de crisis… los partidos comunistas no han dado pasos decisivos hacia adelante. AL CONTRARIO. Este hecho debe ser sometido a una rigurosa autocrítica bolchevique, y la próxima sesión plenaria del C.E. de la I.C. debe encontrar los medios para liquidar ese estado de cosas.»
De modo que el eterno refrán de los oportunistas es: «¡Catástrofe!», y mientras que, a favor del desarrollo de la crisis del capitalismo y del crecimiento del ascenso revolucionario, crece casi por doquier la influencia de la vanguardia comunista, y en una serie de países se forman potentes partidos comunistas de masas, que son LOS ÚNICOS organizadores y dirigentes del ascenso revolucionario de las masas, el camarada [6] Humbert Droz, en vez de una verdadera autocrítica bolchevique de las causas de la utilización insuficiente por la vanguardia comunista de todas las posibilidades objetivas ofrecidas por el desarrollo de la crisis económica mundial y de todas las contradicciones del capitalismo, clama a voz en cuello «derrotas» de la Internacional Comunista.
Prácticamente, según Humbert Droz, esto significa:
a) En vez de recalcar la AGUDIZACIÓN de todos los antagonismos del imperialismo, como resultado de todos los intentos hechos hasta ahora de superarlos por medio de convenios capitalistas «organizados» (lo que en ningún modo significa una teoría de la bancarrota automática del capitalismo), es decir, en vez de fijar las PERSPECTIVAS DE UNA SALIDA REVOLUCIONARIA de la crisis, se subraya otra perspectiva, la salida CAPITALISTA DE LA CRISIS. «La guerra, la pauperización y la esclavización de los pueblos oprimidos y de las clases trabajadoras, tal es el único camino posible para la burguesía con el objeto de superar temporalmente la actual crisis», reza la resolución del camarada Humbert Droz.
b) En lugar de aprovechar la lucha económica del proletariado, que SE ENTRECRUZA cada vez más (hasta en Suiza, el país menos afectado por la crisis, y ahí está el ejemplo de las barricadas levantadas hace poco en Zurich durante la huelga de los montadores) con la lucha POLÍTICA inmediata contra el aparato estatal burgués, se ejerce una restricción artificial TRADEUNIONISTA de la lucha huelguística del proletariado en marcos puramente ECONÓMICOS, lo que está ligado con la célebre teoría de los derechistas sobre DEFENSA PURA de la clase obrera. Precisamente en ese espíritu está redactada toda una serie de documentos de la oposición sindical revolucionaría bajo la dirección del camarada Humbert Droz y del camarada Bodeman, en su tiempo compañero de armas del primero en la oposición derechista.
c) En vez de lucha contra las ILUSIONES DEMOCRÁTICAS, se repiten las canciones socialdemócratas sobre el tema de que «para movilizar a la clase obrera y hallarse en condiciones de conducirla a combates victoriosos, es menester conquistar previamente la mayoría de la clase obrera y de sus aliados». Desde nuestro punto de vista leninista, se puede conquistar la clase obrera solamente al movilizarla para la lucha. Hasta para un alzamiento, según Lenin, es suficiente conquistar las capas decisivas del proletariado en un lugar decisivo. Desde el punto de vista de Humbert Droz, no se puede movilizar la clase obrera para la lucha, sino después de haber conquistado previamente la mayoría de la misma y la mayoría de sus aliados. Y esto es precisamente lo que pregonaba ahora Otto Bauer, al cimentar el 20 de julio una «base ideológica» bajo la más grande traición de la socialdemocracia alemana a la clase obrera, que había motejado el llamamiento del partido comunista alemán a la huelga comunista de masas contra el golpe de Estado fascista de von Papen como una PROVOCACIÓN. Según Bauer, no se podía declarar la huelga, porque para declarar un paro político se requiere la mayoría de la clase obrera y de todo el pueblo, y ahora aun se carece de tal mayoría, como lo habían demostrado las elecciones presidenciales y las prusianas. [7]
Esto es precisamente lo que alegaban los mencheviques rusos contra la revolución de Octubre, y a lo que contestó Lenin más de una vez, antes y después de la revolución de Octubre, (artículos: «Los bolcheviques deben tomar el poder». «Sobre las elecciones a la Asamblea Constituyente» y otros), que para las luchas decisivas por el poder, es suficiente tener asegurada la mayoría de los más importantes destacamentos del proletariado y en los centros decisivos del país.
«Los bolcheviques pueden y deben tomar el poder estatal en sus manos –escribía Lenin en vísperas de Octubre–, pues la mayoría activa de los elementos revolucionarios del pueblo de las dos capitales es suficiente para arrastrar las masas, vencer la resistencia del enemigo, destrozarlo, conquistar el poder y mantenerlo. La mayoría en los Soviets de las dos capitales es el FRUTO de la evolución del pueblo A NUESTRO LADO.»
d) En lugar de INTENSIFICAR la lucha contra la socialdemocracia, de desenmascarar el carácter verdaderamente traidor de la socialdemocracia de «izquierda» y de «ultraizquierda» ante las grandes masas obreras, tenemos actitudes de «CONFIANZA» en esas maniobras y una CAPITULACIÓN de hecho frente a la misma socialdemocracia. Según Humbert Droz, el socialfascista ginebrino Nicol es el flanco de la extrema izquierda (sin comillas), que tiene en una serie de cuestiones esenciales internacionales y en primer término, en la cuestión de la lucha contra la guerra imperialista, «OBJETIVOS IDÉNTICOS AL COMUNISMO». Según Humbert Droz, el socialdemócrata ginebrino Nicol, de la «extrema izquierda», «evoluciona hacia el comunismo», y todo su «error» consiste en que él «no desenmascara suficientemente a los líderes derechistas de la socialdemocracia y no expulsa a los burócratas sindicales de los sindicatos reformistas». De ahí, el silencio que se nota en el artículo general sobre la socialdemocracia en la resolución del camarada Humbert Droz sobre la misión histórica de la socialdemocracia de «izquierda» en su calidad de canal para desviar a los obreros de la influencia comunista. De ahí, la posición de capitulación en la táctica del frente único: «BLOQUE» con el socialdemócrata «ultraizquierdista» Nicol, en lugar de INTENSIFICAR LA CAMPAÑA DE DESENMASCARAMIENTO contra el mismo entre los obreros socialdemócratas ginebrinos que tenían confianza en él y con un estado de ánimo revolucionario. De ahí, finalmente, la proposición monstruosa para un comunista, de organizar una fracción comunista DENTRO del partido socialdemócrata ginebrino «ultraizquierdista» de Nicol: el camarada Humbert Droz ha olvidado, por lo visto, las 21 condiciones de la I.C. La diferenciación entre las distintas alas del campo socialfascista, claro está, es imprescindible. Pero esto debe ser una DIFERENCIACIÓN TAN SOLO EN LOS MÉTODOS DE LUCHA Y EN EL DESENMASCARAMIENTO de los diversos grupos socialdemócratas en CONSONANCIA CON LOS MÉTODOS DE SU EMBAUCAMIENTO DE LA CLASE OBRERA.
e) En vez de una decisiva denunciación implacable del renegado [8] derechista Brinholf, que se había apoderado por medio del engaño de la organización del partido de Schffhouse y que practicó durante dos años un trabajo provocador de zapa contra el partido comunista de Suiza, estamos frente a una actitud de «confianza», con respecto a los rumores que lanzaba este agente socialfascista sobre su deseo de reingresar en las filas del Partido Comunista y un planteamiento de la cuestión sobre «las condiciones de su readmisión» ante la I.C. (si podría ser admitido en caso de disolver su organización). Exactamente lo que habían hecho los conciliadores alemanes en 1928-1929 cuando exigían «la concentración de todas las fuerzas comunistas», incluyendo a los renegados Brandler y Talheimer, expulsados del partido.
¡Camarada Humbert Droz, ha olvidado usted las 21 condiciones de la I.C.!
f) En lugar de intensificación del papel DIRIGENTE del Partido Comunista, se hace un planteamiento TRADE-UNIONISTA de la cuestión de las relaciones entre el partido y los sindicatos. De acuerdo con Humbert Droz, la decisión del partido relativa a la táctica de la organización sindical revolucionaría, no puede ser llevada a la práctica, debiendo ser retirada para su «revisión» («hasta si esa decisión es acertada») – aclara para mayor exactitud la resolución del camarada Humbert Droz–, si los comunistas que trabajan en las organizaciones sindicales están contra esa resolución. Aquí estamos en presencia de la negación directa del papel de las fracciones comunistas en las organizaciones de masa sindicales y de otra índole de la clase obrera.
¡Camarada Humbert Droz, ha olvidado usted las 21 condiciones de la Internacional Comunista!
Ahora ya vemos por qué necesitaba el camarada Humbert Droz actuar con afirmaciones calumniosas, según las cuales «durante los últimos años de crisis… los Partidos Comunistas no han dado ningún paso decisivo hacia adelante. AL CONTRARIO…» ¡Lo necesitaba para llamar a un retroceso frente a las dificultades y a una adaptación a la socialdemocracia!
El camarada Humbert Droz ha reconocido, bajo el fuego de la crítica del C.E. de la I.C. su resolución como oportunista. Ese reconocimiento debe confirmarlo con los hechos. Pero esto no nos exime de la obligación de someter dicha resolución a la crítica pública. Pues estamos frente a una nueva PLATAFORMA INTERNACIONAL de los derechistas sometida por el camarada Humbert Droz al XII plénum de C.E. de la I.C. Se trata aquí de la PLATAFORMA INTERNACIONAL que constituye una prolongación directa de la lucha contra la línea general de la Internacional Comunista, que los derechistas y los conciliadores llevaban a cabo en el intervalo entre el segundo y el tercer período, en 1928-1929. Se trata aquí de una nueva plataforma internacional derechista oportunista en los momentos en que se opera un nuevo viraje político en el seno de la vanguardia comunista. La XII sesión plenaria del C.E. de la I.C. tendrá que exhortar en todas las sesiones de la Internacional Comunista a ejercer la más estricta vigilancia en la preparación actual de las masas para decisivos combates revolucionarios y para una lucha [9] despiadada contra el oportunismo derechista resucitado, ese peligro capital, como también contra el sectarismo «izquierdista» que lo nutre, pues ellos conducen a la pasividad, a la renuncia a la lucha revolucionaria, a la capitulación frente a la socialdemocracia.
¡MAS ALTA LA ENSEÑA BOLCHEVIQUE DE LA LUCHA POR LA DICTADURA DEL PROLETARIADO! ¡A INTENSIFICAR EL FUEGO BOLCHEVIQUE SOBRE EL OPORTUNISMO!

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