Source: http://nonwriter.blogspot.com/2006/01/
Timestamp: 2018-06-20 05:14:53+00:00

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Una casa en el aire: January 2006
Hace una semana estuve en unas bodegas en proyecto, y aprendí que en una primera fase el vino, mientras pasa una segunda fermentación en cubas metálicas, tiene que moverse cada día, lo del fondo arriba, para que se airee por igual (o algo así).
Del mismo modo he empezado yo a trasegar el contenido de este blog. A la derecha, bajo el epígrafe Recordando, colgaré cada semana un post antiguo para ver qué tal suena.
Aun consciente de lo fácilmente soluble en ironía que es esta postura con sólo deslizarla por el calendario (yo mismo lo he hecho con gusto), lo cierto es que mi cabeza y mi corazón están la mayor parte del tiempo ahí:
Precisamente porque nuestros padres cortaron la cabeza a sus reyes podemos nosotros (tal vez debemos) ser conservadores.
René Bielinsky
posted by Ignacio at 9:56 AM 3 comments
Vuelvo al Hombre que comía diccionarios después de meses y me encuentro otra despedida marca de la casa: enigmática, sesgada, antisentimental.
Nunca lo enlacé por puro egoísmo, porque lo usaba como pozo inagotable de citas, pero proclamo a toro pasado que esta página críptica, políglota y arcana era lo más brillante de nuestra por demás tristona blogosfera hispana.
Actualización.- Que no, que está vivo y escribiente, nos informan fuentes de toda fidedignidad. Pulsando donde pone diario salen las actualizaciones.
posted by Ignacio at 11:07 PM 6 comments
posted by Ignacio at 1:31 PM 2 comments
Tras el revuelo Mena, y visto que muchos se tomaban en serio la interpretación golpista del artículo 8 de la Constitución, fui a leérmelo con cuidado. Hasta ahora yo había rechazado, por tramposas, las quejas de los separatistas sobre ese malhadado artículo, que me parecía simplemente la enunciación de una obviedad. Sin embargo, la lectura de un penetrante suelto de un tal Lucrecio y este debate en mi foro me han despertado una inquietud considerable por la posición terriblemente ambigua del Ejército en nuestra democracia. ¿Será posible que tengan razón, que la nuestra sea una democracia tutelada, a la turca? No me cabía en la cabeza. Sí, es cierto que no se declara expresamente la subordinación a la autoridad civil, pero no por ello se afirma lo contrario. En otras partes de la Constitución se aclarará, o en la ley orgánica que el mismo artículo 8 ordenaba formular, me dije.
Mi certeza sobre este punto era absoluta y previa a la investigación. Uno puede no conocer los artículos, pero conoce la sociedad en que vive, y la experiencia continuada que tenemos del Ejército es la de un cuerpo (¿estamento, órgano?) impecablemente subordinado al Ejecutivo. Si en alguna parte del ordenamiento legal no se marcasen los términos de esa subordinación, ¿por qué razón iban a tragarse los militares con encomiable lealtad sapos como la retirada de Irak?
Con estas premisas y la mosca detrás de la oreja me he puesto a buscar en la Constitución. Y en efecto, el artículo 97 dice que es el Gobierno quien dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado.
Por otra parte, en el Título referente a la Corona se establece (art. 62) que corresponde al Rey el mando supremo de las Fuerzas Armadas. ¿Y puede ejercerlo según su criterio personal? No, por cierto. El artículo 64 establece que sus actos deberán ser refrendados por el Presidente del Gobierno, los ministros o el Presidente del Congreso, según corresponda.
En cuanto a la Ley 85/1978, de 28 de diciembre, de Reales Ordenanzas de las Fuerzas Armadas, lo cierto es que no aclara mucho. Sí que lo hace una Ley Orgánica 5/2005, de 77 de noviembre, de la Defensa Nacional, que especifica muy claramente la cadena de mando y las funciones de cada uno.
Parece todo claro y homologable a cualquier otro régimen democrático moderno. La Reina de Suecia tendrá también el mando supremo de sus fuerzas armadas, y sus actos estarán igualmente sujetos a refrendo. El ejército belga tendrá seguramente como misión velar por la integridad del Estado belga y su ordenamiento constitucional.
¿Cuál es pues, nuestro peculiar hecho diferencial? Apenas una ausencia, un agujerito, una grieta. Recordémoslo; el artículo 8.1 reza así: Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.
No dice “a las órdenes de la autoridad civil legalmente constituida”, o “según determine el Ejecutivo”. No dice nada. Y sobre ese agujero construyen algunos un mundo. Trataré aquí de analizar la posibilidad de que ese mundo tenga algún tipo de consistencia, usando para ello los únicos instrumentos de que dispongo: sentido común y capacidad de raciocinio. No ignoro que el derecho se desarrolla muy a menudo al margen de esas dos habilidades humanas, pero creo y espero que no será el caso cuando se trata de las leyes fundamentales.
Veamos. En prácticamente cualquier caso concebible este peligro sería exterior, el Gobierno estaría en disposición de dar las órdenes pertinentes y el Ejército de obedecerlas. El caso más complicado que uno podía vislumbrar hasta ahora era la ciertamente peliaguda hipótesis de que un gobierno regional se declarase en rebeldía y llevase a cabo contra la voluntad expresa del Gobierno central actos políticos para los que no tuviera competencia. Aun entonces, la supuesta intervención militar seguiría supeditada al poder político (Déme la orden, señor presidente, y acabo con ellos en tres horas...). La decisión, la durísima decisión de enviar tropas contra su propio pueblo recaería en un presidente electo y legítimo.
Las declaraciones de Mena abren una variante inédita en que sería el Ejército por su cuenta y riesgo el que decidiese que es el propio Gobierno quien pone en peligro la Constitución o la integridad del territorio. Si el gobierno, dicen los apologetas de Mena, con la complicidad o anuencia del TC, aprueba con todos los requisitos legales algo que a Mena le parezca anticonstitucional, él, obedeciendo el mandato del artículo 8 (y contraviniendo, aunque eso no lo dicen, el 97 y el 62, por no hablar de las leyes de desarrollo), actuará en consecuencia.
(Aunque no es el objeto de este texto, y para evitar confusiones y desvíos de la materia, declararé muy brevemente que comparto el diagnóstico de Mena –de Rajoy, de Leguina, de González, dicen, en privado...- sobre la imposibilidad de que de este proyecto salga, tras las negociaciones en curso, un Estatuto constitucional de verdad; que sí contemplo como muy posible que el texto que salga sea bendecido por el TC, y que entiendo que llegados a ese punto estaría todo el pescado vendido)
Se me ocurren un montón de objeciones a esta interpretación. La mayoría de los que la apoyan lo hacen basándose en una lectura restrictiva de la mitad de un artículo como si éste flotara en medio de la nada cósmica, como si no hubiera un sistema legal completo de referencias cruzadas. La mera mención de todos los textos legales que sí supeditan la acción militar al poder civil erige ya una sólida barrera de oposición.
Además, las reducciones al absurdo son potentes y expresivas. Hay muchos mandatos constitucionales de tipo genérico no cumplidos, como el reconocimiento del derecho a la vivienda digna. El ejército podría alzarse en armas para garantizar ese punto del ordenamiento constitucional que ningún gobierno ha procurado. Podemos postular también una invasión por tropas muy superiores ante la cual el Gobierno decidiera rendirse sin luchar, por salvar vidas; el ejército, cumpliendo su mandato, podría deponer al Gobierno y continuar la guerra.
Pero me resulta más instructivo poner a prueba la teoría golpista contra sí misma. Si en efecto el artículo 8 facultara al Ejército para decidir de manera autónoma cuándo está en peligro el ordenamiento constitucional, en la hipótesis que nos ocupa se produciría la siguiente secuencia de hechos, todos pefectamente constitucionales (suponemos una unánime, eficacísima y fulminante acción militar, y la total ausencia de oposición civil, por más improbables que sean ambas condiciones, para centrarnos en la cuestión teórica):
-El TC estima que el Estatut aprobado por las Cortes es conforme a la Constitución.
-El Estatut entra legalmente en vigor.
-El Ejército se considera obligado a intervenir. El gobierno es depuesto por la fuerza, el Parlamento disuelto. El Estatut queda derogado por un gobierno militar provisional, que, restablecido el Ordenamiento Constitucional y la Unidad de la Patria, convoca elecciones al Parlamento.
-Las Cortes surgidas de esas elecciones nombran un gobierno del PSOE. El gobierno recién nombrado restablece el Estatut y ordena el arresto de la cúpula militar.
-El Ejército, en aplicación del artículo 8, toma el poder por la fuerza, depone al gobierno, deroga el Estatut y vuelve a convocar elecciones...
Un bonito bucle, cuando menos. Y no parece que los padres de la patria quisieran eso. No, definitivamente la interpretación golpista del artículo 8 de la Constitución no parece, a ojos legos, la más acertada. Uno encuentra mucho más lógico y coherente considerar restringido ese mandato de defensa a lo que ordene el Gobierno, como en todos los países de nuestro entorno político.
Es innegable sin embargo que el agujero está ahí. Que la interpretación es posible. Y eso basta para dar alas a individuos como Mena. Pero ¿qué más da -dirán algunos- la interpretación que se pueda o no hacer si estamos hablando de un golpista? Llegado el momento, el tipo se pondrá la ley por montera y ya está. Ah, diría que eso es no conocer a los militares y sus fetiches, su respuesta pavloviana a palabras como honor, lealtad, juramento. No estamos hablando de canallas sin escrúpulos, sino de hombres profundamente comprometidos con un deber, hombres incapaces casi físicamente de desobedecer una orden. Por cabreados que estén, y no me cabe duda de que muchos están al rojo vivo, jamás harán nada que contravenga su compromiso. Por eso es tan importante para ellos ese artículo, esa ausencia al final de la frase, esa grieta: es lo único que les permitiría, llegado el caso, hacer lo que seguramente estén deseando hacer.
Y todo esto me deja levemente preocupado, pero sobre todo con una decepción importante sobre la chapuza de ordenamiento político-legal que tenemos.
posted by Ignacio at 2:48 PM 8 comments
posted by Ignacio at 6:19 PM 10 comments
El Boss, gloriosamente desafinado, una tarde soleada en LA
posted by Ignacio at 1:21 PM 6 comments
Bring me a man this Xmas
Dear Santa (Jabara/Shaffer)
posted by Ignacio at 10:40 AM 3 comments
posted by Ignacio at 7:46 PM 1 comments
Let it snow (J. Styne/S. Cahn)
posted by Ignacio at 10:28 AM 1 comments
Then He smiled at me... me and my drum
Little drummer boy (Onorati/Simeone)
Michael Franti & The Blind Boys of Alabama
posted by Ignacio at 12:43 AM 6 comments
Borrar, borrar, es una palabra muy cruda. Digamos que el experimento de ayer pasa a estado oculto.
Y muchas gracias a los madrugadores por sus agradables comentarios.
posted by Ignacio at 3:54 PM 2 comments
Say, what's in this drink -No cabs to be had out there
Tom Jones & Cerys, from Catatonia
posted by Ignacio at 12:38 AM 3 comments

References: artículo 8
 artículo 8
 artículo 97
 artículo 64
 artículo 8
 artículo 8
 artículo 8
 artículo 8
 artículo 8