Source: http://cronicas-de-spectator.blogspot.com/2010/08/
Timestamp: 2017-06-25 20:40:58+00:00

Document:
Las Crónicas de Spectator: agosto 2010
La Presidencia de la México resulta ser una de las más codiciadas del mundo no sólo para los políticos que ansían ser Presidente sino para los partidos políticos que están detrás de ellos o, en su caso (como México) para las organizaciones secretas que están firmemente detrás de ellos (como la ultraderechista Organización Nacional del Yunque) porque, entre sus características interesantes, está la de situar a todo aquél que haya sido mandatario de México por encima de las leyes dándole una garantía total de absoluta impunidad. Esto, desde luego, no ocurre en otros países. Ciertamente no ocurre en los Estados Unidos, en donde el Presidente norteamericano no está por encima de las leyes, a grado tal que esto le costó al Presidente Richard Nixon su salida de la Casa Blanca cuando eran evidentes los actos de corrupción en los que incurrió con el escándalo de Watergate. Tampoco ocurre en Perú, en donde el ex-Presidente Alberto Fujimori terminó siendo arrojado a prisión por los actos de corrupción en los que incurrió cuando ejercía su cargo. Pero en México no hay nada de eso, ni remotamente. Y esto no es por mera costumbre de adoración al Gran Tlatoani. La impunidad con la que puede obrar el Presidente de México está consagrada en un Artículo de la Constitución poco conocido por la mayoría de los mexicanos, el Artículo 108. El Presidente de México puede incurrir en actos de genocidio y de lesa humanidad como lo hicieron Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Alvarez en Tlatelolco en 1968 y el Halconazo del Jueves de Corpus sin el menor temor de llegar a pisar la cárcel algún día. El Presidente puede incurrir en presuntas asociaciones delictuosas como se presume que lo hizo en su momento Carlos Salinas de Gortari (a través de su hermano Raúl y los depósitos multimillonarios que les descubrieron en Suiza a ambos) sin que se le pueda llamar a rendir cuentas. Y puede incurrir en actos de saqueo a la Nación como se presume que ocurrió con José López Portillo sin que se le toque un pelo.Desde aquellos tiempos en los que era un partido atómico sin quórum, el Partido Acción Nacional denunciaba duramente la impunidad otorgada al Presidente de México, gritando a viva voz que nadie debía estar situado por encima de la Ley, ni siquiera el mismo Presidente de México, y que eso era una cosa que había que cambiar y que ellos cambiarían si llegaban al poder.Pues bien, la derecha de México, apuntalada por la ultraderecha de México, llegó al poder en el año 2000. Y pasó una cosa muy curiosa. Resulta que lo que antes para el PAN era muy malo ahora era muy bueno. Sobre todo con las cosas extrañas que han estado sucediendo en México en donde la dupla derecha-ultraderecha está más que preparada para eternizarse en el poder por pésimo que haya sido su desempeño en el gobierno.Veamos el siguiente editorial, elaborado a casi diez años de distancia desde la fecha infausta en la que la dupla derecha-ultraderecha apoyada por los poderes fácticos llegó a la silla presidencial para quedarse por mucho tiempo sin intenciones de soltar el botín:Presidencia: infracción sin castigoPlaza PúblicaMiguel Ángel Granados Chapa27 de agosto del 2010Protegido para este efecto por un artículo constitucional, el 108, el presidente Calderón pudo infringir sin que se le siga consecuencia alguna, otro artículo constitucional, el 41. Se produjo así, según fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, la paradoja de que en ese nivel gubernamental la violación a la ley, por irrefutable que sea, no amerita sanción. A la infracción sigue la impunidad.El máximo órgano de la justicia electoral resolvió el miércoles el asunto originado por quejas del PRI ante el Instituto Federal Electoral. Según la representación priísta, tres mensajes del presidente Calderón en vísperas de los comicios locales del 4 de julio constituyeron una infracción al principio que rige la propaganda electoral. El IFE consideró que sólo uno de los tres mensajes denunciados caía en la hipótesis alegada por el PRI, pero el Tribunal dio la razón a ese partido y enmendó la resolución del Instituto aunque, como no podía ser de otro modo, confirmó la falta de castigo establecida por el IFE.El 15 de junio Calderón habló en cadena nacional de sus logros en la lucha contra la inseguridad. Dos semanas después, el 30 de junio, grabó otro mensaje, difundido voluntariamente por las emisoras de televisión (que no se encadenaron) sobre la supresión de trámites, camino a la simplificación tributaria. Y al día siguiente, el jueves primero de julio, un tercer comunicado presidencial, con su propia voz e imagen, dio cuenta del crecimiento del empleo, según los registros de la seguridad social.No sólo al PRI le pareció significativa la sucesión ordenada de los mensajes, su contenido acerca de logros gubernamentales y la proximidad de su difusión con las elecciones de gobernador en 12 estados. Hubo una amplia percepción pública de que se trataba de propaganda electoral. El PRI la denunció de manera formal. La piel priísta estaba especialmente erizada por las alianzas en su contra. desde antes de la jornada del cuatro de julio, y sobre todo después, ante los resultados, que si bien implicaron triunfos notorios como la recuperación de Baja California después de 21 años de dominio panista, entrañaron también sonoras derrotas en entidades muy pobladas, cuyos gobiernos pasaron a la oposición. Para hacerle pagar costos políticos por las victorias a que sus mensajes contribuyeron, según la denuncia, el PRI invocó la porción respectiva del artículo 41 constitucional (segundo párrafo de su apartado C), base III):“Durante el tiempo que comprendan las campañas electorales federales y locales, y hasta la conclusión de la respectiva jornada comicial, deberá suspenderse la difusión en los medios de comunicación social de toda propaganda gubernamental, tanto de los poderes federales y estatales, como de los municipios, órganos del gobierno del Distrito Federal, sus delegaciones y cualquier otro ente público. Las únicas excepciones a lo anterior serán las campañas de información de las autoridades electorales, las relativas a servicios educativos y de salud, o las necesarias para la protección civil en casos de emergencia”.El IFE hizo suyo el razonamiento priísta en lo que toca al primero de los tres mensajes, pero lo desechó respecto de los restantes. Por ello, impugnó el fallo, y lo mismo hicieron, por la razón contraria, tanto el PAN como la consejería jurídica de la Presidencia. El tribunal confirmó la resolución del IFE respecto del mensaje del 15 de junio pero corrigió la apreciación de su Consejo General y aplicó el mismo predicado a los mensajes del 30 de junio y primero de julio.La Sala Superior del Tribunal resolvió el caso por unanimidad, a partir de la ponencia que presentó la magistrado presidenta de ese órgano, María del Carmen Alanís. Su razonamiento para imputar al Presidente partió, por un lado, de establecer que está obligado al cumplimiento de la Constitución, pues la protesta respectiva no es mera fórmula retórica. Y por otra parte, de reconocer la inmunidad presidencial, pues conforme el artículo 108 de la Constitución, el Ejecutivo federal “durante el tiempo de su encargo, sólo puede ser acusado por traición a la patria y delitos graves del orden común”.Pero eso no significa, dijo la ponencia con cuya conclusión el pleno de los magistrados estuvo de acuerdo, “que el Presidente esté colocado en un orden supraconstitucional. Afirmar lo anterior sería convalidar que el poder constituido está por encima del poder constituyente, lo cual va en contra de la naturaleza de un Estado constitucional de derecho”.El aparente conflicto entre el artículo 108 y la consecuencia de no acatar el 41 fue tajantemente resuelto por la magistrado presidenta, al establecer que “el titular del Poder Ejecutivo federal sí puede ser denunciado y responsabilizado por infracciones a normas constitucionales como la prevista en el artículo 41, base III, apartado C, párrafo segundo, de la Constitución”. Ello es así porque ambas normas constitucionales tienen obviamente el mismo rango.El PAN insistió, tras conocer el fallo del tribunal, que el Presidente no realizó propaganda sino que sólo ejerció su deber de informar y su derecho a la libre expresión. La magistrada Alanís Fuentes había establecido que se trataba de propaganda porque los mensajes se centran en destacar acciones y logros del gobierno federal y uno de ellos, el segundo, fue difundido en Aguascalientes, Tamaulipas y Quintana Roo, donde habría elección de gobernador, diputados y ayuntamientos 4 días después.Desde antes de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación emitiera su juicio histórico el 25 de agosto del 2010, ya con anterioridad muchos editorialistas habían denunciado el uso y abuso del poder en que con miras a las elecciones presidenciales del 2012 estaba incurriendo el Presidente de México en su afán obsesivo de perpetuar al PAN-Gobierno en la silla presidencial por los siglos de los siglos, como podemos leerlo en el siguiente análisis:Las intromisiones de Felipe CalderónColumna Para Leer en Voz AltaCarlos Jiménez MacíasRevista Siempre!8 de agosto del 2010Como si no hubiera sido suficientemente abordado el tema de los procesos electorales de este año, los cuales se caracterizaron por la enorme carga de reclamos y el enrarecimiento del clima político derivado de las alianzas entre partidos antagónicos, el presidente Felipe Calderón se vuelve a colocar en el centro del debate ante la inminente valoración del actual andamiaje electoral. Esta vez, a consecuencia de sus indebidas intromisiones en el desarrollo de comicios locales en 14 Estados de la República, por el uso avasallante de los tiempos del Estado para su beneficio y el de su partido, con el único objetivo de hacer propaganda en tiempos de veda electoral.El hecho es que el presidente de la República, haciendo uso indebido de los mensajes a la nación en los medios, alteró la obligación ciudadana de sufragar. No fue otro el efecto que el de transmitir el pasado 15 de junio —en cadena nacional— un texto con el que dio a conocer la Estrategia de Seguridad Nacional que se propuso su administración, mensaje que repitió sin más el 1 de julio. Lo mismo hizo los días 24 y 30 de junio, así como el 1 de julio de este año, cuando el Gobierno Federal hizo públicas acciones y supuestos logros en materia de simplificación de contribuciones y generación de empleos.Sobre estos hechos, el pasado 21 de julio el Consejo General del Instituto Federal Electoral resolvió que, en efecto, el Presidente Calderón había violado la ley electoral, pero que no existiría sanción en su contra, tras reconocer que es imposible sancionarlo. Ni en la Constitución, ni en las leyes secundarias se contempla pena alguna contra el titular del Ejecutivo. La propia Constitución únicamente alude a la traición a la patria y delitos graves del orden común, como motivo para acusarlo.Al respecto, tenemos que entrarle al tema de la reglamentación de los mensajes en cadena nacional del presidente de la República, en particular, en procesos comiciales, para que sean regulados en la ley electoral en cuanto al cómo y cuándo pueden ser utilizados, así como qué tipo de circunstancias ameritan su utilización. A la fecha, sigue siendo una prerrogativa unilateral del titular del Ejecutivo Federal.También es necesario revisar y ajustar el contenido y alcances de los artículos 41 y 134 de la Constitución. El primero, referente a que en tiempos de campañas electorales federales y locales, y hasta su conclusión, se deberá suspender la difusión “de toda propaganda gubernamental”, salvo campañas de información de autoridades electorales, de servicios educativos, de salud o de protección civil en casos de emergencia.El segundo, para que en materia de rectoría del Estado se promueva y promulgue la ley secundaria que incluya el régimen de sanciones correspondiente, por ejemplo, en cuanto a la prohibición expresa de propaganda de servidores públicos y la obligación de los funcionarios de aplicar con imparcialidad los recursos públicos, sin influir en la equidad de la competencia entre partidos.Otra reflexión tiene que ver con la conducta que el presidente Calderón ha mostrado para violar en reiteradas ocasiones las normas electorales, ya que sabedor de que no podrá ser sancionado por ella, utiliza los medios del Estado sin responsabilidad ni escrúpulos, al considerar que los ciudadanos no visualizan o ignoran los agrios motivos de su burda estrategia. Para este caso, no basta allegarse de verborrea ni argumentaciones legalistas que buscan darle vuelta a la ley, a fin de justificar su falta de apego al espíritu de la norma, que ahora se le reclama no fue previsora.En fin, este hecho se suma a la lista de pendientes legislativos que estamos trabajando para adecuar y ajustar la norma en lo que sea necesario, a fin de evitar que este tipo de conductas adolezcan de una sanción específica, en este caso, en cuanto al sujeto activo llamado Presidente de la República, omisión que aún arrastra nuestra plataforma jurídica nacional.¿O acaso debemos esperar a que el presidente Calderón, en un acto de contrición, tome conciencia de la magnitud de su irresponsabilidad y autoregule su apetito de intromisión electoral en la próxima oportunidad que se le presente? Mejor hagamos las reformas conducentes.cjimenezmacias@yahoo.com.mxSin lugar a dudas, en estos momentos desde la Presidencia de México se están cometiendo muchos abusos de poder que la prensa independiente está reportando cada vez con mayor frecuencia. Pero estos abusos está propiciados por los poderes imperiales con garantía absoluta de impunidad que se le han dado a cualquiera que ocupe el cargo de Presidente. La Historia nos enseña los excesos en los que incurren invariablemente todos aquellos a quienes se dá poder absoluto. En su momento, Adolfo Hitler hizo lo que se le vino en gana porque se sintió con poder absoluto para hacer y ordenar todo cuanto se le viniera en gana, poder absoluto para invadir a cualquiera cuando se le viniera en gana, llevando eventualmente a su país a un barranco sin fondo. Sin embargo, pese a las grandes lecciones de la Historia, la ultraderecha encubierta de México, con un ojo puesto no hacia el futuro inmediato sino hacia el futuro a mediano y largo plazo, no tiene intención alguna de que al Presidente de México se le sitúe legalmente a la misma altura que cualquier otro ciudadano, porque de este modo conforme sigan afianzando su garra sobre México creen que podrán hacer todo lo que se les venga en gana sin que haya nadie que les marque el alto. Al igual que Hitler. Minarle su garantía constitucional de impunidad al Presidente de México equivale a minarles el poder a ellos mismos, y esto es algo en lo que no están dispuestos a negociar. Obviamente, la derogación del Artículo 108 Constitucional no está en la lista de prioridades del PAN, y ni siquiera se menciona remotamente tal posibilidad de ello. Si de algo le sirvió a la ultraderecha clandestina el haber infiltrado al PAN apoderándose del interior del que hoy es el partido en el gobierno, fue para poder oponerse a cualquier cosa que pueda actuar como un estorbo en sus planes, y entre tales estorbos está la posibilidad de que se pueda castigar al mandatario en caso de que incurra en abusos de poder o en actos francamente ilegales que en ninguna otra parte del mundo le serían perdonados.
posted by Spectator2006 at sábado, agosto 28, 2010
El anuncio hecho el 23 de agosto del 2010 por el presidente nacional del Partido Acción Nacional, César Nava:de que no buscaría su reelección en el 2010 como líder nacional del PAN, tomó por sorpresa a muchos, incluyendo al mismo Felipe Calderón, que no se esperaban tal anuncio, ciertamente no después de que maquinando tras bambalinas y “en lo obscurito” como ésta gente acostumbra hacerlo pudo convencer al líder nacional de Partido de la Revolución Democrática -el mismo partido al cual el PAN-Gobierno le robó la elección presidencial en el 2006- de establecer las alianzas que salvaron al PAN de una derrota catastrófica en las elecciones intermedias del 2010 que le habrían allando plenamente al PRI su regreso a Los Pinos con la consecuente expulsión del PAN de la silla presidencial. Estas alianzas en las cuales el PAN tenía todo a perder y el PRD nada a ganar hubieran sido impensables y virtualmente imposibles de lograr para cualquier otro político. Pero no así para César Nava.¿Cómo explicar el hecho de que un individuo que en el 2010 demostró decididamente su talento en cuestión de intrigas en las altas esferas de la política haya decido retirarse de la presidencia nacional del PAN justo cuando había logrado impedir que en el 2010 el PRI ganara “de todas todas” con un carro completo que habría complicado enormemente los planes del PAN de eternizarse en el poder federal?En realidad, la renuncia sorpresiva de César Nava a la dirigencia nacional del PAN tiene una explicación muy sencilla. César Nava es un reconocido y juramentado militante de la ultraderecha clandestina de México, esa misma ultraderecha radical que se nutre de doctrinarios antisemitas como el libro Derrota Mundial de Salvador Borrego y los libros de “Traian Romanescu” así como los tractos de propaganda neo-Nazi tales como Los Protocolos de los Sabios de Sión.Y ese es precisamente el problema. En las altas esferas de la ultraderecha mexicana hay temor justificado (por no llamarlo pánico) de que en las elecciones presidenciales del 2012, dada la enorme importancia de lo que está en juego (ni más ni menos la silla presidencial, ni más ni menos que el control del presupuesto de la Federación, ni más ni menos el control total de los aparatos de espionajes gubernamentales así como la Policía Federal y el Ejército, ni más ni menos el control de todas las dependencias públicas federales), el uso inteligente por parte de la oposición en contra del Partido Acción Nacional de temas tan escabrosos como el Yunque y los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara se puede convertir en un recurso tan formidable en contra del partido oficial que esto sólo le podría costar al PAN su expulsión de Los Pinos. Pese a la censura casi total impuesta por TELEVISA sobre este tema, la verdad sobre la terrible conspiración en marcha en contra de México se está dando a conocer tanto a través de Internet como a través de libros y materiales impresos libres de censura, lo cual está convenciendo ya a muchos mexicanos de que votar por un partido infiltrado hasta la médula por la ultraderecha mexicana es tanto como votar directamente por la misma ultraderecha mexicana.El problema central en las elecciones presidenciales del 2012 es que los infiltrados dentro del Partido Acción Nacional como el Yunquista César Nava temen genuinamente que el tema de la ultraderecha de México y su creciente presencia en las altas esferas de la política nacional pueda convertirse en el tema central de las elecciones presidenciales del 2012, un tema de campaña formidable que los pondría a ellos -sí, a ellos- como todo un verdadero peligro para México. Podría arrancar de este modo una guerra sucia en contra de ellos como la que ellos mismos pusieron en marcha en contra del izquierdista Andrés Manuel López Obrador en el 2006 (llamémosla una guerra sucia “a la inversa”, usando sus mismas armas en contra de ellos). Ellos podrían tratar de pactar con anticipación o inclusive de exigirle a la oposición un “acuerdo de caballeros” para que en las elecciones del 2012 no se mencione absolutamente nada acerca de cosas como el Yunque y los Tecos. ¿Pero por qué habría de hacérseles caso en el 2012, cuando ellos mismos no se midieron en el 2006? Y lo peor que puede ocurrir es que en el 2012 esté precisamente al frente del Partido Acción Nacional un individuo con reconocida militancia en la ultraderechista Organización Nacional del Yunque, confirmando con su sola presencia en tan alto puesto la realidad de la amenaza que se cierne sobre México. En estas circunstancias, y con el fin de desactivar esta poderosa bomba lista para detonar en contra del infiltrado PAN en el 2012, la única alternativa viable era que César Nava dejase voluntariamente su cargo -y su elevado sueldo- como presidente nacional del PAN. En casos como estos, no se trata de una renuncia forzada. Las jefaturas de la ultraderecha nacional esperan que sus ejércitos ocultos acepten “sacrificarse” temporalmente viendo siempre hacia el gran panorama, en la seguridad de que su sacrificio temporal les será recompensado generosamente en cuanto haya pasado la crisis que motivó el sacrificio.Si a la mala fama que va adquiriendo la ultraderecha se le suma la posibilidad de un duro voto de castigo que ni siquiera TELEVISA con todo su poderío desinformador que tanto le sirvió al PAN-Gobierno en el 2006 pueda neutralizar, las situaciones ciertamente se le complican a los Yunquistas, a los panistas, y a los Tecos, a grado tal que las cosas se les pueden salir completamente fuera de control y pueden terminar perdiéndolo todo. Tienen en su contra el hecho de que ya desde hace buen tiempo están en circulación libros tales como El Yunque: la ultraderecha en el poder de Alvaro Delgado y el libro Los secretos del Yunque: Historia de una conspiración en contra del Estado mexicano de Luis Paredes y Enrique Cid:en los que se dán detalles muy específicos sobre las identidades de algunos de los conjurados y sobre algo de lo mucho que se traen entre manos para llevar a México desde la clandestinidad por el sendero de un gobierno paralelo secreto en donde las fuerzas de la ultraderecha puedan estar co-gobernando con un Partido Acción Nacional al cual ya tienen infiltrado y en sus manos.Sobre el libro cuya portada se ha dado arriba, el analista Ricardo Alemán nos hace la siguiente reseña a través de un artículo publicado el 13 de noviembre del 2009 en Internet bajo el título “El Yunque y sus aliados”:Está en librerías Los secretos del Yunque, relato de Luis Paredes, ex militante de la organización secreta de la ultraderecha mexicana, de orientación católica, fundada por jesuitas en 1953, en Puebla, bajo la premisa de convertir al catolicismo en el factor de unidad nacional. En 340 páginas el autor revela los intríngulis de El Yunque, sus centros de poder, influencia y alianzas con los tres principales partidos y —en charla por separado— explica cómo El Yunque se metió al PAN, empujó el gobierno de Fox y la influencia que tiene en el de Calderón. Así, por ejemplo, dice que El Yunque nunca quiso a Calderón como candidato y menos como presidente, a pesar de que éste tiene dos yunquistas en posiciones clave: Luis Felipe Bravo Mena en la secretaría particular y César Nava en la presidencia del PAN.El PAN, explica Paredes, ha tenido tres presidentes de El Yunque: el propio Bravo Mena, Manuel Espino y Nava. Los yunquistas tienen en su poder los gobiernos de Guanajuato, Jalisco y Morelos, y de los gobiernos de Juan Manuel Oliva, Emilio González y Marco Adame salen recursos para financiar a El Yunque.A su vez, el papel de El Yunque fue fundamental para las candidaturas presidenciales de Manuel J. Clouthier y Fox, en 1988 y 2000, respectivamente. El Yunque también resultó fundamental para ganar gobiernos como los de Jalisco, Guanajuato, Querétaro, Morelos y San Luis Potosí, entre otros.Tampoco son novedad las alianzas de El Yunque con los gobiernos del PRI, sobre todo desde José López Portillo a la fecha. Un viejo conocido y aliado de esa organización secreta fue nada menos que Manuel Bartlett, feroz crítico de la derecha y la ultrapanista, pero que como gobernador de Puebla debió pactar con los yunquistas, a quienes no logró ganar la plaza. Desde los tiempos del gobierno de Bartlett en Puebla se desprende la alianza de El Yunque con gobernadores priístas como Melquiades Morales y Mario Marín.El del góber precioso es un caso peculiar. Según Luis Paredes —poblano que llegó a ser alcalde de la capital, y ex presidente de grupos juveniles anticomunistas—, Marín se mantiene en el puesto gracias a que El Yunque poblano lo sostuvo a capa y espada, luego del escándalo que le dio el mote de góber precioso. ¿Y qué ganó con eso El Yunque? Que desde Puebla se desgranara la embestida de gobiernos estatales del PRI contra la despenalización del aborto en todo el país. El Yunque también se metió al PRD. Hará alianza con los amarillos en Oaxaca, Hidalgo y Puebla. Al tiempo.La predicción dada como advertencia al final por el analista Ricardo Alemán desde el mes de noviembre del 2009 de que el Yunque a través de sus infiltrados dentro del PRD establecería alianzas en las elecciones del 2010 se cumplió cabalmente al pie de la letra, alianzas que terminaron desenmascarando al líder nacional del PRD Jesús Ortega como todo un auténtico traidor al partido del sol amarillo, como todo un palero presto para ayudarle al PAN a repetir un tercer sexenio en el poder como preludio de muchos sexenios adicionales al estilo del dictador Porfirio Díaz al que tanto ha admirado siempre la ultraderecha mexicana a través de sus escritos.Naturalmente, con tales publicaciones como la publicación cuya reseña acabamos de leer lo que menos necesita el PAN en las elecciones presidenciales del 2012 es un presidente nacional de partido emanado precisamente de la misma conspiración llevada a cabo por la ultraderecha en contra de México. Lo que menos necesita, para el principal propósito de su supervivencia política en una sociedad que todavía padece de “democracias” manipuladas, es un rostro en la jefatura nacional del PAN que sea el mismo rostro de la ultraderecha encubierta. César Nava tenía que “sacrificarse” no en el 2012 ni en el 2011 sino ya, hoy mismo, ahora, sin mayor dilación, porque lo que está en juego es demasiado, involucrando intereses extremadamente poderosos, involucrando a los mismos poderes fácticos que co-gobiernan a México junto con Felipe Calderón y sin los cuales Felipe Calderón sería un cero a la izquierda como ya se dió cuenta de ello.César Nava hizo bien en “sacrificarse” de su libre y propia voluntad sin esperar a ser presionado para ello. En su debido tiempo, una vez que haya pasado el temporal, una vez que haya pasado la tormenta, será recompensado por su “sacrificio”. Lo importante por lo pronto es que la conspiración nacional en contra de México llevada a cabo a espaldas de millones de mexicanos mantenga su rumbo firme. Es lo único que realmente les importa a fin de cuentas.
posted by Spectator2006 at jueves, agosto 26, 2010
En esta ocasión, dada la extensión y enorme importancia del tema por ser de actualidad y relevancia para lo que está sucediendo en estos momentos en México tras las sombras desde la más obscura política ejercida desde la principal enclave de la ultraderecha nacional asentada en el Estado de Jalisco, Spectator ha decidido mover la entrada que normalmente aparecería colocada en estas crónicas hacia Los Blogs de Spectator, dándole al tema su propio blog.El enlace en el cual se puede accesar el tema que corresponde a esta entrada es el siguiente:La Muerte del Zar de la Ultraderecha
posted by Spectator2006 at martes, agosto 10, 2010
Usualmente, Spectator tiene por norma no andarse metiendo en las vidas privadas de los demás. Lo que hagan otros en su soledad o en su intimidad no es asunto de Spectator, no es la función de Spectator el andar fisgoneando en asuntos que no le incumben. Pero en ciertos casos excepcionales, es justificable hacer una excepción, sobre todo cuando lo que hace una persona en su vida privada tiene un impacto directo en su toma de decisiones afectando positivamente o negativamente las vidas de millones de seres humanos. Y si alguien por sus decisiones puede tener un impacto directo en las vidas de sus compatriotas, cualquier cosa que pueda afectar su juicio degradando las funciones mentales superiores de las cuales dependen sus conciudadanos para la conducción de un buen gobierno se convierte en un asunto de orden e interés público.
Tal es el caso sobre la presunta afición que el Presidente de México, Felipe Calderón, le ha estado tomando a las bebidas alcohólicas, a grado tal que se rumora insistentemente que ha creado en sí mismo una dependencia severa que requerirá de ayuda médica especializada para poder sacarlo adelante si es que reconoce que tiene un problema y que necesita ayuda para poder salir adelante:
Esto no es nada nuevo que esté siendo revelado aquí por Spectator. Es un secreto a voces que se ha estado repitiendo de mil maneras por diversos medios, el que Felipe Calderón se está refugiando en el licor para huír de la terrible realidad que se ha creado para sí mismo y para el resto de los mexicanos, una solución escapista que a fin de cuentas no resuelve nada, y que a fin de cuentas es la solución del cobarde.
No sería la primera vez que se afirma por medios diversos que un gobernante emanado de la derecha esté dispuesto a embotar sus neuronas cerebrales recurriendo a experimentos de índole química para paliar problemas que deben tener un trasfondo más serio que serían mejor tratados por ayuda médica y psiquiátrica, atrofiando severamente su juicio y sus decisiones. En su momento, cuando al entonces Presidente de México Vicente Fox el periodista de Univisión Jorge Ramos le preguntó el mes de septiembre del 2003 si era cierto que el primer mandatario de México estaba recurriendo al tranquilizante Prozac para poder continuar funcionando, Vicente Fox no lo negó, pero dió por terminada la entrevista haciéndose el ofendido.
¿Tienen derecho los mexicanos a saber si el hombre que rige los destinos del país está recurriendo a tranquilizantes y antidepresivos, o lo que es peor aún, a substancias que pueden ocasionar una severa farmaco-dependencia? Muchos opinan que sí, que esto es un asunto de orden público, que se trata de un asunto de Estado, e inclusive sostienen que algo de esta naturaleza es tan grave que de confirmarse ameritaría la destitución del gobernante al considerarlo incapacitado mentalmente para poder seguir ejerciendo su cargo.
Felipe Calderón llegó al poder con la ayuda de una guerra sucia mediática de tintes Goebbelianos que estuvo denunciando por meses al candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador -que lo aventajaba ampliamente en las encuestas- como todo un peligro para México. ¿Y no es un peligro para México un Presidente que sea adicto a las drogas o que se esté convirtiendo en un alcohólico? ¿Quién, a fin de cuentas, es más peligroso para un país? ¿Un líder que no requiere de muletas químicas para poder razonar en sus cinco sentidos, o un hombre cuyo juicio empieza a mostrar desvaríos con su cada vez más atrofiado cerebro distorsionando la realidad que lo rodea?
Desafortunadamente, los rumores en torno a la cada vez más escandalosa dependencia de Felipe Calderón del alcohol para poder seguir funcionando tienen un fondo que lo sustenta. Spectator no entrará aquí en detalles al respecto, ya habrá otros que en su momento lo harán, pero este asunto de orden público es de hecho algo que debería de preocupar a muchos, tanto a los que votaron por él en el 2006 como a los que no votaron por él. El punto de inicio de su problema de dependencia al alcohol sigue siendo un bien resguardado secreto, eso ciertamente jamás lo revelará el mismo Felipe Calderón, pero cabe hacer aquí una pregunta crucial: de haber padecido este problema desde antes de que empezara la contienda presidencial del 2006, y de haber estado enterado de ello el pueblo de México, ¿habrían votado de cualquier manera por él muchos de los que votaron por él en aquél entonces? Considerando el escasísimo margen de votos por el cual “ganó” la Presidencia, esto pudo haber tenido el potencial de cambiar substancialmente los resultados de la votación en el 2006 pivotando a México hacia otro rumbo totalmente diferente al rumbo por el cual está caminando México en estos momentos, pudo haber cambiado dramáticamente el curso de la Historia. Pudo, pero ya no fué. Y ya es muy tarde para dar marcha atrás en ello.
El cada vez más enraizado alcoholismo del que se acusa al Presidente de México Felipe Calderón le quita toda fuerza moral a su guerra de legitimación en contra de las bandas del narcotráfico en México que declaró a las pocas semanas de haber tomado el poder, una guerra que a la mitad de su negro sexenio le ha costado al país más de 20 mil muertos sin contar las miles de viudas y huérfanos a los cuales el Estado mexicano no les ha brindado un solo peso de ayuda para compensarles por esa narcoguerra que tan insensatamente desató un solo hombre sin pedirle autorización a nadie (ni siquiera al Congreso); porque... ¿con qué cara le pide Calderón al resto de los mexicanos que se le unan en su guerrita contra lo que más que un problema de criminalidad es un problema de farmacodependencia masiva, un problema de salud pública, cuando él mismo tiene su propio hábito pernicioso por el cual no está recibiendo ayuda médica y psiquiátrica? ¿De dónde saca la autoridad moral para emprender cruzadas persecutorias en contra de los viciosos que han caído presas de algún tipo de dependencia, cuando él mismo se está convirtiendo en un vicioso? Es precisamente esta incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace lo que ha hecho que entre los pocos que aún sentían alguna simpatía por Felipe Calderón le hayan terminado perdiendo por completo el respeto que le tenían, haciendo mofas y burlas crueles a sus costillas, terminando despreciado por una cantidad creciente de mexicanos, según puede constatarse en muchos foros y publicaciones en Internet, empezando por el hecho de que se le liga directamente como un verdadero pelele a la mafia de la ultraderecha encubierta que lo ha estado manipulando recientemente para obtener su colaboración en la perpetuación en la silla presidencial de un cada vez más ultraderechizadol Partido Acción Nacional, lo cual no resulta difícil de llevar a cabo para los conspiradores que han estado rodeando a Felipe Calderón cuando el cerebro del mandatario no puede funcionar a su plena capacidad ya sea por el Prozac, por el alcohol, o por cualquier otra cosa, volviéndolo más fácilmente manipulable por los mismos grupos que lo ayudaron a llegar a donde está:
En su declaración insensata de una guerra total en contra del narcotráfico en México, sin especificar de antemano los objetivos concretos de su “guerra” y sin ponerse a reflexionar sobre las terribles consecuencias de la misma que ya están padeciendo la gran mayoría de los mexicanos, y sobre todo sin contar en la mano con alguna “vara de medir” o algún criterio para poder declarar una “victoria” por parte del Estado, a Felipe Calderón se le ha estado comparando no sólo con el dictador fascista alemán Adolfo Hitler (al cual se le hizo fácil ordenarle a su ejército una invasión a Rusia abriendo un segundo frente de guerra cuando ya tenía seriamente comprometidas a las tropas alemanas en el frente occidental), sino con el mismísimo Napoleón Bonaparte, el cual también pese a su presunta gran inteligencia militar tuvo la desatinada ocurrencia de emprender también una invasión a Rusia para incorporarla dentro de su “Imperio” justo antes de que empezara el duro invierno ruso al que los franceses no estaban acostumbrados y que fue a fin de cuentas fue lo que vino a darle la puntilla a los invasores franceses, una lección histórica que el sátrapa de Alemania por su vasta ignorancia fue incapaz de asimilar incurriendo en el mismo error que el error en el que incurrió Napoleón.
El siguiente cartón ilustra claramente la visión que muchos detractores tienen ya del hombre que quería ser presidente a como diera lugar:
Lo anterior sin contar con el hecho de que, en las historietas cómicas, frecuentemente se liga a los personajes que se creen Napoleón con individuos residentes o prófugos de algún asilo psiquiátrico.
Entre lo mucho que podemos encontrar en Internet, tenemos el siguiente verso cargado de dobles sentidos:
Yo soy Napoleón,
me siento un león,
al mando yo estoy,
de mi pelotón.
Yo quiero una guerra,
salid a pelear,
¡luchad por mi gloria
y legitimidad!
¿Votaste por mí?,
mejor ni te quejes,
que el que viene es peor.
¡Hic! ¡Hic! ¡Hic!
Me gusta el tequila,
también el sotol,
me gusta todito,
lo que tenga alcohol.
Beber hasta el fondo,
empinar el codo,
eso es lo que cuenta,
Al que era “un peligro”,
le dí calabazas,
lo tumbé del trono,
a punta de babas.
Brindad por mi reino,
brindad con buen whisky,
yo soy el que manda,
a punta de lanza.
y yo soy el rey,
si sigo pisteando,
¿qué me miras, güey?
Mi esposa me ignora,
no acepta a mi amante,
¿no sabe la tonta,
yo soy el que manda?
Que vengan los Yunques,
que brinden conmigo,
mi victoria es suya,
y ahora les cumplo.
“Para que vivas mejor”,
eso yo te lo decía,
¿en verdad te lo creíste?
Cuando esté hasta las manitas,
¡que venga el Estado Mayor!
ellos sabrán levantarme,
igual que al Cid Campeador.
Estando yo briago,
me cuesta trabajo,
No tengo ni empleos,
ni nada que darte,
aguántate un rato,
mientras se me ocurre algo.
En realidad, entre lo mucho que ha dicho Felipe Calderón en sus momentos sobrios, hay algunas cosas que dándoles una interpretación adecuada se pueden tomar como correctas, con las cuales muchos hoy estarían de acuerdo. Como la siguiente:
Y sigue la mata dando, o mejor dicho, la botella, o mejor dicho, pues bien...
Llaman alcohólico a Calderón en San Lázaro; revientan sesión
Iniciada la sesión de ayer, el Partido del Trabajo (PT), a través del diputado Gerardo Fernández Noroña, pidió la palabra para reclamar la aplicación del nuevo reglamento de la Cámara de Diputados, en el que, dijo, se coarta la expresión de las fracciones minoritarias.
La discusión entre los petistas y el presidente de la Mesa Directiva se tensó cuando la diputada del PT, Laura Itzel Castillo, detectó que en el orden del día para la sesión de ayer había varios puntos de acuerdo que presentaría el PAN, pero que en realidad eran gestiones, por lo que reclamó que Acción Nacional se le permitan esos puntos de acuerdo y al PT se le nieguen.
Independientemente de que se pueda estar de acuerdo o en desacuerdo con los Diputados manifestantes por la acción tomada en el Congreso de la Unión con el desplegado de la manta alusiva a la presunta dipsomanía de Felipe Calderón, lo relevante del hecho es que la fotografía en la que aparece Calderón con sus ojitos “bailando” es precisamente la de una de esas ocasiones en las cuales ni siquiera la diligente ayuda de sus mandilones en el Estado Mayor Presidencial encargados de su buena imagen pública pudieron hacer nada para tratar de tapar algo que estaba a la vista de todos. No se puede tapar el Sol con un dedo. Si queda duda alguna de ello, una inspección cuidadosa de la siguiente fotografía que muestra a Calderón con el rostro descompuesto removerá las dudas:
En dudosa pseudo-justificación del bochornoso comportamiento de aquél -que con la ayuda de la Organización Nacional del Yunque y la ultraderecha encubierta que está moviendo los hilos detrás del telón- quería ser Presidente de México “haiga sido como haiga sido”, algunos de sus defensores argumentan que lo que está viendo la Nación es una tragedia humana, la tragedia de un hombre que subconscientemente se está castigando a sí mismo por su colosal fracaso como gobernante en la conducción de los destinos del país, incluyendo los más de 50 mil cadáveres (más las viudas y huérfanos detrás de ellos) que le ha costado al país su desastrosa guerra de legitimación. Aquellos que pretenden justificarlo de esta manera, bien harían en mejor quedarse callados, que con tal “defensa” están dejando muy mal parado a su “defendido”.
Posiblemente inspirado poéticamente por las coplas puestas aquí en homenaje al presunto sibarita y presunto Presidente de la República Felipe Calderón, uno de los comentaristas de la revista PROCESO les envió unos estribillos que complementan lo puesto en este trabajo. Del comentarista César Hernando Jerez Guerrero, publicado el 30 de junio de 2011 a las 16:44 en la revista PROCESO online, se reproduce lo siguiente:
FeliPillo LOCO ALCOHOLIZADO
Ya está loco de remate
por tanto alcohol FeliPillo.
¿Se habrá zafado un tornillo
por eso actúa cual primate?
Pero la neta me late
que de tequila disparos
hicieron chuparan faros
sus penúltimas neuronas
¡Pobrecitas santurronas!
murieron entre reparos.
Dijo el FECAL bien cruzado:
“Traigan pronto un pinche rón”…
Y le llevan a Hank Rhon
que también taba pasado,
así lo habían capturado.
“¿Y ora que?” -dijo el FECAL-
¿Quién me trajo a este animal
y donde está mi bebida?
que quiero curar la herida
que Mouriño me dejó“.
Y es que mal interpretó
el guardia de la guarida.
“Disculpe aste patroncito
-contestó el orangután,
shorche que hacía de guardían-
creí quería baroncito
por sentirse tan solito
¿Y ora que hago con el bato?…
“Pues dale pinche mal trato
por PRIista y me cai gordo
y da a chirona trasbordo”
-le dio FECAL de mandato-.
“Y aprovechando el camino,
pa apoyar a Bravo Mena
y creo que vale la pena,
tirale al copete indino
a ver si así me lo arruino
y lo obligo a renunciar,
o mínimo a negociar
que yo le dé la licencia
pa próxima presidencia”
-Y un rón FECAL se fue a echar-.
La justicia es de mil caras
en este México nuestro,
con Hank Rhon uno es el rostro
y en ‘ABC’ pinta oscura
de impunidad y ataduras.
Y recordando a su padre:
es Rhon político pobre,
un vil chivito expiatorio.
Fue un manazo al Hank emporio
que al copetes descalabre.
¿Le saldrá el Rhon por la cola, al FECAL?…
Pese a todo lo anterior y por lo visto sin importarle los crecientes rumores sobre su presunta afición a las bebidas alcohólicas, el siguiente extracto editorial muestra a un individuo cuyo comportamiento al igual que el de Silvio Berlusconi solo puede calificarse como irresponsable por tratarse del primero que debería de poner un buen ejemplo por ser el Presidente de un país con más de 100 millones de mexicanos:
Presidente intocable
Cuando la democracia ha existido, tan poquitas veces en el devenir de los tiempos, el debate y la participación cívica han sido fundamentos sobre los escudos protectores del presidencialismo incluyendo el dominio de los medios masivos de comunicación, sea a través de prebendas injustificadas –como los casinos y casas de juego cuyas concesiones fueron ofrendas hacia las principales cadenas televisivas del señor Santiago Creel, en su primer intento por alcanzar la candidatura presidencial panista en 2005–, y el control de las fuerzas represivas del Estado... aunque éste haya perdido el monopolio de la violencia, acercándose al estado fallido, a golpes de mafiosos que han infiltrado a las instituciones nacionales.
La diferencia es sustantiva para poner en el justo medio las rabietas de los panegiristas del señor Calderón, empeñados en preservar los simbolismos y aislar cualquier discusión acerca de sus buenas intenciones o de sus aficiones particulares. Durante la inauguración de los Juegos Panamericanos no fuimos pocos los mexicanos que nos avergonzamos con el pastoso hablar del mandatario, ya por la noche. ¿Y esto, acaso, no tiene ninguna importancia, aun a sabiendas de que bajo un estado inconveniente rutinario se pueden tomar decisiones que puedan poner en jaque la vida de la República? No es, por tanto, una mera majadería de barrio sino un asunto de excepcional importancia si en algo nos interesa México y su destino.
Con motivo de la celebración del Día de Muertos (Día de los Fieles Difuntos) celebrado en México el 2 de noviembre del 2011, alguien le compuso a Felipe Calderón la siguiente “calavera” que aquí se reproduce tal y como ha estado circulando:
Cuatro cirios apagados
rodean un ataúd.
Ni la gente ha llegado
al funeral de este ‘azul’.
Solito se fue quedando
Calderón con su guerrita.
Al ‘presi’ están sepultando
bien guardado en su cajita.
Sin guardias presidenciales
al averno fue a dar.
Ahí encontró Federales
que no lo quieren cuidar.
Se celebra en cada casa
que ya se fue Calderón.
En México hay esperanza
con Felipe en el panteón.
Y he aquí otra joya, para darle variedad al collage:
Un Presidente tocado,
de soberbia y egolatría,
es peor que un chivo espantado,
Esta joya merece ser retocada con un buen chiste:
Un día, Felipe Calderón buscaba afanosamente algo por todos lados, revisando todos los rincones, buscando por debajo de las alfombras, buscando en los roperos, buscando en el diván, buscando hasta en el bote de la basura. Se le aparece el Diablo y le dice: “¿Qué mosca te picó? ¿Qué buscas con tanto afán? A lo mejor yo te puedo ayudar. Nadamás me vendes tu alma, y yo te encuentro y te entrego lo que no puedes encontrar. Tú dirás”. Compungido, Felipe Calderón le responde al Príncipe de las Tinieblas: “No la puedo encontrar, por más que he buscado por doquier, no la encuentro, no la hallo, y estoy desesperado”. Contesta el Diablo: “Ahora sí que me tienes intrigado. ¿Qué es lo que se te perdió? Anda, dímelo, véndeme tu alma, y yo te lo encuentro”. Responde Calderón: “Se me perdió la vergüenza”. Al escuchar esto, el Diablo suelta una carcajada resonante y estruendosa que puede ser escuchada a grandes distancias, típica de las carcajadas que se le atribuyen en sus momentos de plenitud, diciéndole: “Mira, me la pones fácil, demasiado fácil. Ni siquiera será necesario que me vendas tu alma, que en realidad no tiene mucho valor para mí porque ya estás muy desprestigiado y demeritado. En realidad, andas buscando en vano”. Responde Calderón asombrado: “¿Por qué me dices esto?” Responde el Diablo: “Porque en realidad estás buscando algo que nunca perdiste”. Contesta Calderón emocionado con una sonrisa esbozada en sus labios: “¿En verdad, nunca perdí mi vergüenza?”. Respóndele el Diablo sin poder contener su carcajada estruendosa desternillándose de la risa: “No, tú nunca perdiste tu vergüenza, porque no se puede perder algo que nunca se tuvo”.
Está la hermana del Presidente Felipe Calderón mirando desde lo más alto del castillo de Chapultepec a la Ciudad de México, con un peinado muy elaborado al estilo de la Reina de Francia María Antonieta y un vestido pomposo al estilo de como acostumbraban los Reyes en los tiempos de Luis XVI, cuando entran unos guardias del Estado Mayor Presidencial gritando: “¡Doña Luisa María, Doña Luisa María!”, a lo cual ésta responde: “¿Quién osa perturbar mi tranquilidad imperial? ¿De quién es el atrevimiento?”, a lo cual contesta uno de los oficiales: “Es que afuera del castillo hay unos dos mil indígenas rarámuris venidos desde la sierra de Chihuahua, todos ellos famélicos y esqueléticos con caras de no haber probado alimento alguno en varias semanas”. Responde la hermana del Presidente: “¿Y qué es lo que quieren de mí?”. Le dice el oficial: “Es que vienen llorando diciendo que ya no aguantan el hambre porque no tienen nada de pan”. “¿Que quééééé? responde la hermana del Presidente”, “¿Cómo que no tienen nada de pan? Díganles que hay mucho PAN, que hay PAN para rato”. El oficial está por irse con la respuesta cuando lo detiene la hermana de Felipe Calderón agregando: “¿Que no tienen pan? Pues que tomen... cocoa”
Pero mejor en vez de patear cadáveres políticos, en vez de inflar la ya rebosante colección de anécdotas chuscas y cuentecillos profanos hechos a costillas de los yerros y desvaríos de quien terminó convirtiéndose en el blanco favorito de todos aquellos para quienes el Calderonato fue sinómino de fracaso olímpico, así sean anécdotas y cuentecillos elaborados con fines de diversión y esparcimiento en aras del buen humor, es menester incluír cosas de tenor más serio, cosas que evoquen la entrada triunfal de los Césares seguidos de cerca por las Legiones con las cuales conquistaron nuevos dominios para Roma, o como el desfile triunfal de los militares aliados que vencieron al Nazismo en Alemania encabezados por el mil veces heroico General que se levanta desde su carroza para recibir de pie con el vehículo en marcha la gigantesta aclamación exhuberante de un pueblo agradecido que le rinde tributo por haberlo salvado del peligro, o como el valeroso e intrépido Emperador que montado a caballo ingresa triunfante henchido de gloria portando en su brazo musculoso el escudo imperial a la vez que lo siguen con paso ordenado los ejércitos que comandó en el campo de batalla y con los cuales vió caer a más de 50 mil combatientes (o quizá más) mientras se decidían para la posteridad los destinos de una gran nación, cosas como la siguiente grandiosa cabalgata triunfal henchida de gloria que debe ser ensalzada de mil maneras por mil poetas y mil declamadores y debe ser recordada por las mejores plumas de los mejores historiadores que se puedan procurar para inmortalizar esos momentos supremos de gloria y apoteosis que deben ser recordados por las generaciones venideras que habrán de inclinarse en señal de respeto y en muestra patriótica de admiración hacia la grandeza de lo que es grande ya de por sí por haber sido grande de nacimiento:
Faltándole tres meses para terminar su negro sexenio, aparecieron nuevas observaciones de que -¡HIC!, perdón- Felipe Calderón tenía un serio problema de dependencia a bebidas espiritosas:
Durante su sexenio, el presidente Felipe Calderón prácticamente no participó en actividades vespertinas y nocturnas, patrón que podría estar relacionado con su presunto problema de alcoholismo.
Sin duda alguna, a Felipe Calderón se le hacían cortas las horas para poder entregarle su Presidencia a su sucesor y ahora sí poder irse de farra disfrutando de una opípara pensión presidencial vitalicia más que suficiente para poder estar empinando el codo todos los días con Dom Perignone brindando a la salud del que llegó a la silla presidencial en el 2006 haiga sido como haiga sido. Y sin duda alguna, también al pueblo de México también se le hacían cortas las horas para despedir al presunto borrachín que tal vez en algún momento de arrepentimiento empezó a brindar por cada uno de los más de 60 mil cadáveres acumulados como resultado de su desastrosa guerra de legitimación en contra del narcotráfico. A un brindis por cadáver, la farra todavía puede durar muchos años, y al morir seguramente el cadáver se conservará incorrupto, dada la conocida capacidad del alcohol para preservar una gran cantidad de cosas.
¡Salucita! ¡Hic, hic, hic! Y usted dispense. Hasta la próxi... ¡hic!... ma. posted by Spectator2006 at miércoles, agosto 04, 2010

References: Artículo 108
 resolución 
 artículo 41
 resolución 
 artículo 108
 artículo 108
 artículo 41
 Artículo 108