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Timestamp: 2017-07-27 22:52:07+00:00

Document:
Propuesta de resolución sobre la situación en Yemen - B8-0152/2016
Procedimiento : 2016/2515(RSP)Ciclo de vida en sesiónCiclo relativo al documento :
B8-0152/2016Textos presentados :
Véase también la propuesta de resolución común RC-B8-0151/2016
PE576.513v01-00 B8-0152/2016
sobre la situación en Yemen (2016/2515(RSP))
Alyn Smith, Bodil Valero, Igor Šoltes, Barbara Lochbihler
Resolución del Parlamento Europeo sobre la situación en Yemen (2016/2515(RSP)) B8-0152/2016
– Vistas sus anteriores resoluciones sobre Yemen, y en particular la de 9 de julio de 2015 sobre la situación en Yemen(1),
– Vista la declaración conjunta, de 10 de enero de 2016, de la Vicepresidenta de la Comisión/Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, y el comisario de Ayuda Humanitaria y Gestión de Crisis, Christos Stylianides, sobre el ataque a un centro de salud de Médicos Sin Fronteras en Yemen,
– Vistas la declaración, de 15 de diciembre de 2015, del portavoz del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) sobre la reanudación de las conversaciones auspiciadas por las Naciones Unidas sobre Yemen y la declaración conjunta, de 2 de octubre de 2015, de la Vicepresidenta de la Comisión/Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, y del comisario de Ayuda Humanitaria y Gestión de Crisis, Christos Stylianides, sobre Yemen,
– Vistas las Resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas 2201 (2015), 2204 (2015) y 2216 (2015) sobre Yemen, así como la Resolución 2140 (2014) por la que se imponen sanciones,
– Visto el informe del Grupo de Expertos de las Naciones Unidas sobre Yemen elaborado de conformidad con la Resolución 2140 (2014) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas,
– Vistas las declaraciones del portavoz del SEAE, de 20 de marzo, 26 de marzo, 1 de abril, 26 de abril y 9 de junio de 2015, sobre la situación en Yemen,
– Vistas las declaraciones de 10 de enero de 2016 y 8 de enero de 2016 sobre Yemen atribuidas al portavoz del secretario general de las Naciones Unidas,
A. Considerando que, desde marzo de 2015, con el inicio de la intervención en Yemen dirigida por Arabia Saudí, la crisis humanitaria ha alcanzado proporciones catastróficas en el país, convirtiéndose en una de las crisis más graves a escala mundial en cuanto al número de personas directamente afectadas;
B. Considerando que Arabia Saudí ha lanzado ataques aéreos indiscriminados y ha bombardeado numerosos hospitales, escuelas, mercados, puertos, almacenes de cereales, puertos, celebraciones de bodas, un campamento de personas desplazadas en su propio país y monumentos que pertenecen al patrimonio de la humanidad, actos todos ellos que constituyen crímenes de guerra y cuyo ejemplo más reciente ha sido el uso documentado de bombas de racimo en zonas residenciales densamente pobladas el 6 de enero de 2016;
C. Considerando que el bloqueo aéreo, marítimo y terrestre impuesto por Arabia Saudí y sus aliados ha agravado seriamente las privaciones de la población y que solo se ha aliviado recientemente para permitir la entrega de cantidades muy limitadas de ayuda humanitaria básica;
D. Considerando que el conflicto entre la parte hutí de la población y el gobierno central yemení tiene raíces históricas y se basa en parte en las denuncias expresadas por la población hutí de situaciones de discriminación, marginación social, económica y política, así como de intentos de propagación de la ideología wahabí en Yemen; considerando, asimismo, que en el pasado han tenido lugar conflictos armados similares, si bien de menor intensidad; E. Considerando que la falta de apertura política creó las condiciones para la emergencia de la milicia hutí, originaria del norte del país, que aprovechó el vacío de gobierno y la inseguridad para tomar la capital, Saná, en septiembre de 2014, obligando al presidente de Yemen, Abd Rabbuh Mansur al-Hadi, a refugiarse en Arabia Saudí;
F. Considerando que el Departamento de Estado de los Estados Unidos ha manifestado públicamente su apoyo a la coalición dirigida por Arabia Saudí, ofreciéndole información, asistencia en la elección de los objetivos, asesoramiento y apoyo logístico, y que el Gobierno del Reino Unido participa en la formación de pilotos saudíes y no desmiente la presencia de consejeros británicos en los centros operativos durante los ataques llevados a cabo por Arabia Saudí en Yemen; considerando asimismo que hasta ahora la coalición no ha conseguido restablecer la seguridad y la estabilidad en el país ni devolver el poder al depuesto presidente Abd Rabbuh Mansur al-Hadi;
G. Considerando por el contrario que, según las Naciones Unidas, miles de civiles murieron o resultaron heridos en 2015 y que la guerra ha provocado el desplazamiento de más de 2,5 millones de yemeníes en el interior del país; que más de 20 millones de personas —esto es, el 80 % de la población— necesitan alguna forma de protección o de ayuda humanitaria y que más de 2,2 millones de niños padecen malnutrición o se encuentran en riesgo de padecerla y aproximadamente 14,4 millones de personas carecen de seguridad alimentaria;
H. Considerando que los ataques aéreos han destruido una gran parte de las infraestructuras básicas como puentes, carreteras, depósitos de agua, estaciones de telecomunicación y centrales eléctricas en un país que ya antes de la guerra figuraba entre los menos desarrollados, y que muchos monumentos históricos y emplazamientos arqueológicos también han sido gravemente dañados o destruidos, en particular algunos sectores de la ciudad antigua de Saná, que ha sido declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco;
I. Considerando que, como consecuencia del bloqueo naval continuado, solo logra entrar en Yemen el 15 % del volumen de las importaciones anterior a la crisis, en un país que depende de las importaciones para el 90 % del abastecimiento alimentario, y que el Programa Mundial de Alimentos ha clasificado a diez de las veintidós provincias de Yemen en el nivel de «emergencia» en términos de seguridad alimentaria, lo cual significa que el país se encuentra al borde de la hambruna;
J. Considerando que el bloqueo de los transportes de combustible ha suspendido el suministro de electricidad de Yemen y está provocando el cierre masivo de hospitales y escuelas; considerando, asimismo, que el problema más urgente radica en el hecho de que el bloqueo ha inutilizado las bombas hidráulicas, lo que ha provocado que 16 millones de yemeníes —casi dos tercios de la población— carezcan de acceso al agua potable y a la infraestructura de saneamiento, con gravísimas consecuencias para la propagación de enfermedades, en particular el cólera y el dengue;
K. Considerando que, según la Unicef, el conflicto de Yemen también ha afectado gravemente al acceso de los niños a la educación, ya que el sistema educativo ha dejado de funcionar para casi dos millones de niños, al haberse cerrado 3 584 escuelas —esto es, una de cada cuatro—, y que 860 de esas escuelas están dañadas o se utilizan para acoger a personas desplazadas;
L. Considerando que el 15 de diciembre de 2015 se declaró un alto el fuego a escala nacional que ha sido violado en numerosas ocasiones; que las conversaciones de paz celebradas por las partes beligerantes a mediados de diciembre de 2015 en Suiza no supusieron ningún avance importante para poner fin al conflicto, y que la reanudación de las conversaciones de paz dirigidas por las Naciones Unidas bajo el auspicio de su enviado Ismail Ould Cheikh Ahmed, que estaba prevista para el 14 de enero de 2016, ha sido pospuesta temporalmente por la continuación de la violencia;
M. Considerando que, si bien en abril de 2015 Arabia Saudí se comprometió a financiar el fondo de ayuda humanitaria de urgencia de las Naciones Unidas a Yemen por valor de 274 millones de dólares, hasta ahora la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios no ha recibido todavía ninguna cantidad; considerando asimismo que, a pesar del llamamiento lanzado en junio de 2015 por las Naciones Unidas para destinar 1 600 millones de dólares a la ayuda de 11,7 millones de personas, el 18 de noviembre de 2015 solo se había recibido el 43 % de los fondos;
N. Considerando que en 2015 la UE destinó 52 millones EUR a nueva ayuda humanitaria relacionada con la crisis de Yemen y sus repercusiones en el Cuerno de África;
O. Considerando que, según el Instituto Internacional de Estocolmo de Investigaciones para la Paz (SIPRI), Arabia Saudí es uno de los cuatro países con el gasto militar más elevado del mundo, y que el valor de sus compras en este sector experimentó un aumento del 17 % en 2014;
P. Considerando que Al Qaeda en la Península Arábiga y el EI/Daesh han conseguido beneficiarse del caos político y la inseguridad en Yemen, de forma que han expandido su presencia y plantean una amenaza adicional para la estabilidad y la seguridad en la región;
Q. Considerando que, en enero de 2016, Omán ha cerrado sus dos pasos fronterizos con Yemen ante el temor de ataques de milicianos yeminíes, lo que ha privado a Yemen de la única salida terrestre sin restricciones y lo ha aislado en gran medida del resto del mundo;
R. Considerando que, desde que estalló la guerra, algunos Estados miembros de la UE, como el Reino Unido, España, Francia, Italia y Alemania, han seguido autorizando la transferencia de armas y otros productos afines a Arabia Saudí; que, en el otoño de 2015, Francia firmó una serie de contratos estratégicos muy cuantiosos con este país; que, desde 2015, el Reino Unido ha expedido más de cien licencias de exportación de armas a Riad, la gran mayoría de las cuales, en términos de valor, se refieren a la entrega de bombas y aviones de combate a las fuerzas aéreas saudíes, y que los informes más recientes del Gobierno del Reino Unido muestran que el valor de las licencias británicas para la exportación de bombas, misiles y cohetes a Arabia Saudí ha alcanzado, en los tres meses de julio a septiembre de 2015, un nivel espectacular que supera los mil millones de libras;
S. Considerando que la posición común de la UE sobre la exportación de armas descarta explícitamente la autorización por los Estados miembros de licencias de exportación cuando existe un riesgo manifiesto de que la tecnología o los equipamientos militares cuya exportación se solicita puedan utilizarse para cometer violaciones graves del Derecho internacional humanitario;
T. Considerando que el Gobierno de los Estados Unidos sigue interviniendo directamente en la guerra mediante ataques con drones dirigidos contra militantes de Al Qaeda haciendo uso del derecho a represalias por los atentados terroristas del 9/11, sobre la base de las Resoluciones 1368 (2001) y 1372 (2001) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas;
1. Expresa su honda preocupación por la catástrofe humanitaria que tiene lugar en Yemen, caracterizada por la generalización de la inseguridad alimentaria y una desnutrición grave, los ataques indiscriminados contra la población civil, los trabajadores humanitarios y el personal médico y la destrucción de infraestructuras civiles y médicas como consecuencia de la intensificación de los ataques aéreos, los combates terrestres y los bombardeos;
2. Condena enérgicamente los ataques aéreos y el bloqueo naval de Yemen impuestos por la coalición dirigida por Arabia Saudí y las acciones unilaterales desestabilizadoras por parte de los hutíes y las unidades militares leales al ex presidente Saleh, que siguen debilitado el Yemen y la región en su conjunto y crean las condiciones favorables a la expansión de organizaciones terroristas y extremistas, como el EI/Daesh y Al Qaeda en la Península Arábiga, y exacerban una situación humanitaria ya de por sí muy crítica;
3. Pide a todas las partes que pongan fin inmediatamente a la confrontación militar y acuerden cuando menos una tregua humanitaria;
4. Destaca la necesidad de una acción humanitaria coordinada dirigida por las Naciones Unidas, e insta a todos los países a que contribuyan a atender las necesidades humanitarias; insta a todas las partes a que permitan la entrada en el país y la distribución de alimentos, medicamentos, combustible y otra ayuda urgentemente necesaria, por medio de las Naciones Unidas y de organizaciones humanitarias internacionales, con el fin de hacer frente a las necesidades urgentes de la población civil afectada por la crisis, de conformidad con el principio de imparcialidad, neutralidad e independencia; recuerda, por tanto, que es fundamental facilitar el acceso de buques comerciales a Yemen;
5. Reitera su llamamiento a todas las partes para que respeten el Derecho humanitario internacional y el Derecho internacional sobre los derechos humanos, con miras a garantizar la protección de la población civil, y se abstengan de atacar directamente las infraestructuras civiles —en particular, las instalaciones médicas y los sistemas de abastecimiento de agua— y de utilizar edificios civiles para fines militares;
6. Recuerda a todas las partes que el Derecho internacional humanitario protege explícitamente los hospitales y al personal médico y que los ataques indiscriminados, cuando no deliberados, contra la población y la infraestructura civil constituye un crimen de guerra; destaca la importancia que reviste mejorar la seguridad de los trabajadores humanitarios; 7. Pide que se lleve a cabo una investigación imparcial e independiente de todas las presuntas violaciones del Derecho internacional sobre los derechos humanos y el Derecho internacional humanitario, y en particular de los últimos ataques contra la infraestructura y el personal humanitarios;
8. Expresa su profunda indignación por el hecho de que los Estados miembros de la UE sigan autorizando la formación militar y la exportación de armas a Arabia Saudí y sus aliados de la coalición y destaca que las entregas de armamento por los Estados miembros de la UE a Arabia Saudí, tanto en el pasado como en el presente y el futuro, no solo infringen las normas jurídicamente vinculantes que regulan la exportación de armas de la Unión con arreglo la Posición Común 944/2008, sino que vulneran también varias disposiciones del Tratado sobre el Comercio de Armas y de las legislaciones nacionales pertinentes;
9. Destaca que las continuas autorizaciones de licencias y de formación militar directa por parte de los Estados miembros de la Unión pueden considerarse actos de complicidad con crímenes de guerra y otras violaciones graves del Derecho internacional humanitario y el Derecho internacional sobre los derechos humanos;
10. Insta a los Estados miembros a que suspendan inmediatamente todas las transferencias de armas y otras formas de apoyo militar a Arabia Saudí y a sus aliados en el conflicto de Yemen; insta a la Vicepresidenta/Alta Representante a que, en la próxima reunión del Consejo de Asuntos Exteriores de los días 5 y 6 de febrero de 2016, haga efectivo un embargo de armas a Arabia Saudí en el contexto de la guerra en Yemen;
11. Condena, asimismo, los ataques mediante drones por parte de los Estados Unidos, al tiempo que reitera su posición en el sentido de imponer una prohibición internacional del uso de drones para llevar a cabo ejecuciones extrajudiciales;
12. Pide a la UE y a sus Estados miembros que incrementen sus contribuciones al plan de respuesta humanitaria para Yemen con el fin de cumplir los criterios de financiación para 2016; insta a la UE a que presione a todos los donantes para que cumplan sus promesas y las hagan efectivas con la mayor diligencia;
13. Destaca que este conflicto solo puede tener una solución política, incluyente y negociada; insta a todas las partes a participar de buena fe en el plazo más breve posible en una nueva ronda de negociaciones de paz lideradas por las Naciones Unidas; apoya los incansables esfuerzos del enviado especial de las Naciones Unidas, Ismail Ould Cheikh Ahmed, por celebrar conversaciones de paz sobre Yemen facilitadas por las Naciones Unidas, sobre la base de la iniciativa del Consejo de Cooperación del Golfo, así como los resultados de la Conferencia para el Diálogo Nacional y las Resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y en particular las Resoluciones 2140 y 2216;
14. Pide a la Unión que promueva eficazmente el cumplimiento del Derecho internacional sobre los derechos humanos y del Derecho internacional humanitario de conformidad con lo previsto en las directrices pertinentes de la UE; destaca, en particular, la necesidad de que la UE, en su diálogo político con Arabia Saudí, plantee la necesidad de cumplir el Derecho internacional humanitario; pide al Consejo que, en el caso de que este diálogo resulte infructuoso, se considere la posibilidad de adoptar medidas restrictivas e imponer sanciones a los Estados o a las personas implicados en violaciones del Derecho internacional humanitario, como Arabia Saudí o los Emiratos Árabes Unidos, además de las medidas restrictivas vigentes contra el dirigente hutí Abdulmalik Al-Houti y Ahmed Ali Abdullah Saleh, hijo del depuesto presidente yemení;
15. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo, a la Comisión, a la Vicepresidenta de la Comisión/Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, a los Gobiernos y Parlamentos de los Estados miembros, al Enviado Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para Yemen, a los Gobiernos de Yemen y del Reino de Arabia Saudí, a los Parlamentos y los Gobiernos de los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo y a la Liga de los Estados Árabes.
Textos Aprobados, P8_TA(2015)0270.
Última actualización: 1 de febrero de 2016Aviso jurídico

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