Source: https://razoncienciaspr.org/category/energia-nuclear/
Timestamp: 2019-05-21 11:44:11+00:00

Document:
energía nuclear | Razón y política pública
Un nuevo rostro en el Congreso de los Estados Unidos
Alexandria Ocasio Cortez en el Reardon Convention Center en la Ciudad de Kansas, el 20 de julio de 2018. Foto cortesía de Mark Dillman.
Alexandria Ocasio Cortez, la congresista demócrata por el Estado de New York, ha sido la respuesta de un sector progresista altamente insatisfecho con el statu quo del Partido Demócrata y a un Partido Republicano preso de las arbitrariedades del ahora populista presidente estadounidense, Donald Trump. Su ascenso al poder congresional era inesperado y, debido a sus posturas socialistas demócraticas, ha despertado el entusiasmo y hostilidad de gran parte de todo el espectro político. Debido a su ascendencia puertorriqueña, ella se ha identificado hasta cierto punto con la realidad de nuestro Archipiélago tras María y ha favorecido el voto presidencial para Puerto Rico. Sobre si este debería ser su favor o si entiende plenamente los asuntos de nuestro país, podemos debatirlo. En un momento dado, ella estuvo confundida en torno a la abolición de algunas de las leyes Jones: o la Ley Jones de 1917 (que reformó el gobierno e impuso la ciudadanía estadounidense a los puertorriqueños) o la Ley Jones de 1920 conocida como la Ley de Cabotaje. Lo que sí podemos contar a su favor es su convicción en torno a la relación entre estatus colonial de Puerto Rico y su realidad económica actual.
Su falta de experiencia en un ámbito tan cargado políticamente como el Congreso de Estados Unidos es transparente y, no es sorpresa, que sus adversarios han explotado (en ocasiones, muy injustamente) algunos de sus errores. Sin embargo, defiende con mucho vigor los principios por los que ella fue electa. Uno de ellos, con los que hemos simpatizado mucho, es el asunto de la legalización del soborno institucionalizado que permea en el Congreso federal gracias a Citizens United vs. FEC. Su intervención ha puesto con prístina claridad y sencillez la extrema seriedad de las consecuencias de que las grandes corporaciones influencien la política pública federal.
Hace mucha falta esta discusión, ya que las corporaciones, como entidades amorales, no tienen el interés del público en mente, sino solo sus responsabilidades fiscales, que, en muchas ocasiones, no coincide con la responsabilidad ética. Ocasio va a hacer los próximos dos años, muy interesantes.
Recientemente, ella ha presentado un proyecto de Resolución de la Cámara de Representantes 109, que es para forjar un Nuevo Trato Verde (Green New Deal). Este es un curso muy ambicioso. De hecho, demasiado ambicioso. Aun si ella lograra la aprobación este documento, habría que ver si mejoraría o empeoraría la situación del cambio climático del planeta. Lo que se aspira no pasa de ser una repetición a nivel nacional del fiasco del Energiewende de Alemania y la experiencia nefasta que ahora pasan California y Vermont. Esto no pinta bien.
El plan detrás de la resolución presentada no es viable
El aspecto de política social y economía
Imagen de la Resolución de la Cámara de Representantes federal (H. RES. 109), del centésimo decimo sexto Congreso, primera sesión (2019).
El título de la resolución es “El reconocimiento del deber del gobierno federal para crear un Nuevo Trato Verde”. Este documento no solo contempla la transformación energética de Estados Unidos, sino una reforma de pies a cabeza de la estructura fiscal y social de ese país. Esto marca una disparidad logística lo que motiva el proyecto con algunas de las propuestas presentadas.
Por ejemplo, tomen las siguientes menciones de la situación actual de la esfera social:
… hourly wages overall stagnating since the 1970s despite increased worker productivity; the third-worst level of socioeconomic mobility in the developed world before the Great Recession; the erosion of the earning and bargaining power of workers in the United States; and inadequate resources for public sector workers to confront the challenges of climate change at local, State, and Federal levels; the greatest income inequality since the 1920s …
En otras palabras, la motivación de cambio social que se propone es muy abarcadora. Aquí se describen algunas de las metas:
… to achieve net-zero greenhouse gas emissions through a fair and just transition for all communities and workers; to create millions of good, high-wage jobs and ensure prosperity and economic security for all people of the United States; to invest in the infrastructure and industry of the United States to sustainably meet the challenges of the 21st century; … to promote justice and equity by stopping current, preventing future, and repairing historic oppression of indigenous peoples, communities of color, migrant communities, deindustrialized communities, depopulated rural communities, the poor, low-income workers, women, the elderly, the unhoused, people with disabilities, and youth (referred to in this resolution as ‘‘frontline and vulnerable communities’’);
Todo esto es problemático y no constituye un programa coherente desde un punto de vista económico y físico, por razones que explicaré en la última sección. Eso no implica que hay muchos aspectos de este Nuevo Trato que no sean viables. ¿Qué se propone hacer? Marcaré con el ícono “✔” los que (a prima facie) me parecen (en mi muy inexperta opinión) necesarios y viables para Estados Unidos o “¿?” para los que levantan mi ceja escéptica. No voy a citarlo todo.
… directing investments to spur economic development, deepen and diversify industry and business in local and regional economies, and build wealth and community ownership, while prioritizing high-quality job creation and economic, social, and environmental benefits in frontline and vulnerable communities, and deindustrialized communities, that may otherwise struggle with the transition away from greenhouse gas intensive industries [✔];
… ensuring the use of democratic and participatory processes that are inclusive of and led by frontline and vulnerable communities and
workers to plan, implement, and administer the Green New Deal mobilization at the local level [✔];
… ensuring that the Green New Deal mobilization creates high-quality union jobs that pay prevailing wages, hires local workers, offers training and advancement opportunities and guarantees wage and benefit parity for workers affected by the transition [✔];
… guaranteeing a job with a family-sustaining wage, adequate family and medical leave, paid vacations, and retirement security to all people of the United States [✔];
… strengthening and protecting the right of all workers to organize, unionize, and collectively bargain free of coercion, intimidation, and harassment [✔];
… enacting and enforcing trade rules, procurement standards, and border adjustments with strong labor and environmental protections [✔];
… obtaining the free, prior, and informed consent of indigenous peoples for all decisions that affect indigenous peoples and their traditional territories, honoring all treaties and agreements with indigenous peoples, and protecting and enforcing the sovereignty and land rights of indigenous peoples [¡¡¡✔✔✔!!!];
… ensuring a commercial environment where every businessperson is free from unfair competition and domination by domestic or international monopolies; and [¿? – no estoy en contra, pero para garantizar libre mercado, hay que ver los mecanismos y políticas fiscales concretas con las que esto se lograría];
… providing all people of the United States with high-quality health care; affordable, safe, and adequate housing; economic security; and clean water, clean air, healthy and affordable food, and access to nature [✔].
Por ahora, esto parece para los críticos un listado en los que todos estamos a favor de la virtud y en contra del pecado. Sin embargo, este programa es claramente socialdemócrata (no exactamente socialista democrático), un modelo muy parecido al nórdico. Este no es el socialismo marxista de Chávez/Maduro que muchos postulan que propone Ocasio con el propósito politiquero de atemorizar al público. No hay razón alguna por la que un país tan rico como Estados Unidos tenga un deterioro notable en la educación pública, una clase media que esté deslizándose a la pobreza, o que tenga una infraestructura en deterioro o que no tenga un seguro universal de salud, o que tenga a personas endeudadas casi a perpetuidad por préstamos estudiantiles (aunque el Pres. Obama ayudó un poco a remediar la situación). Todos estos elementos deben verse como una inversión y no un gasto público.
Es difícil oponerse a un programa así. Sin embargo, el incluirlo en un “programa verde”, ha hecho que sea una píldora abortiva que haga a este feto perecer en la Cámara de Representantes, lo que nos fuerce a volver a cero. De esta manera puede fracasar el intento de remediar el problema del cambio climático que, a mi juicio, es el problema de seguridad más serio del mundo (literalmente) y en el que Estados Unidos debería tener un rol protagónico. De ahí que este Nuevo Trato Verde sea demasiado ambicioso.
Por otro lado, algunos aspectos de las intenciones que están detrás preocupan un poco. En el portal de la estación pública National Public Radio (NPR), hay una hoja de preguntas y respuestas en torno a la resolución. Tomen, por ejemplo, esta parte:
Build on FDR’s second bill of rights by guaranteeing … economic security for all who are unable [✔] or unwilling [¡¡¡¿?!!!!] to work…
¿En serio? Entiendo que se cubran las necesidades económicas básicas de: gente que no pueda trabajar por razón de edad (demasiado jóvenes o ancianos); por razón de un impedimento físico o mental; o por atender a su hogar, responsabilidad que usualmente recae sobre las mujeres, y así por el estilo. ¿Pero que yo, trabajador, cubra, mediante mis impuestos las necesidades económicas que alguien que no quiera trabajar? ¿Por qué? ¿Tiene esto en mente la distribución de un mínimo de ingresos por persona? En este último caso, no tengo objeciones, pero debe aclararse este punto, ya que la producción económica de un país depende todavía de que la gente se gane su sustento.
También hay dudas en cuanto a la procedencia del dinero para sufragar este programa, la respuesta es sumamente ambigua y que, para muchos, carece de seriedad.
How you will pay for it?
The same way we paid for the New Deal, the 2008 bank bailout and extended quantitative easing programs. The same way we paid for World War II and all our current wars. The Federal Reserve can extend credit to power these projects and investments and new public banks can be created to extend credit. There is also space for the government to take an equity stake in projects to get a return on investment. At the end of the day, this is an investment in our economy that should grow our wealth as a nation, so the question isn’t how we will pay for it, but what will we do with our new shared prosperity.
La primera oración es puramente retórica. El Nuevo Trato Verde parece un problema que atiende asuntos a corto y a largo plazo simultáneamente. El llamado “rescate a los bancos” en la crisis del 2008 fue una medida hecha “a la corta” para evitar el colapso total de la economía, no estableció realmente medidas a largo plazo, una queja válida de muchos demócratas de izquierda en aquel momento. Las guerras, aunque costosas, son inversiones que (para bien y mal) atienden asuntos de política internacional o intereses económicos y militares estadounidenses. ¿Se quiere terminar con estas guerras actuales para redirigir los fondos a financiar este Nuevo Trato? ¿Se mantendrán las guerras actuales y se financiará el Nuevo Trato con dinero adicional? La respuesta no es del todo clara. ¿Qué hay de una reevaluación de incentivos a corporaciones (especialmente a nivel estatal) basados en exenciones contributivas y de los que no ha habido beneficio económico alguno? ¿No podría utilizarse ese dinero como parte de un programa de restructuración fiscal del gobierno federal? ¿Qué hay de mejorar un tipo de impuestos al valor de terreno? ¿Qué hay de impuesto a los lujos? Si la situación del cambio climático es tan urgente, y lo es, miles de millones de dólares gastados puramente en lujos es un desperdicio de dinero y capital. No se trata de quitarles todos los millones a los millonarios, que tienen derecho a sus lujos hasta cierto punto … pero, ¿cuántas mansiones, yates, aviones, helicópteros, obras de artes necesitan para vivir? Como ya se ha demostrado económicamente, este tipo de gastos generan externalidades sociales negativas y necesita una desaceleración. ¿No se podría asignar parte del dinero de la propuesta de Ocasio de impuestos a los millonarios a los programas relacionados a las comunidades y mejorar el medio ambiente?
Por otro lado, sí es útil la creación de bancos públicos para fomentar crédito e inversión, no de manera distinta a lo que ocurrió en Puerto Rico durante la época de Rexford G. Tugwell. Sin embargo, hay que establecer regulaciones para que no ocurra con estos, lo que pasó con el Banco Gubernamental de Fomento, que le prestó a alcaldes para la construcción de obras faraónicas insostenibles, que nunca redundó en un beneficio real para el público o el banco. Sin embargo, para que esta idea funcione, es necesario capitalizar estos bancos con dinero, así que volvemos al problema de su procedencia.
Extraña que no dice una sola palabra en torno a la redistribución de las riquezas o limitar ciertas externalidades negativas. Veremos más adelante que, en cuanto a esto último, la propuesta deja mucho que desear.
Ahora bien, ¿esta propuesta social cabe dentro del programa ambiental propuesto por el proyecto de resolución? Veamos.
Molinos de viento en Salinas, Puerto Rico, vistos desde el Expreso Luis A. Ferré (PR-52). © 2018, Pedro M. Rosario Barbosa. (CC-BY-SA 4.0+).
Es en la parte ambiental, la primera parte del programa, que la falta del rigor científico y la fidelidad a la ideología se vuelven más transparentes. Veamos algunas de las cosas que propone:
… eliminating pollution and greenhouse gas emissions as much as technologically feasible [✔]
… meeting 100 percent of the power demand in the United States through clean, renewable [¿?, ¿limpio o renovable; o limpio y renovable?]
… by dramatically expanding and upgrading renewable power sources [✔];
… building or upgrading to energy-efficient, distributed, and ‘‘smart’’ power grids, and ensuring affordable access to electricity [✔];
… upgrading all existing buildings in the United States and building new buildings to achieve maximum energy efficiency, water efficiency, safety, affordability, comfort, and durability, including through electrification [¿? – ¿”máxima” eficiencia con renovables intermitentes?];
… spurring massive growth in clean manufacturing in the United States and removing pollution and greenhouse gas emissions from manufacturing and industry as much as is technologically feasible, including by expanding renewable energy manufacturing and investing in existing manufacturing and industry [¿? – ¿incluirá un impuesto a las emisiones o solo es expandiendo las renovables?];
… working collaboratively with farmers and ranchers in the United States to remove pollution and greenhouse gas emissions from the agricultural sector as much as is technologically feasible, including … supporting family farming … investing in sustainable farming and land use practices that increase soil health … by building a more sustainable food system that ensures universal access to healthy food [¿? … que incluirá la siembra y acceso de agricultores a alimentos modificados con ingeniería genética y pesticidas como el glifosato para el secuestro de carbono, ¿verdad?]…
… mitigating and managing the long-term adverse health, economic, and other effects of pollution and climate change, including by providing funding for community-defined projects and strategies [✔];
… removing greenhouse gases from the atmosphere and reducing pollution by restoring natural ecosystems through proven low-tech solutions that increase soil carbon storage, such as land preservation and afforestation [✔];
… cleaning up existing hazardous waste and abandoned sites, ensuring economic development and sustainability on those sites [✔… y también ¿? – incluirá el uso de transgénicos, ¿verdad?]
No podemos oponernos al uso de renovables ni a un sistema de red inteligente que administre y lidie con los problemas inherentes de algunas fuentes intermitentes. Sin embargo, no se puede hablar de maximizar eficiencia energética y depender de renovables intermitentes (aun con sistemas inteligentes). En Puerto Rico, las mismos molinos de viento de Salinas dejaron mucho que desear y se desempeñaron por debajo de lo esperado. En cuanto a la energía solar, fuera de sofisticar más la tecnología, no ha habido un avance real de innovación en esta. Este es un punto que ha trabajado Varun Sivaram, uno de los entusiastas de la tecnología, que elabora estos problemas en un artículo para la revista ecomodernista The BreakThrough Journal, en un informe para el Brookings Institution y en su libro, Taming the Sun. Por cierto, Sivaram también ha denunciado abiertamente la condena de la energía nuclear por grupos ambientalistas, en parte, porque contribuye a cerrar fuentes de energía limpia.
Ahora bien, la propuesta exageradamente optimista del proyecto de Resolución 109 renuncia o se muestra ambivalente en cuanto a medidas y tecnologías que han dado resultado, mientras que quiere optimizar mecanismos más ineficientes. El texto es ambiguo en ocasiones en cuanto a si se desarrolla energía limpia y renovable (¿energía limpia, entre ellas energía renovable o solo energía renovable, que se considera limpia?)
El plan no excluye inversión en investigación y desarrollo y la consulta a científicos durante la travesía a la meta propuesta. Sin embargo, como muestra la hoja de preguntas y respuestas, aun con la advertencia de la Union of Concerned Scientists (UCS) de las consecuencias de retirar prematuramente las fuentes nucleares, la tendencia de los forjadores de la propuesta es la de querer eliminarlas gradualmente. En el caso particular de Ocasio Cortez, su insistencia es en 100% renovables.
La retirada de la energía nuclear en el Estado de Vermont (en el estado de Bernie Sanders) y la obsesión por renovables, conllevó un aumento de consumo de combustible fósil y emisiones de bióxido de carbono, de eso no hay debate alguno actualmente. Esto ocurre a pesar de que el 43% de las fuentes de Vermont son renovables (véase informe al respecto). No voy a repetir aquí lo ya dicho en torno a la transformación energética de Alemania. Solo me limitaré a decir, que no ha habido reducción alguna de emisiones de gases de invernadero desde el comienzo del cierre de plantas nucleares en el 2011 (a raíz del incidente de Fukushima) hasta el 2018, aun cuando una parte muy sustancial de las fuentes energéticas renovables.
El porcentaje de producción energética en Alemania (números preliminares del 2018). Fuente: Clear Energy Wire (CC-BY-SA 4.0). Denle aquí para ver la versión agrandada.
Consumo de fuentes energéticas de Alemania, números preliminares del 2018). Fuente: Clear Energy Wire (CC-BY-SA 4.0). Denle aquí para la ver la versión agrandada.
Emisiones de gas de invernadero de Alemania. Fuente: Clear Energy Wire (CC-BY-SA 4.0). Denle aquí para ver la versión agrandada.
Sin embargo, algunos de los países que han logrado descarbonizarse en su mayoría (como Francia o Suecia), lo han hecho con energía nuclear. En otros casos, como el de Costa Rica, país tropical, la energía renovable que le permitió la descarbonización no fue ni la energía eólica ni la solar.
Aun suponiendo que fuera posible hacer una red 100% de renovables, la irremediable intermitencia de muchas de ellas (que no se resolverá totalmente con baterías o una red inteligente) hará que sus ineficiencias cuesten más. Esto se puede ver muy claramente en el caso de California y (otra vez), Alemania.
Es más, el documento se enfoca en las comunidades (frontline). ¿Qué pasaría en el caso de comunidades y municipios que decidan tener energía nuclear modular, como en el caso de un municipio del estado de Utah, que decidió por el reactor modular de NuScale? ¿Van a prohibirle a esas comunidades de tener una producción de energía limpia, segura y cuya posibilidad de accidente nuclear es ninguna? ¿Cuál sería la justificación?
El sesgo ideológico es más evidente cuando se tiene en cuenta que Ocasio y, tal vez, otros demócratas, caen exactamente en los misos errores de Naomi Klein. Ya he escrito al respecto, así que no voy a repetir aquí lo ya dicho. La hoja de preguntas y respuestas le resta importancia a medidas eficientes del mercado tales como un cap and trade u otras como un impuesto a las emisiones de gases de invernadero. He aquí los argumentos presentados en su contra:
… We cannot simply tax gas and expect workers to figure out another way to get to work unless we’ve first created a better, more affordable option. So, we’re not ruling a carbon tax out, but a carbon tax would be a tiny part of a Green New Deal … While a carbon tax may be a part of the Green New Deal, it misses the point and would be off the table unless we create the clean, affordable options first.
… Cap and trade assumes the existing market will solve this problem for us, and that’s simply not true. While cap and trade may be a tiny part of the larger Green New Deal plan … any … legislation will pale in comparison to the size of the mobilization and must recognize that existing legislation can incentivize companies to create toxic hotspots in frontline communities, so anything here must ensure that frontline communities are prioritized.
Ninguna de estas respuestas tiene sentido. Por un lado, el proyecto de la Resolución 109 no solo establece la importancia de la comunidad, sino también de los negocios, eso implica la cooperación del sector privado. ¿No podrían las comunidades (con sus propias iniciativas) y del sector privado (mediante cap and trade), dirigir a Estados Unidos armónicamente hacia la descarbonización? ¿No remediaría el asunto mucho más rápido que depender exclusivamente de las iniciativas comunitarias, teniendo en cuenta que una muy buena parte del impacto de los contaminantes a las comunidades vulnerables provienen de la industria?
Cap and trade logró eliminar muy eficientemente el problema de lluvia ácida que aquejaba a ciertas ciudades de Estados Unidos. Lo mismo haría un impuesto pigouviano a las emisiones de gases de invernadero, especialmente en la industria, ya que le pone precio al aire y, por ende, un costo sustancial para el sector privado industrial que contamina el ambiente. Por supuesto, estamos totalmente de acuerdo de que eso solo funcionaría si existen alternativas tecnológicas para evitar las emisiones de bióxido de carbono. Sin embargo, el Nuevo Trato Verde postula que estas tecnologías existen ahora y, a la vez, pueden emerger otras. ¿No es eso inconsistente con la aparente premisa de que cap and trade no funcionaría porque, presumiblemente, no hay tecnologías que sustituyan emisores de bióxido de carbono? ¿Es más, por qué no se usa un impuesto hecho a las emisiones para repartir esos fondos a los hogares afectados en forma de vales para la compra de paneles solares o la adopción de medidas para ahorrar energía? ¿No sería esta una forma eficiente de redistribución de riquezas de manera que beneficie a muchas comunidades impactadas por la contaminación hoy día?
La carencia de justificación científica de estas convicciones huele a motivaciones ideológicas.
La inconsistencia más radical: la cosmovisión verde vs. una verdadera justicia social
Una vez más, a personas de la izquierda política les atrae la narrativa de que la injusticia social corresponde a los problemas del ambiente y la naturaleza. Es cierto que, en el caso de los pobres, ellos son los que sufren más el impacto de las respuestas naturales a la contaminación humana. Sin embargo, la justicia social solo es posible gracias, en gran parte, a la provisión eficiente de energía. Mientras más eficiente sea la energía provista, mayores serán los recursos y la riqueza disponible para posibilitar la justicia social.
Las ineficiencias cuestan. Mantener sistemas ineficientes implican mayor inversión de energía y, por ende, mayor emisión de gases de invernadero. El malgasto ineficiente de energía lo pagan, al final, los pobres. Mientras menos eficiente sea la provisión de energía, mayor es la probabilidad de que no haya vacunas disponibles para erradicar enfermedades (la disponibilidad de vacunas depende de la energía provista para hacerlas y distribuirlas); mayor es la probabilidad de que la gente se enferme o muera helada (piénsese que las plantas nucleares funcionaron muy bien con el fenómeno del frío polar, mientras que algunos molinos de viento se resquebrajaron y las placas solares no aportaron nada); mayor es la probabilidad de que no lleguen los alimentos a las ciudades o a la ruralía (la eficiencia energética baja considerablemente los costos de producción y distribución de alimentos); mayor es la probabilidad de que los trabajadores no den el máximo para producir (necesitamos energía para la Internet, recurso imprescindible para decidir qué comprar, el manejo de cuentas bancarias, consultas, información, etc.), lo que implicaría pérdida de tiempo y dinero que necesitan; entre muchos otros factores. ¿Queremos sacar a la gente de la pobreza y que tengan mejor educación, seguridad médica, servicios sociales, seguridad policíaca, oportunidades de empleo, entre otros? Hace falta maximizar la eficiencia energética … no hay de otra.
Nos guste o no, el consumo de combustibles fósiles en todos los países del mundo ha ayudado a sacar a mucha gente de la pobreza y la miseria. Esta ha sido una de las razones principales para la reducción de la miseria a nivel mundial. Sí, hay una concentración inaceptable de riqueza entre los más ricos del mundo, cuando hay gente que hoy se muere de hambre. Sin embargo, la redistribución de riqueza no es suficiente. La tecnología históricamente ha ayudado bastante como mecanismo para ello, y lo seguirá haciendo, especialmente si es energéticamente eficiente y se aprovecha, a su vez, de producción eficiente de energía.
El problema actual es que el consumo de combustibles fósiles ya no es viable. La alternativa más clara para una red estable de electricidad es un portfolio de recursos energéticos y que cuente con energía nuclear, además de fuentes eólica, solar, geotermal, hidroeléctrica y otras renovables. Además, si queremos la mayor justicia social posible, cada una de estas debe mejorarse de manera que maximicen su eficiencia en captación y distribución de energía.
Esto no es lo que vemos en el Nuevo Trato Verde y, por ende, repite errores del pasado, como los de Alemania, California, Vermont y otros más. Se quiere hacer justicia en Estados Unidos, pero descartando, sin justificación alguna, mecanismos eficientes y seguros de producción de energía. A pesar de que escoge las herramientas menos eficientes, quiere aparentar estar basado en las ciencias, pero solo se limita a lo que es políticamente correcto. Si este es el caso, ¿la motivación es el amor al planeta o la política partidista? Pienso que el primero es el caso, pero, como políticos al fin, la última es una motivadora siempre presente en su mente.
Por otro lado, dependiendo de lo que signifique “agricultura sostenible” o “fuentes sostenibles”, puede el programa ser viable para salvaguardar el ámbito natural o no. Si lo que se quiere es expandir considerablemente paneles solares y molinos de viento para crear una super red por los Estados Unidos, eso podría implicar un abuso de terreno que de otra manera podría ocupar la naturaleza.
Igualmente, si por “agricultura sostenible y producción de alimentos saludables” quiere decir “agricultura orgánica” o remoción de pesticidas como el glifosato, también esto es inconsistente con estas aspiraciones de salvaguardar terreno a la naturaleza. Como es bien conocido en el ámbito científico, la agricultura orgánica tiene algunas virtudes, pero su producción ineficiente en el caso de alimentos altos en calóricos, la soya y otros, lo que implicarían el aumento drástico de precios de los alimentos (lo que los haría mucho menos accesible a los pobres a nivel mundial) y una pérdida enorme de terrenos que ahora son naturales. En algunos casos, puede implicar el mayor uso de recursos tales como el agua.
Cualquier prohibición irracional al uso de cultivos que han sido producto de ingeniería genética (como en la actualidad), implica serias restricciones como la de, por ejemplo, sembrar cultivos que limiten considerablemente el consumo del agua o que produzcan sus propios nutrientes, reduciendo o eliminando así el problema de las zonas muertas, especialmente las del Golfo de México. Sí, hace falta fomentar en el ámbito convencional el uso de cultivos de cubierta (cover crops), rotación de cultivos, reciclaje de nutrientes, entre otros, para conservar la tierra. Sin embargo, debemos continuar con la tendencia actual de producir más cultivos en cada vez menor área de terreno, para salvar el resto para la naturaleza.
Muy a pesar de muchos grupos ambientalistas, el uso del glifosato (y de otros pesticidas) junto a los cultivos producto de ingeniería genética ha logrado reducir considerablemente la inversión de energía y recursos como el agua en los cultivos actuales y ha ayudado a la práctica de no-talado, que permite secuestrar carbono en los suelos. Recordemos también, que el acceso de los agricultores, especialmente en países pobres, ha esta tecnología ha redundado en general a su mayor calidad de vida. Esto lo han confirmado muchos estudios una, otra, otra y otra vez. Lo mismo no puede decirse de la agricultura orgánica.
La indiferencia ideológica, con una visión distorsionada del mundo, a estos avances tecnológicos, por más bien intencionada que sea, no podrá nunca salvar el planeta.
El proyecto H. Res. 109 debe servir como plataforma para una discusión seria en torno a estos puntos, pero que sean basados fuertemente en evidencia científica. Lamentablemente, preveo que el programa es demasiado ambicioso y contiene demasiadas píldoras venenosas internas para no implementarse (al menos no en este cuatrienio). De hecho, aun de aprobarse el proyecto, podrían repetirse los errores del pasado que no han llevado a menos emisiones de gases de invernadero, sino uno cada vez mayor.
November 24, 2018 November 25, 2018 / prosario2000	/ 2 Comments
Sin embargo, la travesía de su discusión de crítica al capitalismo, tomó dos giros muy importantes, resultado de sus dos obras, The Shock Doctrine y This Changes Everything. La primera, motivada por la invasión de Estados Unidos a Irak y el desastre de Nueva Orleans tras el paso del huracán Katrina. Examina acontecimientos del pasado y el presente, de cómo el corporatismo capitalista aprovecha oportunidades de desastre, de “shock“, para reconstruir y convertir una región o país en un paraíso neoliberal. La obra se inspira en los acontecimientos de Chile, en los que, tras Estados Unidos propiciar un golpe de estado contra el gobierno de Salvador Allende, los Chicago Boys propusieron un documento que habían preparado, conocido como “el ladrillo”, que consistía en extensos programas de privatización, beneficios a la burguesía chilena e inversión de multinacionales estadounidenses. Este “ladrillo” se empezó a implementar bajo el gobierno dictatorial de Augusto Pinochet, con la aprobación y asistencia de los Estados Unidos. Para el economista, Milton Friedman, debía aprovecharse cualquier momento de shock social (real o percibido) para que el colectivo de un país, en una condición de “tabla rasa“, adoptara una economía de libre mercado lo más pura posible y desregulada por el estado. Él llamaba a esto, “terapia shock“, mientras que Klein le llama, “la doctrina shock“. Aquí hay un documental al respecto.
Igualmente ocurre con la apreciación cuestionable de Klein en cuanto a los impuestos pigouvianos sobre las emisiones de bióxido de carbono al medio ambiente o equivalentes en el mercado. Ella parece condenar esta medida de libre mercado ya que, en experiencias anteriores de estrategias “cap-and-trade“, el mercado de licencias de topes de emisiones de contaminantes, las tecnologías adoptadas conllevaban mayores emisiones de bióxido de carbono. Ella ve el cap-and-trade como una sugerencia ideológica de la Environmental Defense Fund (EDF). (Klein, This Changes Everything cap. 6) Sin embargo, ella confunde el problema de la estructura de las relaciones de producción capitalista con un problema estrictamente tecnológico. La realidad es que, por más que se acuse de ideológico y derechista el origen de las políticas de cap-and-trade (y, de hecho, lo fue), ellas sí lograron reducir la cantidad de emisiones de bióxido de azufre responsables de la lluvia ácida. (Barreca, Neidell y Sanders; Chang et al.) ¿Por qué? Porque el no colocar un precio al aire, creaba una conducta de su abuso desmesurado. Al ponerle precio, le pone un costo para las compañías, que eran las que más contaminaban el ambiente. El impuesto o el precio que tenían que pagar, les creaba una motivación para invertir en tecnologías más limpias y más ecológicas. (Dorris y Mount; Frank cap. 11) El problema estrictamente tecnológico de si estas generaron más bióxido de carbono, no es realmente un obtáculo para ponerle impuesto o hacer otro cap-and-trade a las emisiones de gases de invernadero, siempre y cuando existan tecnologías más eficientes y alternativas que aceleren significativamente el proceso de descarbonización, como la energía nuclear y varias de las renovables (dependiendo de la situación). Klein no provee argumento tecnológico alguno para estar en contra de esta medida. Es más, ella descarta explícitamente el factor tecnológico y lo convierte en uno puramente industrial y de sociedad de consumo. Ella pretende sostener su perspectiva como científica sin presentar alternativa viable alguna al statu quo.
Por el otro lado, se encuentran varios intereses adversos a los puertorriqueños, entre ellos, el poder colonial de los Estados Unidos y sus abusos de nuestra tierra, especialmente para propósitos experimentales: los relacionados con sustancias anticonceptivas, con la conversión de Puerto Rico en modelo económico caribeño, con el uso de humanos para medicamentos a ser vendidos por las farmacéuticas. Klein correctamente afirma que el colonialismo no es otra cosa que múltiples capas experimentales y de control, que lesionan la cultura, el poder y la autoconfianza de los puertorriqueños. (“Welcome to Magic Land”) Y, como muy bien presenta ella en el libro, una de esas expresiones coloniales es la ley federal conocida como PROMESA, con la que el Congreso pone al gobierno de Puerto Rico bajo la sindicatura de la Junta de Supervisión Fiscal. Este organismo coloca a Puerto Rico en un régimen de austeridad, mientras que varios sectores sociales abogan por una auditoría independiente de los casi $70 mil millones de su deuda. Todo esto se agrava significativamente con el paso del huracán María y la situación de desesperación en nuestro territorio. (“Shock-After-Shock-After-Shock Doctrine”; “Desperation, Distraction, Despair, and Disappearance”)
June 27, 2018 February 19, 2019 / prosario2000	/ 1 Comment

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