Source: https://www.scribd.com/document/101789867/Clase-2-Hughes
Timestamp: 2016-12-04 13:21:02+00:00

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Definición de sistemas tecnológicos
Los sistemas tecnológicos contienen componentes destinados a resolver problemas entremezclados, complejos. Son simultáneamente construidos socialmente y configuran la sociedad 1 . Entre los componentes de los sistemas tecnológicos se encuentran artefactos técnicos, tales como turbinas generadoras, transformadores, sistemas de iluminación y líneas de transmisión de energía eléctrica 2 . Los sistemas tecnológicos también incluyen organizaciones, tales como firmas industriales, empresas productoras de energía eléctrica y entidades financieras. Incorporan componentes usualmente catalogados como científicos, tales como libros, artículos, el sistema de enseñanza universitaria y los programas de investigación. Artefactos legislativos, tales como leyes regulativas, igualmente pueden ser parte de los sistemas tecnológicos. Debido a que están socialmente construidos y adaptados para funcionar dentro de sistemas, los recursos naturales, tales como las minas de carbón, también pueden considerarse artefactos de un sistema 3 . Un artefacto –físico o no físico– funcionando como un componente en un sistema, interactúa con otros artefactos, todos los cuales contribuyen directamente o a través de otros componentes, a una meta común. Si se elimina un componente de un sistema o si sus características cambian, los otros artefactos en el sistema alterarán sus características de acuerdo a ello. En un sistema de iluminación y de distribución de energía eléctrica, por ejemplo, un cambio en la resistencia o la carga
Publicado originalmente como “The Evolution of Large Technological Systems”, en Bijker, W.; T. P. Hughes y T. Pinch (eds.) (1987), The Social Construction of Technological Systems. New Directions in the Sociology of Science and Technology, Cambridge, The MIT Press. 1 El concepto de sistema tecnológico utilizado en este ensayo es menos elegante, pero más útil para los historiadores que tratan con un objeto de mayor complejidad que los conceptos de sistema usados por ingenieros y muchos científicos sociales. Muchos trabajos sobre sistemas, tal como son definidos por ingenieros, científicos, y científicos sociales, son Ropohl (1979), von Bertalanffy (1968) y Parsons (1968). Para referencias posteriores acerca de la extensa literatura sobre sistemas, el lector debería remitirse a las bibliografías de Ropohl y de von Bertalanffy. Entre los historiadores, Bertrand Gille ha usado la aproximación en términos de sistemas y la ha aplicado a la historia de la tecnología. Véase, por ejemplo, su Histoire des techniques (1978). 2 En este capítulo la palabra “técnico” refiere a los componentes físicos (artefactos) de un sistema tecnológico. 3 Una mina de carbón es análoga al viento en la red portuguesa descripta por John Law, debido a que los vientos son adaptados por los marinos para su uso en el sistema. Véase Law (1987). 70
en el sistema, traerá cambios compensatorios en los componentes de transmisión, distribución, y generación. Si existe una evidencia constante de que las políticas de inversión de un banco están coordinadas con las actividades de venta de una fábrica de componentes eléctricos, es probable entonces que haya una interacción sistemática entre ambas; el cambio en la política de uno traerá cambios en la política de la otra. Por ejemplo, los bancos pueden financiar sistemáticamente la compra de plantas de energía eléctrica de un fabricante particular, con el cual comparten propietarios y consejeros de dirección 4 . Si los cursos de una escuela de ingeniería cambian el énfasis del estudio de la corriente continua al de corriente alterna, al mismo tiempo que está cambiando la alimentación de los artefactos físicos en los sistemas eléctricos de corriente continua a corriente alterna, entonces también parece probable la existencia de una relación sistémica. Los profesores que dan los cursos podrían ser consultores regulares de las firmas productoras de electricidad, los alumnos de las escuelas de ingeniería pueden haber devenido ingenieros y gerentes en las firmas, y los gerentes e ingenieros de la firma pueden formar parte de los consejos de dirección de las escuelas de ingeniería. Debido a que los componentes de los sistemas tecnológicos son desarrollados por los constructores de sistemas y sus asociados, los mismos son artefactos socialmente construidos. Las personas que construyen los sistemas de energía eléctrica y de iluminación inventan y desarrollan no sólo generadores y líneas de transmisión, sino también formas organizacionales tales como empresas productoras de energía eléctrica, así como conglomerados de empresas públicas dedicadas a esta tarea. Algunos constructores de sistemas ampliamente experimentados y dotados, pueden inventar equipamiento así como organizaciones, pero usualmente diferentes personas toman estas responsabilidades, a medida que un sistema evoluciona. Una de las características primarias de un constructor de sistemas es su habilidad para construir o para forzar la unidad a partir de la diversidad, la centralización frente al pluralismo, y la coherencia a partir del caos. Esta construcción muchas veces involucra la destrucción de sistemas alternativos. Los constructores de sistemas en su actividad constructiva son “ingenieros
heterogéneos” (Law,1987). Debido a que los componentes de un sistema tecnológico interactúan, sus características derivan del sistema. Por ejemplo, la estructura de gerenciamiento de
La mayoría de los ejemplos de los sistemas que se usan en este ensayo son tomados de mi Networks of Power (1983). Para la relación entre entidades financieras y empresas productoras de 71
una empresa productora de energía eléctrica, tal como está sugerida por su estatuto, depende del funcionamiento del equipamiento, o los artefactos, en el sistema. A su vez, habitualmente el gerenciamiento en un sistema tecnológico elige componentes técnicos que apoyan la estructura, o la forma organizacional de la gerencia 5 . Más específicamente, la estructura de administración refleja la mezcla económica particular de las plantas de energía del sistema, y la mezcla en el diseño de las plantas de energía es análoga a la estructura administrativa. La estructura del sistema técnico de una firma también interactúa con su estrategia de negocios 6 . Estas estructuras y estrategias análogas erigen el sistema tecnológico y contribuyen a su estilo. Debido a que sus componentes organizacionales –convencionalmente caracterizados como sociales– son creaciones o artefactos de los constructores de sistemas, en un sistema tecnológico debería evitarse la costumbre de atribuir su existencia a factores sociales tales como el ambiente o el contexto. Estas atribuciones se producen cuando los investigadores se refieren al contexto social de la tecnología o al trasfondo social del cambio tecnológico. Un sistema tecnológico usualmente posee un entorno consistente en factores inflexibles que no se encuentran bajo el control de los administradores del sistema, pero que no son todos organizacionales. Si un factor del entorno –digamos, el suministro de energía– debiera caer bajo el control del sistema, entonces es una parte interactuante de él. A lo largo del tiempo, los sistemas tecnológicos operan para incorporar el entorno al sistema de manera creciente, de modo tal que se eliminen las fuentes de incertidumbre, tales como lo que alguna vez fuera un mercado de competencia. Tal vez la situación ideal para el control del sistema es un sistema cerrado que no percibe el entorno. En un sistema cerrado, o en un sistema sin entorno, los administradores pueden recurrir a la burocracia, la rutinización y la pérdida de habilidades para eliminar la incertidumbre –y la libertad–. La predicción a partir de la
energía eléctrica, véase por ejemplo, las pp. 180-181 y 387-403 de ese libro. 5 Agradezco a Charles Perrow de la Yale University por precaverme respecto a aceptar la teoría contingente de la organización, que sostiene que una organización simplemente refleja el patrón de equipamiento, o los artefactos, de un sistema. Perrow ha contribuido a la clarificación de otros puntos en este ensayo. 6 En contraste con Alfred D. Chandler, Jr. (1966: 15-19), quien ubica los cambios tecnológicos (técnicos) como parte de un contexto, junto a la población y el ingreso, dentro de la cual una organización desarrolla estrategia y estructura, he tratado los cambios técnicos como parte de un sistema tecnológico, incluyendo a las organizaciones. Tomando prestado términos de la arquitectura, se puede decir no sólo que en un sistema tecnológico la forma sigue a la función técnica, sino también que la función técnica sigue a la forma organizacional. 72
extrapolación –una característica de los gerentes de sistemas– deviene entonces menos caprichosa. Los sistemas tecnológicos abiertos se relacionan con dos ambientes posibles: unos respecto de los cuales son dependientes, y otros que dependen de ellos. En ningún caso hay interacción entre el sistema y el ambiente; hay simplemente una influencia unidireccional. Debido a que no están bajo el control del sistema, los factores ambientales que afectan al sistema no deben confundirse con los componentes del mismo. Debido a que no interactúan con el sistema, los factores ambientales dependientes del sistema no deberían considerarse como componentes tampoco. El suministro de combustibles fósiles es habitualmente un factor ambiental del que es dependiente un sistema de energía eléctrica. Una empresa de servicio publico que pertenece en su totalidad a una compañía que fabrica artículos eléctricos es parte de un ambiente dependiente, si no tiene influencia sobre las políticas de la empresa, pero debe aceptar sus productos. Por el otro lado, la propiedad no es un indicador seguro de dependencia, dado que la firma puede diseñar sus productos en conjunción con la empresa de servicios 7 . En este caso, la última es un componente que interactúa con el sistema. Los sistemas tecnológicos se orientan a la resolución de problemas, o alcanzan sus metas utilizando cualquier medio que esté disponible y sea apropiado. Los problemas tienen que ver en su mayor parte con el reordenamiento del mundo físico de modos considerados útiles o deseables, al menos por aquellos que diseñan o emplean un sistema tecnológico. Un problema a ser resuelto, sin embargo, puede postergar la emergencia del sistema como solución. Por ejemplo, las empresas de electricidad estimularon, a través de avisos y otras tácticas de venta, la necesidad de artefactos eléctricos hogareños que habrían de usar electricidad durante las horas en que la demanda era baja. Esta definición parcial de la tecnología como sistema de resolución de problemas no excluye el modelo de resolución de problemas en el arte, la arquitectura, la medicina o incluso en el juego, pero la definición puede estar focalizada y clarificada por una calificación posterior: es un modo de resolver problemas usualmente implicado con el reordenamiento del mundo material para hacerlo más productivo en términos de bienes y servicios. Martin Heidegger define a
la tecnología como un ordenamiento del mundo porque lo vuelve disponible como una reserva permanente lista para resolver problemas; por tanto, trata al mundo como los medios para un fin. El desafío por el cual el hombre ordena el mundo, y al mismo tiempo revela su esencia, se llama enmarcamiento (Gestell) (Heidegger, 1977:19). Los sistemas tecnológicos están definidos por los límites del control ejercido por los operadores artefactuales y humanos. En el caso de un sistema de energía eléctrica, un centro de distribución de carga con sus sistemas de energía eléctrica y sus artefactos de control y sus distribuidores de carga humanos, son el principal centro de control para plantas de energía y para la transmisión y las líneas de distribución en el sistema. Un centro de distribución de carga es, sin embargo, parte del sistema de control jerárquico que involucra a la estructura de administración de la empresa. Esta estructura puede estar sujeta en sí misma al control de un conglomerado de empresas que incorpora a otras empresas, a bancos, fabricantes, e incluso agencias reguladoras. Una empresa de energía eléctrica pública puede estar interconectada con otras empresas para formar un sistema de electricidad regional, controlado centralmente. Los sistemas de electricidad regionales algunas veces están integrados física y organizacionalmente con empresas carboníferas, e incluso con empresas manufactureras que usan electricidad. Esto era común en la región del Ruhr, en los años que transcurrieron entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Como muñecas rusas, los sistemas se incluyen jerárquicamente en un patrón de sistemas y subsistemas. Inventores, científicos industriales, ingenieros, administradores, financieros, y trabajadores son componentes pero no artefactos del sistema. Sin haber sido creados por los constructores de sistemas, los individuos y los grupos en los sistemas poseen grados de libertad, de la que carecen los artefactos. Los constructores de sistemas modernos, sin embargo, han tendido a burocratizarse, a perder habilidades, y a rutinizarse en función de minimizar el papel voluntario de los trabajadores y el personal administrativo dentro de un sistema. A principios del siglo
el programa de administración científica de Frederick W. Taylor, organizó el
trabajo como si fuera un componente inanimado de la producción de sistemas. Más recientemente, algunos constructores de sistemas han diseñado sistemas que proveen la oportunidad de definir los componentes laborales de un sistema al
La fábrica Allgemeine Elektrizitäts-Gesellschaft y la empresa pública Berliner Electrizitäts-Werke estaban vinculadas por la propiedad y cooperaban sistemáticamente en el diseño y operación de 74
trabajo. La acción voluntaria no adviene al trabajo tal como funciona en el sistema, sino del modo en que diseña sus funciones. Una función crucial de las personas en los sistemas tecnológicos, más allá de su obvio papel en inventar, diseñar, y desarrollar sistemas, es completar el circuito de realimentación entre las realizaciones del sistema y sus metas, y al hacer esto, corregir los errores que surgen en el rendimiento del mismo. Tal como se mostrará, el grado de libertad ejercido por las personas, en contraste con el rendimiento rutinario, depende de la madurez y el tamaño, o a la autonomía, de un sistema tecnológico. Los sistemas viejos, tal como las personas viejas, tienden a ser menos adaptables, pero los sistemas no se debilitan y terminan desapareciendo de manera sencilla. Los grandes sistemas con un gran momentum tienden a ejercer un determinismo suave sobre otros sistemas, grupos, e individuos en la sociedad. Los inventores, los organizadores, y los administradores de los sistemas tecnológicos prefieren en su mayor parte las jerarquías, por lo que a lo largo del tiempo los sistemas tienden hacia una estructura jerárquica. Por lo tanto, quien define y describe un sistema debe delimitar el nivel de análisis o el subsistema que le interesa (Constant, 1987). Por ejemplo, los artefactos físicos que interactúan pueden ser designados como un sistema, o pueden ser designados de tal modo los artefactos físicos más las organizaciones que interactúan. En un sistema de energía eléctrica, las turbinas generadoras pueden ser vistas como un sistema con componentes tales como turbinas y generadores. De tal modo los analistas de sistemas deberían dejar claro, o al menos tener claro en sus mentes, que el sistema de interés puede ser un subsistema tanto como un sistema que abarque sus propios subsistemas. En un gran sistema tecnológico hay innumerables oportunidades para aislar subsistemas y llamarlos sistemas con el propósito de comprenderlos y analizarlos. Al hacer esto, sin embargo, uno desgarra el tejido de la realidad y puede ofrecer sólo un análisis parcial, o incluso distorsionado, del comportamiento del sistema. Definir o describir la elección del nivel de análisis al interior de un sistema jerárquico, desde un artefacto físico hasta el sistema mundial, puede ser un acto notoriamente político. Por ejemplo, un sistema de electricidad puede ser definido de tal modo que las externalidades o los costos sociales sean excluidos del análisis. Los libros de texto para los estudiantes de ingeniería habitualmente limitan los sistemas tecnológicos a los componentes técnicos, dejando de tal modo a los
aparatos (Hughes 1983: 175-200). 75
estudiantes con la impresión equivocada que los problemas del crecimiento del sistema y su administración están netamente circunscriptos y excluyen factores muchas veces descriptos peyorativamente como “políticos”. Por otro lado, los economistas neoclásicos que analizan los sistemas de producción habitualmente tratan los factores técnicos como exógenos. Por su parte algunos científicos sociales elevan el nivel de análisis y abstracción a tal punto que no otorgan importancia al contenido técnico de los sistemas. Un sistema tecnológico tiene insumos y productos. Muchas veces los mismos pueden ser subsumidos bajo un rótulo general. Por ejemplo, un sistema de energía eléctrica tiene calor o energía mecánica como su insumo principal, y energía eléctrica como producto. Dentro del sistema, los subsistemas están vinculados por insumos y productos intermedios, o lo que los ingenieros llaman interfaces. Una compañía de manufactura de artefactos eléctricos puede tomar energía eléctrica de una empresa dentro del sistema y suministrar equipamiento generador a la misma. La compañía puede también obtener ingresos de las ganancias de la empresa de energía eléctrica y del equipamiento que le vende, y luego reinvertirlas en la misma empresa. Ambas pueden intercambiar información acerca del rendimiento del equipamiento para propósitos de diseño y operación. Un banco puede obtener beneficios de sus inversiones en una empresa de manufacturas y de energía eléctrica, y también invertir en estas empresas. La información financiera y técnica sobre la luz y los sistemas de energía eléctrica también es intercambiada. En los ejemplos dados, uno asume consejos de dirección, administración y control compartidos.
Patrones de evolución
Los grandes sistemas tecnológicos modernos parecen evolucionar de acuerdo a un patrón que ha sido pobremente definido. Las historias de un conjunto de sistemas, especialmente la historia de la energía eléctrica entre 1870 y 1940, despliegan el patrón que se describe en este artículo. La muestra no es lo suficientemente extensa, sin embargo, para permitir enunciados cuantitativos tales como “la mayoría”. Ejemplos relevantes de la historia de los sistemas tecnológicos modernos, muchos del sistema eléctrico, apoyan o ilustran mis argumentos. Uso también un conjunto de conceptos interrelacionados para describir los patrones de evolución. El concepto de saliente reversa (reversal saliencies), por ejemplo, puede ser apreciado
sólo si está relacionado al concepto de sistema usado en este artículo. El concepto de estilo tecnológico debería estar relacionado al concepto de transferencia tecnológica. El término “patrón” es preferible al de “modelo” debido a que “patrón” es una metáfora que sugiere laxitud y una tendencia a desenvolverse o desplegarse. El patrón sugerido pertenece a sistemas que evolucionan y se expanden, tal como lo hicieron muchos sistemas originados en el siglo
Con la creciente
complejidad de los sistemas, el número de componentes y de problemas de control se incrementó (Beniger, 1984), para los que las grandes computadoras constituyen una respuesta parcial. Se ofrece aquí una explicación a la tendencia de los sistemas a expandirse. El estudio de los incontables sistemas que se contraen que existieron a lo largo de la historia, ayudará a explicar el crecimiento por comparación y contraste. Los historiadores de sistemas necesitan contar entre sus miembros no sólo a Charles Darwin sino también a Edward Gibbons. La historia de los sistemas que evolucionan o se expanden, puede presentarse de acuerdo a las fases en las cuales predomina alguna de las siguientes actividades: invención, desarrollo, innovación, transferencia, crecimiento, competencia y consolidación. En la medida que los sistemas maduran, adquieren estilo y momentum. En este trabajo, el estilo es discutido en conjunción con la transferencia, y el momentum es discutido después de la sección sobre crecimiento, competencia y consolidación. Las fases de la historia de un sistema tecnológico no son simplemente secuenciales; existen solapamientos y retrocesos. Después de la invención, el desarrollo, y la innovación, hay más invención. La transferencia puede no venir necesariamente después de la innovación, sino que también puede ocurrir en otros momentos de la historia de un sistema. Una vez más, debería enfatizarse que la invención, el desarrollo, la innovación, la transferencia, y el crecimiento, la competencia y la consolidación pueden ocurrir a lo largo de la historia de un sistema pero no necesariamente en ese orden. La tesis aquí es que un patrón es discernible debido a una o muchas de estas actividades predominan durante la secuencia de fases sugerida. Las fases pueden ser ordenadas posteriormente, de acuerdo al tipo de constructor de sistemas que es más activo como ejecutor de las decisiones críticas 8 . Durante la invención y el desarrollo los inventores-empresarios resuelven problemas críticos; durante la innovación, la competencia, y el crecimiento, los administradores8
Para un conjunto extenso de casos históricos que apoyan el modelo sugerido de fases y las secuencias de construcción de los sistemas, véase Hughes (1983). 77
empresarios toman decisiones cruciales; y durante la consolidación y la racionalización los financistas-empresarios y los ingenieros consultores,
especialmente aquellos que tienen influencia política, muchas veces resuelven los problemas críticos asociados con el crecimiento y el momentum. Dependiendo del grado necesario de adaptación a las nuevas circunstancias, pueden prevalecer en el proceso de transferencia tanto inventores-empresarios como administradores-empresarios. Debido a que sus tareas demandan los atributos de un generalista dedicado a cambiar, más que los atributos de un especialista, el término “empresario” (entrepreneur) es utilizado para describir a los constructores de sistemas. Edison provee un ejemplo excelente para la noción de inventorempresario: además de inventar de manera sistemática, resolvió problemas administrativos y financieros para lograr que su invención fuera usada. Sin embargo, al menos como joven inventor, su corazón estaba situado en la invención. Elmer Sperry, un inventor más profesional y dedicado que Edison, pero también un empresario, consideraba el gerenciamiento y las finanzas como un medio necesario pero aburrido de lograr que sus amadas invenciones fueran utilizadas (Hughes, 1971: 41, 52-53).
Conglomerados de empresas, plantas de energía eléctrica, y lámparas eléctricas – son todas invenciones –. Inventores, gerentes, y financistas son algunos de los inventores de los componentes de los sistemas. Las invenciones ocurren, obviamente, durante la fase inventiva, pero también durante otras fases. Las invenciones pueden ser conservadoras o radicales. Las que se producen durante la fase de invención son radicales debido a que inauguran un nuevo sistema; las invenciones conservadoras predominan durante la fase de competencia y de crecimiento, debido a que mejoran o expanden los sistemas existentes. Debido a que las invenciones radicales no contribuyen al crecimiento de los sistemas tecnológicos existentes (que son presididos por entidades más grandes, a las que están vinculadas sistémicamente, y en las que están apoyados financieramente) las organizaciones raramente estimulan una invención radical. Debe enfatizarse que el término “radical” no es usado aquí, del modo común, para sugerir efectos sociales trascendentales. Las invenciones radicales no necesariamente tienen efectos
sociales mayores a las invenciones conservadoras, pero tal como son definidas aquí, son invenciones que no devienen componentes de los sistemas existentes. Los inventores profesionales independientes concibieron un
desproporcionado de invenciones radicales durante finales del siglo del
(Jewkes et al. 1969: 79-103). Muchas de sus invenciones inauguraron
importantes sistemas tecnológicos que sólo después pasaron a ser promovidas por grandes organizaciones; entonces tales invenciones se estabilizaron y adquirieron momentum. Algunos ejemplos notables de inventores independientes y de las invenciones radicales que sembraron las semillas de grandes sistemas presididos por nuevas organizaciones son: Bell y el teléfono; Edison y el sistema eléctrico; Charles Parsons y Karl Gustaf Patrik de Laval y la turbina de vapor; los hermanos Wright y el aeroplano; Marconi y el telégrafo sin hilos; H. Anschütz-Kaempfe y Elmer Sperry y el sistema de control guiado por compás giroscópico; Ferdinand von Zeppelin y el dirigible; Frank Whittle y el motor a reacción 9 . Aún cuando la tradición asigna las invenciones de la lista a estos inventores independientes, debiera enfatizarse que otros inventores, muchos de ellos independientes, también contribuyeron substancialmente a la inauguración de nuevos sistemas. Por ejemplo el alemán Friedrich Haselwander, el norteamericano C.S. Bradley, y el sueco Jonas Wenström sacaron patentes en sistemas eléctricos multifásicos al mismo tiempo que Tesla; y Joseph Swan, el inventor británico, debiera compartir el crédito con Edison no sólo por la invención de la lámpara durable de filamento incandescente, sino incluso también por el sistema de la lámpara incandescente. Aún cuando las invenciones radicales inauguran nuevos sistemas, a menudo son mejoras realizadas a invenciones anteriores –similares– que fracasaron a la hora de transformarse en innovaciones. Los historiadores poseen un rico campo de estudio entre los restos fósiles de estas invenciones fracasadas. Elmer Sperry, que contribuyó al establecimiento de diversos sistemas tecnológicos significativos, insistía en que todas sus invenciones, incluyendo las radicales, eran mejoramientos de trabajos anteriores de otros (Sperry, 1930: 63). La intensa solicitud de patentes realizada por inventores independientes refuerza este punto. Los términos “independientes” y “profesionales” conceden la complejidad necesaria al concepto de inventor. Libres de los constreñimientos de las
Las compañías telefónicas y de telégrafos tuvieron un papel menor en la historia temprana de la telefonía sin hilos; los fabricantes de compases no tomaron a su cargo la fabricación del girocompás; y los fabricantes de aviones de la época proveyeron poco apoyo a las actividades iniciales de fabricación de turbinas. 79
organizaciones, tales como los laboratorios de investigación –industriales o gubernamentales–, los inventores independientes pueden deambular ampliamente para elegir problemas para los cuales esperan encontrar soluciones bajo la forma de invenciones. Los inventores independientes muchas veces tienen sus propias instalaciones para investigar (o laboratorios), pero no están integrados a los sistemas existentes, como es usual en el caso de los laboratorios de investigación industriales y gubernamentales. No todos los inventores independientes son “profesionales”: los inventores profesionales apoyan sus actividades inventivas durante un lapso prolongado de tiempo por medio de una serie de invenciones comercialmente exitosas. No son empleados asalariados, aún cuando pueden cobrar honorarios por consultas. Muchos independientes que no eran profesionales, tales como Alexander Graham Bell, ganaron una inmensa fortuna a partir de muchas invenciones mayores y luego eligieron vivir, o disfrutar la vida, de un modo distinto. Elmer Sperry, Elihu Thomson, Edward Weston, Thomas Edison, y Nikola Tesla son ejemplos sobresalientes de inventores que persistieron como profesionales por un extenso período, a lo largo de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Los inventores independientes que florecieron a finales del siglo del siglo
XX XIX
tendieron a concentrarse en invenciones radicales por razones a veces
obvias, a veces oscuras. Tal como se ha notado, no estaban constreñidos en sus elecciones de problemas por organizaciones orientadas por objetivos, y con gran inercia. Prudentemente evitaron elegir problemas que podrían haber sido elegidos también por equipos de investigadores y creadores que trabajaban en
departamentos de ingeniería de compañías, o laboratorios de investigación industrial. Psicológicamente, tenían la mentalidad de un marginal, buscando también la emoción de una transformación tecnológica de importancia. Muchas veces alcanzaron rupturas dramáticas, no mejoras incrementales. Elmer Sperry, el inventor independiente, dijo:
Si pasase una vida entera trabajando en una dínamo probablemente pudiera hacer mi pequeña contribución para aumentar la eficiencia de esa maquina con un seis o siete por ciento. Ahora bien, hay un montón de artes que necesitan electricidad, alrededor de cuatrocientos o quinientos por ciento, déjame abordar una de aquellas. (Sperry, 1930: 63)
Para lograr esas rupturas, los independientes tienen la lucidez para distanciarse de las grandes organizaciones, percibiendo correctamente que las mismas,
involucradas con las tecnologías existentes, raramente fomentan invenciones que por su naturaleza no contribuyen en nada al momentum de estas organizaciones,
desafiando incluso el statu quo del mundo tecnológico donde la organización es un miembro líder. Las invenciones radicales muchas veces eliminan las habilidades de los trabajadores, los ingenieros y los gerentes, destruyendo inversiones financieras, y estimulando por lo general la ansiedad. Las grandes organizaciones rechazan algunas veces las propuestas de los inventores radicales por considerarlas técnicamente toscas y económicamente riesgosas, pero al hacer esto están simplemente reconociendo el carácter de lo nuevo y lo radical. En la década de 1920, muchas de las mayores compañías de petróleo del mundo rechazaron las propuestas hechas por el inventor francés Eugene Joules Houdry para refinar gasolina de un modo radicalmente distinto, a través de agentes catalíticos. Los equipos de ingenieros de las compañías establecidas justificaron su rechazo citando la falta de detalles de ingeniería y los problemas no resueltos en el proceso tal como lo había desarrollado hasta entonces Houdry. Al parecer no tomaron en cuenta que en verdad esto es una característica común entre las invenciones radicales en la fase de desarrollo. Luego de su desarrollo en la década de 1930 por parte de la Sun Oil Company, una innovadora refinería relativamente pequeña e independiente de
el proceso de Houdry trajo rendimientos
sustancialmente incrementados de gasolina a partir de una determinada cantidad de petróleo crudo, y devino en la envidia y en un modelo para la industria petrolera.(Enos 1962: 137, 140-141) Los inventores independientes, tales como Houdry, tienen libertad pero también más dificultad para identificar problemas que los inventores y científicos que trabajan en departamentos de ingeniería en grandes compañías o laboratorios de investigación industrial. En diversas ocasiones, notables los académicos estimularon las elecciones de problemas de los inventores independientes que florecieron a finales del siglo
y comienzos del
Charles Hall escuchó decir a su profesor de
ciencia que el mundo esperaba al inventor que pudiera encontrar un medio práctico para fundir el aluminio; un profesor del Politécnico de Graz, en Austria, estimuló a Nikola Telsa a embarcarse en la búsqueda que culminó en su sistema eléctrico polifásico (Hughes, 1983: 113); el profesor Carl von Linde del Politécnico de Munich definió un problema para su estudiante Rudolf Diesel que, eventualmente, dio como resultado el motor Diesel (Diesel, 1953: 97); y el profesor de física William A. Anthony de la Universidad de Cornell esbozó varios problemas para el joven Elmer
Sperry, que concluyeron en sus principales patentes iniciales 10 . Tal vez la imaginación de los académicos vagaba libremente debido a que, como los inventores independientes, no estaban atados a la industria pero al mismo tiempo estaban ampliamente familiarizados con la literatura técnica y científica. A pesar de la amplia opinión existente en sentido contrario, los inventores publican. Publican patentes, y habitualmente publican descripciones de sus invenciones patentadas en revistas técnicas. Los artículos técnicos, algunas veces escritos por los inventores, algunas veces con la colaboración de periodistas técnicos, les traen no sólo reconocimiento sino también publicidad de valor comercial. Aún siendo una patente o un artículo, la publicación informa a la comunidad de inventores acerca de la localización de la actividad de invención, y los alerta sobre los problemas que necesitan atención. Dado que rara vez una patente o una invención es la solución definitiva a un problema, los inventores experimentados se dan cuenta de que un problema básico puede ser solucionado por medio de diversos caminos patentables, incluyendo el propio. De tal modo, manteniéndose al tanto de las patentes y las publicaciones, los inventores pueden identificar áreas de problemas. Esto ayuda a explicar por qué las patentes tienden a agruparse alrededor de algunos problemas a lo largo de un período de varios años. Los inventores profesionales tienen otras razones para la elección que hacen de los problemas: al evitar aquellos temas en los que están trabajando los departamentos de ingeniería y los laboratorios de investigación industrial, los independientes limitan sus elecciones. El desafío que presentan los problemas atractivos en los que varios han fracasado, habitualmente estimula las elecciones del independiente. Sin estar fuertemente motivados por una necesidad definida, exhiben una alegría elemental en la resolución de un problema como un fin en sí mismo. Alexander Graham Bell, un profesor de elocución y una autoridad en sordera, viendo la analogía entre los problemas acústicos y eléctricos, persiguió la meta de un telégrafo para hablar, a pesar de la advertencia de sus amigos y anunciantes que le urgieron que continuara concentrándose en el problema de telégrafo por hilo múltiple (un problema de la industria telegráfica definido de manera conservadora). Otra independiente, Elisha Gray, quien también estaba trabajando en el problema del telégrafo por hilo múltiple, y vio también la posibilidad del telégrafo para hablar, tomó la decisión conservadora y se concentró en el primer problema. (Hounshell, 1975)
Anthony le dijo a Sperry que había necesidad de un generador de corriente continua regulado automáticamente (Hughes, 1971:16). 82
Los profesionales independientes no solo tienen libertad para elegir sus problemas, sino también la menos deseable libertad respecto al apoyo financiero de las organizaciones. Su respuesta ha sido ingeniosa. Con el cambio de siglo, habitualmente intercambiaron propiedad intelectual por dinero. En una era anterior a que la patente deviniera esencialmente una licencia para litigar (y antes de que las grandes compañías amasaran los recursos como para involucrar a un independiente en un litigio hasta el punto de la extenuación financiera), los profesionales independientes transformaron sus ideas en propiedad bajo la forma de patentes. Habiendo hecho esto, vendieron su propiedad intelectual a personas con otras formas de propiedad, especialmente dinero. Algunas veces el inventor y el financiero depositaron cada uno tantas patentes y tanto efectivo como para explotar la patente, dividiendo el stock de la nueva compañía fundada. En la democrática América, la habilidad de un inventor auto-establecido para adecuar el ingenio con las ganancias de los financistas –presumiblemente mal habidas– se veía como algo
maravillosamente meritocrático. En la medida en que la carrera armamentista –especialmente la naval– incrementó su intensidad antes de la Primera Guerra Mundial, los inventores se orientaron al gobierno con el fin de obtener fondos para sus desarrollos. El dinero llegó bajo la forma de contratos para suministrar aeroplanos, telégrafos sin hilos, mecanismos de control de tiro, y otros artefactos de alta tecnología que estaban a la orden del día. Los gobiernos realizaban contratos por algunos modelos que eran en su esencia, diseños experimentales. Con los ingresos de estos contratos, los inventores invirtieron en desarrollos posteriores. Con el fin de realizar contratos con las fuerzas armadas, muchos de los inventores se aliaron con financistas para formar pequeñas compañías. Existía la posibilidad de que la compañía floreciera, y que luego el inventor cargara con un compromiso creado por él mismo. Sin embargo, muchas de las compañías colapsaron, dejando que el inventor saboreara nuevamente la independencia. Los independientes también conseguían fondos estableciendo consultorías u organizando pequeñas compañías de investigación y desarrollo que habrían de desarrollar las invenciones propias o las de otros. Tal vez el ideal de financiamiento y libertad adviniera cuando, a lo largo de los años, el inventor poseyera un número de patentes lo suficientemente grande como para adquirir un monto de ingresos estable para reinvertirlo en las invenciones. A menudo invertía en talleres, equipamiento de laboratorio, y un equipo de trabajo, dado que,
en contra del mito, los inventores independientes no eran necesariamente inventores “solitarios”. Un aspecto de las invenciones radicales menos comprendido que el tema de la elección de los problemas y del financiamiento reside en el corazón del asunto: los momentos de inspiración o los momentos del ¡Eureka! Existe un útil corpus de literatura sobre la psicología de la invención y el descubrimiento, pero la misma carece de estudios de caso que estén explorados en profundidad y estén bien sustentados 11 . Los mismos inventores raramente han hablado de su momento de inspiración. Sin embargo, existen pistas a seguir, tan poco exploradas como prometedoras. Frecuentemente, los inventores hablan de sus invenciones en términos de metáforas o analogías. Una analogía es concebir que una invención lleva al creador de lo conocido, a lo desconocido. Los inventores habitualmente desarrollan un mecanismo o proceso particular que luego expresan bajo la forma de un concepto abstracto, probablemente visual, que subsecuentemente deviene en una solución generalizada. Planteado de este modo, el inventor se convierte en una solución que busca un problema. Estas ideas, sin embargo, sólo son provocadoras. Los historiadores y los sociólogos de la tecnología debieran juntarse con los psicólogos con el fin de explorar el acto de la creación 12 .
Si son desarrolladas con éxito, las invenciones radicales culminan en sistemas tecnológicos. Un inventor puede ser responsable de la mayoría o de todas las invenciones que devienen en la causa inmediata de un sistema tecnológico. El mismo inventor puede presidir el desarrollo de la invención hasta que resulta en una innovación, o un nuevo sistema tecnológico en uso. Si un inventor se prueba responsable por la mayoría de las invenciones radicales y el desarrollo de las mismas, entonces él o ella merece plenamente la designación de inventorempresario. El desarrollo es la fase en la cual el carácter social de la construcción de la tecnología deviene transparente. Durante la transformación de la invención en una innovación, el inventor-empresario y sus asociados incorporan en sus invenciones
Véase por ejemplo Arieti (1976) y la bibliografía añadida Arthur Koestler provee imaginativos elementos en The Act of Creation (1964). Arieti (1976) también es estimulante. 84
las características económicas, políticas, y sociales que necesitan para sobrevivir en el mundo que habrá de utilizarlos. La invención cambia de una idea relativamente simple que puede funcionar en un ambiente no más complejo que el que se puede constituir en la mente de un inventor, a un sistema que puede funcionar en un ambiente permeado por varios factores y fuerzas. Para hacer esto, el inventorempresario construye entornos experimentales, o de prueba, los cuales son sucesivamente más complejos y más parecidos al mundo de uso que encontrará el sistema al convertirse en innovación. Elmer Sperry, por ejemplo, al haber redactado –probablemente para sí– las ecuaciones de su concepto para un estabilizador giroscópico para barcos, dio una forma material a la idea con el modelo de un buque balanceándose, que consistía en un péndulo simple y un giróscopo de laboratorio. En el siguiente paso, rediseñó la invención, haciéndola más compleja, y experimentó en un ambiente que incluía más variables propias de barcos y océanos que las que podía proveer el simple péndulo. Con el tiempo, el modelo alcanzó un nivel de complejidad tal que –en la opinión de Sperry– le permitía acomodarlo al tipo de variables que existían en el mundo que habría de utilizarlo. Probó el estabilizador en un destructor provisto por la marina de los
Probar invenciones como si fueran
fórmulas matemáticas –y como modelos simplificados hasta el punto de ser abstracciones científicas– permite pequeñas inversiones y pequeños fracasos antes de intentar costosas y aventuradas pruebas de uso real. Hay incontables ejemplos de inventores-empresarios independientes que proveen a sus invenciones con las características económicas y políticas que necesitan para sobrevivir. La conciencia de Edison acerca del precio de la iluminación a gas, influyó profundamente en el diseño de un sistema de luz eléctrica que fuese competitivo. A comienzos de la década de 1880 en Inglaterra, Lucien Gaulard y John Gibbs inventaron un transformador con características físicas que permitieron que el voltaje de salida del transformador variase tal como lo requería la Ley de Iluminación Eléctrica (Hughes, 1983: 34-38, 89-90). Los hermanos Wright tomaron cuidadosamente en cuenta la psicología y la fisiología de los pilotos que debían mantener la estabilidad de sus aparatos. De acuerdo a David Noble, los sistemas digitales de las máquinas-herramientas contienen los intereses de la clase gerencial (Noble, 1979). Debido a que nuevos problemas surgen en la medida que el sistema es provisto de variadas características, los inventores-empresarios radicales continúan inventando durante el período de desarrollo. Debido a que los problemas surgen a
partir de las relaciones sistémicas de los componentes de los sistemas que están siendo inventados, la elección de problemas durante el proceso de desarrollo deviene más fácil. Sí, por ejemplo, durante el desarrollo el inventor varía las características de un componente, entonces las características de los otros componentes interrelacionados usualmente deben variar subordinadamente. Esta armonización de las características de los componentes durante el desarrollo, resulta muchas veces en invenciones patentables. Una familia entera de patentes algunas veces acompaña el desarrollo de un sistema complejo. Una gran organización que se encuentra inventando y desarrollando un sistema puede asignar subproyectos y problemas a diferentes tipos de profesionales. Cuando la Westinghouse Corporation desarrolló el sistema de transmisión de energía eléctrica multifásica creado por Tesla, lo utilizó como consultor, pero en última instancia un talentoso grupo de ingenieros de la Westinghouse hizo que el sistema funcionara (Passer, 1953: 276-282). Los físicos, especialmente los académicos, han probado ser algunas veces más adeptos a la invención que los ingenieros, quienes habitualmente expresan su preferencia y capacidad en el desarrollo. Hasta la Segunda Guerra Mundial, los físicos académicos eran relativamente libres respecto a los condicionamientos de las organizaciones. Durante la Segunda Guerra Mundial este esquema de pensamiento sobrevivió, incluso en proyectos tales como el Laboratorio de Radiación en Cambridge, Massachusetts, el Proyecto Manhattan en Chicago bajo Arthur Compton, y el laboratorio de Los Alamos bajo Robert Oppenheimer. Desde el final del siglo
ingenieros han estado asociados con las grandes corporaciones industriales o, en el caso de los ingenieros académicos, han tendido a observar al sector industrial para la definición de los problemas de investigación (Noble, 1977: 33-49). La relación entre los ingenieros y los científicos –y entre la tecnología y la ciencia– ha concentrado la atención de los historiadores por mucho tiempo, especialmente la de los historiadores de la ciencia. Desde el punto de vista del sistema, la distinción tiende a desvanecerse. Hay innumerables casos de personas formalmente entrenadas en ciencia (que desean que sus métodos sean catalogados de científicos) que están totalmente inmersos en invenciones y en el desarrollo de tecnología 13 . Ingenieros e inventores formalmente entrenados en asignaturas catalogadas como científicas no han dudado en utilizar el conocimiento y los
Véase por ejemplo Hoddeson (1981), Wise (1980) y Hughes (1976b). Para un análisis de las posiciones tomadas en la revista Technology & Culture, véase Staudenmaier (1985: 83-120). 86
métodos adquiridos. Personas emocional e intelectualmente comprometidas con la resolución de problemas, y asociados con la creación y el desarrollo de sistemas raramente toman nota de las fronteras disciplinarias, a menos que la burocracia haya tomado el control de la situación.
La innovación revela claramente los sistemas tecnológicos complejos. El inventorempresario (junto con sus ingenieros asociados, los científicos industriales, y otros inventores que ayudan a convertir en utilizable a un producto) a menudo combinan los componentes físicos inventados y desarrollados en un complejo sistema que consiste en manufacturas, ventas y servicios. Por otro lado, más que establecer una nueva compañía, el inventor-empresario a veces provee especificaciones, permitiendo que las firmas establecidas fabriquen el producto o provean el servicio. Muchos de los profesionales independientes de finales del siglo diecinueve y comienzos del veinte, sin embargo, fundaron sus propios sistemas de producción, ventas y servicios debido a que cuando se producían invenciones radicales, las empresas establecidas eran a menudo reluctantes a proveer las nuevas máquinas, procesos y organizaciones necesarias para la manufactura. Los inventoresempresarios optaron por involucrarse en la fabricación porque deseaban introducir un proceso de producción relacionado de manera sistémica con la invención. A menudo inventaban y desarrollaban tanto el producto como el proceso de manufactura correspondiente. Por otra parte, si la invención era conservadora en esencia, una mejora en el sistema en marcha, a menudo el fabricante a cargo del sistema estaría interesado en producir la invención. George Eastman, por ejemplo, se concentró en la invención y el desarrollo de maquinaria para los dispositivos de fotografía inventados por él y su socio William Hall Walker. Eastman, al mismo tiempo que desarrollaba un sistema de plancha seca, obtuvo una patente en 1880 por una máquina de proceso continuo de producción de placas de vidrio revestidas con una emulsión de gelatina. Luego Eastman inventó con Walker una película fotográfica y un sistema de carretes para reemplazar las placas de vidrio que se usaban. Posteriormente, Eastman se concentró en el diseño de maquinaria para la producción mientras que Walker dirigió su atención a la invención y el desarrollo de cámaras. A finales de 1884, los dos habían desarrollado, junto con el mecanismo de soporte y la película, la maquinaria para su producción. Eastman también dedicó sus talentos inventivos a la producción
de maquinaria en el desarrollo del sistema Kodak de fotografía amateur (Jenkins, 1975). Edison también provee un ejemplo clásico del inventor-empresario que presidió la introducción de un sistema complejo de producción y uso. Edison tuvo la asistencia de otros inventores, gerentes y financistas, con los que estaba asociado, pero él, más que cualquier otro individuo, gobernó la intrincada empresa. El organigrama de 1882 de las compañías fundadas por Edison, esquematiza la complejidad del sistema tecnológico. Entre las compañías de Edison se encontraban: a) la Edison Electric Light Company, formada para financiar las invenciones, las patentes, el desarrollo del sistema eléctrico creado por Edison, así como la licencia para instalarlo; b) la Edison Electric Illuminating Company of New Cork, la primera de las empresas de electricidad urbana de Edison; c) la Edison Machine Works, fundada para fabricar las dínamos patentadas por Edison; d) la (Edison) Electric Tube Company, establecida por Edison para fabricar los conductores subterráneos para su sistema; y e) la Edison Lamp Works (Jones, 1940: 41). Cuando Edison se embarcó en la invención de un sistema de iluminación incandescente, difícilmente podría haber anticipado la complejidad que habría de adquirir finalmente la empresa. Los constructores de sistemas, tales como Eastman y Edison, pugnan por incrementar el tamaño del sistema bajo su control y reducir el tamaño del entorno que no se encuentra bajo su control. En el caso del sistema de Edison, en el momento de la innovación las empresas de electricidad, principales usuarias del equipamiento patentado por la Edison Electric Light Company, y que era fabricado por una integración de las compañías de Edison, estaban siendo incorporadas en el sistema. El mismo grupo de inversores dueño de la compañía tenedora de la patente poseía también la Edison Electric Illuminating Company of New York, la primera de las empresas de electricidad urbana. Los propietarios de las empresas de Edison aceptaron las acciones de otras empresas de electricidad a cambio de equipamiento, construyendo de tal modo un imperio de empresas de electricidad urbana diversamente controlado y poseído. Políticas similares fueron seguidas posteriormente por grandes fabricantes en Alemania. La absorción de las organizaciones de oferta y demanda por parte de los fabricantes tendió a eliminar la dicotomía interno/externo de los sistemas, una dicotomía evitada por Michel Callon en su análisis de las redes de actor (Callon, este volumen).
Una vez que la innovación se produce, los inventores-empresarios tienden a desdibujarse respecto del punto focal de la actividad. Algunos pueden mantenerse con una compañía exitosa formada sobre la base de sus patentes, pero usualmente no devienen en administradores-empresarios. Elihu Thomson (1853-1937), un inventor norteamericano prolífico e importante que obtuvo 696 patentes a lo largo de cinco décadas, devino en el director de investigaciones para la Thomson Houston Company, una fábrica de artefactos eléctricos fundada sobre la base de sus patentes. Posteriormente sirvió como investigador principal e inventor en la General Electric Company, formada en 1892 por una fusión de la Thomson-Houston y la Edison General Electric Company. El punto de vista de Thomson siguió siendo el de un inventor, y el contraste entre éste y las perspectivas de los gerentes-empresarios acerca de la General Electric Company, devino en claro conflicto. Negociaciones diplomáticas por parte de gerentes tales como Charles A. Coffin, temprano director de la GE, reconciliaron al laboratorio con la oficina financiera de la empresa (Carlson, 1983). El gerente-empresario, luego de la innovación, gradualmente desplazó al inventor como aquel que enfrentaba las principales salientes reversas y como aquel que resolvía los problemas asociados con ellas.
La transferencia de tecnología puede ocurrir en cualquier momento durante la historia de los sistemas tecnológicos. La dinámica posterior a la innovación revela probablemente del modo más claro aspectos interesantes de la transferencia, dado que el sistema tecnológico no está cargado con las complejidades adicionales que adquieren con el tiempo y el momentum. Debido a que un sistema usualmente ha incorporado características que son satisfactorias para la supervivencia en un tiempo y lugar particulares, a menudo surgen dificultades múltiples cuando se transfieren a otros momentos o entornos. Dado que un sistema usualmente necesita adaptarse a las características de un tiempo o lugar diferentes, los conceptos de transferencia y adaptación están vinculados. Más que la adaptación, los historiadores que han analizado la transferencia han enfatizado más los modos de transferencia 14 .
Un número de Technikgeschichte (1983, Vol. 50, Nº 3) con artículos de Ulrich Troitzsch, Wolfhard Weber, Rainer Fremdling, Lars U. Scholl, Ulrich Wengenroth, Wolfgang Mock, y Han-Joachim Braun, quien ha escrito a menudo sobre transferencia, aparece en Technologietransfer im 19. Und 20. Jarhundert. 89
Los aspectos de la adaptación pueden ejemplificarse con episodios bosquejados a partir de la historia temprana del transformador. Como se ha señalado, Lucien Gaulard y John Gibbs introdujeron un transformador con características que se adecuaban a la legislación sobre la iluminación eléctrica británica. Organizaron varias pruebas e instalaciones permanentes de su transformador a comienzos de años 1880. En 1884 Otto Titus Blàthy y Charles Zipernowski, dos experimentados ingenieros de la Ganz & Company, el principal productor de electricidad en Hungría, vieron el transformador en una exhibición en Turín, Italia. Lo rediseñaron para el sistema de Ganz y para las condiciones húngaras, en las cuales la legislación eléctrica no requería las complejas características incorporadas en el dispositivo de Gaulard y Gibbs. El transformador resultante ha sido considerado el primer transformador comercial práctico del mundo (Halacsy & Von Fuchs, 1961: 121). Pero tal designación es equívoca debido a que el transformador era práctico para Hungría, no para el mundo. En los
Westinghouse Company también aprendió del transformador Gaulard-Gibbs, adquirió los derechos de las patentes, y lo adaptó a las condiciones norteamericanas. Westinghouse empleó a William Stanley, un inventor
independiente, para desarrollar un sistema transformador de transmisión, sobre la base del dispositivo de Gaulard-Gibbs. Subsecuentemente, el equipo de ingenieros de la Westinghouse dio al sistema un estilo norteamericano previendo la existencia de un gran mercado y adaptando el transformador y el proceso de fabricación para su producción en masa (Hughes, 1983: 98-105). El caso del transformador de Gaulard-Gibbs revela que la legislación y el mercado son factores críticos en la transferencia y la adaptación, pero hay otros factores críticos involucrados, incluyendo los geográficos y los sociales (Lindqvist, 1984: 291-307). El caso de Gaulard y Gibbs involucra un objeto físico que está siendo transferido y adaptado: cuando un sistema tecnológico es transferido, también lo son los componentes organizacionales. Hay numerosos casos exitosos y fracasados de transferencia tanto de compañías como de productos, por lo que depende del componente que está siendo transferido y la fase de desarrollo del sistema tecnológico si el agente de la transferencia es un inventor, un ingeniero, un gerente, u otro profesional.
La exploración del tema de la transferencia de tecnología conduce rápidamente a la cuestión del estilo, dado que la adaptación es una respuesta a diferentes entornos, y las adaptaciones al entorno culminan en estilo. Los historiadores del arte y la arquitectura han utilizado por mucho tiempo el concepto de estilo. Cuando Heinrich Wölfflin escribió en 1915 acerca del problema del desarrollo del estilo en arte, no dudó en atribuir el estilo en el arte y la arquitectura al carácter de los individuos y las naciones. El concepto de estilo puede ser desarrollado, por otra parte, sin referencias al carácter nacional o racial, o al Zeitgeist. Historiadores del arte y la arquitectura ahora usan el concepto de estilo con cuidado, debido a que “el estilo es como un arcoiris... Podemos verlo brevemente, mientras nos detenemos entre el sol y la lluvia, y se desvanece cuando vamos al lugar donde pensamos que podemos verlo.” (Kubler, 1962: 129). Los historiadores y los sociólogos de la tecnología pueden, sin embargo, utilizar la noción de estilo ventajosamente dado que, a diferencia de los historiadores del arte, no están sometidos a conceptos rígidos y largamente establecidos tales como Alto Renacimiento y Barroco, que pueden oscurecer la diferenciación perceptiva. Los historiadores y sociólogos pueden usar el estilo para sugerir que los constructores de sistemas, como los artistas y los arquitectos, poseen una latitud creativa. Aún más, el concepto de estilo se adecua al de construcción social de la tecnología. No existe el mejor modo de pintar a la Virgen; tampoco hay el mejor modo de construir una dínamo. Los ingenieros inexpertos y los legos se equivocan al asumir que hay una dínamo ideal hacia el cual se orienta la comunidad de diseñadores La tecnología debería ser apropiada en función del tiempo y el espacio; pero esto no significa necesariamente que sea pequeña y hermosa 15 . Los factores que conforman el estilo son numerosos y diversos. Luego de la traumática revolución bolchevique de 1917, y durante los convulsivos inicios del nuevo estado, los soviéticos necesitaban las tecnologías más grandes y rápidas, no por razones económicas, sino para ganar prestigio para el régimen (Bailes, 1976). Después de comparar el compás giroscópico que él inventó, con los alemanes, Elmer Sperry decidió que el suyo era más práctico debido a que los alemanes no buscaban requerimientos funcionales sino estándares abstractos de rendimiento. Su observación fue un comentario sobre estilo. Charles Merz, el ingeniero británico consultor que diseñó los sistemas de energía regionales a lo largo del mundo, dijo
Compárese con el concepto de marco tecnológico ofrecido por Bijker (este volumen). 91
en 1909 que “el problema del suministro de electricidad en cualquier distrito está [...] completamente gobernado por condiciones locales.” (Merz, 1908: 4) El concepto de estilo aplicado a la tecnología se opone a la falsa noción de que la tecnología es simplemente ciencia aplicada y economía, una doctrina pensada algún tiempo atrás, en las escuelas de ingeniería. Las leyes de Ohm y de Joule, y los consumos por factores y costos por unidad no son suficiente explicación para dar cuenta de la forma que adquiere la tecnología. Los conceptos de conformación social de la tecnología y de estilo tecnológico ayudan al historiador y al sociólogo, y tal vez al propio practicante, para evitar análisis reduccionistas de la tecnología. El concepto de estilo también facilita la escritura de una historia comparativa. El historiador puede buscar una explicación para las diferentes características de una tecnología particular, tal como la energía eléctrica, en distintas regiones. El problema deviene especialmente interesante en este siglo, cuando el stock internacional de conocimiento tecnológico está disponible para los diseñadores regionales de tecnología debido a la circulación internacional de patentes, a la circulación internacional de literatura científica y técnica, al comercio internacional de bienes técnicos y servicios, la migración de expertos, los acuerdos de transferencia de tecnología, y otros modos de intercambio de conocimiento y artefactos. Habiendo notado la existencia de un stock internacional de conocimiento tecnológico, y habiendo reconocido que la ciencia propia de los ingenieros permite que se establezcan leyes y ecuaciones que describen un sistema eléctrico ideal, o altamente abstracto, hecho de fuerzas electromotoras, resistencias, capacitores, e inductancias, que son internacionalmente válidas y atemporales, llegamos a un problema fascinante: ¿Por qué los sistemas eléctricos difieren en características de época en época, de región en región e incluso de nación en nación? Hay numerosos ejemplos en este siglo de variaciones en el estilo tecnológico. Un mapa del suministro eléctrico en 1920 en Londres, París, Berlín, y Chicago, revela variaciones notables de ciudad en ciudad respecto del tamaño, número, y localización de las plantas de energía eléctrica (Hughes, 1983: 16). Las variaciones no remiten a la cantidad de electricidad generada (el resultado planteado en términos cuantitativos) sino al modo en el que es generada, trasmitida y distribuida (a menudo el historiador económico omite las variaciones en el estilo al focalizarse en lo cuantitativo). Berlín poseía cerca de media docena de grandes plantas de energía eléctrica, mientras que Londres tenía más de cincuenta pequeñas. El estilo de Londres, con sus numerosas y pequeñas plantas, y el estilo de Berlín, con sus
instalaciones grandes, persistieron por décadas. Londres, debe enfatizarse, no estaba retrasada técnicamente. La principal explicación para los estilos
contrastantes descansa en las regulaciones legales de Londres y Berlín, que expresaban valores políticos fundamentales. Los londinenses estaban protegiendo el poder tradicional de los gobiernos locales dando a los distritos municipales autoridad para regular la energía eléctrica, mientras que los berlineses estaban acentuando la autoridad centralizada delegando el poder regulador a la ciudad de Berlín (Hughes, 1983: 175-200, 227-261). Otro factor, la geografía natural, también forma el estilo tecnológico. Dado que las regiones, tal como son definidas tradicionalmente, son esencialmente geográficas, y debido a que la geografía influye tan profundamente en la tecnología, el concepto de estilo regional de tecnología puede ser más fácilmente identificado que el de estilo nacional. Sin embargo, cuando las regulaciones legales se aplican a un nivel nacional, los estilos regionales tienden a mezclarse en estilos nacionales. Por ejemplo, antes de 1926 y de la Red Nacional, en Gran Bretaña había estilos regionales distintivos de sistemas eléctricos –con Londres contrastando con la costa noreste–. La red condujo a un estilo más nacional en la medida que la legislación prevaleció sobre otros factores. Las experiencias históricas regionales y nacionales también forman el estilo tecnológico. Durante la Primera Guerra Mundial, el déficit de cobre en Alemania llevó a que los diseñadores de plantas eléctricas instalaran generadores más grandes y menos numerosos. Esta experiencia de aprendizaje, o este estilo de diseño adquirido, persistió después de la guerra, aún cuando había pasado la escasez crítica de ese material. Después de la guerra, el Tratado de Versalles privó a Alemania de áreas de producción de carbón duro y también demandó su exportación bajo la forma de reparaciones, de modo tal que los constructores del sistema de plantas eléctricas se volcaron crecientemente al carbón blando, una característica que persistió después de que la técnica fuera aprendida. Sólo la historia puede explicar satisfactoriamente los estilos regionales de las plantas de energía eléctrica del Ruhr y de Colonia, con su dependencia respecto al lignito y a grandes unidades generadoras, características del período de la primera posguerra. El concepto “estilo tecnológico” es aplicable a otras tecnologías, además de los sistemas de energía eléctrica, y es útil para otros profesionales, además de los historiadores. Louis Hunter señaló contrastes fascinantes entre los buques de vapor del río Hudson y del río Mississippi (Hunter, 1949). Eda Kranakis ha escrito sobre el
“estilo académico” francés en ingeniería (Kranakis, 1982: 8-9), y Edwin Layton ha contrastado las aproximaciones norteamericanas y francesas al diseño de turbinas de agua en el siglo diecinueve (Layton, 1978). En la década de 1950 del siglo
público norteamericano se familiarizó con los estilos contrastantes de automóviles de
y Europa e incluso con los diseños contrastantes de vehículos espaciales
soviéticos y norteamericanos 16 . Recientemente, Mary Kaldor identificó un estilo barroco de tecnología militar en el siglo veinte (Kaldor, 1981). Consciente de la riqueza y la complejidad del concepto de estilo y de la posibilidad de usarlo para contrarrestar las aproximaciones reduccionistas al diseño de la ingeniería, Hans Dieter Hellige ha urgido para que se introduzca el concepto de estilo en la educación de los ingenieros (Hellige, 1984: 281-283).
Crecimiento, Competencia y Consolidación
Los historiadores de la tecnología describen el crecimiento de los grandes sistemas pero raramente exploran con profundidad las causas de ese crecimiento. Las explicaciones, que usan conceptos tales como el de economía de escala y motivaciones tales como el aliciente de la búsqueda de poder personal y el engrandecimiento organizacional, pueden ocultar contradicciones. Si por “economía de escala” se refiere al ahorro de material y energía que proviene del uso de recipientes más grandes –como tanques, calderas, y hornos– entonces el ahorro se puede perder si los recipientes más grandes no son utilizados en toda su capacidad. Si por economía de escala simplemente se alude al número de unidades producidas o servidas, entonces la capacidad de la planta o la organización y la distribución del resultado a lo largo del tiempo no están tomadas en cuenta y el ahorro no es adecuadamente medido. Por ejemplo, una central de energía ampliada (en proporción) para generar dos veces la cantidad de kilovatios-horas por mes incrementaría sus costos por unidad si la carga aumentada fuese concentrada en las horas pico. Si se asume que una organización mayor conlleva mayor influencia y control para los gerentes, entonces se ignoraría la posibilidad de que la iniciativa individual se pierda en la rutina burocrática. Hace tiempo, Leon Tolstoi argumentó en La guerra y la paz que el ímpetu abrumador del enorme ejército francés y la imagen del todopoderoso y victorioso Emperador le dio a Napoleón, durante la invasión a
Estoy en deuda con Edward Constant por la información acerca del estilo en los automóviles y con Alex Roland por la información concerniente a los estilos contrastantes de tecnología espacial de la 94
Rusia, menos libertad de acción que la del soldado de infantería común. Las pequeñas firmas y los pequeños ejércitos no son tan propensos a sofocar la iniciativa. Algunos diseñadores de los sistemas tecnológicos han tomado en cuenta estas contradicciones. Los diseñadores de las plantas de energía eléctrica deciden si construir una gran planta o un número de plantas pequeñas en un período extendido de tiempo. La última elección a menudo equipara la capacidad incrementada con la carga incrementada. Los gerentes de las empresas de energía eléctrica y los operadores también administran la carga para evitar picos extremos y caídas en el suministro eléctrico que impliquen la generación de capacidad ociosa. En el pasado, los gerentes de pequeñas empresas de energía eléctrica luchaban a menudo contra la posibilidad de ser absorbidos por las empresas grandes debido a que anticipaban que en las grandes organizaciones la burocracia habría de reducir su ejercicio de autoridad. Las plantas de energía pequeñas y técnicamente avanzadas, que florecieron en Londres cerca de 1900 hasta la implementación de la Red Nacional después de 1926, pusieron en evidencia que una producción y una organización en gran escala no eran necesarias para la obtención de beneficios y de poder personal (Hughes, 1983: 259-360). La mayor parte de los gerentes más encumbrados de las pequeñas empresas de energía eléctrica que fueron absorbidas en las grandes, fueron destinados a jugar papeles subordinados en el plano de la administración intermedia. Los sistemas tecnológicos de las naciones industriales modernas tienden todavía a expandirse, tal como lo muestra la producción de electricidad, de teléfonos, de radios, de armas, de automóviles y de otros sistemas. Una explicación importante para este crecimiento –raramente enfatizada por los historiadores de la tecnología, la economía o los negocios– es el aliciente de una alta diversidad y los factores de carga, y una buena combinación de factores económicos. Esto es particularmente cierto en los sistemas del siglo
en los cuales los contadores y los
gerentes, prestan mucha atención a los intereses producidos por las inversiones de capital. El factor de carga –un concepto actualmente aplicado a muchos sistemas– se originó en la industria eléctrica a finales del siglo XIX. Consiste en la razón entre el promedio de la producción real de energía eléctrica y el máximo de producción teórica de un sistema a lo largo de un período especificado. Mejor definido por un gráfico, o una curva, el factor de carga traza la producción de un generador, una
Unión Soviética y los Estados Unidos. 95
planta de energía o un sistema eléctrico por un período de veinticuatro horas. La curva usualmente despliega un valle en la mañana temprano, antes de la hora de despertarse, y un pico temprano por la tarde, cuando los negocios y la industria usan la electricidad, los dueños de casa prenden la luz, y los pasajeros utilizan los medios de transporte. Mostrando gráficamente la capacidad máxima del generador, la planta, o una empresa de energía eléctrica (que debe ser mayor al pico más alto) y trazando la curva de carga con sus picos y valles, se revela de manera rigurosa el uso de la capacidad. Debido a que muchos sistemas tecnológicos que utilizan actualmente el concepto son capital intensivos, la curva de carga (que indica el factor de carga, o el uso de las inversiones y el costo por unidad relacionado) constituye un indicador muy confiable del retorno de las inversiones. El factor de carga no necesariamente guía el crecimiento. Un pequeño sistema tecnológico puede tener un alto factor de carga, por ejemplo, si la carga producida o el mercado son variables. La carga de un sistema de energía eléctrica deviene convenientemente variada si los consumidores individuales realizan sus demandas máximas en distintos momentos, algunos en la tarde, otros por la mañana temprano, etc. Cuando no es el caso, los gerentes de un sistema tecnológico tratan de expandir el sistema con el fin de adquirir una carga o una variedad más deseable. La carga puede también administrarse por medio de precios diferenciales, elevando los valles y reduciendo los picos. En general, una gran extensión en torno a una gran área geográfica con diferentes cargas industriales, residenciales, y de transporte, proveen una variabilidad incrementada y una oportunidad para administrar la carga, con el fin de mejorar el factor de carga. Durante el siglo
la expansión en búsqueda de
variabilidad y la administración por un alto factor de carga han sido causas principales del crecimiento del sistema de empresas eléctricas. El factor de carga es, probablemente, la mayor explicación que existe para dar cuenta del crecimiento de los sistemas tecnológicos capital-intensivos en las sociedades capitalistas, del cálculo de interés 17 . Los administradores de los sistemas eléctricos también buscan una combinación económica mejorada. Esto resulta, por ejemplo, de la interconexión de una planta de energía eléctrica situada en la llanura cerca de una mina de carbón y otra en las distantes y altas montañas. La RheinsischWestfälisches
Elektrizitätswerk, una empresa de energía eléctrica situada en el valle del Ruhr en
Alemania, se expandió cientos de millas en La década de 1920, hasta que el sistema alcanzara los Alpes en el sur. Más tarde, a partir del aprovechamiento de los deshielos de primavera, se dispuso energía hidroeléctrica a bajo costo desde los Alpes, y en diferentes momentos respecto de las plantas menos económicas, alimentadas con carbón. La producción de las plantas regionales pudo también ser combinada, de modo tal que las menos eficientes podían contribuir en los momentos de mayor consumo y las más económicas sostener una carga de base constante. La atracción intelectual que poseía el factor de carga para los ingenierosadministradores de los sistemas de energía eléctrica en rápida expansión, el elegante aspecto vinculado a la resolución del rompecabezas, la combinación económica y la administración de la carga, deviene comprensible. Para aquellos más implicados en los acicates más tradicionales del poder y la ganancia, la elegante resolución de problemas fue complementada con mayores beneficios, dominio de mercado y aumento del tamaño de la organización. En la medida en que crecieron los sistemas, desarrollaron otro tipo de problemas, algunos de los cuales pueden caracterizarse como “salientes reversas” (reversal saliencies). Las invenciones conservadoras apuntaron a la resolución de estos problemas, en tanto que las radicales implicaron el nacimiento de sistemas. Una saliente es una protuberancia en una figura geométrica, una línea de batalla o un frente de tormenta en expansión. En la medida que los sistemas tecnológicos se expanden, desarrollan salientes reversas. Las salientes reversas son componentes del sistema comparativamente retrasados, es decir, que no coevolucionaron con los otros. Debido a que sugieren cambios desiguales y complejos, esta metáfora es más apropiada para sistemas que el rígido concepto visual de cuello de botella. Las salientes reversas son comparables a otros conceptos usados para describir aquellos componentes que se encuentran en un sistema en expansión y que necesitan atención, tales como resistencias, limitaciones al potencial, fricciones emergentes, y eficiencia sistémica. En un sistema eléctrico los ingenieros pueden cambiar las características de un generador para mejorar su eficiencia. Entonces otro componente del sistema, tal como un motor, puede necesitar alterar sus características –tales como la resistencia, el voltaje o el amperaje– de modo tal que funcione de manera óptima con el generador. Hasta que se produce este cambio, el motor sigue siendo una saliente reversa. En un sistema de producción, una unidad
Para una discusión más extensa sobre los factores de carga –y de variabilidad– véase Hughes (1983: 216-222). Alfred Chandler elabora un concepto similar pero menos gráfico, “rendimiento”, 97
puede incrementar su productividad de modo que los demás componentes deban modificarse para contribuir eficientemente a la producción del sistema en su conjunto. Hasta que los componentes rezagados pueden ser modificados, a menudo por medio de la invención, son salientes reversas. Durante la Revolución Industrial Británica, hubo quienes notaron desequilibrios de este tipo entre la tejeduría y el hilado, y los inventores respondieron a las salientes reversas por medio de invenciones que incrementaron la producción de los componentes retrasados y la del sistema en su conjunto. En un sistema tecnológico maduro, complejo, en muchas ocasiones la necesidad de organización puede ser una saliente reversa. En la década de 1920, los gerentes-empresarios vieron la necesidad de una forma organizacional que pudiera presidir la construcción, la administración y el financiamiento de empresas de energía eléctrica horizontal y verticalmente integradas. La invención de conglomerados de empresas apropiados corrigió la saliente reversa. Los empresarios y las organizaciones que gobiernan los sistemas en expansión monitorean la aparición de salientes reversas, a veces identificándolas por medio de técnicas de cálculo de costos. Habiéndolas identificado, la organización asigna a su cuerpo de ingenieros o a los laboratorios de investigación la tarea de atender la situación, si es esencialmente un problema que involucra máquinas, dispositivos, procesos, y la teoría y el conocimiento organizado que los describe y explica. El equipo de ingenieros o el laboratorio contiene a la comunidad de practicantes que poseen las tradiciones de prácticas relevantes. (Constant, 1987). Las comunidades de inventores se concentran en las salientes reversas debido a que un conjunto de compañías en una industria pueden encontrarse frente a las salientes reversas casi simultáneamente. Los inventores, sean ingenieros o científicos industriales, definen a la saliente reversa como un conjunto de problemas críticos que, cuando son resueltos, la eliminan. A menudo las salientes reversas emergen de manera inesperada, espontánea. Sin embargo, la definición y resolución de problemas críticos es una acción voluntaria. Si la saliente reversa es de naturaleza organizacional o financiera, entonces los individuos o comunidades de practicantes que atacan el problema pueden ser gerentes profesionales o financistas que las superan con soluciones originales. En cada etapa de crecimiento del sistema, la saliente reversa provoca la emergencia de una secuencia de tipos apropiados de inventores capaces de resolver los problemas (sean ingenieros, gerentes,
aplicado en las industrias química y manufacturera. 98
financieros o personas con experiencia en materias legislativas y legales) (Hughes, 1983: 14-17). Los laboratorios de investigación, que proliferaron en el primer cuarto de siglo, probaron ser especialmente efectivos en invenciones conservadoras. Los
laboratorios rutinizaron la invención. Un director de Bayer antes de la Primer Guerra Mundial, el químico Carl Duisberg, con conocimiento de causa caracterizó las invenciones de los laboratorios industriales de investigación
(Etablissementserfindungen) como soluciones “Von Gedankenblitz keine Spur” (ni la menor traza de un destello la genial) (Van der del los Belt cambio and Rip, 1987). los auto-
Desafortunadamente departamentos de
comprensión públicas y
tecnológico, industriales
promocionados persuadieron al público, a los gerentes y a los propietarios que los laboratorios industriales habían sustituido a los inventores independientes debido a que éstos eran menos efectivos. Por el contrario, hay evidencia considerable que demuestra que las invenciones radicales en un número desproporcionado provienen aún de los independientes 18 . Un laboratorio orientado por objetivos atado a una corporación industrial o a una agencia gubernamental con intereses personales en un sistema en crecimiento, lo nutre con mejoras conservadoras o con invenciones que son respuestas a salientes reversas. Las tempranas elecciones de problemas de los laboratorios industriales pioneros sugieren un compromiso rígido con las invenciones conservadoras y un relativo desinterés hacia las radicales. Después de que la Bell Telephone System consolidó, en 1907, sus actividades de investigación en la Western Electric Company y en la American Telephone & Telegraph, su equipo de científicos e ingenieros se concentró en las salientes reversas que surgieron de la decisión de construir una línea de teléfono transcontinental. La caída de tensión, o la pérdida de energía, probó ser la mayor saliente reversa. La invención de la bobina de carga redujo esta caída de tensión. Hacia 1911, la introducción de repetidoras mejoradas para las líneas de transmisión devino un problema mayor para el equipo de investigación y desarrollo 19 . Las salientes reversas en los sistemas de electricidad atacados por los ingenieros y los científicos en el General Electric Research Laboratory, aproximadamente para la época de su fundación en 1900, incluyeron
Jewkes et al. (1969) ofrecen argumentos convincentes para el caso de los independientes en el pasado y en el presente. 19 Para más datos sobre la invención (conservadora) y la expansión del sistema telefónico, véase Hoddeson (1981). 99
filamentos y vacíos mejorados para las lámparas incandescentes y mejoras en las lámparas de vapor de mercurio. Incluso Irving Langmuir, un distinguido científico de la
a quien le fue dada una libertad excepcional en su elección de problemas de
investigación, no rechazó problemas altamente prácticos encontrados por la General Electric Company en la medida que ésta expandía sus líneas de productos. Willis R. Whitney, director del laboratorio, prosiguió la política de ser “sensible a las necesidades de los negocios” (Wise, 1980: 429) Cuando una saliente reversa no puede corregirse dentro del contexto de un sistema existente, el problema deviene en un problema radical, cuya solución puede traer un sistema nuevo y competidor. Edward Constant ha provisto un ejemplo de la emergencia de un nuevo sistema a partir de uno ya establecido, en el cual se ha identificado una “anomalía presunta”. Constant señala que las anomalías presuntas ocurren cuando las asunciones derivadas de la ciencia indican que “bajo algunas condiciones futuras el sistema convencional va a fallar (o funcionar mal) o que un sistema radicalmente diferente realizará un trabajo mucho mejor” (Constant, 1980: 15). Una anomalía presunta se asemeja a la presunción de una saliente reversa, pero Constant enfatiza correctamente el papel del científico en su identificación. Una notable anomalía presunta emergió hacia finales de 1920, cuando a partir de los conceptos provenientes de la aerodinámica se concluyó que el sistema convencional de propulsión por motor de pistón y hélice no funcionaría a las velocidades cercanas a las del sonido previstas para los aeroplanos. Los inventores Frank Whittle, Hans von Ohain, Herbert Wagner y Helmut Schelp respondieron con el motor a reacción. Los tres primeros trabajaron como independientes cuando concibieron el nuevo motor (Constant, 1980: 194-207, 242). Edison y otras personas que gobernaban el crecimiento del sistema de iluminación eléctrica en los tempranos años 1880 fracasaron en el intento por resolver una saliente reversa, y vieron como otros inventores e ingenieros respondían a la misma con una invención radical que inauguró el sistema de corriente alterna. Se produjo después una “batalla de sistemas”, que culminó en los años 1890, no con la victoria y la conquista de uno sobre el otro, sino con la invención de dispositivos que hacían posible la interconexión de los dos sistemas. Esta serie de motores, generadores, transformadores y conversores rotativos interconectaban cargas heterogéneas 20 (tales como lámparas incandescentes, lámparas de arco voltaico, motores de inducción para la industria, motores de
corriente continua para tranvías o vagones) en un sistema universal 21 suministrado por unos pocos generadores multifásicos estandarizados y vinculados por líneas de transmisión de alto voltaje y líneas de distribución de bajo voltaje. El diseño y la instalación de sistemas de energía eléctrica universales, en los años 1890, es comparable a la introducción de una red universal de teléfonos por parte de la AT&T alrededor de una década después. Y es similar al reciente diseño de grandes interconexiones para diversos sistemas por parte de los fabricantes de computadoras. Estas conexiones físicas estaban acompañadas por las conexiones organizacionales de las empresas de energía eléctrica y las fábricas que habían nutrido los sistemas competidores. La Thomson-Houston Company, con su sistema de corriente alterna, se fusionó en 1893 con la Edison General Electric Company, con su sistema de corriente continua 22 . La consolidación de los sistemas de electricidad y de iluminación eléctrica se produjo en todo el mundo industrial hasta el período de entreguerras, cuando dos grandes fabricantes en los Estados unidos (General Electric y Westinghouse) y dos en Alemania (Allgemeine ElektrizitätsGesellschaft y Siemens) dominaron la producción de electricidad. De manera similar, grandes empresas regionales productoras de electricidad regionales prevalecieron en el suministro de electricidad. Aproximadamente al mismo tiempo, la amplia estandarización industrial de equipamiento técnico creó, por ejemplo, voltajes estandarizados, frecuencias, y rasgos tipificados por los artefactos. Fusiones y estandarizaciones similares tuvieron lugar en los sistemas telefónicos y en la producción de automóviles a comienzos del siglo veinte.
Los sistemas tecnológicos, incluso después de un crecimiento y una consolidación prolongada, no devienen autónomos, adquieren momentum. Poseen una masa de componentes técnicos y organizacionales, poseen dirección o metas, y expresan una tasa de crecimiento que sugiere una velocidad. Un alto nivel de momentum a menudo produce que quienes lo observan asuman que un sistema tecnológico ha
Véase Law, 1987, sobre entidades e ingenieros heterogéneos. Estoy en deuda con Robert Belfield por el concepto de sistema universal, que él encontró entre los papeles de Charles F. Scott en la Universidad de Siracusa. 22 Sobre la “batalla de los sistemas” véase Hughes (1983: 106-135). Véase también Bijker (este volumen)
devenido autónomo 23 . Los sistemas maduros poseen una cualidad que es análoga, por consiguiente, al movimiento inercial. La mayor parte de un sistema tecnológico surge especialmente de las organizaciones y las personas comprometidas con el sistema por varios intereses. Corporaciones de fabricantes, empresas de energía eléctrica públicas y privadas, laboratorios de investigación industrial y gubernamental, bancos y empresas financieras, secciones de sociedades técnicas y científicas, departamentos en instituciones educativas, y cuerpos regulativos añaden mucho al momentum de los sistemas de iluminación y de energía eléctrica. Inventores, ingenieros, científicos, gerentes, propietarios, inversores, financistas, empleados públicos, y políticos, a menudo tienen intereses en el crecimiento y la continuidad del sistema. Las comunidades de practicantes, especialmente los ingenieros que mantienen tradiciones de práctica tecnológica, a veces evitan perder habilidades promoviendo un sistema en el cual poseen una posición (Constant, 1987). Las redes de actores, tal como han sido definidas por Michel Callon, añaden momentum al sistema (Callon, este volumen). Intereses, activos fijos y costos invertidos son conceptos relacionados al momentum. La durabilidad de los artefactos y del conocimiento en un sistema sugiere la noción de trayectoria 24 , una metáfora similar a la de momentum. Los sistemas capital intensivos modernos poseen una multitud de artefactos físicos durables. El despido de trabajadores en los sistemas de trabajo intensivos reducen el momentum, pero los sistemas capital intensivos no pueden despedir capitales y evitar pagos de interés sobre las máquinas y los procesos. Los artefactos físicos durables proyectan en el futuro las características socialmente construidas adquiridas en el pasado, cuando fueron diseñadas. Esto es análogo a la persistencia de características adquiridas en entornos cambiantes 25 . El momentum de artefactos capital intensivos, no amortizados, explica parcialmente la supervivencia de la corriente continua después de la “batalla de los sistemas”, a pesar de la victoria de la corriente alterna. La supervivencia de artefactos que funcionaban con temperatura alta, presión alta y con hidrogenación catalítica en la firma química germana Badische Anilin und Soda-Fabrik (BASF), entre
Langdon Winner (1977) ha analizado la cuestión de si la tecnología es autónoma o no. Para una discusión de la autonomía y del determinismo tecnológico, véase la introducción a MacKenzie y Wajcman (1985, pp.4-15) 24 Para una discusión del concepto de trayectoria, véase Van den Belt y Rip (1987) 25 Edward Constant ha explorado y explicado las comunidades de practicantes, véase por ejemplo Constant (1987) 102
1910 y 1940, ofrece otro ejemplo del momentum y la trayectoria (Hughes, 1969). En el caso de
un grupo central de ingenieros y científicos generaron conocimiento
acerca del proceso de hidrogenación a través del diseño de equipamiento para la fijación de nitrógeno en la producción de metanol durante el período de Weimar, y de gasolina sintética durante la década nacional-socialista. Entre 1910 y 1930, los constructores de sistemas contribuyeron de manera significativa al momentum de los sistemas de iluminación y de energía eléctrica en el occidente industrializado. Combinando experiencias y competencias complejas, especialmente en ingeniería, finanzas, gerencia y política, Hugo Stinnes, el magnate del Rhur, Emile y Walther Rathenau, las cabezas sucesivas de la German General Electric (AEG), y Oskar von Miller, que ayudaron a crear la Bayernwerk (la empresa de electricidad regional de Bavaria), construyeron los grandes sistemas germanos. Walter von Rathenau, quien estaba especialmente fascinado por la estética de la construcción de sistemas, dijo de manera aprobadora en 1909 que “trescientos hombres, que se conocen entre sí (entre quienes él era uno) controlan el destino económico del Continente (Kessler, 1969: 121). En 1907, su sistema
era “sin
ninguna duda la combinación de unidades industriales más grande de Europa bajo un control centralizado y con una organización centralizada”. En Gran Bretaña, el ingeniero consultor Charles Merz presidió el crecimiento de la red de empresas de energía eléctrica más grande del país, la Northeastern Electric Supply Company. En los Estados Unidos, Samuel Insull, de la Middle West Utilities Company, S.Z. Mitchell de la Electric Bond and Share, un conglomerado de empresas productoras de energía eléctrica asociada a la General Electric, y Charles Stone y Edwin Webster de la Sone & Webster se encontraban entre los diseñadores de sistemas líderes. Stone y Webster devinieron en un sistema ejemplar. Se graduaron de manera simultánea en el Massachusetts Institute of Technology en 1880, y fundaron una compañía consultora de ingeniería para asesorar a compradores de generadores eléctricos, motores y otros equipamientos. Sabiendo que los dos jóvenes eran expertos en diseños de plantas de energía y en la operación de empresas de energía eléctrica, J.P. Morgan, el inversor, les pidió que lo asesoraran acerca de la disposición de un conjunto de empresas de energía eléctrica prácticamente difuntas en las que tenía intereses financieros. A partir del estudio de las mismas, Stone y Webster identificaron salientes reversas significativas y generalizadas en la industria de energía eléctrica y devinieron expertos en corregirlas. Dándose cuenta que el gasto prudente de dinero en las empresas de energía eléctrica cuyas deficiencias
habían sido correctamente diagnosticadas generaba dramáticas mejoras y beneficios, Stone y Webster estaban ofreciendo de manera holística financiar, construir y administrar estas empresas. Como resultado, operó en varias partes de los Estados Unidos un sistema de empresas de electricidad interrelacionado de manera financiera, técnica y gerencial, algunas de ellas conectadas por líneas físicas de transmisión. En los años 1920, Stone y Webster formaron un conglomerado de empresas para establecer estrechos lazos financieros y gerenciales dentro del sistema (Hughes, 1983: 386-391). Conglomerados
semejantes se extendieron a lo largo del mundo occidental. Algunos involucraron compañías de carbón que suministraban el combustible para las plantas eléctricas del sistema, otros incluían la fabricación de aparatos eléctricos para equiparlas. En algunos casos se establecían vínculos a través de relaciones contractuales de largo plazo, entrelazando consejos de dirección, compras de acciones compartidas con firmas de fabricantes, y compañías de transporte que eran fuertes consumidoras de electricidad. En Alemania, el gobierno local a veces compartía la propiedad de la empresa de energía eléctrica. Involucrados en el sistema, los gobiernos locales devinieron tanto reguladores como propietarios. Sistemas enormes de ese tipo, con un gran momentum, no estaban limitados al campo de la energía eléctrica. El sistema de producción de automóviles creado por Henry Ford y sus asociados proveyó un ejemplo clásico de un sistema con un gran momentum. Coordinado como para asegurar un suave flujo desde la materia prima hasta el automóvil terminado, listo para ser vendido, el sistema de Ford se erigió con líneas de producción interconectadas, plantas procesadoras, productores de materia prima, redes de manejo de materiales y de transporte, laboratorios de investigación y desarrollo, y vendedores. La interconexión de la producción y la distribución en sistemas con un alto flujo o con una producción continua ocurrió también en la industria química a principios del siglo veinte 26 . Los sistemas con un gran momentum en los años de entreguerra dieron la apariencia de que la tecnología era autónoma. Debido a que la dinámica interna parecía conducir su desarrollo, agradó a gerentes que querían reducir la incertidumbre, y a ingenieros que necesitaban planear y diseñar una capacidad incrementada en los sistemas. Después de 1900, por ejemplo, el consumo creciente de electricidad pudo ser predicho con confiabilidad en un 6% anual. Tales sistemas
parecían ser sistemas cerrados, no sometidos a la influencia de factores externos o del ambiente. Estos sistemas redujeron las fuerzas del entorno aún no absorbidas por ellos. Sometidos a los juegos de poder, la propaganda, y la influencia del dinero en el sistema, aquellos que controlaban las fuerzas del ambiente asumieron los valores y los objetivos del sistema. La existencia de una aparente autonomía ha probado ser decepcionante. A lo largo de la Primera Guerra Mundial e inmediatamente después, por ejemplo, la línea de desarrollo y las características de los sistemas eléctricos en Inglaterra cambiaron apreciablemente. Antes de la guerra, los sistemas británicos eran anormalmente pequeños comparados con los de los Estados Unidos y la Alemania industrializada. En general los operadores de las empresas eléctricas consideraban que el sistema británico estaba atrasado. De hecho, el estilo británico acordaba sutilmente con los valores políticos británicos y las regulaciones legales que expresaba.
Tradicionalmente, los británicos otorgaban un gran valor al poder de los gobiernos locales, especialmente en Londres, y las empresas de electricidad estaban limitadas por los confines de las pequeñas jurisdicciones políticas 27 . La Primera Guerra Mundial, en particular, y la aparente pérdida creciente de preeminencia industrial en general, pusieron en cuestión el problema de los valores políticos y económicos que habían prevalecido en Gran Bretaña. Durante la guerra, el Parlamento invadió las sensibilidades de los gobiernos locales y forzó la interconexión de sistemas eléctricos pequeños para alcanzar un factor de carga más elevado y combinar recursos escasos. Con la victoria, las medidas de guerra pudieron abandonarse, pero las personas influyentes se preguntaron si la eficiencia alcanzada durante la guerra no era un requisito previo para la recuperación industrial en el período de paz. Como resultado, en 1926 se dio mayor prioridad al cambio tecnológico en el sistema eléctrico que a la tradición de gobiernos locales. El Parlamento promulgó legislación que creaba la primera interconexión nacional, o red. Las fuerzas políticas que fueron ejercidas resultaron adecuadas para la dinámica interna del sistema. Después de la Segunda Guerra Mundial, los gerentes de las compañías eléctricas, especialmente en los Estados Unidos, asumieron erróneamente que los reactores nucleares podían ser incorporados fácilmente en los patrones de desarrollo del sistema. En cambio la energía nucleo-eléctrica conllevó salientes
Hounshell (1984) ofrece un estudio reciente de la Ford y otros sistemas de producción. Chandler (1977) analiza y describe la integración y distribución de las instalaciones en varias industrias, incluyendo la industria química.
reversas difícilmente corregibles. Desde la Segunda Guerra Mundial, cambios tales como el suministro del petróleo, el incremento de los grupos ambientalistas, y la menguante efectividad de los artefactos técnicos para aumentar la eficiencia de los grupos generadores desafiaron en conjunto los supuestos de momentum y trayectoria por parte de los gerentes de compañías eléctricas. Estas instancias, en las cuales se rompe el momentum de los sistemas, recuerdan a los historiadores y sociólogos que usen tales conceptos y patrones de los sistemas evolutivos como ayudas heurísticas, y a los administradores de sistemas, a emplearlos cautamente como modelos predictivos. El momentum, sin embargo, sigue siendo un concepto más útil que el de autonomía: no contradice la doctrina de la construcción social de la tecnología, y no apoya la creencia errónea en el determinismo tecnológico. La metáfora comprende tanto factores estructurales como eventos contingentes.
Este artículo se ha ocupado de patrones de crecimiento y sistemas en evolución. Innumerables sistemas tecnológicos han llegado a una etapa de estabilización y entraron luego en un período de declinación 28 . En el siglo diecinueve, por ejemplo, los sistemas de canalización y de iluminación a gas se estabilizaron y luego declinaron. Los historiadores y sociólogos de la tecnología deberían buscar también patrones y conceptos aplicables a estos aspectos de la historia de los sistemas tecnológicos.
Para un extenso desarrollo de la situación de las empresas públicas de electricidad en Gran Bretaña antes y después de la Primera Guerra Mundial, véase Hughes (1983: 227-261, 319-323, 350-362) 28 Estoy en deuda con Richard Hirsh, del Instituto Politécnico de Virginia y de la Virginia State University, por llamarme la atención acerca de la stasis de las empresas de energía eléctrica pública en la segunda posguerra Hirsh explora el concepto en su manuscrito no publicado “Myths, Managers, y Megawatts: Technological Stasis and Transformation in the Electric Power Industry”. 106
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