Source: https://www.slideshare.net/merry251989/d-com-derecho-comercial-tomo-2-ricardo-sandoval-lopez
Timestamp: 2018-05-21 15:51:15+00:00

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, Legal at Universidad Central de Chile
Belén Valencia at Reino de Dios
Melannie Troncoso
1. TOMO IIMANUALES JURIDICOS Nº 84RICARDO SANDOVAL LOPEZDoctor en Derecho Privado, Universidad de Grenoble, Francia, 1974Doctor de Estado en Derecho Privado, República de Francia, 1979Profesor de Derecho Comercial,Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, Universidad de ConcepciónProfesor de Derecho Comercial,Escuela de Derecho, Universidad Diego Portales, SantiagoProfesor Catedrático Visitante, Universidad Carlos III, Madrid, EspañaMiembro de International Academy of Commercial and Consumer Law, U.S.A.DERECHO COMERCIALTEORIA GENERAL DE LOS TITULOS DE CREDITO, LETRA DE CAMBIO,PAGARE, CHEQUE Y TITULOS ELECTRÓNICOS O DESINCORPORADOSTOMO II5a edición actualizadaEDITORIAL JURIDICA DE CHILETEORIA GENERAL DE LOS TITULOS DE CREDITO, LETRA DE CAMBIO,PAGARE, CHEQUE Y TITULOS ELECTRONICOSO DESINCORPORADOS1. Introducción. La actividad mercantil es, en su esencia, actividad mediadora en eldesplazamiento de bienes, derechos o servicios de un patrimonio a otro, de un titular a otro.Dicho de otra manera, el tráfico mercantil está destinado siempre a la circulación de valorespatrimoniales. La circulación, a su turno, puede asumir variadas formas: se presenta cuandoel titular de un bien lo transfiere definitivamente a otra persona (cambio); cuando sólotransfiere su goce en forma temporal (crédito), como en el supuesto de que dicho bien pasea ser gozado conjuntamente por dos o más titulares (asociación). Como podemos apreciar,el cambio, el crédito y la asociación son tres manifestaciones claras del fenómenocirculatorio que caracteriza la actividad económico-mercantil.En la circulación destacan hoy en día dos aspectos: la cantidad y la velocidad. Se entiendepor cantidad la suma de valores que se transfieren en un determinado tiempo. Porvelocidad, la rapidez del movimiento de la cantidad de bienes en circulación. No cabe dudade que si una misma cantidad de bienes se moviliza más rápido, esto es, si circula conmayor velocidad, acrecienta el rendimiento y es generadora de mayor riqueza. Siendo estoasí, la circulación, desde el punto de vista comercial, tiene actualmente característicasnuevas: es masiva y permanente, vinculando en una cadena sin fin los factores de laproducción. Por ello es que en nuestros días se habla de “tráfico”, es decir, que donde unacto termina empieza otro y así sucesivamente, tejiéndose una inmensa red de intereses.Corresponde al derecho comercial regular las diferentes formas que puede revestir lacirculación de los bienes o tráfico mercantil, creando las figuras, estructuras o mecanismosjurídicos que permitan lograrlo, cautelando al mismo tiempo los intereses en juego.Básicamente, dos son los instrumentos jurídicos que facilitan la circulación: el contrato ylos títulos de crédito. El contrato es el primer mecanismo que aparece en el tiempo parallevar a cabo la actividad mediadora entre un patrimonio y otro y sigue siendo uno de losmás utilizados e importantes en la actualidad. La función básica del contrato, tanto civilcomo comercial, es realizar jurídicamente la circulación de los bienes, derechos o servicios.Por esta razón, las normas reguladoras de la Teoría General del Contrato son comunes a los
2. contratos civiles y comerciales; por ejemplo, en lo relativo al acuerdo de voluntades. Contodo, las codificaciones mercantiles, al tratar en general de los contratos comerciales,contienen reglas especiales relativas a su forma, prueba, interpretación, efectos, etc.El contrato como instrumento jurídico de la circulación es una de las instituciones máspermeables a las nuevas ideas y cambios del sistema económico. La debilitación delcarácter individualista y liberal del derecho comercial se manifiesta con mayor intensidad apropósito de los contratos.El principio de la libertad en cuanto a la forma se ha visto afectado por el intervencionismoestatal, que obliga a realizar un buen número de operaciones de acuerdo a fórmulas rígidaspreestablecidas, contrariando de esta suerte la rapidez de las transacciones mercantiles, perodestinadas a proteger el interés de terceros y del público en general. Por otra parte, elprincipio clásico de la autonomía de la voluntad imperante en la materia, resulta asimismodisminuido. La realidad demuestra que no es frecuente en la actualidad que el contrato seadiscutido por las partes en un plano de igualdad y con absoluta libertad de contratar o no.En la mayoría de los contratos comerciales la igualdad es meramente teórica, por ocuparuna de las contratantes (el empresario) una posición económica privilegiada que le permiteimponer su ley a los clientes. La rapidez misma del tráfico mercantil impide la discusiónminuciosa de los contratos para adecuarlos al interés específico que puedan tener las partescontratantes, lo que les lleva a establecer contratos tipos, de contenido rígido ypredeterminado que se repite en una serie interminable de contratos iguales, en los que lavoluntad de las partes juega apenas un papel visible. En el comercio bancario, en el bursátil,en el de seguros, en el de transportes, por señalar algunos, los contratos se elaboran sobrebases uniformes, cuyo contenido está determinado de antemano en cláusulas que rara vezsufren modificaciones por exigencias de los clientes, prácticamente obligados a contratar enesas condiciones unilaterales impuestas por el empresario.El título de crédito, al incorporar en su contenido una prestación que puede exigirse alobligado a su vencimiento, constituye un vehículo privilegiado de circulación. En efecto, eltítulo de crédito en cuanto a su contenido puede ser: representativo de dinero, demercaderías o de participación social. En el título de crédito representativo de dinero, laprestación consiste precisamente en pagar una suma de dinero a su vencimiento. Permite,en consecuencia, realizar actos de cambio o tráfico mercantil sin moneda, llegando así, encierta forma, a sustituirla. Además, como la circulación se realiza con un documento quecontiene una promesa de pago diferido, se posterga con ello la exigibilidad de la deuda,realizándose, en esta forma, la función de crédito. A su turno, como esta promesa de pagodiferido está contenida en un documento, puede circular, como la moneda, mediante lacirculación del título que la contiene. En fin, nada impide que el acreedor pueda cambiar elvalor futuro que representa la promesa de pago diferido por un valor presente, mediante laoperación de descuento. Así, podemos apreciar cómo un título de crédito representativo dedinero cumple la función de reemplazar a la moneda, de realizar la circulación con pagodiferido y de servir de base al crédito en el descuento.En el título representativo de mercaderías la prestación contenida en el documento permiteexigir al obligado la entrega de determinados bienes. Entre los títulos de esta clase figuran:la carta de porte, el conocimiento de embarque, los certificados warrants. Lo importante esque estos títulos permiten, mediante la transferencia del documento, transferir lasmercaderías, sin que sea necesaria la tradición material de las mismas, sin desplazamientofísico de ellas. Esto facilita enormemente la circulación de los bienes, dándole al tráfico
3. seguridad, rapidez y certeza, evitando demoras, inconvenientes de la celebración decontratos y de realizar la tradición o entrega de los bienes, en cada caso.Los títulos de participación social son aquellos que reconocen determinados derechos, yasea de asociado o de acreedor, de la entidad que los emite. Mediante el título el poseedorpuede ejercer los derechos que éste le confiere, pero puede también cederlo, con lo cualtransfiere su cuota social o parte de interés social, su derecho de usar conjuntamente de losbienes sociales y otras prerrogativas de orden institucional o pecuniario que comporta lacalidad de socio. De esta suerte también se facilita, en este plano, la circulación.Capítulo ITEORIA GENERAL DE LOS TITULOSDE CREDITOSección INoción de título de crédito y elementos característicos2. Noción de título de crédito. Los títulos de crédito son una de las más significativascreaciones del derecho comercial. Tullio Ascarelli afirma que “si nos preguntasen cuál es lacontribución del derecho comercial a la formación de la Economía moderna, tal vez nopodríamos apuntar otra que haya influido más típicamente en esa Economía que lainstitución de los títulos de crédito”. Ellos se han convertido en instrumentos derepresentación y movilización de la riqueza, aportando la certeza, rapidez y seguridad querequiere el tráfico mercantil de nuestros días.La noción de título de crédito, que corresponde a la traducción literal de la expresiónalemana Wertpapiere, evoca un documento que no sólo acredita la existencia y contenidode un derecho, sino que lo constituye y sirve para su transferencia. Por ello es que se diceque estos documentos incorporan o materializan un derecho en su texto. A partir de estaidea la doctrina ha elaborado mayoritariamente una noción esencial de título de crédito, queconsiste en un documento transferible cuya posesión es necesaria para ejercer el derecholiteral y autónomo que en él se representa. Se trata de un concepto restringido o estricto,afirmado por la doctrina italiana y acogido por las reglas del Código Civil italiano de 1942.La jurisprudencia del Tribunal Supremo español se ha hecho eco de esta noción en unasentencia de 27 de diciembre de 1987, señalando que al título-valor “conviene la definicióndescriptiva de documento de un derecho literal destinado a la circulación, capaz de atribuirde modo autónomo la titularidad del derecho a su propietario y que confiere suficientelegitimación al poseedor para recabar el cumplimiento del derecho que incorpora”.Sin embargo, en la doctrina alemana ha predominado una concepción más amplia del títulode crédito, que se ha recogido en el artículo 965 del Obligationenretch suizo de 1936, segúnla cual se trata de un documento que incorpora un derecho de carácter privado de tal formaque para su ejercicio es necesaria la posesión del documento.La noción amplia de título de crédito alude a los documentos cuya tenencia es necesariapara ejercer el derecho representado en el documento, independientemente de que eldocumento sea o no también necesario para la transferencia de dicho derecho.A falta de definiciones legales de títulos de crédito, el empleo de la noción restringida o delconcepto amplio responde a los fines de funcionalidad que se quieran satisfacer con estosinstrumentos.-3. Evolución histórica. Los requerimientos que planteaba el desarrollo de la actividadmercantil dieron origen a los títulos de crédito, que aparecen justamente cuando losmecanismos del derecho común que se utilizaban para la circulación resultaroninsuficientes para llenar las necesidades de mayor rapidez, facilidad, certeza y seguridad.
4. La circulación de los bienes y derechos se realizaba mediante la cesión de créditos, cuyascaracterísticas esenciales son:a) El acreedor cedente responde sólo de la existencia y legitimidad del crédito;b) Para que la cesión del crédito surta efecto respecto del deudor cedido es necesarionotificarle la transferencia del título;c) El crédito arrastra los posibles defectos, vicios y limitaciones que se hayan idoacumulando en cada una de las transferencias; en otras palabras, se acumulan lasexcepciones, lo que conspira en contra de la rapidez, certeza, seguridad que exige lacirculación.Otra noción que se utilizó con fines circulatorios fue la delegación. El delegante, deudorprimitivo, es reemplazado por el delegado, nuevo deudor, respecto del delegatario, que es elacreedor de la deuda. Este mecanismo presenta dos variantes, según que el acreedordelegatario acepte expresamente la sustitución del deudor, liberando al deudor primitivo desu obligación, caso en el cual estamos en presencia de la delegación perfecta o novación; encambio, en la delegación imperfecta, el acreedor delegatario no libera al deudor primitivo,quedando subsistente la obligación originaria entre ambos, constituyéndose el deudordelegado en un nuevo deudor junto al anterior. En el fondo, no es otra cosa que la cesión dedeuda.Tanto la cesión de crédito como la delegación no cumplen hoy en forma idónea lasexigencias de la circulación económica, industrial y bancaria.Frente a las dificultades del sistema tradicional de la circulación, fue necesario creardocumentos que reunieran las siguientes características:a) Certeza, en la existencia del crédito al tiempo de la adquisición del instrumento jurídico.A quien se le transfiere el crédito instrumentalizado debe tener la evidencia de que elcrédito existe de acuerdo con el sistema normativo;b) Rapidez, en las negociaciones que se suceden en la circulación del crédito. Nuevasformas de obtenerla o racional simplificación de las ya existentes para hacer ágil y fluido elcambio;c) Seguridad, en la ejecución final del título. La persona que recibe el título tiene lacertidumbre de que el crédito documentado permanece inalterable luego de las sucesivastransferencias.Para superar los inconvenientes de la instrumentalización tradicional del crédito fuenecesario que se elaboraran dogmáticamente documentos que, llevando en sí el valoreconómico jurídico, fuera indispensable su exhibición para ejercer los derechos querepresentaban. Tales exigencias han sido satisfechas con la creación de los títulos decrédito.El origen de la Teoría General de los Títulos de Crédito fue, sin duda, la aplicación ydesarrollo de uno de ellos; la letra de cambio, que motivó estudios doctrinarios yelaboración de normas legales. La letra de cambio conjugaba adecuadamente el aspectoteórico con el aspecto práctico de su funcionamiento en el tráfico comercial y bancario. Esen realidad Vivante el creador de la Teoría General de los Títulos de Crédito contenida ensu Tratado de Derecho Comercial, editado por primera vez en 1896. El insignejusmercantilista italiano siguió las siguientes pautas: a) extrajo los caracteres esenciales dela letra de cambio, que eran comunes a todos los títulos de crédito; b) separó los elementosconstitutivos de la letra de cambio como título de crédito de aquellos otros caracteres que ledaban el rango de papel de comercio; c) distinguió de los títulos de crédito aquellosdocumentos que no contaban con los caracteres esenciales y que eran simplemente
5. documentos probatorios, y d) describió su forma de circulación según las diversas clases detítulos de crédito: nominativos, a la orden o al portador.4. Definición y elementos del título de crédito. La doctrina de los autores define los títulosde crédito señalando que son documentos que llevan incorporado un derecho literal yautónomo que se puede ejercer por el portador legítimo contra el deudor a la fecha de suvencimiento. De acuerdo con esta definición, es necesaria la concurrencia de una serie deelementos que configuran la esencia de la noción definida.El documento es necesario para dar origen al derecho, para su conservación y disposición.“Sin él no es posible hacer efectivo el derecho contra el obligado, ni transmitirlo a untercero, ni darlo en garantía.” Por lo mismo, toda operación relativa al derecho deberáconsignarse en el título para que produzca sus efectos.El derecho consignado en el título de crédito, llamado “derecho documental”, no vive por sísolo, porque desde el momento en que se produce su consagración en el instrumento, iráligado a él dondequiera que éste vaya, corriendo su misma suerte, expuesto a las mismascontingencias y vicisitudes, a tal punto que, si el documento se destruye o se pierde,desaparece también el derecho en él incorporado, a menos que su propietario tome algunasmedidas, las que tendremos ocasión de señalar más adelante. En consecuencia, la posesióndel documento decide de modo soberano la titularidad del derecho en él consignado. “No esun juego de palabras –ha escrito Bolaffio– decir que la posesión del título es título deposesión.” La fórmula es verdadera en el sentido de que la posesión del instrumento titula,funda y legitima la posesión del derecho. “Poseo el derecho porque poseo el documento.”Se trata, pues, de un derecho causado por la cosa (el título), derecho propten rem. Esasimismo un derecho reinhaerens, adherido a la cosa, inmanente en ella.Queda de manifiesto entonces la absoluta preponderancia que el documento ejerce sobre elderecho contenido en él. Sin embargo, debemos dejar constancia de que antes de plasmar elderecho en el instrumento que lo consigna, existía ya una relación fundamental a la cual sesigue la documental, pudiendo existir entre ambas una completa identidad de contenidoeconómico. Pero desde el instante en que el derecho se instrumentaliza, queda dotado deuna serie de atributos de que carecía antes, algunos de naturaleza tan propia como extraña yde efectos tan desconcertantes que justifican las palabras del ilustre maestro de BoloniaTulio Ascarelli en orden a que esta institución “es una de las mejores demostraciones de lacapacidad creadora de la ciencia jurídica de los últimos siglos”.Por otra parte, siendo el título de crédito un instrumento destinado a la circulación, eranecesario que se le sometiera a una disciplina especial, a un mismo tiempo de rigor y deprivilegio, que fundamentalmente se propusiera afianzar en beneficio del público, aunsacrificando a veces intereses respetables, la más segura y rápida transmisibilidad de estosdocumentos.En consecuencia, la relación jurídica primitiva, el derecho preexistente al nacimiento deltítulo, sufre profundas modificaciones al perder su condición estática, para adquirir unacondición dinámica distinta de la primera. Tal variación no se advierte con la mismaclaridad cuando el documento permanece en manos del primer poseedor, teniendo eldeudor enfrente al sujeto de la relación primitiva o fundamental, como cuando éste entra encirculación desplegando las características que le son propias.Messineo pone de manifiesto la preponderancia del documento sobre el derecho contenidoen él, distinguiendo los títulos de crédito de los títulos ordinarios o constitutivos. A sujuicio, en los títulos ordinarios, el documento es algo accesorio respecto del derechomencionado en él; de ahí que la titularidad del crédito (derecho) decida también la
6. pertenencia del documento. Pero en materia del título de crédito –agrega–, por el contrario,lo accesorio no es ya el documento sino el derecho, en el sentido de que el derecho sobre eldocumento decide la pertenencia del derecho mencionado en él y de que la posibilidad deejercer tal derecho depende de la conservación del mismo instrumento.Con mayor agudeza, yendo al fondo mismo del asunto, Rocco distingue tres situaciones:a) En la mayoría de los casos el documento desempeña una función meramente probatoria,para acreditar la existencia de la relación jurídica, pero sin tener con ella ninguna conexiónnecesaria. La relación existe por sí sola con independencia del instrumento, el que, por estardestinado a probarla, la presupone. En consecuencia, la relación jurídica produce todos susefectos, aun cuando falte el documento, con tal que pueda acreditarse de otra forma.b) En otros casos el documento desempeña una función más importante, uniendo a su valorprobatorio el carácter de constitutivo de la relación jurídica, condición necesaria para suexistencia; lo que ocurre en los casos en los cuales la ley exige que la voluntad seexteriorice en forma escrita. El documento no puede faltar, porque es la forma como semanifiesta una voluntad generadora del derecho. El instrumento y la relación jurídica estánen estrecha conexión, pero ésta es incompleta, porque si bien es cierto que el documento esnecesario para generarla, subsisten sin embargo como dos entidades separadas, en elsentido de que una vez creada la relación jurídica, ésta vive en forma independiente deldocumento.c) Por último, hay situaciones en las cuales la conexión entre el documento y la relaciónjurídica es no sólo originaria sino permanente. En estos casos; no sólo no nace el derecho sila declaración de voluntad que le dio origen no se consigna en un documento, sino que eldocumento y el derecho subsisten compenetrados, de tal manera que el instrumento escondición necesaria y suficiente para atribuir el derecho. De esta suerte, quien tiene eldocumento tiene a la vez el derecho. “Los documentos que tienen la virtud de atribuir underecho son, precisamente, los títulos de crédito.”Esa compenetración del derecho en el título, esta objetivación de la relación jurídica en elpapel, es el fenómeno que en doctrina se conoce como incorporación, rasgo característicode los títulos de crédito.El concepto de incorporación criticado por Vivante por su esterilidad dogmática y porBracco por carecer de una elaboración adecuada a la preeminencia que se le otorga paraexplicar los caracteres de los títulos de crédito, es sin embargo ampliamente aceptado por ladoctrina de otros autores. Felipe de J. Tena señala que no existe el menor peligro de quealguien tome la expresión “derecho incorporado en el título” en su sentido natural y propioy de que sea un elemento de confusión. “Nadie va a creer que el derecho –elemento ideal–pueda residir en un pedazo de papel, porque nadie ignora que el único sujeto posible dederecho es el hombre.” De modo que cuando hablamos de incorporación del derecho en untítulo de crédito, lo que queremos significar, sencillamente, es la “relación de necesidad” deque nos habla el propio Bracco, en virtud de la cual el que es poseedor de un título es, poreso mismo, titular del derecho, y para ser titular del derecho es preciso ser poseedor deltítulo, conforme a un principio que apenas si sufre excepciones. Tal metáfora, por lo demás,como algunas otras de que se vale el lenguaje de la ciencia, nos parece feliz, ya que lejos deoscurecer o perturbar la exposición de las ideas, las simplifica y aclara, lo cual depende deque los efectos propios de la llamada incorporación se producen en el terreno jurídico comosi realmente existiese.La incorporación, que consiste en el consorcio indisoluble del título con el derecho querepresenta, es la característica fundamental y primera de los títulos de crédito. Como tal ha
7. sido acogida por algunos ordenamientos jurídicos que definen la noción de título de crédito,como ocurre con el artículo 5º de la ley mexicana de Títulos y Operaciones de Crédito, queseñala que “son los documentos necesarios para ejercitar el derecho literal que en ellos seconsigna”. Si el título de crédito es el documento necesario para ejercitar el derecho que enél se consigna, es porque sin el documento no existe el derecho, el derecho fundamental, elderecho cartolare, como diría cualquier jurista de Italia. Otro tanto ocurre con el artículo619 del Código de Comercio de Colombia, de 1971, que dice que “los títulos-valores sondocumentos necesarios para legitimar el ejercicio del derecho literal y autónomo que enellos se incorpora”. En fin, el Proyecto de Ley Uniforme sobre Títulos-Valores paraAmérica Latina, elaborado por el Instituto para la Integración de América Latina, define lostítulos-valores como “los documentos necesarios para ejercitar el derecho literal yautónomo que en ellos se consigna”.5. Estructura del título de crédito. Los elementos del título de crédito son,fundamentalmente, dos:–El documento en cuanto soporte material (bien mueble), y–La relación obligacional en él representada que constituye su contenido económico.Estos dos elementos al reunirse dan origen al título de crédito, que no solamente es la sumade ambos, sino que nace a la vida jurídica como un ente nuevo. Entre ambos elementosexiste una especialísima vinculación; en el decir de algunos autores, se encuentrancompenetrados en un consorcio indisoluble. Sin embargo, a pesar de esta compenetraciónentre el documento y la relación obligacional en él representada, los elementos del título decrédito son autónomos.a) El sustrato material: el título de crédito es una cosa mueble. No cabe duda que pertenecea la categoría jurídica de los bienes muebles debido a su materialidad de instrumentodocumental (papel). Como tal puede ser objeto de relaciones reales: tenencia, posesión,propiedad, usufructo, puede reivindicarse, como lo reconoce el artículo 82 de la Ley deQuiebras.Se reafirma el carácter de cosa mueble desde el punto de vista cartular, ya que su régimende circulación está regulado según esa naturaleza, con las modificaciones propias queresultan de los títulos de crédito. Sin embargo, este bien mueble que es el título de créditose sujeta a un régimen específico que atiende a una serie de connotaciones propias de lostítulos de crédito, entre las cuales se puede señalar que prevalece el valor intrínseco orepresentativo por sobre el valor extrínseco, que es nulo; el intercambio mutuo decaracterísticas propias que opera entre los elementos estructurales del título de crédito noaparece en las cosas muebles por naturaleza; la simplificación de las formalidades en latransferencia del título que habilitan al adquirente para ejercer los derechos.El fundamento de esta falta de identidad absoluta entre el título de crédito cosa mueble y lascosas muebles por naturaleza radica en que el primero está estructurado para circular, estoes, para facilitar el desplazamiento del crédito de portador en portador.Desde el punto de vista material, el título de crédito es un documento. En este instrumentoescrito el sujeto firmante ha incorporado representativamente una declaración de voluntadcon contenido económico. Para el derecho tal instrumento es considerado un documento encuanto acredita la existencia de un hecho que puede producir consecuencias jurídicas. Deesta suerte, el valor jurídico del documento está representado por su aptitud probatoria. Contodo, además de esa función probatoria, el título de crédito juega un rol constitutivo. Losderechos no nacen si la voluntad no se expresa según las formas previstas para elotorgamiento del título. Además de la función probatoria (acreditar un hecho), constitutiva
8. (el documento es esencial para que nazca la obligación), el título de crédito tiene unafunción dispositiva, en el sentido de que el instrumento es necesario para disponer delderecho a que él se refiere. La aptitud probatoria existe, pero resulta absorbida por lafunción constitutiva y la dispositiva, que permiten adquirir, ejercer y disponer del derechorepresentado en el documento.b) La declaración documental. El título de crédito contiene una declaración documental convalor económico. La declaración documental puede estudiarse como fuente de obligación ycomo representación documental.Desde el punto de vista de la fuente de obligación, se trata de una declaración unilateral queda nacimiento a un vínculo jurídico obligacional. La promesa unilateral contenida en eldocumento tiene las siguientes características: es una declaración documental no recepticia,en el sentido de que no depende de la voluntad del sujeto a quien se dirige; esincondicionada, en cuanto a que su exigibilidad no está sujeta a contraprestación por partede quien favorece; es irrevocable, ya que una vez formulada el declarante no puederevocarla; y es vinculante, en orden a que obliga a cumplir la prestación correspondiente.No obsta para reconocer el carácter vinculante de la declaración documental el hecho deque el portador deba cumplir determinadas actividades, que la doctrina denomina “cargas”,pues el cumplimiento de tales diligencias no dice relación con la existencia de laobligación, sino que se refiere a ciertos resguardos instrumentales impuestos para asegurarla fácil, rápida y segura comprobación de su circulación.La declaración documental en cuanto representación documental contiene un vínculorepresentado que tiene la naturaleza de un crédito, esto es, un derecho a exigir unaprestación con contenido económico, como: pagar una suma de dinero, entregar ciertasmercaderías, disponer de ciertos derechos o prerrogativas. Los elementos del derechorepresentado jurídicamente considerados son una deuda y un crédito.El documento es una cosa representativa de un hecho, por lo general de una declaración. Eltítulo de crédito es un documento representativo de un derecho de crédito. Tal es lanaturaleza de la declaración documental en tanto representación documental.6. Vinculación de los elementos de la estructura del título. La conexión entre el sustratomaterial y el elemento obligacional tiene características muy particulares y, además, generaun mutuo intercambio de rasgos y de efectos recíprocos.El elemento material, en tanto instrumento, cuando se le incorpora la declaración devoluntad con contenido económico, pasa a ser un documento constitutivo, toda vez que seconvierte jurídicamente en condición necesaria para la existencia y el ejercicio del derechoen él representado.El elemento voluntario, esto es la declaración de voluntad obligacional, cuando serepresenta en un documento, da origen a un derecho de naturaleza documental (dirittocartolare).Este mutuo intercambio se ha conceptuado como una recíproca compenetración entre eldocumento y el derecho, que da nacimiento a un ente jurídico distinto: el título de crédito.Esta vinculación de elementos estructurales se denomina también “conexión permanente” o“consorcio indisoluble”. Asimismo, este fenómeno jurídico de la vinculación entre elsustrato material y el elemento voluntario se ha tratado de explicar a través de la llamada“doctrina de la incorporación”, según la cual el derecho se incorpora o se fusiona con eldocumento, idea que no compartimos, porque los elementos no obstante estar unidosmantienen su autonomía conceptual.
9. 7. Autonomía conceptual de los elementos estructurales del título. La recíprocacompenetración del documento y el derecho no debe magnificarse, pues éstos no llegan afusionarse de modo que pierdan su autonomía conceptual. En otros términos, el documentoy el derecho no desaparecen en su individualidad.Sentada la premisa anterior, es preciso explicar en qué consiste el mantenimiento de laindividualidad de los elementos estructurales del título de crédito. El documento sólo puedetransferirse con voluntad del tradente mediante la entrega del mismo, por lo que estetraspaso siempre es a título derivativo. En cambio, el derecho representado o conectado enel documento es objeto de transferencia originaria, puesto que no se requiere voluntadalguna para traspasarlo; el derecho nace nuevo para cada sujeto que reciba el documento.También se pone de manifiesto esta autonomía conceptual de los elementos propios deltítulo en aquellas hipótesis legales que autorizan desligarlos o romper el consorcioindisoluble, como ocurre en los casos de extravío, hurto o robo, en los cuales, cumplidasciertas formalidades legales, el documento pierde su contenido económico o declaraciónobligacional.8. Concepto de legitimación. Siendo los títulos de crédito documentos necesarios paralegitimar el ejercicio del derecho literal y autónomo incorporado en ellos, no basta conadquirir su posesión de cualquier modo para hacerlos efectivos, sino que es necesarioobtenerla según sus propias normas de circulación, que son diferentes según se trate detítulos nominativos, a la orden o al portador. La posesión del título adquirida en tal formapermite al portador ejercitar su derecho contra el deudor y asegura a este último suliberación definitiva mediante el cumplimiento de la prestación a la fecha de suvencimiento. Adquirida la posesión del título conforme a sus reglas de circulación, seproducen los efectos indicados tanto a favor del portador como del deudor. Esta doblefunción que desempeña el título de crédito adquirido legalmente se conoce en doctrina conel nombre de legitimación.La legitimación consiste, por lo tanto, en “la propiedad que tiene el título de crédito defacultar a quien lo posee, según la ley de su circulación, para exigir del suscriptor el pagode la prestación consignada en el título y de autorizar al segundo para pagar válidamente suobligación, cumpliéndola en favor del primero”. el acreedor se legitima exhibiendo eltítulo; si carece de él por cualquier causa, nada podrá hacer para legitimarse aunquerealmente sea propietario del título y aunque por otros medios pudiera demostrarplenamente su carácter de tal y el hecho de la pérdida de la posesión. La legitimación es,desde este punto de vista, una carga para el acreedor, pero al mismo tiempo, yfundamentalmente, una gran prerrogativa, porque para justificar su derecho y ponerse enaptitud para ejercitarlo, en una palabra para quedar legitimado, le basta con exhibir el título,sin que sea necesario demostrar que es propietario del mismo y, por consiguiente, titular delderecho que lleva incorporado. Podrá no serlo, en el fondo; podrá existir en su favor unaapariencia, la apariencia que resulta de haber llegado el título a sus manos por el caminoque la ley ha trazado para su circulación. Eso nada importa. Aquí la apariencia vale másque la realidad, la legitimación más que el derecho, y para emplear una terminología usadapor Vivante, la propiedad formal vale más que la propiedad material. La apariencia ha sidoelevada al rango de la esencia misma.Como puede apreciarse, la legitimación está dominada por el dogma de la aparienciajurídica. La posesión del título engendra apariencia de titularidad del derecho, y con el finde favorecer la circulación se libera al poseedor de demostrar que es titular del crédito. Laapariencia actúa así tanto en favor del tenedor como respecto del obligado. A este último se
10. le libera de la deuda si paga en favor de quien tiene la apariencia, aunque no sea elverdadero titular del derecho; al tenedor le exime de demostrar su condición de acreedor yes el deudor quien tendrá que demostrar que el poseedor no tiene derecho de recibir laprestación para negar válidamente el pago. Pero sería peligroso extender al máximo losefectos de la apariencia. La buena fe juega también en esta materia un rol importante. Enrigor, sólo el poseedor legítimo tiene derecho a la prestación contenida en el título, y si eldeudor sabe que no es legítima la posesión de quien se presenta como tenedor deldocumento, debe rehusar el pago. En definitiva, sólo libera el pago hecho de buena fe.No obstante, la legitimación por la posesión sobre la base de la apariencia hace posible elejercicio del derecho por quien siendo titular aparente no sea en realidad titular verdadero.Este es un fallo de esa construcción jurídica –señala Uría–, siendo las exigencias del tráficoy la rápida circulación las que imponen ese eventual sacrificio del verdadero titular(propietario del título), no poseedor, frente al poseedor, titular aparente. Pero ese sacrificiosólo es compatible con la buena fe del deudor.Messineo es, sin embargo, quien expone en forma más profunda el contenido y los efectosde la legitimación que caracteriza a los títulos de crédito: “Por el hecho de exonerar alposeedor del título de la demostración de que él es titular del derecho que contiene, no seestablecen únicamente reglas particulares en materia de prueba; en definitiva, se habilitapara el ejercicio del derecho aun al que eventualmente no es en realidad titular del mismoderecho, con tal que se halle en posesión del documento y lo exhiba. Ciertamente, puestoque el deudor está siempre dispensado de investigar el modo con que el presentante deltítulo obtuvo su posesión y de indagar, por lo mismo, la efectiva pertenencia del derecho,estándole más bien prohibida semejante investigación; y puesto que al poseedor deldocumento le corresponde, sobre la base de la exhibición, el ejercicio del derecho en élcontenido, deviene elemento del todo secundario la persona del titular del derecho, mientrasalcanza máximo relieve la calidad de poseedor (presentante) del título. De producirtamaños resultados, es susceptible el mecanismo descrito.Tal posibilidad convierte, pues, la exhibición del título en medio jurídico, en virtud del cualla veste de titular efectivo del derecho es indiferente para determinados efectos (ejerciciodel derecho), por cuanto se establece una ficción (iuris) (de acuerdo o en contraste con larealidad, según el caso) de que el que exhibe el título es titular del derecho, estableciéndoseasí la ecuación: exhibición del título = posibilidad de ejercicio del derecho; una ficción porla cual es virtualmente posible que nunca el presentante del título sea titular del crédito, apesar de lo cual siempre logra ejercitar el derecho relativo y obtener la prestación, como sifuese el titular. Por sí misma, la legitimación que se obtiene mediante un título de créditono afirma la titularidad del derecho (más bien hace abstracción de ella); pero siempre haceposible su ejercicio, lo cual prácticamente basta para el fin que trata de alcanzarse.Aquí es donde se muestra justamente la conquista realizada por el mecanismo antesdescrito: el significado pleno del concepto de legitimación lo da precisamente el hecho depoder abstraerse totalmente de la investigación sobre la pertenencia del derecho de créditoque pueda corresponder al que ha sido admitido a ejercitarlo; o sea, el reconocimiento deuna forma técnica de posesión del crédito, actuada mediante la particular eficacia conferidaa la posesión del título en que el derecho se halla incorporado”.Y agrega más adelante: “No es que la ley se desinterese de la posición del propietario deltítulo y titular del derecho para los efectos de la legitimación, pues, a condición de ser
11. poseedor, está en aptitud de legitimarse. Es que la ley se contenta con la sola calidad deposeedor, que por lo común acompaña a la calidad de propietario.Mas si en hipótesis el propietario no es al mismo tiempo poseedor del título, la ley, aunquesin privarlo de la titularidad del derecho y aunque consintiendo en que readquiera, si lologra en tiempo oportuno, la posesión del título, da preferencia –para los fines de lalegitimación– al poseedor del título, aun con detrimento del propietario.Claro se ve ahora que el concepto de legitimación (como todo concepto) está fijado sobre labase de un contenido mínimo, de un contenido indispensable, pero suficiente; no sobre labase de una hipótesis privilegiada, cual es la propiedad unida a la posesión del título decrédito, hipótesis en que los requisitos de la legitimación salen sobrando. No se dice que elpropietario no pueda legitimarse; se dice que puede legitimarse aun el no propietario, contal que también sea poseedor”.Por último, digamos que la ley, al prescribir la forma como se adquiere un título de crédito,establece al mismo tiempo como se obtiene la legitimación. Tal afirmación pudiera parecerinexacta y contradictoria si se piensa que la legitimación hace abstracción de la titularidaddel derecho, contentándose con la propiedad formal, con la apariencia nacida de la regularposesión del instrumento, pero tal contradicción no existe si tenemos presente que lalegitimación no muestra sus caracteres peculiares ni produce sus efectos tan propios sinocuando el derecho incorporado en el documento se ejercita por poseedores sucesivos,distintos del primero. Unicamente entonces tienen aplicación las normas propias de lainstitución, porque únicamente entonces la propiedad material queda en la sombra, tan sólovislumbrándose a través del ropaje exterior de la posesión lograda conforme a la ley de lacirculación del título.Tratándose de títulos nominativos, es decir, de aquellos que se expiden en favor de unapersona determinada, la legitimación produce sus efectos cuando el propietario los haadquirido mediante su ley de circulación, esto es, cumpliendo con el mecanismo de lacesión, ya sea contando con la aprobación del deudor cedido o mediante su notificación.Cuando se trata de títulos a la orden, vale decir, aquellos en los que se consigna unaobligación contraída a la orden de una persona determinada, es necesario distinguir dossituaciones para saber cómo opera la legitimación. En primer lugar, es propietario del título,y por tanto legitimado, el beneficiario del mismo, o sea el que como tal figura en el textodel documento, y, en segundo lugar, se considera propietaria a la persona que justifique suderecho mediante una serie no interrumpida de endosos, que constituyen la forma comoellos circulan. En el primer caso el título no ha circulado, en tanto que en el segundo haentrado ya en circulación. El poseedor de un título a la orden que lo presenta a su cobro sinque haya sido endosado, no sólo prueba que está legitimado, sino que acredita además quees propietario del mismo. En cambio, el tenedor que lo presenta al cobro habiéndoloadquirido no directamente del suscriptor sino de algún endosante, no demuestra con ello suderecho de propiedad sobre el título, sino que acredita solamente su derecho a cobrar deldeudor la prestación respectiva, comprobando que es aquella persona cuyo nombre cierra lacadena de endosos que figuran en el documento. En consecuencia, puede ser falso algunode los endosos, puede que alguno de los endosantes haya sido incapaz, puede haberloadquirido por robo y aprovecharse de un endoso en blanco contenido en él, etcétera. Enninguno de estos casos puede decirse que el tenedor del título sea también su propietario.Sin embargo, el suscriptor debe reputarlo dueño y tiene derecho a hacerlo, por cuanto sicumple la obligación respecto de él queda definitivamente liberado. Este es el significadopleno de la legitimación.
12. Tratándose de títulos al portador, es decir, aquellos documentos que, sin tener ladesignación del acreedor, permiten al que los presente exigir la prestación en elloscontenida, su cesión se hace entregando el título, con lo cual la legitimación se simplificaen grado sumo. Este es el único requisito formal para obtener la legitimación. Al igual queen el caso de los títulos a la orden, es jurídicamente irrelevante la buena o mala fe delposeedor, siempre que de la mala fe no tenga noticia el suscriptor, o siempre que teniéndolase encuentre en la imposibilidad de demostrarla.Lo normal es que la legitimación, la propiedad y la titularidad sean lo mismo o que seradiquen en una misma persona. Propiedad es un concepto de señorío, es la plenitud de laspotestades que se pueden ejercer sobre una cosa determinada. La titularidad, en cambio, seubica en el ámbito de las relaciones personales entre acreedor y deudor. En virtud de ella elsujeto activo tiene derecho a exigir la prestación del sujeto pasivo. El titular es el acreedordel vínculo obligacional.Entre ambos conceptos del derecho común se sitúa la legitimación. Ella es una situaciónjurídica propia del derecho cambiario, que exige sólo la investidura formal para ejercer losderechos que emergen de un título de crédito. La preeminencia del documento sobre elderecho justifica la legitimación y sus efectos. Cuando se habla de propiedad del título serefiere a la propiedad del derecho incorporado en el documento o cosa nueva cuyaadquisición es originaria.9. Denominación. A estos documentos se les han dado diferentes denominaciones, algunasde las cuales señalamos a continuación:a) Títulos-valores, nombre que resulta inapropiado toda vez que comprende documentosque no cuentan con las tres características esenciales comunes a los títulos que estudiamos;podría incluso aplicarse tanto al papel moneda como a un título de propiedad; es demasiadoamplio;b) Títulos circulatorios; tampoco es la denominación correcta, ya que la circulación no esesencial para que exista un documento como el que analizamos; el título que no circula nopor eso deja de ser tal;c) Efectos o papeles de comercio; tampoco designa apropiadamente a estos títulos estadenominación, ya que sólo incluye aquellos cuyo contenido es una suma de dinero;d) Títulos de crédito; parece ser el mejor nombre que pudiera dárseles. Con todo, escensurable en cuanto no comprende documentos cuyo contenido no es un derecho decrédito.Se justifica esta última denominación, que ha tenido consagración práctica y legislativa,porque para el titular del instrumento existe un crédito que permite exigir la prestacióncontenida en él y para el deudor hay una conducta debida, que en el campo de las relacionesnegociables puede ser objeto de una avaluación o estimación económica.Sección IICaracterísticas de los títulos de crédito10. Enumeración. Es preciso distinguir las características esenciales y comunes de todos lostítulos de crédito, que son: la necesariedad, la literalidad y la autonomía; y lascaracterísticas particulares de algunos títulos de crédito, que son: la abstracción y laformalidad.Párrafo ICaracteres esenciales y comunes de los títulos de crédito11. La necesariedad. Es la característica esencial del documento, que hace imprescindibletener el título para contar y poder disponer del derecho documental representado en él.
13. El fundamento de la necesariedad radica en la especial estructura del título de crédito. Sebasa en la íntima vinculación funcional que existe entre los elementos que constituyen talestructura, que hace al documento jurídicamente constitutivo y dispositivo. El hecho de quela declaración documental esté conectada indisolublemente al documento, justifica estarelación de necesariedad entre ambos, de tal suerte que el portador debe contar con eldocumento para ejercer el derecho.Los efectos del carácter necesario del documento pueden resumirse diciendo que el derechodocumental sólo puede nacer, existir y ser ejercido por el legítimo portador del documento.Debido al carácter necesario del documento, el acreedor no puede suplir con otroinstrumento jurídico la carencia de posesión del título para disponer del derecho.Es asimismo la característica necesariedad la que legitima al deudor para negarse a cumplirla obligación si el requirente no le ofrece la entrega o restitución del documento. De ahí quees acertado afirmar que no hay derecho cambiario sin título y que no se concibe título decrédito sin un derecho individualizado en el mismo; pues donde va el título va el derecho, ysi bien el documento no lo perfecciona, pues sólo le sirve de soporte, puede afirmarse quelo lleva consigo, debido a que el derecho cambiario establece que el derecho sobre el títuloconlleva el derecho del título.Esta característica esencial y común a todos los títulos de crédito tiende a cautelar losvalores de certeza, rapidez y seguridad que son propios de esta clase de títulos.12. La literalidad. Los títulos de crédito se caracterizan, además, por ser documentosliterales, en el sentido de que su contenido, extensión y modalidades dependenexclusivamente del tenor del título. Es decisivo, en consecuencia, el elemento objetivo de laescritura. Cualquier modificación, disminución o mutación debe resultar de los términostextuales del título.El concepto de literalidad tiene su origen en el derecho romano, donde se aplicaba a losllamados “contratos literis”, en los cuales la causa eficiente de la obligación consistía en laliteralidad, en su texto escrito. En el derecho medieval italiano, los títulos de créditocomenzaron siendo simples documentos confesorios que sólo se distinguían de los demásde igual naturaleza en razón de la causa que los originaba. Tenían como origengeneralmente el contrato de cambio (ex causa cambii) o bien el contrato de mutuo (ex causamutui), sin que la diversidad de su causa implicara alguna diferencia respecto de surégimen jurídico. El título confesorio ex causa cambii era ejecutivo, por ser otorgado antenotario, cuya función para estos efectos se equipara a la de un juez (confessio iudicialis antelitem contestatam). En la concepción medieval, el instrumento confesorio constituía sólo unmedio de prueba de la relación jurídica confesada, sin atribuírsele ninguna otra función.Más tarde, gracias a una evolución fundada en repetidas prácticas estatutarias, eldocumento confesiario se convierte en documento constitutivo de una nueva obligación, lacual se inscribe en la primera línea, ya sea concurriendo con la nacida de la relaciónjurídica confesada o bien sustituyéndose a ésta, a la cual sólo se hace referencia ficticia.Lo que interesa remarcar en esta evolución del título de crédito es el hecho de que elderecho estatutario enfrentado con el derecho común con el propósito de derogar susnormas por insuficientes hizo que los documentos que llevaban incorporado un derechoperdieran su carácter meramente probatorio, para transformarse en documentosconstitutivos de un derecho autónomo. Este derecho autónomo subsiste en virtud exclusivadel documento, rompiéndose para siempre la dependencia respecto del derecho confesado.Desde el momento en que el derecho documental deviene autónomo, en cuanto a que esindependiente de la relación fundamental, y cuando el documento deja de ejercer su función
14. simplemente probatoria, surge una nueva categoría de títulos. Ahora bien, si el derechoconsignado en el título no se origina en el derecho subyacente, sino que nace ex novo deltítulo en el que se incorpora, es natural que la redacción del documento da la medida de sucontenido, de su extensión y de sus modalidades, que el tenor del título sea decisivo alrespecto y que sus cláusulas sean su única norma y disciplina.Este carácter literal del documento está íntimamente relacionado con la característicanecesariedad analizada anteriormente.Si el derecho cambiario sólo vive y existe en el documento, el fundamento de su carácterliteral estriba en la naturaleza documental adquirida por ese derecho al conectárseleindisolublemente al documento. El fundamento del carácter literal es la naturalezadocumental que adquiere el derecho al ser representado en el título de crédito.En virtud de esta característica de literalidad, se producen los siguientes efectos:–El acreedor no puede exigir ni percibir más de lo expresado en el título;–El deudor no puede valerse de elementos jurídicos extraños que no estén literalizados en eldocumento;–El carácter literal supone una carga de atención para las personas que intervienen en eldocumento, pues cada cual debe atenerse a lo escrito en el título para determinar susderechos y obligaciones;–Cualquiera de los sujetos intervinientes que no cumpla esta carga de atención veráperjudicados sus intereses, por falta de diligencia que se exige en el sistema regulador delos derechos y obligaciones cambiarias;–La literalidad contribuye a dar certeza, rapidez y seguridad a los títulos de crédito. Así eldeudor que abona exige la literalización de este abono en el documento;–La literalidad adquiere su mayor expresión o significado cuando el documento circulafrente al portador de buena fe, por el hecho de que este último sólo cuenta al recibir el títulocon lo expresado literalmente en su texto. Así, el deudor deberá cumplir la prestación segúnlo contenido en el título, sin tener ninguna posibilidad de enervar la pretensión del acreedorcon otro documento extraño al título;–El carácter literal no desaparece cuando el requerimiento es entre librador o beneficiario ylibrado, quienes generalmente están ligados por un negocio causal o relación fundamentalque originó la emisión del título. El derecho documental en el ámbito de esas relacionespodrá ser enervado por alguna excepción basada en el mencionado negocio causal, lo queno empece para considerar la existencia de la característica literalidad.Numerosas disposiciones de la Ley Nº 18.092, sobre Letra de Cambio y Pagaré, consagranla característica en estudio: a propósito de la emisión de la letra, de las cláusulasfacultativas, de la alteración, adulteración, aceptación, endoso y aval de la misma. Lajurisprudencia también la reconoce.13. Carácter autónomo de los títulos de crédito. En el derecho común, la circulación de loscréditos entre el tradente o cedente y el adquirente o cesionario implica una relación desucesión a título particular, que origina una transmisión derivada con todos los efectospropios: acumulación de vicios, limitaciones y excepciones. En el sistema cambiario, lasinvestigaciones jurídicas lograron la derogación del principio romanista de la cesión decrédito.El carácter autónomo de un título de crédito se explica porque el titular del mismo noadquiere en forma originaria, es decir, su derecho no deriva del tradente, sino que nacenuevo en el adquirente al recibir el documento según su ley de circulación. El nuevo titularno es sucesor del sujeto que le transfirió el título de crédito, sino que lo adquirió en forma
15. originaria. El portador ejerce, en consecuencia, un derecho propio, distinto e independientede las relaciones jurídicas existentes entre los anteriores poseedores del título y el deudor.El fundamento de la autonomía reside en el principio de la incorporación representativa delderecho en el documento, en donde se encuentran unidos en conexión íntima y permanente.Por tal razón es evidente que toda adquisición opera sin la cooperación del tradente, esdecir, que si bien es cierto éste efectúa la tradición del título, la adquisición del derechodocumental se produce exclusivamente en virtud de que el nuevo titular ha recibido eldocumento de acuerdo con su ley de circulación. Al recibir el documento el portadoradquiere la titularidad del derecho documental que se halla objetivado en el mismo.Siendo esto así, la autonomía del derecho cambiario radica, fundamentalmente, en laposición asumida por el legislador al instituir el sistema regulador de las relacionescambiarias, en cuanto a que simplifica los requisitos legales de la circulación.En los títulos de crédito se prescinde de las relaciones jurídicas y por aplicación delprincipio de la autonomía la intervención de los sucesivos poseedores queda relegada entrelos elementos irrelevantes, pues se le confiere una función meramente instrumental, puestoque el acto de transmisión que realizan sólo sirve para vincular al deudor con el últimoposeedor del título de crédito. Cualquiera sea la situación de los sujetos en la transmisión,legítima o ilegítima, cumplen una función instrumental que permite al último poseedorvincularse en forma directa con el deudor por medio del documento. Tal es la justificaciónlógica de la adquisición originaria del derecho y por consiguiente el fundamento delprincipio de la autonomía en los títulos de crédito.La consecuencia más importante del carácter autónomo de los títulos de crédito es quedurante la circulación del derecho incorporado no se produce la acumulación de vicios odefectos que pudieran derivarse de cada transferencia, originando excepciones de carácterpersonal. Cada sujeto que transfiere asume una relación jurídica independiente de losdemás, por lo que se puede afirmar que la función que cumple, al tiempo del vencimientodel título, es simplemente instrumental y consiste en relacionar al deudor con el portadorlegítimo del documento. Por otra parte, la prescindencia subjetiva de las situacionesjurídicas intermedias hace que la relación portador-deudor sea objetiva e impersonal, puesno interesa quién requiera el cumplimiento de la obligación, sino que lo importante es quetenga la posesión del documento y que haya cumplido con la ley de circulación. En fin,recordando que en la estructura del título de crédito existe un elemento externo (eldocumento, cosa mueble) y otro elemento interno (la declaración documental o prestaciónincorporada), dejamos en claro que si bien la transferencia del título en cuanto documentose puede considerar como tradición derivada, la tradición que efectúa el tradente origina elnacimiento de un derecho nuevo para el adquirente, que no se recibe del antecesor, sinoque, transferido el documento, el derecho incorporado en éste ingresa a su patrimonio comoconsecuencia de ello. En otras palabras, la adquisición del elemento externo hace adquirirla titularidad del derecho interno o prestación incorporada.Podría pensarse que la autonomía de los títulos de crédito, esta prescindencia subjetiva delas relaciones anteriores o intermedias, va en contra del principio que nadie puede transferirmás derechos que los que tiene (nemo plus iuris in alium transfere potest quan ipse habet),ya que el derecho pudo no haber existido en la persona del endosante por haberseextinguido o por no haber nacido jamás, pero no ocurre así. En efecto, entendida laautonomía en el sentido de que el derecho del tenedor no es dependiente sino originario,nacido nuevo en su persona, no se vulnera el principio nemo plus iuris…
16. El principio de la autonomía opera en los títulos de crédito desde un punto de vista activo ypasivo. Desde el punto de vista activo significa para el titular del crédito la imposibilidad deacumular excepciones personales. En sentido pasivo implica la total y absolutaindependencia de las obligaciones cambiarias asumidas por cada uno de los sujetosfirmantes del título. En los títulos a la orden, la ley de circulación es el endoso, que es a lavez: legitimante, traslaticio y vinculante. Analizada una cadena de endosos desde el puntode vista activo, cada sujeto que recibió el título de crédito adquirió un derecho autónomo,es decir, cada endosatario tendrá un derecho originario respecto de cada uno de losfirmantes anteriores. Desde el punto de vista pasivo, la obligación jurídica es independientepara cada uno de los firmantes, quienes han quedado obligados al pago,responsabilizándose cambiariamente al mismo, con prescindencia de las demásobligaciones.En la práctica, el portador legitimado, que adquiere el título según su ley de circulación,puede exigir su pago de cualquiera de los firmantes obligados, no importando que lasfirmas intermedias hayan sido efectuadas por incapaces, por personas inexistentes o pormandatarios que actúen fuera de su poder. Tales circunstancias que afectan a uno o variosfirmantes no obstan a la validez de las firmas restantes y, por ende, a sus respectivasobligaciones, permitiendo exigir su cumplimiento independientemente de las demásobligaciones. Así se establece en los artículos 7º y 8º de la Ley Nº 18.092, sobre Letra deCambio y Pagaré.Párrafo IICaracterísticas particulares de algunos títulos de crédito14. Títulos de crédito y relación subyacente. Es indispensable para calificar el título decrédito de abstracto o de causal considerar el rol que la causa juega en ellos.Antes de dar una noción de títulos abstractos y causados, se requiere explicar la vinculaciónexistente entre los títulos de crédito y la relación fundamental que les dio origen y quepertenece al derecho común. En otros términos, se trata de precisar de qué manera nace eltítulo de crédito, a qué relación debe su creación y qué relaciones interdependientes segeneran entre el título y la relación fundamental.En este orden de idea, dejamos constancia, en primer término, que el título de crédito puedeemitirse con motivo de cualquier contrato, que pasa a ser su antecedente o relaciónfundamental o relación subyacente. El nacimiento del derecho documental no significanecesariamente la extinción de la relación fundamental, sino que ambas relaciones jurídicas(documental y subyacente) pueden coexistir y en principio coexisten. El libramiento de untítulo de crédito no origina novación de la relación que le dio origen, a menos que seconvenga expresamente (art. 12 de la Ley Nº 18.092, art. 37 de la Ley de CuentasCorrientes Bancarias y Cheques y art. 76 Nº 2 de la Ley Nº 18.175).Durante esta coexistencia se produce una serie de recíprocos efectos jurídicos. Así, en elcaso en que el deudor deba hacer frente al pago de ambas relaciones jurídicas, como debidoal hecho de que el cumplimiento de una de ellas extingue a la otra, tendría acción derepetición en contra del sujeto que se enriqueció sin causa exigiendo el pago de ambas.Otro tanto sucede cuando la acción cambiaria se encuentra supeditada al cumplimiento dedeterminadas cargas o deberes cambiarios (protesto), que en el evento de que el sujeto nolas satisfaga pierde la posibilidad de ejercer la acción causal.Por último, esta coexistencia de relaciones origina la supervivencia de la acciónfundamental frente a los posibles vicios de la acción documental.
17. 15. La causa en los títulos de crédito. En el derecho de las obligaciones se distingue entrecausa-fuente y causa-fin. La causa-fuente es el acto por el cual una persona exterioriza suvoluntad de obligarse. Esta voluntad, elemento subjetivo, resulta fuente de obligacionescuando se exterioriza, aspecto objetivo. Siendo así, ante la interrogante ¿por qué se obligó?,debemos responder: porque ese acto voluntario exteriorizado es un hecho al cual se leatribuye por el derecho la virtud de crear el vínculo obligacional. En cambio, en la nociónde causa-fin se considera la finalidad económica que el sujeto tiene en cuenta o a la cualaspira mediante el acto de voluntad exteriorizado, que dio existencia a la obligación.Establecida esta distinción, digamos que la causa-fin, aunque subjetiva e interna, es anteriora la causa-fuente, pero jurídicamente será coetánea con esta última, por cuanto para elderecho los actos o hechos voluntarios sólo tienen relevancia cuando se exteriorizan.En materia de títulos de crédito, el problema se plantea y se resuelve respecto de la causa-fin. Diversas teorías se han formulado acerca de la causa en los títulos de crédito, de lascuales analizaremos las más conocidas.Para una primera posición doctrinaria, la causa de los títulos de crédito es una convenciónejecutiva, que permite ejecutar o cumplir la relación fundamental. En otros términos, segúnesta teoría, entre la relación fundamental y la relación cambiaria existe una convenciónejecutiva, que resulta ser la causa del título de crédito, toda vez que mediante laconcertación de esta convención, el acreedor y el deudor cumplen la relación fundamental.En opinión de otro sector de la doctrina, la causa de los títulos de crédito se localiza en elnegocio jurídico por el cual se entrega o transmite el título, que se denomina “pactumcambiando”.En las dos doctrinas expuestas se distinguen tres tipos de relaciones, a saber:–La relación fundamental;–La convención ejecutiva o pactum cambiando, que sirve para cumplir la relaciónfundamental o para entregar o transmitir el título, y–La relación cambiaria, en virtud de la cual se contrae la obligación cambiaria.Esta relación abstracta reconoce su causa –aunque se halla desvinculada jurídicamente deella– en el pactum cambiando o en la convención ejecutiva.Por último, una tercera teoría postula que la causa de los títulos de crédito se encuentra enla relación fundamental, porque es el presupuesto económico jurídico que justifica laobligación documental asumida por el girador. Es una posición más precisa yevidentemente más lógica que permite dar una solución más realista al problema de lacausa en los títulos de crédito.Si volvemos a considerar la distinción causa-fuente y causa-fin, en relación con la causa delos títulos de crédito, puede afirmarse que la causa-fuente no puede faltar porque es supropia forma de exteriorizarse, documentalmente, con virtudes constitutivas y dispositivas.La causa-fin es la relación fundamental.Establecida la conclusión que formulamos, veamos a continuación las diversasproyecciones que tiene en el ámbito de las relaciones cambiarias.1. Teniendo presente la vinculación de los dos elementos que forman la estructura del títulode crédito (documento y declaración documental), hay que concluir que es el título, en tantoinstrumento que documenta la relación en él incorporada, el que está informado del carácterabstracto y no la obligación, que se encuentra vinculada a una relación fundamental.2. Si la causa-fuente nunca puede faltar por ser el acto externo de voluntad, la causa-finpuede faltar y ella es la causa del título de crédito, supuesto el caso de su emisión con fineseconómicos.
18. 3. La relación entre quienes están vinculados por la relación fundamental y quienes no loestán, tiene distinta relevancia jurídico-doctrinaria. La situación entre el emisor y elbeneficiario directo no ofrece duda porque están ligados por la relación fundamental. Noocurre lo mismo con los terceros sucesores del documento. Para la legislación cambiaria elportador legitimado es un tercero de buena fe, que no participó en el negocio o relaciónfundamental, y como su voluntad no se tuvo en cuenta al convenirse dicha relación, esajustado a derecho que las consecuencias jurídicas de tal negocio no le sean oponibles.4. Al ser así no se lesionan el rigor cambiario ni el favor de la circulación, porque el sistemacambiario presume la existencia de la causa del título, dando la posibilidad al sujeto pasivode la relación fundamental de enervar la relación cambiaria. En tal caso, la forma dehacerlo es acreditar la inexistencia, la ineficacia o el carácter viciado de la relaciónsubyacente. Sólo que se invierte el peso de la prueba, porque éste recae en el sujeto que seexcepciona.16. Concepto de título de crédito abstracto. Puede decirse que es aquel documentocambiario que, por estar desvinculado de su causa, no menciona la relación fundamental, y,en caso de hacerlo, ello resulta irrelevante.La abstracción se produce respecto de los portadores de buena fe, pero no en relación conquienes celebraron el negocio causal. Ello equivale a decir que no es que los títulos decrédito carezcan de causa-fin, sino que ella se presume en el ámbito cambiario, resultandoirrelevante respecto del portador de buena fe, que no intervino en la relación fundamental.Como no pueden existir obligaciones sin una fuente de la cual emanen, es preciso afirmarque el ente que se encuentra informado del carácter abstracto es el título de créditocambiario y no la obligación misma. Mientras la causa-fuente nunca puede estar ausente, lacausa-fin puede faltar. Siendo irrelevante la causa-fin, ella no afecta el derecho del portadorlegitimado para demandar el pago del título, el que podrá reclamarse prescindiendo de larelación fundamental de la cual no es parte. El deudor, por estar vinculado con el portadorsólo por la relación documental conectada al título, no tiene otras excepciones que no seanlas que emanan del propio documento.17. Abstracción y autonomía en los títulos de crédito. La abstracción cambiaria es lacaracterística que impone al deudor cambiario una prescindencia objetiva de la relaciónfundamental frente al portador del título, tercero de buena fe. Mediante esta prescindenciaobjetiva, exclusiva de los títulos abstractos, se concreta la total irrelevancia del negociocausal en las relaciones cambiarias, que se producen entre los sujetos vinculados por estasúltimas.La autonomía, en cambio, es una prescindencia subjetiva, en virtud de la cual el deudor nopuede oponer al portador excepciones basadas en las relaciones personales con anterioresportadores del documento. Es de esta manera porque, como quedó dicho, de cadatransferencia del documento nace un derecho nuevo para el portador, desvinculado delderecho de quien se lo transfiere y de los demás portadores del título.Por la característica de la autonomía, se considera que el actual portador se ha vinculadodirectamente con el deudor primitivo, por lo que se prescinde de las relaciones subjetivasocurridas entre los tenedores intermedios. Mientras que en virtud de la característicaabstracción, el deudor requerido de pago por el portador de buena fe debe prescindirobjetivamente del negocio fundamental que originó la creación del título de crédito.Gracias al carácter abstracto, como así también a las otras características comunes, eldocumento es un medio de circulación y cambio muy eficaz.
19. 18. Características de formalidad de los títulos abstractos. Los títulos de crédito abstractosson completos, en cuanto a que las relaciones cambiarias quedan determinadas por sucontenido literal, sometido en algunos casos al cumplimiento de ciertos requisitos formales(artículo 1º de la Ley Nº 18.092).Los títulos de crédito abstractos, formales, se oponen a los títulos de crédito causales, queson aquellos que pueden mencionar en su texto la causa o relación subyacente que motivósu emisión. La causa tiene relevancia en este caso, en el campo de las relaciones cartulares,en la medida que se haga referencia literal a ella. Si la causa no se encuentra referida en eltenor literal del título, no puede hacerse valer en el dominio de las relaciones cambiarias.Estos títulos se denominan “no formales” o “incompletos”, porque en alguna medida lacuantía, modalidad y eficacia se encuentran complementadas por la referencia a la relaciónfundamental que motivó su libramiento. Ejemplo: los bonos o debentures hacen referenciaa la escritura de emisión y a la escritura fundacional de la sociedad emisora.19. Aspecto jurídico-real del título de crédito. Incorporado el derecho en el título, seconsigue la objetivación de ese derecho, o, si se quiere, la objetivación del crédito, en elsentido de que al quedar vinculado el crédito al documento material y correr la mismasuerte de éste, por una parte el documento adquiere un valor que no tenía en sí (valor decrédito o derecho), convirtiéndose en una cosa nueva (res nova), y, por otra parte, permitela circulación de ese valor incorporado con la circulación del documento.Junto con el aspecto puramente obligacional, derecho a la prestación, el título de créditocomporta también un aspecto jurídico-real muy importante. El documento funciona en elcomercio como cosa que puede ser objeto de negocios jurídicos y de derechos reales,recibiendo el tratamiento jurídico de cosas muebles. Los títulos de crédito pueden ser objetode compra, de venta; pueden transarse en bolsa y fuera de ella; se transmiten y adquierenpor sucesión por causa de muerte y por donación; pueden ser objeto de depósito, de prendao de usufructo, y, en fin, ser judicialmente embargados y enajenados en procedimiento deapremio. En todos los casos indicados, la relación jurídica recae directamente sobre el títuloo documento como cosa en sentido corporal, y sólo indirectamente sobre el derechoincorporado, aunque en verdad es éste el que da valor a aquél.20. Influencia de la relación obligacional sobre la relación real. Debido al mutuointercambio de los elementos que integran la estructura del título de crédito, siendo eldocumento cosa mueble, no se le aplican íntegramente las reglas del derecho común quefijan el régimen de esta clase de cosas, pues si bien puede ser objeto de relaciones reales, suvalor está dado por el derecho que representa.El documento está regido por el derecho común en cuanto cosa mueble, y la relaciónobligacional, en cuanto derecho incorporado, está regulada por el derecho comercial. Esteúltimo consagra un régimen de circulación propio de los títulos de crédito, en el cualimporta la propiedad formal sobre la materia; incluso puede resultar legitimado el portadorde un título robado.21. Influencia de la relación real sobre la documental. Todas las relaciones documentalesestán subordinadas al documento. La conexión del derecho es imposible sin el título. Enotras palabras, el derecho se cosifica en el documento.La emisión se concreta en el acto de entrega del documento; la legitimación pasiva suponela presencia del documento para exigir la prestación y esta última se cumple a cambio de laentrega del título, para evitar que siga en circulación.22. Adquisición y extinción de los derechos sobre el título y de los derechos emergentes deldocumento. Los derechos sobre el título pueden adquirirse originalmente por apropiación,
20. usurpación, expropiación, etc. En forma derivada, pueden adquirirse esos derechos porcesión o endoso, lo que supone un tradente y un adquirente.La relación real sobre el título puede extinguirse en forma absoluta o relativa. Hayextinción absoluta por destrucción accidental del título, por destrucción voluntaria delmismo y cuando la destrucción es coetánea con la extinción de la obligación documental.La extinción es relativa en caso de pérdida, robo o hurto o extravío, porque mediantedecreto judicial se “desincorpora” la prestación que el documento llevaba prendida. Estamisma extinción se origina en caso de fraccionamiento de un título en varios otros, y en elevento de convención de varios títulos, en un solo documento.Los derechos emergentes del título nacen nuevos en su integridad. Se establece una relacióndirecta y personal entre el portador y el deudor, aun cuando existan intermediarios en lacirculación del documento. Por tratarse de una adquisición originaria de los derechosemergentes del título, no se pueden oponer excepciones personales al portador deldocumento.Nada impide que los derechos emergentes puedan adquirirse en forma derivada por algunode los modos del derecho común.Los derechos conectados indisolublemente al documento se extinguen por pago, novación,confusión, renuncia o remisión y prescripción. Todos estos modos deben ir acompañadosde la destrucción material del documento, debido a la preeminencia que éste tiene sobre larelación documental.Sección IIILa clasificación de los títulos de crédito23. Criterios de clasificación. Podemos clasificar los títulos de crédito teniendo en cuentasu contenido y la forma en la cual se han emitido. De acuerdo con el primer criterio, elcontenido normal del título de crédito lo constituyen los derechos de crédito pecuniarios enél incorporados. Siguiendo el segundo criterio, la forma como el título se emite determinacon mayor o menor precisión la persona del beneficiario del derecho documental, al mismotiempo que es la base para determinar su ley de circulación y, por ende, la forma como selegitima el poseedor del mismo.24. Títulos de pago, representativos de mercaderías y de participación social. Atendiendo alcontenido del documento, o lo que es lo mismo al objeto de la presentación, se distinguentres grandes categorías de títulos de crédito:–Títulos de pago o efectos de comercio;–Títulos representativos de mercaderías, y–Títulos de participación social o valores mobiliarios.Si el título de crédito obliga al deudor a una presentación consistente en pagar una suma dedinero, recibe el nombre de “título de pago” o “efecto de comercio”. Pertenecen a estacategoría de títulos: la letra de cambio, el pagaré a la orden, el cheque, la carta orden decrédito y la libranza.Cuando el título de crédito incorpora el derecho de disposición sobre determinadas cosasmateriales, se denomina “título representativo de mercaderías”. Forman parte de estaespecie de títulos: los certificados o vales de depósito en almacenes generales (warrants),las cartas de porte, los conocimientos de embarque, las facturas, etc. La posesión del títuloequivale a la posesión de las mercaderías en él especificadas y, en consecuencia,transfiriendo el documento se transfieren también las cosas. De esta suerte, la circulaciónmaterial de las mercaderías (tradición de las mismas) se reemplaza ventajosamente por lacirculación del título, que resulta a todas luces más rápida y más económica.
21. Por último, el contenido de los títulos de crédito puede no consistir en un derecho decrédito concreto (pago de una suma de dinero) ni en el derecho a exigir determinadasmercaderías, sino en un conjunto de derechos de diversa naturaleza inherentes a la calidadde socio de la entidad que lo emite o a la condición de acreedores de la misma. Estos sonlos títulos de participación social. En ellos los caracteres del título de crédito que hemosestudiado se encuentran un tanto debilitados e incluso la denominación común de títulos decrédito respecto de ellos no es muy adecuada, por lo que se estima preferible denominarlos“títulos-valores” o “valores mobiliarios”, como se les llama en nuestro medio, expresiónque es más amplia y comprensiva del término “valor”. Son valores mobiliarios los títulosemitidos por las sociedades anónimas: las acciones, que confieren a su titular el carácter deasociado y un conjunto de derechos inherentes a esta calidad; los bonos o debentures,emitidos también por las sociedades anónimas, que convierten a su portador en acreedor dela sociedad emisora; los pagarés emitidos por instituciones públicas, como los de laTesorería General de la República, los del Banco Central de Chile, los de la Caja Central deAhorros y Préstamos, etcétera. Son instrumentos muy eficaces para la circulación de losderechos y de la riqueza en general.25. Títulos al portador, a la orden y nominativos. Esta clasificación se hace atendiendo a lascondiciones formales para que los títulos circulen y cumplan la función económicacorrespondiente. Este criterio de clasificación toma en cuenta los requisitos que debenconsiderarse para que los portadores queden legitimados y puedan ejercer los derechosdocumentales. En ella están involucrados los valores de certeza, rapidez y seguridad frentea los valores genéricos de justicia y equidad.26. Títulos al portador. Son aquellos que se emiten sin mencionar en su texto al beneficiarioo que apareciendo éste se les adiciona la cláusula “al portador”. Esta clase de títuloscontribuyó a la elaboración de la teoría general de los instrumentos de crédito; actualmentese les considera como la expresión última de la propiedad mobiliaria.Los títulos al portador son los que más se identifican con las cosas muebles y respecto de laincorporación del derecho en el documento, podemos señalar que ella aparece realizadaíntegramente. Tal identificación con las cosas muebles es el fundamento de la circulaciónde los títulos al portador que debe efectuarse por la entrega del documento. Es precisoenfatizar, en esta clase de títulos, la innegable preeminencia que existe del documento sobreel derecho.Por tratarse de título-cosa, la simple tradición del documento es suficiente para quedarlegitimado en el ejercicio del derecho. Los requisitos de legitimación de un título alportador son, en consecuencia:–Posesión del título;–Presentación al sujeto requerido de pago.Atendidas las características ya destacadas, los títulos al portador no son susceptibles dereivindicación. En efecto, la posibilidad de ejercer la acción reivindicatoria se dificultaporque frente al interés del que ha perdido involuntariamente la posesión, por hurto, robo oextravío, están los derechos del poseedor de buena fe que lo adquirió según su ley decirculación. Además, hay un interés indirecto representado por la seguridad y confianza quedeben informar los negocios mercantiles. Ante esta pugna de intereses se prefiere elderecho del nuevo portador de buena fe del título y no obsta a la regularidad de sulegitimación la circunstancia de que el transmitente u otro anterior se apropiareindebidamente del documento, siempre que el portador actual desconozca este hecho. Esprecisamente esa ignorancia la que legitima al portador y lo pone a salvo de la
22. reivindicación del título. Lo complejo de la solución radica en fijar, legislativamente, unprincipio general que teniendo en cuenta los valores jurídicos y económicos de lacirculación no lesione el interés indirecto.La doctrina se ha pronunciado por la no revindicación de los títulos al portador, fundándoseen el hecho de que no pueden ser determinados o individualizados, exigencia fundamentalde toda acción de dominio. Sin embargo, se reconoce la importancia que tiene por parte delportador el conocimiento de la circunstancia de haber sido perdido, hurtado o robado eltítulo al portador. La ley determina cuándo debe presumirse ese conocimiento y ello ocurrecuando ha vencido el plazo de los avisos que dan cuenta del extravío. Desde entonces elportador pasa a ser de mala fe, pues supo o debió saber la circunstancia de la pérdida deltítulo, y por ende puede sufrir la reivindicación de parte del verdadero titular. Es indudableque la publicación de que se trata debe ser anterior a la primera negociación del título,porque si esta última se realiza antes del primer aviso, será válida y, por consiguiente, loserán también las posteriores.27. Títulos a la orden. Son los que, concebidos en forma esencial a nombre de determinadapersona, facultan a ésta, de modo expreso o implícito, a transmitirlo sin intervención deldeudor. Es fundamental destacar el carácter facultativo que tiene la transmisión deldocumento, de tal modo que, si no circula mediante endoso, siempre sigue siendo un títulode crédito.No existen fórmulas sacramentales para concebir esta clase de títulos. Cuando eldocumento lleva las palabras “a la orden”, se deja constancia en forma explícita que se tratade esta clase de títulos. En cambio, se hace constar en forma implícita este carácter cuandoen la redacción del documento se incluye una denominación que tácitamente comprende lacláusula “a la orden”.Los títulos a la orden circulan mediante endoso, que es una declaración documentalliteralizada al dorso del instrumento, con la firma de quien la otorga. El endoso estraslaticio, legitimante y vinculatorio.El portador de un título a la orden, para ejercer los derechos documentales, debe acreditarsu legitimación activa por los siguientes actos:–Posesión del documento;–Exhibición del mismo al requerido;–Cadena ininterrumpida y regular de endosos.La referida continuidad de los endosos supone la regularidad formal del sistemadocumental. Basta que ella sea formal y externa para que el título circule válidamente ypuedan hacerse valer los derechos en él contenidos, sin que ella resulte afectada porendosos en blanco o extendidos por incapaces o por mandatarios fuera de los límites de suspoderes.También se exige como requisito legitimante la identificación personal del portador. Esterequisito debe probarlo el portador y si no cumple con él no puede ejercer los derechos deltítulo. El deudor tiene la carga pasiva de comprobar la concurrencia de los otros requisitospara que su pago sea liberatorio.28. Títulos nominativos. Son los documentos que se giran a favor de determinado sujeto ytanto su emisión como sus sucesivas trasmisiones deben inscribirse en el registro delemisor. Estos títulos no son completos en su literalidad, porque no puede prescindirse delregistro del emisor. El creador del documento ha querido mantener el control del nombredel tenedor y con ese propósito los emite a un nombre individual.
23. En doctrina se les niega el carácter de títulos de crédito a los documentos nominativos.León Bolaffio sustenta esta posición fundado en los siguientes argumentos:a) Por estar sometido al registro, el documento no es atributivo en cuanto a derechodocumental. No puede considerársele autónomo ni literal;b) Tal registro reviste la forma de consentimiento del emisor, que es imprescindible paraque opere la transferencia, yc) El emisor al estar facultado para no permitir la transmisión lesiona los caracteresesenciales de los títulos de crédito.Se refuta la doctrina negatoria señalando que el creador al girar el título en esta formaasume el deber o carga de registrar cada transferencia, por lo que jurídicamente no puedenegarse a ello. Vivante destaca que la inclusión de los títulos nominativos está justificadatanto en la práctica mercantil como por su naturaleza jurídica. Agrega que el que niega elcarácter de título de crédito al documento nominativo, porque es necesaria la cooperacióndel deudor, comete el error de buscar en todos los títulos de crédito el carácter de títulos alportador, que circulan sin cooperación alguna y sin conocimiento del deudor. Siendo así,debería negar tal carácter a los títulos de crédito a la orden, que deben circular con lacooperación del deudor inmediato. Ahora bien, en el caso de que el emisor de un títulonominativo pueda oponerse a la transmisión, indudablemente que ese documento deja deser título de crédito.Los títulos que se emiten nominativamente son las acciones, los bonos o debentures. Enalgunos casos la carta de porte, el conocimiento de embarque y los certificados warrants seemiten en forma nominativa. Los requisitos de legitimación de esta clase de títulos son lossiguientes:–Posesión del título;–Presentación al deudor;–Cadena de traspasos y registro de los traspasos en el registro del emisor del título;–Identificación del portador.Se denomina transfert el hecho de registrar las transmisiones del título nominativo en elregistro del emisor. Este acto es una carga sustancial o una conducta debidamente fundadaen la voluntad expresada por el emisor del título al crearlo en esta forma.El transfert es un requisito para la legitimación activa del titular. En el caso de las accionesde sociedades anónimas, que deben emitirse en forma nominativa, siendo títulosesencialmente negociables, la Ley Nº 18.046 y su reglamento contienen las reglasaplicables a los traspasos, en cuanto a sus formalidades y efectos. Asimismo se prohíbe elestablecimiento de cláusulas que limiten la libre negociabilidad de las acciones en lassociedades anónimas abiertas.29. Títulos públicos y privados; comerciales y civiles. Atendiendo a la persona que losemite, los títulos de crédito pueden ser públicos o privados. Se denominan efectos públicoslos títulos de crédito contra el Estado reconocidos como negociables; los de losestablecimientos públicos y empresas autorizadas para hacerlos circular, y los emitidos porlos gobiernos extranjeros, siempre que su negociación no esté prohibida (art. 68 del Códigode Comercio).Los títulos de crédito privados son aquellos emitidos por los particulares.Atendiendo al carácter civil o mercantil de la relación jurídica que les da origen, los títulosde crédito pueden clasificarse en civiles o comerciales. Con todo, vale la pena señalar que,según lo previsto por el artículo 3º Nº 10 del Código de Comercio, en su texto actual fijadopor la Ley Nº 18.092, las operaciones sobre letras de cambio, pagarés, cheques y sobre
24. documentos a la orden son comerciales, cualesquiera sean su causa y objeto y las personasque en ellas intervengan. Se trata de una mercantilidad formal que no da lugar a los actosmixtos o de doble carácter ni a la aplicación del principio de lo accesorio. En su nuevotexto, la disposición se extiende a toda clase de pagarés, no sólo a los girados a la ordencomo antes, a las operaciones sobre cheques y sobre documentos a la orden. Al ser así, elcampo de la comerciabilidad formal se amplía notablemente, por lo que resulta que lostítulos de crédito civiles vendrían ahora a ser una excepción frente a los comerciales.30. Títulos unitarios y múltiples. Esta agrupación se hace teniendo en cuenta la posibilidadde fraccionar el documento. Son títulos unitarios los que no admiten fraccionamiento, ymúltiples, aquellos que sí lo posibilitan.Finalmente, atendiendo a la forma de emisión, los títulos pueden emitirse masiva oindividualmente; ejemplos: acciones y bonos, en el primer caso, y cheques, en el segundo.31. Los efectos de comercio. Efecto de comercio es aquel que puede jugar entrecomerciantes un rol análogo al de la moneda, tanto como ésta tiene un poder liberatorio.Partiendo de ahí, podemos reconocer la existencia de un efecto de comercio cuando sereúnen las características siguientes:–Que se trate de un título negociable, es decir, transmisible por procedimientos rápidos dederecho comercial no sometidos al régimen más solemne del derecho civil;–Que el valor en moneda corriente esté indicado en él, bajo el beneficio de los riesgos deinsolvencia, y veremos cómo la ley se ingenia para reducir estos riesgos. Se sabe entonceslo que ellos representan y no se tiene que suponer lo que ellos podrían significar en caso deser vendidos. Un cheque de $ 20.000 vale $ 20.000, en tanto que un conocimiento que daderecho a la entrega de tal cantidad de mercadería, que será descargada de un navío en talpuerto, no tiene un valor absolutamente determinado;–La indicación del valor en moneda no es solamente apreciativa, ella es normativa; elefecto da derecho a percibir una suma de dinero; en otros términos, él representa un créditoen dinero;–Por último, este crédito es pagadero a corto plazo. La rapidez es una ley del comercio. Sibien es cierto que los comerciantes piden a veces créditos a mediano y largo plazo, no esésta la forma usual empleada para pagar sus deudas.Sin embargo, el efecto de comercio no es moneda. Tres diferencias lo separan por lomenos: en primer término, la moneda, se presenta bajo la forma de cortes fijos de valorredondo, en tanto que los efectos de comercio, correspondiendo a operaciones dadas ydiferentes las unas de las otras, tienen valores irregulares. Por otra parte, la moneda tienecurso forzado, vale por ella misma y la confianza que ella inspira corresponde a laconfianza en los destinos de la nación, en tanto que el efecto de comercio vale primero porla firma de aquel que se obliga. En fin, la moneda representa por naturaleza un valorvencido o, más exactamente, posee un valor extratemporal, en tanto que el efecto decomercio tiene un valor limitado en el tiempo y medido en el tiempo: limitado, porque él novaldrá nada después de cierto lapso; medido, porque corrientemente no da derecho al pagode la suma indicada sino a la llegada de una fecha de vencimiento.Esta última diferencia parece la más característica. Cuando el comprador de unestablecimiento de comercio paga a su vendedor suscribiendo pagarés de valor igual, porejemplo de $ 100.000 pagaderos de mes en mes, el 15 de cada mes, y cuando esos pagarésson garantidos o avalados por un gran banco, las dos primeras diferencias se escurren.Queda la tercera, que parece entonces esencial. Sin embargo, todo efecto de comercio nocomporta la estipulación de un término: así, por ejemplo, el cheque; pero el valor del
25. cheque está ligado a la provisión constituida por el librador; y encontramos aquí unadiferencia que anteriormente parecía secundaria: la inseguridad relativa del efecto decomercio en relación con la moneda.Es bastante difícil pasar por un análisis más estricto la noción de efecto de comercio.Respondiendo a los caracteres que hemos indicado más arriba, el efecto de comercio nodebe en definitiva parecerse mucho a la moneda. En resumen, la diferencia irreductible esde orden psicológico: emitir, suscribir, firmar un efecto de comercio es un acto normal en lavida de un comerciante; recibir un efecto de comercio no equivale en absoluto, en elespíritu del accipiens, a la seguridad de un pago hecho en moneda.32. Diferentes efectos de comercio. En nuestro país, los efectos de comercio más conocidosson: la letra de cambio, el pagaré, el cheque y la carta orden de crédito. No existe, como enotros países, la factura protestable, aun cuando en un proyecto de ley sobre instrumentosnegociables está prevista su creación.En los capítulos IX y X estudiaremos en particular los aspectos principales de los efectos decomercio que hemos mencionado.En fin, hemos señalado que las personas jurídicas emiten títulos que confieren derechos deasociados o de acreedores, denominados “valores mobiliarios”, que son susceptibles de unanegociación fácil, de una cotización en bolsa de valores y que, al igual que los otrosinstrumentos que hemos analizado, facilitan la circulación del crédito y de la riqueza.33. Títulos causales y abstractos. Atendiendo a los efectos que la causa tiene en la vida deltítulo, pueden clasificarse en causales y abstractos.Son títulos de crédito causales aquellos en los cuales se menciona expresamente la causa enel documento y ella se mantiene unida al mismo en todos los aspectos jurídicos. El ejemploclásico de esta categoría de títulos está representado por las acciones de sociedadesanónimas. En el derecho nacional, el artículo 19 del Reglamento de Sociedades Anónimas,Decreto Supremo Nº 587, publicado en el Diario Oficial de 13 de noviembre de 1982,dispone que “Los títulos de acciones llevarán el nombre del dueño, el nombre y sello de lasociedad, la fecha de escritura social y la notaría en que se haya otorgado, la indicación dela inscripción de la sociedad en el Registro de comercio…”. La indicación del nombre de lasociedad emisora y sus formalidades de creación constituyen la expresión de la causa de lostítulos de crédito llamados acciones.Por el hecho de mencionar la causa y vincularse constantemente a ella, estos títulos sonincompletos, en el sentido de que no se bastan a sí mismos para determinar el contenido, lasmodalidades y el alcance del derecho que en ellos se representa, por lo que se precisarecurrir a la relación subyacente que constituye su causa.Los títulos de crédito abstractos son aquellos que no mencionan en su texto la causa omencionándola esta indicación carece de efecto jurídico. La causa está desvinculada deltítulo abstracto y, por tal razón, no tiene ninguna relevancia en su creación, circulación yejecución. La letra de cambio es el ejemplo por excelencia de esta clase de títulos. No cabeduda que los títulos abstractos tienen como causa fin o causa mediata una relación jurídica,de cualquier tipo, que le da origen, porque no se concibe que alguien pueda obligarse sinuna causa. Pero esta causa fin no es necesaria, porque basta la existencia de la causa fuenteo causa inmediata, consistente en la declaración unilateral de voluntad a la que la ley leconcede el efecto de generar la obligación que se incorpora en el título y que se exteriorizaa través de la suscripción del documento, generalmente mediante la firma autógrafa delobligado. De esta suerte, si nos preguntamos ¿por qué se obligó el aceptante de la letra decambio? La respuesta a esta interrogante es simple, se obligó porque mediante un acto de su
26. voluntad exteriorizada, firmó la letra en señal de aceptación y a ese acto el derechocambiario le atribuye el mérito suficiente para dar nacimiento a la obligación cartácea.Ahora bien, si nos preguntamos ¿por qué razón se obligó el aceptante? Responderemos quese comprometió porque entre él y el librador y beneficiario de la letra existe una relaciónsubyacente en la cual este último es acreedor del aceptante, pero esta razón no necesita sermencionada en la letra para que ella tenga eficacia cambiaria.34. Títulos con soporte material cartáceo y títulos informáticos o de representaciónelectrónica. Tal como lo expresamos a propósito de los elementos de su estructura, el títulode crédito se compone de un sustrato material, cosa mueble, documento, y una declaraciónde contenido obligacional incorporada en dicho soporte. Así nacieron los títulos de créditoque ahora denominamos con soporte material cartáceo, para distinguirlos de la nuevacategoría que ha surgido en los últimos tiempos, en la cual el soporte material se sustituyepor una anotación en cuenta que se anota en un registro informático o electrónico.Dedicaremos una sección aparte al estudio de los títulos de crédito sin soporte materialcartáceo, o títulos informáticos, electrónicos, cuya circulación se realiza en formatelemática.35. Los títulos de crédito impropios. Existe una serie de documentos respecto de los cualesse llega a la conclusión que no son títulos de crédito, porque no tienen todos los caracteresesenciales y comunes que les son propios, a los que se les denomina títulos de créditoimpropios.Pertenecen a esta categoría documentos tales como los pasajes marítimos, aéreos, deautobuses, de ferrocarriles y del metro. También se encuentran en este mismo grupo losbilletes de lotería, la tarjeta o ficha de la guardarropía, la entrada, el abono o contraseñapara un espectáculo, la tarjeta de cualquier apuesta o juego de azar, el ticket deestacionamiento, los recibos de bienes entregados en reparación o para limpieza, la tarjetade embarque o boarding pass, el recibo del equipaje, el carnet de socio y todas las tarjetasde crédito bancarias o comerciales o de cajero automático.En la doctrina los títulos impropios se han agrupado en dos categorías, atendiendo a sugrado de complejidad; los comprobantes de legitimación y los títulos de legitimación. Losprimeros son simples documentos probatorios que permiten al deudor cumplir la prestación,respecto del sujeto que presente el documento, quedando en consecuencia liberado de ella,como por ejemplo, los pasajes de ferrocarril, de autobuses o de metro, que se emiten por logeneral al portador, aunque frecuentemente se les declara intransferibles, porque se refierena derechos que no pueden ser objeto de circulación.Los títulos de legitimación son también instrumentos probatorios de una obligación nacidade un contrato cuya celebración acredita el título, de suerte que si hay divergencia entre eltenor del título y el documento que contiene el contrato, prevalece este último. Así, porejemplo, si hay diferencia entre un recibo de depósito y contrato mismo, primará lo previstoen el documento que contiene el contrato.Los títulos valores impropios son documentos que se emiten masivamente y losdestinatarios o acreedores son un conjunto de personas anónimas. En esta clase dedocumentos el acreedor sólo tiene que exhibir el título para exigir la prestación de que setrata, por lo que queda legitimado activamente y por parte del deudor, el cumplimiento dela obligación frente al tenedor aparente, importa liberación o legitimación pasiva.Constituyen ejemplos de esta clase de títulos los billetes de lotería, el pasaje del metro o delautobús, la entrada o el abono para el espectáculo.

References: artículo 965
 artículo 5
 artículo619
 artículo 82
 artículo 3
 artículo 19