Source: http://lab.elmundo.es/pseudociencias/legislacion-y-politica.html
Timestamp: 2018-11-17 22:02:03+00:00

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Legislación y política sobre pseudoterapias| EL MUNDO
"Los curanderos son impunes en este país"
Rodrigo Terrasa @rterrasa
"A esta hora, señora ministra, mientras usted y yo hablamos, en Televisión Española, en la pública, hay un señor vendiendo las bondades de la lejía para el tratamiento del cáncer de vejiga, o del VIH o del ébola... La verdad es que a esta hora, mientras usted y yo hablamos, en una página web a la que usted puede acceder se venden unas plantas como alternativa a la quimioterapia. Salvo que tenga leucemia, para lo que tiene unas infusiones. Y la más triste verdad ante todo esto es que la mayor parte de portavoces de Sanidad de este parlamento se han puesto de perfil ante estas situaciones".
Quien habla es el doctor Francisco Igea, médico especialista en aparato digestivo y diputado de Ciudadanos en el Congreso. Estamos en mayo de 2017, sesión de control al Gobierno. "Nos preocupa y nos ocupa la protección de la salud", se defiende la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat. Poco más.
Cuatro meses después, en septiembre, la comisión de Sanidad del Congreso discutía por primera vez en la historia sobre las pseudoterapias, es decir aquellas prácticas que se ofrecen como actos médicos sin haber demostrado científicamente su efectividad. El debate fue un fracaso y sólo salió adelante una condena genérica del Partido Popular que hablaba de potenciar "la cultura de la prevención" de las enfermedades, de impulsar campañas para evitar "posibles fraudes y manipulaciones pseudocientíficas" y de promover, en colaboración con las comunidades autónomas, un mayor control y vigilancia sobre "falsas actividades curativas"
Según el Observatorio contra las pseudociencias de la Organización Médica Colegial (OMC), la postura que defendió el partido en el Gobierno "ignora el papel de los profesionales sanitarios que difunden y practican estas pseudoterapias a pesar de contravenir sus códigos deontológicos y elude las responsabilidades ministeriales en la materia, delegando toda la responsabilidad en las comunidades autónomas".
Pero que existan embaucadores no es preocupante, lo que es preocupante, como decía Luther King, es el silencio de los buenos
En aquel mismo debate, la proposición no de ley (PNL) de Ciudadanos, la más agresiva, fue rechazada por 30 votos en contra y cinco a favor. Su escrito pretendía conseguir que fuesen los profesionales sanitarios quienes estuviesen obligados a denunciar las "prácticas alejadas de la evidencia científica que pudieran causar un perjuicio real en la salud directa de los pacientes". Según el resto de grupos, se trataba de convertir a los médicos en policías. Según Francisco Igea, de "acabar con la impunidad de los curanderos".
¿Quedan todavía curanderos en España? "Hay muchos más de los que pensábamos. Aunque se disfracen de otras cosas, como amantes de la naturaleza o psicólogos, todavía hay muchos curanderos en España", explica Igea desde uno de los despachos de Ciudadanos en el Congreso.
P.- ¿Cuál es la situación actual de las pseudociencias en España?
R.- Hay gente que trata tumores con técnicas como la bioneuroemoción, relacionando la existencia del tumor con conflictos personales o sentimentales y recomendando a la gente cosas tan sorprendentes como que te separes de tu marido para curarte un cáncer de mama. Hay otros que se anuncian vendiendo MMS (suplemento mineral milagroso), que está prohibido, como una curación contra el cáncer o el sida. Y esa gente va por la calle, no se oculta, tiene webs, páginas de Facebook y facturan tres millones de euros con esto. La situación es muy preocupante. La peculiaridad del caso español es la falta de respuesta legal. Los curanderos son sorprendentemente impunes en este país. Pero que existan embaucadores no es preocupante, lo que es preocupante, como decía Luther King, es el silencio de los buenos.
La ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, en el Congreso de los Diputados. | Javier Barbancho
Toda la respuesta que ha llegado desde el Ministerio de Sanidad es que el asunto "ocupa y preocupa" al Gobierno de Mariano Rajoy. La Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas APETP ya exigió en enero del año pasado el cumplimiento estricto de la legislación sanitaria y las obligaciones impuestas por los artículos 43 y 51 de la Constitución Española, sobre protección de la salud de los ciudadanos, fomento de una educación sanitaria basada en informaciones veraces y defensa de consumidores y usuarios. La respuesta del PP ha sido derivar la responsabilidad a las comunidades autónomas, que tienen la mayor parte de las competencias en materia de salud.
El modelo está en Valencia. El 24 de julio, la Conselleria de Sanidad de la Generalitat Valenciana, dirigida por la socialista Carmen Montón, emitía una instrucción a todos sus departamentos para recordar que la homeopatía está excluida "específicamente" de la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud y prohibir la promoción o desarrollo de pseudociencias en centros públicos. "Prácticas sin evidencia científica, que no curan y generan confusión en el paciente", decía literalmente el texto.
La orden de la Conselleria prohíbe la publicidad o desarrollo en centros públicos de actividades como la naturopatía, medicina naturista, acupuntura, osteopatía, quiropraxia, quiromasaje, reflexología, shiatsu, aromaterapia, meditación, oración, reiki, terapia floral, terapia biomagnética, técnicas de la mente o el yoga, entre muchas otras.
Además, la "consellera" Montón solicitó por carta a la ministra de Sanidad que retirase el reconocimiento de la homeopatía como medicamento que le otorga el Real Decreto Legislativo 1/2015.
La firmeza del PSOE valenciano contrasta con la postura del partido a nivel nacional. Durante el debate del pasado mes de septiembre, el portavoz de Sanidad del grupo socialista en el Congreso, Jesús Fernández, médico de profesión y Máster en Salud Pública y Administración Sanitaria en la Universidad de Pittsburgh (USA), defendió lo que llamó "terapias alternativas". Dijo que la medicina científica también comete "errores" y aseguró que "no se puede exigir el mismo nivel de evidencia científica a terapias [las llamadas alternativas] que en su mayor parte son inocuas"
Material antiguo de exposición del Instituto Homeopático de Madrid. | Oscar Monzón
Volvemos al despacho de Francisco Igea: "Desde luego estamos más de acuerdo con Montón que con su portavoz en el Congreso. Es elemental. Hay quien maneja el discurso de que estas terapias son inocuas. Lo son hasta que tienes una otitis y, como no la tratas, va a más, se perfora el tímpano, tienes una meningitis y te mueres. ¿Qué te ha matado? ¿La infección o la ausencia de tratamiento? Que algo no sea tóxico no significa que sea inocuo".
Días después de la intervención de Jesús Fernández en el Congreso, el PSOE rectificó sus declaraciones con un artículo firmado por la secretaria de Sanidad del partido, Luisa Carcedo, y por el secretario de Ciencia, Francisco Polo. "El Partido Socialista ha sido, es y va a seguir siendo el partido de la ciencia", decía su texto. "Nuestras raíces nos mantienen firmes en los principios de la Ilustración, en nuestra historia está el haber construido un Sistema Nacional de Sanidad basado en la evidencia y nuestra visión de futuro pasa, como no puede ser de otra manera, por el conocimiento científico", recalca.
No siempre ha sido así. En el año 2009, el PSOE planteó una PNL para que la medicina homeopática fuera tratada "como lo que es, medicina". Y 20 años antes, en 1989, también el Partido Socialista instó al Gobierno a regular "el uso de las técnicas terapéuticas de homeopatía y acupuntura".
Lo sorprendente, sobre todo en la izquierda, es que gente que ha sido favorable al conocimiento de repente se ha separado de la ciencia. Somos pluricientíficos como somos plurinacionales
¿A qué se deben los titubeos del PSOE en esta materia? ¿Quita votos posicionarse en contra de las pseudociencias? Para Francisco Igea está claro que sí: "Lo sorprendente, sobre todo en el terreno de la izquierda, es que gente que ha sido favorable al conocimiento, al progreso, de repente se ha separado de la ciencia. La izquierda ha entrado en esto, como en otros temas, en el terreno de la magia. Y ahora somos pluricientíficos como somos plurinacionales".
El escritor y periodista mexicano Mauricio-José Schwarz ha publicado este año un libro titulado La izquierda feng-shui. Cuando la ciencia y la razón dejaron de ser progres, en el que denuncia lo que se conoce como izquierda magufa, "aquella que en un momento dado renuncia a la idea de que el universo es natural, material, cognoscible, y empieza a atacar a la ciencia, a creer en pseudociencias, misticismos, esoterismos y en pensamientos posmodernos".
Hablamos del PSOE pero también de Podemos. Cuando nació el partido de Iglesias y Errejón, brotaron a su alrededor toda suerte de "paracírculos" esotéricos. No eran círculos oficiales, pero ahí estaba Podemos Homeopatía porque "lo natural es poder elegir y la homeopatía es democracia", Podemos Terapias Naturales para reclamar su inclusión en el sistema público de salud y hasta Podemos Chemtrails, un "grupo de estudio" en torno a la teoría conspiranoica que mantiene que las estelas que dejan los aviones en el cielo son realmente productos químicos que nos están fumigando a todos. Existe incluso una cuenta en Twitter de Podemos Tarot que proclama que "empleando los recursos astrales y sobrenaturales también podemos cambiar el mundo".
El científico Pablo Echenique, secretario de Organización de Podemos. | David S. Bustamante
Pablo Echenique, secretario de organización de Podemos, ha rechazado hablar con EL MUNDO sobre este asunto en plena crisis catalana, pero en una entrevista con Materia en el año 2014, el político, científico titular en el Instituto de Química Física Rocasolano del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), admitía la deriva "anticientífica" de buena parte de la izquierda española. "Yo creo que la gente que no forma parte del sistema científico percibe a la ciencia como parte del sistema, como si fuera la banca. No ven cómo operamos los científicos en este país, con bastante libertad y no tutelados por poderes económicos. Como la gente de fuera no lo sabe, piensan que forma parte del enemigo, del sistema económico que está montado. Por eso rechazan la autoridad de la ciencia de la misma forma que rechazan la autoridad del Fondo Monetario Internacional".
Antes era propio de gente con niveles bajos de formación pero ahora no es así. Ya no hay una relación directa. Ni en España ni en el resto del mundo
El texto oficial que fija la posición del área de Políticas Científicas del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos respecto a las pseudoterapias habla justo de eso, de la distancia que separa a la ciencia de la población, "a veces tan grande que la gente busca en otros lugares formas de conocimiento que sean más accesibles y amables". Podemos censura la "conversión de la ciencia en un mercado" y "los intentos de la política neoliberal por convertirla en un producto más de sus juegos financieros". Su texto aboga, en definitiva, por la "humanización de la medicina", por promover "el uso de la medicina narrativa y la escucha atenta", pero deja clara la "total oposición" del partido al empleo de terapias cuya validez no haya sido testada científicamente y a su financiación por parte del Estado.
¿Está vinculada la creencia en la eficacia de este tipo de terapias a nuestra ideología o al nivel socioeconómico de los ciudadanos? "Antes era más propio de gente con niveles bajos de formación o socioeconómicos pero ahora no es así. Ya no hay una relación directa. Ni en España ni en el resto del mundo", aclara Francisco Igea. "Está ocurriendo en Europa y en EEUU que los movimientos antivacunas tienen más éxito entre capas altas de la sociedad. Es algo novedoso. A veces cuando las cosas se complican y hay situaciones de crisis y la sociedad no sabe hacia dónde va, siempre surge la magia. Las soluciones mágicas, también en política, tienen una ventaja, y es que son más fáciles de creer, más fáciles de vender".
Este año, la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) preguntaba por primera vez en su Encuesta de Percepción Social de la Ciencia sobre las pseudociencias. Los resultados dicen que casi el 60% de los españoles confía mucho, bastante o algo en la acupuntura y que el 52,7% confía en los productos homeopáticos. Además, los ciudadanos con mayor nivel de estudios confían más que la media en estas prácticas.
Un estudio elaborado el año pasado por el laboratorio farmacéutico Boiron, una de las multinacionales de la homeopatía, decía también que eran los catalanes los españoles que más creían en sus productos. El 43% de los catalanes admitía haber tomado medicamentos homeopáticos o habérselos dado a sus hijos en alguna ocasión frente al 32% de la media española.
En el año 2013, antes de que el llamado procés lo eclipsara todo, ERC reclamó en el Congreso la regulación de las "terapias naturales". Entonces no estaba Gabriel Rufián y fue la diputada Teresa Jordà la que dijo: "Si en lugar de un problema de cadera, el Rey [Juan Carlos I] tuviera un problema de hemorroides, le recomendaríamos que en lugar de traer a un médico del extranjero para una operación quirúrgica se tratara mediante acupuntura o lo hiciera mediante homeopatía, que es igualmente eficaz y más barato".
Presentación de estevia como "desinhibidor emocional" en el Salón de Terapia Complementarias de Sevilla. | Conchitina
¿Cómo se combate legalmente la proliferación de estas pseudoterapias? "Nosotros creemos que hay armas legales suficientes, lo que falta es protocolo e intención, que sí existen en el caso de la violencia infantil o el maltrato", dice Francisco Igea. "Algo que permita actuar a los médicos, que son los que conocen la existencia del delito y no tienen la implicación del paciente".
Dejamos al diputado Igea y hablamos por último con el doctor Igea.
P.- ¿Qué es lo más sorprendente que ha visto usted en su ejercicio como médico?
R.- No se puede hacer buena medicina si no te pones en el lugar del que está en la camilla mirando al fluorescente. Y, después de 25 años dando malas noticias a gente desesperada, nada me irrita más que ver cómo a esa gente se le estafa aprovechando su situación de debilidad, por puro afán económico... Por eso creo que cuando en una consulta un enfermo oncológico te cuenta que hay un señor que le ha dicho que tomando jengibre o zumo de papayas se va a curar un cáncer, el médico, a parte de convencerle de que esta no es una buena idea, tendría que irse a la Fiscalía y denunciar.
1.- Ley de Profesiones Sanitarias (2003):
Establece las competencias que les están reservadas, por ley, a los profesionales sanitarios: dar consejos en cuestiones de salud, por ejemplo. Además, se considera intrusismo que un profesional sanitario sin determinada especialidad ejerza respecto a ella: es decir, un internista no es un oncólogo; o un dermatólogo no puede ejercer como alergólogo. Los profesionales sanitarios tendrán que estar colegiados para ejercer y deberá hacerlo desde un establecimiento sanitario legalmente establecido para las especialidades sanitarias que se desarrollen en él.
2.- Real Decreto de Establecimientos Sanitarios (2003):
Para poder ofertar actividades cuyo objeto sea la salud (en todos sus términos): recuperación, mantenimiento o mejora [todo ello se consideran actividades sanitarias] se deberá hacer desde un establecimiento acreditado legalmente como "sanitario". Además, reconoce las unidades asistenciales específicas para terapias no convencionales que, especifica, tendrán que tener al frente un médico. Es decir, un fisioterapeuta no puede dirigir un centro quiropráctico y tendría que ser un médico colegiado quien estuviera al frente.
3.- Colegios Profesionales y Códigos Deontológicos:
La Ley establece que son los colegios profesionales quienes han de velar por la buena praxis de sus colegiados (y sólo estando colegiado se puede ejercer como profesional sanitario) y la charlatanería está éticamente desaprobada (art 26). Uno de los artículos, al igual que recoge la ley de profesiones sanitarias, es que la actividad sanitaria ha de ejercerse sobre el estado de la técnica actual, basado en premisas demostradas científicamente y, en ningún caso, generando falsas expectativas a los pacientes.
4.- Ley General de Salud Pública (2011). Artículo 18 (Comunicación en salud pública):
- Las administraciones sanitarias velarán por que la información sobre salud dirigida al público sea veraz y cumpla con las previsiones de esta ley, especialmente cuando sea difundida a través de los medios de comunicación social.
- El Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad pondrá a disposición de los medios de comunicación y otras organizaciones sociales los criterios de buenas prácticas a que se refiere el artículo 16.3, a fin de que alcancen su máxima difusión.
- Los poderes públicos, en el ámbito de sus competencias, realizarán un control de la publicidad comercial para que se ajuste a criterios de veracidad en lo que atañe a la salud, así como de recomendaciones públicas sobre la salud.
- Las administraciones públicas sanitarias contarán con la colaboración de los medios de comunicación para difundir recomendaciones sobre salud pública.
5.- Real Decreto sobre publicidad y promoción comercial de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria (1996)
Prohíbe que se asocien funciones/efectos insuficientemente demostrados científicamente a productos o actividades con pretendida finalidad sanitaria, máxime si no ha sido dado el visto bueno por la correspondiente actividad sanitaria y, para lo que queden dudas, refiere a la Ley del Medicamento.
6.- Real Decreto (2015) refundido del Medicamento para uso humano y para la autorización de Medicamentos (RD 2007):
Deja muy claro que cualquier cosa que se venda como "medicamento" ha de contar con el registro preceptivo y autorización por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios; los medicamentos autorizados se listan y pueden consultar en el Centro de Información Online de Medicamentos de la AEMPS (CIMA)
7.- Las actividades que pongan en riesgo la salud colectiva están tipificados en el Código Penal (a partir de artículo 359):
Capítulo III. De los delitos contra la salud pública (art. 359): El que, sin hallarse debidamente autorizado, elabore sustancias nocivas para la salud o productos químicos que puedan causar estragos, o los despache o suministre, o comercie con ellos, será castigado con la pena de prisión de seis meses a tres años y multa de seis a doce meses, e inhabilitación especial para profesión o industria por tiempo de seis meses a dos años.
Fuente: | APETP
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References: Real Decreto 
 Real Decreto 
 Artículo 18
 artículo 16
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 artículo 359