Source: http://tecnousuarioss.blogspot.com/2017/07/nokia-5-analisis-ajustar-en-software.html
Timestamp: 2017-10-22 17:11:14+00:00

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TecnoUsuariosTv: Nokia 5, análisis: ajustar en software sienta muy bien, ajustar en hardware, no tanto
La vuelta de Nokia fue tan sorprendente como deseada por algunas de las generaciones que vimos nacer el concepto smartphone a partir de lo que ahora conocemos como feature phone. La compañía finlandesa volvía con su histórico logo y sin estar a la sombra de otra compañía, sino de la mano de HMD, y presentando no uno sino cuatro móviles entre los que se encuentra éste que nos ocupa aquí, ya que os traemos el análisis del Nokia 5.
Ya vimos en las primeras impresiones de éste y el Nokia 6, su hermano mayor, que atrás quedaba aquella época del "plástico Nokia" y que los nuevos smartphones de la compañía venían vestidos en metal y con un Android limpísimo del que presumen. 5,2 pulgadas, lector de huellas y poco déjà vu en éste móvil de diseño cuidado que busca su sitio entre las gama de entrada y media (y Nokia con él).
IPS de 5,2 pulgadas con resolución HD (1.280x720)
16 GB (ampliables hasta 128 GB con tarjeta micro-SD
Diseño: se renueva por dentro y se nota por fuera
Comentábamos en la introducción que este ave fénix finlandés resurgía con plumas de metal y no de aquel policarbonato que (durante al menos una época) hizo que la robustez y la resistencia fueran inherentes a la marca Nokia. Probablemente en un intento de adaptarse a las corrientes actuales de diseño, con un metal cada vez más habitual en todas las gamas y teniendo en cuenta que la marca tampoco había dejado de lado el aluminio usándolo para los marcos de terminales como el Nokia Lumia 925 o el Lumia 830.
El diseño de éste de hecho recuerda en parte al Lumia 920, por la manera que esta Nokia de HMD ha incrustado la cámara trasera: una tira central con esquinas redondeadas, aunque ligeramente protuberante y con cristal enmarcado en metal. Sería casi como la evolución de aquellos diseños hasta formas que hemos visto en algunos Motorola más recientes como el Moto G 2015.
La cámara sobresale, pero no resulta molesto al apoyar el terminal sobre esta cara.
Así, el Nokia 5 y el Nokia 6 llevan unas tripas relativamente parecidas, por lo que la responsabilidad de diferenciación parece haber recaído en parte en el diseño. De construcción similar y en ambos casos con cuerpo de aluminio, el Nokia 5 tiene los bordes en curva, más o menos un cuarto de circunferencia que empieza en la trasera y se abre hasta acabar en ángulo agudo con el frontal, de cristal 2,5D.
El metal en la trasera tiene un acabado mate y rugoso. Esto ayuda a que no se resbale, pero también a que se ensucie más fácilmente
El acabado es mate y tiene un tacto ligeramente rugoso, lo cual no molesta ni mucho menos, sino todo lo contrario ya que de este modo no resbala como ocurre con otros terminales metálicos como el Honor 9. Eso sí, la desventaja de la rugosidad es que supone un conveniente lugar de descanso para la suciedad, y si somos maniáticos nos tocará llevar un pañito para dejar la trasera impoluta con bastante frecuencia.
Parece que la compañía finlandesa viene segura y orgullosa de ese ancestral logo que como decíamos conservan, y éste figura tanto en la parte delantera como en la trasera. En la parte frontal está en la esquina superior derecha (si tenemos la pantalla al frente) y esto en realidad no influye demasiado en lo que es el aprovechamiento del frontal por parte de la pantalla, dado que queda a la altura del auricular y la cámara frontal, pero los nuevos Nokia tampoco se prodigan demasiado en este aspecto.
En el Nokia 5 tenemos un 68,7% de ratio pantalla/frontal, quedando entre el 70,7% del Nokia 6 y el 67,3% del Nokia 3. Quizás nuestros ojos techies están algo corrompidos con esta cifra y nos salta la alarma si vemos un porcentaje por debajo del 70%, pero lo cierto es que aunque no pueda decirse que el frontal tiene un mal diseño, éste sí es muy mejorable en cuestión de aprovechamiento probablemente en el borde inferior, al tener un lector frontal pero bastante corto en altura.
De izquierda a derecha: Nokia 5, Nokia 3 y Nokia 6, con los datos de diagonal de pantalla, resolución, píxeles por pulgada y ratio pantalla/frontal.
Lo que han hecho en un intento de preservar la discreción que éste y sus hermanos mantienen en la construcción (salvo quizás el tono rosado, más llamativo) es llevar las bandas a los bordes inferior y superior. Quizás hacerlas más discretas o eliminarlas supusiese una elevación del coste, porque no las vemos ya en muchos terminales al menos tan gruesas, así que es una solución bastante práctica de cara a la estética.
Las bandas son gruesas, pero ayuda mucho el haberlas situado en las esquinas y los bordes superior e inferior porque pasan bastante desapercibidas.
Con 160 gramos no se hace pesado aunque dé una sensación de robustez importante. Se sale de la dictadura de los 7 milímetros de grosor quedando en 8, pero no resulta para nada grueso y en mano es muy cómodo tanto por el peso como por las dimensiones como por este acabado antideslizante. De hecho permite el uso con una sola mano hasta cierto punto (incluso en el caso de pulgares pigmeos como los de quien os escribe).
Pantalla: una lástima haber sido ahorradores en píxeles
Si se trata de ajustar precio, los píxeles suelen ser candidatos al despido en pantalla y cámara. Tenemos en este caso una resolución HD en un panel de 5,2 pulgadas, con un brillo máximo de 500 nits según el fabricante (50 nits más que sus hermanos el Nokia 3 y el 6, por cierto).
La resolución es un punto débil, pero en cuanto brillo y color se defiende muy bien.
Eso sí, el ajuste automático de brillo falta afinarlo un poco, dado que aunque suele responder de manera correcta hay algunos momentos en los que notamos que se retrasa un poco con respecto al cambio de situación (de ambiente oscuro a iluminado o viceversa). No resulta molesto en exceso y finalmente se adapta con un nivel de brillo adecuado para el entorno, pero es algo que puede arreglarse para que la experiencia sea aún mejor en este sentido.
No tenemos el plus de ajuste de saturación y temperatura del que gozan algunas capas de personalización como EMUI o ZEN UI, pero en este caso no lo echamos en falta dado que no nos parece que el panel venga demasiado frío o cálido por defecto (sin conocer los Kelvin tira a cálido), y los niveles de saturación y contraste son correctos. Tanto los tonos de los menús e interfaces de software como a la hora de visualizar contenidos o en videojuegos está equilibrado, sin pegas aquí.
La sensibilidad táctil es correcta y aunque dé una ligera sensación de que la pantalla esté "lejos" al tocarla no hay retraso en la respuesta con taps y gestos. Los que en algunas ocasiones notamos se deben al software, cuando el teléfono tiene mucha RAM ocupada con tareas o cuando queda muy poca batería (por ejemplo, al usar la cámara y tocar el ajuste de HDR).
Rendimiento: a caballo entre gamas, a caballo entre lo esperado y lo mediocre
Casi podemos hablar de trillizos idénticos con los tres "nuevos" Nokia en lo que se refiere a tripas, pero sí hay algunas diferencias entre uno y otro que determinarán la experiencia de uso en cada caso. El Nokia 5 integra un Snapdragon 430 con 2 GB de RAM y una tarjeta gráfica Adreno 505.
Nos encontramos un pequeño retraso al abrir apps, ya sean ligeras, pesadas, propias (como el reloj) o de terceros, y también al cerrarlas o al desbloquear
Configuración de gama entre la de entrada y la media que en este caso no viene con ese grueso y pesado abrigo que a veces supone una capa de personalización, pero que no es suficiente para dar una experiencia en la que la fluidez sea la protagonista. Encontramos un pequeño retraso (en cierto modo inherente) al abrir apps, de entre 0,5 y 0,85 segundos, ya sean ligeras, pesadas, propias (como el reloj) o de terceros, y en muchas ocasiones también al cerrarlas y al desbloquear (notando que se activa la pantalla algo después del sonido de desbloqueo).
Esto nos creará incluso esa falsa sensación de fallo en la sensibilidad táctil de la que hablábamos en el apartado de pantalla, pero que es en realidad un reflejo de la potencia reducida de la configuración, y un software que pese a estar libre de disfraces quizás pueda depurarse.
Otra muestra de ello es que al reproducir música en Spotify ésta se detiene en ocasiones cuando se emite una notificación (por un mensaje, un correo, etc.) o sin que siquiera ocurra nada, cosa que no nos ocurre con todas las apps de reproducción de música (sin problemas con Pocket Casts, algún parón con Spreaker). También es cierto que se trata de una app pesada, pero de manera habitual el lag se queda en la navegación y no se suceden parones en la reproducción, como en este móvil.
Sin embargo, al ejecutar juegos de carga gráfica considerable como Asphalt 8 no experimentamos detenimientos como tal. En este caso por ejemplo lo que es la parte de las carreras se sucede con normalidad y sin parones, teniendo algo de lag en la parte de configuración (son menús muy cargados, además de los ads, y es aquí donde los móviles menos potentes sufren de esto o se enganchan un poco).
Durante el juego se porta bien, sin problemas ni un calentamiento llamativo. Pero sí hemos experimentado algún cierre repentino o parones, por ejemplo en la reproducción de música.
La multitarea tiene este mismo pequeño retraso, si bien el carrusel de apps corre sin enganchones que sí vemos en las apps tipo timeline o en el propio cajón de apps. Aclarar que todo esto es algo que se percibe en el uso, pero que también se entiende en el contexto de un smartphone ideado para ser algo básico, por lo que no resulta molesto ni penaliza la experiencia en exceso como lo haría el encontrarnos con un lag más llamativo o cierres repentinos de apps habituales y no puntuales.
Todo esto es algo que se percibe en el uso, pero que también se entiende en el contexto de un smartphone ideado para ser algo básico, y no resulta molesto ni penaliza la experiencia en exceso
En cuanto al calentamiento que suelen sufrir de manera algo más notable los terminales construidos en metal, en este caso se nota pero está dentro de lo normal. Tras pruebas de rendimiento, videojuegos o reproducción multimedia (lo que suele exigir más) es cuando más se nota, pero siempre dentro de lo normal y sin quemar.
En lo relativo a las pruebas de rendimiento, os dejamos el resultado de los benchmarks para aquellos que lo tomáis como referencia. El Nokia 5 obtiene 45.099 puntos en AnTuTu, 9.473 en 3DMark (Ice Storm Unlimited), 670 / 2.849 en GeekBench y 3.259 en PCMark (Work).
nokia-5-benchmarks
Si en algo sacó pecho Nokia en la pasada edición del MWC no (sólo) fue con el solicitadísimo nuevo 3310, sino que el fabricante destacaba orgulloso ese Android puro que engalana a sus terminales por dentro. Así, nos encontramos con un Android Nougat 7.1.1 sin capas de personalización ni bloatware más allá del que Google impone en todo terminal que use su sistema (sin poder desinstalar sus apps, sólo inhabilitarlas).
Las capas de software suelen ser exigentes para el rendimiento, pero sin ellas no tenemos añadidos como la posibilidad de personalizar los ajustes de pantalla o la visualización del porcentaje de batería en la barra de estado
Esto tiene algunos aspectos positivos: las capas de software añadidas suelen ser una exigencia más para el hardware, sobre todo aquellas con mayor carga gráfica o menos depurada y son un elemento más a actualizar. Pero sin ellas también nos tenemos que olvidar de añadidos interesantes que (¿aún?) no lleva Android stock, como la posibilidad de personalizar los ajustes de pantalla, la visualización del porcentaje de batería en la barra de estado o una información y gestión más detallada del consumo de la misma.
Así viene el Nokia 5 de fábrica a nivel de software.
Fluidez relativa en el uso, con ese pequeño lag en apertura, cierre y carga de apps, pero buena experiencia en general en parte por no lidiar con imposiciones relativas a las notificaciones u otros aspectos de algunas capas de software, y por particularidades de AOSP como los menús contextuales de accesos rápidos en las apps.
Lo que sí nos hemos encontrado en algunas ocasiones es que no nos ha pedido método de desbloqueo seguro, y hemos podido desbloquear el terminal sin usar el lector de huellas o el patrón de deslizamiento al que hemos recurrido como método alternativo. Ocurre cuando pasan hasta algo más de dos minutos desde el último desbloqueo habiendo utilizado uno de los sistemas, haya o no alguna aplicación activa en la pantalla de bloqueo.
No hay ninguna opción en ajustes que haga referencia a un tiempo de espera o algo parecido, ni nos ha pasado con otros terminales, por lo que lo consideramos algo a corregir e importante dado que concierne a la seguridad de uso del usuario.
Eso sí, comentar a colación (aunque no sea algo referente al software) que el lector funciona muy bien, sin exigirnos un contacto completo de la huella y desbloqueando con rapidez. No es necesario activar la pantalla para que funcione y sirve también de botón de inicio.
Cámaras: lo justo y necesario, sin más
Según lo aficionados que hayamos sido a esto de los móviles y la edad que tengamos, quizás nuestra mente haga una asociación automática de la marca Nokia con buenas cámaras en los móviles. En la era pre-smartphone las primeras cámaras de los terminales destacaban, integrando sensores de 2 a 5 megapíxeles (que en aquel momento era algo destacable) y con la alianza con Carl Zeiss que ahora han retomado (aunque habrá que ver si pone algo más que la firma, como ha ocurrido con Leica y Huawei).
La cámara fue protagonista con la tecnología PureView y en terminales únicos como aquel Lumia 1020 y su joroba de 40,1 megapíxeles, pero ahora, en la nueva Nokia, esto pasa a un segundo plano al menos de momento. El bajo coste implica optimizar y sacrificar, y estos primeros tres móviles no prometen destacar en el resultado de sus cámaras, sino algo sin pretensiones y correcto para terminales de precio ajustado. Veamos por los ojos del Nokia 5.
Hagamos las presentaciones primero: la cámara trasera monta un sensor de 13 megapíxeles (con un tamaño de 1,12 µm) con apertura f/2, y la cámara frontal tiene un sensor de 8 megapíxeles (también de 1,12 µm) y f/2. El flash trasero es de doble tono y la cámara delantera puede disparar fotos de mayor angular (84 grados).
En cuanto a la app, nos olvidamos de vitaminar la cámara con múltiples opciones y nos encuadramos en la sencillez que impera en el terminal a nivel de software, con una app con las opciones justas para disparar en modo automático, en HDR, hacer panorámicas, vídeos o un pequeño efecto de embellecimiento al que han llamado "Suavizar). Puede elegirse la resolución de las cámaras tanto en vídeo como en captura de fotografías, y en la interfaz para vídeo dispondremos de un dial para seleccionarla velocidad.
Quizá echemos en falta algo de fluidez al abrir y usar la app (lo cual se exacerba si andamos con menos de un 10% de batería restante), aunque si somos poco exigentes en este sentido puede que no nos llegue a molestar. La cámara se porta mejor con buena luz y fotos en primer plano o macros, donde el desenfoque aplicado es el adecuado y guarda buen nivel de detalle en el primer plano incluso en interiores con media luz.
Falla un poco en el segundo plano en disparos a plena luz según el fondo (por ejemplo, enfocando a la arena de la orilla nos salían aberraciones en las olas del fondo) y en general se echa en falta viveza en los colores. Cuando no la extrañamos, sino todo lo contrario, es en baja luz y/o recurriendo al HDR, cuando nos encontraremos un exceso de saturación sobre todo si hay mucho contraste entre los colores vivos y los más apagados.
El plano principal muy bueno, colores realistas y buen nivel de detalle, pero la sorpresa (no positiva) está en la cresta de las olas. Disparo realizado en modo automático.
Quizás la falta de color que nos encontramos en muchas escenas con luz abundante se la queden las de luz media. Aquí sobra algo de saturación (se nota en los rojos y rosas de las flores), perdiéndose detalle. Disparo realizado en modo HDR.
En cuanto a la diferencia entre el modo automático y el HDR, éste se aprecia y compensará más si queremos salvar cielos en una fotografía en la que no importe un aumento del detalle en el primer plano, dado que en general la aplicación del triple disparo del HDR exagerará los bordes demasiado. Esto se nota particularmente en fotografías de copas de árboles y plantas, o si hablamos de la frontal en el pelo (lo veremos luego).
No le reprochamos la falta de detalle en ciertas situaciones, pero sí que el disparo en HDR sea excesivamente lento
Cuando va faltando la luz también se va soltando de la mano el nivel de detalle, pero no hemos visto una pérdida fuera de lo esperado. Lo único reprochable aquí es que el disparo en HDR se hace excesivamente lento y muchas fotos nos salen movidas aunque no seamos impacientes.
Las fotos nocturnas son siempre el punto más crítico y en este caso no hay una excepción. Por mucho que Nokia saque pecho en la web del teléfono justamente en estos disparos, en realidad la experiencia es comparable a otros terminales similares, con un ruido que no tarda en aparecer y que se incrementa al usar flash y con muchas fotos movidas al tardar algo más en disparar. No se porta mal ni es mediocre, para nada, pero no despunta tampoco.
Muy buen sistema para las panorámicas, intuitivo y con muy buen resultado. Sin pegas, chapeau. La opción para hacerlas está oculta en el pequeño icono de cámara que hay al lado del obturador, el cual al pulsarlo despliega tanto esta función como la de suavidad, que añade cierto "efecto belleza" a rostros.
Frontal: en terreno selfie se defiende, también sin sorpresas
La cámara frontal del Nokia 5 es eso mismo, una cámara y no un salón de belleza. Tiene una opción que permite eliminar detalle para crear ese efecto "sin imperfecciones" en la piel, yendo de cero (mínimo) a veinte (máximo) según lo que deseemos. Es bastante sutil (y existe también por si queremos poner el efecto a quien apuntemos con la cámara trasera), aunque no es demasiado cómodo de aplicar por la interfaz.
Las interfaces según estemos disparando con la trasera o la frontal.
Los resultados de la frontal también varían con la situación pero en general queda bastante bien dado el hardware, sobre todo cuando la dosis de luz empieza a reducirse y a anaranjarse e incluso también en baja luz. En interiores es donde más sufre y enlentece, y probablemente nos saldrán instantáneas movidas (además de con acuarelas y ruido, dentro de lo esperado).
Con el HDR nos aseguramos algo más de detalle si la luz escasea al resaltar los bordes y eliminar el exceso de sobra, pero si la luz abunda puede darnos un resultado no deseado por exagerar imperfecciones y pelo.
Vídeo: para lo justo y poco más
El vídeo sale a 1080p como máximo hablando del modo normal, dado que la cámara lenta exige que la configuremos a 720p (lo cual se muestra en un aviso que en mi opinión debería ofrecer al usuario ir directamente a ese ajuste y no al menú general). En la tomas con luz abundante también echamos en falta ese algo de saturación que comentábamos para la cámara trasera, pero salva bastante bien la situación.
De la cámara lenta en interiores mejor olvidarse porque es posible que nos dé un vídeo oscuro en el que sea dificil diferenciar alguna estructura. La rápida no exige cambiar de resolución y funciona sin problemas.
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Autonomía: lo básico se queda corto para el usuario intensivo
Hablamos de un terminal relativamente contenido en su tamaño, al menos en comparación con otros de diagonal mayor, y en sus interiores le ha quedado el espacio suficiente para albergar una batería de 3.000 mAh. La misma capacidad que la del Moto G5 Plus, el Samsung Galaxy A5 (2017) o el Nokia 6, veamos qué partido le saca el Nokia 5.
Aquí hablamos de una liga menor y esto suele requerir algunos sacrificios en características con respecto a la tendencias, lo cual se traduce en el caso de la carga en un USB 2.0 y la ausencia de carga rápida. En este caso la batería del Nokia 5 tarda unas 2 horas y 45 minutos en cargarse de 0 al 100% (con el terminal apagado).
En cuanto a la duración nos ha resultado algo justa si hablamos de aguantar un día entero con una sola carga, haciendo un uso entre moderado e intenso con unas 10 horas de 3G, consultando redes sociales, escuchando música por Bluetooth, navegando y usando la cámara, con un promedio de 19 horas de autonomía y en torno a las 3 horas de pantalla activa (unas 4 horas como máximo). Aguanta algo más si estamos bajo wifi y si no usamos la cámara, incluso reproduciendo contenido multimedia o jugando.
Así, sin hablar tampoco de una autonomía mala, si vamos a pasar el día entero fuera probablemente nos compense llevar una batería externa o planificar alguna carga si somos usuarios bastante activos. Y echamos bastante en falta la carga rápida, que cada vez vemos en más móviles, así como unas estadísticas más completas (no estaría mal que Google se inspirase en terceros para ello).
Sonido: grita fuerte cuando nos avisa
Tenemos jack de audio de 3,5 milímetros en el terminal de Nokia, no hay cambios aquí por parte del fabricante en ninguno de sus nuevos smartphones al menos por ahora. Está situado en el borde superior, en contraposición al puerto USB y al altavoz.
El sonido tiene una calidad aceptable, llegando a un máximo de volumen en torno a los 80 decibelios según nuestras mediciones. La calidad mejora algo con auriculares, si bien lo ideal es dejar el volumen como mucho al 80% si tiramos de éstos o hacia el 65% si optamos por el altavoz.
Esto en cuanto a volumen multimedia, porque el de los avisos destaca no sólo por encima de lo que estemos escuchando, sino en la situación que nos encontremos. Si (decimos que) nos pasa aquello de nunca oír el móvil por llevarlo en un bolso, con este móvil tendremos que cambiar la excusa porque es casi inevitable oír ese doble beep de Nokia, ahora polifónico.
La posición del altavoz es probablemente la que más común sea en las últimas hornadas de smartphones, siendo la parte derecha de la base (mirando al terminal con la pantalla de cara). Lo "negativo" de esto es que si optamos por el agarre en horizontal (por ejemplo en juegos) tendremos que hacerlo con la parte del logotipo a nuestra derecha, dado que si no es muy posible que lo cubramos con la base de nuestro dedo índice (la de su primera falange, más concretamente), tapando la salida del sonido.
Aunque Samsung se llevó la fama de sacar muchos terminales por año (fundada), Nokia tampoco quedaba muy corta tanto en su época de móviles sencillos como en la de smartphones, cuando estaba tras los Lumia de Microsoft. Parece que la estratificación ha quedado en los genes como ese mítico logo, y por ahora tenemos tres terminales con diferencias muy justas en el catálogo de esta renacida Nokia.
El Nokia 5 iza de momento la bandera de opción intermedia en la familia, quedando entre un hermano mayor con más RAM y (mejor) pantalla y un hermano pequeño con la misma resolución pero un procesador y una batería inferiores. Eso en cuanto al puesto que ocupa en casa, fuera de ella se trata de un terminal que busca ser la salvación a nivel de capas de personalización para el usuario intermedio que no quiera disfraces en el software y si una cubierta de metal en el exterior.
¿Una propuesta competente? El linaje ayudará con las generaciones que nos hemos criado con la Nokia que democratizaba el teléfono móvil a nivel de dispositivos, pero el argumento de venta de ese "Pure Android" al que tanto énfasis dieron en el MWC puede que no sea tan importante para el usuario que busca un terminal económico y básico. Justamente son estos dos aspectos los que sí pueden pesar más y ser sus armas en los escaparates y catálogos, y 200 euros por un terminal con tan buenos acabados no está nada mal como primer reclamo.
No obstante, es quizás algo complejo ser la opción cuando por un poco más se tiene una mejor experiencia a nivel de uso con el Nokia 6 (teniendo en cuenta que éste cuenta como mínimo con 32 GB, porque los 16 llegan a ser un suplicio para usuarios intermedios-intensivos), o bien se puede ir aún a lo más básico si esto tiene menos importancia con el Nokia 3. Pero lo cierto es que a falta de arreglar algunas cosas a nivel de software en cuanto al resto de características es una opción a considerar sobre todo por precio y construcción.
Buena construcción, robusto pero ligero y cómodo.
La pantalla se ve bien a pleno sol y viene ajustada muy bien de fábrica.
Android puro: ninguna capa de personalización, nada de "bloatware".
La batería es demasiado justa y no tiene ni USB tipo-C ni carga rápida.
La noticia Nokia 5, análisis: ajustar en software sienta muy bien, ajustar en hardware, no tanto fue publicada originalmente en Xataka por Anna Martí .

References: resolución 
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