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Timestamp: 2018-12-11 10:49:57+00:00

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Posts – Page 2 – Los Lenguas
Intérprete/Psicoterapeuta
Si hay algo que distingue los tiempos que vivimos son las profundas transformaciones en todos los ámbitos: desde las estructuras políticas que están cediendo sus funciones sociales (salud, educación, etc.) a manos de particulares con todas las implicaciones que eso conlleva, las familias que ya no pueden o ya no saben cómo dar contención a las generaciones más jóvenes por los ritmos y demandas modernas, un medio ambiente al borde del colapso, un mundo empresarial que cada día exige más a cambio de menos a su fuerza laboral (incluida la interpretación, sobre todo en sus nuevas modalidades remotas). Pero más importante, sistemas de creencias faltos de credibilidad para ayudarnos a darle un sentido significativo y rumbo a nuestras vidas, sobre todo ante los retos inevitables que la humanidad enfrenta como las pérdidas, la enfermedad, la vejez, y la muerte.
Así, desde que abrimos los ojos en la mañana hasta que los volvemos a cerrar en la madrugada, nuestro sistema nervioso es atacado todo el tiempo: tráfico, contaminación, conflictos, peligros citadinos, encarecimiento, música ruidosa, pantallas cegadoras por doquier, notificaciones imparables de las redes sociales en el celular y todo tipo de distractores para nuestra atención. Los seres humanos estamos perdiendo la capacidad de hacer una pausa, integrar y digerir todo lo que nos pasa para reflexionar si nos convendría cambiar de opinión o de curso de acción. Porque para muchos, la idea del cambio sólo está limitada a los que se nos imponen de afuera hacia adentro –los imparables- sin considerar que también podemos cambiar de adentro hacia afuera.
Al vivir inmerso en esa rutina que tanto acidifica nuestro torrente sanguíneo, nuestra percepción y cognición están sesgadas. La consecuencia es que a veces nos quedamos atorados en una sola respuesta o perspectiva pues, entre lo que el Sistema nos vende o que aceptamos por nuestros automatismos y ritmo acelerado, nos quedamos atorados dentro de un solo panorama. Eso puede resultar peligroso por ser el inicio de muchas complicaciones: depresión, ansiedad, desesperanza, etc. Cuando ya no podemos dar un paso atrás para ver las cosas desde otro punto de vista, nos perdemos en razonamientos circulares que no pueden integrar nueva información y ser más flexibles y adaptables.
Recientemente en terapia con un joven estudiante de interpretación que autorizó lo mencionara, trabajamos con el tema de que estaba sufriendo mucha ansiedad por la competencia dentro de su salón, su perfeccionismo, el bullying de su clase -y pensando cuando se gradúe- por lo que percibe de la hostilidad, insatisfacción y amargura de sus futuros colegas en la redes sociales. Por la misma ansiedad que estaba sintiendo, su perspectiva de las cosas era muy limitada. Entonces, para intentar sacarlo de la visión de túnel, le pregunté para qué quería ser intérprete a final de cuentas. Me respondió sorprendido que realmente no sabía.
Revisamos qué era lo importante para él en este momento y sus respuestas eran las calificaciones, la aprobación de los profesores y demostrar su capacidad. Entonces, me puse a pensar para mí como intérprete activo qué es lo que cuenta: que el cliente valore mi trabajo y el evento fluya sin problemas, que pueda resolver cualquier reto interpretativo, que el audio funcione bien y que mis condiciones laborales sean respetadas. Después me puse a reflexionar acerca de lo que se escribe de la interpretación en mis redes sociales: las maravillas de nuestros cerebros multilingües o nuestras “personalidades múltiples”, el que exijamos la remuneración correcta por nuestro trabajo (¡y ahí de aquel que no!) o que pronto va a salir una serie de televisión llamada “L` intèrprete”. ¡Ahí me cayó el veinte! Lo que nos podría estar pasando no es un déficit de atención, ¡sino de intención! ¿Para qué somos intérpretes? ¿Para sentir la mera satisfacción del reto intelectual? ¿Para pertenecer a alguna asociación internacional o vivir el glamour de salir en las noticias con los grandes mandatarios, como alguien me dijo alguna vez?
Por tanto, al igual que el joven estudiante, yo me di a la labor de revalorizar las contribuciones que hacemos como gremio. Me parece además que este ejercicio es importante realizarlo en colectivo, pues el legado de nuestras horas de trabajo pareciera desaparecer cuando se apaga el micrófono. ¡Y los seres humanos necesitamos sentir que lo que hacemos cuenta y hace una diferencia para darle significado a nuestra existencia!
Si no podemos dar un sentido significativo a nuestra labor diaria, en nuestra psique estamos más a la merced de las dificultades de nuestro entorno.
Yo tenía mi propia visión de túnel que mi supervisora de casos de psicoterapia me hizo notar, porque obviamente estando adentro es muy difícil darse cuenta o mantener lo valioso presente todo el tiempo. Me dijo: “no sabes cómo agradezco yo el acto de bondad que para mí es cuando algo está subtitulado. Porque ¡vaya!, yo he estudiado inglés y puedo más o menos seguir lo que se dice, pero para nada se compara con el poder concentrarme en el mensaje en mi cómoda lengua materna y así olvidarme de si me funcionan mis aptitudes lingüísticas. ¡Mas aún cuando estoy en un congreso y se me olvida el aparato que traigo en la cabeza! Porque es gracias a los intérpretes que se da una comunión entre mi pequeño ser y aquel frente a mí al que tanto admiro y al que vine a escuchar porque creo que tiene algo significativo que compartir que no sólo podría cambiar mi actividad profesional, ¡sino mi vida! En la búsqueda del progreso, del avance, de la verdad y quizá hasta de la evolución humana, los intérpretes juegan un papel primordial, sobre todo en un mundo crecientemente más globalizado, que se mueve mucho más deprisa aprovechando el conocimiento de todos los rincones del planeta y donde la exclusión por limitaciones lingüísticas se vuelve cada día más notoria.”
Así que ahora, cuando me llega la tentación de volver a descontar un día de interpretación como algo que “no fue nada” porque ni las gracias nos dieron pese haber sido un evento sumamente complejo, me gusta usar la metáfora de la lluvia. Puede tal vez que este día de interpretación en particular yo no lo recuerde en el futuro porque el tema no tenía una importancia emocional tan grande para mí como en el caso de mi supervisora en su congreso. Pero el hecho de que yo no lo recuerde no significa que no lo recordarán otros, que pudieron haber sido influidos, instruidos, transformados, desafiados y ¿por qué no?, tal vez hasta inspirados en esa conferencia. Entonces, si pienso hacia atrás en todos los días que como éste que he juntado en mi carrera, es como si yo hubiera sido una dulce lluvia en el estanque de mi comunidad, y gota a gota, pude conmover al agua superficial que a su vez, pudo transformar al agua profunda. Así, yo y mis colegas, estamos llegando a todos los tejidos sociales de nuestro país, a todos los ámbitos, a todos los hogares y a todos los seres con nuestros esfuerzos de todos los días. No sólo somos puentes de comunicación entre las culturas ni simples lingüistas. Los intérpretes somos una armada entera a favor de la transformación, del contacto y del encuentro de las mentes no solo en lo individual sino en lo colectivo. Somos agentes de cambio, ingenieros, actores, poetas y sanadores, porque al ayudar a la comunicación estamos cambiando, diseñando, actuando, haciendo poesía y sanando en colaboración con otros.
Yo me pregunto: ¿y si todas las profesiones revalorizaran sus contribuciones desde la perspectiva del bien mayor? ¿Cuánto podríamos crecer en la resolución de problemas que como humanidad hoy nos aquejan, por el mero ejercicio de abrir la perspectiva? Esa es la importancia de hacer crecer nuestras visiones más allá de lo evidente o lo superficial de todos los días. Dice Michael Hall, padre de la Neurosemántica: “la calidad de tu vida depende de la calidad de tus significados”.
¿Qué otros significados excelsos podrías encontrar tú?
“Quién tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo.” Nietzsche
Para leer más del autor: www.psicoterapiamindful.wordpress.com
By Flor Montero| 2017-06-16T20:53:29+00:00	July 7th, 2015|Posts|2 Comments
“¡Tres…dos…uno…grabando!”, vocifera el floor manager en el set de televisión. Todo está listo para arrancar la grabación del programa nocturno de entrevistas: luces, utilería, los conductores, los invitados, el público y… la intérprete, quien está por iniciar otra jornada más de trabajo.
Con cierta frecuencia he escuchado a algunas personas –—intérpretes incluidos— sostener con cierto aire de reproche y superioridad que el “trabajo que hizo el/la intérprete de los Óscares
[SIC] fue una basura (…) ¿Cómo pudo decir eso al aire (…)?”. Lo que estas personas no saben o en lo que quizá no han reparado realmente es que la interpretación en vivo para la televisión conlleva otros factores que, de acuerdo con varios reportes de casos, hacen que sea percibida como incluso más estresante que la interpretación simultánea en otros entornos.
De acuerdo con la definición de la Escuela de Posgrado en Traducción e Interpretación (GSTI, por sus siglas en inglés) del Middlebury Institute of International Studies, la interpretación en medios es un término comodín que abarca la interpretación realizada en conferencias de prensa, apariciones y entrevistas publicitarias, así como en películas, videos, videoconferencias y programas de radio y de televisión.
Como es bien sabido, los intérpretes de conferencias trabajan bajo condiciones que implican factores de estrés como la sobrecarga de información, la gran concentración requerida, la fatiga, el entorno confinado de la cabina, la incertidumbre, por mencionar algunos.
En la interpretación en vivo por televisión, los factores de estrés provienen de al menos tres fuentes:
1. Entorno físico: es probable que el/la intérprete tenga que estar en el mismo estudio donde se graba el programa o en otra sala en lugar de una cabina y estará sujeto(a) a toda clase de distracciones visuales y acústicas. En la mayoría de los casos, los intérpretes carecen de una visión directa de los presentadores e invitados, pero reciben imágenes a través de un monitor. A veces, la calidad del sonido es pobre —si no es que pésima— y esto, junto con otros problemas técnicos ocasionales como la retroalimentación de la voz de los intérpretes, complica aún más la ecuación.
2. Factores relacionados con el trabajo: es frecuente que esta modalidad de interpretación se lleve a cabo en horarios poco comunes (muy temprano por la mañana, ya bastante entrada la noche o en la madrugada) y con poca antelación (los ya famosos “bomberazos” en nuestra profesión), lo cual deja poco tiempo para prepararse.
3. Factores de estrés psico-emocional: el hecho de saber que se está interpretando para una audiencia de cientos de miles o incluso millones de telespectadores hace que el/la intérprete sea más consciente de los errores que comete en comparación con la interpretación de conferencias. Algunos diarios o sitios web de noticias no se tocarán el corazón para reportar mordazmente el desempeño que tuvo el(la) intérprete y los televidentes no comprenden ni se dan cuenta de las dificultades que el/la intérprete podría estar enfrentando.
Existe evidencia empírica que demuestra que las expectativas sobre la calidad de la interpretación por televisión son particularmente altas: el desempeño de los intérpretes suele medirse contra aquél del presentador de televisión o de noticias, y los estándares referentes a la voz y la dicción son elevados.
Por todo ello es que la Comisión Técnica y de Salud de la Asociación Internacional de Intérpretes de Conferencias (AIIC) sostuvo en el año 2000 que, a veces, a la interpretación en medios se le denomina una “clase diferente de mundo”.
En el siguiente enlace se puede consultar una lista de requisitos indispensables para realizar una interpretación por televisión: http://aiic.net/page/635/checklist-for-tv-interpretation/lang/1
By Ana Cecilia Alduenda Peña| 2017-06-16T20:53:30+00:00	June 4th, 2015|Posts|2 Comments
Neuroplasticidad para intérpretes
Hasta hace pocos años se tenía la creencia de que nacíamos con un determinado número de neuronas y que si éstas se destruían, ya no podían volver a generarse. Pero con el avance de las neurociencias se ha comprobado que eso no es verdad, que el cerebro tiene algo llamado neuroplasticidad, es decir, la capacidad de generar nuevas neuronas toda la vida. Pero como en todo, hay cosas que promueven la neurogénesis y hay otras que, efectivamente, la destruyen.
Mucho se ha escrito acerca de que la interpretación hace maravillas por el cerebro. Lo cierto es que la interpretación beneficia y perjudica al cerebro al mismo tiempo. Veamos por qué. Para entenderlo es importante conocer ciertas partes del cerebro y entender qué se puede hacer para aumentar la neuroplasticidad.
Un área muy relevante para la neurogénesis es el hipocampo—situado debajo de la corteza cerebral y con un cierto parecido a un caballito de mar—, pues es la parte del cerebro esencial para el aprendizaje y la memoria. Todo cambio conductual requiere de aprendizajes nuevos, así que mantener al hipocampo fuerte beneficia todos los ámbitos de la vida, desde nuestra capacidad para aprender nuevos vocabularios hasta para modificar nuestra manera de actuar. Los neurocientíficos recomiendan que para cuidarlo lo expongamos constantemente a la novedad y que, de preferencia, busquemos aprender algo nuevo todos los días, sobre todo cosas que estén fuera de nuestra zona de confort e, inclusive, que nos generen cierto nerviosismo. En ese sentido, la interpretación sí nos da un gran ejercicio cerebral constante por nuestra exposición frecuente a temas y ambientes novedosos. Sin embargo, para que los beneficios perduren, hay que evitar aquello que haga que se reduzca el tamaño del hipocampo, como se explicará a continuación.
Por otra parte está la amígdala, una estructura en forma de almendra en el lóbulo temporal, cuya función es estar siempre pendiente del entorno en búsqueda de peligros potenciales. Por evolución, tenemos algo llamado el “sesgo de negatividad”, es decir que nuestro cerebro privilegia la información negativa sobre la positiva con el objetivo de garantizar la sobrevivencia. Lamentablemente y por esta adaptación, el cerebro en ocasiones envía constantes señales de peligro incluso cuando no existe un riesgo real. Esto es muy fácil de ejemplificar en la interpretación, pues basta recordar la sensación de ansiedad que tal vez hayan sentido al hacer consecutiva frente a un público, o la desesperación cuando algún orador habla demasiado rápido en simultánea. Todos hemos visto algunas reacciones no sólo de nerviosismo sino de pánico o hasta furia en dichos escenarios. ¿Hay algún peligro real para la vida en esas situaciones? No. Pero el cuerpo lo vive como si lo estuviera persiguiendo una estampida de búfalos y secreta todo tipo de sustancias para su defensa. Esta hiperactividad es muy dañina tanto para el cerebro como para las relaciones; y por las muchas variables e incertidumbres que conlleva ser intérprete, esta manera de reaccionar se puede reforzar continuamente en las redes neuronales y causar un encogimiento de las estructuras cerebrales.
Un tercer aspecto a considerar sobre la biología del cerebro es el adelgazamiento de la corteza cerebral, que ocurre naturalmente por el envejecimiento y que puede generar atrofia de algunas áreas.
Entonces, ¿cómo logramos maximizar los efectos positivos y minimizar los negativos? ¿Existen cuidados neurológicos no sólo para fortalecer al cerebro y protegerlo del envejecimiento sino también para cambiar su patrón de respuesta? Ahora se cree que sí. Vale la pena considerar el tema porque los beneficios de tener un cerebro “en forma” incluyen pensar con más claridad, aprender con más facilidad, desarrollar mayor capacidad de concentración, manejar mejor la reactividad cerebral y ayudar a la preservación de la corteza.
¿Qué hacer? Hay varias cosas.
Lo primero es aprender a ayudar al hipocampo y controlar la amígdala. El estrés no sólo es malo para el corazón y la hipertensión, sino que también es muy dañino para el cerebro. Cuando las suprarrenales secretan más corticosteroides a causa de la tensión, la producción de nuevas neuronas desaparece. Esto no sólo imposibilita el aprendizaje de cosas nuevas, sino que incluso se puede llegar a perder lo que ya se sabe.
Durante los últimos treinta años se ha recomendado el ejercicio para combatir la depresión y el estrés crónico, pero sólo recientemente se explicó el porqué. El ejercicio aeróbico hace que se utilice mejor el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), que es lo que fomenta la generación de nuevas conexiones cerebrales. Estas nuevas conexiones son esenciales para evitar la depresión y manejar el estrés. Pero no sólo el ejercicio aeróbico ofrece beneficios, pues el entrenamiento con pesas, además de fortalecer huesos y músculos, mejora funciones cognitivas como la resolución de conflictos, la toma de decisiones y, sobre todo, la capacidad de concentración, que es una habilidad muy dañada en la actualidad por las múltiples distracciones de la tecnología moderna.
Sin embargo, nada ayuda al cerebro tanto como una práctica sumamente antigua que en épocas recientes ha sido validada por la ciencia: la meditación.
Los científicos han estudiado los cerebros de quienes meditan y los hallazgos han sido sorprendentes. Primero, su corteza cerebral e hipocampo son mucho más gruesos que los de quienes no meditan; y en meditadores de edad avanzada, hay mucho menos adelgazamiento de la corteza y una mejor preservación de las funciones. Además, su amígdala manifiesta una reducción celular, lo que implica que son víctimas del miedo, el enojo y el estrés en mucha menor proporción. La meditación también tiene un efecto positivo en la ínsula, encargada de las habilidades de conexión social y empatía. En resumen, múltiples estudios clínicos han demostrado que con la meditación, la imaginería guiada, la hipnosis y las prácticas de atención plena se logran efectos admirables en la reducción del estrés, la reactividad de la amígdala, las habilidades interpersonales y en la promoción de nueva neurogénesis, así como en la preservación de la corteza.
Por tanto, el ejercicio físico y la práctica meditativa no son opcionales para nadie, y mucho menos para gente que maneja niveles de estrés y demandas cognitivas tan altas como un intérprete de conferencias.
¿Por dónde empezar a meditar?
Lo importante es no ver la meditación como una carga u otro deber más. Conviene verlo como una inversión en la paz mental, una manera de quitarse las cargas y lograr una relajación. El objetivo es hacer que la mente se olvide del pasado y del futuro y que pueda hacerse consciente de lo que hay en el ahora, tal cual es, valorando que esa experiencia es bastante milagrosa en sí misma. Basta con buscar un lugar tranquilo, sentarse, cerrar los ojos y escoger un objeto para la atención. Lo más común es la respiración, pero puede ser una imagen, un sonido, un mantra, una visualización guiada, la repetición de algunas frases, etc. Es probable que al principio la mente se distraiga con facilidad, pero lo que genera neuroplasticidad es darse cuenta cuando uno se distrae y, amablemente, regresar la atención al objeto seleccionado las veces que sea necesario. Se recomienda empezar con unos cuantos minutos e ir aumentando el tiempo poco a poco. Pero es importante notar que la práctica debe ser diaria para alcanzar la transformación de una estructura tan compleja como el cerebro.
Hay múltiples aplicaciones y recursos que resultan muy agradables para quienes quieran apoyos externos. No importa si se usa la meditación como una práctica laica o religiosa, pues para el cerebro los beneficios son los mismos. Hay una bellísima meditación budista llamada Loving-Kindness, o “Metta”, cuyo objetivo es promover la creación de las redes neuronales de la compasión hacia uno mismo y los demás mediante la repetición de ciertas frases. He aquí una sugerencia de frases que se podrían usar haciendo Metta para promover la neuroplasticidad de un intérprete en una meditación:
-Que pueda yo interpretar con fidelidad y eficiencia.
-Que mi amígdala se mantenga tranquila sin importar el orador o el tema.
-Que mi hipocampo se beneficie de la estimulación de mi quehacer profesional.
-Que mi corteza cerebral se vuelva más gruesa y resistente cada día.
-Que desarrolle más neuroplasticidad acerca de conductas que me hagan bien.
-Que pueda crecer en sabiduría y compasión, como intérprete y ser humano.
Dice el Dalai Lama: “No hay necesidad de templos ni de filosofías complicadas. Nuestro cerebro y nuestro corazón son el templo, la filosofía es la bondad.” Las neurociencias ahora han demostrado que eso no sólo es algo ilusorio, sino que es neurológicamente cierto.
¡Que tengan todos cerebros resilientes siempre!
Para conocer más de la meditación Metta:
http://m.huffpost.com/us/entry/3961300
By Flor Montero| 2017-06-16T20:53:30+00:00	April 25th, 2015|Posts|6 Comments
A ambos lados de la frontera México-Estados Unidos preocupa la creciente necesidad de intérpretes capacitados en las lenguas indígenas mexicanas
2013 Summer/Fall Volume XXIII, No. 2 Washington, DC
Texto original en inglés: Georganne Weller
Traducción: Martha Macías
Corrección de estilo: Ana Cecilia Alduenda Peña
En artículos anteriores, así como en conferencias nacionales, regionales e internacionales, se ha documentado extensamente que a ambos de la frontera México-EUA existe una apremiante necesidad de intérpretes bidireccionales capacitados y confiables en materia legal y médica. En México se requieren para lenguas indígenas y el español, mientras que en Estados Unidos se necesitan con la combinación de lenguas indígenas e inglés, o para dinámicas en las que se interprete de la lengua indígena al español y de ésta al inglés. En el caso de México, el problema es severo ya que históricamente los hablantes de lenguas indígenas no han tenido acceso igualitario a la justicia. Esto se debe parcialmente a la falta –o total ausencia de– intérpretes calificados. En consecuencia hay miles de personas en la cárcel, ignorantes de los cargos que se les imputaron y que no han contado con una defensa apropiada. En el caso de Estados Unidos el importante rezago en el sistema de tribunales se puede atribuir a la falta de intérpretes calificados con estas combinaciones de idioma, y esto en el mejor de los casos cuando se puede identificar la variante correcta del idioma en cuestión. Los esfuerzos por llevar, de México a Estados Unidos, a unos cuantos intérpretes calificados con la combinación apropiada de idiomas han sido inútiles por los motivos que se comentarán más adelante.
La capacitación de intérpretes en los idiomas originales de México ha sido una causa muy cercana a mi corazón. Como intérprete activa de conferencias y de tribunales con considerable experiencia en capacitar a intérpretes del español y lenguas indígenas, ya he abordado este tema en varios artículos. En 2005 comencé a laborar con instituciones mexicanas como el Centro de Enseñanza de Lenguas Extranjeras de la Universidad Nacional Autónoma de México (CELE-UNAM) y el Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya del Estado de Yucatán (INDEMAYA), donde ofrecí capacitar a sus estudiantes en el último año de Lenguas o Leyes respecto a las habilidades necesarias para la interpretación de la lengua maya de Yucatán en los tribunales del sistema penal mexicano. Durante el tiempo en que trabajé en el INALI (Instituto Nacional de Lenguas Indígenas) como Directora de Políticas del Lenguaje de 2006-2009, contribuí al lanzamiento de programas de certificación en interpretación legal, los cuales ya están instrumentados. Estos programas ya se han impartido en 12 ocasiones bajo la tutela del INALI, y como parte de otros programas en los que el INALI ha desempeñado un papel secundario. Yo misma he impartido clases en varios de ellos (Guerrero, Oaxaca y Veracruz), y mi participación me ha permitido trabajar hacia la meta de abrir nuevas oportunidades para usar las lenguas indígenas en México, a fin de mejorar no solamente la posibilidad de preservarlos como parte del legado cultural mexicano, sino también de fortalecer y modernizar sus léxicos. Estos programas también han permitido a los hablantes emplear sus talentos lingüísticos para ganarse la vida con ellos y no limitar el uso de sus lenguas nativas a la comunicación social en el seno de sus familias y comunidades.
Después de Brasil, México constituye la nación con mayor diversidad lingüística en América. En su territorio nacional existen 11 familias lingüísticas, 68 lenguas (grupos lingüísticos) y 364 variedades lingüísticas que no necesariamente son comprensibles entre sí. En las últimas décadas, muchas de ellos se han exportado a Estados Unidos. Esta situación es similar a lo que ocurre en el mundo de habla inglesa con variedades tan diversas entre sí como el inglés galés, escocés, sudafricano, australiano y estadounidense. Sin duda, la mayoría de nosotros preferiríamos escuchar nuestra propia variedad de inglés o español en un tribunal, sobre todo si la sentencia pudiese significar cadena perpetua o la pena de muerte.
Si bien tanto lingüistas como antropólogos celebran tal diversidad, ésta no deja de significar problemas prácticos a la hora de diseñar e implementar una política del idioma encaminada a capacitar y certificar a intérpretes para una gama tan amplia de variedades. (Ver Tabla 1. Se conserva la ortografía original tal y como la ha publicado el INALI. )
Diagnóstico de las injusticias en el proceso legal que pueden atribuirse a la falta de intérpretes calificados
Un diagnóstico realizado por el INALI señaló la necesidad de instrumentar varias iniciativas encaminadas a profesionalizar y certificar los servicios de traducción e interpretación. Dichas iniciativas habrían de incluir los siguientes elementos:
Identificar a personas bilingües que sean buenos candidatos para convertirse en intérpretes y traductores, y a la vez susceptibles de capacitarse para hacer la transición del bilingüismo social al profesional.
Eliminar a los intérpretes y traductores improvisados, ya que se trata de gente bilingüe “de otro modo calificada” o que simplemente no está calificada.
Contar con la presencia –y no la ausencia– de intérpretes y traductores en las oficinas de los ministerios públicos durante los procesos legales.
Todo lo anterior tiene que ver con proporcionar mejores servicios, sin embargo, al mismo tiempo se ha detectado la fuerte necesidad de correr la voz entre los hablantes de las lenguas nativas de México sobre la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas (LGDLPI), que les da el derecho a recibir servicios lingüísticos durante los procedimientos legales. El desconocimiento de este derecho entre los hablantes de lenguas originales ha debilitado el movimiento a favor de dichos servicios profesionales.
Luego de esta evaluación de las necesidades básicas había (y sigue habiendo) mucho que hacer en el aspecto administrativo. En primer lugar se tenía que establecer un centro de intercambio de información sobre intérpretes y traductores con personal certificado y procedimientos de pago. Este centro habría de recibir las solicitudes de interpretación y traducción y, por medio de un listado de profesionales calificados en la variante lingüística correcta, respondería a las mismas. Esto implicaría además establecer un procedimiento de evaluación así como una política institucional para remunerar a quienes participen en estos trabajos.
No por casualidad coincidió esta evaluación del INALI con el diagnóstico realizado por la ONU durante el mismo período. Su evaluación señaló la desigualdad en la aplicación y administración de la justicia entre los hablantes de lenguas indígenas, ejemplificada por la falta de un intérprete en su idioma que los asistiese aun cuando la Constitución les garantiza este derecho. El estudio detectó que fueron muy pocos y dispersos los intérpretes y traductores capacitados en lenguas indígenas, que no se observaron los usos y costumbres culturales y, por último, que los hablantes indígenas se quedaron prácticamente indefensos ante los ministerios públicos y jueces por no entender ni hablar el español (castellano).
Años después, en 2013, con todo y los esfuerzos del INALI y otras autoridades federales, estatales y locales por implementar la LGDLPI, existen en México muy pocos programas institucionales para las 68 lenguas y 364 variedades que se hablan en el país. No obstante, a pesar de que todavía no se haya hecho justicia debe reconocerse que a nivel institucional el liderazgo del INALI en este aspecto de la política lingüística ha sido incipiente. Con apenas 125 empleados y recursos financieros muy limitados ha plantado una semilla que se está desarrollando prometedoramente.
Análisis de la situación actual para la interpretación de lenguas indígenas en México
El siguiente análisis surge desde el punto de vista mexicano, sin embargo me parece que ocurre algo similar en Estados Unidos, aunque con sus variantes ya que los sistemas legales de ambos países son distintos: la insuficiente coordinación de esfuerzos entre los organismos de las tres ramas del gobierno ha impedido que se cuente con un grupo profesional de intérpretes y traductores. Las leyes existen, pero no se han establecido las condiciones adecuadas para aplicarlas.
El diagnóstico de la Organización de las Naciones Unidas
Tanto México como Estados Unidos comparten algunas de las desventajas más cruciales como:
la falta en todo el país de intérpretes y traductores para las lenguas indígenas de México,
la falta de candidatos bilingües con estudios técnicos y profesionales en los campos de la interpretación y traducción,
la falta de programas especializados de capacitación y certificación para intérpretes y traductores judiciales,
la dificultad para examinar a los hablantes de las lenguas indígenas para poder medir su pericia en el lenguaje y su aptitud para captar los conceptos legales de que se trate, sean mexicanos o estadounidenses, y
la insuficiente coordinación entre las distintas ramas del gobierno para formar un cuerpo sólido de intérpretes y traductores profesionales capaces de cubrir la muy amplia diversidad lingüística de las lenguas indígenas mexicanas.
Las acciones necesarias para que México pueda proporcionar servicios de interpretación a los hablantes de sus lenguas indígenas
Aquí cabe mencionar cronológicamente cuando menos cinco puntos de inflexión:
Una enmienda al Artículo 4 de la Constitución mexicana, firmada por el presidente Carlos Salinas de Gortari el 7 de diciembre de 1990, la cual se diseñó para reconocer los derechos culturales de los grupos indígenas.
Como consecuencia inmediata de esta enmienda, en 1991 se produjo un débil intento por parte del Instituto Nacional Indigenista por reconocer la necesidad de contar con intérpretes calificados. Sin embargo, el escrutinio de los detalles prácticos puso al descubierto que el Instituto no contaba con el presupuesto, ni los conocimientos o la voluntad política para emprender un proyecto de esa envergadura, por lo que para todo efecto práctico, se abandonó el asunto.
El siguiente cambio importante se produjo el 14 de agosto de 2001, con una enmienda al Artículo 2 de la Constitución mexicana, la cual reconoció la composición pluricultural de la nación. en varias de sus secciones, esta enmienda detalla meticulosamente el reconocimiento y la garantía de los derechos de los pueblos indígenas a la libre determinación y autonomía en diversos ámbitos de la vida política; la igualdad de oportunidades para ellos; y la eliminación de prácticas discriminatorias en su contra. Si bien ha sido más fácil hablar de estas metas que lograrlas, la enmienda definitivamente cambió el tono político y dio lugar a una legislación más relevante en el 2003. Otro momento decisivo se produjo el 13 de marzo del 2003, con la entrada en vigor de la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas. (1)
Un suceso crucial para la consecución de las metas de esta Ley General fue el establecimiento de un nuevo organismo federal, el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), con su propio presupuesto, personal, recursos y estructura reguladora, con el propósito de fomentar, fortalecer, preservar y desarrollar las lenguas indígenas. En el Capítulo II, Artículo 10 de la Ley General se ordena que las autoridades federales encargadas de hacer valer la ley y el sistema de justicia proporcionen los recursos necesarios durante los juicios para asegurar que los hablantes de lenguas indígenas estén en todo momento (y sin costo) acompañados por intérpretes y defensores públicos que conozcan su lengua y cultura. Se trata de dos pasos vitales que proveerán a los mexicanos, a los que tradicionalmente se les ha tratado como ciudadanos de segunda, acceso a la justicia por medio de una recientemente formada dependencia federal específicamente encargada de promover sus lenguas y encontrar la manera de proporcionarles intérpretes.
El cuarto eje de acción aborda el problema específico de promover la profesionalización de intérpretes, traductores y otros agentes culturales de los hablantes de los idiomas originales de México. (2)
Bajo los auspicios del INALI en los últimos 5 años se han ofrecido en diferentes estados cuando menos 12 programas de certificación con una duración promedio de 180 horas. (Ver la Tabla 2.) Estos programas de certificación se desarrollaron por iniciativa del INALI y en colaboración con otros organismos federales y estatales enfocados al desarrollo social y la justicia. Estos esfuerzos han exigido dedicar muchos recursos humanos y financieros durante las etapas de planeación e implementación, incluyendo el proceso de seleccionar a los participantes, desarrollar materiales, financiar los gastos de los becarios. (A todos los participantes se les paga su transporte, alimentos y alojamiento, pero aun así ellos tienen que tomar tiempo de sus empleos y soportar muchas dificultades para llegar a los lugares donde se ofrecen estos cursos.)
Normalmente estos programas de certificación se componen de secciones básicas sobre aspectos jurídicos, antropológicos y lingüísticos tradicionales. Empero el reto más difícil consiste en encontrar a maestros calificados en interpretación que puedan transferir sus conocimientos sobre modos de interpretación que incluyen la traducción a la vista, la interpretación consecutiva corta de preguntas y respuestas (la modalidad más frecuente en los tribunales mexicanos) y la interpretación simultánea. Si bien no se cuenta con equipo en los tribunales, algunos de los intérpretes más experimentados hacen un doblaje (voice-over), que constituye una modalidad menos rigurosa de la interpretación simultánea sin cabina ni audífonos en la que, en interés del tiempo, el intérprete habla al mismo tiempo que el funcionario, pero en el idioma del acusado para su beneficio.
En México son escasos los maestros capacitados para impartir clases a nivel licenciatura y maestría en idiomas de origen europeo. Resulta, además, en extremo desafiante hasta para los instructores experimentados trabajar con quienes hablan cinco o más lenguas o variedades de lengua al mismo tiempo y en la misma aula. Adicionalmente, para cada variedad hay un facilitador lingüístico elegido por las autoridades, cuya función consiste en juzgar el desempeño de los participantes. Este facilitador trabaja conjuntamente con el maestro, y su opinión se toma en cuenta en todas las evaluaciones. Normalmente estos facilitadores tienen experiencia práctica en los tribunales pero carecen de capacitación formal, si bien son respetados en sus respectivas comunidades étnicas. La mayoría de ellos son maestros bilingües.
Después de cursar el programa de certificación, o por cuenta propia si pueden comprobar alguna capacitación similar, los intérpretes incipientes pueden solicitar un examen oral para obtener una certificación del INALI. Se les acredita automáticamente si son graduados de un programa de certificación de 180 horas. A la fecha figuran 355 intérpretes (122 mujeres y 233 hombres) en la lista de intérpretes registrados y 75 de ellos están certificados. (Ver la Tabla 3.) Así, con todo y el rigor y la fuerte inversión de tiempo que exige el proceso de certificación, sí hay intérpretes capacitados en muchas lenguas a quienes se les puede llamar a trabajar a Estados Unidos o bien, a realizar interpretaciones en remoto vía telefónica o video. El siguiente paso consiste en que las autoridades de EUA hagan uso de esta información en aras de la justicia.
La colaboración entre México y Estados Unidos
En México se han realizado esfuerzos tanto oficiales como no oficiales por proporcionar intérpretes de tribunal a los hablantes de lenguas indígenas, (3) lo cual complementa muchos esfuerzos realizados por organizaciones étnicas en Estados Unidos para capacitar intérpretes. A pesar de esto, no se ha producido un esfuerzo concertado en México ni en Estados Unidos para contar con un centro de intercambio de información respecto a las capacidades y la disponibilidad de intérpretes de las lenguas indígenas de México, tanto en este país como en Estados Unidos.
Entonces, si existe tanto interés a ambos lados de la frontera, ¿por qué no se han producido más esfuerzos de colaboración? Propongo que ello se debe a las siguientes razones (que no justificaciones):
México, al igual que Estados Unidos, tiene la responsabilidad de responder a sus propias necesidades en el área de la justicia. Empero las necesidades, capacitación, sistemas legales y calendarios de cada uno de estos países no son los mismos. A pesar del interés demostrado por investigadores, instructores y asociaciones, ninguno de estos es la autoridad encargada de instrumentar las políticas oficiales. La autora ha participado en diversos esfuerzos del Consulado General de México en Miami, FL, por ayudar a los hablantes de las lenguas indígenas de México que buscan justicia en EUA, pero esto se ha hecho en forma ad hoc, cuando le ha sido posible a las autoridades e instructores mexicanos hacer algo en casos individuales. Frecuentemente, las autoridades no saben que existe esta necesidad, o sencillamente no están en posición para solucionar el problema.
La Embajada de Estados Unidos en la Ciudad de México y los consulados estadounidenses en otras regiones de México continuamente niegan visas a intérpretes potenciales, aun cuando específicamente los busquen funcionarios estadounidenses, porque tales personas no cumplen con los niveles de ingresos o de ahorros requeridos en sus cuentas bancarias. Por ello los juicios se tienen que posponer, o los tribunales de Estados Unidos tienen que recurrir a la categoría de intérpretes “de otro modo calificados”, que incluyen desde bilingües sociales y niños hasta personal dispuesto a ayudar. Normalmente, sin embargo, estos “intérpretes” ad hoc no cuentan con capacitación formal ni dominan suficientemente el inglés y/o el español, no saben de conceptos legales y a menudo su escolaridad en uno u otro idioma es escasa. Estos métodos “de parche” poco hacen por la justicia ya que frecuentemente dan lugar a juicios fallidos con la consecuente pérdida de tiempo y recursos.
Es crítica la escasez de intérpretes capacitados en las lenguas indígenas de Estados Unidos. Si bien existe un examen federal de certificación para el navajo, éste no se ha ofrecido durante varios años. En contraste con los esfuerzos emprendidos en Canadá y México, esta autora no conoce de programas para la capacitación de intérpretes en las lenguas autóctonas de Estados Unidos.
Esta falta de cooperación entre las tres naciones norteamericanas no solamente se ciñe a las lenguas indígenas. Al paso de los años se han realizado muchos esfuerzos por organizar programas de certificación (por ejemplo, el RCNA, Regional Center for North America a través de ATA) además de varios intentos bilaterales, pero sin éxito. Ciertamente hay intérpretes que trabajan en los tres países, pero esto puede atribuirse a que somos miembros de la Asociación Internacional de Intérpretes de Conferencias (AIIC), o a que hemos aprobado el examen que exige cada uno de los gobiernos que nos contratan. Sin embargo, todavía no existe una certificación trilateral reconocida en inglés, español y francés; por ello sobra decir que lograr convenios regionales para una gama tan amplia de idiomas minoritarios será mucho más difícil.
Nada peor que concluir un artículo con una nota triste o levantando los brazos al cielo en desesperación, de manera que en lo que valgan, ofrezco algunas sugerencias para mejorar la justicia en ambos países, en este caso para los hablantes (en ambos lados de la frontera) de las lenguas indígenas de México.
Comencemos con los problemas que pueden solucionarse con relativa facilidad. El INALI constituye la fuente principal de información sobre los hablantes de lenguas indígenas mexicanas que han participado en algún programa de certificación. La institución mantiene y ofrece un registro de 355 intérpretes certificados o acreditados y su combinación de lenguas habladas incluyendo el detalle de variedad lingüística. Si el interesado en EE UU puede indicarle al INALI la comunidad de procedencia del hablante, se puede vincular dicha variedad lingüística al lugar de origen.
Asimismo al paso de los años se me han acercado muchos estudiosos, instituciones sociales y asociaciones profesionales que cuentan con sus propios programas de capacitación en EE UU. Confío en que algún colega de ese país escriba un artículo similar al presente desde el punto de vista estadounidense, para contar así con mayor información respecto a los esfuerzos realizados a ambos lados de la frontera. Se me ocurre que éste sería un paso en la dirección correcta.
Donde percibo falta de avance es en el área de colaboración oficial entre los gobiernos estatales y federales de ambos países. No debiera ser así, pero México se encuentra abrumado por la necesidad de capacitar a intérpretes en 68 lenguas y sus correspondientes 364 variedades, ya que no está en posición para prepararlos respecto al sistema legal de Estados Unidos.
Sin lugar a dudas, lo mismo puede decirse de EUA que ni siquiera capacita a intérpretes en los idiomas nativos de su propio territorio. Hace falta establecer un centro de intercambio de información para facilitar el intercambio de intérpretes cuando menos entre EUA y México. Pienso que todos estamos conscientes de que a la fecha, la necesidad de intérpretes que hablen español y/o inglés y una lengua indígena de México se ha cubierto mediante intentos individuales y redes profesionales, pero dichos esfuerzos de ninguna manera se han institucionalizado, ni se ha garantizado la provisión de este servicio. Los esfuerzos realizados han sido esporádicos, pero más esporádica aun ha sido la capacidad para responder, dentro de tiempos muy limitados, a las necesidades a fin de administrar mejor la justicia.
By Flor Montero| 2017-06-16T20:53:32+00:00	March 27th, 2015|Posts|0 Comments
Décalage Interpersonal por Flor Montero
Hace unas semanas mientras tomaba una certificación de Coaching de Vida, el instructor—con quien también he trabajado como intérprete—me dijo lo siguiente: “me impresiona la manera en la que te pones en sintonía con tu coachee, me recuerda mucho a cuando te he oído en la cabina seguir al orador. Parece que te olvidaras de todo y sólo existiera en ese momento esa persona para ti.”
Probablemente ése sea un rasgo que los intérpretes desarrollamos al “meternos” en la mente de otro y tratar no sólo de repetir sino incluso hasta de intuir su tren de pensamiento. Resulta peculiar además que al interpretar, no juzgamos la calidad moral del discurso o si estamos de acuerdo con él. En ese momento, nuestro propósito primordial es entender para después poder comunicar. Para lograrlo, usamos todas las técnicas que aprendimos en la licenciatura, incluyendo el llamado “décalage”, que en francés significa “desfase de horarios” y que nos enseña a esperar varios segundos para escuchar y tener una mejor comprensión del mensaje antes de empezar a reproducirlo en el otro idioma. Es por eso que la interpretación simultánea tiene siempre un rezago en tiempo en comparación con el discurso original. También es esto lo que da al intérprete la capacidad de sintonizarse, escuchar alerta y libre de juicios, y esperar a recibir un mensaje antes de reaccionar.
¿Pero cómo aprovechar estas habilidades de sintonía, escucha— ¡y décalage!—para el desarrollo humano? ¿Acaso las utilizamos para saber cómo y cuándo escuchar en la vida diaria? ¿Qué no oír es algo natural para cualquiera que tenga una fisiología auditiva funcional?
Pues sí, oír sí lo hacemos todos. Pero no siempre escuchamos realmente. ¿Alguna vez te ha pasado que tienes muchas ganas de contar algo y sientes que tu interlocutor no está muy interesado o receptivo, o que sus comentarios están totalmente fuera de lugar? ¿Cómo se siente esa experiencia? ¿Y a quién le importa? La respuesta debería ser: a todos. Importa porque todos los seres humanos tenemos la necesidad intrínseca de ser comprendidos, y eso nunca se logra a menos que los canales de comunicación estén depurados. ¿Qué quiero decir con esto? ¿Qué es lo que interfiere?
A nivel del receptor del mensaje, interfiere nuestra cultura—una cultura que no se siente cómoda escuchando algunos temas, especialmente los emocionales, y que promueve su represión o evasión, e incluso su anulación, con estrategias pasivo-agresivas cuando el escucha no está de acuerdo o se siente amenazado. Como receptores estamos acostumbrados a siempre dar una opinión, un regaño, un juicio o una solución al vapor…como si el otro no pudiera o no hubiera ya pensado en sus opciones. Nos sentimos obligados a responder y “arreglar” desde el supuesto inconsciente de que sabemos mejor que el otro lo que le conviene.
A nivel biológico del emisor, se siente una incomodidad, porque si el cerebro límbico, o emocional, no se siente considerado, entonces el neocortex—donde residen el autocontrol, la regulación y el pensamiento lógico—no puede activarse y hay una desarticulación. Pero para que el cerebro límbico se sienta entendido, debe recibir un espacio de contención donde se sienta a salvo y no juzgado. Lo que Carl Rogers, padre del enfoque centrado en la persona , llamaba un espacio de “aceptación positiva incondicional”.
Por eso es que la primera habilidad que se enseña en psicoterapia es desaprender los automatismos en los que usualmente caemos en nuestras conversaciones cotidianas y aprender lo que se conoce como “escucha activa”. Esto conlleva mostrar un genuino interés por el otro y por lo que dice (entrar en sintonía), sin ninguna prisa por dar la opinión propia. Tal vez creas que suena fácil, ¡pero es una habilidad difícil de desarrollar! Eso es porque no nos sale de forma natural. La mente es una máquina de resolución de problemas, y no hay nada que ame más que dar respuestas y recomendar acciones, de preferencia inmediatas, para así sentirse productiva. Recién leí un meme que decía: “la mayoría de la gente no oye para escuchar sino para responder”. La verdad es que no es la mayoría: todos lo hacemos. Pero pagamos un precio muy alto, pues con ello podemos generar incomprensión y alejamiento. ¿Por qué? Porque si alguien se siente juzgado o incomprendido, puede frustrarse, enojarse, cerrarse o alejarse y no volver a intentarlo. Esto sucede no sólo a nivel personal sino también profesional, pues son necesidades que aplican tanto para la pareja y familiares como para jefes o clientes.
No obstante, cuando alguien es capaz de practicar la escucha activa, dándole al otro el espacio, el tiempo y la contención necesaria para organizar las ideas y sensaciones propias, se da una integración horizontal de los dos hemisferios cerebrales (lógico y emocional) y una integración vertical (reptiliano, límbico y neocortex). En ese momento, los mejores recursos están a la disposición de la mente y todo se puede procesar de una forma más eficiente. Así, la persona se siente mejor y puede pensar con más claridad. Una vez que eso se logra, el escucha sí puede dar una retroalimentación que será tanto bien recibida como útil; siempre y cuando se ofrezca no como un juicio o una imposición, sino como una opinión tentativa.
La buena nueva para los intérpretes es que la escucha empática y en sintonía es algo que tal vez se desarrolle con la interpretación, porque el décalage, o el esperar antes de actuar, también es algo que tenemos aprendido. Sólo debemos ser conscientes de la importancia de esperar a que el “mensaje” haya sido transmitido a cabalidad antes de responder, y recordar que sin empatía en la comunicación, no habrá integración ni regulación nerviosa interpersonal. Es decir, ¡dejemos décalage en nuestra vida diaria! Y parecido a como lo hacemos en cabina: sin juicios.
En estos tiempos difíciles cuando los oídos parecen estar cerrados y la reactividad se siente a flor de piel en muchas esferas de nuestra sociedad, que nuestros oídos entrenados—y una mayor conciencia de cómo funciona la regulación nerviosa—nos permitan navegar hacia la construcción de la sociedad que todos deseamos.
¡Que todos tengan un 2015 lleno de armonioso décalage!
By Flor Montero| 2017-06-16T20:53:38+00:00	January 23rd, 2015|Posts|0 Comments
Intérpretes de Lenguas Indígenas: Situación actual en México
Escrito por Ana Cecilia Alduenda Peña.
En la actualidad, México cuenta con 11 familias lingüísticas indoamericanas, 68 agrupaciones lingüísticas o lenguas correspondientes a dichas familias
[1] y 1,037 municipios indígenas repartidos a lo largo y ancho del país.
Las 11 familias lingüísticas indoamericanas con presencia en México son:
Fotografía: Ana Cecilia Alduenda Peña
La siguiente tabla muestra las agrupaciones lingüísticas dispuestas en relación con la familia lingüística a la que pertenecen:
AGRUPACIÓN LINGÜÍSTICA FAMILIA LINGÜISTICA
Popoluca de la Sierra IX Familia mixe-zoque
[1] Instituto Nacional de Lenguas Indígenas. Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales: Variantes Lingüísticas de México con sus autodenominaciones y referencias geoestadísticas, publicado en el DOF el 14 de enero de 2008.
El artículo 2o de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos determina que en todos los juicios y procedimientos en que sean parte los pueblos indígenas o sus integrantes se debe garantizar el acceso pleno a la jurisdicción del Estado y, para tal fin, se deben tomar en cuenta las costumbres y especificidades culturales de dichos pueblos, considerando, entre otros, el derecho a ser asistidos por intérpretes y defensores que tengan conocimiento de su lengua y cultura.
No obstante, el acceso a la justicia para los Pueblos y Comunidades Indígenas de México continúa siendo un asunto pendiente. De acuerdo con la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), en México 9 de cada 10 reos indígenas no recibieron apoyo de un intérprete-traductor durante su detención y proceso penal. Esto implica que la mayoría de los detenidos indígenas desconoce la razón de su detención, los cargos imputados y el proceso que se sigue contra ellos, situación que claramente representa una violación al debido proceso.
La presencia de abogados defensores bilingües e intérpretes traductores es un desafío ante la entrada en vigor del sistema penal acusatorio, también conocido como juicios orales. En palabras de Javier Cedillo, director general de Asuntos Jurídicos de la CDI, “no se pueden entender los juicios orales con indígenas involucrados y sin un intérprete; es necesario un esfuerzo desde los tres poderes, sobre todo de los legisladores, para contar con esos intérpretes dentro de su sistema de administración y de procuración de justicia”.
Gracias a un convenio de colaboración celebrado entre la CDI, el Instituto Federal de Defensoría Pública y el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), en 2014 se habrá capacitado a 300 abogados bilingües en materia del nuevo sistema penal.
Los objetivos de dicho convenio incluyen la capacitación y actualización en materia jurídica, así como la promoción, fortalecimiento y desarrollo de las lenguas indígenas. Asimismo, en el marco de este acuerdo el INALI otorgará a la Procuraduría el acceso y uso del Padrón Nacional de Intérpretes y Traductores en Lenguas Indígenas (PANITLI), lo cual permitirá fortalecer la administración y procuración de justicia en beneficio de los pueblos indígenas.
A partir del reconocimiento de la demanda de intérpretes bilingües por familia, lengua y variante lingüística de las lenguas indígenas nacionales (LIN), el INALI impulsa la formación, acreditación, certificación, ocupación y profesionalización de intérpretes.
El PANITLI constituye la puesta en práctica de la política lingüística desarrollada por el INALI en materia de intérpretes; es un instrumento en línea que brinda información para satisfacer la demanda institucional y social de los servicios de interpretación y traducción en lenguas indígenas en materia de procuración, administración e impartición de justicia, atención a la salud y servicios públicos en general requeridos en nuestro país.
Inicialmente, el Padrón ofrece el servicio de búsqueda de intérpretes en materia de justicia, en las siguientes modalidades: por lengua (agrupación y variante lingüística), por referencia geoestadística (estado, municipio) y por nombre del intérprete.
De acuerdo con la Dra. Georganne Weller[2], desempeñarse como intérprete jurídico es una tarea sumamente difícil por la naturaleza misma de la actividad y, en el caso de las lenguas indígenas nacionales de México (LIN), es aún más complicada por la brecha lingüística entre el español y estas lenguas. No solo lo anterior constituye un problema, sino también la escasez de docentes con experiencia en las modalidades de interpretación simultánea, consecutiva y traducción a la vista en estas combinaciones, así como ciertas consideraciones culturales y la casi inexistencia de materiales apropiados, entre otras razones.
[2] Georganne Weller El difícil papel del intérprete legal en lenguas indígenas. Foro Internacional de Traducción Especializada, UNAM/CELE, febrero de 2014.
Los ejes rectores del trabajo del INALI son promover la diversidad cultural mexicana, el multilingüismo y la igualdad de oportunidades dentro de un marco nacional multicultural y multilingüe, al tiempo que hacen una revisión de los obstáculos enfrentados hasta la fecha por los docentes con la difícil tarea de convertir bilingües en bilingües profesionales en poco tiempo y con escasos recursos.
La Dra. Weller explica que una de las diferencias entre la interpretación de lenguas indígenas y las lenguas extranjeras es que no hay un marco jurídico único para las lenguas extranjeras, mientras que para las indígenas sí lo hay: el sistema jurídico mexicano.
Entre las dificultades de la interpretación de lenguas indígenas identificadas por la Dra. Weller están:
La falta de candidatos adecuados, de profesores para enseñar las diferentes modalidades de interpretación (consecutiva, simultánea, traducción a la vista) y de material didáctico.
Los pueblos indígenas son frecuentemente culturas ágrafas, mientras que el español se basa en una cultura lecto-escrita.
Falta de manejo de conceptos jurídicos.
En un mismo grupo/comunidad, hay hablantes de diferentes variantes lingüísticas o diferentes lenguas.
Problemas administrativos y económicos para convocar, realizar y evaluar los diplomados.
Ubicación remota de las comunidades indígenas
A la fecha, no se ha planteado el papel/relevancia del intérprete de LIN para juicios orales.
Se desconoce el papel y forma de trabajo del intérprete en juicios.
Se necesita trascender del bilingüismo social al profesionalismo porque actualmente los “intérpretes” de estas lenguas son principalmente bilingües sin formación especializada. Sin embargo, el bilingüismo y el profesionalismo no son mutuamente excluyentes.
Una responsabilidad adicional para el intérprete es que, si hubo interpretación, no hay posibilidad de apelación al fallo de un juez, aun si el desempeño del intérprete fue pobre o si cometió errores.
En el ámbito jurídico, es necesario parafrasear prácticamente todos los conceptos porque no existen en la cosmovisión indígena, y por consiguiente, tampoco en la lengua.[3]
[3] Erika Laura Arce de la Rosa, Vicente Zárate Baltazar, Luis Arturo Fuentes Gómez (INALI). Didáctica de la interpretación de lenguas indígenas. Foro Internacional de Traducción Especializada, UNAM/CELE, febrero de 2014.
By Ana Cecilia Alduenda Peña| 2017-06-16T20:53:38+00:00	October 27th, 2014|Posts|3 Comments
SEPTIEMBRE 30: DÍA DE SAN JERÓNIMO,
PATRONO DE LOS TRADUCTORES
Escribir es difícil; traducir, traducir bien es más difícil….
A lo largo de los siglos, la traducción, que puede considerarse como una de las actividades más antiguas de la humanidad, ha sido un manantial del que han brotado haces luminosos, pero del que también han emergido innumerables ráfagas oscuras. Desde Cicerón y Horacio, pasando por innumerables traductores y autores, se habla sobre tan controvertida labor o misterioso oficio. Como ejemplo, podemos mencionar a San Jerónimo, erudito cristiano y autor de obras notables, a quien el Papa Dámaso encargó una nueva traducción de la Biblia, versión latina llamada Vulgata, título que se le dio en el Concilio de Trento y que permanece como texto oficial de la Iglesia católica. Tradujo el Antiguo Testamento directamente del hebreo y del arameo; el Nuevo Testamento fue una revisión de la Vetus Latina, basada en los originales griegos. Ya varios religiosos se habían dedicado a la difícil y tremenda tarea de traducir las Sagradas Escrituras, pero más de uno fue llevado a la hoguera por haber modificado la palabra de Dios. Para no caer en tergiversaciones, algunos traductores hacían una mera traslación literal, aunque se perdiera mucho sentido del texto de origen.
San Jerónimo se distingue no sólo por haber traducido la Biblia, sino porque nos legó la primera “teoría de la traducción”, es decir, escribió sus reflexiones sobre el proceso mental que llevaba a cabo mientras trabajaba, además de que planteó abiertamente el eterno dilema entre traducir las palabras o el sentido. Los enemigos de San Jerónimo lo acusaban por no haber traducido fielmente una carta que Epifanio de Chipre había dirigido a Juan de Jerusalén, en el año 394. Por supuesto, San Jerónimo se defiende de tales inculpaciones en la famosa epístola a Pamaquio, Ad Pammaquium de optimo genere interpretandi. En ella asegura haber respetado el sentido del controvertido texto de Epifanio y escribe este enunciado, que figura entre los más célebres en la historia de la traducción: “Pues yo no sólo confieso sino que abiertamente proclamo que en la traducción de los griegos, fuera de la Sagrada Escritura, donde hasta el orden de las palabras es un misterio, no expreso palabra por palabra, sino sentido por sentido (… non verbum de verbo sed sensum exprimere de sensu)”. San Jerónimo hizo la distinción entre traducir un texto sagrado y uno profano, quizás de la misma forma en que actualmente advertimos la diferencia entre la traducción de un texto literario y los denominados técnico-científicos o los textos legales.
¿Qué impulsaba en San Jerónimo su amor por la traducción? Imaginemos por un instante al “Patrono de los traductores” realizando el arduo trabajo de traducir a la luz de una lámpara de aceite, con el texto original sobrepuesto en un atril y escribiendo sobre hojas de papiro con tinta de Etiopía. Pienso que ninguno de nosotros hubiéramos podido trabajar en esa situación, con tantas limitaciones, además de las consabidas dificultades que implican de por sí los textos. Y pensar que San Jerónimo pudo haber sido condenado a la hoguera como algunos de sus colegas.
En la Edad Media, España tuvo un papel determinante ya que se creó la Escuela de Traductores de Toledo. Destacó el filósofo judío cordobés Maimónides, quien escribió consideraciones que coincidían con los postulados de San Jerónimo; en una carta dirigida a Samuel Ibn Tibbon, Maimónides plasma sus conceptos atinados y precisos. La Escuela de Traductores de Toledo tuvo su apogeo durante el reinado de Alfonso X el Sabio. En el Renacimiento, la traducción desempeñó un papel preponderante; hubo un gran interés por plasmar en lenguas europeas a los clásicos de Grecia y Roma, se hizo hincapié en la “teoría de la traducción” y se realizaron traducciones de la Biblia al inglés y al español. Durante los Siglos de Oro en España, a través de la traducción se logró el acercamiento a los clásicos griegos y latinos, y se difundieron en Europa las obras de importantes escritores hispanos. Sin embargo, en la época de la Inquisición, una vez más las sombras opacan el trabajo de los traductores; algunos fueron juzgados como fray Luis de León, encarcelado durante cinco años por su versión del Cantar de los Cantares y por defender la versión de la Biblia, realizada por Francisco Vatablo. En lo que respecta a la teoría y la práctica de este quehacer fundamental, un halo luminoso envuelve a Inglaterra en los siglos XVII y XVIII, y hubo aportaciones valiosas. No obstante, en Francia se practicó de manera indiscriminada la traducción libre, lo que provocó la tan conocida etapa de las “bellas infieles”. Así pues, los traductores franceses caracterizarían el siglo XIX de manera unánime con la práctica de una literalidad exacerbada.
Como podemos advertir, a lo largo de los siglos la traducción abrevó en el surtidor luminoso o sombrío de las dos metodologías: el sentido del texto y la literalidad. Sin embargo, en el siglo XX se observaron cambios trascendentales, según afirma Jack Child, ya que la ciencia de la lingüística y la teoría de la comunicación influyeron sobremanera en los enfoques contemporáneos de la materia en cuestión. A principios del XX hubo contribuciones de lingüistas, sobre todo de los representantes del estructuralismo, quienes sugirieron el surgimiento de una ciencia lingüística que pudiera brindar fundamentos teóricos a la traducción, como es el caso de Ferdinand de Saussure, los círculos lingüísticos de Copenhague y Praga, y varios lingüistas estadounidenses. Las ciencias conjuntas de la semántica, la semiótica y la antropología también aportaron lo suyo. La unión científica de ciencia y cultura permitió que el antropólogo también proporcionara enfoques útiles. Con base en lo anterior, en los últimos años se ha trabajado intensamente en el análisis sistemático del campo conocido como “estudios sobre la traducción” o “traductología”. La teoría de la comunicación también ha hecho contribuciones al plantear el razonamiento de que la lengua puede discutirse en términos de conceptos empleados en comunicación. Por supuesto, este enfoque está relacionado con la informática, lo cual ha llevado a efectuar traducciones utilizando avanzados sistemas de computación. Como resultado de todo ello, Jean-Paul Bénard y Paul A. Horguelin afirman que: “El siglo XX es la segunda Edad de Oro de la traducción”.
Artículo tomado de una ponencia presentada por su autora en la mesa redonda “La relación traductor-editor” en el Primer Encuentro Iberoamericano de Editoriales Alternativas, Guadalajara, Jalisco.
By Silvia Pratt| 2017-06-16T20:53:39+00:00	September 9th, 2014|Posts|0 Comments
De los Peritos Intérpretes
Por: Tere Guzmán Dibella
Es común escuchar de los peritos traductores, o que la gente pida una traducción por perito traductor para trámites o cuestiones oficiales. Sin embargo, poco se habla del perito intérprete.
El Boletín del Tribunal Superior de Justicia incluye ambos. En esta entrega compartimos la Nueva Ley Federal de Competencia Económica, que estipula:
“Artículo 113. El promovente puede presentar documentos junto con su promoción en idioma distinto al español, para lo cual deberá acompañar la traducción realizada por un perito traductor de los aspectos que bajo su responsabilidad estime relevantes, sin perjuicio de que la Comisión pueda solicitar al promovente que se amplíe o se realice en su totalidad la traducción por perito traductor, cuando lo considere pertinente. La Comisión no tomará en consideración el texto de los documentos que estén en idioma distinto al español. La Comisión podrá recabar en cualquiera de los procedimientos que tramite, documentos en idioma distinto al español y anexarlos al expediente junto con la traducción de los aspectos que estime relevantes, según estime conveniente la Comisión. Cualquier persona que no hable español, puede asistir a las diligencias acompañada de un intérprete, a costa del oferente o de quien proponga el desahogo de la diligencia. Cuando el declarante lo solicite, además de asentarse su declaración en español, podrá escribirse en su propio idioma y con el puño y letra del declarante. El intérprete, antes de desempeñar su encargo, protestará hacerlo lealmente, haciéndose constar esta circunstancia en el acta correspondiente.”
El Colegio Mexicano de Intérpretes de Conferencias cuenta con miembros acreditados como peritos intérpretes.
Más información sobre la Ley, en http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/index.htm
By Teresa Guzmán| 2017-06-16T20:53:39+00:00	August 25th, 2014|Posts|0 Comments
Por: Flor Montero
En la primera mitad del siglo XX, la pionera de la antropología cultural Ruth Benedict estudiaba diferentes culturas alrededor del mundo pues le intrigaba una pregunta: ¿por qué había culturas que le atraían, tales como los Zuni, Arapeh y Dakota, mientras que otras le aterraban, como los Chukchi, Ojibway y Kwakiutl?
Se dio cuenta de que las culturas problemáticas eran aquéllas donde había más dicotomías. Es decir, se valoraba una cualidad y se satanizaba su opuesto: el individualismo por encima del colectivismo, el seguimiento de las reglas vs. la rebelión, el intelectualismo vs. la intuición, la cabeza por encima del corazón, etc. Pero las mayores brechas residían en términos del dar y el recibir. Normalmente, era en estas culturas donde se creía que si a alguien le iba bien, el grupo perdía… como si porque uno triunfara, se le quitara algo a los demás. Entonces, ahí se ponía el énfasis en el recibir.
Lamentablemente, esa dicotomización sigue presente en la mente de las culturas “modernas”, y ésa es la razón por la cual se sigue privilegiando el consumismo, a expensas del planeta, por dar tan solo un ejemplo.
Para describir a las culturas que lograban una mejor convivencia, ella acuñó el término “sinergia”, que significaba la unión de los opuestos. Por ejemplo: al fusionar el egoísmo y el altruismo se busca que con la gratificación de mis necesidades individuales yo logre ayudar a otros; y que al momento de actuar en pro de un beneficio colectivo, también pueda salir ganando en lo personal. Cuando las oposiciones polarizadas se resuelven y trascienden se genera sinergia.
En la década de los 60, Abraham Maslow popularizó el término en el ámbito del desarrollo corporativo dándole la definición de “el resultado del trabajo en equipo es mayor a la simple suma de sus partes.” Todos conocemos la jerarquía de las necesidades básicas diseñada por Maslow, pero poca gente conoce su teoría de las Necesidades de la Autorrealización. En ella, Maslow decía que las personas autorrealizantes son las que pueden ver los problemas de forma realista y buscan resolverlos a través de la unión de la fuerza colectiva, de la sinergia.
En la actualidad, las neurociencias retoman el concepto de sinergia en la teoría del Río de la Integración. El sistema nervioso es capaz de llegar a la integración cuando logra que se maximicen dos procesos opuestos de manera simultánea: diferenciación (que cada elemento haga bien su parte) y vinculación (que todos trabajen en equipo), y esto también funciona a nivel colectivo. La neurobiología interpersonal sostiene que una comunidad logra la sinergia cuando se permite a cada individuo hacer lo suyo, respetando las diferencias, pero fomentando la vinculación y uniendo fuerzas para lograr metas comunes que se deciden conjuntamente.
En nuestro gremio, veo ejemplos de sinergia que empiezan a surgir a través de diferentes esfuerzos. Uno de ellos es el Mock Congress donde promovemos la diferenciación (al satisfacer la necesidad de cada intérprete de que se le conozca como individuo) y la vinculación con gente de todas las edades que participa, ya sea en la organización, como jueces o posibles contratantes.
Otro ejemplo es la sinergia que se está generando con los nuevos vínculos entre el CMIC y los intérpretes de lenguas indígenas, como en el programa de televisión del Congreso. Ellos ya tienen legisladas algunas condiciones de trabajo, mientras que nosotros hemos logrado avances en la materialización de nuestras condiciones en las contrataciones (trabajar en pares, etc.). Juntos, podemos potenciar su defensa.
También está la nueva colaboración con los intérpretes de señas, con nuestra reciente participación en el Primer Congreso Internacional de Intérpretes de Señas. Si seguimos uniendo nuestro saber y esfuerzo, lograremos generar una gran base de conocimiento compartido que todos podemos aprovechar.
El beneficio del trabajo en sinergia no solamente nos ayudaría a avanzar en la defensa de las condiciones laborales, sino que individualmente nos ayudaría a satisfacer nuestras necesidades individuales de pertenencia, de contribución, de devolverle algo a la comunidad y de vivir nuestras vidas con significados enriquecedores.
Michael Hall, padre de la neurosemántica afirma que “la autorrealización es la sinergia entre significado y desempeño”. Es decir, para sentir que vale la pena vivir la vida, uno debe tener cosas significativas por las cuales vivir (SIGNIFICADO). No obstante, eso se debe traducir en acciones para hacer que lo significativo se vuelva realidad y no quede solo en una fantasía. Lo mismo aplica a nuestro actuar cuando hay acciones que realizamos sin que realmente nos importen (DESEMPEÑO), pero que aunque nos salgan muy bien, se vuelven huecas y hacen que perdamos el gusto y motivación por ellas porque “no tienen sentido.” Ahí hace falta reflexión para hallarles inspiración.
Nosotros, que somos lingüistas, que sentimos hasta fascinación por la definición y connotación de las palabras, tenemos mucho talento para jugar con los significados. Entonces, una pregunta interesante en este encuadre sería: ¿qué queremos que signifique ser un intérprete en México? Y para llevarlo al desempeño: ¿qué acciones podríamos tomar para hacerlo realidad?
By Flor Montero| 2017-06-16T20:53:40+00:00	August 21st, 2014|Posts|2 Comments
Una amiga profesora de interpretación me preguntaba por qué sus alumnos se tomaban tan personal la retroalimentación que les daba en clase y me acordé de lo horrible que fue también para mí ese periodo: el insomnio, la gastritis y el susto cuando decían mi nombre para que pasara al frente. Esto me hizo pensar en la teoría polivagal…sí, ya sé, ¡qué nombrecito!, pero trataré de explicar.
Imagina que fueras el miembro de una tribu primitiva que tiene que enfrentarse a este planeta en la época que no había tecnología ni industrialización. ¡Vaya!, ni siquiera había asentamientos humanos. Hay pocas diferencias entre tu tribu y las manadas de animales que viven en la misma zona. En tu grupo, hay un macho alfa que sirve de líder y cuentan con una organización rudimentaria para la caza, la provisión del alimento y el cuidado de los pequeños. También existe un consejo de ancianos que debate las decisiones importantes que los afectan.
Pero algo ha pasado que ha sacudido a la comunidad. Hoy se ha exiliado a alguien por haber cometido un acto que iba en contra de la filosofía comúnmente aceptada. Se han levantado las tiendas del campamento nómada y se le ha prohibido a este hombre que los siga. ¿Qué va a hacer para cubrir sus necesidades? ¿Cómo va a arreglárselas cuando lo ataque alguna bestia?
Tú pensaras: “¡Qué bueno que no vivo en ese tiempo!” Pero realmente, ¿lo hemos dejado atrás?
Stephen Porges, quien es profesor de psiquiatría de la Universidad de Illinois y director de su Body-Mind Center, sostiene que nuestro sistema nervioso sigue reaccionando ante muchas situaciones de acuerdo con lo que hemos heredado por la evolución de la vida en la Tierra. Su teoría describe cómo las dos ramas del nervio vago (simpático y parasimpático) actúan ante lo que nos amenaza y además establece una jerarquía de respuesta dependiente de tres etapas evolutivas que tardaron millones de años en gestarse en el sistema nervioso.
En otras palabras, si estudiamos la ruta evolucionaria del SNA -empezando desde los ancestrales organismos acuáticos, pasando por los peces, los mamíferos y así hasta llegar al ser humano- se nota en el cerebro una mayor complejidad del córtex; lo mismo que de la respuesta del SNA. En los seres más evolucionados, no es simplemente que simpático y parasimpático den reacciones opuestas y compensatorias como siempre se creyó sino que también, ante situaciones de estrés/amenaza, existe una jerarquía de tres circuitos neurales desde los cuales podemos responder. Primero recurrimos al sistema más nuevo pero, si ése no es efectivo, nos vamos al anterior y si ése tampoco funciona, regresamos al más primitivo. Es decir, que podemos seguir un tipo de “involución de respuesta”.
Ante el peligro, la respuesta más primitiva es la parálisis. La siguiente es el ataque o fuga, pero la más elevada es la que él llama “el sistema de conexión social”, que es cuando el individuo se refugia en la fuerza grupal para enfrentar sus retos. En el organismo, esto implica una activación de los músculos “sociales” de la cara (ojos, boca y oído medio) junto con el corazón y la rama mielinizada del nervio vago.
¿Y cómo se relaciona esto con nuestro ejemplo del nómada y nuestra vida actual?
En nuestra cultura moderna hay un choque entre lo que la cultura nos enseña y lo que la evolución nos demanda.
En nuestra herencia genética recordamos que el que se queda solo corre peligro de muerte porque una persona por sí misma no puede enfrentar una jauría de lobos. Pero nuestra cultura promueve el individualismo y el “yo no necesito de nadie” como una virtud deseable por arriba de todo. Privilegiamos el logro personal por arriba de los vínculos comunitarios.
Sin embargo, de acuerdo con la teoría polivagal, aislarse es sinónimo de adoptar una respuesta nerviosa más primitiva, basada en el “ataque o fuga” que, además de ser muy desgastante, priva de los recursos cognitivos superiores que se hacen disponibles cuando el vago ventral está actuando. No todos los ambientes son seguros, pero muchas veces aunque lo sean, no podemos reconocerlo así por nuestro culto al “self-made man”, quien no tiene permiso de bajar la guarda. Entonces, se coartan las necesidades superiores como el amor, la pertenencia, la estima, la realización y la intimidad; y se obstaculiza lograr confianza, aprendizaje, resolución de problemas, empatía o aceptación del otro. Es decir, que algunas de las cualidades esenciales que nos distinguen como humanidad se sacrifican.
Ese es justo el caso del estudiante al que le hacen comentarios de su interpretación. Cualquier cosa que sintamos como un juicio, como un rechazo social, nos manda a ataque o fuga y se vive como si estuvieran a punto de correrte de la tribu. No hay manera de no “tomárselo personal” ¡No hay nada más personal que el sistema nervioso!
La alternativa que yo veo para la enseñanza es, además de corregir técnica, decallage, vocabulario, etc., que se fomente la creación de círculos de apoyo donde los intérpretes puedan tener “ambientes seguros”. El SES (Social Engagement System) detecta las señales que mandan otros, como lenguaje corporal, cualidad de la voz y expresiones faciales -que suprimen las hormonas del estrés y aumentan la oxitocina- lo que nos ayuda a sentirnos a salvo. Como el SES opera de forma inconsciente, ni siquiera nos enteramos de cómo el otro nos ayudó en la regulación de nuestro sistema nervioso. La teoría polivagal enfatiza que las rutas neurológicas del apoyo social son las mismas que dan salud, crecimiento y restauración. También son las mismas que se desarrollan con una práctica de Mindfulness.
Pero para lograr una interocepción efectiva, el apoyo tiene que ser sincero. Estamos cableados para detectar amenazas y la falsedad no ayuda a bajar las necesidades metabólicas disparadas por el estrés, sobre todo entre los intérpretes que tenemos un oído entrenado. Hay que recordar que en la entonación podemos percibir el estado fisiológico del otro. Si el otro está sereno, nos ayudará a serenarnos. A final de cuentas, antes de la sintaxis o el lenguaje, ya había vocalizaciones que desde entonces se volvieron un componente esencial de las interacciones sociales. La vocalización comunica a los miembros de la misma especie cuando hay confianza suficiente para acercarse.
Ésa es también la razón por la cual el canto ayuda a la relajación del cuerpo; además de que cuando cantamos, controlamos la respiración e incrementamos la duración de la exhalación, lo que aumenta la influencia del vago mielinizado eferente en el latido del corazón.
Entonces estudiantes actuales, seguramente les ayudará saber que lo que sienten es normal, que todos pasamos por ahí y que se vale tomárselo personal (porque aparte, no les queda de otra). Pero su experiencia de aprendizaje puede ser mejor que la nuestra si entienden la importancia del sistema de conexión social y cómo pueden apoyarse en amigos, familiares o parejas aceptantes y no enjuiciadoras que les brinden la experiencia de la regulación nerviosa de las “4 Ss”: Seen, Safe, Soothe and Secure. Es decir, que les ayuden a navegar por el camino del medio entre la rigidez y el caos que implica una formación profesional.
By Flor Montero| 2017-06-16T20:53:40+00:00	March 24th, 2014|Posts|3 Comments

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