Source: http://www.libertadidioma.com/20191023.htm
Timestamp: 2020-04-02 09:09:07+00:00

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AGLI Recortes de Prensa Miércoles 23 Octubre 2019
¿Puede VOX superar al PP?
Pío Moa gaceta.es 23 Octubre 2019
La situación a la que ha llegado España, en golpe de estado permanente, creciente crispación y polarización social debe ser afrontada con tres líneas básicas o consignas: Unidad de España, Regeneración democrática y Respeto a la historia.
La Unidad de España está cada vez más en peligro y la causa es clara: las políticas colaboracionistas de PP y de PSOE con los separatismos. Debe subrayarse que los separatismos, además de pretender disgregar España en una porción de estaditos impotentes y hostiles entre sí, juguete de políticas de otras potencias, son radicalmente antidemocráticos. Se fundan en un racismo, que antaño pregonaban y tras la derrota del nazismo ya no osa decir su nombre. Este dato clave es sistemáticamente oscurecido por unos y otros, pero sin sus absurdas pretensiones de superioridad sobre los demás españoles, esos separatismos quedarían sin sustancia y se desharían. Los despotismos de esos separatistas contra quienes no seguían sus directrices han sido apoyados y financiados sistemáticamente por el PP y el PSOE hasta llevarnos a la grave crisis actual, en golpe de estado permanente contra España, la democracia y la Constitución.
Por ello la defensa de la unidad de España debe ir unida a una Regeneración democrática en profundidad. La crisis separatista va unida a la imposición de leyes de tipo norcoreano o bolivariano como las de memoria histórica o de género, a “la muerte de Montesquieu” o socavamiento de la división de poderes, bien clara en las recientes sentencias sobre los golpistas y sobre el ultraje a la tumba de Franco o en la propia colaboración de los gobiernos de PP y PSOE con los racismos separatistas o la corrupción rampante de los partidos. La regeneración democrática es una exigencia que viene ya de la primera época del gobierno socialista, pero fue traicionada desde el principio por el PP. A la vista de sus consecuencias, se vuelve de extremada necesidad.
El Respeto a nuestra historia debe manifestarse de modo general contra la pervivencia de la Leyenda Negra en las mentes de los actuales partidos, que han contagiado a gran parte de la opinión pública. Y de modo más inmediato contra actos como el ultraje a la tumba de Franco. El ultraje se realiza en nombre de la democracia, pero solo puede apoyarse en una ley totalitaria de tipo norcoreano como la de memoria histórica y en el debilitamiento, práctica anulación, de la división de poderes. Y proviene de un gobernante falsario desde su mismo título académico, trepado al poder con el soporte de los separatistas. Su democratismo es tan fraudulento como el doctorado del individuo hoy en el poder. La profanación y ultraje es, precisamente, un ataque extremadamente brutal a la historia y a la democracia.
Franco representa una época histórica que no puede juzgarse desde el partidismo, y menos de partidos separatistas, de historia criminal como el PSOE, o comunistas, que en los años 30 hicieron imposible la convivencia en paz y en libertad y parecen empeñados de volver a hacerlo. Del franquismo provienen, guste o no, la monarquía, la conservación de la cultura cristiana, la prosperidad que ingresó a España en el club de los países ricos del mundo, y la propia democracia, que no podía funcionar en la república debido a la miseria, las demagogias y los odios exacerbados, que ahora intentan revivir algunos.
Creo que con este triple argumentario, muy claramente expuesto, VOX puede desbancar al PP, denunciando su colaboracionismo con separatistas y PSOE y proponiendo una salía positiva. Puede incluso ganar las elecciones. Es decisivo atenerse al triple tronco sin desviarse a asuntos secundarios. Se trata de defender un programa positivo más allá de la simple oposición al Doctor, cuya derrota electoral no serviría de nada en manos de un partido como el PP. Por eso estas elecciones son históricas. Abascal, que en conjunto lo está haciendo muy bien, ha cometido un error, no grave pero error, al restarles importancia, y al centrar su denuncia de los separatismos en el tema judicial, que no debe abandonarse pero poniendo a esa gente contra las cuerdas recordando su racismo frente a sus pretensiones de «voto democrático». También Hitler llegó al poder con el voto democrático. El enemigo real de VOX es el PP, que usurpa un terreno que no le corresponde, que bajo consignas hipócritas de España mantiene la política de siempre y fomenta los separatismos en las regiones donde gobierna, y que aspira a lo que siempre ha sido su orientación: repartirse el poder y los dineros con sus amigotes, los de la historia criminal y los racistas antiespañoles. Que ha sido la barrera más efectiva que ha impedido hasta ahora una política en defensa de España y la libertad.
Sánchez prepara un tsunami fiscal
larazon 23 Octubre 2019
Cuando el pasado 15 de octubre el Gobierno en funciones remitió su borrador presupuestario a Bruselas, ya advertimos del riesgo de crecimiento del gasto público y de la imposibilidad de que la Comisión Europea aceptara esa previsión de cuentas. Y, en efecto, ayer el vicepresidente de la misma, Valdis Dombrovskis, y el comisario Pierre Moscovici remitieron una carta a la ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, en la que no sólo señalan una potencial desviación significativa de los objetivos fijados en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, sino que calculan que el déficit estructural español sólo descenderá un 0,1%, frente al deseable 0,6%.
La reacción gubernamental no se ha hecho esperar y, por supuesto, no supone novedad alguna en el discurso electoralista del PSOE, empeñado en trasladar a la opinión pública, dadas las poco halagüeñas perspectivas que otorgan las encuestas al candidato socialista, la especie de que corresponderá a los partidos de la oposición facilitar la estabilidad de su futuro Gobierno con la aprobación, por supuesto, de unos nuevos Presupuestos Generales, que resolverán la desviación contable mediante «la actualización de los ingresos fiscales».
Y ahí estriba el problema. Porque concediendo, aunque sólo sea como mera hipótesis de trabajo, la victoria en las urnas de Pedro Sánchez, se pretende de los partidos del centro derecha que apoyen una política presupuestaria expansiva que supondrá un tsunami fiscal para el conjunto de los ciudadanos y, sobre todo, para las empresas. No en vano, Bruselas advierte de que nos hallamos ante una previsión de incremento del gasto público del 3,8% para 2020, cuando no debería exceder del 0,9%, lo que exigirá, como primera providencia, un ajuste de 6.600 millones de euros, que saldrán, nadie lo dude, del bolsillo de los contribuyentes.
Incluso si descontamos el electoralismo de algunas promesas de mayores beneficios sociales, Pedro Sánchez ya ha comprometido un aumento del gasto de más de 5.000 millones de euros con sólo dos medidas: la indexación de las pensiones al IPC, que supondrá un incremento de la pensión media del 0,9%, y la subida en un 2% de los sueldos públicos, que fue pactada por el anterior Gobierno de Mariano Rajoy con los sindicatos. Si bien no es cuestión ahora de entrar en la situación de la Seguridad Social, que ya arrastra un déficit de 50.000 millones de euros, el mayor de la historia, la política de la pensiones es un ejemplo más de que, pese a la ineludible necesidad de abordar las reformas estructurales que necesita la economía española, la izquierda se ha situado en el fácil expediente de las subasta de ofertas electoralistas.
Con estas premisas, ni el Partido Popular ni Ciudadanos podrían dar su aval a una política impositiva extractiva, sólo atenta a la búsqueda de nuevos yacimientos fiscales, que siempre acaba por frenar el crecimiento de la economía y dañar el mercado de trabajo. El simple hecho de que la tasa de ahorro de los hogares españoles esté en máximos de la década, con la consecuente afectación al consumo interno, retrata el temor de los ciudadanos a enfrentar un nuevo período recesivo y plantea un escenario de incertidumbre. Por supuesto, nadie discute que España debe salir del bloqueo político y contar con un Gobierno que ponga fin a la prórroga presupuestaria. Pero no puede ser a cualquier precio. Si los electores no conceden, como parece probable, una mayoría parlamentaria suficiente a ninguno de los candidatos, será forzoso llegar a pactos de legislatura entre diversos partidos. Y, en esa tesitura, que nadie piense que los respaldos políticos, como creía Pedro Sánchez, no deben tener contrapartidas. Especialmente, por lo que toca a la derecha, en política fiscal.
La tumba del sanchismo
Carmelo Jordá Libertad Digital 23 Octubre 2019
Hoy en día juntas a cuatro adolescentes encapuchados, les das tres piedras y un palo y enseguida se creen la tumba del fascismo, que por cierto, la cantidad de sitios que iban a ser la tumba del fascismo y al fascismo –o al menos a su primo hermano el comunismo– se lo ve de lo más campante en las calles de Barcelona.
El caso es que en cuanto cuatro cafres se autodenominan la tumba del fascismo a la izquierda oficial e institucional le entra un nosequé y un queseyó que la incapacita y le impide reaccionar, da igual lo que estén haciendo o lo fascista que sea el comportamiento de los propios encapuchados, que como todo el mundo sabe se tapan la cara porque son muy píos y han cogido esa costumbre en Semana Santa, saliendo de nazarenos.
Es lo que le ha pasado a Pedro Sánchez con los cachorros del separatismo que durante la pasada semana se dedicaron a hacer el vándalo por Barcelona en un nuevo episodio del golpe de Estado –como bien señalaba Girauta en Es la Tarde de Dieter este mismo martes–: incapacitado por su necesidad de tener pactos tras el 10-N y por la izquierdosidad nacionalista del PSC, el mismo Sánchez que hace un par de semanas estaba dispuesto a atizarle al separatismo un 155 de primera ha acabado explicando la "fortaleza de la moderación", en un discurso tan infumable que al decirlo se notaba que él mismo no se lo creía.
Lo que parecía imposible está ocurriendo y Sánchez comete en Cataluña los mismos dos errores que fueron letales para Rajoy y casi lo fueron para el PP: minusvalorar la gravedad de lo que ocurre y confiar en que el separatismo en el último momento vire para buscar un acuerdo, siempre que se le den los suficientes privilegios.
Yo pensaba que la enfermedad del "están tirando de la cuerda pero lo que quieren es más dinero" se le habría pasado a todo el mundo tras lo ocurrido en septiembre y octubre de 2017, pero resulta que la epidemia ha vuelto a proliferar (¡hasta en el Tribunal Supremo!), y con ella su más terrible síntoma: ver un nacionalismo bueno donde, como mucho, hay un separatismo más tacticista.
El problema es que, cuando todos hemos visto las hogueras, las lluvias de piedras, la violencia extrema que se vivió sobre todo la noche del viernes; cuando todos hemos sido testigos cómo se bloqueaban un aeropuerto, las líneas férreas e incluso el AVE; cuando las televisiones y los periódicos han mostrado una ciudad por la que parecía que había pasado Atila, convencer a los votantes de que no es que la cosa se te vaya de las manos sino que eres muy fuerte porque eres muy moderado… es casi imposible.
Así las cosas, está claro que una Barcelona llena de camisas pardas –no en vano así iban las juventudes de ERC cuando en los años 30 imitaban a las hitlerianas– no va a ser la tumba del fascismo, pero ojo que, ante la demostración de inutilidad del presidente del Gobierno y de su ministro de Interior, igual sí es la tumba del sanchismo.
Delegación del Gobierno vetó el acceso el domingo. «Se ha perdido la custodia del cadáver», lamenta la familia
Andrés Bartolomé. larazon 23 Octubre 2019
Santiago Cantera, prior de la Abadía Benedictina del Valle de los Caídos, ha presentado ante el Juzgado de Guardia de San Lorenzo de El Escorial una denuncia después de que este fin de semana se impidiera a los religiosos de Cuelgamuros el paso a la basílica, a pesar de que Cantera advirtió en una reunión a la Delegación del Gobierno de que el templo «es un lugar de culto y no se puede impedir el acceso a los monjes custodios del lugar».
Según fuentes de la familia Franco, «este domingo han entrado ocho [monjes] y es que les paraba la Guardia Civil», aseguran en referencia al grupo de religiosos que se habría saltado la prohibición de acceso a la basílica que había decretado la Delegación del Gobierno en Madrid a partir de las 14:00 horas de ese día, y que grabaron imágenes con sus teléfonos móviles. Después de hablar con los monjes y advertirles de que no podrían circular libremente por el lugar hasta que lleve a cabo la exhumación, los agentes colocaron una cadena con candado en la puerta de acceso para impedir que vuelvan a saltarse la prohibición, tal y como muestra una imagen que han presentado como prueba en la demanda.
«No le dejan al prior, que es el titular de la abadía, y no les permiten acceder al altar mayor, a la zona de la basílica donde está enterrado nuestro abuelo. Se ha perdido la custodia del cadáver», lamentan desde la familia Martínez-Bordiú Franco sobre este suceso, y además dan cuenta del «delicado estado de salud en que se encuentra estos días el padre Cantera».
La denuncia se presentó al día siguiente, lunes, por «acceso inconsentido de la Guardia Civil» tanto a la abadía como al interior de la basílica. En el escrito, al que ha tenido acceso «Vida Nueva», Santiago Cantera también denuncia cómo se ha impedido la entrada tanto a los monjes como a estudiantes, familiares y fieles «para asistir a misas y oficios religiosos» sin tener en cuenta «ninguna lógica ni criterio alguno».
El prior insta al juez a iniciar una investigación –«y en su caso, el enjuiciamiento»–, además de solicitar que se permita el acceso a la basílica «para realizar los actos de culto y vigilar que no se lleven a cabo conductas inapropiadas de un lugar sagrado».
Cantera expone al titular del juzgado que en las ceremonias religiosas «ha habido guardias civiles armados» con la argumentación de evitar que realizaran grabaciones cuando el Gobierno solo prohíbe realizarlo «en el momento de la exhumación y de la inhumación». El prior reconoce sin embargo el «trato exquisito» recibido por parte de los agentes.
Afirma Cantera que los acuerdos del Consejo de Ministros recogían que durante el proceso se respetaría tanto «la intimidad y la libertad religiosa de los afectados» como «el cumplimiento de la normativa que rige el acceso a los lugares de culto».
OKDIARIO 23 Octubre 2019
La salida inminente de los restos mortales de Francisco Franco del Valle de los Caídos podrá punto final a largos meses de polémica y a una batalla judicial en la que el Tribunal Supremo resolvió a favor del Gobierno en su pretensión de exhumar al dictador e inhumarlo en el cementerio madrileño de Mingorrubio, donde se ha prohibido cualquier concentración porque "colectivos afines a los manifestantes están especialmente activos estos días, atendiendo a lo que está ocurriendo en Cataluña". Un argumento del Gobierno surrealista y falaz, porque quienes están "especialmente activos estos días" no son precisamente quienes pretendían concentrarse en Mingorrubio, sino los separatistas violentos que han sembrado el caos en Cataluña.
Como la legalidad no es incompatible con la instrumentalización con fines propagandísticos y electorales, OKDIARIO reitera su tesis de que Pedro Sánchez no se ha movido por un deseo de hacer justicia. La democracia en España no era imperfecta, ni dependía para alcanzar su madurez de que Franco saliera del Valle de los Caídos, como de manera petulante subrayó el jefe del Ejecutivo en su discurso en la ONU.
El traslado, lo ha dicho el Supremo, es legal, pero ello no significa que la pretensión del presidente del Gobierno no obedezca a razones de mera rentabilidad política. Que el Ejecutivo socialista haya colocado a Franco en el centro de su acción demuestra hasta qué punto Pedro Sánchez ha convertido su gestión en un mero ejercicio de perpetuación en el cargo. La fortaleza de la democracia no se mide por su capacidad para trasladar los restos de un dictador, sino por su capacidad para hacer frente al desafío de los golpistas catalanes, por ejemplo. Es ahí donde un gobernante da su verdadera talla, no ganándole el pulso en los tribunales a la familia de Franco.
La Ley de Memoria histórica que ha servido de cobertura a Sánchez para lograr su propósito es, por otra parte, una trampa tendida por la izquierda y el independentismo -y no desmontada por el PP cuando tuvo mayoría para hacerlo- con el fin expreso de maniatar a quienes discrepan de su falso relato del pasado. Una mezquina reinterpretación histórica en la que personajes tan funestos como Santiago Carrillo, Largo Caballero, Dolores Ibarruri ‘La Pasionaria‘ o Luís Companys son elevados a la condición de referentes morales, mientras se estigmatiza sin matices a todos aquellos que en su día no se plegaron a las tesis del socialismo radical, el comunismo salvaje o el independentismo golpista. Si se exhuma a Franco, ¿se borrará del callejero a los anteriormente citados? No, claro.
Con el traslado de Franco, Sánchez busca desesperadamente invertir la tendencia que marcan las encuestas. Es su gran baza electoral, su tabla de salvación. Resulta un sarcasmo que su manera de garantizarse el futuro sea revolviendo y atizando el pasado. Es toda una ironía que el presidente del Gobierno socialista de España se encomiende a Francisco Franco para seguir en el poder. Si quiere ser creíble, exhumado el dictador ahora tiene que enfrentarse a los golpistas catalanes y aplicar el artículo 155 de la Constitución.
La expulsión de la portavoz de VOX en la Comisión Permanente del Congreso, Macarena Olona, por parte de la presidenta de la Cámara Baja, Meritxell Batet, ha recibido el apoyo de la práctica totalidad de los grupos. Extraño consenso. Insólita unanimidad. Sorprendente unidad. Lo nunca visto. Pero, ¿por qué no ir al fondo del asunto?
La pregunta es por qué la presidenta del Congreso no tramitó la solicitud urgente de VOX, presentada en tiempo y forma, para debatir la conveniencia de declarar el artículo 116 de la Constitución que autoriza el estado de excepción en Cataluña. Batet no dio explicación alguna y ninguneó la petición de la formación de Santiago Abascal con una displicencia evidente. Lo que hizo Olona fue invocar públicamente un artículo que permite a cualquier grupo solicitar que se incluya un asunto urgente. No hubo respuesta alguna y la presidenta del Congreso, tras advertirla tres veces, la expulsó de la sala en vista de que Olona insistía en sus protestas.
Lo fácil era aplaudir a Batet y condenar por su actitud a la diputada de VOX, pero esa imagen en la que todos celebran la injusta y prepotente expulsión de la parlamentaria destilaba un aire de Asamblea Constituyente de Venezuela, la que se inventó Maduro para silenciar la voz de la oposición, que merece una reflexión. ¿Es qué nadie reparó en que la diputada de VOX estaba intentando ejercer su derecho a invocar el reglamento después de comprobar que la presidenta de la Cámara no se había dignado a explicar las razones por las que no quiso tramitar la solicitud urgente presentada para debatir un asunto de trascendencia nacional?
Han expulsado a una diputada de VOX y en la retina de muchos españoles están las imágenes de un diputado proetarra rompiendo la Constitución, un diputado independentista escupiendo al ministro de Exteriores o Rufián, impresora en mano, montando uno de sus habituales numeritos. En esas circunstancias, ninguno fue expulsado. Le ha tocado a una diputada de VOX. Meritxell Batet, como en la Asamblea Constituyente de Venezuela, le ha enseñado la puerta de la calle. Y los demás, la han aplaudido. Viva la democracia.
¿Y si cerramos el grifo a Cataluña?
Antonio Burgos ABC 23 Octubre 2019
Dice Grande-Marlaska, que tiene bastante poco de grande y mucho de Marlaska, que el caos en que ha quedado lo de Cataluña tras la sentencia del Supremo por sedición y (no se olvide) malversación de fondos, es un mero problema de orden público. No, es un problema de muchos años de transferencia de las competencias educativas, utilizadas para enseñar el odio a España en lugar del amor a la Patria común e indivisible; es un problema de partición de la sociedad en dos mitades irreconciliables hasta en el propio seno de las familias. Lo mismo que Zapatero desenterró las dos Españas, desde la presidencia del nada honorable Pujol podemos hablar de las dos Cataluñas: la constitucional y la separatista. Y es un problema de dinero. No es cierto que «España nos roba». La que nos viene robando a los contribuyentes españoles, desde hace mucho tiempo, es Cataluña. Y siguen, aún después de la rebelión callejera de los CDR y la paralización de toda una región mientras el citado Marlaska decía que se puede ir a Barcelona con toda normalidad, que No Passssa Nada.
Pues sí pasa: que igual que les pagamos la industria del odio, que es la principal ahora de una Cataluña cada vez más empobrecida, seguimos dándole dinero a Torra para que se lo gaste en completar la hoja de ruta hacia la ensoñación de la independencia. Como en los chistes: ¿sabes el último de lo que les estamos pagando a los catalanes para que se lo gasten en querer separarse de España? Pues a pesar de todos los pesares, a pesar de la imagen que han dado de España ante el mundo, de que se han cargado a una ciudad que era meca del turismo, en pleno fregado del caos, del incumplimiento de la Constitución y de la verdadera guerra de guerrillas desatada contra la sentencia del Tribunal Supremo, Sánchez le ha dado 8.044 millones de euros más a Cataluña con cargo al FLA (Fondo de Liquidez Autonómica). La cuestión no tendría mayor interés si esa cantidad no representara nada menos que el 30,6 por ciento de los Fondos del FLA: la autonomía a la que el Gobierno en funciones ha aportado más dinero. Sí, a la autonomía de donde se marchan las empresas, colapsan los aeropuertos, cortan las carreteras, cierran virtualmente la frontera con Francia en La Junquera, destrozan las ciudades... todo con cargo a nuestros bolsillos.
Gobiernos y gobernados: Tiranos y siervos
Antonio García Fuentes Periodista Digital 23 Octubre 2019
GOBIERNO Y GOBERNADOS: Los que se atreven a ir a gobernar, olvidan, no saben o no quieren saber; que al imponer impuestos (que siempre deben ser llevaderos) contraen una obligación primordial y que es la siguiente: “Asegurar la integridad y bienes del contribuyente; y asimismo la paz y tranquilidad para que este pueda trabajar y dedicarse a sus oficios sin que nada anormal los dificulte. O sea y más claro, que no pagamos impuestos, para que el que gobierne malgaste o robe ese dinero que es público; y menos que cargue al contribuyente, con nubes de parásitos que no producen nada y consumen mucho; por tanto el que no cumpla con esas obligaciones, que dimita y se vaya cuanto antes mejor. Y finalmente, que la palabra cargo y que asumen con orgullo algunos engreídos; deben saber que “cargo viene de carga y que mientras más alto es el cargo más pesada y responsable es la carga”; por tanto si el mundo va como va, es debido a que estas obligaciones no se cumplen por las dos partes y cada cual según le corresponde.
Este pacto, que no sé si se llegó a escribir alguna vez; pero fue el pacto tácito del señor feudal o jefe de grupo o tribu, cuando se hizo cargo de dichas gentes, a las que prometió incluso defender con su vida, los intereses comunes; para a cambio, que aquellas gentes, apacentasen sus rebaños, cultivasen las tierras, y mantuviesen a aquel “señor feudal” instalado en su castillo o fortaleza; lo que funcionó bien, hasta que aquellos señores dejaron de serlo y se convirtieron en tiranos de sus pueblos. Hoy esas tiranías son los impuestos ya confiscatorios con que nos saquean, no dándonos a cambio nada más que problemas, cuando no empobrecimientos continuos, o incluso exterminios y no respondiendo de nada, puesto que los tribunales que habrían de juzgarlos, generalmente son puestos por “esos nuevos tiranos”, que ya los dotan y pagan bien, para que siempre les sean fieles y favorables a sus intereses… “el resto a pagar y a no dejarlo ni que se defienda hablando; menos aún que tenga armas a su disposición, puesto que se las reserva el que manda, para en caso de su necesidad aplastar al descontento o rebelde”.
No es de recibo y menos aceptable, la cantidad de abusos y latrocinios que cometen impunemente los gobiernos (“todos los gobiernos”) en la actualidad, que en vez de ser “de progreso como nos quieren imponer”; es de decadencia y degeneración, más propia de milenios atrás, que del tan cacareado y pomposo “siglo veintiuno”, en el que no es que caminemos con cierta satisfacción, sino que nos hacen caminar sobre el mismo, con “látigos”, que si bien no son como aquellos del pasado, pero sí que son iguales o peores, puesto que hoy más que nunca, nos mantienen indefensos totalmente, puesto que con las leyes que imponen, al final no solucionan nada interesante y menos vital para una humanidad que viva mejor.
Cuando esto escribo, en la parte de España, más rica en recursos y la más poblada, como es Cataluña, hay un “levantamiento regional en declarada rebeldía ante las leyes que rigen España”; y los cantamañanas que dicen gobernar en ambos territorios, o bien “alientan a los rebeldes o se inhiben y no toman decisiones para imponer una paz aceptable”; puesto que la mayoría de habitantes que están sufriendo esos ataques violentos; no son conformes con ellos; pero unas minorías “bien alimentadas y pagadas por la facción o facciones interesadas en el conflicto, sí que logran aparentar unas mayorías que no existen; pero esas mayorías indefensas y como súbditos no pueden hacer nada para conseguir lo que todo bien nacido quiere; y lo que primero exige, es paz y concordia y… “vamos a trabajar, pero de verdad Y TODOS”.
Miguel Massanetdiariosigloxxi 23 Octubre 2019
Creemos que es la primera vez en la que, en España, al menos la que se ha dado por calificar como España democrática ( una calificación que, a la vista de lo que está sucediendo en esta nación, sería fácil poner en cuestión), un gobierno en funciones, un ejecutivo que debiera mantenerse en una posición prudente, de mera gestión de aquellos asuntos que requieren una respuesta inmediata y, por supuesto, no promulgar nuevas leyes y limitarse a tomar aquellas decisiones que carecieran de posibles efectos distorsionadores que, en un futuro, pudieran afectar al programa de gobierno de cualquier ejecutivo que saliera de las urnas en los próximos comicios.
Contrariamente a lo que parece recomendar la más mínima cortesía y respeto por quienes vayan a tener la responsabilidad de gobernar España, a partir de los resultados de la elecciones programadas para el próximo 10 de noviembre; los socialistas, convertidos en apisonadoras de los intereses de los ciudadanos, sin el menor asomo de respeto por quienes deban gobernar los próximos años la nación española, se han dedicado a tomar decisiones, promulgar numerosos decretos ley y, aprovechando que el panorama político actual en la nación española les permite que, en el Parlamento de la nación, funcione una entente cordiale entre los partidos de izquierdas y los separatistas, que les han permitido utilizar su mayoría parlamentaria para perjudicar, en todo lo que han podido, (que ha sido mucho), a aquellos otros partidos, defensores de la Constitución, que han tenido que contemplar cómo, el gobierno socialista, se ha extralimitado en sus competencias para convertir, a la cámara legislativa, en uno más de los resortes espurios que viene utilizando para asegurarse el voto de todos aquellos a los que, con sus nuevas ofertas sociales y subvenciones, les ha sabido comprar su apoyo.
Lo que sucede es que estamos en un mundo en el que, lo que sucede en un país, tiene repercusión en el resto de naciones que forman parte de aquellas instituciones a las que pertenece y, si nos apuran, incluso en aquellas otras naciones, no pertenecientes a la comunidad en la que está inscrita, pero que, en un mundo globalizado como es este en el que nos encontramos, es difícil que los intercambios comerciales o los lazos políticos que los unan no se pudieran ver afectados por las decisiones, políticas, acuerdos comerciales o alianzas que pudiera concertar aquella nación con la que, en un principio, no tuviera ninguna relación especial. Así sucede que, lo que traman el señor Sánchez y su gobierno en funciones, especialmente en lo relativo a temas como el endeudamiento público, la presión fiscal, el déficit del gobierno y el de las diversas autonomías, la financiación o las posturas que se tomen en el orden de las relaciones internacionales y aquellas naciones con las que establece especiales vínculos; no pasa desapercibido por nuestros vecinos de la UE y los organismos que la dirigen.
Nos choca que una de las ministras, que parece que está mejor consideradas dentro del elenco femenino del gobierno de Sánchez, la señora Nadia Calviño, nuestra ministra de Economía, también en funciones; cuando tuvo que hablar sobre la situación de nuestra nación y opinar sobre ella, en una intervención que tuvo en la Cope, se mostró optimista, asegurando que nuestra economía estaba boyante y que no había nubarrones en el horizonte que pudieran enturbiar esta situación ni las magníficas relaciones que les unía con la CE y Bruselas. Estamos acostumbrados a que, sin distinción de sexos, cuando se trata de ministros pertenecientes al gobierno, nos engañen, nos oculten lo malo y resalten lo positivo, que se muestren optimistas ante situaciones poco esperanzadoras y que, llegado el momento, nos mientan sin paliativos cuando lo que está en juego es la credibilidad de una de las políticas que pretenden llevar a cabo. No obstante, con el Gobierno actual, parece que baten los records en su intención de apabullar a la derecha, sean cuales fueran las maldades que tuvieran que cometer, para luchar contra ella ¡No se olviden de la profanación de la tumba de Franco! Un tema que no venía a cuento y sacado a relucir sólo con fines electoralistas.
Veamos, ahora, algunos detalles de nuestra economía y de la gestión del gobierno precisamente en unos momentos en los que el problema catalán, con sus alborotos y desafíos, parece que han desviado la atención de la ciudadanía de esta parte, tan importante, como es la marcha de nuestra economía doméstica, para fijar nuestra atención en el gran desbarajuste existente en la comunidad catalana. Y es que, pese al optimismo de la señora Calviño nos hemos enterado de que la deuda de la Seguridad Social ha alcanzado los 51.193 millones de euros en agosto pasado, una cantidad que para más INRI resulta que es un 46,8% superior a la del año anterior. Pero Pedro Sánchez insiste en que va a subir las pensiones un 0´9% y veremos si, finalmente, si se le aprietan las clavijas y quiere asegurar el voto de los pensionistas, no accede a que se les pague el aumento del IPC del año 2018. Nuestra Deuda Pública, que la ministra muy ufana nos dijo haber disminuido en porcentaje, no obstante, resulta que sigue estando en 1,20 billones, con b, de euros, una cantidad exagerada y a todas luces insostenible si queremos estar a la altura del resto de países de la UE. En realidad, cuesta entender que todavía haya sindicatos o grupos de ancianos que no se hayan enterado de que las pensiones están en la cuerda floja y que su pago representa la friolera de 9.700 millones de euros al mes (y sigue subiendo) más las pagas extras de junio y noviembre. Alguien debiera explicarles a estos insensatos que, el país, no está en condiciones de asumir más endeudamiento sin que corramos peligro de tener que suspender pagos y entrar en default.
Y, hete aquí, que los señores de Bruselas, estos que según la ministra de economía estaban tan satisfechos con los informes que se les enviaban; acaban, otra vez, de advertir a nuestro Gobierno de que, el “borrador presupuestario” que la semana pasada se les remitió por el gobierno español a las autoridades comunitarias, corre el riesgo de incumplir las reglas fiscales europeas, por ello han pedido “un plan actualizado” con la mayor rapidez posible. Es evidente que, si nuestro endeudamiento público no puede aumentar; el Gobierno español sigue emperrado en gastarse el dinero de la Tesorería en comprar los votos de los ciudadanos y Europa nos aprieta las clavijas, el único camino que le queda al señor Pedro Sánchez y su ministra Nadia Calviño, es el de subirnos los impuestos ( recuerden que hay estudios en los que se habla de que la carga impositiva que sufrimos loes españoles, con sueldos inferiores, respeto al resto de ciudadanos del resto de naciones de la CE, está un 8% más elevada que la media europea), algo que es imposible que los españoles puedan aceptar sin que sufran de una manera inasumible sus economías privadas.
Pero nuestro presidente, señor Pedro Sánchez, no parece que se deje intimidar por semejantes tirones de orejas porque, en su obsesión por permanecer en el poder, sigue en su empeño de seguir actuando como si ya estuviera confirmado en su puesto y, lo que todavía es peor, como si ya pudiera gobernar con mayoría absoluta algo que, a la vista de lo que hoy en día nos indican las encuestas, es muy posible que no sólo se presente como algo imposible, sino que cabe la posibilidad de que pudiera quedar apartado del poder, si la tendencia que se viene manifestando últimamente, acabara de confirmarse durante el resto de días que quedan hasta la fecha del 10 de noviembre, día de celebración de los comicios.
Y, precisamente, insistiendo en la inconveniencia de que un gobierno en funciones tome decisiones que, en modo alguno se debiera atrever a tomar, en vísperas de unas elecciones que pudieran dar el poder a otro u otros partidos, que pudieran diferir respecto a la oportunidad de ciertas decisiones del ejecutivo en funciones. En todo caso deberíamos hacer referencia a uno de los últimos episodios en los que, el Gobierno, está pretendiente usar a la persona del Rey para sus intereses particulares que, a la vez, pueden poner otra vez a España ( ya directamente afectada por las malas relaciones de nuestro gobierno con el del señor Trump, que nos ha traído una subida del 25% de las tasas sobre nuestras exportaciones a EE.UU de nuestros vinos, nuestros jamones y nuestras aceitunas; algo que va a significar un grave inconveniente y unas pérdidas cuantiosas para los productores de dichos productos, estrella de nuestra economía) en el punto de mira de la Administración americana, ya que se trata de obligar a Felipe VI a viajar a Cuba para asistir a una reunión a la que también va a asistir el señor Maduro de Venezuela. La incomodidad de la Casa Real ante esta imposición del gobierno ha sido patente aunque, no va a poderse negar a acudir si el gobierno se empeña en insistir en la necesidad de semejante desplazamiento.
Estos son, precisamente, el tipo de decisiones que un gobierno en funciones debería abstenerse de tomar cuando se encuentra en funciones. Es evidente que nuestras relaciones con Cuba, aunque oficialmente no estén rotas, nunca han sido las mejores, puesto que nos encontramos ante un régimen comunista dictatorial, feudo de la familia Castro y, por otra parte, es muy probable que en la administración de los EE.UU se pueda interpretar, esta visita, como una muestra de hostilidad hacia los americanos debido a las malas relaciones existentes entre ambas naciones.
O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, debemos denunciar como, en aras de una posible victoria en las próximas legislativas, el señor Sánchez y todos los que forman parte de su camarilla, no paran mientes en las medidas que utilizan, aunque sepan que muchas de ellas forman parte de aquellas que obliguen al nuevo gobierno que pueda surgir de las urnas, a tener que derogar las leyes recientemente promulgadas o bien a verse obligados a cumplir con posibles acuerdos con gobiernos, como el cubano, con el que es evidente que no existe una buena relación debido a no ser una nación democrática. Pero ya sabemos como hay partidos tan fanatizados, tan malos perdedores y tan absolutistas que, como es el caso de este PSOE que actualmente está al frente del gobierno español, cuando se tienen que ir lo que hacen es dejar detrás de ellos el terreno calcinado para que, quienes los sustituyan, se encuentren en las peores circunstancias para poder llevar a cabo su labor. Como nos dijo el gran Cicerón, quejándose de las malas costumbres de sus conciudadanos: O tempora!, O mores!
Retrato de una España enferma
Es un país en el que se premia la trampa, se acepta el engaño y se admite la violación de las reglas
Ramón Pérez-Maura ABC 23 Octubre 2019
Llovía en Londres el 17 de octubre del año pasado. En la iglesia de St. Martin in the Fields se acababa de celebrar un memorial por Hugh Thomas, el gran hispanista. Mario Vargas Llosa y el arriba firmante, que con sir John Elliot habíamos cantado las elegías del difunto, tomamos un coche juntos rumbo a Heathrow. Durante el largo recorrido en el tráfico de mediodía hablamos mucho de España y me satisfizo oír al premio Nobel felicitar a ABC por la información sobre el plagio de la tesis doctoral de Pedro Sánchez. «En cualquier otro país ya no sería presidente», dijo Mario, y compartimos después opiniones sobre lo que eso indicaba sobre el estado ético de nuestro país.
Los lectores de ABC conocen la evolución de los casos de plagio descubiertos por este periódico. Si lo de Sánchez era grave, porque pone de manifiesto la calidad de la Universidad española, la cascada de plagios del presidente del Senado, Manuel Cruz, descubierta por Javier Chicote y Daniel Tercero, no puede tener consecuencias porque, como no las tuvo el caso de Sánchez, ningún subordinado suyo puede ser obligado a dimitir por hacer lo mismo que hizo él.
Ya sabemos que el grado de exigencia ética varía según dónde se descubra la falta. Un plagio similar en un cargo de segunda fila en un gobierno del PP acabó con su dimisión una hora después de que ABC publicara la noticia. Si los plagios del presidente del Senado en lugar de ser de Manuel Cruz hubieran sido de su predecesor en esa Cámara, el popular Pío García-Escudero, ni les cuento el monográfico que nos hubieran largado las teles al rojo vivo, hasta que hubieran acabado con él. Máxime siendo como es don Pío el conde de Badarán. Me imagino los titulares «¡El gran plagiario de la nobleza española!».
El caso de Cruz ha dado un giro a peor esta semana. Cruz violó flagrantemente las bases de dos premios de ensayo que ganó en 2005 y 2010 al presentar sendos textos no inéditos. El caso del premio Anagrama es especialmente vergonzoso. La editorial de Jorge Herralde ha respondido a ABC que hay que ver qué es «inédito». ¿Es posible que una persona como Herralde, que tiene la distinción de Oficial de Honor de la Orden del Imperio Británico y es Commandeur de l’Ordre des Arts et des Lettres de Francia no sepa qué significa que algo sea inédito? En el caso de la editorial Planeta, la promotora del premio Espasa, nadie puede sorprenderse. El uso que hace de los premios es bien sabido. Cada año todos conocemos antes de que se reúna el jurado del premio Planeta quién es el ganador y quién el finalista. Ante la evidencia escandalosa de la violación de las bases del premio Espasa por Cruz, que firmó una declaración «expresa del carácter original e inédito en todo el mundo de la obra que presenta», la editorial que dirige Ana Rosa Semprún ha preferido guardar silencio.
Estos ejemplos de dos editoriales muy relevantes, sumados a los de la Universidad española, especialmente un centro privado como la Universidad Camilo José Cela, pero también la Universidad Complutense, o lo que se vio antes en la Rey Juan Carlos, demuestran que España es un país muy enfermo. Un país en el que se premia la trampa, se acepta el engaño y se admite la violación de las reglas, pese a que ello sea denunciado. Las nuevas generaciones están creciendo con estos ejemplos. ¿Quién va a convencer a un joven universitario de que su tesis doctoral tiene alguna relevancia si la basura de Sánchez le avaló en su carrera hasta llegar a La Moncloa
ESdiario 23 Octubre 2019
El líder de Vox sube el tono y señala a la izquierda como instigadora de una confrontación ubicada en 1933, aquel conflictivo preámbulo de la Guerra Civil española.
Durísimas e inquietantes palabras del número dos de VOX, Javier Ortega Smith, con el fantasma de la España de la Guerra Civil en un encendido discurso lleno de alusiones históricas de lo más terribles para la memoria del país.
Con la crudeza que le caracteriza, el dirigente se ha dirigido a la izquierda, sin citar nombres y siglas, para acusarla de querer volver al pasado: "A algunos les gustaría estar en el 1933 cuando mataron al líder de la oposición porque les molestaba, amañaron los resultados del 31 porque no les fue favorable o dieron un golpe de Estado en 1934 contra la República porque no les gustaba".
Su diatriba la ubica en las vísperas de la exhumación de Franco, que para Ortega Smith es el preámbulo de algo mayor: "No es sólo sacar a Franco del Valle de los Caídos, después dirán que hay que sacar la cruz porque representa el cristianismo y después demoler el Valle de los Caídos porque representa un monumento a quienes ganaron la guerra", ha dicho.
La "revancha"
Aunque ha querido matizar que sus reflexiones no obedecen a un respaldo por la figura de Franco, sino al respeto por cualquier muerto: es una "cobardía absoluta y falta de respeto" el traslado de los restos porque, a su entender, "a los muertos hay que respetarlos sean de un bando u otro".
Para Ortega Smith, "esto se hace en medio de una campaña electoral y es volver al guerracivilismo y al enfrentamiento". "Lo que hay detrás de todo esto no es la exhumación del anterior jefe del Estado, sino una revancha, un odio para volver a enfrentar a los españoles, volver a abrir heridas que cerraron nuestros abuelos", ha remachado.
El nieto de Franco revela los detalles de la exhumación preparada por Sánchez
Francis Franco adelanta cómo será el traslado de los restos del Dictador, ofreciendo algunas claves del despliegue y las llamativas condiciones en que se desarrollará el jueves.
Ya está todo preparado para la exhumación de Franco, anunciada el lunes y prevista para el jueves, con previsiones de mal tiempo en Madrid y la certeza de que será el gran tema televisivo del día.
Pero no se conocen los detalles del todo, al menos hasta que el nieto del Dictador ha decidido revelar algunos de ellos, bien llamativos, en una entrevista con El País.
"A la prensa no la dejan entrar en la basílica, van a distribuir la imagen de televisión que ellos quieran, y yo sobre la cobertura del acto les dije personalmente que por nosotros no había ningún problema para que estuviesen todos los medios que quisiesen", detalla.
Y prosigue: "No es que nos guste pero si se va a hacer se hace. ¿Por qué tiene que ser el Gobierno el que monopolice el acto? A nosotros nos van a requisar los móviles", se queja el mayor de los nietos de quien fuera Jefe de Estado hasta 1975".
Pero lo más curioso es cómo explica la razón por la que no les dejan sacar el ataúd envuelto en una bandera de España, como era pretensión de la familia. "Se ha enterrado Jesús Gil con la bandera del Atleti, a los etarras con ikurriñas y a todo el mundo con lo que le da la gana, y a nosotros no se nos deja llevar la bandera de España. No lo entiendo".
"La gente tiene que ser agresiva contra nosotros porque lo contrario no es políticamente correcto. A nosotros no se nos puede tratar como a los demás, hay que ir a por nosotros. ¿A quién le puede molestar que se ponga una bandera de España sobre el féretro?", lamenta.
Y una lectura final sobre la reconciliación que, al parecer, él mismo defiende a su manera. "La reconciliación estaba hecha en España antes de que llegase Zapatero al poder. Es esta gente que quiere dividir. Las asociaciones de memoria histórica obviamente regadas con dinero son como los CDR para Cataluña. Es clientelismo político. Ya se reparó. A los soldados de la República y hasta los de las Brigadas Internacionales y a sus hijos ya se les reconocieron todos los derechos. ¿Qué más había que hacer?
Prohíben concentración en el cementerio de Mingorrubio por el alma de Franco
Por "riesgo de desórdenes públicos" la Delegación del Gobierno en Madrid ha denegado la celebración de una concentración mañana, jueves, en el cementerio de Mingorrubio, que había solicitado la Asociación Reivindicativa de la Memoria Histórica Raíces, coincidiendo con la reinhumación de los restos de Francisco Franco tras su traslado desde el Valle de los Caídos
Estrella Digital 23 Octubre 2019
Fuentes de la Delegación del Gobierno han informado a Efe este miércoles de que no ha sido autorizada esta concentración, convocada por esa asociación para reivindicar el derecho de reunión y libertad de culto "y por el alma de Francisco Franco".
Asimismo, las fuentes han explicado que probablemente este miércoles darán respuesta a otra petición similar por parte de la Fundación Francisco Franco, que ha hecho un llamamiento para acudir a rezar al cementerio de El Pardo-Mingorrubio este jueves.
El objeto de esta convocatoria "consiste en rezar oraciones y, en su caso, cantos litúrgicos", según la Fundación, que incide en que "no organiza ningún acto ni dará proclama o discurso de ningún tipo", y se ha desvinculado de cualquier acto de protesta que se produzca ese día.
El 'problema catalán' sigue estando en Madrid
EDITORIAL Libertad Digital 23 Octubre 2019
El golpe seguirá adelante mientas se permita que lo comande el máximo representante del Estado en Cataluña.
Tras el delictivo compromiso adquirido la semana pasada por el presidente de la Generalidad y actual cabecilla del proceso golpista iniciado en 2012, Quim Torra, de perpetrar un tercer referéndum secesionista y sentar las bases de la Constitución de la República Catalana antes de la primavera de 2020, las formaciones separatistas –Junts per Catalunya, ERC y CUP– han consensuado este martes una no menos ilegal propuesta de resolución para que el Parlamento regional en rebeldía condene la sentencia del Tribual Supremo (TS) sobre el 1-O y reafirme el igualmente ilegal y mal llamado derecho de autodeterminación.
Dado que la semana pasada el pleno del Tribunal Constitucional (TC), a raíz de la ilegal reprobación de Felipe VI por parte del Parlamento catalán, advertía al presidente del mismo, Roger Torrent, de que cometerá un delito si vuelve a poner esa institución al servicio del golpe separatista, es obvio que nos encontramos ante un desafío de una gravedad equiparable al caso omiso que los gerifaltes de la Generalidad vienen haciendo de todas y cada una de las advertencias y resoluciones que el máximo tribunal les ha dirigido desde 2013.
Con todo, es lógico que, mientras se consienta que el máximo representante del Estado en Cataluña sea el jefe del golpe (ahora Torra; antes, Puigdemont y Mas), éste, cada vez más violento, siga adelante desde las instituciones regionales y financiado por el contribuyente.
También es tristemente lógico que el condenado golpista Oriol Junqueras se permita decir: "Que se metan el indulto por donde le quepa", dado que la sentencia del TS sobre el 1-O, casi tan ignominiosa como la del 9-N, no recogió el delito de rebelión y le condenó a una pena ridícula que, en la práctica, le permitirá salir a la calle en pocos meses; mientras, está en una cárcel controlada por una Administración en manos de sus correligionarios.
Si, cuando el 9-N, la paulatina e injusta retirada por parte de la Fiscalía de todos los cargos que implicaban penas de cárcel obedeció al deseo de no entorpecer lo que más tarde se conocería como operación Diálogo, a cargo de la infausta Soraya Saenz de Santamaría, las ridículas penas impuestas por los todavía más graves delitos del 1-O parecen no querer entorpecer posibles alianzas a un presidente del Gobierno que todavía no renuncia a pactar con los separatistas para mantenerse en el poder.
Por otra parte, aunque toda persona o medio de comunicación tiene derecho a elogiar o criticar cualquier pronunciamiento judicial, ese mismo derecho no rige para una institución pública como un Parlamento regional, que lo único que tiene que hacer es cumplir y hacer cumplir las leyes y las resoluciones judiciales con absoluta independencia de lo que opinan de ellas sus integrantes.
Sea como fuere, cuando por cobardía, dejadez, complicidad o estupidez se deja a unos golpistas al mando de una policía y una Administración autonómicas, no se puede esperar otra cosa que los espectáculos vergonzosos y humillantes que, de forma cada vez más violenta, se registran en Cataluña desde 2012.
Más razones aún para aplicar ya el 155
Editorial ABC 23 Octubre 2019
Fueron ayer los partidos nacionalistas catalanes los que ordenaron los factores de una ecuación en la que la nueva resolución por la autodeterminación y contra la Monarquía y el Estado español, firmada por ellos, se encadena a los episodios de violencia terrorista urbana vividos en Cataluña. La asociación entre una iniciativa separatista y la violencia no responde a la manipulación de los medios de Madrid, sino a la estrategia pública del separatismo. La resolución que ayer firmaron ERC, JpC, y la CUP, admitida a trámite por la Mesa del Parlament, es la enésima prueba de que el nacionalismo no merece políticas de mano tendida ni ofertas de diálogo. El documento es un manifiesto del peor rostro del secesionismo, merecedor de una acción contundente del Estado desde todos sus poderes.
La resolución ataca al Tribunal Supremo, reprueba a la Monarquía, insulta al Estado, califica el conflicto catalán como político y reitera la autodeterminación como el objetivo común de los partidos firmantes. Y supone un desafío al TC, que le había advertido recientemente de la ilegalidad de ese camino. El orden constitucional está cuestionado por una coalición de partidos que controla el poder en Cataluña y lo usa como bastón para agredir al Estado. Es un despropósito que los socialistas mantengan acuerdos con estos partidos en 41 corporaciones municipales y provinciales. Si el Parlament aprueba la resolución firmada por el frente separatista, esta institución estará otra vez al servicio de un ataque a la Constitución. El Estado debe proceder a la disolución inmediata del Parlament al amparo del artículo 155 de la Constitución, a la aplicación de la Ley de Partidos Políticos a las formaciones vinculadas con la violencia urbana y al tratamiento de las agresiones a las fuerzas policiales como actos de terrorismo. Todo lo que no sea esto es entreguismo.
La violencia como palanca
Editorial El Mundo 23 Octubre 2019
Resulta descorazonador que la violencia desatada en Cataluña, lejos de toparse con la condena frontal de los partidos independentistas, esté empezando a encontrar cauces institucionales para su legitimación. La única buena noticia que cabe extraer es que no haya muerto nadie por efecto directo de una agresión, aunque un turista francés perdió la vida a causa de un infarto durante el asedio al aeropuerto de El Prat y un policía ha estado luchando por su vida durante días. Pero las últimas noticias no permiten avizorar un cambio de rumbo hacia el acatamiento de la legalidad, sino más bien la reincidencia en el desafío abierto contra el Estado.
Así, el Parlament volvió a celebrar otra de sus sesiones para la vergüenza al aprobar una resolución que condena la sentencia del 1-O y reafirma la vía del inexistente derecho de autodeterminación. Se trata de una burla expresa al Tribunal Constitucional, que la semana pasada advirtió al presidente del Parlament, Roger Torrent, de que cometerá un delito si vuelve a poner a la Cámara autonómica al servicio del separatismo. Por mucho que se ventile la discrepancia en el separatismo entre posconvergentes y ERC, el partido de Torrent siempre acaba plegándose al plan más radical y engañará a Sánchez como engañó a Soraya Sáenz de Santamaría.
El líder del PSC, entretanto, trata de salvar su pacto tácito con ERC y a la vez no dañar demasiado la estrategia nacional del PSOE, que apuesta por aparentar firmeza constitucionalista exhibiendo españolidad de eslogan y mitin. Pero tales equilibrios resultan imposibles incluso para un acreditado funambulista como Iceta. Quien apenas disimula sus ansias de gobernar la Generalitat con el independentismo como ya gobierna la Diputación de Barcelona y medio centenar de municipios. Por eso apunta a las competencias penitenciarias como alternativa al indulto y afirma que Torra ha condenado la violencia, cuando ayer el aún president instaba a depurar responsabilidades en los Mossos por su actuación frente a los salvajes disturbios de la semana pasada. Si Sánchez no coge el teléfono a Torra porque no condena la violencia pero Iceta dice que sí lo ha hecho, entonces quizá a quien deba llamar Sánchez es a Iceta para consensuar posición. Son contradicciones bochornosas que revelan nervios electorales y desbordamiento político.
Es fácil deducir el efecto que sobre los separatistas violentos tendrá ver al Parlament desafiando al TC y a Torra pidiendo castigar a los Mossos por cumplir con su deber. Cuando el Ejecutivo y el Legislativo se alinean con los fines de quienes han incendiado Cataluña, se activa un proceso de legitimación de la violencia del que es muy difícil regresar. Lo peor es que esto no es casual: responde al plan de instrumentalizar la violencia para forzar la negociación con un Gobierno débil. Y ya sabemos a qué abismo de dolor llevó esta estrategia cuando se impuso en el País Vasco.
El «neo-prusés», con Sánchez a la guitarra
ERC no ha salido malparado ni de la sentencia ni de la lunática deriva de Torra. Sánchez aspira a ver factible su presidencia del Gobierno de la mano de ERC, y ERC repetiría la operación en Cataluña gracias al PSC
Manuel Marín ABC 23 Octubre 2019
Las sinergias entre el PSOE y ERC son cada vez más indisimuladas y elocuentes. Ni siquiera hacen amago de ocultarlas por aquello del prurito preelectoral o eso tan rancio de mantener las apariencias. Son los falsos «posibilistas» de un separatismo no arrepentido que solo percibe en su declaración unilateral de independencia un simple error de táctica y de momento.
Y son los falsos adalides del diálogo eterno y el apaciguamiento, para descubrir –siempre acaba haciéndolo– su alma de socialismo soberanista con una infinita capacidad de cesión y permisividad. PSOE y ERC se mendigan mutuamente un acuerdo que les permita salir airosos de una Cataluña incendiada en lo más íntimo de su convivencia. Ese es el plan B. Limosnearse acuerdos básicos que pasen por forzar la jubilación de Quim Torra, por abandonar a Carles Puigdemont arrumbado en su delirio, y por salir airosos del enroque con un pacto global tanto en Cataluña como en el Gobierno de la nación.
Para eso, unos tienen que blanquear previamente a los destructores de las calles, y otros, amansar a la Policía bajo la coartada argumental de que todo es un triste, pero episódico, malentendido de desórdenes públicos y travesurillas sin maldad. Nada de batasunización de las calles, nada de terrorismo callejero – exageraciones de la Audiencia Nacional y de los sindicatos policiales–, nada de carreteras, vías y aeropuertos inutilizables, nada de agentes heridos, nada de blindajes y «botijos» en desuso para contener las revueltas violentas. Pelillos a la mar, política de baja intensidad y antiinflamatoria, algún que otro exabrupto entre PSOE, PSC y ERC para disimular un poco la maniobra… Y a esperar porque Torra caerá de maduro.
Empieza así otro «prusés» El post-prusés. El re-prusés. El bi-prusés. El neo-prusés. Subyace al fondo pero se percibe desde la superficie. ERC no ha salido malparado ni de la sentencia ni de la lunática deriva de Torra. Sánchez aspira a ver factible su presidencia del Gobierno de la mano de ERC, y ERC repetiría la operación en Cataluña gracias al PSC.
Lo demás son juegos florales, efectistas eso sí, como la diatriba de perdedor que lanzó ayer un Torra sin pulso y desganado. Pero juegos florales a fin de cuentas, basados en un cinismo argumental que ha dejado de surtir efecto en un amplio sector del separatismo. Si se elimina la distorsión de fondo, las discrepancias entre PSOE y ERC son ficticias y solo sirven para enmascarar un prusés «reloaded». Junqueras, casi semi-libre, sobreactúa despreciando un indulto. Tardá va de negociador sensible. Y Rufián casi, casi, parece Adenauer. No son botiflers, sino los artífices del neo-prusés con Sánchez a la guitarra.
'Quins collons'
Emilio Campmany Libertad Digital 23 Octubre 2019
Paradójicamente, los más beneficiados por un nuevo triunfo electoral de Sánchez podrían ser los grandes responsables de su derrota.
Corre la especie, difundida por las terminales nacionalistas y comprada en muchos medios que no lo son, de que el independentismo se ha descontrolado. Lo prueban los abucheos a Rufián y la extrema violencia empleada por los CDR. Nada más lejos de la realidad. Otra cosa es que Junqueras y Puigdemont estén al borde del divorcio a consecuencia de su diferente grado de impaciencia. Junqueras es partidario de esperar a que la sociedad catalana sea más independentista de lo que lo es hoy. Puigdemont, en cambio, quiere la independencia ya, como sea, y tacha de cobardes las tácticas de ERC, de lejos más inteligentes. El caso es que, apremiado por la urgencia de Puigdemont, Torra recurrió a tanta violencia como el movimiento pudiera permitirse. Su fin era obligar al presidente del Gobierno a sentarse a negociar enseguida. De ahí la llamada telefónica a Moncloa. Contaba el testaferro de Puigdemont con que Sánchez, cuyo electorado siempre se ha mostrado favorable a resolver la cuestión catalana con el diálogo, se avendría a negociar. No se dio cuenta de que una cosa es que, por conservar a sus votantes de Cataluña y por imposición de Iceta, Sánchez no se atreva a reprimir la violencia independentista como merece y otra muy diferente someterse al chantaje de Puigdemont y arriesgarse a ahuyentar más de lo que ya lo hace a los votantes socialistas del resto de España.
Puigdemont y Torra creyeron que el momento adecuado para apretarle las tuercas a Sánchez a costa de los vecinos de Barcelona era el inmediatamente anterior a unas elecciones generales. Ha resultado ser precisamente todo lo contrario. Si Sánchez quiere conservar la fuerza parlamentaria que hoy tiene, no puede arrodillarse ante Torra. Cuando pasen las elecciones, estará mucho más dispuesto a hacerlo, siempre que se lo ordene Iceta. Sin embargo, Puigdemont tiene prisa porque podría ocurrir que, tras cerrar las urnas, Junqueras e Iceta acuerden liquidar a Puigdemont. Pasado el trance electoral, ERC podría sentirse lo suficientemente fuerte como para arrostrar el desgaste de traicionar al vecino de Waterloo.
Sea como fuere, lo probable es que Sánchez se muestre más dispuesto al diálogo tras el 10 de noviembre. Si Iceta y Junqueras se cargan a Puigdemont, la negociación la protagonizarán ERC y PSC y lo que acuerden tendrá las bendiciones de Sánchez. En otro caso, si Puigdemont sigue vivo porque Junqueras no se atreve a asestarle la puñalada mortal que tiene desde hace tiempo preparada, Sánchez retomará con Torra la negociación que quedó interrumpida cuando se convocaron las elecciones de abril. Todo, naturalmente, bajo la sabia dirección de Iceta y quizá tras otro par de centenares de contenedores quemados. Pero eso será siempre que los socialistas ganen las elecciones generales, que es cosa que sigue siendo muy probable, pero ya no tan segura. De modo que, paradójicamente, lo que que podría dar al traste con todos los planes del independentismo, los más enérgicos de Puigdemont y los más calculados de Junqueras, sería una derrota del PSOE, a la que los separatistas habrían contribuido decisivamente con su violencia. Quins collons.
Opositando al 155
¿Qué más tiene que hacer el separatismo catalán para que el Estado intervenga?
Luis Ventoso ABC 23 Octubre 2019
Sí, claro. Yo también estoy saturado de que en España, un país estupendo de 47 millones de habitantes, hayamos de vivir en vilo por la plomada victimista -y más bien xenófoba- de tres millones de personas (minoría sobre una población de 7,4 millones de catalanes). Me gustaría estar escribiendo sobre el esfuerzo del maestro Le Carré para completar otra novela cuando la parca ya lo acecha. O sobre el capón que le acaba de arrear la UE al Gobierno por sus verbenas manirrotas. O acerca del inaudito circo de tres pistas del Brexit, que no es más que una negativa del establishment europeísta británico a obedecer lo elegido libremente por el pueblo (y lo digo aun pensando que los votantes patinaron con el Leave). Pero todo eso ha de esperar, porque en Cataluña, aunque provoque hartazgo, siguen sucediendo hechos aberrantes, que en países más respetuosos con sus leyes no recibirían como respuesta la pasividad cohibida de Sánchez.
Aunque no se le ha prestado la debida atención, este martes arrancó con un sabotaje en los cercanías de Barcelona, que pudo provocar una desgracia con muertos. Los saboteadores, que supongo que no eran un grupo de fans de Adam Smith en defensa del libre mercado, talaron un gran árbol y lo tendieron sobre la vía del tren para cortar el tráfico. No había clareado todavía el alba cuando chocó contra el tronco un convoy, en cuya locomotora se había pintarrajeado el lacito amarillo. La pericia del maquinista evitó lo peor. En otros países lo llamarían atentado. Aquí es un pequeño incidente y no escucharán comentario del ministro del Interior.
Para continuar el día, los partidos que conforman el tripartito que manda en Cataluña se pasaron por el arco del triunfo la prohibición expresa del TC de la semana pasada y registraron una propuesta para volver a aprobar en el Parlament la autodeterminación, que el derecho internacional no contempla, y la reprobación al Rey (una región de un país rechazando formalmente al jefe del Estado del que forman parte). Y para que la fiesta no decayese, acto seguido comenzó el espectáculo tragicómico de Torra. El dinamizador oficial de los CDR («¡apretad!») ratificó que no se apeará de la autodeterminación -eufemismo de imponer la independencia a la brava- y volvió a exigir al Gobierno un «diálogo» que comienza y acaba en que el Ejecutivo renuncie a la unidad de España y le regale su República. En resumen, los mandatarios separatistas están haciendo oposiciones a un 155 como un piano. Pero el presidente del Gobierno, el encargado de velar por el respeto a la legalidad y el mantenimiento del orden público, está todavía en la fase de las admoniciones verbales.
«Quousque tandem, Catilina, abutere patientia nostra?». Aunque cateé latín, esa me la sé: «¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?». Fue lo que le soltó en el Senado romano Cicerón al populista insurrecto Catilina en el año 63 a.C. Con esa frase, un clásico de la retórica, dio la señal para lanzar la batalla frontal que desbarató la conjura de su enemigo. Pero me temo que Sánchez no es exactamente Cicerón, aunque crea que lo supera.
Josep Maria Cortés cronicaglobal 23 Octubre 2019
No gobierna quien ve, sino quien es visto. La política moderna ha hecho de la visibilidad su fortaleza, hasta el punto de que la observación es el auténtico poder ciudadano; hoy se vota a partir de la mirada, no de la ideología. Quim Torra está tan convencido de esto que ha decidido teatralizar su cabreo en el hashtag en el que él exclama "quins collons!" cuando Pere Cardús, su valet de chambre, le dice que Sánchez no se pone al teléfono.
La mirada nos dice también que la política catalana sigue reforzando al independentismo duro, un movimiento que además se presenta ahora como la llave parar detener la violencia callejera. De este modo, el procés se denuncia a sí mismo. El lobby político puede detener la violencia, como Pujol detuvo en su momento a Terra Lliure o como Arzalluz impidió a ETA atropellar a los dirigentes del PNV. Que nadie se llame a engaño. La historia reciente nos revela que el nacionalismo funciona como un bloque, desde la instancia política hasta la calle. En Cataluña, el independentismo protege la violencia porque la alimenta con su propio discurso. Condena en la CNN --¡oh, cuanta internacionalidad!-- y condena a los violentos y a los policías por igual, una aberración desleal. A los Mossos, que no son afines al procés, “se les aparta, se les espía y se les margina”, lamentan voces sindicales de los uniformados ¿Dónde está el Estado?
Cuando se hace de noche, Saturno se pasea por nuestras calles A los jóvenes del país se les han sumado los altermundistas radicales, y juntos han sido el terror combatido por el Termidor de Marlaska. Los incendiarios se acercan simbólicamente a la marcha de las antorchas sobre la Roma de Mussolini o a la noche del auto de fe de las juventudes hitlerianas en la Bebelplatz de Berlín, en 1933; y también a su correlato español, en manos de las JONS, con la quema de libros de contenido darwiniano, en 1940, en la puerta del Museo Etnológico de Madrid. Cuando une a la patria con sus atletas marciales, el nacionalismo converge en el cesto de las ideologías autoritarias; engendra la violencia.
Hablamos del nacionalismo-soberanista, no del catalanismo cultural y político defendido desde el flanco constitucional. Los manifestantes han expresado estos días la separación entre ambos flancos: el de los jóvenes bárbaros, falanges de Puigdemont, Junqueras y compañía, frente al de los ciudadanos pacíficos preocupados por el país real y dolidos por la sentencia. La herida catalana no ha dejado de sangrar. Los listos dignifican a Benjamín Prado: "Hablemos sin cuchillos en las manos/ hablemos sin quemarnos las banderas/ Con razones, sin sangre en las aceras../ Hablemos de palabras, no de idiomas/…" Por su parte, los amantes de la densidad repasan los libros de Jordi Amat o los años de amistad entre el poeta Joan Maragall y el arquitecto Antoni Gaudí --lo narra en clave de novela epistolar Xavier Güell, autor de Yo Gaudí (Galaxia Gutemberg)--, sabiendo que la alta sensibilidad, expresada por los dos sabios de entonces, está muy alejada del soberanismo inculto de JxCat y CUP. Algo más centrado, el partido republicano (ERC) habla de reconstruir puentes, pero se olvida de cuántos puentes han tumbado Junqueras, Rufián, Tardà, Navarro o Marta Rovira. Estos últimos tendrán que responder políticamente de ello. Y será muy pronto, en el 10N o en los comicios autonómicos de primavera.
Las noches de fuego aislaron aparentemente a Torra, que actuó de liebre al anunciar su referéndum exprés. Después, la negativa de Pedro Sánchez a reunirse con el presidente catalán ha sido la espoleta: los partidos secesionistas se han unido bajo una nueva propuesta de resolución en el Parlament en la que se reafirman en su derecho a votar la autodeterminación y la abolición de la monarquía, a pesar de las advertencias del Tribunal Constitucional (TC) sobre las consecuencias penales del intento. No hay diálogo, y no lo hay, entre otras cosas, porque está muy trillado lo de legitimidad catalana frente a legalidad española.
La capacidad de diálogo tiene una relación íntima con el poder. Pedro Sánchez lo sabe, aunque llegó a la Moncloa por medio de una moción de cesura ajustada sin pasar por el sufragio. Por su parte, Casado, Pablo Iglesias, Rivera y Santiago Abascal (con los 50 escaños que le atribuyen algunos sondeos) no se han acreditado todavía en la gestión de Gobierno; desconocen el arte de convertir el disenso en consenso, desde lo alto de la pirámide. Son políticos atrapados en la lógica de los partidos, no de las instituciones. Se han plantado frente al soberanismo, pero refutan lo que desconocen.
No han entendido que el nacionalismo es una forma de virtud mesiánica, capaz de enclaustrar a muchos bajo la voz totalitaria de un sol poble ("un solo pueblo"). Una voz que cada día recuerda más al mitin del Duce, como ruido radiofónico de fondo, en la película de Ettore Scola, Una jornada particular, en la que dos almas gemelas (Marcelo y Sofía) cruzan sus miradas, lejos de la melé. Los que ven sin ser vistos ya escriben el futuro.
Juan Ángel Soto okdiario 23 Octubre 2019
El pasado 1-O fue, como apuntaba hace unas semanas, del todo descafeinado. Parecía que el circo independentista había finalizado su función. Sin embargo, no era sino un breve entreacto. Ya advertía que aún restaba salvar con gracia ciertas fechas señaladas, véase el próximo día 27 —aniversario de la Declaración Unilateral de Independencia— o la sentencia del Tribunal Supremo. Con la filtración de esta, el peor de los escenarios se desató y, al final, la carpa estalló en llamas.
Las terribles manifestaciones violentas de las que hemos sido testigos a lo largo de la última semana han puesto de relieve que las actuaciones circenses, cuando emplean elementos inflamables o animales salvajes, pueden acabar en tragedia. Más de 300 policías heridos, la segunda capital de España, Barcelona, en llamas, espirales de violencia sin precedentes en los últimos tiempos —con la deplorable excepción del terrorismo de ETA—, etc. Todo ello fruto del adoctrinamiento férreo al que han sometido a los jóvenes de mi generación en Cataluña bajo el mandato de una élite corrupta que ha hecho del totalitarismo su modus vivendi. Un espíritu autoritario no exclusivo, sino excluyente, liberticida, y adicto al odio y la servidumbre.
Así quedó también reflejado ante el llamamiento, explícito o implícito, de las hordas de enemigos de la libertad que han viajado a Cataluña en los últimos días para sumarse a la causa independentista. Grupos de extrema izquierda venidos desde varios puntos de España y el extranjero, anarquistas, abertzales… Dime con quién andas y te diré quién eres, dice el refrán. Pues bien, el denominador común de estos grupos se halla, en primer lugar, en su propio carácter colectivista, y, en segundo, en su deseo de liquidar el Estado de derecho, el orden y la ley.
No obstante, los perpetradores, esos jóvenes —y no tan jóvenes— que quemaban contenedores, saqueaban negocios y atacaban con ferocidad a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, se presentan, desde otra óptica, como víctimas. Y es que, en este espectáculo pavoroso y bochornoso a partes iguales, el verdadero culpable acostumbra a no salir en las fotos, o a hacerlo de traje y corbata… desde Barcelona y Madrid.
Por un lado, está la élite catalana que ha vivido y vive de la falacia independentista, con la misión de tensar la cuerda hasta el límite, pero sin romperla, pues, de lo contrario, terminaría la pantomima y, por fin, habría que gobernar. Pero, por otro, conviene recordar que el fuego del independentismo nunca habría crecido hasta arrasar Barcelona si tanto el PP como el PSOE, buscando una rentabilidad electoralista, no hubieran soplado sobre lo que no eran sino simples brasas. Un problema motivado a su vez por la sobrerrepresentación parlamentaria de los partidos regionalistas, pero que no exime a los grandes del bipartidismo español.
No obstante, declarado el incendio, la respuesta de estas dos formaciones todavía hegemónicas ha resultado bien distinta. El PP insta a usar los mecanismos constitucionales para contener y apagar las llamas —el daño causado en los últimos 20 años tardará otros tantos en repararse, si lo hace. Por su parte, el PSOE sigue jugando a la política, con la vista puesta en el próximo 10-N. Así, intenta ahora hacer palanca con ERC para sacar a Torra de la Generalitat. Puro instinto de supervivencia de Sánchez, que protagoniza estos días el enésimo ejercicio de pragmatismo, a sabiendas de que se trata del rival a batir en las generales. Mientras tanto, el PP gana enteros, como muestran las encuestas, a la vez que cada contenedor que arde en Barcelona supone miles de votos para VOX. Porque España ya no desea política de fantasía. Pide seguridad y convivencia. Reclama la defensa del Estado de derecho. Exige el orden y la ley.
Liberal Enfurruñada okdiario 23 Octubre 2019
Estos días, en los que tantas barbaridades se están diciendo sobre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que se juegan la vida en Cataluña, lo mínimo a lo que estamos obligados es a mostrarles nuestro cariño y respeto. La gota que ha colmado mi vaso ha sido escuchar a la directora de un periódico digital, propiedad del millonario podemita Jaume Roures –medio fuertemente subvencionado por la Generalitat de Cataluña para pagar su apoyo a la causa golpista–, decir que es mucho peor la violencia de la Policía que la de los “chiquillos” que pegan fuego a las calles de Barcelona y arrancan adoquines de la calzada para arrojarlos contra los agentes. Son salvajadas similares a las que en las redes sociales leemos a trols anónimos; sin embargo, y en este caso, tales barbaridades han salido de la boca de una señorita gallega de familia aristocrática que saltó a la fama cuando alguien le pasó los papeles de los viajes de Monago a Canarias y que, sólo por esa filtración, se cree –incluso– capacitad para dirigir RTVE.
Como casi todos vosotros yo tengo familiares, amigos y vecinos, pertenecientes a nuestras admiradas Policía y Guardia Civil. El mundo se divide entre quienes nos sentimos seguros al cruzarnos con ellos por la calle y quienes se sienten amenazados por los agentes de la ley. Yo cada vez que tengo oportunidad les saludo y les agradezco el hecho de ser más libre y tener mis derechos asegurados allí donde ellos están presentes. Lamento profundamente que los nefastos políticos españoles hagan que sus condiciones laborales sean tan penosas, que no les proporcionen los medios que necesitan, que no les retribuyan como merecen y, sobre todo, que no les permitan hacer su trabajo como ellos saben, al depender de un ministro como Fernando Grande Marlaska, el líder de una de las carteras ministeriales más importantes que se lía a mojitos en locales de moda mientras a ellos les parten la crisma. ¡Válgame Dios!
Desde que empezaron los disturbios por la sentencia del ‘procés’, casi 300 agentes han resultado heridos. Tres de ellos se encuentran ingresados en distintos centros hospitalarios, uno en estado muy grave en la UCI por un traumatismo cranoencefálico, otro también grave ingresado por otro fuerte golpe en la cabeza y un tercero pendiente de operación por la rotura de un brazo, del omóplato y de una pierna. Les han atacado con motosierras, lanzado miles de adoquines, bolas de acero, bengalas, botellas de ácido y bombonas de gas. No obstante, la extrema violencia desatada y pese a que los agentes han detenido a 194 terroristas callejeros, según informó el ministro, los juzgados solamente han acordado prisión provisional para 18 de ellos y han dejado en libertad con medidas cautelares a sólo 52 más. Unos se juegan la vida para frenar esta locura y otros, sin embargo, los sueltan para que la violencia nunca acabe.
Pedro Sánchez tiene en sus manos las decisiones políticas que pondrían fin a tanta violencia, pero no las tomará sin que Iván Redondo le garantice que eso le beneficiará en las encuestas. Por ello, en agradecimiento a su labor en defensa de la libertad y seguridad de todos, centenares de personas se concentraron ayer ante las jefaturas de Policía convocadas por cuatro sindicatos, por la "tibieza política" de Sánchez, ante la violencia extrema de las protestas. En los medios de comunicación de extrema izquierda vemos a críos que incendian contenedores y lanzan adoquines con los que intentan asesinar a los policías, llorando porque no se han dejado matar y les han dado un golpe con la porra. Yo aplaudo al policía que le arrea, sólo lamento que Sánchez y Marlaska no le dejen hacerlo en condiciones para impedir que ese mocoso fascista acabe matando a alguien.
Cataluña y el mito del diálogo
Roberto L. Blanco Valdés lavoz 23 Octubre 2019
Está en boca de millones de españoles, pero sobre todo de los que, con tanta desfachatez como cinismo, se resisten a condenar con claridad a quienes, por acción u omisión, son responsables de los gravísimos disturbios que han asolado las principales ciudades catalanas. La palabra mágica, el bálsamo de Fierabrás que todo lo sanará, la solución al que -como antes el vasco- ya se denomina conflicto catalán, es el diálogo. ¡Acabáramos!
Ocurre, claro, que basta preguntar sobre qué podría, o qué debería, dialogarse para comprobar que la apelación al diálogo solamente es pura retórica: hablando se entiende la gente, se dice, lo que, como principio, es sencillamente falso. Hablando se entiende la gente cuando quienes lo hacen se comunican entre sí y cuando del diálogo puede nacer un espacio común para el acuerdo. Cuestiones ambas que hace mucho tiempo que no se dan en Cataluña.
La Generalitat secesionista, empeñada en representar solo a una parte del pueblo catalán, habla de autodeterminación e independencia frente a un Estado democrático que, como la inmensa mayoría de los existentes en el mundo, jamás aceptará ni una cosa ni la otra. Son lenguajes tan distintos que entenderse es imposible, de modo que solo si los nacionalistas renuncian a la secesión y aceptan la evidencia de que en un Estado democrático no se puede jugar fuera o contra su Constitución será posible abrir con ellos alguna vía de diálogo.
Pero incluso en tal supuesto -que, por desgracia, está muy lejos de vislumbrase a día de hoy- el diálogo resultaría muy difícil por la sencillísima razón de que en cualquier futura negociación entre el Estado y Cataluña (que es una de sus partes) el margen de maniobra para hacer al nacionalismo concesiones es casi inexistente por un motivo que muchos simulan hoy desconocer: porque el grado de descentralización de Cataluña es tan extraordinario que poco cabe ya concederle que no tenga transferido. Ahí es donde reside, de hecho, el gran problema para que ese dialogo, tan cínica o ingenuamente manoseado, pueda ser un instrumento útil para solucionar un desafío que los nacionalistas han elevado hasta la reivindicación secesionista al ser plenamente conscientes de que nada sustancial pueda ya dársele a un territorio que lo ha conseguido prácticamente todo a base de presionar durante décadas. La verdad es que el Estado central casi no existe en Cataluña y la presencia que aun le queda resulta innegociable, pues renunciar a ella significaría dar de facto la independencia a Cataluña, que más pronto que tarde se consolidaría por la vía del derecho.
¿No tiene, pues, el problema solución? Solamente una: que el nacionalismo catalán acepte que ya ha ganado al Estado, al 90%, la partida, y que el 10% que aun le queda por ganar constituye una quimera, pues el Estado jamás lo entregará. O eso, o seguir como hasta ahora, en un grave conflicto que divide cada día más a la sociedad catalana en dos mitades irreconciliables.
La fractura de Cataluña baja al comercio de la esquina: "Hay que hundir lo español"
El listado está ordenado por sectores, empezando por gasolineras, y afecta desde supermercados hasta al papel higiénico que hay que comprar por ser "nacional" y "catalán"
A. Fernández. Barcelona elconfidencial 23 Octubre 2019
La fractura social en Cataluña ya ha abandonado las élites y ha bajado a la calle. La pretendida huelga general o ‘huelga de país’ del pasado viernes ha sido el detonante de otra vuelta de tuerca del sentimiento antiespañol por parte de algunos sectores que llevan años intentando ahondar en esa brecha. Y esta vez, algunos sectores han tomado nota de quién ha secundado la huelga y quién no. En la calle, el sector más radical del soberanismo mira de reojo al vecino para ubicarlo políticamente y tomar medidas.
En una de las plataformas con más predicamento de la galaxia soberanista, se anunciaba este lunes que “Rivera, Arrimadas y Roldán visitarán los comercios afectados por los disturbios en Urquinaona”. Se referían a la batalla campal en la plaza Urquinaona el pasado viernes. La reacción del sector independentista más radicalizado fue inmediata. “Perfecto. Tomaremos nota de cada comercio que deje entrar a estos fascistas. Hemos de hacer una lista de comercios y establecimientos afines a los represores”, respondía Genís, uno de los activistas de la plataforma.
La factura económica que deja la respuesta independentista a la sentencia del 'procés'
Solo unas horas antes, otro de sus compañeros sentenciaba: “Control de territorio es destruir todo lo que es español en Cataluña”. Y otro de los ‘gurús’ separatistas explicaba en un mensaje a varios de sus colegas que “más allá de las barricadas, no se podría decir ‘vamos a por los comercios traidores y unionistas de Españistán'. Ni se ha hecho ni hay la intención (de momento), pero se podría hacer como represalia por el apoyo y financiación de la represión fascista (…) y también porque hacen todo lo posible (dentro de su lógica) para boicotear, perjudicar y frenar los anhelos de libertad. Recordad que aparte de intentar abrir en nuestras huelgas y ‘paros de país’, también ‘hemos destruido su vanidad’, recortan y empeoran las condiciones laborales y sociales tanto como pueden y un largo etcétera”.
Practicar el proteccionismo extremo
En estas condiciones, las consignas proponen directamente “ir a comercios catalanes siempre que podáis”. Y ante algunos nombres sugeridos (incluido uno vasco), matizaba: “Cadenas nacionales. Nación, para mí, es Cataluña. No hablo de Estado”. Era el mismo activista que proponía el pasado sábado: “A partir de hoy mismo, hay que practicar el proteccionismo extremo. Ningún producto no nacional. Fuera el dinero de todo banco que no tenga la sede en Cataluña. Y si no puedes cambiar de banco, saca todo el dinero y deja solo lo justo para recibos y paga en metálico”. Es la campaña de ‘consumo estratégico’ impulsada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y por la Cámara de Comercio de Barcelona, pero llevada ya al detalle y afectando no solo a las 'empresas del Ibex' sino al comercio de proximidad. La única diferencia es que, por primera vez, se pide boicotear ya al vecino tendero. Lo dicho: la fractura ha llegado para quedarse entre la población. Una fractura abonada por instituciones y entidades.
Mar M., una conocida activista, propugnaba hace unas semanas: “Si queréis una república efectiva, haceos a vosotros mismos una pequeña auditoría de cuántas cosas consumís que favorecen el entramado económico de España y comencemos a ahogarlos. Tenemos más poder del que parece. ¿Vas a comprar a Mercadona? ¿Tu banco es La Caixa, BBVA, Sabadell, etcétera? ¿Qué productos compras, dónde, etcétera? ¿Queréis la república? Tenemos todo el poder para echarlos”.
El mismo domingo, ante algunas algaradas en la parte alta de la Rambla, y tras las noticias de que algunos descontrolados podían intentar asaltar comercios, la preocupación era: “¿Son de españoles?”. La respuesta: “Supongo que no todos. Y tampoco todos los manifestantes son independentistas. Pero, en términos generales, es preciso destruir todo lo que es español. Un comercio, por sí mismo, no es español ni no español”.
“Estamos en guerra”, alentaba la plataforma CNI Catalunya el pasado viernes a sus seguidores. Y Endavant, el núcleo duro de la CUP, denunciaba hace unas semanas que “nos quieren reprimir el derecho al boicot”, reclamando que “las huelgas y los boicots son las mejores armas de la lucha de clases populares”.
En este contexto, este fin de semana terminó de hilvanarse un listado de marcas y productos recomendados y prohibidos para los ‘buenos independentistas’. Bajo la consigna “Comencemos a hacer lucha ‘noviolenta”, los impulsores del boicot a productos españoles explicaban a su 'parroquia': “Si queréis hacer país, aquí hay un buen recuento de empresas y productos de nuestra tierra. Intentad consumir producto catalán. ¡Nos hemos de proteger!”.
El listado está ordenado por sectores, empezando por gasolineras. Se pide, así, que se llene de combustible el automóvil en “Petromiralles, Petrolis Independents [del actual presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell], Gasolineras Esclat Oil, Meroil, Olilprix, Sorli, Petroprix, Rovira Gas-Oils y BonÀrea (evitar sobre todo Repsol y Cepsa, que tienen su origen en la franquista (sic) Campsa)”.
La lista incorpora las compañías eléctricas recomendadas (todas de indudable origen catalán y casi todas muy pequeñas, excepto Holaluz, Factorenergia y Som Energia). También hace un recopilatorio de las marcas de vinos y cavas recomendadas, pero cita específicamente al grupo Freixenet: “José Luis Bonet, de Freixenet, es militante del PP y ha manifestado su apoyo a la aplicación del 155. Por tanto, proponemos no consumir ningún producto de este grupo”.
Con el sector de telefonía se recomiendan, asimismo, nueve pequeñas compañías, y con los supermercados se llega casi al paroxismo, destacando las cadenas alineadas con el ‘procés’ y poniendo en el punto de mira a Mercadona, el principal blanco de los grupos independentistas y cadena contra la cual se han cometido muchos actos vandálicos: “Los propietarios de Mercadona pertenecen al PP de Valencia y los de El Corte Inglés, al PP de Madrid y mantienen la FAES”, recalcan.
En el apartado de aguas minerales, recomiendan todas las catalanas, pero especialmente no consumir Bezoya, Solán de Cabras, Fuenmayor, Bonaqua, Fuente Primavera, Aquadeus, Monte Pinós, Mondariz o Bronchales. En cuestión de vermús, apuestan por Miró, Espinaler o El Bandarra. Pero también por Yzaguirre (“Aunque tenga nombre navarro es una empresa de Reus desde hace más de medio siglo”); Boquetti (“Se elabora en Reus y se puede encontrar en el Bonpreu”), Grisetti (“Se elabora en Reus y se encuentra en el Condis”) y Perucchi (“Se produce en Badalona”).
Boicot hasta al gazpacho murciano
Proporcionan, asimismo, un listado de seis empresas de gazpacho, pero advierten: “Evitar sobre todo Alvalle y Don Simón, elaborados en Murcia, la comunidad más facha y ultraderechista, como ha demostrado en las últimas contiendas electorales”. En cuanto a zumos de fruta, recomiendan solo Granini, Agrofresc, Romantics, Cal Valls, Detox y Slow Verd. “Es importante que no sean ni Juver ni Don Simón, por los mismos motivos que los gazpachos”, recalcan.
Y en cuanto a lavavajillas a mano, apuestan por Mistol y Bonpreu. Pero advierten sobre este último: “El ultraconcentrado, porque el normal es de Badajoz, tierra de Rodríguez Ibarra, Fernández Vara y otros presidentes que a menudo profieren insultos y mentiras sobre Cataluña, justamente la comunidad autónoma que tiene más funcionarios por cada 1.000 habitantes y que no pagan precisamente con su dinero”.
Por otro lado, recomiendan consumir solo papel higiénico de la marca Bonpreu (“Lo fabrica SCA Hygiene Products, una empresa de Puigpelat”, destacan) y llaman a comprar dentífrico de varias marcas “excepto Colgate, que se fabrica en Madrid”. Contempla el largo listado de productos y marcas desde comida preparada hasta cepillos de dientes, pasado por brandis, ginebras, cervezas, patatas fritas, espuma de afeitar, geles, champús, carne, helados, material de oficina, seguros o bancos.
UN DÍA DE CAMPAÑA CON EL CANDIDATO DE VOX
Abascal: «Si somos decisivos en el futuro Gobierno exigiré la detención inmediata de Torra»
Abascal: "Nosotros vamos a favorecer un Gobierno alternativo a la izquierda tras el 10-N"
Abascal: "La Junta Electoral está permitiendo que los violentos intenten reventar nuestros actos"
Carlos Cuesta. OKDIARIO 23 Octubre 2019
Santiago Abascal llega en la furgoneta de su partido a Bilbao. El cordón de seguridad ha sido diseñado con sumo cuidado por la Ertzaintza debido a los ataques que ya realizaron contra el acto de Vox los radicales proetarras en la campaña del 28-A. OKDIARIO acompaña al candidato en este día de precampaña. Todo ello comienza justo antes de que los proetarras se agolpen en las puertas y la policía vasca comience su carga. Durante la llegada, Abascal no duda en pedir la "detención, mejor hoy que mañana, de Quim Torra". Es más, "si somos decisivos en el futuro Gobierno de España, pediremos la detención inmediata de Torra", añade. La llegada en el convoy del presidente de Vox es rápida y discreta. El protocolo de seguridad ha ordenado a Abascal entrar en el Palacio Euskalduna casi dos horas antes del acto para esquivar a los proetarras.
Pregunta.- ¿Otra vez hacéis la campaña en furgoneta Santiago?
Respuesta.- … No queremos el Falcon.
P.- ¿No lo queréis o no os lo deja?
R.- No lo queremos. Queremos el Gobierno, pero no el Falcon. Otros quieren el poder por el poder. Nosotros queremos el poder para servir a España.
P.- ¿Cómo valoras lo que está pasando en Cataluña?
R.- Pues con muchísima preocupación. Es la quiebra total del orden constitucional, de las libertades públicas, han dejado de funcionar servicios esenciales, no están funcionando las instituciones democráticas y entendemos que estamos ante circunstancias donde se podría aplicar el estado de excepción: circunscrito en un territorio determinado, durante un tiempo determinado para restablecer el orden Constitucional.
P.- ¿Habría que intervenir ya Cataluña?
R.- Habría que haber intervenido el primer día. Pero una vez que se ha comprobado que durante una semana trágica para muchos catalanes no se ha intervenido, las medidas más excepcionales de la Constitución cobran todo el sentido.
P.- Sánchez habla de que no hay motivación para intervenir porque los Mossos sí están actuando. ¿Eso es una disculpa o no actúa porque se juega las alianzas electorales con los separatistas?
R.- Yo no sé qué es lo que pasa por la cabeza de Sánchez más allá de su obsesión de poder a cualquier precio. Lo que sí sabemos es que estamos ante los simples cálculos electorales del Gobierno y de los partidos. Nosotros pensamos que en este momento no debe haber ningún cálculo electoral. Las elecciones no son lo principal. Ante una circunstancia de este tipo lo prioritario es restablecer el orden Constitucional para que las elecciones pudieran celebrarse en plena libertad. Pero imaginemos, si esto continúa así, cómo van a ser enfrentadas las elecciones el día 10-N por parte de muchos catalanes atemorizados ante estas circunstancias. Por lo tanto, lo primero, antes que pensar en los cálculos electorales de los partidos, es devolver a los catalanes la libertad.
P.- Torra llama al desacato y dice que no comparte la violencia, pero lo cierto es que los CDR ya están lanzados, el ‘Tsunami Democràtic’ ya está lanzado y todas las calles ardiendo. Tiene que ser detenido.
R.- Torra ha dicho que unos terroristas detenidos con explosivos eran ciudadanos modélicos y comprometidos. Torra ha dejado una junta de seguridad y comité de crisis con Barcelona ardiendo para irse a cortar las carreteras, impidiendo que muchos catalanes pudieran trabajar ese día. Torra está al frente del golpe, es el capo de los CDR y debería ser detenido. Pero mejor ahora que mañana. Si nosotros obtenemos la confianza de los españoles y si tuviéramos la posibilidad de llegar al Gobierno, al día siguiente daríamos orden para que Torra fuera detenido, puesto a disposición judicial y existiría una querella de la Abogacía del Estado por conspiración para la rebelión.
P.- ¿Lo vais a exigir si formáis parte del futuro Gobierno?
R.- Es imposible que formemos parte de un Gobierno que no sofoque el golpe de Estado en Cataluña.
P.- ¿Y eso incluiría la petición de que fuese detenido?
Forenses de la Audiencia se niegan a participar en el dispositivo del Gobierno para exhumar a Franco
Varios médicos forenses han rechazado participar en el dispositivo que ha preparado el Gobierno de Sánchez para exhumar a Francisco Franco al considerar que "no tienen competencias"
Teresa Gómez okdiario 23 Octubre 2019
Varios médicos forenses de la Audiencia Nacional han rechazado participar en el dispositivo del Gobierno para exhumar a Francisco Franco porque su reglamento orgánico no reconoce estas competencias. Fuentes judiciales explican a OKDIARIO que el Ejecutivo de Sánchez está utilizando "a su libre albedrío" a funcionarios de la Audiencia Nacional para encomendarles una función que no les compete.
El reglamento orgánico del Cuerpo de Médicos Forenses recoge en su artículo tercero las funciones que deben realizar los especialistas. Entre estos requisitos destacan: la emisión de informes o dictámenes que les sean solicitados a través de los Institutos de Medicina Legal por los Juzgados, Tribunales, Fiscalías, Oficinas del Registro Civil y otros órganos de la Administración de Justicia; investigaciones (…) que se deriven necesariamente de su propia función en el marco del proceso judicial; asistencia técnica que les sea requerida a través de los Institutos de Medicina Legal por organismos judiciales del ámbito territorial en el que estén destinados; o cualesquiera otras funciones de colaboración, entre otras funciones.
Las mismas fuentes aseguran que, en el marco de la ley, es estrictamente necesario que los forenses de la Audiencia Nacional dispongan de una orden judicial para ejecutar sus funciones, puesto que están "al servicio de jueces y fiscales para temas que conozca el tribunal". Sin embargo, el traslado de los restos mortales del dictador del Valle de los Caído al cementerio de Mingorrubio no es una orden judicial sino gobernativa, explican.
La sentencia dictada por el Tribunal Supremo dio vía libre al Gobierno de Sánchez para que aplicara el real decreto sobre la ley de Memoria Histórica que permite exhumar los restos de Franco, pero no ordenó la exhumación.
Rechazan exhumar a Franco
Vidal Santos, el forense cuyo informe sirvió para poner en libertad al etarra Josu Uribetxeberria Bolinaga, será el encargado de supervisar las tareas de exhumación de Franco. Santos es el director del Instituto de Medicina Legal de Órganos de Jurisdicción Estatal (IMLCF-OJE), que da servicio al Tribunal Supremo y a la Audiencia Nacional.
OKDIARIO ha podido saber que Santos se ha dirigido a varios médicos forenses para ofrecerles colaborar en este acto, que será tan mediático. Sin embargo, estos especialistas han declinado su oferta por una sencilla razón: "No está dentro de sus competencias y no tienen una orden judicial que justifique su presencia en dicho acto".
Existe una derivada que permitiría a los forenses del Instituto de Medicina Legal participar en este acontecimiento: un acuerdo de colaboración con el Gobierno. Pero no existe. El único acuerdo se firmó, con el ministerio de Defensa, tras el accidente del Yak-42 en Turquía que, en 2003, se cobró la vida de las 75 personas que viajaban a bordo (de ellas 62 militares españoles que regresaban tras cuatro meses y medio de misión en Afganistán y Kirguistán).
"Mirar un ataúd"
Los forenses, según los planes iniciales del Gobierno, no analizarán los restos de Franco, ya que Moncloa considera que está acreditado que allí se enterró al dictador, en 1975.
Los restos están recubiertos de una estructura sellada de zinc y el féretro, por plomo y hormigón lo que, considera el Ejecutivo socialista, habría preservado su estado de las corrientes de agua que pasan por la zona.
Pese a ello, Vidal Santos estará acompañado de otro médico forense y dos auxiliares de autopsia con el material necesario. Las mismas fuentes sentencian: "Para ver cómo se cambia un féretro no necesitan forenses. Ellos no saben de madera".

References: artículo 155
 artículo 116
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 155
 resolución 
 resolución 
 real decreto