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Timestamp: 2017-08-22 17:17:12+00:00

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María José Iglesias Méndez
1 cuadernos sobre Desarrollo Infantil Temprano 57s El derecho de los niños y las niñas a jugar Análisis de la importancia del juego en las vidas de niños y niñas de todo el mundo Stuart Lester y Wendy Russell
2 Foto portada: Teresa Casey Diseño gráfico: Valetti (www.valetti.nl)
3 57s cuadernos sobre Desarrollo Infantil Temprano El derecho de los niños y las niñas a jugar Análisis de la importancia del juego en las vidas de niños y niñas de todo el mundo Stuart Lester y Wendy Russell Abril 2011
4 Copyright 2011 de la Fundación Bernard van Leer, Países Bajos. La Fundación Bernard van Leer respalda el uso justificado exceptuando modificaciones de este material. Se requiere que sea citado correctamente. No está permitida la reventa de esta publicación para obtener beneficios. Las opiniones expresadas en la presente publicación son las de sus autores y no coinciden necesariamente con las de la Fundación Bernard van Leer. Sobre los autores Wendy Russell es profesora universitaria a tiempo parcial del área de juego y de enseñanza mediante juegos en la Universidad de Gloucestershire, Inglaterra, trabajando en programas de grado y postgrado. También trabaja como consultora independiente a tiempo parcial en juego infantil y trabajo como educador o monitor de tiempo libre. Ha asumido varios papeles en el ámbito del juego en Reino Unido durante los últimos 35 años, inicialmente como monitora de tiempo libre en parques de aventuras en Londres, después principalmente en formación, educación e investigación. Sus proyectos de investigación se centran en el papel de los adultos en promover el juego infantil a través de políticas, planificación y prácticas. Sus publicaciones recientes incluyen Play for a Change. Play, Policy and Practice: A review of contemporary perspectives (Juego por cambiar. Juego, Política y Práctica: Un análisis de las perspectivas contemporáneas) (junto a Stuart Lester, publicado por el National Children s Bureau, 2008), y co-editora de Playwork Voices, publicado por Playwork London en Stuart Lester es profesor universitario del área de juego y de enseñanza mediante juegos en la Universidad de Gloucestershire, y consultor independiente en juego infantil. Ha trabajado durante muchos años en parques de aventuras y proyectos lúdicos a nivel comunitarios local en Inglaterra. Sus proyectos de investigación incluyen las producciones lúdicas del tiempo y espacio en los niños y su relación con el modo en que los adultos entienden el juego y con las intervenciones políticas. Sus publicaciones incluyen Play, Naturally (Juego, Naturalmente) (con Martin Maudsley, 2007) y Play for a Change. Play, Policy and Practice: A review of contemporary perspectives (junto a Wendy Russell, 2008), así como contribuciones en varias publicaciones sobre el juego y el trabajo como educador o monitor de tiempo libre. Referencia bibliográfica aconsejada para citas Lester, S.; Russell, W. (2011): El derecho de los niños y las niñas a jugar: Análisis de la importancia del juego en las vidas de niños y niñas de todo el mundo. Cuadernos sobre Desarrollo Infantil Temprano 57s. La Haya, Países Bajos: Fundación Bernard van Leer. ISSN ISBN
5 Índice Agradecimientos v Resumen ejecutivo vii Capítulo 1: Introducción y contextualización 1 Capítulo 2: Interpretaciones del juego 7 Capítulo 3: El juego como autoprotección 15 Capítulo 4: El juego como participación en la vida diaria 29 Capítulo 5: Crear las condiciones para que surja el juego 45 Referencias bibliográficas 59
7 vii Agradecimientos Estamos profundamente agradecidos a la International Play Association: Promoting the Child s Right to Play (IPA) (Asociación Internacional para el Juego: Promover el derecho de los niños y niñas a jugar) por darnos la oportunidad de investigar y escribir este artículo, y a la Fundación Bernard van Leer por su apoyo económico y la publicación. Gracias también al grupo de consultores del proyecto, cuyos contactos, conocimientos, observaciones y apoyo han sido muy valiosos: Theresa Casey, Valerie Fronczek, Roger Hart, Ric McConaghy, Susie See Ching Mey y Jan van Gils. Asimismo, queremos dar gracias a todos los que han participado por un breve periodo de tiempo en el grupo internacional de recursos, en un intento de ampliar nuestro conocimiento y ofrecer información sobre el juego de los niños y las niñas que puede contribuir a contrarrestar el predominio de las investigaciones del mundo minoritario (primer mundo): Sheridan Bartlett, Sudeshna Chatterjee, Louise Chawla, Equipo de Investigación-Acción de Niños, Niñas y Adolescentes Defendiendo Nuestro Derecho a Jugar en Samulalí (Nicaragua), Kreangkrai Chaimuangdee, Yue-jan Pan, Harry Shier y Hitoshi Shimamura.
9 ix Resumen ejecutivo Artículo 31 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño (CDN) manifiesta: 1. Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes. 2. Los Estados Partes respetarán y promoverán el derecho del niño a participar plenamente en la vida cultural y artística y propiciarán oportunidades apropiadas, en condiciones de igualdad, de participar en la vida cultural, artística, recreativa y de esparcimiento. El presente cuaderno se centra en el juego como elemento diferenciador del artículo 31, distinto del descanso, el esparcimiento y la recreación y como algo entremezclado con la vida diaria de los niños y no controlado por los adultos (Hodgkin y Newell 2007). Este documento se basa en las investigaciones más recientes sobre la naturaleza y los beneficios del juego infantil para mostrar por qué es fundamental para la salud y el bienestar de los niños y, por tanto, por qué tanto los Estados Partes como los adultos en general deberían reconocer, respetar y promover el juego como un derecho. otros se apropian de él como un mecanismo de aprendizaje o socialización. El estatus del juego dentro de la CDN refleja estas actitudes, y a menudo ha sido pasado por alto como derecho en sí mismo (Red de Información sobre los Derechos del Niño 2007). No obstante Burghardt (2005: xii) sugiere que sólo cuando entendamos la naturaleza del juego podremos entender cómo mejorar el destino de las sociedades humanas en un mundo mutuamente dependiente, el futuro de nuestra especie, y quizás incluso el mismo destino de la biosfera. Interpretaciones del juego Existen muchas explicaciones diferentes y a menudo contradictorias sobre la naturaleza y el valor del juego. Por ejemplo, las actitudes de los adultos acerca del juego de los niños varían: algunos lo ignoran o lo descartan como una pérdida de tiempo; algunos lo catalogan como algo peligroso o subversivo, mientras que Gran parte del debate sobre los derechos del niño se centra en la tensión inherente en la CDN entre el derecho de los niños de expresar sus puntos de vista, y el principio de actuar velando por los intereses del niño. Quién tiene la decisión final cuando un niño expresa deseos que no se consideran que velen por sus intereses?
10 x Los debates sobre las capacidades evolutivas del niño (ver Lansdown 2005) engloban este conflicto: entienden estas capacidades en relación a la responsabilidad del adulto de tomar decisiones en nombre del niño, hecho que disminuye a medida que las capacidades del niño se desarrollan. Esta perspectiva ve la infancia como lo opuesto a la edad adulta, sólo importante como periodo de preparación en el que los niños avanzan a través de una serie de fases universales para llegar a la edad adulta. Desde esta perspectiva, el juego se vuelve un mecanismo de desarrollo de las habilidades necesarias para la vida adulta. Pero los estudios sobre el juego en los animales y el creciente campo de las neurociencias sugieren que los beneficios del juego pueden ser más inmediatos, ayudando a los niños a interactuar con su actual entorno físico y social. Qué es el juego y por qué es importante? Al jugar, los niños reubican sus mundos para hacerlos o bien menos aterradores o menos aburridos (Sutton-Smith 1999). En un juego de pillar, los niños están físicamente activos y mantienen el juego negociando y acordando obedecer las normas. Sin embargo, lo que ellos valoran es la emoción de perseguirse. Las normas ofrecen un marco en el que los jugadores saben que esto es un juego ; les ofrece un sitio seguro en el que se pueden experimentar emociones sin las consecuencias que podrían tener en el mundo real. Es razonable considerar el juego de los niños como un ensayo para la vida adulta, pero hay pocas pruebas empíricas que apoyen este punto de vista (Fagen 1995, Burghardt 2005, Sharpe 2005, Pellis y Pellis 2009). En el juego, los movimientos físicos, las voces y el lenguaje se exageran, son incompletos o están en el orden equivocado; el hilo de la historia se vuelve impredecible, caprichoso y fantástico; los comportamientos convencionales se invierten o se subvierten y las normas del juego cambian para permitir que el juego continúe (Sutton-Smith 2003, Burghardt 2005, Pellis y Pellis 2009). En el juego se trata de crear un mundo en el que, en ese momento, los niños tengan el control y puedan salir en búsqueda de lo incierto para conquistarlo o, si no, no importa, sólo es un juego. De este modo, los niños desarrollan un repertorio de respuestas flexibles a situaciones que crean y con las que se encuentran (Spinka y otros 2001, Pellis y Pellis 2009). Es principalmente una conducta y un fin en sí mismo, por el placer y la alegría de poder hacerlo (Pellis y Pellis 2009). No obstante, el juego es más que satisfacción; es esencial para la salud y el bienestar del niño. El juego ofrece oportunidades de ir más allá de las formas de ser actuales, de transformar estructuras y de traspasar fronteras (Thorne 1993); se apropia de las expectativas culturales que los adultos tienen de los niños, las cuales invierte y subvierte. Mientras que los adultos pueden desear que el juego de los niños actúe como proceso socializador, a veces lo excede, cosa que preocupa a los adultos respecto a si el juego es perjudicial, una amenaza o no tiene valor, lo que provoca sanciones y prohibiciones. Para los niños sin embargo, lejos de parecer
11 Resumen ejecutivo ix insignificantes y triviales, estas expresiones de juego tienen un valor muy diferente. El juego y la CDN Los artículos de la CDN a menudo se agrupan en las tres Pes : protección, participación y provisión. El presente cuaderno considera estas tres categorías en relación con el juego infantil y lo que esto puede suponer en cuanto al reconocimiento por parte de los adultos del juego como un derecho. Sugiere que los niños pueden crear su propia autoprotección a través del juego, y que el juego es la modo principal utilizado por los niños para participar en sus propias comunidades. Partiendo de este punto, la responsabilidad de los adultos de promover el juego supone asegurarse que las condiciones son las idóneas para que el juego tenga lugar. Derechos de protección La supervivencia no es sólo cuestión de mantener la vida. Desde el punto de vista biológico, la supervivencia se refiere a las maneras en que un organismo se puede posicionar favorablemente en su entorno, de mantener tanto su actual como su futura integridad y de responder a las demandas del entorno. El juego de los niños puede considerarse como un proceso autoprotector que ofrece la posibilidad de aumentar las capacidades adaptativas y la resiliencia. La experiencia del juego opera cambios en la arquitectura del cerebro, especialmente en los sistemas relacionados con la emoción, la motivación y la recompensa (Burghardt 2005), que provocan más juego. El juego actúa a través de varios sistemas adaptativos para contribuir a la salud, el bienestar y la resiliencia. Entre estos sistemas se incluyen: el placer y el disfrute, la regulación de las emociones, los sistemas de respuesta al estrés, los vínculos afectivos, así como el aprendizaje y la creatividad. Derechos de participación El juego de los niños representa una forma primaria de participación y está entretejido en la vida diaria (Meire 2007). La calidad de los entornos de los niños influye en su habilidad para jugar. Los entornos locales de algunos niños pueden ser lugares de miedo y violencia o pueden ser inaccesibles por restricciones en su movilidad independiente; otros pueden ofrecer poco atractivo o misterio y convertirse en sitios de trabajo penoso y mediocridad o pueden ser tóxicos desde el punto de vista medioambiental; hay otros que pueden ser espacios de opresión y encarcelamiento. Son los adultos generalmente quienes definen el propósito y uso del espacio y del tiempo; los niños normalmente encuentran maneras de jugar que se presentan en las grietas de este orden adulto. Su manifestación varía dependiendo de cómo se valore y entienda la infancia en las distintas sociedades. Numerosos estudios en el mundo minoritario (y cada vez más en las regiones más ricas del mundo mayoritario) apuntan a la creciente institucionalización del tiempo y espacio de los niños, con la consecuente reducción del acceso independiente de los niños a los espacios públicos (Rissotto y Tonucci 2002, Thomas y Hocking 2003, Kytta 2004, Karsten y van Vliet 2006, Kinoshita 2008). Esto se evidencia en la disminución del juego al
12 x aire libre y el aumento de la supervisión adulta, aunque no se trate de un patrón de comportamiento uniforme (Karsten 2005, van Gils y otros 2009). Además, el juego es valorado por su papel en el aprendizaje y desarrollo y, por tanto, se usa a menudo en entornos infantiles bajo la dirección de los adultos (Smith y Barker 2000, Mattsson 2002, Gaskins 2008). Parece haber menor separación entre adultos y niños en el mundo mayoritario (particularmente en las comunidades menos urbanizadas). Los niños juegan mientras llevan a cabo sus tareas diarias, el trabajo y la educación (Punch 2000, Katz 2004). Sin embargo, la globalización de los mercados ha aumentado la industrialización y, como consecuencia, se han creado grandes unidades de producción especializadas y mecanizadas que alejan a los niños y niñas trabajadores de sus barrios, disminuyendo las oportunidades de entrelazar el juego con el trabajo (Chawla 2002a). La habilidad de los niños para encontrar tiempo y espacio para jugar se ve afectada por una serie de factores sociales, culturales, económicos y políticos. Entre ellos se encuentran el género, el estatus socio-económico y la discapacidad. Los adultos deben prestar atención a la creación de condiciones en las que pueda surgir el juego, para responder al derecho del niño a la provisión del juego. Derechos de provisión La provisión implica mucho más que proveer instalaciones para jugar. Requiere una consideración más amplia de los derechos de los niños para asegurarse de que el entorno social y físico puede sustentar la capacidad de los niños de jugar. Cuando se violan los derechos de los niños a la supervivencia, al desarrollo y al bienestar, todo ello tiene un impacto sobre su capacidad de jugar; igualmente, la capacidad de jugar de los niños tendrá un impacto sobre su salud, su bienestar y su desarrollo (Burghardt 2005, McEwen 2007). El juego puede ayudar a mitigar los efectos del estrés severo que estas violaciones ocasionan. Teniendo en cuenta esto, podemos ver exactamente lo interconectado que el juego está con todos los artículos de la CDN (Tugade y otros 2004, Booth-Laforce y otros 2005, Ratner y otros 2006). No obstante, las necesidades de los niños de espacio y tiempo para jugar se malinterpretan o ignoran a menudo en políticas, planes y prácticas de desarrollo generales; por todo ello, los niños podrían pagar un alto precio (Bartlett 1999, Chawla 2002b, Churchman 2003). La asociación existente entre el carácter lúdico, el comportamiento adaptativo y el bienestar lleva a suponer que la ausencia del juego es perjudicial (Siviy y otros 2003, Bateson 2005). Una ausencia de juego persistente puede alterar los sistemas de regulación de las emociones, disminuyendo a su vez la competencia física, social y cognitiva de los niños (Pellis and Pellis 2006). Aunque puede que no sea posible aislar el juego de las otras áreas de necesidad en las vidas de los niños, en situaciones de estrés severo la capacidad que tienen de participar en el juego
13 Resumen ejecutivo xi disminuye considerablemente, disminuyendo también su capacidad de construir resiliencia para afrontar el estrés (Burghardt 2005). Las situaciones de estrés severo en las que los niños se pueden encontrar incluyen la violencia, el miedo, la discriminación, el abuso infantil, la presión académica excesiva, el trabajo explotador, la pérdida de seguridad y del apoyo familiar, el desplazamiento, los entornos inseguros o tóxicos y la falta de alimento o agua. Los niños también pueden experimentar otros estresores agudos y crónicos, por ejemplo los desastres naturales y el conflicto, la degradación medioambiental, el tráfico y la tendencia a la sobreprotección y la aversión al riesgo. Crear las condiciones para el juego Dados los beneficios del juego y las consecuencias de la falta de éste, es evidente que el juego está fundamentalmente ligado a los derechos de los niños en conjunto. El juego no es un lujo a tener en cuenta después de otros derechos: es un componente esencial e integral que apuntala los cuatro principios de la CDN (la no-discriminación, la supervivencia y el desarrollo, velar por los intereses del niño y la participación). Los adultos deberían ser conscientes de la importancia del juego y promover y proteger las condiciones que lo sustentan. Toda intervención para promover el juego debe reconocer sus características y permitir la suficiente flexibilidad, imprevisibilidad y seguridad para que los niños puedan jugar libremente. No obstante, el juego infantil pertenece a los niños; los adultos no deberían destruir los sitios propios de los niños para jugar por medio de una planificación insensible, o buscando otros objetivos (de adultos), o creando lugares y programas que segreguen a los niños y controlen su juego. Los adultos deben asegurarse de que el entorno físico y social de los niños sustenta su juego; de lo contrario, su supervivencia, bienestar y desarrollo pueden verse comprometidos. Esto no significa necesariamente ofrecer servicios específicos; significa evitar la tentación de descartar el juego como algo frívolo, de limitarlo a través del miedo por y a los niños, o controlarlo y apropiarse de él para fines más instrumentales. El objetivo es defender el artículo 31 de la CDN sustentando las condiciones para que el juego tenga lugar.
15 1 Capítulo 1: Introducción y contextualización El presente cuaderno se centra en el derecho de los niños a jugar como elemento diferenciador del artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, 1989 (CDN). Su objetivo es proporcionar una base a partir de la cual explorar lo que significa el derecho del niño al juego en las diferentes partes del mundo, así como en la CDN, y explica por qué es necesario reconocer, respetar y promover el juego como un derecho, lo cual no es tarea fácil. Las posturas con respecto al juego de los niños son muy variadas, pasando por aquellos que lo rechazan por considerarlo una pérdida de tiempo o algo trivial, aquellos que lo prohíben como si fuera algo peligroso o subversivo y aquellos que lo adoptan como un mecanismo de aprendizaje o socialización. Gordon Burghardt (2005: xii), una reconocida autoridad en el estudio del juego en los animales y en los seres humanos, pone de manifiesto tanto la confusión existente como sus consecuencias: La problemática de definir el juego y su papel es uno de los mayores retos a los que se enfrentan la neurociencia, la biología del comportamiento, la psicología, la educación y las ciencias sociales en general sólo una vez hayamos entendido la naturaleza del juego seremos capaces de entender cómo mejorar el destino de las sociedades humanas en un mundo mutuamente dependiente, el futuro de nuestra especie, y quizás incluso el destino de la misma biosfera. Existen muchas explicaciones diferentes y a menudo contradictorias sobre la naturaleza y el valor del juego. Quizás las explicaciones científicas y populares se refieran más a los adultos que a los niños y reflejen la manera predominante en la que las sociedades, tanto a nivel local como global, perciben y valoran el período de la infancia y el papel que tiene el juego. Una característica común de la manera en la que los adultos racionalizan el juego es la tendencia a conferirle a la infancia alguna relevancia para el futuro. Sin embargo, debe existir un equilibrio entre esta perspectiva de futuro y su utópico mensaje de esperanza, y el reconocimiento de la propia sensación de esperanza de los niños en sus vidas presentes y futuras. Para los niños, el juego tiene un papel central en las cosas diarias que importan. Artículo 31 revisado El artículo 31 (ver página vii) engloba una serie de conceptos con diferentes significados: descanso, esparcimiento, juego, actividades recreativas, vida cultural y las artes. Estos conceptos comparten el hecho de ser considerados como algo aparte de las tareas necesarias en la vida diaria a lo que podríamos referirnos como trabajo (Hodgkin y Newell 2007). El juego tiene aspectos en común con el resto de conceptos como respiro de las tareas y responsabilidades impuestas a los niños (trabajo) pero a la vez se diferencia de éstos de diversas maneras. Reconocer, respetar y promover el juego como un derecho en sí requiere de un enfoque alternativo.
16 2 No existe una separación clara entre el juego y el trabajo ya que no están necesariamente restringidos por el tiempo y el espacio. El juego de los niños está entremezclado con el trabajo, la educación y otras rutinas diarias (Punch 2003, Tudge y Odero-Wanga 2009), o se desarrolla entre los huecos dejados por los adultos al organizar el espacio y tiempo de los niños. A menudo se entiende el juego como una disposición, como un enfoque, más que como una actividad en sí. Es algo que puede ocurrir momentáneamente así como durante períodos más largos de juego continuado. En su debate sobre el artículo 31, Hodgkin y Newell (2007: 469) sostienen que el juego es, podría decirse, el más interesante en términos de infancia ya que incluye actividades para niños que no están controladas por adultos. La cuestión del control, junto con su naturaleza intrínseca e intersticial, introduce una de las múltiples paradojas en relación al papel de los adultos, y de los Estados Partes en especial, al poner en práctica este elemento del artículo 31. Si concebimos el juego como una actividad no controlada por los adultos y como parte integrante de la vida diaria, es necesario pensar más allá de los espacios y los programas dedicados al juego bajo la sanción de los adultos y acercarnos a una consideración ecológica, política, económica y transversal más amplia sobre la capacidad de los niños de desarrollar el derecho a jugar en sus vidas diarias y en sus barrios, reteniendo de ese modo el control. El derecho a jugar Los dos elementos del artículo 31 destacan tres papeles diferentes pero interrelacionados de los Estados Partes: reconocer, respetar y promover el derecho de los niños a jugar. Reconocer la importancia del juego en la vida de los niños constituye el pilar indispensable para después respetarlo y promoverlo como un derecho. Para ello es necesario poseer un buen entendimiento de la naturaleza y los beneficios del juego, perfilados en el presente cuaderno. Respetar el derecho a jugar implica que los Estados Partes no deben negar ni limitar el acceso al disfrute de los derechos (CESCR, citado en Carvalho 2008: 555). Esta definición concuerda con la percepción del juego como algo que pertenece a los niños y no como algo que deba ser directamente organizado por los adultos; destaca la necesidad de que los adultos sean conscientes de la propensión de los niños a jugar dondequiera que estén (Eisen 1990, Ward 1990). Es necesario que los adultos respeten esta concepción del juego al planificar entornos específicamente destinados a los niños (como escuelas, salas de hospitales y espacios para el cuidado y ocio infantil). También es necesario que los adultos respeten el juego de los niños al organizar la economía y el entorno, por ejemplo, en la planificación urbanística y del tráfico en zonas urbanas, en la industria y la agricultura, en las zonas de conflicto, así como en las respuestas en casos de desastres naturales, tal y como reconocen Camfield y otros (2009). Promocionar el derecho de los niños a jugar es necesario ya que a menudo la importancia que tiene es pasada por alto y los adultos lo conciben como un lujo más que como una necesidad vital (Hodgkin y Newell 2007: 469).
17 Introducción y contextualización 3 Y aunque los niños encuentran el modo de jugar, la prioridad que se da a las agendas de los adultos en los procesos políticos y económicos a menudo no tiene la menor consideración con respecto a la capacidad de los niños de ejercer su derecho a jugar, tanto en la vida diaria como en circunstancias extremas. Promocionar el derecho a jugar puede implicar el asegurar que las condiciones sean las idóneas para que los niños jueguen. En este sentido, la responsabilidad de respetar el derecho de los niños a jugar no recae exclusivamente en los Estados Partes: es necesario promoverla también entre el resto de los adultos ya que todos, desde los responsables políticos hasta los profesionales, cuidadores y el público en general, tienden a ignorar, obstruir o colonizar el juego de los niños. Los niños tienen derecho a jugar. Los padres tienen la responsabilidad de asegurarse de que los niños tengan libertad para jugar. Los padres deben animar a los niños a que jueguen ya que es positivo para su crecimiento. No se debe cargar a los niños con deberes o tareas domésticas, se les debe dejar jugar. Jane Nyambura, niña participante en la IPA Consultas Globales sobre el Derecho de los Niños a Jugar, Nairobi, 2010 La indivisibilidad de los artículos Por lo general, uno de los principios de los derechos humanos es que están interrelacionados y son interdependientes e indivisibles. El juego es una característica definitoria de la infancia (Oke y otros 1999, Geary y Bjorklund 2000, Mayall 2002) y, como tal, puede suponerse que esté relacionado con todos los aspectos de la vida de un niño incluidos en la CDN. A menudo los 54 artículos de la CDN se agrupan en tres amplias categorías, conocidas como las tres Pes : provisión (de recursos básicos para la supervivencia y el desarrollo), protección y participación. UNICEF (2008) las presenta de la siguiente manera: Derechos de provisión (supervivencia y desarrollo): Estos son derechos a los recursos, las aptitudes y las contribuciones necesarias para la supervivencia y el pleno desarrollo del niño. Incluyen derechos a recibir una alimentación adecuada, vivienda, agua potable, educación oficial, atención primaria de la salud, tiempo libre y recreación, actividades culturales e información sobre los derechos. Estos derechos exigen no solamente que existan los medios para lograr que se cumplan, sino también acceso a ellos. Una serie de artículos específicos abordan las necesidades de los niños y niñas refugiados, los niños y niñas con discapacidades y los niños y niñas de los grupos minoritarios o indígenas. Derechos de protección: Estos derechos incluyen la protección contra todo tipo de malos tratos, abandono, explotación y crueldad, e incluso el derecho a una protección especial en tiempos de guerra y protección contra los abusos del sistema de justicia criminal. Derechos de participación: Los niños y niñas tienen derecho a la libertad de
18 4 expresión y a expresar su opinión sobre cuestiones que afecten su vida social, económica, religiosa, cultural y política. Los derechos a la participación incluyen el derecho a emitir sus opiniones y a que se les escuche, el derecho a la información y el derecho a la libertad de asociación. El disfrute de estos derechos en su proceso de crecimiento ayuda a los niños y niñas a promover la realización de todos sus derechos y les prepara para desempeñar una función activa en la sociedad. Estas categorías aparecen junto a los principios generales expresados en los artículos 2 (no discriminación), 3 (velar por los intereses del niño como consideración primordial), 6 (derecho a la vida, a la supervivencia y al desarrollo pleno) y 12 (respeto por las opiniones del niño). Existe una contradicción inherente en la CDN entre el derecho del niño a participar y a que se le escuche, y el principio de actuar velando por sus intereses. Si se considera que los deseos expresados por el niño no son lo mejor para él a largo plazo, quién decide en última instancia? Qué derecho prevalece: el derecho a participar o el derecho a ser protegido? Gran parte de los comentarios y del debate sobre los derechos del niño se centra en este conflicto. Los puntos de vista y las opiniones se dividen entre una visión paternalista, que ve a los niños como vulnerables, incompetentes y necesitados de la protección de los adultos, y una visión liberal, que por el contrario los ve como capaces de participar plenamente de la vida en sociedad. Los debates sobre las capacidades evolutivas de los niños engloban este conflicto (Lansdown 2005), considerándolo en relación a la responsabilidad de los adultos de tomar decisiones por parte del niño, hecho que disminuye a medida que el niño crece. La conceptualización de la dualidad niño adulto considera la niñez como un período preparatorio durante el que los niños progresan a través de una serie de etapas universales y lineales hasta alcanzar la edad adulta. Dentro de esta conceptualización, la infancia, y en especial la infancia temprana, se caracteriza por la vulnerabilidad y la dependencia (Woodhead 2006) y la edad adulta por la racionalidad y la autonomía. El juego se considera un mecanismo de desarrollo, una manera de desarrollar habilidades que serán necesarias en la vida adulta; Sutton-Smith (1997) lo ha denominado la retórica del progreso. Este cuaderno utiliza e intenta sintetizar una amplia gama de disciplinas académicas para presentar una perspectiva alternativa, posible a través de un determinado entendimiento de los niños y del juego (descrito en el capítulo 2). Reconoce la vida de los niños en el aquí y el ahora, así como en el futuro. Los estudios etnográficos reconocen la competencia de los niños en ser niños y en participar en su cultura de juego autóctono. Los estudios sobre el juego en los animales y el creciente campo de las ciencias del cerebro han cuestionado la visión del juego con un enfoque en el futuro, con beneficios diferidos; sugieren que los beneficios del juego son más inmediatos y que contribuyen a que el niño se adapte a su entorno inmediato.
19 Introducción y contextualización 5 Estas perspectivas nos permiten considerar el juego como el derecho de los niños a ser niños (van Gils 2007), aunque por supuesto, la vida presente también determinará la futura. Desde este punto de partida utilizamos diferentes interpretaciones de las categorías de las tres Pes para considerar la importancia del juego en la vida de los niños, así como el papel de los adultos al apoyar el derecho de los niños a jugar. Derechos de protección El capítulo 3 considera que la evidencia de que el juego actúe a través de una serie de sistemas adaptativos (placer y disfrute, regulación de las emociones, sistemas de respuesta al estrés, vínculos afectivos, aprendizaje y creatividad) contribuye al bienestar y a la resiliencia y, como tal, constituye una forma de autoprotección. Sin el juego, es probable que la salud y el desarrollo queden dañados. Además, el juego puede ayudar a los niños a sobrellevar la violación de otros derechos, tales como el abuso, el conflicto, el desplazamiento y la pobreza. Así, más que un lujo opcional, el juego es fundamental para la supervivencia, la salud, el bienestar y el desarrollo. Derechos de participación El capítulo 4 examina el juego como una manera de participar en la vida cultural y social (y quizás en contra) de la cultura dominante de los adultos, así como de la propia cultura de juego autóctono de los niños. Así, el juego se considera fundamental en los artículos 2, 3, 4, 12, 13, 14, 15 y 16 de la CDN, así como en el artículo 31. Derechos de provisión El último capítulo considera que el papel de los adultos es asegurar que los niños puedan jugar. Mientras que el juego es un fenómeno sólido, puede verse comprometido por un estrés extremo y tóxico resultante de las acciones de los adultos. Así, provisión implica mucho más que proveer instalaciones para jugar: requiere una consideración más amplia de los derechos del niño para asegurar que el entorno social y físico pueda sustentar la habilidad de los niños para jugar. Las perspectivas tradicionales han justificado el juego como algo vinculado a la educación y al desarrollo, considerándolo como parte del movimiento para acabar con la explotación infantil, o han promovido su valor terapéutico en situaciones de crisis. Este cuaderno engloba estas perspectivas tradicionales pero también presenta una interpretación del juego más amplia y de mayor alcance. Los capítulos restantes de este documento describen directamente la manera en la que los niños utilizan el juego como un modo autopromulgado de comprensión de la CDN en su totalidad, identificando su relación con los conceptos de protección, participación y provisión. Este cuaderno recurre principalmente a fuentes de investigación y teorización procedentes del mundo minoritario. Siendo ambos autores del Reino Unido y al estar inevitablemente condicionados de forma cultural por esta perspectiva, hemos utilizado fuentes académicas disponibles en inglés y por consiguiente es probable que existan sesgos. No obstante, hemos intentado contrarrestarlos con la ayuda de los grupos que han contribuido aportando su asesoramiento
20 6 y sus recursos, utilizando teorías que reconocen explícitamente la relación existente entre mente, cuerpo y entorno (físico, social, cultural y político) y buscando información procedente de países del mundo mayoritario.
57s. El derecho de los niños y las niñas a jugar. Desarrollo Infantil Temprano
57s cuadernos sobre Desarrollo Infantil Temprano El derecho de los niños y las niñas a jugar Análisis de la importancia del juego en las vidas de niños y niñas de todo el mundo Stuart Lester y Wendy Russell
ARTÍCULO 31DE LA CDN:
ARTÍCULO 31DE LA CDN: el derecho de los niños al descanso, el esparcimiento, el juego, la recreación y la participación en la cultura y las artes Asociación Internacional del Juego Resumen: En el 2008

References: Artículo 31
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