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Timestamp: 2020-04-05 09:41:08+00:00

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CAPÍTULO IV De la inoponibilidad
CAPÍTULO V De la inoficiocidad Artículo 1794.‑
CAPÍTULO VI De la reducibilidad Artículo 1795
SEGUNDA PARTE TÍTULO PRIMERO De la concurrencia y graduación de créditos y de la insolvencia de los deudores CAPÍTULO I
Artículo 1803.‑
CAPÍTULO II De los créditos privilegiados, hipotecarios y pignoraticios Artículo 1815.‑
CAPÍTULO III De los acreedores preferentes sobre determinados bienes Artículo 1828.‑
CAPÍTULO IV Acreedores de primera clase Artículo 1829
CAPÍTULO V Acreedores de segunda clase Artículo 1830.‑
CAPÍTULO VI Acreedores de tercera clase Artículo 1831.‑
CAPÍTULO VII Acreedores de cuarta clase Artículo 1832.‑
LIBRO QUINTO De las diversas especies de contratos TÍTULO PRIMERO De los contratos preliminares CAPÍTULO I
CAPÍTULO II De la opción Artículo 1839.‑
Artículo 1842.‑
CAPÍTULO III De la carta intención Artículo 1845.‑
De la inoponibilidad
Artículo 1793.‑ Existe la inoponibilidad de un acto jurídico, cuando su celebración no fue debidamente notificada o publicitada a terceros en esa relación y que evidentemente tienen un interés en el mismo.
De la inoficiocidad
Artículo 1794.‑ La inoficiocidad se da en los actos jurídicos esencialmente gratuitos por virtud de los cuales su autor, omitiendo cumplir con disposiciones de orden público, o sobreviniendo éstas con posterioridad a su otorgamiento se constituyen derechos en favor de terceros. El acto jurídico en sí es válido, pero su ejecución queda sujeta al cumplimiento de las obligaciones preteridas.
De la reducibilidad
Artículo 1795.‑ Se da la reducibilidad en un contrato sinalagmático cuando en el momento de otorgarse se pacten prestaciones superiores a las establecidas en la ley, es decir, la reducibilidad no anula el contrato sino que restablece la equidad contractual cuando sobrevienen hechos o causas que no existían al momento de otorgarse el acto jurídico y que de haber existido reducirían o anularían las prestaciones otorgadas.
De la concurrencia y graduación de créditos
y de la insolvencia de los deudores
Artículo 1796.‑ El deudor responde del cumplimiento de sus obligaciones con todo su patrimonio económico con excepción de los bienes que, conforme a la ley, son inalienables o no embargables.
Artículo 1797.‑ Procede la declaración de concurso tratándose de deudores civiles que, teniendo dos o más acreedores:
Suspendan de hecho el pago de sus deudas líquidas y exigibles;
No presenten bienes suficientes cuando fueren ejecutados;
Siempre que su pasivo exceda a su activo en un treinta y tres por ciento; y
Hicieren, a favor de los acreedores, abandono de sus bienes por medio de la cesión respectiva.
Artículo 1798.‑ Para que los acreedores puedan considerarse como tales y promover la declaración del concurso, no será preciso que haya cosa juzgada sobre su carácter, bastando que sus créditos consten en título ejecutivo; sin perjuicio, de que oportunamente se pueda discutir la admisión de cada crédito por el deudor o por el representante del concurso.
Artículo 1799.‑ El concurso tiene por objeto resolver en un sólo procedimiento todas las cuestiones referentes a la liquidación de los bienes del deudor, para pagar los créditos en los términos de este título.
Artículo 1800.‑ La declaración de concurso incapacita al deudor para seguir administrando sus bienes, así como para cualesquiera otra administración que por la ley le corresponda, y hace que se venza el plazo de todas sus deudas.
Esa declaración produce también el efecto de que dejan de causar intereses las deudas del concursado, salvo los créditos hipotecario y pignoraticios, que los seguirán devengando, hasta donde alcance el valor de los bienes que los garanticen.
Artículo 1801.‑ Los capitales debidos serán pagados en el orden establecido en este título; y si después de satisfechos quedaren fondos pertenecientes al concurso, se pagarán los réditos correspondientes, en el mismo orden en que se pagaron los capitales, pero reducidos los intereses al tipo legal, a no ser que se hubiere pactado un tipo menor. Sólo que hubieren bienes suficientes para que todos los acreedores queden pagados, se cubrirán los réditos al tipo convenido que sea superior al legal.
Artículo 1802.‑ El deudor declarado en estado de concurso puede celebrar con sus acreedores los convenios que estime oportunos, pero estos convenios se harán precisamente en junta de acreedores debidamente constituida y sólo obligarán cuando se adopten por la conformidad de la mayoría, con la aprobación del juez que conozca del concurso.
Aquellos convenios que se celebren entre el deudor y cualquiera de sus acreedores y que no se ajusten a los lineamientos previstos en el supuesto anterior, serán nulos sin el requerimiento de la declaratoria judicial.
Artículo 1803.‑ Derogado.
Artículo 1804.‑ La proposición de convenio se discutirá y pondrá a votación, formando resolución el voto de un número de acreedores que compongan la mitad y uno más de los concurrentes, siempre que su interés en el concurso cubra las tres quintas partes del pasivo, deducido el importe de los créditos de los acreedores hipotecarios y pignoraticios que hubieren optado por no ir al concurso.
Artículo 1805.‑ Dentro de los ocho días siguientes a la celebración de la junta en que se hubiere aprobado el convenio, los acreedores disidentes y los que no hubieren concurrido a la junta podrán oponerse a la aprobación del mismo.
Artículo 1806.‑ Las únicas causas en que podrá fundarse la oposición al convenio serán:
Acuerdos fraudulentos entre el deudor y uno o más acreedores, o de los acreedores entre sí, para votar a favor del convenio;
Exageración fraudulenta de créditos para procurar la mayoría de cantidad; y
Artículo 1807.‑ Aprobado el convenio por el juez, será obligatorio para el fallido y para todos los acreedores cuyos créditos daten de época anterior a la declaración, si hubiesen sido citados en forma legal, o si habiéndoles notificado la aprobación del convenio no hubieren reclamado contra éste en los términos prevenidos en el Código de Procedimientos Civiles, aunque esos acreedores no estén comprendidos en la lista correspondiente, ni hayan sido parte en el procedimiento.
Artículo 1808.‑ Los acreedores hipotecarios y los pignoraticios, podrán abstenerse de tomar parte en la junta de acreedores en la que haga proposiciones el deudor, y en tal caso, las resoluciones de la junta no perjudicarán sus respectivos derechos.
Artículo 1809.‑ Si el deudor cumpliere el convenio, quedarán extinguidas sus obligaciones en los términos estipulados en el mismo; pero si dejare de cumplirlo en todo o en parte, renacerá el derecho de los acreedores por las cantidades que no hubiesen percibido de su crédito primitivo, y podrá cualesquiera de ellos pedir la declaración o continuación del concurso.
Artículo 1810.‑ No mediando pacto expreso en contrario entre el deudor y acreedores, conservarán éstos su derecho, terminado el concurso, para cobrar de los bienes que el deudor adquiera posteriormente, la parte de crédito que no les hubiere sido satisfecha.
Artículo 1811.‑ Los créditos se graduarán en el orden que se clasifican en los capítulos siguientes, con la prelación que para cada clase se establezca en ellos.
Artículo 1812.‑ Concurriendo diversos acreedores de la misma clase y número, serán pagados según la fecha de sus títulos, si aquélla constare de una manera indubitable. En cualquier otro caso, serán pagados a prorrata.
Artículo 1813.‑ Los gastos judiciales hechos por un acreedor, en lo particular, serán pagados en el lugar en que deba serlo el crédito que los haya causado.
Artículo 1814.‑ El crédito cuya preferencia provenga de convenio fraudulento entre el acreedor y el deudor, pierde toda preferencia, a no ser que el dolo provenga del deudor, quien en este caso será responsable de los daños y perjuicios que se sigan a los demás acreedores, además de las penas que merezca por el fraude.
De los créditos privilegiados, hipotecarios y pignoraticios
Artículo 1815.‑ Son acreedores privilegiados los que a continuación se listan, y cuya prelación se determina por el orden de enumeración:
Los acreedores por gastos de funeral del deudor, de su esposa, de sus descendientes sujetos a patria potestad o a tutela y de sus ascendientes cuando éstos no tengan bienes suficientes para cubrirlos, ni algún otro descendiente que pueda sufragarlos. Los costos de funeral deben de ser proporcionados al modo y condición de vida del deudor;
Los gastos de la última enfermedad de las personas mencionadas en la fracción anterior, hechos en los últimos seis meses que precedieron al fallecimiento; y
El crédito por alimentos fiados al deudor para su subsistencia y la de su familia, en los seis meses anteriores a la formación del concurso y el aseguramiento de las obligaciones alimentarias a cargo del deudor por el término de un año.
Artículo 1816.‑ Los acreedores hipotecarios y los pignoraticios no necesitan entrar en concurso para hacer el cobro de sus créditos. Pueden deducir las acciones que les competan en virtud de la hipoteca o de la prenda, en los juicios respectivos, a fin de ser pagados con el valor de los bienes que garanticen sus créditos.
Artículo 1817.‑ Si hubiere varios acreedores hipotecarios garantizados con los mismos bienes, pueden formar un concurso especial con ellos, y serán pagados por el orden de fechas en que se otorgaron las hipotecas, si éstas se registraron antes del inicio del trámite del concurso.
Artículo 1818.‑ Cuando el valor de los bienes hipotecados o dados en prenda no alcanzare a cubrir los créditos que garantizan, por el saldo deudor entrarán al concurso los acreedores de que se trata, y serán pagados como acreedores de tercera clase.
Artículo 1819.‑ Para que el acreedor pignoraticio goce del derecho que le concede el Artículo 1816, es necesario que cuando la prenda le hubiere sido entregada en la primera de las formas establecidas en el Artículo 2476, la conserve en su poder o que sin culpa suya haya perdido su posesión; y que cuando le hubiere sido entregada en la segunda de las formas previstas en el Artículo citado, no haya consentido que el deudor depositario o el tercero que la conserva en su poder, la entreguen a otra persona.
Artículo 1820.‑ Del precio de los bienes hipotecados o dados en prenda, se pagarán en el orden siguiente:
La deuda de seguros de los propios bienes; y
Los créditos hipotecarios de acuerdo con lo dispuesto en el Artículo 1817, comprendiéndose en el pago de los réditos de los últimos tres años, o los créditos pignoraticios, según su fecha, así como sus réditos, durante los últimos seis meses.
Artículo 1821.‑ Para que se paguen con la preferencia señalada los créditos comprendidos en las fracciones II y III del artículo anterior, son requisitos indispensables que los primeros hayan sido necesarios, y que los segundos consten auténticamente.
Artículo 1822.‑ Si el concurso llega al período en que deba pronunciarse sentencia de graduación, sin que los acreedores privilegiados, hipotecarios o pignoraticios hagan uso de los derechos que les concede los Artículos 1815 y 1816, el concurso hará vender los bienes y depositará el importe del crédito y de los réditos correspondientes, observándose, en su caso, las disposiciones relativas a los ausentes.
Artículo 1823.‑ El concurso tiene derecho para redimir los gravámenes hipotecarios y pignoraticios que pesen sobre los bienes del deudor, o de pagar las deudas de que especialmente responden algunos de éstos, y entonces, esos bienes entrarán a formar parte del fondo del concurso.
Artículo 1824.‑ Los trabajadores al servicio del deudor no necesitan entrar al concurso para que se les paguen los créditos que tengan por salarios o sueldos devengados en el último año y por indemnizaciones. Deducirán su reclamación ante la autoridad que corresponda y en cumplimiento de la resolución que se dicte, se enajenarán los bienes que sean necesarios para que los créditos de que se trata se paguen preferentemente a cualesquiera otros.
Artículo 1825.‑ Si entre los bienes del deudor se hallaren comprendidos bienes muebles o raíces adquiridos por sucesión y obligados por el autor de la herencia a ciertos acreedores, podrán éstos pedir que aquéllos sean separados y formar concurso especial con exclusión de los demás acreedores propios del deudor.
Artículo 1826.‑ El derecho reconocido en el artículo anterior no tendrá lugar:
Si la separación de los bienes no fuere pedida dentro de tres meses, contados desde que se inició el concurso o desde la aceptación de la herencia; y
Artículo 1827.‑ Los acreedores que obtuvieren la separación de bienes, no podrán entrar al concurso del heredero, aunque aquéllos no alcancen a cubrir sus créditos.
De los acreedores preferentes sobre determinados bienes
Artículo 1828.‑ Con el valor de los bienes que se mencionan, serán pagados preferentemente:
La deuda por gastos de salvamento, con el valor del bien salvado;
La deuda contraida antes del concurso, expresamente para ejecutar obras de rigurosa conservación de algunos bienes, con el valor de éstos; siempre que se pruebe que la cantidad prestada se empleó en esas obras;
Los créditos a que se refiere el Artículo 2302, con el precio de la obra construida;
Los créditos por semillas, gastos de cultivo y recolección, con el precio de la cosecha para que sirvieron y que no se halle en poder del deudor;
El crédito por fletes, con el precio de los efectos transportados, si se encuentran en poder del acreedor;
El crédito por hospedaje, con el precio de los muebles del deudor que se encuentren en la casa o establecimiento donde está hospedado;
El crédito del arrendador, con el precio de los bienes muebles embargables que se hallen dentro de la finca arrendada o con el precio de los frutos de la cosecha respectiva, si el predio fuere rústico;
El crédito que provenga del precio de los bienes vendidos y no pagados, con el valor de ellos, si el acreedor hace su reclamación dentro de los noventa días siguientes a la venta, si se hizo al contado, o del vencimiento, si la venta fue a plazo, sin que sea aplicable al caso la venta pactada con reserva de dominio.
Tratándose de bienes muebles, cesará la preferencia si hubieren sido inmovilizados; y
Los créditos anotados en el Registro Público de la Propiedad, en virtud de mandamiento judicial, por embargo, secuestro o ejecución de sentencias, sobre los bienes anotados y solamente en cuanto a créditos posteriores.
Artículo 1829.‑ Pagados los acreedores mencionados en los dos capítulos anteriores y con el valor de todos los bienes que queden, se pagarán:
Los gastos judiciales comunes, en los términos que establezca el Código de Procedimientos Civiles;
Los gastos de rigurosa conservación y administración de los bienes concursados; y
La responsabilidad civil, en la parte que comprende el pago de los gastos de curación o de los funerales del ofendido y las pensiones que por concepto de alimentos se deban a sus familiares. En lo que se refiere a la obligación de restituir, por tratarse de devoluciones de bien ajeno, no entra en concurso, y por lo que toca a las otras indemnizaciones que se deban por el delito, se pagarán como si se tratara de acreedores comunes de cuarta clase.
Artículo 1830.‑ Pagados los créditos antes mencionados, se pagarán:
Los créditos a cargo de administradores de bienes de menores, de tutores y de legatarios que tengan acción para ejercer la constitución de la hipoteca necesaria;
Los créditos del erario y los que resulten a cargo de administradores de bienes propiedad del Estado, de los municipios y de los organismos descentralizados así como de los recaudadores de renta y de caudales públicos que tengan que otorgar hipoteca necesaria; y
Artículo 1831.‑ Satisfechos los créditos de que se ha hablado anteriormente, se pagarán los créditos que consten en escritura pública o en cualquier otro documento auténtico.
Artículo 1832.‑ Pagados los créditos enumerados en los capítulos que preceden, se pagarán los créditos que consten en documentos privados.
Artículo 1833.‑ Con los bienes restantes serán pagados los demás créditos que no estén comprendidos en las disposiciones anteriores. El pago se hará a prorrata y sin atender a las fechas ni al origen de los créditos.
De los contratos preliminares
De la promesa para contratar
Artículo 1834.‑ Puede asumirse contractualmente la obligación de celebrar un contrato futuro.
Artículo 1835.‑ La promesa de contratar puede ser unilateral o bilateral.
Artículo 1836.‑ La promesa de contrato sólo da origen a obligaciones de hacer, consistentes en celebrar el contrato respectivo de acuerdo con lo ofrecido.
Artículo 1837.‑ Para que la promesa de contratar sea válida debe constar por escrito, contener los elementos característicos del contrato definitivo y limitarse a cierto tiempo.
Artículo 1838.‑ Si el promitente rehusa firmar los documentos necesarios para dar forma legal al contrato concertado, en su rebeldía los firmará el juez; salvo el caso de que el bien ofrecido haya pasado por título oneroso a la propiedad de tercero de buena fe, ya que entonces la promesa quedará sin efecto, siendo responsable el que la hizo de todos los daños y perjuicios que se hayan originado a la otra parte.
Artículo 1839.‑ Por la opción a contratar puede pactarse la celebración del contrato a un tiempo determinado o sobre un acontecimiento futuro e incierto.
Artículo 1840.‑ Caduca el derecho por el simple transcurso del tiempo o la verificación del acontecimiento futuro e incierto sin que se haga uso de la opción.
Artículo 1841.‑ La opción puede ser onerosa o gratuita, pero cuando sea onerosa si no se hace uso de la misma, el opcionante no estará obligado a devolver lo recibido por el hecho de otorgarla.
Artículo 1842.‑ La opción puede ser unilateral o bilateral.
Artículo 1843.‑ La opción puede pactarse como contrato principal o como accesorio.
Artículo 1844.‑ La opción debe otorgarse por escrito para su validez, y cuando tenga referencia a inmuebles deberá constar en escritura pública para inscribirse en el Registro Público de la Propiedad.
De la carta intención
Artículo 1845.‑ Por virtud de la carta intención se conviene por los interesados en la celebración de un contrato, el cual no puede quedar sujeto a la voluntad de los otorgantes, sino a la obtención de autorizaciones de carácter administrativo, o de resultados sobre estudios de viabilidad en el negocio proyectado.
Artículo 1846.‑ La carta intención debe contener necesariamente un término para su cumplimiento, el que una vez transcurrido dará lugar a la caducidad de la misma.
Artículo 1847.‑ En la carta intención puede estipularce:
El pago de alguna contraprestación; o
La conservación y aprovechamiento de estudios técnicos realizados con vista al negocio propuesto.
Artículo 1848.‑ La carta intención deberá otorgarse por escrito y cuando estén involucrados inmuebles, constar en escritura pública para su inscripción en el Registro Público de la Propiedad.
Artículo 1849.‑ Concluidos los negocios a que se refiere la carta intención, sus efectos se retrotraerán a la época en que se otorgó la misma.

References: Artículo 1794
 Artículo 1795

Artículo 1803
 Artículo 1815
 Artículo 1828
 Artículo 1829
 Artículo 1830
 Artículo 1831
 Artículo 1832
 Artículo 1839

Artículo 1842
 Artículo 1845

Artículo 1793

Artículo 1794

Artículo 1795

Artículo 1796

Artículo 1797

Artículo 1798

Artículo 1799

Artículo 1800

Artículo 1801

Artículo 1802

Artículo 1803

Artículo 1804
 resolución 

Artículo 1805

Artículo 1806

Artículo 1807

Artículo 1808

Artículo 1809

Artículo 1810

Artículo 1811

Artículo 1812

Artículo 1813

Artículo 1814

Artículo 1815

Artículo 1816

Artículo 1817

Artículo 1818

Artículo 1819
 Artículo 1816
 Artículo 2476

Artículo 1820
 Artículo 1817

Artículo 1821

Artículo 1822

Artículo 1823

Artículo 1824
 resolución 

Artículo 1825

Artículo 1826

Artículo 1827

Artículo 1828
 Artículo 2302

Artículo 1829

Artículo 1830

Artículo 1831

Artículo 1832

Artículo 1833

Artículo 1834

Artículo 1835

Artículo 1836

Artículo 1837

Artículo 1838

Artículo 1839

Artículo 1840

Artículo 1841

Artículo 1842

Artículo 1843

Artículo 1844

Artículo 1845

Artículo 1846

Artículo 1847

Artículo 1848

Artículo 1849