Source: http://www.slideshare.net/serghiogomez/series-y-tipos-documentales-modelos-de-anlisis
Timestamp: 2015-03-06 12:15:14+00:00

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, Freelance: Consultoría Especializada
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1SERIES Y TIPOS DOCUMENTALES. MODELOS DE ANÁLISISpor Mariano García RuipérezEn LEGAJOS. CUADERNOS DE INVESTIGACIÓN ARCHIVÍSTICA Y GESTIÓNDOCUMENTAL. Nº 10. 2007. Publicación del Archivo Municipal de Priego deCórdoba, pp. 9 – 26.RESUMEN:En este estudio se aborda el uso contradictorio que se está realizando en laArchivística española de conceptos tan fundamentales como "tipología documental"y "series documentales", básicos para entender los procesos de clasificación,descripción y valoración. La normalización terminológica no es un tema resuelto. Lasdivergencias conceptuales se han visto agravadas en los últimos años. La NormaISAD (G) y la Norma ISO 15489 han complicado aún más esta situación. También seanalizan los modelos publicados de análisis de series documentales y lascaracterísticas de las unidades documentales compuestas (expedientes y registros).PALABRAS CLAVE:Archivística, Normalización, Terminología, Tipología documental, Seriesdocumentales, Unidades documentales compuestas, Expedientes, Registros1. TIPOLOGÍA Y SERIES DOCUMENTALES. DEFINICIÓNLa identificación de series es fundamental para clasificar, describir,seleccionar, acceder y difundir la documentación. Pero, qué se entiende por seriedocumental, y qué relación tiene este concepto con el de tipología. La consolidaciónde la Archivística como ciencia depende en gran medida de la normalización de losprocesos archivísticos y de la consecución de una terminología propia yconsensuada. Y aunque en los últimos años se están dando avances significativosno cabe duda de que queda aún mucho por hacer. Las diferencias surgen ya en elmismo concepto de documento, que es muy polivalente, y su significado es por lotanto muy distinto si quien lo utiliza es un historiador, un documentalista, undiplomatista, un administrativista o un archivero1. Ni siquiera en la acepción que másnos interesa, la de documento de archivo, hay uniformidad de pareceres.* El texto que presentamos, con ligeras modificaciones, ha sido publicado dentro del libro tituladoTipología. Series documentales. Cuadros de clasificación. Cuestiones metodológicas y prácticas, LasPalmas de Gran Canaria: Anroart Ediciones, 2007. Fue presentado como material del curso organizadopor la Asociación de Archiveros Canarios (Asarca), entre los días 23 y 24 de febrero de 2007, en LasPalmas de Gran Canaria.1Antes de nada basta comentar que en un estudio de F. Sagredo y J. Mª Izquierdo sobre el término"Documentación" aparecido en 1982 se recogían no menos de 120 definiciones sobre este vocablo, quese habrán incrementado en los últimos años. Véase SAGREDO, F., IZQUIERDO, J. Mª: "Análisis formalde las definiciones de documentación", Boletín Millares Carlo, III:6 (1982) pp. 239-287. 2.
2En un trabajo reciente2hemos afirmado, tras estudiar los conceptos recogidosen la legislación archivística, que a nuestro entender el documento de archivo podríaser definido como el "testimonio de funciones y actividades humanas, recogido en unsoporte perdurable, expresado en lenguaje natural o codificado y que por sufinalidad no forma parte del patrimonio bibliográfico o artístico", tomando como puntode partida la recogida en el artículo 76 de la Ley 8/1995, de 30 de octubre, delPatrimonio Cultural de Galicia, que a su vez muestra claras influencias de ladefinición clásica dada por T. Schellenberg.El documento de archivo ha sido definido ampliamente tanto en la normativaespañola como en las aportaciones teóricas realizadas por los profesionales en lasúltimas décadas. No podemos afirmar lo mismo en cuanto al concepto de "tipologíadocumental".Para poder distinguir el concepto de tipología documental hay que tener clara ladivisión entre caracteres externos e internos de los documentos. Otros autores se hanreferido a ellos como elementos.En todo documento existe una estructura constituida por el soporte material(piedra, papel...); el medio elegido para fijar la información en la materia soporte(escritura, pintura...); y la información o contenido. Así lo señaló L. Núñez Contreras3.Para F. González Navarro, y otros administrativistas, en los documentosadministrativos es necesario distinguir los elementos subjetivos (autores,autenticadores y otros sujetos); los elementos objetivos (soporte, medio empleadopara fijar la información); los elementos formales autenticadores (firmas, sellos,compulsas); y los elementos formales no autenticadores (márgenes, espacios einterlíneas, fotografías de identidad y distintivos)4. Con anterioridad J. Morán delCasero se había referido a los elementos materiales como la base o soporte y lossignos (lápiz, pluma, bolígrafo, mecanografía, imprenta, fotografía y xerocopia, yestampación); a los elementos subjetivos (autores, refrendadores y otrosintervinientes); y a los elementos formales (el sello o cuño, el papel especial, lalegalización, la traducción y la ejecución de la escritura)5.Para C. Gutiérrez Muñoz6el documento está formado, en el lenguaje de laciencia diplomática, por dos elementos fundamentales: la "actio" jurídica y la"conscriptio". El primero se refiere a la preparación del hecho, asunto o negociodocumentado, y corresponde exclusivamente al autor y al destinatario; por su parte, elsegundo indica la puesta por escrito de aquél y su validación, siendo más propio delrogatorio. Si falta uno de ellos no existe tal documento. Todos los documentos tienen2GARCÍA RUIPÉREZ, M.: "La legislación española y el concepto de documento de archivo", Revistadel Archivo General de la Nación (Perú), 25 (2005) pp. 241-256. Véase también el artículo, elaboradoconjuntamente con Juan Carlos Galende Díaz, "El concepto de documento desde una perspectivainterdisciplinar: de la Diplomática a la Archivística", Revista General de Información y Documentación,13 (2003) pp. 7-35.3NÚÑEZ CONTRERAS, L.: “Concepto de documento", en Archivística. Estudios básicos, Sevilla:Diputación Provincial, 1981, p. 32.4GONZÁLEZ PÉREZ, J., GONZÁLEZ NAVARRO, F.: Comentarios a la Ley de Régimen Jurídico de lasAdministraciones Públicas y Procedimiento Administrativo Común, pp. 837-853. Véase también el textode F. González Navarro, "Introducción al estudio de los documentos administrativos", en Estudios enHomenaje al Profesor López Rodó, Volumen I, Madrid: Universidad Complutense…, 1972, pp. 538-554.5MORAN DEL CASERO, J.: "Documentos y expedientes administrativos (1)", DocumentaciónAdministrativa, 122 (1968) pp. 92-103.6GUTIÉRREZ MUÑOZ, C.: "El documento archivístico", en Descripción de Documentos Archivísticos(Materiales de trabajo), Lima: Instituto Riva-Agüero, Pontificia Universidad Católica del Perú, 1982, p.20. 3.
3un fondo y una forma, aunque a veces se perciba únicamente uno de los dos. Y eltenor documental referido al fondo se distribuye en protocolo, texto y escatocolo.Los archiveros hispanoamericanos y españoles han preferido la denominaciónde atributos o caracteres de los documentos en vez de elementos, aunque no faltanpropuestas que identifican unos y otros. Es el caso de H. Liberalli Bellotto7. Para ellalos elementos (o caracteres) constitutivos de los documentos son: físicos(Schellenberg) o externos (V. Cortés); sustantivos (Schellenberg) o internos (V.Cortés); y elementos de utilidad, según el uso que se les dé.Sin duda fue el archivero norteamericano el que más tempranamentecontribuyó a difundir los caracteres distintivos de los documentos, si bien en relacióncon su descripción. Esos caracteres se referían tanto a su estructura física como a sucontenido. Los primeros eran los externos (clase y tipo, formato, cantidad y forma);mientras que para él los atributos internos eran la entidad productora, los orígenesfuncionales, la fecha y lugar de producción y el contenido sustantivo8.La distinción entre atributos internos y externos (intrínsecos y extrínsecos) delos documentos se debe a Tassin y Toustain, que ya la realizaban en el siglo XVIII ensu Nouveau Traité de Diplomatique (Tomo I, p. 442). Los atributos externos, según O.Gallego, están unidos a la génesis y a la factura material, cuerpo o envoltura deldocumento. Y como tales menciona la clase, el tipo, el formato, la forma y cantidad ovolumen. Los atributos internos o intrínsecos se refieren al alma del documento, a suesencia o contenido, a las ideas recogidas y expresadas a través de un texto,reflejadas en la entidad productora o autor, su origen funcional, su destinatario, sudata y su contenido o asunto9.Una postura que intenta conciliar el parecer de archiveros y diplomatistas es lamantenida por A. Heredia Herrera. Para ella los caracteres externos responden a lamaterialidad del documento. Como tales distingue el soporte o materia escriptoria(pergamino, papel, cinta, disquete, etc.), el medio elegido para fijar el contenido deldocumento (tipo de escritura, dibujos, colores), el formato (tamaño) y los signosespeciales y visibles (sellos, crismón, ruedas, letras iniciales). Los caracteres internosserían la lengua empleada, el autor, el destinatario, el formulario y cláusulas, y elcontenido o mensaje10. Lo mismo expresó hace años L. Núñez Contreras, catedráticode Paleografía y Diplomática, con la salvedad de incluir únicamente, como caracteres7LIBERALLI BELLOTTO, H.: "Tipología documental em arquivos: novas abordagens", Arquivo RíoClaro, 9:1 (1990) pp. 10-11.8Véase el capítulo "Los caracteres internos y externos de los documentos", aparecido en su obraTécnicas descriptivas de archivos, Córdoba: Universidad Nacional, 1961, pp. 17-39. Este texto hasido reproducido íntegramente en el libro ya citado editado por C. Gutiérrez Muñoz, Descripción deDocumentos Archivísticos, pp. 25-45. Esta clasificación de T. Schellenberg fue difundida en Españapor V. Cortés Alonso, y seguida con posterioridad, sin ninguna variación, por muchos archiveros,entre ellos J. R. Cruz Mundet. Véase su Manual de Archivística, 5ª edición, Madrid: FundaciónGermán Sánchez Ruipérez, 2003, pp. 100-102.9GALLEGO DOMÍNGUEZ, O.: El documento de archivo, pp. 6-11. Hemos utilizado el textomecanografiado redactado hace años por la autora pero que será publicado muy próximamente.Agradecemos a Olga Gallego la posibilidad de utilizar este excelente trabajo científico que tantodeseamos ver impreso. En el libro Introducción a la Archivística, (Vitoria: Servicio Central dePublicaciones del Gobierno Vasco, 1989, pp. 28-30), realizado conjuntamente con Pedro LópezGómez, sustituyen "formato" por "soporte", y no incluyen entre los internos al "destinatario".10HEREDIA HERRERA, A.: Archivística General. Teoría y práctica, 5ª ed., Sevilla: DiputaciónProvincial, 1991, pp. 134-135. Evidentemente sigue en parte a T. Schellenberg en los caracteresinternos. 4.
4internos, la lengua empleada y el tenor del escrito o modo de articulación del discursodocumental según fórmulas determinadas11.1.1. Concepto de tipología documentalEl estudio de los caracteres internos y externos de los documentos condicionatoda la labor archivística. Para los archiveros el análisis de esos atributos no tiene porqué coincidir con los criterios de los diplomatistas, puesto que los enfoques sondistintos.Los caracteres externos que hacen referencia a la estructura física deldocumento son: clase y tipo documental, formato, forma y cantidad.Entre los caracteres externos de los documentos adquiere una gran importanciael tipo. Aunque hay autores que lo consideran un carácter mixto (externo e interno). Labibliografía en lengua española lo utiliza asiduamente aunque muy pocos archiveros sehan atrevido a definirlo. Una vez más debemos volver a la obra de T. Schellenberg,Técnicas descriptivas de Archivos (Córdoba, 1961), en la que se refiere ampliamente altipo como el primer "carácter físico que debe tenerse en cuenta en la descripción dedocumentos". Sorprende que asuma este concepto cuando en una obra suya anterior,Archivos modernos. Principios y técnicas (La Habana, 1958) únicamente aparece eltérmino "tipo físico" de forma esporádica.En España fue Vicenta Cortés la primera en utilizar el término, pues no en vanoredactó el prólogo de la edición castellana del libro de Schellenberg publicado en 1961.Y a ella le siguieron A. Tanodi, A. Heredia, O. Gallego y otros prestigiosos archiverosde habla hispana. Sin embargo, el concepto de "tipo documental" venía siendo utilizadocon anterioridad por los diplomatistas españoles. No en vano aparece con ciertafrecuencia en la tesis doctoral de M. Soterraña Martín Postigo leída a finales de 195712.El estudio de los tipos documentales de nuestros días es la prosecución de losestudios diplomáticos hechos para los documentos antiguos y medievales. Así loseñaló ya Schellenberg, que además añadió que el tipo revela tanto el contenido comola estructura física del documento13. De ahí esa condición de carácter mixto, externo einterno.La doctora Vicenta Cortés definió el tipo documental como "el número ydisposición de los elementos de la información que corresponden a la actividad que loha producido"14. Incluso su nombre, para ella, se deriva de esa actividad, como porejemplo "informe" procede de la acción de "informar". Los tipos por eso pueden serinfinitos, como lo son las actividades humanas. Y varían en el tiempo y en el espacio.Los tipos documentales tienen determinados sus caracteres externos e internos por lapropia norma administrativa que establece la clase, el formato, el autor, el trámite, ladata y el contenido.El archivero argentino Manuel Vázquez ha señalado que aunque es un términoutilizado por los archiveros norteamericanos y de habla hispana, no ocurre así con losfranceses, ingleses, italianos o canadienses que se sirven de otros conceptos nosiempre uniformes15. Para él fue adoptado por Schellenberg ante la necesidad de11NÚÑEZ CONTRERAS, L.: "Concepto de documento", pp. 39-42.12MARTÍN POSTIGO, Mª S.: La Cancillería castellana de los Reyes Católicos, Valladolid: Universidad,1959, 379 p. En el índice del capítulo VI se refiere expresamente al "Estudio diplomático de cada uno deestos tipos documentales".13SCHELLENBERG, T.: Técnicas descriptivas de archivos, Córdoba: Universidad, 1961, p. 2614CORTES ALONSO, V.: Manual de archivos municipales, 2ª ed., Madrid: ANABAD, 1989, p. 61.15Esto explicaría que el concepto de "tipo documental" no aparezca recogido en el Dictionary ofArchival Terminology, ni tampoco en la obra Pratique Archivistique Française, como muy bien 5.
5clasificar los archivos privados, tomándolo tal vez de un artículo de N. Harlowaparecido en 195516.Antonia Heredia ha expuesto que la tipología documental es la suma detipología diplomática y tipología jurídico-administrativa (un ejemplo sería "carta dedonación"). La delimitación de los tipos, su fijación e identificación vendrándeterminados por el análisis de los caracteres externos e internos de los documentos yde su mensaje o información17.Los archiveros municipales madrileños definen "tipo documental" como la"expresión de las diferentes actuaciones de la Administración reflejadas en undeterminado soporte y con unos mismos caracteres internos específicos para cadauno, que determinan su contenido"18. En el Diccionario de Terminología Archivísticaaparece recogido como la "unidad documental producida por un organismo en eldesarrollo de una competencia concreta, regulada por una norma de procedimiento ycuyo formato, contenido informativo y soporte son homogéneos"19. Con estas dosacepciones las diferencias entre tipo y documento se diluyen.La Mesa de Trabajo de Archivos Municipales definió "tipo documental" comoel "término o expresión que condensa las características tanto de origen comoformales e informativas de una unidad documental distinta de otra"20. Y en la NormaISAD (G) figura como "clase de documentos que se distingue por la semejanza desus características físicas (por ejemplo, acuarelas, dibujos) y/o intelectuales (porejemplo, diarios, dietarios, libros de actas)"21.Las aportaciones recogidas, interesantes pero contradictorias, constituyen unpobre bagaje para normalizar el uso de un concepto que nos parece clave. Volviendoa T. Schellenberg el tipo documental no se puede identificar con el documento. Es unatributo de éste, un carácter que tiene la consideración de mixto, es decir tanto internocomo externo. Forma parte del documento, y su identificación permite constituir lasseries y realizar una adecuada descripción22.1.2. Concepto de serie documentalcomenta Eduardo Núñez Fernández en su Organización y gestión de archivos , Gijón: EdicionesTrea, 1999, p. 101.16VÁZQUEZ, M.: "Reflexiones sobre el término <tipo documental>", en De Archivos y de Archivistas.Homenaje a Aurelio Tanodi, Washington: OEA, 1987, pp. 177-185. Este autor en su recienteAdministración de documentos y archivos. Planteos para el siglo XXI, (2ª edición, Buenos Aires:Alfagrama, 2006, p. 31) identifica "tipo documental" con "el carácter o atributo (de un documento dearchivo), que: se origina en la función y actividad administrativa para la que nació el documento; semanifiesta en una diagramación, formato y contenido distintivos; sirve para ordenarlo, describirlo y, engeneral, procesarlo".17HEREDIA HERRERA, A.: Archivística General. Teoría y práctica, 5ª ed., Sevilla, 1991, p. 135.18GRUPO DE TRABAJO DE ARCHIVEROS MUNICIPALES DE MADRID, Manual de TipologíaDocumental de los Municipios, Madrid, Comunidad de Madrid, 1988, p. 179. Con esta definición noqueda nada clara la diferencia entre un documento y un tipo documental, dada la similitud de la definiciónque aportan con la dada de documento en la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español.19Diccionario de Terminología Archivística, Madrid: Ministerio de Cultura, 1993, p. 52.20Archivos Municipales: Propuesta de Cuadro de Clasificación de Fondos de Ayuntamientos / Mesade Trabajo sobre Organización de Archivos Municipales, Madrid: ANABAD [etc.], 1996, p. 15.21ISAD (G): Norma Internacional General de Descripción Archivística... / Versión española deAsunción de Navascués Benlloch..., 2ª ed., Madrid: Subdirección de los Archivos Estatales, 2000, p.18.22Viene a ser algo así como el “nombre común o genérico” con el que podemos denominar, y porende clasificar, determinados documentos que reúnen características homogéneas. Pero para poderidentificar claramente un tipo documental concreto, y diferenciarlo de lo demás, se ha debido estudiaren profundidad. 6.
6Este concepto ha sido más estudiado que el de "tipo documental", pero lasdefiniciones no siempre son homogéneas. Antonia Heredia define "serie" como "eltestimonio documental y continuado de actividades repetitivas desarrollados por unórgano o en virtud de una función". Para José Ramón Cruz Mundet es un "conjuntode documentos producidos de manera continuada como resultado de una mismaactividad"23. Manuel Romero Tallafigo lo considera como "una división archivísticadentro de cada sección, que tiene por señas de identidad unas formasdocumentales, un origen funcional y competencial comunes"24. Por su parte OlgaGallego y Pedro López definen "serie" como un "conjunto de documentos que tienenel mismo origen orgánico, responden a la misma función administrativa, estánsujetos al mismo trámite o uso administrativo y tienen características similares encuanto al contenido y, a menudo, en cuanto al aspecto externo"25.En el Diccionario de Terminología Archivística aparece recogido como "unconjunto de documentos producidos por un sujeto en el desarrollo de una mismaactividad administrativa y regulado por la misma norma jurídica y/o deprocedimiento"26.En la Norma ISAD (G) se define la serie como "Documentos organizados deacuerdo con un sistema de archivo o conservados formando una unidad comoresultado de una misma acumulación, del mismo proceso archivístico, o de la mismaactividad; que tienen una forma particular; o como consecuencia de cualquier otrarelación derivada de su producción, recepción o utilización"27. Con esta acepcióncualquier agrupación documental puede ser considerada una serie.La Mesa de Trabajo de Organización de Archivos Municipales aportó que"serie" era para sus integrantes "el conjunto de unidades documentales quetestimonian una actividad desarrollada por una persona o institución en el ejerciciode una determinada función y regulada por una misma norma de procedimiento"28.Tras las definiciones expuestas29no queda clara la diferencia entre serie ytipo documental. Ambos términos se utilizan indistintamente por muchos autores.23CRUZ MUNDET, J. R.: Manual de Archivística, 5ª edición, p. 244.24ROMERO TALLAFIGO, M.: Archivística y Archivos: soportes, edificio y organización, 3ª edición,Carmona: S&C ediciones, 1997, p. 412.25GALLEGO DOMÍNGUEZ, O. Y LÓPEZ GÓMEZ, P.: "La descripción documental en fondos dearchivos o series cerradas", IRARGI. Revista de Archivística, IV (1991) pp. 244 y 246. En la definiciónincluida en su Introducción a la Archivística, aparecida en 1989 (nota 8 de la p. 112) no incluíanninguna referencia al trámite. En concreto definían "serie" como "conjunto de documentos que tienenun mismo origen orgánico, responden a una misma función administrativa y presentan unascaracterísticas idénticas en cuanto al aspecto externo y/o el contenido".26Diccionario de Terminología Archivística, p. 49. Véanse estas de definiciones en la nota 105 delartículo de L. Martínez García, “Los principios de la descripción archivística”, Boletín de la ANABAD,XLIX: 1 (1999) p. 90.27ISAD (G): Norma Internacional General de Descripción Archivística..., p. 17. Una definición muysimilar, al basarse en ella, es la recogida en el Manual de Descripción Multinivel. Propuesta deadaptación de las normas internacionales de descripción archivística, Salamanca: Junta de Castilla yLeón, 2000, p. 174.28Archivos Municipales: Propuesta de Cuadro de Clasificación..., p. 15. En la Propuesta deIdentificación y Valoración para la selección de documentos en los archivos de la AdministraciónLocal (Logroño: Ayuntamiento, 2001, p. 39) se define "serie" como el "conjunto de unidadesdocumentales generadas por un órgano en el desarrollo de una misma actividad administrativa yregulado por una misma norma de procedimiento".29El concepto de serie ha sido analizado en publicaciones más recientes que optan bien por copiar loindicado por otros autores o bien por aportar nuevas definiciones no más clarificadoras. Un ejemplosería la recogida en la obra Buenas prácticas en gestión de documentos y archivos. Manual de 7.
7Los manuales de tipología del Grupo de Madrid son un ejemplo de esta situación.¿Sus estudios analizan tipos documentales o series documentales?30.Tampoco este concepto utilizado en la Archivística española goza deaceptación en otros países. Y cuando se usa tiene un significado distinto.La serie constituye, o al menos ha constituido hasta hace poco, el nivelinferior de cualquier cuadro de clasificación de un fondo. En España se utiliza estaagrupación desde al menos el siglo XIX aunque con un significado que no siemprese acerca al actual31. Así ha habido agrupaciones con esa denominaciónrelacionadas con soportes ("Serie de Pergaminos") o con materias "Serie dedocumentos eclesiásticos" o con organismos32.Según Luis Martínez García33, el concepto actual de "serie" en la archivísticaespañola surge en los años setenta del siglo pasado y de la mano de Schellenberg,como ocurría con "tipo documental". El archivero norteamericano definía "serie"como "un grupo de documentos, expedientes o dossier que han sido reunidos juntospor una actividad específica".No obstante, la diferencia más aceptada entre tipo y serie nos la aporta JoséLuis de la Torre y Mercedes Martín-Palomino al recoger como definición de lasegunda lo siguiente: "conjunto de documentos producidos por un mismo sujetoproductor, en el desarrollo de una misma función, y cuya actuación administrativa hasido plasmada en un mismo tipo documental"34. O lo que es lo mismo "Serie = Sujetoproductor + Función + Tipo documental"35.normas y procedimientos archivísticos de la Universidad Pública de Navarra (Pamplona: UniversidadPública de Navarra, 2006). En ella (p. 250) se define "serie" como la "suma de expedientes de lamisma naturaleza, que tiene su plasmación como categoría física singular, y como tal aparecerecogida en el cuadro de clasificación de los documentos". En una línea muy similar, excesivamentegeneralista, hay que recoger la definición aportada en el libro El sistema general de gestió de ladocumentació administrativa de la Generalitat de Catalunya (Barcelona: Generalitat de Catalunya,1999, p. 70), en el que “serie documental” son los “principals grups que componen un sistema declassificació de la documentació. Aquests grups es poden determinar d’acord amb la funció per laqual s’han creat els documents, la seva forma física, perquè documenten un fet específic o gestió oper alguna altra interrelació vinculada amb la seva creació, recepció o ús”.30El confusionismo es evidente. Así lo manifiestan José Luis de la Torre Merino y Mercedes MartínPalomino al indicar que el tipo documental "llega a confundirse con el concepto de serie, aunque enrealidad sólo es un elemento más de la misma". Véase la página 21 de su Metodología para laidentificación y valoración de fondos documentales, redactado conjuntamente con Mercedes Martín-Palomino, y publicada en Madrid, por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en el año 2000.Luis Martínez García afirma que bastantes autores identifican tipo y serie, de tal forma que "tipo" esuna unidad, frente a "serie" que sería el "conjunto de todas esas unidades". Un ejemplo en esta línea,a nuestro entender lo representa Mª Luisa Conde Villaverde, y las definiciones que aporta en suManual de tratamiento de archivos administrativos, Madrid: Dirección de Archivos Estatales, 1992, pp.78 y 79. Para ella el tipo es la "unidad documental..." y la serie el "conjunto de documentos..."31Ejemplos pueden verse en nuestro trabajo “La clasificación en los archivos municipales españoles:evolución histórica y situación actual”, IRARGI. Revista de Archivística, II (1989) p. 150.32Un ejemplo en este sentido lo representa la definición de "serie" aportada por Pedro Rubio Merinoen su Archivística eclesiástica. Nociones básicas, Sevilla: El autor, 1999, p. 21. En concreto para él"serie" es "la subdivisión de la Sección. Reúne los distintos grupos documentales producidos por cadauno de los organismos pertenecientes a la entidad mayor, o superior y de la que forma parte dentrodel organigrama de la institución". Es decir no está vinculada a la tipología.33MARTÍNEZ GARCÍA, L.: “Los principios de la descripción archivística”, Boletín de la ANABAD,XLIX: 1 (1999) pp. 90-91.34TORRE MERINO, J. L., MARTÍN-PALOMINO, M.: Metodología para la identificación y valoración...,p. 22.35Para Juana Molina Nortes y Victoria Leyva Palma, en sus Técnicas de Archivo y Tratamiento de laDocumentación Administrativa (Guadalajara: ANABAD Castilla-La Mancha, 1996, p. 31), loselementos que definen una serie son el sujeto productor y el tipo documental. 8.
8Hace unos años definíamos la “serie” aplicada a los archivos municipalescomo el “conjunto de documentos producidos y recibidos por los ayuntamientos en elejercicio de una determinada actividad, en un período de tiempo y concaracterísticas tipológicas propias y distintivas”36.Es decir para nosotros la tipología está íntimamente vinculada a la serie,forma su esencia, y por lo tanto debe incluirse en su definición. Un tipo documentalconcreto redactado por un órgano en el ejercicio de una función específica que serepita en el tiempo forma la serie. Mejor lo expresó Vicenta Cortés Alonso al escribirque "los tipos documentales distinguen las series".La Mesa de Trabajo de archivos de la Administración Local ha venido aamparar esta posición al indicar que en la definición de "serie" se "debía incluir tantola tipología como la función y la finalidad para la que había sido creada".37El tipo documental no deja de ser un modelo teórico que al vincularlo a unproductor y a una función concreta, y repetirse en el tiempo, formaría la serie,susceptible de ser identificada, clasificada, valorada y descrita. Un "informe" es elresultado documental de la actividad de "informar". Teóricamente tiene unaestructura lógica y física determinada (caracteres externos y externos distintivos)pero sólo puede constituir una serie si va unido a un órgano (Informes de losServicios de Arquitectura) o a una función (Informes de calidad de las aguas). Losexpedientes de concesión de títulos, si aceptamos la existencia de "tipologías"formadas por la agrupación de varios documentos, pueden dar lugar a seriesdiferenciadas según la finalidad o actividad (Expedientes de concesión del título delicenciado), o según el productor (Expedientes de concesión de títulos universitariospor la Facultad de Geografía e Historia).A nuestro entender cuando se realizan estudios que vinculan tipos conórganos y funciones concretas, es decir con documentación real, se estánanalizando series documentales. Y si el trabajo es teórico, como hacen losdiplomatistas, estamos ante un estudio de tipología documental. Pero estecomentario requiere más puntualizaciones que ahora no podemos abordar.38Otro elemento de discusión lo plantean José Luis de la Torre y MercedesMartín-Palomino cuando afirman que al cambiar alguno de esos tres elementos(Órgano o Productor, Función o Actividad, y Tipo documental) cambia la serie, por loque éstas pueden ser infinitas. También señalan que la denominación de las series"como regla general coincide con el nombre del tipo documental, y éste con el de laactividad que se realiza".39Teniendo en cuenta los numerosos cambios que se producen en la estructuraorganizativa de las administraciones públicas podemos corroborar la existencia de36Véase el artículo de Mª Carmen Fernández Hidalgo y Mariano García Ruipérez, “La clasificación enlos archivos municipales españoles: evolución histórica y situación actual”, IRARGI. Revista deArchivística, II (1989) p. 152.37Propuesta de Identificación y Valoración para la selección de documentos en los archivos de laAdministración Local, p. 28.38Para complicar más la cuestión podemos recordar ahora que haces años M. Vázquez escribía queasí como no existen "hombres" en abstracto, sino varones y mujeres, no había "documentos" enabstracto sino tipos documentales. Véanse sus "Reflexiones sobre el término <tipo documental>", pp.181-182.39Lo mismo parece indicar Isabel Seco al afirmar que "cada vez que se marca un procedimientonuevo, aunque sea para realizar la misma función, si tiene nombre distinto y genera documentosdistintos, se está creando una serie nueva". Pero, ¿y si el nombre es el mismo?. Véase SECOCAMPOS, I.: "Metodología para el estudio de los tipos documentales contemporáneos", en Homenajea Antonio Matilla Tascón, Zamora: Instituto de Estudios Zamoranos, 2002, p. 627. 9.
9series con denominaciones diferentes pero con un contenido informativo similar quepueden complicar sobremanera cualquier cuadro de clasificación.Lo mismo ocurre si se producen cambios, aunque sean menores, en elejercicio de una determinada actividad, o en el procedimiento a seguir. Esoscambios no siempre pueden justificar la aparición de nuevas series con variacionesmínimas con respecto a sus antecesoras. ¿Dónde está el límite?Sin duda existe cierta arbitrariedad en su elección, de tal forma que, si se esestricto, son tan numerosas las series documentales que forman cada fondo queresultaría imposible estudiarlas y valorarlas todas. Son criterios subjetivos los quedeterminan en muchos casos sus diferenciaciones, y lo que lleva a entender que lasseries documentales pueden resultar "infinitas"40. El director del Archivo de Castilla-La Mancha recoge el ejemplo de los expedientes de selección de personal. Estaserie, en algunas administraciones públicas, puede convertirse en tres. A saber,expedientes de selección de personal funcionario, expedientes de selección depersonal laboral y expedientes de selección de personal contratado. Elprocedimiento seguido en su tramitación tiene sus diferencias y por ello hayvariaciones en los documentos que los constituyen. Pero incluso entre losexpedientes de selección de personal funcionario habrá cambios si los que seseleccionan son bomberos o son auxiliares administrativos tanto en el tipo depruebas, como en la documentación aportada por los candidatos o en los informesexigidos. ¿Es conveniente diferenciarlos? El sentido común nos indica que no. Peronuestro "sentido común" puede no serlo tanto. El tamaño de la organización y elvolumen documental generado por cada serie parece ser un argumento a la hora dediferenciarlas, lo que no deja de ser una arbitrariedad.En Cataluña se han hecho estudios de valoración de series que incluyen,entre otras, y dentro de la documentación municipal, los "expedientes de solicitud devallas"41, los "expedientes de daños al mobiliario urbano municipal", los "expedientesde contratación administrativa de semáforos", o los "expediente de autorización deprácticas de conducción de vehículos". Incluso entre los expedientes de adquisiciónde bienes inmuebles han distinguido hasta once series diferentes empezando por los"expedientes de adquisición de bienes inmuebles por sucesión intestada", ysiguiendo por los de cesión obligatoria, a título lucrativo, por sucesión testada, porcesión interadministrativa, por expropiación forzosa, por recuperación de oficio debienes, por desahucio administrativo, por compraventa, por sucesión administrativa,etc.Las series mencionadas, que sin duda existen, sólo serán cuantitativamenteimportantes en las grandes poblaciones (Barcelona y pocas más). En otras muchasesa documentación formará parte de otras "series" más genéricas del tipo de"expedientes de daños en bienes patrimoniales" (los de daños al mobiliario urbano),"expedientes de contratación del mantenimiento de instalaciones públicas" (los desemáforos), etc.40El tema no es baladí. Luis Martínez García, en su artículo "Los principios de la descripciónarchivística" (p. 96) pregunta: "¿tenemos millones de series y funciones en la Administración obastantes menos de las que pensamos? El futuro de la identificación, de la valoración y de ladescripción se halla en su respuesta".41Normes i Procediments de Valoració Documental per a Arxius Públics. Taules davaluaciódocumental. Codis 1 a 154, Barcelona: Generalitat de Catalunya, Departament de Cultura, 1997, p.155. La serie es denominada, obviamente en catalán, como "Expedient de sol·licitud de tanques ofitons". Las demás series mencionadas en este texto están sacadas de esta misma publicación. 10.
10Está claro que cuando una norma concreta, del rango jerárquico que sea(estatal, autonómico o local), determina las características y denominación de unaserie el archivero lo tiene más fácil a la hora de analizarla.Cuando el legislador ha dejado claro cómo se denomina una serie, quédocumentos integran las unidades compuestas que la forman (en el caso deexpedientes), el procedimiento seguido en su tramitación, etc., el archivero sólo hatenido que aplicar la metodología existente a la hora de realizar esos estudios. Perono siempre se cumplen estas premisas por lo que idénticas series pueden recibirdistintas denominaciones42.Además existe mucha documentación privada en archivos personales quecarece de regulación, por lo que la denominación de sus series obedecegeneralmente a criterios de consenso profesional. El caso del Archivo Municipal deToledo, en donde se conservan dos "libros registro diario de rezos", puede llamar laatención. Un particular, posiblemente un funcionario municipal, fue asentando en unlibro las oraciones que realizaba cada día y las misas a las que acudía. No se fiabade San Pedro. Así lo hizo durante más de una década utilizando para ello varioslibros. Obviamente estamos ante una "serie", pero tan peculiar y única como lo erasu productor. La denominación dada (subjetiva) se basa en su contenido.Desde principios de la década de 1990, y muy vinculadas a los formularios deidentificación y valoración de series, surgieron en España las series "con adjetivos".Es decir se empezaron a utilizar conceptos novedosos que implicaban unaclasificación parcial de las series.Una de las primeras aportaciones bibliográficas en las que se refleja suexistencia es el Manual de tratamiento de archivos administrativos de Mª LuisaConde Villaverde, aparecida en 1992. En esta obrita se incluía una "Ficha de tiposdocumentales" elaborada por los Grupos de Valoración de la Dirección de ArchivosEstatales que recogía apartados relativos a "Otros tipos documentales en los que serecogen datos análogos", "Antecedentes de la serie" y "Continuación de la serie"43.Además en las "Primeras Jornadas sobre Metodología para la Identificación yValoración de Fondos Documentales de las Administraciones Públicas", celebradasen Madrid, en marzo de 1991, se presentó el "Impreso de valoración de seriesdocumentales" de la Comunidad de Madrid que dedicaba un campo a "Nº deejemplares y lugares donde se conservan" destinado a indicar la oficina u oficinas endonde se encontrara el mismo tipo documental"44. Lo mismo sucedía en el "Estudiodel tipo documental" presentado por Elena Rivas, también en esas mismasJornadas45.También por entonces, en concreto en diciembre de 1992, el Ayuntamiento deBarcelona aprobó el Manual de Procedimiento para la tramitación de las propuestasde evaluación y tría de la documentación municipal. En su ficha descriptiva titulada42En la publicación Archivos Municipales: Propuesta de Cuadro de Clasificación... (p. 23) se incidíaen que en muchos ayuntamientos se llamaban de distinta forma series muy bien reguladas. La faltade normalización provocaba que hubiera inventarios con entradas del tipo "expedientes de industrias","expedientes de establecimientos", "expedientes de aperturas"... (denominaciones distintas para unamisma serie).43CONDE VILLAVERDE, Mª L.: Manual de tratamiento de archivos administrativos, p. 87.44HEREDERO BERZOSA, M.: "Aplicación del proyecto piloto de implantación del plan Sectorial para losarchivos de gobierno y administración autonómicos...", en Actas de las Primeras Jornadas sobreMetodología para la Identificación y Valoración de Fondos Documentales de las AdministracionesPúblicas, Madrid: Ministerio de Cultura, 1992, p. 471.45RIVAS PALÁ, E.: "La Comisión Calificadora de Documentos Administrativos del Ayuntamiento deZaragoza", en Actas de las Primeras Jornadas sobre Metodología..., p. 520. 11.
11"Estudio y características de la documentación" incluían campos para las "Seriesantecedentes o relacionadas", para los "Documentos recapitulativos" y para los"Documentos duplicados"46.Poco después, el Diccionario de Terminología Archivística del Ministerio deCultura, editado en 1993, recogía conceptos como el de "serie cerrada", "serieabierta", "serie complementaria" y "serie paralela". En concreto estas series erandefinidas47de la siguiente manera:Serie abierta: Aquella que es generada por un sujeto productor que continúaen el ejercicio de sus actividades administrativas.Serie cerrada: Aquella que ha dejado de producirse por desaparición delsujeto productor o de la actividad administrativa regulada por la norma deprocedimiento.Series complementarias: Son aquellas que, respondiendo a trámitesadministrativos diferentes, contribuyen todas a la realización de un mismo objetivo,resultando así una información complementaria.Series paralelas: Son aquellas que materializan actividades dentro de lasfunciones administrativas comunes (gestión económica, gestión de personal) y que,en consecuencia, son producidas por las distintas oficinas que en cada organismotienen este cometido.O sea que en el periodo comprendido entre la celebración de las Jornadas deMetodología, antes mencionadas, marzo de 1991, y la fecha de publicación delDiccionario de Terminología Archivística (1993) ingresaron en el vocabularioarchivístico español conceptos como "series duplicadas", "series antecedentes","series relacionadas", "series abiertas", etc.Los integrantes de la Mesa de Archivos introdujeron en 1996 dos nuevosconceptos mucho más interesantes. Nos referimos a "series genéricas" y a "seriesespecíficas", explicando que una serie de carácter general o genérica puede serdesarrollada en otras más específicas, dependiendo de la mayor o menorcomplejidad de los Ayuntamientos. Sería el caso de los expedientes de selección depersonal, ya comentado.Con posterioridad se han ido afianzando otras denominaciones, tales como“series antecedentes”, “series relacionadas”, “series precedentes”, “seriesdescendentes” y “documentos recopilatorios”48, que constituyen un desarrollo lógicode los modelos publicados entre los años 1991 y 1993.Una de las últimas propuestas consensuadas, realizada por la Mesa deTrabajo de archivos de la Administración Local, en el año 200149, incluía en suformulario campos denominados como “series precedentes”, “series descendentes”,“series relacionadas” y “documentos recopilatorios”. Por éstos últimos entienden susintegrantes el “nombre de las series documentales y documentos que supongan unarecopilación de la información básica contenida en la serie objeto de identificación”.46Normes i Reglaments de lArxiu Municipal de Barcelona. Barcelona: Ajuntament, 1994, p. 67.47Diccionario de Terminología Archivística, pp. 49-50. También recoge "serie facticia" que define bajola voz de "colección documental" como el "conjunto de documentos reunidos de forma facticia pormotivos de conservación o por su especial interés". En esta obrita no figura el concepto de "subserie".48En el modelo de Propuesta de Evaluación y Tría de Documentación de Cataluña, incluido en el libroEl sistema general de gestió de la documentació administrativa de la Generalitat de Catalunya, p. 42,se introducen apartados para cumplimentar de “series antecedentes”, “series relacionadas” y“documentos recapitulativos”, tan cercanos al modelo del ayuntamiento de Barcelona de 1992..49Propuesta de Identificación y Valoración para la selección de documentos en los archivos..., p. 44.La influencia de los modelos de Cataluña y Barcelona es evidente, como lo es también la del modelodel Grupo de Valoración, publicado por Mª Luisa Conde en 1992. 12.
12La casi totalidad de los modelos de estudio de series para su identificación yvaloración, utilizados en la actualidad, contemplan apartados con denominacionesparecidas a las ya mencionadas. De todas formas esta evolución puede seguirsecon algún ejemplo. En Andalucía, en la "Ficha de identificación" publicada en 1998,se incluyen campos para las "series duplicadas" y para las "fracciones de serie"50. Yen el modelo oficial publicado por el Archivo General de Andalucía en el año 200351aparece un apartado, el 6, dedicado a las "series relacionadas" dividido en "seriesduplicadas", "series subordinadas" y "series que contengan informacióncomplementaria o recopilatoria". La serie subordinada es definida en él como el"testimonio de una parte del procedimiento administrativo que identifica a la serie encuestión, que en la unidad administrativa que genera dicha parte se estima comoserie propia"52.1.3. Concepto de subserie y de fracción de serieLlegados a este punto cabe ahora referirnos al concepto de "subserie". LaNorma ISAD (G) ha sido la que lo ha introducido en la archivística española, no sincontradicciones. En su versión española del año 2000, y en el modelo de los nivelesde organización de un fondo incluye una estructura jerárquica que estaría formadapor subfondos, series, subseries, unidades documentales compuestas y unidadesdocumentales simples53. Pero el término "subserie" no está recogido dentro del"Glosario de términos asociados a las reglas generales", y fue incorporadotardíamente a esta Norma, ya que en la versión editada por el Ministerio de Culturaen 1995 se decía expresamente que "se rechazan denominaciones como subfondo ysubserie que son ajenas a la tradición archivística española"54.O sea que entre los años 1995 y 2000 fueron aceptados conceptos tanextraños a los archiveros españoles como "subfondo" o "subserie". Se pasó delrechazo a la aprobación sin argumentaciones. Bien es cierto que Pedro López yOlga Gallego habían usado el término "subserie tipológica" en un artículo publicadoen 199155, y que otros tratadistas españoles, especialmente en el siglo XIX, habíandistinguido agrupaciones documentales con otras denominaciones. Además eseconcepto sí era utilizado en otros países europeos.Pero, qué es una subserie. Para L. Martínez García vendría a identificar"dentro de las series, agrupaciones que son consecuencia de prácticas deordenación y clasificación de la documentación realizada por la propia institución o50HEREDIA HERRERA, A. [etc.]: "La identificación y la valoración de series documentales en elpórtico de la gestión documental : Expedientes de sesiones de órganos colegiados", Boletín delInstituto Andaluz del Patrimonio Histórico, 23 (jun. 1998) p. 127. Sin embargo en el modelo publicadopor J. Ramos Jiménez en el año 2003, utilizado en el Archivo Central del Servicio Andaluz de Salud,no se incluyen ni las series duplicadas ni las fracciones de series. Véase el artículo de J. RamosJiménez, titulado "Algunas cuestiones metodológicas sobre la identificación", Revista TRÍA, 10-11(2003-2004) p. 212.51Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, núm. 8 (14 de enero de 2003).52El ejemplo de "serie subordinada" recogida en este modelo es el de "Informes jurídicos, que sonparte preceptiva en muchos expedientes y serie propia en los servicios jurídicos".53ISAD (G): Norma Internacional General..., pp. 51-52.54ISAD (G): Norma Internacional General de Descripción Archivística..., Madrid: Ministerio de Cultura,1995, nota 13 de la p. [47].55En realidad ya lo recogen, sin definir, en su Introducción a la Archivística, (Vitoria: Servicio Centralde Publicaciones del Gobierno Vasco, 1989, p. 94), y es posible que ya se mencionara en la primeraedición de este libro aparecida en gallego en 1985. No nos extrañaría que hubiera sido empleado porotros archiveros españoles con anterioridad. 13.
13por variaciones y peculiaridades del procedimiento"56. O sea que si las series soninfinitas, qué podemos decir de las subseries que responden a agrupacionesdocumentales realizadas por el productor arbitrariamente. Es decir no estamos anteseries dependientes como ocurría con las específicas de las genéricas, en laaportación de la Mesa de Trabajo de Archivos Municipales. Estamos ante seriesincompletas que "tienen mucho que ver con las prácticas de los funcionarios y con eldevenir de las unidades administrativas".Para J. R. Cruz Mundet, las subseries son simplemente "documentosagrupados, que responden a determinadas fases de un procedimiento o pasos de unproceso, y que se establecen, por lo general, debido a necesidades prácticas deagrupación e individualización, de ahí el nombre de facticios"57. Mientras que AntoniaHeredia considera que la subserie es un "conjunto de unidades documentales dentrode una serie, agrupadas en razón de modalidades de la actividad que testimonia laserie, en razón de destinatarios o de beneficiarios de dicha actividad"58. Las tresdefiniciones, a nuestro entender59, implican la consideración de las subseries comoagrupaciones documentales facticias, realizadas arbitrariamente por el productor oreceptor de la documentación, por cuestiones prácticas o de otra índole. Laaprobación de este concepto, y su uso, viene a "normalizar" situaciones y actitudeshasta ahora cuanto menos cuestionables. Algunos consideramos que su inclusión esun paso atrás en el desarrollo de nuestra disciplina. Pero lo que está claro es queagrupaciones facticias, sean colecciones, subseries... existen en nuestro archivos60.Un ejemplo puede ayudarnos a comprender el concepto de subserie. En unaoficina encargada del Patrimonio y Contratación pueden separar, de loscorrespondientes expedientes, los "contratos", los "convenios", y las "escrituras",formando con ellos agrupaciones (¿subseries?), que más tarde o más tempranotendrán que enviar al Archivo61. Algo similar se produce cuando se remiten al56MARTÍNEZ GARCÍA, L.: “Los principios de la descripción archivística”, p. 95. Según este autor eldefensor de este concepto fue Michael Cook, en su manual publicado en 1989.57Véase su obra La gestión de documentos en las organizaciones, Madrid: Ediciones Pirámide, 2006,p. 198.58Véase su texto, accesible en la web del Archivo General de Andalucía, "Los niveles de descripción:Un debate necesario en la antesala de las Normas", y publicado en el Boletín de ANABAD, LI: 4(2001) pp. 41-68. La cita está sacada de la p. 60. El Grupo de Trabajo de las ComunidadesAutónomas de estudio y desarrollo de la Norma ISAD (G) definió "subserie" como el "conjunto dedocumentos, dentro de una serie, que se agrupan por modalidades de actividad o por trámites delprocedimiento que afecta a dicha actividad". Véase HEREDIA HERRERA, A.: "La norma española dedescripción archivística (NEDA): reflexiones", Boletín de ANABAD, LVI (2006) p. 24.59En la NEDA se señala que la subserie, entendida como una división de serie, es un "conjunto dedocumentos que pueden tener una similitud formal, temporal o de contenido o cualquier otra relaciónderivada de la producción, recepción o utilización". Aclara, además, que no puede utilizarse este nivelsi no se ha usado el de serie. Para Antonia Heredia Herrera la subserie, tal y como es definida en laNEDA, puede confundirse con la fracción de serie. Y, añadimos, que si se suprime lo de "división deserie" se confunde claramente con el propio concepto de serie.60La Norma de Descripción Archivística de Cataluña (NODAC) (pp. 27-28), de julio de 2006, sedistinguen dos tipos de series. Las que podemos vincular con la tipología documental, propias de lasadministraciones públicas, y las que se producen fundamentalmente en el ámbito privado. Estasúltimas son definidas como el "conjunto de unidades documentales homogéneas formado en el cursodel proceso de su clasificación, conservación o uso. Esta homogeneidad puede radicar en el soporteo la configuración material de los documentos, en criterios prácticos derivados de un uso concreto -administrativo o cultural- o bien en criterios de clasificación fundamentados en sus característicasinternas y/o externas".61La serie de "Bandos" existente en los Archivos Municipales sería otro ejemplo de "subserie", ¿omás bien de "colección"? No cabe duda de que el bando forma parte de un expediente, no es unaserie en sí. 14.
14Archivo expedientes incompletos, como consecuencia de la utilización de las nuevastecnologías en su tramitación62. Al tramitar parte de la documentación en papel yparte en soportes digitales es muy posible que lo que llegue al Archivo sean esas"subseries".Aún más reciente es el concepto de “fracción de serie” que Ana Duplá delMoral define como "cada una de las divisiones cronológicas de unidadesdocumentales pertenecientes a una serie, que resultan del establecimiento de plazosconcretos señalados por las transferencias y/o de los sucesivos expurgos"63.El concepto de "fracción de serie" lo utiliza A. Heredia Herrera ya en 1998 ensu "Ficha de identificación y valoración de series documentales"64. Para ella una"fracción de serie" es "el segmento de una serie, formado por una o varias ysucesivas unidades documentales, que para su localización o para su transferenciaestán en una unidad de instalación"65. En esa misma línea aparece recogido en laNEDA cuando afirma que fracción de serie es un "segmento de la serie que consisteen un grupo de unidades documentales simples o compuestas que componen unafracción cronológica, numérica o alfabética de la misma y que pueden correspondero no con una unidad de instalación"66.Es decir, las fracciones de series están vinculadas a los procesos detransferencias y selección. Delimitan la parte de la serie que ha sido identificada,transferida, valorada o seleccionada.A la vista de todo lo expuesto cabe afirmar que la confusión de conceptosbásicos no ayuda a normalizar la ciencia Archivística. El de "serie" es fundamentaltanto para la clasificación, como para la valoración y la descripción67. La Norma ISO15489 no ha venido en nuestra ayuda. Javier Barbadillo, que la ha analizado conrigor, advierte que el concepto de serie documental no aparece contemplado. En ellase recoge la posibilidad de tratar los documentos por grupos, pero sin mencionar eltérmino "serie". Por eso llama la atención en el hecho de que aunque los archiverosaustralianos sean los promotores de esta Norma ISO, y ellos utilizan el concepto deserie, no hayan creído oportuno su inclusión. Y si la serie no es esencial, la preguntaes cómo ha de hacerse la identificación y la valoración.62De los expedientes de providencias de apremio, generados por la Oficina de Recaudación delAyuntamiento de Toledo, sólo se plasman en papel los acuses de recibo. El resto de documentaciónestá en soporte digital. Y al Archivo lo único que nos ha llegado han sido esos acuses de recibo. ¿Esuna subserie? ¿O es una práctica administrativa desacertada?63Lo hace en su "Glosario de Terminología Archivística" publicado en la Revista del Archivo Generalde la Nación de Perú, 25 (2005) p. 41.64HEREDIA HERRERA, A. [etc.]: "La identificación y la valoración de series documentales en elpórtico de la gestión documental : Expedientes de sesiones de órganos colegiado", p. 127.65Véase su texto, accesible en la web del Archivo General de Andalucía, "Los niveles de descripción:Un debate necesario en la antesala de las Normas", y publicado en el Boletín de ANABAD, LI: 4(2001) pp. 41-68.66La Norma de Descripción Archivística de Cataluña (NODAC) no recoge, entre los niveles dedescripción, ninguno de estos conceptos, ya que por debajo del "subfondo" sitúa, en el nivel 3, el"grupo de series", en el nivel 4 la "serie" y ya en los niveles 5 y 6 las unidades documentales, biencompuestas o simples. Un "grupo de series" es definido en ella como el "conjunto de documentosformado por la agrupación de dos o más series. El grupo de series se encuentra situado entre elfondo o el subfondo y la serie, y las series que forman parte de este grupo deben ser claramenteidentificadas e individualizadas las unas respecto de las otras. El grupo de series puede contener, asu vez, otros grupos de series subordinados". Ejemplos de grupos de series recogidos en esta Normaserían el de "Hacienda" dentro de un fondo municipal, y el de "registros sacramentales" dentro de unfondo parroquial. Éste último nos acerca al concepto de series genéricas defendido por la Mesa deTrabajo de Archivos.67No hemos querido abordar el problema de las "series facticias" contempladas en las 15.
15Tampoco la NEDA viene en nuestro apoyo. Entre los niveles de descripciónrecoge también la "serie facticia" indicando que así deben ser denominadas las"colecciones que se describen al nivel de "serie". Por debajo de ella estarían lassubseries, y por debajo de éstas las fracciones de series y de subseries. La NODACno comparte esta estructura. ¿Habrá que esperar a que aparezcan nuevaspropuestas de otros grupos de trabajo para que se avance en la normalización o enla disparidad?2. MODELOS DE ANÁLISIS DE SERIES DOCUMENTALESAl principio de esta exposición indicábamos que los estudios de identificación deseries son fundamentales para clasificar, describir, seleccionar, acceder y difundir ladocumentación. Sin embargo los modelos que se han elaborado no siemprepretenden responder a estas cinco cuestiones.Hoy por hoy existen distintos modelos de análisis de la tipología documentalaunque tal vez el más difundido sea el del Grupo de Madrid, que parte de un trabajoprevio de Vicenta Cortés68. Estos modelos, con diferentes estructuras, pueden serdenominados indistintamente como de análisis de tipología o de series.El modelo del Grupo de Madrid se estructura en diez epígrafes: Tipodocumental, Oficina Productora, Destinatario, Legislación, Trámite, Documentosbásicos que componen el Expediente, Ordenación de la Serie, Contenido, VigenciaAdministrativa, y Expurgo. Dentro del Tipo documental se refieren a su denominación,definición, código del cuadro de clasificación y caracteres externos. En cuanto a laOficina Productora recogen la unidad administrativa que centraliza la gestión del tipodocumental, la responsable principal del trámite. Y en el Destinatario la persona físicao jurídica, pública o privada, a la que va dirigido ese tipo documental. En la Legislaciónse incluye la normativa que lo regula. En el Trámite se describe el proceso generadordel tipo documental. Para las unidades archivísticas compuestas (libros y expedientes)señalan la descripción de su configuración o los documentos que lo constituyen.Añaden a su análisis los criterios de Ordenación más apropiados para las series quepuedan constituir cada tipo documental, y en el Contenido se especifican los índicesauxiliares más útiles para la recuperación del tipo estudiado (personas, lugares,asuntos, etc.). El noveno epígrafe, que llaman Vigencia Administrativa pretende ayudara fijar el valor administrativo de cada tipo con el fin de establecer el calendario detransferencias. Con el Expurgo quieren dar cuenta de la custodia, temporal opermanente, de cada tipo. Por último, en su Tipología Documental Municipal.269añadieron un nuevo epígrafe, el undécimo, dedicado al Acceso, libre o restringido,conforme a los requisitos que la ley establece para documentos de valoradministrativo.El modelo de análisis de tipo documental utilizado hace años por laAdministración Autonómica catalana y que denominaban "Identificación de tipos dedocumentos" se estructuraba en siete epígrafes. A saber: Descripción, Documentosbásicos que forman el expediente, Término de permanencia, Número de ejemplares ylugares en donde se conservan, Valor del documento, Acceso a la documentación yObservaciones70. En la Descripción incluyen subepígrafes referentes a Organismo68CORTÉS ALONSO, V.: "Nuestro modelo de análisis documental", Boletín de ANABAD, XXXVI: (1986)pp. 419-434.69GRUPO DE ARCHIVEROS MUNICIPALES DE MADRID, Tipología Documental Municipal. 2, Madrid:Ayuntamiento de Arganda, 1992, pp. 7-10.70BALADA Y BOSCH, F. [etc]: "El sistema de gestión de la documentación administrativa de la 16.
16productor, Tipo de documento, Código, Clase, Formato, Soporte, Original o Copia,Marco legal, Trámite, y Función u objetivos. En el Término de permanencia se habíande anotar los años que debían permanecer en el Archivo de gestión y en el ArchivoCentral.71Pocas variaciones ofrecía el modelo de "Impreso de valoración de seriesdocumentales" utilizado por la Administración Autonómica madrileña en el que seincluían los siguientes campos: Tipo Documental, Organismo productor, Origen,Trámite, Función, Valoración, Utilización, Numero de ejemplares y lugares donde seconservan, Publicaciones que recogen el documento íntegra o parcialmente, Acceso,Crecimiento anual en metros lineales, y Observaciones72. En 1997, Ana Duplápublicaría el "Impreso de análisis, identificación y valoración de las seriesdocumentales" que debía actuar como la "ficha de identidad de cada seriedocumental", estructurado en veintidós campos, algunos tan llamativos como la"Frecuencia de uso de la serie documental", "Tiempo de permanencia de la seriedocumental" en cada clase de archivo, "Efecto o repercusión social de los expedientesintegrantes de la serie", etc73.En una línea muy distinta hay que considerar el modelo de análisis de tipodocumental ofrecido hace años por J. M. Roldán Gual74.Para intentar normalizar los modelos de análisis de series documentales, losintegrantes de la Mesa de Archivos de la Administración Local tras varios años deestudio publicaron, en el año 2001, el denominado como "Formulario de identificacióny valoración para la selección"75. Su objetivo último no es propiamente la identificaciónen sí, pero no cabe duda de que, para valorar, primero hay que identificar. Supropuesta parte de distinguir cuatro áreas (1. Identificación; 2. Valoración; 3.Selección; y 4. Notas). El Área de Identificación está formado por catorce epígrafes, asaber: 1. Código de Referencia, 2. Denominación de la Serie, 3. Definición de la Serie,4. Productor, 5. Fechas, 6. Legislación, 7. Procedimiento, 8. Documentos que formanla unidad documental, 9. Ordenación de la Serie, 10. Series precedentes, 11. Seriesdescendentes, 12. Series relacionadas, 13. Documentos recopilatorios, y 14.Descripción física. Muy posiblemente sean los epígrafes 10 al 13 los que más interés ynovedad ofrezcan con respecto a otras propuestas76. No obstante, un año antes JoséGeneralitat de Catalunya. Los instrumentos básicos de descripción", IRARGI. Revista de Archivística, IV(1991) pp. 410-411.71La "Ficha descriptiva de la Comisión de Tría y Eliminación", es decir el modelo de estudio de seriesutilizado en la actualidad por esa comisión catalana ha sido recogido, entre otros, por R. Alberch yFugueras en su libro Los archivos, entre la memoria histórica y la sociedad del conocimiento,Barcelona: UOC, 2003, pp. 118-120. Incluye diecinueve campos que debe cumplimentar la unidadproductora. Entre ellos se encuentran el relativo a "series antecedentes o relacionadas" (el 7), a"documentos recapitulativos (8), y a "documentos duplicados" (9).72HEREDERO BERZOSA, M.: "Aplicación del proyecto piloto de implantación del plan Sectorial para losarchivos de gobierno y administración autonómicos...", p. 471.73DUPLÁ DEL MORAL, A.: Manual de archivos de oficina para gestores…, Madrid: Marcial Pons,1997, pp. 179-204.74ROLDAN GUAL, J. M.: "Archivo Administrativo de la Diputación Foral de Guipúzcoa. Estudios deTipología Documental, 1", BILDUMA, 3 (1989) p. 63.75Propuesta de Identificación y Valoración para la selección de documentos en los archivos de laAdministración Local, pp. 26-27.76La influencia madrileña en todos los modelos propuestos es evidente. Al amparo de su estructurahan surgido otros muchos que han intentado mejorarlo o ampliarlo. Un ejemplo más lo representaEduardo Núñez Fernández que en su Organización y gestión de archivos... (pp. 128-129) incluye supropio modelo de "Análisis Tipológico Documental" con doce epígrafes (1. Denominación, 2.Definición, 3. Caracteres externos (Soportes, Clases, Formatos, Formas), 4. Caracteres internos(Gestor productor, Destinatario, Estructura documental, Normativa, Tramitación), 5. Ordenación en 17.
17Luis de la Torre y Mercedes Martín-Palomino habían recogido en una publicación loque denominan como "ficha de series", estructurada en los siguientes apartados: Tipodocumental, Organismo productor, Función, Fechas extremas, Legislación que afectaal trámite de la serie, Documentos básicos que componen el expediente, Ordenaciónde la serie, Antecedentes de la serie, Continuación de la serie, Signaturas delarchivo.77Los modelos antes recogidos realizados por archiveros contrastan con losutilizados por los diplomatistas en sus análisis de los tipos documentales que sedetienen fundamentalmente en el estudio de las fórmulas diplomáticas que aparecenen los caracteres internos de los documentos78. El propio F. Pino Rebolledo distinguiócomo partes de cada tipo documental sus cláusulas diplomáticas. Por ejemplo en elanálisis de la "carta de términos" se detiene en: Protocolo (Notificación, Dirección,Intitulación); Texto (Exposición, Dispositivo, Sanción, Corroboración); y Escatocolo(Data, Suscripción)79. También los documentalistas utilizan el término "tipo" y "tipologíadocumental", aunque con un significado distinto del que le dan archiveros ydiplomatistas80.De todas formas es evidente que en los últimos años los archiveros hanasumido la realización de estudios sobre las series documentales producidas,siendo modélicos los trabajos de los archiveros municipales madrileños antescitados81, y los que se vienen realizando en otras Comunidades Autónomas,especialmente en Cataluña y Andalucía82.La publicación actual de nuevas propuestas de modelos implica que no es untema cerrado. Podemos incluso encontrar aportaciones eclécticas en las que junto alanálisis archivístico se recoge también diferenciado el análisis diplomático. El casomás llamativo lo representa un estudio de M. García Ruipérez y J. C. Galende sobreserie, 6. Contenidos informativos, 7. Vigencia administrativa, 8. Valor de conservación, 9.Accesibilidad (legal, física, y técnica), 10. Cuantificación de la serie, 11. Código de clasificación, y 12.Evolución histórica) cuyo contenido explica de las páginas 104 a 128.77TORRE MERINO, J. L., MARTÍN-PALOMINO, M.: Metodología para la identificación y valoración...,p. 22. En su texto remiten además a dos anexos, el V y VI, referidos a una ficha sin cumplimentar y aotra ya hecha. Sin embargo esos anexos, incluidos en las pp. 86-88, tienen apartados diferentes. Osea tres modelos distintos en una sola publicación.78Véase por ejemplo el capítulo IV de la obra de José Joaquín Real Díaz, Estudio diplomático deldocumento indiano, 1ª reimp., Madrid: Ministerio de Cultura, 1992, pp. 184-234, que lleva por título "Tiposdiplomáticos indianos, emanados de la autoridad soberana".79PINO REBOLLEDO, F.: Tipología de los Documentos Municipales (Siglos XII-XVII), Valladolid:Universidad / Asociación para la Defensa y Conservación de los Archivos, 1991, p. 34. Otro ejemplo de"Ficha diplomática" con distinción de las partes que formarían el protocolo, texto y escatocolo espublicado por A. Tamayo en su Archivística, Diplomática y Sigilografía, Madrid: Ediciones Cátedra, 1996,p. 287.80SAGREDO FERNANDEZ, F., IZQUIERDO ARROYO, J. M.: "Reflexiones sobre <documento>...", pp.194-195.81Una visión comparativa de estos modelos puede verse en el artículo de I. Seco Campos,"Metodología para el estudio de los tipos documentales contemporáneos", pp. 628-630.82HEREDIA HERRERA, A. [etc.]: "La identificación y la valoración de series documentales en elpórtico de la gestión documental...”, pp. 122-134. También las universidades han participado en eseproceso. El modelo utilizado por la Universidad Carlos III de Madrid fue publicado por J. R. CruzMundet y F. Mikelarena Peña en su Información y Documentación Administrativa, Madrid: Tecnos,1998, pp. 246-249; y el de la Universidad de Navarra se recoge en el libro Buenas prácticas engestión de documentos y archivos. Manual de normas y procedimientos archivísticos de laUniversidad Pública de Navarra, pp. 215-216. Véase sobre todo la obra Tipología documental deuniversidades, propuesta de identificación y valoración, redactada por el Grupo de trabajo deidentificación y valoración de series administrativas de archivos de Universidades (Cuenca:Universidad de Castilla-La Mancha, 2002). 18.
18los pasaportes decimonónicos aparecido en el año 200483. En la "Ficha resumen" delestudio se incluyen los siguientes campos: Denominación, Definición, Caracteresexternos, Productor, Destinatario, Legislación aplicable más relevante, Modelos oformularios impresos oficiales, Trámite para su expedición y vigencia, Vigenciaadministrativa del documento, Vigencia cronológica de la serie documental,Contenido, Ordenación de la serie, Series relacionadas, y Comentario Archivístico. Ya continuación se realiza el "Análisis diplomático" con el estudio del Protocolo,Cuerpo o Texto, y Escatocolo, junto con un Comentario diplomático.Como podemos ver, el estudio archivístico sigue el ejemplo del Grupo deMadrid84al que se le han añadido los campos de "Modelos o formularios oficiales","Vigencia cronológica de la serie", las "Series relacionadas" y un "ComentarioArchivístico". Y, como es obvio, no contempla apartados relativos al "Acceso" o al"Expurgo" al tratarse de documentación decimonónica. Junto con su eclecticismo, alser un trabajo realizado por un archivero y un diplomatista, destaca por la inclusiónde la "Vigencia cronológica de la serie", es decir se analiza la serie en toda suamplitud cronológica, desde que "nace" hasta que "muere", recogiendo también sihay modelos oficiales publicados que determinen claramente su estructuratipológica. Además la existencia de un apartado dedicado a "Comentarios" facilita laintroducción de otros contenidos informativos que pueden ser muy útiles en laidentificación de la serie. Pero no deja de ser otra propuesta más.Las principales diferencias de unos modelos y otros radican en su finalidadúltima, en la que no siempre están presentes las cinco funciones ya comentadas(clasificar, describir, seleccionar, acceder y difundir), y en la complejidad de laestructura organizativa del productor. De ahí la presencia en algunos estudios sobreseries generadas por la administración central o autonómica de camposdenominados "Número de ejemplares", o "Lugares en donde se conservan".3. UNIDADES DOCUMENTALES COMPUESTAS. EXPEDIENTES Y REGISTROSMuy pocas de las series producidas en la actualidad por la administraciónpública están formadas por documentos simples. En su casi totalidad estánconstituidas por documentos compuestos, bien expedientes o registros. De todasformas, en una reciente publicación del Ministerio de Educación y Cultura, con carácterdivulgativo, pero realizada por archiveros, se indica que en una oficina puede haber:Expedientes sometidos a procedimiento, Expedientes no reglados, Correspondencia,Registros y Documentación de apoyo informativo85.Tanto Olga Gallego como Vicenta Cortés distinguen los documentos simples ycompuestos (piezas documentales y unidades archivísticas) al analizar los tiposdocumentales, mientras que para A. Heredia esta división no sería sino una83GALENDE DÍAZ, J. C., GARCÍA RUIPÉREZ, M.: "Los pasaportes, pases y otros documentos decontrol e identidad personal en España durante la primera mitad del siglo XIX. Estudio archivístico ydiplomático", Hidalguía. La Revista de Genealogía, Nobleza y Armas, LI (2004) pp. 113-144 y 169-208.84Una de las principales debilidades de la propuesta realizada por el Grupo de Madrid radica en lainexistencia de un apartado dedicado a "Evolución histórica de la serie". Isabel Seco ha argumentadoque "siempre se han opuesto intensidad y extensión", y aunque en un principio pensaron en suinclusión, "se decidió abandonar la idea, porque dispersaría necesariamente las energías". Véase su"Metodología para el estudio de los tipos documentales...", p. 626. La ausencia de esa evoluciónimpide comprobar alteraciones en el trámite y procedimiento.85Archivo de Oficina. Subdirección general de los Archivos Estatales, Madrid: Ministerio deEducación, Cultura, y Deporte, 2003, p. 16. 19.
19clasificación de los documentos, y no una diferenciación tipológica. Los simples son elresultado de un solo acto, como es el caso de una provisión, de una orden, etc.,mientras que los compuestos surgen de un proceso complejo formado por distintosactos encaminados a la resolución de un asunto. Los productores de documentoscompuestos son sobre todo la Administración (expedientes), el Poder Judicial(procesos y causas), y el Poder Legislativo (normas). Los documentos compuestos sehayan constituidos de diferentes documentos simples.Para A. Aragó y M. J. Lozano los documentos simples son aquellos en los quecoinciden una "actio" y una "conscriptio", y presentan, por tanto, unidad de acción, delugar y de tiempo. Los documentos complejos se desarrollan internamente,incorporando varios documentos simples; al multiplicarse las "actiones" se pierden, porende, las tres unidades sobredichas. Dentro de los documentos simples puede darsetambién una especie de secuencia jurídico-administrativa. Es decir, que un documentodeterminado puede provocar, por razones de causalidad legal, una sucesióndocumental, en forma encadenada.Las manifestaciones de los documentos compuestos son para AntoniaHeredia86:- Expedientes que responden al testimonio de un procedimiento administrativo. Elexpediente ha sido definido como el conjunto ordenado de documentos que sirven deantecedente a la hora de adoptar una resolución administrativa, y las diligenciasencaminadas a ejecutarla. Los documentos que lo forman suelen estar cosidos oreunidos dentro de carpetas.- Registros que son una yuxtaposición de documentos que no tienen nada que veruno con otro, reunidos con finalidad de control. Suelen tener formato de libro.- "Dossier" o conjunto de documentos agrupados en razón de su afinidad temáticasin que respondan a una tramitación preestablecida.- Documento principal con anejos, que no suelen tener la entidad de expediente porno haberse llevado a efecto una tramitación administrativa completa.Para O. Gallego sólo se puede considerar a los expedientes y a los registroscomo documentos compuestos, y no a los "dossier", ni a los documentos con anejos.Es más a estos últimos los considera dentro de los documentos simples; y señala quea veces son denominados como "documentos que acompañan o corren unidos, segúnlos una el autor como justificante o información, o sean incorporados por el destinatarioal documento principal"87.Sin embargo hay autores que consideran al expediente como "únicamanifestación de la unidad documental compuesta". Por el contrario A. Heredia siguedefendiendo en la actualidad y con rigor la inclusión como tales no sólo de losregistros, sino también del documento principal con anejos y de los dossier88. Undocumento principal (caso de una petición acompañada de justificantes, una escriturapública con el acta de posesión, etc.) son para ella una unidad documental compuesta.Los dossier89, término reciente y de origen francés, se corresponden con agrupacionestemáticas descritas antiguamente como "documentos sobre...".86HEREDIA HERRERA, A.: Archivística General..,, 5ª ed., pp. 137-138.87GALLEGO, O.: El Documento de Archivo. Texto mecanografiado citado.88HEREDIA HERRERA, A.: "La unidad documental a la hora de la aplicación de la norma ISAD (G)",Olga Gallego, arquiveira: unha homenaxe, Santiago: Xunta de Galicia, 2005, p. 70. La autora incluyemotivadamente, como unidades documentales compuestas, a las confirmaciones y sobrecartas (p.73)89Los “dossier” aparecen definidos en la Propuesta de cuadro de clasificación... (p. 14) como"conjunto de documentos acumulados en razón de una afinidad temática sin que respondan a unanorma de procedimiento". 20.
203.1. El expedienteCada una de las series está constituida por la agrupación de documentossimples o compuestos. Estos últimos han sido denominados por A. Heredia comounidades archivísticas, reservando el concepto de pieza documental para eldocumento simple. Aunque en los últimos años se ha generalizado el uso de lostérminos "unidad documental simple" y "unidad documental compuesta", reservandoesta última denominación para el "expediente"90. La unidad archivística más típica yclara es el expediente que adquiere una primera regulación general con la aprobaciónde la Ley de procedimiento administrativo de 19 de octubre de 1889.La palabra "expediente" procede del latín "expedire", que significa apartar losobstáculos de un camino; y metafóricamente el trámite administrativo se proponeapartar los obstáculos para alcanzar determinado objeto. El reflejo documental de estetrámite administrativo forma "el conjunto de todos los papeles correspondientes a unasunto o negocio", tal y como lo define la Real Academia Española de la Lengua91.En Derecho Administrativo ha sido definido el expediente de distintas maneras.Entre las recogidas por O. Gallego podemos mencionar la de "conjunto deprocedimientos administrativos indispensables para preparar una resolución"(Sentencia del Tribunal Supremo de 4-XI-1904), o la dada por H. Bellotto como"conjunto de documentos de tipologías diferentes cuya reunión es obligatoria para quese llegue a la consecución de un acto administrativo".Siguiendo a la archivera gallega, los expedientes son un conjunto dedocumentos diferentes, pero secuencialmente reunidos para que se complete un actoadministrativo. Para A. M. Aragó y M. J. Lozano un documento complejo (sea unexpediente administrativo o judicial) constituye, en realidad, un instrumento cuyo cierrese ha suspendido temporalmente, ampliándose considerablemente la parte expositiva,mediante la inclusión de documentos secundarios, que vienen a ser las premisas deuna conclusión lógica92.El expediente es expresión de un trámite administrativo que puede empezar yconcluir en la misma oficina o pasar a varias oficinas de un mismo lugar, o de lugaresdistintos. El trámite puede estar concluido o no cuando un expediente se archiva. Esdecir que podemos archivar expedientes en los que no exista resolución,generalmente por desistimiento, renuncia o caducidad de las actuaciones.La aparición del expediente es consecuencia de la formación del EstadoModerno y de los órganos de gestión encargados de la tramitación de los negocios.Los particulares acudieron cada vez con más asiduidad a resolver sus problemas antela Administración a la vez que aumentaban las competencias de ésta. Era necesarioestablecer un cauce normalizado para tratar de la misma manera peticiones idénticascon arreglo a los derechos y deberes de los súbditos, y después de los ciudadanos.Aunque esto fue consecuencia de un proceso lento, y con carácter general sólo en el90En el Diccionario de Terminología Archivística (Madrid, 1993) no se define "pieza", aunque sí serecoja, pero remitiendo a los vocablos "documento" y "unidad documental". Por "unidad documentalse entiende (p. 54) el "elemento indivisible de una serie documental que puede estar constituido porun solo documento o por varios que formen un expediente". Es en esta diccionario, según A. Heredia,cuando se da entrada oficial en España al término "Unidad documental".91SIERRA VALENTI, E.: "El Expediente Administrativo. Esbozo de Tipología Documental", Boletín deANABAD, XXIX:2 (1979) p. 247. Este trabajo, que aquí utilizamos, constituye ya un estudio clásico,valorado muy positivamente por todos los archiveros.92ARAGO CABAÑAS, A. M., LOZANO RINCÓN, M. J.: "Unidad Documental y Unidad Archivística(Consecuencias Metodológicas)", Boletín de ANABA, 55 (1969) p. 116. 21.
21siglo XIX se estableció una norma que regulara el procedimiento administrativo. Esteha sido definido como el conjunto de trámites y formalidades a los que debe sometersela actuación administrativa para que sus resoluciones tengan validez jurídica.Con escasos antecedentes en la documentación medieval, y seguramente conuna mayor tradición en la Administración de Justicia (causas civiles y procesoscriminales), poco a poco, sobre todo a partir del reinado de los Reyes Católicos, seempezaron a reunir las distintas actuaciones, concretadas en documentos de diferentetipología, relacionadas con un determinado asunto, consulta o petición, cosidosformando cuadernos o cuadernillos. Aunque se aprobaron disposiciones, de distintoámbito de aplicación, que en cierta medida regulaban esos trámites pero con carácterparticular, es decir para un determinado tipo de expedientes, fue, tal vez, la prácticaadministrativa la que hizo desarrollar el propio procedimiento. Los expedientes yafinalizados servían de antecedente para los que aún estaban pendientes deresolución. El expediente como unidad archivística fue ganando terreno frente aldocumento como pieza aislada.Todo el procedimiento judicial, tanto en materia civil y penal como en otrasespeciales (inquisitorial, mercantil, etc.) tuvo muy pronto una regulación específica,sobre todo tras la creación de los Consejos Reales y de las Chancillerías y Audienciasa finales de la Edad Media93. El derecho romano influyó notablemente en eseprocedimiento, y es muy posible que esto se dejara notar en la tramitación de losexpedientes administrativos. Y aunque es evidente que no existía división de poderes,y las mismas personas u órganos podían desarrollar funciones judiciales ygubernativas, el procedimiento para adoptar una resolución administrativa o judicialera distinto.Ese procedimiento aparece por primera vez regulado con carácter general en elReal Decreto de 14 de septiembre de 1872 por el que se disponía la elaboración dereglamentos internos para el despacho de negocios encomendados a laAdministración. A esta disposición le siguieron otras de rango similar hasta laaprobación de la Ley de Bases de 19 de octubre de 1889 que exigió a cada Ministeriola redacción de reglamentos de procedimiento administrativo para todas susdependencias, fueran centrales, provinciales o locales. En su aplicación se redactaron,según Agustín Torreblanca y Concepción Mendo94, veintidós reglamentos en los añosy décadas siguientes. Esa Ley estableció el marco general para la tramitación de todotipo de expedientes, pero sin interferir en las peculiaridades de cada departamento, deahí que para homogeneizar procedimientos fuera necesaria la aprobación en 1958 dela Ley de Procedimiento Administrativo, vigente hasta el año 1992.En el excelente estudio ya citado de O. Gallego se expresa que los expedientespueden clasificarse según distintos criterios, bien tomando como base la diversidad deorganismos encargados de su tramitación (legislativos, judiciales, militares,administrativos, gubernativos), o los diversos procedimientos (generales o93Sobre esta temática es esclarecedor el trabajo de José Luis Rodríguez de Diego, "Evoluciónhistórica del expediente", publicado en el Anuario de Historia del Derecho Español, 68 (1998) pp. 475-490.94TORREBLANCA LÓPEZ, A., MENDO CARMONA, C.: "Estructura del expediente administrativosegún las fuentes legales", en Documento y archivo de gestión: diplomática de ahora mismo,Carmona, S&C Ediciones, 1994, pp. 110-111. Véase también el libro de Antonio García Rodríguez,Diplomática del documento administrativo actual. Tradición e innovación, Carmona: S&C Ediciones,2001, pp. 169-174. 22.
22específicos)95. Algunos textos legales establecen una interesante clasificación de losexpedientes con arreglo a su procedimiento96:a) Expedientes de conocimiento que son aquellos que no exigen un trámiteespecial y han de surtir efecto en las respectivas dependencias con fines estadísticos,de constancia o archivo (por ejemplo, los expedientes de investigadores de unarchivo).b) Expedientes de información o consultivos que tienen por objetosuministrar o solicitar estudios y propuestas referentes a la materia de que se trate,iniciados por encargo de la superioridad o a iniciativa de la propia oficina. Estosexpedientes forman parte de unos trámites superiores que suelen terminar en unaresolución.c) Expedientes de resolución. Son aquellos que por disposiciones legalesreguladoras del procedimiento, deben dar lugar a la adopción de un acuerdo odecisión fundamentada. Entre esos expedientes, los de carácter judicial son los quetienen un procedimiento más riguroso. El desarrollo de una acción procesal sueledividirse en tres períodos distintos: discusión, prueba, y decisión o fallo. La necesidadde que todas las decisiones procesales tengan plena garantía jurídica multiplicaextraordinariamente los trámites intermedios (citaciones, notificaciones,comparecencias, providencias, diligencias, pruebas, exhortos, etc.). Esto contrasta conla simplicidad del procedimiento judicial en sus orígenes, ya que prevalecían los juiciosverbales sin que quedara más constancia documental que aquel en el que seasentaba el fallo o la sentencia, o el acuerdo entre las partes.Como partes del expediente se distinguen: la carpetilla o guarda exterior en laque se identifica a la oficina productora y se describe su contenido; el extracto oresumen del contenido que aparece generalmente en el reverso de la portadilla y quenumera los documentos que integran el expediente, los data y extracta su contenido;la documentación original, la no original (borradores, minutas y copias) y ladocumentación marginal.En los expedientes no todos los documentos son originales, ya que abundantambién las minutas o copias. Los primeros son generalmente los recibidos por elórgano ante el que se tramita, bien de los interesados o de otros órganos queintervienen en el procedimiento. Las minutas o copias corresponden al órganoencargado de la resolución del expediente. Los documentos originales suelen sertodos aquellos en cuya tramitación la oficina de que se trate ha actuado comoreceptora; y quedan incorporadas al expediente sin sufrir ninguna modificación salvoalguna nota marginal, o los datos necesarios aportados en el registro de entrada delorganismo (número, fecha, oficina ante la que debe tramitarse). Entre los documentosno originales cabría distinguir los borradores, las minutas y las copias. La minuta comoredacción definitiva que sirve para elaborar el original ha sido sustituida en elexpediente por la copia mecanografiada (extendida a veces sobre papel de peorcalidad como el conocido como papel cebolla), o la fotocopia del original antes de ser95En la publicación Archivo de Oficina. Subdirección..., p. 17, se distingue entre los expedientessometidos a procedimiento, y los expedientes no reglados. Los no reglados son "aquellos quematerializan cualquier actividad de una oficina, sin que pretendan la resolución administrativa de unasunto". Se hallan en ellas "a efectos de estadística, constancia o información".96La archivera gallega se refiere concretamente al Reglamento de Procedimiento del Instituto Nacionalde la Vivienda de 29 de enero de 1941, y al Reglamento de Procedimiento Administrativo del Ministeriode Trabajo de 2 de abril de 1954. 23.
23firmado. Dentro de las copias no obtenidas por medios mecánicos cabría referirnos alas copias simples, traslados y certificados.Los actuales medios informáticos están motivando que las antiguas minutassean sustituidas por otros originales que se diferencian a veces del documento emitidopor el uso de media firma, por no ir sellados, por no utilizar membrete, por usar otrotipo de papel, etc. El uso de las modernas impresoras hace que en muchas ocasionesel documento que queda en el expediente sea idéntico en todo al enviado (originalesmúltiples).Los documentos básicos que componen los expedientes, según I. Seco, son lasinstancias, los informes, las actas y los oficios. A ellos añade los proyectos, loscroquis, las fotografías y los planos propios de los expedientes de disciplinaurbanística97.Los documentos que pueden formar un expediente responden a una tipologíamás amplia y variada, aunque los que indican I. Seco sean los más habituales98. Asíentre los oficios distinguía F. González Navarro las comunicaciones, las notificaciones,los requerimientos, los emplazamientos y las citaciones.Los decretos marginales, que pueden examinarse en muchos expedientes hastafechas muy recientes, responden por lo general a cuestiones de impulso del trámite, eincluso en ocasiones de resolución. Llevan media firma, la fecha, y la orden concreta.Los acuerdos, dictados previo informe o propuesta, resuelven cuestiones planteadasen el expediente, sin que signifiquen el fin de su tramitación. Ésta se produce con laresolución, con la que se pone fin a la vía administrativa.No es el momento de hacer un análisis de los tipos documentales concretos quepueden encontrarse formando parte de un expediente. Los actuales han sidobásicamente analizados, incluyendo su estructura, en el Manual de DocumentosAdministrativos, ya citado, pero no siempre es fácil su clara identificación dado que lapráctica administrativa introduce elementos de confusión, y no sólo por cambios en lasdenominaciones. Así con las palabras "súplica", "pedimento", "petición", "instancia", o"solicitud" es posible que nos estemos refiriendo al mismo tipo documental.3.2. El registroLos registros han sido definidos como documentos compuestos, en forma delibro o de cuaderno, en donde se asientan, uno detrás de otro, los documentosotorgados o recibidos por una persona o entidad con fines jurídico-administrativos ofiscales.En el Diccionario de Terminología Archivística se recogen cuatro acepciones deeste concepto, aunque la que nos afecta es la que indica que registro es el"instrumento resultante de una acción administrativa en el que se materializa el acto de97SECO CAMPOS, I.: "Tipología documental administrativa en el municipio contemporáneo", en Losarchivos de la Administración Local, Toledo: ANABAD Castilla-La Mancha, 1994, p. 127.98Para el estudio de los documentos administrativos son interesantes las siguientes aportaciones:FERNÁNDEZ BAJÓN, Mª T., "Documentación administrativa: una revisión de las tipologíasdocumentales administrativas comunes", Revista general de Información y Documentación, 6:2(1996) pp. 67-90; GONZÁLEZ NAVARRO, F.: "Introducción al estudio de los documentosadministrativos", pp. 523-554; Manual de Documentos Administrativos, 2ª ed., Madrid: Tecnos, 2003;PÉREZ HERRERO, E.: "Diplomática del documento administrativo contemporáneo a través de loscuerpos legales vigentes: el caso de Canarias", Boletín Millares Carlo, 13 (1994) pp. 297-326;SÁNCHEZ PRIETO, A. B.: "Documentos administrativos: Un ensayo de diplomática contemporánea",Documentación de las Ciencias de la Información, 18 (1995) pp. 193-210. A ellas hay que unir otrasmuchas elaboradas por administrativistas. 24.
24registrar, normalmente en forma de volumen, y que contiene la inscripción,generalmente numerada en orden cronológico, de informaciones consideradas desuficiente interés como para ser exacta y formalmente asentadas".99La Mesa de Trabajo de Archivos Municipales no incluyó el concepto de"registro" en su glosario, pero sí lo recogió en la introducción que acompaña a supropuesta de cuadro de clasificación. Los registros son identificados como "conjuntode documentos, referidos a asuntos diversos, ordenados cronológicamente ydispuestos en forma de libro, por ejemplo, libros de actas, libros de caja...)"100. Losautores de esta propuesta recogen, como registros, los libros de órdenes, los libros deprivilegios, los registros de decretos, los de multas, los libros de firmas, etc. y tambiénlos inventarios, las nóminas, los partes de cotización a la Seguridad Social, loscallejeros, los censos de viviendas, los aranceles, las tarjetas de racionamiento, lospadrones de habitantes, los censos electorales, los repartimientos fiscales, etc. Esdecir, también son registros todos aquellos documentos que contienen informaciónrepetitiva que afecte a muchas personas o bienes, vaya o no encuadernada, comohojas sueltas (nóminas) o fichas (tarjetas de racionamiento), aunque su ordenación notiene por qué ser exclusivamente cronológica.La existencia de registros en nuestro país se remonta a la Edad Media, aunquepodemos decir que son tan antiguos como los propios archivos. Los registros realescastellanos debieron existir ya en tiempos de Alfonso VI. A lo largo del siglo XIX secrean en España el Registro Civil, el Registro de la Propiedad, el Registro deHipotecas, y el Registro de Penados, entre otros.En 1871, en el Ministerio de Fomento, y un año después en los demásministerios, y en virtud de la aplicación, respectivamente, del Reglamento de 12 demayo de 1871 y del Real Decreto de 14 de septiembre de 1872, surgen con fuerza, ypor influencia europea, los registros que recogían toda la documentación que entrabay salía de una institución u organismo, que van a extenderse de manera definitiva entodas las administraciones a partir de la regulación del procedimiento administrativo,ya a finales del siglo XIX101. Aunque registros de correspondencia parciales existíancon anterioridad. No son, en palabras de Manuel Romero Tallafigo, registros de"memoria" como eran los registros cedularios o el propio registro general del Sello,sino registros de "función"102. En ellos no se copian a texto completo cartas y cédulasexpedidas sino que se reflejan las labores burocráticas de inicio, tramitación,instrucción, resolución y comunicación de expedientes, encargándose de esta tareauna oficina concreta. Los documentos registrados recibieron a partir de entonces unamarca o sello que identificaba al organismo, la fecha y el número de orden.99Diccionario de Terminología Archivística, p. 46.100Archivos Municipales: Propuesta de Cuadro de Clasificación..., p. 23.101La normativa general española sobre "procedimiento administrativo", desde la Ley de 31 dediciembre de 1881, que aprueba las bases para el procedimiento en las reclamaciones económico-administrativas, a los distintos reglamentos con esta misma función aprobados por varios ministeriosen 1890, pueden examinarse en la obra Legislación administrativa española del siglo XIX, Madrid:Instituto de Estudios Administrativos, 1977, pp. 3-97. También se reproducen en el libro de EnriqueMhartin y Guix, Procedimientos administrativos. Régimen de las oficinas públicas en materia deinstrucción, tramitación y resolución de expedientes, Madrid: Casa Editorial Bailly-Bailliere, 1904, pp.259-358.102ROMERO TALLAFIGO, M.: "Archivística española y registratur germánico: Archivos de gestión yregistro general de entrada y salida de documentos", Revista del Archivo General de la Nación dePerú, 25 (2005) p. 130. De este autor, y para el tema que nos ocupa, es también de utilidad la lecturade su "Diplomática del documento contemporáneo: sus aportaciones para la valoración y selección enlos archivos", publicada en Actas de las Primeras Jornadas sobre Metodología..., pp. 51-59. 25.
25Para O. Gallego, a quien seguimos en buena medida en este apartado, tambiéntendrían la consideración de registros las matrículas fiscales (registros de bienes parael pago de impuestos) y los censos (padrón o lista de personas o cosas, confeccionadopara satisfacer necesidades o servicios públicos, que pueden ser demográficos yeconómicos). En general se usan los registros en cualquier actividad que requiere laanotación sistemática con numeración progresiva o en orden alfabético de personasque dependen de una institución o que se relacionan con ella (registros de soldados,de detenidos, etc.), o de la documentación enviada o recibida.Los registros se pueden clasificar según distintos criterios. Pueden servoluntarios u obligatorios. Según su naturaleza cabe mencionar a los registrosadministrativos o copiadores (en los que se asientan los documentos expedidos orecibidos por una institución o persona, de forma más o menos abreviada); y losregistros jurídico-administrativos o registros-acta (en los que se registran actosrealizados de hechos voluntarios (casamientos, contratos, poderes, etc.) o actosregistrados de hechos naturales (nacimientos, defunciones, etc.).Todo registro (entendiendo por tal la anotación o asiento registral) constituye unacto103distinto, por ello en el mismo registro podemos encontrar actas de diversanaturaleza.Pero parece claro que no todos los registros son unidades documentalescompuestas. Un inventario, incluso con formato librario, puede reflejar un único actorealizado en una fecha concreta y plasmado por escrito en un día determinado (unaactio y una conscriptio). No hay acumulación de documentos que reflejen otros tantosactos, ni cambios en el trámite. A nuestro de modo de ver estamos ante una unidaddocumental simple, que por su función podemos identificar con un registro. Lo mismopodemos decir de un alistamiento de mozos para el cumplimiento del servicio militar,por poner otro ejemplo. Sin embargo, un libro registro de entrada y salida decorrespondencia sí es una unidad documental compuesta, ya que en él cada asiento,cada inscripción, refleja una actio y una conscriptio que se suceden en el tiempo,aunque esos asientos, de forma individualizada no estén fechados ni autenticados. Lomismo podemos decir de los registros de actas, aunque en este caso si están datadosy signados104.103Zanobini define el acto administrativo como toda declaración de voluntad, deseo, conocimiento o dejuicio, realizado por un sujeto de la Administración pública en el ejercicio de una potestad administrativa.104Antonia Heredia es la que más ha estudiado esta problemática, nada sencilla. En el texto citado,incluido en el Homenaje a Olga Gallego, manifiesta (p. 81) que hay dos posiciones básicas: a) el libro-registro es una unidad documental compuesta y la serie sería la sucesión de libros-registro; y b) ellibro-registro es un contenedor o unidad de localización que contiene una fracción de serie, y la seriedocumental estaría constituida por la sucesión de documentos registrados 26.
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References: artículo 76
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 Real Decreto 
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