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Timestamp: 2020-04-01 23:46:44+00:00

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Recortes de Prensa Jueves 15 Enero 2009
Un incendio con demasiados focos
Lorenzo Contreras Estrella Digital 15 Enero 2009
Son demasiados los factores que se van sumando y amontonando en la actualidad como para superar la confusión que inspira el espectáculo social y político. La crisis no es sólo económico-financiera. Es un conjunto que desborda la capacidad de atención de los observadores. Es como el incendio forestal gigante plagado de focos y, por consiguiente, casi imposible de medir en su absoluta proporción. Se sabe, eso sí, que es grave, muy grave, pero se ignora qué límites alcanza y cuándo habrá remedio, mucho menos solución, para tanta catástrofe.
En cierto modo, España, los que la habitamos y nos consideramos concernidos, que somos casi todos, empezamos a saber que "lo nuestro" es peor que lo de la mayoría que nos circunda o nos acompaña geopolíticamente. Estamos a punto de perder el crédito A que por partida triple teníamos en la calificación de rating, que es tanto como saber que no vamos a conservar la consideración económica de país con garantía de crédito. Y por si algo faltaba, aparece en el escenario que pisamos nada menos que una crisis judicial más una crisis en las relaciones de Caja Madrid con la Comunidad, sin que en el horizonte internacional deje de "regalarnos" la fatalidad un empeoramiento de las relaciones con Israel en plena guerra de Oriente Próximo, aunque Moratinos acuda con la manguera a Tel Aviv para reducir diplomáticamente la altura de las llamas. Y a todo esto se nos viene encima el peor invierno en cincuenta años y la imprevisión gobernante colapsa el aeropuerto de Barajas y no poca circulación viaria. El capítulo de infortunios es más amplio, pero no hay espacio para detallarlo todo.
El presidente Zapatero hace lo que puede con su inagotable reserva de optimismo falaz, traducido en palabrería que ni siquiera convence a sus incondicionales. Pero he aquí que su cotización política no acusa proporcionalmente la calamitosa imagen de sus ministros, empezando por la titular de Fomento, pasando por la vicepresidencia económica, afectando a la cartera de Justicia, profundizando el caos del Estado de las Autonomías y la peligrosidad de los nacionalismos periféricos en una nueva etapa que coincide con las elecciones parciales de marzo. Y así sucesivamente, mientras una delincuencia de importación amenaza a las principales ciudades, principalmente Madrid, empeorando de este modo el creciente malestar de una enorme masa de desempleados que no han dicho a la hora de protestar, con o sin apoyo sindical, su última palabra. Ni siquiera los primeros balbuceos.
Podríamos depositar algunas esperanzas en un cambio de signo político interior, con una oposición bien programada y un mensaje de aliento. Pero no es así. O no lo parece. Hay un mundo político alternativo que no se atreve a expresarse, agazapado en un silencio temeroso, mientras, como queda indicado, Zapatero desgrana su cosecha de lugares comunes, de tópicos vacíos (que por algo son tópicos) y, de manera más o menos taimada, se deja sordamente oír a través de ese saco de los golpes que son, entre otros, Magdalena Álvarez, Pedro Solbes, Bermejo, Rubalcaba y hasta Pepiño Blanco con su retórica sin base. Y todo esto, toda esta nomenclatura política, se ha desplomado en la práctica ocho meses después de unas elecciones que, como es lógico, Mariano Rajoy no podía ni sabía ganar.
¿Hacia dónde cabe dirigir la atención en pleno temporal? Hacia demasiadas partes, que es como decir hacia ninguna. Estamos a la espera de los truenos. Lo que tal vez desbordaría el índice de lo insoportable sería que los jueces, efectivamente, llevaran adelante su huelga, favoreciendo de paso al impresentable juez Tirado, y que las elecciones autonómicas de marzo primen de nuevo a un nacionalismo que, a criterio de algunos, tiende a declinar.
Pablo Sebastián Estrella Digital 15 Enero 2009
El presidente Zapatero gana tiempo y se escuda en los nacionalistas para no acudir al Parlamento a explicar las consecuencias de la crisis económica, en el paro y el déficit de manera especial. A la vez, Zapatero se ha embarcado en la costosa e innecesaria reforma de la financiación autonómica a la que dedica gran parte de su tiempo y que será nuevo motivo de confrontación y de gasto público, mientras se le abren nuevos frentes de conflictividad de gran calado, como la anunciada huelga de los jueces, a los que el ministro de Justicia llama traidores al tiempo que los invita a negociar. Por si algo faltara, estamos en precampaña electoral en el País Vasco y Galicia, y al presidente se le ha ocurrido mediar en la crisis de Oriente Próximo, donde son las grandes potencias, y Estados Unidos de manera especial, las que tienen la llave de la situación o la capacidad de frenar la matanza -más de mil personas- que Israel está llevando a cabo en la ratonera de Gaza, en donde la población civil no puede escapar y anda desesperada entre las guerrillas enloquecidas de Hamas y la demencial respuesta militar de Tel Aviv.
Zapatero está en todo menos donde debe de estar, que no es otro sitio que en la búsqueda de un gran acuerdo nacional para hacer frente a la crisis de la economía y del paro, empezando por la remodelación de su Gobierno en lugar de montar fuegos de artificio con la oposición -caso Nebrera-, o un cortafuego para la incapaz ministra de Fomento, que está tan chamuscada como el propio vicepresidente Solbes, cuyas apariciones públicas, además de contradecir el optimismo del presidente, crean más pánico que confianza en el conjunto de la población.
Ayer se desplomó la Bolsa, hace dos días se tambaleó la calificación de la deuda pública, el déficit bate sus propios récords y el pretendido prestigio económico de España está por los suelos y en las portadas "de sucesos" de la gran prensa económica internacional -con o sin Madoff de por medio- y no paran de cerrar empresas y de crecer el paro, y el crédito no llega a quien debiera. Y lo que es más grave, cada día que pasa vamos de mal en peor, sin liderazgo, sin confianza, sin credibilidad.
No hay un Gabinete especial para la crisis económica, ni colaboran con el Gobierno ?hecho unos zorros- las mejores cabezas pensantes del país, ni se vislumbra en el horizonte un gran pacto político nacional para intentar algo, la reactivación de la economía y el consumo. En realidad, el presidente está tan quemado como su Gobierno, y para evitar esa imagen y sensación sigue con su maquiavélico juego del marketing y la propaganda -está preparando su reestreno en TVE, con cien preguntas más o menos perfiladas-, y pronto saltará a la arena electoral del País Vasco y Galicia, lo que supone que una vez más la gran cuestión de la crisis económica quedará aparcada, o dejada a su aire, a la buena de Dios.
La nave de España navega sin rumbo y sin capitán en el proceloso mar de la crisis económica, mientras los oficiales al mando y la alegre marinería se dedican a festejar la travesía de la legislatura, aprovechando que tampoco hay respuesta ni liderazgo en la oposición. Se está perdiendo un precioso tiempo, un tiempo crucial. Ya se perdió más de un año cuando, por motivos electorales, Zapatero negó la crisis que estaba en el horizonte y ahora, en medio de un sinfín de medidas confusas e ineficaces, el presidente y todo su gabinete no está a lo que debiera de ser su casi única prioridad.
HERMANN TERTSCH ABC 15 Enero 2009
EN estos momentos en los que algunos ven el principio del fin del mundo, casi todos el ocaso de su bienestar y seguridad y los españoles madrugan cada vez más para disciplinarse en las colas del INEM que nuestro gran demiurgo les ha organizado, se ha producido una noticia que -creía que sería imposible ya- me ha sobresaltado.
El bardo Víctor Manuel, consorte de la musa de la Zeja, Ana Belén, ha solicitado solemnemente al Estado la cooficialidad del bable en Asturias. No es que no supiera yo algo ya del inmenso movimiento que se estaba forjando en el norte de la península. Quién conozca Asturias sabe que allí no se habla de otra cosa. Y comprendo que ya era hora de que alguien con autoridad y respetabilidad probada desde su oda a Franco hablara claramente, pese al riesgo que conlleva hacerlo, sobre lo que está en boca de todos en aquellas tierras indómitas que -volvamos a la monserga conocida- ni romanos ni árabes ni castellanos lograron jamás domeñar. Asturias, en su nombre Víctor Manuel, clama por los derechos milenarios del bable, derechos de la lengua y de la tierra, del mar y las montañas, del queso de Cabrales y las angulas. Ya está bien de tanta represión.
Siempre he sido sensible a las prioridades ajenas. Siempre he sufrido con las causas históricas legendarias y heroicas. Y siempre he sido un devoto de los grandes líderes, santos y caudillos de pueblos indómitos. Sin embargo, no sé por qué, lejos de crujirme el alma en compasión por los sufrimientos del pueblo al que las fuerzas del mal no dejan disfrutar de la vida en la milenaria lengua bable, mi primera reacción ha sido intentar recordar cuando leí por última vez el nombre del bardo consorte en letra impresa.
Mal como andamos ya a mí edad de memoria, me ha llevado un buen tiempo recordar, única razón por la que he entregado esta columna a última hora. Pero lo logré. Cuando estos artistas entregados al bien ajeno y las causas de la mayor filantropía aparecen en los periódicos, pueden ustedes estar seguros de que no se debe más que al arte del estar. De estar cercanos al arte de ser beneficiarios. ¿De qué? Da igual. Nuestra tropa de la Zeja sabe buscar abrevaderos como los mejores zahoríes en el desierto del Gobi. Son cómodos supervivientes en este Gobi carpetovetónico en que va a convertir España el Gran Timonel entre cánticos de la golfería faldicorta.
Si hay que manifestarse a favor de los terroristas de Hamás abrazados a islamistas radicales que maltratan a sus mujeres y promueven la cultura de la ablación, vale. Como si hay que bailar sardanas con canciones en urdu, invocar la dulzaina como la esencia eterna de la democracia o escribir sonetos en bable. Hay que estar junto al abrevadero. Según una sentencia judicial promulgada ayer, la CNT tiene derecho a calificar de «cueva de ladrones» a la SGAE. Nosotros no iremos tan lejos como los amigos anarquistas. Pero no piense la CNT que es la suya una idea original.
EDURNE URIARTE ABC 15 Enero 2009
M. MARTÍN FERRAND ABC 15 Enero 2009
LA Administración, en cualquiera de sus estamentos y niveles, tiende a ser invasiva, a ocupar todos los espacios disponibles. Se trate de organismos del Estado, de las Autonomías o de naturaleza municipal, un metro cuadrado desocupado, uno solo, es la semilla que fructificará un nuevo empleado público con retribución más cierta y concreta que su propia función. Un país, como el nuestro, con cerca de tres millones de funcionarios, a más de un notable capítulo salarial, tiene en ellos un manantial de gastos que, desde la calefacción a los transportes, supone un pico notable, y hasta doloso, en las cuentas del Estado y, por ello mismo, en nuestros bolsillos contribuyentes.
Según contaba ayer aquí, en ABC, Domingo Pérez, en el Ministerio de Educación, Política Social y Deporte -una de las disparatadas trinidades de la sorda organización administrativa emprendida por José Luis Rodríguez Zapatero- ya se han cursado normas para reducir los gastos del departamento. Les dicen medidas de austeridad y consisten en apagar la luz y el ordenador al ausentarse de sus puestos de trabajo, no despilfarrar el material de escritorio, evitar las mensajerías en beneficio del correo electrónico, moderar la intensidad de la calefacción y/o el aire acondicionado y otras cosas por el estilo. ¿Eran necesarias dos crisis -la global y la específicamente nacional- para que la Administración aplique una conducta de gasto que es común en cualquiera de los hogares españoles?
Prohibir el despilfarro sin exigir, previamente, responsabilidades a quienes, en su día, lo implantaron y lo han venido consintiendo es como ladrarle a la luna. Un gesto más entre los muchos que configuran el zapaterismo; tan hueco, tan vacío. Aquí forma parte de la tradición, y hasta es posible que constituya un derecho adquirido, que los hijos de los empleados públicos ahorren en material de escolar lo que sus padres derrochan en papelería. Está muy bien que se reconduzca el disparate y la moderación y el buen sentido presidan la conducta de los funcionarios y sus equivalentes temporales, que se aproveche el dorso de las fotocopias y que éstas sólo se hagan sobre supuestos de necesidad; pero eso es, como decían en el XIX las buenas familias venidas a menos, ahorrar el chocolate del loro. Si la necesidad aprieta, habrá que prescindir también del loro.
El gran despilfarro de la Administración, en cualquiera de sus planos, arranca de su volumen desmedido e innecesario y continúa por las sinecuras y costos sin cuento que generan todos cuantos tienen posibilidad de gastar con cargo al Presupuesto. De lo que debiera tratarse es de reducir la dimensión de lo público a los límites de la necesidad. Lo de devolver un bolígrafo gastado para recibir uno nuevo es un gesto; pero, en solitario, más parece una broma de mal gusto.
IGNACIO CAMACHO ABC 15 Enero 2009
LA cuestión está siempre en la primera vez: el primer pecado, el primer millón, la primera copa, el primer beso. Cuando se rompe un tabú o se traspasa una frontera empiezan a desaparecer los remordimientos y los prejuicios. Hasta el sentimiento de culpa, explica el gran Castilla del Pino, tiende a remitir con la repetición del motivo. Comer y rascar todo es empezar, dice el refranero, y que cada uno añada los infinitivos que desee. A partir de ese momento liminal del primer paso, la conciencia se autojustifica y la novedad se desvanece; lo que viene luego es la costumbre, y en ocasiones hasta la rutina.
Así, Zapatero ya ha cruzado la frontera prohibida del déficit y comienza a sentirse cómodo al otro lado. Durante años, la ortodoxia del Plan de Estabilidad de la UE hizo del equilibrio presupuestario un precepto casi sagrado. A España le costó, bajo el azanarato, un serio esfuerzo adaptarse a ese marco desacostumbrado, cuyas virtudes de prosperidad demostraron que merecía la pena el sacrificio. El primer mandato zapaterista compartió el dogma más o menos escrupulosamente al pairo de las vacas gordas que pastaban en prados de grúas y ladrillos. Pero ha sido desmoronarse el sistema, aparecer la recesión y caerse la certeza de los principios; los gurús de la estabilidad zozobran y van perdiendo el miedo al déficit como fórmula paliativa. El escalón siguiente era perderle el respeto.
Y ya ha ocurrido. El presidente ha descubierto en la deuda un cajón sin fondo aparente con el que cuadrar el círculo de sus necesidades inmediatas: mantener el gasto mientras bajan los ingresos, como esas familias que rehipotecan su casa y su vida para sostener su tren de consumo. Tirando del dinero que no se tiene, a base del engaño del autopréstamo, no hace falta apretarse cinturón alguno: aparecen como por arte de magia fondos para apaciguar la voracidad despilfarradora de las autonomías, para financiar fantasmales planes de obras públicas, para paliar con subsidios la hemorragia del desempleo. Y el momento de necesidad ha forzado a Bruselas a mirar, comprensiva y flexible, para otro lado. Ya no hay estabilidad que valga.
El resultado es que el Estado no sólo se tragó en 2008 el superávit acumulado en los años estables, sino que ha disparado el saldo negativo por encima de la barrera tabú del 3 por 100 del PIB. Rota la virginidad, ya no hay de qué preocuparse: Solbes anuncia para este año un desequilibrio «sustancialmente» superior. ¿Cuánto es «sustancialmente»? ¿Un 4, un 5, un 8? Una barbaridad, en cualquier caso, cuya cuantía el vicepresidente oculta en ese tan piadoso como vago eufemismo. Estamos endeudados, literalmente, hasta las zejas.
Ocurre que nada de esto es gratis. La deuda hay que pagarla, tarde o temprano, y esa enorme factura dificultará la recuperación en mayor medida que ahora puede frenar la caída. Pero el cortoplacismo electoral se ha convertido en un virus que ataca la responsabilidad política. Tirar para adelante, «como sea»; ésa es la única estrategia. Y que no falte de ná. Ya pagará alguien -¿quién que no seamos todos?- la roncha. Al fin y al cabo, como decía mi querida Carmen Calvo, el dinero público «no es de nadie».
Para Zapatero la mentira debe continuar, pero ésta se empeña en tener siempre las patas muy cortas. ¿Cuánto tiempo podrá aguantar este teatro indigno, este engañar sin ton ni son, este tomar a los españoles por tontos?
EDITORIAL Libertad Digital 15 Enero 2009
Al igual que los artistas de la ceja, los socios parlamentarios del PSOE siguen estando ahí para lo que sea menester. La última mano que Izquierda Unida, Esquerra y el Bloque Nacionalista Galego han echado al Gobierno viene acompañada de un oportuno balón de oxígeno que vendrá de perlas a Zapatero para preparar con tiempo las explicaciones que debe sobre la debacle económica del país.
Hemos dicho en multitud de ocasiones que nuestro Gobierno ha escogido el peor modo de encarar la crisis económica. Empezó negándola durante un más de un semestre. Luego reconoció la "desaceleración" pero quitándole hierro, al tiempo que presumía de la presunta fortaleza e invulnerabilidad de la economía española. Una vez la situación se tornó insoportable, con el desempleo desbocado y la confianza de los consumidores por los suelos, abrió la espita del gasto público asegurando que la crisis era coyuntural y que, en un plazo muy breve, volveríamos al crecimiento. El último compás de este vals del absurdo y la ineptitud lo está bailando ahora, en unos momentos realmente críticos, sumidos en una recesión histórica y con unas previsiones que todo lo que auguran es que vamos a peor.
Esta es la situación actual y el Gobierno, ahíto de mentiras, ocultaciones y propaganda ha optado por esconderse. Por eso Zapatero no quiere acudir al Parlamento. No tiene inconveniente, por el contrario, en prestarse a entrevistas radiofónicas precocinadas, intervenciones televisadas, o a publicar en internet vídeos triunfalistas donde vende por enésima vez el bálsamo de fierabrás que curará de todos sus males a la maltrecha economía nacional. La razón está a la vista. Ni en la radio, ni en la televisión ni, naturalmente, en internet recibirá preguntas incómodas que no va a poder responder.
Hay que salvar a los palestinos de Hamás. Pero parecemos dispuestos a hacer lo contrario. Palestina no existe para la banda terrorista. Puede haber sido elegida democráticamente en Gaza, pero sin reconocer la propia autoridad que supuestamente representa.
GEES Libertad Digital 15 Enero 2009
El progresismo reinante no es muy inteligente, aunque sea listillo, pero la tergiversación de valores y razones que se están manifestando con objeto de la guerra contra el terrorismo en Gaza es, incluso para los estándares posmodernos, insólita. La UE tiene a Hamás por un grupo terrorista pero, una vez que Israel está a punto de culminar sus objetivos militares, se mueven más que nunca los cosechadores de fama para ser los primeros en esgrimir un plan de paz, formalmente atribuido a Egipto. Muy bien. Pero a condición de tener en cuenta un par de advertencias sobre el terreno que se pisa y de garantizar la tranquilidad del orden, o sea la justicia, a la que San Agustín aludía como requisito para una paz verdadera.
Nizar Rayan, matado por Israel hace unos días y jefe de la sección de asesinos suicidas de Hamás, creía innecesario un alto el fuego duradero con Israel, porque a las fuerzas islámicas no les tomaría demasiado tiempo erradicar a la "entidad sionista". Por ello, su bestia negra no era el Mossad, ni la CIA, sino Fatah, movimiento cuyas raíces terroristas en la OLP eran insuficientes, a sus ojos, para hacerlos pasar por otra cosa que unos traidores moderados. Jaled Meshal, líder de Hamás, dice a todo el que quiera oírle que "cualquiera que piense que Hamás va a cambiar, se equivoca".
La agencia de las Naciones Unidas que opera en Palestina clasifica como refugiados a los que originalmente debieron abandonar sus hogares, como consecuencia de las guerras declaradas por los países árabes a Israel y a sus descendientes. El dinero de esta agencia procede de los Estados Unidos en un 31% y cerca de un 50% de la UE. De modo que nos ocupamos de financiar con nuestro dinero la dependencia, quizá pobre y escasa, pero garantizada de la población de Gaza. A cambio, proporcionamos a una multitud de jóvenes radicalizados tiempo libre para sus ocupaciones, entre las que puede encontrarse la yihad. Sobre este fondo y para mejorar el espectáculo, Hamás ha reintroducido la crucifixión como sistema de castigo y, como indica Serafín Fanjul, se dedica de todos modos a hacer justicia a su manera, liquidando a las mujeres que no tienen la suficiente compañía masculina al pasear. De modo que la UNRWA, aun cuando sea llena de buenas intenciones, acaba financiando la guerra contra los judíos por un lado, y la de Hamás contra los palestinos, por otro.
¿Cuál es la reacción de Occidente ante esto? Disculpar siempre primero al más violento de entre los déspotas, al más cruel de entre los terroristas, y orillar a los más moderados. Occidente ha entrado en una demencial carrera por tolerar la destrucción de los derechos humanos en el exterior y encima, decir una buena palabra en nombre de los más brutales y crueles de sus violadores.
La consecuencia es el abandono de los más débiles, en este caso, los palestinos. Como ha afirmado Bernard Henri Levy, hay que salvar a los palestinos de Hamás. Pero parecemos dispuestos a hacer lo contrario. Palestina no existe para la banda terrorista. Hamás puede haber sido elegido democráticamente en Gaza, pero sin reconocer la propia autoridad que supuestamente representa. No sólo no la reconoce, sino que se la carga. La Hermandad Musulmana, a la que pertenece, es más bien un organismo al que le gustan los califatos, y no las naciones-Estado. Sustituye el "proletarios del mundo uníos", por el lema, "yihadistas del mundo, uníos".
¿Qué tipo de Estado quiere entonces Hamás para Palestina? Ninguno. Simplemente lo usa para el martirio y el logro de un bien mayor. No se trata de un conflicto territorial. Como lo demuestra lo poco que le importa la unilateral retirada israelí de Gaza en 2005.
La frívola presunta búsqueda de neutralidad por los líderes occidentales y los medios se ha convertido en una hoja de parra para ocultar el más grave de los crímenes: la legitimación del terrorismo.
¿Es sólo la ignorancia la que lleva a nuestra elite progresista a legitimar el terrorismo, o es que obtiene algún extraño placer posmoderno en ello?
Fundación DENAES Libertad Digital 15 Enero 2009
Un lugar en el mundo o los sueños del Faraón
José Luis González Quirós* El Confidencial 15 Enero 2009
La dureza de la situación económica ha dejado inservible la habitual contraposición entre optimistas y pesimistas: los primeros han pasado a ser pesimistas y los últimos son ya claramente catastrofistas. Se trata de un estado de ánimo con poco aspecto de pasajero y del que no saldremos hasta que no se cobre clara y pública conciencia de cuál es el problema de fondo. No basta con adivinar que vienen años de vacas flacas, por usar la metáfora del Génesis (41, 17-33). Lo importante es acertar, como hizo José ante el Faraón, con el diagnóstico correcto del problema, porque sólo cuando se entiende lo que pasa se hace posible la solución correcta.
La primera decisión que habría que tomar es desterrar para siempre las interpretaciones oportunistas, interesadas y superficiales, es decir, todo lo que viene diciendo un Gobierno incapaz y demagógico. Ni la crisis va a pasar en pocos meses, ni tiene solo causas externas, ni pasará hasta que no tomemos la correspondiente medicina amarga. La segunda, es comprender que estamos ante una crisis que afecta al conjunto del sistema y no solo a la economía: a la política, a las instituciones, a nuestra forma de vida.
Durante un largo período de tiempo, casi cincuenta años, los españoles hemos aprovechado una apertura al exterior que nos era muy favorable. Los efectos más benéficos se han notado desde la entrada en la zona euro, pero nuestra economía, con crisis más o menos pasajeras, ha venido creciendo y fortaleciéndose mientras ha disfrutado de esa ventaja comparativa.
El problema es que todo eso se ha acabado de manera definitiva y, aunque no bruscamente, sí en un momento y de un modo que nos ha cogido a casi todos mirando a las musarañas (“avanzando” absurdamente en el Estado Autonómico, diseñando planes asistenciales megalómanos, bajando los índices de productividad, etc.). Nos encontramos en una situación que podría representarse del siguiente modo: de repente en nuestra tienda no entran los clientes y tenemos que preguntarnos qué se puede hacer. Los gobernantes pueden, irresponsablemente, tratar de consolarnos haciéndonos notar que tampoco entran en las de los demás, pero esa mentira va a tener un recorrido muy corto. Basta con ver el increíble ritmo de destrucción de empleo para subrayar que el problema que nos afecta de manera más grave tiene poco de general.
Hay que preguntarse cuál es el lugar de nuestra economía en un mercado global, el único que realmente existe. Eso choca de manera brutal con la tendencia indescriptiblemente paleta de una gran mayoría de españoles que creen que el extranjero es Cataluña o Castilla, y se da de bruces con la inmensa irresponsabilidad de los dirigentes políticos que usan la política exterior únicamente para consumo interno, algo así como el timo de Matesa, que decía vender telares en el exterior para cobrar las subvenciones españolas. Esto, además de penoso desde el punto de vista intelectual, es insostenible, pero va a costar sacudirnos esa roña y carroña que se sirve, por ejemplo, de atacar a Israel para poner en supuestos apuros al PP, como si éste no tuviese suficiente con lo suyo.
Hay que dejar de pensar que la economía española lo aguanta todo, que el sistema de pensiones no puede colapsar, que el Estado, o lo que de él va quedando, no puede entrar en quiebra. Si no se toman pronto medidas que lo eviten, veremos que las tres cosas son falsas. No estamos, por tanto, ante una mera crisis económica, sino ante una crisis social y de sistema. Tenemos una clase política que adora el estúpido becerro de oro de la imagen y se olvida de nosotros, una casta cada vez más nutrida pero que se muestra notoriamente incapaz de coger el toro por los cuernos, que sigue pensando que manda el día a día sin caer en la cuenta de que el Titanic ha chocado con un iceberg en la fría noche del Atlántico y que se impone un plan riguroso de salvamento, aunque los heroicos músicos (que en nuestro caso son ridículos titiriteros) se empeñen en seguir tocando.
El amable lector pensará, sin duda, que soy de los catastrofistas. Pues no: creo firmemente en que es posible salir de ésta, es más, creo que saldremos, pero estoy convencido que no podemos salir si nos empeñamos en no darnos cuenta de que lo que tenemos delante es un desafío mucho mayor, más grave y más profundo, que el que afrontamos a comienzos de la democracia.
Mientras nuestro Gobierno persista, y lo hará mientras se lo toleremos, en imitar medidas que tal vez, aunque no se sabe, sean oportunas en otros lugares, sin pensar en lo muy específico de nuestra situación, estaremos perdidos. La situación es extrema y no empezaremos a ver la salida hasta que no nos convenzamos de que lo es. Entonces será el momento de la gran política, y el éxito o el desastre dependerán de que podamos y sepamos escuchar la voz capaz de salvarnos del ridículo, pero también de la bancarrota.
Difícil Presidencia
Gabriel ALBIAC La Razón 15 Enero 2009
Puede que ningún Presidente de los Estados Unidos en este siglo haya tenido que hacer frente a un doble mandato más difícil que el que ahora cierra George Bush tras ocho años de ininterrumpida tormenta mundial. Fue un ciclo que se abrió con el estallido del avatar más inesperado. Por primera vez en su historia, los Estados Unidos de América se vieron atacados militarmente en el corazón mismo de su territorio. Con un resultado en bajas civiles, hasta ese instante mismo inimaginable.
Pocos políticos hubieran reaccionado con lucidez ante aquello. De los europeos -al menos, de los continentales-, con seguridad ninguno. Basta releer hoy, sin embargo, los dos primeros discursos de Bush que siguieron al ataque para dejar constancia de esa dura lucidez en la respuesta que aleja a la diplomacia americana de la vaga retórica a la cual los europeos asociamos lo político.
Analizado el origen del ataque, sentadas las hipótesis básicas para entender la envergadura del envite, enunciados los riesgos de un yihadismo abierto a la guerra sin fronteras para la destrucción de los infieles, ni una sola palabra en la respuesta de la Presidencia americana dejaba margen a ambigüedades: las guerras se ganan o se pierden; no existe más alternativa; los Estados Unidos pondrían todos los medios materiales y humanos para ganar ésta.
El resultado de una guerra es siempre impredecible. Pero nadie, después de aquellas palabras, pudo dudar que al yihadismo responderían las armas. Vinieron enseguida Afganistán e Irak. Si a alguien sorprendió la envergadura de las operaciones, fue porque quiso sorprenderse. Desde las primeras horas que siguieron al 11 de septiembre de 2001, no hubo otra lógica que la de planificar esas respuestas. Afganistán, como nación sin Estado, trocada en un gran campo de entrenamiento militar yihadista; Irak, como eslabón clave para la infraestructura logística de un islamismo nutrido por los petrodólares del Golfo.
Quienes soñaran que ambas operaciones serían sencillas -y los hubo-, confundían deseos y realidades. Dar Estado a un territorio, como Afganistán, que nunca lo ha tenido, es tarea, en el mejor de los casos, larga y costosa. Incrustar una cuña democrática entre las alucinaciones apocalípticas de los ayatolahs iraníes y la obscena corrupción de Arabia Saudí y los Emiratos, es la más incierta -y la más ambiciosa- de las apuestas en las cuales se juega la estabilidad del planeta. Lo que se abría era una guerra larga. Tanto cuanto la «fría», que fue su inmediato precedente. Puede que más.
Ahora, a los más de siete años de su inicio, Afganistán e Irak van por el lento camino de estabilizarse. Un Irán nuclearizado, entre tanto, orada dos fallas críticas: la frontera indo-pakistaní, por un lado; por el otro, las de Israel con Gaza y el Líbano. En un instante críticamente muy bien elegido: cuando en el mundo desarrollado acaba apenas de iniciarse la primera gran depresión desde 1929; que será más honda y larga de cuanto recordemos. Han sido tiempos malos. A los cuales Bush, al menos, hizo frente; es mucho, si se compara con la petrificada Europa. Tiempos malos. Ahora vienen peores.
Lo que preguntaban los periodistas en Bilbao
Por qué está ilegalizada Batasuna, por qué Ibarretxe nunca ha reconocido la legitimidad de esa decisión, por qué el tribunal archiva la causa contra el 'lehendakari' y qué consecuencias políticas tendrá esa resolución
PATXO UNZUETA El País 15 Enero 2009
Ibarretxe no se conforma con ser absuelto; quiere que le den la razón; que el tribunal "diga con toda claridad que el diálogo político [con los dirigentes de la ilegalizada Batasuna] no sólo no es delito, sino que es la única solución". También Otegi, el interlocutor principal del lehendakari en las entrevistas objeto de la causa ahora sobreseída, pensaba que lo que se juzgaba era "la negociación política, pero también la Ley de Partidos". Tras el archivo de la causa dijo que el proceso había demostrado "la naturaleza profundamente antidemocrática del Estado español".
Un centenar y medio de periodistas de varios países se acreditaron para seguir el juicio de Bilbao. Las cuestiones invocadas por Ibarretxe y Otegi suelen ser las que más interesan a los reporteros extranjeros cuando hablan con sus colegas locales. Se extrañan (sobre todo si ya han hablado con Otegi o algún otro pico de oro de Batasuna) de que ese partido siga siendo ilegal, provocando situaciones tan llamativas como el procesamiento del presidente vasco y del principal líder de la oposición. También preguntan por qué hay ahora tanta resistencia de los partidos no nacionalistas a admitir la negociación con ETA.
Desde 1968 ETA ha asesinado a 839 personas, de las que 486 (el 58%) eran policías o militares y 353 (el 42%), civiles. Con una singularidad: entre el año de aprobación de la Constitución, en 1978, y 1995 sólo 10 (el 1,6%) de las 623 víctimas mortales eran políticos o cargos públicos; mientras que de las 93 asesinadas a partir de 1995, 26 (casi el 30%) han sido adversarios políticos: concejales (16), dirigentes o ex dirigentes de partidos no nacionalistas (5) o cargos institucionales (5).
En paralelo, grupos juveniles del entorno de ETA practican desde mediados de los noventa una violencia de acoso contra particulares que se signifiquen por su no adhesión a la causa abertzale. En el otoño de 2002, meses antes de las elecciones municipales de 2003, ETA declaraba "objetivos militares" a las sedes y actos políticos del PP y PSOE. Obligados a llevar protección policial, bastantes concejales de esos partidos dimitieron y otros muchos renunciaron a ser candidatos. [Datos tomados de los balances anuales sobre Violencia en Euskadi, de la agencia Vasco Press, y del libro La derrota de ETA, de J. M. Calleja e I. Sánchez Cuenca. (Adhara. Madrid, 2006)].
Era imposible seguir considerando legal, permitir la participación electoral y financiar con fondos públicos a un partido que formaba parte del entramado organizativo dirigido por una banda que se consideraba con derecho a eliminar a sus rivales políticos y electorales. Una vez establecida judicialmente la relación de dependencia de Batasuna respecto a ETA, la ilegalización de tal partido era difícilmente eludible: no puede haber un mínimo de igualdad de oportunidades en esas condiciones. Los tribunales sacaron de la legalidad a Batasuna en 2003, aplicando la Ley de Partidos aprobada el año anterior. Esta norma pone el acento, antes que en los fines, en los medios, pacíficos o violentos, empleados para alcanzarlos; y establece cautelas contra posibles intentos de dar continuidad a la formación prohibida mediante la utilización de otras siglas.
Pronunciamientos posteriores del Tribunal Constitucional reconocieron, sin embargo, el carácter excepcional de esa norma y establecieron las condiciones para recobrar (aunque con siglas diferentes) la legalidad: la piedra de toque sería acreditar la no dependencia de ETA, para lo que se consideraría un indicio fundamental la condena pública de sus atentados.
En 2008 ha habido 38 atentados, de los que ocho fueron con coches bomba, con el resultado de 4 personas muertas y 64 heridas. También ha habido 227 acciones violentas de los grupos de acoso. Batasuna y sucedáneos se han negado a realizar el menor gesto de desmarque.
El lehendakari y su partido estuvieron en contra de la ley y de su aplicación a Batasuna desde el primer momento, aunque mezclando razones políticas (marginación política de un sector de la población) y jurídicas (posibilidad de ilegalizar por la vía penal). Esto último no impidió que también se opusieran a la suspensión cautelar de Batasuna decretada por el juez Garzón en aplicación de esa vía.
Cuando Ibarretxe decidió incluir a Otegi en la ronda de partidos que convocó un mes después del inicio del alto el fuego de 2006, estaba ejerciendo un derecho, pues nada había en la ley que considerase delictivo reunirse con los ex dirigentes de la formación disuelta. Pero estaba también intentando cobrar protagonismo en un proceso, el diálogo Gobierno-ETA, del que se había visto excluido. Y estaba, especialmente en la segunda entrevista, tras el atentado de Barajas, dirigiendo al mundo radical el mensaje de que, incluso en esas circunstancias, mantenía su reconocimiento de Batasuna como interlocutor. Es una postura que comparten bastantes personas, pero sobre la que ni siquiera había unanimidad dentro de su partido, dirigido entonces por Imaz.
Por eso, la pretensión, dos años después, de que el Tribunal Superior le diera la razón, reconociendo que hizo bien al reunirse con Otegi, era difícilmente alcanzable. El tribunal podía decir que no había delito en hacerlo, pero ir más allá y avalar una determinada estrategia significaría otorgar a los magistrados potestad para decidir sobre cuestiones que forman parte del debate político entre partidos; el principal argumento contra el procesamiento era precisamente que los jueces no deben interferir en ese debate. Además, al judicializar una actuación política discutible, se evita el debate sobre lo acertado o desacertado de la misma. ¿Cómo reprochar a Ibarretxe su iniciativa (por inoportuna o por interferir en la estrategia antiterrorista del Gobierno, por ejemplo) cuando pesaba sobre él una petición de casi tres años de cárcel?
Esos argumentos figuraban en un auto anterior del Supremo sobre un asunto similar. El Tribunal Superior de Euskadi pudo haberse acogido a ese criterio orientativo para inadmitir la querella presentada por el Foro Ermua y la asociación Dignidad y Justicia contra Ibarretxe y los socialistas López y Ares por sus entrevistas con Otegi durante la tregua. Al optar por fundamentar el archivo en la "falta de acusación legítima" (una consideración procesal), el tribunal vasco deja la resolución definitiva en manos del Supremo, que tendrá que pronunciarse sobre los recursos anunciados. Esto introduce alguna incertidumbre porque ese tribunal ha emitido resoluciones contradictorias sobre el alcance de esa consideración procesal.
En el aspecto político, el archivo desbarata la estrategia de Ibarretxe de convertir el juicio en plataforma de despegue de su campaña electoral. Trataba, por una parte, de aprovechar la marea de rechazo a un juicio tan absurdo para jugar la baza victimista; pero también para, tras el descarrilamiento del intento de final dialogado auspiciado por Zapatero, recoger la bandera del diálogo y comparecer con ella el 1 de marzo: como candidato de todos los nacionalistas (de cualquier partido) que identifican el fin de la violencia con el reconocimiento del derecho a decidir. O sea: con las dos preguntas entrelazadas de su famosa consulta.
La lista impresionante de testigos propuestos por su defensa (algunos de ellos compartidos con la abogada de Batasuna) indica que no improvisaba al decir que lo que se juzgaba era la vía del diálogo: un par de semanas con ruedas de prensa diarias de negociadores y mediadores irlandeses y surafricanos, miembros de la Fundación Carter, el argentino Pérez Esquivel, el ex presidente italiano Cossiga, entre otros, todos ellos en apoyo de las convicciones personales de Ibarretxe, más las declaraciones por escrito de Aznar y Zapatero: ése era el marco previsto para el lanzamiento de su candidatura como cabeza de una renovada alianza por el diálogo y el derecho a decidir que abarcase un perímetro mayor que el de su partido.
El archivo de la causa dificulta ese protagonismo del lehendakari, aunque también evita a su partido el riesgo de que una sobreactuación suya pudiera resultar contraproducente.
El Congreso, el centro del huracán de los planes de Zapatero
Vicente A. C. M. Periodista Digital 15 Enero 2009
El Presidente del Gobierno Sr. Zapatero le ha cogido verdadero pánico a ir al Congreso y se resiste como gato panza arriba. ¿Qué fue de aquella promesa de que haría del Congreso el centro de su vida política? Pues como tantas otras promesas de este auténtico experto mitinero, han quedado sin cumplir. El tripartito continúa funcionando y tanto ERC como IU siguen siendo los cómplices necesarios para que el Gobierno continúe sin dar cuenta de sus actos ante los ciudadanos. Lo de ERC es comprensible, puesto que su objetivo es independizarse de España, pero lo de IU es simplemente despreciable vasallaje y suicidio político.
El Congreso ha sido usado por el Sr. Zapatero como centro de la ignominia para aprobar un diálogo con ETA sin compromisos ni fecha de caducidad. El Congreso ha sido usado por el Sr. Zapatero como el centro de la desunión al aprobar un Estatuto como el de Cataluña en el que se consagra la disgregación de España y Cataluña como nación en plan de igualdad. El Congreso ha sido usado por el Sr. Zapatero como plataforma de leyes tan sectarias y revanchistas como la de la Memoria Histórica y la cuestionada ley de Paridad o la futura ampliación de la ley del aborto.
El Congreso es todo menos la expresión del sentimiento popular donde los nacionalismos separatistas imponen su chantaje usando sus votos como moneda de cambio. El Congreso se ha transformado en un auténtico circo donde sus Señorías, si es que deciden acudir a las sesiones, se comportan de un modo maleducado e impropio de la representación que ostentan. El Congreso ha sido testigo de injurias, difamaciones, falsos testimonios y perjurios que no han tenido consecuencia alguna para los autores. Un periodista lo ha definido como “la lonja del perjurio” y no le falta razón.
Así que al final, es indiferente el que el Sr. Zapatero vaya o no vaya al Congreso. En cualquier caso lo que diga no va a tener el mínimo interés ni se va a ajustar a la realidad. Eso sí, servirá de amplificador para sus puestas en escena de otras promesas cuyo cumplimiento será nulo, aunque llenará las portadas de los periódicos y telediarios en su acostumbrado despliegue propagandístico. Mejor es que nos ahorremos otra visita y los corrillos de los pasillos, no vaya a ser que nos saque un vídeo con el Planazo ZP para la crisis.
¿Para qué mas sesiones de control al Gobierno si el Gobierno no se quiere dejar controlar? Evitemos al menos el bochorno de ver como una tras otra son rechazadas las comparecencias de los responsables. Son ganas de perder el tiempo y de cooperar en el circo como payasos. En España no existe democracia, no al menos la que vemos y envidiamos en otros países. No aquella en la que el poder Ejecutivo es tan censurable y criminalizable como cualquiera. No aquella donde el Poder Judicial es independiente y no manipulado. No aquella donde la libertad de expresión no es perseguida y los derechos de los ciudadanos no son violados.
Personalmente no pienso seguir participando en este circo mientras no se alcance una verdadera democracia. Si los Ministros no son cesados por su demostrada incompetencia, ni tienen la decencia de dimitir, si la chulería, la soberbia, el totalitarismo y el sectarismo son defendidos sin ningún pudor, si la opacidad en la gestión, el intervencionismo descarado, el despilfarro y el cinismo son los modos de gestión, si la oposición solo balbucea y no es capaz de poner freno a estos desmanes, todo estará perdido y España solo tiene un camino, su desaparición.
Enrique de Diego Periodista Digital 15 Enero 2009
Votaciones en el Colegio de Abogados (Cataluña
Asociación por la Tolerancia 15 Enero 2009
Para información de los afiliados y, muy en especial, de los que son abogados.
El próximo viernes, 16 de enero, se procederá a la votación de los nuevos Estatutos del Colegio de Abogados. La votación va a tener lugar a las 10 de la mañana en la sede del Colegio, C/ Mallorca, 283, aunque conviene estar sobre las
9.30 a efectos de acreditación.
Entre los diversos aspectos importantes que entraña el cambio de Estatutos, a la Asociación le interesa destacar el tema de la lengua. Si nos atenemos a alguna de las enmiendas presentadas, el Colegio podría llegar a adoptar el criterio de “catalán, lengua preferente o única”, o inclinarse hacia una alternativa de carácter bilingüe.
Adjuntamos dos documentos: la enmienda presentada por Iolanda Sànchez, que van a defender los abogados de Omnium, etc. Han hecho una fuerte movilización vía e-mail y se proponen “la defensa de la lengua catalana frente al ataque constante de las fuerzas fascistas”. El segundo, contiene la presentada por Severo Bueno, que es la que defiende el modelo más razonable y que nuestros contactos recomiendan. Aseguran que sería una gran victoria para todos, sobre todo moral. Además, dicen, es la única que garantiza el derecho a la defensa, que debe ser protegido por encima de otros en tanto que Derecho Fundamental.
Por lo visto, se va a votar si se prefiere votación secreta o a mano alzada. Hay que apoyar la votación secreta, para evitar coacciones y compadreos. La votación secreta es siempre la más democrática.
En cualquier caso, parece que es trascendental vuestra asistencia.
Si deseáis ampliar esta información o recabar datos de las restantes enmiendas presentadas, podéis poneros en contacto con Inés Villanueva en el teléfono: 699079676.
No faltéis y corred la voz.
El presidente de Hazte Oir, Ignacio Arsuaga, ha explicado en "La Mañana" de COPE cómo El País, La Sexta o Público están presionando a los magistrados del Supremo para que no reconozcan la objeción a EpC en la sentencia del 26 de enero, avisando que provocarían "un boquete en el Estado de Derecho".
Libertad Digital 15 Enero 2009
Distintas organizaciones que luchan para conseguir la objeción de conciencia par la polémica asignatura de EpC se están organizando para contrarrestar la campaña emprendida por medios como La Sexta, Público o El País. A juicio de Arsuaga están presionando "en plan mafioso" a los magistrados del Tribunal Supremo que el próximo 26 de enero dictarán una importante sentencia sobre esta materia y que unificará los criterios de los distintos tribunales superiores de Justicia.
Según explicó en COPE, el argumento esgrimido por estos medios es que si se reconoce la objeción de conciencia se produciría "un boquete en el Estado de Derecho" y que provocaría que los padres pidieran también la objeción a asignaturas como las matemáticas. "Es algo totalmente falso", sentenció Arsuaga.
Sin embargo, Ignacio Arsuaga dijo que "precisamente una sentencia que reconozca los derechos de los padres está de alguna forma dando fundamento al Estado de Derecho que reconoce la Constitución, y sobre todo demostrará que el poder judicial es independiente del Gobierno y que puede reconocer esos derechos incluso cuando está sufriendo esas presiones gubernamentales".
"Nosotros confiamos en que el TS se pronunciará sobre la existencia del derecho a la objeción de conciencia y sobre su posible ejercicio ante la asignatura de EpC. Es posible también que se pronuncie sobre la legitimidad constitucional de los contenidos de la asignatura", añadió el presidente de Hazte Oir.
Arsuaga añadió además que en el caso de que el Supremo no apoyase sus reivindicaciones "nosotros seguiremos apoyando a todas las familias que quieran mantener esa objeción de conciencia. Hay que recordar que el último intérprete de la Constitución española es el Tribunal Constitucional: presentaríamos de inmediato un recurso de amparo, incluso pediríamos la suspensión cautelar de la sentencia del Supremo y si el TC tampoco nos diera la razón acudiríamos al Tribunal Europeo de Derechos Humanos".
Está previsto que el próximo 26 de enero, el Tribunal Supremo se pronuncie sobre los recursos presentados por las familias de objetores y las distintas administraciones públicas sobre Educación para la Ciudadanía.
Los objetores a Ciudadanía irán al Constitucional si el Supremo no les da la razón
GUILLERMO D. OLMO | MADRID ABC 15 Enero 2009
Los padres de los alumnos que han decidido que sus hijos objeten a la asignatura de Educación para la Ciudadanía recurrirán al Tribunal Constitucional si el Supremo no les da la razón. Así lo han afirmado, en una rueda de prensa hoy en Madrid los portavoces de algunas de las plataformas que integran el movimiento ciudadano que se opone a la asignatura implantada por el Gobierno del PSOE.
Está previsto que el próximo día 26, la Sala Tercera del Tribunal Supremo, la de lo Contencioso Administrativo resuelva los recursos interpuestos contra algunas de las resoluciones dictadas por los Tribunales Superiores de Justicia de las distintas Comunidades Autónomas, donde los padres han solicitado a los tribunales que amparen su derecho a la objeción de conciencia. La postura que adopte el alto tribunal será clave porque, según ha explicado Benigno Blanco, portavoz del Foro de la Familia, "La interpretación de la ley que haga la Sala será la que tenga que hacer después la Administración".
Según los colectivos de padres que se oponen, el total de objeciones de conciencia presentadas ante esta controvertida materia educativa supera los 50.000 en todo el territorio nacional. Según han denunciado en la comparecencia de esta mañana los portavoces del movimiento objetor, "la única respuesta de las Administraciones frente a la preocupación de los padres porque se invada la esfera de la conciencia moral de sus hijos han sido las presiones y las intimidaciones. Sólo ha habido dos excepciones a esta actitud: la Comunidad de Madrid y la de La Rioja, que sí han cursado instrucciones para que no se obligue a los alumnos objetores a entrar en las aulas.
«Respetaremos lo que digan los jueces porque somos respetuosos con el Estado de Derecho, pero si la resolución no es favorable, continuaremos la batalla judicial»
Blanco ha manifestado que "respetaremos lo que digan los jueces porque somos respetuosos con el Estado de Derecho, pero si la resolución no es favorable, continuaremos la batalla judicial al Tribunal Constitucional primero y, si es preciso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos después". En cualquier caso, Blanco se ha mostrado confiado en que la decisión del Supremo vaya en el sentido de las resoluciones ya existentes de algunas instancias judiciales que sí han considerado que los asiste a los padres el derecho a la objeción de conciencia en este ámbito.
Los promotores de la iniciativa han querido reiterar en su comparecencia de hoy que "esta batalla no lo es de la Iglesia católica, sino de la ciudadanía, que se defiende ante los excesos de un Estado que ejerce una intromisión en el ámbito estrictamente privado de la conciencia moral".
Santiago Abascal y Gustavo Bueno. En defensa de España. Razones para el patriotismo español. Encuentro. Madrid, 2008. 204 pp. 15 €
DENAES El Semanal Digital, 12-12-2008
UN LIBRO NECESARIO. Santiago Abascal y Gustavo Bueno. En defensa de España. Razones para el patriotismo español. Encuentro. Madrid, 2008. 204 pp. 15 € Carmelo López-Arias
En defensa de España. Razones para el patriotismo español. Ediciones Encuentro-, Madrid 2008
Santiago Abascal Conde y Gustavo Bueno Sánchez, En defensa de España. Razones para el patriotismo español. Ediciones Encuentro-Fundación DENAES, Madrid
De Enciclopedia de la Nación, la enciclopedia libre.
Este libro consiste en un argumentario para la defensa de la Nación Española, ofreciendo una serie de argumentos para quienes, por el mero hecho de ser españoles, ya se posicionan en su defensa ante quienes son indiferentes o incluso partidarios del secesionismo y fragmentación de España. Argumentos que atacan a los que han asimilado la Leyenda Negra antiespañola y piensan que España ha de terminar disolviéndose en una metafísica «Europa de los Pueblos», como a quienes amenazan verbal y constantemente a España, buscando desde el nacionalismo la formación de naciones segregadas de España. En defensa de España busca ser un libro de cabecera para entender qué es España y por qué motivos hay que defenderla frente a quienes la amenazan y a quienes, tanto por omisión como por comisión, la ponen en peligro de disolución.
El argumentario comienza con la definición de conceptos básicos como la propia España, la cultura española —difundida distributivamente entre miles de culturas regionales de Europa, América, África y Asia— o la lengua española, hablada por 400 millones de personas en todo el mundo con especial énfasis en Estados Unidos, segundo país hispanohablante del planeta. Pero también aclara y refuta conceptos oscuros y confusos de nuestro presente, como el denominado «patriotismo constitucional», que supone que España nace en 1978, seudoconceptos como «nación de naciones» (de entidad equivalente al absurdo «círculo de círculos»), «nacionalidad histórica» (usado para atribuirle Historia a Cataluña o al País Vasco y negársela a España) y otros muchos embrollos «semánticos» en los que se apoya el secesionismo para sus planes de segregación de España.
El libro también define la Nación como un proyecto histórico que incluye no sólo al Pueblo que vive en ella, sino también a los muertos y a los futuros ciudadanos, por lo que la existencia de toda Nación, en nuestro caso particular de la Nación Española, no es sólo una voluntad coyuntural y personal que pueda manifestarse en las urnas o mediante otra forma, sino algo que constituye a los ciudadanos que la integran, lo quieran o no, al estar incluidos en su proyecto histórico. Constituye en definitiva un delito de lesa patria el colaborar con la desobediencia que canalizan los partidos secesionistas, la principal amenaza interna tácita a la existencia de la Nación Española. Amenazas que son ejemplificadas en las argumentaciones razonadas y en los documentos que las acompañan, como el Pacto del Tinell, conjura en la que se forma la coalición de «todos contra el PP» para que nunca más vuelva a gobernar el Partido Popular en España, o entrevistas realizadas en los medios de comunicación a los políticos secesionistas, caso de los ya conocidos José Luis Carod Rovira, Pascual Maragall o Juan José Ibarreche, donde se aprecian claramente las amenazas lanzadas por estos enemigos de la Nación Española.
En suma, el libro no sólo argumenta en defensa de España, sino que proporciona a quienes tienen la certeza pero les faltan las razones, argumentos para la defensa dialéctica de la Nación Española frente a quienes, en la vida diaria, la amenazan o, por mera ignorancia, la ponen en peligro.
No cabe, en todo caso, confundir (reducir) soberanía nacional y soberanía popular (concepto de origen rousseauniano y de estirpe plebiscitaria -de plebe-, contractualista), como en cierto modo hace la Constitución de 1978, del mismo modo que no cabe reducir la Nación al Pueblo. En efecto «Pueblo» designa, ante todo, a una muchedumbre viva que, en el presente, es concebida como capaz de expresar su voluntad política («voluntad general») mediante el sufragio; pero la «Nación» no sólo designa al Pueblo que vive en ella, sino también a los muertos que la constituyeron y mantuvieron, y a los hijos que todavía no han empezado a vivir (o incluso los que ya han nacido pero aún no tienen derecho a voto), pero que ya están, sin embargo, contemplados en los planes presentes dirigidos al mantenimiento futuro de la Nación.
Por eso, el pueblo no puede decidir, y menos aún una parte suya, sobre la Nación española, aunque sí puede, si las divergencias entre sus componentes son muy fuertes, hacer inviable la recurrencia de la Nación, lo que implicaría a su vez la dispersión de la propia muchedumbre popular, y con ello su ruina. (página 148)
DENAES equipara la amenaza "secesionista" de los partidos nacionalistas con la de ETA y Batasuna
Europa Press el 02-12-2008
Considera que no hay ningún partido en el Parlamento que no mantenga algún compromiso con las ideas fraccionarias de la nación
La Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES) considera que España, "como nación soberana", está amenazada en la actualidad desde diversos frentes. Entre ellos, destaca el peligro del secesionismo, representado a su juicio tanto por los partidos nacionalistas como por las organizaciones terroristas.
"El PNV, CiU y demás facciones secesionistas suponen para España el mismo tipo de amenaza (secesionista) que supone la ETA o Batasuna (si no más, por su política de infiltración no delictiva que les permite actuar sin ningún tipo de obstáculos legales)", sostiene el libro En Defensa de España. Razones para el patriotismo español, escrito por Santiago Abascal y Gustavo Bueno, presidente de DENAES y director de su centro de estudios, respectivamente.
En la obra, DENAES alerta de la amenaza que hay sobre España por parte "de determinados grupos políticos cuyo propósito es causar daño" al país "con el fin último de acabar con su existencia". Así, aunque reconoce que se puede discutir que España esté en peligro, defiende que "no se puede discutir de ningún modo" que está "formalmente amenazada en su soberanía por determinados grupos políticos y parapolíticos".
"Sin duda, España está amenazada en su existencia por grupos secesionistas", insiste antes de explicar que todo partido nacionalista defiende la idea de la disolución del país. "Si bien no amenazan directamente la soberanía española sí representan una amenaza indirecta al buscar que una parte de la nación española pase a ser reconocida como un todo nacional, lo que directamente implicaría, si este fin se consuma, la fragmentación y ruina de la nación española —argumenta—. La mera existencia de estos grupos, en definitiva, representa ya una amenaza formal para la nación española".
"El secesionismo es así, representado por estos grupos, una amenaza formal para España como nación, suponiendo su mera existencia un hecho político anticonstitucional que amenaza con su fragmentación a la soberanía nacional española", continúa antes de recordar que estos partidos cuentan con representación en la mayoría de las instituciones legislativas y administrativas españolas.
En este contexto, recuerda que esta amenaza secesionista llega también desde organizaciones terroristas, aunque sostiene que la violencia no diferencia sin embargo el tipo de amenaza del de los partidos nacionalistas. "Que el procedimiento criminal de ETA sea un procedimiento que no practiquen otras facciones no disminuye en nada la amenaza que todos representan para la soberanía española —prosigue—. Si los fines secesionistas se logran, es indiferente que se hayan logrado criminal o legalmente".
Por ello, defiende que la amenaza secesionista supone para el país un peligro "a corto plazo (inminente) para el mantenimiento de la sociedad política española" y alerta de que España ya está de hecho "en camino de disolución" al mantener partes suyas en divergencia, lo que "conduce directamente a la insolidaridad y hasta al enfrentamiento entre ellas".
"ESPAÑA YA ESTÁ ROTA"
Así, defiende que, desde el punto de vista administrativo, España "ya está rota". "Otros aspectos caminan en ese mismo sentido", asegura tras arremeter contra quienes acusan de catastrofistas a las voces que critican a aquellos que alertan del peligro de ruptura de España.
Además, DENAES apunta en el libro otras amenazas que, a su juicio, se ciernen sobre España y, entre ellas, señala el federalismo, el panfilismo (entendido como la negación de la implantación secesionista), el europeísmo, el fundamentalismo democrático, el anarquismo, el yihadismo e incluso la política de Marruecos.
En este contexto, repasa la evolución del Estado autonómico y sostiene que esta concepción de la identidad de España "más que conservar", está llevando al país "a la inexistencia". De la misma manera, carga contra la reforma de los estatutos de autonomía que plantean la denominación de nación de las comunidades autónomas y, en concreto, contra el texto catalán, a su juicio, claramente "inconstitucional".
"Negar el carácter nacional de España, afirmándolo para alguna de sus partes, es amenazar la soberanía de una nación ya constituida y reconocida —argumenta—. Una amenaza que procede no de facciones más o menos marginales, sino de los propios representantes del pueblo español que, en calidad de tales, atentan pública y reiteradamente contra la soberanía española que ellos mismos representan".
De esta forma, critica esta pretensión de los partidos nacionalistas pero lamenta que en algunas ocasiones otras formaciones como PSOE o IU "apoyan, cuando no directamente alimentan, esa misma pretensión". Además, incluye en esta crítica al Partido Popular, que a su juicio ha manifestado apoyo a estas pretensiones en comunidades como Andalucía o Galicia. "Ya no hay fuerza política del arco parlamentario que no mantenga algún compromiso, aunque sea por dejación, con esta idea fraccionaria de nación", enfatiza.
"EL FRANQUISMO PROMOVIÓ LAS LENGUAS VERNÁCULAS"
El libro dedica otro capítulo a la utilización de la lengua española y comienza criticando que se la llame castellano, ya que, según defiende, el castellano es sólo un dialecto del español. Así mismo, arremete contra los procesos de "normalización lingüística" de las comunidades con lengua cooficial y que llevan a que "muchas instituciones públicas autonómicas y municipales" utilicen "únicamente la lengua vernácula en sus manifestaciones públicas", "impidiendo el acceso de los hispanohablantes a contenidos de interés general".
Asimismo, defiende que fue durante el franquismo cuando se empezó a incorporar la enseñanza de las lenguas vernáculas a la instrucción pública. "No hubo pues persecución por parte del franquismo de las lenguas vernáculas, sino más bien una promoción de las mismas. Y en caso de haberla habido, ello no justificaría la política antiespañola actual llevada a cabo por algunas administraciones autonómicas y locales", apunta.
DENAES Hispanidad, 29-12-2008
Hacía tiempo que no encontraba un libro cuyo título refleje tan fielmente el contenido. En efecto, con “En defensa de España”, Santi Abascal y Gustavo Bueno se proponen, precisamente, dar “razones para el patriotismo español”.
La última parte del libro, en mi opinión, es la más lograda. En ella se trata de la defensa de España, para lo cual en primer lugar se señalan las amenazas a ésta. Es particularmente interesante el tratamiento que hacen los autores de las amenazas presentes contra la nación española, tanto las explícitas, como los nacionalismos separatistas (valga el pleonasmo) como las amenazas internas tácitas (el buenismo, el panfilismo, el ingenuo autoengaño que despreciando las amenazas a España incapacita para la defensa de la patria).
Asimismo, abordan la amenaza yihadista, que si bien en este momento no causa demasiado peligro, está latente en la reivindicación de grupos radicales que pretenden islamizar España (considerar la islamización, por cierto, implica en el fondo considerar que un atentado grave a la esencia de España puede afectar a su existencia; contrariamente a lo sostenido en sede teórica, el buen sentir de los autores les lleva a considerar que un hipotético triunfo de las tesis islamistas sería letal para España, pues ese nuevo Al Andalus sería algo completamente diferente a ésta).
Alejo Vidal Quadras La Razón, 04-01-2009
El surgimiento de la Nación constitucional española en 1812 marcó el comienzo del fin de los privilegios estamentales y de los fueros territoriales que impedían el crecimiento económico y que sometían a la población a la explotación de oligarquías ociosas.
El surgimiento de la Nación constitucional española en 1812 marcó el comienzo del fin de los privilegios estamentales y de los fueros territoriales que impedían el crecimiento económico y que sometían a la población a la explotación de oligarquías ociosas. Una de las iniciativas más meritorias y útiles surgidas de nuestra sociedad civil en tiempos recientes ha sido sin duda la creación y posterior consolidación de la Fundación para la Defensa de la Nación Española, que preside el diputado autonómico vasco Santiago Abascal y en cuyo patronato figuran conocidas figuras del mundo académico, empresarial, político y periodístico.
La Fundación DENAES, acróstico con el que se la conoce y que la ha popularizado, ha publicado hace pocas semanas un libro titulado «En defensa de España: razones para un patriotismo español», en el que de manera clara, precisa, documentada y contundente, demuestra que España como Nación se encuentra seriamente amenazada en su misma existencia, sobre todo por fuerzas internas a la propia Nación.
La lectura de este breve pero intenso texto de denuncia y a la vez alegato en favor de la pervivencia de España, pone ante nuestros ojos la magnitud del absurdo en el que hemos vivido instalados durante treinta años y que cada día nos aproxima un paso más al desastre. Nuestra historia desde que se cerrara el pacto de la Transición en 1978, será estudiada en el futuro con incredulidad y asombro y como uno de los casos de ceguera colectiva más notorios jamás acaecidos en el devenir de un país occidental avanzado.
Porque, en efecto, cuesta creer que un sistema político diseñado para proporcionar a sus ciudadanos estabilidad, seguridad y paz, permita que operen en su seno aprovechando todas las ventajas y derechos que el propio sistema contempla, a grupos organizados que proclaman que su propósito principal es la destrucción del orden establecido y la disolución de la matriz nacional que le da sentido y sustento. Si a este hecho disparatado se añade la circunstancia de que estos partidos y sectores sociales desleales y agresivos representan apenas una décima parte del cuerpo electoral nacional, lo inaudito de la situación adquiere tintes esperpénticos.
La Fundación DENAES es implacable en su análisis de este fenómeno sorprendente que reúne equilibradamente mezclados los peligrosos ingredientes del masoquismo, la irresponsabilidad, el acomplejamiento, la debilidad, el oportunismo, la pusilanimidad y la ignorancia. Así, los errores, las renuncias y las capitulaciones se han ido multiplicando y superponiendo hasta tejer una malla tan tupida y viscosa que romperla se ha convertido en una hazaña sólo al alcance de héroes o en el resultado previsible de una catástrofe de tales proporciones que obligue a los españoles a despertar del letargo en el que vegetan y que los pone a merced de sus más porfiados enemigos.
Me limitaré citar dos ejemplos que ilustran elocuentemente la riqueza argumental desplegada por la Fundación DENAES en su ensayo en defensa de España. Suele aceptarse mansamente que los nacionalismos de raíz étnico-lingüística, como el catalán o el vasco, son movimientos progresistas y que aquellos que se les oponen demuestran encontrarse inmersos en la reacción más retrógrada. Sin embargo, la realidad es exactamente la contraria.
El surgimiento de la Nación constitucional española en 1812 marcó el comienzo del fin de los privilegios estamentales y de los fueros territoriales que impedían el crecimiento económico y que sometían a grandes capas de la población a la explotación de oligarquías ociosas.
Por tanto, la reclamación del regreso a una España fragmentada en nacioncillas inventadas quebrando la igualdad de los españoles ante la ley, signo inequívoco de modernidad ilustrada, constituye un retroceso inaceptable y un empobrecimiento general en lo material y en lo moral. Los reaccionarios, los arcaicos, los carcas, son obviamente los nacionalistas, no los patriotas españoles.
Otro desenfoque notable lo suministra esa idea aberrante en virtud de la cual los particularismos secesionistas encarnan los valores del pluralismo por lo que poseen un plus democrático y que, en consecuencia, los que nos resistimos a sus maniobras disolventes carecemos de sensibilidad democrática y destilamos un desagradable tufillo dictatorial. De nuevo la verdad es diametralmente opuesta.
Los totalitarios, los que se apresuran a aplastar los derechos fundamentales de los individuos en los terrenos lingüístico y cultural allí donde ejercen el poder son los nacionalistas, mientras que los genuinos campeones de los principios de la sociedad abierta militan en el campo constitucional español y propugnan la unidad y la cohesión de una Nación de ciudadanos en contraste a la agregación de tribus afanosamente perseguida por los Carod, Mas, Ibarretxe y Quintana de turno.
A los dos grandes partidos supuestamente nacionales se les va agotando el tiempo para recuperar la lucidez y el coraje necesarios para detener e invertir el proceso de voladura de una de las Naciones más antiguas y admirables del planeta. En tanto no llega este momento glorioso, la Fundación DENAES hace muy bien en recordarles el artículo 30 de nuestra maltrecha Constitución, de acuerdo con el cual todos los españoles tenemos el deber y el derecho de defender a España. Todos, conviene no olvidarlo.
Educación se contradice y deniega a una alumna usar el castellano en materias que se dan en gallego
E. Á. La Voz 15 Enero 2009
El decreto del gallego sigue de plena actualidad, pese a que hace ya más de un año de su entrada en vigor. Galicia Bilingüe envió hace meses unas dos mil solicitudes de padres de alumnos en las que reclaman su derecho a que sus hijos se expresen en castellano. Educación ha comenzado a responder a estas peticiones, denegando la opción de utilizar el castellano con carácter general en las materias que según el decreto deben impartirse en gallego.
Los padres se amparan en que la norma dice «o alumnado utilizará, con carácter xeral, o galego nas manifestacións oral e escrita», por lo que al hablar de carácter general no implica una obligatoriedad. Pero la Xunta dice que «resulta exorbitado interpretar, como pretende a solicitante, que poida existir unha excepción permanente no uso do galego para un alumno ou alumna». Por lo tanto, deniega la solicitud «debendo a súa filla [de un instituto de Culleredo] utilizar o galego con carácter xeral nas súas manifestacións oral e escrita nas materias impartidas en lingua galega». Desde la propia consellería aseguran que se está dando respuesta una por una a todas las solicitudes y que todas irán en la misma dirección «lembrando que o decreto forma parte do ordenamento xurídico ao que están suxeitos os cidadáns».
Pero lo cierto es que Galicia Bilingüe dio a conocer otros dos escritos, en este caso de la delegación provincial de A Coruña y de la inspección educativa sobre la misma petición, pero de alumnos de un instituto de Pontedeume, y en este caso la Administración responde que «non se poña impedimento por parte do instituto para que os seus fillos empreguen a lingua castelá como lingua de expresión, agás nas clases ou actividades relacionadas cunha determinada lingua».
Desde Galicia Bilingüe anuncian ya que irán a los tribunales (de hecho ya han recurrido parte del decreto del gallego), y recuerdan a los padres que no existe ninguna sanción recogida en la carta de derechos y deberes de los alumnos por utilizar una lengua cooficial.
La Xunta obliga a expresarse en gallego a una estudiante del Cruceiro Baleares
JAVIER CASTRO > CULLEREDO El Ideal Gallego 15 Enero 2009
La Consellería de Educación obliga a una alumna del IES Cruceiro Baleares a realizar tanto sus manifestaciones orales como escritas en gallego en las materias impartidas en este idioma. Galicia Bilingüe recuerda que el inspector dio la razón a un padre en Pontedeume con la misma petición.
Una alumna del instituto Cruceiro Baleares de Acea de Ama tendrá que expresarse en la lengua gallega a pesar de la solicitud efectuada por su padre para que pudiese usar el español. La resolución de la Xunta, que sólo se refiere a las materias impartidas en gallego, impone su utilización “con carácter xeral nas súas manifestacións oral e escritas” e incluye el empleo de los “materiais didácticos correspondentes a estas materias que estean escritos, con carácter xeral, en galego”.
El padre de la alumna y la Consellería de Educación basan su petición en la misma normativa, el decreto 124/2007, pero difieren en su interpretación. El texto legal obliga a la utilización del gallego “con carácter xeral”. Según la administración autonómica, “resulta exorbitado interpretar que poida existir unha excepción permanente”.
El solicitante, por su parte, argumenta que un dictamen del Consello Consultivo de Galicia atribuye a esa expresión una cláusula de excepcionalidad. Además, apela al propio Estatuto de Autonomía y a la doctrina del Tribunal Constitucional para defender el derecho a la elección del idioma de estudio por parte de los padres.
Contradicción > El registro de la reclamación fue presentada en el marco de una acción coordinada por el colectivo Galicia Bilingüe, que contó con el apoyo de 2.000 personas. La entidad denuncia que la resolución de la consellería contradice a un dictamen previo de Inspección Educativa, que dio la razón a dos estudiantes de Pontedeume que emplearon el mismo texto de solicitud.
La Fundación Unidad+Diversidad, presentó el pasado 22 de diciembre una solicitud ante la Conselleria de Educación de la Generalitat Valenciana, demandando el derecho de los padres a poder elegir la lengua de escolarización que decidan. El 15 de enero de 2009, se presentará la misma solicitud en la delegación de Alicante a las 12hs.
La Fundación Unidad más Diversidad denuncia que la Comunidad Valenciana limita el derecho a elegir el idioma vehicular
Fundación Unidad + Diversidad 15 Enero 2009
La Conselleria de Educación de la Generalitat Valenciana, ofrece, o un programa que contempla el valenciano como lengua vehicular o bien el aumento progresivo de asignaturas en valenciano en cada curso limitando la opción del castellano, idioma también oficial en la Comunidad Valenciana.
(Valencia, 23 de diciembre). La Fundación Unidad más Diversidad denuncia que en la Comunidad Valenciana se contempla una serie de programas educativos-lingüísticos para aplicar en los distintos colegios desde la educación infantil hasta la educación secundaria que limitan el derecho a elegir el idioma vehicular. En ninguno de ellos se puede elegir el programa educativo/lingüístico en castellano si es lo que desean para sus hijos.
La Conselleria de Educación del Gobierno de Francisco Camps única y exclusivamente acepta en el impreso de solicitud la elección de Incorporación progresiva del valenciano o Enseñanza en valenciano señalando:
PEL: Ensenyament en valencià.
(*) NOTA: Indiqueu en la casella 1 o 2, segons preferència. Si només opta per un tipus de programa, indiqueu-lo amb una X Enseñanza en valenciano.
(*) NOTA: Indíquese en casilla 1 ó 2, según preferencia. Si sólo opta por un tipo de programa, indíquese éste con una X.
PIP: Incorporació progressiva del valencià. Incorporación progresiva del valenciano.
ZC: Cap de les anteriors (només per a municipis amb predomini lingüístic castellà que no apliquen programes d'educació bilingüe).
Ninguna de las anteriores (sólo para municipios de predominio lingüístico castellano que no apliquen programas de educación bilingüe).”
Actualmente, existe el Programa de Enseñanza en Valenciano, Programa de Inmersión Lingüística comporta el uso del valenciano como lengua base de aprendizaje en todo el tramo de escolarización obligatoria para centros situados en los territorios de predominio lingüístico valenciano, y cuya lengua base es el valenciano; y el Programa de Incorporación Progresiva del Valenciano , impartido en aquellos centros ubicados en las poblaciones de predominio lingüístico valenciano que no aplican el Programa de Enseñanza en Valenciano o el Programa de Inmersión Lingüística. En él, la lengua base de aprendizaje es el castellano y las asignaturas impartidas en valenciano van aumentando progresivamente.
Además, existen otros programas que incluyen el inglés, pero sólo existe un “Plan Básico”, limitado a un porcentaje reducido que contempla el castellano como lengua vehicular pasando el valenciano a impartirse sólo en las horas mínimas que exige la ley. Este “Plan Básico”, sólo se imparte en aquellas zonas que la Ley de Uso y Enseñanza del Valenciano explicita en su artículo 35, zonas castellano parlantes. De manera que es la Administración quien decide qué programas deben darse en cada área, eliminando la opción de educar en castellano, en lugar de ser los padres quienes elijan la opción más adecuada para sus hijos.
Desde la Fundación Unidad+Diversidad, denunciamos que el gobierno del Partido Popular, imposibilita a los padres poder elegir libremente la escolarización de los hijos, independientemente del lugar en el que vivan, bien sea castellano o valencianoparlante.
Exigimos el “Programa Básico” en toda la Comunidad Valenciana, para que sean los padres quienes decidan sobre la lengua en la que desean que sus hijos aprendan en el colegio.
HazteOir.org 15 Enero 2009
“España no ha sido nunca una nación.” (27.10.05)
“¿No sería ahora el momento de revisar el escándalo con que fue recibida la entrevista de Carod-Rovira en Perpiñán?” (24.3.06)

References: resolución

 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 30
 resolución 
 resolución 
 artículo 35