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Timestamp: 2018-05-20 16:07:35+00:00

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Adquisición, transmisión y extinción [1481] | Derechos Reales (UB) | Unybook
Adquisición, transmisión y extinción (0)
Adquisición, transmisión y extinción
IV. DINÁMICA DE LOS DERECHOS REALES TEMA 9. ADQUISICIÓN, TRANSMISIÓN Y EXTINCIÓN 9.1 La ocupación. La accesión 9.2 El título y el modo 9.3 La constitución 9.4 La sucesión hereditaria 9.5 Destrucción, colisión, abandono y pérdida APUNTES MANUAL 9.1 LA OCUPACIÓN. LA ACCESIÓN En lo relativo a la OCUPACIÓN, ésta es la toma de posesión de una cosa mueble no poseída, sin dueño, con ánimo de hacerla nuestra. La ocupación requiere:  Que el objeto sea apropiable (susceptible de propiedad), carezca de dueño (res nullius).
 Que el ocupante tenga aptitud de entender y querer (porque con ella puede adquirir la posesión y le es, además, posible formar la voluntad de hacer suyo lo ocupado, y así adquirir, sin más, la propiedad de la cosa que se trate). Las cosas presumiblemente perdidas deben de entregarse a su anterior poseedor o a la autoridad, de forma que no es lícito al que las encuentra conservarlas ni menos, quererlas para sí. Las cosas presumiblemente abandonadas, es lícito quedárselas el que las halle, y también lo es que decida hacerlas suyas. Y si carecen de dueño, las adquiere por ocupación, pero siempre y cuando no lo tengan.
 Que el ocupante efectivamente tome posesión de la cosa con ánimo de apropiársela (esto supone que la posesión sea en concepto de dueño) El objeto de la ocupación son las cosas que no tienen dueño. Esto lo establece el art. 610 CC cuando establece que se adquieren por ocupación los bienes apropiables por su naturaleza que carecen de dueño. En cuanto al sujeto, la posibilidad de ocupar la tiene toda persona capaz de tomar posesión de una cosa.
Cabe destacar la ocupabilidad de:  Productos del mar o de sus riberas: los productos del mar o de sus riberas carecen de dueño y son, por lo tanto, ocupables (plantas, hierbas, conchas, entre otros). a cuya ocupación da derecho el uso público de aquéllas.
 Objetos que el mar arroja a sus riberas o que se hallan en él: en cuanto a los objetos (proceden a o no de buques naufragados= que no siendo producto del mar y no teniendo dueño conocido se hallen en él o en sus orillas, donde hubieran sido arrojados por las olas, no son ocupables, sino que han de ponerse a disposición de la Autoridad de Marina, siendo devueltos a su propietario, si aparece, y si no, pasan a propiedad del hallador, si su valor no sube más de 10.000 pesetas, y si sube más, se vende en subasta y queda para el hallador tal suma y un tercio del exceso, el resto corresponderá al Estado.
 Inmuebles; Derecho actual: la Ley de Patrimonio de las AP establece que pertenecen a la AGE los inmuebles que carezcan de dueño. De modo que si, a falta de otro dueño, los BI a pasan a pertenecer al Estado, nunca carecerán de propietario, así que nunca serán ocupables.
 Animales ocupables; grupos distinguibles: en cuanto a la ocupación de animales, son susceptibles de ésta los que carecen de dueño, pero a efectos de precisar en qué casos ocurre esto, deben distinguirse tres grupos: los manos o domésticos, los amansados o domesticados y los fieros y salvajes. La ocupación de animales puede realizarse simplemente como la de cualquier otra cosa, es decir, tomando posesión de ellos con ánimo de apropiárnoslo, pero generalmente se ocupan mediante caza de los mismos.
- Animales mansos o domésticos: son estos animales los que nacen y se crían ordinariamente bajo el poder del hombre (ejemplo, el gato, el perro, la cabra, el conejo). Estos animales no son piezas de caza, es decir, no son adquiribles por ocupación mediante caza mientras no pierdan esta condición de mansos o domésticos.
Su propiedad se rige por las reglas generales de los BM. Entonces, aunque conserven su condición de domésticos, son ocupables por cualquiera. Más aun en caso de que se hayan perdido o escapado del poder del dueño, éste no cesa de serlo si conservan su domesticidad y él no los ha abandonado. No pueden ser ocupados por el que los encuentre o aprese. Pierden su condición de domésticos cuando se vuelven salvajes.
- Animales fieros o salvajes: son estos animales los que ordinariamente no nacen y se crían bajo el poder del hombre (ejemplo, la cabra montés, el ciervo, el jabalí, el lince, el oso). Estos animales carecen de dueño, mientras están en libertad, y son susceptibles de ocupación. Ocupados, pasan a pertenecer al ocupante, que pierde su propiedad si estos se escapan. Es decir, los animales fieros solo se poseen mientras se hallen en nuestro poder.
- Animales amansados o domesticados: los animales fieros y salvajes, además de capturados, pueden ser amansados o domesticados. Es decir, serán estos animales los que siendo por su naturaleza fieros o salvajes, se ocupan, reducen o acostumbran por el hombre. Como índice de amansamiento el CC señala que sea tener la costumbre de volver al lugar que se les tiene destinado, siendo éste la casa del poseedor o animus revertendi. Una vez los animales son amansados, no se pierde su propiedad simplemente porque se escapen de nuestro poder, sino que hace falta, además, que se desacostumbren o pierdan su carácter de amansados o la costumbre de volver a casa del poseedor.
En lo relativo a la ACCESIÓN, los frutos que una cosa produce pasan a ser, en principio, del dueño de aquélla. También, en principio, si una cosa más importante se le une o incorpora inseparablemente otra que lo sea menos, y pertenezca a otro dueño, el propietario de la cosa más importante adquiere la de menor importancia. En ambos casos se dice que el dueño de la cosa madre o de la cosa más importante adquiere por accesión la propiedad de los frutos o de la cosa incorporada (es decir, acceden o pasan a ser suyos).
En el primer caso, se denomina accesión por producción (o también llamada accesión discreta). La segunda se trata de una accesión pro incorporación (o también llamada accesión continua). Ambas clases se recogen en el art. 353 del CC que dice que la propiedad de los bienes da derecho por accesión a todo lo que ellos producen, o se les une o incorpora, natural o artificialmente.
Con todo, se puede asegurar que la accesión es un modo de adquirir la propiedad. Ésta se obtiene (se adquiere) por producción (lo producido pasa a ser objeto de otro derecho de propiedad que adquiere el dueño), o por incorporación (la propiedad de la cosa incorporada se adquiere, aunque sea porque ésta pasa a formar un solo objeto con la más importante, recayendo sobre el todo un solo derecho).
La accesión es una facultad de dominio, y forma parte del señorío del dueño el adquirir los frutos o las incorporaciones (al dueño de la cosa madre o de la más importante le corresponderá la propiedad de los frutos que aquélla produzca o la de la cosa que a éste se incorpore).
Se llama accesión no solo al modo de adquirir o a la facultad que el dueño tiene, sino también a la cosa producida o incorporada. Es decir, en este sentido, se habla de una cosa y sus accesiones.
El fundamento de la accesión por producción se halla en que las utilidades que dé la cosa deben ser para el dueño. El derecho de éste a disfrutarla (adquirir sus frutos) es, sin duda, una de las razones básicas para admitir la propiedad. El fundamento de la accesión por incorporación se halla en que, por razones de índole práctica, el legislador considera preferible no destruir las cosas para obtener su separación y, además, atribuir a una sola persona la propiedad del todo formada por cosas unidas.
Existen distintos tipos de accesiones: En primer lugar, la accesión por producción: pertenecen al propietario los frutos naturales, civiles e industriales. Se entienden frutos naturales las producciones espontáneas de la tierra, y las crías y demás productos de los animales. Se entienden como frutos civiles el alquiler de los edificios, el precio del arrendamiento de tierras y el importe de rentas perpetuas, vitalicias o análogas. Se entienden por frutos industriales los que producen los precios de cualquier especie a beneficio del cultivo o del trabajo.
El que percibe los frutos tiene la obligación de abonar los gastos hechos por un tercero para su producción, recolección y conservación. No se reputan frutos naturales, o industriales, sino los que están manifiestos o nacidos. Respecto a los animales, basta que esté en el vientre de su madre, aunque no hayan nacido.
En segundo lugar, la accesión por incorporación:  Accesión de inmueble a inmueble: los cuatro casos que regula el CC son la aluvión, avulsión, mutación de cauce de río y formación de una isla.
- Aluvión: acrecentamiento que, por efecto de la corriente de aguas, experimentan los precios ribereños de los ríos, al depositar paulatinamente aquélla en el terreno el légano, arena, entre otros, por arrastre.
- Avulsión: aportación a los precios ribereños, de porciones de terreno o de árboles arrancados procedentes de otros, no por efecto de la acción lenta y constante de la corriente, sino como consecuencia de la violencia de las aguas. La porción de terreno que las aguas transportaron de una heredad a otra, siguen perteneciendo a su primitivo dueño, y en este caso no hay accesión. Ahora bien, si la porción de terreno segregada de una finca y transportada por la corriente a otra, ocupa parte de la superficie de ésta, no es pensable que aquél de quien sigue siendo pueda, sin tope de tiempo, tener ocupada con su trozo de terreno la superficie de la finca de otro. Aunque el CC no diga, será aplicable por analogía lo que se establece para el caso de los árboles, de modo que habrá que reclamar el terreno en el término de 1 mes y de llevárselo en el tiempo que se acuerde. En cuanto a los árboles arrancados y transportados por la corriente de aguas, pertenecen al propietario del terreno donde vayan a parar, si no los reclaman dentro del plazo de 1 mes los antiguos dueños. Si éstos lo reclaman, deberán abonar los gastos ocasionados en recogerlos y ponerlos en lugar seguro.
- Mutación de cauce: los cauces públicos que quedan abandonados por variar naturalmente el curso de las aguas, pertenecen a los dueños de los terrenos ribereños en toda la longitud respectiva a cada uno. Si el cauce abandonado separaba heredades de distintos dueños, la nueva línea divisoria correrá equidistante de unas y otras. Si ocurre con un cauce de dominio privado, cuando las aguas de que se tratase se abran otro, el dominio del antiguo no cambia, pues sigue perteneciendo a quien fue su dueño.
- Formación de una isla: las islas o islotes que se forman en los mares adyacentes a las costas de España o mar territorial, o en aguas interiores o en los ríos navegables y flotables, pertenecen al Estado. Pero, las islas que por sucesiva acumulación de arrastres superiores se van formando en ríos no navegables ni flotables (hasta donde se hagan sensibles las mareas) pertenecen a los dueños de los márgenes u orillas más cercanas a cada una, o a los de ambos márgenes si la isla se hallara en medio del río, dividiéndose entonces longitudinalmente por la mitad.
 Accesión de mueble a inmueble: éste tipo de accesión recibe el nombre de accesión artificial o industrial en bienes inmuebles, pues ésta procede de la mano del hombre, a diferencia de la accesión de inmueble a inmueble, que procede por obra de la naturaleza.
Éste tipo de accesión comprende tres casos distintos: edificación, plantación o siembra hechas en precio ajeno al dueño de los materiales. La regla general establece que, considerándose el suelo más importante por su calidad de estable y fijo, el derecho de propiedad sobre él se extiende a lo que se le incorpora. Pero, el adquirente debe indemnizar al dueño de lo incorporado su valor, pues en caso contrario, se enriquecería injustamente. Ésta regla, aun así, tiene límites y excepciones.
 Accesión de mueble a mueble: se produce una unión, y la hay cuando una cosa mueble se une a otra de distinto dueño formando con ella un todo prácticamente inseparable sin menoscabo de sus componentes. En estos casos, la situación creada se rige, en primer término, por lo que los interesados tuviesen acordado (también ocurre para casos de mezcla y especificación). A falta de acuerdo, la regla es que si no intervino mala fe, el dueño de la más importante hace suya la otra, indemnizando a su propietario.
- Mezcla: si por voluntad de sus dueños o por la de uno solo, pero con buena fe, o por casualidad, se mezclan dos cosas, de igual o diferente especie, y no son separables sin detrimento, cada propietario adquirirá un derecho proporcional a la parte que le corresponda atendido el valor de las cosas mezcladas o confundidas. Si la mezcla se realizó con mala fe por uno de los propietarios, éste perderá la cosa de su pertenencia mezclada, además de quedar obligado a indemnizar. Si la mezcla se realizó mediante mala fe de ambas partes, se aplica lo dicho para haber obrado ambos de buena fe.
- Especificación: consiste en realizar una obra de nueva especie empleando (en todo o en parte) materia ajena como si se hace vino de la uva de otro, o pan de la harina de otro, o una mesa de la madera de otro. El CC sigue el criterio de si hay buena fe, atribuir la cosa a aquél de quién procede lo más importante, debiendo indemnizar al otro. Si en la formación de la nueva especie intervino mala fe por parte de uno, el otro tendrá derecho a quedarse la obra sin pagar nada o exigir que se le indemnice el valor de la materia o del trabajo y los perjuicios sufridos. Del mismo modo, si hay mala fe de ambos, se procederá como si hubiera buena fe de los dos.
9.2 EL TÍTULO Y EL MODO La adquisición de los derechos reales no es solo por consecuencia del solo contrato, sino mediante la entrega. Cuando se celebra un contrato tendente a la adquisición de un derecho real, ésta adquisición no se produce ya, por la sola conclusión del contrato, sino que hace falta, además, la tradición, es decir, que, con ánimo de transmitir (por la parte que lo da) y de recibir (por la parte que lo toma) se entregue al adquirente la posesión del derecho que se trate.
En nuestro Derecho se ha acogido la denominada teoría del título y el modo de adquirir los derechos reales. Por título se entiende el acto por el que se establece la voluntad de enajenación del derecho. Por modo se entiende el acto por el que se realiza efectivamente la enajenación por el transmitente, que es la adquisición para el que lo recibe.
Sin modo el título es insuficiente para producir la adquisición del derecho real. Sin título previo, la entrega o modo no transfiere el derecho real.
El proceso adquisitivo se produce, pues, en dos etapas: · En la primera etapa, como consecuencia del título, el futuro adquirente recibe ya un derecho de crédito a que el futuro transmitente le transfiera el derecho real que se trate. Se están entonces, en el campo del Derecho de obligaciones. Uno puede exigir y el otro debe realizar una prestación (la conducta que consiste en transmitir el derecho real) · En la segunda etapa, el enajenante cumple su obligación, que consiste en realizar el modo o acto transmisivo del derecho El Derecho francés y el Derecho italiano, para la transmisión de los derechos reales, basta el contrato, sin necesidad de tradición. Por lo tanto, celebrado aquél, el adquirente recibe el derecho real. Estos sistemas son sistemas de adquisición de los derechos reales por el solo consenso (nudo consensu). Por el contrario, el Derecho alemán sigue el sistema de adquisición de los derechos reales por la sola tradición o inscripción en el Registro. En unos, basta solo el título, en otro, basta solo el modo, en el sistema español, son precisos ambos.
9.3 LA CONSTITUCIÓN DE LOS DERECHOS REALES El nacimiento o constitución de un derecho real puede producirse por distintas causas. A él da lugar todo hecho idóneo a generarlo según la Ley. A estos hechos se les puede llamar fuente del derecho real que se trate, del mismo modo que se habla que son fuentes de las obligaciones los hechos que se generan.
Cabe destacar que, en principio, los derechos reales pueden transmitirse de una persona a otra.
Cambian, entonces, de titular, pero el derecho seguirá siendo el mismo.
9.5 DESTRUCCIÓN, COLISIÓN, ABANDONO Y PÉRDIDA · Destrucción de la cosa y salida del comercio: ambas son causas de extinción. La destrucción total de la cosa objeto del derecho real extingue éste, pues siendo un poder sobre la misma, desaparece el poder al desparecer su objeto. Si la destrucción es parcial, por el contrario, subsiste el derecho sobre la parte que reste. Si la destrucción se produjo por culpa de un tercero, éste debe de resarcir al titular perjudicado del derecho real extinguido. En lo relativo a la salida del comercio, un derecho real se extingue, como poder jurídico del Derecho privado que es, si la cosa sale del comercio.
Entonces, no por razones materiales, sino jurídicas, censando de ser apta para seguir sometida al poder jurídico de los particulares, se extingue el que éstos tuviesen sobre ella.
· Colisión/Consolidación: los derechos reales en cosa ajena se extinguen también por consolidación, que es la reunión de la propiedad y el derecho real en cosa ajena en una misma persona. En efecto, si ambas titularidades coinciden en una sola mano, se exingue, como poder autónomo, el derecho real limitativo del dominio, y su contenido de facultades pasa a engrosar el poder total que sobre la cosa pertenece al dueño. Todo ello ocurre de forma automática.
· Abandono: en un supuesto de renuncia al derecho real. La renuncia, en principio, es un negocio que requiere solo la declaración de voluntad del que la hace, sin necesidad de acto otro alguno por su parte. Sin embargo, cuando el derecho renunciado es el de propiedad y la cosa estaba en poder del renunciante, es preciso, además, que éste se desposea de ella (es decir, la abandone) no produciéndose, hasta entonces, la pérdida del derecho.
· Pérdida y extinción: los derechos reales se pierden por quien los tuviese, cuando voluntaria (porque se vende la cosa) o involuntariamente (porque se destruye la cosa), cesa de ser titular de ellos. La pérdida es distinta de la extinción. Al extinguirse un derecho real lo pierde su titular, pero cuando éste lo transmite a otro, hay pérdida sin extinción.
APUNTES CLASE 609 CC > varias consecuencias jurídicas del modo de adquisición de los derechos reales.
La propiedad solo se puede adquirir, a diferencia de otros derechos reales, exclusivamente por la ocupación. No se puede adquirir el derecho de usufructo por ocupación. En cambio, la propiedad y demás derechos reales, sí que tienen otros mecanismos y medios de adquisición: - Modos originarios: modo en que un sujeto deviene ahora titular de un derecho real sin que nadie se lo haya transmitido - Modos derivativos: puede ser traslativo o constitutivo, en los dos hay un sujeto que interviene en la transmisión o constitución del derecho real. Es traslativo cuando un sujeto transmite el mismo derecho que tiene a favor ahora de otra persona. Es constitutivo cuando el sujeto, sin renunciar a su derecho, constituye, a favor de otra persona, un derecho real (por ejemplo, la hipoteca).
Supuestos, en abstracto, de modos originarios de adquisición de la propiedad - Ocupación - Accesión - Tesoro - Hallazgo Son supuestos en que un sujeto adquiere el derecho real sin que haya intervenido nadie para otorgarle ese derecho Supuestos, con carácter enunciativo, de los modos derivativos - Contratos traslativos de derechos reales, junto con el modo y la tradición. Dependerá de la causa de ese contrato.
 Contrato de compraventa  Contrato de permuta  NO contrato de arrendamiento  NO contrato de depósito - Sucesión testamentaria: pues proviene de la voluntad de un sujeto - Negocios jurídicos de disposición, de carácter traslativo, como es la donación OCUPACIÓN Modo originario de adquisición del derecho real de propiedad. El objeto sobre el que recae el modo originario para adquirir puede ser, en principio, bien mueble o inmueble. Es decir, debe de ser poseíble.
EL USUFRUCTO JAMÁS SE ADQUIERE POR OCUPACIÓN, SOLO EL DERECHO REAL DE PROPIEDAD Ocupar significa que debe ser una res nullius, res vacua possessionis.
Las cosas muebles abandonadas, no se trata exactamente de esto, si no cosas que no son de nadie, que no tienen dueño, por ello es un modo auténtico de adquirir originario. No debe tener otro propietario, porque si lo tiene, como mucho se tendrá la posesión, no el derecho real de propiedad.
No debe tener dueño porque nunca lo tuvo, porque el dueño lo abandonó, pero en cualquier caso, NO DEBE TENER DUEÑO. Solo son objeto de ocupación los bienes muebles aprehensibles, los que no tienen dueño, pero no los bienes inmuebles (pues estos siempre tienen dueño). El inmueble también puede abandonarse. El mueble, por el abandono, no pertenece a nadie. Pero el inmueble, por el abandono, acto seguido pertenece al Estado, no se trata de un acto de abandono para nadie, sino que en definitiva, por la ley otorgar la titularidad al Estado, se trata de un abandono no abdicativo si no traslativo. La Ley de 16 de mayo de los “mostrencos“ cualquier BI vacante pertenecía al Estado.
TESORO No se sabe de quién es, algún día pudo ser de alguien pero ¿Cuándo deja de ser de alguien? Por su carácter abandonado y oculto, y porque no se puede saber de quién es pasado los 30 años.
Excepción de 20 años cuando se trata de bienes nada ocultos pero que no ha sido reclamado su propiedad por parte de quien consta su titular en las entidades bancarias. Pasados 20 años, si yo tengo un depósito y no digo nada, será para el Estado.
Debe estar oculto, no puede estar a la vista de nadie. Además, debe ser algo mueble, y debe tener un determinado valor.
Choca con los objetos que están amparados por la Ley del patrimonio histórico artístico. Cuando se trate de un bien de este patrimonio (todo bien con un cierto valor lo es), entonces no se aplica el artículo 351. Se encuentren donde se encuentren, y estén donde estén, son del Estado. El art. 44 de la LPHA señala la posibilidad de que el descubridor tenga el 50% del valor en que se tasen (si se notifica en un plazo determinado al Estado del descubrimiento), pero nunca el bien. Nunca se adquiere la propiedad. Sí que es un modo de adquirir, pero está limitado Artículo 351 El tesoro oculto pertenece al dueño del terreno en que se hallare.
HALLAZGO No es un modo originario de adquisición, como sí lo es la ocupación, pues en este caso, sí que hay dueño. Un sujeto, por el hecho de la aprehensión, se convierte en propietario.
Artículo 616 Si se presentare a tiempo el propietario, estará obligado a abonar, a título de premio, al que hubiese hecho el hallazgo, la décima parte de la suma o del precio de la cosa encontrada. Cuando el valor del hallazgo excediese de 2.000 pesetas, el premio se reducirá a la vigésima parte en cuanto al exceso.
Es una cosa de alguien, solo que no se sabe de quién. Nace un deber de depósito, de consignación, de comunicación de la existencia del hallazgo, pero no nace el derecho real de propiedad que ha encontrado ese bien, por razón de que este no se puede adquirir si existe otro propietario.
El sujeto que cumple con las previsiones del OJ y comunica el hallazgo y lo deposita en las dependencias correspondientes, necesita de un acto administrativo de adjudicación para que devenga titular el sujeto siempre que se hayan cumplido las normas de información que pueden afectar al propietario. Si se trata de cosa robada, debería prescribirse el delito.
12€, aunque se podría entender el valor actual de este dinero, revalorizado.
Es un mecanismo de adjudicación de un bien mueble cuando no fuera hallado, sí el bien pero no el dueño, y éste no se personase. El % es un mero derecho de crédito, pero no genera ningún derecho real. Eso son obligaciones que nacen por ley, no por convenio.
COMO SE ADQUIEREN LOS DERECHOS RESPECTO DE LOS FRUTOS Hay un modo de adquirir el derecho real de propiedad, pero solo de los frutos de una determinada cosa. Los art. 354 y siguientes CC son preceptos que tratan acerca de los frutos, aunque no los únicos. El OJ, en materia de sede de propiedad, señala qué sucede con las cosas cuando éstas son fructíferas.
Por regla general, el ius fruendi, es decir, el derecho que tiene un sujeto que por tener un derecho es además titular de los frutos que produce esa cosa, lo tiene el propietario. El principio general es que la cosa fructífera, que es de titularidad de un sujeto, cuando produce los frutos, pertenecen también al propio sujeto. Los frutos de las cosas pertenecen al titular de esa cosa.
Esto NO es siempre así. Puede suceder que se disocie el ius fruendi del derecho real de propiedad.
Por ejemplo, en materia de usufructo, la constitución de este derecho, supone que el titular del usufructo es quien tiene el ius fruendi, y no lo tiene el nudo propietario.
Uno de los efectos de la posesión es como decide el CC de quién van a ser los frutos de la cosa poseída cuando quien posee no es el dueño de la cosa. Al final, hay que resolver la situación posesoria. El propietario, que es quien tiene el ius fruendi, cede su posición respecto de la titularidad del derecho real de propiedad sobre los frutos a favor del poseedor.
Igual sucede en la donación. Si se revoca una donación supone la devolución de la cosa.
Perfeccionada la donación, supone la transmisión del derecho real de propiedad a favor del donatario. Aquí rige el principio general, los frutos son para el sueño. El donatario no deberá devolver los frutos. Solo aquellos que después de la interposición de la demanda se hayan devengado o producido.
El supuesto de incumplimiento de las cargas modales (art. 647), el donatario sometido a modo, el que ha adquirido la propiedad, hará suyos los frutos hasta el tiempo que se repute que ha incumplido la carga modal. No se puede beneficiar en la adquisición del fruto aquel sujeto que ha provocado la revocación de la donación por un incumplimiento propio de la carga impuesta por el donante al tiempo de constituir la donación.
En el art. 1303 CC, los efectos restitutorios, en materia de obligaciones, supone que las cosas deben quedar en el estado que se encontraban al tiempo de la celebración del negocio. Deberán, entonces, devolverse los frutos de la cosa, y la otra parte deberá devolver las rentas del capital. Las rentas del capital son al dinero lo que los frutos son a la cosa. En este caso, la restitución lleva consigo la devolución de la cosa.
Artículo 1303 Declarada la nulidad de una obligación, los contratantes deben restituirse recíprocamente las cosas que hubiesen sido materia del contrato, con sus frutos, y el precio con los intereses, salvo lo que se dispone en los artículos siguientes.
Ejemplo: cuando un sujeto celebra un contrato, por ejemplo, de CV. Si un día antes de la celebración del contrato tenía una finca con 100.000 naranjas. Y el día antes se han recolectado todas. ¿De quién son las naranjas? Del dueño de la finca, del vendedor. Pero, ¿si se recolectan después? Con el mero título no se adquiere el derecho real de propiedad sobre la cosa, exige un paso más en el íter adquisitivo, como es la entrega de la cosa. Los frutos desde la perfección del contrato no exigen la teoría del título del modo. Entonces, el comprador, antes de que se le entregue la cosa, ya son suyos los frutos. El vendedor cuando entregue la cosa entregará cosa propia, pero cuando entregue los frutos, entregará cosa ajena.
Las rentas de un contrato de arrendamiento es un futo. Es decir, cualquier supuesto que venga dado por la producción natural, o por mediación de la actividad del hombre, supone un capital, eso es fruto.
Ejemplo: si me venden una perra embarazada al día de la venta. ¿De quién son los cachorros? Siempre se debe dar la entrega de la cosa, con independencia de que la otra parte haya cumplido con la recíproca prestación, para la adquisición del derecho real esto no afecta. La perra será del comprador desde la entrega de la cosa. El propietario es el comprador cuando sea propietario de la perra, pero no antes. Para dar sustantividad propia a la cosa, esa cosa debe estar en un determinado estado de la cosa matriz (cosa a partir de la cual nacen los frutos). Para que el fruto tenga naturaleza jurídica, no debe ser un fruto ex tante (no tienen individualización propia). Por lo tanto, hasta que no nazcan las terneras no tienen individualización propia, por lo tanto, no son frutos hasta tanto no tengan vida independiente.
El art. 357 diferencia entre aquello que se ve y aquello que no se ve: Artículo 356 El que percibe los frutos tiene la obligación de abonar los gastos hechos por un tercero para su producción, recolección y conservación.
Artículo 357 No se reputan frutos naturales, o industriales, sino los que están manifiestos o nacidos.
1095 CC: El acreedor tiene derecho a los frutos de la cosa desde que nace la obligación de entregarla. Sin embargo, no adquirirá derecho real sobre ella hasta que le haya sido entregada.
En caso de haber una condición suspensiva de los efectos del contrato, nace el derecho real sobre los frutos desde la eficacia del negocio. A pesar de que se suspenda la eficacia, como es un día cierto que se sabe que llegará, el término juega como supuesto que el A no puede exigir el cumplimiento de la obligación, pero ya han nacido los efectos. Salvo que sea este un término esencial.
ADQUISICIÓN DEL DERECHO REAL POR MEDIACIÓN DE CIERTOS CONTRATOS. CONSTITUCIÓN Voluntad que un sujeto tiene de transmitir a otro sujeto. Son supuestos de contratos que no trasladan el derecho real, si no que lo constituyen.
Una de las maneras de adquirir el derecho real de propiedad es por su constitución. Es un supuesto siempre de carácter derivativo, pero no traslativo. Son todos aquellos supuestos en que el titular de un derecho puede hacer nacer en cabeza de un tercero, o en cabeza propia, un derecho real.
Ejemplo. Propietario que constituye derecho de usufructo a favor de una persona, y nuda propiedad a favor de otra. Es más, puede reservarse el derecho de usufructo y transmitir la nuda propiedad a otra persona. Es un supuesto de constitución de un derecho real, que pasa el sujeto a ser titular del derecho real de propiedad, y por declaración propia, pasa a ser usufructuario.
SUCESIÓN TESTAMENTARIA // SUCESIÓN AB INTESTATO Art. 659 CC: La herencia comprende todos los bienes, derechos y obligaciones de una persona, que no se extingan por su muerte.
Todo el patrimonio de un sujeto, que no se extinga por causa de muerte, por ejemplo, el nombre, derechos personalísimos, obligaciones, el uso, la habitación. Todos esos bienes que era titular el causante, pasan ahora a ser titularidad de otro sujeto. Ese alguien será el vocado (vocación  llamada genérica a ser heredero o sucesor de un determinado sujeto por su muerte, es la aptitud para ser sucesor). Junto con la vocación, está la delación (aptitud del sujeto vocado para aceptar o repudiar la herencia).
El heredero, ya sea en sucesión testada o intestada. En materia sucesoria, en el fenómeno adquisitivo de los derechos reales / derechos de crédito, el heredero es titular de todo en la misma que ocupa igual posición jurídica del causante al tiempo de su fallecimiento. El legatario, por el contrario, es sucesor a título particular.
Tipologías de sucesiones:  Sucesión testamentaria  Sucesión voluntaria  Sucesión legal Todo el mundo puede hacer testamento, pero no se está obligado. En caso que no lo haga, la Ley establece dónde y a quién van a parar los bienes. Es un negocio jurídico unilateral de los denominados mortis causa, pues los efectos se producen por y tras la muerte del testador. Toda sucesión voluntaria tiene, además y necesariamente, una serie de límites que impone la Ley, pues ésta reserva determinada cuota del patrimonio a favor de los herederos forzosos (que lo son por legitimarios, no por herederos).
 CCAT, romanista, mantiene el sistema de cuartas. La legítima es de 1/4. El testador no puede disponer de todos sus bienes, no de 1/4. Se mantendrá el límite de la legítima.
 CCESP, germanista, mantiene el sistema de tercios. La legítima es 2/3, solo 1/3 es de libre disposición. El resto, la Ley lo reserva a favor de los legitimarios.
La legítima puede ser:  Estricta  1/3 que se repartirá a todos los legitimarios por igual  Larga  1/3 de mejora. El testador tiene libertad para decidir a quién otorgarle esa 1/3, pero solo a quien ya son legitimarios. Se mejora los ya legitimados.
EXTINCIÓN DE LOS DERECHOS PÉRDIDA  un fenómeno jurídico que no puede ser de otro modo, pues estamos ante derechos subjetivos, se extingue el objeto > se extingue el derecho.
1182 CC: Quedará extinguida la obligación que consista en entregar una cosa determinada cuando ésta se perdiere o destruyere sin culpa del deudor y antes de haberse éste constituido en mora.
Se extingue la obligación por pérdida de la cosa. Si se extingue la obligación, el vendedor no debe entregar la cosa. Pierde la titularidad el vendedor, porque es propietario. Pero, ¿el comprador debe pagar el precio? Según la teoría de los riesgos. Sabiendo que res perit domino (la cosa perece para su dueño), si es res perit emptori (para el comprador) o res perit venditori (para el vendedor). Si el perjuicio económico por la pérdida o destrucción lo sufre el vendedor o el comprador.
 Si es el vendedor, no puede exigir el pago del precio al comprador  Si es el comprador, sabiendo que no va a recibir la cosa, deberá pagar, cumplir con su obligación REGLA GENERAL  RES PERIT DOMINO La pérdida supone la extinción del derecho, y no solo del derecho real de propiedad, sino de cualquier otro derecho. Pero esto no es siempre así. Hay una excepción  LA SUBROGACIÓN REAL (cambio del objeto sobre el que recae el derecho). Ejemplo: si un BI arde y se destruye, y hay un seguro sobre éste, el derecho seguirá existiendo sobre el seguro. Se mantiene el derecho a pesar de la pérdida. Esto vale tanto como para las pérdidas reales como las pérdidas jurídicas.
CONSOLIDACIÓN se extinguen los derechos cuando un derecho real limitado, que tiene un titular, pasa a titularidad de quien ostenta el derecho real pleno, el derecho de propiedad. La consolidación es a los derechos reales lo que la confusión es al derecho de obligaciones.
Cuando el titular del derecho real limitado y el titular del derecho real de propiedad se consolidan extinguiéndose el derecho real limitado.
Una excepción a esto es la aceptación de la herencia a beneficio de inventario. Cada persona solo puede tener un patrimonio, compuesto por sus derechos y obligaciones. Pero se le permite que tenga dos patrimonios distintos, absolutamente no intercomunicados entre ellos (uno, el que ya tenía, y otro, conformado por el caudal relicto). Si hubiera un derecho que por la sucesión se pudiera consolidar, no se consolida. Y puede existir en una misma persona, ser titular de un derecho de usufructo y titular de derecho de propiedad. Un derecho estaría en un patrimonio, y otro en otro patrimonio. Supuesto en que no se da la consolidación mientras permanezcan los patrimonios estén separados. No habrá comunicación entre ellos.
La consolidación se da siempre, salvo la excepción de separación de patrimonios con ocasión de la aceptación de la herencia a beneficio de inventario. Cuando una persona acepta, lo hace pura y simplemente. Por ello, la aceptación a beneficio de inventario debe ser expresa para que exista la desvinculación patrimonial.
DERILECCIÓN (abandono de la cosa > renuncia del derecho)  es un negocio jurídico unilateral no recepticio. Es un negocio de disposición y es uno de los llamados actos de disposición y no actos de administración. Los tres grandes grupos de actos dispositivos son:  Legitimación para enajenar  Legitimación para gravar  Legitimación para renunciar Es un acto dispositivo, solo que la renuncia, a diferencia que la enajenación (supone la pérdida del derecho), es una traslación abdicativa (acto de traslación abdicativo). No se trata de dar algo a otro que lo adquiere, sino que se tiene el derecho porque no se da a nadie, se abdica. Requiere siempre el animus derelictus, es decir, la voluntad del sujeto de renuncia al derecho. Requiere solo la declaración de voluntad del titular del derecho, que no va dirigida a nadie. El principal efecto de la renuncia es la pérdida del derecho.
PÉRDIDA LA VOLUNTAD DE CONTINUAR LA COSA EN SU PATRIMONIO, SIEMPRE QUE NO AFECTE A T ERCEROS, BASTARÁ SU SOLA VOLUNTAD PARA QUEDAR FUERA DE SU TITULARDIDAD. LA COSA PASARÁ A SER UNA RES NULLIUS, Y RES VACUA POSESSIONIS (SI HAY DERILECCIÓN, HAY ABANDONO).
El abandono exige un acto de desposesión material. Pero la renuncia es renuncia del derecho, no de la cosa. Podría renunciarse al derecho manteniendo un concepto posesorio distinto.
El abandono y la renuncia del derecho son cosas distintas. La extinción del derecho supone la cancelación de los asientos. Es decir, es el fenómeno contrario a la inmatriculación, ésta supone la constancia registral de un hecho físico (la finca). Puede que desaparezca la finca, entonces pues, desaparecerá el derecho. Siempre que no vengan afectados terceros derechos que puedan subsistir.
La capacidad para renunciar es la misma que se predica para realizar actos de disposición. Entra en juego lo mismo que en todos los otros casos en supuestos de menores.
 Si la cosa que se ha renunciado es un BM, será una res vacua possessionis, una res nullius y, por lo tanto, cosa susceptible de ser ocupada (se aplicará régimen del 610 y no el del 615).
 Si la cosa que se ha renunciado es un BI, la cosa pasará a ser del Estado.
No se puede renunciar para otro. La renuncia siempre es abdicativa, no traslativa. Se renuncia para nadie, la cosa pasa a ser de nadie. Porque si lo que se quiere es que sea de alguien, se debe realizar otro acto de disposición  la enajenación. NO CABE LA RENUNCIA A FAVOR DE NADIE.
Al ser un negocio jurídico la renuncia, se le aplicará toda la normativa de los negocios jurídicos unilaterales. Existe exigencia del consentimiento, objeto y causa, por ejemplo.

References: artículo 351
 Artículo 351

Artículo 616

Artículo 1303
 Artículo 356

Artículo 357