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Timestamp: 2017-05-29 13:15:06+00:00

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Años de perseverancia | Super Cuba
Años de perseverancia	20 agosto, 201220 agosto, 2012 / Alberto Manuel León Pacheco	Por: Yanet Pérez Moya, Greter Cepero González y Leonardo Vela Mayo.
Cuanto mas envejecemos, más necesitamos estar ocupados. Es preferible morir antes que arrastrar ociosamente una vejez insípida. Trabajar es vivir. VOLTAIRE. En unos pocos años Cuba será el país más envejecido de América Latina y en cuatro décadas se ubicará entre los 11 primeros del mundo. Será entonces que el número de personas en edad laboral va a ser menor y que los adultos mayores, como parte representativa de la población tengan que evaluar seriamente la posibilidad de mantenerse trabajando o de volver a hacerlo para sostener el equilibrio social y económico alcanzado. Ello implica pensar en las condiciones que actualmente amparan a los jubilados que se mantienen trabajando, ya sea en su profesión de origen o en una distinta, comprender su situación y estar al tanto del respaldo legal que les brinda el Estado.
Para una comprensión más amplia es necesario reflexionar sobre qué es la vejez, a partir de qué edad está determinada, qué factores la condicionan, cuáles son las características que asume en Cuba, en qué circunstancias la afrontan los cubanos y cómo podría atenuarse su impacto en las personas que llegan a ella y sobre todo qué impacto tiene para un trabajador que se jubila.
No podría decirse que existe una edad que delimite el trance a la vejez, ni médicos ni sicólogos han definido este período con otras herramientas que no sea el análisis de los casos particulares. Como consenso se establece que una persona ha envejecido cuando se aprecian en ella involuciones orgánicas, tales como fallos mentales y físicos que generan el predominio del fenómeno destructivo-progresivo sobre el constructivo. Aunque algunos sicólogos tienden a observar los cambios pertinentes a sus ciencia hacia la vejez después de los 65 años.
Para determinar que existe envejecimiento poblacional en algún país deben darse dos fenómenos al tiempo: el aumento gradual de la cantidad de personas mayores y la disminución de número de niños y adolescentes, esto como resultado de la prolongación de la esperanza de vida y la baja natalidad.
En Cuba encontramos ambas situaciones pues la mujer cubana, debido a la difícil circunstancia que enfrenta el país y el aumento de las posibilidades de superación profesional, ha optado por restringir la maternidad al punto que el promedio de hijos está por debajo de 2, mientras que el de hijas, que serán las futuras madres, no llega a 1. Finalmente la esperanza de vida al nacer es de 77 años en una población donde abundan los adultos mayores.
Teniendo en cuenta todas las valoraciones anteriores la problemática de este grupo poblacional toma mayor interés. Hablamos en términos económicos y de calidad de vida sin restarle preocupación al hecho que esta es la generación de nuestros abuelos, los transmisores del pasado, los testigos de una parte importante de nuestra historia, quienes merecen la atención y el respeto del resto de la sociedad, porque con solo haber vivido se lo merecen, con habernos dado la vida y la educación, su tiempo, su espacio en la vida para que nosotros lo ocupemos, para que tengamos la oportunidad de envejecer también.
Leyes e interpretaciones.
Los que arriban trabajando a la vejez afrontan uno de los cambios más relevantes de su vida: la jubilación. Este proceso representa, según la sicóloga Ivón Jiménez , “una crisis transitoria en el ciclo vital de la familia pues los cambios que genera tanto para el propio jubilado como para sus familiares sean positivos o negativos marcan indudablemente en la estructura de la vida hogareña, no todos los trabajadores desean jubilarse, descansar en casa, buscar los mandados o depender de los suyos para su subsistencia; existen también los que necesitan seguir trabajando por la situación económica en que viven y también están aquellos que tras muchos años de servicio buscan la jubilación como el merecido descanso al final de la vida”.
Como complemento de las consideraciones de la especialista varios estudios realizados para la elaboración de la Ley 105 brindaron resultados concretos sobre las consecuencias que provoca el trabajo en la salud física y mental de los adultos mayores, beneficiándola indudablemente pues los mantiene activos y en movimiento, los integra a un colectivo donde establecen relaciones, fortalecen la autoestima, se sienten que son más útiles e independientes, además de que cuentan a la hora de tomar decisiones importantes.
Según datos ofrecidos por la directora de la dirección municipal del Instituto Nacional de Asistencia y Seguridad Social INASS, Vilma Mejías, en el territorio que atiende su centro existen 52 657 jubilados, y desde que se puso en vigor la Ley 105, en enero de 2009, se han reincorporado al trabajo en el sector estatal 32 de ellos, solo que la cifra total de jubilados que están en esa posición actualmente no está registrada en su base de datos pues la ley anterior no exigía se tuviera contabilizado ese dato, así que los que ya laboraban en esas condiciones antes de la fecha citada quedan fuera de este censo.
Pedro Santiesteban Hernández, especialista en ejecución de la filial provincial del INASS, tras un sostenido trabajo con los jubilados de la provincia opina acerca de las principales motivaciones que tienen los mayores para seguir laborando: “Es una situación económica la que hace que los compañeros continúen trabajando o después de jubilados se reincorporen al trabajo, ese yo creo que es el motivo fundamental. La otra razón, en menor medida es que “no tengo después de retirarme qué hacer, ni tengo una remuneración que me permita vivir normalmente”. Y el otro caso es una persona que ama extraordinariamente su trabajo y que no quiere desvincularse del mismo, porque se siente atendido, porque se siente bien en el colectivo laboral, porque va tener en su trabajo lo que no tiene en su casa, pues el resto de las personas de su casa trabajan y se va a sentir solo. Yo pienso que esas tres causas fundamentales son, por ese orden, las que impulsan a una persona a seguir trabajando.”
Por otra parte, si el trabajador decide retirarse y luego solicita empleo no podrá desenvolverse en el mismo puesto que ocupaba con anterioridad, no sea por reclamo de la Asamblea Municipal del Poder Popular, aunque sí tiene la posibilidad de que se le emplee en cualquier otra función subordinada en la misma entidad.
Pero la reincorporación al trabajo no es solo voluntad del trabajador, tiene que existir una plaza disponible en el centro donde desee desempeñarse, y la aprobación de sus directivos de contratar a un jubilado, lo que no siempre es mirado de forma positiva. Nos dice el especialista del INASS: “No todos los centros de trabajo asimilan con agrado tener jubilados. En mi apreciación cuando el trabajador está llegando a la edad de jubilación las administraciones aprietan al trabajador para que acabe de definir su situación. Yo aprecio que es un poco difícil para los trabajadores reincorporarse al empleo porque las administraciones ponen un poco de traba en ese sentido. Han concurrido personas que se quejan: “a mí me han dejado disponible porque estoy en los últimos años de mi vida y en los últimos años en que puedo prestar mis servicios como trabajador”, eso sucede con bastante frecuencia”
El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de Cuba es el encargado de velar por el correcto tratamiento a los pensionados y jubilados.
Para asegurarse de que la administración de cada entidad no abuse de su facultad de determinar si un trabajador en edad de retiro tiene la capacidad física y mental para continuar laborando, el Decreto No 283 de 2009 aclara que la administración debe demostrar que “el trabajador presenta una disminución demostrada de su capacidad laboral o rendimiento que sin llegar al estado de invalidez total provoca afectaciones en su desempeño laboral o profesional”. Es el Director de la Filial Provincial del Instituto Nacional de Seguridad Social quien dice la última palabra, literalmente. Este debe analizar el expediente y dictar la resolución que corresponda una vez que la administración de la entidad haya evaluado periódicamente los niveles de producción del trabajador y compruebe su eficiencia. La Ley es clara al decir que “se trata, no de la jubilación forzosa clásica, sino de la facultad de jubilación de oficio por incapacidad demostrada”.
“Si una persona llega a la edad de jubilación y tiene condiciones para seguir trabajando sin jubilarse puede continuar en su misma plaza. No necesariamente cuando cumplen los requisitos tienen obligatoriamente que irse. El retiro no es una obligación sino un privilegio de los trabajadores cubanos” aclara Pedro Santiesteban.
Con la puesta en vigor de la Ley No. 105 de Seguridad Social el 22 de enero de 2009 y el Decreto Ley 283 comenzó un nuevo periodo de normativas para las condiciones del retiro de los trabajadores. Estas generaron expectativas y luego inquietudes entre la población. Raúl Avello Peña, abogado cienfueguero, que se dedica al estudio de las particularidades de esta Ley, dice: “Lo cierto es que durante el imperio de la derogada Ley # 24 de Seguridad Social solo atendí muy ocasionalmente consultas relativas a este tema y entre estas, no creo haber contactado a alguna persona en relación con inquietudes o dudas sobre la aplicación del régimen de asistencia social. Para mi sorpresa, luego de transcurrir los primeros meses de la vigencia del Decreto mencionado, comenzaron a acudir a la sede del Bufete Colectivo numerosas personas, algunos ancianos y otros no tanto, con dudas, inquietudes y más aún, inconformidad con determinadas decisiones que se habían adoptado por el INASS en relación con las prestaciones que los mismos recibían”.
Según las consideraciones del abogado esta Ley, puesta en vigor con el objetivo de proteger al trabajador y al jubilado, no ha traído consigo toda la comprensión y medidas de ejecución en pos de su cumplimiento, es interesante cómo las personas tienen dudas, no consiguen interpretar los algoritmos de la Ley con solo leerla y claramente el modo de aplicarla se ha tomado con ambigüedad entre los funcionarios que reciben con bastante frecuencia quejas de las personas a quienes compete el tema. Esta reacción ante la Ley 105 puede tener múltiples causas, desde el origen conceptual de lo redactado, hasta desde la perspectiva de la cantidad de trámites y requisitos que en algunos casos se solicitan, aunque por otra parte puede ser causado por la escasa divulgación del tema o por la simple publicación de la Ley sin enfrentarla desde la explicación especializada y el análisis llano y abierto para toda la población.
Jubilados por cuenta propia.
Con las nuevas disposiciones legales que amplían las posibilidades del trabajo por cuenta propia no solo se benefician los trabajadores disponibles con edad laboral, sino también los jubilados, que pueden solicitar cualquiera de las patentes que acreditan el desempeño laboral en sectores como el transporte, el arrendamiento, la producción de alimentos, los servicios e incluso la seguridad social.
En una entrevista con el especialista en gestión de recursos humanos Luis Planas Zamora de la Dirección Provincial de Trabajo y Seguridad Social supimos que hasta el cierre del mes de abril se habían expedido 22 486 patentes a cuentapropistas. Ahora, esta cifra no significa que exista esa cantidad de trabajadores por cuenta propia pues en algunos casos un mismo trabajador puede solicitar más de una patente, siendo 4 la cantidad más alta solicitada. De todas las patentes, explicó Luis, 3 629 corresponden a jubilados, lo que representa un 16% del total, bastante representativo pues ilustra la disposición de los adultos mayores de desempeñar las labores alternativas ya sea para mantenerse en activo o para aliviar su situación económica. Que más de tres mil patentes se hayan expedido a jubilados del sector estatal denota un elevado interés de este grupo etario sobre las opciones de trabajo por cuenta propia, sucede que este sector ofrece cierta posibilidad, según la modalidad escogida, de un horario abierto, de negociar las condiciones de trabajo con un escaso número de personas, de tener más libertad a la hora de tomar una decisión organizativa, de trabajar en casa, de no tener que rendir cuentas a un consejo de dirección ni de cumplir con un plan de trabajo, posibilita también mayor facilidad para que el trabajador, según su desempeño, la calidad de lo realizado y la naturaleza del oficio exija mejoras salariales o simplemente las reciba de forma directa. Todo lo antes explicado puede resultar conveniente para un jubilado que desee incrementar sus ingresos y sienta que las ganancias y las comodidades del cuentapropismo le benefician más que el proceso un tanto engorroso para reincorporarse al sector estatal, acompañado de las condiciones a veces injustas que se les exige cumplir una vez reintegrado.
Las especificidades de trabajo por cuenta propia que amparan a los jubilados estriban en que ellos no contribuyen a la seguridad social, no tienen esa obligación ni esa preocupación, ellos reciben su pensión por jubilación, digamos que los que trabajan por cuenta propia lo hacen como un complemento, una entrada monetaria más, que lo hagan no afecta en ninguna medida que sigan recibiendo su pensión pues ella representa todos los años que se trabajó en edad laboral y eso no se puede negar.
Magaly Hernández Peleteiro tiene actualmente 60 años. Aunque después de tres décadas trabajando como profesora de inglés se sentía en disposición de mantenerse en su puesto sintió que la administración de su escuela le asignaba demasiadas tareas y la sobrecarga de trabajo no se correspondía con su edad y su nivel de especialización, así entonces hace cinco años decidió jubilarse. A pesar del tiempo trabajado y de sus logros solo adquirió 240 pesos de chequera, situación que la propia jubilada no entendió. Con los años, su salud ya no es la misma y necesita una dieta estricta para cuidar su colesterol. “Me siento afortunada de tener una familia que me atiende y me cuida, pero no quiero representar una carga para ellos, que ya tienen suficiente con criar a sus hijos. Eso me ha llevado a buscar trabajo nuevamente, no me interesa si es en el sector particular o estatal, solo necesito que me reporte la suficiente cantidad para sufragar todos mis gastos.” A ella le han ofrecido regresar a Educación, pero la propuesta no tiene en cuenta su nivel de especialización, ni su edad, razón por la cual se rehúsa a regresar y prefiere buscar otro empleo que aunque no tenga que ver con su vocación ni su prestigio le reporte un ingreso fijo y decoroso.
Luis Mendoza Bello laboró durante 36 años en el Servicentro Oriente, y se jubiló después de la edad de retiro, por razones de salud. “Tenía que operarme de la vista, y aunque no quedé muy bien apenas me recuperé comencé a trabajar como mensajero del barrio, de eso hace 10 años. Ahora tengo 77 y ya no me siento tan fuerte como antes pero me impulsa la necesidad que uno tiene de luchar en la vida, y a mí, que no me gusta estar sin hacer nada. Hasta hace poco tiempo muñequeacaba y reparaba muebles, cosa que hice siempre pero que ya los ojos no me lo permiten. Este trabajo de mensajería lo haré hasta que venga mi hijo de Venezuela porque ya tengo las rodillas muy malas”.
Manuel Lechuga Silk fue director del ICAIC en el tiempo que se llevó el cine móvil a cada rincón de Camagüey, actualmente está jubilado y trabaja como custodio en la tienda de víveres que hace esquina en Cielo y Bembeta, así labora indistintamente en las noches, mientras que de día limpia zapatos en las afueras del mismo lugar: “Yo limpio los zapatos desde las siete de la mañana hasta las doce del día, duermo un rato al mediodía y en las noches vengo para la tienda, es que la chequera no me alcanza, solo con el vicio matutino de tomarme un cafecito gasto la mitad de lo que me pagan y vivo con mi esposa, los dos somos jubilados.” Ante la pregunta de que si con ese trabajo extra puede sentirse más desahogado a fin de mes contestó: “A veces vienen a que les limpie los zapatos cinco o seis diarios, pero hay días que ni uno, eso no se sabe, la vida está difícil, por eso yo estoy al pie de la silla de limpiar todos los días, sábados, domingos, feriados, 31 de diciembre, hasta el día de mi cumpleaños.”
La situación económica que experimenta Cuba no es favorable, a tono con su condición subdesarrollada y con el influyente clima internacional, no podemos escapar a los mismos problemas que enfrenta el resto del planeta, lo que sí podemos hacer es intentar solucionarlos de forma distinta, buscar la justeza y el viso humano que nos indica nuestro sistema y aprovechar esos valores para enfrentar la crisis. El desempleo mundial busca en Cuba otra forma de expresión, el trabajo por cuenta propia y la posibilidad de laborar después de la jubilación son las opciones que tienen los adultos mayores para aliviar el escaso número que llena su chequera, muchas veces injusto con la trayectoria profesional, de sacrificios, lauros y desvelos que acumula como gloria familiar, pues muchas veces solo hasta ese marco se extiende la historia.
Artículos más representativos de la Ley No.105 de Seguridad Social.
En el segundo capítulo de esta Ley dedicado a la pensión por retiro se establece en el
Artículo 21, que: a los efectos de fijar la edad para obtener el derecho a la pensión ordinaria, los trabajos quedan clasificados conforme a la naturaleza de sus respectivas condiciones, en las categorías siguientes:
a)Categoría I. Trabajos realizados en condiciones normales.
b)Categoría II. Trabajos realizados en condiciones en que el gasto de energías físicas, mentales, o ambas, es de al naturaleza que origina una reducción de la capacidad laboral en el tiempo, al producirse un desgaste en el organismo no acorde con el que corresponde a la edad del trabajador.
Artículo 22.- Para tener derecho a la pensión ordinaria se requiere:
1.Para los trabajadores comprendidos en la Categoría I:
a)- tener las mujeres 60 años o más de edad y los hombres 65 más de edad;
b)- haber prestado más de 30 años de servicio, y
c)- estar vinculados laboralmente al momento de cumplir los requisitos señalados en los incisos anteriores.
2.Para los trabajadores comprendidos en la Categoría II:
a)- tener las mujeres 55 años o más de edad y los hombres 60 años o más de edad;
b)- haber prestado menos de 30 años de servicios;
c)- haber laborado en trabajos comprendidos en esta Categoría no menos de quince años anteriores a su solicitud, o el 75% del tiempo de servicio requerido para tener derecho a la pensión, si en el momento de solicitarla no se encontraba desempeñando un cargo comprendido en esta Categoría; y
d)- estar vinculados laboralmente al momento de cumplir los requisitos señalados en los incisos anteriores.
Cuantía de la pensión por edad
Artículo 26.- la cuantía de la pensión por edad se determina sobre el salario promedio que resulte de los mayores salarios devengados por el trabajador durante los cinco años naturales, seleccionados de entre los últimos quince años igualmente naturales, anteriores a la solicitud de la pensión.
El Reglamento de la Ley establece el procedimiento para determinar la base del cálculo.
Trabajo de los pensionados por edad
Artículo 30.- los pensionados por edad con 60 años las mujeres y 65 años o más los hombres y que acrediten 30 años de servicios prestados, pueden reincorporarse al trabajo remunerado y devengar la pensión y el salario del cargo que ocuparen, siempre que se incorporen, en uno diferente al que desempeñaban en el momento de obtener su pensión, aunque puede estar comprendido en su perfil ocupacional.
Art. 31: El Consejo de Ministros puede autorizar en determinado sector, rama de la economía o parte de ella, por interés del desarrollo económico y social del país, la contratación de pensionados por edad en el cargo que desempeñaban en el momento de obtener la pensión, devengando la totalidad de la prestación y el salario.
Art. 32: Los Consejos de Administración Municipales excepcionalmente, pueden autorizar la incorporación del pensionado al mismo cargo que desempeñaban anteriormente, en su centro de trabajo o en otro, y devengar la pensión y el salario.
Art. 33: Si los pensionados por edad se reincorporan al trabajo en el mismo cargo que desempeñaban anteriormente y no se cumplen los requisitos en los artículos 30, 31 y 32, la suma de su pensión y el nuevo salario, no puede exceder el salario que devengaba al momento de obtener la pensión.
Artículo 34.- los pensionados por edad reincorporados al trabajo, cuando cesan en él tienen derecho a obtener un incremento en la cuantía de la pensión que reciben, equivalente al 2% del nuevo salario promedio, por cada año trabajado con posterioridad a su reincorporación.
Distribución de los trabajadores mayores de 60 años por ocupación en Cuba. (cierre del 2009)
Total de trabajadores con 60 años o más: 312.800
Operarios: 116.300
Técnicos: 80.400
Administrativos: 16.500
Servicios: 75.900
Dirigentes:: 23.700
Distribución de las patentes para trabajos por cuenta propia en los sectores más solicitados por los jubilados en Camagüey. (cierre del mes de abril)
* Sectores donde laboran los patentados
* Patentes solicitadas
* Patentes solicitadas por los jubilados
Datos representativos de los jubilados en Camagüey y Cuba. (extraídos de la página oficial de la Organización Nacional de Estadísticas.)
La esperanza de vida en Cuba es en ambos sexos de 77 años, 76 para los hombres y 80 para las mujeres.
En la provincia, dentro de la edad laboral, están 484.445 personas y fuera de ella hay 298.137.
El 16,3% de la población del municipio Camagüey está jubilada.
El municipio Camagüey es el más envejecido de la provincia y ocupa el número 52 entre todos los municipios del país.
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References: resolución 

Artículo 21

Artículo 22

Artículo 26

Artículo 30

Artículo 34