Source: https://www.parcan.es/pub/ds.py/2016/43/9/
Timestamp: 2019-11-11 21:19:11+00:00

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Diario de Sesiones 43/2016, de fecha 20/7/2016 - Punto 9 - Parlamento de Canarias
Diario de Sesiones 43/2016, de fecha 20/7/2016 - Punto 9
9L/PPG-0001 PROGRAMAS Y PLANES DEL GOBIERNO. PLAN DE SALUD DE CANARIAS 2016-2017: PROPUESTAS DE RESOLUCIÓN.
La señora PRESIDENTA: Señorías, después de la reunión de los distintos portavoces...
Gracias, señorías. Les comunico que hemos acordado seguir el orden del día tal cual está. Por tanto, ahora veríamos el plan de salud, seguidamente el informe del comisionado y la proposición de ley, del Grupo Popular, con lo cual lo haríamos todo seguido y no pararíamos, ¿de acuerdo?
Comenzamos, pues, entonces por programas y planes, el plan de salud de Canarias.
Tienen la palabra de menor a mayor los grupos. Empezamos por el Grupo Mixto, por tiempo de siete minutos, señor Ramos Chinea.
El señor RAMOS CHINEA: Gracias, señora presidenta. Buenas tardes, señor consejero. Yo no quisiera empezar mi intervención sin agradecer el buen tono de los debates que hemos llevado a cabo, tanto por la señora Luis, el señor Lavandera, el señor Rodríguez, el señor Díaz y el señor Márquez.
Y, señor consejero, en nuestra sociedad la sanidad sabemos que es un servicio esencial pero que actualmente se lleva a cabo con escasos recursos. Este servicio debe ser realizado con calidad, por eso le agradecemos desde nuestro grupo parlamentario, Agrupación Socialista Gomera, el esfuerzo que usted muestra al respecto.
Llegó usted a una consejería donde la planificación era inexistente, carecemos de un plan general de infraestructura sanitaria, carecemos de un plan de urgencias, el plan de salud mental está prorrogado; en fin, de ahí que desde nuestro grupo parlamentario valoremos tanto su sinceridad como su compromiso con la sanidad canaria.
En el año 2009 se aprobó un presupuesto para Sanidad de 3000 millones de euros y siete años después, en el 2016, se ha aprobado un presupuesto por 2600 millones de euros, 400 millones de euros menos. Es decir, el dinero dedicado a la sanidad ha disminuido, pero, por el contrario, la población ha aumentado, así como la afluencia de turistas. Es fundamental la planificación, si cada vez tenemos menos recursos y por otro lado tenemos más usuarios.
Otro importante aspecto para apostar por la planificación es que cada vez tenemos una población más envejecida, sobre todo en las islas no capitalinas, como es la situación de las islas de El Hierro y La Gomera, por ponerles algún ejemplo.
Hoy se culmina en este Parlamento una labor que lleva gestándose desde hace bastante tiempo, pero, a diferencia de legislaturas pasadas, donde no se llegó a aprobar este plan de salud, hoy traemos a debate y a aprobación unas propuestas de resolución consensuadas y firmadas por todos los grupos de esta Cámara. Es el justo final para un texto que desde sus inicios contó con la participación de numerosos profesionales de la medicina y se nutrió de la experiencia de las distintas áreas de salud, tanto de centros hospitalarios como de las gerencias insulares que con no poco esfuerzo conformaron el germen del actual plan.
Ha sido en el trámite final, en la ponencia de la comisión, donde por los distintos grupos se ha enriquecido el texto, en una demostración de que en las cosas importantes para nuestros ciudadanos se puede llegar a un consenso y un diálogo, que nunca deberían faltar en la actividad parlamentario. Por eso, desde el Grupo Mixto aprovecho este momento para agradecer el talante constructivo que se ha vivido en el trabajo de la ponencia donde se han recogido aportaciones de todos los grupos parlamentarios, incluidas muchas de las nuestras reconociendo que la única medida que presentamos desde Agrupación Socialista Gomera, que no se ha recogido en el plan, se aprobó por unanimidad de forma autónoma en el pasado pleno; me refiero, como ya saben sus señorías, al necesario protocolo de sustitución de especialistas médicos en las islas no capitalinas.
Las medidas que propusimos y que se han incluido son la petición de que los indicadores de factores de riesgo y de valoración del plan estén no solo actualizados sino que prevea su actualización periódica y tengan sus valores segregados por las diferentes islas. Esto obedece a dos motivos básicos pero sumamente importantes para nosotros: primero es la propia vigencia que le hemos puesto al plan de salud, se pretende que esté operativo hasta el 2018. Todos sabemos que el próximo plan incluirá estos indicadores y es necesario que estén actualizados para ahorrar trabajo y recoger posibles incidencias entre los factores de riesgo para la salud. Y es precisamente por esto último por lo que hemos pedido una segregación por islas. Hasta ahora se incluían las medidas de Canarias sin estudiar si existían factores de riesgo que incidieran específicamente más en unas islas que en otras. Conocer este dato nos permitirá no solo ser más eficientes y eficaces en la atención sanitaria, además podremos articular las campañas de prevención adecuadas en la isla concreta si detectamos un peligro potencial para la salud, como podría ser un elevado tabaquismo o un índice de obesidad elevado. Y, por supuesto, igual de válidas han sido muchas de las aportaciones que se han realizado por los restantes grupos parlamentarios. Este ha sido un trabajo conjunto que se plasmará en el texto final que se va a aprobar.
No hace mucho en un pleno del pasado mes de junio le indicaba al consejero que aún faltaban por aprobar diferentes planes que rijan la sanidad pública canaria. Espero que este sea el primero y que en esta legislatura se puedan cursar la mayoría de ellos. Y sepan que contarán para esta iniciativa con el apoyo y la colaboración de nuestro grupo en sus tramitaciones.
El señor RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ: Señor presidente, señorías, señor consejero, público presente, muy interesado, por otra parte, en el asunto en discusión.
Primero hay que decir que siete minutos para hablar del II Plan de Salud que llega a esta Cámara en veintiún años es poco tiempo, intenté defender en la Junta de Portavoces más tiempo para algo tan relevante y que llega tan tarde, no ha sido posible y lamentablemente no podremos hablar en profundidad de la importancia de este documento, su valor estratégico y la capacidad que puede tener para ayudar a reorientar nuestro servicio sanitario. Y, por lo tanto, solo caben en siete minutos pinceladas, porque, además, me tengo que referir a algunas de las propuestas de resolución que acompañan al plan y que tienen la intención de apuntalarlo, de mejorarlo y de generar algunos compromisos adicionales.
La primera consideración, por lo tanto, es: este plan llega tarde y durará poco. Segundo plan que considera este Parlamento en veintiún años de autogobierno de la sanidad pública como competencia relevante en nuestro marco estatutario, y va a durar poco porque un plan con una eficacia formal de un año y medio..., en fin, es impropio de un plan. Pero tiene una ventaja, y es que hay un compromiso en las propuestas de resolución, y es que el Gobierno se compromete, no solo con la ley sino también ahora con este Parlamento y con las propuestas de resolución, para que a partir del año 2018 tengamos el tercer plan que considere este Parlamento. Y, por lo tanto, hay un compromiso de corregir -voy a ser benévolo- la desidia de los gobiernos de las últimas décadas no primando, no trabajando, no haciendo posible que este Parlamento discuta, evalúe y apruebe un plan que ayude a orientar los servicios sanitarios.
Nosotros tenemos muchas inquietudes sobre la situación de la sanidad pública española y canaria, la más preocupante es el alejamiento de la gente del sistema sanitario, la pérdida de confianza de la ciudadanía en el servicio público que mejor conseguimos alcanzar en la historia democrática española. No hay ninguna prestación pública que haya alcanzado el nivel de competitividad, de calidad, en comparación con otros países del mundo, como la sanidad pública, sin embargo, la política de austeridad, los recortes, los intentos y la privatización parcial del sistema han alejado a la gente del sistema sanitario y han hecho que pierdan confianza en él, y que, por ejemplo, el aseguramiento privado haya sido de los pocos negocios en el marco de la crisis que mejoraron justamente porque la gente buscó refugio en el aseguramiento privado. Por lo tanto, una de las claves del futuro en el sistema sanitario es recuperar la confianza de la ciudadanía en la sanidad pública, universal y gratuita, en el Sistema Nacional de Salud, en el conjunto de prestaciones no solo asistenciales sino también la obligación de proteger, promover, la salud de la gente, y, por supuesto, evaluar y resolver los problemas del conocimiento que siempre ayudan a los cambios. Esa sería otra consideración.
La tercera es recuperar la motivación de los profesionales. Los profesionales han perdido motivación porque se han deteriorado las condiciones de trabajo, porque se han eliminado derechos consolidados, porque hacen falta más profesionales para el desempeño de las diversas y complejas funciones, y es necesaria la recuperación de esos derechos, la recuperación del protagonismo y también la participación de los propios profesionales; y hay alguna propuesta de resolución haciendo referencia a este tema.
La cuarta consideración es que actuar sobre la salud es hacerlo de manera transversal, y, por lo tanto, una manera de implicar a la ciudadanía, de implicar a los profesionales, de implicar a los gobiernos locales, insulares, al canario, de impregnar de salud todas las políticas si queremos impactar, y, por tanto, la transversalidad, el compromiso de la sociedad, sus organizaciones e instituciones trabajando en los objetivos estratégicos de este plan.
Sabemos ciertamente que no va a ser sencillo recuperar algunas de las cuestiones conquistadas porque una de las principales quiebras de la sociedad actual es justamente la quiebra social, el empobrecimiento de un tercio de nuestra población; y, si hay algo que está más que analizado y que determina la salud de la gente son sus condiciones de vida, sus condiciones económicas, sus condiciones materiales. Quien no tiene una vivienda, quien no tiene una alimentación adecuada, quien no puede ejercer el ocio de manera justa está en desigualdad de condiciones para conquistar un estado de salud satisfactorio. Y sabemos que desde el Sistema de salud no se puede intervenir de manera decisiva en esta materia, pero también hay que poner en evidencia que las desigualdades sociales, las desigualdades de género son elementos que contribuyen al deterioro de la salud colectiva y, por lo tanto, el sistema sanitario debe intervenir sobre ello.
Y dejo los dos últimos minutejos de este debate para una de las claves de lo que nos está pasando: los recortes, el retroceso en la financiación, el deterioro del sistema sanitario, la pérdida de su base social, el alejamiento de la gente de la sanidad pública; y eso significa un sistema sanitario inadecuadamente financiado, conseguimos un sistema sanitario, bueno, el más eficiente del mundo, nadie con tan poco esfuerzo fiscal consiguió un sistema sanitario con una cartera de prestaciones amplia, gratuita, universal, y yo creo que de alta calidad, desde luego de calidad comparable a los países más desarrollados... Necesitamos recuperar la financiación.
Este plan tiene un problema que yo sé que han tratado de camuflar con la idea de cuando uno tiene una estrategia y tiene una orientación, y organiza y gestiona los recursos lo hace de manera más eficiente que si van dando palos de ciego. Pero un plan de salud, como un plan energético, como cualquier plan que se precie, debe estar acompañado de una ficha financiera. Sabemos el contexto en el que nos movemos y las dificultades objetivas del marco y de la situación que estamos viviendo, que, además, va a ser duradera. Que se quiten de la cabeza algunos que estudian desde hace una semana los asuntos que vaya a haber a corto plazo una rectificación por parte de los poderes del Estado en materia de financiación. Eso no va a ocurrir a corto plazo, si uno conoce la situación económica española, si conoce las dificultades y la correlación de fuerzas. De manera que la financiación es una de las claves.
Es muy difícil que este sistema sanitario, tanto en los aspectos preventivos, en la investigación, en la organización, en la gestión, en la prestación de servicios, en los sistemas evaluatorios consiga sus objetivos si no tiene los medios suficientes, y la financiación es hoy una quiebra del futuro del sistema sanitario, y este plan no lo corrige, porque no puede, pero no lo corrige porque el... (Corte en el sonido producido por el sistema automático de cómputo del tiempo).
En definitiva, señorías, acabo diciendo que, a pesar de nuestra crítica a los retrasos, a pesar de nuestras dudas sobre alguno de los compromisos, del peso específico, yo estoy de acuerdo en los contenidos del plan, creo que el plan recoge en gran medida el trabajo de muchos años de gente profesional, comprometida con la sanidad pública, y que ha puesto en este documento, pues, el conocimiento circulante en el momento, el problema de la cronicidad, el problema de las desigualdades, el problema de las enfermedades..., bueno, hemos hecho aportes interesantes sobre la diabetes, sobre las enfermedades neurodegenerativas, sobre el tema de la salud mental, en fin, todo eso está bien, pero llega este plan -insisto- muy tarde a este Parlamento y va a durar muy poco, y tiene el valor de apoyar esto hoy unánimemente esta Cámara para trasladar al Gobierno, ahora sí, el compromiso de retomar los tiempos, de retomar los compromisos, y que tengamos, 18/21, 18/22, un nuevo plan de salud que reoriente de verdad el sistema sanitario.
El señor MÁRQUEZ FANDIÑO: Muy buenas tardes.
Desde el Grupo Podemos consideramos necesaria la aprobación de este tercer Plan de Salud 2016-2017, a pesar de que el periodo de vigencia se haya reducido a tan solo un año y medio. Este periodo limitado no debe ser, en nuestra opinión, posteriormente utilizado como escusa para su no desarrollo, porque su valor está en que es un instrumento esencial para reorientar la política sanitaria pública, puesto que su análisis y la reflexión de nuestros problemas en salud y sanitarios, junto con sus medidas de resolución, requieren de ese desarrollo.
Además del convencimiento de que cubre una necesidad estratégica fundamental, que en estos momentos no se debe demorar, sí queremos destacar, como hemos hecho con anterioridad en la Comisión de Sanidad, que condicionamos nuestro apoyo al compromiso del Gobierno de Canarias a que, tras la revisión al final de dicho periodo, nos presente el siguiente plan de salud, cuya base esencial sean las líneas de actuación definidas hoy, con una vigencia que supere el espacio temporal de una legislatura. Por tanto, más de cuatro años, y que ponga en marcha desde mañana mismo, tal y como se propone en las resoluciones que se aprobarán hoy en este Parlamento por unanimidad, los mecanismos necesarios para que este plan se implante de manera inmediata y de manera coherente con aquellos elementos que se plantean en la gestión de nuestra sanidad pública.
Esto no puede quedar, por tanto, en lo teórico, en un mísero papel mojado. Vigilaremos su implantación, sus plazos y sus contenidos.
Nuestra confianza, por tanto, señores del Gobierno, la damos con generosidad, pero no es ciega, no es un cheque en blanco, es un compromiso que ahora ustedes tienen que ejecutar y, por tanto, activar esos mecanismos participativos para su ejecución, para que las líneas de actuación del plan como las resoluciones de este Parlamento se lleven a cabo.
Si miramos atrás, los planes de salud en el Estado español han estado orientados principalmente en la prevención y control de los problemas de salud pública prevalentes. Y este plan de salud lo que plantea, además, y de modo fundamental, a diferencia de nuestros planes anteriores, es la reorientación del modelo asistencial.
Tras los recortes y ajustes estructurales impuestos a los sistemas públicos de protección social en Europa, impulsados por los fracasados teóricos del austericidio y con el Gobierno español como fiel subordinado, está produciendo un deterioro de las condiciones laborales, de vida y de salud de las poblaciones de los países del sur de Europa y en especial la de Canarias. En esta situación, uno de los recursos más importantes para poder avanzar y afrontar la falta de financiación adecuada es la recuperación de la tremenda energía y potencial de cambio que pueden tener los profesionales sanitarios, junto al tejido civil organizado, en torno a la defensa de la sanidad pública, y para ello es prioritaria su implicación en este proceso de cambio, la motivación a la que hacía referencia el portavoz de Nueva Canarias.
Cuando hablamos de la defensa de la sanidad pública por parte de la ciudadanía organizada, no podemos dejar atrás la ILP, la iniciativa legislativa popular, que sigue en el limbo parlamentario canario a la espera de que nos comprometamos de manera definitiva a su tramitación. Y esta ILP establece un marco normativo que debemos considerar como pilar fundamental de una nueva ley de ordenación sanitaria, que debemos afrontar, en nuestra opinión, en esta legislatura, y con ella blindar nuestra sanidad ante los ataques especulativos y la terrible precarización galopante del sur de Europa.
La consecuencia, no obstante, es que para producir cambios es necesario replantear no solo el ámbito administrativo, organizativo o normativo, sino también la estructura del poder técnico y político de la sanidad, para desarrollar una nueva cultura en nuestro sistema sanitario público.
En este escenario, la respuesta de planificación en un sector como el sanitario, que en Canarias supone más del 42 % de nuestro presupuesto, se exige enfrentar el conflicto de la racionalidad técnica con la racionalidad política, sobre todo en un contexto sociohistórico de inestabilidad institucional y de conservadurismo en cuanto a la necesidad de avanzar hacia un gobernanza democrática que contribuya asimismo al desarrollo de la capacidad de gobierno. Esta capacidad está determinada por la coherencia en tres variables, que son la capacidad de gobierno, la gobernabilidad del sistema y el proyecto de gobierno, que en el caso particular del sistema sanitario nosotros entendemos debe ser el plan de salud.
Evidentemente, este período temporal de año y medio no lo consideramos ideal para un plan de salud, pero somos conscientes del elevado coste de oportunidad que supondría la aprobación para la población canaria y para la reorientación de la defensa de los cambios que el actual modelo asistencial demanda.
Si situamos este proceso de formulación en el III Plan en febrero del año 2008 y una propuesta de periodo de vigencia de seis años, posteriormente reducida por Coalición Canaria a tres, sin que tampoco se consiguiese culminar su aprobación, no nos podemos permitir de nuevo que nos tengamos que arriesgar a iniciar un expediente que quizás se alargue demasiado en el tiempo.
Nuestro apoyo a este plan también se fundamenta en el reconocimiento a la participación de más de un centenar de expertos desde Canarias en el primer momento de su formulación, y al proceso o metodología empleada, una estrategia situacional y participativa de formación e investigación, acción que ha utilizado una herramienta basada en el sistema ECCA de educación de adultos semipresencial.
Se conformaron 92 grupos de trabajo en la red asistencial del Servicio Canario de Salud, con la participación activa de 1029 personas entre profesionales sanitarios y ciudadanía; se realizó la formación de 124 profesionales para la monitorización de los grupos y talleres, dirigidos por un equipo de 23 profesionales como coordinadores o equipo ampliado de planificación y designados por las direcciones de área de salud y gerencias integradas de los servicios sanitarios en las islas no capitalinas, y de atención primaria y complejos hospitalarios de las capitalinas.
Aprovecho también para saludar y agradecer el trabajo de José Joaquín O'Shannahan, que hoy nos acompaña, en este plan de salud, y su empeño en sacarlo adelante.
Las aportaciones de Podemos han estado encaminadas a la introducción de elementos que aseguren en dicho período de año y medio la ejecución de determinadas acciones que puedan mejorar la efectividad en la formulación y desarrollo participativo de cada uno de los planes insulares de salud y que nos permita afianzar el carácter planificador de esta legislatura en materia de sanidad.
En este sentido, es necesario impedir que suceda lo que ocurrió con el primer y único plan de salud de Canarias aprobado formalmente, el que comprende entre los años 1997 y 2001, que contenía un componente intersectorial e interinstitucional muy importante, nos referimos a un clamoroso incumplimiento del Gobierno de la resolución del Parlamento de Canarias, publicada en el BOPC el 16 de enero de 1997. Se trataba de medidas complementarias que el Parlamento consideraba necesarias para cumplir con la previsión legal de la Ley de Ordenación Sanitaria de Canarias, tales como la presentación de los planes de salud de las Áreas de Salud y las Zonas Básicas, de la necesaria constitución de todos los consejos de dirección de salud de todas las Áreas de Salud y de las Zonas Básicas, entre otros.
Además, en el apartado 6, de medidas de carácter general, añadía que la eficacia del plan de salud de Canarias está claramente condicionada a que el Gobierno de Canarias tome las medidas necesarias para su ejecución (Corte de sonido producido por el sistema automático de cómputo del tiempo) -gracias-, considerándose necesario el desarrollo de una política de recursos humanos que permita asegurar la aplicación del plan, así como la dotación suficiente de los recursos financieros.
Efectivamente, consideramos que aunque el III Plan de Salud de Canarias sí contempla la organización de los planes de salud de las áreas y de las zonas básicas, así como otras medidas necesarias para su territorialización a través de los consejos de salud y de dirección, tenemos la impresión de que en la consejería y en el Servicio Canario de Salud no se han creado las condiciones necesarias para que esto pueda ocurrir. La forma de ignorar los resultados o de poner en valor los procesos participativos desencadenados en la legislatura anterior con las Conferencias Insulares de Salud, la falta de activación de la estructura de planificación ampliada, y creadas... -perdón, es que la falta de tiempo, sinceramente, para un tema tan importante, es un poco un hándicap-, la forma de ignorar los resultados o de poner en valor procesos participativos, desencadenados en la legislatura anterior por las Conferencias Insulares de Salud, la falta de activación de las estructuras de planificación ampliada, y creadas por las conferencias insulares de salud, la falta de dotación personal suficiente, o la no asignación de funciones...
El señor VICEPRESIDENTE PRIMERO (De la Hoz Fernández): Señor Márquez, termine.
El señor MÁRQUEZ FANDIÑO: Sinceramente, es muy poco tiempo para un asunto tan importante, sobre todo cuando llevamos esperando tantos años, ¿verdad?, y nos dan siete minutos.
Son motivo de preocupación y factores, como les decía, que pueden impedir un desarrollo de los procesos necesarios para que se den las condiciones de eficacia y poder cumplir con las previsiones del plan, lo que podría suponer convertir en este momento en un acto de frivolidad.
Por tanto, con este III Plan de Salud les aseguro que Podemos hará un seguimiento continuado y constante.
Se acaba el tiempo, enhorabuena, ya si quieren pueden coger el avión.
Siguiente grupo, el Grupo Popular, señor Díaz.
Señor Márquez, yo le invito no a coger el avión, sino si quiere quedarse en Tenerife, va a disfrutar de una magnífica y calurosa tarde, y, además, seguro que tendrá cosas importantes e interesantes que escuchar en lo que viene a continuación después de la aprobación de este plan de salud.
El Plan nacional de salud es el conjunto de servicios de la salud de la Administración del Estado y de las comunidades autónomas, e integra todas las funciones y prestaciones sanitarias que son responsabilidad de los poderes públicos para el debido complemento de derecho a la protección de la salud. El sistema de salud debe ser universal y establece la equidad como principio general de sistema como garantía de que el acceso y las prestaciones sanitarias se realizan en condiciones de igualdad efectiva.
Todas las comunidades autónomas tienen desde el año 2002 transferidas plenas competencias en esta materia, por lo tanto es un sistema nacional de salud totalmente descentralizado. De esta manera se pretende garantizar que los servicios públicos se orienten a las realidades y necesidades de la salud de los ciudadanos de cada territorio. El Ministerio de Sanidad, lógicamente, mantiene su papel de coordinador y establece para lograr esa equidad la cartera básica de servicios. En 2006 se estableció una conferencia nacional de presidentes en la necesidad de que todo el territorio español dispusiera de un uniforme plan de calidad para el Sistema Nacional de Salud. El sistema nacional de calidad plantea seis áreas definitivas sobre las que han de trabajar las comunidades autónomas. Las materias son las siguientes: protección, promoción de la salud y prevención de la enfermedad; fomento de la equidad; apoyo a los recursos humanos; fomento de la excelencia clínica; utilización de las tecnologías de la información y el aumento de la transparencia. Por tanto, cada vez que cada comunidad autónoma trabaje la materia de planificación a futuro debe tener en cuenta las directrices del Plan nacional de calidad del sistema sanitario.
El Plan de calidad será, por tanto, el marco en las comunidades autónomas, trabajen, basen su planificación en materia sanitaria. Y para planificar el futuro en materia sanitaria lo que se hace es elaborar un plan de salud, es una obligación, lo establece la Ley nacional de sanidad, una obligación que ha venido incumpliendo este Gobierno, el Gobierno anterior soportado por los mismos partidos que soportan al actual y somos la única comunidad autónoma que no tiene un plan de salud. Una vez más indicadores a la cola.
Yo quiero agradecer lógicamente de una manera muy intensa el trabajo de todos los profesionales y las personas que han trabajo porque gracias a ellos tenemos hoy un texto sobre el que discutir, pero también tengo que reconocer que si hoy traemos a aprobar el plan de salud a esta Cámara es porque todos los grupos políticos conscientes de la caótica y mal gestionada sanidad canaria pensábamos que esta es una herramienta que puede contribuir a que esto deje de ser pues lo que ha venido siendo en los últimos 6-8 años en esta comunidad autónoma. Todos los grupos políticos nos hemos comprometido a trabajar durante meses, lo hemos hecho en ponencia, lo hemos hecho en comisión para que fuera posible aprobar un plan de salud en este periodo de sesiones, hubiese sido bastante ridículo que trajéramos un plan de salud en el siguiente periodo de sesiones ya en el último trimestre del año para una vigencia de un año escaso, digo que hubiese sido ridículo, por ello hemos trabajado mucho en común, en ponencia, en comisión y por ello traemos hoy aquí un texto que podemos considerar consensuado. Y no solo ha sido un mérito de los grupos políticos, le reconozco, consejero, que su consejería ha apretado mucho para que esto sea posible y ha colaborado para que pudiéramos tener este texto. Se lo reconozco siempre y cuando usted me reconozca que el 80 % del trabajo pues ya estaba prácticamente hecho, que lo dejó hecho en la época de Mercedes Roldós como consejera de Sanidad cuando el Gobierno del Partido Popular tuvo responsabilidades en esta materia, dejó hecha gran parte del trabajo, no fue el anterior gobierno, lógicamente, pero que el anterior gobierno tuvo la incapacidad o la falta de voluntad de impulsarlo.
Me gustaría poder decir lo contrario, consejero, pero mucho me temo que este plan no nos va a sacar de la cola de España en materia de indicadores sanitarios, a la cola de la sanidad pública. Tenemos las peores listas de sanidad, de las peores listas de espera de toda España, tenemos las peores demoras medias de toda España, tenemos la peor valoración por parte de los usuarios del sistema sanitario. Yo no creo que este plan traiga una solución mágica para mejorar todos los problemas, pero sí es una buena hoja de ruta, una directriz a seguir y va a tratar de dotar a los canarios de la sanidad que merecen y que pagan con sus impuestos lógicamente.
En muchos aspectos consideramos que es un plan ambicioso pero no todo en la vida ni en la gestión se arregla con ambición. Usted ha repetido varias veces que este plan no lleva ficha financiera porque no la necesita, lo podemos aceptar, podemos entender que un plan no tenga que tener cuantificado los costes de las inversiones, no tenga que tener cuantificado el coste de las acciones, pero lo que sí debe tener este plan es un compromiso, un compromiso político.
Con la aprobación del plan me gustaría oír a los grupos que apoyan al Gobierno que por fin va haber una especial sensibilidad en inversión en materia sanitaria con los canarios, porque la inversión en materia sanitaria, el gasto de la Consejería de Sanidad, proviene directamente de los presupuestos de la comunidad autónoma, que luego sé que esto se presta a entrar en el discurso del día de la marmota, del sistema de financiación, tú más y yo peor y la culpa fue de aquel. Bueno, realmente me gustaría oír un compromiso político de que el Gobierno, los partidos que apoyan al Gobierno de Canarias van hacer un importante esfuerzo en los próximos presupuestos y en los siguientes, si es que le corresponde aprobarlos, y también en las modificaciones presupuestarias que discurran de aquí hasta entonces.
Estamos muy próximos ya, desgraciadamente, a la caducidad del próximo Plan, 2017, yo espero que ustedes estén trabajando ya en el plan siguiente porque no vamos a estar ocho años sin rumbo en materia sanitaria. La gestión errática que se ha hecho en materia sanitaria por parte de los últimos consejeros de Sanidad es lo que nos ha situado hoy en los parámetros que estamos. Este plan -recuerdo, consejero- establece obligaciones a usted y a todo su equipo. Existen más de treinta líneas de actuación, y espero que con la aprobación que hoy salga de este pleno, pues, usted no se detenga, no se dé por satisfecho; la sanidad canaria, lógicamente, y la sociedad no va a esperar que usted se dé por satisfecho. Y lo que aprobamos hoy son obligaciones, imposiciones, directrices, un mandato para su consejería.
Nosotros somos conscientes -le pido solo un minuto más, presidente- de que hoy damos un paso importante pero no por ello vamos a dejar de ejercer el control al Gobierno. Le pedimos ya que traiga, que apruebe, que nos cuente ese plan de urgencias pero con ese... (Corte de sonido producido por el sistema automático de cómputo del tiempo).
(Sin micrófono)... en infraestructuras.
Un plan de choque contra la magnitud de las listas de espera, un plan de recursos humanos que contemple la promoción, la carrera profesional, la formación y los derechos de las personas que trabajan en la sanidad, un plan de infraestructuras -usted lo tiene en la cabeza, pero tráigalo, cuéntelo, cuantifíquelo-, un plan para la enfermedad mental, un plan para los crónicos, para la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud. Esperamos mucho, le decía, consejero, de este plan; y la verdad es que no esperamos tanto del Gobierno. Por eso, le insisto: vamos a ejercer el control sobre el Gobierno y la Oposición, sobre las políticas que consideremos erróneas.
Quería finalizar agradeciendo y felicitando el consenso a la hora de elaborar las propuestas de resolución, con la esperanza de que no se queden solo en una mera declaración de esta Cámara sino en una expresión de la voluntad de los ciudadanos, y que constituyan un mandato para el Gobierno.
Por el Grupo Socialista, señor Álvaro.
El señor ÁLVARO LAVANDERA: Gracias, presidente. Buenas tardes, señorías... (Sin micrófono). Buenas tardes en especial a las personas que nos acompañan, que han venido como público, colectivos y personas que desde dentro del sistema han aportado horas de trabajo y horas también de su vida personal a este plan de salud, como son José Joaquín, José Luis y Miguel Ángel.
Tenemos hoy la fortuna de poder dar un paso definitivo, poder culminar un proceso en el que han participado cientos de profesionales y colectivos de la sociedad canaria a lo largo de muchos años -eso es cierto-, demasiados, pero que da su fruto y ve la luz en el día de hoy.
Durante el trámite parlamentario del plan de salud hemos podido debatir, estudiar, realizar aportaciones, entre los diferentes grupos políticos, y hay que destacar, como ya lo han hecho mis antecesores, el esfuerzo que hemos hecho por llegar al consenso, al entendimiento, dejando de un lado posicionamientos políticos y centrándonos en poner en valor un documento estratégico y necesario para la planificación de la salud en Canarias.
De ese consenso han nacido también las propuestas de resolución que hoy votamos, suscritas por todos los grupos políticos; propuestas de resolución en las que reflejamos nuestras inquietudes y preocupaciones sobre la salud en Canarias.
Señorías, el plan de salud se formula como una hoja de ruta necesaria para alcanzar los objetivos en salud, una estrategia que debe estar basada en el conocimiento del estado de salud de la población, las tendencias demográficas y epidemiológicas y también los condicionantes socioeconómicos de sus individuos.
Hemos de recordar que nuestro modelo es un modelo de cobertura universal, sin excepción pública, equitativo, con derechos y deberes definidos, enriquecido con la participación ciudadana, con una visión de la salud mucho más allá de la asistencia sanitaria donde la promoción, la prevención y la educación para la salud también deben jugar un papel determinante.
Este plan de salud sienta las bases de una política de salud que aspira a ser transversal en el ámbito de todo el Gobierno en el desarrollo de las políticas de promoción de la salud -desde Hacienda, Educación, Territorio, Medio Ambiente, Agricultura...-, en general, creo que el Gobierno puede y debe implicarse en introducir la perspectiva de la salud en todas sus políticas.
Desde el Grupo Socialista compartimos plenamente los valores que se recogen en este plan de salud: la accesibilidad y equidad, el carácter público y universal del sistema, la orientación hacia las necesidades de los ciudadanos y hacia los resultados en salud -tenemos que acostumbrarnos en esta región a debatir sobre resultados en salud y no solo sobre meras cifras de listas de espera-; el empoderamiento y la participación tanto de los ciudadanos como de los trabajadores y los profesionales, la eficiencia y la sostenibilidad, la gestión profesional y la prioridad en la prevención y en la promoción.
Dicho esto, hablar del sistema sanitario conlleva obligatoriamente a hablar de recursos -ya lo han hecho también otros portavoces-. El Plan de Salud se financiará con los recursos del presupuesto de la comunidad autónoma: 42 de cada 100 euros de los presupuestos de la comunidad autónoma van a Sanidad.
Aún así, somos conscientes de que no son recursos suficientes. En la última estadística del gasto sanitario público, publicada por el Ministerio de Sanidad, Canarias se sitúa justo en la media del gasto per cápita consolidado en España: la media es de 1233 euros por habitante y en Canarias estamos en 1232 euros. Pero más allá de esto, en Canarias supone el 6,4 % del PIB, y, sin embargo, a nivel estatal es el 5,5 %. Y yo puedo afirmar que a la vista de estos datos podemos decir que el Gobierno de Canarias tiene la voluntad política necesaria para financiar la sanidad en Canarias. Otra cosa es que tengamos los recursos suficientes, que nuestro singular territorio exija de mayores esfuerzos y que haya que hacer una reflexión seria y urgente sobre la financiación de la sanidad en España. Existen antecedentes, el pacto por la sanidad y los servicios sociales, del 2008; el pacto por la sostenibilidad y la calidad del Sistema Nacional de Salud, de 2013. Documentos que, a fecha de hoy, no han dado los frutos deseados, a la vista de los resultados en cuanto a financiación se refiere y del progresivo deterioro del Sistema Nacional de Salud en nuestro país.
El gasto sanitario constituye un desafío fundamental en la futura reforma del sistema de financiación autonómico. De no hacerse, la gestión presupuestaria en las comunidades autónomas seguirá comprometida y los niveles de deuda autonómicos seguirán creciendo.
Es que, señorías, la lógica del recorte en España en estos últimos años ha sido uniforme en todas las políticas, sin preservar lo que los socialistas consideramos fundamental: la sanidad, los servicios sociales y la educación.
En este escenario nuestra obligación como políticos es sentar las bases, más allá de contener el déficit a corto y medio plazo, hacer que el sistema sea sostenible, revisándolo, transformándolo, buscando el equilibrio entre la calidad y la sostenibilidad, planificando -como hacemos hoy con el documento del plan de salud-, para una mejor gestión de los retos que tenemos en el futuro: enfermedades crónicas, envejecimiento de la población y también la innovación.
Leí no hace mucho una frase que se me ha quedado grabada en la memoria, del profesor Bengoa, y es que en España el Ministerio de Sanidad ha sido dirigido por el Ministerio de Hacienda en los últimos años, y eso no se puede permitir.
Desde luego se puede seguir avanzando en buscar mecanismos que generen ahorro, evitar la duplicidad de una prueba diagnóstica, el pago por productividad o disminuir el gasto farmacéutico por errores de indicación. Pero lo cierto es que tiene que existir una voluntad política en la legislatura que comienza en el ámbito del Estado para, sin demora, analizar rigurosamente el sistema de financiación de la sanidad de nuestro país.
Termino ya, señorías, recalcando que lo que nos interesa es planificar la sanidad, contar con herramientas técnicas y políticas, con el plan de salud, a nuestro entender y al entender de todos, por eso lo hemos suscrito consensuadamente, es el camino para conseguirlo.
Dedico mis últimas palabras para agradecer, como han hecho mis antecesores, a todas las personas que han aportado su grano de arena para que este plan de salud sea por fin una realidad. El esfuerzo de cientos de personas, profesionales, gestores y ciudadanía que, desde el año ya 2008, de una forma u otra, han trabajado con ilusión, dedicación y con la firme creencia de que nuestro sistema sanitario sigue siendo uno de los mayores orgullos de las políticas públicas de nuestro país.
Y, entre los principios básicos de ese sistema sanitario, quiero destacar hoy especialmente la equidad, un valor para asegurar la prestación de los servicios de salud de una forma igualitaria... (Corte en el sonido producido por el sistema automático de cómputo del tiempo).
¿Treinta segundo tengo?
...con independencia del lugar geográfico, del género, del nivel de renta, de la edad o de cualquier otra circunstancia; cuestión que en Canarias, si cabe, tiene una trascendencia fundamental.
Muchas gracias, y felicidades a todos los grupos.
El señor VICEPRESIDENTE PRIMERO (De la Hoz Fernández): Muchas gracias, señor Álvaro Lavandera.
La señora LUIS DOMÍNGUEZ: Gracias, señor presidente. Señorías. Señor consejero. Dar la bienvenida también a las personas que nos han querido acompañar hoy durante este debate.
En el mes de mayo el señor Morera presentaba ante la Comisión de Sanidad el tercer Plan de Salud 2016-2017, a efectos de iniciar el trámite parlamentario. Hoy corresponde debatirlo y someterlo a aprobación, tanto el plan como el resto de propuestas de resolución.
Este plan de salud, ya lo decía el señor Márquez, es fruto de un proceso de participación muy complejo. Es verdad que siempre los procesos de participación son mejorables, pero, en este caso, contó con una participación muy amplia y con un alto grado de consenso. Participaron, como bien se ha dicho, las siete Conferencias Insulares de Salud, en torno a 1000 participantes de todos los actores relacionados con el mundo de la sanidad, representantes de la ciudadanía, la propia Administración y, por supuesto, los profesionales; y antes de eso hubo encuentros, cursos y grupos de trabajo organizados entre el Servicio Canario de Salud y Radio ECCA en todas las islas. Se ha incorporado una propuesta de resolución precisamente poniendo en valor ese proceso participativo y a todos sus actores.
El plan de salud es el instrumento central de la política sanitaria, el que ordena todas las funciones del sistema de salud. Se trata, por tanto, de trazar la estrategia dirigida a dar respuesta a las necesidades en materia de salud que tiene nuestra población, tal como establece la Ley de Ordenación Sanitaria de Canarias. Una estrategia que debe estar orientada hacia la planificación de nuestro modelo de sistema sanitario, que, desde nuestro punto de vista, debe ser un modelo universal, gratuito, equitativo y solidario, con deberes y derechos definidos entre la ciudadanía y los poderes públicos, descentralizado, abierto a la participación ciudadana y orientado a implicar a los profesionales en la gestión del sistema. Lo decía el señor Lavandera: con una visión de la salud mucho más amplia que la pura asistencia sanitaria, donde la promoción, la prevención y la educación para la salud deben jugar un papel determinante, y donde deben implicarse de manera decidida el resto de áreas de gestión del Gobierno en torno al concepto Salud en Todas las Políticas.
Pero también con las debidas garantías de seguridad, modernidad, solvencia técnica, calidad, transparencia, eficacia y eficiencia, y sobre todo que dé respuesta a las verdaderas necesidades y expectativas que tienen nuestros ciudadanos y nuestras ciudadanas.
Desde luego este III Plan de Salud y el resto de propuestas de resolución que se incorporan encajan, encajan en ese modelo de sistema de salud, pues recogen todos esos elementos.
Por tanto, se trata de un plan novedoso, que trabaja sobre los determinantes de la salud, fomenta la participación de todos los actores en materia de salud y los implica; reorienta el sistema centrándolo en el paciente y aborda los problemas que plantea la sociedad actual, como son el envejecimiento de la población y, por tanto, el predominio de enfermedades crónicas o las desigualdades sociales y de género, acrecentadas con la crisis -entre otras-.
En el desarrollo de la ponencia todas y todos coincidimos en que este plan debía dotarse de más mecanismos de evaluación, y por eso se incorporó una batería de indicadores con el objetivo de obtener información de la evolución y seguimiento del plan, de la salud de los canarios y del sistema sanitario, con lo que se mejora la capacidad de seguimiento del mismo, se añade la perspectiva de género, se mejora la comparativa con los datos nacionales y se profundiza en determinados indicadores de calidad de los servicios, de los efectos sobre la salud o el grado de protección y promoción de la salud que el sistema aporta al sector turístico o a los ámbitos escolares e industriales, entre otros.
Hay que señalar que estos indicadores son una herramienta de evaluación, indudablemente, pero también de impulso a la gestión. Se han incorporado bastantes correcciones de estilo, gramaticales, correcciones de datos económicos; se concreta el concepto y cometido de las áreas de salud; se han recogido el Plan Integral de Salud Mental y el plazo para presentarlo, el fomento de la adherencia terapéutica, el desarrollo de un programa específico de atención a la diabetes; se potencian la figura del farmacéutico de atención primaria y la función de la farmacia hospitalaria y de los profesionales de la misma; se incorporan mecanismos de participación de las directivas de las áreas de salud en la toma de decisiones; como ha dicho el señor Márquez, también se insta a presentar un nuevo plan de salud a partir del 2018, a impulsar el plan de investigación, innovación y desarrollo, a potenciar la Escuela de Servicios Sociales y Sociosanitarios de Canarias; y a desarrollar, como bien también ha dicho el señor Rodríguez, una política de recursos humanos tendentes al reconocimiento de los profesionales y a compensar sus esfuerzos, que durante la crisis han sido muchos, todos lo sabemos, con medidas de estabilidad laboral, de reconocimiento a la carrera profesional y con la recuperación paulatina de los derechos perdidos con la crisis.
Se insta también a tomar medidas necesarias para ajustar la asistencia a la población y los indicadores de salud a la media nacional, a elaborar un plan de comunicación y un plan de formación, a desarrollar la Conferencia de Salud de Canarias, se considera también necesario la adaptación de los Cirpac a las nuevas necesidades, y se insta a hacerlo,
Y, finalmente, tenemos claro que sin recursos económicos difícilmente se podrá impulsar este o cualquier otro plan. Lo decía el propio señor Morera, el plan se utiliza para orientar la presupuestación de todas las funciones del sistema de salud, no nos queda duda de que el Gobierno hará todos los esfuerzos posibles, señor Díaz Guerra, por incrementar los recursos económicos en Sanidad. También sabemos que los presupuestos de nuestra comunidad autónoma están limitados, no solo por la propia capacidad de la misma sino por las limitaciones al crecimiento impuestas por el Gobierno de España, que obvia que nuestra situación económica nos permite crecer bastante más.
Pero recordemos que el principal problema de recursos en nuestro sistema de salud tiene su principal origen en el injusto desequilibrio de financiación con un importante agravio comparativo con el resto de comunidades autónomas, y eso lo ha reconocido hasta el propio Gobierno de España. Ni siquiera estamos pidiendo, como sería lícito, el reconocimiento de nuestras singularidades territoriales, que justifican un gasto per cápita más alto que la media nacional en aras de mantener el principio de equidad, que como sabemos es uno de los fundamentos de nuestro modelo.
Por tanto, exigimos una financiación per cápita, como mínimo, igual... (Corte de sonido producido por el sistema automático de cómputo del tiempo).
Decía que, por tanto, exigimos una financiación per cápita como mínimo igual a la del resto de los territorios, y esa debe ser una prioridad para nuestro Gobierno, porque afecta directamente a la implementación de este plan y al sistema de salud en general.
Por último, agradecer el trabajo de todos los ponentes, y también la actitud positiva con que todos y todas han afrontado la ponencia de este plan, lo que ha posibilitado indudablemente el consenso. Desde luego, señor Díaz Guerra, no comparto la visión que usted tiene de nuestra sanidad, ni mucho menos, y no voy a entrar en quién tiene el mérito o no de este plan, lo voy a dejar ahí.
Y, por último, como ya dijimos en la comisión, agradecer al señor letrado, a don Juan Manuel Díaz-Bertrana, su trabajo y su paciencia, que no siempre se lo hemos puesto demasiado fácil.
Señor Márquez, dígame.
El señor MÁRQUEZ FANDIÑO (Desde su escaño): Sí, señor presidente. Le pido para que conste en el Diario de Sesiones, sé que ha causado molestias, por eso pido que se retire la última frase que he dicho del avión.
Y sí me gustaría terminar agradeciendo a todos los ponentes la actitud constructiva durante la tramitación del plan de salud.
El señor VICEPRESIDENTE PRIMERO (De la Hoz Fernández): Gracias, señor Márquez, se agradece.
Finalizadas las intervenciones de los grupos parlamentarios corresponde al Gobierno, al consejero de Sanidad, por tiempo de diez minutos.
Lo primero es agradecer a todos el debate constructivo y enriquecedor y el esfuerzo que sé que han hecho para intentar aprobar por unanimidad este plan de salud; de esto creo que se trata la política, por ello mi reconocimiento al señor Díaz Guerra, al señor Márquez, al señor Rodríguez, al señor Ramos Chinea, al señor Lavandera y a la señora Luis. Por otra parte, hacerles ver el momento histórico que significa para este Parlamento aprobar por segunda vez en su historia un plan de salud.
Nuestra Ley de Ordenación Sanitaria define el plan de salud como el instrumento estratégico para la planificación y la articulación funcional de las actividades de promoción y protección de la salud, de prevención de la enfermedad y de asistencia sanitaria de todos los sujetos públicos y privados integrantes del sistema canario de salud y garantizar que las funciones del sistema se desarrollen de manera ordenada, eficiente y eficaz. Es, por tanto, una herramienta fundamental y básica para definir las políticas del Gobierno en esta materia.
Son muchos los retos que el sistema sanitario tiene en estos momentos: garantizar su perdurabilidad sin perder sus características intrínsecas de universalidad en su acceso y calidad en sus prestaciones; mejorar la eficiencia, la efectividad y la utilidad social de las acciones que se emprendan; evitar la fragmentación o, al menos, corregir para garantizar la integración de las acciones con visión global del sistema y con buena gobernanza; reducir las inequidades de acceso, y en la prestación de servicios, garantizar la evaluación y la transparencia; obtener resultados en salud, mejorar la credibilidad y la imagen que tienen los ciudadanos del sistema sanitario permitiendo su participación y empoderamiento; y, finalmente, mejorar el diálogo y la posibilidad de participación de los profesionales y los sectores implicados.
Dar respuesta a estos retos manteniendo intacto los valores que los sustentan de equidad, accesibilidad, calidad y universalidad con eficiencia y garantizando su sostenibilidad no es fácil. Sabemos que nuestro sistema es muy vulnerable y, aunque es evidente que los gastos no pueden crecer ininterrumpidamente, hemos de reconocer que hay una inadecuada financiación de este modelo sumamente generoso, incomprendido por algún sector que aún no ve en la salud una inversión sino un gasto y que no entiende que la salud de cualquiera de los que conviven entre nosotros es parte de nuestra salud.
La sostenibilidad, al fin y al cabo, es una cuestión de voluntad política, voluntad que ha quedado clara en los últimos dos años en nuestra comunidad, que ha mantenido un gasto per cápita de sanidad en torno a la media nacional gracias a la aportación de fondos propios para alcanzar estos niveles, fruto del compromiso del Gobierno de Canarias con las personas. Por todo ello una asistencia sanitaria que dé respuesta a estos retos ha de pasar por una planificación rigurosa y por un liderazgo que ha de asumir esta consejería. Someter a la consideración de este Parlamento la aprobación de este plan de salud es un compromiso que este Gobierno ha asumido, que ustedes han compartido y al que hoy se da fin o quizás comienzo.
La elaboración de este plan no ha sido un trabajo exclusivo del equipo de técnicos y políticos de este consejería, han sido muchas las personas e instituciones que han participado en el plan a lo largo de tres legislaturas ciertamente, empezando por personas relevantes que lo han hecho desde sus inicios como Rafael Bengoa, entre otros técnicos y expertos, instituciones como Radio ECCA en el apoyo a la formación para facilitar los mecanismos de participación profesional y ciudadana, colectivos profesionales e instituciones que desde el inicio de su diseño han realizado valiosas aportaciones: el propio personal del Servicio Canario de Salud, ayuntamientos, cabildos e instituciones como la universidad a través de diferentes facultades de ámbito sanitario, los colegios profesionales y sindicatos; y, fundamentalmente, el equipo redactor y responsable de todo el proceso desde el año 2010, liderado por José Joaquín O'Shanahan, que nos acompaña hoy, al que le trasmito el agradecimiento y los que actualmente ocupan las tareas de planificación, José Luis Arocha y Miguel Ángel Hernández.
Asimismo, este plan se ha visto enriquecido por las aportaciones de los grupos parlamentarios a través de la Comisión de Sanidad, que han permitido elaborar un documento aceptado por todos, lo cual quiero volver a poner de manifiesto y agradecer.
No debe ser objeto de esta intervención el contenido del plan pero permítanme apuntar la importancia que el texto da, por una parte, al abordaje del envejecimiento de la población y a la cronicidad de las patologías que conlleva la necesidad de colaboración sociosanitaria, a la promoción de la calidad y la eficiencia y la participación de los profesionales mediante modelos eficientes de organización, a fomentar y potenciar el trabajo intersectorial, a influir sobre los determinantes de la salud a través del trabajo intersectorial e incorporar las nuevas tecnologías a la gestión del sistema.
Desafortunadamente, en parte por la complejidad de elaboración y en parte para garantizar los procesos de transparencia y participación, esta comunidad autónoma lleva muchos años sin haberle dado el carácter normativo a esta herramienta clave de planificación y sin tener las directrices de las que de un plan de salud han de emanar.
El último plan de salud aprobado se remonta al año 1997, pero eso ya es pasado. La vigencia que hemos propuesto, relativamente corta -2016-2017- para este plan, requiere una explicación.
Este plan se empieza a diseñar en un momento determinado y se propone para su discusión con una información diagnóstica que se produce desde el año 2008 hasta el año 2014. Con este referente temporal en el diagnóstico, la vigencia de las propuestas no puede ser muy amplia dada la velocidad a la que se producen los cambios en los escenarios sociales, económicos y presupuestarios en la actualidad; y la base y la información que sustentan este plan de salud han de ser revisadas en los próximos años, y ese es el compromiso de esta consejería.
La valoración de este plan y de los resultados en los procesos que a través de los mismos se implementen, así como los resultados en salud, es uno de los objetivos del mismo para sentar las bases del próximo plan de salud, para el que contar con una experiencia planificadora normalizada mediante la publicación de un texto que cuente con el respaldo parlamentario es una condición necesaria.
La aprobación unánime abre las puertas a la colaboración que solicito de todos ustedes para la tarea planificadora que nos espera en los próximos años.
De nuevo, muchas gracias por dotar a Canarias de un plan de salud.
Por lo tanto, pasamos a llamar a votación (La Presidencia hace sonar el timbre de llamada a votación).
Queda, por tanto, aprobado por unanimidad el Plan de Salud de Canarias 2016-2017.
Siempre agrada tener buenas noticias y plenos así. Muchas gracias, señorías.
9L/PPG-0001 Sobre Plan de Salud de Canarias 2016-2017.

References: resolución 
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