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InDret. Son las sentencias públicas? Son los antecedentes penales privados? Una comparación de la cultura jurídica de Estados Unidos y España - PDF
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David Acuña Venegas
1 InDret REVISTA PARA EL ANÁLISIS DEL DERECHO WWW. INDRET.COM Son las sentencias públicas? Son los antecedentes penales privados? Una comparación de la cultura jurídica de Estados Unidos y España James B. Jacobs New York University, School of Law Elena Larrauri Universitat Pompeu Fabra BARCELONA, OCTUBRE 2010
2 Abstract Diese rechtsvergleichende Arbeit befasst sich mit der Frage der Veröffentlichung Vorstrafen. Das Ziel besteht darin, die rechtlichen Grundsätze darzustellen, die die Behandlung von Vorstrafen in Spanien als private Angelegenheit begründen, wenn man bedenkt, dass die Strafverfahren ebenso wie die gerichtlichen Entscheidungen öffentlich sind und dass die gerichtlichen Entscheidungen auch. Dies wird dem amerikanischen System gegenüberstellt, in dem die öffentliche Bekanntmachung von Vorstrafen unerbittlich aus seinen Rechtsgrundsätzen eines öffentlichen Prozesses, der richterlichen Kontrolle und der Meinungsfreiheit folgt. Zu diesem Zweck werden sechs Entscheidungen der spanischen Gerichten sowie eine Entscheidung der Spanischen Agentur für Datenschutz analysiert, die die Frage des Zugangs zu Entscheidungen und Öffentlichkeit thematisieren. Und es wird gezeigt, welche Lösungen die Gerichte der Vereinigten Staaten vertreten hätten, wenn sie diese Fälle hätten beurteilen müssen. This comparative study addresses the publicity of criminal conviction records. The aim is to discuss the legal principles of the different legal systems in order to understand how Spain protects criminal conviction records as a private matter, given that criminal proceedings are public and so are judgments, and then to contrast it with the American system. The American legal principles of a public process, judicial review and free speech lead inexorably to the publicity of criminal records. Thus, we explain six judgments of the Spanish courts, and a Resolution of the Spanish Data Protection Agency, concerning access to judgments and its publicity, and then we show what would have been its hypothetical resolution in U.S. James B. Jacobs, Chief Justice Warren E. Burger Profesor de Derecho y Director del Center for Research in Crime and Justice de la New York University, School of Law. Elena Larrauri catedrática de derecho penal y criminología en la Universitat Pompeu Fabra. Ambos autores agradecen el trabajo realizado por la asistente de investigación Shira Peleg. Este estudio se ha visto mejorado por los lúcidos y detallados comentarios realizados por Dimitra Blitsa, James Forman, David Garland, Lauryn Gouldin, Matti Joutsen, Maximo Langer, Stephen Schulhofer, Kathy Strandburg y Jackie Ross. Este artículo es una versión adaptada de Are Criminal Convictions A Public Matter? The US and Spain. Jacobs/Larrauri (2010). Para la versión completa de algunas notas relativas a la legislación y jurisprudencia norteamericana es conveniente consultar la versión inglesa. La parte española de este estudio se ha beneficiado del Proyecto de investigación (DER JURI: Género y Marginación: Victimización y Delincuencia) del Ministerio de Ciencia e Innovación y del apoyo del Departamento de Universidades de la Generalitat de Catalunya al Grupo de Investigación Consolidado (AGAUR 2009 SGR 1117) en Criminología aplicada a la Penología. El tema de la publicidad de los antecedentes penales no ha sido objeto de atención específica por parte de la doctrina. Ello ha motivado la necesidad de hacer numerosas consultas a personas del ámbito académico y profesional. Por haber atendido mis múltiples dudas agradezco la ayuda a los profesores Monica Arenas, Rafael Bustos, Manuel Cachón, José Luis Diez Ripollés, Josep Ferrer, y Antonio Lascurain. Guillermo Bayas (Abogado LL.M, NYU/UPF), Verónica del Carpio (Abogada), Andres Palomo (Magistrado), Pere Rios (Periodista), Jesús Rubi (Adjunto al Director de la Agencia Española de Protección de Datos), Carlos Uranga (Subdirector General de Registros de Administrativos de Apoyo a la Actividad Judicial), Joan Uria (Magistrado), Inés Valor (CENDOJ), e Iñaki Vicuña (Director de la Agencia Vasca de Protección de Datos). Si bien todos lo han mejorado ninguno es responsable de cómo he interpretado sus palabras. Lorena Antón y Ricardo Echavarría han aportado diligente y amablemente los innumerables materiales solicitados. Mis últimos agradecimientos por una excelente y veloz traducción se dedican a Marta García Bel. 1
3 En este estudio comparativo se aborda el tema de la publicidad de los antecedentes penales. El objetivo es entender los principios jurídicos que fundamentan el que los antecedentes penales sean tratados en España como una cuestión privada, habida cuenta que el proceso penal es público y las sentencias también y contraponerlo al sistema norteamericano en el que de sus principios jurídicos de un proceso público, control judicial y libertad de expresión se deriva inexorablemente la publicidad de los antecedentes penales. Para ello se exponen seis sentencias de los tribunales españoles, y una Resolución de la Agencia Española de Protección de Datos, referidas al acceso a las sentencias y publicidad y se muestra cuál hubiera sido su hipotética resolución en Estados Unidos. Title: Are Judgments public? Are Criminal Convictions private?: The different U.S. and Spanish juridical approach Titel: Sind Urteile öffentlich? Sind Vorstrafen privat? Eine rechtsvergleichende perspektive Spanien/USA. Palabras clave: Antecedentes penales, publicidad de las sentencias, protección de datos personales, intimidad, rehabilitación y libertad de expresión. Keywords: criminal records, publicity of judgments, personal data protection, privacy, rehabilitation and free speech. Stichwort: Vorstrafen, öffentliche gerichtlichen Entscheidungen, Datenschutz, Privatsphäre, Rehabilitation und Meinungsfreiheit. Sumario 1. Introducción 2. Casos españoles 2.1. Acceso a las sentencias judiciales 2.2. Acceso al Registro Central de Penados 2.3. Publicación de condenas en los medios de comunicación 2.4. Publicación de las condenas en Internet 3. Los principios jurídicos españoles 3.1 Publicidad de las sentencias 3.2 El derecho al honor 3.3 Privacidad 3.4 La ley española de protección de datos 3.5 Libertad de expresión 3.6 Rehabilitación 4. Las leyes de EE.UU. que permiten y/o obligan a la publicación de los antecedentes penales 4.1 La Primera Enmienda 4.2 El interés del público en la toma de decisiones informada 5. Conclusión 6. Reflexiones futuras 7. Jurisprudencia citada 8. Bibliografía 2
4 1. Introducción El tema de los antecedentes penales no ha sido objeto de excesiva atención en la doctrina penal española 1. Sin embargo existe una presunción generalizada de que el hecho de poseer antecedentes puede comportar importantes consecuencias para el futuro laboral de la persona y para el ejercicio de sus derechos cívicos o familiares, constituyendo una pena invisible que debe sumarse a la pena impuesta (MAUER/CHESNEY-LIND, 2002). Evidentemente el impacto que puedan tener los antecedentes penales para la futura reinserción de la persona depende de diversas variables: En cuántas empresas se piden los antecedentes? Se cancelan? Hay obligación de declararlos? 2 Una de las variables que previsiblemente afecta a la importancia que los antecedentes penales tienen para la reinserción de las personas es la publicidad que se realiza de los mismos. La decisión política criminal acerca de si los antecedentes penales de un delincuente deberían ser información pública, accesible a cualquiera, o bien si deberían ser parcial o totalmente confidenciales, tiene importantes implicaciones para el futuro de la persona condenada. 3 Para una persona el estigma perpetuo de delincuente probablemente sea más gravoso en algunos casos que los trabajos en beneficio de la comunidad, la multa, o incluso un breve período de encarcelamiento. 4 Además, si la persona condenada tiene que tolerar la publicidad de su condena, como una marca, sus posibilidades de reintegrarse en la sociedad disminuyen considerablemente. 5 No obstante, mantener la condena en secreto quizás reduce la eficacia de la prevención y pone en peligro a las personas y a las organizaciones, que podrían eventualmente convertirse en víctimas de individuos que han demostrado tener una cierta propensión a la criminalidad. 6 1 Con la notable excepción de dos excelentes libros GROSSO GALVÁN, Los antecedentes penales: rehabilitación y control social, 1983 y BUENO ARÚS, La cancelación de antecedentes penales, LARRAURI PIJOAN, Convictions records in Spain: obstacles to reintegration of offenders?, En Prensa (European Journal of Probation), También puede dificultar la reinserción el hecho de poseer antecedentes policiales. Nuestro objetivo en este estudio son los antecedentes penales producto de una condena. 3 PAGER, Marked: Race, Crime, and Finding Work in an Era of Mass Incarceration, 2007, pp DEMLEITNER, Sanction: Smart Public Policy: Replacing Imprisonment with Targeted Nonprison Sentences and Collateral Sanctions, STAN. L. REV., (58), 2005, pp. 339 y 341. Véase también, MILTON HEUMANN/ET AL., Beyond the Sentence: Public Perception of Collateral Consequences for Felony Offenders, CRIM. L. BULL., (41), 2005, pp. 24 y 34 a 36. TRAVIS, But They All Come Back: Facing the Challenges of Prisoner Reentry, 2005, pássim. (El estigma de condenado dificulta el ejercicio de la autonomía individual que en la sociedad se da por suspuesta ser padre, circular libremente sin estar pendiente de la policía, y establecer la residencia sin sufrir el rechazo de los vecinos ) 5PAGER, Marked: Race, Crime, and Finding Work in an Era of Mass Incarceration, 2007, at 2-3 (argumentando que el stigma de la condena penal limita las oportunidades de trabajo del condenado); SCHWARTZ/ SKOLNICK, Two Studies of Legal Stigma, SOC. PROBS., (10), 1963, pp. 133 a 136. ( la condena constituye una poderosa forma de degradación del estatus que sigue funcionando incluso después de que el delincuente haya pagado con su deuda. El antecedente penal produce una duradera cuando no permanente pérdida del estatus social. ). 6 JACOBS, Mass Incarceration and the Proliferation of Criminal Records, ST. THOMAS L.REV., (3), 2006, pp. 387 y 416. ( el 67% de los presos liberados en 1994 cometió al menos un delito grave en los tres años 3
5 La discusión y decisión acerca de si la información sobre los antecedentes penales debería ser accesible requiere ponderar los límites de la libertad de expresión, transparencia judicial, prevención y seguridad individual y social con la protección de la intimidad, la dignidad y la rehabilitación. 7 Además de la ponderación de estos derechos y principios deberá considerarse que en la actualidad, el avance de las tecnologías y telecomunicaciones difículta el control de la difusión de la información sobre las condenas. La publicidad de los antecedentes penales que tanto la ley como la práctica judicial estadounidenses promueven contrasta sorprendentemente con la ley y la práctica europea. Aunque hay diferencias entre los países europeos, la legislación y la política española es un ejemplo sobre cómo la cultura europea considera degradante la revelación pública de los antecedentes penales. 8 El ejercicio de realizar esta comparación entre España y Estados Unidos muestra a los lectores estadounidenses que la política y la práctica de EE.UU. no es necesariamente natural ni inevitable; sino que es fruto de decisiones. Del mismo modo, esta comparación quizás hará pensar a los lectores españoles cuáles son los principios jurídicos que fundamentan la privacidad de los antecedentes penales y cuáles son las ventajas y costes que esta opción conlleva. En EE.UU, los antecedentes penales pueden conseguirse de tres formas distintas. En primer lugar, los registros federales y estatales de antecedentes penales comunican los antecedentes penales a todas las administraciones, tanto federales como locales y estatales, y a muchas otras instituciones públicas autorizadas, organizaciones y empresas. En segundo lugar, cualquier persona que quiera saber si un individuo ha sido anteriormente condenado por un tribunal concreto, puede dirigirse al juzgado y ojear el expediente y cualquiera de los documentos del caso que puedan interesarle. 9 A excepción de una pequeña categoría de casos sellados (sealed), no es difícil localizar el archivo de un caso concreto porque todos los expedientes de casos pasados y pendientes pueden buscarse mediante el nombre del acusado. 10 Además, los ciudadanos pueden examinar y copiar los siguientes, y el 52% de los presos del Estado volvieron a prisión por nuevos crímenes o por violar la libertad condicional ). 7 Véase JACOBS, ST. THOMAS L. REV., (3), 2006, pp. 387 y Véase WHITMAN, Harsh Justice, 2003, pássim. 9 Históricamente, los archivos sobre juicios de menores siempre habían estado sellados. No obstante, esta tradición se ha ido perdiendo. Los expedientes de autores criminales adultos condenados nunca están totalmente sellados, pero algunos documentos pueden sellarse, como por ejemplo una declaración jurada de un agente encubierto. En algunos estados, los casos penales que finalizan en sobreseimiento o absolución, se sellan. Cuando es así, se necesita una autorización judicial, fundada en una buena causa, para ver el expediente. 10 Bureau of Justice Statistics, NCJ , Public Access to Criminal History Information 3 (1988): Cada juzgado tiene un registro, normalmente llamado expediente judicial, de los juicios que se celebran en ese tribunal. El expediente incluye los registros de lectura de cargos, adjudicaciones, oraciones y otros actos judiciales. En algunos tribunales se ordenan los expedientes por los nombres de los acusados, con independencia de que contengan delitos y hechos sucedidos en distintos momentos- es decir, todos los hechos y juicios que tienen lugar en ese tribunal, se pueden obtener buscando por el nombre de la persona. Tanto por el derecho constitucional, como por el estatuto del juzgado, los expedientes están abiertos a consulta pública en todos los estados. 4
6 expedientes judiciales 11. En tercer lugar, la persona que no quiera dedicar tiempo y esfuerzo a la búsqueda de antecedentes penales, puede obtener la información del floreciente mercado de vendedores de información privada. 12 Estas compañías realizan las pesquisas, por un precio, tanto a nivel local como estatal y federal. Pueden localizar la información examinando los documentos en cada tribunal, o, cada vez más, a través de las bases de datos electrónicas de los tribunales. (En algunos estados, la administración central de los tribunales vende la información a estas empresas). En EE.UU, el acceso al historial delictivo de cada persona viene condicionado por la cultura político-legal y por las leyes constitucionales. La política criminal de EE.UU. detesta las nociones de justicia secreta o juicios a puerta cerrada. considera como un importante instrumento de control del abuso de poder de los fiscales, de los jueces y de la policía. Como ha afirmado la Corte Suprema: Cualesquiera otros beneficios que la garantía de un juicio público pueda conferir a la sociedad, esta garantía es una salvaguardia contra cualquier intento de usar a los tribunales como medios de persecución. Saber que cada juicio está sujeto a la revisión de la opinión pública constituye un control efectivo sobre los posibles abusos del poder judicial La transparencia judicial se La Corte Suprema de EE.UU ha sostenido que la libertad de expresión (Primera Enmienda) concede a la sociedad, incluidos los medios de comunicación, el derecho a asistir a los juicios penales. 15 Mientras que el FBI, la policía local y otros organismos encargados de la ejecución de la ley, no tienen la obligación y, a menudo, deciden no hacer pública la información sobre los antecedentes policiales, 16 los archivos judiciales por ley y por 1128U.S.C. 753(b).Ver,e.g.,S.D.N.Y.,CourtReporting, see also Memorandum from Leonidas Ralph Mecham, Director, Admin. Office of the U.S. Courts to Chief Judges, et al. (Oct. 22, 2002), disponible en 12 Nat l Consortium for Justice Info. & Statistics., Nat l Task Force on the Criminal Backgrounding of America 1 (2005), disponible en [hereinafter Report of NTFCBA]. 13 Globe Newspaper Co. v. Superior Court, 457 U.S. 596, 603 (1982) ( La prensa y los ciudadanos tienen el derecho constitucional de acceder a los juicios penales. Este derecho está contenido en la Primera Enmienda y se aplica en los estados a través de la Decimocuarta Enmienda.) 14 In Re Oliver, 333 U.S. 257, 270 (1948). Ver Press-Enterprise Co. v. Superior Court, 478 U.S. 1 (1986) 15 Presley v. Georgia, 558 U.S., 130 S. Ct. 721, 724 (2010) (sostiene que los ciudadanos tienen el derecho a estar presentes, ejerzan o no las partes tal derecho y los tribunales están obligados a adoptar todas las medidas razonables para permitir la participación pública en los procesos penales"). Si existe una buena razón, el juez puede excluir la publicidad de alguna de las audiencias previas al juicio. Curiosamente, para proteger la privacidad de los testigos jóvenes, el juez puede ordenar que el público abandone la sala cuando testifique el testigo menor de edad. No obstante, la publicidad nunca puede restringirse para proteger al acusado. 16De hecho, en un destacado caso de la Corte Suprema en 1972, el FBI decidió que no iba a suministrar los antecedentes penales ni siquiera al sujeto condenado alegando que los datos contenidos en nuestros archivos son confidenciales y no pueden darse a ningún particular. La Corte Suprema afirmó que el gobierno no tenía ninguna obligación de hacer pública dicha información. Department of Justice v. Reporters Committee For a Free Press, 489 U.S. 749 (1972) 5
7 tradición siempre han estado a disposición de los ciudadanos que quisieran examinarlos. 17 Una vez la persona interesada ha obtenido la información, la Primera Enmienda garantiza que ésta pueda transmitirla a otras personas, tanto oralmente como por escrito, y/o publicarla en la prensa o en internet. El gobierno no puede impedir ni sancionar a la gente por divulgar información verdadera sobre los antecedentes penales de un delincuente. 18 Además de la transparencia judicial, el control judicial y la libertad de expresión, la política estadounidense de libertad de acceso y difusión de los antecedentes penales refleja y refuerza la idea de que los objetivos primordiales del derecho penal son la prevención y la retribución. Se supone que el hecho de ser detenidos y la certeza de saber que serán deshonrados, rechazados y que se les negarán oportunidades de trabajo, disuade a los potenciales delincuentes de llevar a cabo la conducta criminal. 19 Tal como el eminente jurista HENRY HART observó: [Un legislador] probablemente asume que uno de los factores más decisivos que influyen en el comportamiento humano es el deseo de las personas de evitar la condena moral de su comunidad. 20 Asimismo, la publicidad de los juicios y antecedentes penales refleja la creencia de que los ciudadanos tienen un interés legítimo en ser informados sobre el carácter de las personas que contratan, de los arrendatarios a los que alquilan sus casas, de las personas con quien realizan acuerdos comerciales, y de los individuos con quien mantienen relaciones sentimentales. 21 Muchas leyes federales y estatales prohíben que las personas con antecedentes penales puedan ocupar determinados puestos de trabajo, profesiones e industrias. 22 Los empleadores suelen examinar y rechazar a los aspirantes que tengan antecedentes penales. Este tipo de prevención del delito requiere que ciudadanos, empresarios y, el público en general, puedan acceder fácilmente a los antecedentes penales de las personas con quienes interactúan MYERS-MORRISON, Privacy, Accountability, and the Cooperating Defendant: Towards a New Role for Internet Access to Court Records, VAND. L. REV. (62), 2009, pp. 921 a Nixon v. Warner Commc'ns, Inc., 435 U.S. 589, 609 (1978); United States DOJ v. Reporters Comm. for Freedom of Press, 489 U.S. 749, (1977); MYERS-MORRISON, VAND. L. REV., (62), 2009, pp. 921 a ZIMRING/HAWKINS, Deterrence: The Legal Threat in Crime Control, 1973, pássim. 20 HART, JR., The Aims of the Criminal Law, en LYNCH (ed.), In the Name of Justice: Leading Experts Reexamine the Classic Article The Aims of the Criminal Law, 2009, pp La opinión pública apoya sustancialmente que se hagan públicas condenas sobre determinados delitos cuando se perciba que puede ser útil o puede contribuir a la seguridad pública. En general, los americanos suelen facilitar los antecedentes penales a empleadores, a organismos gubernamentales encargados de otorgar licencias y a otras entidades. U.S. department of justice, Office of Justice Programs, Bureau of Justice Statistics, Privacy, Technology and Criminal Justice Information: Public Attitudes Toward Uses of Criminal History Information, p E.g., el Taft Hartley Act prohíbe que las personas condenadas puedan dirigir sindicatos durante 14 años. Véase, Labor Management Relations Act, Pub. L , 61 Stat. 136 (1947). 23 En EE.UU. un gran número de empleadores en el sector privado tienen acceso a los antecedentes penales. Después del ataque de Al-Qaeda al World Trade Center y al Pentágono el , muchas leyes estatales obligaron a que se comprobaran los antecedentes en diferentes sectores e industrias. (USA Patriot Act) Act of 2001, Pub. L. No , 5103(a), 114 Stat. 272, 396 (2001) (49 U.S.C. 5103(a) (2007)) 6
8 La mayoría de los estadounidenses asume que un banco debe ser capaz de averiguar si un aspirante a trabajar en el mismo ha sido previamente condenado por malversación de fondos o robo. Asimismo, consideran una irresponsabilidad que los encargados de una escuela no supieran si el aspirante a ser el conductor del autobús ha sido previamente condenado por conducir ebrio o por conducción temeraria, y, del mismo modo, los estadounidenses reconocen el derecho de los padres a saber si una posible futura niñera ha sido condenada por un delito sexual contra niños o cualquier otra infracción penal que pudiera ser relevante para su decisión de dejar a sus hijos con esa persona. Las leyes Megan son un claro ejemplo a nivel estatal de esta decisión de publicar los antecedentes penales. Estas leyes exigen que los funcionarios del gobierno publiquen en una web los nombres, las fotos y las condenas penales de todas las personas que hayan cometido delitos sexuales. 24 Por el contrario, España, al igual que otros países europeos (con la excepción del Reino Unido), 25 reconoce de forma mucho más amplia los derechos a la privacidad, la dignidad y el honor, 26 que protegen al individuo de la posible divulgación de sus antecedentes penales, tanto por órganos gubernamentales como por particulares. La Constitución española (art.120) y el Tribunal Constitucional reconocen el derecho a un juicio público 27 pero no derivan de ello el acceso a las sentencias ni la publicidad integra de todas las sentencias. Si bien la legislación española considera relevantes las anteriores condenas penales de los acusados para dictar la sentencia 28, no reconoce que la vergüenza y la deshonra pública sean una forma legítima de prevención ni de disuasión del delito; es más, (transportistas de materiales peligrosos); Public Health Security and Bioterrorism Preparedness and Response Act of 2002, Pub. L. No , 201, 116 Stat. 594, 639 (2002) (7 U.S.C. 8401(e)(3) (2007) (empleados con acceso a agentes biológicos); Aviation and Transportation Security Act, Pub. L. No , 138, 115 Stat. 597, 639 (2001) (49 U.S.C ) (empleados de los aeropuertos y aerolíneas, alguaciles aéreos y otro personal de transporte); Private Security Officer Employment Authorization Act (PSOEAA), Pub. L. No , , 118 Stat. 3638, (28 U.S.C. 534 (2004)) (agentes de seguridad privada); The Prosecutorial Remedies and Other Tools to End the Exploitation of Children Today (PROTECT) Act of 2003, Pub. L. No , 108, 117 Stat. 650, (2003) (42 U.S.C. 5119a note) (miembros de asociaciones de voluntarios que ofrecen programas o servicios para los niños). 24 TERRY/FURLONG, The Megan s Law Desk Book: A Guide to Sex Offender Registration and Community Notification, 2003, pássim. 25 THOMAS, Criminal Records: A Database for the Criminal Justice System and Beyond, 2007, pássim. Para las últimas novedades en Reino Unido que dan mayor difusión a los antecedents penales, véase THOMAS/THOMPSON, Making Offenders Visible, The Howard Journal, (49/4), 2010, pp Art. 18 de la Constitución Española. El honor comprende dos elementos: la reputación social y la autoestima. Tanto el honor como la privacidad son aspectos de la dignidad humana. STS, 1ª, (MP: Clemente Auger Liñán). DIEZ PICAZO/GULLÓN, Sistema de Derecho Civil, 11ª ed., 2005, LACRUZ BERDEJO, Elementos de Derecho Civil. Parte General., vol. II, 4ªed., Su interpretación jurisprudencial puede verse en SALVADOR CODERCH/GÓMEZ POMAR (eds), Libertad de expresión y conflicto institucional, STC, (No. 30) MP: Antonio Truyol Serra, reconoce el derecho de los profesionales de la comunicación a asistir a los juicios. 28 Ver art Código Penal que impone de forma expresa, a diferencia de otras legislaciones, una agravación de la pena. Los antecedentes también evitan, con carácter general, la suspensión de la pena privativa de libertad (art. 81 del código penal). Véase, MIR PUIG, DP.PG, 8ªed.,
9 a los juristas españoles tal idea les parece absolutamente criticable 29. En consecuencia, el Registro Central de Penados (RCP) sólo puede comunicar información sobre los antecedentes penales de una persona a los jueces, al Ministerio Fiscal, a la policía judicial y al particular interesado. Por otra parte, los expedientes judiciales, incluidas las sentencias penales, no están disponibles para inspección pública. Incluso las sentencias publicadas de los tribunales protegen la privacidad del acusado encubriendo su nombre real, y cambiándolo por otro ficticio. La legislación española reconoce la rehabilitación como un fin de la pena, lo cual confirma aun más la voluntad de mantener la confidencialidad de los antecedentes penales. En este artículo se muestra el gran contraste entre España y EE.UU. en referencia al acceso y publicidad de los antecedentes penales. En la Parte II se exponen sucintamente seis sentencias de tribunales españoles y una resolución de la Agencia Española de Proteccion de Datos, en las que se ha discutido sobre el acceso a las sentencias judiciales o la difusión de antecedentes penales de algunas personas. En cada caso, se compara la resolución del tribunal español con la forma en que se cree que la misma cuestión se resolvería en EE.UU. En la Parte III se procede a identificar, exponer y comparar los principios jurídicos fundamentales que diferencian la cultura jurídica española de la norteamericana y sus respectivas políticas sobre la publicidad de los antecedentes penales. 2. Casos Españoles 2.1 Acceso a las sentencias judiciales Caso 1: STS, 3ª, MP: Pablo García Manzano Grupo Interpres, S.A. es una entidad mercantil que se dedica a suministrar información financiera a sus clientes. En el transcurso de su actividad, solicitó el acceso a las sentencias civiles del Juzgado de Castilla y León y de Canarias. Su argumento se basa en el art de la Constitución ("Las actuaciones judiciales serán públicas, con las excepciones que prevean las Leyes de procedimiento") 30 y en los arts. 235 ( Los interesados tendrán acceso a los libros, archivos y registros judiciales que no tengan carácter reservado ) y 266 de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) ("Las sentencias, una vez extendidas y firmadas por el juez o por todos los Magistrados que las hubieren dictado, serán depositadas en la Oficina judicial y se permitirá a cualquier interesado el acceso al texto de las mismas "). Después de que los jueces de primera instancia deniegan la solicitud, y de sendos recursos la empresa presenta recurso de casación. El Tribunal Supremo indica que el derecho de 29 DÍEZ RIPOLLÉS considera que avergonzar públicamente es un castigo degradante. DÍEZ RIPOLLÉS, Derecho Penal. Parte General en Esquemas, En sentido crítico también ELENA LARRAURI, Entwürdigende Strafen. KritV.Sonderheft, MIR PUIG, DP.PG, 8ªed., (comparando las consecuencias de los antecedentes penales hoy en día con las marcas físicas de los criminales en la Edad Media). 30 En el mismo sentido art L.O.P.J. Las actuaciones judiciales serán públicas, con las excepciones que prevean las Leyes de procedimiento. 8
10 terceros a obtener información sobre el procedimiento judicial depende de la fase del procedimiento en que se encuentren. Según el Tribunal, el principio de publicidad, contenido en la Constitución Española y en la LOPJ, otorga a los ciudadanos un derecho a asistir a los procedimientos judiciales. Sin embargo, sólo las partes tienen derecho, de acuerdo al art.270 de la LOPJ, a que se les notifique la sentencia. 31 A continuación, el Tribunal Supremo aborda la cuestión concreta sobre el derecho de los ciudadanos a obtener las sentencias judiciales. El TS señala que, si por un lado los procedimientos judiciales son públicos, por otro lado, la ley prevé que se notifique la sentencia sólo a las partes. Entonces se plantea la siguiente pregunta: puede o debe el juez dar una copia de la sentencia a una entidad o persona que no sea parte? El art LOPJ señala que la sentencia firmada debe almacenarse en la oficina del juez y estar disponible para que cualquier persona interesada lo examine. Sin embargo, en opinión del Tribunal, una persona interesada es aquella que puede demostrar que tiene una conexión concreta y singular con el objeto de la sentencia. Además de cumplir esta exigencia, la entidad o persona que solicita la sentencia debe cumplir dos requisitos adicionales: 1) la comunicación de la información deseada no debe afectar el derecho fundamental a la intimidad de las partes, y 2) tal información debe utilizarse sólo para fines judiciales. El Tribunal Supremo rechaza la petición del Grupo Interpres, SA al considerar que no se dan ninguno de los requisitos enunciados. Es quizás relevante anticipar que si bien esta decisión se centra en una cuestión que afecta al acceso a la información contenida en una sentencia civil, tanto los tribunales como los juristas en España asumen que esta doctrina se aplica a todas las sentencias, y también a las sentencias penales. En los EE.UU., el derecho a la publicidad del juicio pertenece al acusado y también a todos los ciudadanos, incluidos los medios de comunicación. 32 Los ciudadanos no sólo tienen derecho a asistir a los juicios 33, sino también a examinar y copiar los documentos de los 31 El artículo 270 LOPJ establece: Las resoluciones dictadas por jueces y tribunales, así como las que lo sean por secretarios judiciales en el ejercicio de las funciones que le son propias, se notificarán a todos los que sean parte en el pleito, causa o expediente, y también a quienes se refieran o puedan parar perjuicios, cuando así se disponga expresamente en aquellas resoluciones, de conformidad con la ley ; y deja un margen para la interpretación. Por su parte el Art. 160 L.E.Crim dicta: Las sentencias definitivas se leerán y notificarán a las partes y a sus Procuradores en todo juicio oral el mismo día en que se firmen, o a lo más, en el siguiente. Para el concepto de parte en el proceso penal puede consultarse GIMENO SENDRA, Derecho Procesal. Proceso Penal, Press-Enterprise Co. v. Superior Court, 478 U.S. 1, 7 (1986) ( El derecho a un juicio público es un derecho compartido entre el acusado y los ciudadanos, cuyo interés común es la garantía de la justicia ) Ver también, Waller v. Georgia, 467 U.S. 39, 46 (1984) (sostiene que el derecho a juicio público de la Sexta Enmienda se aplica también en el caso en que se supriman audiencias). 33 Richmond Newspapers v. Virginia, 448 U.S. 555, 576 (1980) (sostiene que la Primera Enmienda garantiza el derecho de los ciudadanos a asistir a los juicios penales). Muchos estados incluso permiten a los medios de comunicación y a los ciudadanos asistir por completo o con alguna limitación a los procesos de menores. LAUBENSTEIN, Media Access to Juvenile Justice: Should Freedom of the Press Be Limited to Promote Rehabilitation of Youthful Offenders, TEMP. L. REV., (68), 1995, pp a El Tribunal Supremo 9
11 mismos, incluyendo expedientes, sentencias, certificados, e informes de los abogados. 34 Los jueces estadounidenses, los politólogos y los juristas consideran que la transparencia judicial es condición sine qua non de un gobierno democrático. 35 En los EE.UU., el Grupo Interpres SA hubiese podido leer y/o copiar cualquier sentencia en el juzgado donde se dictó. 36 Caso 2: STS, 3ª, MP: Ramón Trillo Torres. En marzo de 1995, un periodista pide a un tribunal militar una copia de una sentencia militar de 1973 que ha impuesto una pena de muerte. El tribunal militar rechaza la solicitud debido a que el periodista no tiene la condición de "parte interesada" de acuerdo con la doctrina del Tribunal Supremo (expuesta en el Caso 1). En la apelación, el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya revoca parcialmente dicha decisión, y sostiene que viola la libertad de información del periodista y le permite un acceso condicionado a la información. El abogado del Estado presenta recurso de casación ante el Tribunal Supremo. El Tribunal Supremo reafirma la doctrina establecida en su decisión Grupo Interpres SA. Así, reitera que el derecho constitucional a un juicio público forma parte del derecho de las partes a un juicio justo, pero no da derecho a todos los ciudadanos a obtener las sentencias judiciales o los documentos contenidos en el expediente. Mientras que todo el mundo puede generalmente asistir a un juicio, los documentos que forman parte de dichos procesos sólo están disponibles para aquellos individuos u organizaciones que tengan una conexión concreta y singular con el objeto del proceso. Además, el TS afirma: "Por otra parte, la difusión de las actuaciones seguidas en esa causa podría afectar, sin duda alguna, a los derechos fundamentales a la privacidad e intimidad personal y familiar, el honor y la propia imagen de quienes intervinieron en el mismo en cualquier condición. Si este caso se hubiese suscitado en EE.UU., 37 el periodista no hubiese tenido ningún problema para obtener tal información. Un periodista, o cualquier otra persona, pueden ver y copiar todos los documentos judiciales relacionados con un caso penal. También los nunca ha dicho que restringir el acceso en un proceso de menores sea inconstitucional. Tampoco ha declarado que los menores tengan el derecho a excluir a los ciudadanos y a la prensa de sus procesos. 34 Nixon v. Warner Communications, 435 U.S. 589, 597 (1978) ( Nuestras decisiones generalmente no condicionan el ejercicio de este derecho [de examinar los documentos de los juicios] a que exista un interés en el documento o a que quiera alegarse como prueba en un juicio. El interés necesario para justificar tal acceso se encuentra, por ejemplo, en el deseo de los ciudadanos de vigilar el funcionamiento de las instituciones públicas. ) 35 Veáse, entre otros, FENNER/KOLEY, Access to Judicial Proceedings: To Richmond Newspapers and Beyond, HARV. C.R.-C.L. L. REV., (16), 1981, p Los documentos, testimonios, o incluso todo el expediente se puede sellar en un caso civil a discrecionalidad del juez de primera instancia. La carga de la prueba está en la parte que solicita sellar el expediente. A veces, los expedientes se sellan para proteger los secretos comerciales o información médica personal. Las normas sobre sellado varían según el estado, pero los archivos normalmente cerrados se guardan en un depósito. Sin embargo, a veces, el asunto sellado se coloca en un sobre que se agrega al expediente judicial a disposición de los ciudadanos. Ver Sealing of Civil Records, 37 MYERS-MORRISON, VAND. L. REV., (62), 2009, p
12 juristas examinan regularmente los casos y debaten sobre la imparcialidad y la fiabilidad de los procedimientos y sobre las pruebas alegadas. 38 Los casos con condena de pena de muerte suelen ser objeto incluso de un examen más exhaustivo Acceso al Registro Central de Penados Caso 3: STC, (No. 144) MP: Rafael de Mendizabal Allende. El Tribunal Supremo español confirmó en 1995 la condena por injurias de H, lo condenó a la pena de arresto mayor (un mes y un día de prisión) con la accesoria de suspensión del derecho de sufragio durante el tiempo de la principal. Esta sentencia le fue notificada cuando ya había sido proclamado candidato para las elecciones locales y autonómicas. La víctima injuriada informó e instó a la Junta Electoral Provincial que impidiera que H pudiera presentarse a las elecciones. Acto seguido, la Junta Electoral solicitó, por teléfono, y recibió, por fax, los antecedentes penales de H del Registro Central de Penados (RCP). Tras recibir el expediente, H quedó excluido como candidato. H presentó recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, alegando, entre otros, la violación de su derecho a la intimidad (art.18 Constitución Española) tanto por la Junta Electoral, que solicitó sus antecedentes penales, como por el RCP, que proporcionó dicha información. El Tribunal Constitucional sostuvo que la condena de H le inhabilita para el ejercicio de cargos públicos. Sin embargo manifestó que el derecho constitucional a la intimidad protege al individuo de que una persona u organismo transmitan dicha información a terceros. El Tribunal Constitucional señaló que el RCP no es un registro público (art del código penal), y que sólo pueden emitirse certificaciones a los Jueces y tribunales y en los casos establecidos en la Ley. Fuera de estos casos, y dada la naturaleza de los datos contenidos en el referido Registro, el acceso a ellos vulnera el derecho a la intimidad de aquel a quien se refieran (FJ 8). En el presente caso, la Junta Electoral no está autorizada a solicitar la información y el RCP no está autorizado a satisfacer dicha solicitud. 39 El Tribunal Constitucional concluye que el derecho a la privacidad 38 Todos los tribunales de EE.UU., a excepción de los tribunales de menores, están abiertos al público. La Sala de Guerra del personal militar de EE.UU. está abierta al público. Sin embargo, no está claro si las "comisiones militares" que se encargan de extranjeros sospechosos de terrorismo también deben estar abiertas al público. Durante la Guerra Civil de los EE.UU., la Corte Suprema sostuvo que, mientras los tribunales civiles funcionasen, los civiles no podían ser juzgados por comisiones militares secretas. Ex parte Milligan, de 71 años EE.UU. 2 (1866). Desde los ataques terroristas del 11/09, la cuestión del uso de comisiones militares para juzgar a extranjeros sospechosos de terrorismo ha sido muy debatida. El gobierno de Obama ha permitido a los periodistas asistir al primer juicio ante comisiones militares en Guantánamo, pero los periodistas tienen que aceptar ciertas reglas de juego, es decir, no informar de los nombres de algunos testigos. A los periodistas que casi inmediatamente violaron esa regla se les prohibió asistir a las actuaciones, pero no se les impuso ninguna otra sanción. Todavía no está claro si los registros de estos procedimientos seran públicamente disponibles
13 ( ) garantiza un derecho al secreto, a ser desconocido, a que los demás no sepan que somos o lo que hacemos, vedando que terceros, sean particulares o poderes públicos decidan cuáles son los lindes de nuestra vida privada, pudiendo cada persona reservarse un espacio resguardado de la curiosidad ajena, sea cual sea lo contenido en ese espacio (FJ 8) 40 En consecuencia el TC estima parcialmente el recurso de amparo y declara vulnerado el derecho a la intimidad personal del recurrente. EE.UU. no tiene un registro penal centralizado a nivel nacional. Cada estado tiene un registro de antecedentes penales y éstos están relaciondos y coordinados por el Federal Bureau of Investigation (FBI), Interstate Identification Index and Integrated Automated Fingerprint Identification System. La información almacenada en estos registros, incluyendo el Centro de Información Criminal del FBI, no está disponible a todos los ciudadanos. Sin embargo, tanto las leyes federales como las estatales autorizan a la mayoría de organismos públicos y muchas categorías de empleadores del sector privado y asociaciones voluntarias a obtener los antecedentes penales de dichos registros. 41 Una ley federal, aprobada en 1972, permitió al FBI dar información sobre los antecedentes penales a cualquier persona u organización que estuviese autorizada para realizar tal solicitud por una ley estatal y que hubiese sido aprobada por el Fiscal General de EE.UU. 42 Hay más de un millar de leyes estatales que permiten que diversos organismos públicos y privados, organizaciones y empresas soliciten y obtengan dicha información. 43 Si bien los tribunales podrían eventualmente limitar que los registros comuniquen dicha información a personas o instituciones carentes de autorización, lo que no pueden, prácticamente en ningún caso, es impedir o castigar a los beneficiarios por divulgarla o hacerla pública. Además en los EE.UU. existen un gran número de empresas, multinacionales, así como pequeñas empresas locales, recogen y 39 La Junta Electoral Local tenía otros medios para descartar la candidatura de H. El Tribunal Constitucional indicó dos procedimientos distintos a través de los cuales se podría haber informado a la Junta Electoral de la condena penal de H. El RD 435/1992 establece que el tribunal que ha sentenciado tiene que enviar la sentencia penal al Registro de Penados que, a la vez, lo comunica a la Junta Electoral. La LO 5/1985 de 19 de Junio, del Régimen Electoral General, (Art.152) indica que, si una persona comete una infracción contemplada en la ley electoral, el tribunal que juzgue comunicará dicha información a la Junta Electoral. Lo que la Junta Electoral no puede hacer es solicitar directamente dicha información al Registro Central de Penados. 40 Dos juristas españoles han elogiado esta decisión del tribunal constitucional. ALVAREZ-CIENFUEGOS SUÁREZ, El registro de penados y rebeldes y la intimidad de los ciudadanos, Actualidad Jurídica Aranzadi, (1), 1999, p. 409 y DEL CARPIO FIESTAS, Divulgación de antecedentes penales y protección del derecho al honor y a la intimidad, Aranzadi Civil, (1), 2005, p Por ejemplo: COLO. REV STAT (2007); BUREAU OF JUST. STAT., U.S. DEP T OF JUST., NCJ , SURVEY OF STATE CRIMINAL HISTORY INFORMATION SYSTEMS, , 8 (2006). 42 Pub. L. No Stat. 1109, 1115 (1972). (La ley federal también require que el Fiscal General de EE.UU apruebe las leyes de cada estado.) 43 Ver ATTORNEY GENERAL S REPORT ON CRIMINAL HISTORY BACKGROUND CHECKS 4 (2006); ver también SEARCH, NAT L CONSORTIUM FOR JUSTICE INFO. & STATISTICS, SURVEY OF STATES THAT PROVIDE SOME LEVEL OF OPEN ACCESS TO THEIR CRIMINAL HISTORY RECORD (2001), disponible en 12
14 venden los antecedentes penales. 44 Estos proveedores hacen publicidad en internet de que, por un módico precio, cualquier persona puede solicitar y obtener información sobre las condenas penales de cualquier persona que pueda interesarles. Algunos proveedores de información privada tienen sus propias bases de datos construidas a partir precisamente de la información que obtienen en los archivos de los juzgados. 45 Otros proveedores de información, con los datos caso a caso, realizan búsquedas electrónicas (y a veces físicas en los tribunales de Justicia) para obtener información de antecedentes penales que un cliente desee. Es importante insistir además en Estados Unidos los particulares y entidades no necesitan autorización para examinar y copiar documentos de los juzgados. Si no quieren, o no saben cómo buscar los archivos judiciales ellos mismos, pueden pagar un proveedor de información para obtener la información deseada. C. Publicación de condenas en los medios de comunicación Caso 4: STC, (No. 46).MP: Vicente Conde Martin de Hijas. Ramiro interpone una demanda civil por intromisión ilegítima en el honor y la intimidad contra el periódico El País, que en una historia sobre un proceso penal que le concernía, publica que Ramiro ha sido previamente condenado por hurto. El Juzgado de primera instancia da la razón a Ramiro, pero esta sentencia es revocada por la Audiencia provincial y confirmada por el T.S. El demandante presenta recurso de amparo ante el TC por lesión de su derecho al honor. El Tribunal Constitucional sostiene No cabe negar, en principio, que la divulgación de los antecedentes penales de una persona, como sostiene el recurrente en su demanda de amparo, puede constituir una intromisión ilegítima en el derecho al honor del afectado por la información, e incluso que la información relativa a una aspecto tan sensible de la vida de un individuo como son sus antecedentes penales, según las circunstancias de esa información puede llegar a lesionar su intimidad en la medida en que puedan convertirse en una fuente de información sobre la vida privada de una persona o su familia (FJ 5) El Informe del National Task Force s 2005, The Commercial Sale of Criminal Justice Information, observa que: En las dos últimas décadas se ha visto el florecer de una nueva industria en el sector privado que proporciona servicios de control de antecedentes penales a los clientes, tales como empresarios, terratenientes, compañías de seguros, asociaciones de voluntarios, e incluso algunos organismos gubernamentales. NAT L CONSORTIUM FOR JUSTICE INFO. & STATISTICS., NAT L TASK FORCE ON THE CRIMINAL BACKGROUNDING OF AMERICA [hereinafter REPORT OF NTFCBA], 2005, disponible en (última visita, 4 de Agosto de 2010). 45 WALKER, Police Records For Anyone s Viewing Pleasure, En prensa, 2002, disponible en %2C+2002&author=Leslie+Walker&pub=The+Washington+Post&edition=&startpage=E.01&desc=Police+Records +For+Anyone%27s+Viewing+Pleasure. 46 JACOBS/CREPET, The Expanding Scope, Use, and Availability of Criminal Records, N.Y.U. J. LEGIS & PUB. POL Y, (11), 2008, pp. 177 a
15 El Tribunal argumenta a continuación que, para que el derecho de libertad de expresión del periódico pueda prevalecer sobre el derecho a la intimidad y el honor del individuo, la información tiene que ser: a) verídica, el resultado de un esfuerzo diligente de proporcionar la verdad; b) noticiable, es decir, relevante para la formación de una opinión pública y c) necesaria para la comprensión de la noticia de la que forma parte. 47 Este caso reúne todos los requisitos, por lo tanto, el recurso de amparo de Ramiro es rechazado. Es necesario apuntar una idea adicional relevante para la discusión posterior [Para llevar a cabo la ponderación entre el derecho de información y el derecho al honor] Es preciso partir de que lo que se difunde es un dato que ya se ha hecho público por las Sentencias de las que procede. Y no se ve bien cómo la publicación de algo que es oficialmente público pudiera afectar a la intimidad o constituir cualquier otra clase de injerencia ilegítima (FJ 6). Las ideas que necesitamos retener para el debate posterior es que el Tribunal Constitucional sostiene que: 1) la información extraída de un procedimiento judicial penal, incluyendo la sentencia, es pública; y 2) la publicación de una sentencia pública no viola el derecho constitucional a la intimidad del sujeto. Si esta interpretación es correcta este razonamiento parece estar en tensión con las decisiones que sostienen que los ciudadanos, incluyendo los medios de comunicación, no tienen derecho a obtener las sentencias penales 48, o incluso con aquellas resoluciones que afirman que las sentencias no son públicas. En los EE.UU., este caso se resolvería del mismo modo. De hecho, la protección de la libertad de expresión y la libertad de prensa es tan intensa que es muy poco probable que se presentara una demanda con este contenido. Los periódicos a menudo revelan los antecedentes penales de las personas. A veces publican los nombres y los delitos cometidos por cada persona que ha sido declarada culpable en un tribunal o en un período de tiempo determinado. No existe el delito de injuria en los EE.UU. y la verdad de la información constituye una defensa absoluta ante una demanda civil por difamación. Incluso una persona de la que haya sido erróneamente afirmado que tiene antecedentes penales tiene pocas posibilidades de ganar el caso. En esa situación, si el tribunal considera que la parte 47 La S.T.C (No. 52) MP: Vicente Conde Martin de Hijas, añade este requisito en un caso similar en que un periódico menciona unos antecedentes anteriores para informar de un hecho actual. La STC afirma que (los antecedentes no eran veraces) y no eran necesarios para la comprensión de la noticia actual (FJ 8). 48 La tensión entre el Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo no es inusual -el Tribunal Constitucional ha adoptado una visión más amplia de los derechos individuales que el Tribunal Supremo. Ver ARAGONESES, Continuidad y Discontinuidad del pasado en la Justicia del presente, en FERNÁNDEZ- CREHUET LÓPEZ/GARCÍA LÓPEZ, (coords.), Derecho, memoria histórica y dictaduras, 2009, pp. 61 a 78.. En este caso el objeto de discusión es el significado y alcance de la afirmación las sentencias son públicas. Si el Tribunal Constitucional afirma que las sentencias son públicas, puedo acceder a ellas en los Juzgados? Puedo publicarlas íntegramente? Rigen las mismas normas también en Internet? La ponderación de la publicidad de las sentencias y el derecho a la intimidad y la protección de datos personales es lo que se discute en la Parte III. 14
16 demandante es un "personaje público", el demandante sólo podría conseguir una indemnización de los daños si demostrara que el periódico ha actuado "maliciosamente" o "con temerario desprecio por la verdad." 49 D. Publicación de las condenas en Internet Caso 5: STS, 3ª, MP: Margarita Robles Fernandez El Director de la Policía presenta una queja ante la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) 50 porque la Asociación Contra la Tortura publica en su página web una lista de los nombres de guardias civiles, policías y políticos que han sido procesados o condenados por torturas. La lista incluye además del nombre, su situación en relación con la denuncia, el lugar de los hechos, la fecha y la identificación del caso. La AEPD considera que con la publicación de esta lista, la Asociación infringe la Ley de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD). publicada en la página web constituye un archivo con datos personales, (ii) la totalidad de los datos no proceden de fuentes accesibles al público, (iii) las sentencias penales no son públicas, y (iv) los datos de carácter personal relativos a la comisión de infracciones penales o administrativas solo podrán ser incluidos en ficheros de las Administraciones Públicas. Por lo tanto, multa a la Asociación y ordena retirar tal información de la página web. En el recurso ante la Audiencia Nacional, la Asociación sostiene que: 1) la información publicada constituye un informe, no una base de datos, 2) la información acerca de los acusados y condenados por delitos de tortura no son datos personales, ya que no forman parte de la esfera privada del individuo, 3) las sentencias penales y los medios de comunicación, las fuentes de las cuales se obtiene la información, son de acceso público, y 4) la difusión de la identidad de las personas declaradas culpables de tortura está protegida por la libertad de expresión. El Tribunal Supremo apoya los argumentos de la AEDP, y señala que: 1) los nombres de los previamente acusados y condenados penalmente son datos personales, 2) la LOPD establece que publicar esta información en una página web, constituye tratamiento de datos, prohibido a no ser que la persona consienta; 3) la información no proviene de fuentes accesibles al público; 4) sólo las Administraciones Públicas competentes pueden disponer de un fichero conteniendo datos relativos a la comisión de infracciones penales, y 5) las concretas conductas sancionadas nada tienen que ver ni con la libertad de expresión, ni con el derecho a la información, en relación a la tortura y a la denuncia de tan excerable práctica (FD 9). 51 La AEPD afirma que (i) la información 49 New York Times v. Sullivan, 376 U.S. 254 (1964). 50 Fundada en 1993, la Agencia Española de Protección de Datos es un organismo público independiente del poder ejecutivo del gobierno. La Agencia, si bien no puede imponer penas, puede sancionar con multas administrativas de hasta 601, euros. Véase LUCAS MURILLO, El derecho a la autodeterminación informativa, 1990, pássim., ARENAS RAMIRO, El derecho fundamental a la protección de datos personales en Europa, 2006, pássim. 51 Ley Orgánica 15/1999, de 13 Diciembre, de Protección de Datos de Caracter Personal (LOPD). 15
17 Los juristas norteamericanos considerarían que la publicación de las condenas por torturas practicadas por agentes gubernamentales es un asunto de gran relevancia pública. Los ciudadanos necesitan dicha información para juzgar si los funcionarios del gobierno durante cuyo mandato se produjeron las torturas deberían ser reemplazados. Dicha información también es útil para que los políticos, las ONGs y los activistas pudieran promover cambios en las instituciones gubernamentales y así evitar que esos actos de tortura se repitieran. La revelación de los nombres de los torturadores también puede ser entendido como algún tipo de compensación a las víctimas y a sus familias. 52 En los EE.UU., la divulgación de las acusaciones o condenas por delitos de tortura de cualquier particular u organización estaría totalmente protegida por la libertad de expresión protegida en la Primera Enmienda. 53 Caso 6: SAN MP: Lourdes Sanz Calvo. Un miembro de la Policía Local de Melilla es declarado culpable y condenado a dos años de prisión (que luego se suspende) por abusar sexualmente de una mujer marroquí. Después de que el Tribunal Supremo confirme su condena, el Ayuntamiento de Melilla le impone la separación del servicio. Para que la sanción administrativa sea eficaz, los funcionarios del Ayuntamiento deben notificársela, pero sus compañeros de la policía impiden la notificación advirtiéndole cada vez que los funcionarios locales van a practicarla, de modo que el condenado evita que se realice. Finalmente, el Ayuntamiento publica la resolución en el Boletín Oficial de la ciudad de Melilla, un medio aceptado para dar aviso de una sanción administrativa 54, reproduciendo la sentencia en la que ha sido condenado. El oficial de policía presenta una queja ante la AEPD, alegando que el ayuntamiento ha vulnerado la normativa de protección de datos. La AEPD está de acuerdo y considera falta muy grave, por la que se prevé una sanción de a Euros, la publicación de la sentencia con el nombre de la persona condenada. La AEPD sostiene: Se acredita que las Sentencias no son públicas, ni se publican para general conocimiento, aunque en virtud del derecho de información, como en el caso que se examina existan noticias relacionadas con el denunciante y los hechos. En la apelación, la Audiencia Nacional declara que la publicación del nombre del oficial de policía y de su condena en la página web del Ayuntamiento, aunque no forma parte de una base de datos, constituye lo que la LOPD define como tratamiento de datos personales. Reconoce que el Ayuntamiento de la ciudad intentó otros medios de notificación, pero 52 La difusión pública de las torturas fue considerada vital para que que los sudafricanos y la Comisión de Verdad y Reconciliación de Sudáfrica pudiesen llegar a un acuerdo y dejar atrás el apartheid. BORAINE, A Country Unmasked: Inside South Africa's Truth and Reconciliation Commission, 2000, pp. 48 y s. ( En resumen, los objetivos de la Comisión eran: 1) Devolver a las víctimas sus derechos civiles y humanos; 2) Restaurar el orden moral; 3) Encontrar la verdad; 4) Conceder la amnistía a los culpable; 5) Crear una cultura de los derechos humanos y de respeto a la ley; 6) Evitar que vuelvan a suceder violaciones de los derechos humanos. ) 53 N.Y. Times v. United States, 403 U.S. 713 (1971). Véase al respecto, GREENBERG/DRATEL (edts.), The Torture Papers: The Road to Abu Ghraib, Art de la Ley 30/1992, de Régimen Jurídico y Procedimiento Administrativo Común. 16
18 argumenta que la publicación en la página web, no debería haber mencionado el concreto delito por el que fue condenado 55. Admite que los periódicos locales han informado previamente de la condena, pero manifiesta que esta información, aun cuando pública, es personal, y está protegida por el derecho de protección de datos personales. Confirma la decisión de la AEPD si bien rebaja la calificación de infracción muy grave a infracción grave ya que ( ) no se puede mantener que la mera mención del delito cometido por un funcionario público prevaliéndose de su condición de agente de la autoridad, suponga una vulneración de los datos de carácter personal referidos a la vida sexual en el sentido establecido en el artículo 7.3 de la LOPD, aunque el delito se incardine entre aquellos que afectan a la libertad sexual, puesto que lo relevante en el caso concreto es que se trata de un delito cometido por un funcionario público prevaliéndose de su cargo (FJ 7). En resumen, entiende la A.N. que la publicidad de una condena penal por un delito sexual no es equiparable a revelar datos de la vida sexual de una persona, pero mantiene que los extractos de la sentencia no debieron ser publicados en el Boletín Oficial de la ciudad. En EE.UU no hay ninguna ley general de protección de datos personales semejante, aunque hay una creciente preocupación acerca del uso indebido de las bases de datos privadas y gubernamentales. Pero en cualquier caso, lo más relevante para nuestra discusión es que ni la ley de EE.UU. ni la opinión pública consideran que los antecedentes penales sean datos personales 56. Los americanos creen en general que la conducta delictiva es una elección consciente y que la condena es una información relevante para la toma de decisiones de aquellos que puedan en un futuro cruzarse con las personas condenadas. Caso 7: La Lista de maltratadores (las listas de Bono ) La ley 5/2001 de 17 de mayo de Prevención de Malos Tratos y de Protección a las Mujeres Maltratadas aprobada por las Cortes de Castilla-La Mancha autoriza La reproducción de las sentencias firmes condenatorias sobre violencia doméstica (art.11.d). Los defensores de la ley pretenden que la publicación de la identidad de los maltratadores aumente el rechazo social a la violencia contra la mujer. En la exposición de motivos de la ley, se afirma: La pena que el Juez imponga en cada caso debe ser respetada en sus estrictos términos, pero además los poderes públicos son responsables de que no se arroje un manto de silencio sobre el crimen para que no se juzgue o sobre la propia condena para que no se conozca. 55 La publicación tenía que incluir el nombre del oficial, pues el objetivo era hacerle saber que existía una notificación para él sobre una sanción administrativa. 56 Por otro lado aun cuando determinados datos estén protegidos su difusión no puede sancionarse. En Bartnicki v. Vopper, 532 U.S. 514 (2001), la Corte Suprema de EE.UU sostuvo que el gobierno no podia castigar a un comentarista de radio por la difusión de una conversación obtenida ilegalmente, si la información era de interés público. 17
19 Casi todos los medios de comunicación y los juristas criticaron esta ley, y argumentan que esta disposición viola el derecho al honor, a la intimidad y a la rehabilitación de los agresores condenados. 57 La AEPD dicta tres resoluciones respecto de la publicidad en una web de las condenas penales. La primera decisión de 2001 es consecuencia de la solicitud del Ministerio de Justicia para que la AEPD se pronuncie sobre si la publicación de un informe anual con los nombres y sentencias de los condenados por violencia doméstica por parte de la Junta de Castilla-La Mancha constituye una violación de la LOPD. La AEPD señala que debido a que la LOPD se dirige específicamente a regular las bases de datos informáticas, una lista impresa no viola la ley. 58 La AEPD examina de nuevo la publicación de los nombres de los condenados por delitos de violencia doméstica en 2002, cuando el director de la agencia lee en el periódico que el Gobierno de Castilla-La Mancha ha enviado información sobre 18 personas condenadas al Parlamento de la Comunidad Autónoma y a los Centros de la Mujer. Sin embargo, como no existe ninguna base de datos y no se ha colgado ninguna lista en la web, la AEPD concluye que no se ha infringido la LOPD 59. El gobierno de Castilla-La Mancha publica en una página web 60 un informe anual de evaluación de la ley de Prevención de Malos Tratos y de Protección a las Mujeres Maltratadas. Sin embargo, en aras de no contradecir la LOPD, estos informes contienen solamente un resumen estadístico sobre el número de juicios, no los nombres de los acusados individuales. 57 REBOLLO VARGAS, Las nuevas tecnologías ante el Derecho Penal, manuscrito no publicado, archivado en La publicidad y la publicación de las listas de delincuentes, (52) Cursos de Verano de la Universidad de Cádiz, 2001; GÓMEZ NAVAJAS, Listas de delincuentes: pena de escarnio público? en MORILLAS CUEVA/ARÁNGUEZ SÁNCHEZ (eds.), Estudios penales sobre violencia doméstica, 2002, pp. 493 a 508; GÓMEZ NAVAJAS, La protección de los datos personales en el código penal español, Revista Jurídica de Castilla y León, (13), 2008, p. 325; ARENAS RAMIRO, El derecho fundamental a la protección de datos personales en Europa, BUENO ARÚS, La Cancelación de Antecedentes penales, SILGUERO ESTAGNAN, Régimen de la protección de datos en la publicación de las decisiones judiciales, Revista española de protección de Datos, (5), 2008, p. 55. RALLO LOMBARTE, La garantía del derecho constitucional a la protección de datos personales en los órganos judiciales, Nuevas Políticas Públicas: Anuario multidisciplinar para la modernización de las Administraciones Públicas, (5), 2009, p. 97. Todos estos autores son contrarios a la publicidad de los antecedentes penales y elaboración de listas de personas condenadas. Por el contrario BUSTOS no cree que estas listas sean contrarias a la Constitución, pero finalmente se opone a esta política porque considera que podría potenciar que los delincuentes se escondieran y evitaran el control de la policía. BUSTOS GISBERT, Sobre la Publicación en Páginas Web de Listados de Condenados Penalmente: Los Casos de las Listas de Pedófilos, Maltratadores, Torturadores y Errores Médicos, Revista Vasca de Administración Pública, (62), 2002, pp. 11 a Referencia de entrada 10315/2001. El redactado original de la LOPD sólo regulaba las bases de datos contenidas en ordenadores. Sin embargo, posteriormente se modificó para que cubriera todas las bases de datos, incluidas las manuales. 59 Archivo de actuaciones E/00310/ http://pagina.jccm.es/imclm/fileadmin/user_upload/INFORME_2007/Informe_2007_Ley_malos_trato sc.pdf
20 En 2008, el Ayuntamiento de Plasencia 61 solicita que la AEPD se pronuncie sobre si publicar las sentencias con los nombres de los delincuentes condenados en su página web infringe la LOPD. La AEPD resuelve que la LOPD prohíbe publicar datos personales sin el consentimiento de la persona afectada, a menos que los datos publicados ya estén disponibles en una fuente accesible al público. Por otra parte, la AEPD señala que sólo las Administraciones Públicas pueden crear ficheros con información de delitos, pero ninguna ley autoriza a las entidades locales a realizarlo 62. En Estados Unidos la regulación jurídica de los registros de antecedentes penales es una cuestión que concierne sobre todo a la ley de cada estado. 63 En algunos estados existen leyes que autorizan o que requieren que ciertas bases de datos sobre los delincuentes se publiquen en la web. En otros estados, algún organismo ejecutivo o judicial ha publicado esta información en internet en cumplimiento de un compromiso general de transparencia gubernamental. El mejor ejemplo de las páginas web gubernamentales con información individual de antecedentes penales son los registros de delincuentes sexuales, con una lista de los nombres y de las condenas (y a menudo fotos y direcciones) de las personas condenadas por ciertos delitos sexuales. 64 Además, algunos estados cuelgan en la web los nombres y delitos de todos los presos de su Estado. 65 Otros estados publican en internet todas las condenas. 66 Algunos proveedores de información privada tienen sus propias bases de datos electrónicas de condenas (y detenciones) y venden la información a los clientes. 67 Los particulares y las organizaciones pueden publicar en las páginas web cualquier información verdadera sobre personas condenadas. 61 Ref.65871/2008. Agradecemos al Sr. Jesús Rubi (Adjunto al director de la Agencia Española de Protección de Datos) que nos proporcionara una copia de la decisión. 62 Art. 7.5 Ley Orgánica 15/1999, de 13 Diciembre de Protección de Datos de Caracter Personal. Sólo las Administraciones públicas competentes en los supuestos previstos en las respectivas normas reguladoras están autorizadas a crear estos ficheros. Por lo que se refiere a ficheros de las Fuerzas y Cuerpos de seguridad ver art.22 LOPD. En la Orden INT/3764/2004 November 11, 2004, puede verse los ficheros dependientes del Ministerio del Interior. Por lo que se refiere al RCP véase Art. 2.3 d), de la LOPD y RD 95/2009 Feb. 6, Cada estado tiene un registro de antecedentes penales. El FBI s Interstate Identification Index ( III ) relaciona todos estos registros y los unifica en un registro nacional de antecedentes penales que permite que cualquier oficial de policía del país pueda saber si la persona que acaba de detener (o parar) tiene antecedentes penales en algún estado. JACOBS/CREPET, The Expanding Scope, Use, and Availability of Criminal Records, N.Y.U. J. LEGIS & PUB. POL Y, (11), 2008, pp. 180 a 184. (citing Bureau of Justice Statistics, Justice Statistics Improvement Programs, 64 Título I del Adam Walsh Child Protection and Safety Act of 2006 estableció el National Sex Offender Registry, un base de datos nacional sobre delincuentes sexuales a nivel estatal. P.L ; 120 Stat A título de ejemplo, New York State Division of Criminal Justice Services - Sex Offender Management, (última visita: 29 de julio de 2010). 65 E.g., (http://www.dc.state.fl.us/appcommon/, última visita el 6 de agosto de 2010). 66 Por ejemplo, Kansas Criminal History Records (www.accesskansas.org), BUS. WIRE, May 12, 2004, (http://findarticles.com/p/articles/mi_moein/is_2004_may_12/ai_n , última visita el 23 de Julio de 2010); Ashland County, Ohio; Common Pleas Court, (http://www.ashlandcountycpcourt.org/, última visita el 23 de Julio de 2010). 67 National Background Data Background Screening Solutions, (http://www.nationalbackgrounddata.com, última visita el 29 de Julio de 2010) Se dice que es la base de datos de delincuentes más extensa. Véase, 19

References: Resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 270
 resolución 
 artículo 7