Source: http://www.parthenon.pe/columnistas/javier-oyarse-cruz/manifestacion-de-voluntad-para-solicitar-el-drawback/
Timestamp: 2019-05-27 07:32:31+00:00

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En esta oportunidad vamos a exponer un aspecto que, desde mi modesto punto de vista, constituye la llave principal que abre la puerta de las exportaciones a este beneficio devolutivo de gran acogida por el sector exportador, dado que se trata de definir cuál es el momento clave y el documento válido para expresar dicha manifestación de voluntad.
En principio, tenemos que la norma contenida en el artículo 8 del Reglamento de Restitución,[1] señala que la solicitud de restitución de derechos tiene el carácter de declaración jurada, siendo importante destacar que dicha naturaleza jurídica, se extiende a todos los documentos que le sirven de sustento y se adjuntan a la referida solicitud, tal como lo dispone el artículo 3 de la Resolución Ministerial N° 138-95-EF/15[2].
Recordemos que de conformidad con el artículo 49 de la Ley del Procedimiento Administrativo General[3] “Todas las declaraciones juradas, los documentos sucedáneos presentados y la información incluida en los escritos y formularios que presenten los administrados para la realización de procedimientos administrativos, se presumen verificados por quien hace uso de ellos, respecto a su propia situación, así como de contenido veraz para fines administrativos, salvo prueba en contrario”.
Es así que, dentro del marco legal expuesto anteriormente, procedemos a analizar uno de los requisitos fundamentales para el correcto acogimiento al precitado beneficio devolutivo, el cual se refiere a registrar la manifestación de voluntad del beneficiario que pretende acogerse al drawback. Para lo , nos remitimos a la norma contenida en el artículo 7 del Reglamento de Restitución:
“Artículo 7.- Para gozar de la restitución de los derechos arancelarios los exportadores deberán indicar en la Declaración para Exportar la voluntad de acogerse a dicho tratamiento”.
En consecuencia, sostengo que no es posible, en vía de interpretación, admitir que se pueda consignar este requisito en otro documento distinto[6], como es el caso de la factura o documento de transporte que se utiliza en el régimen de exportación definitiva. Toda vez que, desde el punto de vista estrictamente legal, solamente en la DAM[7] debe constar la manifestación de voluntad del beneficiario solicitando acogerse al beneficio devolutivo, tal como lo ordena de manera literal y expresa el artículo 7 del Procedimiento de Restitución.
La Sala de Aduanas del Tribunal Fiscal ha emitido algunos pronunciamientos[8] señalando que debe tomarse en cuenta la manifestación de voluntad contenida en la factura comercial de exportación, cuando el beneficiario haya omitido hacerlo mediante la declaración provisional de exportación. Fundamenta su criterio en que, de acuerdo al inciso d) del artículo 60 del Reglamento de la Ley General de Aduanas[9], para tramitar una exportación es necesario presentar entre otros, la factura comercial correspondiente a la mercancía que se exporta, y si la declaración ha sido formulada en base a dicha factura sin recoger la voluntad de acogerse al drawback, entonces cabe rectificarla de conformidad con el artículo 135 de la Ley General de Aduanas.[10]
Discrepo de la opinión del órgano colegiado, en la medida que parte del supuesto que la declaración aceptada por la autoridad aduanera sirve de base para determinar la obligación tributaria aduanera, salvo las enmiendas que pueda realizarse de constatarse errores de acuerdo a lo señalado en el artículo 136 del mismo cuerpo normativo. Pero estas normas se refieren en estricto al régimen de importación para el consumo, tan es que habla de la facultad de determinación de la obligación tributaria aduanera, y como bien sabemos, en el régimen de exportación definitiva no existe obligación alguna referida al pago de los tributos.
Adicionalmente, debo mencionar que el segundo párrafo del artículo 136 de la Ley General de Aduanas me da la razón, en el sentido que fija un plazo para rectificar las declaraciones que hayan sido tramitadas bajo la modalidad de despacho anticipado, la misma que únicamente resulta aplicable en el régimen de importación para el consumo.
Uno de los principales fundamentos del Tribunal Fiscal señala:
“Que ahora bien, ello no sería posible si se entendiera que una declaración que ha sido formulada contraviniendo normas aduaneras es definitiva, lo que sería un contrasentido y constituiría una limitación a la potestad aduanera y facultad de fiscalización de la Autoridad Aduanera. En tal sentido resulta evidente que no click here son definitivas aquellas declaraciones que han sido aceptadas y no han sido formuladas de acuerdo a los documentos que la sustentan, no se ajustan a la realidad o contravienen disposiciones aduaneras, pudiendo la Administración Aduanera proceder a su rectificación”[11].
En este punto consideramos que de conformidad con el procedimiento de exportación definitiva, no es correcto hablar de ‘declaraciones definitivas’ en la medida que el inicio del trámite siempre se realiza con una declaración provisional. Cabe precisar que el régimen de exportación definitiva comprende dos etapas consecutivas desde el punto de vista de la declaración aduanera[12]; la primera es la de destinación aduanera, que se efectúa con la transmisión y numeración de la declaración aduanera de exportación provisional (DAM 40); y, la segunda que corresponde a la de su regularización con la transmisión de la información complementaria (DAM 41), así como de los documentos digitalizados que sustentaron la exportación[13].
Incluso, el propio Tribunal Fiscal ha reconocido la existencia de estas dos etapas cuando se ha pronunciado mediante la Resolución N° 19150-A-2013, señalando que en el régimen de exportación definitiva, el supuesto de infracción tipificado en el numeral 2 del inciso b) del artículo 192 de la Ley General de Aduanas está referido a la destinación de mercancía y no a la regularización del régimen aduanero, resaltando de esa forma que la referida infracción se configura al momento de la DAM 40 con la que se efectúa la referida destinación y no en la DAM 41 cuya transmisión es para efectos de su regularización.
Desde el punto de vista legal, queda claro que no resulta admisible como sustento para la solicitud de restitución de derechos que se pueda subsanar la omisión del código 13 en la DAM, consignando la palabra drawback en otro documento distinto a la declaración provisional de exportación. Admitir lo contrario en vía de interpretación, no solo contraviene la norma VIII del Título Preliminar del Código Tributario, sino que pondría en riesgo el sistema de fiscalización aduanera para las declaraciones de exportación que desde el inicio del trámite anuncian que se acogerán al precitado beneficio devolutivo.
Finalmente, estoy convencido de que el principio fundamental que sustenta la vigencia del drawback es el fomento a la formalidad en las actividades de comercio exterior, lo cual redunda en la formalización de la economía y todos los contribuyentes vinculados a este beneficio devolutivo. Por esa razón, respaldo la obligatoriedad de los exportadores de consignar el código 13 desde la transmisión de la DAM provisional de exportación.

References: artículo 8
 artículo 3
 Resolución 
 artículo 49
 artículo 7
 artículo 7
 artículo 60
 artículo 135
 artículo 136
 artículo 136
 Resolución 
 artículo 192