Source: http://accionmonarquica.monarquia.online/2014/
Timestamp: 2019-01-22 11:21:45+00:00

Document:
Papeles para la Acción Monárquica: 2014
Ante sus Señorías y ante todos los españoles -también con una gran emoción- quiero rendir un homenaje de gratitud y respeto hacia mi padre, el Rey Juan Carlos I. Un reinado excepcional pasa hoy a formar parte de nuestra historia con un legado político extraordinario. Como muy bien ha dicho el presidente del Congreso, hace casi 40 años, desde esta tribuna, mi padre manifestó que quería ser Rey de todos los españoles. Y lo ha sido. Apeló a los valores defendidos por mi abuelo el Conde Barcelona y nos convocó a un gran proyecto de concordia nacional que ha dado lugar a los mejores años de nuestra historia contemporánea.
A lo largo de mi vida como Príncipe de Asturias, de Girona y de Viana, mi fidelidad a la Constitución ha sido permanente, como irrenunciable ha sido -y es- mi compromiso con los valores en los que descansa nuestra convivencia democrática. Así fui educado desde niño en mi familia, al igual que por mis maestros y profesores. A todos ellos les debo mucho y se lo agradezco ahora y siempre. Y en esos mismos valores de libertad, de responsabilidad, de solidaridad y de tolerancia, la Reina y yo educamos a nuestras hijas, la Princesa de Asturias, Leonor, y la Infanta Sofía.
La Corona debe buscar la cercanía con los ciudadanos, saber ganarse continuamente su aprecio, su respeto y su confianza; y para ello, velar por la dignidad de la institución, preservar su prestigio y observar una conducta íntegra, honesta y transparente, como corresponde a su función institucional y a su responsabilidad social. Porque, sólo de esa manera, se hará acreedora de la autoridad moral necesaria para el ejercicio de sus funciones. Hoy, más que nunca, los ciudadanos demandan con toda la razón que los principios morales y éticos inspiren -y la ejemplaridad presida- nuestra vida pública. Y el Rey, a la cabeza del Estado, tiene que ser no sólo un referente sino también un servidor de esa justa y legítima exigencia de todos los ciudadanos.
Y mirando a nuestra situación actual, Señorías, quiero también transmitir mi cercanía y solidaridad a todos aquellos ciudadanos a los que, el rigor de la crisis económica ha golpeado duramente hasta verse heridos en su dignidad como personas. Tenemos con ellos el deber moral de trabajar para revertir esta situación y el deber ciudadano de ofrecer protección a las personas y a las familias más vulnerables. Y tenemos también la obligación de transmitir un mensaje de esperanza -particularmente a los más jóvenes- de que la solución de sus problemas y en particular la obtención de un empleo, sea una prioridad para la sociedad y para el Estado. Sé que todas sus Señorías comparten estas preocupaciones y estos objetivos.
Deseamos una España en la que los ciudadanos recuperen y mantengan la confianza en sus instituciones y una sociedad basada en el civismo y en la tolerancia, en la honestidad y en el rigor, siempre con una mentalidad abierta y con un espíritu solidario.
Madrid, 19.06.2014
Publicado por Asociación Monárquica Europea en 13:24 No hay comentarios:
Etiquetas: discurso, España, proclamación, Rey Felipe VI
La abdicación del rey está contemplada en la Constitución española de 1978. El príncipe heredero se convierte automáticamente en el nuevo monarca una vez que se hace efectiva aunque luego tenga que ser "proclamado ante las Cortes" y prestar juramento ante el Parlamento.
El artículo 57.5 de la Constitución establece que "las abdicaciones y renuncias y cualquier otra duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de sucesión de la Corona se resolverán por una ley orgánica", por lo que, según Yolanda Gómez, catedrática de Derecho Constitucional de la UNED, "es obligado" que se elabore y se apruebe esta ley.
Aunque la abdicación sea una decisión personal, eso "no impide", señala esta experta, que el Parlamento "no pueda y deba participar" en la tramitación de esta norma que podría aprobarse "en muy poco tiempo" mediante un procedimiento de urgencia "ya que se trata de una ley que consistiría en un texto muy breve".
El príncipe Felipe se convertirá en el nuevo rey de España una vez que se haga efectiva la abdicación. "La sucesión al trono y, por tanto, a la Jefatura del Estado, se produce en el mismo momento que acontece la causa que lo provoca, el fallecimiento o la abdicación (no por el simple anuncio, sino una vez es efectiva). No hay vacío de poder", según explica la profesora titular de Derechos Constitucional de la Universidad de Barcelona Enriqueta Expósito.
El príncipe Felipe será proclamado rey ante las Cortes Generales reunidas en el Congreso, pero aún no hay fecha para ello. Lo previsible, según las fuentes consultadas por Efe, es que coincida con la publicación en el BOE de la abdicación del rey, o como mucho se produzca en los días posteriores, ya que de lo contrario habría que nombrar una regencia que recaería también en el príncipe de Asturias.
El artículo 61.1 de la Constitución establece que "el rey al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y hacer respetar los derechos de los ciudadanos y las Comunidades Autónomas".
Lo que se hace en este acto es "proclamar al que ya venía siendo rey desde horas o días antes y "tomarle juramente", explica Yolanda Gómez. Don Felipe ya juró la Constitución como heredero cuando cumplió la mayoría de edad, pero ahora tendrá que hacerlo de nuevo "porque la fórmula de juramento es diferente para el príncipe heredero que para el rey", añade esta experta.
"Esto sería muy normal y sería el mismo día de la proclamación y juramento o el día siguiente, pero en todo caso, en fecha cercana", añade.
La Constitución no establece ninguna función para el rey que abdica, aunque seguirá "siendo parte de la familia real pero sin funciones constitucionales", señala Gómez. El Real Decreto 2917/1981, de 27 de noviembre, que regula el Registro Civil de la Casa Real, establece en su artículo 1 que en él se inscribirán "los nacimientos, matrimonios y defunciones, así como cualquier otro hecho o acto inscribible con arreglo a la legislación sobre Registro Civil, que afecten al Rey de España, su augusta consorte, sus ascendentes de primer grado, sus descendientes y al Príncipe heredero de la Corona".
Enriqueta Expósito apunta a que el rey don Juan Carlos, cuando se haga efectiva la abdicación, podría ostentar el título de Conde de Barcelona como hizo su padre, don Juan, después de que renunciara a sus derechos a favor de su hijo en mayor de 1977. "Título que solo está referido a los reyes", señala.
El Real Decreto 1386/1987, de 6 de noviembre, sobre el Régimen de títulos, tratamientos y honores de la Familia Real y de los Regentes establecía que el padre del rey "continuará vitaliciamente en el uso del título de conde de Barcelona, con tratamiento de Alteza Real y honores análogos a los que corresponden al Príncipe de Asturias".
El artículo 57.2 de la Constitución establece que "el Príncipe heredero, desde su nacimiento o desde que se produzca el hecho que origine el llamamiento, tendrá la dignidad de Príncipe de Asturias y los demás títulos vinculados tradicionalmente al sucesor de la Corona de España.
La Constitución española establece en su artículo 57.1 que "la Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos".
¿Qué pasaría entonces si Leonor tuviera un hermano varón siendo ya princesa de Asturias si no se ha reformado antes la Constitución? Aquí hay divergencia de opiniones.
Según esta experta, "la heredera seguiría siendo su primogénita. La Constitución refiere la condición de heredero/a al momento en el que se produce la sucesión", en este caso en cuanto la abdicación del rey sea efectiva.
Publicado por Asociación Monárquica Europea en 17:10 No hay comentarios:
Etiquetas: abdicación, monarquia, proclamación, Rey
Los Württemberg: Una dinastía con «allure» artístico
Carlos, duque de Württemberg, ostenta la jefatura de esta casa real alemana tras la renuncia a la sucesión de su hermano mayor para casarse con la baronesa Adelheid von und zu Bodman.
Los Württemberg, condes desde 1143, alcanzaron el título ducal en 1495 tras la Dieta de Worms gracias al emperador Maximiliano I, que elevó a duque al conde Eberardo de Württemberg. El duque Ulrich abrazó la Reforma protestante, pero en el siglo XVIII se extinguió su rama, lo que supuso que un católico, Carlos Alejandro, sucediera en la corona ducal. La dinastía fue fiel al Papa hasta el duque Federico III en 1797. Gracias a Napoleón se convirtió en príncipe elector en 1803 y en rey en 1806 con el nombre de Federico I. Encargó las joyas de la corona, que se pueden ver en el Museo del Estado de Württemberg. Casó primero con la duquesa Augusta de Brunswick-Wolfenbüttel, que le dio varios hijos, y luego, con Carlota, hija del Jorge III de Inglaterra, con la que no tuvo descendencia. Las princesas de la Casa realizaron brillantes enlaces. Sofía Dorotea, mujer de Pablo I de Rusia, fue madre de los zares Alejandro I y Nicolás I. Sofía, hija del rey Guillermo I de Württemberg y de la gran duquesa Catalina Pavlovna de Rusia, casó con quien luego sería rey Guillermo III de los Países Bajos. Pauline con Guillermo, duque de Nassau, siendo madre del gran duque Adolfo de Luxemburgo y de la reina Sofía de Suecia, esposa de Oscar II. Otra Pauline de Württemberg, hija del rey Guillermo II, fue esposa de Guillermo Federico, príncipe de Wied. Antonieta casó con Ernesto I, duque de Sajonia-Coburgo-Gotha. Catalina, al contraer matrimonio con Jerónimo Bonaparte, hermano de Napoleón I –y tronco de los actuales príncipes Napoleón–, se convirtió en reina de Westfalia llevando a la familia imperial francesa sangre de la realeza alemana. María Teresa casó con el actual Conde de París, y tras divorciarse recibió de su suegro el título de duquesa de Montpensier, de familiar memoria para los españoles.
De una rama morganática del linaje fue el príncipe Guillermo de Urach, conde de Württemberg y segundo duque de Urach, elegido el 11 de julio de 1918 rey de Lituania con el nombre de Mindaugas II, aunque nunca llegó a reinar debido a la oposición de Alemania. Casó con sendas princesas de Baviera, Amelia y Wiltrud, y dejó amplia descendencia. Era hijo de Guillermo, conde de Württemberg y primer duque de Urach –convertido al catolicismo tras fallecer su primera esposa, Teodolinda de Beauharnais, princesa de Leuchtenberg–, y de la segunda esposa de éste, la princesa Florestina de Mónaco, varias veces regente de Mónaco e hija de Florestán I. Esta rama surge del matrimonio desigual del abuelo del rey de Lituania, el duque Guillermo de Württemberg, con la baronesa Guillermina de Tunderfeldt-Rhodis. De otra rama morganática de los Württemberg, la de los duques de Teck, procedía Mary, reina de Inglaterra por su casamiento con Jorge V y famosa por su afición a las joyas. Guillermo II de Württemberg fue el último soberano alemán en abdicar en 1918. El actual jefe de la casa real es Carlos, duque de Württemberg, que –por extinción o matrimonios morganáticos de otras ramas de su familia– recibió la herencia de esta casa real. Su hermano mayor, Luis, renunció a la sucesión al casar con la baronesa Adelheid von und zu Bodman. Pertenecen a la rama católica de la casa, son hijos de Felipe, duque de Württemberg –gran benefactor de la Universidad de Tubinga y de escuelas de Stuttgart y Hochheim– y de su segunda esposa, la archiduquesa Rosa de Austria-Toscana, y nietos de Alberto y de la archiduquesa Margarita de Austria.
Su rama se origina en Alejandro Federico de Württemberg, hermano del rey Federico I y de la emperatriz María Feodorovna de Rusia, la citada Sofía Dorotea, esposa de Pablo I. Carlos, caballero de la rama austríaca de la Orden del Toisón de Oro, empresario, propietario de bosques y bodegas vinícolas, es una persona de gran conciencia social, benefactor de fundaciones dedicadas a la juventud desempleada y presidente de una clínica para niños con cáncer en la Selva Negra. Hace años conocí en un baile benéfico de la Orden de Malta a la actual duquesa de Württemberg, la princesa Diana de Orléans, hija de los condes de París. Había ido a apoyar con su presencia las labores de esa humanitaria institución católica. Desprendía cierto «allure», mezcla de su condición principesca y del halo de artista que le rodea. Escultora, pintora, mecenas de jóvenes artistas, pero también cabeza de «Les Enfants de la Vie», ocupada en luchar contra enfermedades infantiles. Los Württemberg, que poseen una casa en Mallorca, tienen cuatro hijos y dos hijas, la menor de las cuales, la duquesa Fleur, es ahijada de Don Juan Carlos. El heredero, el duque Federico, está casado con la princesa Guillermina María zu Wied y viven en el castillo de Friedrichshafen. Del resto, dos están casados también con miembros del Gotha: Matilde, con el conde heredero Erich von Waldburg zu Zeil und Trauchburg, y Felipe, con la princesa María Carolina de Baviera.
El duque de Württemberg y su esposa, que pertenecen a la rama católica de la dinastía, son conocidos por su espíritu benefactor en diversas causas. Son, además, amigos personales del Rey
Las otras «joyas» de la corona
Los duques de Württemberg viven en su palacio de Altshausen, entre Ravensburg y Saulgau. Antes habitaron el de Friedrichshafen, a orillas del lago Constanza, otra de las joyas arquitectónicas de la dinastía. La antigua corte wurtemburguesa estaba en el viejo castillo de Stuttgart, hoy sede de un Museo de la Dinastía. No olvidemos el castillo de Solitude, que fue su mansión veraniega y ahora alberga una academia para jóvenes artistas, ni el magnífico castillo de Ludwigsburg, con su antiguo teatro, y sus palacetes anexos de Favorite y Monrepos.
Publicado por Asociación Monárquica Europea en 1:00 No hay comentarios:
Etiquetas: casa real, dinastía, Duque de Württemberg, Königreich Württemberg, Príncipe Heredero, Reino de Württemberg
Los Braganza: El duque que mantuvo en vilo a la corona
Tras años de exilio, la estirpe regresó a Portugal, donde el actual jefe de la casa real ejerce, junto a su esposa, un papel oficioso en numerosos actos públicos del país
Una de las últimas veces que visité Lisboa estuve en la iglesia de San Vicente de Fora, panteón de la casa de Braganza. Recorrí los marmóreos túmulos que guardan los restos mortales de Juan IV, María II y el rey Fernando, Carlos I, su hijo Luis Felipe o el último monarca, Manuel II. Allí, el 1 de febrero de cada año, fecha del terrible regicidio, se celebra una Santa Misa por las almas de aquel monarca y su hijo. Asisten don Duarte, duque de Braganza, jefe de la casa real de Portugal, y su mujer Isabel de Herédia, duquesa de Braganza. Haber conocido a la familia real es un honor y recorrer los lugares que simbolizan su paso por la historia un placer y, en cierto modo, un deber de buena vecindad y de hermandad ibérica.
Durante mucho tiempo, los monárquicos portugueses estuvieron en vilo con la esperanza, ya felizmente cumplida, de que don Duarte se casara y tuviera descendencia. Sus únicos dos hermanos, Miguel, duque de Viseu, y Enrique, duque de Coimbra, son solteros. Finalmente, se casó a los cincuenta años en una de las joyas de Portugal, el Monasterio de los Jerónimos de Lisboa, en ceremonia celebrada por el cardenal patriarca de Lisboa y con la asistencia del presidente de la república, muchos ministros y 35 familias reales. Hoy, él y doña Isabel son padres de Alfonso, príncipe de Beira, María Francisca y Dionisio, duque de Oporto. Hace años Francisco de Braganza van Uden, hijo de la infanta María Adelaida de Portugal, me comentaba de la necesidad de la sucesión. Ahora está asegurada.
En Portugal, vieja y noble nación, fue creado en 1442 el ducado de Braganza por el rey Alfonso V para su medio tío Alfonso, conde de Barcelos e hijo natural del rey Juan I, fundador de la dinastía de Avís. Se convirtieron en la casa más poderosa del reino. Su imponente palacio ducal en Vilaviçosa, con 110 metros de fachada, hecho construir por Jaime, IV duque de Braganza, gozó de gran esplendor. En 1578, el rey Sebastián I falleció en Alcazarquivir y le sucedió su tío abuelo Enrique I, cardenal, que murió dos años después. Nuestro rey Felipe II (I de Portugal), hijo de la emperatriz Isabel, infanta portuguesa, se convirtió en soberano de ese país. Nuestros «Felipes» reinaron allí hasta que en 1640 el VIII duque de Braganza devino en rey Juan IV tras una sublevación finalizada con la muerte del secretario de Estado Miguel de Vasconcelos y la partida de la virreina Margarita de Saboya, duquesa de Mantua. Desde entonces, los Braganza han reinado en Portugal. Juan V llenó Lisboa de hermosos edificios y de cuadros de grandes artistas. José I, con el marqués de Pombal como ministro, reconstruyó la ciudad tras el terrible terremoto de 1755.
La reina María II de la Gloria contrajo segundas nupcias con Fernando de Sajonia-Coburgo-Gotha, rey consorte Fernando II. Desde antiguo los monarcas portugueses tuvieron predilección y vínculos con Inglaterra. El enlace de Catalina de Braganza con el rey inglés Carlos II afianzó esas relaciones que el matrimonio de Fernando II, primo de la reina Victoria y del príncipe Alberto consolidaron.
Fernando fue artífice del romántico y colorido castillo da Pena y de su parque, en Sintra, y pasó a la historia como el «Rey Artista». Su hijo Pedro V modernizó Portugal, pero murió joven sin hijos de la reina Estefanía, nacida princesa de Hohenzollern-Sigmaringen. Le sucedió su hermano Luis I. De su matrimonio con María Pía de Saboya nacieron el rey Carlos I, y Alfonso, duque de Oporto. Carlos fue un notable pintor y un apasionado del mar, como su amigo el príncipe Alberto I de Mónaco. Ambos impulsaron la Oceanografía moderna y fundaron instituciones dedicadas al estudio marino. La multitudinaria boda de Carlos, en 1886, con Amelia de Orléans, hija de los condes de París, supuso un nuevo exilio para toda la familia de la novia, quien trajo a los Braganza, de nuevo, la sangre capetin a. En 1908, Carlos I y su primogénito Luis Felipe fueron asesinados a tiros en su carroza al pasar por el Terreiro do Paço. La reina Amelia, esgrimiendo su ramo de flores, salvó al que sería Manuel II, sólo levemente herido. Dos años después, éste perdería el trono.
Así como en España existió el carlismo, en Portugal tuvieron el miguelismo, políticamente afín y encabezado por don Miguel, hermano de Pedro IV en oposición a la hija de éste, doña María de la Gloria. La victoria de ésta supuso el exilio de la rama miguelista. Pero, por esas vueltas que da la genealogía, un descendiente de esa rama, don Duarte, hijo de don Duarte Nuño y de la princesa brasileña María Francisca de Orléans-Braganza, es el jefe de la casa ya que Manuel II no tuvo hijos de su mujer Augusta Victoria de Hohenzollern-Sigmaringen. El duque de Braganza goza de reconocimiento en su país, se sabe depositario de siglos de historia y lucha en pro de Portugal –muchas veces a través de la Fundación Manuel II– o de las que fueron sus colonias, como Timor Oriental, Mozambique o Angola, transmitiendo a sus hijos ese sagrado depósito y la responsabilidad de servir.
Entrar en Mafra es darse cuenta del poder de la corona portuguesa. Este enorme «Escorial» luso tiene una magnífica biblioteca y una espléndida iglesia. El castillo da Pena es un delirio romántico en un lugar idílico y con prodigiosas vistas. Queluz, con sus salones y jardines, es la quintaesencia de la exquisitez. Ajuda, domina Lisboa desde las alturas, el palacio de las Necesidades es sede del Ministerio de Asuntos Exteriores y el de Belem, residencia del presidente de la República, mira hacia el Tajo.
Publicado por Asociación Monárquica Europea en 2:00 No hay comentarios:
Etiquetas: Braganza, Dom Afonso, Dom Duarte, Monarquía, Portugal, Príncipe Heredero
El destino del zar Nicolás II y su familia se truncó en 1918. El suyo fue un final escrito con sangre, a pesar de los esfuerzos del rey Alfonso XIII por salvarles. Sin embargo, su propio primo, Jorge V de Inglaterra, le retiró su apoyo.
En 1913 se celebró el tercer centenario de la dinastía sin saber que un año después Rusia entraría en la Gran Guerra, dentro de la Triple Entente formada con Reino Unido y Francia, y que los bolcheviques aprovecha- rían el caos para hacer su Revolución. San Petersburgo cambió a Petrogrado. Nicolás II y la emperatriz Alejandra Feodorovna, nacida Alix de Hesse, fueron encarcelados con sus hijos, dándoles, en Tobolsk y Ekaterimburgo, un trato vejatorio e inhumano que acabó con su asesinato a tiros, a sangre fría, en julio de 1918.Alfonso XIII hizo lo posible por salvarles. Jorge V de Inglaterra, en cambio, muy pare- cido a su primo Nicolás II, se echó atrás acuciado por Lloyd George y por cierta opinión pública que aborrecía que un emperador falsamente tildado de tirano fuera acogido en el democrático suelo británico. Ninguno sobrevivió a la matanza de la Casa Ipatiev. Tampoco Anastasia. La inventada historia de Anna Anderson, y otras similares, ilusionó a algunos e inspiró guiones con protagonistas como Ingrid Bergman,Viveca Lindfors, Lynn Seymour y Amy Irving.
Mártires canonizados Nicolás II abdicó en 1917 y para evitar que su hemofílico hijo Alexis asumiera la corona, ésta pasó al hermano de Nicolás, Miguel Alexandrovich, que se apresuró a abdicar. Tras el asesinato de los tres, los derechos al trono pasaron a su primo Cirilo Vladimirovich, hijo de un hermano de Alejandro III. Su matrimonio con Victoria Melita de Sajonia- Coburgo-Gotha, divorciada del gran duque Ernesto Luis de Hesse, hermano de la emperatriz Alejandra, no fue bien visto por ésta ni por Nicolás II, aunque luego éste lo aceptó. Con permiso de Kerensky, Cirilo abandonó Rusia en 1917 por Finlandia. Allí nació Vladimiro convertido en 1938, al morir su padre, en jefe de la casa imperial, aunque sin proclamarse zar, como sí hizo Cirilo. Le conocí en Pamplona en 1990. Hablamos de su deseo de que su nieto fuera un buen príncipe ortodoxo, convencido de la importancia del cristianismo para Rusia. Viajó allí por vez primera en 1991 siendo recibido por 60.000 almas frente al Ermitage. Un año más tarde murió de un infarto en Miami, donde había animado a invertir en Rusia, siendo enterrado en la catedral de San Pedro y San Pablo. Su matrimonio con la princesa Leonida Geor- gievna Bagration-Moukhranskaïa, cuya familia –que ocupó en el medievo el trono de Georgia– se convirtió en parte de la nobleza rusa, fue visto por algunos como morganático, vivió en Madrid,donde nació y vive su hija María, aunque pasaba temporadas en su posesión bretona Ker Argonid de Saint-Briac, cerca de Dinard, y en París.
La gran duquesa María de Rusia (en la imagen junto a su hijo) es la actual jefa de la casa real y confía en la restitución de la monarquía en su país.Su único descendiente, Jorge, nacido en 1981 en Madrid, es el heredero de la dinastía
VLADIMIRO, ¿UN MATRIMONIO POLÉMICO?
Único hijo varón de Cirilo, protagonizó un controvertido enlace con Leonida,antes casada con un norteamericano. Con ella tuvo a su única hija: María de Rusia
Amado Rey y Cabieses es doctor en Historia
Etiquetas: Casa Imperial rusa, dinastía, María Romanov, Romanov, Rusia, Vladimiro Romanov, zares
Luis Alfonso de Borbón detenta un derecho al que no puede, ni debe, renunciar en virtud de las tradicionales Leyes Fundamentales del Estado, el de Jefe de la Casa de Borbón y pretendiente legitimista al trono de Francia
He conocido a tres personas cercanas al duque de Cádiz: Federico Trenor, barón de Alacuás; su abogado, José Antonio Dávila; y el embajador Carlos Abella, destinado en Estocolmo cuando el duque era embajador en Suecia. Alfonso era gentil, de suaves y educadas maneras, y cierta tristeza fruto de una vida jalonada de desgracias. El 30 de enero de 1989, otra noticia convulsionó los teletipos: el duque de Cádiz había falle- cido en un accidente de esquí. Se le enterró en las Descalzas Reales, junto a su hijo Francisco. Sobre la negra lápida, tres flores de lis y, en letras doradas: «Sus Altezas Reales don Alfonso y don Fran- cisco de Borbón», con sus fechas de nacimiento y muerte.
No podían ocupar el escurialense Panteón de Infantes. Sobre Luis Alfonso recayó el peso del legitimismo francés. En 1998 vino a una conferencia mía en el CSIC sobre Luis XVII de Francia. Le acompañaba el barón de Alacuás, albacea de su padre. Luis Alfonso asumía la importancia de cono- cer la historia de su Casa. Pero, ¿por qué el legitimismo le considera Jefe de Casa Real de Francia? Después de Luis XVI reinaron sus hermanos Luis XVIII y Carlos X. Éste, tras la Revolución de 1830, abdicó en su nieto Enrique, duque de Burdeos, sobrino del delfín Luis Antonio, duque de Angulema, que hubiera sido Luis XIX. Pero el poder lo tomó su primo Luis Felipe de Orleans, rey de los franceses, al que Carlos X había nombrado regente durante la minoría de su nieto.
Pero el legitimismo tenía sólidos argumentos. Al morir Alfonso Carlos en 1936 sin descendencia de sus dos matrimonios, Alfonso XIII se convirtió en el agnado de los Borbones y de iure en «Alfonso I» de Francia, colocando el escusón de las armas plenas de Francia en las suyas. Don Alfonso, que recibió el collar del Espíritu Santo de su primo «Jaime I», tuvo cuatro hijo varones y dos hijas. Muerto Alfonso, conde de Covadonga, y luego Alfonso XIII, el segundo de sus hijos, Jaime, duque de Segovia, se convirtió en duque de Anjou y en jefe de la Casa de Francia como «Enrique VI» (se llamaba Jaime Enrique). Al fallecer en 1975 su hijo el duque de Cádiz, de Anjou, de Borbón y de Borgoña, pasó a ser «Alfonso II de Francia». Su muerte hizo que Luis Alfonso, «Luis XX de Francia», detente unos derechos inalienables. Su obligación es llevarlos con la misma dignidad, estoicismo y discreción que hasta ahora.
El duque de Cádiz, don Alfonso de Borbón, fallece en un accidente
No puede designar sucesor, abdicar, ni renunciar a una Corona que sólo administra.
Luis Alfonso de Borbón, casado con Margarita Vargas, es el pretendiente legitimista al trono de Francia
Amadeo Rey y Cabieses es doctor en Historia
Publicado por Asociación Monárquica Europea en 14:40 1 comentario:
Etiquetas: Borbones, Casa Real de Francia, Duque de Cádiz, legitimismo, legitimistas franceses, Luis Alfonso de Borbón, sucesión al trono
Título vinculado a personajes secundarios de la familia real francesa, a partir de la aparición de Felipe, hermano de Luis XIV, esta original dinastía dio a la monarquía gala célebres mecenas y artistas
SS.AA.RR. los Condes de París
Publicado por Asociación Monárquica Europea en 14:20 No hay comentarios:
Etiquetas: Amadeo Rey, Casa Real de Francia, Conde de París, Corona francesa, Duque de Vendôme, Enrique Conde de París, Francia, Henri Comte de Paris, Jean Duc de Vendôme, Monarquía
La Familia Real de Serbia celebra el día del santo patrón de San Andrés - *The Office of H R H Crown Prince Alexander * ------------------------------ [image: Like Us] *PRESS RELEASE* *ROYAL FAMILY CELEBRATES PATRON SAINT’S D...

References: artículo 57
 artículo 61
 Real Decreto 
 artículo 1
 Real Decreto 
 artículo 57
 artículo 57