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Timestamp: 2020-07-04 02:01:42+00:00

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Presenta Círigo en ALDF iniciativa despenalización de marihuana
Iniciativa con proyecto de decreto que reforma, deroga y adiciona... :: Drogas México
diversas disposiciones de la Ley General de Salud, del Código Penal Federal, del Código Federal de Procedimientos Penales y de la Ley de...SENADOR GUSTAVO MADERO MUÑOZPRESIDENTE DE LA MESA DIRECTIVASENADO DE LA REPÚBLICACONGRESO DE LA UNIÓNP R E S E N T E.El suscrito, Senador René Arce Islas, integrante...
Jueves 6 de noviembre de 2008 (22/11/08)
Gaceta Parlamentaria. Senado de ver en senado.gob.mx
diversas disposiciones de la Ley General de Salud, del Código Penal Federal, del Código Federal de Procedimientos Penales y de la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación
SENADOR GUSTAVO MADERO MUÑOZ
El suscrito, Senador René Arce Islas, integrante del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, ante la LX Legislatura del H. Congreso de la Unión, con fundamento en lo dispuesto por los artículos 71 fracción II y 72 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 55 fracción II, 62 y 63 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, someto a la consideración de esta Soberanía la INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO QUE REFORMA, DEROGA Y ADICIONA DIVERSAS DISPOSICIONES DE LA LEY GENERAL DE SALUD, DEL CÓDIGO PENAL FEDERAL, DEL CÓDIGO FEDERAL DE PROCEDIMIENTOS PENALES, Y DE LA LEY DE LOS IMPUESTOS GENERALES DE IMPORTACIÓN Y EXPORTACIÓN, TODO ELLO PARA LA REGULACIÓN Y LEGALIZACIÓN DE LA CANNABIS SATIVA, ÍNDICA Y AMERICANA O MARIHUANA, SUS SEMILLAS Y PRODUCTOS DERIVADOS, AL TENOR DE LA SIGUIENTE
México empieza a ser señalado a nivel mundial como un narco Estado, en algunos análisis geopolíticos incluso están empezando a evaluar si se ha convertido ya en un Estado fallido.
¿Cuáles es la característica central de un Estado fallido? Un Estado débil que tiene poco control práctico sobre su territorio, no puede hacer cumplir las leyes eficaz y uniformemente debido a altas tasas de criminalidad, corrupción extrema, un extenso mercado informal, ineficacia judicial, burocracia impenetrable, interferencia militar en la política, entre los rasgos más importantes. ¿Los reconocemos? Sí.
El poder que han alcanzado las bandas delincuenciales en México es grande, y no alcanza con una estrategia que atrapa a algunos altos jefes de bandas, como en las últimas semanas de este octubre, mientras aparecen decenas de mantas con mensajes de otros grupos criminales acusando al titular de la Secretaría de Seguridad Pública Federal de cómplice y protector de una de las bandas.
Alrededor de 40 mil millones de dólares, calcula Stratfor, dedican las bandas criminales a las guerras entre ellos, a sobornar e intimidar a los oficiales del gobierno. Evidentemente cuentan con más recursos que el gobierno en todos los sentidos, son muy efectivos en su poder corruptor a todos los niveles, desde el policía de calle, oficiales federales, altos mandos, incluso han desarrollado la capacidad de matar a esos funcionarios a los que enfrentan al dilema vulgarmente expresado de "lana o bala".
La Iniciativa que presentamos propone que rompamos el paradigma actual de la lucha antidrogas y del perverso esquema de incentivos financieros que nutren y propician a las estructuras delictivas que rivalizan con el poder del Estado y por ello, proponemos crear una nueva definición de Estado para: 1) promover una cultura de prevención del consumo de narcóticos, entre ellos, la marihuana, así como de rehabilitación de farmacodependientes, todo ello bajo una concepción integral de recuperación de la seguridad democrática y 2) apostar a la defensa de las libertades públicas y a la no criminalización ni de la pobreza ni de la juventud, a través de combatir a los grupos delincuenciales con nuevas herramientas que ataquen y contribuyan a desmantelar la estructura financiera de éstos, empezando por legalizar todo el proceso del principal estupefaciente que se cultiva, produce, comercializa en el mercado negro y se consume en todo el mundo: la marihuana.
Proponer regularizar el cultivo, producción, transporte, tráfico, trasiego, distribución, suministro, comercialización, prescripción, consumo y exportación de la marihuana o mariguana, sabemos generará una gran polémica no sólo en el ámbito legislativo sino en el conjunto de la sociedad mexicana y, seguramente, más allá de nuestras fronteras, lo cual es un valor agregado que mucho apreciamos.
Creemos que la grave crisis de seguridad del Estado que actualmente vivimos y los datos alarmantes de la Encuesta Nacional de Adicciones 2008 que acaba de ser presentada por el titular de Salud del Ejecutivo Federal, ameritan abrir el debate político y social para analizar, con expertos y especialistas, con base en información y argumentación fundamentadas, con conocimiento científico y experiencias internacionales, caminos alternos a la punición, a la militarización, a la criminalización de la juventud y de la pobreza que son actualmente las políticas que se han ido imponiendo por Estados Unidos bajo su propia agenda de Seguridad Hemisférica.
A todos nos preocupa sobremanera el incremento de la actividad delictiva y la violencia ejercidas por las bandas delincuenciales, particularmente los carteles de la droga, a lo largo y ancho del país. Las organizaciones criminales han desarrollado gran poderío económico y político, capacidad de fuego, de logística y de operación en gran medida por el rotundo fracaso de una estrategia prohibicionista y criminalizante que se ha instrumentado durante los últimos 50 años en el país y en el mundo contra el uso y tráfico ilegal de estupefacientes y psicotrópicos.
Por ello, estamos planteando construir un nuevo paradigma de lucha antidrogas que rebase la concepción prohibicionista para ubicarse en el ámbito de la salud pública poniendo el énfasis en la prevención, en la reducción del daño, en el tratamiento y rehabilitación de los farmacodependientes y en la libertad individual de decidir.
En nuestra propuesta el Estado tendrá el control del cultivo, producción, distribución, venta, consumo y uso de la marihuana y todos sus productos derivados, también desarrollará una atención integral para todas las problemáticas de salud pública que de ello se deriven, incluyendo el registro de usuarios y consumidores del estupefaciente.
El Estado está obligado a procurar el bienestar general, sin embargo, no puede imponer coactivamente modelos de virtud ni de conductas morales únicas, so pena de abrir cauce a una sociedad totalitaria:
El derecho penal en una sociedad democrática no puede estar orientado a erradicar 'vicios' socialmente acepta-dos y a evitar que una persona se haga daño a sí misma, pues invade injustificadamente la autonomía personal y erosiona el pluralismo.[1]
Visto desde la concepción kantiana de la autonomía y la dignidad humana o desde la perspectiva utilitarista, se llega a la misma conclusión: el derecho penal debe limitarse a sancionar aquellos comportamientos que dañen o vulneren derechos de terceros. El filósofo inglés John Stuart Mill, defensor del utilitarismo, formuló magistralmente la defensa de la autonomía y la libertad, al señalar el principio del daño a terceros como criterio único que autoriza la intervención del Estado. El clásico principio de Mill dice:
La única finalidad por la cual el poder puede, con pleno derecho, ser ejercido sobre un miembro de una comunidad civili-zada contra su voluntad, es evitar que perjudique a los demás. Su propio bien, físico o moral, no es justificación suficiente. Nadie puede ser obligado justificadamente a realizar o no realizar determinados actos, porque eso fuera mejor para él, porque le haría feliz, porque, en opinión de los demás, hacerlo sería más acertado o más justo. Éstas son buenas razones para discutir, razonar y persuadirle, pero no para obligarle o causarle algún perjuicio si obra de manera diferente. Para justificar esto sería preciso pensar que la conducta de la que se trata de disuadirle producía un perjuicio a algún otro. La única parte de la conducta de cada uno por la que se es respon-sable ante la sociedad es la que se refiere a los demás. En la parte que le concierne meramente a él, su independencia es de derecho, absoluta. Sobre sí mismo, sobre su propio cuerpo y espíritu el individuo es soberano (...) Cada uno es el guar-dián natural de su propia salud, sea física, mental o espiri-tual. La humanidad sale más gananciosa consintiendo a cada cual vivir a su manera que obligándole a vivir a la manera de los de-más.[2]
Los objetivos específicos de la Iniciativa con Proyecto de Decreto que hoy se presenta son:
1. Garantizar los derechos fundamentales de libertad de decisión y a la seguridad.
2. Proteger a niños, niñas y adolescentes de ser víctimas de las redes delincuenciales, específicamente del narconegocio, y de ser sujetos de la aplicación de políticas criminalizantes que los convierte en delincuentes.
3. Regular todas las actividades relacionadas con la marihuana y productos derivados, estableciendo las bases para su cultivo, producción, etiquetado, empaquetado, promoción de la salud, publicidad y difusión, distribución, venta, consumo y uso.
4. Prevenir el uso y abuso de marihuana a través de campañas y medidas para reducir su consumo, particularmente en los menores y los jóvenes, así como ofrecer programas de tratamiento y rehabilitación.
5. Proteger la salud de la población de los efectos de la marihuana y productos derivados para reducir los daños a consumidores y farmacodependientes.
6. Fomentar la promoción y educación para la salud, así como la difusión del conocimiento de los riesgos a toda clase de adicciones.
7. Disminuir la molestia social y la perturbación del orden público, así como aumentar la seguridad en el vecindario, a través de regular establecimientos especializados para las actividades relacionadas con la marihuana y productos derivados.
8. Diferenciar los daños colaterales producidos por el uso de marihuana y productos derivados de los ocasionados por otras sustancias, incluyendo al alcohol.
9. Luchar contra la producción y tráfico ilícito de la marihuana.
Hace ya 10 años, en la 20 Sesión Especial de la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) dedicada al problema mundial de las drogas, se estableció el compromiso de lograr un mundo libre de drogas para 2008. En junio de 1998, el entonces Secretario General, Kofi Annan, con gran optimismo afirmó:
Nuestro compromiso consiste en conseguir verdaderos resultados en la eliminación de los cultivos de drogas para el año 2008. Abrigo la esperanza de que esta sesión pasará a la historia como el momento en que la comunidad internacional alcanzó el consenso necesario para acometer esta empresa seriamente.[3]
Hoy que el plazo se ha cumplido, no hay avance sustantivo en el cumplimiento de este compromiso, algunos datos así lo muestran claramente. De acuerdo al Informe Mundial sobre las Drogas 2008, publicado por la Oficina de las Drogas y el Delito de las Naciones Unidas:
1. El cultivo de la adormidera, planta del género Papaver de la cual se extrae el opio, se mantiene en los mismos niveles que en 1998, en que se cultivaron 238 mil hectáreas; para 2007, se registraron 235 mil 700 hectáreas; ya para el 2007, la producción de opio llegó a 8 mil 870 toneladas métricas, una cifra sin precedentes. [4]
2. El cultivo de la coca tampoco ha disminuido sustantivamente. En 1998, se registraron 190 mil 800 hectáreas de cultivos, mientras que el año pasado fueron 181 mil 600 hectáreas.[5]
3. El cultivo de la planta de cannabis o marihuana aumentó en un 58% desde la 20era. Asamblea General de las Naciones Unidas. En 1999, hubo una producción de 26 mil 200 toneladas métricas; en el 2004, se alcanzó una cifra récord de 45 mil toneladas métricas[6], y en el año 2006, fue de 41 mil 400 toneladas métricas.
México es el principal productor de marihuana en el mundo, 18% del cultivo mundial: 7 mil 400 toneladas métricas de acuerdo a los datos de las Naciones Unidas[7] o, si nos atenemos a los datos del Departamento de Estado del vecino país del norte, comparado con la cifra mundial de la ONU, el 20.5% con 8 mil 500 toneladas métricas,[8] ambas cifras correspondientes al año 2006. Estados Unidos, por cierto, es también uno de los países con mayor producción de marihuana en el mundo con el 11.4%, 4 mil 700 toneladas métricas producidas en 2006.7
La producción de las drogas ilegales en niveles similares a los de hace 10 años explica -junto con otros factores relacionados con mejoras tecnológicas y la estabilidad o incremento de la demanda- que los precios de las principales drogas en el mundo permanecen relativamente estables como en el caso de la marihuana o que incluso tiendan a bajar de precio como sucede con la cocaína y la heroína.[9]
La marihuana es también la droga ilegal que se produce en mayor cantidad en el mundo, como ya se mencionó, en el año 2006, la producción de cannabis fue de 41 mil 400 toneladas métricas, mientras que en ese mismo año la producción de opio fue de 6 mil 600 toneladas métricas; la de heroína, de 606 toneladas métricas; y la de coca, de 984 toneladas métricas.[10]
La marihuana es la droga ilegal que más se consume en el mundo, y al igual que en su producción, tampoco ha habido una disminución de su consumo durante los últimos 10 años. Mientras que en 1997/1998, había 144.1 millones de usuarios; en 2006/2007, la cifra fue de 165.4 millones, es decir, aproximadamente 2.8% de la población mundial ha consumido cannabis.[11]
Estados Unidos es el país de mayor consumo en el mundo de drogas ilegales, entre ellas, de marihuana. Más de 25 millones de estadounidenses son o han sido consumidores de cannabis.[12] Uno de cada tres adolescentes que cursan el 12 grado escolar manifiesta haber consumido marihuana o hachís el año anterior.[13]
En México, de acuerdo a los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Adicciones 2008 (ENA-2008)[14], el número de personas que probaron alguna vez una droga subió de 3.5 millones en 2002, a 4.5 millones en 2008, aproximadamente 30% más.
La ENA 2008 revela también que de los 4.5 millones que declaran haber consumido por primera vez algún narcótico; 21.5% (casi un millón de personas) lo hizo de manera experimental y 13% (alrededor de 585 mil) declaró ser consumidor frecuente, de estos últimos sólo 3.2% (alrededor de 19 mil) presentan algún signo o síntoma de dependencia a algún narcótico, es decir, son farmacodependientes.
El tabaco y el alcohol, drogas legales, son los inductores de los adolescentes hacia el consumo de las drogas ilegales. La ENA-2008 lo ratificó, al igual, que otras encuestas nacionales anteriores e investigaciones científicas en México y en el mundo: 14.7% de quienes comenzaron a fumar tabaco y 16% de los que se iniciaron en el consumo de bebidas alcohólicas antes de los 18 años, pasó a usar marihuana u otra sustancia ilegal.
Queremos insistir que la prohibición no sólo no ha resuelto el problema del aumento de consumidores de drogas llamadas ilícitas, sino que ha aumentado toda la ruta ilegal, desde su producción, distribución y venta, más otras consecuencias colaterales de gran peligrosidad, como el comercio clandestino de armas, que también ha crecido, ya se calcula que 2 mil armas ingresan ilegalmente a México cada día. Y no olvidemos, como lo hacen las autoridades de seguridad y las financieras de nuestro país, que el lavado de dinero es otra de las graves consecuencias del tráfico ilegal de fármacos.
Las enormes cantidades de dinero, miles de millones de dólares por año, que los gobiernos se gastan en combatir el narcotráfico (o más bien a algunos cárteles de la droga) podrían invertirse en centros de atención y rehabilitación de farmacodependientes, como ya ocurre en algunos países europeos.
"La prosperidad del negocio se debe a su prohibición", escribió la senadora cristiana y liberal Viviane Morales en la exposición de motivos de su atendible proyecto de ley sobre los cultivos de coca que presentó al Congreso de la República de Colombia en agosto de 2001. Y tenía razón, pero no le hicieron caso, pues su proyecto de ley atentaba contra los grandes negocios relacionados con la droga en su país y contra el intervencionista Plan Colombia de Estados Unidos.
Basten los datos anteriores para evidenciar una realidad que algunos organismos internacionales y gobiernos como los de Estados Unidos y México, entre otros, se obstinan en negar: la política y las estrategias basadas en la punición, en la militarización, en la prohibición y criminalización del consumo, en la represión a jóvenes y pobres, todo ello basado en el "populismo penal", ha fracasado. 50 años de aplicar este paradigma en todo el mundo, haciendo uso de cuantiosos recursos financieros, económicos, materiales y humanos, están colapsando los sistemas de seguridad de los Estados que, como México, se ahogan en la corrupción y en la impunidad.
La política punitiva estadunidense ha sido impuesta desde la primera reunión en que se abordó el tema de la normatividad internacional de las drogas en la Comisión sobre el Opio efectuada en Shanghai en 1909,[15] es decir, hace ya un siglo. Y no obstante haber vivido una experiencia tan cruenta como la prohibición del alcohol durante la década de los años 20 del siglo pasado, no aprenden la lección y los gobernantes estadounidenses insisten en imponerle al mundo la receta prohibicionista que hace 90 años prohijó a los Al Capones y demás mafiosos que al amparo de la "Prohibición" del alcohol entre 1919 y 1931 edificaron un emporio sobre el mercado ilegal.
Así, antes de las prohibiciones, generalizadas más que nunca a partir de la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961, no había mafias de narcotráfico como las que conocemos ahora, de la misma manera que antes y después de la llamada ley seca en Estados Unidos (1919-1933) tampoco había mafias de contrabando y producción ilegal de bebidas alcohólicas.
El prohibicionismo se ha ido consolidado desde hace 30 años con la denominada "Guerra de las Drogas", término acuñado por Richard Nixon en 1971, al que se le dotó pleno contenido por Ronald Reagan, pues hizo de ella su principal estrategia en la lucha contra el uso y tráfico de estupefacientes y psicotrópicos, centrándose toda la atención en contra de la marihuana:[16]
* De 450 mil arrestos por drogas en Estados Unidos durante el período 1990-2002, cerca del 80% fue por marihuana, posesión en su mayoría.
* Los arrestos por marihuana constituyen cerca de la mitad (45%) de los 1.5 millones de arrestos anuales por droga en Estados Unidos.
* Los arrestos por marihuana se incrementaron en 113% entre 1990 y 2002, mientras que el total de arrestos disminuyó en un 3% durante ese período.
* En la ciudad de Nueva York, se incrementaron en un 882% los arrestos por marihuana, incluyendo un aumento de 2,461% arrestos por posesión de cannabis.
* Los afroamericanos son, desproporcionadamente, los más afectados por los arrestos de marihuana: 30% del total, cuando representan sólo el 14% de los usuarios de cannabis.
* Se calcula que 4 mil millones de dólares se gastan anualmente en la detención, procesamiento y encarcelamiento de personas ligadas a la marihuana.
Esta acción esencialmente punitiva no ha funcionado, por ello, adquiere importancia la Quincuagésima Primera Reunión de la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas efectuada este año 2008 en la ciudad de Viena cuyo objetivo fue el de evaluar la meta establecida en 1998 de lograr, en una década, un mundo libre de drogas. No se ha logrado, al contrario, todos los efectos negativos de este fenómeno han crecido, por lo que la Comisión de Estupefacientes decidió convocar a una nueva reunión en el 2009 para redefinir las políticas mundiales antidrogas, que por su fracaso están siendo cuestionadas por diversos países que reconocen que las estrategias basadas en la represión les han sido impuestas por los países más poderosos.
En 1993, México manifestó su a través de una carta dirigida al Secretario General de la ONU[17], en la que solicitaba que se prestara mayor atención a la demanda porque "el consumo de drogas constituye la fuerza generadora de la producción y el tráfico de las mismas, la reducción de su demanda se revela como una solución radical - aunque a largo plazo - del problema", y planteaba una redefinición inicial del prohibicionismo pues señalaba que "el camino más eficaz para abatir la producción y tráfico de estupefacientes consiste en la reducción paulatina del consumo actual y futuro".
El ex funcionario de la ONU, Francisco Thoumi, valoraba con objetividad la posición mexicana al decir:
Es evidente que esta carta incluía una fuerte crítica contra las operaciones antidroga llevadas a cabo por los Estados Unidos en territorio mexicano y por el mecanismo unilateral estadounidense de certificación por drogas. La misiva señalaba que, para que el frente unido contra la adicción y el tráfico de drogas ganara terreno, se requería buena fe, principios de legalidad, voluntad política, capacidad de concertación, reconocimiento a las identidades propias de cada nación y respeto incondicional por sus derechos soberanos. Se censuraba además las 'imposiciones hegemónicas', la 'política de reproche' y el 'señalamiento de culpas mediante esquemas geográficos maniqueos, que nada resuelven.[18]
En ese tiempo, México se pronunció también por revisar la clasificación de los estupefacientes según los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) "a fin de reducir el mercado ilícito de drogas", con lo que sugería que el control de algunas substancias debía abandonarse. Esta posición de México "... reflejaba las tensiones entre Estados Unidos y Latinoamérica en materia de drogas, así como la tradicional división entre la demanda y la oferta en el sistema internacional de control de drogas."[19]
Los años previos a la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGASS) sobre el problema mundial de las drogas de 1998, estuvieron marcados tanto por la posición liderada por el gobierno mexicano que se expresaría en el concepto de "responsabilidad compartida", como por la posición de algunos países europeos (Dinamarca y España destacadamente), de Australia y Canadá que plantearon la necesidad de intentar nuevas estrategias y propusieron el concepto de "reducción del daño", concepto inaceptable para los dirigentes defensores del "prohibicionismo".
Si bien en ese momento no se planteó la legalización, sí se propuso revisar la clasificación de la coca y la cannabis establecida en las convenciones de la ONU.
En 1994 y 1995, se manifestaron las posturas divergentes sobre el tema de la liberalización del consumo y hubo pronunciamientos diversos sobre la despenalización y la legalización de las drogas. Un documento oficial de la Oficina de Control de Drogas y Prevención del Delito de las Naciones Unidas (UNDCP, por sus siglas en inglés) hacía referencia a estos temas planteando la necesidad de "...contrarrestar el fuerte movimiento que pretende demostrar que el régimen internacional de fiscalización de droga, fundamentado en la aplicación de tratados internacionales en esta materia, había fracasado y que la única solución pasaba por la legalización".[20] También se exigía "poner freno a la idea de la reducción del daño considerada 'el caballo de Troya de las facciones que defendían la causa de la legalización."[21]
En 1995, Giorgio Giacomelli, Director Ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas (Pnufid) en un informe dirigido a la Comisión de Estupefacientes del mismo organismo internacional, proponía un doble enfoque para responder a los planteamientos de algunos países contrarios al prohibicionismo: por un lado, proporcionar "argumentos concretos y sólidos contra la legalización del uso de estupefacientes con fines no terapéuticos" y, por otro, "emprender un estudio sobre las implicaciones de la despenalización y de las campañas para la reducción del daño" en los países que ya habían adoptado ese tipo de políticas.[22]
En medio del debate, en la Sesión Especial de la Asamblea General de Naciones Unidas (Ungass por sus siglas en inglés) predominaron nuevamente los prohibicionistas, encabezados por el entonces recién nombrado director ejecutivo del Pnufid, Pino Arlacchi, resucitaron el discurso de un "mundo libre de drogas".
Con toda esta información de lo que ha pasado a lo largo de los años en Naciones Unidas, pretendemos clarificar que cada vez es mayor el rechazo a las políticas punitivas contra el uso y tráfico de drogas ilegales. Además resulta interesante apreciar como las diferencias expresadas en el ámbito diplomático internacional, existen debido a las experiencias de políticas públicas que tienden a no criminalizar el consumo e, incluso, legalizar a las denominadas "drogas blandas", como lo veremos en seguida.
La experiencia holandesa es, sin duda, pionera en este tipo de políticas contrarias al prohibicionismo. Desde 1976, se ha dejado de criminalizar de facto el consumo de la cannabis en los Países Bajos. El sistema de los "coffee shops" como centros de venta y consumo regulados por el Estado ha resultado exitoso con más de mil establecimientos registrados, tan sólo en Ámsterdam hay 288. Y si bien no se ha llegado a una despenalización legal general, si ha imperado una despenalización de hecho, especialmente de drogas blandas. Se aprecian en la experiencia holandesa políticas de regulación controlada, pero sobre todo de reducción del daño.
Los coffee shops o establecimientos, propuesta que retoma nuestra Iniciativa, tienen que cumplir con una normatividad que permite su funcionamiento: un máximo de 5 gramos de cannabis puede ser vendido a cada consumidor; no puede haber venta a menores de 18 años y el establecimiento no puede tener más de 500 gramos de cannabis a la mano. Estas reglas han sido desarrolladas a lo largo de los años a través de un proceso de ensayo y error.[23]
Más de 30 años de despenalización del consumo de la cannabis en Holanda ha demostrado que los argumentos de un probable aumento al liberalizarse la normatividad son totalmente falsos o al menos, excusa de políticos que temen entrar a un debate serio y científico sobre el tema. El consumo de cannabis por los holandeses se encuentra en un nivel intermedio entre los países europeos, siendo Portugal el de menor consumo (por cierto, un país que desde hace 2 años está en un proceso de legalización de todas las drogas) y el Reino Unido el de mayor consumo.[24] En Holanda hay 16 millones de habitantes y sólo 400 mil consumidores, es decir, 2.5%.
Enfatizamos, no estamos hablando de adictos o farmacodependientes, sino de quienes consumen marihuana, al igual que no es lo mismo ser un consumidor habitual de alcohol a ser un enfermo alcohólico. Diferencia que adquiere una relevancia sustantiva al momento de analizar la problemática del consumo y de las adicciones, así como de las acciones para su prevención o su criminalización.
Una reciente investigación publicada en una de las revistas más prestigiadas en el ámbito de la salud pública internacional, analiza el impacto que tienen las políticas públicas en el consumo de drogas, específicamente de cannabis. Al comparar la ciudad de San Francisco, donde se aplica una política prohibicionista, con la ciudad de Ámsterdam con una política no criminalizante, encuentra que es mayor el consumo de cannabis en la ciudad estadounidense. El estudio concluye que no hay evidencia alguna para afirmar que la criminalización reduce el uso de drogas.[25]
La política de facto de Holanda se sustenta en una tesis con la que coincidimos y que está presente en la Iniciativa con Proyecto de Decreto que hoy presentamos ante esta Soberanía: el objetivo de "erradicar las drogas" es simplemente irreal y la farmacodependencia debe ser tratada como un problema de salud pública y no como asunto de policías y seguridad pública.
La experiencia que se desarrolla desde hace algunos años por parte de la Unión Europea está avanzando hacia políticas que priorizan la prevención del consumo de adicciones con un enfoque propio de la salud pública y no como un problema del sistema penal.
En Portugal, España, Alemania, Italia, Dinamarca, la República Checa y, claro, Holanda, de hecho o de derecho, la no criminalización del consumo de cannabis es ya una realidad. Por ejemplo, en Dinamarca está permitida la posesión de hasta 10 gramos de hachís o 50 gramos de marihuana; en caso de poseer una cantidad mayor, la primera vez el portador podrá ser sólo amonestado; la sanción más frecuente es la aplicación de una multa.[26]
España fue el primer país europeo en despenalizar el consumo de marihuana; sin embargo había pagado un alto precio por su resistencia a permitir medidas de reducción del daño. España tiene la más alta tasa de positivos en HIV entre los usuarios intravenosos de drogas. Hoy se proveen jeringas a los usuarios, incluso en las prisiones. El uso y posesión para uso no es delito, sin embargo el consumo publico está castigado con multas administrativas. También ha sido penalizado el consumo callejero de alcohol desde marzo del 2002.
En España, la práctica judicial establece que la posesión de cannabis sólo es punible cuando la cantidad exceda 40 gramos de hachís. Otras fuentes conceden tolerancias aún mayores: según la Fiscalía General del Estado (Circular 1/1984) el consumo máximo diario de derivados del cannabis se estima en 5 gramos de hachís, 15-20 gramos de marihuana y 0,6 gramos de aceite de hachís. Esto, multiplicado por un máximo de 5 días da unas cantidades totales para el autoconsumo de 25 gramos de hachís (aunque el Tribunal Supremo suele señalar 50, por lo que cabe suponer que estarían computándose 10 días o que se tiene en cuenta la condición del cannabis como no gravemente perjudicial para la salud), 75-100 gramos de marihuana y 3 gramos de aceite de hachís.
España trata el consumo de drogas como un problema de salud por lo que el consumo personal y el cultivo casero de marihuana ha sido despenalizado y los consumidores no pierden el derecho a la seguridad social, incluido el seguro de desempleo. Sin embargo, la legislación contra el tráfico está entre las más severas de Europa, y vender marihuana o hachís permanece cómo delito.
En Italia se permite la posesión de cannabis para uso personal; en caso de portar una cantidad mayor sólo es aplicable una amonestación o, en caso de reincidencia, una sanción administrativa. Se acaba de expedir, además, un listado de dosis personales que desechan las sanciones penales y se avanza en una legislación que determina que peso o cantidad de la dosis personal a partir del ingrediente activo y no del peso global de la sustancia, lo que hace más equitativa la resolución de ciertos casos, en los que el consumidor porta en apariencia más de la dosis personal, pero la droga que realmente ingiere está por debajo de la cuantificación legal.
En la legislación colombiana, en relación con el basuco que trae cocaína pero en una baja proporción, se debe consumir algo más del gramo de que habla la ley. No obstante esta evidencia, las autoridades judiciales se limitan mecánicamente y bajo el influjo del discurso fundamentalista contra la droga, a condenar, lo cual no importa mucho pues los "condenados" suelen ser consumidores marginales, jóvenes pobres desubicados o menesterosos que la sociedad colombiana ha dado en llamar inhumanamente como "desechables".
En Portugal está permitido poseer cannabis para uso personal hasta por 10 dosis, es decir, 25 gramos de marihuana o 5 gramos de hachís. En caso de poseer una cantidad mayor, se aplicarán sanciones administrativas, nunca penales. En caso de detectar farmacodependientes, se les ofrecerán opciones para tratamiento y rehabilitación médica y psicológica.
En Noruega se permite la posesión de hasta 5 gramos de marihuana para uso personal. En caso de encontrar mayor cantidad, se aplicará una multa.
El uso de la marihuana para propósitos médicos tiene una larga historia en el Reino Unido, y hasta 1973 se le prescribía como una medicina lo cual fue prohibido. Sin embargo, el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Lores recomendó que la marihuana estuviera disponible para fines médicos en un informe de 1998.
El gobierno rechazó esta recomendación y alegó que la seguridad y la eficacia de la marihuana debían ser demostradas antes. G.W.Pharmaceuticals obtuvo permiso para cultivar marihuana con el objetivo de desarrollar productos médicos.
En marzo de 2002, el Consejo Asesor para el Abuso de drogas Ilícitas comunicó al Secretario del Interior, David Blunkett's, que aunque la marihuana puede ser dañina tenía menos riesgos que el alcohol o el tabaco y no estaba asociada con problemas graves de salud. Por lo tanto recomendaba degradar su nivel de riesgo bajándola al estatus C, según la clasificación de la Ley de Drogas elaborada en 1971, y su posesión normalmente no es sancionada penalmente, salvo en caso de alguna infracción al orden o a poner en riesgo a menores.
Particularmente interesante fue la práctica de prescribir heroína a los adictos entre los 20 y los 60; programa que fue severamente recortado en 1971 cuando se dictó la Ley sobre Abuso de Drogas, fundamentalmente por las presiones extranjeras. La pérdida de este sistema de distribución controlada y la subsecuente creación de un mercado ilícito sin regulación permitió que se disparara el uso de consumidores de 2 mil registrados en 1970 a 300 mil a la fecha, lo que contradice con datos duros la argumentación falaz de que la regulación aumenta el consumo.
La Asociación de Jefes de Policía y el Secretario del Interior, Blunkett', reclamaron apoyo retomar el aprovisionamiento de la heroína como medio de romper el vinculo entre crimen y heroína. En 2002, el Ministerio del Interior recomendó que a los usuarios de heroína se les habilitara para recibir dosis farmacéutica de heroína por parte de los practicantes (médicos) cómo parte de iniciativa del gobierno para luchar contra el problema del uso de drogas ilegales.
En Alemania, se permite la posesión de cannabis para uso personal y no es sancionada si no se afecta a terceros o se involucra a menores. En caso de infracción se sanciona como falta administrativa.
En Escocia, la marihuana está legalizada para uso terapéutico, específicamente para el tratamiento de la hipertensión.
* Hay una tendencia a despenalizar o reducir las sanciones por posesión de droga para consumo personal.
* Existe una convergencia entre los Estados-Miembros en lo que se refiere a una mayor penalización del tráfico y venta de drogas.
* Hay interés en proporcionar más oportunidades de tratamiento para los farmacodependientes, con una mayor tendencia a la intervención no desde el sistema judicial sino desde el sistema de salud para el tratamiento y rehabilitación.
* Existe preocupación por el policonsumo de drogas y el consumo de estimulantes, lo cual se ve reflejado en el mayor número de problemas atendidos por los servicios sanitarios de tratamiento.
El Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías concluyó en 2000 que "una política de tolerancia respecto a las drogas no conduce necesariamente a un mayor consumo" (citado en Radio Nederland, 18/10/00).
En otros países no europeos, también se contempla la no criminalización del consumo de cannabis. En Canadá durante los últimos 8 años se ha debatido en el Congreso y en la sociedad la pertinencia de despenalizar la posesión de cannabis para uso personal y se ha reconocido el valor terapéutico de la marihuana, habiendo ya una regulación en la materia.
En los Estados Unidos de América, el país sede del prohibicionismo, se ha legalizado en 13 estados: Alaska, California, Colorado, Hawai, Maine, Maryland, Montana, Nevada, Oregon, Rhode Island, Vermont, Washington y Nuevo México, la utilización de la marihuana para el tratamiento de enfermedades como el cáncer, la esclerosis múltiple, el glaucoma, la epilepsia, el asma, la artritis y el SIDA, entre otras patologías.
En Venezuela se acaba de dictar una norma en la ley orgánica contra el tráfico ilícito y consumo de estupefacientes y psicotrópicos que despenaliza la portación de dosis personal hasta por cinco días. Al mismo tiempo se incrementaron las penas para los traficantes de droga.
En Argentina a principios de este año, el Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Aníbal Fernández, creó el Comité Científico Asesor en materia de Control de Tráfico Ilícito de Estupefacientes, Sustancias Psicotrópicas y Criminalidad Compleja, que tiene como propósito elaborar y consensuar con el Congreso y la sociedad civil una ley para despenalizar el consumo de estupefacientes y dejar el tráfico ilegal de drogas al sistema penal. Las reuniones y el debate están muy avanzados y el gobierno argentino estima que en muy poco tiempo se estará aprobando la nueva ley.
En ese escenario se han producido también jurisprudencias importantes como la de la Corte Constitucional Colombiana de 1994, que declaró inconstitucional la prohibición del porte de dosis personal, apoyándose en el derecho al libre desarrollo de la personalidad y en el concepto de que los actos que no dañan a nadie, sólo conciernen a la conciencia.
También la jurisprudencia de la Corte Constitucional alemana, recomendó a los jueces penales declarar la exención de responsabilidad por insignificancia del daño en casos de consumo de marihuana, tesis afín al concepto de "delito de bagatela". Esta Corte tomó como base un informe científico-médico que concluía que está probado y demostrado que la marihuana es menos nociva que el alcohol.
Cuando recordamos la prohibición del alcohol en Estados Unidos, nos queda claro que a recetas iguales, resultados iguales. En la copia del prohibicionismo tenemos una versión moderna mexicana que nos ha dado poderosos cárteles que han construido esos emporios mafiosos generadores de grandes incentivos económicos protegidos, lamentablemente, por la infiltración de las mismas estructuras del poder del Estado. La estrategia únicamente punitiva y la guerra unilateralmente declarada por el gobierno de Felipe Calderón al crimen organizado, han puesto en riesgo la propia estructura del Estado mexicano, lo ha debilitado, amenazando su viabilidad, la gobernabilidad, la paz social y el desarrollo.
El primer paso para enfrentar adecuadamente un determinado problema es definirlo con precisión y claridad; en este caso, la violencia y la delincuencia concomitantes con el tráfico ilegal de drogas, tiene como característica esencial la de ser un negocio, no cualquier negocio sino uno de los que reporta las mayores ganancias en el mundo.
Algunos datos bastan y sobran para ilustrar la magnitud de este lucrativo negocio delictivo, en los últimos 6 a 8 años los informes de las Naciones Unidas dan cuenta de que las ganancias a nivel mundial por las actividades del narcotráfico internacional son del orden de 500 mil millones de dólares anuales lo que representa un 10% del comercio mundial. No obstante el colosal margen de lucro que significa la cifra anterior, quizá aún se quede corto, pues de acuerdo con un estudio reciente proporcionado al Senado de Estados Unidos,[27] se señala que las ganancias del narcotráfico pueden llegar a la cantidad de un ¡billón de dólares anuales! Pocos negocios en el mundo producen una ganancia como la que obtiene el crimen organizado por el negocio ilícito de drogas.
De manera conservadora, se estima que más de 1o0 mil millones de dólares de las ganancias mundiales del narcotráfico se concentran en tres países de América: Estados Unidos, México y Colombia. Se calcula que entre 25 y 30 mil millones de dólares son obtenidos por los cárteles que operan en nuestro país, lo que significa una cantidad mayor a la obtenida por los ingresos petroleros, por las remesas enviadas por nuestros compatriotas que trabajan en Estados Unidos, o por lo que recaba la industria turística. La Procuraduría General de la República reconoce que alrededor de 10 mil millones de dólares son lavados en México anualmente.
Una cifra dada a conocer por el titular de la Oficina de la Casa Blanca para el combate a las drogas, John Walters, estima que en el año 2007, los ingresos por la venta de drogas de los cárteles mexicanos en los Estados Unidos ascienden a 13 mil 800 millones de dólares, de los cuales más de 8 mil millones de dólares corresponden a ingresos por la venta de marihuana. .
Por otra parte, según la Secretaría de la Defensa Nacional,[28] medio millón de mexicanos están ligados -de una manera u otra- a actividades del narcotráfico; de acuerdo a la DEA, el 90% de la cocaína comercializada en Estados Unidos es introducida a través de México. El "Reporte Mundial sobre Drogas" de las Naciones Unidas 2008, destaca que el consumo de la marihuana y la cocaína permanece estable a nivel internacional y, como bien sabemos, el principal consumidor de drogas en el mundo es, precisamente, el vecino país del norte por lo que lo atractivo de ese gran mercado constituye el principal aliciente para que aquí prolifere la delincuencia organizada, claro, de la mano de la impunidad y la corrupción.
Así también, nos gustaría reiterar la virtual amenaza de que México se convierta en un Estado fallido. De acuerdo con lo que señala el asesor de Naciones Unidas, Edgardo Buscaglia, más del 50% de los municipios mexicanos han sido "feudalizados y/o capturados" por la delincuencia organizada. "Todos los países sufren la infiltración de la delincuencia organizada, primero entran mediante relaciones personales, sobornos o extorsiones; y luego, feudalizan, cuando el personaje al que financian se transforma en diputado, alcalde, o gobernador",[29] explica este investigador, quien también afirma que México ocupa el sexto lugar a nivel mundial con mayor criminalidad organizada en el mundo, sólo después de Afganistán, Iraq, Paquistán, Nigeria y Guinea.
En síntesis, vivimos una situación que ya no solamente impacta en la seguridad pública, sino también en la seguridad del Estado y, como se ha mencionado, se trata de un desafío y amenaza que nos exige políticas alternativas e innovadoras que ataquen de fondo este fenómeno y, sin duda alguna, uno de los mayores daños que se les puede infringir es en sus ganancias.
La actual prohibición de las drogas no detiene al mercado, simplemente lo ha sumergido en la ilegalidad abriendo condiciones para la obtención de las colosales ganancias a las que hemos hecho referencia. La legalización:
* reduciría dramáticamente el precio de las drogas pues se abatirían los altísimos costos de producción e intermediación
* pondría fin al narconegocio al traer a la superficie el clandestino mercado negro con lo que se disminuiría la problemática social ligada a dicha actividad.
Lo anterior, significa que mucha gente que posee adicción a estas sustancias no tendrá que robar o prostituirse con el fin de costear el actual precio inflado de dichas substancias.
Legalizar las drogas haría que la fabricación de narcóticos se encuentre dentro del alcance de las regulaciones propias de un mercado legal. Bajo la prohibición, no existen controles de calidad ni venta de dosis estandarizadas. Esto ha conducido a niveles de mortalidad altos a causa de sobredosis o envenenamiento por el consumo de drogas. Según un estudio del Cato Institute realizado por James Ostrowski, el 80% de las muertes relacionadas con drogas se deben a la falta de acceso a dosis estandarizadas.
En particular, con la legalización de la marihuana, tal y como lo proponemos ahora, se comenzaría a romper la nefasta alianza del narcotráfico y el poder político y habría una base real para combatir la corrupción que aumenta en todos los niveles del gobierno debido a que una importante cantidad de funcionarios de primer nivel, policías, oficiales de aduana, jueces y toda clase de autoridades han sido comprados, sobornados o extorsionados por narcotraficantes, como lo acabamos de conocer en las recientes consignaciones realizadas por la Procuraduría General de la República de funcionarios que se vendieron a las bandas criminales para operar la infiltración de la Dirección de Inteligencia de la Coordinación Técnica de la Siedo, de la INTERPOL, e incluso de la Embajada de Estados Unidos en México.
Faltaría que el titular de la PGR, Eduardo Medina Mora, nos aclare cuál es la responsabilidad, por omisión o comisión, del anterior titular de la Siedo, Noé Ramírez Mandujano, hoy flamante representante de la PGR ante la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga con sede en Viena, mismo que dejó la titularidad de la subprocuraduría unos días antes de que se hiciera pública la investigación a funcionarios de la misma. O es acaso que se deba premiar con una representación internacional al funcionario bajo el cual se incubó la infiltración, estamos ante una nueva expresión de la impunidad, y de los mecanismos para proteger a funcionarios vinculados con el narconegocio y los grupos delincuenciales.
Con la legalización de la marihuana se descongestionarían las cárceles, hoy en día saturadas por gente cuyo único crimen fue el consumo de substancias que están prohibidas por la ley.
De manera fundamental, con la legalización se acaba el pretexto del Estado para socavar nuestras libertades con el fin de llevar a cabo esta guerra contra la delincuencia organizada. Se regresaría al Ejército a sus cuarteles, se terminarían los allanamientos ilegales de moradas, las intervenciones telefónicas ilegales, los arraigos que sustituyen la ausencia de investigación científica, los cateos, la incomunicación de presuntos responsables, y todos aquellos actos que atentan contra nuestra libertad y autonomía como individuos.
Si hoy en día las drogas son accesibles incluso en las áreas de máxima seguridad de las prisiones, ni siquiera convirtiendo a nuestros países en cárceles vamos a lograr mantener a las drogas fuera del alcance de aquellos que quieran consumirlas. Legalizando estas substancias evitaremos que los gobiernos conviertan a nuestros países en prisiones de facto.
Se ha demostrado fehacientemente que en una sociedad en donde las drogas son legales, el número de víctimas inocentes producto del consumo y la venta de estupefacientes reduciría substancialmente.
La actual política afecta a gran cantidad de personas que nunca han consumido estas sustancias o que no están relacionadas con la actividad de su tráfico ya que se ven amenazadas, perjudicadas o incluso llegan a perder la vida debido a las "externalidades" de la guerra contra las drogas: violencia urbana, abusos policiales, confiscación de propiedades, allanamientos equivocados, entre muchos otros.
Finalmente, la legalización conducirá a que la sociedad aprenda a convivir con las drogas, tal y como lo ha hecho con otras sustancias como el alcohol y el tabaco. El proceso de aprendizaje social es sumamente valioso para poder disminuir e internalizar los efectos negativos que se derivan del consumo y abuso de ciertas sustancias.
La política punitivas de la prohibición convierte a los consumidores, es decir, al menos a 4.5 millones de jóvenes y ciudadanos en criminales, desincentivan la aparición de comportamientos y actitudes sociales necesarios para poder lidiar con los problemas de la adicción y el consumo tempranero de dichas sustancias.
Es pertinente concluir esta Exposición de Motivos con un extracto del artículo del Premio Nóbel de Economía, Gary Becker, publicado en Business Week en 1987 y que ya desde esa fecha se pronunciaba por la legalización de las drogas:
Las sucesivas "guerras" contra los narcotraficantes han fracasado en su afán de erradicar el comercio ilegal de esas drogas. Los problemas resultantes del fracaso son suficientemente graves para analizar otras opciones. (...)
La enmienda constitucional que dio fin a la Ley Seca fue la confesión de que Estados Unidos había fracasado en el intento de prohibir el consumo de licor. No fue una muestra de apoyo a los grandes bebedores. De la misma manera, mi propuesta de legalizar algunas drogas no es señal de que apruebo la adicción a ellas. Por el contrario, es una forma de combatir los graves problemas creados por su prohibición.
Los delincuentes, organizados en redes criminales, dominan el tráfico de drogas, de la misma forma que controlaban la producción y distribución del licor durante la Ley Seca. Si se permitiera que las compañías legítimamente establecidas tomaran el control de la producción y distribución de drogas, se acabaría la violencia en esta industria, como sucedió con las bebidas alcohólicas. La competencia entre esas empresas reduciría el poder monopólico de los traficantes actuales sobre muchos adictos que no tienen otra forma de adquirirlas. (...)
Las drogas son muy caras, principalmente porque su precio cubre el riesgo que corren los delincuentes de ser aprehendidos y castigados, además de que incluyen el costo de sobornar a los funcionarios. La legalización provocaría una fuerte caída de los precios de las drogas, que a su vez disminuiría considerablemente la presión financiera de los adictos. Estos últimos no se verían obligados a prostituirse, asaltar y robar para financiar un hábito que consume todos sus recursos."
Queremos señalar que nuestra Iniciativa también incluye una reforma a la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación. Entendemos que el comercio exterior en México constituye una actividad difícil de entender, y más aún de operar desde el punto de vista jurídico, esencialmente por la determinación de las distintas contribuciones que se deben cubrir como es el pago de los impuestos generales de importación y exportación.
Lo anterior, en razón de lo señalado en el artículo 73 fracción XXIX de la Constitución que determina que el Congreso tiene la facultad para establecer contribuciones sobre el comercio exterior y dado que estamos planteando la legalización de todo el proceso ligado con la marihuana y productos derivados, creemos que corresponde a esta Soberanía legislar también sobre el tema de importaciones y exportaciones en la materia para expedir la regulación relacionada con los impuestos generales que se causen con motivo de la introducción y salida de cualquier mercancía desde y hacia México.
En este sentido y con el objetivo de regular la importación de la marihuana (cannabis sativa, índica o americana) que no está en lo dispuesto en la Ley Aduanera si la importación o exportación de mercancías está prohibida, se propone que a todo lo relacionado con la marihuana y productos derivados comprendido en las fracciones arancelarias: 1209.99.07; 1211.90.02; 1302.11.02; 1302.19.02; 1302.39.04; 3003.40.01; 3003.90.05; 3004.40.02 y 3004.90.33 establecidas en la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación; se les quite la prohibición y sean acreedoras de los impuestos a la importación y exportación en correspondencia con las reglas señaladas en la Ley Aduanera y leyes relativas a su aplicación.
Vamos a describir cuáles son las disposiciones que se propone reformar, adicionar o derogar en cada una de las leyes y códigos que están en la presente Iniciativa:
De la Ley General de Salud
La iniciativa que proponemos plantea reformar, adicionar y derogar diversas disposiciones de la Ley General de Salud (LGS), algunas de las cuales retoman el Proyecto de Decreto aprobado por el Congreso de la Unión el 27 de abril de 2006 y que fue vetado por el entonces titular del Ejecutivo Federal, Vicente Fox. Consideramos que las propuestas vetadas eran pertinentes y correctas por lo que estamos replanteándolas en esta Iniciativa.
Es el caso de la fracción XXIII del artículo 3 de la Ley General de Salud cuyo objetivo es definir de manera especial la atención en la prevención del consumo de estupefacientes y psicotrópicos como una facultad de la Secretaría de Salud, en especial hacia la atención hacia los sectores de las niñas, niños y adolescentes que se encuentran en mayor estado de vulnerabilidad.
La propuesta de reforma a la fracción IV del artículo 4 de la LGS para eliminar la anacrónica referencia al Departamento del Distrito Federal, al igual que otras propuestas que incluimos en esta Iniciativa, rescatan el espíritu de la Iniciativa de reformas a la LGS que se presentó por el diputado Presidente de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (Aldf) y Coordinador General del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, Víctor Hugo Círigo.
Se adiciona un apartado C al artículo 13 con la finalidad de otorgar competencia al Ejecutivo Federal y a los gobiernos de las entidades federativas respecto a la prevención del consumo de estupefacientes y psicotrópicos.
La propuesta de adicionar la fracción IX al artículo 17 con la intención de que el Consejo de Salubridad dicte las medidas necesarias respecto al uso terapéutico de cannabis sativa, índica y americana o marihuana, su resina (hachís), su aceite (hash) y productos derivados, también se rescata de la Iniciativa presentada ante la Aldf.
Se reforma el artículo 103, en virtud de que un uso terapéutico, reconocido por la ciencia médica, de la cannabis sativa, índica y americana o marihuana es el de mitigar el dolor. En este artículo encontramos un error que suponemos tipográfico, pues se habla de "pariente" en vez de "paciente", por lo que estamos proponiendo se corrija este error, y se coloque la palabra "paciente" para referirse al sujeto que recibirá la acción de mitigar su dolor o de reducir su sufrimiento.
Por otra parte, se cambia la denominación del Capítulo IV. Programa de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de Farmacodependientes del Titulo Decimoprimero. Programa contra las Adicciones, pues esto precisa el contenido de las propuestas que se incluyen con el objetivo de enumerar las acciones de prevención, tratamiento y rehabilitación de conformidad con la NOM-029- SSA2-1999, emitida por la Secretaría de Salud.
En este capítulo se propone reformar la fracción II del artículo 191 para establecer la trascendencia de que la educación sobre los efectos de los estupefacientes, y sustancias psicotrópicas sea dirigida a la comunidad, advirtiendo a ésta de las consecuencias directas sobre las relaciones familiares y sociales que se derivan de su consumo.
Se propone reformar el primer párrafo, así como adicionar un segundo y tercer párrafos al artículo 192 para cambiar la denominación del programa nacional que la Secretaría de Salud deberá elaborar para la prevención del uso de drogas y tratamiento de la farmacodependencia y la rehabilitación de farmacodependientes, estableciendo los procedimientos, criterios y mecanismos del mismo.
Se adicionan a este capítulo los artículos 192 bis, 192 ter, 192 quáter, 192 quintus y 192 sextus con el objeto de explicar a detalle las medidas que se tomarán respecto a cada una de las fases del programa para la prevención del uso de drogas, tratamiento de la farmacodependencia y la rehabilitación de farmacodependientes.
Se adiciona la fracción VII al artículo 198 para incluir que además de los establecimientos ya citados en dicho artículo, también los establecimientos dedicados al cultivo, procesamiento, distribución, comercialización o venta para consumo de cannabis sativa, índica y americana o marihuana, su resina (hachís), su aceite (hash), sus semillas y productos derivados, requerirán autorización sanitaria.
Se adiciona un segundo párrafo al artículo 199 para precisar que los gobiernos de las entidades federativas ejercerán la verificación y control sanitario de los establecimientos que expendan o suministren al público cannabis sativa, índica y americana o marihuana y productos derivados.
Se reforma el párrafo primero del artículo 237 con el objeto de despenalizar la producción, consumo y comercialización de cannabis sativa, índica y americana o marihuana, su resina (hachís), su aceite (hash), sus semillas y sus productos derivados.
Se reforman las fracciones II y III del artículo 245 con el fin de incluir al tetrahidrocannabinol como una sustancia de alto valor terapéutico, lo que corrige la clasificación que actualmente establece dicho precepto al considerar erróneamente que el valor terapéutico de esta sustancia es escaso o nulo.
Se reforma la denominación del Capítulo XI del Título Décimo Segundo: Cannabis sativa, índica y americana o marihuana, su resina, preparados, semillas y productos derivados, dentro del cual se regula todo lo relativo al consumo y comercialización de la marihuana y sus derivados.
Dentro de este capítulo se reforma el artículo 275, en el que se propone una definición de la marihuana o marihuana. Dentro de este precepto resulta de trascendencia creación del Registro Nacional de Consumidores y Usuarios, así como la facultad exclusiva de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) para emitir normatividad en materia de cultivo, procesamiento, distribución, transporte y comercialización de la marihuana.
Asimismo y no menos importante, es la proposición de facultar al gobierno federal para adquirir la totalidad de las cosechas, así como para definir las zonas donde se permitirá el cultivo de cannabis, con lo cual se asegurará el adecuado control de todo el proceso ligado con la legalización de la marihuana.
Se adiciona un artículo 275 bis en el que se establece la facultad concurrente del gobierno federal a través de la Secretaría de Salud y de las entidades federativas para controlar y prevenir el consumo de cannabis; así también se establece la obligación de propietarios, poseedores, administradores, gerentes y responsables de los establecimientos, de ajustarse a la normatividad que emitan las autoridades correspondientes, respecto a la venta, consumo y uso de cannabis, so pena de ser sancionados, no sólo administrativamente sino también penalmente.
Se reforma el artículo 276 para establecer las bases sobre las cuales los gobiernos federal y de las entidades federativas expedirán la normatividad correspondiente, entre las cuales se encuentra: la prohibición de vender más de 5 gramos de cannabis, así como la restricción de la entrada de menores de edad a los establecimientos. Estableciendo de manera clara en la reforma al artículo 277 la prohibición de vender o suministrar marihuana, su resina o preparados a menores de edad. Esta prohibición tiene su correlato muy preciso con el Código Penal Federal.
Se reforma el artículo 277 bis en el que se estatuye la prohibición para consumir marihuana en la vía pública o en establecimientos no autorizados por la Secretaría de Salud, así como la propuesta de constituir a los domicilios particulares como espacios de libre consumo.
Se adiciona el artículo 277 ter donde se autoriza el cultivo de hasta cinco plantas de cannabis para consumo personal, usos terapéuticos u ornamento no comercial en las viviendas particulares.
Se adiciona un segundo párrafo al artículo 289, en el que se refiere que la exportación de cannabis estará regulada por el Ejecutivo Federal de conformidad con las leyes nacionales e internacionales.
Se reforma el artículo 308 bis, para establecer la prohibición expresa de emitir publicidad relacionada con la cannabis y sus derivados, salvo las campañas gubernamentales o de organizaciones civiles y sociales que estén orientadas a la prevención de su consumo y la rehabilitación del farmacodependiente.
Las reformas a los artículos 420, 421, y 421 bis tienen por objeto incluir como conductas sancionables administrativamente, las conductas que violenten lo establecido por los artículos 276 fracción IV, 308 bis, 277, 277 ter.
Por último, se reforma el artículo 464 en el que se incluye como conducta punible, la adulteración, falsificación, contaminación a alteración de la marihuana o sus productos médicos o terapéuticos derivados.
Del Código Penal Federal
Hemos decidido proponer a esta Soberanía que las sanciones penales dejen de ser parte constitutiva de la Ley General de Salud. Es una concepción errada que las leyes generales de los temas de salud, educación, cultura u otras similares, se conviertan en sucedáneos y anexos del código penal. En razón de ello, todas las sanciones penales relacionadas con el espíritu de esta reforma, están referidas para el Código Penal Federal.
Una primera propuesta es reformar la denominación del Capítulo V del Título Tercero del Libro Primero que se refiere al Tratamiento de Inimputables y de Farmacodependientes, en Internamiento, en prisión o en Libertad.
Se reforma el actual párrafo tercero que pasa a ser el cuarto y se adiciona un párrafo tercero al artículo 67 para hacerlo congruente con la resolución, fechada el 15 de octubre de 2008, de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de una contradicción de tesis en relación con la aplicación del tratamiento de deshabituación (léase rehabilitación) o desintoxicación a un sentenciado.
La resolución de la Primera Sala de la SCJN señala que el tratamiento constituye una medida de seguridad que debe determinarse en la sentencia condenatoria, reiteramos, en la sentencia condenatoria, y corresponde exclusivamente al juez, reiteramos al juez (no al Ministerio Público) precisar el tipo de tratamiento a imponer, más aún, a condición de que el juez señale claramente el nexo de atribuibilidad entre la comisión del delito y el abuso de bebidas alcohólicas, estupefacientes, psicotrópicos o substancias que produzcan efectos similares, sin que pueda estimarse suficiente que sólo se demuestre que al momento de cometer el delito el sujeto había abusado de dichas substancias. Es decir, sólo un juez puede imponer tratamiento si existe un nexo comprobable entre la comisión del delito y el abuso de alguna bebida alcohólica, algún narcótico o substancia que produzca sus mismos efectos.
Esto es sumamente importante porque en la Iniciativa del Ejecutivo Federal (artículo 478 de la Iniciativa de reformas y adiciones a la Ley General de Salud) en materia de Narcomenudeo presentada el 2 de octubre de 2008 ante el Senado de la República, se pretende imponer la deshabituación o rehabilitación por parte del Ministerio Público y como condición para no ejercitar la acción penal en contra de un inculpado (ni siquiera de un sentenciado, sino a un inculpado) el sometimiento o cumplimiento voluntario "el tratamiento médico respectivo para atender su farmacodependencia o en el caso de los no farmacodependientes (sic) a los programas de prevención correspondientes que al efecto señale la autoridad sanitaria".
La resolución de la Sala Primera de la SCJN establece con claridad los supuestos en los que un juez, y sólo un juez, puede imponer a un sentenciado, y sólo a un sentenciado, un tratamiento de deshabituación o desintoxicación, por lo que deja a salvo el derecho al no ejercicio de la acción penal de inculpados, farmacodependientes y de consumidores.
Para ser consecuentes con la propuesta de que sea el Código Penal Federal el que contenga las sanciones, se adiciona un Capítulo completo que contiene la reforma a la denominación del Capítulo I del Título Séptimo del Libro Segundo para todo lo relativo al Narcomenudeo, por ello, se corren los capítulos I y II para ser los capítulos II y III respectivamente. Este nuevo capítulo contiene los artículos 193 Bis, 193 Ter, 193 Quater, 193 Quintus, 193 Sextus, 193 Séptimus, 193 Octavus, todos ellos para incluir la tipificación del narcomenudeo, la concurrencia de facultades para su combate y las sanciones penales respectivas.
En relación con los artículos mencionados, se reforma el segundo párrafo del artículo 193 para armonizarlo con nuestra propuesta de reforma al artículo 245 de la Ley General de Salud.
Se adiciona un artículo 193 bis en el que se establecen algunas definiciones que clarifican los conceptos que se están incluyendo en el Código Penal Federal.
Se adiciona un artículo 193 ter, en el que establecemos los parámetros para determinar la competencia de las distintas autoridades federales en materia de narcotráfico, así como la concurrencia de las distintas autoridades de las entidades federativas en materia de narcomenudeo.
Se adiciona un artículo 193 quáter en el que se establece el tipo penal del narcomenudeo, así como las penas aplicables y sus agravantes.
Se adiciona un artículo 193 quintus en el que se penaliza la posesión de narcóticos con la finalidad de suministrarlos y comercializarlos, así como la posesión de cannabis en cantidades mayores a las permitidas por la Ley General de Salud.
Se adiciona un artículo 193 sextus en el que se señalan las excluyentes de responsabilidad respecto de la simple posesión de narcóticos en el caso de medicamentos que contengan sustancias clasificadas como tal, así como de los farmacodependientes o consumidores que la posean para su consumo personal o con motivo de las ceremonias, usos y costumbres de las comunidades y etnias indígenas.
Éste es un tema de fundamental relevancia porque ataja las tentaciones criminalizantes hacia los consumidores. Existe actualmente en comisiones Unidas de Justicia, Salud, Seguridad Pública y Estudios Legislativos una Iniciativa del Ejecutivo Federal que pretende asimilar a los farmacodependientes, es decir, a los enfermos adictos con quienes sin presentar signos o síntomas de dependencia, son consumidores habituales o frecuentes, y que ni son enfermos adictos ni tampoco delincuentes.
Se adiciona un artículo 193 séptimus en donde se precisan, a través de una tabla, las cantidades máximas para consumo personal de un conjunto de narcóticos. Cabe resaltar que uno de los objetivos de esta tabla ha sido establecer los parámetros para definir hasta que cantidades se refiere a narcomenudeo y a partir de que cantidades se refiere a narcotráfico.
Desde el Proyecto de Decreto aprobado por el Congreso de la Unión el 27 de abril de 2006, vetado por Vicente Fox, se determinó que si la cantidad de narcótico es inferior a la que resulte de multiplicar por mil la cantidad permitida para el consumo personal en la tabla, entonces se tipifica, se sanciona y se combate como narcomenudeo; y si la cantidad de narcótico es igual o mayor a la que resulte de multiplicar por mil la cantidad permitida para el consumo personal en la tabla, entonces se tipifica, se sanciona y se combate como narcotráfico. Esto determina, entonces, la competencia de las autoridades federales o locales para la prevención, persecución, investigación y sanción del delito, así como la ejecución de sentencias, en virtud de tratarse ya sea de narcomenudeo o narcotráfico.
Se adiciona un artículo 193 octavus que dispone la aplicación de las leyes locales para el caso del narcomenudeo y de las disposiciones federales para el caso del narcotráfico.
Se reforma la fracción II y el primer párrafo de la fracción IV del artículo 194, con el objeto de armonizarlo y darle coherencia con nuestras propuestas de reformas y adiciones a este capítulo, asimismo se deroga el párrafo segundo de la fracción IV de este mismo artículo para trasladar su hipótesis a otro numeral.
Se reforma el primer párrafo, se adiciona un nuevo párrafo segundo y se derogan el segundo y el tercer párrafos del artículo 195 con la finalidad de penalizar la posesión de narcóticos en cantidad igual o mayor a la que resulte de multiplicar por mil las cantidades previstas en la tabla del artículo 193 septimus, en virtud de tratarse de narcotráfico, así como la posesión de marihuana en cantidades mayores a las autorizadas en la Ley General de Salud.
Se reforma el primer párrafo del artículo 195 bis para establecer como excluyente de responsabilidad penal por una sola vez el transporte de narcóticos cuando de las circunstancias se desprenda que no existe la intención de cometer las conductas tipificadas como narcotráfico, asimismo se adiciona un segundo párrafo a este artículo para sancionar al propietario, poseedor, arrendatario o usufructuario de un establecimiento que se utilice para cometer cualquiera de las conductas señaladas en ese capítulo o que consienta la realización de dichas conductas por terceros.
Se reforman las fracciones I, II y III del artículo 196 para establecer que en caso de que las conductas sean cometidas, autorizadas o toleradas por servidores públicos o miembros de las Fuerzas Armadas, éstos sean inhabilitados de manera definitiva; así también se deroga la fracción VII toda vez que la hipótesis que actualmente contiene se trasladó al segundo párrafo del artículo 195 bis.
En relación con servidores públicos o miembros de las Fuerzas Armadas que fallen a la lealtad que le deben a su compromiso con las instituciones del Estado a las cuales sirven ya sea por que se conviertan en cómplices, en gestores u operadores del narconegocio, o de las redes delincuenciales, no creemos que deban ser reintegrados al servicio público al que traicionaron.
Se reforma el primer párrafo del artículo 196 ter con el objeto de corregir la redacción, así como de separar las actividades de cultivo y extracción de las hipótesis ligadas con precursores químicos que contiene este artículo. Así también, se reforma el segundo párrafo para establecer la inhabilitación definitiva en caso de que se trate de servidores públicos.
Se reforma el primer párrafo del artículo 198 para establecer de excluyente de responsabilidad penal por una sola vez al campesino que siembre, cultive o coseche plantas de las cuales se obtenga cualquier tipo de narcótico pues uno de los cuestionamientos centrales al populismo punitivo es su intención de criminalizar la pobreza; actualmente es alarmante la situación de desmantelamiento de la estructura agrícola productiva que se vive en el campo mexicano, mismo que condena a los campesinos a una subsistencia en condiciones de miseria o a emigrar hacia los Estados Unidos o a integrarse como parte de las redes de cultivo de las planteas de las que se extraen narcóticos.
Se reforma el primer párrafo del artículo 199 para eliminar la excluyente de responsabilidad penal en el caso de posesión para consumo personal por haber quedado contemplada en otros preceptos. En ese mismo párrafo, en el caso de que una persona relacionada a un procedimiento penal presente algún signo o síntoma de dependencia, estamos proponiendo que se incluya su remisión a la autoridad judicial bajo el estricto cumplimiento de lo dispuesto en el Libro Primero, Título Tercero, Capítulo V de este Código que se refiere al Tratamiento de Inimputables o Farmacodependientes en internamiento, en prisión o en libertad.
En relación con el segundo párrafo del artículo 199 proponemos su derogación a fin de preservar la libertad de decisión del sentenciado para someterse a un tratamiento de conformidad con lo que establece el artículo 67 de este código.
Así también se reforma el tercer párrafo para rescatar lo que ya había sido aprobado el 27 de abril de 2006 por el Congreso de la Unión en el Proyecto de Decreto que modificaba diversas disposiciones legales en materia de Narcomenudeo y que específicamente señalaba que en todo centro de reclusión se prestarían servicios de rehabilitación a los farmacodependientes, y se le agrega que dicha rehabilitación debe ser congruente con lo que señala el Capítulo IV de la Ley General de Salud.
Se adiciona un segundo párrafo al artículo 400 Bis, con lo que se corren los párrafos subsecuentes, con la finalidad de que se sancione a quienes aprovechándose de la legalización de la marihuana y productos derivados, pretenda encubrir la comisión de delitos contra la salud de sustancias ilícitas u otros relacionados como secuestro, tráfico de armas o de personas, lavado de dinero, redes de pederastas u otros.
Se pretende con esta reforma atajar que las organizaciones criminales puedan "legalizar o lavar" todas las otras actividades ilícitas que han estado históricamente ligadas con la penalización del enorme, millonario y trasnacional mercado ilegal de la marihuana.
También, se reforma el tercer párrafo de este artículo 400 Bis para incrementar las penas a empleados o funcionarios públicos de las instituciones del sistema financiero que, con dolo, sean cómplices en la comisión de los delitos tipificados y sancionados en los párrafos anteriores.
Una propuesta que nos parece fundamental es que la comisión de delitos vinculados al sistema financiero sean perseguidos de oficio por parte del Ministerio Público Federal y no bajo el procedimiento establecido actualmente que sirve de protección a funcionarios corruptos y deja en la impunidad a quienes son cómplices del lavado de dinero y del fortalecimiento de la estructura financiera del narconegocio. Así también, se reforma el párrafo sexto de este artículo para que cuando las instancias que ejercen facultades fiscalización encuentren elementos que presuman la comisión de delitos, ejerzan sus facultades de comprobación sobre hechos que se constituyan en ilícitos.
Del Código Federal de Procedimientos Penales
Se reforma el párrafo tercero del artículo 181 para eliminar como cultivo ilícito a la cannabis sativa, índica y americana o marihuana.
Se reforma el numeral 12 de la fracción I del artículo 194 para incluir como delito grave lo que establece el artículo 193 Quater del Código Penal Federal.
Se reforma la denominación del Título Décimo Segundo para llamarse Procedimiento relativo a los enfermos Mentales, a los Menores y a los que presentan algún Signo o Síntoma de Dependencia a estupefacientes y psicotrópicos, así como del Capítulo III que se llamará De los que Presentan algún signo o Síntoma de Dependencia a Estupefacientes o Psicotrópicos.
Se reforman los artículos 523, 524 y 525 para armonizar la terminología con la reciente reforma constitucional en materia de Justicia Penal y Seguridad que habla de "imputado" y de "auto de vinculación a proceso" para referirse al antes inculpado y a la anterior averiguación previa. Así también para armonizar la propuesta de definición de farmacodependiente que se hace en la Ley General de Salud como aquel que presenta algún signo o síntoma de dependencia; y remitir las características del tratamiento de rehabilitación a lo que se propone en el capítulo IV de la misma ley General de Salud y en el Código Penal Federal.
En particular, se reforma el artículo 523 a fin de que el Ministerio Público investigue si existe un nexo causal entre la comisión del delito y el abuso de alguna bebida alcohólica o narcótico, lo que eventualmente serviría de base al juez, para que en caso de dictar sentencia condenatoria, pueda ordenar la sujeción a tratamiento de deshabituación o desintoxicación, como lo establece la resolución a la contradicción de tesis emitida por la Primera Sala de la SCJN el 15 de octubre de 2008.
Se deroga el artículo 526 en virtud de que su hipótesis queda contenida en nuestras propuestas.
De la Ley General de Importaciones y Exportaciones
Se reforman las fracciones arancelarias: 1209.99.07; 1211.90.02; 1302.11.02; 1302.19.02; 1302.39.04; 3003.40.01; 3003.90.05; 3004.40.02 y 3004.90.33 de la Ley de Impuestos Generales de Importación y Exportación para quitar la prohibición en todo lo relacionado con la marihuana y productos derivados y sean éstas acreedoras de los impuestos a la importación y exportación en correspondencia con las reglas señaladas en la Ley Aduanera y leyes relativas a su aplicación.
Por lo anterior, nos permitimos presentar INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO QUE REFORMA, DEROGA Y ADICIONA DIVERSAS DISPOSICIONES DE LA LEY GENERAL DE SALUD, DEL CÓDIGO PENAL FEDERAL, DEL CÓDIGO FEDERAL DE PROCEDIMIENTOS PENALES Y DE LA LEY DE IMPUESTOS GENERALES DE IMPORTACIÓN Y DE EXPORTACIÓN, PARA REGULARIZAR EL CULTIVO, LA PRODUCCIÓN, LA COMERCIALIZACIÓN, DISTRIBUCIÓN Y CONSUMO DE LA CANNABIS SATIVA, ÍNDICA Y AMERICANA O MARIHUANA, SUS SEMILLAS Y PRODUCTOS DERIVADOS, PARA QUEDAR COMO SIGUE:
ARTÍCULO PRIMERO. SE REFORMAN LA FRACCIÓN XXIII DEL ARTÍCULO 3; LA FRACCIÓN IV DEL ARTÍCULO 4;EL ARTÍCULO 103; LA FRACCIÓN II DEL ARTÍCULO 191; EL PRIMER PÁRRAFO DEL ARTÍCULO 192;EL PRIMER PÁRRAFO DEL ARTÍCULO 237; LAS FRACCIONES I Y III DEL ARTÍCULO 245; LA DENOMINACIÓN DEL CAPÍTULO XI: CANNABIS SATIVA, ÍNDICA Y AMERICANA O MARIHUANA, SU RESINA, PREPARADOS, SEMILLAS Y PRODUCTOS DERIVADOS, DEL TÍTULO DUODÉCIMO: CONTROL SANITARIO DE PRODUCTOS Y SERVICIOS, DE SU IMPORTACIÓN Y EXPORTACIÓN; EL ARTÍCULO 275; EL ARTÍCULO 276; EL ARTÍCULO 277; EL ARTÍCULO 277 BIS; EL ARTÍCULO 308 BIS; EL ARTÍCULO 420; EL ARTÍCULO 421; EL ARTÍCULO 421 BIS; EL ARTÍCULO 464; SE ADICIONA UN APARTADO C AL ARTÍCULO 13; LA FRACCIÓN IX AL ARTÍCULO 17; UN SEGUNDO Y TERCER PÁRRAFO AL ARTÍCULO 192; EL ARTÍCULO 192 BIS; EL ARTÍCULO 192 TER; EL ARTÍCULO 192 QUÁTER; EL ARTÍCULO 192 QUINTUS; EL ARTÍCULO 192 SEXTUS; LA FRACCIÓN VII AL ARTÍCULO 198; UN SEGUNDO PÁRRAFO AL ARTÍCULO 199; UN ARTÍCULO 275 BIS; EL ARTÍCULO 277 TER Y UN SEGUNDO PÁRRAFO AL ARTÍCULO 289 TODOS ELLOS DE LA LEY GENERAL DE SALUD, PARA QUEDAR COMO SIGUEN:
I a XXII...
XXIII. El programa contra la farmacodependencia y la prevención del consumo de estupefacientes y psicotrópicos, en especial hacia las niñas, niños y adolescentes que se encuentran en mayor estado de vulnerabilidad.
XXIV a XXX...
IV. Los gobiernos de las entidades federativas.
A y B ...
C. Corresponde al Ejecutivo Federal y a los gobiernos de las entidades federativas la prevención del consumo de estupefacientes y psicotrópicos.
I. a VII bis...
VIII. Analizar las disposiciones legales en materia de salud y formular propuestas de reformas o adiciones a las mismas,
IX. Dictar medidas respecto al uso terapéutico de cannabis sativa, índica y americana o marihuana, su resina (hachís), su aceite (hash) y productos derivados, con base en la presente Ley y demás leyes aplicables, y
X. Las demás que le correspondan conforme a la fracción XVI del artículo 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y esta Ley.
Artículo 103.- En el tratamiento de una persona enferma, el médico, podrá utilizar nuevos recursos terapéuticos o de diagnóstico, cuando exista posibilidad fundada de salvar la vida, restablecer la salud, mitigar el dolor, o disminuir el sufrimiento del paciente, siempre que cuente con el consentimiento por escrito de éste, de su representante legal, en su caso, o del familiar más cercano en vínculo, y sin perjuicio de cumplir con los demás requisitos que determine esta Ley y otras disposiciones aplicables.
PROGRAMA DE PREVENCIÓN,
TRATAMIENTO Y REHABILITACIÓN DE FARMACODEPENDIENTES
Artículo 191 ...
II. La educación a la comunidad sobre los efectos del uso de estupefacientes, substancias psicotrópicas y otras susceptibles de producir dependencia, así como sus consecuencias en las relaciones sociales, familiares y;
Artículo 192.- La Secretaría de Salud elaborará un programa nacional para la prevención del uso de drogas y tratamiento de la farmacodependencia y la rehabilitación de farmacodependientes, y lo ejecutará en coordinación con dependencias y entidades del sector salud y con los gobiernos de las entidades federativas.
Las campañas de información y sensibilización que reciba la población deberán estar basadas en estudios científicos y alertar de manera adecuada sobre los efectos y daños físicos y psicológicos del consumo de estupefacientes y psicotrópicos, y contemplar todas las medidas necesarias para la prevención del consumo de narcóticos, entre las que deberán considerarse todos aquellos medios de difusión dirigidos principalmente a los estudiantes del sistema de educación básica y media superior.
I. Farmacodependiente. Toda persona que presenta algún signo o síntoma de dependencia a estupefacientes o psicotrópicos.
II. Usuario o consumidor: Toda persona que use, consuma o utilice estupefacientes o psicotrópicos y que no presenta signos ni síntomas de dependencia.
III. Farmacodependiente en recuperación. Toda persona que está en tratamiento para dejar de utilizar narcóticos y está en un proceso de reinserción social.
IV. Atención médica. Al conjunto de servicios que se proporcionan al individuo, con el fin de proteger, promover y restaurar su salud.
V. Detección temprana. Corresponde a una estrategia de prevención secundaria que tiene como propósito identificar en una fase inicial el consumo de narcóticos a fin de aplicar medidas terapéuticas de carácter médico, psicológico y social lo más temprano posible.
VI. Prevención. El conjunto de acciones dirigidas a evitar o reducir el consumo de narcóticos, a disminuir situaciones de riesgo y limitar los daños asociados al consumo de dichas sustancias.
VII. Tratamiento. El conjunto de acciones que tienen por objeto conseguir la abstinencia o, en su caso, la reducción del consumo de narcóticos, reducir los riesgos y daños que implican el uso y abuso de dichas sustancias, abatir los padecimientos asociados al consumo, e incrementar el grado de bienestar físico, mental y social, tanto del que usa, abusa o depende de esas sustancias, como de su familia.
VIII. Investigación en materia de farmacodependencia. Tiene por objeto determinar las características y tendencias del problema, así como su magnitud e impacto en lo individual, familiar y colectivo; construyendo las bases científicas para la construcción de políticas públicas y los tratamientos adecuados para los diversos tipos y niveles de adicción; respetando los derechos humanos, su dignidad y su integridad.
IX. Reinserción social. Proceso mediante el cual el farmacodependiente participa en su reintegración social con el apoyo del entorno comunitario en la identificación y solución de problemas comunes que provocaron la farmacodependencia.
X. Reducción del daño. Estrategia de intervención para atender a una población que desarrolla su vida en entornos marginales y/o afectada por problemas sociales y sanitarios vinculados al consumo de drogas que no acude, o no lo hace de manera regular, a los centros de tratamiento y de rehabilitación, consistente tratar a farmacodependientes activos (continúan consumiendo) que no están en abstinencia, a fin de limitar o reducir los riesgos asociados a ciertas conductas que conllevan riesgos a la salud.
I. Desarrollar campañas de educación para prevención de adicciones, con base en evidencia científica e información certera y a través de esquemas novedosos y creativos de comunicación que permitan la producción y difusión de mensajes de alto impacto social, con el fin de reforzar los conocimientos de daños y riesgos de la farmacodependencia, especialmente dirigirá sus esfuerzos hacia los mas los sectores mas vulnerables, a través de centros de educación básica,
II. Coordinar y promover con los sectores público, privado y social, las acciones para prevenir la farmacodependencia, con base en la información y en el desarrollo de habilidades para proteger, promover, restaurar cuidar la salud individual, familiar, laboral, escolar y colectiva,
Artículo 192 Quáter. Para el tratamiento de los farmacodependientes, las dependencias y entidades de la administración pública en materia de salubridad general, tanto federales como locales deberán crear centros especializados en tratamiento, atención, rehabilitación y reducción del daño, con base en sistemas modernos de tratamiento y rehabilitación, fundamentados en el respeto a la integridad, a la dignidad y a la libre decisión del farmacodependiente.
La ubicación de los centros se basará en estudios rigurosos del impacto de las adicciones en cada región del país y deberá;
I. Crear un padrón de instituciones y organismos públicos y privados que realicen actividades de prevención, tratamiento, atención y reinserción social en materia de farmacodependencia, que contenga las características de atención, condiciones y requisitos para acceder a los servicios que ofrecen.
Artículo 192 Quintus. La Secretaria de Salud realizará procesos de investigación en materia de farmacodependencia para:
I.- Determinar las características y tendencias del problema, así como su magnitud e impacto en lo individual, familiar y colectivo.
II.- Contar con una base científica que permita diseñar e instrumentar políticas públicas eficaces en materia de farmacodependencia,
III.- Evaluar el impacto de los programas preventivos, así como de tratamiento y rehabilitación; estableciendo el nivel de costo-efectividad de las acciones,
IV.- Identificar grupos y factores de riesgo y orientar la toma de decisiones,
V.-Desarrollar estrategias de investigación y monitoreo que permitan conocer suficientemente, las características de la demanda de atención para problemas derivados del consumo de sustancias psicoactivas, la disponibilidad de recursos para su atención y la manera como éstos se organizan, así como los resultados que se obtienen de las intervenciones.
VI.- Realizar Convenios de Colaboración a nivel Internacional que permita una fortalecer e intercambio de experiencias novedosas y efectivas en la prevención tratamiento y rehabilitación, así como del el conocimiento y avances sobre la materia.
VII.- En toda investigación en que el ser humano sea sujeto de estudio, deberá prevalecer el criterio del respeto a su dignidad, a la integridad y la protección de sus derechos y su bienestar.
Artículo 192 Sextus. La reinserción social de los farmacodependientes debe:
I. Fomentar la participación comunitaria y familiar en la prevención y tratamiento, en coordinación con las autoridades locales, y las instituciones públicas o privadas, involucradas en los mismos, para la planeación, programación, ejecución y evaluación de los programas y acciones,
II. Fortalecer la responsabilidad social, la autogestión y el autocuidado de la salud, fomentando la conformación de estilos de vida y entornos saludables que permitan desarrollar el potencial de cada persona, propiciando condiciones que eleven la calidad de vida de las familias y de las comunidades;
III. Reconocer a las comunidades terapéuticas, para la rehabilitación de farmacodependientes, en la que sin necesidad de internamiento, se pueda hacer posible la reinserción social, a través del apoyo mutuo.
Artículo 198. Únicamente requieren autorización sanitaria los establecimientos dedicados a:
VII. Cultivo, procesamiento, distribución, comercialización o venta para consumo individual de cannabis sativa, índica y americana o marihuana, su resina (hachís), su aceite (hash), semillas y productos derivados.
Artículo 199.- ...
Asimismo, los Gobiernos de las Entidades Federativas ejercerán la verificación y control sanitario de los establecimientos que expendan o suministren al público cannabis sativa, índica y americana o marihuana, su resina (hachís), su aceite (hash), sus semillas y sus productos derivados.
Artículo 237. Queda prohibido en el territorio nacional, todo acto de los mencionados en el artículo 235 de esta Ley, respecto de las siguientes substancias y vegetales: opio preparado para fumar, diacetilmorfina o heroína, sus sales o preparados, papaver somniferum o adormidera, papaver bactreatum y erythroxilon novogratense o coca, en cualquiera de sus formas, derivados o preparaciones.
Otras Denominaciones Comunes o Vulgares
(-)-?-aminopropiofenona.
dl-2,5-dimetoxi-?-metilfeniletilamina.
d1-2,5-dimetoxi-4-etil-?-metilfeniletilamina.
MESCALINA (PEYOTE; LOPHOPHORA WILLIAMS II ANHALONIUM WILLIAMS II; ANHALONIUM LEWIN II.
dl-5-metoxi-3,4-metilendioxi-?-metilfeniletilamina.
3-hexil-1-hidroxi-7,8,9,10-tetrahidro-6,6,9- trimetil-6h-dibenzo [b,d] pirano.
4-metoxi-?-metilfenile-tilamina.
3-(2-dimetilaminoetil) -4-hidroxi-indol.
CUALQUIER VARIEDAD BOTANICA, EN ESPECIAL LAS ESPECIES PSILOCYBE MEXICANA, STOPHARIA CUBENSIS Y CONOCYBE, Y SUS PRINCIPIOS ACTIVOS. PIPERONAL O HELIOTROPINA ISOSAFROL SAFROL
fosfato dihidrogenado de 3-(2-dimetilaminoetil)- indol-4-ilo.
CUALQUIER VARIEDAD BOTANICA, EN ESPECIAL LAS ESPECIES PSILOCYBE MEXICANA, STOPHARIA CUBENSIS Y CONOCYBE, Y SUS PRINCIPIOS ACTIVOS. SAFROL
TETRAHIDROCANNABINOL, los siguientes isómeros: ?6a (10a), ?6a (7), ?7, ?8, ?9, ?10, ?9 (11) y sus variantes estereoquímicas.
IV y V...
CONTROL SANITARIO DE PRODUCTOS Y SERVICIOS,
DE SU IMPORTACIÓN Y EXPORTACIÓN
CANNABIS SATIVA, ÍNDICA Y AMERICANA O MARIHUANA, SU RESINA, PREPARADOS, SEMILLAS Y PRODUCTOS DERIVADOS.
Artículo 275. Para los efectos de esta Ley, se designa a la marihuana (mariguana) como la planta cannabis sativa, índica y americana, su resina, su aceite, sus semillas y productos derivados, que se utilicen para fumar, masticar, ingerir, untar, o para otros usos terapéuticos, conforme se establecen éstos en los artículos 102, 103, 134, 221 y el apartado B fracción III del artículo 224, todos de esta Ley.
El Consejo Nacional contra las Adicciones creará un Registro Nacional de Consumidores y Usuarios y les dotará de un carnet electromagnético para identificación y control de consumo.
El gobierno federal a través de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios tendrá la facultad exclusiva para emitir la normatividad correspondiente en materia de cultivo, procesamiento, distribución, transporte y comercialización de cannabis sativa, índica y americana o marihuana, su resina, semillas y sus productos derivados, respecto de su consumo, sus usos terapéuticos, uso industrial o de investigación científica. El incumplimiento de la normatividad establecida en este capítulo será motivo de las sanciones administrativas o penales correspondientes.
El gobierno federal definirá las zonas donde se permitirá el cultivo de la cannabis y adquirirá la totalidad de las cosechas por sí o a través de un solo intermediario para los efectos del párrafo anterior. Sólo se podrá expender marihuana en los establecimientos controlados por la Secretaría de Salud de conformidad con lo que señala esta ley.
Para los efectos de este capítulo, las autoridades federales y de las entidades federativas, se ajustarán a lo que establecen las leyes Federal de Derechos; Agraria; de Aguas Nacionales; General de Crédito Rural; Sobre Producción, Certificación y Comercio de Semillas; Aduanera; del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios; de Ingresos; el Código Fiscal de la Federación y las que se correspondan con el sistema de tributación, así como del Presupuesto de Egresos de la Federación, en el ámbito de sus respectivas competencias.
Artículo 275 Bis. La Secretaría de Salud y los gobiernos de las entidades federativas en sus respectivos ámbitos de competencia para controlar y prevenir el consumo de cannabis sativa, índica y americana o marihuana, las semillas, y sus derivados, se ajustarán a lo siguiente,:
I. Determinarán y ejercerán la normatividad y los medios de control, así también, establecerán sistemas de vigilancia en los expendios de cannabis sativa, índica y americana o marihuana, y sus derivados para evitar que se trasgreda esta ley;
II. Promoverán y llevarán a cabo campañas permanentes de información y orientación al público para la prevención de daños colaterales provocados por el consumo de cannabis sativa, índica y americana o marihuana y sus derivados.
Los poseedores, administradores, gerentes, así como a los responsables de los establecimientos, donde se vende, consuma o usa cannabis sativa, índica y americana o marihuana, y sus derivados, y no se ajusten al control que dispone esta normatividad, se les aplicarán las sanciones administrativas o penales correspondientes sin menoscabo de que sean acreedores a ambas, en los términos de esta Ley y otros ordenamientos aplicables. Los propietarios están obligados a cumplir las leyes respectivas y se hacen acreedores a la sanción correspondiente en razón de su responsabilidad en la comisión u omisión de las mismas.
Artículo 276. El gobierno federal y los gobiernos de las entidades federativas expedirán, de conformidad con lo que señala esta Ley, la normatividad correspondiente para regular lo relativo a los mecanismos y establecimientos en los que se comercializará, bajo control de las autoridades sanitarias, cannabis sativa, índica y americana o marihuana, la resina, el aceite y sus derivados, para consumo individual con base en lo siguiente:
I. No se podrá vender más de 5 gramos, limpios de semillas y tallos, o equivalente en cualquier otra presentación de cannabis sativa, índica y americana o marihuana, por persona.
II. Queda prohibida la venta de bebidas alcohólicas en los establecimientos a que se refiere este artículo.
III. No se permitirá el acceso a personas menores de edad.
IV. No podrán abrirse dichos establecimientos que expendan cannabis sativa, índica y americana o marihuana su resina y preparados, a menos de 300 metros de centros educativos urbanos y de 800 metros de centros educativos en zonas rurales.
Artículo 277. Para los efectos de la presente Ley, se define como dosis individual diaria la cantidad de 5 gramos de cannabis sativa, índica y americana o marihuana limpios de semillas y tallos. Se permitirá al usuario portar para su exclusivo consumo personal hasta 30 gramos de cannabis sativa, índica y americana o marihuana, o su equivalente en cualquier otra presentación.
Se amonestará o apercibirá a quien porte cantidades mayores al consumo individual de entre seis y diez días (más de 30 gramos y hasta 50 gramos) por una primera vez y quedará asentada dicha amonestación en el Registro a cargo del Consejo Nacional contra las Adicciones; al que reincida en el supuesto señalado en el presente párrafo se la aplicará la sanción pecuniaria establecida en el artículo 421 bis de esta Ley.
A quien porte cantidades mayores a lo que corresponda a más de diez días de consumo personal (más de 50 gramos) y hasta 5 kilogramos se le sancionará penalmente de conformidad con lo que establece el Capítulo I del Título Séptimo del Código Penal Federal. Cualquier cantidad que exceda de 5 kilogramos de cannabis sativa, índica y americana o marihuana, limpia y lista para consumo, será sancionada conforme a lo previsto en el Capítulo II del Título Séptimo del mismo ordenamiento.
En ningún caso y de ninguna forma se podrá vender o suministrar marihuana, su resina o preparados, a menores de edad. Quien así lo haga, se hará acreedor a las sanciones penales establecidas en los ordenamientos correspondientes.
En el caso de los consumidores de marihuana y derivados, la venta, distribución y comercialización de la dosis de consumo personal se ajustará a las cantidades y presentación que se determinan en esta Ley.
Artículo 277 BIS. Queda prohibido el consumo de cannabis sativa, índica y americana o marihuana y preparados, en la vía pública o establecimientos públicos no autorizados por la Secretaría de Salud. El incumplimiento de esta disposición será sancionado con el equivalente de 21 a 30 días de salario mínimo vigente en la zona económica de que se trate o con arresto de 25 a 36 horas. Los domicilios particulares son espacios de libre consumo sin la autorización arriba señalada.
La Secretaría de Salud, y en su caso, los Gobiernos de las Entidades Federativas reglamentarán las áreas restringidas para los usuarios y consumidores de marihuana y productos derivados.
Artículo 277 Ter. En las viviendas particulares podrán cultivarse hasta cinco plantas de cannabis sativa, índica y americana o marihuana para consumo personal, usos terapéuticos u ornamento no comercial.
Artículo 289.- ...
La exportación de cannabis sativa, índica y americana o marihuana, semillas y productos derivados, estará regulada por el ejecutivo federal de conformidad con las leyes respectivas nacionales e internacionales.
Artículo 308 bis. Sólo está permitida publicidad relacionada con la cannabis sativa, índica y americana o marihuana, y sus productos derivados, para campañas gubernamentales o de organizaciones civiles y sociales que tengan por objeto prevenir su consumo, así como la rehabilitación de la farmacodependencia respecto de dicho estupefaciente, con base en información científica, veraz, oportuna y completa.
Artículo 420. Se sancionará con multa de dos mil hasta seis mil veces el salario mínimo general diario vigente en la zona económica de que se trate, la violación de las disposiciones contenidas en los artículos 75, 121, 142, 147, 153, 198, 200, 204, 241, 259, 260, 265, 267, 276 Fracción IV, 304, 307, 341, 348, segundo y tercer párrafo, 349, 350 bis, 350 bis 2, 350 bis 3 y 373 de esta Ley.
Artículo 421. Se sancionará con una multa equivalente de seis mil hasta doce mil veces el salario mínimo general diario vigente en la zona económica de que se trate, la violación de las disposiciones contenidas en los artículos 67, 101, 125, 127, 149, 193, 210, 212, 213, 218, 220, 230, 232, 233, 237, 238, 240, 242, 243, 247, 248, 251, 252, 255, 256, 258, 266, 306, 308, 308 bis, 309, 315, 317, 330, 331, 332, 334, 335, 336, 338, último párrafo, 342, 348, primer párrafo, 350 bis 1, 365, 367, 375, 376, 400, 411 y 413 de esta Ley.
Artículo 421 bis. Se sancionará con multa equivalente de doce mil hasta dieciséis mil veces el salario mínimo general diario vigente en la zona económica de que se trate, la violación de las disposiciones contenidas en los artículos, 100, 122, 126, 146, 205, 235, 254, 277,277 ter, 264, 281, 289, 293, 298, 325, 327 y 333 de esta Ley.
Artículo 464.- A quien, adultere, falsifique, contamine, altere o permita la adulteración, falsificación, contaminación o alteración de alimentos, bebidas no alcohólicas, bebidas alcohólicas, cannabis sativa, índica y americana o marihuana o sus productos médicos o terapéuticos derivados, o cualquier otra sustancia o producto de uso o consumo humano, con peligro para la salud, se le aplicará de uno a nueve años de prisión y multa equivalente de cien a mil días de salario mínimo general vigente en la zona económica de que se trate.
ARTÍCULO SEGUNDO. SE REFORMAN LA DENOMINACION DEL CAPÍTULO V DEL LIBRO PRIMERO TÍTULO TERCERO, EL TERCER PÁRRAFO (QUE PASA A SER EL CUARTO) DEL ARTÍCULO 67, EL SEGUNDO PÁRRAFO DEL ARTÍCULO 193, LAS FRACCIONES II Y IV DEL ARTÍCULO 194, EL PRIMER PÁRRAFO DEL ARTÍCULO 195, EL PRIMER PÁRRAFO DEL ARTÍCULO 195 BIS, LAS FRACCIONES I, II Y III DEL ARTÍCULO 196, EL PRIMER Y SEGUNDO PÁRRAFOS DEL ARTÍCULO 196 TER, EL PRIMER PÁRRAFO DEL ARTÍCULO 198; EL PRIMER Y TERCER PÁRRAFOS DEL ARTÍCULO 199 Y LOS PÁRRAFOS SEGUNDO, CUARTO Y QUINTO, QUE SE CONVIERTEN EN TERCERO, QUINTO Y SEXTO RESPECTIVAMENTE, DEL ARTÍCULO 400 BIS; SE ADICIONAN UN TERCER PÁRRAFO AL ARTÍCULO 67, UN CAPÍTULO I. AL TÍTULO SÉPTIMO DEL LIBRO SEGUNDO (SE CORREN EL CAPÍTULO I Y II, A CAPÍTULO II Y III RESPECTIVAMENTE) QUE CONTIENE LOS ARTÍCULOS 193 BIS, 193 TER, 193 QUATER, 193 QUINTUS, 193 SEXTUS, 193 SÉPTIMUS, 193 OCTAVUS,UN SEGUNDO PÁRRAFO AL ARTÍCULO 195, UN SEGUNDO PÁRRAFO AL ARTÍCULO 195 BIS; Y SE DEROGAN EL SEGUNDO PÁRRAFO DE LA FRACCIÓN IV DEL ARTÍCULO 194, EL SEGUNDO Y TERCER PÁRRAFOS DEL ARTÍCULO 195, LA FRACCIÓN VII DEL ARTÍCULO 196, UN SEGUNDO PÁRRAFO DEL ARTÍCULO 199, Y UN SEGUNDO PÁRRAFO AL ARTÍCULO 400 BIS, TODOS ELLOS DEL CÓDIGO PENAL FEDERAL, PARA QUEDAR COMO SIGUE:
APLICACION DE LAS SANCIONES
TRATAMIENTO DE INIMPUTABLES Y DE FARMACODEPENDIENTES, EN INTERNAMIENTO, EN PRISIÓN O EN LIBERTAD
El imputado que presente algún signo o síntoma de dependencia a estupefacientes o psicotrópicos, y que se encuentre en prisión preventiva o en libertad, no podrá ser obligado a someterse a tratamiento de deshabituación o desintoxicación sino hasta que haya sido dictada sentencia condenatoria en su contra, siempre que se demuestre el nexo causal entre la comisión del delito y el consumo de narcóticos.
En caso de que un sentenciado, el juez ordenará el tratamiento de deshabituación o desintoxicación que proceda, de conformidad con el Capítulo IV de la Ley General de Salud, siempre y cuando en la sentencia haya sido acreditado el nexo causal que señala el párrafo anterior. Así también, un sentenciado que presente algún signo o síntoma de dependencia a estupefacientes o psicotrópicos, puede optar por inscribirse al tratamiento de deshabituación o desintoxicación que proceda, de conformidad con la Ley General de Salud. Dicho tratamiento será aplicado por parte de la autoridad sanitaria competente o de otro servicio médico bajo la supervisión de aquélla, independientemente de la ejecución de la pena impuesta por el delito cometido.
DEL NARCOMENUDEO
Artículo 193. ...
Para los efectos de este capítulo, son punibles las conductas que se relacionan con los estupefacientes, psicotrópicos y demás sustancias previstos en los artículos 237, 245 fracciones I y II y 248 de la Ley General de Salud, que constituyen un problema grave para la salud pública.
Artículo 193 Bis.- Para los efectos de este capítulo se entenderá por:
I. Narcóticos: Los estupefacientes, psicotrópicos y demás sustancias o vegetales que determinen la Ley General de Salud, los Convenios y Tratados Internacionales de observancia obligatoria en México y los que señalen las demás disposiciones legales aplicables en la materia.
II. Farmacodependiente. Toda persona que presenta algún signo o síntoma de dependencia a estupefacientes o psicotrópicos.
III. Usuario o consumidor: Toda persona que use, consuma o utilice estupefacientes o psicotrópicos y que no presenta signos ni síntomas de dependencia.
IV. Producir: cultivar, manufacturar, fabricar, elaborar, preparar o acondicionar algún narcótico;
V. Comercio: venta, compra, adquisición o enajenación de algún narcótico;
VI. Suministro: transmisión material de forma directa o indirecta, por cualquier concepto, de la tenencia de narcóticos;
VII. Posesión: la tenencia material de narcóticos o cuando éstos están dentro del radio de acción y disponibilidad de la persona;
VIII. Narcomenudeo. Cuando el transporte, tráfico, comercio o suministro aún gratuito de narcóticos, se realice respecto de una cantidad inferior a la que resulte de multiplicar por 1000 el monto de las cantidades máximas establecidas en la tabla del artículo 193 Séptimus de este código.
IX. Narcotráfico. Cuando el transporte, tráfico, comercio o suministro aún gratuito de narcóticos se realice respecto de una cantidad mayor a la que resulte de multiplicar por 1000 el monto de las cantidades máximas establecidas en la tabla del artículo 193 Séptimus de este código.
Artículo 193 Ter. Las autoridades de seguridad pública, procuración e impartición de justicia, así como de ejecución de sanciones de las entidades federativas, conocerán y resolverán de los delitos a que se refiere este Capítulo cuando los narcóticos objeto de los mismos estén previstos en la tabla a que se refiere el Artículo 193 Séptimus de este código, siempre y cuando la cantidad de que se trate sea inferior a la que resulte de multiplicar por 1000 el monto de las previstas en la tabla del artículo mencionado.
Cuando la cantidad del narcótico sea igual o mayor a la referida en el párrafo anterior o el narcótico no esté contemplado en la tabla respectiva, serán las autoridades federales las que conocerán de tales delitos, de conformidad con esta ley y demás disposiciones aplicables.
En los casos a que se refiere el párrafo anterior, el Ministerio Público del fuero común practicará las diligencias de acto de vinculación a proceso que correspondan y remitirá al Ministerio Público de la Federación, dentro de los tres días de haberlas concluido, el acta o actas levantadas y todo lo que con ellas se relacione. Si hubiese detenidos, la remisión se hará sin demora y se observarán las disposiciones relativas a la retención ministerial por flagrancia.
Artículo 193 Quáter.- Se impondrá prisión de cuatro a ocho años y de doscientos a cuatrocientos días multa, a quien sin autorización comercie o suministre, aún gratuitamente, los narcóticos previstos en la tabla del artículo 193 Séptimus de este código, en cantidad inferior a la que resulte de multiplicar por 1000 el monto de las cantidades previstas en dichas tablas.
Cuando la víctima sea persona menor de edad o no comprenda la relevancia de la conducta ni pueda resistir al agente; o que aquélla sea utilizada para la comisión de los mismos se aplicará una pena de siete a quince años de prisión y de doscientos a cuatrocientos días multa.
I. Se cometan, autoricen o toleren por servidores públicos o miembros de las Fuerzas Armadas mexicanas en situación de retiro, de reserva o en activo, encargados de prevenir, denunciar, investigar o juzgar la comisión de conductas sancionadas en el presente Capítulo. En este caso, se impondrá además, la inhabilitación definitiva para desempeñar empleo, cargo o comisión en el servicio público. Si se trata de un miembro de las Fuerzas Armadas mexicanas en cualquiera de las situaciones mencionadas se impondrá además la baja o inhabilitación definitiva de la fuerza armada a que pertenezca.
II. Se cometan en centros educativos, asistenciales, policiales o de reclusión, o en sus inmediaciones con quienes a ellos acudan, o
III. La conducta sea realizada por profesionistas, técnicos, auxiliares o personal relacionado con las disciplinas de la salud en cualesquiera de sus ramas y se valgan de esta situación para cometerlos. En este caso se impondrá, además, suspensión de derechos o funciones para el ejercicio profesional u otro oficio hasta por cinco años.
Artículo 193 Quintus.- Se impondrá de tres a seis años de prisión y de ochenta a trescientos días multa, al que posea algún narcótico de los señalados en la tabla del Artículo193 Septimus de este código, en cantidad inferior a la que resulte de multiplicar por 1000 las cantidades previstas en esta tabla, sin la autorización correspondiente a que se refiere la Ley General de Salud, siempre y cuando por las circunstancias del hecho se desprenda que esa posesión es con la finalidad de comerciarlos o suministrarlos aún gratuitamente.
Se le impondrá la misma sanción, a quien posea cannabis sativa, índica y americana o marihuana en cantidades mayores a las que se determinan en el artículo 277 de la Ley General de Salud para el consumo personal, cuando se cumplan los supuestos establecidos en el párrafo anterior.
Artículo 193 Sextus.- No se procederá penalmente en contra de:
I. La persona que posea medicamentos que contengan sustancias clasificadas como narcóticos, cuya venta al público se encuentre supeditada a requisitos especiales de adquisición, cuando por su naturaleza y cantidad dichos medicamentos sean los necesarios para el tratamiento de la persona que los posea o de otras personas sujetas a la custodia o asistencia de quien los tiene en su poder;
II. El farmacodependiente o consumidor al que se le encuentre en posesión de algún narcótico destinado para su consumo personal, hasta en las cantidades máximas establecidas en la tabla del artículo siguiente.
No se aplicará la excluyente de responsabilidad a que se refiere esta fracción cuando la posesión se lleve a cabo en el interior o en los alrededores de centros de educación básica.
III. La persona que posea peyote u hongos alucinógenos y, por las circunstancias del hecho y la cantidad, se presuma esta posesión se realiza con motivo de las ceremonias, usos y costumbres de las comunidades y etnias indígenas.
En el caso de menores infractores se aplicará lo previsto en el artículo 18 Constitucional y las normas aplicables.
Artículo 193 Septimus. Para los efectos de la fracción II del artículo anterior, se entiende que el narcótico, en cualquiera de sus formas, presentaciones, derivados o preparaciones de conformidad con las clasificaciones de la Ley General de Salud, está destinado para consumo personal cuando la cantidad del mismo no exceda lo previsto en la siguiente tabla:
Opio preparado para fumar
Diacetilmorfina o heroína, sus sales o preparados
Erythroxilon novogratense o cocaína
MDA (3,4-metilenodioxianfetamina)
No más de 40 mg de polvo granulado o cristal: o una tableta o cápsula de de más de 200 mg
MDMA dl-3,4-metilendioxi-n,- Dimetilfeniletilamina)
Una tableta o cápsula de no más de 200 mg
No más de 40 mg de polvo granulado o cristal; o una tableta o cápsula de no más de 200 mg
Artículo 193 Octavus. Los procedimientos penales y en su caso la ejecución de las sanciones por delitos a que se refiere este Capítulo, se regirán por las disposiciones locales aplicables. Los procedimientos penales y en su caso la ejecución de las sanciones por delitos previstos en el Título Séptimo, Capítulo II del Código Penal Federal, se ajustarán a los ordenamientos federales correspondientes, inclusive en lo que se refiere al destino y destrucción de narcóticos.
DE LA PRODUCCIÓN,
TENENCIA, TRÁFICO, PROSELITISMO
Y OTROS EN MATERIA DE NARCOTICOS
Artículo 194. Se impondrá prisión de diez a veinticinco años y de cien hasta quinientos días multa al que:
II. Introduzca o extraiga del país alguno de los narcóticos comprendidos en la fracción I del artículo 193 de este código, aunque fuere en forma momentánea o en tránsito.
IV. Realice actos de publicidad o propaganda, para que se consuma cualesquiera de las sustancias comprendidas en la fracción I del artículo 193 de este código.
Artículo 195. Se impondrá pena de cinco a quince años de prisión y de cien a trescientos cincuenta días multa, al que posea alguno de los narcóticos señalados en el artículo 193, sin la autorización correspondiente a que se refiere la Ley General de Salud, siempre y cuando la posesión sea en cantidad igual o mayor a la que resulte de multiplicar por 1000 las cantidades señaladas en la tabla del artículo 193 Septimus de este código y se presuma la finalidad de realizar alguna de las conductas previstas en el artículo 194.
Se le impondrá la misma sanción, a quien posea cannabis sativa, índica y americana o marihuana en cantidades mayores a las que se determinan en el artículo 277 de la Ley General de Salud para el consumo personal, cuando se cumplan los supuestos del presente artículo.
Artículo 195 Bis. Cuando el transporte, por la cantidad como por las demás circunstancias del hecho, no pueda considerarse destinado a realizar alguna de las conductas a que se refiere el Artículo 194 de este código y no se trate de un integrante de una asociación delictuosa, se aplicará la excluyente de responsabilidad penal, por una única vez. Si hubiera reincidencia, se aplicará la mitad de las penas señaladas en el artículo 195.
Cuando el propietario, poseedor, arrendatario o usufructuario de un establecimiento de cualquier naturaleza lo empleare para realizar cualquiera de las conductas sancionadas en el presente Capítulo o consintiere su realización por terceros, será acreedor a la pena correspondiente, sin perjuicio de que el Ministerio Público informe a la autoridad administrativa competente para que, en ejercicio de sus atribuciones, realice la clausura del establecimiento.
I. Se cometan, autoricen o toleren por servidores públicos o miembros de las Fuerzas Armadas mexicanas en situación de retiro, de reserva o en activo, encargados de prevenir, denunciar, investigar o juzgar la comisión de conductas sancionadas en el presente Capítulo. En este caso, se impondrá además, la inhabilitación definitiva para desempeñar empleo, cargo o comisión en el servicio público. Si se trata de un miembro de las Fuerzas Armadas mexicanas en cualquiera de las situaciones mencionadas se le impondrá además la baja o inhabilitación definitiva de la fuerza armada a que pertenezca.
II. Cuando la víctima sea persona menor de edad o no pueda comprender la relevancia de la conducta ni resistir al agente;
III. Se utilice a menores de edad o a quien no pueda comprender la relevancia de la conducta ni resistir al agente.
IV. a VI...
Articulo 196 ter. Se impondrán de cinco a quince años de prisión y de cien a trescientos días multa, así como decomiso de los instrumentos, objetos o productos del delito, al que desvíe o por cualquier medio contribuya a desviar precursores químicos o productos químicos esenciales, con la finalidad de producir narcóticos en cualquier forma prohibida por la ley.
La misma pena de prisión y multa, así como la inhabilitación definitiva para ocupar cualquier empleo, cargo o comisión públicos se impondrá al servidor publico que, en ejercicio de sus funciones, permita, autorice o tolere cualquiera de las conductas comprendidas en este artículo.
Artículo 198. Al que dedicándose como labor principal a las labores propias del campo, siembre, cultive o coseche plantas de amapola, hongos alucinógenos, peyote o cualquier otro vegetal que produzca efectos similares, por cuenta propia, o con financiamiento de terceros. Cuando en él concurran escasa instrucción y extrema necesidad económica, se le excluirá de responsabilidad penal por una única vez y se le acercará al programa de cultivos alternativos. En caso de reincidencia, se le impondrá prisión de uno a seis años.
Artículo 199. La autoridad judicial del conocimiento, tan pronto como identifique que una persona relacionada con un procedimiento es farmacodependiente o inimputable, se ajustará a lo establecido en el Libro Primero, Título Tercero, Capítulo V de este Código.
En todo centro de reclusión se prestarán servicios de rehabilitación al farmacodependiente. Para la concesión de la condena condicional o del beneficio de la libertad preparatoria, cuando procedan, no se considerará como antecedente de mala conducta el relativo a la farmacodependencia, pero sí se exigirá en todo caso que el sentenciado se someta al tratamiento médico correspondiente para su rehabilitación de conformidad con el Capítulo IV de la Ley General de Salud, bajo vigilancia de la autoridad ejecutora.
Se impondrá la misma sanción a quien se aproveche o lucre con la legalización de la cannabis sativa, índica y americana o marihuana para cometer los delitos y conductas señalados en el párrafo anterior.
Se aumentará la pena hasta en una mitad a los empleados y funcionarios de las instituciones que integran el sistema financiero, que dolosamente presten ayuda o auxilien a otro para la comisión de las conductas previstas en los párrafos anteriores, sin perjuicio de los procedimientos y sanciones que correspondan conforme a la legislación financiera vigente.
En caso de conductas previstas en este artículo, en las que se utilicen servicios de instituciones que integran el sistema financiero, el Ministerio Público de la Federación, actuará de oficio.
Cuando las instancias que ejercen facultades de fiscalización, encuentren elementos que permitan presumir la comisión de los delitos referidos en este artículo, deberán ejercer respecto de los mismos las facultades de comprobación que les confieren las leyes y, en su caso, denunciar hechos que probablemente puedan constituir ilícitos.
ARTÍCULO TERCERO.- SE REFORMAN EL PÁRRAFO TERCERO DEL ARTÍCULO 181 Y EL NUMERAL 12 DE LA FRACCION I DEL ARTÍCULO 194, LA DENOMINACIÓN DEL TÍTULO DÉCIMO SEGUNDO Y DEL CAPÍTULO III, LOS ARTÍCULOS 523, 524 Y 525; Y SE DEROGA EL ARTÍCULO 526 TODOS ELLOS DEL CÓDIGO FEDERAL DE PROCEDIMIENTOS PENALES PARA QUEDAR COMO SIGUE:
Artículo 181.-...
Cuando se trate de plantíos de papaver somniferum o adormidera, u otros estupefacientes, el Ministerio Público, la Policía Judicial o las autoridades que actúen en su auxilio, procederán a la destrucción de aquéllos, levantando un acta en la que se haga constar: el área del cultivo, cantidad o volumen del estupefaciente, debiéndose recabar muestras del mismo para que obren en la averiguación previa que al efecto se inicie.
I.- ......
12) Contra la salud, previsto en los artículos 193 Quater, 194, 195, 196 Ter, 197, párrafo primero y 198, parte primera del párrafo tercero.
II. a XV. .....
PROCEDIMIENTO RELATIVO A LOS ENFERMOS MENTALES,
A LOS MENORES Y A LOS QUE PRESENTAN ALGÚN SIGNO O SÍNTOMA
DE DEPENDENCIA A ESTUPEFACIENTES O PSICOTRÓPICOS
DE LOS QUE PRESENTAN ALGÚN SIGNO O SÍNTOMA
Artículo 523.- Cuando el Ministerio Público tenga conocimiento de que un imputado presenta algún signo o síntoma de dependencia a estupefacientes o psicotrópicos, al iniciar el auto de vinculación a proceso, investigará si existe un nexo causal entre la comisión del delito y el abuso de alguna bebida alcohólica o narcótico para integrar el expediente.
Artículo 524.- Si el auto de vinculación a proceso se refiere a la adquisición y posesión de estupefacientes o psicotrópicos, el Ministerio Público, de acuerdo con la autoridad sanitaria a que se refiere el artículo anterior, precisará acuciosamente si esa posesión tiene por finalidad exclusiva el uso personal de conformidad con lo que se señala en el artículo 193 septimus del Código Penal Federal. En este caso, y siempre que el dictamen hecho por la autoridad sanitaria indique que la cantidad sea la necesaria para su propio consumo, no hará consignación a los tribunales; en caso contrario, ejercitará acción penal conforme lo establece el mismo código.
Artículo 525.- Si se hubiere hecho la consignación y dentro de las setenta y dos horas que señala el artículo 19 constitucional se formula o se rectifica el dictamen en el sentido de que el imputado presenta algún signo o síntoma de dependencia a estupefaciente o psicotrópico y la cantidad sea la necesaria para su propio consumo de conformidad con lo que establece el artículo 193 septimus del Código Penal Federal, el Ministerio Público se desistirá de la acción penal sin necesidad de consulta al Procurador.
Artículo 526.- Derogado
ARTÍCULO CUARTO.- SE REFORMAN LAS FRACCIONES ARANCELARIAS RELATIVAS A LA MARIHUANA, POR LO QUE SE MODIFICAN LOS ARANCELES DE LA TARIFA DE LA LEY DE LOS IMPUESTOS GENERALES DE IMPORTACIÓN Y DE EXPORTACIÓN, EN LO QUE SE REFIERE A LAS SIGUIENTES FRACCIONES ARANCELARIAS:
1209.99.07
De marihuana (Cannabis indica), aun cuando esté mezclada con otras semillas, para usos terapéuticos, industriales o investigación científica.
1211.90.02
Marihuana (Cannabis indica) para usos terapéuticos, industriales o investigación científica.
1302.19.02
De marihuana (Cannabis Indica) para usos terapéuticos, industriales o investigación científica.
1302.39.04
Derivados de la marihuana (Cannabis Indica) para usos terapéuticos, industriales o investigación científica.
3003.40.013003.90.05
3004.40.02
3004.90.33
Preparaciones a base de cannabis índica para usos terapéuticos, industriales o investigación científica.
PRIMERO. El presente Decreto entrará en vigor seis meses después del día de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.
SEGUNDO. La Federación contará con el periodo comprendido entre la publicación del presente Decreto y su entrada en vigor, para emitir las leyes y normas necesarias, según sea el caso, a fin de proveer el debido cumplimiento del mismo.
Las entidades federativas contarán con seis meses posteriores a la entrada en vigor del presente Decreto para emitir las leyes y normas necesarias, según sea el caso, a fin de proveer el debido cumplimiento del mismo.
El Consejo Nacional contra las Adicciones tendrá un plazo de seis meses para crear el Registro Nacional de Consumidores
La Secretaría de Salud deberá emitir la Norma Oficial Mexicana correspondiente respecto de la cannabis sativa, índica y americana o marihuana, su resina, preparados y productos derivados en un plazo máximo de seis meses.
TERCERO. El Ejecutivo Federal financiara las acciones derivadas del cumplimiento del presente Decreto con los recursos que anualmente se prevean en el Presupuesto de Egresos de la Federación, sin menoscabo de los recursos que para tales efectos aporten las entidades federativas.
Entre éstos, se proveerán del presupuesto necesario para la creación de centros especializados que se establecen en el Capítulo IV de la Ley General de Salud. Los recursos económicos para lacreación de dichos centros, se obtendrán de, entre otras fuentes, la enajenación de bienes decomisados o cuyo dominio haya sido declarado extinto mediante sentencia firme.
CUARTO. El presente Decreto entrará en vigor seis meses después del día de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.
QUINTO.- Los procedimientos penales que se estén substanciando a la entrada en vigor del presente Decreto se seguirán conforme a las disposiciones vigentes al momento de la comisión de los hechos.
SEXTO.- A las personas que hayan cometido un delito de los contemplados en el presente Decreto con anterioridad a su entrada en vigor, incluidas las procesadas o sentenciadas, les serán aplicables las disposiciones vigentes en el momento en que se haya cometido.
Dado en el Salón de Sesiones del Senado de la República, a los veintiocho días del mes de octubre de 2008.
[1] Uprimny R. Drogas, derecho y democracia. Texto presentado en el Seminario itinerante de política criminal POCA. Universidad Nacional de Colombia. 2002.
[2] Mill, John Stuart. On liberty. Promteheus Book. New York, 1986.
[3] A/S-20/PV.1-9 Asamblea General. 20a. Sesión Especial, Documentos Oficiales. 8 a 10 de Junio de 1998.
[4] UNOCD. World Drug Report 2008. United Nations Office on Drugs and Crime. p. 7 y 8.
[6] Ibid, p. 16 y 97.
[8] US Department of State, Bureau of International Narcotics and Law Enforcement Affairs, International Narcotics Control Strategy Report 2008, Washington, DC. Marzo 2008
[9] Grossman M. Individual behaviors and sustance use: the role of prices. NBER Working Paper 10948. 2004.
[10] UNOCD. Op citatum . pp. 97 y 98.
[11] Ibid, p. 111.
[12] Ibid, p. 113. / National Drug Intelligence Center. National Drug Threat Assessment 2007. Washington, DC. Octubre, 2006.
[13] National Drug Intelligence Center. National Drug Threat Assessment 2008. Washington, DC. Octubre, 2007. p. 68
[14] Secretaría de Salud. Presentación de los resultados preliminares de la Encuesta Nacional de Adicciones 2008. Comunicado de Prensa No. 317. 18/Septiembre/2008
[15] Thoumi F. La normatividad internacional sobre drogas y la evaluación de los resultados de la Sesión Especial de la Asamblea General de Naciones Unidas (UNGASS) de 1998. Razón Pública. Bogotá. 3 de Julio de 2008.
[16] King R, Mauer M. The War on Marijuana: The Transformation of the War on Drugs in the 1990s. Harm Reduction Journal. April, 2006.
[17] A/C.3/48/2. México y la cooperación internacional contra la producción, demanda y tráfico ilícito de drogas. Carta dirigida al Secretario General por el Representante Permanente de México ante las Naciones Unidas, 20 de octubre de 1993.
[18] Thoumi F. Op. Citatum.
[19] Jelsma M. Las drogas en el sistema de la ONU: la historia no escrita de la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGASS) sobre el problema mundial de las drogas. The Transnacional Institute. 2003.
[20] UNDCP/1994/AG.7: párr.5. Informe del encuentro sostenido por el grupo consultivo intergubernamental ad hoc para la resolución 3 de la Comisión de Estupefacientes (XXXVII), 18 de noviembre de 1994.
[21] Ibid, párr. 60.
[22] E/CN.7/1995/14. Seguimiento de los resultados de las reuniones plenarias de alto nivel en la 48 sesión de la Asamblea General para examinar el estatus de la cooperación internacional contra la producción ilícita, venta, demanda, tráfico y distribución de estupefacientes y substancias psicotrópicas; Aplicación de la resolución 48/12 de la Asamblea General, Informe del Director Ejecutivo, 1 de febrero de 1995.
[23] Uitermark, Justus (2004), The origins and future of the Dutch approach towards drugs. Journal of Drug Issues, Summer 2004, pp. 511-532.
[24] Cohen, Peter (2008), The culture of the ban on cannabis: Is it political laziness and lack of interest that keep this farcical blunder afloat? Paper delivered to the conference on "Cannabis-growing in the Low Countries," University of Ghent, 3 and 4 December 2007. Amsterdam: CEDRO.
[25] Reinarman C, Cohen P, Kaal H. The limited relevante of drug policy: cannabis in Ámsterdam and in San Francisco. American Journal of Public Health 2004;94:(5)836-842.
[26] Los datos de los países europeos que aquí se mencionan, salvo que se cite otra fuente, corresponden a la información del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías. Posesión de cannabis para uso personal. 2007.
[27] Wyler LS. Internacional Drug Control Policy. CRS Report for Congress. Order Code RL 34543. June 23, 2008.
[28] El Universal. 9 de agosto de 2008.
[29] Infogro. 27 de junio de 2008.
DOCUMENTACIÓN Despenalización Legislación #cannabis

References: resolución 
 artículo 73
 artículo 3
 artículo 4
 artículo 13
 artículo 17
 artículo 103
 artículo 191
 artículo 192
 artículo 198
 artículo 199
 artículo 237
 artículo 245
 artículo 275
 artículo 275
 artículo 276
 artículo 277
 artículo 277
 artículo 277
 artículo 289
 artículo 308
 artículo 464
 artículo 67
 resolución 
 resolución 
 artículo 193
 artículo 245
 artículo 193
 artículo 193
 artículo 193
 artículo 193
 artículo 193
 artículo 193
 artículo 193
 artículo 194
 artículo 195
 artículo 193
 artículo 195
 artículo 196
 artículo 195
 artículo 196
 artículo 198
 artículo 199
 artículo 199
 artículo 67
 artículo 400
 artículo 400
 artículo 181
 artículo 194
 artículo 193
 artículo 523
 resolución 
 artículo 526
 ARTÍCULO 3
 ARTÍCULO 4
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 ARTÍCULO 237
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 ARTÍCULO 192
 ARTÍCULO 192
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 ARTÍCULO 275
 ARTÍCULO 277
 ARTÍCULO 289
 artículo 73

Artículo 103

Artículo 191

Artículo 192

Artículo 192

Artículo 192

Artículo 192

Artículo 198

Artículo 199

Artículo 237
 artículo 235

Artículo 275
 artículo 224

Artículo 275

Artículo 276

Artículo 277
 artículo 421

Artículo 277

Artículo 277

Artículo 289

Artículo 308

Artículo 420

Artículo 421

Artículo 421

Artículo 464
 ARTÍCULO 67
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Artículo 193

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Artículo 193
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Artículo 193
 artículo 18

Artículo 193

Artículo 193

Artículo 194
 artículo 193
 artículo 193

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Artículo 195
 Artículo 194
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Artículo 198

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