Source: http://www.eroj.org/Bagdad/maira.htm
Timestamp: 2017-11-21 21:18:00+00:00

Document:
Los Medios de Prensa Favorencen la Estrategia Militarista de la Casa Blanca para Provocar la Guerra contra Iraq
Los EE.UU. siguen avanzando, implacablemente, en la preparación de la guerra contra Irak. La secuencia y los ritmos de la logística militar para la guerra son los que determinan las de los frentes menores del conflicto: el diplomático, el político y el de la «opinión pública».
Todo es simulación, de los propios EE.UU. o compartida con los aliados, los miembros del Consejo de Seguridad y la propia ONU, mientras se produce el enorme despliegue militar que va a colocar en la zona más de 100.000 soldados norteamericanos con un fabuloso equipo de guerra.
El juego de Washington con el informe iraquí sobre las armas de destrucción masiva, y con las inspecciones de la Unmovic, es tan escandaloso como la servidumbre de los medios.
El proceso global de «la crisis», totalmente fabricada por los EE.UU. con la colaboración de su esbirro mayor, el RU, y con la tolerancia forzada o cobarde del Consejo de Seguridad de la ONU, ha sido el siguiente:
Se intenta vincular a Irak con Al Qaeda con la participación --entusiasta, claro-- de los servicios de inteligencia de Israel.
EE.UU. define a Irak como segundo objetivo de su guerra antiterrorista global.
Bush y Blair exigen el regreso de los inspectores de la ONU y afirman --con referencia a informes que no aportan prueba alguna-- que Irak almacena y ha reanudado la fabricación de armas de destrucción masiva. Los informes aportan datos anteriores a la guerra del Golfo y hacen proyecciones sobre ellos.
Se amenaza con la guerra en caso de que Irak --que ha sido bloqueado con enorme daño humano y económico durante más de diez años-- no acepte ese regreso de los inspectores.
EE.UU. presenta ante la ONU un proyecto de resolución --después se convertiría en la 1441-- en el que refuerza las inspecciones hasta niveles de humillación (palacios presidenciales, libre movimiento, escolta armada, visitas ilimitadas e inmediatas, secuestro de científicos). EE.UU. presionan y chantajean a los países del Consejo de Seguridad para que tal resolución se apruebe. Mientras la resolución se «negocia», los EE.UU. hacen continuas declaraciones de que atacarán a Irak sea cual sea la resolución del Consejo de Seguridad. Desde meses antes los EE.UU. trasladan un enorme aparato militar al Oriente Medio.
La resolución 1441 incluye la obligación de Irak de presentar un informe exhaustivo en un plazo muy breve. También incluye un plazo para que el Unmovic presente un informe de las inspecciones.
Se le da a Irak un plazo perentorio y la orden de informar detalladamente de todos sus programas de armas de destrucción masiva y otros procesos industriales o comerciales que puedan incidir en esos programas.
Inmediatamente después de la aprobación de la Resolución 1.441 y de su aceptación por Irak, los EE.UU. empiezan a devaluar el proceso vinculado a las inspecciones de la Unmovic:
Según proclaman continuamente Rumsfeld-Cheney-Bush el resultado de las inspecciones conducirá inevitablemente a la guerra. Si se encuentran pruebas de que Irak ha mentido --a juicio de EE.UU., desde luego-- la guerra estará justificada porque ha mentido; si las inspecciones no dan resultado alguno porque Irak ha ocultado sus armas a los inspectores pese a la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. De hecho los EE.UU. --dentro siempre de un guión que han fabricado en su totalidad-- están realizando un trabajo sistemático para eliminar las «salidas pacíficas» del conflicto.
Los EE.UU. devalúan el proceso de control-desarme de la Unmovic que ellos mismos ha puesto en marcha. El trabajo de los inspectores --que continuamente informan de la total colaboración de las autoridades iraquíes-- deja de tener importancia. El Informe que va a presentar Irak pasa a primer plano.
Los EE.UU. evalúan negativamente el Informe de Irak antes de recibirlo (informe «guía telefónica», informe incompleto, etc.). Además se lo apropian cuando Irak se lo entrega a la ONU, e inmediatamente dan un juicio radicalmente desfavorable en el que emplean los mismos conceptos que usa la resolución 1441 para abrir paso a la guerra. Los EE.UU. ejercen como líderes, o déspotas, efectivos e indiscutibles del Consejo de Seguridad de la ONU. Nadie se atreve a replicar ese liderazgo.
Apoyándose en ese juicio negativo --como siempre, el infame Blair pone el máximo énfasis para dar «credibilidad» a los EE.UU.-- Washington inicia el traslado a la futura zona de guerra del segundo enorme contingente de tropas y equipo --otros 50.000 hombres--.
El juicio de EE.UU. y el RU se produce antes que el de la Unmovic --organismo que según la resolución 1441 tiene la representación del Consejo de Seguridad y la facultad para realizar la inspección.
Como siempre, el juicio negativo y el inmediato transporte de tropas funciona como coacción a la ONU, a la comunidad internacional y al propio equipo de inspectores. Las presiones sobre la Unmovic se intensifican. Los EE.UU. reclaman el traslado fuera de Irak de los científicos iraquíes que serían señalados por los propios EE.UU. Se trata de secuestros descarados seguidos de sobornos para respaldar la «fabricación de pruebas» al margen de las inspecciones.
Además las declaraciones agresivas y el transporte de tropas actúa como señal para el cambio de discurso de Falsimedia. En la última semana de diciembre los medios de comunicación empiezan a entonar himnos de guerra. Dos semanas antes se había publicado la noticia de que el Pentágono está desarrollando un programa de propaganda que se basa en la compra de intelectuales y periodistas, especialmente europeos. El objetivo es polarizar, todavía más, a los medios de comunicación en el apoyo a los EE.UU.
En su informe preliminar sobre el documento entregado por Irak, el jefe de la Unmovic, Hans Blix, señala la existencia de algunas informaciones incompletas pero considera que el informe es complementario de las inspecciones. Las inspecciones, no finalizadas todavía, han sido realizadas con total colaboración de Irak.
El Informe de Irak es entregado completo a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, e incompleto y censurado a los diez que no lo son. El presidente de turno del Consejo, Colombia, gran aliado de los Estados Unidos, es cómplice de todo este trapicheo que deshonra a las Naciones Unidas.
Los EE.UU. --esta vez es la paloma Powell la que da instrucciones-- incitan a Blix y a El Baradei --jefe de la Unmovic y director de la Agencia Internacional de Energía Atómica-- a anticipar su informe completo --previsto para el 27 de enero en la resolución 1441--. Con ello los EE.UU. vuelven a menospreciar y a devaluar el valor de las inspecciones (las únicas que pueden proporcionar objetividad y pruebas).
Ante la coacción pública y el chantaje que realizan descaradamente los EE.UU., el jefe del Equipo de Inspección --la Unmovic--, Blix, que ha sido investigado por la CIA según se publicaba hace algunas semanas en algunos medios de comunicación, declara irritado que EE.UU. y el RU deben facilitar las pruebas, de cuya existencia alardean desde hace meses, para permitir que las inspecciones se ajusten a las sospechas y sirvan para verificarlas.
EE.UU. anuncia que entregará algunas pruebas a los inspectores.
Anteriormente Washington había declarado, con un cinismo insuperable, que las pruebas eran secretas.
Continuando con un esfuerzo inútil para detener el apocalípsis anunciado por los dioses, Irak anuncia que autoriza, nada menos que a la CIA, a participar de las inspecciones.
Se está iniciando la penúltima fase de la crisis, la que conduce a la guerra.
Es la fabricación de pruebas. El interrogatorio de científicos iraquíes servirá para ello.
En todo este proceso aparentemente complejo que alimenta una «crisis» capaz de conducir a una guerra, proceso con apariencia de toma y daca de acciones y reacciones, todo es absolutamente diseñado por los EE.UU. Irak no realiza actividad alguna de las que se supone conducen a la guerra.
Pese a las declaraciones sobre la existencia de pruebas que implican a Irak en la fabricación de armas de destrucción masiva ninguna de esas pruebas han sido hecho públicas.
A la vista de todo esto la conclusión es inevitable, tal como nos señalan al unísono los medios: `Irak ha provocado la guerra'.
[Fuente: Antonio Maira Rodríguez, Cadiz Rebelde, Núm 56, Cadiz, Esp, 1/15ene03]

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