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Timestamp: 2020-02-23 04:37:21+00:00

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EMBAJADA DE LA REPUBLICA DE CHIPRE EN MADRID - La Cuestión Chipriota
Chipre se convirtió en República independiente el 16 de agosto de 1960. Desafortunadamente, desde la invasión y la continua ocupación militar por parte de Turquía en 1974, la República isleña permanece dividida a la fuerza. Las nefastas consecuencias de esta invasión, ocupación y división a la fuerza han sido la violación de los derechos humanos, la colonización masiva de zonas ocupadas, usurpación de la propiedad, la destrucción del patrimonio cultural y la separación étnica.
Más de treinta años después, la “cuestión chipriota” o el “problema de Chipre”, como se le suele llamar, sigue sin resolverse, una afrenta al sistema jurídico internacional y una amenaza a la estabilidad regional. Los actos de Turquía han sido condenados por resoluciones unánimes del Consejo de Seguridad de la ONU, resoluciones de la Asamblea General de la ONU, decisiones del tribunal internacional, y decisiones de otras organizaciones internacionales y regionales. Lamentablemente, la mayoría de estas resoluciones y decisiones siguen sin aplicarse, por lo que debilitan la credibilidad de las instituciones internacionales y del sistema político y legal internacional. Como resultado, la República de Chipre sigue ocupada y dividida a la fuerza, el único país en Europa en esa situación desde que terminó la Guerra Fría. Es imprescindible que se enmiende el sufrimiento de un país pequeño y débil como Chipre.
El 1 de mayo de 2004, la República de Chipre se unió a la Unión Europea sin haber conseguido el objetivo deseado de acceder como un país unificado. El gobierno y el pueblo de Chipre, sin embargo, siguen comprometidos a un acuerdo viable que permita una reunificación segura, pacífica y verdadera de su país, de conformidad con las normas europeas. Sólo entonces se podrán beneficiar todos los chipriotas de ser miembros de la UE.
En el discurso de la 60ª sesión de la Asamblea General de la ONU (18 de septiembre de 2005), el presidente Tassos Papadopoulos explicó que el 24 de abril de 2004 el pueblo greco-chipriota rechazó el plan propuesto por la ONU sobre Chipre porque “no facilitaba ni lograba la reunificación del país, su sociedad, economía o instituciones...”. El Presidente también expresó el compromiso de su gobierno con la misión de buenos oficios del Secretario General en Chipre y exigió un proceso de paz continuo que:
·	Facilite un acuerdo negociado sin arbitraje alguno
·	Suponga la contribución activa de la Unión Europea en el proceso de negociación
·	Someta a referéndum solamente un acuerdo aprobado por los líderes de las dos comunidades
·	Permita que el proceso de negociación llegue a buen término sin plazos dictados por elementos exógenos
·	Apruebe un acuerdo negociado que satisfaga las preocupaciones y expectativas del pueblo de Chipre y no los intereses de potencias extranjeras en la isla
·	Consiga un acuerdo consecuente con el concepto de un único estado reunificado, sin largos períodos de transición para su aplicación
·	Asegure una democracia activa y funcional que no requiera esfuerzos tributarios excepcionales.
Además, el presidente expresó la esperanza de que el proceso de adhesión de Turquía a la UE “cambie radicalmente su mentalidad” y así, ipso jure (por imperativo legal), “libre al problema de Chipre de algunos de sus componentes más inextricables y facilite un acuerdo”. Por último, el Presidente reiteró su compromiso con un Chipre federal bizonal y bicomunal en línea con los acuerdos de alto nivel de 1977 y 1979 entre las dos comunidades chipriotas, las resoluciones pertinentes de la ONU, el acervo comunitario de la UE y la legislación internacional.
El presidente Papadopoulos renovó su determinación de seguir trabajando hacia dicho acuerdo en su discurso de la 61ª sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas (19 de septiembre de 2006). Enfatizó que el “fallo de la última iniciativa no alteró nuestro compromiso, ni nuestra voluntad de trabajar por la reunificación de nuestro país". El Presidente hizo hincapié, no obstante, en que "al buscar una resolución justa y viable de los problemas básicos y fundamentales que comprenden el problema de Chipre, deberíamos evitar los fallos inherentes que dificultaron el último esfuerzo de negociación emprendido por la ONU, y que desvió la atención de los principios básicos que se deben defender”.
El presidente Papadopoulos también expresó la decepción de que el proceso de adhesión de Turquía a la UE, que Chipre apoyó, no haya tenido el "efecto catalizador" en Ankara que se esperaba respecto al problema de Chipre. Dicho efecto habría cambiado la percepción de Turquía sobre Chipre del de "un adversario al de un socio, un vecino valioso, y un aliado potencial en la Unión Europea", apuntó el Presidente. "Este cambio de actitud", añadió, "hubiera hecho que esas consideraciones que les llevaron a mantener su ejército de ocupación en Chipre y a alimentar su enfoque agresivo resultaran anacrónicas”.
Desafortunadamente, Turquía no sólo continúa su agresión contra Chipre, sino que rechaza la aplicación de las obligaciones que ha contraído para con la UE, obligaciones que afectan directamente a los intereses de Chipre, un Estado miembro de la UE. “Nuestra actitud generosa hacia la adhesión de Turquía a la UE”, dijo el Presidente a la Asamblea General, “se encuentra con un bloqueo contra mi país en su intento de ingresar en varias organizaciones regionales e internacionales, y con la negativa a abrir sus puertos y aeropuertos a los navíos chipriotas tal como se le requiere”.
Temas a tratar, 1974-2005
El problema de Chipre sigue siendo un problema de invasión militar y de ocupación continua que contraviene las resoluciones unánimes pertinentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Las negociaciones, especialmente tras el 16 de enero de 2002, tenían como objetivo una solución global para la reunificación de Chipre. Mediante este proceso, el gobierno de Chipre y los dirigentes greco-chipriotas buscaron una solución que reflejara las normas democráticas, las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, la legislación internacional, la legislación de la Unión Europea y las resoluciones judiciales pertinentes. Entre los temas específicos a tratar se incluyen:
·	La aplicación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y los acuerdos de alto nivel que exigieran una federación bicomunal y bizonal
·	Una nueva fórmula de poder compartido bajo un gobierno federal con poderes adecuados para una forma de gobierno eficaz, para salvaguardar la unidad de la República y para cumplir sus obligaciones internacionales y de la UE
·	Una República con una única soberanía, personalidad internacional y ciudadanía única
·	Garantías para la independencia e integridad territorial de la República y la exclusión, en su totalidad o en parte, de su unión con cualquier otro país o cualquier forma de partición o secesión
·	Igualdad política entre las comunidades greco y turco chipriotas según se define en las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad
·	Que no se produzca interferencia extranjera ni que otro país tenga derecho de intervención unilateral
·	La retirada de las fuerzas extranjeras en virtud de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de la ONU y de la Asamblea General
·	El regreso de las personas desplazadas y un sistema de recuperación de la propiedad en conformidad con el Convenio Europeo y las resoluciones judiciales
·	El derecho de adquirir propiedades y el de residir sin cuotas restrictivas basadas en criterios étnicos o religiosos
·	Pleno respeto por los derechos humanos de todos los chipriotas en virtud del Convenio Europeo
·	La repatriación de los colonos ilegales a Turquía, excepto para casos humanitarios limitados
·	La compatibilidad de cualquier acuerdo con las obligaciones y derechos de la República de Chipre en la UE
·	La completa desmilitarización del estado chipriota.
Negociaciones de la ONU, 2002-2004
Este período marca el esfuerzo más sostenido bajo la misión de buenos oficios del Secretario General de la ONU para alcanzar un acuerdo global del problema de Chipre. Todos los esfuerzos anteriores, especialmente los de 1999-2000, se estancaron por la exigencia turco-chipriota, apoyada por Turquía, sobre el reconocimiento de su “estado” ilegal en las zonas de la República ocupadas por Turquía.
Las conversaciones directas entre el presidente Glafcos Clerides, en representación de la comunidad greco-chipriota, y el líder turco-chipriota Rauf Denktash, que comenzaron el 16 de enero de 2002, no llevaron a ningún progreso sustancial. En un intento de garantizar un acuerdo para la cumbre de la UE en Copenhague el 12-13 de diciembre, que decidiría sobre la adhesión de Chipre a la UE en 2004, el Secretario General Kofi Annan presentó el 11 de noviembre de 2002 un plan detallado para un acuerdo global (Annan-I). Tras la reacción de las partes, el plan se revisó el 10 de diciembre de 2002 (Annan-II) y el 26 de febrero de 2003 (Annan-III).
El Secretario General solicitó reunirse con los líderes de las dos comunidades en La Haya el 10 y 11 de marzo de 2003 para saber si estaban preparados para someter sus últimas propuestas a referendos separados y simultáneos. El recientemente presidente electo de la República de Chipre, Tassos Papadopoulos, estuvo de acuerdo, siempre que se ofreciera al pueblo chipriota un marco de acuerdo político y legal completo para que lo estudiaran; Grecia y Turquía habían alcanzado un acuerdo sobre temas de seguridad de vital importancia; y había tiempo suficiente para el debate y la campaña previa al referéndum.
La parte turco-chipriota, con un fuerte apoyo de Turquía, rechazó la propuesta del Secretario General. El 14 de enero y el 26 de febrero de 2003 tuvieron lugar unas manifestaciones masivas turco-chipriotas en las zonas ocupadas en contra del líder turco-chipriota Rauf Denktash y sus políticas apoyadas por Ankara. La República de Chipre, como se esperaba, firmó el Tratado de Adhesión a la UE el 16 de abril de 2003.
El 23 de abril de 2003, bajo la creciente oposición pública turco-chipriota y la presión internacional que siguió al rechazo por parte de Turquía de la propuesta de la ONU (Annan III), Turquía y la dirección turco-chipriota se vieron forzados a levantar parcialmente las restricciones, que habían impuesto desde 1974 en la línea de alto el fuego de la ONU, en circulación de los greco y los turco chipriotas. Desde entonces, miles de greco y turco chipriotas han estado cruzando de forma regular la línea de alto el fuego. Además, miles de turco-chipriotas cruzan a diario, algunos para trabajar en las zonas libres, algunos para solicitar pasaportes y otra documentación emitida por las autoridades de la República de Chipre, y otros para recibir asistencia médica gratuita. Estos cruces pacíficos han destruido el mito forjado durante años por la propaganda turca de que las dos comunidades no pueden vivir juntas. Pero, obviamente, estas medidas no sustituyen una solución global.
El gobierno de EE.UU. estaba impaciente por sacar provecho de la disposición de la parte greco-chipriota para participar en las nuevas negociaciones basándose en el Annan-III, y en el consenso que se produjo en las reuniones con el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan en Washington en enero de 2004. EE.UU. convenció entonces al Secretario General Kofi Annan para exigir la reanudación de las negociaciones en Nueva York.
El 13 de febrero de 2004 las partes acordaron que las negociaciones de buena fe comenzarían en Nicosia para los cambios que repercutieran en los parámetros del Annan-III. En caso de un estancamiento continuo, incluso después de la participación de Grecia y de Turquía en el proceso, Kofi Annan, ejerciendo su criterio, finalizaría un texto que se sometería entonces a referendos separados y simultáneos ante las dos comunidades de Chipre.
Este fue un cambio significativo en la misión de buenos oficios del Secretario General según se había concebido desde 1964. Sin la autorización del Consejo de Seguridad, el Secretario General asumió el poder de arbitraje como una condición previa para la nueva serie de conversaciones. Al aceptar esta fórmula, la parte greco-chipriota supuso que la Secretaría mantendría su objetividad y compromiso con los principios fundamentales de la ONU. Estaban equivocados. En el momento de las conversaciones de Bórgenstock a finales de marzo de 2004, la Secretaría fue una parte parcial en el conflicto fomentando la mayoría de las posiciones de Turquía en el problema de Chipre.
El cambio en el papel del Secretario General, unido a los plazos de negociación extremadamente ajustados y a la intransigencia de Turquía, contribuyó a la ausencia de negociaciones serias tanto en Nicosia como en Bórgenstock, Suiza. Para ganarse el consentimiento de Turquía, casi todas sus demandas se incorporaron arbitrariamente en los dos planes (Annan IV y V) presentados por el Secretario General. Annan-V se presentó a ambas partes el 31 de marzo de 2004. Turquía y Naciones Unidas acordaron conceder a la UE solamente la condición de observadora en las conversaciones, mientras la UE se comprometió a adaptar las derogaciones de la legislación europea que se incluyeran en el Annan-V. El plan del Secretario General fue un documento exhaustivo de casi 10.000 páginas. Se debe puntualizar que este complejo documento legal no estuvo disponible en su totalidad en la página web de la ONU hasta horas antes al referéndum. Se pidió a los chipriotas que votaran sobre este documento el 24 de abril de 2004, sólo días antes de la adhesión de la República de Chipre a la UE el 1 de mayo.
Los referendos del 24 de abril de 2004 - La decisión del pueblo
Siguiendo el enérgico debate público, los votantes greco-chipriotas, con un 75,8% de los votos, rechazaron de forma aplastante el plan Annan-V. Por contra, el 64,9% de los votantes turco-chipriotas aprobaron el plan. Se debe tener en cuenta que los colonos de Turquía formaban un porcentaje significativo del voto de la comunidad turco-chipriota.
El voto negativo greco-chipriota no fue un voto contra la reunificación o la reconciliación. Fue un rechazo a un proceso que llevaba a un plan de sólo una parte que se consideraba perjudicial para los derechos legítimos de la comunidad greco-chipriota y para la supervivencia del propio estado de Chipre. Fue un rechazo a un plan que no aseguraba la auténtica reunificación de Chipre, de sus instituciones, su pueblo y su economía. Este voto negativo procedía de greco-chipriotas de todas las edades, partidos políticos y géneros.
El voto positivo turco-chipriota es fácil de explicar:
·	Fue un rechazo a las políticas autoritarias de Rauf Denktash
·	Estuvo motivado por los beneficios económicos anticipados de ser miembro de la UE y del apoyo económico de los greco-chipriotas
·	Annan-V mantenía el "estado" ilegal turco-chipriota
·	Casi todos los colonos de Turquía seguirían en el estado compuesto por turco-chipriotas
·	Habría una presencia permanente de las tropas de Turquía en Chipre
·	Turquía tendría derecho a intervenir en Chipre
Varias razones legítimas explican el voto negativo greco-chipriota, entre las que se incluyen:
·	Plazos inflexibles de negociación, ausencia de tiempo real para el debate de un documento legal más complejo, y amenazas expresadas o insinuadas por algunos de los interlocutores si los greco-chipriotas no aceptaban el plan de la ONU
·	Derogaciones importantes del Convenio Europeo de los Derechos Humanos que privaban a los chipriotas de los derechos fundamentales, mientras que otros ciudadanos de la UE que residen en Chipre disfrutarían de todos los derechos estipulados por el Convenio
·	La República de Chipre reconocida internacionalmente se disolvería y sería sustituida por una confederación flexible de dos estados en su mayor parte autónomos
·	La funcionalidad del nuevo estado era cuestionable en vista de las disposiciones de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y de la presencia de vetos minoritarios ampliados. Las terceras partes no chipriotas, algo incomprensible para el pueblo chipriota, emitirían votos decisivos en ámbitos políticos claves
·	La naturaleza confederal de la constitución propuesta quedó reflejada en la ausencia de una disposición sobre la jerarquía de las leyes. Esto acarreaba un riesgo de conflictos jurisdiccionales, que acentuarían la naturaleza divisiva del nuevo sistema de gobierno propuesto
·	La ausencia de garantías adecuadas para asegurar que los compromisos contraídos por las partes y particularmente por Turquía se llevaran a cabo
·	El coste económico del acuerdo propuesto (convergencia, reconstrucción, compensación de propiedad, compensación a los colonos, política monetaria) correría en gran parte a cargo de los greco-chipriotas. Turquía, cuya agresión militar dividió a la isla, fue absuelta de cualquier responsabilidad financiera por sus acciones en Chipre
·	Temas de seguridad que suponen la reducción gradual y la presencia continuada de las tropas turcas con derechos de intervención ampliados incluso después de que Turquía ingrese en la UE. El Chipre “Unido” estaba excluido de la política de defensa común europea y estaría totalmente desmilitarizado. Las garantías propuestas por Turquía violaban la obligación de no intervención en los asuntos internos de los estados y el respeto de la integridad territorial de todos los estados
·	Asuntos sobre definición de la ciudadanía y el hecho de que casi todos los colonos de Turquía permanecerían en Chipre
·	Las disposiciones de propiedad del plan violaban los derechos fundamentales estipulados en el Convenio Europeo y anulaban precedentes importantes del Tribunal Europeo
·	El plan ampliaba los derechos de Gran Bretaña en las Bases Soberanas y en las aguas territoriales de la República
·	El plan suprimía la ratificación por parte de la República de Chipre del Tratado de Montreux de 1936 (Chipre es una potencia marítima fundamental). También garantizaba a Turquía derechos de veto sobre la plataforma continental de Chipre
·	El plan violaba el Convenio Europeo denegando el derecho de los chipriotas a adquirir una propiedad y a vivir en el lugar que escogieran, como podían hacerlo otros ciudadanos de la UE, sin cuotas de restricción basadas en la etnia o la religión
De forma unánime, el plan fue rechazado porque la gran mayoría de los chipriotas consideraron que no era lo mejor para el interés común de los greco-chipriotas y turco-chipriotas. "El único beneficiario real de este plan hubiera sido Turquía", según dijo el presidente Papadopoulos tras el referéndum, explicando que "mientras todas las demandas de Turquía se adoptaron en el plan final el último día, no se tuvieron en cuenta las preocupaciones básicas de la parte greco-chipriota. Todos los que participaban en las conversaciones estaban ansiosos por tener a Turquía de su lado y asegurar el voto positivo de la comunidad turco-chipriota, e ignoraron el hecho de que la comunidad greco-chipriota, bastante más grande, también necesitaba que la convencieran para votar “sí” al Plan.
Así, el proceso no trató las preocupaciones legítimas, necesidades e intereses de ambas partes”.
Aunque el último esfuerzo de la ONU no resolviera el problema de Chipre, el referéndum no fue el fin del camino. Como dijo el presidente Papadopoulos, “el resultado del referéndum debe actuar como un catalizador para la reunificación y no como un pretexto para una mayor división". Los greco-chipriotas y el gobierno de la República se han comprometido a alcanzar una solución que facilite un futuro seguro y próspero para todos los ciudadanos y que asegure el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos los chipriotas dentro de la UE.
Muchas personas en la comunidad internacional no estaban familiarizadas con las disposiciones detalladas del Annan-V y sus implicaciones en el futuro del estado de Chipre y sus ciudadanos. Por lo tanto, no sorprendió que expresaran decepción con el resultado del referéndum. Lo que fue realmente lamentable y decepcionante fue que el Plan que se presentó al pueblo no permitía que ambas comunidades lo aprobaran. Mientras otras partes simplemente querían “una solución” o “un cierre” al problema de Chipre tan pronto como fuera posible, los greco-chipriotas siempre han insistido en conseguir una solución viable, funcional y global que pasara la prueba del tiempo. Una solución que sea viable y que pueda resistir la prueba del tiempo debe ser justa y se debe percibir como tal por la gente que tenga que vivir con ella. Así, ninguna solución puede tener éxito si no trata las preocupaciones legítimas que impidieron a los greco-chipriotas aprobar el plan que se les presentó el 24 de abril de 2004. El hecho de que Chipre sea un estado pequeño y débil hace más necesario que todos los chipriotas disfruten los derechos fundamentales que los demás nacionales de la UE disfrutan según la legislación europea y el Convenio Europeo, y que no exista discriminación basada en la etnia o la religión.
En mayo de 2005 un enviado personal del presidente de la República se reunió en Nueva York con el Subsecretario General de Asuntos Políticos de la ONU Sir Kieran Prendergast. En varias reuniones estudiaron las opiniones del gobierno de la República sobre el fondo y la forma de cualquier conversación futura en virtud de la misión de buenos oficios del Secretario General. Siguiendo a estas reuniones, el Sr. Prendergast visitó Chipre, Grecia y Turquía entre el 30 de mayo y el 7 de junio para realizar más consultas. El Subsecretario, en su informe al Consejo de Seguridad el 22 de junio, indicó que “sería prudente proceder con mucho cuidado” y que el Secretario General de la ONU “pretende reflexionar sobre la misión de buenos oficios en el próximo período”. Era evidente que todavía no existía una base común para permitir la reanudación de una nueva serie de negociaciones.
El mismo presidente Papadopoulos intercambió opiniones con el Secretario General en Nueva York el 16 de septiembre de 2005 en cuanto a la preparación de un renovado esfuerzo sobre Chipre por parte de la ONU. El Secretario General también se reunió con el líder turco-chipriota, Mehmet Ali Talat, el 31 de octubre. En su informe al Consejo de Seguridad el 29 de noviembre de 2005, el Secretario General anotó que ambos líderes y muchos países le instaban a que considerara la celebración de nuevas conversaciones en el contexto de su misión de buenos oficios. También dijo que el presidente Papadopoulos “coincidió en que, para que la próxima serie de conversaciones se reanudara, se debe estar bien preparada”. Reiterando su creencia de que “sólo el logro de un acuerdo global pondrá fin al problema de Chipre”, el Secretario General concluyó sin embargo que las condiciones que rodean la reanudación de las negociaciones “necesitan muchas aclaraciones”.
El presidente Papadopoulos se reunió posteriormente con el Secretario General en París, el 28 de febrero de 2006, “para estudiar la situación de Chipre y examinar las modalidades para avanzar en el proceso que lleve a la reunificación de la isla”, de acuerdo con una declaración emitida tras la reunión. La declaración también decía que reiteraban su previo acuerdo de que “la reanudación del proceso de negociación dentro del marco de los Buenos Oficios del Secretario General debe ser oportuna y se debe basar en una preparación cuidada”, añadiendo que “con ese fin, el Secretario General estaba encantado de observar que los líderes de ambas comunidades han acordado que los debates de las dos comunidades sobre una serie de temas, para los cuales el acuerdo es necesario para el beneficio de todos los chipriotas, se realizarán a nivel técnico”. Expresó además “su esperanza común de que estos debates ayudaran a restaurar la confianza entre las dos comunidades, así como a preparar el camino para la plena y más sencilla reanudación del proceso de negociación”.
También observó que “acordaron que sería beneficioso para todos los interesados, y mejoraría el ambiente para futuras conversaciones, si se pudiera progresar aún más en lo que respecta la retirada de las fuerzas y la desmilitarización de la isla, la retirada completa de las minas en Chipre y el tema de Famagusta”. Por último, la declaración conjunta decía que “el Secretario General y el presidente Papadopoulos acordaron seguir los diálogos en curso con el objetivo expresado de acelerar la búsqueda de una solución global, justa y mutuamente aceptable para el problema de Chipre”.
El resultado generó un impulso para la reanudación del proceso de paz en Chipre. El 3 de julio, el presidente Papadopoulos y el líder turco-chipriota Talat se reunieron por primera vez desde 2004, al margen de una reunión del Comité sobre Personas Desaparecidas en Chipre en presencia del Representante Especial del Secretario General de la ONU en Chipre. Además, el Subsecretario General de Asuntos Políticos de la ONU, Ibrahim Gambari, visitó Grecia, Turquía y Chipre del 3 al 9 de julio. Tras una reunión conjunta el 8 de julio con el presidente Papadopoulos y el Sr. Talat, el Subsecretario de la ONU presentó el siguiente “Conjunto de Principios” acordado por las partes:
1.	“Compromiso con la unificación de Chipre basándose en una federación bicomunal y bizonal y en la igualdad política, como se establece en las disposiciones pertinentes del Consejo de Seguridad.
2.	Reconocimiento del hecho de que el statu quo es inaceptable y que su prolongación tendría consecuencias negativas para los turco-chipriotas y greco-chipriotas.
3.	Compromiso con la propuesta de que un acuerdo global es deseable y posible, y no se debe retrasar más.
4.	Acuerdo para empezar un proceso de forma inmediata, que trate conversaciones bicomunales sobre temas que afectan a la vida diaria de la gente y simultáneamente los que están relacionados con asuntos de sustancia, y ambos deberán contribuir a un acuerdo global.
5.	Compromiso para asegurar que prevalece el “ambiente adecuado” para que este proceso tenga éxito. Con respecto a esto, son esenciales las medidas para la construcción de confianza, no sólo en términos de mejorar el ambiente, sino para mejorar la vida de todos los turco-chipriotas y greco-chipriotas. También en relación con esto, se debe poner fin al llamado juego de "echar la culpa al otro"".
Además, los dos líderes decidieron que los Comités Técnicos sobre temas que afecten a la vida diaria de la gente comenzarían su trabajo siempre que, al mismo tiempo, también intercambiaran un listado de asuntos de sustancia, cuyos contenidos serían estudiados por expertos grupos de trabajo bicomunales, y finalizados por los líderes.
El 31 de julio, las dos partes intercambiaron listas de temas para debatir conforme al acuerdo de 8 de julio. Desde entonces, los asesores más destacados de los dos líderes han estado celebrando reuniones en presencia del Representante Especial del Secretario General de la ONU en Chipre. Posteriormente, el Subsecretario General de Asuntos Políticos de la ONU envío (el 17 de noviembre de 2006) cartas al presidente Papadopoulos y al líder turco-chipriota Talat, respecto a la introducción de planes prácticos para fomentar la aplicación del Acuerdo del 8 de julio. Ambas partes respondieron positivamente a la propuesta del Sr. Gambari.
Mientras, la Presidencia Finlandesa de la UE (julio-diciembre de 2006) lanzó una iniciativa que suponía consultas por ambas partes, en un intento de acercar a las dos comunidades hacia un acuerdo y de evitar una crisis entre la UE y Turquía. En ese contexto, y tras la postura negativa de la parte turca, el ministro de Exteriores finlandés Erkki Tuomioja invitó a los Ministros de Exteriores de Chipre y Turquía a Tampere, Finlandia el 27 de noviembre de 2006 para las negociaciones que tenían como objetivo conseguir progresar sobre Chipre, y así evitar una crisis entre la UE y Turquía con respecto al proceso de adhesión de Turquía.
Desafortunadamente, no fue posible llegar a un acuerdo. En una declaración escrita que siguió a la reunión con su homólogo finlandés, el Ministro de Exteriores de Chipre Yiorgos Lillikas declaró lo siguiente:
“El gobierno de Chipre, como ya se sabe, ha respondido positivamente a la iniciativa finlandesa, y ha hecho muchos esfuerzos para que hubiera un resultado positivo. Dicho resultado hubiera permitido la apertura del puerto de Famagusta con vistas al comercio directo bajo la supervisión de la Comisión Europea. También hubiera facilitado la entrega de la ciudad de Varosha a Naciones Unidas con la retirada de las tropas de ocupación turcas de la ciudad, y la garantía de la vuelta de los habitantes legítimos de la ciudad a sus hogares y propiedades. Desafortunadamente, pese a nuestra buena voluntad y los esfuerzos bienintencionados de la Presidencia Finlandesa, no fue posible llegar a un acuerdo, porque lograr cualquier acuerdo presupone la buena voluntad de todas las partes interesadas".
Con el apoyo de la República de Chipre, el Consejo Europeo, el 17 de diciembre de 2004, había decidido invitar a Turquía a unas conversaciones abiertas de adhesión con la UE el 3 de octubre de 2005. El 29 de julio de 2005 Turquía firmó, como se pedía, el Protocolo de Unión Aduanera con los diez nuevos miembros de la UE. No obstante, Turquía declaró que su firma no implicaba el reconocimiento de la República de Chipre, ni tampoco un cambio en sus relaciones con el régimen ilegal en el Chipre ocupado por los turcos, la llamada “RTNC”. Además, Turquía todavía rechaza el acceso a sus puertos, aeropuertos y pasillos aéreos a aviones y barcos de la República de Chipre. Es necesario rectificar esta difícil y anómala situación, en la que un estado candidato a la UE se niega a reconocer a uno de los miembros de la UE que votará sobre las posibilidades de adhesión de Turquía. Las obligaciones de Turquía para con Chipre se aclararon en la Declaración de la UE del 21 de septiembre de 2005 y se reiteraron en el documento revisado de asociación para la adhesión de la República de Turquía en la UE del 13 de diciembre de 2005. En junio de 2006 la UE advirtió a Turquía que habría serías consecuencias en caso de que ésta no cumpliera sus obligaciones contractuales hacia los diez nuevos miembros.
En consecuencia, en su Informe de Progreso anual sobre las negociaciones de adhesión (8 de noviembre de 2006) la Comisión Europea observó que Turquía no había cumplido sus obligaciones para con la UE, incluyendo su obligación legal de reconocer todos los Estados miembros de la UE, y que no se había realizado ningún progreso para normalizar las relaciones con la República de Chipre. Además, el informe destacó que Turquía sigue bloqueando la participación de Chipre en varias organizaciones internacionales. La Comisión también rechazó los intentos de Turquía de relacionar la aplicación del Protocolo de Ankara, una obligación legal independiente para con la UE, con la situación de los turco-chipriotas.
El 29 de noviembre, la Comisión presentó su pertinente recomendación al Consejo de Asuntos Generales, que fue adoptada de forma unánime por los Ministros de Exteriores de la UE el 11 de diciembre en Bruselas. Estuvieron de acuerdo en la recomendación y sancionaron a Turquía imponiendo una congelación parcial en sus conversaciones de adhesión, por su incumplimiento con respecto a sus obligaciones para con Chipre. El Consejo decidió suspender el trabajo en ocho de las 35 áreas políticas (Capítulos) en las que se dividen las negociaciones de adhesión. Las áreas afectadas por la congelación están relacionadas con el transporte y el comercio. Al destacar en sus conclusiones que “Turquía no ha cumplido su obligación de plena aplicación no discriminatoria del Protocolo Adicional al Acuerdo de Asociación”, el Consejo acogió la recomendación de la Comisión. Además declaró: “En este contexto el Consejo acuerda que los Estados miembros de la Conferencia Intergubernamental no decidirán sobre capítulos de apertura que cubran áreas de política relacionadas con las restricciones de Turquía en lo que se refiere a la República de Chipre hasta que la Comisión compruebe que Turquía haya cumplido sus compromisos relacionados con el Protocolo Adicional”. Los Ministros de Exteriores de la UE también acordaron que las negociaciones sobre temas que no se ven afectados por esta congelación no se deberían finalizar hasta que Turquía cumpla con su obligación con la Unión Aduanera de abrir sus puertos y aeropuertos al tráfico desde Chipre. Además, votaron revisar el cumplimiento de Turquía con las obligaciones que haya contraído con la UE anualmente hasta 2009.
Los líderes de los 25 Estados miembros de la UE (Consejo Europeo) aprobaron las conclusiones del Consejo de Asuntos Generales en la cumbre del 15 de diciembre de 2006 en Bruselas, señalando a los países candidatos a la adhesión que deben estar en posición de "asumir completamente las obligaciones de ser miembro de la Unión".
(Para más información en el enlace del Ministerio de Asuntos Exteriores (ING))
Personas Enclavadas
Listado de hoeles en la parte ocupada
Propiedades Greco-Chipriotas Bajo Ocupación Militar Turca
Adquisición de Bienes en la Zona Ocupada de Chipre
Cambios Demográficos Ilegales
Destrucción de la Herencia Cultural
"Universidades" Turco-Chipriotas Ilegales
No Existe "Embargo" Ninguno Contra los Turco-Chipriotas
Restricciones Impuestas por la República de Chipre debido al Funcionamiento Ilegal de los Puertos y Aeropuertos en la Zona Ocupada de Chipre
Relaciones con las Fuerzas de las Naciones Unidas para el Mantenimiento de la Paz en Chipre (UNFICYP)
Medidas Restrictivas Ilegales Turcas Contra Barcos de la Unión Europea y Chipre
Veto Contínuo de Turquía al Ingreso de Chipre en Organizaciones, Acuerdos y Tratados Internacionales
"El derecho al regreso a Famagusta"
1974-2016 CHIPRE AÚN OCUPADA, AÚN DIVIDIA
RESOLUCIONES DEL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU:
Resolución 1818 (2008), Resolución 1789 (2007), Resolución 1250 (1999), Resolución 1092 (1996), Resolución 789 (1992), Resolución 750 (1992), Resolución 716 (1991), Resolución 649 (1990), Resolución 550 (1984), Resolución 541 (1983), Resolución 365 (1974), Resolución 361 (1974), Resolución 360 (1974), Resolución 353 (1974), Resolución 186 (1964)
RESOLUCIONES DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU:
Resolución 37/253 (1983), Resolución 36/164 (1981), Resolución 3395 (1975)

References: resolución 

Resolución 
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