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Timestamp: 2018-03-20 17:42:27+00:00

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“2018 Año de la Concientización sobre la violencia de Género #NiUnaMenos” Ley 2750 – Defensa del Consumidor Protectora
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//sistencia, 05 de marzo de 2018.-
Para dictar sentencia definitiva en estos autos caratulados: “ORTIZ, RICARDO ANIBAL C/EMPRESA DE SERVICIOS VIALES CAMINOS DEL PARANA (PEAJE) Y/O QUIEN RESULTE RESPONSABLE S/DAÑOS Y PERJUICIOS”, Expte. N 10.316/13 de cuyas constancias,
1.- Que a fs. 17/18 se presenta el Sr. Ricardo Aníbal Ortiz, con el patrocinio letrado del Dr. Andrés De León y promueve formal demanda de indemnización por daños y perjuicios contra la empresa prestataria de Servicios Caminos del Paraná (Peaje) y/o quien en definitiva resulte responsable, por la suma de $ 102.000,00 y/o lo que en más o menos resulte de las probanzas que se produzcan en la causa, con más sus respectivos intereses, costos y costas del juicio, desde la fecha de ocurrencia del hecho y hasta su efectivo pago, con costas.
En cuanto a los hechos relata que, en fecha 31 de julio del corriente año 2013, en momentos en que circulaba al comando de su vehículo de su propiedad marca Ford Fiesta 4 puertas, dominio colocado FBE-673, haciéndolo -dice- por Ruta Nacional N 16, altura Km. 1025, de forma normal, cuando un rodado que circulaba en sentido contrario, en ese lugar, hace desprender del asfalto un cono señalizador que estaba en el lugar, el cual impacta sobre la parte delantera de su rodado, provocando serios daños en la estructura del Ford Fiesta.
Manifiesta que del breve relato de los hechos acontecidos, los cuales fueron debidamente volcados en sede policial mediante la correspondiente exposición, destacan y delatan la única y exclusiva responsabilidad, no solo de la empresa cuyos datos menciona desconocer, que estaba proyectando arreglos sobre la ruta, sin tomar la mínima precaución de controlar esos elementos aseguradores de riesgos (conos) para evitar los mismos, sino también de la empresa que concesiona la ruta, quien es en definitiva -afirma- la que debe velar por la seguridad vial de quienes circulan por el lugar precisamente concesionado, que ello resulta la finalidad primordial del particular desarrollo de las tareas por las que la concesionaria percibe los correspondientes tickets de cada automotor que pase por el puesto de peaje ubicado en la zona de la Localidad de Makallé, Provincia del Chaco.
Señala que remitió Carta Documento N 363407788 en fecha 19 del mes de septiembre del corriente año 2013, sin obtener respuesta alguna a sus reclamos.
Reclama en concepto de: A) Daños al automotor: $ 52.000,00; B) Privación del uso: $ 35.000,00 y C) Disminución del valor de reventa del rodado: $ 15.000,00.
Funda en derecho, ofrece pruebas, efectúa reserva de ampliar y/o mejorar su demanda y sus pruebas y/o los montos reclamados y culmina con petitorio de estilo.
2.- A fs. 20/21 se tiene al Sr. Ortiz, por presentado, parte en el carácter invocado, con el patrocinio del Dr. De León, dándosele la intervención que por derecho corresponda, se tiene por promovido juicio de daños y perjuicios contra Empresa de Servicios Viales Caminos de Paraná (Peaje) y/o quién resulte responsable, imprimiéndose el trámite sumario. Se corre traslado de la demanda por el término de diez (10) días a fin de comparezca y la conteste, oponga excepciones previas y ofrezca pruebas de que intente valerse, bajo apercibimiento de los arts. 59 y 334 del C.P.C.C., ordenándose la notificación personalmente o por cédula.
3.- A fs. 41/46 vta. comparecen los Dres. Sergio López Pereyra y Mariano Guerrieri, en el carácter de apoderados de la Empresa Caminos del Paraná S.A., con el patrocinio letrado del Dr. Severo Gómez Belcastro, oponen excepción de defecto legal y de falta de legitimación pasiva y contestan demanda solicitando se desestime la misma con expresa imposición de costas a la actora.
Efectúan una negativa general y específica de los hechos expresados en la demanda, salvo -dicen- de aquellos que sean objeto de especial reconocimiento.
Bajo el acápite “Inexistencia de factores de atribución. Ruptura del nexo causal: culpa exclusiva de la víctima o de un tercero por quién Caminos del Paraná S.A. no debe responder”, expresan que para el supuesto de que la suscripta tuviera por acreditado el evento dañoso tal y como lo describe la actora, plantean que no existe ningún factor de atribución de responsabilidad para la firma Caminos del Paraná S.A..
Resaltan que del relato de los hechos efectuados por la parte actora, no se desprende ningún acto u omisión de su mandante que hayan servido de causa para el supuesto incidente.
Entienden que no existe nexo causal alguno que permita a su parte responsabilidad alguna. Hacen notar que estamos en presencia de presuntos daños causados por una cosa -cono y/o automóvil-, por lo que son aplicables las reglas de responsabilidad extracontractual.
Aclaran que de ninguna manera puede admitirse que ante la existencia de un accidente de tránsito vehicular -en el caso de autos, un objeto despedido por otro automóvil- sea responsable la concesionaria de la ruta donde ocurrió el siniestro, ya que además de los daños, deberá demostrar que el/los conductores de los vehículos que protagonizaron el accidente no hayan incurrido en culpa, negligencia, exceso de velocidad o imprudencia al conducir su/s vehículos y que se respetaron todas y cada una de las normas y reglamentaciones de tránsito. Que también deberá acreditar los incumplimientos, faltas y/o inobservancias en que pudiera haber incurrido la concesionaria vial de sus obligaciones, contra la cual se demanda.
Destacan que para que la empresa concesionaria deba responder por daños a terceros, es preciso que la causa del siniestro radique en algún defecto en la ruta, inherente a la ruta misma, roturas, baches, o en faltas de señales.
Que tal como surge del Reglamento del Usuario la empresa concesionaria solo es responsable en los casos que expresamente se haya obligado.
Argumentan que imponer a las concesionarias viales la responsabilidad de prevenir y/o evitar accidentes de tránsito entre todos los vehículos que circulan, resulta imponerles una responsabilidad de cumplimiento imposible, pues no se puede trasladar una responsabilidad que está en cabeza de cada conductor y que consiste en respetar las normativas de la Ley de Tránsito para circular.
Transcriben el art. 2 y parte del art. 54 de la Ley de Tránsito y de Seguridad Vial N 24.449, y manifiestan que resulta totalmente claro que la autoridad de aplicación, prevención y penalización en materia de accidentes de tránsito le compete a Gendarmería Nacional en las Rutas Nacionales y/o Policía de cada Provincia, por lo que la pretensión de la actora resulta evidentemente irracional.
Que además se vuelve de imposible realización que la empresa concesionaria garantice total indemnidad a los conductores de vehículos y transeúntes durante su transcurso por la ruta y por otra parte, reiteramos, no es su función, ya que no tiene el poder de policía y no ha incurrido en incumplimiento de los deberes a su cargo.
Insisten en que de tal modo la responsabilidad que se intenta recaiga sobre su mandante excede los límites de la lógica y la razón, dejando de ser objetiva para transformarse en una suerte de “responsabilidad ultra objetiva” al decir de Cassagne, provocando severos daños y exponiendo a la empresa concesionaria a hacerse cargo de cualquier otra eventualidad que pueda surgir sobre el tramo concesionado.
Que de la misma manera la concesionaria debería hacerse cargo de los daños ocasionados por un conductor alcoholizado, porque el automóvil se detenga súbitamente, o por cualquier otro hecho aunque la concesionaria no haya actuado con ningún tipo de negligencia. Que la empresa debería -dicen- responder como un “seguro obligatorio” que cubra cualquier tipo de percance que sufran los transeúntes, desnaturalizando de este modo el contrato celebrado.
Que cabe agregar que la circulación por una ruta o autopista concesionada no otorga “un seguro de indemnidad” a todo aquél que circula por ella. Transcriben doctrina.
Puntualizan que el régimen normativo de la responsabilidad civil por accidentes de tránsito prescribe conjuntamente la responsabilidad objetiva y la responsabilidad solidaria entre el conductor, propietario del vehículo y, de ser el caso, el seguro obligatorio. Que todos estos mecanismos tienen como finalidad proteger a la víctima ya sea ocupante del vehículo o tercero no ocupante.
Aducen que los accidentes de tránsito vehiculares no se producen por una necesidad del destino inexorable, sino en la mayoría de los casos por negligencia o impericia del conductor o por circular a exceso de velocidad infringiendo las normativas de tránsito. Que se advierte claramente que a partir de la introducción normativa de la tesis del riesgo creado como factor de imputación objetivo (conf. Art. 1113 párr. 2, parte 2 Cód. Civil) en aquellos perjuicios provocados por cosas peligrosas y/o riesgosas como son los vehículos en movimiento o que se encuentran circulando es una cosa que se lleva ínsito una potencia causal dañosa. Que por ende la responsabilidad atribuida a su parte por los actores carece de sustento legal.
Arguyen que a todo evento, plantean que en el caso de considerarse que existe algún factor de atribución de responsabilidad, el mismo se encuentra interrumpido por el accionar de terceros – en el caso el conductor y/o el propietario y/o usufructuario y/o tenedor del vehículo que despidió el objeto- por quienes su mandante no debe responder.
Que el mismo sería responsable ante un defectuoso mantenimiento o señalización, situación que no ocurre en este caso por haber cumplido su mandante todas las obligaciones a su cargo que se le imponen a través del contrato de concesión.
Coligen que si el conductor no pudo evitar la colisión fue exclusivamente por la alta velocidad desplegada y la falta de control sobre el vehículo maniobrado.
Recalcan que si el actor imputa una responsabilidad por culpa a nuestra representada deberá acreditar el incumplimiento de alguna de sus obligaciones específicas emergentes de su condición de concesionaria y la relación de causalidad entre ese incumplimiento y el daño que invoca. Que no basta invocar la falta de cumplimiento de las obligaciones, alegando en forma general una supuesta falta de señalización o de guardarrail, pues su sola invocación no implica una automática responsabilidad de la concesionaria.
Que siendo ello así resulta evidente que el nexo causal se quiebra por falta de atribución objetiva de responsabilidad, toda vez que el hecho dañoso guarda relación directa con terceros por los que su parte no debe responder.
Propugnan que su mandante cumplió adecuada y debidamente con las obligaciones derivadas de la concesión en cuanto al control, señalización y mantenimiento del corredor vial; que por lo tanto no ha existido de parte del concesionario conducta antijurídica alguna.
Sostienen que otro factor que también elimina toda responsabilidad de su poderdante, está dada por el hecho de que el actor alega la existencia de una obra en la cinta asfáltica. Que la firma Caminos del Paraná S.A. no realiza obras, sino que por el sistema de concesión que existe actualmente es el Estado Nacional el que contrata a las empresas encargadas de realizar los trabajos. Que si bien está claro que el hecho denunciado por el actor no ocurrió dentro del Corredor Vial N 6 concesionado a su mandante, aun cuando así hubiera ocurrido, la posesión de la zona de camino en obra le es entregada a la empresa contratada por el Estado Nacional.
Impugnan pruebas, rubros indemnizatorios; ofrecen pruebas, plantean el Caso Federal y finalizan con petitorio de forma.
4.- A fs. 48 se tiene a los recurrentes por presentados, parte, en el carácter invocado, por contestada en término la demanda. Se corre traslado a la contraria de las impugnaciones formuladas y excepción interpuesta, por el término y bajo apercibimiento de ley, ordenándose la notificación personalmente o por cédula.
5.- A fs. 63/68 vta., el Tribunal resuelve respecto de las excepciones de defecto legal y falta de legitimación pasiva opuestas a fs. 41/46 y vta., rechazando las mismas.
6.- A fs. 93/94 y vta. se señala audiencia preliminar y a fs. 104 y vta. obra acta audiencia en la que se dispone cuestiones de pruebas y se abre la causa a pruebas por el término de treinta (30) días.
7.- De fs. 114 hasta fs. 159 se agrega el cuaderno de la parte actora.
8.- A fs. 161 se clausura el período probatorio, informándose por secretaría las pruebas pendientes de producción.
9.- A fs. 173 y vta. se llama autos para sentencia, decreto que se encuentra firme y consentido.
I.- PLATAFORMA FACTICA: Que el Sr. Ricardo Aníbal Ortiz, reclama los daños y perjuicios que dice haber sufrido como consecuencia del accidente ocurrido el día 31 de julio de 2013, en la Ruta Nacional N 16, Km. 102.5, en oportunidad en que conducía su vehículo marca Ford Fiesta, Dominio FBE-673 y en el que habría tenido intervención un cono de señalización que se encontraba en la ruta de mención; accionando contra la empresa prestataria de Servicios Caminos del Paraná (Peaje), en su carácter de concesionaria vial de la ruta mencionada.
La demandada por su parte, solicita el rechazo de la acción. Sostiene que hay inexistencia de factores de atribución. Asimismo, invoca ruptura del nexo causal: culpa exclusiva de la víctima o de un tercero por quién Caminos del Paraná S.A. no debe responder.
Cabe dejar aclarado que también ha interpuesto excepción de defecto legal y falta de legitimación pasiva, las que fueron desestimadas conforme surge de la resolución obrante a fs. 63/68 que se encuentra firme y consentida.
II.- DERECHO APLICABLE: Si bien, a partir del 01/08/15 rige el Código Civil y Comercial de la Nación Argentina, conforme ley N 26994, teniendo en cuenta la fecha en que ocurrió el hecho (31/07/13) -que motivó la presente acción- y la fecha en que quedó trabada la litis, corresponde aplicar el Código Velezano.
En lo que respecta a las normas procesales, es dable aclarar que atendiendo a la entrada en vigencia del nuevo Código Procesal Civil y Comercial (Ley 7.950) que en la parte pertinente del art. 14 dispone: “… no regirán para los trámites, diligencias o plazos que hubieren empezado a correr o tenido principio de ejecución antes de su entrada en vigor ni para los recursos interpuestos, los cuales se regirán por las normas entonces vigentes.”, se colige claramente que en el sub-examine -en cuanto a su trámite y resolución- deviene aplicable el C.P.C.C.-Ley 968- y modificatorias.
III.- ENCUADRAMIENTO JURIDICO: En el entendimiento que en los presentes autos, resulta de aplicación varios institutos jurídicos, considero pertinente efectuar un breve análisis de cada uno de ellos y delinear los parámetros a seguir a fin de dilucidar si corresponde o no acoger la demanda.
A) Relación de Consumo: En primer lugar debo dejar aclarado que la relación jurídica que une a la empresa demandada -concesionaria de ruta- y el actor -usuario- es una relación de consumo.
Al respecto es dable precisar siguiendo el criterio sustentado por la Corte Federal in re “Ferreyra, Ramón c/ V.I.C.O.V. S.A.”, de fecha 21-3-2006, que el vínculo generado entre el concesionario de una ruta y el usuario, es el de una relación de consumo que tiene recepción normativa en la ley 24.240, que alcanzó la máxima jerarquía, al quedar incluido en el art. 42 de la Carta Magna, con la reforma constitucional de 1.994. Ello, en tanto el usuario abona una suma de dinero, que percibe el concesionario, por el uso del corredor vial concesionado, ya sea al ingresar o luego de haber transitado por éste, dependiendo del lugar donde se encuentran ubicadas las cabinas de peaje, extremos que se encuentran preestablecidos en el contrato de concesión y reglamento de explotación, los cuales a su vez regulan las condiciones en que debe realizarse la circulación de la vía, mas per se no desnaturalizan su esencia, desde que la contraprestación, por el pago que se realiza, reviste la entidad de un servicio.
En esa directriz se viene sosteniendo que el vínculo que enlaza al usuario con el concesionario vial es una típica relación de consumo, por lo que los usuarios o consumidores se encuentran protegidos por el art. 42 de la Constitución Nacional y por la Ley 24.240 llamada de “Protección al Consumidor”. (Criterio éste seguido por la Sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de ésta ciudad, en Sentencia N 94 del 30/06/99 causa “González, Torre M.E. c/ Deluca, J.A. y/o Servicios Viales S.A. s/ Indemnización de Daños y Perjuicios y Daño Moral” Expte. N 1840/97 -confirmado por la Sala Primera Civil, Comercial y Laboral del Superior Tribunal de la Provincia del Chaco mediante el Fallo N 448 de fecha 21/12/00, en el que se desestiman los recursos de inconstitucionalidad e inaplicabilidad de ley o doctrina legal interpuestos y de inconstitucionalidad deducidos contra la misma-.
Asimismo por la Sala III en marzo del año 2001 en el Expte. N 6060/00 caratulado “Kapetinich, Mariela Beatriz c/ Sucesores de Gilberto C. Hermosilla y/o Consorcio virgen de Itati Concesionario de Obras Viales S.A. (VICOV S.A.) y otra y/o quien resulte responsable s/ Daños y Perjuicios”; por la Sala IV en Sentencia N 142 del 20/09/01 causa “ViaVuriloche SRL c/ Yolanda P. de Benitez y otro s/ Daños y Perjuicios” Expte. 6666/00 y Rodríguez, Roberto c/ Yolanda P. de Benitez s/ Daños y Perjuicios” Expte. N 7215/01; y por la Sala II en autos “Basualdo, Argentino Rene c/ Empresa Virgen de Itati COVSA (VICOV S.A.) y/o quien resulte propietario y/o responsable s/ daños y perjuicios” Expte. N 7484/01, sentencia N 138 de fecha 05/11/01. Postura ésta a la que adhieren prestigiosos autores -doctrina- y se enrolan diversos tribunales -jurisprudencia- de todo el país, y son reseñados expresamente en los fallos citados precedentemente.
Se ha fundado asimismo la responsabilidad del concesionario vial en la existencia de una relación de consumo, por lo que el usuario queda bajo la protección del art. 42 de la Constitución Nacional y la ley 24.240, que establece en su art. 5 que los servicios deben ser prestados en forma tal que, utilizados en condiciones previsibles o normales de uso, no presenten peligro alguno para la salud o integridad física del usuario (conf. Rinessi, Antonio, op.cit.,. Pág. 123; Lorenzetti, Ricardo Luis, Concesionarios viales: en qué casos hay responsabilidad?, en Revista de Derecho de daños, Accidentes de Tránsito III. Pág. 166; Galdós, op.cit., pág. 196 y ss.; Vázquez Ferreyra, Roberto, La demanda contra los concesionarios de autopistas, en Revista de Derecho de daños, accidentes de Tránsito I. Pág. pág. 161).
Es más, la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el fallo “Bianchi”, sostuvo que los pilares esenciales que tipifican esa relación (compartidos por la opinión de la mayoría y por la Dra. Highton de Nolasco) son: el peaje es un servicio; la contraprestación que paga el usuario es un precio (o canon, se añadió en el voto de la mayoría en designación nominal que creemos no está vinculada con el derecho tributario); el principio rector es la norma válvula de la buena fe del art. 1198 Cód. Civ.; la obligación de seguridad del contrato está constituída por la prestación encaminada al mantenimiento de la ruta en todos sus aspectos y, también, por deberes colaterales con fundamento en la buena fe; entre esos deberes colaterales “existe un deber de seguridad, de origen legal e integrado en la relación contractual, que obliga al prestador a la adopción de medidas de prevención adecuadas a los concretos riesgos existentes en la ruta concesionada”(considerando 4 de la mayoría y 5 de Highton de Nolasco).
Remarca el deber de seguridad asociado a la previsibilidad de los riesgos, con epicentro en el art. 902 Cód. Civ. que establece la regla de la causalidad adecuada, lo que la lleva a considerar la contingencia y variabilidad de ese deber que depende de las características de la traza vial concesionada (si se trata de una autopista o una ruta, la extensión del camino el flujo del tránsito, el grado de peligrosidad de la circulación, etc.). Estos aspectos -recalcados en la opinión predominante de los tres jueces que retoman los argumentos de Lorenzetti de aquél precedente Ferreyra- no están presentes en el voto de la jueza Highton de Nolasco para quien el deber de seguridad es más amplio. Y sin ser objetivo por resultado (como sí lo sostiene Zaffaroni siguiendo sus anteriores reflexiones vertidas en aquella sentencia) esa obligación abarca todas las prestaciones cuyo objetivo final es “resguardar la seguridad y la fluidez de la circulación, asegurando que la carretera se mantenga libre de peligros y obstáculos” (considerando 5 del voto de Highton de Nolasco).
Ello tiene incidencia en la extensión del deber jurídico incumplido. La mayoría destaca, la aplicación de los principios generales de derecho común: la empresa puede prever la aparición de un animal suelto en la ruta; el doble juego de la carga de información del concesionario: de autoinformación (deber interno) y de información al usuario (deber externo); la asunción de medidas de prevención concretas, atendiendo a la distribución de los costos y a sus mejores condiciones empresariales fácticas y jurídicas de previsión. Pero, luego y a la hora de determinar la específica obligación incumplida, se pone el acento en el Reglamento de Explotación (que es la disposición de derecho administrativo dictada por el Estado para fijar los deberes y derechos del concesionario) en cuanto prevé particularmente que en la emergencia, el concesionario debe adoptar acciones positivas para asegurar la transitabilidad de la ruta. Highton de Nolasco, en cambio y directamente, en consonancia con su criterio de asignarle mayor amplitud a la prestación a cargo de la concesionaria, apoya sus conclusiones en su deber genérico y de derecho común -legal y contractual- soslayando las normas reglamentarias y de derecho administrativo.
Otro aspecto compartido en el voto de la mayoría y de Highton de Nolasco radica en el soporte normativo: la cita del texto legal remite, en definitiva, a la culpa y la causalidad adecuada de los arts. 512 y 902 Cód. Civ. (considerando 7 del voto de la mayoría y 6 del voto de la Dra. Highton de Nolasco). En cambio la minoría y Zaffaroni, aunque desde posturas jurídicas marcadamente diferentes, arriban a la misma conclusión al invocar únicamente como basamento legal del caso el art. 902 Cód. Civ. (considerando 18 del voto de Zaffaroni y considerando 6 del voto de la minoría).
Por ello, cabe concluir que la naturaleza contractual de la relación usuario-concesionario vial, determina la responsabilidad objetiva de la concesionaria, quien asume frente al usuario una obligación de seguridad por resultado, consistente en que aquél debe llegar sano y salvo al final del recorrido, en consonancia con el principio de buena fe (art. 1.198, Código Civil) y deber de custodia que sobre aquélla recae. El cumplimiento de éste último deber se inscribe dentro de las prestaciones que se encuentran a su cargo, como resultan las de vigilancia permanente, remoción inmediata de obstáculos, de elementos peligrosos, y alejar a los animales que invadan la ruta dando aviso, de inmediato, a la autoridad pública correspondiente.
La empresa concesionaria responde tanto por los vicios de la propia ruta como por aquellos obstáculos que impiden el libre tránsito. El deber de seguridad es lo suficientemente amplio como para abarcar en su contenido prestaciones tales como la vigilancia permanente de las rutas, la remoción inmediata de obstáculos, el retiro inmediato de animales que transitan en las rutas, la detección inmediata de irregularidades, la subsanación de las dificultades que se crean en el tránsito por gravitación de hechos que ocurren en las mismas rutas o en zonas colindantes (conf. Rinessi, Antonio, La desprotección de los usuarios viales, en Revista de Derecho de daños, Accidentes de Tránsito III. Pág. 131).
Sentado ello, y por constituir un deber u obligación de resultado, demostrado por el usuario el perjuicio sufrido y que el mismo aconteció durante el tránsito vehicular por la vía concesionada, emergerá en contra del concesionario -tal como sucede en toda hipótesis de responsabilidad objetiva- una presunción de adecuación causal, la que deberá ser desvirtuada mediante la prueba que demuestre la fractura del nexo de causalidad, es decir probando que éste vínculo presunto se ha desplazado hacia otro centro de imputación.
De acuerdo con lo expuesto, la concesionaria demandada sólo podrá eximirse de responsabilidad acreditando la ruptura de la cadena causal a través del caso fortuito, la culpa de la víctima o la de un tercero por el que no debe responder ya que rige el criterio objetivo de atribución de responsabilidad, el principio de buena fe y la obligación de seguridad por resultado.
B) Cosas Inertes: En segundo lugar, teniendo en cuenta que el actor invoca que el daño ha sido ocasionado con un cono -elemento canalizador del tránsito-, hay que acudir a la regulación de responsabilidad derivada de la intervención de cosas riesgosas o viciosas (art. 1113, párr. 2 in fine, del Código Civil -hoy 1757 CCCN-).
En la mencionada norma se encuentran comprendidos los casos de daños producidos por la intervención activa de una cosa que, por los motivos que sean, escapa al control y dominio del hombre y deja de ser un mero instrumento en sus manos.
Ello toda vez que las cosas inertes pueden causar un perjuicio, como por ejemplo un bache, un adoquín, una madera en una autopista.
Las cosas inertes son causa activa del daño cuando su anormal situación o ubicación circunstancial crea la probabilidad y consecuente previsibilidad de una consecuencia dañosa” (Zavala de González, “Accidentes y causalidad”, en la Revista de Derecho Privado y Comunitario, n 15, “Accidentes”, pág. 33 y ss., especialmente punto 13, “Accidentes causados por cosas inertes”)
Cuando la cosa, que no es peligrosa o riesgosa por su naturaleza, ve potenciada esa aptitud para generar daños por la propia conducta del responsable que multiplica, aumenta o potencia las posibilidades de dañosidad. En este último caso quedan comprendidos distintos supuestos, por ejemplo, aquel en que el daño es causado por el funcionamiento particular de la cosa (automóvil), o cuando el peligro nace del estado en que se encuentra (fusil cargado), o de la posición en que se localiza (madera transportada en un camión que cae sobre un automóvil al que precede en la ruta) -Pizarro, Ramón D. y Vallespinos, Carlos G., Obligaciones, t. 4, Bs. As., Hammurabi, 2004, p. 561.- (Código Civil y Comercial de la Nación Comentado, Tomo IV Libro Tercero, Dres. Marisa Herrera – Gustavo Caramelo – Sebastián Picasso -Directores-, comentario al art. 1758 p. 482 y ss.)
En el segundo supuesto del art. 1113 del Código velezano aplicable en autos-, el factor de atribución de la responsabilidad es objetivo y por ende no se libera al dueño o guardián de responder probando su ausencia de culpa, sino que para ello debe acreditar la culpa de la víctima, de un tercero por quien no deba responder o la existencia de un caso fortuito ajeno a la cosa; es decir probando la ruptura del nexo causal.
Es decir que en estos casos de responsabilidad objetiva, la conducta subjetivamente reprochable del agente es irrelevante a los fines de imputarle responsabilidad. El factor de atribución aplicable es el riesgo.
Por lo que, a la víctima le bastará con acreditar el contacto material entre el hecho de la cosa y el daño, para que surja la presunción de adecuación causal, es decir, que el accionar de la cosa viciosa o riesgosa fue la que, conforme el curso normal y ordinario de los acontecimientos, produjo el resultado.
Ahora bien, para que en este supuesto se configure la responsabilidad deben reunirse los siguientes requisitos: a) intervención activa de una cosa, b) daños sufridos por la víctima, c) que el daño se haya producido por el riesgo o vicio de la cosa y d) Relación de causalidad entre el riesgo de la cosa que interviene y el daño (Cf. Pizarro R., “Responsabilidad Civil por el riesgo o vicio de las cosas”, Bs. As. 1983, pág. 442).
IV.- ANALISIS FACTICO – JURIDICO: Que atento la existencia de hechos controvertidos corresponde analizar el material probatorio arrimado a las presentes actuaciones, teniéndose en cuenta para ello lo dispuesto por el art. 364 del CPCC -Ley 968- (hoy art. 367 Ley 7950).
Asimismo, resulta necesario recordar que los jueces no están obligados a hacerse cargo de todos y cada uno de los argumentos expuestos por las partes ni a analizar las pruebas producidas en su totalidad, sino tan solo aquéllos que sean conducentes para la correcta decisión de la cuestión planteada (CS, en RED 18-780, sum. 29; entre otras).
Ahora bien, el hecho motivo de las presentes actuaciones acaecido en la Ruta Nacional N 16 -concesionada a la empresa demandada Caminos del Paraná S.A. Servicios Viales-, con la intervención del automóvil de propiedad del actor, Ford Fiesta 4 puertas, Dominio FBE-673 y un cono señalizador -que se encontraba en el lugar-, el cual le impacta en su vehículo en la parte frontal, dado que el mismo habría sido desprendido del asfalto al cruzar en sentido contrario un camión, se encuentra acreditado con las siguientes documentales obrantes en fotocopias certificadas en autos y originales reservados en caja fuerte de este tribunal bajo sobre N 218/13:
a) Acta por Colisión N 12198 de la Policía de la Provincia del Chaco, efectuada en la Dependencia de la Comisaría Cuarta, en fecha 02/08/13, de la que extraigo: 1.- el “detalle del accidente”, “”fecha de ocurrencia del hecho”, “vehículo interviniente” y demás datos aportados, coincide con el relato de los hechos realizados en la demanda. Se deja aclarado que si bien la misma fue impugnada, en la audiencia preliminar celebrada se resolvió que siendo instrumento público debía estarse a las disposiciones del art. 373 del CPCC -Ley 968-.
b) Denuncia de Siniestros N 06-01.00110744 efectuada en la Compañía de Seguros “San Cristóbal Seguros Generales en fecha 01/08/13, de la que surge en forma coincidente en cuanto a la ocurrencia del hecho; la que se admite como prueba en tanto que los datos allí consignados son contestes con los que surgen de los demás elementos probatorios, con más que no existe prueba que indique que deba apartarme de su consideración.
c) Carta Documento N CD 363407788 -con constancia de recepción en fecha 19/09/13- remitida por Correo Argentino, dirigida a la demandada; en la que constan los mismos datos en referencia al hecho acaecido. La misma fue oportunamente reconocida a fs. 155/158 atento la impugnación formulada por la demandada.
d) tres fotografías en las cuales se visualizan daños en la parte frontal del vehículo Ford, dominio FBE-673; las que pese haber sido impugnadas fueron reconocidas a fs. 141 vta..
Asimismo, también se encuentra acreditado la existencia del hecho con las testimoniales ofrecidas y producidas por la parte actora a fs. 123/124 -Sr. Julio Esteban Perezlindo- y a fs. 129/130 -Sr. Alfredo Fabián Cabral-, quienes en forma contestes declaran haber presenciado el acontecimiento que aquí nos ocupa, y de los que se puede colegir que el mismo, ocurrió en zona cercana a “”Tirol”.
Al respecto, también considero oportuno rememorar que en la resolución dictada a fs.63/68 de fecha 14/10/14 en la que se Resuelve RECHAZAR la excepción de falta de legitimación Pasiva interpuesta por la demandada, lo que se encuentra firme y consentido, he dejado establecido en el punto 3) B) de los considerandos (fs. 68) que más allá de los errores que podemos catalogar tipográficos, lo cierto es que surgen del escrito inicial, de las constancias del acta de colisión -ante la POLICIA DEL CHACO- y demás pruebas aportadas que el actor afirma que el hecho ha ocurrido en la Ruta Nacional N 16 Km 102.5, tramo concesionado a la firma CAMINOS DEL PARANA S.A., conforme se desprende de la Resolución 1095/2008 (cuya fotocopia ha sido acompañada por la misma demandada); por lo que se colige que la excepción de falta de legitimación pasiva no puede prosperar, no siendo necesario producir prueba informativa -ofrecida a fs. 46 punto IX)- al respecto.”
Hasta aquí tengo por acreditado que el hecho ocurrió y que en el mismo intervino el vehículo de propiedad del actor y un cono señalizador que se encontraba sobre la Ruta Nacional N 16; en la zona que se encontraba concesionada a la demandada.
Ante ello, debo determinar si dadas las circunstancias particulares del caso, el cono señalizador ha adquirido en los hechos la calidad de cosa riesgosa.
Al respecto se ha dicho que: “Para establecer si una cosa es riesgosa es necesario averiguar, frente al caso concreto, las características de la que ha intervenido en el evento dañoso, para saber si ofrecía un riesgo especial, intrínseco, normal y extraordinario (CNCiv. 29/10/2010 expte. N 99.079/2007 “Hudson, Diego Adrián c. Metrovías S.A. s/ Daños y perjuicios”).
Además, hay que tener presente que “El riesgo de la cosa nunca es la causa exclusiva del daño, pues éste siempre resulta de una agravación o deformación del riesgo que encierra la cosa: manipuleos o uso erróneo, falta de adopción de medidas de seguridad, deficiencias en la conservación o custodia, es decir, de actos que desencadenan la potencialidad dañosa” (Conf. ZAVALA DE GONZÁLEZ, Matilde, “Responsabilidad por riesgo”, 2. ed., ps. 56 y sigs.).
En similar sentido se ha expresado que: “No puede sostenerse que una cosa no reviste el carácter de riesgosa sólo por su condición de inerte, porque para determinar si genera peligro el juez en cada oportunidad debe preguntarse si ella por cualquier circunstancia del caso produce un riesgo en el que pueda ser comprendido el daño sufrido por la víctima; a pesar de que una cosa en sí misma considerada puede no ser peligrosa, en ocasiones alcanza ese carácter en función de las circunstancias del caso” (Suprema Corte de Justicia en causas L 38961; L 51505; L 76465; L 82047 , entre otras)
Bajo esos lineamientos, acudo al “Manual de Señalización Vial Transitoria para Rutas y Caminos Concesionados” emanado del Organo de Control de Concesiones Viales (OCCOVI), que fuera aprobado por Resolución 165/2001 y que por art. 1 de la Resolución N217/2001 B.O. 17/8/2001, se modificó el título del manual, aclarándose que su ámbito de aplicación alcanza a todos los contratos de concesión vial suscriptos por el Estado Nacional, sujetos a la competencia del Órgano de Control de Concesiones Viales.
Del mismo surge que:
** I.7.- Barreras y elementos para canalizar el tránsito. I.7.1.- Función: Las barreras y otros elementos tales como conos, cilindros, tambores, y delineadores, destinados a canalizar el tránsito tienen como función la de advertir y alertar a los conductores acerca de los peligros causados por actividades de construcción dentro de la calzada o cerca de ella con el objeto de dirigirlo a través de la zona de peligro. Para llevar a cabo estas funciones, las barreras y elementos para canalizar el tránsito habilitarán una transición gradual donde se reduce el ancho de la vía. Estos elementos deberán poseer características tales que no ocasionen daños serios a los vehículos que lleguen a impactarlos. … Las barreras y los elementos para canalización constituyen un sistema de control de tránsito utilizado durante las operaciones de construcción o mantenimiento de la autopista. Estos elementos deberán estar precedidos por señales de prevención que sean adecuadas en tamaño, número y localización ….
** “I.7.3.- Diseño del cono de tránsito: Los conos de tránsito y dispositivos tubulares, deberán tener un mínimo de CINCUENTA CENTIMETROS (0,50 m.) de alto, con la base más ancha…; …Pueden fabricarse de diversos materiales que permitan soportar el impacto de un vehículo sin que se dañen o dañen a estos últimos….
** “I.7.10.- Uso de los conos de tránsito: Como se mencionara los conos y los dispositivos de forma tubular tienen como función canalizar el tránsito. Los conos de tránsito son fácilmente almacenables en un camión y un solo operario puede transportarlos y distribuirlos con facilidad. … Cuando se emplean los conos como elementos para canalizar el tránsito, deben tomarse ciertas precauciones, a los efectos de que los mismos no sean desplazados de su lugar de emplazamiento por la acción de la turbulencia producida por los vehículos que pasan cerca de ellos….
Asimismo, entiendo que resulta interesante mencionar en cuanto a medidas de prevención respecto de la utilización de los conos, la descripción detallada que se realiza en el “Manual de Señalización Transitoria” de la Dirección de Vialidad de Buenos Aires, que dice: “…”4.3.1. Conos o cilindros. Elaborados en materiales sintéticos livianos e indeformables … tal como resinas epóxis, fáciles de transportar y almacenar, de no contar con contrapeso inferior, podrá incorporarse para una mayor estabilidad un collar conteniendo arena…”.”
Así las cosas, acudo a las testimoniales de las que extraigo:
** fs. 123/124 -Sr. Julio Esteban Perezlindo-: “…SEGUNDA PREGUNTA: CONTESTA: La verdad de la fecha no me acuerdo, recuerdo que fue hace unos tres años más o menos, recuerdo yo andaba por la zona cercana a Tirol visitando un conocido que vivía por la zona por ahí. … yo estaba sobre la ruta 16 veo que viene un camión a alta velocidad, y decido esperar que pase el camión y a la vez veo que en mano contraria veo que viene un auto rojo, decido esperar para que pasen, y ahí veo que en el medio de la ruta había puesto unos conos, y ahí veo que al cruzarse uno de los conos sale despedido, al cruzarse el camión y el auto rojo, se despide uno de los conos no sé si el camión toca el cono eso ya no pude apreciar o si levanto con el viento por la velocidad que lleva, eso no se precisar, y uno de los conos pega en el frente del auto rojo, y bueno veo que el auto se desvía queda parado y eso, entonces me acerco a preguntar si necesitaba alguna ayuda y bueno ahí me encuentro a Ricardo, me acerco a socorrerle le ayude a sacar un poco el auto de la ruta, empujándolo. Le dije que si necesitaba algo, le di mis datos, me ofrecí como testigo en una palabra. Más de eso, no puedo aportar a menos que tengan alguna otra pregunta. En este estado el Dr. De León procede a ampliar el pliego obrante en autos. A LA PRIMERA AMPLIACION: “Para que diga el testigo si sabe y le consta en que horario aproximadamente se produjo el hecho que atestigua, como se encontraba en esos momentos el clima y la ruta, es decir la calidad del tránsito si era fluida o no” CONTESTA: El horario era después del mediodía, cerca de las dos de la tarde, era un lindo clima, soleado así como hoy, y el tránsito no era muy fluído. A LA SEGUNDA AMPLIACION: “Para que diga el testigo si recuerda en relación al cono que menciona donde se produce el impacto respecto del auto rojo, que dice en su declaración” CONTESTA: En el frente del auto, sería donde va la parte del capot, no en el vidrio sino en la parte del motor. A LA TERCERA AMPLIACION: “Para que diga el testigo si recuerda y conoce de velocidad de vehículo y puede aclarar a cuanto circularía el camión que refiere y en cuanto el auto rojo en los pre momentos del accidente” CONTESTA: No, no puedo precisar velocidad, lo que sí puedo decir es que el camión venía fuerte pero el auto no puedo precisar. A LA CUARTA AMPLIACION; “Para que diga el testigo si recuerda y puede precisar sobre la colocación de los conos o del cono, porque motivo estaban allí y si observó algún cartel que señalara o advirtiera la presencia de los mismos, y asimismo si en el lugar al momento del accidente había otras personas” CONTESTA: Los conos estaban colocados en el medio de la ruta sobre la línea blanca, supongo porque estaba en esa época la construcción de la otra mano de la ruta, supongo que era por ese motivo la colocación, si había o no cartel no recuerdo, y personas no, no había. A LA QUINTA AMPLIACION: “Para que diga el testigo si puede recordar el tiempo que permaneció en el lugar del hecho y asimismo las condiciones mecánicas en que quedó el auto rojo” CONTESTA: El tiempo calculo que unos quince o veinte minutos, y el auto yo sé que quedó parado, porque ayude a empujarlo y estropeada la parte delantera. A LA ULTIMA PREGUNTA: Porque presencie, estuve ahí en el lugar …””
** fs. 129/130 -Sr. Alfredo Fabián Cabral-: “…”A LA SEGUNDA PREGUNTA: CONTESTA: si presencie, venía de Makallé ese día de Resistencia antes de llegar a la entrada de Tirol fue, me paso un camión fuerte, me tuve que correr para la banquina cuando me pasa freno mi marchas más o menos y adelante veo a 100, 150 mts veo que sale un objeto que pega a un auto que venía de frente, sigo derecho hasta que llego al lugar y veo que era un cono de los que estaba separando la ruta, y lo reconozco a Ortiz cuando paro le pregunto si necesitada algo y me dice que no y sigo mi camino. Este acto el Dr. Espindola solicita la palabra y cedida que le fuera manifiesta que ampliará. A LA PRIMERA AMPLIACION: “Para que diga el testigo si sabe y le consta en que horario aproximadamente se produjo el hecho que atestigua, como se encontraba en esos momentos el clima y la ruta, es decir la calidad del tránsito si era fluida o no” CONTESTA: El horario era entre 2 y dos y media a la siesta, el clima era lindo, había sol, no era fluida la calidad del tránsito. A LA SEGUNDA AMPLIACION: “Para que diga el testigo si recuerda en relación al cono que menciona donde se produce el impacto respecto del auto, que dice en su declaración” CONTESTA: en la parte de adelante, entre el capó y paragolpe. A LA TERCERA AMPLIACION: “Para que diga el testigo si recuerda y conoce la velocidad de vehículo y puede aclarar a cuanto circularía el camión que refiere y en cuanto el auto en los pre momentos del accidente” CONTESTA: No, no tengo idea, sé que el camión venía fuerte porque me paso nomás. A LA CUARTA AMPLIACION; “Para que diga el testigo si recuerda y puede precisar sobre la colocación de los conos o del cono, porque motivo estaban allí y si observó algún cartel que señalara o advirtiera la presencia de los mismos, y asimismo si en el lugar al momento del accidente había otras personas” CONTESTA: no no sé porque estaban los cono ahí, ni tampoco vi carteles, cuando yo me acercó a preguntarle si necesitada algo había otro muchacho. A LA QUINTA AMPLIACION: “Para que diga el testigo si puede recordar el tiempo que permaneció en el lugar del hecho y asimismo las condiciones mecánicas en que quedó el auto” CONTESTA: yo estuve un minuto, dos minutos, y las condiciones del auto, sé que el cono le pegó ahí nomás, sé que rompió la parte de adelante pero las condiciones mecánicas no sé. En éste acto el Dr. Guerrieri solicita la palabra y cedida que le fuera manifiesta que repreguntará. A LA PRIMERA REPREGUNTA: “…en referencia a las generales de la ley, aclare de dónde conoce al Sr. Ortiz”. CONTESTA: lo conozco de chico porque el antes vivía en mi barrio. A LA SEGUNDA REPREGUNTA: “… en relación a la segunda pregunta, aclare a qué velocidad se desplazaba el mismo y en qué se desplazaba”. CONTESTA: en motocicleta me desplazaba a 60, 70 km/h. A LA TERCERA REPREGUNTA: “… si recuerda el tamaño y el color del cono que hizo referencia en su respuestas anteriores”. CONTESTA: el color no me acuerdo el tamaño si más o menos, 40 cm más o menos…””.
De la normativa emanada de OCCOVI surge que los conos pueden ser desplazados por las turbulencias de los vehículos que circulen cerca de ellos y por ello es necesario que se adopten medidas precautorias.
Es por ello que pueden ser convenientemente afirmados, en zonas de viento, con arena o bolsas de arena y debidamente señalizados.
En autos, de las testimoniales -en forma coincidente con el relato de los hechos de la demanda-, mana que al producirse el cruce del camión que iba a una alta velocidad provoca que el cono vuele e impacte en la parte delantera del vehículo del actor; que los conos se encontraban en la línea blanca y que no había señalizaciones.
Además es de resaltar que el representante legal de la parte demandada ha estado presente en las audiencias testimoniales y solamente se limitó a repreguntar a uno de los testigos acerca de la velocidad del camión y características del cono.
Es decir, que debo colegir que el cono no se encontraba con las medidas de seguridad necesarias para que ante las turbulencias que provocan los vehículos que pasan cerca de ellos, no sean desplazados de su lugar de emplazamiento.
De la conjunción de todos estos elementos torna al mentado objeto en una cosa generadora de potencial peligrosidad con la consecuente contingencia o probabilidad de ocasionar daños a las personas.
Nuestro Máximo Tribunal ha sostenido que cuando la víctima ha sufrido un daño que imputa al riesgo o vicio de la cosa, a ella le incumbe demostrar la existencia del riesgo o vicio y la relación de causalidad entre uno u otro y el perjuicio; esto es, el damnificado debe probar que la cosa jugó un papel causal, acreditando cuando se trata de cosas inertes la posición o el comportamiento anormales de la cosa o su vicio, pues en el contexto del 2do. párrafo, última parte, del art. 1113 del Cód. Civil, son tales circunstancias las que dan origen a la responsabilidad del dueño o guardián (CSJN, “O’Mill, Alan E. c. Provincia de Neuquén”, Fallos: 314:1505; CNCiv. Sala B, 8/7/2010, Libre 546022, “Neri, Néstor José c. Transportes Metropolitanos Gral. San Martín s/ daños y perjuicios”).
Es que la probabilidad de daños ocasionados por las cosas inertes, cabe insistir, es mucho menor que la de las cosas en movimiento; y es por ello que no resulta a priori establecida una presunción de causalidad de las cosas inertes como instrumentos del daño (Conf. MAYO, Jorge A., “Responsabilidad Civil por los daños causados por cosas inertes”, en “Cód. Civil …” BUERES-HIGHTON, 3A, p. 626/633; mismo autor, “La responsabilidad civil por los años causados por las cosas inertes”, ED, 170- 997). Nótese que en autos, no se ha controvertido que el cono de mención tuviese un comportamiento anormal, súbito e inesperado, desplazándose en forma imprevisible hacia la línea de marcha del vehículo conducido por el Sr. Ortiz; por lo tanto, la reseñada carga en cabeza del actor se encuentra suficientemente satisfecha.
Siendo ello así, la ilegitimidad objetiva se hallaría configurada por ser deficiente las medidas de seguridad adoptadas en la utilización del cono como canalizador del tránsito, obligación del deber de seguridad a cargo de los accionados; generando tal incumplimiento de los deberes a su cargo un riesgo, convirtiendo en peligrosa la cosa inerte, y constituyéndose el cono en un impedimento insalvable para la víctima, siendo la causa del accidente.
Asimismo, la parte demandada no ha aportado prueba que demuestre que no se encontraba en desarrollo una obra en esa ruta o bien que, las características de los elementos utilizados reunían todos los requisitos para que no se conviertan en peligrosas, y que dieron acatamiento de la reglamentación aplicable al ejercicio de sus tareas habituales.
Es más, la conducta procesal de la empresa demandada, en su contestación de demanda se limitó a negar los hechos alegados en la demanda y a sólo invocar una pretensa culpa de la víctima o de un tercero por quién no debería responder; pero no ha ofrecido prueba alguna para demostrar su correcto actuar o inexistencia de elementos inertes que pudieran volverse riesgosos, a pesar de que se encontraba en inmejorables condiciones de hacerlo, en razón de su profesionalidad.
Afirma Peyrano que “En el ámbito del proceso de conocimiento, se está abriendo paso la idea consistente en abandonar (…) la licencia otorgada hoy legalmente a la demandada de limitarse a negar los hechos invocados por la actora en su demanda, por más que, evidentemente, hubiera participado y tenido injerencia en la base fáctica alegada por ésta última. Por qué no imponerle en tal hipótesis que aporte y pruebe su propia versión de los hechos, en vez de concederle graciosamente la posibilidad de que se circunscriba a negar, desplazando así todo el onusprobandi hacia el demandante? (…)” (Peyrano, Jorge, W. “El principio de cooperación procesal”, La Ley, 2010-A, 1062, cit. por esta Sala en causa n 54460, “Berlari”, del 01.03.11. y n 55.278, “Burton”, del 04.08.11., entre otras).
En conclusión, encontrándose acreditado la ocurrencia del hecho en la Ruta N 16 y que el mismo se produjo con la intervención de un cono señalizador, respecto del cual la demandada no ha demostrado que adoptó las medidas de precaución necesaria a los fines de que no se convierta en una cosa riesgosa, ni ha justificado una eximente; con más que el concesionario tiene a su cargo el mantenimiento, reparación y conservación de la ruta concesionada, así como también asegurar en todo momento la fluidez del tránsito, suprimiendo las causas que pudieran originar molestias, inconvenientes o peligrosidad para los usuarios; entiendo que corresponde responsabilizar a Caminos del Paraná S.A. por los daños causados al automóvil del actor.
Sentado así los alcances de la responsabilidad de la accionada corresponde analizar la entidad de los daños sufridos por el actor y la procedencia de los rubros y montos peticionados.
V.- DAÑOS RECLAMADOS:
A) Daños al automotor: Reclama por dicho rubro la suma de $ 52.000.
Para la procedencia de indemnización por reparación del rodado se requiere invocar y probar la existencia real y efectiva de los daños alegados, no bastando un perjuicio abstracto o una simple posibilidad.
Los daños experimentados por el vehículo del actor surgen:
** del Acta por Colisión mencionada supra y que reitero obra en original reservada bajo sobre N 218/13 donde consta: “Lugar del impacto: Parte delantera”; “Partes dañadas: Parag. Rotura, Radiador y demás a verificar”;
** fotografías en original reservadas bajo sobre N 218/13 y reconocidas a fs. 141 vta. donde se visualizan daños en la parte delantera del vehículo;
** presupuestos en original reservados bajo sobre N 218/13 y reconocidos a fs. 145 vta., 151 vta.:
** factura “C” Taller de Mecánica Integral y de Auxilio Mecánico” N 0001-00000918 por traslado vehicular ($ 150) en original reservada bajo sobre N 218/13 y reconocida a fs. 143 vta.
Atento ello, y en un todo de conformidad con el art. 181 del CPCC, corresponde admitir este rubro en la suma de PESOS TREINTA Y CUATRO MIL DOSCIENTOS OCHENTA Y TRES ($ 34.283 -$ 34.133 presupuesto más $ 150 gasto traslado del vehículo).
B) Privación del uso: Reclama $ 35.000.
Al respecto la jurisprudencia es unánime al afirmar que la privación del vehículo dañado supone por sí un daño indemnizable aunque no se acredite perjuicio real y efectivo pues este se presume; puesto que- probado el perjuicio- el damnificado se verá obligado a sustituir su uso por otros vehículos similares que exigen la erogación de una suma de dinero.
Para su fijación y cuantificación corresponde, acreditar el tiempo de indisponibilidad del vehículo necesario para efectuar el arreglo de los desperfectos. Pero además, las modalidades laborales del usuario, el emplazamiento del lugar de trabajo y del domicilio u otras circunstancias que individualicen la intensidad de la utilización que se daba al vehículo, tienen relevancia para determinar la medida exacta (más amplia en su caso) del daño resarcible. En defecto de esta prueba, la indemnización debe establecerse suponiendo un uso estándar o medio; es decir previendo un cierto número de traslados mínimos que no deja de llevar a cabo todo usuario. (cfr. Zavala de González, Resarcimiento de daños. Daños a los automotores, T. 1, 3. reimpresión, Ed. Hammurabi, págs 130 y 131).
Habiéndose acreditado la necesidad de reparación, el lapso necesario para tal fin, a falta de prueba concreta, puede inferirse del detalle de deterioros que surge de los antecedentes, los que los estimo en veinte (20) días.
En base a ello y a las facultades conferidas por el art. 181 del código de rito, fijo este rubro en la suma de PESOS TRES MIL ($ 3.000).
C) Disminución del valor de reventa del rodado: Peticiona $ 15.000.
En relación al mismo cabe señalar que es preciso establecer qué partes han sido dañadas, distinguiendo entre las que son vitales para el rodado o las que entrañan simples desperfectos de carrocería. Ello en razón de que no cualquier deterioro del automotor le hace perder su valor, sino aquel que a pesar de la mejor reparación, continua existiendo en alguna medida por estar localizado en partes sustanciales, vitales o estructurales del vehículo.
Dichas partes no pueden ser reemplazadas, y por lo tanto conservan los rastros del siniestro alertando a los posibles compradores que intervienen en la negociación de coches usados, reduciendo las ofertas y por ende incidiendo en el precio.
Al respecto, se ha dicho que: “No cualquier deterioro de un automotor le hace perder valor, sino aquél que, a pesar de la mejor reparación, continúa existiendo en alguna medida por estar localizado en partes sustanciales del vehículo que no pueden ser reemplazadas. Estos deterioros afectan a partes sustanciales como el chasis, el diferencial, el block, pero no el guardabarros, el paragolpes o radiador que pueden ser cambiados sin dificultad”. (Obs. Del Sumario: Cn Esp. Civ. Y Com., Sala I, 17/09/82, Cc02 Se 11381 S, Fecha: 08/04/2002, Juez: Bruchman De Beltran (sd), Caratula: Rojas, Hector Normando c/Juárez, Ramón E. y otros s/Daños y Perjuicios, Mag. Votantes: Contato- Bruchman de Beltran- Nuñez, jurisprudencia extraída del programa LD-Textos, versión 8.0.).
Se ha dicho al respecto que: “Sabemos que la desvalorización de un automóvil es una materia técnica y circunstanciada por lo que la experticia mecánica -a través de un examen concienzudo del vehículo- debe esclarecer el carácter y la gravitación de los desperfectos, el estado del automotor antes y después de la reparación ya efectuada o futura, la idoneidad de los arreglos o el grado de posibilidad de llevarlos a cabo de un modo eficiente” (CNCiv., Sala G, 11-05-07, “Baz, Ricardo c/ General Motors de Argentina S.A.” , ED 227-583; “Zubieta Aguilar, Expedito Zenon c/ Albin, Mariano y Otros”, LL del 17-12-09, 4, con nota de Jorge Alfredo Mazzinghi (h.) y cita de CNCiv., Sala M, 12-05-93, JA 1994- II-389; íd. íd. 12-06-96, LL, 1997-F-960; íd.Sala A, 22-03-91, LL, 1991-D-487; Zavala de González, Matilde, en “Daños a los automotores”, Editorial Hammurabi, Buenos Aires 1989, Tomo I, pág. 79).
En el caso en concreto no advierto que se den los supuestos necesarios para el otorgamiento del rubro reclamado, en tanto que no surge que los daños hayan sido en partes estructurales del vehículo, con más que, el accionante no ha producido prueba tendiente a acreditar la disminución del valor que reclama.
Consecuentemente, corresponde desestimar el rubro pretendido.
En mérito a todo lo expuesto corresponde declarar la procedencia de la demanda por la suma de PESOS TREINTA Y SIETE MIL DOSCIENTOS OCHENTA Y TRES ($ 37.283).
VI.- INTERESES: Cabe imponer a partir de la fecha del infortunio 31/07/13, y hasta su efectivo pago, los intereses tasa activa nominal anual vencida a 30 días, que percibe el Banco de la Nación Argentina en sus operaciones ordinarias de descuento, calculados en forma lineal.
VII.- COSTAS Y HONORARIOS: Las costas en las presentes actuaciones, de conformidad al principio objetivo de la derrota sustentado por el art. 83 del C.P.C.C., se imponen a la demandada.
La regulación de honorarios de los profesionales intervinientes se efectuará conforme el mérito, extensión y eficacia de la labor desplegada; el carácter de la intervención asumida; las etapas del juicio cumplidas; y las pautas de los arts. 3, 5, 6, 7, 10 y concordantes de la ley arancelaria vigente, resultando los emolumentos que se indican en la parte dispositiva de la presente.
Se deja aclarado que a los únicos fines regulatorios conforme ley arancelaria 2011, se estiman los intereses hasta el día de la fecha, por lo que se toma como base la suma total de $ 80477 (equivalente a capital más intereses tasa activa a la fecha, con redondeo).
Por todo lo expuesto, normas legales, doctrina y jurisprudencias citados,
I.- HACIENDO LUGAR a la demanda interpuesta por el Sr. Ricardo Aníbal Ortiz contra Caminos del Paraná S.A. Servicios Viales y en consecuencia condenando a ésta última, a abonar al actor, en el plazo de diez (10) días de quedar firme la presente, la suma de PESOS TREINTA Y SIETE MIL DOSCIENTOS OCHENTA Y TRES ($ 37.283), en concepto de daños, con más los intereses a calcular en la forma expuesta en los considerandos.
II.- IMPONIENDO LAS COSTAS a la demandada vencida. REGULANDO los honorarios del Dr. Andrés De León en la sumas de PESOS Doce Mil Ochocientos Setenta y Seis ($ 12.876) en el carácter de patrocinante; del Dr. SERGIO LOPEZ PEREYRA en la suma de PESOS …; del Dr. MARIANO GUERRIERI en la suma de … como patrocinante y apoderado, respectivamente y SEVERO GOMEZ BELCASTRO en la suma de …como patrocinante. Todas las regulaciones con más IVA si correspondiere (arts. 3, 5, 6, 7, 10 de la ley arancelaria vigente).
III.- REGULANDO los honorarios diferidos: …..como patrocinante; todas las regulaciones con más IVA si correspondiere (arts. 3, 5, 6, 7, 27 de la ley arancelaria vigente). Por Secretaría, notifíquese a Caja Forense y cúmplase con los aportes de ley.
IV.- Por Secretaría relatora procédase a notificar la presente Sentencia Definitiva, en un todo de conformidad al art. 155 inc. 11 del C.P.C.C.Ch..
V.- Se hace saber a las partes que de conformidad con lo dispuesto por el art. 179 inc. 9 del CPCC Ley N 7950 t.o., el expediente se encuentra a disposición para su retiro por el plazo de hasta tres (3) días para cada una.-
VI.- REGISTRESE.PROTOCOLICESE.NOTIFIQUESE.
JUZGADO CIV. Y COM. N1
Previo 2017 “AÑO DEL BICENTENARIO DEL CRUCE DE LOS ANDES POR EL EJERCITO LIBERTADOR DEL GENERAL SAN MARTÍN.” LEY 7951
Proximo Nuevo proyecto para prohibir la inclusión de nombres comerciales en las recetas de medicamentos

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 Resolución 
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