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Timestamp: 2020-05-26 10:24:14+00:00

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Módulo 3 Etapas de desarrollo biopsicosocial con perspectiva de género y garantes de derechos
Etapas de desarrollo biopsicosocial con perspectiva de género y garantes de derechos
La composición de interiores, diseño y la producción digital de contenidos e integración en aula virtual está a cargo de la Universidad Abierta y a Distancia de México (UnADM).
Derechos de las niñas, niños y adolescentes con perspectiva de género
El contenido del Diplomado Derechos de niñas, niños y adolescentes con perspectiva de género ha sido desarrollado en el marco del convenio firmado por la Universidad Abierta y a Distancia de México, UnADM y Save the Children. Cabe señalar que el contenido de este módulo es responsabilidad de los autores y no necesariamente refleja la opinión de la Universidad Abierta y a Distancia de México.
Coordinación general María Teresa Greta Trangay Vázquez
Autores Nelia Mercedes Bojórquez Maza Raquel Pastor Escobar Fernando Gaál Rodríguez José Miguel Macías Cruz Anayantzin Romero Reyes Gabriela Polo Herrera Paula Ramírez España Sara Franky Calvo
Diseño metodológico y didáctico Martha Juliana Navarro Velázquez Eloísa Alpízar Gómez Mary Lucía Torres Guerrero
Juan Francisco Ayala Vergara Verónica Contreras Contreras
Primera emisión, 2018.
Eje temático 1. Autonomía progresiva de niñas, niños y adolescentes
Autonomía progresiva de niñas, niños y adolescentes
¿Y en la realidad
Eje temático 2. Conocimiento de las etapas de desarrollo de la niñez y adolescencia
La niñez entre los 0 a 5 años: primera infancia
El derecho a la participación de niñas y niños en la primera infancia
La niñez entre los 6 a los 11 años: edad escolar
La adolescencia: de los 12 a los 17 años
Eje temático 3. Garantes de derechos de niñas, niños y adolescentes
¿Y en la realidad…?
Autora: Raquel Pastor
En el módulo anterior revisamos las luchas y los procesos históricos que hicieron posible el reconocimiento de los derechos que poseemos por ser iguales y para gozar una vida digna. En el caso particular de la niñez y adolescencia, la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), representó un profundo cambio en la manera de concebirla, que ha impactado desde las relaciones con las personas adultas hasta las leyes y las políticas públicas (cambio de paradigma). Todo ello, inspirado en los cuatro principios rectores de la Convención:
• Vida, supervivencia y desarrollo
• Interés superior de la niñez y adolescencia
Pxhere (2017). Person-people-play-female-young-youth- 852012-pxhere.com [Fotografía]. Recuperado de https://
pxhere.com/es/photo/852012
Ahora ya sabes que los Estados son los principales responsables de promover, respetar, proteger y garantizar los Derechos Humanos y conoces el papel que ha jugado el Estado mexicano al respecto. A pesar de todo, aún falta mucho para que todas las personas cuenten con una vida digna, en particular niñas, niños y adolescentes.
Por eso, en este tercer módulo, conocerás los desafíos para hacer realidad el cambio de paradigma del enfoque de la situación irregular al de los derechos de la niñez, que viste en el módulo anterior.
Este módulo cuenta con tres ejes temáticos. En el primero se analiza el principio de la autonomía progresiva, que implica considerar todos los factores que intervienen en la construcción de condiciones para el desarrollo y la adquisición de capacidades de niñas, niños y adolescentes para el ejercicio de sus derechos de manera autónoma; sin perder de vista la pertinencia de protegerles, conforme a las etapas del ciclo de vida.
En el segundo eje temático, en concordancia con lo planteado anteriormente, abordaremos las etapas de desarrollo en niñas, niños y adolescentes, lo que te permitirá comprender los cambios físicos y emocionales que experimentan.
Por último, en el tercer eje temático, se presentan los garantes de los derechos de la niñez y adolescencia, es decir quiénes son los que tienen la obligación de promover y dar cumplimiento a estos derechos. En este sentido, revisaremos el papel y las responsabilidades que tiene el Estado, las instituciones y cada persona en la sociedad; con respecto a los derechos de niñas, niños y adolescentes (NNA).
Como verás, todos jugamos un rol muy importante. Te invitamos a definir el tuyo.
Siguiendo con la dinámica de los “lentes”, en este módulo ocuparás un par que te permitirán observar cómo las personas transitamos por diferentes etapas de desarrollo, desde la primera infancia hasta la adolescencia, y como es que la autonomía se desarrolla conforme crecemos.
Estos anteojos también te darán la oportunidad de identificar quiénes son los garantes de sus derechos y, con base en esta mirada, podrás reconocer tu papel como tal.
¡Bienvenidas y bienvenidos al Módulo 3!
“En las sociedades de todo el mundo, podría hacerse mucho más para crear ambientes en los cuales los niños desarrollen sus capacidades hasta el máximo de sus posibilidades y donde se manifieste más respeto por el potencial de los niños para participar en la toma de decisiones y responsabilizarse por su propia vida: en la familia, en la escuela, en el cuidado de la salud, en los tribunales, en las comu- nidades locales y en los escenarios políticos locales y nacionales. Es necesario intervenir en la legis- lación, las políticas y las prácticas adoptadas, a fin de promover un cambio cultural gracias al cual se reconozcan las contribuciones que los niños dan y las capacidades que poseen”. Lansdown, 2005 p. 11
En el módulo anterior, nos enfrentamos al desafío de cambiar nuestra mirada ante niñas, niños y adolescentes (NNA) para reconocerlos como personas con dignidad y sujetos de derechos; y no como personas adultas pequeñas, propiedad privada, promesas o condenas para el futuro.
Flickr. Recuperado de: https://www.flickr.com/
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El artículo 5º de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) 1 , obliga a los Estados a respetar las responsabilidades y derechos de los padres, madres o tutores en la dirección y orientación de quienes tienen entre 0 y 17 años para que estos ejerzan sus derechos, pero “en consonancia con la evolución de sus facultades” (Lansdown, 2005, p. 7). En este sentido, una de las grandes apuestas de la CDN es generar condiciones para que NNA puedan conducirse con autonomía, ejercer su derecho a la participación y la toma decisiones de forma responsable. Pero, ¿qué significa esto?, ¿qué implicaciones prácticas tiene este nuevo enfoque en las relaciones que establecemos con personas menores de 18 años? y ¿qué papel debe jugar el Estado ante este desafío? Para tratar de responder a estas preguntas, revisemos el principio de autonomía progresiva.
Silvia Laino define la autonomía como la capacidad de tomar decisiones sin ayuda de otro, en oposición a la heteronomía, que se refiere a la condición que obliga a la persona a regirse por imperativos ajenos debido al sometimiento (Laino, 2012, p. 18).
El concepto de autonomía progresiva se refiere a que, en la medida que niñas, niños y adolescentes van desarrollando sus capacidades y habilidades, requieren menos la dirección de las personas adultas y una diferente protección, considerando que también se incrementa su capacidad para asumir responsabilidades y las consecuencias de sus decisiones.
Pxhere (2017). People-game-play-youth-child-colorful-1135559- pxhere.com [Fotografía]. Recuperado de https://pxhere.com/es/
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Todos sabemos que durante la niñez y la adolescencia desarrollamos, en mayor medida, nuestras facultades físicas, cognitivas, emocionales, sociales y morales.
Este desarrollo condiciona la comunicación, el nivel en que podemos tomar decisiones de manera autónoma, la capacidad de juicio, la asimilación de la información, nuestras acciones, nuestras posibilidades de tomar en cuenta a los demás y de prever lo que puede suceder (Lansdown, 2005, p. 13).
1 “Los Estados Partes respetarán las responsabilidades, los derechos y los deberes de los padres o, en su caso, de los miembros de la familia ampliada o de la comunidad, según establezca la costumbre local, de los tutores u otras personas encargadas legalmente del niño de impartirle, en consonancia con la evolución de sus facultades, dirección y orientación apropiadas para que el niño ejerza los derechos reconocidos en la presente Convención”.
Como hemos visto, todas las personas independientemente de su edad tienen derechos; sin embargo, la particularidad de niñas, niños y adolescentes, respecto a los adultos, es precisamente su condición de personas en desarrollo.
Las relaciones entre NNA y las personas adultas son, por tanto, desiguales, son relaciones de poder; por eso, ante las posibilidades de abuso y explotación, los garantes de derechos deben proteger a quienes aún no llegan a la edad adulta.
Es por esto que las personas adultas no debemos establecer relaciones con NNA, incluso bebés, como
si fueran objeto de protección o propiedad privada. Es importante considerar que en los procesos de
desarrollo las personas, independientemente de su edad, actúan e interactúan con su medio natural y social para resolver muchas situaciones de la vida (Griesbach y Sauri, 2005, p. 24). Esta es la razón por la que nos referimos a ellas y ellos como actores sociales, es decir, como sujetos.
La visión de la CDN conlleva reconocerles protagonismo como constructores de sus propias facultades y su capacidad de aportar a su familia, escuela y comunidad; es decir, como ciudadanas y ciudadanos que contribuyen a la sociedad.
Entonces, el hecho de que niñas, niños y adolescentes sean considerados personas en desarrollo ubica
a las personas adultas como mediadores para garantizar sus derechos o responsables de generar
mejores condiciones para la adquisición de capacidades, pero también, para que cuenten con la adecuada protección.
Para explicar el sentido de personas en desarrollo al que hacemos referencia, Lansdown (2005, p. 32) advierte que:
Aunque es evidente que las personas se desarrollan todo a lo largo de la vida (porque el aprendizaje y el crecimiento no cesan a la edad de 18 años), la infancia constituye un periodo excepcional por las oportunidades y la vulnerabilidad que la caracterizan y, por tal motivo, se le brinda una protección especial.
También la Suprema Corte de Justicia de la Nación explica que:
Niñas, niños y adolescentes son personas diferentes a los adultos, precisamente en razón de las características que se derivan de su nivel de desarrollo, de ahí la necesidad de proporcionarles una atención especializada para que puedan ejercer sus derechos en condiciones de igualdad (SCJN, 2014, p. 12).
Como personas, contamos con la posibilidad de conducir nuestras acciones a partir de nuestras preferencias o intereses y en relación con nuestra identidad moral. Esta identidad se construye durante nuestro desarrollo social y cultural, y lo aplicamos en todas las consideraciones que hacemos ante las situaciones que se nos presentan y las decisiones que tomamos; por ejemplo, la elección de las personas con quienes queremos estar, los objetos que queremos conocer, hacia dónde queremos ir, etcétera. Laino (2012, p. 21) señala que tenemos esta capacidad desde nuestros primeros días de vida y se desarrolla conforme adquirimos habilidades que nos dan la facultad para hacer elecciones.
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Esto resulta muy importante para todo lo relacionado con la construcción de ciudadanía, ya que tiene que ver con el proceso en el que cada quien define su propia identidad a partir de la elección libre de las opciones de vida, de lo que creemos y de las actitudes que consideramos justas y válidas. Por eso, la autora plantea que la protección de niñas, niños y adolescentes debe entenderse como la generación de condiciones que permitan tener “libertad para el ejercicio de derechos” (Laino, 2012, p. 21).
Se reconoce en consecuencia a los niños, niñas y adolescentes la titularidad de derechos constitucionales cuyo ejercicio y efectividad reposa en sí mismos, como actores principales de las decisiones que los involucren y que por su especial condición de desarrollo reclama ciertas prerrogativas (Laino, 2012. 21).
Como se puede ver, esto nos enfrenta al desafío de reconocer que la relación como adultos con cada niña, niño y adolescente, debe respetar el desarrollo físico e intelectual en un marco de libertad (Laino, 2012, p. 20) y, por tanto, cambiar acorde a su crecimiento y desarrollo; esto es, conforme aumentan sus capacidades, ya que no es lo mismo educar y proteger a un bebé que a un niño en edad escolar o a una adolescente.
Con base en el principio de autonomía progresiva, resulta fundamental que las personas adultas y de manera particular las autoridades públicas, conozcan desde diversas disciplinas qué implica el desarrollo de NNA; pues obliga al Estado a crear entornos apropiados.
Son entonces la familia, la comunidad y la sociedad, los que operan como determinantes interrelacionados a lo largo del proceso de desarrollo de los niños y niñas. Las políticas públicas son parte del entorno en el cual se desarrollan los niños y niñas, y se constituyen como contexto a través del cual se pueden generar recursos y acciones que incidan en la comunidad y en el entorno familiar del niño y la niña, generando mejores condiciones de vida y mayores oportunidades de desarrollo (Martínez y Ditzel, 2012 p. 19).
Para conocer más sobre el desarrollo en NNA y la importancia de favorecerlo, te invitamos a ver el siguiente video del Banco Interamericano de Desarrollo:
Banco Interamericano de Desarrollo. [IDB12x]. (2016, junio 16). Desarrollo Integral e Individual en la niñez [Archivo de video]. Recuperado de https://www.
youtube.com/watch?v=yqg4r7CCJ74
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padre-2431999/
El principio de la autonomía progresiva lleva a que los padres o tutores ya no ejerzan los derechos de los hijos en su nombre. Protegerlos significa asumir la responsabilidad de orientar y guiar a hijas e hijos en el ejercicio de sus derechos, no a elegir cuáles derechos pueden ejercer y cuáles no. Se trata de darles “las herramientas para la evolución progresiva de sus facultades” (Laino, 2012, p. 25).
Para ello y por tratarse de personas en desarrollo, niñas, niños y adolescentes tienen derecho a la protección de ambos padres o tutores (Art. 18 CDN, UNICEF, 2006), su comunidad y el Estado (Art. 5 CDN, UNICEF, 2006) ante eventos que puedan perjudicarles; pero esta protección debe disminuir conforme evolucionen las facultades, esto es, en la medida que cuente con más capacidades (Lansdown, 2005. p. 62).
Así como para la limpieza y el baño los más pequeños requieren de una persona adulta, los niños y niñas de edad escolar requieren su atención en menor medida; puede suceder con otros desafíos que se presenten en la vida, como la realización de tareas, la preparación de alimentos, los traslados, el juego, las relaciones interpersonales y la toma de decisiones. El desafío entonces es, mantener el equilibrio entre propiciar su autonomía y protegerlos sin menoscabo de su libertad.
Pixabay (2015) Niño Jugar Estudio Color Aprender Conocimiento [Fotografía] Recuperado de: https://
pixabay.com/es/ni%C3%B1o-jugar-estudio-color-
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Pixabay (2017) Bebé Ducha Recién Nacido Lindo
Niño Niña Baño [Fotografía] Recuperado de: https://
pixabay.com/es/beb%C3%A9-ducha-reci%C3%A9n-
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Comencemos primero por reflexionar acerca de los desafíos actuales que pueden desfavorecer el desarrollo y la autonomía progresiva, independientemente del nivel económico de NNA: el tiempo que pasan en soledad o con personas que no representan un vínculo afectivo importante, el tipo de alimentos que consumen, el tiempo en que están expuestos a las redes sociales, el internet, la televisión, etcétera; y el escaso tiempo que interactúan con otros niños y niñas.
Según Lansdown (2012, p. 32), hay requisitos indispensables para el adecuado desarrollo como son: una alimentación apropiada, la estimulación intelectual, las oportunidades para el esparcimiento, un ambiente saludable, un adecuado descanso, la interacción social, el cuidado afectuoso y la seguridad. En este sentido, si analizamos el impacto de la pobreza en el desarrollo de niñas y niños, podemos ver que afecta más a éstos que a los adultos, por las siguientes razones:
Por eso es urgente su atención. Desgraciadamente, debido a su incremento en América Latina, se acuñó el término infantilización de la pobreza (Martínez y Ditzel, 2012, p. 8). Al respecto, el Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes (IIN), advierte que:
La pobreza es “(…) el eje estructural de micro y meso sistemas que no ofrecen a niños y niñas las condiciones mínimas como para desplegar sus potencialidades, lo que incide fuertemente en sus posibilidades futuras” (Martínez y Ditzel, 2012, p. 9).
Laino (2012, p. 26) va más allá, ya que advierte que el principio de autonomía es afectado cuando la política económica, las educativas, las de salud, las de vivienda y las de trabajo no son diseñadas para garantizar efectivamente los derechos económicos, sociales y políticos por todas las personas, incluidos niñas, niños y adolescentes.
El efectivo ejercicio de los derechos económicos, sociales y culturales representa la condición de posibilidad fáctica sin la cual se torna imposible la realización de la libertad y el desarrollo de la persona, así como el fortalecimiento de sus capacidades, que le permiten adquirir un grado de autonomía y madurez que lo hagan apto para el ejercicio de sus derechos y planes de vida (Laino, 2012, p. 26).
Además de la pobreza, el Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes (Martínez, y Ditzel, 2012, p. 21) señala los siguientes riesgos que pueden afectar el desarrollo de NNA:
Por ello resulta necesario implementar la protección en la familia a través del apego seguro, la buena comunicación, el buen clima y pautas sanas de crianza. Los padres o tutores, si bien deben ser respetados y apoyados por los Estados, están limitados en la crianza por el interés superior del niño, niña o adolescente (Art. 18 CDN, UNICEF, 2006). Cuando no actúen conforme a este principio, el Estado deberá intervenir.
En el siguiente video se presentan las responsabilidades del Estado mexicano, específicamente de las instancias judiciales, cuando la familia no cumple con su papel para favorecer la autonomía progresiva:
Suprema Corte de Justicia de la Nación. [Litigantes dh]. (2017, junio 30). Las obligaciones del Estado frente a la autonomía progresiva de la infancia [Archivo de video]. Recuperado de https://youtu.be/dCjdhyjFYvQ
Ante la necesidad de contar con condiciones adecuadas para el desarrollo, la Convención sobre los Derechos del Niño (2006) cuenta con los siguientes artículos:
Art. 6. “Los Estados Partes garantizarán en la máxima medida posible la supervivencia y el desarrollo del niño” (UNICEF, 2006, p. 11). Niñas, niños y adolescentes deben desarrollar sus facultades cognitivas, sociales, afectivas, físicas y morales.
Art. 23. Reconoce el derecho de niñas, niños y adolescentes con discapacidad a tener oportunidades para integrarse a la sociedad y desarrollarse como personas, incluso cultural y espiritualmente, “en la máxima medida posible” (UNICEF, citado por Lansdown, 2005, p. 32).
Art. 27. Reconoce la importancia de un nivel de vida adecuado para el desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social de niñas, niños y adolescentes.
Arts. 28 y 29. Se refieren al papel de la educación en el desarrollo de “la personalidad, las aptitudes y la capacidad mental y física del niño hasta el máximo de sus posibilidades”.
Art. 31. Reconoce el derecho al juego puesto que éste es importante para el desarrollo de niñas, niños y adolescentes.
Además de las políticas públicas, las condiciones económicas, familiares y comunitarias; queremos destacar dos actitudes que favorecen y estimulan el desarrollo y las capacidades de niñas, niños y adolescentes y, por tanto, su autonomía: escucharlos a partir de reconocer sus capacidades y propiciar experiencias que favorezcan la adquisición de competencias. ¿En qué consisten estas actitudes? veamos cada una de ellas:
Escucharlos a partir de reconocer sus capacidades
Recordemos que el artículo 12 de la CDN, reconoce el derecho a la libertad de expresión de la niñez en todos los asuntos que les afectan y obliga al Estado a tomar en cuenta su opinión “en función de la edad
y madurez del niño”. Es responsabilidad de las personas adultas, proporcionarles la información que requieran para propiciar la toma de decisiones consciente y responsable.
Pixabay (2016) Gente [Fotografía] Recuperado de: https://pixabay.
com/es/abuela-kids-ordenador-
port%C3%A1til-1822564/
Niñas, niños y adolescentes tienen mucho que decirnos cuando les pedimos propuestas para resolver problemas, por ejemplo, sobre los hermanos o hermanas, los compañeros y compañeras; o incluso sobre el manejo de la tecnología, soluciones a problemas comunitarios, propuestas de políticas públicas, etcétera.
Conforme ellas y ellos se desarrollen y obtengan las competencias necesarias, las personas adultas tendremos que reconocerles la responsabilidad de tomar decisiones. Sin embargo, debemos tener mucho cuidado para no forzarlos a tomar decisiones en las que no está, en el centro, su persona (Lansdown,
2005, p. 20); por ejemplo, un conflicto entre sus padres. No debemos obligar a niñas, niños y adolescentes
a tomar decisiones en circunstancias en las que no se sientan preparados.
Silvia Laino advierte el riesgo de convertir la protección en sinónimo de autoridad, ya que generalmente, ante la tensión entre libertad y protección, y bajo el fundamento de la vulnerabilidad, se opta por la protección y se deja a NNA en desventaja por la incapacidad jurídica para tomar decisiones. La autora afirma que:
“los padres, la sociedad y el estado están forzados a respetar su adecuado desarrollo físico e intelectual en un marco de libertad” (Laino, 2012, p. 20).
La intervención tanto de las personas adultas en general como de los Estados (a través de la legislación y las políticas públicas) debe regirse por los principios de libertad, autonomía y dignidad de las personas de 0 a 17 años (Laino, 2012, pp. 20-21).
Recordemos que se trata de derechos reconocidos en los artículos 13 (libertad de expresión); 14 (libertad de pensamiento, de conciencia y religión); 15 (libertad de asociación) y 16 (respeto a la intimidad).
Para valorar la importancia de hacer efectivos estos derechos, Laino (2012) retoma el párrafo 100 de la Opinión Consultiva No. 17 emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos que hace referencia a la proyección del grado de desarrollo en la capacidad de decisión y participación de los procesos. Este derecho también debe garantizarse a través de normas que regulen y protejan su intervención en procedimientos administrativos y jurisdiccionales, por ejemplo, evitar su revictimización cuando han resultado agraviados por un delito, limitando el número de entrevistas practicadas por el personal especializado.
De acuerdo a las Reglas de Brasilia (Cumbre Judicial Iberoamericana, 2008, pp. 6, 19) No. 5 y 78, los órganos del sistema de justicia deben tutelar los derechos de niñas, niños y adolescentes conforme a su desarrollo evolutivo. En los actos judiciales en los que participen, deberán tener en cuenta su edad y desarrollo.
Para garantizar efectivamente el principio de autonomía progresiva en el ámbito jurisdiccional, resulta entonces necesaria una defensa jurídica especializada, con los recursos y la capacitación necesaria (Laino, 2012, p. 36).
Propiciar experiencias que favorezcan la adquisición de competencias
También es importante generar experiencias que den pauta al desarrollo de sus habilidades y competencias.
Gobierno CDMX (2017). 33989756464_5eda269ebd_o [Fotografía]. En Salud en tu escuela. Flickr. Recuperado de https://www.flickr.com/
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Por ejemplo, llevar a cabo un deporte en equipo contribuye a su desarrollo físico, social y emocional. Lo mismo sucede si realiza otras actividades en contacto con la naturaleza, en grupos recreativos de pares, etcétera. “Cuanto más estimulante sea el entorno, mayor será el desarrollo y el aprendizaje” (Martínez y Ditzel, 2012, p. 13).
Por el contrario, limitar sus experiencias por considerarlos incapaces o inmaduros tiene dos consecuencias negativas: no permite a los adultos reconocer sus capacidades y se les niega la oportunidad de desarrollarse.
Frecuentemente las niñas y adolescentes mujeres enfrentan mayores limitaciones que los niños y adolescentes varones,1
por ejemplo, para asistir a fiestas, para regresar a casa, incluso para estudiar. Por esta razón, la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) cuenta con una campaña denominada “Las niñas también cuentan” (2011), a través de la cual denuncian algunas de estas limitaciones.
Red por los Derechos de la Infancia en México (2010). Solo 30% de las niñas
participa en un club deportivo
[Campaña].
Recuperado de http://www.derechosinfancia.
org.mx/lasninastambiencuentan/boletines/
boletin1/01b.jpg
Por desgracia, en ocasiones las restricciones se imponen a través de amenazas y castigos, afectando así el desarrollo de habilidades. Al respecto, Lansdown advierte que “el apoyo, el estímulo y un nivel elevado de expectativas respecto a las capacidades de niños y niñas pueden ayudarlos a adquirir habilidades y competencias que no sería posible conseguir mediante amenazas y castigos” (Lansdown, 2012, p. 14).
1 Para saber más sobre estas diferencias te recomendamos: REDIM (enero de 2010). Las niñas mexicanas: una población altamente discriminada. En DFensor (No.1, año VIII), pp. 61-24. Recuperado de http://cdhdfbeta.cdhdf.org.mx/wp-content/uploads/2014/05/dfensor_01_2010.pdf
Además de lo ya mencionado, un ámbito importante encargado de propiciar experiencias que favorezcan la autonomía progresiva es el educativo. Al respecto la CDN (UNICEF, 2006, p. 22) señala en el artículo 28.1, lo siguiente:
También el artículo 29.1 (UNICEF, 2016, pp. 22-23), indica que:
Posteriormente podrás encontrar experiencias educativas muy interesantes por su papel en la construcción de la ciudadanía de niñas, niños y adolescentes.
Hasta aquí hemos visto que favorecer el desarrollo y, con ello la autonomía progresiva, es posible desde toda relación entre personas adultas y NNA; lo cual se ve reflejado en diversos escenarios, tales como la familia, la escuela, la comunidad y el Estado, por medio de las políticas públicas.
Así, la autonomía progresiva promueve el desarrollo y la adquisición de habilidades, garantizando también su protección. Pasemos ahora a analizar este segundo aspecto.
¿De qué tenemos que proteger a niñas, niños y adolescentes para favorecer su autonomía? Si bien
existen diversas opiniones sobre el nivel de protección que debemos darle a niños y adolescentes, y a las mujeres en particular, todas las sociedades cuentan con leyes, prácticas y costumbres que definen
la diferencia entre niñez y adultez; asimismo, todas coinciden que lo primero que se debe atender es su
protección. Partimos entonces del reconocimiento de su relativa inexperiencia e inmadurez que genera fácilmente condiciones de vulnerabilidad y, por tanto, hay un consenso que se expresa en la CDN acerca de la necesidad de establecer mecanismos que los protejan, entre ellos, establecer los límites para participar en ciertas actividades:
A pesar de la presunta incapacidad que se atribuye a la niñez,
son numerosos los niños y niñas del mundo entero que, al mismo tiempo, se ven obligados a cargar con responsabilidades excesivas, que van mucho más allá́ de sus facultades, lo que pone en peligro su seguridad y desarrollo. Se les exige que tomen parte en actividades peligrosas, pero, debido a su condición de niños, se les niega la autonomía que les permitiría negociar cualquier tipo de control respecto a tales experiencias. Por lo tanto, se los vuelve doblemente vulnerables. Los niños no pueden, o no deberían, ser clasificados según un esquema de suposiciones generales que o exageran o subestiman su desarrollo (Lansdown, 2005, p. 14).
Roy, S. (2015). Child-labor-934900 [Fotografía]. Pixabay. Recuperado de https://
pixabay.com/es/trabajo-infantil-934900/
Algunos de los temas que causan más preocupación son las edades mínimas establecidas para:
• Consultas legales y sanitarias
• Sometimiento a tratamientos médicos sin el consentimiento de los padres
• Creación o adhesión a asociaciones
• Testimoniar ante tribunales y participar en procedimientos administrativos y judiciales (Lansdown, 2005, p. 10)
En el siguiente video podrás encontrar las problemáticas de NNA de mayor preocupación para la agencia de las Naciones Unidas para la Niñez (Unicef), que guían su labor en lo que a protección se refiere: la separación familiar, el matrimonio infantil y la discriminación, exclusión y aislamiento, por ejemplo, debido a una discapacidad.
UNICEF. [UNICEF Nicaragua]. (2013, diciembre 18). Protección de niñas, niños y adolescentes [Archivo de video]. Recuperado de https://youtu.
be/8A1pAaBErgk
La CDN compromete a los Estados a llevar a cabo todas las medidas legislativas, sociales, educativas y administrativas necesarias para asegurar que esta población no quede expuesta a experiencias inadecuadas para su nivel de desarrollo y establece como criterio prioritario el interés superior de niñas, niños y adolescentes. Específicamente, el artículo 19 compromete a los Estados a protegerlos de:
(…) toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual, mientras el niño se encuentre bajo la custodia de los padres, de un representante legal o de cualquier otra persona que lo tenga a su cargo (Art. 19° CDN, UNICEF, 2006).
Art. 3. El interés superior de la niñez y adolescencia debe ser primordial.
Art. 5. Los padres deben respetar la capacidad de las y los hijos de ejercer sus derechos por cuenta propia y no deben imponerles exigencias excesivas, esto es, más allá de sus capacidades.
Art. 9. Niñas, niños y adolescentes no deben ser separados de sus padres.
Art. 18. Se refiere a las responsabilidades de los padres en lo relativo a la crianza.
Art. 20. Señala los criterios para el cuidado alternativo.
Art. 21. Establece criterios importantes sobre la adopción.
Art. 32. Los Estados deben establecer una edad mínima para trabajar.
Art. 37. Advierte que las y los menores de 18 años privados de su libertad se les debe tratar considerando sus necesidades, conforme a su edad.
Art. 38. Los menores de 15 años no deben participar directamente en hostilidades, en casos de conflictos armados.
Art. 40. Los Estados se comprometen a establecer una edad mínima para considerar que niñas, niños y adolescentes tienen responsabilidad penal. En caso de que alguno infrinja las leyes penales, los padres deben presenciar todas las audiencias.
De los artículos 32 al 36. La CDN reconoce el derecho de niñas, niños y adolescentes a recibir protección contra la explotación sexual, económica o de otro tipo (UNICEF, 2006).
Si revisamos cuidadosamente los artículos de la CDN, podremos ver que cada instancia con la que niñas, niños y adolescentes tienen contacto, juega un papel muy importante en sus condiciones para el desarrollo, la adquisición de capacidades y las posibilidades para su autonomía, así como para garantizar su protección.
Para ahondar más en el tema, es vital leer a Gerison Lansdown, quien revisa el papel de los Estados, las instituciones, las familias y las escuelas; y propone cambios que dan pauta a una mayor participación y mejores condiciones para favorecer la autonomía y la protección. Ingresa al siguiente enlace y consulta de la página 81 a la página 87:
Lansdown, G. (2005). La evolución de las facultades del niño. Italia: UNICEF/ Save the Children/VAN LEERFOUNDATION. Recuperado de https://www.unicef- irc.org/publications/pdf/EVOLVING-E.pdf
Por desgracia la pobreza afecta a una proporción muy importante de niñas, niños y adolescentes en nuestro país y obstaculiza su desarrollo armónico. Presentamos algunos datos preocupantes recuperados del informe presentado por el CONEVAL, en 2014 (Pérez, Hernández, Aparicio, Crowley, Strand, y Güémez, 2014, pp. 10-11):
Las situaciones más graves e injustas las encontramos en las comunidades indígenas (Pérez et al., 2014, p. 11):
En 2014, 78.6 por ciento de niñas, niños y adolescentes en hogares indígenas y 90.8 por ciento de quienes hablaban una lengua indígena se encontraba en situación de pobreza. La diferencia respecto de la población infantil y adolescente no indígena (27.9 y 40.1 puntos porcentuales, respectivamente) es un claro indicador de las enormes desventajas que enfrentaba y enfrenta aún la población indígena desde las primeras etapas de la vida.
Desgraciadamente, a pesar de los recursos públicos invertidos y los programas sociales, “los niveles de pobreza entre la población de 0 a 17 años en el país prácticamente no han cambiado desde la crisis financiera global de 2008” (Pérez et al., 2014, pp.10-11).
Clavellina, V. (2 de diciembre de 2016). Ninos-pobre [Fotografía]. No importa tanto que… [Entrada en blog]. Letras mexicanas desconocidas. Recuperado de https://letrasmexicanasdesconocidas.blogspot.
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Resulta evidente la urgencia de que todos los niveles de gobierno consideren que el gasto en la generación de condiciones que permitan el desarrollo de las capacidades de niñas, niños y adolescentes, es en realidad una inversión:
En los últimos años se han dado a conocer diferentes investigaciones (sociológicas, neurológicas y políticas) que confluyen en fundamentar que la inversión y el abordaje integral
a más temprana edad, genera mejores resultados en términos de desarrollo humano, lo cual
redunda sinérgicamente en mayor desarrollo social, en un ahorro de la inversión pública futura
y en el fortalecimiento del sistema democrático (Martínez y Ditzel, 2012, p. 8).
En este eje temático hemos visto que el principio de autonomía progresiva implica cambios profundos en las relaciones del mundo adulto, las autoridades públicas y las instituciones con la niñez y la adolescencia. En la medida que adoptemos el cambio de paradigma para favorecer la autonomía progresiva, veremos ciudadanos más participativos y responsables. En este sentido, resulta fundamental que los garantes de los derechos de NNA, tanto en el ámbito privado como en el público, favorezcan su desarrollo integral. Además, hay que tener presente que nuestra labor es garantizar su protección ante los riesgos que puedan enfrentar, conforme a la etapa de desarrollo en la que se encuentran.
En el siguiente eje temático abundarás sobre estas etapas, las capacidades de NNA en cada una de ellas y la importancia del medio natural y social en el que se desenvuelven.
Finalmente, en el tercer y último eje temático, conocerás sobre el papel y las posibilidades de los garantes para generar condiciones óptimas para la participación y la adquisición de autonomía.
1. Consejo Nacional de la Infancia. Ministerio de la Secretaría General de la Presidencia. Gobierno de Chile. [Consejo Nacional de la Infancia]. (2015, marzo 20). Autonomía progresiva-Consejo Nacional de la Infancia [Archivo de video]. Recuperado de https://youtu.be/v_GkJIUeymI
Este video te permitirá profundizar en la definición de autonomía progresiva, desde la perspectiva de los derechos de la niñez y adolescencia.
2. Bencharski, C. y Bencharski, K. [Karen Bencharski]. (2017, julio 23). Autonomía y responsabilidad [Archivo de video]. Recuperado de https://youtu.be/WjXUCE9Qxgo
En este video podrás conocer una serie de actividades que niñas y niños pueden realizar, tomando en cuenta sus capacidades y su edad, procurando la autonomía progresiva.
3. Chile crece contigo. [Chile Crece Contigo]. (2010, enero 18). La imitación, el uso de las manos y la independencia al comer [Archivo de video]. Recuperado de https:// youtu.be/PIWSkgsmIJc
En este video podrás encontrar algunas recomendaciones respecto a cómo fomentar el desarrollo de niños en primera infancia.
4. Chile crece contigo. [Chile Crece Contigo]. (2010, enero 18). La autonomía, lenguaje oral y el conocimiento del cuerpo [Archivo de video]. Recuperado de
https://youtu.be/2jQ_zsLr34Y
En este audiovisual encontrarás sugerencias respecto a cómo promover la autonomía y la estimulación para el desarrollo de capacidades en niños que se encuentran en la primera infancia.
5. De cero a siempre. Atención integral a la primera infancia. [De Cero a Siempre Oficial]. (2016, abril 15). Desarrollo integral de los niños y niñas [Archivo de video]. Recuperado de https://youtu.be/9neE1nWfFw8
En este video conocerás el caso de Colombia, país que diseñó una política pública integral para favorecer el desarrollo de la niñez, especialmente de los más pequeños.
Eje temático 2. Conocimiento de las etapas de desarrollo de la niñez
Autor: José Miguel Macías
Hasta ahora en el Diplomado nos referimos a niñas, niños y adolescentes (NNA) en general, como si pertenecieran a un sector de la población homogéneo. Desde el enfoque de derechos, los reconocemos como personas en desarrollo, pero ¿qué significa esto?, ¿qué diferencias externas e internas hay entre aquellas personas de temprana edad, quienes asisten a la primaria y a quienes consideramos adolescentes? Si apostamos por su autonomía progresiva reflexionemos acerca de:
Existen diversas teorías que intentan explicar el proceso evolutivo que recorren niñas, niños y adolescentes, pretendiendo con sus postulados establecer marcos de referencia válidos y universales acerca del desarrollo natural, social, afectivo y cognitivo de los individuos. No obstante, a pesar de los diversos enfoques que abordan el tema, es esencial comprender cómo las características inherentes de NNA, según sus etapas de desarrollo, tienen una estrecha relación con la implementación y ejercicio de sus derechos, desde la perspectiva de ser sujetos activos en proceso de construcción de sus facultades.
Como has revisado en módulos anteriores, la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) hace posible el reconocimiento de niñas, niños y adolescentes como sujetos activos de derechos, en contraposición con la antigua noción que les consideraba sujetos pasivos dependientes de la protección y asistencia de los adultos por su propia condición de vulnerabilidad.
Las facultades que la CDN reconoce en este sector de la población, obligan al análisis puntual de las condiciones que un país necesita establecer para que niñas, niños y adolescentes se desarrollen en un entorno que propicie progresivamente su autonomía, con la orientación de sus madres, padres, cuidadores o tutores legales.
Pxhere (2017). Niño aprende a usar una bicicleta [Fotografía] Recuperado de https://pxhere.com/es/
photo/1088522
Gobierno CDMX. (2017). 34731073680_7c5ed1b028_o [Fotografía]. En Por el acceso a la cultura y recreación de niñas y niños de la CDMX. Flickr. Recuperado de https://www.
flickr.com/photos/140660272@N07/34731073680/in/
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Estas condiciones deberán estar delineadas en función de la noción que se adopte acerca del proceso de crecimiento biopsicosocial de NNA, principalmente antes de alcanzar la adultez.
A partir de lo anterior, es necesario reflexionar sobre la concepción que se tiene, como adulto, de los roles de género que tradicionalmente han desempeñado NNA y que, en ocasiones, puede influir en la orientación que se les brinda para impulsar su autonomía progresiva.
Por ejemplo, es común que en el hogar o en la escuela se motive a los niños para que participen en juegos considerados propios de su sexo, tales como jugar con autos, participar en juegos interactivos con una carga de agresividad o en juegos que implican velocidad y fuerza (futbol, carreras, luchas, entre otros); sin tomar en cuenta que pudieran tener interés para realizar actividades que tradicionalmente son asignadas a las niñas, como ayudar en lavar los platos, recoger los trastes o barrer la casa.
En este sentido, se tiene en cuenta que el espíritu con que la CDN plantea la evolución de las facultades de la niñez y la adolescencia se ubica en el ámbito de su proceso biológico, pero sobre todo, de sus interacciones con el entorno, las cuales dan pauta a la construcción de aprendizajes que fortalecen sus capacidades de análisis, reflexión, expresión y toma de decisiones; con lo que se puede comprender que la edad de NNA es un factor muy importante para calcular su evolución, pero no es el único ni el fundamental.
Al respecto Lansdown (2005, p. 9) afirma que:
“la Convención reconoce que los niños que viven en ambientes y culturas diversos y se enfrentan con distintas experiencias de vida adquieren competencias a edades diferentes, y su adquisición de competencias varía según las circunstancias”. También constata el hecho de que “las facultades del niño pueden diferir según la naturaleza de los derechos ejercidos” (Lansdown, 2005, p 9).
Dicho lo anterior, nuestro recorrido por las etapas de desarrollo, que abarcan de la niñez a la adolescencia, partirán del abordaje integrado de las dimensiones en las que ponen énfasis:
De manera que revisaremos los postulados de algunos de los teóricos más representativos en la materia como Piaget, Vygotsky y Erikson; haciendo un andamiaje de sus ideas, construyendo una “fotografía” lo más completa posible para tu conocimiento y puesta en práctica dentro de la labor que desempeñas como garante de los derechos de niñas, niños y adolescentes.
Para entrar en materia respondamos a una primera cuestión, ¿qué significa el desarrollo de niñas, niños y adolescentes, en este contexto?
Una breve, pero precisa explicación la encontramos en palabras de Maier (1996, p. 11) quien expresa que:
En un principio la palabra desarrollo fue un término biológico referido al crecimiento físicamente observable del tamaño o estructura de un organismo durante un periodo determinado. Aplicada a las ciencias de la conducta, denota los procesos vinculados temporalmente, los cambios progresivos del proceso adaptativo […] la palabra maduración sugiere el crecimiento orgánico, mientras que el término desarrollo se relaciona con el desarrollo sociopsicológico. En este sentido, el desarrollo alude a una integración de los cambios constitucionales y aprendidos que conforman la personalidad en constante desarrollo de un individuo.
Cuando hablamos de etapas o fases de desarrollo, entendemos que hay siempre una que antecede a otra, donde unos criterios específicos establecen cuándo se ha cumplido con el parámetro que acredita el paso siguiente. En conjunto, las etapas conforman un proceso completo.
A partir de lo anterior, comenzaremos con la revisión de la primera etapa.
Esta etapa, mejor conocida como primera infancia o desarrollo infantil temprano, es probablemente la más importante en términos de la conformación de estructuras cerebrales óptimas, las cuales originan conexiones neuronales que dan paso a procesos cognitivos que evolucionan, en términos de complejidad, mediante el crecimiento biológico y la interacción con el entorno.
Public Domain Pictures. (2012). Rai, R. [mail2rjr07]. (2017), Caceres, N. [nmca94]. (2016) y Kadhim, A. [blueMiX]. (2015). Varias imágenes [Collage]. Recuperado de https://pixabay.com/
Para explicar las características de desarrollo en esta etapa, el Center of the Developing Child, de la Universidad de Harvard (2007, pp. 4-13), propone siete postulados básicos acerca del desarrollo:
1º Postulado El desarrollo infantil es el fundamento para el desarrollo comunitario y el desarrollo económico, ya que los niños y niñas capaces son la base de una sociedad próspera y sostenible.
2º Postulado Los cerebros se construyen con el tiempo. La arquitectura básica del cerebro se construye a través de un proceso continuo, que comienza desde el nacimiento y continúa hasta la adultez. La arquitectura cerebral está construida sobre una sucesión de periodos sensibles, cada uno de los cuales está asociado con la formación de circuitos y las habilidades que se formaron previamente. A través de este proceso, las primeras experiencias crean una base para el aprendizaje de toda la vida, el comportamiento y la salud física y mental. Una base sólida aumenta la probabilidad de resultados positivos.
3º Postulado Las influencias interactivas entre genes y la experiencia, literalmente dan forma a la arquitectura del cerebro en desarrollo. La arquitectura cerebral está compuesta por conjuntos de circuitos neuronales altamente integrados, los cuales se conectan bajo las influencias continuas y mutuas de la genética y el medio ambiente.
4º Postulado Tanto la arquitectura del cerebro y las habilidades en desarrollo se construyen de abajo hacia arriba, con circuitos y habilidades sencillos que proporcionan el andamiaje para circuitos y habilidades más avanzados con el paso del tiempo. Circuitos cerebrales que proporcionan información básica son cableados antes que aquellos que procesan información más compleja. Circuitos de nivel superior se basan en circuitos de nivel inferior, y la adaptación a niveles más altos resulta mucho más difícil si los circuitos de nivel inferior no se conectan correctamente. Habilidades más complejas se basan en habilidades más básicas que les preceden.
5º Postulado Capacidades cognitivas y emocionales están inextricablemente relacionadas a lo largo de la vida. El bienestar emocional y las competencias sociales proporcionan una sólida base para nuevas capacidades cognitivas, y juntas son los ladrillos y el mortero que conforman los fundamentos del desarrollo humano.
6º Postulado El estrés tóxico en la primera infancia se asocia con efectos persistentes en el sistema nervioso y los sistemas hormonales de respuesta ante el estrés que pueden dañar el desarrollo de la arquitectura cerebral y conducir a problemas de por vida en el aprendizaje, el comportamiento y la salud física y mental. Cuando los niños y niñas enfrentan situaciones de estrés, el cuerpo activa la liberación de sustancias que le permiten actuar como respuesta a la situación (huir, defenderse, atacar), y cuando este sistema se activa constantemente, las niñas y niños experimentan consecuencias adversas como el mantenimiento de niveles altos de cortisol, que resultan tóxicos para el cuerpo.
7º Postulado Crear condiciones favorables para el desarrollo de la primera infancia es probablemente menos costoso y más eficaz que intentar solucionar los problemas derivados posteriormente.
Los siete principios anteriormente revisados, permiten conocer el desarrollo saludable desde una perspectiva neurológica, la cual hace posible el acceso a condiciones favorables para la adquisición de habilidades cognitivas complejas y duraderas en niñas y niños.
Quienes tienen la responsabilidad de garantizar y proteger
los derechos de la niñez, deben considerar estos principios, de manera que las políticas públicas dirigidas a este sector de la población los incluyan, y con ello, incrementen las posibilidades de consolidar el bienestar de la primera infancia en el país; pero también propicien estrategias para que dichas políticas se encuentren sustentadas en respuesta a las necesidades e intereses genuinos de niñas
y niños, mediante mecanismos de participación que tomen
en cuenta las capacidades y rasgos que caracterizan a esta etapa.
Medina, O. [OmarMedinaFilms]. (2015). Children-808664 [Fotografía]. Pixabay. Recuperado de https://pixabay.com/es/
ni%C3%B1os-jard%C3%ADn-de-infantes-
diversi%C3%B3n-808664/
Desde la perspectiva de género, es indispensable conocer e impulsar los intereses genuinos de niñas
y niños, antes que dejarnos llevar por los estereotipos y roles de género tradicionales, donde las niñas
están supuestas a realizar actividades puramente femeninas, mientras que los niños sólo deberán realizar acciones consideradas para varones.
Pixabay (2015). Niño Juguete Coche Infantil Coche Retro Bebé [Fotografía] Recuperado de: https://
pixabay.com/es/ni%C3%B1o-juguete-coche-
infantil-862770/
Pixabay (2017). Niño Lindo Bebé Niña Feliz Padres Buscar Respeto [Fotografía]. Recuperado de: https://pixabay.com/es/ni%C3%B1o-lindo-
beb%C3%A9-ni%C3%B1a-feliz-padres-2438047/
Por ejemplo, en la actualidad, todavía no se acepta del todo que las niñas participen en equipos de fútbol por considerarlo un deporte exclusivo para los varones; así como tampoco es socialmente aceptado que los niños tengan interés en las labores del hogar o que participen en juegos donde se ponga en duda su sexualidad, acorde a su sexo biológico.
Lo mismo sucede con las formas de convivencia socialmente establecidas en los diferentes entornos donde interactúan niñas y niños, las cuales están limitadas para que sólo se relacionen de acuerdo a su sexo biológico (niñas con niñas, niños con niños).
Pixabay (2015). Niños Playa Jugando Arena Personas Persona Niño [Fotografía]. Recuperado de: https://pixabay.com/es/ni%C3%B1os-playa-
jugando-arena-personas-1008318/
Pxhere (2017). Niños jugando agua [Fotografía]. Recuperado de https://pxhere.com/es/photo/933609
Desde la perspectiva de género, es importante comprender que, si modificamos estos pensamientos y acciones, cargados de prejuicios y estereotipos, reduciremos en gran medida la desigualdad y la discriminación; logrando así que niñas y niños desarrollen habilidades sociales que les darán confianza para comunicarse e impulsar su autonomía.
Lobos, C. (2011) Cumpleaños de Alicia en la Guardería [Fotografía]. Recuperada de: https://www.flickr.com/photos/
claudiolobos/5645303553
Ahora bien, revisemos cómo se definen las facultades que caracterizan a la primera infancia, a partir de las investigaciones realizadas por Erikson y Piaget.
Estos dos teóricos entienden el desarrollo de la niñez como un proceso con características generalizadas que pueden ser aplicables universalmente, mediante el planteamiento de etapas condicionadas por la edad biológica de niñas, niños y adolescentes. Cabe decir que esta forma de “retratar” el desarrollo de la niñez ha sido aceptada y fortalecida por un sector grande de la comunidad que estudia la conducta, el comportamiento y los procesos cognitivos, pero también ha sido cuestionada por otro sector que coincide en hacer visibles algunos sesgos determinados por las diferencias culturales, o bien, porque dan mayor énfasis a los procesos sociales y de construcción que van de lo colectivo a lo individual, contrario a la teoría de Piaget que expresa mayor peso a los procesos individuales. Al día de hoy, el modelo propuesto por Piaget es un referente importante para explicar las etapas de desarrollo infantil.
Por su parte, Erikson es un teórico que basa sus estudios en los postulados freudianos y que se distingue del enfoque de Piaget por encontrar una relación estrecha entre las personas y sus relaciones con el entorno para explicar su desarrollo cognitivo.
A continuación, realizaremos un abordaje que considera los postulados más relevantes de ambos autores
para explicar las características de esta etapa de desarrollo de la niñez.
Piaget denomina este periodo como Fase sensoriomotriz; de acuerdo con Carolina Duek, ésta “precede
al desarrollo del lenguaje y se caracteriza por una inteligencia práctica basada en las acciones y
percepciones concretas. Es un período de ejercicio de los reflejos y las reacciones del niño o niña que están relacionadas con sus tendencias intuitivas. El cuerpo es no sólo el soporte sino también el medio para el aprendizaje y los desplazamientos” (Duek, 2010, pp. 802-803).
Henry Maier, apunta que en esta fase “las tareas fundamentales de desarrollo son la coordinación de los actos o actividades motoras, y la percepción o senso percepción en un ’todo’ tenue” (Maier, 1996, p. 111).
Wikimedia Commons (s. f.) Niño jugando [Fotografía]. Recuperado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Nino_ jugando.jpg
Por su parte, Piaget concibe el desarrollo de la niñez como un proceso evolutivo, que comprende una serie de fases y estadios o subfases, las cuales implican un proceso de desequilibrio-asimilación-adaptación- desequilibrio, para poder dar paso a un siguiente nivel de progreso, es decir, una vez que los niños desarrollan el dominio de una fase, necesitarán desequilibrar su estructura para estar en condiciones de buscar el dominio de una fase posterior que les permita la oportunidad de evolucionar. En esta lógica, Piaget define 6 subfases o estadios que explican el desarrollo en este periodo de vida de niñas y niños:
1. Uso de los reflejos
4. Coordinación de los esquemas secundarios y su aplicación a nuevas situaciones
6. Invención de medios nuevos mediante combinaciones mentales
Estos seis estadios comprenden en su totalidad la fase sensoriomotriz, que hay que entender como un parámetro que da cuenta de los aprendizajes que niñas y niños incorporan en su proceso de desarrollo a esta edad.
Por su parte, Erikson aporta una visión más dirigida a la relación de niñas y niños con su entorno social y afectivo, que se plantea como determinante para alcanzar su desarrollo a esta edad. A este periodo le llama Fase 1. Adquisición de un sentido de la confianza básica, al mismo tiempo que se supera un sentido de la desconfianza básica: Realización de la esperanza.
Maier (1996, p. 39), destaca que, en esta primera fase, el bebé tiene una primera confrontación con el mundo exterior, luego de encontrarse en condiciones confortables y seguras dentro del vientre materno, por lo que su primera necesidad será la de confiar en que sus necesidades básicas serán resueltas por el nuevo entorno, básicamente por la protección y cuidados que le brinden sus padres:
La confianza básica como fuerza fundamental de esta etapa, nace de la certeza interior y
de la sensación de bienestar en lo físico (sistema digestivo, respiratorio y circulatorio), en el psíquico (ser acogido, recibido y amado) que nace de la uniformidad, fidelidad y cualidad en el abastecimiento de la alimentación, atención y afecto proporcionados principalmente por la madre. La desconfianza básica se desarrolla en la medida en que no encuentra respuestas
a las anteriores necesidades, dándole una sensación de abandono, aislamiento, separación
y confusión existencial sobre si, sobre los otros y sobre el significado de la vida (Bordignon, 2005, p. 53).
Un sentido de la confianza básica ayudará al individuo a crecer psicológicamente y aceptar, de buena gana, las experiencias nuevas (Maier, 1996, p. 40).
Desde la perspectiva piagetiana, al periodo que comprende estas edades se le denomina fase Preconceptual.
Para Maier (1996, pp. 126-131), la niña y el niño en este periodo de edad, experimentan una transición entre el mundo puramente egocéntrico ensimismado, para pasar
a una incipiente socialización. Es una fase en la que la
acción es puramente investigativa, se encuentran todo el tiempo descubriendo nuevos elementos que incorporar
a su esquema experiencial. Todos los días descubren
nuevos símbolos de comunicación que utilizan para
su relación con los adultos, y aunque comparten más o menos los mismos símbolos, todavía no alcanzan
a comprender sus significados; el contenido de su pensamiento es pre conceptual.
Martín, S. (2012). Ikastola nueva de Lezo [Fotografía]. Recuperado de: https://www.flickr.com/photos/
pasaian/6666064993/in/photostream/
El juego ocupa la mayor parte de su tiempo, ya que lo emplean para poder asimilar la información que reciben del exterior. Las nuevas experiencias las convierten en juego, por ejemplo, cuando juegan a vestirse o a imitar las actividades que observan de los adultos.
Su conocimiento del mundo se limita a lo que perciben del mismo. Consideran que todos piensan como ellos y que les entienden, sin que deban esforzarse por expresar sus sentimientos e ideas. El desarrollo del lenguaje verbal y no verbal se pone de manifiesto como una articulación entre el pensamiento y la palabra; mientras más utilizan el lenguaje verbal para expresarse, significa que lo aceptan como vehículo de conceptualización de sus ideas.
En esta etapa, los niños eligen mantenerse cerca de quienes les proporcionan satisfacción de sus necesidades, generalmente sus padres o cuidadores más cercanos. A ellos los toman como modelo de comportamiento y referente de obediencia.
Erikson llama a esta fase de Adquisición de un sentido de la autonomía al mismo tiempo que se combate contra un sentido de la duda y la vergüenza: Realización de la voluntad. Básicamente, niñas y niños de estas edades han superado la desconfianza por la que atravesaron en la fase anterior; han crecido corporalmente y desarrollado habilidades que les permiten hacer cosas por sí mismos, aunque con ciertos límites. Así, los niños empiezan a tener control de esfínteres y esto incide cada vez más en su autonomía. Se ven a sí mismos capaces de expresar lo que piensa y de hacer, de manera independiente, las cosas que antes hacían por ellos los adultos.
En el fortalecimiento de la autonomía, es fundamental el tipo de relación que establecen con sus madres, padres, tutores legales o cuidadores, quienes deben permitir un grado progresivo de autonomía a niñas
y niños, en un contexto de protección fundamental, al mismo tiempo que establecen límites claros que regulen su comportamiento.
Piaget llamó a esta etapa Fase del pensamiento intuitivo. Se evidencia en esta fase un desarrollo del pensamiento indagador; niñas y niños encuentran motivos para cuestionar todo lo que ocurre en su entorno.
CONICYT (2015). Día de la ciencia en mi jardín [Fotografía]. Recuperado de: https://www.flickr.com/
photos/comunicacionesconicyt/21785837118
De acuerdo a Maier, quien retoma el enfoque piagetiano de esta fase, señala que “para los niños de 4 a 7 años el hecho más importante es la ampliación del interés social en el mundo que les rodea. El contacto repetido con otras personas inevitablemente reduce la egocentricidad y aumenta la participación social” (Maier, 1996, p. 134). Asimismo asegura que, al principio, su pensamiento y razonamiento todavía permanecen ligados a las acciones (1996, p.134).
El niño tiene que coordinar perspectivas de diferentes individuos, incluido él mismo, así como sus propias versiones subjetivas y egocéntricas del mundo con el entorno que le rodea. Los niños de esta fase tienen dificultades para asimilar más de una idea sobre un mismo elemento o hecho. Su incapacidad de enfocarse en dos aspectos de una situación a la vez, les inhibe de entender el principio de que una categoría o clase, puede contener varias subcategorías o clases diferentes.
En general, la obediencia a los adultos continúa siendo el código moral predominante para los niños en esta fase; para ellos ser obediente significa “ser bueno”, mientras que la desobediencia significa “ser malo”. Consideran que todos los actos que realizan los adultos son justos, y muestran su acatamiento mediante un respeto unilateral y un sometimiento a la autoridad, y el prestigio de los adultos (Maier, 1996, pp. 142–144).
Erikson llama a esta etapa, fase 3 Adquisición de un sentido de la iniciativa y superación de un sentido de la culpa. Realización de la Finalidad. En ella, niñas y niños se conciben a sí mismos como individuos, saben que se les considera personas y se tienen expectativas de ellas y ellos. Por lo tanto, comienzan a preguntarse acerca de su rol en este mundo, ¿qué han venido a hacer aquí? Así, un fuerte sentido indagador se desarrolla en ellos para poder dar respuesta a sus múltiples interrogantes sobre las cosas que observan a su alrededor.
El lenguaje se ha desarrollado bastante en esta fase, igual que sus capacidades motrices. Su locomoción es muy similar a la de los adultos, de modo que esto, junto con el habla, los coloca en posibilidad de expandir su capacidad de imaginación y argumentación.
Los adultos y sus pares son ahora, referentes que les ayudan a mirar y definir su propia personalidad. Encuentran que existen características sexuales que diferencian a unas personas de otras. En esta etapa comienzan a adquirir un sentido de los roles de género, se preguntan cómo deberían comportarse, jugar o interesarse por elementos específicos de acuerdo con su sexo (Maier, 1996, p. 55).
Conocer los rasgos esenciales que conforman a la primera infancia es fundamental para erradicar las creencias que suponen una incapacidad total de niñas y niños, y para tomar parte activa y significativa en el ejercicio de sus derechos, a partir de sus propias capacidades; tal como lo enuncia el Comité de los Derechos del Niño, en su Observación General No. 7 (UNICEF y DIF, 2014, p. 100):
Deben abandonarse creencias tradicionales que consideran la primera infancia principalmente un periodo de socialización de un ser humano inmaduro, en el que se le encamina hacia la condición de adulto maduro. La convención exige que los niños, en particular los niños muy pequeños, sean respetados como personas por derecho propio. Los niños pequeños deben considerarse miembros activos de las familias, comunidades y sociedades, con sus propias inquietudes, intereses y puntos de vista.
Quienes tienen la responsabilidad de proteger y garantizar los derechos de niñas y niños, es indispensable que tengan presente esto en todo momento y en cada decisión que toman:
“Respetar los intereses, experiencias y problemas que afrontan todos los niños pequeños es el punto de partida para la realización de sus derechos durante esta fase esencial de sus vidas” (UNICEF, 2014, p.101).
Asimismo, fomentar y actuar a partir de la perspectiva de género, permitirá minimizar y reducir actitudes y expresiones estereotipadas y discriminatorias acerca de las decisiones que tomen niñas y niños sobre sus intereses, formas de interacción y preferencia sexual; favorecerá su confianza y autoestima para defender sus derechos, y conducirse con seguridad a lo largo de sus vidas.
El enfoque adultocéntrico considera que niñas y niños carecen de cualquier facultad para practicar sus derechos autónomamente, en virtud de ser considerados personas incompletas e inmaduras (siendo la adultez, la medida de un ser maduro y completo). Esta forma de concebir a la niñez genera ideas sobre supuestas incapacidades que tienen, al momento de tener que tomar decisiones respecto a asuntos importantes de sus vidas.
Una pregunta muy frecuente en diversos escenarios, tales como
la familia, la escuela y la sociedad es la siguiente: ¿cómo puedo
preguntar, consultar o tomar en cuenta los puntos de vista de niñas y niños que se encuentran en la primera infancia, acerca de sus necesidades e intereses? Si bien puede ser complicado plantear este cuestionamiento, esto no justifica omitir o invalidar los derechos de la niñez.
Pxhere (2018) Boy thinking [Fotografía]. Recuperado de: https://pxhere.com/es/
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El artículo 12 de la CDN (UNICEF, 2006, pp. 13-14) dice que niñas y niños tiene derecho a expresar su opinión libremente, en todos los asuntos que le afecten, y deberá ser tomada en cuenta. Este derecho refuerza la condición de los niños como participantes activos en la promoción, protección y supervisión de sus derechos.
Comunicaciones CONICYT. (2015). 21785583690_b640650943_o [Fotografía]. En Día de la Ciencia en mi Jardín. Flickr. Recuperado de https://www.flickr.com/photos/
comunicacionesconicyt/21785583690/in/
En la Observación General No. 7 del Comité de los Derechos del Niño, se establece que: “El Comité desea reafirmar que el artículo 12 se aplica tanto a los niños pequeños como a los de más edad. Como portadores de derechos, incluso los niños más pequeños tienen derecho a expresar sus opiniones, que deberían ’tenerse debidamente en cuenta en función de la edad y madurez del niño’” (UNICEF, 2014, p.
Gimnasio La Montaña (2014) Jornada electoral de Preescolar 2014 [Fotografía]. Recuperado de https://bit.ly/2SXpoL8
Contribuir a desarrollar entornos donde niñas y niños puedan
expresarse de manera igualitaria, libre y sin prejuicios respecto
a los temas que les atañen, será indicio para que se involucren y participen de manera activa y en favor de sus derechos.
En este sentido, podemos encontrar que, tanto en la escuela como en el hogar, expresamos mensajes ligados a los roles de género, provocando situaciones de desigualdad. Por ejemplo: “Nancy, no es correcto que juegues con los niños”, “Lucy, trabajarás con Alejandra”, “Rosa, no puedes vestir de pantalones, eso es sólo para niños”, “Jorge, si lloras parecerás niña”, “Caro, ayúdame a lavar los trastes”, “Raúl, deja tu ropa en la cama para que tu hermana se encargue de ello”, “Fernando, tus abuelos te trajeron un regalo, ¡es una caja de herramientas!”, “En mi ausencia, tú, Salvador, serás el hombre de la casa”.
Si bien los niños no perciben con claridad el significado de los mensajes estereotipados de los adultos, es un hecho que absorben la información, las imágenes y las emociones que les generan, llevándolos a replicar rutinariamente dichas conductas; sin manifestar si están de acuerdo o no en la forma como son tratados.
De acuerdo con lo anterior, como garantes de los derechos de niñas y niños, es necesario expresar mensajes claros y libres de estereotipos, de acuerdo a su edad, madurez y contexto sociocultural, con la finalidad de erradicar actitudes de desigualdad o discriminación, e ir generando en ellos pautas de decisión a favor de su derechos y autonomía.
En la misma Observación General No. 7 del Comité, se estipula que:
Los niños y niñas pequeños son extremadamente sensibles a su entorno y adquieren con rapidez comprensión de las personas, lugares y rutinas que forman parte de sus vidas, además de conciencia de su propia y única identidad. Pueden hacer elecciones y comunicar sus sentimientos, ideas y deseos de múltiples formas, mucho antes de que puedan comunicarse mediante las convenciones del lenguaje hablado o escrito.
a) El Comité alienta a los Estados Partes a adoptar todas las medidas adecuadas para garantizar
que el concepto de niño como portador de derechos, con libertad para expresar opiniones y derecho a que se le consulten cuestiones que le afectan, se haga realidad desde las primeras etapas de una forma ajustada a la capacidad del niño, a su interés superior y a su derecho a ser protegido de experiencias nocivas.
b) El derecho a expresar opiniones y sentimientos debe estar firmemente asentado en la vida
diaria del niño en el hogar (en particular, si procede, en la familia ampliada) y en su comunidad; en toda la gama de servicios de atención de la salud, cuidado y educación en la primera infancia, así como en los procedimientos judiciales; y en el desarrollo de políticas y servicios, en particular mediante la investigación y consultas.
c) Los Estados Partes deberán adoptar todas las medidas adecuadas para promover la
participación activa de padres, profesionales y autoridades responsables en la creación de oportunidades para los niños pequeños a fin de que ejerciten de forma creciente sus derechos en sus actividades diarias en todos los entornos pertinentes, entre otras cosas mediante la enseñanza de los conocimientos necesarios. Para lograr el derecho a la participación es preciso que los adultos adopten una actitud centrada en el niño, escuchen a los niños pequeños y respeten su dignidad y sus puntos de vista individuales. También es necesario que los adultos hagan gala de paciencia y creatividad adaptando sus expectativas a los intereses del niño pequeño, a sus niveles de comprensión y a sus formas de comunicación preferidas, por ejemplo, dibujos, juegos, cuentos, representaciones teatrales, etc.
Continuando con los temas de participación y toma de decisiones de los niños en la primera infancia, visto desde la perspectiva de género, consulta el siguiente recurso:
BBC Mundo. (2017, 22 de agosto). ¿Muñecas para niñas y robots para niños?:
el experimento que muestra cómo los estereotipos de género pueden marcar los juguetes que elegimos. BBC. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/
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Con base en el video anterior, reflexiona en torno a las siguientes preguntas:
Como te habrás dado cuenta, en muchas ocasiones actuamos a partir de estereotipos de género, los cuales hacen referencia a creencias sociales respecto a cómo debe actuar cada uno.
El determinismo histórico, social y cultural contribuyó con la construcción de un sistema de poder que subordinó a la mujer al hogar y la remitió al ámbito doméstico y a la vida privada. A su vez al hombre le asignó el mundo público, la política; el acceso a la ciencia y la tecnología. Se han generado desigualdades en el acceso a recursos, servicios, posiciones de prestigio y poder que generalmente favorecen a los varones (Cal, Cuadro y Solana, 2008, p. 15).
A partir de las experiencias recogidas por algunas organizaciones de la sociedad civil, da la impresión de que existe un compromiso no asumido por las instituciones del Estado mexicano, al menos en la práctica, por construir las condiciones propicias para que el ejercicio de la participación efectiva de niñas y niños se materialice en todos los ámbitos de sus vidas. Por tanto, tu labor como garante de los derechos de la niñez consistirá en promover y salvaguardar sus derechos.
Ahora bien, seguiremos revisando las características de la niñez, pero en niñas y niños cuya edad va de los 6 hasta los 11 años.
La etapa en que niñas y niños ingresan al sistema educativo formal en nuestro país es alrededor de los 3 años de edad, cuando cursan educación preescolar; sin embargo, todavía es común que el primer contacto con la escuela ocurra a partir de los 6 años, cuando inician la educación primaria. Su inserción en la escuela resulta ser un acontecimiento significativo en sus vidas, pues se encuentran en un espacio en el que se generan aprendizajes importantes: aprenden normas sociales, forman lazos afectivos fuertes con sus pares, acceden a la vida cultural de su sociedad, inician la formación de la identidad, desarrollan el lenguaje oral y escrito, entre otros. Por ello, esta fase de la niñez se conoce como edad escolar.
Gobierno CDMX. (2017). 36570065642_85db5e9322_b [Fotografía]. En Ceremonia de inicio del ciclo escolar 2017- 2018. Flickr. Recuperado de https://www.flickr.
com/photos/140660272@N07/36570065642/in/
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En este periodo, niñas y niños han desarrollado ya muchas de sus capacidades cognitivas, físicas y motoras más importantes, fundamentales para el desarrollo de la vida social fuera de su círculo familiar más cercano, las cuales les ayudarán a enfrentar y superar los retos que les significa la vida en la escuela; además, se encuentran en posición de construir aprendizajes que, desde una perspectiva individual, son limitados por su evolución biológica pero posibles por la interacción con otras personas.
De acuerdo a investigaciones realizadas por el Centro de Desarrollo del Niño de la Universidad de Harvard, es importante que niñas y niños desarrollen las “funciones ejecutivas”, tales como la memoria de trabajo, el control inhibitorio y la flexibilidad mental, puesto que éstas favorecen las relaciones con los demás y los preparan para el futuro.
Para conocer más al respecto sobre estos estudios, consulta el siguiente video:
Center on the Developing Child at Harvard University. [Center on the Developing Child at Harvard University]. (2015, 16 de junio). En breve: La función ejecutiva. Habilidades para la vida y el aprendizaje. Recuperado de https://youtu.be/FxXjxpPrXgI
Resulta fundamental reconocer que las capacidades de niñas y niños en esta etapa pueden potenciarse en la medida en que se les permita acceder a situaciones de la vida real que impliquen retar su estado cognitivo, para evolucionar hacia niveles superiores. Esto, en el contexto del ejercicio progresivamente autónomo de sus derechos.
Esto, en el ejercicio de sus derechos a través de procesos de participación apropiados, es fundamental para el desarrollo de la autonomía progresiva.
Presidencia de la República Mexicana (2014). Inauguración de la Escuela Primaria “Isidro Fabela Alfaro” e Inicio del Ciclo Escolar 2014- 2015 [Fotografía]. Recuperado de: https://www.
flickr.com/photos/presidenciamx/14775621418/
Para niñas y niños en esta etapa, hay un incremento considerable de su interés por la vida social. Llaman su atención los fenómenos que observan en su entorno, entre ellos la escuela. En ella, la presencia de sus pares y la interacción con ellos, adquieren gran valor, pues les permite reafirmar su posición en el mundo y encuentran que sus acciones tienen presencia y efectos en la dinámica social.
De acuerdo con Duek (2010, p. 806), en su texto Infancia, desarrollo y conocimiento: los niños y niñas y su socialización, expresa lo siguiente acerca de la niñez en etapa escolar:
La capacidad que tienen ya estos niños y niñas para expresar su punto de vista, para discutir sobre lo que piensan, sobre lo que ven en televisión, sobre lo que ven en Internet, supone un comienzo de las que serán, más adelante, sus competencias lingüísticas, su capital. En este sentido, Luria (1986) sostiene que la asimilación del lenguaje oral permite a la persona incorporar la experiencia del género humano. Cuando el niño o niña aprende, agrega; asimila una experiencia humano-social que no podría realizar sino mínimamente, si su desarrollo estuviera determinado sólo por la experiencia directa. Las interacciones con sus pares, con sus docentes y con los sujetos adultos habilitará a los niños y niñas, ya en el comienzo de su escolarización, a poner en práctica aquello que, de su entorno, relevan para su posterior uso:
modos de expresión, de presentación de argumentos, de razonamiento —en las posibilidades de la edad, claro—. Se van enriqueciendo, a su vez, su experiencia, sus posibilidades de asimilación y acomodación al medio que lo rodea y sus propias capacidades expresivas y de pensamiento.
Por tanto, podemos ver que niñas y niños, cuya edad oscila entre los 6 y los 11 años, poseen capacidades cognitivas dadas por su desarrollo biológico que, en condiciones favorables, facilitan el involucramiento en actividades intelectuales para el análisis de su realidad personal y social; y así, tomen parte en los procesos de construcción y transformación de la misma. Esto, en el ejercicio de sus derechos a través de procesos de participación apropiados, es fundamental para el desarrollo de la autonomía progresiva.
Pxhere. (2017). Person-girl-leg-portrait- model-red-554667-pxhere.com [Fotografía]. Recuperado de https://pxhere.com/es/
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También es necesario tomar en cuenta que la socialización que realicen niñas y niños tendrá un impacto en la forma en que generen sus relaciones y conciban al otro. De acuerdo a Bustos (2003, p. 98), considera que “la condición humana es resultado de la socialización. Esto supone la internalización de normas y valores sociales históricamente determinados”. Dichas normas pueden ser transmitidas a través del hogar y son reforzadas a través de diversos escenarios: la escuela, los medios de comunicación, las instituciones públicas, entre otros.
Consulta el siguiente audiovisual, en el cual podrás observar cómo la socialización tiene un impacto en la construcción de la perspectiva de género en los niños.
Realkiddys. [Realkiddys]. (2017, 23 de febrero). Inspirando al futuro sin estereotipos [Archivo de video]. Recuperado de https://youtu.be/pJvJo1mxVAE
A partir de lo anterior, reflexiona en torno a las siguientes preguntas:
Como te habrás dado cuenta, las profesiones no son exclusivas de un género, sino que forman parte de una elección personal. Es por esto que, como garante de los derechos de la niñez, es importante promover que la toma de decisiones que realicen niñas y niños sea tomada en cuenta y sustentada a partir de una perspectiva de género.
Por otro lado, diversos teóricos han estudiado e intentado explicar las características que describen a los niños en etapa escolar. Para efectos de este tema, revisaremos el modelo propuesto por Lev Vygotsky, quien plantea que la evolución del desarrollo cognitivo de niñas y niños no sólo depende de los procesos innatos, sino que también interviene la interacción del sujeto con su entorno social, pues el aprendizaje se da como un proceso que se alimenta de la relación con las personas y los elementos de la cultura, para luego ser internalizados.
Cruzat F.(2008). Enseñando Primeros Auxilios a pequeño boy scout, el año 2008 en el Parque O’Higgins, Santiago Centro, Santiago
de Chile [Fotografía]. Recuperado de https:// commons.wikimedia.org/wiki/File:Francisco_ Fabian_Cruzat_Araya,_enseñando_Primeros_
Por lo tanto, existe un constructo que se da al relacionar las capacidades innatas del sujeto y lo que es capaz de aprender con ayuda de otras personas más capaces, lo cual se denomina zona de desarrollo potencial, que resulta de suma importancia para sustentar que niñas y niños deben ser considerados actores relevantes en el ejercicio de sus derechos, en el entendido de que tienen potencial para involucrarse, si son provistos de condiciones propicias y se les acompaña adecuadamente.
En complemento de lo anterior, Téllez, Cuenca y Gómez (2007, p. 7) afirman que:
El desarrollo psíquico que se opera en determinado periodo no está condicionado a la maduración biológica, lo cual constituye una condición necesaria para el desarrollo […] sin embargo, el medio social en el que el pequeño nace y se desenvuelve no es simplemente una condición sino que constituye la verdadera fuente del desarrollo en el que están contenidos todos los valores materiales y espirituales que el niño debe de hacer suyos en el proceso de formación de su personalidad. De manera que el proceso de apropiación de la cultura constituye un factor esencial en el desarrollo, en dicho proceso es necesario considerar al niño no como un receptor pasivo sino como sujeto activo que interacciona no solo con objetos materiales, sino con adultos y coetáneos que constituyen mediatizadores fundamentales ya que sin su ayuda no podríamos pensar en la apropiación de la cultura por el niño de manera independiente.
A partir de lo anterior, te habrás dado cuenta que es necesario romper con la idea preconcebida de que niñas y niños con edades previas a la adolescencia, son incapaces de interesarse en su entorno, y menos aún, de comprender conceptos complejos como sus derechos, sus responsabilidades y el impacto de sus decisiones en sus vidas y la relación con su comunidad. Si se les acerca a ambientes de aprendizaje propicios y adecuados, con el acompañamiento de adultos preparados para servir de guías en el proceso, teniendo en cuenta sus experiencias y potencial, serán capaces de tomar un rol protagónico que les conduzca al desarrollo progresivo de su autonomía, en el ejercicio de sus derechos humanos.
El acceso a una educación de calidad, alimentación y vida sana; juego y esparcimiento; y vivir en un entorno familiar amoroso; son condiciones fundamentales para que niñas y niños tengan una vida digna. Entonces cabe preguntarse, ¿están dadas las condiciones en nuestro país para el desarrollo de la niñez en edad escolar?
Pxhere. (2017). People-crowd-portrait-
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[Fotografía]. Recuperado de https://pxhere.com/
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Habiendo descrito las características correspondientes a la etapa de la niñez, ahora pasemos a conocerlas correspondientes a la etapa de la adolescencia.
En una entrevista con el comunicador Eduard Punset (2013), David Bainbridge autor del libro Adolescentes: Una historia natural, afirma que “ser adolescente es aquello que nos hace humanos”. Una aseveración contundente y quizás hasta ambiciosa pero, ¿a qué se refiere el autor con esa frase?, antes de ser adolescentes, ¿no éramos humanos entonces?
Desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte, nos asiste la condición “humana”, pero el sentido de la frase es más de tipo filosófico o antropológico, ya que algunas ideas generadas desde estos ámbitos, plantean que lo que nos hace diferentes de las otras especies es nuestra capacidad de pensar sobre nuestros propios pensamientos, adaptarnos a las crisis que nos plantea el entorno y evolucionar; tener conciencia.
Si bien existe una gran cantidad de estudios que abordan el tema de la conciencia humana, para fines de este Diplomado utilizaremos la aportación de la Doctora Elia María Izaguirre, quien, en su artículo titulado Conciencia y evolución, indica que la conciencia se define como el conocimiento que el ser humano tiene de sí mismo, distinto de los demás, de su existencia y actividad (2010, p.37).
Pxhere (2016) Persona, niña, mujer, cabello, fotografía, pensando, esperando, retrato, modelo, color, Moda, azul, ropa, dama, peinado, pelo largo [Fotografía]. Recuperado de: https://pxhere.com/es/photo/108663
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¿Me gusta quién soy?
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Adicional a lo anterior, en esta etapa ocurren los cambios más notables en la vida de una persona: se pone a prueba la capacidad de asimilación, adaptación, aprendizaje y crecimiento; donde la madurez da paso a la vida adulta con las condiciones que ha construido en la historia de su vida.
Para abordar esta etapa desde la perspectiva de género, podríamos mencionar los crecientes embarazos en adolescentes, algunos desafortunadamente producto de abuso de adultos, y otros entre adolescentes; hablemos sobre estos últimos.
La adolescencia es una etapa donde los cambios son muy notables y dinámicos; las emociones y pensamientos son más intensos, por lo que las decisiones en relación a su sexualidad son tomadas en la mayoría de los casos de manera muy rápida y sin prever las consecuencias.
Es recurrente que cuando los adolescentes acuden a las clínicas a pedir información sobre métodos anticonceptivos, son estigmatizados por ser menores de edad y, lejos de recibir orientación, son reprimidos verbalmente, generando en ellos una culpa ante su sexualidad.
Pixabay (2014) Mujer Embarazada Vientre Bebé Al Aire Libre [Fotografía]. Recuperado de https://pixabay.com/es/mujer-embarazada-
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Los embarazos en adolescentes, en la mayoría de los casos, no son vistos desde la perspectiva de género; en consecuencia, éstos repercuten negativamente en sus ámbitos de interacción, por ejemplo, en el escolar. La mujer adolescente se siente avergonzada y, en la mayoría de los casos, es discriminada por sus compañeros y las autoridades escolares, lo que conlleva a que tome la decisión de abandonar sus estudios y nunca más retomarlos. En el hogar sucede algo similar, la adolescente es desvalorizada y continuamente incriminada, ya que socialmente “falló” a la concepción de que “las mujeres deben embarazarse sólo dentro del matrimonio, bajo la protección de un hombre y a cierta edad”, lo que implica también que la familia asuma “la falta”, provocando que se siente aún más culpable, ya que sus creencias familiares están cimentadas en los estereotipos socialmente aceptados.
Por su parte, el varón recibe un trato diferente; por ejemplo, en el ámbito escolar, continúa asistiendo a la escuela y, en el mejor de los casos, puede llegar a recibir felicitaciones por parte de sus compañeros, aun sin hacerse cargo del embarazo. Mientras que en el hogar, y de acuerdo a las creencias estereotipadas, se considera que los varones “son hombres” y no tienen por qué responsabilizarse del embarazo ni coartar su futuro.
Pixabay (2015). Aula Estudiante Alumno Aprender Escuela Profesor [Fotografía]. Recuperado de https://pixabay.com/es/aula-
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Es importante sensibilizarnos como garantes ante estos hechos y contribuir en que las y los adolescentes reciban la información necesaria para que tomen mejores decisiones, evitar posiciones que respondan a los estereotipos sociales y tratarlos igualitariamente, evitando la discriminación y la desigualdad escolar, familiar y social.
A manera de ejercicio realiza una introspección hacia tu pasado, ¿recuerdas cómo era tu comportamiento durante la adolescencia?, ¿tenías los mismos intereses que ahora?, ¿cómo era la intensidad de tus emociones y pensamientos?, ¿estabas a gusto con tu apariencia física?, ¿recuerdas los cambios físicos y emocionales que experimentabas?, ¿cómo vivías tu sexualidad?, ¿llegaste a practicar alguna conducta que puso en riesgo tu bienestar? Tómate unos minutos para recordar esta etapa en tu vida.
Probablemente, después de realizar esta reflexión, vinieron a ti recuerdos de todo tipo, quizás algunos más agradables que otros, pero seguramente pudiste evocar esta fase que marcó tu vida y que tuvo impacto en tu presente.
Sin duda, algo que caracteriza a la adolescencia es una serie de sucesos que incluyen efectos tales como el cambio, la crisis y la adaptación; sin embargo ¿qué ocurre en su cerebro? Para conocer más al respecto, consulta los siguientes audiovisuales:
Punset, E. [Portal académico CCH]. (2015, 24 de abril). Redes neurobiología:
La adolescencia nos hizo humanos [Archivo de video]. Recuperado de https://
youtu.be/rXX1G113VZA
Aldana, H. J. [Universidad Belgrano]. (2016, 25 de agosto). La plasticidad del cerebro adolescente [Archivo de video]. Recuperado de https://youtu.
be/2MeZ83Lr6AA
La caracterización de la adolescencia, como etapa de desarrollo, resulta un entramado complejo de factores que interactúan y se manifiestan en condiciones particulares, relacionados con la salud física y mental, la vida social, el desarrollo cognitivo, la trayectoria escolar, entre otros.
Al igual que hicimos con las etapas de desarrollo precedentes, es importante dejar en claro que las convencionalidades acerca de las características biológicas y psicológicas que se plantean y ponemos a tu disposición, son acercamientos que establecen un parámetro, pero existen condiciones, principalmente contextuales, que pueden hacer variar estos postulados y llegan a condicionar el desarrollo de las personas adolescentes de manera importante. Por lo tanto, es indispensable tener apertura sobre distintas maneras de ser y vivir la adolescencia.
Pxhere (2017). Niña, grafito, en blanco y negro, joven, modelo, adolescente, Moda, ciudad, descuidado, Sentado, Sexo femenino [Fotografía]. Recuperado de https://pxhere.com/es/
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Por ejemplo, ser una mujer de 16 años en la Ciudad de México, seguramente difiere de lo que significa serlo en una comunidad indígena en Oaxaca o en lugares como Veracruz, que presentan altos índices de feminicidios.
Pxhere (2017). flor, niño, ropa, vestir, mujer, Méjico, cultura, tradicion, disfraz, indio, indígena, chal, ropa tradicional [Fotografía]. Recuperado de
https://pxhere.com/es/photo/1071097
No obstante, es fundamental tener el referente que nos posibilite mirar a la adolescencia desde el enfoque de la evolución natural.
En el artículo Características bio-psicosociales del adolescente, Shereen Awuapara y Mónica Valdivieso, ofrecen un panorama acerca de las condiciones biológicas que explican aspectos particulares de la adolescencia. Dejan ver que, aun cuando esta edad les puede ser propicia para recorrer experiencias maravillosas, también es cierto que es una fase en la que sus propias características les colocan en posición de vulnerabilidad y, por lo tanto, de riesgo ante diferentes amenazas en contra de su desarrollo saludable.
En la pubertad, se genera un rápido crecimiento en estatura y peso, cambios en las proporciones y formas corporales; y la madurez sexual. Se inicia con un aumento acentuado en la producción de hormonas sexuales […] Las características sexuales primarias involucran a los órganos necesarios para la reproducción. Durante la pubertad, estos órganos se agrandan y maduran. En los chicos, el primer indicio es el crecimiento de los testículos y el escroto. Las características sexuales secundarias son indicios fisiológicos de maduración sexual que no se relacionan directamente con los órganos sexuales (ejemplo: el busto de las mujeres y los hombros más amplios en los varones). Otras características sexuales secundarias son los cambios en la voz y la textura de la piel, el desarrollo muscular y el crecimiento del vello púbico, facial y corporal (Awuapara y Valdivieso, 2013, pp. 120-121).
Estos cambios, que implican la vida sexual de las personas adolescentes, pueden traer consigo sensaciones de incertidumbre, vergüenza, culpa, insuficiencia o incomodidad, los cuales impactan en la forma en que establecen sus relaciones interpersonales o en cómo se conciben a sí mismos frente a los demás.
A nivel cerebral, también ocurren transformaciones importantes:
Las investigaciones han ilustrado muchos cambios distintos en el cerebro adolescente, sin embargo existen dos desarrollos básicos: La poda sináptica, proceso que ocurre desde el nacimiento, pero alrededor de la pubertad se vuelve más pronunciado, permitiendo la mejora en el procesamiento de la información. El segundo proceso básico tiene que ver con el sistema límbico y los neurotransmisores. El sistema límbico es responsable del procesamiento de la información que tiene que ver con las emociones, y muchos estudios han llevado a la conclusión que debido a los cambios en el sistema límbico, los adolescentes son sobre emocionales, fácilmente afectados por el estrés, y serían responsables de su necesidad incrementada por la novedad y la búsqueda de sensaciones, así como una mayor tendencia a la toma de riesgos. Gotgay y Thompson indican que la evidencia apunta a que la adolescencia temprana es un tiempo de plasticidad cerebral, haciendo que este periodo sea de considerables oportunidades para la intervención (Awuapara y Valdivieso, 2013, p. 121).
Diversos autores consideran que la adolescencia se divide en tres etapas: temprana, media y tardía; cada una de ellas con ciertas particularidades.
En general, cada etapa trae consigo ciertas crisis y problemas sociales, tales como el uso y consumo de drogas, tabaco y alcohol; problemas de alimentación, ejercicio de la sexualidad a temprana edad y sin los cuidados necesarios; depresión, autolesiones y bullying (Awuapara y Valdivieso, 2013, pp. 121-122).
Conocer y asimilar estas condiciones, es fundamental para contribuir a un entendimiento más alejado del adultocentrismo y cercano a la perspectiva de los propios adolescentes acerca de las decisiones que toman, sus actitudes y la forma en que responden ante diferentes estímulos del contexto social cultural más próximo. Es relevante, sobre todo, para dejar de lado prejuicios que el mundo adulto construye alrededor de la adolescencia, y así, transitar hacia un enfoque que les considere como personas en su totalidad, con necesidades y características muy específicas que es necesario atender para su desarrollo adecuado.
En el contexto mexicano existen circunstancias muy adversas que distan de ser adecuadas para que los adolescentes tengan una vida digna. De acuerdo a investigaciones realizadas por Save the Children, que en 2016 (pp. 4-6) publicó un reporte titulado Las y los adolescentes que México ha olvidado, menciona datos relevantes que hacen visible los riesgos y carencias de este grupo. A continuación, mencionamos los más significativos:
En México hay 22.4 millones de adolescentes de entre 10 y 19 años de edad, de los cuales, 11.25 millones tiene entre 10 y 14, mientras que 11.17 millones está entre los 15 y 19. Del total, el 50.7% son hombres y el 49.3% mujeres. En conjunto representan a cerca del 20% de la población mexicana.
Ellos y ellas viven en condiciones de exclusión, que se reflejan en las siguientes dimensiones:
• 50% de las y los adolescentes de entre 12 y 19 años de edad vive en condiciones de pobreza.
• De ellos el 11% se encuentra en pobreza extrema.
• 65% carece de protección social.
• Alrededor de 20% no tiene acceso a servicios de salud.
• Sólo 54% de las y los adolescentes de 15 a 19 años están inscritos en el sistema educativo. Es el promedio más bajo entre los países de la OCDE.
• Sólo 86% de la población de 12 a 14 años de edad tienen la primaria completa y 76% de los de 15 a17 años cuentan con la secundaria terminada.
• Sobre el aprendizaje aún hay retos: entre las y los alumnos de 15 años de edad 55% no alcanzan el nivel de competencias básico en matemáticas, 41% no lo alcanza en lectura y 47% no lo alcanza en ciencias.
• 15.3% de las y los adolescentes de 15 a 19 años en México no estudia ni trabaja, porcentaje que para los hombres es de 8.6% y para las mujeres se eleva a 22.3 por ciento.
• El desempleo es mayor entre adolescentes que entre adultos. 8.6% de quienes tienen entre 15
y 19 años de edad están desocupados en contraste con 3% de las personas mayores de 35
• El 60% de las y los adolescentes y jóvenes (15 a 29 años de edad) tienen un empleo informal.
• De ellos, más de la mitad recibe tan sólo entre 1 y 2 salarios mínimos.
• El empleo informal afecta más a quienes tienen menor nivel educativo: 91.3% de los jóvenes ocupados con primaria incompleta tiene un empleo informal.
• Las muertes de adolescentes de 15 a 19 años de edad por homicidio representan más del 8%
del total de muertes por homicidio en el país.
• Entre los sexenios 2001-2006 y 2007-2012 el número de muertes de adolescentes de entre 15
y 19 años por homicidio se duplicó. El promedio anual en 2001-2006 fue de 871 homicidios en
comparación con 1,743 en el 2007-2012.
• En lo que va de este sexenio (2013-2015), el promedio anual de muertes de adolescentes por homicidio es de 1,407; lo que representa una disminución en relación al sexenio anterior, pero aún se encuentra muy por encima del promedio del periodo 2001-2006.
• El número de muertes de adolescentes por homicidio es superior en la población masculina. En el periodo 2013-2015, 84% de los casos fueron hombres y 16% mujeres.
• En el mismo periodo de tiempo, sólo tres estados del país concentran el 32% de las muertes de adolescentes por homicidios: Estado de México (14%), Guerrero (10%) y Chihuahua (8%).
• 1 de cada 5 nacimientos es una adolescente menor de 20 años. De acuerdo a la OCDE México es el país con el mayor número de embarazos entre adolescentes.
• Una de cada dos adolescentes de 12 a 19 años que inicia su vida sexual se embaraza por causas relacionad as con la violencia sexual, la nupcialidad temprana, el no uso o uso incorrecto de anticonceptivos, y en general la poca educación integral en sexualidad que tienen las y los adolescentes especialmente a edades tempranas.
• Se registraron 394 nacimientos en niñas de 10 años entre 2013 y 2014 casos posiblemente relacionados con violencia.
• El 59% de las adolescentes con antecedentes de embarazo cursó sólo hasta nivel secundaria entre 2013 y 2014.
Ante este panorama adverso, las y los adolescentes requieren ser tomados en cuenta para el planteamiento de las políticas públicas orientadas a dar soluciones a las problemáticas, pero no sólo eso, también debe considerarse su participación activa en las acciones que pueden contribuir a la mejora de los índices negativos, todo con atención a sus facultades y autonomía progresiva.
Probablemente nos encontremos en un momento de punto de quiebre, en el que los garantes de derechos de NNA, así como la sociedad en general, tenemos la responsabilidad de hacer algo para reducir las adversidades que enfrentan, trabajando de manera conjunta a partir del respeto de sus capacidades e intereses.
El primer desafío que podemos plantearnos es cambiar la concepción que se tiene de las y los adolescentes como inmaduros, inexpertos, poco receptivos ante las personas adultas, rebeldes, apáticos y problemáticos; para valorar sus potencialidades, creatividad e inquietudes, y vincularnos de manera distinta para avanzar en la conformación de sociedades más justas (Oliver, Bonetti, y Artagaveytia, 2006, p. 97).
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Oliver y colaboradores prestan atención en cómo la sociedad transmite a las y los adolescentes un sistema de creencias, valores y prácticas que ellos asumen o rechazan a partir de la búsqueda de su propia autonomía. Así, dicha búsqueda se convierte en “su principal experiencia con la dimensión colectiva de la vida y, por eso, los adolescentes necesitan ser reconocidos como un recurso vital para sus familias, para su comunidad y para la sociedad en general” (2006, p. 19).
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Se trata de considerarlos como personas plenas, mujeres y hombres jóvenes, con capacidades. Por tanto, no habrá que enfatizar sus problemas sino su potencial (Oliver et al., 2006, p.
Para dar este paso, los autores sugieren lo siguiente (Oliver et al., 2006, p. 20):
• Afectividad a través de relaciones respetuosas y colaborativas.
• Regulación a través de límites claros cuyo incumplimiento genere consecuencias, sin violencia.
• Autoexpresión, la cual da pauta al reconocimiento de la propia identidad y para expresarse a través de los canales de comunicación de confianza en la familia; dinámicas escolares y grupos de pares.
• Participación y contribución efectiva en espacios en los que se tomen decisiones y compartan responsabilidades.
Lo anterior favorecerá la adquisición de aptitudes como habilidad para comunicar, cooperar, respetar y resolver conflictos. También contribuirá a su autonomía, a su autoestima y, con ello, al control sobre su propia vida. Finalmente, podrán contar con buena disposición, optimismo, motivación y visión positiva del futuro (Oliver et al., 2006, p. 20).
Es fundamental hacer notar que la adolescencia implica nacer socialmente, es decir, debe ser vista como una oportunidad para construir ciudadanía y no como una amenaza social.
Gobierno CDMX. (2018). 28878007180_ c9c30f5762_b [Fotografía]. En Inicio del Ciclo Escolar 2016-2017 en la CDMX. Flickr. Recuperado de https://www.flickr.com/
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Sólo algunos datos sobre la niñez y la adolescencia en México nos señalan importantes desafíos desde el enfoque de los Derechos Humanos. Revisa el siguiente cuadro:
Como se puede observar, para la primera infancia urge diseñar una política pública que, entre otras cosas, incida en el índice de mortalidad de niños de 0 a 4 años, incremente el consumo exclusivo de leche materna en los primeros 6 meses de vida; garantice diagnósticos, tratamientos, terapias y coordinación entre los responsables para atender a quienes tienen una discapacidad y, así, aumente el índice de asistencia a preescolar.
Para niñas y niños, entre 5 y 14 años, en condiciones de pobreza y extrema pobreza, urge encontrar mecanismos que eviten el trabajo infantil y la condena que ello implica para ejercer sus derechos al sano desarrollo, la educación, el juego y a una vida digna, protegida de riesgos, incluso de explotación infantil.
Para las y los adolescentes son muchos los desafíos, entre los que destaca el abandono escolar. También es evidente la urgencia de mecanismos que detengan y reviertan la dinámica que está dando lugar al incremento de embarazos, principalmente de niñas y adolescentes entre 9 y 17 años de edad que, entre otras cosas, enfrentan riesgo de muerte. Principalmente, en este rango de edad, resalta una alarmante cifra de embarazos, de los que se puede presumir que son producto de violencia sexual.
1 INEGI. (2015). Encuesta intercensal. Principales resultados. México: INEGI. Recuperado de http://internet.contenidos.inegi.org.mx/contenidos/
productos/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/nueva_estruc/promo/eic_2015_presentacion.pdf
2 INEGI (2014), Estadísticas de Defunciones, México: CONAPO/Proyecciones de Población.
3 Estimaciones del CONAPO con base en INEGI. Estadísticas vitales de nacimientos, 1990-2016.
4 Dirección General de Información en Salud. (2016). Subsistema de información sobre nacimientos (SINAC) Subsistema epidemiológico y
estadístico sobre defunciones (SEED). México: Secretaría de Salud. Recuperado de http://salud.qroo.gob.mx/portal/descargas/estadisticas/
Subsistemas%20Hospitalarios%202016/SINAC-SEED_RNIS2015.pdf
5 Sistema Nacional de Información Estadística Educativa. (2017). Estadísticas Educativas. México: Secretaría de Educación Pública. Recuperado de http://www.snie.sep.gob.mx/Estadistica.html
6 Secretaría de Trabajo y Previsión Social. (2015). Módulo de Trabajo Infantil, 2015. México: Secretaría de Trabajo y Previsión Social. Recuperado de http://www.stps.gob.mx/bp/gob_mx/Boletin%20STPS%20MTI%202015.pdf
Como has visto hasta ahora, el desarrollo de la autonomía progresiva de la niñez y adolescencia, repre- senta un enorme desafío en cada fase revisada. Desde el nacimiento hasta alcanzar la vida adulta, existen características muy particulares en la vida de NNA que es necesario considerar en el diseño e implement- ación de políticas públicas que garanticen el ejercicio de sus derechos y den pauta a la construcción de las condiciones propicias para su desarrollo. En este sentido, en el siguiente eje temático se revisarán las responsabilidades y obligaciones de quienes deben encargarse de promover, proteger y garantizar los derechos de la niñez y la adolescencia.
1. Rebello, P. (2014). La infancia importa para cada niño. New York, Estados Unidos: UNICEF. Recuperado de https://www.unicef.org/spanish/publications/ files/UNICEF_Early_Moments_Matter_for_Every_Child_Sp.pdf En este documento conocerás más acerca de las políticas públicas necesarias para el desarrollo de la primera infancia, desde un enfoque de Derechos Humanos.
2. UNICEF México. (2005). Vigía de los derechos de la niñez mexicana. Los primeros pasos (No. 1, Año 1). Ciudad de México, México: UNICEF. Recuperado de https://www.unicef.org/mexico/spanish/mx_resources_vigia_I.pdf En estos reportes encontrarás parámetros que te ayudarán a comprender la relevancia de impulsar políticas públicas efectivas para la niñez, acordes con las necesidades específicas. Las particularidades de cada fase son aspectos decisivos para propiciar las condiciones ideales de desarrollo de niñas y niños.
3. UNICEF México. (2006). Vía de los derechos de la niñez y la adolescencia mexicana (No. 3, Año 2). Ciudad de México, México: UNICEF. Recuperado de https://www.unicef.org/mexico/spanish/mx_resources_vigia_III.pdf Aquí podrás consultar el Índice de Derechos de los Adolescente, el cual es una referencia indispensable para conocer más sobre su participación en nuestro país, desde el enfoque de los Derechos Humanos.
Autores: Fernando Gaal, Gabriela Polo y Sara Franky
“Los derechos humanos son sus derechos. Tómenlos. Defiéndanlos. Promuévanlos. Entiéndanlos e
Son lo mejor de nosotros. Denles vida”. Kofi Annan, 1997
insistan en ellos. Nútranlos y enriquézcanlos
Como hemos visto en los ejes temáticos previos, es necesario reconocer las capacidades de niñas, niños y adolescentes, entendiendo las particulares características de su proceso de desarrollo, madurez y edad. Esto implica verles de forma diferente y, en consecuencia, establecer relaciones más respetuosas y horizontales, dejando atrás los paradigmas que los asumían como propiedades de las personas adultas, sometiéndoles a su voluntad absoluta.
Unicef y Pirozzi, G. (2017). 00239 [Fotografía]. Unicef. Recuperado de https://www.unicef.org/
morocco/rapports/sitan-anlyse-de-la-situation-
des-enfants-et-des-femmes-au-maroc-en-2014
Este tipo de relaciones incluye educar en la igualdad género desde edades tempranas, con el propósito de garantizar sus derechos en un marco de libertad, cuestionando los imaginarios y estructuras sociales que asignan roles que perpetúan relaciones de desigualdad (Cabrera, Romero, López y Rodríguez, 2018).
El cambio de paradigma social acompañado por las distintas disciplinas alrededor del ser humano, sus relaciones y sociedades, encuentra su expresión en la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), como el instrumento jurídico que transforma las relaciones del mundo adulto con la niñez y la adolescencia, estableciendo que niñas, niños y adolescentes son sujetos plenos de derechos (titulares de derechos) y que existen un conjunto de garantes de derechos, compuesto por personas, instituciones e instancias que tienen la obligación de garantizar el cumplimiento de éstos.
El impacto en el marco jurídico de este cambio de paradigma es indispensable para la exigibilidad de derechos. En la reforma realizada, en 2011, a los párrafos sexto y séptimo del artículo 4 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se señala que:
En todas las decisiones y actuaciones del Estado se velará y cumplirá con el principio del interés superior de la niñez, garantizando de manera plena sus derechos. Los niños y las niñas tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral. Este principio deberá guiar el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas dirigidas a la niñez (Cámara de Diputados, 2011).
Mientras que, en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (LGDNNA), en su artículo 1 establece lo siguiente:
Reconocer a niñas, niños y adolescentes como titulares de derechos, de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad; en los términos que establece el artículo 1º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (Senado de la República, 2014).
Como se mencionó, el Estado, a través de sus instituciones, es el principal responsable de garantizar los Derechos Humanos, y en el caso de la niñez y adolescencia comparte esta obligación con todos aquellos actores que tienen incidencia en su desarrollo. Es decir, también son garantes todos los integrantes de la sociedad en la que se desenvuelven NNA, incluidos el sector privado, la comunidad, la familia y los medios de comunicación.
La LGDNNA indica esta corresponsabilidad en la garantía de derechos en su artículo 11:
Es deber de la familia, la comunidad a la que pertenecen, del Estado y, en general, de todos los integrantes de la sociedad, el respeto y el auxilio para la protección de derechos de niñas, niños y adolescentes, así como garantizarles un nivel adecuado de vida (Senado de la República, 2014).
A partir de lo anterior, reflexiona lo siguiente:
En este eje temático daremos respuesta a estas preguntas, desde la perspectiva de género y el enfoque de derechos de la niñez y la adolescencia.
El punto de partida para responder estas preguntas, es revisar qué significa la garantía de derechos y, por ende, qué implica ser garantes de los mismos. Cada uno de los derechos de los cuales son titulares niñas, niños y adolescentes, implican una o varias obligaciones (o deberes), de las cuales son portadoras principalmente las personas adultas. Estas obligaciones pueden referirse a:
Cada actor considerado en la Convención, como garante de derechos de la niñez y adolescencia, cumplirá simultáneamente estas funciones desde el rol que le corresponda; siempre teniendo en cuenta el proceso de desarrollo y el concepto de autonomía progresiva. Para ejemplificar esta idea, revisa la siguiente tabla la cual fue realizada a partir de la Observación General No. 1 del Comité sobre los Derechos del Niño, tomando como referente el derecho a la educación:
Fuente: Elaboración propia a partir de la Observación General No. 1, CDN
Si bien en la actualidad se ha legislado para proteger e impulsar el desarrollo integral de NNA, con un enfoque de perspectiva de género, en la práctica existe una brecha importante entre el discurso y lo que sucede en la realidad. De acuerdo con Unicef México:
6 de cada 10 niñas adolescentes han sufrido al menos una forma de castigo psicológico o físico en sus hogares. Las principales causas de estas formas de violencia son los estereotipos de género, las culturas machistas, la normalización y la naturalización de la violencia, y la minimización de su impacto (2017, párr. 3).
Por tanto, es deber de todos, como garantes de los derechos de NNA, promover su inclusión, igualdad y autonomía, procurando su bienestar y desarrollo óptimo.
Ahora bien, tanto los titulares de los derechos como los portadores de obligaciones respecto a los mismos, deben estar en capacidad de hacerlos realidad, entendiendo por capacidad la aptitud para ejercer adecuadamente esos derechos o cumplir con acierto las obligaciones asociadas a ellos. Para lograrlo, es importante que puedan identificar sus responsabilidades, demandar sus derechos, acceder a información y recursos, ejercer autoridad, tomar decisiones, comunicarse, entre otras.
Continuando con el ejemplo del derecho a la educación, veamos en el siguiente recurso algunas de las capacidades mencionadas que ejercerán las niñas, niños y adolescentes, así como las personas adultas garantes de derechos:
Reconocer responsabilidades.
• Las madres, padres o tutores legales reconocen su obligación de brindar estudio a niñas, niños y adolescentes.
• Niñas, niños y adolescentes se esfuerzan en sus estudios
Demandar derechos.
• Niñas, niños y adolescentes, así como sus familias, saben que tienen derecho a una educación de calidad y lo exigen cotidianamente.
• Madres, padres, tutores o responsables de crianza, saben cómo funciona el sistema educativo; además, conocen y ejercen su derecho a participar en la orientación de éste.
Ejercer autoridad.
• Alcaldes, personal directivo y docente de las escuelas cumplen sus funciones, teniendo en cuenta sus niveles de autonomía y participación.
Tomar decisiones con buen criterio.
• Las familias otorgan prioridad a la educación.
• Las y los docentes trabajan sobre las alternativas pedagógicas.
• La alcaldía adopta medidas eficientes para la inclusión de niñas, niños y adolescentes en la escuela.
• Las familias al interior del hogar.
• Las y los docentes con NNA.
• La comunidad escolar para lograr consensos sobre los diversos temas que deben discutir y decidir.
Acceder a recursos.
• Las familias para proveer a niñas, niños y adolescentes lo necesario.
• Los docentes para poder prestar sus servicios con calidad.
• Las alcaldías para mantener las escuelas en estado óptimo.
A partir de lo anterior se puede afirmar que el enfoque de derechos contempla una mirada doble: sobre los titulares de derechos (niñas, niños y adolescentes) y sobre los portadores de obligaciones (personas adultas que acompañan y facilitan el proceso de desarrollo de los primeros).
A continuación, revisaremos detalladamente el papel de garantía de derechos que ejercen la familia, la escuela, la comunidad, la sociedad y el Estado.
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com/es/padre-hijo-ni%C3%B1o-familia-
hombre-2432569/
La CDN establece, en su preámbulo, que la familia es el entorno prioritario en el cual la niñez y la adolescencia alcanzan su desarrollo. Ésta es un núcleo básico de la sociedad y es:
El medio natural para el crecimiento y el bienestar de todos sus miembros, y en particular de los niños […] reconociendo que el niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, debe crecer en el seno de la familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión (UNICEF, 2006).
Antes de continuar, es necesario reconocer que el concepto de familia debe ser contextualizado. El mundo occidental ha impuesto una concepción de familia que se ha modificado con el tiempo. En la actualidad, existen diversos tipos de familias, por ejemplo, aquellas que se encuentran conformadas por personas de un mismo sexo (homoparental); otras cuya relación no sólo es de padres a hijos, sino que se encuentran integradas por varios miembros: tías, abuelos, primos, entre otros (extendida), algunas donde sólo existe uno de los padres y sus hijos (monoparental); y otras en donde encuentra NNA son responsabilidad de toda la comunidad y no sólo de los progenitores (Lara, 2015). Dicho lo anterior, continuemos con el análisis del rol que desempeña la familia.
Geralt. (2018). Medios De Comunicación Social Multitud Humanos [Imagen]. Pixabay. Recuperado de
https://pixabay.com/es/medios-de-comunicaci%C3%B3n-social-3696897/
En su artículo 18, la CDN indica que:
Los Estados Partes pondrán el máximo empeño en garantizar el reconocimiento del principio de que ambos padres tienen obligaciones comunes en lo que respecta a la crianza y el desarrollo del niño. Incumbirá a los padres o, en su caso, a los representantes legales la responsabilidad primordial de la crianza y el desarrollo del niño. Su preocupación fundamental será el interés superior del niño (UNICEF, 2006).
Por lo tanto, la familia tiene deberes y obligaciones para proveer a la niñez y la adolescencia de todo lo que requieran para alcanzar su pleno potencial en medio de un contexto apropiado. Este artículo retoma el espíritu de responsabilidad compartida de las personas que conforman la familia, lo cual implica un reto en la transformación cultural de sociedades hetero-patriarcales, como la nuestra, que conciben que el cuidado de niñas, niños y adolescentes, especialmente en la primera infancia, corresponde sólo a las mujeres (por ejemplo, madre, abuela, tutoras legales, entre otras).
Cabe recordar que los primeros cinco años conforman una de las etapas de la vida del ser humano con mayor incidencia en el resto de su existencia (sin dejar de reconocer que, en las últimas aportaciones científicas se ha encontrado que, bajo condiciones favorables, sigue habiendo producción neuronal en la vida adulta); por tanto, las experiencias que se tienen en esta etapa influirán física, emocional, psicológica y socialmente en la vida de NNA.
Marvelmozhko. (2016). Hijo Madre Familia Mamá Burbujas Pompas De Jabón [Fotografía]. Pixabay. Recuperado de https://pixabay.
com/es/hijo-madre-familia-mam%C3%A1-
burbujas-2935723/
En algunos contextos, durante esta fase de desarrollo, niñas y niños se encuentran la mayor parte del tiempo en el entorno familiar y, por ende, recibirán de él las formas en que significarán al mundo y a sí mismos. Posteriormente, tendrán contacto con otros espacios de socialización como la escuela, pero la familia siempre tendrá un rol preponderante en las diferentes etapas de la vida. En este contexto, la familia es uno de los garantes de sus derechos con fundamental incidencia.
La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (LGDNNA), en su artículo 103, establece como obligaciones de las familias o de quienes ejercen la patria potestad, tutela o guarda y custodia de NNA “garantizar sus derechos alimentarios, el libre desarrollo de su personalidad y el ejercicio de sus derechos”. Por otra parte, niñas y niños deberán ser registrados legalmente y contar con su acta de nacimiento durante los primeros sesenta días de su vida.
Es importante precisar que los “derechos alimentarios” cobijan no sólo lo referido a la alimentación, sino que incluyen la satisfacción de las necesidades de habitación, educación, vestido, atención médica y psicológica preventiva, asistencia médica y recreación.
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Adicional a lo anterior, el artículo 103 de la LGDNNA indica que la familia debe “asegurar que cursen la educación obligatoria, participar en su proceso educativo y proporcionarles las condiciones para su continuidad y permanencia en el sistema educativo” (Senado de la República, 2014). Por tanto, la familia deberá involucrarse tanto en la educación formal (escuela) como en la informal (influencia de los medios de comunicación, la comunidad o el entorno donde se desenvuelven, entre otros), teniendo en cuenta los niveles de autonomía y desarrollo de NNA; sin que ello pueda justificar limitar, vulnerar o restringir el ejercicio de sus derechos, como lo consigna la ley.
Asegurar un entorno afectivo, comprensivo y sin violencia para el pleno, armonioso y libre desarrollo de su personalidad; fomentar en niñas, niños y adolescentes el respeto a todas las personas, así como el cuidado de los bienes propios, de la familia y de la comunidad, y el aprovechamiento de los recursos que se dispongan para su desarrollo integral; protegerles contra toda forma de violencia, maltrato, perjuicio, daño, agresión, abuso, venta, trata de personas y explotación; abstenerse de cualquier atentado contra su integridad física, psicológica o actos que menoscaben su desarrollo integral (Senado de la República, 2014).
Por tanto, aunque la acción de la familia se desarrolla en el ámbito privado, no significa que no esté regulado por la ley el ejercicio de su autoridad. Así la CDN y la LGDNNA establecen parámetros de obligatorio cumplimiento para madres, padres y otros cuidadores, quienes deberán preservar la dignidad humana de la niñez y la adolescencia en su entorno familiar; lo cual da pauta al establecimiento de nuevos roles para hijas e hijos en el seno de la familia, como sujetos de derechos, a quienes se les debe garantizar el ejercicio de los mismos, sin restringirlos o, incluso, violarlos.
Esto no quiere decir que las familias pierdan la obligación de educar, o que NNA puedan actuar sin límites en su comportamiento; más bien consiste en que den cumplimiento a esta obligación sin violencia. Por tanto, el cambio que implica la ley es evitar prácticas cultural o socialmente aceptadas, como el castigo corporal, las humillaciones y otras muchas formas de violencia contra la niñez y la adolescencia que, aunque se piensa que son efectivas para educar, sólo terminan enseñando el uso de la violencia. En este sentido, existen muchas formas de crianza positiva, con enfoque de derechos, que permiten establecer una relación de enseñanza-aprendizaje, donde se privilegian el respeto, el diálogo, el afecto, la reflexión, la construcción de autonomía y la capacidad de decidir, entre otras habilidades para la vida.
Educar con violencia ha sido una práctica que se ha normalizado socialmente, puesto que se considera que es la mejor forma de corregir y disciplinar; sin embargo, esto es maltrato infantil, ya que las agresiones que sufren NNA pueden afectarles de manera física, psicológica, emocional e incluso sexual.
Para evitar y reducir este tipo de actos, Unicef propone una guía que brinda alternativas acerca de cómo educar y establecer límites, libres de violencia.
Unicef (s.f.). Sin violencia se educa mejor. Guía para la puesta de límites no violentos en el ámbito familiar. Texto dirigido a madres, padres y adultos al cuidado de niños, niñas y adolescentes sobre cómo educar y poner límites sin pegar o insultar. Recuperado de http://tratobien.org/Sin_violencia_se_educa_ mejor.pdf
Continuando con la revisión del artículo 103 de la LGDNNA, señala además que “considere la opinión y preferencia de las niñas, niños y adolescentes para la toma de decisiones que les conciernan de manera directa conforme a su edad, desarrollo evolutivo, cognoscitivo y madurez” (Senado de la República, 2014).
Para que la familia pueda cumplir con sus obligaciones, será necesario también la intervención de la sociedad y las instituciones del Estado, cada uno asumiendo su rol y deberes complementarios para que, en conjunto, constituyan un entorno que garantice los derechos de la niñez y la adolescencia.
Ahora bien, pasemos a revisar otro garante de los derechos de NNA: la escuela.
M3Taboada, E. [Taboadahdez]. (2017). Flag-mexico-2731313 [Fotografía]. Pixabay. Recuperado de https://pixabay.com/es/bandera-
mexico-ni%C3%B1os-escuela-2731313/
La escuela es otro de los entornos de profunda incidencia en la garantía de los derechos de niñas, niños y adolescentes. En la escuela convergen distintos elementos que inciden en el proceso educativo que van desde la infraestructura hasta el personal docente y administrativo, sin duda es uno de los primeros espacios donde se tiene contacto con la sociedad y, el cual, da pauta para la construcción de la ciudadanía.
La escuela es un escenario fundamental en la garantía de los derechos de la niñez y la adolescencia, no sólo por hacer valer el derecho a la educación, sino también por su capacidad de apoyar el cumplimiento de otros derechos como el acceso a la salud, a una adecuada nutrición, a un ambiente sano; y a la protección especial en caso de abuso, maltrato, explotación sexual, laboral o trabajo infantil, entre otros. Además, la escuela brinda el espacio para iniciar el ejercicio de los derechos a la expresión y participación.
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unicefecu/28502786810
Para conocer más al respecto, veamos los siguientes ejemplos:
Cuando la escuela solicita el acta de nacimiento como un requisito para el acceso a las instituciones educativas, se fomenta que niñas y niños cuenten con un registro ante la ley para ser reconocidos y ejerzan sus derechos. Esta petición deberá ser siempre cuidando los derechos de la niñez y no para excluir a quienes no lo han realizado.
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certificado-diplomado-documento-24960/
En la forma contemporánea en que se concibe tanto la educación como la salud, existe una confluencia entre estos dos campos que ha generado la coordinación de esfuerzos entre ellos.
rawpixel. (2017). Bordo Escarabajo Insecto Niño Niños Clase [Fotografía]. Pixabay. Recuperado de https://pixabay.com/es/bordo-
escarabajo-insecto-ni%C3%B1o-3980662/
La salud como derecho, no sólo se concentra en la atención de enfermedades, sino que también abarca acciones de prevención, estilos de vida saludable, entornos saludables, prácticas de aseo e higiene, el cuidado del medio ambiente, entre otros muchos tópicos asociados a una visión más integral.
El sector salud identifica a la escuela como un espacio clave para el cambio social, a través de la ejecución de diferentes acciones que van desde la educación de NNA en aspectos relacionados con la misma, incluyendo los temas en la currícula, hasta la realización de jornadas pedagógicas específicas con su participación (por ejemplo, el día del lavado de manos, prevención de enfermedades como el zika, educación sexual, entre otras).
12019. (2013). School-79612 [Fotografía]. Pixabay. Recuperado de https://pixabay.
com/es/la-escuela-sal%C3%B3n-de-clases-
ni%C3%B1os-79612/
Igualmente, los sistemas de salud pueden optimizar sus acciones de promoción de la salud en la niñez y la adolescencia con la realización de actividades dentro de los centros educativos como las jornadas de vacunas, tamizajes visuales, diagnósticos nutricionales, entre otras acciones, que permitan a las entidades responsables acceder más fácilmente a esta población e incluso darle seguimiento.
PAHO. (2014). Semana de Vacunación en las Americas 2014 - Paraguay [Fotografía]. Flickr. Recuperado de https://www.flickr.com/photos/
pahowho/14051541991
En aspectos de protección especial, la escuela representa un espacio crucial para la detección y canalización de casos de violación de los derechos de la niñez y adolescencia, ya que es posible identificar situaciones de maltrato intrafamiliar, abuso y explotación sexual, trabajo infantil, vinculación de niñas, niños y adolescentes en infracciones a ley, trata de personas, entre otras.
Analiaflores987. (2011). MURAL [Fotografía]. Wikimedia Commons. Recuperado de https:// commons.wikimedia.org/wiki/File:FOTOS_DE_ ESCUELA_VIOLENCIA.JPG?uselang=es
La escuela puede ayudar de forma definitiva sólo si están establecidas las rutas de atención, protocolos y procesos de seguimiento que la conecten con las ofertas de servicios para atender y restituir los derechos en caso de estas violaciones. Igualmente, contribuiría de forma más activa, eficiente y eficaz si los equipos de agentes educativos cuentan con la formación e instrumentos para detectar los casos y con el compromiso para incorporar estas acciones en sus funciones de trabajo.
Valladolid. (2014). Soñadores por la Paz_3 [Fotografía]. Flickr. Recuperado de https://www.
flickr.com/photos/archivalladolid/15403435335
Otro aspecto relacionado con la protección especial es garantizar que la propia escuela sea un espacio protector, con centros educativos libres de los diversos tipos de violencia, incluida la de género, que afecta fuertemente la permanencia de NNA en las instituciones.
La calidad de la educación es uno de los factores que puede contribuir en la protección de la niñez y adolescencia, teniendo en cuenta que una de las causas de abandono escolar lo constituye la desmotivación de las y los estudiantes para terminar sus estudios, pues éstos pueden no generarles oportunidades reales para el desarrollo de sus metas y proyectos de vida. Esto facilita que sean víctimas de explotación y abusos; por ello, fortalecer la calidad de la educación es un objetivo estratégico en la construcción de entornos protectores para NNA.
Estos son algunos ejemplos significativos para ilustrar como la escuela es un entorno que contribuye, asegura y promueve los derechos de la niñez y adolescencia. Ahora bien, pasemos a revisar el rol de la comunidad y la sociedad.
Las sociedades modernas, en un contexto de globalización, constituyen sistemas sociales en los que las personas se relacionan e interactúan desde los distintos espacios de la estructura social más allá de lo marcado por lo gubernamental; por tanto, la sociedad incluye un conjunto de organizaciones, sectores y movimientos sociales, diversos y diferentes entre sí (Giddens, 1991). Las empresas, los distintos sectores económicos y productivos, el comercio organizado, los gremios económicos, los sindicatos y otras organizaciones sociales como las comunitarias, tienen la labor de realizar las acciones necesarias en favor de la niñez y la adolescencia.
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album-72157672103847386/
Comunicaciones CONICYT. (2018). Día Nacional de la Ciencia y la Tecnología [Fotografía]. Flickr. Recuperado de https://www.flickr.com/photos/
comunicacionesconicyt/45119017302
Entre sus obligaciones están conocer, respetar y promover los Derechos Humanos de NNA, actuando en
concordancia con su carácter prevalente y procurando el interés superior de los mismos. También, y esto aplica para cualquier persona, reaccionar de manera inmediata ante cualquier situación que amenace
o vulnere dichos derechos. Adicional a lo anterior, deberán participar activamente en la formulación y
seguimiento de las políticas públicas relacionadas con la infancia y la adolescencia, e incluso en su implementación, concurriendo con los esfuerzos del Estado.
Vale destacar que, cada vez más las empresas han asumido un rol fundamental en el esfuerzo de las sociedades por lograr el cumplimiento de los derechos de niñas, niños y adolescentes, y no sólo mediante la responsabilidad social empresarial. De acuerdo a los Derechos del niño y principios empresariales (2012), elaborado por UNICEF, The Global Compact y Save the Children, establece un decálogo para orientar el ejercicio de responsabilidad social, el cual incluye propuestas como contribuir a la erradicación del trabajo infantil en todas las actividades empresariales y relaciones comerciales; proporcionar un trabajo digno a los jóvenes trabajadores, padres y cuidadores; garantizar que los productos y servicios sean seguros y que a través de ellos se promueven los derechos de la niñez y la adolescencia; utilizar el marketing y la publicidad para respetar y promover los derechos de NNA; y reforzar los esfuerzos de la comunidad y el Gobierno para proteger y satisfacer los mismos.
En este marco de las obligaciones de la sociedad es necesario destacar el artículo 17 de la CDN, el cual hace mención de la obligación que tienen los medios de comunicación en lo que respecta a salvaguardar los derechos de NNA: “[el] acceso a información y material procedentes de diversas fuentes nacionales
e internacionales, en especial la información y el material que tengan por finalidad promover su bienestar
social, espiritual y moral y su salud física y mental” (UNICEF, 2006). Asimismo, pide al Estado y a los propios medios “la elaboración de directrices apropiadas para proteger al niño contra toda información y material perjudicial para su bienestar” (UNICEF, 2006).
Después de lo anterior, pasemos a revisar las responsabilidades del Gobierno como garante de derechos.
Para comprender a qué nos referimos cuando hablamos de Estado, revisaremos la propuesta elaborada por la Convención sobre Derechos y Deberes de los Estados, también conocida como la Convención de Montevideo, que en su artículo 1ro considera al Estado como la entidad de un país que debe poseer los siguientes elementos:
a. población permanente;
b. territorio definido;
c. gobierno; y
d. capacidad para entrar en relaciones con otros Estados (OEA, 1933).
Es decir, la población y su sociedad son parte del Estado, al igual que el sector gubernamental, aunque con frecuencia se confundan los términos de Gobierno y Estado como si fuesen lo mismo. Por eso, se hace una constante referencia al Estado en la Convención sobre los Derechos del Niño, más que al Gobierno. Si bien la CDN está en su mayoría dirigida a los Gobiernos de los Estados que se han adherido a ella y habla de la familia como un escenario privilegiado de cumplimiento de derechos, la transformación cultural implica el consenso y el involucramiento de la sociedad en su conjunto para acercarse al horizonte deseado que plantea.
Retomando la CDN, en su artículo 4, establece que los Estados Partes adoptarán todas las medidas administrativas, legislativas y de otra índole para dar efectividad a los derechos reconocidos en ella; para lograr este propósito se requiere un enorme acumulado de voluntad política que involucra a toda la sociedad. Asumir el principio rector del interés superior del niño ha generado y debe seguir generando cambios en la legislación, en la arquitectura institucional, en la planeación del desarrollo (incluyendo como interlocutores válidos a NNA) así como en los presupuestos y su ejecución (UNICEF, 2006).
El demócrata. (14 de julio de 2018). 3-91 [Fotografía]. En Avanza equidad de género
en Congreso de la Unión tras elecciones [Artículo]. El demócrata. Recuperado de http://
eldemocrata.com/avanza-equidad-genero-en-
congreso-la-union-tras-elecciones/
En términos generales, al Estado le corresponde garantizar el ejercicio de todos los derechos de niñas, niños y adolescentes; asegurar que haya condiciones para llevarse a cabo y prevenir su amenaza o afectación mediante el diseño y la ejecución de políticas públicas sobre infancia y adolescencia; garantizar la asignación de recursos para la ejecución de las mismas; y asegurar la protección y el efectivo restablecimiento de los derechos que han sido vulnerados.
Para atender este enorme reto en México, la LGDNNA creó, mediante su artículo 125, el Sistema Nacional de Protección Integral, como una “instancia encargada de establecer instrumentos, políticas, procedimientos, servicios y acciones de protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes” (Senado de la República, 2014), de la que hacen parte representantes del poder ejecutivo federal, las entidades federativas, los organismos públicos y la sociedad civil.
El listado de atribuciones que la ley asigna a esa instancia es una buena síntesis de las obligaciones que la sociedad y el Estado tienen respecto a la garantía de los derechos de niñas, niños y adolescentes, puestas en términos de las acciones a realizar:
a. la difusión y promoción de los derechos de NNA;
b. los esfuerzos por ambientar y hacer realidad su participación efectiva en la definición y ejecución de programas y políticas de protección de sus derechos;
c. el aseguramiento de presupuestos destinados a financiar políticas y programas, haciendo efectiva la prevalencia de los derechos de la infancia y la adolescencia;
d. la colaboración y coordinación entre la federación, las entidades federativas, los municipios y las demarcaciones territoriales de la Ciudad de México, en torno a los programas y políticas de protección de los derechos de la niñez y la adolescencia, así como la integración de los esfuerzos de los sectores público, social y privado, así como de la sociedad civil con este mismo fin;
e. la incorporación del enfoque de derechos de NNA en la planeación del desarrollo a todos los niveles;
f. y la creación de un sistema de información para monitorear los avances en torno a la garantía de los derechos de niñas, niños y adolescentes.
Aunado a ello, ha sido recurrente la exigencia de transversalizar la perspectiva de género a la planeación, operación, ejecución y evaluación de las políticas públicas, como una herramienta indispensable para trazar el camino hacia la igualdad sustantiva.
A partir de lo anterior, queda claro como parte del Estado, la familia, la escuela, el gobierno y la sociedad son garantes de los derechos de niñas, niños y adolescentes; y que, en conjunto y coordinación, deben trabajar para su efectivo ejercicio.
Ahora, a modo de síntesis, revisa en el siguiente recurso, el cual expone las obligaciones que tienen los garantes de los derechos de NNA:
Familia. En el Artículo 103 de la LGDNNA, vienen ampliamente desarrollada las obligaciones de quienes ejercen la patria potestad, tales como respetar los derechos de NNA al establecer que deben abstenerse de “cualquier atentado contra su integridad física, psicológica o actos que menoscaben su desarrollo integral”; proteger de cualquier tipo de violencia; garantizar necesidades básicas de “alimentación y nutrición, habitación, educación, vestido, atención médica y psicológica preventiva integrada a la salud, asistencia médica y recreación”, así como necesidades para el desarrollo integral, como el “considerar su opinión y preferencia de las niñas, niños y adolescentes para la toma de decisiones” (Senado de la República, 2014).
• Adoptar medidas activas para la protección de los derechos de NNA dentro del ámbito educativo aplicando el principio del interés superior del niño.
• Desarrollar las habilidades y conocimientos en NNA para el ejercicio efectivo y exigencia de sus derechos.
• Asegurar la protección y el cuidado que sean necesarios para el bienestar de NNA, teniendo en cuenta los derechos y deberes de madres, padres o tutores legales.
• Adoptar todas las medidas administrativas, legislativas y de otra índole para dar efectividad a los derechos reconocidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEM) y en los instrumentos internacionales sobre Derechos Humanos.
• Armonizar la legislación interna para garantizar el ejercicio, respeto, protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes.
• Identificar activamente a NNA en situación de vulnerabilidad para la adopción de medidas especiales.
• Trabajar en todos los niveles de gobierno (federal, estatal, municipal), de forma coordinada, sobre la base de una estrategia nacional fundada en los derechos, para la protección integral y especial de los derechos de NNA.
• Escuchar a NNA como un medio para adoptar las medidas necesarias que favorezcan el ejercicio de sus derechos.
• Establecer mecanismos efectivos de protección y denuncia, accesibles a NNA, sin que sea necesaria la mediación de una persona adulta.
• La obligación de respetar y garantizar los derechos de NNA se extiende en la práctica, más allá del Estado y de los servicios e instituciones controladas.
• La sociedad civil debe hacer una vigilancia rigurosa de la aplicación de las políticas públicas, expedición de leyes, acciones de gobierno dirigidas a proteger, respetar y promover los derechos de niñas, niños y adolescentes.
Fuente: Observación General No. 5, Medidas generales de aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño, y de la Ley General de los derechos de niñas, niños y adolescentes
Hasta aquí, hemos revisado las obligaciones que los diferentes actores tienen respecto al respeto, protección y garantía de los derechos de la infancia y la adolescencia, asimismo, hemos enfatizado la importancia de promover la autonomía progresiva con relación a las etapas del desarrollo de niñas, niños y adolescentes.
Para consolidar lo anterior, revisa el siguiente recurso en el cual podrás visualizar la implementación del derecho a la protección de la salud y a la seguridad social, tomando en cuenta las etapas de la niñez y la adolescencia y a cada uno de los garantes.
Fuente: Elaboración propia a partir de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (2014) y Lansdown, G. (2005).
Si bien esta información no pretende abarcar todas las obligaciones de los actores mencionados ni todos los derechos, permite visibilizar la responsabilidad que todos tenemos, a partir del papel que nos corresponde asumir, para garantizar los derechos de niñas, niños y adolescentes.
Redacción El Heraldo SLP. (1 de febrero de 2015). Indepi [Fotografía]. En Promueve Indepi derechos de niñez y adolescencia indígenas [Artículo]. El Heraldo de San Luis Potosí. Recuperado de http://
elheraldoslp.com.mx/2015/02/01/promueve-indepi-
derechos-de-ninez-y-adolescencia-indigenas/
En lo que respecta a la perspectiva de género, te compartimos una serie de acciones que, como garantes de los Derechos Humanos de NNA, podemos implementar para favorecer su bienestar y alejarlos de creencias y comportamientos de desigualdad y discriminación (INADI, 2018, p. 12). Para ello revisa el siguiente recurso:
• Evitar las expresiones sexistas y asociar el rol de género en los diversos entornos donde convivan los NNA, por ejemplo: “llevar el cabello largo es de niñas, mientras que tener el cabello corto es de niños”, “el baile es para las niñas y el deporte para los niños”, “las niñas juegan con muñecas y los niños con carros”.
• Brindar y motivar la toma de decisiones, libre de estereotipos y alejados de la discriminación, favorecerá para que entiendan mejor su entorno y se desenvuelvan con mayor seguridad y autonomía.
• Compartir las tareas domésticas y de cuidado, alejados del rol tradicional, con la finalidad de que NNA observen conductas libres de estereotipos; por ejemplo: “Rogelio, ayúdame a cuidar a tu abuelita”, “Luisa, mañana tendrás que ayudar a tu papá para que aprendas a cambiar los focos de tu cuarto”, “Lorenzo, te toca lavar los platos después de la cena”.
• Generar en los NNA preguntas que los lleven a reflexionar ante una situación en la que se presenten expresiones de discriminación o de intolerancia, con la finalidad de establecer un diálogo para que vayan comprendiendo su entorno y puedan tomar decisiones basadas en la tolerancia y el respeto. Por ejemplo: “¿Por qué maltratas a Nancy, si es tu amiga?”, “¿Por qué no incluiste a Román en el juego?”.
• Enseñar con el ejemplo, sobre todo cuando se trata de niñas y niños en la primera infancia, es una de las estrategias que más les significan, ya que es factible que repliquen de manera natural las expresiones y conductas de los adultos, sin que eso signifique que existe una conciencia total del porqué de la expresión.
Desde la perspectiva de género, es necesario que los garantes se muestren sensibles para intervenir de manera eficaz en el desarrollo y protección de NNA, al llevar a cabo de manera cotidiana prácticas no discriminatorias y libres de estereotipos de género, con la finalidad de que éstos tengan las mismas posibilidades de desarrollo en los diversos ámbitos de interacción donde conviven y actúan para que sus decisiones y desempeño favorezca a su autonomía, confianza y seguridad en sí mismos.
Tal como revisamos, son múltiples los actores sociales que tienen obligaciones en la garantía de los derechos de NNA, los cuales representan no sólo una amplia diversidad de personas, entidades, organizaciones y sectores, sino también un complejo espectro de mandatos y roles.
Para ilustrar el alcance que pueden tener los roles de los garantes de derechos en la vida cotidiana, tomaremos como ejemplo las acciones que empresas privadas en México han adoptado para garantizar los derechos de la niñez, cuando se encuentran en el periodo de lactancia materna.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, la lactancia “es una forma inigualable de facilitar el alimento ideal para el crecimiento y desarrollo correcto de los niños” (1989, p. 7). Sin embargo, conforme lo señala UNICEF México (2015), el promedio de lactancia en el país durante los primeros 6 meses de vida es de sólo 14.4%, el más bajo de Latinoamérica pese a que, gracias a la leche materna, en países en desarrollo se podrían salvar las vidas de 1.4 millones de niños.
Con base en lo anterior, el Gobierno mexicano, organizaciones de la sociedad civil, la OMS y UNICEF México, en conjunto con empresas del sector privado, empezaron a gestionar políticas, por medio de la
responsabilidad social, para promover y proteger los derechos de la niñez; entre éstas se incluye respetar
y facilitar la lactancia materna.
Carlosalbertony (2017). Breastfeeding-2117237 [Fotografía]. Pixabay. Recuperado de https://
pixabay.com/es/la-lactancia-materna-madre-
joven-2117237/
Gracias a estos esfuerzos se realizan distintas actividades y campañas pro lactancia en gran parte del territorio mexicano. Por ejemplo, la Semana Mundial de la Lactancia es un evento que ha dado pauta para que varias empresas crearan en sus instalaciones salas de lactancia, para el beneficio de sus colaboradoras e hijos.
Aunque estas iniciativas no generan un impacto en todas las empresas en México, es oportuno identificar
y difundir estas buenas prácticas que generan oportunidades para la promoción y el cumplimiento de los derechos de la niñez y la adolescencia, dentro del sector privado.
Si evaluamos esta acción de las empresas, encontraremos un punto de diferencia entre las actividades que anteriormente realizaba, tales como la entrega voluntaria de recursos para atender a grupos vulnerables de niñas, niños y adolescentes; y una nueva perspectiva planteada con la CDN, donde todos los sectores de la sociedad, en conjunto con el Gobierno, las familias y comunidades, pueden desarrollar acciones bajo la responsabilidad que les obliga el ser garantes de derechos.
Así, se ha venido impulsando la responsabilidad social empresarial, que se aleja de una visión asistencial, para adquirir compromisos más sólidos, revisando el impacto de sus acciones en las sociedades, familias,
y en NNA.
A través de estas acciones, es posible alcanzar las transformaciones que se requieren para el
cumplimiento pleno de los derechos de la niñez y la adolescencia.
1. Conferencia Nacional de Gobernadores, Gobierno de México y SIPINNA. (2018). 10 compromisos de la CONAGO por las niñas, niños y adolescentes. Recuperado de https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/302199/
Propuestas_10_Compromisos_de_la_CONAGO_por_las_ni_as
adolescentes_2018.pdf
En este documento conocerás los compromisos que han asumido las entidades federativas para garantizar los derechos de NNA.
2. Comisión Interamericana de Derechos Humanos. (2017). Hacia la garantía efectiva de los derechos de niñas, niños y adolescentes: Sistemas Nacionales de Protección. Recuperado de http://www.oas.org/es/cidh/informes/pdfs/NNA- GarantiaDerechos.pdf
En el presente análisis profundizarás en el estudio de los Sistemas Nacionales de Protección, los cuales deberán garantizar y asegurar las condiciones necesarias para el ejercicio, disfrute y vigencia de los derechos civiles, económicos, políticos, sociales y culturales para NNA.
3. Secretaría de Gobernación (2016). #25al25: Objetivos de México para garantizar el ejercicio de derechos de niñas, niños y adolescentes. Recuperado de https://
www.gob.mx/segob/articulos/25al25-objetivos-de-mexico-para-garantizar-el-
ejercicio-de-derechos-a-ninas-ninos-y-adolescentes
En este espacio conocerás los 25 objetivos nacionales para garantizar los derechos de NNA organizados por los cuatro principios rectores de la Convención sobre los Derechos de Niño: supervivencia, desarrollo, protección y participación.
4. SIPINNA, UNICEF y Gobierno de la República. [SIPINNA nacional]. (2017, diciembre 19). 25 al 25: Objetivos Nacionales de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes [Archivo de video]. Recuperado de https://youtu.be/5_ly2iOE6cg
Este video, explicado por niñas y niños, sintetiza los 25 objetivos nacionales de derechos de NNA.
5. SIPINNA, Gobierno de la República. [SIPINNA nacional]. (2017, agosto 31). ¿Cómo se ven niñas y niños en 2025? [Archivo de video]. Recuperado de https://
youtu.be/HEOd2aFFQqA
En este audiovisual, niñas y niños comparten sus ideas para mejorar su bienestar, así como su punto de vista de cómo deberían vivir la niñez en México y su proyección para el año 2025.
Aquí concluye el tercer módulo de este diplomado. Ahora conoces las características biológicas, físicas y sociales de NNA, a partir de la etapa de vida en la que se encuentran, las cuales les permiten tener puntos de vista propios y tomar decisiones, aspectos clave para favorecer su autonomía progresiva. De igual forma, te percataste de la importancia de las condiciones en las que se desenvuelven, las cuales determinan sus posibilidades de desarrollo, por ejemplo: aspectos económicos y la discriminación hacia las mujeres, incluyendo niñas y adolescentes.
Pxhere.(2017). persona, gente, niña, prado, flor, linda, hembra, modelo, color, otoño, niño [Fotografía]. Recuperado de https://pxhere.com/
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Otro aspecto relevante es la cultura patriarcal, la cual incide y estigmatiza a las niñas y adolescentes mujeres, proporcionando diferentes oportunidades con relación a los niños y adolescentes varones.
Tener presente lo anterior, te permitirá participar en el proceso de su autonomía progresiva, a partir de acciones como escucharlos, tomar en cuenta su opinión, favorecer su participación y colaborar en la conformación de todo aquello que sirva para su desarrollo pleno.
Pxhere.(2017). pequeña, niño, estilo de vida, infancia, vida, niños, atención [Fotografía]. Recuperado de https://pxhere.com/es/
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Desgraciadamente, tenemos que advertir que su condición como personas en desarrollo, en muchas ocasiones en contextos adversos, y ante factores culturales y sociales que discriminan a las mujeres, representa riesgos que pueden comprometer su presente y futuro, particularmente en nuestro país. De ahí la urgencia de señalar, como la otra cara de la autonomía progresiva, la importancia de la protección, de tal manera que no seamos las personas adultas quienes decidamos por ellos, pero si evitemos su victimización, tanto de la violencia como de la explotación.
Pxhere.(2017).equipo deportivo, bicicleta de montaña, ciclismo, niños [Fotografía]. Recuperado de https://pxhere.com/es/
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Es por esto que en el último eje temático revisaste el papel que la familia, la escuela, la comunidad y el Estado, quienes tienen un rol relevante en la conformación de condiciones para el desarrollo armónico de niñas, niños y adolescentes, así como para su protección. Asimismo, el Estado tiene una función especial, al diseñar y hacer valer las políticas públicas que garantizan los derechos de la niñez y la adolescencia.

References: artículo 5
 artículo 12
 artículo 28
 artículo 29
 artículo 19
 artículo 12
 artículo 12
 artículo 4
 artículo 1
 artículo 1
 artículo 11
 artículo 18
 artículo 103
 artículo 103
 artículo 103
 artículo 17
 artículo 1
 artículo 4
 artículo 125
 Artículo 103