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Timestamp: 2019-02-22 06:08:49+00:00

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Derecho Ecuador - Requisitos Generales en el Contrato de Compañía Objeto Lícito y Causa Lícita
Requisitos Generales en el Contrato de Compañía Objeto Lícito y Causa Lícita
Objeto Lícito y Causa Lícita
Objeto.- Los actos jurídicos y los contratos tienen una finalidad. A esa finalidad se la denomina ?Objeto?. Toda declaración de voluntad debe tener por objeto una o más cosas que se trata de dar, hacer o no hacer (Artículo 1476 del Código Civil).
En definitiva, el Objeto es la prestación de la obligación cuando se trata de dar o hacer algo, y la abstención cuando se trata de no ejecutar un acto.
El objeto en las obligaciones de dar.-
En este tipo de obligaciones el objeto debe reunir tres requisitos: a) Ser determinado o determinable; b) Ser posible; y, c) Ser lícito y comerciable. Analicémoslos brevemente:
a) Que el objeto sea determinado o determinable.- Significa que se lo señale o precise en forma tal que el acreedor sepa qué es lo que tiene que recibir y exigir, y el deudor sepa qué es lo que tiene que dar.
Esta determinación puede hacerse en cuanto a género o especie (obligaciones de especie o cuerpo cierto y obligaciones de género).
A veces es necesario señalar adicionalmente la cantidad, como tratándose de agua, vino, maíz, etc. No necesariamente la determinación es imprescindible. Podría también el objeto ser determinable. Por ejemplo, cuando se adquiere todo el champagne que se brinde en una fiesta.
Por otro lado, no solo las cosas que existen pueden ser objeto de una declaración de voluntad, sino también las que se espera que existan?. (Artículo 1477 del Código Civil).
b) Que el objeto sea posible.- Esto significa que el objeto exista al tiempo del contrato. Sin embargo puede ser objeto de un contrato, por excepción, una cosa que no exista pero distinguiendo estas dos situaciones:
La cosa existe pero perece antes del contrato. Aquí no hay obligación porque no existe objeto.
La cosa no existe al tiempo del contrato, pero se espera que exista. El contrato es válido.
c) Que el objeto sea lícito o comerciable.- Lícito y comerciable, en este caso, son sinónimos y significan que la cosa esté en el comercio.
Cualquier cosa puede ser objeto de una obligación, excepto cuando exista objeto ilícito.
Objeto ilícito.- Es ilícito el objeto contrario a la ley o a la moral; existe también de manera general, en la enajenación de cosas que no están en el comercio y en los demás casos establecidos en la ley de manera particular.
a) Hay objeto ilícito en todo lo que contraviene al derecho público ecuatoriano (Artículo 1478 del Código Civil).
b) Hay objeto ilícito en un contrato que tenga por objeto la sucesión de una persona viva.
c) Hay objeto ilícito en la enajenación:
· De las cosas que no están en el comercio; las cosas comunes a todos los hombres, los bienes nacionales de uso público y las cosas sagradas.
· De los derechos o privilegios que no pueden transferirse a otra persona: Por ejemplo el derecho de alimentos, los derechos reales de uso y habitación, el pacto de retroventa.
· De las cosas embargadas por decreto judicial, a menos que el Juez lo autorice o el acreedor consienta en ello (Artículo 1480 del Código Civil). A manera ilustrativa señalamos que constituyen bienes inembargables los señalados en el artículo 1634 del Código Civil.
d) Hay objeto ilícito en la condonación del dolo futuro (Artículo 1481 del Código Civil).
e) Hay objeto ilícito en las deudas contraídas en juegos de azar, en la venta de libros cuya circulación está prohibida por autoridad competente, de láminas, pinturas y estatuas obscenas y de impresos condenados como abusivos de la libertad de prensa; y generalmente en todo contrato prohibido por las leyes (Artículo 1482 del Código Civil).
El Objeto en obligaciones de hacer y de no hacer.- En estas obligaciones el objeto debe ser determinado y física y moralmente posible.
Según el artículo 1477, inciso tercero, del Código Civil, el objeto es físicamente imposible cuando es contrario a la naturaleza, y moralmente imposible el prohibido por las leyes o contrario a las buenas costumbres o al orden público.
Finalmente, señalamos que no puede repetirse (es decir, recuperarse) lo que se ha dado o pagado por un objeto ilícito a sabiendas (Artículo 1484 del Código Civil).
El objeto en las Sociedades o Compañías (Aportaciones al capital social).- Hemos dicho, en lo expuesto en las líneas que anteceden que el objeto de un contrato son las obligaciones que de él surgen, esto es, obligaciones de dar, hacer o no hacer (para algunos: ?dejar de hacer?). En derecho societario, esencialmente tratamos de obligaciones de ?dar? (aportar).
Joaquín Rodríguez nos comenta:
?... podemos decir que el objeto del contrato de sociedad son las obligaciones, que están a cargo de los socios; a su vez, el objeto de las obligaciones de los socios consiste en las aportaciones que han de realizar, por lo que, por extensión, se habla del objeto del contrato de sociedad para referirlo al objeto de las obligaciones de sus socios; es decir, a las aportaciones? (Tratado de Sociedades Mercantiles, Tomo I, pág. 38).
O sea que existe un sentido técnico de objeto y, además, la acepción vulgar, si así la podemos llamar, de equipararlo con la actividad que desarrolla la Sociedad. Más bien esta segunda acepción se equipara al concepto de ?causa? que la veremos más adelante.
Ahora bien, lo importante es descubrir cual fue el sentido que nuestro legislador le dio al ?objeto lícito?, al referirse a los elementos del contrato en el artículo 1461 del Código Civil.
Creemos, sin temor a equivocarnos, que se refirió al sentido técnico del objeto; así lo creemos ya que de esta manera el ?objeto? guarda relación con la definición que el artículo 1476 del Código Civil hace al respecto:
?Toda declaración de voluntad debe tener por objeto una o más cosas que se trata de dar, hacer o no hacer; el mero uso de la cosa o su tenencia puede ser objeto de la declaración?.
Y, en segundo lugar, como ya antes lo expresamos, la idea de objeto social de una Compañía se equipara más al concepto de ?causa? del Contrato (motivo que impulsa a contratar).
Sin embargo, existe una gran contradicción entre la definición hecha por el Código Civil y la que hace la Ley de Compañías, ya que ésta da a entender por ?objeto? a la acepción vulgar, esto es: ?? a la actividad a que se dedica o dedicará la compañía?. Nos basta observar el texto del inciso primero del artículo 3 de la Ley de Compañías:
?Se prohíbe la formación y funcionamiento de compañías contrarias al orden público, a las leyes mercantiles y a las buenas costumbres; de las que no tengan un objeto real y de lícita negociación y de las que tiendan al monopolio de las subsistencias o de algún ramo de cualquier industria, mediante prácticas comerciales orientadas a esa finalidad?.
De la lectura de este inciso deducimos que la Ley de Compañías equipara el concepto de objeto con el de actividad de la Compañía, criterio muy moderno, con el cual un gran sector de la Doctrina se ha adherido. Sin embargo este sentido de objeto se refiere más bien al de ?causa? en materia contractual. Por eso Carlos Larreátegui opina:
?El concepto de objeto tiene, tratándose de un contrato de compañía, dos connotaciones: en un primer sentido, objeto significa el aporte (bienes) -añadimos nosotros: y dinero en efectivo, al que consideramos como un bien mueble- que el socio o accionista hace a la compañía, para el cumplimiento de sus fines. Se toma aquí al objeto como el significado de obligación de cada socio, las prestaciones que recíprocamente se prometen los socios o contratantes. En una segunda acepción, el término objeto significa el fin para el que se constituye la compañía, las operaciones comerciales que se propone realizar? (Obra citada página 18).
Este segundo sentido toma la Ley de Compañías en los artículos 38, numeral 2°; y 162, numeral 3°).
Sostenemos que al hablar de ?objeto? como elemento esencial del contrato de Sociedad debemos entenderlo en la primera de las significaciones señaladas por Larreátegui, o sea: las aportaciones, que de acuerdo con el artículo 102 de la Ley de Compañías, podrán ser en dinero o en especie (bienes muebles o inmuebles) determinando su valor en dinero. Esto es lo definitivo.
Se trata en definitiva, de obligaciones de ?dar? y/o de ?hacer?. Las de ?no hacer? no pueden ser materia de aportaciones. (Podrían ser materia de ?Prestaciones accesorias? en la Compañía de Responsabilidad Limitada).
La causa.- Es el motivo que induce al acto o contrato (Artículo 1483, inciso segundo, del Código Civil). ¿El ?por qué? del contrato?. Se lo ha considerado como ?el cuarto lado del triángulo y la quinta rueda del coche?.
Sin embargo la doctrina moderna considera que la causa no es igual al motivo. Los motivos pueden ser diversos y la causa la misma. Por ejemplo: Alguien va a una tienda a comprar dos sombreros: La causa de ambos contratos de compraventa es la misma: El que se le entregue los dos sombreros. Pero sucede que el un sombrero es para mí y el otro para regalárselo a un amigo; son diversos motivos. En lo societario:
?En la fase genética, el fin común constituye la energía que produce las obligaciones de los socios?. ?En la fase de funcionamiento, el fin común rige la vida de la organización que se ha puesto en pie?. (Cándido Paz-Ares, Las Sociedades en general, página 471.
La causa debe ser real y lícita.
· Causa real: Cuando existe verdadera y efectivamente, cuando hay un interés que induce a las partes a contratar.
· Causa lícita: La que no está prohibida por la ley, ni es contraria a las buenas costumbres ni al orden público, (Artículo 1483, inciso segundo, del Código Civil).
Cuando la causa de un acto se la conoce, por ejemplo en una compraventa, el acto jurídico es causado y cuando no se la conoce (o mejor dicho, existe pero no es visible, si cabe el término), por ejemplo en un pagaré, se lo conoce como abstracto.
Los tratadistas señalan que la forma de averiguar la causa de una obligación es preguntándose el ?Por qué? de ella. Sin embargo, la doctrina moderna señala que la única y verdadera fórmula de averiguar la causa de una obligación es preguntándose el ?Para qué? de ella. Han denominado a esta doctrina como la de ?Causa final?.
No puede repetirse (es decir, recuperarse) lo que se ha dado o pagado por una causa ilícita a sabiendas. (Artículo 1484 del Código Civil).
La causa en las Compañías.- ¿Obtención de utilidades a través del ejercicio del objeto social de la Compañía?. ¿El objeto social de ella?. De todo lo expuesto podemos indicar que la causa de un contrato se encuentra determinada por el motivo, o tal vez el fin común, que induce a las partes a celebrar un contrato. Sería totalmente falto de lógica el hecho de que los contratantes formen una Sociedad sin ningún fin común, sin ningún objetivo. Ese fin común, ese objetivo, es, en principio, la actividad a la que se va a dedicar la Compañía, es decir, su ?objeto social?, (el ?por qué? del contrato), pero, en definitiva, ese fin común es la ?causa final? (el ?para qué? del contrato) que constituye la obtención de utilidades de los socios.
?La Sociedad persigue fines de lucro, como institución, como organización; pero este objetivo de lucro en estricto rigor corresponde a los socios. Son, a la postre, los socios quienes desean obtener beneficios. La Sociedad para ellos no es sino un instrumento del que se valen para lucrar. El destino final de las ganancias corresponde a los socios? (Dr. Francisco J. Salgado, Curso de Derecho Civil, 1982, página 13).
Dijimos que la causa debe ser real y lícita; o sea que exista y que no sea contraria a la moral o a las buenas costumbres, al orden público y a la ley. Así, una Sociedad organizada para el tráfico de drogas, inclusive siendo los contratantes capaces, y dando su consentimiento y existiendo un objeto lícito, la Sociedad sería nula por causa ilícita.
?Si se declara la nulidad de un contrato por causa ilícita, no es dable a los interesados repetir el pago de sus aportes, reclamar respecto de la distribución de los bienes del haber social? (Dr. Francisco J. Salgado, Curso de Derecho Civil, 1982, página 28).
?No siempre se manifiesta la ilicitud del objeto social. Las Sociedades simulan realizar operaciones lícitas, pero en realidad son ilícitas. En otras ocasiones simplemente actúan en contra de la moral y de la ley, no obstante que su objeto social es lícito. También puede ocurrir que el objeto social de naturaleza lícita cuando se constituyó la Sociedad devenga, por mandato posterior de la ley, en ilícito? (Dr. Francisco J. Salgado, Curso de Derecho Civil, 1982, página 27).
Algunos autores afirman que no es el fin o motivo que induce a contratar, la causa del contrato social, sino más bien la ?affectio societatis? (que se relaciona, más bien, con el ?consentimiento? en materia contractual y a la que nos referimos en el punto 136 de este Tomo), que la definimos como la intención de los contratantes en formar una Sociedad y llevarla adelante y permanecer en ella. Pero, como dice Joaquín Rodríguez:
?Es cierto que para que haya sociedad se necesita la intención de ello, pero con razón se ha dicho que, no se puede fiar para la investigación de esta intención en las solas declaraciones de las partes, ante todo, porque puede no existir, y, además, porque pueden no revelar sino antes bien, ocultar las verdaderas intenciones de los interesados?. (Obra citada, página 58).
Así, pues, sería mejor considerar a la ?affectio societatis? como una parte relacionada íntimamente con el consentimiento, y que la verdadera causa (final) del contrato social es el fin de lucro, el obtener utilidades y repartirse los beneficios. (Non erit societas, nisi communio inita sit lucri in comune faciendi causa; hoc enim protum est societatis).
Según Larreátegui:
?La causa o motivo en el contrato de Compañía será, pues, el objeto social de aquella, es decir, el fin para el que se constituye y cuya consecución le permitirá obtener al socio una parte de las utilidades?. (Obra citada, página 18).
Según el doctor Ramón Vela Cobos:
?La causa del contrato no ha variado, sigue siendo la misma que vimos en las Compañías holandesas de las Indias Orientales y Occidentales (años 1600 a 1700). Lo que induce al hombre a participar en la sociedad anónima suscribiendo acciones o adquiriéndolas en el mercado, es la persecución del lucro, mediante la explotación de una empresa o negocio determinado que está comprendido en el objeto social (objeto del contrato), pero siempre rodeado de ciertas seguridades, que son las que terminan estimulando la inversión?. (Artículo sobre la ?Constitución de la Sociedad Anónima?, constante en ?La Compañía Anónima?, página 25, publicado por la Academia Ecuatoriana de Derecho Societario, en el 2006).
Tratándose de la ?causa?, esto es la actividad de la Compañía, podemos decir que está dada, por ejemplo, en las Sociedades de Responsabilidad Limitada, por el artículo 94:
?La compañía de responsabilidad limitada podrá tener como finalidad la realización de toda clase de actos civiles o de comercio y operaciones mercantiles permitidos por la ley, excepción hecha de operaciones de banco, seguros, capitalización y ahorro?.
Al respecto, Malagarriga, nos dice:
?Las Sociedades de Responsabilidad Limitada pueden constituirse para realizar cualquier clase de operaciones civiles o comerciales con determinadas y contadas excepciones?.
?Pueden, pues, constituirse para realizar actos que no sean de los que se considera de comercio?. (Obra citada, página 351).
No habrá Sociedad sin ánimo de conseguir un lucro en común, pues en eso propiamente consiste la Sociedad (Aforismo latino). Por eso, la causa en materia de Sociedades o Compañías se refiere más bien al sentido de ?objeto social? o ?actividades a desarrollarse? a fin de lucrar. No es el ?porqué? del contrato sino el ?para qué? del mismo. Es la causa final.

References: artículo 1634
 artículo 1477
 artículo 1461
 artículo 1476
 artículo 3
 artículo 102
 artículo 94