Source: http://paises-y-leyes.blogspot.com/2012/09/paises-irak.html
Timestamp: 2017-09-19 15:06:57+00:00

Document:
Países: Irak - Los Países, leyes y constituciones
Irak (nombre oficial, Al-Jumhuriya al-‘Iraqiya, República de Irak), república del suroeste de Asia; limita al norte con Turquía, al este con Irán, al sur con Arabia Saudí, Kuwait y el golfo Pérsico, y al oeste con Jordania y Siria. El país tiene una superficie de 438.317 km². Irak invadió y se anexionó Kuwait en agosto de 1990 ocupándolo hasta ser expulsado por una coalición liderada por Estados Unidos en febrero de 1991 (véase Guerra del Golfo Pérsico). Algunas de las más grandes civilizaciones de la antigüedad se desarrollaron en el territorio del moderno Irak. Véase Asiria; Babilonia; Mesopotamia; Sumer. Bagdad es la capital del país y su mayor ciudad.
La parte norte de Irak conocida como al-Jazira es montañosa; junto a la frontera turca existen montañas de hasta 2.135 m de altitud, y en el noreste del país existen picos que alcanzan los 3.607 m como el Haji-Ibrahim, el punto más alto de Irak. Hacia el sur, el terreno va descendiendo en altitud hasta formar una gran llanura central aluvial, ocupada por los valles de los ríos Tigris y Éufrates. El extremo suroeste de Irak es una zona de tierras bajas y pantanosas, junto al golfo Pérsico, en el que Irak tiene una costa de 40 km. Al este del Éufrates, el terreno se eleva gradualmente hasta alcanzar el desierto Sirio.
Hoy, Irak ocupa la mayor parte del territorio de la antigua Mesopotamia, la llanura que se extiende entre los ríos Tigris y Éufrates; ambos ríos discurren a través de Irak, de noroeste a sureste. Confluyen a unos 160 km al norte del golfo Pérsico para formar el Shatt al-Arab, que desemboca en el golfo. Los mayores afluentes del Tigris son el Gran Zab, el Pequeño Zab y los afluentes del Diyala. En su curso bajo, el Tigris y el Éufrates están separados por terreno llano. Antiguamente, ambos ríos estaban conectados por canales y acequias de regadío que conducían el agua desde el Éufrates al oeste, a mayor altitud, hasta el Tigris.
La mayor parte de Irak tiene un clima continental con extremos calurosos y fríos. El área montañosa del norte del país tiene veranos frescos e inviernos fríos, a menudo acompañados de nieve. En el Irak central los veranos son largos y calurosos, y los inviernos cortos y frescos; en enero, la temperatura en Bagdad alcanza un promedio de 9,4 ºC, mientras que durante julio y agosto es de 33,3 ºC y se han alcanzado temperaturas de hasta 50,6 ºC. En la región meridional, cerca del golfo Pérsico, se han dado algunas de las temperaturas más altas del mundo y la humedad es muy elevada. En las tierras altas del noroeste se producen importantes precipitaciones entre octubre y mayo, pero más al sur, en la llanura aluvial central, las precipitaciones son escasas, con un promedio anual de 150 mm aproximadamente. En el desierto Sirio las precipitaciones son escasas o nulas.
Los recursos naturales de Irak son sobre todo de origen mineral. Además de pequeños depósitos de sal, carbón, yeso y azufre, el país está bien surtido de petróleo y algunos de sus suelos son muy fértiles.
La cubierta vegetal de Irak es escasa; en parte porque el sur y suroeste del país son desérticos. Existen pocas especies arbóreas con predominio de la palmera datilera cultivada y el álamo. Entre su fauna están el guepardo, la gacela, el antílope, el onagro, el león, la hiena, el lobo, el chacal, el jabalí, la liebre, el jerbo y el murciélago; son frecuentes las aves rapaces y de presa, como el buitre, el águila ratonera, el cuervo, el búho y varias especies de halcón; también hay otras aves, como patos, gansos, perdices y urogallos; los lagartos son muy abundantes.
En Irak existen dos tipos distintos de suelos. Por un lado están los grandes depósitos aluviales ricos en humus y arcillas bien asentados y aptos para la construcción, y por otro, hay suelos ligeros cuyos componentes han sido depositados por el viento. El alto contenido en sal corrompe la fertilidad natural de los suelos; sin embargo, las construcciones realizadas para permitir el regadío y evitar posibles riadas del Tigris y el Éufrates permiten incrementar la producción agrícola de esta área.
Dos guerras devastadoras y varios años de aislamiento económico han degradado seriamente el medio ambiente de Irak. La guerra de Irán-Irak (1980-1988) y la guerra del Golfo Pérsico (1991) destruyeron los ecosistemas de la fauna y flora salvaje, contaminaron el suelo y el agua de Irak y condujeron al abandono de los programas de conservación.
Durante la guerra del Golfo Pérsico se destruyó gran parte de la infraestructura de Irak, incluido el equipamiento utilizado en la industria del petróleo. Si bien Irak ha reconstruido muchos de los pozos y refinerías desde el fin de la guerra, el Gobierno iraquí mantiene que el embargo económico internacional establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) está impidiendo la reparación de los equipos necesarios para procesar adecuadamente los subproductos tóxicos de la refinación del petróleo. En consecuencia, los residuos peligrosos se están liberando al aire o volcando en los pozos exhaustos.
Por otra parte, la ONU estima que aún hay 10 millones de minas antipersona enterradas en Irak. Estas minas plantean una amenaza para las poblaciones animales y humanas.
El suelo agrícola de Irak está perdiendo su productividad debido a la salinización del sustrato, provocada por un drenaje insuficiente y por las prácticas de irrigación por saturación. Aproximadamente el 8,1% (2003) de Irak está irrigado y el 13,8% (2003) de su territorio es cultivable. Los programas de control de agua gubernamentales han destruido hábitats de humedales en la parte este de Irak al derivar o secar corrientes que antes irrigaban a estos humedales.
Irak ha firmado tratados internacionales que limitan la contaminación marina, las pruebas nucleares y las armas químicas y biológicas. El país forma parte del Convenio para el Patrimonio de la Humanidad.
Cerca del 75% de la población de Irak es árabe; los kurdos, que habitan al norte de Irak, constituyen alrededor del 15 o 20% de la población. Otros grupos menos numerosos los forman turcomanos, yazidíes y judíos. En las áreas rurales del país mucha gente vive todavía en comunidades tribales, llevando una existencia nómada o seminómada pastoreando rebaños de camellos, caballos y ovejas.
La población estimada de Irak en 2008 era de 28.221.181 habitantes; la densidad de población ese mismo año era de unos 65 hab/km², aunque varía mucho de unas zonas a otras, localizándose las mayores concentraciones junto a los sistemas fluviales. La población urbana es del 67% aproximadamente.
El territorio de Irak está dividido en 18 gobernaciones, tres de las cuales constituyen regiones autónomas kurdas. Cada gobernación está regida por un gobernador designado por el gobierno central. Irak se anexionó y ocupó Kuwait entre agosto de 1990 y febrero de 1991, convirtiéndose en su decimonovena gobernación.
Bagdad, con una población de 5.620.373 habitantes en 2003, es la capital y la mayor ciudad del país. Otras ciudades importantes son Basora (406.296 habitantes), el mayor puerto del país, y Mosul, (2.554.000 habitantes), que es un importante centro petrolero.
Aproximadamente el 95% de los habitantes de Irak son musulmanes. Entre el 60 y el 65% de ellos son chiitas y el resto suníes. Los chiitas viven principalmente en el centro y sur de Irak, y los suníes en el norte. Varias de las ciudades santas del chiismo, como Najaf y Karbala, están situadas en Irak. Existen también grupos cristianos, como los nestorianos (véase Nestorianismo), los cristianos jacobitas (o coptos) y facciones de estos dos grupos conocidos respectivamente como católicos caldeos y sirios. También hay grupos religiosos más pequeños como los yazidíes, que viven en las colinas al norte de Mosul, y un grupo conocido como los baptistas mandeos en Bagdad y Amara. También existe en Bagdad una pequeña comunidad judía.
El árabe es el idioma oficial de Irak; el kurdo es la lengua que habla el mayor de los grupos minoritarios.
La educación en Irak es gratuita. La enseñanza primaria es obligatoria durante seis años, aunque en la práctica muchos niños de las zonas rurales no acuden a la escuela al no existir instalaciones. Las clases se imparten en árabe, aunque el kurdo se utiliza en la educación primaria en algunos distritos del norte. Sólo alrededor del 41,1% de adultos está alfabetizado. En 1998–1999 asistieron a la escuela primaria 3.128.358 alumnos, y se inscribieron en la secundaria 619.114 estudiantes; la tasa de escolarización en estudios superiores es del 14% de los mayores de edad. Irak tiene siete universidades, tres en Bagdad, una en Basora, una en Arbil, una en Mosul y otra en Tikrīt; también cuenta el país con unos 20 institutos técnicos.
La tradición cultural de Irak es fundamentalmente árabe, aunque mucho antes de la llegada del islam el área conocida como Mesopotamia fuera el centro de las civilizaciones babilonia y asiria. De la influencia árabe perviven en la actualidad importantes muestras artísticas como la mezquita de Kadhmain, el palacio de los Abasíes y el santuario de Sāmarrā. La delicada artesanía iraquí es famosa especialmente por sus alfombras.
Las principales bibliotecas de Irak son: la Biblioteca Central de la Universidad de Basora, la Biblioteca Central de la Universidad de Mosul, y en Bagdad, la Biblioteca del Museo Iraquí, la Biblioteca Nacional y la Biblioteca Central de la Universidad de Bagdad. Hay bibliotecas públicas en la mayoría de las capitales de gobernación.
Entre sus museos son dignos de mención el Museo Iraquí, que tiene objetos de las primeras culturas de Mesopotamia, el Museo Iraquí de Historia Natural, y el Museo Militar de Irak, todos en Bagdad; el Museo de Babilonia expone maquetas, pinturas y cuadros de la antigua Babilonia, mientras que el Museo de Mosul muestra piezas asirias y otras antigüedades.
La economía actual de Irak se basa en gran parte en el petróleo y la mayor parte de su escasa industria pesada está relacionada con él. La agricultura proporciona sustento a su población y el dátil es el principal cultivo destinado a la exportación. La mayoría de las instituciones y organizaciones económicas son del gobierno o dependen de él. Prácticamente todos los sectores de la economía sufrieron las consecuencias de la guerra con Irán, que dejó al país con una deuda externa superior a los 75.000 millones de dólares, la mayoría con Kuwait y Arabia Saudí. El embargo impuesto por las Naciones Unidas (ONU) tras la invasión de Kuwait y la guerra del Golfo Pérsico hundió aún más su economía. A finales de la década de 1980 el balance de su presupuesto anual establecía 20.000 millones de dólares en ingresos y 18.500 millones de dólares en gastos.
Irak es un país predominantemente agrícola; el 13,8% de su superficie está cultivada, aunque se considera que casi el 50% del total disponible es útil para la agricultura, la mayor parte en la región comprendida entre los ríos Tigris y Éufrates. En 2006 la producción agrícola anual era de 3.468.400 t de cereales, 2.553.000 de ellas de trigo, y 230.000 t de arroz; su producción de dátiles alcanza las 430.000 t anuales y su exportación coloca al país en uno de los primeros lugares del comercio mundial de este producto. También produce otras frutas como manzanas, higos, uvas, aceitunas, naranjas, peras y granadas. La producción total de fruta es de 1.208.850 toneladas. La ganadería es una de las actividades más importantes de las tribus nómadas y seminómadas. En 2005 contaba con 6.780.000 cabezas de ganado ovino, 1.350.000 de ganado vacuno, 1.600.000 de caprino y 23.000.000 de aves de corral. Junto a estas especies, la cría del mundialmente famoso caballo árabe está muy extendida.
La industria pesquera de Irak es de menor relevancia. En 2005 el volumen anual de capturas fue de 32.970 t. Aproximadamente tres cuartas partes de estas las constituían peces de agua dulce.
El petróleo es el recurso natural más importante de Irak. Las tres principales regiones donde se encuentran los campos petroleros son los alrededores de Basora, junto al golfo Pérsico, el sector septentrional del país, cerca de Mosul y Kirkūk, y la zona oriental del centro de Irak junto a la ciudad de Janaquin. También posee pequeños yacimientos de otros minerales, principalmente mineral de hierro, oro, plomo, cobre, plata, platino y cinc. Los fosfatos, azufre, la sal y el yeso son bastante abundantes y también son numerosas las vetas de lignito.
La producción de petróleo y gas natural para la exportación y el consumo interno es la actividad económica que más beneficios proporciona al país. Hasta el principio de la década de 1970, cuatro compañías extranjeras controlaban la industria nacional del petróleo; las dos principales empresas eran la Irak Petroleum Company que poseía concesiones en el norte cerca de Kirkūk y Mosul, y la Basrah Petroleum Company que operaba en el sureste cerca de Basora. Entre los años 1972 y 1975 fueron nacionalizadas por el gobierno todas las compañías petroleras extranjeras, quedando sus actividades en manos de la Compañía Nacional de Petróleos de Irak y de la Organización del Petróleo del Norte. Las refinerías están situadas en Bagdad, Basora, Al Hadithah, Janaquin, Kirkūk y Qayyarah. En Taji, cerca de Bagdad, hay una planta para licuar gas natural. La caída de los precios del petróleo y la guerra con Irán pusieron grandes trabas al desarrollo de esta industria durante la década de 1980. En 2004 se produjeron 1.500 millones de m³ de gas natural y 477.837.220 barriles de petróleo.
La industria no está muy desarrollada. Aparte de la producción de derivados del petróleo y del gas natural, las manufacturas se limitan a artículos como alimentos preparados, productos textiles y ropa, calzado, cigarrillos y materiales de construcción. Bagdad es el principal centro industrial.
En 2003 la producción anual de electricidad fue de 14.400 millones de KWh. El 97,96% de la electricidad se producía en centrales térmicas. Existen algunas centrales hidroeléctricas en el río Tigris y sus afluentes.
La moneda de Irak es el dinar iraquí, que se divide en 1.000 fil o en 20 dirham (1.467,40 dinares equivalían a 1 dólar estadounidense en 2006). El banco emisor de moneda es el Banco Central de Irak. Todos los bancos del país fueron nacionalizados en 1964.
En 2000, las exportaciones anuales se estimaron en 19.900 millones de dólares y las importaciones en 12.208 millones de dólares. Las ventas de petróleo suponían casi el total de los ingresos aunque también se exportaban dátiles, lana en crudo y pieles. Los principales productos importados fueron maquinaria, equipos de transporte, comestibles y productos farmacéuticos. Las relaciones comerciales más importantes de Irak se producían con Brasil, Turquía, Japón, Alemania, Francia, Italia, Gran Bretaña y Estados Unidos.
Irak está conectado por ferrocarril con Turquía y Europa a través de Siria. La red estatal de ferrocarriles de Irak cuenta con unos 2.440 km de vías. La red de carreteras del país se extiende a lo largo de 45.550 km, el 72% de ellas pavimentadas. La tasa de vehículos es de 52 por cada 1.000 habitantes. Existen aeropuertos internacionales en Bagdad y Basora; esta ciudad, ubicada junto al Shatt al-Arab y Umm Qasr, es el principal puerto para buques transoceánicos y el Tigris es navegable entre Basora y Bagdad para barcos de menor calado.
En 2000, los aparatos de radio en Irak sumaban unos 4.850.000 y los receptores de televisión 1.900.000; ese mismo año, la tasa de teléfonos era de 37 aparatos por cada 1.000 habitantes. En 1967 el gobierno cerró por decreto todos los diarios privados. A finales de esa década existían en el país siete diarios; en 1996 se publicaban 4, con una circulación total de 407.000 ejemplares. Ath-Thawra, editado por el partido político Baaz, es el diario de mayor tirada.
La principal organización obrera es la Federación General de Sindicatos de Irak. A finales de la década de 1980 tenía más de 1.100.000 afiliados.
Desde 1968 hasta 2003, el gobierno iraquí estuvo fundamentado en un régimen de partido único, el Partido Socialista del Renacimiento Árabe o Baaz. Desde 1979 hasta 2003, el Baaz y el ejecutivo estuvieron controlados de manera casi absoluta por Saddam Husayn. Hasta 2003, Irak se rigió por la Constitución de 1969, que definía al Estado como una república democrática de soberanía popular, dedicada a la esencial realización de un único Estado árabe y al establecimiento de un sistema socialista. Mientras Husayn permaneció en el poder, el poder ejecutivo descansaba en el denominado Consejo del Mando Revolucionario. Desde 1980 hasta 2003, el poder legislativo recayó en la Majlis Watani (Asamblea Nacional), integrada por 250 miembros elegidos por sufragio popular cada cuatro años (no obstante, el Consejo del Mando Revolucionario también tenía prerrogativas legislativas). Hubo elecciones legislativas de manera esporádica, y Husayn fue confirmado como presidente en un referéndum celebrado en 1995, pero estos procedimientos, aparentemente democráticos, no lo fueron realmente.
En 2003, una invasión de fuerzas internacionales liderada por Estados Unidos puso fin al régimen de Husayn. Se inició entonces el proceso para establecer un gobierno iraquí interino; entre tanto, se constituyó la Autoridad Provisional de la Coalición, bajo control estadounidense, al frente de la cual se encontraba Paul Bremer. Hasta la recuperación de su plena soberanía y autogobierno, que habrían de promoverse como objetivos fundamentales, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por su resolución 1.483 de mayo de 2003, confirió plena autoridad en el país a Estados Unidos y Reino Unido. En julio de ese mismo año 2003, fue constituido el Consejo de Gobierno, gabinete de transición integrado por 25 miembros que representaban a las principales etnias, credos e ideologías del país, que habría de convertir a Irak en un Estado democrático. Una de las misiones de ese Consejo de Gobierno interino fue la redacción de la denominada Ley Fundamental Transitoria o Constitución provisional, finalmente aprobada en marzo de 2004. Este texto legal, considerado uno de los más democráticos de la región, contemplaba una declaración de derechos que garantizaba las libertades individuales (incluidas las de expresión y credo); aunque declaraba al islam como religión oficial del Estado, este reconocimiento no implicaba la anulación de la libertad de profesión de fe individual; asimismo, establecía como lenguas oficiales al árabe y al kurdo.
El 1 de junio de 2004, el Consejo de Gobierno se autodisolvió, formándose un Gobierno provisional al que la Autoridad Provisional de la Coalición transfirió la soberanía del país el día 28 de ese mismo mes. El Gobierno provisional estaba conformado por un presidente, un primer ministro, un viceprimer ministro, dos vicepresidentes y un gabinete de ministros. En virtud de la Constitución provisional, en enero de 2005 se celebraron elecciones generales y se conformó una Asamblea Nacional Transitoria de 275 miembros que redactaría una Constitución definitiva. El texto de la misma fue aprobado en un referéndum el 15 de octubre de 2005.
El sistema judicial iraquí permite tratar por separado asuntos religiosos y civiles. Estos últimos se dirimen en tribunales presididos por un único juez. En instancias superiores se encuentran cinco tribunales de apelación (localizados en las principales ciudades) y un tribunal de casación (en Bagdad). Los asuntos religiosos los solventan tribunales musulmanes.
Por lo que respecta a los partidos políticos iraquíes, durante el régimen de Husayn, como ya se ha dicho, la única organización legal fue el Baaz, que se basaba en principios socialistas y panárabes. Otros grupos políticos eran el Partido Comunista de Irak, el Partido Democrático del Kurdistán y la Unión Patriótica del Kurdistán. Las dos principales formaciones de la oposición chiita eran la Asamblea Suprema para la Revolución Islámica en Irak y el Partido Islámico al Dawa. Hasta la caída de Husayn, todos estos partidos de la oposición eran ilegales. Posteriormente, el Congreso Nacional Iraquí, dirigido por Ahmad Chalabi, se convirtió en una de las principales fuerzas políticas, junto a las referidas Asamblea Suprema y Al Dawa.
Las 18 gobernaciones iraquíes están administradas por gobernadores designados por el gobierno nacional. Las ciudades y los pueblos se rigen a través de sus ayuntamientos y respectivos alcaldes.
El servicio militar es obligatorio para todos los varones mayores de 18 años y supone cerca de dos años de servicio activo y un periodo adicional en la reserva. En 2004 el Ejército iraquí constaba de unos 179.800 miembros, una Fuerza Aérea de 200 soldados y una Armada de 700. Según algunos informes, tras la invasión de 1990 llegaron a desplegarse en Kuwait más de 300.000 soldados.
Las condiciones sanitarias de Irak son muy deficientes y existen muchas enfermedades endémicas. A finales de la década de 1980 la esperanza de vida al nacer era de 64 años. La mortalidad infantil era del 63‰. Irak contaba con unos 4.400 médicos y 27.750 camas de hospital a mediados de esa década. La mayor parte de las instalaciones sanitarias dependen del Estado. Una ley que se aplica desde 1957 regula las condiciones de trabajo, así como los seguros de maternidad, incapacidad, vejez y desempleo. Las sanciones impuestas a Irak tras la guerra del Golfo Pérsico han hecho disminuir la calidad de las condiciones sanitarias.
El territorio actual del Irak moderno coincide aproximadamente con el de la antigua Mesopotamia, en la que se sucedieron varias civilizaciones. La primera conocida es Sumer, que surgió hacia el cuarto milenio a.C. y alcanzó su apogeo bajo la III dinastía de Ur (véase Ur) al final del tercer milenio a.C. Siguieron periodos de hegemonía de Babilonia y Asiria. En el 539 a.C., Ciro II el Grande, rey de Persia, consiguió el control de la región, que permaneció bajo mandato persa hasta ser conquistada en el año 331 a.C. por Alejandro Magno. A su muerte, la dinastía Seléucida de origen griego reinó en Mesopotamia durante 200 años, asignándole un carácter helenístico. Siguió un largo periodo bajo las nuevas dinastías persas (Arsácidas, Sasánidas), hasta que los árabes musulmanes invadieron la región en el año 700. Desde el 750 hasta 1258, Bagdad fue la capital de los califas Abasíes. Después del saqueo de Bagdad por los mongoles dirigidos por Hugalu (hermano del emperador mongol Kublai Kan) en 1258 y posterior pillaje del restaurador del Imperio mongol Tamerlán en el siglo XIV, turcos e iraníes se disputaron la supremacía de la región, hasta que finalmente el Imperio otomano se aseguró su control en el siglo XVII.
La historia moderna del Irak comienza en la última fase de la dominación turca durante el siglo XIX. Durante los siglos que siguieron a la conquista de 1534, la dominación turca se ejerció a través de los soberanos locales, y muchas de las tribus nómadas árabes nunca estuvieron bajo control otomano. No obstante, en 1831, el sultán Alí Reza Pasa depuso al último gobernante local de Mesopotamia, Dad Pasa, y la provincia de Irak (subdividida entonces en los tres vilayatos o distritos administrativos de Mosul, Bagdad y Basora) acabó bajo la administración turca. Fue entonces cuando los árabes empezaron a notar el efecto de los nuevos y eficaces métodos de la administración otomana, en concreto en la recaudación de impuestos. El resentimiento local contra la autoridad central del Imperio empezó a desarrollarse, generando un fuerte espíritu nacionalista árabe.
A finales del siglo XIX, Alemania y Gran Bretaña rivalizaron en la lucha por el control comercial del área mesopotámica. Los británicos empezaron a estar interesados en controlar Irak como ruta terrestre directa hacia la India, y en 1861 fundaron una compañía de barcos de vapor para navegar por el río Tigris hasta el puerto de Basora. Mientras tanto, Alemania planeaba la construcción de un ferrocarril en Oriente Próximo que comunicara Berlín y Bagdad; pese a la oposición británica, obtuvo una concesión para construir un ferrocarril hasta el golfo Pérsico. A pesar de esta derrota, el gobierno británico intentó consolidar su posición en el área del golfo Pérsico haciendo tratados con los jeques árabes locales, lo que le permitió obtener en 1901 una concesión para explotar los campos petroleros de Irán; en 1909 se constituyó la Anglo-Persian Oil Company, más tarde Anglo-Iranian Oil Company.
Después de la entrada de Turquía en la I Guerra Mundial (1914-1918) como aliada de los Imperios Centrales, las fuerzas británicas invadieron el sur de Mesopotamia en noviembre de 1914 y avanzaron gradualmente hacia el norte a pesar de la fuerte oposición turca; en marzo de 1917 ocuparon Bagdad y en octubre de 1918 controlaron totalmente Mesopotamia.
Al principio de la guerra, el gobierno británico había prometido a un grupo de dirigentes árabes que su pueblo obtendría la independencia si triunfaba una revuelta contra los turcos. En junio de 1916 se produjo una en el Hejaz, encabezada por Faysal-al Husein (más tarde Faysal I, primer rey de Irak). Bajo la coordinación del general británico Edmund Allenby y la dirección táctica del coronel británico Thomas Edward Lawrence (llamado Lawrence de Arabia), las fuerzas árabes y británicas obtuvieron éxitos espectaculares contra los turcos y consiguieron la liberación del territorio árabe. En 1918 se firmó un armisticio con los turcos, y los gobiernos francés y británico lanzaron una declaración conjunta asegurando su intención de ayudar al establecimiento de estados árabes independientes en las antiguas zonas controladas por Turquía, lo que impedía la formación de un único Estado nacional árabe.
La integridad del nuevo Estado fue amenazada desde el exterior por Arabia en el sur y Turquía en el norte, y en el interior por varios grupos con aspiraciones separatistas, como los chiitas de la región del río Éufrates y las tribus kurdas del norte. Estos grupos actuaban coordinados con los turcos, que reclamaban las tierras de la región de Mosul. Así se forzó a los británicos a mantener tropas en Irak y la agitación contra el mandato británico continuó. El rey Faysal pidió formalmente que el mandato bajo el que Gran Bretaña dominaba Irak fuera transformado en un tratado de alianza entre los dos países. El gobierno británico convino, y en junio de 1922 se firmó un tratado de alianza y protección entre Gran Bretaña e Irak que debería durar 20 años.
Tratados exteriores
En 1931 la explotación de las reservas de petróleo quedó en manos de una compañía internacional, tras la firma de un acuerdo entre el gobierno nacional y la Iraq Petroleum Company, un consorcio internacional en el que estaban integradas la Royal-Dutch Shell, la Anglo-Persian Oil Company, compañías petroleras francesas, y las secciones de Nueva York y Nueva Jersey de la Standard Oil Company. En el citado acuerdo se garantizaba al consorcio el derecho exclusivo de explotación de los campos petroleros de la región de Mosul, recibiendo a cambio unos derechos anuales de 400.000 libras esterlinas por parte de la Iraq Petroleum Company. En 1934 la compañía inauguró un oleoducto entre Mosul y Trípoli (en el Líbano), y en 1936 se abrió un segundo oleoducto hasta Haifa (en el actual Israel).
En consonancia con la alianza firmada con Gran Bretaña al inicio del conflicto, Irak rompió relaciones diplomáticas con Alemania en septiembre de 1939. Durante los primeros meses de la II Guerra Mundial, el gobierno del general Nuri As-Said dirigió el país, manteniendo el acuerdo firmado con los británicos, hasta que en marzo de 1940 Said fue reemplazado por el radical nacionalista árabe Rashid Alí-Gailani, que inició una política de no cooperación con Gran Bretaña. La presión británica para que se reforzara la alianza acabó provocando una revuelta militar y el establecimiento de un gobierno favorable a Alemania, presidido por el propio Gailani. Alarmados por el desarrollo de los acontecimientos, tropas británicas desembarcaron en Basora. Gailani declaró esta acción como una violación del tratado entre Irak y Gran Bretaña, y movilizó al Ejército, lo que precipitó la guerra entre ambos países el día 2 de marzo de 1941. El 31 de mayo el gobierno iraquí aceptó su derrota; los términos del armisticio restablecían el control británico sobre los transportes de Irak, una de las condiciones del tratado de 1930. Poco después se formó un gobierno probritánico que dio paso a un gabinete dirigido por Said.
La guerra con Israel
Los años 1945 y 1946 estuvieron marcados por la revuelta de las tribus kurdas del noroeste, que, parece ser, contaban con apoyo de la URSS. Gran Bretaña, temerosa de que los soviéticos se apropiaran de los campos de petróleo iraquíes, desplegó fuerzas militares en el país. En 1947 Said empezó a promocionar una nueva propuesta de federación árabe, concretamente entre Transjordania e Irak, y se iniciaron las conversaciones para concluir este proceso. En 1947 se firmó un tratado de amistad y alianza conjunta, en el que se establecía la mutua cooperación militar y diplomática.
Al declararse la independencia de Israel en mayo de 1948, los ejércitos de Irak y Transjordania invadieron el nuevo Estado. A lo largo de todo el año, las fuerzas iraquíes lucharon contra Israel mientras continuaba su acercamiento político a Transjordania. Irak coincidió con el rey de este país Abdullah ibn Husayn, cuando este denunció que el establecimiento de un gobierno judío en territorio palestino equivalía a reconocer la división de Palestina, algo a lo que Irak se oponía desde tiempo atrás. Tras la derrota de las fuerzas árabes en su enfrentamiento con Israel, Irak aceptó ser representado por Transjordania en la firma de un armisticio. El 11 de mayo de 1949 se firmó un alto el fuego entre Israel y Transjordania, pese a lo cual algunas unidades iraquíes continuaron combatiendo a los israelíes en la zona ocupada por los árabes en el norte de Palestina central. Tropas transjordanas sustituyeron a las unidades iraquíes en cumplimiento del tratado firmado el 3 de abril de 1949.
Acuerdos del petróleo y elecciones
El pago de los derechos que el gobierno de Irak recibía de la Iraq Petroleum Company se incrementó considerablemente tras los acuerdos firmados en 1950 y 1951. En 1952 se firmó un acuerdo aún más ventajoso, que asignaba a Irak el 50% de los beneficios, un 70% de los cuales debían destinarse a la Junta Nacional de Desarrollo, instituida en 1950. En 1953 se inauguró formalmente el oleoducto Kirkūk-Baniyas de 911 km de longitud.
Pactos con Occidente
El 24 de febrero de 1955 se firmó el Pacto de Bagdad de mutua seguridad entre Irak y Turquía. Para convertir esta alianza en un sistema defensivo para todo el Oriente Próximo, los dos países animaron a otros Estados árabes, Estados Unidos, Gran Bretaña y Pakistán a adherirse al pacto. Gran Bretaña entró en la alianza el mes de abril, Pakistán lo firmó en septiembre, e Irán en noviembre. Los cinco países constituyeron la Organización del Tratado de Oriente Próximo (OTOP) en noviembre. El 4 de julio de 1956 Jordania (nuevo nombre de Transjordania) acusó a Israel de desplegar tropas junto a Jerusalén, lo que provocó que Irak situara junto a la frontera jordana unidades de elite. Las autoridades israelíes negaron cualquier actitud agresiva por su parte hacia Jordania, e interpretaron la movilización iraquí como una maniobra conjunta con Egipto para controlar Jordania. La nacionalización del canal de Suez por Egipto, realizada el 26 de julio, recibió el apoyo absoluto del gobierno iraquí. Israel, Gran Bretaña y Francia invadieron Egipto. En cumplimiento del tratado de mutua defensa, fuerzas de Irak y Siria tomaron posiciones en Jordania.
El 21 de enero de 1957 Irak suscribió la recientemente enunciada Doctrina Eisenhower que garantizaba la asistencia militar de Estados Unidos a cualquier país de Oriente Próximo que sintiera amenazada su estabilidad por una agresión comunista.
La tendencia prooccidental de la Unión Árabe, la represión que sufrían los grupos opositores y el entusiasmo que la creación de la RAU levantó entre los dirigentes nacionalistas de Irak, que veían factible llevar a cabo los ideales del panarabismo, acabaron con la monarquía. El 14 de julio de 1958 el general iraquí Karim Kassem dio un rápido golpe de Estado y se proclamó la República. Entre las víctimas del levantamiento estaban el rey Faysal, el príncipe heredero y Said. El día 15 de julio, el nuevo gobierno anunció un acercamiento a la RAU y la disolución de la Unión Árabe. Pese a ello, Kassem intentó ganarse la confianza de Occidente, manteniendo el suministro de petróleo.
Cuando Gran Bretaña dio por terminado su mandato sobre el emirato de Kuwait el 25 de junio de 1960, Irak reclamó la zona argumentando que había formado parte del Estado iraquí en el momento de su formación. Los británicos desplegaron tropas en Kuwait en julio, invitados por su gobernante, y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas rechazó la petición iraquí de que estas fuerzas fueran expulsadas.
El 8 de febrero de 1963 Kasem fue derrocado por un grupo de oficiales, la mayoría miembros del Partido Socialista Árabe Baaz; al día siguiente fue asesinado. Abdul Salam Arif se convirtió en presidente, mejorando las relaciones con el mundo occidental. Tras su muerte en accidente de helicóptero el 13 de abril de 1968, le sucedió su hermano el general Abdul Rahman Arif.
Irak ayudó a Siria con tropas y material bélico en la guerra del Yom Kipur (octubre de 1973). Denunció el alto el fuego firmado a finales de ese año y los acuerdos provisionales negociados entre Israel, por un lado, y Egipto y Siria por otro en 1974, reclamando nuevas acciones militares.
A principios del año 1974 se produjeron fuertes combates en el norte de Irak entre las fuerzas gubernamentales y nacionalistas kurdos, que rechazaban la nueva ley de autonomía basada en los acuerdos de 1970. Irán proporcionó armamento y material a los kurdos que dirigía Mustafa al-Barzani; esta ayuda cesó cuando Irak hizo importantes concesiones territoriales en la frontera con Irán en 1975 y la revuelta sufrió un duro golpe. El general Saddam Husayn sucedió al presidente Bakr en julio de 1979, rodeándose inmediatamente de una docena de oficiales leales a los que colocó en cargos de responsabilidad.
La tensión entre Irak y el régimen revolucionario iraní se incrementó a lo largo del año 1979 cuando el descontento de los kurdos de Irán se extendió a Irak. El sectarismo religioso exacerbó las diferencias y aumentó la animosidad entre ambos países. En septiembre de 1980, Irak declaró nulo el acuerdo de 1975, que el propio presidente Husayn había negociado, y reclamó su autoridad sobre la totalidad del estuario de Shatt al-Arab. La disputa derivó en una guerra total. Irak conquistó con rapidez gran parte de la provincia de Juzistán, de población árabe, y destruyó la refinería de Abādān. En junio de 1981, un ataque aéreo de Israel realizado por sorpresa destruyó el reactor nuclear que Irak poseía junto a Bagdad (la excusa israelí para ese ataque fue que el reactor estaba destinado a la fabricación de armas nucleares para arrojar en su territorio). A principios de 1982, Irán lanzó una contraofensiva y recuperó gran parte del territorio conquistado por Irak en 1980. La guerra entró en una fase de estancamiento, en la que los contendientes infringieron graves daños al contrario y al tráfico naval del golfo Pérsico. Pese a la neutralidad oficial de Estados Unidos en esta contienda, en 1984 reanudó sus relaciones diplomáticas con Irak. Tras el alto el fuego que se hizo efectivo el 20 de agosto de 1988, el gobierno iraquí intentó de nuevo acabar con la insurgencia kurda. A lo largo de los últimos años de la década de 1980, el país rehabilitó su maquinaria bélica en parte gracias a los créditos y a la tecnología que le proporcionó Occidente.
Ocupación de Kuwait y guerra del Golfo
En 1990 Irak reavivó una vieja disputa territorial con Kuwait, su aliado durante la guerra con Irán, y denunció que la excesiva producción de petróleo de este país estaba perjudicando su economía. El 2 de agosto tropas iraquíes invadieron Kuwait y tomaron rápidamente todo el país. Las sucesivas resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas culminaron el 15 de enero de 1991 con la exigencia de la retirada incondicional de Irak del territorio kuwaití.
Al no cumplir Irak esta resolución, una coalición dirigida por Estados Unidos inició bombardeos aéreos masivos de objetivos militares e infraestructuras en Irak y Kuwait. El resultado fue la guerra del Golfo Pérsico, que resultó desastrosa para Irak, el cual fue obligado a abandonar Kuwait tras seis semanas de combates. Murieron decenas de miles de iraquíes, siendo inutilizados la mayor parte de sus vehículos militares y artillería y destruida su capacidad para fabricar armas nucleares y químicas. En abril, Irak aceptó las condiciones de alto el fuego de la ONU, y las tropas de la coalición abandonaron el sur del país, que ocupaban para presionar a la firma del acuerdo de paz, tomando posiciones para controlar la frontera entre Irak y Kuwait. Entre tanto, el gobierno iraquí utilizó los restos de su diezmado Ejército para acabar con la rebelión de los chiitas en el sur y de los kurdos en el norte. Cientos de miles de kurdos se refugiaron en Turquía e Irán, y tropas de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña se desplegaron en el norte de Irak para establecer campos de refugiados y proteger a otros 600.000 kurdos de las represalias del gobierno iraquí. A lo largo de 1992 Irak sufrió una fuerte presión internacional para que eliminara las armas de destrucción masiva que todavía conservaba; mientras tanto se iban dejando notar los efectos de las sanciones económicas establecidas por la ONU.
En 1993, funcionarios de la ONU anunciaron el total desmantelamiento de las instalaciones con capacidad bélica nuclear, biológica y química de Irak, sugiriendo que se aceptara la petición iraquí de interrumpir el embargo comercial al que le sometía la ONU; a pesar de ello, el embargo continuó durante 1994, en un intento por derrocar al presidente Saddam Husayn. En junio de 1993, Estados Unidos lanzó un ataque con misiles de crucero sobre Irak como respuesta a los informes que implicaban al país en una conspiración para asesinar al presidente George Bush, lo que les valió críticas generalizadas. Irak continuó sus esfuerzos para acabar con la resistencia interna a lo largo de 1994, mediante un embargo económico a la región del norte, de población kurda, y una campaña militar en las pantanosas regiones del sur, pobladas por árabes chiitas. En octubre de 1995, un referéndum prorrogó durante siete años el mandato de Husayn, el único candidato. En la primavera de 1996, la ONU levantó el embargo que pesaba sobre el petróleo iraquí.
La situación de crisis se mantuvo en años sucesivos. Así, en febrero de 1998 se preparó un ataque militar estadounidense contra Irak ante la negativa del gobierno de este país a aceptar la labor de supervisión y control de los inspectores de la ONU; la llegada a Bagdad del secretario general de la ONU, Kofi Annan, permitió resolver la crisis, al menos de forma temporal, mediante la firma de un acuerdo. En agosto, Husayn volvió a desafiar a los observadores internacionales. El 2 de noviembre de 1998, la escalada del enfrentamiento prosiguió imparable y Estados Unidos anunció que atacaría sin previo aviso, lo que sucedió en diciembre de ese año, cuando entre los días 16 y 19 Bagdad y otras ciudades iraquíes fueron bombardeadas por tropas estadounidenses y sus aliadas británicas, lo que obligó a Husayn a declarar el estado de alerta. Aunque el presidente iraquí volvió a considerar el momentáneo cese de los ataques como una victoria que reafirmaba su política, las acciones militares estadounidenses prosiguieron esporádicamente.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó el 17 de diciembre de 1999 una resolución que estableció una nueva comisión de inspección para Irak (denominada Comisión de las Naciones Unidas de Vigilancia, Verificación e Inspección, Unmovic en sus siglas en inglés) que habría de verificar el desmantelamiento de sus programas de armamento químico, biológico y nuclear establecidos tras la guerra del Golfo Pérsico. La resolución incluía asimismo el fin de las restricciones a la exportación de petróleo iraquí, el relajamiento de las normativas sobre importación de bienes humanitarios, tales como alimentos y medicinas, y el excepcional permiso de viaje aéreo para los peregrinos que se dirigieran a La Meca, en Arabia Saudí.
Fin del régimen de Saddam Husayn
En octubre de 2002 un nuevo referéndum ratificó a Husayn para permanecer durante siete años más al frente del Estado. Para celebrar tal hecho, Husayn decretó una amnistía absoluta. Estos acontecimientos sucedían cuando en el ambiente flotaba la inminencia de una nueva crisis. Durante ese año, el presidente estadounidense, George W. Bush, había insistido en que Irak debía demostrar que, tal y como le obligaban las sucesivas resoluciones de la ONU (la primera de las cuales, la 687, se remontaba a 1991, cuando finalizó la guerra del Golfo Pérsico), había destruido sus armas de tipo químico, biológico o nuclear. En noviembre de 2002, tras meses de fuertes presiones, Bagdad aceptó cumplir el contenido de una nueva resolución de la ONU, la 1.441, que ordenaba el inmediato retorno a suelo iraquí de los observadores de la Unmovic. A comienzos de 2003, el gobierno de Bush denunció que el régimen de Husayn estaba violando dicha resolución, en tanto que no colaboraba de forma satisfactoria con el equipo de inspectores, y que continuaba ocultando armas químicas y biológicas. Con el apoyo de Reino Unido y otros países, Estados Unidos fue concentrando fuerzas militares en el golfo Pérsico, preparando la que podía ser una nueva guerra contra Irak. Muchos otros estados (entre ellos, Francia, Alemania, Rusia y China) se opusieron con firmeza a esta última posibilidad, considerando que debía darse más tiempo a las inspecciones y prolongar mientras fuera posible la vía diplomática. Ante la imposibilidad de alcanzar el consenso en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU respecto a una acción militar, una coalición internacional dirigida por Estados Unidos invadió Irak en marzo de 2003, con los objetivos de derrocar a Husayn y destruir los arsenales de armamento prohibido que existieran en su territorio. A mediados del mes siguiente, Bagdad y las principales ciudades del país habían sido tomadas por las fuerzas aliadas, poniendo fin al régimen de Husayn, cuyo paradero pasó a ser desconocido.
Estados Unidos y los demás países de la coalición iniciaron entonces el proceso de reconstrucción de Irak, tanto material como institucional (esto último implicaba la próxima formación de un gobierno provisional iraquí). Para ello se estableció primeramente la Oficina de Reconstrucción y Asistencia Humanitaria, dirigida por el estadounidense Jay Garner, y poco después, la Autoridad Provisional de la Coalición, al frente de la cual estaba su compatriota Paul Bremer, que le sustituyó como administrador civil.
En mayo de 2003, el Consejo de Seguridad de la ONU emitió su resolución 1.483, que ponía fin a las sanciones económicas que Irak sufría desde hacía 13 años (persistiría el embargo de armas) y que confería plena autoridad en el país a Estados Unidos y Reino Unido hasta que Irak recuperase, después de crear nuevas instituciones libres y democráticas, plena soberanía y capacidad de autogobierno. Para informar al Consejo de Seguridad del proceso de reconstrucción, se creaba la figura del representante especial de la ONU (puesto que recaería en el brasileño Sergio Vieira de Mello). Durante ese mismo mes, la Oficina encabezada por Bremer dispuso dos significativas medidas: la prohibición para que los miembros del Baaz formaran parte de cualquier organismo de las nuevas estructuras de poder, y la desintegración del Ejército y de los distintos aparatos de seguridad del régimen de Husayn.
En julio, durante este proceso de normalización, quedó constituido el Consejo de Gobierno, gabinete de transición que habría de convertir a Irak en un Estado democrático (entre sus principales misiones estaban la redacción de una Constitución y la convocatoria de elecciones libres). Este órgano (tutelado provisionalmente por Estados Unidos) nació compuesto por 25 miembros, que representaban a las principales etnias y creencias del país (13 chiitas, cinco suníes, cinco kurdos, un cristiano y una turcomana). Por lo que respecta a lo ideológico, en el Consejo estaban presentes, entre otros, los siguientes grupos: Asamblea Suprema para la Revolución Islámica en Irak; Partido Islámico al Dawa; Partido Islámico Iraquí; Partido Democrático Nacional; Demócratas Independientes; Congreso Nacional Iraquí; Partido Comunista de Irak; Unión Patriótica del Kurdistán, y Partido Democrático del Kurdistán. La presidencia del Consejo de Gobierno estaría integrada por nueve miembros, cada uno de los cuales desempeñaría, con carácter rotatorio mensual, su dirección. Su primer presidente fue Ibrahim al Yafari, líder de Al Dawa.
No obstante, estos primeros pasos dados para procurar la estabilización se produjeron de forma simultánea a numerosos episodios de violencia. Así, por ejemplo, en agosto, un atentado perpetrado contra la sede de la ONU en Bagdad ocasionó más de 20 víctimas mortales (entre ellas, Sergio Vieira de Mello); durante ese mismo mes, un nuevo atentado, esta vez en Najaf, acabó con la vida de casi 100 personas (una de las más significadas, el ayatolá Muhammad Baquer al Hakim, personaje de gran ascendencia en la comunidad chiita iraquí y líder de la Asamblea Suprema para la Revolución Islámica en Irak); en septiembre, una integrante del Consejo de Gobierno, Akila al-Hashemi, fue asesinada; el 27 de octubre, cinco coches bomba estallaron en Bagdad, causando en un primer momento más de 35 muertos y 200 heridos. Esta última cadena de atentados tuvo lugar pocos días después de que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobase por unanimidad la resolución 1.511, que legitimaba la presencia de una fuerza multinacional, bajo mando estadounidense, para mantener la paz. También durante ese mes de octubre se celebró en Madrid (España) la denominada Conferencia de Donantes, en la que se perfiló el programa de financiación de la reconstrucción iraquí. En el mes de noviembre, 19 italianos murieron en un nuevo atentado suicida, y siete miembros del Centro Nacional de Inteligencia español fueron asesinados en una emboscada; estos hechos, así como otros muchos marcados por la sangre, hacían que la pacificación y la normalización del país parecieran aún lejanas.
En diciembre de 2003, fuerzas estadounidenses capturaron a Saddam Husayn en un minúsculo habitáculo subterráneo de una granja cercana a Tikrīt. Las autoridades interinas iraquíes se comprometieron a procesarlo por crímenes contra la humanidad.
En marzo de 2004, el Consejo de Gobierno iraquí aprobó una Ley Fundamental Transitoria para el país. Esta Constitución provisional, que garantizaba los derechos individuales, como la libertad de expresión y religiosa, se consideró una de las más democráticas de la región. Por su parte, Estados Unidos fijó para junio de 2004 la transferencia de soberanía al Consejo de Gobierno. La Constitución provisional contemplaba la celebración de elecciones, en enero de 2005, para conformar una Asamblea Nacional constituyente.
En abril de 2004, la situación se agravó, hasta el punto de convertirse en el mes más violento de la posguerra, y se multiplicaron los enfrentamientos de las fuerzas de la coalición internacional con la resistencia suní, así como con las milicias chiitas radicales de Múqtada al-Sáder.
El 1 de junio de 2004, el Consejo de Gobierno anunció su autodisolución y la formación de un Gobierno provisional. Al frente de este nuevo ejecutivo se encontraba, en calidad de primer ministro, el chiita Iyad Allawi; por su parte, el suní Ghazi al-Yawar ejercería la presidencia del país. El día 28 de ese mismo mes, Bremer disolvió la Autoridad Provisional de la Coalición, efectuando formalmente la transferencia de la soberanía al nuevo Gobierno provisional, que debería conducir al país durante el subsiguiente proceso de transición. Sin embargo, las fuerzas militares de la coalición permanecerían en territorio iraquí.
En agosto de 2004, el camino que debía conducir a la celebración de elecciones dio un nuevo paso con la conformación de la denominada Conferencia Nacional, asamblea de la que emanaría un Parlamento provisional de 100 miembros que tendría capacidad legislativa y de control sobre el ejecutivo interino, y que debería colaborar con él en la preparación de los comicios. Sin embargo, la vida iraquí durante estos momentos de transición siguió caracterizada por la simultaneidad de estos pasos institucionales con la continuidad de la violencia. Esta última tuvo dos de sus principales puntos de crisis, en ambos casos por el rechazo al control de Estados Unidos, en la ya citada rebelión radical chiita de Al-Sáder en Najaf (sofocada tras la mediación del gran ayatolá Alí al Sistani) y en la insurgencia del denominado ‘triángulo suní’ (con epicentro en Fallujah, ciudad en la que adquirieron gran virulencia los combates con las fuerzas estadounidenses). Los atentados terroristas persistieron y así, por ejemplo, el 4 de enero de 2005, fue asesinado Alí al Ahaidari, gobernador de Bagdad.
Finalmente, el 30 de enero de 2005, se celebraron las esperadas elecciones legislativas, pese a la oposición suní, que solicitó reiteradamente su aplazamiento y, posteriormente, las boicoteó (así hizo, por ejemplo, su formación más representativa, el Partido Islámico Iraquí). La victoria fue para la Alianza Unida Iraquí, que obtuvo 140 escaños. Esta coalición de partidos confesionales chiitas (entre ellos, el Partido Islámico al Dawa, la Asamblea Suprema para la Revolución Islámica en Irak, y el Congreso Nacional Iraquí), conformada gracias a la figura de Alí al Sistani, se había comprometido durante la campaña a formar un gobierno de carácter laico que redujera el peso de lo religioso en lo político. En segundo lugar quedó la Lista Unida Kurda (plataforma de los principales grupos kurdos, encabezada por la Unión Patriótica del Kurdistán y el Partido Democrático del Kurdistán), que ganó 75 diputados, consolidando así sus aspiraciones de tener un peso importante en la construcción del nuevo país, para el que pretendía una Constitución federalista que garantizara un amplio autogobierno a los kurdos. La Lista Iraquí (grupo laico chiita del primer ministro, Iyad Allawi) alcanzó 40 escaños, y Los Iraquíes, la lista suní del presidente, Ghazi al-Yawar, 5. A partir de ese momento, los 275 diputados de la nueva Asamblea Nacional Transitoria deberían elegir al presidente y vicepresidentes del país (que, a su vez, designarían al primer ministro) y redactar una Constitución definitiva. Tras el más terrible atentado perpetrado desde el derrocamiento de Husayn (el 28 de febrero, más de 125 personas perdieron la vida en la ciudad de Hilla como resultado de un ataque suicida), el primero de dichos cometidos se vio materializado el 6 de abril de ese año 2005, cuando Jalal Talabani, de la Unión Patriótica del Kurdistán, resultó electo presidente por la cámara (convirtiéndose en el primer kurdo que desempeñaría la jefatura del Estado iraquí); sus vicepresidentes serían Ghazi al-Yawar y el chiita Adel Abdul Mahdí (hasta entonces ministro de Finanzas); por su parte, el cargo de primer ministro recaería en el chiita Ibrahim al Yafari (de Al Dawa).
La redacción del borrador de la que habría de ser definitiva Carta Magna iraquí reavivó las diferencias entre los principales grupos del país; los puntos más problemáticos fueron la delimitación de funciones del presidente, del primer ministro y del Parlamento, y, muy especialmente, la definición del modelo de Estado (los suníes se oponían al modelo federal al que aspiraban gran parte de los chiitas y, sobre todo, la población kurda) y el peso que habría de tener el islam en el mismo (las posiciones kurdas eran partidarias de laicizar el futuro Estado). De forma paralela a este enconado proceso, Irak siguió atenazado por los continuos atentados de la insurgencia (el 31 de agosto de 2005, más de 1.000 personas perdieron la vida en una peregrinación chiita en la capital, al desatarse el pánico por el rumor de que terroristas suicidas iban a perpetrar una de sus acciones). Finalmente, el debatido texto del proyecto constitucional fue sometido a referéndum el 15 de octubre de ese año 2005, recibiendo el ‘sí’ por parte de algo más del 78% de los electores, que respaldaron de esta forma la fórmula consensuada por chiitas y kurdos (Estado republicano, parlamentario, democrático y federal; reconocimiento de la pluralidad nacional, confesional y cultural del país; definición del islam como religión oficial del Estado y una fuente básica de legislación), a la que se oponía la minoría suní.
Una vez aprobada la Constitución, el 15 de diciembre de 2005 se celebraron elecciones legislativas para conformar, en virtud de aquella, una nueva cámara legislativa y un nuevo gobierno. Al igual que en enero de ese año, la formación más votada fue la coalición chiita Alianza Unida Iraquí (a la que ahora se habían sumado los seguidores de Múqtada al-Sáder), que tendría 128 de los 275 escaños de la Asamblea Nacional. Asimismo, y del mismo modo que 11 meses antes, en segundo lugar quedó la coalición de los principales partidos kurdos (en esta ocasión presentada bajo la denominación electoral de Alianza Kurda), que se hizo con 53 escaños. Por su parte, los suníes sí concurrieron en esta ocasión a las urnas, obteniendo 44 diputados el Frente del Acuerdo Iraquí (aglutinado en torno al Partido Islámico de Irak), y 11 el Frente Iraquí del Diálogo Nacional (compuesto básicamente por el Frente Nacional Iraquí y el Frente Democrático Árabe). A partir de ese momento, Jalal Talabani inició las negociaciones para formar un gobierno de unidad nacional; en esta tarea, adquiría una especial importancia el hecho de poder incorporar a los suníes a la normalización institucional del país. Un hecho vino a enturbiar este difícil proceso: el 22 de febrero de 2006, un atentado destruyó en Sāmarrā la cúpula dorada de la mezquita de Al Askari, uno de los principales santuarios de los chiitas iraquíes. Las represalias contra los suníes se desataron de inmediato, iniciándose una gravísima espiral de violencia entre ambas comunidades religiosas. Finalmente, en abril de 2006, la Asamblea Nacional reeligió como presidente del país a Talabani, el cual, poco después, encomendó la formación de ejecutivo al chiita Nuri al Maliki. En junio, quedó constituido completamente el nuevo gobierno de unidad nacional del país. Antes de que finalizara ese año 2006, el 30 de diciembre, Saddam Husayn fue ejecutado en la horca, en Bagdad, en cumplimiento de una sentencia del Alto Tribunal que le juzgó y condenó a la pena capital por la muerte de 148 chiitas en la aldea de Dujail en 1982. El inmediato recrudecimiento de la violencia tuvo uno de sus más trágicos momentos el 22 de enero de 2007, cuando un doble atentado con coches bombas en Bagdad segó la vida de más de un centenar de personas.

References: resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución