Source: https://www.enerclub.es/El_sector/Sectores_energeticos/Carbon/
Timestamp: 2018-04-23 02:02:16+00:00

Document:
﻿ ENERCLUB - Carbón
(Fuente: Federación Nacional de Empresarios de Minas de Carbón - CARBUNION)
LA SITUACIÓN DEL CARBÓN EN ESPAÑA EN 2013
El sector de la minería del carbón en España ha vivido durante 2013 interrupciones prolongadas en su actividad, reducciones de plantilla y situaciones de administración concursal en varias empresas.
En este contexto se ha producido un largo proceso de conversaciones y la aprobación final en octubre del denominado Nuevo Marco de actuación para la minería del carbón y las comarcas mineras en el periodo 2013-2018.
El año se ha visto marcado por numerosos procedimientos judiciales puestos en marcha por las compañías eléctricas tanto a nivel nacional como comunitario, que han sido recurridos por CARBUNIÓN con resolución final favorable en la mayoría de los casos que han finalizado su tramitación.
Desde el punto de vista de la generación, las circunstancias apuntadas junto con la climatología han provocado un descenso de la participación del carbón en la producción de electricidad, al tiempo que la demanda eléctrica del país continuaba bajando.
Por parte de la Administración, 2013 finaliza con el compromiso del Ministerio de Industria de fijar un hueco térmico para el carbón nacional que deberá entrar en vigor en 2015. Desde la perspectiva empresarial, el carbón comparte con otros sectores energéticos e industriales la necesidad de consolidar la rentabilidad de las explotaciones y de progresos reales en inversiones e I+D+i relacionados con el control de emisiones, captura y almacenamiento de CO2.
Carbón en la generación eléctrica
Según datos de Red Eléctrica de España, el año 2013 se ha cerrado con una participación del carbón en la generación eléctrica del 15% (cobertura de la demanda peninsular), cuatro puntos por debajo del porcentaje alcanzado en 2012. Además de las siempre influyentes condiciones meteorológicas (aparte de la eólica, la hidráulica ha casi duplicado su participación en 2013 en la generación eléctrica, con un 14% del total), que reduce el hueco térmico inicialmente previsto y por tanto provocan el descenso del peso de las centrales térmicas de carbón en la producción de electricidad, lo que refleja un año repleto de dificultades para el carbón nacional.
El comportamiento del carbón autóctono y del procedente del exterior ha sido muy diferente. En conjunto, el carbón ha sido el combustible utilizado para generar en 2013 un total de 39.669 GWh, que supone un descenso del 27,5% sobre el año anterior, aunque según su origen cabe distinguir que los 13.747 GWh generados en las centrales de carbón nacional representaron una caída del 54,9% y los 25.923 GWh generados en las centrales de carbón importado crecieron un 6,9% sobre 2012.
Las paradas de actividad en gran parte de las explotaciones, debido al retraso en la publicación de la normativa y a los procesos jurídicos planteados por las empresas eléctricas contra la resolución del Real Decreto 134/2010 que marca los volúmenes de energía a producir con carbón y los tonelajes a suministrar por las empresas mineras, contra la que se interpusieron medidas cautelares y cautelarísimas, paralizaron así al sector carbonero durante el primer cuatrimestre de 2013.
Todo esto junto con la disminución del hueco térmico, llevó a que el cumplimiento del Real Decreto 134/2010 se quedó en el 60%, en lo que a producción eléctrica se refiere, lo que hizo que no se adquiriera por parte de las empresas eléctricas todo el carbón previsto.
De la anterior situación, sumada al retraso en la liberación de las ayudas del año 2012 y su denegación para algunas empresas, se sucedieron los expedientes de regulación de empleo y situaciones concursales que en el caso de una de ellas -Coto Minero Cantábrico- acabó en un proceso de liquidación.
Para el 2014 el Gobierno ha fijado para las compañías eléctricas un consumo de 7,67 millones de toneladas de carbón nacional, 6,31 millones de producción corriente y 1,36 millones del almacén estratégico de carbón autóctono gestionado por Hunosa, con el que se producirán un máximo de 21.300 GWh de electricidad.
Nuevo marco 2013-2018
El Ministerio de Industria, Energía y Turismo, los sindicatos UGT, CC.OO. y USO y la Federación Nacional de Empresarios de Minas de Carbón firmaron el 1 de octubre de 2013 el Nuevo Marco de actuación para la minería del carbón y las comarcas mineras en el periodo 2013-101.
El aspecto más positivo del proceso seguido para la elaboración del nuevo Marco del carbón nacional ha sido el reconocimiento por parte del Gobierno central de que el carbón es un combustible autóctono necesario para garantizar la seguridad de suministro energético, a precios moderados de electricidad, y que nuestro país no puede ni debe cerrar la minería competitiva.
El Nuevo marco recoge textualmente que "el carácter intermitente de las fuentes de energía renovable, por su dependencia de circunstancias meteorológicas, ha puesto de manifiesto la necesidad e importancia de mantener unas fuentes no intermitentes de energía autóctona que garanticen el suministro eléctrico en cualquier circunstancia".
El texto añade que para el cumplimiento de esta función irrenunciable, el carbón autóctono es nuestro único combustible fósil autóctono, capaz de garantizar cierto nivel de producción de electricidad y asegurar el abastecimiento energético.
El documento firmado por el Ministerio de Industria y los representantes sindicales y empresariales añade que "este marco propone el mantenimiento de un papel destacado del carbón nacional dentro del mix energético, en una forma que no distorsione los mecanismos existentes en cada momento y siempre dentro de los límites establecidos en la legislación europea" Conviene recordar que la legislación comunitaria, dentro de las Directivas del normas comunes el sobre el mercado interior de electricidad, vienen reconociendo la importancia de los combustibles autóctonos, y así se refleja en el artículo de la Directiva 2009/72/CE de fecha 13 de julio del Parlamento Europeo, el cual establece en su artículo 15.4 que "Por motivos de seguridad del suministro, los Estados miembros podrán disponer que sea preferente la entrada en funcionamiento de las instalaciones generadoras que utilicen fuentes de combustión de energía primaria autóctonas en una proporción que no supere, en el curso de un año civil, el 15 % de la cantidad total de energía primaria necesaria para producir la electricidad que se consuma en el Estado miembro de que se trate".
Es muy importante el concepto de la seguridad de suministro, ya que genera muchas discrepancias de interpretación. Mientras desde muchos sectores sobre todo con intereses en energías renovables y gas el discurso de la seguridad de suministro se plantea desde la potencia instalada, lo cierto es que por mucha potencia instalada que se tenga en un país si esta es intermitente y depende de las aportaciones de lluvia, viento existente y energía sola, está claro que la seguridad de suministro tiene una componente importantísima representada por la potencia térmica, dónde los grupos de carbón nacional tienen mucho que decir, pues la seguridad de suministro recae en la proximidad a las minas de carbón sin depender de fluctuaciones de los mercados y conflictos políticos como en el caso del gas natural. Estas y no otras razones son las que están detrás de la justificación del artículo 15.4 arriba citado.
Volviendo al nuevo Plan del Carbón dónde se marca el escenario del sector para el futuro próximo, establece un importante recorte a las ayudas públicas y ahonda en su disminución progresiva como ha venido ocurriendo en los últimos años: 301 millones de euros en 2011, 111 millones en 2012 (de los que se abonaron 56 millones en ese ejercicio) y 75 millones de ayudas públicas a la producción nacional de carbón en 2013 cuyo importe ha sido liquidado ya en 2014 con una cifra final de 34 millones de euros (un 34% por debajo de las de 2012 y un 88% inferiores a las de 2011.
Las cantidades que a menudo se mencionan como ayudas al carbón no van dirigidas -excepto las cifras mencionadas- a las empresas mineras, sino en su inmensa mayoría a pagar compromisos sociales con trabajadores -incluidas prejubilaciones-, proyectos de creación de infraestructuras varias, medio ambiente y equipamientos de muy diverso tipo -económicos y también culturales o turísticos- en las reconocidas como comarcas mineras.
Las ayudas a la explotación que ha fijado el Nuevo Marco 2013-2018 son de 30 euros de media por tonelada para 2013 en el caso del carbón subterráneo, decreciendo en cinco euros por año a lo largo de la vigencia del plan. En cielo abierto en 2013 las ayudas, de carácter testimonial, son de un euro por tonelada y en 2014 de 0,50 euros por tonelada.
Desde CARBUNIÓN se hizo hincapié en todo momento en que la brusca caída de las ayudas públicas en los últimos años y el ritmo acelerado de descenso de las ayudas a la producción durante la vigencia del nuevo marco puede poner en riesgo la continuidad y viabilidad de las explotaciones que con una senda más moderada de descenso pueden llegar al 2018 con mayores posibilidades de competitividad.
En definitiva, el nuevo plan para el carbón fija el compromiso público decreciente con un sector que encara con incertidumbres la fecha clave de 2018. Ahí se sitúa el trabajo que tanto individualmente sindicatos, empresas, responsables políticos y parlamentarios, como la Federación Nacional de Empresarios de Minas de Carbón realizan para intentar modificar un punto de la Decisión 787/2018/UE, normativa comunitaria que obliga a cerrar las minas no competitivas en 2018 y a devolver las ayudas a quienes pretendan continuar con su actividad.
Algo que sí debemos descartar de este nuevo marco regulatorio es que por primera vez en la historia del sector carbonero español se contempla ya la existencia de una minería competitiva. Actualmente la producción de carbón nacional procede en más de un 60% de las minas a cielo abierto, que dejarán de recibir subvenciones a finales del año 2014. En resumen podemos decir que el 60% de la producción nacional será competitiva a partir del año 2015. Un logro que se ha conseguido tras muchos esfuerzos dirigidos a la competitividad, desde la reducción de costes en todos los ámbitos de la empresa y las inversiones en los últimos años en la más moderna mecanización han conseguido este hito que esperemos sea reconocido por las autoridades Europeas y que finalmente no se tengan que devolver ayudas con carácter retroactivo, lo que llevaría a las empresas a no poder asumir este coste y por consiguiente el cierre tras haber alcanzado la competitividad, dando al traste con todos los esfuerzos del sector y llevando al país a prescindir del único combustible autóctono para la generación de electricidad.
Reforma del pool de electricidad
En la reunión celebrada el 19 de diciembre de la Comisión de Seguimiento del Plan 2013-2018 el secretario de Estado de Energía se comprometió a trabajar durante el 2014 en la definición del mecanismo que garantice una reserva del 7,5 % del hueco térmico para el carbón nacional.
En concreto, el nuevo marco 2013-2018 afirma en su redacción que Red Eléctrica está trabajando para establecer un procedimiento que permita, a partir del 1 de enero de 2015 y sin costes adicionales para el sistema eléctrico, mantener un hueco térmico suficiente para el carbón dado su carácter de único combustible autóctono capaz de contribuir a la seguridad de suministro en casos excepcionales. Añade además que, teniendo en cuenta los datos históricos de generación eléctrica con carbón y la producción de mineral, se estima como suficiente una participación del carbón nacional del 7,5% en el mix de generación.
El sector del carbón en España vive desde 1990 un proceso continuado de reestructuración y modernización, ha reducido muy sensiblemente en las últimas tres décadas su número de empleados y parte de la producción, pero ha ganado en competitividad y modernización. Una modernización que ha llegado a través de las fuertes inversiones en I+D+i que han convertido a nuestra minería en una de las más modernas de Europa, mejorando los ratios de productividad sólo superados por Polonia y el Reino Unido.
El carbón nacional forma hoy un sector industrial con capacidad de producir hasta nueve millones de toneladas, que ha mejorado su capacidad de competir, hasta encontrarnos actualmente con más de un 60% carbón competitivo procedente de los cielos abiertos y un 40% restante que tiene como desafío la búsqueda de la competitividad de alguna de las unidades de producción de interior. Lo anterior es fruto de la actualización y modernización realizada a lo largo de la última década en las que se han producido avances significativos en tecnología y productividad.
La industria extractiva de la minería del carbón en España está formada en 2013 por quince empresas con un total de veintiséis unidades de producción -dieciséis subterráneas y diez a cielo abierto- localizadas en Asturias, León, Palencia, Ciudad Real y Teruel.
La producción total de carbón en España en 2013 ha sido de 4,37 millones de toneladas, un 28,9% inferior a 2012; de ellas 2,54 millones de toneladas de hulla y antracita (producidas en Asturias y Castilla y León con cerca de un millón de toneladas en cada Comunidad, más otros 0,61 millones de toneladas en Ciudad Real) y 1,83 millones de toneladas de lignito
Durante el ejercicio 2013 el sector ha dado empleo a cerca de 5.000 trabajadores, con 3.407 personas en plantilla propia de las empresas, de las cuales 1.603 pertenecen a la empresa pública HUNOSA y 1.804 a empresas privadas. Además se suman a los anteriores las 1.487 personas que emplean las subcontratas, 168 en HUNOSA y 1.319 en el resto de compañías.
Las centrales térmicas de carbón garantizan un adecuado funcionamiento del sistema eléctrico, ofreciendo una cobertura de la demanda de manera firme e independiente de la climatología y de los problemas de abastecimiento internacionales.
En la actualidad el carbón nacional se utiliza como combustible por las cinco grandes empresas eléctricas en nueve centrales térmicas (con trece grupos de generación), que son por volumen de generación eléctrica las centrales de Teruel; Compostilla y Anllares (ambas en León); Elcogás (Ciudad Real), Puentenuevo 3 (Córdoba), La Robla 2 (León), Guardo 2 (Palencia); Soto de Ribera 3 y Narcea 3 (las dos últimas en Asturias).
La reducción de emisiones a la atmósfera es un reto del sector energético en su conjunto y de gran parte de la industria. En el caso concreto del carbón, la reducción de emisiones no pasa por cambiar de combustible en las centrales eléctricas, sino por modernizar las plantas de carbón y mejorar su eficiencia (centrales supercríticas), con lo que se reducirían las emisiones un 30%, igualándose a las emisiones de los ciclos combinados.
La mejora de eficiencia es el primer paso para la reducción significativa de emisiones, y si además se combina con los modernos proyectos de CO2, más avanzados para las centrales de carbón, sería definitivamente la senda de la reducción total de emisiones para el consumo del carbón. Para lograr ese objetivo sería necesario que durante 2014 se continúe avanzando tanto a nivel comunitario como nacional en el apoyo a los proyectos de investigación y de demostración que contribuyen tanto a la reducción de emisiones de las centrales térmicas de carbón como al desarrollo de las tecnologías de captura y almacenamiento de CO2.
En relación con la captura de CO2, dos de los más importantes proyectos europeos se encuentran en España. La Ciudad de la Energía con sede en Ponferrada, donde se está demostrando la tecnología oxyfuel con un proyecto que lleva aparejado un almacenamiento geológico de CO2 en Ontomín (Burgos) y que desarrolla las tres fases de demostración, la captura de CO2, el transporte y el almacenamiento.
Otro de los grandes proyectos de demostración de captura de CO2 está vinculado a la planta de ELCOGAS en Puertollano (Ciudad Real), una central de 300 MW que funciona plenamente en nuestro sistema eléctrico consumiendo carbón autóctono con emisiones muy inferiores a la de una térmica convencional.
Según la Plataforma Tecnológica Española del CO2, la captura, transporte y almacenamiento de CO2 puede crear 250.000 empleos e inversiones de 23.000 millones de euros en España entre 2020 y 2030.
La protección y conservación del medio ambiente es una de las prioridades autoimpuestas por las propias empresas y recogido en la normativa que regula el sector del carbón en España. En este marco se sitúan medidas como la evaluación de impacto ambiental previa a la autorización de una concesión minera, la constitución de garantías financieras que aseguren la rehabilitación del medio natural así como el cumplimiento del plan de restauración y de gestión de residuos; y la ejecución de un proyecto de cierre de las instalaciones ajustado a los más exigentes requisitos medioambientales.
Este compromiso afecta también y de manera importante a las compañías eléctricas, obligadas por la normativa comunitaria a realizar a corto plazo una serie de inversiones medioambientales para las que el Ministerio de Industria ha comprometido la aprobación de medidas de apoyo con el compromiso de compra de carbón nacional.
Costes de la electricidad
En relación con la polémica surgida durante el mes de diciembre sobre el precio de la electricidad y la anulación de la subasta CESUR, desde la Federación de empresarios de carbón se insistió en la importancia de no añadir incertidumbre sobre el sector energético, y se reiteró que una mayor contribución del carbón nacional en el mix energético contribuiría a mantener unos precios de la electricidad más estables y menores que los actuales.
La propia Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia señalaba en su informe sobre la subasta citada el incremento del coste de la electricidad producido en los últimos años a partir de las centrales de ciclo combinado con gas natural, en contraste con un combustible más asequible como es el carbón.
En 2013 los precios del carbón nacional han sido inferiores al del carbón importado desde países como Sudáfrica, Rusia, EE.UU. o Indonesia, que además tienen unos costes de transporte y medioambientales -emisiones de CO2 desde su origen hasta la llegada a la central- considerables; y en muchos casos la calidad del carbón nacional es mayor que la del importado.
El carbón es el único combustible fósil autóctono con el que cuenta España, cuyo consumo además contribuye a aliviar la deficitaria balanza comercial, hasta en un 80% en productos energéticos que el país importa en todos los demás casos (petróleo, gas, uranio, también carbón importado).
En lo referente a la seguridad, España es líder mundial junto con el Reino Unido y Alemania en medidas de seguridad exigidas en minería subterránea. Aunque el 27 de octubre de 2013 se sufrió uno de los más graves accidentes en los últimos 15 años, con seis fallecidos, cuya investigación se sigue desarrollando por parte de los organismos competentes, no debe ensombrecer los altos niveles que las empresas españolas han alcanzado en seguridad minera.
El sector del carbón en España se ha fijado como prioridades de cara al próximo futuro la puesta en marcha del anunciado mecanismo que garantice un nivel aceptable de producción, la necesaria negociación de acuerdos de suministro a largo plazo entre empresas eléctricas y mineras; y la fijación de una estrategia nacional que integre los intereses de todas las partes para la defensa del carbón español en Bruselas..

References: resolución 
 resolución 
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 artículo 15
 artículo 15