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Timestamp: 2019-08-18 19:25:00+00:00

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Sentencia Laboral 23449(25!04!06)
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AA-S_N_30-ENE-1998
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Radicación No. 23449 Acta No. 23 Magistrado Ponente: FRANCISCO JAVIER RICAURTE GÓMEZ Bogotá, D.C., veinticinco (25) de abril de dos mil seis (2006).
Decide la Corte los recursos de casación interpuestos por los apoderados de la demandada COMPAÑÍA COLOMBIANA ADMINISTRADORA DE FONDOS DE PENSIONES Y CESANTÍAS
S. A. - COLFONDOS y de la llamada en garantía ASEGURADORA DE VIDA COLSEGUROS S. A., contra la sentencia proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, el 10 de octubre de
2003, en el juicio que adelanta, en contra de la primera, JULIA BEATRIZ NARVÁEZ ZULETA, en su propio nombre y en el de sus hijos menores JULIO ALBERTO, MICHAEL JAVIER y JAVIER ANDRÉS DAZA NARVAEZ.
Rad.No. 23449 Compañía Colombiana Administradora de Fondos de Pensiones y de Cesantías S.A. COLFONDOS y otro vs. Julia Beatriz Narváez Zuleta
JULIA BEATRIZ NARVÁEZ ZULETA, en su propio nombre y en el de sus hijos menores JULIO ALBERTO, MICHAEL JAVIER y JAVIER ANDRÉS DAZA NARVÁEZ demandó a la COMPAÑÍA COLOMBIANA ADMINISTRADORA DE FONDOS DE PENSIONES Y CESANTÍAS S. A. - COLFONDOS, con el fin de que fuera condenada a reconocerles la pensión de sobrevivientes, por la muerte de su compañero permanente y padre JAVIER MOISÉS DAZA RAMOS, ocasionada por un accidente por riesgo común; a pagarles las mesadas causadas desde el 14 de diciembre de 1995; la indexación; los intereses corrientes y moratorios causados sobre las mesadas dejadas de percibir; los reajustes de ley; y las costas del proceso.
Fundamentó sus peticiones, básicamente, en que fue compañera permanente del señor JAVIER MOISÉS DAZA RAMOS, con el que
procreó a sus menores hijos MICHAEL JAVIER, JAVIER ANDRÉS y JULIO ALBERTO DAZA NARVÁEZ; su compañero, al momento de fallecer, laboraba en el Ministerio de Hacienda y Crédito Público; fue comisionado por la empleadora a la ciudad de Maicao, con el fin de prestar una capacitación a los funcionarios de la Dirección de Aduanas Nacionales en esa ciudad; el 14 de diciembre de 1995, su compañero falleció en un accidente de tránsito a la altura del kilómetro 10 de la vía que de Rioacha conduce a Maicao; que, al momento de su fallecimiento, el señor JAVIER MOISÉS DAZA RAMOS, se encontraba afiliado a COLFONDOS y había cotizado más de 26 semanas a esa entidad; que reclamó a COLFONDOS la pensión de sobrevivientes, por la muerte de su compañero permanente, pero le fue negada por esta entidad, bajo el argumento de que el accidente había sido de trabajo y no por riesgo común.
Al dar respuesta a la demanda (fls.53 - 64), la accionada se opuso a las pretensiones y, en cuanto a los hechos, reconoció el accidente en que perdió la vida JAVIER MOISÉS DAZA RAMOS, la afiliación de éste a Colfondos, sus cotizaciones por más de 26 semanas y la
comisión de servicios en que se encontraba al momento del accidente; lo demás dijo que no era cierto o que no le constaba; adujo en su defensa que no estaba obligada al pago de la pensión porque la muerte de su afiliado ocurrió con ocasión de un accidente de trabajo. En su defensa propuso las excepciones que denominó:
"EL FALLECIMIENTO POR ACCIDENTE DE TRABAJO NO ESTA CUBIERTO POR EL SISTEMA GENERAL DE PENSIONES", "FALTA DE DECLARACIÓN JUDICIAL DE LA UNION MARITAL DE HECHO ENTRE EL SEÑOR JAVIER MOISES DAZA RAMOS Y LA SEÑORA JULIA BEATRIZ NARVAEZ ZULETA" y "COBRO DE LO NO DEBIDO". (sic)
En escrito aparte, la demandada formuló denuncia de pleito a la DIRECCIÓN DE IMPUESTOS Y ADUANAS NACIONALES - DIAN (fls. 39 - 45), bajo el argumento que era esta la entidad que, como empleadora, debía responder de las prestaciones generadas por el accidente de trabajo sufrido por JAVIER MOISÉS DAZA RAMOS; denuncia que fue rechazada por el Juzgado, lo cual confirmó el Tribunal.
Igualmente, en escrito aparte, la demandada hizo llamamiento en garantía a la sociedad ASEGURADORA DE VIDA COLSEGUROS S. A. (fls. 83 - 87), con el fin de que respondiera por la suma adicional que sea necesaria para completar el capital que financie el monto de la pensión reclamada, de acuerdo con el artículo 77 de la Ley 100 de 1993 y conforme con el contrato de seguro previsional, suscrito con ésta el 2 de mayo de 1994, según póliza 0209000001. Llamamiento que fue negado por el juzgado, pero aceptado por el Tribunal en el recurso de alzada.
respuesta a la demanda (fls.
garantía ASEGURADORA DE VIDA COLSEGUROS S. A., se opuso a las pretensiones de la demanda principal y, en cuanto a los hechos, dijo no constarle. Adujo que la póliza suscrita con COLFONDOS, sólo respaldaba cualquier reconocimiento de carácter pensional originado en la ocurrencia de un riesgo distinto al
de un accidente de trabajo o una enfermedad profesional. Propuso las excepciones de inexistencia de la obligación, falta de causa para pedir, prescripción sin que ello amerite el reconocimiento de algún derecho y cobro de lo no debido.
El Juzgado Doce Laboral del Circuito de Bogotá, a quien correspondió el trámite de la primera instancia, mediante fallo del 13 de diciembre de 2002 (fls. 206 - 218), condenó a COLFONDOS a reconocer y pagar a JULIA BEATRIZ NARVÁEZ ZULETA, la pensión de sobrevivientes, desde el 15 de diciembre de 1995, que le corresponda de acuerdo con el artículo 48 de la Ley 100 de 1993 o en cuantía igual al salario mínimo si ésta fuere menor, sin perjuicio de los aumentos de ley. Condenó igualmente a la llamada en garantía COLSEGUROS S. A. a que cubriera el riesgo para el cual fue contratada por COLFONDOS.
apelación interpuesta por COLFONDOS y
COLSEGUROS, el Tribunal Superior de Bogotá, mediante fallo del 10 de octubre de 2003 (fls. 244 - 251), confirmó el del a quo.
En lo que interesa al recurso extraordinario, el Tribunal transcribió el artículo 9 del Decreto 1295 de 1994, del cual concluyó que, para que se diera el accidente de trabajo, era necesario que éste se presentara por causa o con ocasión del trabajo, o se produzca
durante la ejecución de órdenes del empleador, o en ejecución de una labor bajo su autoridad, aún fuera del lugar o jornada de trabajo, o que ocurra durante el traslado de la residencia al trabajo o viceversa, siempre y cuando el transporte lo suministre el empleador directamente o por contratistas. Que no lo constituía uno de esta
naturaleza, aquél que ocurría "
la ejecución de actividades diferentes
... para las que fue contratado el trabajador (art. 10 del decreto 1295 de 1994)."
Respecto a los alcances de la expresión
u ocasión del
Trabajo", se refirió a jurisprudencia de esta Sala, consignada en al
sentencia del 22
cual transcribió
observar: la disyuntiva de la figura jurídica ' por causa o con ocasión del
trabajo', significa que hay dos elementos, cada uno estructurador por si solo del
accidente: la causa y la ocasión. Para que aquél ocurra, es necesario que, por
lo menos uno de ellos se realice. 'Con ocasión del trabajo' significa en síntesis -
dice Krotoshin - 'trabajando'"
"Con la documental de folio 17, en la cual se ordena el pago de viáticos y pasajes, es patente que el lugar donde se debía cumplir la comisión era Maicao hasta el 15 de diciembre de 1995. De manera que si el causante optó por viajar a sede distinta de la comisión, cualquiera que sea la causa, no estaba en el lugar donde debía cumplir la comisión y menos aparece probado que el desplazamiento de la ciudad de Maicao a Rioacha, antes de vencerse la comisión, fue por razón del cumplimiento de la misma o por órdenes impartidas por el empleador, puesto que como se precisó, la comisión era para ser cumplida en Maicao. Ello implica que el accidente de tránsito ocurrió no en ejecución de la comisión para la cual había sido designado el causante sino en desarrollo de actividades ajenas a la misma, por lo cual no se considera el infortunio como accidente de trabajo, pues no puede asumir dicho calificativo todo accidente que se presente cuando el trabajador se encuentra en cumplimiento de una comisión, para ello es indispensable que exista relación de causalidad entre el accidente y la labor encomendada al trabajador o que aquél se consecuencia de ésta.
"No obra dentro del proceso el motivo por el cual el señor Daza Ramos el 14 de diciembre de 1995, sin vencer la comisión, se trasladó a Rioacha, siendo que el lugar de cumplimiento de la comisión era Maicao. Si bien se expidieron pasajes aéreos Bogotá - Rioacha - Bogotá, ello no indica que Rioacha era el sitio de trabajo del señor Daza, se hizo ese itinerario porque en Maicao no hay aeropuerto, como bien lo anota el recurrente. Cosa distinta es que el accidente hubiera ocurrido una vez vencida la comisión y el trabajador estuviera desplazándose a Rioacha para tomar el vuelo que lo condujera al lugar habitual de trabajo (Bogotá), situación que no es la presentada en el sub exámine."
Interpuestos por la demandada COLFONDOS S. A. y por la llamada en garantía COLSEGUROS S. A., concedidos por el Tribunal y admitidos por la Corte, se procede a resolverlos.
En la medida que el recurso de la llamada en garantía tiene el mismo alcance que el recurso de la demandada COLFONDOS, y su único ataque reproduce el segundo cargo del de ésta, tanto en la vía escogida, como en la modalidad de violación de la ley, las normas infringidas, los errores de hecho, las pruebas inestimadas o mal
apreciadas y su demostración, que sustancialmente es la misma, se estudiarán conjuntamente.
Recurso de la ADMINISTRADORA DE FONDOS DE PENSIONES Y CESANTÍAS S. A. - COLFONDOS S. A.
Pretende el recurrente que la Corte case totalmente la sentencia recurrida, para que, en sede de instancia, revoque la del a quo y, en su lugar, absuelva a la demandada de todas la condenas impuestas.
interpretación errónea, los artículos
Decreto 3135
1968; 13, 14, 17, 22, 47, 48, 73, 74, 255 y 256 de la Ley 100 de
1993; 3, 49 y 50 del Decreto 1295 de 1994.
En la demostración dice que, del fundamento de la decisión de segundo grado, se desprende que, para el Tribunal, para que un accidente que le ocurra a un trabajador comisionado a un lugar distinto de su sede habitual, se repute como de trabajo, es necesario que al momento del infortunio se encuentre trabajando en la ciudad a donde ha sido destinado y si se sale de ella, ya no podrá calificarse como tal, por no existir relación de causalidad entre el suceso y la labor encomendada; que ese entendimiento se sale del texto del precepto que gobierna la figura y puede conducir a
injusticias en aquellos casos, en que se presenta una relación de causalidad indirecta entre el infortunio y la orden laboral impartida por el empleador; que, si un trabajador es comisionado a un sitio fuera de su sede habitual, no quiere decir que deba pernoctar en el lugar de su destino, pues puede ocurrir que, por diversas razones, deba hacerlo en sitio distinto, caso en el cual, de ocurrir el siniestro, salvo algunas circunstancias, necesariamente es de trabajo, porque es consecuencia de la comisión de servicio que le fue impartida; que si el ad quem admitió expresamente que al demandante se le expidieron pasajes para la ruta Bogotá - Rioacha - Bogotá, porque en el lugar de destino, Maicao, no existía aeropuerto, y que el accidente ocurrió en la vía Maicao - Rioacha, innegablemente se trató de un accidente de trabajo, ya que acaeció durante la ejecución de órdenes del empleador o durante la ejecución de una labor bajo su autoridad, porque así lo consagra expresamente el inciso 2o del artículo 9 del Decreto 1295 de 1994.
comisionado entre
trabajador falleció el 14, es decir, dentro de la comisión, en los días que estaba bajo disposición del empleador.
"Por lo visto, si el infortunio acaece en el lapso de la comisión de servicio, pero no se produce por la ejecución de actividades diferentes para las que fue contratado el trabajador, ni por imprudencia, negligencia, temeridad o circunstancias atribuibles a un riesgo innecesario o por fuera de órdenes expresas del empleador, forzosamente es accidente de trabajo, por lo que erró el Tribunal al despojarlo de esa nítida naturaleza jurídica, lo que configura el vicio del juicio enrostrado al fallo gravado."
La parte demandante dice que no hubo interpretación errónea de las normas que señala el censor. Que el transporte que suministró la empleadora fue para el trayecto Bogotá - Rioacha - Bogotá y el de Rioacha - Maicao, lo asumió el trabajador por su propia cuenta y riesgo.
La llamada en garantía, se refiere indistintamente a los dos cargos e insiste que el señor Daza Ramos pereció en un accidente de trabajo, por lo que no puede ser obligada a reconocer la pensión de sobreviviente, conforme a la póliza que suscribió con Colfondos.
Como se dijo anteriormente al historiar el proceso, respecto a los artículos 9 y 10 del Decreto 1295 de 1994, concluyó el Tribunal, después de transcribir el primero, que, para que se diera el accidente de trabajo, era necesario que éste se presentara por causa o con ocasión del trabajo, o se produzca durante la ejecución de órdenes del empleador, o en ejecución de una labor bajo su autoridad, aún fuera del lugar o jornada de trabajo, o que ocurra durante el traslado de la residencia al trabajo o viceversa, siempre y cuando el transporte lo suministre el empleador directamente o por
contratistas. Así mismo, que no lo constituía uno de esta naturaleza,
el que ocurría "
la ejecución de actividades diferentes para las que fue
contratado el trabajador (art. 10 del decreto 1295 de 1994)."
La anterior hermenéutica de las normas precitadas, cuyo cuestionamiento constituye la base esencial del ataque, no aparece a la Corte desacertada, pues ella se ciñe al tenor literal de las mismas, además que, antes que estar el censor en desacuerdo con ella, la avala, puesto que toda su argumentación está cimentada sobre la base de que es innegable que el accidente en que pereció Javier Moisés Daza Ramos fue de trabajo, porque, según dice,
ejecución de órdenes del empleador o durante
ejecución de una labor bajo su autoridad, aún fuera del lugar y horas de trabajo,
porque así lo consagra claramente el inciso segundo del artículo 9o del Decreto
1295 de 1994." , pues en su criterio "Cuando un trabajador es comisionado
a prestar sus servicios fuera de su sede habitual de trabajo, es decir, a un
municipio distinto
así se haya vencido la comisión y ocurra el siniestro en
ciudad distinta, indudablemente se trata de un accidente de trabajo, porque, a
menos que el trabajador proceda con imprudencia, negligencia, temeridad o
circunstancias atribuibles a un riesgo innecesario o por fuera de órdenes
expresas del empleador, el accidente que sufre necesariamente es
consecuencia de la comisión de servicio que le fue impartida, y por tanto deber
ser calificada como riesgo profesional."
Y es que el cuestionamiento que hace la censura a la decisión recurrida, no es en esencia, la hermenéutica que dio a las normas precisadas, sino el no haber deducido el ad quem de los hechos que dio por demostrados, que el accidente fue de trabajo, lo que sitúa en otro plano diferente la discusión sobre la verdadera interpretación de los artículos 9 y 10 del Decreto 1295 de 1994.
Para el Tribunal, como el accidente ocurrió en lugar diferente a
donde debía cumplirse la comisión y no aparecía demostrado "
el desplazamiento de la ciudad de Maicao a Rioacha, antes de vencerse la
comisión, fue por razón del cumplimiento de la misma o por órdenes impartidas
ello implicaba que "
accidente de tránsito ocurrió no
en ejecución de la comisión para la cual había sido designado el causante sino
en desarrollo de actividades ajenas a la misma
lo que, en su concepto,
no podía calificarse como de trabajo, pues consideró que además
era necesario "
exista relación de causalidad entre el accidente y la
labor encomendada al trabajador o que aquél sea consecuencia de ésta."
Es decir que, para el ad quem, no aparece demostrado que el accidente ocurrió por causa o con ocasión del trabajo, mientras que para la censura la prueba allegada sí es suficiente, en cuanto que
"Si el sentenciador admitió expresamente en su fallo que al demandante se le
expidieron pasajes para la ruta Bogotá - Rioacha - Bogotá, porque en el lugar
de destino (Maicao) no había aeropuerto, y si dio por probado que el accidente
ocurrió en la vía Maicao a Rioacha, innegablemente se trató de un accidente de
trabajo, ya que acaeció durante la ejecución de órdenes del empleador o
durante la ejecución de una labor bajo su autoridad
, o que "Es indudable, y
lo acepta el Tribunal, que el trabajador fue comisionado entre el 13 y 15 de
diciembre de 1995, pero falleció el 14 en accidente de tránsito, es decir dentro
de las fechas que comprendía la comisión, en los días en que estaba a
disposición del empleador, bajo su autoridad."
Disputa que se sitúa en el plano de los hechos y que es ajena a la vía escogida.
Acusa la sentencia recurrida de violar indirectamente, por aplicación indebida, los artículos 46, 47, 48, 73 y 74 de la Ley 100 de 1993. Lo que, dice, condujo a la infracción directa de los artículos 9 y 10 del Decreto 1295 de 1994; 13, 14, 17, 22, 255 y 256 de la Ley 100 de 1993; 34 y 35 del Decreto 3135 de 1968; 3, 49 y 50 del Decreto 1295 de 1995.
"8.1. Dar por demostrado, sin estarlo, que el señor Javier Moisés
Daza Ramos, compañero permanente de la demandante, debía
cumplir la comisión en Maicao hasta el día 15 de diciembre de 1995.
"8.2. No dar por demostrado, estándolo, que el señor Javier Moisés
Daza Ramos, según certificación del Jefe de Personal de la DIAN,
fue comisionado al Departamento de la Guajira desde el 13 de
diciembre de 1995 hasta el 15 del mismo mes y que al momento de
su fallecimiento se encontraba en comisión de servicio.
"8.3. Dar por probado, sin estarlo, que el señor Javier Moisés Daza
Ramos se trasladó de Maicao a Rioacha el día 14 de diciembre de
1995, antes de cumplir con el objeto de la comisión de servicio y en
actividades ajenas a la misma.
"8.4. No dar por demostrado, estándolo, que el señor Javier Moisés
Daza Ramos falleció por la ocurrencia de un accidente de trabajo."
Como pruebas erróneamente apreciadas, señaló: la confesión contenida en la demanda; el certificado de defunción del señor Javier Moisés Daza Ramos; la Resolución 8432 del 7 de diciembre de 1995 de la DIAN.
Como pruebas dejadas de apreciar, señaló: certificación del Jefe de Personal de la DIAN; certificado de causas y circunstancias del accidente; declaraciones juramentadas, rendidas ante notario, por Néstor Raúl Lara y Deyci Yamile Galindo; testimonios de Deyci Yamile Galindo, Néstor Raúl Lara, Gloria Nelly Medina, Javier Habacuc Bonilla y Alicia Arévalo.
En la demostración dice que la afirmación del Tribunal, sobre que el causante debía cumplir comisión en Maicao hasta el 15 de diciembre de 1995, riñe con su certificado de defunción (fl. 15), en
donde se lee que éste había permanecido en Rioacha dos días antes de su muerte (casilla 11), lo que, según el censor, acredita que pernoctó en esta ciudad el día que llegó de Bogotá, " al día
asignada.";
corrobora lo afirmado en los hechos 2 y 5 de la demanda, de que la comisión era a Rioacha y Maicao, y, de ninguna manera, que debía permanecer en esta última ciudad hasta el día 15; que siendo éste último día, el de regreso a Bogotá, era claramente explicable que Daza Ramos hubiere regresado de Maicao a Rioacha el día 14, por haber cumplido el objeto de la comisión.
Que igual cosa, dice, cabe concluir de la Resolución 8432 del 7 de
de la DIAN (fl. 17),
la cual, señala, que
Tribunal no coligió que la comisión era por tres días: el 13 cuando
viajó de Bogotá a Rioacha, el 14 cuando debía cumplir el objetivo en Maicao y el 15 que era el día de regreso a Bogotá; que lo anterior explica porqué Daza Ramos hubiera viajado al final de la tarde del 14, con el propósito de retornar a su sede el día 15, pues, dice, como lo acepta el Tribunal, no podía regresar desde Maicao por no existir allí aeropuerto.
la DIAN,
de su fallecimiento, el señor
Daza Ramos "
Departamento de la Guajira.", de donde, afirma, resulta claro que el causante se encontraba en comisión de servicio al momento de su óbito; que, así mismo, la propia demandante suscribió el certificado de causas y circunstancias (fl. 71), donde aseveró con su puño y letra que su compañero, al momento del deceso, se encontraba en comisión de trabajo; que, como lo acredita el documento de folio 17, los pasajes se expidieron para la ruta Bogotá - Rioacha - Bogotá, lo que explica que intentara pernoctar en dicha ciudad el 14 de diciembre de 1995, sin que ello se pueda calificar como actividades
ajenas a la comisión; que nada impedía que el fallecido pernoctara en Rioacha, que dista solo 60 kilómetros de Maicao, es decir, a menos de una hora de transporte.
Al considerar demostrado el yerro fáctico del ad quem, procede el censor a analizar la prueba no calificada, más concretamente, las declaraciones juramentadas de Néstor Raúl Lara (fl. 68) y Deyci Yamile Galindo (fl. 69) y sus testimonios rendidos en el proceso (fls. 114 y 118) y los de Gloria Nelly Medina (fl. 122), Javier Habacuc Bonilla (fl. 126) y Alicia Arévalo (fl. 131), de los cuales dice, son contestes en afirmar que, al momento de su muerte, el señor Daza, ya había cumplido el objeto de la comisión en Maicao y que la mayoría declara que el accidente ocurrió después de las 6 y 7 de la noche del 14 de diciembre.
La parte demandante dice que no hay ningún error en la apreciación de las pruebas y que las señaladas como no estimadas, antes bien demuestran la veracidad de los hechos que tuvo en cuenta el Tribunal para su fallo.
En cuanto a la llamada en garantía, Colseguros, como se dijo al despachar el anterior cargo, su pronunciamiento fue indistinto para los dos ataques, por lo que remite a lo allí consignado.
RECURSO DE LA LLAMADA EN GARANTÍA ASEGURADORA DE VIDA COLSEGUROS S. A.
alcance que el de la demandada
COLFONDOS S. A. y su único cargo denuncia las mismas normas
que el segundo ataque, por la misma vía indirecta, en la modalidad de aplicación indebida, como consecuencia de los mismos errores de hecho y la inestimación y apreciación indebida de los mismos medios probatorios, con la sola diferencia que incluye adicionalmente como pruebas dejadas de apreciar, los documentos sobre el contrato de seguro entre Colfondos y Colseguros (fls. 183 a 198), respecto de los cuales dice en la demostración "Por otra parte el
contrato de seguros entre Colfondos y Colseguros fue para un riesgo común y
no un riesgo en accidente de trabajo como se desprende de los documentos
visibles a folios 183 a 198)."
Colfondos dice que por coincidir el ataque, con el segundo cargo formulado en su demanda, no se opone. Recalca en el dislate fáctico de que se acusa al Tribunal.
Como se dijo al despachar el primer cargo, el fundamento esencial del fallo estribó en que, como el accidente ocurrió en sitio diferente en donde debía cumplirse la comisión y no aparecía demostrado que el desplazamiento del señor Daza Ramos, antes de vencerse su
comisión, de la ciudad de Maicao a Rioacha, " por razón del
cumplimiento de la misma o por órdenes impartidas por el empleador, puesto
que como se precisó, la comisión era para ser cumplida en Maicao. Ello implica
que el accidente de transito ocurrió no en ejecución de la comisión para la cual
había sido designado el causante sino en desarrollo de actividades ajenas a la
misma, por lo cual no se considera el infortunio como accidente de trabajo ...
pues, para el ad quem, no todo accidente sufrido en cumplimiento
de una comisión de servicios, debe calificarse como de trabajo, ya
que, además, "
indispensable que exista relación de causalidad entre el
accidente y la labor encomendada al trabajador o que aquél se consecuencia
de ésta."
Para deducir que la comisión de servicios, la debía cumplir el señor Daza Ramos en la ciudad de Maicao, el sentenciador de segundo grado, se basó en la copia de la "Resolución Pago Viáticos y Pasajes", número 8432 de la DIAN (fl. 17), en donde se lee en la casilla correspondiente al lugar de la comisión "Maicao", de lo cual no puede inferirse error en su apreciación, así en el hecho segundo de la demanda se hubiere afirmado que era la ciudad de Rioacha, lo cual no puede obedecer a cosa distinta que a un error, pues allí se hace referencia expresa a la Resolución 8432, que habla, como se vio, de Maicao. Error que, por demás, se encuentra enmendado en el hecho 5 del mismo libelo, en donde más detalladamente se señala a Maicao, como el sitio de la comisión.
Tampoco el certificado de defunción (fl. 15) tiene la virtualidad de infirmar la deducción del Tribunal de que la comisión debía cumplirse en Maicao, porque allí se hubiere consignado que el
fallecido permaneció dos días antes de su muerte (casilla 11) en la
Rioacha. Antes bien, de ser
ello así,
se reforzaría la
conclusión de que "
accidente de transito ocurrió no en ejecución de la
comisión para la cual había sido designado el causante sino en desarrollo de
actividades ajenas a la misma
pues, según la Resolución 8432, el
sitio de la comisión era Maicao y no Rioacha, de donde no estaría demostrado que su pernoctada en esta última ciudad fue por razón del cumplimiento de la comisión o por órdenes impartidas por el empleador, prueba que fue la que echó de menos el juez de alzada.
Igualmente debe señalarse que el Tribunal no desconoció que el número de días de la comisión era 3 y que debían cumplirse del 13 al 15 de diciembre, pues éste fue un hecho que no sometió a duda el sentenciador, cuando afirmó en su sentencia "Son puntos
incontrovertibles que el señor Javier Moisés Daza Ramos se encontraba
pensiones que
fallecimiento se produjo el 14 de diciembre de 1995 y que por esa fecha se
encontraba cumpliendo comisión de servicios en Maicao (Guajira) del 13 al 15
de diciembre de 1995."
La certificación del Jefe de
contradice la inferencia del Tribunal
servicios debía cumplirse en Maicao, pues lo que allí dice es que era
en el Departamento de la Guajira, de modo que, si la hubiera apreciado, en nada hubiera modificado su convencimiento.
El certificado de causas y circunstancias (fl. 71), que suscribió la demandante, dice que, al momento de su deceso, el causante se
encontraba en comisión de trabajo, lo cual tampoco contradice la conclusión final del fallo, pues lo que dedujo el ad quem es que, como aquél no se encontraba en ese momento en el lugar donde debía cumplir la comisión, echó de menos la prueba de que su
desplazamiento "
por razón del cumplimiento de la misma o por órdenes
impartidas por el empleador , de modo que no puede derivarse un
error evidente de su falta de estimación.
En vista que no ha prosperado ningún yerro con base en la prueba
calificada, queda eximida la Corte de analizar calificada.
De manera, entonces, que no cumplió el censor con su obligación de destruir la base fundamental del fallo, de no aparecer acreditado en el proceso, que el desplazamiento efectuado por el trabajador,
del lugar de cumplimiento de la comisión a la ciudad de Rioacha, un
día antes de vencerse la comisión, lo " por razón del cumplimiento
de la misma o por órdenes impartidas por el empleador
pues que lo hizo
con el fin de tomar al día siguiente el vuelo que lo llevaría a Bogotá
es apenas una suposición que no acredita con la prueba calificada que ha denunciado, por lo que el cargo no está llamado a prosperar.
Las costas en el recurso extraordinario estarán a cargo de los recurrentes a favor de la parte actora.
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia dictada el 10 de octubre de 2003, por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, dentro del juicio ordinario laboral que le adelanta JULIA BEATRIZ NARVÁEZ ZULETA, en su propio nombre y en el de sus hijos menores JULIO ALBERTO, MICHAEL JAVIER y JAVIER ANDRÉS DAZA NARVÁEZ a la COMPAÑÍA COLOMBIANA ADMINISTRADORA DE FONDOS DE PENSIONES Y CESANTÍAS S. A. - COLFONDOS, en donde es llamada en garantía la ASEGURADORA DE VIDA COLSEGUROS S. A.
Costas en el recurso extraordinario a cargo de los recurrentes a favor de la parte actora.
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References: artículo 77
 artículo 48
 artículo 9
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