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Timestamp: 2020-07-10 16:07:05+00:00

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Mea culpa | Víctor R. Nomberto, Doctor en Ciencias Sociales
El “error” de un bribón
Por Umberto Jara– LimaGris.com
Esta mañana hizo un tour por medios de comunicación, el médico Oscar Ugarte Ubilluz. Está siendo presentando casi como un héroe por haber superado el contagio por Covid-19 tras haber acudido a Iquitos. Lo llamativo es que en Iquitos y en otras ciudades hay médicos muertos en ejercicio de sus funciones a los cuales nadie les da el espacio mediático que se le está otorgando a Oscar Ugarte, actual gerente central de operaciones de Essalud.
En realidad, lo que hay detrás de esta campaña —a la que se prestan algunos periodistas sin tener un mínimo de bochorno— es un intento de protegerlo disfrazando con una campaña de imagen su gravísima responsabilidad por la muerte de miles de peruanos por la falta de oxígeno medicinal.
Están muriendo miles de pacientes en hospitales y en sus casas. Seres humanos que podrían salvar sus vidas si existiese un balón de oxígeno. ¿Por qué no hay y, si lo hay, por qué tiene un precio elevadísimo? El origen de esta grave situación corresponde a Oscar Ugarte, pues, el 26 de enero de 2010, cuando era ministro de Salud del alanismo, firmó la Resolución Ministerial N° 062-2010/Minsa que implantó un requisito innecesario pero eficaz para montar un negociado: impuso que el suministro de oxígeno medicinal debía contar con una concentración del 99% de pureza. Con esta medida, Ugarte puso fuera de juego a TODOS los productores nacionales y concentró la producción y los precios en apenas dos corporaciones: Linde (alemana) y Air Products (norteamericana). Un oligopolio que lleva una década con suculentos beneficios económicos y que hoy esta generando muertes de pacientes que podrían salvarse. Si eso no es algo criminal ¿entonces qué es?
Esta mañana con enorme desparpajo y utilizando el efectismo de ser “sobreviviente” del COVID-19 , Oscar Ugarte dijo, en las condesciendes entrevistas que le hicieron: “Mirando retrospectivamente eso fue un error, sin duda fue un error”. Para él, apenas un error; para miles de familias la muerte de sus seres queridos. En cuanto al absurdo de haber fijado en 99% de pureza un oxigeno que durante años se había producido en Perú con 93% de pureza y sin ningún problema médico, Ugarte, actual gerente central de Essalud, dijo, con la soltura que corresponde a un bribón que “Probablemente lo puedo reconocer como error, no revisamos el informe técnico” y en una muestra de cinismo añadió: “Quizás detrás de eso había intereses”.
Por supuesto que hubo intereses y un negociado en el cual él participó. Desde el punto de vista médico no existe razón alguna, ni en Perú ni en Marte, para exigir oxígeno medicinal con 99% de pureza, porcentaje que, además, nadie ha verificado si efectivamente se cumple. Cuando Oscar Ugarte firmó ese beneficio que encareció el oxígeno medicinal era ministro de Salud del corrupto gobernante Alan García Pérez y éste lo sostuvo en el cargo desde el 14 de octubre de 2008 hasta el 28 de julio de 2011, a pesar de varias controversias.
Ugarte no es aprista pero su origen político es infame: fue llevado al gabinete ministerial de García Pérez por quien fuera miembro del grupo terrorista MRTA, Yehude Simon Munaro, quien ejerció como primer ministro de García y actualmente está siendo procesado por lavado de activos en el caso proyecto Olmos.
Ugarte no es el “heroico médico contagiado por el Covid-19” que nos quieren vender. Es el directo responsable de miles de muertes por falta de oxígeno. Es el responsable de que ahora veamos esposas e hijos poniéndose de rodillas en los hospitales suplicando por un balón de oxígeno para el familiar que se muere, es el responsable de que en Iquitos los sacerdotes hayan tenido que hacer colectas para generar oxígeno, es el responsable de que los precios del oxígeno se hayan encarecido brutalmente porque fue él quien rompió el mandato de la competencia que exige la Constitución y le entregó el mercado al oligopolio conformado por dos corporaciones extranjeras: Linde (Alemania) y Air Products (EE.UU) que concentraron, según una investigación de portal Ojo Público, las ventas de oxígeno medicinal destinado a los hospitales del Ministerio de Salud, Essalud y gobiernos regionales con ingresos que ascienden a casi 400 millones de soles.
Lo que irresponsablemente califica como un “error” el rufián Oscar Ugarte, no es un error sino un acto punible. Hace siete años Indecopi sancionó a estas dos empresas por incurrir en la práctica ilegal de repartirse el mercado del oxígeno, práctica que fue posible por la resolución ministerial que Ugarte les facilitó cuando era ministro de Salud. La multa impuesta fue de 21 millones de soles. ¿Qué hicieron las dos corporaciones? ¿Corrigieron la situación? ¿Pagaron la multa? No. Se zurraron en el mandato de Indecopi y se fueron a litigar al Poder Judicial durante siete años. Recién hace unos días, la Corte Suprema ha resuelto que estas empresas deben pagar 24 millones de soles que corresponden a la multa impuesta más intereses. ¿Pagarán? ¿Y por los muertos quién responde?
Si Ugarte considera que fue un “error” entonces debe solicitar de inmediato al presidente Vizcarra y al ministro de Salud la derogatoria de la Resolución Ministerial N° 062-2010/Minsa que él firmó, y estos dos últimos poner fin al oligopolio del oxígeno medicinal para los hospitales.
No lo van a hacer porque hay aguas turbias debajo que el tiempo terminará mostrando y si este país tiene dignidad tendrá que pedirle cuentas al trío Vizcarra, Zamora, Ugarte por los muertos innecesarios. No se pueden amparar en el colapso de los hospitales. El negociado del oxigeno medicinal existía desde antes de la pandemia y sigue existiendo en plena pandemia y no hacen nada por ponerle fin.
Por Luis Felipe Alpaca– LimaGris.com
El 11 de junio Lima Gris publicó un informe titulado: “El doctor Óscar Ugarte firmó una ley que favoreció a los consorcios extranjeros que tienen el monopolio del oxígeno”. En aquel artículo, se denunció la mala decisión que tomó el ministro de Salud del gobierno aprista Óscar Ugarte, al firmar en 2010 la Resolución Ministerial N° 062-2010 que aprobó el Petitorio Nacional Único de Medicamentos Esenciales y que exigió desde ese momento que el oxígeno medicinal que deberían utilizar los hospitales del Minsa, EsSalud, y gobiernos regionales, tenía que tener necesariamente una concentración del 99% de pureza. A pesar que en años anteriores todos los nosocomios mencionados utilizaban para sus pacientes un oxigeno de 93% de concentración; no obstante, la propia OMS había ratificado aquel criterio porque difundió en un comunicado público, que el oxígeno medicinal que contenga una concentración de 93% era el adecuado para pacientes internados en todo el mundo.
Entre tanto, vemos que en la escena local el doctor Óscar Ugarte, actual Gerente Central de Operaciones de EsSalud, también fue designado por el presidente Martín Vizcarra como miembro del Comando Covid-19, e incluso hubo mensajes en algunos medios y en las redes sociales, que se hicieron mediáticos y que sugerían declararlo héroe nacional porque él a sus 75 años se trasladó personalmente hasta la región Loreto para supervisar las atenciones a los lugareños infectados; sin embargo, tuvieron que evacuarlo rápidamente porque también adquirió el virus del Covid.
Afortunadamente, desde ayer está totalmente recuperado a pesar de su edad, porque obviamente ha tenido el privilegio de tener una atención de primera, dotada de una solvencia clínica y logística en el hospital Rebagliati, porque ha sido monitoreada nada menos que por la propia presidenta de Essalud, Fiorella Molinelli; cosa que está muy lejana del peruano común y corriente que cuando se infecta del virus y se enferma, no sabe si realmente encontrará una cama para salvar su vida.
Así las cosas, el doctor Ugarte ayer se presentó en un programa televisivo y radial y admitió que la ley que firmó en aquella época fue un error, tal como se lee en sus palabras: “En retrospectiva, fue un error la decisión que firmé sobre el oxígeno medicinal. De esa norma se aprovecharon algunas empresas. En ese momento, no había claridad a nivel internacional y el tema del oxígeno no era un tema relevante”
Sabemos que nadie es profeta para predecir el futuro, pero lo cierto, es que si el doctor Ugarte no hubiera firmado aquella resolución en el año 2010, probablemente el impacto que se ha vivido en esta cuarentena hubiera sido distinto y la historia hubiera sido diferente, porque la gente se ha estado muriendo masivamente a causa de la escasez, el acaparamiento y el encarecimiento excesivo del oxígeno, mientras las plantas de PSA de las poderosas corporaciones Linde y Air Products han sido las más beneficiadas porque han ganado fortunas con la producción del gas medicinal en los últimos diez años.
A pesar de todo eso, El doctor Óscar Ugarte no pide perdón al país y menos hace un mea culpa, porque apenas reconoce que ha sido un error, e incluso intenta deslindar de la decisión que tomó hace 10 años, porque asevera que en la gestión anterior, del exministro de Salud Hernán Garrido Lecca hubo un informe que recomendaba aquella concentración de oxígeno. Añadió también, que no revisó adecuadamente ese informe porque quién sabe, había intereses detrás.
Por su parte, el Partido Aprista Peruano en su afán de defender al compañero Ugarte, también intentó confundir a la opinión pública y envió un comunicado oficial titulado “La verdad del oxígeno”. En aquel comunicado intentaron responsabilizar como único impulsador del rango del oxígeno de 99%: al exministro Alberto Tejada que derogó la Ley de Ugarte, y firmó en julio de 2012, la Resolución Ministerial 599-2012/Minsa.
Realmente es incomprensible… cómo, a pesar de las ominosas leyes (que finalmente se convierten en verdaderos despropósitos) que han sido firmadas por personas como el médico Óscar Ugarte, que solo ha tenido oficio y pericia para vivir del Estado toda su vida, queden impunes y en el colmo de ello, se pretenda difundir la idea de que sea reconocido como un héroe peruano; distorsionando de esa manera la verdadera historia que probablemente llegará a nuestras futuras generaciones.
Esta entrada fue publicada en Debate latinoamericano el 27 junio, 2020 por Víctor Raúl Nomberto Bazán.
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