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Timestamp: 2018-07-18 22:50:18+00:00

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GUÍA DE IMPLANTACIÓN EL ESPACIO Y EL TIEMPO EN LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER - PDF
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Yolanda Gloria Gil Benítez
1 GUÍA DE IMPLANTACIÓN EL ESPACIO Y EL TIEMPO EN LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER
3 ELABORACIÓN: Esta guía se ha llevado a cabo por la colaboración del Centro de Referencia Estatal de atención a personas con enfermedad de Alzheimer y otras demencias de Salamanca (Imserso) y la Confederación Española de Asociaciones de familiares de personas con enfermedad de alzhéimer y otras demencias (CEAFA). COORDINACIÓN: Jesús Mª Rodrigo Ramos. Director ejecutivo. CEAFA Mª Isabel González Ingelmo. Directora del CRE de Alzheimer. Imserso REDACCIÓN: Almudena Timón Sánchez. Especialista en cultura científica y marketing social Primera edición, 2013: Instituto de Mayores y Servicios Sociales (I) EDITA: Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso) Avda. de la Ilustración, s/n Madrid Tel Fax NIPO:
4 AUTORES: Almudena Timón Sánchez. Especialista en cultura científica y marketing social Ana Mª Mateos González. Trabajadora social Enrique Pérez Saez. Neuropsicólogo Francisco Javier Gay Puente. Neurólogo Natalia Rosillo Carretero. Terapeuta ocupacional Mireia Tofiño García. Terapeuta ocupacional Rebeca Cáceres Alfonso. Psicóloga y psicoterapeuta Rocío Molás Robles. Terapeuta ocupacional COLABORACIÓN: Mª Eugenia Polo González. Universidad Pontificia de Salamanca Santiago Quesada García. Escuela Arquitectura de Málaga Isabel Navarro Merino. Arquitecta redactora del proyecto y directora de las obras del CRE de Alzheimer. REVISIÓN: Mª Elena González Ingelmo. Responsable del área de información, documentación e investigación. CRE de Alzheimer. Imserso. Salamanca Rafael Sánchez Vázquez. Director médico. CRE de Alzheimer. Imserso. Salamanca
5 CONTENIDO EL ESPACIO Y TIEMPO DEL ALZHÉIMER EL ESPACIO Y TIEMPO: UNA VISIÓN DE LOS ARQUITECTOS COORDENADAS ESPACIO-TEMPORALES: EL PUZLE DEL ALZHÉIMER INTRODUCCIÓN DE LA BIOLOGÍA A LA ACCIÓN MANTENIENDO LA AUTONOMÍA MANTENIENDO LA AUTONOMÍA: EL HOGAR PARA LA PERSONA CON ENFERMEDAD DE ALZHEIMER MANTENIENDO LA AUTONOMÍA: EL CENTRO DE DÍA O RESIDENCIAL MANTENIENDO LA AUTONOMÍA: ESPACIOS EXTERIORES ADAPTADOS A LA PERSONA CON ALZHÉIMER MANTENIENDO LA AUTONOMÍA: ACCESO A LA COMUNIDAD Y LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER LOS RIESGOS ASOCIADOS AL ALZHÉIMER ESPACIO Y TIEMPO EN LA COMUNIDAD:... 43
6 EL ESPACIO Y TIEMPO DEL ALZHÉIMER. El Centro de Referencia Estatal de personas con enfermedad de Alzheimer y otras demencias celebró en diciembre de 2010 el Encuentro de Profesionales en el campo del Diseño Ambiental y la Atención Sociosanitaria. En esta reunión multidisciplinar se puso de manifiesto la importancia de detectar las necesidades sociales y de crear sinergias entre el mundo asociativo, de asistencia y otros profesionales procedentes de la arquitectura, del diseño de interiores y de diseño urbanístico, para acercar sectores que permitan avanzar en la atención sociosanitaria del alzhéimer. Se confirmó un punto de partida: que el diseño ambiental mejora el bienestar de las personas con este tipo de demencia, elevando la arquitectura a un nivel terapéutico. Y un modelo que puede orientar a los profesionales para ir marcando objetivos: el modelo de inclusión social que se ha venido desarrollando en los últimos años en España para personas ciegas y discapacitadas visuales. La clave está en mejorar el sistema de información sobre las necesidades de las personas, para que los profesionales de la arquitectura puedan tener un marco teórico que les facilite la búsqueda de soluciones creativas que repercutan en una mayor calidad de vida y bienestar de las personas que harán uso de esos espacios. Existen unas necesidades no sólo de las personas que viven con alzhéimer sino también de las personas que conviven con el enfermo. Porque en la realidad del alzhéimer el enfermo-cuidador son dos caras de la misma moneda y como tal no se deben ni pueden separar. Cada caso de alzhéimer tiene sus peculiaridades y distintas soluciones. En este sentido, cada vez que unos profesionales de la arquitectura y de la asistencia pretendan mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer en primera o tercera persona, deberán marcar conjuntamente su propio camino, siguiendo el marco general del diseño universal, proponer distintas soluciones creativas a una realidad donde deben primar las necesidades y peculiaridades de la persona con alzhéimer, así como de las personas que comparten su vida con ella. La atención sociosanitaria del alzhéimer debe identificar la situación clínica-biológica y social del enfermo y evaluar la carga de las personas que le cuidan, sean profesionales o no. Se hace hincapié en la condición de cuidador profesional, porque es una de las constantes de la atención sociosanitaria de este tipo de demencia. Los familiares asumen una responsabilidad que implica mucho esfuerzo físico, psíquico, emocional, económico, etc. Desde esta perspectiva, siempre es aconsejable que se cuente cuanto antes con el asesoramiento y apoyo de cuidadores profesionales para evitar dar pasos en falso. Porque cuando el alzhéimer entra en un hogar, todos deben asumir el diagnóstico y el giro que supondrá en sus vidas. La avalancha de preguntas, muchas sin respuesta, y sentimientos encontrados aflorarán en el enfermo y su entorno. Son los profesionales quienes ayudan, forman y asesoran, porque aunque cada persona tiene su diagnóstico, determinadas situaciones son comunes y tanto el enfermo como los familiares deben luchar por no sentirse solos y aceptar la ayuda de los profesionales. 6
7 En definitiva, la comprensión del alzhéimer debe entender el binomio enfermo-cuidador, para ampliar el zoom y convertir el binomio en trinomio e incorporar, de esta manera, al profesional: enfermo, cuidador-familiar, cuidador-profesional. El grado de aceptación de los usuarios en cualquier trabajo con un alto contenido tecnológico depende en gran medida de la habilidad del ingeniero para introducir en el diseño los factores culturales y sociales de sus destinatarios. En consecuencia, al esbozar la realidad y necesidades de las personas afectadas por el alzhéimer, se persigue facilitar la incorporación a un proyecto arquitectónico parte de los factores sociales específicos de este colectivo. De hecho una vivienda, una residencia, un edificio público, etc. no puede ser transferida a cualquier contexto. Analizar la especificidad de cada proyecto como son variables económicas, físicas, legales, medioambientales, culturales, y costumbres favorece que las soluciones se adapten no sólo a las demandas de los usuarios finales. A lo largo de este documento los lectores no se van a encontrar soluciones precisas para el diseño destinado a personas afectadas por el alzhéimer. Pero sí se pretende aportar datos que posibilite esta tarea a los arquitectos. El contenido de este documento se ha estructurado en tres temáticas. 1. El espacio y tiempo: una visión de los arquitectos: Se perfilan las condiciones básicas de un diseño que favorecen la calidad de vida de los enfermos, familiares y cuidadores profesionales de la asistencia sociosanitaria del alzhéimer. 2. Coordenadas espacio-temporales: El puzle del alzhéimer: Se aborda el alzhéimer desde diferentes perspectivas: la de los familiares y de los profesionales que asisten a las personas enfermas. La asistencia sociosanitaria de las demencias requiere una participación multidisciplinar: neurólogos, geriatras, logopedas, psicólogos, trabajadores sociales, etc. Cada uno de estos profesionales percibe las necesidades causadas por la evolución de la enfermedad desde su especialidad. Con su exposición el lector percibirá la complejidad que entraña la atención y realidad del alzhéimer, para el enfermo, para los familiares y para los profesionales. Todos, usan y comparten los espacios y diseños, en consecuencia, son una fuente de documentación fundamental para comprender la enfermedad. 3. Espacio y tiempo en la comunidad: Este apartado cierra el círculo con el primer capítulo El espacio y tiempo: una visión de los arquitectos. El marco teórico básico de cualquier diseño destinado a personas afectadas por el alzhéimer guarda sintonía con otras iniciativas más globales que se están llevando a cabo para que la sociedad se adapte a nuevos cambios que está experimentando, manteniendo una calidad de vida aceptable. 7
8 EL ESPACIO Y TIEMPO: UNA VISIÓN DE LOS ARQUITECTOS. La arquitectura puede facilitar la autonomía personal y la integración en el entorno familiar y comunitario de todas las personas, independientemente de sus capacidades, en el medio social, y posibilitar asimismo su movilidad y transporte. En un entorno físico diseñado para satisfacer las necesidades de personas con demencia, estas son capaces de utilizar las habilidades que mantienen reduciendo su frustración y experimentando la máxima calidad de vida posible. Existe un largo recorrido en el estudio de las dificultades para hacer uso de los espacios. Los condicionantes más habituales son los que se refieren a la discapacidad o a la avanzada edad. El análisis del trabajo realizado en el ámbito de la Geriatría y de la dependencia ayuda a perfilar y facilitar la apertura de nuevos caminos para casos de dependencia específicos, como las demencias. Aunque debe evaluarse con cautela, porque como señaló Manuel del Río: Se puede afirmar que cualquier conjunto residencial bien resuelto para los afectados de alzhéimer es válido para los mayores en general, ya que solucionan sus problemas de falta de vigor y otras capacidades. Por el contrario, no cualquier residencia de mayores sirve para personas con alzhéimer, a pesar de lo cual y ante la magnitud del problema, gran parte de las residencias de mayores asistidas en España admiten a personas con enfermedad de alzhéimer realizando pequeñas adaptaciones en sus instalaciones (Global Alzheimer s Research Summit. Congreso celebrado en Madrid en 2011) Todo parece indicar que el marco de referencia para la arquitectura debe situarse en la intersección de la geriatría y la dependencia. Partiendo de esta premisa, un buen punto de partida para comenzar el análisis entre el espacio y las demencias es el asesoramiento del Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas (CEAPAT). Según la arquitecta del CEAPAT, Nieves Peinado, el espacio debe tener capacidad de adaptación. Se pueden detectar tres niveles de intervención en las viviendas destinadas a personas con alzhéimer: seguridad, accesibilidad y personalización. La seguridad del espacio es uno de los criterios que debe primar en el diseño de cualquier vivienda. A todos nos gusta indagar, recorrer, conocer el espacio en que vivimos y sentirnos seguros. Dada la alta prevalencia del alzhéimer en la población, y teniendo en cuenta que los estudios prevén un aumento considerable de los casos debido al envejecimiento de la población, sería factible diseñar las casas de tal manera que no sea necesario emprender obras en las mismas cuando uno de sus habitantes sea diagnosticado de alzhéimer? En general todos preferimos vivir en nuestra casa y a ser posible para siempre. Por consiguiente, se debe trabajar para poder adaptar los hogares que ya están construidos, aunque en ocasiones, sobre todo cuando las viviendas son muy pequeñas, prácticamente son inadaptables. 8
9 Según Nieves Peinado, el espacio de toda casa debe tener un nivel medio de seguridad y polivalencia y cuando las necesidades varían por las condiciones de vida de sus usuarios, el entorno se debe poder adaptar. Por tanto, el primer grado de intervención más básico es la seguridad del espacio. Una de las grandes dificultades que afrontan diariamente el enfermo y sus cuidadores, y que representa para los segundos un gran desgaste psíquico y emocional es garantizar un entorno seguro. De la misma manera que se toman medidas de seguridad para evitar accidentes con los niños, y que las precauciones varían según las capacidades de los pequeños y las características del entorno, el cuidado, la seguridad y la adaptación del espacio de una persona con alzhéimer varían en virtud de cómo sea el enfermo, de la fase y progresión de la enfermedad y de las circunstancias de todos los implicados. Ahondar en esta comparativa nos permitirá comprender la importancia de la racionalización de la seguridad de los espacios según sean los usuarios. De hecho, y a modo de ejemplos cercanos, una cuna debe cumplir determinados criterios de seguridad para que el bebé no se caiga ni se le encaje la cabeza entre los barrotes; las sillas para viajar en coche se adaptan a las edades y pesos; las barreras en la vivienda no tienen sentido si el niño aún no gatea y la probabilidad de que se empleen cambia, por ejemplo, si el hogar tiene escaleras o no. De la misma suerte, las precauciones de las ventanas tampoco serán idénticas en una casa de planta baja con acceso a un jardín privado, que en un cuarto piso. Asimismo habrá que tener una vigilancia mayor o introducir otros controles de seguridad cuando en el núcleo familiar haya otros niños mayores sin tanta conciencia de las precauciones. Cuando en un hogar se diagnostica a uno de sus miembros alzhéimer, el espacio tendrá que adaptarse para cubrir las necesidades de todas las personas que conviven bajo el mismo techo para facilitar la convivencia de todos. Y estas medidas no se mantienen constantes en todo el proceso y fases de la enfermedad, que puede durar más de diez años. Habrá que evaluar cómo está distribuido el espacio, porque quizá hará falta introducir pocos o muchos cambios. Quizá al comienzo de la enfermedad la casa permanezca igual, pero progresivamente la familia prestará más atención a la seguridad de los productos de limpieza, a si en la cocina hace falta cambiar el gas por la vitrocerámica por inducción, o cambiar la bañera por un plato de ducha, o el suelo si resbala a la mínima, o retirar las alfombras para evitar caídas. A medida que esta demencia avanza el paciente va perdiendo autonomía y capacidades. En consecuencia, las personas que conviven con el enfermo deben asumir otras formas de atención. La carga emocional, psicológica y las repercusiones en la vida cotidiana de todos evoluciona, y el espacio puede ayudar a mejorar la calidad de vida de sus habitantes. 9
10 Los ejemplos son múltiples, pero algunos destacan especialmente como el siguiente: qué calidad de vida puede tener un familiar con un grado de estrés y cansancio acumulado y prolongado en el tiempo, cuando todas las noches teme que el enfermo deambule o salga a la calle de noche así es imposible dormir y descansar. No obstante, es importante subrayar que en la intervención del espacio unas condiciones de seguridad son necesarias, pero no suficientes; además se precisa de un entorno amable y cálido que influya positivamente en los usuarios. El segundo nivel de intervención del espacio es la accesibilidad para los usuarios implicados. Hay que garantizar que todas las personas puedan entrar y salir de las viviendas y poder usar el espacio. El espacio accesible es más seguro. Uno de los retos culturales de nuestra sociedad es que la accesibilidad de cualquier proyecto y diseño de espacio pase de ser percibida como algo impuesto por la normativa y se conciba como una parte connatural del proyecto en sí. La sensibilidad por la accesibilidad de los espacios debe aumentar en general en la sociedad y en concreto en los profesionales para lograr espacios y ciudades amigables para una población cada vez más envejecida. El tercer nivel de intervención y más diferenciador respecto a otro tipo de usuarios con algún grado de discapacidad es la necesidad de crear un espacio cercano y personalizado. La persona con alzhéimer tiene una lucha continua para mantener su identidad. Cuando el enfermo puede hacerse su espacio propio, tener una identidad y pertenencia a un lugar, tendrá una mayor calidad de vida. La historia, memoria, recuerdos y experiencias de una persona están entrelazados con el espacio donde ha vivido. Es fundamental personalizar el sentimiento de pertenencia a un entorno. Cuando la vivienda es una residencia, se dificulta mucho esta sensación de pertenencia e identidad, porque las residencias no suelen recoger la identidad de los espacios domésticos. En ocasiones, el diseño de interiores de las residencias no distingue si están destinadas a estudiantes universitarios o a personas mayores porque el mobiliario prácticamente es igual. Mientras que cuando alguien entra en la habitación de una casa debe poder intuir si en ella vive un niño, un adolescente o un adulto de cuarenta o de ochenta y tantos. Tradicionalmente los edificios socio-sanitarios se han caracterizado por ser de espacios muy fríos, con largos pasillos iluminados con fluorescentes de neón que se limitaban a dar respuestas a los programas y la normativa garantizando unas buenas condiciones de seguridad, accesibilidad y funcionalidad. Para que la arquitectura influya positivamente en la evolución de una enfermedad o, al menos, en la calidad de vida de las personas que habitan estos edificios, Santiago Quesada profesor de la Escuela de Arquitectura de Málaga resalta que es necesario humanizarlos. 10
11 El paciente debe sentir en los espacios seguros, accesibles y funcionales el bienestar y la calidez mediante una estética cuidada que ayuda como parte de una intervención psicosocial. Es lo que se llama arquitectura terapéutica. Los expertos mantienen que la permanencia en los hogares de las personas con alzhéimer ayuda a mantener el sentimiento de identidad, aunque en ocasiones la introducción de cambios pueda generar algún pequeño conflicto. De hecho, una cama articulada puede ser necesaria para el familiar porque le ayuda a incorporarse o a acostarse, pero contraproducente para que la persona con alzhéimer identifique su cama y no se sienta como en la cama de un hospital. A lo largo de este documento, se ha hecho alusión a las viviendas o residencias, aunque cabe señalar que la personalización del espacio no se limita al interior de la vivienda, sino que se extiende al diseño urbanístico. El espacio está interconectado; la vivienda, las zonas comunes en los edificios, los parques, los transportes, no deben concebirse como ambientes estancos, incomunicados entre sí. Vale la pena observar cómo cualquier barrio de una ciudad está perdiendo esta facilidad para identificar espacios de quienes viven allí. Casas unifamiliares u otros edificios construidos con el mismo patrón, en el que no se modifica ni el color de las paredes, ni tan siquiera de las puertas ni ventanas y que incluso los toldos de las ventanas son del mismo color para que no desentonen con la fachada. No sólo se diluye entre las calles la personalización de tu portal, incluso los puntos de referencia que ayudan a la orientación y son tan frecuentes en espacios urbanos pequeños con plazas, iglesias se están perdiendo. Todos estos diseños dificultan la individualización de tu sitio, de tu barrio, de tu casa, y repercuten negativamente en las personas con alzhéimer, porque les dificulta considerablemente la autonomía que pueden mantener al comienzo de la enfermedad. Mientras que se mejora su calidad de vida cuando se refuerzan las capacidades para llevar a cabo las actividades de la vida diaria, poder ir a comprar el pan, dar una vuelta al parque con el perro, a comprar el periódico, sin necesidad de ir acompañado. Así como seguir manteniendo el contacto con los demás en la calle, en el barrio, en tu casa. Porque el aislamiento social del enfermo perjudica seriamente su bienestar, y en consecuencia el del familiar que comparte más cantidad, y seguramente de menor calidad, el tiempo con él. 11
12 Volviendo a la argumentación del grupo de investigación liderado por el arquitecto Santiago Quesada, las soluciones de terapias no farmacológicas vinculadas con el entorno en el que las personas con alzhéimer se desenvuelven deben ser: FUNCIONALES Y SEGUROS: tanto en el entorno doméstico como en el sanitario-asistencial, espacios de fácil utilización, accesibles e identificables visualmente por los enfermos, en condiciones de seguridad. ESTÉTICOS Y PERSONALIZABLES: generando ambientes cálidos iluminados con luz natural, lo que permite percibir el paso del tiempo a lo largo del día y domésticos, con identificaciones claras de referencias personales y familiares, para evitar la desagradable sensación de encontrarse en un espacio alienado. En general, los entornos domésticos adolecen de características de funcionalidad y seguridad, mientras que la mayor parte de los edificios sanitario-asistenciales, se centran en esas cualidades y dejan en un plano secundario las estéticas y aquellos ambientes más domésticos, donde la persona con alzhéimer se desenvuelve con más comodidad. Por consiguiente, es deseable poder contar con profesionales que atiendan no sólo a cumplir la normativa vigente, sino también a estos factores menos prioritarios. En definitiva, las soluciones que se implanten para adaptar una vivienda deben garantizar funcionalidad y condiciones de seguridad, y deben evolucionar conforme avanza la enfermedad. La fortaleza de estos entornos frente a los edificios sanitarios, es que el enfermo es capaz de reconocerlos. Por otra parte, los edificios socio-sanitarios han de contar no solo con flexibilidad para que puedan hacer uso de ellos múltiples personas, sino además mejorar una de sus debilidades actuales: la recreación de ambientes domésticos, con pequeñas dimensiones o varios módulos y personalizados, para que los pacientes se sientan como en casa en un espacio que reconozcan y entiendan. Del mismo modo, la arquitectura de estos edificios se debe adaptar a la enfermedad, atender las necesidades de los equipos médicos, familiares y cuidadores. Como se ampliará posteriormente deberá tenerse en cuenta el diseño de espacios amplios, con una adecuada iluminación, colores contrastados, señales para la orientación, materiales y texturas cálidas, familiares, que mejoraren el confort del paciente. Las medidas de seguridad deben incluirse con la máxima discreción posible. Al margen de estos conceptos generales y ampliamente aceptados, existe un consenso en cuanto a los principios de diseño de los edificios pensados para personas con alzhéimer. De manera esquemática pretenden en su conjunto: compensar la discapacidad; maximizar la independencia; reforzar la identidad personal; mejorar la autoestima/confianza; atender a las necesidades de familiares y del personal sanitario; poseer cualidades que permitan comprender el funcionamiento del edificio y orientarse con facilidad; controlar el balance de estímulos, sobre todo del ruido. 12
13 Como se constató en el Libro blanco de la Accesibilidad. Por un nuevo paradigma, el Diseño para Todos, hacia la plena igualdad de oportunidades de accesibilidad, Acceplan, 2003 las viviendas lamentablemente no se diseñan teniendo en cuenta las necesidades funcionales de las personas con edad avanzada puesto que prácticamente todas incumplen algún punto relacionado con la accesibilidad. La mayoría de los edificios de vivienda estudiados incumple varios de los criterios establecidos en las leyes autonómicas de accesibilidad y todos incumplen al menos uno; es decir, el 100% de los edificios se pueden considerar inaccesibles en el sentido de que incumplen algún requisito legal al respecto [p. 81 Libro blanco de Accesibilidad de COCEMFE]. La accesibilidad está incorporada en cualquier diseño universal, y debe respetarse para que las personas afectadas por algún tipo de discapacidad puedan acceder sin dificultad a un espacio. El diagnóstico demoledor recogido en el Libro blanco de la Accesibilidad deja entrever el alto riesgo de exclusión social al que están expuestas las personas afectadas por alzhéimer tanto los enfermos como los familiares. Porque además de necesitar la seguridad y accesibilidad en el espacio, común a toda persona con algún tipo de discapacidad, se añade otra condición: la personalización. Hay que supervisar y controlar, promover, prevenir y mantener el estado de la accesibilidad para que así, progresivamente, el diseño para todos acabe siendo una realidad no reivindicada, sino una condición incuestionable de cualquier entorno. Queda mucho por hacer, pero se van dando pasos firmes. De hecho, en los últimos años se viene trabajando para implementar los principios del diseño universal para que la planificación del entorno construido ofrezca respuestas a las necesidades de las personas con capacidades distintas. El diseño universal se adapta a todos, incluidas las personas con demencia, y debe acabar formando parte intrínseca de cualquier diseño. Para profundizar en la importancia del diseño universal, a continuación se exponen los aspectos destacados para la integración de personas con alzhéimer siguiendo las pautas marcadas por la Resolución ResAP(2001)1 sobre la introducción de los principios de diseño universal en los currícula de todas las actividades relacionadas con el entorno de la construcción (Adoptada por el Comité de Ministros de 15 de febrero de 2001, en la 742ª reunión de los Subsecretarios). [Documento completo: Resolución sobre la introducción de los principios de diseño universal en los currícula de todas las actividades relacionadas con el entorno de la construcción] 13
14 Uno de los principios incluidos en la versión revisada de la Carta Social Europea afecta directamente a las personas con alzhéimer y de manera indirecta a sus cuidadores: El derecho de las personas con discapacidad a la independencia, la integración social y la participación en la vida de la comunidad, en concreto mediante medidas que tengan por finalidad superar barreras de comunicación y de movilidad y que permitan el acceso al transporte, la vivienda, las actividades culturales y el ocio (Art. 15, párrafo 3). Cuando no se promocionan los derechos de los ciudadanos con discapacidad y ni garantiza la igualdad de oportunidades se está violando su dignidad humana. A pesar de la obviedad de la reivindicación, en los últimos años, los profesionales, las familias y los propios enfermos están resaltando que la persona está por encima de la enfermedad, para acentuar los múltiples prejuicios y estigmas de quienes padecen demencia. Todos independientemente de la edad, talla o características físicas, habilidades o discapacidades tenemos un nombre, una historia, unas vivencias que siguen condicionando nuestro presente. Nadie puede anular a Juan, María, Ana, José, etc. como si ya no estuvieran, ni hablar delante de ellos como si no entendieran ni estuvieran presentes, ni decidir por ellos sin preguntarles previamente sus preferencias, ni respetar su intimidad. Primero está la persona y luego su enfermedad. Los tratamientos persiguen mantenerlos conectados con su entorno, buscan evitar su aislamiento causado por la enfermedad, porque la persona sigue estando aquí. Dentro del apéndice de la Resolución ResAP(2001)1 caben destacar, de nuevo por la importancia que tienen en la mejora de calidad de vida de los afectados por alzhéimer, los siguientes principios generales: El derecho de todos los individuos, incluyendo personas con discapacidad, a la plena participación en la vida comunitaria, conlleva el derecho al acceso, uso y comprensión del entorno construido. 14
15 Como se ha expuesto en otros apartados de este documento, el trinomio enfermo-familiar-cuidador profesional no se puede separar a causa de la pérdida progresiva de autonomía que va sufriendo el enfermo. El derecho de participación en la vida comunitaria está en riesgo no sólo para el enfermo sino en gran medida para el cuidador, que acaba desvinculándose en muchas ocasiones de su vida social y participativa en la comunidad, porque necesita días de 36 horas. El alzhéimer impide o dificulta comprender el entorno construido, acceder a él y usarlo. Una persona quizá mantiene la capacidad física para entrar en la bañera, pero si no sabe para qué sirve o cómo se utiliza la ducha o regula el agua con los grifos nuevos, será muy complicado que mantenga sin ayuda la higiene diaria. De ahí el requerimiento de la simplicidad y claridad de los diseños. La accesibilidad no se circunscribe simplemente a poder circular con una silla de rueda, la discapacidad es un concepto más amplio, y la necesidad de comprender para poder usar lo que te rodea muestra su complejidad. Es responsabilidad y obligación de la sociedad, y en particular de todos los profesionales que trabajan en la construcción del entorno, hacer que sea universalmente accesible para todos, incluyendo las personas con discapacidad. Los cambios sociales catalizan mejor cuando existe compromiso y gestos por parte de todos. En efecto, no es muy razonable delegar responsabilidades en un solo sector. Cuando se logre la interiorización social de la accesibilidad nos estaremos beneficiando todos, y no solo las personas afectadas por alzhéimer. Una política coherente y global en favor de las personas con discapacidad debe tender a garantizar la plena ciudadanía, la igualdad de oportunidades, la vida independiente y la participación activa en todas las áreas de la vida en comunidad. No perder la autonomía o conservarla el mayor tiempo posible es otra de las piedras angulares de la atención de personas con alzhéimer. Y la autonomía no se limita a poder realizar las actividades de la vida cotidiana en su habitación o en su casa. Todos deben seguir participando siempre que puedan en la vida del barrio, en coger el autobús para visitar a unos amigos, para mantener hobbies. Los Estados deben tomar medidas para evitar y eliminar, siempre que sea posible, todos los obstáculos del entorno construido y mejorar la información de todas las personas que tienen el papel de decidir y de garantizar las medidas políticas, cuyas decisiones relativas al entorno construido por el hombre afectan a la calidad de vida de las personas con discapacidad. Tal política incluye la educación y la formación de quienes juegan un papel clave en este proceso. 15
16 La Resolución ResAP(2001)1 define diseño universal como una estrategia cuyo objetivo es hacer el diseño y la composición de los diferentes entornos y productos accesibles y comprensibles, así como "utilizables" para todo el mundo, en la mayor medida y de la forma más independiente y natural posible, sin la necesidad de adaptaciones ni soluciones especializadas de diseño. No sólo el entorno construido, los productos, sino también las comunicaciones deben ser accesibles, utilizables y comprensibles para todos, sin coste extra o con el mínimo posible. El diseño universal es un concepto que se extiende más allá de los temas de mera accesibilidad de edificios para personas con discapacidad y debe convertirse en una parte integrante de la arquitectura, el diseño y la planificación del entorno. La resolución ResAP(2001)1 explica que el término "natural" implica que las medidas necesarias para facilitar la accesibilidad y el uso se perciben como normales. Por tanto, el adjetivo normal deja entrever, como se viene reiterando en este documento, la necesidad de cambio de mentalidad social, porque la sociedad está evolucionando y con ella debemos innovar sin artificios impuestos, adaptando las soluciones más eficientes y razonables a las circunstancias. El entorno construido es otro de los términos centrales de la resolución que imbrica con la argumentación del envejecimiento activo, que se expondrá en la tercera sección de este documento. Todos los edificios, la infraestructura para el tráfico y los lugares o espacios abiertos al público están incluidos en el "Entorno construido". Si todos accedemos, comprendemos y utilizamos cualquier parte del entorno con tanta independencia como sea posible, entonces estará mucho más garantizada la igualdad de oportunidades para participar en las actividades económicas, sociales, culturales, de ocio y recreativas, y estará mejorando la inserción social. En resumen, debemos trabajar para que todas las actividades relacionadas con la construcción del entorno se fundamenten en los principios de diseño universal. Porque nos beneficia a todos: zurdos, diestros, bajos, altos, niños, adultos, etc. Como su propio nombre indica, el diseño para todos no es una medida tomada para atender las excepciones. De hecho, según el Boletín de abril de 2012 (nº 75) del Real Patronato Sobre Discapacidad, (Boletin 75 del Real Patronato sobre Discapacidad): 16
17 El Diseño Universal se basa en el hecho de que todas las personas pasan a lo largo de su vida por alguna situación que limita su libertad de movimiento o comunicación, en mayor o menor medida. Cuando se es niño/a se está limitado por la estatura, cuando se es mayor por discapacidades propias de la edad, y entre ambos extremos pueden surgir limitaciones, aparte de las generadas por enfermedades, por motivos diversos como pueden ser accidentes o embarazos. En este sentido, aunque hay grupos de personas que se beneficiarían en mayor medida de la adopción del diseño universal en el entorno, como son los personas con discapacidades permanentes, hay otros segmentos de población, como el de las personas mayores o el de aquellas otras que de manera temporal tienen discapacidades diversas (embarazadas, personas enyesadas, etc.), que se incluirían dentro de los beneficiarios del diseño universal. Por ello, el objetivo fundamental del Diseño Universal es favorecer a toda la población, buscando mejorar las condiciones de uso y la calidad de vida de todos los usuarios y no de un segmento de mercado concreto. El objetivo es extender este concepto en la mayor medida posible, de modo que se pueda reducir al mínimo la necesidad de soluciones que impliquen algún grado de segregación o la existencia de servicios especiales. Pero qué entendemos por diseño universal. El Centro para el Diseño Universal de la North Columbia State University de Estados Unidos estableció siete principios básicos en los que se debe basar el desarrollo de los productos bajo el concepto de Diseño Universal: Uso universal, para todos: diseño útil y aprovechable para cualquier grupo de usuarios. Flexibilidad de uso: el diseño se adapta a un amplio abanico de preferencias y destrezas individuales. Uso simple e intuitivo: el diseño permite un uso fácil de entender, con independencia de la experiencia del usuario, su conocimiento, habilidad de lenguaje o capacidad de concentración. Información perceptible: el diseño aporta la necesaria información de forma efectiva al usuario, con independencia de las condiciones ambientales o las habilidades sensoriales del individuo. Tolerancia para el error o mal uso: el diseño minimiza daños y consecuencias adversas de las acciones realizadas involuntariamente o por error. Poco esfuerzo físico requerido: el diseño puede ser utilizado eficientemente y confortablemente y con mínima fatiga. Tamaño y espacio para acercamiento, manipulación y uso: tamaño y espacio adecuados para aproximación, alcance, manipulación y uso, con independencia del tamaño corporal del usuario, la postura o movilidad. 17
18 Los siete principios básicos son imprescindibles para que el diseño facilite su empleo a una persona con alzhéimer: porque la enfermedad afecta a las destrezas, y el usuario mantiene preferencias; tiene dificultades de lenguaje y concentración, la interpretación del entorno puede estar afectada, aumenta la probabilidad de error, por la edad se pueden fatigar con más facilidad que otras personas y su movilidad también puede estar deteriorada. La Organización Mundial de la Salud está desarrollando desde 2005 otra iniciativa Ciudades amigables con los mayores [Ciudades Globales Amigables con los mayores: una Guía], en sintonía con las reivindicaciones del diseño universal, para la participación ciudadana e igualdad de oportunidades, así como con las iniciativas para desarrollar cambios sociales que asuman el envejecimiento activo. De nuevo nos encontramos con la misma línea argumental: una ciudad confortable con las personas mayores, lo será para todos. Una ciudad agradable no debe tener barreras, debe favorecer la movilidad e independencia de las personas con menos capacidades, no debe ser peligrosa y debe transmitir la confianza crucial para participar en la sociedad. El Programa Ciudades Amigables con las Personas Mayores es un proyecto internacional para ayudar a las ciudades a adaptarse a dos tendencias demográficas mundiales en las que estamos inmersos: el envejecimiento rápido de la población y la urbanización creciente. El programa presta atención a los factores medioambientales, sociales y económicos que influyen en la salud y el bienestar de las personas mayores. La Red permite compartir información, evaluar las acciones y ha de contar con el compromiso para la puesta en marcha de las medidas. El acceso a la comunidad de prácticas relacionadas con las Ciudades Amigables con las Personas Mayores se hace a través de la plataforma web SharePoint: Acceso a la comunidad de prácticas relacionadas con las Ciudades Amigables de las Personas Mayores Recapitulando toda la información expuesta en este capítulo, todo parece indicar que por sus características y objetivos el Programa Ciudades Amigables con las Personas Mayores es un marco apropiado para avanzar a su vez en el diseño confortable para las personas que viven con alzhéimer. Desde esta perspectiva algunas cifras son muy significativas, el 15% de las personas mayores de 65 años no salen de su casa, este porcentaje aumenta con la población afectada por la enfermedad de Alzheimer. En consecuencia, aun partiendo de estas directrices generales, urge definir características de diseño específicas para ofrecer soluciones personalizadas; como son la eliminación de barreras arquitectónicas, el refuerzo de la estimulación cognitiva, el aumento de las medidas de seguridad y de la usabilidad del espacio. Tal abordaje precisa un conocimiento más profundo de la realidad de este tipo de demencia. La siguiente sección Coordenadas espaciotemporales: el puzle del alzhéimer detalla los matices de la enfermedad, que permitirán a los arquitectos crear este marco conceptual que facilite el diseño específico para personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer. 18
19 COORDENADAS ESPACIO-TEMPORALES: EL PUZLE DEL ALZHÉIMER La atención sociosanitaria de las demencias con un gran impacto social requiere la implicación de múltiples disciplinas y diversos profesionales: geriatras, neurólogos, médicos de atención primaria, terapeutas ocupacionales, psicólogos, logopedas, trabajadores sociales, fisioterapeutas, etc. Como ya se ha expuesto, el alzhéimer afecta de una manera tan significativa al círculo más íntimo de la persona enferma y a los profesionales que les atienden, que es imprescindible escuchar al enfermo y también a cada una de las partes implicadas profesionales o no, para comprender la enfermedad sin sesgos. En esta sección se mostrará en diversos apartados aquellas perspectivas significativas en la atención del alzhéimer. A continuación, el Dr. Javier Gay Puente, Neurólogo del CRE Alzheimer (Imserso) expone uno de estos puntos de vista: el del médico especialista en el sistema nervioso y sus alteraciones. El lector apreciará cómo el alzhéimer no se limita a un problema de memoria, idea errónea muy extendida en la sociedad y que dificulta el diagnóstico precoz así como la asimilación de las consecuencias y todos los cambios que se producen en la vida del enfermo y su entorno familiar, a cuenta de la enfermedad. Que la pérdida de habilidades es progresiva y pasa por distintas fases. Por tanto el alzhéimer no se circunscribe a la última fase, las primeras no son tan conocidas y este hecho puede condicionar la integración del enfermo y sus cuidadores en la comunidad. Los tratamientos persiguen mantener conectada a la persona con el entorno, para estimular su identidad, autoestima y evitar el estrés, apatía, angustia. Esta introducción debe hacerla un médico, en concreto, un neurólogo, porque el alzhéimer no es consecuencia del envejecimiento, sino una enfermedad y como tal debe ser presentada. INTRODUCCIÓN Según la definición de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10), la demencia, es un síndrome, es decir un conjunto de síntomas que se presentan unidos, debido a una enfermedad del cerebro. La demencia es una enfermedad generalmente de naturaleza crónica o progresiva y en ella existe un déficit de múltiples funciones corticales superiores. La enfermedad de Alzhéimer afecta a capacidades tales como la memoria, el pensamiento, la orientación espacial, temporal y personal, la comprensión, el cálculo, el aprendizaje, el lenguaje y el desarrollo de juicios complejos. Los trastornos cognitivos que se han mencionado se acompañan, y en ocasiones son precedidos, por una disminución del control emocional, el comportamiento social o de la motivación. 19
20 La demencia en definitiva produce un deterioro intelectual que repercute en la actividad cotidiana del enfermo y afecta a su vida personal, familiar y laboral. Conviene señalar que este deterioro depende mucho de factores socioculturales. Por tanto, los cambios del modo en que el enfermo desempeña su actividad social no deben ser utilizados como pauta para el diagnóstico, pues existen grandes diferencias transculturales que originan que una conducta concreta no se pueda valorar de una forma absoluta. Para que el diagnóstico sea seguro, los síntomas deben haberse presentado al menos durante seis meses. Si el periodo transcurrido desde el inicio de la enfermedad es más corto, el diagnóstico solo puede ser provisional. Prevalencia: La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente de demencia, representa más del 50% del conjunto de las demencias, y su frecuencia aumenta con la edad de forma exponencial, de manera que afecta al 1% de las personas entre años y a partir de ese momento el porcentaje se dobla cada 5 años, aumentando el número de casos al 13% de las personas entre años y a más de un tercio de los ancianos mayores de 90 años. Causas y factores de riesgo: La causa de la enfermedad es desconocida, aunque desde distintos sectores de la biomedicina se detallan aspectos de su naturaleza, que indican pautas para mejorar la asistencia y su investigación. Entre los factores de riesgo que intervienen en el inicio de la enfermedad el más importante es la edad, seguida de los antecedentes familiares de demencia y de síndrome de Down, el sexo femenino, el Alelo apo E4 de la APOE, el antecedente de traumatismo craneoencefálico, el nivel educativo bajo y la presencia de una enfermedad vascular asociada. Por el contrario, la actividad física moderada y la dieta mediterránea se asocian con menor riesgo de demencia. Evolución y consecuencias de la enfermedad: El inicio de la enfermedad de Alzheimer suele ser insidioso y su curso lentamente progresivo. La primera etapa se caracteriza por olvidos frecuentes, labilidad emocional, es decir la persona tiene cambios de humor frecuentes y experimenta reacciones emocionales excesivas, existe tendencia a la depresión y a la desorientación espacial y temporal. A causa de la enfermedad la persona pierde rendimiento laboral y le cuesta más desarrollar actividades instrumentales avanzadas como puede ser organizar viajes, cenas, manejar asuntos económicos etc. A medida que avanza la enfermedad se establecen alteraciones progresivas en el lenguaje. La persona al hablar a veces altera las palabras o son empleadas fuera de contexto alteración denominada parafasia y muestra dificultades en la comprensión. El desarrollo del alzhéimer repercute no sólo en las capacidades lingüísticas, sino también en la memoria con un gradiente temporal y se recuerdan peor los hechos recientes que los remotos. 20

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