Source: http://www.slideshare.net/anaxipredo/001-uned-hmac-temario-15
Timestamp: 2016-10-22 13:19:11+00:00

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HISTORIA DEL MUNDO ACTUAL TEMAS 1-20 [Incluye los Gráficos y el Glosa…
HISTORIA DEL MUNDO ACTUAL TEMAS 1-20 [Incluye los Gráficos y el Glosario] (2013-2014) CORREGIDO
CLAVES DEL MUNDO ACTUAL TEMAS 1-14 ...
La caída del Muro de Berlín proporcionó la imagen simbólica de un cambio profundo y duradero. Representaba el fin de la división de Alemania, de la escisión de Europa y de la Guerra Fría y anunciaba también el hundimiento del comunismo, un proyecto que había nacido en Rusia en 1917 y se había extendido por todo el mundo. La tormenta financiera que se desencadenó en Estados Unidos en el otoño de 2008 supuso también un hito histórico. Fue el inicio de la que se ha dado en llamar la Gran Recesión, la crisis económica más grave que el mundo ha conocido desde 1929. Ambas fechas sirven de marco a este libro sobre un período que nos cuesta concebir como pasado, por lo que queda desatendido en los libros de Historia, y cuya trayectoria básica es difícil de percibir a través de la continua avalancha de noticias que nos ofrecen los medios de comunicación. Un período que tiene como rasgos esenciales el triunfo planetario de la economía de mercado, la globalización impulsada por las nuevas tecnologías y el ascenso de emergentes potencias como China, India y Brasil.
AVILÉS FARRÉ, Juan (et alii). Historia del mundo actual. De la caída del muro a la gran recesión. Editorial Síntesis. Madrid. 2010. 364 pp.
Andrea Loni
José Luis Jiménez Amado
Historia del Mundo Actual, desde 1989
La caída del Muro de Berlín proporcionó la imagen simbólica de un cambio
profundo y duradero. Representaba el fin de la división de Alemania, de la
escisión de Europa y de la Guerra Fría y anunciaba también el hundimiento
del comunismo, un proyecto que había nacido en Rusia en 1917 y se había
extendido por todo el mundo. La tormenta financiera que se desencadenó en
Estados Unidos en el otoño de 2008 supuso también un hito histórico. Fue el
inicio de la que se ha dado en llamar la Gran Recesión, la crisis económica
más grave que el mundo ha conocido desde 1929. Ambas fechas (1989-2008)
sirven de marco a este libro sobre un período que nos cuesta concebir como
pasado, por lo que queda desatendido en los libros de Historia, y cuya
trayectoria básica es difícil de percibir a través de la continua avalancha de
noticias que nos ofrecen los medios de comunicación. Un período que tiene
como rasgos esenciales el triunfo planetario de la economía de mercado, la
globalización impulsada por las nuevas tecnologías y el ascenso de
emergentes potencias como China, India y Brasil.
Estados árabes (20 países o territorios)
Arabia Saudita, Argelia, Bahréin, Yibuti, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Estado de Palestina, Iraq, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Marruecos,
Omán, Qatar, República Árabe Siria, Somalia, Sudán, Túnez, Yemen
Asia Oriental y el Pacífico (24 países)
Birmania, Camboya, China, Estados Federados de Micronesia, Fiyi, Filipinas, Indonesia, Islas Marshall, Islas Salomón,
Kiribati, Malasia, Mongolia, Nauru, Palaos, Papúa Nueva Guinea, República Democrática Popular Lao, República Popular Democrática de Corea,
Samoa, Tailandia, Timor Oriental, Tonga, Tuvalu, Vanuatu, Vietnam
Europa y Asia Central (31 países)
Albania, Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Croacia, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Ex República Yugoslava
de Macedonia, Federación de Rusia, Georgia, Hungría, Kazajistán, Kirguistán, Letonia, Lituania, Malta, Montenegro, Polonia, República de Moldavia,
República Checa, Rumania, Serbia, Tayikistán, Turkmenistán, Turquía, Ucrania, Uzbekistán
América Latina y el Caribe (33 países)
Antigua y Barbuda, Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dominica, Ecuador, El Salvador, Estado
Plurinacional de Bolivia, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Bolivariana
de Venezuela, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago, Uruguay
Asia Meridional (9 países)
Afganistán, Bangladés, Bután, India, Maldivas, Nepal, Pakistán, República Islámica del Irán, Sri Lanka
África Subsahariana (46 países)
Angola, Benín, Botsuana, Burkina Faso, Burundi, Cabo Verde, Camerún, Chad, Comoras, Congo, Côte d’Ivoire, Eritrea, Etiopía, Gabón, Gambia,
Ghana, Guinea, Guinea-Bissau, Guinea Ecuatorial, Kenia, Lesoto, Liberia, Madagascar, Malaui, Malí, Mauricio, Mauritania, Mozambique, Namibia,
Níger, Nigeria, República Centroafricana, República Democrática del Congo, República Unida de Tanzania, Ruanda, Santo Tomé y Príncipe, Senegal,
Seychelles, Sierra Leona, Sudáfrica, Sudán del Sur, Suazilandia, Togo, Uganda, Zambia, Zimbabue.
Tema 1: Gorbachov y la crisis del modelo soviético (Manual básico pp. 17-25)
Tema 2: El hundimiento del comunismo y la desaparición de la Unión Soviética (pp. 25-40)
Tema 3: Relaciones internacionales y conflictos en los años noventa (pp. 41-65)
Tema 4: La Globalización (pp. 67-70)
Tema 5: Globalización y desarrollo humano (pp. 70-85)
Tema 6: El avance de la democracia (pp. 101-109)
Tema 7: Democracia, desarrollo y Estado del bienestar (pp. 109-115)
Tema 8: Democracia, valores morales, multiculturalismo y nacionalismo (pp. 115-121)
Tema 9: Al Qaeda y los atentados del 11 de septiembre de 2001 (pp. 123-130 y 324-328)
Tema 10: Las guerras de Afganistán e Irak (pp. 131-137)
Tema 11: La presidencia de George H. W. Bush y Bill Clinton (pp. 141-159)
Tema 12: La presidencia de George W. Bush y Barack Obama (pp. 159-167)
Tema 13: Democracia y desarrollo en América Latina (pp. 173-188)
Tema 14: Alemania, Gran Bretaña y Francia desde 1989 (pp. 215-226)
Tema 15: Rusia durante la presidencia de Yeltsin, 1991-1999 (pp. 240-248)
Tema 16: Rusia durante las presidencias de Putin, y Medvedev (pp. 235-240 y 248-256)
Tema 17: Asia oriental: China, Japón y Corea (pp. 263-286)
Tema 18: India y Pakistán (pp. 293-312)
Tema 19: Oriente Medio y el Magreb (pp. 313-317 y 328-339)
Tema 20: África subsahariana (pp. 341-349)
Conceptos básicos: Conceptos políticos (Glosario en la plataforma ALF)
Conceptos económicos (Glosario en la plataforma ALF)
Principales organizaciones internacionales (Plataforma ALF)
Tema 1: Gorbachov y la crisis del modelo soviético (pp. 17-25)
Gorbachov y la crisis del modelo soviético
La desaparición del bloque soviético
Crisis estructural del modelo soviético
Fases de la perestroika
Los intentos de reflotación económica
URSS Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1961 – 1989)
Foto: ENCICLOPEDIA LECTUM JUVENIL, 20 Vols., MadridBarcelona: Credsa Ediciones, 1986. ISBN: 84-86352-57-2
PCUS: Partido Comunista Unión Soviética.
COMECON o CAME (1949-1991):
Consejo de Ayuda Económica Mutua (Este
de Europa, Cuba y Nicaragua en América
Latina, Mozambique en África,
en Oriente Medio y países de la región de
Asia-Pacífico como Vietnam).
 La desaparición del bloque soviético
A mediados de los años ochenta, cuando fue elegido un nuevo secretario general del Partido Comunista de la
Unión Soviética, la solidez del modelo mantenido en la URSS aparecía en todo su vigor y, su influencia, en
el exterior, se mantenía intacta. Ni en los países que conformaban el monolítico Bloque del Este ni en el
resto de Estados que seguían el modelo soviético, ni en los países occidentales de políticas públicas y
económicas antagónicas se pensaba en un rápido cambio de esta realidad, mantenida a lo largo de los
anteriores 40 años de la Guerra Fría. Sin embargo, en los años posteriores se produjo una suerte de segunda
revolución rusa, cuyo impacto alcanzó a toda Europa y acabó reformulando las bases del final del siglo XX.
Las causas fundamentales que desencadenaron estos cambios transcendentales comenzaron por la crisis
económica y el agotamiento del modelo de desarrollo soviético; la URSS y el conjunto de países del
COMECON no sólo se distanciaban de forma creciente del desarrollo occidental, sino que cada día resultaba
más difícil encubrir las disfuncionalidades del sistema y el descenso del nivel de vida. Las rígidas estructuras
políticas y la identificación entre Estado y Partido fueron imposibles de sostener una vez que en el interior
del PCUS —y del resto de partidos comunistas de Europa del Este— se produjeron enfrentamientos internos
entre quienes pretendían reaccionar ante los problemas y desafíos existentes y aquellos aferrados al
mantenimiento del dogma ideológico. Aunque el problema más grave al que se debió enfrentar fue la
eclosión nacionalista: utilizando estrictamente el principio confederal de la constitución de la URSS, en la
periferia interior se multiplicaron los movimientos identitarios que recrearon una memoria histórica
alternativa y fundamentaron los movimientos secesionistas y, ante la debilidad del Estado central,
independentistas. Por último, y en flagrante contradicción con los principios esenciales de la concepción
marxista, la individualidad jugó un papel fundamental en la etapa final de la Unión Soviética.
Mijaíl Gorbachov fue el instrumento que, tratando de transformar para mantener el sistema soviético, acabó haciéndolo
inviable; Boris Yeltsin, optimizando los beneficios de su protagonismo en la derrota del golpe de 1991, acabó
sepultando la propia Unión Soviética.
 Crisis estructural del modelo soviético
Parálisis política e ineficacia económica conformaron la realidad de la Unión Soviética a lo largo de los años setenta y
ochenta. Pero ni una ni otra resultaban evidentes para nacionales y observadores exteriores, cubiertas por la solidez del
sistema y el uso exhaustivo de la propaganda. Durante la era Bréznev se consolidó el estancamiento (zastoi), confundido
con el mantenimiento del statu quo; si la URSS disfrutaba de un reconocido estatus de superpotencia y su influencia
resultaba evidente en los cinco continentes, el objetivo fundamental dejó de ser la persecución de una victoria definitiva
frente al capitalismo, para convertirse en una consolidación del privilegiado estatus alcanzado. De ese modo, se
superaron definitivamente las aperturistas pero dubitativas prácticas de Nikita Kruschov, reforzándose el control sobre
los países europeos del este, pero también se aceptó el principio de la defensa de los derechos humanos en la cumbre de
Helsinki, sobre la base de no interferencia en asuntos internos de terceros países. Durante el largo período de su
mandato, hasta su muerte en noviembre de 1982, Bréznev fue partidario de la utilización del consenso que evitara
confrontaciones dentro del sistema, lo que produjo la continuidad de los mismos responsables al frente de las
instituciones y el incremento singular de las redes clientelares. El resultado fue el estancamiento de una gerontocracia
dirigente (Kosiguin, Suslov, Kirilenko, Gromiko, Ustinov, Andropov) que no era la mejor preparada para afrontar los
desafíos que aparecieron en el mundo soviético desde mediados de los años setenta. La crisis del petróleo de 1973, tuvo
en principio resultados positivos para la URSS al ser uno de los mayores productores y exportadores. Cuando a fines de
los años veinte y a lo largo de toda la década de los treinta la crisis y la gran depresión se extendieron por la mayor parte
del mundo, la Unión Soviética se mantuvo al margen, en buena medida gracias a su ausencia de los mercados
Sin embargo, el incremento de los intercambios comerciales en el interior del COMECON primero, y la apertura
matizada, pero definitiva, a los circuitos de la economía internacional después, hicieron que los efectos de la crisis de los
setenta se hicieran sentir también en el interior de la URSS y de todo el bloque del Este, poniendo en evidencia las
graves carencias del sistema de crecimiento del modelo soviético, que desde la constitución de 1977 había adoptado el
pomposo concepto de “socialismo desarrollado”. La cada vez más internacionalizada e interdependiente economía
soviética presentaba cinco fallas estructurales fundamentales: la primera era el atraso de la industria de bienes de
consumo respecto de la industria pesada, que tenía consecuencias negativas en el nivel de vida, a la vez que el déficit de
producción agraria repercutía en la balanza comercial con grandes desequilibrios. El segundo problema era el conjunto
derivado del férreo mantenimiento del sistema de planificación centralizada, que burocratizaba toda la gestión
productiva y comercial y debilitaba los estímulos a la productividad en toda la actividad económica. El tercer factor
explicativo era el déficit de innovación tecnológica, afectada por la limitación de recursos disponibles (sólo accesibles
para la industria de defensa y aeroespacial, a un altísimo coste), lo que a su vez producía pérdida de competitividad y
estancamiento del nivel de vida. La sobredimensión alcanzada por el sector militar (con el mantenimiento del mayor
ejército del mundo y el desarrollo de unas capacidades estratégicas y convencionales tendentes a igualar en potencia a la
de Estados Unidos) y, en general, todos los costes que conllevaba su presencia exterior afectaron de forma directa al
conjunto de la hacienda del Estado y la economía soviética. Por último, cabe destacar el alto coste medioambiental que
tuvo la aplicación sistemática del crecimiento expansivo. Hasta mediados de los años setenta las exportaciones de la
URSS se habían centrado en equipamientos, medios de transporte y manufacturas metálicas; a partir de entonces y
durante toda la década siguiente, el rubro fundamental de exportación fueron los productos energéticos, petróleo y gas,
que habían dejado de ser destinados exclusivamente a los países del COMECON para alcanzar a las sociedades
occidentales, cada vez más demandantes de energía. Esto hizo que durante los años setenta la economía soviética
mantuviera unos índices de modesto crecimiento, que al final de la década desaparecieron para, a partir de 1979, dar
paso primero a un estancamiento y posteriormente a una recesión, lo que no tardó en dejarse sentir sobre el nivel de vida
KGB: Comité para la seguridad del
Estado (Agencia de inteligencia y
agencia principal de policía secreta de
la antigua Unión Soviética)
Estos problemas eran bien conocidos por la dirección del PCUS, como se puso de manifiesto tras la muerte de Bréznev
en 1982, quien fue sucedido por dos ancianos secretarios generales: Yuri Andropov (noviembre de 1982 a febrero de
1984) y Konstantin Chernienko (febrero de 1984 a marzo de 1985). Andropov, que había sido durante catorce años
director del KGB y conocía de primera mano tanto la situación sociopolítica del país como los entresijos del Partido,
centró su actuación en tres objetivos: la lucha contra la corrupción administrativa, las reformas para detener el deterioro
económico y la necesaria regeneración de la clase dirigente. Su muerte y la llegada de Chernienko al poder ralentizó el
desarrollo de estas reformas: jefe del gabinete de Bréznev y uno de sus principales asesores, su gestión supuso una
vuelta a las prácticas del mantenimiento de statu quo, pero los apenas once meses de ejercicio del poder impidieron
materializar sus proyectos.
 Gorbachov y la perestroika
Ante la rápida desaparición de los ancianos mandatarios, Andropov y Chernienko, la nomenclatura del PCUS (con el
ministro de exteriores Gromiko como principal valedor) decidió nombrar un hombre joven para los parámetros
soviéticos, apenas 54 años de edad. Mijaíl Serguéievich Gorbachov tomó posesión de la Secretaría General del PCUS el
11 de Marzo de 1985 y a lo largo de los seis años que duró su poder puso en marcha un programa de reforma y
transformación del sistema (que pronto se popularizó en todo el mundo como perestroika) y revolucionó no sólo la
URSS sino todo el bloque de países bajo su hegemonía. Frente a sus octogenarios predecesores, Gorvachov pronto
introdujo nuevas fórmulas y procedimientos y un estilo más directo, si bien manifestó un magnífico conocimiento de los
usos del Kremlin, comenzando por la conquista y el afianzamiento del poder. Con él también llegó una nueva generación
de políticos, que en parte le ayudaron a conquistar el poder —Ligachov, Gratchev— y en parte aprovecharon su ascenso
para alcanzar por primera vez puestos de responsabilidad —Shevardnadze, Yeltsin—.
GLÁSNOST: Apertura, franqueza o
transparencia informativa (transformación
llevada a cabo por Gorbachov, concentrada
en liberalizar el sistema político)
Sin embargo, en el momento de su elección y sus primeros años de gobierno, Gorvachov apareció como un reformador
continuista, en la línea que ya pusiera en marcha su mentor, Andropov. Su objetivo inicial fue superar la inercia
paralizante heredada del período Bréznev y tratar de devolver a la URSS su anterior dinámica y su capacidad de
 Fases de la perestroika
Gorbachov tuvo el acierto de sintetizar sus ideas reformistas en el concepto perestroika (reestructuración,
transformación), pero ésta nunca fue un programa mínimamente definido, ni mucho menos fueron explicitados en ese
momento los instrumentos que debían utilizarse para llevarla a cabo. La perestroika fue esencialmente una explícita
voluntad de cambio, que Gorbachov fue adaptando según las necesidades, exigencias y oportunidades que aparecieron a
lo largo de su mandato. Pueden señalarse tres fases bien definidas. La primera fase (1985-1986) abarcó los dos primeros
años de gestión, que permitieron superar las resistencias del núcleo continuista y consolidar el poder de la nueva
generación de dirigentes en el XXVII Congreso del PCUS (febrero de 1986), recuperar el espíritu disciplinario de
Andropov y diagnosticar los principales problemas del sistema. Durante este período las iniciativas se pusieron en
marcha de forma moderada, si bien en política exterior se cambiaron las dinámicas frentistas por una clara sensibilidad
negociadora, mientras en el interior comenzaba a suavizarse el control de la información mediante la glásnost
(transparencia informativa). La segunda fase (1987-1990), puso en marcha los más ambiciosos planes de transformación
del sistema, siempre con el explícito objetivo de mantener su plena vigencia. En el ámbito político, se llevó a cabo una
doble reforma del sistema para profundizar en su democratización, acercar la sociedad a los asuntos del Estado y
reconocer la pluralidad ideológica y territorial existente en la URSS. En el ámbito económico se reconoció la magnitud
del diferencial con los sistemas no centralizados y se fueron abriendo posibilidades a la iniciativa privada y en la política
exterior se mantuvo el empeño negociador hasta alcanzar una clara distensión.
La tercera fase, de poco más de un año, hasta el golpe de Estado de agosto (1991), se caracterizó por el incremento de las
tensiones internas. Dentro del PCUS los sectores más conservadores entraron en confrontación con los sectores
reformistas que apoyaban al presidente y, cuando se sintieron incapacitados para utilizar las vías estatutarias,
comenzaron una conspiración contra Gorbachov para apartarlo del poder por la fuerza. Al mismo tiempo, las diferencias
territoriales que se habían ido incrementando a lo largo de la última década acabaron propiciando la articulación de
movimientos ya explícitamente secesionistas. La perestroika, que tan buenos réditos produjo en principio a Gorbachov
—especialmente en el escenario internacional—, produjo al final una convulsión dentro del sistema con consecuencias
revolucionarias. El éxito del mensaje reformista desbordó a sus promotores y la transparencia informativa hizo aflorar
ante la opinión pública las disfunciones del sistema y finalmente las tensiones territoriales condujeron a la implosión de
la propia URSS.
 Los intentos de reflotación económica
El propio Gorvachov ha dejado escrito: «Los mecanismos económicos funcionaban cada vez peor. El rendimiento de la
producción bajaba. Los frutos del pensamiento científico y técnico quedaban anulados por una economía totalmente
burocratizada. El nivel de vida de la población caía a ojos vista. La corrupción atacaba descaradamente a todos los
escalones del sistema administrativo». En un principio los objetivos básicos de la perestroika incidían en el campo
económico buscando una recuperación acelerada, para ello era necesario mejorar los medios empleados con un reparto
más adecuado de los recursos, la descentralización de la toma de decisiones dejando libertad a las empresas,
incentivando la productividad y la responsabilidad a la vez que reducir drásticamente la burocracia, la ineficacia y la
corrupción. Se pusieron en marcha inicialmente dos programas económicos: entre 1985-1987 y entre 1988-1989, sin
embargo, las enormes tensiones introducidas en los rígidos mecanismos de la economía planificada condujeron al
fracaso de tales reformas, sembrando de dudas improvisaciones y contradicciones la economía soviética. En 1990 se
presentaron dos nuevos programas económicos, el primero previa una lenta transición de la planificación a la economía
La inestabilidad gubernamental hizo que se presentara uno nuevo en el que e reconocía que la introducción de una
economía de mercado sólo era viable permitiendo la autorregulación de la oferta y la demanda. La ruptura con la práctica
de la histórica economía planificada era tan drástica que la oposición lo sepultó antes de nacer. Ninguno de estos planes
alcanzó sus objetivos, pero desestabilizó el sistema económico produciendo un enorme caos. Se identificó la crisis
económica con las reformas de la perestroika y empezaron a producirse movilizaciones sociales. Para la dirección de la
clase política se fue haciendo claro que la salida de la crisis debía llevarse a cabo con la transformación completa del
sistema del socialismo real.
 Las reformas políticas
El panorama sociopolítico de la Unión Soviética a mediados de los años ochenta puede ser retratado utilizando
nuevamente las palabras del propio Gorbachov: «La descomposición afectaba también a la vida espiritual: bajo la capa
externa de una unidad fisiológica monolítica de la sociedad, cada vez asomaba más la mentira oficial». La perestroika
económica acabó exigiendo una reforma política cuyo objetivo fundamental era la mejora del funcionamiento del
sistema y la separación entre Estado y Partido. Gorbachov desarrolló una política reformista pero dubitativa que le
generó crecientes tensiones. La primera fase de esta reforma del sistema político fue en 1988 aprobándose la
modificación constitucional y la nueva ley electoral, se iniciaba un cierto pluralismo político al permitir la presentación
de candidatos no oficialistas e independientes. En las elecciones de 1989 en las que se renovaron el Congreso de los
Diputados y el Congreso de las Repúblicas, se evidenció, en especial en las grandes ciudades, una pérdida de escaños de
importantes dirigentes del Partido y una creciente hostilidad hacia la política del PCUS reflejada en el apoyo a
independientes e incluso militantes no oficialistas; el caso más simbólico fue el de la elección del escritor Andréi
Sájarov, la gran referencia intelectual frente a la dictadura, aunque el más trascendente fue la elección del anterior
dirigente moscovita del PCUS, Boris Yeltsin, quien se había apartado del Partido y se impuso en Moscú con casi el 90%
La segunda fase de la reforma política se desarrolló fundamentalmente entre Febrero y Marzo de 1990, donde el Comité
Central de PCUS renunció a mantener el principio de la «dictadura del proletariado» e hizo desaparecer el punto 6 de sus
estatutos, que señalaba el monopolio del Partido en la vida política y en la acción social de la URSS. Esto permitió que
el Congreso aprobara una reforma constitucional en la que se suprimía la condición del PCUS como partido único, al
mismo tiempo que se reforzaba el carácter presidencialista de la Confederación, al desligar el cargo de la dirección
nominal del PCUS. Esto permitió la rápida aparición de diferentes partidos políticos. Las diferencias dentro del partido
se hicieron insalvables entre ortodoxos y aperturistas, debilitando la posición de Gorbachov. Las elecciones de 1990 a
soviets y parlamentos republicanos permitieron el triunfo de tendencias secesionistas.
 El problema de las nacionalidades
La Unión Soviética se construyó sobre la base del imperio ruso con una gran multiplicidad de etnias, culturas y
religiones. Stalin en los años treinta reinterpretó el tradicional nacionalismo ruso dando origen al concepto de la gran
patria soviética. Durante las cuatro décadas siguientes, el teórico reconocimiento constitucional de las peculiaridades de
los distintos territorios fue sistemáticamente cercenado por un intenso programa de rusificación, bajo la interpretación de
modernidad y triunfo revolucionario. A lo largo de los años setenta, se produjo un movimiento contrario de recuperación
de las raíces tradicionales y religiosas. La llegada de Gorbachov y el desarrollo de la perestroika y la glásnost,
trasformaron el proceso de recuperación de la tradición en movimiento nacionalista. En buena parte de las repúblicas de
población distinta a la rusa se extendieron con rapidez la exigencia de la práctica del derecho de autodeterminación y
posteriormente las posiciones nacionalistas. Se recuperaron las lenguas locales, se reinterpretó el pasado y se formularon
opciones que apostaban por la independencia. Las elecciones de 1990 dieron el triunfo a candidatos independistas en los
parlamentos de Estonia, Letonia, Lituania, Georgia, Armenia y Moldavia que junto con la fractura del PCUS y la
debilidad de Gorbachov desestabilizaron definitivamente la URSS.
El hundimiento del comunismo y la desaparición de la Unión Soviética
Repercusiones de la perestroika en el bloque del Este
Factores de desestabilización de los regímenes comunistas en Europa del Este.
La crisis en Polonia y Solidaridad
Checoslovaquia y la Revolución de Terciopelo
La caída del muro de Berlín y el final de la RDA
Crisis y transición en Hungría
Bulgaria: de las “décadas tranquilas” a la crisis del sistema
El final del régimen de Nicolae Ceaucescu en Rumanía
La desaparición institucional del Bloque del Este
Fragmentación y desintegración de la URSS
El golpe de estado de agosto de 1991
CEI Comunidad de Estados Independientes (1991-2014)
Organización supranacional compuesta por 10 de las 15 antiguas repúblicas soviéticas, con la excepción de los 3 estados bálticos:
Estonia, Letonia y Lituania, que actualmente son miembros de la Unión Europea; Turkmenistán, que abandonó la organización el 26 de
agosto del 2005 para convertirse en miembro asociado; y Georgia, que se retiró el 18 de agosto de 2009. Mongolia participa en algunas
estructuras de la CEI como observador. Ucrania de iure no es miembro de la CEI, al no haber ratificado el estatuto de la organización, siendo,
sin embargo, un estado fundador y miembro de la Comunidad.
 Repercusiones de la Perestroika en el bloque del Este
De Polonia a Bulgaria, la dependencia de los países del Este respecto a la Unión Soviética hizo que la crisis interna de la
URSS repercutiera en ellos de forma directa, provocando la ruptura de la anterior coherencia del bloque y la
desestabilización de los regímenes de tipo soviético. Entre 1989 y 1991 se produjo la crisis terminal y el derrumbamiento
de los regímenes comunistas. La desintegración del sistema socialista soviético fue causada por un conjunto de factores,
dentro de un contexto de deterioro económico, degradación de las condiciones de vida y corrupción de la actividad
administrativa y productiva.
 Factores de desestabilización de los regímenes comunistas en Europa del Este
Aun con diferencias apreciables entre unos países y otros, pueden señalarse una serie de factores internos y externos que
coadyuvaron a la desestabilización de los otrora sólidos regímenes del bloque. Entre los factores políticos internos que
contribuyeron al estallido de la crisis destaca en primer lugar la creciente debilidad de los partidos comunistas que
asimilaron con dificultad las exigencias de adaptación de Gorbachov, produciéndose una división interna entre
continuistas y reformadores y decayendo su influencia en la opinión pública. En segundo lugar se dio un rápido
incremento de la disidencia política articulada en agrupaciones y plataformas donde se gestaron los futuros líderes que
agruparon a su alrededor los nuevos partidos políticos. Todo ello no habría sido posible, en tercer lugar, sin el despertar
de la sociedad civil que apoyó a los sectores políticos más aperturistas. Por último, un factor singular fue la diferente
implicación de las Iglesias nacionales siendo fundamental en Polonia. Tan importantes como los anteriores fueron los
factores económicos. A partir de los años setenta comenzaron a aparecer serias grietas en el bloque del Este, con la
independencia en política exterior de la Rumania de Ceaucescu o ciertas permisividades sociales y económicas
claramente apartadas del modelo soviético en Polonia, Hungría y, hasta cierto punto, en la RDA.
Sin embargo, las mayores dificultades no se encontraron en su cohesión como bloque, sino en los
crecientes problemas económicos y en el paulatino alejamiento de las burocracias dirigentes de las
sociedades nacionales. Como en todo el mundo desarrollado, la crisis energética (crisis del petróleo
de 1973) tuvo amplias repercusiones en estos países, con el añadido de que acabaron definitivamente
con las políticas planificadoras. El incremento del déficit energético llevó consigo una disminución
del crecimiento económico, un crecimiento incontrolable de la inflación y un aumento del déficit en
los presupuestos públicos y en la balanza exterior. Entre los factores externos el más importante fue el
impacto que tuvo en cada uno de los países la actitud de la Unión Soviética. Esta influencia se hizo
sentir en una doble dirección: a través de los cambios puestos en marcha en el interior de la URSS y a
través de la reformulación de la política exterior con sus aliados. Cuando Gorbachov dio por
finalizada la doctrina de soberanía limitada y auspició el establecimiento de reformas semejantes en
los países del bloque, la evolución de los acontecimientos condujo a la ruptura del sistema soviético.
Al mismo tiempo, la actitud de los países occidentales también varió sustancialmente, pasando de la
creencia en la solidez de las estructuras políticas y económicas del bloque del Este a apoyar los
procesos de transformación, si bien se vieron superados por la rapidez de los acontecimientos, siendo
incapaces de articular y poner en marcha ningún programa para facilitar esa transición. Aunque las
peculiaridades nacionales hicieron variar los ritmos e importancia de los agentes, en todos los países
de régimen socialista —excepto en Rumania— el proceso de fue muy similar: la crisis económica y
los fracasos reiterados de reforma del sector obligaron a los distintos partidos comunistas a compartir
la carga dirigente con otros agentes políticos y sociales; esto condujo de facto a la renuncia al
monopolio de la actuación política, lo que incentivó el crecimiento y organización de la oposición
que, al reclamar y conseguir una rápida transformación del marco constitucional, acabó imponiendo
la ruptura con el anterior sistema político nacional y la salida del país del bloque soviético.
 La crisis en Polonia y Solidaridad
En Polonia la inestabilidad comenzó en 1970, antes de la crisis energética, como consecuencia de graves incidentes en
Gdanz y Gdynia por la elevación del coste de la vida y la ruinosa situación de la economía nacional. Estos ingredientes y
la represión desencadenada para acabar con las protestas significaron el fin político de Gomulka. Las reformas del nuevo
gobierno, dirigido por Gierek, pacificaron la situación, pero al no contar con un respaldo estructural sólido, provocaron
una creciente inflación y el incremento de las importaciones. Cuando a este endeudamiento exterior se sumo la crisis
energética, Polonia pasó a una fase de recesión. Las erráticas medidas gubernamentales, el crecimiento de la inflación, el
endeudamiento público y en general, la descomposición del sistema económico produjeron una masiva movilización de
trabajadores. En Octubre de 1978 el cardenal de Cracovia era elegido Papa con el nombre de Juan Pablo II. Una nueva
oleada de huelgas bien organizadas en el verano de 1980 apoyada por la Iglesia, sindicalistas e intelectuales provocó que
el gobierno atendiera a sus peticiones, fundándose el sindicato Solidaridad y convirtiéndose en la principal fuerza social
del país. En 1981 el retorno al poder unipersonal al ocupar Jaruzelski la máxima autoridad en el Partido fue contestado
por Solidaridad dando lugar a que la URSS reuniera a los miembros del Pacto de Varsovia para estudiar el caso polaco.
Finalmente, Jaruzelski dio un golpe de Estado e ilegalizó a Solidaridad. El régimen socialista había sido sustituido por
una dictadura militar. La sociedad apoyó la recuperación de la Iglesia como principal interlocutor social y al clandestino
Solidaridad el resto de los ochenta. La derrota en referéndum en 1987 del proyecto de reforma del gobierno obligó al
establecimiento de una negociación permanente con dirigentes de Solidaridad consiguiendo el fin del monopolio del
poder del Partido Comunista, libertad religiosa y de expresión, reformas en economía, educación y cultura y la apertura
del multipartidismo. En 1989 Solidaridad obtuvo todos los escaños reservados a la oposición en la cámara baja y el 99%
en el Senado y, fue llamado a formar gobierno iniciándose con ello la transición y aprobándose un plan de choque que a
pesar de su dureza, consiguió la reducción espectacular d ella inflación En las primeras elecciones libres en 1991 los
excomunistas tan sólo alcanzaron el 11.5% del sufragio.
Tema 2: El hundimiento del comunismo y la desaparición de la Unión
Soviética (pp. 25-40)
PCCH: Partido Comunista Checo
RFA: República Federal Alemana
RDA: República Democrática
Alemana (Alemania del Este)
 Checoslovaquia y la Revolución de Terciopelo
Tras la represión de la Primavera de Praga en 1968, la evolución política se caracterizó por el afianzamiento del
Partido, fuertemente intervenido por la dirección de Moscú, contra todo “rebrote liberal”. La reestructuración de la
Federación, que quedó formada por dos Estados, se produjo en 1971 con la proclamación de la nueva Constitución. En
1989, la depauperada economía mermaba la capacidad del Partido de mantener el control social. Un gobierno a la
defensiva se vio obligado a iniciar conversaciones con el Foro Cívico que unificaba los distintos grupos opositores y este
mero hecho fue suficiente para precipitar los acontecimientos. El PCCH renunció al monopolio de la actividad política y
se formó un Gobierno de unidad nacional con mayoría no comunista. Las elecciones de 1990 otorgaron la mayoría
absoluta en la asamblea Federal a Foro Cívico y a Público contra la Violencia, culminando la Revolución de Terciopelo
caracterizada por la rápida descomposición del Partido y la pacífica transición hacia el Estado de derecho.
 La caída del muro de Berlín y el final de la RDA
El gobierno de Eric Honecker (1976) centró su programa en el reconocimiento internacional de la RDA, la
normalización de relaciones con la RFA y la vertebración de una economía nacional que fuera el modelo del mundo
comunista. A finales de los años setenta el déficit comenzó a crecer llegando a niveles insostenibles en la segunda mitad
de los ochenta, motivando un enorme descontento social que desencadenó complejos fenómenos que propiciaron la
desintegración del Estado. La crisis económica, la debilidad del Partido Comunista y la decidida actuación del canciller
de la RFA, Helmut Kohl, propiciaron una rápida y peculiar transición. En 1989 el gobierno de Honecker pretendió
recuperar la iniciativa ante la crisis con una política de «rearme social» pero, lejos de conseguirlo, los movimientos de
protesta fueron articulándose como grupos de oposición al sistema. En el verano y otoño se produjeron crecientes
manifestaciones en las principales ciudades de la RDA, al tiempo que se multiplicaba el éxodo de población hacia la
Unas 400.000 personas pasaron a la RFA, en gran parte a través de las fronteras húngaras y austriacas. Como en otros
países, los acontecimientos se precipitaron: el 17 de Octubre Honecker dimitió, siendo sustituido al frente del partido por
Egor Krenz, quien anunció su disposición a hacer una reforma del Régimen. El 7 de Noviembre el gobierno cesó en sus
funciones, un día después dimitió el pleno del Politburó y el 9 de Noviembre de 1989 se anunciaba la apertura del Muro
de Berlín. El enorme carácter simbólico de esta apertura pronto se pus de manifiesto en una doble dirección: a nivel
europeo, la desaparición física del elemento más señero del Telón de Acero denunciado por Winston Churchill cuatro
décadas antes; y en el ámbito germano, el surgimiento , la voluntad, de superar la división de las dos Alemanias. El
canciller Helmut Kohl hizo público el 28 de Noviembre un programa cuyo objetivo era la reunificación. En Diciembre el
Partido Comunista renunciaba al papel dirigente y se transformaba en el Partido del Socialismo Democrático,
favoreciendo la creación de un Gobierno de unidad nacional con mayoría de miembros de la oposición que convocó
elecciones y donde el Gobierno salido de las urnas inició rápidamente los conversaciones conducentes a la reunificación,
firmándose en Berlín una serie de tratados bilaterales (Tratado de Unificación) que prepararon los cambios
constitucionales, económicos y sociales para la incorporación de la extinta RDA a la RFA el 3 de Octubre de 1990.
 Crisis y transición en Hungría
En Hungría se realizaron una serie de reformas centradas en las estructuras sociales y económicas que acabó
denominándose “socialismo a la húngara” dirigido por Kadar. Las nuevas medidas que simplificaban la burocracia y
descentralizaban la toma de decisiones, se ejecutaron especialmente en el sector agrario y en servicios. La mezcla de
planificación económica y seguimiento de las pautas de mercado produjo un creciente desorden económico agravado en
extremo con la crisis energética de los setenta paralizándose el desarrollo económico. Los planes de reactivación
introducidos fueron un fracaso por el mantenimiento de las prácticas planificadoras y la abrumadora deuda exterior y se
realizaron reformas sociales caracterizadas por una creciente tolerancia con corrientes críticas al sistema pero con un
control sobre todos los niveles de manifestación de la sociedad por parte del Partido.
UFD: Unión de Fuerzas Democráticas
(Las elecciones celebradas Jeliev
concedieron el Gobierno a Dimitrov, quien
cayó el 28 de octubre de 1992, siendo
sustituido por Ivan Kostov)
La transición estuvo caracterizada por la fragmentación del Partido Comunista desde que en 1988 los reformistas se
hicieron cargo del Politburó. Se iniciaron profundas reformas económicas, en la política exterior y políticas que
produjeron la fractura del Partido en dos, el gobernante socialdemócrata y el comunista. Sin embargo, en las primeras
elecciones libres de 1990 vencieron los partidos de la oposición y se logró un gobierno de coalición (Foro Democrático
Húngaro y Alianza de Demócratas Libres) que llevó a cabo la reforma constitucional e inició la transformación de las
estructuras socioeconómicas con el propósito explícito de preparar al país para su incorporación a la Unión Europea.
 Bulgaria: de las “décadas tranquilas” a la crisis del sistema
Las “décadas tranquilas” tan sólo lo fueron en el campo político; esta tranquilidad ocultaba un paulatino declinar de la
productividad, tanto por el mantenimiento de las prácticas planificadoras como por el extendido absentismo laboral,
llegando en algunos sectores (agrícola) incluso al desabastecimiento de productos básicos en las ciudades. Este deterioro
de la situación condujo, como en otros países socialistas aprovechando la Asamblea de Helsinki, a la vertebración de una
minoritaria oposición (Declaración de 1978). La regeneración del sistema emprendida en la segunda mitad de los años
ochenta (separación del Estado y el Partido, abandono de la planificación económica) tuvo como efecto el crecimiento
opositor y frecuentes manifestaciones que impidieron la apertura controlada del régimen y precipitaron su final. El
Gobierno de Jivkov trató de poner en práctica una perestroika búlgara, pero su fracaso propició un cambio de dirigentes
que efectuaron transformaciones en todos los niveles, con la renuncia del Partido al monopolio del poder, la concesión
de una amplia amnistía y la convocatoria de elecciones libres en junio de 1990, donde el Partido renombrado como
Partido Socialista, ganó las elecciones. Su líder fue obligado a renunciar a todos sus cargos y la Asamblea nombro a su
principal opositor: al disidente comunista y líder de la UFD, J. Jeliev, como presidente de la República. El gobierno de
coalición formado puso en marcha una amplia reestructuración económica y un duro plan de ajuste mientras el
Parlamento daba en 1991 al país una nueva Constitución que definía a Bulgaria como un Estado de Derecho.
 El final del régimen de Nicolae Ceaucescu en Rumanía
En Rumanía se produjo el caso más grave de degeneración del sistema comunista; la general identificación entre Estado
y Partido aquí fue superada por la patrimonialización del Estado por parte de Ceaucescu y su familia a través de un
extenso culto a la personalidad. El Conducator Ceaucescu, en el poder desde 1965, desarrolló en los años setenta un
poder totalitario y personalista mediante la promoción de una «revolución cultural» de corte chino, utilizando la
educación como instrumento en su política y un completo control sobre la información y la cultura. Basado en un
nacionalismo combatibo, hizo gala de una política internacional autónoma y negándose al establecimiento del Ejército
Rojo en territorio nacional le valió ser reconocido en Occidente lo que produjo un fácil acceso a los créditos
internacionales con los que pretendió una modernización del país. La mayor parte del programa quedó sobre el papel y
los créditos fueron utilizados en gastos militares y policiales o bien al patrimonio familiar del dirigente. La crisis
energética agravó la economía del país, aumentando la deuda externa y obligando a racionar la distribución de energía.
La degeneración de la economía iba paralela a la del sistema político. A pesar de ser reelegido en 1984, durante la
segunda mitad de los años ochenta se produjeron reiteradas protesta y movilizaciones. La revuelta de 1987 que fue
duramente reprimida, inició el aislamiento internacional del régimen y el fin de las ayudas económicas. Todo ello motivó
el caso más complejo y virulento de transición. La primera fase estuvo marcada por la intransigencia del clan Ceaucescu.
Este aislamiento del régimen propició una corriente contraria dentro del Partido apoyada por Moscú. Ante las
movilizaciones en Bucarest y Timisoara, se decretó el estado de excepción en diciembre de 1989. La tensa situación fue
instrumentalizada para llevar a cabo un golpe de estado que acabó con la sublevación de la capital. El vacío de poder,
aumentado por la captura y ejecución del matrimonio Ceaucescu, fue llenado por los comunistas contrarios al dictador,
permitiéndoles alcanzar la mayoría absoluta en 1990. Pronto se evidenciaron las actitudes intransigentes de las nuevas
autoridades y se formó una gran coalición opositora. Su actuación hizo que los programas reformistas fueran realmente
transformadores y que la nueva Constitución, diciembre de 1991, tuviera un inequívoco sentido democrático.
 La desaparición institucional del Bloque del Este
En el otoño de 1988, la intervención de Gorbachov ante la Asamblea General de la ONU contenía una explícita defensa
del principio de libertad de régimen político en cada Estado, reconociendo que existían distintas vías para el desarrollo
del socialismo real. A mediados de 1999, ante el Consejo de Europa en Estrasburgo (y el mismo año en la Asamblea de
Helsinki) condenó la intervención en los asuntos internos de terceros Estados y sentenció solemnemente que «la doctrina
de soberanía limitada» había sido «enterrada» proclamando la renuncia al uso de la fuerza para mantener la cohesión del
bloque aliado soviético, llevando consigo, este hecho, a un replanteamiento radical de la política exterior mantenida
desde la Segunda Guerra Mundial. Su consecuencia casi inmediata fue la anulación de la última etapa de expansión del
imperio soviético, en la cual había extendido su influencia hasta el corazón de Europa. Los acelerados cambios políticos
en los países de Europa Oriental condujeron a la ruptura del entramado institucional que había cohesionado el bloque del
Este. El 1 de Abril de 1991 fue disuelto oficialmente el Pacto de Varsovia. Unos meses después, el 28 de Junio,
fracasados los intentos de refundarlo sobre nuevas bases, fue acordado en Hungría la disolución del COMECON.
 Fragmentación y desintegración de la URSS
En 1991 los problemas soviéticos presentes a la llegada al poder de Gorbachov (1985) no habían sido solucionados y la
crisis económica lejos de ser resuelta había multiplicado sus efectos y llevado a una evidente degradación de las
condiciones de vida de la mayor parte de la sociedad. El prestigio de las instituciones no se había conseguido recuperar,
mermadas y depredadas al mismo tiempo por la burocracia, la corrupción y la desaparición de la ética laboral.
Soportando la lacerante crisis y sin el menor estímulo por parte de las instituciones, los finales años ochenta
evidenciaban una clara degradación moral de la sociedad soviética, con la expansión del alcoholismo y la drogadicción,
un mayor número de divorcios y abortos, el incremento de la delincuencia organizada y la práctica pública de la
 El problema nacional
El conflicto nacional era el problema más importante para el futuro de la URSS, de entre todos los que cercaban al
régimen soviético. La causa del problema radicaba en los teóricos principios federalistas e igualitarios que sostenían la
compleja conformación territorial soviética. El estricto control ejercido por el PCUS había reprimido las tensiones
territoriales. A finales de los ochenta el debilitamiento del PCUS tuvo como efecto el resurgir de las identidades
nacionales y el estallido de conflictos interterritoriales, en especial en tres amplias zonas: las repúblicas bálticas, Asia
central y Transcaucasia. Estonia, Letonia y Lituania (Estados independientes entre 1918 y 1939) eran repúblicas
industrializadas y con el nivel de vida más alto de la URSS y muy relacionadas con Centroeuropa y Escandinavia. Desde
1986 el proceso de recuperación de las identidades culturales generó movimientos ciudadanos que incluían el propósito
de recuperar la soberanía nacional. En contraposición las repúblicas de Asia central eran las más pobres de la Unión, a
pesar de sus grandes recursos. Esta pobreza unida a la permisividad religiosa, hizo que el Islam se convirtiera en el lazo
de identificación. El problema nacional en las repúblicas transcaucásicas, Armenia, Azerbaiyán y Georgia, radicó en la
disputa por el control del enclave de Nagorno-Karabaj entre armenios, cristianos, y azeríes, musulmanes, que desembocó
en una guerra civil obligando al Ejército Rojo a intervenir en Baku. Al crecimiento del nacionalismo en estas regiones se
sumó el resurgimiento del nacionalismo eslavo. El tratamiento dado a estos problemas nacionalistas por las autoridades
sólo consiguió aumentar el respaldo de las sociedades civiles a los programas independentistas. Así,, las elecciones de
1990 ratificaron la hegemonía de sus tesis en éstas y en otras repúblicas. El punto de inflexión definitivo se produjo al
apoyar los presidentes de Georgia, Moldavia y Bielorrusia los derechos soberanos de las repúblicas bálticas. El país de
los sóviets se fragmentaba mediante la aplicación estricta de la letra constitucional. Gorbachov propuso una
Confederación de Estados Soberanos, pero las repúblicas bálticas no acudieron a las negociaciones y Armenia, Moldavia
y Georgia se descolgaron de las mismas. Las nueve repúblicas restantes presionaron a Gorbachov para alcanzar un
nuevo Tratado de la Unión que, eludiendo cualquier llamada al socialismo, concedía amplios poderes a las repúblicas.
 El golpe de estado de agosto de 1991
Desde el invierno de 1990, integrantes de la nomenclatura, que nunca habían apoyado el proceso democratizador y se
habían opuesto a la pérdida del control político por el PCUS, comenzaron a barajar la posibilidad de apartar a
Gorbachov del poder, utilizando un golpe de fuerza si era necesario. Los conspiradores pensaron que la desastrosa crisis
económica, el proceso de fragmentación territorial y la debilidad internacional de la URSS, les permitiría sumar apoyos
en la sociedad. Pretendían relevar a Gorbachov de la Secretaría General del PCUS y de la presidencia, poner fin a las
reformas de la perestroika, bloquear el sistema autonómico de las repúblicas y reforzar el papel internacional de la
URSS retomando la posición de negociaciones duras con EE.UU y recuperar la influencia en los países del Bloque del
Este. A pesar de los poderosos integrantes de la conspiración (entre los que destacaba el ministro del Interior, Pugo, y el
jefe del KGB, Kriuchkov), ésta nunca tuvo una estructura organizativa lo suficientemente amplia como para abarcar
todos los niveles del Estado y ámbitos de la sociedad soviética. Tomando como inspiración el sistema utilizado para
apartar del poder a Nikita Kruschov en 1964, los conspiradores aprovecharon la estancia vacacional de Gorbachov en
Crimea para bloquear su contacto con el exterior. Así pues el 16 de agosto de 1991 se formó en Moscú un «Comité de
emergencia» conformado por los principales conspiradores que secuestró al secretario general en su residencia. Una
delegación del Comité se trasladó a Crimea para exigirle a Gorbachov la declaración del Estado de emergencia y la
dimisión de sus cargos, sin conseguirlo. Ante su negativa se le aisló del mundo exterior y se decretó oficialmente su
incapacidad por enfermedad. El día 19 se informó a la población, se decretó el estado de excepción y se movilizó al
ejército en las principales ciudades del país. Pero el movimiento social, los titubeos de los golpistas, la división del
ejército, la presión internacional y la reacción del pueblo moscovita que junto con las autoridades de la República de
Rusia, con Yeltsin a la cabeza, consiguieron frenar la iniciativa e hicieron fracasar el intento de golpe. La liberación de
Gorbachov permitió su retorno a Moscú, el 22 de Agosto, pero los acontecimientos le habían superado y su autoridad ya
no fue reconocida. El fracaso del golpe de estado también supuso la deslegitimización del PCUS y la desaparición de la
 La implosión de la Unión Soviética
El intento del golpe de Estado precipitó la desintegración de la URSS en los días finales de agosto de
1991, recayendo el protagonismo en Boris Yeltsin apoyado por la masa popular y por el entusiasmo de
la opinión pública internacional. Yeltsin aprovechó el vacío de poder para transferir todas la
instituciones centrales soviéticas a la jurisdicción rusa y asumió la jefatura del ejército en territorio
ruso, de una manera constitucionalmente dudosa, pero que nadie rebatió. Gorbachov se plegó a las
exigencias del presidente ruso, pero no dimitió de su cargo de presidente de la URSS. El día 27 las
repúblicas bálticas eran reconocidas como Estados independientes por la Comunidad Europea y el 29
Rusia y Ucrania firmaban un tratado bilateral de cooperación, reconociendo implícita y recíprocamente
su independencia, lo que de facto hacía ya inexistente la URSS. Finalmente, el 2 de Setiembre se
disolvió el Congreso de Diputados Populares, el Soviet Supremo y el Gobierno de la URSS. Fracaso
su intento de hacerse con la presidencia soviética, Yeltsin articuló la Comunidad de Estados
Independientes (CEI). Abandonado, Gorbachov dimitió de la Presidencia de una ya inexistente URSS
el 25 de diciembre. Desaparecía la gran alternativa al modelo político de la democracia liberal y al
modelo económico capitalista, la superpotencia que había sostenido la bipolaridad en el mundo. La
implosión de la Unión Soviética liberó y transfirió el protagonismo a los nacionalismos produciéndose
una redefinición de las fronteras y el surgimiento o resurgimiento de nuevos Estados. Boris Yeltsin se
convirtió en el hombre fuerte del nuevo Estado con el triunfo en las elecciones presidenciales de 1992
y 1996. Formalmente la URSS se convirtió en la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Rusia
heredó el protagonismo internacional de la fenecida URSS y tuvo que hacer frente a tres grandes
desafíos: la creación de un nuevo Estado, la vertebración de una economía de mercado y la
transformación de una sociedad acostumbrada al dirigismo y al paternalismo del Estado.
Relaciones internacionales y conflictos en los Índice
Postguerra Fría: el nuevo marco de las relaciones internacionales
Los grandes conflictos de los años noventa: Guerras
La descomposición de Yugoslavia y las guerras nacionalistas
La guerra de Croacia
Independencia de Macedonia y Montenegro
Naciones Unidas y las nuevas concepciones en seguridad internacional
Naciones Unidas: de los “dividendos de la paz” a los Objetivos de Desarrollo del Milenio
Los nuevos conceptos de seguridad humana y responsabilidad de proteger
Cuando el Estado desaparece: procesos de ingobernabilidad y Estados fallidos
Tema 3: Relaciones internacionales y conflictos en los años noventa
ONU (NUEVOS CONCEPTOS):
DIVIDENDOS DE LA PAZ / OBJETIVOS DEL
MILENIO / ESTADO FALLIDO / SEGURIDAD
HUMANA / RESPONSABILIDAD DE PROTEGER
La llamada Primera Guerra del Golfo o Conflicto entre Irán–Irak, tuvo lugar entre 1980-1988. La Segunda
Guerra del Golfo o Invasión de Kuwait por parte de Irak tuvo lugar entre 1990–1991. La Tercera Guerra del
Golfo o Invasión de Irak por parte de EE.UU y una coalición internacional, estuvo compuesta por 31
naciones aliadas, como respuesta a la invasión y anexión del emirato de Kuwait por Irak. También se la
conoce como Operación Tormenta del desierto, nombre de la campaña dirigida por Estados Unidos para
liberar Kuwait. En Irak, la guerra es con frecuencia llamada simplemente Um M'aārak - "La Madre de todas
las batallas" (frase acuñada por el propio Saddam Hussein).
El largo enfrentamiento indirecto entre EE.UU. y la URSS que había fundamentado la Guerra Fría acabó definitivamente
dejando sin funcionalidad los esquemas y las prácticas políticas que se habían mantenido inalterables desde el fin de la
Segunda Guerra Mundial. La repercusión de estos cambios alcanzó a todo el mundo, aunque en Europa se produjeron las
consecuencias más directas con la disolución del bloque del Este y la transición de los países que lo integraban hacia
regímenes políticos distintos. La propia implosión de la URSS dio origen a quince Estados independientes. Incluso
dentro de Rusia, algunos territorios pretendieron seguir el camino de la autodeterminación lo que multiplicó las
tensiones y llevó al enfrentamiento abierto en Chechenia. Aunque el conflicto más trascendental se produjo como
consecuencia de la descomposición de Yugoslavia. La ONU se vio muy reforzada con el fin de la Guerra Fría,
reestructurando su sistema de intervención en la resolución de conflictos y generando nuevos conceptos y programas de
 Postguerra Fría: el nuevo marco de las relaciones internacionales
En septiembre de 1990 George Bush advirtió de la redefinición del sistema internacional, describiéndolo como un
Nuevo Orden Internacional. A lo largo de la Historia se ha anunciado en repetidas ocasiones la construcción de un
nuevo orden, siempre tras un acontecimiento significativo (bélico): en Westfalia, Viena, París, Yalta y Potsdam.
En septiembre de 1990 George Bush anunció el nuevo orden mundial
Tema 3: Relaciones internacionales y conflictos en los años
noventa (pp. 41-65)
ENTRE 1989 Y 1991 SE PRODUJO LA TRANSICIÓN ENTRE
EL SISTEMA DE RELACIONES INTERNACIONALES SURGIDO
DE LA POSTGUERRA MUNDIAL Y UN NUEVO ORDEN
INTERNACIONAL. UNA SERIE DE ACONTECIMIENTOS
TRANSFORMARON LA POLÍTICA INTERNACIONAL
SURGIDA EN YALTA Y POTSDAM, MANTENIDA DURANTE
CASI MEDIO SIGLO POR EE.UU Y LA URSS.
 El final de la Guerra Fría
La necesidad de reconducir la economía de la URSS, lastrada por la dimensión de su presupuesto de defensa, obligó a
Gorbachov a suavizar la tensión que sus predecesores habían mantenido hacia EEUU. Reagan aceptó la mano tendida de
su homólogo soviético y avanzaron rápidamente hacia acuerdos prácticos. La cumbre de Reykiavik (1986), señaló el
punto de inflexión. Fruto de las negociaciones fue el Tratado de Washington (1987), que suponía el primer compromiso
de desmantelamiento verificable de misiles de medio y corto alcance desplegados en Europa. A lo largo de 1988 se
dieron los primeros pasos de lo que acabó siendo el principal compromiso de reducción de armamento nuclear: el
Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START, julio de 1991). Paralelamente se llevaron a cabo conversaciones
para la reducción de las fuerzas convencionales desplegadas en Europa. El acuerdo final fue firmado en Ottawa (febrero
1990) por los representantes de los países miembros de la OTAN y el Pacto de Varsovia. Por su parte, la Unión
Soviética llevó a cabo un paulatino repliegue unilateral de tropas en otros escenarios. En América Latina, Moscú redujo
hasta hacer desaparecer, su apoyo militar y económico al Gobierno de Castro en Cuba y a los sandinistas en Nicaragua.
En África forzó la repatriación de las tropas que Cuba mantenía en Angola y Mozambique y cortó la ayuda al régimen de
Mengistu en Etiopía. En Asia dejó de prestar apoyo a Vietnam en su despliegue militar en Camboya y en febrero de
1989 anunció su retirada de Afganistán. Mientras, en 1989 se produjeron cambios revolucionarios en el interior de los
países del bloque del Este, que culminaron con la caída del Muro de Berlín y la reunificación de Alemania en octubre de
1990. Meses antes, Saddam Hussein iniciaba la invasión de Kuwait, desencadenando una respuesta internacional y una
movilización sin parangón desde la Segunda Guerra Mundial con una participación activa de la ONU. La reacción de
China a las tensiones internas fue radicalmente contraria a la desarrollada en Europa: inmovilizó su sistema político y
negó cualquier posibilidad de distensión lo que provocó la matanza de Tiananmen en 1989, pero abrió su sistema
económico a la participación internacional. En enero de 1991 entró en funcionamiento MERCOSUR, el mercado común
sudamericano, y durante todo ese año se debatió el nuevo tratado de la Unión Europea, ratificado en Maastricht en
febrero de 1992, meses antes de que Bush lanzara el proyecto de un Tratado de Libre Comercio con Canadá y México.
En agosto de 1991 se produjo un intento de golpe de Estado en Moscú, cuyas consecuencias culminaron con la
desaparición de la URSS. Todos estos acontecimientos evidenciaban el final del orden bipolar y su desaparición produjo
una gran inestabilidad, tensiones entre los agentes de la nueva política internacional y una amplia reconfiguración del
mapa político europeo. El sistema de relaciones internacionales de la Guerra Fría no fue sustituido por ningún otro,
creciendo la incertidumbre, rompiéndose las estructuras de respuesta, multiplicándose los discursos interpretativos y
desbordándose las fronteras hegemónicas.
 El nuevo orden internacional
La característica fundamental del nuevo sistema de relaciones internacionales fue, durante la última década del s. XX, la
inexistencia de un “orden”. Mientras en las décadas anteriores ese orden había sido impuesto por las dos superpotencias,
durante los años noventa, ningún país, comunidad u organización, tuvo la fortaleza y la determinación para construir ese
orden nuevo. No obstante, ello no significó la ausencia de unos elementos que ayudan a caracterizar el sistema
internacional de ese período. La multiplicidad de los mismos obligan a agruparlos en tres grandes bloques:
1.- Ninguna potencia por sí sola podía garantizar la estabilidad y el equilibrio internacional, ni tenía capacidad para
imponer una agenda internacional en beneficio propio. Desaparecida la URSS, la nueva jerarquización del sistema
internacional quedó conformada por el liderazgo de la única superpotencia mundial en pie: EEUU, con una gran
fortaleza económica, una amplia capacidad militar y una importante influencia político-ideológica. Sin embargo, los
problemas presupuestarios (deudas) y las políticas exteriores dubitativas hicieron que durante los años noventa no
alcanzara la influencia imperante durante las décadas precedentes. Le seguía a gran distancia Rusia, heredera del
potencial de la URSS, pero condicionada su política exterior por los graves problemas internos; su dependencia de la
ayuda económica exterior coartaba toda posibilidad de ejercer la política de superpotencia que hubiera deseado
mantener. Inmediatamente después, le seguían cinco grandes potencias: China , Francia, Gran Bretaña, Japón y
China, Francia y Gran Bretaña son miembros permanentes en el Consejo de Seguridad de la ONU e integrantes del
“club” nuclear, con amplios recursos económicos y cierta capacidad de influencia internacional; Japón y Alemania, con
grandes recursos económicos y comerciales, hacían que sus opiniones se tuvieran en cuenta. Con una capacidad muy
alejada de las anteriores, se encontraba un conjunto variable de potencias medias: España, Italia, México, Argentina,
Brasil, Israel, Arabia Saudí, Turquía, Egipto, Irán, India e Indonesia, con recursos materiales, influencia, capacidad y
voluntad de intervenir en la política internacional, especialmente en ámbitos regionales. El resto de Estados del mundo
mantenían poca capacidad o voluntad de movilización de recursos o nula influencia internacional.
2.- La aparición de nuevos agentes como actores internacionales y el incremento de la importancia de las organizaciones
internacionales en la toma de decisiones ante los cambios, conflictos y retos de la sociedad global. La desaparición del
orden bipolar hizo ganar protagonismo a las organizaciones internacionales. Estas organizaciones no eran de nueva
creación y respondían a una gran variedad de ámbitos, dimensiones y configuración. La ONU se convirtió en el principal
foro de la política internacional. Sus nuevos y más extensos cometidos, abrieron el debate sobre su reorganización,
frenada en sus extremos más ambiciosos por la falta de recursos y los deseos de las potencias de preservar sus cuotas de
influencia. A nivel regional, destacaron las organizaciones económicas y de defensa: en Europa, la UE trataba de unir
ambas dimensiones, si bien, la OTAN persistía como pilar de la política de defensa; el Consejo de Europa desempeñaba
un papel clave en la definición de la identidad continental y la Organización para la Seguridad y Cooperación Europea
(OSCE) reunía a todos los Estados europeos desde el Atlántico al Pacífico. En América, la Organización de Estados
Americanos (OEA), con la exclusión de Cuba desde 1962, persistía como el marco diplomático y de colaboración de
todo el continente; el Tratado de Libre Comercio norteamericano y MERCOSUR se constituyeron en las más
importantes agrupaciones económico-comerciales. En África y Oriente Próximo, la Organización para la Unidad
Africana reunía a 51 Estados y la Liga de Países Árabes a 22. En Asia comenzaba a destacar la Asociación de Naciones
del Sudeste Asiático (ASEAN), impulsora de un área de libre comercio y cooperación regional; el Foro de Cooperación
Económica Asia-Pacífico (APEC), creado en 1990, contribuyó a la aceleración del desarrollo económico de esta región.
Dentro del nuevo orden internacional, uno de los fenómenos más relevantes ha sido la aparición de las ONG que han
multiplicado su número, dimensión, recursos e influencia exponencialmente; las humanitarias y ecologistas han tenido
un protagonismo creciente. Un tercer grupo de agentes en la política internacional lo conforman las multinacionales o
empresas transnacionales que controlan dos terceras partes del comercio internacional, con poder e influencia, tanto en
el país de la casa matriz, como en los que invertían sus capitales y asentaban sus factorías. El cuarto grupo lo formaban
los grupos religiosos, que por la influencia esencialmente transnacional de su fe y por su capacidad de movilización de
recursos financieros y humanos, influían de forma determinante en la orientación exterior de muchos Estados.
3.- Transformación de las amenazas a la seguridad internacional y desafíos al desarrollo de la sociedad mundial. La
nueva distribución del poder mundial, la relajación de los altos niveles de integración en los antiguos bloques, el
desarrollo científico-militar, la explosión demográfica y la inestabilidad financiera contribuyeron a configurar nuevos
problemas en la política internacional. La desaparición del sistema internacional basado en el bipolarismo dio paso a una
multipolaridad asimétrica, con más incertidumbres, más necesidad de consensos y las amenazas, alejado el fantasma
nuclear, se presentaban más numerosas y difíciles de controlar: «El mundo es más libre, pero menos estable» (B.
 Los grandes conflictos de los años noventa: la Segunda Guerra del Golfo
El final de la guerra entre Irán e Irak, Primera Guerra del Golfo (1980-1988), dejó a Irak con enormes deudas de guerra,
contraídas fundamentalmente con EEUU, Arabia Saudí y Kuwait. Saddam Hussein solicitó la condonación de la deuda o
el aplazamiento de su amortización, recibiendo una respuesta positiva de EEUU, más tibia de Arabia y negativa de
Kuwait. Irak reclamaba el territorio kuwaití, al que denominaba su decimonovena provincia, bajo el argumento de su
dependencia durante el imperio otomano pero, además existían fuertes motivaciones económicas: depósitos de petróleo
que se extendían a ambos lados de la frontera y que Irak sostenía que eran drenados de forma abusiva por Kuwait y que
con su sobreproducción hacía que se mantuviese el precio del crudo por debajo de las estimaciones deseadas de Irak.
CUANDO EL 3 DE AGOSTO DE 1990 FOTOGRAFÍAS
AÉREAS MOSTRARON DIVISIONES DE BLINDADOS
IRAQUÍES EN POSIBLE DISPOSICIÓN DE TRASPASAR LA
FRONTERA CON ARABIA Y OCUPAR LOS GRANDES
CAMPOS PETROLEROS CERCANOS A LA COSTA DEL
GOLFO, LAS PREOCUPACIONES SE MATERIALIZARON…
Consecuencia de este planteamiento fue el proyecto de anexión por la fuerza, presentado como la conquista de una
reivindicación histórica y como la liberación de una población sometida al gobierno absolutista del emir. Saddam
Hussein contaba con la pasividad internacional y con que EE.UU no se enfrentaría con su principal aliado en la región.
Incluso los países vecinos tenían poco que ganar defendiendo al pequeño Estado del Golfo: Irán necesitaba recuperarse
de las consecuencias de la guerra y Arabia Saudí no veía amenazado su statu quo. Estando la atención mundial
concentrada en las transiciones en Europa, Saddam esperaba que su actuación fuese contemplada exclusivamente como
una disputa bilateral. Por su parte, EE.UU y Arabia Saudí, e incluso Kuwait, contemplaron la escalada de amenazas e
intimidaciones como un gesto de fuerza de Saddam para reforzar sus posiciones negociadoras, dada la debilidad de su
país, pero se equivocaron. En la noche del 2 de agosto de 1990 columnas blindadas cruzaron la frontera y tomaron
posiciones estratégicas. En pocas horas había ocupado los centros neurálgicos del país. La respuesta internacional fue
inmediata: el 3 de agosto el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas exigió a Irak la retirada inmediata de Kuwait y
seis día después decretó el bloqueo mundial a su comercio exterior. Si Saddam no abandonaba Kuwait debía ser
expulsado con el empleo de la fuerza. Comenzaba la Segunda Guerra del Golfo. El desarrollo de las operaciones se
dividió en dos partes. La primera fue defensiva, la operación Escudo del Desierto, cuyo objetivo era impedir la invasión
de Arabia Saudí, mientras se reunía un colosal ejército de casi 700.000 efectivos pertenecientes a 31 países y el Consejo
de Seguridad aprobaba el uso de la fuerza si Irak no abandonaba el territorio kuwaití antes del 15 de enero. Saddam
Hussein reforzó sus posiciones con un ejército de 300.000, mostrando así su negativa a cumplir el requerimiento de la
ONU. En consecuencia, se puso en marcha la segunda fase de las operaciones, la ofensiva Tormenta del Desierto,
iniciada inmediatamente después de concluir el ultimátum del Consejo de Seguridad. Durante las primeras semanas se
realizaron sobre todo operaciones aéreas que castigaron los puntos neurálgicos iraquíes y las posiciones de sus tropas; la
segunda parte de la ofensiva se produjo por tierra, ocupando por completo Kuwait y atacando por la retaguardia a unas
tropas que, castigadas por los contactos aéreos, casi no opusieron resistencia. La defensa iraquí estaba totalmente
rendida a finales de febrero. Dado que la resolución de la ONU tan sólo apelaba a la liberación de Kuwait, las tropas
apenas penetraron 200 km en territorio iraquí, lo que permitió la supervivencia del régimen de Saddam Hussein.
La campaña militar desatada contra Irak a consecuencia de la invasión de Kuwait fue singular por varios motivos. Fue el
primer conflicto tras el fin de la Guerra Fría, con una URSS que aún pervivía y cuyos generales tomaron buena cuenta de
las deficiencias de la defensa iraquí. Los ejércitos que tomaron parte en la contienda eran los más numerosos desde el
final de la Segunda Guerra Mundial y además disponían de una tecnología de vanguardia que por primera vez se puso en
uso. La gran novedad fue el tratamiento informativo, que permitió a los espectadores de todo el mundo ver la guerra en
directo, pero con consecuencias perversas por la manipulación informativa (y alternativa). Por último, la gran coalición
liderada por EE.UU se conformó por un mandato de la ONU; no era la primera vez que esto ocurría, pero nunca como
entonces una resolución del Consejo de Seguridad había tenido tal capacidad de enganche. Liberado Kuwait y decretado
el cese de operaciones el 28 de febrero de 1991, se debió encarar una dura postguerra. La orden de retirada de las tropas
iraquíes de territorio kuwaití fue acompañada de la destrucción de los pozos e instalaciones petrolíferas, provocando una
catástrofe ecológica y enormes pérdidas económicas. El régimen de Saddam sobrevivió empleando una extrema dureza
en la represión de los levantamientos populares del norte kurdo y el sur chiita. La ONU impuso a Irak sanciones
económicas para reparar los daños de la guerra, exigió la eliminación de todo el armamento de destrucción masiva y
limitó su soberanía, estableciendo amplias áreas de exclusión aérea a la aviación iraquí más allá de los paralelos 33º y
36º N. La posición no colaboradora de Saddam hizo que durante toda la década de los noventa se tutelara y vigilara a
 Grandes conflictos de los años noventa: descomposición de Yugoslavia y guerras nacionalistas
A lo largo de toda su historia el Estado yugoslavo estuvo bajo la tensión de dos pulsiones antagónicas: su vocación de
comunidad federal y la fortaleza de los nacionalismos que cobijó en su seno. Su territorio había estado dominado en
siglos anteriores por los imperios otomano y austrohúngaro y su población reunía la mayor pluralidad del continente
europeo. Tras la II Guerra Mundial se proclamó la República Democrática Federal de Yugoslavia (1945) acaudillada por
Josip Broz “Tito”, que al año siguiente vio nacer su Constitución y pasó a ser la República Popular Federal de
Yugoslavia, con un régimen socialista pero una clara autonomía respecto a Moscú, reforzada posteriormente por el
liderazgo de Tito dentro de los Países No Alineados.
La RPFY se conformó con las repúblicas de Croacia, Eslovenia, Bosnia-Herzegovina, Macedonia, Montenegro y Serbia,
que además tenía en su interior dos regiones autónomas: Kosovo y Voivodina. El carácter federal del Estado no
encontraba obstáculos de oposición interna, ni identidades alternativas a consecuencia del monolítico funcionamiento
del Partido Comunista. La nueva Constitución de 1974 reforzó los poderes de las repúblicas y las provincias que
componían la Federación, sin alterar la sólida unidad impuesta por la férrea mano de Tito y el control absoluto del
Partido Comunista. Cuando éstos desaparecieron, comenzaron los problemas. La muerte de Tito en 1980 dejó un vacío
en la dirección de la Federación y abrió el proceso de enfrentamiento en el interior del Partido Comunista, con el telón
de fondo de una crisis económica que hacía incrementar las tensiones entre las zonas más desarrolladas y aquellas en que
se habían mantenido unos sistemas de producción arcaicos. Incapaz de encontrar un líder aceptado por todas las partes,
la Liga de Comunistas de Yugoslavia determinó el carácter rotatorio de la presidencia; pero incapaces los dirigentes
locales de mantener la vinculación afectiva del partido, fueron descartándose progresivamente por su discurso
nacionalista. Ambos procesos condujeron a una situación que hacía inviable la continuidad de la Federación. En Kosovo
fue donde primero saltaron las tensiones nacionalistas. La crisis económica produjo en toda Yugoslavia una fuerte
migración de las zonas rurales hacia las grandes ciudades; lo que en Kosovo tuvo como consecuencia la retirada de la
población serbia, incrementándose el peso de los albaneses, que demandaron más autonomía, negada por Belgrado. Por
el contrario, el nacionalismo serbio denunció la persecución a que estaban siendo sometidos los serbios en Kosovo,
achacando la disminución de esa población a una política de limpieza étnica llevada a cabo por las autoridades
autónomas kosovares. Coincidiendo con los 600 años de la Batalla de Kosovo (que para el nacionalismo serbio
representa el símbolo de sometimiento a una potencia exterior y la pérdida de soberanía), el entonces presidente del
Comité Central de la Liga de Comunistas de Yugoslavia, Slobodan Milosevic, pronunció un histórico discurso en el que,
identificando Yugoslavia con Serbia, proclamaba la superioridad de ésta sobre otras comunidades federadas y el derecho
a dirigir Yugoslavia (Discurso de Gazimestán, 28 de junio de 1989). Esta intervención fue el trampolín en la ascendente
carrera de Milosevic y sirvió para identificar a todos los serbios con la causa común nacionalista. Esto hizo que las
minorías serbias en Croacia y Bosnia exigieran su reconocimiento identitario, demandando el establecimiento de
territorios autónomos.
Mientras, desde Belgrado se empujaba al reconocimiento de estas minorías, negándose a hacer lo propio con Kosovo y
en el resto de las repúblicas se denunciaba el expansionismo de la Gran Serbia. El XIV Congreso extraordinario de la
Liga de los Comunistas de Yugoslavia (enero 1990) evidenció un enfrentamiento entre las distintas delegaciones
republicanas. Las de Croacia y Eslovenia abandonaron el Congreso y se convocaron en ambas regiones elecciones
legislativas que se celebraron en abril y mayo de 1990 donde triunfaron dirigentes ex comunistas reconvertidos en
líderes nacionalistas. La comunidad federal se veía crecientemente sometida a la pulsión nacionalista. Serbia, la unidad
más extensa, poblada y rica, buscaba la oportunidad de revertir la «artificiosidad» de una Yugoslavia creada para
someterla; las otras repúblicas reaccionaron utilizando el mismo y antagónico discurso nacionalista, aplicando la letra
constitucional. Cuando en 1990 el recién elegido presidente de Serbia, Slobodan Milosevic, recibió el rotatorio poder
presidencial de la Federación, los procesos se aceleraron. Fundó el Partido Socialista de Serbia, sobre la base de la
antigua Liga Comunista de Serbia, que era una sección de la Liga Comunista de Yugoslavia, independizando así al
partido serbio del partido comunista de toda Yugoslavia. Centralizó la dependencia y eliminó la autoridad de los
presidentes de las repúblicas en temas de defensa, redujo la autonomía de Kosovo y entró en conversaciones con el
presidente de Croacia, Franjo Tudjman, para repartirse Bosnia entre Serbia y Croacia. Este proyecto fracasó por el inicio
del enfrentamiento entre independentistas croatas y milicias serbias, a lo que Milosevic respondió con la petición de
anexión a Serbia de la región croata de Krajina, lo que condujo al definitivo estallido de la guerra. Entre 1991 y 2001 se
encadenaron en la antigua Yugoslavia conflictos interconectados; se enfrentaron unas repúblicas con otras, incluso
comunidades minoritarias dentro de los recién creados Estados con dramáticas consecuencias para sus habitantes.
Murieron unas 300.000 personas y entre 2,5 y 4 millones fueron desplazados. Los daños económicos fueron
extraordinarios, al destruirse ciudades completas, infraestructuras de transporte e instalaciones industriales. Destacan
también los múltiples sucesos de limpieza étnica, por lo que al final de las guerras, sus principales protagonistas fueron
acusados de genocidio y juzgados como criminales de guerra. La sucesión de conflictos puede agruparse en dos bloques
espacio-temporales: El primero afectó al norte y centro de la Federación y se extendió de 1991 a 1995, con el resultado
de la aparición de las nuevas repúblicas independientes. El segundo periodo, entre 1999 y 2001, se centró en Kosovo.
 Grandes conflictos de los años noventa: la guerra de Eslovenia
De las distintas repúblicas de la antigua Yugoslavia, la más desarrollada era la pequeña región de Eslovenia, de apenas 2
millones de habitantes y fronteriza con Italia y Austria. En las elecciones de 1990 se había impuesto un conglomerado de
nacionalistas, cuyo punto en común era la consecución de la independencia. A través de los procedimientos establecidos
por la Constitución y contando con la aquiescencia de sus vecinos europeos, Eslovenia proclamó su independencia el 25
de junio de 1991. El Gobierno federal, presidido por el serbio Milosevic que negaba la posibilidad de la proclamación
unilateral de secesión, dio órdenes al Ejército federal de ocupar los puntos neurálgicos de la República del norte y se
desencadenó un conflicto irregular que apenas dio tiempo a articular los frentes, a consecuencia del reconocimiento que
algunos países europeos hicieron del nuevo Estado, destacando Alemania. Fue la Guerra de los Diez Días que acabó con
la retirada del Ejército federal y el reconocimiento de facto de la independencia de la República de Eslovenia.
 Grandes conflictos de los años noventa: la guerra de Croacia
El proceso de segregación de Croacia fue más complicado, por la pluralidad comunitaria y la mezcla de croatas y serbios
en el mismo territorio. En las elecciones de 1990 se impuso el HDZ, partido nacionalista liderado por Franjo Tudjman,
mientras quedaba en minoría un reformado Partido Comunista y el nuevo Partido Socialdemócrata, ambos mayoritarios
en la región de la Krajina, con una abundante población serbia. Siguieron cambios legislativos que profundizaron en la
nacionalización de la República, mientras, las minorías serbias en el interior de Croacia se organizaban. El 22 de
diciembre de 1990 fue proclamada la nueva Constitución de Croacia y al día siguiente se celebró un referéndum por la
independencia que encontró el respaldo del 88% de la población. Durante los meses siguientes, milicias serbias se
enfrentaron a las autoridades croatas promoviendo la separación de la Krajina. Tudjman reforzó y transformó las fuerzas
especiales de la policía en un verdadero ejército croata diferenciado del federal (la Guardia Popular).
Un nuevo plebiscito por la independencia celebrado el 19 de mayo de 1990 obtuvo el 94,4% a favor, proclamando
finalmente el Parlamento la independencia el 25 de junio de 1991, casi al tiempo estalló la Guerra de independencia de
Croacia. El ejército federal era más numeroso y se encontraba mejor dotado, si bien se produjo en los siguientes meses
una amplia deserción de militares croatas, eslovenos y montenegrinos, lo que hizo que quedara esencialmente
constituido como un ejército serbio. En agosto de 1991 controlaba aproximadamente una cuarta parte del territorio
croata, donde la población serbia era mayoritaria. La ONU decretó un inútil embargo de armas para frenar la escalada
bélica, pero la consolidación de frentes y el contrabando de armas hacia Croacia (procedentes de Austria) reforzaron las
posiciones. La ofensiva federal se produjo sobre la región oriental y la costa dálmata, en concreto contra las ciudades de
Vukovar y Dubrovnik. La población de origen croata abandonó las ciudades fronterizas con Serbia y Bosnia, en
movimientos de población que a menudo no fueron voluntarios, comenzando una limpieza étnica que persistió durante
todo el conflicto. Los rebeldes serbios de Croacia proclamaron la independencia de la República Serbia de Krajina
(RSK). Las crueldades cometidas, especialmente el asalto a Vukovar y la deportación de su población a un campo de
concentración, hicieron que la opinión pública europea fuera consciente de la gravedad y que los responsables
comunitarios empezaran sus presiones diplomáticas. Las sanciones económicas contra Serbia, el reforzamiento de las
posiciones croatas y la aprobación por la ONU del despliegue de un contingente armado (UNPROFOR) hicieron que se
alcanzara un alto el fuego en enero de 1992 y que el Ejército Federal se retirara hacia Bosnia. Sus posiciones fueron
ocupadas por paramilitares serbocroatas, que mantuvieron el conflicto durante los años siguientes, defendiendo la
independencia de la Krajina, sólo reconocida por Serbia. El 14 de enero Croacia fue reconocida por la Comunidad
Europea y en mayo de 1992 entró a formar parte de la ONU como Estado miembro. En 1995, las presiones
internacionales hicieron que Serbia retirara su apoyo a la RSK y el Ejército croata lanzó una última operación ocupando
en apenas una semana todos los territorios que permanecían fuera de su control; unos 200.000 serbocroatas fueron
desplazados hacia Serbia. Los compromisos de paz definitivos se alcanzaron a consecuencia de la presión internacional
—especialmente en EE.UU— a través de los Acuerdos de Dayton (noviembre 1995) firmados solemnemente en París el
14 de diciembre, por los que se reconocían oficialmente las Repúblicas de Croacia, Bosnia-Herzegovina y Serbia.
 Grandes conflictos de los años noventa: la guerra de Bosnia
El tercer conflicto que produjo la desmembración de Yugoslavia tuvo como escenario Bosnia, conformada por tres
comunidades distintas entremezcladas, definidas por criterios culturales y religiosos: las de origen serbio (ortodoxos),
croata (católicos) y los musulmanes bosnios. En las elecciones de 1990 se habían impuesto los partidos nacionalistas,
identificados con las tres comunidades, que se impusieron a la candidatura comunista. Los representantes serbios eran
favorables a la continuidad federal, mientras croatas y musulmanes favorecieron un movimiento secesionista. En octubre
de 1991 el Parlamento realizó una solemne declaración de soberanía y en febrero de 1992 se realizó un referéndum
(boicoteado por los serbios) en favor de la independencia de Yugoslavia. La proclamación oficial de la independencia se
hizo el 1 de abril, la guerra ya había empezado. Con la ayuda del ejército federal los serbios crearon la República Srpska
(VRS), presidida por Radovan Karadzic, con capital en Banja Luka. Durante los siguientes tres años se desarrolló un
conflicto singularmente dramático con episodios de limpieza étnica y destrucción de ciudades. El impacto en la opinión
pública internacional motivó la intervención de los organismos internacionales, de la UE y EEUU. La presión
internacional sobre Serbia hizo que redujera su ayuda, lo que debilitó el frente serbobosnio. El final de la guerra con
Croacia ayudó a alcanzar un alto el fuego. En los Acuerdos de Dayton, que sellaron la paz entre Croacia y Serbia,
también se reconoció la independencia de Bosnia, con el acuerdo entre las comunidades para la conformación
constitucional de una República Federal, integrada por una república bosnio-croata y otra serbo-bosnia. El programa de
construcción nacional de la Gran Serbia desarrollado por Milosevic, había deparado finalmente la reducción a la
Pequeña Serbia. Pero los problemas no habían acabado. Una década después de haber encendido la hoguera de los
Balcanes, en Kosovo volvió a reproducirse la violencia. La abolición del estatuto autonómico en 1989 y la introducción
de medidas legales y administrativas a favor de la minoría serbia, causaron una profunda depuración en la
administración del territorio. Al frente de una oposición crecientemente cercada se situó Ibrahim Rugova, contrario a
desarrollar una resistencia violenta que reprodujese en Kosovo las dramáticas consecuencias de Croacia y Bosnia. En los
Acuerdos de Dayton no se abordó la situación de Kosovo por deseo de Milosevic, que la consideraba una situación
interna de Serbia.
Esto produjo una radicalización de la oposición y la aparición del Ejército de Liberación de Kosovo (ELK), que operaba
más bien como grupo terrorista, con la consiguiente respuesta dura de las autoridades serbias, lo que incrementó la unión
interior y las simpatías hacia la causa kosovar en la comunidad internacional. La quiebra del Estado en Albania (1998)
permitió que muchas de las armas de su ejército acabaran en posesión del ELK, que tuvo suficiente capacidad para
realizar una guerra de guerrillas contra el ejército serbio, lo que generó también una marcha de entre 100.000 y 300.000
refugiados albanokosovares hacia Macedonia. La extensión del conflicto kosovar a Macedonia podía desestabilizar toda
la región, por lo que la UE y la OTAN se implicaron. A finales de enero de 1999 la OTAN acordó el envío de una fuerza
de interposición a Kosovo si Serbia seguía con la limpieza étnica; además amenazó con atacar posiciones serbias en caso
de que su Ejército actuara contra tropas de la Alianza. Esta presión internacional obligó al gobierno serbio a aceptar la
apertura de conversaciones entre las partes (Conferencia de Rambouillet, febrero-marzo 1999), que fracasaron ante la
exigencia serbia de impedir la presencia de tropas de la OTAN en su territorio, lo que llevó a la intervención militar de la
OTAN, inicialmente sin el respaldo de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, con el efecto colateral de la
radicalización de la represión serbia sobre la población albanokosovar. Una segunda ola de más de 300.000 refugiados,
huyeron o fueron deportados a Albania y Macedonia. La dureza de los ataques aéreos y la preparación de una ofensiva
terrestre, junto con la pérdida del apoyo de Rusia, convencieron a Milosevic para aceptar las peticiones de la OTAN, que
dio por finalizada su campaña el 10 de junio de 1999. Ese mismo día el Consejo de Seguridad constituyó la KFOR con
fuerzas de la Alianza y de Rusia, con el objetivo de mantener la paz; comenzó entonces el masivo retorno de refugiados
albanokosovares, lo que hizo que huyeran unos 100.000 serbios, por temor a las represalias.
 Independencia de macedonia y Montenegro
La independencia de la República de Macedonia en septiembre de 1991 había sido la única pacífica de todo el proceso
de desintegración yugoslavo. El último acto de segregación se produjo ya en 2006. La República de Montenegro celebró
un plebiscito en el que por estrecho margen se aprobó la independencia, proclamada oficialmente el 3 de junio.
 Naciones Unidas y las nuevas concepciones en seguridad internacional
A mediados de la década de los setenta del S. XX el modelo de Estado occidental se había expandido sobre los más
diversos territorios y pueblos. El rápido reconocimiento de los nuevos Estados surgidos de los grandes procesos de
descolonización europeos, culminando con su ingreso en la ONU, ratificó lo que parecía ser el definitivo triunfo del
modelo occidental de construcción estatal (State Building). Cuando a finales de los ochenta se derrumbó la
interpretación soviética de ese Estado, se extendió la creencia en la definitiva imposición de una correlación obligada
entre Estado nacional, democracia liberal y economía de mercado; lo que Francis Fukuyama denominó “fin de la
Historia”. Desde finales de los setenta, sin embargo, se empezaron a manejar categorías interpretativas sobre ese modelo
estatal, con análisis que mostraban las enormes deficiencias que su aplicabilidad tenía en buena parte de esos nuevos
Estados. Pero fue en los noventa cuando se evidenciaron las mayores carencias como consecuencia de las repercusiones
de ese conjunto de grandes transformaciones al que sintéticamente acabó designándose como globalización, y supuso la
potenciación de la ONU como entidad legítima para poner un orden humano en un mundo crecientemente complejo.
 Naciones Unidas: de los “dividendos de la paz” a los Objetivos de Desarrollo del Milenio
El final de la Guerra Fría supuso la gran oportunidad para la ONU. A su vez, los discursos pacifista y antimilitarista
alcanzaron en la última década del S. XX una gran notoriedad y una profundización de su discurso. Más allá de los
criterios estrictamente ideológicos, la desaparición de la contienda entre las superpotencias multiplicó las voces que
pedían un recorte sustancial de los presupuestos militares. Con la expresión “dividendos de la paz” se apela a los
resultados que podrían ser alcanzados a través de la transferencia presupuestaria desde las partidas dedicadas a la
defensa hacia las de los gastos sociales, fundamentalmente educación y sanidad, tanto a escala nacional como a través de
la cooperación, en su dimensión internacional, pues la ausencia de conflicto no garantiza por sí misma la paz. Las
amenazas económicas, humanitarias y medioambientales son un acicate para el surgimiento de conflictos.
KOFI ANNAN, GHANÉS,
FUE SÉPTIMO SECRETARIO
GENERAL DE LA ONU,
Ésta fue la principal conclusión alcanzada en la cumbre de la ONU, que reunió en 1992, por primera vez, a los jefes de
Estado miembros del Consejo de Seguridad. De esta reunión salió el mandato para que el secretario general preparara
una “Agenda para el desarrollo de la Paz” que debía recoger los instrumentos necesarios para desarrollar una política
diplomática preventiva, que garantizara la seguridad internacional y el desarrollo de los pueblos. El final de la Guerra
Fría permitió a la ONU involucrase en la prevención y resolución de conflictos en un marco no restringido
exclusivamente al enfrentamiento entre Estados. La fragmentación de Yugoslavia o el genocidio en Ruanda motivaron la
aparición enfática en la opinión pública internacional de una obligación moral de intervenir para impedir la repetición de
tales atrocidades, legitimándose la ampliación de la capacidad intervencionista de la ONU. Los programas de prevención
y resolución de conflictos aparecieron como una responsabilidad de la comunidad internacional presentándolos como
política estratégica de la ONU. Demandando a la comunidad internacional un incremento de los esfuerzos para prevenir
la violencia antes que las tensiones y los conflictos erosionen a los sistemas políticos y económicos hasta colapsarlos.
Este colapso, fracaso o quiebra del Estado, se conceptualizó como “Estado fallido”. Sobre la tipología de prevención de
conflictos se han diferenciado los de prevención operativa (la misión central de la ONU en su conjunto, ejecutada a
través de la persuasión, la negociación y la mediación; sanciones, amenazas e incentivos, políticas de transformación que
hagan visualizar a los actores en conflicto las alternativas de que disponen) y los de prevención estructural (abordar las
raíces del conflicto con medidas encaminadas a reducir el riesgo de conflictos en espacios concretos, Estados o
regiones.) La segunda parte de la Agenda para la Paz incidía sobre las causas estructurales de los conflictos, englobadas
genéricamente en las dificultades de acceso al desarrollo. Esto abrió un debate en la comunidad internacional, que al
final de la década el secretario de la ONU, Kofi Annan, sintetizó en la Declaración del Milenio, aprobada por todos los
Estados miembros en la Asamblea General de septiembre de 2000. En esta declaración se encuentran determinados los
Objetivos de Desarrollo del Milenio, un conjunto de metas que pretenden la erradicación de la pobreza extrema y el
hambre, la expansión universal de la educación primaria, la consecución de la igualdad de los géneros, la disminución de
la mortalidad infantil y materna, la detención y la erradicación de las grandes enfermedades contagiosas, la protección
del medio ambiente y fomentar una asociación mundial para el desarrollo, marcando el 2015 como fecha límite.
 Los nuevos conceptos de seguridad humana y responsabilidad de proteger
En el centro de todas estas nuevas concepciones generadas durante los años noventa
sobre la seguridad internacional, se encontró, sin rebajar la trascendencia del Estado, la
revalorización del individuo en comunidad; lo que acabó conceptualizándose como
seguridad humana. Las instituciones del Estado tienen la responsabilidad de proteger a
los ciudadanos de las agresiones exteriores; pero más allá del dato estadístico, resulta
significativo comprobar que a lo largo del siglo XX —el periodo con las más terribles
contiendas bélicas de la Historia de la Humanidad— se produjeron más muertes en
conflictos internos o en depuraciones y por limpieza étnica de los propios Gobiernos,
que las causadas por fuerzas enemigas externas. Por último, no se puede olvidar que
todas las muertes causadas por el conjunto de guerras, genocidios y actos terroristas, no
alcanzan a las que han provocado el hambre, las epidemias y los desastres naturales
sobre pueblos cuyas instituciones y gobiernos fueron incapaces de responder a las
necesidades básicas de sus sociedades. La culminación de esta preocupación se vio
ratificada en el informe de la Comisión de Seguridad Humana de la ONU: Human
Security Now (2003). Seguridad humana y seguridad nacional eran dos conceptos que
debían reforzarse mutuamente. La seguridad humana era un concepto que trataba de
sintetizar la compleja interrelación de amenazas presentes en los escenarios de guerra
civil, genocidio y desplazamiento de población motivado por ellos; su centro de interés
no es tanto la seguridad del Estado ante un ataque externo, como la seguridad de
individuos y comunidades frente a cualquier tipo de violencia política.
CLAVES DEL MUNDO ACTUAL TEMAS 1-14 [Incluye los gráficos y glosario] ACTUALIZ...
HISTORIA CONTEMPORÁNEA UNIVERSAL I: 1789 - 1914 BLOQUES I, II Y III
HISTORIA CONTEMPORÁNEA UNIVERSAL I: 1789 - 1914 GUÍA
HISTORIA CONTEMPORÁNEA UNIVERSAL I: 1789 - 1914 GLOSARIO
HISTORIA CONTEMPORÁNEA UNIVERSAL I: 1789 - 1914 INTRO

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