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Timestamp: 2019-08-21 01:13:06+00:00

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¿Ante la transmisión onerosa de una parte de un inmueble dividido por pisos, titularidad de una copropiedad de la que algunos de sus miembros están casados en régimen de gananciales, es necesario el consentimiento de los cónyuges respectivos caso de constituir alguno de los pisos vivienda habitual del matrimonio? - El Derecho
Foro 01-01-2012 Coordinador: Soler Pascual
Se plantea la validez del supuesto de una transmisión onerosa de un ...
Entendemos que se trata de un supuesto de hecho que en algunos casos –no únicamente suele o puede producirse, por ejemplo, cuando varios hermanos, todos o algunos casados, son herederos del piso de su padre, en el que ha comenzado a vivir o sigue habitando, uno de los hermanos con su esposa. Igual sucede si la copropiedad se da sobre todas las fincas de un inmueble dividido horizontalmente y en una de ellas tiene su domicilio familiar uno de los copropietarios junto con su esposa. Sobre este supuesto se someten a criterio jurídico varias cuestiones.
La primera es si esa transmisión onerosa requiere el consentimiento de los respectivos cónyuges de los diversos copropietarios lo que – para el caso de que la adquisición también haya sido onerosa constante matrimonio, regido por el régimen de gananciales encuentra su respuesta en el artículo 1375 Código Civil, que exige el consentimiento del cónyuge para los actos onerosos, sancionando con anulabilidad dichos actos el artículo 1301 del mismo texto. En otro caso, esto es, si el bien o cuota en proindiviso es privativo se estará a la voluntad del cónyuge copropietario. En relación al copropietario que viva en el inmueble esta vinculación o autorización exigida en el artículo 1.375 C. C. –para el caso de que su copropiedad fuera ganancial está reforzada, aun mas, por lo dispuesto en el artículo 1320 Código Civil, con independencia del régimen económico matrimonial. La falta de consentimiento del cónyuge en todos los casos anteriores puede ser suplida judicialmente conforme al artículo 1377 del Código Civil.
Finalmente, ante la cuestión de si prevalece el derecho de división frente al derecho –u oposición a la transmisión del cónyuge del copropietario morador, son de recordar varios aspectos: uno, que frente a la acción de división referida a la situación, siempre transitoria, de una copropiedad no puede prevalecer la oposición ni siquiera de otro copropietario tal como señala el artículo 400 código civil al decir que en ningún caso puede nadie ser obligado a la indivisión. Y, dos, que el cónyuge no copropietario ostentaría a través de su marido copropietario – si no fuera ganancial el derecho a optar a la compra del bien objeto de división conforme al art. 404 cc. Es decir, el cónyuge del copropietario que tiene su domicilio en la vivienda objeto de venta o división tiene derecho a compeler a su cónyuge a que oferte por la compra de la finca, pero si no hubiera acuerdo, finalmente, primaría lo dispuesto en el art. 404 cc en el sentido de que se venderá y repartirá a un tercero. Hay que tener en cuenta que el derecho que otorga el art. 1320 CC debe ceder en supuestos de copropiedad y ante la primacía del derecho de división que recoge el art. 400 CC.
Concluyendo, el derecho a la división debe anteponerse al derecho del cónyuge morador del inmueble a la indivisión de la cosa, sin bien conforme al artículo 405 cc y la aplicación extensiva, -esto es aplicación del espíritu de la norma a supuestos no comprendidos en su letra-, de las normas 1320, 1375, 1377 y 1347.4º cc, debe reconocerse al cónyuge la posibilidad de acudir al juez para ejercer una suerte de derecho de retracto que no ejerza o no quiera ejercer su cónyuge copropietario de la cosa junto con otros copropietarios, y será el juez quien, para el caso concreto y, en función de todas las circunstancias concurrentes –esencialmente el interés familiar deberá decidir si debe o no suplirse la voluntad del cónyuge –copropietario y morador para ejercitar el retracto a favor de la comunidad de gananciales. Otra cosa es que no exista acuerdo con el resto de copropietarios porque el precio ofrecido fuere insuficiente para sus pretensiones o porque éstos o alguno de ellos también pretendan comprar el bien. En tal caso habrá que ir a la venta pudiendo pujar, como si fuera un postor más, y, en su caso, adjudicarse la finca.
Partiendo de la base de que lo que se discute es la copropiedad sobre...
Se plantea la cuestión relativa a la existencia de la enajenación d...
La cuestión que se plantea tiene como finalidad conjugar el derecho ...
El art 1320 CC establece que cuando nos encontremos ante un caso de d...
Atendidos los términos de la cuestión planteada, debemos partir de ...
En sede de pronunciamientos complementarios en casos de crisis matrimoniales y acción de división de la cosa común, la jurisprudencia del Tribunal Supremo se ha pronunciado de manera reiterada (así, SSTS de 8 de mayo de 2006, 27 de junio de 2007, 3 de diciembre de 2008) manteniendo que es perfectamente viable el ejercicio de la acción de división a pesar de la existencia y vigencia del uso atribuido a los hijos o al cónyuge. A diferencia del supuesto considerado por la Sentencia de la Audiencia Provincial de Asturias de 26 de enero de 2011, en que el inmueble no conformaba residencia habitual, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 20 de julio de 2010 mantiene que u0022el articulo 96 del Código civil protege el ius utendi del grupo familiar y no la perpetuación innecesaria de la copropiedad, de manera que nada impide la división si en el procedimiento de enajenación se impone al adquirente la carga de la atribución de usou0022.
El Tribunal Supremo sostiene la posibilidad de ejercicio de la acció...
El Tribunal Supremo sostiene la posibilidad de ejercicio de la acción de división si bien garantizando la continuidad del derecho de uso que pudiera corresponder en exclusiva a uno de los partícipes. Así la sentencia de 27 de diciembre de 1999, citando en igual sentido las anteriores de 5 de junio de 1989, 6 de junio de 1997 y 8 de marzo de 1999, afirma que «la acción de división de la comunidad representa un derecho indiscutible e incondicional para cualquier copropietario, de tal naturaleza que su ejercicio no está sometido a circunstancia obstativa alguna, salvo el pacto de conservar la cosa indivisa por tiempo no superior a diez años, por lo que los demás comuneros no pueden impedir el uso del derecho a separarse, que corresponde a cualquiera de ellos, ni el ejercicio de la acción procesal al respecto. En el caso de que en virtud de un derecho de usufructo o de uso esté atribuida la utilización de la cosa común sólo a uno de los cotitulares, ello supone la exclusión de los demás respecto de dicho uso o disfrute, pero no les priva de la posibilidad de pedir la división de la cosa». La misma sentencia añade posteriormente, con cita de las de 22 de diciembre de 1992, 20 de mayo de 1993, 14 de julio de 1994 y 16 de diciembre de 1995, que «si bien el cotitular dominical puede pedir la división de la cosa común mediante el ejercicio de la acción procesal, la cesación de la comunidad no afecta a la subsistencia del derecho de uso (cualquiera que sea su naturaleza) que corresponde al otro cotitular, ex-cónyuge, en virtud de la sentencia de divorcio. Por lo tanto, el derecho de uso se mantiene indemne (..) y una eventual venta de la cosa en subasta pública debe garantizar la subsistencia de aquella medida, que sólo puede ser modificada por la voluntad de los interesados, o por decisión judicial adoptada por el órgano jurisdiccional competente en relación con el proceso matrimonial en que se acordó». En igual sentido se ha pronunciado esta Sala en sentencia más reciente de 28 de marzo de 2003u0022. Más recientemente, en la Sentencia de 27 Jun. 2007 añade que el derecho de uso de la vivienda conyugal no impide la partición sobre un bien respecto del que se adjudica a cada cónyuge una participación indivisa de cincuenta por ciento. La cuestión clave es que el consentimiento de los cónyuges sería preciso al existir la sociedad de gananciales y la propia comunidad de bienes dentro de la propia comunidad que impediría disponer de su cuota en la copropiedad sin su autorización, más aún cuando no es que tenga solo el derecho de copropiedad, sino también el de uso, lo que hace todavía más clara y grave la exigencia del consentimiento en base a la propia doctrina del Tribunal Supremo para estos casos al exigir la viabilidad del derecho de división, pero su exigente compatibilidad con el derecho de uso, y por ende la exigencia del consentimiento del cónyuge copropietario.

References: artículo 1375
 artículo 1301
 artículo 1
 artículo 1320
 artículo 1377
 artículo 400
 artículo 405