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Timestamp: 2018-12-12 13:56:02+00:00

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Seleccione una categoríaTrámitesAspectos culturales y de educaciónRiesgos meteorológicos y de condiciones naturales del país (terremotos, lluvias torrenciales…)Condiciones sanitariasSeguridad ciudadanaAsistencia sanitaria en el viaje y destinoVacunacionesRiesgos psicosocialesRiesgos ergonómicosRadiaciones ionizantes/no ionizantesAmianto, PVC, SíliceAgentes biológicosAgentes físicos (ruido, vibraciones, temperatura…)Agentes químicosPantallas de visualización de datosManipulación manual de cargasEquipos de protección individualMáquinas específicasEquipos de trabajoATEXEspacios confinadosInstalaciones eléctricasLocales e instalaciones de incendiosLugares y locales de trabajoLocales e instalacionesTrabajadores autónomosTrabajadores especialmente sensibles y/o minusválidosTrabajadoras embarazadasTrabajadores temporalesTrabajo de menoresNotificación/investigación de AT y EEPPInfracciones y sancionesCoordinación de actividades empresarialesMedidas de emergencia (primeros auxilios, lucha contra incendios, evacuación, riesgo grave o inminente)Vigilancia de la saludConsulta y participaciónInformaciónFormaciónAuditoríasOrganización de la actividad preventivaPlanificación de la actividad preventivaEvaluación de riesgosDerechos y deberes de los trabajadoresDerechos y deberes del empresarioDefinicionesAdministraciones Públicas competentesAmbito aplicaciónAspectos generales
Se aconseja a los españoles que se encuentran temporalmente en Ecuador que se inscriban en el Registro de Matrícula Consular correspondiente al lugar donde se encuentran como “no residentes”, para permitir que en caso de activarse programas de emergencia se pueda contactar por parte del Consulado con todos los españoles de la demarcación consular.
Los ciudadanos españoles que deseen acceder al territorio nacional de Ecuador podrán hacerlo sin la necesidad de disponer de un visado para ello, siempre y cuando la duración de la estancia en el país no vaya a ir más allá de los 90 días y el viaje se produzca con fines turísticos.
En estos casos, el único requisito que se exige es la presentación del pasaporte con una vigencia de al menos 6 meses a contar desde la fecha de ingreso a territorio ecuatoriano. Se recomienda que el pasaporte esté en perfecto estado.
En ocasiones, y aunque no está contemplado en las leyes migratorias, las autoridades exigen la presentación de un billete de regreso a España en el caso de los turistas.
Todos aquellos que pretendan residir en Ecuador por trabajo, inversión o incluso por voluntariado, deberán obtener un visado en cualquiera de los Consulados de Ecuador en España. Realizar cualquier tipo de actividad o de voluntariado cuando se ingresa en Ecuador con estatuto de turista constituye un delito migratorio y las autoridades son muy estrictas al respecto. Los que se encuentran realizando actividades no autorizadas por su estatus migratorio suelen ser detenidos y deportados, teniendo en muchos casos que pagarse su propia deportación.
Por lo tanto, cuando el objeto del viaje sea el desempeño de una actividad en Ecuador, aun cuando no se trate de una actividad remunerada, deberá procederse a la solicitud y tramitación del visado que corresponda.
En el caso de los ciudadanos que acudan a Ecuador para el desempeño de una actividad laboral, el visado al que deberán optar es la Visa de Trabajo. Este visado facilita el ingreso al país y permite el ejercicio profesional en su área de competencia, habiendo sido convocado por empresas, instituciones o personas establecidas en el país para ejecutar un trabajo en el país con carácter temporal. Dicho visado permite también la entrada de los familiares de la persona interesada, dentro del segundo grado de consanguinidad y primero de afinidad.
En cuanto a los requisitos para la obtención de la visa de trabajo, éstos son los que a continuación se detallan:
Petición escrita, firmada por el representante legal de la empresa, institución u organización patrocinadora (en la que prestará el servicio el trabajador extranjero), dirigida al Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana o Consulado.
Carta emitida por la casa matriz, apostillada o legalizada y convenio de entrenamiento industrial entre la casa matriz y sucursal en Ecuador (Solicitante con carta de traslado o auspicio al Ecuador).
En caso de que el ciudadano vaya a ser desplazado con sus familiares dependientes, deberá presentarse además la siguiente documentación en relación a estas personas:
Este visado permite el derecho a la estancia por motivos laborales durante el tiempo máximo de 1 año, si bien puede ser prorrogado antes de alcanzar dicha fecha límite. Además, permite entradas múltiples en el país durante este periodo.
Visas de trabajadores autónomos
Según los supuestos, los trabajadores extranjeros que quieran desempeñar una actividad por cuenta propia en Ecuador, deben obtener la Visa que corresponda (Visa 9:III Inversionista – Negocio de propiedad individual, Visa 9:IV Apoderado General, Visa 9-V Profesional, etc.). Para ello, deberá dirigirse al Consulado de Ecuador en España, más próximo a su domicilio.
Se detallan los requisitos que aplican a cada uno de estos visados:
Visa 9.III Inversionista Negocio de Propiedad Individual.
Pasaporte con vigencia mínima de 6 meses y que justifique su permanencia regular en el país al ingreso del trámite.
Certificado de Antecedentes Judiciales, emitido por el país de origen del extranjero o en el país donde ha residido los últimos 5 años, apostillado(s) por la autoridad competente del país de origen del documento, o legalizado(s) en el Consulado ecuatoriano correspondiente, con vigencia de hasta 180 días desde la emisión del certificado hasta el último ingreso del solicitante al Ecuador. En el caso de países con gobiernos federales, los Certificados de Antecedentes Judiciales deberán ser emitidos por la autoridad Estatal o Provincial del lugar de residencia del solicitante y por la autoridad Federal o Nacional. No serán aceptados como válidos los documentos emitidos por autoridades de nivel local como Municipios, Condados, etc.
En el caso de ser refugiado, deberá presentar el carnet de refugiado emitida por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana de esta forma se justificará su permanencia regular en el país.
Juicio especial para la obtención de la Matrícula de Comercio, con el valor y giro que opera el negocio.
Certificado de la inscripción en el Registro Mercantil de la Matrícula de Comercio.
Permiso de funcionamiento emitido por el Municipio del domicilio legal de la Compañía.
VISA 9.IV Apoderado General para Compañías que se van a domiciliar en el país.
Formulario de Solicitud de Visa que se encuentra publicado en la Página Web del Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana.
Ecuador se puede considerar un país de predominancia mestiza, mezcla de amerindios, afrodescendientes, europeos y asiáticos (en su mayoría árabes).
El idioma oficial y de relación intercultural es el español, con sus peculiaridades y modismos propios de cada zona o región. El quichua, el shuar, el tsáfiqui y “demás idiomas ancestrales son de uso oficial para los pueblos indígenas, en los términos que fija la ley”.
En 2012 el Instituto Ecuatoriano de Estadística y Censos (INEC) realizó un censo (solo en las principales ciudades) en el que el 91,95 % de los encuestados respondió que tiene una religión, el 7,94 % se autodefinió como ateo y el 0,11 % se identificó como agnóstico. Dentro del grupo que profesa una religión el 80,40 % se autodefinió como católico y un 11,30 % como evangélica. Otras religiones mencionadas por los encuestados fueron: Testigos de Jehová (1,29 %), Mormonismo (0,37 %), Budismo (0,29 %) y Espiritismo (0,12 %).
Esta presencia de la religión cristiana católica como la predominante se deja entrever también en algunos de los días festivos del calendario ecuatoriano, si bien la mayoría responden más a hitos de la historia ecuatoriana, siendo éstos:
• Carnaval: 16 y 17 de febrero.
• Viernes Santo: 3 de abril.
• Batalla de Pichincha: 24 de mayo.
• Primer Grito de Independencia: 10 de agosto.
• Independencia de Guayaquil: 9 de octubre.
• Día de los Difuntos e Independencia de Cuenca: 2 y 3 de noviembre.
Según la fuente consultada de la base de datos del Ministerio de Asuntos Exteriores y cooperación (MAEC), Gobierno de España, los principales riesgos generales del país vienen dados por la posibilidad de que se produzcan catástrofes naturales a consecuencia de erupciones volcánicas, fuertes seísmos y tsunamis.
En cuanto al riesgo de erupciones volcánicas, existen en Ecuador varios volcanes que actualmente se encuentran activos. Se recomienda en este sentido evitar las zonas en las que figuran volcanes activos y, de tener que hacerlo, verificar el estado de los volcanes en el sitio web del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IGEPN).
Los principales volcanes de Ecuador que se encuentran hoy día activos son los siguientes:
• Volcán Cotopaxi: Este volcán se encuentra en un parque nacional en la provincia de Cotopaxi Se ha registrado un aumento de su actividad volcánica desde abril de 2015.
• Volcán Tungurahua: El volcán se encuentra en la provincia que ostenta el mismo nombre. En sus faldas se asienta la localidad de Baños de Agua Santa, de alta afluencia turística.
• Volcán Reventador. La SNGR decretó la alerta naranja el 26 de marzo de 2015. De hecho, de los tres volcanes éste es el que presenta una actividad mayor, ya que los otros dos se encuentran en alerta amarilla.
Además de los riesgos anteriormente mencionados, conviene extremar las precauciones en la época de lluvias (de octubre a mayo). Se aconseja que antes de viajar por las carreteras que unen la sierra con la costa o con la zona este del país, se verifique el estado de las mismas porque son frecuentes los derrumbes y posibles bloqueos de carreteras.
En general, Ecuador presenta unas condiciones sanitarias deficientes que requieren de la adopción de algunas medidas destinadas a proteger la salud del trabajador desplazado o expatriado al país.
En términos generales aplicables a todo el territorio nacional de Ecuador, se recomienda no beber agua directamente de la red de suministro. En su lugar, convienen beber siempre agua embotellada o previamente hervida. Asimismo, deberá observarse la procedencia de frutas y verduras (evitar mercados ambulantes y similares) y lavarlas con agua previamente hervida antes de su consumo. En caso de que la estancia vaya a prolongarse durante meses, conviene tomar alguna medida de control parasitario.
En las provincias costeras (Guayas, El Oro, Manabí y Esmeraldas) y amazónicas (Sucumbíos, Napo, Orellana, Pastaza y Morona-Santiago) se ha registrado un peligroso incremento de casos de paludismo, dengue y leishmaniosis. Conviene tomar precauciones contra las picaduras de mosquitos y a la hora de consumir agua y alimentos frescos.
Conviene también tener en cuenta la especial altitud sobre la que están situadas algunas zonas del país. A modo de ejemplo, la capital de Quito se encuentra a 2850 metros de altura, por lo que se recomienda a las personas que sufran alguna enfermedad cardiovascular que consulten a su médico antes de viajar. Además, en ciertos sectores de Quito los niveles de contaminación atmosférica son elevados.
Enfermedades emergentes en Ecuador
• Enfermedad de Chagas: Se transmite por insectos triatomineos hematófagos. Se da principalmente en áreas rurales, ya que estos insectos suelen habitar en las paredes de viviendas de adobe. Los viajeros extranjeros están principalmente expuestos cuando practican trekking, camping o utilizan viviendas de baja calidad. Como precauciones, se recomienda utilizar mosquiteras sobre las camas de viviendas rurales y campamentos, así como el uso de insecticidas residuales en la estancia.
• Paludismo: Existe riesgo de paludismo – P. vivax (86%), P. falciparum (14%)-, a lo largo de todo el año, por debajo de 1.500 m., con riesgo de transmisión moderado en provincias de la costa. No hay riesgo en las ciudades de Guayaquil, Quito ni en otras ciudades de la región inter-andina.
• Dengue: Transmitido por la picadura de mosquitos durante las horas diurnas. Como precauciones, se deberán aplicar medidas destinadas a evitar la picadura de mosquito tales como el uso de mosquiteras y de repelentes residuales.
Según la base de datos del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación (MAEC), Gobierno de España, durante los últimos años se ha producido en Ecuador un aumento de la inseguridad en todo el país. Las zonas más conflictivas en este sentido son las grandes ciudades y núcleos urbanos, así como las provincias fronterizas con Colombia.
Los delitos que más han aumentado han sido el secuestro de “corta duración” y el robo con violencia contra la propiedad privada y pertenencias. En términos generales, resulta especialmente necesaria la adopción de una serie de medias mínimas de seguridad:
• No descuidar nunca el equipaje, la documentación española (sobre todo el pasaporte español, que llega a venderse con fines delictivos), el dinero en efectivo o tarjetas de crédito, especialmente en los transportes públicos y en los aeropuertos internacionales de Guayaquil y Quito.
• No hacer ostentación de cámaras fotográficas, aparatos de vídeo o joyas, especialmente en el centro histórico de las grandes ciudades.
• No se recomienda la realización de acampada libre en ninguna zona aislada del país. Aunque los múltiples atractivos naturales del país suelen ser seguros, se recomienda realizar las excursiones en grupo y evitar las zonas aisladas.
• Mantenerse informado de las condiciones meteorológicas de las zonas que vayan a ser visitadas, pues puede haber inundaciones o fuertes lluvias durante determinadas épocas del año que desaconsejen su visita.
Por otro lado, desde el Ministerio se recuerda que se han producido asaltos a mano armada contra autobuses de ruta interprovincial. Los delincuentes suelen actuar en complicidad con alguien en el interior del vehículo, que les alerta de la presencia de turistas extranjeros, habitualmente provistos de documentación, dinero y efectos de valor en su equipaje.
También se desaconseja recurrir a personas que se anuncian como chamanes para realizar ceremonias con “ayahuasca” ya que también ha habido casos de robo, estafa y abusos sexuales con motivo del consumo de esta droga. En ocasiones se cometen delitos (robos, agresiones sexuales, secuestros) en los que la escopolamina, droga también conocida popularmente como burundanga, es utilizada por los delincuentes para anular la voluntad de su víctima.
En los últimos tiempos han aparecido en Internet numerosas ofertas de turismo solidario en Ecuador, especialmente en la Región de Otavalo. A menudo las organizaciones que promueven estas actividades no están registradas oficialmente ni proporcionan ningún tipo de seguridad a quienes viajan por sus propios medios. Se han producido incluso denuncias de robo y de agresiones sexuales en este tipo de turismo.
En el caso de que desee contratar paquetes turísticos, tours o excursiones guiadas, es recomendable recurrir a operadores que cuenten con el aval del Ministerio de Turismo. Todos los establecimientos turísticos están obligados a exhibir en sus oficinas los permisos de funcionamiento del Ministerio de Turismo y los Municipios. Los guías turísticos deben portar licencia vigente otorgada por el Ministerio de Turismo.
• Zonas de riesgo alto: En las provincias fronterizas con Colombia hay que extremar al máximo las medidas de seguridad. Se desaconseja el tránsito por carretera hacia Colombia.
• Zonas de riesgo medio: En líneas generales, se deben evitar los barrios periféricos de las principales ciudades y redoblar la atención al transitar por áreas con gran presencia de turistas.
o Quito: Aunque tanto para Quito como para Guayaquil son aplicables las consideraciones generales realizadas al comienzo de este apartado podemos mencionar como zonas de especial actividad delictiva por la afluencia de turistas, el Centro histórico, zona de “La Mariscal”, parques de La Carolina y El Ejido (especialmente de noche) y cerro del Panecillo. Si decide ir a esas zonas especialmente por la noche, procure hacerlo en grupo. Se han denunciado agresiones violentas en los alrededores de la plataforma del teleférico, en el Pichincha. En caso de subir, se recomienda extremar las precauciones, no alejarse de la plataforma y no tomar los senderos que suben al Ruco Pichincha.
o Guayaquil: En esta ciudad la percepción de inseguridad es mayor que en Quito y los secuestros “express” son más frecuentes. Las zonas con mayor presencia de turistas y que, por lo tanto, atraen mayor delincuencia en forma de robos son: Avenida 9 de Octubre, Malecón y Cerro de Santa Ana.
o Manta: Zona de la playa.
• Zonas sin problemas: En todo el país resulta necesario observar las correspondientes medidas de seguridad.
El ciudadano español que se desplace de forma temporal a Ecuador podrá seguir sujeto al sistema de Seguridad Social español durante su estancia temporal en el país, ya que España y Ecuador tienen suscrito un Convenio Bilateral en materia de Seguridad Social que garantiza dicho derecho. Se aplica a los trabajadores y pensionistas que estén o hayan estado sujetos a las legislaciones de una o ambas partes así como a los miembros de su familia y derechohabientes.
Las prestaciones que incluye dicho convenio son las siguientes:
• Prestaciones por incapacidad permanente, jubilación y supervivencia.
• Para adquirir las prestaciones de carácter contributivo previstas en el Convenio, se pueden sumar los períodos de seguro cumplidos en España y en Ecuador.
• Las prestaciones económicas de carácter contributivo, salvo las de incapacidad temporal, se podrán percibir con independencia de que el interesado resida o se encuentre en España o en Ecuador.
• Cada país abonará sus propias prestaciones directamente al beneficiario. No obstante, de los primeros pagos de la pensión que se le reconozca se podrá descontar el importe correspondiente a abonos de prestaciones de igual naturaleza efectuados en cantidad superior a la debida por el otro país.
Se aplica a los trabajadores por cuenta ajena y cuenta propia de cualquier nacionalidad.
Para los trabajadores por cuenta ajena, que ejercen su actividad en una empresa española y que son desplazados por la misma a realizar temporalmente su actividad en Ecuador y para los trabajadores que ejercen su actividad por cuenta propia en España y que se trasladen temporalmente a ejercer su actividad en Ecuador se solicitará, ante la Dirección Provincial de la Tesorería General de la Seguridad Social o Administraciones de la misma, la expedición del correspondiente certificado de desplazamiento.
La empresa o trabajador por cuenta propia efectuará su solicitud mediante el modelo TA.300 “Solicitud de información sobre la legislación de Seguridad Social aplicable”, un ejemplar, y acompañarán el formulario ES/EC.03 “Certificado de legislación aplicable”, cumplimentado en triplicado ejemplar.
El formulario expedido por la Dirección Provincial o Administración correspondiente, certifica que el trabajador continúa sometido a la legislación española de Seguridad Social durante su desplazamiento en ese país, y en consecuencia está exento de cotizar a la Seguridad Social ecuatoriana.
Si los trabajadores por cuenta ajena o cuenta propia deben prolongar su estancia en ese país más allá de los tres años inicialmente previstos, el empresario o trabajador por cuenta propia deberán solicitar con suficiente antelación a la finalización del período antes mencionado, la prórroga del mantenimiento de la legislación española de Seguridad Social ante la Subdirección General de Afiliación, Cotización y Gestión del Sistema RED de la Tesorería General de la Seguridad Social.
La solicitud de prórroga deberá efectuarse en el modelo TA.300 “Solicitud de información sobre la legislación de Seguridad Social aplicable”, un ejemplar, acompañado del formulario ES/EC.04 “Solicitud de prórroga de desplazamiento y otros acuerdos” en cuadruplicado ejemplar, para su envío a la Institución Competente del otro país.
Esta última, una vez cumplimentada la parte IV del formulario, bien autorizando o denegando lo solicitado, lo remitirá a la Subdirección General de Afiliación, Cotización y Gestión del Sistema RED, quién a su vez informará de la decisión a la empresa o trabajador solicitante, con la remisión del formulario.
El plazo máximo de la prórroga es de dos años.
Si bien el convenio Bilateral en materia de Seguridad Social permite al trabajador desplazado seguir sujeto al régimen español de Seguridad Social y mantener el derecho a sus prestaciones durante la estancia temporal en Ecuador, resulta muy recomendable la contratación de un seguro médico de viaje que cubra el derecho a la asistencia sanitaria del trabajador desplazado.
No obstante, en el caso de que no se haya contratado, el sistema público de salud ecuatoriano atiende a todas las personas. Ahora bien, debe tenerse en cuenta que la calidad de la atención sanitaria no es comparable con la de los servicios sanitarios españoles. En este sentido, resulta extremadamente recomendable contar con un seguro de salud y/o de accidentes que dé derecho de acceso a centros privados de salud.
Se recomienda que el seguro médico de viaje que se vaya a contratar incluya dentro del paquete de coberturas el aseguramiento de los costes derivados de una posible repatriación sanitaria.
Según la información detallada en la base de datos de Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, Gobierno de España, aquellos ciudadanos extranjeros que decidan entrar en Ecuador deberán haber sido previamente vacunados frente a la Fiebre Amarilla, aunque no en todos los casos. Asimismo, existen otras vacunaciones que, si bien no son exigidas para ingresar en el país, resultan igualmente recomendables.
• Fiebre amarilla: Se exige certificado de vacunación contra la fiebre amarilla a los viajeros mayores de 1 año de edad procedentes de países con riesgo de transmisión de la fiebre amarilla. El certificado de vacunación frente a la Fiebre Amarilla es válido de por vida. Recomendada para todos los viajeros a partir de 9 meses de edad que viajen a las siguientes provincias del este de los Andes a altitudes por debajo de los 2300m: Morona-Santiago, Napo, Orellana, Pastaza, Sucumbios y Zamora- Chinchipe. Generalmente no recomendada para viajeros cuyo itinerario se limite a las siguientes provincias del oeste de los Andes y a altitudes por debajo de los 2300m: Esmeraldas, Guayas, Los Rios, Santa Helena, Santo Domingo de los Tsachilas y áreas designadas de Azuay, Bolivar, Canar, Carchi, Chimborazo, Cotopaxi, El Oro, Imbabura, Loja, Pichincha y Tungurahua. No recomendada para aquellos viajeros cuyo itinerario se limite a todas las áreas por encima de 2300m de altitud, las ciudades de Guayaquil y Quito, y las islas Galápagos.
En cuanto a las referencias normativas en Ecuador en relación a la gestión preventiva de los riesgos psicosociales, cabe decir que éstas son escasas.
Quizás la más notable es la que establece en su Capítulo III la Decisión nº 584, del 7 de mayo de 2005, Instrumento Andino de Seguridad y Salud en el Trabajo. En él se dispone el requisito aplicable a las empresas sujetas a dicha norma de elaborar e implementar planes integrales de prevención, los cuales deberán incorporar como uno de sus elementos el conjunto de medidas y acciones destinadas a garantizar una adecuada adaptación del trabajo y de los puestos de trabajo a las capacidades de los trabajadores, habida cuenta de su estado de salud física y mental, teniendo en cuenta la ergonomía y las demás disciplinas relacionadas con los diferentes tipos de riesgos psicosociales en el trabajo.
Sin embargo, no se han encontrado referencias en cuanto a la gestión de los riesgos psicosociales dentro del contenido del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986, principal norma del país en materia de seguridad y salud laboral.
Por otra parte, Ecuador es uno de los países de Latinoamérica que brinda una mayor protección frente a las prácticas de acoso sexual, siendo conjuntamente con Brasil y Colombia el único país latinoamericano que incorpora este tipo de conductas como un delito punible por el Código Penal.
La Ley nº 2 del 2005, por el que se enmendó el Código Penal de Ecuador, introdujo el acoso sexual como un delito cometido cuando alguien solicita o realiza insinuaciones maliciosas de naturaleza sexual que atenten contra la integridad sexual de otra persona. Este tipo de prácticas pueden acarrear en Ecuador una pena de prisión de entre 3 meses y 1 año, además de la prohibición permanente de realizar actividades que impliquen contacto con la víctima del acoso.
Dentro de las obligaciones del empresario contenidas en el Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986, figura el deber de adoptar las medidas necesarias para la prevención de los riesgos que puedan afectar a la salud y al bienestar de los trabajadores en los lugares de trabajo. A tales efectos, un correcto diseño de los puestos de trabajo juega un papel esencial para garantizar un nivel de confort aceptable de los trabajadores.
Además, esta misma norma dispone también los requisitos que deberán tenerse en cuenta a efectos de proteger la seguridad y salud delos trabajadores frente a los riesgos derivados de la manipulación manual de cargas (ver apartado 34 de la presente guía).
En cuanto a la gestión preventiva de los riesgos derivados del uso de pantallas de visualización de datos, así como a los requisitos aplicables al diseño de estos puestos de trabajo, no se han encontrado referencias normativas a nivel nacional. Ahora bien, en estos casos el empresario deberá hacerse valer de normas reconocidas a nivel internacional, como es el caso de la Norma Técnica Ecuatoriana INEN-ISO 9241-151:2008 (norma ISO 9241-151:2008 que ha sido traducida íntegramente por el Servicio Ecuatoriano de Normalización).
Por último, el Capítulo III de la Decisión nº 584, del 7 de mayo de 2005, Instrumento Andino de Seguridad y Salud en el Trabajo, establece la obligación aplicable a los empresarios de los países miembros dela comunidad andina, entre ellos Ecuador, de elaborar e implementar planes integrales de prevención. Uno de los puntos o elementos que deberán ser incorporados a estos planes versa sobre el conjunto de medidas y acciones destinadas a garantizar una adecuada adaptación del trabajo y de los puestos de trabajo a las capacidades de los trabajadores, habida cuenta de su estado de salud física y mental, teniendo en cuenta la ergonomía y las demás disciplinas relacionadas con los diferentes tipos de riesgos psicosociales en el trabajo.
En Ecuador, la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados de la exposición a radiaciones viene regulada en los artículos 59 y siguientes del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986.
En los lugares de trabajo donde se generen microondas, se regulará el tiempo de exposición con respecto a la densidad de la potencia de la radicación.
Los aparatos generadores de microondas deberán ser herméticos, construidos en material metálico y absorbente de la radiación, evitando especialmente las fugas que pudieran producirse por las puntas de las puertas de los hornos. Estos equipos dispondrán de sincronizadores apropiados, que desconecten el circuito generador de microondas cuando haya que abrir las puertas. Cuando la operación tenga que ser vista, se instalarán vidrios transparentes absorbentes de la radiación.
La exposición de los trabajadores a las radiaciones infrarrojas se limitará en relación con la intensidad de la radiación y la naturaleza de su origen.
En los lugares de trabajo en que exista exposición intensa a radiaciones infrarrojas, se instalarán cerca de la fuente de origen, cuando sea posible, pantallas absorbentes, cortinas de agua u otros dispositivos apropiados para neutralizar o disminuir el riesgo.
Se prohíbe a los menores de 18 años y a mujeres en gestación de cinco meses en adelante realizar trabajos expuestos a rayos infrarrojos, así como a las personas que padezcan enfermedades cutáneas o pulmonares en procesos activos.
En los lugares de trabajo donde se efectúen operaciones que originen radiaciones ultravioletas, se señalará convenientemente la existencia de este riesgo. Los trabajadores expuestos a este tipo de radiación serán especialmente instruidos en forma verbal y escrita sobre el peligro y las medidas de protección.
En las operaciones en que se produzcan emisiones de radiación ultravioleta, se tomarán las precauciones necesarias para evitar su difusión, mediante la colocación de pantallas absorbentes o reflectantes entre la fuente de emisión y los puestos de trabajo.
Solamente las personas que están debidamente autorizadas mediante licencia concedida por la Comisión Ecuatoriana de Energía Atómica pueden trabajar en las áreas de radiaciones. Asimismo, se prohíbe a los menores de 18 años y a mujeres gestantes realizar cualquier tipo de trabajo sometido al riesgo de exposición a radiaciones ionizantes. Todos los trabajadores expuestos a radiaciones ionizantes deberán ser informados de los riesgos que entrañan para su salud y de las precauciones que deban adoptarse.
Todas las personas e instituciones que trabajan con radiaciones ionizantes están obligadas a cumplir con el Reglamento de Seguridad Radiológica, siendo esta norma la que incorpora las dosis máximas permisibles de radiación ionizante, y los que sobre la materia dicte la Comisión Ecuatoriana de Energía Atómica.
El empresario está obligado a solicitar a la Comisión Ecuatoriana de Energía Atómica las inspecciones de reconocimiento periódicos de sus equipos, instalaciones y contenedores de material radioactivo, así como dar un mantenimiento preventivo a sus equipos. Asimismo, está obligado a llevar un registro de las cantidades de material radioactivo utilizado en la empresa y se proveerá de un cementerio de desechos radioactivos en general.
Toda área donde se genere o emita radiación, al igual que todo envase de material radioactivo, deberá estar debidamente etiquetado con el símbolo de radiación, con la identificación del radioelemento y con la fecha en la que se determinó su actividad inicial.
En cuanto a la vigilancia de la salud de la plantilla expuesta, toda persona que ingrese a un puesto de trabajo sometido a riesgo de radiaciones ionizantes se someterá a un examen médico apropiado. Periódicamente, los trabajadores expuestos a radiaciones ionizantes deberán someterse a exámenes médicos específicos cuya periodicidad máxima será anual. También se efectuarán reconocimientos médicos cuando sufran una sobredosis a estas radiaciones. Cuando por examen médico del trabajador expuesto a radiaciones ionizantes se sospeche la absorción de cualquiera de sus órganos o tejidos de la dosis máxima permisible, el empresario deberá trasladar a dicho trabajador a otro puesto de trabajo libre de fuentes de emisión de radiaciones.
Para garantizar una protección eficaz, se dará preferencia a los métodos de protección colectiva. En caso de que estos métodos no sean suficientes, deberán complementarse con equipos de protección individual adecuados, que se mantendrán limpios y serán descontaminados periódicamente.
En todo local en el que se generen radiaciones ionizantes no se podrán introducir alimentos, bebidas, utensilios, cigarrillos, bolsos de mano, cosméticos, pañuelos de bolsillo o toallas.
En Ecuador, el texto normativo por el que se regulan las obligaciones en cuanto a la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados de la exposición al amianto es el Acuerdo Ministerial nº 100, del 9 de agosto de 2000, por el que se aprueba el Reglamento de Seguridad para el Uso del Amianto. Esta reglamentación tiene vigencia en todo el territorio nacional y se aplica a todas las actividades en las que se utilice amianto en mezclas.
En cuanto al valor de concentración promedio ponderado permisible (CPP), el punto 4 del artículo 1 fija éste en 1 fibra de amiento respirable por centímetro cúbico de aire, como valor máximo al cual el trabajador puede estar expuesto sin efectos adversos para su salud.
• Todas las empresas que usen amianto deben registrarse o ser registradas en la División Nacional de Riesgos del Trabajo a fin de establecer las condiciones en que usa el amianto.
• Se establece un programa de vigilancia ambiental de cumplimiento obligatorio. Este programa será establecido por la autoridad competente con la colaboración de la empresa, en base a los resultados de la medición inicial. En este programa se establecerán las fechas en las que la empresa debe cumplir con las mediciones posteriores.
• El empresario deberá presentar un informe del resultado de estas evaluaciones a la División de Riesgos del Trabajo del IESS, en un plazo no mayor del primer año del inicio del contrato de trabajo, independientemente de la naturaleza de éste.
• El empresario tiene la obligación de promover y difundir, por los mecanismos más idóneos, todas las medidas preventivas a adoptar sobre el riesgo que implica el manejo inapropiado del amianto.
• Se prohíbe la utilización de crocidolita y de los productos que contengan esta fibra. La autoridad competente, previa consulta con los representantes de las organizaciones de empresarios y trabajadores está facultada para permitir excepciones, cuando la sustitución no sea factible y siempre que el trabajador no corra riesgo alguno, en base a las prevenciones tomadas.
• Se prohíbe la pulverización de todas las formas de amianto. La autoridad competente, previa consulta con los representantes de las organizaciones de empresarios y trabajadores, está facultada para permitir excepciones cuando los métodos alternativos no sean razonables y factibles, siempre que se tomen medidas para garantizar que la salud de los trabajadores no corra riesgo alguno.
Por otra parte, dicho Reglamento establece una serie de medidas preventivas generales que deberán adoptarse a fin de evitar o controlar los riesgos derivados de la exposición al amianto, siendo éstos:
• La maquinaria utilizada en el procesamiento del amianto debe tener incorporada todos los controles de la tecnología actual, acción obligatoria para las nuevas importaciones.
• Las fibras de amianto del ambiente laboral se controlará preferencialmente a nivel del foco de emisión y antes de que éstas se diseminen. Los encerramientos y/o los sistemas de ventilación localizados deberán verificarse periódicamente, igual que cualquier otro método de control en el foco de emisión.
• Siempre que sea técnicamente posible, el amianto será manejado, mezclado, aplicado, removido y cortado en un estado lo suficientemente húmedo como para prevenir la emisión en exceso de la fibra al ambiente.
• Cuando la exposición del trabajador supere el nivel máximo permisible mencionado anteriormente, la empresa establecerá y ejecutará los controles técnicos pertinentes de manera inmediata.
• Deberán colocarse letreros de aviso en las áreas de trabajo donde la concentración de la fibra supere el nivel de acción permisible.
Todo trabajador expuesto al amianto con motivo del desempeño de su actividad habitual deberá ser sometido una vigilancia específica de su estado de salud, de forma inicial y periódica. La periodicidad máxima de las pruebas médicas viene definida en el numeral 8 del artículo 1 del Reglamento.
En Ecuador, la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados de la exposición a agentes biológicos viene principalmente regulada en los artículos 66-68 del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986.
Tal y como dispone el artículo 66 del Reglamento, en aquellos trabajos en que se manipulen microorganismos o sustancias de origen animal o vegetal susceptibles de transmitir enfermedades infecto contagiosas, se aplicarán medidas de higiene personal y desinfección de los puestos de trabajo, dotándose al personal de los medios de protección necesarios. Además, deberán efectuarse reconocimientos médicos específicos de forma periódica. Cuando resulte necesario, se administrarán vacunas como medida preventiva.
Todo trabajador expuesto a virus, hongos, bacterias, insectos, microorganismos… que sean nocivos para la salud, deberán ser protegidos en la forma indicada por la ciencia médica y la técnica en general. Igualmente, deberán mantenerse libres de insectos y roedores los medios de transporte, las industrias, talleres, almacenes, comercios, centros de trabajo, viviendas y locales de reunión, sus instalaciones y alrededores.
Por otra parte, se deberán implementar las medidas necesarias destinadas a evitar la acumulación de materias orgánicas en estado de putrefacción.
En cuanto a la generación de residuos, desechos y contaminantes biológicos, su eliminación deberá responder a las normas sobre contaminación del medio ambiente. Todos los miembros del Comité Interinstitucional de Seguridad e Higiene del Trabajo velarán por su cumplimiento y cuando observaren cualquier contravención, lo comunicarán a las autoridades competentes.
Por último, tal y como dispone el artículo 68 del Reglamento, todo trabajador deberán denunciar ante las autoridades competentes las irregularidades que, en materia de elaboración de productos alimenticios, llegue a observar durante la realización de sus funciones específicas.
La referencia normativa relativa a la protección de los trabajadores ecuatorianos frente a los riesgos físicos del trabajo la constituye el Capítulo V del Título II del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986.
Tal y como dispone el artículo 55 de la norma, la prevención de los riesgos derivados de ruido y vibraciones deberá llevarse a cabo siguiendo los siguientes principios jerárquicos:
1. Evitar su generación.
2. Evitar su emisión.
3. Evitar su transmisión a lo largo de las dependencias del local.
4. Utilizar los medios de protección individual necesarios.
El anclaje de máquinas y aparatos que produzcan ruidos o vibraciones se efectuará con las técnicas que permitan lograr su óptimo equilibrio estático y dinámico, así como un adecuado aislamiento de la estructura.
Las máquinas que produzcan ruidos o vibraciones se ubicarán en recintos aislados si el proceso de fabricación lo permite y serán objeto de un programa de mantenimiento adecuado que aminore en lo posible la emisión de tales contaminantes físicos. Se prohíbe instalar máquinas o aparatos que produzcan ruidos o vibraciones, adosados a paredes o columnas, excluyéndose los dispositivos de alarma o señales acústicas.
En cuanto al valor límite de exposición en relación al ruido ocupacional, se fija el valor de 85 dB (A) para un tiempo de exposición de 8 horas. No obstante, los puestos de trabajo que demanden fundamentalmente actividad intelectual, tareas de regulación o de vigilancia, concentración o cálculo, no excederán de 70 decibeles de ruido.
En el caso de ruidos continuos, se permitirá superar estos valores límite siempre y cuando la exposición sea compensada con un tiempo menor, tal y como se refleja en la siguiente tabla:
Nivel sonoro expresado en dB (A) Tiempo de exposición (por jornada/hora)
Los trabajadores sometidos a tales condiciones deben ser anualmente objeto de un estudio audiométrico para verificar que el desempeño del trabajo no acarrea una incidencia negativa para el trabajador expuesto.
Por otra parte, las máquinas y herramientas que originen vibraciones tales como martillos neumáticos, apisonadoras, remachadoras, compactadoras y vibradoras o similares, deberán estar provistas de dispositivos amortiguadores, y al personal que los utilice se les proveerá de equipos de protección antivibratorios.
Los equipos pesados como tractores, traíllas, excavadoras o análogas que produzcan vibraciones, estarán provistos de asientos con amortiguadores y suficiente apoyo para la espalda.
Al igual que los trabajadores expuestos a ruido ocupacional, deberán ser sometidos a un reconocimiento médico por lo menos una vez al año.
Todos los lugares de trabajo y tránsito deberán estar dotados de suficiente iluminación natural o artificial, para que el trabajador pueda efectuar sus tareas con seguridad y sin daño para los ojos.
Los niveles mínimos de iluminación que deberán presentar las áreas de trabajo se basan en la siguiente tabla:
Nivel de iluminación mínima Actividad
20 lux. Pasillos, patios y lugares de paso
50 lux. Operaciones en las que la distinción no sea esencial, como manejo de materiales, desechos de mercancías, embalaje, servicios higiénicos, etc.
100 lux. Cuando sea necesaria una ligera distinción de detalles como: fabricación de productos de hierro y acero, taller de textiles y de industria manufacturera, salas de máquinas y calderas, ascensores.
200 lux. Si es esencial una distinción moderada de detalles, tales como: talleres de metal mecánica, costura, industria de conserva, imprentas.
300 lux. Siempre que sea esencial la distinción media de detalles, tales como: trabajos de montaje, pintura a pistola, tipografía, contabilidad, taquigrafía
500 lux. Trabajos en que sea indispensable una fina distinción de detalles, bajo condiciones de contraste, tales como: corrección de pruebas, fresado y torneado, dibujo
1000 lux. Trabajos en que exijan una distinción extremadamente fina o bajo condiciones de contraste difíciles, tales como: trabajos con colores o artísticos, inspección delicada, montajes de precisión electrónicos, relojería.
En Ecuador, las principales obligaciones relativas a la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados de la exposición a agentes químicos vienen reguladas en los artículos 63 y siguientes del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986, relativos a sustancias corrosivas, tóxicas e irritantes.
El artículo 63 del Reglamento dispone las precauciones generales que deberán aplicarse en aquellos centros de trabajo que expongan a sus trabajadores a este tipo de agentes. En primer lugar, se establece que los trabajadores empleados en procesos industriales sometidos a la acción de sustancias que impliquen riesgos especiales, deberán ser instruidos de forma teórica y práctica sobre:
• Los riesgos que el trabajo presente para la salud.
• Los métodos y técnicas de trabajo que ofrezcan mejores condiciones de seguridad.
• Las precauciones y medidas preventivas que deberán aplicarse durante la ejecución de los trabajos.
• La necesidad de cumplir las prescripciones médicas y técnicas determinadas para un trabajo seguro.
Además, se establece que estas normas deberán ser expuestas en un lugar visible dentro de las dependencias del centro de trabajo.
En cuanto a los locales de trabajo donde se empleen sustancias o vapores de índole corrosivo, se protegerán y vigilarán las instalaciones y equipos contra los riesgos que pudieran derivarse, a efectos de proteger la seguridad y salud de la plantilla expuesta. A tales efectos, los bidones y demás recipientes que contengan ese tipo de sustancias estarán debidamente rotulados y dispondrán de un sistema de ventilación permanente.
Por otra parte, en aquellas industrias donde se fabriquen, manipulen, utilicen o almacenen sustancias irritantes o tóxicas, se instalarán dispositivos de alarmas destinadas a advertir las situaciones de riesgo inminente, en los casos en que se desprendan cantidades peligrosas de dichos productos. Los trabajadores serán instruidos acerca de las obligaciones y roles específicos que pudieran ostentar tras oír la señal de alarma.
Está prohibida la introducción, preparación o consumo de alimentos, bebidas o tabaco en los establecimientos en los que exista riesgo derivado de sustancias irritantes, tóxicas o corrosivas. Para los trabajadores expuestos a dichos riesgos, se extremarán las medidas de higiene personal.
En aquellos lugares de trabajo donde se manipulen estas sustancias no se deberán sobrepasar los valores máximos permisibles, los cuales son fijados regularmente por el Comité Interinstitucional de Seguridad e Higiene de Ecuador. Cuando las concentraciones de uno o varios contaminantes en la atmósfera laboral superen los límites establecidos por dicho Comité, se aplicarán los métodos generales de control que se especifican, actuando preferentemente sobre la fuente de emisión. Si ello no fuese posible o eficaz, se modificarán las condiciones ambientales. Por último, cuando los anteriores métodos no sean viables, se procederá a la protección individual del trabajador.
En aquellos procesos industriales en los que se empleen sustancias con una reconocida peligrosidad o toxicidad, se procurará sustituirlas por otras de menor riesgo, siempre que el proceso industrial lo permita.
Como norma general, para el control de las dosis de exposición se deberán aplicar en primer lugar medidas de protección colectiva. En este sentido, el artículo 65 del Reglamento detalla los requisitos que aplican a la ventilación general y localizada de los locales de trabajo en los que se generen este tipo de sustancias, gases, vapores…que puedan incidir negativamente en la salud de las personas expuestas.
En los casos en que debido a las circunstancias del proceso o a las propiedades de los contaminantes, no sea viable disminuir sus concentraciones mediante sistemas de ventilación, deberán emplearse equipos de protección individual adecuados.
Por último, cuando no sea factible eliminar la acción de los contaminantes sobre los trabajadores con las medidas de protección colectiva e individual anteriormente citadas, se deberán establecer medidas organizativas orientadas a reducir el tiempo de exposición.
Además de estos requisitos relativos a la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados de la exposición a agentes químicos, aquellas empresas que operen de forma habitual con materiales peligrosos deberán atenerse a las obligaciones dispuestas en la Norma Técnica Ecuatoriana del Instituto Ecuatoriano de Normalización (INEN) nº 2266, sobre el Transporte, Almacenamiento y Manejo de Materiales Peligrosos, del 28 de diciembre de 2012.
El ordenamiento jurídico de Ecuador en materia de seguridad y salud en el trabajo no incorpora ninguna sección relativa a la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados del uso de pantallas de visualización de datos (PVDs).
Ahora bien, la figura del empresario ostenta el deber general de garantizar la seguridad y salud de sus trabajadores frente a los riesgos a los que estén expuestos, y ello incluye también los derivados del uso de estos equipos. En este sentido, el empresario debe hacerse valer de normas y guías técnicas reconocidas internacionalmente para posteriormente implementar sus directrices en los puestos de trabajo de su empresa.
Una de las opciones la constituyen el conjunto de normas ISO que han ido elaborándose con los años y que hacen referencia a los requisitos que deberán cumplirse en los puestos de trabajo dotados de pantallas de visualización de datos. En especial, destacar la Norma Técnica Ecuatoriana INEN-ISO 9241-151:2008, la cual consta de las siguientes partes:
• Parte 1: Introducción general.
• Parte 2: Guía sobre los requisitos de las tareas.
• Parte 3: Requisitos de las pantallas de visualización.
• Parte 4: Requisitos del teclado.
• Parte 5: Concepción del puesto de trabajo y exigencias posturales.
• Parte 6: Requisitos ambientales.
• Parte 7: Requisitos relativos a los reflejos en las pantallas.
• Parte 8: Requisitos para los colores representados.
• Parte 9: Requisitos para dispositivos de entrada diferentes al teclado.
• Parte 11: Guía sobre trazabilidad.
• Parte 12: Presentación de la información.
• Parte 13: Guía del usuario.
• Parte 14: Diálogos mediante menús.
• Parte 15: Diálogos mediante órdenes.
• Parte 16: Diálogos mediante manipulación directa.
• Parte 17: Diálogos por cumplimentación de formularios.
Otra opción la constituye la Guía Técnica del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT), Evaluación y Prevención de los riesgos relativos a la utilización de Equipos con Pantallas de Visualización de Datos. Organismo de España.
En Ecuador, la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados de las tareas que implican la manipulación manual de cargas viene regulada en el artículo 128 del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986.
Tal y como establece dicho artículo, el transporte o manejo de materiales deberá realizarse en la medida de lo posible, mediante el uso de medios mecánicos tales como carretillas, vagonetas, elevadores, transportadores de bandas, grúas, montacargas y otros medios similares.
Cuando la utilización de medios mecánicos no sea viable, los trabajadores encargados de la manipulación manual de cargas deberán ser instruidos sobre la forma adecuada para efectuar sus tareas en condiciones de seguridad. Además, estos operarios deberán estar provistos de las prendas de protección individual apropiadas a los riesgos derivados de la manipulación manual de cargas (guantes de protección mecánica, calzado de seguridad, etc.).
Cuando se levanten o conduzcan objetos pesados por dos o más trabajadores, la operación será dirigida por una sola persona, a fin de asegurar una manipulación coordinada que minimice sus riesgos.
En cuanto al peso máximo de carga que puede soportar un trabajador, deberán respetarse los límites que se aquí se disponen:
• Varones hasta 16 años: 35 libras (15,88 Kgs.).
• Mujeres hasta 18 años: 20 libras (9,07 kgs.).
• Varones de 16 a 18 años: 50 libras (22,68 Kgs.).
• Mujeres de 18 a 21 años: 25 libras (11,34 Kgs.).
• Mujeres de 21 años o más: 50 libras (22,68 Kgs.).
• Varones de más de 18 años: Hasta 175 libras (79,38 Kgs.).
Bajo ningún concepto el empresario podrá exigir a sus trabajadores que transporten de forma manual cargas cuyo peso supere los anteriormente citados.
La puesta a disposición por parte del empresario de los equipos de protección individual (EPI) al conjunto de trabajadores a su cargo constituye un deber atribuido legalmente a la figura del empresario. Si bien encontramos algunas referencias a lo largo del Código de Trabajo acerca de la necesidad de hacer uso de EPIs, es el Título VI del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986, la norma que desarrolla más profundamente esta obligación.
Tal y como establece el artículo 175 del Reglamento, el uso de los equipos de protección individual será obligatorio en los siguientes casos:
• Cuando no sea viable o posible el empleo de medios de protección colectiva.
• Simultáneamente con éstos cuando no garanticen una total protección frente a los riesgos profesionales.
La protección individual no exime en ningún caso de la obligación de emplear medios preventivos de carácter colectivo. Sin perjuicio de su eficacia, los medios de protección individual permitirán en lo posible la realización del trabajo sin molestias innecesarias para el usuario que puedan hacer disminuir su rendimiento y entrañar otros riesgos.
Además, el empresario estará obligado a:
• Suministrar a sus trabajadores los medios de uso obligatorios para protegerles de los riesgos profesionales inherentes al trabajo que desempeñan.
• Proporcionar a sus trabajadores los accesorios necesarios para la correcta conservación de los medios de protección individual, o disponer de un servicio encargado de la mencionada conservación.
• Renovar oportunamente los medios de protección individual, o sus componentes, de acuerdo con sus respectivas características y necesidades.
• Instruir a sus trabajadores sobre el correcto uso y conservación de los medios de protección individual, sometiéndose al entrenamiento preciso y dándole a conocer sus aplicaciones y limitaciones.
• Determinar los lugares y puestos de trabajo en los que sea obligatorio el uso de algún medio de protección individual.
Ahora bien, el trabajador también tiene asignadas una serie de responsabilidades en cuanto al uso de los EPIs:
• Utilizar en su trabajo los medios de protección individual, conforme a las instrucciones dictadas por la empresa.
• Hacer uso correcto de los mismos, no introduciendo en ellos ningún tipo de reforma
• Atender a una perfecta conservación de sus medios de protección individual, prohibiéndose su empleo fuera de las horas de trabajo.
• Comunicar a su inmediato superior o al Comité de Seguridad o al Departamento de Seguridad e Higiene, si lo hubiere, las deficiencias que observe en el estado o funcionamiento de los medios de protección, la carencia de los mismos o las sugerencias para su mejoramiento funcional.
Además de estos requisitos que aplican a la totalidad de equipos de protección individual, el mismo Reglamento dispone otras normas específicas aplicables:
• Art. 177. PROTECCIÓN DEL CRÁNEO.
• Art. 178. PROTECCIÓN DE CARA Y OJOS.
• Art. 179. PROTECCIÓN AUDITIVA.
• Art. 180. PROTECCIÓN DE VÍAS RESPIRATORIAS.
• Art. 181. PROTECCIÓN DE LAS EXTREMIDADES SUPERIORES.
• Art. 182. PROTECCIÓN DE LAS EXTREMIDADES INFERIORES.
Además de los requisitos contenidos en el apartado anterior y aplicables a los equipos de trabajo en general, encontramos a lo largo del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986, otras normas que aplican específicamente a determinados equipos de trabajo específicos.
La utilización de las máquinas portátiles se ajustará a lo siguiente:
• Las máquinas se utilizarán únicamente en las funciones para las que han sido diseñadas.
• Todo operario que utilice una máquina deberá haber sido instruido y entrenado adecuadamente en su manejo y en los riesgos inherentes a la misma. Asimismo, recibirá instrucciones concretas sobre las prendas y elementos de protección individual que esté obligado a utilizar.
• No se utilizará una máquina si no está en perfecto estado de funcionamiento, con sus protectores y dispositivos de seguridad en posición y funcionamiento correctos.
• Al dejar de utilizar las máquinas portátiles, aun por períodos breves, se desconectarán de su fuente de alimentación.
Las máquinas portátiles deberán ser sometidas a una inspección completa por personal cualificado para ello, a intervalos regulares de tiempo, en función de su estado de conservación y de la frecuencia de su empleo. Las máquinas portátiles se almacenarán en lugares limpios, secos y de forma ordenada.
Los órganos de mando de las máquinas portátiles estarán ubicados y protegidos de forma que no haya riesgo de puesta en marcha involuntaria y que faciliten la parada de aquéllas.
Por otra parte, todas las partes agresivas por acción atrapante, cortante, lacerante, punzante, prensadora, abrasiva y proyectiva, siempre que resulte técnicamente posible, dispondrán de una protección eficaz conforme a los requisitos qua aplican a la protección de las máquinas fijas (ver apartado 31 de la presente guía).
Toda máquina herramienta de accionamiento eléctrico, de tensión superior a 24 voltios a tierra debe ir provista de conexión a tierra, excepto aquellos equipos que cuenten con un doble aislamiento o bien estén alimentadas por un transformador de separación de circuitos.
Por otra parte, el título IV del mismo reglamento dispone los requisitos aplicables a máquinas y equipos de trabajo específicos destinados al levantamiento y transporte. Por motivos de extensión en cuanto al contenido normativo, se dispone un índice de los mismos:
• Título IV: Equipos de manipulación y transporte.
o Capítulo I: Aparatos de izado.
o Capítulo II: Aparejos (cables cadenas, cuerdas, etc.).
o Capítulo III: Clases de equipos de izado (Grúas, grúas-torre, puentes-grúa…etc.).
o Capítulo IV: Transportadores de materiales.
o Capítulo VI: Vehículos de carga y transporte.
En Ecuador, la referencia legal en cuanto a los requisitos de seguridad con los que deberán cumplir los equipos y máquinas de trabajo vienen regulados en el Título III del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986.
Se resumen seguidamente las principales disposiciones relativas a la seguridad en equipos de trabajo en Ecuador.
Las máquinas estarán situadas en áreas que contarán con una amplitud suficiente que permita su correcto montaje y una ejecución segura de las operaciones.
Los equipos de trabajo deberán ser ubicados sobre suelos o pisos de resistencia suficiente para soportar las cargas estáticas y dinámicas previsibles. Su anclaje será tal que asegure la estabilidad de la máquina y que las vibraciones que puedan producirse no afecten a la estructura del edificio ni impliquen riesgos para los trabajadores.
Aquellas máquinas que, por la naturaleza de las operaciones que realizan, sean fuente de riesgo para la salud, se protegerán debidamente para evitarlos o reducirlos. Si ello no es posible, se instalarán en lugares aislantes o apartados del resto del proceso productivo. El personal encargado de su manejo utilizará los equipos de protección individual correspondiente a los riesgos a que esté expuesto.
Los motores principales de las turbinas que impliquen un riesgo potencial se emplazarán en locales aislados o en recintos cerrados, prohibiéndose el acceso a los mismos por parte del personal ajeno a su servicio, señalizando tal prohibición.
Separación de máquinas
La separación de las máquinas será suficiente para que los operarios puedan desarrollar su trabajo holgadamente y sin riesgo.
En todo caso, la distancia mínima entre las partes fijas o móviles más salientes de máquinas independientes, nunca podrá será inferior a 800 milímetros. Cuando el operario deba situarse para trabajar entre una pared del local y la máquina, la distancia entre las partes más salientes fijas o móviles de ésta y dicha pared no podrá ser inferior de igual modo a 800 milímetros.
Además, deberá establecerse una zona de seguridad entre los pasillos y el entorno del puesto de trabajo, o en su caso la parte más saliente de la máquina, que en ningún caso será inferior a 400 milímetros. Dicha zona se señalizará en forma clara y visible para los trabajadores.
Protección de máquinas fijas
Todas las partes fijas o móviles de motores, órganos de transmisión y máquinas, agresivos por acción atrapante, cortante, lacerante, punzante, prensadora, abrasiva y proyectiva en que resulte técnica y funcionalmente posible, serán eficazmente protegidos mediante resguardos u otros dispositivos de seguridad.
Los resguardos o dispositivos de seguridad de las máquinas únicamente podrán ser retirados para realizar las operaciones de mantenimiento o reparación que así lo requieran, y una vez terminadas tales operaciones, serán inmediatamente repuestos.
Los resguardos deberán ser diseñados, construidos y usados de manera que:
• Suministren una protección eficaz.
• Prevengan todo acceso a la zona de peligro durante las operaciones.
• No ocasionen inconvenientes ni molestias al operario.
• No interfieran innecesariamente la producción.
• Constituyan preferentemente parte integrante de la máquina.
• Estén construidos de material metálico o resistente al impacto a que puedan estar sometidos.
• No constituyan un riesgo en sí.
• Estén fuertemente fijados a la máquina, piso o techo, sin perjuicio de la movilidad necesaria para labores de mantenimiento o reparación.
Las máquinas cuyo manejo implique un grave riesgo, deberán estar provistas de un sistema de bloqueo o enclavamiento que interconexione los resguardos y los sistemas de mando o el circuito eléctrico de maniobra, de forma que impida el funcionamiento de la máquina cuando aquéllos no estén en su lugar. En los casos en que no fuera posible la interconexión, se colocarán los resguardos de forma que el empleo de la máquina resulte incómodo cuando el resguardo no estuviera debidamente colocado.
La norma también dispone requisitos en cuanto a las dimensiones y aberturas de los resguardos de los equipos de trabajo y maquinaria.
Arranque y parada de máquinas fijas
El arranque y parada de los motores principales, cuando estén conectados con transmisiones mecánicas a otras máquinas, cumplirán en lo posible con los siguientes requisitos:
• El arranque y la parada deberán dotarse de una señal óptica o acústica que deberá percibirse con claridad en todos los puestos de trabajo cuyas máquinas sean accionadas por ellos.
• Las máquinas fijas deberán disponer de los mecanismos de mando necesarios para su puesta en marcha o parada. Las máquinas accionadas por un motor principal deberán disponer de un mando de paro que permita detener cada una de ellas por separado.
• Aquellas instalaciones de máquinas que estén accionadas por varios motores individuales o por un motor principal y ejecuten trabajos que dependan unos de otros, deberán disponer de uno o más dispositivos de parada general.
• Cuando en una misma máquina existan varios puestos de trabajo, se dispondrá en cada uno de ellos de un mecanismo de puesta en marcha, de forma que sea imposible el arranque de la máquina hasta que todos los mandos estén accionados. Del mismo modo, cada uno de ellos dispondrá de un mecanismo de parada de forma que el accionamiento de uno cualquiera pueda detener la máquina en casos de emergencia.
• Los dispositivos de parada deberán estar perfectamente señalizados, fácilmente accesibles y concebidos de forma tal, que resulte difícil su accionamiento involuntario. Los de parada de emergencia estarán además situados en un lugar seguro.
Utilización, mantenimiento y reparación de máquinas fijas
Las máquinas se utilizarán únicamente para las funciones para las que han sido diseñadas. Todo operario que utilice una máquina deberá haber sido instruido y entrenado adecuadamente en su manejo y en los riesgos inherentes a la misma. Asimismo, recibirá instrucciones concretas sobre las prendas y elementos de protección individual que estará obligado a utilizar.
En ningún caso podrá hacerse uso de una máquina si ésta no se encuentra en perfecto estado de funcionamiento.
Para las operaciones de alimentación, extracción y cambio de útiles, que por el peso, tamaño, forma o contenido de las piezas entrañen riesgos, se dispondrán los mecanismos y accesorios necesarios para evitarlos.
En cuanto al mantenimiento de los equipos de trabajo, éste deberá realizarse de forma preventiva y programada.
Las máquinas, sus resguardos y dispositivos de seguridad serán revisados, engrasados y sometidos a todas las operaciones de mantenimiento establecidas por el fabricante, o que aconseje el buen funcionamiento de las mismas. Las operaciones de engrase y limpieza se realizarán siempre con las máquinas paradas, preferiblemente con un sistema de bloqueo, siempre desconectadas de la fuerza motriz y con un cartel bien visible indicando la situación de la máquina y prohibiendo la puesta en marcha. En aquellos casos en que técnicamente las operaciones descritas no pudieren efectuarse con la maquinaria parada, serán realizadas con personal especializado y bajo dirección técnica competente.
La eliminación de los residuos de las máquinas se efectuará con la frecuencia necesaria para asegurar un perfecto orden y limpieza del puesto de trabajo.
En cuanto a la reparación y puesta a punto de los equipos de trabajo, deberán adoptarse las medidas necesarias orientadas a detectar de modo inmediato los defectos de las máquinas, resguardos y dispositivos de seguridad, así como las propias para subsanarlos, y en cualquier caso se adoptarán las medidas preventivas indicadas en el párrafo anterior y concernientes al mantenimiento de los equipos.
Además de los requisitos anteriormente comentados, el Título III del Reglamento también dispone los requisitos aplicables a la utilización y mantenimiento de máquinas portátiles, árboles de transmisión, transmisiones por correa, transmisiones por cables y cadenas, vías de paso, interruptores, pulsadores de puesta en marcha, pulsadores de parada, pedales y palancas.
En Ecuador, la protección de los trabajadores que desempeñan su actividad laboral en locales en los que existe el riesgo de explosión viene regulada en el Capítulo V del Título V del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986. Se consideran locales con riesgo de explosión aquellos en los que exista alguno de los materiales siguientes:
• Materiales E.1: Gases, vapores cuya posible mezcla con el oxígeno presente, en cantidad y composición, a la temperatura existente, esté comprendida dentro de los límites de explosividad, tales como metano y acetileno.
• Materiales E.2: Materiales en polvo cuya mezcla con el oxígeno presente cantidad, composición y tamaño de partícula, a la temperatura existente, esté comprendida dentro de los límites de explosividad, tales como derivados de productos agrícolas, metales y plásticos.
• Materiales E.3: Explosivos sólidos o líquidos tales como: pólvora, dinamita, nitroglicerina y peróxidos.
En consonancia con el tipo de material y peligrosidad, se deberán implementar medidas para evitar o controlar el riesgo de explosión.
En los locales con materiales E1, se dispondrán instalaciones de sustitución, ventilación o renovación de aire con caudal suficiente para desplazar o diluir la mezcla explosiva de la zona peligrosa.
Por otro lado, en los locales con materiales E2 se dispondrán instalaciones colectoras de polvo, de modo que se evite la aparición de concentraciones peligrosas. Además, se deberán efectuar tareas de limpieza periódicas de modo que se eliminen acumulaciones de polvo.
En aquellos locales que contengan materiales E3, se observarán en forma estricta las normas de seguridad sobre almacenamiento, manipulación y transporte de substancias explosivas e inflamables.
En cuanto a la estructura y condiciones de los locales de almacenamiento de explosivos, deberán cumplir con los siguientes requisitos:
1. Estarán dotados de la señalización suficiente para advertir sin ningún género de dudas, tanto el material que contienen como el riesgo que implican.
2. En su construcción, se combinarán estructuras de alta resistencia con elementos de débil resistencia orientadas en las direcciones más favorables y que permitan el paso de la onda expansiva en caso de explosión.
3. Las estructuras y paredes adoptarán formas geométricas tendientes a desviar la onda explosiva en las direcciones más favorables.
4. Los suelos, techos y paredes serán incombustibles, impermeables y de fácil lavado.
5. Se dispondrán de los medios adecuados que eviten la incidencia de la luz solar sobre los materiales almacenados.
6. Se prohíbe fumar o introducir cualquier objeto o prenda que pueda producir chispas o llama.
7. Toda instalación eléctrica en su interior y proximidades deberá ser antichispa.
8. Todas las partes metálicas estarán conectadas eléctricamente entre sí y puestas a tierra. 9. Se instalarán dispositivos eliminadores de la electricidad estática.
En Ecuador, la regulación en cuanto a la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados de espacios confinados viene establecida en disposiciones puntuales que hacen referencia al trabajo en tanques, pozos y canales.
Por un lado, el Código de Trabajo de Ecuador, del 18 de octubre de 2005, dispone en su artículo 423 la obligación de ejercer una ventilación eficaz previamente a la realización de tareas de construcción, limpieza o reparación de canales y pozos negros, así como cualquier otro tipo de trabajo que vaya a ser realizado en dichos espacios de trabajo.
Por otro lado, el Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986, establece en su artículo 136 algunas medidas de seguridad que deberán tenerse en cuenta en trabajos en depósitos de materiales inflamables. Algunas de estas medidas hacen referencia a la seguridad de los trabajadores frente al riesgo de trabajar en este tipo de espacios confinados.
Siempre que se vayan a realizar trabajos en este tipo de espacios, el empresario deberá emitir un permiso de entrada para cada uno de los operarios que vayan a realizar trabajos en ellos. Estos permisos de entrada deberán especificar las operaciones a realizar y las precauciones que se deberán observar.
Antes del inicio de los trabajos, la presión del recipiente deberá ser igualada a la presión atmosférica, comprobándose debidamente esta condición. Por otra parte, y también previamente al inicio de los trabajos, deberá ser efectuado el bloqueo del tanque, desconectando las condiciones de combustible e instalaciones auxiliares.
En Ecuador, los requisitos que deberán cumplir las instalaciones eléctricas a efectos de garantizar la protección de la seguridad y salud de los trabajadores vienen recogidos en el Reglamento de Seguridad del Trabajo contra riesgos en Instalaciones de Energía Eléctrica, aprobado mediante el Acuerdo nº 013, del 20 de febrero de 1996.
Tal y como establece el artículo 1 de dicho Reglamento, las instalaciones de generación, transformación, transporte, distribución y utilización de energía eléctrica, tanto de carácter permanente como provisional, así como sus ampliaciones y modificaciones, deberán ser planificadas y ejecutadas en todas sus partes, en función de la tensión que define su clase, bajo las siguientes condiciones:
• Con personal cualificado.
• Con material adecuado.
• Con aislamiento apropiado.
• Con suficiente solidez mecánica, en relación a los diferentes riesgos, de deterioro a los cuales pueden quedar expuestas, de manera que la corriente eléctrica no llegue a recalentar peligrosamente los conductores, los aislantes, los objetos colocados en su proximidad, etc.
A fin de que los trabajadores queden protegidos frente al riesgo de contacto involuntario con alguna de las partes activas de la instalación, deberán implementarse medidas preventivas tales como:
• Alejamiento de las partes conductoras energizadas.
• Instalación de obstáculos entre el personal y las partes conductores en tensión.
• Mediante aislamientos apropiados.
Además, deberán aplicarse medidas destinadas a proteger a los trabajadores frente a los riesgos de contacto accidental con estructuras metálicas, que se encuentren activas a causa de fallas en los aislamientos, mediante:
• Puesta a tierra de las estructuras metálicas y masas.
• Conductores de protección.
Está prohibido utilizar como parte de un circuito activo la tierra, un conductor de protección, una canalización o cubierta metálica, o una estructura metálica que sea parte de una construcción.
En cuanto a las instalaciones eléctricas que se encuentren en lugares con riesgo de incendio o explosión, dichos equipos deberán estar construidos o instalados de tal forma que se impida el origen de tales riesgos.
Por otra parte, las instalaciones eléctricas ubicadas en lugares húmedos, mojados, con riesgos de corrosión, sometidos a altas o bajas temperaturas y en cualquier otro lugar sometido a condiciones especiales, las instalaciones y equipos eléctricos se acomodarán a las condiciones particulares del medio, extremando las medidas de protección para el personal que opera y asegurando un mantenimiento eficaz y periódico de dichas instalaciones y equipos.
Todos los trabajadores que ejecuten el montaje de instalaciones eléctricas, deberán obtener una licencia ante los institutos educativos de nivel artesanal calificados por el Comité Interinstitucional de Seguridad e Higiene del Trabajo. Para obtener la licencia que autorice la realización de trabajos eléctricos especializados, los interesados deberán acreditar mediante evaluaciones, exámenes y títulos, conocimientos en esta rama, además de ser debidamente instruidos en las disposiciones contenidas en el Reglamento de Seguridad e Higiene del Trabajo y en el mismo Reglamento que regula los requisitos aplicables a las instalaciones eléctricas.
Además de estos requisitos, el Reglamento de Seguridad del Trabajo contra riesgos en Instalaciones de Energía Eléctrica también dispone normas que aplican al montaje de instalaciones eléctricas, así como a los requisitos que se deberán cumplir en la utilización y mantenimiento de dichos equipos e instalaciones.
En Ecuador, los requisitos que deberán cumplir los locales de trabajo e instalaciones a efectos de proteger a los trabajadores frente a los riesgos derivados de incendios vienen regulados en el Capítulo I del Título V del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986.
Emplazamiento de los locales
Los locales en que se produzcan o empleen sustancias fácilmente combustibles se construirán a una distancia mínima de 3 metros entre sí y aislados de los restantes centros de trabajo. Cuando la separación entre locales resulte imposible, se aislarán con paredes resistentes de mampostería, hormigón u otros materiales incombustibles sin aberturas.
Por otra parte, este tipo de locales deben estar provistos de una ventilación adecuada para todas las operaciones que comprendan el uso y almacenamiento de líquidos inflamables y de una adecuada ventilación permanente del edificio y tanques de almacenamiento. Deberán proveerse de arena u otra sustancia no combustible para ser usada en la limpieza de derrames de líquidos inflamables.
En locales con riesgos de incendio, ningún puesto de trabajo distará más de 50 metros de una salida de emergencia.
Distribución interior de los locales
Las zonas en que exista mayor peligro de incendio se aislarán o separarán de las restantes, mediante muros cortafuegos, placas de materiales incombustibles o cortinas de agua, si no estuviera contraindicada para la extinción del fuego por su causa u origen. Se reducirán al mínimo las comunicaciones interiores entre una y otra zona.
No deberán existir hornos, calderas ni dispositivos similares de fuego libre.
Además, no se podrá emplear maquinaria, elementos de transmisión, aparatos o útiles que produzcan chispas o calentamientos capaces de originar incendios por contacto o proximidad con sustancias inflamables.
Las tuberías de conducción de fluidos peligrosos o de altas temperaturas serán completamente herméticas y están construidas y revestidas de material resistente a roturas, refractario y resistente a la corrosión.
Manipulación de sustancias inflamables
En aquellos locales en los que se manipulen sustancias inflamables deberán observarse las siguientes normas y medidas preventivas:
• Siempre que se lleven a cabo reacciones químicas en las que se desprenda una elevada cantidad de calor, se establecerá la protección adecuada.
• Los almacenamientos de productos de elevada reactividad entre sí, serán dispuestos en locales diferentes o debidamente separados.
• Se prohíbe la práctica de reacciones explosivas no controladas.
• Se prohíbe el vertido incontrolado o conducciones públicas o privadas de sustancias inflamables.
• Cuando se produzca un derrame de sustancias inflamables se tomarán adecuadas medidas de seguridad.
• Se prohíbe fumar, encender llamas abiertas y utilizar herramientas capaces de producir chispas cuando se manipulen líquidos inflamables.
Todos los trabajadores deberán conocer las medidas de actuación en caso de incendio, para lo cual serán instruidos de modo conveniente y dispondrán de los medios y elementos de protección necesarios.
El material destinado al control de incendios no podrá ser utilizado para otros fines y su emplazamiento, libre de obstáculos, será conocido por las personas que deban emplearlo, debiendo existir una señalización adecuada de todos los elementos de control, con indicación clara de normas y operaciones a realizar.
Las bocas de incendios dispuestas en cualquier local con riesgo de incendio serán compatibles en diámetro y acoplamiento con el material utilizado por los cuerpos de bomberos de la zona donde se ubique el local, disponiéndose en caso contrario de elementos adaptadores, en número suficiente, y situados de modo visible en las proximidades de la boca de incendios correspondiente.
Todo el personal, en caso de incendio, está obligado a actuar según las instrucciones que reciba y dar la alarma en petición de ayuda.
Además de estas normas generales que aplican a los locales en los que existe riesgo de incendio, el Título V del Reglamento también regula los requisitos que deberán cumplir las instalaciones de detección de incendios (Capítulo III), de extinción de incendios (Capítulo IV) y las medidas que deberán cumplirse en cuanto a la evacuación de los trabajadores que desempeñen su actividad en este tipo de locales (Capítulo V).
Por otra parte, los requisitos que deberán cumplir los lugares de trabajo destinados como servicios permanentes (vestuarios, lavabos, duchas, comedores…etc.) vienen regulados por el Capítulo III del Título II del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986.
Normas comunes a los servicios higiénicos
Los suelos, paredes y techos de los cuartos de aseo, vestuarios, duchas, lavabos… serán continuos, lisos e impermeables, con tonos claros y materiales que permitan su limpieza con líquidos desinfectantes.
Los trabajadores velarán porque todos sus elementos (grifos, desagües, regaderas de las duchas…) estén siempre en perfecto estado de funcionamiento y los armarios y asientos aptos para su utilización.
Queda prohibido usar este tipo de lugares de trabajo para funciones distintas a las que están destinados y, en cualquier caso, los trabajadores mantendrán en perfecto estado de conservación tales servicios y locales.
En todo establecimiento o lugar de trabajo deberá proveerse en forma suficiente agua fresca y potable destinada al consumo de los trabajadores. En este sentido, deberá disponerse, como mínimo, de una llave por cada 50 trabajadores, recomendándose especialmente para la bebida las de tipo surtidor.
A efectos de proteger la salud de los trabajadores, no existirán conexiones entre el sistema de abastecimiento de agua potable y el de agua que no sea apropiada para beber, tomándose las medidas necesarias para evitar su contaminación.
En los casos en que, por la ubicación especial de los centros de trabajo, el agua de que se disponga no sea potable, se recurrirá a su tratamiento, practicándose los controles físicos, químicos y bacteriológicos convenientes. En estos casos, tendrá que utilizarse forzosamente agua potable llevada al centro de trabajo en tanques o cisternas, los cuales deberán estar perfectamente herméticos, limpios y asépticos.
Todos los centros de trabajo dispondrán de cuartos vestuarios para uso del personal, debidamente separados para los trabajadores de uno u otro sexo, y en una superficie adecuada al número de trabajadores que deben usarlos de forma simultánea.
Los vestuarios deberán estar provistos de asientos y de armarios individuales, con llave, para guardar la ropa y el calzado. Cuando se trate de establecimientos industriales insalubres en los que se manipulen o exista exposición a productos tóxicos o infecciosos, los trabajadores dispondrán de un armario doble: uno para la ropa de trabajo y otro para la ropa de calle.
En oficinas y comercios los vestuarios podrán ser sustituidos por colgadores o armarios que permitan guardar la ropa.
Estarán provistos permanentemente de papel higiénico y de recipientes especiales y cerrados para el depósito de desechos. Cuando los excusados comuniquen con los lugares de trabajo, éstos estarán completamente cerrados y tendrán ventilación al exterior, sea natural o forzada.
Las dimensiones mínimas de las cabinas serán de 1 metro de ancho por 1,20 metros de largo y de 2,30 metros de altura. Las puertas impedirán totalmente la visibilidad desde el exterior y estarán provistas de cierre interior y de un colgador. Se mantendrán con las debidas condiciones de limpieza, desinfección y desodorización.
Los urinarios y excusados serán diariamente limpiados y evacuados por cuenta del empresario.
Se instalarán en compartimientos individuales para mujeres y comunes para hombres, en ambos casos dotando a las duchas de un cierre interior. Las duchas estarán preferentemente situadas en los cuartos vestuarios o próximas a los mismos. En caso contrario, se instalarán colgadores para la ropa.
Los lavabos deberán estar provistos permanentemente de jabón o soluciones jabonosas. Cada trabajador dispondrá de sus útiles de aseo personal como toallas, espejos, cepillos, etc.
A los trabajadores que utilicen sustancias grasosas, oleaginosas, pinturas o manipulen sustancias tóxicas, se les facilitarán los medios especiales de limpieza necesarios en cada caso, que no serán irritantes o peligrosos.
Además de estos requisitos, el Capítulo III del Título II del Reglamento también establece los requisitos que deberán cumplir los comedores, cocinas, dormitorios y viviendas (aquéllas facilitadas por el empresario).
En Ecuador, los requisitos que deberán cumplir los edificios y locales de trabajo a efectos de minimizar los riesgos para los trabajadores que en ellos desarrollen una actividad vienen regulados en el Capítulo II del Título II del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986. Se detallan los principales requisitos contenidos en el Reglamento.
Todos los edificios, tanto permanentes como provisionales, serán de construcción sólida, para evitar riesgos de desplome y los derivados de los agentes atmosféricos. Los cimientos, pisos y demás elementos de los edificios ofrecerán una resistencia suficiente para sostener con seguridad las cargas a las que serán sometidos.
En aquellos locales que deban sostener pesos importantes, se indicará por medio de rótulos o inscripciones visibles las cargas máximas que puedan soportar o suspender, prohibiéndose expresamente sobrepasar tales límites.
Todo local de trabajo deberá reunir las siguientes condiciones mínimas:
• Los locales de trabajo tendrán 3 metros de altura del piso al techo, como mínimo. No obstante, en los establecimientos comerciales, de servicio y locales destinados a oficinas y despachos, en general, y en cualquier otro en que por alguna circunstancia resulte imposible cumplir con la altura mínima citada anteriormente, la altura podrá quedar reducida a 2,30 metros, siempre y cuando se respete el espacio mínimo por trabajador y exista un sistema eficiente de renovación de aire.
• En cuanto a los puestos de trabajo en los locales, de trabajo, cada empleado deberá contar con 2 metros cuadrados de superficie y 6 metros cúbicos de volumen. A efectos del cómputo de la superficie y el volumen, se deberán deducir los metros cuadrados y cúbicos ocupados por máquinas, aparatos, instalaciones y materiales
El pavimento constituirá un conjunto homogéneo, liso y continuo. Será de material consistente, no deslizante o susceptible de serlo por el uso o proceso de trabajo, y de fácil limpieza. Estará al mismo nivel, y en los centros de trabajo donde se manejen líquidos en abundancia susceptibles de formar charcos, los suelos se construirán de material impermeable, dotando al pavimento de una pendiente de hasta el 1,5% con desagües o canales.
En cuanto a los techos, deberán reunir las condiciones suficientes para resguardar a los trabajadores de las inclemencias del tiempo.
Las paredes deberán ser lisas, pintadas en tonos claros y susceptibles de ser lavadas y desinfectadas.
Además, deberá facilitarse una separación suficiente entre máquinas y aparatos, para que los trabajadores puedan ejecutar su labor cómodamente y sin riesgo. Este espacio no será menor de 80 centímetros, contándose esta distancia a partir del punto más saliente del recorrido de las partes móviles de cada máquina. Cuando existan aparatos con partes móviles que invadan en su desplazamiento una zona de espacio libre, la circulación del personal quedará limitada preferentemente por protecciones y, en su defecto, señalizada con franjas pintadas en el suelo, que delimiten el lugar por donde debe transitarse. Las mismas precauciones se tomarán en los centros en los que, por existir tráfico de vehículos o carretillas mecánicas, pudiera haber riesgo de accidente para el personal que trabaja en el centro.
Alrededor de los hornos, calderas o cualquier otra máquina o aparato que sea un foco radiante de calor, se dejará un espacio libre de trabajo que dependerá de la intensidad de la radiación, u como mínimo será de 1,50 metros. El suelo, paredes y techos dentro de dicha área serán de material incombustible.
Todas las escaleras, plataformas y descansos ofrecerán suficiente resistencia para soportar una carga móvil no menor de 500 kilogramos por metro cuadrado y con un coeficiente de seguridad mínimo de cuatro.
Las escaleras y plataformas de material perforado no tendrán intersticios u orificios que permitan la caída de objetos. El ancho máximo de estos huecos, en las zonas donde puedan pasar por debajo personas, será de 14 milímetros, y en caso de que dicho material perforado tuviera orificios con abertura superior, será complementado con una malla metálica que cumpla dicho requisito.
Por otra parte, ninguna escalera debe tener más de 2,70 metros de altura de una plataforma de descanso a otra. Los descansos internos tendrán como mínimo 1,10 metros en la dimensión medida en dirección a la escalera. El espacio libre vertical será superior a 2,20 metros desde los peldaños hasta el techo.
Las escaleras, excepto las de servicio, tendrán al menos 900 milímetros de ancho y estarán libres de todo obstáculo. La inclinación respecto de la horizontal no podrá ser menor de 20 grados ni superior a 45 grados. Cuando la inclinación sea inferior a 20 grados, se colocará una rampa y una escalera fija cuando la inclinación sobrepase los 45 grados. Los escalones, excluidos los salientes, tendrán al menos 230 milímetros de huella y no más de 200 milímetros ni menos de 130 milímetros de altura. En el conjunto de la escalera no existirá variación en la profundidad de la huella ni en la altura del escalón en ninguno de sus tramos.
Toda escalera de cuatro o más escalones deberá estar provista de su correspondiente barandilla y pasamanos sobre cada lado libre. Las escaleras entre paredes estarán provistas de al menos un pasamano, preferentemente situado al lado derecho en sentido descendente. Las barandillas de las escaleras deberán disponer de un pasamano a 900 milímetros de altura.
Como norma general, se prohíbe el uso de escaleras de caracol, excepto para las escaleras de servicio.
Además de estos requisitos que deberán cumplir los locales de trabajo, el Capítulo II del Título II del Reglamento también establece las normas que deberán cumplir los siguientes elementos estructurales: rampas provisionales, escaleras fijas de servicio de máquinas e instalaciones, escaleras de mano, plataformas de trabajo, aberturas en pisos y paredes, puertas y saludas y condiciones de limpieza generales en todos los locales de trabajo.
La normativa de Ecuador que rige la seguridad y salud de los trabajadores no establece disposiciones que apliquen de forma específica a los trabajadores autónomos.
Ahora bien, el Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986, dispone en su artículo 12 los deberes en materia de seguridad y salud laboral atribuidos a intermediarios. En este sentido se establece que las obligaciones que ostenta el empresario en materia de seguridad y salud ocupacional aplican también a subcontratistas, intermediarios y, en general, a todas las personas que den o encarguen trabajos para otra persona natural o jurídica, con respecto a sus trabajadores.
De dicha disposición se deriva el hecho que el trabajador autónomo deberá asumir las obligaciones y responsabilidades propias del empresario siempre que subcontrate parte de su actividad, siendo responsable de la protección de los trabajadores de la empresa que haya subcontratado. A su vez, el empresario de esta subcontrata es también responsable de proteger la seguridad y salud de esos mismos trabajadores, derivándose así el deber de coordinación de actividades (ver apartado 17 de la presente guía).
De igual modo, siempre que un trabajador autónomo contrate a un trabajador para la realización de un servicio, será responsable de garantizar su seguridad y salud en el trabajo, puesto que entraría entonces dentro de la definición legal de empresario.
Por otra parte, el Código de Trabajo de Ecuador dispone en su artículo 414 que los trabajadores autónomos que realicen actividades de picapedreros, esmeriladores, fotograbadores, marmolistas, soldadores… que estén expuestos al riesgo de perder su capacidad visual con motivo del trabajo deberán proporcionarse a sí mismos los medios de protección adecuados.
En Ecuador, los principios de protección adicional que deberán brindar los empresarios al colectivo de trabajadores con algún tipo de discapacidad vienen regulados en el artículo 25 de la Decisión nº 584, del 7 de mayo de 2005, Instrumento Andino de Seguridad y Salud en el Trabajo.
El empresario deberá garantizar la protección de los trabajadores que por su situación de discapacidad sean especialmente sensibles a los riesgos derivados del trabajo. A tal fin, deberán tener en cuenta dichos aspectos en las evaluaciones de riesgos, en la adopción de medidas preventivas y de protección necesarias.
En adición a lo anterior, el empresario deberá también tener en cuenta en las evaluaciones del plan integral de prevención de riesgos los factores de riesgo que pueden incidir en las funciones de procreación de los trabajadores y trabajadoras, en particular por la exposición a agentes físicos, químicos, biológicos, ergonómicos y psicosociales, con el fin de adoptar las medidas preventivas necesarias.
En el caso de personas que se encuentren en una empresa y que hayan desarrollado el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH) y como consecuencia de dicha enfermedad ya no puedan desarrollar con normalidad sus actividades laborales, tendrán derecho a solicitar la jubilación por invalidez absoluta y permanente. Queda prohibido solicitar la prueba de VIH como requisito para obtener o conservar un empleo.
Al igual que ocurre con el colectivo de trabajadores menores, la protección de la mujer embarazada y en periodo de lactancia viene legalmente dispuesta en el Capítulo VIII del Título I del Código de Trabajo de Ecuador, del 18 de octubre de 2005.
En primer lugar, la trabajadora que se encuentre en estado de embarazo tiene prohibido el trabajo en industrias y actividades consideradas como peligrosas o insalubres, al igual que ocurre con el colectivo de trabajadores menores (ver apartado 20 de la presente guía).
Por otra parte, la norma prohíbe el trabajo de cualquier mujer durante las 2 semanas anteriores a la fecha prevista de parto y las 10 semanas posteriores al mismo.
En estos casos, la ausencia al trabajo se justificará mediante la presentación de un certificado médico otorgado por un facultativo del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, y, a falta de éste, por otro profesional de la medicina. En dicho certificado deberá constar la fecha probable del parto o la fecha en que tal hecho se ha producido.
Toda mujer embarazada tiene protegido su empleo mientras dure esta situación. No se podrá dar por terminado el contrato de trabajo por causa del embarazo de la mujer trabajadora, ni el empresario podrá reemplazarla definitivamente dentro del período de 12 semanas comentado anteriormente.
En aquellos casos en los que la trabajadora contraiga una enfermedad con motivo del embarazo o del parto, mediante un certificado médico que así lo confirme, la relación de trabajo no podrá darse por terminada de todos modos, hasta el periodo mínimo de 1 año.
En cuanto a los derechos de las madres lactantes, todo centro de trabajo que cuente con 50 o más trabajadores deberá disponer de un servicio de guardería infantil para la atención de los hijos de éstos, suministrando gratuitamente atención y alimentación.
Las empresas que no puedan cumplir esta obligación directamente, podrán unirse con otras empresas o contratar a terceros para garantizar la prestación de este servicio.
En las empresas o centros de trabajo que no cuenten con guarderías infantiles, durante los 9 meses posteriores al parto, la jornada de trabajo de la madre del lactante durará seis 6 horas, que se señalarán o distribuirán de conformidad con el convenio colectivo, el reglamento interno, o por acuerdo entre las partes.
Como norma general, la normativa ecuatoriana en materia de seguridad y salud en el trabajo no establece distinciones entre los trabajadores temporales y el resto de empleados.
Aun así, encontramos algunas referencias puntuales en las que sí se hace una distinción entre trabajadores fijos y temporales, si bien éstas van enfocadas a equiparar su grado de protección. En este sentido, la Resolución nº 957, que aprueba el Reglamento del Instrumento Andino de Seguridad y Salud en el Trabajo, establece en su artículo 4 que los Servicios de Salud en el Trabajo deberán asesorar al empresario, a los trabajadores y a sus representantes sobre el establecimiento y conservación de un medio ambiente de trabajo digno, seguro y sano, que favorezca la capacidad física, mental y social de los trabajadores temporales y permanentes.
No se han identificado otras disposiciones normativas que requieran de la necesidad de otorgar un trato diferencial respecto a este colectivo de trabajadores en cuanto a la protección de su seguridad y salud.
En Ecuador, la protección especial que deberá brindarse al trabajador menor viene principalmente regulada en el Capítulo VII del Título I del Código de Trabajo de Ecuador, del 18 de octubre de 2005.
Tal y como establece el artículo 134 del Código, se prohíbe como norma general el empleo de trabajadores menores de 14 años de edad para cualquier actividad por cuenta ajena, excepto en tareas domésticas y de aprendizaje de un oficio. El contenido desarrollado en este apartado aplica a los menores de 18 años.
Por otra parte, el artículo 138 del código de Trabajo de Ecuador prohíbe el empleo de menores en industrias o tareas consideradas como peligrosas o insalubres, y más concretamente en:
• La destilación de alcoholes y la fabricación o mezcla de licores.
• La fabricación de albayalde, minio y cualesquiera otras materias colorantes tóxicas, así como la manipulación de pinturas, esmaltes o barnices que contengan sales de plomo o arsénico.
• La fabricación o elaboración de explosivos, materias inflamables o cáusticas y el trabajo en locales o sitios en que se fabriquen, elaboren o depositen cualesquiera de las antedichas materias.
• La talla y pulimento de vidrio, el pulimento de metales con esmeril y el trabajo en cualquier local o sitio en que ocurra habitualmente desprendimiento de polvo o vapores irritantes o tóxicos.
• La carga o descarga de navíos, aunque se efectúe por medio de grúas o medios similares.
• Los trabajos subterráneos o en canteras.
• El trabajo de maquinistas o fogoneros.
• El manejo de correas, sierras circulares y otros mecanismos peligrosos.
• La fundición de vidrio y de metales.
• El transporte de materiales incandescentes.
• El expendio de bebidas alcohólicas, destiladas o fermentadas.
• En general, los trabajos que constituyan un grave peligro para la moral o para el desarrollo físico de mujeres y varones menores de la indicada edad.
Además de estas prohibiciones en cuanto al empleo de menores, el Código de Trabajo establece otras limitaciones en cuanto a la jornada de trabajo de este colectivo, a fin de proteger su seguridad y salud.
En primer lugar, se prohíbe el trabajo de menores más de 7 horas diarias y de 35 semanales. En el caso de menores cuya edad esté comprendida entre 14 y 15 años, la jornada máxima diaria será de 6 horas y la semanal de 30 horas.
Además, los empresarios que recurran a menores de 18 años de edad que no hubieran terminado su educación primaria, están en la obligación de dejarles libres 2 horas diarias de las destinadas al trabajo para que puedan acudir a la escuela.
Se prohíbe el trabajo de todo menor en horario nocturno.
Por otra parte, todas las empresas que empleen trabajadores menores de 21 años en trabajos subterráneos, minas o canteras, estarán obligadas a exigir con respecto a dichos trabajos un reconocimiento médico previo que pruebe su aptitud para dichos trabajos, así como reconocimientos médicos periódicos. Con ocasión del examen médico inicial, se deberá efectuar una radiografía pulmonar y, de considerarse necesario desde un punto de vista médico, con ocasión de posteriores exámenes médicos, cuya periodicidad será anual.
Una de las responsabilidades del empresario asignadas por la normativa ecuatoriana en materia de seguridad y salud consiste en notificar a la administración los accidentes y enfermedades profesionales sufridos por uno o más de sus empleados.
Esta comunicación deberá hacerse a dos bandas. Por un lado, deberá notificarse el suceso a la Dirección General del Trabajo (autoridad laboral), organismo que decidirá si corresponde o no realizar una visita en el que se investigue el accidente. Por otro lado, deberá emitirse una comunicación al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).
En cuanto al plazo del que dispone el empresario para notificar un accidente de trabajo, es de 10 días a contar desde la fecha en la que el empresario tiene conocimiento de la materialización del accidente o el diagnóstico de la enfermedad profesional.
El contenido mínimo del que constará la denuncia del accidente o enfermedad, que viene dispuesto en el artículo 387 del Código de Trabajo, y es el siguiente:
5. La remuneración que percibía la víctima;
6. El nombre y domicilio del empresario.
El inspector que reciba la denuncia procederá́, si procede, a visitar el lugar del accidente o donde se encuentre la víctima y comprobará la veracidad de los datos. Dicha autoridad elaborará un acta de todo lo ocurrido y observado durante el transcurso de la visita.
Por último, cabe destacar que en Ecuador no solo existe el deber de notificar los accidentes y enfermedades profesionales. El empresario deberá además enviar al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social con periodicidad anual los índices de frecuencia, gravedad y tasa de riesgo en cuanto a los accidentes y enfermedades profesionales materializados durante el año.
En Ecuador, el empresario puede responder administrativa, civil y penalmente por el incumplimiento de sus obligaciones o el quebrantamiento de las prohibiciones a él atribuidas en las leyes y normas que rigen la protección de los trabajadores en el empleo.
Tal y como establece el artículo 186 del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986, la responsabilidad por el incumplimiento de lo dispuesto en el mismo Reglamento en el presente reglamento y demás disposiciones que rijan en materia de prevención de riesgos de trabajo abarca, en general, a todas las personas naturales o jurídicas que tengan relación con los deberes en ellas contenidas.
Las responsabilidades económicas recaerán directamente sobre el patrimonio individual de la empresa respectiva, sin perjuicio de las acciones que en consideración a dichas responsabilidades pueda, en su caso, ejercitar la empresa contra terceros. Por otra parte, las responsabilidades laborales que exijan las Autoridades Administrativas por el incumplimiento de las disposiciones del Reglamento serán independientes de aquéllas de índole penal o civil que consten en la legislación ecuatoriana.
En cuanto a la cuantía de las sanciones que pueden ser impuestas por la Dirección General de Trabajo o alguna de sus subdirecciones, éstas no varían respecto a las sanciones interpuestas por el incumplimiento de alguna de las normas dispuestas en el Código de Trabajo. Tal y como desarrolla el artículo 626 de dicho Código, el incumplimiento de las obligaciones atribuidas puede suponer una cuantía económica para la empresa de hasta un mínimo de 5 salarios.
Dentro de este límite, la cuantía de la sanción dependerá de la gravedad del acto u omisión. Tal y como expresa el artículo 189 del Reglamento, cuando se trate de infracciones que no impliquen un peligro inminente de accidente o enfermedad profesional, como norma general, los organismos con competencias sancionadoras actuarán enviando a la empresa recomendaciones escritas destinadas a subsanar las anomalías detectadas y sólo utilizarán el procedimiento sancionador en el supuesto de que dichas recomendaciones no sean atendidas en el plazo otorgado para ello.
Cabe decir, no obstante, que además de la Dirección General de Trabajo y sus subdirecciones, el empresario también puede ser sancionado por los cuerpos de inspección del Ministerio de Salud Pública y del Instituto de Seguridad Social, por los actos u omisiones que contravengan lo dispuesto en el Código de Salud y en la Ley del Seguro Social Obligatorio, respectivamente.
Tal y como dispone el artículo 2 de la Resolución nº 957, que aprueba el Reglamento del Instrumento Andino de Seguridad y Salud en el Trabajo, siempre que dos o más empresas o cooperativas desarrollen simultáneamente actividades en un mismo lugar de trabajo, los empresarios serán solidariamente responsables por la aplicación de las medidas de prevención y protección frente a los riesgos del trabajo. Dichas medidas serán equitativa y complementariamente asignadas y coordinadas entre las empresas, de acuerdo a los factores de riesgo a los que se encuentren expuestos los trabajadores. Igual procedimiento se seguirá con contratistas, subcontratistas, intermediarios, etc.
Este deber de coordinación de actividades viene reforzado por el artículo 12 del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986, en el cual se señalan las obligaciones atribuidas a “los intermediarios”. Se entiende por intermediarios a contratistas, subcontratistas… y en general cualquier persona que encargue trabajos a otra persona natural o jurídica. En este sentido, el Reglamento establece que serán aplicables a estos colectivos las obligaciones y prohibiciones atribuidas por la norma a la figura del empresario.
En Ecuador, cuando se materializa un accidente de trabajo se genera el deber del empresario de brindar a la víctima los primeros auxilios. Esta obligación se extiende también a aquellos accidentes no laborales que se produzcan de igual modo dentro de las dependencias del centro de trabajo, tal y como dispone el artículo 397 del Código de Trabajo de Ecuador, del 18 de octubre de 2005.
La obligación de brindar los primeros auxilios a los trabajadores accidentados viene desarrollada por los artículo 46 y siguientes del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986. Dicho artículo establece que todos los centros de trabajo deberán disponer de un botiquín de emergencia para la prestación de primeros auxilios a los trabajadores durante la jornada de trabajo.
En el caso de que el centro de trabajo cuente con 25 o más trabajadores, dispondrá además de un local destinado a enfermería. El empresario garantizará el buen funcionamiento de estos servicios, debiendo proveer de entrenamiento necesario a fin de que por lo menos un trabajador de cada turno esté debidamente capacitado en materia de primeros auxilios.
Por otra parte, el empresario que cuente con más de 100 trabajadores establecerá́ en el lugar de trabajo un local adecuado como servicio médico permanente, el que proporcionará a todos los trabajadores medicina laboral preventiva. Este servicio contará con el personal médico y paramédico necesario y estará́ sujeto a la reglamentación dictada por el Ministerio de Trabajo y Empleo y supervisado por el Ministerio de Salud. Además, serán los miembros del Servicio Médico los encargados de brindar la capacitación específica necesaria en materia de primeros auxilios.
Cuando, prestados los primeros auxilios, se considere necesario el traslado del trabajador accidentado a un centro hospitalario el empresario facilitará los recursos necesarios para el traslado del enfermo o accidentado, de forma inmediata, al respectivo centro hospitalario.
En materia de incendios, todos los trabajadores deberán conocer las medidas de actuación en caso de materializarse un incendio en el local de trabajo, para lo cual deberán ser debidamente instruidos y disponer de los medios y elementos de protección necesarios. Todo el personal en caso de incendio está obligado a actuar según las instrucciones que reciba y dar la alarma en petición de ayuda.
En el artículo 160 del Reglamento se especifica que la empresa formulará y entrenará a los trabajadores en un plan de control de incendios y evacuaciones de emergencia, previamente elaborado por el Servicio de Seguridad e higiene, el cual se hará conocer a todos los usuarios.
Además, deberá colocarse en la sección de oficinas o en el local donde esté ubicado el botiquín de emergencias, siempre en lugar visible, un listín telefónico con la información de contacto de los medios de emergencia externos (ambulancias, policía, bomberos, etc.).
En Ecuador, el empresario tiene el deber de vigilar el estado de salud de sus trabajadores, si bien esta obligación no aplica de forma generalizada.
El artículo 11 del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986, dispone como obligaciones atribuibles a la figura del empresario las siguientes:
• Efectuar reconocimientos médicos periódicos de los trabajadores en actividades peligrosas y, especialmente, cuando sufran dolencias o defectos físicos o se encuentren en estados o situaciones que no respondan a las exigencias psicofísicas de los respectivos puestos de trabajo.
• Cuando un trabajador, como consecuencia del trabajo, sufre lesiones o puede contraer enfermedad profesional, dentro de la práctica de su actividad laboral ordinaria, según dictamen de la Comisión de Evaluaciones de Incapacidad del IESS (Instituto Ecuatoriano de la Seguridad Social) o del facultativo del Ministerio de Trabajo, para no afiliados, el empresario deberá ubicarlo en otra sección de la empresa, previo consentimiento del trabajador y sin mengua a su remuneración.
De ello se desprende que, como norma general, la vigilancia de la salud de los trabajadores solo será legalmente requerida cuando el trabajador venga desempeñando una actividad catalogada, por la normativa, como peligrosa.
Ahora bien, a lo largo del contenido del mismo Reglamento existen algunas disposiciones que aplican a riesgos específicos y que incorporan también la necesidad de someter a la plantilla expuesta a reconocimientos médicos periódicos. Es el caso, por ejemplo, de los trabajadores que están expuestos a niveles de ruido ocupacional o a fuerzas vibratorias cuyos niveles de exposición pueden afectar de forma negativa la seguridad y salud de estos empleados.
En cuanto a la figura del trabajador, éste está obligado a someterse a los reconocimientos médicos organizados por su empresa, así como a acatar la decisión de cambio de puesto de trabajo cuando éste venga motivado por la necesidad de garantizar su seguridad y salud.
Por otra parte, los trabajadores ostentan el derecho de conocer los resultados de los reconocimientos médicos a los que sean sometidos, debiendo el empresario garantizar la plena confidencialidad de los resultados de los exámenes, a los cuales solo tendrán acceso el propio trabajador y el personal del servicio médico encargado de la vigilancia de la salud en la empresa. La única excepción la constituyen aquellos casos en los que se tenga la sospecha de que pueda existir un contagio de la enfermedad al resto de la plantilla, por lo cual el servicio médico informaría a las autoridades de salud y éstas, a su vez, al empresario.
El Acuerdo nº 1404, del 17 de octubre de 1978, Reglamento para el funcionamiento de los servicios médicos de empresas, establece algunas disposiciones adicionales en cuanto a la vigilancia de la salud de los trabajadores.
En dicha norma se dispone como objetivo fundamental de los Servicios Médicos de Empresa el mantenimiento de la salud integral del trabajador, que deberá traducirse en un elevado estado de bienestar físico, mental y social del mismo. A tales efectos, estos servicios deberán mantener un archivo clínico estadístico, de todas las actividades concernientes a su trabajo, el cual deberá contener:
• La ficha médica y ocupacional.
• La historia clínica única.
• Elaborar la estadística de absentismo al trabajo por motivos de accidente o enfermedad.
• Registros de control del trabajo de mujeres, menores de edad y personas discapacitadas para contribuir a su adaptación laboral y social.
• Otros registros que requieran las autoridades.
En lo que concierne concretamente a la vigilancia del estado de salud de los trabajadores, los Servicios Médicos de empresa deberán llevar a cabo las siguientes funciones:
• Apertura de la ficha médica ocupacional al momento de ingreso de los trabajadores a la empresa, mediante el formulario que al efecto proporcionará el IESS.
• Examen médico preventivo anual de seguimiento y vigilancia de la salud de todos los
• Examen especial en los casos de trabajadores cuyas labores involucren alto riesgo para la salud, el que se realizará semestralmente o a intervalos más cortos según la necesidad.
• Atención médico-quirúrgica de nivel primario y de urgencia.
• Transferencia de pacientes a Unidades Médicas del IESS, cuando se requiera atención médica especializada o exámenes auxiliares de diagnóstico.
• Mantenimiento del nivel de inmunidad por medio de la vacunación a los trabajadores y sus familiares, con mayor razón cuando se trate de epidemias.
La normativa de Ecuador en materia de seguridad y salud en el trabajo reconoce el derecho de los trabajadores a participar y ser consultados en aquellas materias que les afecten directamente, incluyendo en este sentido las relacionadas con la protección de la seguridad y salud de los trabajadores. Su regulación viene establecida en el Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986.
Tal y como dispone el artículo 14 de la norma, en todo centro de trabajo en que trabajen más de 15 trabajadores deberá organizarse un Comité de Seguridad e Higiene del Trabajo. Además, las empresas que dispongan de más de un centro de trabajo, deberán formar subcomités de Seguridad e Higiene, además del Comité, en cada uno de los centros que superen la cifra de 10 trabajadores.
El Comité de Seguridad e Higiene en el Trabajo deberá estar integrado en forma paritaria por tres representantes de los trabajadores y tres representantes de los empresarios, quienes de entre sus miembros designarán un Presidente y Secretario cuyo cargo durará un año, pudiendo ser prorrogado anualmente. Cada representante tendrá un suplente elegido de la misma forma que el titular y que será convocado en caso de falta o impedimento de éste.
Los representantes de los trabajadores serán elegidos por el Comité de Empresa, si existe en la empresa, o por las organizaciones laborales legalmente reconocidas, existentes en la empresa, en proporción al número de afiliados. Cuando no exista organización laboral en la empresa, la elección se realizará por mayoría simple de los trabajadores, con presencia del Inspector del Trabajo.
En cuanto a las funciones legalmente asignadas a estos Comités, éstas son las siguientes:
• Promover la observancia de las disposiciones sobre prevención de riesgos profesionales.
• Analizar y opinar sobre el Reglamento de Seguridad e Higiene de la empresa, a tramitarse en el Ministerio de Trabajo y Recursos Humanos. Así mismo, tendrá facultad para, de oficio o a petición de parte, sugerir o proponer reformas al Reglamento Interno de Seguridad e Higiene de la Empresa.
• Realizar la inspección general de edificios, instalaciones y equipos de los centros de trabajo, recomendando la adopción de las medidas preventivas necesarias.
• Conocer los resultados de las investigaciones que realicen organismos especializados, sobre los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, que se produzcan en la empresa.
• Realizar sesiones mensuales en el caso de no existir subcomités en los distintos centros de trabajo y bimensualmente en caso de tenerlos.
• Cooperar y realizar campañas de prevención de riesgos y procurar que todos los trabajadores reciban una formación adecuada en dicha materia.
• Analizar las condiciones de trabajo en la empresa y solicitar a sus directivos la adopción de medidas de higiene y seguridad en el trabajo.
• Vigilar el cumplimiento del presente Reglamento y del Reglamento Interno de Seguridad e Higiene del Trabajo.
Todos los acuerdos del Comité se adoptarán por mayoría simple y en caso de igualdad de las votaciones, se repetirá la misma hasta por dos veces más, en un plazo no mayor de ocho días. De subsistir el empate, se recurrirá a los Jefes de Riesgos del Trabajo de las jurisdicciones respectivas del IESS.
Las actas de constitución del Comité serán comunicadas por escrito al Ministerio de Trabajo y Recursos Humanos y al IESS, así como al empresario y a los representantes de los trabajadores. Igualmente se remitirá durante el mes de enero un informe anual sobre los principales asuntos tratados en las sesiones del año anterior.
En cuanto al régimen de reuniones, estos Comités deberán reunirse como mínimo una vez al mes, siempre que así lo decida la mayoría y cuando se produzca un accidente grave. Las reuniones se celebrarán dentro de la jornada de trabajo.
Por otra parte, en aquellas empresas que cuenten con un centro de trabajo y menos de 15 trabajadores, o bien más de un centro y menos de 10 empleados, los trabajadores podrán elegir a un delegado de seguridad y salud para que igualmente los trabajadores puedan ejercer su derecho de participación y consulta en materia de seguridad y salud.
Al igual que ocurre con la formación en materia de seguridad y salud laboral, son varias las referencias jurídicas que hacen referencia al derecho a ser informados reconocido a los trabajadores, el cual comporta a su vez una obligación para la figura del trabajador.
Tal y como dispone el artículo 19 del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986, los trabajadores tienen derecho a estar informados sobre los riesgos laborales vinculados a las actividades que realizan. Además, el empresario deberá comunicar las informaciones necesarias a los trabajadores y sus representantes sobre las medidas que se ponen en práctica para salvaguardar la seguridad y salud de los mismos.
Por otro lado, el artículo 12 de la misma norma dispone como obligación del empresario el informar a sus trabajadores y su representación sobre las normas legales relativas a la seguridad y salud que regulan su actividad. En este sentido, deberá poner a disposición de su plantilla un ejemplar de cada norma que aplique de forma directa a los trabajadores. Además, el empresario deberá hacer entrega también a los trabajadores de un ejemplar del Reglamento Interno de Seguridad e Higiene de la empresa, debiendo poder siempre los trabajadores acceder a su contenido.
El deber de información también se articula mediante la remisión de toda la información y documentación relativa a la seguridad y salud, por parte del empresario, a los miembros del comité de Seguridad e Higiene, quienes a su vez podrán informar al resto de la plantilla.
Por último, el Acuerdo nº 1404, del 17 de octubre de 1978, Reglamento para el funcionamiento de los servicios médicos de empresas, atribuye entre las funciones correspondientes a los servicios Médicos de Salud algunas referentes a la información de los trabajadores en materia de seguridad y salud, siendo éstas:
• Divulgar los conocimientos indispensables para la prevención de enfermedades profesionales y accidentes de trabajo.
• Organizar programas de educación para la salud en base a conferencias, charlas, concursos, recreaciones, y actividades deportivas destinadas a mantener la formación preventiva de la salud y seguridad mediante cualquier recurso educativo y publicitario.
• Colaborar con las autoridades de salud en las campañas de educación preventiva y solicitar asesoramiento de estas Instituciones si fuere necesario.
En Ecuador, la formación de los trabajadores en materia de seguridad y salud es una de las principales responsabilidades atribuidas a la figura del empresario.
Si atendemos a las obligaciones generales del empresario dispuestas en el artículo 11 del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986, encontramos dos funciones que deberán ser desarrolladas por parte del empresario o bien de forma delegada:
• Instruir al personal que ingresa a trabajar en la empresa sobre los riesgos de los diferentes puestos de trabajo y la forma y métodos para prevenirlos.
• Dar formación en materia de prevención de riesgos, al personal de la empresa, con especial atención a los directivos técnicos y mandos medios, a través de cursos regulares y periódicos.
La misma norma dispone en su artículo 15 como una de las obligaciones atribuidas a los Servicios de Seguridad e Higiene la realización de sesiones formativas en las que se instruya al personal sobre los métodos y sistemas de trabajo a adoptar para evitar accidentes y daños profesionales.
Por otra parte, la Decisión nº 584, del 7 de mayo de 2005, Instrumento Andino de Seguridad y Salud en el Trabajo, reconoce en su artículo 23 el derecho de los trabajadores de ser continuamente formados e informados en materia de prevención de accidentes y enfermedades profesionales, así como en cuanto a la protección de su salud.
Además de los Servicios de Seguridad e Higiene, los Servicios de Medicina del Trabajo también tienen atribuidas funciones de formación en materia de seguridad y salud en el trabajo, tal y como se establece en el Acuerdo nº 1404, del 17 de octubre de 1978, Reglamento para el funcionamiento de los servicios médicos de empresas. En todas aquellas empresas que cuenten con un Servicio Médico, éstos serán los responsables de impartir las sesiones formativas en materia de primeros auxilios.
En Ecuador, la realización de auditorías de los sistemas de gestión de seguridad y salud en el trabajo no constituye una obligación legal atribuida a la figura del empresario. Son las Unidades Provinciales de Riesgos del Trabajo del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) las encargadas de efectuar tales auditorías a las empresas del país.
Estas auditorías vienen desarrollándose desde 2011, tras la publicación de la Resolución nº 333, Reglamento para el Sistema de Auditoría de Riesgos del Trabajo (SART). Los objetivos que persigue dicho sistema vienen contemplados en el artículo 5 del Reglamento, siendo éstos:
• Verificar el cumplimiento técnico legal en materia de seguridad y salud en el trabajo por las empresas u organizaciones de acuerdo a sus características específicas.
• Verificar el diagnóstico del sistema de gestión de seguridad y salud en el trabajo de la empresa u organización, analizar los resultados y comprobarlos de requerirlo, de acuerdo a su actividad y especialización.
• Verificar que la planificación del sistema de gestión de seguridad y salud en el trabajo de la empresa u organización se ajuste al diagnóstico, así como a la normativa técnico legal vigente.
• Verificar la integración-implantación del sistema de gestión de seguridad y salud en el trabajo en el sistema general de gestión de la empresa u organización.
• Verificar el sistema de comprobación y control interno de su sistema de gestión de seguridad y salud en el trabajo, en el que se incluirán empresas u organizaciones contratistas.
Cabe comentar que estas auditorías son realizadas en aquellas organizaciones que tengan al menos 2 años de actividad, quedando exentas las empresas que lleven operativas menos tiempo en el país. Una vez la empresa cuenta con 2 años de actividad, cabe la posibilidad de que sea convocada para la realización de una auditoría de su sistema de gestión de seguridad y salud en el trabajo. En este sentido, la empresa deberá haber realizado en sus 2 años iniciales la evaluación de riesgos, la planificación de la actividad preventiva, haber implementado acciones preventivas (fruto de la planificación) y haber realizado visitas de control para verificar la eficacia de las acciones implementadas.
Cualquier empresa puede ser elegida para ser sometida a una auditoría por parte del IESS, debido a que esta selección de empresas se realiza en base a un sorteo. El responsable de la Unidad Provincial de Riesgos del Trabajo deberá notificar a la empresa que será auditada, en un plazo mínimo de 10 días, la realización de la visita de auditoría, indicando:
• La fecha en la que se realizará la auditoría.
• Los auditores o empresa auditora designada por el IESS.
• Los documentos y registros requeridos para el análisis y verificación (el punto 2 del artículo 8 incorpora una larga lista de documentos que pueden ser exigidos por parte del auditor).
• Representantes de la empresa que deben estar presentes en la visita de auditoría.
• Elementos del programa de auditoría.
Una vez la empresa ha sido auditada, el auditor de la IESS determinará el grado de eficacia del sistema de gestión de seguridad y salud de la empresa en base al cálculo de un Índice de Eficacia en el que se relacionarán el número de requisitos legales integrados respecto al total de requisitos que aplican a la empresa. Una vez calculado el Índice de Eficacia, se contemplan dos posibilidades:
• Superior al 80%: El Sistema de Gestión es considerado como satisfactorio y corresponderá, por lo tanto, empezar a aplicar un sistema de mejora continua.
• Inferior al 80%: El sistema de Gestión es considerado como insatisfactorio y se deberá, por lo tanto, reformular dicho sistema.
En Ecuador, el empresario está obligado a adoptar una modalidad organizativa con la que gestionar la seguridad y salud ocupacional en el seno de su empresa. Este deber viene principalmente regulado por el artículo 15 y siguientes del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986.
Tal y como dispone el artículo 15 de la norma, aquellas empresas que cuenten con un volumen de plantilla igual o superior a 100 trabajadores permanentes deberán obligatoriamente contar con una Unidad de Seguridad e Higiene. Este departamento deberá estar dirigido por un técnico especialista en seguridad e higiene que reportará directamente a la dirección de la empresa.
Asimismo, aquellas organizaciones que cuenten con menos de 100 trabajadores, pero más de 50 y cuya actividad haya sido calificada como de alto riesgo por parte del comité Interinstitucional, deberán contar con un técnico en seguridad e higiene del trabajo. De acuerdo al grado de peligrosidad de la empresa, el Comité podrá exigir la conformación de un Departamento de Seguridad e Higiene.
Son funciones atribuidas legalmente a la Unidad de Seguridad e Higiene las siguientes:
Promoción y entrenamiento de los trabajadores.
Asesoramiento técnico, en materias de control de incendios, almacenamientos adecuados, protección de maquinaria, instalaciones eléctricas, primeros auxilios, control y educación sanitaria, ventilación, protección individual.
Colaborar en la prevención de riesgos; que efectúen los organismos del sector público y comunicar los accidentes y enfermedades profesionales que se produzcan, al Comité Interinstitucional y al Comité de Seguridad e Higiene Industrial.
Determinar las funciones para confeccionar y mantener actualizado un archivo con documentos técnicos de Higiene y Seguridad, firmado por el Jefe de la Unidad, el cual será presentado a los Organismos de control cada vez que ello sea requerido.
Este archivo al que hace referencia al punto anterior deberá constar de los siguientes elementos:
En cuanto a la forma en la que deberán ser organizados los servicios médicos en el país, ésta viene regulada en el Acuerdo nº 1404, del 17 de octubre de 1978, Reglamento para el funcionamiento de los servicios médicos de empresas.
Tal y como dispone dicha norma, las empresas con 100 o más trabajadores organizarán obligatoriamente los Servicios Médicos con la planta física adecuada, el personal médico o paramédico que se determina.
Por otra parte, las empresas con un número inferior a 100 trabajadores que deseen organizar un servicio médico podrán hacerlo de forma independiente o bien asociarse con otras empresas situadas en la misma área, con los mismos fines y funciones. Estos Servicios Médicos de Empresa en régimen común serán dirigidos y administrados por Comisiones Mixtas integradas por representantes de las empresas componentes. El costo de instalación y funcionamiento será proporcional al número de trabajadores existentes en cada empresa y por cuenta de las mismas.
Los Servicios Médicos de Empresa, tanto propios como comunes, serán dirigidos por un Médico General, con experiencia en Salud Ocupacional o Salud Pública. El personal de enfermería trabajará a tiempo completo, cubriendo todos los turnos de trabajo de la empresa.
El horario médico mínimo se cumplirá de acuerdo a la siguiente proporción:
De 100 a 200 trabajadores: 3 horas día médico.
De 201 a 400 trabajadores: 4 horas día médico.
De 401 a 600 trabajadores 5 horas día médico.
De 601 a 800 trabajadores 6 horas día médico.
De 801 a 1000 trabajadores 8 horas día médico.
Más de 1000 trabajadores: una hora médico día adicional por cada 200 trabajadores o fracción.
Los Servicios Médicos trabajarán en estrecha colaboración con el Departamento de Seguridad e Higiene de la empresa, a fin de cubrir la totalidad de las especialidades relativas a la prevención de riesgos y garantizar una protección eficaz a los trabajadores. En cuanto a las funciones que desempeñarán los Servicios Médicos, éstas giran en torno a 5 grandes focos de actuación: higiene del trabajo, vigilancia del estado de salud de los trabajadores, riesgos del trabajo, educación higiénico-sanitaria de los trabajadores y acciones de seguridad y salud enfocadas a la productividad.
En Ecuador, la norma por la que se desarrollan los requisitos que deberán tenerse en consideración a la hora de realizar la planificación de la actividad preventiva la constituye la Decisión nº 584, del 7 de mayo de 2005, Instrumento Andino de Seguridad y Salud en el Trabajo.
Tal y como desarrolla el artículo 11 de la Decisión, en todo lugar de trabajo se deberán tomar medidas tendentes a disminuir los riesgos laborales, las cuales deberán basarse en directrices sobre sistemas de gestión de la seguridad y salud en el trabajo y su entorno como responsabilidad social y empresarial.
• Combatir y controlar los riesgos en su origen, en el medio de transmisión y en el trabajador, privilegiando el control colectivo al individual. En caso de que las medidas de prevención colectivas resulten insuficientes, el empleador deberá proporcionar, sin costo alguno para el trabajador, las ropas y los equipos de protección individual adecuados.
• Programar la sustitución progresiva y con la brevedad posible de los procedimientos, técnicas, medios, sustancias y productos peligrosos por aquellos que produzcan un menor o ningún riesgo para el trabajador.
En Ecuador, son varias las fuentes jurídicas que hacen referencia a la obligación del empresario de identificar y evaluar los riesgos a los que están expuestos los empleados a su cargo.
Por otra parte, el Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986, también señala la obligación del empresario de elaborar un documento cuya finalidad sea prevenir los riesgos derivados del ejercicio del trabajo, a efectos de conocer éstos y en qué magnitud se presentan en la empresa. Ello se consigue con la confección de una evaluación de riesgos, que deberá ser llevada a cabo por un especialista debidamente acreditado en el ámbito de la seguridad y salud ocupacional.
En cuanto a los supuestos que motivan la necesidad de revisar la evaluación de riesgos, la normativa ecuatoriana establece que siempre que se modifiquen las condiciones inicialmente evaluadas deberá realizarse una revisión del documento, a fin de que se corresponda con la realidad de la empresa.
El empresario ostenta la obligación de elaborar y guardar registros de los resultados y conclusiones derivadas de la evaluación de riesgos, debiendo estar éstos a disposición de los miembros de la Autoridad Laboral.
Al igual que ocurre con el caso de los empresarios, los trabajadores ecuatorianos ven atribuidas sus obligaciones en materia de seguridad y salud en el trabajo conjuntamente por lo dispuesto en el Código de Trabajo de Ecuador y en el Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986.
Dentro de los deberes de los trabajadores establecidos en el artículo 45 del Código de Trabajo, del 18 de octubre de 2005, los principales relativos a la seguridad y salud son los siguientes:
• Ejecutar el trabajo en los términos del contrato, con la intensidad, cuidado y esmero apropiados, en la forma, tiempo y lugar convenidos.
• Devolverle al empresario los materiales no usados y conservar en buen estado los instrumentos y útiles de trabajo, no siendo responsable por el deterioro que origine el uso normal de esos objetos, ni del ocasionado por caso fortuito o fuerza mayor, ni del proveniente de mala calidad o defectuosa construcción.
• Trabajar, en casos de peligro o siniestro inminentes, por un tiempo mayor que el señalado para la jornada máxima y aún en los días de descanso, cuando peligren los intereses de sus compañeros o del empresario. En estos casos tendrá derecho al aumento de remuneración de acuerdo con la Ley.
• Observar buena conducta durante el trabajo.
• Cumplir las disposiciones del reglamento interno expedido en forma legal.
• Comunicar al empresario o a su representante los peligros de daños materiales que amenacen la vida o los intereses de empresarios o trabajadores.
• Cumplir las medidas preventivas e higiénicas que impongan las autoridades.
La misma norma también establece algunas prohibiciones a la figura del trabajador:
• Poner en peligro su propia seguridad, la de sus compañeros de trabajo o la de otras personas, así como de la de los establecimientos, talleres y lugares de trabajo.
• Presentarse al trabajo en estado de embriaguez o bajo la acción de estupefacientes.
• Usar los útiles y herramientas suministrados por el empresario en objetos distintos del trabajo a que están destinados.
Por otra parte, el Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986, establece en su artículo 13 otras obligaciones que todo trabajador deberá asumir:
• Participar en el control de desastres, prevención de riesgos y mantenimiento de la higiene en los locales de trabajo cumpliendo las normas vigentes.
• Asistir a los cursos sobre control de desastres, prevención de riesgos, salvamento y socorrismo programados por la empresa u organismos especializados del sector público.
• Usar correctamente los medios de protección individual y colectiva proporcionados por la empresa y cuidar de su conservación.
• Informar al empresario de las averías y riesgos que puedan ocasionar accidentes de trabajo. Si éste no adoptase las medidas pertinentes, comunicar a la Autoridad Laboral competente a fin de que adopte las medidas adecuadas y oportunas.
• Cuidar de su higiene personal, para prevenir al contagio de enfermedades y someterse a los reconocimientos médicos periódicos programados por la empresa.
• No introducir bebidas alcohólicas ni otras sustancias tóxicas a los centros de trabajo, ni presentarse o permanecer en los mismos en estado de embriaguez o bajo los efectos de dichas sustancias.
• Colaborar en la investigación de los accidentes que hayan presenciado o de los que tengan conocimiento.
En Ecuador, son dos las normas por las que rigen las principales obligaciones atribuibles a la figura del empresario en materia de seguridad y salud ocupacional.
En primer lugar, el artículo 42 del Código de Trabajo de Ecuador, del 18 de octubre de 2005, establece una larga lista de deberes del empresario en materia laboral y de seguridad y salud en el trabajo. Dentro de esta segunda categoría destacan las siguientes:
Instalar las fábricas, talleres, oficinas y demás lugares de trabajo, sujetándose a las medidas de prevención, seguridad e higiene del trabajo y demás disposiciones legales y reglamentarias, tomando en consideración, además, las normas que precautelan el adecuado desplazamiento de las personas con discapacidad.
Indemnizar a los trabajadores por los accidentes que sufran en el trabajo y por las enfermedades profesionales.
Establecer comedores para los trabajadores cuando trabajen cincuenta o más en la fábrica o empresa, y los locales de trabajo estuvieren situados a más de dos kilómetros de la población más cercana.
Proporcionar oportunamente a los trabajadores los útiles, instrumentos y materiales necesarios para la ejecución del trabajo, en condiciones adecuadas.
Facilitar la inspección y vigilancia que las autoridades practiquen en los locales de trabajo, para cerciorarse del cumplimiento de las disposiciones de este Código y darles los informes que para ese efecto sean indispensables.
Cuando existan en el centro de trabajo más de 10 trabajadores operando de forma permanente, el empresario deberá elaborar y someter a la aprobación de la Dirección Regional del Trabajo, un reglamento de higiene y seguridad, que deberá ser revisado cada dos años.
Además de estas obligaciones contenidas en el Código de Trabajo de Ecuador, el Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986, dispone en su artículo 11 otras obligaciones que igualmente deberá tener en consideración:
Cumplir las disposiciones del mismo Reglamento y de otras normas vigentes en materia de prevención de riesgos.
Mantener en buen estado de servicio las instalaciones, máquinas, herramientas y materiales para un trabajo seguro.
Organizar y facilitar los Servicios Médicos, Comités y Departamentos de Seguridad, con sujeción a las normas legales vigentes.
Entregar gratuitamente a sus trabajadores vestido adecuado para el trabajo y los medios de protección individual y colectiva necesarios.
Efectuar reconocimientos médicos periódicos de los trabajadores en actividades peligrosas; y, especialmente, cuando sufran dolencias o defectos físicos o se encuentren en estados o situaciones que no respondan a las exigencias psicofísicas de los respectivos puestos de trabajo.
Especificar en el Reglamento Interno de Seguridad e Higiene, las facultades y deberes del personal directivo, técnicos y mandos medios, en orden a la prevención de los riesgos de trabajo.
Instruir sobre los riesgos de los diferentes puestos de trabajo y la forma y métodos
para prevenirlos, al personal que ingresa a laborar en la empresa.
Dar formación en materia de prevención de riesgos, al personal de la empresa, con
especial atención a los directivos técnicos y mandos medios, a través de cursos regulares y periódicos.
Adoptar las medidas necesarias para el cumplimiento de las recomendaciones dadas por el Comité de Seguridad e Higiene, Servicios Médicos o Servicios de Seguridad.
Proveer a los representantes de los trabajadores de un ejemplar del presente
Reglamento y de cuantas normas relativas a prevención de riesgos sean de aplicación en el ámbito de la empresa. Así mismo, entregar a cada trabajador un ejemplar del Reglamento Interno de Seguridad e Higiene de la empresa, dejando constancia de dicha entrega.
Facilitar durante las horas de trabajo la realización de inspecciones, en esta materia, tanto a cargo de las autoridades administrativas como de los órganos internos de la empresa.
Dar aviso inmediato a las autoridades de trabajo y al Instituto Ecuatoriano de
Seguridad Social, de los accidentes y enfermedades profesionales ocurridos en sus centros de trabajo y entregar una copia al Comité de Seguridad e Higiene Industrial.
Por otra parte, son obligaciones generales del personal directivo de la empresa:
Instruir al personal a su cargo sobre los riesgos específicos de los distintos puestos de trabajo y las medidas de prevención a adoptar.
Prohibir o paralizar los trabajos en los que se adviertan riesgos inminentes de accidentes, cuando no sea posible el empleo de los medios adecuados para evitarlos. Tomada tal iniciativa, la comunicarán de inmediato a su superior jerárquico, quien asumirá la responsabilidad de la decisión que en definitiva se adopte.
En Ecuador, la definición legal de los principales conceptos relativos a la seguridad y salud en el trabajo viene legalmente dispuesta en el Capítulo I de la Decisión nº 584, del 7 de mayo de 2005, Instrumento Andino de Seguridad y Salud en el Trabajo, siendo las principales las que a continuación se indican:
Trabajador: toda persona que desempeña una actividad laboral por cuenta ajena remunerada, incluidos los trabajadores independientes o por cuenta propia y los trabajadores de las instituciones públicas.
Salud: es un derecho fundamental que significa no solamente la ausencia de afecciones o de enfermedad, sino también de los elementos y factores que afectan negativamente el estado físico o mental del trabajador y están directamente relacionados con los componentes del ambiente del trabajo.
Medidas de prevención: las acciones que se adoptan con el fin de evitar o disminuir los riesgos derivados del trabajo, dirigidas a proteger la salud de los trabajadores contra aquellas condiciones de trabajo que generan daños que sean consecuencia, guarden relación o sobrevengan durante el cumplimiento de sus labores, medidas cuya implementación constituye una obligación y deber de parte de los empleadores.
Riesgo laboral: probabilidad de que la exposición a un factor ambiental peligroso en el trabajo cause enfermedad o lesión.
Actividades, procesos, operaciones o trabajos de alto riesgo: aquellas que impliquen una probabilidad elevada de ser la causa directa de un daño a la salud del trabajador con ocasión o como consecuencia del trabajo que realiza. La relación de actividades calificadas como de alto riesgo será establecida por la legislación nacional de cada País Miembro.
Lugar de trabajo: todo sitio o área donde los trabajadores permanecen y desarrollan su trabajo o a donde tienen que acudir por razón del mismo.
Condiciones y medio ambiente de trabajo: aquellos elementos, agentes o factores que tienen influencia significativa en la generación de riesgos para la seguridad y salud de los trabajadores.
Equipos de protección individual: los equipos específicos destinados a ser utilizados adecuadamente por el trabajador para 5 que le protejan de uno o varios riesgos que puedan amenazar su seguridad o salud en el trabajo.
Sistema de gestión de la seguridad y salud en el trabajo: conjunto de elementos interrelacionados o interactivos que tienen por objeto establecer una política y objetivos de seguridad y salud en el trabajo, y los mecanismos y acciones necesarios para alcanzar dichos objetivos, estando íntimamente relacionado con el concepto de responsabilidad social empresarial, en el orden de crear conciencia sobre el ofrecimiento de buenas condiciones laborales a los trabajadores, mejorando de este modo la calidad de vida de los mismos, así como promoviendo la competitividad de las empresas en el mercado.
Sistema nacional de seguridad y salud en el trabajo: conjunto de agentes y factores articulados en el ámbito nacional y en el marco legal de cada Estado, que fomentan la prevención de los riesgos laborales y la promoción de las mejoras de las condiciones de trabajo, tales como la elaboración de normas, la inspección, la formación, promoción y apoyo, el registro de información, la atención y rehabilitación en salud y el aseguramiento, la vigilancia y control de la salud, la participación y consulta a los trabajadores, y que contribuyen, con la participación de los interlocutores sociales, a definir, desarrollar y evaluar periódicamente las acciones que garanticen la seguridad y salud de los trabajadores y, en las empresas, a mejorar los procesos productivos, promoviendo su competitividad en el mercado.
Servicio de salud en el trabajo: conjunto de dependencias de una empresa que tiene funciones esencialmente preventivas y que está encargado de asesorar al empresario, a los trabajadores y a sus representantes en la empresa acerca de: i) los requisitos necesarios para establecer y conservar un medio ambiente de trabajo seguro y sano que favorezca una salud física y mental óptima en relación con el trabajo; ii) la adaptación del trabajo a las capacidades de los trabajadores, habida cuenta de su estado de salud física y mental.
Enfermedad profesional: una enfermedad contraída como resultado de la exposición a factores de riesgo inherentes a la actividad laboral.
Accidente de trabajo: es accidente de trabajo todo suceso repentino que sobrevenga por causa o con ocasión del trabajo, y que produzca en el trabajador una lesión orgánica, una perturbación funcional, una invalidez o la muerte. Es también accidente de trabajo aquel que se produce durante la ejecución de órdenes del empresario, o durante la ejecución de una labor bajo 6 su autoridad, aun fuera del lugar y horas de trabajo. Las legislaciones de cada país podrán definir lo que se considere accidente de trabajo respecto al que se produzca durante el traslado de los trabajadores desde su residencia a los lugares de trabajo o viceversa.
Procesos, actividades, operaciones, equipos o productos peligrosos: aquellos elementos, factores o agentes físicos, químicos, biológicos, ergonómicos o mecánicos, que están presentes en el proceso de trabajo, según las definiciones y parámetros que establezca la legislación nacional, que originen riesgos para la seguridad y salud de los trabajadores que los desarrollen o utilicen.
Comité de seguridad y salud en el trabajo: es un órgano bipartito y paritario constituido por representantes del empresario y de los trabajadores, con las facultades y obligaciones previstas por la legislación y la práctica nacionales, destinado a la consulta regular y periódica de las actuaciones de la empresa en materia de prevención de riesgos.
Incidente laboral: suceso acaecido en el curso del trabajo o en relación con el trabajo, en el que la persona afectada no sufre lesiones corporales, o en el que éstas sólo requieren cuidados de primeros auxilios.
Peligro: amenaza de accidente o de daño para la salud.
Empleador (Empresario): toda persona física o jurídica que emplea a uno o varios trabajadores.
En Ecuador, existen una serie de entidades públicas cuyas funciones se enmarcan, bien de forma directa o indirecta, dentro del ámbito de la seguridad y salud en el trabajo. Se enumeran los principales:
• Ministerio del Trabajo: Máxima autoridad en materia de empleo y de seguridad y salud ocupacional en la República de Ecuador, constituye la institución rectora de políticas públicas de trabajo, empleo y de talento humano, regulando y supervisando el cumplimiento de las obligaciones laborales mediante la ejecución de procesos eficaces, eficientes, transparentes y democráticos enmarcados en modelos de gestión integral. Su objetivo principal no es otro que conseguir un sistema de trabajo digno, de calidad y solidario para tender hacia la justicia social en igualdad de oportunidades.
• Ministerio de Salud Pública: Institución estatal que tiene por objeto ejercer la rectoría, regulación, planificación, coordinación, control y gestión de la salud pública ecuatoriana a través de la gobernanza, vigilancia y control sanitario. Además, se encarga de garantizar el derecho a la salud a través de la provisión de servicios de atención individual, prevención de enfermedades, promoción de la salud e igualdad, investigación y desarrollo de la ciencia y la tecnología.
• Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social: Se trata de una institución cuya organización y funcionamiento se fundamenta en los principios de solidaridad, obligatoriedad, universalidad, equidad, eficiencia, subsidiariedad y suficiencia. Se encarga de aplicar el Sistema del Seguro General Obligatorio que forma parte del sistema nacional de Seguridad Social. El Instituto cuenta con un Departamento de Seguro de Riesgos del Trabajo cuya misión es garantizar a los afiliados y empresarios la seguridad y salud laboral mediante acciones y programas de prevención y auditorías, así como ofrecer la protección oportuna a los afiliados y a sus familias en las contingencias de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.
• Direcciones Regionales del Trabajo: Dependientes del Ministerio de Trabajo, las Direcciones Regionales del Trabajo se encargan de coordinar la ejecución de la Política Institucional en Seguridad y Salud y el Sistema de Gestión de Seguridad y Salud del Ministerio de Relaciones Laborales. Sus principales funciones se basan en el asesoramiento, capacitación, control y seguimiento de la prevención de riesgos laborales en los centros de trabajo, a efectos de reducir la siniestralidad laboral, mejorar la productividad y la calidad de vida de los trabajadores.
• Servicio Ecuatoriano de Normalización: Organismo técnico nacional, eje principal del Sistema Ecuatoriano de Calidad en el país, competente en Normalización, Reglamentación Técnica y Metrología, que contribuye a garantizar el cumplimiento de los derechos ciudadanos relacionados con la seguridad; la protección de la vida y la salud humana, animal y vegetal; la preservación del medio ambiente; la protección del consumidor, la promoción de la cultura de la calidad y la mejora de la productividad y competitividad en la sociedad ecuatoriana. Ha elaborado diversas Normas Técnicas en el campo de la seguridad y salud en el trabajo que son de obligado cumplimiento por parte de las empresas del país.
En Ecuador existen dos textos jurídicos principales por los que se regulan los derechos y obligaciones atribuidos a empresarios y trabajadores en materia de seguridad y salud en el trabajo:
1. Decisión nº 584, del 7 de mayo de 2005, Instrumento Andino de Seguridad y Salud en el Trabajo.
2. Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986.
En primer lugar, la Decisión nº 584, del 7 de mayo de 2005, Instrumento Andino de Seguridad y Salud en el Trabajo, establece en el artículo 3 su ámbito de aplicación. A tales efectos, dispone que es aplicable a todas las ramas de actividad económica en los Países Miembros de la Comunidad Andina (Colombia, Perú, Bolivia, Venezuela y Ecuador) y a todos los trabajadores.
Por otra parte, el Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986, establece en su artículo 1 que sus disposiciones son de aplicación a toda actividad laboral desarrollada en el país y a todo centro de trabajo, teniendo la norma como objetivo la prevención, disminución o eliminación de los riesgos del trabajo y la mejora del medio ambiente de trabajo.
En Ecuador, la seguridad y salud en el trabajo es un derecho fundamental reconocido a la población trabajadora y recogido en la propia Constitución de la República de Ecuador, siendo su última versión del año 2008, en los apartados 5 y 6 de su artículo 326:
• Toda persona tendrá derecho a desarrollar sus labores en un ambiente adecuado y propicio, que garantice su salud, integridad, seguridad, higiene y bienestar.
• Toda persona rehabilitada después de un accidente de trabajo o enfermedad, tendrá derecho a ser reintegrada al trabajo y a mantener la relación laboral, de acuerdo con la Ley.
Las principales normas por las que se regula la protección de la seguridad y salud de los trabajadores, frente a los riesgos derivados del desempeño de sus labores, son las que se enumeran a continuación:
• Código de Trabajo de Ecuador, codificado el 18 de octubre de 2005: Su Título IV hace referencia a “los riesgos del trabajo”, regulando aspectos como la determinación de los riesgos y responsabilidades del empresario, los accidentes de trabajo, las enfermedades profesionales y sus correspondientes indemnizaciones. También dispone los requisitos que deberán considerarse en relación a la protección de determinados colectivos como mujeres embarazadas o menores.
• Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986: Constituye la principal norma en el país en materia de seguridad y salud en el trabajo.
• Decisión nº 584, del 7 de mayo de 2005, Instrumento Andino de Seguridad y Salud en el Trabajo: Sus disposiciones tienen por objeto promover y regular las acciones que se deben desarrollar en los centros de trabajo de los países miembros de la Comunidad Andina, entre ellos Ecuador, para disminuir o eliminar los daños a la salud del trabajador, mediante la aplicación de medidas de control y el desarrollo de las actividades necesarias para la prevención de riesgos en el trabajo.
• Resolución nº 957, que aprueba el Reglamento del Instrumento Andino de Seguridad y Salud en el Trabajo: Desarrolla alguna de las disposiciones contenidas en la norma anterior.
• Ley nº 67 Orgánica de Salud, del 22 de diciembre de 2006.
• Ley nº 2001-55 de Seguridad Social, del 27 de noviembre de 2001.
• Resolución del IESS (Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social) nº 390, que aprueba el Reglamento del Seguro General de Riesgos del Trabajo.
• Norma Técnica Ecuatoriana del INEN (Instituto Ecuatoriano de Normalización) nº 2266, sobre el Transporte, Almacenamiento y Manejo de Materiales Peligrosos.
• Acuerdo Ministerial nº 0100, del 9 de agosto de 2000, que aprueba el Reglamento de Seguridad para el uso del Amianto.
• Acuerdo nº 1404, del 17 de octubre de 1978, Reglamento para el funcionamiento de los servicios médicos de empresas.
Política de incentivos en materia de Seguridad y Salud en el Trabajo (SST)
El artículo 185 del Reglamento nº 2393, de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, del 13 de noviembre de 1986, establece algunos incentivos económicos que tienen por objeto motivar la gestión de la seguridad y salud de los trabajadores en el seno de las empresas del país. Dichos incentivos son los siguientes:
• Los dispositivos destinados a prevenir riesgos de trabajo, así como el material formativo y de divulgación, relativo a la seguridad e higiene del trabajo, que sean importados directamente por las empresas, están exentos de todo gravamen en su importación, previa autorización del Ministerio de Finanzas. Su valor no será tomado en cuenta para el efecto del pago de impuestos.
• Las empresas que realicen una eficiente labor de prevención de riesgos se harán acreedoras a menciones honoríficas y a la reducción de las primas que se pagan al IESS (Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social) por concepto del seguro de riesgos del trabajo, en los porcentajes que fije la Dirección de Asesoría Matemático Actuarial.
• La organización y actividades efectuadas por las empresas en materia de prevención de riesgos del trabajo serán tomadas en cuenta por las autoridades para la imposición de sanciones posteriores, pudiendo aplicar atenuantes.
• Los trabajadores que hayan destacado por actos de defensa de la vida o de la salud de sus compañeros, o de las pertenencias de la empresa, serán galardonados por el Ministerio de Trabajo o el IESS con distinciones honoríficas y premios pecuniarios.

References: Decisión nº 
 Decisión nº 
 artículo 1
 artículo 1
 artículo 66
 artículo 68
 artículo 55
 artículo 63
 artículo 65
 artículo 128
 artículo 175
 artículo 423
 artículo 136
 artículo 1
 artículo 12
 artículo 414
 artículo 25
 Decisión nº 
 Resolución 
 artículo 4
 artículo 134
 artículo 138
 artículo 387
 artículo 186
 artículo 626
 artículo 189
 artículo 2
 Resolución 
 artículo 12
 artículo 397
 artículo 46
 artículo 160
 artículo 11
 artículo 14
 artículo 19
 artículo 12
 artículo 11
 artículo 15
 Decisión nº 
 artículo 23
 Resolución 
 artículo 5
 artículo 8
 artículo 15
 artículo 15
 Decisión nº 
 artículo 11
 artículo 45
 artículo 13
 artículo 42
 artículo 11
 Decisión nº 
 Decisión nº 
 Decisión nº 
 artículo 3
 artículo 1
 artículo 326
 Decisión nº 
 Resolución 
 Resolución 
 artículo 185