Source: https://www.senado.gob.mx/64/gaceta_del_senado/documento/39122
Timestamp: 2019-12-16 06:15:06+00:00

Document:
Gaceta: LXII/1SPO-81/39122
Propone reformar y adicionar el numeral 2 del artículo 185 del Reglamento del Senado de la República, para establecer un procedimiento que permita regular la presentación de la opinión que presenten los integrantes de una comisión en relación con la dictaminación de una iniciativa o proyecto de ley o decreto.
La propuesta, establece que la opinión deberá ser aprobada por la mayoría simple de los miembros de la comisión que la emite. En caso de no contar con dicha mayoría, se deberán realizar las adecuaciones conducentes, conforme a lo planteado por la mayor parte de los integrantes de la comisión emisora, en el momento en el que se desahoga el asunto, a efecto de remitirla en tiempo y forma a la comisión coordinadora de los trabajos dentro del procedimiento de dictaminación.
La autora de la iniciativa señala que con el establecimiento de estas reglas, se permitirá agilizar las sesiones de las comisiones, cuando dentro de su orden del día se encuentre el asunto referente a la opinión formulada, en aras de mejor proveer la función legislativa, dentro de un sistema de controles y contrapesos.
La suscrita Lisbeth Hernández Lecona, Senadora de la República de la LXII Legislatura del Honorable Congreso de la Unión, e integrante del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, con fundamento en lo dispuesto en el artículo 71, fracción II de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; así como por los artículos 4 numeral 1, 8 numeral 1 fracción I, 164 numerales 1 y 2 y 169 del Reglamento del Senado de la República, someto a consideración de esta Honorable Soberanía, la INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMA Y ADICIONA EL NUMERAL 2 DEL ARTÍCULO 185 DEL REGLAMENTO DEL SENADO DE LA REPÚBLICA, mismo que se hace al tenor de la siguiente:
La actividad legislativa implica un gran compromiso y responsabilidad por parte de cada uno de los diputados y senadores que integran el Congreso de la Unión conforme a lo dispuesto por el artículo 50 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, como bien se desprende del texto de nuestra ley suprema, dicha actividad es la principal de quienes integran el Poder Legislativo, pues corresponde al mismo llevar a cabo el procedimiento legislativo, que con motivo de una iniciativa de ley o decreto que se presente, se discuta de acuerdo con lo establecido en la norma suprema y en la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos y sus reglamentos respectivos.
La idea del ejercicio del poder a través de la función legislativa, se remonta a la época de John Locke, perfeccionada por Señor de la Brède y Barón de Montesquieu, quienes explican que dentro del poder público deben existir contrapesos mediante la división del mismo con facultades y funciones diferentes que permitan alcanzar los fines del Estado.
En nuestro país, es en la Constitución de 1857 donde Benito Pablo Juárez García incorpora las ideas inglesas de la integración de poderes, previendo la existencia de dos poderes el administrador y el parlamentario, pero no es sino hasta la entrada en vigor de la Constitución de 1917, donde se materializa un cuerpo legislativo unicameral, a parte del poder con funciones administrativas. Esto supone la existencia de la idea proveniente del constitucionalismo anglosajón que conocemos como “checks and balances”, o bien, controles y contrapesos en el referido poder público, habiendo por consecuencia un Ejecutivo un Legislativo y un Judicial, con competencias que determina nuestra constitución vigente y que se complementan a la vez que se limitan entre sí.
Como ya se ha referido, la función legislativa le corresponde tanto a la Cámara de Diputados como a la de Senadores, quienes se rigen a través de normas jurídicas que en su carácter secundario, derivan primordialmente de la práctica parlamentaria y que ahora conforman el hoy llamado derecho parlamentario, cuyo concepto incluye todos los aspectos relacionados con las funciones y organización interna de los parlamentos, asambleas, cámaras o congresos y cuya fuete primordial es la costumbre parlamentaria.
La mayor parte de las normas escritas derivan de la costumbre, es decir, de usos reiterados que adquieren el carácter vinculatorio, o bien, de prácticas, concebidas como actividades continuadas, mismas que se han incorporado al Reglamento del Senado de la República, el cual fundamenta su existencia en el artículo 3 de la Ley de Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 30 de diciembre de 2004.
El reglamento, es un “conjunto ordenado de reglas o preceptos que por autoridad competente se da para la ejecución de una ley o para el régimen de una corporación, una dependencia o un servicio” , por lo que las distintas fuerzas políticas de la LX y la LXI Legislaturas del Senado de la República sumaron esfuerzos y conformaron su propio reglamento, con la intención de dar mayor certeza y mejorar la eficiencia en las tareas legislativas.
En dicho ordenamiento jurídico se prevé un Título Sexto relativo a las Comisiones y Comités del Senado de la República que se encuentran especializados por materias, cuyo trabajo se llevaba a cabo a través de diversas prácticas parlamentarias que se iban adecuando de conformidad con las necesidades de tales cuerpos colegiados, pero con la emisión de normas sistematizadas, se dota de dinamismo su trabajo, el cual versa en la dictaminación de las iniciativas de leyes o decretos que son presentados ante la Cámara Alta y que le son turnados por la Mesa Directiva del Pleno de forma vinculatoria.
La labor de las Comisiones y Comités resulta muy importante, pues en esta tarea se vierten las opiniones de expertos en las materias competencia del propio Senado o de las que le correspondan como Cámara Revisora, contribuyendo esto al adecuado sistema de división del ejercicio del poder. Aunado a ello y con el propósito de enriquecer el análisis y posteriormente la dictaminación a la que se hace referencia, el Reglamento del Senado de la República, reconoce la posibilidad de que las comisiones no vinculadas a la materia de análisis y dictamen, pueden participar en el proceso de dictaminación, emitiendo algún punto de vista técnico o especializado que contribuya a mejorar el dictamen.
Los artículos 179 y 180 del multicitado Reglamento del Senado de la República indican que el turno para efectos de opinión procede para solicitar a las comisiones ordinarias o especiales aporten puntos de vista a las dictaminadoras, cuando en las iniciativas o proyectos que éstas conozcan se aborden de manera indirecta asuntos de la competencia de aquéllas. El turno puede incluir el número de comisiones que se estima necesario y cuando lo consideren pertinente, cualquier comisión o senador puede aportar por escrito opiniones a las comisiones dictaminadoras. Las opiniones que emiten las comisiones requeridas al efecto o las que se presentan por decisión propia, no son vinculantes para el dictamen que se emita. Si la opinión no se presenta en tiempo y forma, se entiende que la opinante declina de su derecho a emitirla. Un dictamen no se supedita a la emisión de una opinión.
De lo anterior tenemos que en primer término, se encuentra regulada la figura del turno para opinión. En este sentido se faculta al Presidente de la Mesa Directiva para turnar a comisiones las iniciativas o proyectos para dictamen u opinión, cuyo efecto es solicitar a las comisiones ordinarias y especiales aporten puntos de vista a las dictaminadoras cuando en las iniciativas o proyectos que éstas conozcan se aborden de manera indirecta asuntos de la competencia de aquéllas, pudiéndose incluir el número de comisiones que se considere necesario y en segundo término, se regula la hipótesis de que cualquier otra comisión distinta a las dictaminadoras o a las opinantes o, incluso, cualquier legislador, pueda aportar por escrito opiniones a las dictaminadoras. Así mismo, el propio Reglamento determina el efecto no vinculante para el dictamen que se produzca de las opiniones que se lleguen a emitir, con lo que se reconoce la autonomía del dictamen respecto a la opinión, de tal manera que la opinión no condiciona ni la oportunidad ni la validez o eficacia de un dictamen.
No obstante lo anterior, los numerales en comento, no establecen el procedimiento para la discusión y aprobación de las opiniones, pues el texto del Reglamento del Senado de la República, solo trasciende a los requisitos del dictamen, al sentido del voto del dictamen, ya sea positivo, negativo e incluso la existencia de un voto particular y en general al procedimiento para su desahogo, limitándose a establecer que el plazo para emitir la opinión, cuando proceda, lo determinará la Junta Directiva de la comisión que coordina los trabajos correspondientes, en el método de trabajo que establezca para la dictaminación y de acuerdo con lo establecido por el artículo 185 del Reglamento del Senado de la República, omitiéndose situaciones que podrían suscitarse dentro del procedimiento para emitir una opinión, que si bien no es vinculante, debe considerarse el criterio de pluralidad existente en las comisiones.
Lo anterior significa que si existe consenso para una opinión ya sea que se emita en sentido positivo o negativo, sigue su curso remitiéndose a la dictaminadora dentro del plazo establecido o antes de que se elabore el dictamen, de lo contrario se pierde el derecho de emitir la misma; pero se encuentra desprovisto el caso de no existir consenso entre los miembros de la comisión respecto al sentido de la opinión, ya que ésta debe ser aprobada por la mayoría de los miembros de la comisión emisora de acuerdo con lo que establece el artículo 185 del Reglamento del Senado de la República, por lo que se considera importante establecer alguna regla que permita regular esta hipótesis y con ello agilizar las sesiones de las comisiones, cuando dentro de su orden del día se encuentre el asunto referente a la opinión formulada, en aras de mejor proveer la función legislativa, dentro de un sistema de controles y contrapesos.
Por lo antes expuesto y fundado, someto a la consideración de esta Honorable Asamblea, el siguiente:
ARTÍCULO ÚNICO. Se reforma y adiciona el numeral 2 del artículo 185 del Reglamento del Senado de la República, para quedar como sigue:
La opinión es aprobada por la mayoría simple de los miembros de la comisión que la emite. En caso de no contar con dicha mayoría, se deberán realizar las adecuaciones conducentes, conforme a lo planteado por la mayor parte de los integrantes de la comisión emisora, en el momento en el que se desahoga el asunto, a efecto de remitirla en tiempo y forma a la comisión coordinadora de los trabajos dentro del procedimiento de dictaminación.
Dado en el Senado de la República en el mes de febrero del año dos mil trece.
SENADORA LISBETH HERNÁNDEZ LECONA.
[1] LÓPEZ Flores Raúl et Al, Coordinación. Estrategia y práctica parlamentaria en un Congreso plural. XXV Aniversario del Instituto Belisario Domínguez, Senado de la República, Primera Edición, México 2011.

References: artículo 185
 artículo 71
 ARTÍCULO 185
 artículo 50
 artículo 3
 artículo 185
 artículo 185
 artículo 185