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Timestamp: 2020-04-10 14:04:24+00:00

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Mi experiencia de uso con el LG V50 ThinQ tras una semana
Un móvil, dos pantallas. He probado el LG V50 ThinQ con su complemento Dual Screen durante toda una semana como móvil de cabecera. Estas son mis impresiones.
Publicado por David G. Mateo | 11 diciembre 2019 | Análisis de Móviles, Móviles | 0
Por qué contentarte con una cuando puedes llevar encima dos pantallas. Algo así han debido de pensar en LG a la hora de diseñar el LG V50 ThinQ. Y es que, aunque es un único móvil con ciertos parecidos al LG G8s, su cuerpo está diseñado para integrar una segunda pantalla en forma de carcasa completa. Algo así como la típica funda de libro pero con un segundo panel para llevar la multitarea a otro estado más elevado. O para jugar a juegos sin plantar los dedos en la pantalla donde tienes que mirar la acción. O para ver dos contenidos diferentes en posición atril o tienda de campaña. La variedad de posibilidades es grande.
Pero el LG V50 ThinQ también puede presumir de ser uno de los primeros móviles con capacidad 5G que han llegado al mercado español. Y es que cuenta con el procesador Qualcomm Snapdragon 855 que incorpora el módem Snapdragon X50 que permite aprovechar estas redes. Eso sí, siempre y cuando tu tarjeta SIM y tu compañía también operen sobre la red 5G. Todo ello, además, acompañado por nada menos que cinco cámaras de fotos con diferentes angulares, y una pantalla principal OLED de 6,4 pulgadas. Nada mal para ser un gama alta, pero apreciando su valor por contar con un segundo panel en su conjunto.
Y es que lo interesante es contar con el móvil y con el periférico. Yo he tenido la oportunidad de probarlo durante toda una semana. Tiempo que me ha permitido catar de primera mano lo que es contar con dos pantallas a la vez. ¿Se aprovechan? ¿Ofrecen más productividad? ¿Este móvil cabe en el bolsillo? Te dejo las respuestas a estas preguntas a lo largo de este análisis.
Un diseño que entra en el bolsillo
Una de las primeras preocupaciones que vino a mi mente nada más recibir el móvil fue contar con dos productos en uno. Y es que sabía que añadir una pantalla en formato carcasa supone cargar con más peso y más volumen. Pero ya te aseguro desde ya que no es un problema para el bolsillo. Sí es más pesado que llevar únicamente el LG V50 ThinQ encima, pero nada que no pueda entrar en un vaquero. Ni por ancho ni por profundo. De hecho, sus medidas como móvil individual quedan en 159,2 x 76,1 x 8,3 mm, con un peso de 183 gramos. Y solo habría que sumarle un par de milímetros más por la tapa-pantalla, y uno más en el contorno por este periférico que actúa como una carcasa de plástico rígido. Así que no es excesivamente gordo teniendo en cuenta lo que añade.
Lo que sí me ha sorprendido es la continuidad de las líneas de diseño de LG en este terminal. Parecen no haber querido dedicarle mucho esfuerzo en cambiar el frontal o la trasera, o las líneas generales que definen a este móvil. Tampoco resulta un problema teniendo en cuenta que el terminal no hace que las cámaras traseras sobresalgan de su cuerpo, o que no se aproveche su frontal. Aquí no hay ninguna queja, pero sí las ganas de ver algo nuevo.
El acabado es en cristal, y solo existe una versión en color negro. Algo que debe valorar cada usuario a título personal. Ya os comento que con la carcasa poco o nada se deja lucir de este brillante acabado. Tan solo la disposición de cámaras en la ventana que deja la carcasa en la parte trasera. Algo que sí marca la diferencia con el resto de terminales de gama alta del mercado. Y también el acabado plano del frontal de la tapa (trasera de la segunda pantalla), que hace que luzca como un panel, aunque es solo una superficie en color negro brillante.
Otros datos de diseño que te pueden interesar es que cuenta con tres botones en la parte izquierda del terminal: dos para subir y bajar el volumen, y un tercero para invocar al Asistente de Google. Hay otro botón, el de encendido/apagado, en la parte derecha. Están colocados a muy buena altura para pulsarlos con una sola mano. Y lo mismo ocurre con el lector de huellas redondo que está en la parte trasera, justo debajo de las cámaras. Accesible y en el lugar ideal para lanzar el dedo. Por cierto, no te asustes si ves unos puntos dorados asomar por la carcasa trasera del móvil: son los pines de conexión para el complemento Dual Screen o segunda pantalla.
Dos pantallas ¿mejor que una?
Volvemos a estar en una época del sector en el que todo nos sabe a poco. Queremos más pantalla, más aprovechada, pero que el móvil sea más ligero y más, y más y más. Y a LG se le ha ocurrido plantar una segunda pantalla en este terminal. Algo que multiplica las posibilidades de este V50 ThinQ de LG. No es una pantalla flexible, sino dos pantallas. Divididas pero no independientes. Cuestiones que marcan la diferencia.
Por ejemplo, al no ser una pantalla única flexible se respetan los formatos originales de las aplicaciones. Cada pantalla muestra a todo tamaño un chat de WhatsApp y la aplicación de YouTube, por ejemplo. No hay que jugar con miniventanas móviles, o un formato no panorámico que incluya barras negras para ajustar todo. Ni tampoco se deforma la imagen. Y esto es bien, ya que no cambia la experiencia de uso. Solo hay que desdoblar un poco el cerebro y la visión para usar la multitarea real. Es decir, mover las dos pantallas a la vez.
Se trata de un panel de 6,2 pulgadas de tamaño y capaz de mostrar imágenes a una resolución de 2160×1080. O lo que es lo mismo: FullHD+. Todo ello teniendo en cuenta que también es un panel con tecnología G-OLED y formato de 18,7:9. Es decir, que es un panel muy colorido, con una gran definición gracias a su origen OLED y que es capaz de mostrar el contenido de buena calidad. Eso sí, su resolución se queda por debajo del panel original, que es QHD+ (3120 X 1440 píxeles). Aunque no se nota si tenemos esta resolución adaptada para ahorrar batería y vemos los contenidos habitualmente en FullHD.
A la hora de la verdad, este sistema me ha venido realmente bien para olvidarme del salto de aplicaciones. Sin tener que dejar atrás una conversación de WhatsApp he podido consultar información en Google Maps o algún dato en Google Chrome. Sí, he perdido un par de segundos a la hora de activar la segunda pantalla, la cual mantengo apagada si no uso para mejorar el rendimiento del móvil. Pero este tiempo lo he ganado después al no tener que cambiar de nuevo al chat de WhatsApp en el que transmitir esta información. Las dos herramientas quedan a la vista y puedo saltar de una a otra cómodamente. Y no se nota ningún tirón o retraso, todo funciona con fluidez y como se espera.
También me ha resultado especialmente útil en juegos. Sobre todo en los de disparos y conducción. Las desarrolladoras de videojuegos no tienen problemas en llenar de botones o hacer una interfaz compleja en pantalla, aunque ello suponga tener que mover los pulgares y taparnos la visión de lo que ocurre en pantalla. Pues bien, esto se acaba plantando una segunda pantalla que muestre la imagen del juego, dejando el peso del móvil y su pantalla original como controles para sujetar entre las manos. Algo lógico y ergonómico para que sostener en este formato el terminal no sea una odisea. En juegos como Real Racing 3, además, he podido probar el formato de volante de entre los diferentes diseños de mando disponibles. Muy útil para aprovechar estos títulos. Eso sí, el sistema no funciona con todos los juegos, solo con los compatibles.
El único pero de este complemento es que puede estorbar en el uso con una sola mano. Y es que tendremos que abrir esta carcasa en formato de libro para ver las notificaciones o usar el móvil. Cuenta con un avisador LED que nos ayuda a saber si hay algo pendiente, pero perdemos la capacidad de mantener información siempre visible en la pantalla P-OLED original del V50 ThinQ. Y necesitamos las dos manos para controlarlo. Lo bueno es que podemos doblar 360 grados este periférico y usar el móvil como si no estuviera. O, si nos llega a cansar, lo podemos retirar tranquilamente y usar el V50 como cualquier móvil. No deja de ser un complemento y hay que verlo como y usarlo como tal.
Velocidad de Internet de 5G
En este apartado hay un punto muy bueno y uno bastante malo que comentar. El bueno queda de la mano del LG V50 ThinQ y el procesador Snapdragon 855 que incorpora. Y es que es suficiente para conectarse a redes 5G y tener una gran velocidad de Internet. No es algo que te vaya a cambiar la vida, pero sí te vas a ahorrar algo de tiempo a la hora de descargarte aplicaciones o contenidos con tu tarifa de datos.
El punto negativo es que no existe todavía una infraestructura 5G realista y útil en España. En Madrid lo hemos podido probar cerca de puntos neurálgicos donde las antenas 5G de Vodafone ya están permitiendo este tipo de conexiones. Claro que si no estás en Sol, o cerca de su central de datos en Canillejas, o en otros puntos similares esta característica pasará más bien desapercibida. En nuestras pruebas las descargas son notablemente más rápidas pero, de nuevo, no es algo que te cambie la vida. La tecnología 5G tendrá aplicaciones prácticas más útiles en servicios y sistemas que en aparatos propiamente dichos. De momento LG ya tiene su móvil compatible en el mercado. El problema está en el mercado en sí.
¿Cinco cámaras ven más que dos?
Este terminal está repleto de cámaras. Por delante y por detrás. Un total de cinco objetivos que ya no sorprenden a los usuarios móviles más avanzados. Y es que es algo casi lógico si queremos contar con tres objetivos de diferentes angulares (para captar más cantidad de imagen u objetos lejanos) y disfrutar de los mejores selfies. Vaya, que lo queremos todo y el precio es contar con tanta cámara, lo cual no es nada malo.
Es por ello que, en la parte trasera del LG V50 ThinQ, me he encontrado con un sensor principal de 12 megapíxeles con un objetivo angular y apertura de f/1.5. Es luminoso y resuelve especialmente bien con luz. Las fotografías son nítidas y definidas, y el resultado de color es muy parecido a la realidad. Quizá algo más saturado, pero es sutil y solo mejora el resultado final. La definición y detalle aguantan bastante bien en entornos de interior con luz natural indirecta. Y aunque de noche aguanta muy bien el tipo, no consigue los mejores resultados en el mercado móvil.
Lo interesante es que cuenta con dos apoyos más para retratar también otro tipo de escenas. Uno de estos apoyos es un sensor de 16 megapíxeles que monta un objetivo ultra gran angular, con una visión de 107 grados de la escena. Su apertura es de f/1.9, lo que hace que el resultado sufra más en entornos oscuros. Sin embargo, este ojo de pez me ha permitido meter más información en una foto sin moverme del sitio. El cambio entre objetivos se hace moviendo el zoom o tocando directamente en los iconos de árboles de la aplicación de cámara. Si quieres mostrar toda la fachada de un edificio desde la puerta del portal, pulsas en el icono del bosque (varios pinos en la foto) y disfrutas de este objetivo. Así de sencillo.
Pero si los detalles están lejanos y quieres buena resolución sin perder calidad, lo suyo es que te pases al teleobjetivo. Cuenta con un sensor de 12 megapíxeles y apertura de f/2.4. Es resolutivo, y te permite acercarte ligeramente a algún objeto sin aplicar un zoom que desbarate la calidad de la foto. Pero no es muy luminoso, y esto se puede dejar notar en fotos nocturnas. Es mejor usarlo como complemento.
La aplicación de cámara del LG V50 ThinQ añade, además, otros detalles interesantes para sacarle más partido. Por ejemplo, tiene un modo manual para los expertos que quieran tocar cada detalle de la imagen de manera pormenorizada. Pero también tiene modos divertidos como el Retrato, para conseguir el efecto bokeh de manera más o menos realista (mejor cuanta más luz y distancia con el fondo). O el modo Estudio que trata de recortar nuestra silueta o iluminarnos de diferentes situaciones. En este último caso los resultados no son muy positivos, pero jugar con ellos es divertido.
Por cierto, en cuanto a vídeo es posible grabar a una resolución 4K a 60 cuadros, y cuenta con un buen estabilizador óptico de imagen para tratar de salvar los temblores. Además aplica tecnología HDR para mejorar el contraste de la mejor manera posible. Y, si queremos y sabemos, también hay un modo manual de vídeo.
Pero qué ocurre con las dos cámaras frontales. Pues bien, LG quiere que entre todo el mundo en sus selfies. Por eso, además de un objetivo principal con apertura f/1.9 con un sensor de 8 megapíxeles, también hay un segundo sensor de 5 megapíxeles con una lente ultra gran angular de f/2.2. Ambos dos en un notch o muesca bastante generoso sobre la pantalla. Así podemos ampliar el plano sin apreciar demasiada diferencia y captar más información del entorno. Los resultados son bastante positivos. Si cuentas con algo de luz podrás verte defectos como los puntos negros. En ausencia de luz los colores y los detalles varían respecto a la realidad, pero casando con los estándares de lo que se espera de un móvil de gama alta. Eso sí, me lo he pasado mejor probando los maquillajes de su modo belleza que disfrutando del modo bokeh para retratos.
No tengo queja alguna en cuanto al rendimiento de este LG V50 ThinQ. Y es que contar con el Snapdragon 855 de Qualcomm ya es una garantía de potencia. A ello hay que sumarle los 6 GB de memoria RAM. No es lo más alto que hemos visto en la gama alta actual, pero a tenor de lo que he probado, incluso con dos pantallas, es más que suficiente. Todo corre fluido y sin latencias. Quizá sea más marcado el momento de activar la segunda pantalla, pero no deja de haber varios procesos en marcha cuando se lleva a cabo esta acción.
En cuanto al almacenamiento no hay ningún tipo de queja. De serie llega con 128GB para guardar fotos, aplicaciones y archivos. Pero al contar con ranura para tarjetas microSD de hasta 2TB, los problemas de capacidad desaparecen.
Todo esto funciona sobre Android 9 Pie, la versión más reciente y estable de Android antes de que aterrice Android 10. La capa de personalización de LG puede gustarte más o menos, pero el software que incluye cuenta con varios añadidos que me han parecido interesantes: desde personalizar la opción Always On Display para aprovechar la tecnología OLED de la pantalla, hasta las diferentes opciones de personalización. Puedes personalizar tu móvil para tener la mejor experiencia con él y además sin que ello implique latencias o parones.
En cuanto al rendimiento con juegos y aplicaciones no hay ninguna crítica. Trae lo mejor de 2019 en cuanto a procesador, y se deja notar en títulos de carreras, con movimientos fluidos, reflejos, partículas y todo corriendo como debe. Incluso los filtros y máscaras más locos de Instagram funcionan bien.
Una batería, dos pantallas
En este apartado hay que hablar de dos puntos muy diferenciados. Y es que no es lo mismo contar con una que con dos pantallas. Y no quiero justificar una batería que se quede corta a lo largo del día, porque no es el caso en este LG V50 ThinQ. La cuestión es que hay que entender cómo funciona el complemento Dual Screen para conocer la batería de este móvil.
En su uso habitual, como móvil de cabecera, sin complemento de segunda pantalla añadido, este V50 ThinQ me deja muy buen sabor de boca en cuanto a autonomía. Aguanta mi ritmo hasta la noche. Y ya te aclaro que soy un hard user o usuario intensito. Llevo siempre el móvil conmigo y lo miro a todas horas. Juego, uso aplicaciones que tiran de GPS y subo y consulto muchas stories a lo largo del día. Y aun así aguanta toda la jornada. Sobre todo si estoy conectado a redes WiFi, en casa.
Ahora bien, la gracia del V50 ThinQ es su complemento Dual Screen. A pesar de ser una segunda pantalla con tecnología OLED (más eficiente que las IPS por poder apagar los píxeles individualmente), el móvil tiene que gestionar más recursos. Dos imágenes, dos pantallas táctiles en las que se interactúa a la vez, dos aplicaciones corriendo al mismo tiempo de verdad… Es más trabajo para el procesador. Es por ello que el software del móvil iguala la resolución a FullHD+ cuando activas esta segunda pantalla. Por rendimiento y por continuidad de calidad de imagen y brillo, esto hace que te sientas ante dos pantallas iguales aunque no lo son tanto. Y también ayuda a que la batería no se consuma por usar un rato estas dos pantallas.
Pues bien, probando esta semana este LG V50 ThinQ con su doble pantalla no puedo decir que la batería sea un problema. Pero claro, lo he usado como el complemento que es. Me he preocupado de apagar esta segunda pantalla cuando no la he utilizado. Solo para aprovechar sus virtudes en juegos o para probar varias veces cómo es esto de buscar información para rebatir a alguna persona en WhatsApp o Twitter sin cambiar de apps. Tras ello, aunque lleve algo de tarea, he desactivado la pantalla. La conclusión es que, si no abusas de ella y no cambias constantemente a la resolución QHD+ de la pantalla principal, la batería aguanta para el usuario medio.
Ahora bien, si te acomodas y la mantienes siempre activa, es posible que la autonomía de su batería de 4.000 mAh se te pueda acabar antes de que lleguen las 11 de la noche. En cualquier caso, la tecnología de carga rápida Quick Charge 3.0 está ahí para ayudar. Algo que en esta semana de uso no he requerido en ningún momento.
¿Dos pantallas son mejor que una? Pues sí y no. LG lo ha pensado bien a la hora de plantear esta experiencia como un complemento. Algo que puedes añadir a un buen móvil si necesitas ese extra de productividad y si tienes el cerebro desarrollado para usar dos pantallas a la vez. O simplemente si odias saltar entre aplicaciones. La verdad es que, en mi experiencia, he disfrutado del Dual Screen sobre todo con los juegos. No es tan cómodo como un mando real, pero es infinitamente más cómodo que llevar encima siempre un mando real para jugar.
Este complemento Dual Screen tiene unos cuantos peros que, yo personalmente, mejoraría en próximas versiones. Algo más de ligereza, una tercera pantalla para ver notificaciones sin tener que abrir el móvil y algunas cualidades más a la hora de aprovechar la multitarea como gestos para mover aplicaciones de una pantalla a otra. Pero nada que objetar en cuanto a calidad de imagen.
Lo interesante es que el móvil puede con esto y con más. Su procesador y sus aparentemente justos 6GB de RAM (nos han acostumbrado al máximo en otros fabricantes) son más que suficientes para que el LG V50 ThinQ funcione de forma fluida, incluso gestionando dos pantallas. Juegos y apps, así como moverte por los menús del móvil, no presentan lag ni retrasos.
También acompaña la batería de 4.000 mAh, siempre y cuando usemos la Dual Screen como complemento, sin malgastar energía. Aunque la tecnología de carga rápida nos puede salvar de cualquier situación.
Ahora bien, ¿estás dispuesto a cambiar hábitos por contar con una doble pantalla? Lo bueno, como decía antes, es que es un complemento, y puedes retirarlo cuando te apetezca. Eso sí, toda esta experiencia tiene un precio de 1.000 euros: móvil más segunda pantalla. Tuya es la decisión de tener un terminal de gama alta que no triunfa tanto en cámara, pero que cuenta una doble pantalla OLED. Aquí lo importante es la multitarea y la imagen en pantalla.
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