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Timestamp: 2015-03-04 00:10:20+00:00

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Real Decreto 1513/2006, de 7 de diciembre, por el que se establecen las ense�anzas m�nimas de la Educaci�n primaria.
Publicado en BOE n�m. 293 de 08 de Diciembre de 2006
Vigencia desde 09 de Diciembre de 2006. Esta revisi�n vigente desde 05 de Agosto de 2012
Vigente desde 9/Dic/2006 hasta 5/Ago/2012
�Objetivos de la Educaci�n primaria
��reas de conocimiento
�Objetivos, contenidos y criterios de evaluaci�n
�Tutor�a
�Documentos e informes de evaluaci�n
�Evaluaci�n de diagn�stico
�Ense�anzas de religi�n
�Vigencia del Real Decreto 1006/1991, de 14 de junio, por el que se establecen las ense�anzas m�nimas correspondientes a la educaci�n primaria, y del Real Decreto 2438/1994, de 16 de diciembre, que regula la ense�anza de la religi�n
.� Competencias b�sicas
Tratamiento de la informaci�n y competencia digital
.� �reas de educaci�n primaria
.� Horario
RD 126/2014 de 28 Feb. (establece el curr�culo b�sico de la Educaci�n Primaria) Ocultar / Mostrar comentarios T�ngase en cuenta que conforme establece la disposici�n derogatoria �nica del R.D. 126/2014, de 28 de febrero, por el que se establece el curr�culo b�sico de la Educaci�n Primaria (�B.O.E.� 1 marzo), a partir de la total implantaci�n de las modificaciones indicadas en su disposici�n final primera, quedar� derogado el presente Real Decreto 1513/2006, de 7 de diciembre.
RD 1190/2012 de 3 Ago. (modifica el RD 1513/2006 de 7 Dic., ense�anzas m�nimas de la Educaci�n Primaria y el RD 1631/2006 de 29 Dic., ense�anzas m�nimas correspondientes a la Educaci�n Secundaria Obligatoria) Ocultar / Mostrar comentarios Apartado �Educaci�n para la ciudadan�a y los derechos humanos� del Anexo II redactado por el art�culo primero del R.D. 1190/2012, de 3 de agosto, por el que se modifican el R.D. 1513/2006, de 7 de diciembre, por el que se establecen las ense�anzas m�nimas de la Educaci�n Primaria, y el R.D. 1631/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las ense�anzas m�nimas correspondientes a la Educaci�n Secundaria Obligatoria (�B.O.E.� 4 agosto).
T�ngase en cuenta que conforme establece la disposici�n derogatoria �nica del R.D. 126/2014, de 28 de febrero, por el que se establece el curr�culo b�sico de la Educaci�n Primaria (�B.O.E.� 1 marzo), a partir de la total implantaci�n de las modificaciones indicadas en su disposici�n final primera, quedar� derogado el presente Real Decreto 1513/2006, de 7 de diciembre.
La Ley Org�nica 2/2006, de 3 de mayo, de Educaci�n, en su art�culo 6.2, establece que corresponde al Gobierno fijar las ense�anzas m�nimas a las que se refiere la disposici�n adicional primera, apartado 2, letra c) de la Ley Org�nica 8/1985, de 3 de junio, reguladora del Derecho a la Educaci�n. Las ense�anzas m�nimas son los aspectos b�sicos del curr�culo en relaci�n con los objetivos, las competencias b�sicas, los contenidos y los criterios de evaluaci�n. El objeto de este real decreto es establecer las ense�anzas m�nimas de la Educaci�n primaria.
En virtud de las competencias atribuidas a las administraciones educativas corresponde a �stas establecer el curr�culo de la Educaci�n primaria del que formar�n parte las ense�anzas m�nimas fijadas en este real decreto que requerir�n, con car�cter general, el 65 por ciento de los horarios escolares y el 55 por ciento para las comunidades aut�nomas que tengan lengua cooficial.
Los centros docentes juegan tambi�n un activo papel en la determinaci�n del curr�culo, ya que, de acuerdo con lo establecido en el art�culo 6.4 de la Ley Org�nica 2/2006, de 3 de mayo, les corresponde desarrollar y completar, en su caso, el curr�culo establecido por las administraciones educativas. Esto responde al principio de autonom�a pedag�gica, de organizaci�n y de gesti�n que dicha ley atribuye a los centros educativos con el fin de que el curr�culo sea un instrumento v�lido para dar respuesta a las caracter�sticas y a la realidad educativa de cada centro.
En la regulaci�n de las ense�anzas m�nimas tiene especial relevancia la definici�n de las competencias b�sicas que el alumnado deber� desarrollar en la Educaci�n primaria y alcanzar en la Educaci�n secundaria obligatoria. Las competencias b�sicas, que se incorporan por primera vez a las ense�anzas m�nimas, permiten identificar aquellos aprendizajes que se consideran imprescindibles desde un planteamiento integrador y orientado a la aplicaci�n de los saberes adquiridos. Su logro deber� capacitar a los alumnos y alumnas para su realizaci�n personal, el ejercicio de la ciudadan�a activa, la incorporaci�n a la vida adulta de manera satisfactoria y el desarrollo de un aprendizaje permanente a lo largo de la vida.
Los objetivos de la Educaci�n primaria se definen para el conjunto de la etapa. En cada �rea se describe el modo en que contribuye al desarrollo de las competencias b�sicas, sus objetivos generales y, organizados por ciclos, los contenidos y criterios de evaluaci�n. Los criterios de evaluaci�n, adem�s de permitir la valoraci�n del tipo y grado de aprendizaje adquirido, se convierten en referente fundamental para valorar el desarrollo de las competencias b�sicas.
En la regulaci�n que realicen las administraciones educativas, deber�n incluir las competencias b�sicas, los objetivos, contenidos y criterios de evaluaci�n, si bien la agrupaci�n en bloques de los contenidos de cada ciclo establecida en este real decreto, tiene como finalidad presentar los conocimientos de forma coherente.
La intervenci�n educativa contempla como principio la atenci�n a un alumnado diverso, diversidad que se manifiesta tanto en las formas de aprender como en las caracter�sticas personales que condicionan el propio proceso de aprendizaje. Las medidas de atenci�n que permitan garantizar una educaci�n de calidad para todos los alumnos y las alumnas, lograr su �xito y responder a las distintas necesidades, se plantean de forma que se apliquen tan pronto como se detecten las dificultades. Con el fin de asegurar que la incorporaci�n a la etapa educativa siguiente se produzca en condiciones �ptimas se establece la necesidad de aplicar todas ellas.
Finalmente, se regula la realizaci�n de una evaluaci�n de diagn�stico al finalizar el segundo ciclo de la Educaci�n primaria. Dicha evaluaci�n tendr� car�cter formativo y orientador y se realizar� con el fin de colaborar en el an�lisis de los procesos de aprendizaje de cada alumno, as� como de los procesos de ense�anza en cada centro, y todo ello en un momento de la etapa que permite adoptar las medidas de mejora pertinentes.
En el proceso de elaboraci�n de este real decreto han sido consultadas las comunidades aut�nomas y han emitido informe el Consejo Escolar del Estado y el Ministerio de Administraciones P�blicas.
En su virtud, a propuesta de la Ministra de Educaci�n y Ciencia, de acuerdo con el Consejo de Estado y previa deliberaci�n del Consejo de Ministros en su reuni�n del d�a 7 de diciembre de 2006,
Principios generales 1. La Educaci�n primaria tiene car�cter obligatorio y gratuito. Comprende seis cursos acad�micos, que se seguir�n ordinariamente entre los seis y los doce a�os de edad. Con car�cter general, los alumnos y las alumnas se incorporar�n al primer curso de la Educaci�n primaria en el a�o natural en el que cumplan seis a�os.
2. La Educaci�n primaria comprende tres ciclos de dos a�os cada uno y se organiza en �reas con un car�cter global e integrador.
Fines La finalidad de la Educaci�n primaria es proporcionar a todos los ni�os y ni�as una educaci�n que permita afianzar su desarrollo personal y su propio bienestar, adquirir las habilidades culturales b�sicas relativas a la expresi�n y comprensi�n oral, a la lectura, a la escritura y al c�lculo, as� como desarrollar habilidades sociales, h�bitos de trabajo y estudio, el sentido art�stico, la creatividad y la afectividad.
Objetivos de la Educaci�n primaria La Educaci�n primaria contribuir� a desarrollar en los ni�os y ni�as las capacidades que les permitan:
b) Desarrollar h�bitos de trabajo individual y de equipo, de esfuerzo y responsabilidad en el estudio as� como actitudes de confianza en s� mismo, sentido cr�tico, iniciativa personal, curiosidad, inter�s y creatividad en el aprendizaje.
�reas de conocimiento 1. De acuerdo con lo que establece el art�culo 18 de la Ley Org�nica 2/2006, de 3 de mayo, de Educaci�n, las �reas de la Educaci�n primaria que se imparten en todos los ciclos de esta etapa son las siguientes:
2. En uno de los cursos del tercer ciclo de la etapa, a las �reas incluidas en el apartado anterior se a�adir� el �rea de Educaci�n para la ciudadan�a y los derechos humanos, en la que se prestar� especial atenci�n a la igualdad entre hombres y mujeres.
3. En el tercer ciclo de la etapa, las administraciones educativas podr�n a�adir una segunda lengua extranjera.
4. Las �reas que tengan car�cter instrumental para la adquisici�n de otros conocimientos recibir�n especial consideraci�n.
5. Sin perjuicio de su tratamiento espec�fico en alguna de las �reas de la etapa, la comprensi�n lectora, la expresi�n oral y escrita, la comunicaci�n audiovisual, las tecnolog�as de la informaci�n y la comunicaci�n y la educaci�n en valores se trabajar�n en todas las �reas.
6. La organizaci�n en �reas se entender� sin perjuicio del car�cter global de la etapa, dada la necesidad de integrar las distintas experiencias y aprendizajes del alumnado en estas edades.
7. La acci�n educativa en esta etapa procurar� la integraci�n de las distintas experiencias y aprendizajes del alumnado y se adaptar� a sus ritmos de trabajo.
Curr�culo 1. Se entiende por curr�culo de la Educaci�n primaria el conjunto de objetivos, competencias b�sicas, contenidos, m�todos pedag�gicos y criterios de evaluaci�n de esta etapa educativa.
2. El presente real decreto fija los aspectos b�sicos del curr�culo, que constituyen las ense�anzas m�nimas de la Educaci�n primaria a los que se refiere el art�culo 6.2 de la Ley Org�nica 2/2006, de 3 de mayo, de Educaci�n.
3. Las administraciones educativas establecer�n el curr�culo de la Educaci�n primaria, del que formar�n parte, en todo caso, las ense�anzas m�nimas fijadas en este real decreto que requerir�n el 65 por ciento de los horarios escolares o el 55 por ciento en las comunidades aut�nomas que tengan lengua cooficial.
4. Los centros docentes desarrollar�n y completar�n el curr�culo de la Educaci�n primaria establecido por las administraciones educativas, concreci�n que formar� parte del proyecto educativo al que hace referencia el art�culo 121.1 de la Ley Org�nica 2/2006, de 3 de mayo, de Educaci�n.
Competencias b�sicas 1. En el Anexo I del presente real decreto se fijan las competencias b�sicas que se deber�n adquirir en la ense�anza b�sica y a cuyo logro deber� contribuir la educaci�n primaria.
2. Las ense�anzas m�nimas que establece este real decreto contribuyen a garantizar el desarrollo de las competencias b�sicas. Los curr�culos establecidos por las administraciones educativas y la concreci�n de los mismos que los centros realicen en sus proyectos educativos se orientar�n, asimismo, a facilitar el desarrollo de dichas competencias.
3. La organizaci�n y funcionamiento de los centros, las actividades docentes, las formas de relaci�n que se establezcan entre los integrantes de la comunidad educativa y las actividades complementarias y extraescolares pueden facilitar tambi�n el desarrollo de las competencias b�sicas.
4. La lectura constituye un factor fundamental para el desarrollo de las competencias b�sicas. Los centros, al organizar su pr�ctica docente, deber�n garantizar la incorporaci�n de un tiempo diario de lectura, no inferior a treinta minutos, a lo largo de todos los cursos de la etapa.
Objetivos, contenidos y criterios de evaluaci�n En el Anexo II de este real decreto se fijan los objetivos de las diferentes �reas, la contribuci�n de las mismas al desarrollo de las competencias b�sicas, as� como los contenidos y criterios de evaluaci�n de cada �rea en los diferentes ciclos.
Horario 1. En el Anexo III de este real decreto se establece, para las diferentes �reas de la Educaci�n primaria, el horario escolar que para cada ciclo corresponde a los contenidos b�sicos de las ense�anzas m�nimas, de conformidad con lo dispuesto en el art�culo 6.3 de la Ley Org�nica 2/2006, de 3 de mayo, de Educaci�n.
2. El horario asignado a las �reas debe entenderse como el tiempo necesario para el trabajo en cada una de ellas, sin menoscabo del car�cter global e integrador de la etapa.
Evaluaci�n 1. La evaluaci�n de los procesos de aprendizaje del alumnado ser� continua y global y tendr� en cuenta el progreso del alumno en el conjunto de las �reas del curr�culo.
2. La evaluaci�n se llevar� a cabo teniendo en cuenta los diferentes elementos del curr�culo.
3. Los criterios de evaluaci�n de las �reas ser�n referente fundamental para valorar el grado de adquisici�n de las competencias b�sicas.
4. En el contexto del proceso de evaluaci�n continua, cuando el progreso de un alumno no sea el adecuado, se establecer�n medidas de refuerzo educativo. Estas medidas se adoptar�n en cualquier momento del ciclo, tan pronto como se detecten las dificultades y estar�n dirigidas a garantizar la adquisici�n de los aprendizajes imprescindibles para continuar el proceso educativo.
5. Los maestros evaluar�n tanto los aprendizajes de los alumnos como los procesos de ense�anza y su propia pr�ctica docente.
Promoci�n 1. Al finalizar cada uno de los ciclos, y como consecuencia del proceso de evaluaci�n, el profesorado del grupo adoptar� las decisiones correspondientes sobre la promoci�n del alumnado, tom�ndose especialmente en consideraci�n la informaci�n y el criterio del profesor tutor.
2. Se acceder� al ciclo educativo siguiente siempre que se considere que se ha alcanzado el desarrollo correspondiente de las competencias b�sicas y el adecuado grado de madurez. Se acceder�, asimismo, siempre que los aprendizajes no alcanzados no impidan seguir con aprovechamiento el nuevo ciclo. En este caso, el alumnado recibir� los apoyos necesarios para recuperar dichos aprendizajes.
3. Cuando no se cumplan las condiciones se�aladas en el apartado anterior, se permanecer� un a�o m�s en el mismo ciclo. Esta medida se podr� adoptar una sola vez a lo largo de la Educaci�n primaria y deber� ir acompa�ada de un plan espec�fico de refuerzo o recuperaci�n. Los centros organizar�n ese plan, de acuerdo con lo que establezcan las administraciones educativas.
4. Se acceder� a la Educaci�n secundaria obligatoria si se ha alcanzado el desarrollo correspondiente de las competencias b�sicas y el adecuado grado de madurez. Se acceder�, asimismo, siempre que los aprendizajes no alcanzados no impidan seguir con aprovechamiento la nueva etapa. En este caso, el alumnado recibir� los apoyos necesarios para recuperar dichos aprendizajes.
Cuando no se cumplan las condiciones se�aladas en el p�rrafo anterior, no se podr� promocionar a la etapa siguiente si no se han agotado las medidas previstas en los art�culos 9.4 y 10.3 de este real decreto.
5. De conformidad con lo establecido en el art�culo 4.2 en su letra e), de la Ley Org�nica 8/1985, de 3 de julio, reguladora del Derecho a la Educaci�n, los padres o tutores deber�n participar y apoyar la evoluci�n del proceso educativo de sus hijos o tutelados, as� como conocer las decisiones relativas a la evaluaci�n y promoci�n y colaborar en las medidas de apoyo o refuerzo que adopten los centros para facilitar su progreso educativo.
Tutor�a 1. En la Educaci�n primaria, la acci�n tutorial orientar� el proceso educativo individual y colectivo del alumnado.
2. El profesor tutor coordinar� la intervenci�n educativa del conjunto del profesorado y mantendr� una relaci�n permanente con la familia, a fin de facilitar el ejercicio de los derechos reconocidos en el art�culo 4.1. d) y g) de la Ley Org�nica 8/1985, de 3 de julio, reguladora del Derecho a la Educaci�n.
Documentos e informes de evaluaci�n 1. El Ministerio de Educaci�n y Ciencia, previo informe de las comunidades aut�nomas, determinar� los elementos de los documentos b�sicos de evaluaci�n, as� como los requisitos formales derivados del proceso de evaluaci�n que sean precisos para garantizar la movilidad del alumnado.
2. De acuerdo con lo establecido en el art�culo 20.5 de la Ley Org�nica 2/2006, de 3 de mayo, de Educaci�n, al finalizar la etapa se elaborar� un informe individualizado sobre el grado de adquisici�n de los aprendizajes, especialmente los que condicionen m�s el progreso educativo del alumno y aquellos otros aspectos que se consideren relevantes para garantizar una atenci�n individualizada.
Se garantizar� la confidencialidad de esta informaci�n al determinar las caracter�sticas de los informes y en los mecanismos de coordinaci�n con la etapa educativa siguiente que se establezcan.
Atenci�n a la diversidad 1. La intervenci�n educativa debe contemplar como principio la diversidad del alumnado, entendiendo que de este modo se garantiza el desarrollo de todos ellos a la vez que una atenci�n personalizada en funci�n de las necesidades de cada uno.
2. Los mecanismos de refuerzo que deber�n ponerse en pr�ctica tan pronto como se detecten dificultades de aprendizaje, ser�n tanto organizativos como curriculares. Entre estas medidas podr�n considerarse el apoyo en el grupo ordinario, los agrupamientos flexibles o las adaptaciones del curr�culo.
3. Para que el alumnado con necesidad espec�fica de apoyo educativo al que se refiere el art�culo 71 de la Ley Org�nica 2/2006, de 3 de mayo, de Educaci�n, pueda alcanzar el m�ximo desarrollo de sus capacidades personales y los objetivos de la etapa, se establecer�n las medidas curriculares y organizativas oportunas que aseguren su adecuado progreso.
4. Las administraciones educativas, con el fin de facilitar la accesibilidad al curr�culo, establecer�n los procedimientos oportunos cuando sea necesario realizar adaptaciones que se aparten significativamente de los contenidos y criterios de evaluaci�n del curr�culo, a fin de atender al alumnado con necesidades educativas especiales que las precisen, a los que se refiere el art�culo 73 de la Ley Org�nica 2/2006, de 3 de mayo, de Educaci�n. Dichas adaptaciones se realizar�n buscando el m�ximo desarrollo posible de las competencias b�sicas; la evaluaci�n y la promoci�n tomar�n como referente los objetivos y criterios de evaluaci�n fijados en dichas adaptaciones.
Sin perjuicio de la permanencia durante un curso m�s en el mismo ciclo, prevista en el art�culo 20.4 de la Ley Org�nica 2/2006, de 3 de mayo, de Educaci�n, la escolarizaci�n de este alumnado en la etapa de Educaci�n primaria en centros ordinarios podr� prolongarse un a�o m�s, siempre que ello favorezca su integraci�n socioeducativa.
5. La escolarizaci�n del alumnado que se incorpora tard�amente al sistema educativo a los que se refiere el art�culo 78 de la Ley Org�nica 2/2006, de 3 de mayo, de Educaci�n, se realizar� atendiendo a sus circunstancias, conocimientos, edad e historial acad�mico.
Quienes presenten un desfase en su nivel de competencia curricular de m�s de un ciclo, podr�n ser escolarizados en el curso inferior al que les corresponder�a por edad. Para este alumnado se adoptar�n las medidas de refuerzo necesarias que faciliten su integraci�n escolar y la recuperaci�n de su desfase y le permitan continuar con aprovechamiento sus estudios. En el caso de superar dicho desfase, se incorporar�n al grupo correspondiente a su edad.
6. La escolarizaci�n del alumnado con altas capacidades intelectuales, identificado como tal por el personal con la debida cualificaci�n y en los t�rminos que determinen las administraciones educativas, se flexibilizar�, en los t�rminos que determina la normativa vigente, de forma que pueda anticiparse un curso el inicio de la escolarizaci�n en la etapa o reducirse la duraci�n de la misma, cuando se prevea que son �stas las medidas m�s adecuadas para el desarrollo de su equilibrio personal y su socializaci�n.
Autonom�a de los centros 1. Al establecer el curr�culo de la Educaci�n primaria, las administraciones educativas fomentar�n la autonom�a pedag�gica y organizativa de los centros, favorecer�n el trabajo en equipo del profesorado y estimular�n la actividad investigadora a partir de su pr�ctica docente.
2. Los centros docentes desarrollar�n y completar�n el curr�culo y las medidas de atenci�n a la diversidad establecidas por las administraciones educativas adapt�ndolas a las caracter�sticas del alumnado y a su realidad educativa, con el fin de atender a todo el alumnado, tanto el que tiene mayores dificultades de aprendizaje como el que tiene mayor capacidad o motivaci�n para aprender.
3. Los centros promover�n, as� mismo, compromisos con las familias en los que se especifiquen las actividades que ambos se comprometen a desarrollar para facilitar el progreso educativo.
4. Los centros, en el ejercicio de su autonom�a, podr�n adoptar experimentaciones, planes de trabajo, formas de organizaci�n o ampliaci�n del horario escolar en los t�rminos que establezcan las administraciones educativas, sin que, en ning�n caso, se impongan aportaciones a las familias ni exigencias para las administraciones educativas.
Evaluaci�n de diagn�stico 1. La evaluaci�n de diagn�stico, regulada en el art�culo 21 de la Ley Org�nica 2/2006, de 3 de mayo, de Educaci�n, que realizar� todo el alumnado al finalizar el segundo ciclo de la Educaci�n primaria, no tendr� efectos acad�micos, tendr� car�cter formativo y orientador para los centros e informativo para las familias y para el conjunto de la comunidad educativa.
3. Los centros utilizar�n los resultados de estas evaluaciones para, entre otros fines, organizar, en el tercer ciclo de la Educaci�n primaria, las medidas de refuerzo para los alumnos y las alumnas que las requieran, dirigidas a garantizar que todo el alumnado alcance las correspondientes competencias b�sicas. As� mismo, estos resultados permitir�n, junto con la evaluaci�n de los procesos de ense�anza y la pr�ctica docente, analizar, valorar y reorientar si procede, las actuaciones desarrolladas en los dos primeros ciclos de la etapa.
Ense�anzas de religi�n 1. Las ense�anzas de religi�n se incluir�n en la Educaci�n primaria de acuerdo con lo establecido en la disposici�n adicional segunda de la Ley Org�nica 2/2006, de 3 de mayo, de Educaci�n.
2. Las administraciones educativas garantizar�n que, al inicio del curso, los padres o tutores de los alumnos y las alumnas puedan manifestar su voluntad de que �stos reciban o no reciban ense�anzas de religi�n.
3. Los centros docentes dispondr�n las medidas organizativas para que los alumnos y las alumnas cuyos padres o tutores no hayan optado por que cursen ense�anzas de religi�n reciban la debida atenci�n educativa, a fin de que la elecci�n de una u otra opci�n no suponga discriminaci�n alguna. Dicha atenci�n, en ning�n caso, comportar� el aprendizaje de contenidos curriculares asociados al conocimiento del hecho religioso ni a cualquier �rea de la etapa. Las medidas organizativas que dispongan los centros deber�n ser incluidas en su proyecto educativo para que padres y tutores las conozcan con anterioridad.
4. La determinaci�n del curr�culo de la ense�anza de religi�n cat�lica y de las diferentes confesiones religiosas con las que el Estado espa�ol ha suscrito Acuerdos de Cooperaci�n en materia educativa ser� competencia, respectivamente, de la jerarqu�a eclesi�stica y de las correspondientes autoridades religiosas.
5. La evaluaci�n de la ense�anza de la religi�n cat�lica se realizar� en los mismos t�rminos y con los mismos efectos que la de las otras �reas de la Educaci�n primaria. La evaluaci�n de la ense�anza de las diferentes confesiones religiosas se ajustar� a lo establecido en los Acuerdos de Cooperaci�n suscritos por el Estado espa�ol.
6. Con el fin de garantizar el principio de igualdad y la libre concurrencia entre todo el alumnado, las calificaciones que se hubieran obtenido en la evaluaci�n de las ense�anzas de religi�n no se computar�n en las convocatorias en que deban entrar en concurrencia los expedientes acad�micos.
Ense�anzas del sistema educativo espa�ol impartidas en lenguas extranjeras 1. Las administraciones educativas podr�n autorizar que una parte de las �reas del curr�culo se impartan en lenguas extranjeras sin que ello suponga modificaci�n de los aspectos b�sicos del curr�culo regulados en el presente real decreto. En este caso, procurar�n que a lo largo de la etapa los alumnos adquieran la terminolog�a propia de las �reas en ambas lenguas.
2. Los centros que impartan una parte de las �reas del curr�culo en lenguas extranjeras aplicar�n, en todo caso, los criterios para la admisi�n del alumnado establecidos en la Ley Org�nica 2/2006, de 3 de mayo, de Educaci�n. Entre tales criterios, no se incluir�n requisitos ling��sticos.
Vigencia del Real Decreto 1006/1991, de 14 de junio, por el que se establecen las ense�anzas m�nimas correspondientes a la educaci�n primaria, y del Real Decreto 2438/1994, de 16 de diciembre, que regula la ense�anza de la religi�n Hasta la implantaci�n de la nueva ordenaci�n de la Educaci�n primaria de acuerdo con lo dispuesto en el Real Decreto 806/2006, de 30 de junio, por el que se establece el calendario de aplicaci�n de la nueva ordenaci�n del sistema educativo, establecida por la Ley Org�nica 2/2006, de 3 de mayo, de Educaci�n, las ense�anzas m�nimas de esta etapa se regir�n por lo establecido en el Real Decreto 1006/1991, de 14 de junio, por el que se establecen las ense�anzas m�nimas correspondientes a la educaci�n primaria y el Real Decreto 2438/1994, de 16 de diciembre, que regula la ense�anza de la religi�n, en lo relativo a esta etapa educativa.
RD 1006/1991 de 14 Jun. (objetivos de la educaci�n primaria) RD 2438/1994 de 16 Dic. (regulaci�n de la ense�anza de la Religi�n) Disposici�n derogatoria �nica
Derogaci�n normativa 1. Quedan derogados el Real Decreto 1006/1991, de 14 de junio, por el que se establecen las ense�anzas m�nimas correspondientes a la educaci�n primaria y el Real Decreto 2438/1994, de 16 de diciembre, que regula la ense�anza de la religi�n, en lo que se refiere a esta etapa educativa, de acuerdo con lo establecido en la disposici�n transitoria �nica de este real decreto.
RD 1006/1991 de 14 Jun. (objetivos de la educaci�n primaria) RD 2438/1994 de 16 Dic. (regulaci�n de la ense�anza de la Religi�n) 2. Quedan derogadas las dem�s normas de igual o inferior rango en cuanto se opongan a lo establecido en este real decreto.
Car�cter b�sico El presente real decreto tiene car�cter de norma b�sica al amparo de las competencias que atribuye al Estado el art�culo 149.1.1.� y 30.� de la Constituci�n Espa�ola, y se dicta en virtud de la habilitaci�n que confiere al Gobierno el art�culo 6.2 de la Ley Org�nica 2/2006, de 3 de mayo, de Educaci�n, y en uso de la competencia estatal para la ordenaci�n general del sistema educativo y para la fijaci�n de las ense�anzas m�nimas recogida en la disposici�n adicional primera, 2. a) y c) de la Ley Org�nica 8/1985, de 3 de julio, regulada del Derecho a la Educaci�n.
Desarrollo normativo Corresponde al Ministro de Educaci�n y Ciencia dictar, en el �mbito de sus competencias, cuantas disposiciones sean precisas para la ejecuci�n y desarrollo de lo establecido en este real decreto.
ANEXO I Competencias b�sicas
La incorporaci�n de competencias b�sicas al curr�culo permite poner el acento en aquellos aprendizajes que se consideran imprescindibles, desde un planteamiento integrador y orientado a la aplicaci�n de los saberes adquiridos. De ah� su car�cter b�sico. Son aquellas competencias que debe haber desarrollado un joven o una joven al finalizar la ense�anza obligatoria para poder lograr su realizaci�n personal, ejercer la ciudadan�a activa, incorporarse a la vida adulta de manera satisfactoria y ser capaz de desarrollar un aprendizaje permanente a lo largo de la vida.
La inclusi�n de las competencias b�sicas en el curr�culo tiene varias finalidades. En primer lugar, integrar los diferentes aprendizajes, tanto los formales, incorporados a las diferentes �reas o materias, como los informales y no formales. En segundo lugar, permitir a todos los estudiantes integrar sus aprendizajes, ponerlos en relaci�n con distintos tipos de contenidos y utilizarlos de manera efectiva cuando les resulten necesarios en diferentes situaciones y contextos. Y, por �ltimo, orientar la ense�anza, al permitir identificar los contenidos y los criterios de evaluaci�n que tienen car�cter imprescindible y, en general, inspirar las distintas decisiones relativas al proceso de ense�anza y de aprendizaje.
Con las �reas y materias del curr�culo se pretende que todos los alumnos y las alumnas alcancen los objetivos educativos y, consecuentemente, tambi�n que adquieran las competencias b�sicas. Sin embargo, no existe una relaci�n un�voca entre la ense�anza de determinadas �reas o materias y el desarrollo de ciertas competencias. Cada una de las �reas contribuye al desarrollo de diferentes competencias y, a su vez, cada una de las competencias b�sicas se alcanzar� como consecuencia del trabajo en varias �reas o materias.
El trabajo en las �reas y materias del curr�culo para contribuir al desarrollo de las competencias b�sicas debe complementarse con diversas medidas organizativas y funcionales, imprescindibles para su desarrollo. As�, la organizaci�n y el funcionamiento de los centros y las aulas, la participaci�n del alumnado, las normas de r�gimen interno, el uso de determinadas metodolog�as y recursos did�cticos, o la concepci�n, organizaci�n y funcionamiento de la biblioteca escolar, entre otros aspectos, pueden favorecer o dificultar el desarrollo de competencias asociadas a la comunicaci�n, el an�lisis del entorno f�sico, la creaci�n, la convivencia y la ciudadan�a, o la alfabetizaci�n digital. Igualmente, la acci�n tutorial permanente puede contribuir de modo determinante a la adquisici�n de competencias relacionadas con la regulaci�n de los aprendizajes, el desarrollo emocional o las habilidades sociales. Por �ltimo, la planificaci�n de las actividades complementarias y extraescolares puede reforzar el desarrollo del conjunto de las competencias b�sicas.
En el marco de la propuesta realizada por la Uni�n Europea, y de acuerdo con las consideraciones que se acaban de exponer, se han identificado ocho competencias b�sicas:
1. Competencia en comunicaci�n ling��stica
2. Competencia matem�tica
3. Competencia en el conocimiento y la interacci�n con el mundo f�sico
4. Tratamiento de la informaci�n y competencia digital
6. Competencia cultural y art�stica
8. Autonom�a e iniciativa personal
En este Anexo se recogen la descripci�n, finalidad y aspectos distintivos de estas competencias y se pone de manifiesto, en cada una de ellas, el nivel considerado b�sico que debe alcanzar todo el alumnado. Si bien est�n referidas al final de la etapa de Educaci�n obligatoria, es preciso que su desarrollo se inicie desde el comienzo de la escolarizaci�n, de manera que su adquisici�n se realice de forma progresiva y coherente. Por ello, la Educaci�n primaria tomar� como referente las competencias que aqu� se establecen y que hacen expl�citas las metas que todo el alumnado debe alcanzar. Aunque hay aspectos en la caracterizaci�n de las competencias cuya adquisici�n no es espec�fica de esta etapa, conviene conocerlos para sentar las bases que permitan que ese desarrollo posterior pueda producirse con �xito.
El curr�culo se estructura en torno a �reas de conocimiento, es en ellas en las que han de buscarse los referentes que permitir�n el desarrollo de las competencias en esta etapa. As� pues, en cada �rea se incluyen referencias expl�citas acerca de su contribuci�n a aquellas competencias b�sicas a las se orienta en mayor medida. Por otro lado, tanto los objetivos como la propia selecci�n de los contenidos buscan asegurar el desarrollo de todas ellas. Los criterios de evaluaci�n, sirven de referencia para valorar el progreso en su adquisici�n.
Esta competencia se refiere a la utilizaci�n del lenguaje como instrumento de comunicaci�n oral y escrita, de representaci�n, interpretaci�n y comprensi�n de la realidad, de construcci�n y comunicaci�n del conocimiento y de organizaci�n y autorregulaci�n del pensamiento, las emociones y la conducta.
Los conocimientos, destrezas y actitudes propios de esta competencia permiten expresar pensamientos, emociones, vivencias y opiniones, as� como dialogar, formarse un juicio cr�tico y �tico, generar ideas, estructurar el conocimiento, dar coherencia y cohesi�n al discurso y a las propias acciones y tareas, adoptar decisiones, y disfrutar escuchando, leyendo o expres�ndose de forma oral y escrita, todo lo cual contribuye adem�s al desarrollo de la autoestima y de la confianza en s� mismo.
Comunicarse y conversar son acciones que suponen habilidades para establecer v�nculos y relaciones constructivas con los dem�s y con el entorno, y acercarse a nuevas culturas, que adquieren consideraci�n y respeto en la medida en que se conocen. Por ello, la competencia de comunicaci�n ling��stica est� presente en la capacidad efectiva de convivir y de resolver conflictos.
El lenguaje, como herramienta de comprensi�n y representaci�n de la realidad, debe ser instrumento para la igualdad, la construcci�n de relaciones iguales entre hombres y mujeres, la eliminaci�n de estereotipos y expresiones sexistas. La comunicaci�n ling��stica debe ser motor de la resoluci�n pac�fica de conflictos en la comunidad escolar.
Escuchar, exponer y dialogar implica ser consciente de los principales tipos de interacci�n verbal, ser progresivamente competente en la expresi�n y comprensi�n de los mensajes orales que se intercambian en situaciones comunicativas diversas y adaptar la comunicaci�n al contexto. Supone tambi�n la utilizaci�n activa y efectiva de c�digos y habilidades ling��sticas y no ling��sticas y de las reglas propias del intercambio comunicativo en diferentes situaciones, para producir textos orales adecuados a cada situaci�n de comunicaci�n.
Leer y escribir son acciones que suponen y refuerzan las habilidades que permiten buscar, recopilar y procesar informaci�n, y ser competente a la hora de comprender, componer y utilizar distintos tipos de textos con intenciones comunicativas o creativas diversas. La lectura facilita la interpretaci�n y comprensi�n del c�digo que permite hacer uso de la lengua escrita y es, adem�s, fuente de placer, de descubrimiento de otros entornos, idiomas y culturas, de fantas�a y de saber, todo lo cual contribuye a su vez a conservar y mejorar la competencia comunicativa.
La habilidad para seleccionar y aplicar determinados prop�sitos u objetivos a las acciones propias de la comunicaci�n ling��stica (el di�logo, la lectura, la escritura, etc.) est� vinculada a algunos rasgos fundamentales de esta competencia como las habilidades para representarse mentalmente, interpretar y comprender la realidad, y organizar y autorregular el conocimiento y la acci�n dot�ndolos de coherencia.
Comprender y saber comunicar son saberes pr�cticos que han de apoyarse en el conocimiento reflexivo sobre el funcionamiento del lenguaje y sus normas de uso, e implican la capacidad de tomar el lenguaje como objeto de observaci�n y an�lisis. Expresar e interpretar diferentes tipos de discurso acordes a la situaci�n comunicativa en diferentes contextos sociales y culturales, implica el conocimiento y aplicaci�n efectiva de las reglas de funcionamiento del sistema de la lengua y de las estrategias necesarias para interactuar ling��sticamente de una manera adecuada.
Disponer de esta competencia conlleva tener conciencia de las convenciones sociales, de los valores y aspectos culturales y de la versatilidad del lenguaje en funci�n del contexto y la intenci�n comunicativa.
Implica la capacidad emp�tica de ponerse en el lugar de otras personas; de leer, escuchar, analizar y tener en cuenta opiniones distintas a la propia con sensibilidad y esp�ritu cr�tico; de expresar adecuadamente -en fondo y forma- las propias ideas y emociones, y de aceptar y realizar cr�ticas con esp�ritu constructivo.
Con distinto nivel de dominio y formalizaci�n -especialmente en lengua escrita- esta competencia significa, en el caso de las lenguas extranjeras, poder comunicarse en algunas de ellas y, con ello, enriquecer las relaciones sociales y desenvolverse en contextos distintos al propio. Asimismo, se favorece el acceso a m�s y diversas fuentes de informaci�n, comunicaci�n y aprendizaje.
En s�ntesis, el desarrollo de la competencia ling��stica al final de la educaci�n obligatoria comporta el dominio de la lengua oral y escrita en m�ltiples contextos, y el uso funcional de, al menos, una lengua extranjera.
Consiste en la habilidad para utilizar y relacionar los n�meros, sus operaciones b�sicas, los s�mbolos y las formas de expresi�n y razonamiento matem�tico, tanto para producir e interpretar distintos tipos de informaci�n, como para ampliar el conocimiento sobre aspectos cuantitativos y espaciales de la realidad, y para resolver problemas relacionados con la vida cotidiana y con el mundo laboral.
Forma parte de la competencia matem�tica la habilidad para interpretar y expresar con claridad y precisi�n informaciones, datos y argumentaciones, lo que aumenta la posibilidad real de seguir aprendiendo a lo largo de la vida, tanto en el �mbito escolar o acad�mico como fuera de �l, y favorece la participaci�n efectiva en la vida social.
Asimismo esta competencia implica el conocimiento y manejo de los elementos matem�ticos b�sicos (distintos tipos de n�meros, medidas, s�mbolos, elementos geom�tricos, etc.) en situaciones reales o simuladas de la vida cotidiana, y la puesta en pr�ctica de procesos de razonamiento que llevan a la soluci�n de los problemas o a la obtenci�n de informaci�n. Estos procesos permiten aplicar esa informaci�n a una mayor variedad de situaciones y contextos, seguir cadenas argumentales identificando las ideas fundamentales, y estimar y enjuiciar la l�gica y validez de argumentaciones e informaciones. En consecuencia, la competencia matem�tica supone la habilidad para seguir determinados procesos de pensamiento (como la inducci�n y la deducci�n, entre otros) y aplicar algunos algoritmos de c�lculo o elementos de la l�gica, lo que conduce a identificar la validez de los razonamientos y a valorar el grado de certeza asociado a los resultados derivados de los razonamientos v�lidos.
La competencia matem�tica implica una disposici�n favorable y de progresiva seguridad y confianza hacia la informaci�n y las situaciones (problemas, inc�gnitas, etc.) que contienen elementos o soportes matem�ticos, as� como hacia su utilizaci�n cuando la situaci�n lo aconseja, basadas en el respeto y el gusto por la certeza y en su b�squeda a trav�s del razonamiento.
Esta competencia cobra realidad y sentido en la medida que los elementos y razonamientos matem�ticos son utilizados para enfrentarse a aquellas situaciones cotidianas que los precisan. Por tanto, la identificaci�n de tales situaciones, la aplicaci�n de estrategias de resoluci�n de problemas, y la selecci�n de las t�cnicas adecuadas para calcular, representar e interpretar la realidad a partir de la informaci�n disponible est�n incluidas en ella . En definitiva, la posibilidad real de utilizar la actividad matem�tica en contextos tan variados como sea posible. Por ello, su desarrollo en la educaci�n obligatoria se alcanzar� en la medida en que los conocimientos matem�ticos se apliquen de manera espont�nea a una amplia variedad de situaciones, provenientes de otros campos de conocimiento y de la vida cotidiana.
El desarrollo de la competencia matem�tica al final de la educaci�n obligatoria, conlleva utilizar espont�neamente -en los �mbitos personal y social- los elementos y razonamientos matem�ticos para interpretar y producir informaci�n, para resolver problemas provenientes de situaciones cotidianas y para tomar decisiones. En definitiva, supone aplicar aquellas destrezas y actitudes que permiten razonar matem�ticamente, comprender una argumentaci�n matem�tica y expresarse y comunicarse en el lenguaje matem�tico, utilizando las herramientas de apoyo adecuadas, e integrando el conocimiento matem�tico con otros tipos de conocimiento para dar una mejor respuesta a las situaciones de la vida de distinto nivel de complejidad.
Es la habilidad para interactuar con el mundo f�sico, tanto en sus aspectos naturales como en los generados por la acci�n humana, de tal modo que se posibilita la comprensi�n de sucesos, la predicci�n de consecuencias y la actividad dirigida a la mejora y preservaci�n de las condiciones de vida propia, de las dem�s personas y del resto de los seres vivos. En definitiva, incorpora habilidades para desenvolverse adecuadamente, con autonom�a e iniciativa personal en �mbitos de la vida y del conocimiento muy diversos (salud, actividad productiva, consumo, ciencia, procesos tecnol�gicos, etc.) y para interpretar el mundo, lo que exige la aplicaci�n de los conceptos y principios b�sicos que permiten el an�lisis de los fen�menos desde los diferentes campos de conocimiento cient�fico involucrados.
As�, forma parte de esta competencia la adecuada percepci�n del espacio f�sico en el que se desarrollan la vida y la actividad humana, tanto a gran escala como en el entorno inmediato, y la habilidad para interactuar con el espacio circundante: moverse en �l y resolver problemas en los que intervengan los objetos y su posici�n.
Asimismo, la competencia de interactuar con el espacio f�sico lleva impl�cito ser consciente de la influencia que tiene la presencia de las personas en el espacio, su asentamiento, su actividad, las modificaciones que introducen y los paisajes resultantes, as� como de la importancia de que todos los seres humanos se beneficien del desarrollo y de que �ste procure la conservaci�n de los recursos y la diversidad natural, y se mantenga la solidaridad global e intergeneracional. Supone asimismo demostrar esp�ritu cr�tico en la observaci�n de la realidad y en el an�lisis de los mensajes informativos y publicitarios, as� como unos h�bitos de consumo responsable en la vida cotidiana.
Esta competencia, y partiendo del conocimiento del cuerpo humano, de la naturaleza y de la interacci�n de los hombres y mujeres con ella, permite argumentar racionalmente las consecuencias de unos u otros modos de vida, y adoptar una disposici�n a una vida f�sica y mental saludable en un entorno natural y social tambi�n saludable. Asimismo, supone considerar la doble dimensi�n -individual y colectiva- de la salud, y mostrar actitudes de responsabilidad y respeto hacia los dem�s y hacia uno mismo.
Esta competencia hace posible identificar preguntas o problemas y obtener conclusiones basadas en pruebas, con la finalidad de comprender y tomar decisiones sobre el mundo f�sico y sobre los cambios que la actividad humana produce sobre el medio ambiente, la salud y la calidad de vida de las personas.
Supone la aplicaci�n de estos conocimientos y procedimientos para dar respuesta a lo que se percibe como demandas o necesidades de las personas, de las organizaciones y del medio ambiente.
Tambi�n incorpora la aplicaci�n de algunas nociones, conceptos cient�ficos y t�cnicos, y de teor�as cient�ficas b�sicas previamente comprendidas. Esto implica la habilidad progresiva para poner en pr�ctica los procesos y actitudes propios del an�lisis sistem�tico y de indagaci�n cient�fica: identificar y plantear problemas relevantes; realizar observaciones directas e indirectas con conciencia del marco te�rico o interpretativo que las dirige; formular preguntas; localizar, obtener, analizar y representar informaci�n cualitativa y cuantitativa; plantear y contrastar soluciones tentativas o hip�tesis; realizar predicciones e inferencias de distinto nivel de complejidad; e identificar el conocimiento disponible, te�rico y emp�rico) necesario para responder a las preguntas cient�ficas, y para obtener, interpretar, evaluar y comunicar conclusiones en diversos contextos (acad�mico, personal y social). Asimismo, significa reconocer la naturaleza, fortalezas y l�mites de la actividad investigadora como construcci�n social del conocimiento a lo largo de la historia.
Esta competencia proporciona, adem�s, destrezas asociadas a la planificaci�n y manejo de soluciones t�cnicas, siguiendo criterios de econom�a y eficacia, para satisfacer las necesidades de la vida cotidiana y del mundo laboral.
En definitiva, esta competencia supone el desarrollo y aplicaci�n del pensamiento cient�fico-t�cnico para interpretar la informaci�n que se recibe y para predecir y tomar decisiones con iniciativa y autonom�a personal en un mundo en el que los avances que se van produciendo en los �mbitos cient�fico y tecnol�gico tienen una influencia decisiva en la vida personal, la sociedad y el mundo natural. Asimismo, implica la diferenciaci�n y valoraci�n del conocimiento cient�fico al lado de otras formas de conocimiento, y la utilizaci�n de valores y criterios �ticos asociados a la ciencia y al desarrollo tecnol�gico.
En coherencia con las habilidades y destrezas relacionadas hasta aqu�, son parte de esta competencia b�sica el uso responsable de los recursos naturales, el cuidado del medio ambiente, el consumo racional y responsable, y la protecci�n de la salud individual y colectiva como elementos clave de la calidad de vida de las personas.
Esta competencia consiste en disponer de habilidades para buscar, obtener, procesar y comunicar informaci�n, y para transformarla en conocimiento. Incorpora diferentes habilidades, que van desde el acceso a la informaci�n hasta su transmisi�n en distintos soportes una vez tratada, incluyendo la utilizaci�n de las tecnolog�as de la informaci�n y la comunicaci�n como elemento esencial para informarse, aprender y comunicarse.
Est� asociada con la b�squeda, selecci�n, registro y tratamiento o an�lisis de la informaci�n, utilizando t�cnicas y estrategias diversas para acceder a ella seg�n la fuente a la que se acuda y el soporte que se utilice (oral, impreso, audiovisual, digital o multimedia). Requiere el dominio de lenguajes espec�ficos b�sicos (textual, num�rico, ic�nico, visual, gr�fico y sonoro) y de sus pautas de decodificaci�n y transferencia, as� como aplicar en distintas situaciones y contextos el conocimiento de los diferentes tipos de informaci�n, sus fuentes, sus posibilidades y su localizaci�n, as� como los lenguajes y soportes m�s frecuentes en los que �sta suele expresarse.
Disponer de informaci�n no produce de forma autom�tica conocimiento. Transformar la informaci�n en conocimiento exige de destrezas de razonamiento para organizarla, relacionarla, analizarla, sintetizarla y hacer inferencias y deducciones de distinto nivel de complejidad; en definitiva, comprenderla e integrarla en los esquemas previos de conocimiento. Significa, asimismo, comunicar la informaci�n y los conocimientos adquiridos empleando recursos expresivos que incorporen, no s�lo diferentes lenguajes y t�cnicas espec�ficas, sino tambi�n las posibilidades que ofrecen las tecnolog�as de la informaci�n y la comunicaci�n.
Ser competente en la utilizaci�n de las tecnolog�as de la informaci�n y la comunicaci�n como instrumento de trabajo intelectual incluye utilizarlas en su doble funci�n de transmisoras y generadoras de informaci�n y conocimiento. Se utilizar�n en su funci�n generadora al emplearlas, por ejemplo, como herramienta en el uso de modelos de procesos matem�ticos, f�sicos, sociales, econ�micos o art�sticos. Asimismo, esta competencia permite procesar y gestionar adecuadamente informaci�n abundante y compleja, resolver problemas reales, tomar decisiones, trabajar en entornos colaborativos ampliando los entornos de comunicaci�n para participar en comunidades de aprendizaje formales e informales, y generar producciones responsables y creativas.
La competencia digital incluye utilizar las tecnolog�as de la informaci�n y la comunicaci�n extrayendo su m�ximo rendimiento a partir de la comprensi�n de la naturaleza y modo de operar de los sistemas tecnol�gicos, y del efecto que esos cambios tienen en el mundo personal y sociolaboral. Asimismo supone manejar estrategias para identificar y resolver los problemas habituales de software y hardware que vayan surgiendo. Igualmente permite aprovechar la informaci�n que proporcionan y analizarla de forma cr�tica mediante el trabajo personal aut�nomo y el trabajo colaborativo, tanto en su vertiente sincr�nica como diacr�nica, conociendo y relacion�ndose con entornos f�sicos y sociales cada vez m�s amplios. Adem�s de utilizarlas como herramienta para organizar la informaci�n, procesarla y orientarla para conseguir objetivos y fines de aprendizaje, trabajo y ocio previamente establecidos.
En definitiva, la competencia digital comporta hacer uso habitual de los recursos tecnol�gicos disponibles para resolver problemas reales de modo eficiente. Al mismo tiempo, posibilita evaluar y seleccionar nuevas fuentes de informaci�n e innovaciones tecnol�gicas a medida que van apareciendo, en funci�n de su utilidad para acometer tareas u objetivos espec�ficos.
En s�ntesis, el tratamiento de la informaci�n y la competencia digital implican ser una persona aut�noma, eficaz, responsable, cr�tica y reflexiva al seleccionar, tratar y utilizar la informaci�n y sus fuentes, as� como las distintas herramientas tecnol�gicas; tambi�n tener una actitud critica y reflexiva en la valoraci�n de la informaci�n disponible, contrast�ndola cuando es necesario, y respetar las normas de conducta acordadas socialmente para regular el uso de la informaci�n y sus fuentes en los distintos soportes.
Esta competencia hace posible comprender la realidad social en que se vive, cooperar, convivir y ejercer la ciudadan�a democr�tica en una sociedad plural, as� como comprometerse a contribuir a su mejora. En ella est�n integrados conocimientos diversos y habilidades complejas que permiten participar, tomar decisiones, elegir c�mo comportarse en determinadas situaciones y responsabilizarse de las elecciones y decisiones adoptadas.
Globalmente supone utilizar, para desenvolverse socialmente, el conocimiento sobre la evoluci�n y organizaci�n de las sociedades y sobre los rasgos y valores del sistema democr�tico, as� como utilizar el juicio moral para elegir y tomar decisiones, y ejercer activa y responsablemente los derechos y deberes de la ciudadan�a.
Esta competencia favorece la comprensi�n de la realidad hist�rica y social del mundo, su evoluci�n, sus logros y sus problemas. La comprensi�n cr�tica de la realidad exige experiencia, conocimientos y conciencia de la existencia de distintas perspectivas al analizar esa realidad. Conlleva recurrir al an�lisis multicausal y sist�mico para enjuiciar los hechos y problemas sociales e hist�ricos y para reflexionar sobre ellos de forma global y cr�tica, as� como realizar razonamientos cr�ticos y l�gicamente v�lidos sobre situaciones reales, y dialogar para mejorar colectivamente la comprensi�n de la realidad.
Significa tambi�n entender los rasgos de las sociedades actuales, su creciente pluralidad y su car�cter evolutivo, adem�s de demostrar comprensi�n de la aportaci�n que las diferentes culturas han hecho a la evoluci�n y progreso de la humanidad, y disponer de un sentimiento com�n de pertenencia a la sociedad en que se vive. En definitiva, mostrar un sentimiento de ciudadan�a global compatible con la identidad local.
Asimismo, forman parte fundamental de esta competencia aquellas habilidades sociales que permiten saber que los conflictos de valores e intereses forman parte de la convivencia, resolverlos con actitud constructiva y tomar decisiones con autonom�a empleando, tanto los conocimientos sobre la sociedad como una escala de valores construida mediante la reflexi�n cr�tica y el di�logo en el marco de los patrones culturales b�sicos de cada regi�n, pa�s o comunidad.
La dimensi�n �tica de la competencia social y ciudadana entra�a ser consciente de los valores del entorno, evaluarlos y reconstruirlos afectiva y racionalmente para crear progresivamente un sistema de valores propio y comportarse en coherencia con ellos al afrontar una decisi�n o un conflicto. Ello supone entender que no toda posici�n personal es �tica si no est� basada en el respeto a principios o valores universales como los que encierra la Declaraci�n de los Derechos Humanos.
En consecuencia, entre las habilidades de esta competencia destacan conocerse y valorarse, saber comunicarse en distintos contextos, expresar las propias ideas y escuchar las ajenas, ser capaz de ponerse en el lugar del otro y comprender su punto de vista aunque sea diferente del propio, y tomar decisiones en los distintos niveles de la vida comunitaria, valorando conjuntamente los intereses individuales y los del grupo. Adem�s implica, la valoraci�n de las diferencias a la vez que el reconocimiento de la igualdad de derechos entre los diferentes colectivos, en particular, entre hombres y mujeres. Igualmente la pr�ctica del di�logo y de la negociaci�n para llegar a acuerdos como forma de resolver los conflictos, tanto en el �mbito personal como en el social.
Por �ltimo, forma parte de esta competencia el ejercicio de una ciudadan�a activa e integradora que exige el conocimiento y comprensi�n de los valores en que se asientan los estados y sociedades democr�ticas, de sus fundamentos, modos de organizaci�n y funcionamiento. Esta competencia permite reflexionar cr�ticamente sobre los conceptos de democracia, libertad, igualdad, solidaridad, corresponsabilidad, participaci�n y ciudadan�a, con particular atenci�n a los derechos y deberes reconocidos en las declaraciones internacionales, en la Constituci�n espa�ola y en la legislaci�n auton�mica, as� como a su aplicaci�n por parte de diversas instituciones; y mostrar un comportamiento coherente con los valores democr�ticos, que a su vez conlleva disponer de habilidades como la toma de conciencia de los propios pensamientos, valores, sentimientos y acciones, y el control y autorregulaci�n de los mismos.
En definitiva, el ejercicio de la ciudadan�a implica disponer de habilidades para participar activa y plenamente en la vida c�vica. Significa construir, aceptar y practicar normas de convivencia acordes con los valores democr�ticos, ejercitar los derechos, libertades, responsabilidades y deberes c�vicos, y defender los derechos de los dem�s.
En s�ntesis, esta competencia supone comprender la realidad social en que se vive, afrontar la convivencia y los conflictos empleando el juicio �tico basado en los valores y pr�cticas democr�ticas, y ejercer la ciudadan�a, actuando con criterio propio, contribuyendo a la construcci�n de la paz y la democracia, y manteniendo una actitud constructiva, solidaria y responsable ante el cumplimiento de los derechos y obligaciones c�vicas.
Esta competencia supone conocer, comprender, apreciar y valorar cr�ticamente diferentes manifestaciones culturales y art�sticas, utilizarlas como fuente de enriquecimiento y disfrute y considerarlas como parte del patrimonio de los pueblos.
Apreciar el hecho cultural en general, y el hecho art�stico en particular, lleva impl�cito disponer de aquellas habilidades y actitudes que permiten acceder a sus distintas manifestaciones, as� como habilidades de pensamiento, perceptivas y comunicativas, sensibilidad y sentido est�tico para poder comprenderlas, valorarlas, emocionarse y disfrutarlas.
Esta competencia implica poner en juego habilidades de pensamiento divergente y convergente, puesto que comporta reelaborar ideas y sentimientos propios y ajenos; encontrar fuentes, formas y cauces de comprensi�n y expresi�n; planificar, evaluar y ajustar los procesos necesarios para alcanzar unos resultados, ya sea en el �mbito personal o acad�mico. Se trata, por tanto, de una competencia que facilita tanto expresarse y comunicarse como percibir, comprender y enriquecerse con diferentes realidades y producciones del mundo del arte y de la cultura.
Requiere poner en funcionamiento la iniciativa, la imaginaci�n y la creatividad para expresarse mediante c�digos art�sticos y, en la medida en que las actividades culturales y art�sticas suponen en muchas ocasiones un trabajo colectivo, es preciso disponer de habilidades de cooperaci�n para contribuir a la consecuci�n de un resultado final, y tener conciencia de la importancia de apoyar y apreciar las iniciativas y contribuciones ajenas.
La competencia art�stica incorpora asimismo el conocimiento b�sico de las principales t�cnicas, recursos y convenciones de los diferentes lenguajes art�sticos, as� como de las obras y manifestaciones m�s destacadas del patrimonio cultural. Adem�s supone identificar las relaciones existentes entre esas manifestaciones y la sociedad -la mentalidad y las posibilidades t�cnicas de la �poca en que se crean-, o con la persona o colectividad que las crea. Esto significa tambi�n tener conciencia de la evoluci�n del pensamiento, de las corrientes est�ticas, las modas y los gustos, as� como de la importancia representativa, expresiva y comunicativa que los factores est�ticos han desempe�ado y desempe�an en la vida cotidiana de la persona y de las sociedades.
Supone igualmente una actitud de aprecio de la creatividad impl�cita en la expresi�n de ideas, experiencias o sentimientos a trav�s de diferentes medios art�sticos, como la m�sica, la literatura, las artes visuales y esc�nicas, o de las diferentes formas que adquieren las llamadas artes populares. Exige asimismo valorar la libertad de expresi�n, el derecho a la diversidad cultural, la importancia del di�logo intercultural y la realizaci�n de experiencias art�sticas compartidas.
En s�ntesis, el conjunto de destrezas que configuran esta competencia se refiere tanto a la habilidad para apreciar y disfrutar con el arte y otras manifestaciones culturales, como a aquellas relacionadas con el empleo de algunos recursos de la expresi�n art�stica para realizar creaciones propias; implica un conocimiento b�sico de las distintas manifestaciones culturales y art�sticas, la aplicaci�n de habilidades de pensamiento divergente y de trabajo colaborativo, una actitud abierta, respetuosa y cr�tica hacia la diversidad de expresiones art�sticas y culturales, el deseo y voluntad de cultivar la propia capacidad est�tica y creadora, y un inter�s por participar en la vida cultural y por contribuir a la conservaci�n del patrimonio cultural y art�stico, tanto de la propia comunidad, como de otras comunidades.
Aprender a aprender supone disponer de habilidades para iniciarse en el aprendizaje y ser capaz de continuar aprendiendo de manera cada vez m�s eficaz y aut�noma de acuerdo a los propios objetivos y necesidades.
Esta competencia tiene dos dimensiones fundamentales. Por un lado, la adquisici�n de la conciencia de las propias capacidades (intelectuales, emocionales, f�sicas), del proceso y las estrategias necesarias para desarrollarlas, as� como de lo que se puede hacer por uno mismo y de lo que se puede hacer con ayuda de otras personas o recursos. Por otro lado, disponer de un sentimiento de competencia personal, que redunda en la motivaci�n, la confianza en uno mismo y el gusto por aprender.
Significa ser consciente de lo que se sabe y de lo que es necesario aprender, de c�mo se aprende, y de c�mo se gestionan y controlan de forma eficaz los procesos de aprendizaje, optimiz�ndolos y orient�ndolos a satisfacer objetivos personales. Requiere conocer las propias potencialidades y carencias, sacando provecho de las primeras y teniendo motivaci�n y voluntad para superar las segundas desde una expectativa de �xito, aumentando progresivamente la seguridad para afrontar nuevos retos de aprendizaje.
Por ello, comporta tener conciencia de aquellas capacidades que entran en juego en el aprendizaje, como la atenci�n, la concentraci�n, la memoria, la comprensi�n y la expresi�n ling��stica o la motivaci�n de logro, entre otras, y obtener un rendimiento m�ximo y personalizado de las mismas con la ayuda de distintas estrategias y t�cnicas: de estudio, de observaci�n y registro sistem�tico de hechos y relaciones, de trabajo cooperativo y por proyectos, de resoluci�n de problemas, de planificaci�n y organizaci�n de actividades y tiempos de forma efectiva, o del conocimiento sobre los diferentes recursos y fuentes para la recogida, selecci�n y tratamiento de la informaci�n, incluidos los recursos tecnol�gicos.
Implica asimismo la curiosidad de pla

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