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Timestamp: 2020-02-26 20:11:02+00:00

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De afuera | La Siniestra
Conversaciones en curso: Realizando políticas rurales emancipatorias de cara al populismo autoritario
Sep 20, 2018 | De afuera, En modo crítico
[1] Tomado originalmente de: https://www.opendemocracy.net/ian-scoones/ongoing-conversations-realising-emancipatory-rural-politics-in-face-of-authoritarian-pop
IAN SCOONES 24 March 2018[2]
La necesidad de una nueva narrativa para enfrentar el populismo autoritario, que sea popular, inclusiva, progresiva, interclasista, interseccional y fundamentada en los Derechos Humanos, fue un llamado común.
Cerca de 300 académicos y activistas se reunieron durante una semana en el International Institute of Social Studies en la Haya, Holanda, para tener una extraordinaria y animada conversación acerca del populismo autoritario y el mundo rural. Más de 80 trabajos fueron preparados y leídos en mesas de trabajo y en sesiones plenarias. No se usó una sola presentación de PowerPoint, y se fomentó la discusión horizontal e inclusiva sobre los orígenes y consecuencias del populismo autoritario en diferentes lugares, las formas de resistencia y movilización que están emergiendo, y sobre las alternativas que se están proponiendo y poniendo en práctica. Fue un evento intenso, estimulante y extenuante. De seguro, hay todavía mucho que digerir.
La serie de artículos publicados en openDemocracy series of articles sobre India, Rojava Kurda, los Estados Unidos, Brasil, Indonesia, Myanmar, Colombia y Sudáfrica nos dan una idea de los temas que fueron discutidos; aunque en el evento haya habido contribuciones sobre cerca de 50 países. Comparar y contrastar las situaciones de todo el mundo, desde Cambodia a Canada, y de Brasil a Bielorusia, fue una tarea exigente: hay importantes convergencias, pero también grandes diferencias.
¿Qué significa entonces, el ascenso de diferentes formas de populismo autoritario para los pueblos rurales del mundo? Muchos temas han surgido. Algunos han sido más conceptuales y genéricos, algunos otros han sido más específicos para lugares particulares. A continuación me refiero a cinco temas que me impactaron. Se trata, desde luego, de una lista muy personal y selectiva.
Populismos autoritarios
El término “populismo autoritario” que fue utilizado para enmarcar la conferencia fue intensamente debatido. ¿No se trata acaso todo esto de “derechistas” o de “políticos reaccionarios? ¿Acaso no denigra este concepto el uso de lo “popular”? ¿Todo esto es acaso algo nuevo? Las respuestas a cada pregunta dependen del contexto, por supuesto.
El populismo tiene diferentes resonancias en diferentes culturas políticas; algunas veces es más positivo y algunas veces más negativo. En cualquier caso, la definición de populismo autoritario ofrecida por Stuart Hall parece aplicar a los fenómenos que están teniendo lugar en varios lugares del mundo. Vemos el despliegue de narrativas de “ellos” contra “nosotros”, que sun utilizadas para generar proyectos políticos colectivos y excluyentes.
Vemos la generación de ‘pánico moral’ como justificación de medidas de vigilancia y represión. Vemos también el desarrollo de ‘tecnologías políticas’ que coercionan y disciplinan, ya sea en términos de prohibiciones alimentarias o de tarjetas de identidad electrónicas
Y vemos el ascenso del populismo autoritario como una respuesta a una crisis en la base económica, cuyas formas contemporáneas incluyen el extractivismo y el neoliberalismo financiarizado. De este modo, el populismo autoritario se configura como una ruta para movilizar y reconfigurar el Estado.
Por supuesto que todo esto se manifiesta de manera diferenciada en diferentes lugares y en diferentes momentos históricos, pero las características básicas –a pesar de lo teorizado – son evidentes. Hoy esto tiene también un eje internacional, relacionado con las conecciones entre líderes poíticos, movimientos y electorados, facilitadas por el desarrollo de sofisticadas técnicas de minería de datos, mensajería direccionada y movilización política, apoyados en muchos casos por donantes ricos y poderosos.
Peligros de coptación
El populismo autoritario no dispone exclusivamente de la conserva de la derecha. Como la ambigüedad de los marcos populistas lo sugieren, esto significa que hay una amplia coptación de ideas y de intervenciones que han hecho parte normalmente de los repertorios de los movimientos progresivos.
En ambientes rurales encontramos regimenes autoritarios de derecha promoviendo poíticas de subsidios, apoyos a la seguridad social, medidas de desarrollo económico local, políticas proteccionistas y narrativas sobre la soberanía y los peligros de la globalización.
Esto significa que en ocasiones hay traslapes entre movilizaciones progresivas y regresivas, facilitando así la captura o coptación de algunos movimientos. En la conferencia tuvimos conocimiento, por ejemplo, de luchas en la Alemania rural en las que grupos fascistas y granjeros agroecológicos de un mismo pueblo convergían en la demanda por mayor autonomía y mayor capacidad de autodeterminación. Tuvimos conocmiento también de la UBK –Unión Bharatiya Kisan-, un movimiento campesino de India que proclama una vertiente anti-musulmana de la ideología Hindutva, y aún así, hace parte de La Via Campesina, el movimiento campesino global.
La necesidad de una nueva narrativa para contrarrestar el populismo autoritario, que sea popular, inclusiva y progresiva, fue un llamado común a lo largo de todo el evento.
Religión y solidaridades morales
La religión fue un asunto común; uno que rara vez es discutido en reuniones sobre temas agrarios. Algunos argumentaron que las creencias religiosas y las dimensiones emocionales, afectivas y morales de la movilización política pueden ser los puntos ciegos de la izquierda. La apariencia de certeza moral proyectada y ofecida por los movimientos cristianos evangélicos en Estados Unidos, organizadores hindutva en India, líderes budhistas en Myanmar y nacionalistas islámicos en Indonesia, por ejemplo, es importante en la mobilización de formas influenciadas por la religión de populismo autoritario.
Pero no se puede enfrentar esto ignorando las dimensiones religiosas y morales de la vida. Hay más bien un imperativo de abordarlas. Por supuesto que todas las religiones del mundo tienen también tradiciones progresistas. Por eso es que la pregunta por cómo movilizar en relación con las instituciones religiosas se ha vuelto crucial. Pudimos saber que en Estados Unidos los programas de radio son espacios poderosos de discusión, pero los millones de oyentes parecen estar completamente capturados por las narrativas del populismo autoritario religioso. Interrogarnos acerca de nuevas formas de organización, de vincular gente de maneras novedosas y de sacar a la gente de ghettos aislados e introspectivos, mientras se presta la debida atención a la religión, parece crucial.
Movilizaciones: peligros y oportunidades
La movilización social bajo estas nuevas configuraciones políticas en las que los espacios democráticos parecen ser cada vez más cerrados, es definitivamente un asunto exigente en muchos lugares.
Un Estado violento y represivo puede tornar muy peligrosa la labor organizativa, especialmente cuando este es apoyado por milicias de inspiración política o religiosa, como los Sangh Parivar en India o los movimientos budhistas radicales en Myanmar. En la Haya, reconocimos el asesinato de defensores de la tierra y el medio ambiente alrededor del mundo, el encarcelamiento y expulsión de académicos en Turquía, y más recientemente, el asesinato de Marielle Franco, una activista y concejal elegida de Río de Janeiro en Brasil.
Ante cerramientos tan represivos, ¿cómo pueden surgir alternativas emancipatorias? Hubo de hecho, muchos ejemplos inspiradores presentados, que iban desde fincas e iniciativas de mercado a pequeña escala que creaban renovaciones territoriales, hasta nuevos enfoques en educación popular en escuelas campesinas. Tuvimos conocimiento del compromiso del Movimiento de los Trabajadores rurales Sin Tierra en Brasil con la educación popular, incluyendo una estrategia de “marcha larga a través de las instituciones”, incluyendo colegios, escuelas y universidades.
En contextos represivos, el desafío de abrir instituciones –sean de policía, del sistema legal, de los medios de comunicación o de la ciencia- es una lucha continua que requiere un compromiso sostenido.
Nuevas alianzas y formas de organizarse
El desafío de la movilización y de la creación de alternativas debe claramente superar el enfoque en lo rural, con el fin de conectar el campo con la ciudad, los trabajadores y los campesinos, los productores y los consumidores, y de esta manera, atravesar las distintas configuraciones de clase, género, edad, grupo étnico y religión.
A pesar de que el enfoque de la Iniciativa por la Política Rural Emancipatoria –ERPI- permanezca siendo en lo rural y lo agrario –en la medida en que sentimos todavía que esta dimensión es perdida de vista en discusiones más amplias-, muchos contribuyentes resaltaron la importancia de establecer conecciones más amplias.
Hubo mucha discusión también acerca de la importancia de la movilización interclasista y de la importancia del análisis y organización interseccional. Los vínculos con el discurso más amplio de los Derechos Humanos fue frecuentemente enfatizado; incluso por Sofía Monsalve, en la última sesión plenaria, en la que argumentó que nuestras preocupaciones por las formas emancipatorias de la política son centrales en las luchas por los derechos humanos alrededor de todo el mundo.
Pero los desafíos de generar y sostener alternativas son muy reales. La necesidad de organizarse en grande, y de ser más robustos, más imaginativos y menos afectados por las diferencias internas, fue otro asunto recurrente –quizás tomando una idea o dos de las implacables capacidades organizativas de la derecha populista y autoritaria.
En efecto, Hilary Wainwright propuso ir más allá de la “solución estrecha” en búsqueda de formas más abiertas y menos controladoras de liderazgo y organización, que permitan conectar con gente e ideas más allá de las viejas divisiones.
Estos cinco temas ofrecen tan solo un pequeño vistazo de las ricas discusiones que tuvieron lugar en dos días. El seguimiento al evento de la ERPI en la Haya tendrá que implicar más análisis y más acciones. Los trabajos que fueron producidos y presentados serán pulidos y refinados gracias a los debates que sus autores tuvieron; las oportunidades para la interconección y la solidaridad han topado con campañas y luchas en desarrollo, con planes concretos de visitas e intercambios.
La elaboración de alternativas emancipatorias y de movilizaciones alrededor de estas continuará, pero a partir de nuevas ideas y oportunidades para el apoyo mutuo y el intercambio. A pesar de que la ERPI sea una iniciativa pequeña y limitada, ha permitido que muchas semillas sean sembradas a favor de un florecimiento más amplio e informal de acciones. La esperanza es que las conecciones hechas a partir de las conversaciones en curso, den lugar a nuevas narrativas que den aire a la política emancipatoria rural alrededor del mundo.
[2] Traducido por Sergio Carvajal
Enfrentando el populismo Autoritario: la dimensión rural
IAN SCOONES, SATURNINO M. BORRAS JR., LYDA FERNANDA FORERO,RUTH HALL, MARC EDELMAN, WENDY WOLFORD, and BENJAMIN WHITE
El populismo autoritario va en crecimiento. Ya sea en Brasil, Hungria, India, Indonesia, Filipinas, Sur Africa, Turquía, France, Estados Unidos y otra buena cantidad de países. Regresivo, nacionalista, en ocasiones con tintes religiosos, el populismo autoritario es un fenómeno global.
Mucho se ha escrito acerca del populismo autoritario, pero es posible decir que sus raíces e impactos en áreas rurales no han sido lo suficientemente estudiados. Para llenar ese vacío lanzamos la Iniciativa de Políticas Emancipatorias rurales, con el objetivo de explorar como y porqué emergen los populismos autoritarios en diversos lugares del mundo, así como pensar las formas en que pueden ser confrontados. En marzo, varios cientos de investigadores y activistas se reunieron en La Haya para discutir sus experiencias y buscar caminos conjuntos. Nuestro objetivo es al mismo tiempo analítico y práctico: entender y buscar alternativas.
A pesar de la avalanche de comentarios acerca del populismo, los análisis suelen acudir a generalizaciones simplistas acerca de su dimensión rural: la gente rural como los “de por allá”, carente de una comprensón cosmopolita; la gente rural como “las victimas” de los estragos del capitalismo post-industrial; los lugares rurales en donde “comunidades” autocontenidas y homogéneas exsiten.
Qué es entonces el populismo autoritario? Para indagar esta pregunta tomamos los argumentos de Stuart Hall y otros que analizaron la emergencia del Thatcherismo. En términos de Antonio Gramsci, los populismos autoritarios pueden emerger cuando el “balance de fuerzas” cambia, creando una nueva “coyuntura político-ideológica”. Teniendo como base los descontentos populares, un movimiento autoritario de carácter “transformista”, usualmente con una cabeza visible fuerte y con liderazgo puede ser catapultada, logrando una movilización en torno a lo que Hall llama “panicos morales” y un “cerramiento autoritario”, que obtiene, en palabras del autor “el brillo del consenso populista”.
Aunque esto puede sonar familiar, nuestro presente no es la década de 1980. Las fuerzas del capitalismo y las formas de lo político han cambiado. En particular, la financiarización define el capitlismo contemporáneo, con fuertes impactos en áreas rurales, mientras las inversiones especulativas impulsan el acaparamiento de recursos y el despojo en todo el mundo.
Igualmente, muchos desafian el antes incuestionable “sentido común” que argumenta que la hiper-globalización debe ser incorporada, y que sus peores efectos pueden ser mitigados a través de programas sociales paliativos. Por el contrario, el populismo desafia la globalización a través de una retórica nacionalista, que asume la economía y la política son problemas internos y deben ser tratados como tal.
Aún así, las razones por la que los regímenes autoritarios obtienen el apoyo del mundo rural son complejas. Clase, raza, genero, edad, lugar y otras identidades son todas importantes. Estas variables son afectadas por las historias del capitalismo, los conflictos y la explotación en lugares agrarios, así como la relación ambivalente entre el estado y lo rural: todo esto es articulado a través de lo que Chantal Mouffe denomina políticas agonistas entre diferentes grupos en disputa.
Tres Características de los mundos Rurales:
Entonces, Qué puede ayudarnos a entender los populismo autoritarios en los mundos rurales? Tres cosas se pueden resaltar.
Primero están las historias y las consecuencias del período reciente de globalización neoliberal. Estas han sido diferentes dependiendo de los lugares y las personas, así que generan reacciones políticas distintas. Como lo explica Dani Rodrik, la emergencia de populismos autoritarios o progresistas depende en buena medida de las historias particulares de globalización. El populismo puede centrarse en objeciones etno-nacionalistas a las migraciones o, desde una perspectiva progresista, surgir de los impactos de las políticas de globales de mercados e inversiones (TLC), o de los efectos de la desindutralización en la vida de los trabajadores.
Las dimensiones Rurales de esto son importantes: que inmigrantes o minorías sean aceptadas o rechazadas depende de las historias culturales y las estructuras de las economías rurales. Las formas en las que la globalización afecta la vida rural también depende del como los espacios urbanos y rurales están conectados, así como quien se beneficia y quien pierde.
La globalizacón neoliberal tiene implicaciones diversas dependiendo de factores de clase, raza, casta, género y edad – al igual que para procesos de movilización política rural. En muchas regiones rurales se han vaciado comunidades debido a la creciente competencia que pequeñas fincas y otros negocios enfrentan. Cierran las fábricas, los jovenes migran a las áreas urbanas, ciertas patologías sociales se han propagado y las instuticiones locales -cooperativas, clubes deportivos, grupos de préstamo, escuelas- se han debilitiado o colapsado. Por lo tanto, no es sorpresa la fuerte atracción que genera el populismo autoritario y nacionalista en la ruralidad.
Recursos Rurales.
Segundo, la explotación extractivista de los recursos Rurales continua fuertemente. Particularmente desde el final de la crisis global financiera y de alimentos de 2008, el acaparamiento de tierras, agua o minerales a redefinido los espacios rurales en muchos lugares del planeta, mientras el capital financiero busca nuevos dividendos.
En ocasiones, el conflicto armado contribuye al despojo y el desplazamiento. En varios países la extracción de recursos naturales está siendo realizada con ciertos tintes nacionalistas, bajo el argumento de “los intereses nacionales” en relación con la energía, la comida o el acceso al agua. Con las nuevas alianzas entre capital-elítes-estado, las dinámicas de acumulación cambiar, y con ellas llegan nuevas políticas de desplazamiento.
Los argumentos populistas para nuevas inversiones, trabajo y el crecimiento de las áreas rurales, son fácilmente seductores para aquellos que se encuentran rezagados. Sin embargo, la captura de la tierra y los recursos puede resultar en la destrucción del ambiente y el territorio, así como en nuevas exclusiones y despojos. Argumentar que el acaparamiento de recursos es malo no es suficiente; se requieren alternativas y horizontes incluyentes para las economías rurales, que provean oportunidades de vida en lo que usualmente son regiones pobres y olvidadas.
Políticas identitarias reaccionarias.
Tercero, para fomenter resistencias y acumular alternativas, la emergencia del autoritarismo populista y su fuerte base rural requieren un cuidadoso análisis del porqué jóvenes, mujeres, campesinos y otros son atraídos por este tipo de política reaccionaria. Como lo sugiere Nancy Frase,, necesitamos pensar las intersecciones políticas entre identidad, pertenencia, reconocimiento y redistribución.
Religion y ruralidad, dinámicas de genero, identidades de lugares y culturales, al tiempo que clase e inequidad deben ser estudiadas. Movilizar alternativas para que no sean capturadas por las fuerzas políticas reactivas no es una tarea fácil. Se necesitan nuevas campañas y narrativas que vayan más allá de las apelaciones simplistas a la “comunidad”, la empatía individual y las soberanías localistas.
En las áreas Rurales están emergiendo multiples economías, basadas en principios de lo común, el mutualismo y el cuidado. ¿Pero cómo conectarlas? ¿ cómo llevarlas más allá de su aislamiento y cualidad experimental, para juntarlas a ellas y otras alianzas empancipatorias?
Estos son algunos de los retos que discutimos en la red ERPI, que ahora involucre investigadores y activistas de más de cincuenta países. En otros textos y reportes de nuestro evento de marzo, estaremos examinando que ha sucedido en lugares específicos y como el populismo autoritario, en sus diversas formas, puede ser confrontado. Únanse a la conversación!
Versión original en inglés https://www.opendemocracy.net/marc-edelman-ian-scoones-saturnino-m-borras-jr-lyda-forero-ruth-hall-ben-white-and-wendy-wolford/con
RECONOCIENDO A PALESTINA, UN ANÁLISIS DESDE LAS RELACIONES INTERNACIONALES
Ago 27, 2018 | De afuera
Por Lina Marcela Cárdenas
El reconocimiento de Palestina como Estado por parte de Colombia ha generado todas reacciones posibles, desde una gran conmoción en los medios, especialmente por las respuestas políticas y diplomáticas tan diversas y opuestas que se generaron, evidentemente entre la Embajada de Israel y gran parte de la comunidad judía que abiertamente han rechazado esta decisión, contrastando con el júbilo de la Embajada Palestina, la comunidad colombo-palestina y los grupos de solidaridad que siempre han apoyado su causa y que ven dicho reconocimiento con satisfacción. Además, entre las esferas de académicos/as y expertos/as que seguimos estos temas de cerca, esto evidentemente ha suscitado importantes debates, no sólo enfocado o reducido a la cuestión Palestina, sino en general sobre la variante e impredecible política exterior de Colombia.
Esta noticia requiere un trato más allá de lo mediático y lo coyuntural que puede generarse en 24 horas, y merece unas conclusiones más dignas que reducirlo a un tire y hare político de poder e influencia. Aquí, hay un tema de fondo que debe analizarse con una mirada de internacionalista, y yo, me quiero dar esa tarea.
En principio y como base para hablar sobre el reconocimiento entre Estados, hay que comenzar por rememorar el momento cuando se establece la concepción de lo que conocemos hoy como Estado moderno y tener una definición base.
La concepción actual de Estado nace del Tratado Westfalia de 1648, y se estipula, como el punto de partida de un nuevo ordenamiento mundial, y donde se fijarían unos mínimos para orientar las relaciones internacionales entre dichos Estados.
Estipular un Estado, desde ese entonces, estaba basado en el reconocimiento de una autoridad (religiosa/político/militar) y su soberanía sobre un territorio (terrestre, aéreo y/o marítimo) determinado. Aquí, se evidencian pues 3 elementos básicos que ya nos dan una idea de lo que abarcaría hablar de Estado, y son: Territorio, población y gobierno; este último aspecto, no sólo hará referencia a la gobernanza sino a un status legal, que le dará a dicho gobierno la soberanía absoluta, y bajo la cual, se impondrá la legalidad de la coacción sobre la población, y además, un reconocimiento de iguales frente a otras autoridades y que le permitirá generar, entre otras cosas, tratados tanto político como comerciales. Quiere decir, que esa autoridad sería reconocida soberanamente no solo por su población, sino por parte de otros Estados, como semejantes, sin una supremacía o subordinación entre sí. (Cabe señalar, que esto, es en el caso más ideal, aunque en la dinámica podamos ver clasificaciones ya sea por riqueza, poderío militar, extensión territorial, recursos estratégicos, entre otros… que van a determinar las relaciones de poder entre los Estados, pero este análisis se limitará a los tratados y al Derecho.)
Reconocimiento de los Estados, Colombia ante el Derecho.
La Convención de Montevideo sobre Derechos y Deberes de los Estados, un tratado internacional firmado en la capital de Uruguay el 26 de diciembre de 1933, el cual, nos ayuda a identificar las posturas de Colombia antes el reconocimiento de los Estados, su implicancia y una línea clara de referencia con el Derecho Internacional. En esta convención en particular, se estableció la definición de Estado, así como sus derechos y obligaciones, que van a afianzar en la América los criterios mencionados anteriormente, y de los cuales Colombia será un Estado firmante. Lo que evidenciará esto, es la concepción y compromiso internacional que Colombia asume a la hora de reconocer un Estado, y sus criterios respetados como Estado, frente a otros Estados.
En total, dicho tratado establece 16 artículos, de los cuales se resaltarán -para el objeto de este estudio- los que van a responder directamente a la implicancia que trae consigo del reconocimiento de Colombia a Palestina como Estado en torno a la controversia suscitada actualmente.
“El Estado como persona jurídica de Derecho Internacional debe reunir los siguientes requisitos: a) Población permanente; b) Territorio determinado; c) Gobierno; d) Capacidad de entrar en relaciones con los demás Estados”.
Respecto a este artículo, El Estado colombiano acuerda en virtud del Derecho, que reconocer un Estado implica reconocer estas características básicas, así, que ha reconocido a Palestina como un igual, a su población como nativa y soberana de dicho territorio y a la Autoridad Nacional Palestina como Gobierno oficial. Falta saber qué territorio ha de reconocer Colombia sobre lo que implica el Estado Palestino, y si reconoce las áreas bajo ocupación ilegal por parte de Israel. (Tema que tiene un enfoque específico en el Artículo 11.)
Artículo 3. “La existencia política del Estado es independiente de su reconocimiento por los demás Estados. Aun antes de reconocido el Estado tiene el derecho de defender su integridad e independencia…”
Esto quiere decir que es evidente que los Estados, en este caso, el Estado de Palestina ha existido como Estado, independientemente del reconocimiento de Colombia y de más países que aún no dan este paso. Por su innegable existencia, ordenamiento territorial y político, e historia milenaria, Palestina fue y es considerado un Estado, por lo que ya tenía relaciones previas en Colombia y una sede oficial en el país, y aunque no fuese formalmente un Estado reconocido en Colombia, si era una entidad jurídica con derechos y objeto de tratados y cooperación.
Contrario a lo que afirma Marcos Peckel, Director de la Comunidad Judía de Colombia, que “El reconocimiento es un acto simbólico, no va a crear el Estado Palestino, el Estado Palestino va a ser el producto de una negociación entre las partes y mientras esto no se dé no va a haber Estado Palestino” es totalmente falso. No Marcos, según el Derecho Internacional ni la existencia, ni la independencia dependen del reconocimiento. No es ni será el reconocimiento de Israel el que validará la autodeterminación del pueblo palestino a tener un Estado soberano y libre. Aunque, la buena y real voluntad de Israel de negociar debe iniciar con el reconocimiento de una contraparte.
Además, la lucha de independencia de Palestina y sus procesos de resistencia son válidos ante el Derecho como un acto legítimo y del cual Colombia nunca ha negado su ejercicio.
Artículo 7. “El reconocimiento del Estado podrá ser expreso o tácito…”
El reconocimiento en este tratado, como fue en el caso Palestino, se hizo de forma expresa y de manera diplomática, la carta formal de reconocimiento no sólo fue la entregada a la Embajada Palestina, y la cual fue conocida por los medios, sino además, hay también un comunicado formal que fue presentado ante las Naciones Unidas, lo cual ratifica no solo nacional sino internacionalmente dicho reconocimiento.
Artículo 11. “(…) El territorio de los Estados es inviolable y no puede ser objeto de ocupaciones militares ni de otras medidas de fuerza impuestas por otro Estado, ni directa ni indirectamente, ni por motivo alguno, ni aun de manera temporal.”
En este sentido, si Colombia, tanto en este tratado como en virtud a la Carta de las Naciones Unidas que expresa en su Capítulo I: “Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas”.
A lo que se suma la Resolución 2625 (XXV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas al establecer que: “El territorio de un Estado no será objeto de adquisición por otro Estado derivada de la amenaza o el uso de la fuerza. No se reconocerá como legal ninguna adquisición territorial derivada de la amenaza o el uso de la fuerza”.
Además, que esta ocupación ilegal israelí, viene correlacionada con el tema, no menor, de los asentamientos, totalmente ilegales y establecidos en territorio palestino ocupado, dichos asentamientos son comunidades construidas por Israel que violan los límites fronterizos establecidos en 1967, año desde el cual y por medio de la resolución 242 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, se establece internacionalmente el conflicto palestino-israelí como un conflicto de ocupación.
A pesar de ello, en la actualidad hay más de 600.000 israelíes que viven en unos 140 asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Oriental.
La Corte Interamericana de Justicia ratificó que los asentamientos israelíes en territorio palestino son claramente ilegales a la luz del DIH: “…prohíbe no sólo las deportaciones o los traslados forzosos de población, como los realizados durante la segunda guerra mundial, sino también todas las medidas adoptadas por una potencia ocupante con el fin de organizar o fomentar traslados de partes de su propia población al territorio ocupado. ”.
Con ello se evidencia de paso, la inviabilidad de la continuación de Israel en la construcción de un muro ilegal cuyo trazado “se ha diseñado de manera de incluir dentro de la zona [cerrada] a la gran mayoría de los asentamientos israelíes en el territorio palestino ocupado (incluida Jerusalén oriental)” CIJ
Así que, aclarado lo anterior, es evidente que Colombia ahora, sólo ha dado un paso básico, necesario y justo, pero requerirá otras acciones posteriores, dado que en línea con su política del respeto al Derecho Internacional, no sólo basta con reconocer a Palestina como Estado par, sino implicará además el rechazo a la violación del derecho, un exigencia de respeto a la soberanía sobre ese territorio reconocido y en este caso, hacer un llamado a Israel para que desmonte su política colonizadora que ejerce en contravía al Derecho Internacional y lo cual afecta las relaciones sanas y trazadas entre Estados Iguales, de las cuales Colombia es un Estado firmante y garante.
Santos, la diplomacia y sus formas.
Una vez teniendo claro qué implica entonces un reconocimiento como el que ha hecho Colombia al Estado Palestino, viene otro tema, y es quizás las formas del reconocimiento, el debate mediático en Colombia giró más allá en torno de lo acertado o no de la decisión, sino de la forma en la que se realizó, así que es necesario hacer algunas aclaraciones.
El día 8 de agosto se da a conocer el reconocimiento por parte de Colombia al Estado palestino, en primer a instancia y dado el manejo de los medios, esta noticia se basó en el comunicado oficial publicado por -hasta ese entonces- la Misión Diplomática de Palestina en Colombia.
Cabe recordar que El gobierno de Ernesto Samper, fue el primero en permitir la llegada de representación Palestina a Colombia en la figura de “Misión Especial” y el gobierno de Juan Manuel Santos en el 2014 elevó ese status a “Misión Diplomática” sin llegar hasta el reconocimiento pleno. Hasta la actualidad, con este reconocimiento, finalmente sube a la categoría formal de “Embajada de Palestina en Colombia”.
En dicho comunicado la Embajada informaba de la decisión del gobierno colombiano, y además, expresaba su más alto agradecimiento. Desde aquí, todos los debates, molestias, agravios, e incertidumbres no se hicieron esperar. Empezando por la principal duda que generaba el comunicado, la cual viene de la fecha “8 de agosto” día siguiente de la posesión del nuevo gobierno, entonces, se genera la especulación entre, si había sido el gobierno saliente de Juan Manuel Santos, como una decisión controversial, una especie de “papa caliente” para el nuevo gobierno, o que esta fuera una de las primeras decisiones del gobierno Duque, lo cual también era algo inesperado e impensable para muchos.
Esta duda es resuelta cuando se da a conocer el comunicado oficial del gobierno colombiano:
Este comunicado aclarara varios puntos, en especial, con su fecha del “3 de agosto” deja en evidencia que es el Gobierno de Santos quien toma la decisión pocos días antes de la finalización de su periodo, realizando una comunicación formal, invita al Ministro de Asuntos Exteriores palestino, Riyad Al Malki media hora antes de una cena programada previa a la posesión de Duque, le entrega el documento y le dice que es una decisión que siempre se quiso tomar, que ha llegado tarde pero ya se hizo. Y felicito al pueblo palestino por la lucha y dedicación”.
Esta decisión y en general, esta nueva posición de Santos contradice las reiteradas declaraciones que previamente había expresado, por ejemplo, la última en la que dice que: “La única solución viable al conflicto con Palestina, es la que surja de una negociación, a nosotros se nos ha presionado mucho para que reconozcamos a Palestina, no lo he hecho, siempre diciendo que eso debe ser producto de un acuerdo de paz con Israel”.
Esta nueva posición puede y fue tomada de dos formas, la primera, evidentemente como una incoherencia y traición por parte de Santos, en especial a su innegable política pro-israelí que había encabezado durante todo su gobierno, y la segunda, era una evidente reflexión resultado de las negociaciones con las FARC, dicho proceso indudablemente habrá dejado muchas enseñanzas, y entre ellas, es que para iniciar una negociación, debe existir un reconocimiento previo de las partes, y ello fue lo que hizo Santos frente a las FARC, reconocerlas como un actor y darles una silla -que no quedó vacía- para iniciar el diálogo. Así que esto habría que cambiar sí o sí su posición inicial. Además, su papel de Nobel de Paz no sólo le invita a forjar caminos para lograr la paz en Colombia sino en otros escenarios, es lo que llevará Santos a buscar un papel mediador a futuro, todo en miras de su nuevo rol en el escenario político, esta vez más internacional -presagio-.
De cualquier forma, Santos no es el único mandatario llamado “traidor” por tomar sorpresivamente, decisiones político – diplomáticas controversiales al final de su mandato, y que no van en línea con una política pro-israelí acostumbrada a lo largo del gobierno, el mejor ejemplo es Obama en los Estados Unidos. En una histórica resolución, la 2334, del 23 de diciembre de 2016, el Consejo de Seguridad de la ONU, por primera vez después de años de intento, condenó la construcción de asentamientos con el apoyo de 14 países y la abstención de Estados Unidos. La resolución llama a la suspensión de la construcción de nuevos asentamientos y recuerda la ilegalidad de todos ellos. Además, insiste en la protección debida a los civiles, que no se pueden modificar las fronteras de 1967, y que la construcción de asentamientos contradice la solución de “Dos Estados”.
Llamó la atención el inusual paso de Estados Unidos de no vetar dicha resolución, y esto, vino acompañado de un posterior discurso del Exsecretario de Estado John Kerry, en el que defendió dicho documento aprobado en Naciones Unidas y afirmó que los asentamientos israelíes en territorios palestinos no están de acuerdo con los valores de EE.UU. “El statu quo está nos está conduciendo hacia una ocupación perpetua” afirmó.
Además, y como último acto irreverente e inesperado, fue la autorización de una transferencia de 221 millones de dólares a Palestina en ayuda humanitaria, pocas horas antes de abandonar su cargo como presidente de EE.UU. No obstante, la nueva administración, logró frenar la transferencia.
Esto deja en evidencia que, el lobby sionista ejerce una gran presión sobre los Estados, y aún cuando los gobiernos comprendan la precaria y delicada situación de vulnerabilidad en la que se encuentra la población palestina a manos de Israel, los mandatarios han tomado estas decisiones consecuentes quizás más con un criterio personal, ya cuando dejan su administración, y poder esquivar así las presiones que podrían ceñirse sobre ellos.
Por otro lado, es entendible las declaraciones de sorpresa en diferentes esferas nacionales, lo inadmisible fue el show del nuevo gobierno, en especial Holmes Trujillo, nuevo canciller de Colombia, quien genera 3 versiones de los hechos, en menos de 2 días.
Primero, afirma que Santos y la excanciller, María Ángela Holguín, sí le comunicaron la decisión antes de terminar su mandato, pero que fue “apenas unas horas antes” de la posesión del presidente Iván Duque.
Luego, de forma contradictoria a dicha afirmación, en un comunicado formal expresa: “Pocos días antes de terminar su período, el Gobierno del presidente Santos nos informó que había tomado la decisión de reconocer al Estado Palestino.
Ante tantas versiones contradictorias y la necesidad de conocer los detalles, la Excanciller María Ángela Holguín comentó al Diario El Tiempo que “El presidente Santos habló con él (Duque) y estuvo de acuerdo. El presidente Duque le dijo al presidente Santos: siga adelante. Yo estuve conversando dos veces con el canciller Carlos Holmes Trujillo y también estuvo de acuerdo”.
Así que esa improvisación a la hora de comunicar la posición del nuevo Gobierno es inentendible y absurda, si conocían esta decisión de antemano y le dieron luz verde ¿a qué viene entonces fingir sorpresas e indignaciones?
A quien sí le toma de sorpresa la noticia es a la Embajada de Israel y la comunidad judía -que claramente no le entra en gracia la decisión- posición dejada en claro en sus correspondientes declaraciones.
Lo cierto es que, aunque haya generado tal grado de molestia por parte de Israel, es inconcebible que Israel pida cambiar una decisión que Colombia, como Estado legítimo y soberano puede tomar, sin tener que informar o consultar a nadie. Ninguna Embajada, por más que las decisiones del país donde se encuentre afecten los “intereses” de su nación, no puede buscar inferir en los asuntos internos o las decisiones políticas que el Estado colombiano decida. Por el contrario, sí, el Gobierno entrante está en todo el derecho a revisar a detalle dicha decisión, y asegurase que esté acorde al Derecho Internacional. Es algo normal y necesario. Pero por seguro, se encontrará con que lo está, y que, a la final, era una decisión con la que Colombia se encontraba en deuda, especialmente al haber sido el último país de Sur América que no había reconocido a Palestina.
De cualquier forma, el nuevo Gobierno se reunió con la Embajada de Israel para conocer sus reclamos y preocupaciones lo que hace pensar y rememorar las posiciones que el Presidente Duque ha tenido frente al conflicto, la más recordada y polémica fue cuando durante su campaña electoral aseguró que no rechazaría “la posibilidad de tener una sede diplomática en Jerusalén” durante un evento con representantes de distintas iglesias cristianas. Pero, digamos, en un proceso de reflexión por esas desafortunadas afirmaciones, sus posteriores palabras fueron:
“Colombia no puede ser un país que atice los odios ni la violencia en el Medio Oriente, En el país, hay muchas familias de origen Palestino y muchas familias de origen judío, hoy nosotros tenemos que hacer votos como país para la paz de medio oriente, que no se sigan presentando casos de uso excesivo de la fuerza , Colombia debe como país contribuir a la solución anhelada, que yo creo que es la que le dará la paz al medio oriente y es tener los dos estados, la convivencia entre un estado palestino y un estado de Israel, todo lo que yo pueda hacer en esa dirección en lo que respecta a Colombia, pues porque Colombia tampoco es el gran protagonista en ese tipo de conflictos pero en lo que Colombia pueda hacer en esa línea, lo haré por reconocimiento, por afecto por esos dos grupos poblacionales que tienen tan linda historia en Colombia” Esta declaración dejaría su posición en un lugar más neutral y se entendería el por qué de su nula oposición frente a la decisión de Santos.
Retos político-diplomáticos del Gobierno Duque
Colombia, ya en la formalidad y ante la comunidad internacional, se sumó a los 138 países que reconocen a Palestina como Estado, y es un reto para el nuevo Gobierno asumir y sobrellevar de la mejor forma las tensiones diplomáticas que surgieron con Israel a partir de esta decisión. En el escenario, hay 2 grandes caminos que el Gobierno colombiano puede tomar.
El primero, sería revertir dicho reconocimiento, estaríamos hablando de un “des-reconocimiento” una figura absurda que ni siquiera está estipulada en el Derecho Internacional, lo que implicaría que nuestra audaz diplomacia criolla, innovara políticamente en escenarios internacionales, para hacer algo de este talante. El documento formal de reconocimiento ya reposa en las Naciones Unidas, así que eso, aparte de todo, pondría en evidencia a nivel internacional nuestra precaria política exterior y evidenciar que no está basada en políticas de Estado sino en una inestabilidad de políticas de gobierno, sumado a ello, sería ceder ante las presiones de gobiernos extranjeros, y borraría por completo la autonomía y soberanía de Colombia. Bien nos ha costado tomar distancia y alejarnos de la doctrina “respice polum” (Mirar hacia el norte) que caracterizaba nuestra política exterior, como para retroceder por chantajes.
En todo caso, se deberán plantear otros mecanismos si la intención del nuevo Gobierno es desvirtuar y contradecir dicho reconocimiento, y sería acudiendo a un recurso indeseado pero legal, como sería la ruptura de relaciones o el retiro de embajadores.
Otra posibilidad es repetir la vergonzante historia con el Sahara occidental el cual fue reconocido en 1985 por el Estado Colombiano, y en 2001, de manera unilateral Colombia determinó que “se congelaban las relaciones”, toda una innovación de lo absurdo.
El segundo camino, y el más ideal, sería asumir esa decisión de reconocimiento del Estado palestino como resultado de un sentir del pueblo colombiano y un deber político que tenía el país, de darle un lugar a ambas partes como contribución para el incentivo del diálogo y las prosperas negociaciones de paz. Sumado a ello, reafirmar con Israel que evidentemente esta decisión no cambia en nada las buenas relaciones entre ambos países, a los cuales les une (infortunadamente), un amplio comercio de armas (en especial “armas no letales” o de “contención” producidas en Israel y adquiridas por la fuerza pública colombiana para ser usadas contra población civil), un TLC en firme, que afianza dicha relación bélica y una historia de cooperación innegable.
En este sentido, el Gobierno colombiano puede quedarse allí, o agregarle a ello algún tipo de actos “compensatorios” los cuales serían desafortunados, al pensarse como acciones en búsqueda de “resarcir agravios” y en ese sentido, terminar contemplando nuevamente la idea de trasladar la embajada a Jerusalén, y aunque eso sería una violación al derecho internacional, dada la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que prohíbe el traslado de embajadas de cualquier país de Tel Aviv a Jerusalén. Podría ser una ———–acción tentativa, aunque desafortunada, pero son 4 cuatro años donde el Centro Democrático y su ala más radical del cristianismo pueda influir sobre dicha decisión. Queda esperar.
Estado palestino, ¿libre, independiente y soberano?
Colombia no es ajena, ni desconoce el sufrimiento del pueblo Palestino, bien lo ratificó su Excanciller cuando afirmó “Realmente lo que uno ve en Gaza es inhumano, y ante eso, uno piensa ¿cómo puede haber seguridad teniendo a la gente en esas condiciones? (…) Yo estuve en Palestina, dos veces en estos años de canciller y es muy duro ver al pueblo palestino. Eso no puede seguir así” y efectivamente, no puede seguir, y el reconocimiento es un primer paso, pero lo que queda en deuda es buscar el respeto del Derecho en virtud a ese reconocimiento.
Además, la situación tiende a empeorar con los años, los asentamientos aumentan, las políticas de segregación se agudizan, la modernización del ejército israelí lo hace cada vez más letal para la población civil y a ello se suma que el pasado 20 de julio, en el marco de la nueva ley donde Israel se establece como nación del pueblo judío, se evidencia la vulnerabilidad de la población árabe-israelí que podrán ser objeto de discriminación.
Un real y efectivo Estado palestino, libre, independiente y soberano; una efectiva resolución del conflicto y la consecución de la paz, no se darán sino en el camino y consecuencia del respeto al Derecho Internacional. Y es allí, donde la sociedad debe pronunciarse, debe exigirle a sus Estados un compromiso con esos objetivos, las empresas deben dejar de lucrarse la ocupación y la violación de los derechos y los Estados en función a sus deberes y en el buen uso de las organizaciones Internacionales garantes de derechos, deben ejercer su labor debida y más allá de pronunciamientos, requieren generar sanciones efectivas que logren la paz, la libertad, la independencia y la soberanía plena para todos los pueblos del mundo.
1. Colombia: el silencioso y sorpresivo reconocimiento de Palestina como “Estado libre, independiente y soberano” BBC. Agosto 8 de 2018. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-45123898
2. La Paz de Westfalia (1648) y el concepto de Estado. Prof. Gonzalo A. Ramírez Cleves. Agosto 2 de 2015. Disponible en: http://constitucionyestado1c.blogspot.com/2015/08/modelo-de-westfalia-modelo.html
3. El estado como actor internacional: crisis y consolidación del sistema de Estados. Esther Barbé (1993) Disponible en: https://www.raco.cat/index.php/papers/article/viewFile/25163/58482
4. Convención sobre derechos y deberes de los estados (Séptima Conferencia Internacional Americana, Montevideo – 1933). Disponible en: https://catedrareyes.files.wordpress.com/2017/04/oea-convencic3b3n-derechos-estados-1933.pdf
5. Carta de las Naciones Unidas. La Carta se firmó el 26 de junio de 1945. Disponible en: http://www.un.org/es/charter-united-nations/index.html
6. Declaración sobre los principios de derecho internacional referentes a las relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas. Disponible en: https://dudh.es/declaracion-sobre-los-principios-de-derecho-internacional-referentes-a-las-relaciones-de-amistad-y-a-la-cooperacion-entre-los-estados-de-conformidad-con-la-carta-de-las-naciones-unidas/
7. 6 preguntas para entender la polémica ley sobre asentamientos de Israel en territorios palestinos. BBC. Febrero 7 de 2017. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-38893642
8. NACIONES UNIDAS, CONSEJO DE SEGURIDAD: Resolución 242 de 22 de noviembre de 1967.
9. Settlements. B’Tselem – The Israeli Information Center for Human Rights in the Occupied Territories. Disponible en: https://www.btselem.org/settlements
10. CORTE INTERNACIONAL DE JUSTICIA: “Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia sobre las consecuencias jurídicas de la construcción de un muro en el territorio palestino ocupado”, 9 de julio de 2004, párrafo 120.
11. CORTE INTERNACIONAL DE JUSTICIA: “Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia sobre las consecuencias jurídicas de la construcción de un muro en el territorio palestino ocupado”, 9 de julio de 2004, párrafo 119
12. Entrevista al Embajador de Palestina en Colombia. LA FM, agosto 8 de agosto de 2018. Disponible en: https://www.lafm.com.co/internacional/marco-sermoneta-y-su-decepcion-con-independiente-santa-fe-tras-portar-su-camiseta
13. Video disponible en: https://goo.gl/x1Gm49
14. ¿Demasiado tarde?: por qué Obama desató la ira de Israel a pocas semanas del fin de su mandato como presidente de EE.UU. BBC. 31 de diciembre de 2016. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-38463901
15. ‘Que Santos asuma lo que hizo’: Canciller. 10 de agosto de 2018. Disponible en: http://www.eltiempo.com/politica/gobierno/canciller-dice-que-santos-debe-asumir-responsabilidad-por-tema-palestina-254270
16. Vicepresidenta se reunió con el embajador de Israel en Colombia, agosto 9 de 2018. Disponible en: http://www.eltiempo.com/politica/gobierno/vicepresidenta-marta-lucia-ramirez-se-reunio-con-el-embajador-de-israel-en-colombia-253864
17. Iván Duque no descarta apertura de embajada en Jerusalén. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=s24EC0k3eaw
18. Saharauis piden a Colombia restablecer relaciones. El Tiempo, 15 de febrero de 2016. Disponible en: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1916472
Jun 30, 2018 | De afuera
En la mañana del sábado 30 de junio de 2018, el escritor mexicano Jorge Volpi, autor de novelas como “En busca de Klingsor”, “El fin de la locura” y “Una novela criminal”, publicó en su cuenta de twitter @jvolpi una serie de trinos sobre la elección presidencial en su país. En La Siniestra publicamos esos trinos a manera de artículo, motivados por su concisa lucidez y compartiendo la esperanza que hoy renace en nuestro querido México.
En el 2000, México se dio la oportunidad de la alternancia: tras casi siete décadas de padecer a un partido hegemónico, la posibilidad de construir otro país.
Primero con un exceso de confianza, luego de improvisación y al cabo de impericia, Vicente Fox y sus aliados no fueron capaces de reformar la herencia del PRI. Avanzamos en términos de libertad de expresión y transparencia, pero las viejas estructuras de poder quedaron incólumes. Pese a la instauración de nuevos programas sociales, la desigualdad (económica, cultural, política) se mantuvo como esencia del sistema. Hacia el fin de su gobierno, Fox abandonó todo espíritu democrático y se concentró en destruir a López Obrador. El resultado: la crispación que vivimos hasta hoy.
En el 2006, lo peor imaginable: una elección muy cerrada, marcada por una campaña de miedo y el sistema volcado contra un solo contendiente. El resultado: la continua sombra del fraude. López Obrador mandó al diablo a las instituciones y se asumió presidente legítimo. El resultado: su derrota en 2012.
En 2006, Calderón inició la guerra contra el narco. Una forma de legitimarse con el desesperado anhelo de hallar una causa común. El resultado: una cifra de muertos propia de una guerra civil. Si AMLO mandó al diablo a las instituciones, Calderón despedazó con ellas el precario equilibrio que prevalecía en el país. Con la guerra contra el narco, Calderón partió en dos a la sociedad mexicana: buenos contra malos, ellos contra nosotros. Su odiosa narrativa persiste. La guerra contra el narco ha sido la acción más irresponsable emprendida por cualquier político en México desde 1968 y 1971.
En 2012, México decidió castigar al PAN y darle una nueva oportunidad al PRI, asumiendo que sería capaz de devolvernos la maltrecha paz social. El sistema inventó un candidato ideal: guapo, joven, mediático, people. El reverso de Calderón y de AMLO: la ficción de la modernidad light. Durante unos meses, prevaleció el espejismo. Peña pareció sepultar la retórica guerrera y se volcó a pactar con todo el sistema (menos López Obrador) para apuntalar aún más el modelo neoliberal. La luna de miel de Peña terminó cuando se reveló que el PRI no había cambiado. La Casa Blanca señaló que el rey estaba desnudo. O, más bien, que el rey vivía como rey.
El brutal despertar de Ayotzinapa. 43 estudiantes encarnaron, de pronto, a las incontables víctimas de la guerra. Ayotzinapa: el sistemaconvertido en cómplice de los criminales.
Entre el 2000 y el 2018, sólo decepciones: incapacidad de reformar (y reformarse), desigualdad rampante, violencia inaudita, corrupción endémica. Y un sistema de justicia incapaz de hacer justicia. Más de una decena de gobernadores procesados y 200 mil muertos: los de saldos de 18 años de PRIAN.
¿Cómo no iba a ser la elección del 2018 la de la decepción y la rabia?
Para salvar la cara, el PRI eligió como candidato a un no priista con fama de honesto. La gran idea se reveló absurda: sin carisma ni implantación, la tarea de Meade se reveló imposible.
Otra gran idea: una alianza izquierda-derecha para desbancar al PRI y derrotar a López Obrador. Traicionando cualquier identidad y principio, Anaya consiguió su meta. El precio: la destrucción del PAN y del PRD. El PRI consideró que Anaya era su mayor enemigo y el gobierno usó todos los instrumentos a su alcance para destruirlo. Lo logró, al precio de destruirse a la par.
López Obrador, entretanto, se concentró en ser López Obrador. Con una sola idea, el combate a la corrupción, dejó que sus contrincantes se destazaran. Decidido a ganar, López Obrador se alió con todo aquel que le prometió apoyo. En MORENA cabe todo, como en el antiguo PRI. Los jóvenes que se adhirieron a su causa son lo mejor de su exitosa campaña: ahí se concentró el entusiasmo y la imaginación.
México, mañana, tiene otra vez la ocasión de castigar al corrupto e ineficaz sistema que ha producido 200 mil muertes en 12 años. La sociedad civil tendrá, además, una nueva oportunidad para exigirle al ganador la reforma del Estado y la construcción de una justicia independiente, confiable y eficaz.
Será, tal vez, nuestra última oportunidad.
Competencias e incompetencias para decidir: reflexiones sobre el fallo de la Corte Constitucional sobre consultas populares
Colombia y México, tan lejos y tan cerca - ¿Es viable un proceso de paz en México?
Nuestra madre feminista - poeta: Audre Lorde

References: Artículo 11

Artículo 3

Artículo 7

Artículo 11
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