Source: https://hubslide.com/cronicas-del-despojo/ponencia-integra-al-seminario-internacional-de-dublin-s56d90d098d070ead0ecf72de.html
Timestamp: 2016-10-28 08:51:30+00:00

Document:
Ponencia íntegra al seminario internacional de dublín - HubslideToggle navigationBUSINESSEDUCATIONTECHNOLOGYTRAVELMORE TOPICSSign upSign in HomeNews & PoliticsPonencia íntegra al seminario internacional de dublín of 17Ponencia íntegra al seminario internacional de dublín Crónicas del despojoPublished on: Mar 4, 2016
News & Politics Transcripts - Ponencia íntegra al seminario internacional de dublín
Ponencia íntegra al Seminario Internacional de Dublín (23 y 24 de mayo)“Colombianos por la Paz”: una experiencia de la sociedadcivil para humanizar el conflicto y buscar una Paz duraderaPiedad Córdoba / Jueves 24 de mayo de 2012La aplicación del artículo 22 de la Constitución NacionalColombianas y Colombianos por la Paz es una apuesta de sectores de la sociedadpor la humanización del conflicto armado interno y el acercamiento entre las partesy el conjunto de los colombianos en la búsqueda de la paz en democracia profunda.Es una apuesta contra corriente, en épocas donde disentir, frente a quienespropugnan la inalcanzable resolución del conflicto armado con la fuerza, implica lasmas de las veces criminalización y estigmatización. Desgraciadamente laconstrucción de una estrategia civil que aboque la rampante desigualdad social, y lanecesidad de una ampliación de los espacios democráticos políticos, se asociademasiadas veces a una expresión de rebeldía o insurgencia.La paz es la democracia plena y esto significa la resolución de los conflictoscomprendiendo, deliberando, cediendo, acordando para evitar que nos veamosimpelidos a la violencia. Es el derecho no simplemente a votar si no a vivirdignamente con los mínimos vitales, a expresarse sin temor a una represalia, aincluir las diferencias, a sortear las contradicciones en el bien común, para ser, paraexistir, para el buen existir. La paz en un proceso de democratización en equidaden lo social, ambiental, político, cultural, comunicativo, económico. La paz es elfruto de la justicia.La paz es la consecuencia de un nuevo pacto social incluyente y definitivo para elcese de la violencia. Esto significa la construcción de un proceso con una agenda deresolución de problemas que persisten desde hace más de 200 años de la vidarepublicana. Se trata de consensuar una agenda con salidas que sean viablestécnicamente, asumiendo en deliberación las propuestas de base, de sectorespopulares y medios, empleados, subempleados, sectores privados urbanos yrurales, las regiones y las localidades, mujeres, ambientalistas.Ese norte, desde el 2007 razón de ser de Colombianas y Colombianos por la Paz, esla aplicación del artículo 22 de la Constitución: hacer real el derecho a la paz.Tres años y medio de andadura
Desde el 2007, Piedad Córdoba, en ese momento congresista, participó, conautorización del gobierno colombiano, junto con el presidente venezolano HugoChávez en las gestiones para que fuesen liberadas personas del mundo político eintegrantes de la fuerza pública privadas de la libertad en razón de su participaciónen el conflicto armado.Una situación no humanitaria que fue siendo posicionada por la gravedad de lo queimplica en materia de vulneración de derechos y que era urgente, imperiosoéticamente resolver con imaginación, ante los obstáculos políticos y militares quesignificaba la posibilidad de aplicación del derecho humanitario a través de unAcuerdo Humanitario, como había sucedido en más de tres ocasiones anteriores.Partimos entonces de una constatación: la imposibilidad de un Acuerdo entre laspartes y la necesidad de impulsar gestos unilaterales ante la cerrazón existente.Esa férrea postura iba imposibilitando no solo gestos hacia la humanización paraabrir caminos al diálogo, sino además, para abordar con esa prontitud y coherenciaética, asuntos humanitarios desconocidos por los colombianos o silenciados porsectores de poder dada su responsabilidad o situaciones no suficientementedivulgadas ni resonados en los medios masivos. Por ejemplo, la situación decomunidades rurales que habitan en medio del conflicto armado sitiadas oexperimentando la militarización de sus espacios vitales y de sus relaciones socialeso sometidas a la presión empresarial y a la ambiciones políticas impulsadas conestrategias criminales o la situación de privados de la libertad en razón de suparticipación en el conflicto armado, sentenciados, o con montajes judicialesresponsabilidades de actos que no son de su autoría, sin respuesta de atenciónhumanitaria estatalEn el marco de la implementación de la “seguridad democrática” la posibilidades lostemas humanitarios pretendieron ser opacados, desconocidos a partir de la tesis deno existencia de un conflicto armado, o la idea “estás conmigo o contra mí”, o queen Colombia no hay conflicto armado sino grupos de terroristas. Estas posicionespolarizaron al país, que se posicionó en los cuerpos, en las mentes, en lasensibilidad de amplios sectores de la sociedad.Así, la mediación, que contó con el beneplácito del primer mandatario colombianoen ese momento -Alvaro Uribe-, del presidente Chávez y de Piedad Córdoba, paralograr liberaciones sin gotas de sangre y con resultados concretos, fue vilipendiadaen el péndulo de la opinión y en una estrategia para socavar salidas razonables enel marco de la aplicación del derecho humanitario.Se dio al traste con otras posibilidades de humanización hacia la paz, justificando elrescate de las personas privadas de libertad por la guerrilla, en calidad de civilessecuestrados o de militares y policías privados de la libertad en razón del conflictoarmado interno, o como, prisioneros de guerra, por extensión de aplicación de losconvenios internacionales sobre el derecho en la guerra.Se implementó una estrategia encubierta de persecución interna dirigida a ladisidencia y la oposición política, a organismos de derechos humanos, a algunascortes, a periodistas, a comunidades como la de San José de Apartadó, Cacarica yJiguamiandó, Ariari, Catatumbo, Cauca, Putumayo, y organizaciones sociales ysindicales, estigmatización y desprestigio, criminalización y montajes judiciales, lacárcel para muchos y también la muerte violenta de civiles presentada comomuerte de combatientes irregulares.
Se desataron operaciones ilegales sobre organizaciones civiles, de derechoshumanos, sindicales en el exterior, pues se les señalaba como la oxigenación y losvasos comunicantes con el terrorismo y las estructuras terroristas de las FARC yELN.Las fronteras y las relaciones internacionales fueron focos de tensión permanenteen donde se extendieron las mismas pretensiones y estrategias que desarrollabanen materia de seguridad a nivel interno. El conflicto armado claramente desbordólas fronteras y las estrategias legales e ilegales para enfrentar a las guerrillas.En ese momento, el Estado cosechó triunfos militares con algunos operativos derescate, que no iban a resolver ni resolvieron el problema, ni menos iban a allanarun camino de entendimiento. Claramente se combinaron estrategias militares,políticas, mediáticas con el mismo propósito demostrar que la derrota militar eraposible, que no hay un interlocutor político sino terroristas y por tanto, no erapensable el diálogo.La operación antiterrorista, que justificó la ilegalidad, se complementó con laconstrucción de una simulación de la paz con el paramilitarismo. En esa esta matrizse desnaturalizó la comprensión del paramilitarismo como estrategia de Estado,arraigando igualmente, la falsa idea que la paz es pacificación, desmovilización. Sinembargo, lo más grave aún, la banalización de los derechos a la verdad, a lajusticia y a la reparación de las víctimas y la consolidación de un imaginario de pazen una democracia transicional. Es decir, un pacto social que posibilitaría la soluciónestructural con la democratización más amplia de la salida a los problemas yasuntos de la sociedad colombiana, otra falsificación de la realidad, poco o nada dedemocracia transicional. Más bien, como algunos lo señalaron, Democracia detransacciones de poderes tradicionales y poderes provenientes de criminalidades deEstado y sectores político empresariales.Así, con la mal llamada “paz” consecuencia de la desmovilización de losparamilitares, se inició una fase de legalización y legitimación de la ilegalidad. Lariqueza acumulada ilegalmente tomaba forma legal, los crímenes de lesahumanidad se sancionaban débilmente o en otros casos ni se investigaban. Esaformalización de la acumulación ilegal se acompaño de decisiones políticastendiente a proteger esas riquezas, acumular más con concesiones empresariales,carentes de cualquier principio de responsabilidad social, con jugosos contratospara operaciones extractivas mineras y de hidrocarburos, obras de infraestructura,agronegocios y el tráfico de cocaína, entre otros.Algunos de quienes aparecieron públicamente como los representantes de unaestrategia criminal, eran más bien los rostros públicos de otros grupos de personaso de sectores de poder que aseguraron o amasaron fortunas, se hicieron a tierras,a agronegocios, obras de infraestructura y de explotación de recursos, por eso,esos rostros, y con ellos sus historias fueron extraditadas, luego de servir erandesechadosEn ese ambiente de fondo, frustradas o truncadas algunas gestiones del presidenteChávez y Piedad Córdoba, un grupo de mujeres y hombres pensamos en seguirejerciendo el derecho a la Paz, así surgió un modesto espacio, Colombianas yColombianos por la Paz, con la idea central de desarrollar un diálogo epistolar conlas guerrillas de las FARC y del ELN.El propósito era lograr acciones humanitarias dentro de una apuesta por la paznacida del diálogo de la sociedad con las guerrillas y el Estado. Se trato de unaapuesta por lo humanitario más allá de acuerdos entre las partes Estado y
guerrillas, para impulsar desde la sociedad la aplicación del derecho humanitario yla búsqueda de la paz.El intercambio público epistolar iba logrando enfrentar y sobreponerse al imaginarioy la idea de la salida militar para resolver el tema humanitario de los cautivos enpoder de la guerrilla de las FARC, que fue una de las situaciones humanitariasgraves, bastante resonadas mediáticamente y foco de la estrategia mediática ymilitar de la “seguridad democrática”.Ese propósito, el inicial, fue así, solo el comienzo de otros aspectos humanitariosque debían y deben aún abordarse para mitigar lo cruento, lo doloroso del conflictoarmado, pero también más allá del derecho humanitario de los derechos humanospropiamente dichos, como las desapariciones forzadas. Era y es un reto demostrarque la sociedad, asumiendo el derecho a la paz, logra avizorar con respuestasconcretas, la posibilidad de resolución del conflicto armado como expresión demadurez política y ética en un proyecto de democracia incluyente, que reconoce lascontradicciones para superarlas.El intercambio epistolar nació así, proponiendo precisamente otros caminos, desdeuna sensibilidad distinta a la guerrera dominante en el país, en y frente a unambiente de legitimación de la ilegalidad, de la acumulación sin más de riqueza, dedistancia entre la sensibilidad y la razón humana y la cultura de la barbarie, enmedio del vaciamiento de razonamientos sensatos, equilibrados.El intercambio epistolar fue clave para asumir una actitud de exigencia y deescucha, de reconocimiento de la otredad. Las cartas eran el reflejo lo másmesurado posible para comprender las razones del porqué del uso de determinadosmétodos y técnicas en desarrollo de la guerra de guerrillas y lograr mostrar otrospuntos de vista para concretar respuestas y gestos.Las cartas fueron la expresión de la imaginación para lograr romper eseconsentimiento social que oculta el fondo de los problemas y que concibe lademocracia a partir de un miedo infundado a la libertad.Dicho espacio -el escribir a las FARC con una serie de planteamientos sobre loscautivos en su poder, y luego al ELN, como actores de ese diálogo- iba llevando alos que persistieron en las reuniones de Colombianas y Colombianos por la Paz enmedio de las exigencias humanitarias, a buscar salidas propositivas, a formularpreguntas sobre el fondo de cómo lograr el camino a la paz con justicia transversal,incluyente, sustentableDesde finales de 2008 a la fecha se han escrito más de 15 cartas públicas a lasFARC y el ELN. No solo para abordar el tema de las personas cautivas, sino otros degran significación, el respeto debido a la población, los aprendizajes sobre procesosde paz, los temas para discutir sobre cómo resolver problemas que dan origen alalzamiento armado, sobre la metodología para llegar al diálogo o para lograr losacercamientos. Se combinan en los escritos los campos humanitario y político, nosolo uno de ellos.Ha sido evidente para la sociedad que lo más notorio de Colombianas yColombianos por la Paz lograr más de treinta liberaciones, con los últimos de 10militares y policías en marzo de 2012. 30 personas que han podido ser devueltas asus hogares, mediante el diálogo y el acuerdo; mediante garantías básicas derespeto a su integridad por todas las partes, con el concurso de un país amigo, conapoyos técnicos humanitarios internacionales.
Algunas de las últimas cartas promovidas por Colombianas y Colombianos por laPaz, nacen de reconocer el papel de la mujer, la resolución de Naciones Unidassobre su valor protagónico en escenarios de diálogo y de paz. Así logramos quemujeres de altas calidades humanas, políticas y éticas dirigieran cartas a las FARCpara lograr la liberación de los integrantes de la fuerza pública.Las libertades conseguidas han sido parte de un proceso de discusión ética ypolítica con serias limitaciones por lo que significa escribir con precisión yprofundidad, sin dar lugar a equívocos, en unas cartas públicas a las guerrillas.Ese intercambio ha logrado que de manera rotunda las FARC haya expresado laderogación en sus métodos de guerra de guerrillas de la práctica de la retenciónpor los motivos económicos. Hecho que continúa siendo interpretadoequívocamente cuando continúa el conflicto. Hemos logrado que el ELN hayamanifestado claramente su disposición al cese bilateral de acciones bélicas, si elgobierno lo asumiera también.Hemos logrado que las FARC reconozca en su movimiento la aplicación del derechohumanitario, que sea asumido como parte de sus estatutos, tal como lo expresó,Alfonso Cano, en dos vídeos y que el ELN haya reiterado que en su filas existe talaplicación como norma y criterio de sus actuaciones bélicas.También ha habido frustraciones, como las de noviembre pasado, cuando cuatromilitares que iban a ser liberados no pudieron regresar a sus casas, al imperar laslógicas de la guerra.Las presiones físicas, verbales, mediáticas sobre el colectivo de Colombianas yColombianos por la Paz ha sido otro factor de respuesta esperado, nunca deseadoni calculado en su perversidad y pretensiones.La destitución en vía administrativa de Piedad Córdoba como Senadora, confundamento en unos correos electrónicos que la Corte Suprema de Justicia hadeclarado nulos, ha sido uno de esas respuestas, de los que el maestro OttoMorales Benítez, llamó enemigos agazapados. Situaciones de presión que se haextendido sobre otras y otros integrantes de Colombianas y Colombianos por laPaz, que no son conocidos públicamente en los medios de información, gestores dela paz, también perseguidos. Y claro, la deslegitimación del colectivo deColombianas y Colombianos por la Paz, ubicándolo como brazo, como expresión dela guerrilla de las FARC, expresión de una herencia de la ley de los “caballosmuertos” del siglo pasado.En medio de la pretensión de “unanimidad antiterrorista” que se ha intentadoconstruir en Colombia desde 2001, hemos logrado que otros nuevos sectoresreconozcan que explícitamente existe el conflicto armado, hemos politizado ladiscusión. Si hay conflicto armado es porque detrás del fuego está una apuestapolítica, un actor político. En tal sentido, nos hemos referido a la necesidad de unainterlocución directa con el gobierno y también con participación de la sociedad.Pero ubicando nuevamente la búsqueda de la paz a la necesidad del reconocimientodel conflicto social, político y económico, apuntando a ello como causasestructurales que habrán de ser asumidas para la resolución justa del mismo, no lade unos vencedores y otros vencidos.Nos hemos volcado sobre problemas y posibilidades de aplicación del derechointernacional humanitario con la población civil en diversas regiones del país, dondese han logrado lo que llamamos Acuerdos Humanitarios Parciales, donde se halogrado proteger la vida, la integridad personal y las libertades de los civiles.
En diversas regiones donde existe el conflicto armado nos hemos acercado aescuchar, a percibir, y asumir como parte de nuestra identidad, las exigencias delos despojados, de desplazadas y retornados, de los sectores empobrecidos ymarginados, de las mujeres y los ambientalistas, incluso de empresarios medios,sus apuestas de paísLo de hoy viene de ayer, las paces del mundo nos permiten hacer nuestro propiobalance de los diálogos. Hemos estudiado en sendos seminarios en Argentina,España, Venezuela, y por supuesto en Colombia, diferentes procesos de paz,aprendiendo de sus lecciones y frustraciones, hoy qué tipo de acuerdos sonposibles, qué es alcanzable, qué se acuerda para conformar un proceso hacia lapaz.Nos hemos referido en conformidad con el derecho internacional humanitario a laexistencia de combatientes procesados o sentenciados judicialmente, privados de lalibertad por razón de su participación en el conflicto de las FARC y del ELN, comosujetos de protección y de garantías, materia que recientemente debatimospúblicamente en Bogotá en un Foro internacional.Hemos realizado gestiones de observación y visitado a presas y presos desde haceaños. Hemos ido gestionado la posibilidad que una Comisión Internacional deMujeres gestoras de la paz, les visite y compruebe su situación para construir unespacio.Es un fundamento de la misión de Colombianas y Colombianos por la Paz laaplicación del Derecho Internacional Humanitario, marco exigible y protector deambas partes, las guerrillas de las FARC y del ELN y el Estado. Allí tambiénencuentran parte de su ilicitud o ilegitimidad de sus actuaciones, en medio de lacontinuidad del conflicto armado, de su posibilidad de degradación, de eventualesescaladas con mayores víctimas.En Colombianas y Colombianos por la Paz hemos abogado para que toda la verdadsobre el paramilitarismo salga a flote, para que la impunidad no sea una nuevainfamia a las víctimas, para que exista justicia y reparación, para que seadesvelada la estructura criminal, las estructuras de mando y los beneficiarios dedesarrollo del paramilitarismo.En tal sentido, hemos realizado gestiones humanitarias protegiendo a familiares y apersonas en riesgo por esos procesos hacia la verdad como paso para una pazsustentable y sostenible. Por ello, integrantes de Colombianas y Colombianos por laPaz y del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE), nosentrevistamos en cárceles de Estados Unidos y de Colombia con ex jefesparamilitares.Convicciones profundas nos han motivado a este acercamiento en la perspectiva dela paz, de la justicia, de la verdad para que en Colombia, Nunca Más, se puedavolver a vivir los horrores de un proyecto estatal, un proyecto social y económicosostenido en la violencia oficial. También porque concebimos que en unaeventualidad de un pacto social que genere los cimientos hacia la paz debe incluirseel conjunto de la sociedadEn este mismo sentido, Colombianas y Colombianos por la Paz, a instancias de unactor social de un tercer país, se ha reunido con integrantes de las FuerzasMilitares, en medio de las posiciones diversas, aparentemente contradictorias,logrando en el diálogo acuerdos sobre aspectos fundamentales para el país.
Demostración que el diálogo rompe prevenciones, construye escenarios eimaginación que requieren la voluntad de otros actores de poder.En el nivel diplomático nos hemos entrevistado con más treinta gobiernos ydirectamente con siete jefes de Estado; hemos creado núcleos de apoyo en AméricaLatina, Estados Unidos y Europa; hemos sostenido reuniones y canales con decenasde instancias y agencias internacionales; hemos contactado a varios Premios Nóbely personalidades internacionales que han respaldado peticiones y posiciones sobrela búsqueda de la paz.Hemos llevado a universidades y centros de investigación del país y de muchospaíses el cúmulo de análisis y propuestas con rigor y base para un soporte objetivoque vincule la academia más allá de especulaciones y parcialidades con el fondo delconflicto y sus posibilidades de solución.Ha sido en algunos casos evidente la distancia entre el país pensado y el país real.En el encuentro con el mundo de la academia un ejercicio de superación de lasmiradas pre-juiciosas que se comunican, donde se reciclan las desinformaciones delos medios masivos, situación indicadora de las absolutas parcialidades con lascuáles se observa la realidad, se identifica o se reconoce a los actores políticos ysociales.Andadura con métodos, pautas y objetivos.En tiempos de negacionismo como fue el largo período de la llamada “seguridaddemocrática”, con la manifestación precisa de la no existencia del conflicto armado,partimos de lo evidente, de lo incontestable: el conflicto armado existe, existenunas partes en contienda.Así, no sólo el derecho humanitario es imperante sino que es imperiosa la búsquedade mecanismos para aproximaciones en torno a un diálogo político, pues las partesrepresentan modelos de sociedad y proyectos de Estado, así como, la sociedadmúltiple y plural expresa necesidad de otros modelos de sociedad y de país, quedeben ser abordados en los espacio del diálogo posible.Partimos en Colombianas y Colombianos por la Paz, no de la descalificación deloponente, no de su deslegitimación, sino de la interpelación a las partes,sobreponiéndonos a la idea de que nadie podía comunicarse con la guerrilla.Formulamos un método, una forma más sistemática: el diálogo epistolar. De esamanera nos convertimos implícitamente en interlocutores.Vemos como un dato importante por lo que supone en términos de adhesiones a lalógica del diálogo, las manifestaciones de académicos, de políticos, de algunasvoces internacionales, que escriben públicamente a las guerrillas.En el fondo se expresa no solo la eficacia del intercambio epistolar si no queestamos ante una gran oportunidad de construir el diálogo con otros mecanismos, yfórmulas imaginativas. El propio ejercicio de escribir a las guerrillas, confirma yavala nuestra fórmula de diálogo epistolar. Es decir, vamos reconociendo, frente almiedo de ser concebidos como participes de una acción ilegal por ejercer el derechoa la paz, que al otro lado está un interlocutor político.Evidentemente las guerrillas asumieron el diálogo epistolar, comprendieron que eldiálogo es posible, con respeto, con búsqueda de identidades sobre propósitos
comunes humanitarios y sobre los contenidos de la paz. Las cartas se convirtieronen los medios de los acercamientos para la humanización y la paz afrontando laeficacia frente a las consignas de destrucción y muerte a través de los medios deinformación y voces con incidencia en el país.No sólo se trata del reconocimiento del interlocutor político sino el de proteger undiálogo epistolar como único mecanismo existente, en estos diez años para lograrrespuestas humanitarias y buscar el acercamiento a la paz. Se trataba y se trata debuscar concretar esa disposición y voluntad política de diálogo en manifestacionesprecisas, algunas de ellas públicamente conocidas, otras no.Es lo que hemos concretado con las liberaciones unilaterales de las FARC, y conellos y el ELN precisando elementos de acuerdos y medidas humanitarias. Con unay otra guerrilla, se han podido avanzar en aplicaciones concretas en regiones, enzonas y frente a problemáticas determinadas para salvaguardar derechos de lascomunidades. Es decir, de la teoría hemos ido a cuestiones prácticas específicas oconcretas.Hemos intentado participar como Colombianas y Colombianos por la Paz en lasexpresiones sociales y políticas que se han dado a la tarea de recomponer unideario y un camino para el movimiento democrático, las reclamaciones populares yde sectores medios, y la izquierda en Colombia. Hemos recogido e incluidoelementos muy importantes en ese proceso, de la mano del Movimiento deVíctimas, MOVICE, del Congreso de los Pueblos, de la Marcha Patriótica, delMovimiento por la Salud Pública, de la Red de Alternativas de comunidades frente ala Impunidad y la Globalización del Mercado, de la Comisión Ética de la Verdad, enla MANE, de las movilizaciones indígenas, en las comunidades afrodescendientes,en las expresiones de mujeres, la población LGBT, de las y los desplazados, lasorganizaciones que enfrentan la minería extractiva, el movimiento ambientalista,las presas y los presos, ya no sólo los que están en la cárcel por razones delconflicto armado, o por razones políticas o sociales, sino conscientes y actuantesante el drama de unas cárceles en que sobreviven más de 100 mil colombianas ycolombianos.La paz no será verdad mientras no se conquisten y aseguren derechos y libertadesreales, procesos de cambio, de participación y empoderamiento, es decir, mientrasno se transformen estructuras profundamente excluyentes y no completamentedemocráticas.Hemos propuesto el diálogo y la humanización de la guerra, para superarla,hablando también de la humanización concreta y material del país, de sus gentes,es decir, del derecho al bienestar, para que la paz sea con el máximo posible dejusticia sustentable, sostenible, democrática, el buen existir. La paz es justiciaintegral, conquistada en un proceso con planes a mediano y largo plazo en unproyecto de país incluyente.Imaginación, imaginaciónEn cartas recientes de Colombianas y Colombianos por la Paz a las guerrillas y algobierno del presidente Santos, nos hemos referido a la necesidad de avanzar engestos hacia un clima de encuentro para que el diálogo sea posible. Es decir, hemosreconocido que se puede ahora mismo avanzar y para ello propusimos que, porejemplo, decretaran las partes o acordaran una tregua bilateral o cese al fuego almenos por 90 días.
El Ejército de Liberación Nacional nos ha respondido que esa posibilidad de pactarsesí existe. Lo mismo lo ha expresado las FARC. El gobierno ha dicho que no, comodos altos mandos militares lo aseguraron hace semanas atrás. En medio de lacontinuidad de la guerra de guerrillas anuncian una nueva fase de operacionesmilitares de gran alcance y la implementación de seis batallones para la seguridadde empresas privadas extractivas. En medio de la continuidad de las hostilidadesdifícil lograr conversaciones entre las partes o la prolongación que generará másvíctimas, más atropellos, o el cese para discutir, para definir.Al tiempo de esta respuesta militar, existen rumores y versiones que indican quepor terceros el gobierno expresa que está dispuesto. Explícitamente se habla deuna llave de la paz, se reconoce el conflicto expresamente en una Ley de Víctimas,como signo de disposición. Sin embargo, los temas de una agenda no incluyen a lasociedad, y otras manifestaciones dejan dudas de esa disposición. Algunos otroshablan de un diálogo exprés, rápido, sin profundidad. Otros indican que soninnegociables los acuerdos económicos extractivos, que generan pobreza,exclusión, desigualdad, y que producirán de seguir así, un nuevo ciclo de violencia yde exclusión. Y sin hablar de esos temas de nación no se puede abordar seriamenteel diálogoEn Colombianas y Colombianos por la Paz estamos convencidas que sin la sociedadparticipante, deliberante, abierta a construir el escenario del diálogo y a llevar a lasdos partes a sentarse a conversar para solucionar en el conflicto social, armado ypolítico no habrá paz sustentable, sostenible, creíble, cierta y real.No sólo demandamos a las guerrillas, pidiendo más gestos, sino facilitando demanera más objetiva e imparcial, exigiendo alguna señal positiva, real y tangible algobierno, para que abra un espacio o dé una luz, pues el equilibrio es básico. No espara nada constructivo el propósito de deslegitimar por sí y arrastrar a lasinsurgencias a una lógica de rendición, sino que debe madurarse un enfoque másecuánime, sobre obligaciones humanitarias tanto de las guerrillas como para lasfuerzas del gobierno, el cual de entrada ha dicho, por ejemplo, que en Colombia nohay graves situaciones de privados de derechos entre los encarcelados de las FARCy del ELN en los centros de reclusión, a la vez que se niega el desconocimiento delas garantías procesales de los anteriores. Esa situación es el reflejo de lo queocurre con el gran cúmulo de mujeres y de hombres que se encuentran en lascárceles por conseguir el pan, en medio de la desigualdad creciente, del desempleoy empleo disfrazado, del salario injusto.Es un contrasentido reconocer que existe un conflicto armado y no reconocer queexisten responsabilidades para ambas partes. Las diferentes iniciativas oplataformas de paz, las mediaciones que se proponen, los buenos oficios que sedestacan, deben tomar en cuenta esta materia como un asunto medular.No obstante esas dificultades, se está despejando el camino en cierta medida, porlas señales que inequívocamente da la guerrilla, tanto las FARC como el ELN. Perono es un asunto de esos disidentes armados, es un asunto de los que objetamos laguerra, los que creemos en la necesidad de democracia.Colombianas y Colombianos por la Paz es parte de ese tercer actor, múltiple, plural,que ejerce el derecho a la paz, el derecho como una obligación construirla entretodas y todos; que se acompañe la idea y se afiance de que la lleve de la paz latiene la sociedad, el pueblo colombiano, todas y todos, y no en dependencia de unpoder, una paz que debe implicar a todos los poderes, y toda la sociedad y lavoluntad de todas y de todos, salvo que queramos prolongar indefinidamente estaguerra o conflicto armado. La paz es una de las expresiones del humanismo social,
es una manifestación del deber institucional de trabajar por la solución política ynegociada, con el establecimiento de un marco jurídico y político adecuado, paraque se den las garantías de un proceso de diálogo abierto que aísle y quiebre lalógica brutal de la guerra o de la salida militar, y cree posibilidades ciertas para lapaz como una insoslayable necesidad.Creemos que la fuerza no es la salida. No hay derrota militar posible. El número debajas en las fuerzas militares y de policía, en medio de la reingeniería paramilitar,se mantiene, esto a pesar de las permanentes cruzadas para llegar al “fin del fin”de las guerrillas.Hoy en el mapa del conflicto armado se refleja la continuidad de las operaciones endesarrollo de la guerra de guerrillas. Diezmadas, menguadas, o en reflujo, pero noderrotados. Estas han logrado acomodar sus operaciones militares definiendoobjetivos más precisos en operaciones de saboteo, de destrucción, de extorsiónsobre el capital nacional e internacional enfrentando de este manera lamilitarización vía Plan Colombia, Plan Patriota, Plan Consolidación Territorial.¿Cuántos años más serían necesarios para esa derrota militar? ¿Cuántas víctimasmás? No hay derrota militar en el corto plazo, hay prolongación y evidentementedegradación. No existe un empate militar relativo pero tampoco una derrotadefinitiva.Igualmente, se continúa la seguridad democrática” con la estrategia deconsolidación territorial en medio de un reacomodamiento paramilitar, que expresatensiones en el establecimiento en el ejercicio de cómo acumular y proteger lariqueza mal habida y la legal. Estas operaciones armadas de lo que algunosdenominan neoparamilitarismo no han podido desarrollarse sin el consentimiento,sin el respaldo de la fuerza pública, de sectores de poder político y económicoregional que interactúan con respaldos nacionales.El paramilitarismo continúa siendo una estrategia de represión, de control socialterritorial y de reordenamiento del uso de la tierra, de garantías para lareproducción del capital. Sin embargo, se perciben tensiones entre estos sectorespor los controles territoriales.Los paramilitares “anti restitución de tierras” son una de las expresiones de esatensión, los que están en desacuerdo con el proceso de modernización que subyacea la ley de restitución de tierras y el Plan Nacional de Desarrollo, formalización de lapropiedad rural para asegurar la inversión y la redefinición del uso de la tierra.Estos se sustentan en la idea que una tímida reforma liberal en el uso de la tierra,que pretende favorecer a algunos despojados, pero en realidad a quienes requierenla formalización de la propiedad rural para su uso en megaproyectos. Es cierto, sinembargo, que este solo hecho es ir contra la sacrosanta propiedad privada y elsector rural terrateniente.Hay tensiones entre ese proyecto de país pre moderno y el moderno, que avanza yno resuelve el problema de redistribución de la tierra, la definición del uso de lamisma, y del proyecto de economía rural para lograr el mejoramiento de la calidadde vida alimentaria, de salud, y ambiental de los colombianas y colombianos..Pero entre militares y policías las cosas tampoco son unánimes. Ellos cuestionanmodos de utilización de su papel para proteger sectores de poder económico. Haymilitares que han expresado claramente, aunque en círculos cerrados, lo inoficioso,lo dañino de una guerra, cuando detrás de ellas algunos se benefician en perjuiciodel país nacional. O los que se encuentran como soldados profesionales o rasosmanifestando su desazón, su desconcierto por la crudeza de la guerra y porque
detrás de ellos unos se benefician. Otros indican como la guerra se hace unnegocio, y algunos, incluso, de los sectores castrenses o sectores privados quelicitan se benefician del conflicto armado. Muchos de ellos incluso se preguntan, ycompartimos esas preguntas, qué hacer con los más de 400 mil integrantes dedependientes en la fuerza pública si se firma la paz? Qué van hacer y cómo vamosa hacer? ¿Qué hacer con el acumulado pensional de la fuerza pública que no esatendida?, ¿Qué hacer cuando al interior de la fuerza pública existen tambiéncorrupción y privilegiados, mientras los combatientes rasos ni siquiera sonatendidos.Colombianas y Colombianos por la Paz hace una lectura económica de la guerra,ubicando que es más beneficiosa la negociación que la continuidad de la guerra, yque se evidencia en estudios sobre quienes se beneficiaron ayer, quiénes sebenefician hoy del conflicto armado y lo que ha sido la composición de algunossectores rurales y empresariales de Colombia.Existe claramente un país donde las posibilidades de vivir es en el servicio militaren la carrera castrense o en la vinculación a la milicia, proporcionalmente, a esamilicia social que se expresa en los lugares marginales de las ciudades en diversasformas de relación con las armas y el ejercicio de micropoderes de control.Hoy existe un país donde distensionado el lenguaje y el uso de otras formas segeneran ambientes favorables para enfrentar el miedo, y esto a pesar de más de50 líderes y lideresas sociales son asesinadas cada año; o del incrementadoagresiones contra defensoras y defensores de derechos humanos; o de hoy ser eltercer país de desigualdad en el planeta en medio de la mayor inversión extranjerade la historia reciente con 14 mil millones de dólares. Inversión que se ha traducidoen mayor militarización, en desconocimiento de derechos de habitantes ruralescampesinos, indígenas, mestizos y en la generación de una crisis ambiental, dedestrucción de riqueza biológica y ecosistemas como no se ha vivido antes.Colombia es un país donde decisiones judiciales o constitucionales que afectan enderecho a sectores militares o empresariales, generan la defensa de cuerpo y lacorporativa. Así, decisiones contra responsables de graves crímenes contra lahumanidad generan una cadena de respaldo a los castrenses desde el propio poderejecutivo, y de las mayorías legislativas, revictimizando a quienes merecen toda lagenerosidad, la solidaridad y el reconocimiento del Estado.Un país donde las investigaciones de la parapolítica y las pocas del paramilitarismoy la paraeconomía no han logrado suscitar un agenciamiento social que deslegitimeel uso de la fuerza para definir o imponer un modelo de sociedad.Un país donde las versiones de los ex mandos paramilitares no han movido alaparato judicial a configurar la coherencia entre la verdad histórica y la verdadprocesal. Un país donde la reforma a la justicia pretende asegurar la impunidad olegitimar los recortes y la limitación de la independencia de poderes…. pero escierto, donde se distensiona el lenguaje, se genera otro ambiente aunque persistenlos episodios del lenguaje de terror, de generación de miedo, del triunfalismo, dedesconocimiento del contrario, discurso moderno pero excluyente, o incluyente, sise suma a las mayorías.Un país donde las víctimas o sus sobrevivientes son deslegitimados con altosniveles de resonancia mediática considerando “héroes” a quiénes han desaparecido,y las víctimas parias o puestas como fraudulentas. Un país donde sectores militaresy policías guardan silencio ante la vergüenza que significa lo que han hecho otros
de sus propias fuerzas, lo que han ordenado altos mandos, a nombre de lademocracia, o los que se han hecho a la riqueza usando el honor de ser castrenses.El actualmente en discusión parlamentaria Marco Legal para la Paz se afirma comoun mecanismo para la desmovilización de las guerrillas, dejando dudas sobre susreales propósitos, asegurar el silencio y la impunidad de sectores que hanposibilitado consolidar sus intereses inconfesables políticos y económicos. Todoproceso hacia la paz debe concertar esos aspectos, con los actores concretos, lasociedad, las víctimas y los afectados, buscando formulas que respeten lajurisprudencia de Cortes Internacionales y el derecho internacional de los derechoshumanosPara algunos analistas, la reducción de la ayuda militar de los Estados Unidos aColombia, la actitud de ese país de propiciar diálogos políticos para resolver lassituaciones no definidas por militarización territorial, en otras latitudes, Irak oAfganistán, podría favorecer un escenario de acercamientos. El clima de crisiseconómica para algunos sectores de la sociedad en la Unión Europea les lleva amirar más rápidamente de otra forma a Colombia. Se preguntan ¿es posible invertiren medio de un conflicto armado sin resolver?.La globalización del mercado, los acuerdos comerciales requieren a veces la paz, ola pacificación. Algunos países que enfocan su política exterior con perspectivas depaz han enviado mensajes en la búsqueda de abrir un posible escenario de diálogo,en este mismo, sentido gobiernos de la región se han pronunciado, tímidamente,diplomáticamente, pero lo han hecho.Para las posibilidades de integración comercial justa en centro y Suramérica serequiere la estabilidad y está hoy significa la paz y la preservación de las fuentes dela vida.Indudablemente, el escenario de UNASUR, de la CELAC, entre otros podríangenerar un clima favorable, que no debería ser desestimado por el ejecutivocolombiano ni por las guerrillas ni la sociedad colombiana cuando se habla de la pazcontinental. Escenarios que no deben ser excluyentes de otros países del continentey de otros continentes.Tampoco podemos obviar el nuevo escenario político que podría surgir en Colombiatras la irrupción en la escena nacional de la Marcha Patriótica, como antes surgió elCongreso de los Pueblos. La Marcha Patriótica es un movimiento que refleja laconfluencia de más de 1700 organizaciones sociales y de sectores políticos, como laIzquierda Liberal. Uno de los horizontes de las organizaciones que la conforman eshacer parte de una apuesta y de proyecto político novedoso, creativo, amplio queconsidere como imperativo ético la construcción de un país incluyente. Un espaciode construcción política en el cual las mujeres, los pueblos indígenas, lascomunidades afrodescendientes, los gay, las lesbianas, los trasgeneristas, lostransexuales, los jóvenes, los ambientalistas, los sectores rurales y urbanos, lossectores medios, sectores empresariales, puedan tener voz propia y seanreconocidos como sujetos de derechos. Una apuesta por la construcción de unpaís con voluntad política para que la justicia sea una realidad para todas y todoslos colombianos, con compromiso en la protección de páramos, zonas forestales y,en convivencia armoniosa con la naturaleza y sus recursos; un país en el cual laprioridad del Estado sea garantizar la seguridad y la protección humana, que pacteacuerdo comerciales justos; que garantice un uso de la tierra urbana y rural concalidad de vida digna. A la Izquierda liberal presente en este y otras expresionesdel movimiento social, le asiste la voluntad política de contribuir a generarescenarios para el para el diálogo político con las guerrillas de las FARC y del ELN; y
tiene el deber y la responsabilidad de coadyuvar, con imaginación y creatividad,junto con La Marcha, el Congreso de los Pueblos, la Minga Social, la Mane, elmovimiento ambientalista, las iglesias, el movimiento de mujeres, los movimientosde víctimas, con sectores del Polo Democrático, el Partido Verde, los Progresistas,el Partido Liberal y Conservador, a construir ese proyecto de país que imaginaron ysoñaron Cano, Gaitán, Uribe Uribe, López Pumarejo, Galán, Pizarro y tantos otroscolombianos.Hacia dónde seguiremos caminando.No vamos a dejar de reconocer que estamos ante un conflicto social, político yarmado. Y a estimar que se trata, por lo mismo, de interlocutores políticos los quese encuentran en las guerrillas de las FARC y del ELN, y esto en condición de lapersistencia del conflicto armado, de la posibilidad de que continúe una polarizacióny el desarrollo de nuevas estrategias para su arrasamiento.No vamos a dejar de considerar que estamos ante partes contendientes en elmarco de una guerra cruenta de la cual queda mucho por regular, de lado y lado,pues existen prácticas reprobables, de las cuales una muestra es lo que pasa con lapoblación civil en los territorios de la consolidación o con rebeldes sentenciados yencarcelados, o algunos de ellos procesados, o con la continuidad de lasdesapariciones forzadas al margen del conflicto armado.Y no vamos a dejar de reconocer que estamos ante expresiones históricas por elpoder político, por modelos de sociedad diferentes que deben aproximarse parapactar dicha regulación del conflicto armado aplicando el DIH y toda regla queanime y concrete ese propósito, así como, otros mecanismos que salvaguarden eltrato humano entre combatientes y sobre todo los derechos de la población civil,especialmente la más empobrecida, la que se encuentra sometida a actuacionesempresariales que desconocen los mínimos de responsabilidad social, que se burlancon estratagemas de los principios propios del Estado de Derecho.Persistiremos en ese propósito ético de avanzar en la humanización de la guerra,señalando que es una obligación no sólo de una parte sino de ambas. Ytrabajaremos por la concreción de actos unilaterales y acuerdos humanitariosverificables cuando ocurran actuaciones sobre combatientes con consecuenciassobre su vida e integridad personal, sobre su privación de la libertad tanto de lasfuerzas regulares o los disidentes armados y sobre la población civil.Estamos valorando la creación de un mecanismo que permita el monitoreo de lapalabra de las FARC respecto al cese de la privación de la libertad por motivoseconómicos. La necesidad de que el ELN se pronuncie por las afirmacionessostenidas por un exministro de defensa sobre su responsabilidad en más de 90personas privadas de la libertad, supuestamente bajo su poder en estos momentos,y en un ámbito más amplio sobre el conjunto de personas privadas de la libertad enrazón de ser partes del conflicto armado o personas civiles de quiénes se afirmaestán privadas por actores del conflicto socio político.En tal sentido deberá establecerse mecanismo de identificación de quiénes sonvíctimas de la privación de la libertad civiles, de los responsables y de allanarmecanismos de esclarecimiento de los hechos sucedidos y de restitución dederechos o de lo que ha sucedido con combatientes de las partes que seencuentran sepultados en los campos o en cementerios como NN.
Este propósito requiere la disposición de los entes de investigación, de derechoshumanos, de los banco de datos, de las guerrillas de las FARC y del ELN, e incluso,de algunas que ya se disolvieron.En segundo lugar, continuaremos desarrollando apuestas por la protección de lapoblación civil, lo que hemos llamado a través del intercambio epistolar, acuerdoshumanitarios parciales. En este sentido, se trata de profundizar en la regulaciónpara proteger a civiles en diversas regiones del país sobre el uso de minas, entreotros, y propiciar los espacios de protección de la población.Seguiremos trabajando por la paz. En todas las dimensiones que nos sea posibleconstruirla como proceso de cambio necesario para que las diversas violencias sedesactiven y se logre un proceso participativo del pueblo, de los movimientospopulares, movimientos sociales, movimientos de mujeres y ambientales,movimientos de víctimas.Es decir, la puesta en marcha hacia escenarios amplios de diálogos de paz congarantías para todas y todos los que generan el contenido social o las agendas deesos diálogos y de las expresiones que de ellos surjan.En este orden de ideas estamos promoviendo y participaremos en todos losespacios de convergencia de iniciativas de paz para el fortalecimiento de lasapuestas de los movimientos sociales. La paz es un derecho de la sociedad.Estamos reconociendo los puntos de convergencia de los encuentros de Cali y deBarranca del pasado año, y los que se han planteado en diversos encuentrosrurales y urbanos en los que hemos participado en torno al tema de la paz. Esteejercicio de convergencia sobre problemas, sobre temas para construir la pazdeberán estar en las eventuales conversaciones entre las guerrillas con algúngobierno. La sociedad es fundamental para la Paz. Tenemos el derecho y lasposibilidades de articular convergencias, de animar procesos de unidad, dediferentes expresiones sociales para cimentar la paz.En ese mismo sentido, a través del intercambio epistolar hemos visto y escuchadode las guerrillas de las FARC y del ELN acerca de los aspectos temáticos que haríanparte de una agenda. Trabajamos sobre los aspectos que son coincidentes, lo queimplicaría habilitar un espacio epistolar sobre los contenidos de los aspectostemáticos de las agendas y las políticas públicas que harían posibles, conpropuestas técnicas viables, que estos temas problemáticos puedan ser resueltos.Hemos planteado a las guerrillas que nos indiquen con precisión, con claridad queaspectos metodológicos deben tenerse en cuenta para un exitoso proceso dediálogo y negociación; qué aprendizajes, qué logros y qué no debe repetirse en elfuturo, qué debe asegurar para que ninguna de las partes pueda levantarse de unescenario de diálogo, qué apuestas y mecanismos frente al esclarecimientohistórico, los daños o afecciones a la población y a la reparación.Estamos promoviendo el planteamiento de un proceso unificado con la insurgencia,para que tanto las FARC como el ELN no sólo maduren y respeten sus compromisosde no agresión, sino para que dichos pactos se eleven como una voz política delmismo lado de la mesa no sólo en los diálogos a sostener con el gobierno, si enalgún momento son posibles, sino en las conversaciones con los procesos departicipación de movimientos sociales, lo más diversos, los más amplios, en laperspectiva de la paz, así como con la comunidad internacional, dispuesta aacompañar este andar.
Si la paz es fundamental para y desde la sociedad, se requiere desarrollar unaestrategia pública, mediática que aliente ese corazón que se encuentra adormecidopara buscar el diálogo. Movilizar las mentes, las sensibilidades hacia la salidacivilista. Ahí se construirá una campaña nacional e internacional por la paz con elapoyo de Latinoamericanos y Europeos por la Paz en Colombia.Promoveremos y animaremos la constitución de la Comisión Internacional deVerificación de la situación carcelaria y la situación de privados de la libertad enrazón de su participación en una de las partes del conflicto armado, planteandopropuesta concretar de aplicación del derecho humanitario y la adopción de unapolítica pública conforme al derecho internacional de los derechos humanos.En desarrollo de la campaña nacional e internacional por la paz en Colombia sedesarrollarán actividades académicas, ecuménicas, políticas, culturales en lo local,lo regional en qué se abordaran el tipo de paz para Colombia, la evaluación de otrosprocesos de paz, las demandas de concreción para la paz integral de lascomunidades, los tipos de mesas, el papel de la comunidad internacional y todossus actores, el delito político, el desmonte de aparatos militares, papel de lasfuerzas armadas, el papel de los exguerrilleros en las FM.En esta propuesta de paz desde la sociedad y de interlocución con las guerrillas delas FARC y del ELN con el carteo público debemos abordar muchísimas preguntas,entre ellas:¿Qué proyecto de país incluyente posibilita la construcción de un Estado y unasociedad hacia la paz con el inicio de la justicia integral? ¿Qué sobre la verdad y lamemoria histórica y la comisión de la verdad, qué sobre la justicia?, ¿Qué es lonecesariamente acordable?, ¿Qué es posible con análisis y apuestas técnicasviables con base en el PIB para hacer viable un país incluyente? ¿Cuál es el mínimovital de satisfacciones que deben ser acordado? ¿Qué pasa con los tratadoscomerciales? ¿Cómo se redistribuye el PIB? ¿Qué cambios básicos en el modeloeconómico, distribución y uso de la tierra urbana y rural, los acuerdos comercialesequitativos y democráticos? ¿Qué sobre la protección del agua y de ecosistemas yriqueza biológica, lo que puede o no ser extraído del subsuelo, el acceso a altatecnología? ¿Qué acceso a medios masivos de información, de los más ampliossectores para acceder a distribuir y recibir mensajes?; ¿Qué modelo de desarme,reincorporación es posible, luego del exterminio de fuerzas opositoras políticas?,¿Con qué parlamento, poder jurisdiccional y poder ejecutivo se cimienta la paz?¿Cuál es el modelo de Desarme, desmovilización y reinserción?, ¿Qué tipo defavorabilidad política?Cada vez estamos más convencidos que sin la participación de la sociedad, yquizás, sin un gobierno con un proyecto político de país incluyente, no será posiblela paz. Los obstáculos, las dificultades parecen en ciertos momentos llevar a esaúnica conclusión. Seguimos padeciendo un conflicto armado, donde se muere, sehiere o se captura, realidad dolorosa, pero que al parecer se quiere prolongar aúnmás.Parar la guerra es cuestión de voluntad y de acordar, de concertar cimientos paraun proyecto de país incluyente. Si una de las partes no quiere, no puede, no va aposibilitar concertar ¿qué hacer? Esa es la gran pregunta que pretendemos resolvercon el intercambio epistolar, con la visitas y encuentros, seminarios regionalesnacionales e internacionales y la expresión de los colombianos
¿No será entonces, este el momento de la imaginación, de la creatividad, de aaudacia para que los sectores más amplios de la sociedad construyamos el proyectode país, que conduce a la paz?Los inminentes retos de trabajo:I.- Continuación del Intercambio epistolar como método de dialogo y acercamientoentre las partes: Temas de consenso entre las guerrillas de las FARC y ELN Temasde consenso entre las guerrillas y las organizaciones de la sociedad Dos enfoques:humanitario y asuntos de fondo para que cese la violencia armadaII.- Abordar cuestiones especificas sobre la aplicación del DIH, tales comoactuaciónes en casos específicos de emergencia o la construcción de una agenda dehumanización del conflicto en la que se aborden: 1). Situación carcelaria y de los presos políticos/as y de guerra o combatientes:aplicación del DIH a los privados de libertad de las FARC y del ELN2) Realización de visitas de la Comisión de Observación Internacional sobre lasituación en las cárceles, durante 1 año al menos, y realización de un informe deevaluación3) Integrantes de las FARC y ELN y otros grupos guerrilleros desaparecidos, omuertos en combate de quienes de los que se desconoce su paradero, o pueden serNN en cementerios4)Comisión Independiente de Verificación de Privados de la libertad en manos delas guerrillas, durante 1 año y medio5) Situación de cuerpos de militares caídos en combate y enterrados por lasguerrillas III.-. Acuerdo Global de aplicación de dih1º) Fortalecimiento de Acuerdos Humanitarios parciales: Zonas Humanitarias(Chocó, Meta, Cauca, Putumayo, Valle); Espacios de Refugio (Valle); Espacios deprotección temporal (Putumayo)2º) Explorar otros mecanismos de regulación sobre bienes, instalaciones y personasinternacionalmente protegidas: escuelas, templos, viviendas, obra civil, etc3º) Mecanismos de regulación sobre medios de guerra. Por qué el uso de minas,levantamiento de mapas, entrega a organismo ad hoc internacional, protocolo delevantamiento regulación; Mecanismos de exigencia sobre la situación de lasmujeres y los niños en el conflicto; utilización de armas prohibidas; usodesproporcionado de la fuerzaIV.- Una agenda de temas para la discusión, con participación de la sociedad civil:1º.). Consensos con la sociedad en temas y propuestas de resolución (seminarios,congresos, movilización, campaña nacional e internacional la llave la tiene elpueblo), buscando confluencia de los nuevos movimientos populares que surgenexigiendo la paz: Congreso de Pueblos, Marcha indígena, Marcha Patriótica,Comosoc, iglesias cristianas, Colombianas por la Paz, etc
2º.) Sensibilización y apoyos internacionales. Resulta importante para lograr eléxito en un posible itinerario de acuerdos humanitarios y construcción de paz enColombia, la implicación de la Comunidad internacional y la sensibilización de laopinión publica mundial sobre el drama que significa el inacabable conflicto internocolombiano. Por ello, seria de suma importancia aprender de otros conflictosresueltos favorablemente en los últimos años con el concurso de la Comunidadinternacional, tales como el conflicto irlandés, los conflictos centroamericanos, laexperiencia ya mas lejana de Sudafrica e incluso la experiencia aun abierta del PaísVasco.V.- Aprendizajes de los procesos de Colombia, hacia un modelo de diálogo: esimportante tener en cuenta los procesos ya habidos en Colombia y suscaracterísticas y especificaciones. Para ello proponemos especialmente:1º.) Recopilación y elaboración de Documentos temáticos sobre paz, viabilidadtécnica sobre las conclusiones de los temas (Víctimas, afectados, verdad, justicia yreparación, reformas políticas, reforma agraria y ambiental, reforma bancaria,viabilidad técnica y políticas públicas posibles) 2º.-) Implicar a la sociedad civil colombiana en la construcción de paz: la únicallave insustituible de la paz en Colombia es la que tiene el pueblo colombiano, quesi se une en la construcción de ese proceso, conseguirá alcanzar la paz definitivacon justicia socialTodas las anteriores propuestas, se trasladan al derecho, desde el campo político,por Colombianas y Colombianos por la Paz, reivindicando los principios deindependencia, de emancipación, de unidad popular y social, de cambio, que conorgullo recordamos en la base de un legado político de los pueblos, de proyectos depaís exterminados, desterrados, exiliados, a consecuencia de la búsqueda de unaColombia democrática con justicia.Todo esto es nuestro derrotero, esto es el amor, el amor por otro país, por lademocracia, y en eso podemos, debemos estar todas y todos, tenemos otraoportunidad y no por delegación de alguien, que dice que quiere pero como que noquiere, que puede pero que no cede, y es por eso que la paz se construye desdeotro lugar HOY ESOS AFECTOS, ESE PROYECTO DE PAÍS, nuevo, amplio, incluyentees la pazPiedad Córdoba Ruiz. Dublin 23 de mayo de 2012Related Documents
×Share HubslideSocialsEmbed<iframe src="https://hubslide.com/embed/56d90d098d070ead0ecf72de.html" width="595" height="485" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" style="border:1px solid #CCC; border-width:1px; margin-bottom:5px; max-width: 100%;" allowfullscreen> </iframe><div style="margin-bottom:5px"> <strong> <a href="https://hubslide.com/cronicas-del-despojo/ponencia-integra-al-seminario-internacional-de-dublin-s56d90d098d070ead0ecf72de.html" title="Ponencia íntegra al seminario internacional de dublín" target="_blank">Ponencia íntegra al seminario internacional de dublín</a> </strong> from <strong><a target="_blank" href="https://hubslide.com/a/cronicas-del-despojo">Crónicas del despojo</a></strong> </div>Link© Hubslide 2016About UsHelpTerms of UsePrivacy PolicyCopyrightContact Us

References: artículo 22
 resolución 
 resolución 
 artículo 22
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución