Source: http://www.mediate.com/articles/taxi_un_paraiso_para_mediacion.cfm
Timestamp: 2017-10-17 09:33:58+00:00

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Taxi es una pequeña y poco conocida sociedad en la Tierra donde los humanos desaprendieron la creencia de que autoridades y reglas eran necesarias para la resolución de conflictos. Roberta, una anciana y atractiva mujer, tiene una conversación directa e informal con Iván, un joven y curioso hombre. Ambos son de mente abierta. .
Iván: Como persona joven, no me es fácil dar por descontado que los humanos están preparados para enfrentarse al conflicto. ¿Cómo se gestionan los conflictos en Taxi?
Roberta: Para la gestión de conflictos la gente utiliza la poesía, escenas de películas, la música, canta, baila y pinta en vez de argumentar.
Iván: ¿En Taxi las partes de un conflicto confían en las autoridades y en las leyes para resolver el conflicto?
Roberta: No, el corazón de los procesos de resolución de conflictos se centra en lo que está creando el conflicto; qué está pasando en el momento - en la percepción de situaciones y en la lectura de emociones; ese es el centro de la pesquisa en Taxi, no la historia. Así, la toma de decisiones basadas en hechos precedentes es algo extraño en nuestro sistema.
Iván: Veo que la solución de conflictos es extremadamente personal y flexible. Pero, ¿por qué es eso tan importante para nosotros?
Roberta: Porque cada conflicto es único y las partes disfrutan de gran libertad negociando soluciones que dependen de las circunstancias. Las habilidades de resolución de conflictos son algo que todos desarrollamos naturalmente. Es inconcebible invitar a una tercera persona a decidir el resultado del conflicto; es una cuestión de orgullo personal y dignidad.
Iván: Si una de las partes en el conflicto en Taxi no quiere resolverlo, ¿hay un modo de forzarle a él o a ella a hacerlo?
Roberta: No, esa persona está simplemente condenada al ostracismo social por los demás.
Iván: Las reglas sociales son flexibles y pueden tener excepciones si la situación lo requiere. Muchos conflictos implican infracciones a reglas de conducta o a rituales. A veces, en conflictos sociales complejos, existen múltiples partes.
Roberta: Sí, pero esas "infracciones" percibidas a menudo no son tan simples. Un pormenorizado análisis del origen de la disputa y la clarificación de los motivos y las intenciones, habitualmente traen nuevos enfoques que disuelven la controversia original.
Iván: Nuestros procesos para gestionar conflictos requieren la presencia de las partes, habitualmente cara a cara. Normalmente, el contacto personal inhibe los impulsos agresivos. Esta es una simple característica genética de los humanos.
Roberta: Si las emociones suben de temperatura, la comunicación entre los involucrados es facilitada con alguien como un mediador u otra persona que sea importante para nosotros. Yo además diría que las estrategias de cómo resolver conflictos se consideran siempre provisionales dado que cada nuevo conflicto puede requerir una nueva aproximación para una solución negociada.
Iván: Cuando el conflicto aparece, la estrategia normal de las partes es primero mirar al conflicto en su contexto, incluyendo rituales relacionados. Cada contexto es único; no hay dos contextos iguales. Los contextos son modelos que sirven para identificar los elementos que influyen en la existencia y manifestación de un conflicto.
Roberta: Pienso que es único en Taxi que ninguna decisión acerca de la resolución será realizada sin la opinión de todos los que se verán afectados por ella. Como resultado, las consecuencias no deseadas e involuntarias se evitan.
Iván: Eso me resulta complicado. ¿Puedes realmente anticipar todas las consecuencias involuntarias?
Roberta: Probablemente no, pero ese es el objetivo. Taxi no es una utopía; sólo ha logrado un buen sistema que favorece soluciones amistosas para conflictos.
Iván: Ya veo que quieres decir que los conflictos personales y sociales en Taxi son impredecibles; los habitantes de Taxi no son como super-computadoras.
Roberta: No podemos hablar sólo en términos de blanco y negro Iván. De algún modo, todos somos predecibles; algunas de nuestras conductas siguen el mismo tipo de patrón en las interacciones personales. Tendemos a repetir patrones una y otra vez; esos patrones entonces se convierten en las bases para predecir qué sigue luego. Así, la memoria y la emoción pueden ser relevantes para la predecibilidad o no en nuevos contextos.
Iván: No entiendo realmente por qué estamos tan preocupados en saber el futuro dado que no podemos programarlo. Quizás podemos predecir las relaciones humanas sólo si nada cambia y no hay ningún conflicto. Pero no hay vida sin coexistencia y no hay coexistencia sin confrontación.
Roberta: Me pregunto si el instinto humano de seguridad se manifiesta como miedo a un futuro desconocido; y esta inercia es lo que descansa bajo la reglas hechas por el hombre para la resolución de conflictos. ¿Me equivoco?
Iván: No, creo que la filosofía que cimenta el pensamiento normativo, incluyendo los sistemas legales, es precisamente la ilusión por anticipar cómo será el futuro.
Roberta: En Taxi el reto es cómo manejar el conflicto no cómo prevenirlo. El concepto de prevención de conflicto parece artificial. El conflicto es vida y la base para los procesos creativos.
Iván: En Taxi, todo el mundo es considerado único y valorado por su unicidad.
Roberta: Eso me recuerda al refrán popular ruso: "cada persona mira al mundo desde el campanario de su ciudad." Es parte de la sabiduría popular en Taxi que cada persona reaccione ante su representación del mundo, no ante el mundo. Iván, las ideas que tenemos acerca del mundo crean el mundo en el que vivimos.
Iván: Si los conflictos humanos en Taxi siempre se consideran como personales y subjetivos, es extraño pensar que hay algo objetivo en los conflictos humanos.
Roberta e Iván dejan de conversar. Anochece con un cielo entre gris y azul. Desde la ventana puede verse a un joven caminando, a un grupo de niños, a una pareja con sus brazos entrelazados y a una mujer jugando con sus pies en una fuente. No se oye ningún ruido de coches.
Roberta: Las habilidades para la resolución de conflictos fueron aprendidas por las especie humana durante la evolución y cada individuo nace con ese aprendizaje.
Iván: En Taxi seguimos, desarrollamos y ajustamos esas habilidades personales; pero en otras culturas parece que se han olvidado.
Roberta: Esas habilidades evolucionadas para gestionar conflictos se contextualizan durante nuestra vida con factores lingüísticos, culturales, sociales, políticos y religiosos a los cuales añadimos habilidades profesionales y técnicas. Sin embargo, el aprendizaje vital muere con nosotros; sólo legamos a nuestros descendientes las habilidades evolutivas condicionadas, que nosotros recibimos de nuestros progenitores.
Iván: Pero Roberta, las habilidades para responder a los conflictos no sólo son una cuestión de la biología humana, sino también del lenguaje humano.
Roberta: Y para complicarlo más, desde una perspectiva evolutiva, las lenguas no han sido testadas como lo ha sido la biología.
Iván: Tienes razón, lenguas y palabras son nuevas en nuestra evolución. Se considera que la edad de la Tierra es de cinco mil millones de años. El ser humano como transmisor de aprendizaje individual apareció solo hace cinco millones de años, cuando nació la conciencia.
Roberta: Mi experiencia vital me ha enseñado que la lengua fácilmente nos confunde y hace de la comunicación humana algo engañoso. Confundimos las palabras con las cosas o procesos que representan; y las palabras transforman los procesos en cosas. Tendemos a tomar las palabras demasiado seriamente y las convertimos en parte de nuestra identidad.
Iván: Además, el significado de las palabras lo da el usuario y así la creencia del significado de las palabras fuera de contexto genera interpretaciones erróneas. En Taxi los procesos de resolución de conflictos nos libran de las complejidades del uso del lenguaje para averiguar lo que las partes representan.
Iván se levanta de su silla. Acaricia la mejilla de Roberta con su mano izquierda y vuelve a su asiento. Sus ojos irradian emoción y sorpresa. Roberta le mira con una enigmática sonrisa.
Roberta: Aunque no hay ninguna sociedad conocida que carezca de reglas de conducta, el contenido de esas reglas varía en el tiempo y el espacio.
Iván: En lenguas antiguas, las palabras referidas a normas de conducta no existían. Vivíamos en un mundo del ser donde éramos agentes del universo. Roberta, ¿cual es tu trabajo?
Roberta: Soy una enfermera antropológica colegiada. En relación con tu observación, el lenguaje acerca de las reglas de conducta emergió en las últimas etapas de la evolución, cuando los humanos comenzaron a vivir en grupos grandes y a decidir que debían o no hacer para la supervivencia y funcionamiento de su grupo. De esto modo, los humanos se apartaron de su entorno natural.
Iván: ¿Dejamos de ser parte de la naturaleza?
Roberta: Sí, ése fue nuestro segundo nacimiento como humanos. Lo que hemos hecho en esta minúscula porción del tiempo evolutivo es convertir el aprendizaje intuitivo para sobrevivir en reglas hechas por el hombre enfocadas a la vida social.
Iván: Y tanto el aprendizaje intuitivo como las reglas hechas por el hombre eran adecuadas para vivir en pequeños grupos.
Roberta: Sí Iván. Sin embargo, los grupos sociales donde no todos se conocen personalmente son un nuevo fenómeno. Desde una perspectiva evolutiva la biología humana no ha tenido tiempo para aprender las habilidades necesarias para manejar conflictos en sociedades donde no todos se conocen, sociedades mayoritariamente urbanas.
Iván: Tal y como lo pintas, Roberta, ese problema no tiene solución porque llevaría miles o quizás millones de generaciones para que la biología humana adquiriera los nuevos conocimientos de este nuevo entorno.
Roberta: Las buenas noticias, sin embargo, son que nuestra biología no necesita esperar tanto tiempo para aprender. Podemos diseñar conscientemente nuevos contextos y usos para un probado aprendizaje intuitivo. Y podemos formular nuevas reglas para la gestión de conflictos en sociedades grandes con un toque humano personal.
Iván: Estoy de acuerdo en que conscientemente podemos hacer tales elecciones. Una constante es que las sociedades adoptan puntos de vistas del universo que parecen verdades inmutables, pero que el tiempo cambia esos puntos de vista y ajustamos nuestros pensamientos.
Roberta: Sólo piensa en cómo las teorías de Copérnico y Einstein cambiaron los paradigmas de cómo funciona el universo. En el futuro se formularán nuevos modelos científicos y puntos de vista que harán parecer a las explicaciones actuales poco menos que ingenuas.
Iván: Roberta, la gran diferencia es que en contraste con el funcionamiento del universo que actúa de forma independiente a nuestros deseos, respecto a la organización del mundo social sí podemos ejercitar la elección. Las sociedades continuamente cambian sus modos de organización y sus reglas de conducta.
Roberta: Si, Iván, pero paradójicamente, me parece que incrementar la promulgación de más normas para la resolución de conflictos ha provocado un tumor maligno de crecimiento ilimitado que crea más conflictos de los que resuelve. Es como un cáncer.
Iván: En Taxi era necesario repensar los sistemas conocidos de resolución de conflictos. Los fundadores consideraron especialmente el aprendizaje humano natural para la resolución pacífica de conflictos; y las emociones, pasiones, necesidades de pertenencia, espiritualidad y flexibilidad. La conclusión más remarcable fue que menos reglas es mejor que más reglas.
Roberta: Iván, ¿a qué te dedicas?
Iván: Soy el campanero de una iglesia y estudiante de matemáticas.
La fuerza del viento disminuye. En lo alto del cielo un pájaro de metal cruza las nubes y deja un rastro de luz blanca. Por algunos largos segundos el entorno se llena de silenció y se interrumpe sólo por flashes procedentes de la pantalla de Internet.
Roberta: En la mayor parte de las sociedades modernas las soluciones a conflictos humanos las realizan autoridades que interpretan normas legales. El conflicto original entre individuos se convierte en un problema legal. La naturaleza del conflicto original se transforma en interpretaciones competitivas acerca del mundo. Y parece que la gente se aleja de lo que era el conflicto original.
Iván: Además, la gente que representa a las autoridades proyecta sus propios prejuicios al aplicar las normas legales; y éstas son intrínsecamente generales por lo que ignoran la unicidad de los individuos y situaciones,
Roberta: Los sistemas legales presuponen unas autoridades imposibles representadas por humanos que no tienen emociones ni una propia conciencia emocional. Además, el anonimato de tales decisores desencadena decisiones sin un toque humano.
Iván: ¿Crees que el tener tales autoridades que deciden conflictos tiene su origen en la creencia de que algunos humanos nacieron para mandar y otros lo hicieron para obedecer?
Roberta: Sí Iván, y esta creencia necesita ser desaprendida y sustituida por la creencia de que todos los humanos son capaces de manejar sus conflictos.
Iván: ¿Y si las partes son incapaces de encontrar soluciones negociadas por sí mismas?
Roberta: La mediación es una opción en donde las partes por sí mismas deciden pero una tercera persona les ayuda a alcanzar un acuerdo. El mediador ayuda a las partes a reconocer qué tienen en común. Entonces, a través de un trabajo conjunto, las partes y el mediador sitúan el conflicto en el contexto y trabajan en propuestas de soluciones. Algunas actividades artísticas se utilizan para este propósito.
Iván: Entonces la gestión de conflictos en Taxi es divertida y creativa.
Roberta: La mediación de problemas complejos requiere puntos de vista complementarios en género y experiencia. La suma de perspectivas femeninas, masculinas, viejas y jóvenes se consideran en todo conflicto. Los rituales de reconciliación son comunes y fundamentales para la estabilidad social.
Iván: Me doy cuenta de porque los resultados de los conflictos tienen tan importante impacto en la vida social de Taxi. Las partes y los mediadores se concentran más en la parte humana del conflicto y en sus implicaciones sociales que en el mismo conflicto. Los mediadores son venerados y a menudo pueden ayudar a las partes a ser más creativas de lo que lo son por sí mismas.
Roberta: Todos los niños de Taxi quieren jugar a simular mediaciones pues aspiran a ser reconocidos socialmente como mediadores en sus vidas de adultos. El más popular "reality show" en la televisión se llama "El mediador inexperto", una frase irónica ya que en Taxi todos tienen experiencia en mediación.
Iván: ¿Por qué en Taxi las actividades artísticas se utilizan como herramientas para la resolución de conflictos? ¿Acaso porque las decisiones de conflictos por tribunales responden a interpretación de reglas y no a procesos creativos?
Roberta: Podemos aprender mucho del arte. Una persona puede expandir su conocimiento de la gestión de conflictos a través de la creación y la apreciación del arte. El arte representa experiencias universales que pueden ser apreciadas por todos y pueden servir para educarnos en los procesos creativos. Estamos biológicamente condicionados para apreciar la belleza. Además, en el arte hay elementos lúdicos, pedagógicos y de entretenimiento que hacen placentero el lograr soluciones negociadas.
Iván: ¿Quieres decir que la creación de obras artísticas es análoga a procesos creativos de solución de conflictos?
Roberta: En particular en conflictos complejos caracterizados por la suma de numerosos elementos al mismo tiempo; la carencia de estándares útiles para predecir resultados futuros; dimensiones multifacéticas en espacio y tiempo; la implicación de múltiples partes, estilos competitivos, y la diferencia de valores y opiniones sobre lo mismo.
Iván: En realidad, pocos conflictos humanos son verdaderamente simples y lineales.
Roberta: En Taxi elegimos liberarnos de los hechizos de reglas y autoridades. Es más una cuestión de desaprender que de aprender.
La cafetera está vacía. El humo del tabaco se esparce por la habitación. Roberta e Iván parecen ser mentes buscando una dirección. Por unos minutos no hay palabras, como si no hubiera nada más que decir.
Roberta: Iván, sospecho que tú y yo echamos de menos creencias populares que impactan en la resolución de conflictos. Asumimos que las gentes de Taxi son dueñas de sus vidas; pero ¿qué hay de esa gente que se concibe a sí mismas como agentes de dios? ¿Es la gente de Taxi inmune a esas creencias?
Iván: ¿Estamos ignorando interpretaciones históricas que sugieren la falta de libertad y poder de los individuos para cambiar las estructuras sociales? ¿Estamos cerrando los ojos a la diversidad humana que incluye perversión, ambición, violencia, codicia y mala fe como las fuerzas que dirigen a algunos individuos?
Roberta: ¿Somos dogmáticos al reducir a los humanos a deseos independientes que experimentan con sus vidas? ¿Qué hay de cosas invisibles interrelacionadas, fuerzas y campos que pueden afectar a la libertad humana para la resolución del conflicto?
Iván: ¿Estamos jugando con nuestra imaginación?
Roberta: ¿Es el sistema de resolución de conflictos de Taxi tan irreal como autoridades sin prejuicios interpretando normas objetivas para decidir los conflictos humanos?
Roberta e Iván comienzan a caminar sin saber dónde ir y cuándo continuar su incompleta conversación...

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