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Timestamp: 2018-02-22 22:37:53+00:00

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Oliver Cromwell, militar y estadista inglés, nació en Huntingdon, Huntingdonshire, el 25 de abril de 1599 y murió en Londres el 3 de septiembre de 1658.
Era el segundo hijo de Robert Cromwell y Elizabeth Steward, quienes le pusieron el nombre de Oliver por su tío, Sir Oliver Cromwell de Hinchinbrook. Su padre era el segundo hijo de Sir Henry Cromwell de Hinchinbrook y nieto de Richard Williams, que hizo fortuna por la protección de Thomas Cromwell, conde de Essex, y de quien adoptó su apellido. Morgan Williams, padre de Richard Williams, era un galés de Glamorganshire, quien se casó con Katherine, hermana mayor de Thomas Cromwell, apareciendo en el registro de la heredad de Wimbledon como cervecero y posadero residente en Putney. En sus cartas Richard se define como el 'más obligado sobrino' de Thomas Cromwell. En el testamento de éste es denominado 'sobrino' (que puede definir el grado exacto de parentesco) y 'primo', que se usó probablemente para expresar relación de sangre en general. Elizabeth Steward, madre de Oliver, era hija de William Steward, cuya familia tuvo durante varias generaciones los diezmos agrarios de la abadía de Ely. Se ha afirmado que los Stewards fueron una rama de la casa real escocesa, pero no pueden ser trazados más allá de una familia llamada Styward, establecida en Norfolk.
Cromwell recibió su educación en la escuela asociada al hospital de St. John, Huntingdon, durante la dirección del doctor Thomas Beard. El 23 de abril de 1616 se matriculó en Sidney Sussex College, Cambridge, uno de los colegios denunciados por Laud en 1628 como semillero de puritanismo. Escritores monárquicos afirman que tanto en la escuela como la universidad 'no aprovechó en ninguna clase de saber.' Pero Edmund Waller afirma que 'leía en griego y latín' y cuando fue Protector hablaba frecuentemente con los embajadores extranjeros en latín. La declaración de Bates es sin duda verdadera, al señalar que 'quedó rápidamente saciado con el estudio, deleitándose más en los caballos y en el ejercicio al aire libre', o, como lo expresa Heath, 'era más famoso por sus ejercicios en el campo que en la escuela, siendo uno de los principales jugadores y compañeros en fútbol, palos y cualquier otro bullicioso deporte o juego.' Las acusaciones más graves de disipación que se le hacen se pueden desechar. Un año más tarde tuvo que dejar la universidad para cuidar de su madre y hermanas, tras la muerte de su padre. Se casó en Londres, en la iglesia de St. Giles, Cripplegate, el 22 de agosto de 1610 con Elizabeth, hija de Sir James Bourchier, a quien se le describe como 'de Tower Hill, Londres', siendo de una familia de los comerciantes de la ciudad y poseedor de una propiedad cerca de Felstead en Essex. Es notable que en una declaración elaborada inmediatamente tras el matrimonio, el novio es descrito como 'Oliver Cromwell, alias Williams.' Tras casarse, Cromwell fijó su residencia en Huntingdon, ocupándose en la administración de la propiedad paterna. Robert Cromwell, en su testamento, dejó dos tercios de su propiedad a su viuda durante 21 años para beneficio de sus hijas, por lo que el ingreso real de su hijo mayor no pudo ser grande. Las fortunas de la familia Cromwell estaban declinando, pues Sir Oliver Cromwell, cargado de deudas, se vio obligado en 1627 a vender Hinchinbrook a Sir Sidney Montague, sucediendo esta familia en la influencia local que una vez tuvieron los Cromwells. En 1628 fue elegido para el parlamento por Huntingdon, lo cual se debió más a sus cualidades personales que a ningún interés familiar.
En el parlamento el único discurso registrado de Cromwell fue en favor de la libre predicación de la doctrina puritana y contra el silencio que el rey propuraba imponer en la controversia religiosa (11 de febrero de 1629). Se quejó de que el obispo de Winchester había enviado al doctor Beard prohibiéndole refutar los principios papistas predicados por el doctor Alabaster en St. Paul Cross, reprendiéndole por desobedecer la prohibición. De la acción de Cromwell en asuntos públicos durante los once años de parlamentos interrumpidos sólo hay un registro. En 1630 el municipio de Huntingdon obtuvo un nuevo estatuto, que ponía el gobierno y la administración de la ciudad en manos del alcalde y doce concejales. Cromwell fue nombrado uno de los tres jueces de paz, dando su consentimiento al cambio propuesto. Sin embargo, luego puso la objeción de que el nuevo estatuto permitía a los concejales tratar con la propiedad común según les conviniera, para detrimento de los miembros más pobres de la comunidad, usando un fuerte lenguaje ante Robert Barnard, alcalde de la localidad y principal instigador del cambio. La disputa se trasladó al arbitrio del conde de Manchester. Cromwell reconoció que había hablado en 'ardor y pasión', disculpándose ante Barnard, pero Manchester apoyó las objeciones de Cromwell y ordenó que el estatuto fuera alterado en tres particulares para evitar el riesgo que había señalado. Una leyenda posterior, basada principalmente en un pasaje en memoria de Sir Philipp Warwick, presenta a Cromwell oponiéndose al rey en la cuestión del drenaje de los pantanos, pero no está apoyado por ninguna evidencia. Si hubiera tomado parte en la disputa entre el rey y los afectados, que ocurrió en 1636, probablemente, como en Huntingdon, se habría puesto de parte de los segundos. El apodo 'Señor de los Pantanos', que se supone se refiere a este incidente, se lo dio a Cromwell un periódico monárquico. De igual modo, la leyenda que le presenta intentando emigrar a América y deteniéndose por orden del consejo no es verdadera según se relata usualmente, aunque no es improbable que Cromwell pensara en emigrar. Según Clarendon, en 1641 dijo que si la protesta no hubiera sido aprobada 'él habría vendido todo la mañana siguiente y nunca se le habría visto más Inglaterra.' En mayo de 1631 Cromwell liquidó la mayor parte de su propiedad en Huntingdon y con la suma de 1.800 libras alquiló tierras de pastoreo en St. Ivez. En 1636, a la muerte de su tío Sir Thomas Steward, fue nombrado su heredero, trasladándose a Ely y sucediéndole como granjero de los diezmos de la catedral.
Durante este periodo tuvo lugar un importante cambio en la personalidad de Cromwell. Su primera carta, como su primer discurso, muestra su solicitud por la enseñanza de la teología puritana, viendo con preocupación la política eclesiástica de Laud. Desde el principio fue puritano en doctrina y profesión, pero en 1638 era algo más. Tras un largo periodo de agitación interior le fue dado, como él dijo, 'ver la luz.' Considerando su vida pasada se acusó de haber 'vivido y amado la oscuridad', de haber sido 'el principal de los pecadores.' Algunos biógrafos han supuesto que esas palabras se refieren a excesos tempranos. Más bien, describen las luchas mentales por las que un creyente formal se convierte en un creyente ardoroso. Deberían ser comparadas con declaraciones similares de Bunyan o 'las excesivamente auto-rebajantes palabras, aniquiladoras y enjuiciadoras' que Cromwell pronunció durante su última enfermedad. En la carta a Mrs. St. John, Cromwell mostró el deseo de demostrar por sus actos su gratitud por este cambio espiritual. 'Si aquí puedo honrar a mi Dios por el hacer o el sufrir, estaré satisfecho. Verdaderamente ninguna pobre criatura tiene más motivo para adelantar la causa de Dios que yo.' En 1640 fue enviado de nuevo a la cámara de los Comunes, esta vez por Cambridge. Su relación con Hampden y St. John le procuró una cierta amistad con los dirigentes de la facción avanzada en el Parlamento Largo, siendo muy activo en la cámara misma y en los comités. Durante la primera sesión Cromwell fue 'nombrado especialmente para dieciocho comités, exclusivos de varios nombramientos entre los caballeros y burgueses generalmente de los condados orientales.' El 9 de noviembre, tres días después de que las sesiones comenzaran, presentó la petición de John Lilburn, que había sido encarcelado por vender panfletos de Prynne. Fue en esta ocasión cuando Sir Philip Warwick vio por vez primera a Cromwell, notando que a pesar de su 'muy ordinario atuendo' era 'tomado en consideración.' 'Su estatura' dice Warwick 'era de buen tamaño, su semblante turgente y rubicundo, su voz aguda y discordante y su elocuencia llena de fervor.' En otro comité surgió la cuestión de los privilegios de Somersham en Huntingdonshire, defendiendo Cromwell celosamente los derechos de los plebeyos contra el conde de Manchester y contra la cámara de los lores, que le apoyaba. El nombre de Cromwell está también asociado con dos importantes leyes. El 30 de diciembre de 1640 promovió la segunda lectura de la propuesta de ley de Strode al reavivar la antigua ley de Eduardo III de parlamentos anuales. Habló seriamente en favor de la recepción de la petición de Londres contra el episcopado, siendo uno de los promotores de la propuesta de la ley Root and Branch introducida por Dering el 21 de mayo de 1641. En la segunda sesión Cromwell impulsó mociones para impedir que los obispos votaran sobre la cuestión de su propia exclusión de la cámara de los Lores y para la destitución del conde de Bristol de los consejos del rey. Más prominente aún fue cuando el parlamento comenzó a poner las manos en el poder ejecutivo. El 6 de noviembre de 1641 respaldó que a Essex se le confiara el mando de las milicias al sur del Trent hasta que el parlamento emitiera más órdenes. El 14 de enero de 1642 propuso el nombramiento de un comité para poner el reino en guardia defensiva. Los diarios de la cámara de los Comunes durante principios del verano de 1642 están repletos de informes que atestiguan la actividad de Cromwell en la toma de medidas prácticas para la defensa de Inglaterra e Irlanda. Aunque no era rico, suscribió 600 libras para la recuperación de Irlanda y 500 para la defensa del parlamento. El 15 de julio los Comunes ordenaron que le fueran devueltas 100 libras que había gastado en armar al condado de Cambridge y el 15 del mes siguiente Sir Philip Stapleton informó que Cromwell había capturado el polvorín del castillo en Cambridge e impedido que la placa de la universidad fuera llevada al rey. Cromwell, apoyado por Valentine Walton, marido de su hermana Margaret, y John Desborough, que se había casado con su hermana Jane, preservó Cambridgeshire para el parlamento.
Mapa de la relación de poderes en Inglaterra tras el inicio de la guerra civil
Tan pronto como el ejército de Essex se situó en el campo, Cromwell se unió como capitán de un escuadrón de caballería y su hijo mayor, Oliver, sirvió como corneta en el escuadrón de Lord St. John. En la batalla de Edgehill, el escuadrón de Cromwell, setenta arcabuceros, formó parte del propio regimiento de Essex y, bajo el mando de Sir Philip Stapleton, ayudó a cambiar el curso de la batalla. Fiennes en su relato menciona al capitán Cromwell en la lista de oficiales que 'nunca se retiró de sus tropas sino que luchó gasta el último minuto.' En diciembre la formación de la asociación oriental y la asociación similar de los condados de las tierras medias reclamaron a Cromwell del ejército de Essex para su propio territorio. En la primera de esas asociaciones fue miembro del comité por Cambridge, en el segundo por Huntingdon. Capturó al juez monárquico de Hertfordshire, desarmó a los monárquicos de Huntingdonshire en su camino y se estableció en Cambridge a finales de enero de 1643, haciendo de este lugar su cuartel general hasta la primavera. Estuvo ocupado en fortificar Cambridge y reclutar hombres para resistir una amanazante incursión de Lord Capel. Pero su principal interés era la conversión de su escuadrón de caballería en un regimiento. Una carta escrita en enero de 1643 muestra que era todavía sólo capitán en esa fecha, siendo denominado 'coronel' en un documento de 2 de marzo de 1643. En septiembre de 1643 su escuadrón de sesenta hombres había ascendido a diez escuadrones y antes de la formación del 'nuevo modelo' había subido a catorce escuadrones dobles. Sus soldados eran hombres del mismo espíritu que él. Desde el principio de la guerra Cromwell se había dado cuenta de la inferioridad de la caballería parlamentaria y en una memorable conversación expuso a Hampden la necesidad de reclutar hombres de religión en oposición a los hombres de honor. 'Debes tener hombres de un espíritu que gustosamente van más allá de donde los caballeros van o serás derrotado nuevamente.' Otros comandantes, además de Cromwell, intentaron llenar sus regimientos con hombres piadosos, pero sólo él lo logró. En septiembre pudo escribir a St. John, describiendo su regimiento como 'una compañía encantadora', 'no de anabaptistas, sino de cristianos sobrios y honestos.' Los oficiales fueron seleccionados con el mismo cuidado. 'Si escogéis hombres piadosos y honestos para ser capitanes de caballería, les seguirán hombres honestos', escribió Cromwell al comité de Suffolk. 'Prefiero tener un sencillo capitán que sabe por lo que lucha y ama lo que conoce, que lo que tú llamas un caballero y nada más.'
Oliver Cromwell, ilustración de Cassell's Illustrated History of England
El 14 de marzo suprimió un levantamiento en Lowestoft, a comienzos de abril desarmó a los monárquicos de Huntingdonshire y el 28 de ese mes recuperó Crowland. El 13 de mayo en Grantham derrotó a los monárquicos y antes de mayo estaba en Nottingham entregado al 'gran plan' de marchar a Yorkshire para unirse a los Fairfaxes. El plan fracasó por los desacuerdos de los comandantes locales y la traición del capitán John Hotham, cuyas intrigas detectó Cromwell y a quien arrestó. El repetido impago por las autoridades locales a sus fuerzas, incrementó las dificultades de Cromwell. 'No te eches demasiado' escribió a uno de los morosos 'en la espalda de un pobre caballero que desea, sin mucho ruido, poner su vida y derramar la última gota para servir a la causa y a ti.' Obligado a volver a la defensa de los condados asociados, Cromwell recapturó Stamford, marchó contra Burleigh House (24 de julio) y tuvo una parte decisiva en la victoria de Gainsborough (28 de julio). Fue él quien, con sus disciplinadas tropas, aplastó a Charles Cavendish y su reserva cuando parecía que la batalla estaba decidida, cubriendo la retirada de los parlamentarios al llegar el principal cuerpo de ejército de Newcastle. El mismo día que Cromwell se distinguió de ese modo, fue nombrado gobernador de la isla de Ely por la cámara de los Comunes y dos semanas después fue uno de los cuatro coroneles de caballería en el nuevo ejército reclutado por el conde de Manchester. Aunque todavía no tenía el grado de teniente general, era prácticamente el segundo de Manchester al mando y aunque el conde mismo asedió Lynn con la infantería, Cromwell y la caballería fueron enviados a Lincolnshire para ayudar a Lord Willoughby en defensa de la pequeña porción de ese condado que todavía estaba bajo el gobierno del parlamento. La victoria de Winceby el 11 de octubre de 1643, ganada por la combinación de las fuerzas de Lord Willoughby, Sirt Thomas Fairfax y el conde de Manchester, fue seguida por la reconquista de todo el país. En la batalla Cromwell dirigió la vanguardia en persona, saliendo milagrosamente con vida. 'El coronel Cromwell' dice una narración contemporánea, 'cargaba a distancia delante de su regimiento, cuando su caballo cayó muerto bajo él. Sin embargo, Cromwell se recuperó, siendo derribado de nuevo, aunque por la providencia de Dios se puso otra vez en pie.' Lincolnshire fue ganada, pero Cromwell se percató de que no podía ser mantenida si no ocurría un cambio en las fuerzas locales y en el carácter del comandante local. De sus oficiales y sus subordinados exigía eficiencia y devoción a la causa. No dudó en acusar a Hotham de traición y no titubeó en acusar a Lord Willoughby de desorden, llevando al parlamento una serie de quejas contra él que acabaron en su destitución. Hacia el mismo tiempo, aunque no se sabe la fecha exacta, Cromwell recibió la comisión formal como teniente general en el ejército del conde de Manchester, siendo también designado para el comité de ambos reinos (9 de febrero de 1644). El primer nombramiento le obligaba a firmar su aceptación de la Liga y Pacto Solemne (5 de febrero), que parece haber demorado lo más posible. La primavera de 1644 estuvo tan llena de acción como la de 1643. El 4 de marzo capturó Hilsden House en Buckinghamshire. A principios de mayo tomó parte en el asedio de Lincoln y mientras la infantería de Manchester asedió los muros de la ciudad, Cromwell y la caballería repelieron el intento de Goring de llegar en su ayuda (6 de mayo de 1644). El ejército de la asociación oriental se unió entonces a los dos ejércitos bajo Fairfax y Leven, que estaban sitiando York. El único relato de Cromwell de Marston Moor se contiene en una carta que escribió a Valentine Walton para condolerle por la muerte del joven Walton en esa batalla. Cromwell estuvo al mando del ala izquierda del ejército parlamentario, consistente de sus propias tropas de la asociación oriental y los tres regimientos de la caballería escocesa bajo David Leslie, que tenía 22 de los 70 escuadrones de las que consistía su fuerza, a los que se refiere desdeñosamente como 'unos pocos escoceses', no mencionando su participación en la victoria; pero ha de recordarse que no describe los particulares de la batalla y resume todo en cuatro frases. En esa batalla Cromwell recibió una herida superficial en el cuello y su arremetida quedó frenada; pero la carga fue admirablemente soportada por David Leslie y los hombres de Rupert no hicieron un segundo intento. Dejando a Leslie para atacar la infantería del centro, Cromwell les presionó, ocupando la zona originalmente tenida por Goring. Al regresar la caballería de Goring de la persecución de la división de Sir Thomas Fairfax, fue atacada y derrotada por Cromwell, siendo la victoria consumada por la destrucción de la infantería monárquica. Cuánto del mérito del éxito se debió a Cromwell es una cuestión muy disputada. 'Los independientes' se quejó Billie 'enviaron al mayor Harrison para proclamar por toda la ciudad sus propias alabanzas, haciendo creer que Cromwell solo, con su regimiento inexplicablemente valeroso, había hecho todo el sevicio.' Contrariamente, Baillie afirmó que David Leslie fue el auténtico dirigente e incluso relató que Cromwell no estuvo tan presente en la carga decisiva. Denzill Holles, escribiendo en 1648, fue aún más lejos y, sobre la única autoridad del general Crawford, acusó a Cromwell de cobardía durante la batalla. Sin embargo, soldados como David Leslie y Rupert le reconocieron como el mejor mando de la caballería en el ejército parlamentario. Cuando las fuerzas de Leslie y Cromwell se unieron a finales de mayo de 1644, Leslie inclinó en su favor el mando al que fue propuesto. '¿Está Cromwell ahí?' preguntó Rupert ansiosamente a un prisionero que cayó en su poder una o dos horas antes de Marston Moor y un par de meses después de la batalla un periódico parlamentario nombra a Cromwell con el apodo de 'Ironside; pues el título le fue dado por el príncipe Rupert tras su derrota cerca de York.' El nombre Ironside o Ironsides se hizo popular rápidamente en el ejército, extendiéndose posteriormente del comandante a sus tropas.
Cromwell era entonces algo más que un dirigente militar. En los últimos meses se había convertido en jefe de una facción política también. En abril de 1644 Baillie le distingue con el título de 'el gran independiente.' En su gobierno de la isla de Ely, Cromwell, aunque suprimió el servicio coral de la catedral por ser 'poco edificante y ofensivo' permitió a sus soldados y ministros la mayor licencia en la predicación y adoración. 'Se ha convertido en una mera Ámsterdam', se quejó un encendido presbiteriano.
En los consejos de Manchester también Cromwell hacía uso de la gran influencia que su posición le daba en favor de los independientes. 'Manchester mismo', escribe Baillie, 'hombre pacífico y manso, permitió que su teniente general Cromwell dirigiera el ejército a su voluntad; es muy sabio y un activo dirigente, querido por todos, religioso y firme; al ser un conocido independiente la mayoría de los soldados que amaban las nuevas sendas se pusieron a su mando.' Pero incluso la influencia de Cromwell apenas era suficiente para protegerlos. En diciembre de 1643 un coronel presbiteriano en Lincoln encarceló a varios soldados de caballería de Cromwell por asistir a un conventículo. En marzo de 1644 el general Crawford separó del servicio a un teniente coronel porque era anabaptista. 'Admitiendo que lo sea', escribió Cromwell, '¿le hace eso incapaz de servir? Señor, el Estado al escoger hombres para servirle no tiene en cuenta sus opiniones; si están dispuestos a servirle fielmente, eso es suficiente.' El ejército de Manchester estaba dividido en dos facciones, los presbiterianos encabezados por Crawford y los independientes encabezados por Cromwell, luchando entre sí por la guía de su comandante respectivo. Una diferencia política entre Cromwell y Manchester decidió el conflicto en favor de Crawford. En junio, mientras los ejércitos combinados asediaban York, Vane apareció en el campo con una misión secreta del comité de ambos reinos para obtener el consentimiento de los generales para un plan para la destitución real o virtual de Carlos. Los tres lo rechazaron, pero Leven y los escoceses destacaron por su hostilidad hacia la propuesta. 'Aunque no hay evidencia real sobre el asunto, es muy probable que Cromwell fuera ganado para el lado de Vane y que su batalla con los escoceses y con Manchester como sostén de ellos comenzara en esas discusiones fuera de las murallas de York.' La inactividad de Manchester durante los dos meses siguientes a la captura de York le alejó aún más de Cromwell. Creyendo que si la mala influencia de Crawford era removida, la inactividad de Manchester y las disensiones del ejército acabarían, demandó su destitución. Manchester y sus dos subordinados llegaron a Londres en septiembre de 1644 para presentar el caso ante el comité de ambos reinos. Al principio Cromwell exigió imperiosamente la dimisión de Crawford y en caso contrario amenazó que sus coroneles depondrían las armas; pero rápidamente reconoció que había ido demasiado lejos y cambió de táctica. Abandonando el ataque personal contra Crawford, se dedicó a lograr los objetivos que habían causado el conflicto. De Manchester obtuvo una declaración resolutiva para continuar con premura contra el enemigo común. De la cámara de los Comunes logró el nombramiento de un comité 'para considerar los medios de unir a presbiterianos e independientes, y en caso de no poder hacerse, procurar encontrar un camino para que las conciencias sensibles, que no pueden en todas las cosas someterse a la norma común que será establecida, sean soportadas de acuerdo a la palabra y permanezcan en la paz pública.' Se trataba del paso más importante hacia la tolerancia tomado desde que la guerra comenzara.
Mapa de la relación de poderes en Inglaterra a finales de 1645
En la segunda batalla de Newbury en el mes siguiente, Cromwell fue uno de los comandantes de la división que fue mandada para marchar contra el atrincheramiento del príncipe Maurice en Speen, en la posición occidental del rey, mientras que Manchester atacaría su lado septentrional en Staw House. Pero Manchester retrasó el ataque una hora y media después de que la otra fuerza se empleara a fondo, desperdiciando los resultados de su éxito y no haciendo nada. La misma lentitud o incapacidad determinó sus movimientos antes y después de la batalla y Cromwell, uniendo sus hechos y dichos, llegó a creer que 'esas pérdidas fueron causadas no por accidente o descuido solamente, sino por reticencia a toda acción y que esa reticencia estaba basada... en algún principio de indisposición para continuar la guerra hasta la victoria final.' El 25 de noviembre llevó ante la cámara de los Comunes una acusación a tal efecto, sustentándola en un relato de las operaciones de Manchester en la batalla de Marston Moor para la liberación del castillo de Donnington. Manchester replicó en una narración vindicando su mando y trayendo ante los lores un contraataque contra Cromwell por lenguaje ofensivo e incendiario en varias ocasiones. Sus expresiones eran a veces contra la nobleza; dijo que esperaba vivir para ver el día en que no hubiera nobles en Inglaterra. Se expresó con contención contra la asamblea de teólogos, diciendo que perseguían a hombres más honestos que ellos. Su animosidad contra los escoceses fue tal que le dijo a Manchester que 'por la manera en la que proponían su disciplina, pronto tendría que tomar su espada contra ellos como contra el ejército del rey.' Finalmente se había propuesto no tener sino independientes en el ejército de la asociación oriental, 'que en caso de que hubiera propuestas de paz o cualquier acuerdo de una paz tal que no pudiera compatibilizarse con los fines que hombres honestos buscaban, este ejército podría impedir tal despropósito.' Esos dichos no deben ser considerados expresiones malignas de un enemigo; no hay duda de que representan ejemplos específicos de la franqueza que Cromwell acostumbraba a usar.
La publicación de los dichos de Cromwell fue de momento una respuesta efectiva a su narración de la conducta de Manchester. Alineó a su lado a presbiterianos, escoceses y la cámara de los Lores. Los presbiterianos escoceses e ingleses tomaron consejo inmediatamente sobre la posibilidad de acusar a Cromwell como 'incendiario', que procuraba romper la unión de las dos naciones. Igual que los Comunes habían nombrado un comité para investigar la conducta de Manchester, los Lores nombraron otro para investigar la de Cromwell, estallando una disputa entre las dos cámaras por la cuestión del privilegio. Una vez más Cromwell retrocedió, pues incidir en su acusación era ponerse en riesgo no sólo él mismo sino también a su causa. Como en el caso de Crawford abandonó el ataque sobre el individuo para concentrarse en la obtención del principio. La idea de un ejército profesional bajo un general profesional ya se le había ocurrido a otros. La primera sugerencia del nuevo modelo ha de trazarse a una carta de Sir William Waller a Essex. Sólo unos días antes la cámara de los Comunes había referido al comité de ambos reinos 'bajo la consideración del Estado y la condición de los ejércitos, tomar en cuenta un marco o modelo de la milicia y presentarlo a la cámara.'
Captando la oportunidad que se le presentaba, Cromwell el 9 de diciembre exhortó a la cámara de los Comunes a considerar más los remedios que las causas de los recientes perjuicios. Redujo el cargo contra Manchester de retroceso intencionado a descuidos accidentales, que raramente se pueden evitar en asuntos militares, sobre los cuales imploró a la cámara que no insistiera. Lo único necesario era salvar un reino sangrante, casi moribundo, mediante una continuación más rápida, vigorosa y efectivamente de la guerra, lo que se obtendría por la destitución de los miembros de ambas cámaras del mando y poniendo al ejército 'en otro método.' 'Espero' concluyó 'que ningún miembro de ambas cámaras tendrá escrúpulos para negarse a sus propios intereses privados por el bien público.' Esas palabras fueron la nota clave del debate que acabó con el voto de que ningún miembro de ambas cámaras tendría mando militar durante el resto de la guerra.
Cromwell proponiendo la ordenanza de la auto-negación
Antes de que la ordenanza de la auto-negación pasara por la cámara alta, pero después de que los Lores hubieran aceptado la proposición para el nuevo modelo del ejército, Cromwell ya estaba de nuevo en el campo de batalla. Bajo el mando de Waller se le ordenó (27 de febrero de 1645) que liberara Taunton, logrando temporalmente tal objetivo a la vez que capturó un regimiento de caballería del rey en Wiltshire. Waller ha dejado un interesante relato sobre la conducta de Cromwell como subordinado. 'En ese tiempo nunca mostró extraordinario talento ni creo que él mismo pensara que lo tenía, pues aunque era directo no pensaba de sí mismo con orgullo o desdén. Como oficial era obediente y nunca disputó mis órdenes ni argumentó sobre ellas.'
Inmediatamente tras el regreso de Cromwell al cuartel del ejército en Windsor (22 de abril), Fairfax, a la orden del comité de ambos reinos, le envió a Oxfordshire para interrumpir los preparativos del rey para posicionarse en el campo. Su éxito fue rápido y completo. El 22 de abril derrotó a una brigada de caballería en Islip e hizo 200 prisioneros, capturando Bletchingdon Hosue la misma noche, ganando otra victoria en Bampton in the Bush el 26 pero fracasando ante las murallas de Farrington (30 de abril). El rey se vio obligado a reunir la caballería de Goring desde el oeste para cubrir su retirada de Oxford. A Cromwell y Richard Brown se les ordenó seguir los movimientos del rey, pero fue llamado en unos días para tomar parte en el asedio a Oxford. Libres de sus perseguidores, el rey atacó Leicester y amenazó con romper la asociación oriental. Inmediatamente Cromwell, que sólo tenía tres escuadrones de caballería, fue enviado al punto de peligro, con instrucciones para proteger Ely y reclutar soldados.
Según al ordenanza de la auto-negación el empleo de Cromwell en el ejército debería haber acabado, pues la fecha fijada para la expiración de las comisiones ejercidas por los miembros del parlamento era el 13 de mayo. Pero cuando llegó el momento, Cromwell estaba persiguiendo al rey y el 10 de mayo su comisión fue extendida cuarenta días más. El 5 de junio una petición de la ciudad de Londres a los Lores exigía que Cromwell fuera enviado al mando de los condados asociados y el 8 de junio Fairfax y sus oficiales mandaron una carta a los Comunes solicitando que Cromwell pudiera continuar al mando de la caballería. No fue por accidente que los que nombraron a los oficiales del nuevo modelo dejaran vacante el puesto de teniente general que el consejo de guerra se proponía cubrir. La cámara de los Comunes ordenó que Cromwell mandara la caballería durante el tiempo que la cámara le dispensara de su asistencia (10 de junio) y los Lores se vieron obligados con vacilación a coincidir, aunque tuvieron cuidado de limitar el periodo de su empleo a tres meses. Luego se prolongó a términos de cuatro y seis meses sucesivamente.
Huida de Carlos I en Naseby
En obediencia a la citación de Fairfax, Cromwell regresó de los condados orientales y se juntó con el ejército el día antes de la batalla de Naseby. En esa batalla Cromwell mandó el ala derecha y Fairfax le encomendó el mando de la caballería de todo el ejército. Los monárquicos tomaron la iniciativa en el ataque. En una carta escrita un mes después, Cromwell afirma: 'Cuando vi al enemigo marchar en gallardo orden hacia nosotros, compañía de pobres hombres ignorantes que buscaban cómo ordenar nuestra batalla, y el general me comisionó mandar toda la caballería, no pude, absorto en mi responsabilidad, sino sonreír a Dios, en alabanzas, en la seguridad de la victoria, porque Dios convierte las cosas que no son en cosas que son.' El ala derecha parlamentaria derrotó a la división opuesta y Cromwell cayó sobre la infantería del rey en el centro, completando su derrota y persiguiendo a los jinetes fugitivos hasta Leicester. También en la victoria de Langport el 10 de julio de 1645 Cromwell fue decisivo en la batalla y la persecución, tomando parte en los sitios de Bridgewater, Sherborne y Bristol. Tras la rendición del último lugar fue enviado por Fairfax para establecer las comunicaciones entre Londres y el oeste, capturando Devizes (23 de septiembre), Winchester (5 de octubre), Basing (14 de octubre) y Langford House (17 de octubre de 1645). A finales de octubre se unió a Fairfax en Crediton, permaneciendo con el ejército todo el invierno.
El 9 de enero comenzó la campaña de 1646, tomando por sorpresa a Lord Wenworth en Bover Tracy y participó en la batalla de Torrington (16 de febrero) y el asedio de Exeter. Luego, a solicitud de Fairfax, Cromwell marchó hacia Londres, para dar al parlamento un informe del estado de Inglaterra occidental. El 23 de abril recibió el agradecimiento de la cámara de los Comunes por sus servicios, habiéndosele otorgado remuneraciones de otra naturaleza anteriormente. El 1 de diciembre de 1645 los Comunes, al elaborar la propuesta de paz ofrecida al rey, resolvieron que se le otorgara una paga de 2.500 libras anuales a Cromwell y que el rey le hiciera barón. Tras el fracaso de las negociaciones, una ordenanza del parlamento le dio tierras por el valor citado, tomadas principalmente del marqués de Worcester.
Cromwell regresó al ejército a tiempo de ayudar en las negociaciones para la rendición de Oxford. La suavidad de los términos para los monárquicos allí y en Exeter la atribuye Baillie a la influencia de Cromwell y a un plan para que el ejército quedara libre de oponerse a los escoceses si fuera necesario. Ciertamente la influencia de Cromwell se usó constantemente para procurar el tratamiento justo y moderado de la parte conquistada y más de una vez él exhortó al parlamento sobre la necesidad de cumplir escrupulosamente los artículos de Oxford y preservar 'la fe del ejército.' Con la caída de Oxford la guerra prácticamente acabó y Cromwell regresó a sus deberes parlamentarios. Su familia se trasladó de Ely y le siguió a Londres, con la excepción de su hija mayor Bridget, que se había casado con Ireton unos días antes de la rendición de Oxford (15 de junio de 1646). Durante los últimos 18 meses el parlamento había votado todo lo esencial en favor de una Iglesia presbiteriana y la cuestión de la cantidad de tolerancia legalmente otorgada a los disidentes era más urgente que nunca. Cromwell no había cesado de recordar al parlamento la necesidad de establecer la tolerancia prometida en la votación de septiembre de 1644. 'Hombres honestos os servirán fielmente en esta acción', escribió tras Naseby; 'os ruego que nos los decepcionéis. El que arriesga su vida por la libertad de su país, deseo que confíe en Dios por la libertad de su conciencia y vosotros por la libertad por la que lucha.' De nuevo, tras la captura de Bristol, avisó a la cámara: 'Al estar unidos en una forma comúnmente llamada uniformidad, cada cristiano estudiará y hará por la causa de la paz todo lo que su conciencia le permita... En cosas de la mente no buscamos la compulsión sino la luz y la razón.' La facción presbiteriana en los Comunes hizo oídos sordos a esas advertencias y suprimió esos pasajes en las cartas publicadas por su mandato. Cuando Cromwell regresó a su escaño en la cámara de los Comunes, la cuestión de la tolerancia estaba todavía indecisa; la renovación del parlamento mediante nuevas elecciones inclinó la balanza contra los presbiterianos, pero la huida del rey a los escoceses les dio de nuevo ascendencia.
Arresto de Carlos I por Joyce en Holmby
Dos cartas a Fairfax muestran la ansiedad con la que consideró las negociaciones del rey con los escoceses y la satisfacción con la que saludó la conclusión del arreglo por el que transferido a los comisionados del parlamento. Con mayor preocupación evaluó las crecientes disensiones dentro del parlamento y la aumentada hostilidad de la ciudad hacia el ejército. 'Estamos llenos de partidismo y mal' escribió en agosto de 1646 y en marzo de 1647. 'No faltan en todos los lugares los que tienen obsesiva malicia contra el ejército. Nunca estuvieron los espíritus de los hombres más enconados que ahora.' La actitud de Cromwell al comienzo de la contienda entre el ejército y el parlamento ha quedado distorsionada por la fábula y la manipulación. Totalmente convencido de la justicia de las pretensiones del ejército, contuvo a los soldados todo lo posible, porque vio más claramente que ellos el peligro de una ruptura con la única autoridad constitucional que la guerra había dejado. Arriesgó su influencia con ellos al perseverar en esa línea. 'Te considero', escribió Lilburn a Cromwell el 25 de marzo de 1647, 'el más absolutamente íntegro gran hombre en Inglaterra, intachable e imparcial... Pero he sido informado por un oficial que no apoyas la petición del ejército hasta que no deponga las armas, porque te has comprometido con la cámara que las entregarán donde la cámara ordene.' Esta conducta la atribuye Lilburn a la influencia de los parlamentarios asociados de Cromwell, 'los políticos', 'los hijos de Maquiavelo', 'Vane y St. John.' Enojados por la reserva de sus superiores, los agitadores de ocho regimientos dirigieron una carta a Fairfax, Cromwell y Skippon, ordenándoles con firme lenguaje que defendieran la causa de los soldados en el parlamento. Skippon presentó su copia de la carta ante la cámara de los Comunes, la cual, alarmada, mandó a Cromwell, Skippon y otros oficiales que examinaran las quejas del ejército. Pero las concesiones que el parlamento ofrecía eran demasiado pequeñas y tardías, dando pie el fracaso de la misión de Cromwell a la teoría de su doble trato, que sus oponentes estaban dispuestos a creer No hay razón para dudar de la verdad del relato común de que estaban a punto de arrestarlo cuando él dejó Londres súbitamente y se unió al ejército (3 de junio de 1647). Si antes de partir planeó Cromwell la captura del rey por Joyce es una cuestión más dudosa. Hollis definitivamente afirma que Joyce recibió sus órdenes para proteger la persona del rey en una reunión en casa de Cromwell el 30 de mayo. El mayor Huntingdon hace una declaración similar, con la adición de que las órdenes de Joyce eran de salvaguardar al rey en Holmby, no para llevarlo allí, y que Cromwell dijo que si esto no se hubiera hecho el rey habría sido traído por orden del parlamento o llevado a Londres por sus custodios presbiterianos. Aunque la evidencia de Huntingdon no está libre de sospecha, esta declaración está apoyada por la evidencia independiente contemporánea, estando en armonía con las circunstancias del caso y el carácter de Cromwell. Hasta donde fue posible él había luchado para frenar al ejército y mediar entre el mismo y el parlamento; cuando ya no fue posible tomó su parte con vigor y decisión. El efecto de la presencia de Cromwell en el ejército fue inmediatamente perceptible. Se restauraron la disciplina y la subordinación, sustituyendo la autoridad de los oficiales a la de los agitadores. El 1 de julio Lilburn escribió a Cromwell quejándose: 'le has robado por tu injusta sutileza y trampas cambiantes a los honestos y galantes agitadores todo su poder y autoridad, poniéndolo únicamente en una cosa llamada consejo de guerra.' En ese consejo Fairfax era un cero, como él mismo admite, y la influencia de Cromwell predominante; sus adversarios hablaban de él como 'la rueda principal, el 'primum mobile' que movía toda la máquina. Hasta aquí los manifiestos del ejército habían expuesto simplemente sus quejas como soldados; ahora comenzaron a insistir en sus demandas como ciudadanos para exigir una resolución de la paz del reino y las libertades de los súbditos. En la carta a la ciudad del 10 de junio, que Carlyle juzga por la evidencia de su estilo ser de Cromwell, la disposición del ejército a subordinar la cuestión de su paga a la de la resolución del reino está planteada directamente, subrayándose la demanda de tolerancia. Cromwell compartía la opinión general del ejército de que una resolución se podía obtener mejor por negociaciones con el rey. Por tanto, ejerció toda su influencia para hacer que las propuestas del ejército fueran aceptables al rey y cuando Carlos puso objeciones al primer borrador, introdujo importantes alteraciones, que finalmente hizo públicas el 1 de agosto. Cromwell estaba respaldado en su acción por el consejo de guerra; pero la facción extrema en el ejército le hizo responsable especialmente por esta política, acusándole de 'prostituir las libertades y las personas de todo el pueblo a los pies de los intereses del rey.' la misma disposición a aceptar un compromiso se mostró en la línea de conducta adoptada hacia el parlamento tras la entrada del ejército en Londres. Cromwell y el consejo de guerra quedaron satisfechos con la retirada de los once miembros acusados y no insistió en su encausamiento o en la 'purga' completa de la cámara de los Comunes, como muchos de sus compañeros en el ejército deseaban. El rey no aceptó todas las propuestas del ejército y rechazó las que le ofreció el parlamento (9 de septiembre de 1647). Una considerable facción se oponía a hacer concesiones al rey, pero tras tres días de discusiones (21-23 de septiembre) Cromwell e Ireton lograron un voto para que se le ofrecieran nuevos términos. La más importante intervención de Cromwell en los debates sobre las nuevas propuestas fue sobre la duración del establecimiento de la Iglesia presbiteriana. Los principales del ejército habían expresado, en su declaración a la ciudad, su disposición a aceptar el establecimiento del presbiterianismo y en sus propuestas al rey aceptar la retención del episcopado; en cada caso había seguridad legal para la tolerancia de los disidentes. Antes de que las nuevas propuestas pudieran ser presentadas al rey, éste huyó a la isla de Wight (11 de noviembre). A Cromwell se le acusa de que la huida fue promovida por él para la consecución de sus ambiciosos planes.
Pero el testimonio de Sir John Berkeley muestra claramente que las personas que influyeron en los temores del rey fueron los enviados escoceses; ellos instigaron la huida y cosecharon el fruto de ella en el acuerdo que concluyeron con el rey el 26 de diciembre de 1647. Además, mientras el rey estuvo en Hampton Court, estuvo al cargo del coronel Whleey, primo de Cromwell, que era uno de sus adherentes más confiables. Por otro lado, en Carisbrook el rey estuvo al cargo de Robert Hammond, relacionado con Cromwell por su matrimonio con una hija de John Hampden, de cuya conducta Cromwell quedó inseguro. La huida del rey aumentó las dificultades de Cromwell, pues su política en los últimos meses había estado basada en la creencia de que era posible llegar a un acuerdo con el rey. Para lograr ese fin hizo concesiones y compromisos que habían creado un amplio sentimiento de insatisfacción y desconfianza en el ejército. Los maquinadores monárquicos hacían circular rumores persistentes de que Cromwell iba a ser nombrado conde de Essex como pago por la restauración del rey y entre los levellers esas calumnias eran generalmente creídas. Como consecuencia, su influencia en el ejército había disminuido considerablemente e incluso su vida estaba amenazada.
Cromwell sofoca el motín, ilustración de Cassell's Illustrated History of England
El cambio que tuvo lugar en la política de Cromwell se ha explicado por la teoría de que temía ser asesinado y por el relato de una carta interceptada del rey a la reina. Pero se debió más bien a la huida del rey y a las revelaciones de sus intrigas con los escoceses, que mostraron a Cromwell sobre qué débiles fundamentos estaba basada su política. De momento el asunto más urgente era la restauración de la disciplina en el ejército. En tres grandes revistas militares Fairfax y Cromwell redujeron a los titubeantes a la obediencia (15-18 de noviembre de 1647) y el general hizo un solemne acuerdo con los soldados para el encauzamiento de sus quejas militares y la reforma del parlamento, mientras que los soldados se comprometieron a obedecer las órdenes del general y del consejo de guerra. Cromwell destacó especialmente al sofocar el motín del regimiento del coronel Lilburn en el encuentro en Ware; uno de los amotinados fue juzgado en el campo y ahorcado y los otros arrestados y reservados para un futuro castigo. El día 19 Cromwell pudo informar a los Comunes de que el ejército estaba en muy buena condición, recibiendo la gratitud de la cámara por sus servicios.
Durante el mes de diciembre tuvieron lugar una serie de reuniones del consejo del ejército en Windsor, en las que se solventaron las disensiones y se efectuó la reconciliación, sellándose la unión con un día de ayuno, en el que Cromwell e Ireton 'oraron muy fervientemente y muy lastimeramente.' Como portavoz autorizado del ejército, Cromwell tuvo una parte destacada en el debate sobre el rechazo del rey a las cuatro propuestas que el parlamento le había presentado en ultimátum. 'El ejército esperaba ahora', dijo, 'que el parlamento gobernara y defendiera el reino por su propio poder y resolución y no enseñara al pueblo a esperar seguridad y gobierno de un hombre obstinado al que Dios había endurecido el corazón.' Añadió que en tal política el ejército apoyaría al parlamento contra toda oposición, pero si el parlamento se negaba a tomar su papel, el ejército se vería obligado a procurar la preservación del reino con sus propios medios. Bajo la influencia de este discurso y otro similar de Ireton, el parlamento votó que no se le harían más propuestas al rey y excluyó a los representantes de Escocia del comité de ambos reinos. La convicción de que esta línea era la única posible para la causa que había defendido, fue el motivo que llevó a Cromwell a defender la ruptura final con el rey.
El campamento puritano, ilustración de Cassell's Illustrated History of England
La principal ocupación de Cromwell durante los meses de marzo y abril de 1648 fue prepararse para la inminente guerra uniendo todos los sectores de la facción popular. Para ello habló en la cámara de los Comunes, proponiendo efectuar un acuerdo con la ciudad. Con el mismo objetivo preparó conferencias entre los dirigentes de las facciones independiente y presbiteriana y entre los 'gerifaltes' y los 'republicanos'. Estos últimos se declararon abiertamente por una república, pero Cromwell no se plegó a la demanda; no, como explicó a Ludlow, porque no pensara que era deseable sino porque no creía que fuera factible. Lo que le perturbaba todavía más que el fracaso de esas conferencias era la desconfianza con la que tantos de sus viejos amigos le miraban. El 19 de enero de 1648 John Lilburn, en el estrado de la cámara de los Comunes, le había acusado de apostasía y denunció sus tratos bajo cuerda con el rey. Esos cargos generaron celos y sospechas, de lo que amargamente se quejó a Ludlow, confirmándole a no hacer acuerdos con el rey. El estallido de la segunda guerra civil a consecuencia de la alianza del rey con los presbiterianos convirtió esta resolución en una determinación para castigar al rey por su deslealtad. En la reunión de oración de tres días que tuvo lugar en Windsor en abril de 1648 Cromwell tuvo un papel destacado. Los dirigentes del ejército revisaron su pasada acción política y llegaron a la conclusión de que 'aquellas malditas conferencias carnales con el rey' eran la causa de sus actuales perplejidades. Resolvieron 'que era su deber, si alguna vez el Señor les devolvía la paz, llamar a Carlos Estuardo, ese hombre sanguinario, a dar cuenta de toda la sangre que había derramado y los perjuicios que había ocasionado.' Cinco días más tarde (1 de mayo de 1648) Cromwell fue enviado por Fairfax para subyugar la insurrección en Gales; el 11 de mayo capturó la ciudad de Chepstow y, tras dejar un regimiento asediando el castillo, llegó a las puertas de Pembroke el 21 de mayo. Durante seis semanas la ciudad resistió, no siendo hasta principios de agosto que Cromwell pudo agregar al pequeño destacamento con el que Lambert disputó el avance del gran ejército escocés al mando de Hamilton. Marchando por las colinas de Yorkshire y pasando por el valle del Ribble, Cromwell cayó sobre el flanco de los escoceses según marchaban confiadamente por Lancashire y en tres días de batalla los aplastó, con la pérdida de más de la mitad de sus efectivos. Luego fue al norte para recuperar la fortaleza fronteriza, expulsar la retaguardia de Hamilton de suelo inglés y tomar medidas para impedir futuras invasiones. En todo ello fue ayudado por una revolución interna en Escocia que puso a la facción de Argyll en el poder. Para ayudarles Cromwell marchó hacia Escocia y obtuvo sin dificultad la restauración de Carlisle y Berwick y la exclusión del poder de quienes habían tomado parte en la última invasión (octubre de 1648). Luego volvió a Yorkshire para asediar Pontecraft. Al igual que el ejército que mandaba, Cromwell volvió grandemente exasperado contra todos los que habían tomado parte en esta segunda guerra. 'Esta', dijo, 'es una traición más enorme que ninguna de las que se hayan cometido, porque la anterior contienda era para que los ingleses pudieran gobernarse unos a otros, pero esta es para someterlos a una nación extranjera.' 'Tened valor', escribió al parlamento tras Preston, 'para hacer la obra del Señor cumpliendo el fin de vuestra magistratura, bucando la paz y bienestar del país; que todos los que vivan pacíficamente puedan tener aceptación de vuestra parte y que todos los que sean incapaces y no dejan de perturbar al país sean rápidamente extirpados.' Pero varias semanas antes de que esta carta fuera escrita el parlamento había reabierto las negociaciones con el rey y cuando Cromwell regresó a Inglaterra el tratado de Newport ya era efectivo. Además la cámara de los Lores había recibido favorablemente una serie de cargos contra Cromwell, que un subordinado suyo había presentado. Sus recientes victorias habían eliminado el peligro personal, pero todavía quedaba el peligro de que esas victorias fueran inútiles por la rendición de todos los que habían contribuido a ellas. En su carta a Hammond, Crowmell describe el tratado de Newport como 'ese acuerdo ruinoso e hipócrita' y se pregunta si 'todo el fruto de la guerra no va quedar frustrado y que todo vuelva a ser como antes o peor.' De nuevo en un posterior discurso se refiere a 'el tratado que estaba siendo impulsado con el rey, por el que se pone en sus manos todo por lo que hemos luchado y toda nuestra seguridad queda en un trozo de papel.' De ahí que Cromwell expresara su total coincidencia con las peticiones del ejército del norte contra el tratado, que mandó a Fairfax, aprobando las más vigorosas medidas adoptadas por el ejército del sur. 'Hemos leído vuestra declaración', escribió a Fairfax, 'y no vemos en ella sino lo que es honesto que hay que decir y ofrecer a hombres honestos.' A Hammond le escribió que el ejército del norte podía haber deseado que el del sur demorara su protesta hasta que el tratado estuviera completado, pero al ver que ya había sido presentado pensaron que era correcto apoyarlo.
Desde el principio, cuando la moderna idea de la libertad religiosa estaba en mantillas, Cromwell tomó una decidida postura en su favor, con Vane el Joven, pero en contra de la inmensa mayoría que luchaban de su lado. En defensa de sus principios independientes tuvo que luchar no sólo contra los escoceses que querían imponer su rígido presbiterianismo sobre Inglaterra, sino contra los presbiterianos ingleses, que tenían mayoría en los Comunes y obstaculizaron y debilitaron al ejército porque no simpatizaba con sus estrechas ideas. Su acción obligó a Cromwell a oponerse abiertamente al Parlamento, en favor de la libertad proclamada en la Areopagitica (1644) de Milton y en la Liberty of Prophesying (1647) de Jeremy Taylor. En julio de 1647 Cromwell y su yerno Ireton sometieron al rey el tratado conocido como Heads of the Proposals, que si hubiera sido llevado a cabo habría sido la resolución de 1689 con un mayor sabor de democracia y puritanismo, dejando todas las formas de adoración, incluyendo el Libro de Oración, a la libre elección de los creyentes. En todos sus esfuerzos el objetivo de Cromwell fue fortalecer la tolerancia, entrelazándola con los pilares de la monarquía y el Parlamento. Pero descubrió poco a poco que nada podía esperarse del rey, participando en última instancia en el tribunal que le juzgó y mandó ejecutar, contribuyendo a esa decisión más que ningún otro.
En agosto fue nombrado lord-teniente y comandante en jefe en Irlanda, derribando toda oposición con mano dura. Designado capitán general de todas las fuerzas de la Commonwealth (20 de junio de 1650), marchó contra Escocia y ganó las decisivas batallas de Dunbar, Edimburgo y Perth. Con la batalla de Worcester (3 de septiembre de 1651) acabó la guerra y Cromwell volvió a Londres. En abril de 1653 disolvió el Parlamento Rabadilla y creó un consejo de Estado. Tras el Parlamento Rabadilla fue nombrado Lord Protector en Westminster el 16 de diciembre, bajo las condiciones elaboradas por el poder militar.
Disolución del Parlamento Rabadilla por Cromwell
Política del Protectorado.
Una de las primeras medidas del Protectorado fue el establecimiento de un nuevo esquema de gobierno eclesiástico. El candidato a ministro debía tener un certificado de idoneidad de tres personas conocidas por su piedad e integridad, siendo una de ellas un ministro ya confirmado. Tras haber pasado por las manos de los comisionados conocidos como Triers, se convertía en sujeto factible de ser expulsado por un cuerpo local de ejecutores por inmoralidad, blasfemia o ateísmo; pero mientras permaneciera en el cargo podía sostener cualquier sistema puritano que escogiera, organizando su congregación según el sistema presbiteriano, bautista o independiente. Si alguno objetaba del sistema adoptado en su congregación podía formar una congregación separada a su discreción. Posteriormente, los judíos, que habían sido expulsados de Inglaterra durante el reinado de Eduardo I, fueron invitados a regresar. En última instancia la posición sostenida por el Libro de Oración, como símbolo asociado a la Corona, hizo que Cromwell proscribiera su uso completamente, como el de la misa. No obstante, la persecución en este sentido fue dura sólo durante un tiempo, siendo, por otra parte, el campeón de la libertad religiosa ante toda Europa, por su defensa de la causa de los valdenses contra el duque de Saboya y el establecimiento de una alianza que sostendría al protestantismo por doquier.
Estimación moderna.
Aunque estaba limitado por los defectos que hacen imperfecto el carácter de los mejores hombres, ha sido generalmente admitido, ahora que los antiguos prejuicios han desaparecido (especialmente desde la publicación de la gran obra de Carlyle), que Cromwell fue un hombre de devoción sincera al deber y a su ideal de lo que un cristiano debe ser. Sin ser un agrio fanático, fue estricto en desterrar no solamente el vicio sino la necedad que lo origina. Por largo tiempo envilecido como regicida, hipócrita y tirano, ahora es reconocido como un gobernante patriota, justo y sabio.

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