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Participación y ciudadanía como derechos básicos para la infancia y la adolescencia
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José Carlos San Martín Pérez
1 Participación y ciudadanía como derechos básicos para la infancia y la adolescencia Palabras de la Sra. Sara Oviedo, Presidenta del Consejo Directivo del Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes Muy buenos días Primeramente agradezco a nombre del Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes, organismo especializado de la OEA, la invitación para hablar sobre un tema altamente significativo para el IIN, ya que se inscribe a través de los ejes rectores de su actuación, destacando su pertenencia al Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Cabe mencionar que el IIN, en la celebración de su 80 aniversario ha hecho propicia la ocasión para reafirmar su compromiso por la infancia y la adolescencia de la región, proyectándose como el especialista y articular en la materia. En este contexto, se hizo válido el momento para resaltar los componentes esenciales que integran su marco de referencia, a saber: Enfoque de Gobernabilidad a través de La Carta Democrática Interamericana de la OEA. Enfoque de Derechos de acuerdo a la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas y demás normativas de Derechos Humanos en el sistema universal como el interamericano. Enfoque familiar y comunitario de acuerdo a las directivas surgidas del XIX Congreso Panamericano del Niño, que se centran en el reconocimiento de la familia como el grupo fundamental de la sociedad y su rol en el desarrollo del niño y la niña, así como en la protección de sus derechos y del bienestar. 1
2 Con ello establezco a la vez una parte de las premisas con las que abordaré el tema de participación y ciudadanía, un tema que para el contexto americano, se vuelve indispensable ante sus múltiples retos. Dentro de la visión de la Organización de los Estados Americanos, participación y democracia son dos elementos universales que se hacen presentes de manera intergeneracional, es decir, son de la titularidad de adultos y niños. Para al OEA, el fundamento principal de dicha concepción se haya plasmado a través de la Carta Democrática, la cual es una inicia reafirmando que: la promoción y protección de los derechos humanos es condición fundamental para la existencia de una sociedad democrática, y reconociendo la importancia que tiene el continuo desarrollo y fortalecimiento del sistema interamericano de derechos humanos para la consolidación de la democracia Así mismo, sin alterar el espíritu de la Carta, podemos decir que es corresponsable el interés y la búsqueda de la democracia, con la conformación de las bases para la promoción y práctica de los derechos universales del hombre y entre ellos, específicamente los de la infancia. Esta interpretación puede ser hallada en el artículo siete cuando se expresa que: La democracia es indispensable para el ejercicio efectivo de las libertades fundamentales y los derechos humanos, en su carácter universal, indivisible e interdependiente, consagrados en las respectivas constituciones de los Estados y en los instrumentos interamericanos e internacionales de derechos humanos. Observamos por tanto que en el camino de la democracia, la participación y la ciudadanía hacia la conformación de mejores realidades para las personas, las familias y sus comunidades en el hemisferio, se crea una bidireccionalidad, es 2
3 decir, una condición sine qua non donde una es motivo para la otra y viceversa. En relación a la participación, el artículo seis de la Carta Democrática nos dice: La participación de la ciudadanía en las decisiones relativas a su propio desarrollo es un derecho y una responsabilidad. Es también una condición necesaria para el pleno y efectivo ejercicio de la democracia. Promover y fomentar diversas formas de participación fortalece la democracia. Qué implica para el ideario democrático sustentado en la Carta Interamericana de la OEA esta facultad referida para cada uno de los miembros de la sociedad. Sin duda, un amplio horizonte que atiende a los diversos aspectos de la realidad de los individuos, atravesando y dando cabida a otras libertades. Junto a la participación, la democracia asumida como activo y marco de la ciudadanía, plantea que: La promoción y observancia de los derechos económicos, sociales y culturales son consustanciales al desarrollo integral, al crecimiento económico con equidad y a la consolidación de la democracia en los Estados del Hemisferio. [Artículo 13] Finalmente, la reafirmación del valor de la democracia para la vida de los Estados genera responsabilidades en áreas humana fundamentales. El artículo 16 nos dice: La educación es clave para fortalecer las instituciones democráticas, promover el desarrollo del potencial humano y el alivio de la pobreza y fomentar un mayor entendimiento entre los pueblos. Para lograr estas metas, es esencial que una educación de calidad esté al alcance de todos, incluyendo a las niñas y las mujeres, los habitantes de las zonas rurales y las personas que pertenecen a las minorías. Consecutivamente, en los artículos 26 y 27 se expresa el papel de la Organización en torno a su responsabilidad y deber con los Estados Miembros: 3
4 La OEA continuará desarrollando programas y actividades dirigidos a promover los principios y prácticas democráticas y fortalecer la cultura democrática en el Hemisferio, considerando que la democracia es un sistema de vida fundado en la libertad y el mejoramiento económico, social y cultural de los pueblos. [ ] Se prestará atención especial al desarrollo de programas y actividades para la educación de la niñez y la juventud como forma de asegurar la permanencia de los valores democráticos, incluidas la libertad y la justicia social. A nivel internacional, el avance en la concepción jurídica ha permitido afirmar con base en diversos ordenamiento que, tras la noción de derechos humanos, subyace la idea de que todas las personas gozan de los derechos consagrados para los seres humanos y que es deber de los Estados promover y garantizar su efectiva protección igualitaria. Los Derechos humanos se han convertido en el contenido esencial, la sustancia del sistema democrático. La relevancia de la participación en el desarrollo de los Estados es un hecho reconocido desde diversas instancias incluso por organismos como el Banco Mundial al referirse al desarrollo humano. La participación se vuelve entonces una estrategia para el cumplimiento de los derechos humanos. Desde una perspectiva etimológica la palabra anuncia el deber de tomar parte de lo que acontece en nuestro alrededor, un hecho en sí que atiende al cambio constante y a una continua actualización. En sintonía, Roger Hart, quien se ha destacado como un referente actual en el tema de participación con su propuesta de escalera mediante la cual plantea múltiples niveles de ejecución, menciona que el tema debe ser un proceso dinámico y constructivo. Bajo la mirada de la Convención de los Derechos del Niño, la participación es un derecho substancial identificado dentro de los cuatro principios rectores, entre los 4
5 que se suman la supervivencia, el desarrollo y la protección. Observemos que la Convención pone en un mismo nivel de interés la participación, en relación a derechos que expresan componentes vitales como: Supervivencia: comprende el derecho a la vida, la satisfacción de las necesidades básicas como: nutrición, servicios de salud, saneamiento y nivel de vida adecuado. Desarrollo: establece los derechos necesarios para garantizar o posibilitar que los niños y niñas alcancen el máximo de su potencial, como el derecho a la educación, el juego, el acceso a la información y la libertad de pensamiento, conciencia o religión. Protección: Incluye los derechos que exigen que la infancia sea protegida contra cualquier forma de abuso. Protección a los niños mental o físicamente impedidos, refugiados, involucrados en conflictos armados, niños de la calle, migrantes, víctimas de la explotación laboral y sexual, la marginación, entre otros. Luego entonces, la participación se convierte en una de las más importantes innovaciones de la Convención, la cual establece la obligación de ofrecer a los niños y niñas la oportunidad de expresar su opinión libremente, a ser escuchados y a participar en las cuestiones que afectan a su propia vida. La infancia tiene derecho a expresarse, asociarse, reunirse e informarse, incorporando de esta manera una serie de requisitos que ayudan al cumplimiento pleno de este proceso reconocido como libertad intrínseca. La participación no es competencia de un solo artículo dentro de la Convención, sino que está 5
6 conformada por la interrelación de varios de ellos, siendo un principio integrador que recorre fundamentalmente los siguientes artículos: Artículo 12: Libertad de opinión. Derecho de niños y niñas a ser oídos, Artículo 13: Libertad de expresión Artículo 14: Libertad de Pensamiento Artículo 15: Libertad de Asociación La facultad de opinar abre un espacio para el reconocimiento de la identidad y la dignidad, siendo esta libertad, el eje sobre el que el Comité de los Derechos del Niño, en las resoluciones del Debate General del 29 de septiembre de 2006, coloca la mirada con mayor atención. El derecho a expresar opinión implica que se les tome su parecer respecto de: Los asuntos que los afecten y el contenido de las resoluciones que les conciernen. Que se escuchen y tomen en cuenta sus opiniones y propuestas respecto a los asuntos de su familia o comunidad. El derecho a la participación y a ser escuchados, en sí mismo es una oportunidad para la comprensión de la diversidad de visiones y la riqueza que representan las diferencias que nos componen como sociedad. Esta libertad está acompañada de la capacidad de escuchar del interlocutor, en este caso, la voz de los niños está referida a la escucha atenta de los adultos. 6
7 Conviene relacionar el derecho a la opinión con el de la libertad de expresión con los criterios de correcto ejercicio que el mismo artículo 13 estipula; igualmente el artículo 14 referido a la libertad de pensamiento, de conciencia. Niñas, niños y adolescentes tienen derecho a ejercer sus capacidades de opinión, análisis, crítica y de presentar propuestas en todos los ámbitos en los que viven, trátese de familia, escuela, sociedad o cualquier otro, sin más limitaciones que las que establezca las leyes y ordenamientos nacionales y dicte el respeto de los derechos de terceros. Se debe considerar que principalmente la aplicación y difusión de los derechos de la infancia tienen como agente primordial a la familia, al respecto se menciona en el Informe sobre el Quinto periodo de sesiones, de enero de 1994, que: los derechos civiles del niño comienzan en el seno de la familia [ ] La familia es un agente esencial para crear conciencia de los derechos humanos, al identidad y el patrimonio cultural y otra civilizaciones (CRC/C/24, ANEXO V) Así mismo, la relevancia del papel de la familia en el artículo 5 de la Convención se expresa con los siguientes términos: incumbirá a los padres o, en su caso, a los representantes legales la responsabilidad primordial de la crianza y el desarrollo del niño. Su preocupación fundamental será el interés superior del niño La familia debe velar por que se cumpla el derecho a la educación a la instrucción formal, al igual que el derecho a la información. En cumplimiento de este derecho deben establecerse por parte de los Estados normas y políticas. Corresponde a los gobiernos asegurar a niñas, niños y adolescentes la protección y el ejercicio de sus derechos y la toma de medidas necesarias para su bienestar 7
8 tomando en cuenta los derechos y deberes de sus madres, padres, u otras personas que sean responsables de los mismos. De igual manera y sin prejuicio de lo anterior, es deber y obligación de la comunidad a la que pertenecen y, en general de todos los integrantes de la sociedad, el respeto y el auxilio en el ejercicio de sus derechos. La participación plena conciente y activa es un factor de reconocimiento de la propia dignidad y del ser relacional de la persona. La participación no es un esfuerzo individual exclusivamente, sino es una construcción grupal, comunitaria, en la que la voz del otro es inscrita en el ámbito de las decisiones y no como simple aditamento. Hay en ello un deber ético por parte de los Estados de impedir la manipulación de la Niñez en este sentido. De ahí que la Convención nos brinde valiosos aportes al respecto. Si la observamos desde su marco más amplio, encontraremos tres puntos esenciales que resumen su aporte en relación a la niñez: Reafirmar en los niños, derechos ya reconocidos a los hombres en general en otros tratados. Adaptar ciertos derechos fundamentales del hombre teniendo en cuenta necesidades específicas y la vulnerabilidad de los niños. Establecer normas más específicamente para los niños y su especial condición. Con ello reconoce en la niñez los elementos principales para colocar su opinión dentro del interés general de la sociedad. Es importante mencionar que cuando hablamos de derechos nos referimos a un modelo de humanidad, una 8
9 caracterización del ser humano en plenitud, que lo postula libre y digno, abierto a la relación, guiado por su conciencia, expresivo, sano, creador de cultura, entre otras facultades. Los Derechos humanos establecen una base común para el reconocimiento de los derechos de sectores específicos de la población. En el caso de los derechos de los niños, se disponen de mecanismos más efectivos de protección en la medida que permanecen ligados a la protección general de los derechos humanos. Es por ello que los países de América Latina y el Caribe no sólo han ratificado la Convención, sino que además desarrollaron procesos en los que la han incorporado en el marco de las leyes nacionales. No obstante este es un primer paso para hacer válida la Convención en al realidad de la niñez. Javier Muguerza nos dice atinadamente que:...nunca como en el presente parecen haber gozado los derechos humanos de un grado de reconocimiento jurídico comparable a escala planetaria. Y semejante reconocimiento convierte a esos derechos -por encima o por debajo de sus nada infrecuentes violaciones allí donde alcanzan a regir y de su generalizada falta de aplicación allí donde tan sólo rigen nominalmente- en algo así como un hecho incontrovertible. Ahora bien, que el derecho sea un hecho -para servirnos de una fórmula célebre y celebrada- no ahorra en modo alguno la reflexión... 1 Lo anterior nos habla más en específico sobre la realidad del contexto Americano donde por una lado, en promedio se ha avanzado en la reducción de la pobreza y en los niveles de educación inicial, en relación al cumplimiento de los objetivos del milenio, pero donde siguen existiendo fuertes disparidades en relación a los 1[1] MUGUERZA, Javier La alternativa del disenso en PECES-BARBA, Gregorio (ed.) El Fundamento de los Derechos Humanos 1989, Madrid: Debate, p
10 Estados con mayor grado de avance y aquellos en proceso de desarrollo. Las imágenes grabadas en este horizonte nos hacen mantener siempre la mirada atenta hacia estos sectores, impulsando nuevas formas de hacer válidos los principios de la convención y el bienestar de la infancia. Es apremiante prestar interés a los fenómenos que subyacen en el acontecer de estos países y hacer una revalorización de la intervención del Estado bajo los principios hasta aquí expuesto. En este sentido, el derecho básico y fundamental a la participación de las niñas, niños y adolescentes se vuelve un factor indispensable para la conformación de condiciones necesarias para la obtención de desarrollo. Es deber reconocer que la participación no sólo es este factor de entrada para otros derechos, sino representa un fin en sí mismo, un derecho que aporta sentido al cumplimiento del nuevo contrato social que observa a la niñez como sujeto de derecho. Ante la diversidad de condición y composición de cada familia, de cada comunidad y su cultura en nuestras naciones, las políticas públicas sociales son las estrategias idóneas para el respeto y promoción a los derechos. Contar con planes, programas e instituciones es un requisito necesario pero no suficiente para considerar que hay una política pública. Una política pública no es el conjunto de planes y programas. Esta visión reductiva conlleva dos riesgos básicos: el primero es que una visión de simples metas, y no de estrategias, propicia la duplicación de funciones y tareas, ausencias de titularidad, la fragmentación y competencia entre los equipos de trabajo. De igual forma una política pública social es tarea del gobierno y de la sociedad en su conjunto. Debemos comprender que los pueblos se dan a sí mismos instituciones para facilitar el alcance de sus metas vitales, no para ceder su soberanía en decidir dichas metas, en lo privado y lo comunitario. 10
11 Una Política Pública es la concretización del pacto social expresada en el conjunto de principios, criterios y líneas de acción que permiten que los planes y programas gubernamentales sean relevantes, coherentes y evaluables. Es el conjunto de estrategias institucionales que garantizan la rectoría del Estado en la solución de los problemas nacionales, y al mismo tiempo propician la corresponsabilidad de la sociedad civil, exigen la transversalidad entre los distintos poderes y órdenes de gobierno, y establecen criterios para la evaluación, la rendición de cuentas y la mejora continua en el desempeño de las instituciones y los funcionarios. A los órganos de gobierno les corresponda una legítima rectoría, precisamente por la dimensión garantista de la democracia, que haga posible la inclusión de la sociedad civil. Así, las políticas públicas en favor de los derechos de nuestros niños y adolescentes necesitan, para cumplir a cabalidad su cometido, mantener estos enfoques para lograr que la intervención del Estado sea un verdadero instrumento de inclusión, es decir, para que ella misma respete los derechos en su integralidad. La tarea en este sentido del Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes, es cooperar con los gobiernos de los estados miembros para la promoción del desarrollo de actividades e instrumentos técnicos que contribuyan a la protección integral del niño, niña y adolescente, y al mejoramiento de la calidad de vida de ellos y de sus familias. Bajo este cometido, en la 82 Reunión Ordinaria del Consejo Directivo, aprobó el Plan de Acción formulado para el período , el cual fue elaborado por la Dirección General a partir de los mandatos aprobados por el Consejo Directivo del 11
12 IIN, el XIX Congreso Panamericano del Niño y por Resoluciones de la Organización de los Estados Americanos el Plan de Acción considera el universo de compromisos asumidos y priorizar aquéllos que respondan a la realidad y coyuntura actual por la cual atraviesa la Región y sus Estados Miembros. El Plan busca tener visión y objetivos compartidos capaces de sostenerse y persistir hacia el mediano y largo plazo. Se reconoce que para lograr la superación de los problemas que afectan a la niñez y adolescencia, se requiere de conocimiento práctico, el esfuerzo, la creatividad y la persistencia de nuestros propios pueblos que movilicen el capital social y requieran de un IIN, capaz de constituirse en referente político y temático insustituible del Sistema Interamericano, de facilitar, de articular y acompañar sus procesos para una efectiva promoción y protección de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, construyendo así mismo alianzas estratégicas con agencias intergubernamentales, la academia y organizaciones internacionales y regionales comprometidas con los mismos objetivos. En el Plan de Acción se describieron 3 áreas de interés: Promoción y Protección de Derechos Jurídico Comunicación e Información Desde el área de Promoción y Protección de Derechos del IIN, se pretende promover el trabajo en conjunto con los Estados Miembros de la OEA hacia el desarrollo de políticas de estado en materia de derechos de niñez y adolescencia. El área identifica que para tener políticas de estado es necesario consolidar agendas de gestión donde se trabaje: 12
13 Por una práctica de gestión pública que promueva un cambio cultural para el pleno respeto de los derechos de la niñez y adolescencia. Para el fortalecimiento de las capacidades de las instituciones del Poder Ejecutivo y de la sociedad civil organizada mejorando y/o desarrollando las distintas medidas generales para la implementación de la Convención sobre los Derechos del Niño [Marcos jurídicos, Institucionalidades creadas (Sistemas Nacionales de protección, Sistemas de verificación), Políticas Públicas, (Planes, Programas), Inversión, Ciudadanía y participación infantil y adolescente. Dentro del periodo mencionado, el IIN promoverá, informará y asesorará a los Estados Miembros de la OEA sobre acciones a favor del derecho a la participación y la educación ciudadana en la niñez y adolescencia, realizando las siguientes actividades: Conceptualización del tema en conjunto, de manera que se comparte un enfoque común con objetivos claros y factibles. Diagnóstico de la situación en la región, como herramienta de abordaje para los actores claves de los países. Creación de un Banco de datos sobre participación infantil y adolescente. Elaboración de documentos sobre el tema con los países Creación y apoyo de un sitio virtual interactivo de comunicación e intercambio de grupos de niños, niñas y adolescentes organizados. De esta manera, se iniciará en la región una actividad que explorará un área poco frecuentada por las Políticas Públicas de la región y de la cual las organizaciones y agencias de cooperación mantienen un interés indiscutible, incorporándola al común de sus planes de acción. Pondremos la mirada en un derecho que es factor 13
14 de entrada para muchos otros y con el cual se darán las contribuciones necesarias para la formación de nuevas generaciones comprometidas con su realidad, identificadas con su contexto y poseedoras de sentido de pertenencia. En esta labor deseamos contar con el apoyo y la confianza de los aliados estratégicos, quienes podrán encontrar en el IIN, la referencia a una tarea comprometida con la realidad de la niñez en las Américas, avalada por sus representantes en cada uno de los 34 países que integran su Consejo Directivo. Consideramos que la participación como piedra de toque para la vivencia de una ciudadanía real y consistente en el horizonte de la niñez, es un reto apremiante al cual deseamos asistir con gratamente bajo el mismo principio, la participación de todos los actores comprometidos con los derechos y bienestar de la infancia y la adolescencia. Muchas gracias. 14
PARTICIPACIÓN DE LA NIÑEZ, ADOLESCENCIA Y JUVENTUD
PARTICIPACIÓN DE LA NIÑEZ, ADOLESCENCIA Y JUVENTUD un derecho para todas y todos Maribel Martínez Ambriz 66 E l mundo ha cambiado a lo largo del tiempo. Así mismo, las visiones y realidades también han

References: artículo 16
 Artículo 12
 Artículo 13
 Artículo 14
 Artículo 15
 artículo 13
 artículo 14
 artículo 5