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Timestamp: 2019-10-19 05:54:01+00:00

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CONTINÚA EL DEBATE ENTORNO AL MAÍZ TRANSGÉNICO | HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓
“Creemos que se deben incorporar las nuevas tecnologías agrícolas para una mejor producción y para ir resolviendo los problemas sociales en el país”, declaraba Cardozo semanas atrás en Itapúa, ante un auditorio repleto de autoridades de la Unión de Gremios del Paraguay (UGP) y grandes productores de este departamento, aludiendo al debate en torno a la aprobación o rechazo para el cultivo legal de maíz transgénico.
El pasado 7 de setiembre, el ministro, perteneciente al PLRA, fue más concreto aún en su interés de avanzar en el proceso legal, técnico y científico para la aprobación de dicho cultivo. El MAG emitió una resolución por el cual declara de “interés Ministerial y Estratégico la realización de la experimentación en las áreas de Biotecnología y Bioseguridad”, bajo la modalidad de “ensayos regulados de organismos genéticamente modificados”. El documento expresa claramente el interés de Cardozo de acelerar el proceso mencionado, en un doble mensaje de voluntad para el efecto dirigido a los agroexportadores y de presión al gobierno de Fernando Lugo.
Ante la resolución del MAG, las instituciones y redes miembros de lacampaña por la vida y los derechos humanos Paraguay libre de maíztransgénico emitieron otro pronunciamiento en la que expresan su preocupación por la intención que tendría el MAG respecto de este producto. El pronunciamiento, emitido el pasado 9 de setiembre, afirma que la intención del MAG es desconocer “la vigencia de las normativas que tiene directa relación para autorizar la experimentación del maíz transgénico”, refiriéndose a las normativas ambientales.
La organizadores de la campaña citan la Ley 294/93, de Evaluación de Impacto Ambiental, en su articulo 7º, la Ley N° 253/93: “Que Aprueba El Convenio Sobre Diversidad Biológica, Adoptado Durante La Conferencia De Las Naciones Unidas Sobre El Medio Ambiente Y Desarrollo - La Cumbre Para La Tierra -, en su Artículo 8º; el Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología del Convenio sobre la Diversidad Biológica, en su artículo 1, y, finalmente, Decreto N° 14.281/96 por el cual se reglamenta la Ley N° 294/93 de Evaluación de Impacto Ambiental en su artículo 4.
Estas leyes y normativas, según el pronunciamiento, serían violadas si el MAG obvia la licencia ambiental que debe expedir la Secretaría de Medio Ambiente (SEAM) para el inicio de los ensayos de experimentación del maíz GM (genéticamente modificados).
El debate en torno a la conveniencia o no de legalizar el cultivo del maíz genéticamente modificado o transgénico se inició con la destrucción de cultivos de estos productos ejecutado por técnicos del Servicio Nacional de Sanidad Calidad Vegetal y de Semillas (Senave). Aquellas destrucciones se iniciaron en la primera semana de agosto pasado. El Senave hacia cumplir la ley de prohibición del cultivo de maíz GM en territorio nacional, obligado por varias leyes y normativas que tiene como misión institucional hacer cumplir. El hecho motivó, primero la aceptación del cumplimiento de la ley, y luego la airada protesta de los agroexportadores contra el gobierno de Lugo por no acelerar el proceso de legalización del cultivo del transgénico.
Según cálculos estimativos de técnicos del Senave, existen 100 mil hectáreas de cultivos de maíz transgénico en Paraguay. Las semillas transgénicas fueron introducidas al país de contrabando vía Brasil principalmente, según el ingeniero agrónomo Alberto Romero, director de operaciones del Senave.
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Transgénicos: el Avati bajo amenaza de muerte
El avance del cultivo de maíz transgénico pone en peligro las variedades nativas de esta semilla. Avisora también más depredación ambiental a manos de las transnacionales del agronegocio.
La leyenda Guaraní del maíz
Cuenta una leyenda guaraní que, en un tiempo lejano en América de Sur, mucho antes de que los Carios descubrieran a los españoles, la sequía y el hambre azotaban a la población de este pueblo originario. Niños, ancianos y mujeres morían por inanición a raíz de que los cultivos no recibían lluvia. Dos robustos guerreros, Avati y Ñande, se lamentaban de que Tupa, el Dios de los Guaraníes, no escuchara sus plegarias. Ambos expresaban su voluntad de sacrificarse para que terminaran aquellos días aciágos. Un día apareció ante los dos guerreros un desconocido. Este les dijo: si quieren salvar a su pueblo del hambre, uno de ustedes deberá sacrificarse enterrándose. El otro deberá regar la tierra donde yace el enterrado. Tupa eligió a Avati para el sacrificio. Ñande cumplió la tarea de regar con la escasísima agua que traía el río, todos los días, la tierra donde yacía Avati. Hasta que un día de aquella tierra brotó una planta de tallo y hojas largas y frutos con granos amarillos. Esta planta se multiplicó. Luego, aquel desconocido explicaría a los Guaraníes que aquella planta era un regalo de Tupa. Una planta cuyos frutos serían tan abundantes que, desde entonces, evitaría a los Guaraníes otra hambruna en el futuro. La planta sería bautizada con el nombre de Avati. Y desde aquel regalo divino, abundaron los alimentos hechos a base del maíz. Las variedades de Avati en territorio paraguayo son innumerables. Variedades que, hoy, están seriamente amenazadas.
Un acto sorpresivo e irreverente
El ingeniero agrónomo Alberto Romero mira la plantación de maíz transgénico que encontraron en el Distrito de Naranjal, Departamento de Itapúa. Son 44 hectáreas a punto de ser cosechados. Romero encabeza la comitiva de técnicos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Vegetal y de Semillas (Senave) que, en minutos, ordenará la destrucción de la plantación, luego de que las pruebas a las muestras de maíz demostraran que son del tipo RR resistente al agroquímico glifosato producido genéticamente por el gigante norteamericano Monsanto. Los tractores topadoras marca Caterpillar comenzaron con la primera destrucción de plantaciones de maíz transgénico aquel 10 de agosto pasado. A este seguirían otras destrucciones en varios departamentos del país. Las acciones del Senave son verdaderamente irreverentes, en un país donde los grandes terratenientes y las trasnacionales del agronegocio son el grupo de poder hegemónico, casi todopoderosos.
Pero esta irreverencia del Senave se apoya estrictamente en una política de aplicación de leyes y normas referidas a la calidad y sanidad vegetales. “El Senave es un órgano de aplicación de normas y leyes. Los cultivos de maíz transgénico están prohibidos en el país. Nosotros estamos obligados a hacer cumplir la ley”, repetía incansablemente el ingeniero Romero a los medios luego de cada intervención.
Y efectivamente. La Ley 2459, que crea el Senave, específicamente en su Artículo 24, referente a las infracciones a las leyes y reglamentaciones que aplica el Senave; la Ley 385, De Semillas, en su artículo referente a las infracciones, y, por último, el Decreto Presidencial Número 7797, en su artículo 54, son claros: el Senave solo cumple con la ley.
Aquellas 44 hectáreas son un polvo en el universo de plantaciones de maíz transgénico que existen en Paraguay. Según Víctor Benítez, representante de la ong ambientalista Alter Vida, “se calcula que existen alrededor de 100 mil hectáreas de cultivos de producto ilegal”. Pero cómo, ¿Acaso el cultivo del maíz genéticamente modificado no está prohibido en Paraguay?
Los antecedentes del cultivo de maíz transgénico en nuestro país se remontan al momento en que las trasnacionales Monsanto y Dow AgroSciences solicitaron permiso al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) para experimentar con sus cultivos. El MAG derivó la solicitud a la Comisión Nacional de Bioseguridad (Combio), integrado por varias instituciones del Estado, entre ellos el Senave. El Combio dictaminó favorablemente para los ensayos y pasó la pelota a la Secretaría de Medio Ambiente (Seam), que debe expedir la licencia ambiental para la experimentación. El proceso para la experimentación del maíz transgénico quedó en este punto, puesto que la Seam exige se cumplan varios requisitos para otorgar la licencia. El equipo jurídico de la Monsanto atacó de ilegal en el Poder Judicial el procedimiento de la Seam, pero su demanda fue rechazada.
Más allá de lo que dicen las leyes y lo que pueda decir la ciencia respecto de la experimentación del maíz modificado genéticamente, las transnacionales Monsanto y Dow AgroSciencies son responsables, en buena parte, de una política de los hechos consumados. Según Guillermo Ortega, miembro del Centro de Estudios Base Investigaciones Sociales, las semillas de maíz empezaron a entrar de contrabando por las porosas fronteras paraguayas ya a inicios de la década del 90. Introducidos principalmente desde el Brasil, cuenta Ortega, los productores brasileños tipos farmers y los de gran escala empezaron a probar la siembra del maíz prohibido. Ante la ausencia de control estatal y los buenos resultados en la comercialización de lo cosechado, su cultivo fue creciendo progresivamente en departamentos como Alto Paraná, Itapúa, Kanindeju, Amambay y Ka’aguazu. Las trasnacionales actuaron detrás de sus socios local en el Brasil y en Paraguay.
De modo que hoy, tal como lo afirma Humberto Páez, titular de la Asociación de Productores de Semillas del Paraguay (Aprosemp), “en honor a la verdad, el maíz transgénico es una realidad en el Paraguay”. Discurso que utilizan ya abiertamente los dirigentes de Unión de Gremios de la Producción (UGP): una realidad que solamente debe ser formalizada con la autorización del cultivo. Si alguien tiene dudas de esto, escriba en algún buscador de Internet www.clasipar.paraguay.com, donde dice: “…Vendo semillas de maíz transgénica tratado y seleccionado… ya no necesitás más carpir, solamente pulverizar con herbicida y ya está…”
Semillas para la pobreza y la muerte
Datos oficiales publicados semanas atrás por los medios masivos daban cuenta de la fiesta que se están dando este año los sojeros. Las ventas de semilla de soja a los mercados internacionales sumaron en el primer semestre de 2010 US$ 1.197 millones, 103% más que las logradas en el mismo periodo del 2009, que fue de US$ 590 millones, según el informe suministrado por el Banco Central del Paraguay. El 95% de las semillas de soja plantadas en Paraguay son transgénicas, autorizadas hace años por el MAG para el efecto.
“Habilitadas legalmente, la semilla transgénica es el primer eslabón de una cadena de producción y comercialización que tiene como gran ganador a las compañías transnacionales del agronegocio”, nos recuerda el sociólogo Tomás Palau. Sobre la semilla modifica genéticamente se monta el gran negocio de los agroquímicos, producidos también por las transnacionales como Monsanto para aplicarlas exclusivamente a aquella semilla, la que se importan y significan millones de dólares. También la importación de las tecnologías de punta para la agricultura mecanizada de gran escala se monta sobre la transgénica. Importaciones que también se realizan del país de origen de las trasnacionales. Además, son estas mismas trasnacionales las principales compradoras y exportadoras de los granos transgénicos cultivados en países como Paraguay. Las consecuencias económicas son simplemente devastadoras para los países donde se imponen los transgénicos.
La otra consecuencia de los cultivos transgénicos a gran escala es la masacre ambiental que perpetran. En el caso del cultivo de semillas de soja transgénica en Paraguay, los casi 3 millones de hectáreas que hoy ocupa fueron antes ricos bosques. Y los millones de litros de agroquímicos que se derraman cada año sobre esos cultivos envenenan el suelo y el ambiente del país.
A todo esto se suma, en el caso paraguayo, una legislación tributaria que simplemente es un paraíso fiscal para los agroexportadores de las transgénias. Irrisorios impuestos a la tenencia de grandes extensiones de tierra rural y la ausencia de impuestos arancelarios sobre las exportaciones de granos como la soja y el maíz, lo convierten en un negocio redondo.
Todo esto sirve para sentenciar que las semillas transgénicas son para la pobreza y la muerte.
Fecha: 15/09/2010 09:26.
Millones de kilos y litros de agrotóxicos ingresan al Paraguay
La otra cara de los millones de hectáreas de cultivos de semillas de soja y maíz transgénicos y de otras no modificadas genéticamente es la inmensa cantidad de kilos y litros de agrotóxicos que las empresas importadoras meten al país. Según datos oficiales difundidos por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Vegetal y de Semillas (Senave) a través de su página institucional www.senave.gov.py, contando desde el mes de abril hasta agosto pasados, ingresaron al país un total de 24.942.561 kilos y 10.299.371 litros de productos agrotoxicos, frente a los 4.106.627 kilos y 6.351.987 litros, en ese periodo del 2009. Lo cual siginfica un aumento sin precedentes en la importación de estos productos en este año para tratar químicamente los cultivos agrícolas.
Siempre según el Senave, en su Anuario 2009 expuesto en la web, el año pasado ingresaron 681.140 toneladas y 25. 850.000 litros de agrotóxicos en concepto de importación.
Las importaciones las realizan las empresas dedicadas a este ramo, las que están registradas en los registros del Senave. Una vez registrados, pagan un módico canon por la habilitación para importar. Asimismo, estas empresas requieren que el Senave les otorgue la etiqueta de comercialización de cada marca de agrotóxicos que introducen al país. A partir de estos dos aspectos y de los controles fronterizos que realizan sus técnicos sobre el ingreso de estos químicos el Senave maneja estas estadísticas de importación.
Una de las razones del exorbitante aumento de las importaciones en este año se debe a la ampliación de las áreas de cultivo de la soja de las demás semillas para la exportación.
Paraguay exportó en el primer semestre de este año granos por un valor aproximado de 2.400 millones de dólares, de cuyo monto sólo la soja se llevó casi 1.200 millones de dólares.
Fecha: 15/09/2010 09:32.
Fecha: 07/12/2010 06:40.

References: resolución 
 resolución 
 Artículo 8
 artículo 1
 artículo 4
 Artículo 24
 artículo 54