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Timestamp: 2020-07-03 13:32:50+00:00

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ï»¿ Master universitario de cirugÃ­a plÃ¡stica, reparadora y estÃ©tica Â· La docencia de la cirugÃ­a estÃ©ticaÂ· Prof. Dr. JosÃ© MÂª Serra i Renom
VI - Master universitario de cirugÃ­a plÃ¡stica, reparadora y estÃ©tica
Para que la CirugÃ­a PlÃ¡stica adquiera el lugar que le corresponde dentro de la sociedad y abarcar el ejercicio profesional y la enseÃ±anza de todas las materias que le son propias, debe ocupar su espacio docente dentro de la Universidad.
AsÃ­ mismo las Sociedades CientÃ­ficas de CirugÃ­a PlÃ¡stica, EstÃ©tica y Reparadora deben promover la creaciÃ³n de los Master en los campos propias de nuestra especialidad.
Nuestra especialidad es de disposiciÃ³n horizontal y tiene puntos en comÃºn con todas las especialidades que se ocupan de las distintas Ã¡reas de la envoltura corporal y ello puede ocasionar que sean estas especialidades, que ya tienen docentes en la universidad , las que lleven a cabo los Masters de Ã¡reas de nuestra especialidad, y ello serÃ­a el peor mal que podrÃ­a ocurrir para nuestra especialidad. Debemos darnos cuenta que este es el camino y que los cirujanos plÃ¡sticos jÃ³venes han de orientar su actividad asistencial, docente e investigadora que produzca actividad cientÃ­fica cualificada que les permita avanzar dentro de una carrera universitariaÂ y poder ser los docentes de los master de cirugÃ­a plÃ¡stica, estÃ©tica y reparadora.Â
La Universidad genÃ©ricamente y desde su nacimiento, simboliza la vocaciÃ³n por la enseÃ±anza y el deseo de aprender. El fin primordial de la Universidad es garantizar una formaciÃ³n profesional especÃ­fica y una formaciÃ³n cultural integral del individuo. Es una instituciÃ³n que aspira a elevar el tono intelectual y cultural de la sociedad, a cultivar el alma colectiva, y a influir positivamente tanto en la vida privada como en la profesional. Si se hace un repaso a las mÃ¡s recientes reflexiones sobre el significado de la Universidad en nuestra sociedad, es en el aÃ±o 1988 cuando se firma en Bolonia la Magna Charta Universitatum. (10) En este documento los rectores de las universidades europeas hacÃ­an un anÃ¡lisis sobre la esencia de la Universidad, justo en el momento en que comenzaba a fraguarse la UniÃ³n Europea en su concepciÃ³n actual. Diez aÃ±os despuÃ©s de la Magna Charta Universitatum se publica la DeclaraciÃ³n Mundial sobre EducaciÃ³n Superior para el siglo XXI, resultado de la Conferencia Mundial sobre EducaciÃ³n Superior de la UNESCO (ParÃ­s 5-9 Octubre 1998) (11)
Como resumen de este documento podrÃ­a concluirse que la Universidad, a travÃ©s de la difusiÃ³n del conocimiento, la creaciÃ³n de nuevos conocimientos y la transferencia de estos a la sociedad, es una fuente de riqueza (no sÃ³lo material, tecnolÃ³gica y cientÃ­fica, sino tambiÃ©n cultural y humana), para la sociedad en la que desarrolla sus actividades. Es evidente que el principal reto de la Universidad es adaptarse a los cambios que la sociedad le exige, tanto en relaciÃ³n con las enseÃ±anzas que imparte como a la investigaciÃ³n que realiza. Si algo caracteriza a la Universidad es su aproximaciÃ³n crÃ­tica y cientÃ­fica al conocimiento, de manera que los cambios y adaptaciones que se produzcan no pueden ser arbitrarios sino fundamentados.
La situaciÃ³n de cambio que vive la Universidad actual no es nueva. El desarrollo de los conocimientos tÃ©cnicos por los artesanos de la Baja Edad Media provocÃ³ la primera gran crisis universitaria. Por aquellas fechas la Universidad escolÃ¡stica seguÃ­a dedicÃ¡ndose a la teologÃ­a y a la especulaciÃ³n filosÃ³fica, mientras que los nuevos conocimientos obtenidos mediante la observaciÃ³n y la experimentaciÃ³n se abrÃ­an paso con una fuerza arrolladora en las Academias. En este caso, la Universidad, aferrada a los saberes tradicionales y a la formaciÃ³n de funcionarios para los nuevos estados, se quedaba notoriamente retrasada respecto a las demandas de una sociedad mÃ¡s activa e innovadora. La revoluciÃ³n cientÃ­fica, al igual que ya ocurriera con el movimiento humanÃ­stico previo del Renacimiento, empezÃ³ al margen de los claustros universitarios. La Universidad, dedicada a la preparaciÃ³n de profesionales tardÃ³ en atender al desarrollo de las tareas de investigaciÃ³n, al estudio de la cultura clÃ¡sica y de sus valores Ã©ticos y humanÃ­sticos.
La creaciÃ³n de la Universidad de BerlÃ­n a principios del siglo XIX, siguiendo las ideas de Humboldt (12) incorporÃ³ la investigaciÃ³n como una actividad fundamental y de esta manera los profesores universitarios fueron los principales protagonistas del proceso de institucionalizaciÃ³n, desarrollo y expansiÃ³n de la actividad cientÃ­fica. Esta etapa de la actividad universitaria coincidiÃ³ con la intervenciÃ³n sistemÃ¡tica de los gobiernos nacionales en las universidades. La Universidad, ademÃ¡s de una instituciÃ³n para crear y propagar el conocimiento, se convertÃ­a en el referente de un sistema de basado en los mÃ©ritos personales, una vez descartado por injusto e ineficaz el sistema aristocrÃ¡tico.
En la actualidad estamos probablemente ante una nueva transformaciÃ³n de la Universidad. Nos encontramos en un mundo en rÃ¡pido cambio, con el desarrollo continuo de nuevos conocimientos y tÃ©cnicas, que, a su vez plantean nuevas cuestiones Ã©ticas y sociales. Por un lado se genera una mayor necesidad de formaciÃ³n especializada en la poblaciÃ³n; por otro, los conocimientos que se obtienen durante el periodo de formaciÃ³n universitaria quedan anticuados con rapidez. AdemÃ¡s, la "sociedad de la informaciÃ³n" estÃ¡ transformando los mÃ©todos de adquisiciÃ³n de conocimientos, la naturaleza del trabajo y la organizaciÃ³n de la producciÃ³n, todo ello dentro de un mundo cada vez mÃ¡s interrelacionado, que tienden a la globalizaciÃ³n. La Universidad debe dar respuesta a estos cambios, o acabarÃ¡n surgiendo iniciativas de otras fuerzas sociales que buscarÃ¡n su lugar dentro del sistema educativo superior, desplazando a la propia Universidad. Aspectos fundamentales como el nÃºmero, la selecciÃ³n y la financiaciÃ³n de los alumnos, los objetivos y los contenidos de los planes de enseÃ±anza, la integraciÃ³n de estos en el espacio educativo europeo, las demandas del mercado de trabajo, los nuevos mÃ©todos de enseÃ±anza ("campus virtual", "docencia no presencial" "university without walls"), la formaciÃ³n continuada de los Profesores, la carrera acadÃ©mica, la planificaciÃ³n de las necesidades docentes e investigadoras, la financiaciÃ³n de la investigaciÃ³n, la integraciÃ³n de la industria privada o de patrocinadores externos en la Universidad, los modelos de organizaciÃ³n y gestiÃ³n de las universidades, el control de calidad de la docencia, de la asistencia (en el caso de la Medicina), de la investigaciÃ³n, la competitividad entre universidades para captar alumnos y financiaciÃ³n, el valor especÃ­fico en el mercado de trabajo de los tÃ­tulos que otorga una determinada Universidad, las redes universitarias, las relaciones entre los ministerios de EducaciÃ³n y Sanidad en el Gobierno central o a travÃ©s de sus homÃ³logos en cada Comunidad AutÃ³noma, en relaciÃ³n con los Hospitales Universitarios, etc., deben ser analizados en detalle por los miembros de la Comunidad Universitaria y las Administraciones competentes para poder dar una respuesta adecuada a un mundo tan cambiante, cientÃ­ficamente productivo y globalmente interrelacionado.
Con el Proyecto Bolonia y con la creaciÃ³n del Espacio Europeo de EducaciÃ³n Superior, aparecerÃ¡n Master de todas las disciplinas ,El objetivo de este trabajo es una llamada de atenciÃ³n a los cirujanos plÃ¡sticos espaÃ±oles para que no den la espalda a la universidad y orienten su actividad profesional para poder ir subiendo escalones en la docencia dentro de la facultad de medicina. Mediante la realizaciÃ³n de la tesis doctoral, publicando en revistas con factor de impactoâ€¦ El Proyecto Bolonia y las Agencias de AcreditaciÃ³n nos han abierto el camino. Todos en nuestra actividad profesional a lo largo de nuestra vida realizamos actividad asistencial que la preparamos con muchas horas de estudio, actividad docente que la realizamos con nuestros colaboradores y residentes y actividad investigadora cada vez que practicamos una modificaciÃ³n de una determinada tÃ©cnica que la evidencia nos demuestra que a nosotros nos funciona mejor y todo ello mediante el estudio en las mas prestigiosas revistas de nuestra especialidad y efectuando una buena y ordenadaÂ recogida iconogrÃ¡fica.
Para que un Master Universitario sea oficial dentro del Espacio Europeo de EducaciÃ³n Superior el 80 % de sus profesores tienen que ser doctores es decir haber realizado la tesis doctoral.
Si nuestra Sociedad CientÃ­fica estÃ¡ llena de Doctores y Profesores Universitarios, seremos nosotros los que impartiremos los Masters Universitarios de nuestra especialidad y estÃ¡ es la mejor defensa.
Para conocer las necesidades que se precisan para la elaboraciÃ³n de un master oficial debemos conocer el Real Decreto 1393/2007,del 29 de octubre, por el que se establece la ordenaciÃ³n de las enseÃ±anzas oficiales, modificado por el Real Decreto 861/2010, del 2 de julio.
El mÃ¡ster oficial consta de 60 o de 120 crÃ©ditos ECTS (European Credit Transfer System). El Real Decreto 1393/2007 permite que la experiencia laboral y profesional acreditada por la persona que solicita la admisiÃ³n al mÃ¡ster pueda convalidarle algunos crÃ©ditos. El nÃºmero de crÃ©ditos que se puedan convalidar nunca puede acceder al 15 % del total de crÃ©ditos del mÃ¡ster. Cuando queramos estructurar un mÃ¡ster es muy importante el plan de estudio que queramos elaborar. Para el mÃ¡ster el plan de estudio puede tener 60 o 120 crÃ©ditos, es decir, 1 o 2 aÃ±os de actividad y en estos crÃ©ditos tiene que estar contenida toda la informaciÃ³n teÃ³rica y prÃ¡ctica que se tienen que adquirir (asistencia a clase magistral, prÃ¡cticas, trabajo propio del estudiante, trabajo de fin de mÃ¡ster, actividades de evaluaciÃ³n, etc). El trabajo de fin de mÃ¡ster puede ir desde 6 a 30 crÃ©ditos no mÃ¡s. Cuando se elabora un mÃ¡ster y se quiere un reconocimiento oficial hay que describir muy claramente los crÃ©ditos ECTS como los vamos a distribuir se considera que como mÃ­nimo los crÃ©ditos ECTS tienen que 10 horas de trabajo dirigido por el profesor y luego 15h de trabajo del propio alumno. Es muy importante decir cuÃ¡ntos crÃ©ditos son de formaciÃ³n bÃ¡sica y en quÃ© modo o materias se destinarÃ¡n, cuantos de formaciÃ³n orientativa, formaciÃ³n de prÃ¡cticas externas.Â Es muy importante en los Masters de cirugÃ­a plÃ¡stica organizar muy bien las prÃ¡cticas externas. Estas deben estructurarse con una informaciÃ³n suficiente y con el nÃºmero de crÃ©ditos que estÃ©n destinados, la tipologÃ­a de identidades colaboradores, si son clÃ­nicas privadas, si son hospitales pÃºblicos, las funciones que se llevan a tÃ©rmino en estas prÃ¡cticas y la forma de evaluaciÃ³n prevista de estas prÃ¡cticas externas.
Es importante tambiÃ©n establecer convenios y acuerdos con las identidades externas(ClÃ­nicas privadas , hospitales pÃºblicosâ€¦) a la universidad que da el mÃ¡ster si queremos realmente que el mÃ¡ster sea oficial. Es muy importante que estas prÃ¡cticas las expongan de mecanismo y estructuras adecuada para que los alumnos adquieran los objetivos y las competencias que son propias de un mÃ¡ster y estas son las que habilitan para el ejercicio profesional posterior, es muy importante describir que equipos de mÃ©dicos especialistas se encargaran de estos alumnos y que nivel tienen estos profesionales y estas tutorÃ­as. Ademas pueden participar diversas universidades europeas y distintos hospitales.
TambiÃ©n es importante a la hora de solicitar un mÃ¡ster dentro del marco EEES (Espacio Europeo de EducaciÃ³n Superior) el trabajo de fin de mÃ¡ster que tiene que ser un proyecto orientado al desarrollo de la investigaciÃ³n o de una innovaciÃ³n en el campo profesional. El estudiante ha de conseguir integrar y aplicar con criterio profesional creativo e innovador las competencias adquiridas a lo largo del mÃ¡ster. A nivel de la evaluaciÃ³n de un mÃ¡ster se considera que el trabajo de fin de mÃ¡ster es la clave que muestra el nivel de formaciÃ³n adquirida de los estudiantes de un determinado mÃ¡ster y puede llegar a suponer el 20% del total del plan de estudios en determinados mÃ¡sters sobretodo de especialidades quirÃºrgicas. La importancia de su diseÃ±o, desarrollo, su revisiÃ³n y evaluaciÃ³n queda patente en el anÃ¡lisis de los diferentes documentos que se aportan a nivel internacional sobre los trabajos de fin de mÃ¡ster. Es tambiÃ©n muy Ãºtil enfocar este trabajo de fin de mÃ¡ster hacia la tesina o posible tesis doctoral y que ademÃ¡s esta puede ser presentada como se ha dicho ya en los artÃ­culos que hemos escrito en este apartado de la revista AECEP sobretodo en el que explicÃ¡bamos como para elaborar una tesis doctoral mediante dos publicaciones en una revista indexada con “peer review” ya que asÃ­ ademÃ¡s prestigia no solamente al estudiante que ha realizado el mÃ¡ster sino tambiÃ©n prestigia a la propia universidad y ademÃ¡s la acredita a nivel internacional.
Es un granito de arena mÃ¡s en la acreditaciÃ³n de la universidad que imparte este mÃ¡ster. Cuando se quiere elaborar un mÃ¡ster es muy importante especificar que profesores, que personal va hacer la docencia en este mÃ¡ster para que sea oficial dentro del proyecto Bolonia y con validez en todo el Espacio Europeo de EducaciÃ³n Superior, el 80% del profesorado deben ser doctores. El profesor acadÃ©mico debe estar disponible el tiempo suficiente debe ser adecuado al nÃºmero de estudiantes y a las caracterÃ­sticas del tÃ­tulo. Cuando se solicita un mÃ¡ster hay que especificar que profesores van a llevar aÂ tÃ©rmino este mÃ¡ster y de ellos hay que decir su tÃ­tulo acadÃ©mico sin son doctores, si son licenciados, si son profesores. Que acreditaciÃ³n acadÃ©mica tienen y categorÃ­a dentro de la universidad. Que dedicaciÃ³n temporal podrÃ¡n dedicar al mÃ¡ster. Y cual es dentro del mÃ¡ster su aÃ©rea de conocimiento especÃ­fico. Por supuesto hay que incluir tambiÃ©n los recursos materiales disponibles para poder llevar a cabo este mÃ¡ster, hacer un buen calendario, condiciones de uso de las instalaciones que tendremos y sitios donde se realizarÃ¡n las prÃ¡cticas y a quÃ© derecho tendrÃ¡n los alumnos cuando quieran realizar estas prÃ¡cticas. No vamos a entrar, porque no lo permite la longitud del trabajo, en los procedimientos de evaluaciÃ³n y tampoco en las mejoras de la cualidad del enseÃ±amiento y del profesorado, asÃ­ como las auditorias que hay que realizar para valorar el resultado del aprendizaje de un determinado mÃ¡ster. De todo ello a la hora de planificar un mÃ¡ster hay que revisar la polÃ­tica de objetivos y de cualidad de formaciÃ³n que es el programa AUDIT, y los procedimientos para seguir la cualidad ENQA 2005. Al planificar un mÃ¡ster debemos estudiar el Real Decreto 1393/2007 del 29 de Octubre por el que se establece la ordenaciÃ³n de las enseÃ±anzas universitariasÂ oficiales (modificado por el Real Decreto 861/2010 del 2 de Julio) tampoco debemos olvidar que el artÃ­culo 4 de este Real Decreto dice que los efectos de los tÃ­tulos universitarios regulados en la presente Real Decreto dan carÃ¡cter oficial y validez en todo el territorio nacional, surtirÃ¡n efectos acadÃ©micos plenos y habilitarÃ¡n en su caso a la realizaciÃ³n de actividades de carÃ¡cter profesional reguladas de acuerdo con la normativa que en cada caso regule el resultado de la aplicaciÃ³n. Es por ello que es muy importante que los masters universitarios no compitan con los tÃ­tulos de especialidad porque entonces son ilegales. No olvidemos que en esta ley hay una disposiciÃ³n adicional dÃ©cima referidas a los tÃ­tulos especialistas de la salud, y dice lo siguiente:
Apartado 1. Los tÃ­tulos universitarios de master no podrÃ¡n inducir a confusiÃ³n ni coincidir en su denominaciÃ³n y contenidos con los de las especialidades oficiales. ArtÃ­culo 3 de la ley 44/2003 del 21 de Noviembre de ordenaciÃ³n profesionales sanitarias.

References: Real Decreto 
 Real Decreto 
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