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Timestamp: 2020-03-30 00:17:13+00:00

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Jihad Recollections: Análisis del primer número de la revista yihadista Jihad Recollections | PeriodismoActual.com
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Portada del primer número de Jihad Recollections
Durante años, el yihadismo global ha utilizado internet como elemento fundamental en la distribución de su propaganda. Dentro de la necesidad de expansión de su mensaje del terror y de captación de nuevos miembros, el terrorismo yihadista ha utilizado desde foros, como al-Ekhlaas, clausurado en 2008, hasta revistas electrónicas o digitales.
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El uso de estas revistas ha sido muy amplio dentro de los grupos radicales islámicos. A Estado Islámico (también conocido como ISIS o IS) se le han atribuido diversas publicaciones en distintos idiomas, como es el caso de Dār al-Islām (descontinuada desde 2016), Dābiq (caída en desgracia después de que el autoproclamado califato perdiera la ciudad siria de Dabiq en octubre de 2016) o Rumiyah (cuyo último número apareció en septiembre de 2017).
Los talibanes también cuentan con múltiples revistas editadas en varios idiomas, como el árabe, el pastún o el farsi, además de un gran despliegue en internet, en el que se incluye una red multilingüe de sitios webs oficiales donde es posible encontrar comunicados, artículos o entrevistas con el sello del grupo fundamentalista islámico, como es el caso de la web en inglés Islamic Emirate of Afghanistan, cuyo dominio actual, registrado el 29 de junio de 2016, es https://alemarah-english.com/.
Captura de pantalla de la web Islamic Emirate of Afghanistan
No obstante, es de destacar que la red de redes talibán apareció por primera vez a mediados de 2005, pero ha sido bloqueada en múltiples ocasiones y se mueve entre diferentes proveedores, lo que explica que el dominio actual sea tan reciente, según explica el libro Taliban Narratives: The Use and Power of Stories in the Afghanistan Conflict, del experto en Afganistán Thomas H. Johnson.
Al Qaeda, uno de los grupos yihadistas más potentes del mundo, no ha sido ajeno a las revistas digitales. Su revista de cabecera, Inspire, vinculada a la rama yemení y saudí del grupo, ha sido objeto de diversos análisis por parte de expertos y académicos. Fue fundada en 2010 por el ciudadano estadounidense Samir Khan, quien llevó a cabo una intensa labor propagandística a lo largo de su vida. A pesar de su muerte en 2011, la revista ha continuado editándose. Su último número data de julio de 2017, y en él se explica cómo construir un descarrilador de trenes como método para atentar.
Samir Khan ya tenía experiencia cuando creó Inspire, pues fue el editor de Jihad Recollections, definida como “la primera revista en inglés dirigida a simpatizantes de Al Qaeda”. Y es que dentro de todo el universo de la propaganda yihadista y fundamentalista islámica, Jihad Recollections ocupa un lugar clave al ser la precursora de otras publicaciones importantes. Una nota de prensa del Departamento de Justicia de Estados Unidos que data del año 2014 determinó que esta revista online aboga “por la yihad violenta”.
Sin embargo, no se ha establecido una relación directa entre Jihad Recollections y Al Qaeda, a diferencia de Inspire, que sí está vinculada claramente con Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP, por su sigla en inglés). ¿A qué se debe esto? Un documento oficial relativo al juicio contra Mohamed Osman Mohamud —potencial yihadista condenado a 30 años de prisión por pretender atentar en la ciudad de Portland (Oregón) en 2010— especifica que Samir Khan se fue de EE. UU. “después [de que saliera a la luz] el cuarto número de Jihad Recollections” y “reinició” la revista con un nuevo título, Inspire. Con esta información se deduce que Jihad Recollections fue un proyecto personal de Samir Khan en el que se vieron implicados, de una u otra manera, terroristas o potenciales terroristas yihadistas, mientras que Inspire sí puede relacionarse con AQAP de manera directa, pues comenzó a publicarse cuando Khan ya se encontraba en Yemen, país en el que murió en 2011 como consecuencia del ataque de un dron estadounidense.
El FBI relaciona claramente la revista Inspire con AQAP, mientras que los vínculos directos de Jihad Recollections con Al Qaeda son más difusos. De acuerdo al libro Dirty Wars: The world is a battlefield, escrito por el periodista de investigación Jeremy Scahill, Jihad Recollections fue “el fruto” de los últimos meses de Samir Khan en EE. UU. antes de su partida a Yemen. Por otro lado, una biografía de Samir Khan publicada por el perfil de Twitter @NAFEHATEB, hoy en día suspendido por su proselitismo del yihadismo, establecía que Inspire debía entenderse como “una extensión de Jihad Recollections”.
Fotomontaje de Samir Khan que aparece en la biografía publicada por @NAFEHATEB
En este artículo se van a analizar de manera pormenorizada los contenidos del primer número de Jihad Recollections. A pesar de que ha pasado casi una década desde su lanzamiento en 2009, muchos de sus razonamientos ideológicos destinados a radicalizar a potenciales yihadistas siguen plenamente vigentes; de la misma manera, para un entendimiento completo de la dialéctica y los argumentos yihadistas es preciso tener en cuenta tanto los planteamientos actuales como los de hace una década, con el fin de comprobar su evolución —o su mantenimiento— a lo largo del tiempo.
Este tipo de revistas utilizan el contexto del momento, entre otros elementos, para legitimar la lucha terrorista. Por ello, antes de proceder a examinar el contenido de Jihad Recollections, es necesario recordar el contexto global de 2009.
Por aquel entonces Samir Khan, creador de la publicación, vivía en EE. UU., aunque no tardaría mucho en viajar a Yemen para unirse a AQAP.
En noviembre de 2008, cinco meses antes del lanzamiento de la revista, habían tenido lugar las elecciones presidenciales de EE. UU. de 2008, y la toma de posesión de Obama se había celebrado el 20 de enero de 2009, en medio de una profunda recesión económica que afectó a EE. UU. y a otros países del globo, particularmente de Norteamérica y Europa.
La guerra en Afganistán, que hoy en día continúa bajo el nombre Operation Freedom’s Sentinel, fue muy sangrienta: un total de 317 militares estadounidenses murieron en 2009, a los que hay que sumar 108 británicos y 96 de otros países, según los datos recogidos por el sitio web icasualties.org.
Afganistán lleva sumido en la guerra desde 1978; EE. UU. intervino en 2001 como consecuencia del 11-S
Menos de dos meses después de asumir su cargo, en febrero de 2009, Obama pronunció un discurso en la base de los marines de Camp Lejeune (Carolina del Norte), donde presentó su plan para poner fin a la guerra de Irak, iniciada con la invasión del país en 2003. En diciembre de 2011 EE. UU. retiró formalmente todas las tropas de combate de Irak.
En el momento en el que se publicó Jihad Recollections, Osama bin Laden todavía no había sido abatido en Pakistán ni había tenido lugar la Primavera Árabe, que cambió el mapa geopolítico del Norte de África (particularmente de Túnez, Egipto y Libia) y de Oriente Medio (Yemen y Siria).
Jihad Recollections se dirige, según se especifica en la propia publicación, a “los musulmanes de habla inglesa” interesados en adquirir conocimientos sobre su religión o sobre otros temas como la política, la economía o la tecnología. No obstante, todos los asuntos son tratados desde el fundamentalismo islámico, lo que supone un peligro potencial y un posible factor de radicalización.
La revista se centra especialmente en “los musulmanes que viven en países occidentales” y, por ello, uno de sus objetivos declarados es “limpiar la imagen de los muyahidines”; esto es, hacer creer a los lectores que las acciones terroristas están justificadas en base a argumentos religiosos, ideológicos, políticos o históricos.
A continuación, será analizado cada artículo del primer número de Jihad Recollections.
Jihad Recollections 1 – The Emphasis For An Identity In The Storm of Kufr (El énfasis por [tener] una identidad en la tormenta de los incrédulos)
Jihad Recollections 1 – The political implication of the CIA’s scandal in Algeria (La implicación política del escándalo de la CIA en Argelia)
Jihad Recollections 1 – Warrior trainer: The days of Abu Layth Al-Libi (Entrenador de guerreros: Los días de Abu Layth Al-Libi)
Jihad Recollections 1 – EMP grenade technology becoming a reality (La tecnología de las granadas EMP se hace realidad)
Jihad Recollections 1 – Getting in shape without weights (Ponerse en forma sin pesas)
Jihad Recollections 1 – Four practical steps to expand the Global Jihad (Cuatro pasos prácticos para expandir la yihad global)
Jihad Recollections 1 – Peering into the life of Umar ibn Al-Khattab (Un vistazo a la vida de Umar ibn Al-Khattab)
Jihad Recollections 1 – The siege on Tawheed al-Hakimiyyah (El asedio a Tawheed al-Hakimiyyah)
Jihad Recollections 1 – Have we forgotten who is America? (¿Hemos olvidado quién es América?)
Jihad Recollections 1 – Is interfaith dialogue another type of Deen-e-ilahi? (¿Es el diálogo interreligioso otro tipo de Dīn-i Ilāhī?)
Jihad Recollections 1 – The science behind night vision technology (La ciencia detrás de la tecnología de visión nocturna)
Jihad Recollections 1 – Principles of guerrilla warfare (Principios de la guerra de guerrillas)
Jihad Recollections 1 – Obama’s questionable economic stimulus package (El cuestionable paquete de estímulo económico de Obama)
Jihad Recollections 1 – The predications of the conquering of Rome (Las predicciones de la conquista de Roma)
El artículo tiene cuatro páginas y está firmado por Abu Risaas. Según varias fuentes, este pseudónimo fue utilizado por Samir Khan durante su carrera yihadista online.
El texto se dirige principalmente a los musulmanes residentes en EE. UU. Presenta al país norteamericano como el Estado “más atroz y egoísta existente hasta el día de hoy”, debido a su “cultura capitalista dominante”.
Acusa a los musulmanes estadounidenses de estar “cegados” por el “juego de la política americana” y por la “cómoda práctica del islam moderado”. Les responsabiliza de no actuar contra su Gobierno para ayudar a los civiles envueltos en los conflictos de Irak o Afganistán, y de no protestar ante los “deseos de Obama” de “establecer una democracia que no esté basada en la sharía” en Afganistán.
El escrito manifiesta también que “muchos musulmanes americanos tienen miedo de lo que puedan decir los medios de comunicación”. El autor (presumiblemente Samir Khan) explica este hecho con una anécdota. Afirma que fue a una concentración en apoyo a Gaza (territorio que, junto con Cisjordania, conforma el Estado de Palestina) con “una gran bandera negra con la shahada”, pero los organizadores del evento le dijeron que la dejara en el coche. Por ello, dice que el islam que se profesa en EE. UU. se basa “en lo que agrada a judíos y cristianos”.
Para entender la polémica con la bandera, es preciso entender el contexto. La shahada es una frase que puede traducirse como “atestiguo que no hay dios excepto Alá, y atestiguo que Mohamed es el Mensajero de Alá”. Es un precepto fundamental de esta religión, pues sella la unidad divina frente al politeísmo de la Arabia preislámica y, además, indica que Alá es uno y único (concepto conocido como tawhid), a diferencia de la santísima Trinidad cristiana, según la cual Dios es un ser único que existe como Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Por ser un pilar del islam, la shahada aparece en multitud de banderas islámicas —la bandera de Arabia Saudí muestra esta inscripción sobre un fondo verde—; el problema es que ha sido utilizada por grupos fundamentalistas islámicos: el régimen talibán introdujo la shahada sobre un fondo blanco en 1997; asimismo, varias facciones del yihadismo global la han utilizado un fondo negro, como es el caso de Al Qaeda, la Unión de Tribunales Islámicos de Somalia o el Estado Islámico.
Bandera del Estado Islámico: se compone de un fondo negro, la shahada (superior) y el sello sagrado del profeta Mahoma (inferior)
Una vez conocidas las circunstancias que rodean a la shahada, es posible entender por qué los organizadores de la marcha impidieron que uno de los integrantes llevara una bandera negra con la frase inscrita en árabe: probablemente porque, de haberlo permitido, habrían sido acusados por la prensa de fundamentalistas islámicos. Esto dolió profundamente al autor del texto, por lo que tacha a los musulmanes estadounidenses de no ser consecuentes con el islam; es más, por sus palabras se desprende que cree que los musulmanes de EE. UU. han moldeado y acomodado el islam a sus intereses y necesidades.
De este modo, el autor manipula esta religión y se legitima a sí mismo para decidir qué es islámico y qué no es islámico, erigiéndose en una peligrosa autoridad con la capacidad de decidir quién no está siguiendo correctamente las normas del islam.
Este artículo puede ser un primer paso para radicalizar a los lectores. Se les inculca que su comunidad islámica no es legítima, por cuanto no está haciendo nada para parar las guerras en Afganistán e Irak; es más, se les hace partícipes de los conflictos al intervenir “en el proceso de votación para elegir al próximo tirano”. Estas afirmaciones pueden provocar que algunos lectores influenciables se alejen de su comunidad en busca del verdadero islam y renieguen de los principios propios de las democracias liberales actuales, como el sufragio.
En este artículo de tres páginas, firmado por Abd al-Khaliq al-Muhajer, Jihad Recollections hace mención a dos escándalos de agresión sexual perpetrados por Andrew Warren, exjefe de la sección de la CIA en Argelia.
Fotografía de Andrew Warren
Los casos pueden resumirse de esta manera, según la información proporcionada por ABC News: dos mujeres alegaron que, en sucesos separados, Warren les dio bebidas que provocaron su desmayo. Seguidamente, fueron agredidas sexualmente mientras se encontraban en un estado de inconsciencia o semiinconsciencia.
Un documento oficial relativo al caso proporciona más detalles: “En algún momento de 2007, Warren conoció a una musulmana argelina casada. El 17 de febrero de 2008, la invitó a su casa, donde le sirvió bebidas alcohólicas adulteradas. Mientras ella estaba semiinconsciente, Warren la llevó a su cama, le quitó toda la ropa y mantuvo contacto sexual con ella (aunque no se llegó al coito). Posteriormente, esta mujer escribió un mensaje de texto a Warren acusándolo de abuso [sexual], a lo que Warren contestó que estaba arrepentido”.
“Debido a su religión y cultura”, afirma el documento citado, la mujer no comunicó el suceso hasta siete meses después: en septiembre de 2008 le contó el delito que había sufrido a un funcionario de la Embajada de EE. UU. en Argelia, lo que dio lugar a una investigación en la que se halló Valium y Xanex en el domicilio de Warren. Estas sustancias pudieron haber causado los síntomas de la mujer.
Del mismo modo, se descubrió que, en septiembre de 2007, Warren supuestamente drogó y abuso sexualmente de otra mujer. No obstante, fue condenado a 65 meses de prisión únicamente por el segundo abuso.
La revista utiliza dos escándalos deplorables para atacar a EE. UU. y al régimen argelino de Buteflika. El texto analiza los casos no bajo la óptica de presuntos delitos con potenciales consecuencias penales (pues en el momento en el que fue escrito Warren aún no había sido condenado), sino como graves ofensas al islam permitidas, o cuanto menos amparadas, por EE. UU. y Argelia. Conecta los sucesos con las guerras de Afganistán e Irak y con las naciones kuffar (término despectivo que puede traducirse como “incrédulas” o “infieles”), que acusa de “formar coaliciones para luchar contra los musulmanes”.
La táctica, tantas veces usada por la propaganda yihadista, es mezclar conceptos o hechos que poco a nada tienen que ver entre ellos para tejer una compleja red de manipulaciones que confunda a los lectores de este tipo de contenido.
Por otro lado, la publicación analiza las implicaciones políticas de este caso que, estipula, son las siguientes:
• Recompensas políticas. Sugiere que el presidente de Argelia, Abdelaziz Buteflika, permitió que Warren fuera enviado de vuelta a EE. UU., en vez de ser procesado en Argelia, a cambio de que el Estado norteamericano no condenara la enmienda constitucional de 2008.
Esta enmienda a la Constitución argelina de 1996, aprobada por el Parlamento del país en noviembre de 2008, derogó el límite presidencial de dos mandatos que imponía el artículo 74 de la carta magna, lo que permitió que Buteflika se presentara a un tercer mandato en las elecciones de 2009. No obstante, las protestas en Argelia inspiradas en la Primavera Árabe llevaron a la adopción de una nueva Constitución en 2016, la cual reintrodujo el límite presidencial de dos mandatos sucesivos de cinco años.
• Uso de las “embajadas occidentales para difundir la corrupción en tierras islámicas”. El escrito dice que las embajadas “sirven principalmente como tapadera para espiar a los musulmanes y a los muyahidines. Desde estos puntos avanzados organizan el saqueo de los recursos naturales y la propagación de la corrupción en todo el país”.
A pesar de estas graves acusaciones, no se proporciona fuente alguna que las corrobore. Por el contrario, la publicación muestra un absoluto desprecio por el derecho internacional público, el derecho diplomático y, más específicamente, la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares. Llega a manifestar que todos los tratados firmados por las naciones kuffar (“incrédulas”) deberían ser considerados nulos, alegando que los kuffar han roto los términos de los mismos en innumerables ocasiones.
• EE. UU. realmente no quiere que haya democracia ni Estado de derecho en los países musulmanes. Según la revista, las políticas de EE. UU. y de las élites argelinas han provocado que en Argelia “no exista un Estado de derecho desde 1992”. Jihad Recollections hace mención a la cruenta guerra civil que sufrió el país magrebí en los años 90, y culpa a los “soldados del Gobierno” de llevar a cabo “atrocidades” cometidas contra “aldeas enteras”.
Para comprender por qué la publicación habla de esta guerra civil y sus consecuencias es necesario repasar los hechos que derivaron en este conflicto armado.
En 1989 se fundó en Argelia el Frente Islámico de Salvación (FIS), partido político islamista suní. En las elecciones locales del 12 de junio de 1990, el FIS fue el partido más votado, concentrando el 54 % de los votos emitidos. Posteriormente, el 26 de diciembre de 1991, tuvo lugar la primera ronda de las elecciones legislativas. EL FIS obtuvo el 47.3 % de los votos, por lo que todo indicaba que ganaría la segunda ronda de las elecciones. Y no solo eso, sino que conseguiría una mayoría de 2/3 en la Asamblea Popular Nacional, lo que le hubiera permitido cambiar la Constitución.
Ante esta situación, la élite secular del país temía que un Gobierno del FIS cambiara la carta magna y estableciera un Estado islámico basado en la sharía. Como consecuencia, el Ejército Popular Nacional canceló el proceso electoral el 11 de enero de 1992 y el presidente Chadli Bendjedid dimitió.
Situación en Argel un día después de la cancelación del proceso electoral | Wikimedia Commons
Según The World Factbook, el Ejército comenzó a tomar medidas enérgicas contra el FIS, lo que incitó a sus partidarios a atacar objetivos gubernamentales. Finalmente, los enfrentamientos se convirtieron en insurgencia y la violencia asoló el país entre 1992 y 1998, dejando un saldo de 100 000 muertos, muchos de ellos atribuidos a masacres indiscriminadas de aldeanos perpetradas por extremistas.
En este punto, la revista remarca que estas atrocidades fueron realmente cometidas por “soldados del Gobierno disfrazados de muyahidines”, alimentando la teoría conspirativa sobre el llamado Grupo Islámico Armado (GIA).
Según la ONU, “el GIA fue fundado a principios de los 90 por veteranos de la guerra de Afganistán tras la prohibición del FIS por parte del Gobierno argelino en 1991. En 1993, el GIA inició una importante campaña de actos terroristas y se convirtió rápidamente en uno de los grupos extremistas más radicales y violentos de Argelia”, atacando de manera indiscriminada a “intelectuales y otros civiles”.
Sin embargo, existe una hipótesis según la cual el GIA estaba relacionado con el Gobierno argelino de algún modo más o menos cercano. El fin último era generar miedo en la población y que esta se posicionara a favor de los militares. En este sentido, Mohammed Samraoui, antiguo miembro de los servicios secretos argelinos, dijo en una entrevista al diario francés Libération que el GIA estaba íntimamente relacionado con el servicio secreto del país magrebí.
El artículo sostiene que a EE. UU. le agrada “que los tiranos seculares gobiernen países islámicos durante décadas”, pues de esta manera mantiene “reprimidos” a los islamistas y puede explotar los recursos naturales de estos territorios. No obstante, no se aporta ninguna prueba que verifique este extremo.
• Los musulmanes deben abandonar el nacionalismo de una vez por todas. El autor del texto aboga por el panislamismo argumentando que el caso Warren no es únicamente “un problema de Argelia”, sino un hecho que afecta a toda la comunidad musulmana (umma). Exige que cualquier “crimen contra un musulmán sea visto como un crimen contra todos los musulmanes”. Asimismo, menciona las guerras de Afganistán e Irak y cómo las naciones kuffar “formaron coaliciones” para “luchar contra los musulmanes”. Teniendo en cuenta todo ello, dice que “la umma no irá a ninguna parte” si se siguen considerando “como problemas localizados la opresión de los cruzados”.
Esta llamada a la unión de la comunidad musulmana para hacer frente a las “naciones kuffar” recuerda en cierto modo a la doctrina Monroe, que establecía que el intento por parte de las potencias europeas de tomar el control de cualquier Estado independiente en América del Norte o del Sur sería visto “como la manifestación de una oposición hostil hacia EE. UU.”.
Este texto es una transcripción traducida de Winds of Paradise 3, un vídeo centrado en Abu Layth Al-Libi, un alto cargo de Al Qaeda en Afganistán que murió por el ataque de un dron estadounidense a finales de enero de 2008.
Winds of Paradise 3, que lleva el sello de As-Sahab, la principal productora de Al Qaeda, se basa en los audios (que posteriormente fueron transcritos) conocidos como In the Hearts of Green Birds, que glorifican a los muyahidines muertos en la guerra de Bosnia.
Se trata de un relato de ficción. Pide al lector que imagine la situación mundial del año 2012 (la revista fue publicada en 2009), y explica cómo podría ser el mundo en aquella fecha: menciona un agravamiento de la crisis económica iniciada en 2007, así una situación nefasta para los intereses de EE. UU. en Irak, Afganistán o Pakistán (donde, dice el texto, “los talibanes locales ganan popularidad y fuerza”).
La publicación explica que en ese futuro próximo “los muyahidines han disminuido la eficacia de los vehículos aéreos no tripulados” (gran cantidad de líderes yihadistas han muerto en ataques perpetrados por este tipo de aeronaves) y, como consecuencia, “la OTAN equipa a sus soldados con tecnología militar punta”, creando lo que el artículo denomina “soldados de guerra electrónica”; incluso menciona que “los robots son usados con frecuencia en la lucha contra los talibanes”.
En este escenario de guerra futurista, el artículo habla de las “granadas EMP”; es decir, de supuestas armas que a través de una ráfaga corta de energía electromagnética son capaces de dañar equipos electrónicos, lo que permite a los muyahidines “interrumpir y dañar sistemas electrónicos o de control”.
La cabecera del artículo presenta de esta manera al arma futurista
Esto se lleva el extremo, hasta el punto de afirmar que los muyahidines han incorporados granadas EMP a RPG (lanzacohetes), por lo que son capaces de “destruir rápidamente los centros de comunicación del enemigo”, dando lugar a una “batalla equitativa” al evitar que “los cruzados” puedan establecer contacto con el apoyo aéreo, lo que dará como resultado “una amplia victoria sobre los invasores”.
No se menciona ninguna fuente fiable que verifique que estas armas puedan existir en la vida real, o que sus efectos sean tan letales para los sistemas electrónicos como se menciona. Además, el autor parece no tener en cuenta la posibilidad de que surjan contramedidas que anulen los efectos de estas hipotéticas armas.
En pleno 2018 no se ha reportado ningún ataque llevado a cabo con una “granada EMP” por parte de ningún grupo fundamentalista islámico.
Este artículo, que consta de cinco páginas y está firmado por Ibn al-Mubarak, muestra cómo realizar ejercicios que no requieren del uso de pesas ni de aparatos de gimnasio, con la excusa de evitar “entornos no islámicos llenos de música o mujeres semidesnudas”.
El llamativo contenido llamó la atención de los medios de comunicación que, incuso, llegaron a ridiculizarlo. ABC News tituló la noticia “Cómo ponerse en forma con un estilo yihadista”, mientras que The Telegraph optó por un titular más formal: “Consejos de entrenamiento para la yihad ofrecidos por una revista de apoyo a Al Qaeda”. El segundo número de Jihad Recollections afirma que estas críticas y burlas son un “intento de deshumanizar a los musulmanes”.
Una de las páginas del artículo
Getting in shape without weights fue escrito por Mohamed Osman Mohamud (Ibn al-Mubarak era un pseudónimo), condenado por intentar explotar lo que él creía que era un coche bomba en Portland (Oregón), en medio de una trama urdida por el FBI. Fue condenado a 30 años de prisión.
Según un documento oficial relativo al juicio, Mohamed, que nació en Somalia en 1991 y emigró a EE. UU. con sus padres cuando tenía tres años, se radicalizó a los 15. Entre febrero y agosto de 2009, usando el e-mail truthbespoken@googlemail.com, intercambió 151 correos electrónicos con Samir Khan: le expresó su deseo de escribir para Jihad Recollections y, en una de estas comunicaciones, le envió el artículo en cuestión. Por tanto, Getting in shape without weights fue escrito por una persona que aún se encontraba en la educación secundaria.
El escrito comienza hablando de los preparativos que los muyahidines han de hacer antes de realizar la “yihad y levantar el estandarte de la ilaha illa Allah”, frase que expresa la unicidad del islam; es decir, que no hay otra divinidad salvo Alá.
Estos preparativos se dividen en cuatro grupos según los criterios de la revista: los relacionados con asuntos espirituales, financieros, logísticos y militares. En esta última categoría se incluye la necesidad de realizar ejercicio físico, pues es clave para “dañar a los enemigos de Alá tanto como sea posible”.
Se cita el caso de Salman Al-Farsi, tunecino que murió durante la ‘operación Milagro’ en el marco de la guerra de Bosnia. Se le describe, a través de un fragmento de In the Hearts of Green Birds, como un hombre al que “le encantaba entrenar” para “dañar a los enemigos de Alá”. De esta manera, la publicación intenta adoctrinar a los lectores en la necesidad de realizar ejercicio físico, no para un fin legítimo, sino para acometer atentados sangrientos.
A continuación, se introduce un concepto religioso: el dhikr que, según la Encyclopedia Britannica, es aquella “oración ritual o letanía practicada por los seguidores del islam con el propósito de glorificar a Dios y alcanzar la perfección espiritual”. Durante su práctica, el musulmán repite frases cortas o fórmulas, bien en su cabeza o en voz alta, tales como la ilaha illa Allah. No obstante, ¿qué tiene que ver esto con el ejercicio físico? Según el escrito, el dhikr funciona como una forma de energía para ganar fuerza.
Todo ello puede ser parte de un método de radicalización: se une la fuerza física, la oración y el consumo de contenido proterrorista en un intento de sumergir al lector influenciable en un proceso de transformación.
Sobre los ejercicios sin pesas ni aparatos de gimnasio, el texto afirma que son más realistas que aquellos realizados con este tipo de máquinas, que no “conllevan resultados permanentes”. Además, señala que “los americanos y el ejército cruzado de la OTAN” usan pesas y máquinas, por lo que si los “enemigos” usan este tipo de herramientas, los yihadistas deben abstenerse de hacer lo mismo. Realmente, esto puede ir unido al método de radicalización expuesto anteriormente: con estas medidas se impide que un potencial terrorista acuda al gimnasio y se relacione con otras personas; la soledad del hogar puede ser parte del ciclo de transformación radical.
El aislamiento social puede ser fundamental en el proceso de radicalización
La revista muestra, a través de textos acompañados con fotografías, diferentes ejercicios para calentar, para fortalecer las piernas (ya que para acometer la yihad el muyahidín tendrá que soportar “largas caminatas”), o para tonificar los brazos (con el fin de manejar armas pesadas).
También explica “la diferencia entre el musulmán y el kafir [infiel]” a la hora de llevar a cabo una dieta. El segundo consume “caros batidos de proteínas” en vez de comer huevos, carne, pescado, pan o queso. De la misma manera, el texto incita a la frugalidad, recordando que el buen musulmán debe moderar su ingesta de alimentos. El autor llega a decir que “ganó más músculo durante el mes del Ramadán” porque “la fuerza de Alá” es lo verdaderamente importante, según su punto de vista.
Este artículo de dos páginas, firmado por Osama Bin Laden, es en realidad una traducción y transcripción del vídeo Practical Steps to Liberate Palestine, insertado debajo de este párrafo.
En él, Bin Laden habla sobre la “ocupación de Palestina” y “los pasos prácticos” que la umma ha de llevar a cabo “para su liberación”. Cuatro de estas pautas son recogidas en Jihad Recollections. Se trata de las siguientes:
• La elaboración de listas de pensadores o escritores “honestos” (es decir, que comulguen con la visión del islam de Bin Laden) para extenderlas entre la umma.
• La lectura de cinco libros que proporcionan “conceptos legales” sobre cómo ha de ser “el pensamiento y la vida de la umma”. Uno de estos libros, Divine Triumph Explanatory Notes On The Book Of Tawheed, menciona en su prefacio que el tawhid (uno de los conceptos más importantes del islam, que sostiene inequívocamente que Dios es uno y único) es “necesitado por todos los humanos, especialmente en este contexto histórico en el que prevalece la alienación y la ignorancia”.
• Bin Laden afirma que hay “una guerra en curso” de carácter propagandístico a la que hay que ganar a través de la “verdad”. Esta ‘lucha’ consiste en la alteración del nombre de las cosas (uso de eufemismos) para aparentar que determinadas actitudes o hechos prohibidos por Alá no lo están. El texto menciona algunos ejemplos, como llamar “intereses” a la “usura”, “bebidas espirituosas” a las “bebidas alcohólicas” o “violencia y terrorismo” a la “yihad”.
• Por último, Bin Laden pide la elaboración de “listas” que nombren a los medios de comunicación “hipócritas” y a aquellas personas que sirvan, de una u otra manera, a “los intereses de los enemigos”. El objetivo final es difundirlas entre la umma porque, según especifica, los musulmanes necesitan más que nunca conocer a todos “los hipócritas” con el fin de “tener cuidado con ellos” y “realizar la yihad contra ellos”.
El artículo aparece firmado por Anwar al-Awlaki (1971 – 2011), prominente miembro de Al Qaeda. Conocido por sus actividades terroristas y de propaganda a favor del yihadismo, estuvo implicado directa o indirectamente en numerosos atentados, consumados o no, como el tiroteo de Fort Hood (5 de noviembre de 2009) o el intento de atentado del vuelo 253 de Northwest Airlines (25 de diciembre de 2009).
No obstante, el texto no es una creación exclusiva de Anwar al-Awlaki para Jihad Recollections, sino que es el extracto transcrito de una serie de audios realizados por este miembro de Al Qaeda bajo el nombre Umar Ibn Al-Khattab: His Life and Times. Debajo se incluye el primer audio de un total de dieciocho.
En los audios y en el artículo transcrito, Anwar al-Awlaki habla de la vida de Uwais al-Qarani, musulmán de Yemen que vivió durante la vida del profeta Mahoma, aunque ambos nunca se conocieron, ya que Uwais pasaba gran parte de su tiempo cuidando de su madre.
El segundo de los llamados “califas ortodoxos”, Umar ibn al-Jattab, encontró a Uwais en el Monte Arafat y le dijo que podía escribir una carta al gobernador de Kufa, ciudad situada en el sur de Irak a la que Uwais se dirigía, para que el gobernante le proporcionara algún tipo de privilegio. Sin embargo, Uwais rechazó el ofrecimiento porque “no quería ningún trato especial”. Por ello, representa la vida ascética y el recogimiento, ya que siempre declinó la fama argumentando que quería ser un simple desconocido.
En el marco de la primera fitna, Uwais luchó en el bando de Alí ben Abú Thaleb, cuarto califa ortodoxo, y murió en la batalla de Siffín. La mezquita que contenía su santuario fue destruida por el grupo terrorista Estado Islámico en 2014 por considerarla una estructura chiita.
El objetivo principal de este artículo es atacar a la dinastía de la familia real de Arabia Saudí, la casa de Saúd. No obstante, antes de analizar el contenido del mismo es preciso explicar el concepto Tawheed al-Hakimiyya.
Tawheed al-Hakimiyya sostiene que Alá es el único que puede legislar y juzgar a las personas, y para ello proporcionó la sharía, cuyas fuentes son el Corán (fuente primaria aceptada universalmente), la Sunna (acciones religiosas y citas del profeta Mahoma, cuyo pilar principal son los hadices; rechazada por los musulmanes coranistas), y otras fuentes secundarias que surgieron como consecuencia de las eventualidades y los cambios no abordados explícitamente en las fuentes primarias.
Partiendo de esta base, el texto señala que aquellos que “eliminan la legislación de Alá” para imponer la suya están cometiendo “la peor de las ofensas”. Por ello, rechaza todas las formas de gobierno “distintas a las que Alá ha decretado para los creyentes”; es decir, todas aquellas que no que estén estrictamente basadas en la sharía.
La revista establece que hoy en día existe un “asedio ideológico” contra el concepto Tawheed al-Hakimiyyah, que define como “el cimiento de la religión islámica”. La publicación se enfoca principalmente en Arabia Saudí, y echa la culpa de este “asedio” a la casa de Saúd.
Arabia Saudí alberga dos de los tres sitios más santos para el islam, la mezquita Masŷid al-Ḥaram en La Meca, que alberga la Kaaba, y la Mezquita del Profeta (Masŷid an-Nabawī) en Medina. Tal vez esta sea una de las causas de la fijación de la propaganda yihadista con este país.
The siege on Tawheed al-Hakimiyyah explica parte del proceso de unificación de Arabia Saudí (1902 – 1934), que aclara parcialmente por qué islamistas radicales ven a la casa de Saúd como taghut, término que puede traducirse como “idólatra”.
Imagen de la Kaaba en La Meca
Durante las primeras tres décadas del siglo XX, Abdulaziz bin Saúd (o Ibn Saúd) logró conquistar casi toda la Arabia central, fundando en 1932 el Reino de Arabia Saudí. Para lograr esta empresa se valió de un ejército formado sobre todo por tribus beduinas nómadas: el llamado Ikhwan. Este ejército tribal wahabita-beduino fue una importante fuerza militar de Ibn Saúd, pero tras la conquista del Reino Hachemita de Hiyaz (septiembre de 1924 – diciembre de 1925) y la creación del Reino del Néyed y del Hiyaz (1926) la relación entre Ibn Saúd y el ejército Ikhwan se deterioró.
Este último, muy influido por el islam, quería crear un imperio islámico al estilo del Califato Omeya, continuando la expansión en los protectorados británicos de Transjordania, Irak o Kuwait. Sin embargo, Ibn Saúd sabía que estas incursiones generarían conflictos directos con la potencia europea. Finalmente, Ikhwan y los leales a Ibn Saúd se enfrentaron de manera sanguinaria. La contienda principal de este conflicto, la batalla de Sabilla (marzo de 1929), significó una victoria decisiva para los partidarios del monarca, y una traición y un signo de capitulación ante el colonialismo británico para sus detractores.
Ibn Saúd optó por crear un Estado reconocido internacionalmente en vez de seguir una senda de radicalidad religiosa que hubiera destruido sus relaciones con las potencias de la época. Sin embargo, esta opción, según la revista, significó ir en contra del concepto Tawheed al-Hakimiyyah, ya que se tomó en el marco de una lucha de poder cuyo fin es que no se cuestionara la autoridad del gobernante. Por ello, pone en duda la legitimidad de la casa de Saúd, pues un verdadero Estado islámico preservaría la cultura islámica por encima de todo, sin caer en puras luchas de poder.
La primera parte de este escrito es una traducción y transcripción del vídeo From Kabul to Mogadishu (2009) en la que el egipcio Aymán al-Zawahirí habla de las intervenciones de la ONU y EE. UU. en Somalia.
En el momento en que el vídeo salió a la luz, este país del Cuerno de África estaba inmerso en un proceso constitucional (2004 – 2012) que dio lugar a la Constitución Provisional de la República Federal de Somalia.
Aymán al-Zawahirí hace una llamada a la violencia y a la división. Carga contra todos aquellos que apoyan las “constituciones seculares”, a pesar de que la Constitución Provisional de Somalia tiene una connotación claramente religiosa: según el artículo 4.1, la sharía está por encima de la carta magna en el ordenamiento jurídico; además, el artículo 2.1 establece que el islam es la “religión del Estado” y el 2.2 que “no se puede propagar ninguna otra religión”.
El texto califica como “invasión” las actuaciones de EE. UU. en Somalia durante la primera mitad de los años 90, a pesar de que se desarrollaron en conjunción con Naciones Unidas por medio de la misión de mantenimiento de la paz UNOSOM I (abril de 1992 – marzo de 1993), establecida bajo la Resolución 751 del Consejo de Seguridad (CSNU) para, entre otras funciones, “escoltar la entrega de suministros de ayuda humanitaria”; por medio de una fuerza multinacional, organizada y encabezada por EE. UU., conocida como Fuerza de Tareas Unificada (UNITAF), autorizada por la Resolución 794 del CSNU; y por medio de la UNOSOM II (marzo de 1993 – marzo de 1995), constituida por la Resolución 814 del CSNU, cuyo fin era “adoptar las medidas pertinentes, incluyendo medidas coercitivas, para establecer en toda Somalia un entorno seguro para la asistencia humanitaria”.
No obstante, para Aymán al-Zawahirí no importa que todas estas intervenciones se hicieran de acuerdo a la legalidad internacional a través de Naciones Unidas, ya que considera que esta organización internacional sirve como tapadera para facilitar la “invasión americana”.
La segunda parte del artículo es un fragmento del documento The Exposition Regarding the Disbelief of the one that assists the Americans, firmado por Nāsir bin Hamad al-Fahd, clérigo saudí en prisión desde el año 2003. En él se presentan varias estadísticas, sin referencias o fuentes que las respalden, que muestran los supuestos “crímenes contra los musulmanes” cometidos por Occidente, en particular EE. UU., en sus intervenciones en Oriente Medio o en países como Somalia o Indonesia. Afirma que “las armas americanas han asesinado a miles de ancianos, mujeres y niños palestinos” o que “miles de refugiados libaneses y palestinos han sido masacrados por Israel con apoyo americano”.
El texto carga duramente contra las políticas de diálogo interreligioso impulsadas por el entonces rey de Arabia Saudí, Abdalá bin Abdulaziz. Por ejemplo, a través de la Conferencia Internacional para el Diálogo llevada a cabo en Madrid en junio de 2008, que acogió a “un centenar de líderes de las principales religiones del mundo”, según publicó en su momento EL PAÍS.
Asimismo, censura la reunión del rey Abdalá con el papa Benedicto XVI en noviembre de 2007, donde se trató, entre otros asuntos, “la situación de los cristianos en el país islámico”, según informó la agencia Reuters.
De acuerdo a Jihad Recollections, el diálogo con otras religiones promovido por Arabia Saudí es “una indicación de su falta de respeto por el islam”. Compara este proceso de diálogo con el movimiento religioso conocido como Dīn-i Ilāhī, creado por Akbar, emperador del Imperio mogol.
‘Jihad Recollections’ tacha de “falta de respeto por el islam” el diálogo con otras religiones promovido por el anterior rey de Arabia Saudí, Abdalá bin AbdulazizHaz click para twittear
La Encyclopedia Britannica define al Dīn-i Ilāhī como un “sistema ético” que incluía elementos de diversas religiones como el catolicismo o el jainismo. En la práctica no funcionaba como una religión, sino como un sistema de “culto a la personalidad ideado por Akbar hacia su persona”.
Más allá de hablar del diálogo interreligioso y del Dīn-i Ilāhī, la publicación acusa al rey Abdalá de malinterpretar partes del deen (término árabe que puede traducirse como “credo” o “religión”) para moldear el islam de acuerdo a sus intereses; por ejemplo, permitiendo que Arabia Saudí esté “infestada de bancos por todas partes”, a pesar de que la riba (usura) está condenada por el Corán. Por todo ello le tacha de ser un enemigo interno del islam y un peligro para la umma.
Cabe destacar que este artículo incluye 37 referencias de distintas fuentes y medios. Paradójicamente, dos referencias —la 11 y la 20— están tomadas de la web de la BBC; sin embargo, la revista señala en la página 28 que la BBC es un medio “hipócrita”.
El texto explica los dos principales tipos de tecnología de visión nocturna: la basada en la amplificación de la escasa luz del ambiente y la basada en la termografía. Manifiesta que es “ventajosa en las operaciones militares y guerrilleras” y que, por ello, “los cruzados” la han usado “a lo largo de los años” para “acosar” a los musulmanes.
Se compone de dos páginas y su autor es Abu Stratigiyyah, quien, según un documento de la Liga Antidifamación (ADL por su sigla en inglés), colaboró en un blog operado por Samir Khan.
El objetivo de Principles of guerrilla warfare es que el muyahidín comprenda los “fundamentos de la guerra”, así como la “estrategia en términos militares”. El texto explica el concepto de estrategia militar a través de una definición recogida en algunas ediciones del Diccionario de Términos Militares y Asociados del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, que dice así: la estrategia militar es “el arte y la ciencia de emplear las Fuerzas Armadas de una nación para asegurar los objetivos de la política nacional mediante la aplicación de la fuerza o la amenaza de la fuerza”. Aunque no se especifica que la explicación provenga de esta fuente, es curioso que la revista cargue varias veces contra EE. UU., pero al mismo tiempo utilice definiciones “del enemigo”.
Por otro lado, el texto cita la sura 8 aleya 60: “Preparad contra ellos todas las fuerzas y guarniciones de caballos que podáis; así atemorizaréis a los enemigos de Alá, que son también los vuestros, aparte de otros que no conocéis pero que Alá sí conoce. Lo que gastéis en el camino de Alá se os pagará con creces y no sufriréis ningún menoscabo”. No obstante, no se menciona la aleya siguiente (8:61), que dice que los musulmanes han de “inclinarse” por la paz si el agresor así lo ha hecho (“Pero si se inclinan por la paz, inclínate tú también y confíate a Alá. Él es Quien oye y Quien sabe”), lo que puede suponer que la aleya 8:60 ha de leerse en clave defensiva y no ofensiva.
Seguidamente, el artículo vuelve a tomar una fuente de EE. UU., y esta vez sí la cita. Se trata de un fragmento de un documento llamado FM 3-0, Operations, el cual forma parte de un conjunto de documentos conocidos como United States Army Field Manuals (Manuales de campo del Ejército de los Estados Unidos), que proporcionan información y consejos a los soldados.
FM 3-0 establece diferentes “principios” que forman parte de una guerra. Son, entre otros, los siguientes: la definición del objetivo, ya que es importante que cada operación militar se dirija a un “objetivo claramente definido, decisivo y alcanzable”; llevar la iniciativa en una ofensiva; colocar al enemigo en una situación desventajosa, o tener en cuenta el factor sorpresa a la hora de “golpearle”.
En este artículo también se cita un antiguo tratado militar chino, El arte de la guerra, atribuido a un general y estratega militar llamado Sun Tzu. En él se recoge, por ejemplo, que “la rapidez es la esencia de la guerra” o que es muy recomendable “obstruir los planes del enemigo” antes de que los lleve a cabo.
Por último, Principles of guerrilla warfare afirma que “si uno conoce y entiende la estrategia de guerra del Mensajero de Alá” (en referencia a las intervenciones bélicas de Mahoma, que se desarrollaron durante los últimos diez años de su vida, de 622 a 632), esta se basaba en el “terror, la velocidad, la seguridad o en la iniciación de ataques”. Nótese que la estrategia de guerra de Mahoma se menciona en último lugar.
El segundo número de Jihad Recollections alberga la continuación de este artículo bajo el nombre School of Hardknocks. En él se cita un libro de Mustafá Setmarian, The Global Islamic Resistance Call, que habla de las formas “más efectivas para confrontar a los colonialistas”.
El objetivo de este texto es criticar a Obama por medio de un asunto relacionado con la privacidad en el sector de la sanidad.
Para analizarlo detalladamente es necesario retrotraerse hasta febrero de 2009. En ese mes se promulgó la Ley de Reinversión y Recuperación de Estados Unidos, cuyo fin era paliar los efectos de la Gran Depresión mediante la creación de empleo, reduciendo para ello los impuestos e invirtiendo miles de millones de dólares en sectores como el de la salud, la energía o la educación.
Esta ley incluyó la promulgación de la ley HITECH, que promueve el uso de los registros electrónicos de los pacientes (los denominados electronic health records, conocidos por la sigla EHR), con el objetivo de agilizar la coordinación, la eficacia y la eficiencia en los tratamientos. Así, la información de un paciente, como la relativa a las alergias, puede ser consultada telemáticamente por los profesionales autorizados.
Como estos datos médicos son altamente sensibles, la ley HITECH cuenta con un apartado (subtítulo D) dedicado a la privacidad de esta información. Además, se complementa con otras normas jurídicas como la ley HIPAA de 1996.
La revista asegura que el registro electrónico de los pacientes es un atentado contra la privacidad, lo que reafirma el punto de vista según el cual Obama es un mal gobernante. Finaliza recordando “a los musulmanes que votaron a Obama (…) creyendo que haría algo positivo” que “nada cambiará”.
A pesar de que la publicación intenta mostrar a EE. UU. como un país en el que los datos médicos de los ciudadanos no cuentan con la debida protección, lo cierto es que los castigos por no cumplir las leyes pueden ser cuantiosos. Las sanciones monetarias civiles por violaciones de la ley HIPAA emitidas por la Oficina de Derechos Civiles (OCR) del Departamento de Salud y Servicios Sociales (HHS) pueden llegar a los 50 000 dólares, con un máximo anual de 1.5 millones. Además, el Departamento de Justicia puede imponer multas de hasta 250 000 dólares y penas de cárcel de hasta 10 años, según una noticia de Becker’s Hospital Review, que se autodefine como “la revista hospitalaria líder en noticias de negocios hospitalarios”.
Con 12 páginas, es uno de los artículos más largos de esta publicación. Está firmado por Younus Abdullah Muhammad, pseudónimo bajo el que se esconde Jesse Curtis Morton, exyihadista (así se define él mismo en su perfil de Twitter) que fundó la organización Revolution Muslim en diciembre de 2007 “para alentar a los musulmanes a participar en actos de violencia contra aquellos a quienes creía enemigos del islam”. Para conseguir este objetivo utilizó extensamente internet, particularmente un sitio web con el dominio RevolutionMuslim.com, aunque también “creó varios foros que contenían publicaciones e información que apoyaba el extremismo violento”, según el FBI.
Copia recuperada de la web RevolutionMuslim.com mediante Wayback Machine
De acuerdo a la organización sin fines de lucro Counter Extremism Project, Morton, que es ciudadano de EE. UU. y musulmán converso, salió de prisión en febrero de 2015, aunque posteriormente fue sentenciado a 90 días de prisión por otro caso no relacionado con el yihadismo, el cual fue extensamente cubierto por The New Republic.
Este artículo no es el único que Morton proporcionó a Samir Khan, pues en el segundo número de Jihad Recollections aparece otro firmado por él, titulado Obamanomics: Understanding the Fascist Implications of the New American Economy.
The predications of the conquering of Rome comienza declarando que “el mundo está en el umbral de un despertar islámico” gracias a la reactivación de la yihad mundial promovida por Bin Laden “y los muyahidines” con atentados como el 11-S. El objetivo de estos ataques sería conducir a EE. UU. a una “guerra imperialista” que llevara a la quiebra del país. El escrito se jacta de que, tras las guerras en Afganistán e Irak”, EE. UU. “es una sombra de lo que fue”.
Seguidamente hace un repaso histórico de las injerencias occidentales en el mundo árabe y el mundo islámico en general. Para ello, menciona documentos que condicionaron de manera decisiva las relaciones entre las potencias occidentales y Oriente Medio, así como las relaciones entre los países de la región. Destaca la correspondencia Husayn-McMahon, el Acuerdo Sykes-Picot o la Declaración Balfour.
• Correspondencia Husayn-McMahon: Serie de cartas intercambiadas durante la Primera Guerra Mundial entre Husayn ibn Ali, jerife de La Meca, y Henry McMahon, alto comisionado británico en Egipto. En ellas, el Gobierno británico se comprometía a apoyar un Estado árabe independiente a cambio de recibir apoyo contra el Imperio otomano. Los árabes otorgaron esta ayuda durante la Revuelta Árabe (junio de 1916 – octubre de 1918).
• Acuerdo Sykes-Picot (firmado el 16 de mayo de 1916): Definió las esferas de influencia de la Triple Entente en Oriente Medio. Entraba en conflicto con la correspondencia Husayn-McMahon.
• Declaración Balfour (creada el 2 de noviembre de 1917): Manifestación formal pública del Gobierno británico para “el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío”. Por aquel entonces Palestina era una región otomana con una población judía minoritaria, en torno al 3 – 5 % del total.
El escrito menciona también la “relación especial” EE. UU. y Arabia Saudí. Asegura que empezó gracias a la industria petrolera del país arábigo, cuyos inicios se remontan a los años 20, con la búsqueda inicial del oro negro, y los años 30, con su descubrimiento.
Las relaciones entre Arabia Saudí y EE. UU. han estado marcadas por el petróleo
Destaca que es necesario atacar a EE. UU., y no perder el tiempo en otros objetivos, por cuanto el desmoronamiento del país norteamericano causaría el derrumbe de las “monarquías feudales y dictaduras” en el mundo árabe e islámico. Esto se debe a que, según la revista, EE. UU., a diferencia del colonialismo francés y británico, fue “muy cuidadoso” y, en lugar de establecer un colonialismo con presencia física, optó por idear una política exterior basada en el “apoyo militar y financiero a dictadores leales”.
Este artículo fue escrito en plena Gran Recesión. Por ello, estima que los problemas económicos que por entonces afectaban a EE. UU. tenían su origen en el 11-S o en la guerra contra el terrorismo. Establece que la “crisis económica internacional, la sobrecarga militar” o “los cambios en la opinión pública” debilitarían a EE. UU., por lo que habría que empezar a pensar en el siguiente objetivo: la conquista de Roma.
Pero, ¿por qué Jihad Recollections hace mención a esta ciudad italiana? La respuesta es que Roma es un símbolo de Occidente y del cristianismo. Además, Roma y Constantinopla aparecen en hadices relacionados con la escatología islámica, la aparición del Dajjāl y, en definitiva, el fin de los tiempos —aunque seguramente estas dos ciudades funcionen como referencias al Imperio bizantino, contra el que tuvieron lugar varias guerras árabes en el marco de la expansión musulmana—. Debido a esto, Roma figura frecuentemente en la propaganda yihadista mundial.
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References: artículo 74
 artículo 4
 artículo 2
 Resolución 
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