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Timestamp: 2018-05-26 06:09:30+00:00

Document:
LEVANTATE ANDALUCIA: 19-dic-2014
El uso de artificios pirotécnicos, en Navidad y otras fiestas populares, genera unos riesgos, tanto para el vendedor, particulares que los manejan de forma esporádica y demás público expuesto por el uso de los mismos,que imponen una regulación que clarifique las condiciones y requisitos exigibles a los artificios de pirotecnia pirotécnicos clasificados por el artículo 8.3 del vigente Reglamento de Artículos Pirotécnicos y Cartuchería comoCategorías 1, 2 y 3 para su venta, almacenamiento y uso de dichos productos en la Comunidad Autónoma de Andalucía.
Por ello, esta Delegación del Gobierno, con base en el Reglamento de Artículos Pirotécnicos y Cartuchería aprobado por el Real Decreto 563/2010, de 7 de mayo (Boletín Oficial del Estado núm. 113, de 8 de mayo de 2010), con las modificaciones introducidas por el Real Decreto 1335/2012, de 21 de septiembre (Boletín Oficial del Estado núm. 235, de 29 de septiembre de 2012 ), y en el marco de la colaboración entre Administraciones a que se refiere el artículo 55 de la Ley 7/1985, de 2 de abril, de Bases de Régimen Local, estima necesario dictarlas presentes instrucciones, interesando la plena colaboración tanto de los usuarios como de las autoridades implicadas, para alcanzar las garantías de seguridad que disminuyan al máximo cualquier clase de riesgo.
Así mismo, se contempla el Articulo 26.1 del la Ley Orgánica 1/1992 de Protección de la Seguridad Ciudadana.
La venta y puesta a disposición al público de artículos pirotécnicos se realizará en locales de venta autorizados que podrán ser permanentes, o en establecimientos temporales, y por personas físicas o jurídicas autorizadas conforme a lo dispuesto en el Reglamento de Artículos Pirotécnicos y Cartuchería, cumpliéndose las siguientes condiciones:
1.2. El titular de una autorización, sea persona física o jurídica, deberá comunicar la relación de los trabajadores previstos, entre los cuales deberá designar un responsable de venta, o varios, que estarán de forma permanente en el establecimiento durante el período de venta y se asegurarán del cumplimiento de los requisitos relativos a las edades mínimas exigidas.
1.4. Los artículos pirotécnicos que se vayan a vender o poner a disposición del público estarán etiquetados de manera visible, figurando el nombre y dirección del fabricante o importador, el nombre y tipo de artículo, la categoría correspondiente y las instrucciones para su correcto uso. Si el artículo pirotécnico no dispone de espacio suficiente para los requisitos del etiquetado la información se proporcionará en la unidad de envase.
1.8. Los vendedores de artículos pirotécnicos podrán negarse a vender sus productos a quienes manifiesten de forma clara que pueden encontrarse bajo los efectos de bebidas alcohólicas o sustancias estupefacientes.
1.9. La validez de la autorización de venta estará condicionada al hecho de tener concertado y mantener en vigor un seguro de responsabilidad civil.
- En los establecimientos temporales sin almacén autorizado no podrá permanecer ningún producto pirotécnico durante los períodos del día en los que permanezcan cerrados al público, debiendo trasladarse y depositarse dichos productos en un almacén autorizado.
- No se podrá encender llamas ni estufas de incandescencia. La instalación eléctrica, si la hubiere,deberá ser estanca y cumplir el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión.
- No podrán utilizarse para la iluminación lámparas portátiles que impliquen cualquier tipo de
2.2. Durante el transporte de productos pirotécnicos estará prohibido fumar, portar cerillas o cualquier otro dispositivo productor de llamas o sustancias que puedan inflamarse.
2.3. En el transporte de estos artificios para suministro a los establecimientos de venta, las paradas, si las hubiere, se realizarán en áreas situadas a 500 metros como mínimo, de núcleos de población, siempre se dejará el motor apagado y los frenos y cambios de marcha en posición segura.
- El albarán de compra, o la factura en los usos permitidos a particulares.
Está prohibido el uso de artículos de las Categorías 1 y 2 a menores de 12 y 16 años respectivamente y de la Categoría 3 a menores de 18 años.
En aplicación de lo dispuesto en el artículo 201 del Reglamento de Artículos Pirotécnicos y Cartuchería (aprobado por Real Decreto 563/2010, de 7 de mayo), y en su modificación efectuada por R.D. 1335/2012,de 21 de septiembre, el procedimiento sancionador se regirá por lo establecido en los artículos 31 al 39 de la Ley Orgánica 1/1992, de 21 de febrero, sobre Protección de la Seguridad Ciudadana, en la Ley 30/1992,del Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, y en el Real Decreto 1398/1993, de 4 de agosto, por el que se aprueba el Reglamento del procedimiento para el ejercicio de la potestad sancionadora, así como en lo dispuesto en el citado Reglamento de Artículos Pirotécnicos y Cartuchería, y en su modificación por R.D. 1335/2012, de 21 de septiembre.
Para la efectividad de la aplicación de estas normas, se requiere la colaboración de todos los
Ayuntamientos de la Comunidad Autónoma Andaluza con el fin de asegurar el conocimiento y el cumplimiento por los ciudadanos de la presente circular.
Sevilla, 25 de noviembre de 2014.- La Delegada del Gobierno en Andalucía, Carmen Crespo Díaz.
Fuente:juntadeandalucia.es/eboja
Redacción del Articulo original:juntadeandalucia.es/eboja
El adolescente, de 15 años, está acusado de falsificar un informe y coaccionar a la víctima para que limpiara una parroquia de Gamarra.
No tiene delirios de grandeza ni busca la foto con el político o el famoso de turno, pero su caso, salvando las distancias, recuerda al del ‘pequeño Nicolás’. Lo cierto es que apunta maneras. A sus 15 años, ha sido capaz de falsificar –supuestamente– un informe de la Policía Local de Málaga, hacerse pasar por agente y convencer a un hombre de que tenía que realizar trabajos en beneficio de la comunidad si no quería pagar una multa de 1.500 euros. Incluso, engañó al cura de la parroquia que la víctima debía limpiar durante dos días para purgar sus ‘pecados’.
Su caso es distinto, porque no persigue lucrarse ni codearse con las altas esferas. Los agentes que lo investigan están convencidos de que su motivación es más bien ejemplarizante: buscaba dar un escarmiento. De ahí que la operación policial, que ha desembocado en su detención por los presuntos delitos de usurpación de funciones, falsificación de documento y coacciones, haya sido bautizada con el nombre de ‘El Justiciero’.
La acción se desarrolla en el barrio de Gamarra, en Málaga capital, pero la investigación surge en la propia Jefatura de la Policía Local, en la avenida de la Rosaleda. El 9 de octubre, un joven de 29 años –la víctima– acudió a las dependencias policiales para presentar el documento por el cual acreditaba haber realizado los trabajos en beneficio de la comunidad que, según creía, le había encomendado un agente.
En el informe, de una sola página, figuraba el encabezamiento del Grupo de Investigación y Protección (GIP) así como el escudo de la Policía Local, y estaba sellado por la parroquia de la Purísima Concepción, donde el joven había llevado a cabo las tareas. El escrito llevaba la firma del sacerdote encargado de controlarlas e incluso incluía comentarios del párroco sobre los trabajos realizados: «Excelente en todo lo mandado».
Los funcionarios del registro no tardaron en darse cuenta de que el tipo de letra no era el mismo que empleaba el GIP en sus informes. Tampoco la disposición de los escudos, la marca de agua o el gramaje del folio. Contactaron con Gestrisam y otros organismos municipales para intentar localizar el expediente sancionador. Y descubrieron que no existía.
La investigación la llevó el propio GIP. Para empezar, los agentes se entrevistaron con el párroco, quien les explicó que días atrás se había presentado en la iglesia un joven que se identificó como policía local y le indicó que debía asignar a alguien unas tareas para redimir una sanción. El cura le encargó labores de limpieza y mantenimiento del templo.
El siguiente paso fue contactar con la persona que había realizado los trabajos en beneficio de la comunidad. Según le contó a los investigadores, a finales de septiembre estuvo pegando unos carteles, al parecer de contenido erótico, en los que figuraba su número de móvil. Uno de esos días, dos motoristas de la Policía Local que se pararon junto a él le llamaron la atención por poner publicidad fuera de los lugares habilitados, pero se marcharon sin más cuando el semáforo se puso en verde.
Pensó que ahí había quedado todo. Sin embargo, días después, empezó a recibir llamadas desde un número oculto. Al principio rehusó contestar, pero al ver el sexto intento en la pantalla de su móvil decidió responder. Su interlocutor se identificó como un policía local del GIP y le explicó que, para evitar la multa por pegar carteles, debía realizar dos días de trabajos en beneficio de la comunidad.
Barrer el templo
El 30 de septiembre, recibió otras tres llamadas en las que el supuesto agente le informaba de que debía presentarse en la parroquia de la Purísima Concepción para evitar el pago de una sanción de 1.500 euros. Y obedeció. El joven llevó a cabo tareas de limpieza en la iglesia el 1 y el 8 de octubre. Uno de esos días, mientras barría los alrededores del templo, recibió una nueva llamada en la que el mismo interlocutor le advertía de que debía barrer dentro de la parroquia, no en el exterior, según la versión de la víctima. Cuando terminó los trabajos, se pasó por la Jefatura de la Policía Local –como el supuesto agente le había ordenado– para entregar el documento en el registro.
Le preguntaron si sabía de alguien que quisiera gastarle una broma. Según las fuentes consultadas, él contestó que no, ya que llevaba muy poco tiempo en Málaga y sólo tenía un par de amigos. Los policías del GIP, que no descartaban que hubiese un agente detrás del asunto, pidieron al juez una orden para identificar el número oculto. Su sorpresa fue descubrir que el único usuario de ese teléfono móvil, el presunto autor de la treta, no era más que un adolescente. Aunque no quiso declarar tras ser detenido, los investigadores tienen su propia teoría: creen que lo hizo porque le molestaba que alguien pegase ese tipo de carteles cerca de una iglesia.
Redacción del Articulo original:JUAN CANO
Detenido un menor por fingir que era policía y obl...
Circular de 25 de noviembre de 2014, de la Delegac...

References: artículo 8
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 artículo 55
 artículo 201
 Real Decreto 
 Real Decreto