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Timestamp: 2017-02-22 08:20:15+00:00

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elrectanguloenlamano: 2015-02-15
JOSE LUIS MUR : 40 AÑOS DE TRAYECTORIA DE UN GRAN PROFESIONAL DE LA FOTOGRAFÍA
Foto: Pepe Calvo UN PREMIO MUY MERECIDO
El pasado 29 de Noviembre de 2014 a las 12:30 h José Luis Mur Vidaller recibió el Premio Entrefotos por su labor de divulgación de la fotografía durante sus 40 años de trayectoria profesional, en un emotivo acto celebrado en la Sala La Lonja de la Casa del Reloj en el distrito de Arganzuela de Madrid, con un muy acertado discurso de José María Díaz Maroto (fotógrafo, conservador, director artístico de la Escuela TAI, asesor de coleccionistas fotográficos, comisario de exposiciones fotográficas y fundador y presidente de la Asociación Entrefotos hasta el año 2005) que glosó su biografía, principales logros y talla humana que le han hecho ganarse el respeto de todos.
Por otra parte, dieciséis años después de la primera edición de Entrefotos en 1998 en el estudio de Pasquale Caprile (alumbrado por cuatro fotógrafos de relieve: Luis Baylón, Evaristo Delgado, José María Díaz-Maroto y el propio Pasquale Caprile, e impulsado también por Pepe Frisuelos - actual presidente de Entrefotos, gran experto en blanco y negro y positivador, fotógrafo, profesor de fotografía, autoridad en el sistema de zonas y director del laboratorio fotográfico Daylight- ), este galardón otorgado a José Luis Mur ha sido el broche de oro de la XVI edición de este encuentro de fotografía que se celebra anualmente en Madrid.
Es un premio muy importante al que el paso del tiempo conferirá cada vez más su auténtica dimensión histórica y la trascendencia que para la evolución de la fotografía española y sus fotógrafos profesionales y aficionados ha tenido la labor de José Luis Mur desde mediados de los años setenta hasta hoy en día, aderezada por el hecho de que en ningún momento se le ha subido su notable éxito a la cabeza, siempre ha sido él mismo y continúa con idéntica pasión por la fotografía que cuando empezó.
Propietario y alma máter de Fotocasión, hoy por hoy la tienda de fotografía más grande de Europa, la trayectoria de este gran profesional apasionado tanto de las cámaras fotográficas, objetivos y todo tipo de accesorios como de las imágenes producidas con ellos, es muy sui géneris y difícilmente imitable, ya que se trata de un hombre hecho a sí mismo con una formación en gran medida autodidacta, cimentada a base de ímprobo esfuerzo, y una acreditada capacidad para ganarse la confianza de sus clientes, potenciada con el paso de los años y que les hace transformarse en amigos.
José Luis Mur nació en 1948 en Labuerda (Huesca) y se sintió atraído por la fotografía ya a la temprana edad de 13 años, cuando invirtió todos sus ahorros (99 pesetas, una cifra considerable por aquella época) en la compra de una cámara SIC de baquelita y formato 127 de la que había visto un anuncio en el periódico semanal 7 Fechas.
Simultáneamente, desarrolló su segunda gran pasión: el deporte del fútbol, destacando como portero hasta el punto de que fichó por el Barbastro, adquiriendo poco después su segunda cámara: una Kodak Retina S2 de 35 mm.
Su progresión como guardameta crece sin parar y adquiere popularidad en los periódicos deportivos de la región hasta el punto de que el Atlético de Madrid se fija en él y pasa a formar parte de la primera plantilla del club de la ribera del Manzanares como portero suplente, a las órdenes del por entonces entrenador del equipo Max Merkel.
Pero una lesión en las manos acaba prematuramente con su muy prometedora carrera deportiva y José Luis Mur toma la decisión de centrarse exclusivamente en la fotografía.
UN INICIO HUMILDE REPLETO DE ILUSIÓN
Comenzando desde cero, José Luis Mur instala en 1975 un muy humilde y pequeño puesto de 6 metros cuadrados en la calle Vara del Rey, en pleno Rastro de Madrid.
Y poco a poco, con tesón y constancia, va saliendo adelante mediante varios factores clave:
- La búsqueda afanosa y adquisición de cámaras y objetivos de segunda mano de las marcas más importantes en el mejor estado posible, así como sus más diversos accesorios, visitando estudios fotográficos por toda España, contactando con fotógrafos profesionales y acudiendo en persona a ferias de coleccionismo, puestos callejeros, subastas, etc.
- La lectura constante de todo tipo de libros sobre fotografía y técnica fotográfica, manuales de instrucciones mostrando las piezas de cámaras y objetivos así como su funcionamiento mecánico y componentes electrónicos, con texto tanto en español como en otros idiomas y especialmente aquellos que incluían dibujos y esquemas.
Ello le hizo adquirir unos notables conocimientos prácticos sobre las características específicas de todos y cada uno de los modelos de cámaras y objetivos que ponía a la venta en plena calle y le permitía contestar en tiempo real a cualquier pregunta que un potencial cliente pudiera hacerle, sin que necesitara mirar ningún tipo de catálogo, al más puro estilo de los expertos dependientes de las tiendas de fotografía de la 420 Ninth Avenue en Nueva York.
Algo así en la España de mediados de los años setenta marcó sin duda un hito en este entorno profesional, potenciado por la aparición en 1979 de un jovencísimo José Luis Mur en la sección Se Compra, Se Vende, Se Cambia del programa Fantástico de TVE presentado por José María Iñigo, que le permitió darse a conocer todavía más e incluso realizar algunas adquisiciones en directo mediante llamadas telefónicas.
- Una atención personalizada a los visitantes de su puesto, poniendo todo su esfuerzo por atenderles lo mejor posible y satisfacer sus necesidades en el plazo de tiempo más breve posible.
Este modus operandi de perfil claramente artesanal, basado en una máxima entrega permanente, un aprendizaje constante, estar al pie del cañón cada segundo frente a los clientes durante muchas horas de pie a la intemperie, un cada vez mayor conocimiento de todo tipo de cámaras y objetivos de los más distintos formatos así como sus accesorios y la honestidad por bandera que garantizaba que los productos que ponía a la venta funcionaban de manera impecable sin trampa ni cartón - ya que el propio José Luis Mur los revisaba previamente, con gran esmero, uno a uno - cimentaron paulatinamente una confianza mútua con los clientes que se fue fortaleciendo cada vez más y duraría muchas décadas, hasta hoy en día.
Se trataba de una apuesta no exenta de riesgos, ya que a mediados de los años setenta España se hallaba todavía bajo los efectos de la Primera Crisis del Petróleo, iniciada con la Guerra del Yom Kippur de 1973, por lo que la situación económica y el poder adquisitivo de la gente no era especialmente boyante en aquellos momentos.
Pero la confianza en sí mismo de José Luis Mur, además de su enorme capacidad de trabajo y un inefable talento natural e intuición comercial catalizada por su don de gentes, le permitieron avanzar, en condiciones duras, para sacar adelante su negocio familiar, con márgenes de beneficio reducidos y una filosofía en la que lo más importante no era el dinero, sino el conocimiento, la experiencia, el olfato y la confianza y credibilidad ante los visitantes de su puesto, que las más veces se convertían en clientes y amigos para toda la vida.
- La publicidad oral, el boca a boca, ya que no estaban los tiempos para grandes desembolsos en inserciones publicitarias, pero poco a poco se fue extendiendo la fama de "un pequeño puesto de fotografía en el Rastro donde iban todos los domingos muchos fotógrafos profesionales, amateurs y coleccionistas".
- Ofrecer unos precios lo más baratos posibles, plenamente consciente de la limitada capacidad de compra tanto de fotógrafos profesionales como de aficionados en aquellos momentos, llegando incluso a prestar con frecuencia cámaras, objetivos y material fungible a fondo perdido que sacaron de más de un apuro a muchos de sus clientes, a quienes ayudaba todo lo posible de manera altruista, con una notable habilidad para improvisar soluciones adecuadas a cada contexto.
Las dotes de José Luis Mur para el sector fotográfico son tales que en 1979 la empresa Osawa-Mamiya le contrata como comercial, trabajando en ella entre semana y prosiguiendo los Domingos con la labor en su puesto del Rastro de Madrid.
Toda la década de los setenta (al igual que la de los sesenta) Nikon ha dominado el mercado fotográfico reflex de 35 mm con sus Nikon F2, Nikon F2 Photomic, Nikon F2S Photomic, Nikon F2AS (opción favorita entre los fotoperiodistas), Nikkormats y Nikons FM con soberbios objetivos Nikkor AI-s de enfoque manual y la Nikon F3 estaba a punto de salir al mercado a principios de 1980.
Es un importante momento de transición para Mamiya, que tras varias décadas con cámaras reflex de 35 mm en montura de rosca M42 y NC, percibe que puede existir un interesante nicho de mercado para cámaras reflex y objetivos de precio más económico que Nikon, y desea potenciar ahora a través de Osawa su nueva gama de reflex más evolucionadas con montura Z que serán lanzadas al mercado a partir de principios de 1980, comenzando con las Mamiya ZE (1980) y Mamiya ZE-2 (1980) y siguiendo con las Mamiya ZE-X (1981), Mamiya ZM (1982) y el prototipo Mamiya ZF (1983), complementadas por un muy amplio surtido de ópticas fijas y zooms con excelente relación calidad/precio y el primer sistema de acoplamiento electrónico presente en cámaras japonesas capaz de transmitir información integral entre cuerpo de cámara y objetivos intercambiables.
Son tres años en los que las nuevas cámaras Mamiya de 35 mm se venden aceptablemente bien, en un mercado fotográfico dominado por las reflex de 35 mm Nikon, Pentax, Canon y Olympus.
LA LLEGADA DEL ÉXITO: PRIMERA TIENDA FOTOCASIÓN EN LA CALLE CARLOS ARNICHES
José Luis Mur sigue trabajando de modo infatigable, ampliando sus contactos de manera creciente y cimentando las bases de su pequeño negocio familiar.
Y en 1983 posee ya una muy abundante clientela tanto de fotógrafos profesionales como aficionados, por lo que decide alquilar un local en la calle Carlos Arniches, 22, también en el Rastro Madrileño, lo cual supondrá la definitiva consolidación de su negocio, ya que ello le permite almacenar en su interior la amplísima gama de productos fotográficos de ocasión que ofrece y que anteriormente tenía que transportar constantemente en su modesto Citroen 2 CV, además de permitirle afianzar su relación con las distribuidoras de las principales marcas y comenzar su singladura en el ámbito de la venta de cámaras, objetivos, accesorios y todo tipo de productos fotográficos nuevos en una tienda de fotografía propiamente dicha.
Poco después, en Abril de 1984 J.Osawa & Co Ltd, distribuidor mundial de los productos Mamiya, se declara en bancarrota y cierra sus sucursales en diferentes países, entre ellos España, lo cual hará que Mamiya se decante a partir de esos momentos por la fabricación exclusiva de cámaras de formato medio.
Con su habitual perspicacia y conocimiento del mercado fotográfico, José Luis Mur toma la decisión de dedicarse en exclusiva a su local comercial de venta de productos fotográficos de segunda mano y nuevos, al que pone el nombre de Fotocasión, y que a partir de entonces abre todos los días excepto los Lunes y los Sábados por la tarde.
Pero de nuevo se produce un hecho singular: pese a la notable ampliación de superficie útil de exposición de productos fotográficos de la más variada índole y la presencia de mostradores atendidos tanto por él como por su mujer María José y otros miembros de su familia, la fama que se ha creado desde mediados de los años setenta es ya muy grande y sus clientes se cuentan por decenas de miles, no sólo en Madrid sino por toda España, de tal manera que se forman unas enormes colas para entrar en Fotocasión, la nueva tienda de fotografía de la calle Carlos Arniches.
Y lo que es todavía más peculiar: a la gente no le importa esperar, porque saben de la honestidad, conocimiento, preciso asesoramiento y buenos precios de José Luis Mur, así como del cariño y la atención personalizada que tanto él como su familia profesan a sus clientes.
Su capacidad profesional es tal que en 1985 la prestigiosa marca alemana Novoflex le nombra distribuidor en España de sus productos.
Pero lejos de dormirse en los laureles, Mur y su familia trabajan a destajo intentando atender a sus clientes lo mejor posible, sufriendo al no poder solucionar por el momento la dinámica de visibles colas diarias a todas horas para entrar en Fotocasión.
Mientras tanto, ha ampliado notablemente su colección personal de cámaras, objetivos y accesorios antiguos, pasando de las 200 cámaras que tenía en 1979 a unas 700, y comienza a interesarse por la adquisición de obra fotográfica en blanco y negro de grandes fotógrafos, que le llevará paulatinamente a convertirse en un experto coleccionista en este ámbito.
Por otra parte, en ningún momento deja de estudiar y leer con entusiasmo libros sobre fotografías, cámaras, objetivos y fotógrafos famosos, comenzando a ir con asiduidad a ferias fotográficas y subastas por toda España, Francia, Alemania, Inglaterra y Austria, realizando un prolijo trabajo de catalogación con todo lo que va adquiriendo y sumando a su colección, que comienza a ser de relieve internacional.
UN PEQUEÑO SANCTA SANCTORUM PARA LOS AMANTES DE LA FOTOGRAFÍA
Así pues, desde mediados de los años ochenta, la tienda Fotocasión de la calle Carlos Arniches se convierte en un pequeño templo al que acuden en masa los amantes de la fotografía, una pasión para la que no existe antídoto.
El local es pequeño, exótico a más no poder, repleto de aparataje fotográfico por doquier y en el que José Luis Mur sabe donde está cada cosa. Lo tiene todo en la cabeza y posee ya un muy profundo conocimiento sobre una amplísima gama de cámaras, objetivos y accesorios de distintas marcas, formatos y épocas, lo cual sumado a su infatigable labor tras mostrador, le permite contestar en directo con gran velocidad y precisión a las preguntas que le hacen tanto los clientes que visitan la tienda como los que le llaman por teléfono desde todos los rincones de España, agilizando las transacciones y potenciando todavía más el vínculo de confianza, ya que los clientes constatan que se esfuerza al máximo por atenderles lo mejor posible y trabaja hasta la extenuación.
El interés que suscita la tienda para los visitantes es muy grande, ya que una vez dentro de ella, pueden encontrar prácticamente de todo: cámaras Asahi Pentax Spotmatic y Spotmatic F en montura de rosca M42 con sus míticos objetivos Takumares y Super Takumares, Pentax K1000, MX y LX con montura de bayoneta K, cámaras reflex Nikon F2, F3, FM2 y objetivos Nikkor Ai-S de enfoque manual, soberbias Olympus OM-1, OM-2 y OM-3 con sus objetivos OM Zuiko de extraordinaria miniaturización y excelente calidad óptica, Hasselblads 500 CM de formato medio con objetivos Carl Zeiss Oberkochen, Leicas telemétricas con montura de rosca y objetivos Leitz antiguos, Leicas M y ópticas de montura de bayoneta M, Leicas R, Mamiyas 645 y RZ67 de formato medio, Fujis Texas rangefinders de formato medio 6 x 4.5, 6 x 7 y 6 x 9, Kodak Retinas y Retinettes en sus distintas versiones, Minox formato 9 x 11 mm, Zeiss Ikon Contarex, Exaktas Varex VX, Pentacons Six de formato medio 6 x 6 cm, diferentes versiones de Rolleiflex binoculares de 6 x 6 cm, Asahi Pentax 6 x 7, Canon F1 y F1 New con objetivos FD, Bronica ETRSi de 6 x 4.5 y GS-1 de 6x7, Contax 137 MD Quartz, Contax RTS, Contax 167 MT, Topcon Super DM con objetivos Topcor, distintos modelos de cámaras de gran formato Sinar de 9 x 12 cm, Voigtländers Prominent I y II de 35 mm, Arca Swiss F Classic de formato medio 6 x 9, Yashicas Electro 35, MG-1, FX-3 y FX-D de 35 mm, Linhof Kardan Master de gran formato 4 x 5 y 5 x 7, Yashica MAT-124G de 6 x 6 cm, cámaras rusas telemétricas Fed, Fed Zorki y Kiev III de 35 mm y reflex 24 x 36 mm Kiev 19 y Zenits, Rolleis 35, Contax I y Contax II telemétricas, objetivos Carl Zeiss Jena y Angenieux para paso universal en distintas monturas, cámaras Calumet de gran formato 9 x 12 cm, Minolta XG-1, Minolta X-700, ampliadoras Leitz Focomat tanto para 35 mm como formato medio, ampliadoras Beseler para formato medio, ampliadoras Kaiser VCP hasta 6 x 9 cm, ampliadoras Meopta Opemus 6 de interesante relación calidad/precio y Meopta Magnifax 4 hasta 6,5 x 9 cm, objetivos para ampliadora Schneider Kreuznach Componar-S 50 2.8, Schneider-Kreuznach Componon 50 f/4 y Rodenstock Rodagon 50 para 35 mm, Componon-S 80 f/4, Rodenstock Rodagon 80 y EL- Nikkor 80 5.6 para formato medio 6 x 6 cm, filtros UV y ultravioleta B+W, trípodes Manfrotto, Gitzo y Velbon, fotómetros Sekonic, Gossen .......
PATROCINADOR DE PROYECTOS FOTOGRÁFICOS
Una vez abierta de modo permanente la tienda Fotocasión en la calle Carlos Arniches y con el aumento de su poder adquisitivo, José Luis Mur inicia una actividad que será a partir de ese momento una constante en su trayectoria profesional: el patrocinio económico y apoyo sincero a diversos proyectos fotográficos tanto individuales como colectivos, en los que su aportación será decisiva para la buena marcha de los mismos, siempre con la discreción y el huir de todo protagonismo que le han caracterizado, ayudando a muerte a muchos fotógrafos profesionales y colectivos del sector fotoperiodístico y artístico.
UNA DE LAS COLECCIONES DE CÁMARAS FOTOGRÁFICAS, OBJETIVOS Y ACCESORIOS MÁS IMPORTANTES DEL MUNDO
La meteórica progresión de la tienda Fotocasión de la c/Carlos Arniches en el Rastro de Madrid permite a José Luis Mur aumentar su ya famosa colección de cámaras fotográficas e incrementar porcentualmente su visita a todo tipo de eventos tanto nacionales como internacionales con productos fotográficos vintage a la venta, adquiriendo cámaras de gran formato 4 x 5" (9 X 12 cm), 5 x 7" (13 X 18 cm) y 8 x 10" (20 X 25 cm) de madera con afamados objetivos de latón Kodak Anastigmats, Wollensak, Dallmeyer, Goerz, Voigtländer, Taylor-Hobson, Carl Zeiss Jena, Bausch & Lomb, etc, así como cámaras famosas de gran formato como la Graflex Serie D de 4 x 5" (usada por Dorothea Lang), las Speed Graphic 4 x 5" y Burke & James 4 x 5" (utilizadas por Arthur H. Fellig Weegee), la Graflex Super D 4 x 5" dotada con diafragma semiautomático y pionera en posibilitar al fotógrafo enfocar a diafragma abierto, la Home Portrait Graflex 5 x 7 " con objetivo Kodak Anastigmat de 12 pulgadas f/4.5 con obturador Ilex Number 5 Universal Synchro productor de imágenes soft focus mediante aberraciones esféricas controladas, así como todo tipo de modelos de cámaras y objetivos para distintos formatos
(incluyendo una muy amplia colección de cámaras y objetivos Leica, tanto en montura de rosca como de bayoneta M, que figura entre las más importantes de Europa), como diferentes Contessa- Nettels de formato medio 6 x 9, 6,5 x 11, 8,2 x 10, 7, 8,5 x 14 y obturador Compur, Ernemann de 6 x 6, 6 x 9 y 6,5 x 9, Zeiss Ikon Baby de rollo 127, Zeiss Ikon Nettar de 6 x 4.5, 6 x 6 y 6 x 9, Zeiss Ikon Kolibri en rollo 126 y 127, Plaubel de gran formato 13 x 18, Zeiss Ikon Ikonta de 6 x 4.5, 6 x 6 y 6 x 9, Zeiss ikon Super Ikonta de 6 x 4.5, 6 x 6, 6 x 9 y 6,5 x 11 sobre película de 616, Robot de 35 mm, Prakticas de 35 mm, cámaras Pinhole de gran formato 4 x 5 y 8 x 10, y muchas otras, estudiando además concienzudamente los catálogos de subastas y ferias que obtiene mayormente en el extranjero.
Consigue adquirir cámaras enormemente exóticas, de inefable belleza e importante trascendencia histórica como una Stereoscopic J.H.Dallmeyer para placas 8 x 17 cm con colodión húmedo o seco,
fabricada en Londres en 1860 con madera de caoba y con dos objetivos Dallmeyer Rapid Rectilinear de latón.
E incluso una Natural Stereoscope de 1862, patentada por John Hirst y Joseph Wood y perfeccionada por Birkby y Huddersfield, de fabricación 100% artesanal, con caja de madera de nogal dotada con parte superior abisagrada con espejo insertado, puerta lateral, pantalla trasera de vidrio de 16´51 x 20´32 cm, guarniciones de latón lacado, dos objetivos acromáticos ajustados lateralmente mediante barra de latón, enfoque del soporte interno de pantallas de colores mediante engranaje de piñón cremallera, dos juegos dobles de rodillos con filtros de tejidos coloreados y translúcidos que permiten alterar los efectos de luz y tonalidades en tarjetas stereo (rodillo lateral) y positivos stereo (rodillo trasero) con visionado controlado por una palanca de ajuste lateral, modelo del que quedan menos de veinte en el mundo, y que se caracterizaba por posibilitar la generación de una amplia gama de efectos de imagen desde tonos fríos a cálidos o de iluminación solar o de claro de luna mediante la inserción de diferentes pantallas de colores.
Así pues, José Luis Mur se convierte en un reconocido experto también en este campo fotográfico, llegando incluso a vender revistas especializadas de fotografía en distintos idiomas con contenidos de muy alta calidad y su colección comienza a cobrar celebridad en los circuitos europeos de coleccionismo (sobre todo en Francia, Inglaterra, Alemania y Austria), siendo también cada vez más numerosos los entusiastas de las cámaras y objetivos antiguos que visitan la tienda, lo cual sumado a la abundantísima clientela profesional y amateur forjada desde mediados de los años setenta que acude con asiduidad a Fotocasión, hace que el masivo volumen de público comience a desbordar la capacidad física del local de la calle Carlos Arniches de El Rastro.
MERITORIA TRANSICIÓN A LA FOTOGRAFÍA DIGITAL
A todo ello viene a sumarse a finales de los años noventa un hecho trascendental: están ya bastante asentados los principios tecnológicos electrónicos y digitales que durante los primeros años del siglo XXI catalizarán un nuevo punto de inflexión con la fortísima irrupción de la fotografía digital que llega para quedarse e irá sustituyendo en gran medida a la fotografía química que lleva ya aproximadamente ciento cincuenta años de evolución.
José Luis Mur, en esos momentos con un bagaje profesional de aproximadamente 25 años y que ya vivió a mediados de los años ochenta el momento inflexivo que supuso la llegada del autofocus - sobre todo en el segmento aficionado- y el inicio de los cursos de formación por parte de las distribuidoras de las marcas más importantes, es un hombre muy bien informado en todo lo tocante a temas fotográficos y posee contactos al más alto nivel en el entorno de multinacionales, distribuidoras y técnicos de las principales empresas del sector fotográfico.
Percibe claramente que se aproxima una revolución digital que permitirá además el acceso de un mucho más amplio espectro de nuevos clientes, sobre todo entre los jóvenes, al mundo de la fotografía, lo cual generará un aluvión de clientela aún mayor del esperado, al que tendrá cada vez mayores dificultades para poder atender lo mejor posible, una de sus prioridades diacrónicas durante su carrera profesional.
Necesita conseguir un local más grande lo antes posible y además, ha de intentar ponerse al día en fotografía digital, de la que es en gran medida néofito, a marchas forzadas (ya que se prevee una rapidísima evolución integral del mercado fotográfico hacia cámaras digitales que no utilizan emulsión química sino sensores digitales y están alimentadas con tarjetas de gran capacidad en cada una de las cuales cabe el equivalente en disparos a muchos carretes de película), lo cual no le será nada fácil, ya que es un hombre formado en la fotografía química clásica, especialmente en la de blanco y negro.
Y es aquí donde surge la figura de Sergio Mur, su hijo, que va a convertirse en un factor decisivo en la continuidad del negocio familiar ahora en el marco de la fotografía digital, que irrumpe fortísimamente en escena.
Pese a su juventud (todavía no ha cumplido los treinta años), Sergio Mur lleva trabajando con su padre desde que era un niño y con tan sólo 6 años de edad ya le ayudaba en su puesto de la calle Vara de Rey a mediados de los años setenta, por lo que es ya desde hace años un profesional de la fotografía muy experimentado y con un profundo know-how.
Al igual que su padre, Sergio Mur es un gran apasionado de las cámaras y objetivos fotográficos, que ha vivido desde muy pequeño (primero en el humilde puesto de la calle Vara del Rey y desde 1984 en el pequeño local de la calle Carlos Arniches) la fotografía con máxima intensidad, primero a pie de calle y después tras mostradores, por lo que ha adquirido un vasto acervo de conocimientos sobre todo tipo de productos fotográficos, películas químicas, técnicas fotográficas, etc, y ahora que se aproxima la llegada de la nueva etapa tecnológica en el sector, decide estudiar todo lo posible aspectos de fotografía digital, tipos de cámaras y objetivos, sensores, tarjetas, etc, para hacer piña con su padre, su madre y sus dos hermanas en el negocio familiar y adecuarse a los tiempos digitales que se avecinan que obligarán a un reciclaje de conocimientos en gran medida integral y a ponerse al día de modo permanente.
Es una nueva tecnología fotográfica de enorme versatilidad e inmediatez en los resultados y cuyas imágenes obtenidas pueden ser tratadas mediante ordenadores personales en simbiosis con programas de software cada vez más potentes como el Adobe Photoshop 2.5 y las versiones subsiguientes, que darán nacimiento a un nuevo concepto: el cuarto oscuro digital, que a su vez sinergizará con nuevas impresoras de un nivel cualitativo cada vez mayor y surtidas con papeles de auténtica calidad fotográfica como los Hanemühle y Canson Infinity, con la gran ventaja de ahorro y medios que ello supone, ya que la captación directa de imágenes digitales por este nuevo tipo de cámaras no precisa ningún tipo de revelado químico ni costosas digitalizaciones de negativos o diapositivas con scanners de gama alta.
Además, dichas imágenes pueden ser enviadas electrónicamente a gran velocidad a través de internet, lo cual acorta enormemente los tiempos de entrega de los profesionales a las redacciones de sus medios en la esfera fotoperiodística y permite a los fotógrafos de moda y publicidad suministrar archivos de gran calidad preparados para crear las adecuadas separaciones de color a la hora de imprimir, al tiempo que se abren nuevas y fascinantes posibilidades creativas a los aficionados.
El siglo XX se cierra con el lanzamiento por parte de Nikon en Junio de 1999 (tras una fase de diseño de tres años) de su reflex profesional Nikon D1 con sensor CCD APS-C de 23.7 x 15.6 mm y 2,7 megapixels (hoy en día obviamente obsoleta, pero en esos momentos una revolución), que abre las puertas de la fotografía digital a muchos profesionales y aficionados avanzados (además de gozar de una notable compatibilidad con la amplísima gama de objetivos Nikkor tanto de enfoque manual como autofocus), con su pantalla de 2 pulgadas en la que poder observar las fotografías hechas, cadencia de 4.5 disparos por segundo y velocidad hasta 1/16.000, ya que hasta ese momento lo que había era sobre todo respaldos digitales Kodak DCS adaptados a cuerpos analógicos, con unos precios carísimos, volumen y peso excesivos y una imagen de nivel cualitativo inferior.
Y aunque su precio de 5.000 euros sigue siendo elevado, es mucho más económica que la Kodak DCS 460 de 6 megapixels con sensor CCD de 27.6 x 18.4 mm con cuerpo de Nikon F90x cuyo precio es de 30.000 dólares, y los indicios de mercado indican que año tras año va a tener lugar una constante bajada de precios de las cámaras reflex profesionales.
Dos años después, en Noviembre de 2001, Canon presenta su nueva cámara reflex profesional Canon EOS-1D de 4 megapíxels con CCD 28,7 mm x 19,1 mm y factor de recorte 1,3x.
José Luis Mur, Sergio Mur, el resto de la familia y su cualificado personal que colabora con ellos desde hace años en la tienda, perciben que estas dos cámaras significan a efectos prácticos el principio del fin de la fotografía analógica como fuerza dominante a nivel profesional en el mercado fotográfico mundial y en muy pocos años la adopción masiva de cámaras digitales por el sector aficionado y semiprofesional y que a partir de ahora éste será su nuevo y porcentualmente mayoritario entorno de trabajo, aún sin renunciar nunca a la sección de fotografía analógica de Fotocasión, que seguirá siendo una de las señas de identidad de la casa, al igual que el material de segunda mano en perfecto estado de funcionamiento y muy interesante relación calidad/precio.
Pero la tecnología avanza imparable, a marchas forzadas, y en Febrero de 2001 Nikon presenta la D1H también de 2.7 megapixels pero con una cadencia de disparo de 5 frames/segundo durante cuarenta disparos consecutivos y la D1x con sensor 3008 x 1060 de 5.3 megapixels y cadencia de 3 frames/segundo durante 21 disparos consecutivos.
A todo ello se añade un hecho singular: desde finales de los años noventa, Olympus está trabajando intensamente en un extraordinario proyecto: el primer sistema fotográfico íntegramente digital de cámara profesional y ópticas intercambiables de gran nivel diseñadas específicamente para su sensor, a diferencia de todo lo existente hasta ese momento (cuerpos digitales reflex a los que se podía acoplar el parque de objetivos ya existente, con los problemas de aberraciones y viñeteado que ello conllevaba, especialmente en objetivos por debajo de 50 mm):
el sistema 4/3, que presenta en 2003 con la cámara Olympus E-1 dotada con sensor CCD de 13,1 x 17,4 mm de 5 megapíxels y cinco soberbios objetivos, en especial el Zuiko ED 50 mm f/2 Macro y el Zuiko ED 300 mm f/2.8.
Pese a que el sistema 4/3 será víctima en pocos años de las circunstancias de mercado, de su poca cantidad de megapíxels - aunque suficientes para un fotógrafo profesional -, del tamaño muy pequeño de sensor (en aquellos momentos el CCD Kodak KAF- 5101CE con tamaño de píxel individual de 6.9 x 6.9 micrones era una maravilla tecnológica y aportaba una imagen de gran calidad pero no permitía la obtención de imágenes sin ruido más allá de aproximadamente iso 800 - lo cual será ampliamente superado por distintos modelos posteriores de cámaras mirrorless Micro 4/3 de Olympus y Panasonic dotadas con sensores mucho mejores a sensibilidades altas entre iso 1250 e iso 2500 inclusive a partir de 2011-), estando en desventaja en esta faceta con respecto a las cámaras con sensor APS-C y full frame 24 x 36 mm, de la llegada de la Canon EOS- 1Ds con sensor CMOS de 11.4 megapíxels en Diciembre de 2002 y la posterior tendencia del mercado digital hacia modelos de cámaras reflex con sensor APS-C y full frame de entre 12 y 24 megapíxels y ausencia de ruido hasta ISO 3200 (las APS-C) y 6.400 e incluso más (las full frame) por parte de las principales marcas del sector, este proyecto visionario supone el engendramiento conceptual de una nueva era fotográfica totalmente digital con ópticas de altísimo nivel diseñadas ex profeso para sensor digital, con optimización de resultados en cuanto a poder de resolución, contraste y homogeneidad de los mismos en centro, borde y esquinas, que verá su nacimiento en 2009 con la consecución del mayor tour de force en toda la historia de la óptica fotográfica: la superación del nivel cualitativo de los mejores objetivos Leica M asféricos con las ópticas fijas serie S asféricas de formato medio diseñadas por Peter Karbe para el sensor CCD KAF-37500 30 x 45 mm de la cámara Leica S2 en 2009, las más perfectas construidas hasta la fecha, rizando el rizo en 2012 con el Apo-Summicron-M 50 mm f/2 ASPH para formato 24 x 36 mm.
Así pues, comienzan a ser legión los clientes que desean adquirir cámaras digitales de gama entry-level, media y alta, por lo que Fotocasión necesita un nuevo local de dimensiones mucho mayores que el de la calle Carlos Arniches, que lleva ya veinte años a pleno ritmo.
FOTOCASIÓN SE TRASLADA A RIBERA DE CURTIDORES, 22
Y en 2005, Fotocasión se traslada a unas nuevas instalaciones de tamaño notablemente superior en la calle Ribera de Curtidores, 22, también en el Rastro de Madrid, con cinco plantas, 2300 metros cuadrados, un espacio dedicado totalmente a la fotografía y con unas 25.000 referencias, que da servicio a toda España y Portugal, así como a abundantes turistas, y en la que trabajan 24 personas, todo un logro en un momento especialmente delicado para el sector fotográfico en España, ya que desde un punto de vista empresarial las circunstancias obligan a adaptarse a las nuevas tecnologías digitales o literalmente morir, en un contexto presidido por el enorme descenso en los revelados químicos que provocará tres años más tarde, en Octubre de 2008, la suspensión de pagos y desaparición de Ross Fotocolor en Madrid (Emilio Muñoz, 49-51, Madrid) y en Alhaurín de la Torre (Málaga), dos de los laboratorios fotográficos más antiguos del país, tras el despido del 40% de su plantilla a principios de 2007.
Pero a diferencia de la mayoría de tiendas de fotografía que vivían esencialmente del revelado y vendían material como complemento (un elevado porcentaje de las cuales se vieron abocadas al cierre como consecuencia del gran descenso en consumo de película y revelado químico), en Fotocasión lo más importante fue siempre la venta de material y su continua adaptación a las circunstancias tecnológicas y de mercado.
En breve plazo y ya consolidada su transición a la fotografía digital, Fotocasión se convierte en la tienda de fotografía más grande de Europa, al tiempo que prosigue la imparable implantación de la fotografía digital en el mercado fotográfico con sucesivas cámaras como las Canon EOS 20D, 30D, 60D, Pentax K10D y K20D, Nikon D200, Olympus E-510 y otras, que producen una masiva popularización de cámaras digitales en el sector aficionado, sin olvidar otro hecho muy importante: la redefinición de formatos, ya que las nuevas cámaras profesionales full frame 24 x 36 mm de Canon (Canon EOS-1 Ds Mark II, Canon EOS 5D, Canon EOS 1Ds Mark III), Nikon (Nikon D700, D3, D3x, D800 y D800s) y Leica (Leica M9, Leica M Typ 240 y Leica Monochrom) obtienen una impresionante calidad de imagen con posibilidades de ampliaciones sobre papel fotográfico sin degradación hasta tamaños de más de 1 metro, por lo que comienzan a ocupar el nicho hasta ahora correspondiente a las cámaras analógicas de formato medio, mientras que las cámaras con sensor Micro 4/3 de gama alta ( Olympus E-3 y Olympus E-5 presentadas en 2008 y 2011 respectivamente) y APS-C de gama alta (Nikon D300- presentada en Agosto de 2007 -, Nikon D300s -presentada en Julio de 2009- , Canon EOS 7D - presentada el 1 de septiembre de 2009-) gracias a la excelente calidad de imagen que producen y a su gran capacidad de ampliación en tamaños impensables hasta hacía muy poco con tamaños de sensor tan pequeños comienzan a cubrir el espacio ocupado en la era analógica por el formato 35 mm.
Desde comienzos de la segunda mitad de la primera década del siglo XXI la inmensa mayoría de fotógrafos profesionales se han decantado ya por la fotografía digital.
Las cámaras digitales están alcanzando unos impresionantes niveles de resolución y calidad, al tiempo que impresoras de chorro de tinta de última generación en combinación con los papeles adecuados logran unos resultados comparables a los que se conseguían con los clásicos papeles de contraste variable e incluso baritados en la época analógica, con un muy superior nivel de control y limpieza y el concepto de archivo RAW equivalente a un negativo digital sin revelar y que permite a los fotógrafos una gran versatilidad tanto con opciones presentes como futuras, aprovechando sus máximos niveles de tonalidad y rango dinámico así como la posibilidad de corregir el balance de blancos en post-processing, todo ello en sinergia con cada vez más potentes softwares de revelado de archivos RAW ( Adobe Camera Raw (ACR) v3.4 sobre CS2, Apple Aperture v1.5, Bibble Pro v4.8, CaptureOne (C1) v3.7.4, Raw Developer 1.5.1, Adobe Lightroom Beta 4.1, Nikon Capture v4.4, Raw Shooter Premium 2006 y otros) que van apareciendo en el mercado y una precisa calibración de monitor (factor clave para conseguir una buena salida digital) que se adecúe a los standards específicos que funcionen mejor con el flujo de trabajo del laboratorio que realizará las copias en papel, sobre todo las dos áreas más importantes: el espacio de color y el perfil de color.
De este modo, la fotografía digital ha llegado a un punto en el que los fotógrafos pueden utilizar la nueva tecnología para expresar su creatividad fotográfica en copias finales sobre papel dignas de sus ideas, con un nivel de control y consistencia de resultados superior al del tradicional cuarto oscuro analógico.
Y poco después se produce otro hecho muy importante: tras la presentación durante 2006 de varias versiones beta, Adobe Systems lanza al mercado las versiones 1.0 (2007) y 2.0 (2008) de su programa Lightroom, un excelente y enormemente versátil editor de fotografías digitales que combina un modo muy cómodo e intuitivo de ver y manejar las imágenes con una gran funcionalidad de edición en una sola aplicación.
LA COLECCIÓN DE CÁMARAS Y OBJETIVOS ANTIGUOS DE JOSÉ LUIS MUR SE CONFIRMA COMO UN REFERENTE INTERNACIONAL
Paralelamente a la progresiva adecuación de Fotocasión desde principios del siglo XXI a la nueva etapa digital y los extraordinarios y rapidísimos avances tecnológicos que se suceden, José Luis Mur ha seguido ampliando su famosa colección privada de cámaras, objetivos y accesorios antiguos en los más variados formatos, hasta el punto de que en 2010 alcanza las 4000 cámaras antiguas y unos 30.000 accesorios.
Una impresionante colección que abarca cámaras de daguerrotipo, ambrotipo, calotipo, cámaras panorámicas, cámaras estereoscópicas, cámaras de pequeño formato con el principio de la Leica, cámaras de formato medio y hasta las primeras digitales, formando un todo que muestra la evolución de la fotografía a través de los tiempos, incluyendo modelos realmente valiosos e históricos como la Plaubel Peco Universal II monorail de gran formato 9 x 12 cm con obturador Copal 1, tablero con orificio de 42 mm2 y objetivo Voigtländer Apo-Lanthar 150 mm f/4.5 (cuyo uso alternaba con el Schneider Kreuznach Symmar 150 mm f/5.6) que perteneció al gran fotógrafo Vicente Ibáñez y con la que hizo en su famoso estudio de la Gran Vía de Madrid abundantes retratos a los más míticos actores y actrices de Hollywood cuando venían a España durante los años sesenta y setenta
y dos de las cámaras Hasselblad 500 EL Data del Programa Apollo XI, con chasis de película de 70 mm y objetivo Zeiss Biogon 60 mm f/5.6 de 8 elementos en 5 grupos y extraordinaria calidad de imagen fruto de sus cualidades fotogramétricas y de su calibración específica para cada cuerpo de cámara.
Asimismo, su colección de obra fotográfica ha alcanzado una notable dimensión e importancia, incluyendo imágenes de Gabriel Cualladó, Miguel Oriola, Dolcet, Francec Català Roca, Joaquín Gomis, Alberto García Alix, Nicolás Muller, Henri Cartier-Bresson, Robert Doisneau, Helmut Newton, Manuel Alvarez Bravo y su más preciado tesoro: más de ciento sesenta fotografías originales de José Ortiz Echagüe elaborados mediante la técnica de revelado carbón fresson, estando su colección hoy en día archivada por su hija Bárbara Mur, Licenciada en Historia del Arte y Master en Gestión del Patrimonio Cultural por la Universidad Complutense de Madrid.
PRODUCTOS EN EXPOSICIÓN Y ABUNDANTES VALORES AÑADIDOS
Una de las grandes ventajas de Fotocasión como tienda profesional de fotografía es la posibilidad de ver y tocar personalmente la amplísima gama de productos (25.000 referencias) disponibles, lo cual requiere una importante inversión pero garantiza el que los clientes puedan tener toda la información posible in situ sobre las cámaras, objetivos, accesorios y todo tipo de artículos que puedan ser de su interés.
Y lógicamente, en un contexto de tal naturaleza el factor humano se convierte en algo decisivo, ya que el experimentado personal de Fotocasión con muchos años tras mostrador y trato con el público, posee un notable conocimiento de los productos, un alto grado de especialización y se esfuerzan denodadamente por atender con la mayor precisión posible las necesidades de los clientes.
Ello supone a efectos prácticos una esmerada atención personalizada, repleta de consejos y solución de problemas, que se traduce en un muy valioso asesoramiento permanente previo a la compra, durante la compra y después de la misma, que genera una confianza mutua con vistas al futuro, en simbiosis con el criterio empresarial permanente de tener todo el material posible en stock, desde lo más sencillo hasta lo tecnológicamente más avanzado y reciente, para que el cliente pueda tener un contacto físico con los productos antes de realizar la compra o no.
Todos estos factores pueden ser las más veces trascendentales a la hora de garantizar al máximo posible seguridades en las adquisiciones de productos fotográficos con respecto a las empresas de venta online, perfectamente legítimas pero con una carga fiscal mucho más baja que las tiendas profesionales de fotografía como Fotocasión y que además no tienen que realizar inversión para exponer los artículos ni tampoco en personal especializado tras mostrador ni cursos de formación.
Además del precio, son muchos otros los aspectos que entran en juego a la hora de hacer una buena compra de cámaras, objetivos y accesorios con las mayores garantías posibles a posteriori si hay algún problema con los productos para poder reclamar a personas a las que conoces desde hace años - con las ventajas que ello supone - y también con respecto a una ulterior continuación del asesoramiento.
En este sentido, Fotocasión lleva muchos años acreditando una gran seriedad, y si por algún motivo un producto vendido saliera defectuoso - algo que ha ocurrido muy pocas veces con este establecimiento - realizan el cambio por otra unidad en perfecto estado durante los primeros días tras la adquisición por parte del comprador o bien se encargan de enviar la cámara al servicio oficial técnico de la marca durante el período de garantía, ahorrando abundante tiempo y molestias a los clientes.
CÁMARAS SIN ESPEJO: FOTOCASIÓN HA DE ADAPTARSE UNA VEZ MÁS A UN NUEVO MOMENTO DE INFLEXIÓN DE LA FOTOGRAFÍA DIGITAL
Tras la transición de la industria fotográfica mundial a la tecnología digital ocurrida durante la primera década del siglo XXI con la llegada de cámaras profesionales, semiprofesionales y de segmento aficionado provistas con sensores digitales de distintos formatos cada vez más evolucionados y que permiten hacer fotografías a sensibilidades muy altas de hasta ISO 6400 e incluso más sin ruido (a diferencia de las películas químicas cuyo límite razonable sin grano estaba aproximadamente en torno a ISO 800), el vertiginoso avance tecnológico va a permitir la génesis de revolucionarias cámaras sin espejo con sensores Micro 4/3, APS-C y full frame 24 x 36 mm.
En septiembre de 2008 Panasonic presenta su Lumix DMC-G1 digital de 12 megapíxels en formato micro 4/3 durante la Photokina de dicho año y se inicia una revolución en el sector fotográfico que va a permitir la fabricación de cámaras compactas de sistema muy pequeñas con captor de tamaño inferior al 24 x 36 mm y ópticas intercambiables y productoras de gran calidad de imagen, incluso en grandes ampliaciones de un metro o más en papel fotográfico o de impresora de gama alta, y sin grano.
Y ello es posible gracias a cuatro factores decisivos de enorme calado en el mercado fotográfico del siglo XXI:
a) El desarrollo de fabulosos sensores de tamaño pequeño (APS-C) y muy pequeño Micro 4/3), cuya avanzadísima tecnología les permite generar archivos digitales de imagen de enorme calidad tanto en RAW como en JPEG, que hacen posible la realización ampliaciones muy grandes sin pérdida de calidad y posibilitan también los reencuadres selectivos sin degradación de áreas concretas.
b) El desarrollo de visores electrónicos cada vez más sofisticados que van siendo integrados de modo creciente en los cuerpos de cámaras de este tipo de las distintas marcas.
c) La ausencia de un sistema mecánico de obturación al no existir espejo basculante, lo cual potencia la vida operativa y resistencia al paso del tiempo de este tipo de cámaras.
d) La creación de dsp de imagen cada vez más potentes, valoces y sofisticados, gracias a la constante evolución de la electrónica y la ciencia informática que desempeñan un papel muy importante en el avance de la fotografía digital.
Así pues, la fotografía digital marca un nuevo hito en brevísimo espacio de tiempo y el 4 de enero de 2010 (un año después del lanzamiento de la Lumix DMC-G1 micro 4/3) Samsung presenta el primer modelo de cámara de su sistema NX con sensor APS-C: la NX-10 de 14.6 megapíxels, y pocos meses después, el 11 de mayo de 2010 el concepto de cámara digital compacta de sistema con visor electrónico recibe su decisivo estímulo por Sony, gigante de la electrónica, que presenta la primera cámara de su Sistema NEX: la NEX-3.
Fotocasión comienza a percibir el auge significativo en la venta de estas nuevas cámaras sin espejo y dotadas con visor electrónico, en un segmento de producto que era ocupado hasta ahora por las compactas de gama alta, y los clientes comentan de manera creciente su comodidad de manejo, muy pequeño tamaño y peso y una calidad de imagen y posibilidad de hacer ampliaciones desconocidos hasta la fecha en cámaras tan ligeras y de tan reducidas proporciones, con la ventaja añadida de que se les pueden acoplar una gran variedad de objetivos tanto los AF específicos de la marca como otros de enfoque manual de distintas épocas mediante adaptador, ya que la corta distancia existente entre la montura y el sensor de estas cámaras permite acoplar prácticamente cualquier óptica fabricada desde mediados de los años veinte.
Las cámaras reflex digitales formato APS-C siguen siendo claramente superiores en la calidad y comodidad de visionado a través de sus visores ópticos, pero los indicios apuntan claramente a que los visores electrónicos van a mejorar a marchas forzadas y comienza a detectarse una pugna entre las cámaras reflex formato APS-C y las mirrorless formato micro 4/3 y APS-C con visor electrónico.
A mediados de 2010, este tipo de cámaras mirrorless compactas de sistema con visor electrónico y objetivos intercambiables constituyen todavía un pequeño porcentaje del mercado, pero su importancia va creciendo cada vez más y comienza a entreverse un contexto en el que competirán con las reflex APS-C y full frame que han sido hasta ahora las dominadoras de este segmento.
Y a finales de 2011 cámaras mirrorless de gama media como la Panasonic Lumix DMC-G3, Samsung NX200, Olympus Pen E-PL 3 y Sony NEX N-5 comienzan a entrar en liza con cámaras reflex como la Canon EOS 1000D e incluso la Canon EOS 600D, mientras que mirrorless de gama alta como la Sony NEX-7, la Panasonic Lumix DMC-GX1 y la Olympus Pen E-P3 empiezan a aproximarse a las reflex semiprofesionales APS-C.
Pero en Marzo de 2012 Fuji irrumpe con fuerza en la fotografía digital con el lanzamiento de su cámara mirrorless de ópticas intercambiables Fujifilm X-Pro 1 no telemétrica con sensor CMOS APS-C X-Trans de 16 megapíxels, dsp de imagen EXR Pro muy evolucionado, un modelo profesional de gran nivel cualitativo con belleza de líneas inspirada en las Leicas M, dotado con un excelente visor híbrido óptico/electrónico y tres ópticas fijas muy luminosas y de primer nivel: el Fujinon XF 18 mm f/2R, el Fujinon XF 35 mm f/1.4 R y el Fujinon XF 60 mm f/2.4 R Macro, todos ellos con el tradicional anillo de diafragma sobre el barrilete, que sumado a los mandos vintage de su panel superior, en especial el dial para velocidades y el de compensación de exposición en tercios de punto de diafragma, confieren a esta cámara un significativo aspecto retro.
Además, esta cámara de 450 g de peso carece de filtro de paso bajo, optimizando resultados desde el punto de vista del poder de resolución y nivel de detalle alcanzados, hasta el punto de que tras hacerse tests con grandes ampliaciones sobre papel fotográfico a partir de sus archivos RAW, se verifica que puede competir de tú a tú en calidad de imagen (aunque su AF no es tan rápido, por lo que será mejorado con ocho sucesivos firmwares) nada menos que con la Canon EOS 5D Mark II de 21,1 megapíxels.
Ello supone a efectos prácticos la mayoría de edad de las cámaras mirrorless con visor electrónico, que a partir de este momento van a tener un protagonismo cada vez más creciente desde el punto de vista de las ventas en el mercado fotográfico tanto aficionado como profesional, con el lanzamiento de nuevas cámaras de este tipo con ópticas intercambiables por parte de varias marcas importantes, de las cuales las más significativas son:
-La Fujifilm XE-1, introducida en septiembre de 2012, una especie de Fujifilm X-Pro 1 de menor espesor, sensor CMOS APS-C X-Trans de 16 megapíxels, dimensiones de 12.9 x 7.5 x 3.8 cm con un peso de 350 g, dsp de imagen EXR Pro, sin el visor híbrido óptico/electrónico pero dotada con un visor electrónico algo más evolucionado, con unidad OLED de 2.36 megapíxels superior a la del visor LCD de 1.44 megapíxels de la Fuji X-Pro 1.
- La Olympus OM-D E-M5 presentada en febrero de 2012, con dimensiones de 12,2 x 8,9 x 4,3 cm, 425 g de peso, sensor CMOS Micro 4/3 de 17,3 x 13 mm, dsp de imagen TruePic VI y 16 megapíxels, rapidísimo autofocus por detección de contraste y capaz de exponer hasta 9 frames/seg en modo continuo.
Muy importante desde un punto de vista conceptual, ya que supone la génesis de cámaras profesionales mirrorless con visor electrónico y bella estética retro de dslr analógica clásica de los años setenta, cuerpo sellado que permite su funcionamiento bajo condiciones de polvo, lluvia o temperaturas bajo cero, excelente objetivo zoom básico de kit M. Zuiko ED 12-40 mm f/2.8 Pro un eficaz sistema de estabilización, Live View, Video HD y un sofisticado sistema de limpieza del sensor por ultrasonidos.
Este modelo (que supone la plena madurez profesional del sistema Micro 4/3 además de poseer un sensor de nivel cualitativo superior al de la Olympus EP-3 y que permite crear imágenes de gran calidad hasta ISO 3.200 inclusive sin ruido), será minuciosamente estudiado por diferentes marcas del sector que adoptarán muchas de sus innovaciones y conceptos de vanguardia, reescalándolos y adecuándolos sobre todo a formato APS-C.
- La Olympus OM-D E-M1, presentada en septiembre de 2013, también con aspecto retro de dslr analógica de los años setenta, sensor CMOS Micro 4/3 de 16 megapíxels sin filtro de paso bajo, dimensiones de 13 x 9.4 x 6.3, peso de 497 g, visor electrónico integrado de 2,36 megapíxels con magnificación 0,74x, un rapidísimo sistema de enfoque estado del arte Dual Fast AF integrado en el captor digital, ráfagas de hasta 10 frames/seg con AF fijo y de 6,5 disparos/seg con AF de seguimiento, estabilizador de imagen de cinco ejes, conexión wi-fi y como óptica standard el zoom M. Zuiko 12-40 mm f/2.8 profesional cuyo motor de enfoque MSC obtiene un enfoque muy suave y silencioso al grabar en video HD.
- Las Sony A7 (con sensor CMOS Exmor de 24,3 megapíxels) y A7R (con sensor CMOS Exmor de 36,4 megapíxels), primeras cámaras CSC mirrorless con visor electrónico (OLED de 2,4 millones de puntos), sensor full frame y ópticas intercambiables de la historia.
La A7 incorpora un AF híbrido de gran rapidez por detección de contraste y detección de fase, mientras que la A7R posee un sensor de mayor densidad y nuevo diseño, AF por detección de contraste y carece de filtro óptico de paso bajo.
Ambos modelos son cámaras muy profesionales de formato completo 24 x 36 mm que obtienen una enorme calidad de imagen gracias a la sinergia entre su formidable sensor - Sony es el referente mundial en esta faceta - y su muy avanzado dsp de imagen Bionz X que reduce la difracción y consigue reducir el ruido en áreas concretas.
Pero desde un punto de vista de mercado, Sony consigue con la A7 y la A7R impulsar de manera definitiva el concepto CSC en el segmento profesional, merced a varios factores muy relevantes:
a) Una extraordinaria y muy meritoria miniaturización, especialmente en espesor, con unas dimensiones de 12,7 x 9,4 x 4,8 cm y un peso de tan sólo 474 gramos. Es decir, ambas cámaras profesionales full frame CSC de Sony con visores electrónicos son mucho más pequeñas y ligeras que las cámaras reflex profesionales full frame de Canon y Nikon con respecto a las cuales se postulan como una seria alternativa.
En cuanto a la búsqueda de la máxima reducción de tamaño y peso posibles, Sony sigue en gran medida la estela (con excepción del saliente del tercio derecho para facilitar el agarre) de la Leica II (Model D) analógica de 1932, primera cámara CSC mirrorless de sistema con amplia gama de ópticas intercambiables y accesorios de la historia y la más pequeña y ligera para formato 24 x 36 mm fabricada hasta la fecha, con sus dimensiones de 13,3 x 6,7 x 3,3 cm.
La reducción de dimensiones y peso lograda por Sony con las A7 y A7r full frame es algo admirable, ya que son incluso ligeramente más pequeñas y ligeras que la Olympus OM-1 analógica - uno de las cámaras para formato 35 mm con ópticas intercambiables más pequeñas de la historia - con dimensiones 13,6 x 8,3 x 50 mm y un peso de 510 g, si bien el extraordinario visor óptico de la Olympus OM-1 (considerado el mejor de la historia junto con el de las Leicas R8 y R9 analógicas y el de la Leica S2 de formato medio digital) consigue una calidad y comodidad de visualización superior al muy buen visor electrónico de las Sony A7 y A7r.
b) Un precio enormemente competitivo: cuerpo de cámara en torno a los 1500 euros, que la hace económicamente accesible a un potencial espectro de clientes mucho mayor que las reflex profesionales full frame de precio bastante más elevado.
c) Una gran conectividad mediante adaptador con cualquier tipo de objetivos de otras marcas fabricados para formato 24 x 36 mm desde los años veinte, especialmente los de enfoque manual caracterizados por su gran calidad óptico-mecánica, su bella estética de imagen y armonioso bokeh, y que además poseen helicoidales de enfoque de gran precisión que les convierten las más veces en la mejor elección para la grabación de video HD.
Al no existir factor multiplicador, las A7 y A7R y la tecnología digital catalizan un hecho singular: el notable renacimiento de míticas ópticas de enfoque manual del siglo XX como los Asahi Pentax Takumares y Super Takumares, los Olympus Zuiko OM, los Nikkor Ai-S, los Canon FD, los Leica M, los Carl Zeiss, etc.
d) Un sensor de auténtica referencia que obtiene un impresionante nivel de nitidez y detalle, así como muy abundante cantidad de microinformación, hasta el punto de que los indicios apuntan a que se trata del mismo captor digital de las extraordinarias reflex full frame de 36 megapíxels Nikon D800 (lanzada al mercado en Marzo de 2012) y de la Nikon D800E (lanzada al mercado en Junio de 2012, con un rendimiento ligeramente superior a la Nikon D800 gracias a su ausencia de filtro anti-moiré sobre el sensor).
A todo ello hay que añadir la presentación en Abril de 2014 de la Sony A7s full frame de 12 megapíxels optimizada para fotografía profesional y aficionada avanzada en condiciones de luz extremas, con un impresionante rendimiento a sensibilidades altas y muy altas que llegan hasta 409.600 ISO, complementado por un muy eficaz y preciso autofocus en contextos de muy escasa luminosidad, siendo capaz de conseguir resultados profesionales sin ruido hasta aproximadamente ISO 12.800 y muy buenos a ISO 25600 y bastante aceptables a ISO 51200 e incluso ISO 64000, una cámara pues excelente para la captación de imágenes sin flash con muy poca luz y superior a la excelente Nikon D4s a isos altos y muy altos, si bien la relfex profesional con hasta 11 fotogramas/seg en modo enfoque contínuo, un AF de enorme consistencia en situaciones lumínicas extremadamente bajas, es desde un punto de vista global un modelo aún más profesional y apto tanto para fotoperiodismo como fotografía deportiva.
- La Fujifilm X-T1, presentada en enero de 2014, otra nueva CSC mirrorless con sensor CMOS APS-C de 16 megapíxels, dimensiones de 12, 9 x 9 x 4,7 cm, peso de 440 g, dsp de imagen EXR II, aspecto de dslr analógica mecánica de los años setenta y dotada con un soberbio visor electrónico de alta resolución y magnificación 0.77x, bellos diales analógicos en su panel superior, Wi-Fi incorporado, AF muy preciso tanto en modo disparo individual como contínuo con ráfaga de 8 frames/segundo y objetos en movimiento y formando tándem básico con un excelente objetivo zoom Fujinon Super EBC XF 18-55 mm f/2.8-4 R LM OIS.
Este nuevo modelo profesional CSC mirrorless de Fuji ofrece unas prestaciones, versatilidad y calidad de imagen que suponen un nuevo salto cualitativo a nivel mundial dentro de su segmento de tamaño de sensor APS-C, sobre todo en lo tocante a su visor electrónico OLED de 2.36 megapíxels, su enorme precisión y velocidad de AF, su preservación de gran calidad de imagen sin ruido hasta ISO 3200 inclusive, sus 75 puntos sellados contra polvo y agua, su funcionamiento impecable hasta -10º C, además de ser la primera cámara que permite el uso de tarjetas ultrarrápidas UHS-II SD.
Un producto pues en gran medida redondo.
- La Panasonic Lumix GH4, CSC mirrorless con visor electrónico, sensor Live MOS Micro 4/3 de 16 megapíxels y dimensiones 13.3 x 9.3 x 84 mm con un peso de 560 g, presentada en febrero de 2014. Es una cámara caracterizada por sus formidables prestaciones: máxima velocidad de disparo en ráfaga de 12 frames/seg, dsp de imagen Venus Engine Quad Core con cuatro núcleos, grabación de video 4K (4094 x 2160 puntos) a 24 frames/seg y 100 Mbps, grabación de video Full HD de hasta 1080/50p, enfoque por contraste con 49 puntos, conectividad Wi-Fi y NFC, cuerpo de aleación de magnesio con juntas resistentes al polvo y salpicaduras, visor electrónico OLED de 2,36 megapíxels con tasa de contraste de 10.000:1, etc.
- La Olympus OM-D E-M5 MK II, CSC Micro 4/3 de 16 megapíxels con dimensiones 12,37 x 8,5 x 4,45 cm y 147 gramos de peso, visor electrónico de 2,36 megapíxels con magnificación 0,75 x, presentada en Febrero de 2015 y que aporta importantes avances tecnológicos como el modo de alta resolución que obtiene archivos equivalentes a los de un sensor de 40 megapíxels, calidad de video cinematográfica con tres modalidades diferentes de grabación, sistema de estabilización de cinco ejes que es la referencia hasta la fecha, dsp de imagen True Pic VII muy avanzado, ráfagas de hasta 10 frames/seg, Wi-Fi que permite el control a distancia de casi todas sus funciones, etc.
UN FUTURO MERCADO FOTOGRÁFICO FASCINANTE PERO DIFÍCIL DE PREDECIR
En el momento presente, ya en mitad de la segunda década del siglo XXI, no es posible anticipar cual será el futuro del sector fotográfico y sus herramientas de trabajo, ya que la evolución de la tecnología en el ámbito digital es rapidísima y muy complejas las circunstancias de mercado.
Además, muy recientemente se han producido dos hechos bastante trascendentes:
a) La presentación por Fuji del soberbio objetivo zoom Fujinon XF 16-55 mm f/2.8 R LM WR de 17 elementos (tres de ellos asféricos y tres en vidrio ED de baja dispersión) en 12 grupos para sensor APS-C y especialmente diseñado para la cámara Fuji XT-1.
Fuji ha utilizado todo su know-how óptico y mecánico en él, y ha conseguido crear un extraordinario zoom profesional sólo superado hasta la fecha por los fuera de parámetros Vario-Elmarit-R 28-90 mm f/2.8-4.5 ASPH de 11 elementos en 8 grupos y enfoque manual para formato 24 x 36 mm y el Vario-Elmar-S 30-90 mm f/3.5-5.6 ASPH autofocus de 14 elementos en 4 grupos para formato medio 30 x 45 mm.
Lo que ocurre es que a efectos prácticos este nuevo zoom Fujinon, con diferencia el referente cualitativo óptico-mecánico de los fabricados para sensor APS-C y que aporta una impresionante calidad de imagen que compite de tú a tú con el Canon EF 24-70 mm f/2.8 L II USM (referente mundial en estos momentos entre los zooms AF construidos para formato 24 x 36 mm, siempre entendiendo que dentro de la gran dificultad que supone la fabricación de ambos objetivos es más difícil hacer un zoom de primerísimo nivel para formato 24 x 36 mm que para APS-C), va a suponer muy probablemente un antes y un después en la producción en serie e implantación en el mercado fotográfico mundial de este tipo de objetivos con luminosidad f/2.8 y f/2.8-4 en toda su gama de focales, que cada vez se acercarán más a las calidades de las mejores ópticas fijas, si bien las ópticas fijas con luminosidades máximas f/2, f/1.4, f/1 y f/0.95 seguirán siendo la referencia a la hora de obtener focos selectivos, ausencia de distorsión y los mejores bokehs.
Por otra parte, el nuevo zoom de referencia de Fuji tiene un precio muy competitivo: 1099 euros.
b) La presentación por Canon de sus cámaras full frame Canon EOS 5Ds (con filtro de paso bajo) y 5Dsr (sin filtro de paso bajo) con resolución de nada menos que 50 megapíxels, si bien esta enorme densidad de píxeles hace que la sensibilidad del captor digital quede reducida a un rango de ISO 100-6400 (con opción complementaria de ISO 50-12800 ISO forzados).
Destaca además por su dsp de imagen Digic 6 Dual y un muy práctico Mirror Vibration Control System que minimiza todo lo posible la vibración del espejo a fin de evitar que se produzca trepidación durante los disparos.
Estas dos cámaras pueden suponer un salto cualitativo y tecnológico importante -especialmente la 5Ds R- en el segmento de cámaras profesionales (tanto dslr con visor óptico como mirrorlesss con visor electrónico) full frame 24 x 36 mm cuya impresionante calidad de imagen obtenida y nivel de detalle y capacidad para la realización de enormes ampliaciones en papel han redefinido en buena manera el clásico concepto de formato medio analógico en el ámbito de la fotografía digital, al igual que las cámaras de gama alta y semiprofesionales con sensores APS-C de distintas marcas han superado desde hace algunos años los niveles cualitativos alcanzados por el 35 mm analógico.
No obstante, inevitablemente surgen algunas dudas y sobre todo preguntas, no con respecto a la soberbia calidad global de las cámaras Canon EOS 5Ds y 5Ds R de 50 megapíxels, su sensor a buen seguro excelente y sus prestaciones en cuanto a rapidez AF, gama de velocidades disponibles, etc, sino en lo tocante a la sinergia con las ópticas Canon L profesionales ya existentes, tanto objetivos fijos como zooms.
Es importante tener en cuenta que en estos momentos existen sobresalientes cámaras de 36 megapíxels tanto réflex (Nikon D800 y Nikon D800E) como mirrorless con visor electrónico (Sony A7r) muy firmemente asentadas y probadas, que producen una calidad de imagen poco menos que incontestable en simbiosis con ópticas profesionales tanto propias como de otras marcas y que han sido las que han consolidado la redefinición del concepto de formato 35 mm de la época química, aproximándolo por calidad de imagen y posibilidades de ampliación al formato medio ya en plena era digital.
En este sentido, las Nikon D800, D800 E (que consigue una resolución incluso ligeramente superior a la de por si formidable lograda por la D800, además de que sus archivos RAW aguantan muy bien una aplicación moderadamente agresiva de máscara de enfoque evitando a la vez artefactos visibles) y D810 ( presentada en Junio de 2014, dotada con CMOS de 36 megapíxels sin filtro de paso bajo, calidad de imagen mejorada a isos entre 6400 y 12800, algo mayor rango dinámico, dsp de imagen Expeed 4 y AF optimizado para máxima efectividad con poca luz), tres extraordinarias cámaras profesionales que probablemente han sido hasta ahora los referentes cualitativos y de versatilidad en el segmento profesional de formato 35 mm digital y cuya impresionante calidad de imagen con respecto a resolución, captación de detalle, muy amplio rango dinámico en sus archivos RAW, espléndido rendimiento a isos altos y muy altos tanto en JPEG como en RAW y posibilidad de enormes ampliaciones en papel las sitúan más en el ámbito del formato medio, han obtenido resultados grandiosos con objetivos Nikkor AF propios como el AF-S Zoom-Nikkor 17-35 mm f/2.8D IF-ED, AF-S Nikkor 24-70 mm f/2.8G ED, AF-S Nikkor 70-200 mm f/2.8G ED VR II, AF-S Nikkor 200 mm f/2G ED VRII, AF-S Nikkor 300 mm f/2.8G ED VR II, AF-S VR Micro-Nikkor 105 mm f/2.8G IF-ED, AF-S Nikkor 24 mm f/1.4G ED, AF-S Nikkor 85 mm f/1,4G y otros, habiendo logrado también soberbias calidades de imagen con objetivos Leica R referentes mundiales como el Apo-Macro-Elmarit-R 100 mm f/2.8 y el Apo-Telyt-R 280 mm f/4 (limitado por difracción a máxima abertura obteniendo un nivel de detalle excepcional tanto en centro como esquinas) acoplados con monturas Leitax especiales fabricadas a tal efecto.
Y además, su gran compatibilidad con todos los objetivos Nikkor existentes desde los años sesenta (tanto de enfoque manual como AF) ha sido junto con su muy alto nivel cualitativo una de las razones de su gran éxito, ya que muchos profesionales han podido utilizar con esta cámara los objetivos Nikkor que ya tenían. Incluso, durante los Juegos Olímpicos de Londres 2012, hubo un fotógrafo profesional que utilizó una Nikon D800 conectada a un Ai-Nikkor 400 mm f/3.5 IF-ED de 8 elementos en 6 grupos de 1977 tirando a pulso y consiguiendo muy buenas fotos.
Por su parte, la Sony A7r es también una cámara soberbia que produce una calidad de imagen excepcional, posee una compacidad y peso ligero sin rival entre las cámaras de 36 megapíxels y ha sido también probada con gran éxito tanto con ópticas de referencia corregidas con ayuda de software y firmware como el Carl Zeiss Sonnar FE 35 mm f/2.8 ZA T*, Zeiss Loxia Planar T* 50 mm f/2 y otros como con diferentes objetivos estado del arte diseños puros Leica M y Leica R.
Y además, Zeiss ha empezado a comercializar muy recientemente su objetivo Zeiss Distagon T* 35 mm f/1,4 ZM de enfoque manual en montura Leica M, que puede ser utilizado también mediante adaptador acoplado a la Sony A7r con espléndidos resultados (sólo superados por el Summilux-M 35 mm f/1.4 ASPH y el Summicron-M 35 mm f/2 ASPH), en lo que parece ser el principio de una ampliación considerable de la gama de ópticas disponibles para esta cámara Sony (en la hoja de ruta de ópticas para la Sony A7r está prevista también la pronta aparición del Zeiss FE 28 mm f/2 y el Zeiss FE 90 mm f/2.8 Macro G OSS) y quizá la llegada de un zoom profesional Zeiss de apertura constante f/2.8 diseñado específicamente para el sensor de 36 megapíxels y muy anhelado por los usuarios de esta cámara.
No obstante, la gran compacidad global de binomio Sony A7r + óptica de alta luminosidad f/1.4, f/1.8 y f/2 entre 24 y 50 mm acoplada sólo será preservada mediante adaptador con los objetivos de enfoque manual Leica M, Carl Zeiss ZM, Asahi Pentax Takumar y Super Takumar y Olympus Zuiko OM, debido a las muy reducidas dimensiones de la Sony A7r y la muy corta flange distance (distancia desde la brida de la montura hasta el sensor), mientras que el diseño de objetivos autofocus con montura FE f/1.4, f/1.8 y f/2 entre 24 y 50 mm f/1.4, f/1.8 o f/2 con un grado de miniaturización acorde con el muy pequeño tamaño y peso de la Sony A7r sería algo enormemente complicado (es por ello que por ejemplo el Carl Zeiss Distagon T* FE 35 mm f/1.4 ZA AF es muy grande y pesado con respecto al cuerpo de la Sony A7r) y con un enorme coste de producción que encarecería mucho el precio de venta al público.
Obviamente, el Carl Zeiss Otus Apo Distagon T* 55 mm f/1.4 de enfoque manual (en montura ZF.2 para cámaras dslr full frame Nikon F y y ZE para cámaras dslr full frame Canon EOS) es estratosférico, auténticamente apocromático, el segundo mejor cincuenta de la historia y el referente de los f/1.4 (aunque a costa de un tamaño muy grande y de un peso de nada menos que 1 kg, lo cual le hace mucho menos versátil y cómodo para tiro a pulso que los soberbios Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH y Carl Zeiss Sonnar T* 50 mm f/1.5 ZM, bastante más pequeños y ligeros) y obtiene acoplado a la Sony R7 mediante adaptador una excepcional calidad de imagen, pero se pierde en gran medida la filosofía de asombrosa compacidad de cámara 24 x 36 mm, y en la práctica, extraer un porcentaje lo mayor posible del inmenso potencial cualitativo en resolución y contraste del Otus Apo Distagon T* 55 mm f/1.4 requerirá el uso de trípode, cosa bastante más difícil disparando a pulso (lo cual no significa que no pueda usarse de tal modo consiguiendo muy buenos resultados gracias a la calidad de imagen profesional a sensibilidades altas y muy altas entre 3200 iso y aproximadamente 6.400 con tendencia al alza que proporcionan los sensores full frame), ya que su tamaño es muy grande y su peso muy elevado: mide 11,8 cm de longitud, su diámetro es de 9,2 cm, pesa entre 970 g (en montura ZF) y 1030 g (en montura ZE) y su fórmula óptica incluye 12 elementos en 10 grupos, por lo que el excelente Carl Zeiss C Sonnar 50 mm f/1.5 ZM T* de 6 elementos en 4 grupos, longitud de 6,3 cm, diámetro máximo de 5,5 cm y peso de 250 g es mucho más pequeño y ligero y una opción bastante mejor para acoplar a la Sony A7r si lo que se desea es conseguir la máxima compacidad posible cámara/objetivo.
Y si se realiza una comparación de dimensiones y peso entre el Carl Zeiss Otus Apo Distagon T* 55 mm f/1.4 y el Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH, este último es muchísimo más pequeño y ligero: mide 5,25 cm de longitud, su diámetro máximo es 5,35 cm, pesa 335 gramos y posee una fórmula óptica con menos cantidad de elementos y grupos: 8 elementos en 5 grupos, por lo que el Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH es bastante más difícil de diseñar y de fabricar en serie con controles de calidad unidad por unidad, además de que es más difícil crear un objetivo de focal 51.6 mm que consiga una calidad de imagen incontestable que uno con focal de 55 mm.
Por su parte, el excelente Canon EF 50 mm f/1.2L USM de 8 elementos en 6 grupos, con sus 8.59 cm de longitud, diámetro máximo de 6.55 cm y un peso de 592 gramos es también notablemente más pequeño y ligero que el Carl Zeiss Apo Distagon Otus 50 mm f/1.4, además de ofrecer una mayor luminosidad y capacidad tanto para la realización de focos selectivos como para fotografiar a pulso.
El Carl Zeiss Otus Apo Distagon T* 55 mm f/1.4 es sin ningún género de dudas un Rolls-Royce de objetivo que consigue una fabulosa calidad de imagen en centro, borde y esquinas prácticamente a todos los diafragmas y distancias de enfoque, pero la prioridad absoluta durante su desarrollo ha sido poder adaptarse al máximo posible a la enorme resolución tanto de los mejores sensores de las cámaras profesionales full frame Nikon, Canon y Sony en el momento presente como de los que puedan aparecer en el futuro, por lo que en su diseño apenas ha habido restricciones en cuanto a tamaño y peso, lo cual dentro de la gran dificultad que entraña hacer un objetivo de este superlativo nivel, facilita mucho las cosas a la hora de utilizar los avanzadísimos softwares de diseño óptico de cosecha propia y la toma de decisiones, a diferencia de los diseños ópticos de otros famosos objetivos de referencia y gran luminosidad f/1.4, f/1.5 y f/1.2 para formato 24 x 36 mm, sobre todo los fabricados entre los años setenta y la primera década del siglo XXI, en los que la prioridad fue reducir al máximo posible el tamaño y peso, además del diámetro de la lente frontal, preservando al mismo tiempo una calidad de imagen y mecánica de primerísimo nivel, lo cual hace que las dificultades aumenten en progresión geométrica y los muy sofisticados programas de diseño óptico disparen en todo momento las dimensiones y peso, así como el diámetro del elemento óptico delantero del objetivo, lo cual hace mucho más complejo tanto el manejo de dichos programas de diseño óptico como la toma de decisiones. Por tanto, aunque el Carl Zeiss Otus Apo Distagon T* 55 mm f/1.4 es desde el punto de vista de su poder de resolución, contraste y bokeh el referente mundial diacrónico entre los objetivos standard f/1.4, diseños como el Carl Zeiss Jena Sonnar 5 cm f/1.5 (160 gramos, Ludwig Bertele, 1932), Summilux-M 50 mm f/1.4 (275 gramos, 1961, Walter Mandler), Noct-Nikkor 58 mm f/1.2 AI ( 480 gramos, 1977-1981) y AI-S (465 gramos, 1982-1997), Olympus OM Auto-S 50 mm f/1.2 (310 gramos, Yoshihisa Maitani, 1982), Carl Zeiss Sonnar T* 50 mm f/1.5 ZM (240 gramos, 2004), Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH (335 gramos, Peter Karbe, 2006), son mucho más meritorios y de muy superior dificultad de diseño y constructiva, ya que su desarrollo estuvo presidido por unas limitaciones brutales en cuanto a su tamaño y peso y al diámetro de lente frontal que tenían que ser lo más pequeños posibles, así como unas tolerancias mecánicas también enormemente difíciles de superar para poder insertar todo dentro del barrilete del objetivo, de proporciones muy reducidas.
Por eso los objetivos angulares y standard Leica M f/1.4 ASPH y f/2 ASPH valen lo que valen. No sólo porque son la referencia en calidad óptica y mecánica en ópticas con dicha máxima apertura y permiten un mayor foco selectivo que las ópticas diseñadas para sensores de menor tamaño, sino porque conseguir un rendimiento incontestable con objetivos tan sumamente pequeños, livianos y con un diámetro de lente frontal tan corto diseñados para sensor formato 24 x 36 mm como por ejemplo el Summicron-M 28 mm f/2 ASPH, el Summilux-M 35 mm f/1.4 ASPH, el Summicron-M 35 mm f/2 ASPH, el Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH o el Summicron-M 50 mm f/2 (que constituye la cima diacrónica cualitativa del esquema Doble Gauss sin usar elementos asféricos) es muchísimo más difícil de lograr que con objetivos diseñados para sensor APS-C y Micro 4/3 o con otros bastante más grandes y pesados creados para formato 24 x 36 mm y requiere un coste de producción mucho más elevado, además de la extrema complejidad que conlleva el ajuste y centrado de los elementos ópticos dentro de la célula de objetivos de dimensiones tan reducidas.
Pero desde el punto de vista de una máxima compacidad alcanzable con una óptica standard de gran luminosidad acoplada mediante adaptador al cuerpo Sony A7r, la mejor opción es el Olympus Zuiko Auto-S 50 mm f/1.2 de 7 elementos en 6 grupos y enfoque manual, uno de los mayores logros de la óptica de todos los tiempos, diseñado en 1982 por el genio Yoshihisa Maitani, que se las arregló para realizar una increible miniaturización, dejando la longitud en 4,3 cm, el diámetro máximo en 6,5 cm y el peso en 285 g.
No obstante, pese a los inconvenientes que genera su enorme tamaño y peso y la dificultad para realizar tiros rápidos a pulso con enfoque preciso al carecer de autofocus, la creación del Carl Zeiss Otus Apo Distagon T* 55 mm f/1.4 marca un importante hito en la historia de las ópticas fotográficas, por dos razones principales:
a) Nace de la muy brillante idea de conferir a un objetivo fabricado para sensor con formato 24 x 36 mm cualidades de ADN y estética de imagen obtenida propios de una óptica de formato medio (definición hasta el más mínimo detalle, enorme nitidez de contornos, contraste excepcional ya a plena abertura y con admirable uniformidad en centro, bordes y esquinas, ausencia de ruido, gran capacidad para separar los sujetos de los fondos, potenciación del efecto tridimensional, excelente corrección de color), mediante la elección del diseño Distagon, cuyo esquema óptico de gran longitud posibilita una máxima corrección a plena abertura f/1.4, con resolución y contraste muy próximos a los obtenidos a f/8, reduciendo además la curvatura de campo a niveles insignificantes y consiguiéndose un soberbio bokeh a f/1.4, f/2 y f/2.8.
b) En el ámbito de la street photography, la fotografía de viajes, el reportaje ágil y la fotografía disparando a pulso con luz ambiente, incluso en condiciones de luz tenue, las Leicas M telemétricas y sus muy pequeños y ligeros objetivos de gran luminosidad, extraordinaria construcción mecánica miniaturizada y productores de soberbia calidad de imagen desde plena abertura seguirán siendo la referencia, sin olvidar otras excelentes cámaras mirrorless no telemétricas como la Fuji X-Pro 1, Fuji X-T1, Olympus OM-D E-M5 MK II, Panasonic Lumix GH4, etc, que por su pequeño tamaño, avanzadísima tecnología electrónica, autofocus de gran rapidez y precisión, excelentes visores electrónicos y muy amplia gama de ópticas fijas de gran calidad y tamaño pequeño, así como zooms profesionales f/2.8 de amplio rango focal y potentes estabilizadores de imagen, que son también una muy buena opción para crear imágenes en una extensa variedad de géneros fotográficos y situaciones.
Pero es indudable que el Carl Zeiss Otus Apo Distagon 55 mm f/1.4 consolida enormemente desde el mismo momento de su aparición la tendencia iniciada en 2008 por la gran cámara Nikon D3X de 24 megapíxels y catalizada posteriormente por las Nikon D800, Nikon D800E y Sony R7r: la redefinición del concepto de formato 35 mm con respecto a su calidad de imagen, posibilidades de uso a isos altos y potencial de ampliación sobre copias en papel que sitúan al formato 24 x 36 mm digital en el campo correspondiente al formato medio, por lo que en estos momentos, cualquier cámara digital con sensor de 36 o 50 megapíxels conectada al Otus 55 1.4 permite obtener resultados que en la época analógica sólo eran posibles con cámaras de formato medio y películas entre 6 x 4.5 cm y 6 x 9 cm, con la gran ventaja de una considerable reducción del volumen y peso del equipo fotográfico, lo cual permite trabajar con mucha mayor comodidad y rapidez en ámbitos como la fotografía de estudio, moda y publicidad, en los que la calidad de imagen es determinante.
Por otra parte, con respecto a las Canon EOS 5Ds y 5Dsr harán falta ordenadores enormemente potentes con muy abudante RAM, tarjetas de gran capacidad y discos duros capaces de manejar dichos archivos RAW de 50 megapíxels.
Habrá que ver también como encajarán tanto las circunstancias del mercado fotográfico como los fotógrafos ya usuarios de cámaras de formato completo Canon reflex de 24 megapíxels con diferentes objetivos de serie L y los posibles nuevos usuarios de ambas cámaras Canon de 50 megapíxels recién presentadas la probable (con excepción del Canon EF 24-70 mm f/2.8 L II USM, Canon EF 70-200 f/2.8 L IS II USM y el Canon EF 11-24 mm f/4 L USM que parecen haber sido diseñados específicamente para el nuevo sensor de 50 megapíxels) necesidad de tener que adquirir nuevos objetivos profesionales Canon creados específicamente para el captor digital de las EOS 5Ds y EOS 5Dsr o bien el Carl Zeiss Apo Distagon 55 mm f/1.4 en montura ZE (con diferencia la mejor opción de óptica acoplable), si se confirmara que hay una significativa diferencia de aprovechamiento del potencial de dicho sensor de 50 megapíxels en favor de los nuevos objetivos Canon L lanzados al mercado a partir de 2015 con respecto a los Canon L hasta ahora existentes, tal y como parece razonable pensar.
En otro orden de cosas, la senda iniciada por Canon con su soberbio objetivo zoom angular extremo 11-24 mm f/4L rectilíneo con fórmula óptica de 16 elementos (cuatro de ellos asféricos) en 11 grupos exige una gran inversión tanto en muy sofisticadas máquinas CNN específicas de gran precisión que han de ser manejadas por técnicos muy experimentados como en diseñadores ópticos de muy alto nivel y profundo conocimiento de las técnicas de acabado magneto reológico con herramientas MRF, sobre todo en lo tocante a seis de sus 16 elementos: uno asférico de gran tamaño y torneado con diámetro de nada menos que 84 mm, otro asférico también muy grande moldeado en vidrio, dos asféricos más de menor tamaño igualmente moldeados en vidrio, otro fabricado en vidrio Super ED de dispersión cromática extrabaja y uno UD de dispersión cromática muy baja.
El coste de producción de este zoom angular extremo es muy elevado e inevitablemente ello repercute en su precio de venta de 3500 euros, que ciertamente los vale, ya que constituye en sí mismo un importante tour de force óptico y mecánico que supone un salto cualitativo y una espectacular ampliación de cobertura angular en el camino abierto por otros dos objetivos zooms angulares de élite y rectilíneos también con una muy encomiable reducción de distorsión a niveles insignificantes el Leica Vario-Elmar-R 21-35 mm f/3.5 ASPH y el Olympus Zuiko Digital 7-14 mm f/4 ED) y un tercero enormemente versátil, generador de excepcionales niveles de resolución y contraste y que es hasta ahora el referente en el ámbito del reportaje y la fotografía de paisaje (el Nikon AF-S Nikkor 14-24 mm f/2.8G ED).
- El Leica Vario-Elmar-R 21-35 mm f/3.5-4 ASPH de enfoque manual, 9 elementos (dos de ellos asféricos - el delantero de gran tamaño y el cuarto de tamaño normal- fabricados con máquinas específicas ultramodernas de gran precisión de pulido y otros dos elementos hechos con vidrio óptico de alta refracción y vidrio con dispersión parcial anómala) en 8 grupos, calidad de ópticas fijas en toda su gama focal, enfoque interno en el primer grupo vario de elementos para potenciar un rendimiento óptico también muy alto en las distancias de enfoque más próximas y 500 gramos de peso.
- El Olympus Zuiko Digital 7-14 mm f/4 ED para sistema Cuatro Tercios, equivalente a un 14-18 mm f/4 en paso universal, presentado en septiembre de 2004, con fórmula óptica de 18 elementos en 12 grupos (dos de ellos asféricos - el segundo torneado de gama referencial, gran diámetro y más que intrépida curvatura así como gran meticulosidad en el tallado de sus bordes y el décimosexto fabricado en vidrio ED y de tamaño mucho más pequeño-, dos Super ED - el cuarto y el sexto, este último de tamaño algo menor -, y uno ED - el décimo cuarto) y peso de 780 gramos. Todavía el patrón en este ámbito y uno de los mayores logros en toda la historia de las ópticas fotográficas, con un nivel de corrección óptica increíble: prácticamente exento de distorsión geométrica alguna, un viñeteado extremadamente bajo para un objetivo de tan gran cobertura y una homogeneidad de altísima definición y contraste entre centro y esquinas desconocida en un zoom de este tipo hasta su aparición, incluso a 14 mm (gracias al mantenimiento de algo de color fringing en el extremo focal corto).
- El Nikon AF-S Nikkor 14-24 mm f/2.8G ED. Presentado en agosto de 2007. Un auténtico referente que destaca por su gran luminosidad para un zoom extremo de tales características y muy especialmente por su extraordinario poder de resolución y contraste en el centro, caracterizado por su impresionante homogeneidad de rendimiento óptico a todos los diafragmas entre f/2.8 y f/11 y en todas y cada una de las focales (superando incluso en este ámbito al soberbio Leica Vario-Elmar-R 21-35 mm f/3.5-4 ASPH, lo cual tiene un enorme mérito, ya que el AF-S Nikkor 14-24 mm f/2.8G ED alcanza una cobertura angular 7 mm mayor, por lo que su diseño fue mucho más prolijo y mayor la inversión en su desarrollo), produciendo además espléndidos colores, mientras que en las esquinas hay un ligero descenso cualitativo a f/2.8 que a partir de f/4 se aproximan a los resultados en el centro de la imagen.
Nikon volcó en este zoom todo su know-how óptico y mecánico, con una fórmula óptica de 14 elementos en 11 grupos (3 de ellos asféricos y 2 ED), 9 palas de diafragma y uso extensivo de revestimiento con nano cristal, habiéndose corregido muy bien el viñeteado, con valores a efectos prácticos insignificantes incluso a plena abertura f/2.8, muy superior en esta faceta (al igual que en las restantes) al Nikkor 16-35 mm f/4 VR.
Obviamente, un objetivo con esta gama de focales ultraangulares, f/2.8 constante y soberbia construcción mecánica enteramente metálica (con excepción del parasol de plástico) no puede ser pequeño, por lo que sus dimensiones son de 9,8 cm de diámetro x 13,5 mm de longitud y su peso de 969 g.
Es un auténtico all-around performer tanto en fotografía de reportaje como de paisaje, con excepción de la fotografía de arquitectura, donde la corrección de la distorsión del Olympus Zuiko 7-14 mm f/4, el Leica Vario-Elmar-R 21-35 mm f/3.5-4 ASPH y el Canon USM 11-24 mm f/4 L es superior.
No obstante, la corrección de la distorsión en el AF-S Nikkor 14-24 mm f/2.8 es bastante más que digna, ya que únicamente presenta una ligera distorsión en barrilete entre 14 y 19 mm, que desaparece a partir de 20 mm y una distorsión en cojinete aún menor, casi imperceptible, a 24 mm.
No obstante, el Canon EF 11-24 mm f/4 L ha sido muchísimo más difícil de hacer que el Olympus Zuiko 7-14 mm f/4 ED para sistema 4/3 y con un coste de producción muy superior, ya que
fabricar un objetivo zoom tan sumamente angular prácticamente sin distorsión y una elevada uniformidad de rendimiento entre centro y esquinas para el círculo de imagen inherente al sensor formato 24 x 36 mm (con un área de 864 mm2) un 400% más grande que el del formato Cuatro Tercios 17.3 x 13 mm (con un área de 225 mm2) entraña hacer frente a unas exigencias ópticas muy superiores en complejidad y asumir retos físicos con frecuencia al borde de lo científicamente posible, sobre todo cuanto más se lleve al límite la focal más corta, y en este sentido, los 11, 12 y 13 mm en el extremo angular del Canon EF 11-24 mm f/4L constituyen sin duda una significativa presentación de credenciales, por lo que los indicios apuntan a que las pruebas realizadas con él (se trata de un objetivo recién presentado y harán falta abundantes tests para evaluarlo con rigor y objetividad) probablemente le sitúen como el nuevo referente en este tipo de objetivos zoom ultraangulares profesionales, y también será muy relevante conocer cual ha sido la reducción de la distorsión entre 11 y 14 mm, ya que de por si es imposible eliminar la distorsión al 100% en ópticas fijas superangulares de 21 mm de referencia en esta faceta para formato de 35 como el Zeiss 21 mm f/4.5 C Biogon T* ZM, dificultad que aumenta geométricamente si se intenta hacer algo parecido con un zoom de rango angular tan extremo como el Canon EF 11-24 mm f/4L y mantener un equilibrio lo más grande posible en toda la muy amplia gama de focales.
Tampoco hay que olvidar que diseñar objetivos angulares y standard para sensores Cuatro Tercios, Micro Cuatro Tercios y APS-C que den menos rayos divergentes en los márgenes del campo de imagen es más fácil que diseñar objetivos para sensor 24 x 36 mm que hagan lo propio, sobre todo con los angulares, ya que cuanto más oblícuos son los rayos de luz que llegan al sensor, mayor es la posibilidad de que se produzcan errores de color, viñeteado y ruido de fondo, a diferencia de los teles cuyos rayos de luz emergentes son casi paralelos. Pero una razón importante del alto coste de los objetivos muy sofisticados y con muy elevadas prestaciones ópticas y mecánicas es la muy alta tasa de elementos fuera de tolerancias rechazados, ya que cuanto mayor sea su rendimiento, mayor habrá de ser la precisión con la que se tallen, pulan y cubran con revestimientos sus elementos ópticos, por lo que sobre todo los cuatro elementos asféricos de la fórmula óptica (especialmente el primero - de enorme diámetro, 84 cm, y torneado - y el segundo - también de gran diámetro, moldeado y todavía más interesante desde un punto de vista óptico-) del nuevo zoom Canon EF 11-24 mm f/4 L requieren una extrema precisión y pueden tardarse varios días en configurarlos, por lo que se genera una inevitable pérdida de tiempo y de capacidad de producción, además de que con objetivos de este sobresaliente nivel, si se produce la más mínima desviación de tolerancia o descentramiento, no es posible utilizar el recurso (del que a veces pueden servirse los diseñadores ópticos con objetivos de gama intermedia y alta) de contrarrestar el efecto producido por dicha desviación utilizando otro elemento óptico con características opuestas que lo neutralicen.
Y obviamente, será interesante también ver la evolución del mercado y si esta escalada en megapíxels se va convirtiendo en una futura tendencia de mercado en el segmento profesional full frame, ya que está muy claro que cámaras como la Nikon D800, D800E y Sony Atr de 36 megapíxels, las Fujifilm X-T1 APS-C de 16 megapíxels, la Olympus E-M5 MK II, CSC Micro 4/3 de 16 megapíxels, la Panasonic Lumix GH4 Micro 4/3 de 16 megapíxels son cámaras totalmente profesionales con prestaciones, avanzadísima tecnología y excelentes calidades de imagen producidas, que permiten además la obtención de grandes ampliaciones sobre papel fotográfico a tamaños impensables sólo hace unos pocos años (sobre todo las de sensor APS-C y Micro 4/3) y satisfacer la inmensa mayoría de trabajos de los fotógrafos que las usen, por lo cual considerar una necesidad absoluta el tener una cámara con sensor de 50 megapíxels (algo que obviamente también tiene sus ventajas) sería una falacia, ya que las cámaras son ante todo y para todo herramientas fotográficas cuya idoneidad dependerá mayormente del tipo de trabajo a realizar.
Por otra parte, el aumento del poder de resolución del sensor hasta los 50 megapíxels con cámaras reflex dotadas de pentaprisma, espejo reflex y abundantes piezas móviles presenta más inconvenientes que el hipotético diseño de un tipo de cámara mirrorless full frame 24 x 36 mm con visor electrónico del tipo de la Sony A7r pero con 50 megapíxels en lo tocante a vibraciones, desgastes y muy especialmente la creación de objetivos específicos para sensor tan potente, ya que la ausencia de espejo basculante y una flange distance menor que en las cámaras dslr de formato completo permite concebir diseños ópticos más puros y fabricar ópticas todavía de mayor nivel cualitativo y con un porcentaje menor de compromisos.
Sea como fuere, parece claro que la cúspide cualitativa con respecto a calidad de imagen obtenida en el segmento de cámaras de formato medio digitales a isos bajos y medios seguirá siendo ocupada por tres sistemas fotográficos estado del arte óptico/mecánico y uno excelente con gran relación calidad/precio:
a) La Leica S con su sensor CCD formato 30 x 45 mm de 37 megapíxels y las ópticas fotográficas más perfectas jamás fabricadas, diseñadas por Peter Karbe, y complementadas por un AF de gran precisión y consistencia en sus resultados.
Este sistema es el de mayor nivel cualitativo óptico-mecánico y versatilidad de todos los de formato medio existentes, ya que el Sistema Leica S fue concebido para su uso sobre todo disparando a pulso, como si se tratara de una dslr profesional de 35 mm.
No en vano, la Leica S (Typ 007) con sus dimensiones de 16 x 8 x 12 cm y un peso de 1,26 kg es ligeramente más pequeña que una Nikon D700 y ha sido utilizada con enorme éxito en géneros fotográficos tan distintos como fotoperiodismo, paisaje, moda, retrato, fauna, etc. Y con respecto a calidad de imagen global conseguida, gama tonal, definición, contraste, estética de imagen y bokeh, los archivos RAW que produce están más vinculados a placas de formato medio analógico 4 x 5 " (10 x 12 cm) digitalizadas por Danny Burk obteniendo archivos TIFF de 1700 MB y 4000 puntos por pulgada 16 bits que al formato medio propiamente dicho, además de reducir en gran medida el trabajo de postproducción gracias a la gran pureza de sus archivos DNG que permiten muy amplios márgenes de uso de máscara de enfoque sin degradación y aceleran notablemente el manejo de los flujos de trabajo.
b) La Hasselblad H5D-60 con sensor CMOS tamaño 40,2 x 53,7 mm de 60 megapíxels, dimensiones 15,3 x 13,1 x 20, 5 cm y un peso de 2,290 kg.
Una cámara extraordinaria con ópticas de primerísimo nivel, si bien por tamaño y peso su uso queda sobre todo circunscrito al ámbito de la fotografía con temas estáticos en moda, publicidad, estudio, retrato, etc, lo cual no significa que no pueda utilizarse a pulso.
Su construcción mecánica en acero y aluminio es simplemente soberbia, con un alto grado de modularidad, que permite la intercambiabilidad de respaldo, objetivos, visor con prisma reflex y pantallas de visionado, lo cual posibilita configurar la cámara para unas amplia gama de tareas fotográficas, incluyendo una muy interesante capacidad de adaptación del respaldo para uso con cámaras técnicas.
Es una cámara de formato medio digital muy fiable, cúspide evolutiva de la Hasselblad H1 original, con una amplísima gama de mejoras introducidas y que permite obtener resultados no sólo de extraordinario nivel, sino de gran consistencia, y además, desde un punto de vista ergonómico, su diseño es uno de los más logrados de toda la historia de la fotografía, con un loable grado de integración entre el cuerpo de cámara y el respaldo digital Hasselblad acoplado.
Su visor es muy grande y nítido y su gama de objetivos entre 24 y 300 mm (todos dotados con obturador central) es extraordinaria, con buques insignias como el Hasselblad HC 80 mm f/2.8, el Schneider-Kreuznach AF 80 mm f/2.8 LS, el Hasselblad HC 120 mm Macro II f/4, el Hasselblad 300 mm f/4.5 HC, sólo superados en el ámbito del formato medio por los objetivos del sistema Leica S, aunque cualquiera de las ópticas de ambos sistemas da una calidad mucho más que sobrada para cualquier uso profesional.
Sobre todo a isos bajos, la calidad de imagen que consigue la Hasselblad H5D-60 sólo puede ser definida como excepcional y al igual que con el sistema Leica S poco menos que imbatible (de hecho, ambos sistemas consiguen imágenes más propias del gran formato que del formato medio), con una captación de microdetalle y tridimensionalidad comparable a los mejores respaldos CCD, si bien a isos altos y muy altos cámaras profesionales de formato 24 x 36 mm como la Nikon D800, D800E y Sony A7r obtienen mejor rendimiento.
c) La Alpa 12 TC con respaldo digital CFV-50 de 50 megapíxels, cámara suiza de formato medio digital de dimensiones 10,9 x 10, 9 x 2 cm y 1,6 kg de peso, dotada con un excelente visor óptico Alpa con ángulo de visión de 120º y construida con los más altos standards de calidad y precisión.
Destaca por su notable compacidad, ya que se trata de un sistema modular que permite acoplar todos los respaldos digitales existentes mediante el adaptador adecuado de barrilete largo, de barrilete corto 17 mm o de barrilete corto de 34 mm, existiendo también adaptadores con y sin opción tilt/swing integrada, permitiendo los primeros basculamientos y descentramientos de hasta 5º con objetivos entre 23 y 50 mm y de hasta 12º con ópticas a partir de 50 mm.
Es la más ligera y pequeña cámara digital con más de 60 megapíxels de resolución.
Y dispone de una amplia gama de 34 objetivos Schneider y Rodenstock de primerísimo nivel, desde el angular extremo Rodenstock HR Digaron- S 23 mm f/5.6 hasta el teleobjetivo Schneider Apo-Tele-Xenar 250 mm f/5.6.
La calidad constructiva óptico-mecánica de este sistema modular suizo de formato medio digital es con diferencia el referente mundial en este tipo de cámaras, habiendo sido incluso pionero en la instalación de un receptáculo para Apple iPhone como visor electrónico en simbiosis con la aplicación Alpa eFinder.
Hay que destacar también el hecho de que la Alpa 12TC en combinación con el extraordinario objetivo superangular Rodenstock HR Digaron-S 23 mm f/5.6, específicamente diseñado para respaldos digitales, máximo rendimiento a plena abertura, brutal resolución y contraste, reducción de distorsión a valores muy próximos a cero, diseño apocromático que evita el color fringing y 112º de cobertura angular ha conseguido una proeza óptica que se consideraba poco menos que imposible: superar a la Hasselblad 903 SWC de 1989 con excepcional objetivo angular extremo Carl Zeiss Biogon 38 mm f/4.5 simétrico (equivalente a un 21 mm f/4.5 en formato 35 mm) de 10 elementos, virtualmente imbatible en definición, microcontraste, resolución, rendimiento de color, saturación y muy especialmente en ausencia de distorsión), cuya fórmula original para objetivos aerofotogramétricos del genio Ludwig Bertele fue adaptada por Hans Sauer (otro óptico de gran talla, que había sido ayudante de Ernst Wandersleb, Jefe de Diseño Óptico de Carl Zeiss Jena antes de la Segunda Guerra Mundial) al formato medio 6 x 6 cm.
d) La Pentax 645Z de formato medio digital, con sensor CMOS de 43,8 x 32,8 mm de 51,4 megapíxels, dimensiones de 15,6 x 11,7 x 123 mm, peso de 1,55 kg y un precio muy competitivo de 8.000 euros frente a los aproximadamente 20.000 que cuestan las cámaras de referencia del formato medio digital.
Es una cámara de muy alto nivel constructivo y tecnológico, que destaca por su cadencia de disparo de hasta 3 fotogramas/seg, (algo inusual en cámaras de formato medio digitales), su precisión y velocidad de AF de 27 puntos por detección de fase que funciona muy bien en condiciones de baja luminosidad, live view, video Full HD a 30 fotogramas/seg (rasgo aún más insólito en este segmento de producto), sensibilidades nominales entre 100 ISO Y 204800 ISO, obteniendo una espléndida calidad de imagen profesional hasta ISO 1600 inclusive y muy buena a ISO 3200) y un visor muy grande y brillante de primerísimo nivel. Está además muy bien sellada frente a salpicaduras, lluvia y polvo.
La aparición de esta cámara ha supuesto un hito en el formato medio digital tanto por el esfuerzo realizado por Pentax por ofrecerla a un precio lo más bajo posible como por su gran versatilidad y aceptable capacidad para disparar a pulso, facetas estas dos últimas en las que sólo es superada por la Leica S (cuyo precio es tres veces más alto) entre las cámaras de formato medio propiamente dichas.
Un producto pues en gran medida redondo con el que Pentax (una marca con mucha trayectoria en el sector fotográfico, sin el potencial económico de las empresas con mayor volumen de ventas del sector fotográfico, pero que con frecuencia ha lanzado al mercado desde los años sesenta hasta hoy en día productos de gran nivel como los Takumares y Supertakumares 50 1.4 y 55 11.8, la Pentax LX, el objetivo superangular Pentax SMC 15 mm f/3.5 rectilíneo versión 1 de 13 elementos en 12 grupos (de los cuales el décimo primero es asférico) con ADN Erhard Glatzel en su fórmula óptica, núnero 4 en la escala de distancias y excelente recubrimiento SMC de 9 capas, el Pentax SMCP-FA 77 mm f/1.8 Limited de 7 elementos en 6 grupos y otros). ha sabido leer con discernimiento las circunstancias de este segmento y la redefinición del concepto de formato 35 mm catalizada por las Nikon D800, D800E y Sony A7r.
Por otra parte, queda por ver si en el futuro pudieran aparecer tecnologías que permitan controlar la profundidad de campo y simultáneamente prescindir del diafragma con iris (cuya ubicación tiene una importante influencia en la distorsión curvilínea y menor en la generación de coma en los objetivos), lo cual aportaría ventajas a los diseñadores ópticos, y en este sentido hay en estos momentos varios proyectos importantes en fase intermedia, tras los resultados muy limitados generados por alternativas basadas en el uso de filtros de densidad neutra electrónicamente variables.
Quizá a largo plazo muy avanzadas tecnologías puedan crear sistemas basados en medios de cristal líquido y semilíquido con propiedades ópticas hoy en día sólo soñadas y que sustituyan al ensamblaje de elementos ópticos y mecánicos como método para enfocar una imagen sobre una superficie plana, especialmente medios semilíquidos con apertura f/0.32 e índice refractivo variable, aunque existen factores a superar de enorme complejidad técnica vinculados al "efecto ventana", ya que al aumentar el diámetro de la pupila de entrada de la parte delantera de un objetivo, también se incrementa el porcentaje de luz que pasa a través de ella sin ser refractado, además del límite teórico de apertura en torno a f/0.5, a partir del cual el elemento delantero se convierte en hemisferio.
Portada del suplemento de verano de 1961 del periódico semanal 7 Fechas, distribuido en Julio de dicho año.
Pero sea como fuere e independientemente del futuro rumbo de la fotografía, José Luis Mur ha escrito una bella y original página de su historia.
JOSE LUIS MUR : 40 AÑOS DE TRAYECTORIA DE UN GRAN ...

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