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Timestamp: 2019-10-19 16:29:52+00:00

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Bogotá en la encrucijada del desorden - Capítulo 4. Más allá de la informalización del mercado: el papel de la reciprocidad en el arrendamiento residencial en un barrio popular - Universidad externado de Colombia
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Los resultados aquí presentados son parte de la investigación “A reciprocidade como marco institucional dos contratos de locação residencial. O caso de Patio Bonito i, um bairro popular na cidade de Bogotá, na Colômbia”, presentada para optar al título de doctor en Planeación Urbana y Regional del Instituto de Pesquisa e Planejamento Urbano e Regional-Universidade Federal do Rio de Janeiro ippur-ufrj en 2015, y contó con el apoyo de la Coordenação de Aperfeiçoamento de Pessoal de nível superior capes y el Programa de Estudantes-Convenio Pós-Graduação para Extranjeros pec-pg del Gobierno Federal de Brasil.
1Bogotá presenta una creciente proporción de hogares que viven en arriendo. Entre 2011 y 2014, la proporción de hogares bajo este tipo de tenencia de vivienda aumentó y pasó del 41.4% al 46.8%. La importancia de esta forma de acceso a la vivienda para los grupos de menores ingresos se aprecia también al examinar estos datos según estrato socioeconómico: en el caso de los hogares que viven en estrato uno, se observa un aumento que va desde el 41 hasta el 47.9%, mientras que en el estrato dos se pasó de 47.7% a 51.9% (Secretaría Distrital del Hábitat, 2015).
2La regulación del mercado de arrendamiento residencial en Colombia está condensada en la Ley 820 de 2003 (Congreso de Colombia, 2003). La entidad que vela por el cumplimiento de dicha ley en el caso de Bogotá es la Subsecretaría de Inspección, Vigilancia y Control, adscrita a la Secretaría Distrital del Hábitat. En dicha Subsecretaría se puede registrar la información de las personas o empresas cuya actividad sea la enajenación de inmuebles. No obstante, la práctica de arrendar está muy extendida en la ciudad y muchas de las operaciones que se realizan en este mercado no quedan registradas por parte del Estado. Adicionalmente, debe señalarse que la utilización de contratos escritos y registrados en notaría es apenas una modalidad de relación contractual, ya que también se observa la celebración de contratos de palabra y escritos que no se registran en notaría.
3Las investigaciones realizadas por Pedro Abramo (2009a, 2009b) señalan la existencia de mercados informales y formales en materia de acceso al suelo y a la vivienda por parte de los pobres en América Latina. Esta tipología se propone tomando como referente los aspectos jurídicos de dichas transacciones. Así, mientras algunas se encuadran en el ordenamiento jurídico oficial (sistemas de regulación formales), otras lo hacen al margen de este (sistemas de regulación informales).
4En el caso del arrendamiento residencial, tendríamos entonces un mercado formal regulado por la Ley 820 de 2003 (Congreso de Colombia, 2003) y un mercado informal en el que la aplicación de dicha ley sería parcial o nula. En el caso de Bogotá, no existe un estimativo del total de contratos de arrendamiento firmados y tampoco su grado de informalidad. No obstante, y como señala el estudio a nivel nacional elaborado por Jorge Torres (2012), la informalidad es, entre otros aspectos, causante de la inseguridad en la tenencia de la vivienda, una problemática que ya ha sido señalada también por la onu, como consta en las relatorías elaboradas por Raquel Rolnik, y que demanda entonces un papel más activo de la política urbana para enfrentar dicha situación (onu, 2012).
5Entre las hipótesis que se han planteado para describir el mercado informal de arrendamiento residencial se destaca la propuesta de Abramo (2009a, 2009b), quien considera de importancia el análisis de las convenciones sociales y, en particular, de la reciprocidad como marco institucional de estas transacciones. Analizar el papel de la reciprocidad en este tipo de mercado se constituye entonces en el objetivo de este documento, y para ello se presentan los resultados del trabajo de campo realizado en un barrio popular de Bogotá llamado Patio Bonito i. El documento se divide en una primera parte-en la que se explica la metodología empleada-, una segunda parte-que presenta los resultados de la investigación-y la tercera y última parte, que corresponde a las conclusiones.
6Es importante señalar que del estudio y de la comprensión del funcionamiento de este tipo de mercados deriva no solo la oportunidad para reflexionar sobre el papel de la política urbana y la promoción de mejores condiciones de vida para la población arrendataria por parte del Estado, sino también la posibilidad para que se diseñen propuestas novedosas desde las organizaciones populares en relación con la generación de alternativas basadas en la autogestión y/o la participación comunitaria para la comercialización de la vivienda y, en particular, de un mercado solidario.
4.1 Consideraciones metodológicas
7Para analizar el mercado de arrendamiento residencial, se diseñó un instrumento que permitiera la caracterización de los agentes económicos y de la vivienda arrendada. Apoyados en los trabajos realizados por Parias y Abramo (2009) para Bogotá y de Lacerda (2011) y Lacerda, Paulo, Cruz y Dos Anjos (2010), se construyeron dos tipos de formularios: uno dirigido a arrendatarios y otro para arrendadores. De igual forma, se seleccionó como barrio de estudio a Patio Bonito i, en virtud de los trabajos realizados ya en 2004 en dicho sector y, no menos importante, por el hecho de que el autor había sido residente allí, lo cual permitía adicionalmente el diseño y la aplicación de otros instrumentos, como la realización de entrevistas a diferentes actores del barrio y la localidad, así como utilizar la autobiografía como un recurso metodológico, que es muy poco explorado en este tipo de investigaciones.
8La tabla 1 presenta un resumen de los principales aspectos demográficos del barrio objeto de estudio y su comparación con los promedios de la ciudad. En primer lugar, debe destacarse la alta proporción de familias que viven en arriendo frente a lo observado en Bogotá.
Tabla 1. Principales indicadores censales de Patio Bonito i (2005)
(*) Los datos relacionados con tenencia de la vivienda corresponden a un sector censal que agrupa, además de Patio Bonito i, otros barrios del sector, pero se considera una buena aproximación.
Fuente: Censo 2005, microdatos. Los datos para Bogotá fueron producidos por Andrea Salas, Françoise Dureau y Guillaume Le Roux en el marco del Proyecto “Metrópolis de América Latina – metal”. Los datos para Patio Bonito i fueron procesados por el autor.
9Si se tiene en cuenta que en este barrio predomina el estrato dos, se puede inferir que se trata de familias de bajos ingresos. Predomina además una población relativamente joven y un tipo de hogar nuclear y con jefatura femenina. Por último, se señala el hecho de que en este barrio hay proporciones muy semejantes de población que ha nacido fuera de Bogotá y que lleva más de cinco años viviendo en la ciudad versus quienes han nacido y crecido en ella.
10La encuesta se aplicó en el segundo semestre de 2013 y está compuesta por 201 cuestionarios, de los cuales el 63.2% corresponde a arrendatarios y el 36.8% a arrendadores. Para este documento, se tomaron los datos relacionados con los contratos de alquiler y el perfil de los agentes económicos que intervienen en su celebración. Esta información se complementa con los resultados de un ejercicio poco convencional que fue utilizado en esta investigación, como es la elaboración de una matriz de trayectoria residencial del autor. Para la elaboración de esta matriz, se tomó como referencia una investigación realizada en 2009 sobre movilidad espacial, en la que participó el autor, y en particular una sección del formulario que recogía la trayectoria residencial de un miembro del hogar encuestado (Dureau, Córdoba, Flórez, Le Roux, Lulle y Miret, 2011).
11El enfoque biográfico recupera tiempos y eventos vividos por la persona con el propósito de conocer su itinerario migratorio y laboral. Se trata de identificar las razones que explican los cambios de residencia y actividad. Una biografía migratoria y laboral es una sucesión de estados individuales limitada en el tiempo por una serie de eventos, como un cambio en el lugar de residencia, siendo claramente identificadas una fecha de inicio y otra de finalización, lo que permite dar cuenta del tiempo transcurrido desde el nacimiento hasta el momento de aplicación del cuestionario (Dureau y Barbary, 1998).
12La elaboración de la trayectoria residencial del autor tiene como objetivo delimitar el ejercicio autobiográfico a los aspectos residenciales y, en especial, a los eventos asociados con la relación inquilino-arrendador, intentando dar cuenta de acciones basadas en la reciprocidad y de cómo esta convención social garantiza el funcionamiento de este tipo de mercado habitacional. Estos resultados se complementan con el trabajo de acompañamiento y algunas conversaciones realizadas con las personas que son conciliadores en equidad, ya que una de las principales problemáticas que tienen que resolver en estos espacios de conciliación se asocian con conflictos entre arrendatarios y arrendadores.
4.2 Reciprocidad e informalidad: subjetivando una relación objetiva
2 Simmel también se refiere a la reciprocidad. Según Salvi (2011), para Simmel, la sociedad es compre (...)
13Como se mencionó en la introducción, existen dos tipos de sistemas de regulación del mercado de arrendamiento residencial: el informal y el formal. Abramo (2009a) señala que la informalidad deriva de los aspectos jurídicos que envuelven dichas transacciones. Para esta investigación queremos proponer una lectura alternativa de la informalidad en función del grado de subjetivación que existe entre los agentes que participan en la relación contractual. Las transacciones de tipo económico han sido consideradas en la teoría económica neoclásica como relaciones que se dan entre agentes que buscan maximizar su utilidad individual, siendo el sistema de precios el mecanismo suficiente para la toma de decisiones. Sin embargo, como bien mencionan autores como George Simmel (1988), con el paso a la Modernidad y el predominio de relaciones mercantiles en todos los ámbitos de la vida humana, tiende a ocurrir una objetivación de las relaciones sociales en contraposición a un escenario anterior, donde predominaban relaciones subjetivas determinantes en la fijación de los precios de bienes y mercancías2.
14Dado que dicho proceso de objetivación de las relaciones económicas no se alcanza, persiste lo que autores como Polanyi (2012a, 2012b) ya señalan en sus trabajos de antropología económica: el encuadramiento de lo económico en lo social y el predominio de una racionalidad sustantiva por encima de la racionalidad formal. La tabla 2 permite observar una tipología que se propone para entender distintos tipos de mercado siguiendo este criterio.
Tabla 2. Tipología de mercados según el grado de subjetivación de la relación social y económica
15Con la información de la tabla 2, es posible comparar, de un lado, la subjetivación de las relaciones económicas versus la subjetivación de las relaciones sociales. Los casos extremos permiten una mejor comprensión de esta tipología propuesta. En el caso del mercado formal, tanto las relaciones sociales como las económicas (y específicamente las contractuales) están objetivadas y, en ese sentido, demandan de la presencia de un sistema de regulación oficial, como el del Estado, para garantizar su funcionamiento. La presencia de la reciprocidad es más determinante en el caso opuesto, cuando predominan relaciones subjetivas tanto en lo social como en lo económico, ya que, si bien la proximidad entre los agentes y dicha subjetividad es vital para la definición de los precios, trae consigo también dificultades a la hora de la conciliación y la resolución de los problemas, en la medida en que los derechos de propiedad no están claramente definidos.
16Por último, se encuentran las situaciones intermedias, en las que una relación puede ser subjetiva en términos económicos, pero no en lo social, y viceversa. Son los casos en los cuales se hacen negocios entre amigos o el caso en que al hacer negocios se crean nuevas amistades, algo que ya había sido señalado por autores como Sahlins, quien toma en consideración la distancia social y de residencia para identificar una tipología de reciprocidad: reciprocidad generalizada (transacciones altruistas), reciprocidad equilibrada (intercambio de equivalentes o comercio) y reciprocidad negativa (formas de apropiación como el robo) (Sahlins, 1965; Meunier, 1978).
17En síntesis, la informalidad en los mercados de arrendamiento residencial puede ser analizada a la luz de esta tipología, siendo necesario entonces caracterizar a los agentes económicos que participan en esas transacciones y determinar el grado de subjetividad/objetividad de las relaciones económicas (contractuales) y sociales que establecen entre ellos.
4.3 Una revisión conceptual a la reciprocidad
18¿Por qué una relación económica se mantendría subjetivada? Los estudios desde la antropología económica ofrecían una descripción de este tipo de situaciones como propias de las sociedades tradicionales, siendo, por lo tanto, mérito de la Modernidad el hecho de que el hombre se liberara de las cadenas de una sociedad patriarcal para alcanzar el sueño de la libertad individual. En relación con la dimensión económica, significaba abandonar una situación en la cual los precios se determinaban en función del tipo de bien y/o el estatus de las personas que participaban en la transacción, para dar paso a la mano invisible del mercado.
19Sin embargo, autores como Marcel Mauss denuncian esta falacia y señalan que en el mundo moderno era posible identificar la existencia de un encuadramiento social de los intercambios económicos e incluso de la necesidad de alcanzar un punto intermedio entre esa subjetivación y la objetivación de las relaciones económicas. Para este autor, la solidaridad y la hostilidad no admiten términos medios, ya que implican la total confianza, una situación por la cual el ser humano renuncia a su propia autonomía y se dedica a dar y retribuir. Los hombres en contacto solo tienen como posibilidad alejarse, reconociendo su desconfianza, o lanzar un desafío que se puede resolver combatiendo o negociando. Hacer negocios con extraños lleva a una inestabilidad entre la fiesta y la guerra. Sin embargo, con el paso del tiempo, la guerra, el aislamiento y el estancamiento dan paso a las alianzas, a la dádiva y al comercio. Mauss concluye que el progreso social se caracteriza por esa substitución del sacrificio y las masacres por la solidaridad y la sabiduría (Mauss, 2003).
20Mauss visualiza una sociedad en la cual las personas se sentarán unas al lado de otras sin distinciones de honra, evitando disputas alrededor de la riqueza común. Para este autor, el bien y la felicidad están cifrados en la paz impuesta, en el trabajo bien ritmado, en la riqueza acumulada y después redistribuida, en el respeto mutuo y en la generosidad recíproca que la educación enseña. De ese análisis resultan consideraciones relativas a la civilidad, es decir, a las posibilidades para fundar una sociedad y constituir una vida en común, cuya dirección consciente es el arte supremo, la política en su significación socrática (Mauss, 2003).
21Polanyi (2012a; 2012b) ha sido uno de los autores que ha cobrado mayor importancia en los últimos años a raíz de los cuestionamientos que ha realizado a un proyecto de sociedad de mercado en el que todos los ámbitos de la existencia humana pasan a estar determinados por una economía de mercado. Ese desencuadramiento de lo económico en relación con lo social ha sido denunciado por quienes defienden una alternatividad económica y la experimentación de otro tipo de economías, en especial aquellas de tipo solidario y cooperativo, en las que predominarían otras formas de integración, como la reciprocidad y la redistribución. El mercado es, desde este punto de vista, una construcción social, y los intercambios están determinados por relaciones sociales y reglas.
22Al igual que Mauss, en los trabajos de Polanyi (2012b) se observa también el reconocimiento de la existencia de un grado relativo de subjetivación de las relaciones económicas. Polanyi señala la falacia de mercado por la cual se generalizan el uso de mercados formadores de precios, la cuantificación de las condiciones de elección y sus consecuencias en contra de una institucionalización del proceso económico que apunta al reconocimiento de los valores, las motivaciones, la política y una realidad marcada por una economía humana incrustada y enredada en instituciones económicas y no económicas (Polanyi, 2012b).
23El análisis propuesto por una visión substantiva requiere un conjunto de conceptos propios entre los que se destacan la reciprocidad, la redistribución y el intercambio. Estos tres conceptos son identificados como formas de integración y sirven para facilitar análisis comparativos o para introducir una noción de orden en sus múltiples variaciones. La reciprocidad denota “movimientos entre puntos correlativos de agrupaciones simétricas” en cuanto a que el intercambio corresponde a “los movimientos recíprocos” [viceversa] que se llevan a cabo “entre manos” en un “sistema de mercado”, sistema que funciona bajo la lógica de la acción racional. La redistribución se refiere a los movimientos de apropiación para un centro y después hacia afuera, y depende del grado de centralidad en el grupo (Polanyi, 2012b, p. 94).
3 El referente de la propuesta de Polanyi es el trabajo realizado por Malinowski, quien considera que (...)
24Polanyi intenta aclarar que estas formas de integración se refieren a las relaciones interpersonales y que no se trata de conglomerados, ya que el efecto integrador está condicionado por la presencia de arreglos institucionales tales como las agrupaciones simétricas, los puntos centrales y los sistemas de mercado. Lo que el autor intenta destacar es que los simples agregados de conductas individuales no crean por sí solos dichas estructuras. En el caso de la reciprocidad, por ejemplo, el efecto integrador acontece si se arman las estructuras simétricamente organizadas (Polanyi, 2012b)3.
4 Reciprocidad y don son diferenciados en Laville, ya que el segundo de ellos, a pesar de promover la (...)
25Autores como Laville y su propuesta de economía plural retoman los aportes de Mauss y de Polanyi para reflexionar acerca de las posibilidades de una economía solidaria. La reciprocidad y la redistribución son las bases para generar un tipo de solidaridad democrática que se intenta contraponer a formas como la caridad y la filantropía. Se trata de una solidaridad que refuerza la capacidad de autoorganización de la sociedad, ya que promueve la igualdad entre las partes y las posibilidades de inversión de posiciones entre los que forman parte de la relación, así como la realización de alianzas con el Estado, articulando libertad y obligación por medio de un principio de mutualidad (Laville, 2004)4.
26Un cambio institucional debe apuntar a una democratización de la economía y de la sociedad, pero requiere superar el antagonismo entre libertad individual e igualdad. Mauss y Polanyi ofrecen bases para la construcción de “alter economías” sin la pretensión de las antiguas alternativas revolucionarias y radicales que postulaban la contraposición de dos sociedades (Laville, 2004).
27López (2012) señala que la propuesta de Polanyi tiene un vacío a la hora de explicar el cómo se producen los valores éticos que generan la reciprocidad. Al respecto, autores como Temple (2003) señalan que, mientras la reciprocidad se refiere a la relación entre los sujetos, el intercambio corresponde a la circulación de objetos. En suma, lejos de que los valores sean generadores de reciprocidad, es esta última la que produce los valores. La reciprocidad es, entonces, fuente del vínculo, del lazo social.
28A partir de esta consideración, Temple construyó una tipología de diferentes relaciones de reciprocidad tomando como criterios el número, la posición y el estatus de los participantes que producen y reproducen determinados valores humanos. Se trata de diferentes estructuras de reciprocidad que de manera conjunta constituyen sistemas de reciprocidad (López, 2012).
29La propuesta de Temple está basada en los trabajos de Stéphane Lupasco (1941, 1951), centrados en el campo de la física cuántica. La reciprocidad, según Temple, aparece
5 Él identifica un principio de reciprocidad constituido por diferentes niveles, cada uno de ellos co (...)
cuando cada participante de una relación recíproca, actuando y sufriendo a la vez, accede a una situación donde cada una de esas dinámicas antagónicas (actuar y sufrir) –cada una de ellas no contradictorias en sí– es relativizada por la otra, de tal suerte que cada una de ellas se transforma en la otra, por lo menos en parte, en una energía reflejada sobre sí misma: la energía psíquica, la consciencia5. (Temple, 2003).
30La tabla 3 permite entonces observar la generación dedistintos valores humanos. La amistad o mutualidad es resultado de la reciprocidad que opera entre próximos. Un deseo en cuanto aspiración a formar comunidad. La reciprocidad puede analizarse más allá de su versión como reciprocidad bilateral. Temple afirma la existencia de una reciprocidad generalizada, cuyo caso más básico es la reciprocidad ternaria. Cada uno está obligado a dar a ciertos asociados y a recibir de asociados distintos a aquellos a los cuales él da. Se mantienen las dos dinámicas antagónicas, de donar y de recibir, sobreponiéndose en la consciencia del otro.
Tabla 3. Estructuras elementales de reciprocidad
31El lazo social generado va más allá de una amistad reservada para dar paso a la responsabilidad. Al ser cada uno un intermediario de los otros dos, la circulación de dones adquiere un doble sentido en la encarnación del lazo social que los une. La responsabilidad se transforma en una nueva preocupación que se denomina “la del equilibrio”, que va de uno para otro y de este para un tercero. La responsabilidad así se transforma en un sentimiento de justicia (Temple, 1997).
32En síntesis, los valores producidos por la reciprocidad –restringida y generalizada– son, respectivamente, amistad, responsabilidad y justicia. Ellos son distintos de la complementariedad de intereses (particulares y colectivos) propuesta cuando se asimilan los grupos como confrontación de individuos autónomos o como totalidad homogénea. Lejos de la tesis funcionalista, la identidad, el sentido de humanidad no deriva del parentesco (identidad originaria), sino de una heterogeneidad producida por la exogamia. Se trata de la conjunción y la disyunción, que se equilibran contradictoriamente para que el término humanidad adquiera sentido. La reciprocidad tiene la posibilidad (como después la palabra) de realizar lo contradictorio (Temple, 1997).
33Para finalizar esta revisión conceptual, es importante agregar que, al referirse a la justicia, Temple menciona que su particularidad radica en que se define en relación con el otro. La igualdad con el otro determina el justo-medio. La igualdad es interpretada por Temple como una confrontación y un justo equilibrio entre la identidad de unos y de otros y su diferencia. Es un equilibrio entre una identidad que acepta ser relativa, ya que ella reconoce una diferencia, y esa diferencia acepta ser relativa hasta instaurar el justomedio, o “la buena distancia”, en los términos propuestos por Ricouer (1991). Temple menciona que la justicia remite a una estructura social y que la confrontación y la buena distancia se alcanzan por medio de la reciprocidad. Esta, al invertir el papel de los participantes, tiene por efecto reproducir en cada uno de ellos la consciencia del otro. Dicha relativización de la acción mutua, de la acción y de la pasión de las consciencias respectivas da origen al justo-medio. El sentido de justicia nace de la reciprocidad (Temple, 1997).
4.4 Patio Bonito i. La reciprocidad y la subjetivación de las relaciones contractuales
34Una vez realizada la revisión conceptual, cabe preguntarse si la informalidad en el mercado del arrendamiento residencial, más allá de ser interpretada como una fuente de inseguridad en la tenencia de la vivienda, corresponde a una situación por la cual se generan diferentes valores humanos en la medida en que la reciprocidad actúa como marco institucional y como generadora del lazo social por el cual se constituye una comunidad.
35Un primer aspecto que se analizó fue la existencia de factores que incidieran para la subjetivación de la relación económica y contractual que se consideraría por excelencia objetiva. Se indagó entonces por la existencia de lazos basados en compartir el mismo lugar de nacimiento, los lazos de parentesco y, por último, aquellos basados en el hecho de vivir en el mismo barrio. La tabla 4 resume la distribución de la población encuestada según su lugar de nacimiento; se destaca, en primer lugar, el peso que tiene la regiónAndina, más próxima a Bogotá y, en segundo lugar, las personas que nacieron en Bogotá. Compartir el mismo lugar de origen significa compartir, por lo general, una cultura y un modo de habitar, que pueden ser importantes para minimizar potenciales conflictos.
36La presencia de personas que nacieron en zonas más alejadas de Bogotá-y, en especial, de la región Caribe-sirve para reafirmar esta idea, ya que una de las fuentes de conflicto que suele observarse tiene que ver con determinadas prácticas y comportamientos que se denuncian por parte de los arrendadores y que tienden a estigmatizar a este tipo de inquilinos.
Tabla 4. Distribución según región de origen de los arrendadores y arrendatarios encuestados
Región Andina de la cordillera Oriental (Cundinamarca, Boyacá, Santander, Norte de Santander, Tolima, Meta)
Región Andina de las cordilleras Central y Occidental del país (Antioquia, Caldas, Risaralda, Quindío, Valle del Cauca)
Región sur (Huila, Cauca, Nariño)
Región Caribe del país (Cesar, Bolívar, Córdoba, Magdalena)
Fuente: Elaboración propia con base en datos de cuestionarios Patio Bonito i (septiembre de 2013).
37Durante la aplicación de las encuestas, algunos arrendadores expresaron que un criterio para elegir a un arrendatario es el lugar de procedencia, refiriéndose explícitamente a no querer arrendar para población costeña, ya que muchas veces son incumplidos en el pago y porque, si bien se arrienda para un número específico de personas, persiste la práctica de acoger a otros miembros de la familia, con lo cual se incrementa el consumo de agua y demás servicios públicos. En los recorridos realizados en el barrio, se observó que tiende a existir cierta especialización de esta población en determinadas calles, lo cual da indicios de una división social del espacio en una escala más micro.
38Las figuras 1 y 2 permiten analizar los tiempos de residencia de la población encuestada que vive en arriendo y que arrienda en Patio Bonito i. En el caso de los arrendadores, es evidente el peso que tiene este factor, ya que la casi totalidad de los encuestados lleva más de 20 años viviendo allí, lo cual será también fundamental a la hora de comprender la generación de un tejido social. En el caso de los arrendatarios, la permanencia en el barrio también permite que con el paso del tiempo se construyan relaciones que van más allá de lo económico y se creen lazos sociales especialmente con el arrendador cuando comparten la vivienda, así como con otros arrendatarios. El 31.4% de los arrendatarios encuestados manifestó vivir hace más de 20 años en el barrio, lo que contrasta con la imagen de un inquilino que se mueve constantemente de barrio. Del otro lado, la existencia de un 29.4% de inquilinos que llevan menos de 5 años señala que existe una llegada reciente de arrendatarios al barrio, lo cual surge a partir de la libertad urbanística que tienen los barrios populares y por medio de la cual se genera un stock de vivienda en arrendamiento importante, aunque eso trae consigo un aumento de la densidad bruta y un empeoramiento de las condiciones de vida de los habitantes, como lo ha señalado Alfonso (2016).
Figura 1. Tiempo de residencia en Bogotá y Patio Bonito i de la población arrendataria que nació en departamentos de la cordillera Oriental
El número de observaciones en permanencia en Patio Bonito i es de 51, mientras que para permanencia en Bogotá es de 48.
Figura 2. Tiempo de residencia en Bogotá y Patio Bonito i de la población arrendadora que nació en departamentos de la cordillera Oriental
El número de observaciones para la permanencia en Patio Bonito i es de 42 y para permanencia en Bogotá es de 41.
39El tercer elemento que se consideró importante en la subjetivación de las relaciones económicas y contractuales se refiere a los lazos de parentesco. De la tabla 5 es posible entonces destacar que el 43% de la población arrendataria encuestada señaló como principal razón para vivir en el barrio la cercanía a familiares y la posibilidad de arriendos baratos, así como la cercanía a amigos. Si bien, para los arrendadores, el principal argumento corresponde a la oportunidad que tuvieron para ser propietarios, no deja de ser importante la cercanía a los familiares, razón expresada por el 35% de las personas encuestadas.
Tabla 5. Razones por las cuales permanecer en el barrio (arrendadores y arrendatarios)
Razones para permanecer en el barrio
Porcentaje* arrendadores
Porcentaje arrendatarios
Por cercanía a los amigos.
Por cercanía a parientes.
Por la proximidad al lugar de trabajo.
Por la oportunidad de ser propietario (aplica para arrendadores).
Arriendos baratos (aplica para arrendatarios).
Por la realización de algún trabajo comunitario.
Es una opción de inversión.
Para arrendar o tener un negocio en la vivienda.
Desplazamiento forzado por la guerra (aplica para arrendatarios).
(*) La suma de los porcentajes no es igual a cien porque una persona puede indicar más de una razón (septiembre de 2013).
Fuente: Elaboración propia con base en los datos de los cuestionarios Patio Bonito i.
40De los resultados observados se puede plantear, entonces, la existencia de elementos que contribuyen para que la reciprocidad opere y para que, más allá de subjetivizar una relación económica y contractual (incrustación de lo económico en lo social), permita la generación de un lazo social y la generación de valores humanos como la amistad, la responsabilidad y la justicia. Esta consideración se puede asociar con los trabajos en sociología jurídica que destacan la existencia de otros modos de juridicidad o de la posibilidad de construcción de otros órdenes jurídicos diferentes a aquel generado por el Estado.
4.5 Relaciones contractuales
41La sección anterior ha permitido observar la existencia de elementos determinantes en la constitución de redes de relaciones, de un tejido social importante para el funcionamiento del mercado de arrendamiento residencial. ¿Cuáles son las características que asumen las relaciones contractuales en este caso? Un primer aspecto que se debe resaltar se centra en el predominio de formas de acceso a la información que apelan a esas redes y que, por lo tanto, no suceden bajo el anonimato. La figura 3 resume las modalidades por las cuales se accede a la información sobre la oferta de espacios en arriendo en el barrio.
42Un 56.7% se enteró gracias a un amigo o familiar y un 15% está compuesto por familiares del arrendador, lo cual señala en conjunto un 71% de encuestados que establecieron una relación contractual en cierto grado subjetivada en virtud de un tercero que recomendaba o por el parentesco. Del lado de los arrendadores también se señala la tendencia a buscar un arrendatario apoyándose para ello en las redes existentes en el barrio, ya que 52.8% de los encuestados recomendó a sus amigos o familiares un posible candidato para arrendar su espacio.
43La relación social entre arrendatario y arrendador puede anteceder a la relación económica y contractual: 48% de los arrendatarios encuestados señaló que ya se conocía con su actual arrendador, lo que implicaría entonces que la reciprocidad existente entre estos dos agentes económicos ya había generado valores como la amistad e influido en las condiciones en que tuvo lugar la celebración del contrato de arrendamiento y la determinación del precio de alquiler.
44La otra modalidad corresponde al 52% de encuestados que señaló no tener vínculo anterior con su arrendador. Se considera que en este caso es posible que una relación objetiva, como es la relación contractual, se vaya informalizando con el tiempo y que surjan valores que hagan que dicha relación económica pase a un segundo plano frente a relaciones sociales subjetivadas. En otros casos esta situación puede no tener lugar y la relación se mantiene en la mayor formalidad.
Figura 3. Modalidad por la cual la familia supo de la existencia de la oferta en arriendo del sitio donde reside en Patio Bonito i
(*) Debido a que una persona puede emplear más de un mecanismo, la suma de los porcentajes no es igual a cien.
Fuente: Elaboración propia con base en los datos de los cuestionarios Patio Bonito i (septiembre de 2013).
45La tabla 6 muestra la información correspondiente a los arrendadores. Del conjunto de personas encuestadas, sus respuestas se agrupan en tres grados de personalización o subjetivación de la relación entre ellos y sus arrendatarios. La presencia de un alto grado de personalización alcanza el 42% de los casos y corresponde a situaciones en las que se arrienda preferencialmente a familiares, amigos o personas recomendadas por un tercero.
Tabla 6. ¿Para quién arrienda? Población arrendadora encuestada en Patio Bonito i
Mayor grado de personalización de la relación con el arrendador
Solamente familiares
Familiares y recomendados
Amigos – familiares - recomendados
Nivel intermedio de personalización de la relación con el arrendador
Recomendados y norecomendados
Amigos y no recomen- dados
Persona desconocida, pero recomendada
Predominio de relaciones anónimas o con un mayor grado de anonimato con el arrendador
Persona desconocida y sin recomendación
Fuente: Elaboración propia con base en datos de los cuestionarios Patio Bonitoi.
46El segundo conjunto de respuestas corresponde a una situación intermedia, en la que el grado de personalización es medio, ya que los arrendadores establecen contratos con personas desconocidas. Se trata de situaciones en las cuales existe un mayor grado de anonimato y, por lo tanto, de desconfianza, que trata de minimizarse estableciendo contratos escritos y apelando a los amigos y familiares que pueden recomendar a dicho desconocido. La pertenencia a la red de relaciones establecida en el barrio es importante para acceder a la vivienda, mientras que las formas más anónimas tienen un peso marginal, como se puede observar con base en los datos analizados.
47La figura 4 y la tabla 7 permiten relacionar el grado de personalización de la relación contractual y la modalidad de contrato. De los datos observados se concluye que, en la medida en que la personalización o subjetivación de la relación económica está presente, predominan los contratos verbales. Esto no significa que estén exentos de regulación oficial, pero tenderán a predominar otros sistemas de regulación producidos por las mismas comunidades para la resolución de los conflictos.
Figura 4. Modalidad de contrato predominante en el mercado de arrendamiento residencial en Patio Bonito i (datos como porcentajes)
Tabla 7. Tipo de contrato según el grado de personalización de la relación entre arrendatarios y arrendadores
(*) Cálculo basado sobre 28 observaciones. (**) Cálculo realizado sobre 46 observaciones.
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de los cuestionarios Patio Bonito i.
48La subjetivación de la relación contractual puede tomar tiempo. Una relación en este sentido puede iniciar bajo la modalidad de contrato escrito debido a la desconfianza inicial, pero en la medida en que surge un vínculo social, que nacen la amistad, el prestigio y la responsabilidad, puede dar paso a modalidades contractuales verbales. El arrendatario es sometido a diferentes pruebas que demuestren que es digno de confianza y, en caso de incumplimiento por parte de alguna de las partes, existe la opción de la salida.
49La tabla 8 permite confirmar la subjetivación de la relación contractual en el tiempo, ya que, a medida que los arrendatarios llevan más tiempo conviviendo con su arrendador, la presencia de contratos escritos disminuye y la de contratos de palabra aumenta. En suma, la informalidad contractual implica la personalización de una relación mercantil y el encuadramiento en una convención social, que es la reciprocidad. Hacer una relación económica subjetiva significará, sin embargo, que la resolución de los conflictos apele a situaciones en las que predominen comportamientos recíprocos negativos que fomentan la violencia como forma de resolución de los conflictos.
Tabla 8. Tipo de contrato predominante según tiempo de residencia del arrendatario en el domicilio y según el tipo de relación que posee con su arrendador
4.6 La vida cotidiana y la resolución de los conflictos entre arrendatarios y arrendadores
50¿Qué mecanismos imperan cuando se trata de resolver los problemas entre los agentes económicos en este mercado? El autor consideró posible hacer un ejercicio analítico a partir de su propia historia residencial, ya que vivió y creció en Patio Bonito i como arrendatario. Para ello, se realizó un ejercicio autobiográfico centrado en la trayectoria residencial y en la relación que existió con los arrendadores en cada período residencial. Dicha información se complementa con los resultados de dos reuniones que se realizaron en la Casa Local de la Justicia, que pertenece a la Alcaldía Local de Kennedy. Se presenta a continuación la tabla que resume la trayectoria residencial del autor.
Tabla 9. Trayectoria residencial del hogar del autor
Fuente: Elaboración propia con base en el cuestionario “Encuesta Movilidad Espacial”, Programa anr-aird, Proyecto metal. Recuperada de Dureau, Córdoba, Flórez, Le Roux, Lulle y Miret (2011).
51Como ya fue mencionado en la sección anterior, Patio Bonito i tiene una alta proporción de hogares que viven en arriendo. También se mencionó que existe un alto nivel de informalización (subjetivación) de las relaciones económicas y contractuales. En algunos casos, la subjetivación de esta relación procede de la existencia previa de relaciones basadas en el parentesco y en la amistad, y es preámbulo de una relación que, lejos de ser objetiva, afecta aspectos como la determinación del precio, las condiciones en que se habita y hasta la resolución de los problemas que surgen cuando se convive con el arrendador en la misma vivienda.
52Las principales figuras estatales que actúan como terceros en la resolución de los conflictos son el juez de paz y el conciliador en equidad. En entrevista realizada en 2013, se nos informó que cerca del 85% de los casos de conciliación se relacionaba con el mercado de arrendamiento residencial, sin embargo, no fue posible acceder a los datos específicos, ya que la información se estaba procesando. La creación de unidades de mediación dirigidas a la resolución de conflictos terminó convertida en una de las principales partes en las que se presentan las problemáticas entre arrendatarios y arrendadores. Los conciliadores son personas que tienen algún tipo de reconocimiento por las comunidades y están capacitados para realizar las tareas de conciliación.
6 En el caso de la familia del autor, se observó dicha solidaridad, ya que se trataba de un hogar con (...)
53El principal conflicto que se consideró que podría existir gira en torno justamente al pago cumplido del canon de arrendamiento. Según la tabla 10, se observa que existe una baja tasa de incumplimiento, pues 60.6% de los arrendatarios encuestados afirmó que nunca había faltado al compromiso de pagar su arriendo. En los casos en los que se presentó esa situación, se apeló al mecanismo del diálogo para buscar una espera por parte del arrendador, que generalmente fue de unos días. Teniendo en cuenta que el arriendo se paga directamente al arrendador, existe la posibilidad de negociar en virtud de la proximidad o del hecho de compartir el domicilio6.
54Los conciliadores en equidad entrevistados señalaron que el incumplimiento en el pago del arriendo se justifica generalmente por parte del arrendatario debido a una situación de inseguridad económica, principalmente en casos en los que la situación es la de una mujer jefe de familia y con hijos pequeños o porque son desplazados por la guerra. Esas justificativas son utilizadas para explicar y para solicitar cierto tipo de indulgencia por parte del arrendador. En el caso más extremo, se pueden identificar conductas oportunistas cuando las familias adoptan la estrategia de pagar el primer mes de arriendo y después no pagar más, lo que genera un problema para el arrendador, que no recibe el pago y tampoco recupera el espacio arrendado. Lo más complicado es que muchos propietarios que no se comunican entre sí desconocen esa situación y terminan arrendando a dichas personas, que ya han sido denunciadas por otras personas en el barrio. En lo que respecta a los arrendadores, también se señaló que depende del tiempo de retraso y de las causas de no pago del arrendatario, lo que indica una vez más la subjetivación de la relación contractual.
Tabla 10. Acciones desarrolladas en caso de incumplimiento en el pago del arriendo
Habla con el arrendador
Realiza un pago parcial
Solicita ayuda a un tercero
Nunca se atrasó con el pago
7 Cuando conviven varias familias en una misma vivienda, el arrendador suele apelar al número de pers (...)
55Una segunda fuente de conflicto deriva de los costos de reparación y de quién debe asumirlos en caso de que se presente algún incidente en la vivienda. Sin embargo, el cuestionario se enfrentó con dificultades para dar cuenta de esas situaciones, ya que la pregunta era demasiado vaga. Las personas afirmaron que dependía mucho del tipo de daño y de las circunstancias en que hubiera sucedido. Por último, la existencia de problemas relacionados con el pago de los servicios públicos domiciliarios no fue registrada en esta investigación, pero es importante señalar aquí que una forma de minimizar conflictos consiste en instalar medidores de consumo por piso y por las adaptaciones a las redes internas de la casa, que hacen que la provisión del agua y la energía, entre otras, sea independiente y conlleva el pago diferenciado por familias o por pisos7.
8 En este tipo de situaciones comienzan a surgir conflictos, peleas que tarde o temprano llevarán a q (...)
56El tratamiento diferenciado del arrendatario por parte del arrendador puede derivar entonces de una subjetivación y operar a partir de la expectativa de reciprocidad que se espera por un gesto de solidaridad inicial para ese familiar, para la persona que se encuentra en una situación difícil. No obstante, en dicho escenario se reproducen situaciones de jerarquía y de dependencia que pueden llevar a situaciones de abuso por parte de los arrendadores o de oportunismo por parte de los arrendatarios. Ante una situación de dependencia, de ausencia de libertad en la elección residencial, se deben tolerar o soportar en muchos casos esas situaciones, que son denunciadas por los entrevistados como injustas. Lejos de apelar a un tercero, se evita el conflicto, no se realizan denuncias y se llega a una convivencia forzada8.
Tabla 11. Tipo de acción realizada por el arrendador cuando el arrendatario no paga o se demora en pagar el arriendo
57Es importante señalar en esta parte las consideraciones realizadas por Deslauriers (1998), quien señala que por medio del uso cotidiano de la vivienda es posible observar la presencia de conductas solidarias e individualistas. Si bien existen redes de relaciones que permitirían plantear la hipótesis de una solidaridad en el barrio, no necesariamente sucede así, ya que se teme que la intimidad sea divulgada y surjan rumores que pongan en riesgo las posibilidades de obtener acceso a bienes y servicios ofrecidos por el Estado.
9 Esta puede ser una razón que explicaría también el argumento planteado por Hataya (2010), que cuest (...)
10 Una de las preguntas formuladas en las encuestas pedía la valoración de la relación con los vecinos (...)
58Se considera que en el caso del presente estudio se señala que, si bien la reciprocidad puede ayudar en la generación del vínculo social, no necesariamente lleva a la generación de valores como la mutualidad, base de una economía solidaria9. La convivencia forzada se basa en el respeto a las normas impuestas (por el arrendador), en el miedo, la falsa indiferencia y la soledad. Exponerse significa volverse vulnerable, someterse a la vigilancia del otro, lo que hace que la comunidad se identifique como obstáculo de la individualidad, la intimidad, la vida comunitaria10.
59La reciprocidad es un elemento muy importante para garantizar que el mercado de arrendamiento funcione en caso de que el Estado esté parcial o totalmente ausente. Sin embargo, puede llevar a la generación de situaciones de dependencia, de limitación a la autonomía y al derecho a la intimidad de los arrendatarios, que se verían obligados a retribuir la solidaridad prestada por los arrendadores. Sin embargo, la opción de un mercado regido exclusivamente por las leyes del mercado no ofrece una alternativa satisfactoria en la medida en que el derecho a la vivienda tienda a mercantilizarse, especialmente entre las familias de bajos ingresos. Se requiere entonces una propuesta intermedia entre estos dos extremos. ¿Cuál sería el papel de la política urbana al respecto?
60La política actual se centra en el acceso por la vía de la propiedad y carece de un sector empresarial y público interesado en generar un stock de vivienda cuyo fin sea el arrendamiento social. Tampoco existen desde la sociedad civil ejercicios de mercados de arrendamiento solidarios. En este contexto, solo los barrios populares, como Patio Bonito i, continuarán presentando la oferta en este mercado. Dos aspectos negativos que se empiezan a señalar son el alto grado de densificación en estos barrios y la pérdida de la calidad de vida de los habitantes. No obstante, por medio de la vivienda se puede observar un aspecto que pasa desapercibido desde la economía, como es el hecho de recreación del vínculo social, base necesaria para la constitución de comunidad y, por ende, de mayor identidad con el territorio.
61La reciprocidad es fuente de un principio unificador: no solo permite las alianzas entre arrendatarios y arrendadores que pueden devenir en relaciones de amistad, compadrazgo e incluso de parentesco, sino que genera redes de relaciones y, más allá, una identidad con el barrio. No obstante, y evitando caer en una mirada romántica de lo popular, debe señalarse que la reciprocidad observada en el caso de Patio Bonito i se queda en esa primera etapa y, a menudo, si bien permite el trato personalizado en la relación contractual, lo hace a expensas de una relación igualitaria entre las partes. Si realmente se deseara impulsar un mercado solidario, se tendría que avanzar hacia una relación de mutualidad fundada simplemente en el hecho de ser todos seres humanos libres, actuando bajo ese “desinteresamiento”, o sea, motivados simplemente por el deseo de dar sin esperar nada a cambio. Este es un desafío que compete ante todo a las organizaciones comunitarias que trabajan en los barrios, y principales constructoras de comunidad.
2 Simmel también se refiere a la reciprocidad. Según Salvi (2011), para Simmel, la sociedad es comprendida como una interrelación dinámica y no como una realidad cristalizada. Lejos de ser las formaciones sociales simples construcciones ideales, en Simmel ellas representan las bases para pensar lo social como una trama de posiciones y posicionamientos relativos. Una concepción dinámica de la sociedad en la cual las posibles relaciones recíprocas mudan. En las relaciones recíprocas se afecta y se padece mutuamente. Lo real se vuelve relacional y relativo. Salvi se refiere al pensamiento de Simmel como un pensamiento algebraico en el cual una de las variables de la ecuación muda su valor en función de los valores de la otra variable (Salvi, 2011).
3 El referente de la propuesta de Polanyi es el trabajo realizado por Malinowski, quien considera que en un entorno simétricamente organizado en el cual opera la reciprocidad, se pueden generar instituciones económicas importantes. Puede acontecer entre dos o más subgrupos y se fortalece en la medida en que las relaciones entre los miembros de la comunidad sean más estrechas. Algunos ejemplos de ese tipo de situaciones son las agrupaciones basadas en el parentesco, en el tótem, en el vecindario (Polanyi, 2012b).
4 Reciprocidad y don son diferenciados en Laville, ya que el segundo de ellos, a pesar de promover la reciprocidad, no se caracteriza por la igualdad existente en la reciprocidad, y, en ese sentido, surgen situaciones de desigualdad entre donador y receptor (Laville, 2004).
5 Él identifica un principio de reciprocidad constituido por diferentes niveles, cada uno de ellos con su propio modo: un nivel real, otro simbólico (lenguaje) y otro imaginario (las representaciones). En el primer nivel trabaja los conceptos de estructuras elementales de Mauss y Levi-Strauss, así como los valores humanos generados por la actualización de sus principales formas y estructuras; en lo simbólico, los principios de oposición y unión como revelación de la humanidad; y en lo imaginario, los diversos tipos de fetichismo que alienan la expresión de la reciprocidad (Temple, 2003).
6 En el caso de la familia del autor, se observó dicha solidaridad, ya que se trataba de un hogar con jefatura femenina y una separación conyugal reciente. Es así como se arrienda una pieza a un pago que es inferior al comparado con otros inmuebles. Ese gesto de reciprocidad es retribuido con el apoyo que se puede brindar a los arrendadores (cuidado de personas enfermas o de niños) y el seguimiento a las normas que son impuestas por el arrendador, incluso si ellas atentan contra cierto grado de autonomía.
7 Cuando conviven varias familias en una misma vivienda, el arrendador suele apelar al número de personas que componen cada familia y divide el valor por pagar por servicios, como agua y alcantarillado. Es por ello que en algunos casos no se aceptan arrendatarios cuyas familias sean extensas, dado el elevado consumo de agua que puede causar y el riesgo de que surjan conflictos cuando se trate de especificar las cuotas que cada familia deberá pagar. En el caso de la familia del autor, por ejemplo, era una fuente de conflicto que solo fue superada cuando se habitó una vivienda en la cual existía para cada piso un medidor independiente. Sin embargo, se requieren recursos por parte del arrendador para hacer esa inversión.
8 En este tipo de situaciones comienzan a surgir conflictos, peleas que tarde o temprano llevarán a que alguna de las partes decida terminar la relación de forma unilateral. La libertad de salida de la relación se materializa cuando el arrendatario ha conseguido otra vivienda y sale de la vivienda sin previo aviso, o bien, del lado del arrendador cuando exige la devolución del espacio arrendado.
9 Esta puede ser una razón que explicaría también el argumento planteado por Hataya (2010), que cuestiona el grado de participación comunitaria en virtud del aumento de una población arrendataria. Si bien es muy fuerte el peso de la localización de amigos y familiares, no se avanzaría hacia una identidad con el territorio. Una razón puede darse en la manera como opera la reciprocidad, ya que se mantendría en el campo de relaciones binarias, de estructuras simétricas y no avanzaría a situaciones ternarias en las que prosperen otros valores, como la responsabilidad y la justicia. Se convive de manera forzada, lo que constituye un aspecto de reflexión también para pensar en iniciativas de mercados habitacionales solidarios.
10 Una de las preguntas formuladas en las encuestas pedía la valoración de la relación con los vecinos. El principal calificativo empleado fue el de buenas relaciones, y al explicar por qué, se respondió que era por el hecho de que nadie se metía con nadie. Al preguntar por el amigo más frecuentado, también algunos encuestados respondieron señalando que no tenían y que los evitaban para no tener problemas. Señalaron también que no les gustaba ser “compincheros”, es decir, tener mucha confianza con los demás.
(*) Los datos relacionados con tenencia de la vivienda corresponden a un sector censal que agrupa, además de Patio Bonito i, otros barrios del sector, pero se considera una buena aproximación.Fuente: Censo 2005, microdatos. Los datos para Bogotá fueron producidos por Andrea Salas, Françoise Dureau y Guillaume Le Roux en el marco del Proyecto “Metrópolis de América Latina – metal”. Los datos para Patio Bonito i fueron procesados por el autor.
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El número de observaciones en permanencia en Patio Bonito i es de 51, mientras que para permanencia en Bogotá es de 48.Fuente: Elaboración propia con base en datos de cuestionarios Patio Bonito i (septiembre de 2013).
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El número de observaciones para la permanencia en Patio Bonito i es de 42 y para permanencia en Bogotá es de 41.Fuente: Elaboración propia con base en datos de cuestionarios Patio Bonito i (septiembre de 2013).
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(*) Debido a que una persona puede emplear más de un mecanismo, la suma de los porcentajes no es igual a cien.Fuente: Elaboración propia con base en los datos de los cuestionarios Patio Bonito i (septiembre de 2013).
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(*) Cálculo basado sobre 28 observaciones. (**) Cálculo realizado sobre 46 observaciones.Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de los cuestionarios Patio Bonito i.
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SÁENZ ACOSTA, Hernando. Capítulo 4. Más allá de la informalización del mercado: el papel de la reciprocidad en el arrendamiento residencial en un barrio popular In : Bogotá en la encrucijada del desorden : Estructuras socioespaciales y gobernabilidad metropolitana [en ligne]. Bogotá : Universidad externado de Colombia, 2017 (généré le 19 octobre 2019). Disponible sur Internet : <http://books.openedition.org/uec/1890?nomobile=1>. ISBN : 9789587729139. DOI : 10.4000/books.uec.1890.
Sáenz Acosta, H. 2017. Capítulo 4. Más allá de la informalización del mercado: el papel de la reciprocidad en el arrendamiento residencial en un barrio popular. In Alfonso Roa, Ó. A. (Ed.), Bogotá en la encrucijada del desorden : Estructuras socioespaciales y gobernabilidad metropolitana. Universidad externado de Colombia. doi :10.4000/books.uec.1890
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ALFONSO ROA, Óscar A. (dir.). Bogotá en la encrucijada del desorden : Estructuras socioespaciales y gobernabilidad metropolitana. Nouvelle édition [en ligne]. Bogotá : Universidad externado de Colombia, 2017 (généré le 19 octobre 2019). Disponible sur Internet : <http://books.openedition.org/uec/1839?nomobile=1>. ISBN : 9789587729139. DOI : 10.4000/books.uec.1839.
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