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Timestamp: 2020-06-01 19:32:34+00:00

Document:
Marginal : 69338271
JUZGADO DE 1ª INSTANCIA Nº x DE TALAVERA DE LA REINA
PROCEDIMIENTO ORDINARIO xxx/xxxx
AL JUZGADO DE PRIMERA INSTANCIA Nº x DE TALAVERA DE LA REINA
DOÑA xxxxxxxxxx en nombre y representación de la JUNTA DE PROPIETARIOS DE CAZA xxxxxxxx representación que se acreditaré mediante comparecencia apud acta el día y fecha que señale el Juzgado, comparezco en los autos arriba referenciados, bajo la dirección letrada de D. xxxxxxxxxxx, abogado ejerciente del ICAM n º xxxxxxxx, y como mejor proceda en Derecho, DIGO:
Que en virtud del Auto de fecha 20 de abril de 2010 emitido por este Juzgado notificado a esta parte el día 6 de mayo del año en curso, se emplaza a mi mandante para que comparezca en Autos y conteste a la demanda deducida por la Procuradora DOÑA xxxxxxxxxxx, actuando en nombre y representación de SEGUROS xxxxxxxx, xxxxxxxxxx S.A., en ejercicio de acción de reclamación de la cantidad de 3.359,20 euros, mas sus intereses legales y costas.
Que siguiendo instrucciones de mis patrocinados para evacuar dicho trámite, por medio del presente escrito y dentro del plazo concedido al efecto, me persono en los referidos autos al margen reseñados, CONTESTANDO A LA DEMANDA, y OPONIÉNDOME A LA MISMA, por entender que no existe ninguna responsabilidad por los hechos referenciados y ello de conformidad y en virtud de los siguientes:
UNICO.- SOBRE LOS HECHOS DEL RELATO FACTICO DE LA DEMANDA SE NIEGA LA RESPONSABILIDAD SOBRE LOS DAÑOS. NO SE ACREDITA QUE EL ANIMAL SEA PROPIEDAD O PERTENEZCA AL COTO DE CAZA DEMANDADO NI EXISTE RESPONSABILIDAD DE MI PATROCINADA TODA VEZ QUE SE TRATA DE UN COTO DE CAZA ABIERTO Y DE TRANSITO LIBRE DE ANIMALES.
El actor demandante refiere en el hecho primero de esta litis que El 30 de Abril de 2009 aseguraba el vehículo xxxx xxxxx, matrícula xxxx-xxx.
Nada que objetar a este extremo.
En el apartado segundo, se dice que en dicha fecha Don xxxxxxxxx, circulaba correcta y tranquilamente por la xx-xxx, conduciendo el vehículo de su propiedad ya indicado (xxxx xxxxxx, matrícula xxxx-xxx) dirección xxxxxxxx, y que en un momento de dicha circulación, y sobre las 10,00 horas aproximadamente, a la altura del Km 8,400 de la carretera comarcal indicada, salió por la parte derecha de la aludida carretera según el sentido de la circulación que llevaba el Sr. xxxxxx xxxxxx, un animal que impactó bruscamente contra la parte derecha del vehículo xxxx xxxxx, matrícula xxxx-xxx, causando dicho impacto, a dicho vehículo daños cuya valoración y reparación, ascendieron a la cantidad objeto de la reclamación.
Nada que objetar en cuanto a la presencia de un animal que causó dicho siniestro. En cuanto a que Don xxxxxxx, circulaba correcta y tranquilamente es una presunción por la que ni la actora ni esta parte puede probar el extremo contrario por lo que como tal hecho objetivamente no podemos conocer si circulaba a una velocidad que excedía la debida o no.
En el apartado tercero del relato fáctico se dice lo siguiente:
Como consecuencia de dichos hechos, el conductor Sr. xxxxxxxxxxx, solicitó la presencia de la Guardia Civil del puesto de xxxxxxxxx (xxxx) quien se personó en el lugar de los hechos instruyendo las Diligencias de Prevención de número x/xx, y comprobándose la existencia del Coto de Caza, ala altura del punto kilométrico donde salió el animal que impactó contra el vehiculo, coto identificado con el número xxxxxx adjuntándose igualmente un certificado de la Consejería correspondiente de Castilla-La Macha donde se indica que en la carretera donde tuvo lugar los hechos, a ambos lados de la carretera existe el coto identificado como xx-xx.xxx cuyo aprovechamiento principal y secundario es la caza mayor y menor respectivamente, siendo el titular la Junta de Propietarios de Caza xxxxxxx.
Nada se indica o se dice de las características del coto. No se menciona o detalla si se trata de un coto de caza cerrado o si el animal que presuntamente causó el accidente podía haber escapado por una abertura o hueco en el cerramiento de la finca o coto de caza o si existía un deficiente mantenimiento de conservación por parte de los titulares del mismo que pudiera determinar directa responsabilidad.
En los fundamentos jurídicos la parte actora fundamenta su pretensión en la responsabilidad extracontractual del 1902 y 1903 del Código Civil , así como el 1905 del mismo donde se indica que: “El poseedor de un animal o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causare, aunque se le escape o extravíe.”
Lo que no indica de forma deliberada y predetermina el adverso es lo que continuación dispone el artículo 1906 del Código Civil en cuanto a que el propietario de una heredad de caza responderá del daño causado por ésta en las fincas vecinas, cuando no haya hecho lo necesario para impedir su multiplicación o cuando haya dificultado la acción de los dueños de dichas fincas para perseguirla.
Viene a colación dicho precepto toda vez que aunque el adverso indica sin acreditarlo que el animal procedería del coto de mi mandante, lo cierto es que como a continuación probaremos el coto de caza de mi patrocinada es un coto abierto y por tanto de libre tránsito de animales así como ocurre con el resto de cotos colindantes al de mi mandante por lo que el animal que pudo causar el accidente no pertenece a coto de caza alguno toda vez que dichos cotos en el término municipal donde se produjo el siniestro son de libre paso de unos a otros de los animales de caza por lo que ninguna responsabilidad por consiguiente se le puede atribuir en tal caso a mi representado que no es poseedor o titular de los animales por no tener acotada la finca a los efectos de la explotación de la misma para la caza de dichos animales.
Así, si nos fijamos con detenimiento en el atestado instruido del accidente elaborado por la Guardia Civil que es el documento nº 5 que presenta la actora, tan solo recoge las manifestaciones del conductor de que un animal le ha salido por el arcén derecho y ha impactado con el vehículo, reseñando tan sólo que el coto que linda con la carretera comarcal pertenece a mi mandantes pero NO SE EFECTUA NINGUN JUICIO DE VALOR DE REPROCHE O DE CULPABILIDAD SOBRE LA RESPONSABILIDAD DEL ACCIDENTE,.
Tampoco se indica ni por el adverso, ni en el Atestado de la Guardia Civil que dicho Coto propiedad de la asociación de cazadores xx xxxxxxxx SEA UN COTO ABIERTO, NI SE EXPECIFICA LA CARACTERISITICAS DEL MISMO. A ESTE RESPECTO CABE TAN SOLO REFERIR QUE NO ES UN COTO DE CAZA CERRADO, y que además linda con otros cotos de caza abiertos, encontrándose en las mismas circunstancias y características de que son cotos abiertos y de tránsito libre y no cerrados por lo que los animales transitan de un coto a otro sin limitación alguna de movilidad, cruzando en ocasiones de un coto a otro.
Ello es importante reseñarlo porque la actora en su reclamación indica que el poseedor de un animal o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causare, pero esta parte niega que el animal que causó supuestamente el siniestro sea posesión o pertenezca al coto demandado, ya que como indicamos los animales transitan libremente entre los cotos sin que los mismos sean cerrados o tengan acotaciones o límites por vallas o cercas.
Cuestión distinta es que el coto fuera una finca cerrada y hubiera existido una falta de mantenimiento en las cercas o vallas o alambradas o muros u cerramientos que delimitaran el mismo y el animal se hubiera salido de dicha finca o coto produciendo el referido accidente. En tal caso si que debería haber existido responsabilidad y se reconocería sin lugar a dudas la misma, pero no es el caso, por lo que esta parte declina cualquier responsabilidad al respecto.
La Disposición Adicional Novena de la Ley 17/2005 de 19 de Julio de tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial determina la responsabilidad en accidentes de tráfico por atropellos de especies cinegéticas, estableciendo lo siguiente:
Aportamos como Documento nº 2, de contestación a la demanda Certificado emitido por D. xxxxxxx, en su calidad de secretario de la Junta de la Junta de Propietarios de Caza xxxxxxx, indicando que el mismo no se encuentra cerrado o vallado en cuanto a su perímetro o delimitación, sino que se trata de un coto abierto. Continua diciendo –Igualmente los otros cotos colindantes son también cotos abiertos.
Para el caso de impugnación o no reconocimiento de adverso de este certificado dejamos designados desde este preciso momento a los efectos debidamente probatorios, los archivos y registros de la Junta de la Junta de Propietarios de Caza xxxxxxx, así como los archivos y registros del Ayuntamiento xxxxxxxxxxxxx.
Igualmente se interesemos desde este preciso momento y sin detrimento de reproducir esta petición en el momento procesal oportuno de la audiencia previa al juicio que se oficie al Ayuntamiento de xxxxxxx con domicilio en la xxxxxxxxx, de la localidad de xxxxxxxxxx xxxxx de xxxxxxx, a los efectos de que certifique o acredite si el coto privado de caza xx-xx.xxx cuya titularidad pertenece a la Junta de Propietarios de Caza xxxxxxx es un coto de caza que se encuentre cerrado o delimitado por vallas o cercas o por el contrario se trata de un coto abierto donde no hay delimitación; así como que igualmente certifique o acredite si los cotos de caza que limitan o lindan con el coto privado de caza xx-xxxxx, son igualmente de características similares en cuanto a si son cerrados o abiertos.
Igualmente y por último se interesa que se oficie al puesto de la Guardia Civil de xxxxxxxx perteneciente a la Comandancia de la Guardia Civil de Toledo con domicilio a efecto de notificaciones en la Calle xxxxx localidad de xxxxxxxx xxxx de xxxxxx, para que acredite de igual manera si el coto privado de caza xx-xx.xxx cuya titularidad pertenece a la Junta de Propietarios de Caza xxxxxxx es un coto de caza que se encuentra cerrado o delimitado por vallas o cercas o por el contrario se trata de un coto abierto donde no hay delimitación; así como que igualmente o acredite si los cotos de caza que limitan o lindan con el coto privado de caza xx-xx.xxx del mismo término municipal, son igualmente de características similares en cuanto a si son cerrados o abiertos.
Por todo lo anteriormente expuesto nos oponemos a la presente reclamación toda vez que el adverso no prueba la responsabilidad de mi patrocinada siendo la carga de la prueba correspondiente a la parte actora de conformidad con lo dispuesto en el artículo 217 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
Fundamentamos igualmente esta contestación en cuanto a nuestra oposición con base en los siguientes:
Conforme con el correlativo de la demanda “ a sensu contrario”.
III. CAPACIDAD PROCESAL Y CAPACIDAD PARA SER PARTE
Conforme con el correlativo de la demanda “a sensu contrario”.
VII. CUANTIA
VIII. FONDO DEL ASUNTO
La parte actora interpone y fundamenta su acción tanto en la responsabilidad extracontractual o aquiliana en su apartado III de fundamentos jurídicos.
En lo referente a la responsabilidad extracontractual o aquiliana esta parte niega cualquier tipo de responsabilidad toda vez que no se dan los requisitos jurisprudenciales del 1902 del CC., ya que ni ha existido ni acción ni omisión dolosa y culposa y mucho menos nexo causal entre acción y/o omisión y el resultado que pretende que se reconozca como debido por parte del demandante.
En este sentido se ha pronunciado numerosísima jurisprudencia en cuanto que determinan cuales son estos requisitos para poder determinar o apreciar la responsabilidad extracontractual reseñando las siguientes:
SAP Barcelona de 1 diciembre 2003 (J2003/183515, STS Sala 1ª de 31 octubre 2007 (J2007/194918), STJCE Sala 6ª de 11 julio 2002 (J2002/27563), STSJ Madrid Sala de lo Contencioso-Administrativo de 28 enero 2000 (J2000/111022), STS Sala 1ª de 29 diciembre 2000 (J2000/55640), SAP La Rioja de 12 julio 2000 (J2000/38163), STJCE Sala 3ª de 27 octubre 1998 (J1998/18849),STJCE Pleno de 12 febrero 1992 (J1992/14010)
El debate suscitado en la presente litis debe por tanto solventarse conforme al contenido del art. 1902 CC, por lo que debemos analizar si concurren los tres requisitos que se precisan para su aplicación:
a) Una actuación negligente imputable a la demandada.
b) Un resultado dañoso.
c) Una relación de casualidad entre aquella conducta negligente y el resultado dañoso producido
El nexo de causalidad ha de basarse en el principio de la causación adecuada, de forma que, como señala la STS de 11 de diciembre de 1996, es preciso la determinación concreta para el caso estudiado, de que de aquella conducta del agente se derive, según las reglas de la lógica, la consecuencia necesaria del daño producido.
En cuanto a la inexistencia de imputación objetiva, la jurisprudencia ha acogido de modo decisivo la distinción entre causalidad fáctica apreciable conforme a la teoría de la equivalencia de las condiciones e imputación objetiva (por todas, STS de 17 de abril de 2007); señalando como criterios de dicha imputación los del “riesgo general de la vida, provocación, prohibición de regreso, incremento del riesgo, ámbito de protección de la norma, consentimiento de la víctima y asunción del propio riesgo y de la confianza” (STS de 21 de octubre de 2005).
Se plantea la presente reclamación en base al artículo 1902 del Código Civil donde se recoge la denominada responsabilidad civil extracontractual aplicando en la presente demanda los criterios que rigen la denominada responsabilidad objetiva extracontractual.
Es conocido que la Jurisprudencia del Tribunal Supremo, sobre todo la más actual, tiende hacia el establecimiento emblemático de la responsabilidad objetiva, en la derivada de los eventos concretados en el artículo 1902 del Código Civil, “pero nunca lo ha realizado hasta establecer dicha responsabilidad objetiva de una manera absoluta y radical” (STS 02/03/00).
Esta interpretación no es motivo ni justificación para que dicha responsabilidad surja siempre, “pues es de tener muy en cuenta la conducta de quien sufrió el daño, de tal modo que cuando ésta sea fundamentalmente determinante de dicho resultado, indudable resulta por aplicación de los principios de la Justicia distributiva, conmutativa y social, así como de la seguridad jurídica” (STS 02/03/00).
Para la determinación de la existencia de la relación o enlace preciso y directo entre la acción u omisión-causa-y el daño o perjuicio resultante-efecto-la doctrina jurisprudencia viene aplicando el principio de la causalidad adecuada, “ que exige, para apreciar la culpa del agente, que el resultado, sea una consecuencia natural, adecuada y suficiente de la determinación de la voluntad; debiendo entenderse por consecuencia natural, aquella propicia, entre el acto inicial y el resultado dañoso, una relación de necesidad, conforme a los conocimientos normalmente aceptados; y debiendo valorarse en cada caso concreto, si el actor antecedente que se presenta como causa, tiene virtualidad suficiente para que del mismo se derive, como consecuencias necesaria, el efecto lesivo producido, no siendo suficiente las simples conjeturas o la existencia de datos fácticos, que por una mera coincidencia, induzcan a pensar en una posible interrelación de esos acontecimientos..,,. Sino que es precisa la existencia de una prueba terminante relativa al nexo entre la conducta del agente y la producción del daño. Y esta necesidad de una cumplida justificación, no puede quedar desvirtuada por una posible aplicación de la teoría del riesgo o la inversión de la carga de la prueba, pues “el como y el porqué se produjo el accidente”, constituyen elementos indispensables en el examen de la causa eficiente del evento dañoso”.(STS 02/03/00).
En este sentido las Sentencias del Tribunal Supremo de 27 de Octubre de 1990 y 13 de Febrero de 1993 entre otras, establecen que “se precisa la existencia de una prueba terminante relativa la nexo entre la conducta del agente y la producción del daño, de tal forma que haga patente la culpabilidad que obliga a repararlo y esta necesidad de una cumplida justificación no puede quedar desvirtuada por una posible aplicación de la teoría del riesgo, la objetivización de la responsabilidad o la inversión de la carga de la prueba, aplicables en la interpretación del artículo 1902 del Código Civil, pues el como y el porqué se produjo el accidente constituyen elementos indispensables en el examen de la causa eficiente del evento dañoso..”
En relación con el asunto que nos ocupa es evidente que en este caso no puede aplicarse la “teoría del riesgo” en toda su amplitud puesto que no nos encontramos ante los requisitos por los hechos descritos y en segundo lugar y como ha quedado claramente expresado nuestra jurisprudencia no admite la aplicación de la “teoría del riesgo” de manera pura sino que debe probarse la existencia de una conexión evidente entre la conducta del agente y la producción del daño, no habiéndose aportado prueba alguna que muestre el proceder negligente o imprudente de los codemandados y por ello no se cumple con los requisitos del 1902 en cuanto a determinar la existencia de responsabilidad aquiliana.
El actor en los fundamentos de derecho esgrime que la culpa o negligencia como consecuencia de que afirma que el animal es posesión de mi mandante o patrocinada por encontrarse en el coto de caza que linda con la carretera comarcal donde se ha producido el accidente.
Invoca el 1905 del C.C donde se indica que: “El poseedor de un animal o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causare, aunque se le escape o extravíe.”
Al ser un coto abierto y de libre tránsito de los animales opera la Disposición Adicional Novena de la Ley 17/2005 de 19 de Julio de tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial determina la responsabilidad en accidentes de tráfico por atropellos de especies cinegéticas, en cuanto que LOS DAÑOS PERSONALES Y PATRIMONIALES EN ESTOS SINIESTROS, SÓLO SERÁN EXIGIBLES A LOS TITULARES DE APROVECHAMIENTOS CINEGÉTICOS O, EN SU DEFECTO, A LOS PROPIETARIOS DE LOS TERRENOS, CUANDO EL ACCIDENTE SEA CONSECUENCIA DIRECTA DE LA ACCIÓN DE CAZAR O DE UNA FALTA DE MANTENIMIENTO, NO DÁNDOSE EL PRESENTE CASO EN AUTOS POR LO QUE NINGUNA RESPONSABILIDAD PUEDE DERIVARSE A MIS MANDANTES.
No se dan por ello los requisitos de la responsabilidad aquiliana o extracontractual del 1902 del código civil en cuanto que ni existe culpa o negligencia ni nexo causal de la misma de acción u omisión de mi patrocinada.
PRIMER OTROSÍ DIGO, que interesa al derecho de esta parte el recibimiento del pleito a prueba.
SUPLICO AL JUZGADO, tenga por hecha la anterior manifestación a los efectos procesales oportunos.
SEGUNDO OTROSI DIGO: Que de conformidad con lo previsto en el artículo 231 de la L.E.C esta parte manifiesta expresamente la voluntad de haber intentado cumplir todos los requisitos exigidos por la ley, por lo que
SUPLICO AL JUZGADO, que en caso de que existiese algún defecto que pudiera ser subsanado, se me de trámite para tal subsanación.
TERCER OTROSÍ DIGO: A los efectos oportunos a que hubiere lugar desde este momento se designan expresamente los archivos de todas aquellas personas jurídicas tanto públicas como privadas que aparecen mencionadas en la contestación de esta demanda, así como interesamos desde este preciso momento que se oficie al Ayuntamiento xxxxxx con domicilio en la xxxxxxxx, de la localidad de xxxxxxx xxxxx de Toledo, así como al destacamento de la Guardia Civil de esta localidad Calle xxxxxxx, a los efectos ya anunciados de acreditar que clase de coto es, si abierto o cerrado y demás características del coto de mi patrocinada y de los que con ella colindan o limitan con ella, sin detrimento de reproducir esta manifestación en el momento procesal probatorio oportuno de la audiencia previa al Juicio.
SUPLICO AL JUZGADO, tenga por igualmente efectuada la anterior manifestación a los efectos probatorios a que hubiere lugar y acuerde con lo solicitado
Es Justicia que reitero en lugar y fecha “ut supra”
Procurador de Talavera de la Reina Abogado Col. Nº xxxxx

References: artículo 1906
 artículo 217
 artículo 1902
 artículo 1902
 artículo 1902
 artículo 231