Source: http://www.libertadidioma.com/20180514.htm
Timestamp: 2019-02-20 03:10:15+00:00

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AGLI Recortes de Prensa Lunes 14 Mayo 2018
RAÚL DEL POZO El Mundo 14 Mayo 2018
Fuentes muy bien informadas, cercanas a los altos tribunales, explican a este cronista: "Torra es un fanático e intentan mantenerlo hasta que llegue la sentencia. La consigna es: tensión, tensión, tensión. Quieren acelerar el indulto, pero lo tienen mal, porque los indultos son uno a uno, llevan tiempo y los jueces van a su aire".
Está claro lo que pretende el talibán. Lo explicó Domènech en su discurso de respuesta: han pasado de "Puigdemont o Puigdemont" a "Puigdemont o lo que diga Puigdemont". La pregunta clave, según el mismo Domènech, es: ¿Qué piensa usted, señor Torra, de los españoles? De los españoles, Quim Torra piensa fatal. Este miembro del aparatich de la joven guardia pujolista, del ala carlista del independentismo, chupacirios de los monjes de Montserrat, natural de Blanes -donde hubo partidas de boinas rojas con espingardas durante las guerras carlistas- dijo, cuando hacía méritos como rebelde, que si España mandara tanques a Cataluña ellos ganarían mucho y que no es natural hablar español en Cataluña.
ANTE LA PEOR CRISIS
Europa consulta a sus ciudadanos
Fernando Paz gaceta.es 14 Mayo 2018
Conscientes de que la Unión Europea atraviesa por el peor momento de su historia (es difícil valorar de otro modo la crisis política interna, los problemas de la emigración, el Brexit, la política exterior…) y de que la desafección ciudadana alcanza cotas desconocidas, la UE ha lanzado una iniciativa para que los europeos participen en la creación del futuro de esta a través de la web.
La iniciativa no parece, empero, estar despertando un entusiasmo que podamos calificar de indescriptible.
Entre tanto, hace apenas una semana se ha celebrado el Día de Europa, que ha pasado con más pena que gloria. Europa – la Europa comunitaria – no parece despertar adhesiones inquebrantables, y las fuerzas políticas que se oponen a las élites que la dirigen ganan cada día más terreno.
Cada 9 de mayo se celebra el Día de Europa, conmemorando el fin de la Segunda Guerra Mundial. La fecha es importante en el conjunto de Europa, por lo que representa: el comienzo de la paz tras casi seis años de terrible conflagración. La celebración del 9 de mayo, sin embargo, soslaya el que Europa quedó dividida durante cuatro décadas en dos mitades, una de las cuales en manos de otro totalitarismo letal, el soviético.
Si la fecha ha de conmemorar un acontecimiento que verdaderamente suponga algo sustancial en el camino de Europa hacia su unidad, quizá debiera ser la de la caída del Muro de Berlín. No puede, sin embargo, sorprender que eso no sea así por cuanto las mismas autoridades de la Unión que se han negado a reconocer la matriz cristiana de Europa, celebran el doscientos aniversario de la muerte de Karl Marx. Que la importancia de este para Europa (y para el mundo) no puede ser objeto de debate resulta obvio, pero mucho menos debiera serlo lo anterior.
La idea de la unión de los países europeos, tal y como ha llegado a nuestros días, arrancó precisamente de la necesidad de evitar futuros conflictos en un continente prolijo en ellos desde el comienzo de los tiempos.
Pero también era una necesidad económica. Los vencedores de la guerra, en definitiva dos imperios extraeuropeos – los Estados Unidos y la Unión Soviética -, más otro imperio que también lo era – el británico, aunque arruinado -, constituían poderosas economías que dominaban el mundo y, previsiblemente, lo seguirían dominando en el futuro. La creación de un espacio económico único en Europa se hacía ineludible.
Ese espacio aunó las economías alemana y francesa, construyendo una identidad de intereses que bloquease la enemistad entre ellos. A los que se sumó otro gran país, como Italia, y tres desarrolladas pero pequeñas naciones como Holanda, Luxemburgo y Bélgica. El bloque pronto comenzó a funcionar de modo envidiable, y se convirtió en un club atractivo.
Atractivo pero con reparos
Pero los europeos nunca fueron demasiado entusiastas de la construcción de esa Europa. Preocupados al principio por la reconstrucción de sus países tras la devastación bélica, se acostumbraron a la idea del mercado único, pero siempre en el entendimiento de la preservación de su soberanía.
Con esa preocupación, algunos señalados Estados europeos quedaron voluntariamente fuera de la unión (de lo que, acertada y significativamente, se conocía como el “Mercado Común”), como fueron los casos de Suiza y de Noruega. Otros se sumaron con un más bien escaso entusiasmo que el Brexit no ha hecho más que refrendar. Incluso un beneficiario de la unión como era Francia defendió siempre la idea de construir una “Europa de las patrias”, en la que las cesiones de soberanía deberían ser las imprescindibles. O menos que las imprescindibles.
Una Europa de espaldas a los ciudadanos
La llamada construcción europea se ha hecho de espaldas a los ciudadanos. Las principales decisiones no se han consultado y, cuando se ha hecho, el resultado no ha sido el esperado: desde el principio, la construcción europea fue un asunto de las élites.
Los referéndum para aprobar la Constitución europea supusieron un rotundo fracaso, y hubo que retirar el proyecto; la respuesta de las élites al fracaso fue burlar la democracia haciendo aprobar por vía parlamentaria el Tratado de Lisboa, un texto muy similar al constitucional rechazado en Francia y Holanda.
Algo parecido puede estar pasando con respecto al Brexit. Apoyado por los británicos en referéndum, las negociaciones para concretarlo se están prolongando y, en el peor de los casos, parece que la relación que unirá al Reino Unido con la Unión Europea no será muy distinta de la anterior, sobre todo teniendo en cuenta que Londres estaba fuera de la eurozona.
Las cifras de apoyo a la Unión varían considerablemente en función del país de que se trate. En su conjunto, solo un significativo 55% de los europeos se sienten ciudadanos de la UE (por un 71% de los españoles), mientras que el 92% lo hacen con respecto a su propio país (en España el 84%). Es decir, que las lealtades a la propia nación están mucho más extendidas que el sentido de pertenencia a la UE.
Curiosamente, aunque los españoles tienen unas expectativas de futuro peores que el conjunto de los ciudadanos europeos, su confianza en que la situación terminará por arreglarse desde la propia Unión Europea es mayor, lo que mide su europeísmo: por término medio, el europeísmo aumenta según descendemos en el mapa, mientras los países del norte se muestran más y más escépticos.
Por eso, el 76% de los jóvenes europeos ven la Unión Europea como un club económico, y no como una comunidad de valores, por lo que en principio están poco dispuestos a consentir las cesiones de soberanía. Este dato ha sido calificado de preocupante por la Fundación Tui, para cuyo portavoz “la fuerza cohesionadora de Europa basada en sus valores se ha dado por supuesta durante mucho tiempo, pero esta obviedad no es tal”.
Los españoles son, de nuevo, quienes se muestran más partidarios de la moneda única – nadie les ha explicado el papel que ha jugado en la crisis el carecer de soberanía monetaria -, pero los países que mantienen su moneda no muestran ningún deseo de perderla.
Igual sucede con la deseo de mantenerse en la UE: España es la primera y Grecia la última. En el país heleno, solo el 52% es favorable. Obviamente, el caso griego es singular por lo padecido porn sus ciudadanos a manosde su casta política y de las políticas europeas. En Grecia ha habido debate acerca de estas; en España, no.
Es posible que esta situación no se mantenga mucho tiempo en España por cuanto nuestra país ha dejado de ser beneficiario de los fondos de la UE y ha pasado a ser contribuyente neto. Las optimistas perspectivas de futuro pueden desvanecerse con rapidez; si surge una fuerza política que cuestione el papel que España desempeña en Europa, y el que Europa desempeña en España, el caudal de optimismo bien puede secarse en poco tiempo.
La convocatoria llamando a la participación a través de la web quiere proyectar una idea democrática sobre el proyecto europeo. Una forma de hacer también responsable a la población de la deriva de la UE, algo de lo que está muy necesitada la élite bruselense.
Esa construcción a espaldas de la voluntad popular tiene poco que ver con lo que los padres fundadores quisieron para el continente, erigida por unas élites que, como ha reconocido Javier Solana, han hecho de Europa el laboratorio de un gobierno mundial.
Esa transformación pasa por la destrucción de las soberanías nacionales, lo que implica la negación de las identidades de los pueblos de Europa sin que, a cambio, surja una identidad propia: porque tal destrucción se opera no para construir una Europa soberana, sino para construir una Europa concebida como una pieza más del engranaje del designio globalista.
El europeo de hoy no ignora esas cesiones de soberanía, que han conducido a que las instituciones que deciden las políticas básicas para su vida y su nación sean las comunitarias.
La baja participación, sin embargo, en las elecciones europeas, parecería apuntar lo contrario. Pues los comicios al Parlamento europeo suelen utilizarse para castigar al gobierno en una medida que no se produce en el caso de elecciones nacionales. Pero esa baja participación y ese carácter experimental de las elecciones europeas no significa que los europeos ignoren que es en Europa donde se decide su futuro, sino más bien de la convicción, o de la sospecha, de que la construcción europea tiene poco que ver con ellos.
Es poco probable que la web de la UE modifique, mediante una votación on.line, esa visión del comportamiento esencialmente antidemocrático de las instituciones comunitarias.
Europa: jubilación a los 50 y pensión de 9.000E mensuales
Nota del Editor 14 Mayo 2018
El 8 de mayo circulaba por Whatsup "Gran escándalo. Los "sátrapas" de Bruselas ha aprobado para sí mismos, la jubilación a los 50. ¡Viva laEuropa de los ladrones!. La jubilación a los 50 para los funcinarios de la Unión Económica Europea ha sido aprobada con pensiones mensuales de 9.000E." http://www.sauvegarde/%20retraites.org/docs/Retraite_Hauts_fonctionaires_europeens_Annexe_3_Etude_27.pdf
Libertad Digital 14 Mayo 2018
Samuel Vazquez / Club Viernes esdiario 14 Mayo 2018
JOSÉ SÁNCHEZ TORTOSA El Mundo 14 Mayo 2018
Rafael L. Bardají Libertad Digital 14 Mayo 2018
Carmelo Jordá Libertad Digital 14 Mayo 2018
Agentes de policía denuncian la dramática realidad de la Línea y Algeciras
La Gaceta 14 Mayo 2018
Las bajas condenas por tráfico de hachís y la falta de protección a los agentes de la autoridad son las claves en la agravación del problema.
El miedo en la población es la base de la trasformación de los grupos de crimen organizado en “mafia”. Sin duda alguna en el área del campo de Gibraltar estamos asistiendo por primera vez en la historia de España a la implantación de la “mafia”.
Aparte del reparto de tareas y la especialización de sus componentes, hay dos factores que son los que diferencian a los grupos de delincuencia organizada con la “mafia”. El primero de ellos es la estructura familiar de sus componentes y la segunda es la aplicación del miedo en la sociedad donde se desarrollan.
En La Línea de la Concepción y en Algeciras estamos asistiendo a la tercera generación de clanes familiares que viven del crimen. Si bien es cierto que los abuelos en los años ochenta se dedicaban al contrabando de tabaco, los padres en los noventa se dedicaban a una combinación entre tabaco y hachís, los nietos, hoy en día, se están dedicando en coalición con los clanes marroquíes, a la importación de hachís, para posteriormente ser vendida a los clanes marselleses, napolitanos, mafia de Liverpool y mafia irlandesa, que desde toda Europa viajan al campo de Gibraltar y regresan cargados de hachís para abastecer el mercado europeo.
Tal es el volumen de negocio, que las mafias de Europa del este y corsos principalmente, se organizan para asaltar con armas de guerra, tanto los depósitos de hachís de los clanes de La Línea, como los vehículos lanzadera que proceden de París, Holanda y Marsella, provocando con ello una adquisición de armas automáticas y explosivos destinadas a las estructuras mafiosas de La Línea, entrando con ello en juego los grupos de tráfico de armas asentados en Bélgica y Kosovo.
A esto último hay que sumar que en los últimos años, el puerto de Algeciras ha sido el elegido por los cártel mejicano de Sinaloa para introducir sus cargamentos de cocían procedente de Suramérica.
Otro ejemplo claro de organización “mafiosa” ocurrió el pasado 7 de febrero de este año, cuando un grupo de 20 encapuchados irrumpieron violentamente en el servicio de urgencias del hospital de La Línea de La Concepción, para liberar al supuesto líder de una red de narcotráfico que había sido llevado allí detenido, después de que sufriera un accidente de moto en una persecución con los agentes.
Tres factores son los que originan que el campo de Gibraltar sea la base donde se implanta la mafia más poderosa del mundo en lo que a tráfico de hachís se refiere.
1º.- Los ingresos inmediatos que produce en los participantes de la vigilancia, recepción, ocultación o protección, hacen que cualquier joven de la zona ingrese mil euros por noche, sólo con la misión de establecer un punto de vigilancia, consiente en permanecer en la playa con su teléfono móvil avisando a sus jefe, por medio de WhatsApp la presencia de alguna patrulla de las fuerzas de seguridad (es decir, que en dos noches, ganan más que un cualquier miembro de las fuerzas y cuerpos de seguridad). La ASP asegura que ‘la agresión perpetrada este fin de semana contra los agentes de la Guardia Civil en Algeciras no es más que una prueba de la impunidad con la que actúan los grupos de delincuencia organizada en el campo de Gibraltar’.
2º.- La estructura familiar de los componentes provoca que una red mafiosa sea impenetrable a la hora de conseguir arrepentidos o testigos que colaboren con la justicia.
3º.- La falta de protección jurídica por de la Fiscalía General del Estado a la hora de perseguir las agresiones físicas a los agentes de policía y Guardia Civil que ejercen sus funciones; ya que si bien es cierto que el código penal español contempla en el artículo 550 que cualquier persona que agreda físicamente a un agente de la autoridad está cometiendo un delito de atentado a la autoridad con una condena de entre 1 a 4 años de prisión, en la inmensa mayoría de los casos, las Fiscalías acusan por una falta contra el orden público con una pena que no supera los 50 euros de multa.
Por tanto, pedimos al Ministro de Interior que impida que el Director General de la Policía vaya a Algeciras a desinformar a la población, cuando el pasado jueves, dio una rueda de prensa anunciando que para el próximo verano van a reforzar con 80 futuros policías las localidades de La Línea y Algeciras, cuando resulta que en los meses de verano entre ambas plantillas estarán más de 300 policías nacionales de vacaciones , como así establece la instrucción del año 2009 de la propia Dirección General de la Policía; contando con el agravante de que los Policías que reforzarán dichas plantillas carecen de experiencia profesional, y no habrán jurado el cargo hasta la finalización de su periodo de prácticas.
Y por último, pedimos al Ministro de Interior que acuerde con el Fiscal General el Estado que se instruya a todos los fiscales de España, para que persigan las agresiones a policías por delito y no como falta.
YCM lagaceta.eu 14 Mayo 2018
Fran Perea vuelve a la música con un proyecto para divulgar el español en el extranjero
EFE REPÚBLICA 14 Mayo 2018
El cantante y actor está apoyado por el Instituto Cervantes y en el espectáculo combinará música, imágenes y caligrafía
El cantante Fran Perea estrena este domingo en la ciudad serbia de Novi Sad su proyecto “Viaja la palabra”, con el que retorna a la música después de ocho años y que busca divulgar el idioma español en el extranjero.
Perea declaró por teléfono desde Novi Sad que su proyecto combina dos aspectos personales.
“Es por un lado la música, la parte de contar emociones, de contar la experiencia de Fran, lo que soy yo, de mi vida, de llegar a los 40 años. Y, por otro lado, la sensibilización con un público que, además de seguir mis trabajos, muestra el interés por el aprendizaje de mi lengua materna”, dijo.
La serie española “Los Serrano” -popular en su momento en Serbia- y las canciones que interpretaba Perea, que protagonizaba a Marcos, motivaron a muchos serbios a estudiar español como lengua extranjera.
Perea declaró que eso le “ha sorprendido y comprometido”, que al inicio “no sabía la trascendencia de ello”, pero que, cuando empezó a “tirar del hilo un poco, se ha visto todo lo que hay detrás”.
“Me he comprometido con un proyecto más porque creo que es interesante que suceda eso, es una cosa que no es fácil que te ocurra”, indicó.
El concierto de Novi Sad tendrá lugar en el Teatro Nacional Serbio, una de los principales escenarios del país.
La idea de Perea, muy vinculado también el teatro ya que además de músico es actor, director y empresario teatral, ha sido aplicar a los conciertos las experiencias de las artes escénicas y espera que el estreno de Novi Sad sea “un dibujo de lo que sea todo este proyecto de ‘Viaja la palabra'”.
Explicó que en el escenario estará la banda de música y dos diseñadores: uno hará “la narrativa visual a través de una tablet”, y otros se encargara de la “caligrafía, con acuarela sobre todo”, y todo eso mezclado se proyectará en una pantalla, que formará parte del escenario.
“Todo ello para que el espectador tenga también un vínculo directo con las historias que estamos cantando y con la palabra“, agregó.
En ambas actuaciones, Perea interpretará sus éxitos e incluirá las canciones más representativas de su nuevo disco con un espíritu didáctico, una potente apuesta por el entretenimiento y sobre todo por la música de calidad, el auténtico idioma universal, según su productora “Let’s do it producciones”.
La hispanista serbia Bojana Kovacevic-Petrovic, de la Facultad de Filosofía de Novi Sad, coorganizadora de la pequeña gira de Perea por Serbia, declaró que el artista tendrá el lunes una reunión con los estudiantes, que le preparan “una sorpresa, un poco de flamenco y un poco de música”.
Juan E. Pflüger gaceta.es 14 Mayo 2018
Sobre la propaganda en Cataluña
Ricardo Ruiz de la Serna gaceta.es 14 Mayo 2018
Para comprender lo que está sucediendo en Cataluña, debemos volver la vista a los últimos dos siglos y atender al poder formidable de la propaganda. Los separatistas han empleado en esta parte de España las mismas técnicas que los movimientos totalitarios utilizaron en Europa para alcanzar y mantenerse en el poder. Hannah Arendt ya señaló, en “Los orígenes del totalitarismo”, la estrecha relación entre propaganda y control total del individuo. Hoy los catalanes separatistas -que son una minoría, aunque copan buena parte de las instancias de poder en el sentido más amplio del término- esos catalanes, digo, nos brindan una muestra de lo que consiguen décadas de adoctrinamiento, mentira y manipulación.
Tanto la propaganda nazi como la soviética nos permiten identificar algunas de las características que hoy podemos reconocer en la comunicación y el activismo de los partidos separatistas y en las campañas de sus organizaciones satélite. En particular, la soviética nos permite valorar los efectos de décadas de exposición a mensajes persuasivos que distorsionan la Historia, se adueñan del arte para ponerlo al servicio de la política y señalan a pretendidos “enemigos del pueblo” para dirigir contra ellos el odio de la masa. En la hostilidad a los políticos constitucionalistas, en el uso del humor para humillar a los adversarios políticos y en los ataques contra la dignidad de los discrepantes resuenan los ecos siniestros del fascismo, el nazismo y el comunismo.
Las fuentes de las que beben los separatistas catalanes son muy diversas -como, de hecho, lo son las fuerzas políticas que, no obstante, coinciden en su odio a España- pero todas ellas comparten ciertos referentes, como el pensamiento de Gramsci sobre la “hegemonía cultural”, las tesis de Gene Sharpe sobre la “acción no violenta” y las de George Sorel sobre la violencia política. Por supuesto, todo se pone al servicio de la estrategia separatista de forma que, al mismo tiempo, es posible presentarse como “pacifista” y “no violento” y hostigar a los policías nacionales, atacar a los guardias civiles o acosar a sus hijos en los colegios. Basta presentar a los agresores, hostigadores o acosadores como “víctimas” que “se defienden” o, mejor incluso, “que están indefensas”.
Ante tal aparato propagandístico, uno corre el peligro de pensar que la resistencia es inútil. El control de la mayoría de los medios de comunicación y las industrias culturales, el sistema educativo, el sanitario y buena parte de la sociedad civil por los partidos separatistas hace que parezcan invencibles, pero es sólo una apariencia. También en esto el siglo XX nos enseña lecciones valiosas; por ejemplo: los límites de la propaganda. Toda forma de opresión genera su resistencia. Por eso, a la vez que se intensifica el desafío nacionalista, se oye con mayor fuerza la voz de la mayoría de catalanes que no son nacionalistas ni separatistas. El altavoz de Jaume Vives con Manolo Escobar a todo trapo resuena más cuanto más altos son los gritos de los jóvenes de Arrán.
Por eso, en estos días, debemos esforzarnos en desenmascarar las mentiras del nacionalismo y el separatismo tanto en el plano cultural -la historia, el arte, la literatura- como en el informativo de cada día. La tergiversación del lenguaje va pareja a la distorsión de la realidad que los separatistas necesitan para perpetuarse en el poder. Necesitamos devolver, como pedía Confucio, “su recto sentido a las palabras”.
Tanto la experiencia propagandística soviética como la nazi, que fue más breve pero no menos terrible, nos permiten entender e identificar lo que estamos padeciendo en Cataluña y en otras partes de España. Los esfuerzos por extender el separatismo a Valencia y las Baleares anticipan lo que cabe esperar allí si los nacionalistas triunfan. Cicerón dice en El Orador que “La Historia es la maestra de la vida”. En este tiempo, sus lecciones nos pueden ayudar a salvarnos. Ortega escribió en “Meditaciones del Quijote” que “yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”. Si no hacemos frente a quienes quieren destruir España, tampoco nos salvaremos nosotros.
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 14 Mayo 2018
De todas las fechorías, delitos y traiciones cometidas por Rajoy en su carrera política, el más grave es ese del que hoy se felicita, porque se larga de Cataluña dejándola al borde la guerra civil, pero fingiendo que ha cumplido con su deber, que al parecer era devolverla a la senda del golpismo que le llevó a reclamar el artículo 155 de la Constitución para no cumplirlo. Hoy, si la CUP no lo remedia, el Gobierno entregará todos los recursos materiales, policiales y económicos del Estado en Cataluña a un redomado racista que ya ha anunciado que reinstaurará la República, se ciscará en la Ley y perseguirá a los que la hayan cumplido, en la leve aplicación del 155. Millo, bolita de sebo que habla por la bolita de azufre que representa a Rajoy, ha dicho que cuando se invista "al que sea", o sea, al xenófobo racista Torra, "como se habrá culminado el 155, automáticamente el diálogo se retoma".
Total, que para el Gobierno de Rajoy, su partido, sus aliados sociatas, su socio peneuvista y el coro podemita del diario festival de Sextavisión, la culminación del 155 era devolver Cataluña al estado de insurrección que le obligó a aplicarlo, sin cerrar los medios de comunicación, disolver los Mozos y cortar los fondos públicos a la Generalidad y los golpistas del 1 de Octubre.
No sólo se ha perdido una ocasión histórica de cortar por lo sano el golpismo catalán, sino que se le asegura una total impunidad en el presente y el futuro, por supuesto extensible al pasado, porque no tengo la menor duda de que la estrategia del bloque rajoyano-separatista (soga-cordón sanitario contra Ciudadanos) será ofrecer la salida de los presos golpistas -como los etarras- a cambio de moderar sus gestos de desafío al Estado y de humillación a los españoles. O sea, que el Golpe no se note mucho, que hay elecciones. Y si gana Albert Rivera, ahí le dejo un regalito: cinco comunidades autónomas a punto de rebelión.
Si Torra hace lo que ha dicho, con la CUP y Puigdemont -y lo hará-, entregarle los recursos del Estado no será, como desde tiempos de Mas y según ha dejado claro el Supremo, financiar el Golpe, sino la guerra civil en Cataluña y la voladura del edificio constitucional en un par de años, los que tiene Rajoy para darle -con Urkullu y Sánchez- abundante gasolina al pirómano.
En rigor, el pirómano es Rajoy.
ESdiario 14 Mayo 2018
Pedro Insua Teresa Giménez Barbat elespanol 14 Mayo 2018
*** Pedro Insua es profesor de Filosofía y autor de los libros 'Hermes Católico' y 'Guerra y Paz en el Quijote'. Teresa Giménez Barbat es eurodiputada y está integrada en la delegación Ciudadanos Europeos, dentro d el grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa.
Cataluña y lo que va de Arrimadas a Torra
EDITORIAL Libertad Digital 14 Mayo 2018
Torra y Arrimadas no pueden ser más diferentes, como también sus objetivos y compromisos políticos y su calidad cívica y moral. La comparación sólo puede resultar odiosa para los enemigos de la libertad y, por supuesto, de Cataluña.
Parece que finalmente no habrá sorpresas y la batasunoide CUP permitirá este lunes, con la abstención de sus cuatro diputados, la investidura del indeseable Quim Torra como presidente de la Generalidad. El Ejecutivo regional catalán estará de nuevo controlado por los separatistas y su único proyecto de gobierno será seguir adelante con el golpe de Estado que pretendieron convertir en hecho consumado en la infame jornada tumultuaria del pasado 1 de octubre. Lo dejó meridianamente claro Torra, marioneta del cobarde prófugo Carles Puigdemont, en la sesión de investidura, en la que perpetró un discurso amenazante contra la mitad de Cataluña que abomina del separatismo liberticida que terminó de retratar al personaje.
Los separatistas proclaman su amor a Cataluña e incurren al respecto en alardes de bochornosa histeria colectiva, pero lo cierto es que no hacen otra cosa que vejarla, despreciarla, maltratarla, prostituir sus instituciones y dinamitar la convivencia. Las andanadas del indeseable Torra contra España y la Cataluña comprometida con la libertad vuelven poner de manifiesto que a estos fanáticos el bienestar de los ciudadanos y la prosperidad del Principado les importan muy poco. El desfondamiento económico de Cataluña, el éxodo empresarial y la entrega de la calle a los sectores más violentos de la izquierda supremacista no son suficientes para que los herederos de la corrupta CiU reflexionen y acaben con tanto desafuero. Todo lo contrario: también ellos se han batasunizado.
Frente a la dialéctica caótica y excluyente de la marioneta del cobarde golpista prófugo, que busca ahondar en la confrontación y volver a poner al Gobierno regional en abierta rebeldía, se plantó con encomiable contundencia la ganadora de las más recientes elecciones catalanas, Inés Arrimadas, con un discurso en defensa de la ley, la Constitución, la libertad y la democracia y de denuncia del tóxico golpismo liberticida.
Torra y Arrimadas no pueden ser más diferentes, como también sus objetivos y compromisos políticos y su calidad cívica y moral. La comparación, en este caso, sólo puede resultar odiosa para los enemigos de la libertad y, por supuesto, de Cataluña.
EDITORIAL El Mundo 14 Mayo 2018
Carlos Sánchez elconfidencial 14 Mayo 2018
Isidoro Tapia elconfidencial 14 Mayo 2018
En su reciente libro sobre el mayo del 68 francés ('El nacimiento de un nuevo mundo'), González-Férriz recuerda una esclarecedora anécdota sobre Charles de Gaulle. En mitad de la revuelta, con el barrio latino de París ardiendo noche tras noche, el viejo general se empeña, para estupefacción de su Gobierno, en mantener un viaje programado a Rumanía. “La visita es demasiado importante”. Rumanía está tanteando una vía intermedia entre el bloque soviético y el americano, y la 'grandeur' francesa es demasiado arrogante para perder la oportunidad de incrementar su influencia. A su regreso a Francia, a De Gaulle le preguntan por las revueltas de los estudiantes: reconoce que tal vez haya que atender algunas de sus reivindicaciones, pero que no puede permitir que el caos se apodere de Francia. “La réforme, oui; la chienlit, non”.
'Chienlit' no tiene una traducción exacta en español. Significa 'caos' o 'mascarada'. Aunque su etimología exacta es 'cagarse en la cama', una conducta que representa la culminación de no hacer nada, de la pasividad como actitud vital. Quizá la traducción más exacta sería 'carajal'. Exactamente eso es lo que ha terminado por hacer el Gobierno español: después de que fracasasen todos sus planes, ha decidido lavarse las manos y dejar en Cataluña un fenomenal carajal. Al contrario de lo que hizo De Gaulle, Rajoy ha elegido 'chienlit'.
¿Por qué digo que la situación en Cataluña es un carajal? Porque de todas las opciones posibles, hemos terminado con una de las peores. Al frente de la Generalitat habrá no un independentista con una tonalidad intermedia, no un nuevo Gobierno que busque tender puentes y recuperar espacios comunes. Habrá un supremacista étnico que toma posesión de su cargo en abierto desafío al Estado. En su discurso de investidura, Torra ha prometido la “construcción de un país con la máxima radicalidad posible”. Ha asegurado que en España hay “presos políticos y exiliados”. Es cierto que Torra buscaba hacer méritos para granjearse el apoyo de la CUP. Eso explicaría su discurso del sábado, no sus tuits y artículos supremacistas de los últimos años. Fue Charles de Gaulle quien dijo: “Patriotismo es poner delante el amor a tu pueblo; nacionalismo es poner delante el odio a otros”. Por los calificativos que ha dedicado estos años a los “españoles que viven en Cataluña”, Torra pertenece sin duda a la segunda categoría.
Hay algo más peligroso que un fanático, y es un fanático gregario, dócil, de cerviz blanda: Torra ha aceptado incluso las exigencias más humillantes de Puigdemont, como la de no utilizar el despacho presidencial. Torra, según se presenta él mismo, es un candidato provisional, encargado de mantener encendido el pebetero hasta que el verdadero príncipe Puigdemont sea repuesto en su trono. No hace falta bucear demasiado en la historia, o en el mundo animal, para comprobar que, efectivamente, son los gregarios que merodean a las abejas reinas los que tienen más capacidad de hacer daño.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Podía haberlo evitado Rajoy? ¿Hay algo que pueda hacer todavía? En mi opinión, hay indicios de sobra que indican que Rajoy ha aceptado la investidura de Torra como el menor de los males. El Gobierno podía haber recurrido la decisión del voto delegado de los fugados Puigdemont y Comín, imprescindibles para alcanzar los 66 votos favorables que harán presidente a Torra. Podía también, después del discurso de Torra en la primera sesión de investidura, haber recurrido al Tribunal Constitucional. O haber ordenado a la Fiscalía pedir medidas provisionales. Es obvio que ninguna de estas medidas tiene garantizado su éxito: tampoco lo tenía el recurso preventivo a la investidura no presencial de Puigdemont, que se hizo con el informe contrario del Consejo de Estado. Si el Gobierno de Rajoy ha decidido cruzarse de brazos y quedarse en la cama, si ha elegido 'chienlit', es sencillamente porque han fracasado todos sus planes alternativos. Y a estas alturas, ya no tenía más planes con los que seguir navegando.
La aplicación del art. 155 por el Gobierno de Rajoy no fue en realidad un golpe en la mesa sino un simple desiderátum: barajar de nuevo las cartas, con la esperanza de que unas elecciones anticipadas cambiasen la mayoría parlamentaria en Cataluña. El plan A era que los independentistas perdiesen su mayoría absoluta y se viesen obligados a rectificar. Este plan fracasó porque el 20-D los independentistas conservaron, aunque por la mínima, una mayoría por encima de los 68 diputados (entre JxCAT, ERC y la CUP suman 70 diputados).
El plan B (en realidad, el B y el C, como veremos a continuación) era que, aunque los independentistas mantuviesen su mayoría, fuese al mismo tiempo posible una mayoría alternativa, transversal, que tentase a ERC o a los sectores más moderados de la vieja CiU para reconducir el proceso soberanista hacia un estadio distinto, por ejemplo hacia un nuevo concierto económico. Seguramente el escenario preferido por Rajoy (el plan B) era que esta mayoría transversal sumase a los comunes y ERC (lo que parecía cocerse en la famosa 'cena de Roures'). ¿Por qué? Porque nada favorece electoralmente más a los populares que el protagonismo de Podemos en la vida política española. Con un Gobierno de izquierda radical en Cataluña, no solo se desactivaría el debate soberanista, sino que el PP recibiría viento de cola para afrontar el próximo ciclo electoral.
El plan C era una mayoría alternativa distinta, que incluyese a los socialistas. Por ejemplo, la reedición del tripartito de izquierdas. O lo que se conoció como la operación Borgen: una situación de bloqueo que hiciese presidente a Iceta. El plan C tampoco disgustaba a Rajoy: no solo cambiaba el tercio en Cataluña, sino que en la escena nacional permitía a los populares atizar a los socialistas, sacar el espantajo del tripartito catalán de izquierdas que tantos réditos electorales le reportó en su momento a Aznar.
También había un plan D: si era inevitable otro Gobierno independentista, al menos que lo liderase ERC, que había dado muestras de mayor pragmatismo (o al menos, de albergar alguna duda) durante los meses que condujeron al estallido del proceso soberanista.
Pero ni el plan B, ni el C ni el D superaron la aritmética electoral: pasaron dos hechos imprevistos en las elecciones del 20-D. El primero, que el voto constitucionalista (el tradicional voto obrero del cinturón industrial) apoyó masivamente a Ciudadanos, y tanto PSC como los comunes se quedaron muy por debajo de sus expectativas. El segundo imprevisto fue que con una campaña al estilo Trump, Puigdemont le comió la tostada a ERC dentro del bloque soberanista. También por una distancia mínima, pero decisiva, el partido del 'expresident' adelantó a los republicanos. La suerte estaba echada: ni mayoría transversal ni Gobierno liderado por los 'pragmáticos' de ERC.
Así que todo quedó a merced del plan E: la detención de Puigdemont y su traslado a España para pinchar el embrujo soberanista. Pero la decisión del tribunal regional alemán sobre la extradición de Puigdemont se cruzó en el camino y en lugar de apagar hizo resplandecer su aura mística.
Así que, llegados a este punto, deben pensar en Moncloa, mejor un 'president' sectario que un 155 eterno; mejor el caos en Cataluña que una España sin Presupuestos. Mejor no hacer nada que fracasar en un nuevo intento. Con un solo matiz, y el debido respeto: en realidad, no se han agotado todas las alternativas. Hay una que puso en práctica el propio De Gaulle pocos meses después de no enterarse de por qué ardía su país: un editorial de un diario madrileño lo llamó “retirarse a tiempo”.
larazon 14 Mayo 2018
Salvo imprevistos de última hora, Quim Torra, el designado por Puigdemont, será investido hoy presidente de la Generalitat en segunda votación en el Parlamento de Cataluña. Las cuatro abstenciones de los antisistema de la CUP facilitarán que el aspirante que ha hecho del fanatismo y la xenofobia sus señas de identidad ocupe la más alta responsabilidad regional como sustituto-títere del prófugo de Berlín. El Consejo Político de los cuperos apostó por dar vía libre a la que se presume como una nueva fase del golpe secesionista por mucho que explicaran de forma patética su posición como un no apoyo ni a Torra ni a la gobernabilidad. Cataluña tendrá nuevo presidente y sobre su persona recaerán las consecuencias de las decisiones que adopte su gobierno por mucho tiempo excepcional al que se refiera y por mucho que Puigdemont guíe sus actos.
Ese nuevo proceso constituyente de la república, la recuperación de todas las leyes suspendidas por el Tribunal Constitucional, la apertura de embajadas y la voluntad de someterse únicamente a los designios de la Cámara autonómica y no a las resoluciones de los tribunales, no serán iniciativas de gobierno inocuas, sino actuaciones inicuas que tendrán sus efectos. Porque Torra, como el resto de los separatistas llamados a ostentar algún cargo público en la etapa que arranca, puede ser un candidato de los denominados «limpios», sin causas judiciales a diferencia de sus predecesores, pero eso no garantiza que los hechos futuros no respondan a sus palabras pasadas. Más bien al contrario. La Justicia no depende de los tiempos políticos. Ni puede ni debe condicionarse a ellos. Únicamente tiene que responder a su deber de preservar el principio de legalidad sobre aquellas conductas que atentan contra él. Quienes defienden que los tribunales sean permeables a factores o circunstancias exógenas, ajenas al Derecho, lo que en realidad quieren es una Justicia al dictado, pero eso es propio de otros regímenes que no son las democracias liberales.
Tanto Torra como Artadi, Pujol y, por supuesto, los políticos presos por su participación en el ataque al orden constitucional no pueden esperar que el Tribunal Supremo u otras instancias modifiquen lo que ha sido una línea de actuación ortodoxa y ejemplar, sujeta estrictamente a fundamentos jurídicos y con plenas garantías para los encausados. Veremos en los próximos días o semanas como la instrucción del juez Pablo Llarena concluye y se abre la fase del juicio oral con las consecuencias que el tribunal decida en su momento, como también comprobaremos como otros juzgados prosiguen con sus investigaciones sobre otros implicados en la asonada secesionista. Ni las resoluciones del nuevo gobierno catalán ni las del Parlamento pueden condicionar lo más mínimo el devenir de la Justicia y no lo harán. En todo caso, que Puigdemont, Torra y los suyos tengan tomada la decisión de persistir en su ataque a la unidad del Estado y al ordenamiento jurídico vigente en una actitud de abierta rebeldía agravará el horizonte de los políticos encarcelados pues demostrará que el riesgo de reiteración delictiva se mantiene y, lo que es peor para ellos, que, como avisó el juez Llarena en el auto que confirmó la prisión provisional de Jordi Sánchez, se ha restablecido «la dinámica política que condujo a las actuaciones de las que nacen las responsabilidades que este proceso penal contempla y que desembocó en la aplicación del artículo 155 de la CE». Hay que estar preparados para lo peor. El Estado está obligado a responder con firmeza en defensa del marco constitucional, que lo es de la libertad, sin renunciar a ninguna de las opciones de las que dispone.
Pedro de Tena Libertad Digital 14 Mayo 2018
Luz Sela okdiario 14 Mayo 2018
Carlos Mármol cronicaglobal 14 Mayo 2018
Teresa Freixes larazon 14 Mayo 2018
Autora del libro «155. Los días que estremecieron a Cataluña».
Siempre hemos estado comentando que había que entender el «procés» como la voluntad determinista de una mayoría parlamentaria que no tenía mayoría social. Ahora, ya claramente, hay que entenderlo como la expresión de un movimiento supremacista que pretende imponer una «república catalana» contra viento y marea. El discurso de investidura que pronunció el candidato Torra, radical ungido por el ex presidente prófugo desde Alemania, muestra a las claras que quieren imponer un programa político que desprecia a la mayoría de la población catalana, a toda aquella ciudadanía que pretende continuar siendo catalana, española y europea.
Se ha despejado también la formación del gobierno. Tras la reunión de la CUP habida en el día de ayer, esta formación se abstendrá para que el candidato pueda ser elegido, en segunda vuelta, por mayoría simple. ¿Por cuánto tiempo? Es difícil de prever, puesto que las legislaturas están previstas estatutariamente por cuatro años, pero llevamos varios votando cada dos como mínimo, por la inestabilidad que los partidos secesionistas han traído a Cataluña.
De acuerdo con el programa explicitado por el candidato Torra y que se aprobará con la votación de investidura, los ejes conductores del nuevo gobierno que se va a formar en Cataluña son los siguientes:
–Avanzar hacia la independencia, sin que importen los derechos individuales, considerados como «prescindibles» en aras de conseguir lo que «el sol poble» (el único pueblo) quiere.
–Construcción de la república independiente, poniendo en pie o reponiendo las estructuras de Estado que constaban en todas las hojas de ruta precedentes, incluidas las (pocas) que han sido controladas en aplicación del art. 155 de la Constitución.
–Internacionalización cada vez mayor del «conflicto» restableciendo las embajadas y las organizaciones de expansión del mensaje secesionista. Nada importa que ni la Unión Europea ni ningún gobierno haya reconocido a la nueva «nación» europea.
–Confrontación directa con los órganos estatales, especialmente el Tribunal Constitucional, el Gobierno y la judicatura, sin que preocupe lo más mínimo las repercusiones que ello puede tener en la debacle económica, política y social de Cataluña.
–Nueva aprobación de la legislación declarada anticonstitucional, especialmente la Ley de Transitoriedad Jurídica e instauración de la república y la Ley del Referéndum de Autodeterminación, aprobadas antirreglamentariamente, con el fin de favorecer una declaración de independencia efectiva.
Fundamentando este «programa» en lo que denominan el «mandato del 1 de octubre» (derivado de la pantomima de referéndum que hasta la Comisión de Venecia consideró que no cumplía con prácticamente ninguno de los requisitos/garantías que se exigen para considerarlos válidos), vamos a presenciar cómo se establece un régimen inspirado en el totalitarismo más rancio, en el que la ciudadanía deja de ser tal, por estar la mayor parte de ella excluida de la acción pública.
Efectivamente, bajo la vigilancia de la CUP y los CDR (Comités de Defensa de la República), las nuevas autoridades van a establecer un férreo control sobre cualquier institución, organización, sector socio-económico o, simplemente, sobre una ciudadanía que se va a ver expuesta a descalificaciones y acosos aún peores de los que actualmente padece. Lejos, pues, de que la instauración del gobierno consiga devolver la institucionalidad y reponer la democracia en Cataluña, el sector más radical se cobrará con creces el precio de los cuatro votos que van a permitir la investidura de Torra.
Y, frente a todo ello, ¿qué va a hacer el Gobierno de España? Durante los últimos meses ha centrado toda su estrategia en que se forme gobierno y se pueda dejar sin efecto el art. 155. Muchos nos hemos estado preguntando durante todo este tiempo si bastaba con se formara cualquier gobierno o si se requería que el gobierno que se formara renunciara a imponer vías imposibles por anticonstitucionales e irrealizables para entrar en un camino que nos devolviera esa Constitución y ese Estatuto que habían sido denostados, incumplidos y vejados desde el secesionismo.
Muchos creemos que no basta con que exista un gobierno. Ni en Barcelona ni en Madrid nos vale, desde el constitucionalismo, la existencia de cualquier gobierno. Necesitamos que en Cataluña se puedan ir cerrando fisuras que parecen agrandarse a marchas forzadas con los últimos acontecimientos y para ello hubiera sido necesario que algo, o alguien, hubiera conseguido que «el candidato libre de cargas procesales» estuviera también libre de supremacismo y de totalitarismo. Está visto que ni la transacción del cupo vasco lo ha conseguido sino que, por el contrario, le ha dado incluso más alas. El torpedo va directo a la línea de flotación, de Cataluña, de España y de Europa. Y no parece que se anuncien contramedidas que puedan desactivarlo.
Josep Burgaya cronicaglobal 14 Mayo 2018
Resulta difícil pararse a escribir sobre los múltiples vericuetos por los que se va metiendo el procés, ya no digo reflexionar, pues hace tiempo que la narrativa independentista catalana ha huido del campo de la razón. Estamos ante un juego de los disparates en el que no solamente resulta insólito que se juegue tan frívolamente por parte de un independentismo que parece haber perdido cualquier noción de la realidad, sino que la importante parte de la sociedad catalana que entró en su lógica, no se dé cuenta de la perversión. Esto es lo que resulta más preocupante.
La degradación de la política, pero también de la sociedad catalana era impensable tan solo hace unos años, y en los últimos meses parece que aún estamos lejos de haber llegado a su cénit. Reclamar ponderación, sentido común o seriedad tanto a los líderes políticos como la sociedad civil no sirve para nada toda vez que una buena parte del país parece sentirse a gusto en un caos que se experimenta y que curiosamente se vive como una diversión, cada vez con tonos más alocados. El mayor problema de discrepar públicamente de ello, no es pasar a formar parte del listado de “malos catalanes” o que te condenen al ostracismo, es que les ayudas a reforzar la dialéctica amigo-enemigo con la que los independentistas muestran sentirse tan a gusto. Quizá por ello predomina el silencio entre aquellos que, como yo, asistimos atónitos a una situación y a un despliegue de argumentarios a los que tildarlos de surrealistas, irresponsables, insensatos, absurdos o falaces, no bastaría para definir de manera completa y precisa el camino autodestructivo que se ha tomado. Buena parte del independentismo ha derrochado en la política práctica la parte de razón, las razones, que pudiera tener. Se ha menospreciado la diversidad de la sociedad catalana y se ha perdido cualquier noción de la proporción o del sentido común. Y tendrá que pasar mucho tiempo para que las instituciones catalanas puedan volver a resultar creíbles. El arrastre por el barrizal a que las han sometido y someten, va a resultar difícil de superar.
Parece evidente que idea-fuerza dominante que mueve la movilización independentista de antes y después del 21D es la de conseguir crear una situación de conflicto permanente y creciente entre el Estado y Cataluña, donde ya no se trata de disponer de mejores instrumentos para gobernar y llegar a acuerdos, sino proporcionar una dimensión europea a un enfrentamiento al que se pretende dotar de tonos dramáticos y connotaciones de tipo colonial. Poco les importa que tengan que forzar los hechos y terminar por hacer parodia. Se disponen de suficientes aparatos de propaganda y de propagandistas bien dispuestos para convertir las falsedades o medias verdades en realidades incuestionables. Como buen populismo, disponen de verdades alternativas y conciben la política únicamente como una performance. Se doblega el lenguaje hasta extremos vergonzosos, y se buscan paralelismos que ofenden a los que tienen memoria: represión, dictadura, presos políticos, exilio... Situaciones que desgraciadamente se sufren en muchos lugares del mundo y que aquí todavía hay gente que recuerda cuando esto se producía de verdad, no sólo como un simulacro.
Algún día convendrá explicar el por qué los sectores acomodados de la sociedad catalana abandonaron las pulsiones habituales que las hacían tender al orden y seguir a unos líderes políticos que les proponían poner en marcha una "revolución de las sonrisas" que trituraría las instituciones y acabaría con la cohesión de la sociedad catalana. Que apostarían por “darse un capricho”. Como también será digno de explicar por qué una parte muy importante de la izquierda se ha prestado gustosa proporcionar una república imaginaria para satisfacer las ínfulas de las clases dominantes de toda la vida.
Los resultados del 21D legitimaban la formación de un gobierno de fuerzas independentistas, pero la pregunta del ¿para qué?, no resulta baladí. No sé si el independentismo sabe muy bien cómo terminará el mes de mayo, y si el gobierno en ciernes que ha designado Puigdemont a dedo es solo de figurantes que proporcionen espectáculo hasta unas nuevas elecciones que coincidan con el juicio a los imputados del procés. Reina la improvisación en un mundo de estrategias contrapuestas y notorios odios personales, pero ha acabado por resultar sorprendente cómo los partidos independentistas aceptan el cesarismo berlinés. Se han puesto en manos de un iluminado que ejerce de piloto suicida, del que no cabe ninguna duda que acabará con los partidos independentistas actuales, para crear un Partit Nacional Català, a la manera de movimiento peronista. Aunque se forme gobierno con un presidente títere, en realidad de “gobierno” tampoco habrá. Subarrendar la presidencia para que se continúe llevando el timón --¿qué timón?-- desde Berlín, disuade de cualquier conversación razonable. Un juego de las sillas, de épica de pantuflas y sillón orejero, de actos fallidos, de plenos desconvocados, para terminar con un presidente de transición que es de risa, para supongo volver a unas nuevas elecciones dentro de unos meses que mantengan el espectáculo. Situados en este punto, quizás los partidos que aún conservan una cierta cordura, deberían apearse de esta ridiculización de las instituciones que quieren hacer girar hasta el infinito.
Sabino Méndez. larazon 14 Mayo 2018
Ya de infante, cuando mostraba afición por los juegos de nigromancia, sus mayores le decían que tenía demasiada imaginación. Nunca supo si se lo decían en sentido positivo o negativo. La imaginación producía en los sueños los mayores deleites y refinamientos, pero también producía, en las pesadillas, las más insufribles y angustiosas torturas. Contra lo que pudiera pensarse, lo más terrible no eran las pesadillas sino los sueños placenteros. Despertarse de una pesadilla era, al fin y al cabo, acceder a un realidad mejor, respirar aliviado. Despertarse en cambio de un sueño construido con todos los delirios y disfrutes de su potente imaginación hacía que, por comparación, la realidad cotidiana fuera sórdida, pastosa, desalentadora. Cuando se despertaba, la mayoría de sus paisanos seguían allí y se empeñaban en no ser tan catalanistas como él quería: un mundo peor al que acababa de abandonar en sueños. Él amaba al pueblo, pero el pueblo era tan bruto que no le correspondía con el mismo amor unánime. Es más fácil ser unánime cuando eres uno, pero eso Carles nunca acabó de absorberlo intelectualmente del todo. Sus paisanos no es que no quisieran ser catalanes, o no se sintieran catalanes, o tuvieran miedo a considerarse catalanes. Era simplemente que, como gentes razonables, se negaban en redondo a darle tanta importancia a ese simple hecho.
Puchi soñaba entonces con volar a Madrid evitando coger el puente aéreo, usando una línea extranjera, aunque fuera más caro, para poder desembarcar por entradas internacionales como si viniera de Cataluña y ésta fuera territorio extranjero. Soñaba con tener un cargo y un becario para poder enviarlo por delante a los hoteles y que intentara inscribirlo con un pasaporte europeo, a ver si colaba, para no tener que reconocer que su pasaporte era español. La familia empezaba a mostrarse harta de lo caras que le salían las chiquilladas de Puchi, así que Carles sintió que necesitaba buscarse mecenas de mucho bolsillo para que se las financiaran. La mejor manera de hacerlo era entrar en política porque la burguesía siempre se arrima al poder. Bastaba buscar las familias a las que esperaran grandes problemas fiscales en el futuro. Ellos le financiarían sus sueños más delirantes, como despojar de sus derechos constitucionales a los vecinos que no se arrodillaran ante su bandera, convocar votaciones con trampas y sin garantías para después anunciar resultados falsos, o convertir TV3 desde la mañana a la noche en un spot continuo de sí mismo al estilo de Tele Chávez.
En sus mejores momentos oníricos, imaginaba que se cumplían las órdenes de María Aurelia Capmany en los ochenta cuando decía aquello de que «todos esos bilingües deberían ya estar fuera». Imaginaba entonces deportaciones pacíficas y de buen rollo, justificadas con argumentos de fingida simulación democrática. Para realizarlos, contaba con el regalo imaginario que pensaba pedirles a los reyes (de Oriente, por supuesto; nunca Borbones): una republiqueta. Era un artefacto un poco mutante, inspirado en los regímenes bananeros de la latinoamérica decimonónica, donde al incauto ignorante se le convencía que democracia era sólo votar, a la vez que desde el poder se le preparaba simultáneamente el constante y calculado pucherazo. La republiqueta tenía que mantenerse siempre corriendo, porque si no se caía con ella de la cama. Descubría entonces que, aunque el nivel cultural de Cataluña había descendido estrepitosamente en las décadas de pujolismo, todavía quedaban catalanes que leían a Montesquieu, Diderot, Thoreau, Tocqueville o John Stuart Mill y que le sacaban la lengua. Como él en el fondo lo que quería era dormir tranquilo y soñar despierto, huyó. Sus sueños cambiaron entonces a aventureras odiseas de heroicos exiliados, siempre románticas y poéticas. Pero, aunque quedara poco sublime, se dio cuenta de que debía dejar a alguien a cargo de su dormitorio y del voto cautivo que había encerrado dentro. Lo primero que le dijo al palanganero es que le sacara el polvo al mobiliario, pero que ni se le ocurriera tocar sus juguetes. Estuvieron de acuerdo en que siguiera excitando el odio, la satanización del otro, los insultos; no fuera que a la gente se le ocurriera levantar la cabeza y, mirando, darse cuenta de que el de al lado no era un demonio. Esa era la base, pero lo más importante era decir que todo se hacía por el bien del país. De qué país hablaban, ni se sabe.
Un día, mucho años después, en una de sus cíclicas caídas de la cama, pequeño Puchi sintió que no llevaba pijama. Notó el roce, algo áspero y aromático de otras pieles, otras carnes. Pieles sudorosas, agrestes, que olían a calor de lucha y todo un poco a sobaco. Era gente pegándose por algo tan ridículo como sueños indemostrables. Gente que soñaba sus mismos sueños y gente que soñaba otros sueños, pero todos vociferando, enfebrecidos, enseñando los dientes. Pequeño Puchi dijo que lo iba a arreglar desde su exilio imaginado pero ya no podía. Era la realidad biológica que venía pidiendo lo suyo a los onirismos poéticos de sueldecito de político. Cuentan que Puchi se volvió insomne y nunca más pudo ya conciliar el sueño.
Ángel Nieto. Barcelona. larazon 14 Mayo 2018
Son las 22:15 de la noche. Una treintena de personas se dan cita en el punto de encuentro que en esta ocasión es una estación de metro al norte de Barcelona. Máximo secreto. Son la «Brigada 155», un grupo de voluntarios cuyo objetivo es limpiar Cataluña de lazos amarillos. Los objetivos son lugares públicos, nunca propiedades privadas, que han sido inundados de enseñas independentistas. Esther, la portavoz de esta brigada da las instrucciones. En primer lugar, todos deben poner el móvil en modo avión para evitar que los Comités de Defensa de la República (CDR) les persigan. Toda precaución es poca. Siguiente paso: la distribución de los integrantes en diferentes coches y seguir las señales de la portavoz. Realmente sólo dos personas saben dónde van. En alguna ocasión se ha filtrado su operativo y han sido atacados por los radicales secesionistas.
Arrancan los vehículos y comienza la acción que en esta ocasión tendrá lugar a 40 kilómetros de la Ciudad Condal. Llegan a San Antoni Vilamajor, un pueblo de unos 6.000 habitantes y donde todas las calles están plagadas de carteles de apoyo a los que los secesionistas denominan «presos políticos», lazos amarillos y esteladas. De los coches sacan bolsas de basura, escaleras, pértigas, tijeras y cúters para comenzar a trabajar. El silencio es clave, si levantan la voz pronto serán detectados y la avalancha de los CDR sería inminente. La primera parte de la «limpieza» es tranquila, centenares de lazos van siendo recogidos y guardados con cuidado en bolsas de basura. La brigada 155, que se fundó hace cinco meses y que actúa de media dos veces por semana, está integrada por unas cincuenta personas en total, «aunque no todos salen juntos siempre», dice Esther. Además en esta acción también cuentan con el apoyo de otros dos grupos de «cazalazos» amarillos: Resistència Vallès y Groc&Lloc. No es la primera vez que colaboran. Todos los integrantes de estos grupos realizan las tareas de limpieza en sus horas libres. Entre los miembros del equipo hay profesores, administrativos, médicos, estudiantes... Todos pueden ayudar. Carmen, por ejemplo, está jubilada. Tiene 67 años y se ha ganado a pulso el apodo de «la abuela de Tabarnia». «El mes pasado, cuando estábamos en medio de una acción en el barrio de Trinitat nos agredieron, me cogieron del brazo, me tiraron contra el suelo y luego me lanzaron contra una moto. Tuve moratones en la cara y el brazo no me lo partieron de milagro. Son unos salvajes», explica Carmen mientras recoge lazos que sus compañeros más jóvenes lanzan desde lo alto de los árboles. «Vivimos en un ambiente claustrofóbico, acosados por lo que nos quieren imponer los independentistas. No se pueden apropiar de las ciudades, por eso nuestra misión es liberar espacios que son de todos», asegura Albert, otro de los «brigadistas».
Ellos son conscientes de lo que conllevan estas acciones, pero son valientes y han perdido el miedo. Les pegan, les amenazan, insultan y acosan. Pero, aun así, siguen adelante. «Además, los Mossos les ayudan a hacer esto. Los CDR fotografían nuestras matrículas, les pasan esa información a amigos suyos de la Policía autonómica para que les faciliten nuestros nombres, la dirección de nuestra casa, nuestros centros de trabajo... y luego ellos lo hacen público para que nos acosen», detalla Esther. Ella sabe de buena mano lo que es que pinten la fachada de tu casa con insultos, que «te revienten» los coches o incluso que pinchen tu teléfono. «Estoy convencida de que nos los han pinchado. Por eso pedimos que se ponga siempre en modo avión para que no nos puedan rastrear», asevera.
00:15 Los CDR dan la voz de alerta y comienzan a salir a la calle para increpar a los «limpiadores». «Tabernícolas, hijos de puta, id a limpiar a vuestra casa», grita un joven con ira.
Otro factor importante es la nocturnidad. Hacer este tipo de acciones a la luz del día es extremadamente peligroso. Bien lo saben los integrantes «Els Segadors del Maresme». LA RAZÓN les acompaña también en dos arriesgadas intervenciones en territorio comanche (véase, de mayoría independentista). En una de ellas, en Cardedeu, quitan una estelada en una rotonda a la entrada del pueblo. El «spider» del grupo trepa con rapidez y en menos de tres segundos la bandera secesionista deja de ondear. Varios coches pitan, unos para darles su apoyo y otros para encararse con ellos. Después se dirigen a Vilassar de Mar. Allí la cosa es más compleja. El objetivo son un centenar de lazos que cuelgan de las vallas de la estación de tren. Son rápidos pero eso no quita para que algunos vecinos les increpen mientras están manos a la obra. «Empezamos a hacer esto un grupo de amigos y fue creciendo. Hay mucha gente que piensa como nosotros, pero les da miedo quitar lazos en solitario por la que se les puede venir encima. Pero al hacerlo en grupo todos nos sentimos más seguros», explica José, portavoz del grupo, quien ha sido «marcado» por su vecina tras realizar esta tarea. «Incluso se inventan cosas de mí, hacen reseñas en internet del sitio en el que trabajo para que pierda clientes, me llaman fascista... y yo lo único que quiero es que nos respeten. Que se pongan el lazo en la solapa, pero no en los lugares que son de todos los catalanes», añade. Una compañera suya, Mónica Lora, que además es portavoz de Plataforma por Cataluña, recibió un mensaje a través Facebook en el que debajo de la fotografía de Lora con sus dos hijos ponía: «Tres balas». Para evitar esto, la mayoría oculta su rostro durante las acciones con pañuelos y pasamontañas.
23:00 Usan escaleras, pértigas y tijeras para quitar los lazos. Los independentistas en ocasiones ponen alambres para que se corten o los untan con productos químicos.
Pasa la medianoche y la «Brigada 155» continúa su labor, hasta ahora tranquila. Pero el buen clima que reina en su trabajo pronto se empaña por un grupo de lugareños independentistas que salen a la caza de los limpiadores. Se acercan a ellos y comienzan a insultarles. «Anda, tabernícola, vete a limpiar tu puta casa y déjanos a nosotros en paz», les dice un joven. Ellos callan y siguen con su trabajo. Pero continúan increpándoles. Alzan la voz y más vecinos comienzan a sumarse al escrache. Llegan cinco coches de Mossos de Esquadra y el ambiente se torna violento. Los «brigadistas» intentan no responder pero los insultos no cesan. Los agentes les piden la documentación a los constitucionalistas, pero no a los independentistas. Ahora van camino de la plaza del Ayuntamiento y allí estalla la tensión.
Mientras los voluntarios recogen lazos y pancartas, los vecinos, en la acera de enfrente les agreden verbalmente. Esther no puede contenerse y les responde, pero un compañero le pide que no entre en su juego y ella aminora. «Tabernosos, asquerosos, fachas iros de aquí», les escupen los jóvenes desde la puerta de un bar. Comienza entonces el «plan de evacuación». Los independentistas les siguen por las calles. Los Mossos no les frenan. Al final es necesaria la intervención de agentes de paisano para calmar la ira de los vecinos. Pasan las dos de la mañana y consiguen llegar a sus coches. Misión cumplida. Ocho bolsas de basura repletas de lazos. La mayoría de ellos tiene que entrar a trabajar a las ocho de la mañana, pero merece la pena lo que han hecho y piensan ya en la siguiente acción.
El Gobierno del 155 sigue subvencionando estudios sobre la independencia catalana
En concreto, el apartado de ayudas y subvenciones previstos para 2018 recoge 190.000 euros en ayudas a dicho Instituto para “investigaciones sobre la organización territorial del poder de los Estados”, una cuantía idéntica a la de los últimos años.
El pasado 31 de octubre, el Gobierno suprimió tres organismos “dedicados a preparar la independencia”: la Secretaría para el Desarrollo del Autogobierno, la Comisión Interdepartamental para el Desarrollo del Autogobierno y la Oficina para la Mejora de las Instituciones de Autogobierno. Y también cesó al director del Instituto de Estudios del Autogobierno, Carles Viver Pi-Sunyer, ex vicepresidente del Tribunal Constitucional y uno de los principales gurús del ‘procés’.
Pese al cese, el Instituto sigue operando. E, incluso, publicitando-a través de las redes sociales oficiales- acciones en favor de las tesis independentistas, como, recientemente, la conferencia ‘Procés catalá, procés europeu’, en el Ateneo barcelonés, con Ernst Maragall (ERC) y Elisenda Alamany (comunes) entre sus ponentes.
Entre los últimos proyectos de investigación seleccionados por el Instituto para ser subvencionados figuran varios relacionados con la secesión, como una estancia de seis meses en la Universidad Pompeu Fabra (11.950 euros) para el proyecto “Comunidades regionales empresariales, entre la autonomía y la independencia”, de Canadá, y otra, de 16.845 euros, para la investigación “Federalismo multinacional y movimientos secesionistas en una perspectiva comparada: el caso de Cataluña”.
Otros proyectos son “Pensando el patriotismo federal en Cataluña” (Kazakhastan, 6.313 euros), “Secesión, no violencia y desobediencia civil: una aproximación teórico-práctica” (2.000 euros) o “Efectos de la independencia regional: una comparación de Cataluña y Escocia” (36.000 euros).
La selección de estos trabajos se publicó el pasado 3 de noviembre, cuando ya el Gobierno había tomado el control de la Generalitat.
El Instituto de Estudios del Autogobierno fue el organismo diseñado por el gobierno independentista para diseñar la “desconexión”.
Su ex presidente, Carles Viver Pi-Sunyer, presidió anteriormente el Consejo Asesor para la Transición Nacional, organismo-anulado por el Alto Tribunal-y que redactó informes sobre cómo debería ser una Cataluña independiente en ámbitos como la economía, la defensa o las relaciones internacionales, entre otros.
Viver Pi-Sunyer, experimentado jurista convertido al independentismo, era el cerebro de la ley de transitoriedad jurídica, o lo que es lo mismo, la ley con la que los secesionistas pretendían romper con España. El jurista se ocupó de elaborar decenas informes al servicio de la Generalitat para explicar la arquitectura legal de una posible independencia.
Recientemente, el ministerio de Hacienda reclamó a la Generalitat que aclare los motivos por los que en 2017 le subió el sueldo a Pi-Sunyer, unos meses antes de la celebración del referéndum ilegal.
La dignidad y la memoria de las víctimas de ETA acorralan a Rajoy
Las víctimas se unen para exigir a Mariano Rajoy la publicación de las actas de negociación con ETA -tal y como se comprometió a hacerlo-, la detención de Josu Ternera y el esclarecimiento de los 358 crímenes etarras impunes.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aseguraba esta semana a las víctimas del terrorismo que no habrá ninguna cesión por la disolución de la banda terrorista de ultraizquierda ETA, una afirmación que las asociaciones no se creen. En concreto, siete: Voces contra el Terrorismo (VCT), S.O.S. Víctimas España, Reacciona por España, Dignidad y Justicia (DyJ), Asociación de Víctimas contra el Terrorismo de la región de Murcia (AVCTRM), Asociación de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado Víctimas del Terrorismo (ACFSEVT) y la Asociación Canaria de Víctimas del Terrorismo (ACAVITE).
Y es que, afirman movidos por la abogada Pilar Osorio, “ante este ‘fin de ETA’ que nos sirven con la hiriente impunidad de Josu Ternera y unos comunicados que humillan a las víctimas del terrorismo, es crucial” reclamar unidos un fin de ETA sin impunidad. Todos comparten la misma indignación y reclaman verdad, dignidad y justicia.
Por ello han decidido unirse para exigir a Mariano Rajoy la publicación de las actas de negociación con ETA -tal y como se comprometió a hacerlo-, la detención de Josu Ternera y el esclarecimiento de los 358 crímenes etarras impunes.
Las víctimas quieren participar en la construcción del relato y la deslegitimación de ETA, poniendo sobre la mesa todos los documentos y, advierten, “sin hurtarnos nada”. Tampoco las actas de negociación o los documentos que hubiera referentes a las negociaciones entabladas. “En un Estado de Derecho, certificada la disolución de ETA, es un deber moral y un imperativo democrático reclamarlos”, defienden.
A continuación reproducimos íntegramente por su interés el documento promovido por las citadas organizaciones:
“Por la detención de Josu Ternera y la publicación de las actas de negociación
Necesitamos esclarecer los más de 350 casos impunes. El 4 de mayo de 2018 se certificó oficialmente en declaración institucional leída por el presidente del Gobierno el anuncio de la disoluciónde ETA. Es un anuncio trascendental en nuestra historia tras décadas de terror padecido a manos del entramado terrorista ETA. A todos, a la sociedad en su conjunto, nos quedan ahora señaladas tareas pendientes: la construcción del relato, la deslegitimación del proyecto totalitario de ETA, la resolución de los más de 350 casos por esclarecer y la lucha contra la impunidad. En suma, nos resta no renunciar a la Justicia ni a la reparación efectiva de las víctimas; nos resta trabajar unidos para evitar la doble victimización. Para ello, las asociaciones de víctimas firmantes consideramos imprescindible:
1. Que el terrorista que más crímenes puede esclarecer, por haber sido durante más tiempo dirigente de la organización terrorista ETA, el lector del comunicado de disolución, José Antonio Urruticoechea Bengoechea, sea detenido e interrogado para que colabore en el esclarecimiento de los más de 350 asesinatos que siguen impunes.
2. La participación de las víctimas en la construcción del relato, sin hurtar los documentos esenciales de nuestra historia: las actas de negociación. Es un hecho controvertido y verdad judicial, que se negoció. Se ha certificado el fin de ETA. Ahora es un imperativo democrático no privar a las víctimas de su contribución al relato y al conocimiento de estos hechos; recabando Estado e instituciones toda la documentación y haciéndola pública.
3. Es esencial que se implementen medidas y políticas activas que tengan en consideración lo pedido por las víctimas ante el anuncio del final de ETA: por más de 20 asociaciones de víctimas en el comunicado conjunto del 20 de abril, encabezado por la Fundación de Víctimas del Terrorismo, así como en el Manifiesto ETA quiere poner el contador a cero, impulsado en abril por víctimas e intelectuales.
Por qué pedimos la detención de Josu Ternera y la publicación de las actas de negociación en un fin de ETA sin impunidad:
La declaración institucional en el Palacio de la Moncloa se producía tras el acto bautizado como ‘Encuentro Internacional para Avanzar en la Resolución del Conflicto Armado’, celebrado en Cambó (Francia), y la lectura de un comunicado por los terroristas Josu Ternera y Anboto. No fue un conflicto armado; esta es la posición del Estado. No hemos participado en ningún conflicto; esta es la verdad.
Los estándares de Resolución DDR: Desarme, Desmovilización y Reintegración, que se reclaman para el fin de ETA, son exigencias del Derecho Internacional Humanitario para situaciones de conflicto armado. No para situaciones de terrorismo en situación de paz, como la que hemos padecido. No permitiremos que insulten a las víctimas, a la memoria de nuestros familiares asesinados y a la sociedad.
Es evidente que la construcción del relato, la deslegitimación del proyecto totalitario de ETA y la resolución de los más de 350 casos por esclarecer son tareas pendientes. Este ha sido el panorama: desde 2002 denunciábamos la urgencia de la detención del jefe de ETA huido, José Antonio Urruticoechea Bengoechea. Sin embargo hemos tenido que contemplar, en un acto de cruel y póstuma humillación, cómo la pantomima del fin de ETA se ha promocionado con el anuncio de la intervención de este terrorista, con más de 15 años de orden de búsqueda internacional en vigor. Con el auspicio y amparo del centro Henry Dunant, dedicado al diálogo en conflictos armados, erigido como mediador. Con el protagonismo de un terrorista sobre el que pesa una acusación como inductor de la masacre contra las viviendas de la casa cuartel de Zaragoza (11 víctimas: niños y adolescentes, mujeres y hombres asesinados mientras dormían), a lo que suma su reciente procesamiento como criminal de lesa humanidad.
Tampoco puede pasarse por alto que la declaración de fin de ETA la realiza quien más tiempo ha sido su jefe. Y por tanto, por ser el terrorista que más tiempo ha permanecido en la jefatura de la banda terrorista, es él quien más puede contribuir al esclarecimiento de los casos sin resolver; a un fin de ETA sin impunidad. De otro lado, han sido reconocidas por nuestras instituciones y por nuestros tribunales las negociaciones de anteriores gobiernos con la organización terrorista ETA. Es un hecho controvertido y verdad judicial, que se negoció. Y seguimos sin saber qué, los términos de la negociación y lo acordado o no acordado.
No seríamos coherentes si exigiéramos que no haya impunidad para los más de 350 crímenes sin resolver y, a su vez, pasáramos por alto la impunidad de la que hace gala el terrorista que anuncia el fin, un negociador buscado por el asesinato de seis niños y de tantos otros, todos ellos víctimas inocentes. Como jefe histórico de la banda terrorista, el testimonio de este terrorista infanticida es imprescindible para esclarecer los cerca de 400 crímenes irresueltos. ETA se disuelve con el vídeo propagandístico protagonizado por Josu Ternera, haciendo alabanza de la “lucha de los exmilitantes con la responsabilidad y honestidad de siempre”. Sin condenar su pasado y con un perdón selectivo hiriente y falaz a las “víctimas colaterales del conflicto”.
Y lo hace en nombre de una organización terrorista que se niega expresamente a colaborar con la justicia. Todo esto no hace sino reafirmarnos en nuestra exigencia de firmeza y rigor en la política penitenciaria, manteniendo la necesaria política de dispersión y las competencias del Estado en la gestión de prisiones; ni concesiones, ni beneficios. No sólo no hay arrepentimiento o petición de perdón, se escenifica un acto final de impunidad y humillación, a la par que se continúan organizando continuos homenajes públicos en las calles del País Vasco y Navarra. Cierto que nos alegramos de que ETA anuncie el fin de las muertes, secuestros, torturas, extorsión, persecución… Pero la justicia, la batalla del relato y la deslegitimación de ETA siguen pendientes.
Y el relato de las víctimas no será completo ni veraz si se nos ocultan documentos esenciales y trascendentales en la historia del terrorismo que hemos padecido durante tantas décadas: las actas y documentos sobre las negociaciones entabladas. Sólo la justicia, la transparencia y la verdad certificarán la victoria de la democracia. Exigimos la inmediata detención y entrega de Josu Ternera y la publicación de las actas de negociación. Necesitamos un fin de ETA con justicia y sin impunidad”.
OBLIGADA A ABANDONAR SU PUEBLO
El estremecedor relato de la agredida en Alsasua: ‘Gana el terror y el miedo’
La izquierda española mantiene que lo ocurrido en la localidad vasca no está relacionado con el terrorismo, pero los hechos apuntan en la dirección contraria.
El relato de María José, novia del teniente de la Guardia civil de Alsasua, estremece por la crudeza de los hechos y la realidad que se vive en la localidad vasca: “La vida en Alsasua, lo anormal era lo normal. Sabes que hay una especie de ley del silencio. Y te amoldas porque es con lo que has vivido siempre. No te parece extraño”.
En una entrevista El Mundo, María José ha explicado cómo comenzó a sentirse excluida del pueblo cuando comenzó a salir con Óscar: “Mis amigos me decían ¿ya sabes dónde te metes? Me decían que iba a tener problemas. Y pensé… ¿voy a dejar que me digan con quien puedo o no salir? Vivimos en un mundo libre, en el que una mujer puede salir con quien le dé la gana”.
“Pronto empezaron los cotilleos. Muchos me dejaron de saludar. Fui la comidilla del pueblo. Gente que te mira mal… No olvides que yo en ese momento tenía 19 años. La presión era fuerte. Un día, en la fiesta de la cerveza, me sentí ya observada, bueno, hostigada. Allí también se protesta contra la presencia de la Guardia Civil. Yo estaba con unos amigos. Se me acercó un chico y me preguntó ‘¿tú sales con un madero?’. Yo lo negué, le dije que no”, ha subrayado.
La joven aún no se ha repuesto de la brutal agresión sufrida la noche de 15 de octubre y ha recordado con amargura los pensamiento que le rondaron la cabeza mientras recibía la brutal golpiza: “De aquella noche aún me cuesta mucho hablar. Jamás se me va a quitar de la cabeza el odio, las miradas de odio, la rabia, la saña, y el rencor. Esas miradas… La fuerza con la que pegaban. Llegó un punto en que pensé que mataban a Óscar. Veía que lo podían matar: tendido en el suelo y la gente pateándole la cabeza, eso se me quedará siempre, con esas miradas de odio, con la boca sangrando. Me tiré encima, recibí todo tipo de golpes. Tengo pesadillas con esas imágenes. A mí me agarraron del cuello con una fuerza tremenda, era la fuerza del odio”.
María José ha recordado que su familia también ha sufrido el acoso del entorno abertzale y ha lanzado un mensaje a los grupos feministas que protestaron en favor de los detenidos durante el juicio.
La joven agredida también ha rememorado cómo fueron los días posteriores a la paliza: “Yo perdí a todos mis amigos, personas con las que estaba desde los tres años. Cuando se produce la agresión, pierdo a ciertas cuadrillas de amigos. Cuando se hacen las detenciones, ya pierdo a todos, algunos, incluso, han secundado las protestas contra mí. Se dejan llevar por la presión y el miedo. Puede más el querer ser aceptado”.
M.A. Ruiz Coll okdiario 14 Mayo 2018

References: artículo 550
 artículo 155
e contrario
 artículo 155
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