Source: http://todoelderecho.com/Apuntes/Civil/Apuntes/donacion.htm
Timestamp: 2016-12-05 08:29:34+00:00

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§ 4. - Diversas clases de donaciones A - DONACIONES POR CAUSA DE MUERTE 1161. Principio general. - Nuestro Código prohibe las donaciones deferidas para el fallecimiento del donante; tal acto es inválido y sólo podría valer como testamento si tuviese las formas que la ley exige para éste (art. 1790). Esta regla no se opone a que una persona transfiera actualmente la propiedad de una cosa, reservándose el usufructo o el uso y goce de ella hasta el momento de la muerte; habrá en tal caso la donación de la nuda propiedad, lo que es perfectamente legítimo. Tampoco se opone a la validez de las siguientes donaciones: a) la que se hace con la condición de que el donatario restituirá los bienes donados si el donante no falleciere en un lance previsto; b) la que se hace con la condición de que los bienes se restituirán al donante si éste sobreviviese al donatario (art. 1803). Aquí no se trata de actos de última voluntad, pues la donación produce todos sus efectos de inmediato, sin que dependa para ello de la muerte del donante. Son donaciones sometidas a una condición resolutoria. B. - DONACIONES M UT UAS 1162. Concepto. - Se llaman donaciones mutuas aquellas que se hacen dos o más personas recíprocamente en un mismo acto (art. 1819). Difícilmente un acto tal puede considerarse hecho a título gratuito; en verdad, la donación prometida por una de las partes ha sido tenida en mira por la otra al hacer su promesa recíproca; el acto es oneroso, no gratuito. No se justifica, entonces, que se les aplique el régimen de las donaciones; por más que las partes lo hayan llamado donación, lo que hay es más bien una permuta. Pero no hay que exagerar la analogía. En las donaciones recíprocas, si bien cada una de las partes tiene en mira lo que recibirá de la otra, en cambio ninguna
de ellas manifiesta preocupación por la equivalencia de las contraprestaciones. Por consiguiente, el acto no podrá impugnarse por lesión.
El Código exige para considerarlas tales, que ambas se hayan hecho en un solo y mismo acto (art. 1819). Es decir, se requiere simultaneidad material.
Los esposos no pueden hacerse donaciones mutuas (art. 1820), disposición coherente con la prohibición de hacerse donaciones en :;general (art. 1807, inc. 1Q) y de celebrar contratos de compraventa (art. 1358) y permuta (art. 1490).
C. - DONACIONES REMUNERATORIAS
1163. Concepto. - El concepto de donación remuneratoria ha dado lugar en la doctrina extranjera a largas discusiones, a las que Vélez ha puesto término en nuestro derecho positivo con algunas normas que precisan la idea y concluyen con las dudas. Según el artículo 1822, las donaciones remuneratorias son aquellas que se hacen en recompensa de servicios prestados al donante por el donatario, estimables en dinero y por los cuales éste podía pedir el pago judicialmente al donante.
Si, en cambio, se trata de recompensar servicios que no dan lugar a acción judicial, no hay donación remuneratoria sino simple (art. 1824). En consecuencia, no lo es la efectuada por un deber moral de gratitud (art. 1824), ni la que se hace como recompensa a los buenos servicios prestados por un servidor a quien se le han pagado puntualmente sus sueldos.
¿La propina es una donación remuneratoria? Preferimos la opinión que lo niega. Aunque la propina no es estrictamente obligatoria, ambas partes tienen más bien la conciencia de dar y recibir una retribución de servicios que una liberalidad.
1164. R.égimen legal. - Las donaciones remuneratorias están sujetas al siguiente régimen legal:
La aceptación de la donación remuneratoria equivale a la aceptación del pago de los servicios; en consecuencia, el donatario no podrá en adelante cobrarlos judicialmente. Es lógico que así sea, por que el donante ha entendido pagar, sólo que lo ha hecho con generosidad, pagando más de lo que debía.
Por el contrario, la simple donación (hecha sin intención remuneratoria) no priva a quien prestó el servicio del derecho de reclamar
b) En la medida en que importa una remuneración equitativa de los servicios prestados, se reputa un acto oneroso (art. 1825). En consecuencia, está sujeta a la acción por evicción y por vicios redhibitorios y no puede ser reducida por inoficiosidad ni da lugar a colación, ni puede ser revocada (art. 1863). En cambio, en cuanto excede de la justa retribución, está sujeta al régimen legal de las donaciones simples.
D. - DONACIONES CON CARCO
1165. Concepto y régimen legal. - Llámase cargo a la obligación accesoria impuesta al que recibe una liberalidad.
En la medida en que el valor del cargo absorba el de los bienes donados, el acto es considerado oneroso; en el excedente, es reputado gratuito (arts. 1827 y 1828). Es decir, se aplica sobre el punto el mismo sistema seguido en materia de donaciones remuneratorias. En cuanto acto oneroso, dará lugar a la responsabilidad por evicción y vicios redhibitorios y no podrá ser objeto de reducción por inoficiosidad; en cuanto acto gratuito no origina esa responsabilidad y puede ser reducido y colacionado. Pero si la importancia de la donación fuese más o menos igual a la de la carga que se impone al donatario, no se aplicará ninguna de las normas relativas a las donaciones (art. 1828), porque el acto es oneroso.
1166. Consecuencia de la inejecución del cargo. - La inejecución del cargo por el donatario hace nacer las siguientes acciones:
.-i) Acción por cumplimiento. - Ante todo, el donatario puede ser demandado por cumplimiento del cargo. Si éste ha sido establecido en favor del donante, la acción por cumplimiento la tienen: 1) el propio donante y sus sucesores a título universal (arts. 1852 y 3842); 2) sus acreedores, en ejercicio de la acción subrogatoria; 3) el albacea. Si el cargo ha eido establecido en favor de terceros, la acción puede ser intentada por el tercero beneficiario, en ejercicio de la acción oblicua. En cambio, en esta hipótesis el cumplimiento del cargo no puede ser pedido por el donante ni sus herederos (art. 1829). Es una solución irrazonable, presumiblemente fundada en el principio de que sin interés no hay acción, de donde se seguiría que siendo los beneficiarios los únicos interesados en el cumplimiento, sólo ellos deben estar autorizados para accionar. El razonamiento sería exacto si por interés sólo debiera entenderse el de índole económica. Pero puede tratarse también de un interés afectivo, sin el cual no se hubiera impuesto el cargo.
b) Acción por revocación. - La acción por revocación de la donación sólo compete al donante y sus herederos (art. 1852). Se trata de una acción personalísima que no puede ser intentada por los acreedores por vía indirecta ni por el tercero beneficiario del cargo, que sólo puede pedir el cumplimiento
1167. (:argos imposibles, ilícitos o inmorales. - Los cargos imposibles, ilícitos o inmorales anulan la donación (art. 564).
§ 5. - Donaciones entre cónyuges
1168. Remisión. - Las donaciones entre cónyuges, son válidas tan sólo cuando han sido hechas en las convenciones prenupciales; han sido tratadas en Tratado de Derecho Civil. Familia, t. 1, números 280
y siguientes, a donde remitimos.
f 6. - Inoficiosidad de las donaciones
1169. El problema; remisión. - La porción legítima de los herederos forzosos está garantizada contra todo acto de disposición gratuita de bienes, sea entre vivos o de última voluntad. Por consiguiente, si el valor de las donaciones excede la porción disponible del donante, los herederos forzosos pueden demandar su reducción en la medida necesaria para cubrir sus legítima5. El estudio de este problema pertenece al derecho sucesorio; remitimos por tanto a Tratado le Derecho Ciuil. Sucesiones, t. 2, números 972 y siguientes.
Sólo diremos aquí que ls acción de reducción por inoficiocidad únicamente puede afectar las donaciones remuneratorise en la medida en que exceden el justo pago del servicio, y las donaciones con cargo en cuanto la liberalidad supera el valor económico del cargo impuesto al beneficiario (art. 1832).
~ 7. - Reversión de las donaciones
1170. Donaciones condicionales; limitaciones derivadas del principio de la irrevocabilidad.- La donación, como todo acto jurídico, puede sujetarse a condición. Tratándose de condiciones suspensivas, ninguna limitación hay derivada de su carácter mixto o casual; solamente las puramente potestativas anularían la donación, de acuerdo con el principio general del artículo 542. En cambio, tratándose de condiciones resolutorias, deben ser casuales o bien depender de la voluntad del donatario (por ejemplo, la donación de un automóvil a un sobrino con la condición resolutoria de que se gradúe en el plazo de un año), pero nunca puede la condición depender de la voluntad del donante, porque si así fuera, estaría librado al arbitrio de éste la suerte de los bienes donados, lo que colocaría al dominio en una incertidumbre inadmisible y sería contrario al principio de la irrevocabilidad de las donaciones.
Cumplida la condición suspensiva, la donación es exigible por el donatario. Cumplida la resolutoria, el dominio que fuera transferido al donatario queda revocado, con las consecuencias que hemos señalado en Tratado de Derecho Civil. Parte General, t. 2, números 1092 y siguientes.
1. - Reversión por premorencia del donatario
1171. Concepto. - Dentro de las condiciones resolutorias que suelen imponerse en las donaciones, una de las más frecuentes e importantes, es la reversión por premuerte del donatario. De acuerdo con esta cláusula, los bienes donados retornan al patrimonio del donante si el donatario fallece antes que aquél (art. 1841). La legitimidad y son la utilidad de esta cláusula, son evidentes. La donación ea un acto intuitae personae. El donante quiere beneficiar a Pedro pera no tiene el menor interés en que luego reciban los bienes sus herederos, con quienes tal vez está enemistado. La cláusula de reversión le asegura que si el donatario fallece primero, los bienes volverán a su poder y no irán a manos de quien no quiere.
La cláusula puede también disponer la reversión para el caso de que fallezcan, antes que el donante, "el donatario y sus herederos" (art. 1841). La fuente, que es el artículo 951, Código Napoleón, hablaba del donatario y sus descendientes; con esta limitación se explica la cláusula, porque el donante puede tener interés en que el bien no salga de la familia del donatario. En cambio no se justifica una cláusula que prácticamente al comprender a todos los herederos en el beneficio, hace quimérico el derecho de reversión, que sólo tendría lugar cuando la sucesión del donatario se declarase vacante y no hubiera otro sucesor que eI fisco
1172. Beneficiarios. - La reversión condicional no puede ser estipulada sino en beneficio del donante (art. 1842). Si el contrato la estableciere en provecho del donante y de sus herederos o de un tercero, la cláusula sólo será válida respecto del primero y se considerará como no escrita respecto de los últimos (art. 1842). Esta disposición se propone evitar que se prolongue durante mucho tiempo el estado de incertidumbre sobre el dominio de las cosas donadas.
1173. Forma de reversión. - La reversión debe ser establecida en forma expresa en el contrato (art. 1843). No significa esto que deban emplearse términos solemnes o sacramentales; basta con que esté claramente establecida.
1174. Alcance de la cláusula de reversión. - Los alcances de la cláusula de reversión deben ser considerados en relación a diferentes modalidades que ella puede asumir:
a) Cuando el derecho de reversión ha sido estipulado para el caso de que la muerte del donatario preceda a la del donante, la reversión tiene lugar desde la muerte del donatario, aunque le sobrevivan sus hijos (art. 1844, leer. párrafo).
b) Cuando el derecho de reversión ha sido reservado para el caso de muerte del donatario y de sus hijos o descendientes, la reserva no principia para el donante sino por la muerte de todos los hijos o descendientes del donatario (art. 1844, 2do. párr.).
Cuando el derecho de reversión se hubiere establecido para el caso de muerte del donatario sin hijos, la existencia de hijos a la muerte del donatario extingue el derecho, que no revive ni aun en caso de la muerte de estos hijos antes de la del donante (art. 1844, 3er. párr.).
1175. Efectos de la reversión. - La cláusula de reversión es una condición resolutoria; sus efectos se producen ipso jure, sin necesidad de demanda y son los propios de estas condiciones. Nos limitaremos aquí a indicar las soluciones generales y a señalar algunos problemas propios de la reversión.
1176. a) Reversión pendiente. - Cuando todavía no se ha cumplido el hecho del que depende la reversión, el donatario se encuentra en la condición de un propietario puro y simple. Sus acreedores podrán embargar y ejecutar los bienes donados, sin perjuicio de los efectos que luego tendrá sobre el dominio el cumplimiento de la condición. El donante, por su parte, está autorizado para ejercer las medidas conservatorias necesarias para la protección de su derecho eventual.
1177. b) Condición cumplida. - La reversión de los bienes tiene afectos retroactivos (art. 1847). La enajenación de los bienes donados por el donatario queda sin ningún efecto y vuelven al patrimonio del donante libres de toda carga o hipoteca (art. citado); pero tratándose de cosas muebles, el adquirente de buena fe y a justo título podrá defenderse contra la acción reivindicatoria del donante, con la excepción del artículo 2412. Son de plena aplicación a nuestro caso las soluciones relativas a las condiciones resolutorias, con referencia a los actos de disposición, de administración, a la pérdida o deterioro de la cosa y a la propiedad de los frutos y aumentos (véase Tratado de Derecho Civil. Parte General, t. 2, nros. 1092-1095).
Con mejor técnica legislativa, los proyectos de reforma disponen que la restitución de los bienes se hará conforme a las reglas del enriquecimiento sin causa o a las del dominio revocable.
Certeza de que la condición no pueda cumplirse. - Desde el momento en que el donante ha fallecido antes del donatario, la condición de la que depende la reversión se hace de cumplimiento imposible y el dominio queda definitivamente consolidado en la cabeza del donatario o de quien hubiera adquirido de él los bienes donados. Pero si el donatario fuere causante voluntario de la muerte del donante, la condición se reputa cumplida y los bienes revierten al patrimonio de los herederos del donante, pues no seria concebible que alguien resultara beneficiado por su propio dolo; el homicidio simplemente culpable y no intencional, no perjudica al donatario.
1179. Renuncia a la reversión. - Puesto que la reversión es un derecho de carácter patrimonial, nada impide que sea renunciado por el donante (art. 1845). La renuncia puede ser expresa o tácita. El propio Código atribuye el significado de una renuncia tácita a ciertos actos del donante: a) El consentimiento del donante a la venta de los bienes que forman la donación, significa renunciar al derecho de reversión, tanto respecto del donatario como del comprador (art. 1846, ler. párr.). Dicho consentimiento no es en modo alguno necesario para que el donatario enajene los bienes; por tanto, si no obstante ser innecesario lo da el donante, tal actitud debe interpretarse como una renuncia tácita del derecho de reversión. b) El asentimiento del donante a la constitución de una hipoteca hecha por el donatario, importa renuncia del derecho de reversión pero sólo en favor del acreedor hipotecario y no del donatario (art. 1846, 2do. párr.). En tal caso, el acreedor puede hacer ejecución del bien y el adquirente no podrá ser molestado en su dominio por la reversión; pero producida ésta, el donante tiene derecho a reclamar de los herederos del donatario no sólo el saldo de precio, sino todavía el valor de la cosa donada que fue objeto de la ejecución.
1180. Casos en que el donante puede revocar la donación. - En principio la donación es irrevocable por voluntad del donante; de lo contrario se cerniría una permanente incertidumbre sobre el derecho del donatario y sus sucesores. La ley sólo admite la revocación en estos supuestos: a) cuando el donatario ha incurrido en incumplimiento de las cargas impuestas en el acto de la donación; b) cuando ha incurrido en ingratitud hacia el donante; c) cuando después de la donación han nacido hijos al donante y esta causa de revocación se hubiera previsto en el contrato.
Las donaciones onerosas (o con cargo) y las remuneratorias pueden ser revocadas pero sólo en la parte que constituyan una liberalidad.
A. - REVOCACION POR INEJECUCION DE LOS CARGOS
1181. Solución legal. - Si el donatario incurre en incumplimiento de los cargos impuestos por el donante, éste tiene derecho a revocar la donación (art. 1849). El incumplimiento no origina una pérdida ipso jure del derecho a los bienes donados; es preciso un acto de voluntad del donante. No interesa que el cargo haya sido impuesto en interés del donante o de un tercero; en cualquier caso la acción de revocación queda cubierta (art. 1852).
También es indiferente a los efectos del ejercicio del derecho de revocación, la naturaleza del cargo, que puede tener un contenido económico o extrapatrimonial (art. 1852).
l. - Acción de revocación
1182. Quiénes pueden demandar la revocación. - 5egúm el artículo 1852, el derecho de demandar la revocación de una donación por inejecución de las cargas impuestas al donatario, sólo corresponde al donante y sus herederos. En consecuencia, no puede ser ejercida por los acreedores por vía de la acción subrogatoria, solución razonable porque la revocación se funda no sólo en el incumplimiento del donatario sino también en un acto de voluntad del donante, quien no está privado de mantener su liberalidad, no obstante el incumplimiento del beneficiario. Tampoco tiene la acción de revocación el tercero beneficiario del cargo; él sólo tiene la de cumplimiento (véase nro. 1166).
1183. Condiciones de ejercicio de la acción. - Para que sea viable la acción de revocación deben reunirse las siguientes condiciones:
a) Incumplimiento del cargo. - , es menester que el, donatario no haya cumplido el cargo. En principio, es indiferente la razón por la cual el cargo no se ha cumplido (art. 1850); al donante 1e basta con probar el incumplimiento. Pero no habrá lugar a revocación si el donatario demuestra que no ha cumplido con él por una razón de fuerza mayor, sobrevenida con anterioridad a la constitución en mora (art. 1850, in fine); en cambio, la fuerza mayor ulterior a la constitución en mora no impide la revocación.
¿Qué ocurre si el incumplimiento ha sido sólo parcial? El principio es que el cumplimiento parcial no impide el ejercicio del derecho de revocación; pero en esta materia es natural aplicar estos principios con alguna flexibilidad; los jueces deben apreciar las circunstancias del caso y decidir si la inejecución tiene tal gravedad como para dejar sin efecto la liberalidad.
Constitución en mora. - La acción de revocación por inejecución dei cargo sólo puede intentarse después que el donatario ha quedado en mora (art. 1849).
2. - Efectos de la revocación
1184. Respecto de las partes. - La revocación por incumplimiento de los cargos obra como condición resolutoria; el dominio de los bienes donados queda revertido retroactivamente al patrimonio del donante (arts. 1855, 1856 y 2670; véase Tratado de Derecho Civil. Parte General, t. 2, nros. 1092 y sigs.). Pero el donatario hace suyos los frutos (art. 557) hasta el momento en que fue puesto en mora.
El donatario responde por la pérdida o deterioro de la cosa si se han originado en su culpa (arts. 579 y 581) pero no cuando han sido causados por fuerza mayor (art. 556); de igual modo, el donatario responde al donante por los daños que se derivan de la enajenación de la cosa.
. Respecto de terceros. - La revocación provoca la resolución retroactiva de los derechos adquiridos por terceros sobre los bienes inmuebles. Todas las enajenaciones, servidumbres, hipotecas, usufructos, uso y habitación constituidos sobre el bien por el donatario quedan sin efecto, siempre que las cargas impuestas al donante se hayan expresado en el instrumento público por el cual se hizo la do- nación (art. 1855). En tal supuesto, los terceros adquirentes del derecho no tendrán motivo de queja, pues en el mismo título del dominio hay constancia del peligro que se cierne sobre la propiedad del donatario. Si las cosas donadas son muebles, los terceros adquirentes de ella de buena fe, no son alcanzados por la acción de revocación por imperio de lo dispuesto por el artículo 2412, según el cual la posesión de buena fe de una cosa mueble equivale al justo título y permite repetir la acción de reivindicación. La revocación sólo tendrá lugar cuando el tercer adquirente conocía las cargas impuestas y sabía que no estaban cumplidas (art. 1856); sólo así será considerado de mala fe y excluido del beneficio del artículo 2412. Adviértase que para ello no basta con que el tercero conociera la existencia de cargas; es preciso también que supiera que no estaban cumplidas.
Los actos de administración del donatario deben ser respetados por el donante cuya acción de revocación ha prosperado (art. 2670).
1186. - Los terceros que se vieren afectados por una acción de revocación, pueden impedir sus efectos ofreciendo ejecutar las obligaciones impuestas al donatario, a menos que estas cargas debiesen ser ejecutadas precisa y personalmente por éste (art. 1857).
1187. Respecto del beneficiario del cargo. - Puede ocurrir que el cargo cuyo incumplimiento ha dado origen a la revocación sea en beneficio de un tercero, cuya posición es la de subdonatario. Puede también ocurrir que una donación contenga varios cargos en favor de terceros; que el donatario haya cumplido varios de ellos pero no todos, por cuyo motivo, la donación es revocada. ¿En qué situación quedan los beneficiarios de los cargos? ¿También su beneficio queda sin efecto como consecuencia de la revocación retroactiva de la donación? Tal solución sería contraria a la equidad y a la misma intención que movió al donante a celebrar el acto. Estos beneficios ocupan la situación de un subdonatario; desde que ellos han aceptado el cargo, éste queda firme y pueden pedir su cumplimiento del donante que ha revocado la donación. Este es el significado del artículo 1851 cuando dispone que la inejecución de las cargas no perjudica a los terceros beneficiarios de ellas.
Para que el derecho del beneficiario sea definitivo, es indispensable que haya aceptado el cargo, porque hasta ese momento la liberalidad es revocable por la sola voluntad del donante. La aceptación puede ser expresa o tácita; ésta última surge del recibo total o parcial de la prestación en que consiste el cargo.
1188. Límites de la responsabilidad del donatario. - El donatario sólo responde del cumplimiento de loa cargos con la cosa donada y no está obligado personalmente con sus restantes bienes (art. 1854). En el espíritu de la donación está beneficiar al donatario; si más tarde resulta que, sea por un cálculo erróneo de las ventajas ofrecidas, sea por un cambio de las circunstancias económicas, los gastos o perjuicios del cumplimiento del cargo son mayores que el valor de los bienes donados, sería injusto hacer pesar sobre el donatario una responsabilidad personal que afectara sus restantes bienes. De ahí que el donante no pueda exigirle su cumplimiento más allá del valor de la cosa donada; de ahí también que el donatario pueda sustraerse a la obligación de cumplir el cargo devolviendo la cosa al donante o abandonándola, si aquél se negare a recibirla (art. 1854). Por igual motivo, cuando la cosa ha perecido por caso fortuito, queda eximido el donatario de la obligación de cumplir los cargos (artículo citado).
Sin embargo, nada se opone a que en el contrato de donación, el donatario se comprometa a cumplir íntegramente con los cargos aunque el valor de éstos excediera el de la cosa donada (nota al art. 1854). Juega en este caso el principio de la libertad de las convenciones, desde que no está comprometido ningún principio de orden público.
B. - REVOCACION POR INGRATITUD
1189. Fundamento. - El donatario tiene un deber de gratitud'. hacia el donante. En el plano moral, este deber se manifestará sobre todo por hechos positivos; el derecho, en cambio, se satisface con una conducta pasiva. Lo que se sanciona son los actos que revelan ingratitud. En un solo caso se exige un hecho positivo: la prestación de alimentos al donante que carece de medios de subsistencia.
1190. Donaciones que pueden revocarse por ingratitud. Cualquier donación puede ser revocada por ingratitud, aun las remuneratorias y las hechas con cargo; pero en estos casos, sólo pueden ser revocadas en la parte que excede el valor del cargo cumplido o del servicio prestado (art. 1863).
No son revocables 1as liberalidades que no tienen el carácter de donaciones.
1191. Causales que configuran ingratitud. - No cualquier hecho permite al donante revocar la donación, por más que desde d punto de vista moral indique ingratitud. La ley ha querido dar firmeza al acto de donación; se la puede dejar sin efecto sólo por causas graves, que el Código enumera taxativamente: a) atentado contra la vida del donante; b) injurias graves en su persona o en sus bienes o en su honor; c) negativa a prestarle alimentos (art. 1858). Ninguna otra causal se admite. Sin embargo, hay que notar que la enumeración no es tan rígida ni limitativa como parece, pues las injurias graves son un concepto flexible que incluye cualquier atentado, con tal de que tenga la gravedad suficiente como para ser reputado injurioso.
Para que estos hechos den lugar a la revocación es preciso que sean moralmente imputables al donatario (art. 1861).
La simple minoridad no excusa la obligación de gratitud, a menos que el menor carezca de discernimiento (art. 1861), es decir, que no haya cumplido aún los diez años (art. 921).
1192. a) Atentado contra la vida del donante. - Para que la revocación pueda demandarse es innecesario que los hechos presenten los presupuestos exigidos en el derecho criminal para la tentativa de homicidio (art. 1859); por lo tanto, la justicia civil puede admitir una acción de revocación aunque la penal haya absuelto al donatario.
Si la tentativa de homicidio es causal suficiente de revocación, tanto más lo será el homicidio consumado. Los golpes o heridas que fueron hechos intencionalmente pero sin el propósito de matar (delito preterintencional) no caben dentro de esta causal, pero sí en la de injurias graves.
Según ya lo dijimos, el hecho debe ser moralmente imputable al donatario; por lo tanto, no autorizan la revocación el homicidio culposo, ni el hecho por un demente o un menor impúber, o por una persona que por causa accidental estuviere privada de su discernimiento, ni finalmente, el acto llevado a cabo en legítima defensa.
1193. b) Injurias graues. -Las injurias deben ser graves; no cualquier ataque contra el donante, por insignificante que sea, da lugar a la revocación. La apreciación de la gravedad queda librada al prudente criterio judicial. Tampoco en este caso la noción de injurias se vincula con el delito criminal del mismo nombre; este último es un agravio contra el honor de una persona, en tanto que las injurias que ahora consideramos pueden consistir en un ataque contra la persona, o su libertad, o su honor, o sus bienes (arts. 1858 y 1860).
Por consiguiente, entran dentro de este concepto las lesiones inferidas al donante, el secuestro de su persona privándola de su libertad, las calumnias e injurias propiamente dichas, la destrucción de los bienes del donante, el robo, etcétera.
E1 delito contra un miembro de la familia del donante (homicidio, lesiones, privación de la libertad, calumnias, seducción de la esposa o hija, etc.) puede también configurar una injuria contra el donante, a quien se hiere gravemente en sus afectos.
1194. c) Negación de alimentos. - También hay lugar a la revocación cuando el donatario rehusa pasar alimentos al donante que los necesita para su subsistencia. Pero la obligación alimentaria del donante tiene carácter subsidiario; la revocación sólo es procedente cuando el donante careciere de parientes obligados a dárselos o cuando éstos no estuvieren en condiciones de hacerlo (art. 1862).
No habrá lugar a la revocación si el donatario ignoraba la necesidad del donante, porque no se le puede imputar ingratitud. También las donaciones remuneratorias pueden ser revocadas por
este motivo en la parte en que han sido gratuitas (art. 1863).
1. - Acción de revocación
9 195. Quiénes pueden ejercerla. - La acción de revocación es personal; sólo puede ser ejercida por el donante y sus herederos (art. 1864). No puede serlo por los acreedores por vía subrogatoria ni puede tampoco ser cedida. Se explica que así sea porque la facultad de perdón es personalísima e incesible. E1 perdón por el donante implica una renuncia tácita de la acción, que no podría luego ser intentada por él ni por sus herederos.
1196. Contra quiénes puede dirigirse. - La acción de revocación sólo puede intentarse contra el donatario y no contra sus herederos o sucesores; pero intentada contra el primero, puede seguirse a su fallecimiento contra los herederos (art. 1865). La primera parte de esta disposición se justifica porque la revocación tiene el carácter de una sanción; no sería razonable que el agraviado, luego de permanecer indiferente ante la conducta del propio culpable, dejándolo gozar de los bienes donados, dirigiera su acción de revocación contra los herederos inocentes. Pero si ya en vida del donatario el donante reveló su propósito de hacer valer sus derechos, no es justo que su acción se vea detenida por el fallecimiento de aquél. lly7. Prescripción. - La acción prescribe al año desde que se produjo el hecho o Llegó a conocimiento del donante o sus herederos (art. 4034). Aunque esta disposición sólo refiere este plazo a la hipótesis de injurias hecha al donante, pensamos que dentro de este concepto debe comprenderse también el atentado contra la vida y la negativa a pasar alimentos, que son también agravios. Por consiguiente, la acción de revocación por ingratitud prescribe siempre en este plazo (de acuerdo: Segovia). 2. - Efectos de la revocación 1198. Entre las partes. - Entre las partes, la revocación obra como condición resolutoria con efectos retroactivos (art. 1867). Es de aplicación lo que dijéramos en el número 1184 sobre revocación por inejecución de los cargos.
1199. Respecto de terceros. - Aquí hay una diferencia notoria con respecto a la revocación por inejecución de los cargos. Mientras que ésta obra retroactivamente como condición resolutoria, dejando sin efecto los derechos que los terceros hubieran adquirido sobre los bienes donados, en nuestro caso la revocación carece de efectos retroactivos (art. 1866). Los derechos adquiridos por terceros quedan firmes. La diferencia de tratamiento de ambos casos se explica por- que en la donación con cargo, en el mismo título de la donación queda constancia del peligro de revocación que se cierne sobre la transmisión de los bienes; el comprador prudente, por tanto, deberá asegurarse de que el cargo se ha cumplido para evitar la revocación. En nuestro caso, en cambio, el tercero adquirente no tiene forma de asegurarse contra una eventual revocación. Si la revocación tuviera objetos retroactivos, se cerniría un permanente peligro sobre el derecho a los bienes donados, creando así una inseguridad inconveniente desde el punto de vista económico social. Pero si el derecho hubiera sido adquirido con posterioridad a la notificación al tercero de la demanda de revocación, la sentencia que
hace lugar a ella deja sin efecto el derecho adquirido por el tercero sobre la cosa (art. 1866 in fine), pues sería evidente su mala fe.
C. - REVOCACION POR S UPERNACENCIA DE HIJOS
1200. Solución legal. - En nuestro derecho la supernacencia de hijos posterior a la donación no causa la revocación, a menos que se hubiera estipulado expresamente esa condición (art. 1868). Vélez justifica esa solución diciendo que "si las donaciones pudiesen ser revocadas por nacerle hijos al donante, sería más regular decir que el que tenga hijos no puede hacer donaciones, pues el que ha hecho una donación y la revoca por haberle nacido hijos puede sin embargo dar a otro la misma cosa o de mayor importancia" (nota al art. 1868). El argumento no convence; el que tiene hijos puede hacer donaciones (dentro de los límites de la porción disponible) pero las hace concientemente, sabiendo que los tiene. En cambio, el que hace una donación antes de tener hijos puede haberla hecho pensando que no los tendría. El nacimiento subsiguiente viene a alterar los presupuestos psicológicos del acto. Mejor justificación tiene la solución del Código en la consideración de que la posible supernacencia de hijos crea una inconveniente incertidumbre sobre los derechos de los donatarios.
1201. Efectos. - La cláusula según la cual la donación queda revocada por el nacimiento sobreviniente de un hijo tiene el carácter de una condición resolutoria (art. 1868).
En cuanto a los frutos, ellos pertenecerán al donatario hasta el día en que se le haya notificado el nacimiento, porque hasta ese momento es poseedor de buena fe.

References: artículo 1822
 artículo 542
 artículo 951
 artículo 2412
 artículo 1852
in fine
 resolución 
 artículo 2412
 artículo 2412
 artículo 1851
in fine