Source: http://planoficialchilesolidario.blogspot.com/
Timestamp: 2017-11-22 01:26:44+00:00

Document:
Puente ChileSolidario
Sumario de Contraloría debió reconocer ilícitos
La Resolución 411, incluidos sus Vistos, puede ser conocida pulsando el enlace siguiente. EL CASO FOSIS-MUNICIPALIDAD DE VALPARAÍSO
Envuelve la formulación de cargos, la resumida descripción de la defensa de los inculpados, el análisis o consideración oficial de tales descargos, y la resolución contralora definitiva.
Lo que esconden tras los planes oficiales contra la pobreza
Configurando la cultura del sometimiento
Práctica de algunas agrupaciones que indican luchar en Chile por el cambio social, implica concentrar enfoque y crítica en sólo un fragmento de la acción estatal; así, en su discurso, el neoliberalismo, el abuso, la explotación radicaría exclusivamente en un Ministerio (el de Hacienda), siendo las otras secretarías y aparatos oficiales meras víctimas de su acción. Tal caricatura, muy conveniente para favorecer facciones, y sus cuotas e intereses dentro del grupo gobernante (alientan la idea que bastaría cambiar sólo un ministro), acentúa graves equívocos en el campo popular, corroborando justificadas advertencias de FOUCAULT[i].
Y es que también son otras secretarías y aparatos, y otras personas, las que diseñan e implementan los mecanismos más incisivos de control conductual, protectores del régimen imperante. Entre varios, recordemos los Ministerios de Educación, Trabajo y Previsión Social y Economía; y el de “Justicia” y sus proyectos represivos. No obstante, existe un aparato cuya acción política es ignorada por muchos: el Ministerio de Planificación y Coordinación MIDEPLAN y, especialmente, su Fondo de Solidaridad e Inversión Social, FOSIS, en donde nace el programa Puente Chilesolidario, integrante del llamado combate oficial contra la extrema pobreza; gestándose desde el año 2000, inició su aplicación dos años después, entonces bajo el atractivo slogan de “entre la familia y sus derechos”. Acción gubernamental, direccionada por sus capacitadoras, y formalizada en medidas e instrucciones[ii], que expanden una visión de la gente modesta muy distante de un enfoque humanista, y un concepto de la vida social y familiar, alejado de un parámetro democrático.
Sobre todo, que extiende la estrategia de proyectar conflictos colectivos en simples malestares individuales, operando la resignación; concentrando en las familias la “culpa” por su pobreza, exculpando a sistema económico.
[i] Ya en su famoso diálogo con Noam CHOMSKY, Human Nature: Justice vs Power (I), Holanda, 1971: El poder político es mucho más profundo de lo que uno sospecha; hay centenares e invisibles puntos poco conocidos de soporte; su verdadera resistencia, su verdadera solidez está quizá dónde uno no lo espera, en instituciones que aparecen neutrales e independientes, pero que ejercen y controlan oscuramente. A ellas corresponde desenmascarar.
[ii] Traducidas en la interpretación oficial de FOSIS sobre ciertas condiciones que deben alcanzar (cumplir) las familias beneficiarias, en el contenido de los formularios a llenar, en los tópicos a tratar con familias (es decir, lo que se prioriza o valora especialmente), en el contenido y objetivos de jornadas de capacitación, entre varias vías.
Acción electorera y control subordinante sobre la gente modesta
Mitos y realidad del plan oficial Puente Chilesolidario
Mitos y realidad del combate oficial a la pobreza:
el plan Puente Chilesolidario
Publicitado como especial instrumento en la lucha contra la pobreza, útil será conocer otras facetas del denominado programa Puente Chilesolidario (impulsado por FOSIS, ejecutado por unidades municipales), el cual vivimos durante tres años, laborando como ejecutor, en calidad de apoyo familiar, es decir, vinculado personalmente, especialmente mediante entrevistas periódicas, con las familias indigentes, beneficiarias de aquél, en las comunas de La Cruz y Valparaíso.
Envolviendo un nexo directo con cada familia, que dura 24 meses, sus avances se registran en un sistema informático nacional, avance respecto de 53 condiciones de vida agrupadas en siete áreas, precisadas como Salud, Educación, Habitabilidad, Identificación, Ingresos, Trabajo y Relaciones familiares (“Dinámica familiar”). Hasta aquí todo parece bien; sin embargo, si profundizamos en los mensajes, en el método y en el contenido de la llamada “intervención”, e, incluso, en cuándo se entienden oficialmente cumplidas las citadas condiciones mínimas programáticas[1] –y cuándo no- , comprobaremos una realidad diferente.
Plan nacido oficialmente en 2002 como un Puente “entre la familia y sus derechos”, su acción ha sido desatendida por los sectores críticos, permitiendo que se ejerza control político -y domesticación cultural y social- sobre miles de familias.
Conveniente soberbia cultural
Dirigiendo la denominada “intervención psicosocial”, que el profesional apoyo realiza, se han reactivado mitos y prejuicios, tradicionalmente alentados por sectores acomodados, que enfocan a los marginados como seres cultural y conductualmente inferiores, necesitados de cátedra en materia de disposición al trabajo y comportamiento doméstico, conductas que, de no asumirse, los ubicarán incumpliendo condiciones obligatorias del señalado plan, nexo propio de acción-recompensa. Orientaciones que, ingresando en áreas propias de la familia, lejos de superar barreras culturales y económicosociales, ven y tratan como subordinados; control concretado en lo más íntimo de la población pobre (y de los profesionales que la atienden), subordinándole cultural y conductualmente.
¿Son pobres por ser flojos?
Una de las “condiciones mínimas” cuyo cumplimiento el mencionado Programa alega procurar, expresa “que un miembro adulto de la familia trabaje en forma regular y tenga una remuneración estable”. Sin embargo, el alcance suministrado ha sido diverso: así, para entenderla oficialmente cumplida, basta que un miembro adulto de la familia trabaje, al menos, “un día al mes” (lo declara un capacitador FOSIS), que lo que se procura es “crear el hábito de trabajar”. El propio sitio web FOSIS FLACSO expresa: “se entiende por trabajo regular, que la persona trabaje todos los meses, aun cuando el trabajo mensual sea temporal (pololos, trabajo de temporero, etc.). Se trata de que la persona tenga el hábito de trabajar y lo haga regularmente, de manera dependiente o independiente, incluido en las zonas rurales la auto producción” [2].
Así, implícitamente, para ellos los pobres no tendrían disposición para laborar (dependiente o independiente); no tendrían este hábito; ligan, así, la pereza respecto del trabajo productivo (con toda su carga desvalorativa), a su pobreza, difundiendo un pretendido nexo de condición-consecuencia. Disfrazan conflictos colectivos en simples temas individuales; concentrando en las propias familias la “culpa” por su pobreza, exculpando a sistema económico. Dibujando la pereza como hábito propio del estrato popular, y la miseria como responsabilidad exclusivamente individual. La estigmatización, oficialmente inducida, desvincula al régimen económicosocial, de la miseria: serían pobres por que son flojos.
¿Familias sucias y desordenadas?
Los hábitos “deseables”
Constatamos graves preconceptos: los hábitos de la gente pobre serían la flojera, el desorden y la suciedad. En vez de potenciar autoaprecio y espíritu comunitario, se concentran esfuerzos en ingresar en áreas conductuales íntimas, controlando su encuadramiento a reglas externas. Su detallada inclusión revela que les interesa especialmente profundizar su disciplinamiento.
En la Observación Psicosocial de Habitabilidad, interrogan: “¿Se encuentran las camas hechas, la loza lavada, el baño y la cocina limpia, los utensilios y otros objetos ordenados?”. Planteadas como instrucciones conductuales, ¿dan la misma cátedra a familias acomodadas?, que pueden pagar a otros para ejecutarlas.
Se fiscaliza que las familias se ajusten a determinadas distribuciones de tareas domésticas: “hacer las camas; barrer y sacudir; hacer la comida; lavar la loza; sacar la basura; limpiar el baño; limpiar el patio; lavar la ropa; ordenar la ropa; planchar y guardar la ropa; salir a comprar el pan, etc.”.
Las cláusulas del contrato “Ordenando el hogar”, deben ser cumplidas: “Nos comprometemos, como familia, a mantener la limpieza y el orden del entorno de nuestra vivienda (patio). Nos comprometemos, como familia, a mantener el cuidado, la limpieza y el orden de nuestras camas y casa (frazadas, almohada, sábana). Nos comprometemos, como familia, a organizar las tareas del hogar para que todos cooperemos y aprovechemos el espacio de nuestra casa”.
No son meras recomendaciones; significan condiciones y, así, disciplinamiento. Incongruencia mayor, ya que en todo estrato podemos ubicar comportamientos que pueden calificarse de flojera y desorden; no es verídica la relación causa-efecto; no hay dependencia entre pobreza y los supuestos “hábitos” de las familias en tal realidad.
Para ellos, los pobres deben ser trabajadores, ordenados y limpios (les faltó decir que “deben ser buenos”). Sin embargo, los no pobres, y muchos ricos, no poseen tales rasgos “positivos”, y esto no afecta su situación económicosocial[3].
Etiquetamiento que genera los rasgos que imputa
Con dicha estrategia, producen el rasgo que anuncian, al internalizar dichos preconceptos en los propios profesionales ejecutores del programa (y otros, tales como estudiantes del área social), quienes los transmiten a las familias atendidas. Si valoramos este discurso nutrido de asignar rasgos conductuales a personas pobres, asignamos valor a una imagen, transportada a la realidad precisamente mediante la imposición de estas normas; y, sin querer, colaboramos en la creación de esos comportamientos. Como lo expresan estudios del etiquetamiento, de la rotulación, o de la estigmatización social, si definimos ciertas situaciones como reales, estas serán reales en sus consecuencias (teorema de Thomas). Imponen la ‘imagen del comportamiento de la gente pobre’, definición que, mediante su aplicación a las familias modestas, fomenta en ellas la idea de que son así, concretándose en su conducta[4].
Favorecimiento de empresas consultoras
En noviembre de 2003, cuatro familias de la comuna de La Cruz, beneficiarias del plan, me informan que, en las visitas practicadas por Manuela Vicencio, de la consultora NUCOM (contratada por FOSIS como ejecutora de microemprendimientos laborales insertos en el plan Puente), a sus hogares, se acompañó de Hernán Anguita, político local, entonces concejal, precandidato a Alcalde; sin tener rol alguno, asistió a la entrevista ejecutada por profesionales de NUCOM, presencia evidentemente dirigida a su promoción electoral. Con ello, particulares ajenos accedieron a información familiar.
Comunicándose esto a Pilar Alvarez, encargada regional de Programas FOSIS, no se obtuvo respuesta. Y, en abril de 2004, entregándose en ceremonia los certificados de participación en dicho plan, asisten las familias, el propietario y profesionales de NUCOM, la coordinadora FOSIS de Quillota, Miriam Urzúa, mi supervisora directa, y, nuevamente, Anguita; así, se le continuó respaldando, con beneficios estatales.
NUCOM no desarrolló adecuadamente su labor; en vez de entrevistar a todas las familias nominadas al plan microemprendedor (16 en total), visitó, únicamente, los hogares situados en el centro urbano, evitando entrevistar otras con mayores urgencias. Careció de rigurosidad en su respaldo técnico, no estudió la específica realidad económico-comercial de la población, ni elaboró proyecciones realistas[5]. En definitiva, las iniciativas promovidas en La Cruz (10 en 2003, 13 en 2004), fracasaron.
Buscando al supervisor de dicha consultora, llegué al denominado Agente de Desarrollo Local FOSIS, el asistente social Héctor González, que responde estar obligado al control de la situación de sólo el 10% de familias residentes en su jurisdicción (La Cruz, La Calera e Hijuelas), y que en el período 2003-2004 inspeccionó sólo familias de Hijuelas, completando su mínimo; así, para él, no fue necesario visitar familias beneficiarias de La Cruz y La Calera, curiosamente aquellas insatisfechas con NUCOM. Con ello, pese al reclamo escrito, ya conocido de su institución, no indagó tales casos, conservándose sin tacha, para efectos públicos, el historial de la consultora.
A mediados del año 2004, existiendo otras postulantes, FOSIS nuevamente adjudica planes de microemprendimiento, en La Cruz, a NUCOM, propiedad de Cristián Urizar, posteriormente designado Gobernador de Petorca.
Luego, Anguita oficializó su postulación a la alcaldía local, anhelo respaldado por FOSIS: el 22 de octubre de 2004, a media tarde, por orden de la mencionada Urzúa debí abandonar una Jornada de Capacitación FOSIS, desarrollada en Quillota, para asistir, en la población Boloña, de La Cruz, a la visita de la entonces pre-candidata presidencial Michelle Bachelet, quien, en un acto callejero, promocionaría a los candidatos locales al municipio. El principal postulante fue, precisamente, Anguita.
Autocomplacencia, evadiendo el enfoque de problemas esenciales
La gestión es marcada por la autocomplacencia, exhibiéndose imágenes de pleno éxito ante el público y los profesionales ejecutores del plan. Asistimos en 2004, en Santiago, a la Segunda Jornada Nacional de Jefes de Unidades Puente (existentes en cada municipio); oficialmente diseñada para alentar vínculos afectivos con la institución, participaron cerca de cuatrocientas personas, entre funcionarios municipales y de FOSIS, integrando un formidable destacamento de influencia social -y política-, por el cúmulo de experiencias que obtiene, y por su ascendiente (es decir, su influjo intelectual y moral, factor importantísimo en el control social), tanto sobre los ejecutores del plan (profesionales jóvenes), como sobre estratos excluidos.
Ya en su inauguración, mediante Power Point presentado espectacularmente en pantalla gigante, se suministraron sus cifras sobre la labor anual, introduciéndose estridentes videos, bajo la forma de flashes informativos, en un verdadero show mediático; en ellos, beneficiarios, con lágrimas en los ojos, agradecían a Ricardo Lagos. Instalaron, así, desde el inicio del Encuentro, un ambiente idóneo para alabar, excluyendo la autocrítica.
Encargada de operar fue FLACSO, comenzando la denominada “Comunidad de Aprendizaje”. Simultáneamente, impartieron talleres; en el inicio del llamado “Redes locales”, sus partícipes confesaban haberle preferido deseando mejorar la gestión de aparatos regionales, comunales y locales, que son los que no funcionan. Sin embargo, después de extensos juegos, se expuso un caso creado por la profesora: “Una señora marginal, a quien su apoyo familiar FOSIS le ha señalado que debe hacerse el papanicolau (examen de cuello uterino, para indagar la existencia de cáncer), y a quien su compañero hostiga, la cual va muy insegura a hacérselo; más aun, la atención o trato que recibe en el Consultorio no es de las mejores”. Aunque tal ejemplo refleja hechos de ocurrencia, desvía la atención, desde problemas principales, por ejemplo, la falta de compromiso de altos funcionarios en la lucha contra la pobreza (obstáculo reconocido por los mismos asistentes), a un conflicto entre mujer y hombre en circunstancia marginal (acentuando oposiciones entre “buenos” y los “malos”), y el camillero o la matrona del Consultorio. Por el contrario, ninguna vinculación con la falta de trabajo, o su inestabilidad e insuficientes remuneraciones, y su difícil entorno: ninguna relación con la imperante política económica y social. No existió participación real de los asistentes; contenido y mensaje estaban determinados anticipadamente, direccionados a destacar las eventuales “culpas” de los propios marginados.
Exigiendo el alma y la libertad política
En enero de 2006, 29 personas, es decir, casi todos los apoyos familiares de la Unidad Puente Chilesolidario de Valparaíso, contratados por FOSIS (otros son funcionarios del Municipio de Valparaíso), suscribimos una denuncia, comunicando actos de superioras FOSIS; entre otros, el maltrato verbal y psicológico, practicado por la asistente social Sandra Oyarzún, coordinadora regional del Programa, y las amenazas de la entonces coordinadora provincial, también asistente social, Danitza Roa (hoy directora regional de PRODEMU), dirigidas a los apoyos familiares, buscando su operación como activistas políticos.
Presentado el 31 de enero de 2006, en FOSIS Valparaíso y ante MIDEPLAN, en Santiago, denuncia cuya ministra de entonces, Yasna Provoste, derivó al director nacional FOSIS, Mario Ossandón (hoy gerente de SERCOTEC), el escrito relató que, ya desde 2005, no pocos apoyos familiares recibían un especial trato de las superioras, precisamente quienes evalúan y califican, caracterizado por prepotencia verbal, y por requerir la ejecución de tareas electorales, proceder sistemático y coordinado de servidores públicos, controladores del empleo de los apoyos familiares (ellos recomiendan y califican laboralmente), dirigiéndose a aquéllos en el tono de quienes, dentro de un aparato político cerrado y autoritario, intiman instrucciones partidarias, revistiéndolas como deberes propios de la contratación: que era obligación hacer campaña electoral, y quien no participaba “que se fuera”; interrogando sobre cuál mesa electoral estaba inscrito cada uno, porque deberíamos actuar como apoderado de mesa para representar a la coalición de gobierno.
Asimismo, que, dentro del aparato público regional, a FOSIS se le había asignado, además de los cerros de Valparaíso, atender “puerta a puerta” a Olmué, localidad que, según ellos, exhibió en la primera vuelta electoral resultados insatisfactorios; de allí, se visitaría a sus familias, proveyendo FOSIS vehículos para trasladarles[6].
Ejecutó estas intimaciones Danitza Roa, siendo su supervisora Sandra Oyarzún, dependientes del director regional FOSIS, acompañándose de Sergio Rondanelli, entonces Jefe de la Unidad Municipal Puente.
Actos que se desenvolvieron en el municipio porteño, bajo un ambiente laboral, instalado en la citada Unidad, de subordinación política, con obligatoria fidelidad electoral hacia sus opciones. Reveladora fue la celebración de los tres años de la Unidad, en septiembre de 2005, realizada, por orden de la jefatura municipal, en el comando electoral del candidato Alex Avsolomovich. Margarita Gaete y Marisol Rubiños, Directora de Desarrollo Comunitario del Municipio de Valparaíso, y Jefa de su Departamento de Desarrollo y Promoción Social, respectivamente, permitieron intervenciones políticoelectorales en sus dependencias, en una oficina abierta a la que ellas tiene libre acceso, situada en el mismo pasillo, a metros de sus despachos, durante meses, en horarios funcionarios, con sus propios empleados. Jamás comunicaron los ilícitos a la entidad fiscalizadora, pese a que en reunión de apoyos familiares, de 26 de mayo de 2006, confesaron conocer la denuncia por maltrato y coerciones electorales. Por el contrario, destacan la “inconveniencia” de haber enviado copia de la denuncia a MIDEPLAN, intentando justificar a Barra, alegando su “entendible molestia”, por informarse tales hechos, simultáneamente, a Santiago. Así, presentando la comunicación de la denuncia también a dicho Ministerio como la verdadera falta, no les pareció relevante el centro del problema, es decir, las amenazas políticolaborales.
El viernes 20 de mayo del año 2005, el entonces jefe de la Unidad Puente de Valparaíso comunica en reunión que los apoyos familiares deberemos laborar el día siguiente (21 de mayo, feriado). Más aun, que ese mismo viernes deberemos convocar familias beneficiarias del plan, para trasladarlas, al siguiente día, situándolas frente al Congreso Nacional, recinto en que Ricardo Lagos daría su última cuenta pública, ceremonia que debíamos internalizar como de especial trascendencia. Ante dicho emplazamiento, la psicóloga Paola Sánchez y yo, expresamos que no era nuestra tarea “acarrear” gente. La respuesta de Rondanelli fue clara: “El que no lo hace, se va despedido. Son órdenes”. La tensión se acentuó, afligiendo particularmente a Sánchez. Al día siguiente, a las 07.30 horas, en lo que atañe al sector de playa ancha alto, esperaban dos modernos buses, de la empresa “Meneses y Díaz”, uno frente al Consultorio de Salud Marina Mercante, otro en población Montedónico. Ya en el plan de la ciudad, cerca del Congreso Nacional, recibimos volantes que debíamos suministrar a las familias, sirviendo como salvoconductos para que ingresaren al perímetro controlado por Carabineros, papeles suscritos por una entidad inexistente (Agrupación de Vecinos Valparaíso Patrimonial).
El 6 de marzo de 2006, el nuevo jefe de la Unidad Puente porteña, Juan Arturo Guerra, reitera que, al día siguiente, Ricardo Lagos sería homenajeado en el Parque O’Higgins, de Santiago; por ello, deberíamos convocar familias beneficiarias, indicando que los buses partirían a las 08.00 horas. Me intima que esas tareas “son parte de tu contrato, es tu obligación, César Barra lo dejó claro”.
Discriminación remuneracional
Siendo regla que a todos los trabajadores a honorarios del servicio público se le ajusten sus contraprestaciones en igual porcentaje de los empleados de planta y contrata, a los apoyos familiares, para el año 2006, se “ajustó” tal contraprestación solo en un 2,5 %, porcentaje inferior al aumento del IPC en 2005 (3,7 %), pese a recargas de trabajo y al incremento, en un 7%, del presupuesto nacional del Programa. Cuando se les consulta por ello, mienten: en reuniones de apoyos familiares, de enero de 2006, Roa imputó tales problemas de ajuste remuneracional al Congreso Nacional[7]. El mismo tema fue comunicado a Ossandón y a Silva (hoy directora del sistema Chilesolidario), asunto que esta última respondió dando a entender hechos no reales: también inculpó al Parlamento; en verdad, revisando la historia de la Ley de Presupuestos 2006 (número 20.083), se evidencia que la rebaja radicó en FOSIS y MIDEPLAN. Esto se hizo presente a la ministra de MIDEPLAN, Clarisa Hardy, el 15 de mayo de 2006, escrito no respondido. Más incluso, pese a su fracasada gestión, a las consultoras ejecutoras de programas de empleo, se aumentó sus utilidades de $ 100.000 a $ 200.000, por cada familia “asesorada”.
Puente Chilesolidario hoy
La realidad indica que el Puente Chilesolidario se ha concentrado en control cultural, proselitismo político electoral y las tradicionales prácticas asistencialistas; promoviéndose, por las capacitadoras FOSIS, como práctica a imitar (“Concurso de Buenas Prácticas”, año 2006), acciones que implican, por ejemplo, recolectar dinero, de futbolistas, para pagar cédulas de identidad de gente pobre (comuna de Calama), exhibiéndole como avance en la lucha contra la pobreza.
Haríamos bien en releer a FOUCAULT, y sus advertencias sobre el poder político; que su verdadera resistencia está quizá dónde no se espera, en instituciones que aparecen neutrales e independientes, pero que lo ejercen oscuramente[8].
Los actos y omisiones descritos, pormenorizadamente fueron puestos en conocimiento del órgano contralor del cumplimiento del estatuto administrativo, el 23 de agosto de 2006. Pero, esa es otra historia.
[1] Precisemos que en el tema Vivienda, esta condición se entiende cumplida si se está postulando (pero no tiene preferencia alguna para obtener vivienda), y, en el tema Ingresos, basta que un representante de la familia “intervenida” esté postulando al subsidio familiar pero no que logre recibirlo efectivamente.
[2] www.cPuente.cl/agencia/recursos/trabajo/1. Y, “se entiende por remuneración estable, la generación de ingresos mensualmente, producto del trabajo o de la auto producción rural, independientemente del monto de dichos ingresos”.
[3] Paulo FREIRE consideró indispensable para mantener el estado de relaciones sociales, “el mito de la dinamicidad de los opresores y el de la pereza y deshonestidad de los oprimidos. El mito de la inferioridad ‘ontológica’ de éstos y el de la superioridad de aquéllos”. En Pedagogía del oprimido, traducción de Jorge Mellado, 21ª edición, Siglo XXI editores, Madrid, 1979, págs. 182 y 183.
[4] “El etiquetamiento produce la asunción del rol correspondiente al estereotipo, con lo que su comportamiento termina correspondiendo al mismo (la profecía que se autorrealiza)”. Eugenio Raúl ZAFFARONI, Derecho penal. Parte general. EDIAR, Buenos Aires, 2000.
[5] A una familia, un profesional entrevistador, muy apurado, la inquirió a través de la reja de la vivienda. Y, a otra, que inició la actividad de preparación de papas fritas, profesionales de la consultora le indicaron que el tema permisos de salud (sanidad), debía verlo ella misma, consejo fuera de lugar, atendiendo a la imposibilidad real de obtenerlo, ya que habitan la orilla del río Aconcagua, sin agua potable ni alcantarillado.
[6] Furgones VAN contratados en 2005 por la Gobernación Provincial de Valparaíso para el trabajo Puente Chilesolidario.
[7] El Parlamento no rebajó un peso a los presupuestos solicitados para el sector. Véase el boletín legislativo 3.993-05.
[8] Diálogo con Noam CHOMSKY, Human Nature: Justice vs Power (I), Holanda, 1971.
¿ Flojos, sucios y desordenados ?
Mitos y objetivos del
combate oficial a la extrema pobreza,
y su manipulación político-electoral
“El objeto del mito es proporcionar un modelo lógico para resolver una contradicción
(tarea irrealizable, cuando la contradicción es real)”.
“El autoritarismo consiste en la imposición de las concepciones acerca del mundo, las conductas de los hombres y las relaciones humanas, de quienes ejercen legítimamente el poder político, o simplemente lo detentan, y de su sistema de valores, a todos los individuos, suprimiendo o haciendo abortar cuanto éstos tengan de originalidad y los diferencien y homogeneizando así la sociedad. Lógicamente, no puede contenerse o limitarse a las actividades humanas de significación interindividual y verdaderamente atentatorias o insoportables para la convivencia social; el auténtico autoritarismo es el que se ejerce y se impone en el fuero íntimo de los individuos y en sus relaciones más privadas. Por consiguiente, no puede detenerse ante las acciones privadas de los hombres, no tiene por qué respetarlas, ni tampoco sus relaciones recónditas, así sean las del matrimonio o pareja, ni tampoco la base psicológica y moral de la convivencia, esto es, la confianza”.
PRÓLOGO.- Desenmascarando poderes
I.- EL PLAN OFICIAL PUENTE CHILESOLIDARIO
1.- Orígenes y contenido
2.- La pereza ¿hábito propio del estrato popular?
La miseria ¿responsabilidad exclusivamente individual?
3.- No somos culpables por la cesantía
4.- Los ya famosos microemprendimientos laborales
5.- ¿Familias sucias y desordenadas? Los hábitos domésticos “deseables”
6.- El etiquetamiento que genera lo que imputa
7.- ¿Y los hábitos de los sectores privilegiados?
¿Por qué las reglas son para los pobres?
8.- A propósito de la táctica oficial de vincular pobreza con “hábitos” familiares
9.- Paternalismo y control cultural
10.- Resiliencia: precisando su concepto
11.- Desfiguración conceptual del Trabajo social. Difundiendo el neocapitalismo
12.- Condicionamiento político y maltrato sobre los operadores de base
13.- Imponiendo autocomplacencia: una jornada ilustrativa
14.- Aparatos sociales y secretos de Estado
15.- La pretendida independencia o neutralidad institucional
Práctica de algunas agrupaciones que indican luchar en Chile por el cambio social, implica concentrar enfoque y crítica en sólo un fragmento de la acción estatal; así, en su discurso, el neoliberalismo, el abuso, la explotación radicaría exclusivamente en un Ministerio (el de Hacienda), siendo las otras secretarías y aparatos oficiales meras víctimas de su acción. Tal caricatura, muy conveniente para favorecer facciones, y sus cuotas e intereses dentro del grupo gobernante (alientan la idea que bastaría cambiar sólo un ministro), acentúa graves equívocos en el campo popular, corroborando justificadas advertencias de FOUCAULT[1].
Y es que también son otras secretarías y aparatos, y otras personas, las que diseñan e implementan los mecanismos más incisivos de control conductual, protectores del régimen imperante. Entre varios, recordemos los Ministerios de Educación, Trabajo y Previsión Social y Economía; y el de “Justicia” y sus proyectos represivos. No obstante, existe un aparato cuya acción política es ignorada por muchos: el Ministerio de Planificación y Coordinación MIDEPLAN y, especialmente, su Fondo de Solidaridad e Inversión Social, FOSIS, en donde nace el programa Puente Chilesolidario, integrante del llamado combate oficial contra la extrema pobreza; gestándose desde el año 2000, inició su aplicación dos años después, entonces bajo el atractivo slogan de “entre la familia y sus derechos”. Acción gubernamental, direccionada por sus capacitadoras, y formalizada en medidas e instrucciones[2], que expanden una visión de la gente modesta muy distante de un enfoque humanista, y un concepto de la vida social y familiar, alejado de un parámetro democrático.
Respecto de sus resultados en los niveles de vida, trágicamente ilustrativo es que las familias ya “egresadas” del citado plan, aun deban mantener a sus hijos en la cama, durmiendo, para que, así, con menos actividad, sientan -y reclamen- menos el hambre[3].
Las circunstancias de la trágica muerte de diez niños y jóvenes, todos pobres (factor común no casual), en un establecimiento del SENAME, en Puerto Montt, recuerda observaciones de un destacado penalista: de las muchas consecuencias de los llamados “nuevos tiempos” y el “nuevo poder planetario”, está el reemplazo de la relación explotador-explotado, por una no relación incluido-excluido. El excluido no es el explotado: este último es necesario al sistema; en cambio, el primero está de más para el poder, su existencia misma le es innecesaria, es un descartable social [4].
Para convivir es preciso vivir; el mejoramiento de las relaciones familiares se vincula, estrechamente, a la circunstancia vital.
ahm. Valparaíso, 2007.
Se personifica en la base social, mediante la visita periódica, durante 24 meses, a los hogares de familias en estado de indigencia (seleccionadas por su anterior puntaje ficha CAS, hoy denominada FICHA DE PROTECCIÓN SOCIAL, en cada municipio), y su vinculación con la red estatal del servicios sociales (especialmente educacionales y de salud), que realizan los denominados “apoyos familiares”. Se trata de más de mil profesionales, un verdadero ejército de operadores sociales (políticos en definitiva) en los hogares más pobres, comprendiendo psicólogas, asistentes sociales, abogados e, incluso, educadoras de párvulos (síntoma de su especial visión de la pobreza: los pobres, para ellos, son párvulos) contratados a honorarios por FOSIS, además de funcionarios municipales (no pocos sin especialización). Su nombramiento implicaba un negociación política entre FOSIS y cada municipio, es decir, el respectivo alcalde avala la contratación, por FOSIS, de cada profesional. Desde abril de 2007, esta dependencia político-conductual se acentúa, al entregarse a los municipios (en verdad, a cada alcalde), plenos poderes en la gestión del Programa, incluyendo la selección y contratación de operadores, todo con cargo al Fisco.
Las visitas domiciliarias se traducen en sesiones; en ellas el profesional apoyo familiar conversa con cada familia (que se entiende como unidad), registrando luego, en un sistema computacional único, su estado de avance respecto de 53 condiciones de vida mínimas, condiciones que se busca sean alcanzadas por aquélla en el lapso de dos años (lo que dura el acompañamiento). Tales condiciones se agrupan en siete pilares de vida, precisados como: Salud, Educación, Habitabilidad, Identificación, Ingresos, Trabajo y Relaciones familiares (a esta última se le denomina “Dinámica familiar”).
Hasta aquí todo parece bien; sin embargo, si profundizamos en los mensajes, en el método y en el contenido de la llamada “intervención”, e, incluso, en cuándo se entienden oficialmente cumplidas las citadas condiciones mínimas programáticas[5] –y cuándo no- , comprobaremos una realidad diferente.
Independientemente del grave hecho de utilizar como activistas electorales a apoyos familiares (aprovechando su formidable influencia en más de doscientos mil hogares pobres de Chile), lo que es más grave aun, palpita, también, un anhelo políticoconductual, una particular aspiración gubernamental de control cultural al interior de cada núcleo familiar.
Latiendo e influyendo en la denominada “intervención psicosocial” [6], que cada apoyo familiar realiza, operan tendencias que han revalidado o reactivado mitos que creíamos superados, teñidos por la soberbia cultural [7]. Se difunden prejuicios, tradicionalmente alentados por los sectores más acomodados económica, política y socialmente, que lejos de ver al integrante de estratos marginados como a un semejante, envuelven un notorio complejo de superioridad; imposible es entender como semejante a quien se trata, siguiendo las instrucciones oficiales, como un ser culturalmente inferior, un subordinado; merecedor de cátedra en materia de disposición al trabajo y relaciones domésticas, acciones o comportamientos que, de no asumirse, lo ubicarán incumpliendo condiciones o cláusulas obligatorias integrantes del señalado plan gubernamental; es decir, rasgos propios de un nexo acción-recompensa.
Tales mitos, lejos de impulsar la superación de barreras culturales y económicosociales, lejos de potenciar a un sector social y respaldarlo como actor de la vida nacional, lo ven y tratan como a un subordinado[8]. Encauzando al Estado para ingresar en esferas interiores de la familia, y de sus integrantes, señalando, bajo sanción de incumplimiento de condiciones, que aquellas deben adecuar su comportamiento, en temas íntimos, a los anhelos de quienes dirigen el plan; ingresando, así, en la escala de valores que la propia familia se ha dado, y que radica en atribuciones parentales, propias de cada grupo familiar, control ideológico y conductual concretado utilizando aparatos y servicios estatales, de sectores sociales dominantes sobre la población más pobre, dirigiéndose a lo más íntimos de esta, subordinándola cultural y conductual, a parámetros valorativos y conductuales ajenos; control que se extiende sobre los propios funcionarios ejecutores[9].
“El código moral de este fin de siglo no condena la injusticia, sino el fracaso”[10].
En el comentado plan gubernamental, una de las más importantes “condiciones mínimas” cuyo cumplimiento se exige a las familias beneficiarias envuelve, en el papel, “que un miembro adulto de la familia trabaje en forma regular y tenga una remuneración estable”[11]. Aunque limitado por la circunstancia y el régimen económico impuesto, en sus inicios parecía implicar un esfuerzo honesto en la lucha, caso a caso, contra el desempleo. Sin embargo, la interpretación para su aplicación concreta pronto reveló sus límites; las directrices oficiales suministraron a tal aspiración un sentido y alcance distinto: así, para dar por cumplida la citada condición mínima, basta hoy con que un miembro adulto de la familia trabaje al menos, “un día al mes”. Requerido el funcionario que comunicó la instrucción, responde que lo que se procura con el Programa es “crear el hábito de trabajar” Tal cual. No fue un capricho o lapsus del expositor (coordinador provincial respaldado por todos sus colegas, militante socialista) [12]. La propia página WEB oficial (FOSIS “Comunidad de Aprendizaje FLACSO”), denominada “redes de apoyo”, expresa: “se entiende por trabajo regular, que la persona trabaje todos los meses, aun cuando el trabajo mensual sea temporal (pololos, trabajo de temporero, etc.). Se trata de que la persona tenga el hábito de trabajar y lo haga regularmente, de manera dependiente o independiente, incluido en las zonas rurales la auto producción” [13].
No envuelven afirmaciones aisladas: en agosto de 2004, un agente nacional de FOSIS, en una Jornada de Capacitación (Quillota), reitera el tema. Instruyendo para atender las Relaciones familiares, y justificando tal intervención en esferas íntimas de la familia, señala que la condición de pobreza de los chilenos obedece, o tiene su causa, en factores propios de ellas, estrechamente relacionados con sus costumbres y vida familiar: “Parte de su condición de pobre es responsabilidad de ellos mismos”.
Según ellos, habría ausencia, o débil disposición para desenvolver aquéllas labores (dependiente o independiente), de las personas bajo la condición de pobres. Se esfuerzan en significar que las familias partícipes del Plan no tendrían este hábito; ven, en ellas, a flojos o descuidados, ligando la pereza respecto del trabajo productivo o lucrativo (con toda su carga desvalorativa), a su pobreza, difundiéndose ante los operadores del Programa, un pretendido nexo de condición-consecuencia[14] [15]. Paulo FREIRE[16] observó este factor, a raíz de los que consideró mitos indispensables para el mantenimiento del imperante estado de cosas o, más rigurosamente, estado de relaciones sociales: “El mito de la dinamicidad de los opresores y el de la pereza y deshonestidad de los oprimidos. El mito de la inferioridad ‘ontológica’ de éstos y el de la superioridad de aquéllos” [17].
La estigmatización inducida oficialmente posee resultados drásticos, al desvincular al régimen económicosocial, de la miseria: así, serían pobres por que son flojos.
Es verdad que en familias de sectores de extrema pobreza, como también en aquellas insertas en otros sectores económicosociales, se manifiestan hábitos o prácticas internas que parecen no acercar a vidas más plenas; por cierto que hay personas sin disposición al trabajo que son pobres. Pero, encontrándolas también en todos los otros sectores sociales, no se justifica asignar o atribuir tales características a un específico sector social, como un rasgo esencial, propio y exclusivo, que lo diferenciaría de otros. Es una caricatura grotesca proyectarles, en sus lechos o camas, negándose a laborar, o rechazando trabajos o empleos que, según la imagen, estarían esperándoles en la puerta de su hogar. Proyectan la pobreza como semejando una enfermedad, o determinada por problemas psíquicos; es ésta la idea que reciben los operadores de Programas sociales, muchos de ellos jóvenes profesionales.
No existen estadísticas o estudios serios que avalen tal calificación, o que acrediten que en los estratos pobres se presente más descuido (u holgazanería) que en otros sectores sociales; la experiencia personal nos señala que tales hogares resultan, dentro de su margen de pobreza y precariedad, no radicalmente diversos, en sus prácticas, a otros grupos.
Los publicistas de estos mitos evitan examinar los rasgos de los otros estratos sociales, especialmente aquellos beneficiados con la extrema riqueza, imponiendo una visión de la pobreza que, en sus causas, la circunscribe o limita a la persona. Este discurso va expandiendo, e “internalizando”[18] colectivamente la idea -adecuada para custodiar intereses de un sector social- de que los pobres son pobres por su propias “culpas”, y que, su “fracaso vital” (usando los términos hoy de moda), no es, ni será, sino responsabilidad de ellos mismos.
“Hasta hace veinte o treinta años, la pobreza era fruto de la injusticia. Lo denunciaba la izquierda, lo admitía el centro, rara vez lo negaba la derecha. Mucho han cambiado los tiempos, en tan poco tiempo: ahora la pobreza es el justo castigo que la ineficiencia merece, o simplemente es un modo de expresión del orden natural de las cosas. La pobreza puede merecer lástima, pero ya no provoca indignación: hay pobres por ley de juego o fatalidad del destino” [19].
Atendamos que la falta de trabajo –factor esencial de la pobreza- es un fenómeno independiente de la flojera personal. Cuando en Chile hay millones de personas sin empleo, y su inmensa mayoría se ubica en la extrema pobreza, es porque operan factores de otra índole, circunstancias relacionadas con una determinada política económica. Si fuese el problema de algunos, sería entendible calificarlo de problema individual, producto de su propias “culpas”; pero, cuando afecta a tantos chilenos, es claro que otros factores están operando[20]. Por lo demás, la llamada flexibilización laboral, mediante su despido legal inmediato, alegando exclusivamente “necesidades de la empresa”, ha creado un ejército de trabajadores desechables.
Así como las relaciones ventajosas son fundamentales, la carencia de vínculos útiles inciden en conservar condiciones de pobreza. Los diseñadores olvidan -u ocultan- que los nexos, trabados ya desde la niñez, son esenciales para obtener empleo[21]. Creciendo en un entorno sometido por la cesantía, con familiares, vecinos, compañeros de educación y amigos en la misma situación económicosocial, es muy difícil avanzar, más cuando el Estado hoy se desliga de un papel primario en la economía, en generar fuentes productivas reales.
Las circunstancias, el marco económico e ideológico, las condiciones que rodean a cada persona y familia guardan importantes responsabilidades en su generación y mantenimiento[22]. Las consecuencias de la imperante estructura económica, y la ideología dominante (que la legitima), son reconocidas al grado que un aparato político coprotector del mismo sistema, como lo es, hoy, la Cámara de Diputados, ordena y posee estudios sobre empleo precario e inmovilidad social, acreditando que, en el plano laboral, los efectos del régimen económico imperante son particularmente graves [23].
Según dichos estudios, “entre las causas de la desocupación, debemos considerar que muchas de las grandes empresas han reemplazado, por vía de la absorción o de la competencia, a otras tantas pequeñas y medianas industrias que no han podido sobrevivir y que se han constituido en expulsoras de mano de obra. Al mismo tiempo, estas empresas han despedido a miles de trabajadores al optar por la externalización de funciones, y la consecuente economía en personal. Esto también se observa en la agricultura que elimina trabajadores permanentes ante la mayor tecnificación de las funciones agrícolas. La industria exportadora, concentrada principalmente en la industria extractiva, que cuenta con potencialidades, debido a los Tratados de Libre Comercio, TLC, utiliza poca mano de obra y el mayor desarrollo tecnológico que impone la competencia podrían incluso disminuir la existente.
De esta manera, la superación de la crisis y el crecimiento que conlleva la reactivación, no será automáticamente creadora de empleo. El 7,4 % de desempleo actual sólo podrá disminuir en el corto plazo en actividades ligadas a la construcción. Las actividades predominantes en el país: servicios, comercio, finanzas y extracción de recursos naturales no son generadoras de gran número de puestos de trabajo.
El desempleo afecta especialmente a los quintiles de menores ingresos[24], en tanto otros tienen menos posibilidades de triunfar en la competencia por contar con menores niveles de escolaridad, calificación y capital social. El desempleo también afecta más a las mujeres[25], discapacitados y edades extremas.
Si los desempleados corresponden mayoritariamente a los quintiles de menores ingresos, esos mismos sectores financian sus necesidades de sobrevivencia, ya que si no vemos a los desempleados muriendo de hambre en las calles, debemos concluir que sobreviven a costa del conjunto de la sociedad, y en especial de sus familias. ‘El hogar materno es el principal y a veces único apoyo social que tienen las personas al momento de perder el empleo’ concluyó un estudio realizado por la Unidad del Seguro de Desempleo del Ministerio del Trabajo. De esta manera, aquellas familias humildes que deben socorrer a sus integrantes desempleados, disminuyen aun más sus escasos ingresos personales. En este contexto, hay que agregar que la reconversión laboral que se viven en Chile, excluirá en forma definitiva a algunos sectores, por lo que constituirán una carga permanente para sus familias”[26].
El desempleo hace daño en variadas facetas[27]; el fenómeno se presenta como gravemente lesionador de la dignidad de los trabajadores; la película británica Full Monty, lo ilustra nítidamente.
“Los sectores menos privilegiados que cuentan con empleo acceden, en su mayoría, a empleos precarios o no sustentables (trabajos pesados de mala calidad, como el de temporeros en la agroindustria, el trabajo en casa en la industria del vestido, la prostitución, las ventas ambulantes, las ventas ilegales; todas ellas son de vida corta y no cuentan con seguridad ni previsión, por lo que estos trabajadores, después de su vida útil en éstos, no cuentan con salud ni previsión y pasan a formar parte de la población pasiva), y la gran mayoría a ocupaciones informales. Es el caso del comercio ambulante y la piratería en el extremo menos grave, y la delincuencia, el narcotráfico y la trata de blancas en otra arista algo más compleja de estas soluciones alternativas. En muchas de esas actividades se encuentran mayoritariamente mujeres solas, que deben mantener a sus hijos por abandono, cesantía, discapacidad o enfermedad del cónyuge, lo que estimula el circulo vicioso de la pobreza, pues esas mujeres no podrán dar a sus hijos la educación que les permita acceder más tarde al mercado formal del trabajo.
Los empleos ofrecidos por la empresas de externalización, que han reemplazado a cupos permanentes en la organización, han significado disminución de salarios, inestabilidad y nulas posibilidades de negociación colectiva, puesto que por sus características los contratistas no tienen la obligación de permitir la organización sindical. En esta categoría se encuentran muchas formas de trabajo a domicilio donde el trabajador no puede, ni tiene internes en organizarse.
Casi el 20% de la fuerza de trabajo se define como trabajador por cuenta propia, situación que los priva de organización, seguridad, salud y previsión, condiciones que los hacen poco sustentables en el largo plazo.
Adicionalmente, en las microempresas, más del 40% de los trabajadores carecen de contrato de trabajo. Ellos deben agregarse a la condición de trabajos poco sustentables, porque también carecen de previsión y acceso a los sistemas de salud, y en su tercera edad si no trabajan dependerán de sus grupos familiares” [28].
Combatir la pobreza requiere combatir la desigualdad social, ya que esta no es una realidad independiente o ajena a la miseria[29], al existir íntimas conexiones entre lucha contra la pobreza y redistribución del ingreso. Lo anterior, aunque sectores interesados desvinculen ambas tareas; por ejemplo, como anota Hugo FAZIO, ya a mediados de los años noventa, “en el país se dio una amplia divulgación intencionada a un estudio realizado por Ilades/Georgetown University, en el cual se afirma que ‘alrededor del 80% de la reducción en el porcentaje de hogares pobres se explica por el crecimiento del ingreso medio. Por otra parte –se agrega-, una distribución de ingresos más favorables contribuyó también a la reducción de la pobreza en el restante 20%’. De estos antecedentes, algunos sectores llegan a conclusiones, como la anotada editorialmente por ‘El Mercurio’ [edición de 15 de julio de 1995], de que ‘la derrota de la pobreza y la miseria se puede lograr en forma acelerada, aunque el ingreso no esté igualmente distribuido. Más aun, hay razones para pensar –agrega la publicación- de que las políticas redistributivas de los ingresos desalientan el crecimiento económico y conspiran contra la erradicación de la pobreza” [30].
Al revisar los conflictos que golpean a los hogares modestos, es imprescindible examinar, también, sus causas o factores: la cesantía, y su consecuente pérdida de roles y descrédito del padre, el empleo precario (el de los apoyos familiares también lo es), y toda una mercantilización de la vida social, que repercute en los nexos familiares. Ironía mayúscula, Francis FUKUYAMA, autor de “El fin de la historia”, debió reconocer el daño a la calidad de vida y a las relaciones sociales que el propio “modelo” genera: “La posibilidad de una fuerte vida comunitaria también se ve atacada por las presiones del mercado capitalista. Los principios económicos liberales no dan ningún apoyo a las comunidades tradicionales; al contrario, tienden a atomizar y separar a la gente [...] esta decadencia ha ocurrido no a pesar de los principios liberales sino a causa de ellos” [31].
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en sus Informes sobre Chile, ha constatado la privatización de la vida comunitaria, o la capacidad del modelo para trasformar problemas transversales y colectivos en malestares individuales y privados. “La individualización [individualismo] de la sociedad, la pérdida de sentido, la ausencia de proyectos colectivos (tónica dominante en los períodos democráticos anteriores), se manifiesta también en la personalización de los temores frente al futuro, donde no aparecen alusiones a carencias sociales ni a contradicciones que afecten a la sociedad en su conjunto”. Esta consecuencia es una de las manifestaciones psicológicosociales que lesiona la subjetividad de las personas, particularmente las modestas; son escasos y poco atendidos los sondeos de opinión que lo evidencian.
Acorde al individualismo que les orienta, y contra la noción de responsabilidad pública, extienden la neoconservadora idea de una responsabilidad privada hacia los problemas sociales. Sus métodos de trabajo se dirigen en la misma dirección. Centrando los problemas en la esfera individual, cuidan de no tocar aristas que impliquen localizar causas o factores que excedan ese ámbito, y que puedan comprometer el sistema que lo condiciona.
Las soluciones planteadas, particularmente en el área productivolaboral, se alejan, en los hechos, de la solidaridad comunitaria, alimentando, así, las disputas poblacionales. Para trabajar, y como pauta a seguir, proponen el modelo del gerente empresarial. FOSIS contrata a empresas privadas (Consultoras), para ejecutar acciones de capacitación e inicio de actividades productivas a algunos beneficiarios del plan Puente, denominadas de microemprendimiento laboral, acciones cuyo éxito es seguro solamente para la empresa ejecutora: desde el año 2006, FOSIS duplicó la utilidad económica de tales empresas; si antes el Estado invertía 400.000 pesos por familia (300.000 para máquinas, insumos y transporte, y 100.000 pesos para la consultora asesora), desde el año 2006 se aumentó a 500.000 pesos. Los 100.000 pesos adicionales se dirigen, íntegros a estas últimas empresas; es decir, se les ha doblado sus utilidades.
Por el contrario, y pese a las prevenciones que los propios apoyos familiares formulan, la inmensa mayoría de estos proyectos, tales como confección o venta de ropa casa por casa, elaboración y venta de papas fritas y/o empanadas (quebrantando normas sanitarias básicas), entre otros, fracasan a los pocos meses, resultado totalmente previsible atendiendo a la realidad de las familias y su circunstancia; así ha ocurrido desde el año 2003. Más incluso, dichas empresas consultoras son seleccionadas, esencialmente, por sus actividades de activismo político-electoral, aprovechando su influencia sobre las familias pobres, generada por el dinero fiscal dirigido a estas; la empresa NUCOM Ltda., de la V región, ha destacado en ello.
Los fracasos generan un considerable grado de frustración en las familias, al ver malogradas sus expectativas más básicas, nutridas por los propios agentes y la propaganda FOSIS. En la realidad quedan donde mismo estaban antes.
5.- ¿Familias sucias y desordenadas?
Los hábitos domésticos “deseables”
Hace ya varias décadas, FREIRE advertía que “no podemos, a menos que sea ingenuamente, esperar resultados positivos de un programa, sea este educativo en un sentido más técnico o de acción política, que no respete la visión particular del mundo que tenga o esté teniendo el pueblo. Sin ésta el programa se constituye en una especie de invasión cultural, realizada quizás con la mejor de las intenciones, pero invasión cultural al fin” [32].
Una de las áreas conductuales sujetas a control envuelve, literalmente, que las familias se ajusten a una determinada distribución de tareas domésticas, conforme al parámetro o reparto que, según algunos intelectuales, creadores de estos requerimientos, representa el ideal: “hacer las camas; barrer y sacudir; hacer la comida; lavar la loza; sacar la basura; limpiar el baño; limpiar el patio; lavar la ropa; ordenar la ropa; planchar y guardar la ropa; salir a comprar el pan, etc.”.
En la llamada Observación Psicosocial de Habitabilidad[33], vemos que su número 16 interroga: “¿Se encuentran las camas hechas, la loza lavada, el baño y la cocina limpia, los utensilios y otros objetos ordenados?”.
Estas directrices no están planteadas como meros consejos, sino como instrucciones conductuales. Sin embargo, ¿daríamos la misma cátedra a familias acomodadas? ¿Se exige esto a las familias pudientes?, aquellas que pueden pagar a otros para que asuman o ejecuten tales tareas.
Curioso: en no pocos años de vida, he comprobado que las familias pobres, aun sometidas por dicha miseria, aun dentro de su circunstancia, pueden conducirse de modo más aseado y ordenado que muchas integrantes de sectores acomodados.
La inclusión de tales normas revela que aprecian especialmente el tema; si lo incluyeron es porque les interesa. Son, literalmente, condiciones; y condicionamiento implica control, disciplinamiento. Tales anhelos, entendemos, deben ser rechazados. Los códigos culturales son patrimonio de cada individuo, de cada familia: “Ignorando las potencialidades del ser que condiciona, la invasión cultural consiste en la penetración que hacen los invasores en el contexto cultural de los invadidos, imponiendo a estos su visión del mundo” [34].
Más incluso, dentro del mismo plan, y a propósito del suministro de frazadas por entidades religiosas extranjeras[35], se elaboró un formulario de contrato (“Ordenando el hogar”), para ser asumido y suscrito por las familias potencialmente beneficiadas; según su estructura verbal, sus condiciones o cláusulas deben ser cumplidas; recordemos su tenor: “Nos comprometemos, como familia, a mantener la limpieza y el orden del entorno de nuestra vivienda (patio). Nos comprometemos, como familia, a mantener el cuidado, la limpieza y el orden de nuestras camas y casa (frazadas, almohada, sábana). Nos comprometemos, como familia, a organizar las tareas del hogar para que todos cooperemos y aprovechemos el espacio de nuestra casa”.
No se trata de simples recomendaciones: su no acatamiento genera efectos. Significan incongruencias mayores, ya que hay comportamientos, que pueden calificarse de flojera y desorden, en todos los sectores sociales; no es verídica la relación causa-efecto respecto de la pobreza; en verdad, no hay dependencia entre la pobreza y los supuestos “hábitos” de las familias en tal realidad; resulta gravemente tendencioso centrar las causas de la pobreza allí.
Se constata que los diseñadores de tales compromisos parten de preconceptos; para ellos, los hábitos, propios de la gente pobre, serían la flojera, el desorden y la suciedad[36]. Si no fueran así, no serían pobres. Con tal enfoque, se reduce el problema de la pobreza a ellos mismos. Los pobres deben ser trabajadores, ordenados y limpios (faltó decir que “deben ser buenos”). Pero, resulta que quienes no son pobres, y muchos ricos, no poseen tales rasgos “positivos”, y esto en nada afecta su situación económicosocial.
Lo que sí es real es la aspiración oficial de moldear, cultural y conductualmente, a un específico sector social. Crear hábitos envuelve producir prácticas, costumbres, usos, rutinas; esta influencia repetida de acciones genera, a largo plazo, disposiciones vitales en áreas especialmente íntimas, como lo es la familiar hogareña. Corrientes que, detrás de una apariencia metodológica sólida, no anuncian su trasfondo ideológico, orientado, quiérase o no, hacia la conceptualización de la miseria como patología social. Cercano a poner la pobreza como un eventual estado “enfermo” de la voluntad de la persona, del cual aquélla sería tan solo un síntoma, un indicador [37].
Si se labora con personas, con el enorme poder envuelto, no cabe sino respetar su ser y sus maneras de ser, rechazando concepciones sintomáticas del trabajo social, anhelos propios de regímenes no democráticos.
Estamos frente a una corriente poderosa, que maneja operadores de políticas sociales y se extiende al mundo académico, reavivando rótulos o estigmas, sobre la pobreza y sobre los pobres. Uno de sus más graves efectos, es que, precisamente, crea o produce el rasgo que anuncia, al internalizar dichos preconceptos en estudiantes del área social, en profesionales y operadores, quienes los transmiten, en su trato, a las familias. Dando valor a aquellos rasgos conductuales imputados o asignados a la pobreza por corrientes de moda, asignamos valor a una mera imagen, transportada a la realidad mediante una concreta fijación (establecimiento) y aplicación (imposición) de normas. Métodos de control ya observados por psicólogos sociales[38], la teoría del etiquetamiento, de la rotulación (labeling approach), o de la estigmatización social expresa, en pocas palabras: “si los hombres definen ciertas situaciones como reales, estas serán reales en sus consecuencias” (teorema de Thomas), o que “un suceso en principio no real, pero previsto, llega a cumplirse, porque todos los interesados ajustan su comportamiento, precisamente, a semejante previsión” [39].
Dicho de otro modo, una situación, o rasgo conductual, que existe al comienzo sólo como presupuesto o definición, provoca reacciones e interacciones concretas, a consecuencia de las cuales semejante situación se torna en real.
En una sociedad caracterizada por estructuras de poder, imponen la definición o la ‘imagen del comportamiento de la gente pobre’, definición o imagen que, mediante su consecuente aplicación a las familias modestas, y sus integrantes, fomenta en ellos la idea de que son así, y, a la vez, se objetiva, se concreta en la realidad, en la conducta social.
El etiquetamiento o rotulación de ciertas conductas, como propias o exclusivas de los estratos sociales excluidos, contribuye a que se produzcan, y al mismo tiempo, objetiva en la comunidad su descalificación. El resultado de este proceder asignador de rasgos, refuerza la posición y anhelos de sectores interesados en conservar estructuras que les reditúan ingresos, cambiando, por cierto, meras apariencias. Con esto, reforzamos estereotipos, es decir, imágenes o ideas aceptadas comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable, independientemente de su veracidad o falsedad.
Al trabajar exclusivamente con gente pobre, tendemos a olvidar los vicios y lastres de otros sectores sociales, que pueden poseer prácticas “objetables” mucho más acentuadas, y no son calificados ni intervenidos; aquellas costumbres ni siquiera son desvaloradas; sus integrantes ni siquiera se representan, mentalmente, enfrentando labores domésticas; esto es, en muchos casos, inimaginable; y, no por ello les calificamos de flojos.
Y es que, examinando costumbres y hábitos de los sectores acomodados, son otros quienes les hacen el trabajo doméstico; los padres, madres e hijos de las clases pudientes no hacen sus camas, ni barren, ni limpian sus baños, ni lavan su ropa, ni siquiera cuidan a sus niños (lo hacen sus “nanas”, sea que la madre trabaje o no); sus empleadas y mayordomos hacen las labores de sus hogares. Aquéllos no solo no las ejecutan, sino que, dentro de su escala de valores, sería de muy mal tono que fuesen ellos mismos quienes abordaran las mencionadas tareas. Y, no por tal omisión son pobres, sino, precisamente, lo contrario. Su vida resulta muchísimo más cómoda que la del sector pobre .
No se divisa el mismo interés de configuración conductual tratándose de grupos influyentes, respecto de sus conductas domésticas o familiares, las que, en no pocos casos, revelan grados extremos de flojera y machismo, tal como se observa en muchos de sus hombres y mujeres “representativos”: indicativo es que no pocas evitan confesar sus apellidos, sino exhiben los de sus maridos, como Totó de Cheyre, Mané de Ortúzar, Chichi de Edwards (véase las páginas sociales, mercuriales o de “La Tercera”); o golpean a sus cónyuges, llegando a tribunales el caso (Nicolás Ibáñez, gerente general de D&S, Líder). Y resulta que sus “malas” costumbres no perturban la obtención de sus altos ingresos, ni tampoco su imagen “ganadora”, ante el público o ante tendencias ideológicas de moda.
Curioso: si tales rasgos, negativos, aparecen en las clases pudientes, esto no genera problema para ciertos intelectuales; pero, en caso de presentarse en sectores modestos, entonces sí debería intervenirse, sí habría que modificarlos, bajo aviso de aplicar consecuencias concretas.
Ligar, implícitamente, la presunta ausencia o insuficiente disposición de la gente modesta, al trabajo doméstico, y/o su “democrática” distribución, con su condición de pobres, no resiste análisis.
Por lo demás, ¿cómo debería enfrentarse el trabajo con etnias? ¿Se les aplica el mismo criterio? ¿Estas toleran y asumen dichas directrices de los servicios estatales? ¿Se respetan sus costumbres; se respetan sus diferencias culturales? Y, si así fuera, ¿por qué a ellas sí, y a otras familias no? En este último caso, ¿tienen tales familias derecho a ser diferentes, y las otras no?
8.- A propósito de la táctica oficial de vincular pobreza con
“hábitos” familiares
Interesadamente, se asignan peculiaridades o notas distintivas a la gente pobre, en carácter exclusivo y excluyente. Revisemos algunos de los formularios de trabajo del plan oficial Puente Chilesolidario, que ingresan en temas íntimos hogareños, propios de la estructura valorativa y opciones de cada familia, indagados, condicionados, “intervenidos” por este programa. ¿Acaso se exige lo mismo a familias pudientes?, ¿acaso el que otras familias no cumplan con estas prácticas ha influido, condicionado o impedido que gocen de riqueza?
Sabemos que Puente Chilesolidario estructura un elenco programático de prácticas familiares que sus diseñadores entienden idóneas; esto, necesariamente, implica que se reprochan las que no se ajustan a dicho parámetro valorativo. No obstante: ¿tienen el derecho de ingresar en esferas íntimas de las familias pobres?
Paulo FREIRE abordó el problema, como una de las varias características de la teoría antidialógica.
“Toda invasión sugiere, obviamente, un sujeto que invade. Su espacio histórico-cultural, que le da su visión del mundo, en el espacio desde donde parte, para penetrar otro espacio histórico-cultural, imponiendo a los individuos de éste, su sistema de valores.
El invasor reduce a los hombres, del espacio invadido, a meros objetos de su acción. Así es que, toda invasión cultural presupone la conquista, la manipulación y el mesianismo de quien invade. Al ser la invasión cultural un acto en sí mismo de la conquista, necesita más conquistas para poder mantenerse. La propaganda, las consignas, los ‘depósitos’, los mitos, son instrumentos usados por el invasor, para lograr sus objetivos: persuadir los invadidos de que deben ser objeto de su acción, de que deben ser presas dóciles de su conquista. Es necesario que el invasor quite significado a la cultura invadida, rompa sus características, la llene, incluso, de subproductos de la cultura invasora” [40].
Gabriel SALAZAR reseña actitudes que, históricamente, la “elite” ha tenido para con el pueblo: “A un lado del péndulo, se encuentra la actitud paternalista: más que buscar alianzas, más que comprenderse –y menos aún, fundirse- lo que han buscado las elites cuando han tenido ‘buenas intenciones’ con el bárbaro bajo pueblo, ha sido ‘civilizarlo’.
Las elites decimonónicas y sus herederas más conservadoras expresaron esta actitud sin ambages; no dudaron en definir al bajo pueblo como bárbaro, inmoral e ignorante, y en declarar que su tarea como clase hegemónica era enseñarle a vivir humanamente. Como dijera el rey Carlos III para la España que quería modernizar, el pueblo era como el niño al que hay que lavarle la cara, y que cuando se hace, llora. La caridad decimonónica [...] manifestaron esa actitud: el horror ante su brutalidad, y la necesidad de construir casas de huérfanos, de poner a las ‘chinas’ a trabajar en casas respetables, de sacar a los vagos de las calles.
Con el avance de los procesos modernizadores, la actitud paternalista se complejizó y disfrazó. A un bajo pueblo organizado y rebelde ya no podía decírsele que era bárbaro y que se le ‘enseñaría a gente’. Las estrategias debían ser más finas, porque se enfrentaban a un ‘Otro’ más consciente.
Primero, había que alejarlo [...] de la creencia de que podían decidir sus propios destinos a través de la derrota de las jerarquías sociales existentes”.
La importancia atribuida se descubre por varias investigaciones académicas, entre otras el de Lorena Godoy, sobre “el disciplinamiento hacia los grupos de obreros y obreras a través del matrimonio y la vida familiar”.
Continúa SALAZAR: “Al respecto, es interesante mencionar que en la década de 1930 comienza en Chile la labor del servicio social profesional, y su asistencia al Poder Judicial y las prisiones. La primera escuela de Servicio Social chilena se crea en 1925, bajo la influencia de profesionales belgas. En 1930 se crea el Servicio Social de Prisiones, cuya tarea era colaborar con el Poder Judicial en la readaptación del reo y la ayuda a sus familias y a las víctimas de sus delitos. Había que hacerles entender que todo lo que se hacía por ellos se hacía para mejor [...]. La solución era que comprenderían que su flojera y sus vicios eran la verdadera causa de sus males.
Mientras más se avanza en el tiempo, más se complejiza la actitud paternalista, porque se vuelve más sutil, más estructuralmente desmovilizadora. Durante la dictadura, por ejemplo, el esfuerzo se centró en la adecuación de los cuadros obreros, campesinos y del pueblo urbano en general a una ética y una visión del mundo individualista y capitalista. Durante años, el régimen de Pinochet pregonó que había una política de los ‘señores políticos’ que sólo se ocupaban de sí mismos, y que para salir adelante no había que obsesionarse con las desigualdades sociales o los discursos ideologizados sobre sociedades sin clases y dictaduras del proletariado. Según la prédica dictatorial, en Chile cualquiera que trabajara duro, tuviese iniciativas emprendedoras y respetase a la autoridad y las leyes, podía aspirar seriamente a mejorar su vida” [41].
Se evidencian deseos de uniformar[42] culturalmente a un sector social especialmente vulnerable, adecuarlo a una determinada visión de lo “idóneo” en materia doméstica, generar su amaneramiento y docilidad; radicar la causa de su pobreza en ellos mismos implica otorgarles rasgos de “anormalidad”, más incluso, cuando se trabaja con un rol receptivo de la gente. Sin embargo, tal normalización cultural no debería ser aspiración de ningún plan estatal; lejos de suministrar autonomía, produce dependencia. Si se asigna validez a los prejuicios, o complejos, de flojos y desordenados, no puede haber diálogo sino imposición (debe hacer la cama, etc.). Nótese que concentran tiempo y esfuerzo en ello, en vez de, por ejemplo, procurar nutrir los nexos sociales con sus vecinos.
“Este mundo del fin del siglo, que convida a todos al banquete pero cierra la puerta en las narices de la mayoría, es al mismo tiempo igualador y desigual. Nunca el mundo ha sido tan desigual en las oportunidades que brinda, pero tampoco ha sido nunca tan igualador en las ideas y las costumbres que impone. La igualación obligatoria, que actúa contra la diversidad cultural del bicho humano, impone un totalitarismo simétrico al totalitarismo de la desigualdad de la economía, impuesto por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y otros fundamentalistas de la libertad del dinero” [43].
Aunque exhiban la más sana apariencia de altruismo y desinterés, rechazamos la exigencia gubernamental de pautas de conducta en esferas íntimas, cuyo diseño debe corresponder a cada ser humano, a cada familia; no es legítimo reclamar de las personas modestas su adecuación a los parámetros que, en materia familiar, ordenan corrientes que hoy pesan en el Estado. Envuelven ámbitos de la existencia individual a los que no corresponde ingresar, calificando, aprobando o reprobando prácticas y costumbres, reflejo de particulares modos de ser y de pensar. Se evidencia, con ello, la existencia de una clasificación gubernamental del comportamiento doméstico y moral: lo adecuado y lo inadecuado.
Implican intromisiones del gobierno en el sistema de valores de las familia modestas; tareas de configuración de personalidades, pero, no para todos, sino para un específico sector social, obligado a adecuar su comportamiento y modo de ser, íntimo, doméstico, al parámetro que el grupo gobernante entiende “correcto”.
Tal como expresa FOUCAULT, objetable es utilizar la asistencia profesional como instrumento para mantener la vigilancia y la disciplina de otros. Para el pensador francés, el poder, lejos de ignorar al individuo, se ejerce a través del mismo, pues le categoriza, le vincula a su identidad [la del poder], le impone la ley de la verdad. Afirma que las ciencias sociales y las profesiones asistenciales han desempeñado un papel vital al tender un nexo entre el individuo y la “gestión eficiente de ‘hombres y cosas’”. Estas ciencias contribuyen a las modalidades contemporáneas de gobernabilidad, proporcionando métodos de observación de detalles mínimos e íntimos de la vida individual. Una crítica foucaultiana de las profesiones de servicio directo es que, a través de sus “intervenciones asistenciales”, los profesionales hacen posible que el Estado dirija y discipline a sus ciudadanos; en verdad, hace tiempo se observa que los servicios asistenciales sirven al control estatal [44] [45].
Apetencia gubernamental que perturba fundar una cultura pluralista, al enfocar modos de ser, tendencias, propensiones, en fin, áreas del individuo a las que no ingresaría un sistema social democrático. Bajo las imágenes de abnegación y benevolencia, tales finalidades envuelven anhelos de control y configuración de la personalidad; una “soberbia e insoportable identificación o asimilación del Derecho y del Estado con la moral, que puede desencadenar una intolerable y tiránica invasión de la conciencia individual” [46]. En efecto, de no cumplir, la familia beneficiaria del plan quebrantaría condiciones programáticas, concretadas en su contrato inicial pactado con el representante de aquél. Para sus diseñadores, es la gente la que debe acomodarse o ajustarse a su plan, y no éste adecuarse a aquella.
Expresión de intenso uso en ambientes académicos y oficiales, invocada como elemento “mágico” de combate contra la extrema pobreza, especialmente en el comentado plan Puente Chilesolidario; sobre ella, importa anotar otros enfoques, que revelan, por una parte, que su concepto en Ciencias Sociales se ha construido, esencialmente, para el respaldo terapéutico de menores y, por otra, que necesariamente comprende apoyo del medio o ambiente, y no la abstracción o el desentendimiento de la circunstancia real.
La llamada resiliencia, es conceptuada como rasgo de aquellas personas que, viviendo en situaciones de alta vulnerabilidad, se desarrollan psicológicamente sanos y exitosos. Abordando terapias infantojuveniles, el concepto en Psicología surge de la adversidad que enfrentan los hijos e hijas de padres esquizofrénicos, quienes a pesar del comportamiento errático de sus padres, no adquieren estas conductas. En palabras de RUTTER[47], “la resiliencia se ha caracterizado como un conjunto de procesos sociales e intrapsíquicos que posibilitan tener una vida sana en un medio insano. Estos procesos se realizan a través del tiempo, dando afortunadas combinaciones entre los atributos del niño y su ambiente familiar, social y cultural. Así la resiliencia no puede ser pensada como un atributo con que los niños nacen o que los niños adquieren durante su desarrollo, sino que se trata de un proceso que caracteriza un complejo sistema social en un momento determinado del tiempo”[48] [49].
En una noción menos ambiciosa, envuelve la capacidad de sobreponerse a la adversidad y salir fortalecido de esa experiencia. El destacado neuropsiquiatra chileno Jorge BARUDY la explicita adecuadamente, definiéndola como una capacidad que emerge de las interacciones sociales; es, sobre todo, el resultado de nutrientes afectivos, cognitivos, relacionales y éticos que los niños y niñas reciben de su entorno.
Anotemos que Boris CYRULNIK, su principal impulsor, estuvo en Chile en mayo de 2005, dejando en claro que el desarrollo de esta potencialidad se sustenta en dos pilares, dos factores marcan su éxito: un entorno afectivo y social dispuesto a respaldarle, y la previa posesión de este rasgo por la persona.
Estas características son fruto de las interacciones entre el individuo y sus semejantes, sus condiciones de vida y, por último, su ambiente vital[50]. La resiliencia necesita reconocer la vinculación con tal ambiente o circunstancia, no negarlo, disgregando o separando mundos, tendencias atractivas, pero que inevitablemente no solo se distancian de las necesidades socializadoras, sino que alientan un desdoblamiento personal y social, lindante en la esquizofrenia (“los otros son así, yo no”).
La resiliencia necesita la interacción producida entre el individuo y el ambiente; no procede exclusivamente del entorno ni es algo exclusivamente innato. Es decir, la división existente entre cualidades innatas e influencias del medio es muy ilusoria, ya que ambos niveles necesitan complementarse mutuamente. Separar o aislar los componentes nos acerca a agudizar la enajenación colectiva.
11.- Desfiguración conceptual del Trabajo social
Difundiendo el neocapitalismo
Un problema no menor es la generalizada inserción, en el Trabajo social, de conceptos extraídos de ciencias alejadas –por sus objetivos y sus métodos- de la acción social, desnaturalizándolo como disciplina autónoma e independiente. No es un detalle el uso, por parte de la intelectualidad asesora, y del aparato de MIDEPLAN y FOSIS, de vocablos ajenos, tales como “oferta” y “demanda” en vez de necesidades y derechos, “vender un producto” en vez de proporcionar servicio o atención, “experticia” en vez de experiencia, “retroalimentación”, “diagnóstico”, en fin; insertando y repitiendo expresiones propias de otras disciplinas, privando al propio Trabajo social de conceptos –y así- de contenidos propios.
Congruentemente, se elimina de su marco conceptual, de su lenguaje y de los ejemplos elaborados para sus exposiciones, de señales que impliquen socialización de los problemas (y de su superación), tales como Justicia social, solidaridad social, derecho al trabajo, organización por la base, concentración de la extrema riqueza, redistribución del ingreso, examen de la estructura institucional y régimen económico, y la responsabilidad de éstos en la pobreza.
Este camino, lejos de resultar inofensivo, va desfigurando la acción social, desnaturalizándola, transformándola en apéndice de otras áreas; cediendo espacio y orientación, entre otras, a las técnicas de la Ingeniería comercial. Con tal proceder, estas últimas fijan o imponen sus medios y, lo que es más grave, sus fines. Se pierde identidad y se deshistoriza el Trabajo social; los problemas sociales se desvinculan del contexto y la circunstancia, impidiendo su superación real.
Se entregan al neocapitalismo, cediendo a su influjo, proyectándole ante otros como obligatorio. Karen HEALY observa: “El len­guaje del gerencialismo, que se introdujo por primera vez en el discurso sobre el bienestar en la década de los setenta, ha logrado ejercer su influencia [...]. La terminología que alude a la producción escasa, la rein­geniería, la escisión entre comprador y proveedor, las entradas y las salidas constituye, en la actualidad, una jerga corriente en la organización de los ser­vicios sociales, hasta el punto de que ¡quizá no sea exagerado decir que ha llegado el estado de ‘McWelfare’![51]”
A propósito de la implantación de la ideología neocapitalista, los talleres y cursos de adoctrinamiento de los profesionales apoyos familiares del Programa Puente Chilesolidario, comprenden, también, la esfera laboral. Un tema importantísimo fue bosquejado en Viña del Mar (año 2004), en el curso Análisis de casos de emprendimientos y generación de ingresos, impartido por una asistente social, socia de una empresa consultora santiaguina, denominada ANDARES, a la cual FLACSO contrató[52].
Anotando en pizarra, los llamados “elementos de adaptación al cambio” de las personas, y presentándolos como demandas del mercado laboral, se insistió en dos de ellos, a su juicio, esenciales: a) el aprendizaje continuo, b) la polivalencia laboral.
Así, exhibían anhelos del “deber” adaptar, adecuar o someter a aquellos cambios que, incluso, perjudican a los destinatarios, reconociendo tácitamente el procurar que los apoyos familiares del plan Puente Chilesolidario, operen ante la base social como agentes difusores de conformismo y resignación. Mientras los asistentes estudiaban, divididos grupalmente, un caso, denominado “Guillermo y Juan”, ambos contratados en un centro comercial de artículos hogareños, y en el cual se examinaban las diferentes actitudes que podían manifestar ante la no satisfacción de sus primeras u originales expectativas laborales[53], en un grupo de apoyos familiares se generó disparidad de opiniones sobre qué buscaba o entendía la relatora respecto de la “polivalencia”. Tres compañeros opinaban que no pretendía abarcar las prestaciones o servicios impuestas al trabajador por el contrato de trabajo dependiente a un empleador, esto es, no se dirigía a justificar o legitimar la imposición de varias o muchas actividades distintas de las propias del trabajador. Otro profesional participante, en cambio, divisó que los anhelos de la relatora iban por ahí, y aprovechando que ésta se acercó al grupo, le preguntó derechamente; su respuesta fue clara: efectivamente comprendía tanto las actividades del trabajador independiente como las del dependiente. Se le hizo presente lo peligroso de justificar aquello, logrando que restringiera su idea a actividades “libremente” acogidas o aceptadas por el trabajador dependiente, que no implicaran vulneración de sus derechos, quedando la expresión en el sentido de que el trabajador aproveche las oportunidades a su favor. Y así se expuso, después, ante todos.
Este tema es capital; uno de los mayores anhelos del sector empresarial envuelve lograr la autorización legal -y su legitimación social-, para asignar varios o muchos servicios personales distintos a cada trabajador; con ello, ahorran substancialmente en nuevas contrataciones: ¿para qué contratar varias personas si una sola puede hacer varias pegas? [54].
Alguien podría señalar que esto no tiene nada de malo: ¿por qué no, si el trabajador lo desea? Sin embargo, en la realidad laboral, ningún trabajador está en condiciones de negociar las cláusulas esenciales de su contrato individual: si no le gustan las que el empleador le exhibe, no es contratado; o, si ya lo está, es excluido mediante la vía legal de libre despido existente en Chile: al empleador le basta con sólo indicar, en la carta despido, la frase “por necesidades de la empresa” (artículo 161 del Código del trabajo).
Aquí, se define si, en cada persona trabajadora, se observa a un medio, o, por el contrario, a un fin en sí misma.
12.- Condicionamiento político y maltrato sobre los
operadores de base
Los propósitos de control ideológico y conductual[55] se palpan en variadas instancias de estos planes estatales. Reconocemos que, como todo proyecto, el plan Puente Chilesolidario necesariamente traduce orientaciones; no obstante, es injustificable que exija incondicionalidad de sus operadores, esencialmente de los apoyos familiares, para ser utilizados, bajo amenaza de pérdida de empleo (¡no es broma!), como movilizadores de los pobladores para actividades de connotación política sin relación con el citado Programa[56], e, incluso, como activistas y apoderados de mesa de la Concertación gobernante, durante procesos electorales[57].
La exigencia de incondicionalidad política y conductual, queda nítida en una carta electrónica, de fecha 15 de mayo de 2006, en la cual Lucia Vivanco, jefa nacional de capacitación FOSIS, instruye a su coordinadora regional Valparaíso, sobre lo que, realmente, se busca en los operadores del Programa; de su lectura puede constatarse los anhelos de controlar y uniformar conductas y opciones.
Por otra parte, pero indicando su real enfoque de los profesionales apoyos familiares, les aplica un trato remuneracional impropio, revelando el valor real que, para los controladores de este plan, poseen sus ejecutores, quienes desarrollan la labor más compleja. En efecto, siendo costumbre que a todos los trabajadores a honorarios del servicio público se le ajusten sus contraprestaciones en el mismo porcentaje de aumento de los servidores públicos de planta y contrata, a los apoyos familiares, para el año 2006, se “ajustó” tal contraprestación solo en un 2,5 por ciento, porcentaje incluso inferior al aumento del IPC en 2005 (3,7 por ciento), pese al aumento de carga de trabajo y al incremento, en un 7%, del presupuesto nacional del Programa. Más incluso, pese a su fracaso, a las empresas Consultoras que aplican el llamado Programa de microemprendimiento laboral, FOSIS aumentó sus utilidades en un 100% (de cien mil a doscientos mil pesos por cada familia atendida).
No atienden objeciones a los modos de aplicación del programa; su desenfado llegar al extremo de mentir [58].
Tantos años ejerciendo poder político les ha generado una no disimulada soberbia, llevando a sus autoridades a actuar agravando los problemas: no responden requerimientos o denuncias; en cambio, excluyen del empleo. No reconocen ni asumen faltas de diseño e implementación: los intelectuales encargados de la capacitación, no dudan en expresar que, si al término de la intervención (24 meses), la familia no superó la valla de la indigencia, expresan que es “culpa” del apoyo familiar o de la familia, no del Programa [59].
Esto, mientras, simultáneamente, no se ejecutan las labores propias de los Departamentos Sociales de municipios que, junto a FOSIS, deben implementar el plan: un ejemplo era la llamada Encuesta CAS, que legalmente debía practicarse a las familias cada dos años: en Valparaíso demoraban cinco años, ocasionando la interrupción, por meses o años, del ejercicio de derechos y de prestaciones sociales básicas a las familias pobres, entre otros, los subsidios familiares, y el mismo ingreso al sistema Puente Chilesolidario, todos los cuales requerían, entonces, puntaje CAS vigente, y hoy calificar según los parámetros de la denominada FICHA DE PROTECCIÓN SOCIAL. En cambio, en vez de ejecutar las funciones para lo cuales el Estado les paga, asumen tareas políticoelectorales; es asombrosa la cantidad y duración de comisiones de servicios, que se asignan a determinados funcionarios de dicho municipio, de especial confianza, durante los meses anteriores a cada campaña electoral.
Impera una gestión marcada por la autocomplacencia, exhibiéndose ante el público, e incluso ante los propios profesionales ejecutores del plan, imágenes de absoluto éxito. Acostumbrándose realizar, en el mes de marzo de cada año, la denominada Jornada Nacional de Jefes de Unidad de Intervención Familiar Puente (Unidades existentes en cada Municipio), y exhibiendo rasgos comunes a otras actividades del Programa, entendemos útil la descripción del Segundo Encuentro (año 2004). Diseñado, entre varios objetivos, para alentar el vínculo afectivo con el trabajo y la respectiva institución, y en el cual participaron más de cuatrocientas personas, entre profesionales funcionarios municipales (Jefes de Unidades de Intervención Familiar, JUIF), y funcionarios FOSIS, integrando un destacamento clave en materia de influencia social (y política), por el cúmulo de experiencias que guardan, por su ascendiente (es decir, su influjo intelectual y moral, factor importantísimo en los temas control y cambio social), en los operadores de base, y por su importancia en la aplicación de las políticas sociales, personas que laboran desde Visviri a Puerto Williams.
Desde el instante de su comienzo, en la sesión inaugural, mediante la espectacularidad del Power Point, presentado en pantalla gigante, se suministraron sus cifras sobre la labor anual. Interrumpiendo los datos, se introducían estridentes videos prefabricados, bajo la forma de flashes informativos, en un verdadero show mediático; en ellos, personas beneficiadas con el Programa, especialmente de Valparaíso y Viña[60], con lágrimas en los ojos, agradecían al gobierno, y al entonces Presidente Lagos. Así, hábilmente, desde el inicio del Encuentro, se impuso un ambiente colectivo de autocomplacencia y adhesión al camino en marcha, creando, así, un clima idóneo para alabar y no criticar; se hizo muy difícil, para los participantes, formular cualquier cuestionamiento a la ejecución o desarrollo del Plan, y a los procedimientos usados.
Especialmente, se brindó espacio y tribuna a FLACSO[61], y otras entidades semejantes, para operar, durante los dos días, con los invitados. Bajo su dirección, se dio comienzo a la denominada “Comunidad de Aprendizaje”, iniciativa de gran envergadura y costo (requirió un préstamo del Banco Mundial), que buscó fortalecer el compromiso de sus operadores con el plan, y que se tradujo en múltiples actividades e, incluso, la posibilidad de facilitar diplomados en convenio con la Universidad de Chile.
Simultáneamente, se impartieron cinco talleres. Uno de ellos se denominó “Redes locales”, realizado por una profesional de otra ONG (ANDARES); en su inicio, sus treinta participantes confesaban que su elección radicaba en entenderlo como vía para profundizar y mejorar la acción de las entidades de nivel regional y local y comunitaria para enfrentar la labor de base. En cambio, durante dos horas jugaron en ejercicios de relajación, se miraron y acariciaron, y estudiaron un caso, creado y planteado por la profesora: “Una señora marginal, a quien su apoyo familiar Fosis le ha señalado que debe hacerse el papanicolau (examen de cuello uterino, para indagar la existencia de cáncer), y a quien su compañero hostiga, la cual va muy insegura a hacérselo; más aun, la atención o trato que recibe en el Consultorio no es de las mejores”.
Aunque dicho ejemplo refleja hechos de común ocurrencia, desvía, como ya se ha hecho costumbre, la atención, desde problemas principales (por ejemplo, la falta de compromiso de altos funcionarios públicos, para concentrar esfuerzos en la lucha contra la pobreza), a un conflicto entre mujer y hombre marginal (acentuando rasgos de los “buenos” y los “malos”), y el camillero o la matrona del Consultorio. Ninguna vinculación con la falta de trabajo, o su inestabilidad[62], sus insuficientes remuneraciones, y el entorno que los somete, que acentúa las conductas negativas; ninguna relación con la imperante política económica, social y laboral. De eso, nada.
Tal desvío es política de la intelectualidad pagada por MIDEPLAN, FOSIS y sus Programas.
Como señaló FREIRE, “una de las características de estas formas de acción, que ni siquiera perciben los profesionales serios, que como ingenuos se dejan envolver, radica en el énfasis que se pone en la visión focalista de los problemas, y no en su visión en tanto dimensiones de una totalidad”[63].
Naciendo como un Puente “entre la familia y sus derechos”, hoy, el publicitado Programa se concentra en prácticas de asistencialismo[64], control cultural y proselitismo político electoral.
Invocándose la llamada “seguridad” o “interés nacional” [sic], la resolución exenta 1.438[65], de MIDEPLAN y FOSIS, garantiza la falta de transparencia, al determinar actos, documentos y antecedentes afectos a secreto o reserva, alegándose la protección de los intereses públicos; entre ellos, documentación que reciba el Servicio como parte integrante de una licitación pública o privada, principalmente toda aquella relacionada con las ofertas técnicas, hasta que se haya efectuado la adjudicación; no obstante lo señalado, dichas ofertas tendrán el carácter de documentos reservados, aun después de la adjudicación.
Alegando la “debida protección de los intereses públicos”, tienen carácter de reservados, la documentación relacionada con las demandas, querellas, denuncias, recursos y/o reclamos, interpuestos ante los Tribunales de Justicia, por y en contra del Servicio y todos los antecedentes que les sirven de sustento y/o complemento directo; los Informes de evaluación de los ejecutores del FOSIS; aplicaciones informáticas de apoyo a la Gestión de Programas; orientaciones -programáticas y específicas- relativas a la inversión del FOSIS, e informes de Auditoría Interna. Por si fuese poco, poseen carácter de reservado (a fin de dar protección a intereses privados), la documentación relativa al personal del Servicio.
Se acentúa la moda, de la intelectualidad institucionalizada, de presentar su labor y proyectos, como neutros, objetivos o imparciales, materias técnicas, tareas que serían independientes de los intereses y objetivos de los financistas, soslayando que lo que se vincula o relaciona no puede ser neutral; particularmente, que la ciencia social, al examinar conductas en referencia a fines, opera, necesariamente, con juicios de valor, olvidando –u ocultando- que sus enfoques y propuestas obedecen, también, a una ideología precisa y determinada. Al imponer políticas sociales, culturales, etc, necesariamente prefieren unas por sobre otras, no pudiendo ser tal tarea sino, esencialmente, valorativa, subjetiva.
La manipulación inserta en el plan Puente Chilesolidario, entre otros, para imponer políticas económicosociales y culturales, nos recuerda advertencias anteriores, más precisamente un fragmento del célebre debate entre Michel FOUCAULT y Avram Noam CHOMSKY, ante la televisión holandesa, en 1971.
Entrevistador: “¿Cree usted, Sr. FOUCAULT, que podemos llamar a nuestra sociedad democrática, después de escuchar la declaración del Sr. CHOMSKY?”.
FOUCAULT: “No, yo no creo en absoluto que nuestra sociedad sea democrática. Si uno entiende por democracia el efectivo ejercicio del poder por una población en la que nadie esté dividido u ordenada jerárquicamente en clases, es absolutamente claro que estamos muy lejos de la democracia. Es también claro que vivimos bajo un régimen de dictadura de clases, un poder de clases que se impone a sí mismo mediante la violencia, siempre cuando los instrumentos de esa violencia son institucionales y constitucionales. Y esto ocurre en un grado que impide que exista una verdadera democracia.
La crítica y la lucha son esenciales para mí por diferentes razones: primero porque el poder político es mucho más profundo de lo que uno sospecha; hay centenares e invisibles puntos poco conocidos de soporte; su verdadera resistencia, su verdadera solidez está quizá dónde uno no lo espera. Probablemente es insuficiente decir que detrás de los gobiernos, detrás de los aparatos del Estado, está la clase dominante; uno debe ubicar los puntos de actividad, los lugares y las maneras en las cuales su control es ejercido porque ese control no es simplemente la expresión en términos de política de la explotación económica, ese es su instrumento y, en gran medida, la condición que hace esto posible; la ocultación de lo uno es lograda a través del exhaustivo discernimiento de lo otro. Bien, si uno no logra reconocer esos puntos de soporte de las clases dominantes, corre el riesgo de dejar que ellos continúen existiendo y de ver a esas clases dominantes reconstituirse incluso después de evidentes procesos revolucionarios” [66].
[1] Ya en su famoso diálogo con Noam CHOMSKY, Human Nature: Justice vs Power (I), Holanda, 1971: El poder político es mucho más profundo de lo que uno sospecha; hay centenares e invisibles puntos poco conocidos de soporte; su verdadera resistencia, su verdadera solidez está quizá dónde uno no lo espera, en instituciones que aparecen neutrales e independientes, pero que ejercen y controlan oscuramente. A ellas corresponde desenmascarar.
[2] Traducidas en la interpretación oficial de FOSIS sobre ciertas condiciones que deben alcanzar (cumplir) las familias beneficiarias, en el contenido de los formularios a llenar, en los tópicos a tratar con familias (es decir, lo que se prioriza o valora especialmente), en el contenido y objetivos de jornadas de capacitación, entre varias vías.
[3] Me lo expresaba la sra. Jessica Morales Díaz (Quebrada Piedra Laja 12, Playa Ancha, Valparaíso). Miseria y táctica de sobrevivencia ya retratada por Pier Paolo PASOLINI, en Pajaritos, pajarracos.
[4] Eugenio Raúl ZAFFARONI, La globalización y las actuales orientaciones de la política criminal. Punto III, número 2. Buenos Aires, s/f.
[5] Precisemos que, por ejemplo en el tema Vivienda, esta condición se entiende cumplida si se está postulando (pero no tiene preferencia alguna para obtener vivienda), en el tema Ingresos, basta que un representante de la familia “intervenida” esté postulando al subsidio familiar (aproximadamente 4.000 pesos por cada carga familiar, más la madre), pero no que logre recibirlo efectivamente.
[6] Reconocemos, sí, que ya la propia expresión intervención psicosocial, anuncia el ingreso a especiales áreas de la familia.
[7] También en otras áreas, como la penal, en el modo y la forma de exhibir imágenes sobre la “delincuencia”: Recordemos un ejemplo de etiquetamiento medial: “Los Piques. Los hermanos que nacieron para delinquir” (Propaganda del programa Enigma, de TVN. 21 de octubre de 2003).
[8] Estigma incluso en el trato periodístico: en 2005, el vespertino “La Estrella”, de Valparaíso, publicaba, como titular, que un “travesti” [sic] había logrado ser microempresario; la noticia, así, no radicó en que una persona modesta había asumido esta actividad económica, sino, lo que importaba resaltar era su faceta sexual; esta es la noticia que “vende”. El periodista que elaboró el titular fue premiado en la ceremonia de cierre de año FOSIS 2005, celebrada en el teatro Municipal de esta ciudad (enero de 2006).
[9] Que ya los aportes de GRAMSCI y ALTHUSSER evidenciaron. Sobre el tema, importantísimo, del rol ideológico que se asignan a los aparatos estatales, véase, de Louis ALTHUSSER, Los aparatos ideológicos de Estado, en el volumen colectivo Psicología Social 11, La influencia social masiva, Ediciones Universitarias de Valparaíso, 1971, págs. 75 y ss. Independientemente de los eventos personales del autor, el artículo mantiene plena vigencia.
[10] Eduardo GALEANO, Noticias de los nadies.
[11] Otra condición mínima a cumplir, fracasada en la realidad, indica que “la familia cuente con ingresos superiores a la línea de indigencia”. Recordemos que el Ministerio de Planificación y Cooperación (MIDEPLAN), entiende por HOGARES POBRES "aquellos cuyos ingresos no alcanzan para satisfacer las necesidades básicas (alimentarias y no alimentarias) de sus miembros", traduciendo la afirmación en números, indicando que la "línea de pobreza" asciende a $ 47.099 per cápita en la zona urbana, y a $ 31.756 en la zona rural. En tanto, por HOGARES INDIGENTES se entiende aquellos que ”aun cuando destinaran todos sus ingresos a la satisfacción de las necesidades alimentarias de sus miembros, no logran satisfacerlas adecuadamente". De acuerdo a la consideración gubernamental (MIDEPLAN), desde 2006 la "línea de indigencia" implica ingresos individuales inferiores a $ 23.549 en la zona urbana, y a $ 19.146 en la zona rural (valor de la canasta básica).
Anotemos que el llamado Ingreso mínimo legal quedó fijado, para el lapso junio 2007-mayo 2008, en $ 144.000; restándole los descuentos obligatorios (cotizaciones previsionales, de cesantía y de salud), su monto real se acerca a $ 114.000; irónicamente, resulta insuficiente incluso aplicando el propio parámetro oficial, establecido por MIDEPLAN, para graduar la “línea de pobreza”, ya citada; con la propia escala oficial, una familia de cuatro personas requeriría hoy, al menos $ 188.000 mensuales líquidos (al bolsillo), para sobrevivir “superando” la línea de pobreza; en verdad, mucho más.
[12] Encuentro de Capacitación , abril de 2004, comuna de Olmué.
[13] Sitio web “redes de apoyo”: www.cpuente.cl/agencia/recursos/trabajo/1.html
Y, “se entiende por remuneración estable, la generación de ingresos mensualmente, producto del trabajo o de la auto producción rural, independientemente del monto de dichos ingresos. Los ingresos familiares por sobre la línea de la indigencia es materia de una condición mínima de la dimensión ingresos y no de la dimensión trabajo”.
[14] Tal como lo reconocen trípticos de cursos Magíster en Psicología Social. Hoy, en materia de intervención social, predominan nociones y prácticas que consideran solo dimensiones individuales, y operándose estrategias de trabajo centradas, exclusivamente, en la carencia, el déficit y la patología.
[15] Precisa es la descripción de Rafael AGACINO: la responsabilidad social de superar la pobreza ha sido endosada a los sujetos populares, sean estos asalariados o trabajadores independien­tes. El discurso oficial alega que los pequeños productores podrán salir de la pobreza si son capaces de asimilar las leyes de la competencia. Lo que impera es el mecanismo de selección natural. Citado por Jorge ROJAS y Antonio ARAVENA, en “El mundo sindical y el trabajo asalariado en Chile”, incluido en el volumen Trabajadores y empleo en el Chile de los noventa, de Patricio Escobar (editor), LOM, Santiago, 1999, pág. 153.
[16] Paulo FREIRE (1921-1997), educador brasileño. Estudio Derecho, pero se dedicó por completo a la educación, campo en el que desarrolló un sistema de aprendizaje original y controvertido. Sus ideas le llevaron a ser encarcelado en 1964, acusado de “revolucionario e ignorante” y, como consecuencia, a exiliarse en Chile. En 1970 se trasladó a Ginebra, donde trabajó en el Consejo Mundial de Iglesias. Diez años después regresó a Brasil como un pedagogo reconocido. Entre sus obras, traducidas a muchos idiomas, destacan La educación como práctica de la libertad (1967) y Acción cultural para la libertad (1970).
[17] Paulo FREIRE, Pedagogía del oprimido, traducción de Jorge Mellado, 21ª edición, Siglo XXI editores, Madrid, 1979, págs. 182 y 183.
[18] Palabra clave para los maestros del control social. ”¿Qué es, después de todo, una ‘actitud internalizada’ sino una actitud particularmente notoria para la persona que la sostiene y que está de ese modo bien protegida por las predisposiciones, la percepción selectiva, etc.?” Joseph T. KLAPPER, Lo que sabemos sobre los efectos de la comunicación de masas: el límite de la esperanza, incluido en el volumen colectivo La influencia social masiva, cuaderno número 11 de la serie Psicología social, Ediciones Universitarias de Valparaíso, 1971, nota 45, pág. 53.
[19] Eduardo GALEANO, Noticias de los nadies.
[20] En materia de Distribución del ingreso, la concentración del ingreso sigue acentuándose. En Chile el decil más pobre de la población logra un 1,2 por ciento del ingreso; en cambio, el decil más rico se lleva casi el 39 por ciento de la riqueza, según lo reconoce la propia encuesta CASEN 2006.
Así, mientras el 10% de la población con menores ingresos percibe un ingreso que oscila entre 1 y 32.825 pesos, el 10% de más altos ingresos recibe un ingreso que oscila entre 394.073 y 32.085.000 pesos, per cápita. El desmedro se agudiza, tal como lo señala la Corporación Representa (que encabeza el economista Marcel CLAUDE), con medidas tales como el aumento del IVA al 19%, reduciendo así la renta disponible de sectores modestos. Impuesto eminentemente regresivo, impacta en mayor proporción a los sectores más pobres.
[21] El director del Departamento de Economía de la Universidad de Chile, Dante Contreras, hace varios años describía la economía chilena como estática en el plano de movilidad social: si en Canadá y Estados Unidos la probabilidad de permanecer en el estrato del 10% más rico de la población es del 20%, en Chile es del 60%. La movilidad social es reducidísima. En 2007, a propósito de los resultados de la encuesta oficial CASEN 2006, reitera sus apreciaciones (“La Tercera”, 23 de junio de 2007).
[22] Por ello que la mortalidad infantil en Puerto Saavedra es 14 veces más alta que en Vitacura, y en Independencia 7 veces más alta que en aquélla. Las expectativas de vida son entre 10 y 20 años menores en las comunas pobres, en relación con las ricas. Dos tercios de las horas médicas se invierten en el sistema privado, que da cobertura a menos de un tercio de la población. Fonasa tiene varias veces menos recursos que las Isapres y da cobertura al 80% de la población. Los gastos de administración en el sector privado son varias veces más altos que en el sistema público, y no cubren ni a pobres ni a ancianos.
[23] Consecuencias del régimen económico en el mercado laboral:
1.- Cambios en el empleo, con tendencia a altas tasas de desempleo y precarización del mismo;
2.- Flexibilización en el mercado de trabajo, con tendencia a la inestabilidad laboral y a las altas tasas de rotación;
3.- Cambios en la normativa laboral, con tendencia a la desprotección de los trabajadores;
4.- Debilitamiento del rol del Estado como asignador de recursos y como agente redistributivo del ingreso, con tendencia a dejar que sea el mercado el que regule el empleo, los salarios y las prestaciones sociales;
5.- Debilitamiento del sindicalismo y de las negociaciones colectivas, con tendencia hacia la pérdida de derechos adquiridos y/o una disminución de las exigencias reivindicativas, y
6.- Fortalecimiento de la autonomía empresarial no sólo en la toma de decisiones económicas, sino también para definir unilateralmente las condiciones de trabajo y de salarios, y los márgenes de rentabilidad que quieren alcanzar para sus negocios.
[24] El desempleo no somete a todos los estratos por igual. Nótese que, según MIDEPLAN, el primer quintil alcanza un 25,8% de desempleo, mientras que en el último de ellos sólo afecta al 2,8%.
[25] Ya la antepenúltima encuesta CASEN (2000), revelaba que en el primer quintil la desocupación laboral femenina ascendía a 32,5%, mientras que la masculina alcanzaba un 23,1%. En el quintil II, la cesantía en las mujeres llegaba al 17,4%, frente al 9,9% en los hombres. En el último quintil, en cambio, la relación era 3,6% para la mujer y 2,2% para los hombres.
[26] Documento La distribución del Ingreso en Chile: diagnóstico y tendencias, Informe de la Sección de Economía y Evaluación Presupuestaria, Oficina de Informaciones, de la Cámara de Diputados (marzo de 2004), págs. 24 a 27.
[27] A propósito de otras áreas, la violencia intrafamiliar también se ve acentuada por ello. Médicos extranjeros, que laboran en el sistema público de salud, quedan sorprendidos por el grado que ésta asume en Chile, y algunas de cuyas consecuencias deben atender. Así, se trata de factores variados, agravados por un específico sistema económicosocial.
[28] Documento La distribución del Ingreso en Chile: diagnóstico y tendencias, citado.
[29] La Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL), postula “la necesidad de recurrir a políticas económicas y sociales que refuercen las posibilidades de ampliar la base productiva, pero que a la vez conlleven una redistribución progresiva del ingreso, que permita que el crecimiento económico eleve más rápidamente el nivel de vida de la población con menores recursos”.
Siendo esencial la redistribución del ingreso en la lucha contra la pobreza, el documento de la CEPAL, Panorama social para América Latina, analiza la estructura de ingresos que subyace a los patrones de concentración. En sus versiones anuales, invariablemente señala que la situación distributiva de esta región la ubica como una de las más desiguales del mundo. Se agudiza la CONCENTRACION PATRIMONIAL. Sólo 16 grupos económicos explican el 80% del Producto Interno Bruto. Cuatro bancos dominan el sector financiero: Colocaciones Banco Chile (18%), Santander (24%), Crédito e Inversiones (11%) e Hipotecario (7%). Siete AFP (de 20, en 1993) manejaban los 45.000 millones de dólares que ya entonces captaba el sistema privado de previsión, dinero generado –y propiedad- de los trabajadores. Tres grandes tiendas (Almacenes París, Falabella y Ripley), ya dominaban el mercado de venta al detalle.
Las tres grandes tiendas, junto con los supermercados, ahogan a las PYMES proveedoras mediante cobro de publicidad, traspaso de riesgos y costos. Reproducen la desigualdad cobrando varias veces más a la gente de menos recursos mediante tarjetas de crédito con altos intereses. Revelador es que la empresa Falabella haya creado su propio banco. Haciendo pesar su poder comprador, cerca del 10% de los ingresos de las cadenas de supermercados proviene de cobros a sus proveedores: Cencosud aumentó en más de 1.000 %, sus ingresos por este concepto, entre los años 2000 y 2005, según una investigación de la Fiscalía Nacional Económica (“La Tercera”, 29 de septiembre de 2007, pág. 44).
[30] En El Programa abandonado, LOM, Santiago, 1996, pág. 64.
[31] Francis FUKUYAMA, El fin de la historia y el último hombre, Buenos Aires, 1992, págs. 412, 413, 419 y 430-435. Citado en Historia Contemporánea de Chile, tomo I, de Gabriel SALAZAR y Julio PINTO, LOM, Santiago, 1999, pág. 176. En 1989, año de aparición de su ya famoso texto, era funcionario del Departamento de Estado norteamericano. Hoy es asesor de George W. Bush en temas bioéticos. En 2006, la denominada Universidad de Los Andes (Opus Dei), financió su visita a Chile.
[32] Paulo FREIRE, Pedagogía del oprimido, citado, pág. 115.
[33] Ficha de Prediagnóstico [sic] de Habitabilidad.
[34] Paulo FREIRE, Pedagogía del oprimido, citado, págs. 198 y 199.
[35] Entre ellas la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
[36] Obsesionados por la desviación y la anomalía. Michel FOUCAULT, Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión, 18º edición, traducción de Aurelio Garzón del Camino, Siglo XXI editores, México, 1990, pág. 306.
[37] Hacemos aplicable los razonamientos de DE RIVACOBA, también pertinentes en estas materias. Función y aplicación de la pena, Depalma, Buenos Aires, 1993, págs. 72 y 48, nota 37.
Siendo la pobreza multicausal, no será superada (en la realidad, no en la pantalla de computadores), si, además, no se abordan otros factores, tales como la redistribución del ingreso, planteado con orientaciones tributarias que graven a los poderosos y no a la gente modesta y, en el plano del trabajo dependiente, negociaciones colectivas sin condicionamientos, y oportunidades estatales que lleguen, realmente, a quienes los necesitan. Tenemos presente que, en áreas importantes relacionadas con el respaldo concreto a la gente y a los estudiantes modestos, la ayuda estatal, tal como la subvención pro-retención de alumnos, se dirige a las alcaldías (no a la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas, JUNAEB), no llegando a los necesitados. Incluso, cuando quienes tiene la obligación de fiscalizar su correcto destino se desentienden de obligaciones legales. Recordemos la ley 15.720, orgánica de JUNAEB, establece que esta entidad, y sus Juntas Provinciales y Locales, tendrán a su cargo la aplicación de medidas coordinadas de asistencia social y económica a los escolares, conducentes a hacer efectiva la igualdad de oportunidades ante la educación. Atenderá las necesidades: a) de alimentación; b) de vestuario; c) de útiles escolares; d) de transporte; e) de becas; f) de préstamos a los estudiantes universitarios; g) de internados y hogares estudiantiles; h) de preservación y recuperación de la salud en colonias climáticas y de vacaciones, e, i) de cualquiera otra medida asistencial.
[38] W.J. THOMAS, P.L. BERGEN y T. LUDEMANN.
[39] La denominada profecía autorrealizable, de MERTON.
[40] Paulo FREIRE, ¿Extensión o comunicación?, traducción de Lilian Ronzoni, Siglo XXI editores, Buenos Aires, 1973, págs. 44 y 45.
[41] Gabriel SALAZAR y Julio PINTO, Historia Contemporánea de Chile, tomo II, LOM ediciones, Santiago, 1999, págs. 55 y 56.
[42] Véase el estudio de John R. P. FRENCH, Jr, y Bertram RAVEN, Las bases del poder social, incluido en el volumen colectivo La influencia social primaria, cuaderno número 8 de la serie Psicología social, Ediciones Universitarias de Valparaíso, 1973, especialmente págs. 88 y ss.
[43] Eduardo GALEANO, La escuela del crimen.
[44] Karen HEALY, Trabajo social. Perspectivas Contemporáneas, traducción de Pablo Manzano, Ediciones Morata, s.l., Madrid, 2001, págs. 20, 62 y 63.
[45] Parecía que los procedimientos descritos por Michel FOUCAULT, esto es, las técnicas para dominar las multiplicidades humanas y manipular sus fuerzas, para medir, controlar y encauzar individuos, y hacerlos dóciles y útiles, estaban ya superados. Grave error. Véase Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión, citado.
[46] Manuel DE RIVACOBA, Configuración y desfiguración de la pena, Discurso de incorporación como miembro correspondiente en la entonces denominada Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales, del Instituto de Chile, Santiago, 1980, pág. 18.
[47] Citado en El impacto de la violencia en las instituciones educativas, resiliencia desde la escuela, de Ivana DEPETRIS, Stella Maris GAVIGLIO, y María SILVINA VOCOS, Córdoba, 2001.
[48] En el Manual de identificación y promoción de la resiliencia en niños y adolescentes, 1998, Organización Panamericana de la Salud, Fundación W. K. Kellogg, Autoridad Sueca para el Desarrollo Internacional ASDI, pág. 9.
[49] O, el proceso que permite a una persona que ha sufrido un traumatismo (incesto, violación, pérdida temprana de un ser querido, enfermedad grave, guerra) continuar su desarrollo. Se dice que la resiliencia es más que resistir, es también volver a aprender a vivir. Del mismo modo que la salida de un campo de concentración no constituye en sí misma la libertad, el cese de los malos tratos no representa el fin del problema, sino solamente el principio del trabajo de resiliencia por el que el individuo transforma el dolor por diferentes medios y vuelve a aprender a vivir.
Resiliencia Individual: Es ese potencial humano que permite emerger de una experiencia aplastante con cicatrices pero fortalecido/a. Resiliencia Familiar: La habilidad de una familia de resistir y rebotar de crisis y problemas persistentes; surge de tres áreas interrelacionadas: individual, familiar y un contexto social amplio.
[50] Jorge BARUDY, Resiliencia y buenos tratos infantiles, en el volumen Los buenos tratos a la infancia. Parentalidad, apego y resiliencia (en colaboración con Maryorie DANTAGNAN), Gedisa, Barcelona, 2005, págs. 58 y 53.
[51] En alusión a la cadena de comida chatarra “McDonald”. Véase, Trabajo social. Perspectivas Contemporáneas, citada, pág. 12.
[52] La carpeta que se entregó a los apoyos asistentes, también contenía un extracto del libro “Comprender la función empresarial y cómo fomentarla”, de Rainer Kolshorn y Jim Tomecko (año 1995). Parece que, al observar las posiciones de la audiencia de apoyos familiares, la relatora no insistió en su lectura. En el texto, se sitúa a Walt Disney y Henry Ford como ejemplos a seguir, como paradigmas de emprendedores exitosos, ganadores, triunfadores, etc. En verdad, se trata de casos lejanos y excepcionales, que para ser sustentados requieren de muchos otros seres humanos debajo, miles de dependientes a su servicio (llamados perdedores, derrotados, fracasados, etc.), ejemplos insertos en otra cultura, la que no se caracteriza por poseer rasgos solidarios (excepto para “repartir” invasiones y bombas). Divisamos un proceder intelectual que, en vez de unir, disgrega, y que no localiza ni relaciona los factores causales de cesantía ni pobreza.
[53] Los ejemplos utilizados por Consultoras resultan, habitualmente, centrados en una esfera personal, desvinculándolos de toda circunstancia o entorno, que nos condiciona.
[54] De hecho lo han logrado, atendiendo a las reformas laborales, especialmente la establecida en la ley 19.759, de 2001, que modificó el número 3 del artículo 10 del Código del trabajo, permitiendo que el contrato pueda señalar dos o más funciones específicas, sean estas alternativas o complementarias (pueden ser veinte o treinta). Véase, del autor, la presentación en power point, Neoliberalismo en el Derecho laboral chileno, 2007.
[55] Práctica común es enviar funcionarios, de especial confianza, a perfeccionarse al extranjero, preferentemente a Estados Unidos; cuando regresan, aplican el conocimiento, conceptos e incluso hábitos, implantados en los centros imperiales.
[56] Tales como el acto de despedida a Ricardo Lagos, en el Parque O’Higgins (Santiago, 7 de marzo de 2006), y la Cuenta pública presidencial, en el Congreso Nacional (21 de mayo de cada año).
[57] Actividades denunciadas mediante escrito, por 29 apoyos familiares de Valparaíso (adherentes incluso del gobierno), en contra de Sandra OYARZÚN CABRERA (coordinadora regional del Programa Puente), y Danitza ROA SANTOS, entonces coordinadora provincial Valparaíso del Programa (hoy directora regional de PRODEMU), presentada el 31 de enero de 2006, tanto ante el director regional FOSIS, César BARRA, como ante Yasna PROVOSTE, entonces titular del Ministerio de Planificación y Coordinación. Nada se investigó ni sancionó; en cambio, se despide a los promotores de la denuncia.
[58] En reuniones colectivas de apoyos familiares, de enero de 2006, la entonces coordinadora Danitza ROA, ya citada, imputó tales problemas de ajuste remuneracional al Congreso Nacional, y a la oposición política que allí existe. El mismo problema remuneracional le comunicamos a Mario OSSANDÓN, entonces director nacional de FOSIS (y hoy gerente de SERCOTEC), y a Verónica SILVA, entonces subdirectora nacional de Programas de FOSIS (hoy directora del sistema Chilesolidario), tema que esta última respondió dando a entender hechos no reales: también lo imputó a medidas generadas en el Congreso Nacional, cuando, en verdad, revisando la historia de la Ley de Presupuestos 2006 (Ley 20.083), queda en evidencia que la rebaja real de honorarios radicó en FOSIS y MIDEPLAN. Esto se le hizo presente a la actual ministra de MIDEPLAN, Clarisa HARDY, con fecha 15 de mayo de 2006, escrito no respondido.
Recordemos los montos específicos. Para CHILESOLIDARIO, se pidió 69.996.379 millones de pesos, y se otorgó esa cantidad. Para FOSIS, se pidió 38.352.821 millones de pesos, y se aceptó esa cantidad. Para MIDEPLAN, se pidió 166.076.743 mil millones de pesos, y se acogió esa cantidad. En resumen, el Parlamento no rebajó un solo peso a los presupuestos solicitados para el sector.
Sobre el tema, véase, el INFORME DE LA COMISIÓN ESPECIAL MIXTA DE PRESUPUESTOS, recaído en el proyecto de Ley de Presupuestos del Sector Público para el año 2006 (boletín legislativo 3.993-05), y el INFORME DE LA PRIMERA SUBCOMISION ESPECIAL DE PRESUPUESTOS, recaído en la Partida 21, MINISTERIO DE PLANIFICACION, del proyecto de Ley de Presupuestos del Sector Público para el año 2006 (boletín legislativo 3.993-05).
[59] Samuel Palma, Jornada de Capacitación en Valparaíso, octubre de 2005.
[60] Lo que no es casual, ya que eran dos de los municipios importantes que, en esa época, conservaba la coalición de gobierno.
[61] Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, una de las más poderosas Organizaciones No Gubernamentales, ONG. Su financiamiento se constituye, principalmente, por: a.- Las contribuciones anuales de los Estados Miembros que serán proporcionales a sus respectivas contribuciones al presupuesto de la UNESCO. Corresponderá a la Asamblea General fijar el monto de las cuotas de acuerdo con el Artículo IV, párrafo 4, letra c); y, b.- Las contribuciones anuales suplementarias que aportan los países que acojan Sedes y Programas de la FLACSO, conforme a lo dispuesto en los respectivos acuerdos; Las subvenciones, aportes definitivos o temporales, donaciones y legados, otorgados por gobiernos, instituciones o particulares. (artículo XI de su Reglamento interno). Entre las principales funciones destacan: a.- asegurar la formación de especialistas en ciencias sociales en América Latina, a través de cursos de postgrado y especialización; b.- realizar investigaciones en el área de las ciencias sociales sobre asuntos relacionados con la problemática latinoamericana.; c.- difundir en la región latinoamericana por todos los medios y con el apoyo de los Gobiernos y/o instituciones, los conocimientos de las ciencias sociales, sobre todo los resultados de sus propias investigaciones. En cuanto a sus relaciones con otras entidades, “la FLACSO, de acuerdo a su naturaleza y fines, debe concertar su acción tanto con la de los organismos gubernamentales y no gubernamentales que desarrollan actividades afines, como con los organismos de los gobiernos, las universidades y centros nacionales en ciencias sociales de la región” (artículo XIII del Reglamento interno).
Idóneas son las palabras de PETRAS: “Son fundamentalmente actores políticos, cuyos proyectos, preparación y talleres no tienen ningún impacto económico importante ni en el PBN (Producto Bruto Nacional), ni en términos de disminuir la pobreza. Pero sus actividades sí tienen un impacto en cuanto a desviar a la gente de la lucha de clases a formas inocuas e ineficaces de colaboración con sus opresores [...] El rol de los postmarxistas en los microproyectos es neutralizar la oposición política por abajo mientras se promueve el neoliberalismo por arriba [...] Los marxistas son excluidos de las conferencias y estigmatizados como ‘ideólogos’, mientras los postmarxistas se presentan como ‘científicos sociales’. El control de la moda intelectual, las publicaciones, las conferencias, los fondos para investigar, proporcionan a los postmarxistas una importante base de poder pero que esencialmente depende de levitar con sus protectores” (y financistas). Véase de James PETRAS, Intelectuales: una crítica marxista de los postmarxistas, traducción de Ariel BIGNAMI, editado por ICAL Santiago, 1996, págs. 19 y 20. Asimismo, La metamorfosis de los intelectuales en América Latina, artículo en separata, publicado por la revista “Punto Final” en 1989, también ubicable en el sitio www.nuestros-derechos-laborales.blogspot.com.
[62] Custodiada por la hipócrita flexibilidad laboral, garantizada, entre otras vías, por el artículo 161 del Código del trabajo.
[63] En Pedagogía del oprimido, citado, pág. 184.
[64] Se promueve, por las capacitadoras nacionales de FOSIS, como práctica a imitar (“Concurso de Buenas Prácticas”, año 2006), acciones que implican, por ejemplo, hacer colectas con jugadores de fútbol para pagar los carnets de identidad de gente pobre (comuna de Calama), presentándolo como un importante avance en la lucha contra la pobreza.
[65] Resolución publicada el 17 de enero de 2003. fue expedida por Mario Ossandón Cañas, en ese entonces Director Ejecutivo FOSIS, hoy jefe de SERCOTEC.
[66] Human Nature: Justice vs Power (I). Diálogo, del titular de la cátedra Historia de los sistemas de pensamiento, con el lingüista estadounidense Avram Noam CHOMSKY, en el marco del International Philosophers' Project, Holanda, año 1971. Con apoyo de la Escuela Superior de Tecnología de Eindhoven.

References: Resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 10
 artículo 161
 Resolución