Source: http://www.aech.cl/2013/10/chile-y-el-mundo-segun-monsanto.html
Timestamp: 2015-08-30 07:48:52+00:00

Document:
AECH - Asociación Escéptica de Chile: Chile y el Mundo Según Monsanto
Ranking de las 10 ideas del misticosmos más extrañ...
el sábado, 5 de octubre de 2013
·Daniel Norero
“MONSANTO viene a Chile a
apoderarse de nuestras semillas, patentándolas para ser
manipuladas genéticamente y luego venderlas a los campesinos que
sólo podrán cultivarlas una sola vez, o si no serán demandados. Movilízate
contra la Ley Monsanto para que nuestros platos no se llenen de veneno y la
semilla chilena no se privatice”.
Aclaraciones como la anterior que de seguro has leído repetidamente en las
redes sociales estos últimos meses, son simples y burdas mentiras. Es increíble
la inmensa cantidad de desinformación, mitos y leyendas urbanas que corren
respecto a la legislación de la propiedad intelectual de semillas en Chile y, sobre todo, el gran lobby que llevan a cabo grupos ideológicos del ámbito
nacional implantando una verdadera campaña del terror. Hay dos cosas que me preocupan como ciudadano en este tema: primero, la
poca información seria a la que la población en general puede acceder, junto a
lo difícil que es acceder a contenidos fidedignos debido a la gran propaganda
anti-transgénica (esto complica aún más la baja capacidad de pensamiento crítico
que normalmente ejerce la población); y, segundo, que parlamentarios y candidatos presidenciales no tengan la
responsabilidad de informarse adecuadamente del tema, ya que de ellos depende
el futuro (en este caso del ámbito agrícola y forestal) de nuestro país. Respecto
a esto último, hemos escuchado por ejemplo, a un Franco Parisi y un Marcel Claude bastante desinformados (no me extrañaría que estén leyendo
artículos de Chile Sin Transgénicos, Yo No Quiero Transgénicos, etc.); un Marco Enríquez-Ominami que hasta propone una moratoria de 10 años a los transgénicos; un Alfredo Sfeir que da motivos prácticamente espirituales en lugar de racionales; una contradictoria Evelyn Matthei que primero se muestra a favor de la controversial ley, y después dice estar en contra; y no podemos olvidar a una amnésica Michelle Bachelet que tras presentar el proyecto de ley de obtentores vegetales
hace unos años, ahora dice "yo no sé nada de eso" cuando se le pregunta por el tema. Nada
extraño en política, ya que estar a favor de los transgénicos significa
claramente perder votos, y es más conveniente seguir el juego a la falacia naturalista del ciudadano promedio. Índice
Antes de referirme de lleno a las leyes en discusión, lo que me llama inicialmente
la atención es el curioso nombre que le ha dado el lobby anti-transgénico a
esta ley por dos situaciones que explicaré más adelante. ¿De qué se trata todo este alboroto por la adhesión de Chile a la UPOV91 en
el año 2011? Para empezar, UPOV es la sigla de la “Unión Internacional para la Protección de Nuevas Variedades de Plantas”, organización intergubernamental con sede en Ginebra (Suiza) cuya misión
es “proporcionar y fomentar un sistema eficaz para la protección de las
variedades vegetales, con miras al desarrollo de nuevas variedades vegetales
para beneficio de la sociedad” [1]. En otras palabras, busca proteger por un
período determinado de tiempo el patrimonio intelectual de las
personas/instituciones que se dedican a generar nuevas variedades vegetales de
mayor productividad y/o calidad nutricional – proceso que toma una inversión
enorme de tiempo y recursos económicos. Lo mismo ocurre con la protección de la
propiedad intelectual en otros campos como literatura, computación, cine, industria en general, biomedicina,
etc. Me imagino que no sería de agrado de algunos de los candidatos
presidenciales que sus libros se “pirateen” en la calle y no reciban los
derechos de autor respectivos – menos en tiempos donde necesitan inyectar
millones en sus campañas presidenciales.
La UPOV fue adoptada en París en
1961, y revisada en 1972, 1978 y 1991. Chile promulgó la ley Nº 19.342 en 1994 que “Regula los Derechos de
Obtentores de Nuevas Variedades Vegetales” para alinear nuestra legislación a
los estándares internacionales y adherir a la UPOV de 1978, convención en la
que fuimos aceptados en 1996; por lo cual,
ya somos miembros de la UPOV desde hace más de 17 años. Debido a que Chile en estas últimas 2 décadas se está constituyendo como un
país serio a nivel internacional, con intenciones de elevarse al nivel de
países desarrollados, cumplir con los requerimientos de los tratados de libre
comercio que ha firmado con potencias mundiales, incentivar la investigación y
creación de nuevas variedades vegetales, proteger y aumentar la productividad
de su industria agrícola, y evolucionar hacia la exportación de productos con
valor agregado e inteligencia, es que se decidió a fines del 2008, por la misma
presidenta Michelle Bachelet (Mensaje Nº 453-356) enviar el “Proyecto de ley que regula derechos sobre obtenciones vegetales y deroga ley N° 19.342” (boletín N° 6.355-01), que ingresó al senado el 13 de
enero del 2009, y permitiría adecuar las normas chilenas actualmente
vigentes a los estándares del Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales de 1991 (UPOV91). Posteriormente, en mayo del mismo año, la Cámara de
Diputados aprobó el proyecto por 75
votos a favor, 0 en contra y 0 abstenciones; tiempo después, la Comisión de
Relaciones Exteriores del Senado lo aprobó unánimemente y, finalmente el 11 de mayo del 2011 el Senado ratificó y aprobó la ley. Lamentablemente, por desinformación, lobby mediático y ciertas presiones, en Junio del 2011, el
Tribunal Constitucional rechazó el requerimiento por inconstitucionalidad
solicitada por 17 senadores y, desde entonces, el proyecto se sigue tramitando hasta
el día de hoy [2].
adherirnos a la UPOV91?
Si queremos que Chile
se convierta en una potencia agroalimentaria y forestal, se requieren varios factores, y uno importante
es instaurar reglas claras que aseguren los derechos de obtentor sobre
variedades vegetales registradas, y de esta forma sentar las
bases para un fortalecimiento de la investigación, desarrollo e innovación
asociada a la producción de nuevas variedades vegetales, que permita avanzar en
la estrategia de agregar valor a nuestros productos. Y precisamente, para
evitar los riesgos que trae la no modernización en la regulación de los
derechos de obtentor, es que se hace más que necesario adherir a la UPOV91.
Entre tales riesgos se cuenta, por ejemplo, la coincidencia entre el origen
de nuevas variedades protegidas en Chile y los principales destinos de
Si observamos los dos gráficos superiores, se visualiza
claramente que nuestro destino principal
de exportación es Estados Unidos y la Unión Europea, países de donde, paradójicamente, proviene el 70% de variedades que cultivan los agricultores chilenos; esto
implica que paguemos un royalty por utilizar tales cepas. Un caso específico es la fruta que Chile más vende: la uva
Thomson seedless. Se llama así porque no tiene semilla y fue creada en EEUU, y Chile
debe pagar los derechos por vender esa uva. Otro ejemplo es el caso de los
cultivos ornamentales (que observamos en los dos gráficos de abajo), de los cuales exportamos un
55% a Holanda, mismo país que es dueño de un 82% de las obtenciones vegetales
de estas flores. Por estas y otras situaciones es clave incentivar la generación nuevas
variedades en la agricultura chilena y proteger las entidades nacionales que
las desarrollan, sobre todo ante lo complicado de aclimatar especies
extranjeras a nuestro clima.
Mejora de los programas nacionales de fitomejoramiento. La situación de Japón (adherido a UPOV91) ilustra que el sistema es utilizado por todo tipo de obtentores (como personas físicas, empresas privadas, instituciones públicas, cooperativas, etc) y respecto de todo tipo de plantas y cultivos. Fuente: UPOV.
¿Qué cambió del '78 al '91?
Los cambios del Acta
de la UPOV91 respecto de la del año '78, tienen el propósito de mejorar las
condiciones de protección de un obtentor (persona que creado o puesto a punto
una nueva variedad vegetal). Entre las modificaciones principales están las siguientes [3]: Extensión de la Protección al producto de la cosecha, si el obtentor no la pudo ejercer en la semilla o planta (no tiene efecto sobre el costo de los pequeños agricultores).
Extiende el período de protección - 15 a 20 años en cultivos y 18 a 25 años en plantas (No tiene efecto sobre el costo de los pequeños agricultores).
los medios de comunicación se ha difundido una cantidad inmensa de información
totalmente errónea respecto a las implicancias de la adhesión a la UPOV91, sobre todo
desde focos activistas anti-transgénicos, agricultores e indígenas mal
informados. Las principales afirmaciones erradas son:
Monsanto patentará todas las semillas nativas, autóctonas
o no registradas:
Apostaría a que al menos el “99,99%” de los que vociferan contra la UPOV91
ni siquiera han leído su reglamento, les dejo el enlace nuevamente para que lo
revisen. Primero partamos dejando en claro que ni en Chile ni en ninguna parte del mundo se puede patentar una especie vegetal, solo son registrables nueva "variedades" de una especie obtenidas por mejoramiento vegetal (las variedades presentes en la naturaleza tampoco puedes registrarse). En el artículo 5.1 (y detallado en los artículos 6, 7, 8 y 9) se observa claramente que para que un
obtentor registre una nueva variedad, esta debe ser NUEVA, DISTINTA, HOMOGÉNEA, y ESTABLE. Esto implica que la variedad
no ha sido previamente comercializada, no figura en los listados oficiales
descritos de especies vegetales, y sus características deben ser uniformes y
transmitirse después de reproducciones o multiplicaciones sucesivas.
Las definiciones de estos 4 requisitos nombrados anteriormente, ya estaban presentes en la anterior Ley 19.342, y son perfeccionados en el actual proyecto de ley, tornándose mas precisos. Estos cambios son adecuados al mejorar la exigencia para obtener la protección de una nueva variedad, cautelando de esta manera que variedades ancestrales de pueblos originarios o de pequeños agricultores no puedan ser protegidas y, por ende, apropiadas por un tercero. Los requisitos de "novedad" en particular se mantienen inalterados respecto de la Ley 18.342. Es decir, que al momento de la solicitud de inscripción la variedad no haya sido comercializada en el país por más de un año (con consentimiento del titular), ni en el extranjero por más de cuatro años si se trata de arbustos u otras no consideradas árboles o vides, y por más de seis años si se trata de árboles o vides.
Cuando se quiere registrar una nueva variedad, debes demostrar que cumple con todas las características anteriormente
descritas (y el CÓMO la obtuviste) en terrenos para pruebas de campo que posee
el SAG (Servicio Agrícola y Ganadero). Las variedades protegidas están bajo
catastro por esta misma institución, y son alrededor de 700 [4]. Las variedades no protegidas son alrededor de 1000, e incluso, estas variedades libres están descritas en inventarios de iniciativas independientes, como el Catálogo de Semillas Tradicionales de Chile de María Isabel Manzur. La UPOV91 no permite registrar “hallazgos”, sino más bien nuevos desarrollos, por lo cual ni Monsanto ni ninguna empresa o persona puede registrar variedades nativas o conocidas.
Para información mas específica de como se estudian y determinan en una variedad los parámetros DHE (Distinto, Homogéneo, Estable), les recomiendo leer la Introducción general al examen de la distinción, la homogeneidad y la estabilidad y a la elaboración de descripciones armonizadas de las obtenciones vegetales (documento TG/1/3) - examen que se basa principalmente en los ensayos en cultivo efectuados por la autoridad competente encargada de otorgar los derechos de obtentor o por instituciones independientes. Para quienes quieran profundizar en la información del examen, pueden consultar los Documentos TGP de UPOV.
Este es otro gran bulo. Nadie obliga ni les pone una pistola en la cabeza a
los agricultores para que compren las semillas de Monsanto (o "X" empresa). Como ya especifique en el punto anterior, en Chile hay alrededor de 1000 variedades
nacionales NO PROTEGIDAS y tipificadas por el SAG [5], que son de libre acceso
y comercialización por cualquier persona. Bajo la UPOV78 ningún indígena o
campesino tuvo este tipo de problemas, y bajo la UPOV91 tampoco los tendrá, ya
que ambas versiones de la convención solo se refieren a variedades PROTEGIDAS.
La UPOV91 no prohíbe
a los agricultores usar el producto de la cosecha para siembras posteriores o
con fines experimentales, sino que deja en libertad a los países miembros para
regular tal situación que se conoce como “privilegio del agricultor”:
Artículo 15. Excepciones
al derecho de obtentor
1) [Excepciones
obligatorias] El derecho de obtentor no se extenderá
II) a los actos
realizados a título experimental, y
III) a los actos
realizados a los fines de la creación de nuevas variedades así como, a
menos que las disposiciones del Artículo 14.5) sean aplicables, a los actos
mencionados en el Artículo 14.1) a 4) realizados con tales
2) [Excepción
facultativa] No obstante lo dispuesto en el Artículo 14, cada Parte Contratante podrá restringir el
derecho de obtentor respecto de toda variedad, dentro de límites razonables y a
reserva de la salvaguardia de los intereses legítimos del obtentor, con el fin
de permitir a los agricultores utilizar a fines de reproducción o de
multiplicación, en su propia explotación, el producto de la cosecha que hayan
obtenido por el cultivo, en su propia explotación, de la variedad protegida
o de una variedad cubierta por el Artículo 14.5)a)i)
o ii).
OPCIONAL: Para semillas conservadas en el campo, se podrá según el país adherido, restringir el derecho de obtentor para que los agricultores puedan producir o multiplicar el producto de la cosecha que haya obtenido de una variedad protegida - dentro de márgenes razonables a fin de salvaguardar los derechos del obtentor.
Diagrama explicativo de la "exención del obtentor". Fuente: UPOV.
Es absurdo decir que los agricultores no podrán usar el producto de su cosecha, y en el caso de nuestro país, tales excepciones están permitidas. El actual proyecto en discusión “Proyecto de ley que regula
derechos sobre obtenciones vegetales y deroga ley N° 19.342 (boletín N°
6.355-01)” lo ratifica en los artículos 48 y 49:
Artículo 48.- Los agricultores podrán emplear con fines de propagación el
producto de una cosecha obtenido del cultivo de una variedad protegida, que
provenga y se utilice en su propia explotación, que haya sido legítimamente
adquirido y que no sea híbrido o sintético, quedando expresamente prohibida
la venta o enajenación a cualquier título de dicho material de propagación.
Esta facultad podrá ejercerse en la
especie solanum tuberosum L (papa) y en cereales, leguminosas y las especies de
propagación por semillas que el reglamento determine.
Para los efectos del presente artículo
se entenderá por explotación propia, el todo o parte de ella, que el agricultor
efectivamente explote cultivando vegetales, tanto si es de su propiedad como si
la administra bajo su responsabilidad y por cuenta propia, en particular, en el
caso de los arrendamientos.
Artículo 49.- Sin perjuicio de lo dispuesto en
este Título, el derecho de obtentor no se extenderá a:
c) Los actos realizados a los fines de creación de nuevas variedades
y a los actos señalados en el artículo 39 de la presente ley realizados con
tales variedades, a menos que éstas sean: variedades esencialmente derivadas de
la protegida, o que no se distingan claramente de ella, o que sean variedades
cuya producción necesite el empleo repetido de la variedad protegida.
Cabe recordar dos cosas. Primero, en el caso de las semillas híbridas, los agricultores desde hace mucho tiempo prefieren comprarlas año a año, por un tema de seguridad sanitaria y la importancia del "vigor híbrido", particularidad clave mediante la cual se incrementa una característica superior y útil para el agricultor (esto lo explico con mayor detalle en uno de los puntos del segundo capítulo). Segundo, es decisión del agricultor qué semilla
utiliza. Si accedió a comprar semillas protegidas (de Monsanto, X empresa, institución o alguna persona), ya sean generadas
por mejoramiento convencional o biotecnológico, es porque le confieren ventajas
y ganancias por sobre otras semillas que ha utilizado - y porque está de
acuerdo con el contrato de compra que firmó.
Respecto a las comunidades indígenas, el proyecto de ley establece claramente en el artículo 1 el respeto al patrimonio genético, los conocimientos tradicionales, y el libre uso de las semillas ancestrales: Artículo 1.- Esta ley garantiza que la protección conferida en virtud de ella se concederá salvaguardando y respetando, tanto el patrimonio biológico y genético, como los conocimientos tradicionales nacionales. El otorgamiento de los derechos que constituyan elementos protegibles, que hayan sido desarrollados a partir del material obtenido de dicho patrimonio o de dichos conocimientos, estará supeditado a que ese material haya sido adquirido de conformidad con el ordenamiento jurídico vigente".
Las variedades ancestrales por definición no cumplen con los requisitos necesarios para para registrar una variedad (ya nombrados anteriormente). Primero, por su caracter ancestral no cumplen con el requisito inicial de "novedad". Segundo, las variedades ancestrales tienen un perfil de heterogenicidad génética (no homogeneidad) imposibilitando su registro o apropiación indebida. Tercero, su libre uso se encuentra garantizado por parte de pequeños agricultores y pueblos originarios.
La semilla tradicional es la que tiene valor para la agricultura de subsistencia, pequeña agricultura y cualquiera que quiere tener una huerta propia. Sin embargo, para la agricultura comercial (la que representa una actividad económica para el agricultor, y alimenta al 80% de la población urbana nacional) no tiene ningún uso, salvo excepciones de nicho de mercado y otras situaciones. Por otro lado, las vari

References: artículo 5

Artículo 15
 Artículo 14
 Artículo 14
 Artículo 14
 Artículo 14

Artículo 48

Artículo 49
 artículo 39
 artículo 1
 Artículo 1