Source: http://www.votocatolico.co/2013_07_01_archive.html
Timestamp: 2017-05-27 11:50:37+00:00

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El senador Carlos Alberto Baena y la representante Gloria Stella Díaz, ambos del Movimiento MIRA, han radicado un Proyecto de Ley para extender la vacunación gratuita contra el VPH a todas las mujeres de entre 9 a 25 años de edad, y además volverla obligatoria para todas las niñas en edad escolar. El Proyecto de Ley 14 de 2013 Senado es radicado después de que en mayo pasado, el presidente Santos sancionara y promulgara la Ley 1626 de 2013, que obliga al Estado colombiano a garantizar la vacunación gratuita contra el Virus del Papiloma Humano a todas las niñas que estén entre cuarto de prímaria y séptimo de bachillerato. El proyecto radicado el 20 de Julio establece en su artículo 1º: Artículo 1°. El Gobierno Nacional deberá garantizar la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano de manera gratuita y obligatoria a todas las niñas entre 9 y 12 años de edad, escolarizadas o no escolarizadas, sin distinción del estrato social, de la raza, de la ubicación en el territorio nacional o cualquier otra condición. También garantizará la vacunación gratuita, a las mujeres entre los 13 y los 25 años de edad en todo el territorio nacional. Igualmente el Gobierno Nacional deberá verificar y tomar todas las medidas necesarias para que el esquema de vacunación contra el virus del papiloma humano, dirigido a esta población se realice de manera completa. El cambio realizado en este proyecto de ley es de suma gravedad en tanto que se pasa de la obligación al Estado de ofrecer la vacunación gratuita, a imponerla de forma obligatoria a todas la niñas, por encima del derecho fundamental a la tutela de los padres. El proyecto no es fortuito, pues junto con la aplicación de la vacuna han aumentado el numero de denuncias sobre sus efectos adversos en el país. En España han fundado la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma y en Japón el ministerio de Salud ha ordenado la suspensión de las vacunaciones a causa de los casos de efectos secundarios en las mujeres a las que era aplicada. Hace apenas unas semanas que denunciaron en EE.UU. que la OMS y la FDA han promovido las vacunas Cervarix y Gardasil con el único propósito de beneficiar a sus fabricantes: las farmacéuticas Merck Sharp & Dohme, y GlaxoSmithKline. Leer más...
El pasado miércoles, los senadores José Darío Salazar y Claudia Wilches, y las representantes a la Cámara Rosmery Martínez y Lina María Barrera radicaron un proyecto de ley para apoyar la maternidad y el parto digno, como forma de prevenir el aborto. En Senado quedó radicado con el número 24 de 2013. El proyecto obliga al Estado a promover el ejercicio responsable de la maternidad, la protección del niño por nacer a través de campañas pedagógicas en todos los niveles. Además establece una serie de derechos propios de la mujer embarazada y del niño recién nacido. También reconoce la labor de los Centros de Ayuda a la Mujer en Embarazo (CAM) como forma efectiva de ofrecer opciones a las mujeres que están pensando en abortar. De paso, declara el 25 de Marzo como el Día del Niño por Nacer. Lamentablemente el proyecto también tiene otras disposiciones que contradicen el objetivo del mismo y no podemos apoyarlas. Las expresiones “educación sexual y reproductiva en adolescentes” y “la prevención de embarazos no deseados” en el numeral 1 del artículo 3 El ofrecimiento a las mujeres embarazadas de métodos de planificación familiar, como se hace en los literales j) y s) del artículo 7º Si se eliminan estos dos obstáculos, deseamos un buen término al proyecto. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Proyecto de Ley 24 de 2013 Senado Por la cual se establecen lineamiento para los programas de apoyo a la mujer en gestación, al que está por nacer y el parto digno. Proyecto Original (24 de Julio) – Gaceta (542/13) Autores: José Darío Salazar, Claudia Wilches, Rosmery Martínez y Lina María Barrera Primer debate en la Comisión Séptima del Senado Ponentes: Claudia Jeanneth Wilches (Coordinador), Teresita García Romero, Mauricio Ernesto Ospina, Astrid Sánchez Montes de Oca, Gloria Inés Ramírez, Germán Bernardo Carlosama, Jorge Eliécer Ballesteros. Concepto Institucional MinSalud (7 de Octubre) Ponencia primer debate (Negativa) – Gloria Inés Ramírez (12 de noviembre) – Gaceta (920/13) Ponencia para primer debate (Mayoritaria) (20 de noviembre) – Gaceta (948/13) ARCHIVADO POR FALTA DE TRÁMITE Leer más...
El pasado miércoles, los senadores José Darío Salazar y Claudia Wilches, y las representantes a la Cámara Rosmery Martínez y Lina María Barrera radicaron un proyecto de ley para apoyar la maternidad y el parto digno, como forma de prevenir el aborto. El proyecto obliga al Estado a promover el ejercicio responsable de la maternidad, la protección del niño por nacer a través de campañas pedagógicas en todos los niveles. Además establece una serie de derechos propios de la mujer embarazada y del niño recién nacido. También reconoce la labor de los Centros de Ayuda a la Mujer en Embarazo (CAM) como forma efectiva de ofrecer opciones a las mujeres que están pensando en abortar. De paso, declara el 25 de Marzo como el Día del Niño por Nacer. El proyecto es tal vez la primera iniciativa que surge a nivel político para combatir el aborto a partir de ofrecer soluciones a la mayoría de problemas que llevan a las mujeres a abortar. El proyecto también es un buen inicio en el reconocimiento del que está por nacer como sujeto de derechos que merece protección especial por parte del Estado, según la Constitución Política, tratados internacionales como la Convención Americana sobre Derechos Humanos o la Convención de los Derechos del Niño y la jurisprudencia de la Corte Constitucional hasta la nefasta sentencia C-355 de 2006. Existen sin embargo algunas preocupaciones sobre el uso de términos que se pueden constituir en una especie de autogol para la causa provida. En primer lugar, sorprende el uso de la expresión “educación sexual y reproductiva en adolescentes” y “la prevención de embarazos no deseados” en el numeral 1 del artículo 3. Bien es sabido que los conceptos “Salud sexual y Reproductiva” y “Derechos Sexuales y Reproductivos” han sido la bandera con la cual el lobby del aborto y la ideología de género ha promovido la disociación entre la sexualidad y la reproducción y una cultura de consumo alrededor de la sexualidad. Así mismo, el uso del término “embarazos no deseados” es una estrategia de los pro-aborto para subordinar los derechos del que está por nacer a la subjetividad de su madre, por lo que no se entiende su lugar en este proyecto. Aún mas grave, es que un proyecto que busca favorecer la maternidad se promueva el ofrecimiento a las mujeres embarazadas de métodos de planificación familiar, como se hace en los literales j) y s) del artículo 7º. Algunos podrían considerar que esto responde con justicia a la promoción de una maternidad responsable, sin embargo, la realidad social actual es que la cultura de la anticoncepción no ha provocado cosa distinta a la devaluación de la maternidad y la proliferación de la sexualidad consumista. Por eso, bien lo advirtió el Papa Pablo VI en su Encíclica Humanae Vitae: Hay que excluir igualmente, como el Magisterio de la Iglesia ha declarado muchas veces, la esterilización directa, perpetua o temporal, tanto del hombre como de la mujer; queda además excluida toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio, hacer imposible la procreación. Tampoco se pueden invocar como razones válidas, para justificar los actos conyugales intencionalmente infecundos, el mal menor o el hecho de que tales actos constituirían un todo con los actos fecundos anteriores o que seguirán después y que por tanto compartirían la única e idéntica bondad moral. En verdad, si es lícito alguna vez tolerar un mal moral menor a fin de evitar un mal mayor o de promover un bien más grande, no es lícito, ni aun por razones gravísimas, hacer el mal para conseguir el bien, es decir, hacer objeto de un acto positivo de voluntad lo que es intrínsecamente desordenado y por lo mismo indigno de la persona humana, aunque con ello se quisiese salvaguardar o promover el bien individual, familiar o social. Es por tanto un error pensar que un acto conyugal, hecho voluntariamente infecundo, y por esto intrínsecamente deshonesto, pueda ser cohonestado por el conjunto de una vida conyugal fecunda. (Humanae Vitae, 14) Las palabras del Papa caen, ya no tanto como advertencia, sino como profecía cumplida: Una vez las parejas conocieron la comodidad del sexo sin consecuencias, fueron irremediablemente seducidas por la Cultura de la Muerte, de donde viene el aborto que se dice combatir. Se afirma con frecuencia que la anticoncepción, segura y asequible a todos, es el remedio más eficaz contra el aborto. Se acusa además a la Iglesia católica de favorecer de hecho el aborto al continuar obstinadamente enseñando la ilicitud moral de la anticoncepción. La objeción, mirándolo bien, se revela en realidad falaz. En efecto, puede ser que muchos recurran a los anticonceptivos incluso para evitar después la tentación del aborto. Pero los contravalores inherentes a la « mentalidad anticonceptiva » —bien diversa del ejercicio responsable de la paternidad y maternidad, respetando el significado pleno del acto conyugal— son tales que hacen precisamente más fuerte esta tentación, ante la eventual concepción de una vida no deseada. De hecho, la cultura abortista está particularmente desarrollada justo en los ambientes que rechazan la enseñanza de la Iglesia sobre la anticoncepción. Es cierto que anticoncepción y aborto, desde el punto de vista moral, son males específicamente distintos: la primera contradice la verdad plena del acto sexual como expresión propia del amor conyugal, el segundo destruye la vida de un ser humano; la anticoncepción se opone a la virtud de la castidad matrimonial, el aborto se opone a la virtud de la justicia y viola directamente el precepto divino « no matarás ». A pesar de su diversa naturaleza y peso moral, muy a menudo están íntimamente relacionados, como frutos de una misma planta. Es cierto que no faltan casos en los que se llega a la anticoncepción y al mismo aborto bajo la presión de múltiples dificultades existenciales, que sin embargo nunca pueden eximir del esfuerzo por observar plenamente la Ley de Dios. Pero en muchísimos otros casos estas prácticas tienen sus raíces en una mentalidad hedonista e irresponsable respecto a la sexualidad y presuponen un concepto egoísta de libertad que ve en la procreación un obstáculo al desarrollo de la propia personalidad. Así, la vida que podría brotar del encuentro sexual se convierte en enemigo a evitar absolutamente, y el aborto en la única respuesta posible frente a una anticoncepción frustrada. (Juan Pablo II, Evangelium Vitae 13) Es por tanto imposible, que un proyecto que busca prevenir el aborto esté al mismo tiempo promocionando su causa. Una disposición así, no puede ser apoyada por ningún católico, como bien aclaró la Congregación para la Doctrina de la Fe en su Nota Doctrinal sobre el compromiso de los laicos en la política: En tal contexto, hay que añadir que la conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral. Ya que las verdades de fe constituyen una unidad inseparable, no es lógico el aislamiento de uno solo de sus contenidos en detrimento de la totalidad de la doctrina católica. (Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas a la participación y el compromiso de los fieles laicos en la política, 4) Este es un gran proyecto, deseamos apoyarlo pues responde a la necesidad actual de muchas mujeres del país para quienes la maternidad debería ser una bendición y no una carga. Sin embargo contiene algunas disposiciones que son de plano incompatibles con el objetivo perseguido, y nuestra conciencia no nos permite apoyar. Por tal motivo, solicitamos comedidamente a los congresistas autores del proyecto que eliminen tales términos y disposiciones nocivas, que sacrifican el noble propósito del mismo, y así puedan contar con todo nuestro apoyo. Leer más...
VISITA A LA COMUNIDAD DE VARGINHA (MANGUINHOS) DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO Río de JaneiroJueves 25 de julio de 2013 Vídeo Queridos hermanos y hermanasBuenos días. Es bello estar aquí con ustedes. Es bello. Ya desde el principio, al programar la visita a Brasil, mi deseo era poder visitar todos los barrios de esta nación. Habría querido llamar a cada puerta, decir «buenos días», pedir un vaso de agua fresca, tomar un «cafezinho» -no una copa de orujo-, hablar como amigo de casa, escuchar el corazón de cada uno, de los padres, los hijos, los abuelos... Pero Brasil, ¡es tan grande! Y no se puede llamar a todas las puertas. Así que elegí venir aquí, a visitar vuestra Comunidad; esta Comunidad que hoy representa a todos los barrios de Brasil. ¡Qué hermoso es ser recibidos con amor, con generosidad, con alegría! Basta ver cómo habéis decorado las calles de la Comunidad; también esto es un signo de afecto, nace del corazón, del corazón de los brasileños, que está de fiesta. Muchas gracias a todos por la calurosa bienvenida. Agradezco a los esposos Rangler y Joana sus cálidas palabras. 1. Desde el primer momento en que he tocado el suelo brasileño, y también aquí, entre vosotros, me siento acogido. Y es importante saber acoger; es todavía más bello que cualquier adorno. Digo esto porque, cuando somos generosos en acoger a una persona y compartimos algo con ella —algo de comer, un lugar en nuestra casa, nuestro tiempo— no nos hacemos más pobres, sino que nos enriquecemos. Ya sé que, cuando alguien que necesita comer llama a su puerta, siempre encuentran ustedes un modo de compartir la comida; como dice el proverbio, siempre se puede «añadir más agua a los frijoles». ¿Se puede añadir más agua a los frijoles? … ¿Siempre? … Y lo hacen con amor, mostrando que la verdadera riqueza no está en las cosas, sino en el corazón. Y el pueblo brasileño, especialmente las personas más sencillas, pueden dar al mundo una valiosa lección de solidaridad, una palabra –esta palabra solidaridad- a menudo olvidada u omitida, porque es incomoda. Casi da la impresión de una palabra rara… solidaridad. Me gustaría hacer un llamamiento a quienes tienen más recursos, a los poderes públicos y a todos los hombres de buena voluntad comprometidos en la justicia social: que no se cansen de trabajar por un mundo más justo y más solidario. Nadie puede permanecer indiferente ante las desigualdades que aún existen en el mundo. Que cada uno, según sus posibilidades y responsabilidades, ofrezca su contribución para poner fin a tantas injusticias sociales. No es, no es la cultura del egoísmo, del individualismo, que muchas veces regula nuestra sociedad, la que construye y lleva a un mundo más habitable; no es ésta, sino la cultura de la solidaridad; la cultura de la solidaridad no es ver en el otro un competidor o un número, sino un hermano. Y todos nosotros somos hermanos. Deseo alentar los esfuerzos que la sociedad brasileña está haciendo para integrar todas las partes de su cuerpo, incluidas las que más sufren o están necesitadas, a través de la lucha contra el hambre y la miseria. Ningún esfuerzo de «pacificación» será duradero, ni habrá armonía y felicidad para una sociedad que ignora, que margina y abandona en la periferia una parte de sí misma. Una sociedad así, simplemente se empobrece a sí misma; más aún, pierde algo que es esencial para ella. No dejemos, no dejemos entrar en nuestro corazón la cultura del descarte. No dejemos entrar en nuestro corazón la cultura del descarte, porque somos hermanos. No hay que descartar a nadie. Recordémoslo siempre: sólo cuando se es capaz de compartir, llega la verdadera riqueza; todo lo que se comparte se multiplica. Pensemos en la multiplicación de los panes de Jesús. La medida de la grandeza de una sociedad está determinada por la forma en que trata a quien está más necesitado, a quien no tiene más que su pobreza. 2. También quisiera decir que la Iglesia, «abogada de la justicia y defensora de los pobres ante intolerables desigualdades sociales y económicas, que claman al cielo» (Documento de Aparecida, 395), desea ofrecer su colaboración a toda iniciativa que pueda significar un verdadero desarrollo de cada hombre y de todo el hombre. Queridos amigos, ciertamente es necesario dar pan a quien tiene hambre; es un acto de justicia. Pero hay también un hambre más profunda, el hambre de una felicidad que sólo Dios puede saciar. Hambre de dignidad. No hay una verdadera promoción del bien común, ni un verdadero desarrollo del hombre, cuando se ignoran los pilares fundamentales que sostienen una nación, sus bienes inmateriales: la vida, que es un don de Dios, un valor que siempre se ha de tutelar y promover; la familia, fundamento de la convivencia y remedio contra la desintegración social; la educación integral, que no se reduce a una simple transmisión de información con el objetivo de producir ganancias; la salud, que debe buscar el bienestar integral de la persona, incluyendo la dimensión espiritual, esencial para el equilibrio humano y una sana convivencia; la seguridad, en la convicción de que la violencia sólo se puede vencer partiendo del cambio del corazón humano. 3. Quisiera decir una última cosa, una última cosa. Aquí, como en todo Brasil, hay muchos jóvenes. Jóvenes, queridos jóvenes, ustedes tienen una especial sensibilidad ante la injusticia, pero a menudo se sienten defraudados por los casos de corrupción, por las personas que, en lugar de buscar el bien común, persiguen su propio interés. A ustedes y a todos les repito: nunca se desanimen, no pierdan la confianza, no dejen que la esperanza se apague. La realidad puede cambiar, el hombre puede cambiar. Sean los primeros en tratar de hacer el bien, de no habituarse al mal, sino a vencerlo con el bien. La Iglesia los acompaña ofreciéndoles el don precioso de la fe, de Jesucristo, que ha «venido para que tengan vida y la tengan abundante» (Jn 10,10). Hoy digo a todos ustedes, y en particular a los habitantes de esta Comunidad de Varginha: No están solos, la Iglesia está con ustedes, el Papa está con ustedes. Llevo a cada uno de ustedes en mi corazón y hago mías las intenciones que albergan en lo más íntimo: la gratitud por las alegrías, las peticiones de ayuda en las dificultades, el deseo de consuelo en los momentos de dolor y sufrimiento. Todo lo encomiendo a la intercesión de Nuestra Señora de Aparecida, la Madre de todos los pobres del Brasil, y con gran afecto les imparto mi Bendición. Gracias. Leer más...
Reproducimos el artículo de Mon. Froilán Tiberio Casas, Obsipo de Neiva, publicado en el sitio web de la CEC. Un colega mío, de grata recordación, para referirse a aquellos que llegan a los altos cargos habiendo tenido una niñez, infancia y adolescencia, con bastantes limitaciones económicas y sociales, cuando llegan a "escalar" posiciones se vuelven tiranos. Pareciera cumplirse el proverbio: "No hay peor verdugo que aquél que ha sido esclavo". Los grandes tiranos –si se pueden llamar "grandes" a esos monstruos que ha producido la humanidad-, han provenido ordinariamente de estratos muy bajos. Líbrame Señor de los resentidos sociales, cuando llegan al poder, arrasan con todos aquellos que disientan de sus propósitos. Quien vive alimentando el odio, es un virtual asesino. No es raro encontrar en el sector público y también en el sector privado, personas que otrora vociferaban contra el sistema y ahora son autárquicos en sus decisiones; buscan corifeos que siempre los alaben. Los dirigentes con poca materia gris en el cerebro, se rodean de bufones que tienen la lisonja a flor de labio, para satisfacer la egolatría de sus jefes. El buen gobernante es aquél que se deja asesorar por gente más preparada que él y analiza con cabeza fría sus sabias aportaciones. Aquél que no ha tenido nada, tiene una voracidad por el tener que cuando se deja conocer el cobre, no le alcanza ningún presupuesto. Compra las cosas más excéntricas, su culto al yo le lleva a adquirir objetos exóticos para hacer alarde de su conocimiento, del que carece en grado superlativo. El bien nacido va despacio y todo lo asimila con serenidad y sentido crítico, tiene una buena jerarquía de valores y sabe tomar las decisiones que más convengan al sentido común y al entorno social que le rodea. Cuando el Imperio romano llegó al cenit del poderío tuvo emperadores con las más excéntricas costumbres. A nivel sexual, un desorden llevado a la locura, en la mayor promiscuidad en todos los aspectos. A nivel económico, no se diga, el despilfarro más aberrante. Definitivamente, la buena vida cansa y la mala amansa. El ser humano es tan iluso que a veces no entiende sino a garrotazos. Un hijo malcriado va a ser el cáncer de la sociedad. Una persona que no ha crecido con esfuerzo y sacrificio no tendrá la capacidad de entender a los otros. La persona con hambre atrasada nunca estará saciada, siempre quiere más. Busca la manera de hacer todas las trampas posibles para enriquecerse muy rápido a base de "vivezas" y engaños. Se vuelven tan cínicos que se presentan como los salvadores de las desgracias reinantes. Tienen una habilidad como la que tienen los encantadores de serpientes que logran la aprobación del público. Un público tonto e ignorante que también busca el dinero fácil y va en la misma línea de su líder, sólo que con otro vestido, pero con el mismo cuerpo. Cuántos en su etapa de universitarios son los más agresivos contra las instituciones con la máscara de la defensa de los pobres y cuando llegan al poder tratan a sus subalternos como a esclavos. Líbrame Señor de los resentidos sociales, están llenos de CO2, a toda hora botan pestilencias. + Froilán Tiberio Casas OrtizObispo de Neiva Leer más...
PLATAFORMA CIUDADANA UNIDOS POR LA VIDA SUPERÓ EL MÍNIMO EXIGIDO PARA EL REFERENDO POR EL DERECHO A LA VIDA La Registraduría aprobó las firmas requeridas para continuar con la segunda etapa del Referendo que busca la prohibición del aborto provocado en Colombia. Fueron 330.094 firmas entregadas el pasado 30 de abril, de las cuales 195. 972 resultaron válidas, superando de esta manera el mínimo exigido para inscribir el Comité promotor del referendo. La Registraduría realizó una revisión donde verificó que los datos estuvieran completos, que no existieran firmas repetidas y que todos los apoyos correspondieran a ciudadanos inscritos en el censo electoral aptos para votar. Con este aval de la Registraduría, la entidad entregará en un plazo de 15 días los formatos oficiales para la siguiente etapa del proyecto, que requiere en un plazo de 6 meses, el número de firmas ciudadanas equivalente al 5% del censo electoral, que respalden el proyecto que será presentado ante el Congreso. Esta iniciativa de carácter ciudadano busca modificar el artículo 11 de la Constitución colombiana el cual declara que el derecho a la vida es inviolable, agregándole “se prohíbe el aborto provocado”. Desde que en 2006 la Corte Constitucional despenalizó el aborto en Colombia legalmente se ha causado la muerte de más de 5.000 seres humanos antes de nacer. Actualmente, en nuestro país se practica el aborto sin límite de tiempo. Incluso la Corte Constitucional a través de la Sentencia T-388 de 2009 llegó a avalar en Santa Marta el homicidio de un bebé recién nacido que tenía malformaciones. Por otra parte, a través de la denominada “Causal Salud” se realizan abortos como método de planificación, al tiempo que se presentan como legales por poner en riesgo la vida de la mujer. El Comité Promotor del Referendo y la Plataforma Unidos por la Vida promueven esta iniciativa ciudadana, con la que se pretende lograr que la vida humana sea protegida frente al aborto provocado, en todos los casos sin excepción en Colombia. Karina SterlingJefe de prensaComité Promotor del Referendo por el Derecho VidaCel/mobile: (+57) 3108455625 Amanda RodríguezDirectora Plataforma Unidos por la Vida Colombiawww.unidosporlavida.com Cel/mobile: (+57) 3115262596 Leer más...
La Organización Iberoamericana de Juventud presentó hoy la 1ª Encuesta Iberoamericana de Jóvenes, realizada con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo. Para esta encuesta se entrevistó telefónicamente a más de 10.000 jóvenes, ente 15 y 29 años, de todos los países de Iberoamérica. En los resultados de la misma se observa que, contrario a lo que los medios de comunicación aparentan, la legalización del aborto o la marihuana, o el “matrimonio” entre personas del mismo sexo, no son aprobados por la población joven de nuestro continente. En la Región Andina concretamente, el “matrimonio” homosexual no alcanza el 20% de aprobación entre los jóvenes, el aborto no llega al 15% y la legalización de la marihuana no logra el 10%. Por el contrario, más del 80% de los jóvenes de la Región Andina considera que consumir drogas ilícitas es malo. En general, en ninguna de las regiones de Iberoamérica la aprobación de alguno de estos alcanzó el 50% de aprobación. En otros indicadores, entre las Instituciones en que más confían los jóvenes se encuentran las Universidades y las Organizaciones Religiosas, lo que en el continente alude directamente a la Iglesia Católica. Leer más...
El precandidato uribista para la presidencia, Oscar Iván Zuluaga, ha enviado una comunicación por correo electrónico en la cual afirma que “puedo decir con libertad y plena convicción que, ateniéndome siempre a la ley, defiendo y defenderé una visión de país que no favorezca la eutanasia, el aborto y el matrimonio entre parejas del mismo sexo”. Oscar Iván Zuluaga, que fue ministro de hacienda durante la pasada administración, es ahora uno de los precandidatos presidenciales del ‘Puro Centro Democrático’ movimiento que reúne a los partidarios del ex presidente Uribe. En la misiva dice que “toda terminación voluntaria de una vida que está por nacer y toda clausura prematura de una vida que aún está por extinguirse es trágica y debe entristecer el corazón de las personas. En consecuencia, y siempre ciñéndose a la ley y la Constitución, las acciones del Estado deben orientarse a evitar que cualquier persona opte por un camino que maltrate el valor de la vida cuando ella más protección necesita”. A continuación, la carta: Leer más...
(Registraduría) Bogotá D.C, viernes 19 de julio de 2013. Luego de efectuada la revisión de firmas para inscribir el Comité de Promotores del Referendo “Unidos por la Vida”, la Registraduría Nacional del Estado Civil concluyó mediante el informe general del proceso de investigación de la Dirección de Censo Electoral que los apoyos presentados superaron el mínimo exigido por la ley para que esta iniciativa continúe su trámite, al obtener un total de 195.972 firmas válidas. La Registraduría Nacional del Estado Civil recibió el pasado 30 de abril un total de 28.800 carpetas que según los promotores contenían 325.619 firmas de respaldo para la constitución del Comité de Promotores del Referendo que busca reformar el artículo 11 de la Constitución Política de Colombia para prohibir el aborto, incluso en los tres casos excepcionales previstos por la Corte Constitucional. Actualmente el artículo 11 de la Constitución señala que "El derecho a la vida es inviolable. No habrá pena de muerte". Los promotores del referendo buscan que el artículo señale “El derecho a la vida es inviolable. "Desde su concepción hasta la muerte natural". Siguiendo lo establecido en la Resolución 8362 del 11 de octubre de 2012, hecha la revisión se estableció que las firmas entregadas fueron 330.094 de las cuales 195.972 resultaron válidas superando el 5 por mil del censo electoral exigido en la Ley 134 de 1994, que para la fecha de la entrega de las firmas era de 32.168.200 colombianos habilitados para votar. La Registraduría Nacional realizó una revisión donde verificó que los datos estuvieran completos, que no existieran firmas repetidas y que todos los apoyos correspondieran a ciudadanos inscritos en el censo electoral aptos para votar. Así mismo se realizó una revisión de firmas una a una de acuerdo a la Resolución 5641 de 1996, la cual especifica que para inscribir un comité se debe presentar el formulario correspondiente acompañado de las firmas que lo respaldan. El mínimo requerido de firmas equivale al 5 por mil de los ciudadanos que integran el censo electoral, que para este caso corresponde a 160.841 firmas. Del total de firmas entregadas 134.122 apoyos fueron declarados nulos por factores como registros duplicados, folios fotocopias, encabezados incompletos, fechas no correspondientes, datos incompletos, nombres no correspondientes o registros uniprocedentes, entre otros. El Comité de Promotores del Referendo “Unidos por la Vida” quedó conformado por Marcela Posada Arbeláez, en calidad de vocera y por Verónica Yulieth Cardona Montoya, Lina Fernanda Morera Montaño, Deyssi Karina Sterling Zuluaga, Amanda Rodríguez López, Claudia Rodríguez de Castellanos, Vicente José Carmona Pertuz, Nicolás David Garzón Contreras, Marcel Fernando Tangarife Torres, quienes completan los integrantes. Tras la certificación obtenida, el Comité de Promotores deberá inscribir ante la Registraduría la solicitud de referendo y una vez hecha, la Registraduría cuenta con un término de 15 días para diseñar y entregar el modelo del formulario original para la recolección de firmas y a partir de este momento el Comité tiene un plazo de seis meses para recoger apoyos equivalentes al 5% del censo electoral, aproximadamente 1.608.410 firmas. Leer más...
Volantes y adhesivos como el de la imagen de arriba están siendo distribuidos en las droguerías de Villavicencio, según nos fue denunciado por personas de esa ciudad. Al parecer la empresa abortista ‘Oriéntame’, filial de Profamilia y Planned Parenthood busca expandir su negocio atrayendo demanda de otras ciudades cercanas. En la propaganda se ofrece consulta gratuita para Aborto y “tratamiento del aborto incompleto” (generalmente aborto químico realizado clandestinamente). Al observar el Informe de gestión 2012 de la fundación, se ve que en sólo año se practicaron 10.273 abortos frente a sólo 13 adopciones a través de otras agencias. Nótese que a pesar de lo que aparenta la publicidad, Oriéntame no presta el servicio de adopción, sino que meramente remite a otras entidades que si lo hagan. Este desbalance refleja lo que ya ha sido denunciado en otras ocasiones: que las mujeres que acuden a Profamilia u Oriéntame en busca de ayuda para solucionar la crisis en su embarazo y son presionadas a abortar. Además, hay que recordar que ellos mismos utilizan abiertamente la excusa de “riesgo para la salud mental” como coladero para realizar cualquier aborto. Todo esto explica la desproporción tan grande que existe en el número de abortos practicados en instituciones privadas y los realizados por el sistema de salud. Leer más...
Reproducimos el artículo del Prof. Arsenio Alonso Rodríguez, publicado en el No. 127 de la Revista Arbil. Comencemos primero, precisando los dos términos claves de mi intervención: Conciencia humana y ley de Dios a la luz del magisterio conciliar (GS n 16, n 19, n 50, Concilio Vaticano II). Después me detendré en el “y” ilativo descubriendo sus paradojas y, finalmente, veremos cómo libertad y Ley, hombre y Dios desde la concepción cristiana se implican mutuamente y cómo esté es condición de posibilidad de aquel y percibiremos entre ambos un vínculo sustancial. I.- LA CONCIENCIA: Hay distintas acepciones. Tres son las que nos interesan. a) Conciencia como autoconciencia (sentido psicológico), sujeto (epistemológico), yo (metafísico). - Es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que éste se siente a solas con Dios. - El recinto más íntimo del hombre. - Dignidad humana (consiste en la obediencia a la ley divina escrita en su corazón) .. Conciencia pues, es sinónimo de yo, interioridad, autoconciencia, sujeto, persona. Conc Vat II mantiene una postura humanista libre de todo reducionismo fisicalista (hombre máquina), reduccionismo biologicista (hombre-animal). Las otras dos acepciones configuran la llamada conciencia moral. A saber: b) Conciencia como Intelección. Como conocimiento del bien y el mal (sindéresis) Facultad< a la que compete el juicio sobre lo moralmente bueno en si (dimensión intelectiva) “En lo más profundo de su conciencia descubre el hombre la existencia de una ley que él no se dicta a sí mismo”. Es la misma conciencia la que da a conocer esa ley. La conciencia tiene la capacidad de diferenciar y conocer el bien del mal y es la conciencia la que ayuda a resolver con acierto los numerosos problemas morales”. Vemos pues, cómo la conciencia construye y crea normas y en este sentido hay que hablar de autonomía moral en el hombre. c) Conciencia como sentimiento y volición. (hacia el bien) - En su corazón está escrita la ley - En los oidos del corazón resuena la ley - Recinto más intimo del hombre donde se siente a solas con Dios. - Como volición, la conciencia nos “aparta del ciego capricho y nos somete a las normas objetivas de la moralidad”. Nos lanza ordenándonos a la acción: “Haz esto, evita aquello”. La conciencia es despliegue teleológico hacia algún sitio, es acción. Las tres acepciones actúan “per modus unius”, en unidad dimensionada. La conciencia es una, pero dimensionada, Todo yo intelige, siente y quiere el bien (puede querer el mal pero bajo apariencia de bien (es el problema del error de la conciencia. Pero es un tema que aquí nos excede). Todo hombre tiene la capacidad para inteligir, sentir y querer el bien. II.- LEY: El Concilio Vaticano II no dice que: Está en lo más profundo de la conciencia del hombre (su corazón). El hombre la descubre, no se la dicta a sí mismo (es trascendente). (1) Está escrita por Dios (en su corazón). Su voz resuena (en los oídos de su corazón) Su voz le advierte: que debe amar y practicar el bien y que debe evitar el mal: haz esto, evita aquello. Es voz de Dios que le habla. Debe ser obedecida y por ella será juzgado. La fidelidad a esta conciencia une a los cristianos con los demás hombres para buscar la verdad y resolver con acierto los problemas morales que se presentan al individuo y la sociedad. Su cumplimiento consiste en el amor de Dios y del prójimo (Mt. 22,37-40 y Gál. 5,14.(*). Esa Ley divina es interpretada auténticamente por el Magisterio de la Iglesia a la luz del Evangelio (GS 50). Desoyen el dictamen de su conciencia quienes voluntariamente pretenden apartar de su corazón a Dios y soslayar las cuestiones religiosas y, por tanto, no carecen de culpa. (GS 19) Comentarios: Esta ley es “voz de Dios que le habla”. Otros no ven más que la voz del hombre en soledad consigo mismo. Nietzsche dirá que “esta no es la voz de Dios en el pecho del hombre, sino la voz de alguno hombres en el hombre (Humano, demasiado humano, II, 52).”Tu conciencia, dira L. Pirandello, significa precisamente los otros dentro de ti” (Cada uno a su manera) y, en fin, Freud dirá que el Superyó (trasunto de la conciencia) constituye la internalización de las normas, reglas y prohibiciones parentales de base puramente inmanente .[] Sin embargo, como se sabe, la prueba de la existencia de Dios por la conciencia moral es un lugar común en teología natural y filosofía de la Religión. Así, por citar a título de ejemplo a otros tres autores contemporáneos: John Henry cardenal Newman verá detrás de este mandato “la figura de un supremo gobernador o juez, santo, justo, poderoso, omnisciente, remunerador” (El asentimiento religioso). Maurice Blondel nos advierte que “…Si es cierto que las exigencias de la revelación (cristiana) son fundadas, no puede decirse que en nosotros estemos completamente en nosotros y de esta impotencia, de esta insuficiencia, de esta exigencia, preciso es que haya huella en el hombre puramente hombre y eco en la filosofía más autónoma” (BLONDEL:Lettre , p. 37). Max Scheler nos dice que “si en el mundo no hubiera otra cosa de la que pudiéramos sacar la idea de Dios, simplemente el arrepentimiento podría llamar nuestra atención sobre la existencia de Dios… El arrepentimiento emite su sentencia de conformidad con una ley que se siente como algo santo, que nosotros no nos hemos dado y que, pese a ello, está dentro de nuestro corazón”. “De cada moción parcial de ese proceso ético brota un movimiento intencional que apunta a una esfera invisible… traza ante nuestro espíritu… los misteriosos perfiles de un juez infinito, de una infinita misericordia, de un poder y de una fuente de vida infinitos” (De lo eterno en el hombre). Esta Ley es el fundamento de la moral. Observemos cómo en Kant la conciencia es sinónimo de voluntad, hay que obrar conforma al deber y este es el que se ajusta a la ley formal del imperativo categórico. Pero este imperativo incondicionado y absoluto no viene de más allá del hombre sino del mismo hombre y se agota en él. Se funda en la sola autonomía humana, no en Dios. Aunque, como sabemos, Kant seguía necesitando a Dios para vincular virtud y felicidad. Ahora bien, por qué yo debo en última instancia estar obligado? En otras palabras, “puede lo humanamente condicionado obligar incondicionalmente? Se pregunta Hans Küng. Y prosigue: “mantenemos que un hombre sin religión puede llevar una vida verdaderamente humana y, en este sentido, una vida moral, lo cual no es sino expresión de la autonomía intramundana del hombre. Pero una cosa no puede conseguir el hombre sin religión, aún en el caso de que haya de asumir para sí normas morales absolutas: fundar la incondicionalidad y universalidad de una obligación ética. Sigue siendo dudoso por qué he de atenerme incondicionalmente, es decir, en todo caso y siempre, a determinadas normas, incluso cuando se oponen frontalmente a mis intereses” (Proyecto de un a ética mundial P. 73). Esta intuición la tuvo el agnóstico Max Horkheimer (1895-1973, filósofo y sociólogo alemán) cuando afirmaba sin reparo que “todo lo que tiene que ver con la moral tiene, en definitiva, su origen en la teología, lógicamente; en ningún caso en fundamentos seculares”. O esta vez el ateo Sastre que también llega al mismo sitio: “Dostoievski – nos dice-, había escrito: `Si Dios no existe, todo estaría permitido´. Este es el punto de partida del existencialismo. En efecto, todo está permitido si Dios no existe y por consiguiente el hombre está desamparado, porque no encuentra ni en él, ni fuera de él, una posibilidad de agarrarse” (El existencialismo un es humanismo p. 25) Esta ley, está en el hombre (en todo hombre) y éste la descubre, se topa con ella, no se la dicta así mismo. San Pablo en Rm . 2, 14-15, dice que “cuando los paganos que no están bajo la ley, cumplen lo que atañe a la ley por inclinación natural, aunque no tengan ley, se constituyen en ley para sí mismos. Llevan los preceptos de la ley escritos en su corazón, como lo atestigua su conciencia…” Es importante el contexto de la cita. Pues el capítulo dos sigue al anterior que hablaba del conocimiento de Dios por la creación (Rm 1, 19: “lo invisible de Dios… se ha hecho visible …a través de las cosas creadas. Así que no tienen excusa”). Ahora, Dios se hace conocer por una Ley impresa en la criatura racional. ¿Cuál es el contenido de esta ley que la razón humana descubre? “Que debe amar y practicar el bien y que debe evitar el mal: haz esto, evita aquello”. Esta verdad es accesible a todos los seres humanos. Nos une a todos. Puede ser conocida como tal sin acudir a la revelación y a la fe. Es más, esta ley, por fundarse en Dios mismo, quienes desoyen su dictamen y voluntariamente pretenden apartar de su corazón a Dios y soslayar las cuestiones religiosas, no carecen de culpa. (GS 19). Esta ley, que la conciencia humana descubre, llega a su cumplimiento en esta otra ley que es culmen y consumación de aquélla y que sobre pasa la capacidad de discernimiento moral en el hombre. ¿En que consiste ésta? Consiste en el amor de Dios y del prójimo. El Concilio remite a Mt. 22,37-40 y Gál. 5,14. Leemos: Mt 22,37-40: “El le dijo: `amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “amarás a tu prójimo como a ti mismo´ . En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los profetas”. Gál 5, 14: “Porque toda la ley se cumple en una sola frase, que es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Estamos, ya no en el terreno de la mera razón, sino en el de la fe. La moral de máximos postula la fe. No es lo mismo creer que Dios existe o que debe ser un Ser bueno bueno (esto es obra de la razón) que amarle (esto es obra de la fe). O dicho de otra forma, la misericordia y el amor al prójimo incluido el enemigo va más allá de la justicia distributiva y de la solidaridad entre la especie humana (cf Mt 5, 43-48:”…vosotros sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”).[1] III.- Relación paradógica entre conciencia y Ley.- La conciencia en cuanto yo, es capaz de inteligir, sentir y querer el bien y es a la vez, más que el yo. Hemos visto cómo “La conciencia es comparada con una voz interior en la que Dios mismo se muestra dentro del hombre. La conciencia es la voz interior en el hombre, que le exige hacer el bien y evitar el mal”. (YOUCAT 295). Si reflexionamos desde ahí veremos lo siguiente. La voz de la conciencia como intelección, juzga discerniendo sobre lo moralmente bueno y “resuelve con acierto los problemas morales”. Tiene capacidad normativa y en este sentido es creadora (pensemos en la positivación de las normas morales y jurídicas de las instituciones y Estados). Pero a su vez, se ve imperada por un mandato incondicionado que la trasciende y no se identifica con el mero consenso humano e incluso puede llegar a cuestionarlo. La voz de la conciencia como sentimiento premia sembrando de gozo y paz liberando del peso de la culpa, o castiga con la pena del remordimiento que condena. También hace que nos atraigan el sentimiento de los valores y nos hace que repudiemos sus contrarios. ¿Pero quién es el que nos acusa? ¿Quién nos elimina y destruye la culpa? La voz de la conciencia como volición nos hace ir de un lado para otro y en cada acto de nuestra vida configura la acción de toda ella como opción fundamental. Nos sobrecoge el saber que quien ama es capaz de entregar libremente su vida pudiendo evitarlo. Huye el malvado cuando nadie le persigue. ¿Por qué huye? ¿De dónde procede su temor?, pregunta Newman. La conciencia se mueve y a su vez es movida. Vamos y somos llevados. “La llamada de la conciencia está en mi a la vez que llega de más allá de mí”. (Heidegger). La voz o llamada de la conciencia es mía (y de mi socialización cultural) y a la vez llega de más allá de mí. Es inmanente y trascendente. La voz es mía en sentido propio y a la vez no es mía en sentido estricto. Hay un yo y un Otro (un autós y un heterós). Mi yo es más que yo. Cómo entender ese “y” enigmático y esa relación paradójica entre un yo y un Tú absoluto y Santo? IV.- Cómo entender la relación entre este yo finito humano y el Tú absoluto que está presente en todo hombre (en lo más íntimo de su ser, según el magisterio conciliar). Cómo se salvaguarda la soberanía de Dios y libertad del hombre ¿Cómo concebir ese vínculo? Aunque el tema da para mucho. Permitidme algunos apuntes apenas introductorios para concluir. El ateísmo moderno percibió este vínculo como alienante y deshumanizador. O Dios o el hombre. La relación Dios y hombre aparece en disyunción excluyente, o el uno o el otro, es irreconciliable. O también en relación condicional: si Dios es, entonces el hombre no puede ser; para que el hombre exista, Dios no puede existir (ver mi escrito: El Dios inexorable…). Pero la concepción cristiana del hombre invierte la relación. Si Dios es, entonces el hombre es. “El hombre sin Dios se desvanece” dirá el Concilio (GS 36, cf. GS 22). Para el pensamiento bíblico Dios entra dentro de la definición misma de hombre (imagen de Dios). El hombre no puede decir no a Dios sin decir no a sí mismo. Pues su sí-mismo, es decir, aquello que paradójicamente es más su yo intimo, se funda en otro que sin poder disponer de él necesita absolutamente para poder ser verdaderamente él, para ser verdaderamente hombre; y ese Otro –que repito, es lo más paradójicamente suyo-, es Dios. Todo ello hace exclamar a Pascal: “Conoce, pues, hombre soberbio, qué paradoja eres tú mismo…aprended que el hombre supera infinitamente al hombre”.[2] Desde la revelación bíblica ya no es posible una moral autónoma absoluta en el hombre. Pero tampoco una moral exclusivamente heterónoma y extrínseca al hombre mismo que cual ob-jectum se le impone desde afuera. Pues, la conciencia finita del hombre depende absolutamente de una conciencia absoluta e infinita la cual actúa, como diría Zubiri, no como realidad-objeto sino como realidad-fundamento en él y, fundándole, le constituye como hombre. La teología cristiana debe hacer ver que esta dependencia del hombre a Dios es la única vía auténticamente liberadora. (y por lo mismo, humanizadora). Debe hacer ver al hombre moderno cómo está dependencia, que nos despega de las cosas penúltimas y nos lanza elevándonos a lo verdaderamente último, es la máxima libertad en el amor. En otros términos, la respuesta de la teología al ateísmo en nombre de la libertad del hombre es, pues, de este tenor: “Una mayor unión con Dios significa una mayor y más plena libertad del hombre”[3] ----------------------------------------------------------------------Arsenio Alonso Rodríguez [1] Comentarios a la Exhortación Apostólica “Verbum Domini” ( =VD) →VD nn. 9-12.- - Ley natural =”ley escrita en el corazón” →Creación. - Dones del creador: propio cuerpo, la razón, la libertad y la conciencia (no al dualismo) - Ley del Evangelio que asume y realiza de modo eminente la ley natural, liberándonos de la ley del pecado”. Y da a los hombres mediante la gracia, la participación a la vida divina y la capacidad de superar el egoísmo” - Ver J. Ratzinger: “El elogio de la conciencia”, p. 28// [2] PASCAL, B: Pensamientos, n. 438 [3] KASPER, WW: El Dios de Jesucristo p 64 Leer más...
(CEC)El 81% de las mujeres que abortaron tienen el riesgo de desarrollar trastornos de salud mental, dentro de estos el consumo de alcohol y drogas, depresión, ansiedad y conductas suicidas son los más frecuentes. Las consecuencias emocionales y el proceso de duelo patológico que se desarrolla posterior a un aborto se conoce como el Síndrome Post aborto. Para tratar este síndrome, no sólo se debe tratar la patología psiquiátrica, sino también ese proceso de duelo patológico, por ello Ministerios de Sanación Post Aborto han desarrollado procesos psicoespirituales que buscan a través de la psicología, el perdón y la reconciliación sanar las profundas heridas que deja el aborto. Entrevista: Dra. Danelia Cardona Lozada En este sentido del 19 al 21 de julio en Bogotá se realizará el Viñedo de Raquel que son retiros psicoespirituales de sanación postaborto donde a través de ejercicios de "Escritura Viviente" se logra llevar a las personas a una reconciliación consigo mismas, con su(s) hijo(s) abortado(s) y con Dios. En Colombia existen varios de estos ministerios, el Proyecto Esperanza, que lo dirige en Medellín la Dra. Patricia Gallo y en Cali la Dra. Yolanda Vélez. Este retiro psicoespiritual también se está realizando en Villavicencio a través de la Fundación Amor y Vida. Síndrome Post abortoLa doctora Danelia Cardona, médico psiquiatra y directora del Departamento de Promoción y Defensa de la Vida del episcopado colombiano explica que el Síndrome Post Aborto se describe como "una herida en el corazón de madre/padre de toda mujer y todo hombre", a partir de ésta se desarrollan una serie de síntomas y signos que afectan la cotidianidad, las emociones y la vida de hombres y mujeres involucrados en un aborto y que llevan finalmente al desarrollo de patologías psiquiátricas si no se detecta a tiempo. (Leer entrevistas Dra. Danelia Cardona Lozada ). Según la doctora Cardona Lozada, son cada vez más las investigaciones científicas que buscan esclarecer la relación que existe entre la mujer, y el hombre que aborta y el deterioro de su salud mental. (Ver entrevista en video ) Contactos:Proyecto Esperanza – Dra. Patricia Gallo (Medellín): superatudolor@gmail.comTel: (4) 5886408Proyecto Esperanza – Dra. Yolanda Vélez (Cali): providadigna@gmail.com Leer más...
El comunicado en PDF puede descargarse desde la página web de la CEC. COMUNICADO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE COLOMBIA SOBRE ALGUNOS TEMAS DE LA SITUACIÓN DEL PAÍS Los Obispos de Colombia nos hemos reunido en un momento histórico de esperanzas y luces pero también de grandes interrogantes y desafíos. En un clima de oración hemos reflexionado sobre la presencia del Señor que guía la historia y que nos llama a construir un mundo cada vez más justo y humano. Nos anima la fe en Jesucristo Resucitado que nos trae el mensaje de la reconciliación y la paz que sólo Él nos puede dar. En este clima de oración, reflexión y trabajo en comunión, subrayamos tres aspectos de la situación actual que nos mueven a ahondar y renovar nuestro compromiso con el país. La sociedad colombiana enfrenta una grave amenaza por la pérdida de conciencia del valor de lo público. Podríamos estar ante una institucionalización de la corrupción cuando se hace común una mentalidad que desvía los bienes del Estado y los hace bienes privados. Desfalcos en sectores tan importantes como la salud y la educación, los conocidos “carruseles” en numerosas actividades incluso en el campo de las pensiones, el soborno en los negocios, los fallos en el sistema judicial y los preocupantes niveles de impunidad, unidos a las condiciones de pobreza en que viven millones de los afectados por la desviación de fondos públicos y la falta de oportunidades de vastos sectores de la población, son manifestaciones del problema central de la corrupción que destruye la moral y la confianza del pueblo en sus instituciones y en el mismo Estado. Se impone una reacción enérgica y valerosa de todas las fuerzas vivas de la Nación para destruir el monstruo de la corrupción y lograr el afianzamiento de los valores que permiten la consolidación de una nación justa, solidaria y fraterna. Pobladores de varias zonas del país, que han sufrido históricamente el impacto de la violencia y su consecuente crisis humanitaria, se han movilizado o están en medio de movilizaciones que reiteran reivindicaciones sociales que no han encontrado una respuesta adecuada por décadas y que en varios casos no han alcanzado sino el nivel de promesas no cumplidas por parte de los diferentes gobernantes. Una mirada a las regiones del país hace constatar la necesidad de asegurar que todas las comunidades logren los niveles de desarrollo que ha alcanzado el país, un mayor acceso a los mercados para los productos de las comunidades campesinas, la seguridad alimentaria, inversiones en vías, salud y educación y la necesidad de subsidios para que quienes se han dedicado a los cultivos de uso ilícito los erradiquen en forma definitiva. Un diálogo permanente y serio entre el gobierno y los diferentes estamentos involucrados en esta problemática son la vía para que no se altere el orden público y se puedan alcanzar las reivindicaciones en un clima de concertación y búsqueda del bien de todos. En el país se da un debate muy saludable sobre la forma no sólo de dar término al conflicto armado sino sobre todo de construir la paz como un bien de toda la nación y como un compromiso de cada ciudadano. Este debate se da en medio de complejas situaciones de violencia irracional, de numerosos asesinatos, atentados, desapariciones forzadas y violaciones de derechos humanos. Indudablemente el momento está profundamente marcado con las negociaciones que se adelantan entre el gobierno nacional y la guerrilla en La Habana, sin embargo el desafío mayor se encuentra en la creación de estructuras que den solución a las causas que generan violencias de todo orden. Mantener y fortalecer lo que el país ha ganado en su democracia e instituciones es punto de partida que no impide ver las necesarias reformas que se deben adelantar -muchas de las cuales hacen parte de la agenda nacional desde hace ya varios años- para afianzar el camino de la construcción de la paz. Los Obispos instamos a la sociedad colombiana a unir esfuerzos para recuperar la ética política, la transparencia en la gestión pública y en la gestión social, económica y empresarial; a favorecer una mayor presencia social del Estado frente a reivindicaciones expresadas en el marco de la legalidad: a apoyar los esfuerzos para dar fin al conflicto armado por medio del dialogo y de acuerdos con las FARC y también con el ELN que conduzcan efectivamente al cese definitivo del conflicto armado y de toda clase de violencia. Nos comprometemos, por nuestra parte, a profundizar en las implicaciones del compromiso por la paz, a animar en todos los niveles el trabajo por la transparencia y la efectiva construcción del bien común, y a buscar una vida digna para todos los habitantes de nuestro país. Invitamos a nuestros fieles y a las personas de buena voluntad a unirnos en la oración para impetrar el don de la paz sobre nuestra Patria, nuestras comunidades, nuestras familias y sobre cada uno de los colombianos. Cardenal Rubén SALAZAR GÓMEZ Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia Presidente de la Conferencia Episcopal Bogotá, 11 de julio de 2013 Leer más...
(CEC) Debido a los impactos percibidos por la Diócesis de Santa Rosa de Osos, afectada por el conflicto y la creciente actividad minera, el señor Obispo Jorge Alberto Ossa extendió la invitación al Observatorio de Realidad del SNPS para acompañar la jornada de formación del presbiterio de la Diócesis realizada el pasado 26 y 27 de junio en el municipio de Santa Rosa de Osos. En esta jornada se abordó la percepción de las comunidades sobre los impactos de las industrias extractivas y los efectos de la construcción de hidroeléctricas en las poblaciones aledañas a estos megaproyectos. Durante el desarrollo de este espacio, se reafirmó el compromiso de la Diócesis de Santa Rosa de Osos y del Secretariado Nacional de Pastoral Social, de continuar acompañando y apoyando la promoción y defensa de la dignidad de las personas y comunidades que por uno u otro motivo no cuentan con condiciones que garanticen su calidad de vida en la zona. Respecto a la realidad de la Diócesis, Monseñor Ossa, llamó recientemente la atención, a través de la Carta Pastoral sobre la situación social en la Diócesis de Santa Rosa de Osos , dirigida a la comunidad eclesial de la zona: "En verdad me preocupa la crisis que estamos viviendo, nuestra responsabilidad con el medio ambiente, el agua, la minería; así como los grandes proyectos que se avecinan en nuestra Diócesis". Recientemente, el proyecto ECHO Paramillo del Secretariado Nacional de Pastoral, en misión conjunta con otras organizaciones estuvo brindando alimentos en el municipio de Briceño, debido a la situación de confinamiento presentada en el corregimiento Pueblo Nuevo ocasionada por un paro armado que afectó la zona rural y la cabecera municipal, en donde habitaban cerca de 20.000 personas. Monseñor Ossa viene animando a la comunidad eclesial para acompañar con una mirada pastoral a las comunidades vulnerables de la región, llamando a poner en práctica las enseñanzas del Evangelio: "Es tarea del profeta acompañar en el presente a los fieles, formarlos desde las comunidades cristianas en el conocimiento de las posibilidades inmensas que nos ofrece nuestro territorio, así como advertirles de los riesgos y peligros que se avecinan", enfatiza monseñor Jorge Alberto Ossa, en su Carta Pastoral. Afectación del conflicto armado y los megaproyectos minero energéticos en la Diócesis de Santa Rosa de Osos La Diócesis de Santa Rosa de Osos, conformada por 29 municipios, actualmente enfrenta un sin número de proyectos y actividades relacionadas con la explotación del suelo. Las maderas, el oro, las aguas de los ríos para la generación de energía eléctrica, los agregados o materiales para la construcción, el coltán, el cobre, la caliza, níquel y plata, son los bienes que allí se explotan, sin contar con las extensas hectáreas de tierras destinadas para la ganadería. De acuerdo con una investigación que adelanta el Observatorio de Realidad del Secretariado Nacional de Pastoral Social, sólo 2, de los 29 municipios de la Diócesis, han informado que en sus territorios no hay actividades de extracción. Esta dinámica actividad extractiva en la región desarrollada por grandes, pequeñas y medianas empresas, sumada al recrudecimiento del conflicto armado, está generando impactos negativos, directos e indirectos, en las comunidades acompañadas por la Iglesia. Teniendo en cuenta el reporte del 1° de junio de 2013 de la Sala de Situación Humanitaria coordinada por la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU- OCHA y de la que hace parte Pastoral Social Nacional, en el Municipio de Briceño, uno de los 29 que conforman el territorio de la jurisdicción, "al menos 425 personas estarían en situación de confinamiento con acceso limitado a servicios básicos (...) desde enero del presente año." Ver Reporte. Según el mencionado informe, "El paro armado que afecta la zona, también está causando limitaciones a la movilidad. El Frente 36 de las FARC-EP ha prohibido el tránsito de vehículos, motocicletas y animales de carga. Este reporte, también da cuenta de dos menores de edad que murieron recientemente en accidentes con Minas Antipersonal (MAP) en enero y febrero de este año, y los hostigamientos entre FARC-EP y Fuerza Pública son reiterados en zona rural y urbana". De acuerdo a la investigación que adelanta el Observatorio de Realidad los impactos más sentidos por esta aguda realidad que se vive en la Diócesis son: el aumento de los índices de pobreza y desigualdad en la región, el aumento de los índices de prostitución, alcoholismo y drogadicción, el deterioro de los suelos afectando la soberanía alimentaria en la región y la pérdida de tradiciones de las comunidades campesinas asentadas en las zonas de explotación debido al cambio de vocación agrícola, a la llegada de personas foráneas y al desplazamiento. Leer más...
Luego de la maniobra fallida para intentar imponer la legalización del aborto en El Salvador utilizando el “caso Beatriz”, que finalmente les salió por la culata pues no sólo puso en evidencia la manipulación mediática y abortista, sino que además demostró que el aborto nunca es un procedimiento necesario para salvar la vida de la madre, ahora el lobby internacional del aborto quiere instrumentalizar otro caso, el de una niña de 11 años que fue violada por su padrastro, para forzar la legalización del aborto en Chile. Belén es una niña de 11 años que quedó embarazada tras violaciones repetidas por parte de su padrastro. Más tardó el caso en salir a la luz pública que las organizaciones abortistas a tomarlo como excusa para exigir la legalización del aborto en Chile. El contexto no podía ser mejor: El bloque socialista tiene en el Congreso un proyecto para legalizar el “aborto terapéutico”, y sumado a eso, Chile está en plena campaña electoral a la presidencia y la favorita en las encuestas, la ex presidente Michelle Bachelet, ha tomado la despenalización del aborto y el “matrimonio” homosexual como bandera de campaña. Hoy, el lobby pro-aborto ha quedado con los crespos hechos, luego de que en entrevista a los medios, Belén haya dicho: “va a ser como una muñeca que voy a tener en mis brazos. La voy a querer mucho aunque sea de ese hombre que me hizo daño, igual no más la voy a querer.” La voz que las abortistas como Michelle Bachelet dicen representar al demandar el aborto como “derecho”, no es, por lo menos, la voz de Belén. Ella, en medio de su inocencia, sabe que este no es un asunto de “derecho a decidir”, sino de alguien que ya existe y tiene derecho a seguir viviendo. Dejando de lado, lo conveniente que las organizaciones abortistas encuentran estos casos extremos, quisiera subrayar dos aspectos que saltan a la vista: el primero de ellos es la relativización que los mismos abortistas se obligan a hacer frente al “derecho a decidir”. Bachelet empezaba por decir que la decisión debía ser de la madre, para acto seguido preguntarse por la capacidad de decisión de una niña de 11 años y luego afirmar que consideraba que en estos casos el aborto era lo correcto. Para ellos el “derecho a decidir” no es más que “el derecho a decidirse por abortar” pues esa, para ellos, ha de ser la salida por defecto para todo embarazo en crisis. En segundo lugar, salta a la vista la desconexión entre la realidad y la mentalidad de las mujeres concretas frente a la “voz” que las feministas pretenden representar. Saludamos la valentía de Belén para defender la vida de su hija frente a las presiones abortistas, y pedimos al gobierno chileno que tome todas las medidas necesarias para garantizarle una maternidad digna. Leer más...
Interesante artículo del profesor de economía César Nebot, en Aleteia.org Tras una dura jornada laboral, Antonio, un humilde reponedor de un supermercado, vuelve a casa. Al girar la esquina un atracador le asalta y le roba el poco dinero que tiene y una cadena de oro, único recuerdo de su abuela que en paz descanse. La violenta situación y la impotencia dejan temblando a Antonio…más tarde con la cabeza fría, recuerda el rostro del atracador. Podría reconocerle en un proceso policial y judicial. Tanto el daño, el responsable como la víctima pueden ser identificados en esta situación. Sin embargo, esta posibilidad de identificar esta línea de responsabilidad no es lo más frecuente cuando median los mercados. El inicio de la película El señor de la Guerra del director Andrew Niccol, muestra una grave y cruenta realidad: la vida de una bala desde su diseño y creación hasta que arrebata la vida de un niño africano. Durante el proceso intervienen personas cuya actuación queda diluida en el gran proceso de diversas transacciones comerciales. Seguramente el diseñador, que ha contribuido en este proceso no es consciente del terrorífico final de esa bala. Posiblemente vea en su televisor el horror que sufren en África, sentado en el sofá de casa rodeado de sus hijos y se le remuevan las tripas. En el mejor de los casos, si su conciencia no se anestesia ante el bombardeo visual algo le moverá a ser solidario haciendo uso de los cauces que le permiten ONG’s y misioneros que dan su vida. Pero será raro que conecte conscientemente su actividad con ese horror. A fin de cuentas él simplemente ofrece sus conocimientos y esfuerzos en el mercado, trabaja largas horas pero no dispara las balas. Uno se queda impresionado cuando consulta las exportaciones de armamento. Según la Secretaría de Estado de Comercio Exterior ascendieron a la nada desdeñable cifra de 1953,5 millones de euros en el 2012 y si uno observa la evolución es uno de los sectores por los que no ha pasado la crisis puesto que del 2007 al 2012 las ventas han aumentado un 109%. Juan José, un misionero comboniano que se encuentra en la zona más pobre y deprimida del norte de Uganda batallando contra el hambre y protegiendo de las guerrillas a los más débiles describía todavía emocionado la indignación e impotencia que sintió cuando hace unos años tuvo que sacar del cuerpo acribillado de un niño una bala made in spain. España no vende armamento a Uganda, pero aunque así sea por ley la trampa es facilitar el anonimato vía mercado: España sí vende a países que después se lo venden a Uganda. Con la excusa de que los mercados globalizados competitivos funcionan mejor bajo menor control y regulación, permitimos que este tipo de transacciones sean realizadas con exculpación de nuestras conciencias. Individualmente no podemos hacer mucho dentro de un amplio mercado, donde además no somos parte activa ni directa en la operación, pero sin embargo sentimos que nuestro bienestar nos lo hemos ganado íntegramente con nuestro esfuerzo. No obstante, si pudiéramos rastrear perfectamente el flujo de renta que procede de la venta de aquella bala asesina, podríamos llevarnos más de un sorpresa. Por ejemplo, sería plausible que el pago al vendedor de la bala que a su vez pagó a un traficante internacional, se transmitiera como renta al exportador español y que al final el productor con esa renta liquidara sus impuestos. Finalmente con esos impuestos se han pagado prestaciones, sueldos de funcionarios públicos, contratas y servicios a empresas privadas. La renta de esa bala asesina se habría diluido en la renta española sin que nadie conozca culpa por la muerte de aquel pequeño ugandés. Si el bienestar que disfrutamos puede estar conectado de alguna manera con la tragedia que sufren otros, por mucho que la línea de responsabilidad quede oculta en el maremágnum de los mercados, nuestra ignorancia no nos exime. Aunque mi toma de conciencia individual poco podrá alterar el funcionamiento del mercado, si soy consciente de esta posible conexión entre mi bienestar y la tragedia de otros, mi ignorancia se transmuta en responsabilidad y lo que en un principio podía considerarse solidaridad pasa a llamarse justicia. El mercado es un buen instrumento de asignación, es innegable su contribución al bienestar de las economías en el siglo XX. Pero como instrumento no podemos tomarlo como excusa para anestesiar nuestra conciencia ante las consecuencias de nuestra actividad económica. Siempre precisaremos de una visión ética. El deterioro de la dimensión ética sobre nuestra actividad económica conlleva una visión depredadora del hombre en la que las excelencias de la economía de mercado quedan también en entredicho. En este sentido es absolutamente recomendable la película-reflexión El tiempo del Lobo del laureado director Michel Haneke. Sin una visión ética, Antonio, nuestro buen reponedor del supermercado, un día podrá verse asaltado, timado o desahuciado no por un atracador al que pudiera identificar sino por un movimiento u operación económica que tras el mercado permitirá la exculpación y el adormecimiento de conciencias. Y además lo veremos justo porque simplemente el mercado ha dictado su sentencia inapelable. Leer más...
(CEC) Con unos temas bien definidos: la iniciación cristiana en la Fe, la realidad del país y los diálogos de paz, comenzó en Bogotá la Nonagésimoquinta Asamblea Plenaria del Episcopado, que congrega a 86 obispos católicos de Colombia. El Cardenal Rubén Salazar Gómez, Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), fue el encargado de dar inicio a esta Asamblea Plenaria, acompañado por el Nuncio Apostólico, Ettore Balestrero; el Vicepresidente de la CEC, Mons. Fabio Suescún Mutis; y el Secretario del Episcopado, Mons. Daniel Falla Robles. Audio: Alocución Inaugural Card. Rubén Salazar Gómez - XCV Asamblea Plenaria Mons. Salazar Gómez reiteró que la Iglesia acompaña las conversaciones de paz que llevan a cabo en La Habana delegados del Gobierno Nacional y de la guerrilla de las FARC. "Este diálogo "precedido de algunas leyes que ponen las bases para un cambio social profundo -como la ley de reparación de víctimas, la de restitución de las tierras, la de la redistribución de las regalías- permite entrever posibilidades nuevas de convivencia pacífica que podría abrir las puertas de una paz verdadera, que ha sido tan esquiva para nuestra Patria". Como Presidente del Episcopado, reafirmó el compromiso de la Iglesia "con todo aquello que pone fin al conflicto, a la guerra, a la injusticia, y propicia el diálogo, la concertación, la conciliación y la reconciliación, el perdón, la construcción de una sociedad justa, fraterna, solidaria y en paz; todo aquello que defiende y promueve la vida, una vida digna, una vida llena de sentido y de fecundidad". Sin embargo, el Cardenal expresó su preocupación por la posibilidad de que las FARC quieran tratar de negociar aspectos que no estuvieron incluidos en el acuerdo inicial con el Gobierno, como el tipo de Estado, de economía, de relaciones internacionales que debe tener Colombia. "Eso no fue lo acordado con el Gobierno cuando empezaron las negociaciones. Lo acordado fue llegar a un fin del conflicto armado, para luego en el juego democrático hacer esos debates y ver qué hay que corregir en la política nacional e internacional del país", afirmó Mons. Salazar Gómez en diálogo con los periodistas. La Asamblea del Episcopado finalizará este viernes 12 de julio. Descargar: Alocución Inaugural Cardenal Rubén Salazar Gómez Descargar: Álbum de fotos En la sesión de apertura, Monseñor Ettore Balestrero, Nuncio Apostólico en Colombia, expresó su complacencia por su llegada al país y alentó el trabajo evangelizador de la Iglesia en Colombia. Monseñor Balestrero recordó ante los obispos la centralidad de la evangelización en la vida de la Iglesia y su importancia en el contexto cultural actual. "Es indispensable llevar el Evangelio a todos los sectores de la sociedad, en particular a aquellos amenazados por mentalidades contrarias a la dignidad del hombre". Igualmente, el nuncio de Su Santidad sostuvo que la nueva evangelización es fruto de la acción de Dios y no únicamente sobre planes humanos. Mons. Balestrero destacó a la Iglesia colombiana por su vitalidad y signo de esto es la abundancia de vocaciones sacerdotales y religiosas. Audio: Intervención monseñor Ettore Balestrero, Nuncio Apostólico en Colombia Leer más...
LOS TRES CAÍNES EN BOJAYÁ “La verdad os hará libres” (Jn.8,32) En la serie “Los tres Caínes” que en el mes de junio fue vista por miles de colombianos en el Canal RCN, hay muchas tergiversaciones y errores históricos inaceptables. La Diócesis de Quibdó quiere hacer aclaraciones para beneficio de la comunidad chocoana y de Colombia en general, para evitar que después de once años se olvide la verdadera historia. En los capítulos sobre la masacre de Bojayá que costó la vida a 79 personas –incluidos 44 menores de edad- esta serie comercial se basa en los testimonios malintencionados de los responsables de los trágicos hechos que enlutaron al Chocó, al tiempo que desconoce el punto de vista y el relato de las víctimas sobre los reales sucesos del 2 de mayo del 2002. Al hacer la serie faltó una investigación más profunda, no se recogieron testimonios de sobrevivientes, se distorsionó el papel profético de la Iglesia y el valor de la comunidad civil en medio de la guerra. El libreto muestra a guerrilleros y paramilitares aguerridos, una Iglesia cobarde, una comunidad débil y unos hechos erróneos. La verdad es que la Iglesia chocoana fortaleció su trabajo apostólico desde los años 80 impulsando las organizaciones campesinas y la promoción de los Derechos Humanos ante el conflicto armado creciente en la región. Estas organizaciones y el valor civil de los campesinos fueron claves para mitigar el impacto de la guerra. La Iglesia fiel a su compromiso evangelizador –a pesar de las críticas- acompañó siempre a las comunidades, animó a sus líderes, acompañó a los resistentes, acogió a sus desplazados, interpeló a las instituciones, apoyó los retornos, denunció los abusos de todos los grupos armados, legales e ilegales, y selló su compromiso con la sangre de varios religiosos martirizados por los paramilitares en el Atrato. Fue este compromiso valiente con los humildes del Chocó lo que le valió el reconocimiento de la sociedad colombiana, que le otorgó el Premio Nacional de Paz en el año 2005. La Iglesia y las organizaciones comunitarias manifestaron en reiteradas ocasiones su rechazo a la presencia de las guerrillas de las FARC y los paramilitares en la región, denunciando sus abusos y advirtiendo sobre los riesgos de la confrontación armada en medio de la población civil. Unos y otros hicieron caso omiso. Por otro lado, también se hicieron repetidos llamados a las instituciones del Estado para que hicieran presencia efectiva en el lugar. Se denunció la connivencia de la Fuerza Pública con los paramilitares y a finales de abril se dio la alerta temprana sobre el enfrentamiento inminente. Muchos habitantes de Bellavista decidieron libremente refugiarse en el templo parroquial y en la casa de las misioneras Agustinas buscando protección. Los habitantes rechazaron los intentos de los paramilitares de refugiarse también allí y de usarlos como “escudos humanos”. Los misioneros de Bellavista enfrentaron con valor profético –unidos a los líderes del pueblo- los abusos de los actores armados. Ellos llamaron en vano la atención a las FARC sobre el riesgo de usar armas no convencionales apuntando en dirección a los lugares en donde se refugiaba la población indefensa. Esta verdad debe brillar ante la manipulación de la memoria histórica, para beneficio del pueblo, de sus organizaciones y para hacerle honor a sus mártires. Ojalá nuevas producciones más comprometidas con la verdad puedan registrar la memoria de las víctimas y hacer claridad para que un capítulo tan doloroso como este no se repita en nuestra historia. ¡Rechazamos la manipulación de la historia del pueblo chocoano! ¡No al olvido y a la pérdida de la memoria histórica de nuestro pueblo! Que el Dios de la vida siga bendiciendo nuestro compromiso evangelizador. Quibdó, en la fiesta de los Apóstoles Pedro y Pablo de 2013. Leer más...
CARTA ENCÍCLICA LUMEN FIDEI Del Sumo PontíficeFranciscoa los obispos, a los presbíteros y diáconos,a las personas consagradas y a todos los fieles laicossobre la fe 5/07/2013 CAPÍTULO CUARTO Dios prepara una ciudad para ellos Fe y bien común 50. Al presentar la historia de los patriarcas y de los justos del Antiguo Testamento, la Carta a los Hebreos pone de relieve un aspecto esencial de su fe. La fe no sólo se presenta como un camino, sino también como una edificación, como la preparación de un lugar en el que el hombre pueda convivir con los demás. El primer constructor es Noé que, en el Arca, logra salvar a su familia (cf. Hb 11,7). Después Abrahán, del que se dice que, movido por la fe, habitaba en tiendas, mientras esperaba la ciudad de sólidos cimientos (cf. Hb 11,9-10). Nace así, en relación con la fe, una nueva fiabilidad, una nueva solidez, que sólo puede venir de Dios. Si el hombre de fe se apoya en el Dios del Amén, en el Dios fiel (cf. Is 65,16), y así adquiere solidez, podemos añadir que la solidez de la fe se atribuye también a la ciudad que Dios está preparando para el hombre. La fe revela hasta qué punto pueden ser sólidos los vínculos humanos cuando Dios se hace presente en medio de ellos. No se trata sólo de una solidez interior, una convicción firme del creyente; la fe ilumina también las relaciones humanas, porque nace del amor y sigue la dinámica del amor de Dios. El Dios digno de fe construye para los hombres una ciudad fiable. 51. Precisamente por su conexión con el amor (cf. Ga 5,6), la luz de la fe se pone al servicio concreto de la justicia, del derecho y de la paz. La fe nace del encuentro con el amor originario de Dios, en el que se manifiesta el sentido y la bondad de nuestra vida, que es iluminada en la medida en que entra en el dinamismo desplegado por este amor, en cuanto que se hace camino y ejercicio hacia la plenitud del amor. La luz de la fe permite valorar la riqueza de las relaciones humanas, su capacidad de mantenerse, de ser fiables, de enriquecer la vida común. La fe no aparta del mundo ni es ajena a los afanes concretos de los hombres de nuestro tiempo. Sin un amor fiable, nada podría mantener verdaderamente unidos a los hombres. La unidad entre ellos se podría concebir sólo como fundada en la utilidad, en la suma de intereses, en el miedo, pero no en la bondad de vivir juntos, ni en la alegría que la sola presencia del otro puede suscitar. La fe permite comprender la arquitectura de las relaciones humanas, porque capta su fundamento último y su destino definitivo en Dios, en su amor, y así ilumina el arte de la edificación, contribuyendo al bien común. Sí, la fe es un bien para todos, es un bien común; su luz no luce sólo dentro de la Iglesia ni sirve únicamente para construir una ciudad eterna en el más allá; nos ayuda a edificar nuestras sociedades, para que avancen hacia el futuro con esperanza. La Carta a los Hebreos pone un ejemplo de esto cuando nombra, junto a otros hombres de fe, a Samuel y David, a los cuales su fe les permitió « administrar justicia » (Hb 11,33). Esta expresión se refiere aquí a su justicia para gobernar, a esa sabiduría que lleva paz al pueblo (cf. 1 S 12,3-5; 2 S 8,15). Las manos de la fe se alzan al cielo, pero a la vez edifican, en la caridad, una ciudad construida sobre relaciones, que tienen como fundamento el amor de Dios. Fe y familia 52. En el camino de Abrahán hacia la ciudad futura, la Carta a los Hebreos se refiere a una bendición que se transmite de padres a hijos (cf. Hb 11,20-21). El primer ámbito que la fe ilumina en la ciudad de los hombres es la familia. Pienso sobre todo en el matrimonio, como unión estable de un hombre y una mujer: nace de su amor, signo y presencia del amor de Dios, del reconocimiento y la aceptación de la bondad de la diferenciación sexual, que permite a los cónyuges unirse en una sola carne (cf. Gn 2,24) y ser capaces de engendrar una vida nueva, manifestación de la bondad del Creador, de su sabiduría y de su designio de amor. Fundados en este amor, hombre y mujer pueden prometerse amor mutuo con un gesto que compromete toda la vida y que recuerda tantos rasgos de la fe. Prometer un amor para siempre es posible cuando se descubre un plan que sobrepasa los propios proyectos, que nos sostiene y nos permite entregar totalmente nuestro futuro a la persona amada. La fe, además, ayuda a captar en toda su profundidad y riqueza la generación de los hijos, porque hace reconocer en ella el amor creador que nos da y nos confía el misterio de una nueva persona. En este sentido, Sara llegó a ser madre por la fe, contando con la fidelidad de Dios a sus promesas (cf. Hb 11,11). 53. En la familia, la fe está presente en todas las etapas de la vida, comenzando por la infancia: los niños aprenden a fiarse del amor de sus padres. Por eso, es importante que los padres cultiven prácticas comunes de fe en la familia, que acompañen el crecimiento en la fe de los hijos. Sobre todo los jóvenes, que atraviesan una edad tan compleja, rica e importante para la fe, deben sentir la cercanía y la atención de la familia y de la comunidad eclesial en su camino de crecimiento en la fe. Todos hemos visto cómo, en las Jornadas Mundiales de la Juventud, los jóvenes manifiestan la alegría de la fe, el compromiso de vivir una fe cada vez más sólida y generosa. Los jóvenes aspiran a una vida grande. El encuentro con Cristo, el dejarse aferrar y guiar por su amor, amplía el horizonte de la existencia, le da una esperanza sólida que no defrauda. La fe no es un refugio para gente pusilánime, sino que ensancha la vida. Hace descubrir una gran llamada, la vocación al amor, y asegura que este amor es digno de fe, que vale la pena ponerse en sus manos, porque está fundado en la fidelidad de Dios, más fuerte que todas nuestras debilidades. Luz para la vida en sociedad 54. Asimilada y profundizada en la familia, la fe ilumina todas las relaciones sociales. Como experiencia de la paternidad y de la misericordia de Dios, se expande en un camino fraterno. En la « modernidad » se ha intentado construir la fraternidad universal entre los hombres fundándose sobre la igualdad. Poco a poco, sin embargo, hemos comprendido que esta fraternidad, sin referencia a un Padre común como fundamento último, no logra subsistir. Es necesario volver a la verdadera raíz de la fraternidad. Desde su mismo origen, la historia de la fe es una historia de fraternidad, si bien no exenta de conflictos. Dios llama a Abrahán a salir de su tierra y le promete hacer de él una sola gran nación, un gran pueblo, sobre el que desciende la bendición de Dios (cf. Gn12,1-3). A lo largo de la historia de la salvación, el hombre descubre que Dios quiere hacer partícipes a todos, como hermanos, de la única bendición, que encuentra su plenitud en Jesús, para que todos sean uno. El amor inagotable del Padre se nos comunica en Jesús, también mediante la presencia del hermano. La fe nos enseña que cada hombre es una bendición para mí, que la luz del rostro de Dios me ilumina a través del rostro del hermano. ¡Cuántos beneficios ha aportado la mirada de la fe a la ciudad de los hombres para contribuir a su vida común! Gracias a la fe, hemos descubierto la dignidad única de cada persona, que no era tan evidente en el mundo antiguo. En el siglo II, el pagano Celso reprochaba a los cristianos lo que le parecía una ilusión y un engaño: pensar que Dios hubiera creado el mundo para el hombre, poniéndolo en la cima de todo el cosmos. Se preguntaba: « ¿Por qué pretender que [la hierba] crezca para los hombres, y no mejor para los animales salvajes e irracionales? »[46]. « Si miramos la tierra desde el cielo, ¿qué diferencia hay entre nuestras ocupaciones y lo que hacen las hormigas y las abejas? »[47]. En el centro de la fe bíblica está el amor de Dios, su solicitud concreta por cada persona, su designio de salvación que abraza a la humanidad entera y a toda la creación, y que alcanza su cúspide en la encarnación, muerte y resurrección de Jesucristo. Cuando se oscurece esta realidad, falta el criterio para distinguir lo que hace preciosa y única la vida del hombre. Éste pierde su puesto en el universo, se pierde en la naturaleza, renunciando a su responsabilidad moral, o bien pretende ser árbitro absoluto, atribuyéndose un poder de manipulación sin límites. 55. La fe, además, revelándonos el amor de Dios, nos hace respetar más la naturaleza, pues nos hace reconocer en ella una gramática escrita por él y una morada que nos ha confiado para cultivarla y salvaguardarla; nos invita a buscar modelos de desarrollo que no se basen sólo en la utilidad y el provecho, sino que consideren la creación como un don del que todos somos deudores; nos enseña a identificar formas de gobierno justas, reconociendo que la autoridad viene de Dios para estar al servicio del bien común. La fe afirma también la posibilidad del perdón, que muchas veces necesita tiempo, esfuerzo, paciencia y compromiso; perdón posible cuando se descubre que el bien es siempre más originario y más fuerte que el mal, que la palabra con la que Dios afirma nuestra vida es más profunda que todas nuestras negaciones. Por lo demás, incluso desde un punto de vista simplemente antropológico, la unidad es superior al conflicto; hemos de contar también con el conflicto, pero experimentarlo debe llevarnos a resolverlo, a superarlo, transformándolo en un eslabón de una cadena, en un paso más hacia la unidad. Cuando la fe se apaga, se corre el riesgo de que los fundamentos de la vida se debiliten con ella, como advertía el poeta T. S. Eliot: « ¿Tenéis acaso necesidad de que se os diga que incluso aquellos modestos logros / que os permiten estar orgullosos de una sociedad educada / difícilmente sobrevivirán a la fe que les da sentido? »[48]. Si hiciésemos desaparecer la fe en Dios de nuestras ciudades, se debilitaría la confianza entre nosotros, pues quedaríamos unidos sólo por el miedo, y la estabilidad estaría comprometida. La Carta a los Hebreos afirma: « Dios no tiene reparo en llamarse su Dios: porque les tenía preparada una ciudad » (Hb 11,16). La expresión « no tiene reparo » hace referencia a un reconocimiento público. Indica que Dios, con su intervención concreta, con su presencia entre nosotros, confiesa públicamente su deseo de dar consistencia a las relaciones humanas. ¿Seremos en cambio nosotros los que tendremos reparo en llamar a Dios nuestro Dios? ¿Seremos capaces de no confesarlo como tal en nuestra vida pública, de no proponer la grandeza de la vida común que él hace posible? La fe ilumina la vida en sociedad; poniendo todos los acontecimientos en relación con el origen y el destino de todo en el Padre que nos ama, los ilumina con una luz creativa en cada nuevo momento de la historia. Fuerza que conforta en el sufrimiento 56. San Pablo, escribiendo a los cristianos de Corinto sobre sus tribulaciones y sufrimientos, pone su fe en relación con la predicación del Evangelio. Dice que así se cumple en él el pasaje de la Escritura: « Creí, por eso hablé » (2 Co 4,13). Es una cita del Salmo 116. El Apóstol se refiere a una expresión del Salmo 116 en la que el salmista exclama: « Tenía fe, aun cuando dije: ‘‘¡Qué desgraciado soy!” » (v. 10). Hablar de fe comporta a menudo hablar también de pruebas dolorosas, pero precisamente en ellas san Pablo ve el anuncio más convincente del Evangelio, porque en la debilidad y en el sufrimiento se hace manifiesta y palpable el poder de Dios que supera nuestra debilidad y nuestro sufrimiento. El Apóstol mismo se encuentra en peligro de muerte, una muerte que se convertirá en vida para los cristianos (cf. 2 Co 4,7-12). En la hora de la prueba, la fe nos ilumina y, precisamente en medio del sufrimiento y la debilidad, aparece claro que « no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor » (2 Co 4,5). El capítulo 11 de la Carta a los Hebreos termina con una referencia a aquellos que han sufrido por la fe (cf. Hb 11,35-38), entre los cuales ocupa un puesto destacado Moisés, que ha asumido la afrenta de Cristo (cf. v. 26). El cristiano sabe que siempre habrá sufrimiento, pero que le puede dar sentido, puede convertirlo en acto de amor, de entrega confiada en las manos de Dios, que no nos abandona y, de este modo, puede constituir una etapa de crecimiento en la fe y en el amor. Viendo la unión de Cristo con el Padre, incluso en el momento de mayor sufrimiento en la cruz (cf. Mc15,34), el cristiano aprende a participar en la misma mirada de Cristo. Incluso la muerte queda iluminada y puede ser vivida como la última llamada de la fe, el último « Sal de tu tierra », el último « Ven », pronunciado por el Padre, en cuyas manos nos ponemos con la confianza de que nos sostendrá incluso en el paso definitivo. 57. La luz de la fe no nos lleva a olvidarnos de los sufrimientos del mundo. ¡Cuántos hombres y mujeres de fe han recibido luz de las personas que sufren! San Francisco de Asís, del leproso; la Beata Madre Teresa de Calcuta, de sus pobres. Han captado el misterio que se esconde en ellos. Acercándose a ellos, no les han quitado todos sus sufrimientos, ni han podido dar razón cumplida de todos los males que los aquejan. La luz de la fe no disipa todas nuestras tinieblas, sino que, como una lámpara, guía nuestros pasos en la noche, y esto basta para caminar. Al hombre que sufre, Dios no le da un razonamiento que explique todo, sino que le responde con una presencia que le acompaña, con una historia de bien que se une a toda historia de sufrimiento para abrir en ella un resquicio de luz. En Cristo, Dios mismo ha querido compartir con nosotros este camino y ofrecernos su mirada para darnos luz. Cristo es aquel que, habiendo soportado el dolor, « inició y completa nuestra fe » (Hb12,2). El sufrimiento nos recuerda que el servicio de la fe al bien común es siempre un servicio de esperanza, que mira adelante, sabiendo que sólo en Dios, en el futuro que viene de Jesús resucitado, puede encontrar nuestra sociedad cimientos sólidos y duraderos. En este sentido, la fe va de la mano de la esperanza porque, aunque nuestra morada terrenal se destruye, tenemos una mansión eterna, que Dios ha inaugurado ya en Cristo, en su cuerpo (cf. 2 Co 4,16-5,5). El dinamismo de fe, esperanza y caridad (cf. 1 Ts 1,3; 1 Co 13,13) nos permite así integrar las preocupaciones de todos los hombres en nuestro camino hacia aquella ciudad « cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios » (Hb 11,10), porque « la esperanza no defrauda » (Rm 5,5). En unidad con la fe y la caridad, la esperanza nos proyecta hacia un futuro cierto, que se sitúa en una perspectiva diversa de las propuestas ilusorias de los ídolos del mundo, pero que da un impulso y una fuerza nueva para vivir cada día. No nos dejemos robar la esperanza, no permitamos que la banalicen con soluciones y propuestas inmediatas que obstruyen el camino, que « fragmentan » el tiempo, transformándolo en espacio. El tiempo es siempre superior al espacio. El espacio cristaliza los procesos; el tiempo, en cambio, proyecta hacia el futuro e impulsa a caminar con esperanza. Bienaventurada la que ha creído (Lc 1,45) 58. En la parábola del sembrador, san Lucas nos ha dejado estas palabras con las que Jesús explica el significado de la « tierra buena »: « Son los que escuchan la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia » (Lc 8,15). En el contexto del Evangelio de Lucas, la mención del corazón noble y generoso, que escucha y guarda la Palabra, es un retrato implícito de la fe de la Virgen María. El mismo evangelista habla de la memoria de María, que conservaba en su corazón todo lo que escuchaba y veía, de modo que la Palabra diese fruto en su vida. La Madre del Señor es icono perfecto de la fe, como dice santa Isabel: « Bienaventurada la que ha creído » (Lc 1,45) En María, Hija de Sión, se cumple la larga historia de fe del Antiguo Testamento, que incluye la historia de tantas mujeres fieles, comenzando por Sara, mujeres que, junto a los patriarcas, fueron testigos del cumplimiento de las promesas de Dios y del surgimiento de la vida nueva. En la plenitud de los tiempos, la Palabra de Dios fue dirigida a María, y ella la acogió con todo su ser, en su corazón, para que tomase carne en ella y naciese como luz para los hombres. San Justino mártir, en su Diálogo con Trifón, tiene una hermosa expresión, en la que dice que María, al aceptar el mensaje del Ángel, concibió « fe y alegría »[49]. En la Madre de Jesús, la fe ha dado su mejor fruto, y cuando nuestra vida espiritual da fruto, nos llenamos de alegría, que es el signo más evidente de la grandeza de la fe. En su vida, María ha realizado la peregrinación de la fe, siguiendo a su Hijo[50]. Así, en María, el camino de fe del Antiguo Testamento es asumido en el seguimiento de Jesús y se deja transformar por él, entrando a formar parte de la mirada única del Hijo de Dios encarnado. 59. Podemos decir que en la Bienaventurada Virgen María se realiza eso en lo que antes he insistido, que el creyente está totalmente implicado en su confesión de fe. María está íntimamente asociada, por su unión con Cristo, a lo que creemos. En la concepción virginal de María tenemos un signo claro de la filiación divina de Cristo. El origen eterno de Cristo está en el Padre; él es el Hijo, en sentido total y único; y por eso, es engendrado en el tiempo sin concurso de varón. Siendo Hijo, Jesús puede traer al mundo un nuevo comienzo y una nueva luz, la plenitud del amor fiel de Dios, que se entrega a los hombres. Por otra parte, la verdadera maternidad de María ha asegurado para el Hijo de Dios una verdadera historia humana, una verdadera carne, en la que morirá en la cruz y resucitará de los muertos. María lo acompañará hasta la cruz (cf. Jn 19,25), desde donde su maternidad se extenderá a todos los discípulos de su Hijo (cf. Jn 19,26-27). También estará presente en el Cenáculo, después de la resurrección y de la ascensión, para implorar el don del Espíritu con los apóstoles (cf. Hch 1,14). El movimiento de amor entre el Padre y el Hijo en el Espíritu ha recorrido nuestra historia; Cristo nos atrae a sí para salvarnos (cf. Jn 12,32). En el centro de la fe se encuentra la confesión de Jesús, Hijo de Dios, nacido de mujer, que nos introduce, mediante el don del Espíritu santo, en la filiación adoptiva (cf. Ga 4,4-6). 60. Nos dirigimos en oración a María, madre de la Iglesia y madre de nuestra fe. ¡Madre, ayuda nuestra fe! Abre nuestro oído a la Palabra, para que reconozcamos la voz de Dios y su llamada. Aviva en nosotros el deseo de seguir sus pasos, saliendo de nuestra tierra y confiando en su promesa. Ayúdanos a dejarnos tocar por su amor, para que podamos tocarlo en la fe. Ayúdanos a fiarnos plenamente de él, a creer en su amor, sobre todo en los momentos de tribulación y de cruz, cuando nuestra fe es llamada a crecer y a madurar. Siembra en nuestra fe la alegría del Resucitado. Recuérdanos que quien cree no está nunca solo. Enséñanos a mirar con los ojos de Jesús, para que él sea luz en nuestro camino. Y que esta luz de la fe crezca continuamente en nosotros, hasta que llegue el día sin ocaso, que es el mismo Cristo, tu Hijo, nuestro Señor. Dado en Roma, junto a San Pedro, el 29 de junio, solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, del año 2013, primero de mi Pontificado. FRANCISCUS Leer más...

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