Source: http://www.conflictologiaconflictology.eu/1/articulos_1100005.html
Timestamp: 2018-07-20 12:47:40+00:00

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Artículos | conflictologia
Seguridad y Defensa sin violencia
Eduard Vinyamata[1]
Seguridad y Defensa sin violencia no existen, sin embargo desde el Campus por la Paz de la UOC lo propugnamos. La historia recoge muchos casos en los que ha sido posible, en la práctica, conseguir resultados positivos de mantenimiento y consolidación de la paz, la libertad y la justicia social, sin necesidad de destruir vidas humanas, patrimonio, libertad ni justicia.
Si luchas por la paz, nosotros te damos las mejores armas. Las armas del conocimiento científico pluridisciplinario, y de las tecnologías de intervención en conflictos armados y en escenarios criminales. Conocimientos surgidos desde la práctica sobre el terreno y el estudio sistemático de los conflictos y de la violencia que recogen la experiencia de la Humanidad.
Sobre el terreno, en la práctica, está sobradamente demostrada y denunciada la irracionalidad de las guerras, de la represión y del uso de la fuerza para mantener la paz y la seguridad. Los costes económicos y humanos son muy altos. Sobre el terreno y en la práctica, demostramos que otra Seguridad y otra Defensa sin violencia resulta mucho más efectiva, barata, rápida y consecuente con los valores de toda sociedad democrática, respetuosa de los derechos humanos y científicamente racional. Denunciar la guerra y el uso de la fuerza para resolver conflictos no es suficiente, es necesario mostrar y formar en otra manera de hacer.
En la UOC formamos para desarrollar programas y ejecutarlos en el ámbito policial y militar sin el uso de la fuerza que sustituimos por el conocimiento conflictológico y abre horizontes nuevos de innovación y resolución de problemas y conflictos de manera mucho mas eficiente.
Un posgrado de “Seguridad Humana”, junto a otros posgrados y másteres de resolución de conflictos armados, en el ámbito escolar, familiar, social, laboral y político; varios de estos en inglés y con destacados profesores de universidades de países de los cinco continentes, que combinan formación académica y experiencia sobre el terreno. Un nuevo posgrado en “Convivencia pacífica y resolución de conflictos a través de los valores y la práctica de los deportes” en alianza con universidades de diversos países, con el COI y con destacadas ONG’s especializadas. Una convocatoria mas del posgrado en “Desarrollo y Desarme” en cooperación con el International Peace Bureau, otro programa nuevo en colaboración con la ong “Movimiento para la Paz y la Libertad”.
También hemos firmado un convenio con UNITAR (Agencia de Naciones Unidas para la formación y la investigación). Sus estudiantes (diplomáticos, cascos azules y dirigentes sociales y políticos) se formaran en la UOC en Conflictología (en inglés y español) y la UOC ofrecerá cursos de UNITAR en Diplomacia y operaciones de paz.
Este año celebramos el 5º Congreso Internacional de Conflictología y Paz, publicamos en colaboración con la editorial Tirant lo Blanch un libro colectivo sobre “Seguridad Humana” y en el CREC (Centro de investigación en Conflictología) organizamos un grupo de investigación de Seguridad Humana. La revista científica digital en inglés “Journal of Conflictology” cumple mas de dos años y es en proceso de constituir un consorcio universitario para la investigación y la divulgación. El Campus por la Paz acoge y apoya la Sociedad de Conflictologos y la Conferencia de Universidades para el estudio de la mediación y los conflictos (CUEMYC).
Si quieres vivir en paz, prepárate para la lucha pacífica.
[1] Director del Campus por la Paz, Director académico de la Escuela de Cooperación (Instituto Internacional de Posgrado y del CREC-IN3 (Universitat Oberta de Catalunya, UOC)
Conflictología y Seguridad
La capacidad por innovar ha sido siempre lo que ha permitido superar problemas y resolver peligros de manera satisfactoria. Incluso en el ámbito militar, la innovación en el armamento, en la estrategia y en la táctica han sido los puntales en los cuales se han decidido las victorias. Pasar del uso de arcos y flechas a las armas de fuego resultó decisiva, como también lo fue la incorporación de la aviación o de la caballería motorizada frente a la infantería o la caballería clásica. Existen estudios y experiencias prácticas que ilustran la posibilidad real de desarrollo de una Defensa[1] o una Seguridad sin el recurso a la destrucción o a la represión.
El objetivo de este libro es, justamente, promover la innovación en el ámbito de los conflictos más violentos, de la acción a favor del mantenimiento de la Seguridad incorporando experiencias, reflexiones y propuestas realistas para actuar en situaciones de violencia, incluso extrema, de peligro y en entornos delictivos e incluso criminales. Para actuar desde el conocimiento de la violencia y el crimen y para hacerlo tomando medidas inteligentes, eficaces y resolutivas que no necesitan del recurso al uso de la fuerza.
En medicina, sin el conocimiento de las causas y las características de las enfermedades, cualquier tratamiento al margen del conocimiento resultará ineficaz e incluso contraproducente. El conocimiento científico resulta decisivo en todos los ámbitos, en el de la Seguridad también. Conocimientos que deben profundizar en las causas de los conflictos y de la inseguridad con el fin de encontrar soluciones fiables y duraderas e ir más allá de las medidas de emergencia. Se tratará siempre de resolver la causa que origina el conflicto y no limitarse a reprimir sus síntomas o a gestionar (mediar, negociar) una solución transitoria.
En el ámbito de la actuación policial, de la Seguridad ciudadana o del orden público podemos mejorar mucho si reflexionamos des del punto de vista de la Seguridad Humana[2] y de las aportaciones de la Conflictología[3] y desarrollamos estudios de campo al mismo tiempo que establecemos tecnologías aplicativas de intervención real, fundamentadas en otra manera de ver la Seguridad y la resolución de conflictos en el ámbito de actuación policial.
Los presupuestos en Seguridad se ven incrementados al mismo tiempo como se incrementan los índices de criminalidad, de violencia y de protesta social que, en ocasiones, deriva hacía comportamientos violentos. Las políticas de Seguridad se fundamentan en prever la capacidad de reacción y represión y poco en el conocimiento de las causas y orígenes de la inseguridad, de la violencia y del crimen. Orientadas hacia los delitos “físicos” y poco hacia aquellos de carácter financiero, social, ecológico y político o cultural que, en ocasiones ni tan solo llegan a considerarse delitos ni crímenes, a pesar de la extensión y la gravedad del mal producido, de los perjuicios que conllevan y de la virulencia que desarrollan. Evidentemente, nos encontramos ante una situación en la que la responsabilidad no es únicamente en el saber policial sino que están involucrados de pleno los poderes legislativos, judicial, económico y político. La corrupción es un ejemplo, la prevaricación política y la mala gestión de algunas administraciones públicas y entidades financieras tienen como resultados la estafa a miles de ciudadanos, el robo de miles de millones de euros, el paro masivo, la ruina para muchas familias, la degradación de los servicios educativos y asistenciales que el ciudadano pagó con sus impuestos.
Crímenes como la prostitución forzada de adultos y menores, el maltrato a menores, ancianos o mujeres no son hechos aislados ni minoritarios, el crimen organizado, los crímenes de “cuello blanco” no son irrelevantes, todo lo contrario. Incluso los mismos estados, en ocasiones, incumplen sus propias leyes penales, tergiversan las normas democráticas y generan decisiones que conllevan corrupción con la finalidad de financiar ilegalmente los partidos políticos (el propio, claro) o llegan a establecer negocios con los traficantes de armas o con mafias dedicadas al blanqueo de dinero.
Disponemos de casos en los cuales la eficacia de la Conflictología policiaca ha demostrado resultados, superiores si la comparamos con la actuación policial clásica. Uno de estos es el que ha llevado a cabo la Fundación “Ser Paz” que preside Nelsa Curbelo en Guayaquil, Ecuador. En el 2008 la Conferebcia de Ministros de Justícia de Países Iberoamericanos (COMJIB) solicitó mi asesoramiento en relación con la manera de proceder (pacíficamente) con las pandillas y Maras latinoamericanas. Se organizó un seminario en la Antigua, Guatemala con ministros de Justicia, jefes superiores de la policía y directores de agencias de Seguridad Gobernamentales, miembros de tribunales superiores, entre otros. El seminario consistió en la exposición de la experiencia acumulada en el “Barrio de Paz” de Guayaquil, participando también Nelsa Curbelo y Lluis Paradell[4].
En el centro de Guayaquil, aquellos años, la policía podía entrar pero era dudoso que pudiera salir. Pandillas y Maras ejercían su poder. Cada día se producían crímenes, delitos y actos de violencia, incluidos asesinatos. La acción de “Ser Paz” consiguió en seis meses reducir la violencia un 60%, algo que difícilmente puede conseguir la acción de Seguridad tradicional. Evidentemente, el programa de “Ser Paz” excluía todo tipo del uso de una fuerza que no disponía ni pretendía. De manera muy resumida, el programa llevado a cabo por “Ser Paz” es coincidente con la Conflictología. En primer lugar se trataba de conocer las motivaciones, causas y orígenes del conflicto generado por las pandillas para, a continuación, tratar de resolver aquello que lo generaba.
Recuerdo que en una de las primeras entrevistas que tuve con un jefe pandillero le pregunté por sus razones de pertenecer a la Mara. Fueron tres razones de peso y fácilmente comprensibles: En primer lugar, la Mara le garantizaba niveles de seguridad que la policía de Guayaquil no proporcionaba; en segundo lugar, la pandilla también le proporcionaba una remuneración por sus actividades (frecuentemente delictivas) en la misma y, la tercera, la pandilla le proveía afecto, identidad, socialización y posibilidades de relacionarse con chicas de su edad.
La solución pasó por favorecer la creación de microempresas en ámbitos de su interés (clases de hip hop y break dance, una imprenta, una discográfica especializada en música rap, etc.) estampación de camisetas y gorras con motivos propios de los grafitis. Se crearon decenas de pequeñas empresas. También se promovió la distinción como “Cascos blancos” a aquellos jefes pandilleros decididos a resolver sus conflictos entre ellos y otras pandillas mediante técnicas No Violentas y abandonar el recurso a la violencia. Finalmente, también se procuró organizar lugares donde socializar, hacer música y bailar en sus estilos preferidos, así como la organización de campeonatos de fútbol en los que se incluían normas de respeto por el adversario y de colaboración y solidaridad con el propio equipo que iban más allá de las normas normalmente establecidas.
La prueba que este libro no es el resultado de la especulación teórica son los propios autores del mismo. Todos ellos son profesionales de reconocida solvencia de su actividad larga y fecunda sobre el terreno, sobre la misma realidad. Personas que, a la vez, disponen de aquella formación preliminar que les permite observar y reflexionar sobre las realidades que conocen directamente, algunos de ellos son, al mismo tiempo, profesores universitarios y autores de artículos y libros. Una excelente combinación de experiencias y saberes teóricos y prácticos. Al mismo tiempo, son personas de sólidas convicciones humanitarias y democráticas forjadas a lo largo de su experiencia.
Nelsa Curbelo, mas de 30 años de experiencia sobre el terreno en América Latina y, mas concretamente en Ecuador, con pandillas, maras, grupos armados, guerrillas y contraguerrillas. Beatriz Seisdedos, larga experiencia en Cruz Roja Internacional en zonas en conflicto. Mario López, experiencia sobre el terreno en Colombia en el proceso de Reconciliación. Laura López, funcionaria de prisiones y experiencia con Maras en Ecuador. Jesús Requena, mando de la policía catalana y con larga experiencia profesional. Diego Guerrero, larga experiencia en acción humanitaria en Médicos sin Fronteras en zonas en conflicto. Núria Solé, vinculada académicamente al Institut de Seguretat Pública de Catalunya.
Las personas que participan en el presente libro provienen de oficios y actividades profesionales relacionadas con el conflicto y su tratamiento sin el uso de la fuerza o, en todo caso y en situaciones extremas, con el menor uso de ésta dentro del ámbito de actuación policial. Acción policial, ONG’s de intervención directa en conflictos, administración pública educativa o penal, militar, universitaria… Cada cual se aproxima al conflicto desde responsabilidades distintas y coincidentes en cuanto a objetivos pacificadores de resolución de los conflictos, protección y seguridad humana y convivencia en paz.
Eduard Vinyamata[5]
[1] El ejército incruento de mañana. Materiales para un debate sobre un nuevo modelo de defensa / Gonzalo Arias / Editorial Nueva Utopía / Madrid. La obra recoge teorías y experiencias reales y prácticas que nos ayudan a entender que, la utopía es persistir en el modelo tradicional de defensa basado en la destrucción y el uso casi exclusivo de armamento basado en el conocimiento científico físico o químico y no en el conocimiento de los conflictos des de las ciencias sociales.
[2] Este término surgió en el PNUD con la finalidad de distinguir entre la seguridad del Estado, el mantenimiento del “statu quo” y el orden público del concepto de seguridad que procura básicamente por la seguridad de los ciudadanos, de las personas frente al crimen o la violencia practicada por colectivos criminales.
[3] En la obra “Conflictología / editorial Ariel (Planeta) de la que soy autor, figura abundante bibliografía, un capítulo dedicado a la Seguridad y la Defensa así como un léxico específico
[4] El resultado de dicho seminario se plasmo en un librito “Pandillas y Maras: Aproximación a su comprensión y propuestas de estrategia de solución del conflicto que éstas generan desde la perspectiva de la Conflictología. Editorial Tirant lo Blanch, Valencia, 2008, bajo los auspicios de la COMJIB i AECID
[5] Doctor en Ciencias Sociales, especializado en Conflictología. Director del Campus por la Paz, de la Escuela de Cooperación en el Instituto Internacional de Posgrado, director asimismo del CREC (Centre de Recerques i Estudis en Conflictología en el IN3, el instituto de investigación de la UOC. Director de la Cátedra UNESCO-FCB-UOC.
Director académico de los postgrados y másteres en Conflictología en la misma universidad (UOC), un total de seis posgrados y tres másteres, uno de estos en inglés y con profesores y estudiantes de universidades de todo el mundo. Estos programas disponen de alianzas con universidades de diversos países así como con UNITAR. También dirige el postgrado de “Convivencia pacífica y resolución de conflictos a través de los valores y la práctica de los deportes” (en inglés y en español) dentro de las actividades de la cátedra UNESCO mencionada.
El CREC, publica “Journal of Conflictology”, una revista científica, digital de acceso gratuito y organiza los congresos internacionales de Conflictología y Paz anualmente.
Cuenta con unos veinte libros de Conflictología. Es asesor internacional en conflictos políticos y armados.
Como resolver conflictos sin violencia y de manera mucho mas efectiva.
Como resolver conflictos sin violencia y de manera mucho mas efectiva. Como sustituir los métodos violentos por métodos pacíficos y cintíficos.
La Conflictología[1] es el compendio de conocimientos científicos pluridisciplinarios sobre el conflicto y la violencia es, asimismo, el compendio de métodos y tecnicas de intervención en los mismos exceptuando todo método violento ya sea fíico, piológico, estructural o judicial.
La Conflictología estudia el origen y las causas de los conflictos, su evolución y comportamiento. Para ello no podremos desdeñar ninguna aportación racional, científica o de cualquier otra índole del conocimiento humano ya sea intuitiva o emocional o mística. Por ello, la Conflictología incluye aportaciones de la Sociología, Antropología, psicología (todas sus escuelas y tendencias), neurología (muy necesaria para comprender los fundamentos biológicos de las emociones humanas). La Filosofía[2], también nos aporta mucho cuando nos ayuda a comprender que existen principios filosóficos (también místicos y religiosos) que predeterminan nuestros comportamientos y actitudes frente a nosotros mismos y socialmente.
Los conflictos están presentes constantemente en la vida humana, tanto individual como colectiva mente. Crisis y violencia influyen decididamente en la emotividad, la salud y la convivencia. En el ámbito social representan guerras de todo tipo, criminalidad e inseguridad, lo que significa que, en vez de ser lugares sonde vivir en libertad y plenitud, sean lugares donde vivir puede resultar peligroso, difícil y precario. La historia de la Humanidad puede ser escrita en buena parte como la historia de sus conflictos, como la constante búsqueda de paz y de seguridad.
Buena parte de los esfuerzos de la Humanidad han consistido y consisten en aprender a resolver conflictos, garantizar la seguridad y vivir en paz. Muchos oficios se centran en ello, bien o mal, dedican su actividad a gestionar conflictos: Abogados, psicólogos, filósofos, policías y militares[3], políticos y diplomáticos y un largo etcétera. El hecho es que cualquier situación o circunstancia en la que se producen relaciones sociales o entre personas, se establecen reacciones de cooperación y harmonia o situaciones de conflicto.
Una parte importante del esfuerzo de la Conflictología por entender los conflictos y para intervenir y resolverlos viviendo en paz se centra en el objetivo de desaprender para poder hallar la manera de pensar y de sentir pacíficamente. Para poder comprender los conflictos e intervenir en estos desde la Conflictología, es necesario cambiar de paradigma de manera razonada y emocionalmente. El problema siempre es la violencia y las causas que la generan. Descubrir sus causas resulta fundamental.
Nuestras sociedades suelen contener actitudes y comportamientos violentos que se expresan de maneras diversas: Limitar la libertad, engañar, difundir rumores con la finalidad de perjudicar y, evidentemente, golpear, reprimir, perjudicar, son maneras de ejercer violencia. Normalmente, la manera de proceder frente a la violencia acostumbre a consistir en reacciones igualmente violentas con la finalidad de dominar, reducir o eliminar aquella persona o entidad que nos agrede. Sin embargo, frente a la violencia, lo importante no es acusar, juzgar y condenar a quien la practica que, seguramente, somos todos en una u otra ocasión. Lo importante será procurar evitarla, encontrar otras maneras de relacionarse, de solucionar los problemas, hacer justicia y, previamente, tratar de entender las razones de la violencia y del conflicto, única manera de poder actuar de manera eficaz en la des activación de la violencia. Lo que realmente importa no es estar de acuerdo, sino aprender a convivir incluso en el desacuerdo.
El pensamiento dualista es, por si mismo, una forma de pensamiento conflictivo, de enfrentamiento. Su existencia nos pasa desapercibida y nos acostumbramos a pensar de manera dual y conflictiva. La vida se ve en clave de bueno o malo, conveniente o inconveniente, este es el primer problema. El carácter dual de nuestro pensamiento no nos permite ver las cosas de otra manera, lo que seguramente nos sería muy útil para encontrar soluciones a los problemas planteados que el pensamiento dualista nos impide imaginar. En este sentido, el llamado “pensamiento lateral” nos capacita para superar el carácter dualista de nuestra manera de pensar. En ocasiones, el problema que plantea un conflicto determinado no radica mas que en esta manera dual de pensar, que únicamente entiende dos posibilidades de de solución ( O ganas tú o gano yo), cuando la solución no se encuentra en estas dos únicas opciones sino en una tercera o una cuarta posibilidad.
La mente, los pensamientos, pueden generar las realidades que imaginemos. Los pensamientos provocan “certitudes”, angustias y convicciones que generan actitudes y comportamientos relacionados con lo que hemos imaginado. Des de argumentos pretendidamente racionales hasta inspiraciones filosóficas que, de hecho no son mas que pensamientos. Este es una cuestión importante ya que tenemos la certeza que controlamos los pensamientos, que los pensamientos nos muestran la realidad tal como es... Cuando seguramente no es así. Y, sobretodo, la importancia de lo que pensamos en la construcción de una realidad que nos puede ser positiva o negativa, pacífica o tremendamente violenta.
Los fundamentos de las emociones humanas se reparten entre los orígenes sociales y las causas biológicas. La ira, el odio, el miedo, el amor, la solidaridad, el altruismo significa la segregación de determinadas drogas endógenas que contribuyen a su desarrollo. La oxitocina contribuye a generar emociones afectivas, las endorfinas sensaciones placenteras que contribuyen a contrarrestar los esfuerzos y a incrementar la atracción. Dopamina, testosterona son substancias que contribuyen a la toma de decisiones, la actitud y el comportamiento. Lo importante es percatarse que de la misma manera como nos afectan sutilmente, también podemos provocar secreciones de una u otra de manera mas o menos consciente. Abrazar, por ejemplo, provoca secreciones de endorfinas y de oxitocina. Discursos que fomentan el odio incrementaran la testosterona y la dopamina y prepararan para el combate, la agresividad y la violencia.
[1]Conflictología: Curso de Resolución de Conflictos / Eduard Vinyamata / Editorial Ariel / Barcelona
[2]Más Platón y menos Prozac y las aportaciones de la llamada “Filosofía práctica.
[3]Www.campusporlapaz.org / blog del CREC / "UNITAR_UOC Brochure (final) 2_light.pdf"
Los objetivos de investigación en Conflictología
Sin comprensión de los conflictos poco podremos hacer para que estos se reduzcan o se transformen en oportunidades de mejorar. La comprensión de los conflictos exige construir una Conflictología[1] capacitada para entender el origen y las causas de los conflictos, su evolución y comportamiento. Para ello no podremos desdeñar ninguna aportación racional, científica o de cualquier otra índole del conocimiento humano ya sea intuitiva o emocional. Por ello, la Conflictología incluye aportaciones de la Sociología, Antropología, psicología (todas sus escuelas y tendencias), neurología (muy necesaria para comprender los fundamentos biológicos de las emociones humanas). También la matemática nos aporta conocimientos sobre la violencia1, como también la física teórica y, más concretamente la Física Cuántica[2] que nos ayuda a entender que existen implicaciones en el comportamiento de la vida -y por tanto también humanos- mas allá de la lógica conocida. La Filosofía2, también nos aporta mucho cuando nos ayuda a comprender que existen principios filosóficos (también místicos y religiosos) que predeterminan nuestros comportamientos y actitudes frente a nosotros mismos y socialmente. También, a nivel de intervención, nos resultarán útiles las aportaciones de la estrategia, la historia, la Política3 la pedagogía en su sentido más amplio, de la psiquiatría4 y de la medicina, no desdeñemos ninguna capacidad de comprensión.
Los conflictos están presentes constantemente en la vida humana, tanto individual como colectivamente. Crisis y violencia influyen decididamente en la emotividad, la salud y la convivencia y viceversa. En el ámbito social representan guerras de todo tipo, criminalidad e inseguridad, lo que significa que, en vez de ser lugares sonde vivir en libertad y plenitud, sean lugares donde vivir puede resultar peligroso, difícil y precario. La historia de la Humanidad puede ser escrita en buena parte como la historia de sus conflictos, como la constante búsqueda de paz y de seguridad.
Buena parte de los esfuerzos de la Humanidad han consistido y consisten en aprender a resolver conflictos, garantizar la seguridad y vivir en paz. Muchos oficios se centran en ello, bien o mal, dedican su actividad a gestionar conflictos: Abogados, psicólogos, filósofos, policías y militares, políticos y diplomáticos y un largo etcétera. El hecho es que cualquier situación o circunstancia en la que se producen relaciones sociales o entre personas, se establecen reacciones de cooperación y harmonía o situaciones de conflicto.
La vida social también genera conflictos en muchos ámbitos, el económico, por ejemplo en la actividad económica y productiva. La explotación de los recursos humanos y naturales acostumbre a ser motor de muchos conflictos. Más del veinte por ciento de la economía mundial es economía criminal según una asociación europea de jueces con sede en Suiza. Es decir, aquellos negocios que se desarrollan en el comercio de armas, el narcotráfico, el comercio de personas destinadas a la esclavitud, la prostitución forzada, incluso de menores, los asesinatos por encargo o la extracción de órganos destinados a los trasplantes. Además, también deberíamos incluir la estafa “legal”, la generación de crisis con la finalidad de obtener beneficios, la corrupción, la impunidad de quienes se valen del aparato del Estado para delinquir y soslayar sus responsabilidades, el espionaje de la ciudadanía con la excusa de prevenir el terrorismo y que, finalmente, sirve mas para obtener información útil con fines comerciales o políticos de manera oculta y al margen del control democrático y de las leyes.
Una parte importante de la actividad económica no respeta ninguno de los principios básicos expresados por las morales religiosas, ni por las declaraciones éticas resumidas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos que la mayoría de gobiernos del mundo suscriben. La sistemática destrucción del hábitat humano, la contaminación generalizada de los elementos fundamentales que sustentan la vida como el agua, la tierra o el aire con el único objetivo de obtener beneficios comerciales rápidos, fáciles y para unos pocos, genera niveles de inseguridad y enfermedad que hacen que una parte importante de la actividad económica y productiva sea cómplice de la desgracia humana. Así, pues, la noción de conflicto corre paralela a la de crimen, la forma silenciosa de hacer la guerra.
También podríamos calificar de actividades criminales conflictivas aquellas que llevan a cabo determinadas industrias farmacéuticas que procuran que algunos de sus medicamentos cronifican enfermedades y eviten la curación de enfermos, cosa que, evidentemente, redundaría en una pérdida de beneficios comerciales. También lo es la violencia doméstica, el maltrato psicológico y la crueldad con niños y niñas, ancianos, mujeres, hombres y personas con limitaciones físicas o psicológicas... Y todo ello obedece a pautas y comportamientos que necesitamos saber explicar, analizar y preveer acciones de remedio. El cástigo reselve muy poco comportamientos que están profundamente enrraizados en las emociones humanas y en las políticas sociales.
Tampoco podemos olvidar que en ocasiones, la Administración de Justicia se utiliza como sistema de venganza, con la finalidad de reprimir la libertad personal y de reducir o reprimir a las minorías sociales o nacionales. Tampoco podemos olvidar ciertas ideologías y colectivos que diseminan a través de los medios de comunicación social el miedo, el odio y la inseguridad con la finalidad de conseguir la sumisión, la represión y la manipulación. En ocasiones, el sistema judicial se transforma en una práctica de violencia legalizada destinada a producir perjuicios, limitar la libertad o impedir la participación democrática más que hacer Justicia y resolver conflictos.
De hecho, la Mediación surgió al margen -no en contra- del sistema judicial de resolver conflictos de pareja y familiares, prácticas judiciales onerosas, poco eficientes y con muchos efectos secundarios indeseables. Por desgracia, la Mediación así como el Arbitraje, han sido asimilados al complicado y caro sistema judicial. Leyes complicadas y contradictorias en ocasiones, exceso de burocracia, falta de sensibilidad por las crisis y conflictos entre personas, Mediación y Arbitraje fueron creados para “escapar” del lesivo sistema judicial pero han vuelto a formar parte de este a través de leyes y reglamentos que nunca fueron los que imaginaron y crearon los métodos sencillos, prácticos y efectivos de la Mediación original, aquella que surgió al margen -no en contra- del Derecho y de las prácticas del sistema judicial.
Muchos conflictos tienen su origen en la manera de pensar, en mitos y certezas construidos mentalmente por impulso del miedo. Está en la mente y los corazones de las personas donde reside la programación que nos llevará a vivir de una manera u otra, a vivir en estado de guerra permanente o de manera pacífica y serena.
Una parte importante del esfuerzo de la Conflictología por entender los conflictos y para intervenir y resolverlos viviendo en paz se centra en el objetivo de desaprender para poder hallar la manera de pensar y de sentir pacíficamente. La Conflictología no es un proceder des de razonamientos y convicciones que solo se resuelven los conflictos con la aplicación de la fuerza y de la violencia legal. Todo lo contrario, para poder comprender los conflictos y poder intervenir eficazmente en estos desde la Conflictología, previamente es necesario cambiar de paradigma de manera razonada y emocionalmente. El problema siempre es la violencia y las causas que la generan. Descubrir sus orígenes, sus causas resulta fundamental. Pocas veces se actúa de esta manera, solemos estar acostumbrados a trabajar en el nivel de los síntomas y creemos que actuar sobre los síntomas resolverá el problema, por esta razón muchos conflictos continúan irresueltos durante años, décadas y generaciones. El espíritu científico de la Conflictología nos ha de llevar a no considerarla como una técnica que puede aplicarse desde el desconocimiento de sus causas, es justamente en las causas y los orígenes donde encontraremos el método mas adecuado para intervenir.
Nuestras sociedades suelen contener actitudes y comportamientos violentos que se expresan de maneras diversas: Limitar la libertad, engañar, difundir rumores con la finalidad de perjudicar y, evidentemente, golpear, reprimir, perjudicar, son maneras de ejercer violencia. Normalmente, la manera de proceder frente a la violencia acostumbre a consistir en reacciones igualmente violentas con la finalidad de dominar, reducir o eliminar aquella persona o entidad que nos agrede. Sin embargo, frente a la violencia, lo importante no es acusar, juzgar y condenar a quien la practica que, seguramente, somos todos en una u otra medida. Lo importante será procurar evitarla, encontrar otras maneras de relacionarse, de solucionar los problemas, hacer justicia y, previamente, tratar de entender -que no quiere decir estar de acuerdo- las razones de la violencia y del conflicto, única manera de poder actuar de manera eficaz en la desactivación de la violencia. Lo que realmente importa no es estar de acuerdo, sino aprender a convivir incluso en el desacuerdo. Los acuerdos son elementos temporales, metodológicos.
Para muchos, la violencia se combate con más violencia, con lo cual se está contribuyendo a que la violencia no se acabe nunca. Normalmente, las agresiones y actos de violencia entre marido y mujer, en nuestra cultural actual, son calificados de violencia machista y la respuesta suele ser mediante la fuerza judicial, más que con procesos para resolver el conflicto fundamentados en el conocimiento científico sobre la violencia y el conflicto de manera pluridisciplinaria.
Normalmente se entiende por violencia cuando ésta es de carácter físico: Gritar, insultar, golpear, herir, matar. Difícilmente se concibe cuando se expresa de otro modo. La humillación, el engaño, desacreditar, marginar, impedir pueden ser formas “legales” de actuar pero rara vez se consideran formas violentas. Lo cierto es que resulta fácil y eficiente producir daño a otra persona o a un colectivo a través de rumores, engaños, marginando socialmente, económica o políticamente, a través de procedimientos judiciales. Cualquier cosa resulta eficaz para perjudicar o beneficiar a otras personas y colectivos, al igual que cualquier objeto o procedimiento.
Cuando se produce conflicto se establece lucha y ésta siempre es o se aproxima a la violencia. Cada persona utilizará las “armas” que mejor domine o que tenga a su alcance, las que cree de mayor efectividad, las que le facilite actuar con impunidad. En situaciones de conflicto poco importa tomar partido, lo que realmente importa consistirá en encontrar la manera para que las partes enfrentadas resuelvan su conflicto de manera no violenta lo antes posible y de manera definitiva; que las víctimas o las personas perjudicadas vean reparados los males que les han infligido y que puedan llegar, por sí mismas, a encontrar la solución a sus problemas de convivencia de manera cooperativa y orientada hacia la Reconciliación.
La capacidad de intervención NoViolenta en conflictos violentos posee una larga tradición e historia de aciertos así como unos fundamentos científicos y filosóficos mucho más notorios que los partidarios de la violencia y de la guerra como sistema de superar dificultades de convivencia y de relación. Resulta muy fácil demostrar los graves inconvenientes de la guerra y de la acción represiva sistemática de muchos cuerpos de seguridad. La resistencia a abandonar el uso de la violencia para adoptar métodos no violentos de resolución de conflictos puede explicarse por intereses económicos y políticos invertidos en tecnologías agresivas, violentas y destructivas, en una concepción, asimismo, de la Seguridad basada en el uso de la fuerza y del dominio, la obsesión en la creencia que es la fuerza la que puede resolver los conflictos si ésta se práctica legalmente. Hoy por hoy, poseemos suficiente casuística y conocimientos como para poder demostrar que los métodos No Violentos aplicados a situaciones reales de guerra y violencia extrema son de superior eficacia que el uso de la fuerza y de las armas. En el ámbito de los conflictos criminales la intervención con pandillas y maras armadas en Ecuador, dio como resultado la disminución del número de asesinatos y de la violencia en general hasta llegar a una reducción del 60% en solo seis meses. Este caso lo expusimos en un seminario a puerta cerrada organizado por la Conferencia de Ministros de Países Iberoamericanos del que doy referencia en la bibliografía.
La NoViolencia no es pasividad, ni condescendencia ni una utopía. La utopía es, justamente, creer después de siglos de historia de la Humanidad, que con violencia se resuelven los conflictos y se consiguen niveles de seguridad para poder vivir en libertad y con justicia. La NoViolencia, como la Conflictología, comprende los orígenes y las causas de los conflictos y trata de establecer soluciones que resuelvan las causas. La violencia trata únicamente de los síntomas, es simplemente reactiva, irracional y acostumbra a disponer de una eficacia a corto plazo y muy cara en todos los sentidos.
Las inversiones públicas en seguridad se orientan más bien a incrementar las dotaciones policiales, el armamento y la represión, sin indagar las causas y los orígenes del crimen y de la violencia. Este es realmente el problema, la incapacidad manifiesta por entender lo que sucede y limitarse a incrementar los presupuestos de seguridad y defensa sin atender a los motivos y las causas de tal inseguridad.
Hablando la gente se entiende, dicen... Pero hablando también las personas nos peleamos!. Se pelean, se ofenden, se dañan y se engañan. La vida está rebosante de ejemplos. Con frecuencia los denominados “diálogos” no son más que monólogos. Con demasiada frecuencia, lo que denominamos comunicación no es más que manipulación, propaganda o engaño. En Nueva York, Columbia University posee un programa de formación destinado a periodistas y diplomáticos en el ámbito de la comunicación. Asimismo, Search for Common Ground es una fundación que trabaja en resolución de conflictos haciendo uso de técnicas de comunicación muy simples y exentas de toda manipulación.
Los intentos de diálogo convienen que partan del conocimiento de las personas o de las comunidades, de un conocimiento científico y sistemático o intuitivo y emocional, pero siempre de un conocimiento del otro, de las partes. Si pretendemos simplificar en exceso las cosas y creer que el diálogo siempre es posible y positivo nos equivocaremos. En ocasiones, lo mejor, puedo ser el silencio, al menos transitoriamente… O la comunicación no verbal o, mejor, aun, la intervención no directa sino en el entorno que ocasiona el conflicto, en sus orígenes, forma de Facilitación muy propia de la conflictología.
Solo en determinadas ocasiones hablar permite mejorar una relación deteriorada. Para hablar es necesario poder disponer de las condiciones para poder hacerlo satisfactoriamente. Una comunicación serena, constructiva, des del respeto mutuo, desde la mutua autoestima, alejada de miedos y prejuicios es la única manera de hacer de ésta un método que aporte resultados de manera efectiva y sin efectos secundarios indeseables.
La mediación surge, justamente, para evitar que los abogados, jueces y métodos judiciales constituyan la base de la resolución de las dificultades comunicativas entre parejas. El objetivo de la mediación original no es otro que procurar una cultura del diálogo y de la paz en las relaciones interpersonales, la recuperación de la autonomía de las personas a fin que éstas puedan solucionar sus propios problemas por sí mismas, evitando la intervención de profesionales del Derecho que acaban judicializando la vida de relación y que estos acaben juzgando antes de ser juzgados por delitos que no habían cometido.
La Conflictología no pretende evitar las separaciones ni, tampoco, garantizar la unión de la pareja. Este no es el problema. El problema, en todo caso, es la violencia que se ejerce tanto en las separaciones como en los intentos de mantener la unión de las personas. Siempre es la violencia la que complica las soluciones, sean unas u otras. Des de la Conflictología se proponen soluciones satisfactorias y sin violencias a los problemas de convivencia y a las relaciones insatisfactorias de la pareja. Lo importante, me parece, no es mantenerse unidos ni separarse sino conseguir que, ya sea unido o separado, la relación sea buena.
La Mediación, en su concepción primera y original, surgió sin ley alguna que la determinara, como la manera de evitar la intervención del Derecho y de la gestión judicial de los conflictos. Sin embargo, en los países donde existen leyes de mediación, su práctica ha sido absorbida por el sistema judicial transformándose en un apéndice de la actividad de algunos abogados. Es una lástima. Los mediadores, por indicación de las propias leyes de Mediación, no pueden intervenir cuando se produce alguna forma de violencia, la presencia de un abogado acostumbre a ser preceptiva y el procedimiento de mediación se asemeja cada vez más al procedimiento judicial que es el tramo final de muchas mediaciones.
Mas que el dialogo en sí, lo que realmente importa acaba siendo la capacitación para desarrollar una cultura de la convivencia sin violencia, una cultura de la autonomía y de la autosuficiencia que ahorra a las personas tener que solicitar la ayuda de profesionales con la finalidad que les solucione sus problemas más personales. Una cultura de paz y de harmonía que capacita a las personas a resolver sus propios conflictos consigo mismo o de convivencia. Únicamente los conflictos de mayor complejidad encuentran justificación para solicitar la intervención de ayuda externa.
Más que desarrollar terapias comunicacionales conviene fomentar las condiciones personales y sociales para que la comunicación sea efectiva. Las técnicas, por sí mismas, resultan ser ambivalentes. Es decir, los sistemas de comunicación pueden servir, indistintamente, a la comunicación o a la incomunicación, facilitar el entendimiento o provocar confusión, rechazo y desconocimiento. Conviene situar el acto comunicativo en relación con sus raíces, con el origen mismo de la comunicación. Es importante retener la idea que no siempre los conflictos tienen como origen un problema comunicativo sino que sus causas pueden ser muy diversas. Aunque la comunicación pueda ser excelente, si los individuos que se comunican se encuentran sometidos a circunstancias adversas como podría ser el dolor producido por una enfermedad, la des estructuración familiar, la injusticia social o el malestar con uno mismo, etc. la comunicación resultará negativa.
La Física teórica y, especialmente, la física cuántica, ayudan a entender la realidad desde otro paradigma. Posteriormente a la Física, la biología comprendió esta otra manera de ver, de percibir la realidad. La Filosofía y más específicamente la Conflictología han sido seguramente el punto de enlace con las Ciencias Sociales. Veamos: La biología hace algunas décadas, estudiaba, por ejemplo, la gallina, trataba de entender todo lo que hacía referencia a este animal. Sin embargo, no pudo entender la gallina hasta que no incorporó a su comprensión el gallo, los pollitos, las hormigas y caracoles con las que se alimentaban, el clima del lugar, el gallinero y el campesino que recogía los huevos o la desplumaba para cocerla en el puchero. La realidad no es la gallina sino ésta y cuanto la rodea. También debemos tener muy en cuenta que el observador altera lo observado. El observador, en el caso de la gallina, genera temor y huída, por ejemplo. Y en la física subatómica, el observador altera el comportamiento de las partículas sin intervenir explicita y directamente.
La Física cuántica y los matemáticos en su intento por ordenar y comprender las previsiones meteorológicas, se percataron de la necesidad de entender la materia misma, la materia sub atómica. La sorpresa fue descubrir que la materia de menor tamaño conocida, el átomo, se componía de otras partículas de inferior tamaño, electrones por ejemplo. Y que la materia subatómica no tenía el mismo comportamiento que la materia conocida hasta entonces. No podía ser medida y manipulada de la misma manera. Las partículas subatómicas actúan en ocasiones como energía ondulatoria no lineales y, en otras ocasiones, como partícula. También descubren que tales partículas pueden estar en dos lugares o más, al mismo tiempo y que la noción de tiempo y espacio se deforma y empieza a no tener el sentido que le hemos dado hasta el momento. Esto resulta importante, al menos para adoptar una actitud abierta, honesta y humilde frente a los conocimientos.
Cuando nos iniciamos en el estudio de los conflictos vamos descubriendo que estos no siguen forzosamente la lógica establecida, que en el desarrollo de los conflictos están presentes muchos más elementos que los intereses económicos y la identidad nacional o social sino que también intervienen cosas como la estructura del pensamiento, las emociones humanas, la percepción de la vida y de la misma realidad... Solo existe lo que se piensa, sin embargo, la existencia de la realidad es mucho mayor que su descripción. Con lo cual la manera que tendremos de imaginar la realidad también influirá decididamente en la comprensión de los conflictos y en sus soluciones.
La inseguridad intelectual nos lleva a concebir la realidad, la verdad, en únicamente dos dimensiones. Nos cuesta mucho entender que puedan existir otras percepciones además de la propia perspectiva que tenemos de las cosas. El pensamiento dualista es, por si mismo, una forma de pensamiento conflictivo, de enfrentamiento. Su existencia nos pasa desapercibida y nos acostumbramos a pensar de manera dual y conflictiva. La vida se ve en clave de bueno o malo, conveniente o inconveniente, este es el primer problema. El carácter dual de nuestro pensamiento no nos permite ver las cosas de otra manera, lo que seguramente nos sería muy útil para encontrar soluciones a los problemas planteados que el pensamiento dualista nos impide imaginar. En este sentido, el llamado “pensamiento lateral” nos capacita para superar el carácter dualista de nuestra manera de pensar. En ocasiones, el problema que plantea un conflicto determinado no radica más que en esta manera dual de pensar, que únicamente entiende dos posibilidades de solución ( O ganas tú o gano yo), cuando la solución no se encuentra en estas dos únicas opciones sino en una tercera o una cuarta posibilidad.
Otro de las dificultades en el momento de analizar o tratar de comprender un conflicto no es otra que pensar que un conflicto puede ser resuelto o no (continuamos con la dualidad!). Desde la Conflictología sabemos que esto no es así. Cualquier conflicto puede ser resuelto si disponemos de los medios y la voluntad para intervenir y desde un pensamiento abierto a más de dos posibilidades de solución positiva para todos. Se atribuye a Einstein la idea que, un problema sin solución es un problema mal planteado. También decía que los problemas no pueden resolverse con los mismos medios con los cuales se ha generado. De aquí la importancia de aprender a observar y analizar los conflictos antes de hacer uso de un método o técnica u otra. Una comprensión observada desde una actitud que no prejuzgue y desde el conocimiento que las causas de los conflictos puede tener orígenes diversos. Pueden tener causas estructurales, de formas de vivir, de pensar, de concebir la vida de una manera u otra... Pueden tener causas relacionadas con la salud física o psíquica, el entorno social o las capacidades comunicativas.
La concepción del Ego como percepción de uno mismo aislados del conjunto lleva a cometer abusos contra los otros (egoísmo). Contrariamente, percibirse como individuos que formamos parte del conjunto, de un entorno, lleva al respeto de este ya sea social o del medio ambiente. La desvinculación psicológica del conjunto genera angustia y agresividad, contrariamente, la percepción de pertenencia a alguna cosa nos facilita el equilibrio y las sensaciones de paz.
La percepción es algo importante en Conflictología. Según como percibimos la vida, a nosotros mismos, al grupo o al país del que formamos parte, adoptaremos una actitud y comportamiento de una manera u otra. Si nos sentimos formar parte del grupo social determinado por Dios o por la historia, que formamos parte de la raza o el género superior al resto, no estableceremos ningún límite para utilizar a los otros como si fueran simples objetos para nuestra satisfacción. La etnia Tsuar (mal llamada Jivaros), poseen el mismo término para designar ser humano y varón, con lo cual su cosmovisión reduce el resto de personas (hembras), niños, animales y plantas, o seres humanos de otras etnias en algo inferior o en enemigos. Lo cierto es que están en proceso de extinción debido a una práctica de la violencia.
Contrariamente, si nos percibimos con nuestra personalidad e individualidad, formando parte de un entorno natural y social, nuestra actitud será de cooperación y no de competencia contra los que consideramos enemigos o adversarios.
La mente, los pensamientos, pueden generar las realidades que imaginemos. Los pensamientos provocan “certitudes”, angustias y convicciones que generan actitudes y comportamientos relacionados con lo que hemos imaginado. Des de argumentos pretendidamente racionales hasta inspiraciones filosóficas que, de hecho no son más que pensamientos. Este es una cuestión importante ya que tenemos la certeza que controlamos los pensamientos, que los pensamientos nos muestran la realidad tal como es... Cuando seguramente no es así. Y, sobretodo, la importancia de lo que pensamos en la construcción de una realidad que nos puede ser positiva o negativa, pacífica o tremendamente violenta.
Los procesos biológicos predeterminan en buena parte las percepciones, las actitudes y los comportamientos individuales y, por tanto, sociales. Es de sobras conocido que el estado de salud afecta el estado de ánimo y, por tanto, nuestra relación con las otras personas, con el entorno social. Los fundamentos de las emociones humanas se reparten entre los orígenes sociales y las causas biológicas. La ira, el odio, el miedo, el amor, la solidaridad, el altruismo significa la segregación de determinadas drogas endógenas que contribuyen a su desarrollo. La oxitócina contribuye a generar emociones afectivas, las endorfinas sensaciones placenteras que contribuyen a contrarrestar los esfuerzos y a incrementar la atracción: Dopamina, testosterona, Oxitocina, endorfinas, entre otras, son substancias que contribuyen a la toma de decisiones, la actitud y el comportamiento. Lo importante es percatarse que de la misma manera como nos afectan sutilmente, también podemos provocar secreciones de una u otra de manera más o menos consciente. Abrazar, por ejemplo, provoca secreciones de endorfinas y de oxitocina. Discursos que fomentan el odio incrementaran la testosterona y la dopamina o, todo aquello que procure por garantizar la seguridad la reducirá, por ejemplo. Me refiero a los efectos en las personas individuales y en los colectivos y sociales.
Los modelos de sociedad y de cultura también resultan determinantes e influirán en el desarrollo de actitudes pacíficas o agresivas. Las emociones, la concepción de la vida y del mundo y las reacciones psicológicas tienen mucho que ver con las características biológicas. Neurología y psicología clínica aportan conocimientos importantes si queremos conocer las causas de los conflictos que, unidas a las aportaciones de las ciencias sociales nos ofrecerán un panorama integral más próximo a la realidad que si observamos solo des de una única disciplina y desde un único método de análisis.
Así, teniendo en cuenta todo ello, los métodos de investigación y de intervención en Conflictología los abarcan todos, a excepción de cualquier forma de violencia. La paz ya no se instaura a través de la educación formal únicamente sino que se utilizarán todos los métodos de análisis de las ciencias sociales, incluyendo la Filosofía e incorporando otras maneras de entender la realidad humana y social como nos aportan la biología o la física cuántica. Educación,en todo caso, desde un punto de vista muy amplio.
Los métodos de intervención serán asimismo todos, a excepción de cualquier método que pueda considerarse como violento en su sentido más amplio, por razones éticas i de racionalidad. La violencia es la causa de los conflictos. La educación formal e informal como también los regímenes alimentarios, el mantenimiento de la salud, la reorganización social, las prácticas filosóficas incluyendo todas esas formas que la Humanidad ha concebido como el yoga, la meditación la plegaría, el viaje, el contacto con la naturaleza, el trabajo desinteresado para aprender a vivir en paz. Utilicémoslos.
Normalmente confundimos progreso con intereses. Todo lo que nos interesa lo denominamos progreso, que no tiene por qué coincidir con lo que interesa al resto. El progreso también se confunde con crecimiento. Crecer es progresar, se dice. La realidad resulta contradictoria. Si el crecimiento o el progreso significa la destrucción o el agotamiento de recursos naturales que nos son vitales, si el progreso significa dolor, destrucción, muerte, abolición de la libertad, enfermedad, no me parece que pueda llamarse progreso o, en todo caso, este tipo de progreso no nos convendría, se trasformaría en un método violento y, por tanto, muy conflictivo.
Mejor tratar de entender los procesos de intervención de manera práctica mediante ejemplos. En Sudáfrica posteriormente al establecimiento de la democracia y la abolición del “apartheid”, dos personas decidieron crear una fundación a favor de la Reconciliación de los sudafricanos. Dicha fundación tiene dos directores, una es una mujer blanca, era partidaria del gobierno de su país ya que todo y los problemas raciales, Sudafrica era uno de los países mas desarrollados de Africa. Su hija de 25 años, a punto de casarse murió a causa de una bomba que pusieron en la discoteca a la que solia acudir los domingos. El otro director de ésta fundación es un hombre negro, militaba a favor de los derechos civiles, la igualdad racial y una democracia auténtica… Fue, también, quien dio la orden de poner la bomba, era el jefe de la facción armada de un partido clandestino. Con esfuerzo y tiempo, ambos descubrieron que el problema no son los ideales y los programas políticos sino que el único problema era hacer uso de la violencia ya sea legal o ilegal para tratar de llevarlos a cabo. Los ideales de ambos eran compatibles, la violencia no.
También en Sudáfrica y en la misma época contamos con ejemplos reales muy aleccionadores. La película “En mi país”, basada en un libro del mismo nombre que narra el proceso de reforma del país, nos muestra en que consiste un acto de “Reconciliación”, el método en conflictología de terminación de los conflictos. En aquella época, el gobierno democrático sudafricano organizó la comisión para la verdad y la reconciliación. Las personas que habían participado en actos de sangre podían ser perdonadas si acudían a un tribunal popular especial a confesar y arrepentirse de sus crímenes. Uno de los hechos reales que narra, fue el de un hombre ya jubilado, ex policía, acusado de asesinar a un matrimonio en presencia de su hijo que, desde entonces, perdió el habla. Durante el juicio l'ex policia reconoció que no había recibido orden alguna de asesinar a dos posibles miembros del partido ilegal CNA sino que fue el miedo a que lo matarán a él debido a la propaganda de su gobierno de criminalización de la población negra, la que le llevó a disparar mortalmente al matrimonio sospechoso de pertenecer al partido Congreso Nacional Africano. Reconoció su falta de control, solicitó sinceramente el perdón y ofreció al joven hacerse cargo de su manutención y estudios hasta que fuera capaz de valerse socialmente por si mismo. En este instante, el joven se abrazó al asesino de sus padres al reconocer que éste asumía el papel de sus padres fallecidos.
La Paz no es un concepto únicamente, los conflictos son siempre muy reales y los análisis y las respuestas frente a los mismos deben ser efectivos, no podemos perdernos en discursos ni en buenas intenciones. Los conflictos se producen bajo los efectos del estrés y las soluciones tanto individuales como colectivas se generan cuando establecemos soluciones pragmáticas y reales de reducción del estrés, una auténtica política y una estrategia de superación del estrés. La inseguridad jurídica, por ejemplo, genera miedo y estrés, la falta de empleo, también. El estrés incrementa los niveles de cortisol en la sangre lo que contribuirá a reacciones de agresividad, de rechazo o de huida y, por supuesto, tendrá efectos en la salud en general de las personas. Las amenazas, las injusticias, la falta de libertad generan estrés que acabará por transformarse en violencia y conflictos sino se previenen soluciones pacíficas a situaciones de tensión, injusticia o falta de empleo, por ejemplo. Es decir desarrollar “armas” o métodos no violentos para combatir la injusticia o los conflictos. A nivel individual exactamente lo mismo, proponer formas de vida que contribuyan al vivir en paz superando el estrés provocado por sociedades agresivas, ambiciosas y con importantes deficits de espíritu cooperativo, de socialización y de capacidad per desarrollar una vida satisfactoria sin provocar ningún mal. Resolver conflictos significa resolver los problemas que los causan.
Biografía profesional del autor o como la evolución vital sirve de conclusión.
Una vez acabé mis estudios universitarios en París, me dediqué a la resolución de problemas dentro de las administraciones públicas y los gobiernos de diversos países como asesor técnico. Sin entender de casi nada aprendí a conocer e investigar a las organizaciones en cualquier país que mejor solucionaban los problemas, las mas innovadoras, mediante ello, asesoraba a otros a solucionar problemas similares en su actividad de gobierno. Preparaba la redacción de leyes educativas o de la función pública, la reforma y desarrollo de cuerpos de seguridad, planes para la gestión de residuos urbanos e industriales, iniciativas para el desarrollo de la ciudadanía e infinidad de temas similares propios de la actividad pública que no disponían de servicios de estudios y planeación específicos para poder llevarlo a cabo por si mismos y poder mejorar su actividad de gobierno y administrativa mediante planes probados y establecidos en otros países. De la “Solución de problemas” actividad de una cierta importancia que contribuye a generar o resolver conflictos me pasé a la “Resolución de Conflictos”, así, con mayúscula, denominación de un quehacer pluridisciplinario para vivir en paz.
Doctor en Ciencias Sociales por la universidad francesa con la tesis doctoral Diplomacia preventiva y Resolución de Conflictos, que posteriormente fué la base para redactar y publicar en la editorial Ariel un libro con el título Conflictología: Curso de Resolución de Conflictos, me fué muy útil en mis cursos de conflictología presenciales o virtuales para sistematizar el conocimiento. Me formé en esta disciplina en los Estados Unidos y Japón durante un período sabático de dos años, donde tuve la oportunidad de conocer personalmente, así como la obra, a parte de los fundadores de la disciplina como Burton, Kriesberg (fué profesor conferenciante en mis programas de Resolución de Conflictos en la UOC), Rapoport, Mitchell, C., Galtung, Abu Nimer, Clements, K, a quien visité en Australia, entre otros... Posteriormente a van Tongeren, Tom Woodhouse, Mario López, el inefable Francisco Jiménez de Granada, John Paul Lederach, Barry Hart, entre bastantes mas. Visité, seguí cursos e impartí cursos en programas de posgrado y doctorado en universidades chilenas, ecuatorianas, mexicanas, francesas, argentinas, españolas, catalanas, vascas, gallegas... Y en George Mason University, Georgetown University, Brisbane University, entre otras.
Director del Campus por la Paz de la Universitat Oberta de Catalunya (www.campusporlapaz.org y www.uoc.edu )
Director de Programas de Conflictología en los Estudios (Facultad) de Derecho y Ciencias Políticas de la UOC. Uno de los másters en Conflictología organizado junto con UNITAR (Agencia de Naciones Unidas para la formación y la investigación), un máster para “Cascos Azules”, mandos militares, policiales, diplomáticos y directivos de ONG’s que operan en territorios en conflicto armado. Nuestro máster les muestra como intervenir como militares o policías sin el uso de las armas ni de la fuerza en la resolución de conflictos armados reales, ya vamos por la tercera edición y tenemos planes de mejorarla y ampliarla a cursos de “Peacekeeping” y “Peaceboulding” en español, francés e inglés. Otros programas atienden los conflictos en ámbitos como el familiar, laboral, mercantil y político.
Director del CREC (Centro de Investigaciones y Estudios en Conflictología) de la UOC y director del Journal of Conflictology así como del blog “Resolución de Conflictos”, en catalán, español e inglés). Desde el CREC llevamos organizando los Congresos internacionales de Conflictología y Paz durante ocho ediciones consecutivas. Tres grupos de investigación, uno de ellos sobre los costes de los conflictos en las organizaciones, otro de estos en colaboración con la Université Capitole de Toulousse y la Sorbonne de Paris sobre violencias sociales, el tercero, un estudio de campo sobre las prácticas No Violentas en conflictos armados por parte de militares, policías y expertos civiles.
He desarrollado estudios de casos sobre el terreno e intervenciones directas en conflictos. Viajé a Sud África para conocer su proceso de Reconciliación, también a Belfast para intervenir en los inicios del programa de resolución del conflicto que llevó a buenos resultados, también viaje a Cuba con el mismo objetivo, de resultas de ello publiqué el libro Cuba es de todos: Aportaciones a la resolución del conflicto entre los cubanos de Cuba y Miami junto a Imma Tubella; editorial Península 1998. Viajé a la que era Yugoeslavia antes, durante y después de la guerra; años antes publiqué un artículo extenso donde preveía que el país se fragmentaria y podría entrar en guerra; en Mostar conocí los métodos pacíficos para resolver el conflicto armado y participé en estos. En Ecuador colaboré con la Fundación Ser Paz, que presidia Nelsa Curbelo para dar cursos de Conflictología y colaborar en los procesos de pacificación con las pandillas y maras de Guayaquil, principalmente. Años mas tarde, solicitado por la Conferencia de Ministros de Justicia de los Países Ibero-americanos dirigí un seminario en La Antigua (Guatemala) con ministros de justicia, jefes de policía especializados en crimen organizado, miembros de los tribunales superiores, etc. con la finalidad de exponer la experiencia de Guayaquil en el proceso de integración de las pandillas; el resultado fué un librito publicado por la editorial Tirant lo Blanch Pandillas y Maras: Aproximación a su comprensión y propuestas de estrategia de solución del conflicto quen éstas generan desde la perpectiva de la Conflictología, en español y portugués que generaron sesiones formativas a la policia catalana así como a cuerpos de seguridad y la Armada de Ecuador y México. Durante años, participe en los seminarios organizados por Iniciativas de Cambio, en Caux, donde conocí a personas como John Bond líder del movimiento “Sorry Day” de reconciliación entre aborígenes y australianos “blancos” en general, así como a muchos otros dedicados a procesos de paz en diversas partes del mundo. Muy aconsejable participar en los seminarios y en el curso de Transformación de Conflictos en Caux, organizados por Iniciativas de Cambio
Hace unos quince años organicé en la Universidad Ramon Llull (Barcelona) los primeros cursos de posgrado y máster en Resolución de Conflictos y Mediación. Fueron los primeros cursos universitarios en el Estado Español, que funcionaron algunos años dentro del Centro Pau i Treva de la mencionada universidad que fundé.
Nuestros programas en Conflictología, en español e inglés, se centran en un master general de carácter internacional, un máster reconocido como universitario, así como otro centrado en la práctica de los deportes como sistema de convivencia pacífica y resolución de conflictos. También disponemos de un posgrado en “Seguridad Humana”, es decir, acción policial o militar sin el uso de la fuerza.
En los últimos años, he coordinado la edición de libros colectivos y monográficos como: Conflictes i Conflictologia (en catalán), 2008, Editorial UOC, un intento de observar las diferentes aplicaciones de la conflictología; Vivir y convivir en paz. Aprender a vivir con uno mismo y con el entorno, editorial Graó (2012) libro centrado en métodos diversos y multidisciplinarios de afrontar las crisis personales y los conflictos inter personales; Guerra y Paz en el trabajo: Conflictos y conflictología en las organizaciones, Editorial Tirant lo Blanch, 2004; El largo camino hacia la paz: Procesos e iniciativas de paz en Colombia y en Ecuador, Junto a Farid Samir Benavides Vanegas, Barcelona 2011, Editorial UOC; Camins de pau al Pais Basc (en catalán), Editorial Mediterrània 2001, un intento de intervención a través de los protagonistas del conflicto vasco. Tratamiento y transformación de conflictos: Métodos en Conflictología, Editorial Ariel; Cultura de paz. Bases filosóficas y espirituales de la Conflictología, Bilbao, editorial Desclée, 2005; Vivir en paz. Conflictos y Conflictología en la vida cotidiana; Editorial Hacer 2005.
Por otra parte, publiqué Aprender Mediación en la Editorial Paidós, 2002; y Los conflictos explicados a mis hijos en la editorial Plaza y Janés también en el 2002. La obra básica Conflictología: Curso de Resolución de Conflictos ha continuado reeditándose en mas de 7 ediciones consecutivas revisadas.
Bibliografía básica y webs
Publicaciones del autor o coordinadas por el mismo
Conflictología: Curso de Resolución de Conflictos / Editorial Ariel . Un total de 8 ediciones ampliadas y corregidas.
Aprender Mediación / Editorial Paidós (2002)
La conflictologia (en catalán) / Editorial UOC (2007)
El largo Camino hacia la Paz (el caso de Colombia y Ecuador) / Editorial UOC
Pandillas y Maras. Aportaciones de la Conflictología a la compresión del conflicto y su resolución / Editorial Tirant lo Blanch (Valencia)
Derechos humanos: Nuevas realidades ( coordinador) / Editorial UOC
Vivir y convivir en paz: Aprender a vivir con uno mismo y con el entorno (libro colectivo coordinador (Editorial Graó (2012)
Camins de Pau al País Basc (en catalán), Editorial Mediterrània (2001)
Los conflictos explicados a mis hijos Editorial laza y Janés (2002)
Guerra y Paz en el trabajo: Conflictos y conflictología en las organizaciones (coordinador) Editorial Tirant lo Blanch (2004)
Vivir en Paz. Conflictos y conflictología en la vida cotidiana (coordinador) Hacer Editorial (2005)
Bibliografía general básica de “Resolución de Conflictos”
Burton, J., Conflict: Resolution and Provention, Center for Conflict Analysis and Resolution, George Mason university, The Macmillian Press 1990
Burton, J., Conlict Resolution as a Political Philosophy, in Conflict Resolution Theory and Practice: Integration and Application, New York, Manchester University Press, 1993.
Burgess, H. y Burgess G., Enciclopedya of Conflict Resolution, Santa Barbara, California, ABC-CLIO, 1997
Galtung, J, Trans la violencia, R: Reconstrucción, Reconciliación, Resolución. Afrontando los efectos visibles e invisibles de la guerra y la violencia. Gernika Bakeaz, Gernika Gogoratuz, 1998
Marinoff, L., Mas Platón y menos Prozac, Ediciones B, 2000
Mitchell, C. y Banks, M., Handbook of Conflict Resolution. The analytical problm olving approach, Pinter 1996
Rapoport, A., Game Theory as a Theory of Conflict Resolution, D. Reidel Publising, 1974
Rapoport, A., The origins of violence: Approaches to the study od Conflict, Transaction Publishers, 1997
Stewart, S., Conflict Resolution: A foundation Guide, Waterside Press, 1988
Journal of Conflictology (revista científica reconocida, de acceso libre y gratuito, en inglés, pubicada por el CREC-UOC)
Mas Platon y menos Prozac / Lou Marinoff
Searching for Peace in Europe and Eurasia: An Overview of Conflict Prevention and Peacebuilding Activities / European Centre for Conflict Prevention / Edited by Paul van Tongeren / Lynne Ryenner / 2000
1Anatol Rapoport. Teoria de Juegos y otras aportaciones.
2Más Platón y menos Prozac y las aportaciones de la llamada “Filosofía práctica.
3John Burton . Conflict, Resolution and Provention
4Marie France Yrigoyen. Acoso moral.
[1] Conflictología es sinónimo de “Resolución de Conflictos” como ámbito científico de conocimiento. En minúsculas “resolución de conflictos” significaría la acción de resolver un conflicto. También es un concepto muy próximo a “Transformación de Conflictos”
[2] Teoría del Caos

References: resolución 
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