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Timestamp: 2019-05-25 12:49:19+00:00

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Entre la ciencia y la poesía: PRINCIPALES FACTORES QUE INFLUYEN PARA MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA DE LOS PRODUCTORES MINIFUNDISTAS DE LA PROVINCIA DEL CHACO (Parte 3)
PRINCIPALES FACTORES QUE INFLUYEN PARA MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA DE LOS PRODUCTORES MINIFUNDISTAS DE LA PROVINCIA DEL CHACO (Parte 3)
POLÍTICA Y PROYECTOS IMPLEMENTADOS EN EL CHACO
EL MARCO POLÍTICO INSTITUCIONAL DEL DESARROLLO RURAL
LA INSTITUCIONALIDAD PÚBLICA DEL DESARROLLO RURAL
MINISTERIO DE LA PRODUCCIÓN DE LA PROVINCIA DEL CHACO
En el ámbito del sector público provincial le corresponde al Ministerio de la Producción asistir al titular del Poder Ejecutivo en la determinación de las políticas de ordenamiento, promoción y desarrollo de las actividades relacionadas con la producción agrícola y ganadera, granjera, forestal, pesquera, comercial, industrial, minera y de los recursos naturales. El Ministerio de la Producción canaliza la asistencia a los pequeños productores a través de diferentes unidades de organización, cuyos principales objetivos, estrategias de intervención, beneficiarios y fuentes de financiamiento son descritas a continuación.
La Dirección de Agencias tiene por objetivo difundir y ejecutar las medidas del Ministerio, relevar información y las demandas de los actores sociales vinculados a los sistemas productivos, principalmente aquellas vinculadas con la asistencia técnica y financiera de medianos y pequeños productores rurales. La cobertura de esta unidad se extiende a todo el territorio provincial a través de una red de delegaciones. Uno de los déficit más notorios es la baja presencia en campo de los técnicos y la escasa coordinación con los programas institucionales que atienden a la pequeña producción.
Esta unidad se financia con recursos provinciales y entre las principales actividades realizadas se destacan las siguientes: distribución de semillas e insumos agrícolas; asistencia técnica para la realización de huertas escolares, familiares y comunitarias; actividades de capacitación dirigidas especialmente a la mujer rural para el aprovechamiento de la producción de las huertas; promoción de formas asociativas para la compra de insumos y la comercialización de la producción y asistencia a pequeños productores en el desarrollo de emprendimientos productivos orientados a mejorar el autoconsumo. Asimismo, esta unidad coordina con el área educativa la elaboración de perfiles profesionales para orientar la oferta educativa en el ámbito rural y en coordinación con la Secretaría de Desarrollo Social realiza la identificación y elaboración de proyectos productivos, mientras que con el Instituto Provincial de Desarrollo Urbano y Vivienda coordina la ejecución del programa de viviendas rurales.
La Dirección de Agricultura tiene por objetivo brindar asistencia técnica y financiera para la reconversión, diversificación e incorporación de progreso técnico en los sistemas productivos agrícolas, en especial aquellos basados en el cultivo del tabaco. Alrededor del 70% del financiamiento de esta unidad se realiza con aportes del FET, motivo por el cual se enfatiza la atención de este grupo de productores. Entre las principales acciones desarrolladas se destacan las siguientes: asistencia técnica y financiera para la diversificación de sistemas productivos; coordinación y participación en la realización de estudios específicos para la formulación de proyectos agroindustriales; otorgamiento de créditos a productores tabacaleros para la adquisición, mensura y escrituración de tierras, adquisición de equipos de riego, herramientas menores, maquinarias, animales mayores e insumos agrícolas; construcción y reparación de infraestructura para cultivos protegidos.
La Dirección de Producción Animal y Granja tiene por objetivo apoyar el incremento de la productividad y competitividad de los sistemas de producción ganadera, así como su integración a los complejos agroindustriales y la inserción de los productos en los flujos comerciales. En este contexto, tiene a su cargo la ejecución del PROGANO orientado a mejorar la producción caprina y bovina a partir del desarrollo de sistemas productivos sustentables en una región donde predomina la pequeña producción y la población criolla y aborigen.
La Dirección de Producción Animal y Granja también tiene a su cargo la ejecución del Programa de Desarrollo Apícola a través del cual brinda capacitación, asistencia técnica y financiera a productores con el propósito de promover esta actividad. En coordinación con el PRODERNEA desarrolla emprendimientos destinados a integrar la cadena de valor y mejorar el procesamiento y la comercialización de productos y subproductos. Asimismo, esta unidad ha avanzado en la promoción de la ganadería de carne en ambientes inundables y como alternativa de diversificación de los sistemas productivos del domo agrícola, conjuntamente con la actividad tambera y la cría de porcinos.
La Subsecretaría de la Pequeña y Mediana Empresa apoya el desarrollo competitivo de las micro, pequeñas y medianas empresas, su organización y articulación intra e intersectorial. La organización, integración y fortalecimiento de redes de pequeñas y medianas empresas de base agraria favorece a los pequeños productores rurales al generar alternativas para el procesamiento y comercialización de la producción. Asimismo, esta Subsecretaría brinda asistencia técnica y financiera, así como capacitación para el empleo y la actualización de oficios en función a las demandas del mercado. El financiamiento de estas actividades se efectúa con recursos presupuestarios provinciales, nacionales e internacionales.
La Subsecretaría de Recursos Naturales y Medio Ambiente, a través del IIFA, tiene a su cargo la ejecución del programa de manejo sustentable del monte nativo y apoya la incorporación de la actividad forestal en los sistemas productivos primarios a efectos de contribuir a diversificar, incrementar y estabilizar los ingresos monetarios de las unidades de producción y la consolidación de complejos foresto industriales que permitan aumentar la participación de los productos y subproductos forestales en el mercado interno y externo.
En los últimos años ha brindado asistencia técnica y financiera a organizaciones de pequeños productores para el manejo sustentable y con criterio de uso múltiple del monte nativo, realizándose, además, actividades de promoción y desarrollo comercial de productos. Esta asistencia es valorada por el pequeño productor debido a que el monte constituye una fuente de recursos que contribuye a la subsistencia de las familias y a la obtención de ingresos para la compra de insumos agrícolas. El financiamiento de este programa se realiza, en su mayor parte, con recursos provenientes del expendio de guías para el transporte de productos forestales y con recursos nacionales.
La Dirección de Suelos y Agua Rural, dependiente de la Subsecretaría de Recursos Naturales y Medio Ambiente, también desarrolla actividades enmarcadas en el desarrollo rural mediante la capacitación de pequeños productores criollos y aborígenes para la aplicación de tecnologías apropiadas de producción. Estas actividades se desarrollan en coordinación con ONG’s vinculadas al desarrollo rural que operan en la provincia, complementándose con la organización y realización de experiencias demostrativas de prácticas tecnológicas en campos de productores. El financiamiento de esta unidad se realiza con recursos presupuestarios provinciales, contando en algunos años con el apoyo de organismos nacionales vinculados al medio ambiente.
Por su parte, la Dirección de Cooperativas y Mutualidades, dependiente de la Subsecretaría de Industria, Comercio y Cooperativas, brinda asistencia técnica y apoyo financiero para la ampliación y el fortalecimiento de emprendimientos económicos cooperativos. Si bien el sistema cooperativo chaqueño se ha debilitado considerablemente en las últimas décadas, la asistencia canalizada a través de esta unidad ha permitido el mantenimiento de un grupo de organizaciones y el surgimiento de otras, constituyendo una modalidad vigente de asociativismo entre los pequeños y medianos productores rurales. El financiamiento de esta unidad se realiza con recursos provinciales y nacionales.
A través del Instituto de Colonización, ente autárquico dependiente del Ministerio de la Producción, se desarrolla un programa de regularización dominial de tierras fiscales cuyo objetivo es realizar la mensura, titulación y transferencia a productores agropecuarios a efectos de brindarles seguridad jurídica, posibilitar la realización de inversiones prediales y el acceso a las operatorias de financiamiento. El accionar de esta institución es cuestionado por algunas organizaciones de pequeños productores que la visualizan como una traba burocrática para el acceso a la propiedad de la tierra.
El Ministerio de la Producción desarrolla también una serie de actividades que, en la mayoría de los casos benefician a todos los productores agropecuarios, como ocurre en las situaciones de emergencia o desastre agropecuario originadas por inundaciones, sequías o tormentas de agua, viento y granizo, así como con las actividades que responden al cumplimiento de funciones indelegables de control y fiscalización, donde sobresalen las tareas vinculadas a la sanidad vegetal y animal (Codutti, 2003:152 a 154).
En cuanto a las acciones ejecutadas en apoyo de la pequeña producción rural, cabe señalar que el Ministerio de la Producción carecía de una unidad de organización que coordinara la ejecución de los diferentes programas, deficiencia que se agudizaba por la ausencia de una estrategia de desarrollo definida y consensuada con todos los actores sociales involucrados. Esta situación es más notoria en el caso de los trabajadores rurales y los grupos vulnerables quienes no son objeto de las políticas del Ministerio y sus demandas son atendidas por otras áreas del Estado. A partir de la creación de la Subsecretaría de Desarrollo Rural, en Diciembre de 2003, esta situación busca de ser revertida.
PROGRAMAS GUBERNAMENTALES DE DESARROLLO RURAL
La asistencia a pequeños productores, comunidades aborígenes y, en menor medida, a trabajadores rurales en la provincia del Chaco también se realiza a través de un conjunto de programas institucionales financiados con recursos provinciales, nacionales y de organismos multilaterales de crédito. Entre estos se destacan PSA; PRODERNEA; PROINDER y PROHUERTA.
El PSA tiene por objetivo mejorar el nivel de vida de los pequeños productores disminuyendo las condiciones generadoras de pobreza e incrementando sus capacidades materiales y sociales. La estrategia de intervención del programa se asienta en la organización de grupos de productores minifundistas en torno a proyectos productivos a los que brinda acompañamiento técnico y capacitación en temas productivos y organizativos. El PSA desarrolla sus actividades desde 1993 y en la provincia asistió a alrededor de 2.000 familias a través de sus componentes de asistencia técnica, capacitación, financiamiento de proyectos productivos y mercadeo.
Este programa brinda apoyo técnico a las ferias francas, facilitando a los productores el conocimiento de experiencias desarrolladas en otras provincias y la relación con los Municipios, además de capacitarlos en aspectos organizativos, en la elaboración de productos y su posterior comercialización. Con la Dirección Provincial de Bromatología se han articulado acciones para brindar capacitaciones sobre el manejo sanitario de los productos y con el SENASA para realizar análisis de brucelosis y tuberculosis a efectos de controlar su calidad sanitaria.
Desde 1996 se han presentado proyectos de servicios comunitarios y productivos en el contexto de los planes de empleo. En 1998 se estableció un convenio con UNICEF para mejorar la provisión de agua mediante la construcción de perforaciones y el saneamiento de pozos, beneficiando a 100 familias. En el marco de este convenio se desarrollaron actividades de capacitación en forma conjunta con la Administración Provincial del Agua a efectos de entrenar a los productores en la realización de perforaciones. En 1999 se acordó con la Secretaria de Desarrollo Social de la Nación la construcción y mejoramiento de vivienda mediante el sistema de esfuerzo propio y ayuda mutua, lográndose la concreción de 42 soluciones habitacionales. En el 2002 se realizaron convenios con algunos municipios para la articulación de los planes Jefas y Jefes de Hogar Desocupados con el propósito de apoyar la realización de trabajos productivos.
El área geográfica de actuación del PSA comprende toda la provincia y los beneficiarios son familias de productores agropecuarios que realizan trabajos directos dentro de la explotación, estando ubicada dentro de la misma su vivienda permanente; no existe contratación de trabajo asalariado permanente, admitiéndose los casos de contratación de empleo transitorio en momentos picos de trabajo imposibles de cubrir con la mano de obra familiar; no existen otras fuentes de ingresos, exceptuándose los casos de los extraprediales provenientes de remuneración por trabajos transitorios o la elaboración artesanal, no superiores al salario del peón rural; el nivel de ingresos provenientes de la explotación no supera el valor mensual de dos salarios correspondientes al peón agropecuario permanente; y el nivel de capital (mejoras y capital de explotación) de la unidad productiva no debe superar el equivalente a un tractor mediano (70-80 HP) semiamortizado (alrededor de $20.000) (PSA, 1998; SAGPyA, 1999:3).
Los resultados esperados del programa consisten en el mejoramiento de la situación productiva, económica y social de las familias de pequeños productores, el aumento de la participación de las organizaciones en el diseño y ejecución de las políticas relacionadas con el sector, la apropiación de tecnologías adecuadas y formas de producción sustentables y la gestión autónoma de los productores, sus grupos y organizaciones para mejorar progresivamente su situación de empobrecimiento.
El PSA y el PROINDER son los únicos programas de alcance nacional para los productores minifundistas. El alcance del primero a nivel regional puede observarse en el CUADRO Nº 41.
CUADRO Nº 41: Beneficiarios del PSA por provincia. Región NEA. Población minifundista total, población beneficiaria del PSA y porcentaje de cobertura.
FUENTE: Elaboración propia sobre la base de PSA, 1998.
El PROINDER atiende a familias de pequeños productores minifundistas pobres y, en menor medida, a trabajadores transitorios agropecuarios que reúnan las características exigidas por PSA y tengan al menos un indicador NBI, garantizando la participación de mujeres, jóvenes y aborígenes. Cuenta con la capacidad, por parte de los potenciales beneficiarios, para generar iniciativas de desarrollo rural susceptibles de convertirse en proyectos productivos grupales, pero no trabaja el territorio cultural. El financiamiento de los subproyectos productivos adopta la modalidad de donación sujeta al aporte de contraparte de los beneficiarios e instituciones de apoyo y es ejecutado por el PSA. Por otra parte, el PROINDER procura fortalecer la capacidad institucional de las provincias, municipios e instituciones participantes, a través de la capacitación, la realización de los estudios necesarios para el desarrollo rural y el asesoramiento a las oficinas provinciales y locales de desarrollo rural. Este programa finalizó la ejecución de la asistencia financiera en marzo de 2006 y terminará la asistencia técnica que brinda a los grupos de productores en noviembre del mismo año.
El PRODERNEA, financiado por el FIDA y con recursos de contrapartida provincial, comenzó a ejecutarse en el Chaco en 1999, estando prevista su finalización a fines de 2006. Su objetivo es potenciar las capacidades productivas de los pequeños productores y comunidades aborígenes a través del aumento del ingreso familiar y la capacidad de autogestión. Para ello brinda asistencia técnica y financiera para diversificar y/o reconvertir los sistemas productivos de los pequeños productores y las comunidades aborígenes, optimizar el uso de los recursos productivos manteniendo las condiciones ambientales, fortalecer las organizaciones, mejorar el acceso a los mercados y revalorizar el rol socio productivo de las mujeres.
A través del componente Servicios Técnicos de Apoyo a la Producción se desarrollan un conjunto de actividades para que los pequeños productores adquieran la experiencia y los conocimientos necesarios para operar nuevas tecnologías y cultivos en sistemas de producción integrados. Asimismo, se promueve la organización de los productores para favorecer la generación de economías de escala, la capacitación y el desarrollo agroindustrial y comercial. El programa brinda asistencia financiera para la realización de inversiones y apoya el cambio tecnológico planteado en los planes productivos presentados por los grupos de productores.
El PRODERNEA aporta a la promoción de cambios productivos (introducción de nuevas actividades en función del mercado y de las ventajas agro ecológicas; aplicación de una lógica de proyectos y enfoque de sistemas de producción), así como al cambio tecnológico (adopción de tecnologías avanzadas; aumento de la producción y productividad; mejora en la calidad, variedad y presentación de los productos), al cambio organizativo (organización asociativa para realizar agro negocios y para acceder a los mercados de productos, servicios, insumos y financiamiento, mejorando la capacidad de demanda y negociación) y al cambio institucional (fortalecimiento de las instituciones públicas y privadas de desarrollo rural de la región, con un enfoque de conservación de los recursos productivos y de las condiciones ambientales). El programa ha logrado impactos intermedios en mejorar la calidad de productos y servicios, ampliar la producción, desarrollar e introducir nuevos productos y servicios, generar nuevas oportunidades de empleo e incrementar los ingresos sectoriales.
CUADRO Nº 42: Familias beneficiarias de PRODERNEA por departamento - Provincia del Chaco.
Mayor José Luís Fontana
FUENTE: Elaboración propia, en base a información suministrada por PRODERNEA.
El PROHUERTA, ejecutado por el INTA con financiamiento del Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente de la Nación desde 1990, tiene como objetivo complementar la alimentación mediante la auto producción de alimentos, mejorar la calidad de la dieta alimentaria, mejorar el gasto familiar, promover la participación comunitaria, generar tecnologías apropiadas y promover alternativas productivas agroalimentarias para los sectores más pobres de la población en zonas rurales y urbanas. El 70% del financiamiento del programa se orienta a la promoción de cambios en el bienestar de la población y el 30% restante se destina al cambio y a la educación no formal e informal, lo que potencialmente lo convierte en un programa que puede generar cambios interesantes, aunque el tratamiento sea parcelario.
Los modelos de producción de alimentos en pequeña escala consisten en huertas y granjas familiares, comunitarias y escolares. Este programa posee cobertura en todo el territorio provincial y se ejecuta en cooperación con organizaciones gubernamentales y no gubernamentales que contribuyen a potenciar el efecto multiplicador de la propuesta. El programa ha logrado impactos positivos en mejorar la seguridad alimentaria y la calidad de vida de la población, aunque ha tenido impactos mínimos en el desarrollo de nuevos productos, en el incremento de los ingresos de las familias y en el mejoramiento de los rendimientos, la calidad de los productos y su comercialización, lo cual es lógico, ya que el propósito del programa es otro.
La Unidad Minifundio del INTA, pese a que en los últimos años redujo su nivel de actividad debido a las restricciones presupuestarias, ha contribuido a promover el cambio técnico en los sistemas de la pequeña producción (transferencia de tecnología, difusión, divulgación, asistencia técnica) y al fortalecimiento institucional (adopción de nuevas reglas o patrones de comportamiento; fortalecimiento o creación de nuevas organizaciones; prospectiva en escenarios de desarrollo local, regional o nacional) y, además, ofrece servicios de educación no formal e informal y gestión de iniciativas de desarrollo. Su población objetivo está constituida por familias rurales en situación de pobreza que desarrollan sistemas productivos en pequeña escala y con tecnologías tradicionales.
Esta Unidad ha logrado impactos reconocidos en el mejoramiento de los rendimientos físicos de la producción, la diversificación de los sistemas productivos y en los aspectos logísticos relacionados con la provisión de insumos, los que se manifiestan a través del incremento de los ingresos de las familias. Asimismo, a través de las AER INTA de Machagay y Tres Isletas, logró implementar diferentes alternativas tecnológicas para pequeños productores algodoneros, incluyendo la recuperación de suelos degradados por el monocultivo en los departamentos Presidencia de la Plaza, Sargento Cabral, 25 de Mayo y Maipú, donde se ejecutó el proyecto Reactivación de Pequeños Productores Algodoneros del Chaco. Otro logro importante fue la generación de tecnología apropiada para pequeñas unidades de producción (Codutti, 2003:154 a 157).
El Proyecto Forestal de Desarrollo en su Componente de Apoyo a Pequeños Productores para la Conservación Ambiental (CAPPCA) es un programa piloto que se implementa en los departamentos 25 de Mayo, Presidencia de la Plaza y Sargento Cabral, que fueron elegidos por su alto grado de deterioro ambiental, pobreza rural, uso no sostenible de los recursos naturales y cercanía a áreas naturales protegidas[1]. En la selección también se tuvo en cuenta la presencia de una entidad con conocimiento de la problemática productiva y ambiental de la zona y antecedentes en el trabajo con pequeños productores. En este caso se trata de la AER INTA Machagay.
Para ser beneficiarios del CAPPCA, los productores deben poseer título de propiedad u ocupación legal en las áreas seleccionadas, ingresos no superiores a dos salarios de peón rural y capital de explotación -excluida la tierra- inferior a $30.000.
Este tiene cuatro subcomponentes con recursos específicamente asignados:
· Apoyo financiero no reintegrable para sostener la extensión y facilitar la adopción por parte de productores de tecnologías o prácticas nuevas.
· Extensión y transferencia de tecnología.
· Proyectos de experimentación adaptativa, principalmente investigación agroforestal.
· Campañas de educación ambiental dirigidas a pequeños productores, población escolar y población en general.
Los servicios que presta a la población objetivo son:
· Apoyo económico no reintegrable de hasta $1.500 por familia, en recursos necesarios para los proyectos prediales. Dicho apoyo se brinda en especies (plantines forestales, semilla, alambre, herramientas menores, etc.).
· Capacitación y asistencia técnica, con un enfoque particularmente agroforestal.
Los productores, asistidos por los extensionistas, ejecutan proyectos prediales productivos con énfasis en la conservación de los recursos.
Otro instrumento del CAPPCA es la experimentación adaptativa: la producción agroforestal, combinando árboles con cultivos anuales, pasturas o animales en secuencias espaciales o temporales, es superior en complejidad a los sistemas agrícolas y forestales tradicionales, pero una vez conocida por el productor tiene un gran impacto sobre sus ingresos y la diversificación.
El factor humano y las particularidades del productor inciden en el éxito o el fracaso de esas prácticas. Para ayudar a encontrar respuestas a muchas de las preguntas que surgen de la extensión, el Proyecto Forestal de Desarrollo ha previsto un subcomponente de Experimentación Adaptativa.
Por último, cabe destacar la creciente participación de los gobiernos municipales en la instrumentación de estrategias de apoyo a la pequeña producción en las áreas periurbanas y rurales de influencia. En este sentido, a las acciones asistencialistas más difundidas consistentes en la preparación de suelos y la entrega de insumos para la siembra, han sumado la articulación de actividades con programas de asistencia técnica y financiera orientados al desarrollo rural, así como con ONG’s que trabajan con grupos rurales empobrecidos. Este proceso se ha institucionalizado a partir de la creación de Secretarías de la Producción que pasaron a constituirse en el ámbito más cercano y al alcance de los pequeños productores para la expresión de sus demandas (Codutti, 2003:157).
OTROS PROGRAMAS GUBERNAMENTALES
Además de los programas institucionales que tienen entre sus objetivos específicos la atención de la situación de pobreza que caracteriza a los pequeños productores, comunidades aborígenes y trabajadores rurales, en la provincia del Chaco se ejecuta un conjunto de programas sociales a través de distintos Ministerios que incluyen entre sus beneficiarios a la misma población objetivo. En los puntos siguientes se efectúa una breve descripción de los principales programas, sus objetivos, población beneficiaria, el tipo de prestaciones y fuente de financiamiento.
El Programa de Control y Prevención de la Enfermedad de la Lepra y Leishmaniasis[2] es financiado y ejecutado por el Ministerio de Salud del Chaco, siendo la población objetivo todos los habitantes de la provincia. Las prestaciones consisten en la provisión de insumos y medicamentos para tratamiento de las enfermedades objeto del programa. El Programa de Control y Prevención de la Tuberculosis posee las mismas características del anterior en cuanto a financiamiento y cobertura.
El Programa de Prevención y Control de la Enfermedad de Chagas - Mazza es financiado y ejecutado por el Ministerio de Salud del Chaco y tiene por objetivo eliminar, dentro del ámbito residencial, el vector de esta enfermedad. El grupo objetivo es la población rural pobre de toda la provincia y las prestaciones consisten en el control y tratamiento de las viviendas, el control del suministro de sangre y transmisión madre-hijo, el suministro de insecticidas y medicamentos.
El Programa de Vigilancia de Diversas Patologías es financiado y ejecutado por el Ministerio de Salud del Chaco y tiene por objetivo identificar el perfil epidemiológico de la provincia y controlar las enfermedades de riesgo epidemiológico. La población objetivo es aquella que demanda atención a los servicios públicos de salud y las prestaciones consisten en el análisis de la situación epidemiológica, la capacitación y la adquisición de insumos y medicamentos para control de focos.
El Fondo Participativo de Inversión Social (FOPAR), financiado por el Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente de la Nación, tiene por objetivo financiar proyectos de inversión social y promover la participación comunitaria. La población objetivo está constituida por la población NBI en localidades y barrios pobres y las prestaciones consisten en asistencia técnica y financiera.
El Programa UNIDOS, financiado por el Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente de la Nación y ejecutado por la Secretaría de Desarrollo Social del Chaco, tiene por objeto posibilitar que las familias aseguren la alimentación de todos sus miembros y favorecer su organización social y comunitaria. La población objetivo está constituida por los hogares de menores recursos que tienen a su jefe/a con primaria incompleta y cuentan con familia numerosa, niños o adolescentes hasta 17 años y adultos mayores de 60 años sin cobertura social. Las prestaciones consisten en apoyo alimentario a través de la provisión de cajas de alimentos, la transferencia de dinero a grupos solidarios para la compra de alimentos y la producción de alimentos para el consumo familiar.
El Programa Materno Infantil y Nutrición es financiado por el Ministerio de Salud de la Nación y ejecutado por el Ministerio de Salud del Chaco. Su objetivo es reducir la morbi-mortalidad materno infantil, mejorar la eficacia y eficiencia de los programas de comedores escolares y promover el desarrollo psicosocial de los niños de 2 a 5 años. La población objetivo consiste en los niños de 0 a 5 años y las mujeres en edad fértil en áreas de alta concentración de NBI. Las prestaciones comprenden la ampliación, refacción y equipamiento de centros de salud, comedores infantiles, guarderías y jardines de infantes; la transformación del modelo de atención en hospitales y centros de salud a través de la asistencia técnica y la capacitación y la provisión de medicamentos y alimentos (leche y leche fortificada).
El Plan Social Educativo es financiado por el Ministerio de Cultura y Educación de la Nación y ejecutado por el Ministerio de Educación del Chaco. Su objetivo es promover una amplia participación de la comunidad educativa, mejorar la calidad educativa con apoyo pedagógico escolar y utilizar los recursos disponibles para la atención de los más carenciados. La población objetivo está constituida por los alumnos de escuelas en zonas carenciadas de toda la provincia y las prestaciones incluyen la provisión de equipamiento, material didáctico, libros de texto y equipos informáticos, así como el perfeccionamiento docente y la entrega de subsidios para el desarrollo de proyectos pedagógicos.
El Programa de Reformas e Inversiones en el Sector Educativo, financiado por el Ministerio de Cultura y Educación de la Nación y ejecutado por el Ministerio de Educación del Chaco, tiene por objetivo colaborar en la implementación de la reforma de la Ley Federal de Educación y el mejoramiento de la infraestructura. La población objetivo la constituyen los alumnos de Nivel Inicial y Educación General Básica y las prestaciones consisten en la formación y perfeccionamiento docente, el fortalecimiento institucional y la construcción, mantenimiento y equipamiento de edificios escolares.
El Programa Nacional de Becas Estudiantiles también es financiado por el Ministerio de Cultura y Educación de la Nación y ejecutado por el Ministerio de Educación del Chaco, y tiene como objetivo incrementar los años de escolaridad de los jóvenes pobres y fortalecer a la institución escolar para mejorar la calidad y equidad de la educación. La población objetivo está integrada por los alumnos de escuelas en zonas carenciadas que cursan el tercer ciclo de Educación General Básica.
El Programa de Ayuda a Grupos Vulnerables, financiado por el Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente de la Nación y ejecutado por la Secretaría de Desarrollo Social del Chaco, tiene por objeto mejorar la calidad de vida de aquellos hogares con jefatura femenina desocupada y compuesta por al menos un menor de 14 años, a través de subsidios que garanticen un mínimo básico. Estas acciones se complementan con el Programa de Atención a Niños y Adolescentes en Riesgo cuyo objetivo es mejorar las condiciones de vida de los menores en circunstancias especialmente difíciles, apoyando la ejecución de proyectos asistenciales y preventivos a través de ONG’s. Las prestaciones consisten en asistencia financiera a proyectos de capacitación, prevención y alimentación.
El Programa de Obras Menores es financiado por el Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento y ejecutado por la Administración Provincial del Agua y tiene por finalidad mejorar las condiciones sanitarias en pequeñas localidades (menos de 500 habitantes). La población objetivo está constituida por los habitantes sin agua potable y con problemas de enfermedades de transmisión hídrica. Las prestaciones consisten en el financiamiento de pequeñas obras de agua y saneamiento.
El FONAVI es ejecutado por el Instituto Provincial de Desarrollo Urbano y Vivienda del Chaco y tiene por objetivo reducir el déficit habitacional y mejorar las condiciones habitacionales de las familias con recursos insuficientes para adquirir unidades en el mercado inmobiliario. Las prestaciones incluyen la construcción de viviendas nuevas, la ampliación, refacción, equipamiento y mejoramiento de la infraestructura. Estas acciones se complementan con el Programa de Viviendas Rurales administrado en forma conjunta con el Ministerio de la Producción.
El Plan Provincial de Alfabetización es ejecutado por el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología del Chaco y tiene por objetivo reducir el analfabetismo en la población de adultos. Las prestaciones consisten en la formación de alfabetizadores, la creación de centros para la tarea alfabetizadora y la inserción o reinserción de los alfabetizados en el sistema educativo formal.
El Programa Albergar es ejecutado por la Secretaría de Desarrollo Social del Chaco en forma conjunta con ONG’s y tiene por objetivo brindar alternativas de alojamiento y orientación a personas de escasos recursos con problemas de salud y la atención integral de jóvenes carenciados rurales para que puedan continuar sus estudios secundarios y/o terciarios. Las prestaciones consisten en alojamiento, alimentación y apoyo escolar en residencias estudiantiles.
El Programa Jefas y Jefes de Hogar Desocupados es financiado por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Formación de Recursos Humanos de la Nación y ejecutado por la Gerencia de Empleo y Capacitación Laboral del Chaco. Su objetivo es fomentar las oportunidades de empleo transitorio y contribuir a la prestación de servicios a la comunidad. La población objetivo está constituida por trabajadoras/es desocupadas/os que no se encuentren percibiendo prestaciones previsionales o seguro de desempleo y las prestaciones consisten en una ayuda económica mensual.
El Sistema Social Articulado Provincial (AIPO) es ejecutado por la Secretaría de Desarrollo Social del Chaco y es financiado con recursos provinciales, tiene por objetivo apoyar el desarrollo de proyectos productivos y de servicios comunitarios, siendo la población objetivo las personas con un ingreso menor a 300$/mes y las prestaciones consisten en créditos reintegrables. Otro de sus componentes tiene por objetivo promover la participación comunitaria en la producción de alimentos mediante la asistencia técnica, la capacitación y la provisión de insumos para huertas comunitarias. A su vez, el componente Viviendas tiene por objetivo la erradicación de ranchos y facilitar el acceso a la vivienda e infraestructura social básica a grupos vulnerables.
El Plan Tierras, a cargo de la Secretaría de Transporte, Obras y Servicios Públicos, tiene como objetivo resolver los aspectos legales, físicos y sociales de los habitantes que no tengan regularizada la tenencia de la tierra. La población objetivo está integrada por pobladores que vivan en tierras fiscales u ocupantes irregulares y las prestaciones consisten en la asistencia legal para la regularización dominial. Este plan se complementa con las acciones desarrolladas por el Instituto de Colonización, cuyo ámbito de acción prioritario es el sector rural.
El Programa de Atención a la Emergencia Social es ejecutado por la Secretaría de Desarrollo Social del Chaco y financiado con recursos provinciales. Tiene por objetivo mejorar la calidad de vida de la población y contribuir al desarrollo humano mediante la prevención, mitigación y educación comunitaria en casos de desastres. La población objetivo está representada por familias con NBI, grupos vulnerables y/o perjudicados por catástrofes y las prestaciones consisten en la provisión de ayuda material.
El Programa de Desarrollo Local es ejecutado por la Subsecretaría de Asuntos Municipales del Ministerio de Economía y Ministerio de Gobierno, Justicia y Trabajo de la Provincia del Chaco y tiene por objetivo alcanzar una mejor calidad de vida de la población mediante la transformación productiva, el mejoramiento de la infraestructura, la reducción de la pobreza y el acceso a mejores niveles de salud, educación y cultura. Las prestaciones consisten en la construcción, ampliación y terminación de viviendas para aborígenes, soluciones habitacionales urbanas destinadas a familias de escasos recursos que cuenten con terreno; construcción y refacción de infraestructura comunitaria y la generación de puestos de trabajo para la construcción de viviendas (Codutti, 2003:157 a 160).
ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES VINCULADAS AL DESARROLLO RURAL
En el Chaco actúan un conjunto de ONG’s vinculadas al desarrollo rural, cuyas acciones están orientadas a la resolución de diversos problemas que afectan a los pequeños productores, comunidades aborígenes y trabajadores rurales. En los puntos siguientes se efectúa una breve descripción de estas organizaciones, sus principales objetivos institucionales y actividades desarrolladas.
INDES: asociación civil sin fines de lucro, creada en 1975 y con presencia efectiva en el Chaco desde 1982. Su misión consiste en aportar al logro de condiciones de vida y trabajo dignas para las familias de pequeños productores rurales; promover la organización local en la búsqueda de soluciones grupales a los problemas; facilitar el mejoramiento y diversificación de la producción agropecuaria; promover la participación activa de la mujer en las organizaciones locales y en la comunidad, revalorizando su rol social, cultural y económico; capacitar dirigentes y generar espacios de encuentro para fortalecer las organizaciones; aportar a la construcción de modelos de desarrollo rural alternativos y apoyar a las organizaciones en la gestión de sus intereses, demandas y propuestas ante otros actores sociales.
Desarrolla su labor mediante un equipo provincial, con apoyo de su oficina central y la colaboración de asociados. Las estrategias de intervención se basan en la promoción y acompañamiento para la creación de organizaciones locales de pequeños productores, colaborando en el análisis de sus problemas y en la planificación y ejecución de proyectos y actividades destinadas a su superación. Brinda capacitación en aspectos técnicos, organizativos y administrativos, acompaña las gestiones realizadas por las organizaciones de pequeños productores para obtención de apoyo financiero y sistematiza y difunde propuestas técnicas, metodológicas y organizativas a otras instituciones. Aunque su ámbito de acción comprende toda la provincia, su accionar se concentra en los departamentos 1º de Mayo, 25 de Mayo, Quitilipi, General San Martín y General Güemes.
A través de sus acciones el INDES ha logrado impactos intermedios en mejorar los rendimientos físicos de la producción y la calidad de los productos y servicios, desarrollar e introducir nuevos productos y servicios, reducir la marginalidad social y mejorar la calidad de vida de la población. No se han obtenido los mismos impactos en la generación de oportunidades de empleo, el incremento de los ingresos, la mejora de los aspectos logísticos de la provisión de insumos, la distribución y comercialización de productos y de los procesos de transformación y agregación de valor.
CIPES: asociación civil sin fines de lucro, creada en 1984 sobre la base del Centro de Investigaciones Educativas (CIE) constituido en 1980 y cuyos primeros trabajos fueron investigaciones sobre nuevas prácticas educativas, especialmente las enmarcadas en el enfoque de Educación Popular. Tiene por objetivo institucional producir servicios destinados a promover, acompañar y fortalecer a los sectores populares y sus organizaciones, tanto en el mejoramiento de sus condiciones de vida como en el incremento de un protagonismo que los constituya o refuerce como reales sujetos de la democracia.
Las principales formas de intervención son: investigación socioeconómica; elaboración e implementación de programas y proyectos de desarrollo y promoción social; búsqueda de recursos financieros, capacitación y asistencia técnica; organización de talleres y seminarios; articulación con distintos niveles y entes gubernamentales en programas estatales de desarrollo y asistencia social. Sus prácticas están dirigidas a sectores populares urbanos y rurales. En el área rural asiste, principalmente, a familias de pequeños productores agrícolas en los departamentos 1° de Mayo, Quitilipi, Sargento Cabral y Maipú. En lo urbano, la población destinataria reside en cuatro barriadas de la ciudad de Resistencia, y en barrios marginales de Juan José Castelli, Tres Isletas, Colonia Elisa y Villa Ángela.
JUM: organización de origen confesional que trabaja en la provincia del Chaco desde 1963, año en que inició sus actividades en la zona de Juan José Castelli y Villa Río Bermejito. Recibe financiación de agencias europeas y administra un fondo rotatorio para la identificación y aprovechamiento de fuentes de agua dulce en el Noroeste Chaqueño. Trabaja con pequeños productores criollos y aborígenes y posee una fuerte presencia en el desarrollo de acciones vinculadas a la salud y la subsistencia de la población pobre de áreas rurales, así como en el apoyo a productores relocalizados y en el aprovechamiento sustentable del monte nativo, asistiendo también a las comunidades para la gestión de fondos.
INCUPO: asociación civil sin fines de lucro y de inspiración cristiana, con más de 35 años de inserción en poblaciones rurales pobres del Norte Argentino. Desde su rol de actor social y junto a otras instituciones y organizaciones populares se propone fortalecer el sistema de vida rural promoviendo el protagonismo y la participación de la comunidad a través de procesos de educación y comunicación popular. Esta organización ha realizado experiencias en distintas áreas de la provincia basadas en la participación y organización de la población empobrecida en torno a proyectos orientados hacia la producción para el autoconsumo, la búsqueda de alternativas de producción y de tecnologías apropiadas para pequeños productores, la capacitación de las familias, trabajadores rurales y sus organizaciones.
La estrategia de intervención trata de rescatar la cultura popular, apoyando su construcción y respetando la biodiversidad y la sustentabilidad del sistema de vida rural donde el resultado es la autogestión y la autosuficiencia alimentaria de la familia y de la comunidad. Los enfoques institucionales se basan en la integralidad de la acción a través del trabajo de equipo y el relacionamiento con otros sectores; el abordaje de estrategias de desarrollo consensuadas con los diversos actores presentes en el medio; el protagonismo, la autogestión y la participación organizada para la resolución de los diferentes problemas y/o satisfacción de necesidades que se presentan en el desarrollo de las comunidades. La titulación de tierras también es un objetivo perseguido por esta ONG y en este sentido asiste a organizaciones como la UNPEPROCH (Codutti, 2003:160 y 161).
CEPRODER: asociación civil sin fines de lucro, formada en el año 2000. Lleva adelante el proyecto “Asistencia con micro créditos a productores para dar sustentabilidad a la comercialización local” en forma conjunta con el PSA Chaco y acompaña a organizaciones de pequeños productores en ámbitos locales.
La Mora: Desde septiembre de 2004 se ha formado una red de personas e instituciones preocupadas por el desarrollo rural, principalmente de aquellos sectores de menores recursos del campo chaqueño, que desde hace varios años están intentando realizar actividades coordinadas. La creación de esta red obedece a la necesidad de poder mantener un contacto más fluido entre todos los actores del desarrollo, que con ánimo de aportar ideas y con espíritu abierto, quieran acercarse a la misma.
Este espacio virtual cuenta actualmente con 32 adherentes[3] y se encuentra en el sitio http://espanol.groups.yahoo.com/group/la_mora.
A lo largo de más de un cuarto de siglo se han volcado muchos recursos económicos y humanos para atender al sector campesino en la provincia del Chaco, sin que se observen notables resultados como producto de este esfuerzo, lo cual no deja de ser motivo de preocupación y de análisis acerca de cuál es la función que se está desarrollando desde las diferentes entidades e instituciones relacionadas con estos proyectos.
Luego de tantos años de trabajo con pequeños productores que se beneficiaron de subsidios, créditos, donaciones, asistencia técnica, capacitaciones, provenientes de diferentes instituciones públicas o privadas, y que hoy continúan dependiendo de la ayuda estatal a través de diferentes programas alimentarios, por mencionar un solo ejemplo, cabe preguntarse ¿hacia qué y cómo se ha estado trabajando durante todos estos años?
Tanto en este sector, como en otros grupos sociales de la comunidad, resulta evidente y manifiesto que existe una capacidad diferencial en la capacidad de evolución y de mejorar su calidad de vida. Así grupos de productores, o productores individuales dentro de estos grupos, que manifiestan cuantitativamente y cualitativamente variables de tipo descriptivas semejantes, tales como sistemas de producción, composición familiar, similar nivel de ingresos anuales, entre otras, evolucionan de manera diferente pese a estar sujetos a similares beneficios y oportunidades al inicio de los proyectos. Cabe preguntarse si no se produce, al interior de la comunidad campesina, una suerte de darwinismo social[4], por el cual los mejor adaptados son capaces de progresar, y los que no poseen estas condiciones tienden a desaparecer. En ese caso ¿cuáles son los elementos que permiten a un campesino encontrarse en mejores condiciones, o que les permite superar sus dificultades?, y también merece preguntarse ¿cuál es la percepción de mejor calidad de vida que tienen los campesinos?, y en que grado esta percepción es coincidente con aquella definida como objetivo del proyecto.
El interés por la calidad de vida ha existido desde tiempos inmemorables; para Aristóteles el fin último del hombre es la consecución de la felicidad, entendida esta no como posesión sino como acción que debe tender a la perfección (Gorri, en Aristóteles, 19 y ss.). Sin embargo la aparición del concepto como tal y la preocupación por la evaluación sistemática y científica del mismo es relativamente reciente. Durante la década de los ‘50 y a comienzos de los ‘60, el creciente interés por conocer el bienestar humano y la preocupación por las consecuencias de la industrialización de la sociedad hacen surgir la necesidad de medir esta realidad a través de datos objetivos, y desde las Ciencias Sociales se inicia el desarrollo de los indicadores sociales, que permiten medir datos y hechos vinculados al bienestar social de una población.
A mediados de los ‘70 y comienzo de los ‘80 la expresión “calidad de vida” comienza a definirse como concepto integrador que comprende todas las áreas de la vida (carácter multidimensional) y hace referencia tanto a condiciones objetivas como a componentes subjetivos (Castiñeiras García, 2004:1), como una reacción a los criterios economicistas y de cantidad que rigen en los llamados “informes sociales”, “contabilidad social”, o estudios de nivel de vida. De hecho la OCDE establece por primera vez en 1970, la necesidad de insistir en que el crecimiento económico no es una finalidad en sí mismo, sino un instrumento para crear mejores condiciones de vida, por lo que se han de enfatizar sus aspectos de calidad (Rueda, s/f:2).
Cada persona tiene su propia definición de lo que es calidad de vida, pero si hay algo que a la mayoría le gusta, se podría asegurar, casi sin temor a equivocarse, que es el buen tiempo, el sol y un cielo despejado. Y, si es posible, todo el año. Algo con lo que particularmente no se coincide, al gustar de los días nublados, lloviznosos. Y en esta contradicción ya se encuentra la dificultad que significa definir calidad de vida.
La calidad de vida, como concepto, es de definición imprecisa y la mayoría de los investigadores que han trabajado en él, están de acuerdo en que no existe una teoría única que defina y explique el fenómeno. El término “calidad de vida” pertenece a un universo ideológico y no tiene sentido si no es en relación con un sistema de valores. El propio Aristóteles dice que es la felicidad el sumo bien del hombre y que el vivir bien y el obrar bien es lo mismo que el vivir prósperamente, pero en cuanto a entender que cosa es la felicidad hay distintos pareceres y el vulgo y los sabios no lo determinan de la misma manera (Aristóteles, Libro 1º - Cap. 4).
Eso que se ha convenido en llamar calidad de vida -por encima de las incertidumbres de su definición- tiene su origen en una elaboración lenta, a lo largo de los tres últimos siglos, de los derechos fundamentales del individuo, enunciados solemnemente por las Naciones Unidas. Por estar los seres humanos unidos entre sí en el seno de una sociedad estructurada, existen derechos fundamentales que corresponden a las necesidades materiales, sociales y psicológicas de los hombres. Como se ha visto, la calidad de vida está unida a la satisfacción de estas necesidades.
“Calidad de vida” -y los términos que le han precedido en su genealogía ideológica- remiten a una evaluación de la experiencia que de su propia vida tienen los sujetos. Tal “evaluación” no es un acto de razón, sino más bien un sentimiento. Lo que mejor designa la “calidad de vida” es la “calidad de la vivencia que de la vida tienen los sujetos”.
Analizar la “calidad de vida” de una sociedad significa analizar las experiencias subjetivas de los individuos que la integran y que tienen de su existencia en la mencionada sociedad. Exige, en consecuencia, conocer cómo viven los sujetos, sus condiciones objetivas de existencia y qué expectativas de transformación de estas condiciones desean, y evaluar el grado de satisfacción que se consigue.
Levi y Anderson (1980) señalan que un alto nivel de vida objetivo (ya sea por los recursos económicos, el hábitat, el nivel asistencial o el tiempo libre) puede ir acompañado de un alto índice de satisfacción individual, bienestar o calidad de vida. Pero esta concordancia no es biunívoca. Para ellos, por encima de un nivel de vida mínimo, el determinante de la calidad de vida individual es el “ajuste” o la “coincidencia” entre las características de la situación (de existencia y oportunidades) y las expectativas, capacidades y necesidades del individuo, tal y como él mismo las percibe.
Pero además, en la valoración de este componente subjetivo esencial, entran en juego una serie de elementos en principio relacionados con las necesidades del individuo, pero que van tomando, cada vez más, un matiz social y comunitario. Hablar de calidad de vida como una referencia compleja al bienestar, nos acerca indefectiblemente a la misma definición de salud que la OMS ha propuesto en la Declaración de Alma Atta: “No sólo la ausencia de enfermedad o padecimiento, sino también el estado de bienestar físico, mental y social”.
Todo ello nos lleva a poder conceptuar la noción de calidad de vida como una adaptación entre las características de la situación de la realidad y las expectativas, capacidades y necesidades del individuo tal como las percibe él mismo y el grupo social. Para analizar la calidad de vida de una sociedad se debe considerar imprescindible el establecimiento de un estándar colectivo, que únicamente es válido para el momento y contexto específico de su establecimiento.
Queda, no obstante un aspecto fundamental a considerar y es el proceso relacional dinámico entre los conceptos referidos y la realidad urbana y social, que afectará profundamente el nivel de satisfacción que de ella se tenga. Por eso, la noción de “apropiación” referida tanto al espacio, los bienes, los recursos y los hechos sociales, se nos muestra clarificadora, en cuanto que permite relacionar el objeto en sí, la imagen y la identificación en un profundo y dinámico proceso que afectará tanto lo cognitivo, lo afectivo, lo funcional, como lo satisfactorio en un proceso de retroalimentación constante (Rueda, s/f:2 a 4).
Siempre se cita la buena salud como el primer elemento de la calidad de vida (Anónimo, s/f:2) y mucha de la literatura revisada revela un consenso básico sobre las metas y los principios básicos de la calidad de vida pero no señalan una clara definición sobre lo que es calidad de vida ni tampoco presentan una clara demarcación entre calidad y cantidad de vida. Desde el punto de vista de la salud, algunos describen calidad de vida como un conjunto de comportamientos y actitudes individuales que mantienen a la persona sana y libre de un deterioro físico ante una enfermedad crónica. La calidad de vida depende solo del individuo como si la salud fuera un evento voluntario. Otros describen calidad de vida de manera mas limitada, como el mero acceso a un subconjunto de cuidados médicos que garanticen la salud del individuo. Es de consenso que el primer paso hacia una mejor calidad de vida se da al tener acceso a los servicios de salud, hecho que podría resumirse como el de hacer cumplir el derecho a la salud con independencia del régimen de adscripción. El acceso a los servicios médicos es sólo el inicio de una mejor calidad de vida (Pagán Santini, s/f:1).
Constantemente se recibe información sobre como se debe mantener una buena salud, por ejemplo, algunos recomiendan el uso de la margarina para mantener el colesterol bajo, otros recomiendan la mantequilla, pero ninguno explica como comprar cualquiera de las dos. También se recomienda constantemente el visitar al dentista para una higiene bucal por lo menos dos veces al año y aunque esta recomendación es válida para mantener unos dientes sanos, se olvida que en grandes zonas de la República Argentina no existe un dentista en muchos kilómetros a la redonda. En determinadas regiones de la provincia del Chaco, para acceder a un hospital es necesario recorrer más de 100 Km., y alrededor del 25% de la población asistida reside a mas de 50 Km. del hospital más próximo (Ramírez, 2000, en Codutti, 2003:27).
No significa esto que la información científica disponible hoy en día no es útil para prevenir enfermedades, todo lo contrario, el conocimiento y la percepción de riesgo es el primer paso para la prevención. Pero el reducir la calidad de vida de una persona a la actuación racional que maximiza sus utilidades en un marco de información óptima y de preferencias estables, es ignorar el proceso social real que circunscribe a los individuos. No es posible que alguien pueda negar que un buen dormir y una buena alimentación beneficia a la salud, el problema es lo difícil que es alcanzar un buen descanso y una buena alimentación cuando se carecen de los medios y de los recursos mínimos para vivir (Pagán Santini, s/f:1).
La educación, como derecho fundamental, es la que permite a los individuos que respondan a muchas de sus preocupaciones materiales, sociales y psicológicas relativas a su calidad de vida (Anónimo, s/f:3). Para quienes analizan este concepto desde este punto de vista, calidad de vida humana es el criterio clave para guiar el estudio de las organizaciones sociales y la educación. La controversia en torno del concepto de calidad de vida humana en los círculos académicos de todo el mundo nos remite a la filosofía de la ciencia, la política del conocimiento, el modelo de sociedad y el concepto de ser humano como actor individual y social.
A partir de distintas tradiciones filosóficas, es posible pensar en distintos tipos o dimensiones de calidad de vida humana, como por ejemplo, calidad instrumental frente a calidad sustantiva, y calidad individual frente a calidad colectiva. Cuando se adopta un concepto integral de calidad de vida humana, la calidad sustantiva incluye la calidad instrumental, y la calidad colectiva comprende la calidad individual. Así el concepto de calidad de vida está asentado en la intersección correcta de los principios de libertad y equidad tal como son interpretados históricamente por los actores sociales en su medio cultural. Esta definición implica una filosofía social según la cual el ser humano busca integrarse en su sociedad concreta, con la misión de participar en su organización y funcionamiento sobre la base de un concepto de bien común. El primer valor del bien común sobre el cual se asienta la calidad de vida es la libertad, lo cual implica el desarrollo de la personalidad humana libre. Sin embargo, el ejercicio de la libertad individual está socialmente vinculado, lo cual introduce el segundo principio en el que se asienta la calidad de vida humana: la equidad. Es en este sentido que la construcción de una sociedad libre y equitativa basada en la calidad de vida humana implica, por parte de los actores sociales, la combinación correcta del interés individual con el compromiso social.
La estrategia por excelencia para la construcción de una forma cualitativa de vida humana es la participación, comprometida con la promoción de la democracia política y la práctica efectiva de la democracia social capaz de enfrentar las desigualdades económicas, políticas y culturales que amenazan la calidad de vida y de educación. Esta estrategia se fundamenta en la premisa que la participación democrática favorece la definición justa de los espacios de contribución y beneficio individual del esfuerzo humano colectivo. La estrategia se basa, además, en la convicción que la participación democrática favorece la solidaridad y el ejercicio efectivo de la justicia social. Asimismo, la participación democrática favorece la conciencia política y la organización social para la autogestión de la comunidad y la preservación de la naturaleza. Finalmente, la participación democrática hace posible la adopción de opciones existenciales relevantes y significativas para los actores sociales que tratan de construir la civilización humana a la luz de la intersección correcta de los principios de libertad y equidad. En la educación, que tiene por función construir y distribuir el conocimiento, el razonamiento es que la participación democrática favorece la construcción libre y solidaria del conocimiento y su distribución equitativa y efectiva (Sander, s/f:2).
También se define la calidad de vida no solo en relación al individuo, sino también en la relación de este con el medio ambiente. Así, la Unión Mundial de la Conservación[5] indicaba en 1991 que “el desarrollo sostenible implica mejora de la calidad de vida dentro de los límites de los ecosistemas” (Rueda, s/f:1). Llevando al extremo este razonamiento, se puede entender que la máxima expresión de la calidad de vida es la que se da en una situación de equilibrio ecológico perfecto, tanto en lo biótico y de entorno, como en lo social, cultural y mitológico, es decir, aquel paraíso perdido, antes de la ruptura ecológica de Eva y la manzana. Esto situaría la calidad de vida en términos absolutos, como un mito inalcanzable. Pero no se debe olvidar el componente vivencial subjetivo de la realidad. En cualquier caso queda en el haber del desarrollo conceptual, a partir de esta primera reflexión exegética, el aspecto de equilibrio ecológico, o en otros términos, de calidad ambiental, como un componente fundamental que aglutina un buen número de los posibles indicadores antes enunciados.
La persona humana es creada por su ambiente, la subjetividad es construida por el ambiente. El modelo de agricultura moderna que se viene describiendo tiene como objetivo el de subyugar y explotar a la naturaleza, lo que significa una erosión del lado sensible de la cultura humana en general y de cualquier pueblo en particular. La calidad de vida en esta dimensión tiene que ver con el cultivo del sentido de la belleza y un contacto con la tierra, los animales, el suelo; abierto y respetuoso a sus ritmos, de allí nace una cultura productiva diferente. El medio natural es la matriz generadora de la vida humana, de allí se desprende una calidad de vida que no se refiere tanto al bien vivir, como los norteamericanos, sino al buen vivir; más allá de lo físico, lo espiritual que le da fuerza a la prosperidad de la cultura rural. Hay una relación directa entre la prosperidad, el desarrollo verdaderamente humano y la riqueza del ambiente natural. Se tiene un modelito de desarrollo -o sea un delito de modelo- en donde la riqueza, la productividad, la competitividad se construye a costa del sacrificio grande o pequeño de la naturaleza. Hay un conflicto entre la tecnología y la calidad de vida que se quiere lograr (Jara, 2005).
Para sobrevivir es necesario trabajar. El derecho al trabajo, pues, se traduce por la percepción de unos ingresos (Anónimo, s/f:4).
El derecho a una vivienda adecuada implica el de estar resguardado contra los elementos, de estar defendido de las agresiones y los robos, y de gozar de los servicios que aseguran una vida sana, especialmente en el suministro de agua y el saneamiento. El derecho a casarse y a fundar una familia está inscrito en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.
El derecho a la vida implica que se preserven los sistemas que participan en el mantenimiento de la vida humana (agua, suelo, bosques, biodiversidad, océanos y atmósfera). El estado del agua, del suelo y de los árboles tiene su importancia desde el punto de vista alimentario y del trabajo de las mujeres que van a buscar el agua y la leña para el fuego (Anónimo, s/f:5).
Los derechos políticos constituyen el marco en el cual se pueden satisfacer las necesidades sociales, razón por la cual son parte integrante de la calidad de vida y el medio de garantizar la dignidad del hombre y de asegurar el ejercicio de los demás derechos (Anónimo, s/f:6). Pero además tiene que ver con la voluntad de que el derecho se cumpla; se puede tener una ley y haber quitado una barrera formal, pero al no haber voluntad política se deja todo funcionando como era antes, por ejemplo, al no reglamentar la ley.
Sin perder su significado humano y altamente diversificado, la expresión “calidad de vida” debe contener un sentido preñado de valores éticos más allá de los límites de la subjetividad y del relativismo cultural si se quiere que sea usada por los gobiernos para definir políticas públicas y por los ciudadanos para exigir y controlar la acción de los gobernantes (Anónimo, s/f:8).
CUADRO Nº 43: Derechos a la calidad de vida reconocidos en los instrumentos jurídicos de las Naciones Unidas.
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de las Naciones Unidas (PIDCP), 6-1
Pacto Internacional relativo a los Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1966 (PIDESC), Preámbulo
Convención sobre la Eliminación de Toda Forma de Discriminación Contra la Mujer[6] (CEDEM/CEDAW) CEDEM, 12-2
PIDESC, 7
Acceso a los servicios médicos de base
Convención relativa a los Derechos del Niño (CDN), 24-2b
Cuidados pre y postnatales
PIDESC,13- 2a; CDN,28-a
PIDCP, passim
CEDEM, 7,14-2 a
FUENTE: ONU, UNESCO en (Anónimo, s/f:9).
La búsqueda de la calidad de vida puede terminar con la pobreza, porque los pobres son a menudo los más vulnerables e impotentes, los que no disfrutan de todos sus derechos. Los derechos constituyen un marco sólido en el que los individuos pueden expresar sus protestas cuando el Estado pisotea sus derechos o deja de protegerlos o de facilitar su ejercicio. Los derechos son, por naturaleza, favorables a los excluidos (Anónimo, s/f:14).
La cultura occidental capitalista, centrada en el economicismo, basa todos sus resultados en datos económicos, creyendo que el aumento de la calidad de vida se dará exclusivamente mejorando indicadores económicos. Amartya Sen realiza sugerentes anotaciones sobre los errores que implica el economicismo, señalando que la exclusión de todas las motivaciones y valoraciones diferentes de las extremadamente estrechas del interés personal es difícil de justificar en términos de valor predictivo, y parece tener también un soporte empírico dudoso. Los seres humanos tienen otro tipo de comportamiento -indica- éticamente influidos como entre ellos: sienten simpatía por otros, se comprometen con causas, se comprometen con ciertas reglas de conducta, tienen lealtades, tienen interdependencias. Los fríos números racionales llenan los libros de texto pero el mundo es más rico. Los seres humanos cometen errores, experimentan, están confusos, hay Hamlets, Mcbeths, Lears, Otellos.
Sen se pregunta: Es extraordinario que la economía haya evolucionado por una vía que caracteriza la motivación humana de un modo tan estrecho. Es extraordinario porque se supone que la economía está preocupada por la gente real. Es difícil creer que esa gente esté completamente no afectada por el tipo de examinación que plantea la pregunta socrática “como debería uno vivir”. ¿Puede la gente que la economía estudia realmente no estar afectada por esta resonante cuestión, y puede seguir exclusivamente el rudimentario razonamiento duro que les atribuye la economía moderna? (Kliksberg, 1999:20). Los economistas se han olvidado que en su sentido original oekonomia era la ciencia de la casa. En sus orígenes, la economía sí se interesaba de la calidad de la vida; hoy no, hoy no hay ciencia más inconsciente que la economía.
El analizar la calidad de vida requiere una postura ideológica de partida, que llevará a una valoración del contexto de la salud, en sus dimensiones físicas, mentales y emocionales; comunitarias, médicas y asistenciales, y en sus aspectos de calidad; de la interacción social, en el contexto ambiental y económico en cuanto a la disponibilidad y calidad de los recursos dentro de un equilibrio que supera lo meramente ecológico (pero que lo incluye). Ello en relación a las expectativas comunitarias, pero sin olvidar que estas expectativas vienen conformadas por un marco ideológico referente o dominante. Razonamiento que sitúa al problema fuera de un planteamiento exclusivamente tecnocrático.
· El primer bloque incluye aspectos que se consideran decisivos para el bienestar general de la persona: trabajo, educación, sanidad, vivienda, equipamientos, ciudadanía.
· Un segundo bloque está relacionado con la relación entre el ambiente y la naturaleza con la sociedad: la contribución que tiene el medio, la calidad ambiental, en la calidad de vida y que viene representada por la calidad del ambiente atmosférico, el ruido, la calidad del agua, etc.
· Un tercer bloque de naturaleza psicosocial está vinculado al ámbito interactivo del sujeto: relaciones familiares, relaciones interpersonales, ocio, tiempo libre, etc.
· Y, por último, un cuarto bloque hace referencia a cuestiones de cierto orden socio-político, tales como la participación social, la seguridad personal y jurídica, etc. (Rueda, s/f:7).
El problema no está en las teorías, el problema está en los discursos y las prácticas que instituyen culturas que no logran acceder a la prevalencia de una calidad de vida por sobre los intereses de mercado, porque la ideología consigue enmascarar los intereses reales, la acumulación; y no se puede decir que la preocupación será solamente del crecimiento del producto y no de la justicia social o la equidad, porque eso sería un suicidio, entonces se inventan esas calidades de muerte a nombre de la vida (Jara, 2005).
Como puede apreciarse, la definición de calidad de vida humana responde a una antropología filosófica concebida a partir de los valores éticos y las opciones políticas de la sociedad civil en su diario quehacer. A su vez, como se está históricamente situado en una región determinada y políticamente comprometido con su presente y su futuro, la definición de calidad de vida humana debe retratar también una filosofía social elaborada a partir de la perspectiva cultural y política de esta región en el contexto global de la nueva realidad económica y política internacional (Oliva, 2004: 2 y 3).
Mejorar la calidad de vida social tiene un valor intrínseco en tanto es el proceso en el cual las personas toman conciencia de sí mismas, determinan el orden en que desean convivir y buscan su autorrealización individual. Al hablar de calidad de vida se tiene que hablar de satisfacer las necesidades básicas de los ciudadanos en el sentido más amplio de la palabra (Pagán Santini, s/f:1), para lo cual es necesario que estos ciudadanos digan por si mismos cual es la calidad de vida a la que aspiran vivir.
La desigualdad económica, la falta de solidaridad, la discriminación, la violación constantes de los derechos inalienables del Ser Humano, obliga a mirar hacia la sociedad para poder definir lo que es calidad de vida en lo individual. Ya se ha señalado que la calidad de vida no es solamente la sobrevivencia física y el alivio al dolor, esta descansa sobre el ejercicio real de una mayor autonomía individual la cual a su vez descansará sobre una vida social activa. La calidad de vida de una persona pasa por mejorar la calidad de vida social de esta, de modo tal que ella fortalezca sus capacidades para moldear el orden social y pueda apropiarse de su futuro.
De manera que no hay calidad de vida en general, hay calidades de vida humana. La pregunta que debe hacerse cada uno es: ¿cómo quiero vivir? La vida humana es estiércol y es manjar, el ser humano es homo sapiens y homo demens, homo faber y homo ludens, se tiene el diablo y el ángel dentro de uno, como individuos y como colectivo. La respuesta al como se quiere vivir depende de los valores que se tengan, que no son racionales sino racioemocionales. El valor es lo que le da significado a la acción. La calidad de vida esta culturalmente determinada y es una construcción social, territorialmente influenciada.
Hay que distinguir entre el bien vivir y el buen vivir. Al mercado le interesa lo primero, al corazón le interesa lo segundo (Jara, 2005).
La población objeto de estudio comprendía 1.259 familias, las que fueron entrevistadas entre junio y noviembre de 2000 por técnicos contratados por el PSA y vinculados al trabajo con pequeños productores, quienes recibieron capacitación específica sobre este tema. Para ello se utilizó una Encuesta de Relevamiento de Información Familiar, con preguntas abiertas y cerradas (SAGPyA, 1999a). Este relevamiento familiar tenía como objetivo determinar la línea de base para la elaboración de los proyectos productivos de inversión y asistencia técnica, por lo que es menester aclarar que el objetivo del mismo no era la realización del presente trabajo de investigación.
Este relevamiento de información familiar fue presentado a la Unidad Provincial Chaco del PSA para que los grupos asociativos pudieran acceder a la asistencia técnica y financiera del PROINDER. Esa información fue cargada a base de datos entre diciembre de 2000 y marzo de 2001.
Esta información total fue analizada, eliminándose aquellos casos que contenían incongruencias o datos incompletos; fueron asimismo descartados los productores pertenecientes a etnias aborígenes, ya que estos “tienen características particulares que las diferencian totalmente de la población campesina, cualquiera sea el origen de esta” (Colazo, 2002), lográndose una muestra final de 687 casos.
Se debe aclarar de que si bien “muestra es cualquier subconjunto de un universo bien definido” (Galtung, en Samaja, 1996:265), en el caso particular de este estudio, no se puede asegurar que la muestra sea análoga a la población campesina total de la provincia del Chaco, debido a que los beneficiarios del PSA - PROINDER tienen ciertas características (trabajo grupal, experiencia en emprendimientos asociativos, acceso a información, asistencia técnica, capacitación, etc.) que no pueden extrapolarse al total, pero sí es representativa del estrato de población rural que tiene esas características.
Entre marzo de 2002 y marzo de 2004 se entrevistaron 598 productores, a través de reuniones con 135 grupos beneficiarios de PSA - PROINDER. Algunos de estos grupos fueron entrevistados en más de una oportunidad.
CUADRO Nº 44: Cantidad de participantes por reunión, cantidad de reuniones y cantidad total de personas.
En estas reuniones se utilizó una encuesta estructurada, con preguntas abiertas y cerradas tomando como base la Guía de Seguimiento de PROINDER, a la que se agregaron otras preguntas en función del interés de este trabajo.
La muestra estudiada comprende un total de 687 familias, distribuidas en 18 municipios de la provincia del Chaco[7].
CUADRO Nº 45: Distribución de familias por departamentos. Total y porcentual.
FUENTE: Elaboración propia, en base a información PROINDER, 2000.
Esta distribución no es azarosa, sino que responde a una característica de la población campesina. Esta, “por contraste con la empresa agrícola, no puede ser concebida como una unidad aislada de otras semejantes, sino que siempre aparece integrando un conjunto mayor de unidades, con las que comparte una base territorial común: la colectividad[8] local o lo que A. Pearse define como el grupo territorial (landgroup) y que consiste en ‘un grupo de familias que forma parte de una sociedad mayor y que vive en interacción, interdependencia y proximidad permanente en virtud de un sistema de acuerdos (arrangements) relativos a la ocupación, y al uso productivo de un determinado territorio y de los recursos físicos en él contenidos, de los cuales extraen sus medios de vida (livelihood)” (Schejtman, 131).
La edad de los productores beneficiarios se agrupó de acuerdo a la capacidad de trabajo (Russo, 1989:52), establecida como Equivalente Hombre (EQ/H) y que representa el trabajo de un hombre adulto durante una jornada de tareas agrícolas, en comparación al resto del grupo de trabajo familiar.
CUADRO Nº 46: Distribución de familias por edad. Total y porcentual.
> de 61
El 51% de los productores que integran la muestra se trata de personas que se encuentran en un rango de edad de entre 21 y 45 años, estando el 82% en el rango de 21 a 60 años de edad. Por lo expuesto, se observa que la mitad de la muestra está constituida por personas jóvenes.
ESCOLARIDAD DEL PRODUCTOR
CUADRO Nº 47: Distribución por nivel de instrucción. Total y porcentual.
No asistió a la escuela y no lee ni escribe
Alfabeto sin escolaridad
El 56% de los productores que componen la muestra no ha completado la escuela primaria, mientras que el 10% se encuentra en el rango de analfabetos; si a ambos estratos se le suman los alfabetizados sin escolaridad, se concluye que el 68% tiene dificultades de alfabetización. Agrupando en dos niveles según nivel de instrucción, se tienen los valores expuestos en el CUADRO Nº 48.
CUADRO Nº 48: Cantidad de familias alfabetizadas y analfabetizadas. Total y porcentual.
Se encuentra acá una gran división entre quienes están escolarizados y quienes no lo están. Teniendo en cuenta los estudios realizados por el Banco Mundial, por cada año de escolarización se mejora la productividad del campesino y la salud de las familias. Se ha demostrado que un año de escolaridad adicional de una madre baja la mortalidad de lactantes y niños de corta edad en un 9 por mil y que un agricultor con educación primaria tiene una productividad 85% mayor que el que no la tiene (Kliksberg, 1995:93).
ASISTENCIA ACTUAL A LA ESCUELA
Solamente 4 personas (0,6%) asisten actualmente a la escuela, en tanto que el resto (99,4% - 683 personas) no lo hace.
ESCOLARIDAD DE LOS HIJOS
En este punto se analiza el número de familias con niños en edad escolar -6 a 12 años- que no asisten a la escuela.
CUADRO Nº 49: Cantidad de familias con niños en edad escolar que no asisten a la escuela. Total y porcentual.
NIÑOS EN EDAD ESCOLAR QUE NO ASISTEN A LA ESCUELA
Sobre el total de la muestra en estudio, solo el 3% de las familias registra casos de niños en edad escolar que no asisten a la escuela.
INTEGRACIÓN DEL GRUPO FAMILIAR
Sostiene Chayanov que en la unidad económica familiar, que no recurre a fuerza de trabajo contratada, la composición y el tamaño de la familia es uno de los factores principales en la organización de la unidad económica campesina (Schejtman, 125).
Por otra parte, tampoco se puede -ni se debe-, hablar de una sola de las actividades que realiza el habitante del campo: “Cualquier emprendimiento con el hombre del campo, debe hacerse con el claro sentido integral del ‘hombre total’ y no desde una visión parcializada: el productor” (Miceli, 1995:9). En este sentido también se deberá tener en cuenta que la unidad de partida es la familia campesina y no la parcela. O sea que el centro de análisis tendrá en cuenta la globalidad y complejidad de problemas que enfrenta la familia campesina, teniendo en cuenta que la familia campesina que lleva a cabo la estrategia de subsistencia es la familia extensa (o sea, parientes cercanos incluidos) (INCUPO, 1987).
En base a lo expresado, en esta variable se toma en cuenta el total de personas con relación familiar dependiente económicamente de la producción del predio, residan o no en la explotación, pero que satisfagan esa condición (Russo, 1989:81). El carácter del consumo familiar campesino fue bien expresado por el sentido común del siglo XIX en la definición de la familia campesina rusa como “quienes comen de la misma fuente”. Aún mas, el derecho de todos sus miembros al consumo, incluyendo al débil o enfermo, corresponde aquí a la comprensión campesina consuetudinaria de los derechos de propiedad (Shanin, 1976:17). Es decir que las familias rurales funcionan como unidades básicas de producción a muy bajo costo, sus miembros se reparten la totalidad de las tareas productivas, desde el inicio hasta el fin del proceso, y constituyen una pequeña estructura funcional de tipo empresarial que involucra a todos a diferentes niveles (Reynoso López, s/f:3).
CANTIDAD DE INTEGRANTES DE LAS FAMILIAS
CUADRO Nº 50: Cantidad de integrantes de la familia. Total y porcentual.
El promedio de integrantes por grupo familiar es de 5 personas, siendo los valores extremos 1 integrante como mínimo y 13 como máximo. En el primer ítem se registran 25 casos (3,7%) y en el último 2 familias (0,3%). El 50% de las familias entrevistadas se encuentra en el rango de 4 a 6 integrantes del grupo familiar, mientras que el 80% está dentro del rango de 2 a 7 integrantes.
CUADRO Nº 51: Integrantes del grupo familiar ordenados descendentemente. Total, porcentual y porcentual acumulado.
El 50% de la muestra está integrado por familias compuestas por entre cuatro y seis integrantes (CUADRO Nº 51), siendo prácticamente el 60% de menos de cinco integrantes (CUADRO Nº 52).
Realizando un agrupamiento en tres niveles, se tiene la siguiente conformación.
CUADRO Nº 52: Cantidad de familias con agrupamiento de integrantes. Total y porcentual.
DISTRIBUCIÓN DE TAREAS EN LA FAMILIA
Al interior de la familia se produce una división de tareas: “Toda la familia ayuda en la propia chacra, pero los trabajos más rústicos se reservan para el jefe, los hijos mayores de 14 años y algún miembro adulto de la unidad domestica (cuñado o hermano)” (Flood et al., 1985:88); cada uno de los integrantes cumple una función específica, según se puede ver en el CUADRO Nº 53. “La rigidez de la división sexual de los roles vuelve obligatorio el trabajo femenino tanto como al masculino, en cada explotación familiar, y hacen del matrimonio una condición necesaria del campesinado. Las explotaciones agrícolas de hombres solteros, de viudas, etc., son considerablemente perjudicadas por problemas económicos y, en muchos casos, mal vistas por la comunidad rural” (Shanin, 1976:19).
CUADRO Nº 53: Distribución de tareas en la familia.
HIJOS MAYORES DE 14 AÑOS
HIJAS MAYORES DE 14 AÑOS
HIJOS/AS MENORES DE 14 AÑOS
Cuidar animales menores
Cuidar animales mayores
Cuidar animales de tiro
Preparar subproductos lácteos
Si bien este cuadro no es exhaustivo y no contempla la totalidad de las actividades que realiza la familia, son las más importantes, y puede apreciarse el importante rol que cumple la familia en su conjunto en la realización de las tareas (Martínez, 2002a:17 y ss.). Entre las familias rurales el integrante que toma contacto con los programas o los técnicos es el hombre o jefe de familia. En la división de tareas de un hogar esa es una de las que le corresponde al hombre, además de llevar a cabo las tareas que requieran mayor fuerza física, como las labores culturales, el manejo de los animales mayores, conseguir leña, manejar el monte, etc. Las mujeres son las encargadas de la huerta, el cuidado de los animales de la granja, y de cocinar para toda la familia, entre otras tareas (Gómez, s/f:6).
Uno de los requisitos para acceder a la asistencia técnica y financiera del PSA - PROINDER es que el productor y su familia residan en la finca o en una localidad de menos de 2.000 habitantes.
CUADRO Nº 54: Lugar de residencia de la familia. Total y porcentual.
Población de menos de 2000 habitantes
El 96,5% de los productores que componen la muestra viven en la finca donde trabajan, mientras que el 3,5% lo hace en localidades de menos de 2000 habitantes.
“El proletariado rural se compone de dos grupos principales, que a menudo resultan difíciles de distinguir con nitidez debido al fenómenos corriente de la polivalencia de la mano de obra. Esto significa que muchos trabajadores rurales pueden pertenecer simultáneamente a ambas categorías, debido a la necesidad suprema de obtener un ingreso de subsistencia que un solo empleo no alcanza a proporcionar. Estos dos grupos son los minifundistas y los asalariados rurales sin tierra (llamados por algunos científicos sociales el proletariado rural propiamente dicho). Los minifundistas, o campesinos en sentido estricto, pueden ser pequeños propietarios, arrendatarios u otros productores que trabajan en pequeñas parcelas y producen para la subsistencia familiar y para el mercado” (Feder, 1977b:1440).
Afirma Figueroa Ibarra (1977) que “un semiproletario ladino de una zona de parcelas minifundistas de Guatemala, teniendo algo mas de 1,5 has. se ve obligado a vender su fuerza de trabajo en varias oportunidades al año hasta el punto de que ese componente de su ingreso llega a superar su ingreso campesino. En tales zonas, donde se produce maíz, frijol, arroz y maicillo puede requerir solo alrededor del 20% del tiempo disponible del minifundista y participación de su familia, pero sin embargo, puede proporcionar cerca de la mitad del ingreso. El resto del ingreso proviene por partes iguales de trabajo en la zona y en las grandes fincas más lejanas” (Murmis, 1980:9).
Son aquellos trabajos realizados en la propia chacra. El 98,25% de los entrevistados trabaja en su finca, mientras que solo el 1,75% no lo hace.
CUADRO Nº 55: Realización de trabajos prediales. Total y porcentual.
TRABAJA EN LA FINCA
Se consideran aquellos trabajos efectuados en ciertas épocas del año, fuera de la explotación, por el titular del emprendimiento productivo (Russo, 1989:90).
CUADRO Nº 56: Realización de trabajos extra prediales. Total y porcentual.
REALIZA TRABAJOS EXTRAPREDIALES
Se encuentran acá dos grandes bloques, entre quienes trabajan fuera de la finca (43%) y quienes no lo hacen (57%). Quien trabaja fuera de la finca de manera más o menos permanente, tiene una mentalidad que se aproxima más a la del asalariado que a la del productor; de esta manera, su interés está centrado en generar un ingreso periódico por actividades remuneradas y no tiene a la finca como su principal fuente de ingresos. Tsakoumagkos observa que existe un predominio de los semi-asalariados en la estructura campesina. No es imprescindible que sean a la vez oferentes del insumo agroindustrial y de la fuerza de trabajo de la misma rama, sino que cumplen la función de abaratar la fuerza de trabajo en las ramas agroindustriales a través de:
a. Abaratar la fuerza de trabajo por el escaso poder de negociación de un semi-proletariado, por la utilización de trabajo familiar gratuito y por la evasión de la legislación laboral.
b. Absorber parcialmente el costo de reproducción de la fuerza de trabajo campesina en los periodos de disminución estacional de la demanda.
c. Modelar formas superiores de subordinación a través de procesos de desestructuración de las economías campesinas (dislocamiento que genera la semi-proletarización o exposición en mercados de insumos y financiamiento) (Agriculturas…, 1991:173).
[1] En los departamentos Presidencia de la Plaza y Sargento Cabral se encuentra ubicado el Parque Nacional Chaco, con 15.000 hectáreas de superficie.
[2] Las leishmaniasis son un conjunto de enfermedades muy dispares entre sí, que son trasmitidas por un insecto, el flebótomo. La hembra de éste pica al animal o persona contaminada con leishmania, ingiriéndola con la sangre que absorbe. Una vez en el interior del parásito, la leishmania continúa su ciclo de maduración para posteriormente, cuando éste vuelva a picar de nuevo a otra persona contaminarla e iniciar el proceso infeccioso.
[3] Al 10 de mayo de 2006.
[4] “El darwinismo social se constituyó en una línea de pensamiento que consideraba las transformaciones culturales de la sociedad humana como un aspecto de la evolución biológica. Sus representantes sostenían que el estado de cosas en la sociedad de la época era el resultado de la selección que se operaba entre las clases sociales, de lo cual deducían que quienes estaban en la cumbre de la estructura social eran los mejor adaptados; y que hubiera sido contrario a la marcha de la evolución obstaculizar la acción del individualismo. Quienes son fuertes e implacables deben imponerse, los mas débiles deben ser apartados a fin de que la sociedad no degenere” (De Miguel, 1989).
[5] Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas y del Fondo Mundial para la Conservación de la Naturaleza.
[6] A pesar de la relevancia que tiene la existencia de la Convención para millones de mujeres en todo el mundo y su ratificación incondicional, la Argentina es el único país del MERCOSUR que no lo hizo, aunque desde 1994 tiene jerarquía constitucional (Balderrama, 2005:60).
[7] En un principio se tomaron 19 municipios, luego se eliminó Pampa del Indio, por que en el mismo todos los beneficiarios del PROINDER pertenecen a la etnia aborigen toba.
[8] El autor evita el termino comunidad rural o local, de uso tan frecuente en la bibliografía, pues esta lleva implícita la idea de que el grupo referido compartiría intereses comunes, lo que no siempre ocurre y constituye “un problema empírico que no debe ser introducido en la definición” de esos conglomerados.
Publicado por Gerardo Roberto Martínez en 5:00

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