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Protec c i Ideas | Propiedad intelectual | Autor
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Infracción Al Derecho de Autor
Sesion 3 Derecho de Autor
Nota Enter 132 - Amenaza a la Sociedad de la Información
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LAS IDEAS COMO OBJETO PROTEGIBLE POR LA PROPIEDAD INTELECTUAL.
por Rafael SNCHEZ ARISTI Profesor Titular interino de Derecho Civil Universidad Rey Juan Carlos
Artculo publicado en pe. i. Revista de Propiedad Intelectual, n. 4, enero-abril de 2000, pp. 25 y ss. SUMARIO : I. PLANTEAMIENTO. II. EL CONCEPTO DE OBRA COMO SUPUESTO OBSTCULO PARA LA PROTECCIN DE LAS IDEAS POR EL DERECHO DE AUTOR. 1. EL CONCEPTO DE OBRA EN GENERAL : FORMA VERSUS IDEAS. 2. LA RELACIN ENTRE FORMA Y CONTENIDO EN DIVERSAS CATEGORAS DE OBRAS. 2.1. Obras cientficas. 2.2. Creaciones publicitarias. 2.3. Formatos televisivos. 2.4. Obras de las artes plsticas. 2.5. Obras literarias ; en particular recetas de cocina. III. LA PROTECCIN FRENTE A LA UTILIZACIN INCONSENTIDA DEL CONTENIDO DE UNA OBRA. 1. LAS MODALIDADES DE EXPLOTACIN LEGALMENTE TIPIFICADAS Y SU POLARIZACIN EN TORNO AL ASPECTO FORMAL DE LAS OBRAS. 2. LA EXPLOTACIN DEL CONTENIDO EN ALGUNOS CASOS PARTICULARES. 2.1. Programas de ordenador. 2.2. Proyectos, planos, maquetas y diseos de obras de arquitectura e ingeniera. 3. LA TRANSFORMACIN COMO UN CASO DE EXPLOTACIN DEL CONTENIDO DE UNA OBRA. 4. MECANISMOS ALTERNATIVOS DE PROTECCIN DE LAS IDEAS EXPRESADAS EN UNA OBRA INTELECTUAL. IV. LA AUTORA Y EL PLAGIO DE LAS IDEAS. V. RAZONES DE POLTICA CULTURAL Y LIBRE CIRCULACIN DE LAS IDEAS.
En diversas ocasiones, entre los meses de diciembre de 1887 y abril de 1888, Luis Melin se dirigi al Consejo de Administracin de la Compaa Arrendataria de Tabacos para persuadirle de las ventajas de instaurar un nuevo sistema de remuneracin de los estanqueros, basado en una comisin nica de expendicin mediante un tanto por ciento fijo sobre las ventas, cualquiera que fuera la importancia de stas. La Compaa, en principio, no se mostr interesada por semejante sistema de remuneracin, pero pocos meses despus, por iniciativa de su Director, se decidi a implantarlo obteniendo con ello una positiva repercusin sobre su cuenta de resultados. Luis Melin interpuso entonces 22
varias acciones civiles reivindicando, ora una retribucin por la realizacin de un proyecto, ora un derecho de propiedad sobre el sistema de remuneracin descrito, ora una indemnizacin de daos y perjuicios derivados de una lesin culposa de ndole extracontractual. Las distintas acciones se desenvolvieron en las sucesivas instancias y dieron lugar a sendos fallos casacionales de 28.09.1891, 25.04.1900 y 18.11.1903, todos ellos desestimatorios de las pretensiones del actor. Interesa particularmente resaltar las dos ltimas sentencias referidas, pues en ellas se asienta la doctrina jurisprudencial sobre la imposibilidad de proteger las ideas conforme a las normas que regulan la propiedad intelectual. En la sentencia de 25.04.1900 el Tribunal Supremo (Sala 1)1 expuso lo siguiente : para que las ideas puedan constituir una propiedad particular a la que sean aplicables las disposiciones que regulan el dominio, es menester que concurran circunstancias especiales, que son las tenidas en cuenta por la Ley de 10 de enero de 1879, sin que fuera de ellas sea de estimar la apropiacin de ideas, ya que por su propia naturaleza, cuando no concurren determinados requisitos, no se puede conceptuar que ninguna sea derivacin exclusiva de un solo entendimiento, consistiendo en esto la razn de la expresada ley. Y en la de 18.11.1903,2 hacindose eco del fallo anterior, pero expresndose con una precisin mayor, la misma Sala estableci : para que las ideas constituyan propiedad privativa a que se apliquen las disposiciones legales reguladoras del dominio, precisa que se hayan manifestado en alguna de las formas de que hace expresin la ley especial de 10 de enero de 1879, sin que fuera de ella puedan constituir materia de apropiacin, tanto por carencia de precepto legal que lo disponga, cuanto porque la naturaleza y conexiones de la inteligencia humana impiden que el mero pensamiento, no contenido dentro de los moldes expresados en la ley sobre Propiedad intelectual, tenga que ser atribuido exclusivamente a un solo individuo con las condiciones y de la manera necesarias para
Revista General de Legislacin y Jurisprudencia, tomo n 89 (1900-I), 105.
Coleccin Legislativa de Espaa (Ministerio de Justicia), tomo XIV, vol. 2 (julio-diciembre 1903), 116.
constituir, en la esfera coercitiva del derecho, objeto apropiable que lo pueda ser consiguientemente de reivindicacin o de indemnizacin.
Lo sucedido al seor Melin, y las conclusiones a las que lleg el Tribunal Supremo en la resolucin de aquel caso,3 no deben sorprendernos. Uno de los tpicos ms extendidos en materia de propiedad intelectual tal vez sea el de que la misma no protege las ideas o principios, teoras, procedimientos, sistemas o mtodos que, de una u otra forma, puedan integrar el contenido de una obra protegida por el derecho de autor.4 Ello se relaciona con el principio de que lo que el derecho de autor protege no son los contenidos susceptibles de ser expresados por el autor, sino la concreta forma elegida por l para expresarlos :5 todo autor puede esperar proteccin con respecto a aquellas actividades que consistan en emplear esos contenidos en la misma forma o en una forma derivada de
El Tribunal Supremo, con posterioridad a esos aejos fallos, no ha aportado en verdad ninguna novedad a esta doctrina. Lo iremos viendo a lo largo de las sentencias que, durante este siglo, ha ido dictando a propsito de la protegibilidad o falta de protegibilidad de las ideas. Vid. R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 165 ; H. BAYLOS CORROZA, Tratado de Derecho Industrial, Cvitas, Madrid, 1978, pp. 529-530 ; E. ULMER, Urheber- und Verlagsrecht, 3 ed., Springer Verlag, Berln-Heidelberg-Nueva York, 1980, p. 119 ; H. HUBMANN y M. REHBINDER, Urheber- und Verlagsrecht, 8 ed., C.H.Beck, Munich, 1995, p. 43 ; H. DESBOIS, Le droit d auteur en France, 3 ed., Dalloz, Pars, 1978, pp. 22-31 ; A. BERTRAND, Le droit d auteur et les droits voisins, Masson , Pars, 1991, p. 162 ; E. PIOLA-CASELLI, Trattato del diritto di autore, MarghieriUTET, Napoles-Turn, 1927, p. 83 ; P. GRECO y P. VERCELLONE, I diritti sulle opere dell ingegno, UTET, Turn, 1974, p. 38. De la distincin entre forma y contenido, elevndolo a la categora de principio universal, dice C. COLOMBET en su famoso Grandes principios del derecho de autor y los derechos conexos en el mundo, 3 ed., UNESCO/CINDOC, Madrid, 1997 (trad. espaola de Petite Almeida), pp. 9-10, que la propiedad literaria y artstica excluye las ideas de su campo de aplicacin y slo toma en cuenta la forma en que stas se expresan y se componen. Sin embargo -lo recuerda tambin COLOMBET- son pocos los casos en los que semejante principio se ha positivizado. Cabe sealar, a nivel nacional, el caso de la seccin 102.b) de la Copyright Act estadounidense : [l]a proteccin que otorga el derecho de autor a toda obra original no se extiende a ninguna idea, procedimiento, sistema, proceso, mtodo de operacin, concepto, principio o descubrimiento, independientemente de la manera en que sea descrito, explicado, ilustrado en dicha obra o incorporado en la misma [segn traduccin de la UNESCO, Repertorio Universal de Derechos de Autor, Direccin General del Libro y Bibliotecas, Madrid, 1990, pp. 1499 y ss.]. En el plano internacional deben mencionarse el artculo 2 del Tratado OMPI sobre Derecho de Autor, de 2-20 de diciembre de 1996 ([l]a proteccin del derecho de autor abarcar las expresiones pero no las ideas, procedimientos, mtodos de operacin o conceptos matemticos en s), as como el artculo 9.2 del Acuerdo TRIPS adoptado en la ltima revisin del GATT ([l]a proteccin del derecho de autor abarcar la expresin de ideas, procedimientos, mtodos de operacin y conceptos matemticos pero no esas ideas, procedimientos, mtodos y conceptos en s).
la que l escogi,6 mas no respecto de las actividades que signifiquen aplicar los contenidos o emplearlos en una forma distinta y no derivada de la que el autor eligi. As pues, los mrgenes expresivos dentro de los cuales debe necesariamente encuadrarse cualquier objeto para que ste merezca la consideracin de obra protegida por el derecho de autor, en lgica combinacin con unas formas de explotacin concebidas a la medida de objetos dotados de la suficiente concrecin expresiva, constituyen el primer obstculo al reconocimiento de una proteccin para las ideas en el seno de las leyes sobre propiedad intelectual.
Es por ello por lo que, a menudo, sujetos que desempean un no despreciable trabajo intelectual se encuentran con que la propiedad intelectual no les brinda -no puede brindarles- la suficiente proteccin con respecto a la utilizacin que terceras personas realizan de los resultados de su trabajo.7 En muchas ocasiones no se trata de que estos sujetos no hayan desarrollado una labor lo suficientemente creativa, y ni siquiera de que no hayan logrado concretarla en la obtencin de un objeto dotado de la suficiente forma de expresin. Lo que ocurre es que las utilizaciones que otros hacen de tales resultados no consisten en servirse de esa forma, ni de ninguna otra derivada de ella, sino de los contenidos que laten bajo la misma, aplicndolos de manera efectiva al logro de alguna finalidad prctica.8
Claro que, a partir de este mismo dato, podra negarse que semejantes utilizaciones lo sean realmente de elementos obtenidos a partir del esfuerzo intelectual ajeno : si no se
Vanse, para el caso espaol, los derechos de explotacin (reproduccin, distribucin, comunicacin pblica y transformacin) que la LPI reconoce a los autores en los artculos 18, 19, 20 y 21 respectivamente.
Cuestin distinta es que los derechos sobre la obra creada por un sujeto se asignen a otro en virtud de una relacin laboral, funcionarial o de mandato (v. gr. artculo 51 LPI) lo que representa un segundo obstculo con el que se topan muchos de los que, por su funcin, desempean una tarea de ndole intelectual o creativa.
Al menos sa sera la explicacin tradicional. Como deca BAYLOS CORROZA, la propiedad intelectual [n]o protege directamente el contenido en s ; es decir, no garantiza que no han de ser utilizadas, aplicadas y aprovechadas por otros las ideas que se exponen en esa forma (...), sino el sistema y la vestidura formal en que esas ideas se expresan. Defiende la obra literario-cientfica contra la copia, la reproduccin y el plagio ; pero no puede impedir que otros utilicen las ideas que en dicha obra (...) encuentren su expresin. Vid. H. BAYLOS CORROZA, Tratado de derecho industrial, Cvitas, Madrid, 1978, p. 531.
emplea la forma expresiva lograda por un primer sujeto, ni ninguna otra derivada a partir de ella, nadie est en disposicin de afirmar que lo utilizado sea entonces el fruto del esfuerzo intelectual de aqul. Por lo tanto, otra importante razn en detrimento de la susceptibilidad de las ideas para ser protegidas conforme a las leyes que rigen la propiedad intelectual, vendra a ser la aparente imposibilidad de establecer la autora -y consiguientemente el plagio- sobre las mismas.
Ms all de esta ltima dificultad operativa, o de los obstculos relativos a la definicin misma de obra, son asimismo razones de poltica cultural las aducidas para justificar la falta de proteccin de las ideas por las leyes reguladoras del derecho de autor. Una proteccin en exclusiva de elementos tan nucleares -se razona- podra representar un freno para el desarrollo cientfico y cultural, y libertades como las de expresin, creacin, investigacin o enseanza, podran verse amenazadas si se permitiese a un sujeto monopolizar el uso de los mismos.9
El propsito de este trabajo es cudruple. Por un lado se tratar de delimitar con la mayor precisin posible cundo, bajo el pretexto de no estar empleando sino segmentos desprotegidos de una creacin intelectual, un sujeto est en realidad utilizando la forma expresiva elegida por un autor u otra derivada de ella. Se impone, pues, la necesidad de determinar cul es el grado de formulacin expresiva que permite hablar de forma en lugar de idea ,10 pero sobre todo se impone combatir la premisa, en la que se basan no pocos de los argumentos aportados en favor de la desproteccin de las ideas, segn la cual las ideas son objetos que, por definicin, no admiten la menor formulacin expresiva.
Con independencia de que en el epgrafe correspondiente se valoren pormenorizadamente sus opiniones, vanse M.E. AMAT LLARI, La distincin entre idea y forma en el derecho de autor en Espaa, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, p. 111 ; W. NORDEMANN, Forma e idea en el derecho de autor, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, pp. 69-70. Aunque sin aludir a la amenaza de una modalidad de libertad en concreto, pueden verse tambin R. FRANCESCHELLI, La idee come oggetto di raporti giuridici, Rivista Industriale, 1961, I, pp. 36-37 ; R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, pp. 165-167. O, como dice LUCAS, savoir partir de quel stade une ide prend forme. Vid. A. LUCAS, La distinction entre la forme et l ide en matire des droits d auteur, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, p. 120.
A ello desde luego en nada contribuye la relativamente extendida acepcin de la idea como mero pensamiento,11 acepcin que hay que apresurarse a desechar cuanto antes, al menos en el contexto en el que me propongo desenvolver mis argumentos. Cuando se alude a la idea como mero pensamiento, que no ha salido todava de nuestra mente, o que no puede recibir proteccin alguna por parte de la ley, ni tampoco la necesita,12 no se est sino generando una innecesaria confusin. Claro que la idea que no haya sido expresada -en el sentido de plasmada o materializada a travs de un soporte tangible o intangible- carecer de aptitudes para recibir proteccin, pero enfatizar este extremo puede conducir a soslayar la evidencia de que tampoco la forma expresiva de una obra recibir proteccin en tanto permanezca meramente concebida o atisbada en la mente de su autor.13 De modo que la falta de exteriorizacin de una idea no es mejor argumento para negar su proteccin que lo es para negar la proteccin de la forma expresiva de una obra igualmente no exteriorizada.14
En segundo lugar, volviendo a las cuestiones que verdaderamente interesan, merece examinarse si acaso la legislacin de propiedad intelectual no ofrece ya, en algunos casos aislados, refugio para la proteccin separada del contenido de una obra, es decir, con independencia de la proteccin dada a su forma expresiva, propicindose as que el autor pueda impedir no slo la utilizacin inconsentida de la forma, sino tambin la aplicacin efectiva del contenido. Si de semejante anlisis resulta, como creo, una conclusin afirmativa, ello supondra despojar a la nocin de obra del carcter de pieza clave que tan a menudo se le ha asignado a fin de descartar la proteccin de las ideas por el
Visin manejada por el propio Tribunal Supremo en la sentencia de 18.11.1903, citada SUPRA.
Vid. M.E. AMAT LLARI, La distincin entre idea y forma en el derecho de autor en Espaa, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, p. 109. Es frecuente confundir el aspecto de la formulacin expresiva de una obra con el de su exteriorizacin o plasmacin fsica en un soporte, negando consecuentemente la proteccin de las ideas por su falta de exteriorizacin, planteamiento errneo del que ya adverta M. ARE, L oggetto del diritto di autore, Giuffr, Miln, 1963, p. 74.
Como dice CHERPILLOD, las manifestaciones del puro pensamiento no pueden quedar protegidas, pero que el derecho de autor no recaiga sobre la idea no expresada no quiere decir que tampoco se proteja la idea que ha rebasado la frontera de la expresin. Vid. I. CHERPILLOD, L objet du droit d auteur, CEDIDAC, Lausana, 1985, pp. 18-19. Volver en el siguiente epgrafe sobre estos aspectos.
derecho de autor. De este modo, la cuestin que nos ocupa debera dejar de relacionarse con el objeto del derecho de autor -las ideas no lo son, la forma expresiva s-, para pasar a englobarse en el mbito del contenido del derecho de autor -se protege contra la explotacin inconsentida de todo fruto del esfuerzo intelectual ajeno, merezca recibir la consideracin de formao de idea -.
Analizar, en tercer lugar, si la dificultad relativa a la determinacin de la autora es tal obstculo al postulado de la proteccin -con matices- de las ideas por el derecho de autor. Los litigios sobre el presunto plagio del aspecto expresivo de una obra tambin obligan a contrastar, como factor esencial de cara a la constatacin de la infraccin, si acaso la obra pretendidamente plagiada tiene antecedentes en otras obras anteriores, o si el objeto sobre el que el demandante reclama su autora resulta ser demasiado banal como para merecer la proteccin por el derecho de autor, lo que tanto en uno como en otro caso significara que dicho objeto carece de la suficiente originalidad. Contrastar esos mismos aspectos cuando lo que est en juego sea la autora sobre una idea, tal vez no resulte mucho ms complicado de lo que ya viene sindolo en los procesos por plagio, cuando lo involucrado es el aspecto formal de una obra.
Para finalizar plantear la oportunidad de ofrecer algn mecanismo de proteccin basado en un derecho de exclusiva, a fin de impedir que los resultados de un esfuerzo intelectual, aunque no hayan concluido en lo que para la actual legislacin de derecho de autor constituye una obra, puedan ser aprovechados sin ninguna contraprestacin por terceras personas. Las aludidas razones de poltica cultural para no proteger en exclusiva las ideas, podran en ltimo extremo proyectarse para justificar la falta de proteccin de las obras consideradas en su aspecto formal, de modo que, invirtiendo el argumento, las mismas razones que sirven para avalar los derechos de los autores sobre las obras pueden servir, con los necesarios matices, para respaldar la asignacin de unos derechos anlogos a los ideadores. Mi propuesta, en ltima instancia, es que debe hacerse un hueco, por pequeo que ste sea, para cobijar las ideas bajo el manto de la legislacin sobre propiedad intelectual.
II. EL CONCEPTO DE OBRA COMO SUPUESTO OBSTCULO PARA LA PROTECCIN DE LAS IDEAS POR EL DERECHO DE AUTOR.
1. EL CONCEPTO DE OBRA EN GENERAL : FORMA VERSUS IDEAS.
La obra, en tanto objeto protegido por el derecho de autor, puede ser definida como una creacin intelectual, perteneciente al orden literario, artstico o cientfico, dotada de una formulacin expresiva original, resultando irrelevante que se haya exteriorizado al mundo de los sentidos mediante un soporte tangible o intangible.15 Como toda definicin, tambin sta encierra un cierto grado de simplificacin. De un lado porque, aunque convencionalmente se hable de obras literarias, artsticas o cientficas, se trata de englobar cualesquiera otros medios de manifestacin del intelecto humano a travs de un lenguaje, sea ste por ejemplo el lenguaje de la msica, el de la fotografa, o el audiovisual.16 Y de otro porque no slo se protegen aquellas creaciones cuya originalidad radica en la forma de expresin, sino tambin otras en las que, como ocurre con las bases de datos, la originalidad est presente en la seleccin o disposicin de elementos no necesariamente originales por su expresin.17 Sea como fuere, el concepto de obra queda asociado no tanto con el mensaje o con los contenidos que incorpore cuanto con la forma original en la que los mismos se expresan o disponen.18
Vase, para el caso espaol, el artculo 10 LPI.
En definitiva, siguiendo a M. ARE, L oggetto del diritto di autore, Giuffr, Miln, 1963, p. 26, la obra tutelada no es sino la expresin formal de una actividad del pensamiento. La impropiedad de interpretar en sentido literal los adjetivos literarias, artsticas y cientficas es subrayada por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 164.
Vase el artculo 12 LPI.
Dice R. FRANCESCHELLI, La idee come oggetto di raporti giuridici, Rivista Industriale, 1961, I, p. 42, que los elementos de individualizacin al tiempo que de originalidad de una obra, (...) son por lo tanto aquellos que se relacionan con la forma (...). Esto explica por qu contenido y medio de expresin quedan fuera del mbito de proteccin de las obras del ingenio y no dan lugar a zonas de exclusiva [traduccin propia].
Por lo que se refiere a las ideas, stas suelen ser presentadas como elementos previos o subyacentes a la expresin o seleccin originales de una obra.19 As, como si se tratase ineludiblemente de elementos ajenos a la creatividad de los autores -al igual que sucede con los hechos histricos, las informaciones,20 o los componentes del vocabulario propios de cada lenguaje-21, las ideas aparecen como entidades inapropiables por naturaleza, pertenecientes al dominio pblico, y consecuentemente no susceptibles de ser monopolizadas a favor de ningn sujeto en particular.22
Las ideas, y el resto de conceptos -tales como teoras, procedimientos o sistemas- que en sentido lato se pueden cobijar bajo esa denominacin, vendran pues a ser entidades abstractas, carentes de la suficiente concrecin expresiva que todo objeto necesita para ser protegido conforme al derecho de autor. Dirase mejor que trascienden la concreta formulacin de la obra en la que se hallan contenidas, desde el momento en que admiten diferentes formas de plasmacin : en efecto, una misma idea puede ser desarrollada en
M.E. AMAT LLARI, La distincin entre idea y forma en el derecho de autor en Espaa, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, p. 109, dice que (...) puede definirse la idea como el plan bsico que subyace en toda obra. Para W. NORDEMANN, Forma e idea en el derecho de autor, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, p. 68, el concepto de idea (...) no slo comprende el pensamiento que lleva a la creacin de una obra concreta o de su modelo, sino tambin un determinado estilo o mtodo de creacin, un conocimiento cientfico que sirve de fundamento a la obra o del cual se ha sacado sta (...) [los nfasis son mos].
En el mismo plano coloca BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO a ambas realidades cuando afirma que [e]l derecho de autor no protege frente a la transmisin de informacin o de ideas. Vid. R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 165.
El parangn entre ambos tipos de realidades puede verse en R. FRANCESCHELLI, La idee come oggetto di raporti giuridici, Rivista Industriale, 1961, I, p. 36. Tambin J.L. LACRUZ BERDEJO, en Elementos de Derecho Civil III, vol. 1, 3 ed., J.M Bosch ed., Barcelona, 1990 (reimp. 1991), p. 499, seala, en el mismo prrafo, que [s]i las ideas mismas fueran susceptibles de apropiacin, al cabo de un tiempo prcticamente todas las posibilidades de creacin quedaran bloqueadas. Mucho menos son apropiables las palabras, ni tampoco los medios de expresin artstica : las lneas, los colores, los volmenes o los objetos que ofrece la naturaleza.
Para R. FRANCESCHELLI, La idee come oggetto di raporti giuridici, Rivista Industriale, 1961, I, pp. 36-37, las ideas, sentimientos, doctrinas, mtodos, tipos o gneros o formas literarias, pertenecen al patrimonio espiritual de todos ; J.L. LACRUZ BERDEJO, en Elementos de Derecho Civil III, vol. 1, 3 ed., J.M Bosch ed., Barcelona, 1990 (reimp. 1991), p. 498, considera que la idea se halla siempre a disposicin de todos ; G. OROZCO PARDO, Acerca de la proteccin de las ideas por el derecho de autor. A propsito de la sentencia del Tribunal Supremo de 20 de febrero de 1992, Actualidad Civil, 1993-1, p. 210, eleva a la categora de dogma el de que en el mundo de las ideas no caben monopolios.
sendas obras por dos autores, con resultados completamente distintos.23 Paralelamente, el recurso a una misma idea o mtodo en dos obras de autores diferentes puede tambin aproximar los resultados formales de ambas, sin que sin embargo quepa apreciar plagio entre las mismas.
Esta comunidad de contenidos estaba presente en el caso resuelto por la sentencia del Tribunal Supremo (Sala 1), de 20 de febrero de 1992.24 El demandante, que haba inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual un proyecto para elaborar una enciclopedia sobre Zamora, complementada con lbumes en color, cuyo primer volumen corresponda a El romnico en Zamora, pretenda que sus derechos de autor haban sido conculcados por el demandado, quien a su vez haba publicado un lbum de cromos sobre El arte en la provincia de Zamora. El Alto Tribunal aprecia (F de D 4) que si el sistema de edicin utilizado [lbum de cromos] es del comn patrimonio de la sociedad (...) y si la materia a tratar es de una objetiva plasticidad como lo es el arte monumental (...), es patente que esa imaginacin creativa (...), no podr nunca escapar de esos denominadores comunes como son el monumento en s, el estilo a que corresponda y la terminologa especfica con que se denomina cada uno de los elementos fsicos que lo componen y de ah que si ambas producciones tienen puntos comunes de exposicin no puede argirse que sean copia o plagio la produccin artstica de los demandados de la del actor ; (...). El mismo rgano se enfrent, en la sentencia de 7 de junio de 1995,25 a un caso similar. El demandante ostentaba los derechos sobre la obra titulada Problemas Rubio, unos cuadernos destinados a la prctica del clculo y la caligrafa en parvularios, y se diriga contra la editorial que comercializaba unos cuadernos didcticos similares (los Sis-Set)
Precisamente, para BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, en la medida en que las mismas son separables de la forma utilizada para su exteriorizacin, tales ideas y conocimientos carecen de proteccin jurdica, al menos a travs del derecho de autor. Vid. R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 165.
Actualidad Civil, 1992-2, marg. n 545.
Actualidad Civil, 1995-2, marg. n 883. Comentada por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, Cuadernos Cvitas de Jurisprudencia Civil n 39 (septiembre-diciembre 1995), 1059.
por entender que constituan un plagio de los suyos. El Tribunal Supremo (F de D 8) observa que es inadmisible cualquier pretensin de exclusiva sobre supuestos mtodos o conocimientos pedaggicos, (...). Para poder hablar de alguna posible responsabilidad es precisa la presencia de un plagio de obra ajena, que ha de recaer sobre realidades formales concretas y visibles (...). Teniendo a la vista los cuadernos Rubio, los SisSet y los dems de otros editores, todos ellos para el mismo uso, con un contenido equivalente por necesidad y desprovisto de toda genialidad, resulta totalmente reido con el buen sentido afirmar que cualquiera de los cuadernos Sis-Set en concreto constituya una copia o apropiacin substancial de otro cuaderno Rubio (...).
De algn modo, consideraciones anlogas fueron las que impidieron a la titular de una serie de piezas de joyera -Carrera y Carrera S.A.- obtener satisfaccin contra otra compaa por la comercializacin de piezas que, siempre segn la demandante, constituan un plagio con respecto a las suyas. El Tribunal Supremo (Sala 1), en su sentencia de 26 de octubre de 1992,26 sostuvo (F de D 3) que una lnea de joyera no puede constituir objeto de la propiedad intelectual (...), ya que con ello se est haciendo alusin a un estilo de ejecucin de las piezas producidas por la actora, para ms adelante observar que la utilizacin de la figura humana o de partes tan significativas de ella como las manos y la cara, no constituyen una novedad en el arte de la joyera, (...) la gran simplicidad y reducido tamao de las manos y figuras humanas incorporadas a collares, cadenas, pulseras y sortijas o formando piezas separadas, (...), impide que la utilizacin en esa forma de tales motivos ornamentales, (...), pueda merecer la proteccin dispensada a las creaciones originales por la Ley de Propiedad Intelectual, (...) [los nfasis son mos]. Con todo, en este caso, creo que las frases que he destacado demuestran que, ms que una comunidad de contenidos, lo que se detectaba sobre todo era una falta de originalidad en la propia forma expresiva que revestan las piezas de joyera de la demandante.
Repertorio de Jurisprudencia Aranzadi, marg. n 8286. Comentada por R. BERCOVITZ RODRGUEZCANO, Cuadernos Cvitas de Jurisprudencia Civil n 30 (septiembre-diciembre 1992), 797.
Para terminar de ilustrar la contraposicin entre forma y contenido, me gustara referirme tambin a la sentencia de la AP Vizcaya de 12 de mayo de 1994,27 que no considera digno de proteccin un sistema de venta denominado Programa de Marketing Network, por entender (F de D 2) que no deja de ser una simbiosis entre el multinivel o venta en sistema piramidal y la venta de bienes por catlogo ; sistema este que (...) no slo es antiguo sino que se encuentra profusamente extendido en el mercado (...). La Audiencia alude expresamente a que el contenido del derecho a la propiedad intelectual no viene constituido por la idea o ideas plasmadas en la obra, sino por la forma en que se plasman, se protege la forma y no el contenido (...).
Sin embargo de estos fallos y de las explicaciones anteriores, y pese a las posibles ventajas que pudieran sealarse a su favor, a mi parecer resulta poco recomendable el mantenimiento a ultranza de la dicotoma forma-ideas, como si nos hallsemos ante dos nociones absolutamente inconciliables.28 El proceso de creacin de una obra consiste, en la mayora de los casos, en un progresivo avance a travs de diversas etapas en las que los abstractos materiales iniciales van dejando paso a un resultado final concreto.29 El proceso de perfilacin de una idea tambin. Hay ideas poco definidas igual que hay obras excesivamente simples. Hay ideas elaboradas del mismo modo en que hay obras formalmente complejas. Encontraremos objetos absolutamente vagos o imprecisos que
Aranzadi Civil, marg. n 850.
A mi parecer, y al de otros muchos. Sin perjuicio de que ms adelante me detenga en consideraciones pormenorizadas de sus opiniones, se muestran crticos -en una u otra medida- con la concepcin tradicional -y simplista- del binomio forma-ideas o forma-contenido, I. CHERPILLOD, L objet du droit d auteur, CEDIDAC, Lausana, 1985, pp. 18-19, 61 y 97 ; M. ARE, L oggetto del diritto di autore, Giuffr, Miln, 1963, pp. 74 y ss. ; H. LADDIE, P. PRESCOTT, M. VITORIA, The modern law of copyright and designs, 2 ed., Butterworths, Londres-Dubln-Edimburgo, 1995, p. 62 ; X. DESJEUX, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, p. 161 ; H.C. JEHORAM, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, p. 170 ; R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, pp. 166167 ; J.M. RODRGUEZ TAPIA, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, Cvitas, Madrid, 1997, p. 54. Proceso que puede resumirse en la famosa terna ideacin-composicin-expresin, que DESBOIS propona para las obras literarias, pero que bien podra extrapolarse a otras categoras de obras. Vid. H. DESBOIS, Le droit d auteur en France, 3 ed., Dalloz, Pars, 1978, p. 11. Para H. LADDIE, P. PRESCOTT, M. VITORIA, The modern law of copyright and designs, 2 ed., Butterworths, Londres-DublnEdimburgo, 1995, p. 62, lo que existen son series de gradaciones desde lo abstracto hasta lo concreto, lo que hace intil recurrir a la dicotoma forma-ideas.
no puedan por ello merecer la proteccin que brinda el derecho de autor,30 pero ello ocurrir tanto en el terreno de la expresin (forma) como en el de los contenidos (ideas).31 Igual de improtegible resulta por s misma una frase banal o un simple trazo dibujado sobre un lienzo blanco, como la idea apenas pergeada de un guin para una serie televisiva o de un mtodo de contabilidad.
Por otro lado no es verdad que lo que comnmente se conoce por ideas carezca por completo de contornos expresivos. La enunciacin de una idea para la realizacin de un spot publicitario, o de un sistema con aplicaciones empresariales, tambin exige acudir a un discurso expresivo, por escueto o genrico que ste pueda resultar, pues de lo contrario no podran ser aprehendidas por ningn interlocutor, ni tan siquiera como tales ideas.32 De manera que, pese a su inherente abstraccin, tambin las ideas, una vez enunciadas, gozan de un mnimo e inevitable nivel de concrecin.33
En esto estn tambin de acuerdo los detractores de la dicotoma forma-ideas. Vid. H. LADDIE, P. PRESCOTT, M. VITORIA, The modern law of copyright and designs, 2 ed., Butterworths, LondresDubln-Edimburgo, 1995, p. 62.
Aporto al efecto la opinin coincidente de GAUTIER, quien despus de criticar la tendencia de la jurisprudencia francesa a tratar indiscriminadamente todas las ideas, sean o no originales, seala : en realidad es porque la idea es banal por lo que no se la protege, pero aunque [una idea as] fuera dotada de forma, no correra mejor suerte [traduccin propia]. Vid. P.-Y. GAUTIER, Proprit littraire et artistique, PUF, Pars, 1991, p. 49.
Dice atinadamente GAUTIER : dotar de forma a una idea no consiste en escribir la novela o su plan detallado sobre un folio, sino alcanzar una precisin suficiente en cuanto a la obra futura dentro de una exposicin que se puede hacer a otro, oralmente o de cualquier otra manera, determinar los contornos de algo que no ser ya un tema vago, un argumento etreo, sino una obra en va de constitucin, cuyos componentes comienzan a disearse [traduccin propia ; nfasis del autor]. Vid. P.-Y. GAUTIER, Proprit littraire et artistique, PUF, Pars, 1991, pp. 49-50. Se comprueba, una vez ms, la imprecisin terminolgica que rodea toda la cuestin relativa a la posible protegibilidad de las ideas por el derecho de autor. Imprecisin que -como recordaba M. ARE, L oggetto del diritto di autore, Giuffr, Miln, 1963, pp. 74 y ss.- est seguramente motivada por el carcter eminentemente polismico del trmino idea . Esto es lo que hace que pueda hablarse de idea como mero pensamiento o concepcin mental no expresada, o como elemento subyacente de una obra ya exteriorizada, o como elemento central de un discurso expresivo destinado precisamente a explicar o expresar esa idea. G. OROZCO PARDO, Acerca de la proteccin de las ideas por el derecho de autor. A propsito de la sentencia del Tribunal Supremo de 20 de febrero de 1992, Actualidad Civil, 1993-1, pp. 205-206, ha desglosado los distintos significados que admite la palabra idea , y en particular las acepciones que de la misma interesan dentro del campo de la propiedad intelectual. Dada esta situacin, no descarto que algunos de los casos por m contemplados como ideas pudieran reconducirse a la nocin de forma interna o estructuracin de la obra. Obsrvese si no algunos de los elementos de la obra literaria que BAYLOS CORROZA considera susceptibles de ser encuadrados dentro del aspecto formal : (...) el sistema, la disposicin del discurso, la concatenacin de razonamientos, la ordenacin de los datos o de las proposiciones. Todos ellos integran la forma en que la idea es precisada y constituyen
Se alcanza as un doble corolario. Primero, las obras, o los objetos que pretendidamente cabra reconducir a dicha categora, pueden quedar fuera de proteccin por presentar un nivel expresivo mnimo o una formulacin excesivamente banal.34 Y segundo, si lo que queda asociado a la proteccin por el derecho de autor es el logro de una cierta formulacin expresiva original, en principio no es descartable que las llamadas ideas lleguen a cumplir ese requisito, ya que tambin ellas pueden vehiculizarse en ltima instancia a travs de una frmula expresiva. Frmula expresiva que, naturalmente, revestir mayor o menor complejidad segn cul sea el grado hasta el que se avance en la escala de abstraccin. En el punto ms elevado de esa escala cualquier formulacin que se proponga de una idea resultar ser un mero lugar comn, pero a medida que se reduzca el nivel de abstraccin se pueden obtener formulaciones ms elaboradas,35 las cuales merezcan una proteccin como autnticas obras.36
Esto no significa necesariamente dejar de estar de acuerdo con las decisiones del Tribunal Supremo reseadas ms arriba. Es muy probable que la idea de instaurar un sistema de remuneracin de los estanqueros basado en un tanto por ciento fijo sobre las
expresiones personales de su autor, que no pueden ser reproducidas lcitamente o plagiadas sin su consentimiento. Vid. H. BAYLOS CORROZA, Tratado de derecho industrial, Cvitas, Madrid, 1978, p. 530. Dice R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 163, que es preciso que la originalidad, es decir, la novedad objetiva tenga una relevancia mnima. No se protege lo que es patrimonio comn. La doctrina alemana habla de altura creativa (Gestsaltungshhe). Y algo ms adelante, en esa misma pgina, aade : (...) ese mnimo exigible de originalidad implica normalmente que la obra tenga una mnima complejidad. Como este mismo autor recuerda en su comentario a la STS (Sala 1) de 26 de octubre de 1992, [e]l derecho de autor no puede proteger el resultado de cualquier actividad creadora rutinaria y comn, conocida de todos. Vid. R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, Cuadernos Cvitas de Jurisprudencia Civil n 30 (septiembre-diciembre 1992), 797, p. 967. Aunque desde el punto de vista de la obra en fase de creacin, GRECO y VERCELLONE han hablado de las ideas elaboradas. Si bien descartan que un esquema pueda recibir la consideracin de obra cuando su autor se haya limitado a indicar una serie de reglas genricas a las que, en su caso, deber atenerse el autor de la obra definitiva, aceptaran su protegibilidad a condicin de que sus determinaciones sean particularizadas y rigurosas, y ponen el ejemplo de una narracin destinada a ser adaptada cinematogrficamente, en la que se describen las caractersticas fsicas y psquicas de los personajes, el ambiente donde viven, las peripecias que les ocurren, etctera. Vid. P. GRECO y P. VERCELLONE, I diritti sulle opere dell ingegno, UTET, Turn, 1974, pp. 43-45. En qu se traduzca la proteccin que brinda el derecho de autor cuando se trata del aspecto ideal y no del aspecto formal de una obra, es algo que se analizar INFRA III. LA PROTECCIN FRENTE A LA UTILIZACIN INCONSENTIDA DEL CONTENIDO DE UNA OBRA.
ventas no alcance el suficiente grado de elaboracin como para merecer la proteccin por el derecho de autor. Y lo mismo cabe decir de la idea de publicar un lbum de cromos sobre el arte romnico en la provincia de Zamora, o unos cuadernos de clculo para prvulos. Pero en todos los casos la razn ltima para conceder o denegar la proteccin debe ser la misma que para conceder o denegar la proteccin de las obras desde el punto de vista de su forma expresiva o de la seleccin/disposicin de sus elementos : la presencia o ausencia de originalidad.
En efecto, la originalidad es el nico requisito exigido por la legislacin de derecho de autor para asignar la proteccin que es propia del mismo.37 No se ve ninguna razn para descartar que dicha proteccin se proyecte sobre el contenido de una obra, supuesto que la originalidad de dicho contenido quede suficientemente acreditada.38 Cosa distinta es afirmar -afirmacin con la que se puede estar de acuerdo- que en trminos generales el logro de un contenido original es mucho ms difcil que el logro de una forma expresiva o una forma selectivo-dispositiva (si se me permite la expresin) originales. Pero ello no equivale a negar de raz la posibilidad de que un sujeto logre crear una obra dotada de un contenido original, por mucho que la forma empleada para expresarlo presente una altura creativa mnima o despreciable en trminos de originalidad. Lo que conduce a que
En Espaa esa exigencia la expresa bsicamente el artculo 10 LPI. C. COLOMBET, Grandes principios del derecho de autor y los derechos conexos en el mundo, 3 ed., UNESCO/CINDOC, Madrid, 1997 (trad. espaola de Petite Almeida), pp. 9 y 12-16, se refiere al requisito de la originalidad en trminos de principio universal de la legislacin sobre derecho de autor en todo el mundo, si bien para este autor slo cabe hablar de originalidad de la forma. Una sntesis de los aspectos generales relacionados con la exigencia de originalidad puede verse en mi monografa La propiedad intelectual sobre las obras musicales, Comares, Granada, 1999, pp. 250-255.
A una conclusin idntica llega CHERPILLOD cuando dice que la cualidad de idea no determina por s misma si un objeto es libre desde el ngulo de la proteccin que brinda el derecho de autor, sino que es nicamente la falta de originalidad lo que, en su caso, impide la proteccin. Vid. I. CHERPILLOD, L objet du droit d auteur, CEDIDAC, Lausana, 1985, p. 97. Tampoco a H.C. JEHORAM, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, p. 170, le parece que tenga mucho sentido dejar fuera del mbito de proteccin del copyright a las ideas creativas y originales. La originalidad, en tanto requisito que la legislacin sobre derecho de autor reclama de manera neutra, esto es sin trazar distingos entre ideas y expresin, es tambin reivindicada por H. LADDIE, P. PRESCOTT, M. VITORIA, The modern law of copyright and designs, 2 ed., Butterworths, Londres-Dubln-Edimburgo, 1995, pp. 64-65. Entre la doctrina alemana, SCHACK no tiene reparo en sostener que el contenido de una obra, a condicin de que aporte a la obra suficiente individualidad, es susceptible de proteccin. Vid. H. SCHACK, Urheber- und Urhebervertragsrecht, Mohr Siebeck, Tbingen, 1997, p. 81. En cambio, a pesar de admitir que las ideas pueden ser totalmente originales y novedosas, BONDA ROMN, fiel a la postura tradicional, opina que no se puede adquirir sobre ellas ningn tipo de proteccin ni de propiedad. Vid. F. BONDA ROMN, Propiedad intelectual. Su significado en la sociedad de la informacin, Trivium, Madrid, 1988, p. 191.
precisamente sea ese contenido original el que interese proteger, por encima o ms all de la forma en que haya sido concretamente enunciado.39
En este sentido me parecen interesantes algunas de las consideraciones vertidas por la AP de Toledo en su sentencia de 4 de mayo de 1994,40 puesto que sirven para abonar el criterio de que la originalidad de las ideas es posible y, por aadidura, lo es su proteccin conforme a la legislacin de propiedad intelectual. El demandante haba participado en la elaboracin de varios nmeros sucesivos de la Gua del Ocio de Talavera. El demandado, por su parte, haba publicado la Gua de Talavera y su Comarca, obra que, a juicio del primero, constitua un plagio de la suya. La Audiencia no aprecia infraccin alguna de los derechos de autor del demandante por entender (F de D 2) que la originalidad de la idea es ms que dudosa cuando el mismo demandante, hoy recurrente, reconoce en confesin (...) que antes de la publicacin de la Gua de Talavera y su Comarca conoca la existencia de otras Guas similares, editadas hace aos en otras ciudades espaolas (...) con lo que (...) no existe creacin literaria original, sino que se ha trasplantado o extendido una idea ya existente plasmada en soportes grficos y difundida ampliamente por el territorio nacional, a una regin determinada (...). De esta manera la Audiencia alcanza la conclusin de que la originalidad de la idea no queda acreditada y por ello procede desestimar el motivo de apelacin alegado.
2. LA RELACIN ENTRE FORMA Y CONTENIDO EN DIVERSAS CATEGORAS DE OBRAS.
La contraposicin entre forma e ideas no puede establecerse por igual para todas las categoras de obras, pues mientras que en algunas de ellas es evidente que el contenido se impone como un factor necesario, siendo el margen para la recreacin formal del mismo ms bien escaso, en otras el aspecto formal admite un ndice de variabilidad mayor con respecto al contenido ideal subyacente.41 Si en las primeras es difcil alcanzar
Sobre esta ltima cuestin, referente a la proteccin que cabe otorgar al contenido -original- de una obra intelectual, volver por extenso INFRA, III. LA PROTECCIN FRENTE A LA UTILIZACIN INCONSENTIDA DEL CONTENIDO DE UNA OBRA.
Actualidad Civil, 1994-4, @ 1495.
Lo subrayan H. LADDIE, P. PRESCOTT, M. VITORIA, The modern law of copyright and designs, 2 ed., Butterworths, Londres-Dubln-Edimburgo, 1995, p. 65.
un grado de originalidad elevado a menos que se opere directamente sobre el propio contenido, en las segundas se pueden alcanzar altas cotas de originalidad jugando slo con aspectos de forma. Es claro que el papel que desempea cada trmino de la dicotoma es de signo inverso en unas y otras clases de obras. No es inconsecuente por lo tanto concebir que, del mismo modo en que existe un elenco pormenorizado de tipos de obras elaborado, fundamentalmente, en razn del medio de expresin utilizado, podra llegar a detallarse un elenco semejante de clases de ideas, segn el gnero al que stas pertenezcan. Sin afn de ser exhaustivo, me detendr a examinar un poco ms de cerca el peculiar modo en que se contraponen forma y contenido en algunas categoras de obras, en las cuales la disociacin entre ambos componentes puede trazarse ms ntidamente, y en las que en definitiva la originalidad del contenido se presenta como rasgo especialmente acentuado.
2.1. Obras cientficas.
Los autores cientficos disponen en general de menos opciones para alcanzar un resultado creativo original.42 Ello se debe a la necesidad que tienen de desarrollar su esfuerzo intelectual en torno a contenidos -teoras, datos, informaciones, hechos, experimentos, estadsticas- que no proceden de su imaginacin. Correlativamente la forma expresiva empleada para revestir esos contenidos tender a no alejarse demasiado de la forma expresiva que cualquier otro cientfico habra empleado en su lugar.43
Sin embargo, no creo que quepa descartar la posibilidad de que una obra cientfica revista originalidad, y no ya slo por su aspecto formal, sino tambin por su contenido.44
Segn A. LUCAS, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, p. 123, las obras de ficcin tienen mayor margen para la originalidad que las cientficas o tcnicas, en las que el principio de exclusin de proteccin de las ideas se manifiesta en toda su intensidad.
Ello hace que el contenido, elemento sin duda predominante en las obras cientficas, sea ms fcil de aislar en este tipo de obras que en cualquier otro. En efecto, para R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 165, donde esa disociacin entre ideas y formas resulta ms clara es precisamente en el campo de la creacin cientfica (...).
En contra, R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 165, para quien la novedad de las ideas cientficas expuestas propician una manifestacin de las mismas en forma original,
De todos es conocida la paternidad intelectual que, desde el teorema de Tales hasta la teora de la relatividad de Einstein, se predica de las teoras cientficas.45 Y la originalidad, en casos como esos, no radica -o no de manera primordial- en las palabras o los signos empleados por el autor, sino en el contenido ideal que dichas palabras o signos representan.
A fin de ilustrar estos asertos, considero oportuno traer a colacin la sentencia de la AP de Cantabria de 20 de abril de 1999.46 Los demandantes haban presentado y depositado, el uno en 1986 y el otro en 1989, en la Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad de Cantabria, una memoria de licenciatura y una tesis doctoral respectivamente. El demandado, que en 1993 present y deposit su tesis doctoral en la Facultad de Derecho de la misma Universidad habra plagiado, a juicio de los actores, cerca de 170 pginas de la primera y aproximadamente 40 de la segunda. Tanto el JPI n 2 de Torrelavega como la AP estimaron la pretensin de los demandantes. Entre las apreciaciones de la Audiencia destaca especialmente una, vertida al final del F de D 2, en la que expresamente se declara la cualidad de las ideas cientficas para ser protegidas conforme a la propiedad intelectual. En concreto se afirma que si la apropiacin de ideas ajenas constituye vulneracin de los derechos de propiedad intelectual de quienes con anterioridad han realizado el esfuerzo investigador y han plasmado esas ideas en sendos trabajos cientficos, el grado de reproche fundamentador del perjuicio moral sufrido por los autores (...) es superior por cuanto se trata de un plagio parcial en una obra cientfica, elaborada en sede universitaria y emitida en un mbito en el que resulta doblemente
pero ello no es necesariamente as, y en cualquier caso esa originalidad de la forma no permite extender la proteccin al contenido. ULMER, en cambio, sostiene que an en el caso de las obras cientficas la proteccin no se limita a la mera forma : es la riqueza de las nociones, la abundancia de ejemplos y de pruebas, la diversidad de referencias intelectuales y de mtodos de solucin, al mismo tiempo que la presentacin de la obra, lo que constituye lo que protegemos con el derecho de autor. (...) Por consiguiente, en el caso de las obras cientficas, no hay que limitarse a afirmar que la individualidad de la obra se basa nicamente en el hecho de darle forma. Vid. E. ULMER, La proteccin por el derecho de autor de las obras cientficas en general y de los programas de computadores en particular (trad. de P. MUOZ DE BEAUGIER), RIDA n 74 (octubre 1972), p. 76.
Vanse no obstante las observaciones que, a propsito de la adaptacin del concepto de paternidad al mbito de las ideas, hace R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, La explotacin y la proteccin de las ideas a travs de los contratos, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, p. 224.
Vid. Aranzadi Civil, marg. n 754.
rechazable la apropiacin formal de ideas ajenas sin reconocimiento de su autora [los nfasis son mos].
La gran objecin que siempre se plantea a la posibilidad de proteger por el derecho de autor las ideas o teoras cientficas dotadas de originalidad, es que semejante proteccin podra crear serios obstculos al desarrollo cientfico y tecnolgico, objecin que no comparto.47 La proteccin de una teora cientfica por las reglas que disciplinan el derecho de autor no impedira en ningn caso su libre difusin con fines docentes o de investigacin, ni estrangulara el debate en el seno de la comunidad cientfica, pues dicha teora podra ser objeto de discusin por parte de cualesquiera otros cientficos. A tales fines serviran mecanismos como el de la libertad de cita u otros anlogos que pudieran eventualmente articularse.48 Lo que s se lograra evitar es que cualquier sujeto pudiese
Vid. INFRA, V. RAZONES DE POLTICA CULTURAL Y LIBRE CIRCULACIN DE LAS IDEAS. Por lo dems, me temo que la objecin es extensiva a la posibilidad de proteger las ideas o teoras cientficas por cualesquiera otros mecanismos basados en un derecho de exclusiva. La preocupacin por hallar un mecanismo de proteccin de este tipo para los autores cientficos, en relacin con sus ideas y descubrimientos, viene de antiguo. BAYLOS CORROZA, que se refera al tema adoptando la denominacin de propiedad cientfica haca la siguiente interesante reflexin : si se tiene en cuenta que luego bastar con que un tcnico ingenioso pruebe las ideas del investigador y las aplique, logrando extraer de ellas esa solucin prctica, para que se le conceda el derecho exclusivo sobre su invencin, mientras que, en cambio, el que aport las ideas y descubrimientos que le sirven de base no merece de la sociedad ninguna recompensa, se comprender cul es el fondo de justificaciones desde el que se reclama la organizacin de una tutela especfica al sabio y al investigador, (...). Vid. H. BAYLOS CORROZA, Tratado de derecho industrial, Cvitas, Madrid, 1978, p. 531. Lo cierto es que la legislacin sobre patentes es muy clara en el sentido de excluir la patentabilidad de los descubrimientos, las teoras cientficas y los mtodos matemticos (artculo 4.2.a/ Ley de Patentes, que se corresponde con el artculo 52 del Convenio de Mnich sobre la Patente Europea), si bien parece abrirse paso la opinin de que los descubrimientos que sean resultado de una primera fase de investigacin cientfica, cuya aplicabilidad industrial sea previsible, son susceptibles de proteccin por patente. As lo explica S. FERNNDEZ DE CRDOBA, Derecho de patentes e investigacin cientfica, Tirant lo Blanch, Valencia, 1996, pp. 81-82, quien sin embargo considera justificado excluir de dicha proteccin las teoras cientficas, los mtodos matemticos o los descubrimientos que exclusivamente contribuyan a una profundizacin o a una ampliacin en el conocimiento cientfico puro (p. 83). NORDEMANN apuesta tambin por esta lnea de razonamiento cuando dice : [S]i la forma externa de las obras cientficas no se deja medir con las reglas que rigen para las obras del mbito de la esttica, o sea para las obras literarias y artsticas, ello no obstante debe ser garantizada su proteccin por el derecho de autor. Las doctrinas y conocimientos cientficos en ellas expuestos no son monopolizables, por razones de poltica cultural, de modo que el derecho de autor debe, en cualquier caso, asegurar que sean usadas segn las disposiciones del derecho de autor sobre el derecho de cita, (...) [el nfasis es mo]. Vid. W. NORDEMANN, Forma e idea en el derecho de autor, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, p. 71. Aunque expresndose con menor nitidez, tambin ULMER, tras afirmar que la individualidad de la obra cientfica no se manifiesta nicamente en el hecho de darle forma, sostiene que protegemos el fruto del esfuerzo intelectual, tal y como se expresa en forma de palabras, imgenes o smbolos, y establecemos para esta proteccin los nicos lmites necesarios para tener en cuenta las exigencias de la vida intelectual y de la discusin cientfica. Vid. E. ULMER, La proteccin por el
explotar econmicamente dicha idea o teora en el marco de una actividad con terceros, sin contar con la autorizacin del cientfico que la formul o remunerarle convenientemente.49
2.2. Creaciones publicitarias.
Ese elevado ndice de separabilidad entre la idea o ideas subyacentes y el aspecto expresivo de las mismas, as como en definitiva una mayor preponderancia del aspecto ideal sobre el formal, se aprecia tambin en el mbito de las creaciones publicitarias. En ellas -ya se trate de creaciones basadas slo en texto, ya de obras que empleen un lenguaje plstico o audiovisual- resulta evidente su finalidad prctica, que no es otra que la de persuadir a los consumidores para que adquieran determinados bienes o servicios, y para cuyo logro es esencial que, ms all de la presentacin externa del anuncio publicitario, el mensaje del mismo llegue ntidamente a sus destinatarios.50 A tal fin, tanto o ms importante que la concreta ejecucin o realizacin de la creacin publicitaria,51 lo es la concepcin latente bajo la misma, el esquema inspirador sobre el que descansa.52
derecho de autor de las obras cientficas en general y de los programas de computadores en particular (trad. de P. MUOZ DE BEAUGIER), RIDA n 74 (octubre 1972), p. 78.
Se enlazara aqu con una serie de cuestiones que sern discutidas INFRA, III. LA PROTECCIN FRENTE A LA UTILIZACIN INCONSENTIDA DEL CONTENIDO DE UNA OBRA.
Conforme al artculo 2 de la Ley General de Publicidad, la publicidad se define como [t]oda forma de comunicacin realizada por una persona fsica o jurdica, pblica o privada, en el ejercicio de una actividad comercial, industrial, artesanal o profesional, con el fin de promover de forma directa o indirecta la contratacin de bienes muebles o inmuebles, servicios, derechos y obligaciones.
Aunque naturalmente sta no debe descuidarse pues es la nica que, en presencia de una idea o concepcin publicitaria rutinarias, puede conferir a la creacin publicitaria la necesaria originalidad. La SAP de Barcelona de 26 de septiembre de 1996 (Actualidad Civil, 1997-2, @ 492) consider que los anuncios por palabras relativos a ofertas de empleo publicados por la demandante, al no diferenciarse de los usuales, ni por su contenido o conformacin, ni por la seleccin o disposicin, no podan constituir objeto de un derecho de autor. Evidentemente la idea en s de plasmar un anuncio publicitario de ofertas de empleo mediante palabras -esto no lo dice la Audiencia- no reviste la menor originalidad.
Dice A. FRANON, La protection des crations publicitaires par le droit d auteur (trad. de P. MUOZ RIDA n 103 (enero 1980), pp. 6-7, que en el campo de la publicidad las ideas revisten capital importancia. Resultantes de un trabajo de reflexin que suele ser largo y peliagudo, que las agencias importantes encomiendan a profesionales peritos (...), representan un valor mercantil que no es de descuidar. Es interesante comprobar que, de acuerdo con el artculo 22 de la Ley General de Publicidad, el contrato de creacin publicitaria se define como aqul por el que, a cambio de una contraprestacin, una persona fsica o jurdica se obliga en favor de un anunciante o agencia a idear y elaborar un proyecto de campaa publicitaria, una parte de la misma o cualquier otro elemento publicitario [el nfasis es mo].
DE BEAUGIER),
Las agencias de publicidad lo saben y, no en vano, disponen de un equipo de personas exclusivamente dedicadas a la concepcin de ideas que despus puedan ser aplicadas en la elaboracin de anuncios publicitarios concretos.53
Por lo tanto, cmo no admitir la posible originalidad en la concepcin de una idea publicitaria, si precisamente es ah donde se concentra la mayor labor de bsqueda de los publicistas y donde se puede marcar la diferencia entre una campaa publicitaria y otra.54 Cmo no admitir, consecuentemente, que la idea publicitaria original puede rendir a quien la concibi la condicin de autor, y que eso le permitir defenderse eficazmente no slo cuando se encuentre contractualmente vinculado a una agencia de publicidad, sino tambin cuando dicha vinculacin contractual no exista. Y cmo no reconocer que eso mismo permitir a la agencia de publicidad, o al anunciante,55 defenderse eficazmente frente a la aparicin de creaciones publicitarias ajenas que se sirvan de la misma idea en condiciones tales que permitan colegir que se ha copiado. A la vista de todas estas consideraciones me parece que, al menos en el mbito de la creacin publicitaria, resulta
Los famosos concepteurs de que hablan los franceses. Vid. A. FRANON, La protection des crations publicitaires par le droit d auteur, RIDA n 103 (enero 1980), p. 7. En espaol, aunque puede usarse el trmino ideador, se suele hablar de creativos.
A. FRANON, La protection des crations publicitaires par le droit d auteur (trad. de P. MUOZ DE BEAUGIER), RIDA n 103 (enero 1980), en cambio, fiel a la tesis tradicional de que la idea como tal no es apta para ser objeto de un derecho de autor y que slo puede convertirse en obra cuando se plasma de modo original (pp. 14-15), concluye que la ley de 11 de marzo de 1957 sobre el derecho de autor [entonces vigente en Francia] (...) no permite la defensa de las ideas publicitarias. Entre nosotros FERNNDEZ-NVOA, comentando el artculo 70 del derogado Estatuto de la Publicidad, y a pesar de que en l se estableca expresamente que (...) las ideas publicitarias que posean la condicin de novedad u originalidad atribuirn a su autor el derecho a perseguir cualquier posible imitacin o a prohibir su utilizacin para fines distintos de los pactados, opinaba que la peculiar proteccin dispensada por la mencionada norma se extiende tan slo a las creaciones u obras publicitarias en las que se exteriorizan y concretan las ideas publicitarias, para lo cual se basaba tanto en la propia finalidad o meta perseguida por el Derecho de Autor, como incluso en la defensa del principio de libertad de expresin (...). Vid. C. FERNNDEZ-NVOA, La proteccin jurdica de las creaciones y obras publicitarias, en Estudios de Derecho de la Publicidad, Universidad de Santiago de Compostela, 1989, pp. 252 y 248 respectivamente. Frente a esta postura X. DESJEUX, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, p. 161, seala la tendencia reciente de los tribunales a apreciar infraccin de derechos de autor, cuando se trate de ideas publicitarias suficientemente elaboradas y la copia afecte a una parte importante de las mismas.
Recurdese que, de conformidad con el segundo prrafo del artculo 23 de la Ley General de Publicidad, (...) los derechos de explotacin de las creaciones publicitarias se presumirn, salvo pacto en contrario, cedidos en exclusiva al anunciante o agencia, en virtud del contrato de creacin publicitaria y para los fines previstos en el mismo.
falaz sostener el argumento de que las ideas son de libre circulacin y no merecen proteccin alguna por el derecho de autor.
2.3. Formatos televisivos.
Algo muy parecido cabe decir de los formatos o esquemas que estn en la base de muchos programas televisivos. Por supuesto no en la de aqullos que se basan en la mera captacin de eventos carentes de proteccin conforme al derecho de autor (v. gr. retransmisiones deportivas), ni tampoco los que tienen por objeto obras intelectuales preexistentes (v. gr. la emisin de una pelcula cinematogrfica). Cuando se habla de esquemas o formatos televisivos se est pensando sobre todo en programas de variedades, de debate, talk shows, juegos o concursos. Todos stos descansan sobre un formato, en el sentido de una secuencia predeterminada de acciones e intervenciones, algunas de las cuales debern correr necesariamente a cargo de personajes fijos, ordenadas conforme a diversos mdulos temticos, y que no obstante slo quedarn completamente perfiladas en el momento de su desenvolvimiento escnico, el cual lgicamente variar cada vez que se realice un nuevo programa con arreglo al mismo formato.56
De acuerdo con lo que ha quedado expuesto, se podr sostener que tales formatos carecen de la originalidad suficiente como para merecer la proteccin que brindan las normas sobre derecho de autor, o que, dadas las circunstancias, no puede establecerse que la idea inspiradora de un determinado esquema televisivo constituya un plagio con respecto a la idea inspiradora de otro, pero lo que no cabe es descartar de raz la posibilidad de concebir una idea original -y por tanto susceptible de ser plagiada- para la realizacin de un formato o esquema televisivo.57
Esta caracterizacin de los formatos televisivos est extrada de los diversos rasgos definitorios que de ellos va ofreciendo M. MORELLI, en su trabajo Un programma in cerca di autore. Brevi note in tema di tutela dello schema di programma televisivo, Il Diritto di Autore, 1999/1 (enero-marzo), pp. 29-31 y 42.
A esta conclusin es a la que llega M. MORELLI, Un programma in cerca di autore. Brevi note in tema di tutela dello schema di programma televisivo, Il Diritto di Autore, 1999/1 (enero-marzo), p. 42, despus de haber analizado la evolucin sufrida por la jurisprudencia italiana en esta materia, desde los aos cincuenta y sesenta hasta mediados de los noventa. En el caso espaol destaca la opinin de J.M.
2.4. Obras de las artes plsticas.
Si nos trasladamos al campo de las artes plsticas, descubriremos que tambin ste es un terreno apropiado para lograr resultados creativos originales no slo desde el punto de vista de la expresin, sino tambin desde el punto de vista de la concepcin de la obra. Y es que si la labor intelectual de todo autor puede desdoblarse en varias fases a lo largo de las cuales su creacin va adquiriendo la forma definitiva, en el caso particular de las artes plsticas esa labor se articula en torno a dos momentos netamente diferenciados : el de la concepcin y el de la ejecucin.58
Como quiera que el creador plstico, a diferencia del creador literario o del musical, no puede valerse de un cdigo lingstico a base de signos convencionales mediante el que dar expresin a la obra -inicialmente slo concebida en su imaginacin-, se ve obligado a ejecutar l personalmente dicha concepcin operando directamente sobre el soporte (necesariamente tangible) en el que quedar materializada su creacin.59 Podra decirse, consecuentemente, que el creador plstico asume funciones que en otros rdenes intelectuales son desempeadas por artistas intrpretes o ejecutantes, con la salvedad de que cuando un pintor o un escultor ponen en ejecucin una determinada concepcin
RODRGUEZ TAPIA, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, Cvitas, Madrid, 1997, pp. 54-55, para quien [l]os formatos de programas audiovisuales son protegibles y registrables si tienen una mera descripcin compleja, pues recordemos, con el artculo 64 RLPI, que el plan y argumento de una obra musical o dramtica constituyen propiedad. Aunque referido a un caso particular de formatos televisivos, y al mismo tiempo a un objeto que desborda la problemtica de stos, destaca el rechazo de R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 165, a que la idea regidora de un juego o concurso pueda alcanzar la proteccin propia del derecho de autor, y s a lo sumo la de la propiedad industrial o la del derecho de la competencia. Por su parte CHERPILLOD, si bien acepta que los procedimientos o mtodos, tales como las reglas de un juego, quedan por s mismos excluidos de la proteccin que otorga la propiedad literaria y artstica, ms all de la forma en que tales mtodos o reglas hayan sido descritos, se muestra partidario de admitir que su estructuracin o forma interna, a condicin de que sea disociable del procedimiento o mtodo considerados en s mismos, pueda resultar protegible. Vid. I. CHERPILLOD, L objet du droit d auteur, CEDIDAC, Lausana, 1985, p. 140.
En palabras de G. BERCOVITZ, Obra plstica y derechos patrimoniales de su autor, Tecnos, Madrid, 1997, p. 94, el objeto plstico concreto no es sino la ejecucin o interpretacin concreta de una concepcin plstica.
Siguiendo nuevamente a G. BERCOVITZ, Obra plstica y derechos patrimoniales de su autor, Tecnos, Madrid, 1997, p. 66, la concepcin plstica no puede normalmente transmitirse ms que a travs de una ejecucin concreta, porque le falta esa convertibilidad en notacin.
plstica se estaran convirtiendo en intrpretes de s mismos, mientras que los artistas intrpretes o ejecutantes suelen proyectar su prestacin artstica sobre creaciones ajenas.60
Lo que no deja de resultar paradjico es que tradicionalmente se haya venido poniendo el nfasis precisamente en esa fase de ejecucin de la obra plstica, como si este aspecto fuera el primordial a los efectos de valorar la originalidad en esta clase de creaciones,61 cuando realmente, como digo, la vertiente de la ejecucin es la que ms aproxima al autor plstico al mbito de la interpretacin artstica. Sin pretender negar que el concreto modo de ejecucin de una obra plstica es aspecto sobradamente apto para aportar a la obra el grado de originalidad suficiente -qu duda cabe de la irrepetibilidad de la accin por la que el pintor o el escultor operan, cada uno, sobre el respectivo soporte fsico en el que se materializar su obra-, no debe tampoco descartarse la posibilidad de que la originalidad de una obra plstica radique en su concepcin, siendo as que en cambio su ejecucin puede resultar al mismo tiempo poco relevante en trminos de originalidad.62
Prueba de que la ejecucin es hasta cierto punto sacrificable, y de que la concepcin plstica, aun no perfectamente concretada en una forma definitiva, puede reunir la carga
En efecto, para G. BERCOVITZ, Obra plstica y derechos patrimoniales de su autor, Tecnos, Madrid, 1997, pp. 66-67, el autor plstico ser, al mismo tiempo, ejecutor plstico. Toda obra, incluso el original, es interpretacin de una concepcin plstica, puesto que se somete a una sensibilidad y capacidad tcnica personal. La propia existencia lingstica de las dos expresiones, autor plstico y artista plstico parece probar esta dualidad. Vid. R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 179, para quien [l]a importancia de la ejecucin es particularmente relevante a la hora de apreciar la originalidad de la obra plstica. G. BERCOVITZ, Obra plstica y derechos patrimoniales de su autor, Tecnos, Madrid, 1997, p. 124, seala cmo [l]a originalidad puede encontrarse en la concepcin plstica misma o tambin en la ejecucin concreta. Para ciertas obras, la individualidad esencial reside en la concepcin plstica, porque la ejecucin concreta no pretende alcanzar una calidad artstica, sino ms bien ser instrumento de fijacin de la concepcin plstica. La proteccin de la concepcin misma adquiere entonces una importancia fundamental : en la creacin de un logotipo, de un personaje de cmic o de dibujos animados, las sucesivas ejecuciones concretas no tendrn un valor muy distinto entre s. Pero G. BERCOVITZ ha dejado claro previamente (p. 96) que [e]sta proteccin tambin de la concepcin plstica no debe en modo alguno confundirse con una proteccin del tema, de los rasgos ideales ms generales de la obra plstica. Hablamos de concepcin plstica como concepcin formal y concreta, detallada, aunque no est todava materializada ; no de idea como contenido, sino de concepcin formal, sobre el modo de expresar aquel contenido.
suficiente de originalidad, es que la propia Ley confiere proteccin no slo a las esculturas y las obras de pintura, dibujo, grabado, litografa y las historietas grficas, tebeos o cmics sino tambin a sus ensayos o bocetos (artculo 10.1.e/ LPI).63 O, ms sencillamente, el caso de las obras de arquitectura e ingeniera, respecto de las cuales lo que la Ley protege es nicamente los proyectos, planos, maquetas y diseos (artculo 10.1.f/ LPI).64
Para terminar con este punto, la concepcin plstica de una obra podra ser comunicada a un tercero, siquiera fuese de manera aproximada, sin que el autor haya pasado todava a la fase de ejecucin. Si en tales circunstancias otro sujeto distinto del autor pone en ejecucin dicha concepcin, a condicin de que sta sea suficientemente original, me temo que se estara incurriendo en un verdadero plagio.65 La sentencia del Tribunal Supremo (Sala 2), de 28 de mayo de 1992,66 resolva un litigio en el que, por lo que se deduce de algunas de las consideraciones del Alto Tribunal, estaba en juego la proteccin de la concepcin plstica de diversas obras artsticas, en concreto de unos christmas navideos. El fallo casacional, confirmatorio del recado en apelacin, considera probada la infraccin penal de los derechos de propiedad intelectual
Para G. BERCOVITZ, Obra plstica y derechos patrimoniales de su autor, Tecnos, Madrid, 1997, p. 124, el caso de los bocetos que son un simple instrumento para una ejecucin posterior y ms perfecta... es otro de aqullos en los que [l]a proteccin de la concepcin misma adquiere entonces una importancia fundamental.
G. BERCOVITZ, Obra plstica y derechos patrimoniales de su autor, Tecnos, Madrid, 1997, p. 98, sostiene sin ambages que [e]n la arquitectura, por ejemplo, ser solamente el creador de la concepcin plstica el que es tutelado. Y para R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 166, el caso de los proyectos, planos, maquetas y diseos de obras arquitectnicas y de ingeniera constituira la excepcin a la regla de que [t]ampoco quedan protegidas las ideas o los motivos inspiradores de una obra, aunque se encuentren expresados por cualquier medio, puesto que aqul es un medio que puede constituir por s mismo una obra. Sobre la proteccin de los proyectos, planos, maquetas y diseos de arquitectura e ingeniera, y en concreto sobre la consideracin de su puesta en ejecucin como un caso de explotacin de los mismos, volver INFRA, III. LA PROTECCIN FRENTE A LA UTILIZACIN INCONSENTIDA DEL CONTENIDO DE UNA OBRA. Me apoyo otra vez en G. BERCOVITZ, Obra plstica y derechos patrimoniales de su autor, Tecnos, Madrid, 1997, p. 94, quien es de la opinin de que si nos encontramos ante una concepcin plstica que ha alcanzado concrecin suficiente mediante una muy detallada descripcin verbal (...), incluso siendo imperfecta y, por tanto, no equivalente a la concepcin misma (por un problema lingstico, de imposibilidad de notacin), no vemos por qu razn no va a poder ser tutelada.
Repertorio de Jurisprudencia Aranzadi, marg. n 4394.
del actor llevada a cabo por el ahora recurrente, al reputar inadmisible (F de D 1) la alegacin de ste a propsito de que la casi total coincidencia entre los temas, composicin, coloracin, ambientacin, etc., entre dos obras artsticas no es suficiente para apreciar el plagio dado que es perfectamente posible la concepcin de la misma obra en dos mentes simultneamente. Segn el Tribunal Supremo, si bien es cierto que pueda surgir en dos o ms personas distintas una misma idea como aquella a la que se refiere el recurrente, lo que no es concebible ni admisible que sea absoluta la coincidencia de todos los dems pues de admitir tal tesis no sera posible jams admitir la existencia del plagio (...).
2.5. Obras literarias ; en particular recetas de cocina.
Por supuesto, tambin en el mbito de las creaciones literarias, en particular en el de las de ficcin, hay un margen considerable para el logro de creaciones originales desde el punto de vista del contenido. Es verdad que la mayora de las creaciones literarias pueden reconducirse sin un gran esfuerzo a una trama o un argumento rutinarios, y que por lo general el esfuerzo intelectual del literato no va tanto dirigido a idear un contenido peculiar como a alcanzar una formulacin expresiva original.67 Sin embargo, sera injusto dejar de reconocer que en ocasiones la trama bsica o idea motriz de una obra literaria despuntan por encima de los esquemas rutinarios, lo que puede hacer que cobre sentido proteger a su creador frente a la utilizacin inconsentida de las mismas en otra obra posterior.68
Tal vez por ello es por lo que los tribunales -segn una observacin de LUCAS- son reacios a condenar por plagio en el caso de las obras literarias : por mucho que quepa apreciar que un sujeto ha empleado un tema o argumento extrado de la obra de otro, es hartamente probable que quepa apreciar al mismo tiempo que dicho sujeto ha inscrito el tema o argumento dentro de un contexto o ambiente diferentes. Vid. A. LUCAS, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, p. 151. Sin embargo -deca LACRUZ BERDEJO- la ley no ampara slo a la expresin literaria concreta, sino asimismo a su lnea argumental, cuya utilizacin absolutamente servil por otro puede llegar a ser considerada como plagio aunque la vestidura verbal sea distinta, e incluso si se introducen cambios insustanciales, como si el conjunto se traslada de poca o de pas [el nfasis es mo]. Vid. J.L. LACRUZ BERDEJO, en Elementos de Derecho Civil III, vol. 1, 3 ed., J.M Bosch ed., Barcelona, 1990 (reimp. 1991), p. 499.
NORDEMANN no tiene empacho en reconocer que, en ocasiones, la aparicin o autora de una idea en el mundo de la literatura de ficcin (l pone el ejemplo de la idea de reunir en una misma persona al culpable y al perseguidor de una obra policaca) se puede datar y establecer con precisin, lo que significa que las ideas pueden presentar el dato de la originalidad y ser el resultado de un serio esfuerzo intelectual. Precisamente por eso es por lo que NORDEMANN cree que la negacin de la proteccin de las
Uno de los varios ejemplos que cabra poner, en los que el contenido de una obra literaria puede acumular proporcionalmente una mayor concentracin de la labor creativa de su autor, es el de los recetarios de cocina. No me refiero, obviamente, a aqullos que describen recetas tradicionales, por todos conocidas, en los que prcticamente el nico rasgo de originalidad posible sera el derivado de las expresiones concretamente empleadas por el autor. Pero si un especialista en el arte gastronmico concibe la realizacin de una receta completamente nueva, por lo que se refiere a la combinacin de ingredientes o al mtodo de elaboracin, no parece de recibo descartar la posibilidad de que el derecho de autor le proteja tambin en relacin con esos aspectos de fondo, y no slo en relacin con la forma -previsiblemente original- en la que logre concretar expresivamente su receta.69
III. LA PROTECCIN FRENTE A LA UTILIZACIN INCONSENTIDA DEL CONTENIDO DE UNA OBRA.
MODALIDADES DE EXPLOTACIN LEGALMENTE TIPIFICADAS Y SU POLARIZACIN
EN TORNO AL ASPECTO FORMAL DE LAS OBRAS.
ideas no puede fundamentarse en el concepto de creacin. Vid. W. NORDEMANN, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, pp. 68-69. H. SCHACK, Urheber- und Urhebervertragsrecht, Mohr Siebeck, Tbingen, 1997, p. 81, refiere algn fallo judicial en el que se sostiene, y l mismo suscribe sin rubor, la tesis de que, al menos en el campo de las obras literarias, el contenido puede resultar protegible. Para F. BONDA ROMN, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, Cvitas, Madrid, 1997, p. 121, en algunas obras determinados contenidos tambin quedan protegidos (argumento o personajes) (...). Por ltimo, tambin E. ULMER, La proteccin por el derecho de autor de las obras cientficas en general y de los programas de computadores en particular (trad. de P. MUOZ DE BEAUGIER), RIDA n 74 (octubre 1972), pp. 74 y 76 respectivamente, sostiene que [E]l caso de las obras de poesa o de ficcin pone de relieve que el derecho de autor tambin comprende ciertos elementos del contenido de la obra. (...) El contenido creado, el carcter de los personajes, el desarrollo de la intriga, la trama de los elementos, etc..., todo ello puede ser protegido por el derecho de autor.
En contra puede verse la sentencia del TGI Pars de 30 de septiembre de 1997, RIDA, n 177, pp. 273 y ss. [reseada por P. CMARA GUILA en pe. i. revista de propiedad intelectual, n 1 (enero-abril 1999), pp. 187-188], donde se descarta la consideracin como obra del ingenio de las recetas de cocina en s, ms all de su expresin literaria, al no constituir ms que una secuencia de instrucciones. Ante fallos judiciales como ste, habra que preguntarse qu otra cosa distinta de una secuencia de instrucciones son los programas de ordenador, y por qu entonces se asume tan pacficamente que ellos
En el epgrafe anterior he sostenido que, a los efectos de lograr una eventual proteccin por las normas que disciplinan el derecho de autor, tambin las llamadas ideas pueden revestir la suficiente originalidad, que adems no es exacto decir que las ideas aparecen siempre desprovistas de todo ropaje expresivo, y que -sobre todo para determinadas categoras de obras- el aspecto ideal o el llamado contenido de la obra puede pesar tanto o ms que el aspecto formal, de cara a alcanzar la originalidad que la ley exige. Sin embargo, aunque ciertamente hubiese logrado convencer de la bondad de todas o alguna de estas afirmaciones, apenas habra avanzado en el propsito ltimo que me propongo, que no es otro que el de demostrar que los creadores de contenidos originales, plasmados en obras intelectuales, pueden aspirar a una proteccin de los mismos conforme a los parmetros del derecho de autor.
Y creo que el avance en la consecucin de tal propsito sera escaso porque, bien mirado, escasas son las repercusiones de afirmar que no es con base en la nocin de obra, como se puede combatir el argumento de que los autores de ideas o contenidos originales pueden aspirar a ser protegidos por la legislacin de propiedad intelectual.70 Desde mi punto de vista las mayores dificultades comienzan a partir de ah, dado que la cuestin clave -insisto, aun aceptando que las ideas o contenidos originales merezcan la proteccin propia del derecho de autor- se centra en averiguar cul es la clase de proteccin que sus creadores pueden esperar recibir en ese contexto : mucho me temo que las facultades patrimoniales exclusivas en las que, siguiendo la LPI, se descompone el contenido del derecho de autor, y que se corresponden con otras tantas actividades respecto de las cuales el autor puede hacer valer frente a terceros su ius prohibendi, estn concebidas a la medida de la proteccin del aspecto formal y no de los contenidos de las obras.71
s pueden constituir el objeto de un derecho de autor. Volver sobre esta ltima cuestin INFRA, V. RAZONES DE POLTICA CULTURAL Y LIBRE CIRCULACIN DE LAS IDEAS. En esto estara de acuerdo NORDEMANN, para quien la falta de protegibilidad de la idea no tiene tanto su raz en el concepto de obra (...). Pese a todo, este autor no es partidario de proteger las ideas a travs del derecho de autor, si bien justifica preferentemente su postura en razones de poltica cultural. Vid. W. NORDEMANN, Forma e idea en el derecho de autor, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, p. 70.
Esas facultades -derechos en la terminologa de la Ley-, de contenido patrimonial (por oposicin a las facultades morales) y posibilidad de ejercicio en exclusiva (por oposicin a los derechos de simple
En efecto, de qu le sirve al sujeto que ha concebido -pongo por caso- un novedoso sistema de vigilancia, con tiles aplicaciones para las empresas dedicadas al sector de la seguridad privada, estar amparado frente a la reproduccin inconsentida del texto (supuesto que ste sea original desde el punto de vista de la expresin) en el que haya plasmado su idea, o frente a la distribucin inconsentida de ejemplares del mismo? Lo que a dicho sujeto le interesa es que el ordenamiento le proteja frente a la aplicacin o puesta en ejecucin de su idea, siempre que pueda ser calificada como una actividad de utilizacin o explotacin econmica en sentido lato.
Por lo tanto, de lo que se trata ahora es de demostrar que las facultades exclusivas que la ley atribuye a los autores para proteger sus creaciones originales, son hbiles no slo para protegerles frente a la utilizacin inconsentida de la forma de sus obras, sino tambin cuando esa utilizacin inconsentida afecte al contenido de las mismas. Demostracin que slo puede obtenerse a condicin de trascender los cuatro concretos derechos de explotacin acuados por el legislador, correspondientes a otras tantas formas tpicas de utilizacin de las obras intelectuales, para apelar a la nocin misma de explotacin de las obras que, tal y como la propia ley la configura, es decididamente omnicomprensiva. As cabe deducirlo al menos, de artculos como el 17 o el 2 LPI.72
Quiere esto decir que, al margen de que la ley contemple y describa un nmero determinado de derechos de explotacin, compete al autor la obtencin de cualesquiera rendimientos econmicos que su obra sea capaz de generar en una actividad con terceros.73 Creo que con este postulado estara de acuerdo la generalidad de la doctrina
remuneracin), son, como se sabe, las de reproduccin (artculo 18 LPI), distribucin (artculo 19 LPI), comunicacin pblica (artculo 20 LPI) y transformacin (artculo 21 LPI).
Conforme al artculo 17 LPI [c]orresponde al autor el ejercicio exclusivo de los derechos de explotacin de su obra en cualquier forma y, en especial, los derechos de reproduccin, distribucin, comunicacin pblica y transformacin, (...). Y segn el artculo 2 LPI, [l]a propiedad intelectual est integrada por derechos de carcter personal y patrimonial, que atribuyen al autor la plena disposicin y el derecho exclusivo a la explotacin de la obra, sin ms limitaciones que las establecidas en la Ley [los nfasis son mos]. Dice T. ASCARELLI, Teora de la concurrencia y de los bienes inmateriales (trad. de E. VERDERA y L. SUREZ-LLANOS), Bosch, Barcelona, 1970, p. 279, que [e]l derecho absoluto a que los dems se
que se ha ocupado del tema,74 pese a lo cual dudo que ningn representante de esa doctrina aceptase extraer de ella la afirmacin de que la obtencin de ganancias mediante la utilizacin de una idea -original- ajena, en una actividad con terceros, puede constituir un caso de explotacin de una obra intelectual. Probablemente en ello tendra mucho que ver el argumento tradicional -que trat de rebatir en el epgrafe anterior- a propsito de que las ideas no forman parte del objeto del derecho de autor.
Son varias las incgnitas que se suscitan en torno a esa actividad con terceros, las cuales deben ser despejadas para perfilar con nitidez la nocin de explotacin de las obras intelectuales. Es definitoria la presencia de un nimo de lucro? Debe producirse un acceso efectivo a la obra explotada por parte del pblico? Basta con que el sujeto que lleva a cabo la utilizacin de la obra la aplique dentro de un proceso productivo propio de manera que, slo indirectamente, pueda hablarse de accesibilidad al pblico?
Por lo que se refiere a la ausencia de nimo de lucro -se entiende, en la actividad mediante la cual una obra es hecha accesible al pblico-, no se contempla como un dato que, con carcter general, pueda por s mismo propiciar que la actividad en cuestin deje de ser considerada como un acto de explotacin.75 Y cuando, puntualmente, la ausencia
abstengan de utilizar la creacin intelectual tutela sustancialmente (...) la probabilidad de ganancia obtenible mediante la utilizacin de la creacin frente a terceros.
As, J.L. GARCA MARTN, La nocin de explotacin en las creaciones intelectuales, RDP, 1992, p. 920, define la explotacin como aquella actividad (...) tendente a la obtencin de unos rendimientos econmicos de las mismas [creaciones intelectuales], mediante su puesta a disposicin a un colectivo importante de personas (pblico), utilizando para ello una forma determinada. Para J.L. LACRUZ BERDEJO, en Elementos de Derecho Civil III, vol. 1, 3 ed., J.M Bosch ed., Barcelona, 1990 (reimp. 1991), p. 504, [e]l aspecto pecuniario del derecho sobre la obra literaria o artstica se concreta en el disfrute econmico de ella por el autor mediante su monopolio de explotacin temporal o derecho de exclusiva, que abarca cualquier medio de difusin de la misma [el nfasis es mo]. F. RIVERO HERNNDEZ, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 301, dice que nuestra ley contempla las facultades y formas de explotacin de la obra intelectual o artstica con criterio de numerus apertus, lo que le hace pensar, junto a las formas bsicas tipificadas, en facultades o formas atpicas de explotacin. Aproximadamente la misma opinin mantienen F. BONDA ROMN, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, Cvitas, Madrid, 1997, p. 94 y J. MARCO MOLINA, La propiedad intelectual en la legislacin espaola, Marcial Pons, Madrid, 1995, pp. 210-212.
RIVERO HERNNDEZ, aunque en principio considera que una caracterstica de las actividades de explotacin es el hallarse dirigidas tendencial o potencialmente a obtener una ganancia, termina por reconocer -siguiendo a DESBOIS- que la mera gratuidad de la actividad no es suficiente para excluirla de la esfera de exclusiva de explotacin que la ley concede a los autores. Vid. F. RIVERO HERNNDEZ, en
de una finalidad lucrativa es tenida en cuenta para configurar un lmite a los derechos exclusivos del autor, nunca lo es en solitario sino en compaa de otros factores adicionales.76
En cuanto a la falta de acceso efectivo del pblico a la obra, debe sealarse que tampoco ste constituye un hecho relevante a la vista de cmo aparecen definidos por la propia ley los cuatro derechos de explotacin tipificados.77 Lo que se valora es en todo caso la posibilidad de acceso del pblico a la obra, de forma que quien con su conducta haya posibilitado ese acceso -el librero que tiene puestos a la venta ejemplares de un libro, el organizador de una exposicin de pintura, la cadena de televisin que emite un film cinematogrfico- merece ser considerado un explotador de la obra, por ms que su tarea haya sido en vano -ningn cliente adquiere un ejemplar del libro, ningn visitante acude a la exposicin, ningn telespectador contempla el film-.78
En definitiva el concepto de pblico es bastante ms contingente con respecto a la definicin de explotacin de las obras intelectuales de lo que en principio pudiera parecer. El pblico slo aparece aludido en dos de las cuatro modalidades de explotacin tipificadas, y aun as ms como colectivo al que potencialmente va dirigida la actividad de que se trate que como colectivo que ha de tener acceso efectivo a la obra. Esto permite sostener, con cierto fundamento, que la actividad por la que un sujeto se sirve de
Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 298.
As, en el artculo 37.1 LPI, la libre reproduccin de obras por museos, bibliotecas, fonotecas, hemerotecas o archivos, se supedita no slo a la ausencia de una finalidad lucrativa, sino tambin a que estos organismos sean de titularidad pblica o se hallen integrados en instituciones de carcter cultural, as como a que la reproduccin se realice exclusivamente para fines de investigacin. Igualmente el lmite contemplado en el artculo 38 LPI admite la posibilidad de llevar a cabo una libre ejecucin de obras musicales, a condicin de que la ejecucin tenga lugar en el curso de actos oficiales o ceremonias religiosas, la asistencia al acto sea gratuita, y los artistas que intervengan no perciban una remuneracin especfica por su participacin. En el caso de la reproduccin (artculo 18 LPI) y de la transformacin (artculo 21 LPI) no se hace siquiera la menor alusin a la nocin de pblico. Al definir la distribucin (artculo 19 LPI) se habla de ella como la puesta a disposicin del pblico del original o copias de la obra, y por comunicacin pblica hay que entender (artculo 20 LPI) todo acto por el cual una pluralidad de personas pueda tener acceso a la obra sin previa distribucin de ejemplares a cada una de ellas [los nfasis son mos].
una creacin intelectual ajena dentro de un proceso de produccin y subsiguiente oferta de bienes o servicios en el mercado, constituye un acto de explotacin de dicha obra por ms que el pblico no tenga acceso directo a la misma, sino a bienes o servicios que son el resultado de un proceso productivo en el que la obra result empleada.79
Imaginemos que un reputado cocinero idea una serie de novedosas recetas de cocina y autoriza a un determinado restaurante para que prepare y sirva a sus clientes dichas recetas. Imaginemos incluso que dicho cocinero publica un libro en el que se describen las recetas. Un segundo restaurante comienza entonces a ofrecer a su clientela las recetas ideadas y descritas por nuestro cocinero. Si se opta por un anlisis convencional, es claro que el segundo restaurante no estara explotando la obra creada por el cocinero en la medida en que no est reproduciendo, distribuyendo, comunicando pblicamente o transformando su recetario. Sin embargo, no deja de ser cierto que las recetas, dotadas de un contenido original,80 estn siendo empleadas dentro del proceso de produccin de un sujeto que opera en el mercado de bienes y servicios sin consentimiento de quien las ide, y eso no lo cambia ni siquiera el hecho de que haya sido publicado un libro en el que se describen tales recetas. El cocinero no puede impedir, acudiendo a las formas de explotacin tipificadas legalmente, que el segundo restaurante sirva en su establecimiento
Subraya este aspecto J.M. RODRGUEZ TAPIA, Comunicacin pblica mediante altavoz y otro instrumento idneo de la obra radiodifundida en Espaa, en El derecho de difusin por radio y televisin, ALADDA, Barcelona, 1995, p. 262.
Soy consciente de cunto se aleja esta propuesta de la visin comnmente manejada de explotacin, conforme a la cual resulta clave la posibilidad de percepcin de la obra en s por parte del pblico. As, J. MARCO MOLINA, La propiedad intelectual en la legislacin espaola, Marcial Pons, Madrid, 1995, pp. 213-217, cree que el mnimo comn denominador de toda forma de explotacin es que sea potencialmente lucrativa y que se encamine a hacer accesible la obra a una pluralidad indeterminada de personas, punto de vista que es suscrito bsicamente por F. BONDA ROMN, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, Cvitas, Madrid, 1997, p. 94. Tambin J.L. GARCA MARTN, La nocin de explotacin en las creaciones intelectuales, RDP, 1992, p. 941, considera elemento necesario para que pueda hablarse de explotacin de las creaciones intelectuales (...) la presencia de un colectivo ms o menos importante de personas -pblico- a cuya disposicin se pongan dichas creaciones.
Naturalmente, si las recetas en cuestin no estuviesen dotadas de originalidad en su contenido, no ha lugar a plantear el problema aqu expuesto, porque no habra ningn inconveniente en que cualquier restaurante ofreciese en su carta esas recetas. En tal caso s que toda proteccin hacia el autor de una receta tendra que concentrarse en modalidades de explotacin que supusieran una utilizacin de la forma expresiva con que la misma se hubiera descrito, a condicin de que tal forma revistiera por su parte alguna originalidad.
las recetas por l ideadas. Slo acogiendo una nocin amplia de explotacin podran los autores controlar conductas de este tipo.81
Recapitulando, si lo que se emplea es la forma original de una obra, resulte o no dotada al mismo tiempo de un contenido original, lo ms probable es que se acuda a alguna de las modalidades de explotacin legalmente tipificadas, lo que simplifica la reaccin defensiva por parte del autor. Pero si de lo que se trata es de proteger el contenido original de una obra frente a su empleo indirecto por un sujeto que se sirve de l para sus propios fines empresariales, aunque no incurra exactamente en una reproduccin, distribucin, comunicacin pblica o transformacin de la forma expresiva, entonces slo es posible defenderse acogiendo una nocin amplia de explotacin, una nocin que la haga tal vez equivalente al concepto de uso.82
2. LA EXPLOTACIN DEL CONTENIDO EN ALGUNOS CASOS PARTICULARES.
2.1. Programas de ordenador.
No se crea que esa nocin amplia de explotacin resulta por completo extraa al sistema de la LPI. En gran medida, la correspondencia entre uso y explotacin de una obra intelectual, est presente en la regulacin especialmente dispensada a los programas de ordenador en el Ttulo VII del Libro I de la Ley. En efecto, aunque lo que el artculo 99.a) LPI reserva en exclusiva al titular de los derechos sobre un programa de ordenador es, entre otras cosas, la reproduccin total o parcial del mismo, no se olvide que, segn ese mismo precepto, ser necesaria autorizacin del titular de los derechos [c]uando la carga, presentacin, ejecucin, transmisin o almacenamiento de un programa necesiten
Podran imaginarse casos en los que todava es menor la relacin del pblico como destinatario final de un bien o servicio, y el autor cuya creacin no se hace accesible pblicamente pero es empleada dentro del proceso de produccin de dicho bien o servicio. En el ejemplo, los clientes del restaurante pueden al menos degustar el plato preparado conforme a la receta, lo cual no deja de ser una forma de acceso a la misma. Claro, esto es algo que descartan quienes se inclinan por una visin al uso (y valga la redundancia) de explotacin. As, J.L. GARCA MARTN, La nocin de explotacin en las creaciones intelectuales, RDP, 1992, p. 930, siguiendo en este punto a LPEZ JACOISTE, opina que la idea de explotacin a diferencia de la de uso, no concluye en la utilizacin personal de los servicios de la cosa, sino que emplea sta como instrumento para la obtencin de beneficios.
tal reproduccin, cosa que al parecer, tcnicamente, puede estimarse que siempre sucede.
Es decir, a travs del expediente -un tanto forzado- de considerar reproduccin, en el sentido legal del trmino, a lo que slo lo es de un modo efmero y dentro de procesos internos de funcionamiento del propio ordenador,83 se consigue que actos de mera utilizacin o aplicacin del programa penetren de lleno en la rbita de exclusiva reservada al titular de los derechos.84 A la vista de lo anterior no me parece casual, ni probablemente desacertado, que haya quien considere a los programas de ordenador como obras que, por s mismas y al margen de su configuracin material o externa, son todo contenido.85
2.2. Proyectos, planos, maquetas y diseos de obras de arquitectura e ingeniera.
Como seala BONDA ROMN, [n]o debe confundirse la reproduccin necesaria para la utilizacin del programa con la copia del programa. El programa se reproduce en todo o en parte mientras el ordenador lo ejecuta. Durante este proceso no se lleva a cabo copia alguna del programa en el sentido tradicional y propio de realizacin u obtencin de un ejemplar permanente de un original (...). Las operaciones de carga, almacenamiento, etc., no suelen dejar rastro alguno del programa una vez ejecutado por el ordenador. Vid. F. BONDA ROMN, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, Cvitas, Madrid, 1997, p. 371. Como explica J. DELGADO ECHEVERRA, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 1465, [d]esde los primeros trabajos sobre la proteccin jurdica del software se advirti que para que sta alcanzara sus objetivos habra de reservar a los titulares del mismo la exclusiva en la utilizacin y no slo en la reproduccin, distribucin, comunicacin o transformacin. (...) Por ello la doctrina trat de subsumir esta utilizacin en un derecho claramente reconocido, el de reproduccin. Para ello argument que, por razones tcnicas, toda utilizacin de un programa en un ordenador conlleva necesariamente una copia o duplicado de las instrucciones en la memoria interna del mismo (lo que aproximadamente es cierto) y que tal copia supone una reproduccin en el sentido legal (...). Ms adelante (p. 1469), comentando la regulacin de la Directiva [91/250/CEE sobre proteccin jurdica de programas de ordenador] y los cambios que motiv en el ordenamiento interno espaol, DELGADO ECHEVERRA concluye : [l]o cierto es que el articulado de la Directiva no llega a decirlo (tampoco la Ley espaola), pero se aprecia el deseo de que todo ocurra como si, en realidad, todo uso del programa quedara reservado al titular de los derechos de explotacin. Tambin F. BONDA ROMN, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, Cvitas, Madrid, 1997, p. 371, cree que en el artculo 99.a) LPI [s]e consagra, pues, un nuevo derecho (rectius facultad) en materia de programas de ordenador : el derecho de uso, ya que la mera utilizacin del programa requiere la autorizacin del autor o de su derechohabiente.
Vid. F. BONDA ROMN, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, Cvitas, Madrid, 1997, p. 121.
Otro tanto cabra decir de la proteccin que, conforme al artculo 10.1.f) LPI, se dispensa a los proyectos, planos, maquetas y diseos de obras arquitectnicas y de ingeniera. Curiosamente la Ley no declara explcitamente protegibles las obras de arquitectura e ingeniera, sino tan slo los elementos preparatorios de las mismas. Con independencia de que semejante falta de mencin deba ser solventada en sede interpretativa,86 y de que por tanto las obras de arquitectura o de ingeniera merezcan ser protegidas frente a, por ejemplo, su reproduccin inconsentida por medio de la fotografa o su comunicacin pblica a travs de una emisin televisiva,87 lo que me interesa destacar es que a los proyectos, planos, maquetas y diseos de esta clase de obras no basta con protegerlos en relacin con su reproduccin, distribucin, comunicacin pblica o transformacin. Es preciso hacerlo tambin con respecto a su puesta en ejecucin o actuacin efectiva a travs de la construccin de la obra en ellos proyectada, planeada, maquetada o diseada.88
Negar esto significara condenar a esta clase de autores a una proteccin extremadamente limitada. Al arquitecto o al ingeniero que ha proyectado, planeado, maquetado o diseado una obra le ha de resultar francamente insuficiente que la Ley le permita perseguir al sujeto que, sin su permiso, expone pblicamente los proyectos, planos, maquetas o diseos de su obra en una exposicin, o a quien los fotocopia y distribuye sin su autorizacin, si por otra parte no se le ampara frente a la conducta del sujeto que decide poner en pie el edificio o la obra de ingeniera que esos proyectos, planos, maquetas o diseos reflejan.
Para R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 186, (...) hay que entender que las obras arquitectnicas y de ingeniera, aunque consta expresamente que el legislador no las quiso mencionar, deben ser consideradas como obras protegidas cuando tengan un grado de originalidad suficiente.
Siempre teniendo en cuenta el lmite a los derechos de autor recogido en el artculo 35.2 LPI, a saber, [l]as obras situadas permanentemente en parques, calles, plazas u otras vas pblicas pueden ser reproducidas, distribuidas y comunicadas libremente por medio de pinturas, dibujos, fotografas y procedimientos audiovisuales. Dice R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 187 : [l]a proteccin de los proyectos, planos, maquetas y diseos comprenden no slo su reproduccin como tales, sino que se extiende, adems, a que no se puedan utilizar (sin autorizacin de su autor) para la ejecucin de la obra definitiva.
Nos hallamos, pues, ante otro caso claro de explotacin que sin embargo no es reconducible en sentido estricto a ninguna de las cuatro modalidades de explotacin tipificadas en la LPI,89 un caso por tanto en el que vale ms hablar de explotacin a travs del uso o aplicacin de la obra. Dira ms, uso o aplicacin del contenido de una obra, pues si se toma como referencia la obra de arquitectura o ingeniera una vez erigidas, es obvio que los proyectos, planos, maquetas y diseos no estn dotados de la expresin formal definitiva propia de aquellos dos mbitos. El proyecto, el plano, la maqueta o el diseo estn situados, respecto de la obra arquitectnica o de ingeniera en s, en la misma relacin en que puede hallarse una idea publicitaria con respecto a la creacin publicitaria definitiva.
TRANSFORMACIN COMO UN CASO DE EXPLOTACIN DEL CONTENIDO DE UNA
Parece, por tanto, que el contenido de una obra, considerado separadamente de la forma que lo contenga, puede ser objeto de explotacin a travs de lo que cabra considerar su uso o aplicacin dentro de una actividad con terceros, mas no a travs de las modalidades de explotacin legalmente tipificadas. No me conformo, sin embargo, con esta conclusin, sino que creo posible ofrecer algn argumento ms a favor de la tesis de que los contenidos originales de una obra pueden protegerse haciendo recurso de la
Segn R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 187, nota a pie n 6, cuando se afirma que la proteccin de los proyectos, planos, maquetas y diseos de arquitectura e ingeniera se extiende tambin a la ejecucin de la obra definitiva en ellos basada [vid. nota anterior], [e]llo queda incluido dentro de los derechos de explotacin del autor, aunque en principio no sea propiamente un derecho de reproduccin o de transformacin, de acuerdo con nuestra Ley. En algunos ordenamientos forneos el supuesto goza de cierta contemplacin legal, si bien las soluciones varan considerablemente de unos a otros. As, en Francia, la ejecucin repetida de un plano o proyecto tipo de una obra de arquitectura es considerado un caso de reproduccin (vid. artculo L. 122-3, tercer prrafo, CPI), mientras que en Alemania la ejecucin de planos o bocetos de una obra de las artes plsticas, as como la repeticin o imitacin de una obra de arquitectura, son tratadas como supuestos de transformacin (vid. 23 UrhG). En el caso italiano, slo para proyectos de obras de ingeniera u otras anlogas que constituyan soluciones originales de problemas tcnicos, el artculo 99 L.A. concede a sus autores el derecho a percibir una remuneracin equitativa de quienes pongan en realizacin el proyecto sin su consentimiento. Sin embargo, este derecho no slo no se configura como un derecho de exclusiva sino que adems se contempla como un derecho conexo al ejercicio del derecho de autor, regulado por tanto en el Ttulo II de la Ley.
nocin de explotacin que se refleja en la LPI, incluso echando mano de una de las facultades en ella tipificadas, como es la facultad de transformacin.
Transformar una obra, segn se desprende del artculo 21 LPI, supone introducir alguna modificacin en su forma, tal como traducirla o adaptarla, de modo que como consecuencia del proceso de transformacin se derive una obra diferente. Las, as llamadas, obras derivadas, son consecuentemente obras parcialmente originales, dado que sus autores proyectan su esfuerzo creativo, por definicin, sobre una creacin intelectual preexistente.90
Me interesa subrayar especialmente que el precepto legal se refiere a la transformacin como una modificacin que afecta slo a la forma de la obra. Si se contrasta este dato con el hecho, generalmente incuestionado, de que toda creacin no es sino el resultado de combinar forma y contenido, ha de concluirse que todo proceso de transformacin implica una reproduccin del contenido de la obra. Reproduccin, tal vez no en el sentido legal del trmino, porque una vez ms la definicin de reproduccin que ofrece el artculo 18 LPI aparece hecha a la medida de los aspectos exclusivamente formales de las obras.91 Cuando me refiero a reproducir el contenido de una obra, siendo el caso que paralelamente su forma experimenta una transformacin, obviamente no se puede concebir esa reproduccin al modo en que se reproduce la forma de la obra. Es necesario, como siempre que se habla del contenido separadamente respecto de la forma, emplear el ndice de abstraccin correspondiente, pues slo de ese modo el contenido de una obra preexistente se hace reconocible bajo la nueva cobertura formal de la obra derivada.
En el intento de explicar esa inmutabilidad del contenido que necesariamente debe acontecer en el curso de un proceso de transformacin intelectual -si ni siquiera permaneciera inmutado el contenido carecera de sentido que se configurase la
Vid. F. RIVERO HERNNDEZ, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, pp. 432 y 435.
Se entiende por reproduccin la fijacin de la obra en un medio que permita su comunicacin y la obtencin de copias de toda o parte de ella.
transformacin como un caso de explotacin de una obra ajena-, se han ensayado frmulas como la de la forma interna. La nocin de forma interna, entendida sta como una suerte de configuracin estructural de la obra, a mitad de camino entre su contenido y su forma externa o forma expresiva, ha encontrado siempre especial acogida entre la doctrina alemana.92 Aplicada esta nocin a los casos de transformacin, sirve para explicar que lo que sta comporta son slo cambios en la forma externa de la obra, permaneciendo inalterada su forma o configuracin interna.93
Desde mi punto de vista, sin embargo, el recurso al concepto de forma interna, o cualquier otro similar,94 no representa sino la invencin de un nivel intermedio inexistente o, en el mejor de los casos, imposible de delimitar,95 que en el fondo slo sirve para no tener que admitir que en las obras derivadas el contenido de la obra preexistente no se
La formulacin inicial de la distincin entre forma interna y forma externa, dentro de la doctrina jurdica, se debe a J. KOHLER, Urheberrecht an Schriftwerken und Verlagsrecht, Ferdinand Enke, Stuttgart, 1907 (reeditado por Scientia Verlag, Aalen, 1980), pp. 128-170. De ella se siguen haciendo eco autores como E. ULMER, Urheber- und Verlagsrecht, 3 ed., Springer Verlag, Berln-HeidelbergNueva York, 1980, p. 120, o H. HUBMANN y M. REHBINDER, Urheber- und Verlagsrecht, 8 ed., C.H.Beck, Munich, 1995, p. 39. I. CHERPILLOD, L objet du droit d auteur, CEDIDAC, Lausana, 1985, pp. 32-43 ha elaborado una sntesis de los aspectos ms relevantes de esa distincin, tanto en el pensamiento del propio KOHLER como en el de otros autores posteriores. ARE, que contempla la forma interna como la conexin y el reagrupamiento de los elementos de la obra, su composicin o construccin orgnica, dice tambin de ella que es lo que permanece en una obra aunque sta venga reelaborada, mudando los elementos exteriores. Vid. M. ARE, L oggetto del diritto di autore, Giuffr, Miln, 1963, p. 150 [traduccin propia]. En sentido muy similar se manifiesta P. GAUDRAT, Rflexions sur la forme des oeuvres de l esprit, en Mlanges en l honneur de Andr Franon, Dalloz, Pars, 1995, p. 207, cuando dice que la identificacin del objeto de proteccin en la forma interna explica que, detrs de la aparente diversidad de formas externas, el derecho de autor tenga en realidad un objeto nico [traduccin propia].
La doctrina francesa, al menos la tradicional, suele referirse al concepto de composicin, como nivel intermedio entre la ideacin y la expresin. Vid. por todos H. DESBOIS, Le droit d auteur en France, 3 ed., Dalloz, Pars, 1978, p. 11. De lo proceloso de esa delimitacin levanta acta RIVERO HERNNDEZ, quien despus de observar : [e]n lnea de principio, en la transformacin los elementos sustanciales que definen la obra resultante se identifican generalmente con los de la original, mientras que varan en mayor o menor proporcin la forma interna, la forma externa o el medio de expresin. (...), se ve obligado a concluir : [n]o hay, sin embargo, unanimidad de criterios en cuanto al juego de los elementos coincidentes y diferenciales entre una y otra obra en la transformacin, y su alcance posible. Vid. F. RIVERO HERNNDEZ, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 433. Aunque por razones distintas (vid. nota siguiente) tambin a F. BONDA ROMN, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, Cvitas, Madrid, 1997, p. 121, le parece insuficiente, para explicar el mecanismo de la transformacin, el recurso a la idea de forma interna.
altera,96 porque eso sera tanto como decir que el contenido, de algn modo, se protege, lo cual es en ltima instancia lo que se quiere evitar.97 En cambio, afirmar que quien lleva a cabo una transformacin explota la obra preexistente porque toma elementos pertenecientes a su forma -interna, pero forma a la postre-, resulta ms acorde con los postulados tradicionales acerca de la imposibilidad de proteger los contenidos por el derecho de autor.98 Lo aconsejable, en mi opinin, sera prescindir sencillamente del concepto de forma interna o de cualquier otro que le pudiera equivaler.
Aunque explicar en estos trminos el fenmeno de la transformacin pueda provocar cierta perplejidad, creo que esa perplejidad puede paliarse reflexionando acerca de supuestos, cuya reconduccin al mbito de la transformacin es pacfica, y que sin embargo representan con toda probabilidad una distancia entre la obra preexistente y la derivada mucho mayor que la que puede haber entre la concepcin de una idea publicitaria, o de un mtodo con aplicaciones empresariales, y su plasmacin en una creacin publicitaria o su puesta en aplicacin respectivamente. Me refiero en general a los casos de transformacin de obras pertenecientes a rdenes intelectuales distintos, y particularmente al caso de la adaptacin cinematogrfica de una obra literaria.99 Es perfectamente posible que los dilogos del filme no hayan heredado ni una sola expresin
Para F. BONDA ROMN, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, Cvitas, Madrid, 1997, p. 121, es imposible que la variacin de la forma no altere el contenido. Y ms adelante, como quiera que en algunas obras determinados contenidos tambin quedan protegidos (argumento o personajes), su apropiacin sera elemento fundamental para su transformacin en una obra diferente. La visin de este autor, con quien no puedo estar de acuerdo, desborda claramente la definicin de transformacin del artculo 21 LPI. sa es tambin la opinin de MARCO MOLINA. Concluye esta autora, despus de dedicar varias pginas al examen de la distincin entre forma externa y forma interna tal y como la entendieron KOHLER y DE BOOR, que [L]a distincin entre forma externa e interna acaba convirtindose en un mero subterfugio para evitar declarar que en infinidad de ocasiones el propio contenido de la obra deber quedar protegido. Vid. J. MARCO MOLINA, La propiedad intelectual en la legislacin espaola, Marcial Pons, Madrid, 1995, p. 335. La propia MARCO MOLINA, continuando el razonamiento transcrito en la nota anterior, observa en tono crtico que cuando por estar a la orden del da la filmacin de argumentos de obras literarias, quiera el legislador reservar tambin al autor tal utilizacin, que lo es, sin duda, del propio contenido de la obra, la doctrina dir que estamos ante una proteccin de la forma interna de la obra literaria que ha sido llevada al cine. Vid. J. MARCO MOLINA, La propiedad intelectual en la legislacin espaola, Marcial Pons, Madrid, 1995, pp. 335-336.
JEHORAM se refiere precisamente a la realizacin de un filme basado en una novela, segn l uno de los ejemplos clsicos de adaptacin, como un caso en el que en cierto sentido est presente la proteccin de una idea. Vid. H.C. JEHORAM, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, p. 170.
literal de la novela ;100 es posible incluso que se trate de un filme mudo ; es seguro que la obra literaria no contendr por su parte ningn rasgo expresivo de carcter audiovisual. Sin embargo, a pesar del serio esfuerzo de abstraccin que la mayor parte de las veces hay que realizar para identificar la obra originaria dentro del discurso expresivo de la obra cinematogrfica, no se pone en duda que la adaptacin de una novela para el cine constituye un caso de transformacin, y por tanto de explotacin, de dicha novela.101
ALTERNATIVOS DE PROTECCIN DE LAS IDEAS EXPRESADAS EN UNA
OBRA INTELECTUAL.
Aceptar las premisas que hasta aqu llevo expuestas implica aceptar que el derecho de autor puede ser una alternativa vlida, o al menos no frontalmente descartable, cuando se trata de lograr una proteccin jurdica para las ideas, principios, teoras, procedimientos, sistemas o mtodos. Pero no significa ignorar que existen otros posibles mecanismos de proteccin a los que acudir en defecto de aqul, mecanismos de los que por otra parte se ha venido sistemticamente echando mano dado el rechazo generalizado a la posibilidad de proteger por el derecho de autor las ideas y objetos similares, aunque probablemente niguno de ellos est especficamente concebido para la proteccin exclusiva de tales
Por ms que se pueda estar de acuerdo con BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO en que [l]a adaptacin para obra audiovisual se realiza normalmente a travs de la adaptacin de una obra literaria originaria (novela, obra dramtica), de la que se extraen el argumento y el guin o los dilogos. Vid. R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 203. Es sintomtico que, para RODRGUEZ TAPIA, elementos como el argumento y el guin (o plan) de una obra deban conceptuarse antes como ideas que como partes de su aspecto formal. En efecto, bajo un epgrafe titulado Las ideas tambin son protegibles, este autor sostiene -en una cita que ya he transcrito SUPRA- que [l]os formatos de programas audiovisuales son protegibles y registrables si tiene una mera descripcin compleja, pues recordemos, con el artculo 64 RLPI, que el plan y argumento de una obra musical o dramtica constituyen propiedad [nfasis del autor]. Vid. J.M. RODRGUEZ TAPIA, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, Cvitas, Madrid, 1997, pp. 54-55. Vid. por todos F. RIVERO HERNNDEZ, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 441. De hecho, el nico tratamiento contenido en la LPI de una figura contractual relacionada con el derecho de transformacin, se halla en sede de adaptacin audiovisual de obras preexistentes (artculo 89 LPI). Aludiendo a las obras literarias de ficcin deca ULMER que [E]l contenido creado, el carcter de los personajes, el desarrollo de la intriga, la trama de los elementos, etc..., todo ello puede ser protegido por el derecho de autor, es decir que toda adaptacin, como es el empleo de la intriga para una pelcula, constituye falsificacin [el nfasis es mo]. Vid. Vid. E. ULMER, La proteccin por el derecho de autor de las obras cientficas en general y de los programas de computadores en particular (trad. de P. MUOZ DE BEAUGIER), RIDA n 74 (octubre 1972), p. 76.
objetos desde la perspectiva en la que han sido contemplados a lo largo de este trabajo, es decir, como elementos integrantes del contenido de una obra intelectual.102
Sin embargo, no se trata de cuestionar la importancia de poder contar con semejantes instrumentos de proteccin, por ms que su utilizacin se encuentre a veces restringida a determinadas categoras de sujetos, o seriamente condicionada por la necesidad de superar obstculos probatorios de consideracin. Mi propuesta de buscar acomodo entre las normas sobre derecho de autor para la proteccin de las ideas, no envuelve ningn nimo de exclusin con respecto a esas otras frmulas de proteccin, las cuales pueden resultar incluso ms aconsejables en determinadas circunstancias. Lo que defiendo es que al sujeto que ha concebido una idea, principio, teora, procedimiento, sistema o mtodo, no hay por qu arrebatarle de raz la posibilidad de que, si lo considera preferible, acuda a las normas sobre derecho de autor para fundamentar su accin contra aqul que se sirvi inconsentidamente de su creacin. Si se decanta por esa opcin slo hay dos cosas que ese sujeto necesita estar en condiciones de probar, a saber : la originalidad de su propia creacin y la existencia de una efectiva usurpacin por parte de su demandado.
Mecanismos de los que, por razones de espacio y de sistemtica, me limitar a hacer mencin y a ofrecer alguna informacin bibliogrfica. As, la proteccin de una idea puede canalizarse a travs del otorgamiento de un contrato de licencia para su explotacin [vid. R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, La explotacin y la proteccin de las ideas a travs de los contratos, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, pp. 223-241], o autorizando su explotacin en el marco de un ms amplio contrato de licencia de know-how [sobre los contratos de licencia de know-how vase J. MASSAGUER, El contrato de licencia de know-how, Librera Bosch, Barcelona, 1989 ; J.A. GMEZ SEGADE, El secreto industrial (know how). Concepto y proteccin, Tecnos, Madrid, 1974]. Es posible asimismo articular la tutela de una idea a travs de las normas que regulan la responsabilidad extracontractual, o a travs de las normas que disciplinan la competencia desleal, cuando la explotacin de una idea ajena se produzca en el contexto de relaciones precontractuales o contractuales que obliguen al recipiendario de la misma a mantener un deber de confidencialidad [vid. V. NABHAN, La proteccin de las ideas fuera del mbito del derecho de autor y de los contratos expresos, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, pp. 367-381 ; J.J. OTAMENDI RODRGUEZ-BETHENCOURT, Comentarios a la Ley de Competencia Desleal, Aranzadi, Pamplona, 1994, pp. 225 y ss. ; M. NOGUEIRA GUASTAVINO, La prohibicin de competencia desleal en el contrato de trabajo, Aranzadi, Pamplona, 1997, p. 73]. Por ltimo, la explotacin de una idea ajena ya divulgada, en ausencia de toda relacin contractual o precontractual, o bien podra constituir un caso de competencia desleal (ya sea por confusin o por un comportamiento parasitario, esto es, por la imitacin que comporte el aprovechamiento indebido de un esfuerzo ajeno) o bien podra dar lugar a una accin de enriquecimiento sin causa [vid. nuevamente V. NABHAN, La proteccin de las ideas fuera del mbito del derecho de autor y de los contratos expresos, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, pp. 367-381 ; J.J. OTAMENDI RODRGUEZ-BETHENCOURT, Comentarios a la Ley de Competencia Desleal, Aranzadi, Pamplona, 1994, pp. 210-211 ; y L.B. JACK, The legal protection of abstract ideas : a remedies approach, IDEA The Journal of Law and Technology, vol. 18-2 (verano 1976), pp. 12-17].
IV. LA AUTORA Y EL PLAGIO DE LAS IDEAS.
Si fuera cierto que las ideas son libres porque es imposible predicar su autora con respecto a un ideador en concreto, ya que se trata de objetos tan elementales que cualquiera puede llegar a concebirlas ms tarde o ms temprano, entonces careceran de valor y nadie tendra inters en adquirir derecho alguno para alcanzar su conocimiento y poder efectuar una utilizacin legtima de las mismas.103 Ms bien hay que pensar que en relacin con la formulacin de las ideas -o de los principios, teoras, procedimientos, sistemas y mtodos- pasa como con ciertos juegos infantiles, del tipo de las adivinanzas o la bsqueda del tesoro. A priori se acepta el reto que en tales juegos se plantea y se aspira a acumular en exclusiva el mrito de hallar la solucin, pero cuando resulta ser otro quien se anticipa en conseguir el resultado, todos reivindican la cercana en la que por su parte se hallaban de lograrlo y procuran hacer cuanto sea posible para restar valor al xito del contrincante. Con las ideas sucede algo parecido : toda vez que un sujeto las formula, pasan a ser rpidamente interiorizadas por los dems, generando en ellos la disonancia cognitiva de considerarlas como propias, cuando lo cierto es que ese estado mental de reconocimiento como propia de una idea ajena resulta absolutamente imposible de acreditar.104 Mientras no se demuestre lo contrario debe suscribirse el razonamiento, por tautolgico que resulte, de que hasta tanto alguien da a luz una idea por vez primera, dicha idea no se le ha ocurrido antes a nadie.
La cuestin, efectivamente, es acreditarlo. O ms bien, desde el punto de vista del ideador que reclama su proteccin frente a quienes segn l se han servido de su idea, evitar que otros demuestren haber tenido antes esa misma idea. Despus de constatar que
Y la verdad, no es sa la conclusin a la que conduce una observacin mnimamente detenida de la realidad. En EL PAS del lunes 24 de enero de 2000 se inclua (p. 68) un anuncio de la Junta de Andaluca, el cual contena la convocatoria de un Concurso Nacional de Ideas para la ordenacin [urbanstica y arquitectnica] de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Como es fcil comprobar, por ste y por otros ejemplos que podran ponerse, la consecucin de ideas originales es un aspecto de indudable valor en muchas disciplinas y profesiones. Me atrevera a afirmar que AMAT LLARI era vctima de un estado mental de esta naturaleza cuando escribi : [L]a idea o la situacin en que se basa la obra nos pertenece a todos, el trabajo del autor es darle forma [el nfasis es mo]. Vid. M.E. AMAT LLARI, La distincin entre idea y forma en el derecho de autor en Espaa, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, p. 111.
las definiciones frecuentemente manejadas pasan por alto que tambin las ideas aparecen revestidas de un cierto grado de concrecin, o lo que es igual, que gozan de lo que podra considerarse una forma expresiva rudimentaria, y una vez comprobado que su explotacin puede quedar cubierta por el derecho de autor, a pesar de que las formas de explotacin tipificadas en la LPI parecen estar slo concebidas en funcin del aspecto formal de las creaciones, se alcanz la conclusin de que la originalidad debe ser el nico factor a tener en cuenta para proteger tanto la forma como los contenidos de una obra, aunque stos encajen dentro de lo que comnmente se conoce como ideas, principios, teoras, procedimientos, sistemas o mtodos. Ahora bien, la originalidad hay que probarla y para ello deben sortearse los obstculos tendidos por parte de quienes ponen en cuestin su presencia. Mi intencin a partir de aqu es demostrar que no tiene por qu resultar ms difcil superar esos obstculos cuando se trata de acreditar la usurpacin del contenido original de una obra, que cuando nos hallamos situados en un contexto de plagio normal, esto es, aqul en el que se encuentra involucrado el aspecto formal de una obra.105
El primer obstculo que puede plantear todo demandado por plagio sera lgicamente el de sostener que no ha llevado a cabo ninguna copia de la obra del demandante, sino que por el contrario ha desarrollado su labor creativa de manera independiente y espontnea. A fin de neutralizar semejante alegacin, no se puede exigir al demandante que acredite de manera efectiva cmo el demandado concibi su creacin teniendo como referencia inmediata su obra. Obtener evidencias directas de que el demandado ha copiado, por ejemplo a travs de testigos presenciales, es virtualmente imposible. De ah que la demostracin de que hubo copia se suele traducir en la prctica, en la demostracin de que el demandado tuvo una posibilidad suficiente y razonable de acceso a la obra del demandante. Esa demostracin es relativamente fcil de lograr cuando el demandado sea un sujeto al que el propio demandante haya proporcionado un ejemplar de su obra, lo que suele acontecer en un contexto de negociaciones encaminadas a interesar a alguien
Las consideraciones que expongo a continuacin, siguen en lo esencial el esquema que, en relacin con el plagio, propuse en mi monografa La propiedad intelectual sobre las obras musicales, Comares, Granada, 1999, pp. 272-296.
en la explotacin de una obra.106 A falta de esos contactos, que pueden haber tenido lugar con el demandado en persona o con otro sujeto vinculado a l por lazos jurdicos de colaboracin o dependencia, el nivel de accesibilidad de la obra del demandante debe medirse en razn del grado de difusin que aqulla hubiese conocido dentro del mbito de actuacin del demandado.
Imagnese que el sujeto A ha concebido un mtodo de gestin aeroportuaria relativo al embarque de pasajeros absolutamente revolucionario. Imagnese, marginando
hipotticamente el dato de que las competencias en materia de gestin aeroportuaria corren -de momento- a cargo de un nico organismo de titularidad estatal, que A autoriza a la empresa X para poner en prctica su mtodo en los aeropuertos por ella gestionados, pero que asimismo no tiene el menor inconveniente en describir su mtodo a travs de un artculo publicado en una revista especializada, as como por medio de entrevistas concedidas a diversos medios de comunicacin de masas. Imagnese que la empresa Y, sin contar con autorizacin alguna, decide implantar en los aeropuertos que por su parte gestiona un mtodo idntico al concebido por el sujeto A. El sujeto A, sin duda, puede apelar al suficiente grado de difusin de su creacin. Se dir rpidamente que, en el ejemplo, el proceder de A es absurdo, y efectivamente lo es teniendo en cuenta el estado actual de la jurisprudencia y la doctrina sobre este tema. El mejor consejo para l sera que, si quiere evitar que plagien su idea, se abstenga de divulgarla. Pero por qu entonces no aconsejar lo mismo al autor de libros de texto que despus resultan ser sistemtica e impunemente fotocopiados? o a las empresas de software cuyos
El extremo de si poda determinarse o no la existencia de una posibilidad suficiente y razonable de acceso a la obra del querellante, constituy objeto de debate en un litigio en el que se acab por estimar que las coincidencias entre dos obras, en concreto dos guiones para una serie audiovisual, afectaban nicamente a ideas germinales y no al desarrollo de la peripecia, a su estructura, o al tono de conjunto. En el fallo, emitido el 28 de octubre de 1997 por el Juzgado de lo Penal nmero 26 de Madrid, se apreci que no obstante haberse producido la recepcin postal del guin del querellante por parte del acusado, ello no tena por qu tornarse en conocimiento efectivo por parte de ste de la existencia del guin y de su contenido. Por mi parte me permito disentir de esta apreciacin. Al margen de que se pueda estar de acuerdo en que las semejanzas entre los dos guiones no afectaban a elementos suficientemente perfilados u originales, creo que el Juzgado se equivoca por lo que respecta a la posibilidad de acceso al guin del querellante, la cual sin duda debi admitir desde el momento en que qued acreditada la recepcin postal del mismo por parte del acusado. Como curiosidad cabe anotar que el guin del acusado, a quien finalmente se absolvi de los cargos que contra l se haban vertido, no era sino el que servira de base para la elaboracin de la exitosa serie de televisin Mdico de familia. Vid. esta sentencia en R.J.E. La Ley, 1997-6, Ref. n 11519, o reseada en pe. i. revista de propiedad intelectual, n 1 (enero-abril 1999), p. 163.
programas son sometidos a un pirateo concienzudo? Si se implantara una cultura de respeto hacia la propiedad intelectual ajena, y ese respeto se extendiera tambin a las ideas originales latentes bajo ciertas obras, entonces no habra ningn inconveniente en que un sujeto las difundiera abiertamente. El ordenamiento le protegera tambin frente a la aplicacin inconsentida de sus ideas -siempre que quepa acreditar que efectivamente es su idea la que ha sido explotada sin su consentimiento- sin necesidad de condenarle al secretismo.
Pero de nada servir al demandante por plagio acreditar la existencia de una posibilidad suficiente y razonable de acceso a su obra por parte del demandado, si entre las dos creaciones en litigio no se aprecian semejanzas que hagan pensar en un comportamiento usurpatorio. Ms concretamente, para que pueda determinarse la existencia de plagio, es necesario que entre la obra del demandante y la del demandado quepa apreciar semejanzas sustanciales.107 La aproximacin a la nocin de sustancialidad se ha abordado ora desde parmetros cuantitativos ora desde parmetros cualitativos, pero tanto en uno como en otro caso siempre se ha hecho teniendo en cuenta los aspectos formales de las obras involucradas.108 Cuando se trate del eventual plagio de una idea, o realidades anlogas, habr que hacer un indudable esfuerzo de abstraccin para poder calibrar la sustancialidad de la semejanza entre la creacin del demandante y la del demandado.109
En palabras de nuestro Tribunal Supremo (Sala 1), por plagio hay que entender, en su acepcin ms simplista, todo aquello que supone copiar obras ajenas en lo sustancial. Vid. SSTS (Sala 1) de 28.01.1995 (F de D 3), Repertorio de Jurisprudencia Aranzadi, marg. n 387, 17.10.1997 (F de D 2), Repertorio de Jurisprudencia Aranzadi, marg. n 7468, y 23.03.1999 (F de D 3), Repertorio de Jurisprudencia Aranzadi, marg. n 2005 [el nfasis es mo]. As puede deducirse del anlisis que yo mismo he realizado sobre la cuestin, bien que aplicado al caso particular de las obras musicales. Desde luego es preferible un enfoque cualitativo, que permita apreciar la existencia de semejanzas sustanciales entre dos obras siempre que, aunque no resulte afectada una porcin cuantitativamente relevante, s lo sea aquella parte caracterstica o meritoria de la obra, la que en su caso la haya hecho popular o comercialmente valiosa. Vid. R. SNCHEZ ARISTI, La propiedad intelectual sobre las obras musicales, Comares, Granada, 1999, pp. 284-286. En tales casos lo que cabr apreciar es lo que M.B. NIMMER y D. NIMMER, Nimmer on copyright, Matthew Bender & Co. Inc., Nueva York-Oakland, 1996, pp. 13/30 - 13/49, llaman una semejanza global no literal (comprehensive nonliteral similarity).
Interesa examinar, en este sentido, algunas de las consideraciones vertidas por el Tribunal Supremo (Sala 1) en su sentencia de 28 de enero de 1995,110 a propsito de una demanda por plagio interpuesta por un arquitecto contra su comitente, que le haba encargado unos proyectos para construccin de viviendas, y un segundo arquitecto, al que achacaba haber incurrido en plagio con respecto a los proyectos por l elaborados. El caso tiene una especial significacin por cuanto, como se ha visto en otros epgrafes de este trabajo, los proyectos de obras de arquitectura presentan no pocas analogas con las ideas, principios, teoras, procedimientos, sistemas o mtodos, tanto por lo que se refiere a la carencia de una formulacin expresiva definitiva, como por lo que hace a la manera de producirse su explotacin, no reconducible -o al menos no necesariamente- a las formas de explotacin tipificadas en la LPI. Aunque en el caso el Alto Tribunal no se mostr conforme con las alegaciones del arquitecto demandante, y deneg por tanto la existencia de plagio, son ilustrativas estas observaciones extradas del Fundamento de Derecho Tercero : [L]as situaciones que representen plagio hay que entenderlas como las de identidad, as como las encubiertas, pero que descubren, al despojarlas de los ardides y ropajes que las disfrazan, su total similitud con la obra original, produciendo un estado de apropiacin y aprovechamiento de la labor creativa y esfuerzo ideario o intelectivo ajeno [los nfasis son mos]. Obsrvese que el Tribunal Supremo admite que el plagio no tiene por qu suponer una identidad perfecta o literal entre la obra plagiada y la plagiaria, lo que abre una va a los supuestos de plagio en los cuales ms que el elemento formal de una obra estn involucrados sus contenidos. Asimismo reconoce expresamente que el plagio puede representar el aprovechamiento de un esfuerzo ideario ajeno.
Las dificultades no terminan aqu para el sujeto empeado en demostrar que otro sujeto ha efectuado una usurpacin de su obra. Pese a haber quedado probado que el demandado tuvo posibilidades razonables de acceso a la obra del demandante, y pese a haber acreditado la existencia de semejanzas sustanciales entre las dos obras, el demandado puede todava intentar contrarrestar las alegaciones que contra l se vierten sobre la base de carecer de originalidad la propia obra del demandante. De conseguir acreditarlo, decaera obviamente la pretensin de plagio.
Vid. Repertorio de Jurisprudencia Aranzadi, marg. n 387.
La falta de originalidad de la obra del demandante, o al menos de aquella porcin de la misma con la cual la obra del demandado presenta semejanzas sustanciales, podra deberse en primer lugar a la existencia de obras anteriores -incluso todava protegidasque resulten igualmente similares tanto a la obra del demandado como a la del demandante.111 En semejante tesitura es claro que no podra establecerse que el demandado ha tomado como referencia la obra del demandante, en vez de cualquiera otra de esas obras igualmente similares. Tanto el uno como el otro no habran hecho sino acudir a fuentes comunes de inspiracin.112 Tratndose de un eventual plagio de ideas, el recurso a esta va de defensa por parte del demandado exigira la aportacin al proceso de creaciones concretas, en las que ya apareciese plasmada o aplicada la idea del demandante.
En segundo lugar podra ocurrir que la obra del demandante se mantuviese excesivamente prxima a elementos pertenecientes al dominio pblico, tales como los que componen el vocabulario bsico de cualquiera de los lenguajes a travs de los cuales pueden expresarse las obras intelectuales. As las cosas el demandado, llegando a un resultado creativo semejante al suyo, se habra limitado a servirse de elementos no pertenecientes a ningn sujeto en particular.113 Normalmente, de hallarnos en un hipottico proceso por plagio de ideas, sta sera la estrategia defensiva ms socorrida en manos del demandado, dada la tan manida afirmacin de que las ideas son elementos desprotegidos, de libre circulacin, no susceptibles de ser monopolizadas por nadie, lo cual -no me cansar de decirlo-, si se toma como premisa significara, empleando una terminologa muy querida por nuestro Tribunal Supremo, hacer supuesto de la cuestin.
Vid. a este respecto R. SNCHEZ ARISTI, La propiedad intelectual sobre las obras musicales, Comares, Granada, 1999, p. 293. La doctrina francesa suele referirse a esas otras obras con el apelativo de anteriorits.
Puede verse una aplicacin reciente de este esquema de razonamiento en la sentencia penal de la AP de Toledo, de 4 de junio de 1999 [Actualidad Jurdica Aranzadi, n 406 (23.09.1999), Ref. 406/26]. No pudo determinarse que el acusado, para realizar su obra, se hubiese servido de la obra pretendidamente plagiada, siendo as que ambas versaban sobre el mismo tema de estudio, al ser muchas las fuentes de consulta manejadas por aqul. Vid. R. SNCHEZ ARISTI, La propiedad intelectual sobre las obras musicales, Comares, Granada, 1999, p. 292.
V. RAZONES DE POLTICA CULTURAL Y LIBRE CIRCULACIN DE LAS IDEAS.
Visto que las complicaciones de ndole prctica a la hora de acreditar un supuesto plagio de ideas, no tienen por qu resultar ms acusadas de lo que ya de por s lo son en los procesos por plagio donde est involucrado el aspecto formal de dos obras, queda todava por sortear un ltimo pero estratgico obstculo a la posibilidad de proteger las ideas conforme a las normas que regulan la propiedad intelectual : las supuestas razones de poltica cultural, que aconsejaran en pos de la libertad de expresin, creacin, investigacin o enseanza, evitar la construccin en torno a las ideas de un blindaje como sera el proveniente de un derecho de exclusiva.114
Por mi parte creo que ninguna otra preocupacin estara menos justificada, que la derivada de pensar que la proteccin de las ideas por el derecho de autor amenazara en modo alguno esas libertades, ya que la legislacin de propiedad intelectual atestigua desde hace dcadas un delicado equilibrio entre la proteccin de los intereses particulares de los autores, atinentes al escrupuloso respeto de sus derechos, y el inters pblico en fomentar las ciencias y las artes a travs de la ms amplia difusin posible de las obras intelectuales.115 Me atrevera a decir que no hay ninguna rama del ordenamiento jurdico,
As, NORDEMANN suscribe la opinin de que la idea debera permanecer libre, en inters de la libertad de creacin cultural. Se estorbara demasiado el desarrollo del genio creador o -en el mbito cientfico- la libertad de investigacin y de enseanza, si ya el pensamiento bsico o la idea resultante de una obra, separada de su concreta configuracin, se protegiese, (...). Vid. W. NORDEMANN, Forma e idea en el derecho de autor, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, pp. 69-70. Para AMAT LLARI [l]a proteccin de la libre circulacin de ideas tiene carcter constitucional. El artculo 20.1.a) de la Constitucin espaola de 1978 reconoce el derecho a expresar y difundir libremente los pensamientos, las ideas y las opiniones por medio de la palabra, la escritura o cualquier otro medio de reproduccin, y en ello se ve un medio de garantizar el desarrollo democrtico de la sociedad. Vid. M.E. AMAT LLARI, La distincin entre idea y forma en el derecho de autor en Espaa, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, p. 111.
Dice PREZ DE ONTIVEROS BAQUERO que la incidencia que tienen las creaciones intelectuales en el desarrollo cultural de la sociedad a la que se dirigen, ha tenido como consecuencia que la regulacin jurdica de los derechos atribuidos a los autores haya estado presidida por la bsqueda de un equilibrio entre los intereses de stos y los de la sociedad destinataria. Vid. C. PREZ DE ONTIVEROS BAQUERO, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 594.
no ya menos peligrosa, sino en verdad ms favorecedora del desarrollo cientfico y cultural que la legislacin sobre propiedad intelectual. Y ello se observa en algunos de sus aspectos estructurales.
En primer lugar la propiedad intelectual se configura como una propiedad de carcter temporal,116 precisamente para propiciar que los objetos sobre los que se proyecta reviertan ntegramente a la sociedad a la vuelta, a lo sumo, de un par de generaciones.117 Una vez transcurrido el plazo legal de duracin, las obras intelectuales pasan a engrosar el dominio pblico (vid. primer prrafo del artculo 41 LPI). En segundo lugar, constante la proteccin legal de las obras, el legislador se ha cuidado de introducir un nutrido elenco de casos en los que se puede llevar a cabo una utilizacin libre de las mismas. Estos lmites al derecho exclusivo de los autores operan bien en beneficio de libertades fundamentales como pueden ser las de expresin, creacin o informacin,118 bien a fin de procurar las mayores garantas para el acceso a la cultura del que se habla en el artculo 44 CE.119
Con carcter general establece el artculo 26 LPI que [L]os derechos de explotacin de la obra durarn toda la vida del autor y setenta aos despus de su muerte o declaracin de fallecimiento. Segn R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, [l]a temporalidad del derecho de autor implica considerar que la misma permite alcanzar un equilibrio adecuado para los intereses contrapuestos en juego. La sociedad tiene inters en fomentar la creacin original de carcter intelectual, ya que la misma constituye una fuente de enriquecimiento cultural imprescindible. Ese fomento se articula precisamente a travs del reconocimiento del derecho de autor, (...), a cambio de lo cual el autor enriquecer con su creacin el acervo cultural de la sociedad : dando a conocer la obra (para su explotacin) primero y, permitiendo as, posteriormente, que la misma pase a ser utilizada libremente por la sociedad (dominio pblico), una vez extinguida la duracin del derecho. Vid. R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 567.
Sera el caso, por ejemplo, de lmites como los contemplados en los artculos 33.2 (libre reproduccin, distribucin y comunicacin pblica de conferencias, alocuciones, informes forenses y obras anlogas que se hayan pronunciado en pblico, siempre que se haga con la finalidad exclusiva de informar sobre la actualidad), 35.1 (reproduccin, distribucin y comunicacin pblica, realizadas con finalidad informativa, de obras susceptibles de ser vistas u odas con ocasin de informaciones sobre acontecimientos de la actualidad), o 39 (parodia), todos ellos de la LPI.
As, el artculo 40 LPI menciona expresamente la posibilidad de ordenar judicialmente la divulgacin de una obra pstuma, para el caso de que los derechohabientes del autor ejerciesen su derecho de indito en condiciones que vulneren lo dispuesto en el artculo 44 CE, el cual como se sabe contiene el doble mandato, dirigido a los poderes pblicos, de promover y tutelar el acceso a la cultura, as como de promover la ciencia y la investigacin cientfica y tcnica. Pero adems cabra aadir lmites como el del artculo 32 LPI (libertad de cita de obras ajenas condicionada, entre otras cosas, a que se realice con fines docentes o de investigacin) o el del artculo 37 LPI (libre reproduccin de obras con fines de
Si todas estas previsiones no existiesen comprendera que la propuesta de proteccin de las ideas por el derecho de autor suscitase cierta alarma, pero dada su contemplacin en la ley me parece exagerada la insistencia a propsito del peligro en que, con dicha proteccin, se colocara al desarrollo cientfico y cultural. Siendo consecuentes, idnticos argumentos serviran para alertar sobre la proteccin de las obras mismas -me refiero a sus aspectos expresivos- por medio de un derecho de exclusiva. As, tener que contar con la autorizacin del autor de la obra preexistente para realizar -o al menos para explotar- una obra derivada, no cabe duda de que coarta la libertad de creacin del segundo autor, por lo tanto habra que abogar por eliminar esa necesidad de autorizacin.120 Y lo mismo se podra decir, en puridad, del consentimiento del autor para llevar a cabo cualquier explotacin de su obra : el editor es un difusor de la cultura y del conocimiento, por qu obligarle entonces al engorroso trance de tener que pagar derechos de autor por las obras que edita? Lo que trato de subrayar, ms all de estas reducciones al absurdo, es que un excesivo acento puesto sobre las razones de poltica cultural, podra dar al traste con el difcil equilibrio en que se sostiene la regulacin sobre derecho de autor, y provocar el vencimiento de todo el sistema.
En lo que s podra estar de acuerdo es en que, en su caso, se reforzasen esos mecanismos -lmites y duracin legal de los derechos de autor- que, dentro de la normativa sobre propiedad intelectual, sirven para que el inters general en la utilizacin lo ms libre y lo ms extensamente posible de las obras, se vea compensado frente al inters particular, de signo opuesto, de los autores. De este modo la proteccin de las ideas, principios, teoras, procedimientos, sistemas o mtodos, podra organizarse bajo
investigacin en instituciones -preferentemente pblicas- tales como museos, bibliotecas, fonotecas, hemerotecas o archivos, y distribucin mediante prstamo en esas mismas instituciones). A semejante (y absurda) conclusin se podra llegar sin demasiado esfuerzo, siguiendo el siguiente razonamiento de AMAT LLARI : [E]l autor, cuando plasma una idea renuncia al menos de momento a seguir desarrollndola, (...) ; si no permitimos su utilizacin libre estamos limitando la creacin intelectual. La copia de una obra nada aporta a la sociedad porque no se desenvuelve la idea en otros sentidos, no supone un esfuerzo creativo. Por el contrario el desarrollo de una idea, concebida por otro con una forma diferente, supone una nueva creacin que debe protegerse. Hgase la prueba de sustituir en el texto anterior la palabra idea por forma expresiva y se comprobar que exactamente las mismas razones aducidas para desproteger las ideas frente a ulteriores desarrollos de las mismas a cargo de otros autores, pueden servir para establecer la desproteccin de la forma expresiva de una obra frente a ulteriores transformaciones creativas de la misma.
los mismos parmetros que rigen la propiedad intelectual de los autores de obras literarias, artsticas o cientficas, si bien se vera condicionada por el establecimiento de lmites especficos que, de manera acusada, hicieran decaer la intensidad de la exclusiva reconocida a favor de sus creadores. Como medida alternativa o cumulativa con respecto a la anterior, podra establecerse un periodo de proteccin legal menos extenso, que aproximase las ideas, principios, teoras, procedimientos, sistemas o mtodos, a la clase de objetos que reciben el reconocimiento de un derecho conexo al de autor, si bien esta aproximacin a los objetos que resultan protegidos a travs de los derechos reconocidos en el Libro II de la LPI, me parece menos plausible en la medida en que, como me he afanado en sostener, considero que las ideas pueden -y deben, si se aspira a que reciban proteccin por medio de un derecho de exclusiva- ser originales, cualidad sta -la de la originalidad- que por definicin est ausente en todos los objetos que son merecedores de un derecho conexo al de autor.
En relacin con la primera de las medidas mencionadas, es un hecho perfectamente constatable que en nuestra actual legislacin sobre derecho de autor, no slo hay lmites singularmente concebidos para determinadas categoras de obras,121 sino que puede encontrarse alguno dirigido expresamente a salvaguardar la libertad de utilizacin de lo que constituyen ideas y principios implcitos en el discurso expresivo de una obra. Lo cual, dicho sea de paso, redunda en la tesis de que el sistema de derecho de autor no es tan ajeno como pudiera pensarse a la posibilidad de proteger las ideas.
En concreto estoy pensando en el lmite a los derechos de explotacin de los programas de ordenador contemplado en el artculo 100.3 LPI. Merece la pena transcribir ese precepto a tenor del cual [e]l usuario legtimo de la copia de un programa estar facultado para observar, estudiar o verificar su funcionamiento, sin autorizacin previa del titular, con el fin de determinar las ideas y principios implcitos en cualquier elemento del programa, siempre que lo haga durante cualquiera de las operaciones de carga, visualizacin, ejecucin, transmisin o almacenamiento del programa que tiene derecho a hacer. Obviamente, si las ideas y principios a que se refiere esta norma careciesen en absoluto de proteccin, no tendra sentido configurar su libre utilizacin como un lmite a
los derechos de explotacin sobre el programa. Tal y como yo lo entiendo, del precepto transcrito se deducira a contrario que las ideas y principios implcitos en cualquier elemento de un programa de ordenador estn protegidos por el derecho de autor, y a ellos alcanza el derecho exclusivo del titular del programa a explotarlos, mientras el usuario legtimo de una copia del mismo no los llegue a determinar durante alguna de las operaciones especficamente mencionadas.122
A propsito de la instauracin de un plazo de duracin menor, naturalmente de lege ferenda, para los derechos de propiedad intelectual que hipotticamente se llegasen a reconocer sobre las ideas, principios, teoras, procedimientos, sistemas o mtodos, estimo -ms all de la objecin de fondo sealada SUPRA- que sera un mal menor para todos aqullos que aspiran a ver reconocido un monopolio de explotacin sobre alguno de tales objetos fruto de su creacin. En efecto, no parece de recibo que el sujeto que dispara una cmara fotogrfica, sin ni siquiera obtener con ello un resultado original, sea premiado conforme al artculo 128 LPI con el derecho exclusivo de autorizar su reproduccin, distribucin y comunicacin pblica por un periodo de 25 aos, contados desde el 1 de enero del ao siguiente a la fecha de su realizacin, y que en cambio quienes conciben una genial idea publicitaria, un revolucionario mtodo de gestin con aplicaciones empresariales, o un original concurso televisivo, se vean privados de una proteccin equivalente. Aunque se rebajase al mnimo el periodo legal de duracin de su monopolio, me parece que estos sujetos merecen la asignacin a su favor de un derecho de exclusiva.
En ltimo extremo me parece inconsecuente mantener una postura contraria a la proteccin de las ideas, principios, teoras, procedimientos, sistemas o mtodos, a travs de las normas que disciplinan la propiedad intelectual, por considerar que dicha proteccin resultara distorsionadora de los principios que rigen esta rama del ordenamiento, si al mismo tiempo se permanece impasible ante situaciones que resultan
Por ejemplo el del artculo 38 LPI, que slo afecta a las obras musicales.
Es as como creo que hay que interpretar lo establecido en el artculo 96.4 LPI, en virtud del cual [N]o estarn protegidos mediante los derechos de autor con arreglo a la presente Ley las ideas y principios en los que se basan cualquiera de los elementos de un programa de ordenador incluidos los que sirven de fundamento a sus interfaces.
igualmente anmalas de acuerdo con esos mismos principios. Me refiero a casos como la proteccin por el derecho de autor de los programas de ordenador (artculos 95 a 104 LPI), o al reconocimiento en una ley sobre propiedad intelectual del llamado derecho sui generis sobre las bases de datos (artculos 133 a 137 LPI).
Por lo que se refiere a los programas de ordenador no hay ms que ver que la propia Ley los define (artculo 96.1 LPI) como toda secuencia de instrucciones o indicaciones destinadas a ser utilizadas, directa o indirectamente, en un sistema informtico para realizar una funcin o una tarea o para obtener un resultado determinado, (...), lo que desde mi punto de vista no les sita muy lejos de lo que cabra considerar un mtodo o un procedimiento, con la diferencia -insustancial a los efectos de proteccin- de que mientras en el caso del software las instrucciones tienen como destinatario al propio ordenador, en la medida en que slo a travs de l puede realizarse la tarea u obtenerse el resultado para los que se concibieron, tratndose de un mtodo o procedimiento convencionales, las instrucciones van dirigidas siempre a una persona fsica.
La razn de que los programas de ordenador resulten actualmente protegidos de acuerdo con las normas que disciplinan los derechos de autor responde, como es notorio, a la intensa campaa de presin orquestada en su da por los poderosos lobbies empresariales que operan en el sector de la informtica, particularmente a raz de la comercializacin masiva de ordenadores personales y del consiguiente software de aplicacin estndar.123 Entonces no se pudo o no se quiso contrarrestar su empuje a fin de evitar que semejantes objetos, tan alejados de lo que tradicionalmente haba venido constituyendo el objeto de proteccin de los derechos de autor, se instalasen en el seno de la citada normativa, con las serias distorsiones que sin duda ello habra de acarrear para el conjunto del sistema.124
Vid. J. DELGADO ECHEVERRA, en Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual, coordinados por R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, 2 ed., Tecnos, Madrid, 1997, p. 1346. La acusacin est implcita en las palabras de DESJEUX : [L]a loi protge le logiciel par le droit d auteur car il vaut de l argent et en outre relve de l activit intellectuelle. C est une extension de la protection au del de la notion traditionnelle du droit d auteur. Vid. X. DESJEUX, en La proteccin de las ideas, ALAI, Sitges, 1992, p. 161.
Algo similar podra decirse acerca del derecho sui generis sobre las bases de datos, esta vez configurado en el Ttulo VIII de la Ley a modo de una suerte de derecho conexo al de autor.125 Segn el artculo 133.1 LPI, [E]l derecho sui generis sobre una base de datos protege la inversin sustancial, evaluada cualitativa o cuantitativamente, que realiza su fabricante ya sea de medios financieros, empleo de tiempo, esfuerzo, energa u otros de similar naturaleza, para la obtencin, verificacin o presentacin de su contenido. Como revela la lectura de este precepto, no es ya slo que, sin el menor empacho, se haya ubicado en el marco de la legislacin sobre propiedad intelectual una previsin que presenta claras reminiscencias con la norma que, en sede de competencia desleal, sanciona el aprovechamiento indebido del esfuerzo ajeno,126 sino que adems se alude expresamente al contenido de la base de datos como elemento que constituye el objeto de la proteccin.
Estos ejemplos demuestran que, en el fondo, los pilares sobre los que se apoya la regulacin de la propiedad intelectual poseen un grado de ductilidad ms alto de lo que a primera vista pudiera parecer. Lo que sucede es que, normalmente, detrs de la proteccin de una idea, un principio, una teora, un procedimiento, un sistema o un mtodo originales, no est el inters de las grandes corporaciones de la comunicacin y la informacin, sino el de sujetos particulares, ideadores, que difcilmente pueden hacer valer su posicin frente a interlocutores ms poderosos que ellos. Se entiende, pues, que los agentes con capacidad para orientar los procesos legislativos de los diferentes ordenamientos, difcilmente vayan a recibir un impulso tendente a articular una proteccin eficaz a favor de los ideadores, sino ms bien al contrario, encaminado a asegurar a los grandes operadores del mercado de bienes intelectuales las mximas
En rigor, tanto la Ley espaola como la Directiva 96/9/CE, de 11 de marzo de 1996, sobre la proteccin jurdica de las bases de datos, se abstienen de configurar formalmente el derecho sui generis sobre las bases de datos como un derecho ms de propiedad intelectual, ni siquiera afn o conexo al de autor, si bien, como advierte BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, su contenido -prohibir o no la extraccin o reutilizacin del contenido de una base de datos- revela que nos encontramos ante un derecho absoluto o de exclusiva, que hace que de facto pueda hablarse de l como un autntico derecho vecino, afn o conexo al de autor. Vid. R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, La proteccin jurdica de las bases de datos, pe. i. revista de propiedad intelectual, n 1 (enero-abril 1999), pp. 35, 37 y 41. R. BERCOVITZ RODRGUEZ-CANO, La proteccin jurdica de las bases de datos, pe. i. revista de propiedad intelectual, n 1 (enero-abril 1999), p. 40, recuerda que para algunos autores el derecho sui generis se encuentra a mitad de camino entre la proteccin contra la competencia desleal y la proteccin del derecho de autor.
facilidades para hacerse con el control de cualquier idea susceptible de procurarles un rendimiento econmico.
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