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Timestamp: 2019-05-23 20:10:41+00:00

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El profesorado by Escuelas Católicas - Issuu
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Hacienda de Pavones, 5-1 1Âş 28030 Madrid Tel. 91. 328 80 00 Fax 91. 328 80 01
FORO "Calidad y Libertad de la Ensseñanza”
FORO "Calidad y Libertad de la Ensseñanza"
Pretende constituir un entorno permanente de debate sobre temas educativos para la sociedad española desde la óptica de calidad y libertad en todas las escuelas. Su objetivo es contribuir, mediante la información y la comunicación. al desarrollo individual y colectivo de la idea de que el binomio calidad-libertad es necesario, es indivisible y es básico para que la oferta educativa a la sociedad española consiga los más altos niveles de una educación integral.
Presidente: Juan Velarde Fuertes
Relator del Documento: Ángel Miranda Regojo Miembros del FORO que han participado en la elaboración de este documento: Antonio Amate Cruz Javier Badía Collados Manuel de Castro Barco María Cristóbal Martín Ana Mª Díaz-Güemes Fernández Teófilo González Vila Simón Reyes Martínez de Córdoba Francisco Muro de Iscar José Luis Negro Fernández Juan Antonio Ojeda Ortiz José T. Raga Gil Carlos Ruiz Fernández Justina Sánchez Sánchez Javier Manuel Valle López Francisco Vírseda García Han colaborado como expertos externos: Julio Iglesias de Ussel Joaquín Moreno José Quintanal Díaz Emilio Miraflores Gómez Manuel Riesco González
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EDITA: FERE-CECA Depósito Legal: M-24340-2011 ISBN: 978-84-7073-131-0 Imprime: Grafistaff S.L.
Este trabajo, fruto de las reuniones del FORO “Calidad y Libertad de la Enseñanza” durante el último año, intenta ser un instrumento más para el diálogo, la reflexión y la búsqueda sobre el preponderante papel que desempeña el docente en el desarrollo y mejora de los sistemas educativos y en los índices del éxito efectivo y eficaz alcanzado por los estudiantes. Tal y como se recoge en las diferentes evaluaciones internacionales y especialmente en el Informe Mackinsey (2007, 2010): “La calidad de un sistema educativo no podrá ser mayor que la calidad de sus docentes”; de ahí que, apostar por la selección, formación y acompañamiento de los mismos, sea una de las claves para que el servicio educativo que prestan en las aulas, tenga la calidad suficiente para atender a todos los alumnos en función de sus características y necesidades. El que el profesorado sea valorado, reconocido y respetado, alcance la autoridad académica y moral que posibilite un adecuado y eficaz desempeño de su quehacer educativo, se encuentre motivado, reciba los incentivos oportunos y posea las competencias pertinentes, es responsabilidad de todos. Y al decir todos, estamos diciendo que los distintos agentes educativos y sociales que intervienen en el proceso de enseñanza-aprendizaje, deben sentirse partícipes, artífices, responsables y comprometidos en el ser y quehacer del educador. Desde la óptica cristiana, el profesorado debe encarnar los valores del Evangelio y ser, además, testigo en su vida diaria y en su comportamiento, de esos mismos valores que intenta transmitir y enseñar. Nuestro FORO espera que estas páginas nos ilustren y estimulen en la búsqueda y definición del perfil del educador y de los procesos que debemos seguir para su perfeccionamiento y mejora. Por eso esperamos y estaremos atentos a las aportaciones, críticas y mejoras al presente documento que nos lleguen. Y, por último, señalar cómo cada día es más importante contar en los centros con líderes educativos o instruccionales que acompañen a los maestros en el aula y les entrenen y capaciten para una mejor realización de su labor docente.
Juan Antonio Ojeda Ortiz Secretario General de Escuelas Católicas
Desde el inicio de nuestra publicación se hace notar que, a lo largo de la misma, por razones de simplificación y claridad de la lectura, se utilizará con frecuencia los términos padres, familia, alumnos, profesores, educadores, etc. como referencia inclusiva de la realidad, sin alusión alguna a cualquier diferencia de género.
1. Cuestiones generales sobre el profesorado
El profesorado referente de calidad de los sistemas educativos Profesorado: una realidad en cambio
En los próximos años, aun contando con los cambios que experimentará la población escolar, tendrá que producirse una renovación del profesorado de los distintos niveles del Sistema Educativo español lo que supone que, en el mismo período, un dato clave de referencia sobre la educación en general será la incorporación de un número importante de profesores “noveles” al Sistema Educativo y, con ello, la pérdida de un abundante caudal de conocimiento experimentado y acumulado durante largos años de buen ejercicio profesional por parte de quienes abandonarán el aula. Si ahora unimos el fenómeno de la movilidad y el de la renovación del profesorado, es fácil intuir el peligro que corremos y que ya es realidad en otros países de nuestro entorno: la dificultad para encontrar abundantes profesores egresados de sus propios sistemas de formación que sean buenos profesionales y cuenten con una fuerte motivación vocacional.1 Esto justifica que afirmemos desde el inicio de nuestra reflexión la necesidad de prestar atención a aspectos relacionados con la realidad del profesorado, los sistemas de selección y acceso a la tarea educativa, las estructuras y contenidos de la formación inicial desde una doble perspectiva de presente y de futuro como tema de importancia y significación actual histórica sin precedentes. Jugamos con la ventaja de poder preparar y renovar nuestro profesorado sin tener que preocuparnos, como otros países, de necesidades más perentorias como el incremento de las cotas de escolarización o la improvisación de sistemas de formación o habilitación “exprés” del profesorado para responder a la escasez de profesionales preparados o a otras situaciones políticas, económicas o sociales de carácter mucho más básico. 1 ESTEVE ZARAZAGA, J. M. (2002). Los educadores y la sociedad: expectativas mutuas. Ponencia en el Seminario del Consejo Escolar del Estado. Los educadores en la sociedad del Siglo XXI. Págs. 69-76.
El Profesorado referente de calidad de la educación para la Unión Europea
Desde una perspectiva más amplia, también participamos de la preocupación europea, renovada periódicamente a la luz de los resultados, siempre matizables y discutibles, de las pruebas de PISA o de las estadísticas sobre el abandono escolar prematuro, por la mejora de los niveles de calidad de sus sistemas educativos y asumida por la propia Comisión Europea cuando incluye al profesorado y su formación entre los “Dieciséis Indicadores de la Calidad educativa” (2000)2, que hacen referencia en cuatro ámbitos estrechamente relacionados con la actividad educativa:
INDICADOR 1. 2. 3. 4.
Matemáticas Lectura Ciencias Nivel alcanzado Tecnologías de la Información por el alumnado y Comunicación (TIC's) 5. Idiomas extranjeros 6. Aprender a aprender 7. Educación cívica 8. Tasas de abandono escolar 9. Finalización de la Educación Secundaria Éxito y Transición superior 10. Participación en la Educación Secundaria superior 11.Evaluación y conducción de la educación Supervisión escolar y control 12. Participación de los padres 13. Educación y formación de los profesores Recursos 14. Participación en la Educación Infantil y estructura 15. Número de estudiantes por ordenador 16. Gasto educativo por estudiante
COMISIÓN EUROPEA. Informe europeo sobre la calidad de la educación escolar. Dieciséis indicadores de calidad. Informe basado en el análisis del grupo de trabajo “Indicadores de calidad”. Mayo de 2000.
La educación y formación del Profesorado un indicador de múltiples perspectivas
En concreto al definir en el ámbito de los recursos, el indicador número 13, referente a la educación y formación del profesorado, plantea diferentes perspectivas que afectan al análisis de la situación y la propuesta de mejora, cuando, por ejemplo, afirma:
“el papel y el status de los profesores europeos está experimentando una transformación sin precedentes, pues cada día se les exigen funciones más diversas. (…) En los países europeos existe la necesidad urgente de una formación inicial de alta calidad, apoyada por buenos cursos prácticos y un desarrollo profesional continuo…”. 3 Es decir, aunque, por las diferencias del ejercicio de la autonomía educativa escolar en los diferentes países, existan diferencias importantes en los modelos de formación inicial y en las funciones atribuidas a los profesores, el informe plantea el debate sobre temas concretos: las medidas que se deben adoptar para que los formadores actualicen sus conocimientos y la manera de retribuir y retener para la docencia a los formadores especialmente eficaces. De hecho, cuando apenas un año después, en 2001, se plantean los “Futuros objetivos precisos de los sistemas de educación y formación”4 coloca en primer lugar el referido al “Objetivo I: Mejorar la calidad y la eficacia de los sistemas de educación y formación en la Unión Europea” donde se plantea como primera medida “mejorar la educación y la formación de profesores y maestros”. Una preocupación que replantea en 2002 el “Programa europeo para la educación y la formación 2010: Diversos sistemas; objetivos compartidos”5 que vuelve a incluir como primero entre los “Objetivos clave y áreas de cooperación” la “Formación de profesorado…”.
COMISIÓN EUROPEA. DOUE. Serie L 60. 1.3.2001 (Revisado el 8/5/2006) COMISIÓN EUROPEA. Programa europeo para la educación y la formación 2010: Diversos sistemas; objetivos compartidos. Junio de 2002 5 MINISTERIO DE EDUCACIÓN (2010). Sistema estatal de indicadores de la educación. Estadística del curso 2009-2010. Instituto de Evaluación. 4
Un compromiso generalizado en los Estados de la Unión
La preocupación de la Unión Europea por este tema manifestada en su documento “Conclusiones sobre Formación del profesorado” (2007) vuelve a poner de relieve que un profesorado de alta calidad es condición imprescindible y previa para alcanzar sistemas educativos de alta calidad; el papel de los profesores es crucial en las sociedades contemporáneas y que la Formación del Profesorado es el elemento crucial en la modernización y mejora de los sistemas educativos contemporáneos. Y esto hasta el punto de que se sugiere a los Estados adoptar los siguientes acuerdos concretos sobre Formación de Profesorado: Esforzarse por una formación de profesorado del más alto nivel, conducente a una cualificación superior universitaria para el profesorado, con un equilibrio entre teoría y práctica. Esforzarse por asegurar una alta calidad en su formación en lo referido a la gestión y liderazgo escolar. Asegurar la coherencia entre la formación inicial, el apoyo durante sus inicios profesionales y un adecuado desarrollo profesional. Considerar la adopción de medidas encaminada a asegurar y mejorar la calidad de la formación práctica.
La realidad del pro ofessorado o en Esspaña Algunass cifrass sobre el pro ofessorado o Porcentaje de población activa ocupada empleada como profesorado
En el año 2007 6, la población activa ocupada mayor de 16 años alcanzaba el 54% de la población española del cual, en el curso 2006-2007 un 3,8% estaba empleada en labores de profesorado, en su gran mayoría, de las etapas educativas no universitarias: un 1,5% como profesorado de Educación Infantil y Primaria , un 1,4% en Educación Secundaria y Formación Profesional, 6
MINISTERIO DE EDUCACIÓN. Instituto de Evaluación. “Sistema estatal de indicadores de la educación”. Edición 2009.
un 0,1% compartiendo tareas en distintos niveles de enseñanza, un 0,6 % en enseñanzas universitarias y el resto en aulas de Educación especial. Por comunidades autónomas, los porcentajes más altos de profesorado, respecto a su población ocupada se encontraban en Ceuta y Melilla, con un 6% y Extremadura, con un 4,7%. La Rioja e Islas Baleares, ambas con el 3,2%, son las comunidades con los porcentajes más bajos de población activa ocupada en tareas de profesorado. Del total del profesorado, un 62,2% eran mujeres, disminuyendo la proporción a medida que se asciende en los niveles del Sistema Educativo: en Educación Infantil y Primaria representan el 78,2% del profesorado; en Educación Secundaria y Formación Profesional, el 56,2%, y en la Universidad el 35,6%. En la relación profesores/profesoras el mayor porcentaje de mujeres (80,7%) se encuentra en el conjunto del profesorado de Educación especial mientras que en las enseñanzas de régimen especial el porcentaje de profesoras (48,9%) es prácticamente igual al de profesores. En relación con la titularidad, la proporción de mujeres es mayor en la enseñanza privada (66,9%) que en la pública, (60,7%). Desde 1997-98 hasta 2006-07, el porcentaje de mujeres entre el total del profesorado ha pasado del 58,3% al 62,2%: 6 puntos porcentuales en Educación Secundaria y en Formación profesional y casi 8 puntos porcentuales en Infantil y Primaria. Incremento del profesorado en España
Los mismos datos del Instituto Nacional de Evaluación nos dicen que, tomando como base los del curso 1996-97, se observa que, en 10 años, el conjunto del profesorado se ha incrementado en 29 puntos porcentuales;
ese aumento se ha producido en todos los niveles de enseñanza, especialmente en las enseñanzas de régimen especial, cuyo profesorado, durante el decenio ha experimentado un crecimiento de 95 puntos porcentuales; y que dentro de las enseñanzas de régimen general no universitario ha sido mayor el incremento del profesorado de los centros privados, 30 puntos porcentuales, que el de los públicos, 26 puntos. Pero harán falta muchos más
Sin embargo, tenemos otras referencias de interés para nuestra reflexión relacionadas con la celebración, cada 5 de octubre, del Día mundial del maestro, promovido desde la UNESCO. El año 2008, distintas organizaciones internacionales UNESCO, OIT, PNUD, UNICEF, Education International planteaban la necesidad aproximada de 18 millones de nuevos maestros para conseguir que en 2015 se alcance la meta de la ansiada Educación Primaria Universal (EPU). En las estadísticas adyacentes a esa misma celebración de cara al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas, los datos referentes a España sugieren la cifra de 23.000, como el número de profesores que deberían integrarse en su Sistema Educativo.
Y todo ello con una tendencia a la estabilidad en la medida que las estadísticas 2009-2010 del Ministerio de Educación ofrecen datos especialmente significativos sobre la evolución numérica del profesorado que, desde el año 2003, ha crecido7 más en los centros concertados (28%) que en los públicos (10%) de acuerdo con estadísticas como la siguiente:
FUNDACIÓN SANTA MARÍA (Estudios) (2008). La situación de los profesores noveles. Madrid: SM
Tabla 1. Evolución del Profesorado de Enseñanzas de Régimen General no universitarias CURSOS 2000-2 2001 2005-2 2006 2009-2 2010 2010-2 2011 Total Centro Públicos Maestros Catedráticos y Prof. E. Secundaria Profesores Técnicos de FP Otro Profesorado Centros Ens. Concertada y Privada
534.832 393.481 203.473
594.018 434.956 212.369
672.889 490.515 241.592
680.381 495.681 243.693
148.960 21.044 20.004
164.641 20.886 37.060
181.391 22.897 44.636
183.416 23.217 45.356
1 La edad de los docentes
Ello reclama por parte de un colectivo próximo a los 700.000 profesores, cuidar la formación inicial y permanente, no sólo de los nuevos profesores, y prever las necesidades formativas en función de las jubilaciones y los cambios previsibles en el profesorado español, también en función de otro factor determinante de la renovación del profesorado en la medida que también la edad de los docentes presenta una asimetría entre la enseñanza pública, donde un 60% son mayores de 40 años y la privada, donde un 50% tiene menos de 40 años y un 17% es menor de 30. En la página siguiente ofrecemos unos datos que nos permiten comparar y definir la situación en referencia a la de otros países de nuestro entorno:
Tabla 2. Distribución del profesorado por edades y niveles académicos (2008)8 Porcentaje de profesorado en instituciones públicas y privadas por grupos de niveles educativos y edad
Educación Primaria < 30
Austria Bélgica R. Chequia. Dinamarca Finlandia Francia Alemania Hungría Irlanda Italia Luxemburgo P. Bajos Noruega Polonia Portugal Eslovaquia. España Suecia R.Unido Media EU19
8,3 21,4 1 23,1 28,9 1,2 13,1 22,1 x(6) x(7) 1 10,4 30,8 15,8 35,8 6,1 22,3 10,8 27,9 1 26,2 24,8 3 1,4 19,1 3 28,9 30,6 1,4 20,3 21,3 3 11,6 30,4 16,4 32,4 1 11,0 30,9 17,0 34,4 14,2 25,3 5,1 23,2 24,6 26,7 14,9 26,9
35,6 27,6 30,8 x(8) 30,6 28,5 21,3 38,8 21,7 37,5 17,5 24,6 21,8 39,4 28,9 23,1 29,1 22,9 21,3 28,2
33,4 18,7 29,4 x(9) 25,8 19,4 41,8 21,8 22,6 37,5 22,0 29,2 25,4 10,7 26,8 22,2 27,4 33,8 25,8 26,4
1,3 1,6 4,6 x(10) 2,4 0,5 8,5 0,7 4,7 4,5 1,0 4,6 10,8 1,1 2,4 3,3 4,0 15,0 1,6 3,6
6,1 17,8 10,9 9,5 11,6 12,1 3,6 10,5 x(11) 0,5 x(11) x(11) 11,6 18,8 9,2 17,9 7,4 9,1 20,3 11,0
16,7 23,9 26,3 29,0 29,6 32,2 20,7 25,9 x(12) 12,1 x(12) x(12) 30,4 37,5 33,9 21,9 30,2 29,8 27,0 26,5
37,9 25,9 39,0 22,9 27,6 22,8 23,5 34,8 x(13) 27,7 x(13) x(13) 21,8 30,1 33,8 22,3 34,6 24,9 23,6 28,8
37,8 29,2 20,3 30,7 28,0 30,0 43,6 27,0 x(14) 52,2 x(14) x(14) 25,4 12,4 20,5 30,6 23,5 23,4 26,0 29,0
1,5 3,2 3,6 8,0 3,3 2,9 8,6 1,9 x(15) 7,5 x(15) x(15) 10,8 1,2 2,6 7,3 4,3 12,8 3,2 4,8
Educación Secundaria Superior < 30 30 a 39
5,7 15,7 8,9 m 5,8 6,6 2,4 14,4 13,4 0,5 20,0 11,5 5,1 16,7 11,6 14,7 6,8 7,1 16,9 10,5
21,5 23,8 18,5 m 21,7 28,1 22,4 30,2 29,5 9,0 25,4 18,1 19,7 32,8 36,0 22,3 29,6 22,0 25,2 24,5
1. En la Secundaria Superior se incluye la postsecundaria no terciaria. 2. En la Secundaria Superior se incluye la denominada Terciaria B. 3. Únicamente instituciones públicas. 4. Incluye Primaria y pre-primaria.
OECD. UNESCO Institute for Statistics (World Education Indicators Programme).
37,1 27,5 32,4 m 30,8 29,6 28,8 26,0 25,0 37,1 25,8 25,7 24,9 26,2 31,4 29,5 35,1 24,4 26,0 29,3
32,8 29,7 31,2 m 31,3 32,3 38,4 24,5 26,3 46,5 25,9 37,3 33,8 19,9 18,3 27,1 24,4 28,7 26,6 29,5
2,9 3,3 9,0 M 10,4 3,4 8,1 4,9 5,8 7,0 2,9 7,3 16,5 4,4 2,6 6,5 4,2 17,8 5,3 6,2
En España, podemos tener en cuenta, también, algunos datos relacionados con el incremento de la feminización del profesorado en el conjunto de los niveles anteriormente considerados en los que sólo el 31% son varones, teniendo en cuenta, como ya se ha dicho, que el incremento de mujeres ha sido mayor en la enseñanza concertada y, la peculiaridad de la FP donde los varones alcanzan el 61%.
Tabla 3. Distribución del profesorado por sexos (2008) 9 Porcentaje del profesorado femenino en centros públicos y privados por niveles educativos Ed. Preprimaria
Programas FP Inicial
Possecundaria no terciaria
Programas ación
Total Ed. Terciaria
Total todos l os niveles
Austria Bélgica R. Chequia. Dinamarca Finlandia Francia Alemania Hungría Irlanda Italia Luxemburgo P. Bajos Noruega Polonia Portugal Eslovaquia España Suecia R.Unido Media EU19
Ed. Terciaria
Ed. Secundaria Superior
99,0 97,9 99,8 m 96,6 82,2 97,8 99,8 100,0 99,2 98,4 x(2) m 97,9 96,6 99,8 90,6 97,0 94,5 96,7
89,2 80,3 97,6 x(3) 78,3 82,4 85,2 95,9 84,5 95,3 71,7 83,8 73,8 83,8 79,8 89,3 75,2 81,0 81,4 84,4
69,2 60,9 74,1 68,1 71,2 64,6 61,6 78,6 x(6) 71,4 x(6) x(6) 73,8 74,4 70,6 77,7 57,9 66,6 62,5 68,6
60,9 x(6) x(6) m 69,6 54,6 51,3 68,7 64,4 70,4 x(6) 46,9 x(6) 70,5 x(6) 73,5 x(6) 59,2 62,5 62,7
48,1 x(6) x(6) m 52,4 50,7 46,0 53,0 48,2 53,4 x(6) 48,4 x(6) 62,5 x(6) 69,2 x(6) 48,7 64,8 53,8
51,9 59,7 58,3 m 57,7 53,4 49,0 64,8 63,7 59,7 47,8 47,4 49,1 66,4 67,2 70,4 49,1 52,2 63,3 57,8
52,6 x(6) x(6) m x(6) x(8) 44,9 52,4 x(6) m m x(6) x(6) 62,4 x(6) 51,7 a 48,0 x(6) 52,0
x(10) x(10) x(6) m a 41,4 52,5 50,1 x(10) 31,9 m n x10) 66,6 x(10) 63,9 42,1 X10) x10) 49,8
x(10) x(10) 48,0 m 50,8 36,2 33,8 36,9 x(10) 35,3 m 37,6 x(10) 41,8 x(10) 43,4 37,3 x(10) x(10) 40,1
32,5 42,5 48,0 m 50,8 37,3 36,7 38,0 38,3 35,2 m 37,6 41,2 42,5 43,2 43,8 38,2 44,1 41,7 40,7
64,3 68,2 74,4 m 70,1 65,2 64,0 76,0 67,4 74,2 m 63,0 62,4 72,4 70,3 75,4 63,4 72,2 66,3 69,2
1. Sólo en Instituciones públicas y en Italia en Preprimaria y Secundaria.
OCDE. UNESCO 2008. Institute for Statistics (World Education Indicators Programme).
La ratios profesor/alumno
El Consejo Escolar del Estado10, a partir de un estudio comparativo, con los datos aportados en el Panorama de la educación. Indicadores de la OCDE, 2009, afirma que la ratio alumnos-profesor en España está por debajo de la media OCDE y UE en todos los niveles educativos, excepto en el caso de la primera etapa de Educación Secundaria. En España la media de alumnos por clase es similar a las de la OCDE en los centros públicos y ligeramente superior en los centros privados. En Educación Primaria la media de alumnos por clase en los centros públicos en España (19,5) es más baja que en la OCDE (21,4) y que en la UE-19 (20,2) en el año 2007. En centros privados la media española es de 24,2 frente al 20,5 de la OCDE y el 19,3 de la UE. En la primera etapa de la Educación Secundaria, la media de los centros públicos españoles (23,7) es similar a la de la OCDE (23,4) y ligeramente superior a la de la UE (22,1). Por su parte, en los centros privados, la media de alumnos por clase en España (26,5) es superior a la de la OCDE (22,7) y a la de la Unión Europea (21,6).
Condiciones de trabajo del profesorado en España
Respecto a los profesores de otros países de la OCDE, las condiciones de trabajo del profesorado en España11, presentan algunas diferencias. Por un lado, la ratio alumnos/profesor, como se ha dicho, en España es más baja que la media de la OCDE en todos los niveles educativos. En relación a la media de la UE, esta ratio es muy similar en los niveles educativos inferiores y menor desde la segunda etapa de la Educación Secundaria hasta la educación terciaria.
CONSEJO ESCOLAR DEL ESTADO (2010). Informe sobre el estado y situación del Sistema Educativo, 2009. III.4.3. Otros aspectos relativos al profesorado. Pág.3 11 CONSEJO ESCOLAR DEL ESTADO. Informe sobre el estado y situación del Sistema Educativo 2006-2007. Pág. 529
Según la titularidad de los centros, en España la ratio alumnos profesor, tanto en la primera como en la segunda etapa de la Educación Secundaria, en los centros públicos es inferior a las de la OCDE y la UE-19. Por el contrario, en el caso de los centros privados el dato español supera en la primera etapa de Secundaria al de la OCDE y al de la UE, mientras que en la segunda etapa se sitúa entre ambas. El número de horas netas de clase de los profesores españoles es superior al de la OCDE y la UE-19 en Primaria y similar en el resto de las etapas (880 horas de clase al año en España en Educación Primaria frente a 803 de media en la OCDE y 806 de la UE-19). Por su parte, en la Secundaria obligatoria las horas lectivas anuales son en España 713 frente a 707 de la OCDE y 668 de la UE-19. En la Secundaria postobligatoria aumenta de nuevo la diferencia sin llegar a ser tan notable como en el caso de Primaria: 693 en España frente a 664 en la OCDE y 643 en la UE-19. En este ámbito conviene reseñar, también, importantes diferencias entre el profesorado de centros públicos y privados para la Educación Secundaria, donde la jornada laboral anual de los centros privados es de 1.316 horas (1.089 lectivas y 237 complementarias) mientras la de los centros privados concertados, es de 1.180 horas (850 lectivas y 330 complementarias). Retribuciones del profesorado
Por lo que respecta a las retribuciones, el salario de los profesores españoles es superior a la media de los de la OCDE (los salarios iniciales de los profesores españoles son en general un 25% superior a los de sus colegas de la OCDE en los primeros años de docencia), aunque se incrementa en menor proporción a lo largo de la carrera profesional. España es el país en el que se necesitan más años para alcanzar la retribución máxima. La comparativa de las retribuciones entre países de nuestro entorno al de niveles similares de desarrollo económico y
social pueden establecerse a partir de los siguientes datos12 Tabla 4. Retribución del profesorado (2008) en euros13 Retribución anual del profesorado en instituciones públicas: retribución inicial, retribución tras 15 años de ejercicio profesional (en gráfico) y retribución máxima de la escala, por nivel educativo en miles de euros convertidos mediante PPA (paridad del poder adquisitivo) Educación Primaria
Retribución inicial/ Id. máxima en escala/ Retribución inicial/ Formación mínima Formación máxima Formación mínima
OCDE UE 19 ESPAÑA FRANCIA GRECIA ITALIA PORTUGAL ALEMANIA P. BAJOS FINLANDIA NORUEGA SUECIA IRLANDA R.UNIDO
28.949 26.628 37.172 23.735 25.974 26.074 21.677 43524 35.428 29.386 29.635 28.409 32.657 30.534
48.022 46.977 52.391 47.108 38.658 38.381 55.654 58.510 51.226 47.976 37.023 37.967 61.304 44.630
32.563 32.059 42.440 26.400 25.974 28.098 21.677 51.722 36.762 32.731 31.652 30.533 32.657 30.534
Id. máxima en escala/ Formación máxima
54.717 54.009 59.234 49.912 38.658 44.041 55.654 72.876 73.964 57.925 39.016 41.131 61.304 44.630
MINISTERIO DE EDUCACIÓN. 2009. Panorama de la educación. Indicadores de la OCDE 2009. Informe español 2009. Madrid: Instituto de Evaluación. 13 MINISTERIO DE EDUCACIÓN. 2009, TALIS (OCDE) Estudio internacional sobre la enseñanza y el aprendizaje. Informe español 2009. Madrid: Instituto de Evaluación. Pagina 25
En España, la descentralización del Sistema Educativo ha generado sensibles diferencias en las retribuciones del profesorado, incrementadas tras la aplicación del RDL 8/2010 Tabla 5 COMPARACIÓN DE SALARIOS EN LA ENSEÑANZA NO UNIVERSITARIA14 Educación Infantil, Primaria y Especial Ens. Pública
ANDALUCÍA ARAGÓN ASTURIAS BALEARES CANTABRIA CANARIAS C. LA MANCHA. CASTILLA LEÓN CATALUÑA VALENCIA EXTREMADURA GALICIA LA RIOJA MADRID MURCIA NAVARRA 14
Antes RDL 8/2010
Después RDL 8/2010
Inf.Pr.EE. Inf.Pr.EE. Inf.Pr.EE. Inf.Pr.EE. Inf.Pr.EE. Inf.Pr.EE. Inf.Pr.EE. Inf.Pr.EE. Inf.Pr.EE. Inf.Pr.EE. Inf.Pr.EE. Inf.Pr.EE. Inf.Pr.EE. Inf.Pr.EE. Inf.Pr.EE. Inf.Pr.EE.
29.055,18 28.753,47 30.429,76 31.456,12 31.268,58 31.344,09 31.128,71 29.215,18 29.006,74 29.209,48 29.602,44 26.638,54 30.037,42 29.009,82 31.148,28 30.866,22
28.109,73 27.039,92 28.908,28 30.018,60 30.515,58 30.520,38 30.248,60 28.313,27 27.873,86 28.305,48 28.697,75 27.602,68 29.063,96 27.951,00 30.223,80 29.365,84
Estudios realizado por VIRSEDA, F. y MORENO, J. 2011.
Ens. Privada Concertada Antes Recorte
28.764,68 26.881,54 26.374,18 29.094,40 25.422,46 28.209,68 30.504,74 28.127,91 28.826,84 29.299,20 26.084,10 26.879,72 28.535,55 28.123,76 29.006,46 29.322,72
Después Recorte
27.828,78 25.411,54 26.151,25 27.639,68 24.695,42 27.466,34 29.645,08 27.181,16 27.298,60 28.305,48 25.611,04 26.879,72 27.610,76 27.951,00 29.006,46 27.897,64
Tabla 6 COMPARACIÓN DE SALARIOS EN LA ENSEÑANZA NO UNIVERSITARIA Educación Secundaria y Maestros de 1º y 2º de ESO
ANDALUCÍA ANDALUCÍA ARAGÓN ARAGÓN ASTURIAS ASTURIAS BALEARES BALEARES CANTABRIA CANTABRIA CANARIAS CANARIAS
Antes Recorte
32.938,24 29.290,66 32.936,09 26.749,22 33.595,38 32.644,69 35.746,94 32.840,56 35.343,34 32.883,34 35.011,88 32.371,53 35.203,41 -----------33.323,72 30.830,64 30.800,82 30.800,82 33.427,38 30.914,24 33.677,14 31.217,20 32.713,24 30.253,86 34.376,44 31.711,82 33.084,38 30,588,04 35.376,72 35.492,09 36.169,42 32.645,76
31.664,47 28.339,32 30.399,87 25.409,86 31.915,62 31.010,46 33.713,22 31.335,00 34.380,00 32.125,18 33.773,93 31.527,75 33.888,98 -----------31.981,00 29.665,68 29.585,78 29.585,78 31.991,96 29.839,46 32.684,53 30.312,01 31.273,64 29.137,22 32.955,41 30.690,52 31.585,62 29.462,12 33.938,60 34.051,76 33.746,16 31.058,86
32.831,96 30.396,52 30.801,82 26.881.54 30.194,50 31.835,40 33.385,14 30.462,16 28.963,34 26.814,62 31.510,69 29.134,38 34.497,82 30.504,74 32.114,09 28.127,91 33.074,02 ------------33.427,38 30.918,68 30.335,76 27.698,86 30.995,16 28.232,68 32.657,62 30.126,23 32.085,62 29.128,40 34.425,02 30.390,92 34.361,04 31.013,36
31.459.47 31.424,75 29.051,82 25.411,54 29.971,57 31.612,47 31.735,88 29.939,05 28.062.92 26.052,02 30.431,99 28.374,98 33.212,86 29.645,08 30.701,81 27.181,16 30.684,64 -----------31.991,96 29.857,80 29.252,37 27.196,47 30.995,16 28.232,68 31.307,64 29.127,59 31.585,62 29.128,40 34.425,02 30.390,92 32.058,85 29.606,11
Mtro.1º/2º ESO
ESO Mtro.1º/2º ESO
CASTILLA CASTILLA ESO LA LA MANCHA MANCHA. Mtro.1º/2º ESO CASTILLA CASTILLA ESO LEÓN LEÓN Mtro.1º/2º ESO CATALUÑA ESO CATALUÑA Mtro.1º/2º ESO
VALENCIA VALENCIA EXTREMADURA EXTREMADURA
GALICIA GALICIA LA RIOJA LA RIOJA MADRID MADRID MURCIA MURCIA NAVARRA NAVARRA
Ens. Privada Concertada
Y todo ello, teniendo en cuenta que se comparan los salarios correspondientes a 2010 a los que, en 2011, podrían aplicarse nuevos recortes cuando fueren aplicados a la enseñanza pública. La situación resulta aun más grave en Bachillerato donde la injusta no concertación está creando mayores desigualdades, serias dificultades de pervivencia a los centros, mayores dificultades para la libre elección de las familias y agravios comparativos en el profesorado, que percibe unos salarios muy por debajo de los de sus homólogos de la enseñanza pública.
Auto oco oncepto o del pro ofessorado o Puntos de vista del profesorado
El Estudio Internacional TALIS realizado por la OCDE15 sobre la Enseñanza y el Aprendizaje afirma que no existen diferencias muy acusadas en los índices de satisfacción del profesorado con su trabajo entre los diferentes países. Los profesores noruegos son los que están más satisfechos en el trabajo y los que afirman tener una mayor eficacia, mientras que el profesorado español parece menos satisfecho en cuanto a la eficacia de su labor, quizá como consecuencia de su carácter autocrítico, aunque ofrecen valores superiores a la media en la satisfacción por su trabajo. En este sentido, tampoco faltan estudios que ofrecen pistas complementarias que pueden incidir en la configuración de los planes de formación del profesorado, sobre todo si se tiene en cuenta la percepción de las promociones más jóvenes y de profesores noveles que arroja datos concretos16 cuando vemos que la mayoría del profesorado considera que los docentes noveles tienen una buena preparación profesional (56,4%) y valoran positivamente 15 MEC. 2009, TALIS (OCDE) Estudio internacional sobre la enseñanza y el aprendizaje. Informe español 2009. Madrid: Instituto de Evaluación. 16 FUNDACIÓN SANTA MARÍA (Estudios) (2008). La situación de los profesores noveles. Madrid: SM.
cuanto respecta a la capacidad de innovación, el entusiasmo y el interés por aprender; los profesores con más experiencia dudan de la capacidad de los profesores noveles para mantener el orden en clase (27,5 %) y opinan que el 25% de los profesores noveles desconoce los problemas del Sistema Educativo aunque creen que aportan ideas novedosas a los centros en los que se incorporan (58,7%); al 55,9% no le parece bien el sistema de oposiciones actual, considerando el 62,7% que debería cambiar para tener en cuenta las nuevas funciones que se exigen al profesorado; el 65,3% considera que su esfuerzo es el principal motor para progresar y en ningún caso parecen encontrar respaldo en profesores de otros centros o en la Administración educativa que debería favorecer al máximo la necesaria estabilidad de los equipos docentes (59,4%). Con todo, a pesar de las dificultades iniciales, solo el 14% se plantea dejar la enseñanza, si bien es muy fuerte la llamada a las instituciones y a las políticas educativas para que cuiden y mantengan esa ilusión inicial, de modo que el paso de los años no derive en el síndrome de estar o sentirse quemado.
La vissión social del pro ofessorado o Ser profesores en una sociedad en cambio permanente y acelerado
Nuestras sociedades están envueltas en un proceso de transformación difícil de asimilar por la velocidad y por la disminución de los intervalos de cambio. Se puede afirmar que no hay tiempo para asumir tantos cambios que afectan directamente a las formas sobre cómo nos organizamos, cómo trabajamos, cómo nos relacionamos y cómo aprendemos y que tienen un reflejo en la escuela como institución encargada de formar a los nuevos ciudadanos. Vivimos en una sociedad, que hemos llamado sociedad del conocimiento, donde el conocimiento, como instrumento de aplicación de los saberes y nuevo capital social, es uno de los principales valores ciudadanos. Pero los conocimientos tienen
fecha de caducidad y exigen a los profesionales una permanente actividad de formación y aprendizaje. Y en este terreno, cobra más valor la habilidad para acceder a la información que es mucho más amplia que el bagaje cultural adquirido. La sociedad de la información se desarrolla y multiplica las posibilidades de acceso a los datos y a los hechos, en la medida que se multiplican, día a día los sistemas, la diversidad y la velocidad en la adquisición de conocimientos y de comunicación interpersonal. En esa sociedad los Medios de Comunicación Social y las redes sociales adquieren, día a día, mayores cotas de incidencia en la configuración del cuadro de valores y de modelos sociales de convivencia, a los que no está ajena la escuela, con frecuencia banalizada, si no ridiculizada, en imágenes, secuencias o series televisivas de gran impacto en la cultura juvenil. Por contraposición, y ante situaciones alarmantes de acoso desde distintos frentes a profesionales de la enseñanza, algunas Administraciones públicas han iniciado un proceso para establecer leyes y decretos que protejan y revaloricen la autoridad de los docentes. De hecho, el uso generalizado de tecnologías permanentemente renovadas de la información y comunicación, se ha convertido en pieza esencial de una educación que ayuda a saber convertir la información en conocimiento crítico y valorativo, y éste, en un elemento importante de responsabilidad ciudadana. Vivimos y desarrollamos nuestra labor educativa en una sociedad que, cada día con mayor velocidad, se va convirtiendo en una sociedad multicultural. La globalización en lo político, en lo económico, en lo social, en lo cultural, los fenómenos migratorios, los nuevos sistemas de producción, el incremento de la movilidad de las personas y de los grupos humanos, etc., tienen una repercusión directa en el mundo escolar. La pluralidad y la creciente diversidad cultural, religiosa y étnica en las comunidades educativas, generan
procesos de transformación social que reclaman una creatividad que dé fundamento a diversas maneras de construir la identidad personal y colectiva, y nuevos esquemas de trabajo educativo capaces de articular diferentes identidades cívicas y culturales y de promover nuevos modelos de vida y de relación ciudadana. A todo ello conviene añadir, por encima de situaciones más o menos coyunturales de crisis, las profundas transformaciones de los sistemas económicos y productivos. La evolución hacia una economía cada vez más globalizada, cambia sus patrones e identidades, se hace más difusa y global y exige nuevos planteamientos éticos, sociales y educativos, acordes con la importancia creciente que damos a los aspectos económicos en la definición de las personas y de las sociedades. Sin embargo, no podemos sucumbir ante unos análisis que, dentro de su sencillez, parecen abocarnos sin remedio a un enfoque problemático, si no negativo, de la tarea educativa. No faltan quienes ponen en crisis el valor de la escuela y de la educación
El éxito de la escuela como agente fundamental de socialización ha radicado siempre en aspectos relacionados con el crecimiento social de las personas y de la sociedad. Quizás por ello son muchos los que, con mayor o menor fundamento y conocimiento de la realidad hablan de refundar la escuela para que dé respuesta a masas tan heterogéneas, atender a su evolución ante una situación de profunda crisis moral y de los valores, superar la pérdida de legitimación social y el afán de convertirla en un “servicio social” más, asumir la pérdida de las “grandes narraciones” que apoyaban la legitimación del profesor, protegerse de la contaminación social y estructural en el ámbito familiar, que intenta suplantar la escuela por una “autoformación” a distancia, admitir resignadamente los efectos educativos y escolares derivados de su presencia en una sociedad masificada.
A ello podemos añadir otros factores de indudable repercusión en la escuela: el desbocamiento del consumo, el privilegio de las formas y de la imagen sobre otros valores, el auge de la cultura del crédito, los “modelos” de escaso o nulo valor moral y cultural que incrementan la audiencia y el poder de seducción en los medios de comunicación, la generalización de la cultura del presente frente a la de la “satisfacción diferida”, el eco producido por una sociedad “televisual” que resalta el incremento del fracaso escolar entre quienes tienen la TV en su propia habitación juvenil, la crisis de la cultura del esfuerzo, la diferente valoración personal y social del trabajo, la cultura de “reducción” del tiempo de trabajo que de alguna manera era un elemento de “unión” entre las familias y las jóvenes generaciones. ¿Un deterioro del enfoque social de la educación?
La opinión del profesorado en relación con la evolución del prestigio y del reconocimiento social de la función docente17 no deja lugar a dudas: nada menos que el 87,08% opina que la situación ha empeorado, mientras solo el 09,15% cree que ha mejorado. En general la creencia generalizada es que el prestigio y el reconocimiento de la profesión docente ha empeorado, si se tiene en cuenta que el 87% del profesorado consultado cree que el reconocimiento de su profesión ha empeorado en las últimas décadas; también lo ve así el 69,3% de los padres; para casi un 30% de los docentes su labor está entre las 10 profesiones menos prestigiosas de la sociedad y sólo para un 64% se sitúa entre las intermedias.
PÉREZ JUSTE, R., SARRAMONA, J., EGIDO, I. (2008). Respaldo social a la profesión docente. Encuesta elaborada para COFAPA.
La valoración de los docentes sobre algunos aspectos que ellos mismos consideran reflejo del prestigio de su misión y su trabajo no llega al aprobado. Puntuando del 1 al 5, dan un 2,2 al «respeto» que creen que se les tiene y un 2,4 a la «consideración». Asimismo señalan que los factores académicos que van en perjuicio de su reconocimiento, son: la actitud de los padres y el cuestionamiento de sus decisiones ante los alumnos (75%), los continuos cambios legislativos (71,2%) y la promoción automática (48,6%). Un 54,7% afirma la necesidad de respaldar la autoridad del profesorado y de clarificar ante la sociedad sus funciones y las de las familias; y un 28,28% expresa la falta de apoyo al profesorado en los conflictos con los padres aunque, curiosamente, y pese al descontento generalizado con la actitud de los padres, un 61% de los mismos cree que deben respaldar la autoridad del maestro. El estudio también revela el descontento generalizado con el acceso a la función docente18 para lo que se demandan criterios de mayor selectividad en el acceso a la formación inicial del profesorado. ¿Y los Medios de comunicación?
Sin entrar en datos estadísticos específicos, que no faltan, podemos añadir el impacto de los Medios de comunicación, de Internet, de las redes sociales con su enorme poder sobre los criterios, los símbolos, las imágenes sociales o los juicios de valor sobre todo el tejido social, donde se incluye, ¡cómo no! la escuela y todo cuanto forma parte de la misma. De ahí la necesidad de consolidar comunidades educativas y sujetos conscientes, críticos, autónomos que lejos de “sentarse”en el lamento, la preocupación o el sometimiento, estén dispuestos a “situarse frente a la situación” desde un cuadro de valores que hagan deseable la misión y la presencia de la escuela en la vida ciudadana. 18
Idem. Basado, también, en entrevistas cualitativas a 36 personalidades relevantes de la enseñanza. Concluye el catedrático Pérez Juste, que «la forma de acceso debe cambiar para que no entre cualquiera, sino sólo los que valen». De hecho, el 42,5% sugiere una prueba previa al acceso a la carrera; un 33,3% cree que debe pedirse experiencia previa con niños; y un 29,6% valora la importancia de una prueba psicológica.
Uno de los últimos estudios sobre la relación entre familia y escuela elaborado en 200919, pone en evidencia algunos elementos que podemos tener en cuenta por la incidencia que tienen, no sólo en relación con la vida escolar, sino también en el ejercicio normal de la función del profesorado. Y si bien, las familias son, a la vez, víctimas y partícipes de agravamiento de la problemática general enunciada, conforta la apreciación de los padres, como responsables del aprendizaje de sus hijos, cuando se dan a sí mismos una nota alta en implicación (4,1 de 5) y valoran el esfuerzo de los centros para inculcar hábitos de esfuerzo (3,9 de 5), urbanidad (4,1) y sentido de la responsabilidad (4,1), lo que no quita que un 39,7% de los padres crea que la información recibida desde el centro sobre el rendimiento de sus hijos es insuficiente o que un 45,9% de ellos estime que el nivel de exigencia es demasiado bajo, frente a otro 44,6% que lo ve adecuado o el 5,5% que lo ve demasiado alto. En este mismo campo de la relación de las familias con la escuela, no faltan apreciaciones problemáticas en el sentido de que se corre el peligro, cada vez mayor, de un cierto elitismo social en la medida que el “abandono escolar” es bastante más alto entre los estratos más bajos de nuestra sociedad; la escuela, como instrumento básico de cohesión social, debe afrontar tareas o responsabilidades sobre cosas que tendrían que funcionar bien en el ambiente social de las familias, o asumir cotas importantes de “heterogeneidad axiológica” entre la propuesta educativa de la escuela y la sociedad. Todo ello, unido a la percepción, relacionada con la formación del profesorado, bastante generalizada de que 19
PÉREZ-DÍAZ, V., RODRÍGUEZ, J.C. y FERNÁNDEZ, J.J. Madrid. 2009. Educación y familia: los padres ante la educación general de sus hijos en España” Fundación de Cajas de Ahorro.
falta un reconocimiento social de las buenas prácticas del profesorado, falta una “pedagogía experimental” dirigida a la resolución de problemas y que los centros se encuentran en la mayoría de los casos con una normativa legal que limita su ya escasa autonomía para hacer frente al cambio de la situación. Otros cambios sociales
En esta misma línea habrá que situar otros aspectos relacionados con un enfoque social de los criterios éticos y de convivencia ciudadana que han generado cambios importantes en el sentido de la “autoridad” que se debate entre un enfoque más tradicional y un enfoque actual más carismático, ligado a la peculiaridad de las personas, en el incremento de un enfoque más “racional” y “horizontal” de la misma, el adelanto de las edades en que se manifiesta esta situación de relativismo, si no de eliminación, del sentido de la autoridad, de la necesidad de aprender, del proceso de crecimiento en los niveles de autonomía, etc.
Los cambios de Sistemas educativos
No es indiferente a este tema el fracaso de los políticos que, a menudo, convierten el Sistema Educativo en un referente ideológico que va más allá de los intereses y las necesidades educativas reales de sus protagonistas y de la tarea educativa del profesorado. Unas leyes educativas en cambio casi permanente, en función de la ideología política de turno y que no responden eficazmente a las necesidades de una educación de calidad, se convierten en fuentes generadoras de inestabilidad en todos los miembros de la Comunidad Educativa y ponen en crisis, no solo las perspectivas de la formación inicial del profesorado en función de para qué sistema y qué perfil de profesorado deben articularse los procesos formativos, sino también, y posiblemente más grave, por afectar a mayor número de educadores, el desánimo
que produce el hecho de haberse empeñado en actividades de actualización y adecuación a la nueva normativa legal, y volver a una situación de inestabilidad por la implantación y cambio de sistemas. No faltan otros elementos positivos
Sin embargo, a pesar de todo ello, existen otros rasgos de la sociedad actual que, dentro de su ambivalencia y de los retos que plantean, pueden ser fuente de esperanza y oportunidad de futuro para el conjunto del mundo educativo y para la preparación de educadores capaces de dar respuestas novedosas a la llamada a la creatividad para aprender a vivir la incertidumbre y la búsqueda de sentido, la necesidad de afrontar la fragilidad que afecta a personas, instituciones sociales y al propio planeta, mediante procesos de gran calidad educativa, la capacidad de aspirar y trabajar por la paz en medio de un mundo extraordinariamente violento y contradictorio, donde se proclaman diariamente los derechos humanos y la construcción de una ciudadanía intercultural y responsable cuando, también todos los días, son conculcados estos derechos, la abundancia de gestos magníficos de solidaridad, de compromiso y de prevención con grupos marginales que sucumben al tráfico de drogas, la militarización juvenil, la explotación sexual, y otra serie de fenómenos relacionados con el tráfico de seres humanos, el cierre de fronteras y una globalización que no acaba de alcanzar un rostro más humano. En cualquier caso, no es preciso indicar, de nuevo, que los pequeños apuntes fenomenológicos de nuestra propuesta, tratan de sugerir elementos que ayuden a profundizar en la necesidad de educadores que den respuesta a los retos y desafíos que nos plantea esa sociedad en cambio permanente.
En este sentido, no son de menor importancia algunos aspectos positivos que demuestran una vez más cierta sensibilidad social hacia la mejora de la calidad y de los nive-
les educativos de las generaciones más jóvenes y que tienen que ver con el reconocimiento de la importancia de la Educación Infantil, integrándola en las planificaciones educativas de los Estados, la generalización de la Educación Primaria, la declaración de la obligatoriedad en la mayoría de los países hasta cumplir entre 10 y 12 años de escolaridad obligatoria, si bien, algunos ya van implantando la escolaridad obligatoria hasta el acceso a la Universidad, los intentos de dar respuestas educativas a la diversidad, superando la pedagogía de la exclusión y desplazando la atención desde la enseñanza hacia el aprendizaje, la intención explícita de reconvertir nuestros sistemas de enseñanza en sistemas educativos, considerando la educación como un derecho y no como un privilegio, la extensión y democratización de la educación básica, aunque ello, no vaya necesariamente unido al cambio en el estatus social y económico, las nuevas referencias de planificación basadas en conceptos de talento, avance tecnológico, sociedad del conocimiento y excelencia de los centros, la insistencia en la importancia de la identidad y calidad de la educación y de los centros educativos en una sociedad marcada por el pluralismo y la interculturalidad.
Y la fo ormación del Pro ofessorado o ¿qué? Principio os generaless sobre la fo ormación inicial del pro ofessorado o en Esspaña La legislación vigente
La Ley Orgánica de Educación 2/2006, de 3 de mayo, se pronunciaba sobre las exigencias de titulación para ejercer la docencia en las distintas enseñanzas del Sistema Educativo y la formación pedagógica y didáctica que necesitan los profesores para afrontar los retos y adaptar las enseñanzas a las nuevas necesidades formativas.
Con fecha 8 de noviembre de 2008 (BOE de 28 de noviembre) se ha publicado el Real Decreto 1834/2008, por el que se definen de acuerdo con la LOE, las condiciones de formación para el ejercicio de la docencia en la Educación Secundaria Obligatoria, el Bachillerato, la Formación Profesional y las enseñanzas de régimen especial y se establecen las especialidades de los cuerpos docentes de Educación Secundaria; se preveía que el primer año de docencia en centros públicos se desarrollaría bajo la tutoría de profesores/as experimentados; y la formación permanente aparecía como un derecho y una obligación de todo el profesorado y una responsabilidad de las Administraciones educativas y de los propios centros. Por su parte, el Consejo Escolar del Estado, en su informe de 200920, insta al Ministerio de Educación y a las Administraciones educativas a que incluyan al profesorado de los centros privados concertados en sus planes y actividades de formación permanente e insiste en que esta oferta formativa potencie, especialmente, la formación en los propios centros de trabajo y las actuaciones relacionadas con la atención a la diversidad y las actividades de refuerzo, la inmigración, la mediación escolar, la convivencia y las estrategias de resolución de conflictos. Cambios en los procesos de formación inicial: Bolonia y relación teoría/ práctica
También había que hacer camino en la renovación e implantación de los nuevos esquemas de formación universitaria derivados de la creación en 47 países de Europa del Espacio Europeo de Educación Superior –coloquialmente conocido como Plan Bolonia– y la legislación subsecuente, en cuanto se refiere a la formación del profesorado. En este tema, la práctica totalidad de los países de nuestro entorno europeo y, también, en otros ámbitos de la geografía mundial, la formación inicial del profesorado tiende a alcanzar 20 CONSEJO ESCOLAR DEL ESTADO. (2010). Informe sobre el estado y situación del sistema educativo, 2009. III.4.4. La formación inicial y permanente del profesorado.
unas cotas, como mínimo, del nivel de Grado Universitario, proponiendo, en algunos de ellos, el nivel de Máster para el profesorado de Secundaria. Y esto, con la finalidad de garantizar no sólo los contenidos disciplinares, sino también los de carácter psicopedagógico y didáctico, acreditados en clave competencial, que garanticen una adecuada preparación como docentes y como acompañantes de los procesos educativos de niños y jóvenes en la escuela del futuro.
La fo ormación inicial del Pro ofessorado o en Esspaña Órdenes ministeriales
Con fecha 29 de diciembre de 2007 se publican las Órdenes Ministeriales21 que regulan la obtención de los títulos oficiales correspondientes de Grado o de Máster que habiliten para el ejercicio de su profesión como Maestros de Educación Infantil y Primaria o Profesores de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional o Enseñanzas de Idiomas.
En ellas ocupan un lugar preferencial, como es natural, la descripción del perfil competencial de los maestros y profesores y la del currículo formativo que deben seguir para la obtención del título correspondiente al ejercicio futuro de su profesión, planteado, en sus contenidos desde claves de “mínimos”. Agrupando por similitud las competencias descritas que los estudiantes deben adquirir a lo largo de su formación inicial, llama la atención la insistencia en promover de manera particular las que guardan mayor referencia con el ámbito del conocimiento (saber, conocer, reflexionar, comprender, asumir…), difíciles en si mismas de evaluar en clave competencial y la escasez de reflejos operativos (hacer, construir, realizar, diseñar, desarrollar, establecer, activar, intervenir, actuar eficazmente, decidir, etc.) o las de componente fundamentalmente cooperativa (trabajo en equipo, contribuir, aportar, etc.), citadas únicamente como modelo de aprendizaje de sus futuros alumnos, que son las que van a determinar, en mayor medida, el buen hacer profesional y, en definitiva, la calidad de la educación que promoverán en su futuro profesional. 21
ORDEN ECI/3857/2007 de 27 de Diciembre. BOE de 29.12.2007
Lo mismo puede apuntarse en cuanto se refiere a los procesos de investigación en el aula o de renovación pedagógica o didáctica, citadas una sola vez y solo para los profesores, o de otros factores personales o sociales que son factores fundamentales de calidad de la educación y que, en la propuesta competencial del futuro profesorado, queda reducida, en el mejor de los casos, a la “reflexión”, dejando de lado la propuesta, la experimentación y evaluación de la innovación. En este sentido, vale la pena hacer una lectura en las Órdenes ministeriales del número de veces que aparecen los diferentes verbos empleados en la descripción de los currículos Verbos
Acreditar Adquirir criterios Adquirir estrategias Adquirir experiencia Analizar Aplicar Comprender Conocer Dominar destrezas y habilidades Los perfiles competenciales subyacentes
1 3 2 2 3 4 2 34 4
Ejercitarse Elaborar Identificar Integrar Participar Planificar Promover Relacionar Ser Capaz Transformar
1 4 4 1 5 1 8 2 2 1
En un listado unificado y, ciertamente perdiendo algunas matizaciones propias del nivel académico en que van a ejercer su misión, podemos resumir las 12 competencias propuestas para el Maestro y las 11 correspondientes al Profesor en los siguientes enunciados: Conocer los objetivos, contenidos curriculares y criterios de evaluación que deben concretar los currículos y la planificación, promoción y facilitación de aprendizajes adaptados a los rasgos específicos de sus alumnos. Planificar, desarrollar y evaluar procesos de enseñanza y aprendizaje que faciliten la adquisición de las competencias propias de las respectivas enseñanzas.
Diseñar y regular espacios de aprendizaje en contextos de diversidad que faciliten la personalización y adquisición de aprendizajes, valores y hábitos tales como el esfuerzo, la autonomía en el aprendizaje, habilidades de pensamiento y de decisión que faciliten la autonomía, la confianza y la iniciativa personales. Fomentar, la convivencia y la resolución pacífica de conflictos mediante actividades formales y no formales que contribuyan a hacer del centro un lugar de participación y cultura. Reflexionar en grupo sobre la aceptación de normas y el respeto a los demás desde la autonomía y singularidad de cada estudiante como factores de educación de las emociones, los sentimientos y los valores. Fomentar el manejo de materias instrumentales de acuerdo con los niveles y posibilidades de los alumnos. Conocer las implicaciones educativas de las tecnologías de la información y la comunicación y, en particular, de la televisión en la primera infancia. Conocer fundamentos de dietética e higiene, fundamentos de atención temprana y las bases y desarrollos que permiten comprender los procesos psicológicos, de aprendizaje y de construcción de la personalidad. Conocer la organización de las escuelas y la diversidad de acciones que comprende su funcionamiento, asumiendo que, en el ejercicio de la función docente, ha de ir perfeccionándose y adaptándose a los cambios científicos, pedagógicos y sociales a lo largo de la vida. Conocer la normativa y organización institucional del Sistema Educativo y modelos de mejora de la calidad con aplicación a los centros de enseñanza. Actuar como orientador, informar y asesorar a los padres y madres de cada estudiante y con el conjunto de las familias, en relación con la educación familiar, el dominio de las habilidades sociales y la orientación profesional. Reflexionar sobre las prácticas de aula para innovar y mejorar la labor docente.
Comprender la función, las posibilidades, los límites de la educación en la sociedad actual y las competencias fundamentales que afectan a los colegios y a la profesión docente en la situación actual y en la perspectiva e interrelación con la realidad social de cada época. Conocer modelos de mejora de la calidad con aplicación a los centros educativos. El “practicum”
Ciertamente adquiere una mayor importancia la realización del “practicum” en centros reconocidos como centros de formación en prácticas mediante convenios entre las Administraciones Educativas y las Universidades, cuidando su carácter presencial y la tutela por profesores universitarios y maestros o profesores de reconocida experiencia y profesionalidad.
Finalmente, los contenidos curriculares, se distribuyen 3 grupos: De formación básica/genérica Para lo os maesstro os: Procesos educativos, aprendizaje y desarrollo de la personalidad (0-6 años). Dificultades de aprendizaje y trastornos del desarrollo. Sociedad, familia y escuela. Infancia, salud y alimentación. Organización del espacio escolar, materiales y habilidades docentes. Observación sistemática y análisis de contextos. La escuela de Educación Infantil. Para lo os pro ofessoress Aprendizaje y desarrollo de la personalidad. Procesos y contextos educativos. Sociedad, familia y educación. De carácter Didáctico y disciplinar /Específico Para lo os Maesstro os Aprendizaje de las Ciencias de la Naturaleza, de las Ciencias Sociales y de la Matemática. Aprendizaje de Lenguas y Lectoescritura. Música, expresión plástica y corporal.
Para lo os Pro ofessoress Complementos para la formación disciplinar. Aprendizaje y enseñanza de las materias correspondientes. Innovación docente e iniciación a la investigación educativa. Practicum Realización de prácticas escolares, incluyendo el Trabajo de fin de Grado o Máster. El acceso a la función docente en España
Entre otros datos relacionados con la imagen pública del profesorado, es significativo el hecho de que cerca de 25.000 jóvenes que se incorporan a la Universidad aspiran a formarse como profesores.22 Esto no quita que, en un orden diferente al de los recursos y las condiciones materiales, el grado de acuerdo del profesorado con los sistemas de acceso a la profesión docente y los procedimientos que existen para ocupar un puesto de trabajo como profesor en España, en líneas generales, sean juzgados, tanto en el sector público como, sobre todo, en el privado,23 por la mayoría del profesorado de forma negativa. Así, la valoración que los docentes otorgan a los mecanismos de acceso en el sector público, es decir, el concursooposición que llevan a cabo las administraciones educativas, es de solo un 2,48 sobre 5. En conjunto, el porcentaje de profesores que consideran nada o poco adecuado el sistema de acceso a la enseñanza pública sobrepasa la mitad de los resultados (el 52%), mientras el 38% lo califica de adecuado y sólo el 10% de bastante o muy adecuado. La valoración es inferior cuando la pregunta se refiere a la enseñanza privada donde la media es de 2,28 sobre 5. 22
MURILLO TORRECILLA, J., GONZÁLEZ ALBA, V., RIZO MORENO, H. (2007). Un estudio comparado entre 50 países de América y Europa. Segunda edición revisada, junio 2007. UNESCO: Santiago. Cfr. www. UNESCO.cl/medios/biblioteca/documentos/evaluacion_desempeño_carrera_profesional_docente.pdf 23 EGIDO, I. (2008). Condiciones materiales y laborales del trabajo del profesorado. COFAPA. Pág. 9.
Respecto a sus sistemas de selección y de acceso al trabajo el 57% considera que son nada o poco adecuados, el 35% los juzga adecuados y el 8% bastante o muy adecuada. Como cabía esperar, esta cuestión, aun con la diferencia de resultados en la red pública o la red privada, pone en evidencia un acuerdo generalizado de insatisfacción sobre las formas y sistemas de acceso a la función docente.
2. Focos de atención para la reflexión del Foro
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Los informes PISA y McKinsey
Los informes periódicos derivados del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, o Informe PISA por sus siglas en inglés (Programme for International Student Assessment), se han incorporado al acervo social relacionado con la educación y, normalmente, poniendo de relieve los éxitos académicos y competenciales de otros países y las diferencias, a menudo deficientemente interpretadas, de los resultados del alumnado español. Sin embargo, existen también otros informes internacionales, como el coordinado por McKinsey & Company24 entre mayo de 2006 y marzo de 2007, centrados en comprender por qué los países con mayores cotas de compromiso educativo del mundo alcanzan resultados mucho mejores que la mayoría de los demás, y por qué ciertas reformas educativas tienen tanto éxito, cuando muchas otras no logran su cometido, tomando como referencia, no sólo los resultados conseguidos por los alumnos sino otros factores determinantes de la calidad de los sistemas educativos.
En este segundo informe, podemos constatar que pese a los sensibles aumentos del gasto y muchos esfuerzos bienintencionados de reforma, en los diferentes países apenas han mejorado durante décadas los niveles de éxito de un gran número de sistemas educativos; solo algunas de las estrategias de reforma más difundidas en el mundo, como el incremento de la autonomía de las escuelas o la reducción de las ratios alumnos/aula han producido los resultados esperados; aunque queda la pregunta del por qué en algunos sistemas educativos se alcanzan cada vez mejores resultados y las mejoras se logran con mayor rapidez que en otros casos. He aquí la expresión gráfica del estudio citado a partir de datos manejados en países de nuestro entorno: 24
BARBER,M. y MOURSHED, M. (2008) .”¿Cómo hicieron los sistemas educativos con mayor desempeño del mundo para alcanzar sus objetivos? www.preal.org/publicacion.asp
La calidad de los docentes elemento definitivo de los resultados
Con los niveles de evidencia disponibles se puede intuir que el principal impulsor de las variaciones en el aprendizaje escolar es la calidad de los docentes como se deduce de estudios que tienen en cuenta todas las pruebas disponibles sobre eficiencia docente cuando sugieren que los estudiantes asignados a docentes con alto nivel de compromiso educativo lograrán avances tres veces más rápidos que los alumnos confiados a docentes menos comprometidos cuyo impacto negativo es severo, particularmente en los primeros años de escolaridad.
Algunas estrategias eficaces
Todo ello permite constatar que, los sistemas con mejores resultados hicieron bien y consistentemente tres cosas: consiguieron a las personas más aptas para ejercer la docencia (la calidad de un Sistema Educativo tiene como techo la calidad de sus docentes); desarrollaron a estas personas hasta convertirlas en instructores eficientes (la única manera de mejorar los resultados es mejorando la instrucción); pusieron en marcha sistemas y mecanismos que dieron un apoyo específico para garantizar que todos los niños sean capaces de obtener los beneficios de una instrucción de excelencia. Nuestro FORO, compartiendo en su reflexión estos convencimientos, no ignora ni deja de lado la complejidad de la enseñanza y de la tarea educativa escolar. Por ello reclama un esfuerzo compartido para contar con educadores y maestros, profesionales con oficio, cuyo éxito futuro dependerá de un determinado perfil de personalidad y unos buenos procesos de formación teórica inicial acompañados de buenas prácticas.
Esto nos lleva a plantearnos el tema de la formación del Profesorado
Esto nos lleva a propugnar una formación del Profesorado y una educación abierta al futuro que consideradamos como responsabilidad compartida con la sociedad y con las familias en la que el profesorado aporta su capacidad como componente estable del Sistema Educativo y fuente de mejora y perfeccionamiento de las personas, posibilidad de transmitir y ejercitar valores orientados a respetar los deberes y derechos fundamentales y a mejorar hasta el máximo posible la vida en sociedad, y propuesta abierta al futuro donde las personas viviremos en ambientes cada vez más diversos, con el deber de afrontar a problemas diarios (conflictos, desigualdades, injusticias) en una sociedad condicionada por la rapidez de los cambios en los que la familia debe seguir siendo el núcleo básico estable.
Y reclama el compromiso de diferentes estamentos políticos y sociales
Todo ello, sin dejar al margen otras fuerzas sociales, grupos políticos y sectores económicos y financieros que, en ámbitos más específicos de la realidad plantean al Sistema Educativo continuas exigencias de adaptación al cambio social y a los nuevos sistemas de producción, el contexto político y administrativo, que tiene la responsabilidad de ordenar la realidad mediante leyes y decretos con una capacidad de cambio limitada, en cuanto resulta difícil su adaptación a la mentalidad del profesorado, a sus pretensiones o al sentido de su trabajo en las aulas y, por último, el contexto laboral de los centros docentes donde los estudiantes realizan el practicum que hace referencia a la realidad de su futuro trabajo.
El practicum de los estudiantes en formación inicial
En este sentido, bastantes estudios conceden gran importancia a los períodos de práctica pedagógica durante la formación inicial (practicum) y a los primeros años de práctica profesional, como espacios y tiempos que van a definir y a marcar la deontología y los valores profesionales que determinarán necesariamente la acción educativa que desarrollen los docentes. De ahí nuestro énfasis en la doble importancia de una buena formación teórica de base acompañada de la fase inicial de buenas prácticas, como pilares de la formación inicial, de los estudiantes, convencidos de que, debidamente equilibradas, les ayudarán a conformar el primer contacto con la realidad de las aulas y con su futura profesión, ejercitarse en un ámbito similar al que van a encontrarse en el futuro y establecer marcos de referencia para el aprendizaje a lo largo de toda la vida de actitudes, destrezas y competencias profesionales acordes con la realidad de las diferentes comunidades educativas donde puedan ejercer su tarea docente.
Renovar los criterios sobre el practicum
Necesidad de un buen acompañamiento durante el practicum y las prácticas profesionales iniciales
Esto supondrá un compromiso suplementario para los Centros de Formación del Profesorado, en sus diferentes niveles, puesto que, más allá de las exigencias curriculares o de las finalidades formativas de los períodos de prácticas, se verán obligados a adecuar permanentemente la formación teórica a los cambios que experimenta la escuela en el día a día, realizar una selección de centros de prácticas en función de criterios de calidad del acompañamiento de sus alumnos y de sus niveles de renovación pedagógica, no fácil cuando las posibilidades de elección, en algunos casos, son escasas; establecer criterios y prioridades de selección relacionadas con los niveles de excelencia, y de una cultura profesional del centro de prácticas acorde, en la medida de lo posible, con el perfil profesional que promueve la Universidad; establecer procesos y programas pedagógicos, de acuerdo con cada uno de los centros, que favorezcan una formación integral de los futuros profesores y tengan en cuenta las diferentes dimensiones de la educación, que van más allá de las estrictamente académicas. Sea durante el practicum o durante los primeros meses o años de ejercicio de la docencia, parece obvio tener en cuenta: su duración, la cercanía del ”tutor” o “mentor”, según el momento, que, contando con buen nivel de profesionalidad y experiencia, comunique parte del “conocimiento personal e institucional” acumulado y favorezca la capitalización de los saberes de los mejores profesores que asumen de buen grado esa tarea, y también el flujo de conocimientos entre los acompañantes, los acompañados y las instituciones formadoras implicadas –universidades, centros educativosque también resultarían muy beneficiadas. Todo ello siempre desde una perspectiva que va más allá de los resultados adquiridos por los estudiantes o los profesores noveles que, en función de la realidad de cada centro, permitirá
al estudiante en prácticas, crecer personal y profesionalmente bajo la sombra de quienes han acumulado una experiencia docente en un grado notable de excelencia, a los centros, disponer de un largo proceso de renovación del personal, abriendo sus puertas a los mejores y rompiendo el muro de tener que adoptar decisiones, casi exclusivamente basadas en la denominación de un título académico o en el prestigio de tal o cual universidad que lo imparte y a las instituciones formadoras recibir un feedback constante respecto a la calidad de los perfiles personales y profesionales que promueven y la realización de procesos de mejora continua. Somos conscientes de la dificultad real que existe en los centros para designar a estos “tutores” o “mentores” con disponibilidad adecuada de tiempo y dedicación, pero, estamos ante un tema en el que no basta la buena voluntad sino que exige tareas bien programadas y fundamentales en el aprendizaje de la práctica educativa. Por otra parte, este proceso de acompañamiento debe asumir que el objetivo no es conseguir que el estudiante o el profesor novel se identifique con un comportamiento metodológico puramente repetitivo o en un espejo del maestro acompañante, sino aprovechar sus cualidades y dotes personales para adaptarlas, como mejor convenga, a la acción educativa concreta. Atención a la Formación permanente en el marco de la formación a lo largo de la vida
Sin embargo, la formación no se agota y más en una situación de cambio permanente como la que nos toca vivir, en el período de formación inicial, que en muchos casos estará centrada, en pro de la funcionalidad inmediata, en la actividad docente, en el dominio de la programación y evaluación de las respectivas materias. Las estadísticas de la Unión Europea resaltan la carencia de una verdadera organización de la formación permanente de este profesorado en más de doce países de la Unión, si bien en casi todos se plantea como obligatoria la formación profesional continua cuantificada entre 6 y 35 horas
sujetas a la buena voluntad o a la decisión facultativa de los centros. Quizá, por eso mismo, habrá que favorecer la implantación y desarrollo de procesos de formación continua del profesorado, como eco del compromiso de los Centros con la calidad de la educación que ofrecen a sus destinatarios, atendiendo a dos niveles diferentes de intervención: la formación más personalizada, en función de la dedicación específica o la especialización profesional de cada educador en el desarrollo del Proyecto educativo del Centro, y la formación conjunta de los diferentes grupos de educadores que componen la Comunidad Educativa: equipos directivos, coordinadores de sección, servicios de orientación, personal de Administración y servicios, etc. … a pesar del esfuerzo que supondrá para los Centros de Formación
Y un apunte final dirigido a los Centros de Formación del Profesorado dado que todos estos planteamientos les arrastrarán a mejorar los esquemas reguladores de los acuerdos de prácticas de sus alumnos en relación con unos Proyectos educativos concretos que, añaden, por su parte, elementos de identidad y de calidad no siempre previstos en la normativa y legislación de las diferentes administraciones educativas.
3. El profesorado en el contexto europeo
Algunos datos sobre la situación del profesorado en Europa
Como es natural, el trabajo de nuestro FORO no podía soslayar la perspectiva europea de nuestros esquemas educativos y de la acción de los centros. De ahí la conveniencia de realizar una aproximación a algunos datos generales sobre la realidad y situación del profesorado en nuestro contexto de la Unión Europea donde la mayoría de los estudios coinciden en: la disminución del número de alumnos que en los últimos años alcanza alrededor de un 5% y la estabilización del número de profesores, de manera particular en la Educación Primaria que alcanza entre el 15 y 25% de la población europea total; el dato global de que la relación alumnos/profesor en las escuelas primarias ha bajado en todos los países entre el 2001 y el 2006. Una tendencia que puede explicar esa estabilidad del número de profesores en la Educación Primaria; el hecho de que las mujeres constituyen un porcentaje mayor del 60% en la Educación Primaria y Secundaria aunque no ocurre lo mismo en la Educación Secundaria Superior donde apenas alcanzan el 40% en la mitad de los países europeos; la definición del tiempo de trabajo del profesorado en la mayoría de los países, teniendo en cuenta, no sólo las horas desarrolladas ante los alumnos, sino también, los tiempos extraacadémicos disponibles y dedicados a la labor educativa en la escuela; la diferenciación en los horarios de trabajo entre el número de horas semanales de clase y el número de horas de permanencia en el centro; el hecho de que, en la mayoría de los países, el número de horas de enseñanza directa queda reflejado en los contratos de trabajo dentro de una jornada laboral global media entre 35 y 40 horas semanales de dedicación al Centro; la existencia, en la mayoría de los países, de diferentes escalas salariales entre los funcionarios como consecuencia de los complementos de antigüedad, de la formación complementaria o de los méritos adquiridos a lo largo de su vida laboral;
el establecimiento de mínimos y máximos salariales iguales entre los profesores de Infantil, Primaria y Secundaria en 15 países; la constatación de que, en la mayoría de los países, el salario es inferior al PIB medio de la población, meta solo alcanzable mediante procesos de subida en el escalafón. A pesar de que la posibilidad de incrementar los niveles salariales con el paso del tiempo, es escasa, los salarios, en general son bastante estables de modo que, la posibilidad de “hacer carrera en la enseñanza”, es uno de los factores que disminuyen la atracción de la función docente para las generaciones más jóvenes; la coincidencia generalizada en los procesos de nombramiento de directores de centro, en función de su experiencia profesional y disponibilidad y no siempre por su formación específica como directivos y el reparto de dedicación de su tiempo similar entre todos los países europeos: casi un 50% a la administración y la gestión de los centros, un 20% a la atención de las familias y de los alumnos y el resto a aspectos pedagógicos o didácticos; en Alemania y en Francia la actividad escolar de los directivos es mucho mayor; la edad oficial de jubilación generalizada en los distintos países es de 65 años aunque muchos maestros y profesores dejan su empleo cuando alcanzan la edad mínima para percibir su pensión completa lo que supondrá, también entre nosotros, una renovación importante en el número de profesores de la enseñanza obligatoria española, particularmente del profesorado de Secundaria; la conveniencia de debatir las ventajas y desventajas de la prolongación de la edad de jubilación y la repercusión que tendría esta medida en el colectivo docente, de manera particular entre quienes desarrollen su trabajo entre niños de menor edad como en Educación Infantil, o en grupos de alumnado, con necesidades educativas especiales o más difíciles.
El profesorado, pieza clave de calidad en los Sistemas educativos
Con todo, también en esta realidad europea tan diversa, y a pesar del paso del tiempo y de los cambios tecnológicos de la función docente, hoy por hoy, el profesorado sigue siendo considerado por todos como un factor clave del éxito de los Sistemas Educativos, y más cuando la práctica diaria de la escuela pone en evidencia la necesidad de que los enseñantes asuman responsabilidades y obligaciones que muchas veces van más allá de la pura actividad docente o de otras actividades desarrolladas en la propia escuela. Es más, también la Comisión y otros organismos de la UE, han emitido una abundante documentación sobre el tema educativo, teniendo en cuenta la relación existente entre los niveles de desarrollo económico y de bienestar y la calidad de los Sistemas Educativos, la consideración de la educación y la regulación de los Sistemas Educativos como una de las claves de la vida ciudadana, la opción de la propia Carta y de las políticas fundacionales de la Unión, de mantener totalmente descentralizados los Sistemas Educativos de los respectivos países, y la insistencia en la necesidad de convergencia y de transparencia de las cualificaciones adquiridas por los ciudadanos europeos. Además, una vez más, se resalta la correlación significativa y positiva entre la calidad del profesorado y los logros de los alumnos lo que la convierte en uno de los elementos más importantes a la hora de explicar el rendimiento escolar, por encima, incluso, de otros aspectos organizacionales como el ejercicio de la función directiva o las condiciones financieras de los centros.
Cinco grandes preocupaciones
Tras el Acuerdo de Lisboa del año 2000 y en la previsión del 2010, la Unión Europea sintetizaba las repercusiones de sus estrategias en torno a cinco grandes retos25 que, en la actualidad siguen estando en vigor dentro de la iniciativa emblemática de la UE: «Juventud en movimiento» donde se replantea la necesidad de “reforzar los resultados de los sistemas educativos”26: “mejorar la calidad del aprendizaje en Europa”, “mejorar la formación de profesores y formadores”, “actualizar la definición de las capacidades básicas de los educadores acordes con las exigencias de una sociedad del “conocimiento”, “capacitar al profesorado para actuar en un entorno en constante transformación, alcanzando, al menos, un mínimo de formación equivalente al grado y enmarcar todo el proceso formativo en el paradigma del lifelong learning y del aprendizaje por competencias.
Por su parte, en el año 2007 se establecieron los Principios europeos comunes para las competencias y cualificaciones del profesorado27 en un documento de la Comisión Europea enmarcado en el Programa de Educación y Formación para el 2010 donde se considera la formación inicial del profesorado y a lo largo de toda su carrera profesional, como eco de la reunión de ministros de educación de la UE que acordaron conceder una prioridad fundamental a cuanto se refiere al mantenimiento y la mejora de la formación del profesorado, a la necesidad de velar para que todos los procesos de formación se adapten progresivamente a las necesidades y a la cualidad de la formación del profesorado como respuesta a sus necesidades en términos de calidad,
COMISIÓN EUROPEA.(2001). Informe de la Comisión: Futuros objetivos precisos de los Sistemas educativos. Bruselas, 31/02/2001 26 COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN. EUROPA 2020. Una estrategia para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. Bruselas, 03/03/2010 27 COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO Y AL PARLAMENTO EUROPEO. (2007). Mejorar la calidad de la formación del profesorado. Bruselas, 3.8.2007. Pág.3
a la necesidad de estatutos, condiciones de trabajo y apoyos al profesorado, entre los que entra la propia formación. Principios europeos comunes
A partir del hecho de que la profesión docente debe enmarcarse en un cuadro de valores y necesita mantener altas cotas de formación permanente, por su fuerte influjo de la sociedad y por el papel fundamental que desempeña el desarrollo de las jóvenes generaciones en el de las competencias clave de la sociedad, la documentación europea insiste particularmente en un conjunto de principios28 que pueden servirnos de referencia para nuestra reflexión una buena cualificación profesional que supone la formación y mejora permanente de sus competencias, la atención a las exigencias multidisciplinares de su profesión, el conocimiento y pedagogía así como la comprensión de la realidad social y cultural de la educación; una profesión que necesita del aprendizaje a lo largo de toda la vida, la actualización de los conocimientos y capacidad para innovar las características de su propio trabajo más si se tiene en cuenta su capacidad y compromiso con la evolución social del conocimiento; la movilidad profesional, participando en los proyectos europeos, e invirtiendo tiempo de estudio en otros países como inversión en el desarrollo personal de sus propuestas; una profesión basada en las alianzas, colaborando en redes con otras escuelas y con los centros de trabajo de manera especial en la formación profesional para conocer las mejores prácticas y potenciar su capacidad de investigación didáctica y pedagógica.
Competencias clave para su trabajo
También desde la UE se sugiere un perfil del docente que incluye algunas competencias clave:
Idem. Pág 12
Trabajar en equipo, apoyando la generación y la gestión del conocimiento, el crecimiento humano y la autoconfianza de las personas y favoreciendo la colaboración con sus colegas en cuanto se refiere al aprendizaje y a la enseñanza. Trabajar en el ámbito del conocimiento, la tecnología y la información, en pro de la cohesión social y de la lucha contra la exclusión y el desarrollo de la dimensión ética en la sociedad del conocimiento. Y, a la vez, esas mismas instancias, aportan algunas recomendaciones a las administraciones públicas enfocadas a tratar de que el profesorado tenga al menos el título de grado obtenido en una institución de educación superior; asegurar en la formación inicial una alta cualificación profesional, en el aprendizaje y en la enseñanza; capacitarse para el ejercicio de buenas prácticas y el autoconocimiento sobre la tarea educativa y formativa que debe desarrollar. Esto incluye, también, atender y tomar en serio la formación integral inicial y permanente del profesorado manteniendo como componentes de la formación: unas estrategias coherentes con las nuevas exigencias de la actividad del profesor, el reconocimiento de la formación adquirida, el cultivo de la interdisciplinariedad y el trabajo cooperativo en la tarea de enseñanza y la capacidad de aprender a lo largo de toda la vida, e, igualmente, establecer redes de trabajo ente los diversos agentes implicados en la formación del profesorado: los centros de formación inicial del profesorado, las entidades de contratación del profesorado, de manera especial en el inicio de la actividad docente, y otras entidades de formación y desarrollo de programas de formación de educadores,
Las tendencias operativas en Europa
En línea con estas urgencias y propuestas de la Comisión29, podemos afirmar que, en su conjunto, los países europeos van modificando en los últimos años sus programas de formación de profesorado con tres tendencias claras: 1. un aumento en los años de formación inicial para llegar a ser profesor, y un nivel académico que complemente los estudios de grado con un máster de especialización; 2. una apuesta clara por la especialización y la profesionalización de los estudios de formación inicial, diseñando títulos profesionales para la formación de profesores de Primaria y de Secundaria y 3. una aceptación general de los modelos simultáneos de formación, abandonando los modelos sucesivos.
Materialización de las tendencias en los distintos niveles educativos
En estas coordenadas, las reformas de los planes de formación inicial del profesorado no universitario, en los distintos países, van adelante, asumiendo criterios de movilidad y transparencia de cualificaciones, aunque con matices diferentes para cada etapa de su Sistema Educativo.
EDUCACIÓN INFANT TIL La insistencia mayor se pone en la mejora e incremento del nivel formativo de los educadores. La formación de profesores de Educación Infantil y/o preescolar se sitúa en el ámbito de la Universidad y en el marco de programas de tres o cuatro años, mínimo, de formación (Bélgica, España, Finlandia, Francia, Grecia, Portugal, Reino Unido). En muy pocos países, se confía aún esta formación a la Formación Profesional de grado superior, o a instituciones ajenas a la Universidad (Alemania, Austria, Italia). 29
L’Agence exécutive Éducation, Audiovisuel et Culture (EACEA Chiffres clés de l’éducation en Europe 2009) P9 Eurydice) Pág 151 y sgts. Julio, 2009. Internet (http://www.eurydice.org)
Se intenta dar un enfoque netamente educativo a esta etapa, para minimizar las desigualdades detectadas al inicio de la primaria entre niños de diferentes orígenes sociales.
EDUCACIÓN PRIMARIA En el momento actual, se advierte en Europa una tendencia a incrementar los niveles de exigencia al profesorado de Educación Primaria: se exigen, al menos, doce años de escolaridad para acceder en la Universidad a los cursos de formación de maestros de Primaria, se tienen en cuenta el incremento social de las exigencias y nuevas responsabilidades educativas confiadas al profesorado y el aumento del nivel cultural de los países europeos y se contemplan una o más especializaciones con recorridos curriculares diferenciados que respondan a la diversificación de exigencias planteadas a los profesores de esta etapa.
EDUCACIÓN SECUNDARIA En la formación del profesorado de Secundaria se camina ineludiblemente a la profesionalización: se acepta ya la necesidad de una formación específica de carácter profesional y práctico, ofreciendo al futuro profesor una formación específica concreta en todos aquellos aspectos no académicos en los que se juega el éxito o el fracaso en la enseñanza: destrezas sociales en al aula, organización del trabajo en clase, normas de convivencia y disciplina, etc. y se crean títulos profesionales de profesor de Matemáticas, de Química o Historia como estrategia más adecuada a las actuales dificultades de la Educación Secundaria.
FORMACIÓN PROFESIONAL En general se considera que la educación de este alumnado requiere una formación específica para los profesores de los centros de formación profesional con una formación especializada desde el punto de vista científico y metodológico, fomentando una FP desde enfoques preferentemente tecnológicos y no sólo asistenciales.
4. Tendencias europeas en el proceso de formación del profesorado y su incorporación a la función docente
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La fo ormación inicial del pro ofessorado o en Euro opa El acceso a la formación inicial
Otro punto de diálogo dentro del FORO ha estado relacionado con la selección previa de los candidatos a la formación inicial como profesores, –antes del ingreso en la Universidad– que tiene mucho que ver con la denominada “nota de corte” para el acceso a los estudios universitarios de formación de docentes, más aún, teniendo en cuenta algunos ejemplos significativos como el hecho de que en la mayoría de los países europeos se realiza algún tipo de selección para el acceso a la formación inicial del docente, la República Checa sólo admite el 27 % de los candidatos o que en Finlandia la selección es aún mayor ya que sólo se admite al 25%. Una vez más el Informe McKinsey aborda este tema desde la siguiente constatación
En todos los sistemas estudiados, los docentes inician sus carreras profesionales con un período de capacitación docente. En la mayoría de los casos participan en programas de Grado de tres o cuatro años. En otros, quienes cuentan ya con el título de Grado no relacionado con la educación, cursan, al menos, un programa de Postgrado de un año. Es decir, el conjunto de todos los sistemas educativos cuenta con dos opciones para seleccionar docentes que se reflejan en el siguiente gráfico:
El practicum en la formación inicial del profesorado
El “practicum” en los nuevos currículos adquiere, por tanto, mayor importancia para el desarrollo de la personalidad y de la capacitación profesional de los estudiantes que se preparan para la función docente, aunque no deja de plantear algunos debates sobre las distintas formas de realizarlo. En cualquier caso, siempre estará relacionado con la actualización y adecuación de los conocimientos disciplinares relativos a las materias que puede impartir, la mejora o el perfeccionamiento en el dominio de una lengua extranjera y otros elementos que faciliten su experiencia en la planificación, desarrollo y evaluación de las materias de su especialidad y en la resolución de problemas de convivencia.
Dos modelos de armonización
En la práctica, en la preparación de los estudiantes que se preparan como futuros profesores, hablamos de dos modelos o sistemas de armonización entre los períodos de formación fundamentalmente teórica y los de la realización del “practicum”. El primero, denominado generalmente “concurrente”, selecciona a sus candidatos antes de comenzar su capacitación docente y limitando la oferta y acompañamiento del programa de capacitación exclusivamente a los seleccionados. El segundo modelo, ”consecutivo”, una vez que los estudiantes se hayan graduado como profesores, se seleccionan los mejores candidatos para ejercer la docencia. Y es que, si falta un control del ingreso a los estudios de formación del profesorado, casi inevitablemente se producirá una sobreoferta de candidatos y, con ella, un efecto de influjo sensiblemente negativo en la calidad docente.
Necesidad de armonizar la formación teórica y práctica…
En cualquier caso, siempre en el marco de la realidad europea, surge la pregunta sobre la secuenciación y armonización de la formación teórica, en torno a los contenidos académicos pedagógicos y didácticos correspondientes a las materias o áreas que más adelante deberá presentar el profesor en su actividad docente y la práctica educativa que permita un proceso de trabajo y el aprendizaje directo en la praxis diaria de la enseñanza y de la escuela.
La proporción teoría-práctica en el currículo formativo
Independientemente del modelo de formación inicial por el que se opte, resulta curioso destacar algunas diferencias muy notables en el porcentaje de tiempo destinado a la formación práctica respecto al tiempo total de la formación inicial en los distintos países de Europa. Los diferentes informes ponen de manifiesto que la duración del período de formación práctica en España, en torno al 10% de su tiempo de formación, es llamativamente inferior a la de otros países europeos que, como en Islandia o el Reino Unido, llegan al 40 y el 50% o, en otros países, alcanzan el 57% (Alemania) y el 58% (Malta).
¿Fase final de cualificación” en centros de trabajo?
Otro aspecto aleccionador en una mirada comparativa es el hecho de encontrar países que, dentro de la formación inicial del profesorado, incluyen una fase formativa final “de cualificación en el lugar de trabajo” previa a la adquisición del título que, con un acompañamiento o seguimiento adecuado por parte de mentores cualificados, faculta para ser profesor. Durante esta fase, las tareas, naturalmente remuneradas, son prácticamente las mismas que las de un profesor ya cualificado.
Essquemass euro opeo os de accesso e insserción en la función do ocente Admisión al ejercicio de la función docente
Una vez más la comparación entre los sistemas de acceso e inserción en la función docente, pone de relieve diferencias en cuanto hace referencia a el método de selección, los criterios necesarios para poder presentarse al proceso selectivo, la autoridad educativa encargada de la contratación o el tipo de contratación, por poner sólo algunos temas relacionados con la preparación y selección del personal en los centros. Abundan situaciones, quizá no tanto en nuestro entorno más inmediato, en que la ausencia de titulados y los procesos de universalización de la escolarización básica y obligatoria, ni siquiera permita considerar la certificación que se obtiene al superar los estudios para la formación inicial, como condición básica e imprescindible de los docentes.
Formas y requisitos de acceso
De manera generalizada podemos afirmar que en las diferentes administraciones y en la educación pública existen, básicamente, tres modalidades de selección de docentes que se añaden, en casi todos los casos, al concurso de méritos: - las oposiciones, - el concurso y - la libre elección de los centros; en la mayoría de países o en las redes escolares donde la selección es realizada por el propio centro escolar, no existe una regulación de orden superior que establezca criterios comunes para la selección de los docentes; en la gran mayoría de los países se añaden otros requisitos como - poseer la nacionalidad del país correspondiente o, en el caso de la UE, el reconocimiento como ciudadanos de alguno de los países de la Unión, - demostrar la integridad personal del candidato mediante certificados de buena conducta
o de antecedentes penales, - presentar certificado médico de buena salud y, como entre nosotros, - en las autonomías o regiones con lengua propia, de una o de otra forma y en diferentes niveles, el conocimiento, además, de la lengua de la propia comunidad y/o su manejo con cierto nivel de competencia. Autonomía y responsabilidad en la formación permanente
La formación permanente del profesorado (FPP) es obligatoria en más de 20 países y regiones europeas, pero el nivel de exigencia real es muy diverso: no en todos los países donde la formación permanente es obligatoria se ha establecido el tiempo que los docentes deben dedicarle, en otros no se fijan los mínimos y, aun fijados, existen importantes diferencias entre los distintos países; la responsabilidad de la oferta de programas de formación permanente depende, a menudo, de planes estratégicos establecidos por la administración central o por los propios centros de acuerdo con sus planes de actuación y sus prioridades educativas sobre competencias y destrezas del profesorado; cuando esos planes no existen, la decisión sobre la participación en actividades de formación permanente quedará al arbitrio de cada profesor; por lo general, en la mayoría de los países, las actividades de FPP se llevan a cabo una vez finalizada la jornada laboral aunque va creciendo el número de centros que permiten a su profesorado realizarlas, bajo ciertas condiciones, durante las horas de trabajo; en ningún país existen presupuestos económicos individualizados para la formación permanente del profesorado lo que disminuye los incentivos a la participación y, más aún, cuando habitualmente tampoco parezca penalizarse a quien no participa. En muchos Estados miembros,30 además, existe poca coordinación sistemática entre los distintos agentes de formación 30
COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS Mejorar la calidad de la formación del profesorado. Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento europeo. Bruselas, 3/8/2007. Pág. 6.
del profesorado, lo que produce una falta de coherencia y de continuidad, especialmente entre la formación inicial de un profesor y su posterior incorporación a la vida práctica o entre la formación continua y el desarrollo profesional. En general, es importante la escasez de incentivos para que los profesores continúen actualizando sus competencias durante sus carreras profesionales en la medida que estos procesos formativos no suelen estar relacionados con el desarrollo, la investigación o la mejora educativas. Por lo que se refiere a los nuevos profesores, solo la mitad de los países europeos les ofrecen algún tipo de apoyo sistemático en sus primeros años de docencia (medidas de introducción en la profesión, prácticas o asignación de un tutor), y solo en un tercio de los países existen marcos explícitos para ayudar a los profesores que encuentran dificultades para ejercer sus funciones adecuadamente. Trabajo en equipo
Otro aspecto a tener en cuenta será la capacidad de trabajo en equipo que, en la reflexión europea, adquiere diversos matices en los diferentes países pero que se concretan, por ejemplo en la elaboración del Proyecto educativo del centro, la planificación del currículo general del mismo, el trabajo en actividades extraescolares y complementarias la participación en la evaluación interna y planes de mejora del centro, o la colaboración activa en los equipos de evaluación de los alumnos, lo que supone adquirir competencias educativas específicas mediante procesos de formación inicial y de práctica docente y formación continua. El Artículo 91 de la LOE determina 12 funciones del profesorado, todas ellas relacionadas con el aspecto académico, su programación, evaluación y promoción del alumno, así como la participación en actividades de mejora de los procesos de enseñanza. Como referencia, señala la ley que estas funciones se deben realizar “bajo el principio de colaboración y trabajo en equipo”.
Mayores niveles de autonomía del profesorado
Todo esto, como es natural, tiene mucho que ver con el crecimiento de una calidad educativa mediante la mejora de la capacidad de innovación pedagógica y la profesionalización de los docentes. En este sentido, los docentes han de enfrentarse a nuevos retos, debido a la ampliación de sus obligaciones y responsabilidades y, en general, a la transformación de su estatus profesional y condiciones laborales. Junto con el compromiso de ampliar conocimientos pedagógicos gracias a, entre otras cosas, la formación permanente y el ejercicio diario de su labor académica, y a hallarse en disposición de adoptar modelos educativos innovadores, el profesorado también ha de estar capacitado para reflexionar y adaptarse a entornos educativos concretos, diversos y cambiantes, individualmente y como miembros del equipo docente de su centro escolar. Esto ha tenido repercusión directa en la políticas comunitarias de descentralización e incremento de los niveles de autonomía del profesorado, lo cual les ha permitido desarrollar su labor con más flexibilidad, si bien, siempre acompañada de procesos de evaluación más exhaustivos no centrados únicamente en la capacidad del profesorado para adaptarse a los procedimientos de trabajo de su centro, sino también en los resultados obtenidos.
… en el diseño de los Proyectos educativos…
Mientras que en la mayoría de los sistemas educativos –incluso en los más centralizados– los profesores habían gozado tradicionalmente de libertad para elegir tanto recursos metodológicos como materiales (libros de texto, etc.), todas las reformas que han supuesto un incremento en la autonomía escolar y de medidas de descentralización, les permitirán, de ahora en adelante, implicarse activamente en el diseño y desarrollo de los proyectos educativos de sus centros.
…y de procesos de renovación educativa
Es de esperar que esta autonomía, generadora de mayores grados de libertad y corresponsabilidad, permita al futuro profesorado europeo desarrollar su creatividad y capacidad de innovación, aumentar su participación y motivación
para renovar la oferta educativa, diferenciando los aprendizajes, adaptándola a un alumnado heterogéneo y dando nuevas respuestas a la masificación del alumnado en la Educación Secundaria en modelos de enseñanza comprensiva. Autonomía y responsabilidad curricular y pedagógica
Las diferencias de niveles de autonomía curricular y pedagógica del profesorado, radican en el modo de enfocar su actuación en temas relacionados con la toma de decisiones sobre contenidos curriculares, tanto obligatorios como optativos que, en la mayoría de los países, deberá atenerse a los objetivos y contenidos mínimos objeto de la enseñanza, establecidos, normalmente por la autoridad educativa central; la elección de metodologías de enseñanza, libros de texto y criterios sobre agrupación del alumnado con fines docentes, ámbitos donde normalmente los profesores tienen plena libertad de elección; aspectos relacionados con la evaluación, que incluyen decisiones sobre criterios de evaluación internos, promoción y repetición de curso o contenidos de las pruebas para la obtención de titulaciones. No obstante, existen situaciones en las que el equipo directivo o la coordinación académica, pasando por encima de las competencias que las leyes confieren al claustro y a los departamentos, intentan determinar unilateralmente aspectos relativos a la evaluación y promoción del alumnado, cuestión que tiene que ver con la Calidad, descrita en la comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo en agosto de 2007. Con ello se devalua un elemento que juega un papel esencial en la mejora de los niveles de rendimiento académico, en la consecución de los objetivos propuestos en Lisboa y, de manera particular, en los niveles de autonomía y de responsabilidad de los centros respecto a los contenidos y desarrollo del currículo académico, la organización escolar o la financiación de las actividades docentes, aspectos todos que la Comisión refuerza como hecho probado que “la ampliación de la auto-
nomía de los centros escolares y la creciente diversificación de los entornos educativos obligan necesariamente al profesorado a asumir responsabilidades sobre contenidos, organización y seguimiento del proceso de aprendizaje, así como sobre el desarrollo de su propia carrera profesional”. 31
COMISIÓN EUROPEA. D.G.EDUCCIÓN Y CULTURA. 2008. Autonomía y responsabilidad del Profesorado en Europa. Unidad europea de Eurydice. http//www.educación.es/cide/eurydice/index.htm.
PĂ&#x2020;gina 76
5. El profesorado. Clave de la calidad de la educación
El profesorado fuente de calidad
A partir de la afirmación de que el profesorado es un elemento esencial de la calidad de cualquier sistema educativo, es claro que, sin detrimento de la autonomía universitaria, las Administraciones estatal y autonómicas deben garantizar la calidad y el rigor de la formación inicial de maestros y profesores de Secundaria, velando, en particular porque el practicum mejore notablemente la formación del futuro profesorado y favorezca la máxima rentabilidad de la experiencia del profesorado en ejercicio. A todo ello debemos unir la urgencia de reforzar la imagen y consideración social del profesorado y de negociar el Estatuto del Funcionario Docente que establezca vías y contenidos de una auténtica promoción profesional.32
y de futuro de los centros
En la misma línea, el Educobarómetro II que refleja la visión del profesorado de las red de Escuelas Católicas de Madrid, constata que, respecto a la continuidad futura de los centros, “los docentes valoran sobre todo la aptitud profesional y la vocación educadora del conjunto de profesores para mantener la viabilidad de los centros, destacando, también, su capacidad de adaptación, sensibilidad social y motivación” 38 lo que implica la apertura a posibles innovaciones pedagógicas, la implantación progresiva del bilingüismo y una mayor participación del profesorado en las decisiones que afectan a la gestión y organización de los centros.
Cambios profundos que afectan a los planes de formación del Profesorado
La mayor parte de los Sistemas educativos europeos se sienten afectados por profundos cambios en las tareas y condiciones de trabajo de los docentes, como eco de los cambios sociales y educativos que generan nuevos contextos nunca antes explorados y plantean nuevas necesidades de cambios de enfoques y contenidos de la formación inicial para evitar la reproducción de esquemas, contenidos y objetivos propios de sistemas educativos que ya no existen; cambios en los contenidos formativos de cada materia, más enfocados a la formación y actualiza32
CONSEJO ESCOLAR DEL ESTADO. (2010). Informe sobre el estado y situación del sistema educativo. Curso 2008/2009. Pág. 3. PÉREZ, E.M., ÁLVAREZ, N. y GONZÁLEZ, P. (2009). El profesorado. Fundación SM: Madrid. Pág. 59.
ción del profesorado que a la continuidad de contenidos y enfoques tradicionales o basados en lo que se ha hecho desde siempre, como es el caso de las TICs, búsqueda e implantación en nuestros sistemas educativos de mayores cotas de flexibilidad y capacidad de adaptación, imposibles sin cambios importantes en la formación del profesorado, esfuerzos serios de adaptación de nuestros sistemas educativos a las cambiantes exigencias de la sociedad del conocimiento. Y esto, de manera particular, en las zonas más desfavorecidas y con mayores tasas de abandono escolar prematuro donde crece la necesidad de diversificar, con más personal y mejores medios, las opciones ofrecidas a los alumnos, para evitar que la escolaridad prolongada se convierta en un sistema de aparcamiento gratuito de jóvenes, aprovechando estructuras escolares donde los profesores no sean más que vigilantes y garantes de la permanencia y la escolarización formal de estos alumnos en el aula.
Criterio os bássico os que insspiran lass pro opuesstass del FORO Principios irrenunciables que deberían marcar la formación del Profesorado
Existe un conjunto de principios irrenunciables que marcan nuestra reflexión y que hacen que nuestra opción o propuesta sobre la formación inicial del profesorado, tenga siempre presente la conciencia de que el profesorado y su formación son la clave para una educación de calidad y agente esencial en el desarrollo de los procesos de educación integral de sus alumnos, la necesidad de formar profesores conscientes de su lugar en la Comunidad educativa, y de su función complementaria, a sabiendas de que los padres son, por derecho natural, los primeros y principales responsables de la educación de sus hijos y únicamente a ellos les compete la libre elección del tipo de educación que desean para ellos,
la necesidad de que el profesorado se forme en un marco de derechos y deberes que sustentan el ejercicio de la libertad de enseñanza, la importancia de que sus opciones pedagógicas, organizativas o disciplinares pongan como centro del hecho educativo la persona de sus alumnos como titulares de todos los derechos y libertades educativas, la responsabilidad compartida sobre el Proyecto Educativo y los niveles de calidad educativa del centro donde realice su misión, sin perder de vista nunca las cotas de autonomía pedagógica, organizativa, académica y de gestión que le corresponde. Una condición ineludible: mejorar la valoración social del profesorado
La mejora de la valoración social del profesorado es condición indispensable para mejorar la calidad educativa y promover la actualización y renovación vocacional de quienes ya están en ejercicio. Pero, al mismo tiempo provocará ese crecimiento del aprecio por la vocación educadora de los futuros maestros, que en otros países llega a ser una meta anhelada por los estudiantes universitarios más excelentes. Nuestra sociedad no puede progresar si no valora adecuadamente a quienes tienen la vocación y responsabilidad de educar a las jóvenes generaciones. Es en esta clave lo que el Programa de Educación y Formación 2010 ponía en evidencia cuando insistía en la mejora de la formación inicial y continua del profesorado como factor determinante de logro de los objetivos comunes a los distintos sistemas educativos de Europa de manera que los centros de formación del profesorado deberán concretar los indicadores de los niveles competenciales de sus formandos y, establecer indicadores y niveles de evaluación del desempeño que, faciliten los criterios de selección y las necesidades de formación permanente de su propio profesorado. Sólo así el reconocimiento social y público del profesorado, no será fruto de una reivindicación más o menos asumida,
sino una consecuencia natural del quehacer de los educadores más comprometidos en la tarea educativa. Visibilizar la misión y el trabajo del profesorado
Todo esto tiene reflejos concretos en el quehacer del profesorado y de los centros en la medida que promueven procesos de valoración y reconocimiento de la calidad educativa de cada centro, criterios de participación, comunicación y transparencia del día a día de su quehacer educativo, la implantación de procesos de innovación educativa, la participación en redes educativas de amplio espectro, la apertura del centro a su entorno, su presencia en los medios de comunicación, o la participación en programas de transnacionalidad e intercambio educativo de alumnos y profesores, aspectos que en los en los centros de Formación Profesional se enfocan hacia la relación de los centros con el tejido empresarial, la mejora de los índices de empleo de los alumnos, la participación en sistemas industriales de I+D+i, o la oferta de formación continua al mundo del trabajo. Dicho de otro modo, se trata de implantar procesos de transparencia que hagan visibles a las comunidades educativas y al conjunto de la sociedad los proyectos, esfuerzos y logros del profesorado y de los centros, su contribución a la mejora de la educación y a la atención a las familias y al alumnado, la relación y el influjo social en su entorno y la continuidad de su labor educativa entre los antiguos alumnos y sus asociaciones que reflejan, al fin y al cabo, el valor añadido de la educación recibida y del influjo social de los centros. Todo lo cual contribuirá de forma cualificada a la mejora de la valoración del profesorado y de la calidad educativa y formativa de los centros que todos deseamos.
Multifuncionalidad de la figura del maestro
Hablando siempre del ideal y la utopía del profesorado no podemos ignorar la multiplicidad de funciones que la familia, la sociedad y, de manera particular, la escuela, atribuyen o esperan del profesor, no pocas veces por simple delegación o por abandono de responsabilidades ineludibles de otros miembros de la Comunidad educativa. Uno más de los elementos transversales que deberían configurar los procesos de formación inicial y continua de los educadores. Y es que cuesta poco descubrir que nuestra sociedad demanda de los futuros profesores el dominio competencial, si es posible en grado excelente, de todos los campos de perfeccionamiento de la personalidad humana, el sentido del equilibrio, de la mesura y de los valores propios de una personalidad integrada, un humanismo de saberes ilimitados, en personas y profesionales portadores de todo bien y ausentes de mal alguno, si bien, en las situaciones más conflictivas, en la mayoría de los casos, les convertirá en la parte débil de los problemas. Es más, incluso en referencia a los contenidos educativos curriculares, es la propia sociedad quien delega en el profesorado responsabilidades familiares o sociales relacionadas con34 la educación sexual, la equidad y el respeto de la igualdad de sexos, la formación para una sana alimentación e higiene, la prevención de actitudes racistas, la educación vial, la respuesta a exigencias de bilingüismo, la promoción del cuidado del medio ambiente, la lucha contra la droga y contra la violencia, la seguridad e higiene en el trabajo, etc. convirtiendo así, los problemas familiares, sociales o políticos en problemas educativos y, justificando la denominación de “fracaso escolar” de algo que es, sobre todo, fracaso social. 34
ESTEVE ZARAZAGA, J. M. (2002). Los educadores y la sociedad: expectativas mutuas. Ponencia en el Seminario del Consejo Escolar del Estado. Los educadores en la sociedad del Siglo XXI. Págs. 69-76.
… lo que hace que el maestro se llegue a sentir desbordado
Esto hace mucho más compleja la formación del maestro que, en su tarea educativa, tendrá que echar mano, en la diversidad de circunstancias de su quehacer educativo, de saberes, habilidades, destrezas y criterios operativos relacionados con su propia profesión y especialización educativa y con las más distintas ramas del saber propias de los educadores sociales, los trabajadores sociales, los psicólogos y orientadores personales o vocacionales, los mediadores familiares, los expertos en dinámicas de grupo, los organizadores de actividades de ocio y tiempo libre, los agentes de sanidad y seguridad e higiene laboral, los expertos en orientación sexual, los técnicos en intercambios transnacionales, los técnicos en el uso y aplicación de las tecnologías de comunicación, los expertos en salvamento y socorrismo, los expertos en el ejercicio de la tutela familiar, académica, sanitaria, y podemos continuar el listado. ¿Cómo abordar la formación del futuro profesorado en tan diversos ámbitos del saber? Habrá que contar con tiempos y experiencias que integren en el currículo formativo sistemas renovados de formación mediante el estudio de casos, la formación por proyectos, el intercambio de experiencias, la simultaneidad entre la teoría y la práctica o el aprovechamiento de los avances tecnológicos en la formación inicial y en el buen ejercicio de la función tutorial en los inicios de la actividad docente, con seminarios o módulos formativos complementarios que aborden preventivamente tantos de estos aspectos.
Una referencia obligada: la escuela
En FORO ponemos el horizonte del siglo XXI, que aun estamos comenzando, en creer y crear una escuela al servicio de la educación y de las familias, como respuesta social al derecho que tiene toda persona a la educación que complemente la acción educativa de la familia; una escuela donde la acción educativa tenga como objetivos prioritarios el desarrollo integral y
armónico de todas las capacidades del educando, apoyando su formación en el respeto a los derechos y libertades fundamentales y en la capacitación para participar activa y críticamente en la vida social y cultural; una escuela que, desde el sosiego y la paz necesarios, promueva una educación para la libertad y fomente el respeto a la libertad de los demás, en la aceptación del pluralismo, el ejercicio de las libertades democráticas y la solidaridad entre las personas y los pueblos, hacia una fraternidad universal; una escuela que ofrezca el clima necesario donde los alumnos puedan madurar como personas, como ciudadanos y, en su caso, como creyentes y tomar decisiones desde la reflexión; una escuela, en definitiva, libre, que no sea utilizada como instrumento de poder o lugar de adoctrinamiento.
Clavess de mejo ora de lo os niveless de calidad perssonal y pro ofessio onal del pro ofessorado o Desde las perspectivas apuntadas podemos enunciar algunas claves o referentes de los niveles de calidad personal y profesional del profesorado, hablando siempre en el orden de los ideales, pero sin perder de vista la complejidad de su misión y las posibilidades estructurales y organizativas que ofrece la vida diaria de la escuela. Relación del profesorado con las familias
En la medida que se plantea la formación del profesorado como desarrollo de personas comprometidas en comunidades educativas donde las familias35 ocupan su propio espacio y comparte con ellas corresponsablemente un Proyecto Educativo concreto, tanto durante la formación inicial, como durante la formación continua en la labor educativo-docente diaria, habrá que establecer indicadores competenciales que pongan en evidencia capacidades y actitudes personales que faciliten las posibilidades de 35
FORO “Calidad y libertad de la Enseñanza”. (2009). Familia y escuela. La responsabilidad de un compromiso educativo compartido. FERE–CECA. Madrid.
aceptar desde la escuela a los padres y madres como son, fortalecer en el seno de la familia la imagen y el Proyecto de la escuela, poner el acento en las aspiraciones, expectativas y preocupaciones educativas de los padres con relación a sus hijos, cumplir la palabra dada en el pacto educativo explícito o implícito aceptado por todos, compartir informaciones y recursos, practicar la empatía mutua en la escucha, discutir abiertamente las cuestiones relacionadas con la educación de los alumnos, emplear esquemas de diálogo orientados a la resolución de problemas y toma de decisiones sobre la organización, el funcionamiento y la vida de los centros, incrementar las oportunidades de conexión, contemplar y tener en cuenta el punto de vista de cada uno de los grupos y de las personas que forman la Comunidad Educativa, elementos todos que contribuyen decididamente a la mejora continua, al incremento de los niveles de calidad de los centros y de los niveles de confianza y compromiso de los padres y madres en la educación de sus hijos. La relación del profesorado con los alumnos
La relación con los alumnos ocupa la mayor cantidad de tiempo, dentro del trabajo del profesorado, no sólo por el tiempo presencial de clase y enseñanza, sino también por los tiempos de dedicación indirecta: preparación de clases, actualización profesional, mejora de la didáctica, encuentros de profesorado, corrección de trabajos, atención tutorial, entrevistas con las familias, etc. De aquí la posibilidad de buscar, compartir y proponer algunas pistas de especial atención a la hora de definir el perfil personal y profesional del profesor en el ejercicio de su misión y de su trabajo, en una perspectiva de futuro, que, necesariamente guardará relación con los procesos de su formación inicial y continua, sin establecer un sistema “o,o” sino planteando posibles criterios de acción que nos aproximen a ese perfil.
Del profesor que “sabe” y que “sabe enseñar” al que “promueve a aprender para la vida”
Todos podemos hacer memoria de los diferentes tipos de profesorado y de enseñantes que han pasado por nuestra pequeña o grande historia de aprendizaje. Pero todos sabemos distinguir a aquellos profesores o profesoras que fueron capaces de intuir nuestra situación personal, las situaciones de conflicto, las inquietudes y búsquedas de cada alumno, comunicar pedagógica y didácticamente sus saberes, pero sobre todo, sus ganas de saber, de buscar las razones y los porqués de cada cosa, transmitir la curiosidad y el deseo de aprender más, de cultivar la novedad, de intuir el futuro y la vida mucho más allá del aula, vincular la ciencia, el aprendizaje y la vida en procesos de diálogo permanente, ayudarnos a descubrir nuestros límites y, al mismo tiempo, a desarrollar al máximo las capacidades de cada persona, poner en común las búsquedas personales, las intuiciones y las respuestas que la vida iba dando, mostrarse en actitud de aprendizaje continuo y de apertura constante a la formación y a la actualización, más allá de su propio crecimiento científico, en función del mejor cumplimiento de su misión y del crecimiento personal y grupal de los alumnos, pasar de una enseñanza para aprobar o superar un examen, a procesos de educación integral en pro de la aplicabilidad de los aprendizajes a la realidad del día a día de la vida, usando el propio saber para su bien y el de los demás, enseñarnos a abrirnos al sentido de la vida y del misterio, al futuro de la ciencia y del desarrollo humano, a la cuestión de los valores que pueden dirigir nuestra vida personal, generar verdadera “enseñanza” sin quedarse en la simple repetición de las materias, consciente de que el que aprende, aprende verdad, y el que enseña, enseña a conciencia. En el fondo estamos personalizando no sólo al educador, al profesor o al maestro, sino al “sabio” con quien los alumnos no aprenden sólo para la escuela, sino para la vida y
“se aprenden” a sí mismos como personas abiertas a nuevas coordenadas de espacio y de tiempo para el encuentro con los demás. Educador que “propone” y “acompaña” los procesos de aprendizaje de los alumnos
Una vez más, a las competencias puramente técnicas o tecnológicas del proceso enseñanza-aprendizaje, hay que añadir algunas otras, en el tono de equilibrio entre los extremos que se proponen, que tienen que ver con la dimensión afectiva de la tarea educativa, tales como moverse en la fidelidad a la identidad del proyecto Educativo del centro, sin renunciar a la renovación e innovación de la tarea educativa, vivir y actuar con el sentido de la profesionalidad responsable que, yendo más allá de la norma, ayuda a los demás miembros de la Comunidad Educativa a descubrir y compartir lo mejor de cada uno, manifestar la fortaleza de quien, por entender su tarea como vocación y como misión llena de novedad, no se deja desanimar por la falta de reconocimiento personal y social de parte de sus educandos o sus familias, superar una relación estrictamente académica entre la persona que sabe y la que aprende, sin caer en la tentación del “coleguismo” de una pretendida amistad entre iguales con los alumnos que, a menudo, desvirtúa, totalmente la tarea educativa, cultivar la inteligencia y el desarrollo emocional de los alumnos, sin mitigar su exigencia de responsabilidad en el trabajo bien hecho, fomentar un conjunto de objetivos realistas, propuestos y no impuestos, pero superando intentos, a menudo demagógicos de plantear niveles de responsabilidad personal o grupal que desbordan la realidad de los niños, adolescentes y jóvenes destinatarios, hacer una lectura precisa de la realidad, con el optimismo y la esperanza de quien se siente sembrador de futuro desde su quehacer educativo, planificar y desarrollar su actividad cuidando la personalización y la atención a la diversidad de los alumnos y de sus esquemas de aprendizaje,
revisar su propio quehacer y asumir la evaluación de su labor, en actitud permanente de mejora continua, adaptar su pedagogía y su didáctica a los cambios que percibe en la vida del centro, en los educandos y las familias de las nuevas generaciones, en la adecuación a los avances y nuevos procesos tecnológicos, organizativos o legislativos. Maestro que sabe y merece ganar la “autoridad” como referente de cuanto propone.
Dentro de lo difícil y complejo que resulta tener en cuenta todos los pormenores y factores que intervienen en la tarea educativa, y que van más allá de la vida del aula concreta, tenemos el peligro de quedarnos muchas veces en la simple comparación del “ayer” y del “hoy”, no fijándonos en los cambios experimentados con relación a las aulas, las agrupaciones de alumnos, la diversidad sociocultural, los niveles de integración social de los alumnos o las motivaciones subyacentes al proceso enseñanza–aprendizaje, los educadores y profesores, y las tareas y responsabilidades que les corresponden y que se les atribuyen socialmente, los cambios experimentados en las familias y en la firmeza de sus estructuras, valores y criterios éticos o religiosos, los diferentes niveles de interés del alumnado que renuncia a reconocer el aprendizaje como efecto del “esfuerzo”, y del criterio básico de “mérito” que daban sentido a otros valores, el sentido y la importancia educativa de la disciplina, el autocontrol, la exigencia y el valor de la norma, la diversidad de corrientes pedagógicas que, con distintos niveles de análisis, acentúan interrogantes, dudas y propuestas educativas de todo tipo, y .. podemos continuar. Quizá un elemento de convergencia en la percepción del ideal de profesor radique, en su gestión del binomio autoridad–disciplina que, en un razonable equilibrio se manifiesta hoy, como ayer, en aquellos profesores y educadores capaces de ganarse el reconocimiento de su autoridad basada en
el sentido vocacional de su misión y profesión manifestado en el respeto, el reconocimiento, la intención, y el compromiso y satisfacción de compartir con las nuevas generaciones las enseñanzas de valores, ciencia y vida que ha ido acumulando a lo largo de su historia personal, la responsabilidad y ética profesional en la planificación, desarrollo, evaluación e implantación de procesos de mejora continua en su labor educativa, la actuación educativa, poniendo en el centro y creyendo en sus alumnos, su capacidad de crecimiento y las posibilidades de presente y futuro que poseen, la capacidad de establecer alianzas con los alumnos y sus familias basadas en la confianza y en la sinceridad, el empeño en su formación permanente personal y profesional como instrumento de apertura a la realidad cambiante del mundo educativo, la capacidad de colocar sobre la mesa de la educación las “obras” y no sólo las “palabras”, la promoción de procesos de individualización y personalización, sin descuidar el valor y las posibilidades del grupo, el compromiso personal con los más desfavorecidos o con quienes encuentran más dificultades para seguir el ritmo de la mayoría, el sentido del propio deber comunicado como valor y competencia básica permanente en el proceso de enseñanza-aprendizaje reflejado en los tiempos de motivación, enseñanza, evaluación y acompañamiento de los alumnos, la búsqueda y ejercicio de unas relaciones interpersonales positivas con los demás miembros de la Comunidad Educativa que favorece el trabajo en equipo, la conciencia de misión común y la colaboración en el logro de las metas educativas.
Del profesor instructor al profesor mediador del aprendizaje
Son múltiples las lecturas que se hacen del papel de los educadores en la escuela, en dependencia de acentos institucionales, sociales, pedagógicos o ideológicos. No obstante, si tenemos en cuenta la deriva europea de la educación en competencias básicas de los alumnos, es evidente que, en la actualidad, se camina más hacia un educador que, más allá de la mera comunicación o instrucción de los saberes, asume el papel de ayuda y mediador del aprendizaje de los alumnos y orienta su acción al “aprender a aprender” como instrumento permanente de educación integral a lo largo de la vida. Por ello, cada vez se abre más paso la consideración del or36 de los aprendizajes de los estueducador como mediado diantes, cuyos rasgos fundamentales relacionados con los itinerarios de enseñanza–aprendizaje podrían concretarse en el educador que planifica con asiduidad los objetivos educativos y los temas de cada curso, busca la información necesaria para identificar posibles alteraciones de la función cognitiva de los estudiantes y salir al encuentro de sus dificultades de aprendizaje de sus causas y de sus efectos, se asegura de que los estudiantes han comprendido y poseen la información precisa antes de pasar a las aplicaciones, ayuda a los estudiantes a descubrir los objetivos, la intencionalidad y la importancia de la interacción y participación personal y de grupo en cada una de las distintas actividades, comprueba los conocimientos previos y el nivel de vocabulario básico que poseen los alumnos antes de entrar al desarrollo de temas o materias, previendo las dificultades que se avecinan y las que encontrarán los alumnos en el aprendizaje, estimula a sus alumnos en la necesidad de descubrir sus propias necesidades y posibilidades ayudándoles a
TÉBAR BELMONTE, L. (2003). Perfil del profesor mediador. Madrid: Santillana.
descubrir y aplicar estrategias individuales y soluciones a los problemas que surgen, adapta los contenidos a las capacidades, habilidades y estrategias de aprendizaje que necesitan, valora preferentemente el dominio y control de la impulsividad juvenil más que la sumisión a la norma disciplinar, selecciona los criterios para la mediación y la forma de interactuar en función de las necesidades y posibilidades de los estudiantes, planteando cambios de método y de sistemas de presentación de contenidos, dedica tiempo a la investigación y el análisis personal de respuestas a las preguntas planteadas o de sugerencias de nuevas hipótesis de manera que los estudiantes aprendan a trabajar de forma autónoma. Del “trabajador en la enseñanza” al maestro con “vocación docente”
El empeño de determinados grupos, en especial políticos y sindicales, en convertir a los maestros y educadores, en simples trabajadores de la enseñanza con procesos de “proletarización del profesorado”, ha tenido consecuencias que van mucho más allá del debate sobre la consideración social, laboral, o de sentido de la enseñanza con las connotaciones de cualquier otra profesión37. Nuestro FORO, sin entrar en juicios de valor y en el intento de definir las competencias que determinan el perfil personal y profesional del educador, desde una lectura positiva de la profesionalidad y del sentido vital de su misión, piensa que una posible recuperación eficaz de la imagen social del docente pasa por el incremento de la visibilidad pública de la dimensión vocacional de su misión y de su trabajo educativo que se facilitaría, de alguna manera, si en los procesos de selección, formación y evaluación de los candidatos a ser profesores, como ocurre en países que alcanzan mayores cotas de éxito educativo de las etapas no universitarias, fuéramos capaces de aplicar criterios basados en 37
GUERRERO SERÓN, A. (2007). El análisis sociológico del profesorado: categoría social y agente educativo en Educación y Futuro, nº 17. Madrid: CES Don Bosco.
los mejores expedientes académicos por la importancia de su misión, las motivaciones personales y profesionales expresadas en el orden de elección de la carrera al ingresar en la universidad y en actitudes demostradas a lo largo de su currículo formativo, el sentido que dan a su praxis educativa y a su crecimiento profesional y pedagógico, el cuadro de valores que determinan sus tomas de decisiones, el modelo social que impulsan y promueven en su entorno, las actitudes educativas que evidencian en cuanto se refiere a la comprensión, escucha, acogida, disponibilidad hacia los más débiles o esfuerzo sostenido, su empeño en reconocerse y ser reconocido como profesor en formación o profesor en ejercicio, el compromiso mantenido con voluntad y esfuerzo no sólo de ser profesor, sino de ser “mejor profesor” cultivando hábitos de autoevaluación y de búsqueda permanente de la mejora continua en una actitud de autoestima personal, la disponibilidad al aprendizaje continuo a lo largo de toda la vida, y quizás, en el límite, un compromiso y un estilo de vida que le hace sentirse maestro en los distintos ámbitos donde se desenvuelve. Esto supone para los centros de formación del profesorado promover actividades de verdadero entrenamiento en la interiorización y el dominio de esas competencias que serán determinantes de su futuro laboral. Del “cada maestrillo…” al profesor “miembro de una Comunidad Educativa”
La evolución de la función docente y de la autoridad otorgada por la sociedad, ha ido derivando hacia la absolutización de una libertad de cátedra, trasladada desde la universidad a las enseñanzas no universitarias, que ha supuesto, en muchos casos, el peligro, si no la realidad, de convertir a la escuela, en auténticos reinos de taifas donde “cada maestrillo…”.
Hoy día, el eje educativo de la identidad y la calidad educativas pasa por la capacidad del profesorado de responder a la misión y visión de los centros y de sus proyectos educativos que exigen del profesor la conciencia de una misión compartida en clave de corresponsabilidad, la apertura y participación en la reflexión sobre el sentido de esa misión y la visión de futuro que genera en la comunidad educativa, la participación activa en la formulación, desarrollo y evaluación del proyecto, la exigencia de la coherencia personal y profesional con los planteamientos del proyecto, el empeño en la transparencia de las relaciones entre los diferentes miembros y grupos de la Comunidad Educativa, descartando otras agendas o intereses ocultos, la capacidad de generar y compartir el conocimiento como bien primario del centro, la fluidez de la comunicación entre los diferentes grupos y miembros de la comunidad educativa, el reconocimiento de la riqueza de la diversidad y la complementariedad, la búsqueda y el reconocimiento de lo mejor de cada uno como aportación a la mejora continua de la calidad del proyecto, la disponibilidad al reconocimiento efectivo de los derechos y deberes de cada persona y de cada grupo. En el fondo, construir entre todos una Comunidad cuya identidad y calidad educativa se hacen presenten en el día a día de la vida escolar y en el entorno social donde desempeña su misión. Del “comunicador” de información al “generador” de conocimiento
La primera de las prioridades de la estrategia “Europa 2020” hace referencia a la exigencia de un “crecimiento inteligente traducido en una economía basada en el conocimiento y la innovación”38 que debe traducirse, como dice el pro38
COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN. (2010). EUROPA 2020. Una estrategia para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. Pág.12. Bruselas, 3.3.2010.
pio documento, en “la consolidación del conocimiento y la innovación como impulsores de nuestro crecimiento futuro”. Esto requiere en primer lugar, cambiar la lógica de la competitividad por la de la colaboración y, por ello, mejorar la calidad educativa mediante procesos de acción que permitan consolidar los resultados de la investigación, promover la innovación y la transferencia de conocimientos en toda la Unión, explotar al máximo y adecuadamente las TICs, asegurarse de que las ideas innovadoras puedan convertirse en nuevos productos y servicios generadores de crecimiento y empleos de calidad y capaces de ayudar a afrontar los retos derivados de los cambios sociales en Europa y en el mundo, actuar con un espíritu emprendedor, promover la financiación y prestar una atención prioritaria a las necesidades de los usuarios y a las oportunidades del mercado. Por eso, el diseño y actualización de los planes de formación inicial y continua del profesorado deberán tener en cuenta la propuesta de la Comisión Europea para la mejora de la formación del profesorado donde insiste en que los profesores, que ayudan a los jóvenes a asumir la responsabilidad de planificar sus itinerarios de aprendizaje a lo largo de su vida, también deben ser capaces de hacerse cargo de sus propios itinerarios de aprendizaje. Al fin y al cabo, como los miembros de cualquier otra profesión, tienen la responsabilidad de adquirir nuevos conocimientos sobre educación y formación.39 Estas propuestas leídas en la perspectiva de una educación para la sociedad del conocimiento exigen un paso cualitativo en el modo de educar: pasar de la transmisión a la generación del conocimiento, conscientes de que los saberes se convierten en conocimiento cuando se utilizan como datos para actuar. 39 COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO Y AL PARLAMENTO EUROPEO. (2007). Mejorar la calidad de la formación del profesorado. Pág. 15. Bruselas, 3.8.2007.
Por ello hablamos de un profesorado que asume su compromiso de generación y gestión del conocimiento cuando dedica ilusiones, tiempo y energías a la reflexión sistemática sobre el ejercicio de su profesión; la comunicación e intercambio de buenas prácticas docentes y de innovación pedagógica, la realización de investigaciones directas en las aulas, la evaluación de la eficacia de sus estrategias de enseñanza, la incorporación en su docencia de los resultados de la investigación en las aulas y de la investigación académica, la determinación de sus propias necesidades de aprendizaje, la mejora de la calidad educativa del centro como organización que aprende, la participación en programas transnacionales de investigación docente y de intercambio de buenas prácticas, la participación en redes de investigación y aprendizaje en las que se hacen presentes las empresas, particularmente en la Formación Profesional, y otros entes relacionados con la mejora de las políticas educativas y de empleo y, por lo tanto, la publicación y difusión del conocimiento generado y de los resultados obtenidos. Del “enseñante escolar” al “educador” referente de valores para la vida
Una educación integral en el ámbito de la educación en competencias desde la perspectiva del “hacer” y de las “conductas” exige un crecimiento de la persona en referencia a su propio cuadro de valores, en cuya construcción el educador tiene una gran tarea. Las generaciones adultas hemos crecido en un marco de valores bastante estable, cuya definición e interpretación estaban suficientemente consensuadas, aún con las limitaciones y dificultades para encarnarlos en la vida diaria. Unos valores que se aprendían en la vida familiar, escolar, social, con el apoyo, también, de los maestros que se esforzaban en enseñarlos y en ayudar a sus alumnos a asimilar unos criterios éticos coherentes con los mismos.
Sin embargo, en una situación de cambio permanente de nuestro entorno social, no podemos presuponer significados comunes a un cuadro común de valores, ni en la familia, ni en la sociedad, ni en el mundo escolar, donde cada centro promueve un cuadro propio de valores que, en el marco de su misión y visión, reflejan su identidad y la de su oferta educativa. Con ese panorama, la “enseñanza” de unos valores que favorezcan el crecimiento integral de los alumnos exige en los educadores un cambio de perspectiva educativa: el compromiso de ayudar a los alumnos a descubrir e interiorizar el significado vital de los valores, haciendo experiencia escolar de los mismos bajo el ejemplo, la experiencia y la vivencia de los mismos por los adultos de la Comunidad Educativa. Es así como el educador llega a ser " testigo" de la verdad, del bien y de un compromiso ético permanente, aun consciente de su fragilidad y de posibles fallos que, en ningún modo, comprometerán su credibilidad como educador que al asumir su misión y exponer su vida y su acción a la mirada comprensiva, pero crítica, de los alumnos, les ayuda a descubrir el sentido de lo que estudian, y a plantearse sus interrogantes de vida. Su experiencia y competencia coherente con el cuadro de valores que propone, fundamentan su autoridad personal y profesional. … en experiencias concretas
La actividad educativa, se convierte así en camino en el que profesores y alumnos, en su respectivo nivel, comparten las cuestiones importantes para la vida y la búsqueda de soluciones vitales en experiencias comunes de cercanía y confianza, convirtiendo la generosidad en ayuda común para superar criterios individualistas y egoístas en vigor, búsqueda de la verdad que da sentido a los saberes, y a un estilo de vida y de sociedad coherente con el Proyecto educativo, esfuerzo, riesgo y, quizás, sufrimientos compartidos en la búsqueda permanente del bien del otro, armonización entre la libertad y la disciplina que supone corregir siempre los errores creyendo en lo mejor de cada uno,
compromiso común con los criterios éticos y morales en una sociedad que sustituye las normas por un relativismo individualista, interrogante y respuesta a las grandes cuestiones de significado en ambientes de rechazo de cualquier absoluto, de crisis espiritual y de pérdida de sentido, resistencia, en la incertidumbre de lo cotidiano, a estilos de vida y de pensamiento que ponen en crisis o intentan destruir grandes instituciones de referencia educativa como la familia, la escuela, el medio ambiente o los derechos de la persona, esperanza de vida cuando se consideran fracasados otros esquemas de organización y desarrollo solidario de la vida ciudadana, empeño compartido por construir una nueva civilización basada en la aceptación del otro y el diálogo entre distintos esquemas de apertura a la diversidad, descubrimiento e interiorización de la persona, como esperanza de futuro e impulso para evitar la tentación de la añoranza del pasado. Todo ello en una sociedad y en una cultura basadas en la eficiencia y la productividad, donde no será fácil abrir caminos nuevos a la gratuidad, la amistad, la profundidad interior o la solidaridad como respuesta de sentido. Ayudar al nuevo profesorado a formarse como referentes de esos valores supone una tarea titánica para contrarrestar posibles criterios de una neutralidad educativa imposible y para hacer opciones personales y profesionales de profunda incidencia en el desarrollo de la misión y vocación educativas. Responsabilidades compartidas
Pero no basta la propuesta al profesorado, si no va acompañada de medidas concretas de apoyo y reconocimiento de este trabajo que, en su conjunto, debería incluir el empeño en centrar el currículo de formación inicial y continua en la creatividad, la innovación y el espíritu emprendedor, mecanismos, internos o externos a los centros escolares, que incentiven la innovación y el desarrollo
dinámico de la investigación pedagógica o didáctica, sistemas de promoción de la cooperación y participación en redes de conocimiento que favorecen el refuerzo de vínculos entre educación, empresa, investigación e innovación, medios que favorezcan el reconocimiento del aprendizaje no formal e informal, metodologías de evaluación continua de los procesos y resultados, estímulos y apoyo efectivo de la administración y de los centros, a la excelencia y una especialización inteligente de los centros y de las personas, fomento y reconocimiento de la autonomía organizativa y pedagógica de los centros, disponibilidad de recursos económicos o de tiempo y apoyo tecnológico para estas tareas, decisiones sobre la prioridad a los gastos en conocimiento, por ejemplo utilizando incentivos fiscales y otros instrumentos financieros para promover mayores inversiones privadas en I+D, opciones que favorezcan la integración y participación en los programas de la UE relativos a movilidad, investigación y desarrollo de buenas prácticas educativas.
Clavess de mejo ora co ompetencial del pro ofessorado o40 Un perfil definido en cuatro áreas de identidad
Al igual que ha ocurrido en otros temas analizados en el FORO, tampoco en esta ocasión podemos quedarnos sólo en el enunciado de cuanto hemos indicado hasta aquí como marco de referencia compartido para una mejora de la formación inicial del profesorado. Habría que ofrecer, todavía, una propuesta que concrete más aún el perfil competencial del profesorado que, entendemos, deberá asumir la tarea de mejora de la calidad educativa entre las generaciones del futuro, a sabiendas de que cada una de estas referencias competenciales deberá, posteriormente, articularse en módulos formativos y en 40
CASTRO, M. DE. Cdor. (2010). El educador cristiano. Claves para el diseño y redacción de un plan de formación. Madrid: FERE-CECA.
indicadores o descriptores de actitudes y conductas específicas. En este sentido podemos distinguir cuatro áreas competenciales complementarias que constituyen una referencia integral de la formación inicial y continua del profesorado: el área de identidad personal, el área de identidad profesional, el área de identidad como testigo de valores y de apertura a la transcendencia, el área de identidad institucional. El área de la identidad personal
Los procesos de formación del profesorado, contribuirán a la integralidad de su propia identidad personal, si el candidato, al final de sus estudios y durante el ejercicio profesional de su trabajo se muestra como una persona que cuida su crecimiento en todas las dimensiones de la persona, cultiva la inteligencia emocional, la comunicación y la relación interpersonal, cree en la capacidad transformadora de la educación, participa con interés y responsabilidad en actividades de formación inicial y continua, se preocupa de autoformarse en aspectos relacionados con su vida personal y profesional, demuestra una actitud crítica y autocrítica con la realidad de la labor que desempeña.
El área de la identidad profesional
Suponiendo la madurez académica relacionada con las materias que impartirá en el futuro, es evidente que será muy positivo concretar algunos aspectos competenciales particularmente relacionados con el ejercicio de su labor como tarea del educador que acompaña el proceso de maduración integral de sus alumnos, trabaja en la perspectiva de calidad y mejora continua, responde responsablemente a los retos educativos que plantea el cambio social permanente, participa y promueve en la Comunidad Educativa el trabajo en equipo con criterios de corresponsabilidad y complementariedad entre todos sus miembros.
El área de Identidad como referente de valores y de sentido
Aunque nos hemos detenido de manera específica en el capítulo del educador en valores, es posible enunciar algunos aspectos competenciales del educador que intenta ser referente de apertura a la dimensión espiritual y a la transcendencia, coherencia vital con el cuadro de valores del centro, apertura solidaria a la atención preferencial por los más pobres y necesitados, desarrollo de la interioridad y sentido vocacional de su vida y misión, búsqueda compartida del un sentido ético de la vida promoción del diálogo de la realidad y de la educación con el mundo de los valores y, en su caso, de la fe.
El área de Identidad institucional
Como quiera que la tarea educativa del profesorado se realiza, en todos los casos, en un centro escolar concreto, de iniciativa pública o de iniciativa social, con un Proyecto educativo que refleja la identidad de su oferta, habrá que contar con un profesorado que se siente miembro activo de la Comunidad Educativa, se identifica con la misión, visión y valores del Centro, asume su propuesta educativa y sus líneas pedagógicas fundamentales, se compromete y actúa con criterios acordes con la identidad, los principios y valores de la Institución y de su Proyecto educativo, actúa como educador que comparte una misión común.
El pro ofessorado o en el ejercicio o de su labo or do ocente La inco orpo oración al centro o de ensseñanza La Formación Profesional inicial en el Centro de trabajo
Los procesos de acogida y de acompañamiento de la formación inicial del profesor en el período del practicum docente debería permitir, al menos, el conocimiento del Carácter Propio y el Proyecto Educativo del centro, - los contenidos y la razón de ser del Ideariocarácter propio y del Proyecto educativo,
- la razón de los acentos educativos más específicos del sistema educativo del centro, - el desarrollo eficaz de las funciones que tiene asignadas cada profesor, y de las acciones y propuestas que especifican su estilo educativo, la capacitación didáctica para el trabajo cooperativo, para construir el clima social y emocional del aula, conectar con el mundo del alumno y mantener la disciplina de trabajo en el aula. Como quiera que los factores emocionales inciden en la adecuada incorporación de nuevos profesores, el profesor novel deberá tener un acompañamiento que favorezca el dominio de dinámicas y mecanismos eficaces para conseguir de los alumnos y sus familias el reconocimiento de su autoridad y el compromiso de facilitar la actividad educativa con buenos niveles de convivencia y de disciplina, las herramientas didácticas y pedagógicas que faciliten la conexión y la relación con el alumnado y sus familias, una exigencia disciplinar razonable, armonizada con procesos de acompañamiento en los aprendizajes en la perspectiva de que cada alumno logre llegar al máximo de sus posibilidades, un estilo educativo coherente y comprometido con el proyecto educativo del centro, su capacidad de “trabajar en red” con los demás miembros de la Comunidad educativa, y otros aspectos, relacionados con la misión, la visión y los valores que subyacen al ejercicio de su actividad conforme con indicadores preestablecidos para la evaluación del desempeño del nuevo profesor. El mentor de prácticas profesionales iniciales del nuevo profesorado
El mentor del profesorado de nueva incorporación suele ser algún profesor de la etapa educativa en la que se va a integrar el recién llegado, que deberá actuar en coordinación con la dirección del Centro y contar con tiempo suficiente para el ejercicio de su función como referente del profesor novel en su proceso de integración en el centro y en su estilo y proyecto educativo.
La tarea del mentor del profesorado consistirá, normalmente, en acompañarle, con su presencia e intercambio de experiencia, en el conocimiento de la misión, visión y valores institucionales del centro y, en particular de las personas y equipos de gobierno y animación de la Comunidad Educativa, Directores, coordinadores, servicios de Orientación, Departamentos, etc. los criterios de participación de los distintos grupos de la Comunidad Educativa en la vida del centro, las distintas secciones e instalaciones del Centro, los servicios del centro: recepción, comedor, botiquín, teléfonos internos de mayor uso o urgencia, claves de internet e intranet, el Proyecto educativo del centro y otra documentación institucional básica del mismo: Carácter propio, Plan de acción tutorial, Normas de convivencia, Calendario escolar, Horarios, Normativa académica, etc. los planes y procesos de calidad, en la medida que afectan al desempeño de su trabajo, los procesos de asimilación y dominio progresivo de las claves educativas y pedagógicas de la Institución titular y del centro en particular, y el aprovechamiento de las oportunidades y ofertas internas o externas de mejora y formación permanente del profesorado. Tareas del acompañante
Según la experiencia positiva de bastantes países, esto supondrá que el mentor deberá ejercer tareas de acompañamiento, con presencia física en tiempos de clase, en mayor número al inicio de la actividad académica y en momentos más espaciados según vaya adelante el proceso de integración, colaboración en el proceso de participación e integración en los diferentes equipos y grupos de actividad del centro, claustros, equipos de etapa, departamentos o actividades complementarias, acompañamiento en el ejercicio progresivo de la función tutorial con los alumnos y con las familias, apoyo a la autoevaluación y evaluación del desempeño académico y educativo del nuevo profesorado.
Perfil y necesidades del mentor de la práctica profesional inicial del nuevo profesorado
Se comprende fácilmente que concedemos gran importancia a la figura del mentor que acompaña a los nuevos profesores. Incluso, encargándose de varios de ellos en su proceso de integración, las más de las veces su intervención debería ser personalizada y atenta a la diversidad de situaciones y de las personas, de manera particular en aquellos centros donde, por diversas circunstancias –traslados, cambio de centro, mejora de oportunidades, etc– sea mayor la movilidad del profesorado. En general la experiencia contrastada de quienes tienen mayor preocupación o más experiencia por el tema, habrá que buscar un perfil humano y profesional capaz de cultivar a fondo el sentido de la comunicación interpersonal y de la reflexión pedagógica, transmitir en sus relaciones una madurez humana y profesional derivada de quien ha experimentado ya el sentido más profundo de la labor educativa, generar confianza en un clima de igualdad, mostrar sensibilidad ante las reacciones personales, intentar mirar continuamente al futuro de forma que no se corten las ilusiones de los nuevos profesores, ganarse la autoridad en la transparencia y sinceridad de las observaciones que realiza, mantener el equilibrio entre la fidelidad a la identidad del centro y la comprensión de quien tiene que irla descubriendo y asimilando durante el periodo de adaptación. A ello habrá que añadir la experiencia reflexionada e interiorizada de su historial como educador en el centro, la fluidez en su relación con los órganos de dirección del centro en cuanto se refiere a criterios de selección y evaluación de los profesores noveles, la objetividad en sus juicios de valor sobre el quehacer y el progreso de integración que recorre cada uno de sus acompañados, siempre, teniendo en cuenta que la importancia de su tarea, exige un reconocimiento eficaz de su labor que se
concreta en la disponibilidad de tiempo y de instrumentos para el encuentro y el acompañamiento del profesorado nuevo en su actividad académica según se ha indicado más arriba. La formación permanente
Aunque ya se ha hablado de este tema al comentar la panorámica europea de la situación, la tendencia al plantear la mejora de la formación continua41 del profesorado se ha visto complementada con otros estudios que han detectado “relaciones positivas entre la formación continua del profesorado y los logros de los estudiantes, dando a entender que los programas de formación práctica del profesorado mejoran los resultados de sus alumnos y que por lo mismo, la formación del profesorado permite que los alumnos saquen mejores notas en los exámenes con un sistema menos costoso que la reducción del número de alumnos por aula o el aumento de horas lectivas”.42 Esto se concreta en estrategias de los Centros educativos enfocadas hacia la configuración de planes globales, dotados de una financiación adecuada, que permitan superar enfoques particulares del tema y faciliten una visión de conjunto del claustro, sobre todo en cuanto guarda relación con el cumplimiento diario de su tarea educativa como instrumento y ambiente principal de formación continua, programas de profundización y especificación del Carácter propio, habilidades de comunicación o de trabajo en equipo y técnicas didácticas o metodológicas, 41
RESOLUCIÓN DEL CONSEJO de la UE. 27 de junio de 2002 sobre la educación permanente (2002/C 163/01). “Impulsen la mejora de la educación y la formación de profesores y formadores que participen en la formación permanente para que desarrollen las aptitudes necesarias para la sociedad del conocimiento, garanticen, entre otras cosas, el acceso generalizado al aprendizaje de idiomas, el acceso de todos a las TIC y fomenten el aumento de la participación en estudios científicos y técnicos”. 42 COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO Y AL PARLAMENTO EUROPEO. (2007). Mejorar la calidad de la formación del profesorado. Bruselas, 3.8.2007. Pág.3
equipos de trabajo que favorezcan la faceta emocional y las técnicas de negociación, revisión y mejora del Proyecto Educativo en sus estrategias, objetivos, indicadores de calidad, evaluación de procesos, interpretación y mejora de resultados, etc., atención a la diversificación y programas de prevención social, o mejora del trabajo de tutoría, todo acompañado de pautas de evaluación de los procesos y los resultados de mejora de habilidades de los profesores y del impacto logrado en los alumnos y el centro.
La evaluación del trabajo o realizado o po or el pro ofessorado o Como es natural, en nuestro caso, no podríamos considerar acabada ninguna reflexión o propuesta relacionada con la formación inicial y continua del profesorado sin pasar de los aspectos organizativos o directamente formativos de los destinatarios –planes, currículos o esquemas de acompañamiento– a la evaluación, basada en indicadores concretos, de los resultados de esa formación. La naturaleza de la reflexión efectuada por el FORO no exige concretar los planteamientos y metodologías de la evaluación del desempeño docente de los educadores, pero, al menos, podemos compartir con otras instancias otras reflexiones que puedan ayudar a la implantación, desarrollo y mejora de los procesos de evaluación en nuestras instituciones educativas, a sabiendas de que la complejidad de la evaluación del desempeño educativo y docente del profesorado choca con la realidad poliédrica de la tarea educativa. Esto pone en juego la necesidad o posibilidad de atender a diferentes rasgos o factores en función de las prioridades educativas de los centros y de la definición de indicadores o descriptores, suficientemente claros y evaluables. La complejidad de la evaluación
Sin embargo, en todos los casos, la cuestión no es fácil. La evaluación de la actividad docente no deja de ser un tema particularmente conflictivo, por la confrontación, si no enfrentamiento, de intereses y opiniones del conjunto de
actores educativos, de la Administración educativa, entidades titulares, docentes, sindicatos, estudiosos sobre la materia y, también, familias y sociedad en general. Por ello, una vez más, habrá que insistir en que el camino a seguir pasa por reforzar la imagen social de la función docente y fortalecer, más allá de la presión y los estímulos externos, la confianza mutua entre los diferentes grupos y miembros de la Comunidad Educativa, siempre en función de la mejora continua de los niveles de calidad educativa. El reconocimiento del buen trabajo de los docentes supone contar con un sistema que discrimine “el buen hacer” docente de la mayoría del que no lo es tanto, a pesar de algunos riesgos que habrá que afrontar en cada caso y que tienen que ver con los costes económicos de una evaluación con criterios mínimos de calidad, el compromiso de los docentes de superar la tentación de desarrollar bien todo su trabajo, y no preocuparse sólo de aquellos aspectos a los que hace referencia la evaluación, la necesidad de consensuar los criterios y esquemas de aplicación de los sistemas de evaluación, la transparencia y la calidad técnica de los recursos que den credibilidad al proceso, la disponibilidad de evaluadores bien preparados, la relación de la evaluación de la calidad de los docentes con la del centro escolar en su conjunto, la implicación y el compromiso de los docentes de convertir su evaluación en un instrumento de mejora, aspectos todos que, de una u otra forma, se concretan tras haber superado dificultades concretas relacionadas con la definición de los ámbitos y criterios de evaluación, los baremos de medida de la calidad del desempeño, la adecuación permanente de obtención de información y de evaluación, la inserción de la misma en el conjunto del Sistema Educativo de cada centro y en las políticas de mejora de su calidad, y la preservación de las garantías de intimidad y honor de los evaluados con las acciones que se deriven de la evaluación.
Una experiencia europea dispar
La experiencia evaluadora del profesorado en Europa es dispar, dependiendo de los modelos educativos de los diferentes países y de los criterios de intervencionismo de distintas instancias relacionadas con el desarrollo y aplicación de sus Sistemas educativos: Una mayoría de los países de Europa Occidental Austria, Bélgica, Chipre, Dinamarca, España, Finlandia, Irlanda, Italia, Islandia, Liechtenstein, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Reino Unido (Escocia) y Suecia, Eslovaquia, Hungría y Letonia – no tienen establecidos sistemas de evaluación del quehacer educativo del profesorado. Sí lo tienen Alemania, Eslovenia, Estonia, Francia, Grecia, Lituania, Malta, Polonia, Portugal, Reino Unido (Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte), República Checa y Rumania. A modo de ejemplo, podemos descubrir sensibles diferencias en los criterios y sistemas de evaluación de la tarea de los profesores, comparando el caso de Finlandia, cuyo Sistema educativo se define por la confianza de la Administración educativa y la de las familias en el docente y su profesionalidad, el alto reconocimiento social de la profesión docente y la práctica autonomía total de las escuelas que basan sus sistemas de evaluación preferentemente en la autoevaluación y la autoreflexión del docente, el de Francia que, con un enfoque más centralizador de la educación, lleva a las autoridades educativas a establecer procesos de evaluación en claves de control, mejora y progreso de la carrera docente, el de las instituciones o países más preocupados por atraer a los mejores candidatos hacia la profesión docente y mantenerlos motivados hasta su jubilación, o el de aquellos cuya prioridad es elevar la calidad de la docencia o, incrementar las cotas de escolaridad o alfabetización mediante reconocimientos basados en la mejora del propio trabajo, del desarrollo profesional o de la promoción de los educadores.
Elementos de referencia para la evaluación del desempeño
Algunos instrumentos que facilitan la evaluación
En este sentido, la experiencia y la comparación de distintos instrumentos de evaluación permite plantear la posibilidad de dar un enfoque competencial a la evaluación de la función docente atendiendo a la manifestación y aplicación de actitudes y habilidades educativas y docentes, las conductas manifiestas en el aula: creación de ambiente en el aula, personalización de procesos, gestión de la convivencia y disciplina escolar, cultivo de la motivación hacia el aprendizaje, el desarrollo de distintas tareas específicas tales como planificación, desarrollo, gestión de los procesos de enseñanza-aprendizaje, acompañamiento de los alumnos, relaciones interpersonales, etc. los resultados de aprendizaje y de crecimiento educativo integral de los alumnos, la profesionalización manifestada en la capacidad de asumir responsabilidades profesionales, actitudes de autoevaluación continua, formación permanente, opción por la calidad y mejora, actividades de investigación y desarrollo profesional o publicaciones. La praxis de esta evaluación ofrece instrumentos que facilitan la tarea y que cada centro deberá adecuar a la realidad y a los objetivos de ese proceso en la mejora continua de la calidad de su oferta. Entre otros, se citan la observación del quehacer diario del educador en el aula, entrevistas o cuestionarios de autoevaluación del docente, informes de los mandos intermedios a la dirección del centro, cuestionarios de satisfacción dirigidos a los alumnos o a sus familias, test y pruebas estandarizadas, portafolio del profesor con los contenidos específicos relacionados con su labor educativa y docente, pruebas de rendimiento a los alumnos, y otros procedimientos de autoevaluación del propio docente.
Evaluar distintos factores de calidad de los educadores y de los centros
A la hora de evaluar, también, los planes de formación habrá que tomar en consideración diferentes tipos y momentos de evaluación de los propios centros comprometidos en la formación del profesorado teniendo en cuenta la evaluación de los educadores a título individual43, su trabajo y el feedback que facilite su mejora continua, los módulos de contenido formativo y los indicadores competenciales que determinarán la evaluación de las conductas y los niveles de realización de esos indicadores, la calidad educativa de los centros44 donde los alumnos realizan sus prácticas docentes a partir de las actividades realizadas, los niveles de responsabilidad compartida en la vida del centro y la evaluación realizada por el propio centro. De manera más concreta el estudio realizado por la Agencia Nacional de Evaluación45 en unión con otros organismos interesados en el tema, atribuyen a los centros de mayor calidad unas características generales que después se concretan con indicadores relacionados con unos planteamientos pedagógicos claros y compartidos por los miembros del centro, compartidos, también, por las familias implicadas de forma activa en la educación de sus hijos con las que también se mantiene una relación de confianza, un estilo de gobierno basado en un liderazgo participativo alineado con los planteamientos pedagógicos y una cultura de solución de problemas explicitada en planes concretos de intervención educativa.
L’Agence exécutive Éducation, Audiovisuel et Culture (EACEA Chiffres clés de l’éducation en Europe 2009) P9 Eurydice). Pág. 254 y sgts. Julio 2009. Internet (http://www.eurydice.org). 44 MINISTERIO DE EDUCACIÓN, POLÍTICA SOCIAL Y DEPORTE. (2009). La dimensión práctica en la formación inicial del profesorado de Secundaria: orientaciones para el reconocimiento de centros de buenas prácticas. Una aportación desde el ejercicio profesional Informe elaborado por el Consejo General de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias. Madrid: ANECA. Pág. 56. 45 Idem.
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6. Conclusiones y propuestas operativas
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Una conclusión que parte del ahora hacia el mañana
Para concluir la reflexión efectuada por FORO "Libertad y calidad de la enseñanza" y, en fidelidad a su compromiso de favorecer y apoyar procesos de renovación educativa y pedagógica que pueden fortalecer la calidad y el ejercicio de la libertad de enseñanza, nos parece interesante resumir en dos apartados diferentes un conjunto de cuestiones o interrogantes y posibles propuestas que han estado subyacentes a lo largo de nuestro trabajo y que pensamos que podrían dar forma y futuro a nuestra reflexión. El primer bloque tiene que ver con la situación que parece tener la escuela en nuestro entorno actual, mientras que el segundo tiene que ver más con una perspectiva de futuro, que nos parece que será eficaz si, cuántos estamos interesados en la calidad y la libertad de la enseñanza, nos ponemos de acuerdo para sumar fuerzas y no, preferentemente, para ver quién tiene más razón o a quién le echamos las culpas de aquello que no nos gusta o que podría ir mejor en nuestra educación o en nuestras escuelas y sus comunidades educativas.
Nuesstrass preguntass de partida La realidad fuente permanente de interrogantes
La situación concreta de la escuela y la diversidad personal y profesional de los miembros del FORO, venía planteándonos un conjunto de preguntas sobre la posibilidad de convertir en realidad los niveles de mejora de la calidad educativa. Algunas de estas preguntas tenían que ver mucho con la vida escolar concreta que se nos presenta cada día, y la experiencia de algunos miembros de FORO en centros de formación de diferentes niveles educativos. Por ejemplo: ¿La proliferación de noticias, análisis o enfoques negativos de la actividad escolar, de sus resultados académicos o del eco de otras encuestas transnacionales, nacionales o regionales, nos autoriza a poner en crisis, casi permanente, la realidad escolar global, los criterios de calidad educativa o el buen quehacer de la gran mayoría de educadores?
¿Cómo les vamos a decir a nuestros jóvenes que aprovechen la escuela o que se esfuercen cuando los propios adultos tenemos y aplicamos preconceptos negativos hacia los diferentes estamentos escolares? ¿Por qué la figura del maestro y del profesor de los primeros niveles educativos carece de un prestigio social adecuado a la responsabilidad que tienen entre manos, hasta el punto de considerar la docencia como un horizonte laboral de segunda categoría? ¿Cómo es posible que las familias que confían grandes parcelas de la educación de sus hijos a la escuela, en caso de conflicto, de manera bastante generalizada rechacen o no acepten el Proyecto Educativo que ellos eligieron, actuando a menudo con grandes cotas de agresividad? ¿En qué medida la sociedad en general ve a la escuela y la acepta como un agente fundamental de construcción y de transformación social? ¿Por qué en el contexto social permanece anclada la idea generalizada del poco trabajo del profesorado, las excesivas vacaciones, el uso de criterios disciplinares anticuados, los salarios bajos o la falta de profesionalidad encubierta? ¿Cuáles son los motivos por los que los jóvenes que concluyen su formación en la Universidad, asumen el trabajo en la escuela como una emergencia profesional, en la mayoría de los casos, y no como una expresión concreta de solidaridad y compromiso con la sociedad y, en muchos casos, con las clases populares más débiles? ¿Por qué nuestros jóvenes, incluso los mejores y los dotados de mayor sensibilidad hacia el voluntariado o la acción social, no tienen entre sus prioridades profesionales la de generar y comunicar conocimiento a las generaciones futuras en la misión docente? ¿Que nos diferencia de otros países considerados como el “no va más de la educación”, cuando ni queremos ni entendemos la necesidad de realizar sus arriesgadas opciones en la concreción de la
vida escolar - horarios, ritmos de exámenes, controles oficiales, primacía salarial del profesorado o criterios más exigentes de acceso a la función docente, - incluso asumiendo el riesgo de defectos que también ellos reconocen? ¿La calidad de nuestra escuela es tan escasa que tiene que cambiar el Sistema Educativo cada siete u ocho años, con una escasa participación de los profesionales de la educación, sin que quepa mantener un núcleo básico consensuado por todas las fuerzas sociales y políticas? ¿Será verdad que la renovación de la Universidad con la implantación del Espacio Europeo Universitario, mejorará la preparación eficaz de los docentes y con ello los niveles de calidad de nuestro Sistema Educativo? ¿En qué medida asumimos que la mejora de la educación es la base para superar la crisis económica que todos padecemos, cuando en la mayoría de los casos, el factor educativo no aparece en ninguna de las medidas adoptadas a medio o largo plazo? ¿Por qué la educación figura como prioritaria en todos los programas electorales y una vez pasadas las elecciones se olvidan las promesas, incluyendo al sector educativo entre los primeros que sufren los recortes presupuestarios? Propuestas que pueden abrir futuro
Todas estas cuestiones y más que se pueden plantear, se quedarían en simple e inútil lamento si el FORO no se atreviera a plantear algunas propuestas que abran puertas al futuro contando con el esfuerzo y la capacidad de todos en una sociedad en la que cada persona u organización educativa desde sus capacidades de intervención económica, política, social, cultural u organizativa asuma compromisos compartidos de … estimular en las nuevas generaciones y entre los estudiantes que alcancen mayores cotas de excelencia en los años previos y durante la Universidad, la opción por la misión y vocación docente como horizonte de futuro mediante estímulos positivos que hagan atractiva la profesión docente.
… hacer posible una formación competencial de nuestro profesorado abierta a la generación y gestión del conocimiento y a la mejora de calidad educativa de los centros. … tomar en serio y a fondo la renovación de los sistemas y de las estructuras de formación del profesorado de acuerdo con los nuevos modelos que inspiran las recomendaciones de las instituciones europeas y, en particular del proyecto “Europa 2020”. … impulsar ámbitos de verdadera reforma en la articulación entre la teoría y la práctica de la carrera docente de nuestros futuros profesores o del profesorado novel. … comprometer a fondo, incluso con estímulos económicos adecuados, a los centros donde los futuros profesores realizan sus prácticas, de cara a la planificación, acompañamiento, desarrollo y evaluación de las mismas. … seleccionar, preparar y reconocer con ventajas laborales a los tutores-mentores que acompañan las prácticas en los centros. … establecer cauces de intercambio nacional e internacional de buenas prácticas en la formación y la mejora de la calidad del profesorado. …fomentar la creación y el dinamismo de redes de cooperación a la mejora de la formación y de la imagen social de los docentes con la participación de las Administraciones educativas, las universidades, los centros educativos y las diferentes fuerzas sociales? … aprovechar las enormes posibilidades y ventajas tecnológicas para crear redes virtuales y plataformas digitales que sean puntos de encuentro entre los centros de formación y los centros de prácticas, generadores de una comunidad virtual de aprendizaje. … promover acciones de mejora del tratamiento de la realidad escolar en los medios de comunicación en defensa de la calidad y libertad de enseñanza.
… asumir, de una vez, que la mejora de la calidad de la educación de los ciudadanos basada en la excelencia personal profesional y social del profesorado nos permitirá transformar la situación de “crisis” que nos toca vivir en “oportunidades” de futuro. Nuestro FORO como espacio de encuentro, reflexión y debate mantiene sus puertas abiertas a la búsqueda y a la propuesta positiva de caminos con sentido de futuro. En esta ocasión nos parece que esta publicación y la documentación que ofrece aportan pistas operativas para que el reconocimiento social del profesorado de nuestros Centros educativos se fundamente en la calidad y mejora continua de sus procesos de formación inicial y continua y en el convencimiento absoluto de que trabajar por esa calidad es la garantía de la calidad y buenos resultados de la educación presente y futura de nuestros jóvenes. En el fondo, quizás estemos frente al reto de “querer”, “poder” y “arriesgar” por el futuro de quienes nos siguen. Quienes nos precedieron, en muchos casos, maestros y profesores a quienes tenemos tanto que agradecer, ya lo hicieron. Hoy nos toca a nosotros. ¿Mañana? ¡Será tarde!
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PRESENTACIÓN..................................................................................................
1.- CUESTIONES GENERALES SOBRE EL PROFESORADO...................... - El profesorado referente de calidad de los sistemas educativos.... - La realidad del profesorado en España................................................ Algunas cifras sobre el profesorado................................................. Autoconcepto del profesorado......................................................... Visión social del profesorado............................................................ - Y la formación del Profesorado ¿qué?................................................. Principios generales de formación inicial y acceso a la función docente............................................................................ La formación inicial del profesorado en España...........................
9 11 14 14 25 26 34 34 36
2.- FOCOS DE ATENCIÓN PARA LA REFLEXIÓN DE FORO.................. 43 3.- EL PROFESORADO EN EL CONTEXTO EUROPEO.............................. 53 . 4.- TENDENCIAS EUROPEAS EN EL PROCESO DE FORMACIÓN DEL PROFESORADO Y DE SU INCORPORACIÓN A LA FUNCIÓN DOCENTE......................................................................... 65 - La Formación Inicial del profesorado................................................... 67 - Acceso e inserción en la función docente.......................................... 70 5.- EL PROFESORADO CLAVE DE LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN.... 77 - Criterios básicos que inspiran las propuestas del FORO................ 80 - Claves de mejora de los niveles de calidad personal y profesional del profesorado................................................................... 85 - Claves de mejora competencial del profesorado.............................. 99 - El profesorado en el ejercicio de su labor docente.......................... 101 La incorporación al centro de enseñanza...................................... 101 La evaluación del trabajo realizado por el profesorado............. 106 6.- CONCLUSIONES Y PROPUESTAS OPERATIVAS................................. 111
TÍTULOS PUBLICADOS EN ESTA COLECCIÓN 1. LA REFORMA EDUCATIVA - Diciembre 1998 2. LA EDUCACIÓN EN EL ESTADO DE LAS AUTONOMÍAS - Junio 1999 3. EDUCAR PARA LA CONVIVENCIA - Noviembre 2000 4. EDUCACIÓN, LIBERTAD Y CALIDAD - Noviembre 2001 5. EDUCAR EN LA INTERCULTURALIDAD - Octubre 2003 6. LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN - Mayo 2004 5. LIBERTAD Y FINANCIACIÓN DE LA ENSEÑANZA: CONDICIONES Y EXIGENCIAS - Octubre 2005 8. ¿FRACASO ESCOLAR? - Septiembre 2007 9. FAMILIA Y ESCUELA. LA RESPONSABILIDAD DE UN COMPROMISO EDUCATIVO COMPARTIDO - Mayo 2009 10. EL PROFESORADO, CLAVE PARA UNA EDUCACIÓN DE CALIDAD - Junio 2011

References: resolución 
 Real Decreto 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 Artículo 91
 resolución 

RESOLUCIÓN