Source: http://www.slideshare.net/monicabeatrizsimonsrossi/libro-blanco-deladefensa-2010
Timestamp: 2016-06-26 05:03:45+00:00

Document:
Diapositivas Libro Blanco
by Elhy Loayza
resumen del libro blanco
LIBRO BLANCO PARA LA DEFENSA Y SEGU...
Historia de las fuerzas armadas
by Luis Manotoa
Mónica Beatriz Simons Rossi, INVESTIGADORA Y EDITORA
at Estado Nacional
Libro Blanco de la Defensa. Argentina Bicentenario/2010
Publicaciones del Ministerio de Defensa. Argentina 2010
Carlos Alfonzo Mendoza Guzman
yaslap
argentina Bicentenario /2010
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Libro Blanco de la Defensa 2010.
República Argentina - Ministerio de Defensa, 2010.
5000 ejemplares - Primera Edición.
404 p: 21x29,7 cm.
ISBN 978-987-25356-7-4
Queda hecho el depósito que establece la Ley 11.723.
No se permite la reproducción total o parcial, el almacenamiento, el alquiler, la transmisión o la transformación de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante
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Azopardo 250 (C1107adb) - Ciudad Autónoma de Buenos Aires - República Argentina
Tel.: (++54-11) 4346-8800
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La recuperación de la democracia en 1983 fue
un logro de todos los argentinos. a pesar de lo
compleja que fue la transición en esos primeros
años y las grandes dificultades económicas que
hubo que atravesar, a 27 años de ese hito podemos decir que entre todos hemos sabido consolidar el orden institucional como la única forma
para canalizar nuestras aspiraciones y diferencias colectivas. Hoy día comprendemos que ese
orden no es una condición suficiente para satisfacer las necesidades de nuestra ciudadanía,
sobre todo de aquellos que tienen más padecimientos, pero estamos convencidos que es una
condición necesaria y fundamental. asimismo,
creemos que el progreso del país reside en su
capacidad de generar trabajo y conocimiento.
La crisis económica, social y política de 2001 puso de manifiesto los límites de un crecimiento
basado en la especulación financiera, dejó claro que debíamos retomar el sendero del desarrollo económico con inclusión social, reconstruyendo nuestra estructura industrial, prestando
especial atención en esta fase a las nuevas tecnologías y retornando al mundo a partir de
América Latina y particularmente, de América del Sur.
Así lo entendieron José de San Martín, Manuel Belgrano, José Artigas, Bernardo O´Higgins,
José Sucre y Simón Bolívar, y tantos otros, cuando sostuvieron que la independencia requería
del esfuerzo de todos los hombres y mujeres de América. Por ello, el futuro de la Argentina del
Bicentenario está irremediablemente asociado al futuro de la región a la que pertenece: podremos ocupar el lugar que nos corresponde en el mundo, con la región y desde la región, y no de
espaldas a ella.
Cualquier agresión externa contra un país de la región en búsqueda de sus recursos afecta
también los intereses estratégicos de nuestro país. Suramérica es una tierra de potencialidades humanas y culturales y de enormes riquezas naturales. América del Sur tiene el 44 por
ciento de la reserva natural de agua del planeta; el 25 por ciento de las tierras agrocultivables
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y el 26 por ciento, aproximadamente, de las reservas de hidrocarburos fósiles, entre gas y
petróleo. Por ello, las Fuerzas Armadas deberán estar alertadas al desafío de su protección
soberana, que es el de toda la región.
En los últimos años la República Argentina inició un sostenido sendero de recuperación económica a partir de un modelo de desarrollo centrado en el trabajo, la producción y la generación
de valor. El Sistema de Defensa Nacional, al igual que otras áreas estratégicas de la Nación, fue
soslayado durante la década de 1990 en el marco de un proceso de reforma del Estado que presuponía que toda erogación pública era inherentemente ineficiente y no podía constituir forma
alguna de inversión: ya sea productiva, tecnológica o inclusive social. Esto implicó para el sector de la defensa una creciente distorsión entre su organización y despliegue, y el presupuesto
asignado para su sostenimiento. Era propio de esta lógica falazmente economicista la ausencia
de un efectivo gobierno de la política de defensa que estableciera los objetivos políticos y condujera las reformas necesarias para adecuar al Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas a
las nuevas realidades regionales y globales y, consecuentemente, a las necesidades en materia
de defensa de la Nación. De manera concurrente el subsistema de investigación y desarrollo, así
como el sector productivo orientado a la defensa, fue desmantelado, privatizando en algunos
casos o liquidando en otros, muchas empresas señeras de nuestro país.
Para las generaciones futuras y por las generaciones que nos precedieron, en este Bicentenario
debemos comprometernos, convencidos, siguiendo aquella consigna del General José de San
Martín, de no levantar las armas contra nuestro pueblo ni nuestros hermanos latinoamericanos. Es nuestra aspiración consolidar una defensa que contribuya desde su lugar al desarrollo
nacional y regional, integrada en la sociedad, y aportando sus beneficios para construir una
calidad de vida mejor para todos los argentinos.
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El instrumento militar, integrado por el Ejército,
la Armada y la Fuerza Aérea, tiene como misión
principal conjurar y repeler toda agresión militar
estatal externa que ponga en riesgo nuestra soberanía e integridad territorial, y la vida y los bienes
de nuestros habitantes. Este rol central es asumido
desde un posicionamiento estratégico defensivo
que, a través de su dimensión autónoma, comunica
al mundo que Argentina no ha renunciado a ejercer
su legítima defensa, tal como establece el artículo
51 de la Carta de las Naciones Unidas y, desde su
dimensión cooperativa, entiende que en el futuro,
del mismo modo que en los procesos independentistas, la defensa de nuestros intereses vitales y recursos estratégicos será una tarea regional colectiva. En este sentido, la agresión externa contra un
país de la región no nos será indiferente.
La Defensa es una tarea que compromete a todos los actores de la vida nacional y debe por ello
ser una parte importante de la agenda pública. La Defensa contribuye al desarrollo tecnológicoindustrial y éste a la Defensa. Así lo comprendieron dirigentes políticos como Nicolás Avellaneda, Marcelo T. de Alvear, Juan Domingo Perón y Arturo Frondizi, e ilustres ciudadanos de profesión militar, como Enrique Mosconi, Francisco de Arteaga, Manuel Savio, Segundo Storni y
Juan Ignacio San Martín. Retomando la visión que los inspirara, se forjó la estratégica decisión
de recuperar el Complejo Industrial Naval Argentino (CINAR), la ex Fabrica Militar de Aviones
(FAdeA) y de apoyar a los hombres y mujeres que diariamente contribuyen con su conocimiento
al fortalecimiento de la investigación, la ciencia y la tecnología integrada a la industria de la
defensa. Esta sinergia debe ser potenciada con la incorporación de las universidades y los centros de investigación de todo el país, y con la pequeña y mediana industria para contribuir a la
generación de cadenas de valor a partir de tecnologías de punta como la aeroespacial, la naval,
la nuclear y la informática, entre otras.
Los hombres y las mujeres, de uniforme y civiles, que hacen cada día nuestra defensa nacional, son ciudadanos plenos que han escogido la profesión militar. Como Belgrano y el
pueblo jujeño, quienes realizaron una retirada táctica para presentar batalla a los realistas
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en Tucumán. O como San Martín y el pueblo cuyano, forjando los cañones, los uniformes
y la bandera de la patria, hoy nuestros ciudadanos de uniforme están codo a codo, en
todo el país, apoyando a la comunidad a través de campañas sanitarias o en situaciones
de desastres naturales. También, nuestras Fuerzas Armadas han sido elogiadas internacionalmente por su tarea humanitaria en Haití, Bolivia, Chipre, Chile, la ex Yugoslavia,
Para materializar estos objetivos, en cumplimiento de un claro mandato legal, el Ministerio de Defensa con directivas precisas del Comandante en Jefe se embarcó en un proceso
de transformación estructural que buscó dimensionar y articular el Sistema de Defensa
para que optimice su contribución al desarrollo del Estado argentino. Eso implicó adecuar
y operativizar todo el andamiaje jurídico, político e institucional del sector a los fines de
diagnosticar disfuncionalidades e impulsar los consecuentes cambios necesarios. Uno de
los muchos resultados de este proceso fue la aprobación, por parte del entonces Presidente
Néstor Kirchner, del Ciclo de Planeamiento de la Defensa Nacional y el dictado de la Directiva de Política de Defensa Nacional (DPDN) por parte de la Presidenta Cristina Fernández
de Kirchner. Estas iniciativas significaron la definitiva implementación del modelo de planeamiento por capacidades en la política de defensa, superando de este modo el obsoleto
enfoque por hipótesis de conflicto.
Con el propósito de promover mayor eficacia y eficiencia a la gestión de la defensa, se optimizó la administración de recursos materiales y humanos buscando maximizar la generación
y sostenimiento de las capacidades militares determinadas por el planeamiento estratégico.
El objetivo de esta transformación fue articular un sistema integrado de administración que
permitiera traducir las capacidades aprobadas en el planeamiento, en recursos humanos,
materiales e infraestructura de una manera eficaz, eficiente y transparente.
En tanto, respecto al subsistema educativo, se implementó una profunda reforma normativa, organizativa y curricular, y se apuntó también a aquellos aspectos propios de la cultura
institucional. Otro de los objetivos de esta transformación fue generar mejores condiciones
de equidad entre las mujeres y varones que trabajan en el Sistema de Defensa, adoptándose
para ello diversas acciones vinculadas a la relación profesional y posibilidad de acceso y permanencia en el ámbito laboral en condiciones de trato igualitario. En este sentido resultó
paradigmática la reforma integral del sistema de justicia militar, el cual estaba regulado
por un Código de Justicia Militar que no se adecuaba a legislación nacional y a la normativa
internacional vigente. Entre los aspectos más destacados de esta reforma merecen destacarse
la eliminación del fuero militar para el juzgamiento de delitos cometidos por efectivos de las
fuerzas, la definitiva eliminación de la pena de muerte del ordenamiento jurídico argentino,
y la institución de un servicio de justicia conjunto.
Dado que la política de defensa también forma parte de la política exterior argentina, se
emprendió una intensa política de diálogo e inserción internacional – especialmente en
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la región suramericana – tendiente a estrechar lazos, mejorar las medidas de confianza
mutua y desarrollar proyectos comunes, eliminando de esta manera los últimos resabios
de discordia que pudieran existir entre nuestros pueblos. Ejemplo de los expuesto es la
labor exitosa que realizan nuestros hombres y mujeres en MINUSTAH colaborando con la
recuperación de la República de Haití, la constitución de la Fuerza de Paz combinada “Cruz
del Sur” con la República de Chile, la Compañía combinada de ingenieros “Don José de San
Martín” con la República de Perú y el sostenido y creciente progreso que se percibe en el
Consejo de Defensa Suramericano (CDS).
Los avances descriptos constituyen apenas muestras de la profunda reforma que pudo consolidar la República Argentina en su Sistema de Defensa desde la recuperación democrática en
1983. Esto fue en buena medida posible gracias a los grandes consensos alcanzados entre las
fuerzas políticas y sociales en este campo, materializados en un plexo normativo sancionado
a lo largo de diferentes administraciones.
Este Libro Blanco, como lo establecen numerosas instancias multilaterales de las cuales
participa nuestro país, constituye en sí mismo una medida de confianza y fomento de la
paz entre las naciones. Pero es además un documento oficial que pretende mostrar de manera clara las características del Sistema de Defensa, analizándolo desde su conformación
histórica, hasta las reformas más recientes. Por medio de este documento aspiramos a que
cualquier ciudadano pueda comprender para qué y por qué se asignan los recursos públicos que se transfieren a este sector del Estado.
Con el entendimiento de que la generación de políticas de Estado debe ser producto de un
proceso de discusión plural y federal, este Libro Blanco de la Defensa 2010 fue acompañado
de un proceso de discusión y consulta que, con la asistencia metodológica del Programa de
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), organizó más de diez actividades de reflexión en
todo el país a lo largo del año 2010. Dichas actividades, resumidas en un anexo de este libro y
detalladas en una página web propia (www.libroblanco2010.gob.ar), convocaron a una parte
importante de la comunidad académica especializada de la Argentina y la región, a periodistas, legisladores, estudiantes y público en general.
Este documento, que actualiza al Libro Blanco de la Defensa de 1999, se estructura en tres partes:
- En la primera se desarrolla un análisis de las características geoestratégicas relevantes para la República Argentina partiendo desde una perspectiva global hacia una regional, culminando en un capítulo donde se presenta la postura y actitud estratégica
de la República Argentina frente ese mundo y de qué forma –en la justa medida de su
potencial– pretende influir positivamente en el escenario internacional. Allí, entre
otras cosas, se presentan las características del posicionamiento estratégico defensivo
adoptado por nuestro país, en el marco de una cooperación regional que contribuya a
consolidar América Latina como zona de paz.
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- La segunda parte presenta las características del Sistema de Defensa argentino: su conformación histórica, su estructura normativa y su arquitectura organizativa.
- La tercera y última parte describe el proceso de transformación ocurrido desde la publicación del último Libro Blanco.
La publicación de este Libro Blanco se realiza en el marco del Bicentenario de nuestro país,
momento de particular y simbólica importancia para que un debate que supere los lugares
comunes permita diagnosticar para el sector de la Defensa dónde estamos, cómo estamos, de
dónde venimos y hacia dónde vamos. Y de esta manera trazar políticas que transciendan el
circunstancial paso de una gestión, convirtiéndose así en una política de Estado consolidada.
Dra. Nilda Garré
Ministra de defensa (11/2005 - 12/2010)
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La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner me
ha brindado el honor y la responsabilidad de hacerme cargo de la gestión del Ministerio de defensa luego de cinco años de profundas transformaciones realizadas por la dra. nilda Garré, a partir
de la orientación y liderazgo que sucesivamente
definieron para este estratégico sector la propia
Presidenta y el ex Presidente néstor Kirchner.
Una de esas acciones llevadas a cabo por la Dra. Garré, y que hoy tengo la oportunidad de presentar, es este Libro Blanco de la Defensa 2010. Este Libro Blanco del Bicentenario, como señala
la Señora Ministra en su prólogo, viene a actualizar aquel realizado en el año 1999 y a presentar
a nuestra sociedad y al concierto de las naciones cuáles son las características y prioridades de
nuestra política de defensa, cuál es la actitud estratégica de nuestro país frente a la lectura que
hace del mundo y cuál es el tenor y dimensión de las principales transformaciones sucedidas en
el sistema de defensa desde la publicación del último Libro Blanco.
Este Libro es reflejo de lo actuado, pero también sendero del futuro. Por ello desde este lugar en
el que hoy tengo el honor de trabajar, el punto de partida será el camino recorrido, consolidando reformas que han sido estructurales y que estoy convencido proyectan a nuestro instrumento militar a una condición más adecuada para defender nuestros intereses vitales y estratégicos
y con un estricto respeto por los derechos humanos.
En este sentido, en el marco del Ciclo de Planeamiento para la Defensa, durante el año 2011 se
presentará, por primera vez, el diseño de instrumento militar que nuestro país deberá desarrollar para los próximos tres, veinte y treinta años. Esta iniciativa nos permitirá aplicar y definir
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de manera sistémica qué recursos humanos y materiales precisará la Defensa Nacional de la
Argentina del Bicentenario. Para ello, el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación tendrá un rol trascendental en el desarrollo de nuestras futuras Fuerzas Armadas. Esta
progresiva construcción será posible gracias a la recuperación de la ex Fábrica Militar de
Aviones, hoy denominada FADEA; el Astillero Almirante Storni (ex Domeq García) y TANDANOR, que hoy conforman el Complejo Industrial Naval Argentino (CINAR); y el importante
avance y apoyo que se brinda al sistema de defensa desde Fabricaciones Militares.
Este Bicentenario tiene que ser el primer paso para la consolidación definitiva de unas Fuerzas Armadas modernas, adiestradas y alistadas para enfrentar los desafíos que el futuro le
depare a nuestro país. Ese primer paso no lo damos en el vacío, lo damos sobre la base de un
trabajo arduo que no se ha limitado únicamente al Sistema de Defensa Nacional; lo damos
sobre un nuevo modelo de desarrollo económico con inclusión social, con una industria que
recuperó sus capacidades productivas y con una sociedad, que con justicia y memoria, se
encamina hacia un venturoso porvenir.
Ministro de defensa (12/2010 - hasta la fecha)
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Dr. Oscar Isidro Jose Parrilli
Dr. Gustavo López
CPN Susana Baum
subsecretaria de Coordinación
director Unidad ejecutora Bicentenario
Ministerio de Defensa (Diciembre 2010)
Ministerio de Defensa (Enero 2011)
Lic. Gustavo Sibilla
secretario de estrategia y asuntos Militares
Lic. Alfredo Waldo Forti
Lic. Oscar Julio Cuattromo
secretario de Planeamiento
secretario de asuntos Internacionales de la defensa
Lic. Carlos Esquivel
Dr. Raúl Alberto Garré
Lic. Jorge Mauro Vega
subsecretario de Planificación logística y Operativa de la defensa
Lic. Juan Estanislao López Chorne
subsecretario de Planeamiento estratégico y Política Militar
Dra. Sabina Frederic
subsecretaria de formación
Dra. Mirta Susana Iriondo
subsecretaria de Investigación Científica y desarrollo Tecnológico
Dr. Arturo Puricelli
subsecretario de Coordinación
Cont. Patricia Báez Rocha
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Presentación: Dra. Cristina Fernández de Kirchner
Prólogo: Dra. Nilda Garré
Prólogo: Dr. Arturo Antonio Puricelli
PosIcIonAmIento estrAtégIco de ArgentInA en el escenArIo InternAcIonAl de lA defensA 19
• Capítulo I: APreCiACióN Del esCeNArio iNterNACioNAl
• Capítulo II: APreCiACióN Del esCeNArio reGioNAl
• Capítulo III: CoNCePCióN y ACtituD estrAtéGiCA De lA DeFeNsA
• Capítulo IV: CoNFiGurACióN históriCA Del sistemA De DeFeNsA ArGeNtiNo
iV.1 la emancipación (1810-1820)
iV.2 la guerra civil y la Confederación Argentina (1820 a 1852)
iV.3 la organización nacional (1853 a 1880)
iV.4 modernización de las Fuerzas Armadas (1880 a 1958)
iV.5 Creación del ministerio de Defensa y Doctrina de seguridad Nacional (1958 a 1983)
iV.6 la restauración democrática y transformación del sistema de Defensa (1983 a 2010)
• Capítulo V: BAses NormAtiVAs De lA DeFeNsA
V.1 Constitución de la Nación Argentina
V.2 ley de Defensa Nacional de 1988
V.3 ley de seguridad interior de 1992
V.4. ley del servicio militar Voluntario de 1995
V.5 ley de reestructuración de las Fuerzas Armadas de 1998
V.6 ley de inteligencia Nacional de 2001
V.7 reforma integral de los sistemas militares de disciplina y justicia
• Capítulo VI: ArquiteCturA Del sistemA De DeFeNsA
Vi.1. Gobierno civil de la defensa
Vi.2. Diferenciación conceptual entre defensa nacional y seguridad interior
Vi.3. Finalidad del sistema de Defensa
Vi.4 Atribuciones de los integrantes del sistema de Defensa
Vi.5 el presupuesto de Defensa
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• Capítulo VII: EL instrUMEnto MiLitar
Vii.1 Concepción del instrumento militar y condiciones para su empleo efectivo
Vii.2 Misión principal
Vii.3 Misiones subsidiarias
Vii.4 Priorización de capacidades del instrumento militar y de su equipamiento
• Capítulo VIII: EL Estado Mayor ConjUnto
Viii.1 La acción militar conjunta
Viii.2 roles y funciones
Viii.3. El Comando operacional Conjunto
• Capítulo IX: Las FUErzas arMadas
iX.1. Las Fuerzas armadas
iX.2 organización y despliegue de las Fuerzas armadas
iX.3 recursos humanos
iX.4 Medios materiales
• Capítulo X: oPEraCionEs MiLitarEs
X.1 operaciones de vigilancia y reconocimiento del espacio aéreo nacional
X.2 operaciones de control del mar y patrullado marítimo
X.3. operaciones de apoyo logístico a la actividad antártica
X.4 operaciones en el marco de misiones de paz
X.5 operaciones de apoyo a la comunidad nacional o de países amigos
• Capítulo XI: EjErCiCios MiLitarEs
Xi.1 Ejercicios militares específicos, conjuntos y combinados
Xi.2 Criterios de priorización de las ejercitaciones militares
Xi.3 Ejercitaciones militares conjuntas
Xi.4 Ejercitaciones militares combinadas
trANsFormACIÓN DeL sIstemA De DeFeNsA
• Capítulo XII: EL ProCEso dE transForMaCión
Xii.1 diagnóstico del sistema de defensa
Xii.2 Ejes de la transformación
• Capítulo XIII: FortaLECiMiEnto dEL MinistErio dE dEFEnsa
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Xiii.1 implementación del marco legal
Xiii.2 ampliación de atribuciones
Xiii.3 Consolidación de la estructura orgánica
Xiii.4 transparencia y control de gestión
Xiii.5 Ejercicio de la conducción
Xiii.6. Cooperación institucional
• Capítulo XIV: La diMEnsión intErnaCionaL
XiV.1 Fundamentos del posicionamiento internacional de la defensa
XiV.2 Prioridades regionales
XiV.3 Prioridades de áreas de cooperación
XiV.4. La cuestión de la soberanía sobre Malvinas en el contexto de la política de defensa
XiV.5. acuerdos y mecanismos internacionales
XiV.6 acuerdos y mecanismos bilaterales regionales
XiV.7 acuerdos y mecanismos multilaterales regionales
XiV.8 La defensa nacional en el ámbito extra-regional
XiV.9 Mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales
XiV.10 Entrenamiento y capacitación para la paz: la contribución del Centro argentino de
Entrenamiento Conjunto para operaciones de Paz
XiV.11 asociación Latinoamericana de Centros de Entrenamiento para operaciones de Paz (aLCoPaz)
XiV.12 Las operaciones de mantenimiento de la paz como áreas de cooperación
XiV.13 desarme, no proliferación y control de armas
• Capítulo XV: EL ModELo dE PLanEaMiEnto EstratéGiCo
XV.1. El planeamiento por capacidades
XV.2. El Ciclo de Planeamiento de la defensa nacional
• Capítulo XVI: EL sistEMa dE adMinistraCión dE rECUrsos
XVi.1. diagnóstico de la situación logística de la defensa
XVi.2. atomización desarticulada de los sistemas de apoyo
XVi.3. Modernización del sistema logístico de la defensa
Capítulo XVII: inVEstiGaCión, dEsarroLLo y ProdUCCión
XVii.1. antecedentes
XVii.2. La estructura del sistema de investigación científica y desarrolo tecnológico de la defensa
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XVii.3. La transformación del sistema de investigación científica
y de desarrolo tecnológico para la defensa
XVii.4. La producción para la defensa
• Capítulo XVIII: EdUCaCión
XViii.1. La estructura educativa de la defensa
XViii. 2. La transformación del sistema educativo de la defensa
• Capítulo XIX: intELiGEnCia MiLitar
XiX.1 La inteligencia militar
XiX. 2 La Ley de inteligencia nacional y la inteligencia militar
XiX.3 transformación del subsistema de inteligencia Militar
XiX.4 El futuro de la inteligencia militar
• Capítulo XX dErECHos HUManos
XX.1. objetivos y líneas de acción
XX.2. acciones centrales
• Capítulo XXI: La PErsPECtiVa y La EqUidad dE GénEro
XXi.1 El ingreso de las mujeres a las Fuerzas armadas
XXi.2 Participación de las mujeres en las instancias de calificación del personal militar
XXi.3 Mujeres en misiones de paz
XXi.4. acciones orgánicas
XXi.5. revisión de normativas y prácticas
• Capítulo XXII: sistEMa dE jUstiCia
XXii.1. Fundamentos de la reforma
XXii.2. Ejes de la reforma
• Capítulo XXIII: biEnEstar
XXiii.1 salud
XXiii.2 Principales acciones en el área de vivienda
XXiii.3 Principales acciones en el área de infancia y maternidad
XXiii.4 El personal en situación de retiro y pensionados
Capítulo XXIV: PoLítiCa MEdioaMbiEntaL
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DE ARGENTINA EN EL ESCENARIO
INTERNACIONAL DE LA DEFENSA
La república argentina concibe su política de defensa integrada a su estrategia de desarrollo nacional. no hay defensa sin una economía que la sustente,
ni modelo viable de desarrollo que renuncie a la capacidad de neutralizar
agresiones externas que pongan en riesgo intereses vitales de la nación y
exijan una respuesta militar.
Como responsabilidad indelegable del Estado, y en pos de garantizar las condiciones objetivas que aseguren su existencia y continuidad, la defensa nacional se estructura y ordena en función de un contexto internacional del cual el
país es parte. transparentar la política de defensa nacional como política de
Estado requiere explicitar la cosmovisión propia sobre ese contexto, apreciando sus diferentes dimensiones y estimando su evolución probable.
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ApreciAción del
desde el fin de la post Guerra Fría, el orbe ha asistido a una etapa de creciente complejidad en el terreno de la seguridad internacional. En términos estructurales, el sistema internacional se ha visto influenciado sinérgicamente
por los siguientes fenómenos:
a) el anacronismo de los paradigmas teóricos tradicionales;
b) una asimetría militar inédita desde tiempos del imperio romano;
c) el protagonismo ascendente de actores de naturaleza no estatal
o transnacional;
d) la comprensión multidimensional de la problemática de la seguridad;
e) la dificultad en la construcción de consenso global para la respuesta a
novedosos desafíos colectivos y
f) el conflicto entre las prácticas de los Estados y los principios regulatorios de la comunidad internacional.
El escenario global en materia de defensa y de seguridad se halla inserto en el marco de un
sistema internacional que presenta desequilibrios recurrentes, afectando su estabilidad y
sustentabilidad. Este sistema combina la unipolaridad militar de Estados Unidos con una
relativa pero creciente multipolaridad político-económica. En este plano, Estados Unidos
comparte diversos márgenes de influencia fundamentalmente con China (la segunda economía global), Rusia, Japón y la Unión Europea.
Se puede apreciar, sin embargo, una tendencia de desplazamiento del centro de gravedad del poder mundial desde el núcleo euroatlántico hacia la cuenca Asia-Pacífico,
a partir de transformaciones demográficas, económicas y geopolíticas. Un proceso de
envejecimiento poblacional sin precedentes se está afianzando en todo el mundo y la
edad promedio de la población está creciendo en forma generalizada. Entre 1960 y 2000
la esperanza de vida se incrementó levemente en Estados Unidos, Japón y Europa, superando la barrera de los 80 años; mientras que en el mismo período China prácticamente
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duplicó la suya, pasando de 36 a 70 años. Por otro lado, la tasa de natalidad mundial ha
caído a niveles históricamente bajos, lo que afectará en las próximas décadas el tamaño
de la fuerza laboral global, con especial efecto en el continente europeo. Esta combinación demográfica puede implicar un desbalance entre las poblaciones activa y pasiva,
pronosticando crisis en los sistemas de seguridad social y desaceleración económica.
El aumento de la proporción de la población pasiva en Europa y Estados Unidos traerá
aparejado una mayor necesidad de flujos migratorios de mano de obra que pondrían
derivar en crecientes niveles de tensión étnico-religiosos, a partir de la correlación que
se percibe, en algunos lugares, entre migración y xenofobia.
El mundo emergente, por su parte, viene reclamando un mayor peso en la gobernanza global a través de diferentes foros como el G-20, instancia que la República Argentina integra
y que refleja una composición más representativa de los intereses colectivos. Al respecto, se
destaca el mayor protagonismo reconocido a este ámbito a partir de la crisis financiera internacional de 2008, que dio lugar desde entonces a la celebración regular de cumbres entre los mandatarios de sus países miembros y el establecimiento de criterios de consenso.
Países que integran el G-20
Países miembros del G-20
alemania (G8)
Canadá (G8) (G8)
Canadá (G8)
estados Unidos (G8)(G8)
Países que integran el G20 de manera individual
Países qie integran el G20 a través de la Unión Europea.
Rusia (G8)
Estados Unidos (G8)
francia (G8) Saudita
Francia (G8)
Países qie integran el G20 a través de la Unión Europea
Italia (G8)
Italia (G8)Argentina
Países que integran el G20 de manera individual.
Japón (G8)
Reino Unido (G8)
Rusia (G8)Brasil
China República de Corea
Indonesia Europea Unión europea
Fuente: Elaboración propia en base a datos de acceso público.
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Presidentes del G20 en la foto final de la reunión del grupo en
Toronto, Canadá (2010).
Asimismo, en el mencionado deslizamiento del poder mundial jugarán un rol importante los bloques de países (por ejemplo, el BRIC: Brasil, Rusia, India y China),
más que los Estados considerados en su individualidad. En otras palabras, más
que sobreestimar el ascenso individual de las potencias de segundo orden en el
sistema internacional deberían ponderarse sus capacidades para articular estrategias con otros Estados.
La posición de supremacía indiscutida que mantiene Estados Unidos, en lo que se ha
dado en llamar la “revolución de los asuntos militares”, se edificó sobre un gasto en
Defensa que hace tiempo equivale aproximadamente a la mitad del total mundial, a
lo que se suma un liderazgo tecnológico incuestionable y una capacidad de proyección de fuerzas a escala global a través de centenares de bases emplazadas selectivamente en diversos enclaves de interés estratégico.
Dado que puede descartarse la emergencia cercana de actores o alianzas capaces de generar un equilibrio de poder militar en su sentido clásico, el escenario actual de la seguridad internacional se encuentra fuertemente condicionado por las conductas y las políticas de su actor más importante, que influye de modo gravitante en el establecimiento
e impulso de la agenda global. Análogamente, si bien como ha sido argumentado podría
proyectarse una mayor multipolaridad estratégica en el mediano y largo plazo, lo cierto
es que ni los análisis teóricos ni la evidencia histórica permiten concluir que aquello implicará un mayor nivel de paz y estabilidad para el sistema internacional en su conjunto.
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“Estamos en una nueva era histórica, y que a partir de la reunión de abril del año pasado en Londres del G20, donde
la argentina estuvo representada, hay un profundo cambio en las relaciones políticas, económicas y sociales. En un
mundo que estaba hegemonizado por un directorio mundial -que es el G7- …. hay nuevos actores, que son básicamente
del asia Pacifico: China, en menor grado la india, y quizá rusia en el futuro. Pero también tenemos que señalar que
frente a esta situación la argentina está invitada”
adolfo Koutoudjian en seminario nacional del libro Blanco de la defensa 2010
“la defensa nacional en la argentina del Bicentenario”, Mendoza, 19 de agosto de 2010
En el marco de este esquema se presentan cíclicas tensiones entre las políticas de
poder y la aspiración por el respeto al derecho y al orden internacional. El despliegue
de políticas de poder registrado en la primera década del milenio y la reproducción
de conductas de carácter unilateral han deteriorado el escenario mundial en materia de seguridad internacional. Estos factores operaron vulnerando la aplicación
del derecho internacional y las prácticas multilaterales que aseguran los estándares
indispensables para una resolución pacífica de las controversias. Se han registrado
deterioros e involuciones que, en función de las asimetrías de poder global, resultan
particularmente alarmantes para los Estados con menor poder e influencia.
Especial mención merece el régimen internacional de no proliferación nuclear. Resulta evidente el riesgo de la progresiva deslegitimación de ese esquema. La reticencia de
los Estados poseedores de armas nucleares para cumplir con su obligación de desarme
establecida en el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) ha sido el argumento central de actores que han gradualmente desarrollado políticas desafiantes. Diversos hechos son identificados como alentadores de conductas contrarias al régimen
de no proliferación. Entre ellos se mencionan la disposición y detonación por parte de
la República Popular Democrática de Corea de explosivos nucleares, el desafío que representa el programa nuclear iraní, la firma de importantes acuerdos de cooperación
entre países parte del TNP y países que no lo son, el tratamiento igualitario dado en
ciertas iniciativas internacionales a países parte del TNP y a los que no lo son, y el moderado avance percibido en la Octava Conferencia de Examen del TNP.
La prioridad estratégica de la Argentina en esta materia continúa siendo mantener
nuestra región libre de armas nucleares y toda otra arma de destrucción masiva. Por
otra parte, es justo señalar que esta región ha puesto en práctica políticas comunes
tendientes a fortalecer su condición de zona libre de armas nucleares y el régimen
de no proliferación. De este modo, los países latinoamericanos pudieron embarcarse con éxito en diversos proyectos de utilización pacífica de la energía nuclear siguiendo sus respectivos programas de desarrollo. Por estas razones, debería evitarse
cualquier tipo de inestabilidad que pudiera provocarse en América Latina por una
deslegitimación del régimen de no proliferación nuclear.
LibroBlanco3.indb 24
En el caso de Argentina, la capacidad nuclear desarrollada a lo largo de 60 años, y
la responsabilidad –reconocida internacionalmente– con que se ha emprendido este
desenvolvimiento científico-tecnológico, constituye un ejemplo notable de continuidad y coherencia en las políticas públicas.
En América Latina existen escasas probabilidades de conflictos interestatales a gran
escala por la preponderancia del apoyo al mantenimiento de la región como zona
de paz, un compromiso extendido con los esquemas de seguridad colectiva global y
regional, y el incremento de medidas de fomento de la confianza mutua (MCM) tanto
bilaterales como multilaterales.
En otras regiones del mundo, en cambio, persisten rivalidades y conflictos tanto entre Estados como hacia dentro de ellos, junto con concepciones militares ofensivas que pueden
desembocar en resoluciones militares de diferendos, a lo que se suma el interés por la
obtención de armas de destrucción masiva y la intervención de potencias extrarregionales.
Por otro lado, el sistema multilateral –imprescindible como única base de legalidad y gobernanza mundial– ha resultado incapaz en más de una oportunidad en los últimos tiempos de resolver conflictos que afectaran intereses sensibles de los actores más influyentes.
Las nuevas construcciones teóricas sobre el concepto de seguridad también requieren una atención especial. Los enfoques sobre la naturaleza “multidimensional” de la seguridad, así como las inevitables tensiones que se generan entre
las demandas destinadas a preservar los derechos básicos del ciudadano en cualquier parte del mundo, el necesario respeto por el principio de soberanía y la
consiguiente no intervención en los asuntos internos de los Estados, hacen aún
más complejo el momento actual.
Las doctrinas Calvo y drago
américa latina goza de una reputada tradición de respeto por la soberanía estatal y los principios de integridad territorial. entre el conjunto de aportes latinoamericanos a la paz y seguridad internacional merece una mención el aporte
argentino que incluye a las doctrinas Calvo (1896) y drago (1902).
la Doctrina Calvo (1896) sostiene que quienes viven en un país extranjero deben realizar sus demandas y reclamos sometiéndose a la jurisdicción local, evitando recurrir a las presiones diplomáticas o intervenciones armadas de su país de
origen. de esta forma, se buscó impedir que los países más poderosos interfirieran en la jurisdicción de los más débiles.
la Doctrina Drago (1902) establece que ningún poder extranjero puede utilizar la fuerza contra una nación americana
a los fines de hacer efectivo el cobro de una deuda, toda vez que los estados son “entidades de derecho perfectamente
iguales entre sí y recíprocamente acreedoras por ello a las mismas consideraciones y respeto […] sin menoscabos de sus
derechos primordiales como entidad soberana”.
LibroBlanco3.indb 25
El terrorismo internacional, una de las amenazas actuales más impactantes para la
paz y la seguridad mundiales, es un fenómeno de naturaleza transnacional y capacidad de impacto global que ha demostrado la ineficacia de la vía militar para su
resolución, requiriendo en cambio acciones integrales y multilaterales. Argentina,
que ha padecido este flagelo en los años 1992 y 1994 comprende la importancia que
le cabe a la cooperación internacional frente a esta problemática.
El deterioro del medio ambiente y junto a éste, la imposibilidad de alcanzar acuerdos elementales en la protección del hábitat, ponen de relieve la resistencia al cambio y la escasa aptitud de negociación en la que puede quedar estancado el sistema
internacional. A nivel mundial, la distribución y acceso a los recursos naturales
(fundamentalmente alimentos y energía) será despareja en las próximas décadas y
se presentarán déficits de escala local o regional, incrementando la probabilidad
de inestabilidad social interna o desacuerdos entre Estados que podrían conducir a
conflictos. Es previsible, también, que simultáneamente se incrementen la frecuencia, escala y duración de las crisis humanitarias.
Los niveles de desigualdad en la distribución de la riqueza resultan inquietantes a
nivel mundial y particularmente dramáticos en el caso de América Latina. Más allá
de que se espera para las próximas décadas una reducción general de la pobreza
mundial, la desigualdad de oportunidades entre regiones –particularmente ostensible en asuntos de salud, alimentación, educación y acceso a nuevas tecnologías–
probablemente profundice la inequidad global y pueda constituir un aliciente para
futuros conflictos.
La agenda global de seguridad ha sido asaltada por problemas de trascendencia
que en general ocurren en el interior de los Estados o a través de ellos, y que pueden tener efectos nocivos sobre el sistema multilateral. Tales son los casos de la
acción de redes criminales, la trata de personas, la piratería y el narcotráfico, entre otros. Estos flagelos, que para Argentina conforman problemas propios de la
seguridad interior, no han mostrado globalmente ser susceptibles de resolución
por vía militar, más allá que en algunas latitudes se haya apelado a la intervención directa de las fuerzas armadas.
Así, buena parte de los desafíos a la seguridad internacional que en la actualidad se
presentan provienen de:
a) fenómenos de naturaleza transnacional de variada expresión, siendo los más
importantes el terrorismo transnacional y el crimen organizado: tráfico de drogas, armas y seres humanos y piratería;
LibroBlanco3.indb 26
b) crisis o conflictos de origen diverso en el interior de los Estados que amenazan
con desbordar fronteras y desestabilizar regiones (tensiones étnicas, culturales y
religiosas, debilidad del aparato estatal, hambrunas o emergencias sanitarias); y
c) el cambio climático y el deterioro ecológico y medioambiental también podrían provocar disrupciones en el escenario internacional, en tanto que como
consecuencia de ellos podría afectarse la producción de alimentos o producirse
la extinción de cursos de agua dulce, provocando de esa manera flujos migratorios masivos o conflictos por los recursos alimentarios y el agua potable.
La verificación de que la mayor interdependencia tornó más complejo el fenómeno
de la seguridad internacional condujo de manera creciente a los actores del sistema
global a coincidir en la necesidad de abordajes integrales y multilaterales de sus
cuestiones centrales. Existe cada vez más conciencia internacional respecto de que
resulta ineludible atender las causas y no sólo los efectos de tales flagelos, en el marco de una necesaria labor mancomunada de las naciones para enfrentar y superar
desafíos comunes.
LibroBlanco3.indb 27
LibroBlanco3.indb 28
El escenario latinoamericano en materia de defensa y seguridad internacionales ha experimentado transformaciones estructurales en el transcurso de
las últimas dos décadas por causas de variado origen: algunas exógenas derivadas de la desaparición del orden bipolar de la Guerra Fría y otras endógenas vinculadas a la construcción de procesos de integración regional y,
como consecuencia, la progresiva desaparición de históricas hipótesis de
conflictos regionales.
Existe una clara diferencia en la región entre las cuestiones de seguridad interestatal
y las de seguridad transnacional, estas últimas afectadas por actores no estatales que
operan e impactan sin respetar fronteras. Mientras que en las últimas dos décadas se
registró en general una mejora en las relaciones interestatales, en forma simultánea
se deterioraron las condiciones de seguridad interna a causa de una creciente expansión de desafíos mutables en la casi totalidad de las naciones latinoamericanas.
Las principales amenazas a la seguridad e integridad de las naciones latinoamericanas ha tendido a desplazarse desde el eje tradicional de los conflictos entre Estados
hacia otro, en el que predominan delitos transnacionales caracterizados por su particular dinámica corrosiva de las capacidades y cimientos estatales.
Desde la óptica de las relaciones interestatales el nivel actual de seguridad en Suramérica
es inédito. Esta situación es producto de la maduración del diálogo, de la cooperación y
la concertación alcanzadas, condiciones que distinguen a la región –más allá de algunas
puntuales distorsiones– como una de las más estables y previsibles a nivel mundial.1
La mejora de las relaciones interestatales es el resultado de un proceso político y económico iniciado hacia mediados de la década de 1980, anclado en causales de naturaleza
externa global e interna regional. En el plano externo se computa la finalización del
enfrentamiento bipolar y su impacto sobre la realidad geopolítica regional. En el plano
interno se presenta como un hecho de importancia preponderante la recuperación del
Estado de derecho en toda la región y el establecimiento de mecanismos que garantizan
1- algunos hechos recientes como la previsión de empleo de bases militares
de un país del subcontinente por parte de fuerzas extra-regionales, o el ataque de un país de la región a fuerzas irregulares en otro país de la región, han
generado cierta perturbación. no obstante, la actuación de la UnasUR y su
Consejo de defensa contribuyeron en forma significativa a encauzar positivamente estos episodios.
LibroBlanco3.indb 29
Recuperación democrática en América Latina (1978 - 1994)
Belice*1
Honduras*2
Nota metodológica: Se considera democracia el año de asunción de un gobierno constitucional.
*1: Hasta 1981 colonia británica.
*2: Interrupción del orden constitucional en 2009.
*3: Primer año sin gobiernos de facto en la región
Guayana Francesa no se considera por ser un Departamento de Ultramar de Francia.
interior libro Ministerio-Parte 1.indd 30
5/15/11 3:46 PM
Democracia pluripartidaria
Régimen socialista de partido único
1994*3
1994*2
interior libro Ministerio-Parte 1.indd 31
5/15/11 3:47 PM
“Ha habido pocas guerras internacionales que involucraran Estados latinoamericanos en casi dos siglos de independencia. (…) aún si incluimos guerras civiles, américa latina ha disfrutado de una paz relativa. (…) donde más claramente se nota la paz de la región es en un mapa. Examine un mapa de américa Latina en 1840 y verá que los límites
generales (…) se parecen sorprendentemente a los actuales: ningún Estado políticamente reconocido ha desaparecido
como resultado de la conquista”
Carlos escudé en Taller I del libro Blanco de la defensa 2010 “defensa
nacional: cooperación e integración regional”, Buenos aires, 1 de Junio de 2010.
su mantenimiento 2. Estos factores promovieron, en términos sinérgicos, una dinámica
de distensión generalizada y el inicio de la cooperación interestatal. Se registró de este
modo un proceso de disminución progresiva de las percepciones de amenazas militares
mutuas y la construcción de nuevos espacios de integración –inicialmente en el plano comercial– que retroalimentaron positivamente la consolidación de medidas de confianza
mutua bilaterales y multilaterales.
Suramérica también registra uno de los más bajos niveles mundiales de gasto en
defensa. Si bien en la mayoría de los países de la región el grueso del gasto se asigna al rubro personal y funcionamiento, algunos Estados han encarado esfuerzos
para la modernización y la adquisición de sistemas de armas, relacionados fundamentalmente con la necesidad de actualizar tecnológicamente equipos obsoletos
y de mejorar la vigilancia y control de los espacios soberanos.
Como consecuencia, el escenario de defensa y seguridad en América Latina se caracteriza en la actualidad por:
1. El compromiso generalizado para preservar a la región como zona libre de armas de
destrucción masiva. Se consolidó el estatus regional de zona libre de armas nucleares,
químicas y biológicas a través de múltiples declaraciones regionales, resoluciones
de la Organización de los Estados Americanos, de organismos subregionales como el
MERCOSUR y convenios internacionales diversos.
2. El afianzamiento del derecho internacional como mecanismo para la solución pacífica
de controversias. Se consolidaron las alternativas de concertación diplomática para la
resolución pacífica y negociada de los diferendos y conflictividades entre Estados, con
explícita renuncia a las alternativas de carácter militar.
3. La consolidación de posturas estratégicas defensivas. Se consolidaron en casi
toda la región políticas orientadas por el principio de legítima defensa y concepciones defensivas de acuerdo a lo postulado en el artículo 51 de la Carta de
2- Como la Carta Interamericana democrática.
LibroBlanco3.indb 32
LibroBlanco3.indb 33
Centroamérica*
5.683 M
10.055 M
27.124 M
3.926 M
5.677 M
37.427 M
48.022 M
39.257 M
20.109 M
36.600 M
98.800 M
61.000 M
*1: Países de mayor gasto en defensa por región.
(85 % del gasto mundial en defensa).
*2: Corea del norte sin datos disponibles.
*3: datos del año 2008.
= 1.000 millones de dolares.
19.409 M
67.316 M
69.271 M
46.859 M
27.130 M
Gasto en defensa (2009)*1
fuente: elaboración propia en base a datos de stockholm
International Peace Research Institue (sIPRI).
663.255 M
20.564 M
4. El incremento de las medidas de fomento de la confianza y de la seguridad. Se observa un incremento cuantitativo y cualitativo de estas medidas tanto en los planos bilaterales como multilaterales. Se pueden diferenciar dos niveles: el político
y el militar. En el nivel político se destacan acciones e iniciativas de transparencia
respecto de los gastos militares (a través de la participación de países de la región
en el Informe Estandarizado Internacional sobre Gastos Militares o el Registro de Transferencias de Armas Convencionales, ambos de la Organización de las Naciones Unidas; o la
Convención Interamericana sobre Transparencia en la Adquisición de Armas Convencionales, en el ámbito de la OEA). En el nivel militar se han producido fluidos contactos
entre las Fuerzas Armadas de la región con una extendida práctica de ejercicios
militares combinados de carácter binacional y multinacional, e iniciativas de
cooperación y complementación militar. Ejemplo de esto último es el establecimiento de la Fuerza de Paz Binacional “Cruz del Sur”, entre Argentina y Chile, y
la Compañía de Ingenieros Binacional “Don José de San Martín” entre Argentina
y Perú, ambas iniciativas destinadas a la participación en Operaciones de Mantenimiento de la Paz de las Naciones Unidas.
5. El compromiso generalizado con las Operaciones de Mantenimiento de la Paz de
las Naciones Unidas. La región aporta alrededor de 10% del personal para las Operaciones de Mantenimiento de la Paz de las Naciones Unidas desplegadas a nivel
mundial. Además, es perceptible el creciente compromiso en el ámbito regional
con estas operaciones, como lo demuestra la Misión de Naciones Unidas para la
Estabilización de Haití (MINUSTAH) en la que el grueso del contingente es aportado
por países de la región.
6. La orientación del esfuerzo fiscal hacia el desarrollo económico-social. Desde un
punto de vista comparativo con otras regiones, Sudamérica registra uno de los más
bajos niveles de gasto en defensa.
7. Los avances en materia de integración. A la temprana formación y complejo desarrollo de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), desde 1969, le siguieron en orden
cronológico la creación en 1973 de la Comunidad Caribeña (CARICOM), en 1991 la
del Mercado Común del Sur (MERCOSUR), en 2004 la Alianza Bolivariana para los
Pueblos de Nuestra América y Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) y, en
2008, la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).
8. La creación de un organismo regional de Defensa. Las doce naciones de Suramérica
integrantes de la UNASUR constituyeron en 2008 el Consejo de Defensa Suramericano (CDS), fijándose como objetivos generales 3:
LibroBlanco3.indb 34
Evolución del gasto regional en defensa (1988 - 2009)
a) Consolidar Suramérica como una zona de paz, base para la estabilidad democrática y el
desarrollo integral de nuestros pueblos, y como contribución a la paz mundial.
b) Construir una identidad suramericana en materia de defensa, que tome en cuenta las
características subregionales y nacionales y que contribuya al fortalecimiento de la unidad
De esta manera, se cristalizaron en un organismo multilateral los compromisos regionales con la paz, la concertación político-diplomática y la cooperación ampliada
en materia de defensa.
9. La coexistencia de dinámicas subregionales diferenciadas. Más allá de una relativa
homogeneidad general dentro de la región se puede diferenciar realidades signadas
por distintas dinámicas:
3- estatuto del Consejo de defensa suramericano de la UnasUR,
LibroBlanco3.indb 35
acuerdos de integración regional
Granada Trinidad y Tobago
México*1
Puerto Rico*3
Venezuela*2
Guayana Francesa*4
Bolivia*2
*1: Miembro del nafTa (north american free Trade agreement).
*2: en proceso de incorporación al Mercosur.
*3: estado libre asociado a los ee.UU.
*4: departamento de ultramar de francia.
LibroBlanco3.indb 36
Miembros: Argentina, Bolivia, Naciones Suramericanas) Guyana, Paraguay,
UNASUR (Unión de Brasil, Colombia, Chile, Ecuador,
Creación: 23/5/2008
Miembros: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay,
Tratado de Brasilia.
Construir una identidad y ciudadanía suramericanas y desarrollar Consejo de Defensa
un espacio regional integrado ciudadanía suramericanas y social, Suramericano: 23/5/2008
en lo político, económico, desarrollar
Construir una identidad y
Costa de Sauipe. Defensa
cultural,espacio regional integradoinfraestructura, para contribuir
un ambiental, energético y de en lo político, económico, social, Suramericano: 23/5/2008
al fortalecimiento de la unidad de América Latina y el Caribe. contribuir Costa de Sauipe.
cultural, ambiental, energético y de infraestructura, para
al fortalecimiento de la unidad de América Latina y el Caribe.
Miembros: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Países asociados en proceso de incorporación: Bolivia y Venezuela.
Países libre circulación de bienes, servicios y Venezuela.
Alcanzar laasociados en procesode incorporación: Bolivia yfactores productivos
Creación: 26/3/1991
Tratado de Asunción.
Mercado Común: Asunción.
entreAlcanzar la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos
países; el establecimiento de un arancel externo común y la
Protocolo de Ouro Preto.
adopción de una política comercial común; un coordinación de políticas y la
entre países; el establecimiento de la arancel externo común
macroeconómicas una política comercial común; la coordinación de políticas
y sectoriales entre los Estados partes y la armonización
de las legislaciones paray sectoriales entre los Estados partes y la armonización
macroeconómicas el fortalecimiento del proceso de integración.
de las legislaciones para el fortalecimiento del proceso de integración.
ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América)
Miembros: Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Antigua y Barbuda, San
ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) Creación: 14/12/2004
Vicente y las Granadinas y Dominica
Miembros: Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Antigua y Barbuda, San Habana.
Creación: 14/12/2004
Vicente y las Granadinas yfortalezas de los países miembros, en la
Unir las capacidades y
perspectiva de producir las fortalezas de los países miembros,el la
Unir las capacidades y transformaciones estructurales y en
sistema de relacionesproducir las transformaciones estructurales y el
perspectiva de necesarias para alcanzar el desarrollo integral
requerido para la continuidad de naciones alcanzar el y justas. integral
sistema de relaciones necesarias para soberanas desarrollo
requerido para la continuidad de naciones soberanas y justas.
Miembros: Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.
Creación: 26/5/1969
armónico de sus países
miembros en condiciones de equidad, acelerar el crecimiento por Mercado Común: 26/11/1994
Promover el desarrollo equilibrado y armónico de sus países
medio de la integración y la cooperación económica y social, impulsar por Mercado Común: 26/11/1994
miembros en condiciones de equidad, acelerar el crecimiento
la participación en el proceso la cooperación económica y social, impulsar Quito.
medio de la integración y de integración regional, con miras a la
formación gradual deen el procesocomún latinoamericano ycon miras a la
la participación un mercado de integración regional, procurar
un mejoramiento persistente en el nivel de vida de sus habitantesprocurar
formación gradual de un mercado común latinoamericano y
Miembros: desarrollo equilibrado y
Promover el Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.
un mejoramiento persistente en el nivel de vida de sus habitantes
CARICOM (Caribbean Community o Comunidad del Caribe)
Miembros: Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Caribe)
CARICOM (Caribbean Community o Comunidad del Haití, Jamaica, Creación: 4/7/1973
Tratado de Chaguaramas.
San Cristóbal y Nieves, Sta. Lucía, San Vicente y Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago y Montserrat.
Miembros: Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica,
Creación: 4/7/1973
Mercado Común: 2001
San los lazos entre los países y Granadinas, a través del establecAfianzarCristóbal y Nieves, Sta. Lucía, San VicentemiembrosSurinam, Trinidad y Tobago y Montserrat. Tratado de Chaguaramas.
imiento de un mercado común los la regiónmiembros a la coordinación Revisado.
Afianzar los lazos entre en países del Caribe y través del establec- Tratado de Chaguaramas
en materia de política exterior.
imiento de un mercado común en la región del Caribe y la coordinación Revisado.
en materia de la Integración Centroamericana)
SICA (Sistema de política exterior.
Creación: 13/12/1991
Protocolo de Tegucigalpa.
Miembros: Belice, Cta. Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Rep. Dominicana y Panamá.
Alcanzar la integración de Centroamérica a través del fomento de
valores tales como la Paz, la Libertad, la Democracia y el del fomento de
Alcanzar la integración de Centroamérica a través Desarrollo.
valores tales como la Paz, la Libertad, la Democracia y el Desarrollo.
LibroBlanco3.indb 37
Reunión de presidentes de la UnasUR en la provincia de
Buenos aires, argentina (2010).
a) Una subregión Andina que registra mayor densidad de desafíos derivados particularmente de las actividades del narcotráfico o del accionar de grupos armados irregulares. Adicionalmente se puede corroborar la latencia residual de rispideces históricas
y alineamientos externos que dificultan la implementación de acciones cooperativas.
b) Una subregión Cono Sur donde el escenario en materia de defensa y seguridad internacional se encamina a niveles de apertura y transparencia que se asemejan a los
de la temprana experiencia de integración europea.
c) México ha quedado progresivamente vinculado en materia económica, de defensa y de seguridad pública a la dinámica de América del Norte. El tratado de Libre
Comercio de Norte América (NAFTA 1994), la inclusión desde el año 2002 de este
país en el mismo comando que el territorio de EE.UU. (Northern Command) y el
crecimiento, y complejización, del tráfico de drogas y armas hacia y desde EE.UU.
parecen fundar dicha dinámica.
d) Los países de América Central y del Caribe, si bien procuran procesos de distensión,
cooperación e integración interestatal, se hallan todavía fuertemente afectados por
las narcoactividades y otros serios problemas de seguridad pública como las “maras”.
10. La persistencia de esquemas autónomos de defensa nacional. Es preciso señalar que la
consolidación creciente de las prácticas de cooperación no supone la renuncia de los Es-
LibroBlanco3.indb 38
5/9/11 1:44 AM
tados a estructurar dispositivos militares que les permitan asegurarse capacidades autónomas de defensa. Aun en un contexto regional de baja probabilidad del surgimiento de
conflictos armados interestatales, ningún Estado de la región ha renunciado voluntaria
y unilateralmente a sus capacidades soberanas de defensa y, consecuente, a sus Fuerzas
Armadas como instrumento militar para ello.
11. Una marcada desigualdad en la distribución de la renta. América Latina es la región más
desigual del planeta en términos de distribución de la riqueza. Si bien esta problemática se
inscribe primariamente en las agendas de la política económica y social, no pueden desdeñarse los efectos que este fenómeno tiene en la problemática de la seguridad interna de los
países y, eventualmente, la seguridad regional. De acuerdo al Índice de Desarrollo Humano
del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 2010), “diez de los quince
países más desiguales del mundo se encuentran en América Latina y el Caribe. El coeficiente de Gini del ingreso de la región, el indicador más usado para medir la desigualdad, es un
65% más elevado que el de los países de ingreso alto, un 36% más alto que el de los países
del este asiático y un 18% más alto que el promedio del África subsahariana”.
12. La heterogeneidad regional respecto de amenazas transnacionales o del crimen organizado. Debe puntualizarse la existencia de circunstancias y procesos vinculados al
desarrollo de modalidades diversas de criminalidad organizada que han incidido de
manera significativa en la seguridad internacional y que se han manifestado con particular énfasis en la región.
Hay dos consideraciones fundamentales respecto de estas amenazas de carácter transnacional. La primera de ellas es una cuestión de enfoque: no todas las naciones de la región
consideran a estos desafíos y amenazas de manera homogénea y, por ende, los ordenamientos legales difieren. Consecuentemente, los Estados de la región tampoco prevén
los mismos instrumentos para enfrentarlas; mientras para algunos estas amenazas son
cuestiones exclusivamente de seguridad pública (policías, agencias especiales, servicios
de inteligencia), otros las consideran asuntos de defensa nacional (fuerzas armadas).
La segunda consideración se refiere a la diferencia de magnitud con que estas amenazas se presentan en los distintos países de la región, factor que influye en la formación de la agenda pública y eventualmente en la revisión de los marcos normativos y
la apelación a nuevas herramientas.
13.- Una dotación superior de recursos energéticos y naturales no renovables a nivel regional comparado. Se puede observar una tendencia en el escenario internacional que da
cuenta de la creciente competencia por el acceso a recursos estratégicos como el petróleo,
el gas, minerales, agua dulce y alimentos. Esta puja podrá producir tensiones en torno al
LibroBlanco3.indb 39
desigualdad en la distribución de la renta por país
-índice de Gini-
25 Índice de Gini29
45 - 49 de Gini55 - 59
fuente: elaboración propia en base a datos de
Un Human Report 2007/2008.
control y distribución en aquellas regiones ricas en ellos, como en aquellas atravesadas
por sus vías de distribución. En este marco, los países de América del Sur, con 6% de la
población global, poseen 26% de los recursos hídricos mundiales. Frente a una creciente
situación de estrés hídrico mundial, los acuíferos Guaraní y Alter do Chao, los hielos glaciales y la cuenca amazónica, entre otros lugares, constituyen recursos estratégicos de toda
la región. Por otro lado, América del Sur es particularmente rica en recursos alimenticios,
Fuente: Elaboración propia en base a datos de UN Human Report 2007/2008
siendo una de las zonas en las que más ha crecido la producción agroalimentaria y contando con el 25% de las tierras agrocultivables del mundo. Por último, no podemos dejar
de señalar que las reservas de petróleo y gas comprobadas en varios países de Suramérica
y los recientes descubrimientos de hidrocarburos en el litoral marítimo de Brasil y en la
cuenca malvinense, agregan un elemento más de análisis a la problemática de los recursos
naturales estratégicos en relación con la defensa regional.
LibroBlanco3.indb 40
disponibilidad global del agua y distribución de la población
Disponibilidad poragua en comparación con la población
de continente (2006)
% de reservas naturales de agua
fuente: UnesCO / PHI, Oficina Regional para
américa latina y el Caribe: www.unesco.org/water.
% de población mundial
recursos hídricos renovables per cápita (2005)
-en m3-
Recursos hídricos renovables per cápita (2005) -en m3Guyana
292.566
Palestina (Cisjordania) 320
Media Suramérica
fuente: seminario nacional “la defensa nacional de la argentina del
Bicentenario” 19 de agosto de 2010, Mendoza. elaborado por Marcelo Giraud
(UnCu) en base a UnesCO (2008): “el agua, una responsabilidad compartida”.
LibroBlanco3.indb 41
LibroBlanco3.indb 42
ConCepCión y aCtitud estratégiCa
En coherencia con los postulados y valores esenciales que inspiran su ordenamiento interno y política exterior, la política de defensa de la república
argentina se encuentra fundada en el respeto y promoción de la democracia, los derechos humanos, la vocación por la paz y la justicia, el apego al
derecho internacional y al sistema multilateral como vías para regular las
relaciones internacionales y resolver las controversias entre Estados, y en
la cooperación para la construcción y consolidación de la paz internacional.
Consecuentemente, Argentina ha suscripto todos los tratados internacionales que
proscriben la producción, el desarrollo y el almacenamiento de cualquier tipo de
arma de destrucción masiva, participando activamente del régimen de no proliferación, consolidando su carácter de actor responsable, y rechazando prácticas intervencionistas y contrarias a la buena convivencia en la comunidad internacional.
El Estado argentino adopta una concepción y actitud estratégica que encuentra en el
concepto de legítima defensa –explicitado en el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas–, el criterio esencial y ordenador sobre el cual se estructura su instrumento militar.
En este marco, Argentina se posiciona en los escenarios descriptos pretendiendo –en la
medida de sus posibilidades– influir positivamente en el mundo. El bien estratégico a defender para la política exterior y de defensa es la paz. Argentina ha sido y es signataria y
promotora de numerosos mecanismos de confianza y resolución de conflictos, en materia
de control de armas convencionales y de destrucción masiva, de transparencia y de respeto
a los Derechos Humanos. Tiene como eje orientador preservar a América Latina como zona
de paz y que este espacio se proyecte como modelo de convivencia para el resto del mundo.
La República Argentina sostiene un modelo defensivo que rechaza las políticas y actitudes ofensivas de proyección de poder hacia terceros Estados, lo cual implica que
no iniciará acciones militares a menos que se vean afectados sus intereses vitales.
Asimismo, este concepto estratégico que orienta tanto a las Fuerzas Armadas como
a sus operaciones militares, debe reflejar la intención de un Estado de no proyectar
LibroBlanco3.indb 43
una amenaza al territorio de otro Estado. La política de defensa, el diseño de fuerzas
y la previsión del empleo y la evolución del instrumento militar se encuentran estructurados según ese principio.
Este modelo, enteramente previsible en términos de concepción estratégica y cabalmente defensivo en términos de diseño, asume que la misión de la defensa nacional se circunscribe a conjurar y repeler –mediante el empleo de las Fuerzas Armadas– toda agresión
militar estatal externa con el fin de garantizar y salvaguardar de modo permanente la soberanía, la independencia, su integridad territorial y la vida y libertad de sus habitantes.
La concepción argentina se funda también en el reconocimiento de la importancia
que en la materia tienen la cooperación interestatal y la multilateralidad, como genuinos instrumentos complementarios de la política de defensa propia.
En este sentido, en un mundo crecientemente interrelacionado, Argentina concibe
su defensa en la doble dimensión de autónoma, por un lado, y cooperativa, por otro.
Esto implica que su diseño de fuerzas y sus capacidades no ofensivas se vinculan y
complementan con sus compromisos multilaterales. Con este espíritu, y en el marco
de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), Argentina participó de modo activo en el proceso de creación del Consejo de Defensa Suramericano (CDS).
Siendo la paz y la seguridad de las naciones realidades y objetivos cada vez más
interdependientes, la política nacional de defensa reconoce y adhiere a los postu-
Buques de la flota de Mar de la armada argentina (2009).
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tratados, acuerdos, regímenes y convenios de desarme y no
proliferación de los cuales la república argentina es signataria
Tratado de Prohibición Parcial de ensayos nucleares PTBT (1986)
Tratado de no Proliferación de armas nucleares nPT (1995)
Tratado de Prohibición Completa de ensayos nucleares CTBT (1998)
Tratado de Tlatelolco. Zona libre de armas nucleares (1994)
Compromiso argentino-Brasileño de no Proliferación de armas de destrucción en Masa (1990)
agencia Brasileño-argentina de Contabilidad y Control de Material nuclear aBaCC (1991)
acuerdo Cuatripartito Brasil-argentina- aBaCC- OIea (1991)
Prohibición de instalación de Armas Nucleares en diferentes ámbitos geográficos
> Tratado antártico (1959)
> Tratado del espacio Ultraterrestre (1967)
> Tratado de fondos Marinos (1971)
Vínculos con países de vanguardia en el desarrollo nuclear
acuerdo de Cooperación nuclear con Canadá (1994)
acuerdo de Cooperación nuclear con francia (1994)
Convenio nuclear con la eURaTOM (Comunidad europea de la energía atómica) (1996)
acuerdo de Cooperación nuclear con los estados Unidos (1996)
> Protocolo de Ginebra sobre Prohibición del Uso de Gases (1925)
> Compromiso de Mendoza (Prohibición Completa de armas Químicas y Biológicas –argentina, Brasil y Chile 1991)
> Convención de armas Químicas (1993)
> Convención sobre la Prohibición de armas Biológicas y Tóxicas (1972)
regímenes Internacionales de Control
Organismo Internacional de la energía atómica (OIea) (1957)
Organización para la Prohibición de las armas Químicas (OPaC) (1993)
Grupo australia sobre control de transferencias de precursores Q y B (1992)
Régimen de Control de Tecnologías Misilísticas (MTCR) (1992)
Grupo de Proveedores nucleares (nsG) (1993)
Comité de exportadores nucleares (Zangger Committee) (1995)
acuerdo Wassenaar sobre control de exportaciones de tecnologías de uso dual y armas convencionales (1996)
> Convención de Ciertas armas Convencionales y sus Protocolos anexos (CCW) (1995)
> Convención de Ottawa sobre prohibición de las Minas antipersonal (1999)
regímenes de Control en Armas Convencionales
Informe estandarizado Internacional sobre Gastos Militares
Medidas de Transparencia en la adquisición de armas Convencionales
Medidas de fomento de la Confianza en armas Convencionales
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Participación de los países de UnasUr en el informe estandarizado
internacional de la onU sobre gastos militares
Presentó información
no presentó información
Participación de los países de UnasUr en el registro
de armas Convencionales de la onU
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soldados argentinos realizando tareas humanitarias en la Misión de
estabilización de la naciones Unidas en Haití (2009).
lados que reclaman mayor y creciente cooperación internacional. De la misma forma
que la República Argentina asumió sus responsabilidades de contribución al sistema
de Seguridad Colectiva de las Naciones Unidas, su política de defensa también se
halla comprometida con el afianzamiento y la consolidación de las políticas y de las
prácticas de cooperación militar y de defensa que se registran en Suramérica.
Procurando condiciones que consoliden el mantenimiento de la paz, es política
de Estado en Argentina profundizar a nivel regional la cooperación en defensa
y, al mismo tiempo, avanzar –según las voluntades de los Estados vecinos– en la
construcción de un sistema de defensa subregional que trascienda los niveles de
confianza mutua ya alcanzados y permita acceder a estadios cualitativamente superiores. Esta política refleja fielmente el compromiso y la vocación integracionista
Argentina concibe su política de defensa como un factor contribuyente a su estrategia de desarrollo nacional. En este marco se continuará con el proceso de fortalecimiento de la industria para la defensa a través del desarrollo, gestión y supervisión
de todos los proyectos de investigación, desarrollo y producción en el ámbito de la
defensa. Por ello, se continuará y profundizará la cooperación, en el marco del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación,1 con otros organismos estatales
que realizan o pudieran realizar investigaciones y desarrollos útiles.
1- ley nacional 25,467/2001, de 20 de septiembre, ley de Ciencia,
LibroBlanco3.indb 47
Así, se considera estratégico avanzar en la investigación, desarrollo y aplicación
de las tecnologías aeroespaciales, nucleares y aquellas vinculadas al ciberespacio
desde el Sistema de Defensa Nacional, en el marco de lo establecido en la Constitución Nacional y los múltiples acuerdos vigentes de los cuales el país es signatario.
Las tecnologías aeroespaciales y ciberespaciales constituyen contribuciones críticas para hacer viables los efectos pretendidos en el marco de una estrategia de
carácter defensivo. Éstas son consideradas esenciales para contar con una alerta
estratégica temprana frente a una eventual agresión militar estatal externa, y para
desarrollar eficazmente la conducción de las operaciones militares y repeler con
éxito dicha agresión. Asimismo, estas tecnologías contribuyen al control efectivo
de los espacios terrestres, marítimos y aeroespaciales de la Nación.
En cuanto a la tecnología aeroespacial específicamente, la Argentina aspira a avanzar y tener independencia en el desarrollo y fabricación de lanzadores satelitales,
como así también en el diseño y construcción de satélites para comunicaciones y
comando y control. Asimismo es relevante para la industria de la defensa y para la
industria nacional, el desarrollo y fabricación de plataformas aéreas no tripuladas.
En lo que respecta al ciberespacio y a su uso en la defensa, su dominio no sólo
resulta esencial para el ejercicio del comando y control, y para el funcionamiento en red del sistema, sino también para repeler y conjurar amenazas militares
estatales externas que puedan producirse utilizando al llamado ciberespacio
como vía de ejecución o teniéndolo como objetivo. Para ello el desarrollo de un
núcleo orgánico-funcional, con una doctrina específica, es un desafío para el
futuro del sistema de defensa.
La investigación, desarrollo y fabricación de sistemas de propulsión con combustible nuclear para plataformas militares permitiría aprovechar la evolución
tecnológica en un campo en el que Argentina ha alcanzado gran desarrollo.
Además de encontrarse en línea con la estrategia nacional de diversificación
de la matriz energética, desde el punto de vista de las capacidades de vigilancia, reconocimiento y control permitiría multiplicar de manera exponencial
la autonomía y sigilo del patrullado para el caso de los espacios marítimos de
jurisdicción, por caso.
Como se ha señalado anteriormente y se profundizará en el capítulo XVII, se entiende que el desarrollo de las tecnologías aeroespacial y nuclear tendrá efectos muy
positivos para el sistema científico-tecnológico e industrial, público y privado, por las
externalidades que generan.
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Comando de control aeroespacial de la fuerza aérea argentina (2010).
IsLAs mALVINAs, GeorGIAs DeL sur y sANDwICh DeL sur
y DemÁs esPACIos mArítImos e INsuLAres
La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las
Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e
insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La
recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho
internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo
argentino. Consecuentemente la República Argentina, de conformidad con las
resoluciones y declaraciones de la Organización de las Naciones Unidas y la
Organización de Estados Americanos, persiste en el llamado al Reino Unido de
Gran Bretaña e Irlanda del Norte exigiendo la reanudación de las negociaciones
En dicho contexto, la República Argentina rechaza y protesta los actos unilaterales
británicos en el área disputada contrarios a lo establecido en resoluciones de las
Naciones Unidas que llaman a las partes a reanudar negociaciones, en particular
contrarios a la Resolución 31/49 de la Asamblea General de la Naciones Unidas que
insta a los dos países a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales. La Republica Argentina deplora, en este sentido, las acciones de exploración de recursos
hidrocarburíferas emprendidas por el Reino Unido en la zona en disputa.
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Respecto del Sector Antártico Argentino es política de Estado el afianzamiento de
los derechos argentinos de soberanía, objetivo al cual el instrumento militar de la
Nación coadyuva exclusivamente a través de la asistencia logística en la ejecución de
la actividad antártica.
Con relación a la plataforma continental, Argentina, luego de más de once años de
trabajo y en el plazo establecido por la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), presentó en abril de 2009 ante la Comisión de Límites
de la Plataforma Continental (CLPC) con sede en Naciones Unidas la justificación
técnica para la ampliación del límite exterior de su plataforma continental. Argentina realizó un trabajo científico-técnico para fijar el límite exterior de su plataforma
continental cumpliendo con las normas vigentes y utilizando todos los recursos para
que ese trazado sea más beneficioso para el país dentro de los criterios y restricciones
previstos en la normativa internacional.
El límite exterior de la plataforma continental de todo el territorio argentino –continental, islas del Atlántico Sur y Sector Antártico Argentino– está formado por 6336
puntos de coordenadas geográficas. La superficie comprendida entre las 200 millas
marinas y el límite exterior es de aproximadamente 1.782.500 km2, es decir que equivale a casi 48% de su territorio emergido.
Rompehielos “almirante Irízar” en campaña antártica.
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Territorio de la República Argentina
M AR A
Mar Territorial Argentino
Límite exterior de la
Rocas Cormorán
Mar del Scotia
Península Antártida
Tierra de San Martín
interior libro Ministerio-Parte 1.indd 51
5/15/11 4:12 PM
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La evolución del sistema de defensa de la república argentina ha estado
condicionada por transformaciones político-institucionales domésticas y
reconfiguraciones del orden internacional.
desde la restauración de la democracia en 1983, las dinámicas interna y
externa dieron lugar a consensos multipartidarios sobre los fundamentos
que debían estructurar al sistema de defensa nacional. Como resultado
de esta dinámica, el Congreso de la nación sancionó un conjunto de leyes
-Ley de defensa nacional (1988), Ley de seguridad interior (1992), Ley del
servicio Militar Voluntario (1995), Ley de reestructuración de las Fuerzas
armadas (1998), Ley de inteligencia nacional (2001) y Ley de reforma integral del sistema de justicia Militar (2008)- que definieron cuestiones
centrales: las misiones y arquitectura del sistema de defensa, la consolidación del gobierno civil de la política de defensa, la distinción de los
ámbitos conceptuales de la defensa nacional y la seguridad interior, y los
roles y funciones de las Fuerzas armadas.
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ConfiguraCión históriCa del
sistema de defensa argentino
La constitución y articulación de todo sistema de defensa se produce dentro
del marco de la estructura política de la que forma parte. En el caso argentino está íntimamente relacionada con el proceso de organización nacional
y de consolidación de la forma de Estado. Este proceso histórico, poblado
de consensos y debates, marchas y contramarchas, puede ser abordado en
distintos períodos para su mejor visualización.
La Revolución de Mayo de 1810 dio inicio a un prolongado conflicto armado que se
libró por la emancipación suramericana, cuya consecuencia, más allá de la ruptura
del vínculo colonial con España, fue la desarticulación local del Estado virreinal,
una entidad política altamente centralizada que se descompuso en distintas nacionalidades y, en el caso argentino, se fragmentó en un conjunto de nuevas unidades
políticas, las provincias, que se fueron organizando entre 1810 y 1820.
En un principio la deposición del último virrey implicó el emplazamiento de
una Junta Provisional de Gobierno que reclamó su reconocimiento como tal en
todo el territorio del hasta entonces Virreinato del Río de la Plata y sobre todas
las instituciones que lo conformaban. El sistema de defensa reconoce también
como punto de partida el orden colonial, cuya cabeza era el virrey, jefe del Estado colonial y Comandante en Jefe de las fuerzas militares del cual dependían
un Comandante General de Armas y un Inspector de Armas. El sistema se había
articulado para dar respuesta a la amenaza exterior de aquella época contra la
corona española (Gran Bretaña y Portugal), para lo cual disponía de fortalezas
costeras en ambas márgenes del Río de la Plata y también de fuertes, fortines y
guardias que custodiaban la frontera interior, principalmente frente a acciones
de resistencia de los pueblos originarios. El sistema contaba con tropas regulares,
es decir profesionales, y cada ciudad debía proveer en caso de ser necesario la
movilización de los vecinos en cuerpos de “milicias”.
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A fines de la primera década del siglo XIX el sistema defensivo virreinal se hallaba en una profunda crisis como consecuencia del desgaste que implicaban los
conflictos políticos y militares de la metrópoli y por las invasiones inglesas a Buenos Aires en 1806 y 1807, a las que no supo rechazar. En esta ciudad las fuerzas
regulares habían fracasado frente al invasor y el pueblo debió crear un ejército de
ciudadanos (milicianos) que no se desarmó después de repeler al invasor y pasó a
constituirse en un actor importante que canalizó la movilización revolucionaria
de mayo. De hecho, la Primera Junta de gobierno patrio estuvo presidida inicialmente por Cornelio Saavedra, quien era jefe del Regimiento de Patricios (cuerpo
de milicianos formado en 1806).
A partir de la Revolución del 25 de mayo de 1810 la Primera Junta de gobierno,
entre sus primeras disposiciones, determinó el 28 de mayo la creación de la Secretaría de Gobierno y Guerra quedando a cargo Mariano Moreno y, por la proclama
del 29 de mayo reconoció a los cuerpos de milicias de Buenos Aires como fuerzas
regulares, elevando su categoría de batallones a regimientos.
Cabe destacar, en cuanto a la evolución orgánica del sistema en su estadio germinal, la creación del Estado Mayor Militar por decreto del Primer Triunvirato
(1811), al que se incorporó la Inspección de Armas. Posteriormente tendría lugar,
por decreto del Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón (1817), la creación
del Estado Mayor General. Corresponde a este período la instalación en Buenos
Aires, Tucumán y Mendoza de fábricas de cañones, fusiles y cartuchos, así como en
Córdoba de armas blancas. En 1814 se produjo la batalla naval de Montevideo, combate que se convirtió en el punto culminante de un plan estratégico operacional
que había sido trazado por Carlos de Alvear y conducido por Guillermo Brown para
ocupar el último enclave español en el Río de la Plata. Esta victoria se considera el
hito fundacional de la Armada Argentina.
No obstante los hitos reseñados debe señalarse la precariedad del sistema de defensa, pues únicamente la experiencia del Ejército de los Andes (1816-1824), organizado y conducido por el general José de San Martín, muestra criterios estratégicos de creación y desarrollo de fuerzas, de organización y planeamiento que
le permitieron proyectar el poder militar con éxito y alejar del Río de la Plata el
A partir de la victoria de los caudillos federales Estanislao López (Santa Fe) y Francisco Ramírez (Entre Ríos) sobre el Director Supremo José Rondeau en el com-
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abrazo de Maipú. Obra de Pedro subercaseaux acerca del encuentro entre
los Generales Bernardo O’Higgins y José de san Martín el 5 de abril de 1818.
bate de Cañada de Cepeda (1820) quedó disuelta la autoridad central pasando a
organizarse los poderes y ejércitos provinciales. Ese mismo año en la Provincia
de Buenos Aires el entonces gobernador Manuel de Sarratea suprimió los organismos superiores del Ejército, el Estado Mayor y el Ministerio de Guerra. En 1822,
bajo el gobierno de Martín Rodríguez con Bernardino Rivadavia en la Secretaría
Política, se estableció una nueva estructura militar depurando sus cuadros con la
eliminación de oficiales superiores a través de las llamadas leyes de retiro y premios. También se suprimió la Comandancia de Marina. Esa desarticulación de los
organismos militares centrales dio lugar a la creación del Ejercito de la Provincia
La inestabilidad orgánica de las instituciones afectaba a los cuerpos militares ocasionando una mayor cantidad de deserciones y falta de personal alistado. Para resolver el problema se dispuso en Buenos Aires, por decreto de abril de 1822, el
reclutamiento de “vagos” (quienes no poseían boleta de “conchabo”, suerte de certificación de trabajo en relación de dependencia).
En diciembre de 1823 se dicta una ley provincial de milicias para reclutamiento militar que recién sería reemplazada en 1872 por una ley nacional. En enero de 1825 el
Congreso General Constituyente de las provincias sanciona una Ley Fundamental que
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crea un poder ejecutivo nacional, delegado en el gobierno de Buenos Aires, a cargo del
manejo de la guerra y las relaciones exteriores. Poco después estalló la Guerra contra el
Brasil (1825 – 1828), ocasión en la que se organizó un ejército de carácter federal.
Cuando en 1828 finalizó esta guerra se produjo el retorno de ese ejército y recrudeció el enfrentamiento político interno. El derrocamiento del entonces gobernador
de Buenos Aires, Manuel Dorrego, y su fusilamiento, sumados a la derrota en la Provincia de Córdoba de Juan Bautista Bustos por parte del general José María Paz, en
San Roque (1829), completaron el panorama de recrudecimiento de la guerra civil.
Tras la firma del Pacto Federal de 1831 se plasmó una confederación donde cada
provincia retomó la responsabilidad de su defensa siendo éste el criterio hasta la
caída de Juan Manuel de Rosas en 1852.
A partir de 1838, la Confederación se enfrentó a dos de las potencias mundiales
más importantes: al bloqueo francés (1838 – 1840) y al bloqueo anglo–francés (1845
– 1850), produciéndose en el curso de éste último la batalla de la Vuelta de Obligado (20 de noviembre de 1845).
3.1 La sECEsión dE La ProVinCia dE bUEnos airEs (1852 – 1861)
El levantamiento contra Juan Manuel de Rosas del gobernador entrerriano Justo
José de Urquiza, y la formación por parte de éste del Ejército Grande (integrado con
fuerzas de Entre Ríos y Corrientes, así como también de Brasil y Uruguay) determinó el triunfo de Urquiza en la batalla de Caseros (1852).
Después de esa batalla se formalizó un Acuerdo de Gobernadores a partir del cual
se convocó a un Congreso Constituyente en la Provincia de Santa Fe. Pocos meses después, sectores porteños produjeron con la llamada “Revolución del 11 de
septiembre (1852)” la secesión de Buenos Aires de la Confederación Argentina. La
Confederación conformó entonces su propio ejército compuesto por las Guardias
Nacionales de las provincias, y lo mismo hizo Buenos Aires.
La Confederación Argentina, sancionada la Constitución de 1853, adopta el sistema republicano, representativo y federal como forma de Estado. El preámbulo
de su Carta Magna señala como uno de los aspectos fundamentales para la estructuración del Estado la necesidad de “proveer a la defensa común”, mientras
que el artículo 83 concede al Presidente de la Nación, en su condición de Jefe
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Elhy Loayza
Luis Manotoa

References: artículo
51
 resolución 
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 artículo 51
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 Resolución 
 artículo 83