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Timestamp: 2019-04-21 12:59:42+00:00

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1 – LA ENFERMEDAD PROFESIONAL: CONCEPTO LEGAL Y PROBLEMÁTICA.
1.1. EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA LEGISLACIÓN SOBRE ENFERMEDADES PROFESIONALES.
A - ANTECEDENTES HISTÓRICOS.
B - REGULACIÓN ACTUAL
1.2. CONCEPTO LEGAL Y PROBLEMÁTICA.
1 - desde el punto de vista técnico.
2 - desde el punto de vista legal.
B - PROBLEMÁTICA DERIVADA DE LA ENFERMEDAD PROFESIONAL
1 – la problemática de su regulación legal.
2 - aseguramiento de las enfermedades profesionales.
3 – el período de observación de la enfermedad profesional.
4 - prestaciones derivadas de la enfermedad profesional.
5 - notificación de la enfermedad profesional.
6 - reconocimientos médicos.
7 - traslado de puesto de trabajo
1.3. DISTINCIÓN ENTRE ACCIDENTE DE TRABAJO Y ENFERMEDAD PROFESIONAL.
2 - CLASIFICACIÓN DE LAS ENFERMEDADES PROFESIONALES.
1 - Enfermedades profesionales producidas por agentes químicos.
2 - Enfermedades profesionales de la piel.
3 - Enfermedades profesionales del aparato respiratorio provocadas por inhalación de sustancias y agentes no comprendidos en otros apartados.
4 - Enfermedades profesionales, infecciosas o parasitarias.
5 - Enfermedades profesionales producidas por agentes físicos.
6 - Enfermedades sistemáticas.
B – TRADICIONAL.
1 - CLASIFICACIÓN ETIOLÓGICA.
2 - CLASIFICACIÓN NOSOLÓGICA.
a - enfermedades traumáticas
b - enfermedades por agentes físicos
c - enfermedades por agentes químicos
d - enfermedades por agentes vivos
3 - CLASIFICACIÓN SEGÚN EL ESTRÉS
C – FRANCISCO MARQUÉS MARQUES NOS PROPONE LA SIGUIENTE CLASIFICACIÓN:
3 - PRINCIPALES ENFERMEDADES PROFESIONALES
A - CONTAMINANTES FÍSICOS.
A- 1 - CONTAMINANTES FÍSICOS DE CARÁCTER MECÁNICO.
El afán de distinción entre el accidente de trabajo y la enfermedad profesional retrasó la regulación global de éstas hasta el año 1.947.
En una primera etapa desde el año 1.900 hasta el año 1.936, se indemnizan las enfermedades profesionales por aplicación del principio de la “unidad conceptual” basándose en la definición legal de accidente de trabajo de la Ley de 1.900, pero la reparación no se produce de forma automática como en el caso de éstos, sino después de planteada la reclamación y sometido el supuesto concreto el juzgador.
En el orden histórico fue la Sentencia del Tribunal Supremo de 17-1V-1903, la que declaró que la enfermedad contraída como consecuencia de la actividad profesional es un verdadero accidente de trabajo, y por esta vía de la equiparación de la enfermedad profesional con el accidente de trabajo se protegieron las contingencias derivadas de aquélla, en un tiempo en que en nuestro ordenamiento jurídico el concepto de accidente de trabajo era de contenido estricto.
El 13 de julio de 1936 se promulga la Ley de Bases de Enfermedades Profesionales que no llego a surtir efecto y que incluía 21 enfermedades que tenían la consideración de enfermedades profesionales, siempre que se originasen en alguna de las actividades industriales que enumeraba, aunque los tribunales podrían apreciar otras enfermedades.
La Orden del Ministerio de Trabajo de 7 de marzo de 1941, establece el Seguro Obligatorio de Silicosis que por Decreto de 3 de septiembre del mismo año, incluye esta enfermedad como un seguro social específico y obligatorio administrado por un organismo estatal.
En 1947 por decreto de 10 de enero se crea el Seguro de Enfermedades Profesionales, donde son definidas éstas como las que producidas por consecuencia del trabajo y con evolución lenta y progresiva ocasionasen al productor una incapacidad para el ejercicio normal de su profesión o la muerte. Este decreto, incluye un anexo con el cuadro de enfermedades profesionales e industrias con riesgo de producirlas, siendo ampliado por disposiciones posteriores.
El Decreto 792/1961, significa una apertura a la unidad de régimen de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, estableciéndose una lista de 33 enfermedades profesionales.
La Ley de Bases de la Seguridad Social de 1963 y el Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social de 1974 (art. 85), establecerán el concepto legal de enfermedad profesional.
La regulación de la enfermedad profesional (con carácter general) se encuentra contenida en:
- Texto Refundido de la Ley General de Seguridad Social de 1.994, art.116.
- Real Decreto 1.995 / 1.978, de 12 de mayo por el que se aprueba el nuevo listado de enfermedades profesionales en el Sistema de la Seguridad Social que suple al cuadro de enfermedades profesionales de 1.961.
- El art. 6.1. g) de la Ley 31 / 1.995 de Prevención de Riesgos Laborales, establece que desarrollará reglamentariamente el procedimiento de calificación de las enfermedades profesionales, así como los requisitos y procedimientos para la comunicación e información a la autoridad competente de los daños derivados del trabajo.
- Legislación específica de determinadas materias que producen enfermedades profesionales como el amianto, el plomo, etc.
La enfermedad profesional se puede definir desde 2 puntos de vista, el legal y el técnico.
La enfermedad profesional se puede definir como el deterioro paulatino de la salud del trabajador por una sobreexposición reiterada a situaciones insalubres producidas por el trabajo, ambiente (entorno), o por la forma de su desarrollo. Sus efectos se ponen de manifiesto varios años más tarde a su exposición y generalmente son irreversibles.
Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social artículo 116. Concepto de la enfermedad profesional: Se entenderá por enfermedad profesional la contraída a consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena en las actividades que se especifiquen en el cuadro que se apruebe por las disposiciones de aplicación y desarrollo de esta ley, y que esté provocada por la acción de los elementos o sustancias que en dicho cuadro se indiquen para cada enfermedad profesional.
En consecuencia los elementos integrantes del concepto legal de enfermedad profesional son los siguientes:
- El trabajo ha de ser por cuenta ajena.
- Que esté provocada por la, acción de determinados elementos o sustancias.
- Que ocurra en alguna de las actividades listadas en el cuadro de enfermedades profesionales.
Aunque la enfermedad profesional es una enfermedad de trabajo, ya que en éste radica su causa, ello no quiere decir que el orden legal, toda enfermedad de trabajo es enfermedad profesional, sino única y exclusivamente aquélla que es tipificable en la lista de enfermedades profesionales aprobada por Real Decreto 1995/1978, por tanto, la enfermedad que se contrae con ocasión o como consecuencia del trabajo por cuenta ajena, y no está en la lista legal de enfermedades profesionales es una enfermedad de trabajo, con la protección propia del accidente laboral, otorgada por el artículo 115 3. de la Ley General de la seguridad Social en el que se atribuye la consideración de accidentes de trabajo, las lesiones que sufra el trabajador durante el tiempo y el lugar de trabajo.
La enfermedad de trabajo es un riesgo profesional, y se distingue de la enfermedad común en que ésta no guarda relación alguna con el trabajo o actividad laboral que realiza el trabajador.
En definitiva, la enfermedad de trabajo es enfermedad profesional cuando está comprendida en la lista legal de enfermedades profesionales, y así la Sentencia del Tribunal Central de Trabajo de 7-V-1980, declara que para que una enfermedad sea calificada como profesional es requisito esencial que se halle específicamente prevista en el correspondiente cuadro de enfermedades profesionales. En el artículo 116 de la Ley General de la Seguridad Social se prevé la posibilidad de incorporar al cuadro o lista nuevas enfermedades profesionales, previos los informes que en cada caso se estimen procedentes. La incorporación de nuevas enfermedades profesionales al cuadro legal compete al Ministerio de Sanidad y Consumo.
La lista va acompañada de una colección de cuadros en que se concretan las 3 condiciones que han de reunirse para que una enfermedad sea declarada profesional, y que son las siguientes:
1-El síntoma debe figurar expresamente en el cuadro. Para el saturnismo (enfermedad producida por el plomo), por ejemplo: parálisis de los extensores de los dedos.
2-El trabajador debe haber realizado alguno de los trabajos indicados, por ejemplo, recuperación de plomo viejo. La redacción de estos trabajos suele ser más amplia y emplea términos como manipulación, empleo. etc.
3-Período de admisión, es decir, se debe constatar la afección antes de que haya transcurrido demasiado tiempo apartado el trabajador del trabajo peligroso (variable según los casos, por ejemplo, 1 año en el saturnismo).
Muy excepcionalmente, el cuadro impone, además, una duración de exposición al riesgo: el individuo debe haber estado trabajando cierto tiempo en la profesión peligrosa. Para la silicosis: 5 años; para el manejo de la estreptomicina: un mes.
Las enfermedades que se contraen como consecuencia del trabajo y no aparecen recogidas en el cuadro de enfermedades profesionales, según lo dispuesto en el art. 115.2. e) se calificarán como accidente de trabajo: “Las enfermedades, no incluidas en el concepto de enfermedad profesional, que contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo”.
Este apartado hace referencia a las enfermedades comunes que contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, no incluidas dentro de la lista de enfermedades profesionales del Real Decreto 1.995/1.978, de 12 de mayo, modificado por Real Decreto 2.821 / 1.981 de 27 de noviembre.
La Jurisprudencia viene admitiendo la calificación de AT de estas enfermedades, siempre y cuando se acredite fehacientemente la relación causa / efecto entre la realización de un trabajo y la aparición posterior de la enfermedad.
El riesgo de enfermedad profesional es objeto de seguro obligatorio, y se asegura conjuntamente en el riesgo de accidentes de trabajo, siendo nulo el pacto de exclusión de la enfermedad profesional en el aseguramiento de los accidentes. El seguro de enfermedades profesionales se concierta con las mismas Entidades que el de accidentes de trabajo, bien con el Instituto de la Seguridad Social, a través de la Mutualidad General de Trabajadores por cuenta ajena, o con las Mutuas Patronales de Accidentes de Trabajo, por idénticos procedimientos y con la misma documentación que el Seguro de Accidentes de Trabajo.
Las referidas Entidades Aseguradoras están obligadas, antes de tomar a su cargo la protección por enfermedad profesional, esto es al documentar el Seguro, a conocer y a anotar que se han practicado los reconocimientos médicos previos y periódicos a que la empresa está obligada por el art., 197 de la Ley General de la Seguridad Social, y conforme al apartado 3 de este artículo de esta Ley, el incumplimiento de esa obligación por las aseguradoras da lugar a que puedan ser sancionadas con el pago de una cantidad igual al equivalente de la responsabilidad empresarial y de todas las primas que hayan percibido de la empresa en cuestión, con un recargo que puede llegar al 100% de estas primas, y en casos de reincidencia, se puede retirar a la Mutua Patronal la autorización para continuar gestionando el seguro.
Puede ser necesario aplazar el diagnóstico definitivo para realizar un estudio médico previo a la declaración y reconocimiento de la enfermedad profesional, siempre que lleve consigo la baja en el trabajo. Estudio que se realiza durante el llamado período de observación (solamente se da en el supuesto de que fuese necesario para establecer el diagnóstico).
El período de observación tiene una duración máxima de 6 meses, pero puede ser prorrogado por igual plazo si se estima necesario para el estudio y diagnóstico de la enfermedad. Al término de dicho período el trabajador pasa a la situación que proceda o continuará en Incapacidad Temporal, computándose el período de observación a efectos de la duración máxima de la misma.
Durante el período de observación, el trabajador se encuentra en situación asimilada a la Incapacidad Temporal y percibe una prestación económica del 75 % de la Base reguladora (es la misma que para accidente de trabajo
B.R. = A+B
Base de cotización de contingencias profesionales del mes anterior a la baja menos el importe cotizado en ese mes por horas extras.
A = -----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
30 (sí es de retribución mensual) o por el nº de días cotizados en el mes anterior a la baja (sí es de retribución diaria).
Horas extras cotizadas durante el año anterior al mes de la baja
B = ---------------------------------------------------------------------------------------------------
360 días (sí es de retribución mensual) o 365 (sí es de retribución diaria).
Es competencia del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) para resolver sobre la prórroga del período de observación y reconocer el derecho al subsidio correspondiente a propuesta del Equipo de Valoración de las Incapacidades.
La solicitud de prórroga debe presentarse 20 días antes de finalizar el período de observación a la que se ha de adjuntar informe médico.
La enfermedad que se produce con ocasión o como consecuencia de la relación de trabajo, produce una serie de efectos sobre la salud y la capacidad laboral del trabajador, cuya mayor o menor amplitud depende de la importancia de las lesiones que se originan.
Las consecuencias de la enfermedad profesional se pueden agrupar en 2 grandes apartados:
Situaciones o lesiones incapacitantes o invalidantes.
Lesiones no invalidantes.
Las prestaciones que puede originar la enfermedad profesional (se recomienda repasar el Tema 39 del programa) son:
No necesidad de periodo de carencia: las prestaciones derivadas de la enfermedad profesional se devengan con independencia del mayor o menor período de cotización previo al hecho causante, de forma que dicho dato es irrelevante para proceder al reconocimiento del derecho
En caso de enfermedad profesional (produzca o no la baja del trabajador en el trabajo o su muerte) la empresa debe confeccionar por cuadruplicado, el parte de enfermedad profesional
Asimismo, ha de remitir, en el plazo de 3 días, desde que se produzca el diagnóstico de la enfermedad, 2 ejemplares de dicho parte al organismo o la mutua de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales que cubra el riesgo, uno al trabajador o sus familiares y conserva el cuarto
En el parte ha de constar: datos de la empresa, mutua de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, datos del trabajador enfermo, convenio colectivo aplicable, salario que percibía y categoría profesional
El art. 196 del Texto Refundido de la Ley General de Seguridad Social establece que todas las empresas que hayan de cubrir puestos de trabajo con riesgo de enfermedades profesionales están obligadas a practicar
Un reconocimiento médico previo a la admisión de los trabajadores que hayan de ocupar dichos puestos de trabajo.
Reconocimientos periódicos, según determine el Ministerio de Traba o y Seguridad Social para cada tipo de enfermedad.
Las empresas no pueden contratar trabajadores que no hubieran sido declarados aptos en el reconocimiento ni permitir la continuación en un puesto de trabajo a aquellos trabajadores a los que se hubiese detectado alguna anomalía en los reconocimientos periódicos.
El incumplimiento por parte de la empresa de los preceptivos reconocimientos médicos, iniciales y periódicos, a los trabajadores, constituye una infracción grave en materia de seguridad y salud laboral. Además, dicho incumplimiento convierte a las empresas en responsables directas de todas las prestaciones derivadas de la enfermedad profesional.
Los reconocimientos médicos son a cargo de la empresa y gratuitos para los trabajadores, quienes tienen derecho al abono de los gastos que ello pueda ocasionar y, en su caso al salario que dejen de ganar.
El traslado del trabajador a otro puesto de trabajo de la misma empresa, que esté exento de riesgo para su salud, está previsto en el artículo 45 del Reglamento de Enfermedades Profesionales de 9-V-1962 (BOE de 29-V-1962), para cuando se le detecten síntomas de enfermedad profesional que no afecten a su capacidad de trabajo, conservando la remuneración de su antiguo puesto, excepto las retribuciones ligadas directamente a la producción que fueran exclusivas del puesto de procedencia.
Cuando en la empresa no existe suficiente número de puestos de trabajo exentos de riesgo, el artículo 48 del citado Reglamento establece que previa conformidad de la Inspección de Trabajo, será dado de baja el trabajador en aquélla, percibiendo un subsidio equivalente al salario íntegro, a cargo de la empresa durante un período de doce meses, los seis siguientes a cargo de la aseguradora, y posteriormente otro año con cargo al régimen de Desempleo, en determinadas condiciones señaladas en el precepto de referencia.
La Ley General de la Seguridad Social define a las enfermedades profesionales como las contraídas a consecuencia del trabajo por cuenta ajena en las actividades que se especifican en el cuadro legal del Decreto 1995 /78 de 12 de Marzo (este decreto ha sufrido modificaciones posteriores, con las que se han incluido más enfermedades profesionales) y que esté provocada por la acción de elementos o sustancias que en dicho cuadro se indiquen para cada enfermedad profesional.
La Ley General de la Seguridad Social establece que las enfermedades contraídas por el trabajador como consecuencia del trabajo que no estén contempladas como enfermedades profesionales, serán consideradas como accidentes de trabajo.
Desde el punto de vista técnico, la enfermedad profesional es aquel deterioro lento y paulatino de la salud del trabajador, producido por una exposición crónica a situaciones adversas, sean estas producidas por el ambiente en que se desarrolle el trabajo o por la forma en que éste está organizado.
En el ámbito doctrinal, se intenta hacer la separación desde el punto de vista técnico entre el accidente de trabajo y la enfermedad profesional, ya que ésta puede tener un período largo de desarrollo, resultando en ocasiones difícil concretar el momento de su generación, siendo a la vez un determinado ambiente de trabajo el idóneo o propicio para la génesis de la enfermedad profesional, lo cual crea una incompatibilidad para que en el caso de recuperarse el enfermo pueda volver a trabajar en ese ambiente de trabajo en tanto que el accidente de trabajo "estrictu sensu" concurren unos caracteres específicos.
El profesor Aurelio Abacens señala que las diferentes características que diferencian al accidente de trabajo y a la enfermedad profesional.
Enfermedad profesionales Accidente de trabajo.
Origen. Lejos de constituir un Lesiones procedentes
hecho excepcional, es de un acontecimiento
la consecuencia del e imprevisto durante
Trabajo ordinario. el trabajo.
Naturaleza y Se puede predecir estudiando Aparece de pronto
Momento de la calidad del oficio; es fatal sin que se pueda
aparición que se produzca, ya que preveer, depende de
depende de la repetición del una causa anormal
mismo trabajo y resulta de cuyo efecto inmediato
una acción insensible pero y consecuencias no
Constante. se puede determinar.
Patogenia. Origen lento, insidioso Puede medirse exac-
difícil de establecer. tamente.
Técnicas de lucha Higiene en el trabajo. Seguridad.
La decisión de considerar una enfermedad como profesional incluye siempre elementos de política social/Estos elementos se basan en gran parte en que el conocimiento médico y científico de determinado momento histórico haga posible afirmar que pueden producirse enfermedades de tipo especial, causadas por condiciones aplicables a los lugares de trabajo. Esto implica, que el estado de enfermedad profesional se engloba en un proceso dinámico que requiere una continua revaluación desde el punto de vista médico, científico, así como, en consecuencia de la legislación laboral.
Tal revaluación, no debería limitarse a las enfermedades profesionales reconocidas, sino que debería cubrir aquellas enfermedades que presentan un vínculo claro con la profesión, sin ser necesariamente enfermedades profesionales desde el punto de vista médico ni de la legislación laboral/Se podrían así distinguir dos grandes bloques de enfermedades ligadas con el trabajo: uno lo constituirían las "enfermedades profesionales" propiamente dichas y el otro, lo constituirían las "enfermedades causadas por la profesión" en virtud de los efectos adversos de una actividad profesional, de tal forma que cualquier enfermedad producida por una actividad laboral se encauzaría en un bloque u otro, sin necesidad de acudir al concepto de accidente de trabajo en aquellos supuestos de que dicha enfermedad no estuviese regulada en el cuadro de enfermedades profesionales.
Estos objetivos se conseguirían a través de la ratificación por España del Convenio de la OIT número 121 de 1964 relativo a las prestaciones en caso de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales en cuyo art.8 se prevé tres modalidades distintas de creación de un sistema de prestaciones en caso de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales:
a) Sistema de lista, consistente en prescribir una lista de enfermedades en la que figuran, por lo menos, su cuadro clínico, especificación de los períodos de exposición, descripción de tipos especiales de trabajo o sustancias para la configuración de la enfermedad como profesional.
b) Sistema de cláusula de cobertura, caracterizada por que el reconocimiento de una enfermedad profesional es transferida del legislador a la administración y a la jurisprudencia.
c) Sistema mixto, consistente en una combinación del sistema de lista y el sistema e cláusula general, caracterizado por la inclusión junto a las enfermedades profesionales del sistema de lista, el de otras enfermedades causadas por la profesión (Sistema que algunos autores belgas se han manifestado positivamente como solución a seguir en el supuesto del SIDA, porque funcionaría de una parte la lista de enfermedades profesionales, y de otra el derecho para el trabajador afectado de una enfermedad contraída en el trabajo aportando la prueba de ello y siendo de hecho indemnizaba).
Sin embargo, al margen de lo anterior, lo que importa es que, en definitiva, la cuestión de reconocer una enfermedad profesional desde la óptica de la legalidad compete en nuestro caso a los poderes públicos/
Son éstos quienes pueden ampliar el cuadro de enfermedades profesionales a través de Real Decreto, a diferencia de otras legislaciones extranjeras caracterizadas todas ellas por criterios diferentes a la hora de determinar la calificación como profesional de una enfermedad (así por ejemplo, EE.UU. no tiene una legislación federal uniforme sobre enfermedades profesionales no accidentes de trabajo, sino que son tratadas con arreglo a la legislación civil; En otros países el legislador delega la responsabilidad de la definición de enfermedad profesional a otros organismos como es el caso de alemán, donde son determinadas por la "Comisión de lndemnización de los Trabajadores", compuesta por un miembro del personal del Ministerios de Trabajo, del Seguro Social, del Régimen del Seguro General y de la Comisión Médica Estatal". Y hay que hacer notar que la evolución constante de las enfermedades como el SIDA obliga a los Estados a insertarse en este proceso dinámico que tiene que ser constantemente evaluado y actualizado, no sólo desde un punto de vista nacional sino también internacional (Austria es el primer país que está examinando el reconocimiento del SIDA como enfermedad profesional).
Al determinar las diferencias entre una y otra institución surge el tema de la responsabilidad de sus consecuencias y por consiguiente el problema del aseguramiento específico, cristalizando en nuestro sistema jurídico en el aseguramiento especial de la típica enfermedad profesional de silicosis en el Decreto de 3-XI-1941, y en el Decreto de 10-1-1947 se define la enfermedad profesional como la producida por consecuencia del trabajo, y con evolución lenta y progresiva ocasiona al productor una incapacidad para el ejercicio normal de su profesión o la muerte; establecía, también, un cuadro de enfermedades profesionales que podía ser ampliado, y su aseguramiento. El Decreto de 13-1V-1961 considera enfermedad profesional las descritas en la lista de enfermedades profesionales que contiene.
Es la clasificación que atiende al cuadro de enfermedades profesionales de la Seguridad Social aprobado por Real Decreto 1.995 / 1.978. En este cuadro se citan los procesos, fundamentalmente enunciados según el agente causal principal, junto con las actividades en que se dan tales riesgos laborales. Incluye 71 apartados (en el tema sólo se citarán los principales grupos y compuestos, por razones de síntesis), que se agrupan del siguiente modo:
Entendemos como contaminante químico toda sustancia orgánica e inorgánica, natural o sintética, que durante la fabricación, manejo, transporte, almacenamiento o uso puede incorporarse al aire ambiente en forma de polvos, gases, gases o vapores, con efectos irritantes, corrosivos, asfixiantes o tóxicos y en cantidad que tengan probabilidad de lesionar la salud de las personas que entran en contacto con ellas.
La Toxicología Industrial estudia los contaminantes presentes en el medio ambiente laboral, que en su mayoría van a ser de naturaleza química. Este estudio se centrará en el origen, naturaleza, propiedades, identificación, mecanismo de acción y características de cualquier sustancia tóxica.
Los contaminantes químicos laborales, se encuentran habitualmente en cantidades pequeñas, pero con una exposición reiterativa. También debemos señalar que es excepcional que encontremos un solo contaminante, encontrándose con frecuencia diversos contaminantes en un mismo lugar de trabajo, de forma simultánea.
Consta de 43 apartados, y son causantes fundamentalmente de intoxicaciones. A continuación se detallan los principales grupos:
Nueve por metales y sus compuestos, que son
- Mercurio y sus compuestos
- Cadmio y sus compuestos.
- Manganeso y sus compuestos
- Cromo y sus compuestos
- Níquel y sus compuestos
- Barilio (glucinio) y sus compuestos
- Talio y sus compuestos.
- Vanadio y sus compuestos
Seis por metaloides y sus compuestos, que son
- Fósforo y sus compuestos
- Arsénico y sus compuestos
- Cloro y sus compuestos inorgánicos
- Bromo y sus compuestos inorgánicos
- Yodo y sus compuestos inorgánicos
- Flúor y sus compuestos inorgánicos
Tres por derivados del nitrógeno, que son
Cuatro por derivados del azufre, que son
Tres por compuestos simples de carbono, que son
Ácido cianhídrico, cianuro y compuestos de cianógeno
Dieciocho derivados de la química orgánica que son:
Hidrocarburos alífucos saturados o no, cíclicos o no, constituyentes del éter, del petróleo y de la gasolina.
Eteres y sus derivados
Esteres orgánicos y sus derivados halogenados
Nitroderivados alifáticos
Esteres del ácido nítrico
Benceno, tolueno, xileno y otros homólogos del benceno
Naftaleno y sus homólogos.
Derivados halogenados de los hidrocarburos aromáticos
Fenoles, homólogos y sus derivados halogenados.
Aminas e hidracinas aromáticas y sus derivados halógenos fenólicos nitrosados, nitrados y sulfonados
Nitroderivados de los hidrocarburos aromáticos y fenoles
Como el carácter cutáneo y lesiones cutáneas precancerosas debidas al hollín, alquitrán, betún, brea, antraceno, aceites minerales, parafina bruta y a los compuestos, productos y residuos de estas sustancias y a otros factores carcinógenos; afecciones cutáneas provocadas en el medio profesional por sustancias no consideradas en otros apartados.
Causadas por dos apartados, que son:
Uno dedicado a afecciones causadas por agentes carcinogenéticos.
Otro dedicado a afecciones cutáneas causadas en el medio profesional por sustancias no consideradas en otros apartados.
La respiración es una función básica de la vida. Por tanto su alteración ha preocupado siempre a la medicina, incluso durante mucho tiempo ha sido considerada como un signo de vida, sólo hasta bien entrado este siglo se ha conocido la posibilidad de recuperación de una parada respiratoria. En cuanto a la medicina Laboral, tenemos que señalar que la primera enfermedad que fue considerada como profesional, fue una enfermedad que sienta en el aparato respiratorio: la silicosis.
En la actualidad las enfermedades que afectan al aparato respiratorio, constituyen un importante problema de salud, especialmente en las áreas industrializadas. Dentro de ellas se incluyen toda una serie de cuadros relacionados con el trabajo. Esta incidencia de patología respiratoria, se explica por el hecho de que el aparato respiratorio constituye la más importante vía de entrada de contaminantes en el organismo y que, al margen de ejercer su acción patológica en una determinada estructura del organismo, puede tener también una acción local sobre el aparato respiratorio.
Al conjunto de estructuras que hacen posible el intercambio gaseoso entre el medio ambiente y la sangre, se le conoce como aparato respiratorio. Está compuesto por: las fosas nasales, faringe, laringe (que es también el órgano fonador), la traquea y los bronquios, y los pulmones (en los cuales tiene lugar el intercambio gaseoso) recubiertos de una doble membrana llamada pleura.
Entendemos como respiración, toda la serie de fenómenos gracias a los cuales el oxígeno del medio ambiente pasa al interior del organismo y llega a los tejidos, y el anhídrido carbónico producido por el metabolismo es devuelto a ese medio ambiente.
En la respiración intervienen dos movimientos: la inspiración (por medio de la cual el aire penetra en el organismo) y la espiración (que consiste en la expulsión del aire al exterior). Cuando penetra el aire en el organismo es sometido a un proceso de filtración y humidificación, con el objeto de que llegue a los pulmones en condiciones óptimas/ Pero a pesar de los distintos mecanismos de defensa del aparato respiratorio, una serie de sustancias logran penetrar y dañar las vías respiratorias/ Son las partículas más pequeñas, las que van a penetrar más profundamente en el aparato respiratorio y por tanto van a ser más perjudiciales.
Se clasifican en 6 grupos, que son los siguientes:
Neumoconiosis, dentro de la que se encuentra la silicosis.
Afecciones broncopulmonares debidas a los polvos o humos del aluminio o de sus componentes.
Afecciones broncopulmonares debidas a los polvos de los metales duros, talcos. etc.
Afecciones broncopulmonares causadas por los polvos de escorias Tomas.
Asma provocado en el medio profesional por sustancias no incluidas en otros apartados.
Enfermedades causadas por irritación de las vías aéreas superiores por inhalación o ingestión de polvos, líquidos, gases o vapores.
Podemos encontrar en el medio laboral, toda una serie de enfermedades originadas por seres vivos. Aunque comparativamente con otras enfermedades profesionales, su frecuencia es relativa, constituyen un riesgo bastante elevado para los grupos expuestos.
A diferencia de los procesos ocasionados por contaminantes no biológicos, en este caso por tratarse de seres vivos, van a tener la capacidad de reproducirse una vez dentro de la persona, por lo cual es muy difícil establecer cuales son los límites seguros de exposición.
Otra característica propia de las enfermedades profesionales causadas por seres vivos, estriba en la capacidad de transmitiese.
Las vías de entrada son: la digestiva (excepcional en el mundo laboral), la cutánea y la respiratoria.
Se desglosan en 4 apartados, que son los siguientes:
- Heimintiasis , anquilostomiasis duodenal y anguillulosia .
- Paludismo , amebiasis , fiebre amarilla , peste , tifus exantemático y leishmaniasis.
- Enfermedades infecciosas o parasitarias transmitidas al hombre por los animales o por sus productos o cadáveres para el tétano se incluirán también los trabajos con excretas humanas o animales
- Enfermedades infecciosas y parasitarias del personal que se ocupa de la prevención, asistencia y cuidados de enfermos y en la investigación.
El organismo humano es homeotermo, es decir, precisa mantener una temperatura constante a pesar de las variaciones de temperatura ambientales. Esta temperatura se mantiene gracias a un juego de producción y eliminación de calor (termoproducción y termoeliminación).
La termoproducción se consigue mediante las reacciones químicas exotérmicas del metabolismo. Son necesarios los principios inmediatos contenidos en los alimentos (hidratos de carbono, proteínas y grasas), que hacen la función de combustibles aportados al organismo.
La termoeliminación se produce para evitar la acumulación calórica, que deriva de la diferencia entre la producción y eliminación de calor. Los mecanismos principales de pérdida de calor son: radiación, conducción, convención y evaporación,
Los mecanismos fisiológicos que hacen posible esta termorregulación se dan en la piel y los músculos y están regidos por el Sistema Nervioso Central.
Sobre la piel se soportan inicialmente los excesos de temperatura del exterior. A partir de sus modificaciones se regula la temperatura corporal, eliminando el exceso de temperatura interior o reteniéndola. Lo consigue mediante una vasodilatación o vasoconstricción para dejar circular más o menos cantidad de sangre caliente, y regulando el funcionamiento de las glándulas sudoríparas.
La Presión, Las Vibraciones y el Ruido
La Presión atmosférica aumenta al descender y disminuye al ascender sobre el nivel del mar.
El trabajo bajo atmósfera comprimida afecta a los trabajadores que, por imperativos técnicos respiran aire o mezclas gaseosas a presión superior a la atmosférica. Algunos de ellos trabajan en recintos metálicos con aire a presión (cámaras hiperbáricas), que están ideadas para trabajar bajo el agua en la construcción de puentes, túneles... Otros respiran aire o mezclas gaseosas (buzos).
Las Vibraciones son movimientos alternativos o de vaivén de las partículas de un medio elástico a ambos lados de la posición de equilibrio.
Los efectos mecánicos se detectan por los sistemas auditivo y vesicular, así como por los receptores mecánicos de la piel o internos.
Las vibraciones se perciben en el organismo a través de un punto de contacto con la materia oscilante.
Las vibraciones afectan a regiones anatómicas que están en contacto con las materias en vibración, y que suelen ser las manos, plantas de los pies, regiones glúteas o espinales, etc., y a los órganos o tejidos sobre los que originan resonancias.
Aunque la transmisión teóricamente puede ser aérea, líquida o sólida, en realidad las vibraciones que causan mayor problema en salud laboral son las propagadas por sólidos, dependiendo mucho del material que se trate.
Este factor de patología laboral es bastante mal conocido, ocupando sin embargo un lugar importante en dos tipos de actividades: la conducción de vehículos y la utilización de herramientas que producen vibraciones. Picapedreros, conductores de vehículos, planchistas, herreros, carpinteros, grabadores, pulidores, cerrajeros, clasificadores, dactilógrafos, linotipistas, músicos, peluqueros, albañiles, etc., se verán afectados por las vibraciones.
El Ruido se puede definir de distintas maneras: sonido no deseable; sensación auditiva desagradable y molesta; ... Desde el punto de vista físico, como "movimientos ondulatorios producidos por una aportación de energía mecánica capaz de hacer entrar en vibración un medio determinado (sólido, líquido o gas)".
El límite entre sonido y ruido es puramente subjetivo. Constituye un factor importante en el ambiente de trabajo, por la molestia que causa, la perturbación de la comunicación verbal (causa de accidentes) y por los efectos que tiene sobre nuestro organismo (sordera/efectos somáticos).
El descubrimiento de los Rayos X, radium y otras sustancias radiactivas y su posterior aplicación técnica a la industria, investigación y medicina así como el empleo de Energía Nuclear (centrales), ha supuesto un avance muy considerable en los últimos veinte años en este terreno. Sin embargo, las radiaciones ionizantes encierran un enorme peligro tanto para los profesionales que manejan estos productos, como para los grupos de población expuestos a contaminación ambiental de sustancias radiactivas.
Las radiaciones ionizantes son radiaciones de muy corta longitud de onda y que pueden transferir a lo largo de su trayectoria grandes cantidades de energía. En la materia viva ocasionan lesiones que dependen de la zona irradiada y del tipo de radiación.
Entendemos por Actividad Nuclear la que implica procesos de fisión (núcleo pesado se escinde en dos más ligeros con una gran liberación de energía, siendo estos dos resultantes también radiactivos). Tiene tres actividades principales: militar, producción de energía y utilización de radionúclidos en medicina.
Actividad radioactiva es aquella que implica la utilización de radiaciones ionizantes.
- Electromagnéticas (de muy pequeña longitud de onda): son los rayos X y los rayos gamma.
- Corpusculares: radiaciones alfa (núcleos de Helio); beta(electrones); neutrones y protones.
Se clasifican en 7 apartados, que son los siguientes:
- Enfermedades provocadas por radiaciones ionizantes.
- Catarata producida por la energía radiante.
- Hipoacusia o sordera provocada por el ruido.
- Enfermedades provocadas por trabajos con aire comprimido.
Enfermedades osteo - articulares o agioneuróticas provocadas por las fibraciones mecánicas
- Enfermedades producidas por lesiones mecánica (ej. parálisis de los nervios debidas a la presión).
- Nistagmus de los mineros
Se dividen en 9 apartados, que son
- Distrofia corneal producida por gases, vapores, polvos y líquidos
- Carcinoma primitivo de bronquio o pulmón por asbesto.
- Carcinoma de la membrana mucosa de la nariz, senos nasales, bronquio o pulmón adquirido en industrias donde se fabrica o manipula níquel
- Angiosarcoma hepático causado por el cloruro de vinilo
- Cáncer del sistema hematopoyético causado por el benceno
Carcinoma de piel, bronquio, pulmón o hígado, causado por el arsénico
Neoplasia primaria del tejido epitelial de la vejiga urinaria pelvis renal o uréter
Cáncer de piel pulmón hueso y médula ósea por radiaciones ionizantes
Carcinoma de la mucosa nasal senos nasales laringe bronquio o pulmón causado
por el cromo
Asimismo hay que mencionar, que se considera provisionalmente, enfermedad profesional el "Síndrome de Ardystil " de la industria del sector de aerografía textil de la Comunidad Autónoma Valenciana (resolución de 30 - 12 - 93

References: Real Decreto 
 artículo 116
 Real Decreto 
 artículo 115
 artículo 116
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 artículo 45
 artículo 48
 Real Decreto