Source: http://formu.info/proceso-17-ip-2013.html
Timestamp: 2018-11-17 13:39:12+00:00

Document:
Interpretación prejudicial de los artículos 1 y 3 de la Decisión 351
EL REQUISITO DE ORIGINALIDAD DE LA OBRA.
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA COMUNIDAD ANDINA EMITE PRONUNCIAMIENTO
PROCESO 181-IP-2015
Interpretación prejudicial de los artículos 1 y 3 de la Decisión 351 de la Comisión del Acuerdo de Cartagena; con fundamento en la consulta solicitada por la Sección Primera Sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado de la República de Colombia. Actora: AVON COLOMBIA LTDA. Obra artística: “Colección Evolución”. Expediente Interno: 2010-00522-00.
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA COMUNIDAD ANDINA, en Quito a los 20 días del mes de julio del año dos mil quince, procede a resolver la solicitud de Interpretación Prejudicial formulada por Sección Primera Sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado de la República de Colombia.
Mediante Oficio 1090 de 15 de abril de 2015, recibido por correo electrónico el 4 de mayo de 2015, la Sección Primera Sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado, República de Colombia, solicita a este Tribunal interpretación prejudicial, a fin de resolver el proceso interno 2010-00522-00.
El Auto de 10 de junio de 2015, mediante el cual este Tribunal admitió a trámite la presente interpretación prejudicial.
Demandante:	AVON COLOMBIA LTDA.
Demandados:	Dirección Nacional de Derechos de Autor, República de Colombia.
C.I. RAMASU S.A.
El 26 de enero de 2010, C.I. RAMASU S.A. solicitó el registro de la marca “Colección Evolución” como obra artística ante la Dirección Nacional de Derechos de Autor.
En el formulario de solicitud de registro de obra artística, C.I. RAMASU S.A. manifestó que la autora de la obra “Colección Evolución” es la señora María Alejandra Mesa García y que dicha obra fue creada en el 2009.
El 16 de febrero de 2010, el Jefe de la Oficina de Registro de la Dirección Nacional de Derechos de Autor expidió el Certificado de Registro de Obra Artística titulada “Colección Evolución” e inscrita en el Libro 5, Tomo 297, Partida 424, a nombre de C.I. RAMASU S.A.
AVON COLOMBIA LTDA., en septiembre de 2010, fue citada por el Centro de Arbitraje y Amigable Composición de la Cámara de Comercio de Medellín, a una audiencia de conciliación solicitada por C.I. RAMASU S.A. con fundamento en la violación de derechos de autor de la obra artística titulada “Colección Evolución” inscrita en la Dirección Nacional de Derechos de Autor.
C.I. RAMASU S.A. fundamentó su solicitud de audiencia de conciliación argumentando que AVON COLOMBIA LTDA. en el mes de mayo de 2010 publicó en catálogos de circulación nacional, un producto consistente en ropa interior para mujer, con un estampado que en su opinión, reproduce la supuesta obra artística titulada “Colección Evolución”.
El 29 de octubre de 2010, AVON COLOMBIA LTDA. presentó demanda de nulidad en contra del certificado de registro de la obra artística.
Mediante Auto de 24 de abril de 2014, el Consejo de Estado decidió suspender el proceso para solicitar interpretación prejudicial al Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina.
AVON COLOMBIA LTDA. presenta demanda alegando lo siguiente:
Revisada la obra titulada por C.I. RAMASU S.A. como “Colección Evolución”, los diseños registrados bajo esta obra no cumplen con los requisitos esenciales exigidos por las normas de derechos de autor para ser considerados como una obra artística, pues dichos diseños consisten en diseños de carácter común utilizados desde hace muchos años por terceros en diferentes productos, incluyendo el de la ropa interior, y obtenidos de páginas especiales de internet de carácter internacional y de propiedad de terceros diferentes a la sociedad C.I. RAMASU.
Resulta evidente el requisito de originalidad como condición sine qua non para la protección de una obra por parte del derecho de autor. Entiéndase por originalidad de la obra, la originalidad que resulta intrínseca a la expresión creativa e individualizada de la obra, sin importar el grado o cantidad de una u otra. Es decir, que la originalidad de una obra debe ser entendida como el resultado de un esfuerzo intelectual de quien reclama su autoría.
La obra creada por la señora Alejandra Mesa García constituye una simple copia de las distintas imágenes obtenidas en internet de diseños de corazones, y que ya se encontraban disponibles al público en internet para el año 2009.
Queda debidamente demostrado que los diseños presentados por C.I. RAMASU S.A. ante la Dirección Nacional de Derechos de Autor el 16 de febrero de 2010 como obra artística inédita, en ningún momento cumple con el requisito de originalidad que exige la Decisión 351 para ser considerada como obra artística y, por ende, gozar de la protección que otorga el derecho de autor. Lo anterior, teniendo en cuenta que resulta evidente cómo los diseños sobre los cuales se pretende reivindicar un derecho de autor ya existente para el año 2009 y eran asequibles al público en internet, razón por la cual los mismos constituyen una simple reproducción de las imágenes que se encuentran disponibles en internet, y que son de uso común por diferentes empresarios, así como una imitación de las imágenes que se licencian en la página de internet www.shutterstock.com, página que no es de propiedad de la sociedad C.I. RAMASU S.A.
La Dirección Nacional de Derechos de Autor violó la Decisión 351 al registrar como obra artística inédita unos diseños que para el 2009 ya eran de uso común y se encontraban en el mercado nacional e internacional disponibles para el uso por parte de terceros.
C.I. RAMASU S.A. contesta la demanda alegando que:
El certificado de registro es meramente declarativo del derecho, y no constitutivo, pues este derecho nace con la creación de la obra sin necesidad de registro.
Lo que no tiene ningún asidero es pretender decir, que el proveedor de prendas de AVON COLOMBIA, sociedad demandante, la sociedad C.I. SURATEX S.A., tiene unos diseñadores que casualmente tuvieron la misma inspiración de mi cliente y pasaron de los dibujos de I LOVE PINK al mismo con corazones y la misma disposición de I LOVE T donde la T, en el caso de nuestro cliente es la evocación de la primera letra de su marca TARRAO, o sea YO AMO A TARRAO, de igual manera resulta por lo menos insultante, que después que las prendas de nuestro cliente estaban en el mercado a la demandante se le hubiera ocurrido lanzar exactamente la misma prenda, supuestamente porque su proveedor tuvo la misma inspiración para el mismo producto, de hecho, la supuesta imagen que aparece como propuesta al demandante en la página 09, es sustancialmente diferente a la que aparece en las prendas comercializadas por AVON y son exactamente idénticas a las comercializadas con anterioridad por C.I. RAMASU, por lo que es lógico inferir que esas propuestas fueron ex post a la conciliación citada y lo que ocurrió fue una copia servil de las obras de arte aplicadas por nuestro cliente con anterioridad y de las cuales, por esta vía AVON pretende desvirtuar un registro, como si con ello pudiera esconder el verdadero trasfondo de la violación a los derechos de autor y/o competencia desleal que hay en su accionar.
La Sala consultante solicita la interpretación prejudicial de los artículos 1 y 3 de la Decisión 351 de la Comisión del Acuerdo de Cartagena. Procede la interpretación solicitada. De oficio, se interpretará el artículo 53 de la misma normativa.
El registro de una obra artística ante la oficina nacional competente.
C.I. RAMASU S.A. contesta la demanda alegando que el certificado de registro es meramente declarativo de derecho y no constitutivo, pues el derecho nace con la creación de la obra sin necesidad de un registro.
La normativa sobre Derechos de Autor tiene como objeto de protección a la obra intelectual. La existencia de la obra es el presupuesto de la existencia del derecho, y el sujeto que se beneficia de esta tutela legal es el autor de la creación intelectual.
En relación a dicha necesidad de protección, el legislador comunitario en el artículo 53 de la Decisión 351 dispone que el registro en el caso de obras artísticas es declarativo y no constitutivo de derechos. Sin perjuicio de ello, la inscripción en el registro presume ciertos los hechos y actos que en ella consten, salvo prueba en contrario. Toda inscripción deja a salvo los derechos de terceros.
Proceso 102-IP-2010 de 14 de octubre de 2010, este Tribunal señaló lo siguiente:
“El derecho de autor protege todas las manifestaciones originales, literarias, artísticas y científicas, que sean fruto del ingenio humano, cuando ellas son o puedan ser accesibles a la percepción sensorial y puedan ser objeto de reproducción por cualquier medio apto para tal finalidad.
Es un derecho que se ejerce sobre un bien inmaterial soportado en obras de naturaleza artística, literaria o científica y que está regulado y es objeto de protección por los diferentes ordenamientos jurídicos estatales y, también, por los comunitarios, como sucede en el ordenamiento comunitario andino en donde este derecho se regula en la Decisión 351.
Para Charria García tal derecho se ejerce “con facultades absolutas para quien tenga la titularidad y referido a todo el mundo; a diferencia de los derechos reales que se ejercen sobre las cosas y de los personales que sólo permiten al acreedor hacer valer su derecho frente al deudor”1.
Al referirse al objeto de la protección que brinda el derecho de autor, es importante mencionar qué se entiende por “autor”, por “obra” y por “publicación” en la legislación andina, los cuales de acuerdo al artículo 3 de la Decisión 351, son definidos de la siguiente manera: “Autor: Persona física que realiza la creación intelectual”; “Obra: toda creación intelectual original de naturaleza artística, científica o literaria, susceptible de ser divulgada o reproducida en cualquier forma”; y, “Publicación: Producción de ejemplares puestos al alcance del público con el consentimiento del titular del respectivo derecho, siempre que la disponibilidad de tales ejemplares permita satisfacer las necesidades razonables del público, teniendo en cuenta la naturaleza de la obra”.
De igual modo, este Tribunal en el Proceso 2-IP-2010 ha precisado respecto del Registro ante la autoridad nacional:
El registro de los Derechos de Autor en la ley comunitaria andina es un instrumento que cumple únicamente fines declarativos y de naturaleza probatoria, según se desprende de los artículos 52 y 53 de la Decisión 351; el artículo 52 en su parte final señala que “la omisión del registro no impide el goce o el ejercicio de los derechos reconocidos en la presente Decisión.”
La protección que se otorga a los derechos de autor no está sujeta al cumplimiento de la formalidad del registro, es decir, que se tutelan los intereses del autor sin esa modalidad; el registro no representa un elemento constitutivo de derechos y con registro o sin él, el autor de la obra está facultado para ejercer los derechos que le otorga la Ley.
Sobre el tema, el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina ha manifestado lo siguiente: “Se trata de un registro facultativo y no necesario que, por lo mismo, en manera alguna puede hacerse obligatorio, menos como condición para el ejercicio de los derechos reconocidos al autor o para su protección por parte de la autoridad pública.
Es claro, por lo demás, que en las normas interpretadas se deja a criterio del autor registrar o no su creación. Empero, si opta por no hacerlo, ello no puede constituirse en impedimento para el ejercicio de los derechos que de tal condición, la de autor, derivan; tampoco para que las autoridades se eximan de protegérselos en los términos de la ley y, menos aún, que condicionen o subordinen la protección y garantía a cualesquiera formalidades, y entre ellas, especialmente, a la del registro.
En resumen, la ley andina acoge el criterio que hoy impera en casi todos los ordenamientos jurídicos en el sentido de que la protección de los derechos autorales se realiza sin necesidad de que el autor cumpla con formalidad o requisito alguno, como el del registro por ejemplo. De esta manera, siendo el registro meramente declarativo, tal como se define por el artículo 53 interpretado, su utilización o no por el autor constituye una opción de éste que, por supuesto, no puede ser desconocida por la administración ni aún con el pretexto de brindarle una mayor o más efectiva protección de sus derechos”. (Proceso 64-IP-2000, publicado en la G.O.A.C. 602, de 21 de septiembre del 2000, marca: “CAVELIER”).
Sobre lo expuesto, la Sala Consultante debe considerar que los derechos de paternidad sobre la obra son inherentes al autor, sin perjuicio de estar o no registrado ante la autoridad nacional competente, por ende el acto de registro, en mérito a su naturaleza declarativa, constituye una liberalidad del autor.
La sociedad demandante afirma que los diseños presentados por C.I. RAMASU S.A. ante la Dirección Nacional de Derechos de autor son una obra artística inédita no cumple con el requisito de originalidad que exige la Decisión 351
Sobre la originalidad ya se ha pronunciado este Tribunal, en la Interpretación Prejudicial 32-IP-98, al afirmar que: “La originalidad -en el sentido de ‘individualidad’- como requisito existencial de la ‘obra’ objeto del derecho de autor, no constituye solamente una elaboración doctrinaria, sino que es recogida en el plano del derecho positivo. Así, la Decisión 351 reconoce la protección a los autores sobre las ‘obras del ingenio’ (artículo 1), y a esos efectos define como autor a la persona física que realiza la ‘creación’ intelectual, y a la obra como toda ‘creación’ de naturaleza artística, científica o literaria (artículo 3).” 2
En relación a la originalidad de la obra, reiterando lo expresado por este Tribunal en la interpretación prejudicial en el Proceso 121-IP-2013:
“Para que la obra esté dotada de originalidad es que se pueda diferenciar claramente de obras de terceros, lo que lleva implícito que no sea copia o reproducción de otras en cabeza de terceros. Esto es posible, ya que el autor le ha impreso elementos propios de su espíritu. Aunque haya dos obras parecidas, se podrían considerar las originales si: 1) una no es una reproducción de la otra, y 2) tienen elementos que logran diferenciarlas o individualizarlas claramente.
También es importante mencionar que los dos requisitos mencionados pueden ser muy difíciles de probar en casos particulares, ya que podrían intervenir muchas figuras y factores. Piénsese en obras como las arquitectónicas, las fotográficas, o en figuras como la obra derivada, que presentan un escenario que implica cierta dificultad para desentrañar el requisito de originalidad.
Al evaluar la mencionada originalidad no se tendrá en cuenta el mérito o altura intelectual, artística, técnica, tecnológica o científica. Es decir, se puede escribir algo falso, poco sustentado o falto de investigación profunda, pero si es de creación de un ser humano y se puede diferenciar claramente de los otros escritos existentes, estamos ante una obra original. Lo mismo sucede si se hace un dibujo o pintura con falta de técnica plástica; la originalidad no se otorga por la calidad artística o la utilización adecuada de la técnica, se obtiene por ser un reflejo del espíritu de ese ser humano que plasmó los trazos en el lienzo o el papel3”.
La Sala consultante deberá verificar en la obra denominada “Colección Evolución” se encuentra dotada de originalidad o si por el contrario se trata de una obra que tiene características comunes utilizados por años en diferentes productos.
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA COMUNIDAD ANDINA EMITE PRONUNCIAMIENTO:
PRIMERO: El sistema de protección a los derechos de autor que se adoptó en la Comunidad Andina se encuentra soportado en la actividad autónoma e independiente de las Oficinas Competentes en cada País Miembro. Dicha actividad, que aunque de manera general se encuentra regulada por la normativa comunitaria, deja a salvo la mencionada independencia, y es así como en los Capítulos XII y XIII de la Decisión 351 regula los aspectos procesales de la protección a los derechos de autor, e instaura en cabeza de las Oficinas Nacionales Competentes el procedimiento.
Dicha autonomía se manifiesta tanto en relación con decisiones emanadas de otras oficinas (principio de independencia), como en relación con sus propias decisiones.
La Sala Consultante debe considerar que los derechos de paternidad sobre la obra son inherentes al autor, sin perjuicio de estar o no registrado ante la autoridad nacional competente, por ende el acto de registro, en mérito a su naturaleza declarativa, constituye una liberalidad del autor
SEGUNDO: La obra protegida debe ser original, con características propias que la hagan diferente; lo que se protege es la individualidad, originalidad y estilo propio del autor para manifestar sus ideas.
El autor es la persona natural o física que ha generado la obra a través de su esfuerzo y trabajo creativo, obteniendo como resultado una obra individual y original de la que es titular. La normativa sobre Derechos de Autor también contempla una presunción de autoría y se presume autor, salvo prueba en contrario, la persona cuyo nombre, seudónimo, u otro signo que la identifica, aparezca indicado en la obra.
La Sala Consultante deberá verificar en la obra denominada “Colección Evolución” sí la misma se encuentra dotada de originalidad o si por el contrario se trata de una obra que tiene características comunes.
De conformidad con el artículo 35 del Tratado de Creación del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, la Sala Consultante deberá aplicar la presente interpretación prejudicial al emitir el fallo en el presente proceso interno. Asimismo, deberá dar cumplimiento a las disposiciones contenidas en el párrafo tercero del artículo 128 del Estatuto vigente.
De conformidad con el último párrafo del artículo 90 del Estatuto del Tribunal, firman la presente Interpretación Prejudicial los Magistrados que participaron en su adopción.
Cecilia Luisa Ayllón Quinteros	Leonor Perdomo Perdomo
MAGISTRADA	MAGISTRADA
José Vicente Troya Jaramillo	Luis José Diez Canseco Núñez
De acuerdo con el artículo 90 del Estatuto del Tribunal, firman igualmente la presente Interpretación Prejudicial el Presidente y el Secretario.
Luis José Diez Canseco Núñez Gustavo García Brito
Notifíquese a la Sala Consultante mediante copia certificada y remítase copia de la presente Interpretación Prejudicial a la Secretaría General de la Comunidad Andina para su publicación en la Gaceta Oficial del Acuerdo de Cartagena.
1 Charria García, Fernando, Derechos de Autor en Colombia, Ediciones Instituto Departamental de Bellas Artes, Cali, 2001, p. 21.
2Interpretación prejudicial 32-IP-97, caso “TERMINATOR”, del 02 de octubre de 1998. En Gaceta Oficial del Acuerdo de Cartagena No. 416 del 15 de marzo de 1999.
3 Sobre esto se puede consultar el análisis que realiza Antequera Parilli sobre el tema: “La originalidad de las obras (o el de que están protegidas las obras cuando sean originales), aparece expresamente mencionado en muchas leyes nacionales y apunta a su individualidad (y no a la novedad stricto sensu , propia del derecho invencional), es decir, que el producto creativo, por su forma de expresión, debe tener características propias como para distinguirlo de cualquiera otro del mismo género, a diferencia de la copia, total o parcial, de la creación de otros ( lo que tipificaría un plagio), sin una interpretación o sello personal; o de la simple técnica, que sólo requiere de la habilidad manual de la ejecución.” Antequera Parilli, Ricardo. Estudios de Derecho de Autor y Derechos Afines. Colección de Propiedad Intelectual. Aisge y Reus. Madrid, 2007. Pág. 51.
Proceso de inscripción y matricula I- 2013 inscripción de ingreso
El proceso de inscripción en línea se realiza ante la oficina de admisiones y registro en la Pontificia Universidad Javeriana por...
Arba resolución Normativa Nº 0012/13 B. O. del 30-04-2013
Automotores, sobre los Ingresos Brutos y de Sellos, que no se encuentren en proceso de
Este lineamiento es el resultado de la construcción conjunta desde el año 2013 a

References: artículo 53
 artículo 53
 artículo 3
 artículo 52
 artículo 53
 artículo 35
 artículo 128
 artículo 90
 artículo 90
 resolución