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Timestamp: 2019-07-17 04:28:52+00:00

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Mociones ante agresiones hacia docentes, a considerar en la AGD y en la Asamblea de ADES Montevideo – ADES – Montevideo
Mociones ante agresiones hacia docentes, a considerar en la AGD y en la Asamblea de ADES Montevideo
octubre 8, 2016 Julio ProfeMociones
1. Comité Ejecutivo: Orientación política de la FENAPES para casos de agresión a trabajadores de un liceo
La temática de la violencia hacia trabajadores liceales se ha instalado los últimos años como tema que nos interpela con frecuencia. Sin duda alguna, los mecanismos de exclusión económica inherentes al sistema capitalista, los liceos que carecen de condiciones para poder sostener reales procesos de integración y aprendizaje, y la sistemática y agresiva campaña del sistema político en contra de los trabajadores de la educación, han contribuido a que la agresión a diferentes compañeros se haya convertido en un fenómeno recurrente, a lo largo y ancho del país.
Nuestro sindicato seguirá respondiendo como corresponde: deteniendo inmediatamente las actividades en el centro, apoyando a los trabajadores afectados, exigiendo mejores condiciones en los liceos, denunciando que la violencia hacia los trabajadores de la educación es consecuencia de un entramado socioeconómico que condena a la miseria a miles de personas, y adoptando medidas de carácter nacional cuando las autoridades de la educación se muestren omisas respecto a lo ocurrido y su abordaje.
En este sentido, la Asamblea General de Delegados de la FENAPES resuelve:
1) Considerar “agresión” tanto la violencia física como los actos intimidatorios, pues los mecanismos a través de los cuales se ataca la integridad de una compañera o un compañero pueden ser muy sutiles, y una amenaza es tan violenta como un golpe.
2) Denunciar especialmente todo acto que afecte la dignidad y/o integridad de un trabajador de la educación a causa de su género u orientación sexual, desde el compromiso de nuestro sindicato con la eliminación de las relaciones de dominación sustentadas en estereotipos socio-culturales de inferioridad o subordinación.
3) Suspender inmediatamente las clases en el turno en el que sucedió la agresión, a los efectos de auxiliar a los compañeros que lo necesiten y, luego de ello, valorar políticamente los pasos a seguir en reunión de núcleo sindical.
4) La filial en la que ocurrió el hecho y/o a la que pertenece el compañero agredido, deberá orientar respecto a la pertinencia o no de realizar denuncia policial, partiendo del entendido de que si la agresión fue protagonizada exclusivamente por estudiantes, lo mejor sería que la situación se resuelva entre los actores de la comunidad educativa (trabajadores, estudiantes, familias). Además de reforzar estigmatizaciones previas, la denuncia policial inhabilita al colectivo docente a restablecer el vínculo pedagógico con el estudiante, depositando la resolución del conflicto en actores externos al liceo, que aplican una lógica que no es la propia de un centro educativo.
5) OPCIÓN A: Si la filial evalúa que las características de la agresión lo ameritan, se comunicará con el Comité Ejecutivo para que éste convoque la realización de un paro nacional de 24 horas, a la brevedad.
5) OPCIÓN B: Si evalúa que las características de la agresión lo ameritan, la filial realizará un paro de 24 horas.
6) Si se identifica alguna responsabilidad del Consejo de Educación Secundaria sobre el hecho, sea por acción u omisión, se realizará la denuncia pública correspondiente, exigiendo la inmediata mejora de las condiciones de trabajo y estudio.
7) La relatoría de los hechos deberá manejarse con reserva, evitando especialmente la exposición de las identidades u otras formas de identificación de los involucrados a través de los medios de prensa y las redes sociales.
8) Todos los compañeros que realicen declaraciones públicas se centrarán fundamentalmente en el origen social de la violencia que se registra en los liceos, y en que las limitaciones presupuestales de la educación no permiten reducir al mínimo los emergentes de violencia. El objetivo de este punto es enfrentar al discurso reaccionario desde el que se reduce el abordaje de la violencia al reclamo de “seguridad”, “mayor presencia policial” y “aumento de las penas”.
2. Colonia Departamental: La gestión de la violencia
Compañeras y compañeros de la FENAPES, desde el 2011 la federación decidió en AGD, su órgano máximo entre congresos, parar 24 horas a nivel nacional en caso de generarse hechos de violencia en los liceos contra los trabajadores. Desde ese entonces la medida ha cumplido cometidos que han marcado el quehacer de nuestra organización sindical en el tejido social. Por un lado expresamos en la opinión pública que los docentes somos objeto de actos de agresión reiterados. Por otro el Consejo de Educación Secundaria, luego de años de haber desoído nuestros reclamos, ha decidido realizar una acción institucional de alcance nacional.
Tras el último acontecimiento de violencia en el liceo 2 de la ciudad de La Paz, el CES por primera vez, de forma oficial, llama a una jornada de reflexión de alcance nacional, en las instituciones educativas “la resolución de conflictos de forma no violenta”. Desde el 2011 el CES por vez primera, sin reconocerlo públicamente, da muestras de que no puede eludir responsabilidad directa ni seguir minimizando la realidad de la violencia. Evidencia de que las autoridades políticas se han visto desbordadas por los repetidos hechos de agresión sobre los trabajadores de la educación.
Ante hechos de violencia contra docentes, denunciados por las filiales, desde la FENAPES se responde con la medida de paro nacional de 24hs.; desde el CES se actúa sistemáticamente de forma fragmentaria (en “territorio”, como gustan al decir de ellos), atendiendo de forma superflua el reclamo particular del liceo donde se daba el episodio de agresión. De esta manera, la violencia, para las autoridades, es concebida como un hecho aislado, espontáneo, excepcional y desligado del sistema socioeconómico. En esta ocasión promueve a nivel nacional una actividad que no atiende la complejidad del problema en todas sus dimensiones.
Proponemos mantener la medida de paro nacional de 24 horas. Consideramos necesario establecer criterios para instrumentar mecanismos que permitan evaluar los hechos de violencia para materializar la medida. Además lograr acuerdos que aporten soluciones concretas a los trabajadores de la educación que sean víctimas de violencia. Tales como: denuncia, respaldo inmediato al docente, asistencia de salud, licencia especial si el trabajador lo solicita, no afectando el presentismo y la actividad computada, entre otros. Encomendar a la comisión de Salud Laboral trabajar sobre esta temática.
3. Maldonado: A propósito de un debate imprescindible
El paro del 21 de setiembre generó una cantidad de reacciones a todo nivel. Los motivos son por demás conocidos por lo tanto no conviene abundar sobre éstos. Tanto a nivel de la prensa como en los pasillos de cada liceo se estuvo tocando el tema. Desde un punto de vista o desde otro la situación estuvo latente. No era para menos. Se había vuelto a producir un hecho conmovedor y absolutamente rechazable. En el marco de una pelea entre gurises en un liceo público del Uruguay dos docentes de la institución fueron agredidos. En un intento por mediar en el conflicto y tratar de resolverlo los “profes se la ligaron”. No es la primera vez que sucede y lamentablemente podemos sugerir que es bastante probable que se repita la situación, la escena, los protagonistas y quizás el desenlace. Teniendo en cuenta la resolución tomada en AGD en el 2011 siempre que se produzca algún tipo de agresión a un docente en un liceo se activará más o menos automáticamente un paro gral. y nal. de 24 horas.
Hasta acá el relato de los acontecimientos, que en este caso correspondieron a lo que pasó el 17 de setiembre en La Paz, pero que podríamos ubicar en cualquier momento del año y lugar del Uruguay. La cuestión sin dudas es el fondo del asunto, que no por estar en el fondo pierde su importancia cardinal. Se nos ocurren tres preguntas (podrían ser indudablemente muchas más) para comenzar esta invitación al debate que nos debemos como sindicato. 1) ¿Por qué se dan estas situaciones de violencia en las instituciones educativas? 2) ¿Cómo debemos posicionarnos l@s docentes cuando se dan, en el momento y después? 3) ¿Cuál es o debería ser la postura de Fenapes (núcleo liceal, filial al cual éste pertenece, ejecutivo y AGD) ante los hechos?
Para la primera pregunta hay bibliografía abundante que analiza el fenómeno de la violencia en la sociedad capitalista actual. Las instituciones educativas al estar inmersas en su dinámica la reproducen en una proporción importante. El asunto requiere un abordaje serio por parte del sindicato que debería concluir o empezar a concluir en documentos a través de los cuales podamos incluir nuestros puntos de vista (diagnósticos y posibles soluciones) dentro de la enorme maraña de valoraciones que hay sobre la cuestión a nivel de la opinión pública, muchas de las cuales no resisten ni la más modesta de las críticas. Creemos que esto es un debe que tenemos como Fenapes, y que probablemente lo tengan también otros sindicatos de la enseñanza. Pero este material no puede por su alcance y características más que invitar al resto de las filiales a empezar a reflexionar en torno a la cuestión. No está en condiciones de plantear grandes conclusiones pero si exhortar a empezar a generar insumos fundamentalmente.
Con respecto a la segunda pregunta seguramente estemos de acuerdo todos que nuestro rol como profesionales de la educación y si estamos sindicalizados aún más, es el de intervenir de manera consiente con el objetivo de apaciguar el enfrentamiento que se da entre estudiantes. Apuntar a que la “pelea” no pase a mayores y degenere en una situación de mayor relevancia para los propios protagonistas (o sea que no se lastimen) o que se extienda al grupo de amigos de cada uno de ellos y se transforme en una batalla campal. Este posicionamiento surge de nuestro rol como adultos y docentes. En concreto, separar a los que se están peleando es la primera reacción que generalmente tenemos. Claro, es importante realizar un cálculo de cuales son efectivamente las posibilidades de lograr el objetivo de que a través de la separación de los “enfrentados” se pueda concluir la pelea. Es poco recomendable intentar distanciar a éstos si son físicamente más grandes que nosotros o si vamos a llevar a cabo en solitario la misión pacificadora. Si bien parecen observaciones poco importantes sería bastante prudente tenerlas en cuenta al momento de intentar izar la bandera blanca. Probablemente nos ahorraríamos algunas situaciones de agresión que seguramente no estaban dirigidas hacia nosotros. Creemos que este asunto no es menor, ya que en la mayoría de las ocasiones los conflictos entre los gurises que llegan a picos de violencia física no tienen como destinatarios de la agresión a alguno de los funcionarios de la institución. Lo que sucede es que como efecto del “tornado” todo lo que está alrededor puede potencialmente ser dañado.
Muy diferente es el panorama cuando se producen dos de las situaciones que más han generado sorpresa, malestar y profunda incomprensión de parte de los docentes en general de nuestro país. Nos referimos a cuando la agresión no se da entre los estudiantes, sino a cuando proviene de éstos o de sus familiares ante un/a docente. O sea a cuando de forma consiente la persona (estudiante y/o familiar) define “resolver” a través de la violencia física algún tipo de situación con él o la docente. Nos encontramos en estos casos, que a su vez son muy diferentes entre ellos, probablemente ante la quintaesencia de la destrucción del vínculo entre los actores estratégicos del fenómeno de la educación. Familia, niñ@s, adolescentes, jóvenes y docentes. Esto nos obliga a realizar un análisis sin dudas particular de cada uno. La bibliografía para abordar esta peculiar pero lamentablemente cada vez más extendida “no” conexión entre las partes es también como en el caso anterior pródiga. Y de la misma forma que planteábamos renglones atrás, creemos que como sindicato nos debemos una enriquecedora puesta a punto sobre el particular. Probablemente no habría víctimas y victimarios como resultado de esta abominable dinámica. Casi seguro que todos los arriba involucrados formemos parte del equipo de los perdedores. Claro, para llegar a construir esta postura en la cual todos formamos parte de la solución debemos recorrer un camino que nos distancie de observar al otro como un enemigo potencial. Reconocemos que es el más complejo de los trayectos. Pero debemos como organización sindical que defiende la educación pública de calidad como bandera excluyente, emprender un trabajo de análisis y elaboración que concluya quizás en la construcción de un marco conceptual que nos permita observar la problemática desde otras ópticas y en el mejor de los casos prevenirla para fundar otros vínculos. Al igual que en la primer pregunta no pueden estas palabras más que impulsar al debate colectivo.
Y llegamos a la tercera interrogante. Es sin dudas la que puede llegar a provocar mayores polémicas. Porque trata sobre una materia para la cual no hay a priori (más allá de los clásicos y los ríos de tinta que hay escritos por ahí sobre táctica y estrategia sindical) una bibliografía que aconseje, invite o seduzca a tomar por tal o cual atajo. Hay creemos, muchas razones para esto. Pero hay una que tiende a resultar excluyente. Estamos desde el año 2011 tomando una posición ante una situación o conjunto de éstas que nos excede a nuestro rol de educadores. Algo que si alejamos la mirada apenas diez años atrás no lo encontrábamos dentro de las cuestiones a las que teníamos que encarar como colectivo. Es más, muchos quizás considerábamos que nunca iba a suceder. O que si pasaba en alguna institución educativa era por la maligna coincidencia de factores absolutamente excepcionales que de ninguna manera se podían repetir en otro lugar. Pero nos fuimos dando cuenta que lo excepcional fue lentamente mutando en algo relativamente generalizado. Que nos llevó a tomar la decisión por todos conocida que se sintetiza en la consigna “ni un docente más agredid@” y que se materializa en hacer un paro gral. y nal. de 24 horas ante una situación de violencia. La intención de este material es ofrecer al conjunto de las filiales un ámbito de reflexión y debate que admita la posibilidad de pensar el asunto desde otras ópticas. ¿Es redituable desde el punto de vista táctico aferrarse “si y sólo si” a una definición tomada en el año 2011? No por la lejanía o cercanía de aquel año, sino por la necesaria actualización que cada una de nuestras decisiones debería tener. ¿Son todos los casos de “violencia” medibles y analizables con la misma vara? Más allá del obvio rechazo a cada una de estas situaciones. ¿En todos los hechos de “violencia” el objetivo de la agresión es algún funcionario de la institución? Podríamos incorporar otras preguntas para enriquecer el cuestionario, pero vamos a invitar a l@s cr@s a que las incluyan.
La cuestión radica en si podemos imaginarnos un escenario diferente construido por el sindicato cuando se producen estos lamentables hechos. Primero hay que tener una visualización absolutamente diáfana sobre lo que planteábamos hace algunos renglones. Las características del conflicto y los destinatarios de éste. Daría la impresión que deberíamos explorar otro tipo de medidas bajo la misma perspectiva del “engatillamiento” pero que no agoten de forma instantánea el paro general. No es un debate sobre si paro sí o no, porque como todos sabemos las medidas de lucha no tienen un fin en sí mismo ¿verdad? Forman parte de un contexto subjetivo y objetivo que les da viabilidad o las entumece. Percibimos, ojalá que nos equivoquemos profundamente, que estamos bordeando la segunda de las posibilidades. Deberíamos y estamos a tiempo aún, agudizar nuestro ingenio y capacidad creativa para apuntalar nuestro más firme rechazo a estas situaciones (con el necesario análisis concreto de la situación concreta), que incluya obviamente la responsabilización a las autoridades por las carencias estructurales de cada uno de los liceos a todo nivel, pero que integre en la denuncia y búsqueda de alternativas a familias y estudiantes. Que haya una escalada de posicionamientos desde el liceo en donde se produjeron los hechos que incluyan reclamos concretos para “solucionar” el litigio, y que en el caso que no se produzcan, si extender el “conflicto” a toda la federación. Pensar en paros de una o dos horas por turno para viabilizar el trabajo de los núcleos o filiales. Que nos obligue a “militar” el asunto dentro de cada centro. Posiblemente la calidad de la actividad sindical mejore y nos permita seguir construyendo subjetividad desafiante.
4. Salto: Moción sobre la actuación de la FENAPES en casos de agresión a trabajadores docentes en un liceo
Para que la AGD considere la siguiente propuesta:
Reconsiderar la resolución aprobada en el 2011 referida a violencia en centros liceales.
Declarar su repudio absoluto a todo acto de violencia, en particular los que se manifiestan en ámbitos educativos.
Reiterar su compromiso de denunciar públicamente las carencias presupuestales de la educación, que impiden reducir los emergentes de violencia y ocultan su origen social.
Suspender inmediatamente las clases durante el turno del liceo en el que sucedió la agresión; a efectos de auxiliar a los compañeros que lo necesiten y valorar como núcleo sindical los pasos a seguir.
El núcleo realizará una medida de paro al día siguiente durante dos horas en el mismo turno en el que se manifestó el hecho de violencia.
Si el núcleo considera necesario propondrá extender la medida de paro, hasta 24 horas para toda la filial con el aval de la misma.
La filial que represente el centro dónde se denuncia la situación de violencia informará al Comité Ejecutivo de la FeNaPES a los efectos de involucrar al mismo en las acciones pertinentes ante las autoridades.
5. San José: Moción ante hechos de violencia que se constaten en un centro educativo o en su entorno
La Asociación de Profesores de San José reunida en asamblea en el día de la fecha analizó las situaciones de violencia que se vienen dando en los centros de estudios de enseñanza en general y en particular en secundaria, así como la medida aprobada por la asamblea general de delegados luego del hecho acaecido en abril de 2011 .
Si bien la violencia está instalada en nuestra sociedad y en algunos centros de estudio se vienen dando , cada vez con más frecuencia, hechos que reproducen la misma,consideramos que es responsabilidad de las autoridades de la ANEP y de los organismos desconcentrados la falta de medidas que estén dirigidas a prevenir este tipo de incidentes.
La resolución aprobada en el año 2011 por la AGD no establece que sea a partir del pedido del núcleo la realización de un paro nacional de 24 horas, sino que faculta al Comité Ejecutivo a aplicar esta medida en forma inmediata a partir de un hecho de violencia.
Fue en agosto de 2012 que se aplica por primera vez esta medida por un hecho ocurrido en el liceo de Villa Rodriguez . Luego en noviembre de 2014 se realizan dos paros nacionales de 24 horas por agresiones , el día 16 en el liceo de Barros Blancos y el 28 de noviembre por un hecho ocurrido en el liceo 50 de Montevideo ( aquí se resolvió establecer guardia gremial para no interrumpir elección de horas docentes). En este año se realizaron tres paros nacionales generales de 24 horas por este motivo , el 17 de marzo (por hecho ocurrido en Liceo 25 de Montevideo) , el 9 de junio (en el liceo 49 de Montevideo) y en el día de hoy (en el liceo La Paz 2).
Es evidente que desde la resolución tomada en el año 2011 hasta la fecha se dieron varios hechos de violencia, inclusive de mayor gravedad, en donde no se aplicó , por parte de los diferentes Ejecutivos, la medida de paro, lo que genera una incoherencia en nuestro accionar como sindicato
Solo para citar algunos ejemplos : marzo de 2012 brutal represión en la desocupación del Liceo 70 ,setiembre de 2012 la directora del liceo 16 gatilló revolver contra cuatro docentes , abril de 2015 un estudiante agrede a docente en Liceo de Guichón , en julio de 2016 agresión a adscripto en liceo 4 de Maldonado (denunciado por filial San Carlos) y hay varios hechos más de violencia que no dispararon la medida sindical aprobada en la agd 2011.
Lamentablemente los hechos de violencia lejos de disminuir se vienen incrementando.
Consideramos que se debería aplicar otra medida que procure la reflexión en pos de concientizar a nuestros educandos y a su entorno.
La asamblea de la APSJ resuelve:
1- Declarar su más enérgico rechazo a cualquier tipo de violencia sea verbal o física , en especial a los que se generen en los ámbitos educativos.
2- Solicitar en la próxima AGD se reconsidere la resolución aprobada en el año 2011
3-Se considere la siguiente moción:
Ante un hecho de violencia que se constate en un centro educativo o en su entorno, que afecte a trabajadores de la educación, el núcleo liceal detenga , si así lo entiende,en forma inmediata el dictado de clases, extendiendo la medida según resuelva la asamblea de dicho núcleo avalado por la filial correspondiente
Que la Filial involucrada informe de forma inmediata al Ejecutivo de Fenapes para que este envíe automáticamente a las restantes filiales la información del hecho, comunicando la realización de un paro nacional parcial de 2 horas por turno a realizarse el día siguiente al hecho denunciado. En dichos paros parciales se informará mediante conferencias de prensa , asambleas abiertas, reunión con alumnos y padres y/o cualquier otra actividad con el objetivo de informar y reflexionar sobre los hechos ocurridos.
Informe de la Secretaría de Asuntos Laborales de FENAPES sobre Elección de Horas
Asamblea General de ADES Montevideo: Sábado 15 de octubre, Hora 18 (segundo llamado), Local del SAG

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