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PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA DEL PERU ESCUELA DE POSGRADO - PDF
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Hugo Villalba Botella
1 PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA DEL PERU ESCUELA DE POSGRADO TESIS PARA OPTAR EL GRADO ACADÉMICO DE MAGISTER EN DERECHO CON MENCIÓN EN POLITICA JURISDICCIONAL, ESPECIALIDAD EN GESTION Y POLITICA JUDICIAL Título: LA NULIDAD PROCESAL COMO CAUSA DE DILACION DE LOS PROCESOS DE DIVORCIO POR CAUSAL Presentada por: KARINA DIAZ MORI Asesor: Eduardo Emilio Hernando Nieto Jurado: Juan Eulogio Morales Godo ( Presidente) Eduardo Emilio Hernando Nieto ( 2do. Miembro) Giovanni Francezco Priori Posada (3er. Miembro) Lima, 2013
2 Graduando: Karina Díaz Mori Tesis para optar el grado académico de Magister en Derecho con mención en Política Jurisdiccional, especialidad en Gestión y Política Judicial Título: La Nulidad procesal como causa de dilación de los procesos de divorcio por causal. RESUMEN EJECUTIVO El tema de investigación es la nulidad procesal como causa de dilación de los procesos judiciales, habiéndose tomado como muestra, procesos de divorcio por causal resueltos por la Sala Civil Transitoria de la Corte Suprema en el año En la actualidad existen procesos judiciales cuyo fallo de última instancia se está emitiendo con mucha dilación, causando perjuicio a los usuarios que solicitan tutela jurisdiccional; siendo una de las causas, la nulidad procesal en que se incurre en la tramitación de los mismos; lo que origina que las sentencias u otros actos procesales emitidos en primera y segunda instancia sean declaradas nulos, incluso en más de una oportunidad, retardando innecesariamente la emisión de la sentencia definitiva. Por ello, tanto Jueces como Auxiliares Jurisdiccionales deben tener mayor cuidado al momento de tramitar los procesos; es decir, cuidando de que, cada acto procesal por más sencillo que sea, que puede ser desde una notificación, hasta calificación de demandas, proveídos de escritos, sentencias, entre otros; se realicen en forma adecuada desde el principio hasta el final. Asimismo, los Fiscales, Asistentes de Función Fiscal y Abogados litigantes, también deben coadyuvar en que los procesos se tramiten en forma adecuada; ya que también están inmersos en la administración de justicia, pudiendo comunicar a los Jueces de alguna nulidad procesal que adviertan cuando tengan contacto con el proceso, para que éste, en forma inmediata reoriente el proceso como corresponda. A fin de no incurrir en nulidades procesales, las Cortes Superiores de Justicia, deberían promover más programas de capacitación para sus integrantes; asimismo, se podría sancionar a pedido de parte, a aquellos Jueces que incurran en reiteradas nulidades procesales, para que de esa manera pongan mayor cuidado en el desempeño de sus funciones.
3 INDICE Tesis: La Nulidad Procesal como causa de dilación de los procesos de Divorcio por causal. INTRODUCCION GENERAL 3 CAPITULO 1: DILACION DE LOS PROCESOS DE DIVORCIO POR CAUSAL INTRODUCCIÓN LA TUTELA JURISDICCIONAL EFECTIVA EL DEBIDO PROCESO EL TIEMPO EN EL DERECHO Y EN EL PROCESO El decurso del tiempo en el derecho El tiempo en el proceso EL ACTO JURÍDICO PROCESAL EL PLAZO Y EL TÉRMINO PROCESAL El plazo procesal El término en el proceso Marco normativo Clases de plazo El Plazo Razonable EL DERECHO A OBTENER UNA SENTENCIA EN UN PLAZO RAZONABLE Criterios establecidos por la doctrina y la jurisprudencia para determinar el plazo razonable de un proceso LA DILACIÓN INDEBIDA DEL PROCESO LOS DERECHOS QUE SE CONTRAVIENEN CON LA DILACION DEL PROCESO PROCESO DE CONOCIMIENTO - VÍA PROCEDIMENTAL EN LA QUE SE TRAMITAN LOS PROCESOS DE DIVORCIO POR CAUSAL 34 CAPITULO 2: LA NULIDAD PROCESAL
4 2.1.- INTRODUCCION FORMA EN LOS ACTOS PROCESALES DEFINICIÓN VICIOS QUE DAN ORIGEN A LA NULIDAD CLASES DE NULIDAD SEGÚN LOS ACTOS PROCESALES PRINCIPIOS QUE FUNDAMENTAN LA NULIDAD PROCESAL LOS PRINCIPIOS EN LA LEGISLACIÓN PROCESAL REQUISITOS PARA SU PROCEDENCIA INADMISIBILIDAD E IMPROCEDENCIA TRAMITE DE LA NULIDAD PROCESAL EFECTOS DE LA DECLARACION DE NULIDAD 71 CAPITULO 3: RESPONSABILIDAD DE LOS JUECES EN LA DILACION DE LOS PROCESOS DE DIVORCIO POR CAUSAL EL JUEZ Y SUS DEBERES COMO DIRECTOR DEL PROCESO LA RESPONSABILIDAD JUDICIAL RESPONSABILIDAD E INDEPENDENCIA JUDICIAL RESPONSABILIDAD, EFICACIA Y EFICIENCIA RESPECTO A LA DEMORA DE LOS PROCESOS LA RESPONSABILIDAD JUDICIAL, LAS NULIDADES Y LA DILACION PROCESAL 83 CAPITULO 4: ANALISIS DE PROCESOS DE DIVORCIO POR CAUSAL RESUELTOS POR LA SALA CIVIL TRANSITORIA DE LA CORTE SUPREMA EN EL AÑO 2009, EN LOS QUE HUBO DILACION CONCLUSIONES BIBLIOGRAFIA
5 INTRODUCCION Actualmente, la administración de Justicia en nuestro país es lenta, por lo que los justiciables tienen que esperar mucho tiempo para que se resuelva en forma definitiva sus procesos, circunstancia que hace que la justicia obtenida pueda convertirse en ineficaz; ya que, aquél que demanda tutela judicial desea que ésta sea efectiva; es decir, que su pedido sea atendido en forma rápida; sobre todo si se trata de personas, que por sus condiciones personales o estado de salud requieren que se les brinde tutela judicial en forma inmediata. Sin embargo, ello no ocurre y los procesos terminan resolviéndose en un tiempo demasiado lato; y, siendo extremistas, podría ocurrir que cuando finalmente se resuelva el proceso judicial, sea demasiado tarde; ya sea porque, el demandante decidió tomar la justicia por sus propias manos o porque su estado de salud se agravó a tal extremo que se produjo su deceso. Estos hechos sin duda, hacen que la colectividad en general, perciba a la Administración de Justicia como un órgano ineficiente, al que no le tienen confianza. Esta lentitud se debe a muchos factores, entre los que se encuentran la carga procesal excesiva; la falta de preparación de jueces y de personal jurisdiccional, quienes muchas veces tramitan los procesos en forma negligente, incurriendo en nulidad procesal; y, asimismo, otro factor que convierte en lenta e ineficaz la Administración de Justicia es la presentación de recursos dilatorios, maliciosos y sin fundamento alguno, por parte de algunos abogados de las partes del proceso, quienes en vez de coadyuvar con la administración de justicia, la entorpecen. En el presente trabajo, se estudia el tema de la nulidad procesal como causa de la dilación en la obtención del fallo definitivo en los procesos judiciales; y como resulta materialmente imposible realizar un estudio de todos los procesos judiciales tramitados en el país, la investigación abordará a manera de muestra procesos de Divorcio por causal resueltos vía recurso de casación por la Sala Civil Transitoria de la 3
6 Corte Suprema en el año 2009; verificando aquellos procesos en los que hubo mayor dilación. El trabajo consta de cuatro capítulos, los cuales se detallan a continuación, Capítulo 1: Dilación de los Procesos de Divorcio por causal; Capítulo 2: La Nulidad Procesal; Capítulo 3: Responsabilidad de los Jueces en la dilación de los procesos de Divorcio por causal; y, Capítulo 4: Análisis de Procesos de Divorcio por causal resueltos por la Sala Civil Transitoria de la Corte Suprema en el año 2009, en los que hubo dilación procesal. Planteamiento del problema En la actualidad existen procesos judiciales cuyo fallo de última instancia se está emitiendo con mucha dilación, esto es después de muchos años de iniciados; causando perjuicio a los usuarios que solicitan tutela jurisdiccional, ya que ésta les es brindada en forma tardía, cuando lo correcto sería que los procesos se tramiten en un plazo razonable, sin mayor dilación que la estrictamente necesaria. Al parecer, la causa principal de que ello ocurra sería que se está incurriendo en nulidad procesal al momento de tramitar los procesos. Si ello no fuera así, se podría obtener una sentencia definitiva en un plazo más breve, beneficiándose a los justiciables; ya que aún habiéndose interpuesto recurso de apelación contra la sentencia de primera instancia, la Sala Superior tendría que pronunciarse sobre el fondo del asunto, o habiéndose interpuesto casación contra la sentencia de vista, por la causal de contravención a las normas que garantizan el debido proceso, dicho recurso no prosperaría; es decir, no habría motivos para declarar nula la sentencia por haberse incurrido en errores en la tramitación del proceso. Dicha dilación repercute en la obtención de la sentencia definitiva; por tanto afecta directamente a los justiciables involucrados en ellos. Poniendo un ejemplo extremo sobre este punto, imaginémonos que la pretensión de un justiciable bastante entrado en años, es que se declare su divorcio, para que de esa manera pueda solicitar la extinción de la pensión alimenticia que viene otorgando a su aún cónyuge, no obstante encontrarse separado de hecho de ella por más de 10 años e incluso ésta convive con 4
7 otro hombre desde hace buen tiempo; siendo el caso que la pensión alimenticia que otorga, trae como consecuencia que reciba una magra pensión de jubilación, que no le permite siquiera solventar adecuadamente sus medicinas ni su propia alimentación; por ello, es que solicita tutela jurisdiccional y desea que su pedido sea atendido prontamente; sin embargo, por una serie de errores procesales, se ha declarado la nulidad de todo lo actuado en dos ocasiones, lo cual retarda la finalización del proceso y por tanto, mantiene en constante preocupación al justiciable, por cuanto el proceso no tiene cuándo acabar; y, cuando finalmente se obtiene el fallo definitivo a su favor, no puede disfrutar del mismo, por cuanto, debido a la enfermedad que padecía, se ha producido su deceso; definitivamente en este caso en particular, la administración de justicia se ha tornado ineficaz para dicha persona por la lentitud en que se resolvió su pretensión, dada a su edad avanzada y a los problemas de salud del referido justiciable. Problema: Constituye la nulidad procesal una causa de dilación de los procesos de Divorcio por causal? Hipótesis: La nulidad procesal sí constituye una causa de dilación de los procesos de Divorcio por causal. Variables: - Variable Independiente: La Nulidad Procesal. - Variable Dependiente: La Dilación Procesal. Objetivos Generales: Determinar si la nulidad procesal es causante o no de la dilación de los procesos de Divorcio por causal. Objetivos específicos: - Determinar qué actos procesales generaron nulidad procesal, originando dilación en los procesos de Divorcio por causal. 5
8 - Establecer la responsabilidad de los Jueces en la ocurrencia de la nulidad procesal, en los procesos de Divorcio por causal. Justificación Considero que es importante determinar si la nulidad procesal origina dilación en los procesos de Divorcio por causal estudiados en el presente trabajo; es decir, aquellos casos resueltos por la Sala Civil Transitoria de la Corte Suprema en el año 2009; ya que, de comprobarse dicha situación, se podrían tomar las medidas adecuadas para enmendar los errores en que se están incurriendo en la administración de justicia, justamente aquéllos que dilatan el proceso, haciendo que la decisión final se obtenga en un plazo demasiado lato y muchas veces irrazonable; que incluso puede llegar a convertir una sentencia en ineficaz, por su emisión tardía Un proceso tramitado con dilación, hace ineficaz a la administración de justicia; por cuanto lo pretendido por la parte demandante es resuelto con mucha demora, pudiendo darse el caso de que, cuando se emita la sentencia en forma definitiva, la referida sentencia ya no le sea beneficiosa al demandante, por haberse convertido su reclamo en irreparable. No es posible que los justiciables permanezcan por tanto tiempo con la incertidumbre de no saber cuál de las dos partes, va a ser finalmente favorecido con lo que se resuelva en forma definitiva; por ello, todos aquellos que participen en la administración de justicia; vale decir, Jueces, Fiscales, Abogados, Auxiliares jurisdiccionales y Asistentes de Función Fiscal, deben asumir conciencia que la labor que ellos realizan es sumamente importante para el proceso, y sobre todo ésta debe ser realizada con sumo cuidado, a fin de no incurrir en nulidades procesales, que a la larga van a ocasionar que se tenga que declarar la nulidad del proceso, incluso, desde la resolución número uno. Capítulos CAPITULO 1: DILACION DE LOS PROCESOS DE DIVORCIO POR CAUSAL 6
9 1.1.- INTRODUCCIÓN A manera de introducción, cabe mencionar que la famosa y arcaica dilación procesal, en la que se ha incurrido, se incurre y se incurrirán n veces en los procesos judiciales, es un mal social no reciente, cuasi intrínseca a los mismos, que causa indignación principalmente a los usuarios de los servicios de justicia; ya que los procesos en los que están involucrados no tienen cuando acabar. En reiteradas ocasiones, la insatisfacción de los justiciables se ha dado por la sola demora de los procesos, esto obviamente vulnera principios procesales como el de celeridad procesal, el de economía, y en mayor instancia el debido proceso y la tutela jurisdiccional efectiva. El principio de celeridad procesal se encuentra positivizado en el cuarto parágrafo del artículo V del Título Preliminar del Código Procesal Civil; comentando este principio el profesor TEOFILO IDROGO manifiesta, el fin supremo del Derecho es alcanzar la justicia y para lograrla los procesos deben ser dinámicos, breves, sencillos, evitando dilaciones estériles y simplificando los formulismos propios del Derecho Procesal Romano 1, seguidamente arguye, por aplicación de este principio, los procesos se convierten en sumarios. De allí que los jueces no deben admitir recursos dilatorios que entorpezcan su normal desenvolvimiento. Su admisibilidad agravia a los litigantes y a la colectividad, que son los espectadores y fiscalizadores del órgano jurisdiccional 2. En relación al principio de economía procesal, éste también se encuentra positivizado en el artículo V del Título Preliminar del Código Procesal Civil; al respecto el argentino PEYRANO, siguiendo al español GUASP, señala que todas las concreciones doctrinarias y legislativas del principio de economía procesal se han edificado en torno a un trípode de miras: la economía del tiempo, la de esfuerzos y la de gastos, y líneas adelante precisa que la morosidad en dilucidar los debates, no sólo conlleva un detrimento para la imagen de la justicia que tiene la mayoría de los justiciables, que 3 1 IDROGO DELGADO, Teófilo: Principios fundamentales y reguladores del derecho procesal civil, en: Principios Generales y Especiales del Derecho, 1era. ed., enero, 2005, MARSOL, p Loc. Cit. 3 Vid. PEYRANO, Jorge: El proceso civil Principios y fundamentos, edit. Astrea, BB.AA. Argentina, p
10 suponen que sus pretensiones serán satisfechas con acierto y prontitud a poco que el tribunal se avoque a su conocimiento, sino que también redunda en el encarecimiento del litigio 4. De similar parecer es el profesor trujillano IDROGO, cuando explica que al aplicarse el principio de economía procesal en nuestros procesos, especialmente en el de conocimiento, se cumplirán la perentoriedad de los plazos, se simplificarán los actos de procedimiento, se obligará a las partes a cumplir con los deberes de veracidad, lealtad y buena fe en las dos instancias y no se concederán los recursos indiscriminadamente, tutelando los derechos de las partes más débiles que se encuentran en conflicto [ ] 5. Clara Mosquera Vásquez en su artículo Alcances para la reforma del Poder Judicial, cita a la Comisión Andinas de Juristas, y señala que Es necesario el fortalecimiento del Poder Judicial a través de una mejora y democratización del servicio público de justicia, garantizando la solución justa, imparcial, técnica y oportuna de los conflictos, como el mayor acceso de los ciudadanos 6. Si se produjera esa mejora señalada por la doctora Mosquera, el servicio de justicia sería más eficiente, en el sentido de que los ciudadanos obtendrían una respuesta oportuna a su pedido de tutela jurisdiccional; y, ello conllevaría a que el Poder Judicial recupere su imagen frente a la colectividad en general. En el libro: Los retos de la Justicia en el siglo XXI, se señala que La lentitud de la Justicia constituye una de sus lacras tradicionales. Influyen en ella, las leyes procesales y el funcionamiento deficiente de la oficina judicial. 7 Es necesario recalcar que el tiempo en el proceso puede enaltecer y satisfacer al justiciable, también al Estado Constitucional de Derecho (que es quien ostenta el poder de administrar justicia), así como también puede sucumbir y catapultar en el olvido, los derechos de quien pretende ostentar o efectivizar dichos derechos; al respecto, el Ibidem, p IDROGO DELGADO, Teófilo, op. cit., p MOSQUERA, Clara. Artículo Alcances para la Reforma Judicial. Diálogo con la jurisprudencia Nº 61. Lima pp Bandrés, Casares, García Giner y Ramos. Los retos de la justicia en el siglo XXI.Estudis. Barcelona. Primera edición pp
11 recordado procesalista uruguayo Couture mencionaba que El tiempo en el proceso es más que oro, es justicia ; asimismo, se trae a colación un par de frases populares en relación a ello: una justicia que tarda no es justicia o tan injusta es una decisión incorrecta como una decisión tardía LA TUTELA JURISDICCIONAL EFECTIVA. Siguiendo las paradigmáticas palabras de CHIOVENDA, quien sentenciaba lo siguiente: El proceso debe dar en lo posible y a quien tiene derecho prácticamente todo aquello y precisamente aquello que él tiene derecho de conseguir, asimismo, refería que se debe impedir, en cuanto sea posible, que la necesidad de servirse del proceso para la defensa del derecho se convierta en daño de quien se ve constreñido a accionar o defenderse en juicio para pedir justicia. El Dr. CHAMORRO BERNAL entiende que el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva, es la forma constitucional de proteger los demás derechos fundamentales, lo que en definitiva garantiza al ciudadano el derecho a la prestación judicial. Qué es la prestación judicial? Pues es aquel derecho que garantiza al ciudadano que en cuanto tenga algún problema jurídico, pueda plantearlo ante un órgano jurisdiccional y éste le dé una solución, la que sea. Esto es el contenido de la tutela judicial efectiva 8. Ya en nuestros tiempos, la tutela jurisdiccional efectiva es un derecho fundamental de todo ciudadano, es una garantía para los mismos y un principio general del derecho; en ese sentido, el Dr. PRIORI POSADA, lo define así: El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es el derecho que tiene todo sujeto de derecho de acceder a un órgano jurisdiccional para solicitar la protección de una situación jurídica que se alega que está siendo vulnerada o amenazada a través de un proceso dotado de las mínimas 8 Mesa redonda con BUSTAMANTE ALARCÓN, Reynaldo, CHAMORRO BERNAL, Francisco, GUILHERME MARINONI, Luiz y PRIORI POSADA, Giovanni: Algunas reflexiones sobre el posible cambio de paradigma respecto a la Tutela Jurisdiccional Efectiva, en: Ius Et Veritas, Revista editada por estudiantes de la Facultad de Derecho de la PUCP, N 39, diciembre, 2009, p
12 garantías, luego del cual se expedirá una resolución fundada en Derecho con posibilidad de ejecución 9. Señala PRIORI, citando a CHAMORRO BERNAL y a RAMOS MENDEZ, que la efectividad de la tutela jurisdiccional sin duda constituye el rasgo esencial de este derecho, de forma tal que una tutela que no fuera efectiva, por definición, no sería tutela. Es por ello que el sistema procesal trata de asegurar que el juicio cumpla el fin para el que está previsto 10. Distingue PRIORI dos sentidos en los que puede ser entendida la efectividad de la tutela: Según el primero de ellos, todas y cada una de las garantías que forman parte del derecho a la tutela jurisdiccional efectiva deben tener una real y verdadera existencia. Por ello, la doctrina sostiene que: ( ) efectividad quiere decir que el ciudadano tenga acceso real y no formal o teórico a la jurisdicción, al proceso y al recurso; que pueda defenderse real y no retóricamente, que no se le impongan impedimentos irrazonables a ello. Asimismo, efectividad quiere decir que la persona afectada por un juicio sea llamada al mismo, que no se le hurte una resolución al amparo de formalismos exagerados y que la resolución decida realmente el problema planteado ( ). Según el segundo sentido para entender la efectividad, ésta tiene que ver con la real y verdadera tutela que debe brindar el proceso a las situaciones jurídicas materiales amenazadas o lesionadas. Es decir, en este segundo sentido la tutela jurisdiccional efectiva tiene que ver directamente con el hecho que el proceso debe cumplir la finalidad a la que está llamado a cumplir. De esta manera, es indispensable que la tutela jurisdiccional de los derechos y de los intereses- sea efectiva. No toda forma de tutela satisface el precepto constitucional; su actuación exige que el juez disponga de los instrumentos y de los poderes para hacer conseguir al interesado el bien de la vida (la utilidad) que el ordenamiento jurídico reconoce y garantiza. El principio de efectividad se vincula, entonces, a una concepción entre el derecho sustancial y 9 Vid. PRIORI POSADA, Giovanni: La efectiva tutela jurisdiccional de las situaciones jurídicas materiales: hacia una necesaria reinvindicación (sic) de los fines del proceso, en: Ius Et Veritas, Revista editada por estudiantes de la Facultad de Derecho de la PUCP, año XIII, N 26, p. 280; puede revisarse todo este interesante y abundante trabajo, que in extenso trata el tema de la tutela jurisdiccional efectiva. 10 Loc. cit., passim. 10
13 procesal, porque la tutela jurisdiccional es indispensable para la actuación del derecho sustancial. El simple reconocimiento de una posición jurídica no es suficiente: la tutela jurisdiccional debe garantizarle su actuación. De esta manera, un diseño de tutela jurisdiccional inadecuado provocaría la insatisfacción del derecho material, es decir, su vulneración. En otras palabras una tutela jurisdiccional no efectiva provoca la ineficacia de la situación jurídica sustancial 11. Sintetizando y haciendo nuestras las palabras de PRIORI, decimos que el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva no se agota en el acceso de los ciudadanos al proceso, ni en que el proceso sea llevado con todas y las más absolutas garantías previstas para su desarrollo; sino que el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva va más allá de ello, y alcanza hasta la satisfacción plena de la situación jurídica material lesionada o amenazada en todos aquellos casos, claro está, en que se ampare la pretensión del demandante 12. Asimismo, este derecho se encuentra positivizado en nuestra Constitución en el artículo 139 inciso 3, que prescribe: Son principios y derechos de la función jurisdiccional: 3) La observancia del debido proceso y la tutela jurisdiccional efectiva. Así como está redactado este artículo, ha generado confusión y discrepancias en nuestro derecho, ya que existen diferentes posiciones sobre la relación existente entre la tutela jurisdiccional efectiva y el debido proceso ; siendo que para algunos son en sustancia lo mismo (sinónimos); para otros, el segundo es un contenido del primero; otros dicen que son diferentes y operan en orden secuencial, siendo primero la tutela jurisdiccional efectiva y luego el debido proceso y otros dicen que en realidad el debido proceso es más amplio que la tutela jurisdiccional efectiva, porque el primero se aplica en todos los ámbitos mientras que el segundo solo a los procesos judiciales. No obstante todo ello, lo que sí es innegable es el origen de ambos institutos, ya que el debido proceso proviene del derecho anglosajón (common law), mientras que el segundo del derecho romano-germánico (civil law) CHAMORRO BERNAL, Francisco; SICA, Marco y CAPPELLETTI, Mauro son citados por PRIORI POSADA, Giovanni, op. cit., pp Ibidem, p Revisar ampliamente sobre lo indicado arriba el trabajo del profesor PRIORI, citado en las notas inmediahtamente anteriores, pp. 283 y ss. 11
14 Pese a lo antedicho, seguimos la tesis del español CHAMORRO BERNAL en cuanto refiere que la tutela judicial efectiva comprende todo aquello que sea necesario para que desde que el ciudadano acceda a los tribunales hasta que se le reconozca efectivamente lo que se ha resuelto. Siendo así, la tutela básicamente, se podría dividir en cuatro partes: (i) el derecho del libre acceso a los tribunales; (ii) la prohibición de la indefensión, por el derecho de defensa que forma parte del proceso debido; (iii) el derecho a una resolución; y, (iv) el derecho a hacer efectiva la resolución. Si falla alguno de esos escalones, pues falla la tutela en sí. Resumiendo, el debido proceso es un elemento indispensable de la tutela, sin debido proceso no hay tutela 14. También el Código Procesal Constitucional ha zanjado un poco el tema, estableciendo en el artículo 4 que El amparo procede respecto de resoluciones judiciales firmes dictadas con manifiesto agravio a la tutela procesal efectiva, que comprende el acceso a la justicia y el debido proceso [ ]. Asimismo, señala en el último párrafo de dicho articulado que: Se entiende por tutela procesal efectiva aquella situación jurídica de una persona en la que se respetan, de modo enunciativo, sus derechos de libre acceso al órgano jurisdiccional, a probar, de defensa, al contradictorio e igualdad sustancial en el proceso, a no ser desviado de la jurisdicción predeterminada ni sometido a procedimientos distintos de los previstos por la ley, a la obtención de una resolución fundada en derecho, a acceder a los medios impugnatorios regulados, a la imposibilidad de revivir procesos fenecidos, a la actuación adecuada y temporalmente oportuna de las resoluciones judiciales y a la observancia del principio de legalidad procesal penal EL DEBIDO PROCESO 14 CHAMORRO BERNAL, Francisco, expresión tomada del texto citado en la nota 1 de este trabajo, p
15 Para tener una mejor idea y más claridad sobre estos temas, de tal forma que en adelante nos ayuden a enfocar con mejor ángulo el problema de esta investigación, es que preferimos detallar someramente el contenido del debido proceso; Asimismo, como ya vimos ut supra es ya común compartir la idea, pese a algunas discrepancias, de que el debido proceso es un contenido del derecho fundamental a la tutela jurisdiccional efectiva, en ese sentido, como abordamos el tema de la dilación procesal, pues ocurriendo esta en el iter procesal, es evidente que si se vulnera con ella el plazo razonable que debe durar un proceso según el derecho en pleito, pues infringiéndose éste, automáticamente resulta violado el derecho al debido proceso y en mayor grado la tutela jurisdiccional efectiva, tal y conforme se demostrará en esta tesis. El debido proceso, también denominado defensa en juicio o due process of law es de origen inglés y alcanzó su primera expresión positiva en la famosa Carta Magna de Juan Sin Tierra, en la que principalmente adquirió el sinónimo de contradicción y publicidad de los juicios. Sin embargo, actualmente, ya no es así, pues su contenido es lato y no sólo restringido a la bilateralidad, sino a todo el recorrido del proceso desde que se inicia con la demanda hasta obtener la ejecución de la sentencia, valga decir como en la terminología clásica del proceso, abarca todas sus etapas, desde la postulatoria hasta la ejecutoria. Además de aquella salvedad que lo han hecho notar tanto la doctrina como la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, en el sentido que el debido proceso, no solo le corresponde al ámbito procesal (o solo jurisdiccional), sino también a otros campos como el administrativo o incluso al derecho material Como el derecho al debido proceso es un derecho de alcance mucho más general que el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva (pues el primero se aplica en todos los ámbitos mientras que el segundo sólo a los procesos judiciales) debe reconocerse sólo el derecho al debido proceso (BUSTAMANTE ALARCÓN, Reynaldo cit. por PRIORI POSADA, Giovanni, op. cit., p. 284). También el Tribunal Constitucional en el EXP. N AA/TC, ha señalado que el Tribunal Constitucional opina que no en todos los procedimientos administrativos se titulariza el derecho al debido proceso. Por ello, estima que su observancia no puede plantearse en términos abstractos, sino en función de la naturaleza del procedimiento que se trata, teniendo en cuenta el grado de afectación que su resultado el acto administrativo- ocasione sobre los derechos e intereses del particular o administrado (Sentencia cit. por PRIORI POSADA, Giovanni, op. cit., p. 288 ). Asimismo, conforme a la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, el derecho al debido proceso, reconocido en el inciso 3 del artículo 139. de la Constitución, no sólo tiene una dimensión estrictamente jurisdiccional, sino que se extiende también al procedimiento administrativo y, en general, como la Corte Interamericana de Derechos Humanos lo ha establecido, a (...) cualquier órgano del Estado que ejerza funciones de carácter materialmente jurisdiccional, el cual tiene la obligación de adoptar resoluciones apegadas a las garantías del debido proceso legal, en los términos del artículo 8 de la Convención Americana (Cfr. el EXP. Nº AA/TC, el EXP. Nº AA/TC. y el EXP. N AA/TC).Para mayor abundamiento vid. ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA, Eloy: En torno al debido proceso en 13
16 El procesalista argentino GOZAINI nos precisa los alcances de este derecho, señalando como su contenido lo siguiente: a) ningún justiciable puede ser privado de un derecho sin que se cumpla un procedimiento regular fijado por ley, y de no haber ley razonable que establezca el procedimiento, ha de arbitrarlo el juez de la causa, b) ese procedimiento no puede ser cualquiera sino que tiene que ser debido, c) para que sea debido, tiene que dar suficiente oportunidad al justiciable de participar con utilidad en el proceso, d) esa oportunidad requiere tener noticia fehaciente (o conocimiento) del proceso y de cada uno de sus actos y etapas, poder ofrecer y producir prueba, gozar de audiencia (ser oído) 16. Agregando lo que dice CARRION LUGO, el debido proceso importa precisamente la correcta observancia de esos elementos reguladores del proceso, valga la redundancia 17. Dentro del contenido de este derecho Constitucional, el citado profesor argentino considera, entre otros: el derecho a ser oído dentro de un proceso rápido, sencillo y eficaz. Derecho a ejecutar de inmediato lo resuelto. Derecho a que todo proceso sea resuelto en un plazo razonable 18 (subrayado nuestro). El maestro ALVARADO VELLOSO, señala que desde el siglo pasado, la doctrina publicista refiere insistentemente al debido proceso como un claro derecho constitucional de todo particular y como un deber de irrestricto cumplimiento por la autoridad 19 ; no obstante eso, él conceptúa a esta institución basado en su preclaro pensamiento dispositivo del proceso señalando lo siguiente: Si se intenta definir técnicamente la idea de debido proceso resulta más fácil sostener que es aquél que se adecúa plenamente a la idea lógica de proceso: dos sujetos que actúan como antagonistas en pie de perfecta igualdad ante una autoridad que es un tercero en la sede administrativa y su viabilidad en el escenario peruano y mundial, disponible en: 16 GOZAINI, Osvaldo: Elementos de derecho procesal civil, 1era. ed., 2005, EDIAR, Buenos Aires, p CARRION LUGO, Jorge: Tratado de derecho procesal civil, v. I, 1era. ed., GRIJLEY, p GOZAINI, Osvaldo, op. cit., p ALVARADO VELLOSO, Adolfo: Introducción al estudio del derecho procesal, primera parte, RUBINZAL-CULZONI EDITORES, p
17 relación litigiosa (y, como tal, imparcial e independiente). En otras palabras: el debido proceso no es ni más ni menos que el proceso que respeta sus propios principios 20. Arturo Hoyos señala que El principio de que en un sistema político debe haber un proceso justo es para pensadores de la talla de John Rawls, profesor de la Universidad de Harvard, un requisito fundamental para que pueda existir un verdadero imperio del derecho (rule of law), y entiende que debido proceso es aquél razonablemente estructurado para averiguar la verdad, de formas consistentes con las otras finalidades del ordenamiento jurídico, en cuanto a determinar si se ha dado alguna violación legal y en qué circunstancias. 21 Víctor Ticona Postigo, al citar al profesor Juan Morales Godo señala que Los principios que informan el debido proceso serían: a) juez natural, b) defensa en un proceso, c) duración del proceso, d) motivación de las resoluciones, e) pluralidad de la instancia. 22 El Tribunal Constitucional en la sentencia número PA/TC, ha señalado que el derecho al debido proceso comprende una serie de derechos fundamentales de orden procesal, cada uno de los cuales cuenta con un contenido constitucionalmente protegido que le es propio; y, en ese sentido, no tiene un ámbito constitucionalmente garantizado en forma autónoma, sino que su lesión se produce a consecuencia de la afectación de cualquiera de los derechos que lo comprenden. Seguimos al profesor PRIORI, cuando señala que se debe reconocer constitucionalmente tanto el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva como un derecho a un debido proceso o procedimiento; sin que se tenga que tratar de mezclar ambos derechos, pues hacerlo significaría crear un artificio inconsistente en la medida que a la larga la confusión que se produce al intentar designar con un mismo nombre dos situaciones complejas distintas determina un gran peligro de que ninguno de esos dos derechos constitucionales tenga una efectiva vigencia Ibidem, p HOYOS, Arturo. El debido Proceso. Segunda reimpresión. Bogotá. Editorial Temis S.A. pp,4 TICONA, Víctor. El debido proceso y la demanda civil. 1ra. Edición. Lima. Editorial Rodhas S.A
18 1.4.- EL TIEMPO EN EL DERECHO Y EN EL PROCESO El decurso del tiempo en el derecho El jurista VIDAL RAMIREZ manifiesta que el tiempo, o para mayor precisión su decurso, está indesligablemente vinculado a la existencia humana y, por ello, constituye el hecho jurídico o jurígeno- de mayor importancia, pues, además, todos los hechos jurídicos tienen lugar en el tiempo, y éste, su decurso; influye gravemente en las relaciones jurídicas [ ] 23. Seguidamente nos dice que el decurso del tiempo como hecho jurídico tiene que ser considerado en su transcurso mismo, ya que es su devenir el que ejerce influencia sobre las relaciones jurídicas. El fenómeno jurídico es el transcurso del tiempo, que es el que se recoge en la normativa jurídica para precisar sus efectos, máxime si todos los hechos jurídicos tienen lugar en el tiempo, o más precisamente, en el transcurrir del tiempo 24, y citando al civilista Messineo, éste precisa que no debe confundirse el tiempo como periodo o espacio, esto es, como intervalo entre dos momentos: a) con el término, que es un determinado momento o punto del tiempo (instante) en que un determinado efecto se produce (termino inicial), o se agota (termino final); b) ni con la fecha, entendida también ella como punto cronológico en el cual madura una incierta situación, o acaece un cierto hecho El tiempo en el proceso. Decía el insigne jurista de Udine, CARNELUTTI, que el valor que el tiempo tiene en el proceso es inmenso y, en gran parte desconocido. No sería demasiado atrevido paragonar el tiempo a un enemigo con el cual el Juez lucha sin descanso. Por lo demás, también bajo este aspecto, el proceso es vida. Las exigencias que se plantean al Juez en el orden al tiempo, son tres: detenerlo, retroceder o acelerar su curso. Por su parte CHIOVENDA decía que el juicio, como medio de conseguir el ejercicio del derecho, no puede conducir sino a la declaración de éste en su mayor y posible 23 VIDAL RAMIREZ, Fernando: La prescripción extintiva y caducidad, 5ta. ed., agosto, 2006, GACETA JURÍDICA, p Ibidem, p Loc. cit. 16
19 integridad; el derecho debe reconocerse como si lo fuese en el momento de interponerse la demanda. Debemos recordar que por sobre todas las cosas el proceso es un instrumento 26 del derecho material, por lo que sólo es un medio para obtener un fin, esto es, la satisfacción de las situaciones jurídicas de desventaja. La principal imperfección del proceso expresa el profesor PRIORI POSADA- es una que está en su esencia y de la cual el proceso jamás se podrá librar: el tiempo. El proceso toma tiempo, y muchas veces el tiempo es necesario para que el proceso pueda actuar sobre la situación jurídica material, se convierte en la peor amenaza y mucha veces en la más grave lesión- (sic) que la situación jurídica material pueda sufrir 27. Como apunta PRIORI, el proceso se encuentra frente a un gran dilema, el mismo que en palabras de MONROY PALACIOS, consiste en que ( ) mientras el incumplimiento por parte de un sujeto de la norma primaria es inmediato, la eficacia sustitutiva de la jurisdicción es mediata, en tanto requiere el transcurso de cierto lapso dentro del cual es imprescindible realizar alguna clase especializada de actividad 28. El ya citado jurista de Udine argumentaba: La duración del proceso es uno de sus defectos humanos, que aun cuando quepa perfeccionar la regulación del mismo, no podrán ser jamás eliminado del todo 29. Es evidente, como señala PRIORI, que el problema se agrava si somos conscientes que el tiempo que dura el proceso es algo que no depende exclusivamente del 26 Sobre la instrumentalidad del proceso, bien decía CALAMANDREI: El derecho procesal tiene, pues, frente al derecho sustancial, carácter instrumental, encontrándose con él en relación de medio a fin; pero se trata de una instrumentalidad necesaria, en cuanto para obtener la providencia jurisdiccional sobre le mérito, no hay otro camino que el de la rigurosa observancia del derecho procesal (CALAMADREI, Piero: Instituciones de Derecho Procesal Civil según el nuevo Código, v. I, EJEA, Buenos Aires-Argentina, 1962, p. 348). 27 PRIORI POSADA, Giovanni: La Tutela Cautelar. Su configuración como Derecho Fundamental, ARA EDITORES, 2006, p MONROY GALVEZ, Juan y MONROY PALACIOS, Juan José: Del mito del proceso ordinario a la tutela diferenciada. Apuntes iniciales, en: Revista peruana de Derecho Procesal, N IV, Jemafy Editores, Lima, 2001, p CARNELUTTI, Francesco: Sistema de Derecho Procesal Civil, t. I, UTEHA, Buenos Aires, 1944, p
20 demandante, sino también del Juez y del demandado; pues cada uno de estos sujetos procesales requiere su propio tiempo para la actuación procesal. El tema es que muchas veces ese período de tiempo se extiende más allá de lo razonable. Las razones de ello son varias: la carga procesal, la falta de presupuesto, la carencia de infraestructura, pero muchas veces también, el abuso en el ejercicio del derecho de defensa por parte del demandado, entre otras razones. La pregunta que cabe realizar entonces es el demandante es el único que debe sufrir todos los perjuicios generados por la demora del proceso? La igualdad de las partes en el proceso y la necesidad de que la tutela jurisdiccional sea efectiva obligan a que las cargas que supone el tiempo del proceso deban ser distribuidas entre los litigantes, para así no hacer que una cuestión inherente al proceso (el tiempo) termine por perjudicar a sólo una de ellas 30 (subrayado nuestro). Siendo esto así, es obvio que todo tiene relación, ya que hablamos en esencia de la efectividad del proceso como instrumento del derecho; por lo tanto, estando ya dentro del proceso no se puede desligar cada uno de sus actos, formas y del tiempo que conlleva el mismo, todo esto es dinámico, secuencial y dialéctico, más no uniforme. Cada proceso sienta una historia, algunas breves y otras extensas, tiene altos y bajos; en unos momentos es lineal, pero en otros es cóncavo y convexo. Todo esto convierte al proceso en lo que algunos denominan un juego de ajedrez, un drama o un teatro, pero no hay que olvidar que a través de él se están jugando los intereses subjetivos de personas, sus derechos están en disputa, por lo que existe riesgo de los mismos; siendo que el tiempo que conlleva el mismo puede ser generoso como devastador, tiempo que es legal (plazos establecidos por el legislador), como, a pesar de esto, es innegable que los procesos toman tiempo más del normal, extendiéndose indebidamente, tornando muchas veces en utópico el derecho y en letra muerta la efectividad de la tutela. Existe por parte del justiciable, así como de la sociedad en general una expectativa de que dicho proceso culmine en un lapso razonable de acuerdo con su naturaleza, el amparo frente a eventuales frustraciones de dichos principios (se refiere al debido 30 PRIORI POSADA, Giovanni, op. cit., p

References: resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 139
 artículo 4
 resolución 
 artículo 139
 artículo 8