Source: http://devale.blogspot.com/2013/07/los-tres-mil-dias-de-abd-el-krim_12.html
Timestamp: 2017-08-23 09:50:34+00:00

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CAJÓN DE SASTRE: Los tres mil días de Abd-el-Krim
Muhammad ibn Abd el Krim al Kayyhabi. Líder Político y Militar marroquí.
Veinte mil Soldados españoles murieron defendiendo el territorio del Rif frente a la sublevación de la Cabilas. Un hombre, el General Miguel Primo de Rivera, tuvo energía política y visión militar suficientes para detener la sangría.
Los plazos se suceden con precisión bienal casi matemática. Desastre de Annual, 22 de julio de 1.921. Golpe de Estado del General Miguel Primo de Rivera, 13 de septiembre de 1.923. Desembarco de Alhucemas, 8 de septiembre de 1.925. Conclusión Oficial de la campaña del Rif 1 de octubre de 1.927. Pocos días después de esa fecha, el Rey Alfonso XIII y su esposa, Dña. Victoria Eugenia de Battenberg, acompañados por el victorioso Presidente del Gobierno y, entre otros, por los Generales Dámaso Berenguer, Ricardo Burguete y Francisco Franco, desembarcan en Ceuta y recorrían durante una semana, hasta llegar a Melilla, los territorios pacificados.
Línea Primo de Rivera
Veinte mil Soldados muertos habían sido el precio, determinado por tres factores; la falta de decisión política, a la que puso fin el enérgico Capitán General de Cataluña: la astucia táctica del sublevador de las Cabilas, Muhammad ibn Abd el Krim al Kattabi; y el genio militar de nuestras Unidades, que labraron gestas legendarias. Al minucioso relato de esa astucia y de ese genio sobre el campo de batalla y en cientos de enfrentamientos dedica Vicente Pedro Colomar Cerrada su exhaustiva obra “Primo de Rivera contra Abd el Krim”. La pacificación de las Cabilas. 1.923 – 1.927 (de Buena Tinta), tercera tras la que se consagró al inicio de la rebelión y al drama de los cautivos españoles.
¿Cómo pudo alcanzar el problema de marruecos “solución pronta, digna y sensata”, según se había prometido en la proclama que inauguró el Directorio Militar?
Todo comenzó con un repliegue: la retirada de los efectivos en Yabala hacia la que se conocería como “Línea Primo de Rivera”. Su finalidad era crear una contención como límite a las penetraciones del enemigo, dejar en retaguardia sólo las Zonas en verdad sometidas, mantener la comunicación entre las ciudades del área occidental del Protectorado, ofrecer un paso seguro al proyectado ferrocarril Tánger – Fez y mermar la eficacia del servicio de información de los hermanos Abd el Kim, quienes conocían con desesperante precisión los movimientos de las Columnas del Ejército
El repliegue tuvo detractores, pues unía los frentes insurrectos y, en la psicología local, significaba un paso atrás que envalentonaba a las hordas rifeñas. Éstas intensificaron sus ataques pero, ante la solidez de la Línea, los extendieron a la Zona francesa, lo cual forzó la colaboración gala. Ése era el objetivo estratégico del General. Consolidada la Posición, Primo de Rivera propuso entonces la idea de una gran intervención anfibia en la bahía de Alhucemas, pese a las reticencias sobre la capacidad de España para una Operación de esa magnitud, con apoyo aéreo aunque con superioridad artillera de los rebeldes en algunas costas.
“Somos los vencedores y ellos los vencidos, por lo que hemos de ser nosotros, los muyahidín, los que pongamos condiciones”, había proclamado un endiosado Abd el Krim antes de la gran jornada. El desembarco quebró su orgullo y su aureola tras tres años de éxitos, y fue la revancha de Annual y Xauen para los más veteranos de la campaña.
Tal vez se desaprovechó el potencial de la victoria, al optar por fijar los avances antes de avanzar de nuevo. Los rifeños pudieron así mantener los hostigamientos y el invierno de 1.925 fue duro para las tropas, pero la ofensiva ya no tenía marcha atrás. El 27 de mayo de 1.926, con su Gobierno desarbolado y tomada Axdir, capital de la pretenciosa “República del Rif”, Abd el Krim se rindió y entregó al General francés Ibos. Los españoles no le habrían perdonado la crueldad exhibida durante los tres mil días que duró el sueño de la independencia rifeña.
Vista del desembarco de uno de los aviones
Los licenciados merecían “bien de la Patria”, según les auguró al despedirles el General José Sanjurjo: “Los que en breve plazo regreséis a vuestros hogares podréis recibir con la frente alta el beso de vuestras madres, que en él pondrán no sólo el cariño de madre, sino el orgullo de española, al abrazar a un hijo que cumplió con su deber”.
Como había cumplido, con su deber y con su palabra, Primo de Rivera. Él no recibiría precisamente “bien de la Patria”. Pero esa es otra historia.
http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/sociedad/los-tres-mil-dias-abd-krim-20130503
Etiquetas: Los tres mil días de Abd-el-Krim
La Guerra del RIF o guerra de marruecos se hubiera terminado mucho antes si le hubieran hecho caso al General Jose Villalba Riquelme, ministro de la Guerra en un corto periodo que va de dicienbre de 1919 a Mayo de 1920.
Villalba, muy conocedor de la Guerra africana, buen estratega y mejor gestor comprendio que con el armamento que tenian las trpas españolas nada tenian que hacer y propuso comprar los excedentes militares del ejercito britanico, apeado del cargo el nuevo ministro EZA que no se enteraba de nada y era un verdadero cenutrio en cuestiones militares cerro el asunto por considerar que la Guerra de Marruecos estaba a punto de terminar con la victoria de las armas españolas.
Villalba envio un memorandum al Rey Alfonso XIII sobre las cerencias del ejercito español en Africa y alerto sobre un posible desastre, desastre que sucedio 6 meses despues.
Villalba señala sin tapujos como culpable de lo sucedido a Berenguer.
Primo de Rivera era abandonista, consideraba que la Guerra de Marruecos costaba, en materia, hombres y ruina moral mas de lo que daba.
Ahora bien, una vez que decidio que los españoles iban a ganar la Guerra hizo lo necesario para ganarla...y la gano.
Marruecos fue cuna de hazañas increibles y de personajes de leyenda ,Luque Burguete, Silvestre, Fernando Primo de Rivera, Varela, Millan Astray, Franco, Eleuterio Peña, Castro Girona, Valenzuela, Sanjurjo, y un largo etc dan una idea aproximada del empuje y la hombria de los españoles cuando se deciden a hacer las cosas bien.
Lastima que generalmente los heroes son despreciados o perseguidos por el poder civil
Año XL. D. O. núm. 137 -jueves 23 de junio de 1927- pág. 937
REALES ÓRDENES. RECOMPENSAS.
Circular. Excmo. Sr.: El General en Jefe del Ejército de España en África, en uso de las atribuciones que le confiere e1 artículo tercero del reglamento provisional de la Medalla Militar de 12 de marzo de 1920 ( D. O. núm. 50) y el 52 del reglamento de recompensas en tiempo de guerra, aprobado por R. D. de 11 de abril de 1925 (Colección Legislativa 93), dio cuenta de haber concedido la Medalla Militar al Comandante de Infantería D. Agustín Muñoz Grande (hoy Teniente Coronel), por su brillante actuación en el combate librado el día 23 de septiembre de 1925 para ocupar Monte Malmusi, en que dicho jefe, al mando de la Harka de Tetuán y en vanguardia de la columna del entonces coronel Franco, al disponerse para asaltar las trincheras que el enemigo tenía en las estribaciones de Yebel Malmusi, fue recibido con nutrido fuego de fusilería y bombas de mano, manteniéndose en su puesto resistiendo la avalancha del enemigo hasta que terminada la preparación artillera que hubo necesidad de realizar, lanzose denodadamente, al frente de su Harka, al asalto de las trincheras enemigas, acreditando una vez más su bien cimentada fama de jefe experto, inteligente y valeroso; en su vista, el Rey (q. D. g.), por resolución de esta fecha, se ha servido confirmar la referida concesión, por estimar que los hechos señalados anteriormente se encuentran comprendidos en el artículo primero del citado reglamento provisional de la Medalla Militar.
De real orden lo digo a V. E. para su conocimiento y demás efectos.
Madrid 22 de junio de 1927.
Las primeras medallas militares fueron para Castro Girona y eleuterio Peña.
Te has fijado, este reglamento esta firmado por el General Villalba, ese desconocido
Circular. Excmo. Sr.: El General en Jefe del Ejército de España en África, en uso de las atribuciones que le confiere e1 artículo tercero del reglamento provisional de la Medalla Militar de 12 de marzo de 1920 ( D. O. núm. 50)
Muchas gracias por vuestros comentarios, que han ampliado magníficamente este tema.
A la orden y un fuerte abrazo.
El detalle de agradecer los comentarios...insuperable.
Gracias a ti por tus magnificas y variadas aportaciones.
Año XL –Diario Oficial núm. 125 –miércoles 8 de junio de 1927 –Tomo II, pág., 795
Expediente de juicio contradictorio referente al capitán de Infantería D. Miguel Rodríguez Bescansa.
El Coronel de Ingenieros D. Miguel García de la Herranz, a los folios 38 al 39 vuelto, dice: Que conocía al capitán D. Rodríguez Bescansa, y no tiene causa alguna que le impida declarar; … que sí presenció la total actuación de éste el día 8 de septiembre en el desembarco en la playa de Morro Nuevo, y pudo apreciar con todo detalle, por encontrarse en una barcaza próxima y por haber sido el primer jefe de Fuerzas Europeas que pisó tierra, ya que el primer jefe que desembarcó antes que él fue el comandante Muñoz Grande, al frente de su harka; que desde la barcaza pudo observar como el capitán Bescansa fue el primer soldado que con su planta holló la playa enemiga con resolución y desprecio absoluto de su vida, bajo nutrido fuego ametrallador, fusiles y cañón, enarbolando una bandera española; que por este hecho lo considera acreedor a la Cruz laureada de San Fernando, como comprendido en los artículos 50, caso quinto; 51, caso noveno, y 54, caso sexto.
El Excmo. Sr. General D. Leopoldo de Saro y Marín, al folio 44 y 45, dice: Que conocía al capitán Bescansa, por haberlo tenido muchas veces a sus órdenes; que no tiene causa que le impida declarar en este expediente; que fue testigo presencial del combate del día 17 de julio de 1925 en Sidi Danetz, por haber dirigido esta operación como General jefe de las columnas que se organizaron, y que en cuanto a la actuación del capitán Bescansa dice: Que al mando de uno de los tabores de la harka, avanza con toda decisión y rapidez a ocupar el bosque de Sidi Danetz, coronando el objetivo con gran valentía, arrojando al enemigo con bombas de mano, ocupando en el mismo difíciles posiciones, en las que se mantiene. El enemigo, que a pesar de tan vigoroso ataque no se había retirado, quedando a poca distancia de nuestras líneas favorecido por el terreno, pronto inició un contraataque, que fue repelido con energía, y a poco intenta otro, tratando de envolver a las fuerzas, que aunque vacilan en los primeros momentos, arengadas y alentadas; por sus jefes y oficiales, se lanzan decididamente sobre el contrario, al que expulsan del terreno donde momentáneamente se había colocado; que entre todos los oficiales se distinguió el capitán Bescansa, que hacía alardes de valor y arrojo; llega, en lucha al arma blanca, a matar por sí mismo a los adversarios, y alentando con su ejemplo, sus harkeños infligen duro castigo al contrario,…, …que
además de los hechos relatados anteriormente, ha tenido el capitán Bescansa ocasión de realizar méritos que pudieran calificarse de heroicos, y
que hace presente durante el desembarco de Alhucemas, siendo precisamente el primero que se lanzó al agua y tomó tierra con la bandera española, ocupando rápidamente Loma Arenosa de la Cebadilla, fortificándose en ella y sosteniendo el avance por sus flancos, permitiendo el de los otros tabores, procediendo con bravura y talento, defendiéndose tenazmente en la posición conquistada, rechazando al enemigo que intentaba contraatacar. Las virtudes militares que adornaban al capitán Bescansa, sus cualidades verdaderamente excepcionales, su valor, que derrochaba continuamente, se pusieron, una vez más de manifiesto en esta ocasión; considerando pudiera estar incluido en el número cinco del artículo 50 del Reglamento de la Real y Militar Orden de San Fernando.
La Base Décima de la Ley de 29 de junio de 1918 se centrará en lo que
deberá ser valorado como valentía en grado heroico. Una Junta, recibe el encargo
por Real Orden de 28 de enero de 1919, siendo ministro de la guerra,
el general Muñoz Cobos, de fijar de una ley para siempre las recompensas
LA VALENTÍA EN GRADO HEROICO 25
en tiempo de guerra. Preside el teniente general D. José Marina Vega y se
incluye al vicealmirante D. Ricardo Fernández de la Puente. Y se decide lo
«Las recompensas que en tiempo de guerra podrán concederse serán: La
Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo; la Medalla Militar, también con
distintivo rojo y la Cruz Laureada de San Fernando».
«Las grandes hazañas, los hechos heroicos, los méritos extraordinarios,
los peligros arrastrados y las penalidades sufridas en campañas serán premiadas
en interés del Estado y en consideración a las merecimientos de los
oficiales generales, particulares y sus asimilados de los Cuerpos e Institutos
del Ejército».
El ministro de la Guerra, teniente general D. José Villalba Riquelme,
precisaría:
«La Medalla Militar será una recompensa ejemplar e inmediata de los
hechos y servicios muy notorios y distinguidos realizados frente al enemigo
A los folio 180 y 181 declara nuevamente el suboficial D. Sixto Serra y dice: Que fue testigo presencial de la actuación del capitán Bescansa en la operación de Sidi Danetz (17-07-1925); que en todo el día, y bajo un nutrido fuego del enemigo, no dejó él de recorrer las guerrillas y retirar él mismo las muchas bajas que hubo en el tabor; que a las cuatro de la tarde se presentó a unos 100 metros de la guerrilla un núcleo enemigo, al que, con bandera en mano, se lanzó, acompañado de cuatro o cinco individuos, y los hizo retroceder; que lo considera acreedor al ingreso en la Real y Militar Orden de San Fernando. Cita como testigos al teniente D. Álvaro de Arce y un teniente y varios individuos de tropa.
A los folios 186 al 188 declara nuevamente el teniente D. Álvaro de Arce y dice: Que no tiene causa que le impida declarar; que fue testigo presencial de la actuación del capitán Bescansa y que en la noche del 16 de julio de 1925, encontrándose dicho capitán en Tuhamed con su harka recibió órden para salir en dirección a Malalien, y en camiones, se trasladaron a Tetuán; que en este día él tenia fiebre de 40 grados y llevaba dos días sin comer; a pesar de ello no quiso perderse la asistencia a la operación; que el día 17 de julio, ya en la línea fuego el capitán Bescansa avanzó con su gente con extraordinario brío, tomando unas lomas, donde el enemigo se hallaba fuertemente atrincherado, lanzándose al asalto con la bandera de su harka en la mano, la cual había arrebatado a un harkeño suyo para levantar el ánimo de los suyos, consiguiendo con su extraordinario valor avanzar con varios harkeños que lo acompañaban, y mediante reñida lucha cuerpo a cuerpo, consigue rechazar al enemigo y se apodera nuevamente de las peñas. En este avance, que es dado con acertada dirección, fue herido en el costado izquierdo levemente, continuando en su puesto a pesar de la herida; que en esta forma continuó el citado capitán Bescansa en las posiciones conquistadas, desde donde hizo al enemigo numerosas bajas, teniendo en su harka unas 60 o 70 bajas, de los 140 ó 150 que la componían, habiendo sido retiradas todas ellas; que lo considera comprendido en el artículo 46, casos primero, cuarto y sexto del Reglamento de la Real y Militar Orden de San Fernando. Cita como testigos al suboficial D. Sixto Serrano.
A los folios 124 vuelto al 126 vuelto declara el Coronel D. Miguel Campins, y dice: Que conocía al difunto Capitán Bescansa, y que no tiene causa que le impida declarar; que durante las operaciones tuvo conocimiento de muchos hechos notables, entre ellos el del capitán Bescansa, que se mantuvo en lucha con el enemigo durante todo el día; que durante ésta y cuando osciló 1a línea, las fuerzas suyas fueron envueltas por el enemigo, que se echó sobre ellas en gran número; que en la lucha se llegó al cuerpo a cuerpo, llegando algunos a coger a un sargento de la harka que cayó herido y trataron de llevárselo, impidiéndolo el capitán Bescansa, con gran riesgo de caer en poder del enemigo, pues hubo moros que llegaron a echarle mano a la chilaba, cayendo muchos heridos por ambos bandos en este encuentro y quedando sólo el grupo Bescansa por aquel lado y luchando contra todos los que habían vacilado; pero el capitán Bescansa, después de recogido el sargento, se mantuvo en el mismo puesto, a pesar de estar herido, y allí continuó con los suyos, muy mermados, hasta que por la tarde el declarante hizo relevar al tabor de Regulares que mandaba el comandante Ponce de León; cree el declarante que la intervención de este capitán fue muy importante, pues cuando él llegó con sus fuerzas a restablecer la situación, se encontró con que la mayor parte del batallón, con todos sus jefes y oficiales, estaba ya reunido cerca del bosque, y el enemigo muy próximo haciendo fuerte presión, sin que los oficiales se dieran cuenta de la situación, pues la moral estaba algo quebrantada, por el cansancio y la dureza de la acción; no pudiendo precisar ni las bajas ni la cantidad del enemigo; que no sabe la importancia de la herida ni el médico que la curó, pues de todos estos detalles fue enterándose posteriormente; que por haber tenido varias veces a sus órdenes al capitán Bescansa ha podido apreciar sus excepcionales condiciones, y que en el día de su muerte, con todos los oficiales de su harka, se lanzaron a una muerte cierta, por arrojarse contra posiciones fortificadas por el enemigo y con artillería y minas; que en el desembarco de Alhucemas fue el primer oficial que pisó tierra, con la bandera española en mano. Considera al capitán Bescansa comprendido en los casos cuarto y séptimo del artículo 54 del Reglamento de la Real y Militar Orden de San Fernando. Cita como testigos al teniente coronel Mena, al comandante Gui, al comandante D. Dionisio Pareja, al teniente coronel Ponce de León, al del mismo empleo D. Pedro Ligur, al Jefe de la posición de Xéyera y su oficial de Artillería.
El ejército de Abd-el-Krim, fue obra del gobierno y del parlamentario partido colonialista francés –masónicos instrumentos serviles, ambos, del imperialismo totalitario globalizador– (el Alto Comisario y la Comandancia General de Melilla llevaban más de un año informando de los manejos de los agentes franceses). Doy datos de memoria y, por ello ¡no de fiar!: Abd-el-Krim reclutó en su cabila, Beni Urriaguel, algo así como 8.000 hombres, con moderno armamento francés, de contrabando. La zona francesa le proporcionó otros tantos hombres o más. Y luego, en su marcha por territorio de otras cabilas, iban arrastrando a viva fuerza a todos los individuos que encontraban, algunos desarmados, pero que iban de reserva para armarse con el armamento de las bajas que hubiera. Muchos de los arrastrados eran de zona ya ocupada por los españoles, en su mayoría partidarios de los españoles (civilizadores) y enemigos acérrimos de los franceses (colonizadores). En total, se sumó por encima de 30.000 hombres, para un frente de unos 60 kms., aunque el núcleo principal fue destinado sobre la zona de Annual. Y, en el momento de más indefensión de los españoles (las unidades, incluidos los regulares, rondaban en efectivos el 50%, había permisos de verano y las habituales numerosas vacantes sin cubrir desde tiempos lejanos); en el momento de más indefensión de los españoles, Francia, con todo secreto y premeditación, dio orden de reunión del ejército harqueño y ordenó el ataque. El desastre estaba servido. Luego Francia llegó a temer que España se retirase del protectorado y, ante la trampa que estaba viendo le tendían a ella Inglaterra y Alemania (dueñas ahora del Abd el Krim), para proporcionarle idéntico desastre, empezó la France a cooperar con España, culminando ello en el Desembarco de Alhucemas.
Los Abd el Krim (como antes los Bonaparte), eran marionetas de la masonería anglo-francesa, que fue el ente que creó el ejército harkeño (con disimulado estado mayor de militares mercenarios europeos) y nos ocasionó el Desastre. Los Abd el Krim tenían relativo gran prestigio religioso-político cabileño; pero nunca habían organizado o mandado la más mínima harka. ¿Conocen ustedes, vosotros, algún historiador español de renombre que haya hecho alguna, aunque sea mínima, alusión sobre lo que yo digo y nadie me rebate, alguna alusión en sus libros y tratados para consumo de los desamparados españoles condenados a ser masificados? ¡Que Dios se lo demande! ¡Todos seremos testigos de ello, durante toda la eternidad, lo dice la Auténtica Teología!
Año XL -DO núm. 194 -viernes 2 de septiembre de1927 -Tomo II pág. 724
REALES DECRETOS. RECOMPENSAS
Circular. Excmo. Sr.: El General en Jefe del Ejército de España en África, en uso de las atribuciones que le confiere el artículo tercero del reglamento provisional de la Medalla Militar de 12 de marzo de 1920 (D. O. núm. 50) y el 52 del reglamento de recompensas en tiempo de guerra, aprobado por Real Decreto de 11 de abril de 1925 (C. L. núm. 93), dio cuenta de haber concedido la Medalla Militar al Teniente Coronel de Infantería (hoy Coronel) D. Emilio Mola Vidal, por su brillante comportamiento en el combate librado el día 30 de septiembre de 1924 en el barranco de Xeruta, para proteger el paso de un convoy a Xauen, en el que dicho jefe, mandando una columna, cuya vanguardia, constituida por el Grupo de Fuerzas Regulares de Larache, fue violentamente agredida por un grupo rebelde numerosísimo que, apostado en dicho barranco, esperaba el paso del convoy. La impetuosidad del ataque produjo en la vanguardia numerosas bajas y momentánea vacilación, pero reaccionando al instante, se entabló duro combate, en el que el adversario llevaba la mejor parte, merced a su situación ventajosa entre la maleza y su atrincheramiento perfectamente elegido y disimulado; y dándose cuenta dicho jefe de la importancia del combate y de la gravedad que pudiera tener un contratiempo, dictó disposiciones acertadísimas y con gran conocimiento del terreno y del enemigo maniobró con sus fuerzas con habilidad tal, que consiguió envolverlo y arrollarlo, lanzándolo al fondo del barranco, donde fue casi aniquilado, pues dejó en nuestro poder 87 muertos y cuatro prisioneros con armamento y municiones.
En su vista, el Rey (q. D. g.), por resolución de fecha 30 del mes próximo pasado, se ha servido confirmar la referida concesión, por estimar que los hechos señalados anteriormente se encuentran comprendidos en el artículo 25, párrafo primero, del vigente reglamento de recompensas en tiempo de guerra.
Madrid 1 de septiembre de 1927.

References: resolución 
 resolución 
 artículo 50
 artículo 46
 artículo 54
 Real Decreto 
 resolución 
 artículo 25