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Timestamp: 2019-09-24 09:45:56+00:00

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Las normas, los comportamientos y el desorden de los políticos. | José Luis Martínez Ángel
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23 mayo, 2019 29 mayo, 2019 jlmartinezangel Publicacionescortes, desorden parlamentario, mesa del congreso, parlamento, política, reglamentos
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3 respuestas a “Las normas, los comportamientos y el desorden de los políticos.”
27 mayo, 2019 de 3:57 pm
Estoy de acuerdo contigo en que las fórmulas utilizadas el otro día por algunos congresistas para acatar la Constitución no guardan el orden ni la cortesía requeridas, por no decir que son impresentables. Los añadidos no son ni folclóricos ni inofensivos. Tampoco confusos. Tienen una clara intencionalidad política que no respeta ni el orden ni la cortesía. Todos sabemos lo que pretenden al incluirlos.
Pero evitarlos es otro cantar. El Real Decreto que mencionas, el 707/1979, de 5 de abril, por el que se establece la fórmula de juramento en cargos y funciones públicas, a mi modesto juicio muy acertado, según su artículo primero se circunscribe al ámbito de “la Administración”. No rige, por tanto, en el Congreso de los Diputados. Pensemos que esto nunca podría ser así, porque un decreto del Consejo de Ministros no puede vincular al Legislativo. Este se rige por sus propios reglamentos, en este caso por el Reglamento del Congreso de los Diputados, cuyo artículo 20.1.3 establece que los Diputados prestan promesa o juramento, pero no precisa más. Sobre lo dicho por el Tribunal Constitucional al respecto también podríamos profundizar.
En esta tesitura tenemos que un Diputado electo casi podría acatar la Constitución incluyendo una novela en su fórmula de juramento (es un decir). Convendría por tanto que el Congreso adoptara una norma similar a la del Real Decreto 707/1979, con el fin de evitar el folclore que denunciamos. Pero a lo mejor no ha convenido hacerlo. Ten en cuenta, como tú has apuntado en alguna ocasión, que los políticos no actúan en la misma onda en que nosotros pensamos. No sé si los extraterrestres son ellos o la ciudadanía de la que tan alejados parecen a veces.
28 mayo, 2019 de 4:50 pm
La web del Congreso de los diputados, en esta dirección, dice:
http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/Hist_Normas/Norm/NormRes/ResPres30111989
El acceso al ejercicio de los cargos y funciones públicas requiere en nuestro ordenamiento, de acuerdo con lo establecido por una larga tradición y por las normas vigentes, que el acto solemne de acatamiento a la Constitución se lleve a cabo con una fórmula ritual, simple, inequívoca e igual para todos. Así se recoge, por ejemplo, para los funcionarios públicos, en el artículo 1.o del Real Decreto 707/1979, de 5 de abril, cuando señala lo siguiente: «En el acto de toma de posesión de cargos o funciones públicas en la Administración quien haya de dar posesión formulará al designado la siguiente pregunta: “¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo… con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado?” Esta pregunta será contestada por quien haya de tomar posesión con una simple afirmativa.»
En el ámbito del Poder Judicial, el artículo 318.1 de la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial, establece lo siguiente: «Los miembros de la Carrera Judicial prestarán, antes de posesionarse del primer destino, el siguiente juramento o promesa: “Juro (o prometo) guardar y hacer guardar fielmente y en todo tiempo la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico, lealtad a la Corona, administrar recta e imparcial justicia y cumplir mis deberes judiciales frente a todos.”»
Asimismo, según lo dispuesto en el artículo 21 de la Ley Orgánica 2/1979, de 3 de octubre, del Tribunal Constitucional: «El Presidente y los demás Magistrados del Tribunal Constitucional prestarán, al asumir su cargo ante el Rey, el siguiente juramento o promesa: “Juro (o prometo) guardar y hacer guardar fielmente y en todo tiempo la Constitución española, lealtad a la Corona y cumplir mis deberes como Magistrado Constitucional”».
Como decía, hay dos fórmulas para jurar o prometer según se tenga o no responsabilidad sobre terceros, y de ahí la diferencia entre el “acatar la constitución” del último párrafo para congresistas y senadores, o la de “…guardar y hacer guardar la constitución…” del segundo párrafo del reglamento.
Por eso creo que sí que hay un texto obligatorio que no permite “salirse del guion”. Y que, en mi opinión, quien se sale no cumple los requisitos establecidos para ser reconocido como congresista.
Eduarso Ariño dice:
28 mayo, 2019 de 9:29 pm
Se deduce de mi respuesta anterior que desconocía la existencia de la resolución de la Presidencia del Congreso de 30 de noviembre de 1989, que entiendo que es directamente aplicable a los bochornosos acatamientos de hace unos días. Suponía que el empleo de la fórmula utilizada por la inmensa mayoría de congresistas derivaba de unos usos parlamentarios muy asentados, que provendrían incluso de épocas anteriores a la Constitución de 1978. Compruebo que no es así, a la vista de la resolución mencionada, que viene a regular con claridad la fórmula de acatamiento.
No obstante, conviene recordar la doctrina emanada de la STC 119/1990, de 21 de junio, citada por la Presidenta del Congreso en apoyo de su decisión de admitir como válidas las fórmulas de acatamiento a las que nos referimos. Esta sentencia fue motivada por el recurso de amparo interpuesto por diputados que habían prometido “por imperativo legal”. En el fundamento jurídico 7 se dice que “En un Estado democrático que relativiza las creencias y protege la libertad ideológica que entroniza como uno de sus valores superiores el pluralismo político… no resulta congruente una interpretación de la obligación de prestar acatamiento a la Constitución que antepone un formalismo rígido a toda otra consideración…”. Es decir, el Tribunal Constitucional no admite el amparo pedido por los diputados que prometieron “por imperativo legal” basándose en que este añadido es una obviedad irrelevante, sino que viene a indicar que no cabe la “prohibición de adicionar a la fórmula palabras que no condicionan ni limitan el acatamiento”. Así pues, parece que caben adiciones al “sí juro” o “sí prometo”, amparadas en la libertad ideológica del diputado electo, siempre que el acatamiento no quede condicionado ni limitado por ellas.
Habría que ver, teniendo en cuenta la doctrina del Tribunal Constitucional, si alguien lanzara una filípica política junto con su inequívoco acatamiento. Del folclore pasaríamos al circo. En este caso entiendo que la presidencia de la Cámara debería intervenir a fin de garantizar el buen orden y hacer cumplir el Reglamento (artículo 32 del Reglamento del Congreso). La pregunta sería: ¿a partir de qué momento se sale del orden quien está acatando la Constitución? ¿Cuándo debe cortarle la presidencia? Parece que cuando estime, con su mejor criterio, que el diputado no respeta el orden, la cortesía y la disciplina `parlamentarias (artículo 16 del Reglamento del Congreso).

References: Real Decreto 
 artículo 20
 Real Decreto 
 artículo 1
 Real Decreto 
 artículo 318
 artículo 21
 resolución 
 resolución