Source: http://www.slideshare.net/liztitas11/trabajo-digno-y-decente-en-colombia-seguimiento-y-control-preventivo-a-las-polticas-pblicas1
Timestamp: 2016-10-21 21:33:24+00:00

Document:
Trabajo digno y decente en colombia seguimiento y control preventivo…
Trabajo digno y decente en colombia seguimiento y control preventivo a las políticas públicas(1)
Marcas y logos. Clase especial UNNE...
by analiamarketing
Lizette Tigreros, Independent Beauty Consultant
Seguimiento y control preventivo a las
Procuradora Delegada para Asuntos del Trabajo y la Seguridad Social
Jorge Iván Montalvo Londoño
Herber Andrés Mantilla Gómez
Procurador judicial laboral
Sergio Raúl Chaparro Hernández
Juan Sebastián Muñoz Rivera
“Segundo piso”, José González Moreno, México, 2007, Concurso Latinoamericano
de Fotografía Documental “Los trabajos y los días”, Escuela Nacional Sindical
Rasgo y Color Ltda.
“Esta publicación fue posible gracias al apoyo del pueblo y del gobierno de Estados Unidos, a través de su Agencia
para el Desarrollo Internacional (USAID), bajo los términos del Contrato No. 514C-00-06-00304-00 y en el marco
de su Programa de Derechos Humanos. Las opiniones expresadas en este material no representan aquellas de
USAID y/o las del gobierno de Estados Unidos de América”.
Acopi Asociación Colombiana de Medianas y Pequeñas Empresas
Acoset Asociación Colombiana de Empresas de Servicio Temporal
Anthoc	Asociación Nacional Sindical de Trabajadores y Servidores Públicos
de la Salud, Seguridad Social, Integral y Servicios Complementarios de
Ascoop Asociación Colombiana de Cooperativas
CCF Cajas de Compensación Familiar
CEDE	Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico
Cetcoit Comisión Especial para el Tratamiento de Conflictos ante la OIT
CGT Confederación General de Trabajadores
CID Centro de Investigaciones para el Desarrollo
Cijus Centro de Investigaciones Jurídicas de la Universidad de los Andes
CNCPLS Comisión Nacional de Concertación de Políticas Laborales y Salariales
Confecoop Confederación de Cooperativas de Colombia
CUT Central Unitaria de Trabajadores
DAFP Departamento Administrativo de la Función Pública
EGERH Estrategia de gestión del recurso humano en Colombia
ESE Empresas Sociales del Estado
Fedepalma	Federación de Palmicultores de Colombia
Fedesarrollo Federación para la Educación Superior y el Desarrollo
Fenaltrase Federación Nacional de Trabajadores
Fenansibancol Federación Nacional de Sindicatos del Sector Bancario Colombiano
Fonede	Fondo del Empleo y Protección al Desempleo
GEM Global Enterpreneurship Monitor
GNC Gobierno Nacional Central
IIEL Instituto Internacional de Estudios Laborales
Mipymes Micro, Medianas y Pequeñas Empresas
OISS Organización Iberoamericana de Seguridad Social
OMLSS Observatorio del Mercado Laboral y la Seguridad Social de la Universidad Externado de Colombia
PGN Procuraduría General de la Nación
PIDESC Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
SIGOB Sistema de Gestión y Seguimiento a las Metas del Gobierno
SICELE Sistema nacional de certificación de competencias laborales
SMMLV Salario Mínimo Mensual Legal Vigente
SNFCH Sistema nacional de formación del capital humano
Índice de cuadros	Índice de gráficos	Prólogo
Presentación	Primera Parte
Trabajo digno y trabajo decente en Colombia
Introducción	1. El trabajo decente	1.1 Origen del concepto	1.2 El trabajo decente en las normas	1.3 Componentes del trabajo Decente	1.4 Interrelación entre sus componentes	1.5 Aportes teóricos del concepto, ventajas y límites	2. El trabajo digno	2.1 Orígenes del concepto de trabajo digno en Colombia:
El trabajo en el Estado Social de Derecho	2.2 Componentes del trabajo digno	3. La percepción de los actores sociales en torno a las nociones de
trabajo digno y decente	4. Hacia una comprensión convergente de las nociones de trabajo
digno y decente	5. El mercado laboral como espacio de realización y desarrollo de las
capacidades. Un breve diagnóstico del caso colombiano
5.1 Oportunidades de empleo e ingresos	5.2 Derechos laborales	5.2.1	Derechos fundamentales en el trabajo	16
5.2.2	Derechos complementarios que conforman la noción de trabajo
digno	5.3 Seguridad Social	5.4 Diálogo social	Segunda Parte
Modalidades de contratación:flexibilización y precarización del trabajo
Introducción	1. La crisis del contrato de trabajo	¿Qué se entiende por contrato de trabajo y por relación laboral
subordinada?	2. Modalidades de contratación alternativas: Entre la precarización
y la flexibilidad	2.1 Contrato a término fijo: ¿Una mayor flexibilidad sin deterioro de
garantías laborales?	2.2 Empresas de servicios temporales	2.3 Contrato de aprendizaje	3. El auge de modalidades alternativas de contratación en las
percepciones de los actores sociales	4. Consideraciones finales: el impacto sobre las dimensiones
del trabajo decente de las nuevas modalidades de
contratación.	4.1 Sobre las oportunidades de empleo e ingresos.	4.2 Sobre los derechos de los trabajadores	4.3 Sobre la seguridad social	4.4 Sobre el diálogo social	72
Algunas consideraciones para el diseño de la institucionalidad laboral
Introducción	1.	El debate sobre la institucionalidad laboral: construyendo nuevos
consensos.	1.1 ¿Cuándo la institucionalidad laboral constituye un problema?	1.2 Las perspectivas de diseño institucional	2. Pros y contras de algunos elementos básicos de la institucionalidad
laboral	2.1 Protección de la estabilidad laboral	2.2 Salarios mínimos y costos laborales no salariales	2.3 Regulaciones sobre la negociación colectiva
Elementos para una política laboral en Colombia. Construyendo acuerdos
para hacer realidad el trabajo digno y decente en el país
Introducción	1.	Las obligaciones del Estado colombiano en materia laboral	1.1 El trabajo como derecho humano	1.2 Obligaciones derivadas del derecho internacional	1.2.1	En el sistema universal	1.2.2	En el sistema interamericano	1.2.3	El sistema de normas internacionales del trabajo de la OIT	1.3 Obligaciones derivadas del derecho interno	2. Algunas experiencias internacionales de políticas de empleo
exitosas	2.1	Políticas e instituciones en el mundo del trabajo	2.2	La flexi-seguridad. Las lecciones del caso de Dinamarca y otros
2.3	El caso de Holanda y el Reino Unido:	2.4	Economía informal	2.5	Chile	136
2.6	Brasil	2.7	A manera de reflexión sobre las experiencias
internacionales	3. La evolución del empleo en Colombia en el contexto de la
economía latinoamericana	4. Las políticas en materia laboral en Colombia entre 2002 y 2010
5.	Las políticas en materia laboral y el nuevo gobierno	5.1 La conexión entre crecimiento económico y generación
de empleo en el Plan nacional de desarrollo (PND) 2010-
2014	5.2 Políticas de empleo, políticas laborales y políticas de mercado
de trabajo en el Plan nacional de desarrollo
5.3 El impulso norteamericano, la renovación del acuerdo tripartito
y las políticas laborales	6.	La percepción de las políticas para combatir el desempleo y la
informalidad entre los actores sociales	6.1 Una breve reflexión sobre el problema de la construcción de
consensos para la elaboración de las políticas.	7.	Los problemas laborales en Colombia que una política de
trabajo decente tiene que afrontar prioritariamente	7.1	En cuanto a las oportunidades de empleo e ingresos	7.2	En cuanto a los derechos fundamentales en el trabajo	7.3	En cuanto a la seguridad social	7.4	En cuanto al diálogo social	8.	Lineamientos para una política de trabajo decente en
Colombia	8.1 Enfoque general de la política de trabajo decente	8.2 Recomendaciones prioritarias	8.2.1	En lo relativo a las políticas de empleo	8.2.2	En lo relativo a las políticas laborales	8.2.3	En lo relativo a las políticas de mercado de trabajo	8.3 Recomendaciones específicas a la Procuraduría General de la
Nación	Bibliografía	190
Cuadro 1. Metodología para el diagnóstico de la situación del trabajo
decente en Colombia
Cuadro 2.	Algunos indicadores del mercado laboral para diferentes
grupos poblacionales. Trimestre móvil diciembre 2010 -
febrero 2011	Cuadro 3. Algunas características de la inactividad por sexo. Total
nacional. I semestre - 2011
Cuadro 4. Probabilidades de transición anuales promedio, por nivel de
calificación, género y grupos de edad. total diez ciudades.
junio de 1986 a 2010	Cuadro 5. Niveles de incumplimiento del salario mínimo para distintas
posiciones ocupacionales por zona	Cuadro 6. Indicadores sobre los ingresos laborales por deciles de ingreso,
por sexo y por posición ocupacional. 13 áreas metropolitanas.
2001-2008	Cuadro 7. Algunos indicadores laborales para la población
afrocolombiana que manifestaba estar en el sector informal vs
asalariada. encuesta realizada por la Escuela Nacional sindical
en Buenaventura, Cali, Cartagena y Medellín	Cuadro 8. Algunos indicadores de calidad del empleo de la población
desplazada	Cuadro 9. Algunos indicadores del empleo industrial con base en la
encuesta anual manufacturera. Colombia. 1960 - 2007	Cuadro 10. Porcentaje de personas por categoría ocupacional y tiempo de
duración en el empleo. Cabeceras. Marzo de 2011	Cuadro 11. Evolución de la cobertura de la protección social 2006-2009	Cuadro 12. Evolución de los distintos instrumentos de negociación
colectiva en Colombia y número de beneficiarios. 2001-
2009	Cuadro 13. Acciones de movilización sindical. Colombia. 2008-2009	Cuadro 14.	Cuadro comparativo de violaciones a la vida, libertad e
integridad contra sindicalistas en Colombia, según tipo de
violación. 2008-2009	Cuadro 15. Demandas y colocaciones de trabajadores en misión. 2003-
Cuadro 16. Seguridad económica en los países de américa latina
de acuerdo a nivel de protección del empleo y gasto en
Cuadro 17. Tasas de desempleo de dos dígitos en américa latina para
2002 y 2009 vs. tasas de crecimiento promedio para ese
período	Cuadro 18. Evolución del salario mínimo real y las remuneraciones
medias reales para un grupo de países de américa latina.
2002- 2009 (2000 = 100)	Cuadro 19. Porcentaje de afiliados a salud y pensiones por sexo y
posición ocupacional. Colombia vs. América Latina. 2000 y
Cuadro 20. Empleos generados en Colombia por sector económico.
2003-2010	Cuadro 21.	Inversión ejecutada y empleos generados a través del
componente de infraestructura de la alta consejería para la
política anticíclica en Colombia	Cuadro 22. Programas que conformaron la política laboral y las políticas
de mercado de trabajo del gobierno en el período 2002-
2010	Cuadro 23. Resultados de los programas de crédito y emprendimiento
que conformaron la política laboral del gobierno en el período
2002-2010	Cuadro 24. Cobertura de programas de capacitación en el marco de las
políticas laborales y del mercado de trabajo del gobierno en
el período 2002-2010	Cuadro 25. Algunos indicadores sobre el alcance del diálogo social en
Colombia 2002-2009	Cuadro 26. Algunos indicadores del mercado laboral de acuerdo a deciles
de ingreso de la población. Colombia 2007	191
Gráfico 1. Interrelaciones entre las dimensiones del trabajo
decente	Gráfico 2. Estructura del empleo en colombia por posición
ocupacional y variación entre 2009 y 2011	Gráfico 3. Evolución del empleo formal por niveles de educación.
13 áreas metropolitanas. 2009-2011	Gráfico 4. Tasa de desempleo e informalidad por edades. 13
ciudades. Promedio 2009
Gráfico 5. Tiempo promedio de duración del desempleo para
distintos grupos poblacionales. I trimestre de 2008 a III
trimestre de 2009	Gráfico 6.	Tasas de participación de las personas entre 5 y 17 años.
2001-2007. Total nacional. Cabecera y resto	Gráfico 7. Comparación de los indicadores básicos de actividad
económicaentrelapoblaciónurbanadelpaísylapoblación
desplazada inscrita en el rupd. Julio de 2010 Gráfico 8. Distribución de los ocupados por posición ocupacional.
cabeceras municipales del país y población desplazada
según inscripción en el rupd. Julio de 2010
Gráfico 9. Tasa de sindicalización en colombia (personas afiliadas a
sindicatos/total de ocupados del país). 1945-2009	Gráfico 10. Empresas de servicio temporal por regiones a julio
2009	Gráfico 11. Evolución del número de cta según fecha de reporte en el
registro de confecoop	Gráfico 12. Porcentaje de trabajadores que devengan menos del mínimo
vs porcentaje del salario mínimo frente al salario del
trabajador medio de la economía. América latina Gráfico 13. Posiciones ocupacionales por sexo 2002-2009. Colombia
vs. promedio de américa latina	Gráfico 14. Tasa de subempleo por insuficiencia de horas para un
grupo de países de américa latina. 2007-2010	Gráfico 15. Tasa de participación, tasa de ocupación (eje izquierdo) y
tasa de desempleo (eje derecho) en colombia en el período
2003-2010	73
Gráfico 16. Tasas de crecimiento promedio y participación en la
generación de empleo por sectores económicos. 2002-2010	Gráfico 17. Tasa de informalidad en empresas de hasta 5 trabajadores,
tasa de desempleo subjetivo y tasa de desempleo objetivo.
2006 - 2010. Trimestre móvil octubre-diciembre	Gráfico 18. Niveles de intervención estatal en el funcionamiento del
mercado laboral según el plan nacional de desarrollo	Gráfico 19. Mecanismo de identificación de las causas de una baja
capacidad de generación de empleo de calidad. parte I	Gráfico 20. Mecanismo de identificación de las causas de una baja
capacidad de generación de empleo de calidad. Parte II	Gráfico 21. Enfoque y recomendaciones prioritarias de la propuesta de
política	203
La razón de ser de esta importante investigación tiene sus fundamentos en el Estado
social de derecho y en las funciones constitucionales y legales de la Procuraduría
General de la Nación como máximo organismo del Ministerio Público en el Estado
colombiano instituido desde el año 1830, encargado de vigilar el cumplimiento
de la Constitución y las leyes, la guarda y promoción de los derechos humanos,
la protección del interés público, la vigilancia de la conducta oficial de quienes
desempeñan funciones públicas, la defensa del patrimonio público, y de los derechos
y garantías fundamentales, entre otras funciones. La Procuraduría General de la
Nación tiene una serie de funciones pero la función preventiva, es considerada su
principal responsabilidad ya que, como su nombre lo indica, va orientada a “prevenir
antes que a sancionar”, a vigilar el actuar de los servidores públicos y a advertir
cualquier hecho que pueda ser violatorio de las normas vigentes; esta función implica
también impulsar, solicitar y hacer seguimiento a políticas públicas.
De otra parte, la Procuraduría Delegada para Asuntos del Trabajo y la Seguridad
Social cumple funciones de carácter preventivo y de intervención, establecidas en
los artículos 24 del Decreto 262 de 2000 y 18 de la Resolución No. 017 de 2000.
En el marco de su función preventiva, la Procuraduría Delegada para los Asuntos
del Trabajo y la Seguridad Social desarrolla actividades encaminadas a alcanzar los
ideales de respeto por los derechos y garantías laborales y de la seguridad social
de los colombianos, desde la perspectiva que le confía la Constitución Política de
Colombia al Ministerio Público.
Por las anteriores funciones y en razón al número de quejas que llegan a la
Procuraduría General de la Nación en materia de empleo, se acudió al programa del
fortalecimiento de la gestión preventiva de la Procuraduría General de la Nación,
que auspicia USAID y se planteó la necesidad de adelantar una investigación
que permitiera hacer un diagnóstico de la calidad del trabajo en Colombia y del
cumplimiento de los postulados constitucionales sobre trabajo digno y decente,
con el fin de darlo a conocer al país, para que se tomen medidas al respecto. La
investigación brindaría herramientas a la Procuraduría General de la Nación para
adelantar su labor preventiva sobre trabajo digno y decente en Colombia; y su
propósito sería también fortalecer la gestión preventiva en materia laboral.
De esta forma, en el año 2009 la Procuraduría General de la Nación presentó a
consideración del Programa de Derechos Humanos de USAID, para su financiación,
un proyecto de investigación socio-jurídico denominado “Conceptualización del
Trabajo Digno y Decente en Colombia”, con el ánimo de lograr un diagnóstico
real de la problemática de las relaciones laborales en nuestro país y presentar
observaciones a las autoridades del trabajo, sobre políticas públicas que se deben
adoptar para superar las condiciones del mercado laboral colombiano. Desde el inicio
del proyecto de investigación, se ha contado con el decidido apoyo y permanente
esfuerzo de USAID; del personal de MSD Colombia, liderados por los doctores Olga
Lucia Gaitán, coordinadora del Área de Fortalecimiento de Estado del Programa
de Derechos Humanos de USAID y Juan Felipe Ogliastri, oficial de proyecto;
igualmente, con los funcionarios de Dejusticia.
Este proyecto fue aprobado por USAID y se procedió a seleccionar al consultor
quedando en primer lugar el equipo de Dejusticia, liderado por el profesor Rodrigo
Uprimmy.
Los objetivos y contenido de la investigación son, entre otros, los siguientes:
	Analizar los problemas más importantes del trabajo en Colombia a partir del
enfoque del trabajo digno y decente.
	Determinar las obligaciones del Estado colombiano en materia laboral
(enfoque jurídico) y Convergencia de los conceptos trabajo digno y decente.
	Establecer modalidades de contratación: flexibilización y precarización.
	Analizar la crisis del contrato de trabajo.
	Brindar herramientas para el diseño de una nueva institucionalidad laboral.
	Ofrecer elementos para una política laboral en Colombia.
	Estudiar algunas experiencias Internacionales exitosas en materia de empleo.
	Observar la evolución del empleo en Colombia en el contexto de la economía
	Determinar la conexión entre generación de empleo y PND 2010-2014.
	Indagar acerca de las percepciones de políticas para combatir desempleo.
	Establecer los problemas laborales que tiene que afrontar prioritariamente
Colombia para generar trabajo decente.
	Ofrecer los lineamientos para una política de trabajo decente en Colombia.
	Brindar recomendaciones a la Procuraduría General de la Nación.
Dentro del proyecto de investigación se adelantaron distintas actividades: trabajo de
campo con trabajadores, empleadores, académicos, gremios, gobierno y estudiosos
del tema; encuesta a 664 hospitales y clínicas en diversas regiones del país,
para indagar sobre la forma como estaban compuestas sus nóminas de personal,
discriminando entre trabajadores de planta y tercerizados. Los resultados de tal
encuesta se dan a conocer en el presente libro y sus conclusiones llaman la atención
sobre situaciones que riñen con el justo desarrollo de la actividad laboral en el sector
salud y sobre la necesidad de adoptar instrumentos legales que permitan la equitativa
aplicación del derecho laboral colombiano.
Como se puede advertir, la Procuraduría General de la Nación está trabajando, dentro
de la órbita de su competencia preventiva, en una de las problemáticas que más afecta
a los trabajadores colombianos: la informalidad, el desempleo, las desigualdades,
el contrato realidad, el no reconocimiento de prestaciones y las formas de empleo
que riñen contra la Constitución y normas internacionales ratificadas por Colombia.
Nuestra preocupación ha sido permanente y los esfuerzos seguirán encaminados
a lograr que en nuestro país las relaciones laborales se desarrollen dentro de los
postulados de dignidad y decencia que exige la principal actividad social humana, de
la cual deriva la subsistencia, la protección social, la productividad y la posibilidad
del desarrollo personal y familiar.
La actividad de la Procuraduría General de la Nación en temas laborales es
permanente y diversa; así, en el mes de mayo del presente año, con el auspicio del
Programa de Derechos Humanos de USAID, y como importante complemento a
la actual investigación, se hizo el lanzamiento de la campaña institucional, que
promueve el libre y responsable ejercicio de la actividad sindical y aboga por la
contratación directa de los trabajadores.
Este documento constituye una importante contribución en el marco del Estado
social de derecho, para el diagnóstico y solución de la problemática de trabajo
en Colombia, por lo cual para la Procuraduría como garante de los derechos
fundamentales y representante de la sociedad, es muy grato poner esta valiosa
herramienta a disposición de las ramas del poder público, empleadores, trabajadores,
organismos nacionales e internacionales, académicos y sociedad en general.
Agradecemos nuevamente todo el apoyo de USAID, MSD y Dejusticia, organismos
que hicieron posible esta investigación.
El tema del trabajo ocupa un lugar prioritario entre las preocupaciones sociales. El
trabajo es la instancia a través de la cual las personas obtienen los recursos necesarios
para realizar sus proyectos de vida de manera autónoma. El trabajo es un elemento
esencial para definir la identidad propia, es un mecanismo de integración social y
es además una de las actividades mediante las cuales los individuos realizan sus
aspiraciones personales y hacen su aporte productivo a la sociedad. Adicionalmente,
en países como Colombia, existe una estrecha conexión entre la seguridad social
y las relaciones laborales, lo cual hace depender el hecho de que una gran parte
de la población pueda gozar de sus derechos sociales básicos de un adecuado
funcionamiento de los mercados laborales. Por estas y otras razones se ha llegado a
afirmar que las políticas dirigidas a la generación de trabajo decente constituyen la
mejor manera de hacer política social.
En Colombia, la persistencia de tasas de desempleo superiores al 10%; la existencia de
un sector informal que genera alrededor de la mitad de los empleos; la discriminación
que el mercado laboral efectúa contra las mujeres, los jóvenes, las personas en
situación de discapacidad, los desplazados, entre otros; el incumplimiento de los
estándares laborales; el abuso de figuras como las cooperativas de trabajo asociado;
las bajas tasas de sindicalización; la precariedad de los mecanismos de negociación
colectiva y la baja proporción de cotizantes en el sistema de seguridad social, revelan
la complejidad de los problemas asociados al mundo del trabajo y ponen de presente
la insuficiencia de los esfuerzos que el Estado ha invertido para superarlos. Estos
fenómenos evidencian que el desempeño actual del mercado laboral en Colombia
no permite un salto cualitativo en términos del desarrollo económico y social del
país. En la medida en que se perpetúe este panorama desolador en materia laboral,
el trabajo continuará siendo un motivo de frustración y no una fuente de realización
personal de los trabajadores y trabajadoras colombianos.
Conscientes de la necesidad de abordar integralmente tales problemas, este libro
presenta una síntesis de los resultados de la investigación “Conceptualización del
trabajo digno y decente en Colombia” realizada por el Centro de Estudios de Derecho,
Justicia y Sociedad -DeJuSticia, con el apoyo técnico y financiero del Programa de
Derechos Humanos de USAID, operado por MSD Colombia Ltda., y la Procuraduría
Delegada para Asuntos del Trabajo y la Seguridad Social.
La investigación se propuso como objetivo analizar algunos de los problemas más
importantes del mundo del trabajo en Colombia para determinar el alcance y las
causas del déficit de trabajo digno y decente en el país, y proponer recomendaciones
para su superación. Las cuatro partes en las que se divide el presente libro son una
síntesis de un total de 8 documentos que la componen y que están disponibles para
consulta en la página web de la Procuraduría General de la Nación, del Programa de
Derechos Humanos de USAID y de DeJuSticia.
Los conceptos de trabajo decente y trabajo digno, aunque en ocasiones son
utilizados como sinónimos, tienen fuentes normativas diferentes. El enfoque de
trabajo decente ha sido desarrollado ampliamente por la Organización Internacional
del Trabajo a partir de 1999 y la noción de trabajo digno constituye el referente
normativo fundamental del ordenamiento jurídico colombiano en materia laboral.
La primera parte del presente libro explica brevemente estos dos conceptos y
plantea una propuesta de convergencia entre ambos basada en la idea, inspirada en
el enfoque de desarrollo humano, de concebir el mundo del trabajo como un espacio
de realizaciones personales y de incremento de las oportunidades. A partir de esta
propuesta conceptual, se ofrece un panorama de la situación del trabajo digno y
decente en Colombia en la actualidad.
Entre los factores que en el debate público se han destacado como causas del
déficit de trabajo digno y decente en el país se encuentra la utilización recurrente de
modalidades atípicas de contratación laboral, distintas al contrato de trabajo clásico.
La utilización abusiva de estas formas de contratación alternativas para encubrir
relaciones de trabajo subordinadas, desconociendo los presupuestos legales bajo los
cuales estas figuras pueden funcionar legítimamente, ha generado una gran polémica
en torno a su compatibilidad con el trabajo digno y decente. Por lo tanto, en la
segunda parte del libro se analizan con detalle los fundamentos legales, la importancia
estadística y las consecuencias sobre las dimensiones del trabajo decente de algunas
de las modalidades de contratación alternativas que más discusiones han generado
en los últimos años: el contrato a término indefinido, las empresas de servicios
temporales, el contrato de aprendizaje, los contratos civiles y administrativos de
prestación de servicios y las cooperativas de trabajo asociado. El capítulo concluye
que estas modalidades de contratación, siempre y cuando sean utilizadas conforme
al marco legal que las rige, permiten a los empleadores una mayor adaptación a las
exigencias del entorno, pero para evitar que impliquen un deterioro de las garantías
laborales es preciso construir un sistema de protección social de carácter universal
que mitigue el impacto sobre el bienestar de los trabajadores de la mayor flexibilidad
de las relaciones laborales, y fortalecer de manera significativa los sistemas de
inspección, vigilancia y control del Estado colombiano en materia laboral.
Otro de los factores a los que se les ha asignado una importancia fundamental para
explicar los altos niveles de desempleo e informalidad que han caracterizado a
la economía colombiana, son las características del régimen laboral colombiano.
Según los economistas ortodoxos, la existencia de rigideces en el funcionamiento
del mercado laboral, tales como la indexación del salario mínimo a la inflación
o los costos no salariales que debe asumir un empleador en el sector formal, han
condenado al segmento más pobre de la población al desempleo y al rebusque en el
sector informal. Este mismo diagnóstico ha sustentado en el pasado la realización
de reformas laborales para flexibilizar el mercado laboral, que no han tenido los
resultados esperados. Por esta razón, los detractores de estas reformas insisten en que
la flexibilización laboral no es la vía para resolver los problemas, mientras que los
defensores de las reformas se aferran a su diagnostico y opinan que la flexibilización
laboral ha sido incipiente. La polarización en la discusión ha impedido que la
institucionalidad laboral, entendida como el conjunto de entidades y disposiciones
que regulan el mundo del trabajo, sea modificada en función del desarrollo económico
y social del país. Por tal razón, en la tercera parte del libro se realiza un balance
crítico de esta discusión, se propone un nuevo marco analítico desde el cual diseñar
nuevas agendas para reformar la institucionalidad laboral, y se analizan, con base en
literatura especializada a nivel internacional, algunas de las regulaciones laborales
que más polémica han suscitado: las tendientes a proteger la estabilidad laboral, las
que limitan la flexibilidad salarial y finalmente aquellas que regulan la negociación
Tomando como punto de partida las reflexiones de los tres primeros capítulos, en la
cuarta y última parte del libro se presentan unas recomendaciones para la construcción
de una política pública de trabajo decente en el país. Para ello se destacan, en primera
medida, las obligaciones jurídicas del Estado colombiano en materia laboral. En
segunda instancia se ofrecen una serie de experiencias exitosas de generación de
empleo a nivel internacional, con el ánimo de mostrar que es posible ampliar las
garantías laborales al tiempo que se logra reducir el desempleo, y extraer lecciones
de países que han optado por diferentes vías para hacerlo. Posteriormente, se
compara la evolución del empleo en Colombia con respecto a lo sucedido en el resto
de América Latina, y se sintetiza la evolución de las políticas laborales en el período
2002 a 2010, con el ánimo de describir el contexto desde el cual debe partir el diseño
de políticas laborales en la actualidad. A renglón seguido se ofrece un análisis crítico
de la estrategia de empleo del gobierno del presidente Santos y de los desafíos más
urgentes en las diferentes dimensiones del trabajo decente, para con base en ello
formular unos lineamientos y unas propuestas de política para la construcción de un
Pacto por el trabajo decente, la transformación productiva y la protección social, que
debe ser sometido a consideración por los actores del diálogo social.
La propuesta de política pública, y en general toda la metodología a partir de la
cual se realizó la investigación, se basa en la convergencia de tres elementos. El
primero de ellos es el enfoque de derechos. La idea fundamental de este enfoque es
que los avances o retrocesos en el tema laboral deben ser juzgados a la luz de las
obligaciones jurídicas del Estado en esta materia, y que entre las distintas estrategias
que puedan existir para combatir el déficit de trabajo digno y decente en el país, deben
preferirse aquellas que no impliquen una afectación de los derechos ya adquiridos
El diagnóstico que atribuye los problemas del mercado laboral al exceso de garantías
quetienenlostrabajadoresformales,nosoloesdébildesdeelpuntodevistaexplicativo
–pues desconoce otros factores como la conexión entre la política macroeconómica
y el objetivo de generación de empleo, la debilidad institucional, la incapacidad del
sistema educativo de adaptarse a las necesidades del mercado laboral formal, o el
peso que sectores intensivos en capital tienen en el tipo de crecimiento del país en
detrimento de otros intensivos en empleo- sino que además es incompatible con un
enfoque de derechos. La presente investigación pretende destacar que aun existen
muchos caminos que explorar para combatir el déficit de trabajo digno en el país,
antes que resignarse a aceptar que solo se puede generar empleo recortando garantías
laborales. La imaginación ante el desempleo y la informalidad no se ha agotado y
todavía quedan alternativas para corregir estos problemas que sean respetuosas de
El segundo de los elementos que caracteriza a la investigación es el de la
fundamentación técnica. Si bien resulta imprescindible partir de un enfoque
de derechos, los problemas laborales no pueden pensarse al margen de sus
determinantes económicos, los cuales remiten a una serie de discusiones técnicas
sobre el funcionamiento del mercado laboral que deben ser abordadas si se pretende
ajustar la realidad del mundo del trabajo en el país a lo consignado en las normas.
Por esta razón la investigación aquí presentada combina un enfoque tanto jurídico
como socio-económico, que se manifiesta en la consulta de fuentes estadísticas
-particularmente de las encuestas de hogares del país y de los anuarios estadísticos
producidos por la Cepal- y literatura especializada para sustentar los diagnósticos y
las propuestas que aquí se ofrecen.
Pero adicionalmente, la discusión de los asuntos laborales en el país se caracteriza
por profundas divisiones teóricas y políticas. En el nivel de los diagnósticos, existe
una confrontación permanente entre quienes atribuyen los problemas del desempleo
y la informalidad a las rigideces del mercado laboral (tales como los elevados
costos no salariales y la indexación del salario mínimo a la inflación), y quienes lo
atribuyen al modelo de desarrollo del país, a una política pública insuficiente, entre
otros factores. Esta polarización se traslada al diálogo social, con el agravante de que
existe un ambiente de desconfianza y hostilidad entre las partes.
No obstante, por profundas que sean las diferencias, el diálogo social debe ser el filtro
necesarioporelquepasentodaslaspropuestasdepolíticaenmaterialaboral.Ladiscusión
pública de estas propuestas les confiere la legitimidad necesaria para que puedan tener
algún éxito en su implementación, y el aporte de los distintos actores no puede más
que enriquecer su contenido. Por tal razón, además de combinar el enfoque de derechos
y la fundamentación técnica, la investigación contempló una etapa de entrevistas,
realizadas durante el segundo semestre del año 2010, para recoger las percepciones de
sindicatos, gremios, representantes del gobierno nacional, académicos, investigadores
y la realización de talleres, en el primer semestre de 2011, para socializar los resultados
de la investigación en los espacios regionales donde convergen estos actores: las
subcomisiones de Políticas Laborales y Salariales de las cinco principales ciudades del
país: Bogotá, Barranquilla, Bucaramanga, Cali y Medellín.
La aproximación metodológica al mundo del trabajo a partir del diálogo con los
protagonistas de los temas laborales aporta información cualitativamente distinta a
la del análisis de las fuentes normativas que regulan las relaciones de trabajo, o al
examen de las estadísticas sobre el mercado laboral que se utilizan en el libro. La
particularidad del análisis de las percepciones de los distintos actores es que a través
de éstas se puede captar cómo una misma realidad impacta de forma diferente a los
distintos grupos de interés involucrados. El análisis de las percepciones también
puede informar sobre la manera en que los actores construyen sus identidades y
producen discursos y comprensiones alternativas sobre la realidad para convencer a
otros de que son las correctas, y así lograr los objetivos políticos que se proponen.
Asimismo, las percepciones reflejan dónde están los puntos que motivan los conflictos
y las alianzas entre los actores, y permiten avanzar también hacia la comprensión de
los obstáculos y los respaldos de eventuales reformas a la legislación y la política
Con la combinación de fuentes normativas, académicas, estadísticas y de los aportes
realizados por los actores del diálogo social que caracteriza la metodología de la
investigación, se espera que los resultados aquí presentados representen un valioso
insumo para lograr una discusión más fructífera de los temas laborales en el país,
ya que solo a través de la combinación entre enfoque de derechos, solidez técnica y
deliberación democrática será posible construir políticas de trabajo decente eficaces,
en torno a las cuales todos los actores decidan comprometerse.
El propósito de este primer capítulo es aclarar el significado y el alcance teórico y
práctico de las nociones de trabajo decente y trabajo digno. La aclaración es nece-
saria en razón de que los dos conceptos con frecuencia son usados indistintamente.
Aunque existen en el mundo del trabajo otros conceptos y dimensiones de la reali-
dad laboral que es importante tener en cuenta, el trabajo decente y el trabajo digno
son tal vez dos de los conceptos más amplios y a los que se alude con mayor reite-
ración en el contexto colombiano.
A pesar de que el concepto de trabajo decente se encuentra aún en elaboración, los
desarrollos posteriores a su origen y las discusiones que éste ha propiciado han
permitido configurar una nueva manera de aproximarse a los problemas del mundo
del trabajo. Esta manera de abordar el tema se distingue tanto de las aproximaciones
macroeconómicas tradicionales, como de las perspectivas de la calidad o la dignidad
del empleo porque, además de recoger las preocupaciones por la productividad, el
crecimiento, el adecuado funcionamiento de los mercados o las condiciones laborales,
logra incorporar en un solo concepto los principales anhelos que los hombres y las
mujeres del planeta aspiran a realizar en el ámbito del trabajo.
Partiendo del convencimiento que la influencia de un enfoque teórico sobre el diseño
de las políticas públicas se ve fortalecida por la apropiación que los actores sociales
hagan de iniciativas internacionales políticamente vinculantes y que la efectividad
de las políticas públicas depende de que tan adecuado sea el enfoque con el que
se elaboren, el primer capítulo de este libro busca integrar los componentes de la
noción de trabajo digno al marco analítico más amplio que ofrece el enfoque de
trabajo decente, para desde esta perspectiva realizar un breve diagnóstico del mundo
del trabajo en Colombia.
El trabajo decente como concepto empezó a ser usado en junio de 1999 cuando el
director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavia,
presentó su primer reporte a la Conferencia Internacional del Trabajo (OIT, 1999).
En esa oportunidad, el director general señaló que el mundo se encontraba en un
período de adaptación a una economía naciente, caracterizada por el surgimiento de
modelos inequitativos de distribución de las riquezas, y que a raíz de la creciente
desigualdad aquel era un período de inestabilidad. Teniendo en consideración ese
contexto general, planteó que la orientación política, técnica y orgánica de la OIT
tendría que adaptarse a los nuevos retos, y ese giro estratégico consistiría, justamente,
en adoptar como objetivo principal la promoción del trabajo decente.
Para referirse al nuevo objetivo que guiaría la acción de la organización, el director
general usó las siguientes palabras: “Actualmente, la finalidad primordial de la OIT
es promover oportunidades para que los hombres y las mujeres puedan conseguir
un trabajo decente y productivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y
dignidad humana” (OIT, 1999). Y agregó que para cumplir con ese propósito era
necesario trabajar sobre cuatro objetivos estratégicos:
En ese primer momento, el concepto de trabajo decente se integró alrededor de la
idea de promoción de oportunidades de empleo productivo tanto para hombres como
para mujeres, pero no pensando en cualquier empleo productivo, sino en el que se
ajustara a ciertas condiciones de calidad y respeto por el diálogo social y los derechos
de los trabajadores. A partir de esa formulación inicial la OIT se ha embarcado en la
realización de múltiples estudios con diferentes propósitos, como por ejemplo el de
lograr una mayor elaboración conceptual del trabajo decente, hacer más operativa la
noción (a través de la elaboración de indicadores) y contrastar la realidad del trabajo
en los diferentes países con los propósitos del concepto (por medio de la utilización
de los indicadores y de la evaluación de las políticas que buscan alcanzar la decencia
1.2 El trabajo decente en las normas
Aunqueesciertoqueelconceptodetrabajodecentehaadquiridomuchoprotagonismo
desde su aparición en 1999, a la hora de tratar de encontrar fundamentos normativos
para el mismo la tarea se complica. Se trata, esencialmente, de un concepto doctrinal.
Una primera explicación para esto puede ser que se trata de un concepto de origen
muy reciente. Los instrumentos internacionales que de manera más importante y
general han regulado el trabajo como derecho1 son todos anteriores a la Memoria del
director general de la OIT de 1999. No es de extrañar pues que ninguno de ellos se
refiera al concepto de trabajo decente; aunque sí incluyen algunos de los elementos
que, como se explicará en la siguiente sección, se tienen como componentes del
trabajo decente. Hay que fijarse entonces en las normas laborales posteriores a la
aparición del concepto.
Teniendo en consideración que la idea del trabajo decente nació de la OIT, cabría
esperar que los convenios de esta organización recogieran el concepto. Sin embargo,
de los siete convenios2
posteriores a la presentación del concepto por parte de
Juan Somavia en junio de 1999, únicamente tres3
mencionan al trabajo decente.
Ninguno de ellos hace algún desarrollo o profundización del concepto, sino que
sólo se refieren a él como mandato fundamental de la organización. En cambio, en
los informes generales de la Comisión de Expertos en la Aplicación de Convenios
y Recomendaciones el concepto de trabajo decente aparece incluido con mucha
En conclusión, el concepto de trabajo decente tiene más arraigo en fuentes
doctrinarias que normativas. En algunos instrumentos de derecho internacional
se encuentra simplemente mencionado, aunque como se verá más adelante, estas
referencias describen un concepto más parecido al de trabajo digno adoptado por
Colombia, que al de trabajo decente presentado por la OIT en 1999. Para el caso de
otras herramientas normativas del derecho internacional (como la Convención sobre
los derechos de las personas con discapacidad), los componentes que hacen parte
Como lo señala la Observación General No. 18 del Comité de derechos sociales, económicos y
culturales, el derecho al trabajo aparece consagrado en el artículo 23 de la Declaración Universal de
Derechos Humanos (1948), en el artículo 8 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
(1966), en el artículo 5 de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de
Discriminación Racial (1965), en el artículo 11 de la Convención sobre la Eliminación de todas las
formas de discriminación contra la mujer (1979), en el artículo 32 de la Convención sobre los Derechos
del Niño (1989), en los artículos 11, 25, 26, 40, 52 y 54 de la Convención Internacional sobre la
protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y sus familiares. Además existen
múltiples instrumentos regionales que también lo consagran, como “la Carta Social Europea de 1961 y
la Carta Social Europea Revisada de 1996 (parte II, art. 1), la Carta Africana de Derechos Humanos y
de los Pueblos (art. 15) y el Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos
en materia de derechos económicos, sociales y culturales [Protocolo de San Salvador], de 1988 (art.
6) (…). De forma similar, el derecho al trabajo ha sido proclamado por la Asamblea General de las
Naciones Unidas en la Declaración sobre el Progreso y el Desarrollo en lo Social, aprobada mediante
la resolución 2542 (XXIV), de 11 de diciembre de 1969 (art. 6)”.
Los siete convenios de los que se habla son: C182 Convenio sobre las peores formas de trabajo
infantil, de 1999; C183 Convenio sobre la protección de la maternidad, de 2000; C184 Convenio
sobre la seguridad y la salud en la agricultura, de 2001; C185 Convenio sobre los documentos de
identidad de la gente de mar (revisado), de 2003; MLC Convenio sobre el trabajo marítimo, de 2006;
C187 Convenio sobre el marco promocional para la seguridad y salud en el trabajo, de 2006; y C188
Convenio sobre el trabajo en la pesca, de 2007.
Los convenios de la OIT que mencionan el trabajo decente son el C185, C187 y C188.
del concepto de trabajo decente son mencionados como elementos relacionados con el
derecho al trabajo, pero en ningún caso aparece alguna consagración en la que los cuatro
componentes estén integrados en una sola definición como ocurre con el trabajo decente.
1.3 Componentes del trabajo decente
El planteamiento del concepto de trabajo decente en los términos tan generales en que
fue presentado inicialmente ha llevado a que la noción sea objeto de múltiples intentos
doctrinarios por precisarla4
. La misma OIT encomendó a su Instituto Internacional
de Estudios Laborales (IIEL)5
la tarea de crear un paradigma del trabajo decente que
contara con una estructura teórica de fondo (Ministerio del trabajo de Argentina,
2004), para poder integrar programáticamente los cuatro objetivos estratégicos que
configuran el trabajo decente. Fue entonces cuando el IIEL precisó que los cuatro
objetivos estratégicos de la OIT no eran simples finalidades, sino que representaban
los componentes mismos del concepto de trabajo decente.
A partir de esa aclaración, aunque existen variaciones en cuanto a los elementos
específicos del trabajo decente que agregan los diferentes autores, en términos generales
se trata de desarrollos específicos de los cuatro objetivos estratégicos de acción de la
A continuación se realiza una presentación de los cuatros componentes del trabajo
decente indicando su contenido y lo que pretenden conseguir. Como se explicó
anteriormente, el concepto de trabajo decente tiene poco fundamento normativo
pero amplia base doctrinaria, por ese motivo la descripción de sus componentes
se desarrollará por completo a partir de definiciones doctrinarias. Además, como
el contenido específico de cada uno de los componentes es objeto de discusión por
parte de los distintos doctrinantes que han tratado el tema, en esta descripción se
incluyen únicamente los puntos en los que hay relativo consenso.Adicionalmente, se
hace referencia a los indicadores que se han propuesto para medir el comportamiento
de cada uno de los cuatro elementos en los distintos países.
a. Oportunidades de empleo e ingresos: partiendo de que para poder hablar de
trabajo decente hay que contar, en primer lugar, con trabajo, este componente
contiene un análisis de distintas condiciones relativas a la suficiencia de empleo en
los países y la remuneración de los trabajadores.
Algunos de los intentos más importante por precisar el concepto están en: Egger y Sengenberger
(2001); Dharam Ghai (2006); Ministerio del trabajo de Argentina (2004); Sen (2008); Uriarte (2001);
Barreto Ghione (2003); Espinoza (2004).
Este instituto fue fundado en 1960 por la OIT como centro de estudios, educación e investigación en
los temas relacionados con el trabajo. Dentro del organigrama de la OIT se encuentra ubicado entre los
órganos que informan directamente al director general.
El empleo del que se habla aquí no se limita a una categoría determinada de trabajo,
sino que comprende tanto las modalidades formales de contratación laboral como
los empleos en condiciones más informales, e incluso el autoempleo. Dentro de la
definición caben igualmente los empleos realizados desde el hogar (incluyendo el
trabajo doméstico en el que con frecuencia se emplean las mujeres), como los que se
desempeñan en la calle o en fábricas. Así mismo, son objeto de análisis los trabajos
remunerados tanto en dinero como en especie, los que se realizan en jornada diurna
o nocturna, media o completa, y aquellos en los que el empleador es una persona
jurídica, natural, o el Estado mismo.
Estas condiciones de empleo varían de país en país de acuerdo a distintos factores
tales como el nivel de desarrollo, el ingreso per cápita, la distribución de recursos
y la existencia de políticas económicas y laborales de distintas clases (Ghai, 2006).
Teniendo en consideración la amplitud del concepto de empleo y las particularidades
que el mismo puede presentar en un contexto específico, se han presentado varios
esfuerzos por desarrollar un conjunto de indicadores que permitan medir las
condiciones de empleo de un determinado país (Anker, 2003). En Colombia, por
ejemplo, el Centro de Investigaciones Sociojurídicas de la Universidad de Los
Andes (Cijus), presentó al Viceministerio de Relaciones Laborales del Ministerio
de la Protección Social, una “Propuesta sobre la definición de política pública para
la generación de trabajo digno y decente en el país” (Cijus, 2008). A través de esa
propuesta el Cijus, como lo había dicho antes Dharam Ghai (2006), afirmó que para
poder medir el componente empleo del trabajo decente era necesario tener en cuenta
i. Las oportunidades de empleo: por mediode estacategoríase busca definir si laoferta
de empleo de un país es suficiente en términos de cantidad y variedad para satisfacer
la demanda del mismo. Los indicadores presentados por el Cijus que podrían ser
útiles para medir las oportunidades de empleo son: a. Tasa global de participación, b.
Tasa de ocupación, c. Tasa de desempleo, d. Subempleo por insuficiencia de horas y
e. Tasa de desempleo juvenil.
ii. La aceptabilidad de la remuneración: el principal incentivo de los trabajadores
para desempeñar sus tareas es el de obtener una remuneración que les permita
mantener condiciones adecuadas de vida a ellos y a sus familias. Como se señaló
antes, la remuneración que se tiene en cuenta para el concepto de trabajo decente no
es únicamente la que se hace en dinero, sino también en especie. Este último tipo,
por supuesto, es mucho más difícil de medir que el primero. Para evaluar qué tan
aceptable es el pago por un trabajo, los indicadores que pueden ser útiles son: a. La
tasa de pago inadecuado, y b. La medida de la pobreza absoluta.
iii. Las condiciones de trabajo: como se había afirmado antes, el concepto de trabajo
decente no se refiere únicamente a la cantidad sino también a la calidad de las
condiciones de empleo. De tal forma que para examinar estas condiciones hay que
tener en cuenta factores como la duración de las jornadas de trabajo, el descanso, la
existencia de medidas de protección a la salud ocupacional, entre otros.
b. Derechos de los trabajadores: en palabras de Dharam Ghai (2006, Pág.28)
este componente “constituye el marco ético y legal para todos los elementos del
trabajo decente. Su objetivo es asegurar que el trabajo se asocie con la dignidad,
equidad, libertad, remuneración adecuada, seguridad social y voz, representación y
participación para todas las clases de trabajadores. Los derechos del trabajo forman
parte de una agenda más amplia de derechos humanos, que a su vez se derivan de
una larga tradición de profundas raíces filosóficas, teológicas y jurídicas”.
En términos más concretos, como elemento constitutivo del trabajo decente, los
derechos de los trabajadores están referidos principalmente al conjunto de normas
laborales de protección a las libertades básicas de los trabajadores, o derechos
fundamentales del trabajo (Rodgers, 2007). Por este motivo Dharam Ghai (2006)
señala que el principal ámbito de operación de este componente del trabajo decente
está en el campo normativo, así su reconocimiento y aplicación efectiva dependa
más de la capacidad institucional y de los recursos que asignen los Estados a este fin.
La Declaración sobre los principios y derechos fundamentales en el trabajo,
aprobada por la OIT en 1998, y que reúne ocho convenios sobre los derechos de
los trabajadores, puede ser considerada como una de las consagraciones normativas
que de manera más integral presenta los derechos a los que aquí se hace referencia.
Específicamente, esas convenciones se refieren a la libertad sindical, al derecho de
sindicación y de negociación colectiva, a la abolición del trabajo forzoso, al trabajo
infantil y a la no discriminación e igualdad entre el trabajo de mujeres y hombres.
Además, esta Declaración ha servido de marco de referencia para las normas sobre
esos mismos temas adoptadas por los Estados.
Con base en los temas de esas convenciones el Cijus (2008) señaló los elementos por
tener en cuenta a la hora de medir los derechos de los trabajadores como componente
del trabajo decente. Los indicadores resultantes están referidos al trabajo infantil
(número de niños desescolarizados y ocupados), a la discriminación laboral
(principalmente mediciones de la participación y diferencia salarial por género), a la
estabilidad laboral y al trabajo forzado.
c. Protección social: este componente del trabajo decente se refiere a la seguridad
social de los trabajadores, es decir, al objetivo de brindarles una salvaguarda, a ellos
y a sus familias, en los casos en que se presenten contingencias como la enfermedad
o los accidentes laborales, la maternidad, la muerte, la vejez, el desempleo y la
invalidez. Relacionado con este mismo componente, algunos autores como Anker
(2003) señalan también a las condiciones físicas de seguridad del lugar de trabajo;
hablan entonces de “las condiciones que preservan y fomentan la integridad física
y psicológica de los trabajadores”, y señalan que para que esas condiciones puedan
ser alcanzadas es necesario que los Estados sigan la recomendación del Convenio
número 155 de la OIT, sobre Seguridad y salud de los trabajadores, de acuerdo
con la cual las políticas que implementaran en esta materia deberían “prevenir los
accidentes y los daños para la salud que sean consecuencia del trabajo, guarden
relación con la actividad laboral o sobrevengan durante el trabajo, reduciendo al
mínimo, en la medida en que sea razonable y factible, las causas de los riesgos
inherentes al medio ambiente de trabajo” (Ibid Pág. 180)
Algunos de los indicadores relacionados con este componente del trabajo decente
son: la ratificación e implementación de los convenios internacionales relevantes en
la materia, la tasa de afiliación al sistema de seguridad social (incluyendo pensiones,
cesantías y riesgos profesionales), cantidad de gasto público en seguridad social,
número de inspectores del trabajo por trabajadores, entre otros.
d. Diálogo social: es una manifestación de la democracia que se expande hasta el
ámbito del trabajo. Este componente supone que los actores con intereses en los
asuntos del trabajo puedan dar a conocer su punto de vista directamente o a través de
sus representantes y así influir en la toma de las decisiones que les conciernen. Estas
decisiones giran en torno a aspectos específicos de la relación con un determinado
empleador, pero también a temas mas generales tales como las políticas laborales,
económicas y sociales que determinan las condiciones de empleo (Ghai, 2006).
En este diálogo están llamados a participar no solo los trabajadores, que de manera
más frecuente se agrupan en organizaciones sindicales, sino también los empleadores
y el Estado. Se trata de una comunicación tripartita que utiliza la misma estructura
organizativa adoptada por la OIT. Tras la exposición de las justificaciones aportadas
por cada una de las partes interesadas, el diálogo social que hace parte del trabajo
decente debe conducir al encuentro de soluciones negociadas que gocen de una
amplia aceptación por parte de todos los actores. De esa manera se logra que la voz
de los trabajadores sea escuchada y tomada en consideración con tanta importancia
como la de los sectores económicamente más influyentes.
Paraestablecerelgradodeéxitoconquesepresentaeldiálogosocialenundeterminado
contexto, el Cijus (2008) afirma que pueden usarse indicadores relacionados con la
libertad de asociación, como por ejemplo el porcentaje de población trabajadora
sindicalizada, la cantidad de trabajadores bajo los beneficios de una convención
colectiva, la frecuencia con que se presentan paros y huelgas, entre otros. Ghai
(2006) agrega la ratificación y observancia de los Convenios de la OIT sobre libertad
de asociación y negociación colectiva, los niveles de participación en la toma de
decisiones en el lugar de trabajo y el grado de intervención de los trabajadores,
empleadores y de organizaciones de la sociedad civil en las instituciones hacedoras
de políticas públicas relativas al empleo.
1.4 Interrelación entre sus componentes
La interrelación entre los componentes del trabajo decente puede ser complementaria
o antagónica dependiendo de factores como la institucionalidad laboral, la estructura
tributaria, el nivel de desarrollo y la conflictividad de las relaciones sociales
prevalecientes en un país. Por ejemplo, en países donde la seguridad social se
financia en parte a través de impuestos a la nómina, como es el caso de Colombia, una
ampliación de su alcance (por la vía de un aumento de las contribuciones a seguridad
social) puede significar un encarecimiento del precio del factor trabajo que altere
su demanda en el mercado. Por el contrario, en países donde la financiación de la
seguridad social no depende de los impuestos a la nómina, entonces una ampliación
de su alcance probablemente no tenga efectos tan significativos sobre la demanda de
trabajo y con ello sobre las oportunidades de empleo e ingresos.
Para poner otro ejemplo, la normatividad que regula la forma en que se realiza el
diálogo social en un país, la estructura de contratación y la diferencia en el poder de
negociación de los actores involucrados puede determinar agendas con contenidos
diferentes para la ampliación de los derechos laborales. Por ejemplo, en contextos
donde existen restricciones al derecho de asociación para los trabajadores con
formas de contratación atípicas, y donde estas formas de contratación son la regla
y no la excepción, de tal forma que solo un porcentaje de trabajadores del sector
formal tiene posibilidades reales de sindicalización, la agenda de negociación
puede concentrarse en la ampliación de las garantías de los trabajadores del sector
formal. Por el contrario, si los trabajadores con formas de contratación atípicas
tienen posibilidades de constituir organizaciones sindicales y el marco normativo
que regula el diálogo social es incluyente con este tipo de trabajadores, entonces la
agenda de negociación puede involucrar reivindicaciones que traten de asegurar el
respeto de los derechos laborales para todos los trabajadores y no solo para los del
sector formal. De esta forma, el fomento del diálogo social en un país puede derivar
en trayectorias diferentes de reforzamiento de los derechos laborales.
El gráfico 1 ilustra la interrelación entre éstas y las demás dimensiones que componen
la noción de trabajo decente en el contexto colombiano.
Gráfico 1. Interrelaciones entre las dimensiones del trabajo decente
Determina nivel de
salarios, las priorida-
des de la política de
empleo y en función
de qué actores se
permite relación
Laboral mas flexible
definen el marco legal de la
relación entre trabajo y
laboral altera
anda y oferta .
reduce carga en
iento Amplian el
en el diálogo y
su poder de
inaalcancede
derechosypresionapor
queserealiza,sus
potencialidadesyla
es Empleo e
En principio, se entiende que existe una relación complementaria entre las
dimensiones, es decir, que el reforzamiento de una de ellas implica a su vez mayores
posibilidades de lograr progresos en las otras. Sin embargo, al menos en el contexto
colombiano, existen aspectos que es necesario modificar para garantizar que la
complementariedad entre estas dimensiones sea aún mayor: para que cualquier
avance en alguno de las dimensiones que hacen parte de la noción de decencia en el
trabajo genere un círculo virtuoso sobre las otras. Entre estos aspectos por reformar
1) La necesidad de consolidar un sistema de protección social de carácter universal
que no dependa del tipo de inserción laboral que tienen las personas (para que de esa
forma la ampliación de los derechos laborales y del alcance de la seguridad social no
tenga efectos negativos sobre la generación de empleo).
2) El fortalecimiento del poder de negociación de los actores estructuralmente
más débiles (para que el diálogo social genere agendas de negociación sobre la
protección de los derechos laborales y la seguridad social incluyentes con los grupos
poblacionales cuya inserción al mercado laboral es más precaria).
3) La consolidación de un proceso de transformación productiva que haga compatible
el crecimiento económico con la generación de trabajo decente (para que los avances
en la dimensión de oportunidades de empleo tenga impactos positivos sobre los
ingresos, los derechos laborales, el acceso a la seguridad social y las posibilidades
de participar en el diálogo social de la mayoría de los trabajadores colombianos).
1.5 Aportes teóricos del concepto, ventajas y límites
Apartir de la presentación que el director general de la OIT hizo en 1999 del concepto
de trabajo decente, además de los muchos intentos por precisar su significado y el
alcance de cada uno de sus componentes, se han dado también discusiones en torno
a cuál es el valor o nuevo aporte teórico que el mismo incorpora a la discusión de los
aspectos relacionados con el trabajo.
Las respuestas a esta pregunta dependen de lo que se haya definido previamente
como contenido del trabajo decente y extensión de sus componentes. Sin embargo,
según María Estela Lanari (Ministerio del trabajo de Argentina, 2004) es posible
diferenciar entre dos tendencias valorativas. Por un lado, los que consideran que el
trabajo decente es una categoría vacía de contenido, y que por tanto no realiza un
aporte significativo a las discusiones de los asuntos relativos al trabajo, sino que se
limita a reencauchar nociones que tradicionalmente se han tenido en cuenta en el
debate sobre el trabajo. Por otro lado están quienes piensan que aunque la categoría
se sostiene sobre otras ya antes existentes, cuenta con el mérito de presentar un
enfoque integrado de esas conceptualizaciones tradicionales.
Amartya Sen (2008), por ejemplo, considera como gran acierto de la formulación del
concepto de trabajo decente su universalidad. En la medida en que incluye el trabajo
de todas las clases de trabajadores, sin hacer distinciones entre sectores económicos,
condiciones de contratación, tipos de empleador y formas de remuneración, entre
otras particularidades. Sen considera además que es un acierto del concepto el tener
en cuenta las preocupaciones propias de todos y cada uno de los que tienen intereses
comprometidos en la dimensión humana del trabajo.
Gerry Rodgers (2007) encara una de las objeciones más difíciles que tradicionalmente
se le han formulado al concepto de trabajo decente: la idea de que en las sociedades
más pobres el problema prioritario no es tanto la decencia en el trabajo como el
trabajo mismo, queriendo significar con ello que es preferible generar trabajos
precarios, si esto es necesario para darle empleo a mucha gente, que poder ofrecerle
una ocupación decente solo a unos pocos. Conforme a esta formulación existiría una
incompatibilidad entre la dimensión cuantitativa y cualitativa del trabajo.
Si bien el autor reconoce que puede existir esta disyuntiva, también afirma que
asumir las dimensiones cualitativas del empleo como un objetivo social no debe
depender del grado de desarrollo de un país, puesto que las aspiraciones de la gente
frente al trabajo siempre van más allá del simple acceso a un empleo.
El otro argumento con el cual combate esta difícil objeción es que la disyuntiva
entre las dimensiones cualitativas del trabajo y la generación de empleo no es
absoluta, e incluso puede invertirse bajo una institucionalidad apropiada; además,
si una institucionalidad respetuosa de los derechos laborales no se implanta desde
las primeras etapas de desarrollo de un país, se corre el riesgo de transitar por
una senda de desarrollo inestable, al tiempo que la sociedad estaría aceptando el
supuesto éticamente cuestionable de que el recorte de garantías laborales es una vía
adecuada para lograr un mayor progreso social6
. Esta idea remite a una distinción
esclarecedora realizada por Amartya Sen sobre dos formas distintas de abordar el
problema del desarrollo social (Sen, 1999; Pág. 54): “según la primera, el desarrollo
es un proceso feroz, con mucha sangre sudor y lágrimas, un mundo en el que la
dureza exige prudencia […] Según esta severa actitud, estas cosas [los derechos
políticos y humanos y el lujo de la democracia] pueden defenderse más tarde, cuando
el proceso de desarrollo haya dado suficientes frutos: lo que se necesita aquí y ahora
es dureza y disciplina […] Esta dura actitud contrasta con otro punto de vista según
el cual el desarrollo es esencialmente un proceso agradable”.
El paradigma del trabajo decente bien podría inscribirse dentro del tipo de enfoques
que comparten esta segunda actitud, pues se basa en la creencia de que el respeto
a los derechos laborales no es incompatible con la generación de empleo y con el
desarrollo nacional, sino que antes bien, podría reforzar y acelerar la consecución
de estos objetivos. Precisamente, uno de los principales desafíos de los defensores
del trabajo decente siempre ha sido intentar demostrar el impacto positivo que su
cumplimiento tiene sobre el crecimiento y el desarrollo económico (OIT, 2011c).
Dharam Ghai (2006), por su parte, señala que la universalidad del trabajo decente se
debe a la universalidad misma de sus componentes (que son a la vez los objetivos
estratégicos de la OIT). Estos objetivos, indica, “son válidos a través del amplio
espectro de variedad institucional y de los diversos grados de desarrollo”, aunque
no se puede afirmar lo mismo a través de todos los tiempos. La población trabajadora
de todas las sociedades encuentra deseable la libertad de asociación y en cambio
se opone a la discriminación laboral, al trabajo forzado y al trabajo infantil en
condiciones peligrosas y perjudiciales. Los trabajadores desean participar a través
del diálogo social en la toma de las decisiones que afectan sus trabajos y sus vidas,
tanto en el nivel de las empresas, como en el de los Estados, las regiones e incluso
a nivel mundial. Asimismo, todas las personas y todas las sociedades desean un
trabajo en condiciones de dignidad y seguridad, y para el cual haya una remuneración
adecuada. Finalmente, es una aspiración universal gozar de un mínimo de seguridad
social y económica en la vida y en el trabajo.
Pero además de lo anterior, considera Ghai que la función más útil que cumple la
noción de trabajo decente está en que proporciona un marco unificado para el análisis
de los diferentes aspectos relevantes en relación con el trabajo; estos aspectos son
los mismos componentes del concepto antes presentados. Ese tratamiento unificado,
Amartya Sen aborda este mismo problema buscando una compatibilidad entre los objetivos que la
sociedad se propone y un enfoque de derechos (Sen, 2000).
además,permitedetectarlasposiblesrelacionesdecolaboraciónocomplementariedad
y los eventuales choques entre los aspectos más relevantes del mundo del trabajo7
De manera más general, sostiene el mismo autor, las interacciones entre los
componentes del concepto de trabajo decente pueden traducirse en cooperación y
coordinación entre las políticas laborales, económicas y sociales. Como resultado
de esos esfuerzos conjuntos podrían alcanzarse buenos resultados tanto en el plano
económico como en el social. En relación con esto afirma el Cijus (2008; Pág. 4) que
el trabajo decente es “uno de los instrumentos más idóneos para enfrentar los retos
de la economía globalizada, toda vez que ofrece dividendos económicos, y es un
instrumento para que los pobres escapen de las garras de la pobreza (…) El trabajo
decente, en consecuencia, puede incrementar la productividad de las empresas y
fomentar esquemas de crecimiento más equitativos y sostenibles”.
Finalmente, hay que reconocer que otro de los logros del concepto está en el
reconocimiento expreso que hace del igual valor que tiene el trabajo de hombres
y mujeres. Ese reconocimiento aparece claramente desde la primera mención
del trabajo decente que hizo Juan Somavia en la Memoria que presentó ante la
conferencia mundial del trabajo en junio de 19998
Por otro lado, aunque son importantes las ventajas que pueden reconocérsele al
concepto de trabajo decente, también hay que tener en cuenta los límites que lo
caracterizan. En primer lugar, si se reconoce que el análisis conjunto de los cuatro
componentes del trabajo decente resulta útil porque proporciona una visión completa
de todos los aspectos relevantes del mundo del trabajo, llevar a cabo análisis
fraccionados de uno o algunos de los componentes, que no tengan en consideración
los otros, supone ignorar la ventaja que trae la visión integral del problema.
Ghai (2006) plantea una serie de preguntas acerca de las implicaciones que tienen los componentes
del trabajo decente entre sí. Por ejemplo, expone cuestionamientos tales como si la seguridad social
tiene un efecto adverso sobre el volumen de empleo, si el diálogo social conduce a un aumento de la
productividad y mejoramiento de las remuneraciones, si se presenta un conflicto entre la calidad y la
cantidad de empleo, o cuál es el impacto de las negociaciones colectivas en el volumen de empleo,
entre otros. Teniendo en cuenta posibles implicaciones como las anteriores el marco del trabajo decente
permite coordinar de manera más efectiva los esfuerzos en la realización de las políticas públicas en
materia laboral, económica y social. En la misma línea Gerry Rodgers (2007; Pág.4) afirma que el
trabajo decente es un intento por darle coherencia interna a objetivos económicos y sociales, de manera
que “Proveer el empleo sin considerar su calidad y contenido no conduce hacia el progreso. Promover
los derechos en el trabajo sin preocuparse por el hecho de que existan o no trabajos para quienes los
requieran es igual de infructífero. La representación y el diálogo social son necesarios para asegurar
que la gente pueda expresarse y sea tenida en cuenta”.
Juan Somavia. Memoria del Director General: Trabajo decente. Disponible en línea en: http://www.
ilo.org/public/spanish/standards/relm/ilc/ilc87/rep-i.htm#1. La finalidad. Consultado el 30 de agosto
En segundo lugar, como sostiene Dharam Ghai (2006), aunque el trabajo decente
puede reconocerse como una aspiración universal, las características institucionales y
políticas necesarias para que sea una realidad están condicionadas por circunstancias
específicas del país del que se trate. Concretamente señala que cada país necesita
llevar a cabo una formulación de políticas que busque la decencia en el trabajo a partir
de su propia historia, tradiciones, nivel de distribución de los recursos, estructura
social y económica, estado de desarrollo, entre otras particularidades9
2. El trabajo digno
Aunque el trabajo digno no es un concepto exclusivamente colombiano sino que
antes aparece mencionado con frecuencia en instrumentos internacionales de
derecho, en esta sección se realiza una exploración de la noción en el ordenamiento
constitucional colombiano. Cabe mencionar, sin embargo, que los desarrollos
del concepto en la jurisprudencia constitucional son de los más avanzados que se
encuentran en la materia, pues por medio del bloque de constitucionalidad han ido
recogiendo elementos nuevos que aparecen en los instrumentos internacionales
de derechos humanos, e interpretando los ya existentes de acuerdo a esas mismas
Aparte del enriquecimiento del concepto colombiano de trabajo digno por medio
del bloque de constitucionalidad, es difícil establecer con exactitud de dónde tomó
el constituyente colombiano la idea de calificar al trabajo por el que abogaba como
digno, pues de las discusiones plasmadas en las gacetas constitucionales 23 y 85
(sobre el trabajo como valor fundamental y como derecho, respectivamente), no se
extrae ninguna referencia concreta a algún instrumento del derecho internacional
que inspirara esta consagración.
2. 1 Orígenes del concepto de trabajo digno en Colombia: el trabajo en el Estado
En la Constitución de 1991 el trabajo adquirió una importancia enorme con la que
no contaba antes. Con la conversión del Estado colombiano en un Estado social
de derecho el trabajo pasó a ocupar un lugar central por la triple calidad que se le
reconoció; en Colombia, desde entonces, el trabajo sería principio, deber y derecho.
El reconocimiento como principio tiene lugar desde el preámbulo, en donde se
empieza a hacer alusión al trabajo como uno de los fines hacia los que propende
Pese a la existencia de las particularidades de cada país, Ghai (2006) propone una tipología de países
de acuerdo con sus condiciones socioeconómicas comunes, para de esa manera hacer menos relativista
la Constitución, y luego, en el artículo primero cuando se señalan a la dignidad
humana y al trabajo, entre otros, como fundamentos del Estado social de derecho.
Por otra parte, la consagración constitucional del trabajo como derecho y como
deber se lleva a cabo a través de los artículos 25 y 53 de la Carta10
Entender a la dignidad humana como uno de los pisos axiológicos de la
Constitución supone que la misma debe verse reflejada en todas las demás
consagraciones constitucionales. Por esta razón la Corte Constitucional señaló
que “Como principio, la dignidad humana, se vierte al interior de todos los
derechos fundamentales que la reafirman dentro de nuestro Estado Constitucional
y democrático. Son los derechos fundamentales y el respeto a éstos, los que
ponen en evidencia la trascendencia de la dignidad humana al interior de
nuestra sociedad”11
. En la medida, entonces, en que al trabajo se le reconoce
la calidad de derecho fundamental12
, el mismo debe estar condicionado por las
exigencias de la dignidad humana.
El respeto por la dignidad representa la valoración de las personas únicamente por
su naturaleza humana, sin tener en cuenta otras consideraciones. Ello significa
que bajo ninguna circunstancia puede tratarse a la persona como medio para
alcanzar diferentes fines, sino que ella representa un fin en sí misma. La Corte
Constitucional lo ha dicho de la siguiente forma: “La dignidad de la persona
humana no permite que ésta sea reducida a la condición de cosa u objeto,
carente de autonomía, lo que sucede cuando por actos particulares se dispone
de la libertad o del cuerpo de un ser humano”13
Art. 25 CP: El trabajo es un derecho y una obligación social y goza, en todas sus modalidades,
de la especial protección del Estado. Toda persona tiene derecho a un trabajo en condiciones dignas
y justas. Art. 53 CP: El Congreso expedirá el estatuto del trabajo. La ley correspondiente tendrá en
cuenta por lo menos los siguientes principios mínimos fundamentales: Igualdad de oportunidades para
los trabajadores; remuneración mínima vital y móvil, proporcional a la cantidad y calidad de trabajo;
facultades para transigir y conciliar sobre derechos inciertos y discutibles; situación más favorable al
trabajador en caso de duda en la aplicación e interpretación de las fuentes formales de derecho; primacía
de la realidad sobre formalidades establecidas por los sujetos de las relaciones laborales; garantía a la
seguridad social, la capacitación, el adiestramiento y el descanso necesario; protección especial a la
mujer, a la maternidad y al trabajador menor de edad. El Estado garantiza el derecho al pago oportuno
y al reajuste periódico de las pensiones legales. Los convenios internacionales del trabajo debidamente
ratificados, hacen parte de la legislación interna. La ley, los contratos, los acuerdos y convenios de
trabajo, no pueden menoscabar la libertad, la dignidad humana ni los derechos de los trabajadores.
Sentencia C-425 de 2005. M.P. Jaime Araújo Rentería. Ver también la Sentencia C-898 de 2006.
Desde sus inicios la Corte Constitucional reconoció el carácter fundamental del derecho al trabajo.
Ver, por ejemplo, la Sentencia T-457 de 1992. M.P. Ciro Angarita Barón.
Sentencia T-498 de 1994. M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz.
Pero la idea de que el trabajo como derecho deba estar en armonía con la dignidad de
la persona no deviene únicamente de este ejercicio de subsunción, sino que aparece
consignada de manera explícita en el mismo texto constitucional. Específicamente,
el artículo 25 establece que “El trabajo es un derecho y una obligación social y goza,
en todas sus modalidades, de la especial protección del Estado. Toda persona tiene
derecho a un trabajo en condiciones dignas y justas” (subrayado fuera del texto). A
partir de esta premisa, la Corte Constitucional acentúa que las condiciones en que el
trabajo se realiza son constitucionalmente relevantes.
El fundamento normativo constitucional del trabajo digno, entonces, puede
encontrarse por dos vías. Por un lado, a través de la referencia a la dignidad humana,
que como principio fundante del Estado social de derecho debe reflejarse en todo
el ordenamiento jurídico, y de manera concreta, sobre las distintas dimensiones del
trabajo. Por el otro, acudiendo a la referencia expresa de los art. 25 y 53 de la C.P.
que dan muestra de la relevancia que la Constitución le otorga a las condiciones en
las que se desempeña el trabajo.
2. 2 Componentes del trabajo digno
Luego de identificar que el trabajo digno es un concepto relevante constitucionalmente,
y al que acude la Corte Constitucional con relativa frecuencia para resolver los conflictos
de intereses que se le presentan, surge la pregunta acerca de cuál es el contenido del
mismo, o en otras palabras, de cuáles son sus componentes. La respuesta a esta pregunta
está en gran parte condicionada por el reconocimiento que previamente se hizo de las dos
vías por las que se puede llegar al fundamento constitucional del trabajo digno.
Por consiguiente, es posible, por un lado, partir de la noción de trabajo en condiciones
dignas y justas que se encuentra expresamente consignada en el artículo 25 de la C.P.
En tal caso, la definición de cuáles son los elementos que se encuentran incluidos en la
misma, esto es, de los elementos que componen el trabajo digno, resulta relativamente
sencilla, pues a partir de la Sentencia T-457 de 1992 la Corte Constitucional estableció
que estas condiciones eran los mismos principios básicos del trabajo que aparecen en
el artículo 53 C.P, como se explicará a continuación. Desde allí se generó un acuerdo
relativamente claro –y que hasta ahora no ha tenido variaciones importantes- en relación
con cuáles son esas las condiciones dignas de que habla el artículo 25 de la Carta.
Por el otro, en cambio, cuando se habla del trabajo digno como resultado de que
la dignidad humana –en su calidad de principio fundamental del Estado social
de derecho- penetra todas las demás disposiciones constitucionales, así como
que encuentre reflejo en cada una de las esferas de la vida de las personas, la
determinación de los elementos constitutivos de la noción de trabajo digno no se ha
hecho de manera tan sistemática.
A partir de lo anterior, se describirán a continuación cada uno de los elementos que
la Corte Constitucional ha reconocido en su jurisprudencia como constitutivos de las
condiciones dignas y justas del trabajo de que habla el artículo 25 de la C.P.
2.2.1 El trabajo en condiciones dignas y justas del artículo 25 de la Constitución
Como se ha afirmado, desde muy temprano la Corte Constitucional se encargó de señalar
por medio de su jurisprudencia cuáles eran las condiciones dignas y justas del trabajo de
las que se habla en el artículo 25 C.P. En las primeras sentencias que se refirieron a que el
derecho constitucional al trabajo debía desarrollarse en determinadas condiciones (como
lo ordena el artículo 25 C.P.), la Corte se limitó a decir que “La Constitución Nacional
prevé en normas posteriores [al artículo 25] los parámetros que fijan las condiciones del
derecho al trabajo (art. 52, a 58 y 64)”14
En el mismo año, sin embargo, la Corte Constitucional indicó, a través de la Sentencia
T-457 de 1992, que las condiciones que debían estar presentes en la relación laboral para
poder afirmar que la misma se desarrollaba en condiciones dignas y justas (como lo
ordena el artículo 25 C.P.) eran las mencionadas en el artículo 53 de la Constitución. Dijo
adicionalmente que dichas condiciones deberían ser reconocidas como parte del derecho
al trabajo de todos los trabajadores, independientemente del tipo de relación laboral que
tuvieran, ya fuera ésta entre particulares, o entre la administración y sus servidores. Se ha
afirmado incluso, que los que actualmente no trabajan y los desempleados también son
sujetos del derecho al trabajo en condiciones dignas y justas15
Los principios del artículo 53 son los siguientes: “Igualdad de oportunidades para
los trabajadores; remuneración mínima vital y móvil, proporcional a la cantidad y
calidad de trabajo; estabilidad en el empleo; irrenunciabilidad a los beneficios mínimos
aplicación e interpretación de las fuentes formales de derecho; primacía de la realidad
sobre formalidades establecidas por los sujetos de las relaciones laborales; garantía a la
seguridad social, la capacitación, el adiestramiento y el descanso necesario; protección
especial a la mujer, a la maternidad y al trabajador menor de edad”.
A continuación se mostrará brevemente la manera en que la jurisprudencia de
la Corte Constitucional ha dado aplicación a los principios del artículo 53 como
componentes del trabajo en condiciones dignas. Se presentarán, además, algunas
de las subreglas constitucionales que la Corte ha creado mediante la resolución de
casos concretos, en los que su decisión ha estado fundamentada en la protección
Sentencia T-451 de 1992 M.P. Ciro Angarita Barón.
Sentencia C-531 de 2005. M.P. Manuel José Cepeda Espinosa.
de uno o varios de los principios del artículo 53 de la C.P., como condiciones del
trabajo en condiciones dignas.
a. Igualdad de oportunidades para los trabajadores: este principio es un
desarrollo del mandato más general del artículo 13 de la Constitución que, por un
lado, establece que a los iguales se les dé igual protección y tratamiento y que a los
diferentes se les trate distinto en razón de esas diferencias, y por el otro, prohíbe la
discriminación con base en los llamados criterios sospechosos (esto son: sexo, raza,
origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica).
Como se sabe, pretender aplicar este principio puede ser difícil en ocasiones
en las que no es claro si el tratamiento diferenciado que se le da a alguien está
razonablemente justificado por condiciones especiales de esa persona (como sería el
caso, por ejemplo, de las acciones afirmativas para asegurar que la contratación de
un número de hombres y de mujeres sea equilibrada) o si, por el contrario, obedece
a razones típicamente discriminatorias16
(como cuando por ejemplo se despide
a alguien únicamente por razón de su situación de discapacidad). En los casos en
los que resulta dudoso si la diferenciación se constituye en discriminación o no,
la Corte ha señalado la necesidad de aplicar el método argumentativo del test de
proporcionalidad17
, a partir del cual es posible saber si, razonablemente, el trato
diferenciado en un caso determinado constituye discriminación o no18
Cuando el derecho que está en juego en un determinado caso es el derecho al trabajo, la
determinación razonable y objetiva de que hubo un tratamiento discriminatorio significa
el reconocimiento de que hubo una violación a las condiciones dignas y justas del
. En palabras más generales, que se presentó un atentado en contra del trabajo
La discriminación o sentido negativo de la diferenciación a la que se hace referencia, tal como está
definida por el diccionario de la Real academia de la lengua española, es un trato diferenciado basado
en razones por las que no se debería diferenciar. Se lleva a cabo, entonces, por medio de la selección
o señalamiento a una determinada persona que cuenta con ciertas características (alguna o algunas de
las ya mencionadas como categoría sospechosa), para posteriormente excluirla o tratarla como si fuera
El test de proporcionalidad tiene tres partes básicas que se aplican de manera más o menos estricta
dependiendo de la relevancia del tema de que se trate. En primer lugar, parte de establecer si los fines
que se quiere alcanzar con determinada decisión son constitucionalmente aceptables. Luego analiza si
los medios para alcanzar dichos fines resultan acordes con la Constitución. Finalmente, examina si los
medios para alcanzar los fines son necesarios.
T-230 de 1994. Ejemplo de solución de caso con base en el test de proporcionalidadd para determinar
si hubo discriminación o no.
Sentencia T-677 de 2001, M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra. Así lo estableció la Corte
Constitucional en esta sentencia donde analizó el caso de la diferencia de trato en la asignación de rutas
entre transportadores. En esta oportunidad la Corte aplicó el test de proporcionalidad para determinar si
la diferencia de trato constituía o no un acto discriminatorio.
La discriminación como desconocimiento del principio de igualdad, en el ámbito
laboral, suele presentarse con mayor frecuencia bajo las formas de discriminación
porsexo20
,pororientaciónsexual21
ypordiscapacidad22
.Esastresclasesdediscriminación
usualmente se presentan en dos momentos diferentes: cuando se pretende acceder a un
cargo y cuando se lleva a cabo la fijación salarial23
. En este último caso, el del salario, la
Corte ha precisado que las condiciones particulares del patrono no pueden traducirse en
un tratamiento diferenciado en el momento de establecer los salarios de los trabajadores24
b. Remuneración mínima vital y móvil: las condiciones de dignidad y justicia de
que habla el artículo 25 de la C.P. imponen que el salario que se le dé a un trabajador
por utilizar su fuerza a favor de su patrono sea, en primer lugar, proporcional o
equivalente a la cantidad y calidad del trabajo. Adicionalmente, implican que esa
remuneración sea mínima vital y móvil.
El carácter de vital hace alusión a que la fuerza que el trabajador utiliza en beneficio
de su patrón debe ser compensada a través de una remuneración que le permite llevar
una vida digna, pues es ésta la forma en que el trabajador se asegura un sustento para él
mismo y para su familia. La movilidad, por su parte, ha sido entendida como el derecho
que le asiste al trabajador para que el poder adquisitivo de sus salarios se mantenga en el
tiempo, lo cual no implica que siempre se le deba hacer un incremento salarial25
Un empleo, entonces, en el que el salario no cumpla con alguna de estas
características, sería un empleo con condiciones contrarias a las del trabajo digno,
pues la compensación que recibe el trabajador por la realización de sus labores
no le permitiría “satisfacer las necesidades - materiales, sociales y culturales -
En relación con este tipo de discriminación la Corte ha señalado en diversas ocasiones que “la
exclusión de ciertas actividades de la aplicación de la igualdad de trato, cuando el sexo constituye una
condición determinante del ejercicio profesional, configura una hipótesis excepcional y, por lo mismo,
debe ser objeto de una interpretación restrictiva”, Sentencia T-026 de 1996, M.P. Vladimiro Naranjo
Mesa. Otras sentencias en la que se sostiene el mismo criterio: T-326 de 1995 M.P. Alejandro Martínez
Caballero, y T-624 de 1995, M.P. José Gregorio Hernández Galindo.
Ver Sentencia C-481 de 1998 M.P. Alejandro Martínez Caballero, sobre homosexualidad de docente.
Ver Sentencia C-531 de 2000 M.P. Álvaro Tafur Galvis. Relacionado con el tema está la protección
constitucional de la estabilidad laboral reforzada para las personas con discapacidad, ver Sentencia
T-792 de 2004. M.P. Jaime Araújo Rentería. Otro caso de discriminación en razón de la discapacidad:
T-434 de 2008.
Algunas sentencias sobre la discriminación salarial: SU-519 y SU-547 de 1997. Aunque por término
general la tutela no cabe para reclamar el pago de los salarios, estas dos tutelas sentaron la doctrina de
la procedencia de la tutela en casos de discriminación salarial, por violación al principio de “a igual
trabajo, igual salario”.
Ver Sentencia C-051 de 1995. M.P. Jorge Arango Mejía.
Sentencias sobre el ajuste salarial de acuerdo al aumento anual del IPC, que no constituye incremento
del salario, sino mero mantenimiento del poder adquisitivo: C-815 de 1999, C-1433 de 2000, C-1064 de
2001, C-1017 de 2003, C-931 de 2004.
que se reputan indispensables para reponer sus energías y, además, llevar una
vida social y familiar normal”26
En relación con este componente del trabajo en condiciones dignas y justas, ha
precisado la Corte que también supone que esa remuneración se lleve a cabo de
manera oportuna, pues un pago tardío puede ser tan perjudicial para el mantenimiento
de las condiciones de vida del trabajador y su familia, como el mismo no pago. Ha
afirmado la Corte incluso que el pago de la incapacidad durante la enfermedad es
equivalente al pago del salario mientras se está sano27
, de manera que se constituye
también en una condición del trabajo digno.
c. Estabilidad en el empleo: la consagración de la estabilidad laboral como condición
de dignidad en el trabajo, les da a los trabajadores la confianza en que por el correcto
desempeño de sus labores conservarán sus puestos de trabajo y las condiciones que
desde el principio han sido establecidas para que desarrollen sus tareas.
Si se tiene en cuenta que dentro de las potestades patronales se encuentra el ius
variandi, que consiste en la capacidad del empleador de modificar las condiciones
de modo, tiempo y lugar en que el trabajador debe desempeñar sus funciones, podría
pensarse en que esa estabilidad se encuentra amenazada por las facultades con que
cuentan los empleadores. Sin embargo, tan pronto como en la jurisprudencia de la
Corte Constitucional se ha hecho referencia a las condiciones de trabajo dignas y
justas, se ha dejado también en claro que la potestad del ius variandi está limitada
por las condiciones del trabajo digno28
, y por otras normas más.
De esta manera, aunque en principio el empleador tenga el poder para cambiarle al
trabajador las condiciones inicialmente pactadas, los cambios siempre tienen que
hacerse de acuerdo a unas condiciones; en concreto esos cambios tienen que ser
razonables, temporales y justificados, pues de lo contrario se verían como resultado
del puro capricho del empleador, como una violación al trabajo en condiciones
dignas, y no contarían con ningún sustento constitucional.
Por otra parte hay que considerar también que además de esa protección general a
la estabilidad, en la Carta se habla de manera concreta de una estabilidad laboral
reforzada para los sujetos en condiciones de debilidad manifiesta. En esta situación
Sentencia C-252 de 1995.
Sentencias T-311 de 1996 y T-680 de 2008.
Incluso antes de que la Corte Constitucional afirmara –a través de la Sentencia T-457 de 1992 (M.P.
Ciro Angarita Barón) - que las condiciones dignas y justas de trabajo son las del artículo 53 de la CP, ya
en la Sentencia T-407 de 1992 había asegurado que la potestad del ius variandi encontraba su límite en
la vulneración de la dignidad del trabajador. Luego esta afirmación fue recogida nuevamente en otras
sentencias que se referían de manera directa al artículo 53 de la CP como referente principal de las
condiciones de trabajo dignas y justas.
se encontrarían, por ejemplo, las personas en condición de discapacidad, las mujeres
embarazadas29
, los trabajadores con fuero sindical y las personas con VIH.
Para el caso de las personas en condición de discapacidad, la Corte ha manifestado
que la garantía de estabilidad reforzada pone en cabeza del empleador la obligación
de reubicar a los trabajadores con discapacidad parcial, pues de esa estabilidad
depende que puedan vivir en condiciones dignas y justas30
Adicionalmente, la Corte Constitucional ha afirmado que la potestad del ius variandi
del empleador está condicionada también por las características particulares del
empleadodequesetrate,demanerapuesquenopodránseñalarseapriorilasfacultades
que por el ius variandi podría tener un empleador, sino que el establecimiento de
éstas depende en gran medida de la situación de la persona a quien se le quieran
modificar las condiciones de empleo31
. Esto significa que la estabilidad laboral como
componente de las condiciones dignas de trabajo es subjetiva (porque se establece
en relación con cada persona y no en abstracto).
d. Irrenunciabilidad a los beneficios mínimos establecidos en normas laborales:
como se tiene que las normas de derecho laboral son de interés público y establecen
puntos mínimos, resulta por definición contrario a las condiciones de trabajo digno
que se renuncie a esos puntos mínimos establecidos justamente como señal de lo que
resulta inaceptable en términos de condiciones laborales.
e. In dubio pro operario: es uno de los principios rectores del derecho laboral,
según el cual debe optarse por la interpretación más favorable al trabajador de entre varias
posibles, o por la norma que beneficie más al trabajador cuando varias sean aplicables.
f. Primacía de la realidad sobre las formas: es otro principio del derecho laboral
que tiene por fin el evitar que por medio de formalidades se desconozcan los derechos
de los trabajadores. En concreto, como componente del trabajo digno significa que
resulta en contra de las condiciones dignas en el trabajo el hecho de establecer
formalidades que desfiguran la realidad de las relaciones laborales.
g. Garantía a la seguridad social, la capacitación, el adiestramiento y el
descanso: los elementos de capacitación y adiestramiento del trabajo en condiciones
dignas suponen que se reconoce el valor que tiene la persona por ella misma, de
tal forma que se vea como valioso capacitarla para que esté mejor preparada, y no
simplemente descartarla cuando no cuente con todos los conocimientos deseados.
Ver Sentencia C-470 de 1997.
Ver por ejemplo las sentencias T-434 de 2008, T-1040 de 2001 y T-434 de 2008.
Ver Sentencia T-065 de 2007.
Alexander Abreviaturas

References: Resolución 
 artículo 23
 artículo 8
 artículo 5
 artículo 11
 artículo 32
 resolución 
 artículo 25
 artículo 25
 artículo 53
 artículo 25
 artículo 25
 artículo 25
 artículo 25
 artículo 25
 artículo 25
 artículo 25
 artículo 53
 artículo 53
 artículo 53
 resolución 
 artículo 53
 artículo 13
 artículo 25
 artículo 53
 artículo 53
In dubio