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Timestamp: 2019-05-23 12:51:48+00:00

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ORIGEN DEL ACTO JURÍDICO Y SU IMPORTANCIA EN EL MUNDO
HomeCivilACTO JURÍDICO
CONCEPTO DEL ACTO JURÍDICO EN LA DOCTRINA Y EL DERECHO PERUANO
EL ACTO JURÍDICO EN EL PERÚ
EL ACTO JURÍDICO COMO VOLUNTAD
POR SU FINALIDAD MENCIONAMOS
¿QUE ENTENDEMOS POR EL NEGOCIO JURÍDICO?
¿QUE NOS DICE LA DOCTRINA ACERCA DEL NEGOCIO JURÍDICO?
LA DOCTRINA ITALIANA
¿QUE NOS DICE LA DOCTRINA ACERCA DEL ACTO JURÍDICO ITALIANO?
RELACIÓN ENTRE ACTO JURÍDICO Y NEGOCIO JURÍDICO, DIFERENCIA Y SEMEJANZA
GENERO A ESPECIA
¿QUÉ POSICIONES LEGISLATIVAS NACIONALES HA ESTABLECIDO EL LEGISLADOR DURANTE LA EVOLUCIÓN DE LA CODIFICACIÓN CIVIL EN EL EL PERÚ?
EL NEGOCIO JURÍDICO EN EL CÓDIGO DE 1984
El acto jurídico como institución del derecho civil no es una creación legislativa, es decir, no nace en un Código Sustantivo (Código Civil), sino es una elaboración posterior a dicho cuerpo normativo.
Así tenemos, que el acto jurídico es una creación doctrinaría posterior al Código Civil Napoleónico de 1804; esto es, nace en Francia a partir de las Ideas de Domat y Potier y, podríamos señalar que todo ello es como consecuencia de una necesidad impuesta por la sociedad en aquel entonces.
Debe precisarse que los franceses en su Código Civil (primer hito en la codificación civil mundial) regularon lo concerniente a las Convenciones (que son los antecedentes del contrato), creyendo que esta figura jurídica voluntaria sería suficiente para regular todas las relaciones Jurídicas que pudiesen derivarse como producto de lo ejercido de la autonomía de la voluntad y, con innumerables efectos Jurídicos.
Sin embargo ello no fue así ya que existían relaciones jurídicas generadas por la voluntad humana donde era insuficiente la regulación normativa establecida para las convenciones (o contratos), donde a manera de ejemplo existían vínculos jurídicos habidos de una sola voluntad (unilateral), como el reconocimiento de un hijo, o que podía generar también efectos extra patrimoniales, como la adopción, donde la convención no podía regular debidamente estas situaciones generadas ya que ésta se refería esencialmente a voluntades bilaterales y de efectos patrimoniales.
Es por ello que el acto Jurídico asumió esa postura y función de regular todas las relaciones Jurídicas que pudieren propiciarse del ejercicio de la autonomía de la voluntad.
Doctrinariamente el acto jurídico ha sido definido de diferentes maneras, sin embargo es menester precisar que siendo una especie del hecho Jurídico, es necesario para su definición enmarcarlo dentro de esta conceptualización.
Así tenemos, que podríamos señalar que el acto jurídicos: como hecho jurídico viene a ser mi hecho humano (por cuanto es el hombre el que propicia su celebración más no la naturaleza), voluntario (es la manifestación de voluntad fundamental para su generación), lícito (debido a que debe ceñirse necesariamente al ordenamiento legal existente, caso contrario es nulo).
Dentro de la legislación peruana también es de advertir que el Código Civil de 1984 en el artículo 140° establece, lo que nosotros podríamos señalar como, la definición legislativa del acto jurídico cuando señala en forma expresa lo siguiente: «El acto Jurídico es la manifestación de voluntad destinada a crear, regular, modificar o extinguir relaciones jurídicas. Para su validez se requiere:1. Agente capaz.2. Objeto física y jurídicamente posible.3. Fin licito.4. Observancia de la forma presenta bajo sanción de nulidad».
En este contexto debemos precisar que la voluntad que genera el acto jurídico viene a ser aquella voluntad privada, emitida por la persona con plena conciencia y conocimiento de sus alcances y, destinada a producir un efecto querido por el celebrante y, es por este motivo trascendental que se puede afirmar que esta voluntad queda comprendida dentro del ámbito del Derecho Privado ya que la persona no lo hace investido en el ejercicio de algún cargo o función de carácter público o jurisdiccional, donde en estos dos últimos casos si pertenecería a la esfera del Derecho Público ya que estaríamos propiamente frente a actos administrativos o jurisdiccionales, respectivamente.
Así por ejemplo, si una dependencia estatal requiere arrendar un bien inmueble para sus fines, el funcionario autorizado podrá celebrar el contrato de arrendamiento con el propietario, donde estaremos frente a un acto jurídico que comprenderá el ámbito privado, mas no ante un acto administrativo.
Asimismo debemos agregar que el acto jurídico, en esencia, tiene una finalidad jurídica, por cuanto propenderá el generador, de consecuencias en el mundo del derecho, tal como prevé el artículo 140° del Código Civil cuando señala que deberá “crear, regular, modificar o extinguir relaciones Jurídicas”.
De igual manera, es Imprescindible señalar que todo acto jurídico deberá cumplir con los requisitos de validez que recoge la norma civil sustantiva en el artículo antes acotado, conceptos que desarrollaremos en todo su contexto más adelante.
En síntesis, de manera didáctica podríamos señalar que el acto Jurídico es aquella manifestación de voluntad que va a generar efectos jurídicos, es decir, derechos y obligaciones y, por ende, relaciones Jurídicas en su más amplio contexto.
Comenzaremos mencionando sus tres fuentes de la que se nutrido durante el tiempo:
El Código Civil alemán, también conocida como «BGB», (en alemán «Bürgerliches Cesetzbuch»), promulgado en el año de 1896 y vigente a partir de 1900, es una creación de la escuela pandectista alemana, que a partir de las ideas de Savigny y de Ihering busca sentar las bases del derecho civil contemporáneo remitiéndose a los textos orinales del Derecho Romano.
El Código alemán se caracterizó por establecer un desarrollo sistemático desglosando en dos partes dicho cuerpo normativo, es decir, una Parte General y otra Especial, donde precisamente, en los conceptos generales, aparece el negocio Jurídico.
En este punto es menester precisar que el Negocio jurídico (a diferencia del Acto Jurídico) es un aporte doctrinario de la escuela alemana plasmada en un Código Sustantivo, es decir en el Código BGB, donde legislativamente se encontraba desarrollado.
Los alemanes consideraron al Negocio jurídico como uno de los conceptos más amplios o generales de su Código Civil designando en esencia como el acto de voluntad de una o varias personas destinado a producir un efecto Jurídico privado.
Otra definición que podría darse es en el sentido de que el negocio jurídico es aquella declaración de voluntad orientada a obtener una finalidad práctica, lícita y conforme a derecho, dando a la voluntad una connotación de carácter eficiente para entablar relaciones jurídicas, regularlas, modificarlas o extinguirlas.
En este sentido, el conspicuo tratadista alemán Enneccerus en su Tratado de Derecho Civil, nos señala que el negocio Jurídico es aquel donde el contenido de la declaración de voluntad da lugar a las consecuencias jurídicas en cuanto a la creación, modificación o extinción de derechos.
Otro tratadista alemán de renombre, Larenz, señala que por medio del negocio jurídico el individuo configura para sí sus relaciones Jurídicas con otros, siendo esta institución el medio para la realización de la autonomía privada, la misma que debe estar destinada a la producción del efecto jurídico.
A manera de colofón en esta parte, podemos señalar que el negocio jurídico sustenta básicamente en dos pilares; la declaración de voluntad (privada) y la producción de efectos jurídicos lícitos, donde la combinación de ambos facilita el origen y función de esta institución Jurídica.
Como es de conocimiento general, la codificación civil italiana (plasmada en el Código Civil de 1942) constituye el tercer gran hito en la codificación civil mundial, después de los franceses y alemanes respectivamente.
Se debe partir de una premisa fundamental en el sentido de que el negocio jurídico no esto regulado en forma expresa en el Código Civil Italiano de 1942, sin embargo para su desarrollo normativo se remiten a los contratos; aunque con serios cuestionamientos y criticas ya que no puede ser equiparado la institución del negocio jurídico (por su amplitud conceptual y generalidad) con la figura del contrato (que es más limitado en su desarrollo normativo).
Al respecto, el connotado tratadista italiano Francesco Messineo, en su obra Manual de Derecho Civil y Comercial, T. II, señala que el negocio Jurídico, partiendo del hecho jurídico, califica como aquel acontecimiento o situación que produjera una modificación de la realidad Jurídica y, por ello que resulta Jurídicamente relevante ya que de no existir lo señalado, el ordenamiento jurídico permanecería inerte y no nacerían efectos Jurídicos.
Estos hechos interesan al derecho en cuanto están referidos al ser humano o se generan con la voluntad humana.
Como se podrá observar, la doctrina italiana cuando se refiere al negocio Jurídico, lo hace teniendo en consideración a la voluntad esgrimida por el ser humano (como ente generador) y, de igual manera destinada a la producción de efectos Jurídicos conforme al ordenamiento Jurídico existente; lo cual por cierto guarda relación y sigue el mismo criterio establecido primigeniamente por la doctrina alemana plasmada en el Código Civil BGB.
La corriente doctrinaria española recoge el negocio jurídico, aun cuando en el Código Civil te hace referencia al Acto jurídico.
Así tenemos, que conceptualizan al negocio jurídico como aquella declaración o declaraciones de voluntades privadas destinadas a conseguir un fin práctico jurídico, a las cuales el ordenamiento jurídico reconoce como sustento para producir determinadas consecuencias jurídicas.
Los tratadistas españoles inciden en el negocio jurídico como el poder de autorregulación de los intereses Jurídicos realizado por los propios celebrantes, entendiéndose como tal que será la voluntad privada la que determine los alcances bajo los cuales debe regirse el negocio jurídico; el mismo que, indudablemente debe estar destinado a la producción de efectos jurídicos ciñéndose al ordenamiento legal.
Como se ha mencionado anteriormente, existe diferencia, desde et punto de vista histórico, en cuanto al nacimiento del acto y negocio jurídico, respectivamente.
Así tenemos, que el Acto jurídico como institución del derecho civil nace en Francia, no como una creación legislativa (por cuanto no estuvo regulado en el Código Civil francés de 1804), sino como un aporte doctrinario elaborado con posterioridad a dicho código sustantivo, en razón de que las «convenciones» reguladas en este texto normativo, eran insuficientes para regular todas las relaciones que surgían del ejercicio de la autonomía de la voluntad privada.
A diferencia de ello, el negocio jurídico nace con el Código Civil alemán promulgado en el año 1896 y vigente a partir de 1900, donde la doctrina elaborada por los pandectistas alemanes, en este sentido, fue plasmada legislativamente en el citado Código Sustantivo.
En este sentido, la doctrina italiana califica al acto jurídico como un acto de la voluntad humana realizado conscientemente y del cual nacen efectos jurídicos, porque el sujeto al realizarlo quiere determinar un resultado considerado por el derecho, donde este acto puede ser lícito o ilícito.
Mientras que el negocio Jurídico viene a ser una especie del acto jurídico, que consiste en una declaración de voluntad o varias, dirigidas a la producción de efectos Jurídicos que el ordenamiento jurídico reconoce y garantiza, siempre que se trate de efectos lícitos.
Al respecto Fernando Vidal Ramírez en su obra (Acto jurídico, 2007; 37) señala que en la doctrina del negocio Jurídico, al hecho jurídico voluntario se le denomina acto jurídico y se le conceptúa como una conducta humana generadora de efectos Jurídicos que pueden ser lícitos o ilícito.
Pues bien, teniendo en considerado que el negocio jurídico está definido como aquella declaración de voluntad práctica destinada a obtener un fin licito y amparado por el ordenamiento legal, mientras que el acto jurídico viene a ser todo hecho voluntario que produce efectos jurídicos sean lícitos o ilícitos; de ello se puede llegar a la conclusión de que la diferencia sustancial, desde el punto de vista doctrinario, radica en que el negocio Jurídico está destinado a producir efectos jurídicos lícitos, en tanto que el acto Jurídico podrá generar consecuencias Jurídicas licitas e ilícitas.
Siendo ello así, haciendo un símil entre una relación de género a especie podríamos señalar que el acto Jurídico es el género, mientras que el negocio Jurídico es la especie, por cuanto el primero deriva efectos lícitos e ilícitos, mientras que el segundo, dentro de su contexto, solo puede generar consecuencias lícitas.
Más aún, respecto al Contrato podríamos manifestar que este es una especie en relación al acto Jurídico y negocio Jurídico respectivamente, por cuanto se limita o regular el aspecto patrimonial.
Durante la evolución de la Codificación Civil en el Perú hasta la actualidad, el legislador ha asumido diversas posiciones respecto al tratamiento que ha tenido el Acto Jurídico como figura Jurídica autónoma y sistemática. Al respeto, podernos señalar lo siguiente:
Este Código Civil, vigente desde el 29 de julio de 1852, ignoró legislativamente la teoría del acto Jurídico, por cuanto no fue regulado sistemáticamente dentro de su texto normativo.
Empero, se debe precisar que algunas figuras inherentes y propias del acto jurídico fueron legisladas en la parte correspondiente a los Contratos, lo cual denota pues que no existió una definición programática y visión respecto al acto jurídico por parte de aquellos que elaboraron el citado código sustantivo y, de allí la ausencia normativa del acto jurídico.
Si bien es cierto que el citado Código Civil de 1852 tuvo Influencia de Código Civil francés, pareciera que estuvo más cercano al derecho romano, tal como señala los estudiosos de la historia del derecho peruano.
A diferencia del Código Civil anterior, aquel vigente a partir del 14 de agosto de 1936, si desarrolló legislativamente la Teoría del acto jurídico; sin embargo, no lo hizo de manera autónoma e independiente, sino como un apéndice del Libro de Derecho de Obligaciones, aunque el aporte ya estaba plasmado al ser considerado en forma expresa dentro de un código sustantivo.
Así tenemos, que para un sector de la doctrina se señala que resultaba impropio y contraproducente tal ubicación sistemática, por cuanto el derecho de obligaciones (tratándose sobre todo de aquellas de carácter convencional), forma parte y es subordinada a la teoría del acto Jurídico, porque esta figura es el ente generador de derechos, deberes jurídicos y obligaciones.
Empero al menos ya existía un avance en este sentido de legislar, aunque de manera equivocada en cuanto a su ubicación, la teoría del acto Jurídico en un Código Civil peruano.
El Código Civil actual, acorde a la época en que fue promulgado y vigente a la fecha, con criterio y lógico razonamiento del legislador, dio el tratamiento adecuado y correcto a la figura del acto jurídico como institución del derecho civil.
Así tenemos, que por su trascendencia e importancia se encuentra ubicado legislativamente, de manera autónoma, en el Libro Segundo del Código Civil a partir del artículo 140° hasta el 232. Con esta ubicación sistemática se supera el error de haberlo considerado dentro del Libro de Derecho de Obligaciones y, por tanto, se le otorga un tratamiento adecuado y coherente.
Ahora bien, el Código Civil de 1984 resulta claro en cuanto a la conceptualización del acto Jurídico ya que en forma expreso se refiere a ello en el artículo 140°, donde lo hace siguiendo la tradición civil latinoamericana, tomando como marco de referencia legislativo y doctrinario tanto al Código Civil argentino, de Dalmacio Vélez Sarfield así como el Código Civil Brasilero, de esto se puede advertir que existe una aproximación casi absoluta al negocio Jurídico y, por tanto se llega a la conclusión de que para la codificación civil peruana, existe una relación de sinonimia de carácter conceptual entre el acto jurídico y el negocio jurídico, donde en todo caso el nomen juris de acto jurídico se adoptó por tradición jurídica siguiendo la posición doctrinaria latinoamericana, cuyo gestor principal en el país fue el maestro José León Barandiarán, quien elaboró todo un arquetipo de la teoría del acto Jurídico en el Perú.
Sin realizar muchas diferencias doctrinarias que entran en la complejidad y abstracción remitiéndonos de manera directa a aspectos sustanciales, podemos establecer que el negocio jurídico ha sido definido como aquella declaración de voluntad práctica destinada a obtener un fin lícito; y asimismo, según el artículo 140° del Código Civil se define el acto jurídico como aquella manifestación de voluntad destinada a crear, regular, modificar y extinguir relaciones jurídicas con un fin licito, es Indudable que -para el derecho civil peruano- estamos frente a conceptos sinónimos.
A manera de colofón, podríamos decir que en el artículo 140 ° y siguiente del Código Civil de 1984 se recoge la doctrina del negocio jurídico, pero con el nombre de acto jurídico.
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