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Timestamp: 2018-03-20 11:47:56+00:00

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Condiciones de fondo en Francia
El testador debe estar en pleno uso de sus facultades mentales ( artículo 901 del Código civil).
El testador debe ser capaz ( artículo 902 del Código civil).
Existen disposiciones particulares para las personas bajo protección legal. Así, no pueden testar los menores de 16 años ( artículo 903 del Código civil), ni los mayores de edad sometidos a tutela. Pueden testar las personas sometidas a curatela (artículo 470 del Código civil), sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 901.
El testamento ológrafo: debe estar íntegramente escrito, fechado y firmado de puño y letra del testador ( artículo 970 del Código civil).
El testamento auténtico: debe ser recibido por dos notarios o por un notario y dos testigos ( artículo 971 del Código civil). Si es recibido por dos notarios, debe serles dictado por el testador. Lo mismo sucede si es recibido por un solo notario. En ambos casos, después se lee el testamento al testador ( artículo 972 del Código civil). El testamento debe ser firmado por el testador en presencia del notario y de dos testigos ( artículo 973 del Código civil) y asimismo por el notario y por los testigos ( artículo 974 del Código civil).
El testamento místico: puede estar escrito a máquina o a mano por el testador u otra persona, ha de ser firmado por el testador y debe presentarse, en sobre cerrado y sellado, ante un notario en presencia de dos testigos ( artículo 976 del Código civil).
El testamento internacional: debe ser presentado por el testador a un notario y dos testigos, ser firmado por estos y después adjuntarse a un certificado extendido por el notario, que se encargará de su conservación ( Convenio de Washington de 26 de octubre de 1973).
El pacto sucesorio (también denominado «pacto sobre sucesión futura») se admite desde enero de 2007. En virtud de él, el presunto heredero (el hijo) puede renunciar por anticipado a la totalidad o parte de su herencia en beneficio de una o varias personas, independientemente de que estas tengan o no la calidad de herederos (hermanos o hermanas o sus descendientes).
Para ser válida, la renuncia ha de realizarse mediante escritura pública y ser recibida por dos notarios. En el pacto deben designarse asimismo los beneficiarios de la herencia.
Todo testamento, y en particular el testamento ológrafo, puede ser registrado. El registro se realiza en el Archivo Central de Actos de Última Voluntad (FCDDV, por sus siglas en francés), siendo el notario el encargado de hacerlo.
El Archivo Central puede ser consultado por el notario a petición de cualquier persona que justifique su calidad de heredero o legatario, previa presentación de un certificado de defunción de la persona cuyo testamento se busque.
Los testamentos auténticos se inscriben siempre en el FCDDV.
La legítima, que limita la libertad de testar, no puede exceder de las tres cuartas partes de la herencia. La legítima es irrenunciable (salvo que se renuncie a la herencia). En cambio, los legitimarios pueden renunciar de forma anticipada a interponer una acción de reducción por liberalidades excesivas.
Los legitimarios tienen derecho a hacer valer la legítima ( artículo 721 del Código civil, artículo 912 del Código civil).
Legítima de los hijos: si solo hay un hijo, será igual a la mitad del caudal hereditario. Si hay dos hijos, será de dos terceras partes, y si hay tres hijos o más, de tres cuartas partes ( artículo 913 del Código civil).
Legítima del cónyuge supérstite: será igual a una cuarta parte del caudal hereditario ( artículo 914-1 del Código civil). Solo existe a falta de descendientes y ascendientes y para las sucesiones abiertas a partir del 1 de julio de 2002.
Todo heredero con derecho a legítima mayor de edad puede renunciar por anticipado a ejercer la acción de reducción ( artículo 929 del Código civil). Esta renuncia debe realizarse mediante escritura pública ante dos notarios y ha de ser firmada por separado por cada heredero que la efectúe en presencia de los notarios. En ella deben indicarse con precisión las consecuencias jurídicas futuras para cada heredero que renuncie.
En el Derecho francés, a falta de testamento, la sucesión forzosa se efectúa como sigue:
Si el difunto soltero deja hijos, la herencia se reparte entre estos a partes iguales ( artículos 734 y 735 del Código civil).
Si el difunto soltero no deja hijos, la herencia se reparte entre los padres del difunto, sus hermanos y hermanas y los descendientes de estos últimos (artículo 738 del Código civil).
Cuando el difunto no deja hermanos, ni hermanas, ni descendientes de estos últimos, heredan el padre y la madre, por mitades ( artículo 736 del Código civil).
Cuando el padre y la madre han fallecido antes que el difunto, heredan los hermanos y hermanas de este o sus descendientes, excluidos los demás parientes, ascendientes o colaterales ( artículo 737 del Código civil).
Si el difunto deja cónyuge, antes de liquidar la herencia propiamente dicha es necesario liquidar el régimen de bienes del matrimonio. Una vez liquidado ese régimen, se aplican los principios siguientes:
Si el difunto deja cónyuge e hijos, el cónyuge tiene un derecho de opción. Puede elegir entre el usufructo de la totalidad de los bienes o la propiedad de una cuarta parte de los bienes cuando todos los hijos sean de los dos cónyuges y lo mismo cuando uno o varios hijos no sean fruto de ese matrimonio ( artículo 757 del Código civil).
Si el difunto deja cónyuge y ascendientes, la mitad de la herencia corresponde al cónyuge, una cuarta parte al padre y la otra cuarta parte a la madre. Si alguno de los ascendientes ha fallecido, su cuarta parte pasa al cónyuge ( artículo 757-1 del Código civil).
Si no hay ascendientes ni descendientes, toda la herencia corresponde al cónyuge supérstite ( artículo 757-2 del Código civil). Como excepción a lo dispuesto en el artículo 757-2 del Código civil, cuando no hay ascendientes, los hermanos y hermanas del difunto o sus descendientes reciben la mitad de los bienes que se encuentren en especie en la herencia y que el difunto haya recibido de sus ascendientes por herencia o donación. Es lo que se llama «derecho de retorno» ( artículo 757-3 del Código civil). Todos los demás bienes se entregan al cónyuge supérstite.
Uniones registradas y no registradas
El miembro supérstite de una unión, sea registrada o no registrada, no tiene la condición de heredero forzoso. No obstante, puede beneficiarse de legados.
El miembro supérstite de una unión registrada no es, pues, heredero forzoso. Solo goza de un derecho de uso de la vivienda familiar, en aplicación del artículo 763 del Código civil. Por tanto, únicamente hereda si ha sido instituido heredero mediante testamento.
Si existen hijos, ya sean o no del miembro supérstite de la unión, solo se puede legar a este la parte de libre disposición. Esa parte de libre disposición varía dependiendo del número de hijos: una tercera parte del caudal hereditario si hay dos hijos y una cuarta parte si los hijos son tres o más.
A falta de hijos, es posible legar todo el caudal al miembro supérstite de la unión o a un tercero, ya que no existen herederos forzosos. Ahora bien, si todavía viven los padres del difunto, estos pueden solicitar la recuperación de los bienes que hayan donado al hijo fallecido, hasta el máximo de una cuarta parte de la herencia por progenitor vivo.
El notario establece la transmisión hereditaria en el acta de notoriedad y extiende los certificados inmobiliarios que acreditan la transmisión de los bienes inmuebles tras el fallecimiento; acompaña a los herederos en el cumplimiento de sus obligaciones fiscales (elaboración y presentación de la declaración de sucesión en el plazo prescrito y pago del impuesto de sucesiones); si la composición del patrimonio lo permite, y dependiendo del número de herederos y de su voluntad, organiza la partición del caudal entre estos y redacta un acta de partición.
El tribunal de primera instancia del lugar de apertura de la sucesión es el competente para recibir las declaraciones de renuncia o de aceptación hasta el máximo del activo neto de la sucesión.
El tribunal de primera instancia del lugar de apertura de la sucesión es el competente para recibir las renuncias a los legados universales y a título universal. La renuncia a los legados a título particular no requiere ninguna declaración con arreglo al Derecho francés.
Modalidades desconocidas en el Derecho francés.
Tras el fallecimiento, los herederos pueden elegir entre tres opciones: aceptar la herencia pura y simplemente, aceptarla hasta el máximo del activo neto o renunciar a ella.
La aceptación pura y simple puede ser expresa o tácita. Es tácita cuando el heredero realiza un acto que supone necesariamente su intención de aceptar y que solo tendría derecho a realizar en calidad de heredero que acepta.
La aceptación de la herencia hasta el máximo del activo neto requiere una declaración ante la secretaría del tribunal de primera instancia correspondiente al lugar de apertura de la sucesión. Dicha declaración debe ir acompañada o seguida del inventario de la herencia. De este modo, el heredero evita la confusión de sus bienes personales con los de la herencia; conserva con respecto a esta todos los derechos que tenía anteriormente sobre los bienes del difunto, y queda obligado al pago de las deudas de la sucesión solo en la medida del valor de los bienes que ha recibido.
La renuncia a la herencia no se presume. Para ser oponible frente a terceros, debe dirigirse o presentarse al tribunal en cuya jurisdicción se haya abierto la sucesión.
El plazo para el ejercicio de la opción sucesoria es de cuatro meses. Pasado este período de reflexión, si el heredero no ha adoptado ninguna decisión, puede ser obligado a ello por un acreedor, un coheredero, el Estado o una persona que podría heredar si este renunciase. En ese caso, dispone de dos meses para tomar una decisión, aunque puede solicitar un plazo adicional al juez. A falta de respuesta, se considera que acepta pura y simplemente la herencia. No obstante, si nadie obliga al heredero a realizar una elección, tiene un plazo máximo de diez años para pronunciarse, salvo que se considere que ha aceptado la herencia de forma implícita.
La mayoría de las sucesiones se liquidan con intervención de un notario. No obstante, puede prescindirse de él en determinadas situaciones, en particular cuando no hay bienes inmuebles en el patrimonio del causante. Si los herederos optan por recurrir a un notario, pueden elegir el que deseen. A falta de acuerdo entre los herederos sobre la elección de notario, cada uno puede hacerse representar por el suyo.
Una vez elegido notario, conviene determinar la composición del patrimonio del causante teniendo en cuenta el régimen de bienes existente en el matrimonio, las donaciones efectuadas, etc. Para determinar el patrimonio que debe tenerse en cuenta, el notario consulta a distintos organismos (compañías de seguros, bancos, etc.) y pide a los herederos que encarguen la tasación de los bienes inmuebles y de los demás activos no cotizados en bolsa. También puede resultar indispensable un inventario de los bienes muebles. El pasivo se determina inventariando las deudas del difunto, ya se trate de simples facturas, impuestos debidos, ayudas sociales recuperables, avales prestados o prestaciones compensatorias pagadas a un antiguo cónyuge.
Tras el fallecimiento, los herederos se convierten en propietarios indivisos de todos los activos sucesorios hasta el reparto de los bienes. Los copropietarios de bienes indivisos son también responsables del pasivo en las mismas proporciones. Los actos de venta de bienes indivisos (denominados actos de disposición) deben decidirse por unanimidad, salvo que la venta sea necesaria para pagar las deudas y cargas de la herencia. En cambio, los actos de administración pueden decidirse por mayoría de dos terceras partes de los copropietarios. Por otra parte, todo copropietario de bienes indivisos puede adoptar las medidas necesarias para la conservación de estos. En los casos de bloqueo, puede pedirse la intervención del juez para prescindir de la autorización de otros copropietarios.
La indivisión concluye con la partición de los bienes de la herencia entre los herederos. Dicha partición se realiza de forma amistosa si los beneficiarios están de acuerdo o mediante procedimiento judicial en caso de desacuerdo, con intervención de un notario. Además, la partición puede ser total o parcial, si determinados bienes permanecen indivisos (bienes en usufructo, por ejemplo).
Esta última etapa de la ejecución de la herencia requiere la constatación de la transmisión de los bienes a nombre de los herederos. Hay que otorgar, por tanto, los correspondientes certificados de propiedad para acreditar que los herederos son los nuevos propietarios de los bienes, ya se trate de bienes inmuebles, de participaciones en sociedades civiles, de vehículos o de valores mobiliarios. En el caso de bienes inmuebles, los herederos deben publicar el certificado de propiedad en el Registro de la Propiedad, al igual que las participaciones de sociedades civiles, cuya publicación se realiza en la secretaría del tribunal de comercio y de sociedades.
En el Derecho francés, los herederos adquieren los bienes y obligaciones del difunto en el mismo momento de su fallecimiento (artículo 724, apartado 1, del Código civil).
Algunos herederos (los herederos forzosos y todos los herederos abintestato) tienen derecho a tomar directamente posesión del patrimonio (artículo 724, apartado 2, del Código civil), mientras que los demás, en particular el Estado, deben obtener una providencia en la que se declare la «entrada en posesión» (envoi en possession) ( artículo 724, apartado 3). En concreto, desde la Ley de 3 de diciembre de 2001, pueden ser beneficiarios de esa providencia según el artículo 724 del Código civil los legatarios y beneficiarios de donaciones universales. El artículo mencionado remite al artículo 1004 en relación con las providencias por las que se dispone la entrega de legados en presencia de herederos, al artículo 1006 en relación con la toma de posesión de pleno derecho en ausencia de herederos y al artículo 1008 a reserva del envoi en possession.
Por lo que respecta al envoi en possession del Estado, se trata de los casos en los que no existen herederos ni legatarios. En ellos, el Estado está representado por la Administration des domaines.
Para recibir la herencia, los legatarios a título universal y los legatarios universales deben dirigirse a los herederos que han tomado posesión de la herencia y obtener de ellos la entrega de sus legados.
La aceptación pura y simple puede ser expresa o tácita ( artículo 782 del Código civil).
Así, entrañan aceptación los actos que supongan la intención de aceptar y que solo podrían ser realizados por un heredero ( artículo 783 del Código civil).
La disposición de un bien concreto (la venta de un bien inmueble o mueble) implica la aceptación de la herencia cuando ese bien forma parte de la misma. También los actos de administración (excepto los de administración provisional y los de conservación) realizados por el heredero entrañan la aceptación pura y simple de la herencia.
Aceptación hasta el máximo del activo neto
El heredero puede declarar que solo desea aceptar la herencia hasta el máximo del activo neto ( artículo 787 del Código civil). En tal caso, responderá del pasivo pero solo hasta el límite del valor del caudal hereditario. Se debe realizar una declaración y presentarla en la secretaría del tribunal de primera instancia en cuya jurisdicción se haya abierto la sucesión ( artículo 788 del Código civil).
La declaración ha de ir acompañada o seguida de un inventario de los bienes de la herencia. El inventario debe ser realizado por el notario, un subastador profesional o un agente judicial ( artículo 789 del Código civil).
El inventario debe presentarse en el tribunal en un plazo de dos meses a partir de la declaración. A falta de inventario, la herencia se considera aceptada pura y simplemente ( artículo 790 del Código civil). En el inventario se deben recoger todos los elementos de la herencia, activos o pasivos.
Siempre se puede renunciar a una herencia presentando la correspondiente declaración al tribunal de primera instancia en cuya jurisdicción de haya abierto la sucesión. La renuncia debe ser expresa (artículo 804 del Código civil).
Se considera que el heredero que renuncia nunca ha sido heredero.
La revocación tiene efectos retroactivos ( artículo 807 del Código civil).
El heredero universal o a título universal que acepta la herencia pura y simplemente responde de forma indefinida de sus deudas y cargas. Solo responderá de los legados de sumas de dinero hasta el límite del activo neto sucesorio de las deudas ( artículo 785 del Código civil).
Si hay varios herederos, cada uno de ellos responderá personalmente de las deudas y cargas de su parte de la herencia ( artículo 873 del Código civil).
Si el heredero opta por la aceptación pura y simple, debe responder sin límites de todas las deudas y cargas del difunto. No obstante, puede solicitar ser liberado en su totalidad o en parte de su obligación con respecto a una deuda sucesoria si, en el momento de la sucesión, ignoraba la existencia de ese pasivo y el pago de las deudas puede perjudicar gravemente su patrimonio personal.
Si opta por la aceptación hasta el máximo del activo neto, el heredero solo responde de las deudas de la sucesión hasta el límite del valor de los bienes recibidos.
Si renuncia a la herencia, no responde de las deudas.
Según el artículo 710-1 del Código civil, solo los documentos otorgados de forma auténtica por un notario que ejerza en Francia, las resoluciones jurisdiccionales y las resoluciones auténticas de una autoridad administrativa pueden dar lugar a las formalidades de inscripción en el Registro de la Propiedad.
En el Derecho francés no se prevé ni se impone la intervención de un representante. No obstante, es posible en caso de designación por el juez. La inscripción en el catastro es responsabilidad de los herederos, asistidos por el notario. El difunto puede nombrar un albacea, cuyas facultades se definen en los artículos 1025 y siguientes del Código civil.
En ese caso, el juez puede nombrar un representante para todos los herederos que actúe dentro de los límites de las facultades que se le confieran.
En Derecho francés, son admisibles asimismo otros mecanismos ligados a la figura del mandato para la administración de una herencia. Es el caso, en particular, del llamado mandato póstumo, que permite al causante designar en vida un representante para que administre o gestione la totalidad o parte de la herencia para los herederos. También existe el mandato convencional, al que se aplica el régimen del Derecho común, y por último, el mandato judicial, ya comentado.
Los herederos que han tomado posesión de la herencia tienen todas las facultades. En caso de dificultad o bloqueo, se puede recurrir al juez y nombrar un administrador. Este tendrá entonces la misión de organizar de forma provisional la herencia en razón de la inercia, la carencia o la falta de uno o varios herederos. En el marco de su misión, realizará actos puramente de conservación, vigilancia y administración de la herencia (artículo 813-4). Dentro del límite de las facultades que se le confieran, representará asimismo a todos los herederos en los actos de la vida civil y ante la justicia (artículo 813-5 del Código civil).
En el Derecho francés, el acta de notoriedad es la piedra angular de la liquidación de la herencia efectuada por un notario. La sucesión se cierra con la partición de los bienes, que pone fin a la indivisión. La partición puede ser amistosa (artículo 835 del Código civil) o judicial ( artículo 840 del Código civil). Cualquier heredero puede solicitar la partición ( artículo 815 del Código civil). También puede solicitar la partición un acreedor de un copropietario de bienes indivisos ( artículo 815-17 del Código civil).
Así, la sucesión hereditaria se recoge por lo general en un documento auténtico denominado acta de notoriedad, que se obtiene dirigiéndose a un notario e indicando cuáles son los herederos del difunto y determinando en qué proporción hereda cada una de ellos.
En dicho documento se establece cuáles son los distintos derechohabientes (herederos).
Para redactar el acta de notoriedad, el notario solicita la comparecencia de dos testigos, que deben serle presentados por los herederos. Dichos testigos deben ser mayores de edad, no casados entre sí y no parientes del difunto, pero sí deben haberle conocido bien.
Esta acta es un documento auténtico.
Tras la redacción del acta de notoriedad, el notario extiende, como conclusión del procedimiento de liquidación de la herencia, un acta de partición que determina por lotes de qué modo se reparte el patrimonio del causante entre los herederos. Esta acta es también un documento auténtico.

References: artículo 901
 artículo 902
 artículo 903
 artículo 901
 artículo 970
 artículo 971
 artículo 972
 artículo 973
 artículo 974
 artículo 976
 artículo 721
 artículo 912
 artículo 913
 artículo 914
 artículo 929
 artículo 736
 artículo 737
 artículo 757
 artículo 757
 artículo 757
 artículo 757
 artículo 757
 artículo 763
 artículo 724
 artículo 724
 artículo 1004
 artículo 1006
 artículo 1008
 artículo 782
 artículo 783
 artículo 787
 artículo 788
 artículo 789
 artículo 790
 artículo 807
 artículo 785
 artículo 873
 artículo 710
 artículo 840
 artículo 815
 artículo 815