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Sentencia A.P. Madrid 271/2013 de 30 de septiembre. Propiedad industrial. Marcas mixtas. Marcas notorias - Portal Asesoría y Empresas Thomson Reuters
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Sentencia A.P. Madrid 271/2013 de 30 de septiembre
Derechos de propiedad industrial: Uso de términos web para el ofrecimiento de calzado para aumento de altura que infringe los derechos de propiedad industrial de la entidad recurrente dimanante de marcas nacionales registradas para distinguir productos de cuero e imitaciones de cuero.
N.I.G.: 28.079.00.2-2012/0005499
Recurso de Apelación 325/2012
O. Judicial Origen: Juzgado de lo Mercantil n.º 09 de Madrid
Autos de Procedimiento Ordinario 879/2010
Apelante: MAHERLO IBERICA, S.L.
Procurador D. Evencio Conde De Gregorio
Apelado: CALZADOS FERNANDO GARCIA, S.L.
Procurador D. Jacobo García García
SENTENCIA n.º 271/13
En Madrid, a 30 de septiembre de 2013
La Sección Vigésimo Octava de la Audiencia Provincial de Madrid, especializada en materia mercantil, integrada por los Ilustrísimos Señores Don ÁNGEL GALGO PECO, Don GREGORIO PLAZA GONZÁLEZ y Don PEDRO MARÍA GÓMEZ SÁNCHEZ, ha visto el recurso de apelación bajo el número de Rollo 325/12 interpuesto contra la Sentencia de fecha 22 de diciembre de 2011 dictado en el procedimiento ordinario número 879/10 seguido ante el Juzgado de lo Mercantil número 9 de Madrid.
Han sido partes en el recurso, como apelante, la demandante, siendo apelada la parte demandada, ambas representadas y defendidas por los profesionales más arriba especificados.
Primero.—Las actuaciones procesales se iniciaron mediante demanda presentada con fecha 28/09/2010 por la representación de MAHERLO IBERICA, SL contra CALZADOS FERNANDO GARCÍA, S.L., en la que, tras exponer los hechos que estimaba de interés y alegar los fundamentos jurídicos que consideraba apoyaban su pretensión, suplicaba se dictase sentencia por la que se declare:
"1.- Que el uso que realiza la demandada de los términos MASALTOS Y MASALTOS.COM para ofrecer calzado que aumenta la estatura, es constitutivo de infracción de los derechos de propiedad industrial de la actora dimanante de las marcas nacionales número 2.832.902 y 2.886.857.
2.- Que, como consecuencia de la anterior declaración, se condene a la demandada, CALZADOS FERNANDO GARCÍA, S.L., a:
d. Se prohíba a la demandada el uso del nombre de dominio www.hombresmasaltos.com &lt;http://www.hombresmasaltos.com&gt; o cualquier otro que contenga los términos MASALTOS y MASALTOS.COM, así como a suprimir los referidos términos de su website www.hiplus.es &lt;http://www.hiplus.es&gt;.
e. A pagar a la actora, en concepto de reparación de los perjuicios irrogados a Maherlo Ibérica, S.L., por la infracción a que se refieren los anteriores pedimentos, el 1% de la cifra de negocios realizada por la infractora, en virtud de lo dispuesto en el artículo 43.5 LM.
f. A pagar a la actora, acumulativamente, la cantidad que se concrete y resulte como importe de los referidos perjuicios, en el periodo de prueba, sobre las bases alternativas que se han consignado en la presente demanda, como consecuencia de la violación del derecho de la titular de la marca registrada, según dispone el artículo 43..2.b) LM, vía por la que esta parte ha optado.
g. Al pago de multas coercitivas de 600 euros diarios por cada día de retraso en el cumplimiento de las anteriores peticiones hasta que se produzca la cesación definitiva de la infracción, de conformidad con el artículo 44 LM.
g. Al pago de las costas procesales causadas en este procedimiento."
Segundo.—Tras seguirse el juicio por los trámites correspondientes, el Juzgado de lo Mercantil número 9 de Madrid dictó sentencia con fecha 22 de diciembre de 2011 cuya parte dispositiva es del siguiente tenor:
"CON ESTIMACIÓN PARCIAL DE LA DEMANDA PROMOVIDA POR MAHERLO IBERICA S.L. CONTRA CALZADOS FERNANDO GARCÍA S.L., SOBRE ACCIÓN POR INFRACCIÓN DEL DERECHO EXCLUSIVO DE MARCAS DEBO EFECTUAR LOS SIGUIENTES PRONUNCIAMIENTOS:
1.- Que el uso que realiza la demandada de los términos MASALTOS Y MASALTOS.COM para ofrecer calzado que aumenta la estatura, es constitutivo de infracción de los derechos de propiedad industrial de la actora dimanante de las marcas nacionales número 2.832.902 y 2.886.857.
c. A retirar del tráfico económico y de la publicidad cualquier mención a los vocablos MASALTOS y MASALTOS.COM, sin perjuicio de poder utilizar la expresión " MASALTO" o " MASALTOS" y a destruir a su costa los soportes en los que los mismos se hayan materializado.
d. A pagar a la actora, en concepto de reparación de los perjuicios irrogados a Maherlo Ibérica, S.L. por la infracción a que se refieren los anteriores pedimentos, el 1% de la cifra de negocios realizada por la infractora, en virtud de lo dispuesto en el art. 43.5 LM, concretada en 6.059,25 euros.
e. Al pago de multas coercitivas de 600 euros diarios por cada día de retraso en el cumplimiento de las anteriores peticiones hasta que se produzca la cesación definitiva de la infracción, de conformidad con el artículo 44 LM.
f. Desestimar el resto de pretensiones ejercitadas en la presente Litis, absolviendo en consecuencia al demandado de la pretensión de condena a la indemnización de los daños y perjuicios distintos de los anteriores solicitada por la actora, desestimando igual el resto de pretensiones ejercitadas.
En materia de costas no cabe hacer especial pronunciamiento.
DESESTIMANDO LA DEMANDA RECONVENCIONAL FORMULADA POR CALZADOS FERNANDO GARCÍA S.L. FRENTE A MAHERLO IBERICA S.L., DECLARO NO HABER LUGAR A LA NULIDAD DE LAS MARCAS "MASALTOS" Y "MASALTOS.COM", IMPONIENDO A LA PARTE RECONVENIENTE LAS COSTAS DEVENGADAS EN LA RECONVENCIÓN"
Notificada dicha resolución a las partes litigantes, por la representación de la demandante se interpuso recurso de apelación que, admitido por el Juzgado y tramitado en legal forma, ha dado lugar a la formación del presente rollo que se ha seguido con arreglo a los trámites de los de su clase, señalándose para su deliberación, votación y fallo el día 26 de septiembre de 2013.
Tercero.—En la tramitación del presente recurso se han observado las prescripciones legales.
Primero.—La mercantil MAHERLO IBÉRICA S.L. interpuso demanda contra CALZADOS FERNANDO GARCÍA S.L. ejercitando diversas acciones de violación de dos marcas españolas, ambas de carácter mixto, de las que es titular. Se trata, por un lado, de la marca 2.832.902 cuya parte denominativa es "masaltos.com", otorgada el 3 de febrero de 2009 para distinguir productos de cuero e imitaciones de cuero, productos de estas materias no comprendidos en otras clases, pieles de animales, baúles y maletas, paraguas, sombrillas y bastones, fustas y guarnicionería (en la Clase 18) y vestidos, calzados y sombrerería (en la Clase 25); y, por otra parte, de la marca 2.886.857 cuya parte denominativa es "masaltos", otorgada el 19 de noviembre de 2009 para distinguir los mismos productos mencionados y, además, diversos servicios (de venta, importación, exportación, etc...) en la Clase 35.
La sociedad demandada CALZADOS FERNANDO GARCÍA S.L. no solamente se opuso a la demanda contra ella deducida sino que, además, formuló demanda reconvencional contra MAHERLO IBÉRICA S.L. mediante la cual ejercitó, con base en el Art. 51-1 a) de la Ley de Marcas, acción de nulidad de las marcas mencionadas por considerar que ambas se encuentran afectadas por la prohibición absoluta de registro contemplada en el Art. 5-1 c) de la misma ley a cuyo tenor "No podrán registrarse como marca los signos siguientes:...c)Los que se compongan exclusivamente de signos o indicaciones que puedan servir en el comercio para designar la especie, la calidad, la cantidad, el destino, el valor, la procedencia geográfica, la época de obtención del producto o de la prestación del servicio u otras características del producto o del servicio".
La sentencia de primera instancia desestimó la reconvención y estimó parcialmente la demanda.
Disconformes con dicha sentencia, ambas partes interpusieron contra la misma recurso de apelación. No obstante, considerando que el recurso de la actora MAHERLO IBÉRICA S.L. circunscribe su objeto al aspecto indemnizatorio, elementales razones de sistema aconsejan anteponer el examen del recurso interpuesto por CALZADOS FERNANDO GARCÍA S.L., quien reproduce en él tanto los motivos de oposición hechos valer en la instancia precedente como su demanda reconvencional sobre nulidad de la marcas de la actora. A su vez, dentro de este último recurso obligado resulta el examen previo de la demanda reconvencional al constituir la validez de las marcas de la actora antecedente intelectual obvio con respecto al examen de su posible infracción.
Segundo.—Recurso de CALZADOS FERNANDO GARCÍA S.L.-
La prohibición absoluta de registro que contempla la letra c) del Art. 5-1 de la Ley de Marcas anteriormente transcrito (sustancialmente coincidente con la redacción de la misma letra del artículo 3, apartado 1, de la Directiva 89/104/CEE, del Consejo, de 21 de diciembre de 1.988) hace referencia a las denominadas marcas descriptivas, es decir, aquellas que se componen exclusivamente de signos o indicaciones que denotan alguna característica del producto o servicio a marcar. La jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (en adelante TJUE) ha venido siendo insistente en que el interés general que específicamente subyace a esta concreta prohibición es el que consiste en la necesidad de preservar las indicaciones descriptivas para que puedan ser utilizados por todos los operadores económicos y no ser monopolizadas por uno solo (S.S. T.J.U.E. 12 de febrero de 2.004 (C-363/99, que se remite a las recaídas en los casos Windsurfing Chiemsee (25), Linde (73) y Libertel (52)). No obstante, se admite también que, en la medida en que una indicación descriptiva nos habla del producto o servicio marcado, el público puede considerar que el empleo de esa indicación se lleva a cabo con una finalidad puramente informativa y, en consecuencia, no sea capaz de captar que la intención del empresario que pone el signo en dicho producto o servicio es la de distinguirlo mediante tal indicación. De ahí que la prohibición absoluta de la que hablamos venga a solaparse muy frecuentemente con la prohibición que contempla la letra b) del Art. 5-1 de la Ley de Marcas (coincidente con la de la misma letra del Art. 3-1 de la Directiva) referida a los signos "que carezcan de carácter distintivo", prohibición cuyo específico interés general subyacente es coincidente -según la misma doctrina jurisprudencial- con la función esencial de la marca, esto es, con la necesidad de que los signos posean aptitud suficiente para provocar en el público la idea de que mediante ellos se está pretendiendo vincular el producto o servicio a un concreto origen empresarial, o, dicho en terminología de la jurisprudencia europea, que permitan al consumidor que adquiere los productos repetir la experiencia si esta resulta positiva o evitarla si resulta negativa. Esa y no otra es la razón de que, pese a que el ámbito de interdicción que concierne a las marcas descriptivas se encuentra en principio circunscrito por el interés general que a dicha prohibición subyace, un conflicto como el que nos ocupa deba analizarse tanto desde la perspectiva del "imperativo de disponibilidad" (interés general característico y propio de la prohibición de marcas descriptivas) como desde la perspectiva de la "aptitud distintiva" del signo (interés general que específicamente subyace a la prohibición de marcas carentes de distintividad). No en vano, pese a no invocar expresamente la prohibición absoluta de la letra b) del Art. 5-1 de la Ley de Marcas (carencia de carácter distintivo), han sido constantes en el desarrollo argumental de CALZADOS FERNANDO GARCÍA S.L. las referencias a la pérdida de distintividad consecutiva a la descriptividad que predica de las marcas de la actora. Aspectos de la cuestión que consideramos preciso abordar con la conveniente separación en evitación de indeseables interferencias y siempre en atención al específico interés general que subyace a cada una de las prohibiciones.
1.- Aptitud distintiva.-
La recurrente CALZADOS FERNANDO GARCÍA S.L. argumenta que, ya que la sentencia apelada asume el carácter descriptivo de la indicación "más altos", no debiera conferirle distintividad alguna el mero hecho de que los dos vocablos de que la expresión se compone aparezcan cohesionados ("masaltos"), señalando, por otra parte, que los aspectos gráficos de ambas marcas, consistentes en el empleo de caracteres usuales sin otra particularidad que la variación ascendente -o ascendente y descendente- de su tamaño, no posee la suficiente singularidad o impacto como para conferir a los signos resultantes una distintividad de la que carecen. Abordamos, pues, el examen de dicha problemática en distintos apartados en que trataremos, por un lado, el carácter directo o indirecto de la evocación que a juicio de la recurrente hace que las marcas litigiosas sean descriptivas; por otro lado, la posible rareza del vocablo en que consiste la parte denominativa de las mismas, y finalmente, examinaremos la distintividad que es capaz de procurarles su componente gráfico.
-Carácter directo o indirecto de la evocación.-
Consideramos necesario realizar ciertas reflexiones generales en torno al carácter descriptivo que se ha predicado de los signos objeto de litigio. Porque, si bien es cierto que el neologismo "masaltos" nos habla de un tipo de calzado caracterizado por posibilitar que su usuario exhiba una estatura aparente superior a la que posee, no se trata tanto de constatar esa circunstancia como de ponderar de qué modo nos habla de esa propiedad y, en particular, de comprobar si, como señala la sentencia de 8 de julio de 2008 del Tribunal de Primera Instancia (con cita de las sentencias PAPERLAB y EUROPIG del T.J.U.E.), la indicación "masaltos" logra establecer una relación lo bastante directa y concreta como para permitir que el público interesado perciba de inmediato en ella, "...sin mayor reflexión...", una descripción del tipo de calzado en cuestión. Todo ello sobre la consideración general de que para que un signo supere el test de la distintividad no es imprescindible que sea inhabitual, llamativo o de fantasía, sino que basta con que posea un carácter distintivo mínimo.
El producto respecto del cual la apelante postula la nulidad de las marcas es, como ya adelantamos, un tipo de calzado dotado de alzas que responde al propósito de brindar a su usuario una estatura aparente superior a la que posee. Si la parte denominativa de las marcas litigiosas hubiera consistido, vgr., en la expresión "zapatosconalzas", este tribunal no hubiera vacilado, probablemente, a la hora de considerar que el signo denota de manera directa una característica relevante del producto. Sin embargo, el signo consiste en la expresión "masaltos", expresión mediante la cual no se hace referencia a la característica intrínseca del producto sino al efecto de realce de la talla que dicha característica es capaz de propiciar en el usuario. No por ello desconocemos que un objeto cualquiera puede definirse tanto por sus características intrínsecas como por sus propiedades funcionales, esto es, por los efectos que es capaz de provocar en su entorno, propiedades que, por tal motivo, son también "características" del objeto de acuerdo con las cualidades semánticas de este término. Pero, al tratarse de características atinentes a la transformación de algo que no es el propio objeto (el hombre que, mediante su uso, parece "más alto"), la fórmula es más bien evocativa y en cierto modo sugestiva: no denota de manera directa e inequívoca la naturaleza del producto desde el momento en que, para alcanzar una idea aproximada de dicha naturaleza, el consumidor necesita llevar a cabo una cierta reflexión, esto es, una actividad deductiva que, por muy acusada que sea su simplicidad intelectual, le lleve a colegir que si el calzado aparece distinguido con el signo "masaltos", probablemente sea porque dispone de alzas o de cualquier otro mecanismo capaz de elevar la estatura aparente de quien lo utiliza.
En su sentencia de 21 de enero de 2010 (asunto C-398-08, AUDI AG), el T.J.U.E. examina la distintividad de la marca alemana "Vorsprung durch Technik" cuyo significado es "Adelanto mediante la técnica". Y en dicha resolución, que resultó favorable a la registrabilidad de la marca, se razona lo siguiente:
"Aun suponiendo que el eslogan «Vorsprung durch Technik» transmita un mensaje objetivo, según el cual la superioridad técnica permite la fabricación y el suministro de mejores productos y servicios, esta circunstancia no permite concluir que la marca solicitada carezca absolutamente de carácter distintivo intrínseco. Por simple que sea tal mensaje, no cabe calificarlo de corriente hasta el punto de poder excluir desde un primer momento y sin ningún análisis ulterior que dicha marca puede indicar al consumidor el origen comercial de los productos o servicios de que se trata.
59 En este contexto, es preciso señalar que el referido mensaje no se deriva de manera evidente del citado eslogan. Como observó Audi, la sucesión de palabras «Vorsprung durch Technik», que significa «adelanto mediante la técnica», sólo deja entrever, en un primer momento, una relación de causalidad y requiere, por ello, un cierto esfuerzo de interpretación por parte del público. Además, dicho eslogan demuestra una cierta originalidad y fuerza que lo hacen fácil de memorizar..." (énfasis añadido).
Y por las razones más arriba desarrolladas consideramos que la indicación "masaltos" se encuentra rodeada de características similares a las analizadas por la expresada sentencia.
-Peculiaridad o rareza del vocablo "masaltos".-
En otro orden de cosas, hemos de admitir que, como señala la apelante, dos palabras dotadas de significación autónoma que tengan carácter descriptivo respecto de las cualidades del producto no pierden ese carácter por el simple hecho de que, para formar la marca, el solicitante haya decidido cohesionarlas dando lugar a un neologismo. Ahora bien, en el neologismo que nos ocupa ("masaltos") solamente una de las palabras que lo integran posee significado propio (altos). La otra (más) es un adverbio comparativo que denota la idea de exceso, aumento, ampliación o superioridad en comparación expresa o sobrentendida y que puede, por tal motivo, ir unido al nombre, al adjetivo, al verbo y a otros adverbios y locuciones adverbiales (Diccionario de la R.A.E.). Se trata, por lo tanto, de un simple conector carente de significación autónoma cuya función es establecer una comparación de tipo cuantitativo entre, al menos, dos palabas que sí gocen de esa significación. Pues bien, consideramos que el simple hecho de que, de forma sintácticamente inusual, el neologismo no establezca término referencial alguno para la comparación que aparentemente realiza (como hubiera podido ser, vgr., "masaltosqueantes", "masaltosqueotros", etc...), unido a la anomalía gramatical que supone una fusión del adverbio con el adjetivo que provoca cierta alteración tonal (al perder el adverbio "más" su acentuación natural en favor de la segunda sílaba del vocablo único resultante), son circunstancias capaces, en su conjunto, de generar un "campo de tensión conceptual" que, en tanto que provocador de cierta sorpresa en quien percibe el signo, facilita el recuerdo de este y contribuye a dotarlo de distintividad, o lo que es igual, de aptitud para vincular en la mente del público el producto o servicio marcado con un determinado origen empresarial. Es de destacar que la jurisprudencia del T.J.U.E. ni siquiera considera indispensable la presencia de esa característica -tensión conceptual- para poder apreciar el grado imprescindible de distintividad en un signo (en tal sentido, refiriéndose en particular a las denominadas marcas eslogan, la SSTJUE de 21 de enero de 2010 anteriormente citada, asunto C -398-08, AUDI AG), lo que no obsta, obviamente, a que su presencia en el signo examinado sea circunstancia capaz de potenciar su carácter distintivo.
A propósito de este tipo de matiz, en su sentencia de 20 de septiembre de 2001 (asunto C-383/99 P; PROCTER GAMBLE COMPANY) el T.J.U.E. examina la distintividad de la marca "Baby-Dry" (Bebé-Seco) que fue solicitada para pañales desechables. El Tribunal asume que, por sus propias características, dicho producto posee la virtud de preservar a los niños de su humedad natural, con lo que parece inequívoco que la marca alude a la cualidad principal del producto. No obstante, razona lo siguiente:
"...la apreciación que debe realizarse depende de si puede entenderse que el sintagma controvertido es la forma normal de designar ese producto o de presentar sus características esenciales en el lenguaje ordinario.
43. Pues bien, aunque el sintagma considerado evoca indiscutiblemente la función que se supone que cumple la mercancía, no reúne, sin embargo, los requisitos recordados en los apartados 39 a 42 de la presente sentencia. En efecto, si bien cada uno de los dos términos que integran el conjunto puede formar parte de expresiones correspondientes al lenguaje normal para designar la función de los pañales para bebés, su yuxtaposición, no habitual en su estructura, no constituye una expresión conocida de la lengua inglesa para designar tales productos o para presentar sus características esenciales.
44. En consecuencia, no puede considerarse que términos como Baby-dry tengan conjuntamente carácter descriptivo; por el contrario, reflejan una invención verbal que permite que la marca formada de esta manera cumpla una función distintiva y no se les puede denegar el registro con arreglo al artículo 7, apartado 1, letra c), del Reglamento n. 40/94..." (énfasis añadido).
Comentando esta resolución, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona (Sección 15.ª) de 3 de febrero de 2006 razonaba lo siguiente:
"Mientras que la denominación descriptiva informa directamente acerca de las características del producto, la sugestiva sólo informa de ellas indirectamente, de forma que el consumidor medio para captar el mensaje informativo debe realizar un esfuerzo intelectual o imaginativo. En este sentido, la STJCE 20 de noviembre de 2001(caso "Baby Dry "), interpretó el alcance de la prohibición del art. 7.1.c) RMC, circunscribiéndola únicamente a los signos e indicaciones "que puedan servir en el uso normal desde el punto de vista del consumidor para designar, directamente o mediante la mención de una de sus características esenciales, un producto o un servicio como aquél para el que se solicita el registro". Bajo esta doctrina, que llevó al Tribunal de Justicia a revocar una resolución de la OAMI que denegaba la inscripción de la marca "Baby Dry" para pañales (argumentado que este neologismo no es empleado en inglés para designar pañales, aunque sugiera alguno de sus efectos), debemos ratificarnos en nuestra anterior apreciación de que el término "Nutricare" no es utilizado por el consumidor medio europeo - incluido el anglófono- para identificar productos de belleza e higiene personal que aporten sustancias nutritivas, aunque puedan sugerirlo, por lo que no se debe ver afectado por la prohibición del art. 7.1.c) RMC...." (énfasis añadido).
También consideramos que, por las razones apuntadas, dichas reflexiones son aplicables al supuesto que ahora nos ocupa donde, además de lo peculiar de la construcción "masaltos" desde los puntos de vista semántico y gramatical, no puede en modo alguno afirmarse que el neologismo resultante (ni siquiera la expresión sintácticamente correcta "más altos") sea el modo ordinario con el que en el habla común se denota a un tipo de calzado caracterizado por disponer de alzas y, consecuentemente, por provocar el característico efecto de elevación de la altura aparente del usuario.
Esta idea, unida a la anteriormente desarrollada en torno al carácter meramente indirecto o deductivo de la evocación del producto que la expresión "masaltos" es capaz de suscitar, nos conduce a la conclusión de que dicha indicación está dotada de un carácter distintivo acaso mínimo pero en todo caso suficiente para escapar del ámbito de la prohibición absoluta de registro que enuncia el Art. 5-1,c) -en este caso en relación con el apartado b)- de la Ley de Marcas. Todo ello sobre la consideración básica -en la que insistimos- de que para que un signo supere el test de la distintividad no es imprescindible que sea inhabitual, llamativo o de fantasía, sino que basta con que posea un carácter distintivo mínimo.
-Componente gráfico de las marcas "masaltos".-
Y si ello es así solamente contemplando el aspecto denominativo de las marcas objeto de litigio, cuánto no habría de serlo si a ese aspecto se le añaden los elementos gráficos (se trata de marcas mixtas) caracterizados por el empleo de un tipo de letra de tamaño cambiante (ascendente en una, ascendente y descendente en otra), elementos que, aún no dotados de una acusada pregnancia visual, contribuyen en alguna medida -sin siquiera precisarlo, como hemos dicho- a provocar en el público la retención mental del signo y, con ello, el vínculo entre el producto y su origen empresarial.
Por lo demás, no conoce nuestro derecho marcario una nulidad parcial que suponga el desmembramiento -que la apelante nos propone- de los componentes denominativos respecto de los componentes gráficos de una marca mixta, como tampoco el desmembramiento interno de cualquiera de ambos tipos de componentes en las marcas denominativas o gráficas. La única nulidad parcial que conocemos es la de carácter aplicativo, esto es, la que se refiere a los productos o servicios para los que la marca ha sido otorgada y que contempla el Art. 60 de la Ley de Marcas con arreglo al cual "Si la causa de nulidad o caducidad solamente existiese para una parte de los productos o servicios para los cuales esté registrada la marca, su declaración sólo se extenderá a los productos o servicios afectados".
2.- Imperativo de disponibilidad.-
Aclarados estos extremos en relación con la aptitud distintiva de los signos, la conclusión no puede ser más favorable a la apelante si la problemática se examina desde la perspectiva del imperativo de disponibilidad, que es, como anticipábamos, el interés general que subyace de manera específica a la prohibición absoluta de registro de las marcas descriptivas de los apartados c) del Art. 5-1 de la Ley de Marcas y del Art. 3-1 de la Directiva. Y es que, si bien puede entenderse que otros operadores económicos puedan estar interesados en utilizar la expresión "más altos" a la hora de describir o de informar sobre los productos o servicios que promocionan, nada nos permite suponer que alguno de esos operadores pueda abrigar algún interés -al menos un interés legítimo y fundado en la buena fe- por reflejar la idea que dicha expresión contiene utilizando, precisamente, un neologismo como el que supone la contracción de ambas palabras ("masaltos"), neologismo que, por su carácter semántica y gramaticalmente anómalo, ni siquiera proporciona ventaja alguna sobre la expresión convencional a la hora de transmitir al destinatario del mensaje la idea simple que contiene: la mayor altitud o estatura de aquello que constituya el referente del adjetivo "altos". Y esto último -el empleo en el tráfico del neologismo como tal ("masaltos")- es lo único que, en su caso, podría estar vedado a los terceros por virtud de la existencia de la marca, como, por lo demás, se ha encargado de poder de relieve la sentencia apelada a la hora de valorar el alcance del "ius prohibendi" de que gozan las marcas de la actora con la consecuencia de apreciar solo parcialmente la acción de violación ejercitada en la demanda inicial.
Tercero.—Complementan el recurso de CALZADOS FERNANDO GARCÍA S.L. las dos cuestiones siguientes:
1.- Violación de las marcas de la demandante.-
Los motivos por los que se recurre el éxito parcial de las acciones de violación marcaria ejercitadas en la demanda inicial son, obviamente, subsidiarios respecto de los motivos examinados en el ordinal anterior, pues es patente que, caso de haber prosperado estos últimos, hubiera carecido de objeto hablar de la violación de una marca jurídicamente ineficaz.
Es claro, por lo tanto, que el fracaso de tales motivos nos obliga a partir de la base de que estamos en presencia de unas marcas válidas a cuyo titular asiste el "ius prohibendi" que contempla el Art. 34 de la Ley de Marcas, y ello por más que el alcance de ese derecho de exclusión pueda encontrarse más o menos devaluado por razón de la naturaleza, al menos indirectamente descriptiva, de los signos en que aquellas consisten.
La sentencia apelada ya ha tenido en cuenta esa escasa fuerza ofensiva de las marcas de la actora para desestimar una parte considerable de las pretensiones ejercitadas en la demanda, dejando a salvo expresamente la facultad de la demandada de utilizar en el mercado las expresiones "más alto" o "más altos".
Al combatir los pronunciamientos correspondientes, la apelante CALZADOS FERNANDO GARCÍA S.L. parte, efectivamente, de la hipótesis de que su acción de nulidad marcaria no haya prosperado y, por tanto, de que las marcas de la actora deban ser reputadas como marcas válidas. Sin embargo, considera que no debe reconocerse a la actora frente a ella "ius prohibendi" alguno como consecuencia de la titularidad de esas marcas válidas, de manera que, en su sentir, la desestimación de las acciones de violación debió ser total y absoluta. Sin embargo, para alcanzar esta conclusión no nos brinda las razones por las que, desde su punto de vista, la fuerza ofensiva de las marcas de la actora debiera haber experimentado un menoscabo mayor que el que la sentencia aprecia. En realidad, pese a admitir a efectos dialécticos la validez de las marcas para ocuparse de este aspecto de la sentencia, CALZADOS FERNANDO GARCÍA S.L. opera como si no lo fuesen, ya que funda la total inoperatividad -que postula- del "ius prohibendi" de la actora en los mismo argumentos que ya utilizó para fundamentar la nulidad de las marcas.
En tales circunstancias, ningún comentario podemos realizar sobre este punto que no se corresponda con los motivos ya desarrollados en el ordinal precedente para motivar la desestimación de recurso de apelación en lo relativo a la acción de nulidad marcaria.
2.- Indemnización.-
Tal y como ya asume la apelante, el derecho que el Art. 43-5 de la Ley de Marcas confiere al titular de una marca a percibir del infractor el 1 % de la cifra de negocios obtenida con los productos o servicios ilícitamente marcados cuando se ha declarado la violación de aquella es un derecho que, como indica el precepto, le asiste "...en todo caso y sin necesidad de prueba alguna...". A partir de esa idea, lo que razona la apelante, para combatir la condena de 6.059,25 € que la sentencia apelada le impone por tal concepto, es que la norma en cuestión dispensa al demandante de acreditar la realidad del daño hasta dicha cuantía pero, en armonía con lo dispuesto en el Art. 42 de la misma ley, no le libera de la carga de acreditar la culpa o negligencia con la que, en su sentir, debería haber actuado ella misma para hacerse merecedora de dicho pronunciamiento condenatorio.
Pues bien, si acudimos al referido Art. 42, observamos que, cuando la infracción consiste en la realización de actos de los previstos en las letras a) y f) del Art. 34-3, la exigencia de que concurra dicho elemento subjetivo es sencillamente inexistente, y cuando se trata de cualquier acto de violación diferente, la presencia de culpa o negligencia en el infractor constituye únicamente una de las diversas hipótesis que contempla la norma para desencadenar la obligación de indemnizar, siendo otra de dichas hipótesis -no acumulativa sino alternativa- la de que haya precedido requerimiento del titular de la marca al infractor, requerimiento que en presente caso sí ha existido, lo que hace ocioso examinar si, además de ello, medió culpa o negligencia en la conducta de la apelante.
No ha de prosperar, pues, en vista de las precedentes consideraciones, el recurso de apelación interpuesto por CALZADOS FERNANDO GARCÍA S.L.
Cuarto.—Recurso de MAHERLO IBÉRICA S.L.-
Lo solicitado en la demanda inicial por parte de MAHERLO IBÉRICA S.L. fue la indemnización prevista en el apartado 2,b) del Art. 43-5 de la Ley de Marcas, a saber, "La cantidad que como precio el infractor hubiera debido de pagar al titular por la concesión de una licencia que le hubiera permitido llevar a cabo su utilización conforme a derecho".
La sentencia apelada desestimó esta pretensión principal sobre la base de que no había quedado acreditada la producción de un quebranto patrimonial efectivo, sin que fuera posible establecer ese dato de partida mediante aplicación de la doctrina "res ipsa loquitur".
La doctrina jurisprudencial sobre esta cuestión aparece condensada en la S.T.S. de 17 de julio de 2008 en la que se indica lo siguiente:
"...el art. 66.2 LP establece que "la ganancia dejada de obtener se fijará, a elección del perjudicado, conforme a alguno de los criterios siguientes: a) Por los beneficios que el titular habría obtenido previsiblemente de la explotación de la invención patentada si no hubiera existido la competencia del infractor; b)...".Pues bien, de dicho precepto, por cuyo sistema de indemnización optó la entidad demandante, no resulta la falta de necesidad de prueba de la existencia o producción del perjuicio, ni en absoluto conduce a tal conclusión la expresión "previsiblemente" recogida en la norma. La doctrina general de esta Sala en materia de resarcimiento de daños y perjuicios es la de que no se presumen sino que deben acreditarse por quien los reclama, tanto la existencia ("an") como su importe ("quantum"), si bien, de conformidad con la previsión del art. 360 LEC (aplicable al caso), en tanto la realidad del daño habrá de probarse en todo caso en el juicio declarativo, en cambio, las bases de fijación y/o la cuantificación cabe diferirlas a ejecución de sentencia cuando la prueba no haya podido tener lugar en el proceso de declaración. Esta doctrina, pacífica y reiterada, tiene una excepción en la propia jurisprudencia, la cual estima correcta la presunción de existencia del daño (aparte, claro ésta, cuando haya una norma legal específica) cuando se produce una situación en que los daños y perjuicios se revelan como reales y efectivos. Se trata de supuestos en que la existencia del daño se deduce necesaria y fatalmente del ilícito o del incumplimiento, o son consecuencia forzosa, natural e inevitable, o daños incontrovertibles, evidentes o patentes, según las diversas dicciones utilizadas. Se produce una situación en que "habla la cosa misma" ("ex re ipsa "), de modo que no hace falta prueba, porque la realidad actúa incontestablemente por ella. Entre otras numerosas Sentencias se pueden citar las de 25 de febrero y 19 de junio de 2.000, 29 de marzo de 2.001 y 23 de marzo de 2.007.
La doctrina expuesta es también aplicable (con ocasión del caso) en materia de propiedad industrial y competencia desleal, y en concreto en sede de derecho de patentes. La aplicación de la doctrina general sobre la necesidad de prueba de la existencia de los daños y perjuicios y relación de causalidad se recoge en numerosas Sentencias (entre ellas 20 de julio de 2.000; 15 de octubre de 2.001; 3 de febrero, 23 y 29 de septiembre de 2.003), pudiendo mencionarse en relación con patentes las de 5 de abril de 2.000 y 25 de octubre de 2.002. La aplicación de la doctrina "ex re ipsa " en propiedad industrial y competencia desleal se manifiesta en varias resoluciones - SS., entre otras, 23 de febrero de 1.999, 21 de noviembre de 2.000, 10 de octubre de 2.001, 3 de febrero de 2.004 -, pero se trata de presunción de la causación en supuestos singulares evidentes, y aunque en algunas resoluciones se tiende a generalizar el criterio (como en la S. 1 de junio de 2.005), en modo alguno la doctrina jurisprudencial admite la aplicación en todo caso de la regla "ex re ipsa " (SS. 29 de septiembre de 2.003 y 3 de marzo de 2.004, entre otras), ni menos todavía ha admitido la existencia de una presunción legal del daño en el caso de violación de una patente.
En resumen, una cosa es que la situación del caso revela la existencia del daño sin necesidad de tener que fundamentarla en un medio de prueba, y otra distinta que haya una presunción legal que excluya en todo caso la necesidad de la prueba. La apreciación de aquella situación forma parte de la función soberana de los tribunales que conocen en instancia...".
Ciertamente, como señaló esta misma Sección de la Audiencia Provincial de Madrid en su sentencia de 7 de junio de 2011, de conformidad con la expresada doctrina jurisprudencial la posibilidad de aplicar la regla "ex re ipsa " en materia de infracción de derechos de propiedad industrial no es circunstancia capaz de dispensar al demandante de la carga probatoria que le es inherente. Cuestión distinta es que, por la propia naturaleza de la aludida regla, que no representa sino una particular forma de aplicación del método presuntivo, el objeto de la actividad probatoria deba estar constituido necesariamente por la realidad misma del daño patrimonial y tangible. Si así fuera, sería la propia regla "ex re ipsa la que resultaría prescindible e innecesaria. Por el contrario, lo que se deduce de la doctrina jurisprudencial expresada es que para que resulte aplicable dicha regla es necesaria la concurrencia de un determinado estado de cosas que haga posible esa aplicación, es decir, un estado de cosas que haga presumible la producción de algún quebranto patrimonial. Por lo tanto, la actividad probatoria que incumbe al demandante es la que consiste en acreditar aquellos datos capaces de configurar ese estado de cosas, de manera que, una vez acreditados esos datos, la aplicación de la regla "in re ipsa" pueda dispensarle de una actividad probatoria de mayor alcance como lo sería aquella que tuviera por objeto demostrar la presencia de daños empíricamente contrastables y evaluables. En el caso, la circunstancia de que, para la comercialización de calzado especial del mismo tipo a cuya producción y comercialización se dedica la actora, la demandada se haya valido en una u otra medida, incluida la actividad captativa desarrollada mediante buscadores de internet de uso generalizado, de los distintivos objeto de litigio, permite obtener, "in re ipsa", la conclusión de que, efectivamente, dicha actividad ha generado a la demandante algún quebranto económico. De ahí que, una vez probada la presencia de ese entorno favorable a la aplicación de la referida máxima, el Art. 43-2 de la Ley de Marcas (que tiene su correlato en las leyes reguladoras de las demás modalidades de propiedad industrial) confiera al agraviado la facultad de optar por distintos mecanismos de cuantificación que no necesariamente han de conducir con exactitud - especialmente cuando se opta por la regalía hipotética del apartado b)- a la determinación de la envergadura del daño realmente padecido.
En este último sentido, también señaló este mismo tribunal en su sentencia de 3 de noviembre de 2010 que la regalía hipotética prevista en el apartado 2,b) del Art. 43 como modalidad de "conditio por intromisión" no aspira a compensar un quebranto patrimonial cierto sino a retribuir la invasión antijurídica, protagonizada por un tercero, del ámbito de poder que a su titular otorga el derecho de exclusiva marcario. Ya la S.T.S. de 2 de marzo de 2009, en criterio poco después reiterado por la de 18 de noviembre de 2010, había establecido que "..la norma contenida en la letra c), del apartado 2 del artículo 43 de la referida Ley (se refiere a la redacción vigente hasta el 6/06/2006 y que actualmente corresponde a la letra "b") se inspira en la doctrina de las conditiones por intromisión, ya que contempla el supuesto de que a una persona afluyan valores patrimoniales ajenos, por haberlos obtenido con invasión no autorizada del ámbito reconocido a la facultad de exclusión del titular de los bienes o derechos lesionados. Por otro lado, el derecho del titular de la marca a la llamada regalía hipotética responde a la necesidad de que no quede sin protección por la dificultad que normalmente representa probar en el proceso los beneficios obtenidos por el infractor con la lesión del derecho del perjudicado. Se trata, al fin, de un perjuicio evidente o necesariamente derivado de la infracción -manifesta non egent probatione.." (citando al respecto las S.T.S. de 21 de abril de 1.992, 23 de febrero de 1.998, 28 de septiembre y 10 de octubre de 2.001, 1 de junio de 2.005 y 5 de febrero de 2.008).
Igualmente ha indicado esta misma Sala en su auto de 8 de junio de 2010 que "...El legislador (primero en el artículo 38.2 de la Ley de Marcas 32/1988 y luego en el artículo 43.2.c. de la LM 17/2001, que tras la reforma por Ley 19/2006 de 5 de junio ha pasado ser el artículo 43.2.b) ya ha tenido en cuenta que no se trata de un otorgamiento voluntario de la misma (la licencia) y pese a ello establece esta ficción legal porque la considera un modo razonable de cuantificar el lucro cesante sufrido por la parte demandante, suavizando así las dificultades probatorias con las que éste se podría encontrar para acreditar lo que habría dejado de ganar por causa de la infracción. De manera que a lo que deberá atenderse es a lo que resulte probado como justo precio por tal concepto...".
No compartimos, pues, en este exclusivo punto, la sentencia apelada, pues consideramos que no concurre razón alguna por la que la demandante no deba obtener el tipo de satisfacción prevista en el Art. 43-2,b) de la Ley de Marcas.
Llegados a este punto, el cálculo de la regalía hipotética ha sido acometido por el perito de nombramiento judicial Don Nemesio, titulado mercantil cuyo informe obra a los folios 1.114 y ss. de las actuaciones. Respecto de las conclusiones alcanzadas por el mismo han de realizarse las siguientes consideraciones:
1.- A partir del material e información contable que la demandada tuvo a bien poner a su disposición, el experto alcanza la conclusión de que la cifra de negocios de la demandada entre el 1 de enero de 2009 y el 30 de agosto de 2011 ascendió a 605.925,36 €. Se trata de un dato del que debemos partir como base plenamente fijada en el proceso, no solo porque no se desarrolló en el mismo contraprueba alguna a instancia de la demandada capaz de desvirtuar dicha conclusión, sino también -y muy especialmente- porque se trata de la misma base de cálculo que sirvió para fijar la indemnización correspondiente al 1 % del Art. 43-5, sin que, al recurrir sobre tal extremo, CALZADOS FERNANDO GARCÍA S.L. haya expresado la menor objeción en relación con el mencionado cálculo.
2.- El porcentaje sobre ventas en que haya de consistir la regalía constituye una variable para cuya determinación se precisan conocimientos especializados que no se encuentran ordinariamente al alcance del tribunal. Por tal motivo, habremos de aceptar como correcto el del 5% que propone el perito a partir de las indagaciones por él efectuadas, especialmente cuando no obra en autos pericia alguna que, propuesta por la parte contraria, nos ofrezca razonadamente una magnitud alternativa. Por otro lado, siendo habitual en el mercado de las licencias marcarias que, junto a un porcentaje variable sobre el volumen de ventas, se pacte también un canon fijo de entrada y otro canon fijo anual (como así se apreció por esta Sala en sentencia de 18 de mayo de 2006 y en el más reciente auto de 8 de junio de 2010), el hecho de que el perito haya optado en el presente caso por prescindir del segundo de esos dos cánones fijos abona la idea de que ha operado con un criterio de prudencia. Tampoco existe prueba pericial alguna que desvirtúe las conclusiones del perito cuando considera asimilable a la licencia marcaria el porcentaje que resulta habitual en los contratos de franquicia, o que revele inexactitud en la ponderación que realiza dicho experto cuando pone de relieve que, como fruto de sus indagaciones, conoce que el canon de entrada que se practica en España en el sector del calzado se aproxima a una media de 6.920 €. De hecho, el porcentaje del 5 % ha sido considerado adecuado por este tribunal en diversas sentencias a la hora de calcular la regalía hipotética (sentencias de 3 de noviembre de 2010, 20 de mayo de 2011 y 3 de octubre de 2011), y aun cuando en la sentencia de 18 de mayo de 2006 establecimos el 8 % como regalía usual en el mercado del calzado, no puede desconocerse que en el caso por ella examinado se trataba de la violación de la marca "SEBAGO" cuyo grado de conocimiento, prestigio y notoriedad no tienen parangón con las marcas "masaltos" objeto del presente litigio. De ahí que juzguemos ajustada la primera aproximación a la regalía hipotética que arroja la suma de 37.216,26 € (6.920 + 30.296,26, siendo esta segunda cifra la representativa del 5 % sobre 605.925,36 €).
3.- El perito considera que esa suma de 37.216,26 € debiera ser incrementada en un 10 % en razón al carácter no consentido de la utilización de las marcas. Ahora bien, ese carácter no consentido es conceptualmente inherente a toda violación marcaria, sin que el Art. 43 de la Ley de Marcas, que ya contempla la regalía hipotética como un criterio indemnizatorio fundado en la violación, prevea la posibilidad de modificar al alza la cantidad resultante como consecuencia del hecho mismo de que haya existido violación. En realidad, los factores que han de tomarse en consideración para modular la indemnización que resulte de la aplicación de cualquiera de los criterios previstos en el apartado 2 del Art. 43 (que incluye la regalía hipotética) son los previstos en el apartado 3 de dicho precepto cuando establece que "Para la fijación de la indemnización se tendrá en cuenta, entre otras circunstancias, la notoriedad, renombre y prestigio de la marca y el número y clase de licencias concedidas en el momento en que comenzó la violación. En el caso de daño en el prestigio de la marca se atenderá, además, a las circunstancias de la infracción, gravedad de la lesión y grado de difusión en el mercado". Pues bien, al respecto hemos de indicar lo siguiente:
-Que, pese a se haga una lacónica mención a la notoriedad de las marcas de la actora en una resolución de la O.E.P.M. aportada al proceso, desconoce este tribunal cual pueda ser el fundamento de dicha afirmación, y ello en atención a dos razones que resultan del examen del material probatorio obrante en los presente autos y no de otro hipotético material al que el tribunal no ha tenido acceso: 1.- El informe aportado por MAHERLO IBÉRICA S.L. sobre las inversiones que ha realizado en publicidad a lo largo de un dilatado periodo de tiempo no contiene la menor información que nos ilustre sobre la parte de tales inversiones que fue dedicada a publicitar, en concreto, los distintivos "masaltos", siendo así que, según ha reconocido la propia demandante, ella ha estado presente en el mercado desde hace bastantes años y se ha valido también de otros distintivos marcarios; 2.- Los recortes de prensa incorporados al proceso solamente nos revelan que durante algún tiempo adquirió cierta popularidad el tipo de calzado que comercializan ambas litigantes debido en parte a su vinculación a personajes de actualidad conocidos, pero no siempre se hace referencia en dichos documentos a las marcas "masaltos" y, cuando se efectúa alguna mención a tales personalidades de renombre, las informaciones establecen la vinculación con el fabricante italiano de ese tipo de calzado, fabricante que opera en el mercado con sus propios distintivos.
-Que cuando la ley obliga a tomar en consideración el número y clase de licencias concedidas por el titular de la marca infringida, parte de la base de que, efectivamente, este haya concedido alguna licencia, de manera que el criterio invita a conferir mayor valor -y a imponer suponer una mayor regalía- cuando el número de aquellas es elevado, y ello en la medida en que se trata de un factor indicativo de que el distintivo es codiciado en el mercado. Ello no obsta para que se haya abierto camino en el terreno doctrinal la toma en consideración de otro tipo de circunstancia que la norma no prevé expresamente: que el titular de la marca haya venido adoptando como posición estratégica la consistente en no otorgar licencia alguna sobre la misma. Esta misma Sala, en su sentencia de 3 de octubre de 2011, tomó en consideración -bien que sin llegar a elevar por ello la indemnización del 5 % allí concedida- la circunstancia de que "...la demandante no otorgaba ninguna licencia para la explotación de su patente, con lo que la infracción habría conllevado la desestabilización de una legítima estrategia empresarial que se estaba llevando a la práctica, pues se habría conseguido imponer por la vía de hecho una suerte de diversificación en el uso de la invención que su titular había pretendido evitar al no conceder licencias a terceros...". Sin embargo, en el caso que ahora nos ocupa, dada la acusada juventud de las marcas litigiosas en el periodo en el que tiene lugar la infracción, carecemos de base alguna, además de no existir actividad alegatoria al respecto, que nos permita afirmar que el hecho de que la actora aún no haya otorgado licencias sobre las mismas obedezca a una verdadera línea estratégica y no -pongamos por caso- a la simple ausencia de ofertas de potenciales licenciatarios y, por consiguiente, a la inexistencia de una auténtica actividad reflexiva y de una decisión consciente al respecto.
-Por lo que se refiere al daño al prestigio de la marca, que es último de los factores que el Art. 43-3 invita a considerar, se trata de una circunstancia que ni siquiera ha sido invocada en el presente proceso.
Se está, pues, en el caso de estimar solo parcialmente el recurso interpuesto por MAHERLO IBÉRICA S.L.
Quinto.—Las costas derivadas del recurso interpuesto por CALZADOS FERNANDO GARCÍA S.L. ha de ser impuestas a dicha entidad al resultar desestimadas todas las pretensiones del mismo de conformidad con lo previsto en el número 1 del Art. 398 de la L.E.C., pues, frente al punto de vista que expresa dicha recurrente, este tribunal considera que, más allá de lo opinable de cualquier posicionamiento jurídico en torno al problema debatido, no concurren en el caso méritos especiales que nos autoricen a reputar jurídicamente dudosas, ex Art. 394-1 L.E.C., las cuestiones objeto de litigio.
Estimándose parcialmente el recurso de apelación interpuesto por MAHERLO IBÉRICA S.L., no es procedente efectuar especial pronunciamiento sobre las costas causadas por el mismo de conformidad con el número 2 del Art. 398 de la L.E.C.
1.- Desestimar el recurso de apelación interpuesto por la representación de CALZADOS FERNANDO GARCÍA S.L. contra la sentencia del Juzgado de lo Mercantil número 9 de Madrid que se especifica en los antecedentes fácticos de la presente resolución y estimar parcialmente el deducido contra la misma resolución por la mercantil MAHERLO IBÉRICA S.L..
2.- Confirmar la resolución recurrida salvo en el particular relativo a la indemnización reconocida a MAHERLO IBÉRICA S.L., la cual acordamos incrementar hasta la suma de 37.216,26 €, manteniendo en todo lo demás los pronunciamientos de la sentencia apelada.
3.- Imponer a la apelante CALZADOS FERNANDO GARCÍA S.L. las costas derivadas de su recurso y no efectuar especial pronunciamiento en cuanto a las originadas por el recurso de MAHERLO HIBÉRICA S.L.

References: artículo 43
 artículo 43
 artículo 44
 artículo 44
 resolución 
 artículo 3
 artículo 7
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 artículo 43
 artículo 38
 artículo 43
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