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Timestamp: 2020-08-12 12:43:25+00:00

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7. Medidas postoperatorias - GuíaSalud
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7. Medidas postoperatorias2019-11-222019-11-27http://portal.guiasalud.es/wp-content/uploads/2018/07/gs.pngGuíaSaludhttp://portal.guiasalud.es/wp-content/uploads/2018/07/gs.png200px200px
7.1. Reinicio precoz de la alimentación oral
En el paciente al que se realiza cirugía mayor abdominal electiva, la administración precoz de nutrición oral frente a no administrar nada ¿acorta el íleo postoperatorio?
Tradicionalmente la dieta absoluta hasta que se reinicia el peristaltismo ha sido un dogma en el manejo postoperatorio de la cirugía abdominal. El razonamiento detrás de esta práctica es que el reposo intestinal previene las náuseas y los vómitos, así como las dehiscencias, al evitar el paso del alimento por las anastomosis. Pero el ayuno postoperatorio no se sustenta en la evidencia científica, no hay pruebas de que retrasar el inicio de la alimentación oral sea beneficioso para la recuperación del paciente115,116. A pesar de ello, existe una variabilidad elevada en el inicio de la alimentación oral en cirugía abdominal. Una encuesta realizada en cinco países europeos, entre ellos España, muestra que sólo entre el 5% al 50% de los cirujanos entrevistados administraban alimentos sólidos de forma precoz para minimizar los riesgos que produce el retraso en la recuperación de la motilidad intestinal117,118. El objetivo de la pregunta es averiguar si reiniciar la alimentación oral en el postoperatorio inmediato es una práctica efectiva y segura.
Una revisión sistemática Cochrane de buena calidad incluye 5 estudios (631 participantes) realizados en cirugía ginecológica abdominal abierta que comparan el reinicio de la ingesta oral dentro de las primeras 24 horas postoperatorias frente a la dieta absoluta hasta la resolución del íleo postoperatorio. La recuperación de la motilidad intestinal fue más rápida en las pacientes que recibieron nutrición precoz. Los metanálisis muestran una disminución del tiempo transcurrido desde la intervención hasta la aparición de ruidos hidroaéreos (2 estudios, 338 pacientes; diferencia de medias -0,32 días, IC95% -0,61 días a -0,03 días; I2=52%), la expulsión de flatos (3 estudios, 444 pacientes; diferencia de medias -0,21 días, IC95% -0,40 días a -0,01 días; I2=23%), la expulsión de heces (2 estudios, 249 pacientes; diferencia de medias -0,25 días, IC95% -0,58 días a -0,09 días; I2=0%) y el reinicio de la alimentación habitual (2 estudios, 301 pacientes; diferencia de medias -1,47 días, IC95% -2,26 días a -0,68 días; I2=92%). La ingesta oral precoz se asoció con una reducción de la duración de la estancia hospitalaria (4 estudios, 484 pacientes), estimándose una estancia media de 0,92 días menos (IC95% -1,53 días a -0,31 días; I2=68%). Los datos sugieren que la intervención es segura ya que no incrementa la tasa de complicaciones gastrointestinales (náuseas y/o vómitos) (4 estudios, 484 pacientes; RR 1,03, IC95% 0,64 a 1,67; I2=73%) ni de otras complicaciones postoperatorias119.
Una revisión sistemática y metaanálisis de 7 ECA se plantea si el reinicio precoz de la nutrición oral, en las 24 horas siguientes a la intervención quirúrgica, mejora los resultados de los pacientes intervenidos de cirugía colorrectal. La duración de la estancia hospitalaria del grupo que inició la nutrición en el postoperatorio inmediato fue signifcativamente más corta que la del grupo en dieta absoluta hasta la resolución del íleo postquirúrgico (5 estudios, 507 participantes; diferencia de medias ponderadas -1,58 días, IC95% -2,77 días a -0,39 días; I2= 78%). La nutrición precoz se asoció con una reducción estadísticamente signifcativa del riesgo de complicaciones postoperatorias totales (7 estudios, 587 participantes; RR 0,70, IC95% 0,50 a 0,98; I2= 0%). Sin embargo, al evaluarlas de manera individual, la nutrición precoz no inﬂuye de forma signifcativa sobre el riesgo de las siguientes complicaciones postoperatorias: dehiscencia anastomótica (6 estudios, 558 pacientes; RR 0,47, IC95% 0,19 a 1,15; I2= 0%), neumonía (6 estudios, 559 pacientes; RR 0,71, IC95% 0,31 a 1,59; I2=0%), infección de herida (4 estudios, 449 pacientes; RR 0,69, IC95% 0,34 a 1,37; I<sup>2</sup>=0%).Tampoco hubo diferencias significativas en la tasa de complicaciones gastrointestinales aunque se observa una tendencia desfavorable a la alimentación precoz: reinserción de la sonda nasogástrica (5 estudios, 508 pacientes; RR 1,31, IC95% 0,78 a 2,21; I2=0%), vómitos (4 estudios, 308 pacientes; RR 1,08, IC95% 0,77 a 1,53; I2=35%)120.
Un estudio realizado en la India compara los resultados obtenidos por el reinicio precoz de la dieta oral, 24 horas después de haber finalizado la anestesia, con los obtenidos con el manejo tradicional, dieta absoluta hasta la resolución del íleo postquirúrgico, en 120 pacientes intervenidos de cirugía abierta electiva intestinal por neoplasia de recto, colon, e intestino delgado. El estudio muestra que el reinicio precoz de la ingesta oral acelera la restauración de la función intestinal medida por la expulsión de flatos (media 2,6 días ± 0,9 frente a 4,5 días ± 1,5; p<0,0001) y de heces (media 3,8 días ± 1,3 frente a 6,1 días ± 2,1; p<0,0001), y acorta la duración del ingreso postoperatorio (media 11,1 días ± 5,5 frente a 14,4 días ± 8,5; p=0,011). No se encuentran diferencias estadísticamente signifcativas entre ambos grupos (p>0,05) en cuanto a las siguientes complicaciones: vómitos, distensión abdominal, infección de herida, febre, dehiscencia anastomótica, mortalidad121.
Un estudio realizado en Corea del Sur, en el que participan 54 pacientes (ASA ≤ 2), investiga la seguridad y efectividad de la alimentación oral precoz en la cirugía del cáncer gástrico. En el grupo de pacientes que recibió nutrición precoz, sorbos de agua el día de la intervención y dieta líquida al día siguiente, la recuperación de la motilidad intestinal (expulsión de gases, media 1,9 ± 1,2 días) fue signifcativamente más rápida que la observada en el grupo control (2,9 ± 0,8 días, p=0,036), en dieta absoluta hasta el 3er día postoperatorio. La estancia hospitalaria, variable principal del estudio, en los pacientes que recibieron nutrición precoz fue de 7,2 ± 1,7 días de media, frente a los 8,5 ± 2,9 días de media de los controles (p=0,044). No se encontraron diferencias entre los grupos respecto a las tasas de morbilidad postoperatoria (25% frente a 31%, p=0,636), y de los siguientes síntomas postoperatorios: hambre, distensión abdominal, vómitos, calambres y diarrea (p>0,05). Dos pacientes del grupo control fueron reintervenidos por dehiscencia en la anastomosis122.
Según un estudio realizado en Italia un reinicio precoz de la alimentación oral (líquidos el día de la intervención, dieta blanda al día siguiente e introducir sólidos gradualmente) no acelera la resolución del íleo postoperatorio en la cirugía electiva del cáncer colorrectal. La mediana de recuperación de la actividad intestinal del grupo que recibió la alimentación precoz (50 pacientes) fue de 4 días (rango 2 a 7), frente a 4 días (rango 2 a 8) en los controles (50 pacientes), que iniciaron la ingesta oral después de la expulsión de flatos, y a los que se les colocó una sonda nasogástrica (SNG) para descompresión en el postoperatorio inmediato (p>0,05). Según los autores del estudio, el uso de analgesia opiácea en ambos grupos y su efecto sobre la motilidad intestinal pudo enmascarar posibles diferencias debidas a la alimentación precoz. Tampoco se observó benefcio en la duración de la estancia hospitalaria, que en el grupo de pacientes con ingesta oral precoz fue de 7 días de mediana (rango 5 a 13) frente a 7 días de mediana (rango 5 a 14) en los controles (p>0,05). El 20% de los pacientes con ingesta oral precoz requirieron descompresión con SNG, mientras que en el grupo control la tasa de recolocación de la SNG fue del 6% (p<0,05). Por otra parte, no hubo diferencias estadísticamente signifcativas entre ambos grupos respecto a la tasa de complicaciones postoperatorias (26% frente a 24%, p>0,05)123.
Al formular las recomendaciones, el GEG ha tenido en cuenta la aplicabilidad y posibilidad de generalizar los resultados, la consistencia entre los distintos estudios, y su relevancia clínica. La evidencia sobre la efectividad y seguridad del inicio precoz de la ingesta oral en el caso de la cirugía del intestino delgado se limita a los pacientes incluidos en el estudio de Pragatheeswarane et al.121, realizado en la India. Aunque su validez externa puede estar comprometida, el GEG ha decidido tener en cuenta este estudio porque en el caso de la cirugía urológica, en concreto tras cistectomía, es habitual utilizar intestino delgado para derivación urinaria (conducto ileal tipo Bricker o neovejiga intestinal ortotópica). Además, en cirugía gástrica la mayoría de las intervenciones incluyen también manejo y anastomosis en intestino delgado.
El GEG también ha tenido en cuenta que los estudios son heterogéneos, lo que dificulta extraer conclusiones firmes sobre la consistencia del efecto. Hay autores que inician la tolerancia oral en las primeras horas tras la cirugía120, otros antes de las primeras 24 horas119,120123, e incluso en dos estudios se considera alimentación precoz iniciar la ingesta 24 horas tras la cirugía121,122. En ciertos estudios la intervención es más agresiva en el sentido de que se introduce la dieta habitual en las primeras 24 o 48 horas119,120, mientras que en otros los pacientes realizan una transición gradual desde una dieta de líquidos claros a una dieta sólida; sin embargo, no es lo mismo reanudar la alimentación postoperatoria con líquidos claros123 o sorbos de agua122 que con una dieta normal119,120 porque se prolonga el tiempo de ayuno, lo que puede afectar al tiempo de recuperación del paciente.
Según la evidencia científica encontrada no existen ventajas evidentes en mantener a los pacientes en dieta absoluta. De hecho, los estudios sugieren un balance entre riesgo y beneficio a favor de la intervención. La alimentación oral precoz en cirugía colorrectal, ginecológica y del intestino delgado acelera la recuperación del peristaltismo intestinal, acorta la duración de la estancia hospitalaria y se asocia con menos complicaciones postoperatorias. En cuanto a las complicaciones clínicas individuales, no alcanzan significación estadística pero la dirección del efecto indica que la alimentación precoz puede reducir el riesgo de dehiscencia anastomótica, infección de herida o neumonía. Este dato debe ser interpretado con cautela porque la mayoría de los estudios no definen los criterios diagnósticos utilizados y estos efectos se recogen forma secundaria y en el marco de otro objetivo principal que plantea el estudio. En relación a los riesgos, la alimentación precoz parece incrementar la aparición de náuseas y vómitos aunque el resultado no es significativo.
No se dispone de estudios que evalúen los beneficios potenciales de la alimentación precoz con técnicas quirúrgicas y cuidados perioperatorios como la cirugía laparoscópica y la analgesia postoperatoria sin opiáceos que reducen la respuesta al estrés quirúrgico, favorecen la movilización del paciente y aceleran su recuperación. El GEG considera que es probable que en estas circunstancias la tolerancia al inicio precoz de la ingesta oral sea aún mayor que la observada en los estudios aquí descritos.
Quedan excluidos del cuerpo de la evidencia tres metaanálisis116,124,125 que combinan los resultados de diferentes rutas de alimentación enteral (oral, nasoduodenal, nasoyeyunal, etc.). No se han considerado adecuados porque la morbilidad asociada al uso de sondas puede modificar la evolución postoperatoria del paciente quirúrgico y, por consiguiente, la magnitud del efecto de la vía oral objetivo de la pregunta.
En pacientes intervenidos de cirugía colorrectal, el inicio precoz de la ingesta oral, durante las primeras 24 horas del postoperatorio, reduce el riesgo de complicaciones postoperatorias totales (RR 0,70, IC95% 0,50 a 0,98), y se asocia con 1,58 días menos (IC95% -2,77 días a -0,39) de estancia hospitalaria media120.
En pacientes intervenidos de cirugía colorrectal e intestino delgado, el inicio precoz de la ingesta oral, transcurridas 24 horas después de haber finalizado la anestesia, acelera el inicio del tránsito para gases (media 2,6 días ± 0,9 frente a 4,5 días ± 1,5; p<0,0001) y para heces (media 3,8 días ± 1,3 frente a 6,1 días ± 2,1; p<0,0001), y se asocia con una estancia media hospitalaria significativamente más corta (11,1 días ± 5,5 frente a 14,4 días ± 8,5; p=0,011),121.
1+120,121
En pacientes intervenidos de cirugía colorrectal120,121 e intestino delgado,121, la ingesta oral precoz, durante las primeras 24 horas del postoperatorio120, o transcurridas 24 horas después de haber finalizado la anestesia,121, no influye significativamente sobre la tasa de vómitos120,121, distensión abdominal,121, reinserción de la sonda nasogástrica120, dehiscencia anastomótica120,121, e infección de herida quirúrgica120,121.
En la cirugía del cáncer gástrico, el inicio precoz de la alimentación oral (sorbos de agua el día de la intervención, dieta líquida al día siguiente) acelera la recuperación de la motilidad intestinal y acorta la duración media de la estancia hospitalaria (7,2 ± 1,7 días frente a 8,5 ± 2,9 días, p=0,044) de forma estadísticamente significativa, sin incrementar la morbilidad postoperatoria ni la tasa de complicaciones gastrointestinales (distensión abdominal, vómitos, calambres y diarrea)122.
En la cirugía abdominal ginecológica, la ingesta oral precoz, dentro de las primeras 24 horas postoperatorias, acelera el retorno de la función intestinal y reduce la estancia hospitalaria media en -0,92 días (IC95% -1,53 días a -0,31 días) sin incrementar la tasa de complicaciones gastrointestinales (náuseas y/o vómitos) ni de otras complicaciones postoperatorias119.
En la cirugía del cáncer colorrectal, el inicio precoz de la alimentación oral (líquidos el día de la intervención, dieta blanda al día siguiente), cuando se compara con el inicio tras la resolución del íleo combinado con el uso de SNG, no acelera la recuperación de la función intestinal ni acorta la duración de la estancia hospitalaria. La ingesta oral precoz en estos pacientes no se asocia con un incremento significativo de la tasa de complicaciones postoperatorias, pero la necesidad de descompresión con SNG es significativamente superior (20% frente a 6%, p<0,05)123.
En pacientes que han sido intervenidos de cirugía colorrectal, cirugía del intestino delgado o cirugía abdominal ginecológica se recomienda iniciar la ingesta oral de líquidos y sólidos lo antes posible, según la tolerancia del paciente, preferiblemente dentro de las primeras 24 horas después de la intervención quirúrgica, pudiendo ser reiniciada a partir de las 4 horas después de la cirugía.
7.2. Movilización precoz
En el paciente al que se realiza cirugía mayor abdominal electiva, la movilización precoz (levantamiento en las primeras 6 horas) frente a mantenerse en cama ¿acorta el íleo postoperatorio?
El reposo en cama aumenta la resistencia a la insulina, incrementa la pérdida de masa y fuerza muscular y altera la función pulmonar. La movilización precoz después de la cirugía se ha propuesto como una posible manera de contrarrestar la resistencia a la insulina por inmovilización y de reducir las complicaciones respiratorias2,126. El objetivo de la pregunta que formulamos es conocer el papel que puede desempeñar la movilización precoz en la recuperación de los pacientes durante el postoperatorio de cirugía mayor abdominal.
No se han encontrado en la literatura científica estudios dirigidos específicamente a evaluar la influencia del levantamiento precoz, el día de la cirugía abdominal, en el tiempo de resolución del íleo postoperatorio. Por este motivo se ha considerado pertinente incluir los resultados de los estudios sobre el inicio de la deambulación después de las primeras 24 horas del postoperatorio y su efecto en otros desenlaces relacionados con la evolución del paciente. Un estudio experimental y otro observacional son la única evidencia científica encontrada.
Un ECA de tres ramas realizado en Australia evalúa la efectividad de la movilización precoz (comienzo el 1er día postoperatorio) (grupo A), la movilización precoz más ejercicios de respiración profunda (grupo B) y la movilización tardía (comienzo el 3er día) más ejercicios de respiración profunda (grupo C), sobre una muestra de 86 pacientes con alto riesgo de desarrollar complicaciones pulmonares postoperatorias (CPP) tras cirugía del abdomen. La edad media de los pacientes era de 71,1 ± 7,3 años (grupo A), 73,1 ± 8,2 años (grupo B) y 72,1 ± 9,3 años (grupo C), el 50% se catalogaron como estado físico ASA III ó IV y el 16,3% requirieron ingreso en UCI. La incidencia de CPP en los grupos A, B y C fue de 6 (21%), 7 (25%) y 3 (10%), respectivamente (p=0,20). No hubo diferencias signifcativas en la distancia media que los pacientes recorrieron el 3º día al comparar el grupo A frente al grupo C (diferencia de medias: 39,11 metros, IC95% -8,1 a 86,3), o el grupo B frente al grupo C (diferencia de medias: 33 metros, IC95% -44,5 a 56,7). La distancia media que los pacientes caminaron el 5º día tampoco mostró diferencias signifcativas entre el grupo A y el C (diferencia de medias: 21,3 metros, IC95% -19,8 a 62,5) ni entre el grupo B y el C (diferencia de medias: 6,38 metros IC95% -36,8 a 49,6). La estancia hospitalaria media del grupo A fue signifcativamente más corta que la del grupo C (diferencia de medias: – 4,4 días, IC95% -8,8 a -0,3); no se observaron diferencias signifcativas cuando se compararon los grupos B y C (diferencia de medias: 1,5 días, IC95% -3,9 a 7,0). Comparado con el grupo B (movilización precoz más ejercicios respiratorios), el grupo C (movilización tardía más ejercicios respiratorios) tenía signifcativamente menos fumadores y menos pacientes con EPOC que el grupo B (movilización precoz más ejercicios respiratorios)127.
Un estudio observacional realizado en Australia investiga la influencia de distintos factores sobre la aparición de CPP en cirugía abdominal de alto riesgo. Los pacientes (n=72) tenían una edad media de 66,1± 12,4 años, estado físico ASA II (30%), III (60%) o IV (10%) y un tercio requirieron ingreso en UCI. El tiempo que transcurrió hasta sentar al paciente fuera de la cama en el grupo con CPP fue de 19 horas de mediana (RIC 17 a 25) frente a 20 horas de mediana (RIC 16 a 31) en los pacientes sin CPP (p>0,05). La diferencia entre ambos grupos en el tiempo que transcurrió hasta el inicio de la movilización (caminar una distancia ≥ 10 metros) no fue estadísticamente signifcativa (diferencia de medianas 7,2 horas, IC95% -0,5 a 18,3). El estudio encuentra que retrasar la movilización postoperatoria es un factor independiente asociado al riesgo de presentar una complicación pulmonar (OR 3,03; IC95% 1,16 a 7,96); pero no encuentra relación entre el momento en que el paciente se sienta fuera de la cama y el aumento de riesgo de complicaciones (OR 0,46; IC95% 0,11 a 1,94). El 22% de los pacientes fueron intervenidos de urgencia128.
A la hora de formular las recomendaciones se ha tenido en cuenta que, si bien la evidencia sobre los efectos de la movilización postoperatoria no responde directamente a la pregunta clínica (resolución del íleo postoperatorio), es escasa y poco concluyente, el reposo en cama no es aconsejable porque aumenta el riesgo de neumonía y tromboembolismo, la resistencia a la insulina, y la debilidad muscular129. Por ello, el GEG considera que la movilización del paciente quirúrgico debe ser lo más precoz posible.
Otro aspecto que se ha tenido en cuenta tiene que ver con la necesidad de que el paciente se encuentre en un entorno de cuidados que faciliten la movilización precoz. Para ello son necesarios una analgesia óptima, el uso limitado de sondas y drenajes y la coordinación del personal sanitario. En un estudio cualitativo reciente, pacientes que participaron en un programa de recuperación intensificada en cirugía ginecológica se mostraron especialmente preocupadas por la movilización precoz a causa del dolor, la presencia de drenajes y la posibilidad de dañar el tejido de la herida quirúrgica. La intervención de un fisioterapeuta fue esencial a la hora de aliviar estos temores y, aún más importante, una vez fuera de la cama las pacientes manifestaron que moverse no resultaba tan difícil como esperaban130.
Al comparar la movilización precoz (1er día postoperatorio) con y sin ejercicios de respiración profunda, frente a la movilización tardía (3er día postoperatorio) con ejercicios de respiración profunda, no se observan diferencias significativas en la tasa de CPP, ni en la distancia media que los pacientes caminan el 3º y el 5º día postoperatorio127.
La estancia hospitalaria media del grupo movilización precoz fue -4,4 días (IC95% -8,8 a -0,3) más corta que la del grupo movilización tardía más ejercicios de respiración profunda; no hubo diferencias entre este último grupo y el grupo movilización precoz más ejercicios de respiración profunda127.
En pacientes intervenidos de cirugía abdominal retrasar la deambulación (caminar una distancia ≥ ­­10 metros) después de la cirugía incrementa el riesgo de presentar CPP (OR 3,03; IC95% 1,16 a 7,96); no hay relación entre el riesgo de CPP y el tiempo que el paciente tarda en sentarse fuera de la cama (p=0,29)128.
Se recomienda implementar un plan de cuidados perioperatorios que fomente la movilización precoz y progresiva del paciente, con el levantamiento de la cama el mismo día de la cirugía, y el inicio de la deambulación dentro de las primeras 24 horas postoperatorias.
Bibliografía 7. Medidas postoperatorias
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References: resolución 
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