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Timestamp: 2018-11-21 19:40:10+00:00

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BOC - 2005/106. Miércoles 1 de Junio de 2005 - 1878
2005/106. Miércoles 1 de Junio de 2005
BOC Nº 106. Miércoles 1 de Junio de 2005 - 1878
1878 - ANUNCIO de 13 de mayo de 2005, por el que se hace pública la Resolución de 12 de abril de 2005, de incoación del expediente de declaración del Bien de Interés Cultural, con categoría de Zona Arqueológica, a favor del yacimiento arqueológico del Poblado de La Atalayita, en el municipio de La Antigua (Fuerteventura).
De conformidad con lo dispuesto en los artículos 36.1, 36.2.e), 44 y Disposición Adicional Primera.h) de la Ley 14/1990, de 26 de julio, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas de la Comunidad Autónoma de Canarias; en el Decreto 152/1994, de 21 de julio, sobre traspaso y transferencias de funciones y servicios de la Administración Pública de la Comunidad Autónoma de Canarias a los Cabildos Insulares en materia de cultura, deportes y patrimonio histórico-artístico insular; en la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias; y en el Decreto de la Presidencia del Cabildo de Fuerteventura de Delegación de Competencias nº 562/04, la Sra. Consejera Delegada ha adoptado la resolución siguiente:
Primero.- Incoar expediente de declaración del Bien de Interés Cultural, con categoría de Zona Arqueológica, a favor del yacimiento arqueológico del Poblado de La Atalayita, en el municipio de La Antigua, conforme a la descripción contenida en los anexos I, II y III, que acompañan a la presente resolución.
Segundo.- Continuar la tramitación del expediente, de acuerdo con la legislación vigente.
Tercero.- Hacer saber al Ayuntamiento de La Antigua que, según lo dispuesto en el artículo 20.1 de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias, y en el artículo 6.1 del Decreto 111/2004, de 29 de julio, la incoación de expediente para la declaración de Bien de Interés Cultural y determinará la aplicación provisional del mismo régimen de protección previsto para los bienes declarados de interés cultural y su entorno, en su caso. Que según el artículo 20.2 de la misma Ley, y el 6.2 del citado Decreto cuando se haya incoado expediente para la declaración de Bien de Interés Cultural los ayuntamientos deberán suspender el procedimiento de otorgamiento de licencias municipales de intervención en los inmuebles y sus respectivos entornos, así como los efectos de las ya otorgadas. Que según el artículo 20.3 de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias, y 6.3 del Decreto 111/2004, de 29 de julio, durante la tramitación del procedimiento, en el bien objeto de protección sólo se permitirá la realización de obras y actuaciones que por razón de fuerza mayor hubieran de llevarse a cabo y aquellas otras de conservación y consolidación indispensables para preservar sus valores históricos. Una vez que se haya producido la declaración de Bien de Interés Cultural, el titular de la licencia cuyos efectos hayan sido suspendidos por motivo de la incoación podrá solicitar el levantamiento de la suspensión según el procedimiento establecido para las autorizaciones previas a que se refieren los artículos 20.2, 55 y 56 de la citada Ley, y en el artículo 14 del Decreto 111/2004, de 29 de julio. Y que los bienes declarados de interés cultural, o incluidos en el Inventario de Bienes Muebles, no podrán ser sometidos a ninguna intervención, interior o exterior, sin autorización del Cabildo Insular, previo informe de la Comisión Insular de Patrimonio Histórico, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 55.1 de la referida Ley.
Cuarto.- Notificar esta Resolución al Ayuntamiento de La Antigua.
Quinto.- Publicar la presente Resolución en el Boletín Oficial de Canarias, conforme a lo dispuesto en el artículo 5.3 del Decreto 111/2004, de 29 de julio.
Sexto.- Dar traslado de esta Resolución al Registro de Bienes de Interés Cultural a los efectos previstos en el artículo 5.3 de Decreto 111/2004, de 29 de julio.
Séptimo.- Notificar esta Resolución a los interesados y dar traslado de la misma al Pleno de la Corporación en la primera sesión que celebre.
Puerto del Rosario, a	13 de mayo de 2005.- El Consejero de Cultura y Patrimonio Histórico, Antonio F. García Rodríguez.
A FAVOR DE: Poblado de La Atalayita.
TÉRMINO MUNICIPAL: La Antigua-Fuerteventura.
El yacimiento arqueológico, Poblado de La Atalayita, se encuentra situado en el sector centro-oriental de la isla, en la margen derecha del Valle de Pozo Negro, junto a una pequeña elevación que se denomina La Atalayita, la cual le ha dado nombre al poblado, y dentro del malpaís que formaron las lavas procedentes de las erupciones de la Caldera de La Laguna y la Caldera de Liria.
La zona donde se asienta el poblado pertenece al término municipal de La Antigua y ha sido desde tiempos históricos tierras del mancomún de los vecinos, denominada tradicionalmente como la costa. Estas tierras estaban dedicadas principalmente al pastoreo libre de animales y a una restringida agricultura de secano. Alrededor de estas actividades surgió, en el Valle de Pozo Negro, el núcleo poblacional de El Saladillo y algunas casas aisladas habitadas temporalmente por pastores.
A unos dos kilómetros hacia el este del Poblado de La Atalayita se localiza la ensenada de Pozo Negro, cuyo puerto natural era conocido en los mapas desde el siglo XV como punto de entrada y salida de mercancías. En la actualidad constituye el asentamiento humano más importante del Valle.
Por lo general y atendiendo a las características de las estructuras de pequeño tamaño, se deduce que éstas estaban concebidas como simples refugios nocturnos o ante las inclemencias ambientales, de modo que la mayor parte de las actividades de la vida diaria se desarrollarían en el exterior.
DESCRIPCIÓN DE LA DELIMITACIÓN DEL YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO POBLADO DE LA ATALAYITA Y SU ENTORNO DE PROTECCIÓN PARA LA DECLARACIÓN COMO BIEN DE INTERÉS CULTURAL CON LA CATEGORÍA DE ZONA ARQUEOLÓGICA.
Para definir la delimitación del Bien de Interés Cultural Poblado de La Atalayita, se ha tenido en cuenta las estructuras que, a nivel superficial, conforman el yacimiento arqueológico. En este sentido, el perímetro de la delimitación del Bien de Interés Cultural se fija en el espacio que ocupan los vestigios localizados en el yacimiento arqueológico, el cual alcanza una superficie de 45.045 m2, siendo su perímetro de 1.058 metros. El trazado exacto del mismo está definido por las coordenadas U.T.M., cuya relación se adjunta en el anexo II, junto a la cartografía.
A partir del perímetro establecido para la delimitación del Bien de Interés Cultural, Poblado de La Atalayita, se ha delimitado su entorno de protección, tal y como establece el artículo 26 de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias. El trazado exacto de la delimitación del entorno de protección está definido por las coordenadas U.T.M., cuya relación se adjunta en el anexo II, junto a la cartografía. La descripción literal de la delimitación del entorno de protección del Poblado de La Atalayita es la siguiente: el espacio delimitado se inicia al oeste del Poblado de La Atalayita, en el punto nº 1, coincidente con la esquina norte formada por la pared que rodea a una finca y la zanja de la tubería del Consorcio de Agua. De ahí la línea de delimitación continúa por una línea recta imaginaria en dirección norte, atravesando la pista de tierra que conduce al Poblado hasta llegar al punto nº 2, coincidente con el borde este de dicha pista. Desde este punto la delimitación sigue por el borde este de la actual pista en dirección norte, uniendo los puntos 3, 4, 5 y 6. Desde el punto nº 6, la línea de delimitación quiebra hacia el este, adentrándose en el malpaís, pasando por los puntos 7 y 8, hasta llegar al punto nº 9, que coincide con la esquina de la pared que bordea el malpaís, situada en la ladera norte del Morro de La Atalayita. De ahí la línea continúa por encima de dicha pared, puntos 10, 11, 12, 13 y 14, hasta llegar al punto nº 15, desde ahí la línea de delimitación quiebra en dirección sur de forma recta e imaginaria hasta llegar al punto nº 16, situado en una degollada formada por el Morro de La Atalayita y un pequeño morrete. Desde el punto nº 16 la línea de delimitación continúa de forma recta e imaginaria hacia el sur, hasta llegar al punto nº 17 situado en el cauce actual del Barranco del Saladillo. Desde este punto la línea de delimitación quiebra hacia el suroeste, atravesando la tubería subterránea del Consorcio de Agua, donde se sitúa el punto nº 18, hasta llegar al punto nº 19, coincidente con la esquina sur de una estructura de piedra, similar a una pared, situada sobre un pequeño montículo. De ahí la línea sigue en dirección este, por los puntos 20, 21 y 22, hasta llegar al punto nº 23, situado en la esquina sur de la pared de una finca rota por la zanja de la tubería del Consorcio de Agua y que pasa próximo al Centro de Interpretación de La Atalayita. Desde ahí la línea de delimitación quiebra en dirección norte siguiendo el borde este de la mencionada zanja, pasando por los puntos 24, 25, 26 y 27, hasta llegar al punto nº 1, en el cual se inicia la delimitación del entorno de protección del Poblado de La Atalayita, coincidente con la esquina norte formada por la pared que rodea a una finca y la zanja de la tubería del Consorcio de Agua.
Para la delimitación como entorno de protección del Poblado de La Atalayita se ha tenido en cuenta la apreciación de los valores culturales del yacimiento arqueológico y del espacio que lo rodea, así como los valores naturales de la zona donde se ubica el Poblado.
Al oeste del poblado está la fuente denominada por los lugareños como Rocha, y que algunos investigadores han creído encontrar en el topónimo de esta fuente, el lugar donde, supuestamente, debía estar la torre-fortificación que el conquistador normando, Jean de Bethencourt construyó durante la conquista de la isla entre 1402 y 1405. La fuente se sitúa en una vaguada muy pendiente de la ladera norte del Morro del Saladillo. Su existencia es conocida en los documentos del siglo XV como fuente de Riche Roche, apareciendo también en los Acuerdos del Cabildo desde el siglo XVII con el nombre, entre otros, de Rocha Roche.
El Poblado de La Atalayita es un yacimiento arqueológico, cuya ocupación se remonta a la época aborigen y ha sido reutilizado, de forma continuada, por los pastores después de la conquista y colonización de la isla. Esta característica es común para la mayoría de los asentamientos preeuropeos de la isla, al pervivir, posiblemente, en la nueva población colonizadora las mismas estrategias económicas-culturales de los aborígenes para el cuidado y mantenimiento del ganado.
Los primeros estudios realizados en el poblado se iniciaron en la década de los años 50-60 con Sebastián Jiménez Sánchez, quien lo denomina por el topónimo de El Saladillo. Es a partir de 1974 cuando será conocido con el nombre de La Atalayita, iniciándose en enero de ese mismo año las tres campañas de excavaciones arqueológicas desarrolladas entre 1974 y 1977 a cargo del profesor Demetrio Castro Alfín.
Durante esos años se recogió gran cantidad de material arqueológico en superficie, compuesto mayormente por fragmentos de cerámicas realizadas a mano y con decoraciones, pertenecientes, según los investigadores, a la etapa aborigen de la isla; fragmentos de cerámica lisa, popular y a torno, así como material malacológico, lítico y óseos. En los cortes realizados se extrajo la misma tipología de material, exceptuando algunos objetos como un fragmento de metal y un alfiler del mismo material y también algunas piezas realizadas en conchas, pulidas y con orificios, con forma de colgantes.
En 1990 el yacimiento de La Atalayita fue objeto de un Plan Especial de Protección, Conservación y Restauración a cargo del equipo arqueológico Archeos, realizado para la Viceconsejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias y del que sólo se materializó la primera parte. En 1994 se iniciaron los estudios pertinentes para la creación de un Centro de Interpretación, del yacimiento arqueológico de La Atalayita. Dada su importancia en el contexto cultural de la isla, su divulgación permitiría dar a conocer diferentes aspectos relacionados con la forma de vida de los aborígenes. Para ello se construyó, próximo al yacimiento, el edificio que albergaría el Centro de Interpretación. Así mismo y con la intención de poner en visita al yacimiento, se acondicionó unos senderos que permitiera la visita a las estructuras más representativas del poblado, restaurándose algunas de ellas.
El Poblado de La Atalayita ocupa una superficie aproximada de 45.045 m2 y está formado por 115 estructuras de diversa tipologías y complejidad, las cuales podemos dividir en:
- Estructuras abovedadas. De dimensiones reducidas y planta circular o elíptica, de escasa altura, alrededor de 1,5 m, y de pequeño tamaño, 1,5-2 m de diámetro, aproximadamente. Son espacios angostos con vanos de entrada muy estrechos y bajos, presentando, generalmente, el suelo rehundido. La techumbre consiste en una falsa bóveda, formada por la aproximación de sucesivas hiladas a base de piedras planas y alargadas que proporcionan una mayor estabilidad y seguridad al techo. Éste se rellena con piedras de dimensiones más pequeñas que ayudan a tapar los huecos e impermeabilizar.
Algunas de estas estructuras presentan un pequeño pasillo entre el vano de entrada y el recinto interior, resguardando este espacio. Es frecuente un muro de piedra que separa el espacio interior del exterior a modo de patio. Estas construcciones aparecen solas o adosadas formando conjuntos.
- Estructuras mixtas de mayores proporciones. Formadas por el adosamiento de distintos espacios. Son de planta circular, elíptica o irregular, donde se mezclan recintos de mayores dimensiones con muros altos y vanos de entrada amplios con otros recintos más pequeños, de tipología abovedada. Estas estructuras aparecen adosadas formando conjuntos complejos, abiertos a un espacio central.
- La cueva como vivienda. En el poblado existe un tubo volcánico acondicionado, con un muro en el exterior que rodea la entrada y que probablemente estaría cubierto. Al interior se accede a través de un vano estrecho con dos peldaños descendentes. Este espacio hace de antesala que comunica al tubo volcánico.
- Construcción tradicional restaurada. En el poblado también existe una vivienda de tipología tradicional, construida aprovechando las piedras de las estructuras aborígenes. La planta, de tendencia rectangular, presenta una tipología distinta a la vivienda aborigen de tendencia, generalmente, circular o elíptica. Otras dependencias, como la cocina, se introducen en la vivienda histórica, aunque de forma rudimentaria. El espacio dedicado a ésta se limita solamente a un recinto rectangular sin cubierta. En su interior un muro, a modo de poyo, servía para colocar los "teniques" donde se guisaba la comida. Los vanos se limitan, a igual que en las estructuras aborígenes, al de la entrada, siendo en la vivienda tradicional de mayores proporciones. En su interior existen pequeños huecos en la pared con forma de alacenas para guardar objetos. La techumbre, restaurada, realizada con varas de tarajal y cubierta con torta de barro, es una característica que define la arquitectura tradicional de Fuerteventura.
- Estructuras anexas. Es muy común en los poblados aborígenes de Fuerteventura la presencia, en las proximidades de sus viviendas de recintos circulares o elípticos que se asemejan a corrales para el ganado. En La Atalayita aparecen construcciones que responden a esta tipología y que han sido reutilizados por pastores en épocas históricas como corrales, gateras y toriles para encerrar cabras y camellos. Son numerosas las gateras que existen en el poblado, constituyendo un claro exponente del uso pastoril de la zona.
- Otras construcciones circulares y semicirculares. Son recintos delimitados por una hilera de piedras y cuya funcionalidad todavía se desconoce, también están presentes en el poblado.
Las formas más generalizadas de planta, en las construcciones de La Atalayita, son de tendencia circular, elíptica y polilobular, oscilando entre 1,5 a 5 metros de diámetro las más pequeñas, hasta 10 metros en las de mayores dimensiones.
El empleo de la piedra es el principal elemento en estas edificaciones, utilizando las rocas volcánicas del malpaís e intercalando, en ocasiones, otro tipo de piedra más compacta, como basalto, en muros y dinteles. Hasta ahora, la mayoría de los investigadores han planteado que estas estructuras se hacían con piedra seca, sin ningún tipo de argamasa, aunque se ha comprobado que existen edificaciones aborígenes donde se aprecia una masa cimentadora compuesta por arcilla, piedras pequeñas y restos de conchas entre las piedras que conforman los muros de las construcciones. La finalidad de esta argamasa, aparte de reforzar y dar estabilidad a la propia edificación, es actuar como elemento aislante frente a las inclemencias meteorológicas.
Los muros de las viviendas son fuertes y anchos, generalmente de 1 metro de espesor. La ausencia de ventanas es común en todo el poblado, limitándose el único hueco al de la entrada, en su mayoría orientados al s-sw, en dirección opuesta a los vientos dominantes durante la mayor parte del año en la isla.
Los suelos son de tierra apelmazada. Una peculiaridad del hábitat aborigen en Fuerteventura, presente en La Atalayita, es la excavación del suelo de la vivienda, de tal forma que existe un desnivel entre la puerta de entrada al interior de unos 0,5 metros por debajo del nivel del terreno. Estas viviendas semiexcavadas en el suelo tienen por objeto la retención del calor natural de la tierra y la protección contra los vientos. Estas construcciones son denominadas "casas hondas".
Las techumbres son de varias formas, atendiendo a las características de las construcciones. Las de pequeño tamaño presentan una techumbre formada por piedras organizadas por aproximación de hiladas formando una falsa bóveda. Para las construcciones de grandes dimensiones, la techumbre estaría compuesta por maderas y ramas, sobre la cual se echaba una torta de arcilla, reforzada, probablemente, por un pilar colocado en el centro de la vivienda.
La falta de datos arqueológicos ha hecho imposible definir con exactitud la función de las estructuras del Poblado de La Atalayita, aunque algunos investigadores han identificado para las pequeñas construcciones abovedadas, como espacios que servían para almacenar alimentos, en vez de hábitat, debido a sus reducidas dimensiones. No obstante, se sabe a través de fuentes escritas que algunas viviendas de los mahos responden a esta tipología; hacían las casas con piedra seca; las casas bajas, y las calles estrechas, de modo que apenas podrían pasar dos hombres al encontrarse (L. Torriani, 1978:73).
El Valle de Pozo Negro, donde se localiza el Poblado de La Atalayita, es una zona de tierras comunales pertenecientes a la costa de La Antigua. Estos espacios eran zonas de pastos, del común de los vecinos, cercanas a la costa que rodeaba a la isla y que generalmente estaban separadas de los demás terrenos cultivables. Aquí se dejaba el ganado, una vez marcado con la marca identificativa de cada pastor, para que pastara libremente, lejos de los terrenos cultivados. Cada cierto tiempo se efectuaban apañadas, en donde se recogían, estos animales, concentrándolos en unos corrales denominados gambuesas. En estos lugares se contaban los animales existentes, se seleccionaban los ejemplares destinados para el sacrificio y los que iban a formar parte del ganado doméstico, se marcaban los animales guaniles, etc.
También estas zonas eran usadas por pastores que buscando siempre pastos para su ganado, se trasladaban de un lugar a otro, especialmente a estas tierras comunales donde podían soltar el ganado para que pastara libremente. Unas veces solo y otras con su familia, el pastor llevaba consigo sus enseres para permanecer varios meses, fundamentalmente en otoño e invierno, y allí, donde se establecía, por esa temporada, hacía una pequeña casa de piedra; otras veces reutilizaban los poblados aborígenes, como el de La Atalayita, retocando los recintos de los mahos para adaptarlos a sus necesidades.
Estas actividades pastoriles se mantuvieron en el Poblado de La Atalayita hasta la segunda mitad del siglo XX. Posteriormente se fueron abandonando progresivamente, al introducirse nuevas pautas económicas en la isla, como el cultivo del tomate y más tarde el turismo. Sin embargo, actualmente se mantienen algunas costumbres pastoriles de antaño, practicadas por ganaderos, relacionadas con la suelta y apañada del ganado de costa en la gambuesa.
Por todo ello, el ámbito propuesto como entorno de protección es el suficiente para la apreciación de los valores culturales del yacimiento arqueológico, así como para no desvirtuar la entidad y singularidad que caracteriza y define al Poblado de La Atalayita, a la vez que dicho entorno preserva un ámbito que ayuda a comprender la evolución sociocultural del yacimiento arqueológico y del espacio donde se ubica. De este modo, el yacimiento arqueológico, adquiere un espacio perimetral de protección que permite el control del mismo frente a usos, obras o actividades que puedan repercutir negativamente en la adecuada conservación de sus valores culturales, salvaguardando con ello, un ámbito contiguo al poblado, susceptible de contar en el subsuelo con elementos vinculados al yacimiento arqueológico, por lo que se garantiza un espacio de estudio que resulta conveniente en bienes culturales de la naturaleza del que nos ocupa.
Dicho entorno de protección se encuentra inserto en tierras comunales y en el ámbito del Paisaje Protegido del Malpaís Grande, circunstancias que ayudan a garantizar la conservación del yacimiento para el disfrute y contemplación de sus valores culturales, así como para transmitir dicho valores a las futuras generaciones.
ABREU GALINDO, Fr. J. Historia de la Conquista de las Siete Islas de Canaria. Goya Ed. Santa Cruz de Tenerife. 1977.
CABRERA PÉREZ, J. C. La Prehistoria de Fuerteventura: un modelo insular de adaptación. Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria/Excmo. Cabildo Insular de Fuerteventura. Islas Canarias. 1996.
CANARIEN, LE. Crónicas francesas de la Conquista de Canarias. Aula de Cultura de Tenerife. Instituto de Estudios Canarios. La Laguna. 1980.
INFORMACIÓN ORAL. Entrevistas realizadas a personas vinculadas con el Poblado de La Atalayita.
TORRIANI, L. Descripción de las Islas Canarias. Goya Ediciones. Santa Cruz de Tenerife. 1978.- Puerto del Rosario, a 7 de abril de 2005.- La Técnico de Patrimonio Histórico (Licenciada en Geografía e Historia. Sección Historia), Milagros Estupiñán de la Cruz.
Ver anexos - páginas 9475-9482

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 artículo 6
 artículo 20
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 artículo 14
 artículo 55
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 artículo 5
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