Source: http://rinconpagano.foroactivo.com/t52-la-curacion-del-cancer
Timestamp: 2018-08-16 21:28:43+00:00

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Tema: La Curación del Cáncer Lun Feb 11, 2008 2:02 am
Hace ya más de treinta años que los extraordinarios descubrimientos del Dr. Ryke Geerd Hamer han estado a la luz pública, primero en su original alemán y ahora en francés, español e incluso en inglés (-Resumen de la Nueva Medicina-, y -Legado de la Nueva Medicina-). Sin embargo poca gente sabe de la nueva medicina, o la medicina sagrada, como la denominaran en España.
Miles de aquellos que sí saben han mejorado de cáncer, esclerosis múltiple y otras así llamadas enfermedades degenerativas fatales después de haber sido desahuciados por el sistema médico establecido. La finalidad de este artículo es la de describir el nuevo conocimiento e intentar aclarar la razón de que se le suprima tan sistemáticamente. La nueva medicina muestra en forma clara y científica que el cáncer es curable y que no es una enfermedad en el sentido tradicional en que entendemos la palabra, sino un grupo especial de programas de la naturaleza, comunes a todos los seres vivientes, que juegan un papel fundamental de cooperación con el individuo en la resolución de los desafíos que les presenta la vida.
La nueva medicina Choque conflictivo
Nos encontramos con desafíos todos los días de nuestras vidas. Nuestra respuesta general a las dificultades es incrementar nuestra actividad para enfrentar lo que sea que nos amenaza o bien la de acudir a algún mecanismo de escape. Nuestro organismo apoya la respuesta usual aumentando la actividad del sistema nervioso simpático, el total de nuestra biología comienza a operar en una fase de alerta o alarma extraordinaria. Esa susceptibilidad incrementada de nuestro organismo normalmente nos permite responder al desafío y triunfar. Una vez resuelta la emergencia, entramos en una fase de recuperación en la cual predomina el sistema nervioso parasimpático, la inervación del reposo.
Sin embargo, con frecuencia se nos presentan desafíos para los cuales no estamos preparados, mayores que el umbral de aquello que podemos resolver. La ilustración que emplea el Dr. Hamer es la del arquero de fútbol que ataja la pelota casi siempre. La pelota que se le escurre es aquella que lo pilla desprevenido, era un tiro encubierto que lo sorprende yendo en la dirección equivocada. De esta misma forma, a veces nos encontramos con sorpresas que nos impactan en lo mas vulnerable, en forma inesperada, dando lugar a problemas de proporciones insuperables. Como el ejemplo de la madre que acaba de escuchar de un serio accidente que involucra a su niña, o bien el de la persona que se entera de que su pareja le abandona, la persona que es despedida de su trabajo o el sentirse incapaz de responder a los requerimientos de una tarea impuesta.
Estos conflictos, denominados choques biológicos por el Dr. Hamer, impulsan a nuestro organismo a respuestas extraordinarias.
Respuesta orgánica al choque
El organismo responde simultáneamente en tres niveles; psíquico, cerebral y orgánico. Al nivel psíquico la experiencia es de estrés máximo, pensar obsesivo-compulsivo y agitación extrema. En el cerebro a su vez aparece una formación especial, la cual se puede percibir en una tomografía axial computada (TAC), es una serie de esferas concéntricas con foco en un lugar particular del cerebro. En el organismo, por otro lado, aparece o bien un tumor, una úlcera, un cambio funcional o bien una parálisis.
El cerebro se divide en tres capas germinativas: endodermo, mesodermo y ectodermo. Son ellas las que originan los distintos órganos y estructuras del cuerpo durante la génesis de la persona (ontogénesis). Estas capas repiten durante la gestación la historia de la evolución (filogénesis). Se dice que la ontogénensis, el desarrollo del huevo fertilizado, es una mímica de la filogénesis, el desarrollo de una especie en el proceso evolutivo. El programa más antiguo en el cerebro manifiesta estas formaciones anulares concéntricas en la porción endodérmica del cerebro, el tronco cerebral. En una TAC se perciben como si fueran los anillos del tiro al blanco. Este grupo de anillos concéntricos actúa en sincronía con una localización específica del cuerpo para producir un crecimiento del tejido endodérmico. El Dr. Hamer ha formulado cinco leyes que abarcan el sistema que descubrió, son todas ellas comprobables y sujetas a ser refutadas. En lo que se refiere a tumores, o aumento celular durante la fase de actividad del conflicto, éstos tan solo ocurren en órganos endodérmicos dirigidos por el tronco cerebral o bien mesodérmicos dirigidos por el cerebelo. Estos tumores son programas especiales que permitían a nuestros -ancestros endodérmicos- el incrementar alguna función. Afectaban el tubo digestivo, los pulmones y órganos reproductivos así como porciones del riñón, el páncreas y el hígado, pero tan solo los componentes endodérmicos de éstos. Estos tumores tienen por función el aumentar la secreción, absorción, asimilación o eliminación. Incluyen cánceres como los del estómago, glándulas mamarias, cáncer intestinal, nódulo compacto del pulmón; tumores que en el reino animal tienen que ver con la incapacidad de digerir, absorber, asimilar o expulsar algo. El tumor de las glándulas mamarias tiene por función el aumentar la disponibilidad de leche para alimentar la cría o pareja en casos de emergencia. Estos cánceres cesan de desarrollarse cuando el conflicto que los impulsa se resuelve, luego se caseifican con la participación de micobacterias tuberculosas o bien se encapsulan. Durante la fase activa del conflicto el organismo usa todas sus energías, el sistema nervioso simpático está en constante actividad, la circulación periférica se reduce al mínimo (extremidades frías) y la persona se encuentra obsesionada con el problema para encontrarle solución.
El cerebelo y la médula cerebral dirigen al mesodermo. Esta última emplea un programa prácticamente opuesto, generando ulceración o necrosis. Durante la fase activa del conflicto hay desaparición de células, las cuales son eventualmente reemplazadas al resolverse el conflicto y comenzar el estado de curación. Gran número de los conflictos localizados en la médula cerebral tienen que ver con el sistema esquelético. Generalmente son pérdidas de confianza en si mismo, auto-devaluación con respecto a elementos de la propia conducta que resultan en ulceraciones de porciones específicas del esqueleto. Las articulaciones de los dedos representan destreza, la región sacra y lumbar la habilidad de aguantar las cargas que requiere el mundo. Por otro lado, rodillas, brazos, extremidades, representan tipos de complejos de devaluación atlética o dirigidos a la acción que realizan; el cuello y el cráneo por su parte tienen que ver con situaciones de equidad y justicia, mientras que las caderas, por ejemplo, tienen que ver con asuntos de sexualidad o pareja. Uno de los descubrimientos interesantes de este nuevo conocimiento es que cuando estas ulceraciones (pérdida de tejido óseo u osteoporosis) se detienen, el organismo multiplica células para reparar la pérdida. Estos procesos de multiplicación son todos auto limitados, teniendo como resultado final una articulación, vértebra, hueso o nódulo linfático reconstruidos. Actualmente la medicina considera estos tumores de recuperación como la más peligrosa e invasiva suerte de cáncer, empleando tratamientos que dificultan o imposibilitan la recuperación. Es de notar que las leucemias, policitemias, así como las multiplicaciones de otros corpúsculos sanguíneos son siempre el resultado de la recuperación de la médula ósea, que al volver a su estado de salud y renormalización sobre produce células por un tiempo limitado. ¡La mitad de aquellas enfermedades que hoy consideramos casi como mortales plagas son etapas inocuas de recuperación, ellas mismas beneficiosas; cuyo tratamiento y consecuente pánico las convierte en procesos mortales!
El fenómeno en su totalidad
Conflicto activo, desarrollo de la -enfermedad-
Al sufrir una persona un conflicto biológico produce esto un estrés anormal a nivel psíquico, se forman esferas concéntricas en el cerebro alrededor de un foco particular que a su vez conducen a un crecimiento o ulceración en el cuerpo. El organismo está en tono simpático mientras esto ocurre y no se encuentran muchos síntomas orgánicos ya sea de dolor, hemorragias, etc.
Resolución del conflicto, recuperación de la enfermedad, curarse:
Si una persona resuelve el conflicto que comenzó la transformación física, comienza el proceso de curación. El tumor o la úlcera cesan de inmediato. El cerebro altera su conducta, interrumpiendo el pensar compulsivo a nivel psíquico, y lográndose un estado de bienestar psíquico. El sistema nervioso vegetativo pasa a la rama parasimpática, resultando en un estado llamado vagotónico. Normalmente a estas alturas las personas se sienten cansadas, exhaustas (son estos los varios síndromes de fatigas). El proceso orgánico de crecimiento, ulceración o cesación de función comienza a revertir y esto en general con la cooperación de microbios. También como coadyuvante a la mejoría aparece la hinchazón tanto en el plano orgánico como en el cerebro. Se establece un edema alrededor del tumor o úlcera así como en el cerebro, donde las esferas concéntricas pierden su definición a la vez que comienza a acumularse líquido y tejido glial para reparar y revertir los cambios surgidos durante la fase activa del conflicto. En el cerebro las formaciones ahora aparecen como si fueran hinchazón: la medicina tradicional ahora las diagnostica como tumores cerebrales. El cuerpo comienza la curación con regeneración ectodérmica o mesodérmica, por ejemplo el relleno espontáneo de las caries dentales, bien conocido por dentistas, sin embargo no discutido. La recuperación de la salud para los restantes niveles mesodérmicos o endodérmicos muestra encapsulamiento y descomposición o destrucción del tumor.
Esta última es la etapa en que la gente se siente enferma y acude al médico, es cuando ellos recetan tratamientos y productos químicos que a menudo suprimen o impiden el proceso. Entre los innumerables descubrimientos revolucionarios que surgen de esta manera de entender la medicina está la nueva valoración de nuestra relación con el mundo de los microbios. Los médicos de terapias alternativas de todo tipo ya hace mucho sospechaban que definir la enfermedad simplemente como un ataque de microbios malignos era errado. De hecho, todo el pensamiento médico del siglo pasado estuvo dominado por el modelo de patología celular de Virchow: toda enfermedad debía encontrarse al nivel celular. El organismo se desmoronaba ya fuera porque los microbios habían invadido las paredes celulares o bien porque el sistema genético fallaba, dando lugar a deformación celular, y si fallaba el sistema inmune adquiría características malignas, volviéndose contra las células del propio cuerpo.
El nuevo sistema aun cuando no teórico en el sentido de que sus cinco leyes fundamentales se pueden comprobar en cada nueva situación de enfermedad, sin embargo tiene enormes consecuencias a nivel teórico. El entendimiento básico que surge es que aquello que llamamos enfermedad no es accidental ni el resultado de un desmoronamiento defectuoso al nivel de los componentes sino una conducta compleja al nivel del controlador: el cerebro y la psique.
La medicina desde la alborada de la humanidad ha comprendido que el cuerpo tiene capacidad de sanar y regenerarse. El entusiasmo científico y analítico de la ilustración buscó comprender como los componentes se influenciaban y alteraban entre sí, pero así mismo perdió de vista la interacción del conjunto.
La enfermedad no es un defecto sino es el resultado de control complejo
La visión lineal de la causalidad de Newton, el descubrimiento de Adam Smith sobre el papel de la competencia y la interpretación de Darwin sobre la evolución, en conjunto, nos han llevado a una comprensión de la naturaleza que asemeja un campo de batalla; la batalla es el cuerpo y las células son los soldados.
Sin embargo, en la época del computador y de la regulación computacional de conductas complejas se ha hecho más fácil entender que los componentes pueden ser simplemente reemplazados y que el organismo tiene una enorme capacidad de alternar y cambiar componentes. La supervisión del estado orgánico ocurre en el cerebro. Los interruptores especiales para echar a andar los programas especiales diseñados a ayudarnos a sobrellevar el conflicto biológico también están asentados en el cerebro, así como en la red entrelazada de núcleos celulares en el cuerpo, que constituyen lo que podría llamarse un segundo cerebro.
Hoy en día muchos biólogos están descubriendo que la vida no es el campo de batalla descrito por Darwin o por aquellos que lo han simplificado. El mundo co-evoluciona. El medio y el organismo son un sistema de mutua adaptación y de extraordinaria cooperación. Antes de que los primeros seres multicelulares hubieran comenzado su evolución, la vida en la tierra había ya desarrollado su propio método de compartir información, la forma de intercambiar nuevos descubrimientos. La red de información que permitió a los primeros procariotes (células desprovistas de núcleo) el intercambio de diseños innovadores de adaptación, los que permitieron integrar máquinas celulares en los eucariotes (células nucleadas) y luego en seres multicelulares también dio lugar al sistema de medio ambiente que con el tiempo permitió el control complejo de eventos incluyendo aquellos de envergadura planetaria como el del control del clima terráqueo (Lyn Margulis, James Lovelock, también recientemente discutido en -The Global Brain-- de Howard Bloom). El intercambio de información a nivel celular sumado con la co-evolución permitió el uso de este modelo a lo largo de todo el árbol evolutivo.
Cuando un programa de cáncer o úlcera actúa en un organismo, no constituye ejemplo de una falla iniciada por una célula defectuosa sino es el ejemplo de una maquinaria altamente calibrada llamando a su servicio la capacidad de adaptación del organismo y poniendo en marcha la maquinaria corporal para permitir al individuo responder de la mejor forma posible en el desafío que le confronta.
Tema: Re: La Curación del Cáncer Lun Feb 11, 2008 2:04 am
Los programas especiales biológicos que comparte toda la naturaleza viva.
En colonias de bacterias es bien conocido que ellas extienden zarcillos con la finalidad de explorar el medio y devolver información a la colonia madre de lo que descubren (Bloom, obra citada). Los individuos en la colonia tienen así la oportunidad de informar sobre descubrimientos excitantes o bien usan la oportunidad para adaptarse a medios tóxicos.
A menudo se ha descubierto que la adaptación es mucho más rápida que lo que permitiría una mutación al azar, y es porque utiliza máquinas y mecanismos disponibles a todo el universo biológico. Si las nuevas no son alentadoras y la capacidad de adaptación se ve copada, el zarcillo emite señales de peligro comunicando que éste no es buen camino a seguir, la nueva sub-colonia luego se suicida. Así bien, incluso a nivel de colonia bacterial, la conducta es altamente compleja, dando lugar a una suerte de inteligencia naciente, en parte programada genéticamente, en parte resultado de reglas de interacción cuyo resultado es la conducta cooperativa, afirmativa de la vida que es la evolución.
Al evolucionar los seres multicelulares como resultado de la cooperación que integró las actividades de las tantas micro-máquinas desarrolladas por los seres unicelulares se hizo necesario encontrar una forma de coordinación para todos estos elementos. Este es el nacimiento de la evolución del sistema nervioso y con el tiempo del cerebro, originalmente localizado en el núcleo de la célula. Sabemos de la biología celular que un cambio en células circundantes resulta en conducta amistosa, agresiva o incluso suicida en la célula original.
Ya a nivel celular existen programas de respuesta al estrés a través de la multiplicación o reducción de actividad de las organelas, o cambio de permeabilidad en las paredes celulares que conducen a su lisis. Ya a nivel de colonia celular, la conducta de la colonia se hace jerárquicamente superior a la conducta del individuo. Los controles sistémicos complejos no tan solo ayudan a mantener la homeostasis de momento a momento sino también se encargan de invocar las respuestas de emergencia de la totalidad del organismo, aquellas que evolucionaron con toda la vida, aquellas que están tan integradas en nuestros circuitos comunes como nuestros instintos y como nuestras reacciones básicas..
Los programas especiales que invocan los tumores, úlceras o alteraciones de función existen en la planta, el animal y el ser humano. Las interconexiones con los microbios, con ayuda del cerebro y el sistema inmune que establecen las reglas de cooperación para la participación de los microbios en la recuperación de la salud también es universal a todos los reinos vivientes. Un gato o un lobo que sufren conflicto territorial muestran el mismo tipo de anillos concéntricos que los humanos, con localización en el cerebro y patologías orgánicas análogas.
Estos descubrimientos hacen pensar que la biología nos ha equipado con un código que determina la armonía de la conducta del individuo y el grupo en circunstancias naturales. Ignoramos ese código a nuestro propio riesgo.
Inversión de la patología.
La investigación no ha determinado aun como el control cerebral elabora la patología ni tampoco como ella se interrumpe y se invierte. Lo que sí se ha establecido, en mas de 30.000 casos bien documentados, y este número se acrecienta día a día, son las secuencias de los hechos. Estas secuencias de eventos hasta el día de hoy no han mostrado excepciones. En casos en que un conflicto único, por ejemplo miedo a perder la vida (carcinoma de nódulo redondo en el pulmón), miedo de morirse de hambre (carcinoma solitario del hígado), miedo por la supervivencia de un hijo (cáncer de glándulas mamarias), abandono sexual (ulceración carcinomatosa del cuello del útero) se resuelve; el cerebro entra en una fase de curación, la patología orgánica se detiene y la psique se calma. La duración del conflicto tendrá relación directa con la duración de la mejoría y con sus efectos secundarios.
Como la medicina oficial hoy en día describe cada grupo de síntomas como si fueran una enfermedad individual, falta la comprensión de las condiciones totales, el enfoque sistemático, o el entendimiento de cómo funciona el sistema neuro-vegetativo y el papel que juega.
En cuanto no se considera el conocimiento descubierto por la nueva medicina, los enfoques son sintomáticos, paliativos y a menudo impiden la dirección óptima que debería tomar la curación (cabe notar que si uno abre páginas de cualquier libro de patología al azar, la causa más frecuente de cualquier enfermedad es citada como -desconocida-).
El saber conocimiento y El saber como fuente de conflictos
En el mundo de los animales, los conflictos corresponden a situaciones arcaicas simples, la patología cumple las funciones previstas por el diseño del programa. Un conflicto indigerible se ve iniciado por un trozo de alimento demasiado grande para que pueda avanzar por alguna sección del tubo digestivo, así pues, en la región próxima se da lugar a un crecimiento (adeno-carcinoma) celular de calidad secretoria cuya función es la de incrementar la producción de jugos digestivos para reducir el tamaño del trozo. O bien, si un cachorro ha sido herido, el incremento de producción láctea proveniente del cáncer glandular en la mama materna le ayuda a recuperar la salud. Si llegara a morirse de todos modos, la próxima preñez es la resolución natural del conflicto para la madre.
Para los humanos, los conflictos arcaicos son mediados por el lenguaje: es posible sufrir un conflicto indigerible cuando un problema que hemos interiorizado es demasiado grande como para poder -digerirlo-, o bien cuando algún conflicto feo no se puede evacuar, -cagar-, cáncer del recto.
Para los humanos, el conocimiento, el -saber-, cumple varias funciones. El conocimiento nos lleva a expectativas y a determinadas conductas. Hoy en día por ejemplo sabemos que el cáncer es fatal; esta es la expectativa cultural y social, también el SIDA, la esclerosis múltiple y otras tienen la misma expectativa. Por tanto, si se nos diagnostica una de estas enfermedades, el mismo diagnóstico causa un segundo conflicto, específicamente el miedo de morir.
Uno de los cánceres secundarios más frecuentes es el de nódulo redondo del pulmón, correspondiente al conflicto de temer la muerte inminente. Si tal paciente además sufre otros terrores, una vez despierto el fantasma del cáncer, es frecuente encontrar complejos de inferioridad (auto-devaluación) en diferentes grados de severidad (úlcera de los nódulos linfáticos o de los huesos), miedo de ser desfigurado (en casos de cáncer de mama), ensuciado, manchado (melanoma), miedo contra el ataque de una cavidad corporal (mesotelioma).
Así pues, el mero conocimiento de un estado patológico se convierte en una profética sentencia auto-sustentada por el saber.
Si uno considera además que la medicina tradicional no muestra interés alguno en los mecanismos generadores de los conflictos y que el sistema médico oficial se basa en combatir síntomas, se hace muy claro que cualquier persona diagnosticada con una de estas enfermedades, que acepta el tratamiento ofrecido e ignora que ninguna de estas condiciones son fatales de hecho, se va a morir y morirá en gran medida como consecuencia directa del tratamiento, por mejor que sea la intención con la que se lo ha otorgado.
Los ejemplos de personas que responden a un diagnóstico o pronóstico son innumerables. Incluso en las situaciones terapéuticas tradicionales es bien conocido que aquellos que tienden a sanar son quienes saben que se van a sanar. Este argumento no trata de sugerir que el conflicto biológico es una suerte de factor -psíquico- o que algunos pases mágicos van a eliminarlo. Cada conflicto es un choque conflictivo biológico de significante envergadura y requiere una solución experimentada orgánicamente como tal (es por esto que los conflictos de este tipo no se pueden eliminar por medio de hipnosis).
La terapia que la nueva medicina implica se hace difícil dado el peso cultural de asociaciones con estas temidas enfermedades. Una vez que el profesor médico apareado de su blanco uniforme de laboratorio pronuncia su diagnosis o prognosis es muy difícil para los pacientes convencerse de que no es cierta, que aun existe una posibilidad de salvarse. Y normalmente es el cáncer secundario,el cáncer causado por el choque conflictivo del diagnóstico, el que mata. El primero no lo suele hacer, de hecho, muchas veces el primero ya estaba en fase de resolución.
Conocimiento, el saber como contrato social
Desde las colonias celulares procarióticas, a través de las sociedades de plantas y animales hasta el hombre, el saber es una herramienta para explorar, descubrir adaptar y rediseñar la realidad. Así como lo explica Howard Bloom en el libro que hemos citado, ya sea en colonias de insectos o en grupos humanos, los individuos actúan sus roles por medio de la información. Hay aquellos que con valor se salen de la norma y descubren o inventan, también están los que arbitran y juzgan qué es lo que el grupo debe pensar (los que imponen el conformismo). En una colonia de hormigas o de abejas no es suficiente haber descubierto una nueva fuente de alimento; es necesario convencer a la colonia que vale la pena el esfuerzo de dedicar recursos en aquella dirección. En su libro -La estructura de las revoluciones científicas-, T. Kuhn postula (como lo hiciera Adam Smith mucho antes en su monografía sobre la historia de la astronomía) que las nuevas ideas solamente se aceptan cuando el antiguo paradigma ha sido puesto de lado.
En su libro -The Shape of the Past-, Tom Carney explicaba que la Antigua máquina bélica de los griegos, el ejército de hoplitas que marchaba como una unidad, armadas con coraza de cuero, escudo, espada corta y lanza larga, era prácticamente invencible por cualquier formación o tecnología entonces existente. En esa época ya la era heroica de la cuadriga (carro de guerra) había sido superada. Los hoplitas luchaban en forma de una ancha columna, defendiendo su agro, el cual los sustentaba y condicionaba su organización política y económica. El proveer de armas y entrenamiento a los hoplitas requería un tamaño mínimo de terreno. Las batallas en que se involucraban no requerían mayor estrategia y por tanto no precisaban de un cuerpo de oficiales. Los hoplitas por lo tanto participaban en ayuntamientos representándose a si mismos.
Esta organización precisaba que su vida económica, las leyes matrimoniales, leyes de herencia y reglamentación del tamaño del terreno que un minifundista podía controlar estuvieran todas definidas. La organización era tan compleja y afectaba tantas esferas de actividad que la estructura hoplita y su tecnología persistió mucho tiempo después que los macedonios desarrollaran nuevas tácticas, armamento y entrenamiento con los cuales continuamente vencían a las formaciones hoplitas griegas. Las estrategias cambiantes provocaban una reacción que se extendía a través de toda la estructura social; el antiguo paradigma demoró muchas décadas en cambiar y esta demora le costó siglos de libertad a los griegos.
Tema: Re: La Curación del Cáncer Lun Feb 11, 2008 2:09 am
Volviendo pues a nuestro tema, la terapia en la nueva medicina no está basada en píldoras, lociones o productos químicos, aunque todos ellos pueden ser de utilidad y de vez en cuando juegan papel importante. El primer paso terapéutico es el de identificar el conflicto o constelaciones de conflictos así como precisar la fase en que se encuentra la persona. Si, por ejemplo, el paciente ya está en fase de resolución, entonces requiere cuidado de apoyo para sobrellevar la hinchazón, fatiga o ritmo alterado de sueño, dolores o hemorragias que la condición pudiera implicar. Él o ella necesitan cuidado para el organismo durante cualquier enfermedad infecciosa o microbiana que se presente en esta fase curativa.
Si el paciente se encuentra en una fase de conflicto activo, el médico debe ser un detective y un amigo, debe trabajar con su paciente ayudándole a identificar que conflicto desencadena la situación, sea o no una situación recurrente (en la cual un conflicto o componente vuelve a desencadenarse repetidamente -situación que rige en la mayoría de las condiciones crónicas), debe decidir si corresponde a una situación que puede o no ser resuelta, e incluso si es conveniente o no que sea resuelta dados los riesgos de la fase curativa, y debe ayudar con sugerencias que sean indicadas en vista de las causas fundamentales. La curación en sí luego requiere de un medioambiente que apoye el cuidado de las crisis de curación.
Sin embargo, como ya lo hemos resaltado, este enfoque terapéutico devuelve muchas de las responsabilidades por sus propias vidas a los pacientes. El doctor cesa de ser un sabelotodo que da órdenes terapéuticas monosilábicas mientras flota de un paciente a otro. Se convierte en un amigo, copartícipe, un experto clínico. Pero el paciente es el jefe. El sistema médico actual no está estructurado sobre estas bases. El medioambiente no apoya este enfoque y desgraciadamente las ideas y visión del mundo juegan un papel importante y prácticamente hipnótico en cuanto a validar la realidad. Hasta que este conocimiento sea aceptado, aquellos capaces de revertir sus lesiones necesitan familias cooperadoras y círculos de amigos que los apoyen, amén de expertos clínicos con mentes abiertas porque si no, tienen poca posibilidad de triunfar, aunque en la realidad no haya barrera para su triunfo.
Aunque implícito en este artículo, el siguiente hecho debe enfatizarse: cada formación en el cuerpo (tumor, úlcera, defecto funcional) es dirigido por una formación en el cerebro (anillos concéntricos en una TAC). Al comenzar la curación, hay hinchazón tanto en el foco corporal como en el cerebral; estos últimos suelen ser erróneamente diagnosticados como tumores cerebrales.
Frecuentemente el médico habla entonces de metástasis en el cerebro. La metástasis como tal no existe, cada tumor o úlcera individual tienen su propio origen conflictivo y su propio foco directivo en el cerebro. Es posible que un solo conflicto de lugar a expresiones múltiples, y esto depende de cómo lo experimente el individuo. La diagnosis y el tratamiento pueden crear nuevos conflictos, todo lo cual logra que la diagnosis se haga una especie de profecía que lleva a su propio cumplimiento; pero todo esto es trazable a la multiplicidad de miedos y obstáculos implícitos al tratamiento mismo.
Si los conflictos están encadenados o entrelazados, a menudo la resolución de la raíz también resuelve la cadena de patologías. Así pues, la diagnosis médica de metástasis no tiene mucho significado en la evaluación de la seriedad del estado de cosas. Como nota al margen, cabe resaltar que la investigación científica aun no ha descubierto una célula cancerosa que se desplace en cualquiera de los líquidos corporales. La ciencia tampoco ha podido explicar como el cáncer de un tipo se pudiera transformar en un cáncer de tipo histológico distinto (cada capa dérmica muestra su propio tipo de cáncer). Sin embargo la explicación de estos conceptos sería el mínimo requerido para poder mantener una teoría sobre las metástasis.
Consecuencias para el tren de vida
Muchos sistemas de medicina alternativa, así como la investigación moderna abogan trenes de vida que incluyen variedad nutritiva, descanso y ejercicio suficientes, abdicar o reducir conductas de dependencia de substancias narcóticas, estimulantes, alcohol o tabaco así como razonable ausencia de estrés continuo. Estos consejos parecen buenos en el sentido que la manutención del cuerpo en un estado óptimo es sabio. Sin embargo muchos descubren que su dieta sana no los cura, que el ejercicio no los mejora, y por tanto vuelven a caer en hábitos desequilibrados.
El Dr. Frazer Mustard en su investigación con el Centro Canadiense de Investigación Avanzada sugiere que las habilidades principales para determinar la buena salud residen en la capacidad que uno tenga de controlar sus reacciones al estrés. Junto a sus colegas descubrió que el estrés no resuelto y continuo conduce a quebrantamiento orgánico. Aunque ellos no entendieron el mecanismo de resolución de conflicto como respuesta orgánica y el consecuente control del estado neuro-vegetativo, las conclusiones que establecieron Frazer Mustard y sus colegas son básicamente correctas.
Aquellos que determinan la marcha de sus propias vidas y disponen del ingreso para resolver muchos de los conflictos que a todos nos afectan de hecho no desarrollan patología seria y viven más tiempo. Sin embargo, aquellos en los escalafones socio-económicos más bajos, que disponen de menos recursos, y pocas esperanzas, descubren que la incidencia y seriedad de sus conflictos son mayores, sus alternativas de tratamiento pocas, la reincidencia más frecuente y la eutanasia iatrogénica, endémica.
Muchos científicos hoy en día están al tanto que las epidemias de masas - la última es el SIDA - son fenómenos complejos que involucran no un virus (existe mucha documentación demostrando la no existencia del virus VIH), sino rechazo social, profecía que lleva a su propio cumplimiento, desenlaces iatrogénicos, miedo, pánico y marginalización social por razones de conducta o ingresos. Después de todo, los pacientes de SIDA mueren de enfermedades bien conocidas, cada una de las cuales se desarrolla de acuerdo a las reglas ya discutidas, cada una de ellas con su propio centro de control en el cerebro, y cada una, de principio, reversible.
Las consecuencias para la medicina social
Hoy en día se dedican incalculables recursos al tratamiento del cáncer, desde la quimio-terapéutica y la radiación hasta los tratamientos paliativos de los enfermos desahuciados. Al extenderse la nueva medicina los enfoques intervencionistas van a tener que reducirse drásticamente. Se va a reconocer que la quimio-terapéutica es venenosa y destructiva. La radio-terapia se va a usar solamente en una ínfima porción de lo que se hace hoy, para emergencias extremas en casos en que la hinchazón o tumor afecte funciones vitales y en esos casos únicamente para proteger aquellas funciones. Ya que las metástasis como tales no existen sino son conflictos múltiples, cada cual con su propia manifestación orgánica y cerebral, la terapia se va a orientar a resolver las causas de los conflictos y a apoyar los procesos orgánicos. Con la desaparición del pánico y del envenenamiento iatrogénico las tasas de enfermedad se van a reducir dramáticamente.
Como consecuencia es de esperar que la medicina se haría financieramente asequible, estaría socialmente integrada a la estructura misma de las actividades e interesada en aquellos que la entienden y buscan su ayuda. La medicina se saldría del ámbito de la industria petroquímica y entraría en el territorio del sentido común, a cuidar del cuerpo y del alma. Como en principio, cada proceso es reversible, las tasas de sobrevivencia incrementarían en forma astronómica a la vez que decaería la necesidad de intervención clínica.
Sin embargo una población libre de pánico y consciente de su poder de decisión siempre ha significado un desafío para las jerarquías que dominan las estructuras sociales. En este caso también ocurriría lo mismo. Es por esto que uno tiene dificultad de prever el reconocimiento de la nueva medicina independientemente de los valores que hoy en día subyacen a las iniciativas protectoras del medio ambiente, de la ecología y a los impulsos a democracias de base que se están haciendo sentir en el mundo entero.
Ivan Illich explicaba ya hace más de treinta años en su libro -Némesis médica- las razones socio-económicas del fracaso del sistema médico institucionalizado. Son estas, razones complejas, y tienen que ver con la entrega que las personas hacen de su responsabilidad por la propia salud a instituciones. En aquellas se aplican reglas de eficiencia técnica y económica y así aplican terapias uniformadas generales independientemente de los requerimientos individuales. Estos rituales tienen como efecto la enfermedad de origen iatrogénico (causadas por el médico o los establecimientos de salud).
La persona se convierte en un paciente y los aspectos de su vida son evaluados como si fueran enfermedades (el nacimiento, el embarazo, la muerte, etc.). La tecnicalización de la salud, o medicalización de la enfermedad encubren las interrelaciones económicas y sociales que dan origen a la enfermedad y producen jerarquías de poder y distribución que terminan dando apoyo al enfermo en vez de apoyar la salud y la responsabilidad, así como el sentido más profundo del proceso de sufrir. Nos convertimos en consumidores de paliativos en vez de ser seres humanos comprometidos con la vida. Illich explica cuidadosamente el porqué no es posible de mejorar este sistema queriendo ajustar sus detalles. El problema está en la interrelación superimpuesta entre el individuo y la tecnología de la salud. La crítica de Illich es igualmente válida hoy en día y debe dársele consideración seria si se intenta diseñar un enfoque genérico a instituciones sociales de curación, incluso dado el conocimiento científico que hoy poseemos.
En el Canadá por ejemplo se defiende la medicina social en forma acérrima, y quizás así debería ser. Pero como el Dr. Hamer, el Dr. Patch Adams y tantos otros verdaderos médicos lo han afirmado, la medicina no debería ser un certificado que permita a quienes la practican la impresión impune de dinero, ni tampoco es un producto de consumo que pueda garantizar la salud o longevidad para todos los niveles de ingreso o para alguna clase particular. La medicina social no es simplemente un reflejo de derechos y responsabilidades sociales, también debe ser el reflejo de los derechos y responsabilidades que tiene el individuo de ser el artífice de su propia vida.
Los valores de autosuficiencia y sostenibilidad
Como ya lo hemos explicado, los programas especiales que controlan el crecimiento de los tumores, las úlceras, las necrosis y las alteraciones funcionales en el cuerpo, vale decir, 90% de las enfermedades conocidas, constituyen el código que tiene la naturaleza para encarar los conflictos biológicos, aquellos desafíos extraordinarios que confrontan al individuo o al grupo. Los programas del endodermo, los cánceres propiamente tales, corresponden al desafío básico que se percibe como incapacidad de atrapar, digerir, asimilar o excretar. También incluyen elementos básicos de reproducción y preservación de la vida. Se revierten con ayuda de descomposición mediada por micobacterias, acompañado esto por transpiración nocturna.
Las úlceras y alteraciones funcionales mesodérmicas o ectodérmicas corresponden a la evaluación que el individuo hace de suyo, su propia capacidad, habilidades, su respuesta al grupo y a la sociedad; el miedo de perder territorio, el miedo ante ser atacado, asco, furia, pérdida, etc. Pueden llevar a ulceración de las venas o arterias coronarias y resultar en ataques al corazón en su resolución, a pérdida de calcio en los huesos y vuelta a la calcificación en la fase de recuperación, los llamados sarcomas que tienen un crecimiento limitado si es que no se interfiere con ellos. Estos son los programas del individuo en su grupo; todos ellos tienen un significado ya sea en una o la otra de sus fases. Todas estas están interconectadas con la biología y todas tienen por función ayudar al individuo en la resolución de conflictos.
El código natural no es código moral ni ético pero si tiene consecuencias para nuestro comportamiento. El código natural da origen a un proceso psíquico, cerebral y orgánico si es que hay una trasgresión percibida como choque biológico. La trasgresión es en contra de un imperativo biológico: el poseer territorio, el marcar el territorio, la defensa contra el ataque, la falta de confianza en si mismo, miedo de perder integridad física o de estar protegido contra el abuso.
Muchas de las instituciones que hemos creado de hecho podrían contribuir a proteger los poderes y libertades que nuestros propios códigos tienen por meta preservar, son ellos los sistemas de justicia y los mecanismos de apoyo social entre tantas otras instituciones de protección de los individuos.
Es difícil argüir que un sistema político respalda el código biológico mejor que otro o bien fundamentar una civilización solamente en la biología. Por otro lado, el coste de que una civilización vaya en contra de la biología es que la civilización pierde viabilidad. Nuestros códigos nos son exclusivos a nuestra especie sino que integran a todas las especies para lograr la mutua convivencia y maximización de posibilidades. Una especie que elimina toda la cacería en su territorio se condena ella misma, otra que hace a sus miembros superfluos se ve confrontada con profunda crisis de autoestima.
El presente sistema económico y social pretende que de alguna manera podemos expandir nuestro crecimiento sin límites, que nunca se terminarán los recursos. Los códigos biológicos tomaron billones de años en evolucionar, y lo hicieron conjuntamente con todos los otros sistemas biológicos.
El requerimiento de comunidad
Incluso a nivel de las bacterias el contacto físico es jerárquicamente más importante que la nutrición. La pérdida de contacto con el grupo a nivel celular lleva a la atrofia y a la muerte, a nivel humano está conectado por lo menos con el cáncer de los túbulos del riñón, pero casi todas las patologías empeoran cuando el elemento de pérdida se asocia con ellas. Funcionamos como parte de una red, pero es necesario que la red total también nos reconozca individualmente. Esto significa una comunidad de la que realmente se puede depender, donde el individuo importa y significa para los demás.
La necesidad de ser valorado y de participar, la crítica y el diálogo
La nueva medicina originó al observar un médico, el Dr. Hamer, como el mismo desarrollara una necrosis testicular después de la pérdida de su hijo. Comenzó luego a entrevistar, preguntar y obtener TACs de cientos, y eventualmente, miles de pacientes que sufrían de condiciones diversas, lentamente entrelazando los elementos de las leyes férreas que conectan todas las enfermedades y su curación. Trabajaba a menudo casi aislado, luchando contra un sistema que trataba de suprimirlo a cada paso. Aun cuando los descubrimientos del Dr. Hamer han sido verificados en incontables conferencias médicas (y oficialmente en la universidad de Tiernava, en Eslovaquia) y a pesar de que muchos médicos de mentes abiertas lo practican quedamente, bajo la mesa, la jerarquía médica se opone violentamente. Por tanto, el médico que se atreve a utilizar este enfoque está constantemente bajo peligro de persecución por su propio directorio profesional, arriesgando peder licencia profesional y por tanto forma de ganarse la vida.
El peligro es real y amenazador. Aquellos que son disidentes en cualquier campo tienen mucho que perder cuando exploran alternativas y nuevas formas de ver las cosas. Esto lo puede atestiguar también el Prof. Ling quien ha sugerido una forma alternativa de entender el transporte a través de membranas celulares y quien ha sufrido el ostracismo de su propia comunidad intelectual (citado también en la obra de Bloom ya citada). Ya hemos mencionado lo siguiente: el sistema tiende a resistir cambio sobre todo debido a los intereses creados de instituciones y de individuos. Si, tal como arguye Bloom, la naturaleza de la conducta de grupo tiene como consecuencia la imposibilidad de prevenir que los -matones- monopolicen lo que se debe creer, entonces se hace necesario estructurar los mecanismos de oposición que permitan que los nuevos foros de discusión sean posibles.
El movimiento -living democracy- (democracia viviente) sugiere que una manera de lograr esto es preservando la variedad en el mundo a través de la protección de la independencia y auto-suficiencia de los grupos humanos. Esto llevará al intercambio de ideas, imitación y adopción, pero a la vez permitiría preservar y desarrollar las alternativas que cada grupo ofrece. En el momento presente, la globalización y la liberalización del intercambio económico impone tecnologías y creencias en todo el mundo, incluyendo un sistema médico con todas sus confusiones. Así es como la desesperanza que acompaña al cáncer y la mayoría de las enfermedades crónicas se expande a todo el mundo, sin que la gente se dé cuenta del daño omnipresente que la transmisión de esta visión de mundo y estos temores tienen sobre otras sociedades.
Tema: Re: La Curación del Cáncer
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