Source: https://it.scribd.com/document/82448111/Las-Organizaciones-Juveniles-en-Italia
Timestamp: 2020-01-23 22:21:25+00:00

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Las Organizaciones Juveniles en Italia | Fascismo | Benito Mussolini
SalvaSalva Las Organizaciones Juveniles en Italia per dopo
LA JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO
PARA INGRESAR EN LA ACADEMIA
EL CENTRO DE PREPARACIÓN
EL COLEGIO “LITTORIO"
EL COLEGIO DE MAESTROS DE UDINE
CURSOS PARA OFICIALES Y
COMANDOS Y CENTROS
INSTRUCCIÓN GENERAL Y INSTRUCCIÓN
COMO SE DESENVUELVEN LOS
LA ESCUELA DE PERFECCIONAMIENTO PARA INSTRUCTORES DE LA
LA «BEFANA
EL PERSONAL DOCENTE Y LOS ALUMNOS
LOS «LUDI JUVENILES»
«JÓVENES ITALIANAS» Y «PEQUEÑAS
GASAS DE LA G. I.
EL FORO MUSSOLINI
Cuando la Revolución fascista aún estaba en sus albores, en los años 1919 y 1920, las primeras patrullas juveniles, las “vanguardias estudiantiles », escribieron páginas inolvidables en la historia del Fascismo.
Acomunados en la misma fe y en el mismo entusiasmo, estudiantes y jóvenes obreros dieron su adhesión a la nueva organización; por esto, a fines de 1921, el secretario general del Partido, Miguel Bianchi, determinó mudar nombre y estructura de la misma, denominándola « A-vanguardia giovanile fascista » — A.G.F. — (Vanguardia juvenil fascista).
Del 1920 a 1924, no fueron pocos los tributos de sangre que la vanguardia juvenil ofreciera a la causa de la Revolución : tributos de valor espiritual inmenso, si se considera que los mártires fueron jovenci-tos de quince a diez y ocho años de edad, adolescentes enjundiosos que habían abandonado las aulas para combatir, al lado de los veteranos de las « escuadras de acción », en una batalla cuya importancia y significación apenas lograban comprender.
El entusiasmo y la pasión propios de la primera juventud, una innata necesidad de combatir y de triunfar, el oscuro sentimiento de tener que contribuir a la grandeza de la patria, mucho más que una convicción adquirida mediante el estudio de los programas políticos, era lo que impulsaba a aquellos jóvenes a arrostrar el sacrificio glorioso. Su ejemplo no es de los que pueden olvidarse, e ilumina con su luz todo el camino recorrido por el vanguardismo. Aún a la distancia de siglos, servirán de admonición a las nuevas generaciones los nombres de Pierino Del-piano, Ferruccio Barletta, Giacomo Schiró, Gino Bolaffi, Natalino Magnani, Giovanni Berta, Aldo Sette, Gigino Gattuso, Amos Maramotti, Pierino Fantini, Gian Vittore Mezzomo, Domenico Mastronuzzi, Emilio Ingravalle, Arrigo Apollonio, Mario Toniolo, Aldo Mazzei, ítalo Gambacciani, Ercole Mainardi, Pió Costa, Walter Branchi, Ugo Pepe, Cario Grella, Cario Amato, Gino Tabaroni, Edmondo Squarzanti, Vittorio Benetazzo, Arrigo Galeffi, ítalo Spaggiari, Duilio Guardabassi.
Algunos años más tarde, y bajo auspicios menos cruentos, se fundaron las primeras agrupaciones de « balillas », que tomaron no sólo el nombre, sino también y sobre todo el espíritu y el ardimiento del heroico rapaz genovés. Es sabido que «Balilla » era el apodo de Gian Battista Perasso, el chico genovés que con un gesto audaz de rebelión dio la señal de la lucha que arrojó a los Austríacos de Genova, aliada, ésta, de los Franceses y de los Españoles en la guerra de sucesión al trono de Austria.
Por esto todos los niños de Italia, encuadrados en la gran organización juvenil, celebran con entusiastas manifestaciones el aniversario tradicional del gesto de aquel a quien llamó el poeta « divino ra- pazuelo » (5 de diciembre de 1746).
La ola de cálido entusiasmo que arrastró al pueblo italiano en ocasión de la Marcha sobre Roma engrosó considerablemente las filas de los «balillas» y « vanguardistas », a quienes el Partido no dejó de dar un principio de encuadramiento y organización, ampliados y perfeccionados en los años sucesivos.
El viático de la nueva juventud de Italia, encuadrada tras los negros lábaros de la Revolución, lo dio el Duce, en un escrito profético aparecido en el primer número de Giovinezza (« Juventud »), el batallador periódico de las organizaciones juveniles fascistas:
Com'é bella giovinezza
del doman non v'é certezza.
« Hay en estos versos un eco del horaciano Carpe diem. La juventud es hermosa, porque tiene ojos
límpidos, y con ellos se asoma a mirar el vasto y tumultuoso panorama del mundo; es hermosa, porque tiene corazón intrépido que no teme a la muerte. Es extraño, pero verdadero : solamente la juventud sabe morir. La vejez se agarra a la vida con desesperada tenacidad.
«¡Juventud italiana! Sé digna de tu pasado y de tu porvenir. Que los libros sean las armas de tu inteligencia, y no el veneno que la mata. Tus santos son Ba-lilla y Mameli, los adolescentes de Curtatone y Montanara, Oberdan y Rismondo, y los innumerables que desde 1915 a 1918 dejaron las aulas por las trincheras, marcharon al asalto gritando : ¡Viva Italia! y hoy duermen en pequeños cementerios olvidados.
« Juventud italiana de todas las escuelas y de todos los campos de obras, haz que la Patria no falte a
su radioso porvenir; haz que el siglo xx vea a Roma, centro de la civilización latina, dominadora del Mediterráneo, faro de luz para todas las gentes ».
La ley del 3 de abril de 1926, n. 2247, instituyó la Obra Balilla para la asistencia y la educación física y moral de la juventud.
De 1926 a 1929, la Obra ha funcionado bajo la alta vigilancia del Duce, estando a la dependencia de uno de los cuatro vice-secretarios del Partido que por entonces estaban en funciones; completose su estructura por real decreto de ley del 14 de noviembre de 1929, n. 1992, que la transfirió en los cuadros del nuevo Ministerio de Educación Nacional, poniendo bajo su contralor asimismo a las organizaciones de las “ pequeñas » y «jóvenes » italianas.
Al frente de la Obra Balilla hallábase, por ley, el Subsecretario de Estado de educación física y juvenil. Toda la juventud masculina y femenina, hasta los 18 años de edad, formaba parte de esta poderosa organización, que ha ejercido una influencia muy considerable en la escuela, acelerando su proceso de renovación fascista.
El 8 de octubre de 1930-VIII, a raíz de una deliberación del Gran Consejo, se instituyeron en el seno del Partido los Fascios juveniles de combate, destinados a encuadrar y a educar a los jóvenes de 18 a 21 años de edad, para completar la preparación recibida en las filas de la Obra Balilla, antes de ingresar definitivamente en la vida del Partido, en la Milicia, en las distintas organizaciones del Régimen.
Con análogo fin, en el campo femenino, se organizaron los grupos de las «jóvenes fascistas ».
Inspirándose en un criterio rigurosamente unitario, el real decreto ley del 27 de octubre de 1937-XV, n. 1839, refundió la Obra Balilla y los Fascios juveniles de combate en una organización única, denominada «Gioventù Italiana del Littorio ».
El artículo 1 de la misma ley orgánica define a la G.I.L. como a la organización unitaria y totalitaria de las fuerzas juveniles del Régimen Fascista, en el seno del Partido Nacional Fascista, bajo la dependencia directa del Secretario del Partido Nacional Fascista, Ministro Secretario de Estado, que es también Comandante general de la G.I.L.
La Juventud Italiana del Lictorio tiene el siguiente lema : « Creer - obedecer - combatir ».
Pertenecen a la Juventud Italiana del Lictorio los jóvenes de ambos sexos, desde los 6 a los 21 años de edad, estando encuadrados en las organizaciones de los «jóvenes fascistas », «vanguardistas », « balillas », « hijos de la loba », «pequeñas italianas », « jóvenes italianas », «jóvenes fascistas ».
La edad para pertenecer a las diversas categorías de la G.I.L., a los fines del encuadramiento, es la siguiente : «jóvenes fascistas», 17-21 años; «vanguardistas mosqueteros», 15-17 años; «vanguardistas », 13-15 años; « balillas mosqueteros », 11-13 años; « balillas », 8-11 años; «jóvenes fascistas », desde los 17 años hasta la edad de prestar servicio militar. Mujeres : «jóvenes italianas», 14-17 años; «pequeñas italianas », 8-14 años. Los niños de hasta 8 años (varones y mujeres) pertenecen a los « hijos de la loba ».
La fuerza de la G.I.L., hasta el 31 de agosto de 1938-XVI, fecha en que se cerró la inscripción para el Año XVI, está indicada en el gráfico de la página 11.
Se trata del imponente total de 7.577.381 jóvenes, todos ellos vinculados por el siguiente juramento :
« En nombre de Dios y de Italia juro que ejecutaré las órdenes del Duce y que serviré con todas mis fuerzas y, si fuere necesario, con mi sangre, la causa de la Revolución fascista ».
Ilustración 9. Fuerza de la G.I.L., hasta el 31 de agosto de 1938-XVI, fecha en que se cerró la inscripción para el Año
Los cometidos que incumbe llevar a efecto a la Juventud Italiana del Lictorio a favor de los jóvenes son los siguientes : a) preparación espiritual, deportiva y pre-militar; b) enseñanza de la educación física en las escuelas primarias y secundarias, según programas elaborados de común acuerdo con el Ministerio de Educación Nacional; c) institución y funcionamiento de cursos, escuelas, colegios, academias, que tengan atinencia con las finalidades que se propone la Juventud Italiana del Lictorio; d) asistencia, que presta esencialmente por intermedio de campamentos, colonias climatoterápicas, patronatos escolares, o bien por otros medios establecidos por el Secretario del Partido; e) organización de viajes y cruceros.
La Juventud Italiana del Lictorio tiene también la facultad de instituir o de apoyar la institución de becas y de proveer a su adjudicación.
Toca a la Juventud Italiana del Lictorio vigilar y controlar todas las colonias climatoterápicas o veraniegas e instituciones afines, quienquiera las haya fundado o las dirija.
La Juventud Italiana del Lictorio tiende al logro de sus propios fines : a) mediante contribuciones del Partido Nacional Fascista, de los Ministerios, de Entidades, de Instituciones y de sus mismos socios; b) con las sumas recabadas de legados, donaciones, dádivas o subvenciones que se le hagan.
Las municipalidades y las administraciones provinciales están obligadas a proporcionar sus sedes y edificios a la Juventud Italiana del Lictorio.
Son socios de la Juventud Italiana del Lictorio todos aquellos que, mediante dádivas o contribuciones periódicas, concurren al logro de los fines de la institución.
Los socios se distinguen en : beneméritos, perpetuos y temporáneos.
Son socios beneméritos los que ofrendan a la Juventud Italiana del Lictorio una suma que no sea inferior a la de 10.000 liras; socios perpetuos son aquellos que desembolsan de una sola vez la suma de 500 liras; socios temporáneos son aquellos que se obligan a abonar anualmente la suma de 60 liras durante un período de cinco años como mínimo.
Las asociaciones y las « entidades morales », que paguen el doble de la suma que se requiere de los socios individuales, pueden inscribirse entre los socios.
La Juventud Italiana del Lictorio otorga diplomas de benemerencia a los socios que sean particularmente meritorios y a todos aquellos que hayan obtenido la inscripción de un considerable número de socios, o que de algún otro modo hayan llevado a cabo una actividad notable y útil a los fines de la institución.
Los diplomas de benemerencia son de primero, segundo y tercer grado.
Los diplomas de primer grado son asignados por el Duce, a proposición del Secretario del Partido.
En las provincias, el comandante de la G.I.L. es el secretario federal, coadyuvado por dos vice- comandantes, uno encargado de los «jóvenes fascistas » y el otro de los «vanguardistas » y « balillas », y por un jefe de estado mayor federal, del cual dependen los servicios y las oficinas (administración, preparación espiritual y profesional, educación física y deportiva, preparación premilitar, sanidad y asistencia).
El gobierno de la organización femenil, estando siempre bajo la dependencia y el contralor del comandante federal, toca a la inspectora federal, que, por derecho, es la fiduciaria provincial de la Federación de los Fascios femeniles, y está coadyuvada por una vice-inspectora y por cuatro jefes de grupos (« jóvenes fascistas », «jóvenes italianas », « pequeñas italianas », « hijos de la loba »).
Los dos vice-comandantes federales están coadyuvados por dos ayudantes o edecanes primeros.
En los Fascios de Combate, el comandante de la G.I.L. es el secretario del Fascio mismo, quien puede contar con la ayuda de un vice-comandante de la G.I.L. de Fascio y por un ayudante primero.
Los « jóvenes fascistas » tienen un comandante propio, el cual cuenta con un ayudante segundo; los
« vanguardistas » y los « balillas » tienen otro comandante, el cual cuenta con otro ayudante segundo.
Estando bajo el contralor del comandante de la G.I.L. de Fascio, las organizaciones femeniles están
gobernadas por la inspectora (que es, por derecho, la secretaria del Fascio femenil), por una vice-inspectora
y por cuatro jefes de grupos («jóvenes fascistas », «jóvenes italianas », « pequeñas italianas » e « hijos de la loba »).
Análoga es la organización vigente en los grupos de barrio; naturalmente, en éstos, como asimismo en los Fascios menores, las oficinas pueden estar reducidas y acumulados los cargos, según la entidad de las fuerzas que hayan de encuadrarse.
La inscripción en la G.I.L. es voluntaria; pero en la actualidad la misma responde a una necesidad profundamente sentida. Las nuevas generaciones, crecidas en el clima del Lictorio, se sienten atraídas vivamente por el espíritu que impulsa a la educación fascista, y comprenden, asimismo, que a cada promoción de categoría corresponde el logro de una madurez espiritual mayor.
La promoción a las categorías superiores tiene lugar en conformidad con el cumplimiento de las edades establecidas. Se efectúa el día de la « leva fascista », y un rito breve y solemne la sanciona y consagra.
La «leva fascista » del año XVI de la Era Fascista ha tenido lugar, en toda Italia, el 29 de mayo, y en Roma se llevó a cabo ante la presencia del Duce, en el estadio olímpico del Foro Mussolini.
La entidad de los contingentes de la XII leva fascista puede apreciarse por los datos que el Secretario del Partido ha comunicado al Duce en aquella ocasión, y que figuran en el gráfico de la página 14.
En total, se contó con un movimiento de 1.676.993 participantes. Los « fascistas universitarios » y los « jóvenes fascistas » se inician en la vida del Partido o en la de la Milicia Voluntaria de Seguridad Nacional. Las « jóvenes fascistas » se inscriben en los Fascios femeniles. Mientras que hasta el año 1932-XII también pasaban los « vanguardistas » de leva, directamente, al Partido o a la Milicia, a partir de la leva del año XII, en cambio, se puso en vigor una norma en virtud de la cual pasan a los « jóvenes fascistas ».
La progresión numérica, así de los contingentes de « vanguardistas » que pasaron al Partido, a la Milicia o a las filas de los “jóvenes fascistas » en doce levas, o sea desde 1927 hasta 1938, como de los contingentes de « jóvenes fascistas » y de « fascistas universitarios » que hicieron su ingreso en el Partido Nacional Fascista o en la Milicia Voluntaria de Seguridad Nacional en las levas habidas de 1933 a 1938, puede apreciarse en el gráfico que insertamos en la página 15.
Una organización que se propone la solución de problemas de larguísimo plazo, tiene que dirigir necesariamente su mayor atención a la formación de una categoría de dirigentes, preparados materialmente y espiritualmente para desempeñar la delicada área de asistir, encuadrar y educar masas de millones de jóvenes.
El problema de los cuadros directivos se refiere a tres elementos diferentes: la creación de escuelas para la preparación de dirigentes y oficiales; la organización de cursos para completar los conocimientos y mejorar las aptitudes educacionales de los oficiales voluntarios y de los maestros primarios y secundarios; la selección de los mejores elementos de la misma organización y su encauzamiento hacia las funciones de mando de las secciones menores, mediante cursos de adiestramiento teóricos y prácticos que finalizan con exámenes.
Estas distintas funciones, convergentes hacia una finalidad única, son las que desempeñan las academias, los colegios de la Juventud Italiana del Lictorio, los cursos, preferentemente organizados durante los meses del verano, para maestros y dirigentes de la escuela primaria y secundaria, así como los cursos para jefes de escuadra, jefes de centuria y cadetes.
La Academia de la G.I.L., solemnemente inaugurada por el Duce el 5 de febrero de 1928-VI, tiene por fin formar a los oficiales de las organizaciones juveniles y a los maestros de educación física para las escuelas intermedias del Reino. Colocada bajo la dependencia directa del Secretario del Partido Nacional Fascista, quien ejerce sobre ella su vigilancia de común acuerdo con el Ministerio de Educación Nacional, la Academia otorga, al cabo de sus cursos, diplomas de habilitación para la enseñanza de la educación física.
Ninguna de las instituciones similares que existían anteriormente permitía llenar esta exigencia. Se necesitaba una institución asentada en bases absolutamente nuevas, que permitiera ensayar un experimento de carácter educacional que no tiene antecedentes, y que es fruto típico del Fascismo, el cual, con su esencia revolucionaria, antes de adaptar formas del pasado, prefiere intentar creaciones nuevas, fundar instituciones propias, destinadas a desarrollar y a perpetuar sus principios y sus conquistas.
La Academia de la G.I.L. tiene rango y estructura de Instituto superior, y se basa en los principios didácticos y educacionales más modernos, tendientes a desarrollar las aptitudes morales, intelectuales y físicas de los jóvenes que abrazan la carrera de la educación fascista. Les proporciona cultura general, científica, técnica, literaria y el adiestramiento práctico, que se consideran indispensables para el encuadramiento, la educación física, moral y política, la vigilancia y la ayuda de los jóvenes organizados en las filas de la Juventud Italiana del Lictorio.
La Academia tiene su asiento en el Foro Mussolini, en Roma. Está instalada en un edificio moderno, que se levanta en la orilla derecha del Tíber, no lejos del histórico puente Milvio, en el centro de un monumental conjunto de obras deportivas, que une a la belleza arquitectónica el aspecto señorial de los ambientes, provistos de todos los medios didácticos y de todas las instalaciones y servicios aconsejados por los dictámenes más recientes de la higiene.
La biblioteca, los laboratorios científicos de anatomía, fisiología, radiología, antropometría, terapia física, psicología, quimica, constituyen todo un campo experimental completo e interesante, a disposición de la inteligente actividad de los jóvenes academistas, cuya existencia transcurre en una alternativa armónica de estudio, clases, ejercicios prácticos, gimnasia y deportes.
El ingreso en la Academia tiene lugar mediante concurso público; se pesan cuidadosamente las informaciones de carácter moral, político y racial del candidato y de su familia; el candidato tiene que pasar por una atenta y rigurosa revisación médica en la Academia misma, teniendo que rendir, además, un examen escrito sobre argumentos de política contemporánea.
Una vez aceptado, el alumno, valuado desde el punto de vista antropométrico y funcional, hace su ingreso en el internado anexo a la escuela, donde inicia un curso que dura tres años, durante los cuales recibe enseñanzas políticas, militares, jurídicas, médico-científicas, pedagógicas y técnico-deportivas, que están a cargo de un cuerpo de docentes especializados, casi todos ellos profesores de las Universidades del Reino.
En el año XVII, con el objeto de hacer que los alumnos puedan desarrollar de manera más completa su intenso programa de estudios y de trabajo, el período de permanencia en la Academia se ha elevado a tres años, además del año de aprendizaje que ya estaba previsto por las disposiciones anteriores.
Es de importancia fundamental la educación física, que tiene efecto en conformidad con un método racional que responde a los requisitos más modernos de la materia.
El academista, guiado por sus instructores y constantemente bajo la vigilancia de los médicos de la Academia, que comprueban el mejoramiento que vaya verificándose en su constitución física, se prepara, a su vez, a llegar a ser instructor.
El programa de estudio de la Academia comprende las siguientes secciones : política, militar, médico- científica, educación física y deportiva. La sección política abarca: historia de la revolución fascista, historia de las doctrinas políticas y de la doctrina del Fascismo, política del Fascismo, instituciones fascistas de derecho público, estructura del Partido Nacional Fascista y de las organizaciones dependientes del mismo, pedagogía e historia de la educación física. La sección militar : las materias militares que constituyen el curso de alumnos oficiales de complemento. La sección médico-científica : anatomía humana normal aplicada a la educación física, fisiología humana y del ejercicio físico, antropología, biotipología, medicina de
la educación física y deportiva, higiene social, psicología, psicotécnica y psicopatología. En el estudio de la
morfología humana, se presta especial atención al crecimiento de las razas. La sección de educación física
y deportiva abarca : educación física formativa (teoría, metodología, teoría y aprendizaje de mando,
estructura de la escuela, comparación de los sistemas, concursos y torneos de gimnasia, palestras e
instalaciones de las mismas), atlética liviana y nociones referentes a los diferentes deportes.
La enseñanza de la educación física está reglamentada con el criterio de hacer que los alumnos lleguen, a través de una bien calculada progresión de ejercicios, a la preparación atlética fisiológicamente completa que, a la vez que robustece armónicamente el cuerpo, constituye la condición más favorable para
el desarrollo intelectual. Consta de nociones teóricas y prácticas de gimnasia en sus principales ramas, vale
decir, gimnasia escolar, preatlética, atlética liviana, atlética con aparatos, juegos, y en sus diversas especializaciones : lucha, remo, tenis, fútbol, natación, esgrima, pugilato, esquíes, patines. A todo esto se suman nociones de metodología y ejercitaciones prácticas de comando.
Completa los tres años de curso de la Academia el año de aprendizaje, que es la parte más importante y significativa de la labor que desempeñan los alumnos. En el espacio de dicho año, se acostumbran los alumnos a dirigir las organizaciones, a tratar con las masas de jóvenes, hacen práctica del trabajo de las oficinas centrales y periféricas de la G.I.L., dirigen campamentos, cruceros, cursos para la formación de graduados.
Una vez terminado con buen éxito el año de aprendizaje práctico, el academista entra al servicio de la G.I.L., que lo nombra oficial de la Milicia Voluntaria de Seguridad Nacional, agregado a los cuadros de las organizaciones juveniles.
Durante los tres años de Academia, los academistas frecuentan cursos especiales de cultura militar, que se desenvuelven dentro de la misma Academia, a objeto de obtener el grado de aspirantes oficiales sin necesidad de frecuentar las escuelas normales de aspirantes.
Desde 1929 hasta hoy, la Academia ha diplomado a más de mil doscientos jóvenes, que ya son excelentes maestros y dirigentes de la G.I.L., en las distintas provincias. Se los encuentra dondequiera las nuevas ideas impulsan a la juventud y despiertan energías a la acción, desempeñando los cargos de vice comandantes federales, directores deportivos, jefes de sección de educación física y deportiva, ayudantes, administradores, instructores, comandantes de legiones juveniles, directores de cursos para graduados, de campamentos, colonias, etc.
Más adelante, la obra de preparación que lleva a cabo la Academia tendrá por complemento, en el campo político propiamente dicho, la asistencia a los cursos del centro de preparación política, que comenzarán a funcionar dentro de poco tiempo en el Foro Mussolini.
El 30 de enero del año XVII fué aprobado, en sus términos generales, el proyecto concerniente a la organización y estructura de esta institución, por cuyo medio el Partido se propone desarrollar las mejores energías de las nuevas generaciones, con el fin de preparar elementos capacitados para desempeñar funciones específicas de responsabilidad en todos los sectores de la vida nacional. La « premisa » del mencionado proyecto define la escuela de preparación política como escuela de una milicia “en la cual las aptitudes de cada joven se determinan, perfeccionan y encauzan sin alternativas y con simultaneidad total, así en el plano político, espiritual y humano como en el plano técnico, cultural y práctico ».
El Centro se halla colocado a la directa dependencia del Secretario del Partido, y sus cursos tienen comienzo el 29 de octubre y duran dos años. El primer año tiene carácter principalmente informativo e institucional; el segundo año, en cambio, tiene carácter principalmente específico y práctico. El período veraniego, especialmente en el segundo año, se dedica a realizar viajes.
Para ser admitidos en esta escuela, es preciso estar inscriptos en el Partido Nacional Fascista, tener menos de veintiocho años de edad, haber cumplido con el servicio militar y poseer por lo menos uno de los siguientes requisitos : haber obtenido diploma que habilite a los cursos provinciales de educación política, haber sido clasificado en los concursos de los Lictoriales, haber desempeñado alguna actividad en las organizaciones del Partido, haber obtenido el diploma de la Academia de la G.I.L. El hecho de haber participado en las luchas de la Revolución o a las guerras constituye un título preferencial. Al término de los dos años de curso, el Secretario del Partido, comandante del Centro, formula, sin exámenes particulares y basándose en los datos referentes al trabajo realizado por los jóvenes, su juicio final sobre las capacidades y las aptitudes individuales.
Una nueva escuela preparatoria, el Colegio « Littorio » de la G.I.L., alberga a varios centenares de jóvenes que frecuentan las escuelas normales de magisterio y se preparan para ingresar en la Academia de la G.I.L.
Una Academia de esgrima, con cursos de tres años, prepara a los maestros de ese deporte para el Ejército y para la Juventud Italiana del Lictorio.
Una Academia de música, que tiene su asiento en el Foro Mussolini, se encarga de formar maestros de bandas de música y de canto en coro, que pasarán, una vez diplomados, a las filas de la organización juvenil, y completa la legión de alumnos de la Academia de la G.I.L. con una banda que ya ha alcanzado un considerable nivel de perfección.
Junto a la Academia de la G.I.L., y a cargo de los instructores y de los alumnos de la Academia misma, funcionan los cursos para oficiales y suboficiales.
Cuando las escuelas están clausuradas, y los alumnos se esparcen en sus vacaciones veraniegas, los oficiales, maestros y educadores se reúnen para ponerse, a su vez, en condiciones que les permitan educar a las nuevas generaciones según los criterios fascistas.
Para la enorme masa de organizados, se necesitan miles y miles de instructores, y éstos han de sacarse de la mejor materia prima : o sea, del magisterio y de la organización juvenil misma.
Así se prepara a los divulgadores y a los misioneros indispensables de esta vasta obra de educación, que tiene que propagarse de los más jóvenes a todo el pueblo. Así nace el maestro nuevo, el maestro típico, en el cual están reunidas las cualidades del educador, del organizador y del oficial, capacitado para dedicarse eficazmente a la formación de la conciencia popular y a la preparación de la conciencia militar del país, trabajando sobre el elemento juvenil.
Para formar semejante tipo de educador perfecto, que no se limita al mero cumplimiento de sus deberes escolares y a desarrollar más o menos al pie de la letra los programas de estudios, sino que completa su obra acompañando y guiando al niño más allá de las aulas y ocupándose de la formación de su corazón, de sus músculos y de su cerebro, disciplinando sus impulsos incluso durante las horas de esparcimiento y recreo, vigilando su carácter y la formación de su conciencia de ciudadano, la Juventud Italiana del Lictorio organiza cada año cursos que tienen por objeto perfeccionarle en sus aptitudes a fin de capacitarlo para el desempeño de sus nuevas tareas.
Por lo general, dichos cursos se llevan a cabo en Roma, Turín y Forlí.
Paralelamente a los cursos para maestros, se efectúan cursos para « graduados » de la .G.I.L. Con esto se pone en práctica el sano criterio de recabar de la misma organización a sus jefes inmediatos o subalternos.
Cuando se le confía al muchacho un encargo que implique una responsabilidad, aunque sea ésta pequeña, los resultados que se obtienen, desde el punto de vista de su educación, son mejores. Este criterio, por otra parte, requiere una acción metódica y progresiva, cuyos beneficios no puede dejar de experimentar la organización misma.
Naturalmente, el creciente aumento de inscriptos trae consigo un constante aumento de « graduados », salidos de exámenes selectivos cada vez más severos.
En el año XVII se instituyeron 13.903 cursos provinciales para alumnos jefes de escuadra, siendo 7.346 para « balillas », con un total de 99.583 participantes, y 6.557 para « vanguardistas », con 68.035 participantes. Los cursos nacionales de cadetes y jefes de centuria han sido frecuentados con buen éxito, durante el año XVI, por 6.796 « graduados ».
De esto se desprende con toda evidencia la enorme labor de organización, el poderoso desarrollo y la perfección de los órganos encargados de desempeñar tan delicada función social y política. Y son una buena prueba los grandes resultados que hasta aquí se han logrado, que dejan entrever los otros, aún mayores, que, en virtud de las experiencias hechas, se podrán lograr en el porvenir.
La organización de la G.I.L. tiene carácter netamente militar, y tal carácter se acentúa gradualmente a medida que vamos pasando de los rangos inferiores a los rangos superiores de la organización.
Así, mientras para los «balillas» el adiestramiento premilitar se reduce a efectuar movimientos en formación cerrada, los « balillas mosqueteros » aprenden también a manejar su pequeña pero perfecta arma, que reproduce en forma reducida el mosquete '91, arma ordinaria del ejército; en cuanto a los « vanguardistas », además de aprender el manejo de armas verdaderas, también hacen pequeñas ejercitaciones tácticas; y los «jóvenes fascistas» desenvuelven todo un programa completo de adiestramiento premilitar.
Por una disposición del Duce, formulada en la sesión de la Comisión suprema de defensa, en febrero de 1938-XVI, se ha hecho cargo de la instrucción premilitar el Comando general de la Juventud Italiana del Lictorio. De este modo, se ha integrado de la manera más racional y orgánica el proceso de coordinación y de unificación, que se inició con la fusión de las fuerzas juveniles provenientes de las filas de la Obra Nacional « Balilla » y de los Fascios juveniles de combate, en un organismo único, indisolublemente vinculado al Partido Nacional Fascista.
El “boletín de órdenes » del Partido Nacional Fascista del 18 de mayo del año pasado (año XVI) establece las normas para llevar a la práctica las referidas disposiciones.
A tal fin, junto al Comando general de la G.I.L., se han instituido un Comando premilitar de la G.I.L. y tres centros premilitares, respectivamente para la leva de tierra, la leva de mar, la leva del aire.
Junto a los comandos federales de la G.I.L. han surgido el centro premilitar federal y las secciones premilitares para la leva de tierra, la leva de mar y la leva de aire.
Los cursos premilitares de la Milicia Voluntaria de Seguridad Nacional han sido transferidos bajo la dependencia directa de los comandos de la G.I.L. de Fascio o de Grupo fascista de barrio, con la denominación de «centros premilitares de la G.I.L. de Fascio de combate » o « de grupo fascista de barrio».
La disposición es tanto más lógica en razón de que desde hace varios años el Comando general de los Fascios juveniles de combate, que ha sido suprimido, se ocupaba, con brillantes resultados, de la instrucción premilitar especializada; y la aplicación de la medida adoptada por la Comisión suprema de defensa nacional encontró, ya en funciones, una poderosa organización, creada por la G.I.L., para proveer a la instrucción de grandes masas de jóvenes, según la necesidad de especializados, formulada cada año por los Ministerios de las Fuerzas Armadas.
El Comando general de la Juventud Italiana del Lictorio distribuye cada año los contingentes establecidos de las diferentes especializaciones entre los comandos federales, teniendo en cuenta las condiciones ambientes de las circunscripciones de los mismos comandos y las ocupaciones, aptitudes y posibilidades de los jóvenes fascistas premilitares residentes en dichas circunscripciones.
De esta manera, bajo la dirección de los comandos federales de la Juventud Italiana del Lictorio, y en medida diversa, además de la instrucción premilitar general, se imparte la instrucción especializada, en sus ramas terrestre, marítima y aeronáutica. La terrestre consta de cursos para : ametralladores, jinetes, artilleros, goniometristas, artilleros apuntadores, ingenieros, señaladores, telefonistas, telegrafistas, fototelegrafistas, marconistas, automovilistas, motoristas, motociclistas, músicos, enfermeros y portadores de heridos.
Los cursos premarítimos preparan : señaladores, pilotos, radiotelegrafistas, especialistas en dirección de tiros, cañoneros ordinarios cañoneros armeros, cañoneros artilleros, enfermeros, portadores de heridos, torpederos, automovilistas, foquistas, conductores de máquinas, foguistas, motoristas navales, foguistas motoristas habilitados.
La premilitar aeronáutica instruye: motoristas, montadores, radiotelegrafistas, radioaerologistas, electricistas, armeros, mecánicos automovilistas, automovilistas, conductores de lanchas a motor y patentados en vuelo sin motor.
Estos cursos se desenvuelven de manera muy regular; con su asiduidad, con su entusiasmo, con su disciplina, los jóvenes han demostrado claramente tener exacta noción de los múltiples y poderosos medios de ofensa y defensa; conviene advertir que los actuales sistemas tácticos exigen del soldado una preparación física, moral, profesional mucho mayor que los del pasado. Y tal necesidad puede satisfacerse de manera completa tan sólo cultivando en los ciudadanos una educación física y moral intensa, especialmente antes de ser llamados a prestar servicio militar, y, al mismo tiempo, difundiendo entre los jóvenes la parte de adiestramiento militar que puede realizarse con utilidad antes de cumplir la edad de leva.
Los «jóvenes fascistas » de las clases de 1917 y 1918 inscriptos en los cursos de especialización para los premilitares ametralladores han sido 8.250. Con un ciclo de lecciones de carácter práctico, se les ha ofrecido la posibilidad de conocer la ametralladora, desde el punto de vista de su mecanismo así como desde el punto de vista de su empleo táctico. De este modo, se los ha colocado en condiciones de saber usar esta arma con toda seguridad y con buen rendimiento, habilitándoselos asimismo a las funciones de los diversos componentes del núcleo de combate de la sección ametralladores.
Los inscriptos en los cursos de especialización premilitar de caballería han sido 4.132. Esta especialización tiene por objeto el formar jinetes de aspecto correcto, hábiles y seguros, que, al ser incorporados en el ejército, puedan ser patrulladores o jinetes escogidos de los escuadrones.
Los cursos de artilleros han sido frecuentados por 10.000 inscriptos aproximadamente. Estos cursos se instituyeron con el fin de proporcionar a las secciones de artillería del Ejército elementos que puedan ser empleados al servicio de las piezas en general, o bien ser goniometristas o apuntadores en los regimientos de artillería de división de infantería, de división alpina, de las baterías que acompañan a los regimientos de infantería, o de otras especialidades del arma.
Los cursos de ingenieros, a los que tomaron parte 1.600 jóvenes « camisas negras », tienen el objeto de dar a los premilitares un conocimiento suficiente acerca de las obras que se requieren en el campo de batalla, acostumbrarlos a utilizar los accidentes del terreno, a los fines de la construcción de obras simples de fortificación campal y de acostumbrarlos a construir pequeños puentes de emergencia.
En su desarrollo, todos los cursos están caracterizados por su absoluta regularidad, y, si bien son de naturaleza substancialmente diversa, todos ellos han logrado sus finalidades, que se cifran en permitir que las Fuerzas Armadas dediquen la mayor parte del período del servicio militar a la preparación bélica del ciudadano-soldado.
Todo este intenso trabajo de adiestramiento premilitar culmina con los grandes campamentos que cada año organiza la G.I.L. en Roma. Merece mención particular el III er Campamento « Roma », instalado en Centocelle, localidad situada en las inmediaciones de la Capital, durante los meses de abril y mayo de 1938 XVI. Participaron en él 52.000 «jóvenes fascistas » y « vanguardistas », y las perfectas maniobras y ejercitaciones que hicieron motivaron para la G.I.L. el valioso elogio del Duce.
Entre las actividades cuyo desempeño ha confiado la ley fundamental a la G.I.L., la de la asistencia a
la juventud ha de entenderse en un sentido muy característico, porque está estrechamente coordinada con
los fines mismos de la institución, los cuales, ante todo y sobre todo, son educacionales. Llevada a efecto con audaz espíritu de iniciativa y con medios amplios y complejos, la actividad asistencial ha producido resultados que no dudamos en considerar imponentes.
Asistir a la juventud, en la escuela y fuera de la escuela, a fin de proporcionarle ese nivel de bienestar que constituye la condición previa necesaria para la educación; más aún, asistirla con esa asiduidad y con ese espíritu de solidariedad que — por lo que se refiere a las relaciones entre el Estado y los individuos — distinguen de cualquier otro Régimen al Fascismo : he aquí la esencia y los límites de las tareas de índole asistencial que toca desempeñar a la G.I.L.
La actividad asistencial abarca toda una serie de iniciativas, nacionales y locales, que la institución juvenil ha sabido suscitar poco menos que de la nada, multiplicando la eficiencia de los medios que tiene a su disposición, y a exclusivo beneficio de la juventud italiana toda. Tales iniciativas abarcan un vastísimo campo de acción, que comprende desde la asistencia de carácter sanitario, para cuyo desempeño ha surgido una organización en que se cuentan más de 20.000 médicos (entre oficiales y de consulta) y se ha determinado un complejo movimiento científico y práctico, hasta la asistencia escolar y post-escolar, que se presta por intermedio de los patronatos, los cuales proporcionan gratuitamente a las grandes masas de alumnos pobres los libros de texto y los cuadernos y, en muchos casos, la alimentación (más de medio millón de niños reciben cada día, gratuitamente, su almuerzo y su merienda, gracias a la obra de los patronatos escolares).
Se destaca entre las iniciativas nacionales de carácter asistencial como la más característica y digna de encomio, la que consiste en la organización del seguro mutuo, que puede considerarse única en el mundo.
Esta forma asistencial fué creada a comienzos de 1929, y de inmediato logró la más entusiasta acogida de parte de los jóvenes organizados y de sus respectivas familias.
Para desempeñar el servicio de los seguros, se fundó, a comienzos de 1932, una Caja mutua de asistencia, que lleva el nombre de Arnaldo Mussolini.
La Caja no se limita a liquidar a los organizados indemnizaciones en caso de accidente que comporte invalidez, aunque sea parcial y temporánea. También tiene por finalidad proveer, dentro de los límites de los fondos de que dispone, a la asistencia, a la reeducación, al trabajo y a la protesis de los niños y adolescentes inscriptos en la G.I.L. que, aunque sea por causas que no constituyan accidente, hayan sufrido mutilaciones o lesiones que comprometan su capacidad de trabajo.
La amplitud de su cometido y su misma naturaleza demuestran que las funciones de la Caja en cuestión no pueden compararse de ninguna manera con las funciones de cualquier otra institución que se
ocupe de seguros particulares o de seguros sociales. Bajo la apariencia de una forma de seguro que, en cambio del pago de la cédula o carnet, que sólo cuesta seis liras por año, garantiza grandes beneficios, lo que se tiene es, substancialmente, un tipo de concesión asistencial. Por intermedio de ella, la G.I.L. proporciona a sus jóvenes afiliados subsidios cuyo monto se computa, más que según la medida de la cuota
o según la naturaleza del riesgo, por las necesidades del joven accidentado o menesteroso, teniendo en cuenta, para establecerlas con justicia, sus condiciones de familia.
Así el estatuto como el reglamento de la Caja mutua de asistencia « Arnaldo Mussolini » se inspiran en el principio de que los servicios que presta la G.I.L. deben tener, y tienen, carácter de « concesiones ».
Se trata de subsidios que no se pueden establecer sobre la base de rígidos criterios de matemática actuarial. Ello así, incluso, en virtud del principio de que conviene educar a la juventud según la idea del Estado ético, el cual cumple sus deberes no ya porque podría verse obligado a ello por la acción o por el interés de los individuos, sino por razones de índole superior.
Las disposiciones del reglamento tienden a evitar especulaciones en ocasión de producirse el accidente y a garantizar que las indemnizaciones del caso se empleen realmente para bien del joven en el momento en que la suma pueda resultarle útil. Con este criterio están establecidas las diferentes formas de subsidio, y el pago de la suma se aplaza, no habiendo caso de necesidad, hasta el momento en que su beneficiario llega a la mayoría de edad.
Se trata de una verdadera educación de los jóvenes a la mutualidad, de una enseñanza metódica y eficaz de todos los medios de prevención referentes a las causas más frecuentes de accidentes.
La masa de las personas « aseguradas » por la Caja « Arnaldo Mussolini » tienen características psicológicas particulares, debido al hecho de ser menores de edad, que impiden la aplicación de los criterios con que se suele considerar el sentido de responsabilidad y de prudencia. Y precisamente a desarrollar este sentido de responsabilidad es a lo que tiende la actividad educacional de la G.I.L., la cual organiza, por ejemplo, cursos y lecciones con el objeto de enseñar a los niños la disciplina de la calle y las reglas de la cautela más elemental así en el trabajo como en los juegos.
Dos cifras solas bastarán para dar idea de la acción que lleva a cabo la Caja: desde el I° de enero de 1929 hasta el 28 de octubre de 1938 recibieron asistencia 150.000 jóvenes organizados, lo cual comportó una suma total que pasa de 15 millones de liras.
Por su estructura, por sus finalidades y por sus métodos, la Caja mutua de asistencia «Arnaldo Mussolini» desempeña una función armónica en el gran cuadro de las actividades que el Régimen ha encomendado a la G.I.L. Esta empresa colosal se lleva a cabo con la audacia y con la paciencia con que el Régimen sabe sembrar, cultivar, construir. Y los frutos que hoy se recogen, no son sino la promesa y la premisa de las mieses mucho más abundantes que se cosecharán mañana.
Las colonias veraniegas de vacaciones y climatoterápicas, que la G.I.L. organiza en escala vastísima, dan anualmente a centenares de miles de niños necesitados de curas la posibilidad de vivir a orilla del mar o en la montaña durante períodos que varían de veinte a treinta días.
Es ésta una de las formas más eficaces de asistencia, profundamente apreciada por el pueblo, el cual no deja de comprobar los inmensos beneficios, de orden material y espiritual, que de ella recaban sus propios hijos.
Algunas cifras, consignadas en el gráfico que insertamos a continuación, bastan para que el lector se haga una idea acerca del gran desarrollo a que ha llegado, desde 1926 hasta hoy, la labor que lleva a cabo el Partido Nacional Fascista para la organización de las colonias infantiles veraniegas y climatoterápicas.
La importancia y el incremento que el Régimen ha dado a la actividad deportiva de manera general y a la educación física de manera especial, han determinado en todo el país un fervor constructivo que se ha concretado en palestras, campos deportivos y estadios, donde el pueblo y, sobre todo, la juventud fascista cultivan racionalmente el desarrollo de sus músculos.
Todo converge al fin de que los jóvenes comprendan las razones vitales, de interés personal, social y nacional, que abogan por los ejercicios físicos, supeditando el afán de destacarse singularmente en las diversas especializaciones al interés superior implícito en las aludidas razones. Los « jóvenes fascistas », en cambio, que ya han alcanzado su desarrollo físico casi completo, cultivan ampliamente los deportes agonistas, si bien con moderaciones oportunas.
La G.I.L. ha tenido en tiempo las razones de tiempo, de medio ambiente, la calidad y la cantidad de trabajo, que han de adaptarse, en la medida de lo posible a las necesidades físicas y psíquicas de los sujetos a quienes se dirige la enseñanza, prestando atención particular a la edad de los jóvenes, aspirando tenazmente no sólo a lograr finalidades estéticas, fisiológicas y recreativas, sino también finalidades militares.
Así, gracias al concurso de todas las disciplinas educativas, con las cuales ha de armonizarse la cultura física, resulta posible contar con una sólida formación y preparación de la mente, de los músculos y de la voluntad, utilísimas para defender, a su debido tiempo, los colores de la Patria en los torneos agonísticos internacionales, a la vez que a garantizar, si llega el caso, la integridad y la seguridad de la Nación.
Algunas cifras bastarán para dar, por lo que concierne a la educación física, una idea acerca de la eficiencia deportiva de la organización juvenil más grande del mundo.
El personal de rol encargado de la educación física era, a fines del año XVI, de 3.968 instructores, los 9/10 de ellos con grado de oficiales de la Milicia Voluntaria de Seguridad Nacional, en tanto que las maestras son dirigentes de las organizaciones femeniles de la G.I.L.
Los instructores de educación física y deportes de los Comandos federales y de los Comandos de la G.I.L. de Fascio, son ya de número completo.
La población escolar de las escuelas intermedias de todos los grados y tipos, que en el año V era de 250.000 alumnos, se ha elevado en el año XIII a 452.000, llegando a la cifra de 750.000 en el año XVI.
La G.I.L. tiene en este campo una función fundamental, pues provee a la educación física de toda la juventud italiana, según establece el real decreto del 20 de noviembre de 1927, n. 2341. En virtud de dicho decreto, quedó suprimido el Ente nacional de educación física y las funciones que el mismo desempeñaba pasaron a ser de incumbencia de la Obra Balilla, la cual, a su vez, en 1938, se las transfirió a la G.I.L. Más de siete millones y medio de jóvenes, a quienes los dirigentes han logrado dar un espíritu y un estilo nuevos, prueban la eficacia con que se ha cumplido la difícil misión de la educación física.
Hace doce años, cuando se debió encarar la delicada y compleja materia de la educación física, no existía en Italia un orden de métodos y de cosas, establecido y codificado, pero era necesario determinar una nueva orientación que respondiese a las nuevas exigencias de la técnica y del espíritu.
Esto se logró interrumpiendo la tradición de la gimnasia y del deporte sin objeto, o del deporte por el deporte, agitándose y resolviéndose, en cambio, el problema de la cultura física, haciendo entender su profunda belleza y los innumerables beneficios que acarrea.
Esta reforma, que abarcaba todo el problema de la organización y de la educación gímnico-deportiva de la juventud italiana, puso en claro, ante todo, los fines hacia cuyo logro tiende, indicando asimismo los medios con cuyo empleo podrán alcanzarse gradualmente dichos fines. Se desterraron resueltamente los criterios empíricos, en que se inspiraba anteriormente la gimnasia, formulándose el principio de que cada movimiento ha de responder a un fin, que es el de favorecer el progresivo y racional desarrollo somático del sujeto a quien se educa.
Por lo tanto, se practica con amplitud el criterio de facilitar el ejercicio y de abreviar su duración, pues la orientación que se sigue exige una severa moderación en las especializaciones que tienen por objeto formar campeones, tendiendo, en cambio, a encauzar gradualmente a la masa juvenil hacia el culto de los ejercicios físico-deportivos racionales, excluyéndose el espíritu agonístico individual que podría resultar nocivo para los elementos aún demasiado jóvenes y repercutir desfavorablemente en la formación de los mismos.
Los maestros de educación física que prestan servicio en las escuelas intermedias del país son 7.035. Se han otorgado 36.647 certificados de educación física a alumnos meritorios.
En 1938 se ha ejercido dirección y vigilancia sobre la enseñanza de la educación física impartida a alrededor de 6.500.000 alumnos de las escuelas primarias; a tal número se ha de sumar el de los alumnos de 1.273 institutos y colegios particulares, o no, pertenecientes al Estado, y autorizados a proveer directamente a la enseñanza de la educación física.
Durante el año de 1938 fueron exonerados de las lecciones de educación física tan sólo 3.000 alumnos, o sea el 0,37 % de la población escolar, número que disminuye aún más, gracias a la providencial intervención de la G.I.L. mediante la institución de cursos de gimnasia médico-fisiológica.
En conjunto se han empleado en la actividad escolar alrededor de 100.000 entre maestros y coadyutores, para 4 millones de alumnos aproximadamente, utilizándose 24.000 locales, distribuidos en 6.262 municipios.
La actividad gímnico-deportiva ha sido eficazmente desarrollada en las diversas provincias de Italia. Mientras que en la primera fiesta gímnica, que tuvo lugar en el año VI en 2.009 municipios, tomaron parte 452.501 elementos, en la fiesta gimnástica del año XVI, que se efectuó en 6.659 municipios, participaron 2.250.000 niños organizados.
La actividad gímnico-deportiva nacional puede considerarse como el coronamiento de la vasta obra de selección, que en cada provincia se efectúa en los distintos géneros de deporte y en las diferentes formas de preparación física.
Se ha confiado a los Comandos federales el encargo de organizar campeonatos nacionales y demás manifestaciones colectivas de gimnasia y deportes. Participan en ellos jóvenes cuidadosamente seleccionados a través de las eliminatorias locales y provinciales, al cabo de un período de intenso entrenamiento.
El deporte nacional tiene actualmente un solo campo de reclutamiento y de propaganda; y es el de la Juventud Italiana del Lictorio.
Este movimiento deportivo de masas, que no conoce treguas y que se ensancha abarcando todos los sectores, además de responder al fin de formar campeones, que tendrán que defender mañana los colores de Italia en los torneos internacionales, adiestra a toda la juventud con espíritu realmente militar. En el año XVII, la actividad atlético-deportiva pre-militar también quedará decididamente encuadrada en los programas nacionales de la G.I.L.
Las cifras son elocuentes : no menos de 2.320.328 jóvenes han pasado, durante el año XVI, por la prueba de las manifestaciones deportivas, como puede verse en el cuadro gráfico que se encuentra en las páginas 84-85.
La G.IL. se preocupa del armonioso y sano desarrollo del cuerpo de sus jóvenes afiliados, pues la salud y la fuerza son las condiciones esenciales de una buena educación del espíritu. Y ésta constituye uno de los fines, el más importante, a que tiende la organización. El artículo 5 de la ley de 1938 establece, justamente, que la preparación espiritual de los jóvenes constituye la misión inmanente y fundamental de la G.IL. Por esto, la organización colabora con la escuela, integrando y complementando la acción de ésta, no sólo en el campo de la educación física, sino también, y sobre todo, en el plano de la educación política e intelectual.
Millones de jóvenes, formados en filas perfectamente disciplinadas, atestiguan con su fe y con su entusiasmo cuan íntima y profunda ha sido la acción del Régimen en el sentido de la preparación moral de los jóvenes de las nuevas generaciones, que así en los campos de batalla de África y de España como en audaces empresas de aviación, han demostrado ser los depositarios y continuadores del espíritu heroico de los « escuadristas » de la vigilia.
Los medios que se emplean para la preparación moral de los inscriptos, son, sin ninguna duda, los más indicados. Se trata de no cansar la mente del niño con lecciones excesivas, ni de distraerle de sus estudios con esparcimientos y recreos excesivos, combinando lo útil con lo agradable, poniendo en práctica la vieja máxima que, como la otra, « mens sana in corpore sano », antes de 1922 era proclamada a menudo, pero sólo teóricamente.
Hoy tales aforismos son una realidad concreta.
Bibliotecas cuyo número aumenta cada día, como aumenta el número de volúmenes de que disponen, hacen circular entre los organizados cientos de miles de obras. No todos son novelas de aventuras, ni obras científicas y pedagógicas, sino libros fáciles, amenos, instructivos; relatos bélicos que, teniendo por fondo heroico la gran guerra, la Revolución fascista, las empresas de África y de España, pintan gloriosos episodios vividos, trazan biografías de grandes italianos, de famosos navegantes, historias de viaje, etcétera.
En el año XVI los Comandos de la G.I.L. disponían, en total, de 2.378 bibliotecas infantiles, con 346.621 volúmenes.
Se han instalado Cinematógrafos de la G.I.L. incluso en los centros menos importantes; actualmente existen varios centenares. Sus programas están inspirados por sanos criterios educativos; abarcan películas de carácter documental sobre las actividades de la G.I.L., sobre las realizaciones más importantes del Régimen, e las que se suman películas de aventuras y agradables comedias. Las películas se escogen, teniendo siempre en cuenta el fin postrero de las proyecciones, entre las de producción italiana que sean realmente dignas desde el punto de vista del arte, de la inspiración, de los argumentos y, cosa absolutamente indispensable, desde el punto de vista de los sentimientos. Durante el año XVI, estos cines han organizado 13.166 espectáculos.
Los espectáculos despiertan siempre el interés más vivo, y los cines se llenan; no concurren solamente los organizados, sino también sus familias. Esto demuestra, una vez más, que el cinematógrafo, cuando se lo utiliza convenientemente, constituye uno de los instrumentos de propaganda más poderosos.
Los órganos locales de la G.I.L. organizan cada año, de noviembre a mayo, cursos de cultura fascista. Estos cursos consisten en breves lecciones, conversaciones antes que conferencias, que abarcan en síntesis clara y orgánica un vasto período de historia, de literatura o de arte, un argumento fácil de política contemporánea y de economía, un capítulo de religión o un problema científico de actualidad. De la manera más absoluta, se evita tratar temas áridos o demasiado particularizados, mientras que, por el contrario, se favorece la lectura de conferencias preparadas por los mismos organizados.
El gran desarrollo a que han llegado estos cursos de cultura indica claramente que se ha procedido
en su organización con buen discernimiento y con intuición certera. El número de jóvenes que frecuentan los cursos ha llegado a ser cinco veces mayor que en el año VII, año en que tuvo comienzo esta actividad, y
el número de lecciones se elevó de 28.646 a 135.000.
En el desenvolvimiento de estos cursos, no se ha dejado de conmemorar con austera solemnidad los aniversarios de los acontecimientos que han grabado de manera imborrable el nombre de Italia en el libro de la historia.
A fin de combatir el analfabetismo, especialmente entre los jóvenes trabajadores, aprendices o
peones, se han organizado, así en las grandes ciudades como en los pueblos del campo, cursos de cultura elemental. Se han estudiado y adoptado iniciativas especiales (como, por ejemplo, el concurso de becas de estudio y de aplicación « Benito Mussolini», que dispone de 137.000 liras por año), a objeto de favorecer a
los jóvenes que poseen aptitudes especiales, pero carecen de recursos para iniciar o proseguir sus estudios
o su aprendizaje. A partir del año 1939, también pueden tomar parte en el concurso mencionado los «jóvenes fascistas », los dirigentes y los maestros de las escuelas primarias e intermedias.
Mucha atención se presta a la educación musical. Los cursos de canto coral, de instrumentos de cuerda y de viento han tenido éxitos más que halagüeños.
En el año XVI funcionaron 108 bandas, 474 fanfarrias y 434 manípulos de tamborcillos, en que participaron alrededor de 20.000 organizados; 475 academias de canto coral, con 27.883 inscriptos, 67 cursos de instrumentos de cuerda, con 994 inscriptos. Se efectuaron 2.297 audiciones de bandas, 447 conciertos orquestales y 4.707 conciertos corales y vocales. Los resultados de la preparación coral de las masas de jóvenes organizados se ponen de manifiesto en un concurso nacional que anualmente tiene lugar en Roma, y en el cual participan las academias corales representativas de los Comandos federales. También ha de recordarse el concurso nacional «trofeo del Bersagliere », en el que anualmente están llamadas a participar las fanfarrias de «jóvenes fascistas », dependientes de los Comandos de la G.I.L. de toda Italia. Después de las eliminatorias locales y provinciales, el certamen nacional de este concurso se efectúa en Roma, y termina con la proclamación de la fanfarria ganadora, a la que se le adjudica el trofeo.
Completan el cuadro de las actividades culturales los cruceros que organiza todos los años el Partido Nacional Fascista y que suscitan ecos inmediatos en las masas de los organizados, pues los viajes constituyen actualmente, para todos los jóvenes de Italia, el más deseado de los premios, al cabo de un año de estudio y de trabajo.
Nuestros muchachos están hechos a viajar en comitivas, y tienen el don de gozar espontánea e
intensamente de todas las cosas hermosas que ven. Sin esfuerzo, asimilan ideas, panoramas y costumbres.
Y así, gracias al contacto natural con el mundo, se ensancha su horizonte espiritual.
Por efecto de la misma necesidad de la vida común, se evitan los dos extremos, igualmente perniciosos, del turismo tipo Baedeker, y de la indiferencia característica de mucha gente para la cual el mundo no es sino una serie de trenes y de hoteles. Por otra parte, viajando encuadrados, nuestros
muchachos siempre llevan consigo un poco de Italia. Admiran sinceramente todas las características de los países que visitan, pero siempre les queda en el corazón un legítimo sentimiento de orgullo por los tesoros y
la organización civil de la Patria.
Pretender preparar a las futuras generaciones italianas para nuevos y más altos destinos, sin encarar al mismo tiempo el problema de la educación de la mujer, significaría efectuar una acción incompleta o, como quiera, superficial. Y tanto más en nuestros días, cuando la ley del Estado impone a los padres el deber de educar a sus hijos en conformidad con los principios morales y el sentimiento nacional fascista .Las orientaciones que en este campo ha seguido la G.I.L., han recibido su definitiva sanción, y los cometidos que incumben a la institución han sido precisados con mayor precisión. En el ámbito de la familia, lo mismo que en el ámbito de la sociedad, la mujer es un factor educativo y político importantísimo: ella es quien está llamada a armonizar el espíritu de la familia con el del Estado, mucho más vasto, educando en el sentido de la Patria, como quiere el Duce, al ciudadano trabajador, disciplinado, desinteresado, probo, leal, franco y valiente.
Por esto, la mujer italiana será la mejor colaboradora del educador fascista, toda vez que desde sus primeros años se la eduque asiduamente y se la encauce hacia esa su noble misión.
De tal convicción ha surgido la organización de las « pequeñas italianas » y de las «jóvenes italianas », organización nacida en el seno del Partido en 1925, pasando a la Obra Balilla, en los cuadros del Ministerio de Educación Nacional, en virtud de la ley de septiembre de 1929, para volver otra vez a los rangos del Partido el 29 de octubre de 1937.
En cambio, la organización de las «jóvenes fascistas» data de 1930, estando bajo la directa dependencia de los Fascios femeniles con los que, así en el centro como en provincias, estaba estrechamente vinculada, hasta ponerse en vigor las nuevas disposiciones del año XVI.
De los pocos grupos del comienzo, organizados con criterios diferentes en las distintas provincias, faltos de sedes, de cuadros directivos eficientes, y hasta de un programa educacional único y armónico bien definido, hemos llegado, al cabo de pocos años, a la gigantesca organización actual, en que el 28 de octubre del año XVI se contaban las siguientes fuerzas : « hijos de la loba » 1.387.386, « pequeñas italianas » 1.669.045, «jóvenes italianas » 386.867, a jóvenes fascistas » 360.577.
Ya hemos expuesto, en el capítulo tercero, la organización jerárquica de estas grandes masas juveniles.
Del mismo modo que para los « balillas », « vanguardistas » y « jóvenes fascistas » varones, la G.I.L. provee a la formación de los cuadros directivos femeniles preparando, por medio de cursos especiales, a los mejores elementos para el desempeño de funciones directivas y de mando.
A objeto de constituir un cuerpo de dirigentes femeniles que posea una preparación técnica,
pedagógica y científica a la altura de la misión educacional y política que se le asigna, en 1932 se fundó en la ciudad de Orvieto una academia femenina. De esta Academia femenina de la G.I.L. ya han egresado varios centenares de instructoras, que cumplen, con fe y pasión, en todas las regiones de Italia, su misión educadora.
Es un problema particularmente delicado el de la educación física femenina. Dicho problema se ha resuelto con un método que tiene características típicamente italianas. El adiestramiento gímnico-deportivo que se practica en las filas de las « pequeñas italianas », de las «jóvenes italianas » y de las «jóvenes fascistas » es racionalísimo, y respeta las características femeninas de la gracia y de la elegancia.
La G.I.L. ve en la niña a la mujer de mañana, entendida en el sentido más íntimamente latino, como
señora y madre sana y fuerte de niños sanos y fuertes. Por esto, ha dejado de lado los tipos de gimnasia
La madre, por ser tal, es la reina de la casa, y, al consagrar sus cuidados al embellecimiento del hogar, tiene que saber que desempeña un papel importante de su misión de mujer. Al embellecer la casa, la mujer atrae hacia ella el afecto de su marido y de sus hijos e inculca en sus criaturas el sentimiento de la familia que, pasando de generación a generación, se convierte en el seguro fundamento de la institución de la familia. La Juventud Italiana del Littorio enseña a sus jóvenes afiliadas a embellecer la casa por medio de cursos y de exposiciones de economía doméstica, donde se aprende cómo se gobierna la casa, cómo se dirige la vida de la familia, cómo se preparan las comidas, cómo se cuida y cose la ropa, cómo se llenan las diversas necesidades cotidianas de la existencia doméstica.
Los cursos de economía doméstica terminan, cada año, con la organización de exposiciones. A través de estas exposiciones provinciales, los comandos periféricos de la G.I.L. participan en el concurso nacional de economía doméstica que organiza el Comando general. Las jóvenes organizadas presentan y exponen en las exposiciones una labor, a propia elección, y una pieza del uniforme reglamentario. Mucha parte tiene la preparación y la exposición de ajuares para infantes.
Se preparan y exponen labores de bordado, blancos y de color, cueros repujados y decorados, trabajos de madera y objetos plásticos, cerámicas, tejidos a mano, alfombras, tapices, piezas de ropa interior. Dispuestas con buen gusto y en locales arreglados con arte, estas exposiciones de economía doméstica constituyen una excelente documentación de las actividades que desempeña la G.I.L. en el terreno de la educación femenina.
Otra actividad fundamental de la G.I.L. es la que se concreta en los cursos de puericultura. En estos cursos, dictados por médicos de la institución misma, se dan a las «jóvenes italianas » y a las «jóvenes fascistas », de modo llano y accesible, las nociones técnicas indispensables para criar bien a los niños.
Con el desempeño de esta actividad, la G.I.L. tiende a lograr resultados duraderos. La institución elimina en las jóvenes esa ignorancia nefasta, que en el momento de la maternidad las hace encontrarse impreparadas para el cumplimiento de la delicada misión a que están llamadas.
Pero, además de la utilidad futura, los cursos producen beneficios inmediatos, en virtud de la influencia que inevitablemente ejerce en las familias el hecho de que las hijas posean muchos conocimientos útiles.
Estos cursos se llevan a cabo con método substancialmente práctico. Las alumnas aprenden a conocer las características y las exigencias del niño, visitan los « nidos maternales » y las demás instituciones donde se cría a los infantes racionalmente y aprenden a comprender la utilidad del amamantamiento maternal; gracias a ello, evitarán eludir, cuando a su vez lleguen a ser madres, el cumplimiento de una función que constituye uno de los deberes fundamentales de la maternidad. Estudian las enfermedades de la infancia más frecuentes y aprenden a conocer y a emplear los medios para prevenirlas, a objeto de defender al niño. Aprenden también nociones de amamantamiento artificial y preparación de alimentos. La higiene de los indumentos y de la ropa, del sueño, del movimiento, de los primeros juegos, etc., completan el cuadro de conocimientos prácticos que se inculcan a las jóvenes en los cursos de puericultura.
También se realizan cursos de corte, costura, bordado, labores y tejido, por medio de los cuales, y además de lo que se hace en los cursos generales de economía doméstica, se entiende dar a las jóvenes conocimientos técnicos específicos, que pueden resultarles particularmente útiles. Colaborando con los Fascios femeniles, la G.I.L. concurre asimismo a la organización de cursos de amas de casa rurales y cursos de preparación colonial para las «jóvenes fascistas ».
La actividad educativa que lleva a cabo la G.I.L. para las jóvenes se completa con viajes de instrucción, espectáculos teatrales, proyecciones cinematográficas, cursos de artes varias y de música, academias corales, etc.
El incremento que han tomado las organizaciones femeniles y su notable eficiencia, sin contar razones de oportunidad que es innecesario especificar, han inducido a la G.I.L. a encarar el problema de las sedes o instalaciones estables para las « pequeñas italianas », las «jóvenes italianas “ y las «jóvenes fascistas », sedes donde puedan efectuarse de manera confortable todas las formas características de la actividad educativa dirigida al elemento femenino. Así es cómo se han construido y se vienen construyendo, en toda Italia, las « casas femeniles » de la G.I.L., que por su estructura e instalación responden a todas las exigencias de la educación femenina. En estas casas, y a la sombra de los lábaros de la G.I.L., se reúne la juventud femenina italiana para prepararse a cumplir los deberes que mañana le reclamarán la familia y la nación.
Ab initio ha sido encarado el problema de crear las sedes estables, convenientemente instaladas y provistas de todo lo necesario, donde puedan llevarse a cabo todas las actividades educativas propias de una institución fundada para preparar espiritual, política, física y militarmente a la juventud. Para una organización que, como la G.I.L., tiene que ejercer diariamente su acción educativa entre millones de jóvenes, está claro que la cuestión de las sedes había de plantarse como una de las más importantes y decisivas. De su solución depende, en cierto modo, el porvenir mismo de la institución, a la cual el Duce ha encomendado la difícil tarea de perpetuar a lo largo del tiempo la idea re volucionaria.
Frutos de un fervoroso esfuerzo de actividad constructiva, han surgido edificios, palestras, academias, colegios, escuelas de economía doméstica, casas de reunión para dirigentes, campos de deporte, colonias helioterápicas y teatros. Se trata de muchos miles de edificios, en su mayor parte modestos y sencillos, pero que responden a las exigencias de la técnica moderna y a los requisitos de la educación mussoliniana. Han venido levantándose en todas partes, a medida que lo ha impuesto la imperiosa necesidad de reunir y albergar a las falanges de los jóvenes del Lictorio, cuyo cuidado ha confiado Italia a la más revolucionaria de las instituciones.
Se ha construido con sistemas y criterios novísimos, orientando la edificación en el sentido de los cánones de las tendencias más modernas. Una línea sencilla y de buen gusto moderno caracteriza los edificios de la G.I.L., proyectados y construidos con el criterio de que han de responder perfectamente a las funciones a que se los destina.
Mas tal sencillez, tal modernidad y, sobre todo, tal funcionalidad de los edificios, están siempre armonizadas con elementos de buen gusto latino y, por lo tanto, con las imborrables e insubstituibles tradiciones del arte italiano.
Las casas de la G.I.L., expresiones de un sistema pedagógico nuevo, típicamente fascista y revolucionario, ofrecen características especiales. En todas las casas de la G.I.L., así se trate de las ricas, construidas en las grandes ciudades, o de las que se han levantado en los centros menores, siempre hay gran abundancia de superficies amplias y simples, amplias terrazas, espaciosas galerías. El movimiento de volúmenes y la armónica distribución de las masas y de los espacios, engendran lo que suele denominarse ornamentación del edificio.
La mayoría de las casas de la G.I.L. cuentan con campos de juego, piletas de natación y otras instalaciones deportivas, que completan, desde el punto de vista educativo, su funcionalidad.
Otros elementos típicos de las casas de la G.I.L. son el color y el claroscuro, determinados por el movimiento de los planos y de los volúmenes y por la distribución de la luz.
La abundancia de grandes espacios luminosos y ventilados, de instalaciones higiénicas y sanitarias, de grandes palestras cerradas, de salas de esgrima y de reunión o cine; la amplitud de las escalinatas y de los corredores, indispensable para facilitar el movimiento y la circulación de gran número de jóvenes; la disposición de los locales, estudiada según las funciones del edificio : todo esto constituye las principales características de los interiores. Los muebles y demás elementos responden a las exigencias de la higiene más escrupulosa y del buen gusto más moderno, y están convenientemente armonizados con el tipo de arquitectura de las construcciones.
Con un esfuerzo constructivo, de concepción audaz y de realización grandiosa, se ha llevado a cabo tenaz, rápida y económicamente un vasto programa de edificación, logrando el objeto de dar a todas las construcciones un carácter homogéneo, moderno y noble, pero, a la vez, a tono con el medio ambiente de los lugares en que tales construcciones se levantan y con las tradiciones arquitectónicas locales.
En el vértice de la jerarquía de las sedes de la G.I.L hállase el Foro Mussolini, centro monumental representativo de la organización entera. Dicho Foro se extiende sobre una superficie de cuatro millones de metros cuadrados, entre las colinas de la Farnesina y la orilla derecha del Tiber, no lejos del histórico puente Milvio.
Un trabajo que no se ve, pero que ha sido enorme, y que se ha realizado con inusitada rapidez, ha sido el de sanear esta vasta zona, elevando su nivel, en algunos puntos, de no menos de seis metros. Cuatro millones de metros cúbicos de tierra se necesitaron para llenar la depresión en que se estancaban las aguas caídas de las circunstantes colinas y a menudo inundada por el Tíber.
El grandioso conjunto de edificios que constituyen el Foro Mussolini, comprende el Comando General de la G.I.L., la sede de la Academia de la G.I.L., la Casa de armas, el Estadio de los mármoles, el Estadio olímpico, el grupo de canchas de tenis, el edificio de las termas, la pileta de natación cubierta, la caballeriza, el campo de equitación, alojamientos, depósitos, parques, fuentes, plazas de manifestaciones, y, finalmente, la gran plaza del Imperio, ante la cual se levanta el obelisco Mussolini.
Se están construyendo el Palacio del Lictorio, que será uno de los edificios más grandes y monumentales del mundo, el edificio del Colegio «Littorio» de la G.I.L., el edificio del Centro Nacional de preparación política del Partido N. Fascista, el teatro al aire libre, nuevas piletas de natación, nuevos alojamientos. Se está terminando el Estadio olímpico.
El edificio de la Academia de la G.I.L tiene amplios dormitorios, salas de estudio, una biblioteca, gabinetes y laboratorios científicos, salas de reunión, salas de música, una gran palestra cubierta, de 600 metros cuadrados de superficie, con amplias tribunas, varias salas de esgrima, y otras salas instaladas para diferentes usos deportivos.
La Casa de Armas, que es la sede de la Academia de Esgrima de la G.I.L., es la instalación más completa y perfecta que existe actualmente. Tiene una sala de armas de 900 metros cuadrados de superficie, baños, duchas, guardarropas, oficinas, salas de reunión, salas de lectura, una gran biblioteca. Está completamente revestida de mármol, cuenta con campos de deporte para efectuar ejercicios al aire libre y varias canchas de tenis.
El Estadio de los Mármoles tiene diez órdenes de gradas de mármol, que en total alcazan a ener un desarrollo longitudinal de cinco kilómetros. Puede dar cabida a 24.000 personas. Coronan todo el estadio, todo alrededor, sesenta grandes estatuas de mármol, ofrenda de las provincias de Italia a la Madre Roma. Para la construcción de esta obra monumental, inspirada en los grandes estadios de mármol griegos y romanos, se han empleado 4.000 metros cúbicos de mármol, o sea, alrededor de 12.000 toneladas.
El gran Estadio Olímpico está en parte adosado a la falda de una colina; una vez realizados los trabajos de ampliación que se están efectuando, potra contener no menos de 100.000 personas; dispondrá de todo género de instalaciones, para toda clase de manifestaciones deportivas.
El grupo de canchas de tenis comprende : un estadio de entrenamiento, que cuenta con seis canchas de tenis, con gradas para alrededor de 8.000 espectadores; y un pequeño estadio de mármol, que puede dar cabida a 5.000 espectadores.
El edificio de las piletas de natación es una construcción grandiosa, de instalación técnica modernísima; contiene una piscina de 50 por 20 metros y otra de 20 por 10 metros, una palestra, una sala de helioterapia, una sala de reunión. En el interior está pavimentado de mármol y mosaicos. Las paredes de la gran sala de las termas están totalmente recubiertas de mosaicos que representan escenas deportivas.
En el centro del Foro Mussolini, se levanta el obelisco que lleva el nombre del Duce, consistente en un solo bloque de mármol blanco de Carrara de 18,10 metros de altura, 112 metros cúbicos de volumen y 300 toneladas de peso. Está colocado sobre un pedestal compuesto de 16 grandes bloques de mármol y su cúspide es de oro puro (32 kilos). Desde el nivel del suelo, el obelisco mide 36,60 metros de altura.
En el Foro Mussolini también se levanta el monumento del « Balilla armado », consagrado a la memoria del heroico niño a quien la Italia fascista ha elegido como ejemplo para sus hijos que crecen y se educan en el clima del Lictorio. Las nuevas generaciones italianas reconocerán en este monumento el símbolo del heroísmo de la raza.
El Foro Mussolini es, sin duda, la obra más significativa de la Italia fascista, y una de las más interesantes del mundo moderno. Y no solamente por su riqueza de mármoles, por sus grandiosos edificios y por sus valores artísticos, sino también, y sobre todo, por su valor espiritual. Representa un retorno a las tradiciones romanas, que son tradiciones de poderío y de gloria.
Es sumamente auspicioso el hecho de que, al afirmarse un movimiento de renacimiento nacional, gracias al cual Italia, después de haber dado al mundo la civilización latina y católica, dará la civilización fascista, se renueven los ritos y las tradiciones de nuestro pasado imperial, y que sea precisamente la organización más típicamente revolucionaria de nuestros tiempos la que determina esa renovación.
El Foro Mussolini también tiene una profunda significación pedagógica y revolucionaria. Siendo asiento de un conjunto de instituciones encargadas de formar a los instructores, a los educadores y a los dirigentes para todos los sectores de la actividad física, militar, espiritual y política de la G.I.L., constituye un centro de estudios, no solamente en el plano de la cultura física, sino también en el de la cultura espiritual, en conformidad con la fórmula educativa totalitaria, y, por lo mismo, completa y armónica, dictada por el Duce.
Ley del 3 de abril de 1926, n. 2247. Institución de la Obra Nacional Balilla, para la asistencia y la educación física y moral de la juventud. (Publicada en la Gaceta Oficial del 11 de enero de 1927, n. 7).
Real decreto de ley del 9 de mayo de 1927, n. 5. Modificaciones aportadas a la ley del 3 de abril de 1926, n. 2247, concerniente a la institución de la Obra Nacional Balilla para la asistencia y la educación física y moral de la juventud. (Publicado en la Gaceta Oficial del 12 de enero de 1927, n. 8).
Real decreto del 9 de enero de 1927, n. 5. Aprobación de los reglamentos administrativo y técnico- disciplinario para la ejecución de la ley del 3 de abril de 1926, n. 2247, sobre la Obra Nacional Balilla. (Publicado en la Gaceta Oficial del 12 de enero de 1927, n. 8).
Ley del 2 de junio de 1927, n. 1115. Conversión en ley del real decreto de ley del 9 enero de 1927, n.
5 , concerniente a algunas modificaciones aportadas a la ley del 3 de abril de 1926, n. 2247, sobre la
institución de la Obra Nacional Balilla para la asistencia y la educación física y moral de la juventud. (Publicada en la Gaceta Oficial del 11 de julio de 1927, n. 158).
Real decreto de ley del 10 de agosto de 1927, n. 1554. Confiere al Presidente de la Obra Nacional Balilla los poderes del Consejo central y de la Junta ejecutiva de la misma Obra. (Publicado en la Gaceta Oficial del 2 de septiembre de 1927, n. 205).
Real decreto de ley del 10 de agosto de 1927, n. 1559. Concede exenciones fiscales y tributarias a la Obra Nacional Dopolavoro y a la Obra Nacional Balilla. (Publicado en la Gaceta Oficial del 5 de septiembre de 1927, n. 205).
Real decreto de ley del 20 de noviembre de 1927, n. 2341. Supresión del Ente nacional de educación física, cuyas funciones se transfieren a la Obra Nacional Balilla. Publicado en la Gaceta Oficial del 26 de diciembre 1927, n. 298).
Real decreto de ley del 9 de abril de 1928, n. 606. Modificaciones aportadas al real decreto de ley del
9 de enero de 1927, n. 5, concerniente a la institución de la Obra Nacional Balilla para la asistencia y la educación física y moral de la juventud. (Publicado en la Gaceta Oficial del 13 de abril de 1928, n. 88).
Ley del 31 de mayo de 1928, n. 1449. Conversión en ley del real decreto del 20 de noviembre de 1927, n. 2341, concerniente a la supresión del Ente nacional de educación física, cuyas funciones se transfieren a la Obra Nacional Balilla. (Publicado en la Gaceta Oficial del 16 de julio de 1928, n. 164).
Real decreto del 14 de junio de 1928, n. 1551. Reglamento referente a la constitución y al funcionamiento de las secciones de « vanguardistas » y « balillas marineros ». (Publicado en la Gaceta Oficial del 16 de julio de 1928, n. 164).
Ley del 21 de junio de 1928, n. 1580. Disposiciones acerca de la construcción de campos de deportes. (Publicada en la Gaceta Oficial del 18 de junio de 1928, n. 166).
Real decreto de ley del 10 de agosto de 1928, n. 2106. Pase de las naves-escuela de los marine-ritos
y del Asilo de huérfanos marítimo « Víctor Manuel III » a la Obra Nacional Balilla, y disposiciones pertinentes. (Publicado en la Gaceta Oficial del 26 de setiembre de 1928, n. 224).
Real decreto del 6 de septiembre de 1928, n. 2176. Delega la gestión de las escuelas no clasificadas
a la Obra Nacional Balilla, en Calabria y Sicilia, mientras que en Cerdeña toca al Ente de cultura y educación de Cerdeña. (Publicado en la Gaceta Oficial del 8 de octubre de 1928, n. 234).
Ley del 13 de noviembre de 1928, n. 2614. Conversión en ley del real decreto de ley del 10 de agosto de 1927, n. 1554, Que confiere al Presidente de la Obra Nacional Balilla los poderes del Consejo Central y de la Junta Ejecutiva de la Obra misma. (Publicada en la Gaceta Oficial del 6 de diciembre de 1928, n. 284).
Ley del 29 de noviembre de 1928, n. 2675. Conversión en ley del real decreto de ley del 9 de abril de
1928, n. 606, que aporta modificaciones al real decreto de ley del 9 de enero de 1927, n. 5, concerniente a
la institución de la Obra Nacional Balilla para la asistencia y la educación física y moral de la juventud.
(Publicada en la Gaceta Oficial del 12 de diciembre de 1928, n. 288).
Ley del 6 de diciembre de 1928, n. 2958. Conversión en ley del real decreto de ley del 10 de agosto de 1928, n. 2106, concerniente al pase de las naves-escuela de los marineritos y del Asilo de huérfanos marítimo « Vitcor Manuel III » a la Obra Nacional Balilla. (Publicada en la Gaceta Oficial del 7 de enero de 1929, n. 5).
Real decreto del 27 de mayo de 1929, n. 942. Constitución de las secciones de la Obra Nacional Balilla en las Colonias italianas. (Publicado en la Gaceta Oficial del 15 de junio de 1929, n. 139).
Real decreto de ley del 9 de agosto de 1929, n. 1596. Modificación del artículo 2 del real decreto de ley del 20 de noviembre de 1927, n. 2341, que encomienda a la Obra Nacional Balilla la educación física de los alumnos de las escuelas primarias públicas. (Publicado en la Gaceta Oficial del 21 de septiembre de 1929, n. 220).
Real decreto de ley del 14 de noviembre de 1929, n. 1992. Pase de la Obra Nacional Balilla y de las organizaciones « pequeñas italianas » y « jóvenes italianas » al Ministerio de Educación Nacional. (Publicado en la Gaceta Oficial del 21 de septiembre de 1929, n. 275).
Real decreto del 14 de noviembre de 1929, n. 2194. Confiere distinciones honoríficas a los médicos beneméritos de la Obra Nacional Balilla. (Publicado en la Gaceta Oficial del 15 de enero de 1930, n. 11).
Ley del 23 de diciembre de 1929, n. 2286. Conversión en ley del real decreto de ley del 9 de agosto de 1929, n. 1596, que modifica el artículo 2 del real decreto de ley del 20 de noviembre de 1927, n. 2341, en virtud del cual se encomienda a la Obra Nacional Balilla la educación física de los alumnos de las escuelas primarias públicas. (Publicada en la Gaceta Oficial del 24 de enero de 1930, n. 19).
Ley del 26 de diciembre de 1929, n. 2239. Conversión en ley del real decreto de ley del 14 de noviembre de 1929, n. 1992, concerniente al pase de la Obra Nacional Balilla y de las organizaciones « pequeñas italianas » y « jóvenes italianas » al Ministerio de Educación Nacional. (Publicada en la Gaceta Oficial del 21 de enero de 1930, n. 16).
Real decreto del 17 de marzo de 1930, n. 394. Pase de los Patronatos escolares a la Obra Nacional Balilla. (Publicado en la Gaceta Oficial del 26 de diciembre de 1930, n. 98).
Real decreto del 1° de mayo de 1930, n. 834. Reglamentación de las naves-escuelas para marine- ritos. (Publicado en la Gaceta Oficial del 28 de junio de 1930, n. 150).
Ley del 12 de junio de 1930, n. 949. Entrega de terreno fiscal en Roma, en las localidades denominadas « Farnesina » y « Macchia Madama », a la Obra Nacional Balilla. (Publicada en la Gaceta Oficial del 21 de julio de 1930, n. 169).
Decreto ministerial del 16 de octubre de 1930, aprobando las normas administrativas de contaduría para la gestión de los Comités de la Obra Nacional Balilla.
Real decreto de ley del 30 de octubre de 1930, n. 1777. Disposiciones a favor de los jóvenes inscriptos en la Obra Nacional Balilla. (Publicado en la Gaceta Oficial del 20 de enero de 1931, n. 15).
Decreto ministerial del 25 de junio de 1933, aprobando el reglamento orgánico de la Obra Nacional Balilla. (Publicado en la Gaceta Oficial del 10 de julio de 1933, n. 158).
Real decreto del 12 de julio de 1934, n. 1312. Normas para los Patronatos escolares.
Real decreto del 12 de julio de 1934, n. 1307. Institución de economatos escolares por la Obra Nacional Balilla.
Real decreto del 20 de julio de 1934, n. 1536. Aprobación del reglamento de administración de los Patronatos escolares.
Ley del 11 de abril de 1935, n. 1558, concerniente a la parificación de los Patronatos escolares a los efectos del tratamiento fiscal. (Publicado en la Gaceta Oficial del 11 de mayo de 1935).
Real decreto de ley del 27 de octubre de 1937, n. 1839. Institución de la Juventud Italiana del Lictorio.
Ley del 11 de abril de 1938, n. 405. Modificaciones aportadas a la ley del 31 de diciembre de 1934, n. 2150, que contiene normas acerca de la instrucción premilitar. (Publicada en la Gaceta Oficial del 5 de mayo de 1938, n. 102).
Real decreto de ley del 5 de septiembre de 1938, n. 1620. Supresión del Ente nacional de mutualidad escolar y transferimiento de sus atribuciones al Partido Nacional Fascista (o sea, a la Juventud Italiana del Lictorio).
Real decreto de ley del 19 de mayo de 1938, n. 1184. Tratamiento económico para los accidentados durante instrucciones premilitares y postmilitares.
Bibliografía. - A. STARACE: I Fasci giovanili di com-battimento, Milán, año XI; P. CAPORILLI:
L'educazione giovanile nello Stato fascista, Roma, año VIII; P. ORANO: L'educazione fascista, Roma, año X; P. N. F.: Il cittadino-soldato (textos para los cursos de preparación política), Roma, año XIII; R. MARZOLO:
• ILUSTRACIÓN 1. JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO - HIJOS DE LA LOBA, ESQUIADORES
• ILUSTRACIÓN 2. JUVENTUD ITALIANA DEL LCTORIO - CARA DE
• ILUSTRACIÓN 3. JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO - UNA COLONIA DE
• ILUSTRACIÓN 4. JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO - «BALILLAS» MOSQUETEROS: CAMBIO DE LA GUARDIA ANTE EL PALACIO VENECIA
• ILUSTRACIÓN 5. BALILLAS MOSQUETEROS: FANFARRIA 10
• ILUSTRACIÓN 6. JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO - MANIFESTACIÓN GÍMNICO-MILITAR EN EL FORO MUSSOLINI
• ILUSTRACIÓN 7.
JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO -
UNA GIGANTESCA "M"
• ILUSTRACIÓN 8.
JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO - LEVA FASCISTA
• ILUSTRACIÓN 9. FUERZA DE LA G.I.L., HASTA EL 31 DE AGOSTO DE 1938-XVI, FECHA EN QUE SE CERRÓ LA INSCRIPCIÓN PARA EL AÑO XVI
• ILUSTRACIÓN 10. CONTINGENTES DE LA XII LEVA
• ILUSTRACIÓN 11. 1927 – 1938. CONTINGENTES DE « VANGUARDISTAS », « JÓVENES FASCISTAS » Y « FASCISTAS UNIVERSITARIOS» QUE PASARON AL PARTIDO O A LA MILICIA Y DE « VANGUARDISTAS » QUE PASARON A LOS « JÓVENES FASCISTAS »
• ILUSTRACIÓN 12. JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO - VANGUARDISTAS MOSQUETEROS
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ESCALAMIENTO ALPINO
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• ILUSTRACIÓN 15. JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO - MANIFESTACIÓN GÍMNICO-MILITAR EN EL FORO MUSSOLINI
• ILUSTRACIÓN 16. JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO - VISTA PANORÁMICA DEL CAMPAMENTO ROMA: 30.000 JÓVENES FASCISTAS
• ILUSTRACIÓN 17. JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO- ENTRADA DEL X CAMPAMENTO
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• ILUSTRACIÓN 19.
EJERCITACIÓN DE VANGUARDISTAS MARINEROS
• ILUSTRACIÓN 20. JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO - VANGUARDISTAS
• ILUSTRACIÓN 21. JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO - VANGUARDISTA
• ILUSTRACIÓN 22.
DESFILE DE JÓVENES FASCISTAS
• ILUSTRACIÓN 23. JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO - UN DESFILE DE JÓVENES ITALIANAS POR LA VÍA DEL IMPERIO
• ILUSTRACIÓN 24. JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO – MANIFESTACIÓN GÍMNICA DE JÓVENES ITALIANAS EN EL FORO
• ILUSTRACIÓN 25. JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO - EJERCICIOS DE JÓVENES
• ILUSTRACIÓN 26. JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO - ALUMNOS DE LA ACADEMIA DE ESGRIMA DEL FORO MUSSOLINI
• ILUSTRACIÓN 27. JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO - ALUMNOS DE LA ACADEMIA DE LA G.I.L. DE ROMA ENTRE LA
• ILUSTRACIÓN 28. JÓVENES QUE HAN PASADO DURANTE EL AÑO XV POR LA PRUEBA DE MANIFESTACIONES DEPORTIVAS
• ILUSTRACIÓN 29. JÓVENES QUE HAN PASADO DURANTE EL AÑO XVI POR LA PRUEBA DE MANIFESTACIONES DEPORTIVAS
ILUSTRACIÓN 30. ROMA - ACADEMISTAS DE LA G.I.L.: PASO
• ILUSTRACIÓN 31. JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO - ACADEMIA DE LA G.I.L., EN ROMA: EJERCICIOS DE ESQUÍES
• ILUSTRACIÓN 32. JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO - ACADEMIA DE LA G.I.L. DE ORVIETO: LANZAMIENTO DE LA AZAGAYA
• ILUSTRACIÓN 33. JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO - ACADEMIA DE LA G.I.L. DE ORVIETO: EJERCICIOS RÍTMICOS
• ILUSTRACIÓN 34. JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO - ACADEMIA DE LA G.I.L. DE ORVIETO: EJERCICIOS A CUERPO
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JUVENTUD ITALIANA DEL LICTORIO - UNA PALESTRA
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