Source: https://www.cristianosgays.com/tags/bundestag/
Timestamp: 2019-11-21 02:01:14+00:00

Document:
Cristianos Gays » Bundestag
Entradas Etiquetadas ‘Bundestag’
Alemania está un paso más cerca de aprobar una reforma constitucional que proteja a sus ciudadanos LGTBI al máximo nivel normativo. El Bundestag inició el viernes pasado el debate sobre la inclusión en la Ley Fundamental de la prohibición de la discriminación basada en la orientación sexual. El cambio de postura de la CDU/CSU de la canciller Angela Merkel, que tras rechazar la iniciativa se muestra ahora favorable a estudiarla, aumenta las posibilidades de que se alcance un acuerdo en las próximas semanas.
El blindaje constitucional de la protección contra la discriminación basada en la orientación sexual y la identidad de género es una reivindicación histórica del activismo LGTB alemán, que lo puso sobre la mesa tras las elecciones de 2017. Aunque el consenso parecía posible en las fallidas negociaciones entre CDU/CSU, FDP y Verdes, el decepcionante acuerdo que finalmente renovó la gran coalición entre democristianos y socialdemócratas ignoró este punto junto con el resto de las demandas de los colectivos.
En junio del año pasado, sin embargo, el SPD se unía al resto de fuerzas favorables a la igualdad LGTB representadas en el Parlamento alemán y con las que gobierna en cinco Länder para reclamar la medida. El Gobierno regional de Berlín, al que se unieron los de Brandeburgo, Bremen, Renania-Palatinado y Turingia, presentaba una iniciativa para blindar el derecho a la no discriminación de las personas LGTB en la Ley Fundamental alemana. La reforma presentada en el Bundesrat, la cámara de representación de los estados federados, consistiría en añadir la «identidad sexual y de género» a las categorías merecedoras de protección que recoge el artículo 3.3 de la Constitución, que en la actualidad reza:
Nadie debe ser discriminado o privilegiado por razón de su sexo, su origen familiar, su raza, su lengua, su procedencia, sus creencias, sus ideas religiosas o políticas. Nadie debe ser discriminado por razón de su discapacidad.
La reforma constitucional necesita el apoyo de los dos tercios tanto de la cámara alta como del Bundestag, por lo que el concurso de la CDU/CSU se hace imprescindible para su aprobación. La reticencia de la formación de la canciller a los avances legislativos en la igualdad LGTB provocó que la propuesta de los Länder en el Bundesrat quedara en suspenso por falta de mayoría. Ello a pesar de que a los cinco estados promotores se les había unido Schleswig-Holstein, gobernado por una coalición «jamaicana» entre CDU, liberales y verdes.
Bloqueada la vía del Bundesrat, los partidos de la oposición democrática (FDP, La Izquierda y Los Verdes) pusieron en marcha una iniciativa paralela en la cámara baja. El pasado mes de mayo anunciaron una proposición de ley para incluir la «identidad sexual» en el artículo 3.3 de la carta magna, una iniciativa que presentaron en el Bundestag en septiembre. Todavía entonces, los democristianos del partido de Merkel cuestionaban la necesidad del cambio. A diferencia del proyecto del Bundesrat, los legisladores omitieron la expresión «identidad de género», alegando que las personas trans ya están cubiertas por la referencia al sexo.
El debate sobre la proposición comenzó el pasado viernes con la grata sorpresa de la disposición de los democristianos a sumarse al consenso por la reforma. Un giro que explicitó Volker Ullrich al mostrarse favorable a un debate «abierto, sincero y constructivo» sobre la propuesta. Más aún, el diputado de la CSU defendió el blindaje de la no discriminación como una forma de disipar dudas sobre la constitucionalidad de las leyes de igualdad LGTBI, como el matrimonio igualitario. El apoyo de la formación de la canciller despejaría el camino hacia la aprobación de la reforma de la Ley Fundamental, a pesar de la beligerante oposición de la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD). Su diputado Fabian Jacobi justificó su rechazo a la medida en que, según su visión, la mayoría de los homosexuales querría mantener su orientación «en la esfera privada».
Precisamente el auge de los discursos de odio LGTBfobo, como el de los representantes de AfD, ha sido la principal motivación de las fuerzas políticas que han propuesto la medida. La legislación alemana contempla la prohibición expresa de la discriminación basada en la «identidad sexual» desde la aprobación en 2006 de la Ley General de Igualdad de Trato, pero su plasmación a nivel constitucional serviría de blindaje de estos derechos.
Actualmente, las Constituciones de Bolivia, Ecuador y Malta hacen referencia explícita a la discriminación basada en la orientación sexual y la identidad de género. Las de México, Portugal, San Marino, Sudáfrica y Suecia mencionan solo la orientación sexual. Dentro de Alemania, los estados federados de Brandeburgo y Turingia se refieren en sus leyes fundamentales a la protección de las personas LGTB.
General, Historia LGTB, Homofobia/ Transfobia. AfD, Alemania, Angela Merkel, Bolivia, Brandeburgo, Bundesrat, Bundestag, CDU, CSU, Die Grünen, Die Linke, Discriminación, Ecuador, Fabian Jacobi, FDP, Malta, México, Portugal, San Marino, SPD, Sudáfrica, Suecia, Turingia, Volker Ullrich
La Oficina Federal de Estadística de Alemania ha hecho públicos los datos de nupcialidad de 2018, primer año completo en el que fue posible el matrimonio entre personas del mismo sexo en el país. Desde el 1 de octubre de 2017, día en el que entró en vigor la ley de igualdad matrimonial, hasta el final de 2018, se celebraron 32.904 bodas entre parejas del mismo sexo. Aproximadamente la mitad de ellas fueron entre hombres y la otra mitad entre mujeres, y en conjunto representan un 7,3% del total. En dos de cada tres casos se trató de uniones civiles, que se llevan celebrando desde 2001, reconvertidas a matrimonios.
En una jornada histórica, el Bundestag alemán aprobaba el matrimonio igualitario el 30 de junio de 2017. Tras recibir el visto bueno de los estados federados representados en el Bundesrat, el presidente de la República ratificaba la norma con su firma. Su entrada en vigor se produjo el 1 de octubre de 2017: la formada por Karl Kreile y Bodo Mende (en la imagen superior) fue la primera pareja en contraer matrimonio, después de 38 años de relación.
Desde entonces, según los datos que publicó la Oficina Federal de Estadística la semana pasada, más de 32.000 parejas han hecho lo propio. Las cifras recogen el periodo comprendido entre la entrada en vigor de la norma y el 31 de diciembre de 2018. Un 7,3% de las bodas celebradas en esos quince meses (aproximadamente uno de cada catorce enlaces) fueron entre personas del mismo sexo. La contribución de estas parejas impulsó la tasa de nupcialidad global del 4,9‰ al 5,4‰, una cifra que no se alcanzaba desde el año 1994.
Conviene aclarar que, en dos de cada tres casos, los enlaces se celebraron entre parejas ya unidas civilmente que reconvirtieron su unión a un matrimonio. Este proceso fue especialmente intenso en los primeros tres meses de vigencia de la norma. La ley de matrimonio igualitario abrió esta posibilidad, pero cerró la celebración de nuevas uniones civiles, figura instaurada en 2001. Por lo que se refiere a la proporción entre sexos, la cifra total de bodas entre hombres y entre mujeres es similar, con un ligerísimo predominio de las primeras (51%).
El desglose por estados federados no está disponible en la página del organismo estadístico. En septiembre del año pasado nos hicimos eco de una encuesta sobre matrimonios entre personas del mismo sexo en las principales ciudades alemanas durante el primer año de vigencia de la ley. En ese estudio despuntaba claramente Berlín, con un 25% de bodas de parejas del mismo sexo sobre el total.
En España, el Instituto Nacional de Estadística (INE) viene registrando la cifra de matrimonios por sexo de los contrayentes desde la entrada en vigor de la igualdad matrimonial en 2005. Según los últimos datos provisionales publicados, cerca de 50.000 parejas del mismo sexo se han casado legalmente en España. En 2018 representaron el 2,9% del total de enlaces. La proporción entre los matrimonios celebrados entre hombres y entre mujeres se ha ido igualando progresivamente y el año pasado los segundos fueron por primera vez mayoritarios.
General Alemania, Berlín, Bodo Mende, Bundesrat, Bundestag, España, Estadísticas, INE, Karl Kreile, Matrimonio, Oficina Federal de Estadística de Alemania
Alemania reelige a una diputada trans después de su transición
“No hago esto para divertirme. No decidí convertirme en mujer, soy una mujer”.
Markus Ganserer, fue, desde el 2013, diputado por los Verdes en el parlamento regional de Baviera. Esto no debería ser ningún tipo de noticia.
La cuestión es que en el mes de octubre volvió a ganar en las elecciones, pero con una pequeña diferencia; ya no es Markus sino Tessa Ganserer, algo nunca visto algo en la política alemana. Se convertirá en la primera mujer trans en ocupar un puesto en la política alemana.
Será el 23 de enero en la primera sesión del Pleno cuando será registrada como mujer y por lo tanto como “señora diputada“.
“Soy una mujer en todas las fibras de mi cuerpo y ahora también Señora diputada regional”.
Fue con este mensaje publicado en su cuenta Facebook en los primeros días de enero que Tessa Ganserer anunció que renunciaba a ser Markus Ganserer en el parlamento de Baviera. Poco después de su reelección. Esta misma semana apareció ante la prensa con su nueva apariencia y su nuevo nombre pidiendo que sea tratada como “señora diputada”. En su presentación anunció que tratará que los trámites para cambiar el género en el registro civil sea más sencillo.
Tessa Ganserer, que hasta ahora habló poco, aseguró a un diario bávaro que “se descubrió” mujer hace diez años cuando Markus se miró al espejo vestido de mujer.
Durante una década “fue” hombre, padre, marido, mujer, madre. Pero las dudas se esfumaron al punto que anunció a sus dos hijos de 11 y 6 años: “Ahora siempre seré así”.
“Los niños no tienen prejuicios. Si les presentamos el mundo de manera amistosa, lo aceptan tal como es”, aseguró precisando que no quiere someterse a una operación de cambio de sexo.
“En el futuro tendrá que ser posible que el sexo registrado al nacimiento pueda cambiarse en el registro civil a pedido de la persona”
A día de hoy, en Alemania, se necesitan dos análisis de un psiquiatra que diagnostique que una persona es trans para poder solicitar el cambio en el registro. Tessa lo recibió en noviembre y deberá esperar para su cambio.
“La identidad sexual es un derecho humano”
La presidenta, Ilse Aigner, de la Unión social cristiana (CSU), partido aliado a los demócratas cristianos de Angela Merkel, ha resultado un gran apoyo en su decisión de vivir según se siente.
“La señora Ganserer tomó una decisión muy valiente y eminentemente personal. Nuestro colega se convierte en una colega, ello no debería ser un problema en esta casa y debe respetarse.”
Fuente El Comercio, vía Oveja Rosa
General, Historia LGTB Alemania, Angela Merkel, Bundestag, Ilse Aigner, Los Verdes, Markus Ganserer, Personas trans, Tessa Ganserer, Transgénero, Unión social cristiana (CSU)
El Tribunal Fiscal de Hamburgo emitió el viernes pasado una sentencia que reconoce a las parejas del mismo sexo casadas el derecho a reclamar algunos de los beneficios fiscales de los que no pudieron disfrutar antes de que el matrimonio fuera igualitario en Alemania. Si se convierte en firme, el fallo se aplicará a las parejas que hubieran contraído una unión civil entre 2001, año en el que se aprobaron estas uniones, y 2017, cuando se produjo la apertura del matrimonio a todas las parejas.
En 2013, el Tribunal Constitucional alemán sentenciaba a favor de la equiparación fiscal en la declaración de la renta de las parejas unidas civilmente y las casadas (en aquel momento, el matrimonio solo estaba abierto a las parejas de distinto sexo). En concreto, abría la puerta a que las parejas del mismo sexo pudieran acceder a unas desgravaciones muy ventajosas (Ehegattensplitting) para las parejas entre cuyos miembros hay una diferencia importante de ingresos. En menos de una semana, el entonces Gobierno de coalición entre democristianos y liberales presentaba un proyecto de ley para dar cumplimiento a la sentencia del alto tribunal, proyecto que fue aprobado por el Bundestag pocas semanas después.
En la práctica, sin embargo, los teóricos beneficiarios del fallo del Constitucional se toparon con una barrera imprevista: la nueva norma solo preveía la retroactividad para las parejas unidas civilmente que hubieran recurrido, alegando trato discriminatorio, sus declaraciones de impuestos de los ejercicios anteriores a 2013. En caso contrario, solo en los años posteriores a la reforma podrían beneficiarse de las desgravaciones reservadas hasta entonces para los matrimonios. Esta situación es la que ha cambiado ahora con la sentencia del Tribunal Fiscal de Hamburgo, que por el momento no es firme y está sujeta a revisión por parte del Tribunal Fiscal Federal.
El fallo de Hamburgo considera, a efectos de los beneficios fiscales aludidos, la fecha en la que se haya contraído la unión civil como el «comienzo del matrimonio», teniendo en cuenta que este estaba vetado a las parejas del mismo sexo antes de octubre de 2017. Si la sentencia se hace firme, las parejas que conviertan su unión civil en un matrimonio podrán reclamar los impuestos de más que hayan pagado desde que contrajeron su unión civil por no poder acogerse a los mismos beneficios que las parejas casadas. En otros ámbitos donde también existían discriminaciones fiscales antes de la apertura del matrimonio, como el impuesto sobre la renta o el de bienes inmuebles, la retroactividad no será posible por el momento.
La sentencia del tribunal fiscal es un ejemplo más del trato desigual al que tienen que hacer frente las parejas del mismo sexo incluso después de la entrada en vigor de una ley de matrimonio igualitario. Un caso similar, pero con desenlace negativo, conocimos hace dos años en España. El Tribunal Constitucional español, con mayoría conservadora, daba entonces su visto bueno al hecho de que las parejas del mismo sexo anteriores a 2005 no pudieran acceder a determinadas reducciones en el impuesto de sucesiones reservadas a parejas casadas. De hecho, el Constitucional español ya había avalado antes la «constitucionalidad» de que las parejas del mismo sexo que en su momento no pudieron contraer matrimonio fuesen discriminadas en su acceso a la pensión de viudedad.
General, Historia LGTB Alemania, Bundestag, Impuestos, Tribunal Constitucional, Tribunal Constitucional de Alemania, Tribunal Fiscal Federal
Los Gobiernos de cinco estados federados alemanes registraron este miércoles una iniciativa legislativa ante el Bundesrat alemán para elevar a rango constitucional la prohibición de la discriminación basada en la orientación sexual y la identidad de género. Las administraciones regionales, en las que están representados los partidos socialdemócrata, verde, liberal y Die Linke (La Izquierda), atienden así una demanda histórica de los colectivos LGTB. El acuerdo de gran coalición entre la CDU/CSU y el SPD, que concedió a Angela Merkel su cuarto mandato, la había pasado por alto. Pero la aprobación de la reforma constitucional requeriría necesariamente el concurso del partido de la canciller.
Los Gobiernos regionales de Berlín (SPD-Linke-Verdes), Brandeburgo (SPD-Linke), Bremen (SPD-Verdes), Renania-Palatinado (SPD-FDP-Verdes) y Turingia (Linke-SPD-Verdes) han presentado una iniciativa para blindar el derecho a la no discriminación de las personas LGTB en la Ley Fundamental alemana. La reforma presentada en el Bundesrat, la cámara de representación de los estados federados, consistiría en añadir la «identidad sexual y de género» a las categorías merecedoras de protección que recoge el artículo 3.3 de la Constitución, que en la actualidad reza:
El blindaje constitucional de la protección contra la discriminación basada en la orientación sexual y en la identidad de género es una reivindicación histórica del activismo LGTB alemán, que lo puso sobre la mesa tras las elecciones de 2017. El decepcionante acuerdo que renovó la gran coalición entre la CDU/CSU y el SPD ignoró este punto junto con el resto de las demandas de los colectivos.
Ahora, sin embargo, el SPD se une al resto de fuerzas favorables a la igualdad LGTB representadas en el Parlamento alemán y con las que gobierna en cinco Länder para reclamar la medida. Se trata de una iniciativa promovida por el Gobierno de la ciudad-estado de Berlín, a la que se han unido otros estados federados regidos por coaliciones sin presencia de los democristianos de la CDU o la CSU.
El auge de los discursos de odio LGTBfobo, que tiene en la presencia parlamentaria de la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD) su más clara expresión política, ha sido la principal motivación de las fuerzas representadas en los Gobiernos que han propuesto la medida. La legislación alemana contempla la prohibición expresa de la discriminación basada en la «identidad sexual» desde la aprobación en 2006 de la Ley General de Igualdad de Trato, pero su plasmación a nivel constitucional serviría de blindaje de estos derechos.
El proyecto presentado el pasado miércoles en el Bundesrat necesita el apoyo de los dos tercios tanto de esta cámara como del Bundestag, por tratarse de una reforma de la Constitución. Descartada la AfD por su abierta LGTBfobia, el concurso de la CDU/CSU se hace por tanto imprescindible para su aprobación. La conocida reticencia de la formación de la canciller a los avances legislativos en la igualdad LGTB enfría las expectativas de éxito de la propuesta.
Actualmente, las Constituciones de Bolivia, Ecuador y Malta hacen referencia explícita a la discriminación basada en la orientación sexual y la identidad de género. Las de México, Portugal, Sudáfrica y Suecia mencionan solo la orientación sexual. Dentro de Alemania, los estados federados de Brandeburgo y Turingia se refieren en sus leyes fundamentales a la protección de las personas LGTB.
General, Homofobia/ Transfobia. AfD, Alemania, Angela Merkel, Berlín, Bolivia, Brandeburgo, Bremen, Bundesrat, Bundestag, CDU, CSU, Die Grünen, Die Linke, Discriminación, Ecuador, FDP, Malta, México, Portugal, Renania-Palatinado, SPD, Sudáfrica, Suecia, Turingia
Más de cuatro meses después del varapalo electoral a ambas formaciones, los democristianos de Angela Merkel y los socialdemócratas de Martin Schulz han alcanzado un acuerdo para gobernar los próximos cuatro años en una nueva gran coalición. Como ya ocurrió tras las elecciones de 2013, el documento consensuado prácticamente solo contiene referencias vagas al respeto de la diversidad afectivo-sexual y de género. Las principales reivindicaciones del activismo, sobre derechos trans, lucha contra la LGTBfobia o refugiados, se han quedado fuera del pacto firmado por la CDU/CSU y el SPD.
Nuevo Gobierno en Alemania. Las elecciones de septiembre del año pasado castigaron a los dos principales partidos, que habían gobernado juntos desde 2013, y abrieron las puertas del Bundestag a la extrema derecha de AfD. Angela Merkel intentó un acuerdo a tres entre democristianos, liberales y verdes, pero tras el fracaso de de las conversaciones se dirigió a los socialdemócratas para pedirles que se replantearan su rechazo inicial a repetir una gran coalición con la canciller. Largas semanas de encuentros a varias bandas que han cristalizado en un documento (PDF) que todavía debe ser ratificado por los afiliados del SPD.
Ya durante las negociaciones, la Federación de Gais y Lesbianas de Alemania (LSVD) redactó una propuesta (PDF) con sus principales reivindicaciones a los partidos del futuro Gobierno. Pues bien, ninguno de sus puntos se encuentra claramente recogido en el acuerdo, que dedica apenas quince líneas de sus 179 páginas a la comunidad LGTBI. En el apartado de Familia, los partidos de la gran coalición manifiestan de manera genérica su “respeto” por la diversidad de género y la igualdad de derechos y obligaciones y su disposición a luchar contra la homofobia y la transfobia. Uno de los pocos compromisos concretos es la prohibición de las cirugías de “normalización” en menores intersexuales, salvo en casos de riesgo para la vida.
La segunda mención a la realidad LGTBI se encuentra en el capítulo de Derechos. La CDU/CSU y el SPD se comprometen a implementar las reformas que aún sean necesarias para garantizar el acceso al matrimonio de las parejas del mismo sexo, que lleva vigente desde octubre del año pasado. También reivindican la labor de la fundación Magnus Hirschfeld, tras conocerse que en su patronato se sentará una diputada de la extrema derecha de AfD que defiende posturas ferozmente LGTBfobas.
Y eso es todo: ni una palabra sobre asuntos decisivos como la reforma de la Constitución para incluir la orientación sexual y la identidad de género en el artículo que prohíbe la discriminación. Una carencia chocante si se tiene en cuenta que la CDU/CSU sí que accedió a hablar sobre este tema con el FDP y los Verdes, antes de que naufragara esa opción de Gobierno. Ausente está, de igual modo, la reforma de la ley de identidad de género para eliminar el requisito previo de un dictamen judicial, una larga reivindicación de las personas trans. Tampoco se da marcha atrás en la decisión de calificar a los países del Magreb como “seguros“, también para los refugiados LGTBI. Ni se pondrá en marcha un nuevo plan federal de lucha contra la LGTBfobia.
El panorama, por tanto, no se presenta especialmente alentador para la comunidad. Parece que el SPD se conforma con la aprobación del matrimonio igualitario en la pasada legislatura y ha preferido dar la batalla en otros asuntos de su programa electoral. Este resultado decepcionante marcará probablemente los próximos cuatro años, puesto que la experiencia muestra que las mayorías parlamentarias tienen menos peso que los pactos de Gobierno. Basta recordar que la igualdad matrimonial solo se logró in extremis, a pesar del predominio de las fuerzas favorables a la misma. Aunque el nuevo Bundestag conserva en teoría una mayoría pro-LGTB (si se suman los escaños de SPD, FDP, Linke y Verdes), alcanzar un acuerdo de coalición satisfactorio en esta materia habría sido crucial.
General, Homofobia/ Transfobia. AfD, Alemania, Angela Merkel, Bundestag, CDU, CSU, Die Grünen, Die Linke, FDP, Intersexualidad, LSVD, Martin Schulz, Matrimonio, Refugiados, SPD
General, Homofobia/ Transfobia. AfD, Alemania, Bundestag, Demo für alle, Educación, Fundación Federal Magnus Hirschfeld, Homofobia, LGTBfobia, LSVD, Nicole Höchst
Pero los “malos” eran los socialistas según algunos medios LGTB…
Las elecciones generales celebradas el pasado mes de septiembre en Alemania marcaron el comienzo de los contactos para formar un nuevo Gobierno, que será el cuarto encabezado por Angela Merkel. La negativa de los socialdemócratas del SPD a participar en una nueva gran coalición y la fragmentación en el Bundestag dejan, en la práctica, una sola opción viable: un acuerdo a tres bandas entre los democristianos de la CDU/CSU, los liberales del FDP y Los Verdes. Las negociaciones para intentar alcanzar este pacto “a la jamaicana” (llamado así por los colores de su bandera) acaban de arrancar, pero ya se han encontrado con escollos en el ámbito LGTB, entre otros.
El resultado de las elecciones del pasado 24 de septiembre fue demoledor para los dos principales partidos alemanes, que habían gobernado juntos desde 2013 (antes lo habían hecho entre 2005 y 2009). La CDU/CSU de Merkel perdía más de ocho puntos, aunque mantenían la primera posición por la caída de los socialdemócratas, que se dejaban cinco. Por primera vez en décadas, irrumpía un partido de extrema derecha en el Bundestag: Alternativa para Alemania (AfD) se hizo con el tercer puesto con un 12,6 % de los votos.
La negativa de Merkel a negociar con la extrema derecha dejaba en principio dos alternativas viables: una reedición de la gran coalición, que colocaría a AfD de facto como líder de la oposición, o un acuerdo tipo “Jamaica” entre democristianos, liberales y verdes. Esta combinación (que ya gobierna, por ejemplo, el estado de Schleswig-Holstein) es la que se está negociando desde el pasado mes de octubre, después de que los socialdemócratas descartaran volver a pactar con la CDU/CSU.
La consecución de un pacto entre tres partidos con planteamientos tan divergentes en muchos temas será muy complicada, como ya se está constatando al poco de comenzar las conversaciones. Uno de los puntos donde hay fricciones, como ya ocurriera hace cuatro años, es la política LGTB. Mientras que FDP y Verdes, con distinta intensidad, son favorables a la igualdad, los sectores más conservadores de la CDU y de la CSU batallan por limitar el alcance de los avances en este ámbito.
Concretamente, la Federación de Gais y Lesbianas de Alemania (LSVD) presentó el pasado 19 de octubre, coincidiendo con el inicio oficial de las negociaciones, sus seis demandas en materia LGTB a los partidos del futuro Gobierno:
Un plan nacional de lucha contra la LGTBfobia.
La reforma de la Constitución para incluir la orientación sexual y la identidad de género en el artículo que prohíbe la discriminación.
La reforma de la ley de identidad de género.
El reconocimiento legal y la protección de los hijos de familias homoparentales.
Una política de refugiados e integración inclusiva con las personas LGTB.
Un posicionamiento creíble por la despenalización y la aceptación de la realidad LGTB a nivel global.
Los equipos negociadores, por el momento, solo han accedido a hablar sobre los tres primeros puntos. Los democristianos no consideran necesarias reformas para el reconocimiento de las nuevas realidades familiares. Probablemente teman la reacción vociferante de AfD, que ha hecho alarde de su LGTBfobia con este asunto. Tampoco la situación de los refugiados LGTB está sobre la mesa por ahora. En este punto, la CDU/CSU y el FDP coinciden en calificar a los países del Magreb como “seguros“. En cuanto a la lucha contra la discriminación, las tres formaciones no han acordado aún ninguna medida y solo han consensuado una declaración de principios: “Vivimos en una sociedad diversa, en la que la discriminación de cualquier tipo (entre otros, LGTBI) no debe tener cabida”.
El panorama, por tanto, no se presenta especialmente alentador para los derechos LGTB. Aunque todavía quedan previsiblemente varias semanas de negociaciones, un resultado decepcionante marcaría probablemente toda la legislatura, puesto que la experiencia muestra que las mayorías parlamentarias tienen menos peso que los pactos de Gobierno. Basta recordar que la igualdad matrimonial solo se logró in extremis, a pesar del predominio de las fuerzas favorables a la misma. Aunque el nuevo Bundestag conserva en teoría una mayoría pro-LGTB, alcanzar un acuerdo de coalición satisfactorio en esta materia será crucial.
General, Homofobia/ Transfobia. AfD, Alemania, Bundestag, CDU, CSU, Die Grünen, FDP, Homoparentalidad, LSVD, Matrimonio, Refugiados, SPD
Las elecciones generales celebradas este domingo en Alemania han supuesto un duro varapalo para los dos principales partidos, que han gobernado juntos desde 2013 (antes lo habían hecho entre 2005 y 2009). La canciller Angela Merkel, a pesar de perder más de ocho puntos, obtiene su cuarto mandato consecutivo. Los socialdemócratas pagan el precio de la gran coalición y se dejan cinco puntos, con lo que volverán probablemente a la oposición. Y por primera vez en décadas, irrumpe un partido de extrema derecha en el Bundestag. Atrás queda una legislatura en la que solo se logró la igualdad matrimonial in extremis, a pesar de la existencia de una mayoría de fuerzas favorables a la misma. El giro global a la derecha, y en particular la potente entrada como tercera fuerza política de Alternativa para Alemania (AfD), abre un panorama muy desalentador para los derechos LGTB.
En materia LGTB, la legislatura que ahora termina será recordada sin duda como la de la aprobación de la ley de matrimonio igualitario, que entrará en vigor en octubre. No conviene olvidar, sin embargo, las circunstancias en las que se produjo. Pese a existir mayoría parlamentaria favorable (SPD, la izquierda de Die Linke y los verdes reunían más escaños que los democristianos), tres proyectos de ley languidecieron durante años por la negativa de los socialdemócratas a permitir su tramitación, temerosos de contrariar a sus socios de gobierno. Solo cuando la canciller accedió a conceder libertad de voto a sus diputados, el SPD reaccionó desatascando el proceso y la medida se aprobó en pocos días, con el apoyo de casi dos tercios del Bundestag.
Con anterioridad a la igualdad matrimonial, los principales avances en la equiparación de derechos vinieron forzados por sentencias del Tribunal Constitucional, que tumbaron numerosas discriminaciones de las parejas en una unión civil con respecto a las casadas. Por parte de la gran coalición, quizás la medida más simbólica en el ámbito LGTB fue la rehabilitación de las víctimas del homófobo artículo 175. Entre las sombras del tercer mandato de Merkel se cuentan la designación de los países del Magreb como “seguros”para los demandantes de asilo (también para los refugiados LGTB) o la negativa a incluir explícitamente la homofobia y la transfobia en la reforma de la ley sobre delitos de odio.
Pero sin duda la circunstancia más preocupante para los derechos LGTB y de las minorías en general ha sido el ascenso de la AfD durante los cuatro últimos años. La formación, que nació como un partido básicamente anti-euro, se movió rápidamente hacia la extrema derecha xenófoba y LGTBfoba. Entre sus principales caballos de batalla se encuentra la educación en la diversidad afectivo-sexual, contra la que se ha manifestado de la mano del movimiento Demo für alle. Tampoco han faltado los exabruptos LGTBfobos de varios de sus miembros y cargos electos. Una imagen que intentaron lavar designando como cabeza de cartel a Alice Weidel, abiertamente lesbiana, en lo que muchos vieron una clara muestra de pinkwashing.
Merkel, reelegida a la espera de los pactos
Los resultados de los comicios han traído la consolidación de las tendencias apuntadas por las encuestas y por las elecciones regionales de los últimos meses, con algunos cambios. Los democristianos de Angela Merkel descienden más de lo previsto (pasan del 41,5% de los votos al 32,9%, consiguiendo 246 escaños en el Bundestag), pero superan ampliamente a los socialdemócratas de Martin Schulz, que como ya les pasara en las elecciones de 2009 bajan tras participar en un Gobierno de gran coalición (pasan del 25,7% al 20,5%, con 153 escaños). Ambos partidos, de hecho, obtienen sus peores resultados desde las elecciones de 1949. El resto del Bundestag se reparte entre AfD, que entra por primera vez directamente como tercera fuerza (pasa del 4,7% al 12,6% y consigue 94 escaños), los liberales, que regresan tras una legislatura de ausencia (pasan del 4,8% al 10,7% y consiguen 80 escaños), la izquierda de Die Linke (que pasa del 8,6% al 9,2%, y consigue 69 escaños) y los verdes de Die Grünen (que pasan del 8,4% al 8,9%, haciéndose con 67 escaños).
A la espera de que se configure la próxima coalición de Gobierno, la primera lectura es clara: las formaciones de izquierda (considerando como tales a socialdemócratas, Die Linke y verdes) pierden la mayoría parlamentaria que al fin y al cabo tenían en el Bundestag, que gira claramente a la derecha con la reentrada de los liberales y, sobre todo, la fuerte irrupción de AfD. La negativa de Merkel a negociar con la extrema derecha deja dos alternativas: una reedición de la gran coalición, que colocaría a AfD de facto como líder de la oposición y que ya ha descartado Schulz, o un pacto tipo “Jamaica” (llamado así por los colores de su bandera) entre democristianos, liberales y verdes. Esta combinación (que ya gobierna, por ejemplo, el estado de Schleswig-Holstein) se intuye como la más probable en estas primeras horas, aunque requerirá de un gran esfuerzo negociador.
Los retos y las amenazas de la nueva legislatura
A pesar de carecer de posibilidades de acceder a posiciones de Gobierno, la presencia de AfD se hará notar sin duda en los debates parlamentarios, en los que dispondrá de un altavoz privilegiado para transmitir su mensaje reaccionario. Su poder para revertir los avances alcanzados en el ámbito LGTB será, sin embargo, limitado: para plantear un recurso de inconstitucionalidad contra una ley aprobada, por ejemplo, se requiere la firma de al menos una cuarta parte de los diputados.
No es probable, por lo tanto, que se produzcan importantes retrocesos legales en la nueva legislatura. Pero sí es de temer que algunas medidas que están pendientes queden pospuestas sine die a causa de la ruidosa oposición de la extrema derecha. Entre ellas, el refuerzo de la legislación contra el discurso de odio LGTBfobo, la educación en la diversidad o la protección a los refugiados LGTB. También es previsible que se repitan campañas callejeras como la del autobús contra el matrimonio igualitario de los socios de HazteOír, que encontrarán aliento en los diputados de AfD. En este sentido, poco cabe esperar del hecho de que una de sus principales figuras sea la economista Alice Weidel, abiertamente lesbiana y unida civilmente a otra mujer. Al menos desde que fue elegida como una de sus cabezas de cartel, la presencia de Weidel no ha supuesto que AfD haya moderado sus posiciones en materia LGTB.
En definitiva, un panorama de entrada sombrío. Los primeros movimientos, en cualquier caso, irán destinados a la formación de una coalición estable de Gobierno con Merkel al frente. Estaremos pendientes de esas negociaciones, que serán indicativas de cómo se va a desarrollar la legislatura que comienza en el ámbito LGTB.
General, Homofobia/ Transfobia. AfD, Alemania, Alice Weidel, Angela Merkel, Bundestag, CDU, CSU, Demo für alle, Die Grünen, Die Linke, Discriminación, FDP, LGTBfobia, Martin Schulz, Matrimonio, SPD, Tribunal Constitucional Alemán
El matrimonio igualitario recibe el visto bueno de los estados alemanes representados en el Bundesrat y queda solo pendiente de la rúbrica del jefe del Estado
El Bundesrat o Consejo Federal, la institución que representa a los dieciseis estados federados de Alemania y que actúa a modo de cámara alta, ha dado su visto bueno sin necesidad de voto a la ley de matrimonio igualitario aprobada hace solo una semana por el Bundestag. Incluso Baviera, cuyo gobierno se opone a la ley, ha optado por no obstaculizar su aprobación, con lo que ya solo falta que el presidente de la República, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, la rubrique. La ley entrará en vigor el próximo 1 de octubre.
Hace una semana el Bundestag aprobaba el proyecto de ley de matrimonio igualitario por 393 votos a favor frente a 226 en contra. Como entonces detallamos, los acontecimientos se habían precipitado días antes, cuando la canciller Angela Merkel avanzaba su intención de otorgar libertad de voto a sus diputados en esta materia. Un cambio de criterio que provocaba, de forma inmediata, la reacción de los socialdemócratas, que durante toda la legislatura habían rechazado sumar sus votos a los de la oposición para aprobar una medida que quedaba expresamente fuera del acuerdo de gobierno entre democristianos y socialdemócratas (la “gran coalición”) y que abría la puerta a una rápida aprobación de un texto que llevaba esperando desde 2015, año en que lo aprobó el Bundesrat.
Solo una semana después de que el Bundestag aprobara con una clara mayoría la ley (que contó incluso con el apoyo de 75 de los 309 diputados democristianos), el Bundesrat le ha dado su visto bueno. Lo ha hecho por acuerdo de todos los estados allí representados, lo que muestra además de forma evidente el deseo de la CDU de Merkel (y de sus socios bávaros de la CSU) de dejar resuelto este tema antes de la inminente campaña electoral. Lo explicamos: a diferencia, por ejemplo, del Senado español, el Bundesrat es una verdadera cámara de representación territorial, en la cual están representados los dieciséis gobiernos de los estados alemanes. Los representantes de cada estado deciden en bloque, y en el caso de los gobiernos de coalición (que en este momento son todos, salvo Baviera) los partidos que la forman deben acordar su posición. Si no hay acuerdo, el estado se abstiene.
Todos los ojos estaban puestos, en este caso, tanto en los estados en los que la CDU forma parte de un gobierno de coalición (con socialdemócratas y/o verdes y/o liberales), como sobre todo en el estado de Baviera, el único que a día de hoy gobiernan en solitario los conservadores (en concreto, la CSU o Unión Social Cristiana, el homólogo bávaro de la CDU, que se mantiene como partido independiente y que de hecho suele mantener posturas especialmente conservadoras). Pues bien, ninguno de ellos ha hecho uso de su derecho a solicitar el voto, lo que hubiera obligado a los estados en los que de una u otra forma gobierna la CDU a pronunciarse. Dado que estos son hoy día mayoría, podría haberse dado la circunstancia de que hubiera mayoría de abstenciones, lo que hubiese supuesto enviar la ley a un comité de mediación y muy posiblemente dejarla en vía muerta dada la fecha (la de hoy era la última sesión del Bundesrat antes de la pausa veraniega) y la cercanía de las elecciones. Ni siquiera Baviera, cuyo ministro de Justicia Winfried Bausback ha intervenido mostrando su convencimiento de que el matrimonio es “entre un hombre y una mujer” y dudando de la constitucionalidad de la ley, ha querido obstaculizar su aprobación definitiva…
En este momento, solo queda un trámite: la rúbrica del presidente de la República Federal de Alemania, Frank-Walter Steinmeier. A pesar de que sus atribuciones son sobre todo protocolarias y de representación, Steinmeier puede negarse a rubricar una ley si tiene dudas de su constitucionalidad, solicitando antes la opinión del Tribunal Constitucional. Nadie duda, sin embargo, que Steinmeier, un socialdemócrata, firmará la ley, que entrará en vigor el próximo 1 de octubre (precisamente una semana después de las elecciones generales).
Un sencillo articulado
Como explicamos hace una semana, el “Proyecto de ley para la introducción del derecho al matrimonio para las personas del mismo sexo” es un texto muy parecido a la ley española de 2005, y en cuyo primer artículo se modifica el Código Civil con la frase:
El matrimonio se contrae por dos personas de distinto o del mismo sexo para toda la vida.
La ley también prevé la conversión de las uniones civiles a matrimonios, como han hecho otros países.
General, Historia LGTB Alemania, Angela Merkel, Baviera, Bundesrat, Bundestag, CDU, CSU, Die Grünen, Die Linke, Discriminación, Frank-Walter Steinmeier, Matrimonio, SPD, Winfried Bausback
¡Por fin! El Parlamento alemán aprueba el matrimonio igualitario por abrumadora mayoría… con el voto en contra de Angela Merkel
En la mañana de ayer el Parlamento alemán ha aprobado la medida con 393 votos a favor y 226 en contra.
Después de muchas idas y venidas, se venían debatiendo y votando distintas propuestas desde el 2010, el Bundestag ha dicho sí. La propuesta partía del SPD, el partido socialdemócrata, que había amenazado a la Unión Cristianodemócrata que no habría coalición tras las elecciones si no se aprobaba el matrimonio.
Alemania celebrará elecciones en septiembre, y para evitar que este asunto se convirtiera en “tema electoral”, Merkel decidió dar libertad de voto a sus diputados, aunque ella votó en contra porque dice que “el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer”. Eso sí, ahora dice que ha cambiado de idea respecto a la adopción y que en ese punto está a favor.
Parecía impensable hace tan solo una semana, y hoy es una realidad. El Bundestag alemán ha dado su visto bueno, por 393 votos a favor frente a 226 en contra, al proyecto de ley de matrimonio igualitario que aprobó el Bundesrat en septiembre de 2015. Respaldaron el proyecto los diputados del Partido Socialdemócrata (SPD), de La Izquierda y los Verdes, además de miembros de la Unión Cristianodemócrata que lidera Merkel, que dio libertad de voto para que se votara en conciencia.Los acontecimientos se han precipitado desde que Angela Merkel avanzara su intención de otorgar libertad de voto a sus diputados este lunes. En una jugada maestra de Martin Shulz, en apenas cuatro días, el levantamiento del bloqueo por parte de los socialdemócratas ha permitido la tramitación de la medida y ha hecho valer, en la recta final de la legislatura, la mayoría progresista de la cámara baja. Alemania deja de ser una excepción en Europa occidental y sienta un importante precedente para otros países de su órbita cultural y política. Ahora el texto debe ser ratificado de nuevo por la cámara alta y firmado por el presidente Frank-Walter Steinmeier, antes de entrar en vigor. Las primeras bodas se celebrarán previsiblemente en octubre.
La canciller fue una de las primeras en depositar su voto en la urna colocada en el centro del salón de plenos y eligió la tarjeta azul, que hoy representaba el “no” a la legalización del matrimonio homosexual.
El portavoz socialdemócrata, Thomas Oppermann, defendió el paso dado por su partido, que forzó que se debatiera la iniciativa antes de finalizar la legislativa rescatando un proyecto de ley de 2015 del estado federado de Renania-Palatinado que ya había pasado por el Bundesrat, la cámara alta, y que estaba aparcado en el Bundestag. “Esta decisión quizá no es buena para la coalición, pero es buena para las personas, y buena para el Parlamento”, manifestó Oppermann, quien rechazó que sea necesario reformar la Constitución. “Si el matrimonio para todos llega, se habrá dado algo a alguien, pero no se le habrá quitado nada a nadie“, subrayó intentando convencer a los diputados reticentes, a quienes mostró su respeto.
En nombre de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el líder del grupo parlamentario, Volker Kauder, se convirtió en portavoz de quienes defienden que “el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer”, aunque manifestó su respeto a sus compañeros con una opinión diferente. “Yo personalmente nunca pondré mi firma en algo que represente el matrimonio para todos, por motivos de conciencia”, declaró Kauder, quien expresó dudas sobre la constitucionalidad de la ley al entender que la concepción cristiana del matrimonio está protegida en la ley fundamental alemana.
Merkel se ha mostrado a favor del derecho de adopción para las parejas homosexuales, pero justificó su “no” al proyecto para legalizar el matrimonio homosexual al señalar que, para ella, el matrimonio según la Constitución es la unión de un hombre y una mujer. Merkel argumentó su voto en una breve comparecencia ante los medios después de que el pleno del Bundestag (cámara baja) aprobara la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, con los votos de los diputados socialdemócratas, de La Izquierda y de los Verdes y también de parlamentarios conservadores, que tuvieron libertad de voto. La canciller recordó que en los últimos años se habían eliminado “paso a paso” todas las discriminaciones para las parejas homosexuales y faltaba el derecho a adoptar niños. Tras reflexionar mucho sobre el bienestar de los menores, dijo , llegó a la conclusión de que “la adopción también debería ser posible” para las parejas homosexuales.
Sin embargo, a su juicio, el artículo 6 de la Constitución alemana, cuando señala que “el matrimonio y la familia se encuentran bajo la protección especial del orden estatal”, está hablando del matrimonio entre un hombre y una mujer. Merkel, consciente de las diferentes opiniones en su partido, decidió que los diputados del grupo parlamentario conservador votaran en conciencia. Calificó el debate que ha derivado en la aprobación del matrimonio homosexual de “emocional”, también para ella, y confió en que ahora no se pierda el respeto y que, con la votación, se haya generado paz social y cohesión.
La lucha por la igualdad de todas las parejas en el acceso al matrimonio en Alemania se remonta muchos años atrás. Desde que el Gobierno de Gerhard Schröder, de coalición entre socialdemócratas y verdes, aprobó una ley de uniones civiles en 2001, los activistas LGTB reivindican su derecho a no ser tratados como ciudadanos de segunda. Su incansable trabajo y la aprobación de leyes de matrimonio igualitario en otros países europeos y del resto del mundo acabaron por convencer a las principales formaciones políticas del centro y la izquierda. Pero la posición dominante de los democristianos de la CDU/CSU de Angela Merkel desde 2005, impidió a sus socios de coalición (fueran el SPD o el FDP) hasta ahora los intentos de aprobar la medida.
Durante la legislatura 2009-2013, en la que la canciller se apoyó en los liberales del abiertamente gay Guido Westerwelle para gobernar, la igualdad matrimonial llegó a la primera línea política. En septiembre de 2010, el Bundesrat (cámara de representación de los estados federados) rechazaba una propuesta presentada por el estado de Berlín. En junio de 2012 era el Bundestag el que votaba contra un proyecto de ley de Los Verdes. Solo unos meses antes, el SPD, entonces en la oposición, había decidido incluir la defensa del matrimonio igualitario y la adopción homoparental a su ideario. Unos meses más tarde hacía lo propio el FDP, si bien su posicionamiento no se materializó en un apoyo a las iniciativas que iban llegando al Parlamento. A pesar de ello, el Bundesrat aprobaba en 2013 una propuesta de matrimonio igualitario, que no llegó al Bundestag y entró en vía muerta con las elecciones de septiembre de ese año.
El resultado de esos comicios animaba a un moderado optimismo: la salida de los liberales dejaba una mayoría progresista de partidos favorables a la igualdad matrimonial en el Bundestag. Ya durante las negociaciones para formar Gobierno, sin embargo, el panorama se ensombrecía. Y efectivamente, la decepción se instaló al constatar que el acuerdo de gran coalición entre la CDU/CSU y el SPD carecía prácticamente de compromisos concretos en el ámbito LGTB. Todos los focos se dirigieron desde entonces a los socialdemócratas, de cuyo apoyo dependía cualquier avance. Pero la la obstinación de la CDU/CSU en el acuerdo de Gobierno impidió cumplir su compromiso electoral de “igualdad al 100%”.
Quedó bloqueada durante toda la legislatura la tramitación de tres proyectos de ley de matrimonio igualitario. El primero lo presentó La Izquierda (Die Linke) ya en octubre de 2013. El segundo lo introdujo el grupo de Los Verdes en junio de 2015. Y el tercero lo aprobó el Bundesrat en septiembre de ese mismo año y es el que casi dos años después ha votado por fin el Bundestag. Durante meses, que se convirtieron en años, las tres iniciativas languidecieron en la comisión de Asuntos Jurídicos de la cámara baja. Mientras tanto, el Tribunal Constitucional eliminaba importantes discriminaciones de las parejas en una unión civil con respecto a las casadas.
El impasse se mantuvo durante la mayor parte de la legislatura. Hasta en treinta ocasiones, los socialdemócratas unieron sus votos a los democristianos para impedir que el Bundestag debatiera y votara los proyectos de ley de matrimonio igualitario. La nominación de Martin Schulz, en enero de este año, como candidato a canciller por el SPD despertaba nuevas esperanzas, pero tampoco consiguió doblegar a Merkel.
En abril, sin embargo, se produjo un movimiento que se reveló posteriormente como decisivo, al iniciar la reacción en cadena que ha desembocado en la votación de hoy. Los Verdes establecían la apertura del matrimonio como línea roja en una futura negociación de Gobierno. Fue decisiva la insistencia de Volker Beck, incansable defensor de la igualdad. Un mes después, los socialdemócratas sugerían que adoptarían la misma posición. También el líder del FDP, partido al que todas las encuestas auguran la reentrada en el Bundestag, se comprometía a defender la medida. El SPD esperaría a la convención de su partido, el domingo pasado, para hacer un pronunciamiento más rotundo.
Excluida la extrema derecha de la AfD y la izquierda de Die Linke, la probable cuarta victoria consecutiva de Merkel se tendrá que apoyar en el FDP, el SPD o Los Verdes para llegar a la mayoría absoluta en un Parlamento fragmentado. Con los tres partidos firmemente instalados en el compromiso irrenunciable con la igualdad matrimonial, la canciller debió de pensar que era mejor ceder a tiempo. Este lunes por la noche, calificó la discusión del matrimonio igualitario como una “cuestión de conciencia“. Unas palabras que hacían pensar en el levantamiento de la disciplina de voto de su grupo parlamentario.
Aprovechando el momento, el SPD reaccionaba el martes por la mañana anunciando que impulsaría una votación en el Bundestag “esta semana“. Los socialdemócratas vieron una ventana de oportunidad ante el cambio de posición de Merkel y decidieron utilizarla para levantar el bloqueo en la tramitación del proyecto de ley de matrimonio igualitario que aprobó el Bundesrat en septiembre de 2015. El órdago del SPD provocaba un revuelo político en sus socios de coalición, pero apenas unas horas después, se imponía la visión de la canciller. La CDU y sus aliados bávaros de la CSU anunciaban que sus diputados tendrían libertad de voto sobre la igualdad matrimonial. Finalmente, 75 (sobre un total de 309) de ellos han votado a favor. Entre ellos Jan-Marco Luczak, que defendió lo que considera un valor “conservador y cristiano“.
Una ley con un sencillo articulado
La comisión de Asuntos Jurídicos daba vía libre este miércoles a la votación en el pleno del Bundestag, con el apoyo de SPD, Verdes y Linke y la oposición de la CDU/CSU. Esa misma tarde se anunciaba el orden del día de la sesión plenaria de este viernes, cuyo primer punto era la discusión y votación del “Proyecto de ley para la introducción del derecho al matrimonio para las personas del mismo sexo”. Un texto muy parecido a la ley española de 2005, y en cuyo primer artículo se modifica el Código Civil con la frase:
La ley también prevé la conversión de las uniones civiles a matrimonios, como han hecho otros países. El debate parlamentario del viernes por la mañana lo abrió Thomas Oppermann, del SPD, que defendió la ley como una medida que “dará mucho a algunos sin quitarle nada a nadie“. A favor de la medida hablaron también los portavoces de Linke, Dietmar Bartsch, y Los Verdes, Katrin Göring-Eckardt, quien agradeció el trabajo de su compañero Volker Beck, que también tomó la palabra. En contra se manifestó el líder del grupo de la CDU/CSU Volker Kauder, convencido oponente de los derechos LGTB. El histórico resultado final, 393 votos a favor frente a 226 en contra… incluido el de la propia canciller.
La aprobación de la medida podría ejercer una influencia en Austria, cuyo canciller, el socialdemócrata Christian Kern, ha prometido impulsar el matrimonio igualitario antes de que termine la legislatura. La votación de hoy en Alemania, el país más poblado y locomotora económica de la Unión Europea, puede de hecho sentar un importante precedente en otros Estados de su órbita cultural y económica. No olvidemos que en el país viven comunidades numerosas de ciudadanos procedentes de Turquía, Oriente Próximo y Europa oriental y meridional entre otros.
Sobre las consecuencias internas, en pleno periodo preelectoral, se harán muchos análisis. Parece claro que, a pesar de la rabia de los sectores más reaccionarios de la CDU/CSU, la canciller se quita de encima un asunto polémico que podía complicar las negociaciones de Gobierno tras las elecciones de septiembre. El SPD, por su parte, lo utilizará sin duda para intentar marcar distancia con los democristianos y remontar en las encuestas. El miedo de la formación de Merkel a perder electores conservadores contrasta con el amplísimo respaldo social a la igualdad matrimonial, que alcanza el 83% de la población, de acuerdo con una encuesta del pasado mes de enero.
Evelyne Paradis, directora ejecutiva de ILGA, ha declarado que “Después de años de espera y esperanzas, las familias arcoíris en Alemania recibirán ahora el mismo reconocimiento ante la ley. Este es un hito histórico que inspirará aún más cambios para las personas LGTB+”.
La de hoy es sin duda una jornada histórica para los derechos LGTB, un sentimiento incrementado si cabe por lo inesperado de la noticia hasta hace escasos días. El matrimonio para todos (Ehe für alle) es ya una realidad en Alemania. Glückwunsch! Nosotros nos alegramos mucho pero el matrimonio es solo un paso más. Queda mucho por hacer.
Por su parte, la Iglesia Evangélica Alemana (39% población de Alemania) celebra que el Parlamento apruebe el matrimonio homosexual
La Iglesia Evangélica Alemana (39% población de Alemania) celebra que el Parlamento apruebe el matrimonio homosexualhttps://t.co/NAYaoPhwan pic.twitter.com/Q7rwbUQu7i
— Max, joven gay 🌈 (@MaxJovenGay) 29 de junio de 2017
Y es que varias Iglesias evangélicas de diferentes regiones alemanas han equiparado este año la alianza entre dos mujeres o dos hombres. Ya sea con inscripción en los registros parroquiales, una simple bendición o aún algo inoficial: el camino al altar será más fácil para las parejas homosexuales alemanas. Varias Iglesias evangélicas de diferentes regiones alemanas han equiparado este año la alianza entre dos mujeres o dos hombres. Y a pesar de que en la Iglesia católica la bendición de estas parejas solo sucede en secreto, cada vez se elevan más voces pidiendo una regulación oficial, y no sólo en las bases. El hecho de que el papa haya cambiado totalmente el tono respecto al tema de la homosexualidad, es para muchos una señal de esperanza… Sin embargo, los obispos alemanes han afirmado ante los matrimonios homosexuales que “No es discriminatorio que se llamen de otra manera”…
Fuentes | El País y El Mundo, vía EstoyBailando, Dosmanzanas, Universogay, AmbienteG
General, Historia LGTB AfD, Alemania, Angela Merkel, Austria, Bundesrat, Bundestag, CDU, Christian Kern, CSU, Die Grünen, Die Linke, Dietmar Bartsch, FDP, Gerhard Schröder, Guido Westerwelle, Iglesias Evangélicas, Jan-Marco Luczak, Katrin Göring-Eckardt, Martin Schulz, Matrimonio, SPD, Thomas Oppermann, Tribunal Constitucional Alemán, Volker Beck, Volker Kauder
General, Historia LGTB, Homofobia/ Transfobia. Alemania, Angela Merkel, artículo 175, Bundestag, CDU, CSU, Discriminación, Fundación Federal Magnus Hirschfeld, Heiko Maas, Homofobia, Jörg Litwinschuh, SPD
Se cierra una nueva puerta al matrimonio igualitario en Alemania. El Tribunal Constitucional de ese país ha desestimado el recurso presentado por Los Verdes contra el bloqueo parlamentario de democristianos y socialdemócratas a tres proyectos de ley para la apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo. La gran coalición tiene vía libre para seguir posponiendo una votación sobre el tema en el Bundestag hasta después de las elecciones de septiembre y, de hecho, es lo que volvió a hacer este miércoles. El SPD, además, mantiene las dudas sobre su compromiso con la igualdad matrimonial como condición irrenunciable para entrar en una nueva coalición de Gobierno.
Pocas novedades y mucha frustración en Alemania. Los últimos movimientos políticos y judiciales no son muy halagüeños para la igualdad LGTB. El martes pasado, el Tribunal Constitucional hacía pública su decisión de desestimar el recurso presentado hace un mes por el diputado Volker Beck, incansable promotor de la equiparación de derechos. El político verde pretendía obligar a los partidos del Gobierno, por la vía judicial, a desbloquear la tramitación parlamentaria de los proyectos de ley sobre matrimonio igualitario que llevan gran parte de la legislatura encallados por decisión de democristianos y socialdemócratas.
Concretamente son tres. El primero lo presentó La Izquierda (Die Linke) justo después de las elecciones de 2013, que resultaron en el acuerdo de gran coalición CDU/CSU – SPD. El segundo lo introdujo el grupo de Los Verdes en junio de 2015. Y el tercero lo aprobó el Bundesrat, la cámara alta del Parlamento donde están representados los estados federados, en septiembre de ese mismo año. Los partidos del Gobierno han sacado sistemáticamente del orden del día la discusión en el Pleno de los tres proyectos de ley, que languidecen en la comisión correspondiente del Bundestag.
El inmovilismo es una táctica que les conviene a ambos. A la CDU/CSU de Angela Merkel, por su posición contraria y para evitar la posibilidad de que aparezcan diputados “rebeldes” en sus filas, que voten favorablemente a la igualdad matrimonial. Y al SPD, para no tener que escoger entre rechazar la medida, contraviniendo su programa y sus promesas electorales, o votar a favor, provocando una posible crisis con sus socios de Gobierno. La perdedora de este juego de táctica partidista es la comunidad LGTB y la sociedad alemana en general, donde la igualdad de derechos goza de un apoyo ampliamente mayoritario.
Si los democristianos son coherentes con su posición oficial contraria a la equiparación, los socialdemócratas siguen jugando a la indefinición. En mayo, el ministro de Justicia Heiko Maas anunciaba lo que parecía un compromiso, y así lo recogimos, con la igualdad matrimonial como condición irrenunciable para entrar en una nueva coalición de Gobierno: “No me puedo imaginar que el SPD firme un acuerdo de coalición en el que el matrimonio para todos no esté incluido. Es una cuestión de justicia”. Pues bien, la dirección del partido ha decidido no incluir una propuesta de SPDqueer, el grupo LGTB del SPD, para fijar sobre papel precisamente la posición innegociable del partido sobre la igualdad matrimonial. La iniciativa se habría discutido en la convención de la que saldrá el programa electoral de los socialdemócratas y que tendrá lugar el próximo fin de semana.
El otro gran partido de centroizquierda, Los Verdes, sí que ha reafirmado su compromiso con el matrimonio igualitario en su programa electoral: “Con nosotros no habrá ningún acuerdo de coalición sin matrimonio igualitario”. Los democristianos de la CDU, por su parte, no descartan un acuerdo a nivel federal con la formación ecologista, con la que ya gobiernan en los Länder de Baden-Wurtemberg y Hesse. En ese caso, las posiciones inmovilistas de la CDU podrían flexibilizarse, según admite (a su pesar) el portavoz de política interior de la formación democristiana. En definitiva, todo dependerá de la correlación de fuerzas que salga de las elecciones de septiembre, para la que las últimas encuestas auguran de nuevo un claro triunfo de la formación de Merkel y la entrada de los liberales del FDP y la extrema derecha de AfD.
General, Homofobia/ Transfobia. AfD, Alemania, Angela Merkel, Baden-Wurtemberg, Bundesrat, Bundestag, CDU, CSU, Die Grünen, Die Linke, Discriminación, FDP, Heiko Maas, Hesse, Homofobia, Matrimonio, SPD, SPDqueer, Tribunal Constitucional Alemán, Volker Beck
General, Homofobia/ Transfobia. Alemania, Angela Merkel, Bundesrat, Bundestag, CDU, CSU, Die Grünen, Die Linke, Discriminación, Heiko Maas, Matrimonio, SPD, Tribunal Constitucional Alemán, Volker Beck
Alemania: los Verdes proponen ampliar el concepto de parentalidad para dar seguridad jurídica a las nuevas realidades familiares
Los diputados verdes en el Bundestag alemán Volker Beck y Katja Dörner han presentado un documento de trabajo para el reconocimiento legal de lo que denominan “progenitores sociales”. Se trata de una propuesta para mejorar la seguridad jurídica de realidades como las familias reconstituidas o las formadas por parejas del mismo sexo con hijos.
El proyecto de los diputados verdes, que salió a la luz el pasado fin de semana, lleva por título “Libertad de elección e igualdad de trato”. La idea es abrir la posibilidad de registrar, además de uno o dos progenitores biológicos del hijo (como hasta ahora), uno o dos progenitores “sociales” adicionales, que compartirían la responsabilidad sobre las decisiones que afecten al menor.
La medida sería aplicable a familias reconstituidas, en las que uno de los progenitores contrae un segundo matrimonio tras divorciarse, o a parejas del mismo sexo que recurren a un conocido para tener un hijo. Beck y Dörner reconocen que algunas de las situaciones que se enfrentan a inseguridad jurídica en la actualidad podrían resolverse con la introducción del matrimonio igualitario, que sigue siendo una reivindicación prioritaria del partido verde. Por ejemplo, en parejas de lesbianas, la madre no biológica carece del derecho a tomar decisiones sobre el hijo común, a no ser que lo adopte. Es un caso de progenitor social que sería automáticamente reconocido con una ley igualitaria de matrimonio.
Pero hay otras realidades familiares cuya seguridad jurídica mejoraría con la regulación propuesta. Es el caso de las lesbianas que recurren a una pareja gay para tener hijos. La medida permitiría el reconocimiento de los padres no biológicos como progenitores sociales que participan con responsabilidad compartida en asuntos como la educación y el cuidado del menor, tratamientos médicos o excursiones escolares. Dicha figura legal podría registrarse antes del nacimiento del hijo y daría también acceso a las prestaciones sociales por paternidad y maternidad establecidas. La principal condición sería el acuerdo entre todas las partes sin recurrir a ningún litigio legal.
Los autores del documento, en cualquier caso, quieren evitar lo que denominan “regulación forzosa” de las relaciones familiares y de pareja. El cambio legal “no debe ignorar la decisión libre de las personas” de no “pasar por la notaría”. En cualquier caso, la proposición debe todavía ser aprobada como parte del programa de Los Verdes antes de que llegue eventualmente al Bundestag. El debate, eso sí, ya está abierto.
General, Historia LGTB Alemania, Bundestag, Die Grünen, Familia, Homoparentalidad, Katja Dörner, Matrimonio, Volker Beck
El gobierno alemán rechaza las ayudas a la reproducción asistida para las parejas del mismo sexo
La gran coalición de Gobierno alemana entre democristianos y socialdemócratas da muestras, una vez más, de su nulo compromiso con la igualdad LGTB. La CDU/CSU de la canciller Angela Merkel y el SPD del vicecanciller Sigmar Gabriel han votado en contra de una propuesta de Los Verdes que pretendía equiparar a las parejas del mismo y de distinto sexo en el acceso a las ayudas estatales para los tratamientos de reproducción asistida.
Hasta principios de este año, tan solo las parejas casadas (necesariamente heterosexuales, por tanto), tenían derecho a recibir una prestación pública que cubriera parte de los costes de un tratamiento de fecundación asistida. La ministra de Sanidad, la socialdemócrata Manuela Schwesig, anunció en la primera semana de enero que facilitarían “a todas las parejas”, con independencia de si están casadas o no, la posibilidad de tener hijos propios. La alegría inicial de muchos se tornó en desolación cuando comprobaron en la letra pequeña que la ministra se refería a todas las parejas… entre hombre y mujer.
El grupo parlamentario verde ya había presentado una proposición de ley al respecto en el Bundestag, la cámara baja del Parlamento alemán. El objetivo era precisamente acabar con la discriminación existente en la concesión de estas ayudas a la fecundación in vitro y que se pudieran beneficiar de las mismas también las parejas de lesbianas. La votación en la comisión de Sanidad este miércoles contó con los votos a favor de Los Verdes, la abstención de La Izquierda y la oposición de CDU/CSU y SPD, las formaciones que apoyan al Gobierno de Merkel.
La votación negativa no produce ninguna sorpresa en lo que respecta a los democristianos: el partido de la canciller no se ha movido ni un milímetro de sus posiciones contrarias a la igualdad LGTB. No se les puede acusar de incoherencia, puesto que ya lo dejaban claro antes de las elecciones alemanas de septiembre de 2013. Algunos confiaban, sin embargo, en que se produjera algún avance durante la conferencia del partido el pasado mes de diciembre, cosa que no ocurrió.
Por el contrario, “Igualdad al 100 %, solo con nosotros” era el eslogan LGTB de la campaña del SPD para las últimas elecciones. Una promesa que apenas tardaron dos meses en abandonar y que incumplen con cada votación en la que los socialdemócratas se alían con sus socios de Gobierno contra los derechos LGTB. Ejemplos no faltan, como el rechazo a la adopción conjunta homoparental o a la inclusión de la homofobia y la transfobia en la ley de delitos de odio. Los pocos avances que se han producido han llegado casi siempre empujados por sentencias del Tribunal Constitucional. Una situación que no deja mucho espacio al optimismo de cara al próximo debate en el Bundestag sobre un proyecto de ley de matrimonio igualitario presentado también por Los Verdes.
General, Homofobia/ Transfobia. Alemania, Angela Merkel, Bundestag, CDU, CSU, Die Grünen, Die Linke, Discriminación, Manuela Schwesig, Reproducción asistida, Sigmar Gabriel, SPD
La cámara baja del Parlamento alemán debatirá y votará en las próximas semanas un proyecto de ley de matrimonio igualitario. Lo ha logrado el grupo parlamentario de Los Verdes (Die Grünen) haciendo uso de una cláusula del reglamento, después de que la gran coalición entre democristianos y socialdemócratas se haya negado durante meses a admitir a trámite las iniciativas legislativas de la oposición sobre el asunto.
La aprobación del matrimonio igualitario en Alemania, único gran país de Europa occidental (junto con Italia) que no reconoce este derecho, sigue siendo una carrera de obstáculos. Eso sí, este miércoles se ha dado un paso importante para, al menos, obligar al Gobierno de Merkel y sus socios del SPD a “retratarse” ante el pleno del Bundestag con una votación. Una oportunidad que no se esperaba hasta que llegara a la cámara baja el proyecto aprobado por el Bundesrat en septiembre del año pasado.
En los dos años que han transcurrido de la tercera legislatura con la canciller al frente, la oposición de verdes e Izquierda (Die Linke) veía como los miembros de la gran coalición bloqueaban sistemáticamente en la comisión parlamentaria correspondiente sus proposiciones de ley para abrir el matrimonio a las parejas del mismo sexo; la última vez, el pasado mes de diciembre. Con ello pretendían evitar que el asunto fuera debatido por el pleno de la cámara, donde a pesar de que los partidos de izquierda y favorables a la igualdad LGTB suman mayoría, los socialdemócratas ven dificultades por el acuerdo de gobierno con la formación de Merkel.
Un desenlace parecido era el que se esperaba en la sesión de este miércoles, pero la diputada de Los Verdes Renate Künast ha encontrado una salida en el reglamento del Bundestag. Según la cláusula a la que se ha remitido, el pleno de la cámara deberá discutir todo asunto que no se haya tramitado en comisión en las diez semanas siguientes a su presentación. Ese es el caso de la iniciativa verde de matrimonio igualitario, por lo que los grupos de CDU/CSU y SPD no han tenido más remedio que acceder a que la proposición de ley se debata y vote por el conjunto del Bundestag.
No cabe hacerse muchas ilusiones, sin embargo: nada hace esperar que los socialdemócratas, en los que recae el peso de la decisión, vayan a cambiar de criterio y desmarcarse de sus ataduras con los democristianos. Y el partido de Merkel descartó dar un paso adelante en su posición contraria a los derechos LGTB en el congreso que celebró el pasado mes de diciembre.
General, Historia LGTB Alemania, Angela Merkel, Bundesrat, Bundestag, CDU, CSU, Die Grünen, Die Linke, Discriminación, Matrimonio, Renate Künast, SPD
La CDU de Merkel, opuesta al matrimonio igualitario, propone obligar a los inmigrantes a respetar los derechos LGTB
Sin miedo a la incoherencia: la CDU, partido de Angela Merkel, propone un contrato de integración para los extranjeros que quieran instalarse en Alemania en el que se comprometan a respetar la igualdad LGTB. La iniciativa se discutirá en el mismo foro en el que los democristianos defenderán la exclusión de las parejas del mismo sexo del matrimonio igualitario.
La convención federal (Bundesparteitag) de la CDU tendrá lugar los próximos días 14 y 15 de diciembre. La cita había despertado una cierta expectación por parte de la comunidad LGTB alemana después de que varios miembros del partido de la canciller mostraran su apoyo al matrimonio igualitario. Los socialdemócratas del SPD, socios de Gobierno de Merkel, alentaron esas expectativas al avanzar un posible cambio en la posición oficial de la CDU (por ahora contraria a la igualdad matrimonial) tras su foro político.
Pero las esperanzas de un cambio en la fuerza hegemónica de Alemania parecen difuminarse conforme se acerca la convención. Una de las tres ponencias aprobadas, con el título Fortalecer la unión – modelar el futuro de la sociedad civil, defiende la promoción del matrimonio como “el vínculo duradero entre hombre y mujer”. Una alusión que no deja lugar a dudas sobre la nula voluntad de avance de la CDU en este asunto. El documento también otorga a las uniones civiles una “calidad vinculante”, pero desde una institución de segunda clase en relación a la del matrimonio.
Aunque decepcionante, la posición del partido democristiano en este asunto no sorprende en especial. Pero sí han llamado la atención algunos aspectos de otra propuesta, consistente en introducir un contrato de integración para los ciudadanos que quieran instalarse en Alemania. Concretamente, la inclusión de una cláusula por la que los inmigrantes no solo se comprometan a respetar la igualdad entre hombres y mujeres sino entre las personas de diferente orientación sexual.
Las creencias religiosas no se podrán esgrimir como excusa para eximirse de este compromiso, según el documento de la CDU. El incumplimiento del contrato podría suponer desde la pérdida de prestaciones sociales hasta la revocación del permiso de residencia. Una firmeza en la exigencia del respeto a la igualdad LGTB que resulta sorprendente cuando proviene de una fuerza política que se niega sistemáticamente a otorgar esa igualdad a sus propios compatriotas.
Mientras tanto, las voces que dentro del partido se habían alzado hace unos meses en pro del matrimonio igualitario parecen haberse silenciado. Es el caso por ejemplo de la vicepresidenta del grupo parlamentario en el Bundestag, Nadine Schön, quien hace unos meses se había mostrado “favorable a una apertura del matrimonio para las parejas homosexuales”. También el líder de la CDU en el parlamento del Schleswig-Holstein, así como diputados democristianos de las cámaras regionales del Sarre y de Baja Sajonia, habían mostrado el mismo apoyo a la medida. Ninguno de ellos, sin embargo, ha podido o querido cambiar la posición mayoritaria de los democristianos.
Pero por mucho que la CDU continúe en el inmovilismo y el SPD no logre convencerle, no pasará mucho tiempo sin que el matrimonio igualitario vuelva a discutirse en el Bundestag: en septiembre, el Bundesrat aprobaba una proposición de ley en esa dirección. Se trata de la segunda vez en dos años que la cámara alta muestra su apoyo mayoritario a la medida, pero en esta ocasión, hay tiempo suficiente hasta las próximas elecciones para que la propuesta llegue a la cámara baja, donde la gran coalición tendrá que retratarse de nuevo. La gran coalición sí aprobó el mes pasado ampliar los derechos de las uniones civiles.
General, Homofobia/ Transfobia. Alemania, Angela Merkel, Bundesrat, Bundestag, CDU, Discriminación, Homofobia/Transfobia, Inmigración, Matrimonio, SPD, Uniones Civiles
Alemania: la “gran coalición” CDU-SPD amplía los derechos de las uniones civiles pero sigue rechazando el matrimonio igualitario
La cámara baja del Parlamento alemán aprobó el pasado jueves una nueva ley de ampliación de derechos de las parejas del mismo sexo en tres ámbitos concretos. La gran coalición de Gobierno entre democristianos y socialdemócratas rechazó, sin embargo, una propuesta que incluyera la adopción conjunta y dos mociones de apoyo al matrimonio igualitario presentadas por la oposición.
Lo adelantábamos el pasado mes de mayo: presionado por el debate generado a raíz de la aprobación en referéndum del matrimonio igualitario en Irlanda, el SPD anunciaba entonces un proyecto de ley para equiparar los derechos de las parejas casadas con los de las uniones civiles en una serie de disposiciones legales. Un procedimiento de “parcheado” al que ya nos tienen acostumbrados y que la oposición tacha de incompleto y chapucero, pero que parece ser el único con el que los democristianos transigen.
La nueva ley, aprobada el jueves en última lectura con los votos de la CDU/CSU y SPD, contempla la modificación de unas doce regulaciones que afectan a las causas civiles, las ejecuciones judiciales y el derecho de arrendamiento. Los partidos gobernantes, no obstante, votaron en contra de una propuesta de Los Verdes (Die Grünen) para conseguir una equiparación más completa de las uniones civiles y los matrimonios (que incluyera por ejemplo la adopción conjunta). También rechazaron sendas mociones de Los Verdes y La Izquierda (Die Linke) de apoyo al matrimonio igualitario.
Durante el debate parlamentario se escucharon en el Bundestag argumentos contra la apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo que fueron superados hace tiempo en la gran mayoría de los países de Europa occidental. Así, la diputada de la CDU Sabine Sütterlin-Waack volvió a insistir en que la medida requeriría una reforma constitucional; la ley fundamental alemana establece simplemente la “protección especial del matrimonio y la familia”. Los socialcristianos bávaros de la CSU viajaron más atrás aún en el pasado al reivindicar la familia tradicional como “origen de la vida” para oponerse a la igualdad LGTB.
Los socialdemócratas continúan en la indefinición
La posición más comprometida es sin duda la de los socialdemócratas del SPD, partidarios en teoría del matrimonio igualitario pero incapaces de superar sus ataduras con la formación de Merkel y apoyar decididamente en el Parlamento esa postura. Sus portavoces en el Bundestag intentaron de nuevo desviar la responsabilidad hacia la CDU/CSU e incluso llegaron a expresar el deseo (que suena casi cínico…) de que la próxima vez que se debata sobre la igualdad matrimonial en la cámara sea para su aprobación definitiva.
Precisamente contra el partido del vicecanciller Sigmar Gabriel se dirigieron las críticas más airadas de la oposición. El portavoz verde Volker Beck calificó de “disparate” y propio “de los años cincuenta” apelar a la Constitución alemana para rechazar los derechos LGTB. Desde La Izquierda también tacharon de “vergonzoso” el seguidismo socialdemócrata de los planteamientos discriminatorios de la CDU/CSU.
En cualquier caso, no pasará mucho tiempo sin que el tema vuelva a discutirse en el Bundestag: hace menos de un mes, el Bundesrat aprobaba una proposición de ley de matrimonio igualitario. Se trata de la segunda vez en dos años que la cámara alta muestra su apoyo mayoritario a la medida, pero en esta ocasión, hay tiempo suficiente hasta las próximas elecciones para que la propuesta llegue a la cámara baja, donde la gran coalición tendrá que retratarse de nuevo.
General, Homofobia/ Transfobia. Adopción, Alemania, Angela Merkel, Bundesrat, Bundestag, CDU, CSU, Die Grünen, Die Linke, Discriminación, Homofobia/Transfobia, Irlanda, Matrimonio, Sabine Sütterlin-Waack, Sigmar Gabriel, SPD, Volker Beck

References: artículo 3
 artículo 3
 artículo 3
 artículo 175
 artículo 6
 artículo 175