Source: http://elfestin.blogspot.com/2007/
Timestamp: 2017-06-26 00:19:18+00:00

Document:
el festín de la araña: 2007
La niña todavía no ha cumplido 4 años. Va por primera vez a la escuela, un centro público. Ha pasado dos años en guardería y su nivel de desarrollo y sociabilidad es perfectamente normal. Así que, a pesar de que, por edad es de las más pequeñas de su clase, y eso en etapa preescolar se nota mucho, se integra sin problemas en el grupo. A la semana o así de empezar el curso, el padre recibe una llamada de la profesora. Que ha comprobado que en la matrícula alguien ha marcado con una x la casilla que dice alternativa a la asignatura de Religión y Moral Católicas, y quería comprobar si no había sido un error, porque se trata del único caso de la clase. El padre le responde que no, que la casilla la marcó él y que no se trata de un error. La profesora le explica entonces que al ser un caso único el colegio no puede ofrecer una alternativa y que la única solución es que la niña pase la hora de religión en otra aula, lo cual ella piensa que no es lo mejor para una niña tan pequeña. El padre está de acuerdo en que no parece lo más adecuado y queda en acercarse al Centro para hablar con el Director.El Director le repite más o menos lo que ya sabe, añadiendo que nunca se ha dado el caso de que a esas edades haya niños suficientes cuyos padres rechacen la religión (algunos Testigos de Jehová, pero nunca a la vez) como para plantearse organizar el Centro de otra forma. El padre le pregunta entonces, muy sorprendido, que en ese caso, por qué ofrecen la alternativa. El Director alude a obligaciones legales y a que, en el fondo, la alternativa existe: si él no quiere que su hija estudie religión se le ofrece la posibilidad de mandarla esa hora a otra clase. El padre empieza a ponerse serio y le dice que esa es una alternativa falaz, que la opción que se le ofrece es mucho peor que aceptar la que se presenta como "no obligatoria", salvo que uno sea un fundamentalista y escoja el sufrimiento de su hijo al seguimiento puro y fiel de sus convicciones, y que es inaudito que en un estado de derecho y aconfesional se pueda plantear esa disyuntiva. Dándose cuenta de que pierde el tiempo y que poco más le queda por decir y escuchar, el padre se marcha y se dirige a hablar con la profesora, quien le da por completo la razón, pero insiste en que ella piensa que es mejor que la niña se quede en clase, que ella se la llevaría a la sala de profesores y la atendería, pero que a esa hora tiene otra tarea encomendada en el Centro, y que al fin y al cabo a esas edades en la clase de religión sólo se dan valores, de forma muy amplia y general. El padre dice entonces que por qué no ponen la clase de religión a primera o a última hora y él lleva a su hija después o la recoge antes, y todos contentos. A la profesora le parece una buena solución, pero que debe plantearla al Jefe de Estudios.El Jefe de Estudios da un respingo en la silla cuando el padre le plantea el problema. Que teme que no será posible, primero porque los horarios ya están hechos y tener en cuenta esa casuística obligaría a rehacerlo todo, con lo que el perjuicio sería mayor; y segundo, porque la hora de religión está considerada como lectiva, por lo que ningún alumno puede abandonar el centro mientras se imparte. El padre le explica que a él le parece todo eso muy bien, pero que la ley también dispone una alternativa a la religión, y la que le ofrece el Centro no es viable, por lo que en el fondo es inexistente. El Jefe de Estudios se encoge de hombros, y le dice que él no puede hacer otra cosa y que si quiere, que vaya a hablar con el Inspector de zona, pero que él piensa que será para nada, porque otros años ha habido casos parecidos (pocos, pero los ha habido) y ha sido para nada. El padre le dice que si él ya sabe que es para nada, que para qué lo manda, si para quedarse tranquilo y lavar su conciencia. Como piensa que lo del Inspector puede ir para largo, el padre vuelve a hablar con la profesora para decirle que acepta que la niña dé la clase de Religión y Moral Católicas, pero que seguirá buscando alguna alternativa aceptable para sacarla en cuanto pueda.Contra pronóstico, el Inspector de zona lo recibe rápido. Se hace cargo del problema, pero afirma que la organización de la alternativa a la religión es un asunto interno de los centros, y habiendo sólo un niño en un aula es muy difícil ofrecer alguna solución diferente, que entiende que la niña es muy pequeña, pero que la alternativa que se le ofrece es lógica, y los niños se acostumbran pronto y no suelen tener problemas. El padre le responde que no es eso lo que dice su profesora, una experiencia de 35 años con niños pequeños, que lo sabrá mejor que nadie. Ante el planteamiento de las otras alternativas, el Inspector se convierte en una especie de muro absorbente. Imposibilidad legal. Así que los padres se aguantan y la niña recibe su ración semanal de valores y moral católicos.Al curso siguiente la niña va a cumplir 5 años. La madre es esta vez la que habla con la profesora. La situación no ha cambiado, que a esas edades sólo dan valores y que ella ve mejor que la niña siga en clase. Y sigue.La niña va a cumplir 6 años y ya está en 1º de Primaria. El padre se sorprendió de que en la matrícula ya no figurara la casillita con la alternativa a la Religión y Moral Católicas, pero a la semana de empezar el curso le llegó un papelito donde se le pedía que eligiera. Los padres lo hablan y deciden marcar la casillita con la "alternativa" y esperar a ver cuál es esta vez la respuesta del Centro. Lo llama la profesora (que es la misma que en Preescolar: está a punto de jubilarse y está tan feliz con ese grupo que ella ha pedido que la dejen hasta que terminen el primer ciclo de Primaria; todos contentos, porque es una maestra excelente), que lo mismo que el otro año, que la niña ya es un poco mayorcita y a lo mejor ya no le afecta tanto, pero que ella sigue pensando que en principio no es bueno sacarla de su clase, que ella hará lo posible por atenderla en el caso de que decidan eso, pero que ni siquiera es seguro que vaya siempre a la misma clase, que dependerá de cada momento. Los padres parecen resignados, que está bien, que le den su ración de doctrina semanal, pero que ellos no piensan comprarle ningún libro. La catequista lo soluciona con fotocopias, invento del demonio. A esta altura de la vida, los valores han adquirido un perfil inquietante, y la niña llega algunos días a casa con ideas un tanto raras, hasta tal punto que en una reunión de padres, algunas madres se quejan de las cosas que llegan diciendo sus hijos, no sé qué de muertos andantes, de palomas-mechero y de angelitos con espada, y muchos aseguran que el año que viene los sacan de religión. Los padres recuerdan entonces el caso de la hija de unos amigos, que necesitó hasta tratamiento psicológico para superar la fobia a dormir con la luz apagada, pues cuando ella se quedaba sola entraba en su cuarto "un hombre con alas". Así que los padres hablan a menudo con la niña y le piden que no haga caso de lo que le diga la seño de religión, que son como los cuentos que por la noche lee con su madre...Pronto la niña tendrá 7 años. Ya ha empezado el curso, y los padres reciben otra vez el papelito con la disyuntiva. Marcan alternativa. La profesora esta vez no llama. Se sorprenden, pero es la niña la que les dice que en clase de religión la seño se la ha llevado a la sala de profesores y ha estado leyendo. ¿Algún niño más? No, sola. Valentía la de los padres, sí, señor. Pero lo importante es que parece que la niña se lo ha tomado bien. Sólo lo parece. A la segunda vez ya no le hace tanta gracia, a la tercera repite una y otra vez que ella quiere estar con sus compañeros. Los padres se lo piensan. Le explican que cuando ella lee un cuento, sabe que es un cuento, que es una fantasía, algo que no ocurre en la realidad, pero que en clase de religión lo que quieren es que ella crea que algunos cuentos, los cuentos de la religión son la realidad, y no sólo eso, sino que le piden que ella tiene que comportarse y ser como los protagonistas de esos cuentos, y que eso no está bien. No están seguros de que la niña lo entienda y esperan unos días más a ver qué dice y cómo reacciona. Eso sí, el libro de religión tiene este año su nombre, que se lo ha regalado la Junta de Andalucía. Continuará...[Este relato está basado en hechos reales, ocurridos en un lugar de Andalucía entre los años 2004 y 2007. Los nombres han sido omitidos para garantizar la confidencialidad de los afectados]La oferta obligatoria de Religión y Moral Católicas en los centros públicos españoles se asienta en los cinco Acuerdos (esto es, el Concordato) firmados entre España y el Vaticano el 3 de enero de 1979, o lo que es lo mismo, menos de un mes después de la aprobación en referéndum de la Constitución del 78, siete días justos después de su promulgación, por lo que es evidente que fueron negociados e incluso redactados antes de la aprobación y promulgación de la Carta Magna. El Concordato no hace otra cosa que reafirmar los ancestrales privilegios de la Iglesia Católica en España. Para que no hubiera problemas de encaje legal, se había dejado además convenientemente abierta una puerta en forma de artículo de la propia Constitución, el 16.3, de redacción premeditadamente alambicada y ambigua, pero que consagra en la práctica la hegemonía de la Iglesia Católica en el país, y unos privilegios que deberían resultar inaceptables para un Estado supuestamente aconfesional, luego laico, que es lo mismo. La catequesis en los colegios financiada con dinero público es una muestra bien visible de esos privilegios. Han pasado casi 30 años desde entonces y gobiernos presididos por Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero no han hecho nada por cambiar una coma de aquel artículo y aquellos acuerdos inaceptables para cualquier estado soberano que se precie del valor de su soberanía. ¿Para cuándo toca?
A T., con cariño.Desde esta semana, LR Music distribuye en España el último documental realizado sobre Florence Foster-Jenkins, la reina de mis noches.
Los historiadores saben bien que a la hora de enjuiciar hechos del pasado hay que poner especial cuidado en no proyectar sobre ellos acontecimientos posteriores, que pueden ayudar a conformar una perspectiva global sobre el asunto del que se trate, pero que nublará indefectiblemente nuestros juicios sobre las actitudes y las acciones de quienes fueron protagonistas de dichos acontecimientos. O dicho de otro modo, y con un ejemplo, hoy podemos afirmar que Chamberlain actuó con una extraordinaria ingenuidad y una notoria falta de perspicacia política ante Hitler, pero no podemos decir que lo hiciera conociendo que los alemanes iban a bombardear Londres. A veces no resulta fácil despojarse de los prejuicios que ocasiona el conocer las consecuencias de determinados comportamientos, pero si queremos entender en profundidad por qué las personas actúan de determinada forma es necesario hacer ese esfuerzo. Es como cuando tú estás embobado escuchando el último Mozart de los Friburgo y viene el aguafiestas de turno a decirte que eso de la autenticidad es mentira, que tú no puedes oír a Mozart como se lo escuchaba en su época porque tus oídos han pasado ya por Beethoven, Debussy y Iron Maiden, y te dan ganas de darle el digipack para que lo chupe un rato mientras le explicas que sí, que eso ya te lo sabes, pero que en cualquier caso vale la pena intentarlo y que es perfectamente posible recrear el estilo (lo dices enfatizando el re) y que si él no está de acuerdo que vaya y redacte un informe pidiendo que sustituyan las vidrieras de la catedral de León por faros halógenos, que dan más luz y seguro que salen más baratos que la restauración.No resulta fácil, ya lo sabemos, pero hay que esforzarse e intentarlo. En todo este asunto de las actas de Crawford, el periodista Ekáizer no se ha esforzado ni un poquito. Todo su relato, toda su interpretación se basa en mezclar hechos confirmados, opiniones discutibles e indicios voluntariosos pero indemostrados, sucedidos en distintos momentos de los largos meses que fueron de la resolución 1441 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, de 8 de noviembre de 2002, al inicio de la invasión de Iraq por Estados Unidos y sus aliados, el 20 de marzo de 2003, y proyectarlos sobre el papelito ese que ha sacado de la conversación mantenida entre Bush y Aznar el 20 de febrero de aquel último año. Ayer, Ernesto volvió a la carga y se dejó entrevistar por el mundo (no por el diario de Pedro J., no, escribo el mundo como metonimia de la gente que lo habita). Y es que a tanto creen haber llegado en su periodismo de investigación en El País, que su página web ofreció traducción simultánea en inglés del chat de míster Ekáizer con sus lectores, algo sobre lo que no conozco precedentes, una charla donde el periodista volvió a repetir lo ya conocido y a caer en los mismos errores de interpretación proyectiva.Y aclaro que yo no entro ahora en si la intervención en Iraq estaba justificada o no, si fue un acto legal o ilegal, legítimo o ilegítimo, razonable o irrazonable, prudente o imprudente, ni siquiera entro en si la guerra fue preparada con mentiras, si los argumentos empleados para justificarla eran falsos, si Aznar conocía esas supuestas mentiras o si su actitud fue de adulación y seguidismo hacia Bush o prudente y responsable. Sobre todo eso tengo obviamente mi opinión, pero no es de eso de lo que se está hablando. Lo que quiere decir Ekáizer, y con él los cientos de socialistas con carnet y blog que han inundado la red reproduciendo sus argumentos como psittaci eritaci (vulgo, papagayos), es que esas actas son "prueba de cargo" (la expresión literal es suya) que demuestran indefectiblemente que la guerra de Iraq estaba preparada de antemano y era por completo independiente de los argumentos usados para justificarla (básicamente, la posesión de armas de destrucción masiva y la consideración del régimen de Saddam como un riesgo en la región). Que nadie se lleve a engaño: este es el meollo de la cuestión, y a esto yo respondo que es radicalmente falso, que el documento en cuestión no prueba absolutamente nada de eso.Todo lo demás es retórica vacua e innecesaria. Si lo que pretende decirnos Ekáizer es que el papelito demuestra que EEUU estaba dispuesto a invadir Iraq aun sin tener una nueva resolución de la ONU, eso es por completo banal. Ya lo sabemos, porque la invasión se produjo sin la nueva resolución (cosa distinta sería dilucidar si la ambigüedad de la 1441 era paraguas legal suficiente, pero ese es otro tema), y ya lo sabíamos entonces (porque las intenciones de los EEUU eran públicas y estaban claras). Se trata de un hecho bien conocido, que no necesita papel alguno para apoyarse. Si lo que se quiere decir es que antes incluso del último informe de los inspectores previo a la intervención había planes militares para llevarla a cabo, todo resulta de una puerilidad que causa sonrojo. Es evidente que los EEUU no mandan a sus soldados a la otra parte del mundo sin planes militares. Todo el mundo sabía que los soldados estaban allí y que estaban por algo, que un ultimátum militar pesaba sobre el régimen de Saddam, que, obviamente, los militares americanos tenían sus planes de actuación y que los políticos hacían sus cálculos. Esas dos cosas quedan bien claras en la conversación entre Bush y Aznar, pero son por completo irrelevantes, no ofrecen nada que no se supiera ya, incluso son cosas superadas por los acontecimientos, por la misma realidad. Por eso digo que no es ahí donde radica el meollo de la cuestión. No. Lo que Ekáizer pretende decirle al mundo es que Bush invadía Iraq independientemente de las razones de seguridad esgrimidas, y que Aznar lo sabía. Y eso no se deduce del papel. Repito: yo no afirmo que no fuera realmente así, que Bush no estuviera mintiendo (también a Aznar ese día), lo que digo es que eso no se deduce de la lectura de las actas. Que en las palabras transcritas, la relación entre la invasión de Iraq y el incumplimiento del desarme exigido por la ONU a Saddam resulta no sólo clara e inequívoca, sino abrumadoramente explícita. Por ejemplo:Vemos la resolución redactada de manera que no contenga elementos obligatorios, que no mencione el uso de la fuerza, y que constate que Sadam Hussein ha sido incapaz de cumplir sus obligaciones. [Bush]Estamos pensando en una resolución tan simple como sea posible sin muchos detalles de cumplimiento que pudieran servir para que Sadam Hussein los utilizara como etapas y consiguientemente incumplirlas. [Rice]Sadam Husein no cambiará y seguirá jugando. [Bush]Sadam Hussein no se está desarmando. Le tenemos que coger ahora mismo. Hemos mostrado un grado increíble de paciencia hasta ahora. [Bush]Creemos que el contenido de la resolución debería entre otras cosas constatar que Sadam Hussein ha perdido su oportunidad. [Aznar]Sadam Husein no ha cooperado, no se ha desarmado, deberíamos hacer un resumen de sus incumplimientos y lanzar un mensaje más elaborado. [Bush]Nosotros no tenemos ningún texto. Solamente un criterio: que Sadam Hussein se desarme. No podemos permitir que Sadam Hussein alargue el tiempo hasta el verano. Al fin y al cabo ya ha tenido cuatro meses en esta última etapa y eso es tiempo más que suficiente para desarmarse. [Bush]Los iraquíes, entre tanto, intentarán explicar que van cumpliendo sus obligaciones. Ni es cierto ni será suficiente, aunque anuncien la destrucción de algunos misiles. [Rice]Países como México, Chile, Angola y Camerún deben saber que lo que está en juego es la seguridad de los EE UU. [Bush]Cuando entremos vamos a descubrir muchos más crímenes y le llevaremos al Tribunal Internacional de Justicia de La Haya. [Bush]Por eso es tan importante mantener la presión sobre él. Gaddafi nos dice indirectamente que eso es lo único que puede acabar con él. La única estrategia de Sadam Hussein es la de retrasar, retrasar y retrasar. [Bush]Nos ha correspondido hacer frente a una seria amenaza contra la paz. Me irrita muchísimo contemplar la insensibilidad de los europeos sobre los sufrimientos que Sadam Hussein inflige a los iraquíes. [Bush]Al final, la línea argumentativa y la estrategia de Ekáizer y sus seguidores queda admirablemente atrapada en esta pregunta que le planteó ayer uno de los concienciados pacifistas que habitan el ancho mundo: "¿Cree Usted que después de conocer las conversaciones de Aznar con BUSH y conociendo los antecedentes posteriores, debería intervenir la Justicia Internacional y Juzgarlos por criminales de guerra?". Los antecedentes posteriores. Ahí le duele.
ekáizer,

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