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Timestamp: 2019-08-18 19:00:28+00:00

Document:
Recurso No. 138
Félix E. Hurtado de Mendoza vs. Secretario General de la Organización de los Estados Americanos
EL TRIBUNAL ADMINISTRATIVO DE LA ORGANIZACION DE LOS ESTADOS AMERICANOS,
Integrado por Alejandro Tinoco, Presidente; Humberto García Ortiz, Vicepresidente; , John L.A. de Passalacqua, Juez,
Tiene a la vista para dictar sentencia el expediente que corresponde al recurso interpuesto por el señor Félix E. Hurtado de Mendoza en contra del Secretario General de la Organización de los Estados Americanos.
El recurrente estuvo representado por el señor Jorge Beruff y el Secretario General estuvo representado por el abogado William M. Berenson, de la Subsecretaría de Asuntos Jurídicos, todo de conformidad con lo dispuesto en el artículo 22 del Reglamento del Tribunal.
I. Con fecha 3 de abril de 1984 se presentó el abogado del señor Félix Hurtado de Mendoza a interponer contra el Secretario General el recurso que autoriza el Estatuto del Tribunal Administrativo con motivo de la decisión del Secretario General de no pagarle suma alguna en cumplimiento de la sentencia No. 64. Luego de haber cumplido con los requisitos relativos al status personal y oficial del recurrente, el abogado pasó a exponer los hechos y las razones que motivaron el recurso. A este respecto expresó, inter-alia:
Que participó como recurrente en el recurso interpuesto para que se ordenara al Secretario General el pago de su sueldo en paridad con Naciones Unidas, el cual dio lugar a la sentencia No. 64.
Que en cumplimiento de la sentencia No. 37 y de la resolución AG/RES. 499 de la Asamblea General, la Secretaría General le pagó $14.135,91, de lo que se dedujo $773.55 en concepto de contribución del recurrente al Fondo de Jubilaciones y Pensiones, por lo que la cantidad neta recibida fue de $13.362,36.
Que el nivel de ingreso del recurrente en diciembre de 1978, después de computado el pago autorizado por la resolución AG/RES. 499, fue de $5.261,00; que no obstante, durante los próximos 24 meses, entre enero de 1979 y diciembre de 1980, recibió un pago mensual inferior a dicha cantidad, diferencia que sumada asciende a $13.206,27, lo que constituye una reducción de su salario.
Que en el acuerdo suscrito por el Secretario General y el Presidente de la Asociación del Personal de la OEA el 10 de mayo de 1983, en el cual se incluyó la forma de pago en que se llevaría a cabo la resolución AG/RES. 632 y la sentencia No. 64, se expresa que el sueldo meta (el monto con el cual debe compararse el sueldo de la OEA para determinar la caída de sueldo), resulta de la escala de sueldos de las Naciones Unidas más los ajustes por lugar de destino efectivos en diciembre de 1978, menos, en el caso de profesionales en la escala con dependientes, $33.00 por concepto de subsidio por el primer dependiente.
Que el citado método de pago afectó los intereses del recurrente porque no incluyó en el mes meta, es decir, en diciembre de 1978, el salario correspondiente a la sentencia No. 37, ni el salario que se le pagó en diciembre de 1978.
Que el Presidente de la Asociación del Personal no expresa, en parte alguna del acuerdo, que haya actuado en nombre y representación de cada uno de los miembros del personal de la Secretaría General.
Que por memorando del 12 de mayo de 1983, el Director del Departamento de Recursos Humanos le comunicó que no recibiría nada en relación con la sentencia No. 64.
Que de acuerdo con los lineamientos del párrafo introductorio del Referendo sobre la Aplicación de un Nuevo Sistema de Sueldos y Emolumentos, llevado a cabo el 25 de mayo de 1983, el referendo no sometió a la consideración del personal el método de pago de la sentencia No. 64 estipulado en el acuerdo referido.
Que por memorando del 2 de junio de 1983, el Director del Departamento de Recursos Humanos le comunicó que de conformidad con el acuerdo, los beneficios que le correspondían según los párrafos 1, (a) y (b) de la resolución AG/RES.632 (XII-0/82), ascendían a $ 1.223.00
Que el recurrente no ha suscrito documento o finiquito alguno exonerando a la Secretaría General de todas las reclamaciones derivadas o relacionadas con el párrafo resolutivo No. 4 de la sentencia No. 64.
Que el Secretario General, al responder a la solicitud formulada por el recurrente al Comité Mixto de Asesoramiento para Casos de Reconsideración, modifica arbitrariamente el sentido de la sentencia No. 64, para dar a entender que la paridad con las Naciones Unidas fue la causa mayor del Tribunal Administrativo para ordenar el pago de las reducciones de salarios a partir de diciembre de 1978, lo cual, por otra parte, contradice la certificación del Tesorero de la Secretaría General sobre el concepto y la cantidad del pago que la Secretaría General efectuó al recurrente en cumplimiento de la sentencia No. 37.
Que en su informe final, el Comité Mixto de Asesoramiento para Casos de Reconsideración estuvo de acuerdo en que la sentencia No. 64 no hace referencia a la paridad con Naciones Unidas y que, por consiguiente, de acuerdo a la parte final del párrafo resolutivo 4 de la sentencia No. 64, el sueldo meta del recurrente debió calcularse sobre la base de lo que recibió el 31 de diciembre de 1980, más 1/31 (un treintaiunavo) de lo que percibió en virtud de la sentencia No. 37, para un total de $5.261,00 como "mes meta".
Que la sentencia No. 64 prevalece sobre cualquier medida administrativa que no interprete fielmente su cumplimiento, incluyendo el acuerdo suscrito entre el Secretario General y el Presidente de la Asociación del Personal, que no puede afectar a los funcionarios que no lo confirmaron con el finiquito.
Que la sentencia, al declarar que en los casos en que se hubiese producido una reducción de salarios el Secretario General está obligado a pagar a los recurrentes las diferencias de sueldo que percibieron en diciembre de 1978, después de computado el pago que autorizó la resolución AG/RES. 499 (X-0/80) y el sueldo que recibieron a partir del 1º de enero de 1979, no ordenó que el sueldo percibido en diciembre de 1978 se ajustara al de las Naciones Unidas, sino, por el contrario, resolvió que se tomase como base la clasificación y el nivel de ingresos de los recurrentes en 1978.
En concreto, el recurrente pidió:
Que se cumpla la sentencia No. 64 tomando como base el sueldo del recurrente en diciembre de 1978, o sea $5.261,00, y que se le pague la diferencia de sueldos que recibió entre el 1º de enero de 1979 y el 31 de diciembre de 1980, que arroja un monto de $13.206,27.
Que dicha suma se le pague a razón de 40% en efectivo y el 60% restante en licencia especial con sueldo.
Que la Secretaría General expida al momento del pago un documento de finiquito para la firma del recurrente, incluyendo en él la cantidad que la Secretaría General tiene retenida por concepto de ajuste de la diferencia en salario básico entre solteros y casados.
Que se le paguen costas.
II. En su contestación, el abogado del Secretario General expresó:
Que la diferencia fundamental entre el recurrente y la parte recurrida es el método para calcular el sueldo meta del primero en diciembre de 1978, pues mientras para el recurrente es el que resulta después de computado el pago autorizado por la resolución AG/RES. 499 (X-0/80), para el Secretario General es el que luego de dicho pago esté en paridad con el de las Naciones Unidas.
Que la alegación del recurrente es incongruente con lo declarado por él en el recurso que dio origen a la sentencia No. 64; con la finalidad de la resolución AG/RES. 499 de aumentar retroactivamente al nivel de paridad los sueldos de 1976-1978 de los miembros del personal; con la jurisprudencia del Tribunal sentada en sus sentencias Nos. 37 y 64; con las reglas de equidad contrarias al enriquecimiento indebido a expensas de tercero, y con el acuerdo suscrito entre el Secretario General y la Asociación del Personal que representó al recurrente.
Que debido a que el pago hecho al recurrente en diciembre de 1978 excede en demasía la paridad, sería ilógico aplicar parte alguna del pago que se le hizo conforme a la resolución AG/RES. 499 a su sueldo de diciembre.
Que el recurrente no sufrió reducción alguna de su sueldo debido a que, el que recibió en enero de 1978, no era inferior al recibido en los meses anteriores.
Que es ilógico agregar al sueldo recibido en diciembre de 1978, fracción alguna de la suma recibida en cumplimiento de la sentencia No. 37, ya que el sueldo de dicho mes excede al de paridad, que era el que las Naciones Unidas pagó en Ginebra en ese mes, careciendo de fundamento la alegación que hace el recurrente de que el salario recibido en diciembre de 1978 haya excedido de $4.805,00.
Que niega que el recurrente haya sufrido reducción alguna de sueldo entre enero de 1979 y diciembre de 1980.
Que los cálculos hechos por el recurrente en el párrafo (c) (6) del recurso carecen de valor alguno, además de que no toman en consideración las reducciones por ajustes por lugar de destino de las Naciones Unidas en el período de 24 meses a que él se refiere, reducciones que son legales y no disminuyen el salario básico, tal como lo ha señalado el Tribunal en la sentencia No. 38.
Que el método adoptado en el acuerdo suscrito entre el Secretario General y el Presidente de la Asociación del Personal, que adopta la regla de que los sueldos del personal en diciembre de 1978, después de computado el pago autorizado por la resolución AG/RES. 499, constituye paridad con las Naciones Unidas, es totalmente congruente con los derechos del recurrente conforme a la sentencia No. 37 y con el recurso que presentó y dio origen a la sentencia No. 64.
Que el acuerdo suscrito entre el Secretario General y el Presidente de la Asociación del Personal es vinculante para el recurrente, ya que todos los recurrentes cuyas acciones dieron origen a la sentencia No. 64 autorizaron a la Asociación, a su Comité y a su personero, para defender sus intereses en toda reclamación relativa al pago de sueldos y retribuciones en paridad con las Naciones Unidas al 1º de enero de 1979, lo que el recurrente autorizó por télex por encontrarse fuera de la Sede.
Que el método de pago de la sentencia No. 64 fue explicado a los miembros del personal en una serie de reuniones realizadas por la Asociación del Personal en mayo de 1983 y mediante circulares publicadas por el Departamento de Recursos Humanos y por la Asociación.
Que el informe del Comité Mixto de Asesoramiento para Casos de Reconsideración refleja una interpretación equivocada de la resolución AG/RES. 499 y de las sentencias Nos. 37 y 64.
Que con la finalidad de hacer los pagos autorizados por las resoluciones AG/RES. 499 y 500 antes de Navidad de 1980, la Secretaría General calculó la cantidad a pagarse a cada miembro del personal multiplicando el número de horas pagadas de conformidad con la Orden Ejecutiva 80-3, que no llegó a materializarse, por el valor por hora pagado en noviembre de 1980 y debido a que para la mayoría de los miembros del personal la suma recibida en dicho mes era superior a la percibida entre el 1º de junio de 1976 y el 31 de diciembre de 1978 a que se refieren dichas resoluciones, para ellos el pago constituyó una ganancia inesperada.
Que tales pagos habrían sido sustancialmente inferiores si la Secretaría General hubiera calculado el pago en proporción al monto de lo que el personal no hubiera recibido en cada uno de dichos meses.
Que la diferencia entre la paridad y los sueldos que el recurrente recibió entre el 1º de junio de 1976 y el 31 de diciembre de 1978 fue de $9.391,00; no obstante, el pago que recibió fue de $13.362,36, del que aproximadamente $3.971,00 constituyó una ganancia inesperada.
Que la ganancia inesperada fue doble, ya que además el pago incluyó los períodos de licencia y en proporción sustancialmente superior al pago que recibió en el referido período de 1976-1978.
Que en su sentencia No. 64 el Tribunal reconoció la obligación de pagar a los recurrentes, en los casos en que se hubiese producido una reducción de salarios como resultado de la revocación de la paridad según la resolución AG/RES. 383 y del pago autorizado según la resolución AG/RES. 499, que no es el caso del recurrente.
Que el pago del recurrente en diciembre de 1978 fue de $4.805, mientras que conforme a la paridad con las Naciones Unidas habría sido de $4.479.66, y por consiguiente no tiene derecho a reclamar nada por dicho mes.
Que las únicas reducciones en las cantidades totales percibidas por el recurrente entre julio y diciembre de 1979 obedecieron a los cambios en los factores de ajuste por lugar de destino autorizados de conformidad con la regla 103.2 del Reglamento de Personal.
Que, además, la sentencia No. 64 sólo obliga a pagar en concepto de reducción de sueldos "hasta la fecha en que . . . hubiese alcanzado el nivel del sueldo que percibió en diciembre de 1978", y por tal razón a él no se le pagó compensación alguna en concepto de reducción de sueldo.
Que el recurrente autorizó a la Asociación del Personal para que lo representara en el recurso que dio origen a la sentencia No. 64 y que tal representación no fue revocada con anterioridad a la negociación y suscripción del acuerdo firmado por el Presidente de la Asociación, siendo un principio general del mandato que el poder de representación es efectivo con relación a terceros mientras éstos no hayan sido notificados de su revocación, y al no haber sucedido tal cosa en el caso de autos, el recurrente ha quedado vinculado por las cláusulas del acuerdo.
Que al estudiarse los posibles métodos para determinar el sueldo meta, la Secretaría General eligió el de la paridad con ciertos ajustes.
Que el nivel salarial establecido para diciembre de 1978 por la sentencia No. 37 y la resolución AG/RES. 499 constituyó la paridad.
Que el pago autorizado de conformidad con la resolución AG/RES. 499 comprendió los sueldos relativos al período entre el 1º de junio de 1976 y el 31 de diciembre de 1978, a fin de nivelar retroactivamente los salarios con la paridad durante esos treinta y un meses, y que el pago hecho al recurrente por ese período, en un monto que excede a la paridad, necesariamente debe entenderse como una ganancia inesperada para él, no autorizada por dicha resolución.
Que al aceptar el pago conforme a la resolución AG/RES. 499, el recurrente reconoció que la OEA había cumplido plenamente la sentencia No. 37 por concepto del pago a que se refiere la mencionada resolución, y como la sentencia No. 37 reconocía su derecho a una retribución en paridad con las Naciones Unidas y el propósito de la resolución AG/RES. 499 fue cumplir dicha sentencia, es ilógico concluir que el pago que se le hizo en diciembre de 1978 no fuera el de paridad, después de computado el pago autorizado por dicha resolución.
Que en la sentencia No. 64, el Tribunal reconoció que la política de paridad con las Naciones Unidas se aplicó hasta el 31 de diciembre de 1978, por lo cual resultaría incongruente asumir que el sueldo meta para un miembro del personal haya sido, en diciembre de 1978, superior o inferior que la paridad.
Que en el caso de autos al recurrente se le pagó, por error, un ajuste por lugar de destino en Ginebra más alto que el pagado por Naciones Unidas en ese mes, de $327,00 sobre la paridad.
Que el error de la Secretaría General consistió en haber omitido reducir oportunamente el factor de ajuste por lugar de destino según la regla 103.2 del Reglamento de Personal, para adaptarlo a la reducción hecha por Naciones Unidas para Ginebra en 1978.
Que como la suma de $327,00 fue pagada por error, conforme a los principios generales de derecho y a la equidad, cabe el derecho de repetición por parte de quien la pagó.
Que aunque la Secretaría General no ha repetido por el pago de dicha suma, el recurrente no puede considerarla como parte de su legítimo sueldo de diciembre de 1978.
Que los recurrentes cuyos recursos originaron la sentencia No. 64, entre los cuales se encuentra el señor Hurtado de Mendoza, en sus respectivos recursos expresamente reconocieron que el pago que habían recibido estaba en paridad con las Naciones Unidas, por lo cual es impropio que ahora sostengan lo contrario.
Que de permitirse a los miembros de personal incluir el monto de esa ganancia inesperada en su sueldo básico, lo cual inflaría el sueldo por encima de la paridad de diciembre de 1978, se les estaría concediendo una segunda ganancia inesperada, sin que la intención de la sentencia No. 64 haya sido la de producir tales enriquecimientos indebidos.
Que el acuerdo suscrito entre la Asociación del Personal y la Secretaría General constituye una novación de las relaciones de trabajo entre ésta y su personal, y el Tribunal ha sostenido que en los casos de novación, los miembros del personal no pueden aceptar algunos de los beneficios y rechazar otros.
En concreto, el abogado del Secretario General pide que se declare sin lugar el recurso, que el recurrente devuelva las sumas que indebidamente le fueron pagadas por error y que se le impongan las costas causadas.
III. En sus observaciones a la contestación, el abogado del recurrente manifestó lo siguiente:
Que la sentencia No. 64 en forma alguna ordenó que se utilizara la paridad con las Naciones Unidas para pagar las reducciones de salarios, puesto que el origen del párrafo resolutivo No. 4 de dicha sentencia residió en el principio de derecho del trabajo según el cual, normalmente, ni siquiera la voluntad de las partes es suficiente para modificar el contrato hasta el punto de reducir el salario de los trabajadores, y por tal circunstancia, el salario meta del recurrente debe consistir en el sueldo que recibió en diciembre de 1978, después de computado el pago que autorizó la resolución AG/RES. 499, y que si la sentencia No. 64 hubiese querido utilizar como mes meta el salario de las Naciones Unidas en diciembre de 1978, lo habría manifestado expresamente, por lo que, obviamente, la sentencia no quiso asimilarse a la paridad con las Naciones Unidas.
Que en la OEA los factores de ajuste por lugar de destino comprenden dos partidas, una que corresponde al propio ajuste por lugar de destino y la otra, que equivale al pago compensatorio por pérdida en la tasa de cambio o sea una depreciación del dólar respecto al franco suizo. Que al principio, tales pagos compensatorios no se reflejaban en las cifras de ajuste por lugar de destino de los cheques mensuales, pero que en diciembre de 1978 ambas partidas aparecieron definitivamente en el factor de ajuste por lugar de destino, razón por la cual éste resulta muy alto en diciembre de 1978.
Que el recurrente no estuvo representado por el Presidente de la Asociación del Personal en el acuerdo que éste suscribió con el Secretario General, puesto que los poderes para pleito se circunscriben a la litis y cualquier facultad que amplíe los actos de representación del mandatario debe expresarse taxativamente, y por eso, el Presidente de la Asociación, cuando firmó el acuerdo, no pudo expresar que actuaba en nombre y representación de los recurrentes de la sentencia No. 64.
IV. En sus comentarios a las observaciones, el abogado del Secretario General expresó:
Que el Secretario General nunca ha negado que el pago conforme a la resolución AG/RES. 499 sea considerado para efectos de determinar los derechos del recurrente según la sentencia No. 64, pues de lo que más bien se trata es de determinar la forma en que se debe computar.
Que el recurrente colige que la intención del Tribunal fue la de que la cantidad se prorrateara en el período comprendido entre junio de 1976 y diciembre de 1978, lo cual no encuentra asidero alguno en la sentencia No. 64, mientras que para el Secretario General el sueldo del recurrente en diciembre de 1978, luego de calculada la suma pagada conforme a la resolución AG/RES. 499, constituye paridad con las Naciones Unidas, ya que, como el Tribunal lo declaró en la sentencia No. 64, la paridad constituía la política salarial de la Secretaría General en esa fecha y el propósito del pago hecho conforme a la mencionada resolución fue el de colocar los sueldos del personal en paridad con los de las Naciones Unidas.
Que si un miembro del personal recibió un sueldo igual o superior al de paridad en diciembre de 1978, sería ilógico y carente de equidad que se computara en todo o en parte lo pagado conforme a la resolución AG/RES. 499 para aumentar su sueldo por encima del nivel legal de paridad.
Que en su recurso que dio origen a la sentencia No. 64, el recurrente manifestó que su sueldo de diciembre de 1978 era igual al de paridad como resultado de la resolución AG/RES. 499, contradiciendo la alegación que hace en el presente recurso de que dicho sueldo era superior a la paridad y que tal incongruencia, de conformidad con la doctrina de los actos propios, le obliga a reconocer que su sueldo de diciembre de 1978, como resultado de la mencionada resolución, es el de paridad.
V. Una vez señalada por el Presidente la fecha de iniciación del vigesimoquinto período de sesiones se tomaron las disposiciones pertinentes y el Tribunal quedó integrado por Alejandro Tinoco, Presidente, Humberto García Ortiz, Vicepresidente y John L.A. de Passalacqua.
El Tribunal se reunió oportunamente, deliberó sobre el caso sub-judice y decidió, de conformidad con los artículos 17 y 18 inciso 3 del Reglamento, la recepción de la prueba testimonial ofrecida y la celebración del debate oral solicitado en su oportunidad por las partes, señalando la correspondiente audiencia para el 9 de abril de 1985, a las 10:00 a.m.
A la hora y en el día señalado se recibió la prueba testimonial y se llevó a cabo el debate oral correspondiente, según consta en autos. Una vez concluido el debate oral, el Tribunal resolvió que no era del caso recabar nuevas pruebas y, de acuerdo con el artículo 27 de su Reglamento, designó ponente para redactar el proyecto de sentencia correspondiente.
Después del examen de lo actuado, el Tribunal pasó a
I. Competencia del Tribunal
De acuerdo con el artículo 2 de su Estatuto, el Tribunal tiene competencia para conocer de los casos en que los miembros del personal de la Secretaría General aleguen incumplimiento de las condiciones establecidas en sus respectivos nombramientos o contratos o infracción de las Normas Generales y demás disposiciones aplicables. El Tribunal estima que es competente para conocer del presente recurso con fundamento en lo que dispone el artículo II de su Estatuto, en virtud de que se alega la afectación concreta de las condiciones establecidas en el contrato de trabajo del recurrente.
II. Cuestión planteada
El punto controvertido planteado en este recurso estriba en que según un acuerdo suscrito por el Secretario General, se incluyó la forma de pago mediante la cual se cancelarían los derechos establecidos en la resolución AG/RES. 632, que fue una consecuencia de la sentencia No. 64 dictada por este Tribunal. En el acuerdo referido se expresa que debía establecerse el llamado sueldo "meta" y que este debía resultar de la escala de sueldos de las Naciones Unidas, más los ajustes por lugar de destino. El recurrente alega que este método de pago afecta sus intereses porque en el mes de diciembre de 1978, que constituye el mes meta, no quedó incluido el salario que corresponde a la sentencia No. 37 o el salario que se hubiere pagado para esa fecha de acuerdo con la misma.
La Secretaría General, por su parte, alega su inconformidad con el método empleado por el recurrente para calcular el sueldo meta del 1º de diciembre de 1978, ya que de acuerdo con la interpretación del Secretario General, el sueldo meta es aquel que queda establecido mediante el pago autorizado por la resolución AG/RES. 490, cuando este pago se encuentre en paridad con el de las Naciones Unidas. El recurrente afirma que el método de pago acordado en mayo de 1983 entre el Secretario General y el Presidente de la Asociación del Personal de la Organización de los Estados Americanos, con objeto de dar forma al pago acordado mediante la resolución AG/RES. 632 y la sentencia No. 64, se fijó conforme a la escala de sueldos de las Naciones Unidas, adicionándole los ajustes por lugar de destino efectivos para diciembre de 1978, y que este método de pago afecta sus intereses porque no incluye en el denominado mes meta (que era diciembre de 1978), lo que se le pagó de acuerdo con la sentencia No. 37, más el salario que recibió en diciembre de 1978. El Tribunal encuentra procedente la alegación de la Secretaría General de que existe una evidente contradicción entre los argumentos presentados por los recurrentes que dieron origen a la sentencia No. 64, entre los cuales se encontraba el recurrente y aquello que es alegado por el recurrente en el presente recurso.
El Tribunal encuentra asimismo procedente la alegación del Secretario General relacionada con el cálculo del sueldo meta para el 1º de diciembre de 1978, ya que el concepto de la paridad es lo fundamental en el espíritu de la decisión de la sentencia No. 64.
El Tribunal estima, por lo demás, que si bien es verdad que la representación acordada al Presidente de la Asociación del Personal fue fundamentalmente una representación judicial en el recurso que produjo la sentencia No. 64, sin embargo, ha quedado suficientemente demostrado en autos y así expresamente lo declara este Tribunal, que los recurrentes en aquella causa dieron autorización a la Asociación del Personal para la defensa de sus intereses en las reclamaciones que se refirieran al pago de sueldos y retribuciones en paridad con las Naciones Unidas al 1º de enero de 1979.
Debe considerarse, especialmente, que la discusión de esa eventual transacción entre el Secretario General y los recurrentes de la sentencia No. 64 se llevó a cabo de una forma tal que era de conocimiento de todo el personal de la Organización de los Estados Americanos y que, sin embargo, el recurrente en ninguna forma manifestó oposición alguna a la representación que de sus intereses estaba realizando la Asociación del Personal, hasta tal punto que esas discusiones constituyeron objeto de circulares que fueron dadas a conocer por el Departamento de Recursos Humanos e igualmente por la Asociación del Personal.
Este Tribunal considera válido el argumento de la Secretaría General de que no se produjo reducción de salario alguno, puesto que lo recibido por el recurrente fue, incluso, ligeramente superior a aquello que le hubiera correspondido en estricta aplicación del principio de la paridad con los sueldos de las Naciones Unidas. El pago recibido por el recurrente en diciembre de 1978, constituyó la retribución que en paridad con las Naciones Unidas se adaptaba a la resolución AG/RES. 499, en cumplimiento de la sentencia No. 37 emanada de este Tribunal y esto fue expresamente reconocido por los recurrentes en el recurso que dio origen a la sentencia No. 64 entre los cuales, como se dijo, estaba el señor Hurtado de Mendoza.
Por las consideraciones antes expuestas y con fundamento en los artículos 2 y 7 de su Estatuto, el Tribunal, por unanimidad de votos,
1. Declarar sin lugar la solicitud del recurrente en el sentido que se le pague una cantidad de US$13.206,27 por concepto de la alegada diferencia entre el sueldo recibido entre el 1º de enero de 1979, y el 31 de diciembre de 1980.
2. Se exime al recurrente del pago de las costas, porque a juicio de éste Tribunal, de conformidad con lo establecido por el Comité Mixto de Asesoramiento para Casos de Reconsideración, el recurrente tuvo razones para litigar.
Washington, D.C., 19 de abril de 1985
Alejandro Tinoco / Presidente
Humberto García Ortiz / Vicepresidente
John L.A. de Passalacqua / Juez
Martha Braga / Secretario
OEA/Ser. R
TRIBAD/269

References: artículo 22
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 artículo 27
 artículo 2
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