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Timestamp: 2017-11-21 21:00:07+00:00

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Mujer, Paz y Seguridad - cases_01
Las operaciones de paz en el mundo, un análisis detallado sobre algunas operaciones de paz en curso a lo largo del globo.
República Democrática del Congo: el contexto
La sombra de la violencia.
Mandato, historia y resoluciones
​ Durante su historia turbulenta como Estado independiente, la República Democrática del Congo siempre mantuvo un vínculo con las Naciones Unidas. En 1960, la independencia concedida al Congo fue inmediatamente cuestionada por tensiones internas en relación a la unidad del país, que condujeron al despliegue de la primera misión de la ONU en el país: ONUC (1960-1964), con tropas argentinas y brasileñas, entre otras. El Congo atravesó un periodo agitado durante este mandato: el asesinato del Primer Ministro Patrice Lumumba, y la trágica muerte del Secretario General de la ONU Dag Hammarskjöld, que murió en un accidente cuando estaba volando a la provincia de Katanga para participar en negociaciones de paz.
La dictadura de Mobutu que luego se impuso por los treinta años siguientes (1965-1997) no dejó espacio alguno para la presencia de la ONU, hasta la rebelión de 1996, liderada por Laurent Désiré Kabila contra el ejército del Presidente Mobutu Sese Seko. Las fuerzas de Kabila tomaron la capital, Kinshasa, en 1997, con el apoyo de Uganda y Ruanda, este último con las secuelas del genocidio de 1994, alrededor de 1,2 millones de Hutus Ruanda – incluyendo aquellos que habían formado parte del genocidio – se habían exiliado a la regiones vecinas de Kivu en el Congo oriental. En estas mismas regiones de Kivu, en 1998 comenzó una rebelión contra el gobierno de Kabila. Angola, Chad, Namibia y Zimbawe prometieron al Presidente Kabila apoyo militar, pero los rebeldes permanecían asentados en las regiones orientales, también apoyados por Ruanda y Uganda. La ONU volvió a la escena, haciendo un pedido para el cese del fuego mediante los Acuerdos de Paz de Lusaka en 1999 y el establecimiento, primero en julio, de un pequeño despliegue de 90 militares y civiles, y luego definitivamente el 30 de noviembre del mismo año, con la Resolución del Consejo de Seguridad 1279, de la Misión de Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC).
Inicialmente, la MONUC tenía la misión de observar el cese del fuego y el desmantelamiento de las fuerzas. Pero luego, en junio de 2000, debido a la continuidad de las hostilidades, el Consejo de Seguridad inició una serie de resoluciones que extendieron el mandato de MONUC para la supervisión de le implementación del Acuerdo de Cese del Fuego y le asignó múltiples tareas relacionadas, tales como el fortalecimiento de la contribución de personal militar, el establecimiento de un componente policial y el desarrollo de departamentos civiles. Operando en todo el territorio, la MONUC enfrentó importantes desafíos en los años siguientes a su establecimiento: colaboración para sostener y desarrollar la transición hacia un proceso electoral; la reforma del sector de la seguridad; la persistencia de grupos armados; y las infraestructuras y el sistema institucional prácticamente destruidos. Los grupos armados tenían decenas de miles de adherentes; su dispersión y multiplicación debería ser abordada tanto militar como políticamente, con complicaciones serias ya que muchos de esos grupos operaban desde el exterior, con un tamaño estimado de 17.500 combatientes en 2002. Mientras tanto, los grupos nacionales respondían a diferentes sectores e ideas, usualmente persiguiendo motivaciones locales y el objetivo de la mera subsistencia.
Las primeras elecciones libres y justas en 46 años se realizaron el 30 de julio de 2006, donde fue electo el Presidente Joseph Kabila (hijo del difunto Laurent Désiré Kabila, asesinado en 2001). El proceso electoral en su totalidad representó una de las elecciones más complejas que Naciones Unidas alguna vez tuvo que ayudar a organizar. Aunque el método de resolver las cuestiones políticas mediante conflictos armados disminuyó en intensidad, no terminó, y tampoco el involucramiento de países vecinos en la compleja situación de seguridad regional.
Luego de las elecciones, la MONUC permaneció: la combinación del conflicto armado con fuerzas armadas insuficientemente formadas significó que las Naciones Unidas eran esenciales para proveer seguridad al país, y su intento de resolver los conflictos continuos en varias provincias del Congo, mientras seguían implementando múltiples tareas políticas, legales y de empoderamiento tal como lo establecía el mandato de las resoluciones del Consejo de Seguridad.
En los años siguientes, el progreso alcanzado en materia desmovilización y semi-estabilización del país condujo a Naciones Unidas a diseñar la fase de transición hacia el trabajo de una misión de paz; el 1° de julio de 2010, el Consejo de Seguridad, mediante su resolución 1925 , renombró MONUC como la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUSCO), reflejando la nueva fase alcanzada en el país. En realidad, la decisión de focalizarse en la estabilización respondía también a los deseos del gobierno congolés que, por razones domésticas, prefería una presencia internacional menor en el país
La transición de MONUC a MONUSCO consistió también en autorizar a la nueva misión a usar todos los medios necesarios para llevar a cabo su mandato relacionado, entre otras cosas, a la protección de civiles, personal humanitario y defensores de los derechos humanos bajo la inminente amenaza de la violencia física y para apoyar al gobierno del Congo en sus esfuerzos de estabilización y consolidación de la paz. El Consejo decidió que la MONUSCO debería comprender, además de los componentes civiles, judiciales y de corrección adecuados, un personal máximo de 19.815 de personal militar, 760 observadores militares, 391 policías y 1.050 miembros de unidades de policía constituidas. El mandato de MONUSCO se detalló más profundamente en la resolucon 2053 aprobada por el Consejo de Seguridad el 27 de junio de 2012.
Si bien la situación se estabilizó en muchas regiones, la parte oriental del Congo permaneció plagada de olas de conflictos recurrentes, crisis humanitarias crónicas y serias violaciones a los derechos humanos, incluyendo violencia sexual y de género. La presencia continua de grupos armados congoleses y extranjeros que se aprovechaban de los vacíos de poder y seguridad en la parte oriental del país; la falta de autoridad; la explotación ilegal de los recursos y la interferencia de los países vecinos; la impunidad omnipresente; los conflictos de tierras; y la débil capacidad del ejército y la policía nacional para proteger efectivamente a los civiles y al territorio nacional y garantizar la ley y el orden, cuando no cometían ellos mismo violaciones a los derechos humanos contra su propia población civil, fueron elementos que contribuyeron a la persistencia de ciclo de violencia, que devinieron particularmente serios en 2012. Con el fin de abordar las causas de raíz del conflicto y asegurar la paz duradera en el país y en la región, el 24 de febrero de 2013, en Addis Ababa, Etiopía, se firmó el Marco de cooperación, paz y seguridad para la República Democrática del Congo y la región por representantes de 11 países de la región, los presidentes de la Unión Africana, la Conferencia Internacional de la Región de los Grandes Lagos, la Comunidad para el Desarrollo de África del Sur y el Secretario General de Naciones Unidas. Apoyando este acuerdo marco, el 28 de marzo de 2013 el Consejo de Seguridad decidió unánimemente crear, mediante su resolución 2098, una “Brigada de Intervención” especializada, por un periodo inicial de un año y dentro del tope de tropas de 19.815 autorizadas para la MONUSCO. Consistiría en tres batallones de infantería con la responsabilidad de neutralizar grupos armados y el objetivo de contribuir a la reducción de amenazas a la autoridad estatal y a la seguridad civil por parte de los grupos armados en el Este del Congo y colaborar con actividades de estabilización. El Consejo también decidió que la MONUSCO debía fortalecer la presencia de componentes militares, policiales y civiles en Congo oriental y reducir, lo más posible durante la implementación de su mandato, su presencia en áreas no afectadas por el conflicto, en particular Kinshasa y el Congo occidental.
El 28 de marzo de 2013, el Consejo de Seguridad, mediante su resolución 2147, extendió el mandato de la MONUSCO hasta el 31 de marzo de 2015 y decidió que el nuevo mandato debería incluir también la Brigada de Intervención de MONUSCO –“excepcionalmente y sin crear un precedente o ningún prejuicio” – dentro del tope de tropas autorizado de 19.815 miembros del personal militar, 760 observadores militares y personal del staff, 391 policías y 1.050 unidades de policía constituidas.
La situación del género y la violencia sexual en el Congo
La situación del género y
la violencia sexual en el Congo
sobre violencia sexual y
de género en el Congo
Las relaciones entre la violencia
sexual y el género en el Congo
Violencia sexual relacionada
al conflicto:
el caso de Walikale y
el caso de Minova
La desigualdad de género y la violencia sexual contra niñas, mujeres, niños y hombres son problemas de derechos humanos, de salud pública y socioeconómicos omnipresentes a lo largo del Congo.
La violencia sexual ha definido por años el conflicto en el Congo oriental: ha sido, y es, comúnmente utilizada como arma de guerra, y es la causa de experiencias devastadoras para miles de niñas, mujeres, pero también para hombres y niños en sus hogares, en campos de refugiados, en el camino hacia el campo, el mercado y la escuela. En situaciones relacionadas al conflicto, suele ser cometida por actores armados, tales como las milicias o el ejército congolés. Con frecuencia, “los casos se repiten y comparten ciertas características comunes: los niños son forzados a estar presentes o a sostener a su madre mientras son violadas por grupos, se insertan objetos en los genitales, los individuos son atacados sin importa su edad (niños, mujeres, jóvenes o ancianos), y los hombres también son violados. Cuando dichos grupos ingresan a pueblos, tales actos se cometen masivamente, pero el modo operandi también incluye ataques a mujeres en el medio de las llanuras o de la selva, cuando van a buscar agua, o cuando están trabajando en el campo” (de la publicación de RESDAL: La sombra de la violencia. Mujeres y Fuerzas de Paz en Haití y el Congo).
La violencia sexual, especialmente contra mujeres y niñas, también es perpetrada de manera atroz por actores civiles armados externos a las instituciones militares. El abuso sexual y la explotación se dan en escuelas, casas, lugares de trabajo, a lo largo del país, en zonas urbanas y rurales. La violencia constante en áreas afectadas por los conflictos, junto con la falta de educación y de alternativas socioeconómicas duraderas, generan un ciclo devastador que agrava la debilidad ya existente de la condición y la percepción de la mujer. Además, trastoca las relaciones sociales y engendra futuros actos de violencia sexual y de género de una crueldad sin precedentes. Las mujeres y las niñas suelen ser atacadas mientras recolectan comida, agua y leña para abastecer a sus familias. Las mujeres y niñas desplazadas están particularmente expuestas a la explotación, dada su vulnerabilidad social y económica y no es raro observar casos en los cuales se intercambia sexo por comida.
Resulta extremadamente difícil brindar cifras reales que den a conocer la magnitud del fenómeno. Generalmente, las víctimas no pueden buscar ayuda o denunciar los casos debido a ciertas razones como la vergüenza, la estigmatización la inaccesibilidad o negación a la asistencia. Además, los mecanismos de recolección de información no logran cubrir la totalidad del país, y es complejo comparar el caso del Congo con aquellos de los países con conflictos similares, ya que raramente poseen mecanismos de uso generalizado para la recolección de información. La brutalidad de los casos de violaciones masivas, tales como Walikale (Kivu del Norte) y Minova (Kivu del Sur), durante los cuales fueron abusadas cientos de víctimas en pocos días, es emblemática del dramático escenario del país.
Walikale y Minova son casos extremos de casos de violencia sexual relacionados al conflicto, aunque es importante entender que las agresiones contra grupos más pequeños o víctimas individuales ocurren diariamente en el Congo oriental. Esto incluye violaciones, esclavitud y explotación sexual, matrimonios forzados y otras formas de violencia sexual. Las agresiones sexuales cometidas por civiles son quizás menos violentas en términos de cantidad de víctimas por incidentes, no obstante su gravedad y consecuencias para las víctimas, y para la sociedad como un todo, siguen siendo sumamente importantes.
La violencia sexual es definitivamente traumática en todos lados, aunque el apoyo de la comunidad, el acceso a asistencia adecuada para los sobrevivientes y la realización de juicios justos para los presuntos autores son indispensables para reconstruir la vida individual y de la comunidad. En el Congo no suele ser posible. Frecuentemente, la violencia sexual y la disparidad sexual, particularmente contra las mujeres, son tan comunes que las víctimas ni siquiera saben que poseen derechos. La estigmatización también suele estar muy presente, y las víctimas de la violencia sexual o de género temen represalias o rechazos. En definitiva, sufren en silencio o aceptan, impulsadas por sus familias, resoluciones alternativas, tales como el matrimonio con el autor del hecho o reparaciones que son pagadas con ganado. La distancia, la inseguridad y la inaccesibilidad geográfica son obstáculos diarios que impiden el acceso a las estructuras médicas, especialmente en las áreas rurales. Además, las estructuras médicas no siempre pueden ofrecer el servicio adecuado para las víctimas porque carecen de medicamentos específicos y de personal médico capacitado, o porque, ilegalmente, no proveen asistencia gratuita especializada. De hecho, en 2006, la legislación congolesa aprobó una ley que prohíbe la violencia sexual en todas sus formas, y establece que todas las víctimas de violencia sexual tienen derecho a asistencia médica y psicológica gratuita, presentando un certificado médico, que es extremadamente importante para iniciar una denuncia formal. Cada sector de la justicia, comenzado por los oficiales de la policía, debe estar capacitado y actuar adecuadamente frente a las denuncias. Sin embargo, la aplicación de la ley continúa siendo un desafío debido a la falta de recursos, la escasa accesibilidad y las actitudes sociales. Las víctimas enfrentan dichos obstáculos importantes que raramente siguen la vía legal, y apenas algunas buscan asistencia médica, aunque no siempre de manera exitosa.
¿Quién y cómo debe responder a la violencia sexual?
No obstante los actores nacionales e internacionales, el primer actor y el más importante para la protección de la población de la violencia sexual es el gobierno del Congo. Poner fin a la impunidad es el mayor desafío de la lucha del Congo contra la violencia sexual, pero es sabido que una intervención efectiva necesita cubrir todos los ámbitos transversales que estimulan la perpetración de este delito y violación. Estos ámbitos incluye: garantizar la asistencia adecuada a las víctimas, combatir la desigualdad de género, contar con un conocimiento profundo de la realidad del país gracias al constante análisis y recolección de información, y contar con fuerzas de seguridad y de defensa profesionales.
Además de la ley adoptada en 2006 contra la violencia sexual (law 06/18-06/19 http://monusco.unmissions.org/LinkClick.aspx?fileticket=aXFfmf5vsm8%3D&tabid=11245&mid=14386&language=en-US), en 2009, el Presidente del Congo anunció una política de tolerancia cero contra los actos de violencia sexual cometidos por las fuerzas de seguridad y defensa congolesas. Además, de las obligaciones de las fuerzas de seguridad, en ese mismo año el gobierno declaró su intención de lanzar una amplia campaña para poner fin a la violencia sexual y asistir a los sobrevivientes. Para ilustrar su determinación, adoptó la Estrategia Integral de Lucha contra la Violencia Sexual, un proyecto desarrollado con el auspicio de la ONU y que constituye un pilar fundamental en la Estrategia gubernamental Nacional contra la Violencia de Género en el Congo. La estrategia se focaliza en 5 ejes principales:
- Lucha contra la impunidad (copresidido por el Ministerio de Justicia del Congo y la Oficina Conjunta de Derechos Humanos): trabajo en conjunto con ONG nacionales e internacionales, estructuras de los sistemas de justicias civiles y militares, así como también con la policía y el ejército congolés. Este eje busca facilitar el acceso a la justicia a todas las víctimas de violencia sexual. El proceso completo debe incluir registrar el reclamo, garantizar el juicio justo para las víctimas y los actores del hecho y obtener reparaciones. Luchar contra la impunidad también comprende: el establecimiento de un mecanismo de referencia para todos los servicios de asistencia (médica, psicológica, legal, etc.); la capacitación para el personal de las agencias de aplicación de la ley y del sistema judicial; el fortalecimiento de las capacidades de las ONG locales e internacionales; la disponibilidad de servicios legales para las víctimas; y la lucha contra la corrupción dentro del sistema de justicia.
- Prevención y protección contra la violencia sexual (copresidido por el Ministerio de Asuntos Sociales del Congo y ACNUR): creación de un entorno de protección para cada comunidad y concientización para todas las poblaciones de riesgo sobre prevención y accionar adecuado frente a casos de violencia sexual.
- Asistencia multisectorial para los sobrevivientes (copresidido por el Ministerio de Salud del Congo y UNICEF: trabajo en conjunto con el gobierno, la sociedad civil, ONG internacionales y otras agencias de la ONU. El objetivo de este eje es brindar una respuesta integral a los sobrevivientes de la violencia sexual, incluido el acceso a la asistencia médica, psicosocial, reintegración socioeconómica y derivación a la asistencia y asesoría legal correspondiente. La asistencia multisectorial para los sobrevivientes financia el acceso de los sobrevivientes a los servicios, y apoya el fortalecimiento de capacidades de los proveedores de servicios para garantizar el cuidado adecuado. Por ejemplo, los proveedores de capacitación en salud sobre el protocolo de violaciones y la distribución de profilácticos post-exposición es esencial para garantizar que las mujeres y niñas reciban el cuidado que necesitan. Las clínicas móviles y las actividades de difusión buscan llegar a las víctimas en áreas más remotas y pobres.
- Reforma del sector de seguridad (copresidido por el Ministerio de Defensa del Congo y la Sección de Desarrollo del Sector de Seguridad de MONUSCO): su objetivo principal es contribuir a la creación de un ejército y fuerzas armadas congoleses profesionalizados, que no cometan violaciones a los derechos humanos y que sean capaces de proteger a la población contra la violencia de género. Se ha desarrollado un manual oficial de capacitación sobre derechos humanos y lucha contra la violencia sexual que ha sido validado por el Ministerio de Defensa. La reforma del sector de seguridad pretende brindar apoyo a los procesos de evaluación de las fuerzas de defensa y seguridad para evitar que cargos de alto mando, tanto en las fuerzas militares como de policía, estén ocupados por violadores de los derechos humanos.
- Recolección de información y mapeo (copresidido por el Ministerio de Género del Congo y UNFPA): este componente transversal intenta establecer un mecanismo regular y armonizado de recolección de datos sobre casos de violencia sexual o de género cometidos en el Congo. Se pretende realizar esto con la ayuda de la información recolectada por los servicios de asistencia a las víctimas (estructuras de salud locales, ONG nacionales e internacionales, estructuras de sistemas de justicia, entre otros). Un mecanismo regular y coherente de recolección de datos, que maximice la cobertura geográfica y minimice la duplicación de información, es una herramienta fundamental para analizar los incidentes, conocer los perfiles de las víctimas y de los actores de los hechos, y tener capacidad de respuesta. De esta manera sería posible crear o ajustar las soluciones para prevenir y responder mejor a los incidentes de violencia sexual.
Estrategia nacional de lucha contra la violencia de género en el Congo SÓLO FRANCÉS
Plan de acción de la estrategia nacional de lucha contra la violencia de género en el Congo SOLO FRANCÉS
Recolección de información sobre violencia sexual y de género en el Congo
En 2011 se reportaron 11.641 incidentes, en 2012 18.795, y en 2013 5.214 (sólo en la provincia de Kivu del Sur). Las cifras de los incidentes y de las víctimas de violencia sexual y de género reportados en el Congo son alarmantes. Ponen en evidencia un problema de una magnitud sin precedentes, especialmente si se tiene en cuento que muchos incidentes no fueron denunciados todavía.
Los datos son impactantes y parecen tener la capacidad de resumir en algunas cifras la situación que se vive en el Congo. Por dicha razón, muchas veces, los prestadores de servicios, los donantes y los medios de comunicación, consideran que los datos sobre incidentes de violencia sexual y de género son elementos indispensables. De hecho, los datos y las estadísticas son una herramienta esencial en la lucha contra la violencia sexual y de género, aunque la mayoría de las veces no sean acompañados de análisis apropiados, o carezcan de componentes comparativos adecuados. En tales casos, el potencial de los datos es limitado: claramente generan un impacto en la audiencia, atraen la atención hacia el problema y contribuyen a brindar asesoramiento para reducir la violencia sexual, pero no constituyen una ayuda integral para el diseño de estrategias efectivas de prevención de y la respuesta a la violencia sexual o de género.
De hecho, la recolección y lectura de los datos no es sólo una cuestión de cuantificación de los incidentes, el objetivo es más bien producir datos comparativos relevantes para un periodo de tiempo específico y un área geográfica determinada. Estos datos deberían ser lo suficientemente específicos para mostrar estadísticas sobre el perfil de los incidentes (ej.: tipo de violencia sexual y de género, lugar, hora y modalidad de la agresión), el perfil de las presuntas víctimas y actores del hecho (ej.: edad, profesión, educación), y el tipo y calidad de la asistencia recibida (ej.: asistencia médica, psicosocial, legal y reintegración socioeconómica). Si la información es correctamente recolectada, puede ser crucial para orientar y reorientar las estrategias de prevención de y respuesta a la violencia sexual y de género. Por ejemplo, si los datos revelan que en un área específica, las víctimas de violencia sexual son principalmente mujeres que suelen ser atacadas a la tarde cuando vuelven del campo, una solución posible sería que los peacekeepers realicen patrullajes nocturnos – si la accesibilidad al área y la población local lo permiten. El campo de la recolección de datos comprende: la provisión de asistencia a las víctimas (de calidad); los perfiles de las víctimas y de aquellas que buscan y obtienen asistencia; los perfiles de los autores de los hechos, sean miembros uniformados, de las milicias o civiles; y las motivaciones, condenas, y posible reintegración socioeconómica en la sociedad de los autores del hecho. Toda esta información es fundamental para brindar asistencia efectiva y prevenir nuevos incidentes.
Sin embargo, obtener regularmente este rango tan amplio de información, analizarla debidamente, y aplicar las estadísticas a estrategias para la protección de civiles es una tarea que enfrenta enormes dificultades en el Congo. Generalmente, la denuncia de incidentes tan íntimos como la violencia sexual y de género es muy difícil para los individuos en la mayoría de las culturas. Por este motivo, es muy probable que una vasta cantidad de incidentes permanezcan sin denunciar. Además, en el caso del Congo, la recolección de información sobre violencia sexual y de género es agravada por otras dificultades:
- La inseguridad y la inaccesibilidad geográfica en vastas áreas del Congo limitan la cobertura de los sistemas de recolección de información.
- La estigmatización de las víctimas por la sociedad local, y los riesgos de la protección debido a la impunidad de los autores de los hechos, pone en cuestión la voluntad y posibilidad de las víctimas de denunciar los casos de violencia.
- Las dificultades de las víctimas para acceder a las estructuras de asistencia, o de recibir los servicios adecuados, disminuye la cantidad de información recolectada. Además, los prestadores de servicio no suelen estar capacitados o no tienen la capacidad para participar adecuadamente del mecanismo de recolección de información (falta de equipamiento, tales como papel, computadoras o recursos para enviar la información al sistema central).
- Los altos riesgos de duplicación de la información, por ejemplo, cuando la misma víctima solicita asistencia en diferentes estructuras, se reducen con la necesidad de aplicar principios de confidencialidad en cada dato relacionado a la violencia sexual y de género recolectado.
- Los riesgos de tener un “buen desempeño para los donantes” pueden da lugar a la producción de datos superficiales o irreales.
En el Congo, la recolección de datos sobre violencia sexual y de género es mayormente cuantitativa, más que cualitativa. Por ejemplo, los datos sobre la provisión de asistencia psicosocial a las víctimas de violencia sexual todavía están muy enfocados en la cantidad de víctimas que reciben asistencia, más que en la calidad del servicio ofrecido y el impacto en el paciente. Además, el interés todavía está puesto en el proceso de recolección de información y en la producción de estadísticas. La capacidad de utilizar estos datos para elaborar análisis integrales es limitada, y a largo plazo impide avanzar en la prevención de y la respuesta a la violencia sexual y de género, y en los impacto de estrategias más amplias de protección civil y de estabilización a largo plazo. Si bien un análisis más profundo puede revelar que tal aumento está de hecho relacionado a un aumento de los reclamos y denuncias, también puede deberse a una mejora de las estrategias de concientización y una mejor respuesta, mejor capacidad de denuncia, y mejoras del nivel de los prestadores de servicios tanto a la hora de denunciar como de responder a los incidentes. Así, lo que al principio es visto como una tendencia negativa puede en verdad ser muy positivo.
Con el fin de enfrentar los desafíos de la recolección de información y brindar a los actores un instrumento completo y accesible de estadísticas, la Estrategia Integral Nacional de lucha contra la violencia sexual y de género adoptó una estrategia transversal que lidia con la recolección de datos y la localización de los actores que operan en el ámbito de la violencia sexual y de género. La estrategia de datos y localización es copresidida por una entidad gubernamental, el Ministerio de Género del Cono, con el apoyo de una agencia especializada de la ONU, UNFPA. El rol del gobierno en la recolección y validación de la información sobre violencia sexual y de género en el Congo es un progreso emblemático, que muestra cierta voluntad por parte del gobierno de reconocer su responsabilidad en la lucha contra la violencia sexual y de género en el país. Además, la UNFPA está acompañada por todos los actores que proveen servicios de asistencia a los sobrevivientes (estructuras de salud, ONG locales e internacionales, y entidades estatales tales como el sistema de justicia). Esto garantiza un cierto balance en la validación de la información reportada sobre violencia sexual y de género. De hecho, muchas veces es exagerada, especialmente en el caso de la violencia sexual, por ejemplo, los datos pueden estar inflados para obtener fondos de los donantes, o minimizados en un intento de mostrar una mejor imagen del país. El componente de datos y localización de la Estrategia es un esfuerzo para asegurar una mayor cobertura de la recolección de datos, y para proponer un mecanismo oficial de recolección de información para el Congo. La existencia de este sistema no niega la presencia de otros sistemas de recolección de datos (tales como aquellos de las ONG nacionales e internacionales), aunque brinda un sistema oficial de datos y estadísticas para el país entero y validado por el Gobierno Nacional del Congo.
El mecanismo de recolección de datos para el Congo se basa en datos recolectados de estructuras que brindan asistencia multisectorial a las víctimas de violencia sexual y de género (tales como ONG, el sistema público de salud y el sistema de justicia militar y civil), así como también de aquellas estructuras especializadas en iniciativas de prevención y concientización. Esto significa que cientos de diferentes actores participan en este esfuerzo de recolección de información, cada uno bajo el mecanismo de la provincia del Congo en la cual opera el actor. En cada provincia, los datos recolectados son centralizados mensualmente en una base de datos electrónica por el Ministerio de Género Provincial y UNFPA, y validados en sesiones regulares conducidas por el Ministerio de Género Provincial, con la participación de todos los agentes. Los datos validados son posteriormente enviados al nivel nacional, donde el Ministerio de Género Nacional, con el apoyo de UNFPA y de agencias especializadas de la ONU, aprueba la última validación y la publicación de los datos.
“La magnitud de la violencia sexual en el Congo y las acciones de lucha contra el fenómeno de 2011 a 2012”
Este complejo mecanismo enfrenta varios desafíos. Si bien las soluciones técnicas permiten garantizar la confidencialidad y evitar la duplicación de información, la cobertura del mecanismo sigue siendo limitada. Los problemas de inseguridad e inaccesibilidad geográfica, que ya de por sí complica la recolección de datos de áreas remotas, empeoran aún más con la resistencia de muchos actores a participar del mecanismo de recolección de información. Sin embargo, el trabajo del componente de datos y mapeo realizó importantes progresos en el transcurso del año pasado. El sistema oficial de datos se encuentra hoy plenamente operativo, y está en marcha el lanzamiento de una versión online. Cabe destacar, también que en las provincias orientales del Congo se han iniciado proyectos para evaluar la calidad de los servicios de asistencia médica y psicosocial brindados a las víctimas de violencia sexual. Sin embargo, los datos denunciados todavía están lejos de ofrecer un escenario completo de la realidad de la violencia sexual y de género en el país. Además, si bien los esfuerzos para recolectar información sobre violencia sexual están en progreso, continúa siendo un desafío brindar datos sobre los incidentes de violencia de género denunciados. Las cuestiones de género no son percibidas como tales por la población en sí, y la denuncia de la violencia relacionada, así como también la provisión de asistencia adecuada, sigue siendo escasa.
Las relaciones entre la violencia sexual y el género en el Congo
“A lo largo del año pasado, se le prestó más atención a la prevención relacionada a la violencia sexual en situación de conflicto. Pedí que se la prestara mayor atención al espectro completo de las amenazas a la seguridad que enfrentan mujeres y niñas. En este sentido, sigo preocupado sobre la calidad de los análisis sobre género y las recomendaciones de acción que llegan al Consejo de Seguridad”. El Secretario General comenzó uno de sus últimos informes del Consejo de Seguridad sobre mujer, paz y seguridad, en septiembre de 2013, con esta declaración. Dicha declaración refleja la situación de la República Democrática del Congo donde, en los últimos años, las intervenciones de prevención y respuesta se focalizaron principalmente en casos de violencia sexual, más que en violencia de género. No obstante, la adopción, en 2009, de la Estrategia Integral Nacional de lucha contra la violencia de género, cada actor en el Congo, desde el Gobierno hasta las agencias de la ONU, las ONG y los donantes trabajaron más sobre el aspecto de la violencia sexual que sobre el de género. Claramente, la lucha contra la violencia sexual, y especialmente contra la violencia sexual relacionada al conflicto, requiere estrategias de protección y respuesta específicas: cuando está relacionada al conflicto armado, la lucha contra la violencia sexual conlleva intervenciones relacionadas a la protección de civiles y a emergencias complejas, que generalmente implican la participación de actores específicos tales como las fuerzas militares de mantenimiento de la paz. Sin embargo, esos enfoques específicos para luchar contra la violencia sexual deberían desarrollarse junto a enfoques amplios sobre la promoción del género. El mantenimiento de la paz sostenido puede garantizarse sólo si se aplican perspectivas de género en todos los análisis e iniciativas de protección civil, mantenimiento de la paz y estabilización
Todo el Congo sufre una profunda desigualdad de género contra las mujeres, acrecentada por el conflicto en la parte oriental del país. La desigualdad de género en el Congo puede observarse a diario. A la mayoría de las mujeres se les asignan tareas domésticas desde pequeñas, lo que suele desencadenar en falta de acceso a la educación y matrimonios a muy temprana edad. La última práctica también está generalizada en el ejército nacional y el gobierno congolés la considera una forma de violencia sexual. A menudo, los embarazos adolescentes resultan en complicaciones físicas graves para las niñas durante el parto, que pueden llevar a la muerte o generar fistulas obstétricas: lesiones graves que arruinan las vidas de las mujeres que sufren de ella. Estas situaciones están ampliamente generalizadas en el Congo, y ponen en evidencia la necesidad de implementar iniciativas fuertes y duraderas que tomen en consideración la concientización de la población local, y el cambio de comportamiento de la comunidad, con el foco necesario en la participación y responsabilidad de los hombres. Aunque también necesitan ser aplicadas en todos los dominios relacionados al mantenimiento de la paz y la estabilización. Por ejemplo, hay muchas cuestiones relacionadas al género que no son consideradas por el sistema de justicia congolés, tales como la limitación de herencia de propiedades para las mujeres, o la gran cantidad de arreglos amistosos que utilizan a mujeres y niñas para resolver cuestiones locales, condenándolas, generalmente, a matrimonios forzados. Este tipo de cuestiones también debería formar parte de la agenda del Gobierno, de los donantes y de los prestadores de servicios, dado que pueden influir en la promoción del género que, a su vez, impacta positivamente en la lucha contra la violencia sexual y en la participación de las mujeres en los procesos de paz.
En cuanto a los actores de mantenimiento de la paz, si bien sus mandatos principales en el Congo son la protección de civiles y la estabilización, pueden tener un fuerte impacto en la promoción del género. La clave sería adoptar una perspectiva de género en todas las actividades analíticas y operativas. Esto implica que los actores deberían ser capacitados para comprender los aspectos de género que son inherentes a cada dominio de la protección de civiles y de la estabilización. Por ejemplo, el mejoramiento de las rutas, o la intervención de los actores de mantenimiento de la paz y estabilización contra las barreras ilegales, pueden ser de suma importancia para la promoción del género. Pueden brindarle a las mujeres, que usualmente son responsables de la mayoría de las actividades comerciales, carreteras más seguras para llegar a los mercados, que, al mismo tiempo, implica mayor seguridad y más tiempo para realizar otras actividades, tales como el cuidado de la familia y de los niños, mayores ingresos en los mercados, y tiempo para asistir, incluso, a cursos de alfabetización.
Violencia sexual relacionada al conflicto: el caso de Walikale y el caso de Minova
Las agresiones diarias de violencia sexual han afectado a la población del Congo durante años, particularmente a la parte oriental del país donde las violaciones, los secuestros sexuales, la esclavitud sexual y los matrimonios forzados, son algunas de las tantas violaciones que sufren mujeres, niñas, niños, hombres y ancianos en el Congo. Muchas de estas agresiones no son denunciadas, lo que aumenta la cantidad de víctimas condenadas a vivir en sufrimiento, sin asistencia o protección de nuevos ataques, y dejando a los actores del hecho impunes, con la posibilidad de repetir la violencia contra la mismas víctimas u otras nuevas. No obstante, en otros casos la violencia alcanza proporciones tan masivas que se convierte en un tema internacional, mostrándole incluso a actores lejanos la gravedad del conflicto en el Congo.
Hay dos casos de violencia sexual relacionada al conflicto que son drásticamente emblemáticas de las situación de conflicto en el Congo oriental: el caso de Walikale, ocurrido en agosto de 2010 en la provincia de Kivu del Norte, y el caso de Minova, ocurrido en noviembre de 2012 en Kivu del Sur. Estos dos incidentes de violaciones masivas muestran la complejidad de la situación en el Congo oriental, y la necesidad urgente del Gobierno y de los actores de mantenimiento de la paz, tales como los componentes civiles y militares y el sistema de la ONU, de fortalecer sus esfuerzos de coordinación, respuesta y prevención de emergencias complejas. Cientos de civiles fueron abusados sexualmente y violados durante estos dos ataques, cometidos por grupos armados en el caso de Walikale, y por las Fuerzas Armadas Nacionales del Congo (FARDC) en Minova.
El problema no es causado por un único actor: no es solamente una falla de las fuerzas de mantenimiento de la paz, los componentes civiles de MONUSCO, o del Gobierno del Congo. La responsabilidad de dichos fracasos es compartida, y los actores deben trabajar conjuntamente para mejorar la situación. Aunque, generalmente, las fuerzas de mantenimiento de la paz son los únicos actores inmediatamente en el campo, y se espera que intervengan directamente para prevenir y proteger. Sin embargo, en el caso de MONUSCO, parece ser que no estuvieran preparadas para lidiar con la violencia sexual relacionada al conflicto, sea participando en estrategias de prevención o reaccionando adecuadamente en caso de incidentes. De manera similar, las secciones civiles sustantivas no están acostumbradas a analizar y actuar de acuerdo a una perspectiva de lucha contra la violencia sexual y promoción del género: no obstante los esfuerzos y algunos progresos, esto continúa limitando, en gran medida, la capacidad real de prevención y protección en dichas emergencias complejas.
El caso de Walikale
El centro de Walikale, el centro administrativo del territorio, está ubicado a 135 km al oeste de Goma, la ciudad cabecera de la provincia de Kivu del Norte, en el Congo oriental. El territorio de Walikale es rico en minerales, y consiste principalmente en montañas cubiertas de abundantes bosques autóctonos. Las infraestructuras y las carreteras son casi inexistentes, y la cobertura telefónica es muy limitada.
En 2010, desde el 30 de julio al 2 de agosto, una coalición de grupos armados congoleses y extranjeros atacaron sistemáticamente a civiles en 13 pueblos ubicados a lo largo de un eje de 10 km en el territorio de Wailkale. Los agresores bloquearon la entrada a los ejes, y viajaron durante cuatro días a lo largo de los 13 pueblos, saqueando, matando, quemando casas, secuestrando personas y violando a cientos de mujeres, niñas, niños, ancianos y hombres.
La debilidad de la autoridad estatal en el territorio de Walikale fue evidente incluso antes del comienzo de los ataques. La presencia de una autoridad estatal legítima fue casi inexistente, al mismo tiempo que se daba la proliferación de grupos armados que monopolizaban el control de la industria minera. Las fuerzas de defensa y seguridad nacional (FARDC y PNC, respectivamente) fueron extremadamente débiles: sólo alrededor de 10 miembros de la PNC, poco capacitados y escasamente armados fueron ubicados en el eje, mientras que las FARDC no estuvieron presentes en ningún momento, dado que el batallón que tenía la tarea de sustituir al batallón anterior, se rehusó a rotar. En tales condiciones, la responsabilidad primordial del Gobierno del Congo en la protección de civiles estuvo lejos de ser cumplida.
Sin embargo, antes del ataque, algunos actores humanitarios solían movilizarse hasta el eje, y las tropas de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización del Congo (MONUSCO) estaban asentadas cerca del eje, en una “Base Operativa de Compañía” cuya área de jurisdicción incluía los pueblos atacados por la coalición de grupos armados. Si bien la protección de civiles fue el elemento principal del mandato de la MONUSCO, en el caso de Walikale, MONUSCO no pudo intervenir durante los ataques. Ésta apoyó la respuesta legal (desplegando equipos en el área, incluido personal de la Oficina Conjunta para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, para evaluar la situación de seguridad y las necesidades de protección de la población local y para verificar la presuntas violaciones a los derechos humanos, abriendo luego una investigación en profundidad) y la asistencia multisectorial a las víctimas, una vez finalizados los incidentes.
La incapacidad de MONUSCO para prevenir, o al menos intervenir durante el incidente, se profundizó por las dificultades con las que se enfrentaron los peacekeepers: las tropas no habían recibido la capacitación específica en relación a la protección de civiles y a la interacción con comunidades en el contexto de la República Democrática del Congo; no tenían intérpretes locales; no se realizaban patrullajes nocturnos, y los que se realizaban durante el día no cubrían, o no podían cubrir, el área completa. Su capacidad de recolectar información y de intervenir se vio limitada por la falta de logística militar, las malas condiciones de las rutas y de la red telefónica, la inseguridad, las largas distancias y las áreas remotas, y el hecho de que la rotación con las nuevas tropas desplegadas había sido hecha los días previos al ataque.
Todos estos obstáculos y fallas resultaron en un incidente de proporciones dramáticas, con violaciones a los derechos humanos sistemáticas y generalizadas lo largo del territorio, posiblemente motivadas por los intereses políticos de los autores del hecho.
Posteriormente, MONUSCO desplegó más bases temporales de peacekeepers militares en diferentes lugares, y el Gobierno del Congo también desplegó más tropas de las FARDC y de la PNC en la región. Sin embargo, la mayoría de los autores de los hechos aún se encuentran libres, y las víctimas todavía aguardan que se haga justicia, aunque nunca se borre el sufrimiento que cada una de ellas ha sentido y que todavía sienten.
Informe final de las misiones de recolección de datos de la Oficina Conjunta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas sobre violaciones masivas y otras violaciones a los derechos humanos cometidas por una coalición de grupos armados a lo largo del eje Kibua-Mpofi en el territorio de Walikale, Kivu del Norte, desde el 30 de julio al 2 de agosto de 2010.
http://www.ohchr.org/EN/NewsEvents/Pages/InWalikalevictimsattacksstruggletorecover.aspx
Final Report Of The Fact-Finding Missions Of The United Nations Joint Human Rights Office Into The Mass Rapes And Other Human Rights Violations Committed By A Coalition Of Armed Groups Along The Kibua-Mpofi Axis In Walikale Territory, North Kivu, From 30 July To 2 August 2010
““Una tarde de noviembre de 2012, cerca de las 8 pm, soldados del gobierno congolés tocaron su puerta. Sus cinco hijos se dispersaron y se escondieron en la habitación. Su marido ya se había ido. Se fugó cuando escucho los tiros más temprano. Cuando los soldados entraron a la casa, dos de ellos la tiraron al piso y la comenzaron a violar. Los otros empezaron a saquear su casa, llevando consigo los bienes que la familia acababa de recibir de una organización de ayuda – bolsas de arroz y maíz, latas de aceite de cocina. Su marido volvió esa mañana. Cuando se enteró que ella había sido violada, se fue. Nunca volvió. Su historia no era nueva.””
Testimonio en el juicio militar del caso de Minova, marzo de 2014, de “Serán oídos: los sobrevivientes de la violación de Minova”, Diana Zeyneb Alhindawi, Al Jazeera.
A fines de noviembre de 2012, miles de miembros de las FARDC (Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo), escapando del fracaso de los combates contra los grupos rebeldes M23 en Kivu del Norte, invadieron la pequeña ciudad de Minova y los pueblos de alrededor, en la parte norte de Kivu del Sur, saqueando y violando a miles de personas durante tres días y tres noches.
Incluso previo al incidente masivo, la caída de Goma y la situación de combate cada vez peor en Kivu del Norte dispararon alertas de emergencia en Kivu del Sur, la provincia limítrofe, dados los importantes desplazamientos de población esperados, a partir del conflicto. Los actores humanitarios y de mantenimiento de la paz, junto con el Gobierno, ya estaban implementando planes de contingencia para prepararse para el flujo esperado de Personas Internamente Desplazadas (PID): por ejemplo, en las áreas donde más se esperaba que llegaran PID, se reforzaron las estructuras locales con medicamentos y capacitación al personal médico, incluido equipamiento para tratar casos de violencia sexual. Los actores nacionales e internacionales intentaron de muchas maneras estar mejor preparados para posibles emergencias, aprendiendo de los fracasos pasados. Pero ninguno esperaba semejante amenaza de las FARDC en sí, que se suponía que debían proteger a la población. Sin embargo, luego de la caída de Goma, miles de miembros enojados, frustrados y decepcionados de las FARDC se dirigieron a Minova y a los pueblos de alrededor, y atacaron brutalmente a la población de manera sistemática: pueblos enteros fueron saqueados durante días y noches, con al menos mil personas que perdieron sus propiedades, y se cometieron violaciones sistemáticas masivas antes, durante y después del saqueo. También se reportaron asesinatos y fusilamientos arbitrarios. La MONUSCO documentó 135 víctimas de violación, pero algunas fuentes estiman que podrían llegar a ser mil. En el caso de Walikale, las víctimas no podían encontrar la asistencia adecuada dentro de las 72 horas (plazo máximo parar recibir cuidado médico efectivo en caso de violación), porque los centros de salud locales no estaban preparados y las ONG llegaban demasiado tarde. Mientras que en el caso de Minova, varias víctimas buscaron y obtuvieron la asistencia médica adecuada dentro del plazo estimado. De cierta forma, el trabajo de coordinación de los planes de contingencia y concientización establecidos previo al ataque permitió a muchas víctimas encontrar ayuda médica. Aunque dichos planes de contingencia estaban preparados para un aumento de los casos de violencia sexual cometidos entre Personas Internamente Desplazadas (PID) y familias acogedoras de desplazados (debido al alto nivel de promiscuidad de las condiciones de vida), definitivamente no preveían la violencia de las FARDC. Además, esta vez la presencia de las Fuerzas de la MONUSCO no pudo prevenir ni detener la violencia. Según varias fuentes, las acciones de la MONUSCO básicamente fueron calmar a los agresores, y así, reducir el alcance de la situación. De cualquier modo, los desórdenes duraron tres días antes de que las autoridades de las FARDC pudieran recuperar el control de sus soldados.
La MONUSCO y los actores humanitarios exhortaron enfáticamente al Gobierno del Congo a enjuiciar a los presuntos autores de los hechos tan rápido como fuera posible, y trabajaron arduamente para concientizar a las víctimas y testigos, protegiéndolos y facilitándoles el acceso a la justicia. El juicio se organizó para marzo de 2014. Muchas víctimas fueron lo suficientemente valientes para testificar de manera confidencial y protegida. La mayoría de los acusados se fugaron antes de la realización del juicio. De los 39 soldados congoleses enjuiciados, 37 enfrentaban cargos por violación. Veinticinco de los acusados eran soldados de bajo rango, y 12 eran oficiales a cargo de esos soldados. El juicio tuvo una audiencia internacional, pero fue una decepción: la corte condenó a 26 miembros de la FARDC, incluyendo a dos por violación, uno por asesinato y la mayor parte de los demás por “cargos menores” tales como saqueo y desobediencia. Catorce oficiales fueron absueltos y aparentemente, según las reglas operacionales de procedimiento de la corte militar, sin posibilidad alguna de apelación, aunque esto esté en contradicción con los estándares internacionales y la Constitución congolesa, los cuales garantizan el derecho de apelación.
“Serán oídos: los sobrevivientes de la violación de Minova”, Diana Zeyneb Alhindawi, Al Jazeera, 14 de marzo de 2014
http://america.aljazeera.com/multimedia/2014/3/they-will-be-heard-therapesurvivorsofminova.html
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU “decepcionada” con el fallo del juicio a la violación masiva del Congo, 6 de mayo de 2014, Centro de Noticias de la ONU
http://www.un.org/apps/news/story.asp?NewsID=47732#.U6x_bE1H7IV
El Congo: Algunos progresos en la lucha contra la impunidad pero la violación sigue estando generalizada e impune – Informe de la ONNU, 9 de abril de 2014
http://www.ohchr.org/EN/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=14489&LangID=E
Estudio de Harvard sobre reintegración en el Congo
"Más allá de los grupos armados”. Conflictos locales y subregionales. El ejemplo de Fizi y Uvira (Kivu del Sur, El Congo) Sólo en francés.
Violencia sexual y de género en las provincias de Kivu de la República Democrática del Congo: percepciones de excombatientes
Delitos inenarrables contra niños
Introducción a la estructura de MONUSCO
La Misión de Estabilización de Naciones Unidas en la República Democrática del Congo – MONUSCO – es una de las misiones de paz en curso más grandes, tanto por la cantidad de personal como por la dimensión del área de responsabilidad. Los componentes militares, policiales y civiles pertenecen a la misión, mientras que el personal nacional e internacional cubre diferentes roles, desde los sustantivos hasta aquellos administrativos y logísticos. La fuerza actual de la misión en términos de personal en 2014 es de alrededor de 21.176 componentes de personal uniformado (de los cuales 19.523 son personal militar, 501 observadores militares y 1.152 policías) y 4.467 miembros civiles (incluidos 970 civiles del personal internacional, 2.967 civiles locales y 530 voluntarios de Naciones Unidas). El presupuesto total aprobado para permitir que esta maquinaria masiva opere es, de julio de 2013 hasta junio de 2014, $1.456.378.300. Éstas pueden parecer figuras colosales, especialmente si se compara con los números de otras misiones actuales (por ejemplo, la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití – MINUSTAH – que opera con alrededor de un tercio del personal civil y militar de MONUSCO, y un tercio del presupuesto). Sin embargo, para entender mejor el valor de dichas figuras, es necesario prestar mayor atención al contexto específico de la misión. MONUSCO opera en un país increíblemente vasto, cubriendo un área de responsabilidad de al menos 1 millón de kilómetros cuadrados (con el foco puesto en la parte Este del país). Las infraestructuras de transporte son casi inexistentes, sin formas directas de transporte entre las regiones del Este y la capital, ubicada en la parte Oeste del país. Las distancias entre ciudades y pueblos están obstaculizadas casi en todos lados debido a la falta de carreteras, la inseguridad y la inaccesibilidad geográfica, haciendo de las vías aéreas la única forma de transporte disponible usando aviones o helicópteros. Las condiciones de las pocas rutas existentes requieren el uso de vehículos 4x4 y sólo a baja velocidad. Esto significa que cada operación para llegar a la capital o a los pueblos para misiones de establecimiento, investigación o protección implica el uso de importantes recursos logísticos, financieros, de tiempo y de personal. Además, la ineficiencia de los sistemas locales de electricidad y agua son temporalmente resueltos usando grandes cantidades de combustible, generadores y sistemas para transportar y almacenar agua, especialmente para garantizar la provisión regular a las bases militares, tanto permanentes como móviles. Así, el vasto territorio, las infraestructuras colapsadas, y las violaciones generalizadas que ocurren a lo largo del país, determinan los importantes gastos y recursos para fines logísticos, sin embargo indispensables para permitir el trabajo de la MONUSCO en materia de mantenimiento de la paz, protección de civiles, promoción y protección de los derechos humanos, y estabilización
Una importante cantidad de secciones civiles, policiales y militares participan conjuntamente en las funciones de MONUSCO. En total, MONUSCO contiene alrededor de 15 secciones civiles diferentes, un componente militar estructurado en cuatro brigadas (con la participación de contingentes provenientes de alrededor de 16 países diferentes), observadores militares y el componente policial, la Policía de la ONU (UNPOL). Los componentes civiles, militares y policiales son representados tanto a nivel nacional, con sede en la capital, Kinshasa, como a nivel provincial (ya que el sistema administrativo de Congo divide al país en provincias, y, a las provincias más grandes en distritos). Aunque, es importante mencionar que la mayor presencia se da en el Este del país, aún afectado por conflictos.
Cada sección y cada componente se enfoca en tareas y mandatos específicos. Sin embargo, dado que la protección de civiles, la defensa de los derechos humanos y la restauración de la autoridad estatal – los objetivos principales de MONUSCO – resultan de acciones interdependientes, todos los componentes deben trabajar en conjunto para obtener los resultados deseados. Para obtener impactos positivos, son, entonces, indispensables el intercambio de información, los análisis conjuntos y la coordinación de acciones. Aunque suele ser difícil poner práctica dichas acciones debido a: problemas de comunicación causados por la distancia, cuestiones relacionadas con diferentes jerarquías (entre personal civil y militar, por ejemplo), contextos y entrenamientos diferentes (por ejemplo, contextos culturales), disparidad en los medios logísticos y diversas concepciones de los impactos (de corto y mediano plazo o de largo plazo). Para resolver estas cuestiones se establece un vasto mecanismo de coordinación entre los tres componentes de MONUSCO, además de la coordinación de reuniones diarias de cada componente de la sección. Asimismo, MONUSCO es el centro de varias iniciativas innovadoras creadas para promover la coordinación y las acciones conjuntas de los componentes militar, civil y policial para obtener más impactos efectivos en campo, tales como los Equipos de Protección Conjuntos. Éstos son misiones conjuntas realizadas en áreas de campo, generalmente remotas, con igual participación de unidades militares, policiales y civiles, con el fin de evaluar la situación de la protección y los derechos humanos en ciertas áreas, y de crear y sostener contactos regulares con la población local. Es de esta manera que resulta posible establecer, junto con la población local, las mejores medidas para prevenir, proteger y estabilizar un área específica.
Los mapas interactivos debajo muestran las tareas básicas de cada sección de la MONUSCO, su ubicación y los principales métodos de interacción con otros componentes militares, civiles y policiales.
Clickea en cada sección para descubrir sus funciones y mecanismos de coordinación.
Organigrama de MONUSCO
Centro Mixto de Análisis de la Misión
Oficinas de Enlace (Bujumbura, Kigali, Kampala)
Sección de Seguridad y Vigilancia
Centro de Operaciones Conjuntas
Unidad de Conducta y Disciplina
Reforma del Sector Seguridad
Oficina de Enlace en Bujumbura
Unidad de Apoyo a la Estabilización
Oficina del Representante Especial del Secretario General
División de Asuntos Políticos
Oficina del DRSRG (Estado de Derecho)
Oficina del Comandante de la Fuerza
Oficina del DRSRG (Coordinador Residente/Coordinador Humanitario)
Oficina del Comisionado de Policía
Oficina para el Estado de Derecho
Sedes Tácticas
Unidad de Violencia Sexual
Unidad de Corrección
Agencias especializadas, fondos y programas de Naciones Unidas
División de Asistencia Electoral
Cuarteles de la Misión y del Sector
DDRRR / DDR
Sección de protección infantil
Unidad de HIV/SIDA
División de Asuntos Civiles
El Centro Mixto de Análisis de la Misión (CMAM) es responsable de la gestión (recolección, coordinación, análisis y difusión) de la información para permitir la toma de decisiones y el planeamiento de la misión. Al igual que el Centro de Operaciones Conjuntas, los análisis del CMAM está destinado directamente a los altos cargos de gestión de MONUSCO, pero su presencia en campo es muy regular, para poder recolectar la mayor cantidad posible de información verificada.
Las Oficinas de Enlace de MONUSCO están ubicadas en estados que limitan con la parte oriental del Congo (Burundi, Ruanda, Uganda) y actúan como bases de apoyo logístico, administrativo y de seguridad para la misión.
Esta sección garantiza la seguridad de todo el personal local e internacional de MONUSCO. Obviamente es un rol amplio que abarca desde la evaluación regular y excepcional de los niveles de amenaza de cada parte del país, con el fin de elaborar planes de emergencia que incluyan la evacuación de personal, también en caso de desastres naturales; hasta la concientización y control del personal sobre el respeto a las reglas de seguridad, tanto en el lugar de trabajo como durante las misiones en campo, y en la casas privadas (para el personal internacional). Esta sección colabora con las estructuras de MONUSCO a cargo de los análisis de situación regulares, pero también con las Agencias Congolesas para la Aplicación de la Ley, tales como la Policía Nacional, tanto realizando patrullajes conjuntos en áreas urbanas y capacitando a las fuerzas de seguridad nacionales para mejorar sus capacidades. A lo largo del año pasado, esta sección, en colaboración con el Ministerio de Transporte, la Policía Nacional Congolesa y organizaciones de la sociedad civil, comenzó a brindar cursos a moto taxistas para que respeten las reglas de tránsito y el código de conducta para motociclistas de la policía. El curso respondió a una necesidad crucial dado que más del 80% de los motociclistas no están familiarizados con las reglas de tránsito y son descorteses cuando están en servicio. Ésta es la principal causa de accidentes con numerosas víctimas, sean éstas moto taxistas, clientes u otras personas.
El Centro de Operaciones Conjuntas (COC) es una sección civil, policial y militar integrada, que funciona como el punto focal de comunicación e información para toda el área de la misión a través del monitoreo y análisis regulares de la situación del país (especialmente de la situación política, de las amenazas de grupos armados, y de la minería, entre otras). En MONUSCO, apoya especialmente el proceso de toma de decisiones de la gestión gerencial mediante análisis preliminares, y como tal, es mucho más visible en los lugares de cargos directivos que en las bases más pequeñas, donde funciona mandando información sensible directamente a los cargos más altos.
Las Unidades de Conducta y Disciplina (UCD) han sido establecidas por el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz en la mayoría de las misiones de paz, incluyendo MONUSCO, a partir de principios del 2000, cuando numerosos informes de los medios denunciaron que personal de MONUSCO había cometido actos serios de explotación y abuso sexual. El Consejo de Seguridad condenó los actos y el Secretario General declaró firmemente una política de “tolerancia cero”. No obstante, aunque no está focalizada exclusivamente en abordar la explotación y el abuso sexual, la UCD tiene la misión de vigilar el estado de la disciplina en las operaciones de paz y de proveer directrices generales para la conducta y disciplina para todas las categorías del personal de mantenimiento de la paz. Así que, trabaja tanto con personal militar como civil, desarrollando también capacitación sobre concientización y responsabilización en materia de prevención y respuesta a todos los tipos de conductas indebidas, particularmente a la explotación y abuso sexual, y programas de extensión. Cabe destacar que la CDU no lidia con casos de violencia sexual cometidos contra la población local por grupos armados, fuerzas armadas, o civiles locales, dado que esto corresponde a la Unidad de Violencia Sexual. La UCD sólo actúa en los casos de conductas indebidas que involucran a peacekeepers (tanto militares como civiles).
La Unidad de Reforma del Sector Seguridad (RSS) de MONUSCO tiene como objetivo apoyar al gobierno congolés en el proceso de reforma del sector de la seguridad con el fin de construir un ejército nacional fiable, cohesivo y disciplinado, y desarrollar las capacidades de la Policía Nacional y de las agencias de cumplimiento de la ley relacionadas. La participación del ejército congolés en el conflicto del Congo, caracterizado por numerosos casos de violaciones a los derechos humanos y de indisciplina, hace del proceso de construcción de un ejército profesional que proteja efectivamente y que no cause daños a su propia población, un proceso intrínsecamente relacionado a varios dominios: político, económico, de gobernanza, derechos humanos y género. Como resultado, la Unidad de Coordinación de la Reforma del Sector de la Seguridad en MONUSCO, junto con el Ministerio de Defensa Nacional, co-lidera uno de los cinco componentes de la Estrategia Integral Nacional contra la Violencia Sexual en Congo. Uno de estos componentes es la reforma del sector para combatir la violencia sexual, dentro del cual la Unidad RSS se focaliza en la capacitación y concientización de las fuerzas de seguridad y agentes del Congo (FARDC y PNC). Junto a otros actores, también desarrolla conjuntamente manuales oficiales de capacitación, refuerza los mecanismos de accountability, e introduce mecanismos de evaluación.
Desafortunadamente, la Unidad de RSS en MONUSCO es muy pequeña y sólo está presente en Kinshasa, y no a nivel provincial. Este hecho plantea un desafío para las capacidades y el impacto potencial de la Unidad, que debería tener un rol fuerte e importante en el país, donde el manteamiento de la paz depende en gran medida del comportamiento, la capacidad y la presencia positiva del ejército nacional. No obstante, parece ser que la MONUSCO está ahora intentando lograr la reforma del sector de la seguridad mediante el fortalecimiento de la capacidad del Estado congolés para controlar el sector minero, un esfuerzo que puede, a largo plazo, tener una influencia positiva en el proceso de reforma del sector de la seguridad en sí.
La Unidad de Apoyo a la Estabilización (UAE) tiene como misión colaborar con el gobierno congolés en la coordinación e implementación del Plan de Estabilización y Reconstrucción para las áreas afectadas por la guerra de la República Democrática del Congo (STAREC), lanzado en junio de 2009. El marco de apoyo utilizado por la UAE es la Estrategia Internacional de Apoyo a la Seguridad y la Estabilización (ISSSS), que se compone de cinco pilares, cada uno dedicado a impulsar el progreso en materia de estabilización y reconstrucción de la autoridad estatal en las partes del Este de Congo que se han recuperado recientemente del conflicto. Los cinco pilares, que necesitan trabajar y progresar en conjunto para ser efectivos, son:
Seguridad: Reducir las amenazas a la vida y a la propiedad, y promover la libertad de movimiento.
Diálogo político: Ayudar al gobierno nacional y provincial a avanzar en los procesos de paz e implementar compromisos clave de acuerdo existentes.
Restauración de la autoridad estatal: Restaurar y fortalecer progresivamente la seguridad pública, el acceso a la justicia y los servicios administrativos.
Retorno, reintegración y recuperación: Colaborar con el retorno seguro y durable, con la reintegración económica de las personas y refugiados internamente desplazados de su lugar de origen, y contribuir a la recuperación de la economía local.
Lucha contra la violencia sexual: Garantizar una respuesta coordinada de todos aquellos involucrados en la lucha contra la violencia sexual, en la implementación de la Estrategia Integral de lucha contra la Violencia Sexual, con el foco en la lucha contra la impunidad, y en la mejora de la prevención y respuesta
La STAREC/ISSSS se implementa a través de proyectos y programas financiados por fondos de donantes múltiples, que, además de la participación de donantes internacionales (generalmente gobiernos extranjeros), debería también contar con fondos del gobierno congolés. Sin embargo, hasta ahora, la participación gubernamental congolesa raramente es financiera; el gobierno más bien participa en copresidir, junto con la UAE y otras secciones de la MONUSCO y agencias de la ONU, los cinco pilares que componen la estrategia. Cabe destacar que el quinto pilar es la lucha contra la violencia sexual (apoyado por la Unidad de Violencia Sexual de MONUSCO y la Estrategia Integral Nacional de lucha contra la Violencia Sexual).
Dado que es la capital de Congo, Kinshasa representa una ubicación esencial para la MONUSCO ya que debe mantener coordinación con el gobierno nacional de Congo. En Kinshasa se encuentra la sede de la MONUSCO.
A lo largo del año pasado, la estructura completa de la MONUSCO se fue interesando en la reubicación gradual del personal hacia la parte oriental del país: prácticamente, casi todos los componentes militares están hoy en el sector oriental, así como también la mayoría del personal civil y militar. Obviamente, todavía se encuentran en funcionamiento las oficinas de Kinshasa y algunas bases en el sector occidental del Congo, tal como Mdbandaka, pero con una cantidad de personal reducida. Formalmente, “el movimiento hacia el Este” responde a la necesidad de estar más cerca del campo con el fin de comprender, prevenir, proteger y responder mejor al conflicto. A largo plazo esto implica obtener un impacto mejor y más inmediato de la presencia de MONUSCO, hoy en día también corroborada por la Brigada de Intervención – la unidad militar de mantenimiento de la paz que tiene la tarea de llevar a cabo operaciones ofensivas dirigidas a neutralizar los grupos armados que amenazan la autoridad estatal y la seguridad civil. Mientras que la MONUSCO concentra sus esfuerzos en el Este con el fin de cumplir mejor su rol de establecimiento y mantenimiento de la paz y estabilización, el Equipo de la ONU del País tiene la función de encargarse gradualmente de la coordinación de la intervención en la parte occidental del país. El EONUP, liderado por el Coordinador Residente (RC) de la ONU, abarca todas las entidades del sistema de la ONU que realizan actividades operacionales para el desarrollo, la emergencia, la recuperación, y la transición en los países donde se ejecutan los programas, garantizando la coordinación inter-agencias y la toma de decisiones a nivel país.
Las oficinas en campo de MONUSCO son bases mixtas (civiles y militares) ubicadas a lo largo de todo el país, particularmente en la parte oriental (Goma, Bukavu, Bunia, Kisangani, Kalemie, etc.)
El liderazgo general de la misión entera está a cargo del Representante Especial del Secretario General (RESG) para la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUSCO), que también es el Jefe de la MONUSCO. La función primaria de liderazgo del RESG es facilitar un proceso de generación y mantenimiento de la dirección estratégica y de coherencia operacional a lo largo de todas las dimensiones que intervienen en el mantenimiento y construcción de la paz: política, de gobernanza, de desarrollo, económica, y de seguridad.
El Representante Especial y Jefe actual de la MONUSCO es Martin Kobler, de Alemania, que sucedió en agosto de 2013 a Roger Meece de Estados Unidos. Siendo el primer Representante del Secretario General en el país anfitrión, el RESG mantiene contacto constante con los principales representantes del gobierno anfitrión, en primer lugar con el Presidente del Congo. Asimismo, para cumplir su rol, la oficina del RESG está ubicada en la capital, Kinshasa; sin embargo, el RESG viaja constantemente por el país, generalmente junto al Comandante de la Fuerza. De hecho, en MONUSCO, el rol de Jefe de Misión y el de Comandante de la Fuerza (FC) están asignados a dos personas distintas, a diferencia de otras operaciones de paz, como UNIFIL, donde estos dos roles los cumple el mismo representante.
La División de Asuntos Políticos (DAP) es el think tank político de la misión. Recolecta y analiza información para generar políticas pertinentes y brindar asesoramiento estratégico al Representante Especial del Secretario General (RESG) y a otros cargos superiores de MONUSCO a lo largo del país. Los análisis de la DAP representen una herramienta esencial para interpretar hechos desafiantes en un país que suele atravesar crisis políticas nacionales e internacionales impredecibles, además, ayuda a elaborar estrategias de prevención y respuesta a las violaciones de derechos humanos y a emergencias comunes en dicho contexto. La DAP también conduce campañas de asesoramiento y extensión en conjunto con actores nacionales e internacionales para avanzar en una agenda común de pacificación, estabilización, y reconstrucción. Las oficinas de DAP están presentes en cada base de MONUSCO, incluso en la más pequeña.
La División de Información Pública (DIP) tiene la función de transmitir información y noticias sobre las actividades de MONUSCO a toda clase de públicos: no sólo a la MONUSCO en sí, sino también a la sede en Nueva York, al sistema de la ONU, a los medios internacionales y locales y a la población local. La DIP, y en especial las Oficinas de Información Pública en campo, tienen un rol fundamental en la sensibilización de la población local sobre los límites y la percepción del mandato de MONUSCO, a la vez que permite fortalecer la capacidad de los medios locales. En MONUSCO, un programa importante apoyado por la DIP ha sido Radio Okapi, que se ha convertido en el medio local de referencia para comunicaciones sobre la MONUSCO, la situación política y social, y toda clase de sensibilización, para el Congo entero.
La Oficina para el Estado de Derecho (Rule of Law Office) es el referente para muchas secciones de MONUSCO, particularmente para aquellas que están relacionadas con brindar apoyo al gobierno congolés para establecer fundamentos legales fuertes para tener instituciones democráticas transparentes, eficientes y responsables. Junto con la Oficina del DRSRG (Coordinador Residente /Coordinador Humanitario), la Oficina para el Estado de Derecho (Rule of Law Office) responde directamente al RESG de MONUSCO.
De acuerdo con la definición del Secretario General, el Estado de Derecho es un principio de gobernanza que establece que cada persona, institución y entidad, sea pública o privada, incluyendo el Estado en sí, debe accionar de acuerdo a las leyes que son públicamente promulgadas, igualmente aplicadas e independientemente adjudicadas, y que son consistentes con las normas y estándares internacionales de derechos humanos.
El Comandante de la Fuerza es el Jefe de todos los efectivos y observadores militares de MONUSCO. Si bien su sede se encuentra en Kinshasa (en la Oficina del Comandante de la Fuerza), a partir de la nueva política de MONUSCO de reubicarse hacia el Este, el Comandante viaja frecuentemente a lo largo de la parte oriental del país. Desde mayo de 2013, el Comandante de la Fuerza de MONUSCO es Carlos Alberto dos Santos Cruz, un oficial militar brasileño que previamente fue Comandante de la misión de paz de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH).
El Comandante de la Fuerza es responsable de las operaciones ejecutadas por los contingentes de MONUSCO en cada sector de la misión, y recibe el apoyo, de su Adjunto, actualmente el General de División Jean Baillaud (de Francia).
El Comandante de la Fuerza posee también el comando directo de la Brigada de Intervención, una brigada especializada compuesta por tres batallones de infantería, uno de artillería, y una fuerza especial y una compañía de reconocimiento con sede en Goma (alrededor de 3.000 efectivos en total). Tienen la responsabilidad de neutralizar grupos armados y el objetivo de contribuir con la reducción de las amenazas de los grupos armados hacia la autoridad estatal y la seguridad civil en el Congo oriental y de fomentar las actividades de estabilización. La Brigada de Intervención de la Fuerza (BIF) comenzó a funcionar en 2013, a pedido del Secretario General de la ONU (Resolución del Consejo de Seguridad 2098), y representa la primera brigada de mantenimiento de la paz autorizada para llevar a cabo operaciones ofensivas específicas unilateralmente o con el apoyo del ejército congolés. Su Comandante actual es el General de Brigada James Mwakilobwa (de Tanzania).
La Oficina del DRSRG Coordinador Residente/Coordinador Humanitario (DRSRG/RC/HC) coordina las actividades de las agencias de la ONU a través del Equipo Nacional de la ONU a nivel estratégico, de programas, operacional y humanitario. Varias secciones civiles de MONUSCO son lideradas por esta oficina.
La División de Administración trabaja con todas las cuestiones relacionadas con logística, administración, presupuesto, finanzas y abastecimiento de MONUSCO. La División funciona tanto para componentes militares como civiles/sustantivos, y está compuesta por varias secciones tales como, la Unidad de Transporte y la Unidad de Abastecimiento, la primera a cargo de la provisión de vehículos y transporte y la última de la provisión de equipamiento de oficina y agua para el personal. También existe una Sección de Equipamiento Auto-controlado, que tiene la función de controlar el equipamiento de los contingentes militares.
La División de Administración cumple un rol vital para toda la misión, ya que tiene la función de gestionar el presupuesto de la misión, y de controlar el equipamiento y los medios de transporte, incluyendo el combustible, y el pago de salarios del personal de MONUSCO. Las actividades de MONUSCO, tales como las misiones en campo, los movimientos de personal militar, el uso de helicópteros, la distribución de equipamiento, siempre necesita la aprobación de la Administración. Dado su doble rol, tanto técnico como decisional, la División de Administración está presente en cada base permanente de MONUSCO, tanto en la capital como en el campo. Los Jefes de Administración de cada base de MONUSCO son de suma importancia, y trabajan conjuntamente con los Jefes de Oficina de cada base.
La Oficina del Comisionado de Policía, más conocida como UNPOL (Policía de la ONU), tiene personal en todas las bases de MONUSCO a lo largo del país. Trabaja junto a personal de la policía internacional, proveniente de diversos países contribuyentes de tropas, que usualmente prestan servicio por un año en la misión de paz. Apoyan al mandato general de consolidación de la paz, particularmente mediante esfuerzos de fortalecimiento de las capacidades de la Policía Nacional Congolesa y de otras Agencias para la Aplicación de la Ley, a través de la provisión de capacitación, la sensibilización y el apoyo en materia de equipamiento. El personal de UNPOL debe trabajar en cooperación con todas las secciones de MONUSCO, particularmente con los Equipos Conjuntos de Protección para evaluar la situación de los lugares vulnerables y elaborar planes de emergencia, protección o sensibilización.
Los países que actualmente aportan personal de Policía a MONUSCO son: Bangladesh, Benín, Burkina Faso, Camerún, Chad, Costa de Marfil, Djibouti, Egipto, Francia, Guinea, India, Jordania, Madagascar, Mali, Níger, Nigeria, República Centroafricana, Rumania, Senegal, Suecia, Suiza, Togo, Túnez, Turquía, Ucrania y Yemen.
La Sección para el Estado de Derecho aborda un amplio espectro de cuestiones vinculadas al fortalecimiento de las capacidades de las instituciones judiciales congolesas. Cabe destacar que para apoyar los sistemas de justicia congoleses tanto civiles como militares, la Sección para el Estado de Derecho participa de la construcción de capacidades en el sistema de justicia en sí, mediante sesiones de capacitación, sensibilización y asesoramiento; brinda asistencia a las autoridades del Congo en el diseño de planes estratégicos coordinados a mediano plazo para reformar los sub-sectores de la justicia, tales como la legislación, la justicia militar y las cortes; y brinda apoyo al sistema de justicia congolés en los juicios de casos que involucran crímenes internacionales.
Además de estas actividades, la Sección para el Estado de Derecho estableció Células de Apoyo al Enjuiciamiento en el Este del Congo (provincias Kivu del Norte, Kivu del Sur, Maniema, Katanga y el distrito de Ituri), con el fin de proveer apoyo y asistencia a las FARDC (ejército nacional), a las autoridades de la justicia militar y al personal de la justicia civil en la investigación y enjuiciamiento de serios delitos cometidos por miembros de los grupos armados
El concepto de Oficina Integrada indica la cooperación entre la misión de paz y las agencias de la ONU en materia de esfuerzos para facilitar la reconstrucción, en particular la estabilización y la consolidación de la paz, que es fundamental para la estrategia de salida de MONUSCO y para dar espacio al desarrollo de las agencias. En la estructura de MONUSCO, el vínculo formal entre la misión y el resto del sistema de la ONU está representado por el Representante Especial Adjunto del Secretario General, Coordinador Humanitario (DSRSG/RC/HC). Muchas secciones de MONUSCO, de acuerdo a sus funciones, cooperan y coordinan diariamente su trabajo con el de las agencias de la ONU.
Las Sedes Tácticas están ubicadas en Goma, la ciudad cabecera de la provincia de Kivu del Norte, en el Este del Congo, que acoge la principal base de MONUSCO (componentes civiles y militares). Las Sedes Tácticas de la Fuerza en Goma albergan el Centro Este de la Fuerza de MONUSCO. En Goma también se encuentran las sedes de la Brigada de Intervención de la Fuerza, compuesta por efectivos de Malawi, Sudáfrica y Tanzania.
La Oficinas de la SVCU de MONUSCO están ubicadas en la capital, Kinshasa, y en el Este del Congo, una vasta área del país todavía afectada por conflictos decenales. Las tres pequeñas oficinas de la SVCU en Goma (Kivu del Norte), Bukavu (Kivu del Sur) y Bunia (provincia oriental, distrito Ituri) cuentan con personal compuesto por menos de diez personas congolesas e internacionales. Tienen la misión de cubrir vastas áreas, generalmente inaccesibles por razones geográficas o de seguridad. Sus dos tareas principales – coordinar la Estrategia Integral Nacional para combatir la Violencia Sexual y participar de la protección de civiles de la violencia sexual relacionada al conflicto – requieren que las oficinas de la SVCU trabajen conjuntamente con una gran variedad de actores, internos y externos a la operación de paz. Entre los actores externos se encuentran los gobiernos provinciales del Congo y las principales agencias de la ONU. Ello son los principales socios de la SVCU para la coordinación de todas las iniciativas implementadas para la prevención y respuesta integral a los incidentes de violencia sexual.
El rol de coordinación de las oficinas en campo de la SVCU está principalmente encausado en el marco de la Estrategia Integral para combatir la Violencia sexual, desarrollada en 2008 por la Campaña de la Naciones Unidas contra la violencia sexual en situaciones de conflicto y, en el caso específico del Congo, adoptada por el gobierno de la República Democrática del Congo en 2009, integrándola a la Estrategia Integral Nacional de lucha contra la Violencia de Género en Congo. El núcleo de la Estrategia se focaliza en el rol protagónico del Estado, el cual es, y debe ser, el principal responsable de la protección y asistencia de su propia población. Por ello, la Estrategia es llevada a cabo principalmente por el Ministerio de Género del Congo, y cada uno de los cinco componentes que componen la Estrategia es copresidido por instituciones ministeriales y agencias especializadas de la ONU, cabe mencionar:
- Componente de lucha contra la impunidad (acceso de las víctimas a la justicia, asistencia legal, proceso justo), copresidido por el Ministerio de Justicia y la Oficina Conjunta de Derechos Humanos (Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos/ MONUSCO);
- Componente de prevención y protección (campañas para generar conciencia, estrategias para crear un entorno de protección), copresidido por el Ministerio de Asuntos Sociales y ACNUR;
- Componente de asistencia multisectorial (asistencia médica, psicosocial y reintegración socioeconómica), copresidido por el Ministerio de Salud y UNICEF;
- Reforma del sector de seguridad (entrenamiento y generación de conciencia para las fuerzas de defensa y seguridad, investigaciones en el área), copresidido por el Ministerio de Defensa y la Sección de Desarrollo del Sector de Seguridad de MONUSCO.
- Componente de datos, información y mapeo (recolección de datos, análisis, mapeo de incidentes y actores que proveen servicios de asistencia), copresidido por el Ministerio de Género y UNFPA.
El rol principal de las oficinas en campo de la SVCU es apoyar a las estructuras de gobierno y a las agencias de la ONU en la coordinación de sus iniciativas para luchar contra la violencia sexual. Esto lo hacen apelando a su responsabilidad y estimulando la participación de actores, tales como: ONG locales e internacionales, organizaciones públicas (salud, justicia, etc.) y donantes.
En materia de protección de los civiles de la violencia sexual relacionada al conflicto, el rol de las oficinas en campo de la SVCU es también hacer un llamado a la colaboración con otras secciones de la MONUSCO, ya sean militares o civiles. Su tarea es adoptar la lucha contra la violencia sexual como un elemento crucial en todas las estrategias de protección de civiles, desde los análisis de prevención de riesgos hasta las respuestas a crisis. Las oficinas en campo de la SVCU trabajan de manera conjunta con todas las secciones de la MONUSCO con el fin de: identificar sistemas efectivos de alerta temprana que incluyan el riesgo de la violencia sexual relacionada al conflicto, recolectar y analizar incidentes de violencia sexual relacionada al conflicto (perfiles de las víctimas, presuntos autores del delito, lugar del incidente, etc.) a fin de crear también estrategias de prevención y protección con la fuerza militar de paz, participar en misiones de campo conjuntas (como Equipos Conjuntos de Protección) con otras secciones civiles y militares de la MONUSCO para evaluar, investigar o responder a situaciones de crisis.
La Unidad de Corrección tiene el objetivo de brindar apoyo al sistema penitenciario congolés en la provisión de estructuras y trato penitenciario adecuados a los carcelarios y a la población del Congo. Compuesta por personal penitenciario internacional, la Unidad provee asesoramiento, capacitación y sensibilización a los Agentes Penitenciarios Congoleses, y trabaja en conjunto con el Ministerio de Justicia del Congo para mejorar las cárceles: haciéndolas más seguras, garantizando el trato humano hacia los carcelarios, y fortaleciendo la capacidad de los agentes. Para cumplir su tarea, la Unidad de Corrección coopera con la Oficina de Derechos Humanos de MONUSCO para el trato de carcelarios, las detenciones arbitrarias y la resolución de archivos difíciles, y con el CICR (Comité Internacional de la Cruz Roja). La Unidad de Corrección también interviene como mediador para prevenir o responder a las protestas y motines en las cárceles.
Los agencias especializadas de Naciones Unidas son organizaciones autónomas que trabajan con las Naciones Unidas, con mandatos y roles específicos. Éstas pueden actuar directamente en la implementación de programas, o como donantes, con fondos asignados a socios de ejecución (ONG locales e internacionales). Debido a la situación humanitaria del Congo, el país acoge a varias agencias humanitarias de la ONU, si bien las agencias de desarrollo están presentes pero con oficinas más pequeñas.
- ACNUR: Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.
- UNICEF: Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.
- ONU Mujeres: Organización de las Naciones Unidas dedicada a promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.
- PMA: Programa Mundial de Alimentos.
- OIM: Organización Internacional para la Migración.
La División de Asistencia Electoral tiene la misión de brindar apoyo técnico y logístico a las autoridades congoleses (en especial, a la Comisión Electoral Congolesa Independiente) para la organización y realización de elecciones locales y provinciales. La División también tiene la misión de focalizarse en la promoción de la participación de las mujeres, como representantes activos de la vida política y como votantes. Para cumplir con este objetivo, coopera mucho con la Oficina de Género.
La Fuerza de mantenimiento de la paz de MONUSCO está estructurada en cuatro brigadas, cada una compuesta de contingentes de diferentes países y con roles diferentes, y comandada por un General. Las diferentes brigadas y sus cuarteles del sector son:
- Brigada de Ituri, con su cuartel en Bunia (distrito Ituri, Provincia Oriental). Los países contribuidores de tropas son: Bangladesh, Ucrania, Nepal y Marruecos. Los efectivos también están asentados afuera de Bunia, en las áreas más remotas como Dungu, donde prestan servicio los efectivos indonesios y las Fuerzas Especiales Guatemaltecas;
- Brigada de Kivu del Norte, con su cuartel en Goma. El comando general de la Brigada de Kivu del Norte está a cargo del contingente indio, pero también actúan otros contingentes en la provincia, como Uruguay, Egipto, Sudáfrica y Ucrania. En las áreas más remotas, como Beni y Mushake, se ubican las tropas nepalesas y jordanas;
- Brigada de Kivu del Sur, con su cuartel en Bukavu. El comando de la brigada está a cargo de Pakistán, y cuenta con el apoyo de otros países contribuyentes de tropas como Uruguay, Egipto y China;
- Brigada Occidental, con su cuartel en Kinshasa. La cantidad de efectivos en el sector occidental ha sido drásticamente reducida durante el último año (2013-2014), con la reubicación de las tropas hacia el Este, para cumplir actividades relacionadas con la protección de civiles. Pero, el sector occidental todavía acoge una parte de la Fuerza compuesta por efectivos senegaleses, ghaneses, jordanos, bangladesíes e indios, mayormente abocados a cuestiones de nivel estratégico, a la protección de las premisas de MONUSCO y de las instalaciones médicas.
Durante 2014, los contingentes en la provincia de Katanga han sido fortalecidos, de acuerdo a la crisis humanitaria ocurrida en el área. En Katanga está presente el contingente de Benín.
Las oficinas de género en campo tienen la compleja tarea de promover la integración del género en todas las dimensiones de las operaciones de paz. Internamente, las oficinas estimulan los sectores militares y civiles, con el fin de que la misión de paz tome en consideración la promoción de la igualdad de género en la elaboración de estrategias de protección y de resolución de conflictos. Externamente, apoyan e impulsan a los actores nacionales, desde el gobierno hasta la sociedad civil, para que sean sensibles a una perspectiva de género. Similar a la lucha contra la violencia sexual, la integración de una perspectiva de género es una herramienta crucial para alcanzar la resolución del conflicto y una paz duradera – tal como lo reconoció la Resolución del Consejo de Seguridad 1325 – que no es automática ni en un contexto de conflicto ni en una misión de paz. Sabiendo que el género es intrínsecamente parte de todos los ámbitos (desde disposiciones políticas hasta el desarme, desmovilización y reintegración de los elementos armados), es necesario que las oficinas de género trabajen constantemente con todos los posibles actores con el fin de alcanzar los resultados esperados y tener un impacto real. Lamentablemente, el tema suele eludirse debido a una falta de sensibilización, instrumentos, o simplemente porque es más conveniente dejarlo de lado. Para que las oficinas de género sean exitosas en su trabajo, debería haber puntos focales en cada sección de las misiones de paz, además de expertos que trabajen con actores externos a la misión, tales como actores nacionales y humanitarios. Desafortunadamente, la situación actual de muchas de las operaciones de paz es que las oficinas de género son demasiado pequeñas y no cuentan con el personal suficiente para realizar las tareas que deben llevar a cabo. Esto resulta en la limitación de sus posibles iniciativas y, al final, ellas sólo pueden apoyar a las asociaciones de mujeres locales. Si bien estas iniciativas son de importancia fundamental, sus resultados son limitados si no son apoyadas por estrategias más amplias que tomen en consideración la promoción de una perspectiva de género y la participación tanto de hombres como de jóvenes en las esferas económica, política y social.
Para superar estas limitaciones impuestas por la insuficiencia de recursos humanos, las oficinas de género deben cooperar cercanamente con las demás secciones de las operaciones de paz. Sin embargo, la tendencia es que las interacciones sólo se dan con las oficinas que se consideran “similares”, tales como la Unidad de Violencia Sexual en Conflictos o las secciones electorales. Si es que se dan, estas interacciones resultan en vincular el género tan sólo a dos esferas: la lucha contra la violencia sexual y la participación de las mujeres en elecciones.
La Oficina Conjunta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (OCDHNU) es una de las oficinas más grandes de MONUSCO, creada en febrero de 2008 a partir de la fusión de la División de Derechos Humanos (DDH) y la antigua Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos en el Congo. Las dos oficinas han sido completamente integradas y la OCDHNU ahora funciona de acuerdo a sus dos mandatos, cabe destacar: la División de Derechos Humanos (DDH), fundada en 2000, tenía el mando del Consejo de Seguridad de la ONU de “asistir en la promoción y protección de los derechos humanos, prestando particular atención a las mujeres, niños y personas vulnerables, investigar las violaciones a los derechos humanos con énfasis en terminar con la impunidad, asistir en el desarrollo e implementación de una estrategia de justicia transnacional, y cooperar con los esfuerzos nacionales e internacionales para llevar ante la justicia a los responsables de graves violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario”. La OCDHNU en Congo, fundada en 1996 a partir de un acuerdo entre el Alto Comisionado de la ONU y el gobierno de la República Democrática del Congo, tenía el mandato de monitorear la situación de los derechos humanos en el país, presentar informes sobre violaciones a los derechos humanos que requirieran intervención urgente y fortalecer las instituciones nacionales (tanto gubernamentales como no gubernamentales) que trabajan con cuestiones de derechos humanos para garantizar que se incremente el respeto por las disposiciones de los acuerdos regionales e internacional de los cuales Congo es parte.
La importancia de la OCDH consiste en fortalecer, mediante el impacto directo que se puede alcanzar día a día a través del trabajo de los numerosos expertos en derechos humanos que trabajan en ella, incentivando a los ciudadanos congoleses a elevar sus demandas sobre violaciones a los derechos humanos a las autoridades, y fortaleciendo la capacidad del gobierno para responder a las demandas de los ciudadanos, básicamente apoyando a las estructuras gubernamentales y no gubernamentales en la lucha contra la impunidad. Diariamente, en el Congo, agentes estatales y grupos armados cometen violaciones a los derechos humanos contra la población civil, tales como ejecuciones arbitrarias, violaciones, arrestos y detenciones arbitrarios, tortura, tratamiento cruel, inhumano y degradante, saqueos. Mediante el informe diario sobre violaciones a los derechos humanos, la asistencia a las víctimas para remediar estas violaciones, el asesoramiento a oficiales estatales y otros actores para mejorar la situación de los derechos humanos, el apoyo y estímulo al gobierno para enjuiciar los casos que involucran crímenes internacionales, la defensa diaria de oficiales de los derechos humanos, la promoción de los derechos humanos, y una cultura de los derechos humanos, en el Congo, se brinda apoyo a hombres, mujeres, niños, ancianos, carcelarios, abogados en la concientización, denuncia y a que las víctimas de violaciones a los derechos humanos obtengan justicia.
Los funcionarios de la OCDH también tienen un rol primordial en la promoción de asistencia legal (y médica y psicológica) a las víctimas de violencia sexual, y en denunciar, verificar e investigar casos de violaciones masivas contra la población civil, siendo los únicos en MONUSCO que están adecuadamente entrenados y reconocidos para entrevistar a víctimas de violencia sexual.
La OCDH tiene oficinas en cada base de MONUSCO en Congo, incluso en las más pequeñas
Desarme, Desmovilización, Repatriación, Reintegración y Reasentamiento
La Sección de Desarme, Desmovilización, Repatriación, Reintegración y Reasentamiento de MONUSCO, más conocida como DDRRR, tiene el mandato de fomentar y apoyar el desarme, la desmovilización y la reintegración (DDR) integral y voluntaria de los grupos armados congoleses y el desarme, desmovilización, repatriación, reintegración y reasentamiento (DDRRR) de los grupos armados extranjeros para una estabilidad y desarrollo económico duraderos del país. La presencia de grupos armados, locales y extranjeros en el territorio congolés (incluidos las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), las Fuerzas Democráticas Aliadas (FDA), el Ejército de Resistencia del Señor (ERS) y el Frente Nacional para la Liberación – Burundi (FNL)) es una de las principales causas de inestabilidad e inseguridad en el país.
Los programas de DDRRR son particularmente complejos ya que además de la necesidad de llegar a los componentes armados extranjeros para sensibilizarlos sobre el desarme, deben ser implementados en colaboración con los países limítrofes, que a menudo no tienen buenas relaciones con el Congo. Además, la porosidad de los bordes entre el Congo del Este y los países limítrofes dificulta el control de los movimientos de bienes y personas, dejando espacios libres para dar con los grupos armados, y también para algunos componentes ya insertados en programas de reintegración.
La Sección DDRRR también tiene el mandato de implementar un enfoque de género en sus programas, con acciones específicas hacia excombatientes femeninos y ex componentes femeninos de grupos armados, reclutados voluntaria o forzosamente como apoyo logístico, cocineras, esclavas sexuales, o mujeres dependientes de excombatientes hombres. Desafortunadamente, el enfoque de género no está muy desarrollado todavía en los programas de DDRRR. Los programas de reintegración se focalizan exclusivamente en los excombatientes, y no en las mujeres dependientes de éstos que, si bien son repatriadas junto a los excombatientes, no gozan de las oportunidades de los programas de reintegración. Esto limita las potencialidades de un impacto positivo de los programas de reintegración, ya que la cohesión socioeconómica que permite una reconstrucción y reintegración real en la comunidad suele ser construida por mujeres más que por hombres en sociedades como las del Congo o Ruanda. Además, las mujeres dependientes raramente son entrevistadas correctamente con el fin de comprender lo que sufren durante el periodo que participaron de grupos armados (generalmente años, o la vida entera), con lo cual, en caso de ser víctimas de violencia sexual, no son derivadas a los servicios de asistencia correspondientes (médicos o psicológicos). No entrevistar a las mujeres dependientes puede crear también un vacío en la recolección de información: de hecho, las mujeres dependientes pueden proveer elementos importantes al describir su vida diaria y su rol en los grupos armados, permitiendo así una mayor comprensión de la dimensión de los grupos armados, o de su apoyo logístico, permitiendo el diseño de mejores estrategias de desarme. Finalmente, es más difícil que las iniciativas de concientización sobre DDRRR alcancen a las mujeres que a los hombres. Conocer la dimensión del género de los grupos armados puede permitir también a la Sección entender cómo aplicar soluciones más efectivas que alcancen a las mujeres en grupos armados: de hecho, involucrándolas en programas de DDRRR, las mujeres pueden ser una herramienta fundamental para convencer a los hombres de dejar el grupo o rendirse.
La Sección de DDRRR tiene una gran dimensión en MONUSCO, con una vasta cantidad de personal, tanto civil como militare. La necesidad de acercarse lo más posible a los grupos armados, con el fin de concientizar a los componentes sobre el desarme, hace de la DDRRR una de las secciones sustantivas con mayor permanencia en el campo, en áreas incluso muy lejanas de la ciudades cabeceras de las provincias donde están ubicadas las bases de MONUSCO.
La Sección de Protección Infantil (SPI) tiene la misión de monitorear y denunciar violaciones contra los niños afectos por el conflicto. Esto implica niños en grupos armados y niños que han sufrido abusos por partes del conflicto. La SPI responde a la Oficina del Representante Especial para Niños en Conflictos Armados, se focaliza en las seis graves violaciones contra los niños en conflicto armado, cabe destacar: asesinato y mutilación de niños, reclutamiento o uso de niños como soldados, violencia sexual contra los niños, ataques a escuelas u hospitales, negación a los niños del acceso a la asistencia humanitaria, secuestro de niños. La SPI también es responsable de aplicar un mecanismo específico de monitoreo para estas seis serias violaciones llamado MRM (Mecanismo de Monitoreo y Denuncia).
En Congo, a través del mandato de MONUSCO, la SPI está a cargo del monitoreo de la presencia de niños en las FARDC (Fuerzas Armadas Congolesas) y en grupos armados.
Sin embargo, es menester destacar que la SPI no está encomendada para estar a cargo de niños, ni para aplicar programas para niños. Más bien trabaja con los componentes de la misión para identificar niños que necesitan del apoyo de MONUSCO y coordina con entidades de protección de los niños, tales como UNICEF, autoridades y socios operacionales, como ONG, que se encargan de atender las necesidades de los niños.
La Unidad de HIV/SIDA tiene el mandato de brindar programas de concientización y prevención para todo el personal de mantenimiento de la paz, con el fin de reducir el riesgo de los peacekeepers locales e internacionales, militares, civiles y policiales de contraer y/o expandir el HIV. Es una sección más bien pequeña, que no está presente en todas las bases de MONUSCO.
La División de Asuntos Civiles es una de las secciones más grandes de MONUSCO. Tiene el mandato de promover la cooperación cívico-militar (tanto al interior de la MONUSCO, como externamente) para la protección de civiles y la restauración y extensión de la autoridad estatal.
La División funciona como una de las puertas de entrada principales para los actores externos a la MONUSCO, que actúan como enlace entre MONUSCO y el Equipo Nacional de la ONU (incluso, muchas otras secciones de MONUSCO trabajan directamente en colaboración con las agencias de la ONU y sus socios), así como también para la población local. También tiene la función de brindar apoyo a la ONU y a los socios locales para acceder a las instalaciones logísticas de MONUSCO, particularmente en términos de transporte aéreo (una herramienta esencial en un país tan vasto, donde las carreteras son prácticamente inexistentes y las aerolíneas comerciales son inseguras).
La División tiene un rol clave en la promoción de estrategias conjuntas innovadoras para la protección de civiles, desde los Asistentes de Enlace de la Comunidad, hasta los Equipos Conjuntos de Protección, y el llamado “Esquema de Protección” donde los actores militares, civiles, de la ONU y ONG trabajan conjuntamente para identificar regularmente lugares que pueden, deberían, o deben ser protegidos. Éstos evalúan los riesgos y modalidades de la intervención militar.
En MONUSCO, la Sección de Asuntos Civiles también funciona en las bases en campo, como secretaría para los Proyectos de Rápido Impacto, los proyectos de fortalecimiento de capacidades de corto plazo que MONUSCO elabora e implementa junto con la sociedad civil.
Los contingentes militares están compuestos por varios países contribuyentes de tropas a MONUSCO, y cooperan, cada uno de acuerdo a su rol, bajo el comando directo de sus contingentes y el comando general del General de cada brigada de MONUSCO (ver Cuarteles de la Misión y del Sector). En cada brigada ubicada en Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur, son desplegados al menos dos batallones de infantería: tienen la función de realizar patrullajes, y están permanentemente o temporalmente desplegados en el campo en las bases militares de MONUSCO (Bases de Operación de Compañía – BOC, y Bases de Operación Temporales – BOT). Allí, realizan prácticamente y directamente actividades militares relacionadas a la protección civil. Cada brigada también acoge una unidad de aviación: es, logísticamente, un pilar fundamental para cada misión, dado que permite el transporte aéreo regular de personal de MONUSCO, de ONU y del sociedad civil congolesa autorizada. Como tal brinda apoyo al despliegue militar en el campo y a las misiones cívico-militares conjuntas de evaluación, investigación, capacitación, etc. Las unidades de aviación también funcionan en situaciones de emergencia, transportando civiles enfermos o heridos en situaciones extremas. Una compañía de ingenieros e instalaciones médicas completan el escenario de la Fuerza en cada brigada. Además, algunas brigadas tienen Fuerzas Especiales tales como las guatemaltecas en la Provincia Oriental, que tiene batallones de reserva, y una pequeña compañía costera (Uruguay), ubicada en Kivu del Sur para patrullar el lago Kivu y el lago Tanganika.
Junto con la nueva estrategia de protección civil adoptada por MONUSCO en 2013 que autorizó la Brigada de Intervención, la Fuerza de MONUSCO se enriqueció con personal nuevo responsable de nuevas actividades, tales como: el control de drones utilizados en la evaluación y monitoreo del Congo oriental.
Los observadores militares de las Naciones Unidas son oficiales militares desarmados que sirven en la misión en calidad de observadores. En MONUSCO, usualmente cumplen tareas directamente relacionadas con la protección de civiles, como parte de las bases militares permanentes en campo de MONUSCO, o de secciones civiles sustantivas como DDRRR. Actualmente, 501 observadores militares prestan servicio en MONUSCO, provenientes de diferentes países como: Algeria, Bangladesh, Bélgica, Benín, Bolivia, Bosnia y Herzegovina, Brasil, Burkina Faso, Canadá, China, Egipto, Estados Unidos, Federación Rusa, Francia, Ghana, Guatemala, Guinea, India, Indonesia, Irlanda, Jordania, Kenia, Malawi, Malasia, Malí, Marruecos, Mongolia, Nepal, Níger, Nigeria, Pakistán, Paraguay, Perú, Polonia, Reino Unido, República Checa, República Unida de Tanzania, Rumania, Senegal, Serbia, Sri Lanka, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Túnez, Ucrania, Uruguay, Yemen, Zambia.
Distribución regional de oficinas civiles y policiales de la MONUSCO
Bunia (Ituri District, Oriental Province) and Bukavu (South Kivu Province)
Located respectively in Ituri, a District of the enormous Oriental Province, and in South Kivu Province, Bunia and Bukavu represent the second biggest MONUSCO’s locations in the field, after Goma. They host offices of almost all civilian sections, but in smaller dimensions compared with the offices in Goma. Despite their smaller staff, the MONUSCO offices in Bunia and Bukavu are tasked to cover very vast areas of responsibility, further challenged by the deep inaccessibility of the territory that the two provinces cover, mostly due to insecurity or difficult geographic conditions. The offices in Bunia and Bukavu usually respond directly to Kinshasa, but depending on the dimension and organisation of single sections, they can also respond to Goma offices, and indirectly to Kinshasa. All sections are lead by the Heads of MONUSCO respectively for the Ituri District (Bunia) and South Kivu Province (Bukavu). In the case of Bunia, the main DRC counterparts for MONUSCO are represented by the Offices of the Government of the Ituri District, which in turn respond to the Governor of the Oriental Province based in Kisangani, and the specific Ministries. While in the case of Bukavu, the sections are represented by the Government of the South Kivu province, led by the Governor of South Kivu, and supported by specific Provincial Ministries and ministerial divisions..
Goma (North Kivu Province)
Goma, the chief town of the North Kivu province, near the still active Nyragongo Volcano, represents the biggest field location of MONUSCO. The civilian sections of the peacekeeping mission acting in North Kivu are all based in Goma, with missions in other areas of the Province; meanwhile, military sections are located partly in Goma and partly in several smaller locations in the field (see military component). The civilian sections based in Goma are lead by the Head of MONUSCO for North Kivu province, but they also respond directly to the supervisor of each single section in Kinshasa.
Goma is also the base of the majority of UN specialised Agencies and International and National Non Governmental Organisations operating in humanitarian and development domains: this makes the city a concentration of peacekeeping and humanitarian potential, but also a challenge in terms of coordination. Goma is also the operative base of the Intervention Brigade, which arrived in DRC in 2013.
The main DRC counterpart for MONUSCO in Goma is represented by the Government of North Kivu Province, led by the Governor of the Province, supported by Provincial Ministries and specific Provincial ministerial Divisions.
Kinshasa (National level)
Capital of the DRC, located in the Western part of the country, Kinshasa MONUSCO’s base represents the main political and advocacy side of the UN peacekeeping mission. All MONUSCO substantive and administrative sections are represented in Kinshasa, even those ones that do not have any representation in the field, such as the Security Sector Development Unit. The offices of Kinshasa act as the main liaison between New York (Secretary General, Department of Peacekeeping Operations, offices of the specific Special Representatives such as the Children in Armed conflicts Office and the Sexual Violence in Conflict Office) and the field bases. They should act as guides to orientate the actions of the offices in the field, and as catalysts of information and data coming from the field to be analysed and summarised for New York reports. The important distance between the capital and the provincial cities, as well as the different realities between Kinshasa and the non-peaceful Eastern part of the country, make smooth communication and a common vision of priorities difficult between national level and provincial field offices. The ongoing movement towards the East can likely promote better human rights violation prevention and response, as well as stabilisation efforts.
Kisangani (Oriental Province)
The MONUSCO base of Kisangani currently plays an important role especially for the Oriental Province, since it represents the main UN interlocutor for the Government of this province, decentralised in several Districts (due to the vast dimension of the Province). It acts as liaison between Kinshasa and the Eastern bases of the Oriental Province, such as Bunia and Dungu. Not all civilian sections are represented in the base of Kisangani, which however fully operates for protection and promotion of human rights and continue to represent an essential hub for the aerial MONUSCO transports between West and East.
Dungu (Haut Uelé, Oriental Province) , Kalemie (Katanga Province) and Kindu (Maniema Province)
Respectively located in the Oriental Province, Katanga Province and Maniema Province, those three bases represent smaller but important locations for MONUSCO. In their areas of responsibility, they are indeed often the only MONUSCO bases present. Due to their smaller dimensions and the high insecurity, especially in Dungu, the bases often include, beside the offices, the accommodation of the MONUSCO civilian personnel. The conditions of work in those bases, especially in Dungu, are quite difficult. Not all civilian sections are represented in those bases: for instance Stabilisation Support Unit, Conduct and Discipline Team, Sexual Violence Unit, HIV/AISD Unit, Gender Offices are not present in some of these locations, mainly because of the small dimension of those units. Yet, many of these Units would be very important in there, and some regularly travel in order to maintain a coverage of these areas.
The other bases of MONUSCO, such as Mbandaka, in the Western sector, and Kananga, in the centre of DRC, have quite small team working there, and they are currently involved in the process of relocation towards the East. However, the presence of small civilian offices continue to be very important, in order to ensure all efforts of promotion and defence of human rights and maintain peace
Distribución de las Fuerzas de MONUSCO
El Comandante Adjunto de la Fuerza de MONUSCO promueve a la primera mujer Comandante
http://www.gaf.mil.gh/index.php?option=com_content&view=article&id=1094:monusco-dfc-extols-first-female-medal-parade-commander-&catid=13:news&Itemid=34
Peacekeepers mujeres en primer plano
http://monusco.unmissions.org/Default.aspx?ctl=Details&tabid=10750&mid=13744&ItemID=19376
Peacekeepers de MONUSCO rescatan a 14 personas de un bote hundiéndose en el Lago Kivu
http://monusco.unmissions.org/Default.aspx?tabid=10927&ctl=Details&mid=14594&ItemID=20526&language=en-US
Peacekeepers uruguayos inauguran escuelas de fútbol en Pinga y Goma
http://monusco.unmissions.org/Default.aspx?tabid=10927&ctl=Details&mid=14594&ItemID=20515&language=en-US
Organización del gobierno de la República Democrática del Congo
Dado que MONUSCO se lleva adelante en el territorio del Congo, el gobierno del Congo es el primer socio de la misión de paz. No sólo la MONUSCO no podría estar presente sin la autorización del gobierno del Congo, sino que dicha misión tiene también la función primordial de apoyar, estimular y cooperar en el desarrollo de las capacidades del gobierno congolés, siendo éste último el mayor responsable de la protección de civiles y del mantenimiento de la paz en su propio territorio.
Por dicha razón, comprender la organización del gobierno del Congo es fundamental para el funcionamiento de la MONUSCO. Desde el sector de Justicia hasta el de Defensa, pasando por los de Género, Salud, Transporte, Interior, entre otros, los ministerios congoleses suelen ser los colegas habituales del trabajo de la MONUSCO.
Conocer la organización del gobierno congolés implica tener en cuenta las dimensiones del Congo, y las difíciles conexiones entre la capital y el resto del país, tanto en términos de transporte como en términos de cobertura telefónica, que suele estar ausente o ser irregular a lo largo de todo el Estado. Para poder enfrentar parcialmente estos desafíos, el gobierno del Congo inició un proceso de descentralización: los ministerios nacionales ejercen sus funciones sobre todo el país desde Kinshasa, la capital, aunque también están representados por los ministerios provinciales que funcionan en cada provincia del Congo.
De hecho, el Congo está actualmente subdividido en 11 provincias, incluida la provincia-ciudad de Kinshasa. De Oeste a Este, las provincias son: Bas-Congo, Kinshasa, Bandundu, Equateur, Kasai Oriental, Kasai Occidental, Maniema, Provincia Oriental, Kivu del Norte, Kivu del Sur y Katanga. Dadas las vastas dimensiones de ciertas provincias, algunas están aún más subdivididas en distritos, como es el caso, por ejemplo, de la Provincia Oriental o la Provincia de Katanga. Todas las provincias contienen entonces, territorios que se subdividien en divisiones administrativas más pequeñas.
Kinshasa alberga a todos los representantes gubernamentales nacionales: el Presidente de la República en primer lugar, apoyado por distintos ministerios nacionales. Cada provincia tiene una organización similar: el Gobernador de cada provincia, electo por la población local, es apoyado en el cumplimiento de sus funciones por ministerios provinciales, uno por cada ministerio nacional que funcionan a nivel nacional. Así que, por ejemplo, el Ministerio de Género, Asuntos Familiares y Niñez funciona a nivel nacional a través de su ministerio nacional; al mismo tiempo, también se encuentra descentralizado a nivel provincial, con ministerios provinciales de Género y Asuntos Familiares. Además, a nivel provincial, las divisiones ministeriales provinciales funcionan como estructuras técnicas de apoyo a cada ministerio provincial.
Sin embargo, cabe destacar que no todos los ministerios están descentralizados: el Ministerio de Defensa funciona de manera centralizada, y no posee representantes ministeriales en niveles provinciales.
La descentralización de los ministerios tiene un impacto directo en el trabajo de MONUSCO. Mientras que los altos cargos directivos de MONUSCO siempre trabajan en conjunto con sus colegas de los ministerios del Congo a nivel nacional, las oficinas en campo en las provincias interactúan con los representantes gubernamentales provinciales. Esto es particularmente evidente en las secciones de MONUSCO que tienen la función de conducir estrategias y programas junto con el gobierno del Congo, como en el caso de la Estrategia Integral Nacional contra la Violencia Sexual en el Congo, donde la Unidad de Violencia Sexual trabaja a nivel nacional directamente con el Ministerio de Género Nacional, y a nivel provincial interactúa con los ministerios provinciales de Género de Kivu del Sur, Kivu del Norte y Provincia Oriental, o las Oficina Gubernamentales de Género en el distrito de Ituri.
Actores humanitarios en el Congo
Junto con el gobierno del Congo, los actores humanitarios constituyen uno de los principales socios de MONUSCO, tienen la función de prevenir las crisis humanitarias y de facilitar la respuesta en caso de que dichas crisis sucedan.
El conflicto, y consecuentemente los movimientos poblacionales, los servicios deficientes de salud y educación, la pobreza, los desastres naturales, y las condiciones habitacionales inadecuadas, constituyen algunos de los factores que requieren asistencia humanitaria en todo el Congo, y especialmente en la parte oriental del país. La complejidad de la situación demanda la presencia de una gran cantidad de actores especializados, desde Agencias de la ONU hasta organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales. Sus ámbitos de intervención abarcan desde la protección de niños y refugiados hasta la mediación en conflictos territoriales, la provisión de alojamiento adecuado, de servicios de salud y la distribución de comida o elementos de necesidad básica.
El organismo a cargo de coordinar todas las intervenciones de los actores humanitarios en el Congo es OCAH (Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios -
http://www.unocha.org/drc/)Sin embargo, OCAH no es la única faceta de MONUSCO con colegas humanitarios. De hecho, cada sección de MONUSCO, según su ámbito de intervención, trabaja regularmente en cooperación directa con actores humanitarios especializados, tales como Agencias de la ONU y organizaciones no gubernamentales.
Por ejemplo, en cuanto a la promoción del género y la lucha contra la violencia sexual en el Congo, UNICEF (Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas -
http://www.unicef.org/infobycountry/drcongo.html), ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados - http://www.unhcr.org/cgi-bin/texis/vtx/page?page=49e45c366&submit=GO), y UNFPA (Fondo de Población de las Naciones Unidas - http://www.unfpa.org/public/home) se encuentran entre las Agencias de la ONU que colaboran más directamente con MONUSCO (particularmente con las Gender Offices y Sexual Violence Unit). Cada agencia trabaja en la provisión de asistencia médica y psicosocial adecuada a las víctimas de violencia sexual, en la promoción iniciativas y estrategias de protección y prevención de la violencia sexual o de género, y en la recolección de información sobre incidentes de violencia sexual o de género, respectivamente. Sin embargo, muchos otros actores humanitarios son socios indispensables para la implementación de iniciativas para combatir la violencia sexual. Por ejemplo, las organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales suelen proveer servicios médicos, fortalecer las capacidades del sistema judicial del Congo y promover actividades de concientización sobre la prevención de la violencia sexual. Es importante remarcar que todos los actores humanitarios, como tales, participan en conjunto en la prevención y respuesta a la violencia sexual dada la naturaleza transversal de todos los ámbitos de intervención.
Niñas Embajadoras para la Paz
El Programa de las niñas embajadoras por las Paz realza el potencial de las mujeres jóvenes y de las niñas en los países afectados por conflictos y tiene un efecto catalizador en las comunidades locales.
El Congo: combatientes rendidos pasan hambre en los campos
La negligencia del Estado causa alrededor de 100 muertes de combatientes, familiares
Más de 100 combatientes desmovilizados, sus esposas e hijos han muerto de hambre y enfermedades en un campo militar remoto en la República Democrática del Congo luego de que funcionarios fallaran en proveer comida y el cuidado en salud necesarios.
En Burundi, un enviado de la ONU elogia el rol de las mujeres, los jóvenes en la pacificación de los Grandes Lagos.

References: Resolución 
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