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Timestamp: 2018-08-18 02:28:44+00:00

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﻿ Sentencia 37501 de junio 1º de 2010
SENTENCIA 37501 DE 01 DE JUNIO DE 2010
CONTENIDO:PENSIÓN DE JUBILACIÓN. INGRESO BASE DE LIQUIDACIÓN EN RÉGIMEN DE TRANSICIÓN. GRAVE AFECTACIÓN DE EXPECTATIVAS LEGÍTIMAS DEL TRABAJADOR.
TEMAS ESPECÍFICOS:BASE DE COTIZACIÓN EN EL SISTEMA DE PENSIONES, PENSIÓN DE JUBILACIÓN, DERECHOS ADQUIRIDOS, RÉGIMEN PENSIONAL DE TRANSICIÓN, COTIZACIÓN AL SISTEMA DE PENSIONES, REAJUSTE DE LA MESADA PENSIONAL, MERA EXPECTATIVA DE DERECHO
Sentencia 37501 de junio 1º de 2010
Rad.: 37501
Bogotá, D.C., primero de junio de dos mil diez.
Por estar dirigidos por la misma vía, acusar la violación de similar compendio normativo, compartir idéntico propósito, y exhibir una argumentación que se complementa, es posible resolver conjuntamente los dos cargos.
Como es sabido, la escogencia de la senda de puro derecho, implica la conformidad del impugnante con los supuestos fácticos que el tribunal tuvo como demostrados. En ese orden, es incontrovertible que Álvaro Ernesto Granados Suárez prestó servicios al Estado durante más de 20 años, y por haber cumplido 55 años de edad, por Resolución 00727 de 18 de marzo de 2004, la Promotora de Vacaciones y Recreación Social, Prosocial, le otorgó pensión de jubilación, a partir del 15 de septiembre de 2003 (fls. 36 a 40), modificada en su cuantía por la 3691 de 11 de octubre de 2004. Es verdad averiguada, también, que para el 1º de abril de 1994, cuando cobró vigencia la Ley 100 de 1993, el actor contaba más de 40 años de edad, pues nació el 14 de septiembre de 1948, y más de 15 años de servicios al Estado, toda vez que comenzó a laborar el 17 de diciembre de 1976, de donde se desprende su condición de sujeto del régimen de transición creado por el artículo 36 de la Ley 100 de 1993. Tampoco, suscita duda de que el 31 de diciembre de 2000, se produjo su desvinculación definitiva del servicio.
Con base en los anteriores supuestos fácticos, no refutados por la censura, no hay solución posible diferente a la que la Sala ha dispensado en varias otras oportunidades frente a casos similares, en el sentido de que por ser un trabajador beneficiario del régimen de transición del artículo 36 de la Ley 100 de 1993, el ingreso base de liquidación que debe tomarse en cuenta es el prescrito por el inciso 3º del artículo 36; es decir, el promedio de lo que devengó durante el tiempo que, al 1º de abril de 1994, le hacía falta para adquirir el derecho a la pensión de jubilación. Recientemente, en un proceso contra la misma demandada, mediante fallo de 17 de octubre de 2008, radicación 33343, a lo trascrito, agregó la Corte:
“Es sabido que con los regímenes de transición especialmente creados para cuando se modifiquen los requisitos para acceder a los derechos pensionales, se ha buscado por el legislador no afectar de manera grave las expectativas legítimas de quienes, al momento de producirse el cambio normativo, se hallaban más o menos próximos a consolidar el derecho”.
“Desde luego, esos regímenes pueden tener diferentes modalidades respecto de la utilización de la nueva preceptiva y la vigencia de las normas derogadas o modificadas, de ahí que no impliquen necesariamente la aplicación, en su integridad, de estas normas, que, por lo general, consagran beneficios más favorables al trabajador o al afiliado a la seguridad social. Ya la Corte Constitucional ha explicado, al referirse al artículo 36 de la Ley 100 de 1993, que goza el legislador de un amplio poder de configuración al momento de definir la protección que le otorgue a las expectativas de los ciudadanos, como las referidas a los derechos prestacionales”.
“Precisamente con el régimen de transición pensional consagrado en el artículo 36 de la Ley 100 de 1993 no quiso el legislador mantener para los beneficiarios la aplicación en su totalidad de la normatividad que gobernaba sus derechos pensionales, sino solamente una parte de ella. Esta Sala de la Corte ha consolidado, por reiterado y pacífico, el criterio de que dicho régimen comporta para sus beneficiarios la aplicación de las normas legales anteriores a la vigencia del sistema general de pensiones, en tres puntuales aspectos: edad, tiempo de servicios o semanas cotizadas y monto de la pensión. Y que el tema de la base salarial de liquidación de la pensión no se rige por tales disposiciones legales, sino que pasa a ser regido, en principio, y para quienes les hacía falta menos de diez años para adquirir el derecho por el inciso 3º del artículo 36 citado”.
“Lo anterior significa que fue el propio legislador quien, al diseñar la forma como estarían estructurados los beneficios del régimen de transición que creó para quienes al momento en que entró a regir el sistema de pensiones les hacía falta menos de diez años para adquirir el derecho prestacional, que es el caso de la actora, dispuso que ese régimen estaría gobernado en parte por la normatividad que, antes de entrar en vigor ese sistema, se aplicaba al beneficiario y, en otra parte, por el propio artículo 36 de la Ley 100 de 1993, pero en uno solo de los elementos que conforman el derecho pensional: el ingreso base de liquidación”.
“De tal suerte que esa mixtura normativa, que no constituye un exabrupto jurídico, pues es característica de los regímenes expedidos para regular transiciones normativas, surge del propio texto de la ley y no es resultado de una caprichosa interpretación de las normas que instituyeron el sistema de seguridad social integral en pensiones”.
“Y es claro, además, que al ingreso base de liquidación de la pensión se le quiso continuar otorgando una naturaleza jurídica propia, no vinculada al monto, porcentaje o tasa de reemplazo de la prestación, que es otro elemento de esta, pero diferente e independiente; pues al paso que el ingreso base corresponde a los salarios devengados por el trabajador o a la base sobre la cual ha efectuado sus aportes al sistema, según el caso y el régimen aplicable, el monto de la pensión debe entenderse como el porcentaje que se aplica a ese ingreso, para obtener la cuantía de la mesada”.
“Por manera que no existe ninguna contradicción en el artículo 36 de la Ley 100 de 1993 cuando señaló que el monto o porcentaje de la pensión de los beneficiarios sería el establecido en el régimen anterior al cual se encuentren afiliados y el ingreso base de liquidación de la prestación, para casos como el de la demandante, el promedio de lo devengado en el tiempo que les hiciere falta para adquirir el derecho, o el cotizado durante todo el tiempo, si este promedio fuese superior, actualizado anualmente con base en la variación del índice de precios al consumidor”.
A juicio de la Sala, frente a la categórica y expresa regulación de que fue objeto el ingreso base de liquidación, en el inciso 3º del artículo 36 de la Ley 100 de 1993, debe asumirse que el propósito evidente, fue no incluir en los aspectos excepcionados en el inciso 1º, lo relativo al ingreso base de liquidación, vocablo de claro contenido técnico que expresa palmariamente la idea de que lo que se pretendió con la norma fue, y así se ha reconocido por la jurisprudencia, morigerar el impacto que el tránsito legislativo tendría en la población que se encontrara relativamente más cerca de pensionarse, que no conservarles en su totalidad el régimen antecedente.
En esa perspectiva, que se reitera, el régimen de transición tiene el loable propósito de atemperar los efectos de la aplicación inmediata de la ley nueva, prevista en el artículo 16 del Código Sustantivo del Trabajo, y es en el que la libertad de configuración legislativa encuentra una de sus manifestaciones más acabadas, en tanto, en procura de hacer realidad los principios consagrados en los primeros artículos del nuevo régimen, también prohijó la no afectación de quienes, sin tener un derecho adquirido, estaban próximos a completar los requisitos para pensionarse, por manera que si se optó por mantener solo algunas exigencias, las que expresamente decidió modificar, no tienen porqué entenderse cobijadas por el régimen de transición. Asumir lo contrario, conllevaría el absurdo de admitir la inutilidad del inciso 3º de la norma mencionada.
En consecuencia, los cargos no prosperan, y dado que hubo réplica, las costas por el recurso extraordinario se imponen al demandante.
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia de 30 de abril de 2008, proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, en el proceso que Álvaro Ernesto Granados Suárez promovió contra el Fondo de Pasivo Social de Ferrocarriles Nacionales de Colombia.

References: Resolución 
 artículo 36
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 artículo 16