Source: http://www.europarl.europa.eu/doceo/document/A-8-2016-0365_ES.html
Timestamp: 2019-12-11 05:05:58+00:00

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sobre los derechos de la mujer en los Estados de la Asociación Oriental
– Vista la Comunicación conjunta al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones titulada «Revisión de la Política Europea de Vecindad», de 18 de noviembre de 2015,
– Vistas las conclusiones del Consejo de 18 de febrero de 2008 sobre la política europea de vecindad, y de 20 de abril y 14 de diciembre de 2015 sobre la revisión de la política europea de vecindad,
– Visto el documento de trabajo conjunto de los servicios de la Comisión titulado «Igualdad de género y empoderamiento de la mujer: Transformar la vida de niñas y mujeres a través de las relaciones exteriores de la UE (2016-2020)», de 22 de septiembre de 2015,
K. Considerando que, si bien existen diferencias significativas entre los países de la Asociación Oriental en lo relativo a la prevalencia de la violencia contra la mujer y la aceptación de este tipo de violencia(7), los índices son relativamente elevados —por ejemplo, la prevalencia de la violencia física a lo largo de la vida supera el 20 % en cuatro de los seis países—; que no existen suficientes datos comparables para determinar la prevalencia de la violencia física, sexual y psicológica en el lugar de trabajo, lo que se debe también muy probablemente a la ausencia de denuncias; que el riesgo de violencia es mucho mayor entre las mujeres pertenecientes a minorías étnicas, como las mujeres romaníes;
36. Insta firmemente a la Comisión a que complete sus evaluaciones del impacto de género de todos los acuerdos de readmisión con los países de la Asociación Oriental, asociando en su labor al Coordinador de la UE para la lucha contra la trata de seres humanos y al Instituto Europeo de la Igualdad de Género (EIGE);
37. Anima a los Estados de la Asociación Oriental a que ratifiquen lo antes posible el Convenio de Estambul sobre la prevención y la lucha contra la violencia contra las mujeres, dado que ninguno de los países en cuestión lo ha ratificado, y pide a las autoridades que pongan en marcha estrategias nacionales para combatir la violencia contra las mujeres y lleven un seguimiento riguroso de su ejecución efectiva;
38. Pide que se aplique la Plataforma de Acción de Pekín a la educación y la sanidad como derechos humanos básicos, incluyendo el acceso a la planificación familiar voluntaria, toda la gama de servicios de salud sexual y reproductiva, incluidos los métodos anticonceptivos y la posibilidad de abortar de manera segura y legal, así como la educación sexual;
39. Subraya que el riesgo de fallecimiento por cáncer de cuello uterino es diez veces mayor en los países de la Asociación Oriental que en Europa occidental, siendo el tipo de cáncer más común entre las mujeres de 15 a 44 años, por lo que tiene grandes repercusiones en el tejido social; pide que se organicen a nivel nacional programas de detección y vacunación para combatir esa tendencia;
40. Solicita a los Estados miembros que garanticen que los derechos de las mujeres de la Asociación Oriental, tales como el acceso a visados, derechos de residencia legal y derechos sociales, se concedan de forma individual y no dependan de su estado civil o relación conyugal;
41. Subraya la necesidad de que los procedimientos de reagrupación familiar concedan derechos individuales a las mujeres y las niñas que se reúnen con sus familias en la Unión, a fin de que, para acceder a la sanidad, la educación o el trabajo, no tengan que depender de una posible relación abusiva con un miembro de la familia;
42. Destaca el papel que pueden desempeñar las mujeres en la resolución de conflictos, el establecimiento de la paz y emergencias relacionadas con conflictos, como prestar asistencia humanitaria a las personas desplazadas; subraya que las mujeres deben participar plenamente en las negociaciones de paz, los esfuerzos de reconstrucción y las transiciones políticas;
43. Anima a que se hagan más esfuerzos en pos de la resolución pacífica de los conflictos, y pide una mayor participación de las mujeres en estos procesos, de acuerdo con las Resoluciones 1325 y 2242 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre sobre la mujer, la paz y la seguridad;
44. Pide protección específica para las mujeres y niñas solicitantes de asilo, puesto que las mujeres y las niñas son particularmente vulnerables, y puede que estén tratando de huir de la violencia de género y que no puedan o no quieran revelar información pertinente durante el proceso de determinación del estatuto de refugiado;
45. Destaca la importancia del intercambio de mejores prácticas y los ejemplos positivos que pueden reproducirse en otros países de la Asociación Oriental; considera que entre los proyectos que deben destacarse cabe incluir «Mujeres y política en Moldavia», iniciativa de ONU Mujeres - PNUD financiada por el Gobierno de Suecia, que apoya la creación de capacidades de las mujeres en la política y las campañas de concienciación respecto de la contribución de las mujeres al proceso político;
46. Acoge con satisfacción el programa Women in Business (Mujeres en las empresas) de la Unión y el BERD en países de la Asociación Oriental, que ofrece a las pymes dirigidas por mujeres acceso a la financiación y asesoramiento empresarial a través de líneas de crédito, apoyo a la gestión de riesgos y asistencia técnica a bancos locales asociados que trabajen con pymes dirigidas por mujeres, además de servicios de asesoramiento a empresas, formación y tutoría;
47. Destaca los ejemplos positivos de una mayor inclusión de las mujeres en las actividades de resolución de conflictos y reconciliación, como el Diálogo de las Mujeres Transcaucasianas por la Paz y la Seguridad, establecido en 1994 y desarrollado por la National Peace Foundation (EE. UU.), creado para permitir la participación de las mujeres del Cáucaso en proyectos como la rehabilitación de niños víctimas de la guerra, la formación para la paz y la construcción de la democracia;
48. Apoya los proyectos de empoderamiento que aumentan la confianza de las mujeres en sí mismas, garantizan su participación y amplían su capacidad y su autoridad para tomar decisiones en todos los ámbitos que afectan a sus vidas; llama la atención, en especial, sobre la importancia de la libertad de expresión y de opinión para el empoderamiento de las mujeres; respalda enérgicamente los proyectos de empoderamiento cuyo objetivo es la promoción de la participación de las mujeres en las elecciones locales, tales como WiLD (Women in Local Democracy, o «las mujeres en la democracia local»), que logró que el 70 % de sus beneficiarias saliesen elegidas en las elecciones de 2013 y 2014 en Armenia, o la participación de las mujeres en el proceso de aplicación de las políticas económicas, como el proyecto del PNUD que se está llevando a cabo en Azerbaiyán para respaldar la creación de empresas dirigidas por mujeres en la región de Masalli; acoge favorablemente el proyecto del Consejo de Europa sobre la mejora del acceso de las mujeres a la justicia en cinco países de la Asociación Oriental, destinado a determinar y respaldar la eliminación de las trabas para el acceso igualitario de las mujeres a la justicia, y a reforzar la capacidad de los países de la Asociación Oriental para elaborar medidas con el fin de asegurar que la cadena judicial tenga en cuenta la perspectiva de género mediante, entre otras vías, la formación de profesionales del Derecho;
49. Subraya que, en los últimos cinco años, se han gastado 103 millones de euros en 121 proyectos y programas de promoción de la igualdad de género en la vecindad europea, en particular cinco millones de euros dedicados al programa Women in Business (Mujeres en las empresas) en los países de la Asociación Oriental; reconoce que la Unión ya ha prestado un apoyo significativo con miras a la consecución de objetivos en el ámbito de los derechos de la mujer y la igualdad de género mediante, entre otras vías, la asistencia inter pares de TAIEX, que presta ayuda en materia de reforma de la administración pública y promueve la cooperación sobre principios fundamentales y políticas;
50. Señala que, aunque la igualdad de género es un principio transversal de la política europea de vecindad y el IEV, deben perseguirse objetivos más precisos y medibles en el ámbito de la igualdad de género, también por lo que se refiere al nuevo Plan de acción en materia de género en el desarrollo para el periodo 2016-2020; subraya la imperiosa necesidad de integrar la perspectiva de género en cuanto que estrategia para lograr la igualdad de género, y de introducir medidas de acción positiva en los planes de acción nacionales de la política europea de vecindad;
51. Pide a la Comisión que imponga el uso de la integración de la perspectiva de género y aplique la presupuestación con perspectiva de género y las evaluaciones del impacto de género en todas las áreas de la política europea de vecindad y el IEV, garantizando de ese modo que se desarrollen y supervisen unos objetivos de igualdad de género específicos;
52. Observa que, en la política europea de vecindad revisada, los informes específicos por país deben centrarse en prioridades acordadas entre socios; acoge con satisfacción que los informes periódicos que seguirán la evolución en la vecindad vayan a incluir también un eje sobre la igualdad de género;
53. Insta a que se incluyan las cuestiones relativas a los derechos de la mujer y la igualdad de género en el orden del día de los diálogos periódicos políticos y de derechos humanos con los socios de la Asociación Oriental, junto con las acciones propuestas;
54. Subraya el importante papel que desempeña la diplomacia parlamentaria en todos los ámbitos mencionados y la necesidad de realizar intercambios de mejores prácticas;
55. Considera importante recopilar datos armonizados sobre la situación de las mujeres en los países de la Asociación Oriental; apoya la posibilidad de introducir en los países de la Asociación Oriental, entre los proyectos financiados por el IEV, el Índice de igualdad de género desarrollado por el Instituto Europeo de la Igualdad de Género;
56. Destaca la necesidad de prestar apoyo del IEV a las organizaciones de base de mujeres y de la sociedad civil, que son las mejor situadas para llegar a las poblaciones locales y contribuir a aumentar la concienciación y abordar los problemas de las mujeres y las niñas en las regiones;
57. Anima a los Estados miembros a que desarrollen vínculos multilaterales y bilaterales más fuertes con los países de la Asociación Oriental y una implicación activa en la ayuda de transición, el soporte técnico y el intercambio de experiencias; opina que los Estados miembros próximos físicamente a los países de la Asociación Oriental podrían desempeñar un papel importante a la hora de facilitar vínculos más fuertes y de implicar a otros Estados miembros en las asociaciones de la Asociación Oriental;
Textos Aprobados, P8_TA(2015)0350.
DO C 181 de 19.5.2016, p. 21.
La estabilización de su vecindad es uno de los objetivos clave de la política exterior de la Unión Europea y de la política europea de vecindad (política europea de vecindad) para garantizar la seguridad, la paz, la estabilidad y la prosperidad de todos. Las mujeres pueden desempeñar un papel clave para lograrlo.
La Asociación Oriental se puso en marcha en 2009 con la Declaración de Praga como iniciativa conjunta de la Unión Europea, sus Estados miembros y seis países socios de Europa Oriental y el Cáucaso Meridional: Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, la República de Moldavia y Ucrania. Como la Asociación Oriental se basa en la adhesión a los principios del Derecho Internacional, los valores fundamentales de la democracia, el Estado de Derecho, la gobernanza y los derechos humanos, no puede olvidarse la importancia de la igualdad de género y los derechos de la mujer. Al anunciar las prioridades estratégicas de la política europea de vecindad para el periodo 2014-2020, se destacó la igualdad de género como asunto transversal que debe abordarse e integrarse en todas las actividades pertinentes. La igualdad de género también ha sido mencionada como un prometedor nuevo ámbito de cooperación en la última Declaración de la Cumbre de la Asociación Oriental, la que se aprobó en la Cumbre de la Asociación Oriental celebrada en Riga en 2015. Y efectivamente, el empoderamiento de las mujeres y su participación activa en la vida social, política y económica es crucial para realizar los cambios en marcha.
Teniendo en cuenta el principio de diferenciación de la política europea de vecindad y la diversidad que caracteriza a los Estados de la Asociación Oriental, es importante destacar que los derechos de la mujer y la igualdad de género están bien plasmados en las constituciones y los ordenamientos jurídicos de todos los países de la Asociación Oriental. Sin embargo, la discriminación social y los estereotipos de género siguen teniendo importancia. Los estereotipos de género no solamente impiden una mayor inclusión de las mujeres en el mercado de trabajo y su mayor participación en la vida política, sino que además mantienen el camino abierto para la aceptación social de la violencia doméstica por motivos de género y para que no sea denunciada.
Las mujeres siguen llamativamente ausentes de las estructuras del poder político, ya sea en el brazo ejecutivo o en el parlamentario, debido principalmente a prácticas discriminatorias. Son mujeres por término medio el 14 % de los ministros y el 16 % de los parlamentarios. En el terreno económico, a pesar de que las mujeres poseen por lo general un nivel de educación superior al de los hombres, las mujeres suponen solo el 10 % de los miembros de los órganos de gobierno de las organizaciones empresariales y el 15 % de los afiliados a sindicatos. La brecha salarial de género es importante habitualmente, pero hay diferencias visibles entre los países de la Asociación Oriental (entre el 24 5 y el 50 %), mientras que la segregación horizontal y vertical del mercado de trabajo es crítica. Las mujeres tienden por ello a aceptar empleos mal pagados e incluso no declarados, en particular en las zonas rurales, o se dedican a actividades empresariales. De hecho, las mujeres representan una gran proporción de los empresarios o propietarios de empresas, pero tienen que hacer frente a las mismas barreras que en la Unión, debido principalmente a los estereotipos de género preponderantes y al dominio masculino en muchos sectores. (1)
Combatir la violencia contra las mujeres es un reto compartido por la Unión y sus vecinos orientales. Las estadísticas elaboradas sobre casos denunciados muestran que entre el 7 % y el 25 %(2) de las mujeres (dependiendo del país) han sido víctima de violencia doméstica, pero la mayoría de los casos no se denuncian. Además, algunos países de la Asociación Oriental están identificados como países de origen o de tránsito de tráfico de seres humanos (y en ocasiones, de destino, principalmente en caso de tráfico interno). La inmensa mayoría de las víctimas de tráfico de seres humanos son mujeres(3).
Las mujeres y los niños representan una gran mayoría de los afectados por conflictos armados. Por esta razón, el presente informe destaca el papel clave de las mujeres en la resolución de conflictos, el establecimiento de la paz y las emergencias vinculadas con conflictos. Pide asimismo una mayor participación de las mujeres en las negociaciones de paz y la transición política.
El presente informe no pretende enumerar las carencias y las omisiones en la protección de los derechos de la mujer, sino destacar los obstáculos al empoderamiento de la mujer y el modo en que una mayor igualdad de género contribuiría a la realización de los objetivos de la Asociación Oriental y la política europea de vecindad. El informe incluye también ejemplos de buenas prácticas y de proyectos pertinentes y fructíferos de promoción de los derechos de la mujer y la igualdad de género en los Estados de la Asociación Oriental. También se trata en el informe el apoyo de la Unión en el contexto de la Asociación Oriental, y se formulan algunas recomendaciones al respecto.
Como subraya la Declaración de Riga, la igualdad de género es un ámbito que se beneficiaría enormemente de una cooperación reforzada entre la Unión y los Estados de la Asociación Oriental. La mayoría de los retos son comunes a la Unión y sus socios orientales, y el presente informe trata de contribuir a que se conceda a los derechos de la mujer y la igualdad de género una posición más elevada entre las prioridades políticas de la Asociación Oriental.
Informe del Instituto Europeo de la Igualdad de Género (EIGE) sobre igualdad de género y capacidad decisoria en los países de la Asociación Oriental de 2015 http://eige.europa.eu/sites/default/files/documents/gender_equality_and_decision_making_in_eap_countries_2015_-_report_and_annex_one_file.pdf
ONU Mujeres, http://www.endvawnow.org/uploads/browser/files/vawprevalence_matrix_june2013.pdf
Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODOC) http://www.unodc.org/documents/Global_Report_on_TIP.pdf
OPINIÓN de la Comisión de Asuntos Exteriores (11.10.2016)
La Comisión de Asuntos Exteriores pide a la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género, competente para el fondo, que incorpore las siguientes sugerencias en la propuesta de Resolución que apruebe:
– Vista la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), de 1979,
– Vistas las Resoluciones 1820 (2008) y 1325 (2000) y, más recientemente, la Resolución 2242 (2015) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre las mujeres, la paz y la seguridad,
– Vistas las resoluciones de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género,
1. Pide que las mujeres y los hombres tengan la misma autoridad y representación en todos los niveles de gobierno y de toma de decisiones, en particular por lo que se refiere a la promoción de la participación de las mujeres en las elecciones locales, estableciendo cuotas si fuera necesario; respalda los proyectos de empoderamiento cuyo objetivo es la promoción de la participación de las mujeres en las elecciones locales, tales como WiLD (Women in Local Democracy, o «las mujeres en la democracia local»), que logró que el 70 % de sus beneficiarias saliesen elegidas en las elecciones de 2013 y 2014 en Armenia; insiste en la importancia de la participación plena, activa, sistemática y en pie de igualdad de las mujeres en la prevención y resolución de conflictos, la promoción de los derechos humanos y las reformas democráticas y en operaciones de mantenimiento de la paz, la asistencia humanitaria y procesos de reconstrucción y transición democrática posteriores a conflictos que conduzcan a soluciones políticas duraderas y estables;
3. Insiste en la importancia de la participación plena, activa y en pie de igualdad de las mujeres en la prevención y la resolución de conflictos;
4. Apoya los proyectos de empoderamiento que aumentan la confianza de las mujeres en sí mismas, garantizan su participación y amplían su capacidad y su autoridad para tomar decisiones en todos los ámbitos que afectan a sus vidas; llama la atención, en especial, sobre la importancia de la libertad de expresión y de opinión para el empoderamiento de las mujeres;
5. subraya la imperiosa necesidad de integrar la perspectiva de género en cuanto que estrategia para lograr la igualdad de género, y de introducir medidas de acción positiva en los planes de acción nacionales de la política europea de vecindad;
6. Pide el acceso igualitario de todos los niños a la educación, incluidas todas las etapas educativas, desde la guardería y la enseñanza temprana hasta la enseñanza primaria, secundaria y universitaria, y las materias de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (CTIM), prestando especial atención a la educación y la formación de las niñas, sobre todo de las que viven en zonas rurales, en ámbitos no convencionales para ellas; acoge favorablemente, en este sentido, proyectos como el puesto en marcha en Ucrania por la Universidad Estatal Sumy con el fin de apoyar la igualdad de oportunidades para madres jóvenes estudiantes a la hora de acceder a un trabajo en centros de educación superior; pide que se permita la incorporación de la mujer a todos los itinerarios educativos y que se mejore su acceso a la educación superior y a las profesiones que les siguen estando vetadas;
7. Destaca que el trabajo infantil continúa siendo un problema crítico en algunos países de la Asociación Oriental, especialmente en Moldavia, Georgia y Azerbaiyán; pide a esos países que fijen objetivos específicos para eliminar todas las formas de trabajo infantil y que garanticen el pleno cumplimiento de la legislación pertinente;
8. Insta a la mejora de las políticas económicas destinadas a las mujeres, a la utilización de microcréditos como herramienta para lograr la independencia económica y a la promoción de las competencias empresariales; destaca la necesidad de proporcionar orientaciones y aclaraciones a las mujeres sobre cómo las políticas macroeconómicas pueden apuntalar sus derechos, así como la necesidad de que las mujeres tengan acceso a información sobre sus derechos sociales y económicos;
9. Pide que las mujeres participen en los procesos de toma de decisiones y de aplicación de las políticas económicas, que se fomenten programas empresariales que garanticen la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres en compañías y empresas, y que se lleven a cabo proyectos de desarrollo local destinados a la emancipación económica de las mujeres en los Estados de la Asociación Oriental, como el proyecto del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo actualmente en marcha en Azerbaiyán para respaldar la creación de empresas dirigidas por mujeres en la región de Masalli; pide asimismo la adopción de políticas económicas específicas que ayuden a las mujeres a conseguir un equilibrio entre la vida profesional y personal;
10. Destaca la necesidad de fomentar el espíritu empresarial de las mujeres y su acceso a la financiación y, más en general, la participación de las mujeres en las empresas a través del refuerzo de la posición de la mujer en el sector de las pymes en los países de la Asociación Oriental, facilitando el acceso a la financiación y a asesoramiento a las pymes dirigidas por mujeres;
11. Acoge con satisfacción la contribución de la Unión al programa Women in Business («mujeres en las empresas») del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo en los países de la Asociación Oriental, que ofrece acceso a asesoramiento a empresas dirigidas por mujeres;
12. Acoge favorablemente el proyecto del Consejo de Europa destinado a identificar y a apoyar la eliminación de las trabas para el acceso igualitario de las mujeres a la justicia en los países de la Asociación Oriental;
13. Destaca la necesidad de que las mujeres participen activamente en los sindicatos y hace hincapié en la urgencia de poner fin a las trabas discriminatorias jurídicas y legales a las que se enfrentan las mujeres en el entorno laboral para conseguir la misma remuneración por el mismo trabajo, a fin de erradicar las disparidades salariales y de pensiones que se observan entre ambos sexos;
14. Considera imprescindible desarrollar prácticas y elaborar legislación que permitan a las mujeres conservar su puesto de trabajo durante el embarazo y durante un periodo posterior determinado, de modo que aquellas mujeres cuyo sueldo pueda verse reducido porque están criando a sus hijos mantengan, a través del apoyo estatal, su nivel de ingresos previo y logren más fácilmente un equilibrio entre la vida profesional y personal;
15. Pide a los países de la Asociación Oriental que alienten a los medios de comunicación a aplicar políticas de promoción de la igualdad entre mujeres y hombres y de lucha contra los estereotipos de género;
16. Insta a los Estados de la Asociación Oriental a que ratifiquen el Convenio de Estambul sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, ya que ninguno de los países en cuestión lo ha ratificado, y pide a las autoridades que pongan en marcha estrategias nacionales para prevenir, investigar y castigar los actos de violencia contra las mujeres, favorecer la protección y la asistencia a las víctimas y garantizar su reintegración social;
17. Condena el uso de la violencia sexual contra mujeres y niñas como arma de guerra, en particular las violaciones en masa, la esclavitud sexual, la prostitución forzada y cualquier forma de persecución por razón de género, incluidos la trata de seres humanos, el turismo sexual y los matrimonios tempranos y forzados, así como cualquier otra forma de violencia física, sexual o psicológica, y pide a los Estados de la Asociación Oriental que adopten con urgencia medidas para prevenir y enjuiciar esos graves delitos cuando sean cometidos en sus respectivas jurisdicciones e incluso fuera de su territorio; subraya que el matrimonio precoz sigue siguiendo un problema en Georgia y Moldavia, donde la información disponible indica que aproximadamente entre el 17 y el 19 % de las mujeres contrajeron matrimonio antes de cumplir los dieciocho años; llama la atención sobre el hecho de que el Estatuto de Roma clasifica los delitos de género y de violencia sexual como crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad o actos constitutivos de genocidio o tortura; acoge favorablemente, en este contexto, la Resolución 2106 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre la prevención de la violencia sexual en los conflictos, aprobada el 24 de junio de 2013;
18. Destaca la importancia de los objetivos de desarrollo sostenible, especialmente del objetivo 5, encaminado a lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas y, en particular, de su apartado 2, que persigue la eliminación de todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas en los ámbitos público y privado, incluidas la trata y la explotación sexual y otras formas de explotación;
19. Pide protección específica para las mujeres solicitantes de asilo, sobre todo para las madres con hijos pequeños, puesto que es posible que las mujeres en particular estén tratando de huir de la violencia de género y que no puedan o no quieran revelar información pertinente durante el proceso de determinación del estatuto de refugiado; pide a la Comisión, a este respecto, que ponga en marcha proyectos destinados a la protección de grupos vulnerables, como ya se hizo en Georgia entre 2012 y 2014 a través de un proyecto financiado por la Unión;
20. Pide que se aplique la Plataforma de Acción de Beijing en los ámbitos de la educación y la sanidad en cuanto que derechos humanos básicos y pide que las mujeres, incluidas las mujeres y niñas con discapacidades, puedan acceder a los servicios de salud sexual y reproductiva; destaca que la planificación familiar, la salud materna, el acceso a los anticonceptivos y el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva son elementos que contribuyen decisivamente a salvar la vida de las mujeres; subraya la importancia del proyecto puesto en marcha en Moldavia y financiado por la Unión para reforzar a las organizaciones de la sociedad civil en materia de prevención y cuidados en relación con el VIH y el sida para mujeres y menores reclusos;
21. Condena enérgicamente la trata de seres humanos y cualquier otra forma de explotación que viole el derecho a la integridad física e inflija violencia; subraya la necesidad de luchar contra la trata de seres humanos, cuyas víctimas son, en su mayoría, mujeres a las que se explota con fines sexuales o laborales; aboga por que estas políticas se sitúen en el centro de la cooperación al desarrollo en el marco de las políticas de vecindad de la Unión;
22. Pide a los países de la Asociación Oriental que elaboren medidas para asegurar que la cadena judicial sea sensible a las cuestiones de género y aborde las necesidades de las mujeres más desfavorecidas (como las mujeres pobres, analfabetas, procedentes de zonas rurales, pertenecientes a minorías o con discapacidades);
23. Subraya la necesidad de contar con mecanismos de protección eficaces para las defensoras de los derechos humanos;
24. Subraya el importante papel que desempeña la diplomacia parlamentaria en todos los ámbitos mencionados y la necesidad de realizar intercambios de mejores prácticas;
25. Pide, con carácter de urgencia, que la igualdad entre mujeres y hombres se incluya sistemáticamente en los diálogos políticos y sobre derechos humanos que se mantengan con los Estados de la Asociación Oriental.

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