Source: https://www.slideshare.net/LaGateradelaVilla/la-gatera-delavilla12
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1. EEll HHoossppiittaallUUnniivveerrssiittaarriiooddee LLaaPPrriinncceessaaLLaa GGaatteerraa ddee llaa VViillllaaIlustra, entretiene y además es ecológica. La primera revista digital sobre MadridFFoottooggrraaffííaa::""CCiibbeelleess..BBaannccooddeeEEssppaaññaa""AAuuttoorr::CCaarrlloossRRaammíírreezzddeeAArreellllaannooddeellRReeyyEl café deFrancia y elcafé de Parísdel pasajeMatheuLa Avenida de laReina VictoriaParque de losHijos de MadridNúmero 12 / Diciembre de 2012
2. gv 2Biblioteca, foto de Juan Pablo Martínez Pradalesfoto de Carlos Ramírez de Arellano del Rey
3. Se acabó el 2012, y al final, no se acabó el mundo, al menos dela manera que prometían agoreros de ultramar o guionistas tele­visivos. No ha explotado el acelerador de partículas de Ginebra, niha caído un meteorito, ni ha sido liberado Satanás de prisión al­guna, ni las aguas han subido de nivel para engullirnos a todos.Los propios humanos tenemos mecanismos para aniquilarnos co­mo especie civilizada mucho más efectivos que todo eso: hipote­cas subprime, fuga de cerebros, vandalismos diversos... Lafrontera natural y cultural del estrecho de Gibraltar hace muchotiempo que lleva cobradas más vidas que el famoso muro deBerlín, y al paso que vamos pronto veremos las primeras pateraspartir de las playas de Santander camino de tierras inglesas o ale­manas.El Apocalipsis no es amigo de entradas súbitas en escena, y yalleva instalado entre nosotros un tiempo. Ha ido actuando de ma­nera muy pausada para que no nos demos cuenta. Pero estar,está. Instituciones que llevaban funcionando largo tiempo con ex­celentes referencias, como el Hospital de la Princesa o la emisorade radio Onda Madrid, están ahora al borde de la desaparición ode quedar reducidas a caricaturas simbólicas de lo que fueron. Losque quedamos en pie, trataremos de afrontar el 2013 lo mejorque podamos. Fechas emotivas por definición las que nos rodean.Navidad en el Año Europeo de la Solidaridad Intergeneracional. Laniña abrirá un paquete del que saldrá una muñeca. La abuela en­señará a la nieta su muñeca de antaño. La niña prefiere la muñe­ca "vieja", porque es la que es moderna de verdad. La muñeca delinvierno 2012­2013 tiene unos ojos que son meras pegatinas so­bre el rostro de plástico. La muñeca de muchos inviernos atrástiene unos ojos con relieve, con párpados que se abren y se cie­rran. La niña no es tonta, y sabe que el cambalache del siglo ac­tual le está dando no gato, sino ratón por liebre. Algún día alguienquizá le explique que la muñeca de su abuela la fabricó un hom­bre libre, y la suya, un esclavo.Papá Noel tiene hoy ojos rasgados. 2012 ha sido en Madrid elaño de la Operación Emperador, en la que se confirmó lo que to­dos sospechábamos: el expansionismo y pujanza del Imperio delCentro no nos están saliendo gratis, sino que tienen una caraoculta de ciudades sin ley a apenas una quincena de kilómetrosde la Puerta del Sol. De ellas no salen guerreros de terracota, sinomuñecas sin alma.Papá Noelde ojos rasgadosgv 3nº 12
4. 03 | Editorial nº 1204 | Créditos e índice06 | El café de Francia y elcafé de París del pasajeMatheu11 | Algunos oficios yaperdidos15 | Árboles de Madrid (IV)gv 4CRÉDITOSLa Gatera de la Villa la forman:• Director: Juan Antonio Jiménez Torres• Redactor jefe: Alfonso Martínez García• Jefe de secciones: Juan Pedro EsteveGarcía• Redactor: Mario Sánchez Cachero• Editor: Julio Real González• Jefe de cierre: Pablo Jesús AguileraConcepciónColaboraciones en este número:María Rosario Giménez • Pablo AguileraMayoral • José Manuel García Valles • PepaRivera Donoso • Carlos Ramírez de Arellanodel Rey • Arístides Álvarez Domínguez •Ángel Rollón • Alberto Martín • Gatón deOroDiseño y Maquetación:• Sandra Ruiz Martínez• Alfonso Martínez García• Mario Sánchez Cachero• Juan Antonio Jiménez TorresPortada• Carlos Ramírez de Arellano del ReyContactoPuedes escribirnos o enviarnos tuscolaboraciones a:• gatera.villa@gmail.com• http://www.fotomadrid.com/gatera‐villa.phpLa Gatera de la VillaAño III, Número 12, DICIEMBRE 2012ISSN‐1989‐9181Foto:AlejandroBlanco
5. 20 | El Hospital Universitariode La Princesa34 | Los puentes de Praga.37 | Madrid con otra mirada64 | Parque de los Hijos deMadrid68 | Aportando al mundo70 | La Avenida de la ReinaVictoria80 | Casa dos portugueses82 | Madrid vertical (2ª parte)91 | Entre coche y andén92 | Publicidad... de hace yaun tiempoLa Gatera de la Villa nose responsabiliza de lasopiniones de losescritores que participanen cada númerogv 5
6. El café de Francia y el café de París delpasaje Matheu.En la segunda mitad del siglo XIX, dos cafés fueron a instalarse en el PasajeMatheu, convirtiéndose pronto en los preferidos de los ciudadanos franceses quevenían a Madrid: el café de Francia y el café de París.Texto: María Rosario Giménezhttp://antiguoscafesdemadrid.blogspot.comAescasa distancia de la Puerta del Sol,entre las calles de la Victoria y de Espozy Mina, se encuentra el Pasaje de Mat­heu.En el año 1836 la desamortización de Mendizá­bal se llevó por delante, entre otros, al conventode mínimos de San Francisco de Paula (conventode la Victoria ­1561­), que se extendía desde laentrada de la calle de Carretas hasta la de La Vic­toria y desde la calle de la Cruz a la carrera de SanJerónimo, aproximadamente. El enorme solar seplanificó entonces para levantar viviendas y abrirnuevas vías de acceso, siendo adquirido por el co­merciante Manuel Matheu Rodríguez con esa fina­lidad, al precio de tres reales el pie cuadrado. Elterreno pronto se revalorizaría debido a la amplia­ción de la Puerta del Sol del año 1857.Es así como la calle de Espoz y Mina alargó suextensión y se abrió el pasaje comercial de laEquidad y Bazar de la Villa de Madrid, nombres porlos que también era conocido el pasaje de Matheu,que fue construido entre los años 1843 y 1847 porel arquitecto Antonio Herrera de la Calle, entre lacitada de Espoz y Mina y la calle de la Victoria.El pasaje fue diseñado con lujo para instalar enél tiendas de ropa para señora y caballero ya queMatheu era entonces director de la empresa La Vi­lla de Madrid, que expedía sus productos textilestanto a España como al extranjero. Estaba cubiertopor un techo de cristal sobre una armadura encurva elíptica de hierro de tres metros de altura.Su entrada por la calle de Espoz y Mina se hacía através de un arco de medio punto sobre el quehabía esculturas alegóricas al comercio de Francis­co Pérez. El vestíbulo estaba decorado por pilas­tras corintias con pedestal y su pavimento era demármol. Toda la anaquelería de las tiendas era decaoba con adornos dorados, al igual que los mos­Pasaje Matheu(María Rosario Giménez)Plano de Texeira de 1656 (Fuente: Arquimatica.com)Crónica gatunagv 6
7. tradores y escaparates. La superficie total del re­cinto era de 3.166 pies cuadrados. (Un pie = 27,86cm.).Parece que el pasaje y su bonito techo entraronen decadencia hacia el final de los años cincuentadel siglo XIX, poco tiempo después de la liquida­ción de la sociedad La Villa de Madrid que tuvo lu­gar en 1854. Según los periódicos del momento,muchos de los cristales que cubrían el pasaje esta­ban rotos y permitían el paso de las aguas de llu­via, sin que nadie se tomara la molestia dearreglarlo. Ya en el año 1874, la bóveda de cristalhabía sido eliminada y el pasaje estaba a cieloabierto, convertido en una calle peatonal.Manuel Matheu, que falleció intestado, tambiénfue apoderado de la Compañía General de PozosArtesianos que contó con el exclusivo privilegioreal, por cinco años y en toda España, para aco­meter perforaciones con un nuevo sistema a vaporque permitía taladrar en 12 horas, 25 pies. Es asícomo, según Ramón Gómez de la Serna, en los te­rrenos del pasaje de Matheu se llegó a perforar elagujero más profundo de Madrid, un pozo artesia­no tan hondo que terminó por cerrarse.En la segunda mitad del siglo XIX, dos cafésfueron a instalarse también en este pasaje y eranPlano de Madoz­Coello. Año 1848(Fuente: Cartotecadigital.icc.cat)Dibujo interior del pasaje Matheu en 1847 ( Fuente: Semanario pintoresco español 14/3/1847)Crónica gatunagv 7
8. los preferidos de los ciudadanos franceses quevenían a Madrid: El café de Francia y el café deParís.El café de Francia o Francés, se inauguró en elaño 1867 y estaba situado en la calle de la Victo­ria, números 6 y 8, haciendo esquina con el pasajede Matheu.Fue, junto a su vecino el café de París, el prime­ro en sacar terraza a la calle ante la mofa de quie­nes aún no estaban acostumbrados a versemejante servicio en Madrid y repetían con insis­tencia que aquel debía ser un local tan pequeño,que las mesas debían estar fuera.Era un café tranquilo y dotado de mesas de bi­llar. Silencioso hasta el punto de jugar a los dadoscon cubilete de cuero y tapete sobre la mesa, paramitigar el ruido. Un lugar donde nadie miraba anadie y aburrido, en contraste con el bullicio delresto de los cafés de Madrid.Fue el propietario más conocido del café deFrancia Camilo Double, “un francés muy simpáticoque huyó de Francia en 1871, cuando Thiers(Louis Adolphe), el llamado enano sangriento, ven­ció a la Commune y fusiló a centenares de comu­neros”. Era éste un hombre “alto, grueso yelegante” que saludaba a los parroquianos y “dabael brazo a su esposa para llegar hasta la mesa.”Una noche del mes de febrero de 1882, a la ho­ra de más concurrencia en el local, sucedió un he­cho insólito para el sosiego acostumbrado. Unjinete abrió de improviso la puerta y penetró consu caballo, recorriendo el café, ante el pasmo y elterror general. Todo el mundo corrió a refugiarseen los rincones que encontraba mientras el pa­seante decía: “Señores, no hay que asustarseporque ni a ustedes ni a mí, ni a mi caballo nos vaa suceder nada”. Naturalmente fue detenido poruna pareja del orden público, comprometiéndose apagar “cuanto hubiesen roto él y su caballo, y co­mo no se había roto nada, nada tuvo que pagar”.En septiembre del año 1897 llega a Madrid M.León Gandeaux, ciudadano francés y oficial de arti­llería “quien dice haber dado la vuelta al mundo apie”. El dueño del café Francés puso a su disposi­ción “una habitación con asistencia completa, portodo el tiempo que le plazca permanecer en Ma­drid”. Pero, al parecer, se trataba de un “distingui­do timador” que procedía de Argelia y fuedescubierto durante su visita a Barcelona, ciudad ala que llegó un mes después. No era militar nitampoco había recorrido la distancia de sesentamil kilómetros en cinco años, como aseguraba.No es difícil imaginar la animación, proporciona­da por aquellos cafés, en el pasaje de Matheu cada14 de julio, aniversario de la toma de la Bastilla.Los adornos con banderas galas, los faroles, lamúsica de chotises revolucionarios, los bailes y LaMarsellesa acompañada a coro por toda la concu­rrencia de ciudadanos franceses, en su gran ma­yoría.“Cuando estalló la guerra europea, como Es­paña era neutral, hubo que impedir que los fran­ceses que aquí residían demostrasen de unamanera candorosa su noble patriotismo. Se prohi­bió la celebración de la fiesta del 14 de julio en elPasaje Matheu”. Esta fue la herida de muerte parasus cafés.El café de París, frontero al de Francia, estabaen la calle de la Victoria, número 4, haciendo es­quina con el pasaje de Matheu.Lugar donde estuvo el café de Francia.(María Rosario Giménez.)Crónica gatunagv 8
9. GinkgodelparqueDebió abrir sus puertas hacia el principio de ladécada de los años setenta del siglo XIX y tam­bién, como su vecino el de Francia, tenía habita­ciones a modo de pequeño hotel.El sosiego y la amabilidad de sus parroquianosproporcionaron escasas noticias en la prensa sobrealgún acontecimiento singular en este café. Tal vezalguna riña entre los ocupantes de su entonces“original” terraza y algún transeúnte contrariadopor ella, que los hubo; el hurto de un gabán o lanegativa a pagar lo consumido.El de París era el café que anunciaba vender“ostras frescas de Arcachón a 1,50 y se sirven adomicilio”, en el año 1892. También fue el centrode información escogido por los redactores y co­rresponsales de los periódicos de Madrid, para se­guir telefónicamente el resultado de la lotería delmes de diciembre de 1918 para lo que la Cía. deTeléfonos puso hilo directo con la Casa de la Mo­neda.La única trifulca más sonada y que hizo cerrarlas puertas del café de París por el orden público,tuvo lugar el 14 de julio de 1915. El sexteto quetocaba habitualmente en el café interpretó La Mar­sellesa como colofón a la fiesta francesa, que fuecantada por todos los asistentes. Se pidió unanueva interpretación del himno que fue rematadacon tantos vítores y aplausos que no gustaron alos guardias desplegados por la zona, quienesobligaron a desalojar tanto el local como el pasajede Matheu.El café de París cerró a finales de la segundadécada del siglo pasado, un poco antes de que lohiciera su vecino Francés.El pasaje de Matheu se convertiría, a partir deentonces, en una calle plagada de negocios dedi­cados a la restauración y a la venta de entradaspara las corridas de torosLugar donde estuvo el café Paris. (María Rosario Giménez)Crónica gatunagv 9
10. Vitoria. Palacio de Montehermoso (Foto ZaratemanWikimedia Commons)Foto del pasaje Matheu en la actualidad. A la derecha estuvo el café de Francia y a la izquierda el café de París.(María Rosario Giménez)TEXTO.‐• La Esperanza. 29/09/1846• Semanro Pintoresco Español. 14/03/1847• Gil Blas. 16/05/1867• Diario Oficial de Avisos de Madrid. 17/03/1895• La Correspondencia de España 13/09/1897;24/02/1882• El Heraldo de Madrid. 22/12/1892• La Publicidad. 08/01/1898• El Isleño. 12/01/1912• El Liberal. 15/07/1915• La Época. 21/12/1918• La Voz. 15/07/1920• Guía de Madrid. Manual del madrileño y delforastero. Ángel Fernández de los Ríos. 1876.• Pombo. Biografía del célebre café y otros cafésfamosos. Ramón Gómez de la Serna. 1941.• Vivir de las rentas. El negocio del inquilinato enel Madrid de la Restauración. Isabel R. Chumillas.2002• Guía de arquitectura y urbanismo de Madrid.C.O.A.M.• Madripedia.es/wiki/pasajedematheu• Es.Wikipedia.orgFOTOGRAFÍAS.‐• Arquimática.com/Madrid/Texeira.htm• Cartotecadigital.icc.cat. Plano de Madrid deFrancisco Coello y Pascual Madoz.• Fotografías: M.R.GiménezFUENTES CONSULTADASCrónica gatunagv 10
11. Algunos oficios ya perdidosSeguimos rememorando algunos aspectos del Madrid de mediados del siglo pasado.Esta vez os contamos algo sobre algunos oficios, por entonces populares y hoyextintos.Texto: Pablo Aguilera Mayoralgv 11Si hasta ahora he hablado algo sobre cómoera aquel Madrid que viví en mi niñez yen mi juventud, hoy quiero escribir unabreves líneas sobre algunos oficios poraquel entonces bastantes comunes y que hoyprácticamente se han sumido en el olvido.Recuerdo siendo muy niño haber acompañado ami madre a comprar leche a la vaquería. Noexistían los modernos métodos de envasado y con­servación de la leche por lo que se vendía reciénordeñada. La leche la sacaban de unos cántaroscon unos cazos y el recipiente para llevársela a ca­sa debía proporcionarlo el comprador. La vaqueríade mi barrio estaba situada en la calle FrancosRodríguez. Según se entraba al edificio había unpatio precioso con un pozo en el centro, a la de­recha se encontraban los establos de las vacas y ala izquierda el mostrador; los dueños de la va­quería también eran fotógrafos y solían utilizar elpatio como fondo para sus retratos. En casa la le­che se hervía antes de consumirla y tenía una na­ta, riquísima, que comíamos con pan y que nadatiene que ver con la birriosa película grasa que eshoy.Vaquería situada en la calle Francos RodriguezCrónica gatunagv 11
12. Otro oficio que recuerdo ligado a mi niñez es el de los pa­ragüeros­lañadores, dedicados a la reparación de paraguas ycacerolas. Hay que aclarar que en esos años resultaba máseconómico arreglar cualquier utensilio o aparato que compraruno nuevo. Los paragüeros­lañadores trabajaban a domicilio ­frecuentemente en los patios de vecindad ­, y recorrían las ca­lles portando sus herramientas ­ entre ellas un rollo de hojala­ta y un hornillo ­ y pregonando su oficio: “Paaaaragüeroooolañadoooor”. De los paraguas arreglaban sus cierres o cambia­ban las varillas; de las cacerolas tapaban los agujeros que conel uso se producían, porque aquellas cacerolas eran de alumi­nio o chapa esmaltada y el fuego las acababa dañando. Parasu reparación primero se lijaba la superficie a arreglar y luegocon estaño se sellaba, limando a continuación la soldadura.Con el paso del tiempo solía derretirse el estaño, presentándo­se de nuevo el agujero, o se producían otros nuevos.No eran los paragüeros­lañadores los únicos que ejercían suprofesión de manera ambulante. Como no existían tiendasdonde poder afilar los cuchillos o las tijeras, tales menestereseran llevados a cabo por los afiladores. Llevaban una especiede carrito que tenía una polea y una piedra de amolar engan­chada con una cinta de cuero a un pedal. Con el tiempo el ca­rrito fue sustituido por una bicicleta. Se anunciaban con untoque de un silbato característico, que se llamaba chiflo, y acontinuación a voz en grito decían “El afiladoooooooooor. Seafilan cuchillos, navajas, tijeras,….”Los vendedores ambulantes se llamaban teleros y se di­vidían en dos tipos: los que iban vendiendo por las casas, consu muestrario a cuestas, y los que vendían en las plazas, subi­dos en su camioneta o en su carro, ofreciendo sus lotes y en­gatusando con sus ofertas: “Mirad, mirad chicas estasmagníficas sábanas, dignas del ajuar más preciado... Cuál es suprecio me preguntaréis. ¿Cien, ochenta pesetas? Pues ni cien,ni ochenta ni siquiera sesenta... Yo os las vendo por cincuenta;sí, cincuenta, habéis oído bien y encima por ser hoy al comprarun juego os regalo esta estupenda manta zamorana. Y no aca­ba aquí la oferta, porque si además compráis otro juego de sá­banas os lleváis este bonito pañuelo gratis. Venga mujeres, quecon estas gangas se me acaba la mercancía pronto”. Vamos,los conocidos toda la vida como charlatanes y de los que sepuede ver un simpático ejemplo en la película “Los ladronessomos gente honrada”, donde un genial Pepe Isbert ofrece por“por tres cuarenta y cinco seis hojas de afeitar para el novio, elmarido o el sobaco; un cepillo de diente; dos gemelos surtidos;una caja de píldoras para el mareo y dos gomas para el para­guas”. Los vendedores a domicilio ofrecían la posibilidad de co­brar a plazos, mientras que los charlatanes – por razonesobvias ­ sólo al contado.Paragüero­lañadorAAffiillaaddoorrMMiieelleerrooCrónica gatunagv 12
13. También era frecuente encontrar ejerciendo su oficio por lascalles la figura del mielero ­ “¡De la Alcarria..... miel!" pregona­ba ­ , portando su producto en una especie de tinajas o toneleso la del requesonero, que voceaba su mercancía al grito de :"¡Requesón de Miraflores y a prueba!". Para pesar el géneroutilizaban una romana.Como los colchones eran de tela y rellenos de lana o de bo­rra ­ una especie de lana muy basta – había que sacudirlosfrecuentemente para que quedaran esponjosos, labor que solíarecaer en el ama de casa, que utilizaba para ello una palmeta.Sin embargo, con el tiempo tenían que ser periódicamente “es­ponjados”, porque la lana y la borra se apelmazaban y se for­maban “huecos” en el colchón. Tal labor la desempeñaban loscolchoneros, que también ejercían su trabajo de manera itine­rante por las calles. Su modo de actuar era el siguiente: saca­ban el relleno de lana o borra de los colchones, la lavaban yluego la secaban sobre una funda de tela. Una vez seca la gol­peaban con una vara larga hasta desmenuzarla, hecho lo cual lavolvían a introducir en la funda del colchón, que quedaba denuevo mullido, listo para uso. Por cierto que como la tela de loscolchones solía ser a rayas en colores, siendo el más frecuenteel rojo, a los jugadores del Atlético de Madrid se les dio el nom­bre de colchoneros por vestir camiseta rojiblanca.A falta de frigoríficos en las casas se utilizaban neveras quenecesitaban de hielo para poder enfriar los alimentos. El hielose adquiría en tiendas destinadas a tal efecto y no se vendía alpeso, si no por barras. Hoy en día se sigue vendiendo hielo enalgunos establecimientos, aunque la finalidad con la que secompra ya se no sea – habitualmente ­ la de conservar alimen­tos.Al amanecer y al anochecer ejercían su oficio los faroleros.La tecnología de por aquel entonces no permitía el encendido yapagado automático de las farolas y tal función tenía que serdesempeñada manualmente. Los faroleros se valían de unaspértigas, que tenían en un extremo un gancho que servía paradar al interruptor que encendía las bombillas.Más conocidos seguramente por los lectores eran los sere­nos, dedicados a labores de vigilancia y protección nocturnadel barrio que les era asignado. A modo de uniforme vestían unguardapolvos y una gorra grises y portaban un grueso chuzo oporra ­ por si hubiera que poner firme a alguien, decían ­. Seles confiaba las llaves de todos los locales y portales de su zo­na, que llevaban colgando en su cintura de un grueso cinturónde cuero y que por su aspecto y tamaño más semejaba una fa­ja. Cuando alguien requería del sereno se le llamaba a voz engrito y dando unas palmadas, a lo que él respondía siempre:“Vaaaaaa”. Por cierto, que el de mi barrio se llamaba Manolo.FaroleroSerenosColchón de lanaCrónica gatunagv 13
14. Ginkgo del parque de la Fuente delBerro, en diciembre.Olivo del cementerio de los artistas e iglesia de San Sebastián.Siguiendo con el tema de la vigilancia, en todoslos parques existían guardas encargados de velarde que no se produjeran actos de vandalismo o in­decorosos para la moral de entonces. Vestían uni­forme y llevaban una escopeta de postas. Sialguien cometía cualquier infracción el guardapodía sancionar al causante. Cerca de mi casa, enla Dehesa de la Villa, había gran cantidad de ár­boles frutales, y más de uno se llevó una perdigo­nada de sal al ser sorprendido robando fruta por lapareja de guardas.Quiero terminar este breve resumen de oficiosya extintos en Madrid comentado algo de los co­bradores de tranvía. Su misión, como su nombreindica, era la de cobrar el billete a los pasajeros,pues no ocurría como hoy en día en los autobuses,donde el conductor además de tener que conducirse encarga de vender los billetes. Los cobradoresvestían gorra y chaqueta y portaban una carterade cuero al hombro. La baja velocidad que alcan­zaban los tranvías así como el disponer de cuatroestribos dificultaba su labor pues permitía que lospasajeros se pudieran bajar y subir en marcha,huyendo del cobrador para viajar gratis. A veces eltranvía sufría una detención involuntaria al salirseel trole de su posición o al intentar subir una cues­ta muy pronunciada cuando iba lleno; entonces sebajaban los pasajeros del tranvía hasta que eltranvía superaba la cuesta y podía reanudar denuevo su marcha, momento en el que los pasaje­ros volvían a subir al mismo.Hasta aquí esta pequeña enumeración. Dejo enel tintero el mundo de las tiendas, bastante dife­rente al de hoy en día en muchos aspectos. Quizáshaya otra ocasión para ello.Mingote como guarda en el Parque del RetiroCobrador de tranvíaCrónica gatunagv 14
15. Árboles de Madrid (IV)Nueva entrega sobre los árboles que podemos disfrutar en nuestra ciudad.Texto y fotografías: José Manuel García VallesEl gato por las ramasOLIVO DE LA CALLE HUERTAS (olea europaea)El olivo es uno de los árboles más carac­terísticos del área mediterránea. Origina­rio de la zona oriental de dicho mar y delAsia Menor, fue difundido por fenicios,griegos, romanos y árabes y su cultivo es uno delos más antiguos de la cuenca mediterránea. Tradi­cionalmente el árbol simboliza la sabiduría, la paz,la victoria y la castidad.La mitología griega lo consideraba propio de ladiosa Atenea (Minerva romana). Utilizado comosímbolo de paz y de la victoria, era entregado a losatletas que triunfaban en los juegos olímpicos.También se usaba su aceite para untar los cuerposde los luchadores. En Roma, los nuevos espososllevaban guirnaldas o coronas y también corona­ban con él a los muertos. Para los judíos era elsímbolo de unión entre Yavé y los hombres. En elislam es el eje del mundo. Es por tanto un árbolcon un reconocimiento intercultural y valorado porlas tres religiones del libro (judía, cristiana e islá­mica).Más recientemente se ha asumido la figura de lapaloma con una rama de olivo como símbolo de lapaz y se ha incluido en la bandera de la Organiza­Olivar de la Partija, en Rivas Vaciamadrid.gv 15
16. El gato por las ramasción de las Naciones Unidas (ONU) en la que dosramas de olivo acogen al mundo.Se trata de un árbol no muy alto, de crecimientomuy lento y larga vida. Se afirma que los olivos deGetsemaní, en Jerusalem (Monte de los Olivos),tienen más de dos mil años. Su tronco es grueso yretorcido, con la corteza agrietada en ejemplaresadultos y de color pardo grisácea. En los ejempla­res mayores, el tronco se convierte en un auténti­co cuadro abstracto donde podemos buscar formasy figuras en sus retorcidos nudos. A veces se divi­de desde el suelo dando origen a troncos separa­dos. Su madera, dura y de fácil pulimento, ha sidoutilizada en ebanistería y tornería y produce un ex­celente carbón.La copa es redondeada y está formada por ra­mas flexibles y hojas perennes, de forma lanceola­da y color verde por el haz y algo blancuzcas porel envés. Las flores, pequeñas, blancas y olorosas,aparecen al final de la primavera y producen el fru­to a finales del otoño. Este fruto, la aceituna (tam­bién oliva en algunas zonas del centro y norte deEspaña), verde al principio y negro al final de sumaduración, ha sido utilizado para el consumo hu­mano desde muy antiguo, en forma natural o con­vertido en aceite. En España es un ingredientefundamental de nuestra gastronomía.Se acomoda a casi cualquier tipo de suelo y re­siste muy bien la sequía, de hecho, el exceso deagua le perjudica, aunque no tanto como las hela­das, por lo que no suele darse en lugares de ciertaaltitud, donde la temperatura descienda por deba­jo de los 10 grados centígrados.Su nombre científico (olea europaea) hace refe­rencia al término que utilizaban los romanos paradesignarlo y a su presencia en nuestro continente.El nombre vulgar, olivo, viene de la palabra latinaolivum con la que se designaba al aceite de oliva.En Madrid lo encontramos frecuentemente enparques y jardines así como en calles y plazas. Deforma natural, quedan en la ciudad algunos oliva­Tronco de olivo.gv 16
17. El gato por las ramasres testimoniales como el Olivar de la Hinojosa (enel Parque Juan Carlos I) o el Olivar de Chamartín(también olivar de Castillejo, en homenaje a su ini­cial conservador) de cuyos ejemplares se afirma, ycon bastante fundamento, que ya existían en tiem­pos de la invasión napoleónica.Pero también en nuestra comunidad hay zonasde producción agrícola, fundamentalmente en laCampiña, el suroccidente y en las Vegas. En totallos olivares de Madrid ocupan una extensión deunas 27.000 hectáreas y suponen una producciónde 16.000 toneladas (que se convierten en unas3.200 de aceite). Nada que ver, desde luego, conla extensión y la producción de las zonas de Es­paña donde este cultivo es más característico, es­pecialmente en Andalucía. Hay que tener encuenta que España es el primer productor de acei­te de oliva del mundo.El olivo de la calle Huertas se encuentra en elcruce entre Huertas y San Sebastián, en el antiguocementerio de la iglesia de San Sebastián, hoyconvertido en floristería y jardinería. Este cemen­terio era conocido como “el de los artistas” por eltipo de personalidades allí sepultadas (entre otros,en algún lugar de la iglesia o del cementerio seencuentran los restos del propio Lope de Vega).Sobre el cementerio corre una leyenda que re­fiere el macabro intento de desenterramiento desu amada, la actriz María Ignacia Ibáñez, por partedel escritor José Cadalso. Éste, supuestamentetrastornado por el pronto fallecimiento de su da­ma, planeó e intentó llevar a cabo la exhumaciónilegal del cadáver para conducirlo a su casa ymantenerlo junto a él. Todo quedó en un intentopor la intervención del conde de Aranda que pusobajo vigilancia al escritor y lo detuvo cuando unanoche iba a poner en práctica su plan.Olivo del Retiro, junto al polideportivo de la Chopera.Olivar de la Hinojosa, en el Parque de Juan Carlos I.gv 17
18. Lo cierto de la historia es que ambos persona­jes, escritor y actriz, mantuvieron relaciones entre1770 y 1771 que fueron interrumpidos por lamuerte de la actriz el 22 de abril de 1771 (a los 25años). Es igualmente cierto que José Cadalso la re­flejó en su obra Noches lúgubres, donde cuentaen tres noches (la última sin acabar) como Tediatointenta exhumar el cadáver de su amada, profa­nando el templo, para llevárselo a su domicilio ysuicidarse posteriormente incendiando la casa. Pa­ra ello compra la colaboración del sepulturero, Lo­renzo, quien accede por necesidad. Diferentespercances le impiden lograr su propósito en la pri­mera y segunda noches, y la tercera, inconclusa,nos deja con la intrigaLa iglesia de San Sebastián se construyó entre1554 y 1575 para acoger los feligreses de la anti­gua ermita de San Sebastián, que se encontrabaen el camino hacia el Santuario de Nuestra Señorade Atocha. Destruida durante la Guerra Civil poruna bomba de la aviación, fue restaurada entre1943 y 1959. En 1959 fue declarada Bien de In­terés Cultural. Esta iglesia, junto con la de San Luis(desaparecida), conservaban el derecho de asilo,es decir, se podían refugiar en ellas quienes temíanla persecución de la justicia. Al encontrase en elcentro de la ciudad, la relación de personajes queaparecen en sus libros de bautismo, defunción omatrimonio es impresionante.Enfrente del antiguo cementerio está el palaciodel Conde de Tepa, hoy convertido en un modernohotel. En sus bajos tenía lugar la tertulia de laFonda de San Sebastián, la primera de las tertuliasmodernas. Fue fundada en 1771 y a ella acudíanlos mejores escritores del momento para comentarlas actualidades literarias nacionales e internacio­nales. Su fundador fue Nicolás Fernández de Mo­ratín y en ella participaron el propio José Cadalso,Tomás de Iriarte, Samaniego y Jovellanos entreotros muchos.El olivo se encuentra bien conservado y es elcentro de atención de paseantes y visitantes de latienda.Olivo del cementerio de los artistas e iglesia de San Sebastián.gv 18
19. Olivo del cementerio de los artistas.gv 19
20. El Hospital Universitario de La PrincesaTexto: Pepa Rivera DonosoLicenciada en Geografía e HistoriaEste emblemático edificio, ubicado en pleno barrio de Salamanca, encierra unahistoria cuanto menos apasionante y singular. No solo por el origen de su creación,sino por todos los hechos acaecidos tanto históricos como culturales, así comoavances en todos los campos desde médicos hasta tecnológicos, y de numerosaspersonalidades eminentes que, en uno u otro aspecto, han dejado impronta en estemás de siglo y medio de su historia.Para entender mejor la trayectoria del mismo,tal vez fuera necesario remontarnos a sus comien­zos, teniendo en cuenta, los incidentes que rodea­ron su nacimiento, peculiares, por cuanto que noexisten precedentes que se le asemejen. Así comolos personajes que van a protagonizar el comienzode su andadura, los cuales vivieron un período dela Historia de gran dinamismo y cambios, tanto enlos aspectos sociales, como en los económicos ypolíticos. El primer edificio donde estuvo ubicado elhospital en el Paseo de Areneros, fue erigido a me­diados del siglo XIX. Fue Isabel II, a raíz de unaserie de hechos concatenados, quien va a promo­ver la construcción del mismo.Durante este período se sentarán las bases parasu florecimiento posterior. Será en una segundaetapa, mucho más amplia, ya que nos llevará has­ta los años cincuenta, cuando es trasladado alnuevo edificio, en su ubicación actual, en la calleDiego de León, en la que impreso de los cambios yavatares de la sociedad y la política, llevará a cabosu importante labor asistencial, y en la que desta­cará como pionero en eminentes personalidades yactuaciones, el Hospital se verá inmerso y com­prometido en prácticamente todos los aconteci­mientos históricos a los cuales ha sobrevivido.Dado que en esta época, Madrid se estaba con­virtiendo en una gran urbe, con una población enconstante aumento y orientándose su ensanchehacia la zona norte, y dada la insuficiencia delHospital Provincial, levantado por Carlos III, ya sehabía pensado en fundar un hospital para esta zo­na. Y esta sucesión de acontecimientos va a pro­piciar que finalmente se lleve a cabo este proyecto.Será en el año 1852, en conmemoración del naci­miento de la Princesa y sobre todo a raíz del aten­tado sufrido por la reina, al ir a presentar a la niñaa la Virgen de Atocha, y resultar ambas ilesas.LA PRINCESA ISABELEl año 1851, un 20 de diciembre: "a las 11 y 10minutos de la mañana, acaba S.M. la Reina de dara luz con felicidad una robusta Princesa”. Esta erala noticia que publicaba la Gaceta de Madrid en elParte Oficial de la Presidencia del Consejo de Mi­nistros. A la Princesa se le impusieron los nombresde María Isabel y Francisca de Asís.Fotografía de Isabel IIGaceta felinagv 20
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22. Fue Isabel Princesa de Asturias dos veces, conderecho de sucesión al trono, primero hasta el na­cimiento de su hermano Alfonso, y por segundavez cuando este subió al trono, hasta el nacimien­to del futuro rey Alfonso XIII, el cual pasaría a os­tentar el cargo de Príncipe de Asturias, comoheredero.Fue sumamente popular, y se la podía ver pa­sear por Madrid, desarrolló una gran labor social ypromovió numerosos actos benéficos. Era conocidacon el apelativo cariñoso de “La Chata”. Tras el de­rrocamiento de la monarquía, y la proclamación dela república en 1931, se trasladará a París dondefalleció a los pocos días.Sus restos volverían a España en mayo de 1991,siendo enterrados en el Panteón de La Granja deSan Ildefonso.EL NACIMIENTO DEL HOSPITALComo era la tradición, la nueva princesa debíaser presentada a la Virgen de Nuestra Señora deAtocha. Y pasada la cuarentena, el día 2 de febre­ro de 1852 "al salir SS.MM. de la Real Capilla paratrasladarse a Atocha, un criminal ha atentado con­tra la preciosa vida de S.M. la Reina", esta era lanota que aparecía en la Gaceta de Madrid del díade la fecha. Eran las dos de la tarde cuando seacercó a la reina un sacerdote, Martín Merino Gó­mez[1], que en ademán de entregar un memorial ala Soberana, le asestó una puñalada que penetróen el costado derecho tras rozar el antebrazo delmismo lado, interesando a "la parte media anteriory superior del hipocondrio, la cual tiene de siete aocho líneas en su diámetro transversal”. La heridano fue grave al rozar el arma con las ballestas delcorsé que llevaba la reina. La princesa, en brazosde su aya, resultó ilesa.A raíz de estos hechos, el día 12 de febrero de1852, Isabel II dirige una carta autógrafa al presi­dente del Consejo de Ministros, Bravo Murillo, en laque expresa su deseo de fundar un hospital, cuyotexto literal aparecido en la Gaceta de Madrid deeste día, dice:"Bravo Murillo: Prosternada ante la Divina Pro­videncia por su señalada protección y favores infi­nitos, mi corazón se halla conmovido ante lasdemostraciones de amor y lealtad que recibo ácada instante de mis súbditos. Estas demostracio­nes, sin embargo, pudieran concentrarse en unobjeto que simbolizara de un modo permanente elcarácter religioso y benéfico de los españoles. Coneste fin deseo que el Gobierno tome la iniciativapara abrir una suscripción voluntaria cuyo produc­to se destine á edificar uno ó más Hospitales enconmemoración del nacimiento de mi amada hija,y de mi presentación á mi pueblo después de lasbondades que Dios me ha dispensado en estosLa Princesa de niñaGrabado del atentado[1] No debe confundirse a este “cura Merino” con el “cura Merino” de las guerras napoleónicas y carlistas, cuyo nombre eraJerónimo Merino Cob.Gaceta felinagv 22
23. La Gaceta de Madrid, con el Real Decreto por el que se aprueba la construcción del Hospital de la Princesagv 23
24. días. ISABEL. Febrero 11 de 1852”. (sic)En el siglo XIX se desarrollaría un movimientoantihospitalario, debido al lamentable estado enque se encontraban muchos hospitales, en cuantoa la asistencia y las curas terapéuticas. Pero será apartir de la Ley General de Beneficencia del 20 dejunio de 1849, cuando se van a ir dictando normasde actuación que afectarán directa o indirectamen­te a los hospitales, justamente cuando se inicianlas obras de construcción del hospital.Mediante Real Decreto publicado en la Gacetade Madrid, en fecha 12 de febrero de 1852, la rei­na dispuso la creación del Hospital:"Deseando conservar la memoria del feliz nata­licio de Mi amada Hija la Princesa de Asturias y deMí primera presentación á Mi pueblo. Después delas bondades que Dios me ha dispensado en es­tos días. Vengo de conformidad con lo propuestopor Mi Consejo de Ministros para realizar estepensamiento, en decretar lo siguiente:Artículo 1°. Se procederá desde luego á edificaren el punto que se juzgue mas á propósito de Ma­drid, ó sus afueras, un hospital que llevará la de­nominación de Hospital de la Princesa... " (sic)En los artículos sucesivos, hasta un total de sie­te, se alude entre otras cosas, a que la intenciónde la reina era abrir una “suscripción general mó­dica” a fin de que pudieran contribuir a ella perso­nas de todas las clases y medios. Por Real Decretode 29 de junio de 1852, se crea la Junta del Hos­pital de la Princesa, a fin de atender a todo lo quese refiera a la construcciónEn un resumen de la Junta del Hospital de laPrincesa, el 28 de febrero de 1857, se recogen eltotal de las cantidades donadas y la distribucióndel dinero realizada hasta esa fecha.La reina, como había prometido, puso de supropio bolsillo 63.869 reales de vellón y 59 cénti­mos. El Corregimiento de Madrid, en carta de fe­cha 28 de junio de 1854, indica que habilitaría dossalas, una para hombres y otra para mujeres, enellas se habrían de colocar las imágenes de SanIsidro y Santa María de la Cabeza.LA CONSTRUCCIÓN DEL HOSPITALEl hospital a su fundación, estaba situado en elcamino de la Ronda o paseo de Areneros, (hoy Al­berto Aguilera), que comunicaba la entonces puer­ta de Fuencarral con el portillo de San Bernardino.Lo que habría de ser el centro de Madrid. El arqui­Corregimiento (3 hojas pequeñas)Gaceta felinagv 24
25. tecto y académico D. Aníbal Álvarez Bouquel fuenombrado responsable de la obra en fecha 12 deoctubre de 1852. Tras dos suspensiones previas lareina pone la primera piedra el día 16 de enero de1853.Se construiría según el plan de Lariboisière,acorde a las nuevas tendencias en la construcciónde los hospitales, tomando como modelo el Hospi­tal de San Andrés de Burdeos, y fue pionero en Es­paña en este tipo de construcción. Este hospitalsería considerado durante mucho tiempo como elmejor. Conformado en pabellones aislados, en unprincipio, la entrada principal se realizaba por lacalle San Dimas, opuesta a Alberto Aguilera. Elhospital estaba dividido en dos secciones diferen­ciadas por sexos. Los ocho pabellones existentes,contenían 16 salas, y en cada sala se alojaban 16enfermos, "hasta 18 en caso de apuro”; 9 salas sedestinarían a hombres y 7 para mujeres, denomi­nadas por nombres de santos y santas, respectiva­mente.Por Real Orden de 30 de diciembre de 1856 elhospital es clasificado como un centro de benefi­cencia pública, de carácter general, y su sosteni­miento correría a cargo del estado. Será destinadoa enfermedades médicas y quirúrgicas.El día 23 de abril de 1857 sería, finalmente, elseñalado por la reina para la inauguración del hos­pital, de Real Orden aparecida en la Gaceta deGrabado con la puesta de la primera piedragv 25
26. El antiguo Hospital de La PrincesaGrabado de la ianuguraciónGaceta felinagv 26
27. Madrid, dispone que "en su Real nombre y repre­sentación, presidirá la ceremonia S.M. el Rey, suaugusto Esposo, acompañado de S.A.R. la Serma.Sra. Princesa de Asturias”.Según se recoge en el contrato manuscrito, defecha 15 de enero de 1857, por Real Orden se de­signa a las Hermanas de la Caridad para el cuidadode los enfermos, entre otras atribuciones. En elcual, en un total de 25 artículos se van dando laspautas de actuación, así como las obligaciones yderechos de las Hermanas de la Caridad.Por Real Orden de 29 de septiembre de 1860 esaprobado el reglamento del Gobierno del Interiorpara el Hospital de la Princesa. En el artículo 2, seindica que está destinado a la curación de enfer­medades comunes, exceptuándose los males sifilí­ticos, las enajenaciones mentales, las fiebresexantemáticas, las dolencias crónicas incurables ylas enfermedades de la piel.En el artículo 19 se indica que, sólo se admitiráninmediatamente en el hospital los enfermos gravescuya vida pueda peligrar. En el artículo 20 queningún enfermo será recibido a título gratuito, sinoen los casos previstos por el presente reglamento.Serían atendidos a título gratuito los enviados porlos médicos de pobres o con documentos queprueben su pobreza. Los enviados por la policía.Los urgentes por desgracia, por accidente y losadmitidos por resolución del gobierno de S.M. y dela Junta.La mayoría de los pacientes atendidos eran debeneficencia. Para tener acceso al centro primeroera necesario que el paciente fuera "de admisión"y se seguía un procedimiento establecido, en elcual había que presentar un certificado de "pobrede solemnidad".Entre diferentes actuaciones pioneras en la sa­nidad de la época, el 25 de octubre de 1870, seconcede la autorización para el establecimiento enel Hospital de una cátedra de anatomía.Los primeros médicos van a ser designados pornombramiento directo. Pero no será hasta 1873,cuando realmente comience el período clínico ycientífico del hospital y cuando ya se dispone quelos médicos ingresen por oposición. Los primerosfacultativos designados serán los Dres. Cortezo,Manuscrito del contrato de las monjas y estandarteReglamento de 1860Gaceta felinagv 27
28. Morales, Ustáriz, Salazar y Adaro. Ya comienzan adestacar numerosas personalidades médicas entreellos:El Dr. Carlos María Cortezo Prieto (1850­1933).Primer Director General de Sanidad. Fue Decanodel Hospital de la Princesa desde 1875 hasta1886. Creó el Instituto Nacional de Alfonso XII, cu­ya dirección encomendó a Cajal.El Dr. José Ustáriz y Escribano (1848­1904). Di­fundió las modernas técnicas de las transfusionesde sangre. En 1893 practicó en España la primeratransfusión sanguínea, utilizando su propia sangre.El Dr. Federico Rubio y Gali (1842­1902). Fue elfundador del Instituto de Terapéutica Operatoria,en el Hospital de la Princesa. Primero en Españaen practicar la ovariotomía, histerectomía, y resec­ciones de estómago. Así como las primeras nefrec­tomías.El hospital alcanzaría rápidamente un relieve yun crédito extraordinarios, gracias en parte al cua­dro médico que exhibía, adonde acudían pacientesdesde las provincias más apartadas. Durante mu­cho tiempo predominó el aspecto quirúrgico.El año 1875 la Dirección General de Beneficen­cia autoriza el uso de cadáveres del Hospital concarácter didáctico.INICO DE LAS ESPECIALIDADES MÉDICASEn mayo de 1880, se crea dentro del recintohospitalario, aunque independiente del mismo, elInstituto de Terapéutica Operatoria, bajo la direc­ción del Dr. Federico Rubio y Gali, el cual sería des­tinado a la realización de alta cirugía y medicinaoperatoria especializada. Se fundaba en España elprimer centro hospitalario docente y asistencial,donde se realizaban nuevos tipos de cirugía.En 1881 se inauguran diferentes especialidades:laringoscopia, otoscopia, anatomía patológica,electroterapia y anestesia e histología, así como undispensario, todas ellas dependientes del InstitutoRubio. Asimismo, en 1885, también dentro del Ins­tituto Rubio, se crea la sección de afecciones delas vías urinarias.El Dr. Cifuentes y Díaz (1881­1960), fue el fun­dador del servicio de urología en el hospital y de laexploración citoscópica en Madrid. Practicó las pri­meras endoscopias urológicas.HUNDIMIENTO DEL DEPÓSITO DEL CANALDE ISABEL IIUn trágico suceso, pondría de manifiesto, aúnmás, la importancia del Centro. El 8 de abril de1905, se produce el hundimiento del “tercer depó­sito” del Canal de Isabel II[2]en los altos de Ama­niel. En el hospital se atenderán numerososheridos, conforme se recoge en la relación deobreros heridos de fecha 10 de abril y firmada porel ingeniero­jefe D. Carlos Santa María y García.EL HOSPITAL DE LA BENEFICENCIA GENE­RALCon fecha 2 de marzo de 1907, aparece unartículo en la revista Blanco y Negro, al pie de unafotografía de la época del cuerpo facultativo delhospital, donde se ponían de manifiesto las insufi­ciencias y dificultades que ya empezaban a acosaral centro:….lamentaba "que un establecimiento, modeloentre los de su clase y único de Beneficencia ge­neral dedicado á medicina y cirugía, tenga limitadasu acción, y hasta se encuentre amenazado porlos solares vecinos que, convertidos á plazo cortoen viviendas, le robaran el aire y la luz”. (sic)Y se sugería la posibilidad de adquirir dichos so­lares a fin de ampliar el hospital, dadas las necesi­dades de Madrid.En la Gaceta de Madrid de día 8 de mayo de1931, se publica una orden firmada por MiguelMaura, como director general de administración,donde se dispone que el Hospital de la Princesa,en lo sucesivo se denomine Hospital de la Benefi­cencia General.[2] Tiene este nombre al ser el “primer depósito” y “segundo depósito” los situados anteriormente en la misma zona de laactual calle de Bravo Murillo. El “primer depósito”, de 1858, se encuentra hoy inactivo y alberga el archivo del Canal.Gaceta felinagv 28
29. EL HOSPITAL NACIONAL DE CIRUGÍADurante la Guerra Civil (1936­39) dada su proxi­midad al frente abierto en la Ciudad Universitaria,el ejército republicano convertirá el hospital encuartel, y éste será trasladado al Colegio del Pilar,con el nombre de Hospital Nacional de Cirugía. Eneste período será destruido el archivo del Centro.El traslado se inició el 18 de noviembre de 1936,utilizando la ayuda de "cuanto coche o camiónvolvía del frente”. En un solo día fueron traslada­dos unos trescientos pacientes que se alojaron enla planta baja del colegio "sobre colchones, perobien abrigados por mantas... Enfermeras y mozosse portaron de manera ejemplar... Los médicos fui­mos yendo de manera escalonada en el metrodesde San Bernardo hasta Príncipe de Vergara”…LA CONSTRUCCIÓN DE UN NUEVO EDIFICIOPasada la guerra, los desperfectos sufridos porel edificio habían sido cuantiosos y tan graves que,durante los años 1941 y 1943, hubieron de hacer­se numerosas obras. No obstante, a pesar de lasmejoras, la situación del hospital era precaria e in­suficiente. Y se intentó reconstruirlo.Llevar a la práctica este objetivo, se presentabacomo algo complejo y que no resolvería el proble­ma de modernización, motivo por el que se va allevar a cabo el viejo proyecto de construir otronuevo edificio que alojaría al antiguo Hospital de laPrincesa. Este se va a situar en pleno Barrio deSalamanca, y ocupará una manzana delimitada porlas calles de Diego de León, Conde de Peñalver(antes Torrijos), Maldonado y General Díaz Porlier(antes Hermanos Miralles).Gaceta felinagv 29
30. Procedente el solar de la agrupación de variasfincas, por Real Orden del Ministerio de Haciendase autorizó al Ministro de la Gobernación para quese adquiriera por el precio de 985.689 pesetas, condestino a la construcción de un hospital para bene­ficencia general. A diecinueve de diciembre de1929.El edificio del antiguo Hospital de la Princesa,fue transferido al ejército (Sanidad Militar). Fue de­rribado en febrero de 1962.Ya se estaba construyendo, desde los años cua­renta el edificio que habría de albergar el antiguoHospital de la Princesa. Sobre una superficie de10.000 metros cuadrados, se alzaron catorce plan­tas, (tres de ellas en el subsuelo), constaba de 28salas y 11 quirófanos, perfectamente equipados,disponiendo incluso de aire acondicionado. Lasobras tardaron en realizarse más de 15 años y cos­taron cerca de cien millones de pesetas, siendo su­pervisadas por el arquitecto D. Manuel ÁlvarezChumillas.El ya denominado Gran Hospital de la Benefi­cencia General de Estado, se inauguró oficialmen­te el día 3 de noviembre de 1955.Con el traslado al nuevo edificio de Diego deLeón, dejará de llamarse Hospital de la Princesa,pues como ya se ha indicado, desde su construc­ción se denominaba Gran Hospital de la Benefi­cencia General del Estado. Dependiente de laBeneficencia General y Obras Sociales del Ministe­rio de la Gobernación, tenía como finalidad princi­pal asistir gratuitamente a los pobres desolemnidad. El traslado al nuevo edificio, con todala plantilla del antiguo hospital, se hará progresi­vamente entre los años 1955 y 1956, conforme seiban ultimando las obras.El nuevo hospital en construcciónEl hospital el día de la inauguraciónGaceta felinagv 30
31. Como se ha dicho, anteriormente, se asistía alos pobres gratuitamente, tanto en operaciones co­mo en medicación. Quienes pudieran pagar,podrían disponer de habitaciones individuales, conderecho a acompañante, al precio de 100 pesetasdiarias (alojamiento y manutención) y 25 pesetasla cama del acompañante. Corrían a cuenta del pa­ciente las transfusiones, medicamentos, análisis,etc. En caso de necesidad se autorizaba un acom­pañante, y a los niños siempre se les permitía lacompañía de la madre o persona allegada.En estas fechas se creará asimismo el serviciode cirugía cardiovascular, dirigido por el Dr. ErnestoCastro Fariñas, precursor de la cirugía cardíaca. En1962 llevó a cabo la implantación del primer mar­capasos epicárdico y en 1965 el primer heteroin­jerto valvular aórtico.En el hospital se atendían enfermos de benefi­cencia de Madrid, además de los enfermos inscri­tos en la beneficencia de provincias. También seatendían pacientes privados, conciertos con el Se­guro Obligatorio de Enfermedad, y otras institucio­nes, seguros particulares y semi­beneficencia.Según se relata en una entrevista publicada el23 de agosto de 1959 en el semanario "Domingo",Madrid, titulado "El antiguo Hospital de la Princesapasa a ser uno de los Mejores de Europa”; apare­cen ya funcionando diferentes Servicios y Seccio­nes. Ya se pensaba en recuperar el nombre dePrincesa, con motivo del centenario de su funda­ción y en la realización de labores docentes, prácti­cas y teóricas. Se creará la Escuela de Enfermerasy las Hermanas de la Caridad eran las encargadasde preparar en la práctica a las nuevas aspirantesa enfermeras.EL GRAN HOSPITAL DEL ESTADOLas numerosas deficiencias se van a ir incre­mentando paulatinamente a lo largo de los años60, y puestas de manifiesto en una carta firmadael 17 de octubre de 1973 por el cuerpo facultativodel hospital.El entonces Subdirector General de Centros Sa­nitarios Asistenciales de la Dirección General deSanidad, Dr. Zurita, reconoce la precaria situacióndel hospital y considera necesario llevar a cabouna planificación general que resuelva estas cues­tiones. No obstante, en 1974 la situación obliga alcuerpo facultativo del centro a tomar medidasdrásticas, como se reflejaba en el siguiente comu­nicado: "Funciona el equipo de guardia únicamen­te para los enfermos ingresados y los que acudanen estado tan grave que no puedan ser traslada­dos... establecimiento de turnos de guardia en ca­da servicio, el resto de médicos se dedicaúnicamente a actividades académicas durante elhorario laboral"En el mismo sentido de disconformidad semuestra el resto del personal del centro, que se vaa poner de manifiesto en nota publicada por el pe­riódico "Ya" en fecha 17 de febrero de 1974, "si unhospital es inconcebible sin médicos, lo es tam­bién sin el resto del personal" .La situación del hospital es francamente preca­ria, cuando el 10 de abril de 1975 se va a firmar elconvenio con la Seguridad Social, para la organiza­ción, funcionamiento y régimen del Gran Hospitaldel Estado.En su artículo primero se indica que el hospitalserá utilizado para la asistencia médico­quirúrgicade los beneficiarios del estado, a los de la Seguri­dad Social, y en general, en cuanto sea posible, aquienes soliciten la asistencia con carácter privado.Mediante este acuerdo la Seguridad Social se harácargo de la financiación y la gestión del Centro. Ensu artículo tercero, se indica que el Hospital desa­rrollará las funciones docentes y de investigación.Comienza a partir de entonces, la colaboracióncon la Universidad Autónoma de Madrid, que in­cluye la formación de Médicos Internos Residentes.Asimismo, su denominación ya es a partir de en­tonces Gran Hospital del Estado. El convenio en­traría en vigor el 1 de mayo de 1975.OBRAS DE REFORMALejos de merecer el calificativo de moderno,pues, como se ha indicado previamente, ya desdesu creación adolecía de numerosas deficiencias, lasituación del centro se va a ir deteriorando y enve­jeciendo sus instalaciones. El año 1978 con la pro­mulgación de la Constitución española, se extiendeel derecho a la sanidad a toda la población. SeGaceta felinagv 31
32. crea el Ministerio de Sanidad. Y se iniciarán lasobras de remodelación y modernización del hospi­tal.El 21 de octubre de 1977 se había constituido laJunta Gestora del Gran Hospital del Estado, forma­da por personas de los diferentes estamentos, ele­gidas democráticamente, mediante voto nominal ysecreto de todos los trabajadores del Centro. Entresus actuaciones está la de organizar una huelgahospitalaria que se llevará a efecto en 1978, quetendrá como objetivo el exigir la adecuación delcentro a las necesidades asistenciales. Esta movili­zación, conjuntamente con la presión de la JuntaGestora y la Dirección del Centro, van a ser decisi­vas para el inicio de las obras de renovación, prác­ticamente integral, que van a transformarcompletamente el Hospital. Y que se llevarían a ca­bo sin dejar de prestar el Hospital su labor asisten­cial.Descubrimiento de la placa por S.M. La Reina Dª SofíaEl hospital en la actualidadGaceta felina
33. El 15 de octubre de 1984, esta remodelaciónserá inaugurada oficialmente por S.M. la reinaDoña Sofía, en cuyo acto tuvo lugar el descubri­miento de una placa conmemorativa. También eneste año, el Hospital va a recuperar el nombre deLa Princesa, por resolución de fecha 2 de julio de1984.A partir de 1984, se introducen nuevas tecno­logías, se crearán nuevos servicios, entre ellos elServicio de Hematología y Hemoterapia. Siendo és­te, uno de los Centros pioneros y de referencia enEspaña en el campo de la Onco­Hematología.El 9 de octubre de 1985 el hospital fue transferi­do por la Administración del Estado a favor de laComunidad de Madrid. El día 13 de abril de 1994,es aprobado el “concierto” entre la UniversidadAutónoma de Madrid y el Instituto Nacional de laSalud. El hospital adquiere la denominación de“Hospital Universitario de La Princesa”.EL HOSPITAL EN LA ACTUALIDADEl Hospital de La Princesa de hoy, convertidoen uno de los más modernos, está provisto de losúltimos avances, tanto técnicos como asistenciales.En él se practican técnicas innovadoras, tanto mé­dicas como quirúrgicas, dándose cumplimiento alas funciones de Asistencia, Docencia e Investiga­ción. Dispone de 14 plantas, 8 de ellas dedicadas ahospitalización, el resto a servicios centrales, labo­ratorios, radiología, consultas externas, etc. Habi­taciones dispuestas para dos pacientes, con aseosprivados, climatización central, televisión y teléfonopropios. Asimismo, existen habitaciones individua­les, dotadas de presión negativa, para el aisla­miento de pacientes intervenidos de trasplante demédula ósea. Desde 1990, se van a iniciar nume­rosas remodelaciones parciales en el centro, elcual se va a ir modernizando progresivamente has­ta la actualidad.INVESTIGACIÓNNo podemos dejar de destacar la clara vocacióninvestigadora que posee el Hospital Universitariode la Princesa desde sus inicios. Ello culminó en elaño 1999, donde según datos de la Unión Euro­pea, este centro aparecía como el primer hospitalespañol en productividad científica en biomedicina,según se indicaba en un estudio del Instituto Cajal,dependiente del Consejo Superior de Investigacio­nes Científicas. Figurando, en este mismo estudio,el Profesor Francisco Sánchez Madrid, en cuartolugar de entre los doce autores españoles conmayor índice de producción científica.En esta misma línea, en junio de 2004, el Hos­pital de la Princesa presentó su Fundación de In­vestigación Biomédica. Entre sus objetivos, está elde desarrollar actividades de promoción y coordi­nación de programas de investigación científica.OTROS ACONTECIMIENTOSEl 20 de diciembre de 1996, coincidiendo con lacelebración del 145 Aniversario del nacimiento dela Princesa, se inauguró una “Exposición Docu­mental Permanente sobre la Historia del Hospital”,ubicada en el propio centro, donde se exponíanfotografías de documentos sobre la creación delmismo, así como de la princesa y la familia real, dela construcción del nuevo edificio, su inauguracióny remodelación, documentos originales antiguos,una pequeña galería de retratos de médicos, einstrumental médico quirúrgico. Esta galería fueampliada con motivo del 150 aniversario del naci­miento de la princesa en el año 2001.Llegar hasta aquí, desde mediados del sigloXIX, ha sido una tarea esforzada y valerosa, queno hubiera sido posible sin contar con cada una delas personas que han entregado su tiempo y susenergías en el desempeño de esta extraordinariatarea, de aliviar, auxiliar y cuidar a los enfermos, alo largo de este más de siglo y medio de historia.Sea este, un sencillo y respetuoso homenaje a to­das ellas.Este artículo se ha extraído del libro “HospitalUniversitario de la Princesa 1951‐2006”.Editado en noviembre de 2006.De la misma autora.Gaceta felina
34. Los puentes de Praga.Bajo esta denominación han existido en Madrid tres puentes que han unido el paseode Santa María de la Cabeza con la orilla occidental del río Manzanares.Texto: Juan Pedro Esteve GarcíaEl primer puente que se construyó en estelugar era metálico y surgió a mediadosdel año 1925[1]para dar paso a las resesdestinadas a ser sacrificadas en el mata­dero de Legazpi. Era por ello que a pesar de ser suestructura de vigas de tipo Pratt, las barandillas delas aceras laterales estaban protegidas por chapametálica para hacerlas totalmente opacas hastauna altura de un metro, y así evitar que el ganadose asustara al verse en una posición elevada conrespecto al río. Es una fórmula que se repite casiun siglo después, con empalizadas de madera osetos vegetales, en los llamados “pasos de fauna”o “ecoductos” que se dejan en las autopistas o fe­rrocarriles de nueva construcción para que los ani­males crucen sobre la obra sin percibir demasiadosu existencia.Era conocido como “puente del Matadero” y es­taba formado por dos tramos metálicos de 20 me­tros cada uno, con una pila intermedia en el caucedel Manzanares.En octubre de 1932, el Ayuntamiento de Madridtomó la decisión de bautizar al puente como dePraga, en homenaje a la República Checoslova­ca[2], uno de los estados que habían surgido en1918 de la desmembración del Imperio Austrohún­garo, y que existió hasta su división en 1993 en laque la ciudad de Praga ha pasado a ser la capitalde la República Checa.Este puente estuvo en funcionamiento hasta laguerra civil, poco antes de la cual, en la primaverade 1936, se había acordado la construcción de unanueva vía de unión del lugar con la carretera deToledo, de manera similar a como se haría despuésdel conflicto. Las obras del nuevo puente empeza­ron en los años 40 y servían como acceso a Madridde la carretera 401 procedente de Ciudad Real yEl primer puente metálico de 1925. (Fuente: Revista de Obras Públicas)[1] Revista de Obras Públicas, número 2421, pág. 36 y ss.[2] Diario Luz, 26 de octubre de 1932, pág. 7Crónica gatunagv 34
35. Toledo, que hasta entonces discurría por el puentede Toledo y lo que hoy es calle de Antonio Leyva.El nuevo trazado de la carretera 401 desde el cru­ce del río hasta el empalme con la carretera vieja(la plaza de Fernández Ladreda o Elíptica) fueconstruido con parámetros de autopista: 60 me­tros de anchura, carriles de tráfico rápido y vías deservicio laterales [3]. El nuevo puente se abrió altráfico en el verano de 1952, y quedó a medioconstruir una prolongación de la autopista todavíamás hacia el suroeste, que debería haber sido unenlace con la Nacional V de Madrid a Por­tugal, pero se quedó durante largos añosen un trazado meramente local de Cara­banchel, la Vía Lusitana.Hasta enero de 1952[4]estuvo en dis­cusión el nombre que se debía dar a lanueva construcción, a la que se acabóbautizando como puente de los Héroes delAlcázar de Toledo, en memoria de los mi­litares de derechas sitiados en esta ciudaden los primeros meses de la guerra civil.En la decisión debió influir bastante el he­cho de que en el nuevo reparto de Europasurgido de la Segunda Guerra Mundial,Praga había pasado a ser la capital de ungobierno comunista. Sin embargo, todo elmundo siguió conociendo al puente nuevocon el nombre del anterior.El segundo puente empezó pronto amostrar defectos en su cimentación, problemasamplificados por la picaresca de los constructoresy la escasa calidad de los materiales que se habíansuministrado a muchas obras de la posguerra. Traslargos períodos de observación por parte de los in­genieros del Ministerio de Obras Públicas se llegó ala decisión (verano de 1964 ) de demoler el puentey sustituirlo progresivamente por uno nuevo. Fue,por tanto, una de las construcciones más efímerasde la historia de Madrid. Una lástima, pues estéti­camente era sin duda el más logrado de los tresSemisección transversal del puente metálico de 1925.( Fuente: Revista deObras Públicas.)[3] Revista de Obras Públicas, número 2857­bis, pág. 105.[4] Diario ABC, 17 de enero de 1952, pág. 15.El segundo puente, de 1952. Foto: Autor desconocido, probablemente Ministerio de Obras Públicas.Crónica gatunagv 35
36. Crónica gatunapuentes que han existido enese lugar.En el invierno de esemismo año 1964 entraronen servicio unos puentesmetálicos provisionales paramantener el tráfico, mien­tras se iban derribando par­tes del puente antiguo yconstruyendo el actual, dediseño mucho más sencillo,a base de grandes vigas dehormigón armado. Una delas calzadas del tercerpuente quedó en funciona­miento en agosto de 1968 ,y la inauguración oficial dela obra se produjo poco después, el 11 de octubre.Aprovechando la obra del tercer puente se cons­truyeron otros dos, más pequeños, para que el pa­seo de Santa María de la Cabeza pasara a cruzarsobre el paseo de la Chopera y la calle de AntonioLópez, intersecciones que antes se hacían a nivel.En el año 2009 se recuperó de manera oficial ladenominación de puente de Praga.Idem foto anterior.El segundo puente, visto desdeel aire en el sobrevuelo ameri­cano de 1956. Todavía faltabanbastantes años para la cons­trucción de la M­30, pero losarcos del puente ya estaban di­mensionados para la conversiónde las márgenes del río en unaautopista.Crónica gatunagv 36
37. Madrid con unamirada distintafotos de Carlos Ramírez de Arellano del ReyMadrid con unamirada distintaMadrid, a vista de gatogv 37
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53. Carlos Ramírez de Arellano del ReyPuedes ver más fotos de este fotógrafo en:• http://www.actiweb.es/delreycarlos/• http://www.flickr.com/photos/delreycarlos/• http://www.facebook.com/delreycarlosMadrid, a vista de gato
54. Parque de los Hijos de MadridTexto: Alfonso MartínezFotografías: Mario SánchezMadrid es una ciudad que no ha sabido tratar históricamente a sus estatuas de unaforma adecuada. Conocida es la interminable danza que han hecho las esculturasurbanas de la Villa, yendo de plaza en plaza y de esquina en esquina, intentandoencontrar un lugar donde reposar definitivamente. Por otro lado es cierto que encomparación con las capitales de nuestro entorno, no parece que tengamos unacantidad considerable de ellas.Esto ha sido motivo de preocupación desde tiempos pasados para muchos (entreellos Mesonero Romanos(1)) que sentían la necesidad de que la capital del estadoespañol fuese capaz de competir con las grandes urbes europeas en este aspecto que,a la postre, no es más que el reconocimiento de un país a sus glorias nacionales.En este ámbito existió una propuesta, a princi­pios del siglo XX, sobre la creación de un llamadoParque de los Hijos de Madrid.La idea, aun cuando no sea descartable algunatentativa anterior, nace en 1904 del concejal repu­blicano Justo Morayta que consiguió llevar adelan­te en el ayuntamiento una proposición para crearun espacio público donde homenajear a los madri­leños de pro.Fue aprobada sin mayor problema entre otrascosas por la sencillez del proyecto, desarrollado ensolo seis artículos y en el que se aprecia la inten­ción de que fuese algo barato para el erario muni­cipal, porque, es a todas luces evidente que,además del supuesto histórico desinterés de lasautoridades de la Villa por ornar de una forma de­bida las vías siempre se había adolecido del pro­blema de la falta de fondos para ocuparse de estasmaterias.El Sr. Morayta ya en el primer párrafo de su ex­posición es absolutamente directo sobre nuestradesidia: “Ninguna población del mundo tiene másen olvido, que la Villa de Madrid, sus glorias loca­les” y apoya su afirmación en el hecho de queaparte de Eloy Gonzalo y el nombre de algunascalles, nada hay que conserve la memoria de losmadrileños ilustres en la ciudad, ya que si existenestatuas de ellos no es por su condición de hijos[1] En Rápida ojeada sobre el estado de la capital y los medios de mejorarla, dentro de su Manual de Madrid (1831) habla dela necesidad de dotar de estatuas a la ciudad y, en concreto menciona la carencia casi inexplicable que había de efigies delos reyes en las calles de Madrid.Gatópolis, por tejados y jardinesgv 64
55. ilustres sino por sus méritos, normalmente los lite­rarios.La idea que sugiere consiste en la colocación deuna serie de bustos de tamaño natural de aquellosde nuestros paisanos de cualquier sexo y etapahistórica que hubiesen alcanzado la celebridad,con el requisito de haber muerto al menos, diezaños antes de la fecha de la colocación. Deberíanser de piedra o metal (evita citar el mármol, bron­ce y otros materiales caros) y los pedestales noobedecerían a ningún estilo fijo predeterminado,debiendo figurar en estos los datos básicos: nom­bre, apodo en caso de tenerlo, fechas de naci­miento y muerte y el nombre de quienes hancosteado la estatua.Para gestionarlo el Ayuntamiento nombraría unacomisión de cinco concejales, cuya principal fun­ción, aparte de vigilar los trabajos pertinentes parala colocación de las imágenes, era la de instar aorganismos estatales y privados para que patroci­nasen por su cuenta cada una de las piezas. Enconcreto menciona a “el Jefe del Estado, el Sena­do, el Congreso, la Iglesia, la Universidad, el Ejér­cito, la Marina, la nobleza, los Círculos de BellasArtes, Mercantil, Industrial, los Casinos, las Aso­ciaciones, de los Autores dramáticos, de la Pren­sa, de Actores y hasta de toreros” (2)y es que lacuestión era involucrar al mayor número de enti­dades posible. El consistorio contribuiría con50.000 pesetas al año destinadas en su mayorparte a la construcción de los bustos. De nuevo elproponente hace hincapié en las economías cuan­do asegura que “no se trata de hacer obras artísti­cas de altos vuelos”, lo importante era honrar lamemoria de nuestros naturales.La cuestión no era el hacer una sola serie, sinoque anualmente se fuesen colocando algunos has­ta conseguir la formación del parque. El lugar quese sugiere es el Retiro y más concretamente la zo­na circundante al Palacio de Cristal, lo que fue re­cinto de la Exposición de las Filipinas, y quepasaría a denominarse Parque de los Hijos de Ma­drid. La fecha prevista para su inauguración seríael 15 de mayo siguiente(3)y se haría con el proto­colo de una reunión solemne municipal en el Pala­[2] El País (28/07/1904)Gatópolis, por tejados y jardinesgv 65
56. cio de Cristal y la lectura de textos sobre los per­sonajes inmortalizados ese año. Evidentementeesto, aunque aprobado, no llegó a nada.Hubo intentonas de resucitar el proyecto. Tresaños más tarde Miguel Morayta, hijo de Justo ytambién político del partido republicano federal ycatedrático de Historia en un artículo en El País(4)intenta espolear al alcalde Alberto Aguilera paraque se retome y se ubique en el parque del Oes­te(5). En lo elemental no aporta gran cosa sobre laidea original pero apunta elementos que merecenreseñarse, como que en el tiempo que quedabahasta el 15 de mayo (cuatro meses) “podríaninaugurarse fácilmente 25 ó 30 de estos modestí­simos monumentos” y el resto del año se podríaconstruir otra cantidad similar. Cifra en torno a lasdos mil o dos mil quinientas pesetas la suma queprecisarían los patronos, instituciones y particula­res, en erigir una estatua. Señala algo cierto: eltrabajo burocrático de la aprobación municipal es­taba ya hecho y eso es algo que se ahorraba. Lacomisión tendría menos peso municipal: dos con­cejales, el cronista de la Villa, y algunas personasmás (sin cuantificar) debidamente cualificadas.Remata citando el nombre de algunos de los ma­drileños que deberían estar representados: “Maríade Zayas, Claudio Coello, doña Quintina deGuzmán, Quevedo, Calderón, Lope de Vega, Ma­tilde Díez, Carlos III, Aben Crispín, el judío Gi­limón, Isabel la Católica, Gonzalo el Comendadorde Alcántara, Ramón de la Cruz, Mario Abascal,Doña Beatriz de Galindo, Bonifacio Gutiérrez, yhasta Cúchares”(6). Como era de imaginar tampo­co obtuvo el más mínimo éxito.Mientras el parque del Oeste se va configurandocomo un lugar propicio para la colocación de mo­numentos y lápidas conmemorativas y periódica­mente van solicitándose algunas para losmadrileños. A veces esta petición hace un caminoinverso, así es el alcalde Aguilera el que pide en1909 al Círculo de Bellas Artes que ayude para eri­gir este tipo de estatuas, en concreto a D. Ramón[3] Excesivamente optimista parecía esto ya que la propuesta es de fecha 27 de julio y es de suponer que en apenas diez mesesno es imaginable que hubiese una sola estatua.[4] El País (15/01/1907)[5] En el texto aparece, en lo que supongo una errata, como el Parque del Este.[6] Como se puede observar hay imprecisiones considerablesGatópolis, por tejados y jardinesgv 66
57. de la Cruz y a Mesonero Romanos(7). Y es que pa­rece ser que la idea le era grata a Alberto Aguileraque intentaba engalanar lo más posible su queridoparque. La Ilustración Española y Americana aña­de a los dichos los nombres de Larra, Hartzen­busch y los Moratines(8).En 1917 de nuevo renace la idea en la prensa.En este caso es el periodista Luis Araujo­Costadesde su tribuna en La Época(9)quien intenta re­sucitar el Parque. Esta vez a quien se intenta con­vencer es al alcalde José de Prado y Palacio, al que“dora la píldora” tachándole de hombre culto ybuen conocedor de las capitales europeas. El mo­delo que propone imitar este periodista es el Tier­garten berlinés, y sugiere como sitios idóneos parasu ubicación, aparte de El Retiro, el parque delOeste o el “novísimo Parque de la Arganzuela”. Elpoco coste también es parte importante en estecaso porque “basta con que los monumentos seande buen gusto. No necesitan ser de pórfido, ni demármol pentélico, ni de bronce de Corinto”. En es­te caso apoya su petición en el carácter didácticode las estatuas públicas haciéndonos ver que mu­cha gente sabe de la existencia de los reyes godosgracias a las estatuas de la plaza de Oriente y queestos monumentos urbanos, en palabras de JoséMaría Valdés y Rubio, “sirven para enseñar y re­cordar a las generaciones las vidas y los hechosde los grandes hombres”. Hace también su lista demerecedores a figurar en la nómina de madrileñosilustres metiendo entre otros y aparte de los desiempre a algunos como González de Clavijo, Ló­pez de Hoyos, el licenciado Francisco Vargas, Cara­muel, Salas Barbadillo, el duque de Osuna oFrancisco Silvela.Al año siguiente, 1918, el concejal Francisco Sil­va dirige un escrito al ayuntamiento pidiendo quese dé cumplimiento a la proposición de 1904, yque se haga en el sitio pensado en aquel enton­ces(10). Aparte de los argumentos consabidos adu­ce la ausencia de efigies para una multitud denuestros paisanos que gozan de la simpatía y elcariño del pueblo. En la reseña que hace de estoEl Heraldo Militar se dice que el consistorio nohabría de sufragar más de uno o dos bustos, sien­do los demás por cuenta de las instituciones quecolaborasen.Desconozco si hubo más intentonas sobre esteasunto, que quedó nada más que en palabras y enno muchas líneas. El Parque de los Hijos de Madridfue uno más de los buenos proyectos abortadosque hubiesen venido muy bien para el adorno y lacultura de la ciudad.No obstante no todo el mundo comparte la ideade que las estatuas son buenas o necesarias en losparques, así Antonio Zozaya, en su artículo El de­senfreno del mármol(11)se declara enemigo deellas, entiende que son estorbos visuales, cenota­fios, restos de cementerio que entorpecen a la na­turaleza, que es la que debe vivir en los jardines,el lugar donde deben jugar los niños y pasear losenamorados y dejar las piedras, los bronces y losmármoles, meras alegorías mortuorias, para otroslugares.[7] El Imparcial (10/11/1909)[8] La Ilustración Española y Americana (28/11/1909)[9] La Época (04/10/1917)[10] El Globo (14/04/1918)[11] La Esfera (11/05/1918)• Historia de los monumentos de la Villa deMadrid. (1909) José Rincón Lazcano.• Manual de Madrid. Descripción de la Villa yCorte. (1831) Ramón de Mesonero Romanos.‐ El País (28/07/1904)‐ El País (15/01/1907)‐ El Imparcial (10/11/1919)‐ La Ilustración Española y Americana (22/11/1909)‐ La Época (04/10/1917)‐ El Globo (14/04/1918)‐ El Heraldo Militar (13/04/1918)‐ La Esfera (11/05/1918)‐ El Globo (27/01/1919)FFUUEENNTTEESS CCOONNSSUULLTTAADDAASSGatópolis, por tejados y jardinesgv 67
58. Aportando al mundo.En Madrid, donde siempre fuimos "poquita cosa", podríamos presumir de ser lacapital de nación europea situada a mayor altitud. Sí, aunque parezca mentira, elranking de las diez situadas a mayor altitud, que incluyo para los escépticos, sería:Madrid ­ 609m; Sofía – 586m; Ginebra – 420m; Luxemburgo – 376m; Praga –420m; Moscú – 190m; Viena – 183m; Budapest – 151m; París – 118m; y Lisboa –114m, siendo las cinco situadas más bajas Berlín (37m), Londres (24m), Oslo (20m),Copenhague (5m) y Ámsterdam (­4m).Texto: Arístides Álvarez DomínguezPodríamos presumir, cierto, pero no veoque esto sea como para ello (ya lo sé, esose debe a que aún no está suficientemen­te desarrollada mi vena nacional/indepen­dentista), sobre todo habida cuenta que estehecho ha servido para que Madrid sea también laúnica capital de nación europea sin un río impor­tante y una de las tres sin puerto, bien fluvial omarítimo… Y es que, claro, a tanta altitud, ¿cómova a existir un río medio decente?. Porque, muchoDanubio, mucho Danubio, pero éste nace a sólo680m, es decir, escasos 80 metros más que la altu­ra de Madrid…También es cierto que pese a todo, nuestroManzanares puede presumir de haber sido nom­brado por los más insignes personajes de España,como Quevedo a la construcción del Puente de Se­govia:“Manzanares, Manzanaresarroyo, aprendiz de ríoplaticante de Jaramabuena pesca de maridosy aunque un arroyo sin bríosos lave el pie diligentetenéis un hermoso puentecon esperanza de río"O Lope de Vega al ser preguntado por el corre­gidor sobre el mismo puente:“No voy a dar una opinión, sino un consejo,señor corregidor: que la Villa de Madrid, una dedos, se compre un río o venda el puente”O Góngora sobre el mismo puente“Duélete de esa puente, Manzanares,mira que por ahí dice la genteque no eres río para media puentey que ella es puente para treinta mares”O Tirso de Molina, cuando sobre el Manzanaresescribe lo de“como Alcalá y Salamancatenéis, y no sois colegiovacaciones en veranoy sólo curso en invierno”O Rhebiner, embajador alemán, que alega queel Manzanares tiene la ventaja de “ser navegableen coche y a caballo”O Alejandro Dumas, que cuando un aguador leofrece un vaso de agua, bebe sólo la mitad, devol­viendo la otra mitad al aguador porque al manza­nares le hacía más falta.No obstante, es indudable que esto se ha inten­tado corregir ya desde antiguo. Así, en tiempos deJuan II de Castilla, es decir, más de cien años an­tes de la capitalidad, ya se pensó en hacer máscaudaloso el Manzanares trayendo el Jarama hastaMadrid y haciéndolo desembocar en el primero porla calle de Segovia... algo que quedó en nadacuando descubrieron que el Manzanares en Madridestá más alto que la cuenca del Jarama (detalleimportante, como podemos comprender).Fue con Felipe II que se concibió el primer pro­yecto para convertir el Manzanares en navegable:Su idea era poder embarcarse en su alcázar deMadrid para desembarcar en Lisboa... pero quedóen idea, claro.Retornó la idea de nuevo en 1777, cuando donPedro Manrique comenzó a construir un canal na­vegable desde el puente de Toledo hasta el río Ja­Curiosidad gatunagv 68
59. rama. Consiguió llegar con el canal a Vaciamadrid,ayudándose de siete esclusas y cuatro molinos, yCarlos III llegó a navegar por él... hasta que porfin se dieron cuenta que el canal iba “cuesta arri­ba” y, claro, eso en un río pues como que no que­daba muy bien.Al final, de todos estos intentos infructuosos,quedó para Madrid la Pradera del Canal, de la cuala día de hoy sólo queda el parque de la Arganzue­la, donde dio comienzo una de las tradiciones ma­drileñas que, con el paso del tiempo, se extendióal resto de España e incluso de la América Hispa­na.Era costumbre en Madrid que los obreros (lla­mados menestrales por aquellos entonces), losfuncionarios de la corte (¿por qué les llamarían“covachuelistas”?) y los criados tomasen las once,que consistía en la costumbre de estos empleadosde a esa hora, habida cuenta que el almuerzo serealizaba tarde, matar el gusanillo con un trozo depan, un vaso de vino y algo para aderezar el pan...utilizándose de habitual queso, algo de carnecuando la había o, más normalmente que la carne,una sardina, bien asada o en escabeche.Llegado Carlos III a la Corte, muy católico elhombre, decidió que en la Corte no habría carnedurante la cuaresma (es decir, del miércoles de ce­niza al domingo de Ramos), y que, además, seaplicaría el ayuno en esta época, suprimiendo elpequeño tentempié de las once.Y fue que los obreros madrileños de la época,tan humorados como los actuales, tomaron la cos­tumbre de acudir el miércoles de ceniza a la Pra­dera del Canal (hoy en día parque de laArganzuela) y, en medio de una juerga de las quedejan secuela, enterrar una sardina como símbolodel tentempié eliminado durante esa época, dandoorigen a esta costumbre ya extendida por todo elorbeOtra tradición cuenta que el origen se encuen­tra, si bien en la misma época, en otra circunstan­cia, y es que parece que Carlos III organizó unafiesta en la plaza de Ópera y, para cumplir con laabstinencia, mandó traer sardinas. Sin embargo,los calores, ajenos a la época, estropearon los pe­ces, impidiendo pudieran ser ingeridos, organizan­do el pueblo sobre la marcha un simulacro deentierro en la Casa de Campo.Pero a mí, particularmente, me gusta más y meofrece más credibilidad la versión anteriorEl Manzanares visto desde el puente de la Reina (Fotografía de David de Tapia Visiedo)Curiosidad gatunagv 69
60. La Avenida de la Reina Victoria.Extremo occidental de las “rondas” del ensanche, esta importante vía une laglorieta de los Cuatro Caminos con la plaza del Presidente García Moreno, quesirve de puerta a la Colonia Metropolitano. En gran parte de su recorrido, laavenida dispone de uno de los pocos “bulevares” que sobrevivieron a la supresiónde estos espacios peatonales en las décadas de 1960 y 1970.Texto y fotografías: Juan Pedro Esteve García1. Antecedentes históricos.Afinales del reinado de Isabel II seaprobó el denominado Plan Castro deensanche de la ciudad de Madrid, paraextender el perímetro del casco urbano azonas que hasta entonces eran campo. El derroca­miento de esta reina por la revolución de 1868 diolugar a otro hecho que facilitó enormemente la ex­pansión de la ciudad, cual fue el derribo del últimocinturón de murallas que quedaba en funciona­miento, que había sido levantado por iniciativa delrey Felipe IV en el siglo XVII. La artillería de la se­gunda mitad del siglo XIX ya era capaz de causardaños rapidísimos a estas fortificaciones, y por otraparte, desde globos aerostáticos era posible lanzargranadas u otros explosivos al interior de los recin­tos, por lo que la utilidad militar de las murallas seconsideraba desaparecida.El derribo de las murallas tuvo, aparte de susimplicaciones urbanísticas de dar carta blanca alPlan Castro, un alto valor simbólico de ruptura conla monarquía borbónica, y entre 1868 y 1869 sederribaron otras muchas construcciones de la ciu­dad con la intención psicológica de convencer a lapoblación de que venía un “tiempo nuevo”. Así de­sapareció lo que quedaba del Cuartel de Monte­león o del Pósito de la Villa, que había sobrevividounos años como almacén de escenarios para losteatros. Los años comprendidos entre 1868 y 1875fueron de enorme conflictividad política, y en ellosse sucedieron el reinado de Amadeo I, primer yúnico rey de la casa de Saboya en España, la Pri­mera República y el golpe de estado que devolvióa los Borbones al poder en la persona de AlfonsoXII, hijo de Isabel II.En este periodo de Alfonso XII fue cuando sefueron iniciando muchas obras de la urbanizacióndel Ensanche de Madrid, desde el trazado de lasantiguas murallas hasta el nuevo perímetro fijadopara la ciudad, que no tenía murallas pero sí unfoso exterior, con fines primero militares y luegofiscales, pues aseguraba que los carros que quisie­ran entrar en Madrid con mercancías tuvieran queacceder a la urbe forzosamente por determinadascarreteras, sin buscarse atajos que les permitieransaltarse los fielatos o puntos de recaudación deimpuestos. El foso abarcaba, en el sentido de lasagujas del reloj, un trazado que empezaba en laactual Glorieta de los Cuatro Caminos, y que bor­deaba Madrid por el Este por los ejes que ahorason las calles de Raimundo Fernández Villaverde,Joaquín Costa, Francisco Silvela y Doctor Esquer­do.2. Ensanche hecho por donde no había foso.El foso ya figura en la primera edición de 1875del Mapa Topográfico Nacional (hoja 559) aunquees bastante probable que las obras efectuadas pa­ra entonces fueran de tamaño muy reducido, ydestinadas más a mitigar el problema del paro quea profundizar el foso. En 1903 ya hay noticia[1]deque se inician obras más en serio, que se van con­tinuando durante 1904 y 1905, y la obra alcanzóplena utilidad fiscal el 1 de julio de 1907, cuandolos “fielatos” de Madrid fueron trasladados al perí­metro del foso. Hasta 1910 siguió habiendo pro­blemas con la expropiación de algunas fincas, ypara entonces ya se hablaba abiertamente de quela obra fuera reconvertida en un “Paseo de Ronda”o carretera de circunvalación.Del trazado original previsto para el Foso quedósin construirse la parte comprendida entre la fincade la Moncloa y la glorieta de los Cuatro Caminos,y esa zona quedó como puramente semirrural has­[1] Diario El Día, 07/10/1903, página 2.Gatópolis, por tejados y jardines.gv 70
61. ta que en 1917 se inicia la planificación de unanueva gran obra pública en Madrid, que dará lugara la urbanización de parte de lo previsto con unproyecto algo diferente. En 1917 se constituye laempresa del Ferrocarril Metropolitano, cuya prime­ra línea iba a ser de la Puerta del Sol a Cuatro Ca­minos, para descongestionar las saturadas líneasde los tranvías que hacían ese trayecto por las ca­lles de Fuencarral o de Hortaleza. Este ferrocarrilsubterráneo se abrió en 1919, y sus promotores,los ingenieros Miguel Otamendi, Carlos Mendoza yAntonio González Echarte, buscaron la manera dedar más viajeros a la línea 1 urbanizando varios te­rrenos próximos a la glorieta de Cuatro Caminos,hasta entonces apartados del centro de la ciudad,pero ahora con tren directo a la Puerta del Sol.Los negocios urbanísticos de la compañía delMetro llevaron a la creación, primero, de la Urbani­zadora Metropolitana, y posteriormente de la In­mobiliaria Metropolitana, precursoras de la actualMETROVACESA, y se centraron en esos años endos tipos de construcciones claramente diferencia­das. Por una parte, en el sector limítrofe con laglorieta de Cuatro Caminos y las cocheras del nue­vo ferrocarril, una gran avenida, con edificios degran altura, como continuación por el oeste delPaseo de Ronda que planeaba el Ayuntamiento.Por otra parte, en el terreno comprendido entre elfinal de la avenida y la finca de la Moncloa, unacolonia de tranquilos chalets. La colonia fue bauti­zada como Parque Urbanizado Metropolitano, osimplemente “colonia Metropolitano” y la avenidacomo de la Reina Victoria, en honor de la mujer deAlfonso XIII. Los primeros edificios se fueron ter­minando entre los años 1919 y 1923, y los últimossurgieron en el extremo occidental de la avenidaya entrada la década de 1970. En origen, toda laavenida contaba con dos aceras laterales y un bu­levar central, que fue suprimido entre Cuatro Ca­minos y el hospital de la Cruz Roja para permitir laconstrucción del paso elevado, o “Scalextric” deunión con la calle de Raimundo Fernández Villa­verde, en el año 1969.El tramo de bulevar central más próximo a la glorieta de los Cuatro Caminos fue suprimido en 1968 para dar paso a las obrasdel “Scalextric”. La sustitución de este puente por una pareja de túneles en 2005 permitió recuperar espacio peatonal en untramo de la superficie, que sirve de bulevar o de zona de espera para algunas líneas de autobuses urbanos. Los edificios que seven al fondo son los portales 13 y 15, de los más modernos de esa parte de la avenida.Gatópolis, por tejados y jardines.gv 71
62. Las cocheras del Metro tienen acceso a las líneas 1 y 2 y fueron el primeredificio en construirse del proyecto de la avenida. Actualmente seencuentra en proyecto una gran reforma de este complejo ferroviario paraañadir una nueva playa de vías subterránea, de cara a una hipotéticaprolongación desde Moncloa de la línea número 3. Sobre ambos niveles devías, el actual y el futuro, se preveía también la construcción de nuevosedificios de viviendas antes del estallido de la burbuja inmobiliaria.El Mercado de San Antonio. En su interior albergó desde carnicerías hastafotocopiadoras para los estudiantes, tiendas de caramelos... y el“Jeromín”, uno de los mejores asadores de pollos de todo Madrid. Hacepocos años fue convertido en un anodino bloque de pisos, aunquerespetando la fachada original.3. De Cuatro Caminos al cruce conel Canal de Isabel II, acera de losimpares.Iniciaremos nuestro viaje por la ave­nida de la Reina Victoria en sentido es­te­oeste, cuesta abajo desde CuatroCaminos a García Moreno. Estas man­zanas se ocuparon enseguida por lapresencia de un eje ya concurrido comoera la carretera de Irún, actual calle deBravo Murillo, y de las cocheras y talle­res del Ferrocarril Metropolitano.4. De Cuatro Caminos al cruce conel Canal de Isabel II. Acera de losPares.El elemento más característico deesta parte de la avenida son los edifi­cios “Titánic”, terminados en 1923 y lla­mados así por asemejarse el conjunto aun barco si se le veía desde lejos. Ocu­pan la parte comprendida entre CuatroCaminos y la calle de Castillo Piñeiro,llamada así, como la de Adela Balboa,para honrar a los promotores del Hospi­tal de San José y Santa Adela, puestoen servicio en 1913 por un patronato dela Corona y desde 1918 en manos de laCruz Roja. En el momento de su cons­trucción, los edificios Titánic se consi­deraban más lujosos que los de la GranVía, y llegaron a albergar los AlmacenesProgreso, el Cine Metropolitano (demo­lido para dar lugar al actual Hotel JardínMetropolitano) la pastelería Escobar,que era famosa por sus cajas de pastas,y las cafeterías Bohío y La Tropical.5.Del cruce con el Canal de IsabelII al final de la avenida. Acera delos impares.El primitivo Canal de Isabel II de1858, hoy llamado “Canal Bajo”, se cru­za por la avenida en el punto de pasode la actual avenida de Pablo Iglesias,que coincide con una antigua callecitallamada de Becerril que pasaba junto aGatópolis, por tejados y jardines.gv 72
63. La calle del Marqués de Lema, perpendicular ala avenida por el sur. Esta calle es una de lasmás tranquilas de la ciudad, y su silencio con­trasta con el bullicio de Reina Victoria. Mantie­ne su empedrado de adoquines original, ydurante un tiempo fue el tramo norte de la callede Escosura. Cuando se fueron construyendo enmedio instalaciones como el Tercer Depósito delCanal de Isabel II y el Parque Móvil Ministerial,se abandonó la idea de finalizar esa calle, y lostrozos que ahora quedan son Marqués de Lema,Boix y Morer y la Escosura original.Las casas números 9 y 11 de Marqués de Lemason unos de los edificios más curiosos de estazona. La fachada occidental que vemos daba enorigen a un camino de servicio del Canal deIsabel II sin edificaciones. Durante la GuerraCivil, las ventanas fueron tapadas con colchonesy sacos terreros para evitar la entrada de balasperdidas procedentes de los cercanos combatesde la Ciudad Universitaria. Posteriormente, alconstruirse la avenida que hoy conocemos comode Pablo Iglesias, el trozo del camino de servi­cio quedó dentro de una manzana a modo deuna especie de patio interior. Proyectos hubo dehacer pasar por este lugar una prolongación delPaseo de San Francisco de Sales para enlazarcon Reina Victoria, pero finalmente se constru­yeron los bloques números 13 y 15 de la propiaReina Victoria, de los últimos de Madrid en te­ner suministro eléctrico a 125 voltios.Gatópolis, por tejados y jardines.gv 73
64. Ginkgo de la Fuente del berro en EneroLa clínica del Trabajo. Fue construida por el antiguo Instituto Nacional dePrevisión y en la actualidad se halla integrada en la red sanitaria de lacomunidad de Madrid como Centro de Salud Reina Victoria. A suizquierda vemos los bloques números 15, 17 y 19 de la avenida.El "Titánic" visto por la proa, es decir, por la parte de la glorieta de losCuatro Caminos. Sigue siendo un edificio imponente cuando ya está muypróximo a cumplir los cien años del inicio de su construcción.los edificios de la Cruz Roja situados enla esquina noroeste del cruce. Un pocomás abajo del actual trazado de la ave­nida pasaba otro Canal de Isabel II, laAcequia de Riegos del Norte, que ser­penteaba desde esta zona camino de laDehesa de la Villa. Cuando la Urbaniza­dora Metropolitana construyó la aveni­da, el antiguo trazado de la acequia fuesepultado por el terraplén y el cauce deagua pasó a nacer algo más arriba, unpoco al norte del complejo de la CruzRoja, punto en el que se separaba del“Canal Bajo” subterráneo.6. Final de nuestro recorrido. Acerade los pares desde la Cruz Rojahasta la glorieta del PresidenteGarcía Moreno.En este trayecto del recorrido encon­tramos la pequeña calle de Los Vascos,que como la del Marqués de Lemamantiene un aire de tranquilidad semi­rrural, y que hasta hace poco conserva­ba un núcleo de pequeñas fábricas ytalleres. De allí salía una línea regularde camiones, pintados de verde, amari­llo y gris­plata, que hacía portes demercancías desde Madrid a la zona deSanabria. Más abajo, en otros edificiosde Reina Victoria, se halla todavía hoyla Bodega Metropolitano, donde sereunían los hinchas del Atlético de Ma­drid a la salida de los partidos de fútboldel desaparecido estadio Metropolitano.Más abajo todavía está la clínica deNuestra Señora de Loreto, lugar de na­cimiento del actual príncipe heredero altrono de España, Felipe de Borbón.Gatópolis, por tejados y jardines.gv 74
65. Placa del "Titánic" que señalaba la presencia deun locutorio público de teléfonos, en la época enque disponer de teléfono propio en los domici­lios estaba solamente al alcance de los bolsillosmás pudientes.Donde estuvo el locutorio ahora hay un esta­blecimiento de cambio de moneda y transferen­cia de remesas, destinado a la muy numerosacomunidad hispanoamericana que vive en lascalles aledañas a Bravo Murillo desde CuatroCaminos a la Plaza de Castilla. Otro negociodesaparecido de este bloque era la tienda demodas Oviedo. El supermercado SARMA ha si­do luego Galeprix, Hiper del Barrio, Simago yCarrefour... Se sigue manteniendo el Bar Rubí, yla antigua tienda de electrodomésticos IVARTEes ahora una hamburguesería de la cadena McDonalds.Edificio original del Hospital de la Cruz Roja, institución que luego fue construyendo más edificios en los alrededoresGatópolis, por tejados y jardines.gv 75

References: Real Decreto 
 Real Decreto 
 artículo 2
 artículo 19
 artículo 20
 resolución 
 resolución