Source: https://www.slideshare.net/DianaSilgado/ira-e-intenso-dolor
Timestamp: 2018-04-20 03:59:00+00:00

Document:
ENJ-300 Excusa Legal de la Provocac... by ENJ 6594 views
Causalismo y finalismo. elementos ... by VIRGINIA ARANGO D... 9323 views
, Psicologa at ARM TRANSFORMADORES
Primero q todo agradecerle pues de la lectura del su escrito acerca de la ira e intenso dolor aclaro muchas dudas y creo q ya puedo gestionar una defensa más decente sobre mi problema... no sé si me podrán dar un consejo es lo siguiente...
Me dirigía junto con dos amiga a la casa de una de ellas tipo 1 am del sábado.... ellas entraron a la casa yo espere fuera me dieron ganas de orinar y lo hice en una cera un hombre salió de una casa situada a 5 o 7 metros del lugar en el q orine.... me comenzó a insultar y salió de su casa directo Asia mi yo le dije q se calmara q me disculpara q arregláramos , mi amiga salió de la casa mientras la conyugue del agresor lo sujeto para q no me atacara yo le seguía diciendo q me disculpara él se soltó y me arrincono , no tuve mas opción q defenderme y comenzamos a darnos puños alrededor de 7 segundos el noto q a los puños no podía con migo y corrió hacia una ventana procedió a arrancar una varilla de más de un metro de larga y un grosor de 2x2cm corrió hacia mí y me ataco inmediatamente, esquive los dos primeros atentados y el tercero me impacto en la cabeza entre el hemisferio izquierdo la parte superior y trasera del cráneo arriba de la 100....
todo se tornó blanco y luego oscuro mi cuerpo se entumeció sentí como una descarga eléctrica, el seguía golpeándome con sevicia con el Angulo de la ventana pensé, q iba a morir y sentí un miedo muy fuerte no sé cómo levanté mis manos para cubrirme y una cantidad de adrenalina recorrió todo mi cuerpo me levante le quite el objeto con el q me golpeaba y el salió a correr Asia su casa yo lo perseguí enceguecido por la ira mi cuerpo se movía por instinto no podía razonar bien el intentaba serrar la puerta le tire el Angulo y serró la puerta ..... sigo de ira mis amigas me sujetaron y me intentaron calmar pero pese a q hace unos minutos estaba con ellas ya no las reconocía mientras q la sangre comienza a recorrer mi cabeza y cara me lleno de una ira intensa y tiro al suelo dos motos q estaban en el lugar sigo pateando la puerta furioso y lleno de adrenalina y comencé a marearme un joven me llevo en la moto Asia el hospital me pusieron 4 puntos en la cabeza y dos en la mejilla luego Salí a buscarlo y él se escondió en una casa llegó la policía y me llevaron para la estación…….
Cuando tire el Angulo al parecer selo pegue a la conyugue de mi agresor en la cabeza…
Hay cosas q no recuerdo y otras q recordé cuando melas contaron y la señora dijo en la declaración q el Angulo q su pareja reventó para pegarme avía sido yo quien lo quito para pegarle a ella……
Si me podría dar algún consejo les agradecería de antemano muchas gracias…
maurolopezvelez@gmail.com
YuliRosa Vidal Sarmiento at QUE VIVA MEXICO CABRONES!!!!!!!
1. EMOCIONES VIOLENTAS COMO CAUSALES DE INIMPUTABILIDADMARÍA CAMILA ARCINIEGAS ALZATEANDRÉS TRUJILLO MAZAMonografía para optar al título de AbogadoDirectorANDRÉS RAMÍREZ MONCAYOAbogado – PenalistaPONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANAFACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICASÁREA DE DERECHO PENALSANTAFÉ DE BOGOTÁ, D.C.2.000
2. AGRADECIMIENTOSQueremos agradecer al Doctor Andrés Fernando Ramírez Moncayo, por sudesinteresada colaboración y por sus valiosas enseñanzas que nos sirvieron deguía para la elaboración de este trabajo.
3. CONTENIDOPáginaINTRODUCCIÓN 11. LA INIMPUTABILIDAD 41.1. APROXIMACIÓN AL TEMA 41.2. INIMPUTABILIDAD Y LA TEORÍA DEL HECHO PUNIBLE 71.3. INIMPUTABILIDAD EN COLOMBIA Y SUS CAUSALES 141.4. PRUEBA Y APRECIACIÓN DEL JUEZ 211.5. CONSECUENCIAS 222. DISTINTAS PERSPECTIVAS DE LA IRA E INTENSO DOLOR 262.1. ANÁLISIS DOCTRINAL DE LA IRA E INTENSO DOLOR 262.1.1. José Peco y su proyecto de Código Penal para la Argentina 272.1.2. Carlos Lozano y Lozano 282.1.3. Alfonso Reyes Echandía 302.1.4. Bernardo Gaitán Mahecha 322.1.5. Luis Carlos Pérez 342.1.6. Jorge Enrique Gutiérrez Anzola 352.1.7. Nódier Agudelo 382.2. TRATAMIENTO DE LA IRA E INTENSO DOLOR EN ELDERECHO PUNITIVO NACIONAL Y COMPARADO 39
4. 2.3. VISIÒN JURISPRUDENCIAL EN COLOMBIA 422.4. CONCLUSIÓN 503.ANÁLISIS MÉDICO – PSICOLÓGICO DE LAS EMOCIONES VIOLENTAS 513.1. LAS EMOCIONES 513.1.1. Significado etimológico de emoción 513.1.2. Otros conceptos 523.1.3. Concepto psicológico 533.1.4. Origen de las emociones 543.1.5. Estructura y funcionamiento del cerebro 583.1.6. Manifestaciones fisiológicas de las emociones 593.1.7. Teorías que explican la conexión entre emoción y actividad visceral 603.2. LA IRA E INTENSO DOLOR 624. CONCLUSIONES 68BIBLIOGRAFÍA 75
5. INTRODUCCIÓNLa ira y el intenso dolor son concebidas en nuestra legislación como causalesde atenuación punitiva, pues en realidad es éste el tratamiento que recibe dichafigura en la mayoría de las legislaciones a nivel mundial.No obstante lo anterior, creemos importante ahondar un poco más en el tema yno quedarnos con el concepto de la atenuación punitiva al tenor del artículo 60de nuestro Código Penal, ya que resulta innegable el hecho de que lasemociones violentas son una noción metajurídica, la cual debe analizarsedesde diferentes puntos de vista, como por ejemplo el médico, el psicológico, elsociológico, etc. “Hay estados de inimputabilidad que nada tienen que ver conenfermedad mental; en primer lugar los estallidos emocionales violentísimos nopatológicos que según criterio universalmente admitido pueden aniquilar lacapacidad de culpabilidad”1Analizando el tema a partir de estas ciencias, se comienza a identificar lamanera como se producen las emociones, cómo repercuten en las respuestasque el individuo produce a los estímulos que le genera un entorno determinado,1FRIAS Caballero Jorge. “ Imputabilidad Penal, Capacidad Personal de Reprochabilidad Etico-social.Caracas: Liurosca,C.A., 1993. 120 p .
6. 2como se involucran en las esferas intelectiva, afectiva y volitiva del ser humanoy en fin, la forma como éstas pueden llegar a influir en la comisión de un delito.Como consecuencia de estudiar a las emociones violentas observando supotencialidad de alterar el funcionamiento del organismo, bien sea mental y/ofisiológicamente, se alcanzan a tratar temas que involucran las esferasintelectiva y volitiva de una persona, de forma tal que se deba analizar si la ira yel intenso dolor son o no causales que le impidan al sujeto comprender el actoque se está realizando o que no pueda encaminar sus actuaciones conforme alo que ha entendido, por lo que necesariamente nos adentraremos en loscampos de la imputabilidad o inimputabilidad del sujeto, convirtiéndose esteaspecto en el que, desde este punto de partida, merece mayorescuestionamientos en nuestro parecer.Antes de poder establecer la naturaleza propia de la ira y del intenso dolor, espreciso plantear y explorar este tópico desde diversas perspectivas como lalegislativa, la jurisprudencial, la doctrinal, la médica y la jurídica – dogmáticapara que posteriormente estemos, nosotros y el lector, en posición de poderarribar a una conclusión seria que permita presentar una propuesta al respectoo por el contrario confirmar lo reseñado por el artículo 60 del Código PenalColombiano.
7. 3A pesar de comprender la complejidad probatoria del tema, ello no es óbicepara encaminar la figura hacia la consecuencia punitiva más rigurosa y segurapara el Estado como lo es el de tomar al sujeto como imputable, no obstantehaber padecido una alteración importante de carácter emocional, fisiológica yseguramente mental. Consideramos que la dificultad probatoria se presentaráen todos los casos en los que se alegue la ira y el intenso dolor, bien sea comoatenuante o como causal de inimputabilidad, porque en el fondo hay queverificar una misma circunstancia bajo la intervención de todos los medios deprueba aceptados por la ley, por lo que la prueba de la ocurrencia del hecho sedebe separar de la consecuencia jurídica que se derive, debido a que nosinteresa enfocar este escrito en el sentido de lograr identificar si las emocionesviolentas son simplemente causales de atenuación punitiva o si por el contrarioalcanzarían a originar un trastorno mental transitorio sin secuelas que derive enla inimputabilidad de la persona.
8. 41. LA INIMPUTABILIDAD1.1. APROXIMACIÓN AL TEMADefinir el tema de la imputabilidad penal no ha resultado ser una tarea fácil, yaque, por tratarse de un concepto dinámico que presenta unas connotacionessignificativas en el campo jurídico – práctico, la doctrina no le ha brindado untratamiento unívoco.Un primer avance sobre la imputabilidad tiene que ver con sus perspectivas deapreciación, pues anteriormente se le analizaba desde un punto de vistaconceptual, pero con el surgimiento de nuevas teorizaciones se ha podidoestablecer que el tema merece una observación metodológica e inclusive“psiquiátrico – psicológico – valorativo. ”2, considerándose el elemento psiquiátricocomo la verificación por parte del perito de una situación fáctica como es lapresencia de enfermedades o estados patológicos, y el elemento psicológico -valorativo como su efecto, es decir como la capacidad del sujeto de comprender lailicitud del hecho o determinarse de acuerdo con esa comprensión, desde laperspectiva de una consideración de tipo ético y social que se centra en el2FRÍAS CABALERO Jorge. Op. Cit. 126 p.
9. 5reproche hacia ciertas conductas. Ello es necesario porque “Hay estados deinimputabilidad que nada tienen que ver con enfermedad mental” como “ tampococabe afirmar que baste la sola enfermedad mental para la inimputabilidad.”3Lo anterior pone de presente que es una noción que se relaciona estrechamentecon otros aspectos que no se limitan a lo jurídico y médico, sino que por tratarsede una indagación sobre un concepto dinámico merece una observación social ycultural, porque de lo contrario, como lo anota el tratadista argentino FríasCaballero, “ Si sólo de esto se tratara la inimputabilidad no sería otra cosa que un`estado de hecho´ (de carácter psiquiátrico – psicológico), susceptible deaprehensión `científica´ total sin residuos – a través del médico perito – por mediode las llamadas ciencias naturales. Por el contrario, si esto no es así, ladeterminación de la imputabilidad en el caso concreto exige del juez unaperspectiva y una postura mental considerablemente distinta, situada más allá delo puramente naturalístico.”4No obstante el anterior planteamiento de avanzada que se hizo, con el que nosidentificamos, resulta indispensable analizar diversas posturas sobre la naturalezay ubicación de la imputabilidad frente a la teoría del hecho punible.Antes que nada, debemos decir que una primera discusión que se ha planteadosobre la materia, está relacionada con la consideración de si la imputabilidad es3FRÍAS CABALERO Jorge.Op. Cit. 120 p.
10. 6simplemente en su acepción más simple, la atribución de un resultado a unindividuo determinado, o si por el contrario va más allá de eso, al punto delogrársele definir como la capacidad del sujeto para comprender la ilicitud ydeterminarse de acuerdo con esa comprensión. Al respecto se debe decir queesta discusión ya ha sido superada, tanto legal como doctrinariamente .En este sentido, el artículo 31 de nuestro Código Penal, consagra la fórmula de laimputabilidad por vía negativa, estableciendo que “Es inimputable quien almomento de ejecutar el hecho legalmente descrito, no tuviere la capacidad decomprender la ilicitud o de determinarse de acuerdo con esa comprensión, porinmadurez psicológica o trastorno mental.” Concepto que en el fondo traduce unaidea plasmada por el penalista Jiménez de Asúa, quien sostenía que laimputabilidad es la “Capacidad para conocer y valorar el deber de respetar lanorma y de determinarse espontáneamente”5. No obstante, lo anterior, espertinente señalar que doctrinariamente se distinguen los conceptos y alcances dela inimputabilidad si se considera que ésta consiste en la incapacidad del sujetopara conocer la antijuridicidad del hecho, o en la incapacidad para comprender sualcance siendo esta última una postura de mayor relevancia para el manejo de4Ibid. 115 y 116 p.5Tomado de DÍAZ PALOS Fernando. Teoría General de la Imputabilidad. Barcelona: Bosch, Casa Editorial,1.965, 39 p.
11. 7este fenómeno por implicar una valoración del acto y de sus consecuencias, locual presupone necesariamente su conocimiento.6De este modo, se concibe a la imputabilidad como una problemática que debe seranalizada desde la perspectiva de la capacidad del sujeto que comete el delito.Empero, con la finalidad de aproximarnos a la complejidad y dinámica propia de lainimputabilidad, haremos mención a las tesis más relevantes que se hanelaborado en torno al tema, estudiadas junto con la teoría del hecho punible.1.2. INIMPUTABILIDAD Y LA TEORÍA DEL HECHO PUNIBLEEn el estudio del hecho punible se encuentra que éste se conforma de treselementos: la tipicidad, la antijuridicidad y la culpabilidad. Esta trilogía es aceptadaentre los diferentes autores en forma unánime; cosa distinta es que cada autor ycada legislación les dé un tratamiento diferente, sin embargo en el fondo lasconsecuencias son las mismas. No es nuestra intención efectuar un estudioprofundo y minucioso sobre la teoría del hecho punible así como de cada uno desus elementos; lo que sí es de nuestro interés es profundizar y fijar unosconceptos acerca de lo que es el fenómeno jurídico – penal de la inimputablidad,6Tomado de SAMPEDRO Julio Andrés. Estado Social y Democrático de Derecho e Ininmputabilidad.Santafé de Bogotá: Editorial Javegraf, 1997, 49-50 p.
12. 8el cual no puede ser entendido de manera aislada del hecho punible, pues aunquetodavía se debate su ubicación sistemática en esta teoría, de una u otra formahace parte ella.Múltiples teorías se han esbozado en torno a si la imputabilidad es concebidacomo elemento integrante de la culpabilidad o por el contrario, como presupuestode la misma. Quienes sostienen lo primero, se basan en la afirmación de que, parapoder estudiar la conducta culpable del sujeto que comete el hecho, es necesariotambién establecer si este es o no imputable, pues no puede concebirse la culpasin su presencia, por ser la imputabilidad un elemento esencial de aquella. Elfenómeno de la inimputabilidad adquiere relevancia cuando trasciende laevaluación de las condiciones de salud del individuo, y se inserta en el conceptode culpabilidad entendida esta como reprochabilidad y capacidad del individuo deasumir y valorar desde una perspectiva ético social sus actos.7Quienes optan porconsiderar la imputabilidad como presupuesto de culpabilidad, la considerancomo una figura autónoma por los elementos fácticos y normativos que lacomponen y fundamentan su apreciación en el hecho de que, quien nocomprende la ilicitud del hecho o determinarse de acuerdo a esa comprensión, nopuede en consecuencia, actuar con dolo ni culpa y por ello no puede predicarse dela conducta del sujeto que comete un hecho, aunque típico y antijurídico, elelemento de la culpabilidad.7Tomado deFRÍAS CABALERO Jorge. Op. Cit. 120-121 p
13. 9Pavón Vasconcelos8hace un riguroso análisis sobre la inimputabilidadpresentando una compilación de teorías que enmarcan sistemáticamente a laimputabilidad en las siguientes categorías: como capacidad para cometer delitos,como capacidad de derecho penal, como capacidad de pena, como capacidadjurídica del deber, como capacidad de acción, como capacidad de culpabilidad,como capacidad de conducirse socialmente, etc.Como consecuencia de lo anterior, veamos algunas de dichas teorías paraentender un poco la problemática que se ha suscitado sobre el tema de lainimputabilidad.a. Imputabilidad como capacidad de acción (Binding, Von Hippel, Gerland): Estaposición permitiría colegir que la inimputabilidad anularía cualquier posibilidadde accionar, circunstancia que no compartimos porque, por ejemplo, un niñopuede realizar voluntariamente una actividad determinada sin que ello sirva debase para establecer si el individuo es o no imputable.b. Imputabilidad como capacidad jurídica de deber (Merkel, Hold Von Ferneck,Kohlrausch): Es una especie de antijuridicidad fundada en factores subjetivos,posición que, según Díaz Palos, “lleva a la inaceptable consecuencia de que elinimputable, por no infringir el deber, actúa iure”9Adicionalmente, esta teoría8PAVÓN VASCONCELOS Francisco. Imputabilidad e Inumputabilidad. Segundaed. México: Porrúa,1.989.9DÍAZ PALOS Op. Cit. 27 p.
14. 10no es de recibo en nuestro ordenamiento jurídico, ya que los inimputables sípueden cometer comportamientos antijurídicos, al punto que, como loestablece nuestro Código Penal, se les enrostra a lo menos la responsabilidadcivil (v.gr. inciso 2º del artículo 33 del Código Penal), es decir se les atribuyealgún grado de responsabilidad cuando su conducta cause daños a terceros yles son impuestas penas que, aunque con fines de rehabilitación, no por ellopierden su carácter sancionatorio.c. Imputabilidad como capacidad de culpabilidad (Mezger, Frank, M.E. Mayer,Beling, Welzel, Maurach): Teoría ampliamente criticada por quienes sostienenque la imputabilidad es un presupuesto de la culpabilidad y no un elemento dela misma, en especial Jiménez de Asúa y Díaz Palos, puesto que laimputabilidad siendo anterior a la culpa por involucrar la capacidad decomprensión y volición del sujeto para incurrir en ella, no puede ser analizadacomo elemento de culpabilidad, ya que se trata de una figura autónoma y quemantendría entonces el interrogante sobre a que tipo de reproche responde, sise considera que a priori está inserta en la culpabilidad.d. Imputabilidad es capacidad de pena (Feuerbach, Von Liszt, Radbruch):Estaconcepción ha sido rebatida, porque la imputabilidad se debe determinarfrente al hecho punible concreto, es decir, al momento de ejecutarse la acción,lo cual es distinto al instante en que se aplica la pena que es posterior, por loque se trata de dos situaciones diferentes. Además, no se puede restringir el
15. 11concepto de imputabilidad a la posibilidad de imponer o no una pena. En estesentido la aplicación de la medida de seguridad para inimputables esclaramente una pena.e. Imputabilidad como capacidad jurídico – penal (Carnelutti, Manzini, Vannini):Teoría que desarrolla una idea con base en la cual se establece una relaciónde género – especie, de tal forma que el género será la capacidad penalgeneral y la imputabilidad corresponderá a la especie, es decir, comocapacidad jurídico penal. Siguiendo esta misma línea de razonamiento,Manzini propone a la capacidad de Derecho como género y conserva a laimputabilidad como especie. Así, el concepto de capacidad penal general o deDerecho se aprecia en abstracto, pero cuando el sujeto realiza una acciónespecífica se le estudiará su comportamiento en concreto, es decir, sucapacidad jurídico – penal frente al ordenamiento normativo.Empero, Maggiore critica esta tesis diciendo que la capacidad penal y laimputabilidad “no corresponden – a – dos conceptos o relaciones reales. El quees capaz es siempre imputable, y vicebersa”,10en el entendido de que esacapacidad sea la de comprender la ilicitud o la de determinarse de acuerdo conesa operación mental de compresión.10Ibid 30 p.
16. 12f. Imputabilidad como presupuesto de la culpabilidad (Díaz Palos, Del Rosal,Jiménez de Asúa, Quintano Ripollés, Maggiore, Gaitán Mahecha): Esta tesisimplica que antes de evaluarse el elemento de la culpabilidad, se debe haceruna valoración previa sobre la imputabilidad del sujeto, de tal forma que unindividuo que sea calificado como inimputable nunca ostentará el título de laculpabilidad, de manera que únicamente responderá civilmente, ysancionatoriamente bajo una medida de seguridad.Dicen quienes se acogen a esta teoría, que esa ubicación de la imputabilidadpermite explicar que las figuras de la legítima defensa y del estado denecesidad tengan absoluta validez, toda vez que ambas son circunstanciasjustificativas de la culpabilidad de un hecho típico y antijurídico. Esta mismaconcepción sirve para apoyar la posición de quienes aseveran que laimputabilidad es un elemento de la culpabilidad.g. Imputabilidad como capacidad para ser destinatario de la norma penal(Petrocelli): Al respecto se establece que los inimputables, por el hecho de nocomprender la norma jurídica, no serán destinatarios de sus preceptos y quepor lo tanto serán solamente objeto de la misma. A esta posición se le puedereprochar que el carácter de la norma es general, sin importar si susdestinatarios son o no inimputables; por otro lado ¿qué sucede con aquellosque entendiendo el precepto normativo no son capaces de determinar suacción conforme a ese mandato legal?
17. 13h. Imputabilidad como capacidad de control: Esta posición es desarrollada porClaus Roxin en virtud de la cual se dice que “ la incapacidad de comprender elinjusto del hecho, y la incapacidad de actuar conforme a esa comprensión seentremezclan a menudo y entonces no se pueden distinguir de manera precisa.En definitiva todo depende de la falta de capacidad de control que esconsecuencia de la falta de capacidad de comprensión, pero también de otrascircunstancias ya menudo de la combinación de distintos factores.”11Una vez abordado el fenómeno de la inimputabilidad desde sus diferentesacepciones, para efectos del desarrollo de este trabajo, entraremos a analizar elefecto práctico frente a un sujeto que se le ha comprobado la tipicidad y laantijuridicidad de su conducta, de manera tal que sin importar en que momento sehace y bajo que rótulo se le mire, siempre se le va a cuestionar su capacidad decomprender la ilicitud o de determinar su actuar conforme a esa comprensión, enel entendido de que la inimputabilidad es un fenómeno que debe apreciarse enconcreto.11ROXIN Claus. “ Teoría Penal Parte General”. Madrid: Editorial Cívitas, S.A, 1997. 837 p
18. 141.3. INIMPUTABILIDAD EN COLOMBIA Y SUS CAUSALESEl artículo 31 del Código Penal señala que “Es inimputable quien en el momentode ejecutar el hecho legalmente descrito, no tuviere la capacidad de comprendersu ilicitud o de determinarse de acuerdo con esa comprensión por inmadurezpsicológica o por trastorno mental.” Según esta definición son dos lasconsideraciones que deben tenerse en cuenta para calificar a un individuo comoinimputable: La primera hace referencia a la capacidad del sujeto para comprenderun acto como ilícito y la segunda de ellas al hecho de poder determinarseconforme a esa comprensión, de forma tal que en el evento de concretarse loanterior se tendrá al individuo como un imputable y en el caso que la persona nologre efectuar alguna de las operaciones antes mencionadas será tenido comoinimputable.En lo concerniente a la aptitud para comprender la ilicitud del hecho, algunosautores, entre ellos Enrique Cury Urzúa, la entienden como “capacidad deculpabilidad”12, es decir, que las condiciones mentales del individuo le permitenrealizar un juicio de valor sobre la conducta y por ende una representación anteriora la ejecución de la misma, de manera que pueda identificarla como reprochable ycontraria a derecho.12CURY URZÚA Enrique. Derecho Penal Parte General. Tomo II. Santiago: Jurídica de Chile, 1.984,29 y30 p.
19. 15Tratándose de la capacidad de dirigir la conducta conforme a la comprensión de lailicitud, puede decirse que ésta hace alusión a la posibilidad que tiene el sujeto deadoptar un determinado comportamiento, teniendo la opción de elegir entre variasalternativas que pueden ser, o bien una acción de carácter lícito o una abstenciónde aquella que no lo es.La inimputabilidad o la imputabilidad entran a calificarse frente a la ocurrencia deun hecho concreto, por lo tanto nunca podrá apreciarse en abstracto sino siempreen relación con un acto típico y antijurídico. Al respecto señalaba GiusepeMaggiore que “La imputabilidad se refiere solo al hecho concreto y solo en vista deun delito corresponde la pregunta sobre la capacidad. Cuando yo camino, voy a laoficina, bailo, enamoro, dice Maggiore, sin cometer un delito, nadie piensa enindagar si hay imputable o capaz de derecho penal. El problema únicamente sepresenta `cuando cometo una acción delictiva concreta y específica´”.13La imputabilidad se constituye dentro de nuestro ordenamiento penal como laregla general, es decir, que en condiciones normales, un individuo se encuentra enplena capacidad para comprender la ilicitud o para determinarse de acuerdo conesa comprensión; lo anterior significa que a la inimputabilidad le corresponde untratamiento excepcional, el cual se encuentra delimitado por unas causalestaxativamente establecidas en el referido artículo 31 del Código Penal.13FRÍAS CABALLERO Jorge. Op. Cit. 6 p.
20. 16Para determinar las razones que podrían llevar a la inimputabilidad, el derechopenal ha acudido a diferentes ciencias auxiliares para establecer las alteracionesen las esferas intelectiva, volitiva, afectiva o emocional. Tal es el caso de lapsicología, psiquiatría, biología y sociología, considerándose en un principio acada una de ellas de manera aislada, para que luego se llegare a formar unaconcepción mixta con fundamento en estas cuatro áreas. Hoy en día la directrizque sigue nuestro Código Penal es esta última, como a continuación lo veremos.El Código Penal colombiano de 1.980 consagró una fórmula bastante ampliaacerca de las causales que son procedentes para valorar la imputabilidad de unsujeto, las cuales son las de inmadurez psicológica, el trastorno mentalpermanente y el trastorno mental transitorio con secuelas o sin ellas. Las causasantes mencionadas son las que Reyes Echandía14ha denominado comoabsolutas, es decir, aquellas que están indicadas clara y expresamente en elartículo 31 de nuestro Código Penal.El concepto de inmadurez psicológica tiene un origen puramente biológicoatendiendo a la edad del sujeto, de tal forma que un individuo menor de dieciocho(18) años será tenido como inimputable ya que su capacidad de actuar y de operarmentalmente no es igual a la de un adulto, pues como la palabra misma lo dice,está en inmadurez para comprender a cabalidad la ilicitud o, si la entiende, no14REYES ECHANDÍA Alfonso. Derecho Penal. Santafé de Bogotá D.C.: Temis, 1996, 195 p.
21. 17tiene los elementos suficientes para valorar dicho comportamiento. De lo anteriorse infiere que el criterio adoptado es uno de carácter cronológico, lo que el artículo34 del Código Penal traduce en que “Para todos los efectos, se considerapenalmente inimputable al menor de dieciocho (18) años.”, siendo esta unapresunción de derecho.En lo relativo a los trastornos mentales, la concepción jurídica del término ennuestra legislación implica un manejo bastante amplio sobre el tema, pues noobstante encontrarse delimitados científicamente en diferentes manuales dediagnóstico psiquiátrico (v.gr. DSM-IV15) cuáles son los trastornos mentales, enúltimas dicha valoración dependerá de un dictamen médico – legal elaborado porun psiquiatra, quien podrá establecer que el individuo no padece de ninguna de lasanomalías determinadas por alguno de estos manuales antes mencionados peroque por sus condiciones mentales era incapaz de comprender la ilicitud o dedeterminarse de acuerdo con esa comprensión y que consecuencialmente puedeconstituirse en un sujeto inimputable. Lo que queremos poner de presente es quela expresión “trastorno mental” empleada en el Código Penal, es tan amplia que nisi quiera se le ha delimitado en su aplicación de acuerdo con lo preceptuadocientíficamente por un ordenamiento específico, pues como lo indicamos, suclasificación debería sujetarse a una valoración psiquiátrica que preferiblementese ciña a las estipulaciones consagradas en un manual de diagnóstico15Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Barcelona: Masson, 1.997.
22. 18psiquiátrico; razonamiento que es igualmente aplicable a lo concerniente a lainmadurez psicológica.Los trastornos mentales pueden ser permanentes o transitorios, modalidades quedeben separarse de la idea de la curabilidad de los mismos, sino más bienasociarse al factor temporal que llevan envuelto. Así, el permanente, es aquel queestá presente todo el tiempo en un sujeto pero cuya posibilidad de mejoría,merced a los adelantos científicos, no está del todo negada. Por el contrario, eltransitorio, es el que se caracteriza por presentarse durante un lapso de tiempocorto en el sujeto, es decir, por unos segundos, unos minutos o hasta unos díasdependiendo de la clase de trastorno que se sufra. Lo anterior plantea la difíciltarea de delimitar cuándo es permanente y cuándo transitorio, determinación queviene previamente indicada en los manuales de diagnóstico de trastornosmentales y que consecuencialmente no resulta uniforme para todos los casos,pues cada patología se manifiesta a través de unos signos específicos, con unavariada intensidad, etc., por lo que en nuestro caso no nos corresponde entrar adelimitar cada evento particular, porque ello es una labor basta, propia de lasciencias psiquiátricas y además desviaríamos el enfoque de este estudio.Analizando el tema desde otro punto de vista, podemos decir que el trastornomental será transitorio o permanente atendiendo a las causales que lo ocasionen,así, el primero, se debe a la presencia de fenómenos de carácter orgánico,
23. 19genético o psiquiátrico, y el segundo obedece, como lo señala el profesor SerpaFlórez, a las “graves perturbaciones de la conciencia o de las emociones”.16Siguiendo el mismo razonamiento, los trastornos mentales transitorios pueden sercon secuelas o sin ellas, en donde para ser concretos, la delimitación entre lo unoy lo otro viene dada por los resultados del examen previamente elaborado por elpsiquiatra y por las referencias que consagren los manuales de diagnóstico detrastornos mentales. De lo anterior queremos resaltar la importancia que tiene elhecho de tener o no secuelas, pues significa ello que el sujeto, después de haberpadecido un trastorno mental, volverá en sí mismo en igual estado a como seencontraba antes de sufrir la alteración, lo que implicará que el sujeto quedó sinsecuelas. Diferente es si el individuo después del trastorno no queda con lasmismas facultades que tenía antes de presentar dicho estado mental, lo que lesignificará un tratamiento psiquiátrico y, como más adelante lo veremos, otrasconsecuencias punitivas distintas a las previstas para aquel que quedó sinsecuelas.Adicionalmente a las categorías antes mencionadas, Reyes Echandía, así comodenominó a un grupo como absoluto, igualmente consagra otras razones comorelativas para considerar la inimputabilidad de un sujeto; para el autor entonces,son tres los criterios en los que se pueden agrupar las causales que generaninimputabilidad: Biológico o psiquiátrico, el sociológico y el mixto. Las causales16SERPA FLÓREZ Roberto. Psiquiatría Médica y Jurídica. Santafé de Bogotá D.C.: Temis, 136 p.
24. 20relativas, no están expresamente consagradas en el articulado del Código Penalpero inexorablemente se constituyen como causales de dicho fenómeno jurídico –penal. Por un lado se encuentran, en razón de su condición social y de aislamientodel resto de la comunidad (criterio sociológico), los indígenas, sobre quienes se haconsiderado recientemente por parte de la jurisprudencia y de un sector de ladoctrina17que no deben ser tratados como inmaduros psicológicos sino comopersonas que, por razón de sus creencias y cultura, tienen una percepción distintadel mundo y unos parámetros de legalidad que no corresponden a los conocidos yaceptados por el resto de la sociedad, es decir que como se ha establecido, lacondición de indígena no es per se motivo suficiente para considerar a un sujetocomo inimputable, hacerlo sería considerarlo como un ser anormal incapaz decomprender la ilicitud de un hecho o de encaminar su comportamiento de acuerdocon esa comprensión.18Por otro lado, con fundamento en la psicología y por sus deficiencias encomunicación, están los sordomudos que no puedan darse a entender por escritoasí como tampoco por cualquier otra modalidad de expresión y de entendimientodel lenguaje.17SAMPEDRO Julio Andrés. “Estado Social y Democrático de Derecho y la Inimputabilidad” .EditorialJavegraf. Sanatafè de Bogotá 1997. Pags 53-6018Corte Constitucional, Sentencia T-496 del 26 de septiembre de 1996, M.P. Carlos Gaviria Díaz.
25. 211.4. PRUEBA Y APRECIACIÓN DEL JUEZCon providencia del 28 de junio de 1.983, la Sala de Casación Penal de la CorteSuprema de Justicia, indicó que la inimputabilidad no debe presumirse bajo ningúnsupuesto y que por lo tanto siempre debe probarse. De este modo, nosencontramos de acuerdo con la Honorable Corte en cuanto a que el trastornomental y la inmadurez psicológica que padecía un individuo al momento del hechopunible se deben probar, pues de otro modo se desnaturalizaría la figura de lainimputabilidad ya que ésta únicamente se apreciará en concreto. Adicionalmente,cuando la inmadurez psicológica proviene de la minoría de edad, es decir, quienno sea mayor de 18 años, estamos, como ya lo habíamos señalado, frente a unapresunción de derecho. Es por lo anterior, por lo que consideramos que la reglageneral no es aplicable en todos los casos, por lo que deben tenerse en cuentaalgunas excepciones de la prueba al momento de establecerse la situación de unapersona como imputable o como inimputable.Una vez probado el hecho o teniéndose como cierto sin necesidad de probarlo porlo antes anotado, es el juez el que está dotado de una amplísima facultad cual esla de establecer si el sujeto es o no imputable conforme al acervo probatorioaportado al expediente. Si suponemos que un perito establece que un individuo esinimputable y el juez no está de acuerdo, es la opinión del funcionario judicial laque prevalecerá sobre la del perito, toda vez que nos encontramos frente a unconcepto jurídico valorativo. Queremos llamar la atención sobre este tema tan
26. 22delicado, especializado y de sumo cuidado, en el sentido de que por lasconsecuencias punitivas que se derivan de él, los funcionarios judiciales deben almenos estar capacitados e informados sobre las ciencias metajurídicasinvolucradas en esta evaluación, de forma tal que el juicio que se profiera enderecho denote un manejo y conocimiento integral del tema. Así, establece eltratadista alemán Claus Roxin, que “ Con no poca frecuencia se defiendeprecisamente por los psiquiatras la opinión de que la cuestión de la capacidad delsujeto de `comprender el injusto del hecho o de actuar conforme a esacomprensión no admite respuesta ´ empírica. Ello conduce entonces a un repartode funciones entre el experto y el juez, de modo que el perito constata los estadoso diagnósticos de conexión biológico - psicológicos, mientras que el juez extrae deahí conclusiones para la capacidad de comprensión o de inhibición por la vía deun proceso valorativo.”19En este sentido, la labor del perito desempeña un papelde suma importancia debido a que, permite al juez determinar si elcomportamiento descrito por este se ajusta al supuesto consagrado en la norma.1.5. CONSECUENCIASDesde el punto de vista práctico, este es el tema más relevante para el sindicado ypara la sociedad en general, pues una vez demostrada la tipicidad y la19ROXIN. Op. Cit. 836 p.
27. 23antijuridicidad del hecho realizado, se averiguará si el sujeto es imputable oinimputable, conforme a lo cual se le impondrá la correspondiente sanción.Nuestro Código Penal consagra básicamente dos modalidades de sanciones: Laspenas para los imputables y las medidas de seguridad para los inimputables.En este orden de ideas, si se encuentra que la persona es imputable, serámerecedor de la pena consagrada en el tipo penal específico conforme al hechopunible cometido, graduándosele dicha sanción de acuerdo con las causales deatenuación o de agravación que consagre el estatuto penal.En el evento de que el individuo infractor sea valorado como inimputable, elresultado de la acción le será atribuido e igualmente será sujeto responsable delmismo, tanto penal como civilmente. Así, quien es inimputable por padecer de untrastorno mental permanente será sometido a un tratamiento mediante internaciónen un establecimiento psiquiátrico o clínica que se adecue a sus necesidades, deacuerdo con el contenido del artículo 94 del Código Penal20; igual tratamientorecibirá quien sea inimputable por trastorno mental transitorio con secuelas,conforme al artículo 95 del Código Penal. Cuando estemos frente a un inmaduro20Mediante el fallo C-176 del 6 de mayo de 1.993, la Corte Constitucional, con ponencia del DoctorAlejandro Martínez Caballero, declaró inexequible los máximos indeterminados ylos mínimos establecidospara la duración de las medidas de seguridad consagrados en los artículos 94, 95 y 96 del Código Penal,fundando su argumentación, principalmente, en que la Constitución Política proscribió del ordenamientojurídico cualquier tipode pena con carácter perpetuo en atención al artículo 34 de la Carta, en adición a que larecuperación de la libertad del individuo no puede estar sometida a unas limitaciones de máximos y mínimos,sino a una evaluación del sujeto en cuanto a que recobre ono sus condiciones mentales de carácter afectiva,intelectiva y volitiva.
28. 24psicológico, su sanción consistirá en permanecer en un internado público oprivado el cual le pueda otorgar educación o formación en las áreas industrial,artesanal o agrícola, como lo estipula el artículo 96 del Código Penal. Aquel quesea considerado como inimputable por trastorno mental transitorio sin secuelas,indica el artículo 33 del Código Penal que, no le serán aplicables las medidas deseguridad acabadas de señalar, puesto que si la finalidad de las mismas es la derestablecer la deficiencia que padecía el individuo al momento del hecho punible yésta ya no se encuentra presente o cuando menos alguno de sus rasgos, notendría ningún sentido aplicar una medida de seguridad a quien no la necesita.A pesar de las sanciones a que son merecedores los inimputables, resulta claroque en todos los casos siempre va a existir una responsabilidad civil por el hechoinfractor cometido, inclusive en el caso de los trastornados mentales sin secuelasal tenor del inciso segundo (2º) del artículo 33 del Código Penal.Si bien es cierto que el tratamiento recibido por un inimputable es menos drásticoque el de un imputable, no por ello las medidas de seguridad pierden su caráctersancionatorio, no obstante perseguir fines distintos21, ya que en ambos casos elinfractor de la norma jurídica está respondiendo civil y penalmente e igualmente sele está atribuyendo el resultado de su acción. En el mismo sentido se pronunció elprofesor Federico Estrada Vélez al señalar que las medidas de seguridad “son un21“Art. 12.- Función de la pena y de las medidas de seguridad. La pena tiene función retributiva, preventiva,protectora y resocializadora. Las medidas de seguridad persiguen finesde curación, tutela y rehabilitación”
29. 25medio de lucha contra el delito, que se fundamentan en la peligrosidad delsujeto”22, por presentar, según el mismo autor, las características propias de unasanción, “la de ser un acto cohercitivo, consistir en la privación de un bien de lapersona, ser impuesta por un sujeto autorizado y ser la consecuencia de larealización de una determinada conducta”23.Lo que en el fondo se trata es de establecer unos criterios de justicia y deigualdad, donde bajo la premisa del primero de ellos, se trata de darle a cada cuallo suyo, es decir, lo que se merece cada uno, y en el entendido de que la igualdad,lo que pretende es otorgarle un tratamiento igual para los iguales y desigual paralos desiguales. Así, quien comete un delito a sabiendas de lo que estabarealizando y con pleno conocimiento de la ilicitud de su comportamiento, se lereprocha desde cualquier óptica. Igual rechazo se produce, si alguien realiza unacto pero sin entender lo que estaba haciendo o sin poder encaminar su conductaconforme a esa ilicitud previamente comprendida; la diferencia entre ambascircunstancias radica en que el primero sabía lo que hacía y condujo su voluntadhacia el hecho contrario a la ley, mientras que el segundo, también cometiendo unacto reprochable, lo hizo sin conocer la ilicitud o sin poderse controlarentendiéndola, circunstancia que no puede castigarse por igual, pues como loanotamos anteriormente, se debe hallar la manera de darle a cada cual lo que lecorresponda: Al imputable una pena que busque reprimir su conducta delictiva22AGUDELO BETANCUR Nódier. La inimputabilidad penal. Bogotá: Librería la Constitución, 1.994, 111p.
30. 26con la intención de resocializarlo y de proteger a la sociedad de su presencia porla peligrosidad que representa y al inimputable , un tratamiento que lo rehabilite desu deficiencia, coincidiendo los dos sistemas en un punto común cual es el desancionar al infractor y propender porque éste no vuelva a delinquir cualquiera seala causa que lo motivó a hacerlo.En este punto es relevante recalcar el rol que representa el Estado en un esquemade imputables y de inimputables, pues es claro que siempre busca proteger a lasociedad de los delincuentes, pero también pretende sancionarlos y de pasorehabilitarlos para que no reincidan en sus comportamientos antisociales. En esteorden de ideas, viviendo en un Estado como el colombiano, cabe preguntarse si lainfraestructura penitenciaria que se tiene corresponde a las necesidades y retosplanteados en el Código Penal, hasta el punto de cuestionar si vale la penamantener y propugnar por un sistema binario que no tiene una aplicación como laanhelada en el plano teórico. En nuestra opinión la respuesta debe ser afirmativaporque la falta de recursos materiales no puede ser excusa para sacrificarprincipios fundamentales como lo son la igualdad y la justicia, pues como lomencionamos anteriormente, el sistema binario24no tiene un origen caprichososino que tiene una razón de ser que es la que se debe salvaguardar a toda costa.23Ibid. 111 p.24Penas y medidas de seguridad como mecanismos sancionatorios del derecho penal.
31. 272. DISTINTAS PERSPECTIVAS DE LA IRA E INTENSO DOLOR2.1. ANÁLISIS DOCTRINAL DE LA IRA E INTENSO DOLORHa sido un factor de divergencia en la doctrina el tema de las emocionesviolentas respecto de la inimputabilidad, debido a la complejidad del asunto y asu relatividad en cuanto a que las conclusiones dependen de las circunstanciasque rodean a cada individuo. Abordaremos el tema tomando en cuenta lospuntos de vista de autores que estudian la materia para así destacar lasposturas positivas y negativas que existen en consideración a la ira y el intensodolor como causales de inimputabilidad.2.1.1. José Peco y su proyecto de Código Penal para Argentina. En el proyectode Código Penal para la Argentina, elaborado por José Peco, se tratan a la iray al intenso dolor como causales de atenuación punitiva tal y como se describióen su artículo 113 “ Homicidio Cometido en Estado de Emoción Violenta. Al quematare a otro en el arrebato de un estado de emoción violenta justificada,impulsado por motivos honorables, se le aplicará privación de la libertad de uno
32. 28a seis años “25. A pesar de la anterior afirmación, resulta curioso encontrar en laexposición de motivos del mencionado proyecto que los casos de “emociónviolentísima” son excluyentes de responsabilidad ya que en esos casos se estápresentando un trastorno mental transitorio no patológico; en sus palabras:“cuando cualquier persona, en parejo trance, es impotente para reprimir lassolicitaciones externas y las tempestades internas y en que hasta la sombra deuna sanción o de un perdón judicial pesa como una injusticia”26.2.1.2. Carlos Lozano y Lozano. Para este penalista colombiano, los estados deira e intenso dolor son unas circunstancias que merecen ser tratadas comocausales de atenuación punitiva, pues sostiene que en dichos eventos no hayun verdadero estado de inconsciencia y por lo tanto este debe ser “el conceptojurídico y justo”27. A pesar de ser bastante clara y tajante la conclusión deLozano y Lozano a primera vista, es preciso cuestionar el anteriorplanteamiento. El autor en comento al hacer referencia a los estados de ira eintenso dolor pone de presente una situación que aparentemente resultacontraria: “aquel estado de conciencia en que la profunda perturbación de lavida psíquica hace difícil el control voluntario”28, haciéndose de este modo difícilla comprensión de la situación ya que si una persona está consciente de lo que25PECO José. Proyecto de Código Penal. La Plata: Instituto de Altos Estudios Jurídicos, Instituto deCriminología, Universidad Nacional de La Plata, 1942, 675 p.26PECO Op. Cit. 109 p.27LOZANO Y LOZANO Carlos. Elementos de Derecho Penal.Bogotá: Lerner, Bogotá, 1952, 293p.28Ibid 292 p.
33. 29está haciendo entonces se estará dando cuenta de lo que hace y por ende lavoluntad tiene plena participación en el acto; diferente sería lo que le ocurriría aun individuo que actúa inconscientemente y que por el hecho de no darsecuenta de lo que está sucediendo carece de voluntad sobre el suceso. Dejandoa un lado la anterior contradicción, Lozano y Lozano le da preponderancia a laconciencia sobre la voluntad, puesto que considera a las emociones violentascomo estados conscientes, siendo este un juicio de valor bastantecomprometedor ya que una circunstancia es consecuencia de la otra y porende es inapropiado establecer una escala de valores entre ambos conceptos.Por otro lado, en palabras del mismo Lozano y Lozano “nadie que estédominado por la cólera o el intenso dolor tiene ánimo ni fuerzas, ni lucidez, paraejecutar actos comunes y rutinarios”29, por lo que se pone en duda laconsciencia y la voluntad del individuo en las actuaciones cometidas bajo losestados de ira e intenso dolor.Abordando el tema desde la perspectiva de la casuística, Lozano y Lozanopresenta un obstáculo más para quienes propugnan por que los estados deemoción violenta pueden ser causales de inimputabilidad o cuando menos deatenuación punitiva, señalando que ”Si la ira o la cólera excusaran por símismas en materia penal, querría esto decir que una pasión nefasta, reputadapor todos los moralistas como un vicio del carácter, alcanzaría una recompensa29Ibid 292 p.
34. 30ante la ley. Querría esto decir que los hombres violentos, impulsivos, incapacesde controlar sus pasiones, estarían en una situación de privilegio frente a losmesurados, tranquilos y benévolos. No podría ser más antijurídica semejantepretensión”.30No obstante lo anterior, el problema de la emoción violenta debetener en consideración no sólo la capacidad del individuo para controlar y encierto modo para reprimir sus impulsos, sino la gravedad del estímulo que losprovocan y el proceso fisiológico que se desencadena como consecuencia.De este modo, al examinar los puntos de vista teórico, clínico y casuístico deLozano y Lozano, no resulta tan convincente la conclusión esbozada por elmencionado autor, ya que en su argumentación se encuentran algunosinterrogantes que no permiten dar una claridad meridiana al tema de lasemociones violentas como causales de atenuación punitiva y que por elcontrario dejan una puerta abierta para elaborar otro tipo de planteamientos yasí llegar a una conclusión distinta.2.1.3. Alfonso Reyes Echandía. El artículo 39 del Anteproyecto de CódigoPenal Colombiano elaborado en 1974, consagraba a los trastornos mentalestransitorios sin base patológica. En este sentido, el autor afirma la existencia decausales de inimputabilidad que no tienen necesariamente un origenpatológico, pues existe la posibilidad de que ciertos estados emocionales30Ibid 282 p.
35. 31conduzcan al trastorno mental transitorio; al respecto comentaba “Dentro delconcepto de trastorno mental que sugiero – anormalidad psíquica – nosolamente caben las anormalidades mentales permanentes sino las transitoriasy no solamente las de origen esencialmente patológico, como la psicosis y laspsicopatías, sino también las que se originan en alteraciones profundas de laesfera emotiva de la personalidad, o los fenómenos que el actual Código Penalllama sugestión hipnótica y los estados producidos por el alcohol o porsustancias que causan dependencia física o psíquica”31. Continúa ReyesEchandía diciendo que “También cabrán dentro del concepto de trastornomental transitorio las alteraciones emocionales en los casos en que seproduzca un trastorno de tal magnitud en la conciencia, que impida lacompresión a la que nos hemos venido refiriendo. En ese orden de ideas, losfenómenos emocionales tendrían un doble tratamiento: como causales deinimputabilidad en el evento antes relacionado y como simples circunstanciasde disminución de punibilidad, en el caso de la figura que contemplaactualmente el artículo 28 del Código Penal”.32En este artículo 39 del Anteproyecto de Código Penal elaborado en 1974 seexcluían los casos de estados de ira e intenso dolor ya que el ponente de dichoartículo, Bernardo Gaitán Mahecha, propuso darles un tratamiento diferente,siendo éste el de considerar a las emociones violentas como causales deatenuación punitiva.31REYES ECHANDÍA Alfonso. Anteproyecto de 1974. 292 p.
36. 32Reyes Echandía señala que “el trastorno emocional puede producir hondasperturbaciones en la conciencia y que cuando, por esa causa, el sujeto no seacapaz de comprender que actúa ilícitamente o no puede evitar que sucomportamiento se oriente en sentido antijurídico, es viable aplicar la soluciónprevista en la norma que venimos comentando – artículo 39 del Anteproyectode Código Penal de 1974 -”33, es decir, la no aplicación de una sanción penalpor tratarse de un trastorno mental transitorio sin secuelas, puesto que notendría sentido aplicarle una medida de seguridad a quien después decometido el hecho regresa a su estado habitual sin presentar ningún tipo dealteración mental.2.1.4. Bernardo Gaitán Mahecha. Para que pueda hablarse de inimputabilidades preciso que el agente del hecho punible no comprenda la ilicitud o no puedadeterminarse conforme a esa comprensión; para que esto ocurra se requierepadecer de un trastorno mental o de inmadurez psicológica al momento deldelito. Para el profesor Bernardo Gaitán Mahecha, la persona que actúa bajo lainfluencia de un estado de ira o de intenso dolor no se encuentra en ninguna delas categorías antes mencionadas por considerar los estados emotivos comoreacciones normales del ser humano que no comprometen la conciencia sobre32Ibid 208 p.33REYES ECHANDÍA Alfonso. La Imputabilidad. Bogotá: Universidad Externado de Colombia, 1976, 217y 218 p.
37. 33la naturaleza y los alcances del hecho. En el mismo sentido, la Dra MeiraLikierman señala que “Una persona psíquicamente madura debe ser capaz deoponerse a sus propias partes `malas´, de sentir ira contra sí misma cuandoestas partes toman el control temporal sobre ella y debe ser capaz, valiéndosede esta ira, de refrenar su propia destructividad”34Para Gaitán Mahecha es relativa la manera como se presentan las emocionesen cada individuo y por lo mismo riesgoso establecer un criterio generalizadorde estas conductas, porque cada uno reacciona diferente a los distintosestímulos externos según su carácter y temperamento, así como del momentoen que se provoca la respuesta emotiva. Consideramos que si bien es ciertoque las emociones se manifiestan en forma irregular en cada persona, ello nodebe cerrar la posibilidad de que un individuo que actuó en estado de emociónviolenta haya cumplido alguno de los requisitos legales para ser inimputable,pues la fórmula consagrada en el artículo 31 de nuestro Código Penal deja ajuicio del juez establecer si un individuo es o era al momento del hecho untrastornado mental o un inmaduro psicológico. Con esto queremos poner depresente que es el juez quien debe determinar en cada caso concreto si unsujeto es o no inimputable, incluyendo a quienes actúan en los estados de ira eintenso dolor, porque no es lógico pretender trazar una línea inquebrantable encuanto a inimputablidad se refiere, pues el límite que se imponga no debe34LIKIERMAN Meira. La Función de la Ira en el Conflicto Humano. Revista: Libro de Psicoanálisis, 188 p.
38. 34desconocer situaciones que bien podrían acomodarse realmente a las causalesya mencionadas.Por lo expuesto, para Gaitán Mahecha la ira y el intenso dolor son problemasde punibilidad y no de inimputablidad.2.1.5. Luis Carlos Pérez. Para Luis Carlos Pérez, es posible, por lascaracterísticas que le da en su obra al trastorno mental transitorio, aplicarlas alas situaciones de contenido emotivo severo, posibilidad que él mismo nodescarta, “Es trastorno mental, todo aquel de causa inmediata, necesaria yfácilmente evidenciable, de aparición más o menos brusca, de duración engeneral no muy extensa, y que termina con la curación sin dejar huella,producido por el choque síquico de un agente exterior, cualquiera que sea sunaturaleza, es decir, una verdadera situación de reacción que produce en elindividuo la alteración de su mente, en términos tales que le hace irresponsablede los actos en aquel momento ejecutados por el mismo”35A esto añade,específicamente refiriéndose a los estados emotivos, “El choque emotivocausante del trastorno es específico en constituciones ya abandonadas para lareactividad intensa. Si en circunstancias ordinarias contestan brutalmente al35PÉREZ Luis Carlos. Derecho Penal. Bogotá: Temis, 1981, 352 p.
39. 35incidente exterior, en presencia de hechos graves e imprevistos, fácil es quepierdan la conciencia...”36Aunque el autor asocie las características del trastorno mental con lasreacciones emotivas, no es muy enfático al considerar expresamente a la ira yal intenso dolor como causales de inimputabilidad; no obstante, después de lalectura de su argumentación se podría decir que sí es posible alcanzar estadosde inconsciencia que sean causados por una emoción violenta.Para Pérez en cualquier caso es importante evaluar la situación del individuo,su entorno, y la manera como para él se presentaron los hechos o situacionesprovocadoras de la emoción.2.1.6. Jorge Enrique Gutiérrez Anzola. El mencionado autor, citado por NódierAgudelo Betancur en su obra “El Trastorno Mental Transitorio Como Causal deInimputabilidad”, al abordar el tema de la sugestión patológica en términos delCódigo Penal de 1936, consagrado en el actual Código Penal como trastornomental transitorio sin secuelas, hace referencia al análisis que sobre un casode emoción violenta presenta aquel. “Esta cuestión es útil tenerla en cuenta,porque ocurre que se asimila a estado de inimputabilidad bajo el artículo 29 alindividuo normal, de conducta social irreprochable, que por causa de unacircunstancia de orden accidental, sufre un shock nervioso y ocasiona un daño,como reacción y luego regresa a su estado de normalidad absoluta. Y es una36Ibid 353 p.
40. 36cuestión aún no resuelta, sobre la conducta que ha de adoptarse, con lasanormalidades psíquicas de carácter meramente transitorio, dado que pasadoel peligro, no tiene validez jurídica la medida de seguridad; en mi sentir, cuandotal ocurre, no hay base para aplicar la medida y debe dejarse al sujeto enlibertad si el examen científico demuestra el regreso absoluto a la normalidad,porque un proceder distinto implicaría una verdadera sanción con carácter depena, estando exento de ella el sujeto. Este es el pensamiento imperante en ladoctrina ...A mi modo de ver, estos estados excepcionales que inicialmente pertenecen alcampo de la ira e intenso dolor, pero que por la naturaleza de losacontecimientos rebasan el límite de la atenuante disminuyendo hasta latotalidad la capacidad de entender y de querer, no pueden asimilarse a lainimputabilidad conforme al artículo 29, sino a la exculpación, de conformidadcon el artículo 23 del Código Penal numeral 1º, que trata de las sugestiones deorden patológico.Cualquiera puede verse en un instante privado de sus facultades volitivas,siendo incapaz de entender y de comprender, por obra de una verdaderasugestión que para el caso el brote iracundo por obra del intenso dolor, es deorigen patológico y morboso; entonces el acto no debe ser tratado comofenómeno de inimputabilidad sino como de impunidad, y así, sí puedejurídicamente explicarse porque el individuo que en tal situación se encuentra
41. 37debe gozar de libertad, y no quedar en una condición injurídica cual es la deinimputable, pero sin ser sujeto de medida de seguridad por haber pasado elmomento de disminución de las facultades. El tratamiento jurídico para estoscasos, debidamente probados, es el de la exculpación o no responsabilidadconsagrada en el artículo 23 numeral 1º por estado de sugestión patológica. Laira y el intenso dolor en estos casos son estados morbosos, patológicos, quepueden llevar a la pérdida total de las facultades, transitoriamente, y así debenser tratados cuando excepcionalmente se presenten. Y como nuestra ley noasimiló tales casos al régimen de la inimputabilidad como ocurre en el CódigoAlemán el estudio dogmático de las normas no permite colocarlos en esecampo sino en el de la exculpación ...La anomalía psíquica transitoria tiene orígenes diversos, y es en su origendonde debe buscarse el encuadramiento del hecho para juzgarlo; los estadosiniciales de ira e intenso dolor, cuando adquieren intensidad tal que rebasan ellímite de la atenuante, volviendo el sujeto a la normalidad, debe tratarse comoun verdadero caso patológico, ya que no sería jurídicamente posible aplicarmedida de seguridad que supone perturbación permanente. Queda así comoúnica solución posible la exculpación bajo el régimen del artículo 23”3737AGUDELO BETANCUR Nódier. El Trastorno Mental Como Causal de Inimputabilidad I La Fórmula.Santafé de Bogotá – Colombia, 1991.
42. 382.1.7. Nódier Agudelo. Este es uno de los autores que más ha trabajado sobreel tema de la imputabilidad y las emociones violentas, señala que la iraconstituye un fenómeno “ esténico”, es decir que produce o incita almovimiento, que tiene la capacidad efectiva de alterar la conciencia, de“obnubilar el entendimiento” o por lo menos de afectar el control de la esferavolitiva sin que se vea comprometida de manera grave la conciencia.El autor descarta para el tratamiento de la ira la aplicación de una noción ofórmula a priori porque para cada individuo la intensidad de la reacción varía;en sus palabras “Lo que en una persona apenas causa un leve enojo, puede enotra causar verdadera ira, e idéntico estímulo puede generar en un mismosujeto reacciones diferentes según sus circunstancias”38.“Desde luego, nocualquier grado de ira podrá ser considerado desde el punto de vista jurídicopenal como un estado de trastorno mental transitorio con el efecto de hacer delindividuo un inimputable, sino sólo la ira de un grado tal que el individuo pierdao se vea profundamente trastornado en su capacidad de comprender la ilicitudde su comportamiento o de determinarse de acuerdo con esa comprensión.”39Otro de los aspectos que considera el autor es el de la clase de trastornomental que generan los estados de ira e intenso dolor, si se trata de aquellosque producen secuelas o si por el contrario no deja alguna, aunque podíapensarse que por la instantaneidad de la reacción el individuo no queda con38AGUDELO BETANCUR Nódier. Emoción Violenta e Inimputabilidad. Bogotá: Temis. 15 p.
43. 39alteraciones de tipo patológico. Para Agudelo el punto tiene trascendenciasegún se observe en el sujeto la potencial tendencia a reincidir, caso en el cualse tendrá en consideración la necesidad de brindarle un tratamiento especialpara contenerlo. No puede decirse sin conocer la situación, las particularidadesde la reacción y el comportamiento posterior del individuo si el trastorno sufridole deja o no secuelas.2.2. TRATAMIENTO DE LA IRA E INTENSO DOLOR EN EL DERECHOPUNITIVO NACIONAL Y COMPARADOPara complementar el estudio de los fenómenos de la ira e intenso dolor, espreciso explorar las distintas concepciones que sobre éste se tienen en losordenamientos penales de algunos países con el fin de obtener una visiónglobal sobre el tema. De este modo, encontramos un tratamiento unánime encuanto a la ira e intenso dolor se refiere, puesto que en la mayoría de laslegislaciones extranjeras e incluso en la nacional, son tratados comocircunstancias de atenuación punitiva más no como causales deinimputabilidad. Para ello citaremos las normas que tratan sobre las emocionesviolentas en cada uno de esos estatutos.39Ibid 81 p.
44. 40El Código Penal Español de 1995, establece que los estados de ira e intensodolor se manejan desde la perspectiva del atenuante punitivo, según laubicación que éstos tienen dentro de este Código Penal al pertenecer alCapítulo III del Título 1 bajo la denominación “De las Circunstancias queAtenúan la Responsabilidad Criminal”. Sin embargo encontramos una variaciónen la terminología cuando se hace referencia a los términos “arrebato,obcecación u otro estado pasional de entidad semejante”40, no obstante ello, eltratamiento de fondo no varía de manera alguna el carácter de atenuación. Porsu parte el Código Penal Venezolano de 1964 trae en su artículo 67 la fórmulade la ira e intenso dolor, la cual reza: “Artículo 67. El que cometa el hechopunible en un momento de arrebato o de intenso dolor, determinado por injustaprovocación, será castigado, salvo disposición especial, con la penacorrespondiente disminuida de un tercio hasta la mitad, según la gravedad dela provocación”. En el mismo sentido se pronuncia el Código Penal de laRepública de Chile expedido en 1987, señalando que: “Artículo 11. Soncircunstancias atenuantes: 5ª La de obrar por estímulos tan poderosos quenaturalmente hayan producido arrebato y obcecación”Por su parte el Código Penal de la República de Panamá de 1982, no le da untratamiento expreso a los estados de ira e intenso dolor, pero consagra unafórmula bastante amplia dentro de la cual se podrían eventualmente enmarcardichos estados. Dentro de este ordenamiento son consagradas como causales40Artículo 21 del Código Penal de España.
45. 41de atenuación punitiva las dispuestas particularmente en el numeral 3º delartículo 66, el cual dice que: “Son circunstancias atenuantes comunes, cuandono estén previstas como elementos constitutivos o como atenuante específicade un determinado hecho punible, las siguientes: 3º Las condiciones físicas opsíquicas que colocaron al agente en situación de inferioridad”. Igualmente elnumeral 8º del artículo en mención, señala que “Cualquier otra circunstancia nopreestablecida por la ley, que a juicio del Tribunal deba ser apreciada por suanalogía con las anteriores o por peculiares condiciones del ambiente.”En cuanto al Código Penal de Cuba promulgado en 1979, no se encuentra untratamiento particular para los estados de ira e intenso dolor, de manera que enel artículo 20 se considera sobre la enfermedad mental como eximente deresponsabilidad penal y en él se regula la figura del trastorno mental. “Artículo20. Numeral 1º. Está exento de responsabilidad penal el que comete el hechodelictivo en estado de enajenación mental, trastorno mental transitorio odesarrollo mental retardado si por alguna de estas causas no posee la facultadde comprender el alcance de su acción o de dirigir su conducta”. De estamanera podría interpretarse la norma, de tal forma que si se logra demostrarque la persona que actúo bajo un estado de ira o de intenso dolor padecía deun trastorno mental, por esa causa se vio perturbada en la facultad decomprender el alcance de su acción o de dirigir su conducta.
46. 42El Código Penal de la República de Argentina indica que quien mate a otroencontrándose en un estado de emoción violenta, se le atenuará la pena quese le imponga siempre y cuando “que las circunstancias – lo – hicierenexcusable”41. De este modo, vemos como el tratamiento que la ley argentina leda a los estados de ira e intenso dolor es bastante drástico ya que le impone uncondicionamiento para hacer efectiva la atenuación punitiva. Por otro lado, enMéxico, en el Código Penal del Distrito Federal en Materia Común y Para Todala República en Materia Federal de 1931, el artículo 310 tiene un manejosimilar al estipulado en el ordenamiento argentino antes señalado, pues en elmexicano se exige no solo el estado de emoción violenta sino unaparticularidad en las circunstancias para que de ellas resulte la atenuaciónpunitiva. Adicionalmente la norma extiende la atenuación no solo al homicidiosino también a las lesiones personales.2.3. VISIÓN JURISPRUDENCIAL EN COLOMBIADesafortunadamente el desarrollo jurisprudencial de la ira y del intenso dolor noes bastante profundo y extenso como lo ha sido en otros temas, no por elloqueremos dejar pasar unos comentarios puntuales al respecto.41Literal a del numeral 1º del artículo 81 del Código Penal de la República de Argentina.
47. 43Queremos resaltar que en la mayoría de los pronunciamientos de la Sala deCasación Penal de la Corte Suprema de Justicia, la ira y el intenso dolor no sontratados de fondo, pues casi siempre quien presenta el recurso de casación nose ajusta a las exigencias técnicas del mismo y por ende el Tribunal deCasación se limita a cercenar el tema, entrando a considerar las emocionesviolentas tangencialmente y sin fijar unos parámetros de aplicación claros quepermitan un avance jurisprudencial al respecto.No obstante lo anterior, en la mayoría de los fallos se hace mención a laimportancia del comportamiento grave e injusto que origina la emoción violenta,el cual lo califica la Corte como aquel que por su trascendencia puedeocasionar la ira o el intenso dolor, lo que pone de presente la carencia deprofundización en el asunto puesto que el concepto sigue siendo ambivalente ypor ende quedará al arbitrio de cada juez lo que para él o ella seaabsolutamente relevante para generar la emoción en comento. Empero, indicanuestra Sala de Casación Penal que se deben establecer “los pormenores delincidente, sus antecedentes, sus consecuencias, las reacciones mismas delprocesado”, con el fin de determinar el impacto de la agresión en el individuo yasí llegar a señalar la gravedad y la injusticia de la misma.De igual forma, se hace referencia a la coetaneidad del comportamiento con lareacción emocional, de manera que de no existir esta relación perdería todosentido la figura en mención, pues como lo señala la Honorable Corte, “Este
48. 44poderoso fenómeno sicológico, - es - tan ajeno a la venganza pura, al ánimo delucro, al implantamiento de un poder desmedido, a la obtención de ventajasvitandas, o en fin, a simples caprichos, excesos de carácter o futuas rivalidades...”42.Sin embargo, llama la atención que el Tribunal de Casación en una de sussentencias43, cuando habla de las diferencias entre la ira y el intenso dolor conel exceso de defensa, determina que el nexo causal que se debe presentar esentre una provocación consumada y la reacción emocional, en lugar de ser araíz de una agresión que pueda poner en peligro, actual o inminente, un bienjurídicamente tutelado, radicando en estos elementos la diferencia capital entrelas dos figuras. Discrepamos de lo anterior, puesto que el mismo Código Penalhabla de un comportamiento grave e injusto en el artículo 60 y por ende no haylugar a que por vía de jurisprudencia se modifique el tenor literal y práctico delos motivos para desencadenar las emociones violentas, porque dentro de esoscomportamientos puede encajar perfectamente la agresión, con más razóncuando esta misma corporación ha venido refiriéndose en diferentesprovidencias a que en dicha categoría pueden estar las agresiones.Al tratarse la casación de un recurso extraordinario, limitado a verificar cadaasunto desde una óptica formal y sin que se le permita efectuar un estudio de42Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, Radicación Nº5696 del 10 de septiembre de 1991,M.P. Gustavo Gómez Velásquez.
49. 45fondo sobre cada materia por no estarse frente a un recurso ordinario,consideramos que es una enorme falencia que presenta nuestro sistemajurídico ya que la Corte Suprema de Justicia como máxima corporación en lopenal – y en otros asuntos – debería estar facultada para abordar y para fallarsobre la esencia de cada caso que llegue a su instancia y no simplementeatenerse a los planteamientos que corresponden a lo procesal. Así, resulta desuma importancia el tratamiento probatorio que le da el alto tribunal a la ira y alintenso dolor, pues es prácticamente una constante el no hacer una referenciaal examen psiquiátrico que se le realiza al sindicado, o bien porqueefectivamente no se efectúa o porque realizándolo tiene más importancia latécnica de casación que el estado del sujeto al momento de la infracción legal.Creemos importante resaltar este aspecto debido a que siempre se deberíaverificar la condición mental del individuo al momento del hecho punible, puesde no efectuarse sino preferir los elementos puramente procedimentales sepresenta un claro conflicto entre dos derechos: el debido proceso y la libertad.Como sabemos, atendiendo a la capacidad de determinación y de comprensióncada persona recibe un tratamiento sancionatorio distinto, desde la penaprivativa de la libertad hasta simplemente una responsabilidad civil, tododependiendo de la capacidad de cada individuo. En este orden de ideas,decimos que se podría transgreder el derecho a la libertad por no acudirse a lapráctica de un examen mental del infractor en lugar de preferir la aplicación denormas sobre la técnica de casación, dejando de lado el fondo del asunto cual43Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, Radicación Nº8844 del 3 de agosto de 1995, M.P.
50. 46es el de debatir si un sujeto padecía o no de una incapacidad mental almomento de cometer el acto delictivo y que como consecuencia lo llevaría a unestado de emoción violenta al punto de no lograr comprender la violación legalo de encaminar su comportamiento conforme a ese entendimiento y así, conbase en estos factores, calificar la intensidad de la pena a imponer. Desde estaperspectiva, surge el conflicto con el debido proceso en casación, dondepensamos que éste debe prevalecer sobre cualquier otro en la medida queataque algún derecho que pueda cercenar la condición humana del reo,llámese el derecho a la vida, a la igualdad, a la salud, etc., condición ésta queno se da en la hipótesis que estamos planteando ya que consideramos quepuede ponerse en peligro la aplicación del derecho a la libertad.Es por lo anterior que consideramos, que ante un cuestionamiento sobre lacondición mental de un individuo al momento del acto delictivo siempre deberíaacudirse a un dictamen psiquiátrico al respecto, pues nuestros jueces ymagistrados son expertos en derecho pero no en otras ciencias, sobretodo tanespecializadas, pues se tiene la obligación a que el fallo llegue a unaconclusión que sea certera y no sujeta a una percepción humana pocoexperimentada sobre el asunto. Por la misma razón, el artículo 262 del CódigoPenal. señala que “Para los efectos de la comprobación del hecho punible, suscircunstancias y el grado de responsabilidad del imputado, el funcionariojudicial podrá ordenar que a este le sean realizados los exámenes médicos oNilson Pinilla Pinilla.
51. 47clínicos necesarios, los que en ningún caso podrán violar los derechoshumanos fundamentales”.No obstante existir otros medios probatorios idóneos para averiguar el estadomental de un sujeto, como por ejemplo la inspección judicial, un documentomédico, etc., la Corte no hace alusión a éstos sino que únicamente mencionasomeramente el dictamen pericial sin referirse a la importancia del mismo o a lamanera como debe apreciarse o a la forma como puede practicarse para quemás fácilmente se produzca el convencimiento del juez. En cambio, por víanegativa, el Tribunal de Casación ha señalado que el testimonio no esconducente para “comprobar el estado de ánimo o de excitación emocionalpadecidos por el procesado, porque los deponentes se limitan a relataraspectos o circunstancias percibidos por los sentidos, constitutivos de unaagresión grave e injusta de parte del occiso”44, argumentación con la que nonos encontramos conformes ya que no vemos de que otra forma se puedanpercibir las circunstancias que rodearon un hecho si esto no es por los sentidosque conforman el organismo de cada ser humano. En los casos en los que sereciban testimonios dentro de un proceso, la labor del juez debe centrarse enverificar la idoneidad de la persona y la conducencia del testimonio que éstarinda; más aún descartar al testimonio como un medio de prueba en el proceso,repugna con las reglas probatorias en materia penal consagradasfundamentalmente en el artículo 254 del Código Penal, en el cual se señala
52. 48que “Las pruebas deberán ser apreciadas en conjunto, de acuerdo con lasreglas de la sana crítica”.La sentencia antes citada del año 1995, califica como improcedente lautilización del testimonio como medio probatorio para comprobar los estados deira e intenso dolor o cuando menos del comportamiento grave e injusto de quehabla nuestro Código Penal, de forma tal que se evidencia una variación en lajurisprudencia en el ámbito probatorio, sin embargo, porque parecería que laCorte está asumiendo una posición limitada en la que cierra la opción a acudira determinados medios de prueba, puesto que de seguirse esta directriz, falloscomo el proferido el 10 de septiembre de 1991 donde se construye la decisióncon base en una serie de testimonios reconociéndose de paso parcialmente laatenuante, se verían cegados bajo esta concepción. No podemos olvidar que“el juez tiene que enfrentar, con igual esmero y delicadeza, todo aquello queexhiba atendible respaldo probatorio”45.Por otro lado, con providencia del 10 de junio de 199846, la Sala de CasaciónPenal dio pleno reconocimiento a la ira y al intenso dolor, aún cuando el sujetoestuviere actuando en error, puesto que el comportamiento del sindicado sedebe analizar a la luz de las circunstancias reales e igualmente se debe44Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, Radicación Nº8844 del 3 de agosto de 1995, M.P.Nilson Pinilla Pinilla.45Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, Radicación º5696 del 10 de septiembre de 1991M.P. Gustavo GómezVelásquez.
53. 49constatar objetivamente la discrepancia de la actuación con la realidad, de loque se puede concluir que cualquier error no es viable para que opere laatenuante.Quisiéramos culminar este análisis jurisprudencial indicando que la HonorableCorte no contempla para nada la fórmula de la emoción violenta como causalde inimputabilidad, pues en ninguna oportunidad se ha insinuado al respectoexcepto en el fallo dictado el 20 de agosto de 1996 donde dijo que “La ira,producto de una agresión grave e injusta, parte del supuesto de que el sujetoconoce, comprende y se determina con esta comprensión, al cometer el ilícito.Sin embargo, las ofensas recibidas desatan sus emociones y por ello aunquese le encuentra responsable de sus actos, se le disminuye la pena por haberinfluido en sus actos una actividad externa. Fenómenos distintos, imposibles deconfundir”47. Con lo antes citado, simplemente queremos dejar sentada laposición de la Corte de manera puntual en lo referente al tema central de esteescrito.46Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, Radicación Nº10192 del 10 de junio de 1998, M.P.Carlos Gustavo Gálvez Argote.
54. 502.4. CONCLUSIÓNDe los análisis doctrinal, jurisprudencial y legal antes explicados se colige queel tratamiento mayoritario para los estados de ira e intenso dolor es el de laatenuación punitiva, partiendo de la base que cuando el delincuente comete eldelito no está en pleno uso de sus facultades mentales pero tampoco losuficientemente alterado como para considerársele como un inimputable.Partiendo de la anterior premisa, el tratamiento de atenuación punitiva no esconstante tratándose de aplicarlo a un tipo penal específico, es decir en unasocasiones se hace referencia exclusiva al homicidio o a éste acompañado delas lesiones personales o simplemente a cualquier forma delincuencial deactuar.Lo que sí resulta importante para este escrito, es que de todo este análisisninguna legislación penal trata a las emociones violentas como causal deinimputabilidad al igual que la mayoría de la doctrina y mucho menos lajurisprudencia. Desde ahora simplemente manifestamos nuestrocuestionamiento en excluir a estas emociones del ámbito de la inimputabilidad,pero no es nuestra intención apresurarnos a esbozar una conclusión finaldesde esta primera parte, pues es del caso abordar el mismo tema desde otras47Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, radicación Nº9392 del 20 de agosto de 1996, M.P.Carlos E. Mejía Escobar.
55. 51ópticas con el fin de obtener una posición clara y consolidada.3. ANÁLISIS MÉDICO – PSICOLÓGICO DE LAS EMOCIONES VIOLENTASAntes de entrar a analizar los casos concretos de la ira y del intenso dolor,debemos empezar por señalar que ambas son emociones, dándoseles en algunaslegislaciones y en la doctrina misma, la denominación de emociones violentas, porlo que abordaremos el tema inicialmente por un estudio del género al quepertenecen para eventualmente aproximarnos específicamente a cada una deellas.3.1. LAS EMOCIONES3.1.1. Significado etimológico de emoción. Etimológicamente la palabra emocióntiene diferentes acepciones, pues para algunos proviene de la expresión latinamovere, la cual significa un movimiento o mutación de carácter corporal; asímismo hay otros que aseveran que emoción tiene su raíz, también latina, en lapalabra agitar. De cualquier forma, lo que se quiere poner de presente, es quecuando se habla de emoción se trata de una variación del estado normal de una
56. 52persona, porque se están dando unos cambios que más adelante comentaremos,tanto en la esfera interna de las personas como en la externa.3.1.2. Otros conceptos de la palabra emoción. Múltiples significados encontramosal acudir a las nociones de emoción que consagran diferentes textos, derivándoseasí un abanico de definiciones entre las que hay unas más profundas y técnicasque otras. Así, el Pequeño Laruosse Ilustrado señala que emoción es una“Agitación, turbación del ánimo”48; en el mismo sentido se pronuncia el DiccionarioIlustrado de la Lengua Española49, las cuales no podemos tomar como punto departida para nuestro estudio por la carencia de tecnicismo y por ende deprofundidad en sus significados.Ahondando un poco más, emoción es “Agitación del ánimo que promueve en élafectos o pasiones”50, concepto que únicamente agrega los elementos de losafectos y de las pasiones, los cuales son diferentes a las emociones y que secaracterizan no por ser efectos de éste sino que son más prolongados en eltiempo que las emociones. Lo que eventualmente puede suceder es que lasemociones persistan pudiéndose convertir en pasiones y afectos, pero ello noocurre en todos los casos.48Pequeño Larousse Ilustrado. Buenos Aires:Talleres Gráficos de Sebastián de Amorrortu e Hijos, 1.973, 388p.49“Emoción. Agitación del ánimo.” Diccionario Ilustrado de la Lengua Española Espasa– Calpe, Madrid:1.927, 800 p.50Enciclopedia Salvat Diccionario, Tomo 5, Barcelona: Salvat, 1972, 1176 p.
57. 53Otros señalan que emoción es “una experiencia psicológica con intenso contenidoafectivo que se da conjuntamente con ciertas manifestaciones orgánicascomplejas, tales como cambios respiratorios, aceleración del pulso, etc.”51,definición que aporta unos elementos importantes como son los cambiosfisiológicos, el hecho de resaltar la intensidad de la misma y la actuación unida delo psicológico con lo corporal. Bajo los mismos parámetros, encontramos queemoción es la “Reacción afectiva por lo general de gran intensidad, quesobreviene bruscamente e invade todo el psiquismo y que suele estaracompañada de manifestaciones neurovegetativas.52, concepto que se asimila enbuena parte al antes citado por exponer de fondo características parecidas.Con estas últimas concepciones de lo que es la emoción, nos vamos aproximandoa un concepto más técnico, más elaborado y por ende más ajustado a la realidadde los hechos, donde la intención de apreciar el proceso de diferentes conceptosnos va permitiendo entender con más precisión como se perciben las emociones yde que manera éstas repercuten en el organismo de cada individuo.3.1.3. Concepto psicológico. Algunos autores afirman que el concepto de emociónresulta prácticamente imposible de ser definido ya que ésta se manifiesta de unamanera distinta en cada persona, con formas de comportamiento diferentes,51Encoclopedia Barsa, Tomo VI, Estados Unidos de Norte América: Encyclopedia Británica, 1957, 172 p.
58. 54presentando cambios fisiológicos que no son uniformes en todos así como lasexpresiones de cada uno, de lo que necesariamente se concluye es su alto gradode dificultad y hasta de riesgo al pretender establecerle unos parámetrosdefinitivos. En este orden de ideas, algunos prefieren señalar sus áreas demanifestación, como lo son el ámbito subjetivo por ser algo privado de cadaindividuo, el campo somático por las expresiones fisiológicas que se generan ytambién como algo reactivo ante estímulos de ataque y de defensa.53No obstante lo anterior, vamos a tomar un concepto de emoción que nos permitacomprender a cabalidad todo lo que ellas implican y de lo que están rodeadas: “Lapsicología del comportamiento y la psicofisiología conciben la emoción como unaestructura de comportamiento, desencadenada por un conjunto de causas directase indirectas, internas y externas, que persisten mucho tiempo después de que elestímulo ha desaparecido y que, por ello, constituyen una fuerza motivadorapoderosa del comportamiento individual”.543.1.4. Origen de las emociones. Hasta hace poco el papel de las emocionesviolentas en el ser humano no habían despertado gran interés desde el punto devista científico e investigativo, puesto que todo se centraba en la evaluación de losprocesos cognitivos y de aprendizaje, en las mediciones de la inteligencia y en el52Diccionario Enciclopédico Quillet, Tomo tercero, Argentina: Argentina Aristides Quillet, 1973, 436 p.53Rosenzweig Mark R. y Leiman Arnold I.Psicología Fisiológica. Editorial McGraw– Hill / Interamericanade España, S.A., México, 1995. p.648
59. 55papel de los transmisores cerebrales. Prácticas como el psicoanálisis, abordabanel tema realizando construcciones teóricas bastante abstractas para tratar deexplicar sus orígenes en las diferentes etapas del proceso de crecimiento ymaduración del individuo, creando estructuras de la personalidad como las delconsciente, inconsciente y subconsciente, sin ahondar en las funciones cerebralesy en los procesos físicos y fisiológicos que se desencadenan frente a la apariciónde las emociones.Varias son las teorías que se han esbozado sobre el alcance de las emociones, laprimera de ellas las describe como la generación de un sentimiento que espercibido y calificado de manera individual y subjetiva, quedando asícondicionadas según las características particulares de cada individuo lainterpretación y manifestación externa de las mismas. Por el contrario, existenteorías que abordan la emoción como la aparición de sentimientos que antes quenada producen alteraciones corporales de tipo fisiológico y de conducta, en tantose desencadenen en quien los experimenta de diversas maneras.Las emociones presentan entre sus características más destacables, la depresentar el carácter de transitoriedad, pues de no ser así se trataría entonces deuna pasión la cual si tiene una permanencia en el tiempo; la emoción se da enunos períodos de tiempo cortos siendo casi instantánea su activación así como lacesación de la misma, donde ambos momentos prácticamente se confunden. Algo54Descubrir la Psicología. Barcelona: Folio, 1994, 6 p.
60. 56que se desprende de esa instantaneidad es el hecho de considerar que lasemociones entran en funcionamiento por una reacción a un estímulo externo quepuede ser un simple insulto hasta una agresión física.Empero, no podemos quedarnos con el concepto de que las emociones sonreacciones, pues hay autores que las entienden como algo instintivo en el serhumano, principalmente por su instinto de supervivencia. De este modo, confundamento en varios experimentos, se ha encontrado que “Las respuestasemocionales normales de los bebés muy pequeños hacen reflejar patrones orasgos que permanecen a medida que crecen, lo cual indica que algunos aspectosde la personalidad son innatos”55.Adicionalmente, es del caso indicar que las reacciones emocionales tienen unaalta influencia del temperamento, involucrándose en su proceso de formaciónaspectos ambientales, educativos, culturales, diferencias sexuales, influenciassociales y hasta elementos del orden genético.Por otro lado, están los condicionamientos los cuales consisten en enseñarle auna persona que reaccione de determinada manera ante diferentes estímulos, detal forma que ese individuo siempre actuará automáticamente igual en el momentoque se produzca esa señal. Dicha teoría se comprobó mediante el experimentorealizado al “`pequeño Albert´ -11 meses de edad - a quien le gustaban los
61. 57animales peludos. Cuando estaba a punto de tocar una peluda rata blanca, unruido agudo lo asustó y empezó a llorar.”56, como resultado de lo anterior Albertexperimentaba la emoción del miedo en el instante en que se encontraba frente aun animal peludo, producido ello por un proceso de aprendizaje al que se le indujo.De una u otra forma, sin pretender llegar a una posición única, creemos que en lapráctica es muy difícil establecer si la emoción se da por un factor innato, por unaspecto de tipo reactivo, por la influencia de diferentes factores o si por el contrarioes aprendida, porque en el fondo para el aspecto jurídico lo que interesa es que seproduzca una emoción violenta y que si ella es originada de cualquiera de lasformas antes mencionadas interesa es estudiar su incidencia en la intervención dela voluntad y en el encaminamiento de la intención con que se produce el hecho.Con lo anterior, se quiere significar la complejidad desde el punto de vista médicoque comporta el proceso de producción e interpretación de las emociones, endonde a pesar de ser posible de efectuarse, resulta necesario racionalizar lasreacciones que se desencadenan, así como también factores tales como laintensidad, circunstancias particulares y sociales de quien las experimenta y loscambios físicos y fisiológicos que pueden conducir a la generación de un trastornomental cuando se produce una grave alteración, bien sea permanente o transitoriaen la esfera afectiva del sujeto.55PAPALIA Diane E., WENDKOS OLDS Sally.Desarrollo Humano. Santafé de Bogotá, D.C.: McGraw–Hill Interamericana, 1996, 171 p.56Ibid 130 p.
62. 583.1.5. Estructura y funcionamiento del cerebro. Aunque no es del caso presentaren detalle el funcionamiento y estructuras cerebrales para explicar los cambiosque en ellas se producen, si consideramos relevante presentar al menos unesbozo de lo que un individuo experimenta cuando está ante una emoción decualquier tipo, por cuanto existe en la corteza cerebral todo un grupo de órganosque en conjunto forman un sistema que funciona paralelamente con aquel queregula el proceso de raciocinio en cada una de las personas.Según algunas teorías, existen en el cerebro humano varias capas que se fueronformando hasta la culminación del proceso evolutivo. En primer lugar, hay unazona en el cerebro donde se producen las reacciones instintivas y las funcionesbásicas de carácter irreflexivo y mecánico, la cual corresponde al denominadotronco cerebral; a partir de esta capa interna del cerebro, que rodea la médulaespinal, se formaron los centros emocionales como un conjunto de estructuras quese encargan de los procesos de carácter emotivo y de conservación, de las que asu vez conforman un todo denominado sistema límbico; y por último, en el gradomás alto de evolución, se desarrolló la última capa del cerebro o neocorteza, en lacual se generan todos los procesos racionales, la comprensión de laspercepciones, la interpretación de las mismas y de nuestras emociones.
63. 59Investigaciones realizadas por Joseph Ledoux, neurólogo de la Universidad deNueva York, sustentan su teoría sobre el funcionamiento del cerebro en cuanto alproceso de transmisión de los datos que son percibidos sensorialmente en elsentido de introducir la posibilidad de que las percepciones de los sentidos sedirijan directamente al sistema límbico, de manera que se reciban directamentepor la amígdala como la estructura responsable de la interpretación de laconciencia de los sentimientos y de las pasiones, generándose así una primerareacción que es asimilada dentro de un proceso paralelo casi simultáneo por laneocorteza, en donde se la depura y racionaliza por la reacción de los lóbulosprefrontales.Lo cierto es que los estímulos que produce una emoción, desencadenan una seriede fenómenos fisiológicos que se evidencian en manifestaciones externas y en laproducción de reacciones diversas según se trate de una u otra emoción o de laintensidad con que ésta se produzca.3.1.6.Manifestaciones fisiológicas de las emociones. Bien sea que tomemoscualquiera de las teorías antes señaladas, las emociones presentan unasmanifestaciones de carácter fisiológico tales como la actividad electrodermal57,cambios en la distribución de la sangre y por ende en la presión misma, el corazónlate más rápidamente en relación con su ritmo normal, variaciones en la
64. 60respiración siendo en algunas ocasiones más acelerada o por el contrario amanera de suspiros en otras ocasiones, la dilatación de la pupila especialmente enlos casos de ira o dolor, disminución en la secreción salivar, se da el fenómeno dela respuesta pilomotriz58, movilidad gastrointestinal, tensión muscular, mutación enla composición sanguínea por la generación de adrenalina que se origina en losestímulos que reciben las glándulas suprarrenales, que como consecuenciasecretan esta hormona, además de la noradrenalina, rubor y palidecimiento delrostro, cambio en las facciones y expresión de la cara, manos y cara calientes, lasmanos sudan y se produce la sensación de naúsea.No existe un estado emocional sin un efecto fisiológico, de hecho y por laetimología de la palabra emoción que proviene del latín movere, toda emociónlleva consigo un movimiento en sentido corporal.593.1.7. Teorías que explican la conexión entre emoción y actividad viseral. Loscambios fisiológicos antes mencionados se dan por un vínculo entre lo emocionaly lo fisiológico, por lo que entraremos a estudiar tres (3) teorías que al respecto sepronuncian sobre la convergencia entre lo uno y lo otro.57“En la excitación emotiva, las glándulas sudoríparas aumentan su secreción y, con ello, disminuye laresistencia eléctrica a la piel”. Descubrir laPsicología.Op. Cit. Volúmen 3, 7 p.58Es la manifestación consistente en lo que normalmente se llama la “piel de gallina”.59LYONS William. Emoción.Barcelona: Antropos Editorial del Hombre, 1993, 82 p.
65. 61a. Teoría de James – Lange: Esta teoría sostiene que las emociones sonoriginadas por una serie de cambios fisiológicos, lo cual ha sido debatido ycriticado con casos como, por ejemplo, el de una persona que tiene una lesiónen la médula espinal en donde se ha comprobado que no tiene una reducciónen sus emociones o, en otro caso, como en el de un individuo que consumefármacos sufre cambios corporales que no derivan en una mutación emocional.Por lo anterior, esta posición no ha tenido mayor acogida por su pocaprofundidad y por demostrar su corta experimentación.b. Teoría de Cannon – Bard: Esta tesis argumenta la conexión cerebral que sepresenta entre la emoción y su respuesta, como “una respuesta de emergenciadel organismo a una condición de súbita amenaza”, en donde la emoción surgede un estímulo externo que posteriormente generará cambios corporales.c. Teoría cognitiva de las emociones: Schatter en 1.975, entendiendo el procesosimilar a la tesis anterior pero agregando algunos elementos, manifestó quecuando el individuo recibe un estímulo externo no necesariamente va adesencadenar una emoción igual a los demás pues en cada persona hay unproceso de asimilación que se confronta con el entorno que la rodea y con losestados cognitivos de ella, por lo que hay un proceso que se puede denominarde control de los rótulos emocionales. Ello no obstante, la posición de Schatterha sido igualmente criticada, puesto que estudiando las respuestas faciales deun grupo de individuos frente a determinados estímulos, la gran mayoría
66. 62reaccionó de forma disímil poniendo de presente la existencia de un factorespecial que activa autónomamente cada emoción lo que sugiere que elproceso es diferente en cada uno y cuestiona que efectivamente se realice laactivación del sistema de control de las emociones 60.3.2. LA IRA Y EL INTENSO DOLORValiéndonos de los planteamientos anteriores y sin encontrar asidero para repetirideas previamente explicadas, diremos que la ira es una emoción violenta, quecomparte las mismas generalidades que rodean a cualquier emoción con algunasparticularidades que más adelante reseñaremos.En lo referente al intenso dolor, esta figura es de creación legislativa ya que noobstante existir algunos trastornos mentales creados por dolores sumamenteintensos, lo que se busca con este concepto es un elemento complementario de laemoción propiamente dicha, es decir, de la ira, que configure a plenitud elsupuesto universal de las emociones violentas, por lo que más que consagrar unaspecto que pueda cambiar las consecuencias punitivas de un sujeto, la funciónque viene a cumplir es meramente terminológica por lo que se constituyesimplemente como la consecuencia necesaria de la ira como factor determinanteen las esferas de comprensión de una realidad por parte de un individuo.60ROSENZWEIG y LEIMAN, Op. Cit. 616 p.
67. 63Aunque consideramos que como estado emocional el intenso dolor difieresustancialmente de la ira por tener connotaciones depresivas, inhibitorias enprincipio de alguna reacción motora, en la práctica, su tratamiento se identifica conel de ésta porque en última instancia, cuando el dolor se exterioriza, adquierecaracteres irascibles, quedando la ira como la emoción que se experimenta haciaterceros, aunque en ella se encuentre implícita la sensación de un profundo dolorcomo móvil.También en relación con el tema del intenso dolor, el tratamiento que se le hadado es vago tanto en la doctrina como en la jurisprudencia; ello porque la ira y elintenso dolor se utilizan como una sola expresión, es decir que aun cuando setrate en un suceso de referir un estado emocional de ira, esta va aparejada delintenso dolor creándose con ello una sinonimia de términos con la que no nosencontramos conformes. Como consecuencia de ello, no es fácil encontrar algunasituación en la que se pretenda alegar la causal de atenuación punitiva por unevento en el que se vea envuelta, como única emoción determinante de laconducta del sujeto, la del intenso dolor.Así las cosas, centraremos el estudio en lo que concierne a la ira, por ser esta laemoción violenta propiamente tal que es capaz de comprometer algunasfacultades de la persona en algunas operaciones mentales que efectúe.
68. 64Con el fin de corroborar lo anterior, es pertinente acudir a la descripciónelaborada por la doctora Lucy Freeman al referirse al experimento realizado porel doctor Walter B. Cannon quien encontró que “cuando un flujo de ansiedad sevuelca en los centros corticales del cerebro - que controlan el pensamientoconsciente -, éstos pueden quedar paralizados. Entonces se ponen enmovimiento los centros subcorticales, es decir, el sistema nervioso autónomo, yasumen la función de director suplente. Sin embargo, el sistema nerviosoautónomo reacciona según pautas rígidas pues es automático y, por lo tanto,no está sujeto a la `voluntad´ puesto que se halla gobernado por el sistema depensamiento primario, da una expresión simbólica y no directa de lasemociones reprimidas que la conciencia es incapaz de manejar”61De este modo, podemos decir que si por la producción de algunas sustancias,la esfera volitiva del sujeto se encuentra comprometida, podemos colegir que elindividuo no está comprendiendo el acto que está realizando o que sipudiéndolo efectuar no obró de acuerdo con ese entendimiento.En este orden de ideas, vemos como la ira puede llegar a desencadenar untrastorno mental porque, como se anotó, en el sujeto se produce una especiede fenómeno de “corto circuito “ por el cual pierde no sólo la conciencia sobresus actos sino también la memoria de los mismos. En cuanto a latransitoriedad, cabe mencionar que la ira y el intenso dolor son estados que se61FREEMAN Lucy. La Ira, La Furia, La Rabia. Barcelona: Gedisa, 1992, 145 p.
69. 65presentan o bien de manera simultánea o bien de manera alterna en fraccionesde segundo desatándose el uno como consecuencia del otro como respuesta auna situación momentánea que el sujeto percibe como provocadora.Adicionalmente, podemos hablar de un trastorno mental sin secuelas porquedespués de haberse presentado la situación que dio origen al trastorno mentalla persona no presenta ninguna anomalía patológica por tratarse de unacontecimiento que no tiene la fuerza para producir una mutación orgánica decarácter permanente, más aún el impacto es de tal magnitud que no deja huellay no afecta su comportamiento posterior. El sujeto regresa a una completanormalidad y recobra las actitudes y el carácter que siempre mantuvo.Debemos aclarar que en los casos en los que un individuo se encontrara enestado de alicoramiento o bajo el influjo de una sustancia tóxica y comete undelito, no se podrá argumentar que el individuo cometió el hecho porque seencontraba en estados de ira e intenso dolor. Lo anterior es así ya que si nosacogemos al tenor literal de nuestro Código Penal, éste no señala que estarborracho o drogado sean causales de atenuación punitiva o de inimputabilidad.Pero profundizando un poco más, señala nuestro estatuto penal en el artículo 32que no tendrá consecuencia punitiva más beneficiosa quien se haya causado un“trastorno mental preordenado”, figura que en la doctrina se denomina como laactio liberae in causa, por lo que un sujeto que se emborracha o se droga y
ENJ-300 Excusa Legal de la Provocación

References: artículo 60
 artículo 60
 artículo 31
 artículo 33
 artículo 31
 artículo 31
 artículo34
 artículo 94
 artículo 95
 artículo 34
 artículo 96
 artículo 33
 artículo 33
 artículo 113
 artículo 39
 artículo 28
 artículo 39
 artículo 39
 artículo 31
 artículo 29
 artículo 29
 artículo 23
 artículo 23
 artículo 23
 artículo 67
 artículo 20
 artículo 310
 artículo 81
 artículo 60
 artículo 262
 artículo 254
 artículo 32