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Timestamp: 2018-03-19 18:32:53+00:00

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HUGO PRESMAN: julio 2013
LEONARDO FAVIO RESUCITÓ EN LA VILLA CARLOS GARDEL
La cámara recorre las callejuelas de la villa mientras sigue el andar solitario de un chico de 11 años. Autos abandonados, barro, basura acumulada, una escenografía mirada desde las entrañas. Es “Diagnóstico Esperanza”, la opera prima de César González, que escribió el guión, la dirigió y la actúo. El blanco y negro inicial vira al color. Pero la pesadilla no mejora porque se abandone los colores primarios. La película no la incorpora pero el cuplé de “Agarrate Catalina”, con su violencia extrema parece haberse inspirado en un paisaje similar. Ese que dice: “Vengo del basurero que este sistema dejo al costado, /las leyes del mercado me convirtieron en funcional,/soy un montón de mierda brotando de las alcantarillas,/ soy una pesadilla de la que no vas a despertar. /Vos me desprecias, vos me buchoneas, pero fisurado, me necesitas./Soy parte de un negocio que nadie puso y que todos usan, /en la ruleta rusa yo soy la bala que toco,/ cargo con un linaje acumulativo de viciaduras, /y un alma que supura veneno de otra generación. /Yo no sé quién soy, yo no sé quien sos,/ el tren del rebaño se descarrilo.”
Esa era la posibilidad más alta cuando César González nació el 28 de febrero de 1989 y en el país amanecía el menemismo. Creció acunado por el ladrido de los perros y el silbido nocturno de las balas. Con un futuro hipotecado, como tantos otros, décadas antes de nacer. Muchos años después, en octubre del 2010, César, transformado en Camilo Blajakis le decía a Silvina Friera de Página 12, después de salir de la cárcel: “Yo soy consecuencia de las dos presidencias de Menem; no es poco lo que hizo esa basura en este país.” También la confesaba: “Infancia tuve, pero a los golpes, en la calle, a los porrazos, como tantos. Los pibes con los que me juntaba tenían madres solteras, les faltaba el papá, eran iguales que yo”. De su padre decía: “Era borracho, le pegaba a mi mamá. Ahora no sé donde vive ni me interesa realmente…pobrecito, fue adicto al alcohol, yo a las drogas. ¿ Qué puedo reprocharle? Nada”.
La droga fue un atajo para sortear la realidad. El robo casi un destino. Lo cuenta así: “Yo era re violento. Casi me matan, capaz maté. Robé muchos años. De chiquito, para nosotros siempre fue el miedo, que la gente se cruce de vereda. Salía a manguear, revisaba bolsas y juntaba botellas. No se me cae nada por decirlo. Nos mandaban a la ‘gorra’ que nos daba palos. Tengo seis tiros de la policía encima, cinco años en cana y seis operaciones. No me morí de pedo. Mi hermano estuvo preso, mi vieja también.”
Como poeta lo recrearía así: “Los villeros no gritan/ porque ni voz propia tienen/deberíamos rebelarnos/ pero bien sumisos nos dejaron/ y tanto miedo de hablar tenemos/ que hasta los discursos nos escriben/ nos oprimen la ciencia, las palabras y las cosas/ somos como la rata corriendo la ruedita/de la sociología y el trabajo social/ llenamos nuestras muelas/ con migajas del poder/ migajas de la burocracia fabrican la red/ y fortalecen la crueldad perpetua de los mismos/ vamos al congreso pero para limpiar los baños/ estamos en la televisión/ pero en el segmento de policiales…” Pasó primero por el Instituto de Menores Rocca, luego por el Instituto Belgrano, posteriormente por el Instituto Agote, todos de la Capital y cuando cumplió 19 años, fue trasladado al Penal de Ezeiza y finalmente terminó en Marcos Paz.
A pesar de lo penoso que es el sistema carcelario, la libertad espiritual le llegó de la mano de un mago llamado Patricio Montessano, que realiza trabajos sociales en las cárceles. Fue el que lo introdujo en la lectura que con el tiempo empezó a transitar por senderos cada vez más profundos. De Rodolfo Walsh a John William Cooke, del Che a Luis Mattini; de Deleuze a Foucault, de Spinoza a Nietzsche
Patricio le alcanzó un salvavidas y César lo agarró con fuerza. Terminó el secundario y la poesía lo hizo libre entre rejas. Ahí está su poema “De soledades y renaceres” de su segundo libro “Crónica de una libertad condicional”: ¿Qué fue lo que me despertó y salvó mi destino/ de una muerte con fragancia a plomo policial?/ Fue un encuentro, encontrarme con la poesía./
Me ofreció un abrazo cuando las únicas ofertas eran las piñas/ me regaló libertad cuando todo era encierro/ Habitaba el olvido y era un rehén del egoísmo/Mi entendimiento no era más que soñar un asalto/donde cruzarme la fortuna monetaria/ y hoy mis sueños son miles/ se multiplican por cada gramo de cicatriz existente/ No dejé de robar por motivos religiosos ni morales/ fue un acto inconsciente, un arrebato de esperanza/ ¿una sobredosis de esperanza?/ Me cansé de ser un delito y un legajo judicial/ me propuse contradecir mi destino/ me cansé del maltrato intelectual/ me cansé que me nieguen cultura/ por ser morocho y de una villa/ comprendí que mi ignorancia era parte de un sistema/ que necesita excluidos para mantenerse estable./Después de esa ruptura/ renové desde mis venas hasta la molécula más pequeña”
En el reportaje mencionado expresó: “¿Hubiese terminado en una celda si no hubiese nacido en una villa? Si nueve de cada diez de los que estábamos en la cárcel éramos de una villa. ¿Qué hubiese pasado si hubiese nacido en otro contexto? Realmente no sé, pero considero que en la cárcel no hubiese terminado con 16 años, baleado, adicto a las drogas como era. Se cayó la venda de mis ojos con mucha rabia. No quería darle el gusto al sistema, a la sociedad, que quiere que terminemos en la cárcel. Y fue una ruptura”
En el poema “Sistema injudicial” apunta hacia la estructura del Poder Judicial. Ahí reflexiona: “El defensor del estado nunca gana un juicio/los abogados son muy caros/ los jueces están ciegos/ y los tribunales apestan de legajos/ Jueces gusanos, malditos y repugnantes/solo ven la hora de castigar al pobre/solo viven para castigar al pobre/ Tienen Biblia propia y todo/ se llama Código Penal/ mientras ellos la interpretan/ las esposas raspan muñecas y manos/las cadenas aprietan huesos/las celdas reciben nuevo habitante”
Salió de la cárcel y siguió publicando la revista cultural “¿Todo Piola?” Rápidamente los amigos de la Villa, solidariamente, le ofrecieron transitar por los suburbios del delito. Lo rechazó y abrió talleres literarios. Realizó el CBC en Filosofía, con la intención de encontrar respuesta a muchos interrogantes. “Mi vieja no puede creer como le salió el hijo de la cárcel. Ni con toda la fe en el mundo pensaba que iba a salir así. Ella tenía la esperanza que dejara de robar. Y nada más” Publicó su primer libro “La venganza del cordero atado” y condujo un programa por Canal Encuentro con el título “Alegría y dignidad”
Sostiene: “Necesito escribir como el adicto necesita de sus dosis. Mi dosis es escribir, me corre poesía por las venas….Es más peligros un pibe que piensa que un pibe que roba”; a la clase media le preguntan ¿qué querés ser: abogado, médico, periodista? Al pibe de la villa nadie la pregunta….Nos enseñan que todo es perfecto, que lo único anda mal son los bárbaros, o sea los pibes chorros. Civilización o barbarie, es eso, sigue siendo igual”
Cuando obtuvo la libertad, encontró un país distinto que el que conocía cuando fue preso. Comenta: “Hay alegría en el escenario político argentino y hasta noto cierta alegría. La naturaleza de los barrios bajos es el peronismo obrero. No puedo desconocer eso; y con más facilidad me doy cuenta que este gobierno se corresponde con esa naturaleza, que este gobierno está relacionado directamente con los intereses populares y me siento identificado. Yo viví en una casa de material y chapa toda mi vida. Hoy tenemos una casa digna con calefón, cocina y agua caliente.”
Estudió cine. Y estrenó “Diagnóstico Esperanza” íntegramente interpretado por habitantes de la villa. Es una película que parece un documental, con un hilo de Ariadna que la vincula con la célebre Batalla de Argelia de Gillo Pontecorvo.
Sin concesiones, no se embellece a la pobreza ni se santifica a los pobres. Se denuncia a la policía mostrándola en su accionar. Ahí está, la droga como medio de vida y como sometimiento. El delito como salida individual. La madre de César tiene un papel descollante en la película. Y cuando concluye, los espectadores estallan en un merecido aplauso y se baja al hall del Gaumont, ahí están Patricio y algunos de los actores villeros vendiendo los libros de Camilo Blajakis y la revista cultural ¿Todo Piola?
Hay una herencia cinematográfica que va del notable Leonardo Favio a César González. Como simple espectador me atrevo a afirmar que “Diagnóstico Esperanza” supera largamente a “Crónica de un niño sólo”. Con una sola cámara, una computadora, actores que se interpretan a sí mismo y unos pocos pesos prestados González ha hecho una pequeña obra maestra. César es un diamante en estado natural, con un talento inconmensurable.
La villa vista desde adentro recreada desde las vísceras con imaginación y poesía. Con infancias generalmente desprovistas de cariño. Como la de Alen, el chico de once años que quiere ser cantor y que interpreta al finalizar la película la canción “Yo aprendí”. Esa que dice: “Yo aprendí a ver pibes muertos/ yo aprendí a ver pibes presos/un tiroteo siempre por acá/así a los chicos yo no los quiero más/ Mucha droga/ muchos tiros/ poca caricia/ poco cariño/ Pibes matando/ pibes corriendo/ niños mirando/ así aprenderán/ Me llamo Alen/ soy de la Gardel/te vengo a rapear/ a ver si entendés/ lo que pasa acá/ Yo aprendí….”
Reflexionando sobre su película, César le dijo al periodista Emanuel Respighi: “Las cámaras se han cansado de filmar en las villas…..cada dos o tres días en la TV pasan periodísticos dedicados a masacrar a las villas…..Nunca se ve una mirada villera sobre las problemáticas de la sociedad. Ni está presente la mirada que tenemos los villeros sobre nuestro hábitat; siempre están hablando de nosotros. Como si necesitaríamos un traductor al lado o alguien que nos escriba los discursos porque no somos capaces de hacerlo”
La película está cuidada hasta en sus menores detalles. Por eso está subtitulada para superar entendibles problemas de dicción y hacer accesible el lunfardo villero.
Página 12 lo denominó “El Pasolini de Fuerte Apache”. Ese que escribe: “Yo vi belleza en cada paliza/ y en cada requisa planee mi futuro…..” o en “Miedos Moribundos”: “Solo veré preocupación/Cuando a mi poema/ también lo humille la rutina/ cuando mis palabras también/ queden encerradas adentro de una celda/y ya no sean adictas/al sueño y a la utopía/ cuando se dejen vencer/ y ya no resistan/ las piñas de este sistema/ Si llegara ese momento/ no tendría razón mi poema/ Viviría feliz como viven los decentes/Sentiría el mundo por TV/ y no por lo que ven mis ojos/ Viviría feliz como/viven los honestos”.
Poesía y cine. El séptimo arte convertido en una vivisección de la realidad con lenguaje artístico. “El cine me apasiona porque es un poema que escribimos de a muchos” sostiene César González, en tren de abandonar su pseudónimo literario de Camilo Blajakis, donde fusionaba el nombre de un revolucionario con un sindicalista asesinado. Tal vez ahora sea también, el que resucitó a Leonardo Favio en la villa Carlos Gardel. Ya es el Carlos Gardel de su villa.
Patricio Montessano en Mediodías con Opinión 06-04-13
Patricio Montessano es el mago que le tiró un salvavidas, introduciéndolo a César Gonzalez en la lectura de Walsh y Mattini, del Che y Foucault, entre otros, el que renació poeta en la cárcel a la que había llegado con cinco balazos en su cuerpo, con el pseudónimo literario de Camilo Blajakis, Camilo por Cienfuegos y Blajakis por el dirigente sindical asesinado en la Confitería La Real de Avellaneda en 1966. Estuvo cinco años en distintas prisiones, publicó dos libros de poesía "La venganza del cordero atado" y "Crónica de una libertad condicional". Acaba de incursionar en el cine con una obra maestra titulada "Diagnóstico Esperanza".
Escuchá este apasionante reportaje al mago que ayudó a salvar a una vida y a fragmentos intercalados de un poeta y un cineasta que hará historia rescatados de un reportaje anterior.
Braga Menéndez en El Tren 9-7-13
LA CONSTITUCIÓN COMO CONFRONTACIÓN DE DOS PROYECTOS
La existencia de dos proyectos de país que mantienen un equilibrio inestable en la medida que ninguno puede imponerse al otro en forma definitiva ha tenido su correlato en las sucesivas Constituciones. Desde el campo nacional y popular se ha puesto en el tapete esta confrontación que no puede ser disimulado con discursos almibarados sobre los consensos, las invocaciones voluntaristas de “juntémonos y vayamos para adelante”, enmascarados bajo el falaz concepto de la disolución de las ideologías y la exaltación de la gestión.
Liberales inteligentes han pasado a suscribir la existencia de dos argentinas. Así el liberal francés Guy Sormán, presentado como economista y filósofo, ha declarado al bisemanario Perfil del 19 de mayo: “Yo creo que hay dos Argentinas, dos pueblos. Ustedes tienen un pueblo que tiene sus raíces en la tierra: muy nacionalistas, con una mirada hacia el interior y hay otra Argentina cosmopolita, muy vuelta hacia el exterior, más liberal y creo que toda la historia de este país está basada en la relación muy difícil entre estos dos pueblos….. Pero la Argentina del interior ha tomado el poder sobre la Argentina del exterior. La señora Kirchner es la expresión de esa Argentina replegada hacia sí misma en vez de volcarse al mundo.”
Para no dar a equívocos y suponer que Sormán se ha incorporado al populismo expresa: “Y mis elecciones filosóficas son, claramente, la preferencia por la democracia, por el individuo frente a la comunidad. Sin demasiado entusiasmo hacia el nacionalismo ubico a la civilización y a la cultura por encima de la economía y de la política.”
Otro liberal, ahora argentino, Eduardo Fidanza, sociólogo de la consultora Poliarquía, sostiene en una nota en el diario La Nación del 15 de junio: “Al buscar el trasfondo de estas disputas fundacionales, se constata que el populismo y el liberalismo político permanecen en una situación de empate que lleva décadas. Con el tiempo, las posiciones se han reforzado y parecen insalvables. En este desencuentro histórico, pueblo y justicia social quedaron de un lado e instituciones republicanas del otro.”
Coincidiendo entonces, en la existencia de dos argentinas que se alternan sin poder prevalecer definitivamente una sobre otra, analicemos la disputa a través de las sucesivas Constituciones.
La guerra civil que con distintos grados de intensidad atravesó a la Provincias Desunidas del Río de la Plata durante las primeras décadas del siglo XIX, comenzó a inclinarse claramente a favor de los intereses económicos de la pampa húmeda y de los comerciantes importadores porteños en la batalla de Caseros, un frente amplio de intereses que luego volvería a actuar 13 años más tarde contra el Paraguay, el estado más desarrollado, en la infame guerra de la Triple Alianza.
En Caseros, Urquiza exponente de los intereses del litoral, derrota a Rosas, que mantenía una política proteccionista hacia las provincias norteñas a través de la ley de aduanas del 1835, pero que no tenía el menor interés de nacionalizar la renta de la aduana de Buenos Aires, emblema de los recursos disponibles. Habían triunfado los sectores agropecuarios y mercantiles que en función de “El Federalista” de Hamilton y de las Bases de Alberdi tributario de aquél, alumbrarían una constitución liberal, con el librecambio como bandera, la propiedad privada como sacramento, la inmigración como divisa para sustituir la población nativa sacrificada en las guerras de la independencia y las luchas internas, la Iglesia como socia, la religión católica como diferenciadora, el ejército como salvaguardia, el campo como escudo distintivo, Inglaterra como madre patria y Francia como sol cultural.
La batalla de Pavón en 1861, donde los intereses mercantiles representados por Mitre triunfan sobre los litoraleños de Urquiza que abandona el campo de batalla sin combatir, termina por afianzar el proyecto centralmente porteño y comienza la cacería de los caudillos norteños para despejar el territorio de obstáculos al proyecto triunfante. Las reformas de 1860, 1866 y 1898, sólo maquillan el texto legal a las necesidades del modelo.
LA LARGA VIGENCIA DE LA CONSTITUCIÓN DE 1853
El proyecto triunfante consolida el país agro exportador, rotulado granero del mundo, complementario de Inglaterra, proveedora de todos los productos industriales. La metrópoli invierte en su colonia real para convertirla en eficiente a la luz de sus intereses, mientras el país crece económicamente y se convierte en tierra de promisión para los tres millones de inmigrantes que ingresan entre 1880 y 1914 y que se insertarían fundamentalmente en el sector servicios, dando inicio a una ascendente clase media que encontraría su representación en el Yrigoyenismo. La insurrección y la abstención electoral del caudillo radical derriban los límites de la representación electoral restringida y fraudulenta y arrancan al poder económico la ley del voto universal reducido(sólo hombres) secreto y obligatorio y con ello el arribo al gobierno del primer movimiento popular del siglo XX. Las crisis del capitalismo mundial ( primera guerra mundial, la crisis mundial de 1929) da lugar al proceso de sustitución de importaciones y en las nuevas fábricas se insertan, llegando desde las provincias, los descendientes de los derrotados de las guerras civiles del siglo XIX, dando nacimiento a la nueva clase obrera, denostada por las clases altas y medias como cabecitas negras. La confluencia entre el nuevo proletariado naciente y Perón, engendrará el peronismo. Los cambios profundos a los que asiste la sociedad no pueden encontrar reconocimiento en la vieja constitución liberal y así surge la necesidad de una nueva constitución que dará lugar a la peronista de 1949.
La nueva constitución establece la función social de la sociedad. El artículo 38 establecía:” La propiedad privada tiene una función social y, en consecuencia, estará sometida a las obligaciones que establezca la ley con fines de bien común. Incumbe al Estado fiscalizar la distribución y la utilización del campo o intervenir con el objeto de desarrollar e incrementar su rendimiento en interés de la comunidad, y procurar a cada labriego o familia labriega la posibilidad de convertirse en propietario de la tierra que cultiva. La expropiación por causa de utilidad pública o interés general debe ser calificada por ley y previamente indemnizada.” Comparemos con la de 1853 y 1994 en su artículo 17 : “La propiedad es inviolable, y ningún habitante de la Nación puede ser privado de ella, sino en virtud de sentencia fundada en ley. La expropiación por causa de utilidad pública, debe ser calificada por ley y previamente indemnizada.”
En la misma línea del artículo 38, estaba el famoso artículo 40 que establecía: “La organización de la riqueza y su explotación tienen por fin el bienestar del pueblo, dentro de un orden económico conforme a los principios de la justicia social. El Estado, mediante una ley, podrá intervenir en la economía y monopolizar determinada actividad, en salvaguardia de los intereses generales y dentro de los límites fijados por los derechos fundamentales asegurados en esta Constitución. Salvo la importación y exportación, que estarán a cargo del Estado, de acuerdo con las limitaciones y el régimen que se determine por ley, toda actividad económica se organizará conforme a la libre iniciativa privada, siempre que no tenga por fin ostensible o encubierto dominar los mercados nacionales, eliminar la competencia o aumentar usurariamente los beneficios.
Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedad imprescriptible e inalienable de la Nación, con la correspondiente participación en su producto que se convendrá con las provincias. Los servicios públicos pertenecen originariamente al Estado, y bajo ningún concepto podrán ser enajenados o concedidos para su explotación. Los que se hallaran en poder de particulares serán transferidos al Estado, mediante compra o expropiación con indemnización previa, cuando una ley nacional lo determine.”
Se incorporaron los derechos obtenidos: derecho a una retribución justa; derecho a la capacitación; derecho a condiciones dignas de trabajo; derecho a la preservación de la salud; derecho al bienestar; derecho a la protección de su familia; derecho de la ancianidad, entre muchas otras.
CONSTITUCIÓN DE 1957
La revolución fusiladora que se identificó con el eje Mayo- Caseros, consideró a Perón como “la segunda tiranía”, anuló la Constitución de 1949, llamó a una asamblea constituyente que restableció la de 1853, agregó de adorno el artículo 14 bis, que por otra parte iba en contra de la ideología fusiladora. El mismo establece: ”El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial. Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo. El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna.”
A diferencia de la de 1949, establece el derecho de huelga, que fue pisoteado durante la larga proscripción del peronismo.
La profunda restauración conservadora que ejecutó Carlos Menem, quedó patentizado en la Constitución de 1994. A cambio de la re- reelección y de concesiones inadmisibles como la de dejar el manejo de los recursos naturales en manos de las provincias, facilitó cambios de estética institucional propuestos por Raúl Alfonsín. Implicó modificar la Carta Magna conforme la ideología dominante que se alineaba claramente con la de 1853 y 1957, donde el derecho a la propiedad individual es un valor superior al de su función social. El juicio por jurados establecido en las Constituciones de 1853, 1957 y 1994, está pendiente de aplicación en forma generalizada, como algunos derechos consignados en el artículo 14 bis.
Cada modelo de país ha tenido su Constitución. La librecambista y liberal como la de 1853 con sus modificaciones, y las la de 1957 y 1994. El populismo sólo ha tenido la de 1949.
El kirchnerismo debería incorporar en una reforma a la Constitución los derechos conquistados en la última década, modificar la lógica privatizadora y recuperar para el estado nacional la propiedad del subsuelo
Mientras un proyecto no se imponga definitivamente al otro, las Constituciones serán expresiones provisionales de los triunfos transitorios de un proyecto sobre el otro.
Cada Constitución ha sido un traje a medida del proyecto del país que representaron.
NO ALCANZÓ CON DOS LÍNEAS DE CUATRO
A 6 AÑOS DE LA MUERTE DE ROBERTO FONTANARROSA
En julio del 2007, cuando murió el inolvidable "Negro" escribí esta nota.
Hoy, en su homenaje, la vuelvo a compartir
En enero escribí en una nota titulada “Dos líneas de cuatro”. Decía entre otras cosas: “Cuentan que a Inodoro Pereyra se le escapó una lágrima. Que el Mendieta gritó como nunca antes su “ Que lo parió”. Que la Eulogia hizo la promesa de convertirse en anoréxica si “el Negro volvía a dibujar”. A Boogie, el aceitoso, ese policía duro, de procedimientos ilegales, en el geriátrico, se le cayó el cigarrillo de la boca. Sperman, la versión caricaturesca de Superman, sintió que no podría volver a volar.
Roberto Alfredo Fontanarrosa, “el Negro” en una carta a “Viva”, la revista del diario Clarín del 14-01-2007 dijo: “Finalmente, la mano derecha claudicó. Ya no responde, como antaño, a lo que dicta la mente. Por lo tanto, e independientemente de que yo siga intentando reanimarla, me veo en la necesidad de recurrir a alguno de los muchos excelentes dibujantes y amigos que tengo para pongan en imágenes mis textos…..” Luego se refirió a su entrañable amigo Crist que se haría cargo de los dibujos diarios habituales y concluyó, humorista siempre, aún en medio del dolor: “Vale este informe a los lectores para que no se sorprendan al advertir que he mejorado notablemente la calidad de mis trazos y de mis colores”
Durante estos seis meses, Inodoro “el renegau” siguió hablando por boca de “el Negro” y los dibujos de cada entrega quincenal lo hacía Oscar Salas.
Roberto Fontanarrosa, el excepcional humorista y escritor, padeció de esclerosis lateral amiotrófica, enfermedad que limita progresivamente la movilidad del paciente.
Esa limitación que llevó a que a Inodoro Pereyra se le escapara una lágrima. Que el Mendieta gritara como nunca antes su “Que lo parió”. Que a sus lectores nos sumiera en reflexiones sobre ese Dios – si existe- tan poco piadoso. Y que a Boogie, el aceitoso, se le cayera el cigarrillo de la boca. Decía entonces “Las cosas están así. Me parece que no hay que sentirse demasiado mal. Por suerte, hay comprensión y mucho afecto de la gente. Estoy jugando con ocho, pero todos me bancan. El otro día hablé con Pedrito Marchetta, que también tuvo un problema de salud, y le dije: ‘Pedro, dos líneas de cuatro y a tirarla para arriba”
Por entonces “el negro” estaba actuando como el DT de su supervivencia.
Trató de hacerle un caño a la adversidad. Una gambeta a la enfermedad. Sin perder el optimismo ni el humor. Desmenuzando el lenguaje como siempre. Recordaba entonces a uno de sus personajes que al afirmar: “Venderemos cara nuestra derrota” el otro le contestaba: “Quién querrá comprar una derrota y encima cara”.
Hoy el negro Fontanarrosa ha muerto.
Hoy sus lectores estamos tan solos como Don Inodoro, el Mendieta, la Eulogia o Boggie el aceitoso.
Hoy el notable cuentista, el humorista excepcional, el hincha empedernido, el fanático de Rosario Central se fue a jugar a otra cancha. Ahí donde dicen que todos los días hay un gol de palomita de Poy.
No pudo evitar el gol de la muerte. No alcanzaron las dos líneas de cuatro. Contra ese goleador implacable que siempre nos termina derrotando, al final el Negro tuvo que aceptar la derrota. Seguramente haciéndole una broma.
Si Dios existe, cosa tan difícil de aceptar y mucho menos de comprobar, es posible que necesitara un gran humorista que le hiciera más llevadera su inmortalidad. Y por eso, con un egoísmo que no condice con su presumible grandeza, se lo llevó al Negro a los 62 años.
Eulogia está desconsolada. Inodoro Pereyra está llorando. El Mendieta, el perro que habla, está mudo. Boggie, el aceitoso, se descompensó en el geriátrico. Sperman sabe que no volverá a volar.
No podemos recordar a Fontanarrosa, sólo con lágrimas en los ojos. A él no le hubiera gustado. Por eso, para despedirlo en su ley, recordemos algunas humoradas:
“Soy crítico meteorológico, señor. La tormenta de anoche: floja iluminación de los relámpagos, yuvia repetida, escenografía pobre y pésimo sonido de los truenos en otro fiasco de esta puesta en escena de Tata Dios.” O “- ¿Y usted cómo se gana la vida?- ¿Ganar? ¡De casualidá estoy sacando un empate!” O aquella reflexión pragmática con la que Inodoro le contesta al perro: “Mendieta, uno se deslumbra con la mujer linda, se asombra con la inteligente... y se queda con la que le da pelota.” O en otras de sus ironías campestres: “- ¡Mire esta vaca, Serafín! Musa inspiradora de miles de composiciones escolares... ¡Y ahora es acusada de traficante de colesterol por el naturismo apátrida! Nos da su leche, su carne, su cuero. ¡Lo quiero ver a usté haciéndose una campera de zapayitos!”
Tal vez, por eso, le puede decir en un reportaje a María Laura Santillán: “Defiendo a muerte el ocio no creativo, dejáme de romper las bolas con el ocio creativo” Que luego se traduce cuando Eulogia increpa a Inodoro Pereyra: “- ¡No me diga que va a barrer, Pereyra! ¡La última tarea doméstica que hizo jué doblar una serviyeta!”
Su pasión por el fútbol y Rosario Central no le impidió ironizar sobre sus limitaciones deportivas: “Jugando al fútbol, soy una cosa patética” que traducido en clave humorística se transforma: “Tengo dos problemas para jugar al fútbol. Uno es la pierna izquierda. El otro es la pierna derecha.”
El humor que practicó, muchas veces es una ácida reflexión: “- La muerte nivela a güenos y malos, don Inodoro. Lo malo es que nivela pa' bajo.” O una profunda ironía: “Con la verdá no ofendo ni temo. Con la mentira zafo y sobrevivo, Mendieta”. A veces arranca la sonrisa, esa caricia al cerebro, con el tránsito por el absurdo: “- Hay una muchacha en la ciudad que circula diciendo que usted es el padre de sus gemelos...
- Eso es una exageración... De uno de ellos, quizá, pero no de ambos…”. Otras desarticula el lugar común, ese que Ortega y Gasset denominaba “El tranvía del transporte intelectual”. Es cuando coloca en boca de sus personajes: ¿Por qué esta agresión gratuita? - ¡Mire; Si quiere se la cobro!” O cuando transita por el escepticismo nacional: “- Estoy comprometido con mi tierra, casado con sus problemas y divorciado de sus riquezas.”
Alguna vez, en medio de una ceremonia intelectual adocenada, en donde los referentes eran Borges, Saramago o Proust, Fontanarrosa citó como su inspirador a Ermindo Onega, aquel excepcional jugador de River, ante lo cual los escritores presentes se codearon perplejos, porque desconocían la existencia de ese “escritor”
“En las ferias de libros, la gente que se me acerca no viene por la literatura. Se me acerca por el fútbol. Es decir, no son lectores “cultos”.
Y hay una anécdota a propósito de su cuento Mamá. “Relatado en primera persona, Mamá es la historia de un hijo que cuenta los vicios secretos de su madre y los va disculpando. El tabaco, el alcohol, el juego. Hasta que un médico le diagnóstica que el verdadero problema de su madre no es ni el tabaco ni el alcohol ni el juego sino la “ninfomanía”. A partir de ahí el hijo decide no evocar más a su madre y prefiere no enterarse de qué se trata esta enfermedad. Una vez publicado el cuento, lo llamaron tías y vecinas: Robertito, le dijeron, nosotras no sabíamos que tu mamá era así”
A los 62 años, “el Negro” ha muerto. Y con el se lleva al Inodoro Pereyra, a la Eulogia, al Mendieta, a Boggie el aceitoso, a Sperman, a los personajes que podían protagonizar sus nuevos cuentos.
No alcanzó con dos líneas de cuatro. Pero lo que no puede llevarse la muerte, y ahí está su derrota, es lo que ha dejado el rosarino. Sus libros, su humor, sus anécdotas, sus cuentos convertidos en obras teatrales. Y el asociar para siempre su nombre a la sonrisa.
Mesa de Periodistas.
Gabriel Fernández y Hugo Presman,
a fondo con un abordaje distinto de la actualidad.
Elecciones, Justicia, varias polémicas y un poco de fútbol.
Eduardo Blaustein en El Tren 11-7-13
Quique Pesoa en El Tren 8-7-13
¡¡¡150.000 visitas!!!
los que diaria o frecuentemente entran en este blog.
Víctor Hugo Morales en El Tren 15-07-2013
Diego Rojas, autor de "¿Quién mato a Mariano Ferreyra?" en Mediodias con Opinión. 27-04-2013
A 20 AÑOS DE LA MUERTE DE GERMÁN ABDALA
Mientras esperamos que vuelvas
que hoy nos hacen falta, pero tanta falta
germanes que vuelen
victoreando el cielo
sin dejar, porfiados, de labrar el suelo.”
Morocho, llevando en su piel el origen libanés de sus ancestros, peronista y de Boca, Germán Darío Abdala nació en Santa Teresita, al lado del mar, un 12 de febrero de 1955, año singularmente desfavorable porque fue derrocado Perón y River se coronó campeón iniciando el camino que repetiría en 1956 y 1957. De chiquito vivió intensamente, tal vez presintiendo que su vida sería corta. No podía comer caramelos, por un problema digestivo, pero compraba golosinas y lo repartía entre sus amigos. Su padre, Manzur, era un viejo peronista, que le inculcó la necesidad de leer, sobre todo historia, y que un día se interrogó ¿ Que hago, vivo para tener plata o tengo plata para vivir? El haber optado por la segunda parte de la pregunta lo llevo a acompañar a su hijo permanentemente. La separación de sus padres derivo a que Germán y sus hermanas mellizas fueran a parar a un internado en un Colegio en San Clemente de curas y de monjas. Alguna vez confesó: “ Recuerdo los domingos de visita y lloro en silencio.... nos buscábamos con las mellizas a través de nuestras miradas.... y nos tendíamos las manos y nos tocábamos la cara y no decíamos nada, solo llorábamos dignamente, hasta que venían a separarnos”. Luego de ser ordenanza de un service de computadoras, pintor albañil y vidriero, su amigo del alma, “ el tano” Víctor De Gennaro le consiguió trabajo como pintor en los Talleres de Minería del Estado. Juntos recuperaron ATE, la asociación de trabajadores del estado en 1984.Previamente, los dos mosqueteros, habían creado la Agrupación Nacional de Unidad y Solidaridad, militaron en la Juventud Peronista, en la Agrupación Amado Olmo y en Patria Grande. Participo de La Renovación Peronista dirigida por Antonio Caffiero que perdió la interna con Carlos Menem. En mayo de 1990, Germán analizaba aquel período: “Para nosotros la renovación era un punto de comienzo, era donde nosotros empezábamos a reconstituir la discusión dentro del peronismo, sin ilegalidad, que al tipo que se paraba en un lugar y quería discutir algo no iba a ser acusado de zurdo, o no lo iban a delatar por subversivo, o no le iban a decir “ cállate la boca sos un facho”, sino que se iba a generar un ámbito de discusión. Lo que pasa que muchos compañeros, los de la renovación, lo tomaron como un punto de llegada, entonces dijeron: modificamos un cachito el bombo, arreglemos la imagen, le decimos a los sociólogos que hagan discursos, y queda ahí esto”. Lector de Fanon, Cook, Peron, Lenín y Jauretche, Abdala disfrutaba con la música de Paco Ibañez, Paco de Lucía, Serrat y los Quilapayun, las milanesas y el asado hecho por el mismo. Dirigente del Movimiento Renovador Peronista, apoya críticamente a Menem hasta los indultos. Integra el grupo de los ocho, y accede a una banca de diputado. Decía por entonces: “...Estamos asistiendo al vaciamiento del contenido transformador del peronismo, porque el peronismo nunca pudo haber dicho como discurso oficial que los males del país son los cuarenta años de dirigismo. Nunca se puede hablar con la lógica y con el pensamiento de quienes lo dominan, porque cuando se empieza hablar con ese argumento se deja de ser peronista” Como dirigente sindical decía “Si en el laburo me felicita el jefe, yo digo “ Cagué a mis compañeros”. Con dolor sostenía” Nos acusaron de muchas cosas, pero nunca pensé que en un gobierno peronista me iban a acusar de peronista”.
LUCHADOR DE LA VIDA Y EN LA MUERTE
Opositor tenaz a la privatización de Aerolíneas, sostenía con claridad, a principios de los noventa:” Acá la disyuntiva no es estatizar o privatizar, acá es encontrar un proyecto político y económico para que este Estado sirva, que es lo que los sectores liberales no quieren. Un Estado en un país dependiente, que sirve, que cumple su rol, que planifica, que fiscaliza, que dirige, que da asistencia, ubica al liberalismo fuera de contexto porque entonces el liberalismo no puede desarrollar su viejo proceso de acumulación en base a la competencia despiadada, a la política monopólica”. En junio de 1984, mientras jugaba un partido de fútbol con sus amigos, se cayó y sintió un dolor terrible en la cintura. Salió de la cancha gritando: “ Sigan ustedes”. Tuvo que ser operado. En la intervención, se detectó un raro cáncer congénito conocido como cordoma de sacro. Fue el principio de una larga lucha que lo llevó a soportar veintiséis operaciones, algunas en Estados Unidos y Cuba. Siempre apoyado por sus compañeros y su notable compañera Marcela Bordenave. En abril de 1990, mientras se reponía en Estados Unidos, ante su pedido de información, los médicos le dijeron: “Tenemos que decirle que su cáncer es definitivamente terminal. Sólo se puede salvar si seccionamos de la cintura para abajo” Germán le respondió: “ No doctor, vivir a cualquier precio no. Yo quiero vivir entero me entiende, entero de alma, de la cabeza, de cuerpo entero, aunque me arrastre en una silla. Y si no hay solución, le agradezco lo mismo. Yo lo pensé antes de venir aquí doctor, si el cáncer me tiene que matar que me mate, pero yo no haré nada para darle el gusto de morirme en vida”. En medio de dolores terribles, siguió luchando. De sus proyectos en diputados resalta la ley que establecía las paritarias para los empleados estatales conocida como ley Abdala, el proyecto de penalización severa de hechos de corrupción, el pedido de suspensión de la privatización de Aerolíneas Argentinas entre otros. Volvió por última vez al Congreso en su silla de ruedas para oponerse a la privatización de las jubilaciones y para apoyar a Pino Solanas a senador nacional por la Capital. De la misma forma asistió al Plenario Fundacional de La Central de Trabajadores Argentinos. Abandonó tres días antes la internación en Estados Unidos y el tratamiento para estar presente. Mientras se fundía en un fraternal abrazo con Víctor De Gennaro le dijo “ Quiero vivir Víctor, quiero vivir, por eso déjame estar ese día con ustedes ”Jorge Giles el autor del enternecedor libro “ Los caminos de Germán Abdala” describe la escena con esta frase : “ Mi corazón pidió permiso y se fue a llorar por los rincones “ En uso del micrófono su voz debilitada recobró la resonancia “ El cáncer no me va a matar, lo único que me puede matar es la tristeza” Y acota Jorge Giles “Y ese día no había tristezas en sus ojos porque las utopías no son tristes, las utopías encienden pequeñas fogatas dentro de cada uno, luces que nos reconcilian con la vida y que le ponen al futuro cara de milagro compartido. En su profunda mirada, la última a todos juntos, se acunaba la utopía como una botella en el mar”. Siempre afirmó que de no ser militante popular sería oceonógrafo. En su último verano, el de 1993, pidió ir a Santa Teresita. El primer y segundo día de quedó en la casa. Al tercer día, su hija mayor Griselda, sabiendo cuanto le gustaba el mar, le dijo: “ Dale Pa, vamos a la playa que está linda la mañana.- No voy a ir, Griselda.- Pero por que papá, justo vos....- No quiero que me vean así - Si es por eso, yo te llevo a un lugar alejado y además, a esta hora tan temprano ¿ Quién te va a ver?- Me va a ver el mar Griselda, y no quiero que él me vea así”. El 13 de julio de 1993, cuando solo tenía treinta y ocho años, moría Germán Abdala en el Hospital Italiano. La enfermedad lo había dejado sin visión, pero aún así veía con la claridad que no tienen tantos sindicalistas enriquecidos traicionando a los que pretenden representar. Su generosidad se mantuvo intacta hasta el último momento. Cuando le preguntó a su compañera si era el final y ella le contestó que si le dijo “- Y bueno Marce, vos tenés el derecho a descansar ahora”. A su padre, le dijo : “ Perdóname, viejo, por lo que te estoy haciendo”. No hubo velatorio como le rogó a Víctor porque no se bancaba que ningún traidor le enviara una corona. Su cuerpo fue cremado y arrojadas sus cenizas al mar, allá en Santa Teresita, allá donde quedó su imagen de niño, sacándole el caballo al sodero , a la hora de la siesta, para llevarlo a trotar por los médanos. Chacho Alvarez dijo :” Se fue el mejor de todos nosotros” En realidad, solo se fue de la cancha, y como aquella vez su frase es un legado “Sigan ustedes”.
“ Y aunque no me creas, cara de pibe bueno
te andamos esperando, Germán
FISURA EN EL RELATO
Una de las medidas que concitó un consenso prácticamente unánime fue la conformación de la Suprema Corte de Justicia propuesta por Néstor Kirchner. El gobierno lo incorporó a su activo y lo difundió como uno de sus muchos aciertos. Cuando la Corte se expidió en contra de las leyes que el gobierno englobó bajo la denominación de “democratización de la justicia”, Cristina Fernández excluyó a la cúspide del Poder Judicial del activo de la gestión del kirchnerismo y lo pasó al pasivo. La bronca no es un buen metro para medir una situación. Este tribunal sigue siendo con todos sus deméritos, una de las medidas que el kirchnerismo debe seguir reivindicando.
Si se procede en forma diferente, como se ha hecho, se producen fisuras en el relato que resulta funcional y acomodaticio.
La explicación y la coherencia del relato es mucho más sencillo y directo.
La justicia es la última trinchera del poder económico, de lo cual no escapa aún el mejor tribunal.
El filósofo griego Protágoras, cuatrocientos años antes de Cristo, afirmaba que “la justicia es lo que el hombre rico dice que es”. Un dicho popular certero afirma que “la justicia es como las víboras: sólo pica a los descalzos.” O lo explicado en nuestro poema popular Martín Fierro: “La ley es tela de araña, y en mi ignorancia lo explico,/no la tema el hombre rico, no la tema el que mande,/pues la rompe el bicho grande y sólo enrieda a los chicos./ Es la ley como la lluvia, nunca puede ser pareja,/el que la aguanta se queja, mas el asunto es sencillo,/la ley es como el cuchillo,/ no ofiende a quien lo maneja.”
La Corte mantuvo un relativo equilibrio hasta que se vieron afectados sus intereses y canonjías propias. Cuando eso sucedió, actuó como proceden todas las corporaciones, en una sociedad muy corporativa como la argentina. Hugo Moyano llegó a sacar un comunicado a favor de Pedraza cuando fue imputado por el crimen de Mariano Ferreyra, en una clara posición corporativa. Los periodistas, hasta la Ley de Medios, no se criticaban porque decían que eso era hacer periodismo de periodistas. Desde el programa radial El TREN, que inició su recorrido el 7 de julio del 2003, decidimos desde el primer día que cuando lo consideráramos necesario no tendríamos impedimento para la crítica a colegas.
Los empresarios, los escribanos, las fuerzas armadas, los abogados, los profesionales en el ejercicio de lo que se conocen como profesiones liberales, los dirigentes de fútbol; en fin, cualquier estamento en nuestra sociedad tiene reflejos corporativos.
La Suprema Corte que se designó fue la mejor dentro de lo posible, pero eso no implica que renunciara a sus reflejos corporativos. Y eso es insuperable. Que proceda de esa forma, siendo en última instancia, en situaciones límites, es como descubrir que las trabajadoras de un prostíbulo no son vírgenes. El presidente de la Suprema Corte, Horacio Lorenzetti, apuesta a una carrera política y sabe que los gobiernos pasan y Clarín queda. Y eso puede poner en duda su forma de actuar al expedirse sobre la evidente constitucionalidad de la Ley de Medios. Si Sergio Massa es el Capriles que busca el establishment, Ricardo Lorenzetti está en las gateras como la posible carta oculta.
Circula con cierto fundamento la posibilidad que la Suprema Corte al pronunciarse sobre la ley de servicios de comunicación audiovisual intente mediar con lo justo y declararla constitucional pero dejando a Clarín manteniendo todos sus canales de cable, considerando ese espacio libre de la regulación del estado en cuanto al número de licencias.
No es cuestión, entonces, de tirar el chico con el agua sucia de la bañera. Hay que ganar la batalla cultural que deje en claro cómo funciona la justicia, incluso cuando el máximo tribunal que se ha designado rompe el proceso de democratización y se refugia en sus prerrogativas que van desde la exención de pagar ganancias, a ser la cabeza de una corporación que suele incluir a muchos miembros vinculados por lazos de sangre; que puede violar el artículo 114 de la Constitución, aduciendo que es fundamental para la gobernabilidad, para quedarse con el manejo de los recursos económicos arrebatando funciones y derechos que son propios del Consejo de la Magistratura.
Los constitucionalistas, que siempre actúan como viudas de la Constitución cuando creen o simulan creer que está amenazada la propiedad privada, omiten todo comentario sobre esta irregularidad.
El mismo silencio mantienen sobre la violación sistemática de la mayor parte de lo enunciado en el artículo 14 bis, tal vez porque no han tenido tiempo de analizar el mismo, vigente desde hace apenas cincuenta y cinco años.
El gobierno viene muy retrasado en relación a un cambio en el Poder Judicial, cambio que debería implicar terminar tanto con estamentos atravesados claramente por el poder económico como la Cámara en lo Civil y Comercial Federal, así como con los jueces oficialistas, funcionales a los intereses de todos los gobiernos como Norberto Oyarbide.
Si desde el gobierno que la designó, se apostrofa a la Corte y desde el poder económico se la protege, algo se está haciendo políticamente mal. Desde el diario La Nación, símbolo mediático del establishment, todos sus columnistas se dedican a acariciar a los Supremos. Sólo tomando a Joaquín Morales Solá en las últimas semanas, sus notas al respecto tienen los siguientes títulos: 16-06-2013 “ Un combate innecesario, una derrota inútil”; 19-06-2013 “Cristina sale a cazar jueces al voleo”; 23-06-2013 “La Corte y el Gobierno en su peor momento”; 30-06-2013 “Política de tierra arrasada”; 2-07-2013 “Ya no hay límites para la extorsión de Cristina”
La coherencia del relato implica seguir reivindicando lo hecho, una Suprema Corte con alto grado de independencia, y que las fisuras no están en las explicaciones sino en el papel que inexorablemente cumple el Poder Judicial en la lógica de un sistema capitalista.
Eduardo Anguita en El Tren. 14.02.2013
Raul Portal en El Tren. 12-06-2013
Mario Wainfeld en El Tren- 02.07.2013
SOBRE LA CONSTRUCCIÓN POLÍTICA
Hay muchas frases de Perón referidas a la construcción política en sus aspectos pragmáticos. Una de las más conocidas, es que el criollo hace su rancho con paredes de barro y bosta y después lo convierte en un nido de amor. Otra es aquella en que decía que muchas veces abrazaba a quien le gustaría darle una patada y le pegaba una patada a quien quisiera abrazar. Otra clásica es que le gustaría rodearse sólo de los buenos, pero éstos son muy poquitos y no alcanzan para llegar al gobierno. “Un buen político, sostenía el General, es aquél que cuando uno lo encuentra en la mitad de una escalera, no se alcanza a percibir si está subiendo o si está bajando.”
El tres veces presidente, el hombre que dividió el siglo XX en la Argentina en un antes y un después de su irrupción en la historia, realizaba, más allá de las frases realistas e ingeniosas, una política de acumulación hacia su movimiento, en todo lo que era posible y de fragmentación de las filas adversarias. Cristina Fernández y el kirchnerismo en general, realizan con eficacia la división de la oposición. Pero en materia de acumulación su praxis es diferente. Demasiadas veces deja en el camino a seguidores que con un poco de cintura los mantendría en ubicaciones secundarias de la organización y evitaría alimentar el engrosamiento de los adversarios.
Se recuesta en la agrupación juvenil de La Cámpora, en el movimiento de base social Evita, en las demás conformaciones que integran Unidos y Organizados, y en las organizaciones de derechos humanos. En buena parte de su recorrido, Cristina Fernández parece un vehículo con todas sus marchas pero que pareciera prescindir de la marcha atrás. Eso es muy confiable y positivo cuando se emprenden tareas tan arduas y difíciles como el enfrentamiento con Clarín, pero puede conducir a callejones sin salida si se decide prescindir en todo tiempo y lugar de lo que en las películas mal dobladas se conoce como reversa.
En el escenario electoral que se avecina, potenció candidatos territoriales con acento en las intendencias, manifestando un pragmatismo en las listas electorales hasta ahora poco exhibido, junto a olvidos injustos e innecesarios. Pero básicamente permanece incólume el pensamiento de Ernesto Laclau sobre los nuevos actores sociales en los movimientos nacionales y populares. En esa matriz de pensamiento, la clase obrera permanece en un segundo y lejano plano.
El autor de esta nota reconoce sus déficits, su desconocimiento, en diferentes aspectos del vasto saber humano. Me gusta la pintura pero carezco de los elementos para una evaluación crítica de una obra considerada maestra, como “El grito” del noruego Eduard Munch, de 1897, donde un hombre en la campiña, cercano al fin de la tarde, se agarra la cabeza, y con su boca abierta en forma extrema, emite un grito desgarrador. Sostiene José Pablo Feinmann: “Como fuere, su grito provoca no terror ni pánico, sino una angustia insidiosa, penetrante en quien lo mira. La historia humana es un desfile de calamidades y cada una de ellas merece su correspondiente grito. Pero Munch es noruego. Y ahí, en Noruega, las puestas de sol son estremecedoras. Munch mismo confiesa que –durante un crepúsculo– iba con dos amigos por la campiña y, al caer el sol, un rojo intenso se adueña del cielo. También del espíritu hipersensible de Munch. Sus dos amigos continúan caminando como si nada, pero él queda petrificado. Sus dos amigos no eran artistas. Eran, por tanto, incapaces de advertir el horror de ese rojo sangre que caía sobre el mundo. Me arriesgaría –entonces– a decir que eso que el hombrecito de Munch avizora es el futuro. No es la Revolución Industrial. No es el hambre de los proletarios. No son las matanzas a que fueron sometidos los rebeldes de la Comuna de París. El hombrecito de Munch ha dirigido su mirada hacia el siglo XX.”
Tampoco comprendo qué es lo extraordinario de “La fuente” de Marcel Duchamp, de 1917, que consiste simplemente en un mingitorio. “Las 500 personas más poderosas del arte británico "entre curadores, críticos, y artistas" eligieron a “La Fuente”, como la obra de arte más representativa del siglo, relegando a un segundo puesto a “Las señoritas de Avignon”, de Pablo Picasso. Simon Wilson, ex curador de la Tate Gallery, elogió la famosa obra de Duchamp de este modo: "Es una pieza que amo. Tiene todo: es rica en metáforas; es escatológica; rompe con las convenciones sociales y es muy, pero muy, provocativa.”
En literatura, un especialista del cuento corto, cortísimo, es el guatemalteco Augusto Monterroso. Una demostración de su notable talento, recuerdan los críticos, es este cuento, el más breve que se recuerde: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí.” Clemente, el notable personaje del dibujante Caloi, sostenía que “a los que corren haciendo footing, les faltaba argumento”; este famosísimo relato corto parece atravesado de la misma carencia.”
A los legos nos resulta complicado poder desentrañar si estamos en presencia de una genialidad artística o de una tomadura de pelo consagrada por la crítica con los pergaminos de una obra maestra. Conrado Nalé Roxlo, que hacía humorismo con el pseudónimo de Chamico, revela, con una ironía implacable, cómo el snobismo puede ser una de las múltiples caras de la estupidez; se llama “La nueva escuela”: “Era un gran poeta que vivía en un huerto de laureles plantados por la admiración de sus contemporáneos. Tan tupida era aquella floresta de la gloria que el poeta no podía ver el espectáculo de la calle, que, por otra parte no existía, pues las autoridades desviaban el tránsito para que los ruidos no lo molestaran en la contemplación de las nubes, que era cuanto necesitaba ver. El Baedecker de la ciudad decía que al pasar sobre su casa las nubes tomaban las formas más caprichosas y bellas, lo que atraía gran cantidad de turistas que veían o no el prodigio según el grado de sensibilidad.
Gozaba en vida de tanta gloria como si ya se hubiera muerto. El Instituto Gallup había calculado que por cada 154 sílabas imantadas por su inspiración (que son las que contienen un soneto decente) se escribían 473 páginas y media de crítica, toda elogiosa. Pero el gran poeta era muy distraído, posiblemente porque siempre estaba papando consonantes, y así cada salida le costaba un paraguas. Digo mal, no le costaba nada, pues el que lo encontraba, se apresuraba a guardarlo como reliquia y enviarle uno mejor. Él no se daba cuenta del cambio y agradecía la devolución con una esquelita. Pero dentro del perfecto régimen de distracciones en que se movía, la esquela se la mandaba a otra persona. Estos agradecimientos de contramano daban un cierto sabor de aventura, azar y misterio que sentaba muy bien a su poesía y permitió a los críticos, exégetas y psicólogos escribir páginas sutilísimas sobre el paragüismo. Einstein, que siempre tiene respuesta para todo, soltó una fórmula tan exacta y deslumbrante que se creó un instituto para interpretarla. Bernard Shaw, también consultado por una agencia internacional, se limitó a decir que el gran poeta era muy distraído, chiste que fue ampliamente celebrado.
Pero era más distraído que todo eso, pues con harta frecuencia se olvidaba de poner las correspondientes consonantes en las puntas de sus maravillosos versos. En esos casos el director del diario o revista que los recibía tomaba el teléfono y, con el respeto debido a su genio, le decía:
- Maestro, se ha olvidado usted de las consonantes.
- ¡ Qué cabeza la mía! exclamaba él, y le daba por teléfono cantidad de consonantes suficientes para que el poema saliera como Apolo manda. Y jamás cometió un error. Era un mimado de las musas
Pero un buen día, sin decir agua y jabón van, se metió en el asunto su lavandera, oficiando sin proponérselo de décima musa. Le dejó sobre la mesa donde se amontonaban sus borradores una cuenta de lavado y planchado. Llegó el poeta impresionante de inspiración y tan distraído como inspirado, y firmando la cuenta la mandó a una revista literaria.
Al rato sonó el teléfono:
- Maestro, faltan las consonantes.
- ¡ Por Mnemósima, madre de la memoria! – exclamó el vate- ¿Cuántas consonantes faltan?
- Todas, y son tantas.
- Allá van.
Y allá fueron. El poema apareció con una ilustración onírica y surrealista, muy puesta en razón, y comenzaba así:
Siete camisas, amor
Dos calzoncillos, jardín,
Siete pañuelos, violín…..
Tres camisetas, ¡ dolor!
Los críticos se desencuadernaron escribiendo elogios. Treinta y siete academias pidieron para él el premio Nobel. Ciento de recitadoras tomaron apresuradamente trenes y aviones para difundir la buena nueva con los correspondientes ademanes. Se agotaron los catálogos de las tiendas, pues jóvenes poetas ansiosos de ponerse a tono buscaban prendas adecuadas para poetizar. Surgió, como no podía menos surgir, la polémica entre los partidarios de la lencería y los energúmenos de la bonetería. Terciaron, naturalmente, los eclécticos sosteniendo que eran compatibles la camiseta de doble frisa con la camiseta de seda natural. Los clasicistas abogaron tímidamente por la restauración del peplo. Al grito de ¡ pasatistas! Se ahogó su voz con una tricota.
En fin, fue un jaleo como el estreno de “Hernani”, pero adaptado al ritmo violento de nuestra época.
Cuando el poeta se enteró del escándalo, quiso aclarar el error, rectificar la cuenta del lavado para darle el bajo lugar que le correspondía, pero se habían acumulado ya tantos estudios, tantos argumentos, tantas conferencias, que no le habría bastado la vida para rebatirlos. Además, ¿cómo decir de verdad sin ofender a sus devotos y exaltados admiradores?
¡Imposible! Se resignó a ser el creador de una nueva escuela de la que no entendía una flauta de Pan. Pero a fuerza de leer los argumentos de los teorizadores y los poemas de sus discípulos, la luz se hizo una vez más en su mente privilegiada, y un día se sentó a escribir, trémulo de emoción:
Un par de medias, destino……
CONSTRUCCIÓN DE HEGEMONÍA
En una nota del antropólogo Alejandro Grimson, publicada en Página 12 el 23 de abril puede leerse: “Si la política fuera simplemente la implementación del propio ideario una vez que ha sido elegido para gobernar, sería un juego de niños. Pero si existe el tiempo, la construcción de alianzas, la “muñeca política” y muchos otros detalles es porque la construcción de hegemonía nunca se clausura. Es siempre un fenómeno abierto, nunca se arriba a una situación definitiva. Podés ganar las elecciones por el 70 por ciento, pero mantener un nivel alto de apoyo implica habilidad política a lo largo de un proceso complejo, cambiante, repleto de imponderables. No se puede gobernar sólo con convicciones, con voluntad ni con compromiso ideológico. Se gobierna construyendo espacios de sustentación que, por más grande que sea el apoyo logrado, busquen trascenderlo. Incluso si al intentar amplificarlo sólo se lograra preservarlo. El diálogo o las búsquedas de consensos no son actos que se declaran porque suenan bonito. Son necesarios porque en su completa ausencia hay una renuncia a la disputa por ampliar las propias bases, por ampliar la frontera de personas y grupos que se pueden interpelar. El desprecio hacia el diálogo y la negociación es desprecio hacia la política como tal. Siempre el riesgo es instalación de una lógica ajena a la política, que crea que se construye poder vociferando sobre los adversarios cuando se construye poder con éxitos reales de gestión y con acuerdos políticos que amplíen (o preserven) los apoyos…… Muchas veces en el último año ha parecido que el Gobierno creía que con un apoyo tan amplio y una oposición tan débil podía darse el lujo de no construir hegemonía. La base social de la oposición crece sin menguar su fragmentación. Las lecturas que buscan menospreciar esa intensificación anuncian que sus efectos electorales serán reducidos. Es realmente absurdo creer que la legitimidad política se congela en un resultado electoral y no es un proceso abierto. Si así fuera, la presidencia de Néstor Kirchner no habría sido testimonio de una dinámica de creciente legitimidad desde votos escasos.
Hasta hoy, el único proyecto de la oposición es el antikirchnerismo. Pero la política es dinámica y sería difícil que, si no se modifican cuestiones cruciales, no existan sectores concretos que capitalicen ese malestar. El temor más profundo, claro está, es que estrategias equivocadas socaven las bases de sustento de logros decisivos que deberían ya considerarse avances de la sociedad argentina. Conociendo nuestra historia es razonable el temor de que un gobierno de otra orientación pretenda desarmar velozmente esos logros.”
La política electoral consiste en aglutinar a los seguidores y tratar de seducir, convencer o neutralizar a los indecisos. En el terreno resbaladizo de los dudosos de las clases medias se encuentra el grupo de electores a los que hay que sumar a las filas para superar el 40%. Eso implica el propósito de volar hacia el techo y evitar quedar circunscripto en el piso propio consolidado.
La fragmentación de la oposición, un archipiélago de referentes que no trascienden a nivel nacional, permitirán disimular errores en la construcción política del gobierno que disminuirá significativamente sus votos a nivel nacional, perdiendo posiblemente casi todos los clásicos (los cinco distritos que abarcan el 70% del electorado) pero totalizando una cifra total mayoritaria por presencia en todos los distritos. No existe en esta ocasión, como en el 2009, una oposición principal a nivel nacional a la cual el kirchnerismo le ganó por un margen estrechísimo.
Es cierto que las tácticas se miden por sus resultados y el triunfo oculta las fallas. Siendo Scioli y Massa dos visiones parecidas entre sí pero diferenciadas y hasta contrapuestas del mejor kirchnerismo, que convivieron a lo largo de la década en su interior, parece haber sido excesivamente arriesgado el estrangulamiento financiero y los fuertes apercibimientos públicos al gobernador y no haber echado el resto para mantener a Massa cuatro meses más en el Frente para la Victoria, lo que posiblemente habilitaba un panorama diferente de cara al 2015. Obtenida una victoria por un porcentaje superior al 40%, quedaban dos años de tránsito de un camino siempre difícil, pero con tiempo suficiente para los arreglos de cuentas que resultaren necesarios. Por otra parte ciertos señalamientos ideológicos diferenciales justos con relación a Scioli y Massa se omiten con relación a Gildo Insfrán, José Luís Gioja o Juan Manuel Urtubey, para no entrar en consideraciones acerca de intendentes del conurbano como Raúl Othacé.
Estos comentarios lo he realizado reiteradamente en el programa radial EL TREN que conduzco con Gerardo Yomal. En el mismo, el martes 2 de julio, en una entrevista que le realizamos al analista político Mario Wainfeld, el mismo expresó, refiriéndose al kirchnerismo (aunque personalmente lo atribuiría fundamentalmente al cristinismo) : “Posiblemente le falte hectolitros de café y toneladas de asado.” La proximidad entre la presidenta, sus operadores, militantes e intendentes, tiene una lejanía que debilita los lazos interpersonales y las lealtades.
Por la forma que se han delineado estas elecciones legislativas son mucho más un plebiscito de la gestión presidencial que una renovación legislativa.
Posiblemente el equivocado sea yo. Que no comprende la genialidad en los casos mencionados de Munch, Deschamp y Monterroso, ni tampoco los aciertos de la construcción política presidencial. Pero prefiero señalar algunas dudas, y no hacer el recorrido de los críticos elogiosos del poeta distraído que atiborraban de adjetivaciones superlativas algo que no comprendían y que al mismo tiempo consideraban notable.
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References: artículo 38
 artículo 17
 artículo 38
 artículo 40
 artículo 14
 artículo 14
 artículo 114
 artículo 14