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Timestamp: 2018-09-22 19:12:28+00:00

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La materia de títulos de crédito está regulado por la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito (LGTyOC), de 26 de agosto de 1932 que derogo los capítulos relativos del Código de Comercio. De conformidad con lo que estatuye el artículo 5 de la Ley general de Títulos y Operaciones de Crédito: "Son títulos de crédito, los documentos necesarios para ejercitar el derecho literal que en ellos se consigna"; aun cuando la doctrina lo define como el documento necesario para ejercitar el derecho literal y autónomo que en él se consigna.
Los títulos de crédito son cosas mercantiles, no por su naturaleza, sino porque la ley les da ese carácter, es decir, se consideran cosas mercantiles, no porque satisfagan las necesidades del tráfico comercial, sino porque la ley les da ese carácter.
Los títulos de crédito son documentos constitutivos dispositivos, porque no sólo crean un derecho (y correlativamente una obligación), sino que además son necesarios para ejercitar un derecho en ellos consignado.
De la definición que señala la ley en la materia y la doctrina, se desprenden los siguientes caracteres de los títulos de crédito: Legitimación; Literalidad; Autonomía; e Incorporación.
Para ejercitar el derecho, es necesario que el tenedor del título de crédito se legitime exhibiendo el documento, es decir, debe demostrar que es el legítimo poseedor. La legitimación se presenta en dos aspectos: activo y pasivo. La legitimación activa es la facultad que tiene el poseedor legítimo de exigir del obligado del título, el pago de la prestación que en él se consigna. Mientras que la legitimación pasiva en este aspecto, la legitimación consiste, en que el obligado en el título de crédito, cumple con su obligación y por lo tanto se libera de ella pagando a quien aparezca como titular en el documento.
Esto significa que el derecho está basado en su literalidad, es decir, que la obligación estará textualmente señalado en el documento, no obstante que la ley mercantil reconoce la amplitud del derecho de la misma dimensión en que literalmente se obligan las partes. La literalidad no debe de contradecir la ley, porque ésta nulificaría el texto que la contradice.
Debemos entender que: es autónomo el derecho que cada uno de los titulares sucesivos va adquiriendo sobre el título, es decir, que cada una de las personas que va adquiriendo el título obtiene un derecho propio, distinto de aquel que tenía al que le transmitió el título de crédito. La autonomía funciona en los títulos de crédito, en dos aspectos: activo y pasivo. Desde el punto de vista activo es el derecho que cada titular sucesivo va adquiriendo sobre el título de crédito y sobre los derechos en él incorporados. En su aspecto pasivo es la autonomía de la obligación contenida en el documento de cada uno de los firmantes; dicha obligación es independiente y diversa de la que tenía, o pudo tener su anterior suscriptor al título de crédito.
Excepciones que se pueden oponer a las acciones que nacen de un título de crédito
La Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, en su artículo 8º limita las excepciones que hacerse valer frente a las acciones que nacen de un título de crédito, a las siguientes:
II. Las que se fundan en el hecho de no haber sido demandado quien firmó el documento;
III. Falta de representación, de poder bastante, o facultades legales, de quien suscribió el título a nombre del demandado, salvo que haya dado lugar, con actos positivos o con omisiones graves, a quien se crea de acuerdo a los usos de comercio, que un tercero está facultado para suscribir en su nombre, títulos de crédito;
V. Omisión de los requisitos y menciones que el título o el acto en él consignados, deben llenar o contener y la ley no presuma expresamente, o que no se haya satisfecho dentro del término que señala el artículo 15;
VI. Alteración del texto del documento, o de los demás actos que en él consten, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 13;
VIII. Las que se basen en la quinta o pago parcial, que consten en el texto mismo del; documento, o en el depósito del importe de la letra en el caso del artículo 132;
IX. Cancelación del título o suspensión de su pago, ordenada judicialmente, en el caso de la fracción II del artículo 45;
X. Las de prescripción y caducidad y las que se basen en la falta de las demás condiciones para el ejercicio de la acción, y,
XI. Las personales que tenga el demandado para contra, el actor.
Son varias las clasificaciones de los títulos de crédito, por ejemplo, la que es en base en el derecho que el título representa, se clasifican en: sociales, de crédito, de garantía, de pago y representativos de mercancías.
Social, son aquellos cuyo objeto principal no es otro que el de acreditar y transmitir a su titular la calidad y los derechos el de acreditar y transmitir a su titular la calidad y los derechos de socio o miembro de un ente jurídico colectivo, ejemplo de ello, son los títulos de acción de las sociedades anónimas.
De crédito, de garantía o de pago. Los primeros son aquellos cuyo objeto principal es un derecho de crédito, los segundos son los que acreditan la constitución de una garantía prendaria sobre determinadas mercancías o bienes, y los terceros son los que constituyen un instrumento de pago, por lo que consecuentemente todos ellos atribuyen a su titular el derecho de exigir el cumplimiento de las obligaciones consignadas en el título, a cargo de sus suscriptores.
Representativas de mercancías. Son aquellas que acreditan a su titular la propiedad de mercancías o bienes que el título ampara.
Existe otra clasificación de los títulos de crédito, y es en base en la persona que lo emite, como es el siguiente:
a) Comunes. En esta clase de títulos, su emisor no necesita tener calidad especial, y pueden ser expedidos por cualquier persona, por ejemplo, la letra de cambio, el pagaré o el cheque.
b) Especiales. En esta clase de títulos, el emisor tiene que reunir características especiales y por ende, no pueden ser expedidos por cualquier persona, por ejemplo: las acciones de las sociedades mercantiles, los certificados de depósito expedidos por los Almacenes Generales de Depósito, entre otros.
Existen también títulos de crédito de circulación plena, entre éstos se encuentran los títulos nominativos a la orden y al portador.
Son los que se expiden a favor de determinada persona cuyo nombre se asienta en el texto mismo del documento. Estos títulos se entenderán por regla general, expedidos siempre a la orden, salvo que en su texto o en su endoso diga lo contrario.
Títulos de crédito al portador
Todos los títulos que no estén expedidos a favor de determinada persona, son títulos al portador y se transmiten por la simple tradición del documento obligando al suscriptor a cubrirlo a cualquiera que lo presente, sin importar que el título haya entrado a la circulación contra su voluntad o bien cuando sobrevenga su muerte o incapacidad.
Títulos de crédito de circulación limitada
Entre esta clase de títulos se encuentran los nominativos, no a la orden, o no negociables, los cuales además de ser expedidos a favor de persona determinada, cuyo nombre también debe aparecer en el título, debe llevar en su texto, o en su endoso, las cláusulas "no a la orden", las cuales podrán ser inscritas en el documento por cualquier tenedor y surtirán sus efectos desde la fecha de su inserción.
La reivindicación de los títulos al portador
Los títulos al portador sólo pueden ser revindicados, esto puede suceder cuando se pierda su posesión por robo o extravío y estarán obligados cuando exclusivamente, a restituirlos o devolver las sumas recibidas por su cobro o transmisión, quienes lo hubieren hallado o sustraído, y todas aquellas personas que los adquieran, conociendo o debiendo conocer, la posesión viciosa de quien se los transfirió.
El que sufra el robo e extravío de un título nominativo, pueden reivindicarlo. En el caso de que materialmente pueda ser posible, o pedir su cancelación, si se ignora quién lo posee el título de crédito robado o extraviado y, en este último caso, su pago, reposición o restitución. También se tiene derecho si opta por lo segundo y garantiza la reparación de los daños y perjuicios correspondientes, a solicitar se suspenda el cumplimiento de las obligaciones en el título, mientras éste queda definitivamente cancelado, o se resuelve sobre las oposiciones que se hagan a su cancelación.
Es una cláusula que se asienta en el título o en una hoja anexa a él, por medio de la cual el acreedor cambiario transfiere el título en forma limitada o ilimitada; en su artículo 29, la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, señala que "El endoso debe constar en el título relativo o en hoja adherida al mismo, y llenar los siguientes requisitos:
Los elementos personales del endoso son: el endosante, que es la persona que transfiere el título de crédito y el endosatario, que es la persona a quien el título le es transferido.
Diferencia entre cesión y endoso
El endoso es de naturaleza formal porque es inseparable del título de crédito, es decir, debe ir en el título mismo o en hoja adherida a él, mientras que la cesión no, ésta puede hacerse en forma separada.
Otra diferencia en cuanto a la autonomía que guardan ambas figuras legales
Toda vez que la autonomía funcionará plenamente si el título es trasmitido por endoso, ya que el adquiriente obtiene un derecho nuevo, independientemente del derecho que tenía el que transmitió el título de crédito. En cambio, si el título es transmitido por cesión o por cualquier otra forma legal diferente al endoso, si podrán oponérsele al cesionario las excepciones que pudieron oponérsele al cedente, en el momento que se hace la cesión.
En cuanto a su naturaleza jurídica, la cesión es un contrato y como tal, los derechos y obligaciones que nacen de ella, son derechos y obligaciones nacidos de un contrato, no de un acto unilateral de voluntad por el cual, el poseedor de un título pone a otro en su lugar.
Mientras que el endoso no se puede sujetar a condición alguna, debe ser puro y simple, y toda condición a la cual pretende subordinar el endoso se tendrá por no puesta, esto es, que la cláusula condicional no anula el endoso, sino por mandato expreso de la ley se tendrá por no puesta y consecuentemente no producirá efecto alguno en el orden legal.
En cuanto a su perfección, la cesión por ser un contrato consensual se perfecciona con el simple consentimiento de las partes. En cambio el endoso se perfecciona no con la simple formalidad de la escritura sino además, se requiere la entrega del título mismo.
Se considera completo el endoso, cuando se cubren los requisitos exigidos por el artículo 29 de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, e incompleto, cuando falta alguno o algunos de ellos de dichos requisitos no esenciales. La propia ley en la materia en su artículo 32, señala que el endoso puede ser en blanco, con la sola firma del endosante, en este caso, cualquier tenedor puede llenar son su nombre o el de un tercero, el endoso en blanco o transmitir el título sin llenar el endoso.
El endoso al portador produce efectos de endosó en blanco. Señala la ley y se discute si el endoso en blanco produce los efectos de endoso al portador. A este respecto, consideramos que no es posible equiparar los efectos del endoso en blanco con los del endoso al portador, en virtud de que la principal función del endoso es la legitimación del endosatario y, si bien es cierto que el poseedor de un título endosado en blanco puede transmitirlo válidamente con la simple tradición, sin la necesidad de llenar el endoso, no es menor verídico que, para cobrar un título endosado en blanco, deberá llenarse e identificarse para cobrarlo mientras el título al portador se legitima con la sola exhibición del documento, a pesar de que en él no aparezca el nombre de la persona que va a cobrarlo.
El endoso en propiedad, transmite la propiedad del título, así como los derechos a él inherentes. El endoso en propiedad no obligará solidariamente al endosante, sino en los casos señalados expresamente por la Ley. No obstante lo anterior, los endosantes, cuándo ley establece la responsabilidad solidaria de ellos, éstos pueden librarse de dicha responsabilidad insertando la cláusula "sin mi responsabilidad", o algún equivalente.
El endoso debe realizarse antes del vencimiento del título de crédito, para que surta todos los efectos legales como tal, ya que si se realiza con posterioridad al vencimiento del título surtirá efectos de cesión ordinaria.
El endoso en procuración que contenga las cláusulas "en procuración", "al cobro", u otra equivalente, no transfiere la propiedad del título, y sólo faculta al endosatario a presentar el documento a la aceptación, para cobrarlo judicial o extrajudicialmente, para endosarlo en procuración y para protestarlo en su caso.
El endoso con las cláusulas "en garantía", "en prenda" u otra equivalente, atribuye al endosatario, todos los derechos y obligaciones de un acreedor prendario, respecto del título endosado y los derechos a él inherentes; abarcando las facultades que proporciona el endoso en procuración. En este caso, los obligados no podrán oponerse, al endosatario, las excepciones personales que tengan contra el endosante.
Transmisión por recibo
Los títulos de crédito a la orden no sólo pueden transmitirse por endoso que es la forma normal de transmitirlo, ya que también se puede transferir por cesión ordinaria y por recibo. A este respecto, la propia de la materia señala que los títulos de crédito pueden transmitirse por recibido de su valor, extendido en el mismo documento o en hoja adherida a él, a favor de un responsable de los mismos, cuyo nombre debe hacerse constar en el recibo.
Los efectos jurídicos de la transmisión por recibo, produce los efectos de un endoso sin responsabilidad, ya que el suscriptor del recibo lo que realmente hace, es cobrar, como acreedor de un obligado en el título de crédito. La transmisión por recibo debe efectuarse sólo una vez vencido el mismo.
Documento (título de crédito) por el cual una persona (girador) ordena a otra (girado) que pague una suma de dinero a su propia orden (girador) o a la de un tercero (tomador o tenedor), bajo la observancia de los requisitos exigidos por la ley y con la garantía solidaria de las personas que firman el instrumento. Este documento al igual que el cheque se les conoce con el nombre de giros comerciales.
Requisitos que debe de cubrir una letra de cambio
La letra de cambio es esencialmente un documento, por lo que el artículo 76 de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito señala los requisitos que debe contener: La letra de cambio debe contener:
l. La mención de ser letra de cambio, inserta en el texto del documento;
V. Lugar y la época del pago;
VI. El nombre de la persona a quien ha de hacerse el pago; y,
VII. La firma del girador o de la persona que suscriba a su ruego o en su nombre.
La mención de ser una letra de cambio
Esta exigencia legal debe interpretarse en forma rigurosa y sacramental, por estricto que parezca, tal requisito. No es posible su sustitución ya que es una fórmula formalista del mismo título. Por lo que si hace falta esta mención de ser letra de cambio, no producirá efectos de título de crédito, y consecuentemente, no generará acción cambiara.
La expresión de lugar, día, mes y año en que se suscribe
La orden incondicional al girado, de pagar una suma determinada de dinero
Tal como lo exige la ley en la materia, la orden pago no puede sujetarse a condición alguna. De otra forma se cambiaría la naturaleza misma del título y no produciría efectos jurídicos de la letra de cambio.
II. A cierto tiempo vista;
III. A cierto tiempo fecha;
IV. A día fijo.
La letra de cambio vence a la vista, esto significa que debe ser cubierta por el girado en el momento de su presentación. El vencimiento a cierto tiempo vista, empieza a contarse a partir del momento en que es aceptada por el girado. En cuanto al vencimiento a cierto tiempo fecha, se empieza a computar a partir de su suscripción y, por último, el vencimiento a día fijo es aquel que se encuentra determinado en forma inequívoca en el texto del documento desde el momento de la suscripción de la letra de cambio.
La expresión del nombre de la persona a quién ha de hacerse el pago
Es un elemento esencial en la letra de cambio, es que ésta esté expedida a favor de determinada persona, ya que si extendiera al portador, no produciría los efectos propios de la letra de cambio. La persona a quien ha de hacerse el pago, recibe el nombre de tomador o beneficiario.
La firma del girador o de la persona que suscribe a su ruego o en su nombre
Resulta de vital importancia observar que la ley en la materia exige el nombre del girado y la persona a quien ha de hacerse el pago, pero no así del girador de quien sólo solicita su firma o la de la persona que suscriba a su ruego o en su nombre, sin admitir marcas o huellas digitales.
Desconocida en la práctica, es la letra recomendada que faculta al girador y a cualquier obligado a indicar en la letra, el nombre de una o varias personas a quienes se podrá exigir la aceptación y el pago, o solamente el pago en caso de que el girado rehúse, siempre y cuando tengan su domicilio o residencia en el lugar especificado en la letra de cambio para su pago, o en caso de omisión de la designación del lugar, se podrá exigir en la misma plaza del domicilio del girado.
El artículo 89 de la LGTOC, faculta insertar las cláusulas siguientes: "Documentos contra aceptación", o "Documentos contra pago", o de las menciones "D/a o D/p", en el texto de la letra de cambio, con las que se acompañen documentos representativos de mercancías, obligando al tenedor de la letra a no entregar los documentos sino mediante la aceptación o pago de la letra.
El girado no está obligado a cubrir la cantidad estipulada en la letra o aceptar ésta antes de que sea firmada por él, pero a partir del momento en que el girado estampa su firma en el documento cambiario queda obligado a cubrirlo. A este acto se le llama aceptación y normalmente antecede a la firma del girado, la palabra '"acepto", u otra equivalente, el lugar y la fecha pero en realidad el único requisito esencial, es la firma del girado y con el solo hecho de estamparla en el documento se tendrá la letra como aceptada. La aceptación debe ser incondicional, pero puede limitarse ésta a una cantidad menor al monto de la letra. Cualquiera otra modalidad puesta por el aceptante, se considerará como una negativa de aceptación, no obstante ello, el girado, quedará obligado en los términos de su aceptación.
El aval debe constar (como en el endoso), en la letra de cambio o en hoja adherida en ella. Se señalará con la palabra "por aval", o cualquier otra que se le equivalga y en seguida la firma de quien lo presta. Por cualquier firma que aparezca en el documento (y no se le queda atribuir otro significado), se tendrá por aval. Y si éste no señala por qué cantidad se otorga la garantía, se entenderá que es por todo el importe de la letra de cambio.
A partir del momento en que se estampe la firma como avalista, se queda obligado solidariamente con aquel cuya firma ha garantizado, y su obligación es válida, aun cuando la obligación garantizada se anule por cualquier cosa.
Es la forma normal en que las obligaciones se extinguen y para que una letra de cambio se pague, debe ser presentada en el Jugar y dirección señalada en ella para tal efecto, pero en el supuesto que no tuviera dirección, se presentará para su pago, en él: domicilio del girado, del aceptante o del domiciliario en su caso; o, en el domicilio de los recomendatarios, si los hubiera.
Si no se exige el pago de la letra a su vencimiento, el grado o cualquiera de los obligados en ella una vez transcurrido el plazo de protesto, tiene derecho a depositar en el Banco de México, el importe de la letra de cambio, a expensas y riesgo del tenedor y sin la obligación de dar aviso a éste que no está obligado a recibir el pago antes del vencimiento de la letra, y si el girado paga antes del vencimiento, él será el único responsable de la validez del pago.
A la acción ejecutiva de la letra de cambio se le llama acción cambiaría. Por lo regular, los documentos de carácter privado, para que lleven aparejada ejecución, se hace necesario que se reconozcan formalmente. Pero en la letra de cambio, la acción cambiaría contra cualquier de sus signatarios, es ejecutiva por el importe total de ésta, y por el de los intereses y gastos accesorios, sin necesidad de que reconozca previamente su firma el demandado.
Extinguida por caducidad la acción de regreso contra el girador, el tenedor de la letra que carezca de acción causal contra éste y de acción cambiaría o causal contra los demás signatarios, puede exigir al girador la suma de que se haya enriquecido en su daño. Por medio de esta acción, el tenedor podrá obligar al girador (exclusivamente) a que repare en forma total, o parcialmente, los daños causados por la falta de pago del título de crédito. Esta acción se da sólo contra el girador, porque generalmente él es el único que se puede enriquecer injustamente con la letra de cambio por ser su acreedor; prescribe en un año, contado a partir del día en que caduca la acción cambiaría.
El artículo 170 de la LGTOC señala lo siguientes requisitos del pagaré, y son los siguientes: "El pagaré debe contener:
I. La mención de ser pagaré, inserta en el texto del documento.
V. La fecha y el lugar en que se suscriba el documento; y,
VI. La firma del suscriptor, o de la persona que firme a su ruego o en su nombre.
Es lo estipulado en relación con la letra de cambio, ya que al igual que en ella, no se admite, equivalentes y la cláusula "pagaré", es sacramental y debe aparecer inserta en el texto del documento para que produzca los efectos de título de crédito.
La promesa incondicional de pagar una suma determinada
Parte medular del pagaré es este requisito que lo hace diferente a otros títulos de crédito y constituye la diferencia más notable con la letra de cambio, ya que mientras en la letra de cambio se contiene una orden incondicional de pago, dada por el girador en contra del girado, responsabilizando al primero de su cumplimiento, el pagaré contiene una promesa incondicional de pago que obliga directamente al suscriptor.
El pagaré tiene la misma forma de vencimiento que la letra de cambio y se debe cubrir el día de vencimiento y en el lugar señalado en el mismo. Pero si no se menciona la fecha de vencimiento, se considerará que vence a la vista, y si no indica el lugar en que deba pagarse, se vence a la vista y, si no indica el lugar en que deba pagarse, se tendrá como pagadero en el domicilio del que lo suscribe.
La fecha y lugar en que se suscribe el documento
Son aplicables los conceptos vertidos para la letra de cambio.
La firma del suscriptor o de la persona que firma, a su ruego o a su nombre
Es un requisito esencial, generador de la acción cambiaría, y que al igual que la letra de cambio es aplicable sus principios.
El pagaré domiciliado
El protesto por falta de pago
Debe levantarse en el domicilio fijado en el documento y su omisión, cuando la persona que debe hacer el pago no sea él mismo suscriptor, producirá la caducidad de las acciones que por el pagaré competen al tenedor contra los endosantes y contra el suscriptor.
Tanto la letra de cambio como el pagaré son títulos de crédito que dan nacimiento a iguales acciones cambiarías y las semejanzas son mayores que las diferencias que puedan tener, sin dejar de ser éstas esenciales, y se concretan a la siguiente:
b) Su contenido. La letra de cambio contiene orden incondicional de pago, dada por el girador al girado, y en caso de no ser aceptado por éste, la acción regresa contra el girado que será el único obligado, a cubrir el importe de la letra. En cambio el pagaré contiene una promesa incondicional de pago directa contra el suscriptor del documento.
c) Por último, es necesario hacer notar que, en el pagaré se permite la estipulación de intereses, y en la letra de cambio no.
La LGTOC no define el cheque y sólo se limita a señalar que éste deberá ser exclusivamente expedido a cargo de una institución de crédito, por aquel que teniendo fondos disponibles en una institución sea autorizado por ella para librar cheques a su cargo. Bastará para que se le proporcione al librador esqueletos especiales para la expedición de cheques o le acredite la suma disponible en cuenta de depósito a la vista para que se considere como que está autorizado por la institución para girar cheques en su contra o cargo.
Requisitos que debe contener un cheque para producir efectos legales
De conformidad con el artículo 176 de la LGTOC, son los siguientes: "El cheque debe contener:
II. El lugar y la fecha en que se expide;
V. El lugar del pago; y,
La mención de ser cheque inserta en el texto del documento
El lugar y la fecha en que se expide el cheque
El cheque debe señalar la fecha y lugar en que se expide y si no lo hiciera se considerará como lugar de expedición, el señalado junto al nombre del librador o librado. Si se indican varios lugares, se entenderá designado el escrito en primer término, y t los demás se tendrán por no puesto. Si no hubiera indicación de lugar, el cheque se reputará expedido en el domicilio del librador, y si éste tuviera establecimiento en diversos lugares, el cheque se reputará expedido en el principal establecimiento del librador; en cuanto a la fecha le son aplicables los criterios vertidos en su oportunidad, relativos a la letra de cambio.
La orden incondicional de pagar, una suma determinada de dinero
Así es que debe ser dinero y no otra cosa y la orden debe ser al igual que en la letra de cambio, pura y simple, pues si la orden se sujetara a modalidad alguna se rompería la naturaleza misma del cheque y éste no produciría los efectos cambiarios propios de él.
Sin la firma del librador el cheque carecería de valor y por ende de acción cambiaría alguna, a este respecto es aplicable lo asentado en su oportunidad en la letra de cambio.
Forma de circulación del cheque
La época de presentación y pago
De acuerdo con la LGTOC, los cheques deben presentarse para su pago dentro de los siguientes términos:
c) Dentro de tres .meses, si son expedidos en el extranjero y pagaderos en el territorio nacional; y, d) Dentro de tres meses, si son expedidos dentro del territorio nacional para ser pagaderos en el extranjero siempre y cuando las leyes del lugar de presentación no fijen otro plazo.
Mientras no hayan transcurrido los términos antes señalados, el librador no puede revocar el cheque ni oponerse a su pago, pues su oposición o revocación sin que transcurran los plazos para su presentación, no producirá efecto alguno en la relación al librado.
El responsable de un cheque
Cuando un cheque es presentado en tiempo y el librado no lo paga, debe protestarse a más tardar el segundo hábil que siga al plazo de la presentación, en igual forma que la letra de cambio con vencimiento a la vista.
Con objeto de que el cheque sólo sea cobrado por una institución de crédito, el librador o el tenedor cruzará con dos líneas paralelas trazadas en el anverso; si entre estas no aparece el nombre de la institución que debe cobrarlo, el cruzamiento es general, y puede ser cobrado por cualquier institución de crédito, pero si entre las líneas se consigna el nombre de una institución determinada, el cruzamiento será especial, y el cheque sólo podrá ser pagado a la institución designada en él o a la que ésta hubiera endosado el cheque para su cobro.
Con el objeto de que el cheque no se pague en selectivo al librador, o el tenedor puede insertar en el documento la cláusula "para abono en cuenta", en este caso el librado sólo podrá hacer el pago abonando el valor del cheque en la cuenta que lleve o abra a favor del tenedor.
Con el objeto de que el tomador o beneficiario tenga plena confianza y tome el documento con la seguridad de que éste será pagado, el librador puede antes de la emisión del cheque, exigir que el librado lo certifique, declarando que existen en su poder fondos bastantes para pagar. Este cheque no es negociable y la certificación no puede ser parcial ni extenderse en cheques que no sean nominativos, y bastará la inserción en el texto del documento de las palabras "acepto", "visto bueno", u otras equivalentes suscritas por el librado o la simple firma de éste para que se considere certificado.
Éstos sólo pueden ser expedidos por las instituciones de crédito a cargo de sus propias dependencias, los cuales para su validez deben ser nominativos y no negociables.
Éstos son expedidos por el librador a su propio cargo y pagaderos por su establecimiento principal por los corresponsables o sucursales que tenga dentro o fuera de la República Mexicana; serán siempre nominativos y quien pague uno de estos cheques deberá verificar la autenticidad de la firma del tomador cotejándola con la firma de éste, que parezca certificada por el que haya puesto los cheques en circulación.
Esas diferencias derivan de su función económica, como son: la persona que libra un cheque efectúa un pago y quien gira una letra de cambio difiere del pago, ya que, no se debe olvidar que para girar un cheque debe contarse con la disponibilidad de un depósito en dinero en la institución de crédito para que se gira. Por el contrario, quien gira una letra de cambio no cuenta con efectivo y obtiene un crédito, por lo que bien se puede afirmar que mientras la letra de cambio es un instrumento de crédito, el cheque lo es de pago.
Diferencia respecto a la prescripción
Otra diferencia es que mientras la letra de cambio requiere de aceptación, el cheque no.
El bono financiero
Son títulos de crédito emitido por instituciones financieras. Las Sociedades Nacionales de Crédito pueden emitir bonos financieros o de garantía específica, lo que se convierte en un privilegio de tipo especial a favor de los titulares.
El bono hipotecario
El certificado de depósito en el típico título representativo de mercancías. Los expiden los almacenes generales de depósito contra las entregas de las mercancías para depósito. El certificado ampara allí mercancías depositadas.
El certificado de aportación patrimonial
Etiquetas: DERECHO MERCANTIL II

References: artículo 5
 artículo 8
 artículo 15
 artículo 13
 artículo 132
 artículo 45
 artículo 29
 artículo 29
 artículo 32
 artículo 76
 artículo 89
 artículo 170
 artículo 176