Source: https://unybook.com/apuntes/file-6b52cd4ede8dd903f3a302796f165156/derecho-eclesiastico/tema-6-segundo-parcial
Timestamp: 2018-03-22 13:44:02+00:00

Document:
tema 6 SEGUNDO PARCIAL [73018] | Derecho Eclesiástico (UMA) | Unybook
tema 6 SEGUNDO PARCIAL (2014)
tema 6 SEGUNDO PARCIAL
TEMA 6: LA FORMA JURÍDICA 1.
ANTECEDENTES HISTÓRICOS La forma surge por distintas causas, pero sobre todo por una causa fundamental: por el problema de seguridad jurídica. Este surgimiento tiene lugar en el Concilio de Trento, a mediados del siglo XVI. Con anterioridad a este momento, el matrimonio es un contrato consensual, es decir, lo fundamental es que haya consentimiento declarado.
Puesto que lo único necesario era el consentimiento, podíamos hablar de 3 modalidades de matrimonio canónico válido, puesto que en todos ellos se declaraba el consentimiento: matrimonio público (celebrado ante testigos), matrimonio clandestinos (sin testigos), matrimonios presuntos (consentimiento más consumación carnal). En el primer caso no existían problemas, puesto que había testigos. Sin embargo, los otros dos casos tuvieron consecuencias muy negativas, que no tenían solución puesto que eran muy difíciles de probar.
El principio de seguridad jurídica va a motivar la implantación de la forma. Bajo estos presupuestos, el Concilio de Trento declarará inhábiles a los contrayentes para contraer matrimonio sin la presencia del párroco o de un sacerdote designado por el párroco, y además, de dos o tres testigos, y decreta que los matrimonios así celebrado son nulos.
La determinación del párroco competente para asistir al matrimonio dependerá del domicilio o cuasi-domicilio de alguno de los contrayentes, que constituirá el criterio para establecer el fuero competente para determinar el ministro asistente al matrimonio.
Respecto a la actitud del ministro asistente o testigo cualificado, es una actitud pasiva, limitada a recibir el consentimiento. Esta caracterización permitió la aparición de los llamados matrimonios por sorpresa.
Finalmente, la aplicación de la norma tridentina quedaba a expensas de la promulgación expresa en cada una de las parroquias.
Esta situación dio lugar a una aplicación muy irregular de la reforma legislativa, pudiendo hablarse de territorios tridentinos y territorios no tridentinos.
A principios del siglo XX se establece el decreto NE TEMERE, que establece los siguientes principios: a) Competencia territorial, de tal manera que el ministro asistente se determina por el lugar de la celebración.
b) Intervención activa del testigo cualificado que debe pedir y recibir el consentimiento matrimonial, desapareciendo así, la posibilidad de celebrar matrimonios por sorpresa.
c) Promulgación general y simultánea en todos los lugares y para todos los católicos.
La reforma introducida en el decreto ne temere sería recogida sustancialmente en el Código de derecho canónico de 1917 y, posteriormente en el código de 1983.
SIGNIFICADO Y FUNCIÓN DE LA FORMA.
La función primordialmente ligada a la seguridad jurídica. Es un instrumento receptivo del consentimiento declarado de las partes, encaminado a dar una noticia objetiva del acto realizado para su relevancia en el orden jurídico.
Esta precisión permite diferenciar la forma del acto (forma de recepción) de la forma de la declaración del consentimiento (forma de emisión).
La forma de emisión se refiere a la exteriorización de la voluntad o consentimiento.
La función de la forma de emisión requiere para su validez la conformidad entre lo declarado y lo internamente querido.
Esta necesidad de mantener como principio la integridad y seriedad del consentimiento matrimonial se conoce en términos jurídicos con la expresión certeza. La función de certeza consiste en el mantenimiento del principio de que el consentimiento recibido en la forma observada debe tenerse como cierto, la función de certeza predica una correspondencia entre consentimiento formal y voluntad real. En caso de litigio, la prueba puede destruir tal apariencia y descalificar el consentimiento formal frente a la realidad del consentimiento interno.
La función receptiva de la forma confiere publicidad al acto de manifestación del consentimiento y al constituir en fedatarios al testigo cualificado y a los testigos comunes se dota al acto de seguridad jurídica, que se refuerza con la obligada inscripción registral.
1 La rigidez del sistema matrimonial civil en la valoración de la forma llega al extremo de convertir al funcionario público en elemento esencial de la celebración del matrimonio, de tal manera que su ausencia determina la nulidad del matrimonio. Esta nulidad no puede remediarse ni tampoco puede ser dispensada o convalidada.
El artículo 49 del Código Civil dispone que cualquier español podrá contraer matrimonio dentro o fuera de España 1.
El legislador establece un pluralismo formal, reconociendo validez tanto al matrimonio celebrado en forma civil como al celebrado en forma religiosa, ya sea de acuerdo con la legislación canónica como según los ritos y tradicionales de cualquier confesión religiosa, en los términos previstos en el artículo 59. Se reconoce también la validez del matrimonio entre españoles celebrados en el extranjero, según la forma establecida por la ley del lugar de celebración del matrimonio reconocido por la legislación española tiene una gran amplitud. Admite cualquier forma religiosa que cumpla los requisitos del artículo 59 y cualquier forma civil extranjera para los españoles residentes en el extranjero, y para los extranjeros residentes en España.
La admisión de pluralismo formal con la amplitud que lo hace la vigente legislación ratifica la postura del legislador español de residenciar el elemento constitutivo del matrimonio en el consentimiento. Lo esencial es el acuerdo de voluntades de los contrayentes: la forma de emisión y de recepción es accesoria y se admite cualquiera que garantice suficientemente que el acuerdo de voluntades se ha producido. La forma adquiere así su verdadero significado como instrumento de seguridad jurídica que acredite que el pacto conyugal se ha celebrado.
Superando el criterio formalista que había adquirido el matrimonio canónico, dando lugar a nulidades de matrimonio por incompetencia del testigo cualificado, el artículo 53 dispone que la validez del matrimonio no quedará afectada por la incompetencia o falta de nombramiento legítimo del Juez o funcionario que lo autorice. La forma se reduce a un elemento de prueba de la autenticidad del acto. El juez o funcionario público y los testigos limitan así su actuación, dan fe de la legítima celebración del matrimonio, de su autenticidad en orden a la correspondiente inscripción registral.
La forma civil podrá ser según la legislación española o según la legislación extranjera, en los supuestos determinados en los artículos 49 y 50.
El matrimonio celebrado en forma civil, según la legislación española, podrá revestir las siguientes modalidades: a) b) c) d) Ordinaria Extraordinaria (en peligro de muerte) Secreta Por apoderado.
LA FORMA ORDINARIA DEL MATRIMONIO: a.
El Código de Derecho Canónico.
 Función de preparación del matrimonio: corresponde al ministro de culto y consiste en cerciorarse de que los contrayentes acuden voluntariamente. Si el ministro no actúa de esta forma, lo hará ilícitamente. Esta función se concreta en otras dos: o La investigación, que se realiza normalmente mediante la publicación del matrimonio que se proyecta realizar, de manera que cualquier persona que tenga noticia de algún impedimento tiene la obligación moral de comunicarla.
o El interrogatorio a los contrayentes culmina esa función de investigación, de manera que se constate esa libertad de actuación. Además, en algunos casos, el ministro está obligado a solicitar una licencia, por ejemplo, supuestos en los que el matrimonio canónico que va a celebrarse no pueda ser reconocido civilmente (ej. un católico que ya antes contrajo matrimonio civil: para el derecho canónico, el matrimonio contraído por una persona católica según cualquier otra legislación que no sea la canónica –civil- es inexistente).
 Función de asistencia: es necesario que ambos contrayentes se encuentren en el mismo lugar y expresen el consentimiento de una determinada manera, que tiene que ser en palabras de presente o mediante signos equivalentes, en el caso de que no pudiera hablar. Esta celebración tiene lugar ante dos testigos, y uno cualificado, que es el ministro de culto. Al ministro de culto le corresponde un papel activo: solicita el consentimiento y lo recibe en nombre de la Iglesia. Debe hacerlo con plena libertad, no puede ser sometido a coacción.
2 En cuanto al criterio para atribuir la competencia al ministro de culto es un criterio de carácter territorial: será el ordinario del lugar de celebración del matrimonio, el párroco del lugar o un delegado designado reglamentariamente por uno de ellos. Este criterio es el que afecta a la validez del matrimonio. Sin embargo, hay un criterio de combinación entre el criterio territorial y el criterio personal, que afecta ya a la licitud: en este caso el ministro competente será el que corresponda según la jurisdicción de alguno de los contrayentes, evitando así desplazamientos y trámites innecesarios, ya que se obliga a los contrayentes a contraer matrimonio en el lugar de residencia de alguno de ellos.
La delegación puede ser de dos tipos: - - Delegación general: se asigna la función completa de asistir matrimonios, y no solo para un caso concreto. En este caso debe hacerse por escrito, para evitar excesos. Además, en cada caso, el delegado tiene que solicitar una licencia.
Delegación especial: tiene unas características muy especiales: sirve para asistir a un matrimonio concreto. No requiere formalidades, pudiendo incluso hacerse de forma oral.
Por regla general, el delegado será un diácono, y en algunos casos podrá ser un laico idóneo, es decir que sean aptos y tengan conocimiento sobre esta materia.
 Inscripción registral del matrimonio: refuerza la seguridad jurídica. Es el instrumento por excelencia para dar publicidad al acto.
El Código Civil Español o a) Funcionario competente: La estructura básica es la misma, en el sentido de que el matrimonio canónico también es un contrato consensual. Por tanto, el consentimiento se tiene que prestar en palabras de presente y en presencia de tos testigos y un testigo cualificado. Lo único que se diferencia aquí es la persona competente para asistir al matrimonio.
 En este caso será el juez encargado del Registro Civil y el alcalde del lugar donde se celebre el matrimonio, o un concejal en quien se delegue.
En el caso de que el juez no resida en ese lugar, lo será un concejal delegado reglamentariamente.
Por último, para los casos de extranjería, lo será el funcionario diplomático o consular.
  b) El expediente matrimonial: El expediente es un dictamen preceptivo pero no vinculante. Sirve para acreditar si la persona es o no apta para prestar el consentimiento o no. Es en el momento de la tramitación del expediente en el que tiene lugar la autorización del funcionario para celebrar el matrimonio de forma especial, por ejemplo, sin que ambos contrayentes se encuentren en el mismo lugar o cuando se celebra de forma secreta.
c) Celebración: por lo general tendrá lugar ante el juez o funcionario del domicilio de cualquiera de los contrayentes. Éste deberá leer los artículos 66 y 67 del Código Civil, en los que se enuncian los derechos y deberes del matrimonio: - 4.
El artículo 68 enuncia el deber de convivencia, la obligación de vivir juntos, guardarse fidelidad y compartir las responsabilidades domésticas y asumir el cuidado de ascendientes y descendientes.
LAS FORMAS ESPECIALES DE CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO EN EL ORDENAMIENTO CIVIL Y CANÓNICO.
 Matrimonio por procurador La presencia física de los contrayentes en el acto de celebración puede ser suplida por otra persona que, representando al contrayente ausente, éste le haya otorgado un mandato especial para contraer matrimonio con una persona concreta.
Los REQUISITOS son: 1.
Un mandato especial para contraer matrimonio con una persona determinada.
Que el mandante haya designado al procurador y éste desempeñe personalmente esa función.
El consentimiento otorgado en el mandato se presume que persevera hasta el momento de la celebración, salvo que el mandante revoque el consentimiento; en ambos casos no hay consentimiento y el matrimonio es inválido, aunque tales circunstancias sean desconocidas, tanto por el otro contrayente como por el procurador. Es válido también el poder otorgado de acuerdo con la legislación civil del Estado donde se encuentra el mandante.
3 La legislación civil también prevé este tipo de matrimonio. En esta legislación el poder se extinguirá por la revocación del poderdante, por la renuncia del apoderado o por la muerte de cualquiera de ellos.
 Matrimonio por intérprete Cuando uno de los contrayentes no pueda expresar su consentimiento por palabras y haya que utilizar signos equivalentes o no conozca el idioma utilizado en la ceremonia puede recabarse la ayuda de un intérprete que traduzca los signos o la lengua utilizados por dicho contrayente. La única cautela que establece el legislador respecto a esta forma especial es la necesidad de que el párroco tenga constancia de la veracidad o fidelidad del intérprete.
En la legislación civil se ve en el artículo 258.
 Matrimonio secreto La urgencia y la gravedad del caso son de libre apreciación del ordinario del lugar. La doctrina, sin embargo, enumera diversos supuestos reconducibles a esta situación de gravedad y urgencia: la necesidad de regularizar una situación de hecho que socialmente sea considerada como matrimonio. Otro supuesto clásico es la oposición irracional de los padres o parientes a la celebración de un matrimonio o la distinta condición social de los contrayentes.
a) b) c) Las investigaciones previas al matrimonio serán realizadas en secreto, no habiendo lugar a las proclamas, que sirven de anuncio del futuro matrimonio.
El acto de celebración se realizará sin publicidad con la presencia de los asistentes o testigos cualificados y comunes.
Todos ellos están obligados a guardar silencio.
El matrimonio será inscrito en un registro especial, que se ha de guardar en el archivo secreto de la curia.
La obligación de guardar el secreto cesa si hay peligro de escándalo grave o de grave injuria para la institución del matrimonio.
La legislación civil prevé que cuando concurra causa grave suficientemente probada, el Ministro de Justicia, podrá autorizar el matrimonio secreto. En este caso, el expediente se tramitará reservadamente, sin la publicación de edictos o proclamas.
LA FORMA EXTRAORDINARIA EN LA LEGISLACIÓN CIVIL Y CANÓNICA.
Si no hay alguien que sea competente conforme al derecho para asistir al matrimonio, o no se pueda acudir a él sin grave dificultad, quienes pretendan contraer matrimonio pueden hacerlo válida y lícitamente estando presentes sólo los testigos, cuando concurran las siguientes circunstancias: 1.
En peligro de muerte Fuera de peligro de muerte, cuando se prevea que esa situación va a prolongarse durante un mes.
El Código Civil prevé también la celebración del matrimonio en forma extraordinaria. El matrimonio del que se halle en peligro d muerte podrá ser autorizado por: 1.
El juez encargado del Registro Civil o el delegado, aunque los contrayentes no residan en su circunscripción, y, en defecto de ambos, el alcalde.
Respecto a la nave o aeronave,, es competente el capitán o comandante de la nave.
Se exceptúan de contar con los testigos ante una imposibilidad justificable.

References: artículo 49
 artículo 59
 artículo 59
 artículo 53
 artículo 68
 artículo 258