Source: http://eltivipata.blogspot.mx/2016/08/
Timestamp: 2017-12-13 07:06:47+00:00

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El Tivípata: agosto 2016
Os pongo en antecedentes. Antonio Maestre contaba en Twitter una historia (real o alegórica) sobre una chica musulmana a la que prohibían usar velo en un centro de enseñanza. Esta chica les trataba de explicar que si no le permitían usar el velo su padre le impediría seguir asistiendo a clases y, mucho peor, la enviaría a su Marruecos natal donde sería casada en contra de su voluntad. Es decir, la susodicha no se quejaba de la prohibición del velo en sí, sino de las nefastas consecuencias que ésta le acarrearía en su entorno cercano.
Maestre se explicó arguyendo que no se posicionaba a favor del velo, e incluso me admitió que existía una evidente coacción por parte del entorno de la niña (su padre, en este caso que nos ocupa) para que lo llevase. No obstante lo calificó como “prenda emancipadora” y la única esperanza que tenía de ser una mujer libre en el futuro, y que las autoritarias instituciones españolas se lo estaban cortando por sus “irracionales imposiciones”.
Imaginemos la situación en un escenario diferente. Un hombre no permite a su mujer que lleve faldas por encima de la rodilla. De hacerlo, le obligará a que abandone el trabajo y se quede en casa. La mujer debe decidir entonces entre llevar faldas largas o pantalones o dejar de trabajar en contra de su voluntad. La mujer opta por llevar la ropa que le impone su marido porque quiere seguir trabajando, sin embargo, en su trabajo debe llevar un uniforme que consiste en una falda por encima de la rodilla. A ella no le importa llevar esa prenda, pero si lo hace teme las consecuencias en su casa. ¿Cómo opinaría una persona razonable ante este supuesto?
Evidentemente estaríamos ante un caso de malos tratos en los que un hombre machista y posesivo coacciona a su mujer. Pero en el supuesto de Antonio Maestre la coacción del entorno de la chica pasa a un segundo plano y se traslada la responsabilidad a las autoridades, a las que pinta como insensibles ante el futuro de la muchacha, sólo preocupados por imponer la prohibición del velo sin importarles las consecuencias.
Llegado a este punto, ¿qué habría hecho yo? En primer lugar, reconocer a la chica como víctima de una coacción grave por parte de su padre (cosa que el propio Maestre admite). Hacerle saber al padre que el matrimonio forzado es un delito grave, tipificado en nuestro código penal –el del país en el que vive y que está obligado a respetar y obedecer por encima de sus opiniones religiosas o culturales-, y que amenazar con ello a otra persona –sea su hija o cualquier otra- es perfectamente punible. Dicho esto, si el padre decidiera enviar a su hija a Marruecos y casarla contra su voluntad, debería ser enviado a prisión– yo apoyaría la retirada inmediata de la nacionalidad española, de tenerla, y valoraría su deportación si persistiera en su actitud-. Y si prohibiera a su hija a asistir a clase, más de lo mismo.
Es decir, tenemos el caso de un padre que impone su voluntad hasta el punto de enviar a su hija a Marruecos y entregarla a un matrimonio forzado si no la obedece. Un hombre que no entiende que no puede obligar a nadie –ese nadie incluye a su propia descendencia- por razones de fe o de cualquier otra índole –creo que aquí estaría justificado el llamarlo fanático-. Pero la culpa es de las instituciones. ¿Qué deberíamos hacer, según Maestre? ¿Plegarnos ante las demandas de un fanático religioso que amenaza a su hija con la deportación y el matrimonio forzado? ¿Aceptar las condiciones del chantajista? ¿O protegemos a la niña, incluso alejándola del padre si es necesario?
Juzguen ustedes mismos. Valoren lo que han leído y opinen sobre las prioridades de esa izquierda buenista, políticamente correcta, tolerante con la intolerancia -o, como poco, indolente-, que tiene como enemigo las instituciones de su país incluso por encima de maltratadores, chantajistas y fanáticos. La culpa siempre de Europa, de nuestros valores, de nuestra cultura.
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Emma Goldman, pionera en la lucha por la emancipación femenina y, sin duda, una de las primeras y más importantes sufragistas, militaba en el partido libertario. Entre 1920 y 1922 vivió en la Unión Soviética e, incluso, apoyó a los bolcheviques en la Revolución de Octubre, pero pronto emigró a Canadá y escribió vehementes artículos donde criticaba la represión política, la burocracia leninista y los trabajos forzosos. El título de su escrito fue elocuente; Mi desilusión con Rusia.
En España, Clara Campoamor, la mujer que consiguió el voto femenino, era una reconocida liberal, que decía estar alejada del socialismo como lo estaba del fascismo. La posición de los socialistas de entonces con respecto al sufragio femenino no era amigable, precisamente. Victoria Kent votó en contra del derecho al voto de la mujer –y el desmemoriado feminismo actual ha puesto su nombre a más de tres asociaciones de mujeres-. También se opusieron importantes líderes como Margarita Nelken, Roberto Novoa o Indalecio Prieto. Resulta, cuanto menos significativo, que en las primeras elecciones con sufragio universal en este país –celebradas en 1933- dieron la victoria a la derecha. Entre los socialistas de entonces se tenía la noción de que el feminismo era un movimiento burgués que buscaba la división del proletariado para beneficio de los poderosos.
No es hasta la tardía fecha de 1967 cuando nace el feminismo radical –de la mano de Kate Millet, Shulamith Firestone, Andrea Dworkin y otras- cuando el feminismo da el giro hacia la izquierda. La teoría marxista de clases es adaptada al feminismo, naciendo la perspectiva de género que criminalizará a todo el género masculino alienándolo a una clase de opresores. El enemigo ya no son las instituciones estatales –ahora el feminismo forma parte de ellas- sino todos los hombres, a los que se consideran soldados del patriarcado.
Y Kate Millet acuña una de las frases más terribles asociada a este nuevo femi-marxismo; lo personal es político. Con esta frase nos querían decir que lo privado no existía, y ya no sólo en el aspecto material (propiedad privada) sino que la misma intimidad familiar y conyugal era una esfera política, lo cual legitimaba al feminismo (y al Estado) a entrar en la vida de cada ciudadano, hasta invadir nuestra propia alcoba.
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10 Razones para desechar la idea de la perspectiva de género
¿Existen problemas que afectan mayoritariamente a mujeres? Indudablemente sí. ¿Muchos de esos problemas que perjudican mayoritariamente a mujeres les suceden por el hecho de ser mujer? Incuestionablemente sí. ¿Justifica eso la idea de que vivimos en una sociedad en la que un sexo (el masculino) ejerce un dominio sobre el otro sexo (el femenino), como sostiene la perspectiva de género? No. Para ello sería imprescindible que no existieran graves problemas que afectan exclusivamente (o mayormente) a hombres, como los que veremos a continuación (con sus respectivas fuentes).
01 Aprobación de leyes sexistas
Entre 2003 y 2014 hubo alrededor de 25.000 desapariciones en Guatemala. Se reparten más o menos de manera equitativa por sexos (12.036 hombres y 13.156 mujeres). El Congreso de Guatemala aprobó una ley para buscar sólo las víctimas de sexo femenino.
Fuente: Artículo de Prensa Libre del 8 de agosto, 2016. Aprobación de Ley causa disputa sexista.
02 Discriminación institucional
En Francia está gravemente castigado solicitar una prueba de paternidad (15.000 euros de multa y hasta un año de cárcel).
Fuente: Artículo de International Biosciences; Paternity Testing Ban Upheld in France.
03 Desechabilidad masculina
En Colombia, el varón tiene un compromiso militar con la nación por razón de sexo de la que la mujer está exenta por la misma causa. Hay batidas para obligar al hombre a combatir.
Fuente: Artículo de elCOLOMBIANO del 11 de marzo, 2014. Ejército continuará con las batidas y dice que son legales.
He puesto el ejemplo de Colombia, pero las batidas y los reclutamientos forzosos (y de menores) es común en muchas naciones, como el Congo.
04 Discriminación penal
En Rusia, Bielorrusia, Albania y Azerbaiyán sólo al varón se le puede condenar legalmente a cadena perpetua.
Fuente: Código criminal ruso, Artículo 57. Código criminal bielorruso, Artículo 58. Código criminal albanés, Artículo 31. Código criminal azerbaiyano, Artículo 57,2.
05 Discriminación penal II
En Guatemala, Rusia, Bielorrusia y Tajikistán sólo se pueden condenar a muerte a varones.
Fuente: Código Penal de Guatemala, Artículo 43. Artículo de Cornell Law School, Death Penalty Worldwide.
06 Discriminación laboral
En casi 40 países, la edad de jubilación masculina es superior a la femenina, a pesar de que nuestra esperanza de vida es menor.
Fuente: Retirement age, Wikipedia.
07 Obligaciones sólo aplicables a los hombres
En más de 30 países existe prestación de servicio militar obligatorio sólo para varones. En Corea del Sur son arrestados más de 650 hombres por negarse a ir a la “mili”.
Fuente: Artículo de The Big Story, del 17 de junio, 2014. SKorea jails hundreds for refusing military stints.
08 Desde organismos internacionales
La ONU recomienda penas alternativas a la prisión solo para mujeres.
Fuente: Resolución 65/229 de Naciones Unidas. UNODC Handbook of Women of Imprisonment, 2nd Edition (p. 103-105).
09 Invisibilización del dolor masculino
Alrededor del 70% de los civiles muertos en la Guerra de Afganistán fueron hombres. ONU no los menciona en ningún momento.
Fuente: Naciones Unidas, The UNAMA Protection of Civilians in Armed Conflict Midyear Report 2015.
10 No combaten problemas si afectan mayoritariamente a hombres
En España, alrededor del 75% de los suicidios son masculinos. La OMS le recomendó un plan nacional para estudiar el problema que el gobierno ignoró.
Fuente: Datos de Suicidios del INE. Artículo de ElDiario.es del 8 de agosto, 2015.
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References: Artículo 57
 Artículo 58
 Artículo 31
 Artículo 57
 Artículo 43
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