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Timestamp: 2017-10-22 17:35:30+00:00

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Historia de León | PAÍS LLIONÉS
5 nov 2011 0 comentarios
1.- Los Pueblos del Norte y el Reino de León.
1.1.- Etnogénesis de la península ibérica. Los Antiguos Pueblos.
1.2.- Los Pueblos del Norte.
1.3.- La Conquista Romana del Norte de Hispania.
2.- Asturia bajo el Imperio Romano, el Reino Suevo y el Reino Visigodo.
2.1.- Los Ástures.
2.2.- La Romanización.
2.3.- Suevos y Visigodos.
2.4.- La Religiosidad.
3.- El Reino Asturleonés (718-1037)
3.1.- La Monarquía Asturleonesa
3.2.- La Dinastía Ástur en su Corte de Oviedo
3.3.- La Expansión hacia el Valle del Duero: La Repoblación de León y Astorga
3.4.- León: Sede Regia
3.5.- Expansión y Declive: de Ramiro II a las Revueltas Nobiliarias de Bermudo II
3.6.- Alfonso V: Las Relaciones con Al-Andalus
3.7.- Vermudo III: El Nacimiento del Reino de Castilla
4.- La Dinastía vascona del Reino de León (1037-1230).
4.1.- Fernando I y la unión del Reino de León y el Condado de Castilla
4.2.- La expansión hacia el sur: Alfonso VI y la conquista de Toledo
4.3.- Urraca y Alfonso VII: el Imperium leonés
4.4.- León, reino independiente: Reyes privativos de León: Fernando I y Alfonso IX.
4.5.- La unión definitiva con Castilla
5.- El Reino de León en Corona de Castilla Medieval. (1230-1474).
5.1.- De Fernando III a Sancho IV
5.2.- Las Minorías Reales
6.1.- El Reino de León en el seno de la Corona de Castilla hasta el fin del Antiguo Régimen
6.2.- La pervivencia de las estructuras administrativas, sociales y económicas medievales del Reino de León
6.3.- ¿Qué quedó del Reino de León medieval?
Cuando Roma entró en Hispania encontró un mosaico de pueblos. Cronistas como Estrabón percibieron una relativa unidad de los Pueblos del Norte: galaicos, ástures, cántabros,…hasta los vascones del Pirineo. Galaicos, ástures y cántabros vivían en pequeños aldeas fortificadas o castros, que controlaban su pequeño territorio circundante, habitados por una sociedad organizada por clases de edad. Este sistema es anterior a las clases sociales de los clanes gentilicios que fue introducida en un proceso de celtiberización interrumpido con la Conquista Romana. Mantenían la explotación colectiva de la tierra como los primitivos indoeuropeos, costumbre conservada en las tradiciones comunales de la Península Ibérica casi hasta la actualidad (y muy especialmente en la Región Leonesa). Este sistema prerromano se manifiesta en un tipo de poblamiento autosuficiente. 2000 años más tarde esta relativa unidad de los Pueblos del Norte fue percibida por Julio Caro Baroja, que en su obra “Los Pueblos de España” dedicó un capítulo entero a Galicia, Asturias, León, Cantabria, País Vasco y Navarra.
Los Pueblos del Norte fueron los últimos pueblos en ser conquistados por los romanos, proceso cuya etapa final son las Guerras Ástur-Cántabras del 26 al 19 a.C. Causaron también serios problemas a suevos y visigodos y fueron los impulsores del Reino de los Ástures durante la Invasión Musulmana. Un núcleo de resistencia ástur-cántabro asentado en los Picos de Europa, aglutinaría después, no sin resistencia, a galaicos y vascones. Progresivamente, el centro de poder del reino se acercará a occidente, con una notable influencia de la nobleza gallega.
El Reino de Oviedo se expande hasta el Duero, y se busca una nueva capital más al sur para el reino. La elección de Astorga implicaría la recuperación de la antigua capital de los ástures, por lo que su elección parecería lógica; sin embargo León, con sus imponentes murallas, que fue sede de la Legio VII y el único foco de control militar romano en la península ibérica y norte de África durante siglos, es seleccionada finalmente. La capital regia se traslada de Oviedo a León y comienza así la etapa del Reino de León. Es interesante observar que durante el Bajo Imperio Romano, galaicos, ástures y cántabros fueron englobados en la provincia de la Gallaecia, y que el reino iniciado por estos pueblos (con sucesivas capitales en Cangas de Onís, Pravia, Oviedo y León) fue denominado Reino de Galicia por cronistas musulmanes y europeos.
Para Julio Caro Baroja, precursor de los estudios etnógráficos de la Península Ibérica, la “clave de la regionalidad” no estaba en los “reinos, condados y señoríos” sino en las “condiciones sociales, económicas y lingüísticas previamente existentes”. Así, cuando estudia la Región Leonesa, separa el territorio correspondiente al sur de la antigua Asturia del resto que denomina “Antiguo Reino de León castellanizado”, territorio este que se correspondería con la antigua Vettonia. Este territorio sureño de la Asturia se convertirá, a comienzos del Antiguo Régimen, en el reducto del Reino de León. Se hace entonces evidente que, para conocer los rasgos culturales esenciales de la región leonesa, es necesario el estudio previo del Pueblo Ástur. Los ástures eran un conjunto de tribus que habitaban gran parte del territorio de las actuales provincias de Asturias, León, Zamora y partes de Orense y Portugal. Su nombre parece proceder de la raíz indoeuropea “-stour” que significa río, y éste fue el Ástura, que durante la Edad Media fue denominado Éstula y actualmente Esla. Durante la ocupación romana, los territorios galaico y ástur son inicialmente incluidos en la provincia de Lusitania, aunque luego son incorporados a la provincia Tarraconense. Con el emperador romano Vespasiano (69-79 d.C.) se crean unas demarcaciones administrativas denominadas Conventos Jurídicos. Los conventos jurídicos en el Noroeste de la península son el Lucense y Bracarense (correspondientes a la Gallaecia), y el Ástur (correspondiente a la Asturia). Los tres están al mando de un único Legado Jurídico, situación que es distinta en el resto de la Tarraconense (conventos Cartaginense, Tarraconense, Caesaraugustano y Cluniense). Desde finales del siglo II, este Legado Jurídico, residente en Asturica Augusta (Astorga) es además jefe de la Legio VII. Astorga era la cabeza administrativa de todo el Noroeste, y León constituía el centro de control militar romano en toda la península y norte de África. Con la reorganización realizada por Diocleciano (284-305), se crea la provincia de Gallaecia, que incluye las entidades territoriales de Gallaecia y Asturia; todavía hoy no está claro si la capital era Astorga o Braga. Los visigodos mantienen la división de Hispania realizada por Diocleciano, existiendo las siguientes provincias: Lusitania, Bética, Gallaecia, Cartaginenese, Tarraconense y Narborense, situándose al frente de cada un dux provinciae. La capital de Gallaecia durante este periodo es Lucus o Lugo. Más adelante se añaden otras dos ducados más: Asturia con capital en Astorga y Cantabria con capital en Amaya. Asturia como entidad administrativa sobrevive hasta la llegada de los musulmanes en el año 711. Cuando el Reino de los Ástures con capital en Oviedo busca un nuevo centro político al sur, se debate entre los dos principales centros políticos de la Asturia: Astorga, la antigua capital de la Asturia, o León, antigua sede de la Legio VII.
3.- El Reino Asturleonés. (718-1037).
Ante la debilidad del reino visigodo de Toledo se produce la ocupación musulmana. Su ataque se dirige a los centros de poder visigodos, incluyendo éstos a Lugo, Astorga y Amaya, capitales de los ducados de Galicia, Asturia y Cantabria respectivamente. En estos momentos se produce una rebelión de nobles de la zona, liderados por el misterioso Pelayo, que estallaría a partir de la legendaria Batalla de Covadonga (año 718). Según algunas crónicas, Pelayo sería hijo de un duque (posiblemente de Asturia); esta tesis se reforzaría teniendo en cuenta la pretensión del gobernador musulmán en Asturias, Munuza, de casarse con la hermana de Pelayo, así como el matrimonio de la hija de Pelayo con el hijo del duque de Cantabria, el futuro Alfonso I, que sellaría una alianza cantabro-ástur que daría lugar al Reino de los Ástures con capital en Cangas de Onís. En realidad, Alfonso I será el verdadero fundador del reino, y no Pelayo. Ataca los centros políticos al norte del Duero, desmantelando administrativamente el gobierno musulmán en este territorio. Este proceso es facilitado por la rebelión de los bereberes que controlaban Galicia contra los árabes. Silo traslada la capital a Pravia y el reino se extiende a Galicia. Alfonso II muda la capital a Oviedo y el reino pretende legitimarse afirmando que es la continuación del reino visigodo. En esta época se produce el descubrimiento de la supuesta tumba de Santiago. Durante este periodo se establecen muy buenas relaciones con el reino franco. Ordoño I refuerza el sistema defensivo del reino reedificando Astorga, León y Tuy, y Alfonso III lleva la frontera hasta el Duero. García I traslada la capital a León en el año 910, mientras gobierna su hermano Ordoño en Galicia y su hermano Fruela en Asturias. Ordoño II confirma la capitalidad leonesa y fomenta relaciones cordiales con el reino de Pamplona. Durante el reinado de Alfonso V se promulga el Fuero de León, el primer fuero municipal del que todos los demás pueden considerarse derivados o variantes. Mientras, el rey navarro Sancho III el Mayor busca expandirse a costa del territorio oriental del Reino de León, convirtiéndose en Conde de Castilla y con pretensiones sobre Campos.
El hijo de Sancho III el Mayor, Fernando, hereda el título de conde de Castilla y se enfrenta al rey de León, Bermudo III, por la disputa de Tierra de Campos. Bermudo III muere en la batalla de Tamarón, y Fernando se convierte en rey de León por su matrimonio con Sancha, hermana de aquél. Comienza con Fernando I el periodo navarro del Reino de León. De acuerdo al derecho sucesorio navarro, su primogénito Sancho hereda Castilla, surgiendo así este reino, mientras que Alfonso hereda León, y García Galicia. Sancho se hace con el gobierno de los tres reinos siendo sucedido, a su muerte en el cerco de Zamora, por Alfonso VI. Éste conquista Toledo y su reino en 1085 y se hace titular Emperador de España. Antes de morir, planifica el enlace de su hija Urraca con Alfonso I el Batallador, rey de Aragón. Sin embargo, esta alianza leonesa-aragonesa no fragua y se convierte en enfrentamiento. El concepto imperial de España alcanzaría su esplendor con Alfonso VII, Rey de León y Emperador de España, al que rinden vasallaje los reinos de Aragón, Navarra, Portugal, Zaragoza y los condados de Cataluña, Tolosa, Urgel y Gascuña. El reino de Portugal mantiene su vasallaje a Alfonso VII hasta la muerte de éste, pero pronto alcanzará la independencia. La idea imperial leonesa también desaparece con el Emperador. Sancho, el primogénito, recibe los reinos de Toledo y Castilla, mientras que Fernando recibe los de León y Galicia. En esta herencia también son modificados los límites entre los reinos de León y Castilla, desplazándose a occidente e incorporando Tierra de Campos a este último. Este territorio se convertirá en motivo de conflicto permanente entre ambos reinos. El hijo de Fernando II, Alfonso IX, será el último rey privativo de León. Durante su reinado se consagró con toda solemnidad la iglesia de Santiago Apóstol en Compostela, cuya obra fue dirigida por el maestro Mateo. Se inician también las obras de la catedral de León, sobre la iglesia de Santa María y se crea la Universidad de Salamanca, creada para que los leoneses no tuvieran que salir a estudiar fuera de su reino. Aproximadamente en 1188 se celebró en la iglesia de San Isidoro de León una curia extraordinaria en la que, además de asistir la nobleza y el clero, asistieron representantes elegidos por los municipios, por lo que se consideran as primeras cortes representativas europeas y posible embrión de las cortes democráticas. A su muerte entrega el reino a sus hijas Sancha y Dulce, que lo ceden, a cambio de una importantísima compensación económica, a su hermano Fernando, rey de Castilla.
Fernando III une en 1230 la Corona de León (formada por los Reinos de Galicia, Asturias y León y el territorio de Extremadura) con la Corona de Castilla (formada por los Reinos de Castilla y Toledo, y el Señorío de Vizcaya) . Más tarde conquista y añade a su corona los reinos de Córdoba (1236), Murcia (1243), Jaén (1245) y Sevilla (1248). Los Reyes Católicos incorporarán Granada en 1492 y Navarra en 1512. Sin embargo, cada uno de estos reinos conserva su nombre y entidad, y muy especialmente el Reino de León, que conserva su pendón, sus costumbres, sus leyes y continúa siendo una entidad administrativa hasta el siglo XIX. El escudo de esta corona de reinos combina los pendones de León y Castilla. Sin embargo, la unidad de la Corona leonesa con la castellana corrió grave peligro en varias ocasiones en los convulsos años de finales del siglo XIII: el infante Juan llegó a pretender reinar sobre Galicia y León, situación que se repite en 1319. Durante todo el siglo XIII, leoneses y castellanos celebran sus respectivas Cortes por separado. En el siglo XIV comienzan a imponerse las Cortes conjuntas, pero se continuó dando ordenamientos a los concejos de León muy distintos de los de Castilla. De todas formas, se siguieron convocando Cortes por separado de forma esporádica. En 1295, 31 ciudades de los reinos de Galicia y León se organizaron en una hermandad que se reunía anualmente en la ciudad de León. Su sello incluía la figura del león del reino y una representación del apóstol Santiago a caballo. Las principales atribuciones de la hermandad fueron la administración de justicia y el mantenimiento del orden, llegando en ocasiones a usurpar las funciones de los oficiales reales. Herederos de estas agrupaciones fueron los irmandiños gallegos, que provocaron fortísimas revueltas sociales en la segunda mitad del siglo XV. Continuarán existiendo dos cancillerías, la de León y la de Castilla y cuatro notarías: León, Castilla, Toledo y Andalucía. En 1295 las notarías se reducen a dos: las de León y Castilla. En el Reino de León, durante mucho tiempo, los pleitos eran sentenciados siguiendo el Fuero Juzgo, muy probablemente en el Locus Apellationis de la Catedral. Los merinos mayores eran oficiales públicos de categoría superior en cuyas personas delegaba el rey gran parte de su autoridad. Tuvieron competencias muy amplias sobre todo el reino leonés. Ya aparecen documentados en el siglo XII, y Fernando III los estableció por separado en León y en Castilla, y, más tarde, en Galicia y en Murcia. El Adelantamiento Mayor del Reino de León sustituyó a la correspondiente Merindad Mayor, aunque poco a poco vio cómo se iba reduciendo el territorio sometido a su jurisdicción, hasta que en el siglo XV quedó limitado a los límites de la actual provincia de León, y algo más de la mitad norte de la de Zamora. Asturias fue desgajada del Adelantamiento del Reino en el año 1402. Su sede era itinerante aunque a mediados del siglo XVII acabó agregándose al Corregimiento de la ciudad de León.
6.- El Reino de León durante el Antiguo Régimen.
Hemos visto anteriormente que el Reino de León, continuó siendo una entidad administrativa y fiscal en el seno de la Corona de Castilla y así continuó siendo hasta el fin del Antiguo Régimen en el siglo XIX. Felipe II, en 1575, en sus “relaciones de los pueblos de España” realiza un censo de estos pueblos solicitándoles que respondan a qué reino de los siguientes pertenece: Castilla, León, Galicia, Toledo, Granada, Murcia, Aragón, Valencia, Cataluña o Navarra. Encontramos además que en documentos oficiales, bercianos, sanabreses, parameses, zamoranos, etc. se reconocen, hasta el siglo XIX, como habitantes del Reino de León. En cuanto a su delimitación, el Reino de León se fragmenta y reduce de forma que en mapas correspondientes a los siglos XVI y la primera mitad del XVII la Cordillera Cantábrica sirve de frontera con el Principado de Asturias, el río Burbia con el Reino de Galicia y los ríos Duero y Pisuerga con Castilla la Vieja. A partir de la segunda mitad del XVII, el límite sur se extiende a la Sierra de Francia. A finales del siglo XVIII, los límites del Reino de León se ajustan a las provincias de León, Zamora, Toro, Palencia, Valladolid y Salamanca. Estas provincias han evolucionado a partir de los territorios asignados a cada ciudad con representación en las Cortes a partir del siglo XVI. Con los Borbones se crearán intendencias con competencias económicas y civiles (a cargo de un intendente) y políticas y judiciales (a cargo de un gobernador), creándose unas y desapareciendo otras y cambiando su delimitación a lo largo de los siglos hasta convertirse en las provincias actuales. Hasta el fin del Antiguo Régimen podemos rastrear cargos como el Adelantado Mayor del Reino de León con funcionarios tales como el Fiscal del Tribunal y el Receptor de ejecuciones del Real Adelantamiento. Otros cargos son el Alcalde Mayor del Reino de León, el Alguacil Mayor del Real Adelantamiento, el Intendente General del Reino de León, el Procurador General y Defensor de Pobres, viudas y huérfanos del Reino de León, el Administrador de millones del Reino de León, Subdelegado de Montes del Reino de León, el Sargento Mayor del Reino de León y el Alférez Mayor del Reino de León, el cual tenía como principal cometido el “alzamiento de pendones“. Ésta es una vieja ceremonia que se documenta desde el siglo XV, consistía en la proclamación de cada nuevo soberano que accedía a la corona española como Rey de León: “León y todo su Reino por el Rey don …” Este cargo recaía en el Regidor de León hasta su supresión en 1834 al crearse el Ayuntamiento Constitucional. Todas estas instituciones fueron liquidadas en 1834. Es entonces cuando se establecen las provincias actuales y se delimitan los antiguos reinos de acuerdo a las nuevas provincias, aunque esta vez sin entidad administrativa. En el Artículo 2 del Real Decreto de 30/11/1833 el Reino de León corresponderá a las provincias de León, Zamora y Salamanca.
7.- León en la Historia Contemporanea.
El 24 de abril de 1808 los leoneses se alzan contra los franceses mientras que los madrileños lo harán el 2 de mayo, momento en el que se considera que comienza la Guerra de Independencia. La resistencia se organiza en 13 juntas provinciales, como poderes revolucionarios, soberanos y autónomos, que se enfrentan al Consejo Real. Con objeto de constituir una Junta Central se ratifica, el 10 de agosto, el Tratado de unión entre los reinos de Castilla, León y Galicia. Surge una confrontación entre la Junta de León y la Capitanía de Castilla la Vieja por el intento de ésta de disolver e incorporar a aquella, produciéndose la máxima tensión cuando el capitán general detiene a los delegados de la Junta de León que iban a incorporarse a la Junta Central. El conflicto es resuelto por la Junta Central que arresta al capitán general y ordena que se admitan los diputados en representación del Reino de León. La Guerra finaliza con la retirada de España de José Bonaparte en el verano de 1813. Durante la Guerra de la Independencia, la Junta Central convoca Cortes en la ciudad de Cádiz cuyo acto inaugural se celebra en septiembre de 1810. León envió a las Cortes de Cádiz siete diputados, cinco en representación de la provincia y reino de su nombre, uno de la Junta y otro de la capital, por tener esta ciudad voto en Cortes. En el artículo 10 de la Constitución de Cádiz de 1812 se enumeran la división territorial española entre la que se incluye a León junto al resto de reinos españoles. En el Real Decreto de 30 de noviembre de 1833 se establecen las provincias actuales como las entidades administrativas superiores en las que se divide España. En su artículo 2 se delimitan los antiguos reinos: La Andalucía con los reinos de Córdoba, Granada, Jaén y Sevilla, Aragón, Principado de Asturias, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Cataluña, Extremadura, Reino de León, Reino de Murcia, Reino de Valencia, Navarra, Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, Islas Baleares e Islas Canarias. “El reino de León [se divide] en las [provincias] de León, Salamanca y Zamora”. Durante la 1ª República, la Comisión Provincial de León reclama la creación de un estado autónomo leonés ya que el preámbulo constitucional manifestaba que los estados se harían según los antiguos reinos, oponiéndose a su integración en el estado de Castilla la Vieja, que junto al estado de Castilla la Nueva configuraban el estado federal castellano. Posteriormente, durante la 2ª República, León figura en el artículo 10 del Tribunal de Garantías Constitucionales, al igual que el resto de las regiones históricas españolas (excepto Cataluña que cuenta con estatuto de autonomía), en la relación de regiones no autónomas. En plena guerra civil en Asturias se produjo una situación autonómica al margen de la prevista en la Constitución de 1931: debido a las circunstancias bélicas, el aislamiento territorial y la presión popular se refrenda y reconoce por el Decreto de la Presidencia del Consejo de Ministros de 23 de diciembre de 1936 el Consejo Interprovincial de Asturias y León que tuvo su sede en Sama de Langreo y, al parecer, se planteó la necesidad de un Estatuto de Autonomía regional. Llegó a emitir moneda propia y el Consejo asumió la plena responsabilidad del mando en el territorio de su autoridad. Todo acabaría con la ocupación de Gijón el 20 de octubre de 1937

References: Artículo 2
 Real Decreto 
 artículo 10
 Real Decreto 
 artículo 2
 artículo 10