Source: http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=CRE&reference=20080924&secondRef=ITEM-004&language=ES&ring=B6-2008-0439
Timestamp: 2013-05-24 08:11:00+00:00

Document:
Debates - Miércoles 24 de septiembre de 2008 - Prioridades del Parlamento Europeo para el programa legislativo y de trabajo de la Comisión para 2009 (debate)
B6-0420/2008B6-0424/2008B6-0438/2008B6-0439/2008B6-0447/2008B6-0448/2008Textos presentados :
4. Prioridades del Parlamento Europeo para el programa legislativo y de trabajo de la Comisión para 2009 (debate)Vídeo de las intervencionesPV
Presidente. El siguiente punto es el debate sobre las prioridades del Parlamento Europeo para el programa legislativo y de trabajo de la Comisión para 2009. Hartmut Nassauer, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (DE) Señor Presidente, Señorías, esta mañana estamos debatiendo el programa legislativo y de trabajo de la Comisión para el próximo año 2009, que es año electoral. El próximo año se elegirá un nuevo Parlamento y habrá una nueva Comisión. Nadie tiene asegurado el cargo: ni los Comisarios y ni siquiera el Presidente de la Comisión, que lamentablemente no puede estar presente esta mañana en la Cámara para presentar su programa en persona.
Durante cualquier año electoral, siempre resulta tentador complacer a nuestros votantes, suponiendo que sabemos lo que quieren o, como mínimo, lo que deberían querer. La pregunta entonces es la siguiente: ¿cómo debería presentarse la Unión Europea a los ciudadanos europeos el año próximo? Como políticos, nuestra labor es intentar responder a las preocupaciones de los ciudadanos. A la Unión Europea se le presenta una oportunidad única para ello. Tenemos muchas formas posibles de dar respuesta a las necesidades y preocupaciones de la gente.
La paz ha sido una preocupación fundamental a lo largo de toda la historia de la humanidad y la Unión Europea ha salvaguardado la paz en Europa durante muchas décadas. Podemos encontrar respuestas a amenazas externas, como el terrorismo internacional o la conducta de grandes países vecinos que, en ocasiones, pisotean las normas del Derecho internacional. Podemos contribuir a garantizar que Europa tenga un suministro energético seguro y sostenible, al tiempo que hacemos lo posible para proteger el medio ambiente. Podemos salvaguardar la seguridad social y la justicia en Europa liberando el potencial de crecimiento de nuestra exitosa economía europea, y podemos salvaguardar la innovación y la competitividad de la economía europea, con la oportunidad añadida de crear y de mantener puestos de trabajo. Europa puede convertirse en un refugio de seguridad en un mundo cambiante. Dentro de un rato, mis compañeros tendrán más que decir sobre los detalles de muchas de estas cuestiones.
¿Cuáles son los requisitos fundamentales para que las acciones de la Unión Europea tengan éxito? Me gustaría mencionar dos en particular: primero, necesitamos unas bases institucionales adecuadas; es decir, necesitamos sin lugar a dudas el Tratado de Lisboa. Este Tratado generará más transparencia y más democracia y mejorará la capacidad de actuación de la UE, permitiéndole ejercer sus funciones de un modo más eficaz. No podemos sino apelar a los ciudadanos de Irlanda para que reconsideren su posición sobre este Tratado. Comparto muchos de los reproches que se hacen a la Unión Europea, pero no podemos ignorar el hecho de que este Tratado ofrece soluciones para muchos de esos aspectos criticados. Por tanto, el Tratado de Lisboa es vital.
En segundo lugar, también necesitamos el respaldo de los ciudadanos europeos, que ha disminuido de un modo alarmante. Esto se puso de manifiesto con los referendos en Francia, los Países Bajos y, por supuesto, en Irlanda. La cuestión no es si necesitamos más o menos Europa, como recientemente tuve la oportunidad de transmitir al Presidente de la Comisión. La verdadera cuestión es saber dónde necesitamos a Europa y dónde no. Debemos tomar una decisión a este respecto. Si puedo citar un ejemplo —y admito que éste es mi ejemplo favorito—, la protección del suelo no es una cuestión que tengamos que tratar a escala europea. La protección del suelo cuesta trabajo, pero no genera empleos. Por ese motivo, Europa tendrá éxito y conseguirá apoyos si actúa allí donde la acción comunitaria sea sin lugar a dudas necesaria y donde las actuaciones a escala europea puedan obtener más resultados que las realizadas a escala nacional.
Por tanto, opino que la Comisión haría bien en dar una mayor importancia a la cuestión de la subsidiariedad en sus actuaciones durante el próximo año. Esto incrementará la aceptación de Europa y, probablemente, todos seremos reelegidos por un número de ciudadanos europeos superior al de las pasadas elecciones. Hannes Swoboda, en nombre del Grupo del PSE. – (DE) Señor Presidente, señora Vicepresidenta, la Comisión Europea ha realizado una labor extraordinaria en los últimos años en muchos ámbitos, en particular en lo referente a la política medioambiental y climática, y en esta Cámara, nos encontramos en el proceso de traducir estas acciones en actos legislativos. En cuanto al desarrollo del mercado común, no obstante, observamos deficiencias importantes, especialmente en lo que se refiere a la dimensión social.
La actual crisis financiera es motivo suficiente para abordar esta cuestión, y esto es lo que hemos hecho en el contexto del informe Rasmussen. No somos sólo mi Grupo y yo, y de hecho muchos otros, los que nos sentimos profundamente decepcionados por lo que el Comisario McCreevy ha dicho —o no ha dicho— en esta Cámara. Éste es el principal problema.
Si leemos los principales artículos de cualquier periódico conservador de hoy, ya sea el Financial Times o el Frankfurter Allgemeine, los titulares podrían haber sido escritos por los grupos socialdemócratas en esta Cámara, pero no por el Presidente de la Comisión y, sin duda, no por el Señor McCreevy.
El Financial Times, por ejemplo, ha publicado los siguientes titulares: «El mayor fracaso de la historia financiera» o «Después del colapso: ¿por qué el capitalismo global necesita normas globales?» Mientras la obra Hannes Swoboda (PSE).El Becerro de Oro del artista Damien Hurst ha alcanzado un precio de subasta récord, las instituciones financieras han sufrido pérdidas jamás vistas, lo que ha llevado al Financial Times a afirmar: «El becerro de oro nos cegó a todos». (DE) Lamentablemente, esto se aplica a la Comisión; o, al menos, a los miembros de la Comisión que deberían responsabilizarse de estas cuestiones. Frank Schirrmacher, editor jefe del Frankfurter Allgemeine Zeitung y que no puede ser considerado precisamente de izquierdas, escribe: «La economía neoliberal creó una conexión racional y fortuita entre el individuo y la globalización, que se asentaba únicamente en la economía» y lamenta «la autodestrucción del discurso del bienestar social».
Nos hubiera gustado detectar al menos un elemento sobre todo esto en las palabras del Presidente de la Comisión o en las del Comisario McCreevy. Después de todo, no estoy pidiendo una avalancha de críticas de izquierdas ni de autocrítica, sino que lo que pedimos, una y otra vez, como recientemente dejó muy claro Martin Schulz, es que se fortalezca la dimensión social y el control de las repercusiones sociales de todos los proyectos de la Comisión. Lamentablemente, esto no está ocurriendo. No tenemos ninguna respuesta de la Comisión.
Lo que también pedimos es una política económica común más sólida en Europa, que asimismo pudiera mitigar o impedir el tipo de crisis que se está extendiendo desde los Estados Unidos. También en este aspecto la Comisión ha destacado por su pasividad. La Comisión también ha fracasado —y lamento dirigirle estos comentarios a usted porque sé que poco puede hacer al respecto— a la hora de atajar por iniciativa propia la creciente desigualdad en Europa y de instar a los gobiernos nacionales a que actúen. Esta tarde vamos a debatir esta cuestión relacionada con la pobreza energética, otro tema que hemos planteado en repetidas ocasiones y sobre el que no hemos recibido respuesta alguna de la Comisión, que todavía tiene que presentar iniciativas reales en esta materia.
Resulta inaceptable que la Comisión —que hace de su compromiso de inclusión y justicia social una cuestión de principios— se quede mirando cómo sigue creciendo la desigualdad social en Europa durante esta fase concreta de la vida social y económica. Esto es inaceptable y no deberíamos tolerarlo.
Los ciudadanos de Europa esperan que la Comisión se tome en serio sus necesidades y preocupaciones, que presente propuestas adecuadas y que actúe como autoridad moral, en concreto en el contexto de la crisis financiera. No deberíamos dejar en manos del Presidente francés, el Señor Sarkozy, la adopción de una posición clara a este respecto en calidad de Presidente en ejercicio del Consejo; esa posición inequívoca debería venir de la Comisión, de su Presidente y también de los Comisarios competentes.
Señora Vicepresidenta, se muestra muy elocuente en sus esfuerzos por informar a los ciudadanos sobre el trabajo de la Comisión, y alabamos y apoyamos plenamente estos esfuerzos. Sin embargo, no se trata de una mera cuestión de forma, sino también de fondo. Los Comisarios deben proporcionarle contenidos adecuados. Cuando se trata de la crisis financiera, de la regulación y de la dimensión social, la economía social de mercado le proporciona un contenido muy escaso. Por este motivo, con frecuencia le resultará complicado presentar argumentos creíbles a los ciudadanos.
Decimos «sí» a la reestructuración ecológica de nuestra economía y de nuestra sociedad; estamos completamente de su parte a este respecto y traduciremos esto en acciones. Sin embargo, el mensaje urgente que le transmito es el siguiente: tenemos que dar un paso atrás —o un paso adelante, si quiere— hacia políticas basadas en la responsabilidad social, y esto significa que la Comisión también debe hacerlo, porque lo que nos ofrecen es muy poco y llega demasiado tarde. Quisiera pedirle que se ponga remedio a esta situación en los próximos meses. Silvana Koch-Mehrin, en nombre del Grupo ALDE. – (DE) Señor Presidente, señora Vicepresidenta, el año próximo —2009— es muy importante para la Unión Europea, ya que es el año en que se deben celebrar las elecciones al Parlamento Europeo y, más en general, se debe dar respuesta a la cuestión fundamental del futuro de la Unión Europea.
Las elecciones se van a celebrar: esto lo sabemos, pero lo que todavía no sabemos es la base exacta sobre la que trabajaremos juntos a partir de entonces. Ésta es una pregunta para la que nuestros ciudadanos esperan, con buenos motivos, una respuesta. Desde la perspectiva de las instituciones europeas, ¿cómo vemos el futuro de Europa?
El programa legislativo y de trabajo de la Comisión ofrece sin duda una oportunidad para responder de manera exhaustiva a esta pregunta. Es por este motivo que nosotros, como Parlamento, hemos decidido formular en primer lugar nuestras propias exigencias al programa de la Comisión, antes de que nos sea presentado, para luego poder reaccionar.
La Unión Europea se enfrenta a estos retos importantes que tienen una relevancia directa para su futuro. ¿Que nos deparará el futuro? Al mismo tiempo, están ocurriendo muchas cosas en el mundo que afectan directamente a la vida diaria de los ciudadanos, como el aumento del precio de la energía y la crisis financiera. A este respecto, necesitamos un mensaje claro de Europa para explicar cómo tiene intención de responder la Unión Europea. Para ello, necesitamos convicción y liderazgo.
Por este motivo, es muy importante que la Comisión Europea diga claramente cómo tiene intención de responder a estas crisis y que defina exactamente en su programa de trabajo cuáles deben ser las prioridades.
En este contexto, resulta importante, desde nuestra perspectiva, que la Comisión tenga en cuenta la competitividad de la Unión Europea. En un mercado cada vez más globalizado, es importante que definamos la competitividad como una de nuestras prioridades políticas constantes.
Otros aspectos que, no obstante, son igualmente importantes son el fortalecimiento y la protección de los derechos civiles, la ampliación de la investigación y encontrar una solución al cambio climático. Éstas son otras cuestiones que llevan años siendo temas importantes en la Cámara. La Comisión debería definir estos ámbitos, y sobre todo, también debería garantizar que Europa puede reclamar estos logros como propios. A menudo ocurre que, si se logra algo en aras de los intereses y del bienestar de los ciudadanos, son los Estados miembros los que se ponen la medalla. Me gustaría que la Comisión prestara más atención a este aspecto en el futuro.
A este respecto, me complace mucho verla hoy aquí, señora Vicepresidenta. Hay uno o dos de nuestros compañeros diputados que tienen que aceptar que el Señor Barroso, el Presidente de la Comisión, tenía hoy otros asuntos en su agenda. Me complace verla aquí, señora Vicepresidenta, porque es usted la responsable de agilizar la comunicación en la Unión Europea y tal vez sería posible que lo que estamos debatiendo aquí —en concreto el programa de trabajo de la Comisión— se debatiera plenamente también en los Parlamentos nacionales para que podamos tener este tipo de interacción desde el principio. En el Parlamento alemán, esto ocurre en la mayoría de las comisiones, pero, sin duda, es algo que debería formar parte del orden del día de las sesiones plenarias en los Parlamentos nacionales de toda Europa.
La hora de Europa ha llegado: es algo obvio. Nos enfrentamos a retos globales y Europa no tiene otra alternativa más que desarrollar una respuesta conjunta. Eva Lichtenberger, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señor Presidente, compañeros, Señorías, miembros de la Comisión, el debate sobre el programa de trabajo es, como siempre, el momento de la verdad. Es aquí donde vemos lo que realmente valen las declaraciones realizadas en público en tantas ocasiones. Si leemos el programa con más atención, se hace por desgracia evidente que estos anuncios no se están llevando a cabo, en concreto en lo que se refiere a la perspectiva financiera o la planificación de la Comisión.
Tenemos ante nosotros un programa de protección del clima que da a entender que la Conferencia de Bali nunca se celebró, como si Europa nunca se hubiera posicionado como una pionera fundamental para impedir los peligros del cambio climático a escala mundial. El sector del automóvil ha pisado el freno y la Comisión se queda sentada y mira. A los Estados miembros se les da libertad de acción y se les permite competir entre sí a la hora de introducir normas medioambientales cada vez menos estrictas para sus propias industrias y al hacer cada vez más concesiones a sus propios fabricantes de automóviles.
Lamentablemente, vemos que ocurre lo mismo en todas partes dentro el sector industrial. La energía nuclear sigue siendo el centro de atención: un sector que despilfarra capacidad, recursos económicos y energía. Aunque Europa cuenta con un sector de energías renovables innovador, el nivel europeo tiene poco que ofrecer a este sector tras haberse comprometido y haber asignado sus recursos financieros y su planificación a otras cuestiones. Esto es completamente inaceptable. Si queremos mantener nuestro liderazgo en el mercado, debemos enviar un mensaje claro e inequívoco, y esto implica dar prioridad a lo que es necesario.
Desafortunadamente, tenemos el mismo problema con las relaciones laborales. Quisiera destacar una cuestión en este sentido: la Directiva del tiempo de trabajo, que acaba de ser acordada y en la que claramente se han hecho concesiones considerables. Es una bofetada en la cara de todos nuestros jóvenes que quieren labrarse un futuro. No deberíamos tratar a nuestros trabajadores de esta manera.
Por último, tenemos el debate sobre los mercados financieros. Sólo puedo compartir lo que ha dicho el Señor Swoboda antes. Los últimos defensores de la autorregulación de los mercados financieros se encuentran en esta Cámara. Incluso en los Estados Unidos, se está considerando la posibilidad de la regulación, pero a este lado del Atlántico parece que pensamos que todo esto ocurrirá por sí solo. Deberíamos estar dando muestras de nuestra disposición a crear un marco sólido para que los mercados financieros no puedan seguir evolucionando en la misma dirección que antes, en la que productos financieros sin sentido tenían preferencia sobre una política económica sólida. Desde mi punto de vista, todo el programa resulta muy decepcionante. Ilda Figueiredo, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (PT) Señor Presidente, en este momento tan preocupante en el que los pueblos de Europa y el mundo se enfrentan a desafíos vitales, resulta inaceptable que la Comisión Europea no haya presentado ninguna propuesta que rompa con las políticas que han dado lugar al agravamiento de la situación social, al aumento del desempleo y del trabajo precario y mal remunerado, a la crisis financiera, alimentaria y energética, que afecta sobre todo a los países con una economía más débil y a los sectores de la población más vulnerables, así como a la creciente militarización de las relaciones internacionales, con todos los peligros que esto representa para la paz mundial.
Aun sabiendo que hay una clara oposición y resistencia de los trabajadores, consumidores y usuarios de los servicios públicos a su privatización y liberalización, a las reformas injustas en materia de sanidad y seguridad social, y al reparto de beneficios cada vez mayores entre grupos económicos y financieros, lo que agrava las desigualdades sociales; la Comisión Europea insiste en mantener y continuar con los mismos instrumentos y políticas que han conducido a esta situación, en concreto el Pacto de Estabilidad y sus criterios irracionales, la liberal Estrategia de Lisboa y la falsa autonomía del Banco Central Europeo. Insiste en proponer directivas inaceptables como la Directiva del tiempo de trabajo.
En un momento como éste, lo que se impone como prioridad es detener el proceso de ratificación del proyecto de Tratado de Lisboa y respetar la democracia, el resultado del referendo en Irlanda, la decisión soberana de su pueblo, tras registrarse idéntico resultado en Francia y en los Países Bajos. Es hora de que los líderes de la Unión Europea aprendan las lecciones de estas votaciones y de la oposición y la resistencia por parte de trabajadores y de pueblos a las políticas neoliberales, militaristas y antidemocráticas.
En este momento se impone como prioridad el que haya iniciativas concretas como las que nuestro Grupo presenta en su propuesta de resolución, entre las que deben contarse la revocación del Pacto de Estabilidad, el fin de las privatizaciones y las liberalizaciones, y la apuesta por por una política monetaria y una reorientación del Banco Centro Europeo para dar prioridad al trabajo con derechos, a la erradicación de la pobreza y a la justicia social, todo ello a través de un pacto de progreso y desarrollo social. Es preciso dar esperanza a nuestros ciudadanos, crear empleos con derechos para los jóvenes, y garantizar la igualdad de derechos para las mujeres. Graham Booth, en nombre del Grupo IND/DEM. – (EN) Señor Presidente, la totalidad del programa sobre el cambio climático ha dado a la UE otra excusa para lucir músculo y para mostrar al mundo lo importante que es, afirmando que se trata de una cuestión a la que los Estados nacionales no pueden hacer frente por sí solos. El lema del 20 20 20 es un ejemplo típico de frase pegadiza con la que trabajar: un 20 % de la energía de la UE procedente de fuentes renovables y un 20 % de reducción de las emisiones de carbono; todo ello para el año 2020. Pero nos olvidamos del punto más importante: ¿es todo esto necesario?
El IPCC informó recientemente de que 2 500 científicos se habían mostrado de acuerdo en que el CO2 es el responsable del cambio climático y de que los humanos somos los culpables. La infame película de Al Gore confirmó este punto de vista. Desde entonces, sin embargo, más de 30 500 científicos y climatólogos han firmado la Petición de Oregón y la Declaración de Manhattan, que cuestionan directamente las conclusiones del IPCC con pruebas muy contundentes. De este modo, aunque se nos apremia a creer a los 2 500 científicos del IPCC, se nos dice que ignoremos por completo a los 30 500 científicos que nos muestran una visión diferente.
La UE está persuadiendo a países de todo el mundo para que gasten miles de millones procedentes los contribuyentes, ahora que el mundo se enfrenta a problemas financieros nefastos, en algo que no sólo podría ser totalmente innecesario, sino que podría resultar contraproducente, si las últimas evidencias del enfriamiento mundial resultan ser correctas. Debemos celebrar un debate pleno y abierto para demostrar exactamente quién tiene razón. ¿A qué temen los defensores de la tesis del IPCC?
Sin duda, les complacerá escuchar que ésta es mi última intervención en este Parlamento ya que me jubilaré al finalizar esta sesión. Sergej Kozlík (NI). - (SK) La propuesta de resolución del Parlamento Europeo sobre el programa de trabajo de la Comisión para 2009 puede acordarse en principio como el documento que amplía este programa.
Personalmente, me gustaría señalar la complejidad con la que la resolución del Parlamento hace hincapié en la importancia que reviste garantizar la estabilidad de los mercados financieros y la tranquilidad de los consumidores durante la actual crisis financiera. No hay duda de que es necesario desarrollar medidas reguladoras para mejorar la transparencia de los inversores y para mejorar las normas de valoración, supervisión de la cautela empresarial y el trabajo de las agencias de calificación. La Comisión debe elaborar un plan detallado para mejorar la normativa jurídica de los servicios financieros y para revisar las directivas sobre las actividades de las instituciones crediticias y la adecuación del capital. Esto permitirá lograr una mejora del marco reglamentario financiero y aumentará la confianza de los agentes del mercado.
El apartado 27 de la resolución incluye con acierto un llamamiento a la Comisión para que examine las disposiciones transitorias que deberían aplicarse, en espera de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa. No obstante, de darse una situación por la que el Tratado de Lisboa no entrara en vigor antes de las elecciones de 2009, esta petición a la Comisión deberá tener un alcance más amplio. Por otro lado, a nuestra querida Comisión Europea le pillará desprevenida. Ryszard Czarnecki, en nombre del Grupo UEN. – (PL) Señor Presidente, permítame plantear una pregunta a la Cámara. ¿De qué tratan el trabajo legislativo del Parlamento y las propuestas de la Comisión? La respuesta es que se trata de crear autoridad entre los europeos, entre personas que son ciudadanos de los Estados miembros de la Unión Europea. Creo firmemente que el Parlamento y la Comisión Europea deberían centrar su labor legislativa en la creación de empleo y en la promoción del crecimiento económico. Sólo demostrando que la Unión Europea y sus estructuras son cercanas a la gente podremos desarrollar la autoridad de las instituciones de la Unión, que se ha ido debilitando en los últimos años.
En mi opinión, actualmente nuestra prioridad básica no es la ratificación del Tratado de Lisboa, sino que más bien deberíamos centrarnos en explicar perfectamente a los ciudadanos de la Unión que queremos crear más puestos de trabajo y que estamos preocupados por los empleos existentes. También está la cuestión de la ciberdelincuencia, un problema completamente nuevo que afecta a muchas personas. Pido que se establezca una jerarquía adecuada de prioridades; en estos momentos no distingo ninguna. Margot Wallström, Vicepresidenta de la Comisión. − (EN) Señor Presidente, en primer lugar permítame dar las gracias al Parlamento por aceptar mi sugerencia de hacer del diálogo interinstitucional sobre el programa de trabajo de la Comisión un ejercicio más político con la participación de todos los grupos políticos, del Pleno y de las comisiones. Creo que sus intervenciones hasta ahora constituyen un buen comienzo.
El programa de trabajo de este año será el último de esta Comisión y ha sido preparado en circunstancias muy especiales y específicas: la situación tras la guerra en Georgia, las circunstancias de los países vecinos, las incertidumbres que rodean al Tratado de Lisboa tras el voto negativo irlandés, el aumento de los precios de los bienes básicos y del combustible, el efecto de la inflación sobre el poder adquisitivo y, por último, aunque no menos importante —como todos han mencionado—, la crisis financiera que afecta a bancos y a otras instituciones de crédito.
No necesito recordarles que lo que hagamos en el primer semestre del próximo año también determinará el escenario para las elecciones europeas. Por este motivo, en nuestra presentación de la estrategia política anual el año pasado, destacamos nuestra intención de atenernos a nuestro objetivo de lograr una Europa de resultados y de ofrecer beneficios concretos a los ciudadanos.
Las principales prioridades políticas que la Comisión Barroso ha previsto para el próximo año siguen estando estructuradas entorno a cinco pilares, pero las circunstancias son diferentes y nos enfrentamos a cuestiones nuevas y urgentes.
El primer pilar es el fomento del crecimiento sostenible y de la creación de empleo. Ahora más que nunca tenemos que abordar las preocupaciones actuales: ¿qué podemos hacer para impulsar el crecimiento, la creación de empleo y la estabilidad social en un período de inflación creciente? ¿Qué podemos hacer para mejorar la estabilidad financiera, basándonos y reforzando los instrumentos con que cuenta la Unión y que también están disponibles para la Comisión? Éste es un debate importante. Como saben, la crisis financiera es la prioridad de nuestra agenda cada semana y hemos creado una especie de hoja de ruta, pero también hemos abordado la preparación de una propuesta sobre requisitos de capital para que los bancos endurezcan las normas en vigor; también estamos preparando una propuesta para regular las agencias de calificación crediticia, que, como saben, desempeñaron un papel muy importante en los mercados financieros y también en esta crisis. Por supuesto, creemos que elaborar propuestas bien concebidas también es vital para asegurarnos de que podemos hacer frente a los efectos de la crisis financiera. De modo que estamos trabajando y seguiremos haciéndolo. Otra preocupación es qué podemos hacer frente al aumento de los precios del petróleo, de los alimentos y de los productos de primera necesidad. Nuestra labor no es la gestión de la microeconomía cotidiana, sino que, en un mercado único, tenemos que examinar con detenimiento cómo podemos aportar una estabilidad a largo plazo al sistema financiero. Éste es el primer pilar.
El segundo gran esfuerzo será promover la transición a una economía baja en emisiones y eficiente desde el punto de vista de los recursos. La cumbre de Copenhague representará un importante encuentro mundial con vistas a alcanzar un acuerdo global sobre el cambio climático más allá de 2012 y de Kyoto. Europa debe prepararse bien y también mantener su carácter pionero en relación con el cambio climático; también tendremos que seguir trabajando con vistas a gestionar la adaptación al impacto del cambio climático para poder liderar el desarrollo de un crecimiento inteligente.
El tercer pilar está relacionado con la política común de inmigración. Queremos hacer realidad esta política, después de nuestra comunicación de junio, así como trabajar en un pacto sobre inmigración; y deberemos pasar de los pactos a las actuaciones si queremos que esto sea una realidad.
El cuarto pilar se refiere a cómo elaborar políticas que den prioridad a nuestros ciudadanos. La agenda social revisada y la estrategia de la UE en materia de salud también servirán de guía para nuestras acciones en este ámbito, así como la cuestión de cómo podemos fortalecer más los derechos de los consumidores.
Por último, perseguiremos nuestro objetivo de consolidar el papel de Europa como aliado global. En el frente exterior, los desafíos para 2009 son bien conocidos: el proceso de ampliación, las relaciones con nuestros vecinos, el porvenir de las negociaciones de Doha, la mejora de nuestro historial de actuaciones en materia de ayuda al desarrollo y el establecimiento de una cooperación plena con el nuevo Gobierno estadounidense.
Este debate implica que el Parlamento debe participar desde un principio, porque el programa todavía no existe, de modo que estamos teniendo esto en cuenta para nuestro debate y también incorporaremos sus sugerencias. Por otro lado, para que las exigencias del Parlamento a la Comisión sean creíbles y tengan resultados, deben mantenerse centradas, y esto se refiere en particular a 2009. Las distintas zonas de la Cámara tienen puntos de vista diferentes sobre cómo deberíamos establecer nuestras prioridades para el próximo año.
Espero que la mayoría esté de acuerdo en que debemos trabajar juntos para elaborar un programa de trabajo positivo para 2009, centrado en los aspectos esenciales. Creo que sólo debemos considerar las iniciativas que realmente puedan marcar la diferencia. Además de elegir nuestras propuestas con detenimiento, también debemos comunicarlas bien para que los ciudadanos de Europa puedan juzgar de manera adecuada lo que la UE hace y puede hacer por ellos.
Por tanto, me complace que se celebre este debate precisamente cuando estamos preparando el programa. Nuestra intención es finalizarlo el próximo mes y presentarlo al Pleno con la presencia de todo el Colegio el 19 de noviembre. He tomado buena nota de sus puntos de vista y pueden estar seguros de que nos servirán de ayuda para elaborar un programa de trabajo con iniciativas concretas que aporten un cambio tangible y concreto para los ciudadanos europeos. Piia-Noora Kauppi (PPE-DE). - Señor Presidente, como ha dicho el Señor Nassauer, el Grupo del PPE está muy satisfecho con los contenidos del programa legislativo anual. Creo que, debido al proceso mejorado, ya se ha implicado al Parlamento, lo que nos facilita la tarea de mejorar el programa legislativo anual.
Como representante de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios, me gustaría centrarme en su primer pilar: crecimiento, empleo y competitividad europea. Creo que un factor fundamental es el modo en que respondemos a la crisis financiera. En el Grupo del PPE consideramos que, dado que ya contamos con una legislación muy positive en Europa, todo lo que hagamos ahora debería basarse en la legislación en vigor y su mejora. No vemos que sea necesario realizar un cambio muy radical en Europa. Creemos que, en primer lugar, habría que considerar la posibilidad de adoptar medidas de Derecho indicativo, porque ésta es la forma más eficaz de responder a los problemas mundiales. Los mercados financieros tienen un carácter muy global y no podemos actuar en Europa como si viviéramos en un vacío. También creemos que en el actual marco reglamentario y de supervisión, el llamado «marco Lamfalussy», existen muchas mejoras, y apoyamos completamente la labor de la Comisión en este ámbito.
La segunda cuestión es el cambio climático. El cambio climático influirá en el crecimiento y el empleo en Europa. No deberíamos adoptar un punto de vista fundamentalista con respecto al cambio climático, el cual implica que Europa debe actuar ahora y hacer todo de una vez sin apoyo mundial. El treinta por ciento de las emisiones, incluso si fuéramos tan lejos, no es suficiente para luchar contra el cambio climático. Necesitamos un acuerdo mundial y eficaz, que probablemente alcancemos en Copenhague. Hasta entonces, no deberíamos flagelarnos. No deberíamos castigar la competitividad europea demasiado, sino adoptar un enfoque realista con respecto a las políticas en esta materia en Europa.
Por último, mi tercer punto se refiere a las PYME, que son claves para el crecimiento europeo. Por ejemplo, en el paquete social siempre deberíamos tener en cuenta sus puntos de vista y el modo en que ven el entorno del marco social en Europa. El paquete social no debería constituir una carga par alas pequeñas y medianas empresas europeas. Jan Andersson (PSE). – (SV) Señor Presidente, señora Comisaria, quiero centrarme en la UE social. Cuando se presentó la agenda social, dijimos que era un poco tarde. Cuando ahora vemos el programa de trabajo de la Comisión y también la resolución común, observamos que las cuestiones relativas al empleo y los asuntos sociales no ocupan un lugar privilegiado en la escala de prioridades. Son una prioridad para los ciudadanos, pero no para la Comisión. Esto no concuerda con las exigencias de los ciudadanos de a pie.
En la resolución de los socialdemócratas, planteamos una serie de cuestiones. Una se refiere a las personas con trabajos atípicos, un grupo que no para de crecer, y la necesidad que estas personas tienen de recibir una protección adecuada. Las personas vulnerables y que se ven afectadas por los despidos improcedentes. Deben existir normas mínimas para ello en el mercado común de trabajo. Debemos volver a examinar el Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización y comprobar si podemos mejorar las perspectivas para los afectados por el desempleo como consecuencia de la reestructuración a fin de que puedan tener acceso a formación y encontrar un nuevo empleo. Tenemos varias propuestas nuevas en el ámbito de las condiciones de trabajo.
Por último, me gustaría plantear la cuestión que debatimos en la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales el lunes. Como consecuencia de las sentencias del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, los ciudadanos actualmente están terriblemente asustados por el hecho de que el dumping social campe en la UE, de que se convierta en la norma. Logramos elaborar propuestas para ampliar la Directiva sobre el desplazamiento de trabajadores a fin de garantizar la igualdad de trato y establecer en la legislación primaria el principio de que los derechos fundamentales, como el derecho a la huelga, no están subordinados a la libertad de movimiento. Espero que la Comisión se haga cargo de este asunto. Es bueno saber que están organizando un foro, pero también debe presentar propuestas concretas para evitar el dumping social y para proporcionar a los trabajadores un salario razonable y unas condiciones de trabajo razonables. Diana Wallis (ALDE). - (EN) Señor Presidente, la última que mantuvimos este debate con el Presidente Barroso sobre el programa de trabajo, dije que era positivo que la Comisión intentara evitar lo que yo llamé «findelegislaturitis». Sin embargo, al Parlamento le resulta muy difícil justo antes de las elecciones europeas. Cada grupo querrá dejar su propia huella en el programa que salga adelante. Esto es natural, pero también tenemos que intentar hablar en este diálogo con una sola voz a fin de lograr cierta claridad. Verá que el Grupo de los Liberales y Demócratas se ha sumado a esta resolución, pero también hemos tomado cosas de otros grupos, para intentar reflejar cuál es a menudo nuestro cometido: lograr cierto grado de equilibrio en la Cámara.
Los ciudadanos de Europa se enfrentan a tiempos desconcertantes. Nadie está seguro sobre el futuro de la crisis financiera mundial, que genera preocupación por la deuda, el desempleo, costes sanitarios, pensiones, y que alimenta una atmósfera en la que la equidad y la igualdad pueden esfumarse si nos enzarzamos en una pelea por salvar la posición de cada uno.
El cambio climático trae consigo sus propias preocupaciones sobre la adaptación de nuestro estilo de vida y los costes de los combustibles en un mundo muy diferente.
Esta época de problemas mundiales debería ser, por supuesto, una época en la que la UE debería desarrollar todo su potencial, porque nuestro alcance es multinacional, pero como liberales y demócratas deberíamos decir, de acuerdo, usemos este alcance, pero no deberíamos ir demasiado lejos. Debería servir como un refugio, debería generar cierto control, pero también debería permitir elegir, de modo que los ciudadanos puedan empezar a sentir que vuelven a tener el control en estos tiempos de incertidumbre.
Así pues, estamos a favor de un mayor control de los mercados financieros y de sus actores, pero también estamos a favor de una mayor elección y de mejores compensaciones para los consumidores. No queremos otra Equitable Life en Europa. Decimos sí a la movilidad laboral, sí a una mayor seguridad social, pero también sí a una mayor equidad y a menos discriminación. Sí a una mayor elección en sanidad y a la movilidad de los pacientes. Así pues, dejemos a nuestros ciudadanos que elijan el modo en que quieren vivir.
Si están preocupados por el futuro, una forma en que pueden empezar a sentirse más seguros es sintiendo que hay algo que se puede hacer, y ésta será la idea que guía las elecciones que hagamos los Liberales y Demócratas en esta resolución. Sí a Europa, pero también sí a las opciones y la capacitación personales. Seán Ó Neachtain (UEN) - (GA) Señor Presidente, la mayor preocupación de la Comisión, el Consejo y, por supuesto, del Parlamento es que la economía de Europa mejore de inmediato. Europa no tendrá liquidez para fines sociales para ayudar a los que se encuentran en una situación de desventaja, a menos que la economía mejore. Debemos enfrentarnos a este desafío de inmediato.A la luz de lo que ha ocurrido en los mercados financieros, no creo que podamos seguir por el mismo camino que este año. Es hora de dejar de entrometernos en las normas de los mercados financieros. Los ciudadanos están muy preocupados por esto y debemos tranquilizarlos. Debemos actuar sin demora.Todos nosotros, en la Unión Europea, debemos invertir más en investigación y desarrollo. Me complace el hecho de que vayan a gastarse 55 000 millones de euros en estos ámbitos entre 2007 y 2013. Debemos mantenernos al día y hay que garantizar la competencia en estos ámbitos para crear empleo y garantizar que el mundo en el que vivimos cuenta con una base económica sólida. Andreas Mölzer (NI). - (DE) Señor Presidente, en la actualidad nos enfrentamos a una combinación explosiva de declive social, conflictos culturales, aumento del déficit democrático, amenaza de cortes del abastecimiento, inflación, riesgos de seguridad exteriores y una burbuja inmobiliaria que podría explotar en cualquier momento. Durante demasiado tiempo se ha ignorado la inquietante evolución del mercado de trabajo y las preocupaciones de los trabajadores.
Ya es hora de establecer las prioridades adecuadas. En cuanto a la crisis alimentaria, creo que la renacionalización de la política agrícola es esencial para mantener nuestra capacidad de autosuficiencia. Tenemos que resolver de una vez por todas los problemas de la inmigración ilegal en masa y es necesario introducir una política sobre familia y natalidad para la población autóctona de Europa. Se debe proteger a los ciudadanos de las deslocalizaciones empresariales subvencionadas por la UE y también hay que poner fin al despilfarro con el dinero de los contribuyentes y al fraude fiscal. Debemos detener la liquidación de la «plata familiar» de la UE, que está siendo sacrificada en aras de una privatización demasiado enfervorizada, y también debemos aceptar finalmente el fracaso del proyecto del Tratado de Lisboa.
Si la UE se muestra dispuesta, podremos salir de la crisis actual. De lo contrario, es probable que asistamos al hundimiento de la Unión Europea. Salvador Garriga Polledo (PPE-DE). – (ES) Señor Presidente, simplemente quisiéramos, desde mi Grupo, poner de manifiesto que el actual marco presupuestario y financiero de 2007 a 2013 dificulta mucho que se puedan dar respuestas eficaces a las nuevas prioridades políticas. Desde este Parlamento y desde mi Grupo dijimos que era imposible adoptar nuevas prioridades políticas sin disponer de la financiación suficiente para ello.
Ahora vemos que las nuevas iniciativas políticas adoptadas por el Consejo y por la Comisión, como la ayuda alimentaria o la ayuda a Georgia, no tienen cabida en el actual marco financiero, y por tanto es necesario encontrar soluciones. Sin embargo, hay que evitar que esas soluciones violen las previsiones existentes y las disponibilidades contempladas en el Acuerdo interinstitucional. En este aspecto, creemos que vamos a ser extraordinariamente estrictos.
En este aspecto, creemos que vamos a ser extraordinariamente estrictos. Utilicemos en estos años que quedan el Acuerdo Interinstitucional en todas sus vertientes para conseguir una financiación adecuada a nuestras prioridades y utilicemos algo que tenemos un poco olvidado, que es la actual revisión del presupuesto, para solucionar adecuadamente aquellos déficits que se van a ir produciendo conforme la realidad nos vaya dictando nuevas urgencias políticas.
Por tanto, le pedimos a la Comisión un esfuerzo suplementario por sacar adelante lo antes posible su propuesta de revisión del presupuesto. Evelyne Gebhardt (PSE). - (DE) Señor Presidente, señora Vicepresidenta, actualmente se puede sentir con fuerza el escepticismo de la ciudadanía con respecto a la Unión Europea y existen motivos sobrados para ello. Esto se debe a las políticas que se llevan aplicando en los últimos años y al modo en que se han transmitido a los ciudadanos.
Por ese motivo, resulta extremadamente importante que la Comisión Europea y las demás instituciones de la UE orienten sus políticas con más determinación hacia las vidas de los ciudadanos y que les transmitan la impresión y les demuestren que la Unión Europea verdaderamente está haciendo algo por sus ciudadanos.
Para ello, también es importante —por ejemplo, al analizar lo que necesitamos— centrarnos más específicamente en lo que deberíamos estar haciendo. Por ejemplo, un indicador sobre el consumo constituye un instrumento muy importante que debe ser ampliado a fin de tener mejor en cuenta las preocupaciones y los intereses de los ciudadanos en este ámbito.
El segundo punto que también resulta importante en este contexto es un mejor control de los impactos de la legislación de la UE. No basta con evaluar sus impactos económicos. Necesitamos evaluaciones de impacto claras también en la esfera social para poder saber cómo va a impactar en los ciudadanos las leyes que elaboramos y para poder demostrar que sabemos lo que queremos y lo que estamos haciendo y que sabemos que lo que hacemos puede generar resultados positivos para sus vidas.
También es importante otorgar los mismos derechos a los ciudadanos de toda la UE. Por tanto, les insistiría en que trabajen para seguir desarrollando recursos colectivos y derechos jurídicos comunes. Esto enviaría un mensaje muy importante a los ciudadanos. Bernard Lehideux (ALDE). – (FR) Señor Presidente, señora Vicepresidenta, la Comisión parece estar comportándose como un colegial distraído que se apresura para terminar sus tareas a tiempo. Sí, el paquete social existe, pero no es completo y sólo puede considerarse como un paso hacia el pleno compromiso de la Comisión con las preocupaciones sociales.
El Presidente de la Comisión no se ha dado cuenta de la magnitud de la advertencia lanzada por los ciudadanos de Francia, los Países Bajos e Irlanda, la cual, lamentablemente, habría sido la misma en cualquier otro lugar donde se hubiera celebrado un referéndum. Estos resultados son una llamada al orden. Si los ciudadanos quieren más Europa, es para construir una sociedad mejor y no simplemente para adoptar más directivas opacas.
Sin duda, se necesitan leyes que regulen el mercado interior, pero ésta no es ni de lejos la principal preocupación. El programa para 2009, al igual que sus predecesores, pasará por alto este punto. Los europeos no esperan que la Comisión se limite a completar la legislación o a reducirla. Esperan que la Comisión esté a la altura de la tarea que los tratados le han encomendado: que sea la fuerza motriz de la Unión, su caja de ideas.
Para conseguirlo, no basta con que su Presidente tome asiento en silencio y sonriendo detrás del Presidente del Consejo. Esperamos que la Comisión se comporte como un participante fundamental en el examen del tipo de sociedad que necesitamos construir. Sin embargo, ¿qué tipo de sociedad contempla este programa? El programa de 2009 no contiene deficiencias graves, pero no es el programa que necesitan nuestros conciudadanos.
Señor Presidente, el nuevo Colegio deberá asumir sus responsabilidades. Sólo espero que se muestre más receptivo que el actual con la voz de los europeos. Andreas Schwab (PPE-DE). - (DE) Señor Presidente, señora Vicepresidenta, colegas, Señorías, la diversidad de los mensajes que el Pleno dirige a la Comisión hoy no puede ser ignorada. Por tanto, me centraré en la medida de lo posible en varios puntos fundamentales que espero que cuenten con el respaldo de mis compañeros.
En mi opinión, en lo que podemos ponernos de acuerdo —y Señora Vicepresidenta, usted lo ha mencionado antes— es en el hecho de que la Unión Europea debe mantener su compromiso con el principio fundamental de la economía social de mercado, al tiempo que promueve los intereses del sector empresarial y de los consumidores por igual. En el plano individual, se trata de un ejercicio de equilibrio complicado, cuyo resultado, por supuesto, podría variar en función de la posición política de cada uno. Sin embargo, considero —y en este punto me gustaría retomar las palabras del Señor Nassauer— que, en los próximos meses, la Comisión debe desarrollar un mejor sentido de lo que se necesita en términos de subsidiariedad.
Si examinamos el tipo de propuestas que presentaron en materia de adquisición de vehículos ecológicos o lo que tienen intención de proponer en relación con la adjudicación de contratos públicos ecológicos en el programa de trabajo, es obvio que piensan que los alcaldes de nuestras ciudades, como ordinarios mortales, no son capaces de tomar decisiones respetuosas con el medio ambiente por sí mismos, y, por tanto, consideran que es necesario imponer lo que se debería hacer desde su posición en el centro de Europa. En nuestra opinión, este planteamiento es equivocado. Queremos que las personas entiendan por sí mismas que la contratación pública respetuosa con el medio ambiente es beneficiosa para sus intereses. Para ello, necesitamos más subsidiariedad en estos sectores, un aumento de las buenas prácticas y menos dirigismo.
Señora Vicepresidenta, si me lo permite, me gustaría animar a la Comisión a que adopte un enfoque más decidido en sus negociaciones con los Estados miembros en el futuro, por ejemplo, sobre la cuestión de cómo deberíamos armonizar la legislación en materia de protección del consumidor en la Unión Europea en aras de los intereses de las empresas y de los consumidores. Seguir adelante con esta armonización sólo tendrá sentido si armonizamos verdaderamente todo el espectro de la legislación sobre protección de los consumidores y no dejamos a los Estados miembros margen de maniobra para que hagan pequeños ajustes en este acervo armonizado. De lo contrario, será un ejercicio sin sentido. Claudio Fava (PSE). - (IT) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, 2009 no sólo es un año en el que iremos a las urnas, sino en el que también tendremos que dar respuesta a preguntas concretas planteadas por nuestros electores. Una de estas preguntas se referirá al espacio de libertad, seguridad y justicia: ¿por qué queremos crearlo? ¿Cómo pensamos crearlo? ¿Cuándo? Necesitamos dar una respuesta mediante un programa ambicioso de políticas legislativas que, señora Comisaria, la Comisión todavía no ha puesto sobre la mesa.
Esperamos propuestas legislativas fuertes sobre inmigración, especialmente políticas en materia de entrada y de asilo, a fin de salvaguardar este derecho fundamental en toda la Unión Europea y para evitar hacer distinciones entre políticas sobre inmigración legal e ilegal, algo que a todos nos parece inapropiado. Creemos que es necesario contar con un contexto político y con un marco normativo común; además de políticas de contención necesitamos políticas de integración y canales legales de inmigración.
Esperamos propuestas fuertes sobre cooperación en materia penal y policial, basadas en el reconocimiento mutuo de las garantías procesales. Ese reconocimiento mutuo todavía no existe, y sin estas propuestas, la lucha contra la delincuencia organizada y el terrorismo no pasará de ser mera retórica.
Por último, esperamos más coraje en materia de protección y salvaguardia de los derechos fundamentales, que sigue siendo el principal objetivo de las medidas judiciales. La nueva Agencia de los Derechos Fundamentales debería convertirse en el principal instrumento de esta actividad una vez entre en vigor el Tratado de Lisboa.
Señora Comisaria, esperamos encontrar indicios de esta intención en el programa que la Comisión nos presentará en los próximos días. Jean Marie Beaupuy (ALDE). – (FR) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, la Comisaria ha dicho que ella misma quería una Europa que fuera más visible y que significara algo para los ciudadanos.
Ahora bien, la principal partida presupuestaria actual, que representa el 36 % del presupuesto de la Unión, está dedicada a la política de cohesión. Si hay un ámbito en el que nuestros conciudadanos pueden ver los efectos prácticos y tangibles de los logros y de la determinación de Europa, ése es el Fondo de Cohesión.
Como ya se ha dicho, 2009 será un año importante, puesto qeu que asistiremos a la formación de un nuevo Parlamento electo y de una Comisión. Esto significa que será un año en blanco, un año de pausa en determinados ámbitos. Sin embargo, en relación con la política de cohesión, no podemos permitirnos perder el tiempo. No podemos detener los programas que están en curso y, sobre todo, no podemos detener su eficacia. Todos los presentes sin duda tendrán en mente las mejoras introducidas en la vida diaria de los ciudadanos de Portugal, España e Irlanda y de todos los países de Europa gracias a nuestras políticas de cohesión.
Por tanto, la Comisión debe poder presentarnos un programa de trabajo detallado para 2009 en materia de cohesión, que es, repito, la principal partida presupuestaria de la Unión Europea y también la expresión más tangible que nuestros ciudadanos tienen de nuestros logros, para que 2009 no sea un año en blanco, sino un año de progreso en el período de programación 2007-2013.
Doy las gracias a la Comisaria y a sus colegas por adelantado por sus propuestas en esta materia. Françoise Grossetête (PPE-DE). – (FR) Señor Presidente, señora Vicepresidenta de la Comisión, el año 2008-2009 representa un periodo de transición, dado que estamos viviendo una crisis económica sin precedentes. También es un año de elecciones europeas, lo que significa, lamentablemente, que existe el peligro de que lo malgastemos.
Por tanto, debemos hacer todo lo que podamos para mantener la competitividad de nuestras empresas y para convencer a nuestros conciudadanos de que Europa es la respuesta. Lamentablemente, el programa está cargado, demasiado cargado, y ha llegado demasiado tarde, y no por la falta de advertencias a este respecto en los últimos años.
Sobre el cambio climático, la Señora Wallström ha dicho que deberíamos ser pioneros del crecimiento inteligente. Todos estamos de acuerdo, pero o hacemos esfuerzos conjuntos o no hacemos nada. Europa no puede hacerlo sola. No debería dispararse en el pie. Las consecuencias de las decisiones que tomemos tendrán una importante repercusión social y económica. No podemos hablar de un acuerdo sobre cambio climático, si China, los Estados Unidos, Brasil y la India no están en dicho acuerdo. Un acuerdo sin la firma de China no es un acuerdo.
En materia de salud, se nos ha hablado del paquete farmacéutico. ¡Por fin! Llevamos años pidiendo este paquete. Ha llegado justo cuando empezamos a prepararnos para las elecciones. Sin embargo, sigue siendo una fuente de gran frustración. ¿Cómo podemos justificar nuestra lentitud a la hora de luchar contra la falsificación de medicamentos, cuando representa una verdadera amenaza para la salud y es un delito grave? Hace mucho que podríamos haber empezado a trabajar la trazabilidad de los medicamentos y en la prohibición del reenvasado.
Por último, resulta imperativo que reforcemos nuestra política de protección de los consumidores, en particular a la luz de todas las crisis y escándalos alimentarios que el mundo está experimentado.
Por tanto, señora Wallström, ¡le pido que se asegure de que 2009 no sea un año desperdiciado! PRESIDE: Adam BIELAN Vicepresidente Libor Rouček (PSE). - (CS) Señorías, Europa se ha acostumbrado últimamente a un crecimiento y a una prosperidad económicos relativamente sólidos. Temo que este período esté llegando a su fin, al menos temporalmente. Por tanto, las principales prioridades para la Comisión, el Parlamento y también para el Consejo el próximo año deberían dirigirse a la restauración del crecimiento económico y al refuerzo de la cohesión social. Es necesario mejorar el sistema de regulación de los mercados financieros en la Unión; es esencial hacer esfuerzos en aras de una coordinación fiscal y económica más eficaz, incluida la coordinación del sistema de impuestos directos así como unas medidas claras de lucha contra el fraude fiscal. Urge presentar una propuesta compleja en materia de política exterior en el ámbito de la energía y apoyar activamente la construcción de infraestructuras energéticas. En un periodo de incertidumbre económica, también resulta esencial que la Comisión reafirme su compromiso de apoyar los derechos sociales con más determinación que antes; y no necesito recordarles que la principal prioridad el año próximo también debería incluir la ratificación definitiva del Tratado de Lisboa y, por su puesto, su aplicación. Lambert van Nistelrooij (PPE-DE). - (NL) Señor Presidente, la Comisaria Wallström ha hablado antes de llegar a los ciudadanos. Ahora bien, la política de cohesión con miles de programas regionales y locales a pequeña escala es la forma más visible de actuación de la Comunidad Europea. Con estos programas deberemos llegar de manera activa a los ciudadanos en el futuro. No sólo pienso, por ejemplo, en las jornadas de puertas abiertas regionales y municipales que celebraremos en Bruselas dentro de pocas semanas, sino también en las diferentes actividades en los Estados miembros. Hasta aquí todo bien.
Sin embargo, también necesitamos cambios y mencionaré dos. Primero, el ferviente deseo del Parlamento Europeo de flexibilizar más el Fondo de Solidaridad de la Unión Europea. Los ciudadanos quieren una respuesta rápida en caso de desastres naturales e inundaciones. Tenemos nuestra opinión al respecto y el Consejo Europeo lleva varios años obstruyendo este debate. Debemos asegurarnos de que se reabra en cualquier caso.
En segundo lugar, el Libro Verde sobre cohesión territorial, que se espera para octubre, debe ser la base de la política de cohesión a partir de 2013: no una renacionalización, sino un esfuerzo europeo a largo plazo, una sola política europea integral. Estamos siendo testigos de un proceso de concentración en varias regiones de Europa; esto es consecuencia de la globalización y es necesario. Al mismo tiempo, sin embargo, tenemos que pensar en el modo de posibilitar un desarrollo equilibrado en Europa, en todas las áreas con sus características propias, dentro del amplio espectro del desarrollo agrícola, la I+D, el medio ambiente, etcétera.
El mercado interior ha aportado numerosos beneficios y está casi finalizado, pero la política de cohesión está entrando en una nueva fase. El Libro Verde servirá de base para esto y en la nueva fase se deberían dar pasos legislativos. Katerina Batzeli (PSE). – (EL) Señor Presidente, permítame empezar dando las gracias a la Comisaria Wallström. Su participación nos ha permitido encontrar argumentos comunes en favor de una política de comunicación y de un calendario para las prioridades de la Comisión Europea y el Parlamento Europeo, en el marco de un acuerdo interinstitucional, que hemos consolidado y que será presentado.
Como ha dicho con acierto, señora Comisaria, todos sabemos que las cuestiones del primer pilar en materia de política social deben ser la prioridad de la política de comunicación y, de hecho, debne ser el centro de una UE que no sólo respeta a sus ciudadanos, sino que desea imponer sus propias directrices, sus estructuras y su ordenamiento en un contexto internacional de crisis de la globalización.
Sobre este punto, así, nadie está en desacuerdo. Sin embargo, permítame señalar que en su propuesta faltan ciertas recomendaciones concretas centradas en mercados específicos, o el tratamiento de cuestiones importantes como la protección de los derechos de propiedad intelectual. A partir de ahora, la Comisión tiene que encontrar una solución definitiva al problema, porque en su última comunicación evita hacer una recomendación específica y se limita a cuestiones «tecnocráticas» más que a cuestiones de fondo.
En cuanto a la política educativa y de inmigración, creo que son cuestiones que debería usted destacar en su documento. Georg Jarzembowski (PPE-DE). - (DE) Señor Presidente, señora Vicepresidenta, me gustaría rebajar, aunque sólo ligeramente, la alabanza que ha recibido de la Cámara, al menos en lo que respecta a la cuestión de los derechos de los pasajeros.
Instamos a la Comisión a que presente un amplio paquete de propuestas sobre derechos de los pasajeros en todo el sector del transporte. Resulta gratificante que ya contemos con derechos de los pasajeros en el sector del transporte aéreo, aunque urja acometer una revisión de los mismos, en vista del hecho de que varias compañías aéreas no están cumpliendo la normativa en vigor del modo que sería deseable. Este año también hemos llegado a un acuerdo sobre un paquete de derechos de los pasajeros del sector ferroviario, que se aplicará en el año próximo.
Sin embargo, señora Comisaria, se anunció la introducción de derechos para los pasajeros de autocares de larga distancia, y ya ha comenzado un debate sobre los derechos de los pasajeros para servicios de transbordadores. No vemos que en el programa de trabajo se haya incluido ninguna de estas medidas propuestas. Necesitamos esta propuestas, dado que queremos tener derechos para pasajeros en la totalidad del sector de los transportes, por lo que estamos de acuerdo con la Comisión: si queremos que los ciudadanos sean la prioridad, una de la mejores formas de lograrlo es introducir derechos para pasajeros que se apliquen en todo el sector del transporte.
El segundo punto que quiero mencionar brevemente es éste: esperamos que la Comisión aplique del modo previsto los sistemas de gestión del tráfico propuestos. En concreto, me refiero a SESAR para un cielo europeo único y a ERTMS como el sistema europeo de gestión del tráfico ferroviario. Con estos sistemas, señora Vicepresidenta, no sólo estamos logrando un transporte más seguro y económico, sino que también estamos ayudando a proteger el medio ambiente. Por tanto, tendrá todo nuestro apoyo para el rápido despliegue de estos sistemas. Ingeborg Gräßle (PPE-DE). - (DE) Señor Presidente, señora Vicepresidenta, Señorías, no hay nada nuevo en el ámbito del control presupuestario. El control presupuestario sigue su curso y nos hubiera gustado ver ciertos progresos en relación con las cuestiones que ya se recogen en este programa.
Tengo cinco comentarios que hacer. Primero, pedimos con urgencia apoyo para que Rumanía y Bulgaria puedan llevar a cabo la consolidación del Estado de Derecho, del sistema judicial y del control financiero. No queremos estar en la misma situación dentro de dos años, de modo que esta cuestión es muy importante para nosotros.
La segunda cuestión es la declaración de fiabilidad del presupuesto en su conjunto tras el procedimiento de control por fases en el que participan los tribunales de cuentas nacionales. En los últimos seis meses de mandato de la Comisión, sería positivo que pudiéramos lograr ciertos avances en este sentido o, al menos, llegar a un acuerdo sobre el camino que debemos seguir. Como controladores del presupuesto, nuestras expectativas son bastante modestas.
El tercer punto es la simplificación. Deberíamos conceder más ayuda a los niveles inferiores de la administración en los Estados miembros a la hora de aplicar la legislación europea. Está claro que se ven completamente desfasados por los numerosos ámbitos de la legislación de la UE, motivo por el cual el índice de fracasos es tan elevado.
En cuarto lugar, la ayuda exterior: en este punto, me gustaría hacer una mención a Kosovo, en particular, y a la cooperación con las Naciones Unidas. La Comisión de Control Presupuestario ha visitado Kosovo, y me gustaría anunciar en este momento que Kosovo será un problema a la hora de aprobar la gestión del presupuesto. En mi opinión, nos estamos quedando cortos con las oportunidades de la Unión Europea y tenemos un margen de mejora considerable.
El quinto punto se refiere a la mejora de la cooperación entre los Estados miembros en la lucha contra el fraude. En este sentido, los Señores y Señoras del Consejo tienen deberes pendientes. En noviembre, la Cámara votará el Reglamento por el que se establece el fundamento jurídico para la lucha contra el fraude, y tendremos que considerar cómo seguimos adelante con esto, si queremos lograr mejores resultados en este ámbito. Al menos esto es algo en lo que todos hemos estado de acuerdo hasta la fecha. Genowefa Grabowska (PSE). - (PL) Señor Presidente, se ha dicho mucho en esta Cámara sobre la estrategia de la Comisión, cuyo principal objetivo es acercar la Unión a sus ciudadanos. Lo repetimos año tras año. Sin embargo, no hemos logrado nada, a pesar de los esfuerzos decididos de la Comisaria, que ciertamente valoro, y a pesar de las acciones, que tanto agradezco. La Unión no está más cerca de los ciudadanos. Sigo creyendo que el motivo de esta situación se encuentra en la política de información. He estudiado el punto relativo a la información sobre Europa. La acción presentada por la Comisión recoge una referencia importante, en concreto el lanzamiento de una campaña de base relativa a la dimensión social de la Carta de los Derechos Fundamentales. Éste es un punto interesante. El resto, no obstante, se refiere a la información sobre la labor y las intenciones de la Unión Europea más que a sus acciones. La ciudadanía espera que se le informe sobre los resultados, no sobre lo que la Unión tiene intención o está planeando hacer. El ciudadano de a pie quiere saber lo que la Unión ha logrado y cómo le afecta.
Por último, me gustaría preguntar a la Comisión por qué la campaña del Señor Ganley en Irlanda produjo mejores resultados que la campaña llevada a cabo por el Gobierno irlandés y la Unión Europea en relación con el Tratado de Lisboa. ¿Intervino algún poder oculto? ¿Han tenido algo que ver con el resultado los recursos del Señor Ganley? Tal vez la Comisión debería considerar esta cuestión. José Ignacio Salafranca Sánchez-Neyra (PPE-DE). – (ES) En el año 2009 la Unión Europea tendrá que fortalecer no sólo la dimensión interna del proyecto, sino también su proyección externa, a través de una política exterior que pueda ser coherente y que sea eficaz en responder a los retos que nos plantea en estos momentos la agenda global..
Para eso habrá que ajustar las relaciones con Rusia después de la crisis del Cáucaso, habrá que adaptar de alguna manera la política de vecindad, primero en nuestro continente, a través de los acuerdos de asociación y de estabilización, y después la política de ampliación, y también, fuera de nuestro continente, el tema de la Unión por el Mediterráneo.
Creo que también es importante mantener nuestra presencia en los conflictos de Asia Central, en Irak, en Irán, en Afganistán y ahora también en Pakistán, reforzar nuestra presencia en el conflicto de Oriente Medio, y mantener nuestras relaciones con las potencias emergentes de China e India. Y, sobre todo, debemos desarrollar el Acuerdo de Asociación con los países de África, Caribe y Pacífico.
Creo que debemos estar muy atentos al resultado de las elecciones en los Estados Unidos y, por último, y no por ello menos importante, también poner el acento en la conclusión de los acuerdos de asociación con Mercosur, con la Comunidad Andina y con la Centroamericana..
En definitiva, señor Presidente, señora Vicepresidenta de la Comisión, es una tarea ingente que creo sería mucho más fácil llevar a cabo si tuviésemos los instrumentos que, en el ámbito de la política exterior, nos asigna el Tratado de Lisboa.
Para terminar, señora Vicepresidente, quiero decirle que sabe que cuentan con el apoyo de este Parlamento. Szabolcs Fazakas (PSE). - (HU) Gracias por cederme la palabra, señor Presidente. Contrariamente a lo que se esperaba, la crisis financiera que empezó en los Estados Unidos hace un año, lejos de mitigarse, ha golpeado al mundo entero una y otra vez en oleadas cada vez mayores, incluidos los mercados financieros y, por ende, las economías de Europa.
El Banco Central ha inyectado enormes cantidades de dinero en los mercados financieros para garantizar su supervivencia. Sin embargo, para remediar el impacto económico y social de la crisis financiera, la Comisión debe realizar avances en dos ámbitos.
La primera es que resulta necesario crear cuanto antes una autoridad de supervisión financiera europea encargada de evitar riesgos especulativos similares, garantizando de este modo que Europa asuma progresivamente el papel del resquebrajado mercado financiero y de capitales estadounidense. En segundo lugar, debe hacer que el sector financiero europeo se centre en la financiación de las economías reales, que hasta el momento se han visto descuidadas, en lugar de hacerlo en transacciones especulativas. Para ello, naturalmente, sería necesario que el Banco Central Europeo tratara como prioridades el crecimiento económico y la creación de empleo y que, además, ejerciera un estricto control de la inflación. Muchas gracias. Gunnar Hökmark (PPE-DE). - (EN) Señor Presidente, 2009 será, por decirlo suavemente, un año crucial para lograr los objetivos del proceso de Lisboa. Hay cuatro cuestiones que me gustaría plantear hoy aquí. La primera es la necesidad de realizar verdaderos avances en el proceso de mejora de la legislación, asunto en el que estamos de acuerdo en que deberíamos reducir las cargas administrativas en un 25 % para 2012; y creo que la Comisión haría bien en demostrar aquí en el Parlamento, año tras año, que está avanzando verdaderamente en este proceso de legislar mejor.
El segundo punto es la investigación y la innovación. La revisión del presupuesto está finalizando, y reviste una importancia crucial y estratégica que ahora nos aseguremos de que podemos avanzar y colocar a Europa en la vanguardia de la investigación y la innovación mediante una financiación adecuada.
El tercer punto es la movilidad de los trabajadores. Éste es uno de los aspectos más dinámicos de la Unión Europea, en el que hemos visto logros enormemente positivos que están beneficiando no sólo a la economía de Europa, sino también a los ciudadanos en toda Europa. No basta con no complicar las cosas —que defendamos las oportunidades—, sino que también es necesario facilitarlas sometiendo a debate y reformando la educación en el marco del proceso de Bolonia, hacienda que la movilidad sea una realidad para más personas todavía.
Por último, 2009 será un año importante para emprender acciones en materia de política energética, área en la que actualmente tenemos varias iniciativas legislativas en curso. Contamos con legislación sobre los mercados energéticos (que todavía están pendientes de finalización), energías renovables, esfuerzo compartido y comercio de derechos de emisión. También ha llegado la hora de garantizar que podemos finalizar este proceso y ponerlo en marcha para contar con una buena base, no sólo para 2010, sino también en un futuro lejano, para convertirnos en la mejor economía basada en el conocimiento del mundo. Jan Olbrycht (PPE-DE). - (PL) Señor Presidente, señora Comisaria, 2009 es un año electoral. Sin embargo, esto no significa que el Parlamento y la Comisión deban centrarse exclusivamente en el programa electoral y dejar todo lo demás de lado. Existe una tendencia a prometer muchas cosas en estos programas. Concedemos gran importancia a la acción conjunta que se deberá llevar a cabo hasta mediados de 2009 y en el segundo semestre de 2009. Los ciudadanos también esperan recibir una información clara y exhaustiva.
Me gustaría referirme a uno de estos elementos, en concreto el cambio fundamental que deberá proponer la Comisión en octubre. Este cambio implica cambiar la política de cohesión mediante la introducción de una característica espacial, en concreto la cohesión territorial. La Comisión se remite a octubre, pero no podemos encontrar ninguna referencia a esta cuestión en el programa para 2009. Sin embargo, ya sabemos que esta cuestión suscitará gran interés y también controversia. A este respecto, me gustaría destacar que 2009 es particularmente importante con respecto a la cuestión de la política de cohesión, en concreto la política de cohesión y la acción integrada. Confío en que recibiremos información adicional. Danutė Budreikaitė (ALDE). – (LT) Por supuesto, es un placer debatir sobre un programa que debería ser una continuación de programas previos de años anteriores. En el primer pilar, vemos la batalla contra la crisis financiera mundial. Esto me recuerda a la lucha contra los incendios. La crisis lleva un año en marcha y no la vimos venir; no se han adoptado medidas.
Me gustaría llamar su atención sobre la política energética. Hace tres años decidimos tener una política energética común. Se trata de un proceso largo y complejo que requiere mucho trabajo. Es esencial que nuestras acciones sean coherentes. Mientras tanto, no tengo conocimiento de que se hayan mencionado acciones en materia de energía. Los actos jurídicos que hemos aprobado no conducirán por sí mismos a una política energética, una política energética común, ni tampoco servirán para aplicar dicha política.
No existen conexiones, la búsqueda de recursos energéticos alternativos es inexistente y no se está haciendo nada por los problemas del Ártico y sus recursos potenciales. De hecho, no existe ninguna perspectiva a largo plazo en materia de energía y el resultado podría ser similar a la situación creada por la crisis financiera. Cuando suceda algo relacionado con la situación de la energía, nos pillará desprevenidos, y sólo entonces adoptaremos medidas. Sugiero que sigamos adelante con el trabajo que hemos iniciado. Monica Maria Iacob-Ridzi (PPE-DE). - (RO) Me gustaría hacer hincapié en dos prioridades que la Comisión Europea debería tener en cuenta el año próximo, con respecto a la política social y de empleo.
En primer lugar, la Comisión Europea debería fomentar el empleo entre los jóvenes. Un estudio europeo reciente mostró que cada vez menos jóvenes acceden al mercado de trabajo, porque se ven desanimados por barreras como la falta de empleo en su ámbito de estudios, la falta de experiencia y la falta de cualificaciones profesionales. Resulta imperativo que todos los jóvenes tengan acceso a la mejor educación y que obtengan las cualificaciones que se demandan en el mercado laboral. Por tanto, considero que el sistema educativo deberá correlacionarse con el mercado de trabajo, y que la transición de la teoría a la práctica debería realizarse de manera progresiva, mediante diversos programas de formación profesional o períodos de prácticas en el contexto de la UE.
En segundo lugar, la Unión Europea debería apoyar, coordinar y perfeccionar las acciones adoptadas por los Estados miembros en el ámbito del deporte, fomentando la competitividad y la afiliación de niños y jóvenes a clubes deportivos, así como una actitud imparcial y transparente en las competiciones. El deporte también necesita apoyo financiero, y estoy a favor de crear una nueva partida presupuestaria dedicada a programas deportivos europeos. James Nicholson (PPE-DE). - (EN) Señor Presidente, me gustaría hacer algunos comentarios sobre esto y me complace tener la oportunidad de hacerlo. Quiero hablar sobre la situación del Fondo de Solidaridad. Defiendo este Fondo, porque creo que puede acercar Europa y Bruselas a los ciudadanos.
Europa cuenta actualmente con 27 Estados miembros, de modo que realmente no importa si se producen inundaciones en mi región de Irlanda del Norte o incendios forestales en Grecia, España o Portugal. Hemos visto ejemplos terribles de personas que casi han sido borradas del mapa. De modo que no estamos hablando de darles mucho dinero, sino de darles cierta esperanza para volver a empezar. Me gustaría hacer un llamamiento en favor del mantenimiento y del apoyo de este Fondo de Solidaridad y pediría que no lo compliquemos demasiado. Que siga siendo sencillo, que un gobierno nacional o regional pueda solicitar su ayuda y dirigirse a sus ciudadanos y decirles que este dinero viene de Europa y que Europa les está brindando ayuda.
Así pues, facilitemos las cosas, hagamos que sigan siendo sencillas y no prescindamos de este Fondo de Solidaridad. Margot Wallström, Vicepresidenta de la Comisión. − Señor Presidente, Señorías, gracias por este debate. Creo que refleja a la perfección toda la diversidad de cuestiones a las que se enfrenta la Unión Europea, desde el deporte —una línea presupuestaria para el deporte— hasta el modo en que etiquetamos los medicamentos, lo que hacemos en el Cáucaso o cómo intentamos contribuir a la situación en Oriente Próximo. Hacemos todas estas cosas al mismo tiempo. También representa el mayor desafío desde un punto de vista comunicativo.
Hemos oído propuestas muy detalladas hoy aquí. Quiero asegurarles que el papel de la Comisión es garantizar el equilibrio de todos estos intereses, porque la Comisión no puede ser vista como representante de un único interés o de sólo una parte interesada o sólo de una cuestión. Tenemos que cubrir toda esta variedad de desafíos políticos. En ocasiones, podemos elegir las cuestiones, en otras son ellas las que nos eligen a nosotros, y creo que, incluso aunque algunos digan que habían advertido sobre el advenimiento de la crisis financiera, nadie sabía exactamente cuándo ocurriría o sus consecuencias plenas. De modo que también tenemos que hacer frente a esto. Debemos ser capaces de ofrecer una respuesta.
Y esto lo hacemos en calidad de guardianes de los Tratados, lo que a veces limita nuestras aptitudes o nuestra capacidad de acción. No podemos inventar de repente nuevas competencias ni inmiscuirnos en ámbitos en los que sabemos que son los Estados miembros los que son competentes o, al menos, en los que nos vemos limitados en nuestras propuestas o tenemos que trabajar de manera conjunta con las demás instituciones. Esto es lo que conforma el marco para todo lo que hacemos.
Cuando nos reunimos la última vez en un pequeño seminario —y éste es un mensaje que también quiero transmitir al Parlamento—, dijimos en primer lugar que nos atendríamos a nuestro mensaje. No vamos a cambiar nuestros objetivos generales de prosperidad, solidaridad y seguridad, que seguirán guiando todo lo que hacemos, y la prosperidad significa defender el crecimiento y el empleo en Europa. Nadie debería dudar de nuestra determinación de seguir luchando en favor del crecimiento y del empleo en Europa. Esto se ha visto todavía más reforzado por los últimos acontecimientos y por la crisis financiera. Reviste una gran importancia contar con una política convincente y ser cautos con nuestras actuaciones actuales. Dudo que se ignore el hecho de que ésta es una de nuestras principales prioridades, lo ha sido desde el principio, y seguirá siendo una de nuestras prioridades más importantes.
En cuanto al tema de la solidaridad, es una cuestión relacionada con la energía, con el cambio climático y con el modo en que usamos el Fondo de Solidaridad, porque la defensa actual también es la defensa contra los desastres naturales o las amenazas que no teníamos, digamos, hace 10 ó 20 años. En la actualidad, necesitamos una cooperación y una defensa adecuadas en relación con estos asuntos.
No me gusta el pesimismo que existe en torno a la energía y al cambio climático. Les diré algo, creo que en Europa tenemos una gran oportunidad. Creo que tenemos los conocimientos, la tecnología, los recursos, la gente, tenemos esperanza en el futuro y, aunque implique un coste, creo que podemos lograrlo y que aportará algo muy positivo para Europa. Traerá una mejor calidad de vida y creo que también ofrecerá nuevas oportunidades para crear empleo en Europa.
Creo que tenemos que darle la vuelta y no sólo verlo como un coste, una carga o un esfuerzo; sino como algo que forma parte del futuro. Se trata de una solución para el futuro y es Europa quien puede tomar la iniciativa y generar innovación, puestos de trabajo y creatividad. Nos aportará una mejor calidad de vida, especialmente si adoptamos una perspectiva de futuro y si hacemos que participe el resto del mundo.
También seguiremos ofreciendo resultados. Lo más importante para esta Comisión es lograr resultados concretos. No seremos una Comisión interina. Seguiremos presentando propuestas a este Parlamento y al Consejo hasta el final.
Les doy las gracias atodos por sus propuestas concretas y me gustaría responder a algunas de ellas, porque creo, por ejemplo, que toda la cuestión de la protección de los consumidores es muy importante, y tenemos un proyecto muy ambicioso. Presentaremos una propuesta para emprender una revisión completa de la legislación actual en materia de protección de los consumidores, simplificándola y haciéndola más accesible para todos. Esperamos que el Parlamento pueda tramitar esta importante propuesta antes de las elecciones. Asimismo, antes de finales de año, presentaremos una propuesta para ampliar el margen de actuación en el contexto del Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización, otro fondo importante. Queremos ser capaces de usarlo en el contexto de la globalización y hacer frente a sus efectos.
Dado que el Señor Andersson también ha mencionado toda la cuestión social —y de nuevo compete a la Comisión garantizar el equilibrio de todas estas cuestiones en las que la agenda social desempeña un papel importante—, el foro que la Comisión organizará en noviembre podá, espero, examinar estas cuestiones sobre el funcionamiento de la Directiva relativa al desplazamiento de trabajadores y ayudarnos a decidir el camino que debemos seguir. Tampoco nos vamos a contener a la hora de examinar estas cuestiones. A estas alturas, sabemos lo importantes que son y cómo afectaron incluso al referendo irlandés.
A este respecto, señora Grabowska, conocerá el dicho «Cuando la mentira ya se encuentra a medio camino de Damasco, la verdad todavía se está poniendo las botas». Desconozco exactamente si ésta es la expresión inglesa, pero sabe a qué me refiero. Creo que esto forma parte de ello. Si contamos con los recursos suficientes, si podemos usar y movilizar también el temor, a menudo esto resulta mucho más eficaz que tal vez explicar un texto de un tratado que no siempre resulta tan claro, o ayuda a simplificar las cosas. Sin embargo, al mismo tiempo, en este debate ha dado usted algunos de los mejores ejemplos de por qué necesitamos un nuevo tratado, de por qué nos ayudaría a actuar y a hablar con una sola voz en el mundo y también a ser más eficaces en nuestra toma de decisiones, y de por qué esto ayudaría a los ciudadanos.
Seguimos trabajando, por ejemplo, en la propuesta de ayer sobre el paquete de telecomunicaciones, que reducirá los precios para todos los que usan teléfonos móviles y también reducirá las tarifas de itinerancia.
Por último, sobre la revisión del presupuesto, me gustaría decir que este proceso de consulta sobre un documento inicial de reflexión puede ayudarnos a partir de finales de noviembre a proponer una nueva forma de elaboración del presupuesto. Creo que será una oportunidad para examinar la cuestión de qué es Europa y de cómo debería actuar en los próximos años. Éstos son sólo algunos comentarios sobre algunas de las cuestiones más detalladas que han planteado.
Transmitiré todo esto a la Comisión y servirá para alimentar nuestros debates sobre el programa de trabajo. Agradezco enormemente la gran variedad de cuestiones que se han mencionado en la Cámara y dentro de unas semanas la Comisión volverá con una nueva propuesta que será presentada ante el Colegio en pleno. También quiero señalar lo importante que es contar con un acuerdo marco que cumplir y que respetar, así como ponernos de acuerdo sobre la forma en que las instituciones deberían trabajar, de manera eficiente, eficaz y democrática, todas juntas. Presidente. − He recibido seis propuestas de resolución(1), de conformidad con el artículo 103, apartado 2, del Reglamento.
Declaraciones por escrito (artículo 142 del Reglamento PE) Tunne Kelam (PPE-DE), por escrito. – El año 2009 será un año crucial, ya que tendrán lugar las elecciones europeas, la renovación de la Comisión y, esperemos, también la ratificación del Tratado de Lisboa.
La principal prioridad política para la primera mitad de 2009 seguirá siendo el proceso de ratificación del Tratado de Lisboa. La unidad y un mejor funcionamiento de los diversos mecanismos de la Unión son elementos vitales para seguir jugando un papel importante en el escenario global.
Ahora más que nunca, necesitamos una mayor coherencia en materia de política energética, con la perspectiva de ampliar nuestra independencia energética. La solidaridad entre los Estados Miembros y la búsqueda de fuentes de energía alternativas deberían convertirse en prioridades para la UE.
Tenemos que dar un nuevo impulso al cumplimiento de los objetivos definidos en el Tratado de Lisboa. Fomentar la innovación y las iniciativas empresariales, y trabajar para crear una economía basada en la ciencia, son los aspectos más importantes a tener en cuenta. Es necesario concretar la unificación del mercado interno europeo. Así como proporcionar herramientas más eficaces a las PYME, que ayuden a cimentar su papel de principales creadoras de empleo.
Hay que adoptar un nuevo enfoque sobre el tema de cómo acercar la UE a los ciudadanos. Un enfoque centrado en la bidireccionalidad. Nuestro trabajo como políticos no es sólo ejercer de líderes, sino también, y por encima de todo, servir y estar atentos a lo que piden nuestros ciudadanos. Magda Kósáné Kovács (PSE), por escrito. – (HU) De los objetivos marcados en 2004, la Comisión no ha conseguido cumplir con el más importante, el de detener o reducir significativamente la indiferencia con respecto a la idea de Europa y la falta de confianza en ella.
Asimismo, el programa para el próximo año tampoco refleja la percepción de que esta Europa es diferente de la del pasado. Tras la ampliación a 27 Estados miembros, el potencial económico de la UE es mucho mayor que el de la antigua Unión de 15 estados, por lo que la Unión Europea ocupa ahora una posición mucho más importante en el conjunto de la economía mundial. A su vez, los problemas sociales y económicos de la Europa de los 27 son también diferentes, y las tensiones internas y los miedos son también distintos y más intensos que antes.
El libre movimiento de mano de obra, productos y servicios ha hecho aflorar grandes conflictos. Estos problemas quedaron más que demostrados por el «no» de Francia al borrador de Constitución europea, y ahora ha sido el voto irlandés el que ha complicado el futuro del Tratado de Lisboa, en parte por las tensiones a las que se ven sometidos los empleados de la misión especial.
El plan de trabajo de 2009 tampoco menciona qué hará la Comisión para supervisar a los Estados Miembros que deseen prorrogar el período de restricción de cinco años, con el fin de preservar el libre movimiento de mano de obra.
En relación con todos esos aspectos, lamento tener que decir que la Comisión no parece decidida a actuar ante la cada vez más alarmante presencia de racismo y de xenofobia en toda Europa.
Estos problemas son inevitables y tienen un efecto bumerán. Ahora mismo, la pregunta clave es saber si vamos a hacerles frente mientras la tensión aún sea manejable, o solo cuando grupos neofascistas cargados de odio se hayan adueñado de las ciudades de Europa. Espero que escojamos lo primero. Marian-Jean Marinescu (PPE-DE), por escrito. – (RO) La Unión Europea se enfrenta a serias dificultades a causa de la inesperada fragilidad del contexto internacional.
La inestabilidad de los mercados financieros, las oscilaciones en el precio de los carburantes, el terrorismo, la alargada sombra de la Guerra Fría, la acuciante necesidad de seguridad energética y la acumulación de efectos del cambio climático son amenazadores retos que la Unión Europea sólo podrá superar por medio de la unidad y del consenso.
Las consecuencias de la crisis de Georgia y de la crisis financiera de los Estados Unidos, así como de la escalada del terrorismo, deberían definir unas líneas claras de acción en el programa legislativo y de trabajo de la Comisión.
2009 es un año clave para la estabilidad institucional debido al Tratado de Lisboa, cuya ratificación tendría que ser la máxima prioridad de cara a la siguiente legislatura. El período programa de trabajo debería incluir estos aspectos, de los que depende claramente la futura evolución de la Unión: la política energética común, la política exterior y de seguridad común, reformar la política de vecindad y reforzar nuestro compromiso con los países de los Balcanes Occidentales, Moldavia y Ucrania, que necesitan a la Unión Europea y a los que la Unión Europea, a su vez, también necesita.
2009 también es el año de las elecciones al Parlamento Europeo, y los resultados del Eurobarómetro no son nada prometedores. El programa legislativo y de trabajo de la Comisión debería demostrar claramente que el objetivo principal de las instituciones europeas es satisfacer las exigencias y garantizar el bienestar de los ciudadanos europeos. (1)Véase el Acta.

References: resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 103