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Timestamp: 2020-02-20 09:03:42+00:00

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Honor View30 Pro, análisis: heredar lo mejor de Huawei es también llegar sin los servicios de Google – Tecnologuía
Pese a lo que ya casi parece una nueva era para Huawei y Honor sin los servicios de Google, su agenda para 2020 parece seguir las anteriores y para primeros de año hemos podido preparar el análisis del Honor View30 Pro. El sucesor del Honor View20 fue presentado en noviembre de 2019 en China, junto con el View30 para conformar su primer par de buques insignia para este año.
El móvil mantiene parte de la genérica de su antecesor, aunque actualizándose a nivel de componentes y en lo referente a diseño, sin renunciar a ese toque Honor en la apariencia. Pantalla perforada para lo que ahora son dos cámaras frontales de 32 megapíxeles y Magic UI al timón en cuanto al software, sin el grumete de los servicios de Google. Veamos cómo es la experiencia con este smartphone.
Ficha técnica del Honor View30 Pro
Diseño: discreto o llamativo según cómo lo mires
¿Cuál es pues ese toque Honor en la estética? Traseras brillantes, llamativas, indiscretas, aunque en este caso esto último dependerá de cómo refleje. El año pasado vimos una trasera con relieves en forma de flecha que quizás acabaron con el Honor 9x, dado que este View30 Pro tiene una trasera plana y más cercana al degradado mate que vimos en el OnePlus 7 Pro.
Lo que cambia bastante con respecto al View20 es el módulo de cámaras. Aunque igualmente son tres cámaras traseras, ahora van todas en un módulo rectangular en vertical, similar a una ficha de dominó, muy al estilo del recientemente presentado Samsung Galaxy S10 Lite. Eso sí, sobresale bastante y aunque coloquemos la funda que se entrega con el móvil hay aún cierto “efecto mecedora” si lo usamos apoyado completamente en la mesa.
Este acabado mate y más pulido hace que la parte trasera aguante muy bien la amenaza de las huellas dactilares y prácticamente no se ensucia, pero la desventaja es que resbala bastante. Ligero tampoco es con sus 206 gramos, aunque para el tamaño de la pantalla y el volumen total no es ninguna exageración en cuanto a volumen y peso y está bastante en la línea de otros smartphones de dimensiones parecidas.
162,7 75,8 8,8 206 6,57 4.100 123,32 108,53
159,3 75,8 8,4 192 6,4 4.000 120,75 101,43
163,7 76,1 8,7 199 6,7 4.500 124,56 108,38
162,6 75,9 8,8 206 6,67 4.085 123,41 108,6
158 77,8 8,1 226 6,5 3.696 122,92 98,57
162 77,2 9,3td> 210 6,6 4.065 125,07 116,31
157,8 74,2 9,67 208 6,47 5.260 117,09 113,22
167 73 8,3 180 6,5 3.000 121,91 101,12
De algunos de los móviles de gama alta más recientes y de diagonal aproximada a las 6,7 pulgadas, el iPhone 11 Pro Max sigue siendo el más pesado, que no el más voluminoso (eso es para el OPPO Reno 10x Zoom aún con una pantalla algo menor a la del View30). Casi empate técnico con el OnePlus 7T Pro, por lo que si tenemos este móvil o bien el anterior podremos percibir de manera muy cercana lo que es agarrar y usar un View30 Pro.
Según cómo le dé la luz puede ser un azul discreto o toda una psicodelia.
En esa parte trasera que describíamos no hay esta vez inscripciones más bien de marketing y está bastante despejada, con el logo de la marca en la parte inferior, y únicamente dibujando curvas en lo que ya son los bordes. Éstos, metálicos y con acabado en brillo, dibujan a su vez una ligera curva que interrumpe el marco de la pantalla, que como solemos ver en la mayoría de terminales con frontal despejado mantiene una barbilla más pronunciada que el borde superior.
Para la inserción de las cámaras frontales se ha optado también por la perforación de la pantalla como en el caso del View20, si bien ahora la isleta es mayor al haber dos cámaras. No hay lector de huellas integrado en el panel, por lo que con una trasera tan despejada no quedaba otra quizás que colocarlo en el borde lateral derecho (visto de frente), siendo también el botón de encendido/bloqueo. Solución bastante práctica al colocar todos los botones en un lateral para despejar el otro, y se agradece que no haya botones accesorios de cuestionable utilidad.
En la base está el USB tipo C y el altavoz. No hay jack de audio que valga en este View 30, estando al lado opuesto al altavoz único la bandeja para la nano SIM, sin que éstos tres elementos estén del todo alineados y simétricos.
Pantalla: la peculiar apuesta por el agujero, el IPS y el FullHD+
Los Honor suelen llevar por bandera los paneles IPS bajo la hegemonía del OLED en todas sus formas. Este View 30 no abandona esa seña de identidad con su pantalla IPS de 6,7 pulgadas con resolución FullHD+ (1.080 x 2.400 píxeles), quedando en unos 394 píxeles por pulgada.
Cada tipo de pantalla tiene sus ventajas y desventajas para fabricantes y usuarios, y pueden gustar más o menos según se valore el tener unos negros más puros, mayor ángulo de visión, colores más realistas o mayor contraste, si bien en este caso es un IPS algo camuflado al venir calibrado con un extra de saturación que recuerda más a la habitual viveza de los colores en un AMOLED.
Eso sí, los paneles IPS suelen ser más gruesos y quizás por eso la pantalla haya quedado como ese saliente mirando el móvil de lado. Y algo que no tiene que estar asociado al tipo de panel, sino a su fabricación y a cómo se ha instalado, es esa penumbra que se observa en las proximidades al marco, como si la pantalla quedase “lejos” de la superficie.
En relación al contraste y brillo, en ambos aspectos tenemos una buena experiencia. El ajuste de brillo automático puede mejorar ya que en entornos de baja luz suele quedar o demasiado alto o demasiado bajo, pero en todo caso no es molesto.
El panel viene calibrado demasiado cálido y en el modo de color normal, pero ambos aspectos pueden cambiarse. En nuestra experiencia es mejor quedarse en este modo, dado que el vívido es demasiado saturado, aunque ajustando la temperatura al extremo de los azules para compensar esa calidez extra con la que viene (mejor de manera manual y no con el preajuste frío).
Entre estas opciones de software para la pantalla también encontramos el modo oscuro, que tiñe las interfaces del sistema de negro, y el modo eBook (monocromo), así como la opción de establecer una resolución o bien dejarla en automático. También podemos cambiar el esquema de distribución de apps y algunos otros ajustes, como poder aplicar desenfoque al fondo de pantalla que elijamos, aunque echamos de menos una pantalla ambiente o el poder activar pantalla con un toque.
Dejando a parte el software (lo veremos más a fondo en la pertinente sección), la pantalla rinde bien a nivel de sensibilidad táctil y ángulos de visión. Cierto es que lanzar un buque insignia con resolución FullHD+ es dejar pasar una oportunidad de competir más de tú a tú con quienes parten del QHD o resoluciones mayores, pero tampoco se echa en falta tanto la nitidez.
Hablando de la inserción de las cámaras frontales y tomando como referencia las medidas que hicimos con el View20, nos encontramos una isleta mayor que, por tanto, deja una barra de herramienta aún más ancha de lo que lo era en su antecesor. De la barra de herramientas de 6,74 milímetros del View20 pasamos a una de 7,73 milímetros (10,54 contando marco, frente a los 7,70 del anterior).
Así se ve ‘el Asphalt 9’ en el Honor V30 Pro.
Es por ello que, en cuanto a aprovechamiento del frontal y diseño, lo de integrar las cámaras frontales no acabe de ser la solución más práctica ni probablemente estética: una muesca reducida deja barras más estrechas e interfiere menos en las interfaces, por no hablar de lo ventajoso que supone un módulo extraíble en cuanto a aprovechar el frontal. Lo podemos ver con la interfaz de Instagram en el View30 Pro frente a la del OnePlus 7 Pro.
A la derecha Instagram en el Honor V30 Pro sin ocultar la isleta. La barra de herramientas del V30 Pro mide 7,73 mm mientras que en el barra del OnePlus 7 Pro llega hasta 6,17 milímetros, permitiendo aprovechar algo más la pantalla.
Eso sí, en nuestra experiencia no hemos visto que la isleta de cámaras suponga no poder pulsar algún elemento y no ha interferido en la interacción. Simplemente es una cuestión estética y de aprovechamiento, dado que en este caso tenemos opción de gestos “verdaderos” y no una barra de navegación que ocupe medio centímetro en la parte de abajo.
Rendimiento: más que suficiente para ejecutar cualquier tarea sin problemas
Como en los anteriores Honor View, en éste también esperábamos el rendimiento de un móvil de primera línea y en este sentido no nos ha sorprendido. El Kirin 990, así como su gráfica y los 8 GB de RAM, son suficientes para mover bien el sistema y todas las tareas que ejecutamos.
Magic UI sigue siendo un capa exigente y pesada, pero el hardware está a la altura también para mover apps pesadas como videojuegos o la de cámara. No hay lag ni tirones al abrir y jugar con el ‘Asphalt 9’, ni en las partidas ni en los menús y transiciones.
Lo que sí sorprende (también para bien) es que no se calienta ni un ápice. Ni siquiera tras un buen rato jugando, lo que en principio habla muy bien de su construcción en relación con la disipación del calor (sin percibir nada por el tacto ni en los valores de temperatura de la batería).
La temperatura de la batería suele estar como mucho a 20 grados centígrados. Sólo hemos notado que se calienta al cargar, lo cual es lo normal y ocurre en todos los móviles.
En resumen, no hay ninguna indicación de que el hardware sea insuficiente y tenemos la experiencia con el que cabría esperar, la de un móvil de primera línea. No obstante, para quienes os guiáis más por los tests de rendimiento, aquí tenéis los resultados a los principales benchmarks, no pudiendo obtener todos los habituales al no estar en la tienda de apps de Huawei.
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Ver galería completa » Honor V30 Pro, benchmarks (3 fotos)
Software: vivir sin servicios de Google no es un drama, es un engorro
Hablando precisamente de qué mueve los componentes, en este móvil tenemos sobre Android 10 a Magic UI en su versión 3.0.1, la capa de software que la compañía lanzó con distinta nomenclatura que EMUI pero con parecidos más que razonables. Es como viene el móvil, sin Google Services, sin Google Play Store, así que así es como lo hemos probado.
Esta capa normalmente ya añade algo de bloatware, si bien en este caso el móvil venía con la versión china y hay muchas, muchas apps añadidas que por suerte en su mayoría podremos borrar. Por suerte no porque las apps estén mal o no sirvan, a eso no hemos podido llegar al no dominar el idioma y no poder pasar de la advertencia en el inicio en la mayoría de los casos.
Así viene el Honor V30 Pro de fábrica.
No obstante, en App Gallery poco a poco vamos encontrando apps habituales (y al parecer están invirtiendo para que esto sea así) como ‘Fortnite’, Spotify y ‘Asphalt 9’ entre otras, si bien para una gran mayoría hemos tenido que recurrir a APKs externas. El software propio es estable, sin cierres repentinos, y el sistema proporciona apps para las necesidades básicas habituales como la navegación web, el correo o las notas.
Aún hay apps populares que no se encuentran en App Gallery.
De hecho, veremos que incluso tratándose de apps que encontramos en App Gallery en ocasiones nos sigue apareciendo la advertencia de que pueden no funcionar sin los servicios de Google, si bien en casos como Castbox (un podcatcher) no ha habido problemas. No hemos podido jugar al ‘PUBG’ o al ‘Asphalt 8’ por esto (al no poder instalar Play Juegos).
El aviso sale en algunas apps de la App Gallery también, pero en este caso funcionaba con normalidad (Castbox).
Los ajustes tienen categorías, distribución y orden bastante estándar, por lo que normalmente se encuentra todo bastante pronto y es intuitivo. Lo que sí veremos es que, como cabe pensar, el software invita continuamente a usar los servicios de Huawei y a tener cuenta e iniciar sesión, como ocurre con Samsung y alguna otra marca (y que en este caso nos será más cómodo si queremos usar la nube y algunos otros servicios de la compañía al no disponer de los de Google).
Es una capa incisiva a nivel de estética, pero ofrece algunas opciones de personalización como la distribución de apps (que por defecto vendrá en escritorio, pero puede elegirse cajón), la tipografía o el tema oscuro. En general vemos interfaces sencillas, lejanas a lo cargada que solía estar EMUI y más parecida a iOS, MIUI o ONE UI.
También podemos personalizar la navegación con las opciones conocidas en software de Huawei. Podemos conservar los botones tradicionales o bien optar por los gestos, que funcionan muy bien y que permiten aprovechar algo más la pantalla.
Entre los añadidos de la capa está el Equilibrio digital, que nos muestra de manera concreta (y certera) en qué dedicamos nuestras horas de uso del móvil. Como vemos en otras aplicaciones homólogas de otras capas, también nos da opción de establecer limitaciones del tiempo de uso, pudiendo configurar una notificación que de manera permanente nos dirá el rato que nos queda.
También podemos habilitar las herramientas especiales para juegos, que permiten tener una serie de accesos directos que se activan automáticamente cuando ejecutamos un juego. Nos permitirán grabar o capturar pantalla de manera rápida y/o desactivar las notificaciones.
Magic UI tiene algunos apartados menos habituales como los de Seguridad, Privacidad y Asistencia inteligente. Desde las dos primeras podemos ajustar de manera más directa los bloqueos de apps o números falsos, así como activar el gestor de contraseñas o la herramienta de buscar el teléfono, en Asistencia inteligente se reúnen los ajustes de los asistentes de voz y de interfaz, pero al ser la versión china tampoco hemos podido usarlos bien.
Lo que debería mejorar es el teclado. No es nada intuitivo y cuesta bastante escribir con él, y aunque tenga muchas opciones y Emojis al final nos ha compensado instalar uno de terceros para poder escribir de manera más o menos fluida.
El Honor View30 Pro cuenta con los sistemas de desbloqueo tradicionales y con algunos biométricos, siendo la lectura de huellas y el reconocimiento facial. En el caso del primero se trata del lector físico en el borde (como hemos dicho en el apartado de diseño) y en el del segundo hablamos de reconocimiento facial sencillo, basado en la cámara frontal y sin integrar un mecanismo avanzado como el Face ID y el resto de alternativas similares.
Hablando de la lectura de huellas dactilares, la experiencia es bastante buena una vez nos acostumbramos a la ubicación (dado que, aunque no sea extraña, hasta ahora sigue siendo mayoritaria la parte trasera en este tipo de lectores). No es una lectura exigente en cuanto a superficie apoyada, de hecho el propio lector ya es bastante delgado, lo cual quizás sea en parte al registro (esto sí, exigente, pero a buenas).
Es un método muy válido y eficiente si no nos gusta el reconocimiento facial, aunque éste segundo trabaja muy bien cuando lo hace. Con buena luz (indirecta) funciona muy bien, teniendo problemas si le da el Sol o una luz intensa directamente.
¿Funciona en la oscuridad? Respuesta ambigua en este caso porque sí y no, pero nos explicamos. Al activarse la pantalla en una situación de oscuridad (o de luz baja) el móvil muestra una pantalla explicativa sobre el desbloqueo con un fondo totalmente blanco, de modo que tiene el efecto de “flash frontal” simulado por la pantalla, con lo cual se crea suficiente iluminación como para que el desbloqueo actúe.
En cuanto a configuración, el desbloqueo facial permite poner en marcha la opción de activar pantalla al levantar, lo cual hace que el proceso sea rápido y cómodo. También podremos elegir si al desbloquear se queda la pantalla de bloqueo o aparece ya la de inicio.
Cámara: una triple cámara que rinde por más, pero no lo pone fácil
Triple cámara trasera en este Honor View30 Pro, contando con el sensor SuperSensing de 40 megapíxeles para la cámara principal, el cual probablemente sea equivalente al SuperSpectrum RYYB del Huawei P30 Pro, siendo ambos de 1/1,7 pulgadas y capaces de subir a una ISO de 409.600. La lente de esta cámara tiene una apertura máxima f/1.6 y estabilización óptica de imagen.
Junto a esta cámara hay una lente gran angular con campo de visión de 109 grados y sensor de 12 megapíxeles (RGGB) con Light Fusion (para combinar cuatro píxeles en uno y que queden unos de 2,8 μm), también un teleobjetivo con f/2.4 y zoom óptico de 3 aumentos (híbrido 10x), sensor de 8 megapíxeles y estabilización óptica.
En la parte frontal, como hemos comentado, hay dos cámaras. Se trata de una estándar con un sensor de 32 megapíxeles (f/2,0), acompañada de una lente gran angular f/2.2 de 105 grados (sensor de 8 megapíxeles) con el fin de poder hacer más fácil y eficazmente fotos de grupos con perspectiva subjetiva.
Acompañando a este conjunto de lentes están los aportes de la NPU del procesador y bastantes funciones que se agrupan en la app de cámara de uno u otro modo, pero por esto mismo casi mejor ir enumerándolas hablando de la misma, así como de los resultados de las cinco cámaras.
La app de cámara mantiene la interfaz y estructura que llevamos viendo en los móviles de esta marca y de Huawei desde hace un tiempo, con la navegación por pestañas y algunos accesos directos en la parte superior. A la derecha de todos los modos está la pestaña más, que añade la panorámica, el modo apertura y los que nos podamos descargar, pudiendo ordenarlos en esta parrilla pero no intercambiarlos con los principales.
Hablando de esto, el HDR, el modo Pro, el modo Supermacro y otros están relegados a la pestaña Más. Esto hace algo incómodo su activación, aunque hay que dar un minipunto a Magic UI por permitir que el HDR pueda dispararse con todas las lentes.
El salto a una lente u otra hablando del zoom y el gran angular se produce con el slider habitual, pudiendo ir de gran angular a 1x, 3x y 5x con un tap. Eso sí, el móvil viene ajustado a resolución de 10 megapíxeles, si configuramos a 40 megapíxeles sólo nos saldrá para disparar con la lente principal (que va con este sensor).
El modo retrato, como veremos luego, sólo sirve para personas como llevamos viendo algún tiempo en esta app de cámara. No puede ajustarse el grado de desenfoque, pero sí añadir efectos del mismo (de hecho, tendremos que hacerlo para que se note algo), y tanto en Apertura como en Retrato podremos usar el telefoto.
En el vídeo podemos también cambiar entre una lente y otra dentro de la misma toma, aunque luego veremos cómo se desenvuelve en este sentido. Apuesta por el 16:9 en todas las resoluciones, aunque podemos grabar a pantalla completa a 1080p
Los ajustes permiten cambiar la resolución, añadir cuadrícula, nivel o ajustar algunos parámetros de vídeo. Hace tiempo que la opción de “inteligencia artificial” se sacó de los mismos y forma parte de los accesos rápidos que comentábamos antes.
La app funciona muy bien, no hemos experimentado cierres o lentitudes preocupantes. Parece estable y es bastante completa, aunque consideramos que la prioridad de unos modos frente a otros debería gestionarse por el usuario, por ejemplo para cambiar el de recorte por el de apertura (probablemente más usado).
En general vemos un resultado algo más natural que otras veces, no recurriendo tanto a un extra de saturación (que puede gustar, pero que no se ajusta a la realidad y que a veces sale caro). Buen tratamiento de los colores con fotos realistas en este sentido al hablar de escenas al aire libre y bien iluminadas, incluso a contraluz.
El extra de saturación sólo lo veremos en algunas escenas de interior, en las que los colores vivos lo son demasiado al final. Pero es raro que lo veamos en escenas de exteriores o situaciones con iluminación más favorable.
El HDR es muy sutil, tanto que en según qué disparos nos costará encontrar diferencias. Buscándolas podemos ver que suele sacar un poco más de rango dinámico y que normalmente hay una mejor interpretación de las sombras, pero sólo por el hecho de estar en el cajón de los modos no suele compensar.
Donde más puede mejorar el resultado es en el detalle, ya que en según qué escenarios la imagen puede quedar con un fondo poco nítido y vemos exacerbación de contornos. A colación de esto están los 40 megapíxeles y el modo de ultranitidez, pero los resultados son bastante parecidos en el detalle, sin que en general veamos una diferencia notable más allá del tamaño de la fotografía.
El gran angular rinde bien en general, aunque también queda por detrás de la estándar en cuanto a nitidez. Lo positivo es que se corrige muy bien la deformación por curvatura de la lente. De manera automática disparará en 16:9, pero podremos cambiarlo en los ajustes, aunque esa proporción favorece estéticamente el resultado en nuestra opinión (y así lo hemos dejado).
Buen trabajo hablando del zoom, sobre todo con buena luz. En interiores tiene más dificultades hablando ya de los 3x, pero en general se conserva el balance de blancos y el resto de ajustes con respecto a la lente estándar.
Lo que más pueden mejorar tanto zoom como gran angular es la nitidez, dado que con luz indirecta en exteriores o en situaciones de interior vemos trazos poco definidos y en el gran angular hay veces que se identifica cierta neblina. Pero en general no dan mal resultado y al final proporcionan esa versatilidad que ahora parece buscarse tanto con un resultado aceptable.
Gran angular en automático.
Honor, como Huawei, sigue separando entre modo Apertura y modo Retrato, siendo éste segundo sólo para personas. Y como hemos dicho antes, en ambos casos puede usarse el zoom de modo que puedan obtenerse instantáneas mejor encuadradas si nos interesa un retrato individual.
El resultado de ambos es bastante competente y el desenfoque, aunque tiende a lo plano y más impactante, está mejor resuelto esta vez. Buen resultado del modo retrato en cuanto al primer plano también, actuando incluso a contraluz, pareciendo que ha heredado el testigo del Huawei Mate 30 Pro y no del P30 Pro según lo que veíamos en la comparativa de móviles top de 2019.
El modo Apertura sigue permitiendo ajustar la misma desde f/0.95 hasta f/16, estando a f/4 por defecto. Seguimos pensando que este modo es tan válido como el retrato para crear fotos con bokeh, de hecho en algunos escenarios equilibra mejor aunque los bordes no siempre se discriminan bien del todo. No obstante, el hecho de que sirva para todo (sea persona, burbuja, taza o gato) le da más puntos hablando de la espontaneidad de la fotografía móvil.
Honor y Huawei insisten en dar al usuario la opción de un disparo/ajuste AI. No hay nada claro en lo que consiste exactamente la intervención de la AI aquí (siendo algo más a nivel interno y no algo perceptible por el usuario para bien) y no vemos prácticamente cambios más allá de la identificación de la escena, y en nuestra opinión bien podrían cambiar el acceso rápido en la interfaz al HDR o algo más útil como el modo manual. Lo del modo comida llega a ser algo con bastante poco sentido, suponiendo más saturación porque sí, because reasons, dejando un resultado demasiado exagerado.
Hablando de ello, el modo Comida también es totalmente prescindible. Es añadir saturación por añadir, disminuyendo la calidad de la fotografía.
Modo Comida.
Mucho más útil es el modo Noche. Si bien el automático se defiende (menos que lo que vimos en los Mate 30 Pro y P30 Pro, pero de manera correcta) y será más conveniente con luz abundante, con el modo Noche se obtiene más detalle sin sobreexponer ni exagerar contornos, tirando de esa estabilización «mágica» para la larga exposición.
El modo Supermacro, como ya vimos en la comparativa de fotografía macro para el P30 Pro, no hay una lente dedicada a este tipo de fotografías como hemos visto en móviles como el Xiaomi Mi Note 10. Quizás por esto no vemos que haya una gran diferencia entre el disparo en automático y el Supermacro en algunos casos, pero teniendo tiempo y oportunidad de ir probando compensa intentarlo si nos interesa este tipo de disparo.
Modo Supermacro.
En automático, las cámaras frontales rinden bastante bien, con buen nivel de detalle incluso en interiores con iluminación media. Recordar que igual que la trasera viene configurada con la resolución de 10 megapíxeles de fábrica, en este caso estará el modo de belleza también activado de fábrica, el cual llega a modificar bastante el resultado.
En general vemos fotos que no son campeonas absolutas en naturalidad, pero que sí han mejorado en este sentido respecto a sus predecesores. Es un resultado parecido al que vimos en el P30 Pro, que no estaba nada mal, con buena colorimetría y un contraste algo exagerado que no llega a suponer un problema en la mayoría de casos.
Tiene margen de mejora en la interpretación de luces y sombras sobre todo con luz directa y abundante, pero normalmente da buen resultado tanto la estándar como la gran angular, si bien ésta segunda da menor nitidez y se nota sobre todo de noche.
Buen resultado del modo retrato discriminando en general bien el fondo, aunque con alguna dificultad en interiores. Como ocurría en anteriores móviles Huawei y Honor, también requerirá que activemos alguno de los efectos de desenfoque y éste es bastante postizo finalmente.
Modo retrato con efecto de iluminación.
La versatilidad de la fotografía se traslada en gran parte al vídeo gracias a poder grabar hasta en 4K y a 30 y 60 fps en todas las lentes, pero hay una pega considerable: el cambio de una a otra dentro de la misma toma es abrupto y demasiado drástico.
No hay un salto suave y lo que cuesta más de entender: hemos de deslizar para hacerlo, sin que podamos cambiar a otra lente con un tap como pasa en fotografía, y el resultado cuando lo hacemos es bastante desastroso porque es muy difícil acertar y hay que ir con pulso de cirujano para que de repente no nos pongamos en 5x.
Más allá de esto, el resultado en exteriores y buena luz es más que aceptable. Colores realistas, buen tratamiento de la luz y aunque hay imágenes algo contrastadas no se estropea el resultado.
Mejor a nivel de detalle las tomas en 4K, pero rinde muy bien también a 1080p. Lo que más flojo nos ha parecido es el vídeo con el telefoto, dado que con el gran angular rinde bastante bien.
Se nota la adición de los estabilizadores ópticos, dan tomas en las que se minimizan saltos y temblores aunque le busquemos las cosquillas. No llega a tener la suavidad del de los iPhone, pero muestra progreso frente a lo anterior.
En la cámara frontal las tomas son muy buenas, bien a nivel de detalle como en cuanto a balance de blancos y colorimetría. El vídeo en gran angular es algo inferior en calidad, pero deja tomas bastante aceptables.
Autonomía: esto sí es carga rápida
En el interior del Honor View30 Pro encontramos una batería de 4.100 mAh, añadiendo 100 mAh con respecto al View20. Es por ello que el rendimiento, sobre el papel, podría ser similar a su antecesor, aunque hay cambios en software y hardware que sí podrían influir en el resultado.
La app GSAM Battery no ha funcionado bien del todo y no podemos dar el promedio de horas que solemos indicar en este apartado, aunque sí las de pantalla. El Honor View30 Pro nos da casi 8 horas de pantalla, lo cual sí empata con lo que vimos en su predecesor.
La autonomía media queda en unas 28 horas aproximadamente, con lo que nos da para un día y algo más de autonomía con una sola carga. Más si recurrimos al ahorro de batería del sistema y cuidamos el uso de localización y los consumos en segundo plano, de lo cual nos avisará por defecto si detecta que una app se mantiene activa en segundo plano.
Lo de la carga de este móvil es un escándalo: se completa al 100% tras unos 45 minutos
Eso sí, lo de la carga de este móvil es un escándalo. En poco más de 15 minutos se tiene la mitad de la batería cargada y la carga se completa al 100% tras unos 45 minutos. Chapeau a los 40 vatios al menos en lo que respecta a rapidez.
Sonido: el estéreo, una oportunidad perdida
Una lástima que un móvil así, pensado para una buena experiencia multimedia, carezca de sonido estéreo. Dispone de un altavoz en la parte de abajo, al lado del USB, sin emplear la salida del auricular o la pantalla para que no quedase en salida mono. Tampoco hay minijack como hemos comentado, pero sí se entrega un adaptador de USB tipo C a minijack.
Pese a esto, la experiencia con él es bastante buena. Al sonido le falta algo de rango dinámico y no es tan envolvente como los estéreos buenos, pero para escuchar música, podcasts y el audio de los vídeos y juegos es más que válido.
Lo que no le falta es potencia. A la salida del altavoz se recogen a nivel máximo más de 115 decibelios, lo que se traduce en unos entre 72-80 decibelios ambientales, aunque mucho mejor dejarlo en torno al 70% del volumen máximo dado que la calidad del sonido es mejor.
En este caso lo que no encontramos son ajustes avanzados para el sonido. Ni ecualizador ni ninguna herramienta que potencie el rango dinámico, la nitidez o lo envolvente ni para altavoz ni auriculares.
En cuanto a éstos últimos, la experiencia es algo mejor que con el altavoz tanto en los auriculares inalámbricos como tirando de adaptador, sobre todo a nivel de nitidez (en parte al aislar algo más el ruido). Seguimos echando en falta algo más de rango dinámico y más potencia para graves, eso sí.
Honor View30 Pro, la opinión de Xataka
Las propuestas de Honor suelen ser atractivas por la idea de llevarse las especificaciones de lo más potente de Huawei a precios más bajos, en este caso a nivel de procesador y cámara sobre todo. No obstante, siempre hay algún apartado en el que está algo por debajo de lo esperado y no nos deja del todo ese sabor a tope de gama aunque se trate de un móvil que por su ficha técnica aspire a serlo, en este caso una resolución de gama media o un sonido no estéreo.
Aún así, el Honor V30 Pro es un móvil muy correcto por diseño y prestaciones y se gana el apellido sobre todo a nivel de rendimiento y autonomía. Nos da para horas y horas de juego y multimedia sin pensar en tener cerca un enchufe, sin notar calentamiento y con una carga rapidísima si apuramos hasta que la batería se vacía.
La apuesta de las cámaras es muy interesante y vemos un rendimiento correcto, aunque habría aspectos de la interfaz de usuario y de la calidad final que tendrían margen de mejora. Pese a esto, es una configuración fotográfica completa y la posibilidad de hacer selfies con mayor angular (sin renunciar al retrato) se agradece para fotos de grupo.
De momento también hay que recordar que no tenemos servicios de Google en este móvil, aunque esto nos afectará más o menos según el caso. Veremos si la App Gallery va teniendo más apps para que al final el software propio sea suficiente para no echar de menos nada.

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