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Real Decreto 2044/1994, de 14 octubre, por el que se establecen las condiciones sanitarias y de sanidad animal aplicables al sacrificio de animales de caza silvestre y a la producci�n y comercializaci�n de sus carnes (Vigente hasta el 16 de Octubre de 2004).
Publicado en BOE n�m. 286 de 14 de Diciembre de 1994
Vigencia desde 15 de Diciembre de 1994. Esta revisi�n vigente desde 08 de Agosto de 1998 hasta 16 de Octubre de 2004
Vigente desde 15/Diciembre/1994 hasta 8/Agosto/1998
Vigente desde 8/Agosto/1998 hasta 16/Octubre/2004
Vigente desde 16/Octubre/2004 hasta 28/Mayo/2006
Disposiciones aplicables a la producci�n e intercambios intracomunitarios
�Condiciones para la producci�n de carne fresca de caza silvestre
�Carnes no aptas para el consumo humano
�Restricciones a la comercializaci�n
�Autorizaci�n de establecimientos
�Diagn�stico de enfermedades en inspecci�n �post-mortem�
�Diagn�stico de enfermedades en animales vivos
�Investigaci�n de residuos
�Importaciones procedentes de pa�ses terceros
�Exportaciones hacia pa�ses terceros
�Car�cter b�sico en materia sanitaria
�Sustituci�n de referencia normativa
�Aplicaci�n de las normas de marcado a las carnes de caza silvestre
�Comercializaci�n de piezas enteras de caza mayor sin desollar
Condiciones t�cnico-sanitarias de las salas de tratamiento y de los centros de recogida
Higiene de la preparaci�n de caza silvestre, del despiece y de la manipulaci�n de carne de caza silvestre
Inspecci�n sanitaria �post-mortem�
Marcado de inspecci�n veterinaria
Certificado de inspecci�n veterinaria
.� MODELO Certificado sanitario y de inspecci�n veterinaria
.� MODELO Certificado sanitario
RD 640/2006 de 26 May. (condiciones de aplicaci�n de las disposiciones comunitarias en materia de higiene, producci�n y comercializaci�n de los productos alimenticios) Norma afectada por
RD 1976/2004 de 1 Oct. (normas zoosanitarias aplicables a la producci�n, transformaci�n, distribuci�n e introducci�n de los productos de origen animal destinados al consumo humano) Ocultar / Mostrar comentarios N�mero 3 del art�culo 4 derogado por la letra e) de la disposici�n derogatoria �nica del R.D. 1976/2004, de 1 de octubre, por el que se establecen las normas zoosanitarias aplicables a la producci�n, transformaci�n, distribuci�n e introducci�n de los productos de origen animal destinados al consumo humano (�B.O.E.� 15 octubre).
N�mero 4 del art�culo 4 derogado por la letra e) de la disposici�n derogatoria �nica del R.D. 1976/2004, de 1 de octubre, por el que se establecen las normas zoosanitarias aplicables a la producci�n, transformaci�n, distribuci�n e introducci�n de los productos de origen animal destinados al consumo humano (�B.O.E.� 15 octubre).
Apartado 2 del art�culo 13 derogado por la letra e) de la disposici�n derogatoria �nica del R.D. 1976/2004, de 1 de octubre, por el que se establecen las normas zoosanitarias aplicables a la producci�n, transformaci�n, distribuci�n e introducci�n de los productos de origen animal destinados al consumo humano (�B.O.E.� 15 octubre).
RD 1749/1998 de 31 Jul. (animales vivos y productos. Medidas de control de sustancias) Ocultar / Mostrar comentarios N�mero 1 del art�culo 10 derogado por el Letra 3 de la Disposici�n Derogatoria �nica del R.D. 1749/1998, 31 julio, por el que se establecen las medidas de control de las sustancias utilizadas en animales vivos y los productos de ellos derivados (�B.O.E.� 7 agosto).
R.D. 2044/1994, 14 octubre, derogado por la letra i) de la disposici�n derogatoria �nica del R.D. 640/2006, de 26 de mayo, por el que se regulan determinadas condiciones de aplicaci�n de las disposiciones comunitarias en materia de higiene, de la producci�n y comercializaci�n de los productos alimenticios (�B.O.E.� 27 mayo), el 28 de mayo de 2006.
Como consecuencia de la adhesi�n de Espa�a a la Comunidad Econ�mica Europea y la puesta en marcha del mercado interior de la misma, que supone entre otras cosas la supresi�n de los controles en frontera para el comercio intracomunitario y el refuerzo de las garant�as en origen, es necesario adecuar la normativa nacional a lo dispuesto en la Directiva 92/45/CEE, de 16 de junio, sobre problemas sanitarios y de polic�a sanitaria relativos a la caza de animales silvestres y a la comercializaci�n de carne de caza silvestre.
Estos requisitos sanitarios, que han de cumplir las carnes de caza silvestre, hacen necesario establecer las normas higi�nicas m�nimas con que dicha carne debe obtenerse tratarse e inspeccionarse, as� como las condiciones t�cnico-sanitarias que deben cumplir los establecimientos dedicados a la manipulaci�n de la misma, tanto si est�n destinadas a su comercializaci�n en el territorio nacional como si se destinan a intercambios intracomunitarios, constitutivos ambos del comercio interior.
La posibilidad de que puedan extenderse enfermedades, transmisibles a los animales dom�sticos y al hombre, a trav�s de estas carnes, hace necesario establecer tambi�n normas para luchar contra dichos riesgos.
Las importaciones de piezas enteras de caza y de carne de caza silvestre procedentes de terceros pa�ses deber�n cumplir, en todo caso, normas equivalentes a las establecidas para los intercambios entre Estados miembros.
Las disposiciones que regulan en nuestro pa�s la producci�n y comercializaci�n de estos productos se recogen, entre otras, en el Real Decreto 2815/1983, de 13 de octubre, por el que se aprueba la Reglamentaci�n t�cnico-sanitaria de los productos de la caza, normativa que, aun cuando no difiere sustancialmente de la legislaci�n veterinaria comunitaria, ha de ser armonizada, con el fin de que en todos los Estados miembros se apliquen iguales principios que garanticen el correcto funcionamiento de este sector.
El presente Real Decreto, al regular los aspectos relativos a las condiciones sanitarias y de sanidad animal aplicables al sacrificio de animales de caza silvestre y a la producci�n y comercializaci�n de carne de caza silvestre en el �mbito intracomunitario, debe considerarse normativa b�sica, en materia de sanidad, si bien contiene, asimismo, algunas referencias a los intercambios con pa�ses terceros que deben considerarse de aplicaci�n plena por incidir en el comercio y la sanidad exteriores.
En consecuencia, esta norma se dicta de acuerdo con la competencia atribuida al Estado en materia de comercio exterior y de bases y coordinaci�n general de la sanidad por el art�culo 149.1.10.� y 16.� de la Constituci�n Espa�ola, y en virtud de lo establecido en los art�culos 38 y 40.2 de la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, y de la disposici�n final del Real Decreto 1418/1986, de 13 de junio, sobre funciones del Ministerio de Sanidad y Consumo en materia de Sanidad Exterior. Para su elaboraci�n, se han o�do los sectores afectados y ha informado la Comisi�n Interministerial para la Ordenaci�n Alimentaria.
En su virtud, a propuesta de los Ministros de Sanidad y Consumo; de Industria y Energ�a; de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n, y de Comercio y Turismo, de acuerdo con el Consejo de Estado y previa deliberaci�n del Consejo de Ministros en su reuni�n del d�a 14 de octubre de 1994,
Ambito de aplicaci�n 1. El presente Real Decreto establece las condiciones sanitarias y de sanidad animal aplicables al sacrificio de los animales de caza silvestre y a la producci�n y comercializaci�n de sus carnes.
2. No se aplicar�:
a) A la cesi�n al consumidor o al detallista, por parte del cazador, de peque�as cantidades de piezas enteras de caza silvestre sin desollar o sin desplumar y, cuando se trate de caza menor silvestre, sin eviscerar.
b) A la cesi�n de peque�as cantidades de carne de caza silvestre al consumidor final.
c) Al despiece y almacenamiento de carne de caza silvestre que se realicen en comercios de venta al por menor, o en locales contiguos a los puntos de venta, en los que el despiece y el almacenamiento se realicen con el �nico fin de abastecer directamente al consumidor, que se regir�n por su normativa espec�fica.
3. Los requisitos del presente Real Decreto, en materia de intercambios comerciales o de importaci�n procedente de pa�ses terceros, no se aplicar�n a los trofeos ni a las piezas enteras de animales silvestres cazados que sean transportadas por viajeros en sus veh�culos particulares, siempre que se trate de peque�as cantidades de caza menor silvestre, o bien de una pieza �nica de caza mayor silvestre y que, en raz�n de las circunstancias, parezca excluida la posibilidad de que la carne de dichas piezas enteras se destine al comercio o a ser utilizada con fines comerciales y siempre que la caza de que se trate no proceda de un pa�s tercero, o de una parte de un pa�s tercero, con el cual est� prohibido el comercio en aplicaci�n del apartado 2 del art�culo 10 y del art�culo 13.
4. El presente Real Decreto se aplicar� sin perjuicio de las normas adoptadas con vistas a la conservaci�n de la fauna.
Definiciones 1. A efectos del presente Real Decreto se entiende por:
a) �Caza silvestre�: los mam�feros terrestres silvestres de caza (incluidos los que viven en territorios cerrados y en condiciones de libertad similares a las de los animales de caza silvestres), y las aves de caza silvestres, excepto aquellas que est�n criadas reproducidas y sacrificadas en cautividad.
b) �Caza mayor�: los mam�feros silvestres del orden de los ungulados.
c) �Caza menor�: los mam�feros silvestres de la familia de los lep�ridos y las aves de caza silvestres destinados al consumo humano.
d) �Carne de caza silvestre�: todas las partes de la caza silvestre que sean aptas para el consumo humano.
e) �Sala de tratamiento de caza silvestre�: todo establecimiento, autorizado de conformidad con el art�culo 7, en el que se trate la caza silvestre y se obtenga e inspeccione la carne de caza silvestre de conformidad con las normas de higiene establecidas en el presente Real Decreto.
f) �Centro de recogida�: toda sala, autorizada de conformidad con el apartado 5 del art�culo 7, en la que se deposite la caza silvestre cobrada, de conformidad con las normas de higiene indicadas en los apartados 1 y 2 del cap�tulo III del anexo I, para su transporte a una sala de tratamiento.
g) �Comercializaci�n�: la posesi�n o exposici�n para la venta, la puesta en venta, la venta, la entrega o cualquier otra forma de distribuci�n comercial de carne de caza silvestre para el consumo humano en la Uni�n Europea, excepto la cesi�n mencionada en el apartado 2 del art�culo 1.
h) �Intercambios intracomunitarios�: las cambios realizados entre Estados miembros con arreglo al apartado 2 del art�culo 9 del Tratado Constitutivo de las Comunidades Europeas.
i) �Pa�s tercero�: el pa�s no miembro de las Comunidades Europeas autorizado para el comercio de piezas y/o de carne de caza silvestre con �sta.
j) �Autoridad competente�: los �rganos competentes de las Comunidades Aut�nomas para los intercambios intracomunitarios y los Ministerios de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n y/o de Sanidad y Consumo, respecto a los intercambios con pa�ses terceros y en los territorios de su competencia. Corresponde a estos Ministerios realizar las oportunas comunicaciones a la Comisi�n Europea.
k) �Veterinario oficial�: el veterinario designado por la autoridad competente.
2. Asimismo se aplicar�n, en caso necesario, las definiciones que figuran en el art�culo 2 del Real Decreto 49/1993, de 15 de enero, relativo a los controles veterinarios aplicables en los intercambios intracomunitarios de los productos de origen animal, del Real Decreto 1316/1992, de 30 de octubre, por el que se establecen los controles veterinarios y zoot�cnicos aplicables en los intercambios intracomunitarios de determinados animales vivos y productos con vistas a la realizaci�n del mercado interior, as� como la definici�n de carne fresca que figura en el apartado 2, del art�culo 2, del Real Decreto 147/1993, de 29 de enero, por el que se establecen las condiciones sanitarias de producci�n y comercializaci�n de carnes frescas.
CAPITULO II Disposiciones aplicables a la producci�n e intercambios intracomunitarios
Condiciones para la producci�n de carne fresca de caza silvestre 1. La carne de caza silvestre reunir� los siguientes requisitos:
a) Proceder� de animales silvestres que:
1.� Hayan sido cazados en un territorio de caza y con los medios autorizados por la legislaci�n que regula la actividad cineg�tica.
2.� No procedan de una regi�n sometida a restricciones en aplicaci�n del Real Decreto 110/1990, de 26 de enero, por el que se establecen las condiciones de sanidad animal que deben reunir las carnes frescas destinadas al comercio intracomunitario e importadas de pa�ses terceros, o sus modificaciones, del Real Decreto 1322/1992, de 30 de octubre, por el que se establecen las condiciones de sanidad animal a las que deben ajustarse los intercambios intracomunitarios y las importaciones de carnes frescas de aves de corral procedentes de pa�ses terceros, del Real Decreto 1543/1994, de 8 de julio, por el que se establecen los requisitos sanitarios y de polic�a sanitaria aplicables a la producci�n y comercializaci�n de carne de conejo dom�stico y de caza de granja o se un territorio de caza sometido a restricciones en aplicaci�n de los art�culos 9 y 10 del presente Real Decreto.
3.� Inmediatamente despu�s de ser cazados hayan sido preparados de acuerdo con el cap�tulo III del anexo I y transportados en un plazo m�ximo de doce horas, bien a una sala de tratamiento, con arreglo al p�rrafo b), bien a un centro de recogida, para que se mantengan las temperaturas previstas en el cap�tulo III del anexo I y de donde deber�n ser llevados a una sala de tratamiento, con arreglo al p�rrafo b), en un plazo de doce horas o, si las condiciones climatol�gicas lo permiten, cuando se trate de regiones alegadas geogr�ficamente, en un plazo que fijar� la autoridad competente, para que el veterinario oficial de dicha sala de tratamiento pueda proceder, en condiciones satisfactorias, a la inspecci�n �post-mortem� prevista en el cap�tulo V del anexo I.
b) Se obtendr�:
1.� Bien en una sala de tratamiento de caza silvestre que re�na las condiciones indicadas en los cap�tulos I y II del anexo I y est� autorizada a efectos del presente cap�tulo, de conformidad con el art�culo 7.
2.� O, si se trata de caza mayor silvestre, en un matadero o sala de despiece autorizado de conformidad con el art�culo 10 del Real Decreto 147/1993, de 29 de enero, o si se trata de caza menor silvestre, de acuerdo con las condiciones establecidas por la Reglamentaci�n t�cnico-sanitaria vigente en cada momento en materia de intercambios de carnes frescas de aves para el comercio intracomunitario, e importaci�n de las mismas de terceros pa�ses y las normas que hacen relaci�n a los mataderos, salas de despiece y almacenes frigor�ficos autorizados para dicho comercio, aprobada por el Real Decreto 644/1989, de 19 de mayo, modificada por el Real Decreto 1322/1992, de 30 de octubre, siempre que: las piezas enteras de caza hayan sido desolladas en locales distintos a los reservados para las carnes a que se refieren dichos Reales Decretos, o en per�odos distintos; dichos establecimientos hayan sido especialmente autorizados a efectos del presente Real Decreto; se tomen medidas que permitan identificar claramente la carne obtenida con arreglo al presente Real Decreto y la obtenida con arreglo a los Reales Decretos 147/1993 y 644/1989.
c) Proceder� de piezas de caza que hayan sido examinadas por el veterinario oficial para:
1.� Detectar posibles anomal�as. Para ello, el veterinario oficial podr� basar su diagn�stico en la informaci�n facilitada por el cazador, en su caso mediante un certificado expedido por la autoridad competente en materia de caza, sobre el comportamiento del animal antes de haber sido cazado.
2.� Verificar que la muerte no se debe a motivos distintos de la caza.
d) Proceder� de piezas enteras de caza silvestre que:
1.� Hayan sido manipuladas en condiciones de higiene satisfactoria, de conformidad con los cap�tulos III y IV del anexo I.
2.� Hayan sido inspeccionadas �post-mortem� por un veterinario oficial, con arreglo a lo dispuesto en el cap�tulo V del anexo I, o por auxiliares oficiales con la cualificaci�n profesional, bajo supervisi�n del veterinario oficial.
3.� No presenten ninguna alteraci�n, excepto lesiones traum�ticas ocurridas durante el sacrificio o malformaciones o alteraciones localizadas, siempre que quede establecido si fuere preciso, mediante pruebas de laboratorio apropiadas, que ello no convierte a la carne en impropia para el consumo humano o peligrosa para la salud humana.
4.� En el caso de piezas enteras de caza menor que, inmediatamente despu�s de haber sido cazadas, no hayan sido evisceradas, de acuerdo con el apartado 1 del cap�tulo V del anexo I, haya sido sometida a una inspecci�n sanitaria, por un veterinario oficial, una muestra representativa de animales de la misma procedencia.Si el veterinario oficial observase la presencia de alguna enfermedad que pueda transmitirse al hombre o de alguno de los defectos mencionados en los apartados 4 y 5 del cap�tulo V del anexo I, deber� hacer un control m�s exhaustivo de toda la partida. Seg�n el resultado de este control exhaustivo deber�, bien excluir la totalidad de la partida del consumo humano, bien examinar por separado cada una de las canales.
2. La carne de jabal� o de otras especies que pueden ser portadoras de triquinosis deber� analizarse utilizando un m�todo de digesti�n, con arreglo a la Orden de 22 de septiembre de 1989 sobre detecci�n de triquina en las carnes de animales dom�sticos de la especie porcina destinados al comercio intracomunitario y los importados de terceros pa�ses, o un examen triquinosc�pico con observaciones microsc�picas de muestras m�ltiples de cada animal, tomadas al menos de los m�sculos maseteros y diafragm�ticos, de la musculatura intercostal y de la musculatura de la lengua.
a) Llevar� una marca de inspecci�n veterinaria de acuerdo con el cap�tulo VII del anexo I.El marcado de embalajes grandes de carnes frescas se realizar� de acuerdo con lo dispuesto en el Real Decreto 1755/1986, de 28 de junio, por el que se aprueban las normas t�cnicas para el marcado de canales, despojos y productos c�rnicos de ave as� como los certificados de inspecci�n veterinaria, para el comercio con los Estados miembros de la Comunidad Econ�mica Europea.
b) Se almacenar� de acuerdo con lo dispuesto en el cap�tulo X del anexo I, tras una inspecci�n �post-mortem� realizada en condiciones de higiene satisfactorias, en salas de tratamiento de caza silvestre autorizadas de acuerdo con el art�culo 7 de este Real Decreto o en establecimientos autorizados de conformidad con el art�culo 10 del Real Decreto 147/1993 o autorizados en su d�a de acuerdo con el cap�tulo II de la Reglamentaci�n t�cnico-sanitaria aprobada por Real Decreto 644/1989, modificada por el Real Decreto 1322/1992, de 30 de octubre.
c) Ir� acompa�ada, durante su transporte:
1.� De un documento de acompa�amiento comercial, autorizado por el veterinario oficial, entendi�ndose que dicho documento: adem�s de las indicaciones previstas en el apartado 3 del cap�tulo VII del anexo I, deber� incluir, en el caso de las carnes congeladas, menci�n clara del mes y del a�o de congelaci�n y deber� llevar el n�mero de c�digo que permita identificar al veterinario oficial; deber� ser conservado por el destinatario durante un per�odo m�nimo de un a�o, para poder presentarlo a la autoridad competente, a petici�n de �sta.
2.� Cuando se trate de carnes procedentes de una sala de tratamiento de caza silvestre situada en una regi�n o en una zona de restricci�n o de carnes destinadas a otro Estado miembro, tras haber transitado por un pa�s tercero en cami�n precintado, llevar�n un certificado sanitario y de inspecci�n veterinaria, de conformidad con el modelo que figura en el anexo II.
d) Se transportar� en condiciones de higiene satisfactorias, de acuerdo con lo dispuesto en el cap�tulo XI del anexo I.
e) En caso de partes de canal o de carne deshuesada de caza menor de pluma silvestre, se obtendr�, adem�s en condiciones de higiene similares a las previstas en el Real Decreto 644/1989, en establecimientos especialmente autorizados al efecto, de acuerdo con lo dispuesto en el art�culo 7 del presente Real Decreto.
f) Se etiquetar�, no obstante lo dispuesto en el Real Decreto 212/1992, de 6 de marzo, por el que se aprueba la Norma general de etiquetado, presentaci�n y publicidad de los productos alimenticios, con indicaci�n de la denominaci�n de la especie animal.
Carnes no aptas para el consumo humano 1. El veterinario oficial declarar� no apta para el consumo humano la carne de caza silvestre cuando:
a) Se compruebe que presenta alguno de los defectos enumerados en el p�rrafo e), apartado 4, cap�tulo V del anexo I, o cuando la carne haya sido decomisada, de acuerdo con el apartado 5 de dicho cap�tulo.
b) Los controles a que se refiere el p�rrafo d), 3.�, apartado 1, del art�culo 3 permitan diagnosticar la presencia de triquinosis o de alguna enfermedad transmisible al hombre.
c) Proceda de animales que hayan ingerido sustancias que puedan convertir la carne en peligrosa o nociva para la salud humana, seg�n las normativas de las Comunidades Europeas de directa aplicaci�n o por las disposiciones nacionales vigentes sobre la materia.
d) Se haya tratado con radiaciones ionizantes o ultravioletas u otras sustancias que puedan afectar a las propiedades organol�pticas de la carne, o con colorantes distintos de los utilizados para el marcado de inspecci�n veterinaria.
2. Las carnes declaradas no aptas para el consumo humano se identificar�n claramente, para diferenciarlas de las carnes declaradas aptas para el consumo humano, mediante el marcado exclusivo con la letra D, con una altura m�nima de 6,5 cent�metros en caza mayor y de 2,5 cent�metros en caza menor, que se colocar� en un lugar claramente visible.
3. Las carnes declaradas no aptas para el consumo humano ser�n sometidas a un tratamiento seg�n lo dispuesto en el Real Decreto 2224/1993, de 17 de diciembre, sobre normas sanitarias de eliminaci�n y transformaci�n de animales muertos y desperdicios de origen animal y protecci�n frente a agentes pat�genos en piensos de origen animal.
N�mero 3 del art�culo 4 derogado por la letra e) de la disposici�n derogatoria �nica del R.D. 1976/2004, de 1 de octubre, por el que se establecen las normas zoosanitarias aplicables a la producci�n, transformaci�n, distribuci�n e introducci�n de los productos de origen animal destinados al consumo humano (�B.O.E.� 15 octubre).
4. Las carnes procedentes de una zona sometida a restricciones de sanidad animal se ajustar�n a las normas espec�ficas que se establezcan para cada caso en las disposiciones de las Comunidades Europeas de directa aplicaci�n.
Comercializaci�n S�lo ser�n objeto de comercializaci�n:
1. Las piezas enteras de caza silvestre sin piel ni v�sceras y las carnes frescas de caza silvestre que cumplan las condiciones del art�culo 3 y que no hayan sido consideradas no aptas para consumo humano seg�n lo dispuesto en el art�culo 4.
2. Las piezas enteras de caza menor no desolladas/desplumadas ni evisceradas, sin congelar ni ultracongelar, controladas de acuerdo con el art�culo 3, apartado 1, p�rrafo d), 4.�, a condici�n de que se manipulen y almacenen separadas de las carnes frescas a que hace referencia el Real Decreto 147/1993, de la carne de aves de corral y de la carne de caza silvestre desollada o desplumada.
a) Que cumplan los requisitos del art�culo 3, apartado 1, p�rrafos a), c) y d), 1.�
b) Cuyas v�sceras hayan sido examinadas �post-mortem� en una sala de tratamiento de caza silvestre.
c) Que vayan acompa�adas, en tanto no sea regulado seg�n el procedimiento comunitario previsto, de un certificado sanitario que incluya al menos las especificaciones recogidas en el modelo que figura en el anexo III, dentro del territorio nacional.
- 1 C � T R 7 C y mantenidas a esta temperatura durante su transporte hasta la sala de tratamiento, dentro del plazo m�ximo de siete d�as a partir del d�a de la inspecci�n �post-mortem� prevista en el p�rrafo b), o
- 1 C � T R 1 C mantenidas a esta temperatura durante su transporte hasta la sala de tratamiento, dentro del plazo m�ximo de quince d�as a partir del d�a de la inspecci�n �post-mortem� prevista en el p�rrafo b).
Las carnes de estas piezas enteras de caza mayor sin desollar s�lo podr�n llevar la marca de inspecci�n veterinaria prevista en el p�rrafo a) del apartado 3 del art�culo 3 si, una vez desolladas en la sala de tratamiento de destino, son inspeccionadas �post-mortem� de acuerdo con el cap�tulo V del anexo I y declaradas aptas para el consumo humano por el veterinario oficial.
Restricciones a la comercializaci�n 1. Las salas de tratamiento de carne de caza silvestre que no se ajusten a las normas fijadas en el cap�tulo I del anexo I y gocen de las excepciones previstas en la Orden ministerial de 13 de julio de 1993, por la que se establecen las condiciones de concesi�n de excepciones temporales y limitadas respecto de las normas sanitarias espec�ficas de producci�n y comercializaci�n de carne de caza silvestre, no podr�n recibir la autorizaci�n con arreglo al art�culo 7 y los productos procedentes de dichos establecimientos no podr�n llevar la marca de inspecci�n veterinaria que se describe en el cap�tulo VII del anexo I y no podr�n ser objeto de intercambios intracomunitarios.
2. Las piezas enteras de caza silvestre que no satisfagan los requisitos fijados en el art�culo 3 no podr�n ser comercializadas ni ser importadas de pa�ses terceros.
3. Los despojos de caza silvestre declarados aptos para el consumo humano s�lo podr�n ser objeto de intercambios intracomunitarios y de comercializaci�n una vez hayan recibido un tratamiento apropiado, de conformidad con lo dispuesto en el Real Decreto 1904/1993, de 29 de octubre, por el que se establecen las condiciones sanitarias de producci�n y comercializaci�n de productos c�rnicos y de otros determinados productos de origen animal.
Dicho tratamiento deber� realizarse en un establecimiento autorizado seg�n el mencionado Real Decreto.
Autorizaci�n de establecimientos 1. Las autoridades competentes de las Comunidades Aut�nomas comunicar�n a los Ministerios de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n y de Sanidad y Consumo las salas de tratamiento de caza silvestre que autoricen, debiendo tener cada una de ellas N�mero de Registro Sanitario de Alimentos. Las autoridades competentes de las Comunidades Aut�nomas podr�n autorizar, para el tratamiento de caza silvestre, establecimientos autorizados con arreglo a los Reales Decretos 147/1993 y 644/1989, si dichos establecimientos estuvieran equipados para la transformaci�n de la carne de caza silvestre y trabajasen en condiciones que garanticen el cumplimiento de las normas de higiene establecidas en el presente Real Decreto. Con los datos remitidos por las Comunidades Aut�nomas los Ministerios de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n y de Sanidad y Consumo elaborar�n una lista con todos los establecimientos autorizados y la comunicar�n a las Comunidades Aut�nomas y a los dem�s Estados miembros, y a la Comisi�n Europea.
S�lo autorizar�n una sala de tratamiento de caza silvestre si cumple con las disposiciones del presente Real Decreto.
En caso de comprobarse infracciones de las normas de higiene y cuando las medidas previstas en el anexo I, cap�tulo V, apartado 6, segundo p�rrafo, resulten insuficientes para remediarlas, la autoridad competente de la Comunidad Aut�noma suspender� temporalmente la autorizaci�n.
Si el empresario o el gestor de la sala de tratamiento de caza silvestre no pusieran remedio a las infracciones comprobadas en el plazo fijado por la autoridad competente de la Comunidad Aut�noma, �sta retirar� la autorizaci�n.
Se tendr�n en cuenta, a este respecto, las conclusiones de un eventual control veterinario efectuado por los veterinarios especialistas de la Comisi�n Europea.
Las retiradas y suspensiones de las autorizaciones ser�n comunicadas a los interesados y a los Ministerios de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n y de Sanidad y Consumo, quienes a su vez informar�n a las dem�s Comunidades Aut�nomas, a los otros Estados miembros y a la Comisi�n Europea.
2. El empresario o el gestor de la sala de tratamiento de caza silvestre dispondr�n que se proceda con arreglo al apartado 4, a un control regular de la higiene general en lo que se refiere a las condiciones de producci�n en su establecimiento, incluso mediante controles microbiol�gicos.
Los controles se referir�n a las herramientas, instalaciones y m�quinas en todas las fases de la producci�n y, si fuere necesario, a los productos.
El empresario o el gestor de la sala de tratamiento de caza silvestre dar�n a conocer, cuando se les solicite, a los servicios veterinarios oficiales o a los expertos veterinarios de la Comisi�n Europea la naturaleza, periodicidad y resultado de los controles efectuados a tal fin, as� como, si fuere necesario, el nombre del laboratorio de control.
3. El empresario o el gestor de la sala de tratamiento de caza silvestre deber� establecer un programa de formaci�n del personal para que este �ltimo pueda cumplir las condiciones de producci�n higi�nica, adaptadas a la estructura de producci�n.
El veterinario oficial responsable de la sala de tratamiento de caza silvestre deber� estar asociado a la concepci�n y a la puesta en pr�ctica de dicho programa.
4. La inspecci�n y el control de las salas de tratamiento de caza silvestre se efectuar�n bajo la responsabilidad del veterinario oficial, quien podr� recibir asistencia de personal auxiliar, de conformidad con el art�culo 9 del Real Decreto 147/1993. El veterinario oficial deber� tener libre acceso, en todo momento, a todas las dependencias de las salas de tratamiento de caza silvestre, para asegurarse del cumplimiento de las disposiciones del presente Real Decreto y, en caso de duda sobre el origen de las carnes o de los animales de caza silvestre cazados, a los documentos contables que le permitan remontar al territorio de caza de origen.
El veterinario oficial deber� proceder a an�lisis regulares de los resultados de los controles previstos en el apartado 2. Bas�ndose en dichos an�lisis, podr� disponer que se proceda a ex�menes microbiol�gicos complementarios en todas las fases de la producci�n o en los productos.
El veterinario oficial informar� por escrito a la empresa de los resultados de sus an�lisis y recomendaciones. El establecimiento corregir� las carencias de higiene y las observaciones que en su caso se formulen.
5. Los centros de recogida que cumplan los requisitos establecidos en el apartado B del cap�tulo I del anexo I ser�n autorizados por las autoridades competentes de las Comunidades Aut�nomas, debiendo tener cada uno de ellos un N�mero de Registro Sanitario de Alimentos.
Diagn�stico de enfermedades en inspecci�n �post-mortem� El veterinario oficial de la sala de tratamiento remitir� a las autoridades competentes de su Comunidad Aut�noma los resultados de las inspecciones �post-mortem� relativas al diagn�stico de enfermedades transmisibles al hombre y a los animales, quienes a su vez los enviar�n al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n y al de Sanidad y Consumo.
Cuando se diagnostique alguna enfermedad de tal naturaleza, los resultados del caso espec�fico ser�n remitidos por los �rganos competentes de la Comunidad Aut�noma, en el m�s breve plazo posible, a las autoridades competentes de la misma que tengan bajo su control sanitario el territorio de caza de origen de los animales de caza silvestre de que se trate. En todos los casos deber� ser informado el �rgano competente responsable de la supervisi�n del territorio de caza.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n y el de Sanidad y Consumo comunicar�n a la Comisi�n Europea las informaciones relativas a determinadas enfermedades, en particular, en caso de diagn�stico de enfermedades transmisibles al hombre.
Diagn�stico de enfermedades en animales vivos 1. Los �rganos competentes de las Comunidades Aut�nomas en materia de sanidad animal realizar�n en los territorios de caza, a intervalos regulares, encuestas relativas a la situaci�n sanitaria de la caza silvestre.
2. En el caso de diagn�stico de enfermedades transmisibles al hombre o a los animales, los �rganos competentes de las Comunidades Aut�nomas remitir�n al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n y Sanidad y Consumo los resultados de las inspecciones sanitarias realizadas establecidas en el presente Real Decreto.
3. Cuando se diagnostique una enfermedad o se presente una de las situaciones contempladas en el apartado 2, los �rganos competentes de las Comunidades Aut�nomas comunicar�n los resultados del caso espec�fico, tan pronto como sea posible, al �rgano competente responsable de la supervisi�n del territorio de caza.
4. Las autoridades competentes, en funci�n de la situaci�n epizo�tica, realizar�n pruebas espec�ficas en la caza silvestre para detectar la presencia de las enfermedades contempladas en el anexo I del Real Decreto 959/1986, de 25 de abril, por el que se establece la lista de enfermedades de animales de declaraci�n obligatoria y se da la normativa para su notificaci�n, a efectos de su declaraci�n oficial y comunicaci�n al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n, quien a su vez informar� a la Comisi�n y a los dem�s Estados miembros.
Investigaci�n de residuos 1. ...
N�mero 1 del art�culo 10 derogado por el Letra 3 de la Disposici�n Derogatoria �nica del R.D. 1749/1998, 31 julio, por el que se establecen las medidas de control de las sustancias utilizadas en animales vivos y los productos de ellos derivados (�B.O.E.� 7 agosto).Vigencia: 8 agosto 1998
2. Teniendo en cuenta los resultados de los controles a que se refieren el anterior apartado 1 y los art�culos 8 y 9 quedar�n excluidas de su comercializaci�n las piezas de caza silvestre procedentes de territorios de caza en los que se hayan detectado casos positivos en los controles realizados, as� como la carne de las mismas, en tanto no se garantice la desaparici�n del problema detectado.
Inspecciones y controles 1. Los expertos veterinarios de la Comisi�n Europea, en colaboraci�n con las autoridades competentes, en la medida en que sean necesarias para la aplicaci�n uniforme de la presente normativa, podr�n efectuar controles �in situ� en un n�mero representativo de establecimientos. Representantes de la Administraci�n General del Estado podr�n acompa�ar a los inspectores de la Comisi�n y de las Comunidades Aut�nomas que realicen estas inspecciones.
Las autoridades competentes aportar�n toda la ayuda necesaria a los especialistas en el cumplimiento de su misi�n.
2. Ser�n de aplicaci�n las normas previstas en el Real Decreto 49/1993, de 15 de enero, relativo a los controles veterinarios aplicables en los intercambios intracomunitarios de los productos de origen animal, en especial en lo referente a los controles en destino y las medidas de salvaguardia que deban aplicarse.
Infracciones y sanciones 1. Las infracciones de lo dispuesto en este Real Decreto ser�n objeto de las correspondientes sanciones administrativas, previa la instrucci�n del oportuno expediente, conforme a lo establecido, en la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad en la Ley 30/1992 de 26 de noviembre, de R�gimen Jur�dico de las Administraciones P�blicas y del Procedimiento Administrativo Com�n, en el presente Real Decreto y en las dem�s disposiciones que resulten de aplicaci�n.
2. De acuerdo con lo establecido en el art�culo 35.A de la Ley 14/1986, se considerar�n infracciones leves:
b) La ausencia parcial de identificaci�n inferior a un 10 por 100, de las canales y/o de sus partes amparadas por un mismo documento.
3. De acuerdo con lo establecido en el art�culo 35.B de la Ley 14/1986, se considerar�n infracciones graves:
a) El funcionamiento, sin la correspondiente autorizaci�n sanitaria, de los establecimientos regulados en esta disposici�n.
b) La ausencia de identificaci�n de la partida, o dem�s de un 10 por 100 de las canales y/o de sus partes amparadas por un mismo documento.
c) El tr�fico clandestino, el suministro o distribuci�n de piezas, canales, despojos o carnes procedentes de establecimientos que no est�n autorizados y registrados legalmente en el Registro General Sanitario de Alimentos.
d) Las manipulaciones que supongan una disminuci�n sustancial de la capacidad nutritiva del producto.
e) La falta de documentaci�n de las partidas procedentes de establecimientos autorizados.
f) La reincidencia en la comisi�n de infracciones leves en los �ltimos tres meses.
4. De acuerdo con lo establecido en el art�culo 35.C de la Ley 14/1986, se considerar�n infracciones muy graves:
a) El tr�fico, la distribuci�n o venta de piezas, canales, carnes o despojos en deficientes condiciones sanitarias que entra�en alg�n riesgo sanitario grave de difusi�n de epizootias o zoonosis.
b) La producci�n, distribuci�n o venta clandestina de productos contemplados en esta disposici�n que entra�en riesgos sanitarios o zoosanitarios graves.
c) Las manipulaciones dirigidas a enmascarar fraudes o alteraciones en los productos a que se refiere el presente Real Decreto que entra�en riesgos graves para la salud p�blica.
d) La reincidencia en la comisi�n de infracciones graves en los �ltimos cinco a�os.
5. Para la calificaci�n de todas las infracciones, se tendr� en consideraci�n el grado de dolo o culpa existente, as� como su incidencia en la salud p�blica y su trascendencia econ�mica.
6. Las sanciones que se impongan ser�n, en todo caso, independientes de las medidas de polic�a sanitaria que puedan adoptar las autoridades competentes en defensa de la salud p�blica, ya sean �stas las previstas en el apartado 6 del cap�tulo V del anexo I de este Real Decreto o cualquiera otra que se considere necesaria.
CAPITULO III Disposiciones aplicables al comercio con pa�ses terceros
Importaciones procedentes de pa�ses terceros Las importaciones de caza silvestre procedentes de pa�ses terceros deber�n:
1. Cumplir las disposiciones establecidas en el presente Real Decreto, salvo lo estipulado en el art�culo 6.
2. Proceder de pa�ses terceros o de partes de pa�ses terceros:
a) A partir de los cuales no est�n prohibidas las importaciones por razones de polic�a sanitaria.
b) Que figuren en la lista confeccionada por la Comisi�n Europea que se publica en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas.
3. Las salas de tratamiento de caza silvestre, situadas en pa�ses terceros, deber�n ser autorizadas por los Ministerios de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n y de Sanidad y Consumo, hasta que la Comisi�n Europea no establezca una lista de dichos establecimientos, teniendo en cuenta:
a) La legislaci�n y la organizaci�n de los servicios veterinarios y de sus servicios de inspecci�n, de las atribuciones de los mismos y del control al que est�n sujetos.
b) Que el servicio veterinario del pa�s tercero est� en condiciones de garantizar el cumplimiento de los requisitos sanitarios del presente Real Decreto.
4. Ir�n marcadas de acuerdo con lo estipulado en el p�rrafo a) del apartado 3 del cap�tulo VII del anexo I del presente Real Decreto, variando la informaci�n de la marca. En ella deber� figurar en la parte superior el nombre del pa�s tercero exportador en may�sculas o en su caso las siglas asignadas internacionalmente. En el centro el n�mero de autorizaci�n veterinaria del establecimiento.
5. Ir acompa�ados del certificado que se indica en el anexo IV, hasta que la Comisi�n establezca el modelo que armonice las condiciones de salud p�blica, que ser� expedido por el veterinario oficial en el momento de la carga.El texto del certificado se redactar� al menos en la lengua del pa�s de destino y en la del pa�s de introducci�n de la carne en la Uni�n Europea y deber� estar impreso en una sola hoja.
6. Ser controladas de acuerdo con lo estipulado en el Real Decreto 2022/1993, de 19 de noviembre, por el que se establecen los controles veterinarios aplicables a los productos que se introduzcan en territorio nacional procedentes de pa�ses no pertenecientes a la Comunidad Europea.
Exportaciones hacia pa�ses terceros Las carnes de caza silvestre destinadas a la exportaci�n deber�n cumplir las normas estipuladas en el presente Real Decreto.
En el caso de que las carnes frescas vayan destinadas a un pa�s tercero, con el que se haya suscrito un acuerdo, que establezca el cumplimiento de requisitos y condiciones diferentes de las estipuladas en este Real Decreto, se estar� a lo que se disponga en dicho acuerdo. Si �stas fueran menos exigentes que lo dispuesto en el presente Real Decreto, llevar�n en el envase y en el embalaje, en caracteres bien visibles, impresa la palabra �EXPORT� y no podr�n comercializarse ni consumirse en el territorio de la Uni�n Europea.
Estas carnes ir�n acompa�adas, en caso necesario, del certificado sanitario oficial para la exportaci�n de productos alimenticios, aprobado por la Orden de 12 de mayo de 1993.
Car�cter b�sico en materia sanitaria El presente Real Decreto tiene el car�cter de norma b�sica en materia sanitaria, de acuerdo con lo previsto en el art�culo 149.1.16.� de la Constituci�n, salvo lo previsto en los art�culos 13 y 14 que se dictan en virtud de la competencia exclusiva del Estado en materia de comercio y sanidad exterior, de acuerdo con lo previsto en el art�culo 149.1.10.� y 16.� de la Constituci�n, as� como en virtud de los art�culos 38 y 40.2 de la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad.
Sustituci�n de referencia normativa Se sustituye en el anexo A del Real Decreto 49/1993, de 15 de enero, relativo a los controles veterinarios aplicables en los intercambios intracomunitarios de los productos de origen animal, la referencia a la Directiva 92/45/CEE por el n�mero y t�tulo del presente Real Decreto.
Aplicaci�n de las normas de marcado a las carnes de caza silvestre Hasta el 31 de diciembre de 1996, no ser�n de aplicaci�n las normas de marcado establecidas en el cap�tulo VII del anexo I de este Real Decreto, a las carnes de caza silvestre procedentes de establecimientos acogidos a las excepciones temporales, seg�n lo dispuesto por la Orden ministerial de 13 de julio de 1993, por la que se establecen las condiciones de concesi�n de excepciones temporales y limitadas respecto a las condiciones sanitarias espec�ficas de producci�n y comercializaci�n de carne de caza silvestre. Durante este per�odo transitorio, las carnes referidas deber�n marcarse seg�n lo estipulado en el p�rrafo d) del apartado 3 del cap�tulo VII del anexo I del presente Real Decreto.
Comercializaci�n de piezas enteras de caza mayor sin desollar La comercializaci�n con otro Estado miembro, de las piezas que se indican en el apartado 3 del art�culo 5, se regir� en lo referente a la certificaci�n sanitaria, seg�n lo dispuesto por el pa�s de destino, en tanto no sea regulado de acuerdo con el procedimiento comunitario previsto.
Derogaci�n normativa A partir de la entrada en vigor del presente Real Decreto, quedan derogadas cuantas disposiciones de igual o inferior rango se opongan a lo en �l establecido, y en particular el Real Decreto 2815/1983, de 13 de octubre, por el que se aprueba la Reglamentaci�n t�cnico-sanitaria de los productos de la caza, y el Real Decreto 350/1993, de 5 de marzo, por el que se modifica la Reglamentaci�n t�cnico-sanitaria de los productos de la caza.
Facultad de desarrollo Los Ministros de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n y de Sanidad y Consumo podr�n dictar, con el fin de incorporar una modificaci�n previa de las normas comunitarias, en el �mbito de sus competencias, las disposiciones necesarias para el desarrollo de lo establecido en el presente Real Decreto y para la actualizaci�n de los anexos.
Entrada en vigor El presente Real Decreto entrar� en vigor el d�a siguiente al de su publicaci�n en el �Bolet�n Oficial del Estado�, salvo lo referente al cap�tulo III que entrar� en vigor a los dos meses de su publicaci�n.
CAPITULO I Condiciones t�cnico-sanitarias de las salas de tratamiento y de los centros de recogida
1. Deber�n estar provistas, como m�nimo, de:
a) Un local refrigerado suficientemente amplio para la recepci�n de las piezas enteras de caza silvestre.
b) Un local para la inspecci�n y, en su caso, para la evisceraci�n, el desollado y el desplumado.
c) Un local suficientemente amplio para el despiece y el envasado cuando ello se realice en el establecimiento, debiendo contar este local con un dispositivo para enfriar de manera suficiente y con un aparato de medici�n de la temperatura.
d) Un local para la expedici�n y el embalaje cuando esta �ltima operaci�n se lleve a cabo en la sala de tratamiento. El despiece, deshuesado, envasado y embalaje podr�n tener lugar en el mismo local si se cumplen las condiciones establecidas en el apartado 5 del cap�tulo VIII de este anexo. Cuando el embalaje se realice en el local de despiece, deshuesado y envasado ser� necesario un local separado para la expedici�n.
e) C�maras frigor�ficas suficientemente amplias para el almacenamiento de las carnes de caza silvestre.
2. En los locales donde se proceda a la obtenci�n, al tratamiento y al almacenamiento de las carnes, as� como en las zonas y pasillos en los que se transporten carnes:
a) De un suelo de materiales impermeables, f�cil de limpiar y de desinfectar, imputrescible y que facilite la salida del agua; para evitar los olores, dicha agua deber� encauzarse hacia sumideros trasegados con sifones y provistos de rejillas.No obstante:
1.� En las c�maras de refrigeraci�n bastar� con que exista un dispositivo que permita una evacuaci�n f�cil del agua.
2.� En las c�maras de congelaci�n, as� como en las zonas y pasillos por los que se transporten carnes, bastar� con que el suelo sea de materiales impermeables e imputrescibles.
b) De paredes lisas, resistentes e impermeables, recubiertas de un revestimiento lavable y claro hasta una altura de 2 metros como m�nimo, y nunca inferior a la altura de almacenamiento, en las c�maras frigor�ficas y en los locales de almacenamiento. La l�nea de uni�n de las paredes y del suelo deber� ser redondeada o estar dotada de un acabado similar, salvo en lo que se refiere a los locales de almacenamiento. No obstante, la utilizaci�n de paredes de madera en las c�maras frigor�ficas de las salas de tratamiento de caza silvestre que ejerzan su actividad antes del 20 de julio de 1992 no ser� motivo para denegar la autorizaci�n.
e) De un sistema adecuado de ventilaci�n y, en su caso, de evacuaci�n de vapores.
f) De una iluminaci�n suficiente, natural o artificial, que no altere los colores.
g) De un techo limpio y f�cil de mantener limpio; en su defecto, la superficie interna de revestimiento del techo deber� cumplir dichas condiciones.
a) Lo m�s cerca posible de los puestos de trabajo, de un n�mero suficiente de dispositivos para la limpieza y desinfecci�n de las manos y para la limpieza del material con agua caliente. Los grifos no ser�n de accionamiento manual. Para la limpieza de las manos, dichas instalaciones deber�n disponer de agua corriente fr�a y caliente o de agua templada a una temperatura adecuada, de productos de limpieza y de desinfecci�n, as� como de medios higi�nicos para el secado de la manos.
b) De dispositivos para la desinfecci�n de las herramientas, provistos de agua a una temperatura m�nima de 82 C.
4. De dispositivos adecuados de protecci�n contra los animales indeseables, tales como insectos o roedores.
5. El equipamiento dispondr�:
a) De dispositivos e instrumentos de trabajo, tales como mesas de despiece, bandejas de despiece desmontables, recipientes bandas transportadoras y sierras fabricadas de materiales resistentes a la corrosi�n, que no puedan alterar las carnes, f�ciles de limpiar y de desinfectar. Las superficies que entren o puedan entrar en contacto con las carnes, incluidas las soldaduras y las juntas, deber�n ser lisas. Estar� prohibido el empleo de la madera, salvo en los locales donde se encuentren �nicamente carnes embaladas de forma higi�nica.
b) De herramientas y equipos resistentes a la corrosi�n que satisfagan las exigencias de la higiene para:
1.� El mantenimiento de las carnes.
2.� La colocaci�n de los recipientes utilizados para la carne, de forma que se impida que la carne o los recipientes entren en contacto directo con el suelo o las paredes.
c) De equipos para el mantenimiento higi�nico y la protecci�n de las carnes durante las operaciones de carga y descarga, as� como de zonas de recepci�n y clasificaci�n convenientemente dise�adas y equipadas.
d) De recipientes especiales, estancos, de materiales inalterables, provistos de tapadera y de un sistema de cierre que impida que las personas no autorizadas puedan sacar su contenido, destinados a recibir las carnes no destinadas al consumo humano.Cuando la abundancia de dichas carnes as� lo requiera, o si no se retiran o destruyen al final de cada jornada de trabajo, �stos ser�n almacenados en un local que pueda cerrarse con llave.
Cuando dichas carnes sean evacuadas por conductos, �stos deber�n estar construidos e instalados de forma que se evite cualquier riesgo de contaminaci�n de las carnes.
e) De equipos para el almacenamiento higi�nico de los materiales de envasado y de embalaje, cuando dichas actividades se lleven a cabo en el establecimiento.
6. De equipos frigor�ficos que permitan mantener en las carnes las temperaturas internas exigidas por el presente Real Decreto. Dichos equipos deber�n contar con un sistema de evacuaci�n que permita la salida del agua de condensaci�n de tal forma que no presente ning�n riesgo de contaminaci�n para las carnes.
7. De una instalaci�n que suministre agua potable, con arreglo a la Reglamentaci�n t�cnico-sanitaria relativa al abastecimiento y control de calidad de las aguas potables de consumo p�blico, aprobada por Real Decreto 1138/1990, de 14 de septiembre, a presi�n y en cantidad suficiente. No obstante, con car�cter excepcional, se autorizar� una instalaci�n de agua no potable para la producci�n de vapor, la lucha contra incendios y la refrigeraci�n de equipos frigor�ficos, a condici�n de que las tuber�as instaladas para ello imposibiliten la utilizaci�n de dicha agua para otros fines y no presente ning�n riesgo de contaminaci�n de las carnes. Las tuber�as de agua no potable deber�n estar bien diferenciadas de aquellas que se utilicen para el agua potable.
8. De una instalaci�n que proporcione una cantidad suficiente de agua potable caliente con arreglo a la Reglamentaci�n t�cnico-sanitaria, aprobada por el Real Decreto 1138/1990, de 14 de septiembre.
9. De un dispositivo de evacuaci�n de residuos l�quidos y s�lidos que cumpla los requisitos de higiene.
10. De un local bien acondicionado, cerrado con llave, a disposici�n exclusiva del servicio veterinario o, en los locales de almacenamiento, de instalaciones adecuadas.
11. De instalaciones que permitan efectuar en todo momento y de una manera eficaz las operaciones de inspecci�n veterinaria dispuestas por el presente Real Decreto.
12. De un n�mero adecuado de vestuarios dotados de paredes y de suelos lisos, impermeables y lavables, de lavabos, de duchas y de evacuatorios con cisterna, equipados de manera que protejan de una posible contaminaci�n las partes limpias del edificio.
Dichos evacuatorios no podr�n dar directamente a los locales de trabajo. La presencia de duchas no ser� necesaria en los almacenes frigor�ficos en los que �nicamente se reciban y almacenen carnes higi�nicamente embaladas, Los lavabos deber�n estar provistos de agua corriente caliente y fr�a o de agua templada a una temperatura apropiada, de materiales para la limpieza y desinfecci�n de las manos, as� como de medios higi�nicos para secarse las manos. Los grifos de los lavabos no deber�n poder accionarse con la mano ni con el brazo. Deber� existir un n�mero suficiente de dichos lavabos pr�ximos a los evacuatorios.
13. De un emplazamiento e instalaciones adecuadas para la limpieza y la desinfecci�n de los medios de transporte, salvo en el caso de almacenes frigor�ficos en los que �nicamente se reciban y almacenen, para su expedici�n, carnes higi�nicamente embaladas. No obstante, dichos emplazamientos y dichas instalaciones no ser�n obligatorios si existen disposiciones que obliguen a la limpieza y a la desinfecci�n de los medios de transporte en locales oficialmente autorizados.
B) Los centros de recogida cumplir�n los siguientes requisitos:
1. Estar�n construidos con materiales que protejan las piezas de caza contra la contaminaci�n y el deterioro y que permitan la f�cil limpieza de los mismos.
2. Se mantendr�n en perfectas condiciones de limpieza e higiene.
3. Estar�n provistos de dispositivos de protecci�n contra animales indeseables, como insectos, roedores y otras plagas.
4. Dispondr�n de abastecimiento suficiente de agua potable.
5. Estar�n dotados de medios adecuados para la evacuaci�n de desechos, limpieza del dep�sito y del equipo utilizados.
6. En caso necesario dispondr�n de instalaciones para el personal y de refrigeraci�n.
7. Las piezas de caza conservadas en un centro de recogida se almacenar�n colgadas en condiciones que eviten la contaminaci�n cruzada de las mismas.
CAPITULO II Higiene del personal, de los locales y del material en las salas de tratamiento
1. Se exigir� el m�s perfecto estado de limpieza posible por parte del personal, as� como de los locales y del material. En particular:
a) El personal que manipule carnes o que trabaje en locales o zonas en los que se manipulen, embalen o transporten dichas carnes deber� llevar, en particular, un tocado y un calzado limpios y f�ciles de limpiar, una vestimenta de trabajo de color claro y, en su caso, cubrenucas u otras prendas de protecci�n. El personal asignado al faenado o a la manipulaci�n de carnes estar� obligado a llevar una vestimenta de trabajo limpia al comienzo de cada jornada laboral y, si fuere necesario, deber� cambiar dicha vestimenta durante la jornada y lavarse y desinfectarse las manos varias veces en el transcurso de la misma, as� como en cada reiniciaci�n del trabajo. Las personas que hayan estado en contacto con piezas de caza enfermas o con carnes infectadas deber�n lavarse cuidadosamente las manos y los brazos de inmediato con agua caliente y luego desinfectarlos. Estar� prohibido fumar en los locales de trabajo y de almacenamiento, en las zonas de carga, de recepci�n, de clasificaci�n y de descarga, as� como en las dem�s zonas y pasillos por los que se transporten carnes de caza silvestre.
b) Ning�n animal deber� entrar en los establecimientos. La destrucci�n de roedores, insectos y de cualquier otro animal da�ino deber� llevarse a cabo sistem�ticamente.
c) El material y los instrumentos utilizados para el faenado de las carnes deber�n mantenerse en buen estado de conservaci�n y de limpieza. Deber�n limpiarse y desinfectarse cuidadosamente varias veces en el transcurso de una misma jornada de trabajo, as� como al final de las operaciones de la jornada y antes de volver a ser utilizados cuando se hayan manchado.
2. Los locales, las herramientas y el material de trabajo no deber�n utilizarse para otros fines que el faenado de las carnes frescas, de las carnes de aves o de las carnes de caza. El despiece de caza silvestre de pelo y de pluma deber�n efectuarse en momentos distintos; la sala de despiece deber� lavarse y desinfectarse por completo antes de poder destinarse nuevamente al despiece de carne de otra categor�a. Los utensilios que sirvan para el despiece de las carnes deber�n ser utilizados exclusivamente para este fin.
3. Estar� prohibido clavar cuchillos en las carnes, limpiar dichas carnes con un pa�o y otro material y proceder a insuflarlas.
4. La carne y los recipientes que la contienen no deber�n entrar en contacto directo con el suelo.
5. Ser� obligatoria la utilizaci�n de agua potable para todos los usos. No obstante, con car�cter excepcional, se autorizar� la utilizaci�n de agua no potable para la producci�n de vapor, a condici�n de que las tuber�as instaladas a tal efecto no permitan la utilizaci�n de dicha agua para otros fines y no presenten ning�n riesgo de contaminaci�n de las carnes. Por otro lado, se podr� autorizar, con car�cter excepcional, la utilizaci�n de agua no potable para la refrigeraci�n de los equipos frigor�ficos. Las tuber�as de agua no potable deber�n estar bien diferenciadas de aquellas utilizadas para el agua potable.
6. Estar� prohibido esparcir serr�n o cualquier otra materia an�loga en el suelo de los locales de faenado y de almacenamiento de carnes.
7. Los detergentes, desinfectantes y sustancias similares deber�n utilizarse de forma que no afecten al equipo de instrumentos de trabajo y carnes. Los equipos y �tiles de trabajo se aclarar�n con agua potable tras su limpieza.
8. Estar� prohibido el faenado y la manipulaci�n de las carnes a las personas que puedan contaminarlas.
Al iniciar la relaci�n laboral, toda persona destinada al faenado y a la manipulaci�n de carnes deber� acreditar, mediante un certificado m�dico, que no existe ning�n impedimento sanitario que se oponga a que le asignen dichas tareas. Su control m�dico se har� de acuerdo con lo estipulado en el Real Decreto 2505/1983 de 4 de agosto, por el que se aprueba el Reglamento de manipuladores de alimentos.
CAPITULO III Higiene de la preparaci�n de caza silvestre, del despiece y de la manipulaci�n de carne de caza silvestre
1. Las piezas enteras de caza silvestre deber�n someterse, inmediatamente despu�s de su caza, a las siguientes operaciones:
a) La caza mayor silvestre deber� destriparse y eviscerarse.
b) Las v�sceras tor�cicas, cuando est�n separadas de las canales, as� como el h�gado y el bazo, deber�n acompa�ar a la pieza entera de caza hasta la sala de tratamiento de caza silvestre e identificarse de manera que el veterinario oficial pueda efectuar la inspecci�n �post-mortem� de las v�sceras junto con el resto de la canal; las dem�s v�sceras abdominales deber�n extraerse e inspeccionarse �in situ�. Podr� retirarse la cabeza para trofeos.
c) Por lo que se refiere a la caza menor silvestre, sin perjuicio del caso contemplado en el art�culo 3, apartado 1, p�rrafo a), del presente Real Decreto podr� efectuarse una evisceraci�n total o parcial �in situ� o en la sala de tratamiento. En este �ltimo caso, las piezas de caza ser�n transportadas a una temperatura ambiente de 4 C como m�ximo, en el transcurso de las doce horas siguientes a su caza, a dicha sala de tratamiento.
2. La caza silvestre habr� de enfriarse inmediatamente despu�s de las operaciones mencionadas en el apartado 1, de manera que la temperatura interna sea igual o inferior a +7 C, si se trata de caza mayor, o de +4 C, si se trata de caza menor. Si la temperatura exterior no es lo bastante baja, habr� de transportarse la caza muerta lo antes posible, a m�s tardar dentro de las doce horas siguientes a la caza, ya sea a la sala de tratamiento o a un centro de recogida, quedando entendido que:
a) Despu�s de las operaciones enumeradas en el apartado 1, las piezas enteras de caza mayor silvestre deber�n transportarse lo antes posible a una sala de tratamiento de caza silvestre, en condiciones higi�nicas satisfactorias y evitando, en especial, su amontonamiento y apilado.
b) Durante su transporte a la sala de tratamiento, las piezas enteras de caza silvestre, cuyas v�sceras ya hayan sido objeto de una inspecci�n veterinaria, deber�n ir acompa�adas de un certificado del veterinario, que incluir� al menos las especificaciones recogidas en el modelo que figura en el anexo V, en el que conste el resultado favorable de dicha inspecci�n y la hora estimada de la muerte.
3. Salvo en el caso autorizado en virtud del p�rrafo d) del apartado 1 del art�culo 3, la evisceraci�n deber� efectuarse sin demora indebida al llegar a la sala de tratamiento de caza silvestre si no se hubiese efectuado �in situ�. Los pulmones, el coraz�n, el h�gado, los ri�ones, el bazo y el mediastino podr�n o bien separarse o bien dejarse adheridos a la canal por sus conexiones anat�micas.
4. Hasta el final de la inspecci�n, las canales y los despojos no inspeccionados no deber�n poder entrar en contacto con las canales y los despojos ya inspeccionados, y estar� prohibido proceder a la retirada, despiece o tratamiento posterior de la canal.
5. Las carnes decomisadas o declaradas no aptas para el consumo humano, los est�magos, los intestinos y los subproductos no comestibles no deber�n poder entrar en contacto con carnes declaradas aptas para el consumo humano, y deber�n colocarse, tan pronto como sea posible, en locales o recipientes especiales, situados y concebidos de modo que se evite cualquier contaminaci�n de otras carnes.
6. El faenado, la manipulaci�n, el tratamiento ulterior y el transporte de carne, incluidos los despojos, deber�n realizarse cumpliendo todos los requisitos de higiene. Cuando dichas carnes se embalen deber�n respetarse las condiciones establecidas en el cap�tulo VIII. La carne embalada deber� almacenarse en un local separado de aquel en el que se encuentren las carnes sin envasar.
7. Las autoridades sanitarias competentes determinar�n las normas espec�ficas aplicables a la inspecci�n sanitaria de los trofeos que quiera conservar el cazador.
CAPITULO IV Disposiciones referentes a las carnes de caza silvestre destinadas al despiece
1. El despiece en trozos m�s peque�os que las canales y, para la caza mayor silvestre, en medias canales, as� como el deshuesado, �nicamente podr�n efectuarse en salas de tratamiento autorizadas de conformidad con el art�culo 7 del presente Real Decreto o con los Reales Decretos 147/1993 y 644/1989, que cuenten con local de desollado y local de despiece.
2. El empresario o el gestor del establecimiento estar�n obligados a facilitar las operaciones de control de la empresa y, en particular, a efectuar cualquier manipulaci�n que se juzgara �til, as� como a poner a disposici�n del servicio de control las instalaciones necesarias. En particular, deber�n estar capacitados, ante cualquier requerimiento, para poner en conocimiento del veterinario oficial encargado del control la procedencia de las carnes introducidas en su establecimiento y el origen de las piezas de caza silvestre cazadas.
Proceso de producci�n:
a) Las carnes de caza silvestre deber�n introducirse en los locales de trabajo a medida que se vayan necesitando. Tan pronto como se efect�e el despiece y, en su caso, el embalaje deber�n transportarse a una c�mara frigor�fica adecuada.
b) Las carnes de caza silvestre que entren en un local de despiece deber�n verificarse y, en caso de necesidad, limpiarse. El puesto de trabajo en el que se efect�en estas operaciones deber� estar dotado de instalaciones adecuadas e iluminaci�n suficiente.
c) Durante el trabajo de despiece, deshuesado, envasado y embalaje, las carnes de caza silvestre deber�n mantenerse permanentemente a una temperatura interna igual o inferior a + 7 C para la caza mayor, e igual o inferior a +4 C en el caso de caza menor silvestre. Durante el despiece, la temperatura del local deber� ser igual o inferior a +12 C.
d) El despiece se efectuar� de forma que se evite cualquier mancha de las carnes de caza silvestre. Deber�n eliminarse las esquirlas y los co�gulos de sangre. Las carnes de caza silvestre procedentes del despiece y no destinadas al consumo humano se recoger�n, a medida que vayan separ�ndose, en los equipos, recipientes o locales previstos en el p�rrafo d) del apartado 5 del cap�tulo I del presente anexo.
CAPITULO V Inspecci�n sanitaria �post-mortem�
1. Todas las partes del animal de caza deber�n someterse en el curso de las dieciocho horas siguientes a su admisi�n en la sala de tratamiento, de conformidad con los requisitos del art�culo 3, apartado 1, p�rrafo a), 3.�, a una inspecci�n que permita verificar si su carne es adecuada para el consumo humano; en particular, deber� abrirse la cavidad corporal para que pueda efectuarse una inspecci�n visual.
2. Cuando las v�sceras de las piezas enteras de caza hayan sido objeto de una inspecci�n veterinaria antes de su llegada a la sala de tratamiento, dichas piezas deber�n ir acompa�adas del certificado que incluya, al menos, las especificaciones del modelo que figura en el anexo V, con el fin de que esta inspecci�n sea tenida en cuenta por el veterinario oficial.
3. Si el veterinario oficial lo exigiera, se abrir� longitudinalmente la canal y la cabeza.
4. Para llevar a cabo la inspecci�n �post-mortem�, el veterinario oficial deber� efectuar:
a) Un examen visual de la pieza de caza silvestre y de sus �rganos.
b) La b�squeda de anomal�as de consistencia, de color y de olor.
c) La palpaci�n de los �rganos, si lo estimara necesario.Si los resultados de la inspecci�n no fueran suficientes para emitir un dictamen, habr� de realizarse una inspecci�n adicional en el laboratorio. Los ex�menes adicionales podr�n limitarse a un n�mero de pruebas por muestreo suficiente para la apreciaci�n de la totalidad de la caza muerta en una cacer�a.
d) Un an�lisis de los residuos por muestreo, en particular cuando exista una sospecha fundada.Si hubiese de efectuarse una investigaci�n o examen adicional debido a una sospecha fundada, se esperar� a que termine dicha investigaci�n o examen para emitir el dictamen relativo a todas las piezas cazadas en una cacer�a determinada o a parte de las mismas, de las que pueda suponerse, seg�n las circunstancias, que presenten las mismas anomal�as.
e) La detecci�n de las caracter�sticas que indiquen que la carne presenta un riesgo para la salud. Como son:
1.� Comportamiento an�malo o perturbaci�n del estado general del animal vivo se�alados por el cazador.
2.� Presencia de tumores o de abscesos, en gran n�mero o dispersos en varios �rganos internos o m�sculos.
3.� Artritis, orquitis, alteraci�n del h�gado o del bazo, inflamaci�n del intestino o de la regi�n umbilical.
4.� Presencia de cuerpos extra�os en las cavidades corporales, dentro del est�mago, de los intestinos o de la vejiga de la orina, siempre y cuando la pleura o el peritoneo presenten una alteraci�n del color.
5.� Formaci�n de una importante cantidad de gases en el tracto gastrointestinal, con alteraci�n del color de los �rganos internos.
6.� Anomal�as importantes de la musculatura o de los �rganos en cuanto al color, consistencia u olor.
7.� Fracturas �seas al descubierto, siempre que no est�n en relaci�n directa con el cobro de la pieza.
8.� Caquexia y/o hidrohemia generalizada o localizada.
9.� Adherencias recientes de �rganos a la pleura y al peritoneo.
10. Otras alteraciones importantes y manifiestas, como, por ejemplo, la putrefacci�n.
5. El veterinario oficial deber� decomisar todas las carnes de caza silvestre:
a) Que presenten lesiones, con excepci�n de las heridas recientes que se hayan producido durante la caza y de las malformaciones o anomal�as limitadas localmente siempre que dichas lesiones, malformaciones o anomal�as afecten a la salubridad de la carne de caza silvestre o pongan en peligro la salud humana.
c) Sobre las que se hayan hecho las observaciones previstas en el p�rrafo e) del apartado 4 con ocasi�n de la inspecci�n �post-mortem�.
d) Que procedan de piezas enteras de caza menor silvestre que hayan sido decomisadas, de conformidad con lo establecido en el p�rrafo d), 4.�, del apartado 1 del art�culo 3.
6. En caso de duda, el veterinario oficial podr� realizar otras incisiones e inspecciones necesarias de las partes en cuesti�n de los animales con el fin de efectuar un diagn�stico definitivo.
Cuando el veterinario oficial observe un incumplimiento caracterizado de las normas de higiene previstas en el presente Real Decreto o un obst�culo para una adecuada inspecci�n sanitaria, estar� habilitado para intervenir en relaci�n con la utilizaci�n de equipos o de locales y para tomar cualquier medida, que puede consistir incluso en la suspensi�n moment�nea del proceso de producci�n.
7. El veterinario oficial registrar� los resultados de la inspecci�n sanitaria �post-mortem� y, en caso de diagn�stico de una de las enfermedades transmisibles al hombre, se actuar� seg�n lo estipulado en el art�culo 8 del presente Real Decreto.
CAPITULO VI Control sanitario de las carnes de caza silvestre despiezadas y de las carnes de caza silvestre almacenadas
El control del veterinario oficial incluir� las siguientes tareas:
b) Inspecci�n sanitaria de las carnes presentes en los establecimientos.
c) Inspecci�n sanitaria de las carnes antes de las operaciones de despiece y en el momento de su salida de las salas de tratamiento.
d) Control del estado de limpieza de los locales, de las instalaciones y de los utensilios, tal como se establece en el cap�tulo I, as� como de la higiene del personal, incluida la ropa de trabajo.
e) Cualquier otro control que el veterinario oficial considere �til para el cumplimiento de las disposiciones del presente Real Decreto.
CAPITULO VII Marcado de inspecci�n veterinaria
1. El marcado de inspecci�n veterinaria se efectuar� bajo la responsabilidad del veterinario oficial, que dispondr� de:
a) Los instrumentos para realizar el marcado de inspecci�n veterinaria de la carne, que s�lo entregar� al personal auxiliar en el momento preciso del marcado y durante el per�odo de tiempo necesario para efectuarlo.
b) Las etiquetas y material de envasado, cuando �stos lleven ya una de las marcas a que se refiere el apartado 3. El veterinario oficial entregar� dichas etiquetas y dicho material de envasado y de sellado al personal auxiliar en el momento en que deban utilizarse, en cantidad suficiente de acuerdo con las necesidades.
2. Cualquiera que sea el modelo de identificaci�n utilizado para el marcado de inspecci�n veterinaria, as� como la leyenda de la misma debe ser previamente autorizado por la autoridad competente, debiendo asegurarse que en el contrato existente entre el establecimiento y la empresa que fabrique el modelo de identificaci�n autorizado se garantice que el modelo, con la leyenda espec�fica de ese establecimiento, se realizar� �nica y exclusivamente para el mismo.
a) El marcado de inspecci�n veterinaria deber� ser:
1.� Una marca pentagonal en la que figurar�n, en caracteres perfectamente legibles, las siguientes indicaciones: en la parte superior, la palabra ESPA�A en may�sculas o la letra E en may�scula; en el centro, el n�mero de registro sanitario de la sala de tratamiento de la caza silvestre o, en su caso, de la sala de despiece; en la parte inferior, las siglas CEE.Los caracteres deber�n tener, como m�nimo, una altura de 0,8 cent�metros para las letras y 1 cent�metro para las cifras, cuando se trate de caza mayor silvestre. Para la caza menor silvestre, las letras y cifras deber�n tener 0,2 cent�metros de altura.
2.� Un sello pentagonal lo suficientemente grande para incluir las indicaciones enumeradas en el apartado 1.�
b) El material utilizado para el marcado deber� satisfacer los requisitos en materia de higiene, y las informaciones contempladas en el p�rrafo a) deber�n figurar en �l de modo perfectamente legible.
Mercado de inspecci�n veterinaria:
1.� El marcado de inspecci�n veterinaria a que se refiere el apartado 1.� del p�rrafo a) deber� efectuarse: en las canales de caza mayor sin envasar, por medio de un sello que contenga las informaciones citadas en el p�rrafo a); dicho sello se aplicar� sobre las espaldas y sobre la cara externa de las piernas; en las canales de caza menor sin envasar, por medio de un sello que contenga las indicaciones citadas en el p�rrafo a), aplicadas en un lugar visible de la canal; en las piezas de caza menor no desolladas/desplumadas ni evisceradas y sin envasar mediante un precinto pentagonal, sobre las envolturas u otros embalajes de las canales embaladas o, de modo visible, debajo de ellas, de tal modo que se destruya al abrirlas; sobre las envolturas u otros embalajes de las partes de canales o de despojos envasados en peque�as cantidades o, de modo visible, debajo de ellos, de tal modo que se destruya al abrirlas.
2.� El sello de inspecci�n veterinaria a que se refiere el apartado 2.� del p�rrafo a) deber� ponerse sobre los embalajes de grandes dimensiones y destruirse en el momento de su apertura.
d) El marcado de inspecci�n veterinaria de las carnes procedentes de establecimientos acogidos a excepci�n temporal deber� ser:
1.� Una marca circular en la que figurar�n, en caracteres perfectamente legibles, las siguientes indicaciones en la parte superior, las siglas SVI; en el centro, el n�mero de registro sanitario de la sala de tratamiento de la caza silvestre o, en su caso, de la sala de despiece; en la parte inferior, la palabra CAZA.Los caracteres deber�n tener, como m�nimo, una altura de 0,8 cent�metros para las letras y 1 cent�metro para las cifras, cuando se trate de caza mayor silvestre.
Para la caza menor silvestre, las letras y cifras deber�n tener 0,2 cent�metros de altura.
2.� Un sello circular lo suficientemente grande para incluir las indicaciones enumeradas en el apartado anterior.
3.� El material utilizado para el marcado, as� como la forma de aplicaci�n del mismo, deber� satisfacer las condiciones se�aladas en los p�rrafos b) y c) de este apartado.
CAPITULO VIII Envasado y embalaje de las carnes de caza silvestre
a) Los embalajes (por ejemplo, cajas, cajones de cart�n) deber�n satisfacer todas las normas de higiene, y en particular:
1.� No podr�n alterar los caracteres organol�pticos de la carne.
2.� No podr�n transmitir a la carne sustancias nocivas para la salud humana.
3.� Ser�n de una solidez suficiente para garantizar la protecci�n eficaz de las carnes de caza silvestre durante el transporte y las manipulaciones.
b) Los embalajes no podr�n volver a utilizarse para embalar carnes de caza silvestre, salvo si son de materiales resistentes a la corrosi�n, f�ciles de limpiar y si previamente se han limpiado y desinfectado.
2. En caso de que se envasen las carnes de caza silvestre despiezadas, dicha operaci�n deber� efectuarse tan pronto como sea posible despu�s del despiece y de una forma que satisfaga las normas de higiene.
Dichos envases deber�n ser transparentes e incoloros y satisfacer, adem�s, las condiciones indicadas en los p�rrafos 1.� y 2.� del apartado 1, a); no podr�n utilizarse una segunda vez para el envasado de carnes de caza silvestre.
3. Las carnes de caza silvestre envasadas deber�n embalarse.
4. No obstante, si el envase re�ne todas las condiciones de protecci�n del embalaje del apartado 1 podr� no ser transparente e incoloro y no ser� indispensable el embalado.
5. El despiece, deshuesado, envasado y embalaje podr�n efectuarse en el mismo local si se cumplen las siguientes condiciones:
a) El local deber� ser suficientemente amplio y estar acondicionado de forma que se garantice el car�cter higi�nico de las operaciones.
b) Los envases y embalajes se colocar�n, inmediatamente despu�s de su fabricaci�n, en una envoltura protectora herm�tica, que impida cualquier deterioro durante el transporte al establecimiento donde se van a utilizar y ser�n almacenados en condiciones higi�nicas en un local separado dentro del establecimiento.
c) Los locales de almacenamiento de los materiales de envasado y embalaje deber�n estar libres de polvo y de animales da�inos y estar privados de toda conexi�n atmosf�rica con locales que contengan sustancias que puedan contaminar la carne. Los envases y embalajes no podr�n almacenarse directamente en el suelo.
d) Los embalajes se ensamblar�n en condiciones higi�nicas antes de su introducci�n en el local.
e) Los embalajes se introducir�n en el local en condiciones higi�nicas y se utilizar�n sin demora. El personal encargado de manipular la carne no podr� manipularlos.
f) Inmediatamente despu�s de su envasado y embalado, las carnes deber�n colocarse en los locales de almacenamiento previstos a tal efecto.
6. Los envases y los embalajes mencionados en el presente cap�tulo no podr�n contener sino carnes de caza silvestre despiezadas pertenecientes a la misma especie animal.
CAPITULO IX Certificado de inspecci�n veterinaria
El ejemplar original del certificado de inspecci�n veterinaria, que para los casos contemplados en el art�culo 3, apartado 3, p�rrafo c), 2.�, deber� acompa�ar a las carnes de caza silvestre durante su transporte al lugar de destino, deber� ser expedido por un veterinario oficial en el momento de la carga.
El certificado deber� corresponder en su presentaci�n y contenido al modelo que figura en el anexo II; deber� estar redactado, al menos, en la o las lenguas oficiales del lugar de destino. Deber� constar de una sola hoja.
CAPITULO X Almacenamiento
Tras la inspecci�n �post-mortem�, la carne de caza silvestre deber� refrigerarse o congelarse y se mantendr� a una temperatura que no podr� ser superior en ning�n momento a + 4 C para la caza menor y a + 7 C para la caza mayor, en el caso de la carne refrigerada, y a -12 C, en el de la carne congelada.
CAPITULO XI Transporte
1. La carne de caza silvestre se expedir� de modo que durante el transporte quede a salvo de cualquier elemento que pueda contaminarla o alterarla, teniendo en cuenta la duraci�n y las condiciones del transporte, as� como el medio de transporte utilizado. En particular, los veh�culos utilizados para este transporte deber�n estar acondicionados de modo que no se sobrepasen las temperaturas fijadas en el cap�tulo X.
2. Las carnes de caza silvestre no podr�n transportarse en medios de transporte que no est�n limpios y no hayan sido desinfectados.
3. Las canales y medias canales, a excepci�n de la carne congelada embalada en condiciones conformes a los requisitos de higiene, deber�n transportarse siempre suspendidas, salvo en caso de transporte a�reo.
Los dem�s trozos deber�n estar suspendidos o colocados en soportes, salvo si se encuentran incluidos en embalajes o contenidos en recipientes de materiales resistentes a la corrosi�n. Dichos soportes, embalajes o recipientes deber�n cumplir los requisitos de higiene, y en particular, en lo que se refiere a los embalajes, las disposiciones del presente Real Decreto. No podr�n volver a utilizarse sino despu�s de lavarlos y desinfectarlos.
4. El veterinario oficial deber� asegurarse, antes de la expedici�n, de que los medios de transporte, as� como las condiciones de carga, cumplen las condiciones de higiene definidas en el presente cap�tulo.
ANEXO II MODELO Certificado sanitario y de inspecci�n veterinaria
Relativo a carnes de caza silvestre  (1)  destinadas a unEstado miembro, previo tr�nsito por un tercer pa�s.
Pa�s expedidor: ... N.�  (2)  ...
I. Identificaci�n de las carnes:
N�mero de piezas o de unidades de embalaje: ...
Direcci�n(es) y n�mero(s) de autorizaci�n veterinaria de el(de los)establecimiento(s): ...
Las carnes se expiden de ... (lugar de expedici�n)
a ... (pa�s y lugar de destino)
Nombre y direcci�n del expedidor: ...
Nombre y direcci�n del destinatario: ...
IV. Certificaci�n de inspecci�n veterinaria:
a) Que las carnes de caza silvestre de las especies arriba indicadas hansido obtenidas en una sala de tratamiento situada en una regi�n o en unazona sujeta a restricci�n por razones de sanidad animal y han sidoreconocidas como aptas para el consumo humano como resultado de unainspecci�n veterinaria efectuada con arreglo a lo dispuesto en la Directiva92/45/CEE  (5) ;
b) Que los medios de transporte, as� como las condiciones de carga de dichoenv�o, se ajustan a los requisitos de higiene fijados en la mencionadaDirectiva.
c) Que las piezas enteras de caza silvestre, las carnes de caza silvestrevan destinadas a un Estado miembro previo tr�nsito por un pa�s tercero.
ANEXO III MODELO Certificado sanitario
Comunidad Aut�noma expedidora: ... N.�  (2)  ...
I. Identificaci�n de las piezas de caza mayor no desolladas:
N.� de piezas: ...
Identificaci�n de las piezas: ...
Direcci�n y n�mero de autorizaci�n veterinaria del establecimiento: ...
(direcci�n y n�mero de autorizaci�n)
a) Que las piezas de caza mayor silvestre sin desollar, de las especiesarriba indicadas, han sido sometidas a una inspecci�n veterinaria en lafecha ..., efectuada con arreglo a lo dispuesto en el p�rrafo b) delapartado 3) del art�culo 5 de la Directiva 92/45/CEE.
El resultado indica que no existe motivo para impedir el traslado de estaspiezas a la sala de tratamiento de destino para que una vez desolladas seproceda a la inspecci�n �post-mortem� de las carnes de las mismas deacuerdo con el cap�tulo V del anexo I de la Directiva 92/45/CEE.
ANEXO IV MODELO Certificado sanitario y de inspecci�n veterinaria
Relativo a la carne de caza silvestre  (7)  destinada aEspa�a.
I. Identificaci�n de la carne:
Clave de identificaci�n: ...
Direcci�n(es) y n�mero(s) de autorizaci�n veterinaria de la(s) sala(s) detratamiento autorizada(s)  (3) : ...
Direcci�n(es) y n�mero(s) de autorizaci�n veterinaria de la(s) sala(s) dedespiece autorizada(s)  (3) : ...
Direcci�n(es) y n�mero(s) de autorizaci�n veterinaria del(de los)almac�n(es) frigor�fico(s) autorizado(s)  (3)  ...
La carne se env�a
(lugar de expedici�n)
(pa�s y lugar de destino)
IV. Certificado de inspecci�n veterinaria:
a) Que las piezas enteras/las carnes de caza silvestre  (3)  de las especies arriba indicadas han sido obtenidas, manipuladas,identificadas y almacenadas en un establecimiento autorizado y en lascondiciones establecidas en la Directiva 92/45/CEE, de 16 de junio de 1992,sobre problemas sanitarios y de polic�a sanitaria, relativos a la caza deanimales silvestres y a la comercializaci�n de carne de caza silvestre.
b) Las piezas enteras de caza mayor sin desollar: sus v�sceras han pasadouna inspecci�n �post-mortem� en una sala de tratamiento de caza silvestre,seg�n el apartado 3) del art�culo 5 de la Directiva 92/45/CEE  (3) .
c) Que las piezas enteras/las carnes/los embalajes de las carnes llevan unamarca de inspecci�n veterinaria que acredita que  (3) :
1.� Proceden de animales preparados en establecimientos autorizados.
2.� Han sido reconocidas como aptas para el consumo humano. Como resultadode una inspecci�n veterinaria efectuada con arreglo a lo dispuesto en laDirectiva 92/45/CEE del Consejo, de 16 de junio, sobre problemas sanitariosy de polic�a sanitaria, relativos a la caza de animales silvestres y a lacomercializaci�n de carne de caza silvestre.
d) La carne ha sido sometida a un examen de detecci�n de triquina seg�n lodispuesto en la Directiva 77/96/CEE con resultados negativos  (11) .
e) Que los medios de transporte, as� como las condiciones de carga de dichoenv�o, se ajustan a los requisitos de higiene fijados en la mencionadaDirectiva.
ANEXO V MODELO Certificado sanitario
I. Identificaci�n de las piezas:
(direcci�n y n�mero de registro sanitario)
a) Las piezas enteras de caza silvestre de las especies arriba indicadashan sido sometidas a una inspecci�n de sus v�sceras, cuyo resultado indicaque no existe motivo para impedir el traslado de estas piezas a la sala detratamiento de destino.
c) Las piezas son transportadas, en condiciones higi�nicas satisfactorias,en el veh�culo matriculado ... y con n�mero de precinto ...
(1) Carne de caza silvestre que no haya sido objeto de ning�n tratamiento con vistas a su conservaci�n, salvo el tratamiento por fr�o. Ver Texto (2) Facultativo. Ver Texto (3) T�chese lo que no proceda. Ver Texto (4) Para los vagones y los camiones, ind�quese el n�mero de matr�cula; para los aviones, el n�mero de vuelo, y para los barcos, el nombre. Ver Texto (5) Incluido el examen triquinosc�pico previsto en el apartado 2 del art�culo 3. Ver Texto (6) Pieza de caza mayor silvestre sin desollar que no haya sido objeto de ning�n tratamiento con vistas a su conservaci�n, salvo el tratamiento por fr�o, indicado en la letra d) del apartado 3 del art�culo 5 de la Directiva 92/45/CEE. Ver Texto (7) Carne fresca, excepto despojos, que no ha sido objeto de ning�n tratamiento con vistas a su conservaci�n, salvo el tratamiento por fr�o. Ver Texto (8) Ind�quese si se trata de carne fresca/caza mayor o menor desollada-desplumada y eviscerada/caza mayor eviscerada sin desollar/caza menor sin desollar-desplumar ni eviscerar. Ver Texto (9) En el caso de piezas de caza mayor sin desollar, que deber�n pasar una inspecci�n �post-mortem� despu�s de haber sido desolladas, se deber� indicar el nombre y direcci�n de la sala de tratamiento de destino. Ver Texto (10) Para los vagones los camiones, ind�quese el n�mero de matr�cula; para los aviones, el n�mero de vuelo, y para los barcos, el nombre. Ver Texto (11) Se aplica �nicamente a las especies sensibles a la triquinosis. Ver Texto (12) El color de la tinta, de la firma y del sello ser� diferente del color del texto impreso. Ver Texto (13) T�chese, en su caso, lo que no proceda. Ver Texto (14) Rell�nese en su caso. Ver Texto (15) Ind�quese veterinario autorizado por el distrito sanitario al que corresponda. Ver Texto ');

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