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Timestamp: 2019-02-20 02:54:45+00:00

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El presente trabajo aborda el vínculo entre los medios de comunicación y los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández (2007-2015). Para eso se analizan los antecedentes históricos en Argentina y lo que sucede en otras partes de la región. La relación, que comenzó siendo cordial, cambió abruptamente con la llegada al poder de Cristina Fernández y la crisis del campo. A partir de allí, el gobierno eligió a los medios, particularmente a Clarín, como enemigo político, propugnó por una nueva ley de medios y utilizó los recursos públicos para crear un monopolio estatal que siguiera el discurso oficial.
This paper examines the connection between the media and the governments of Néstor Kirchner (2003-2007) and Cristina Fernández (2007-2015). We analyze historical blackground in Argentina and what happens in other parts of the region. The relationship, which began as cordial, abruptly changed whit the administration of Cristina Fernández and the farm conflict. From there, the government chose the media, particularly Clarín, as a political enemy, advocated for a new media law and used public resources to create a monopoly of state media to follow the official discourse.
El matrimonio Kirchner y los medios de comunicación: del diálogo a la guerra mediática
Por: Alán Hernández[1]
La presente investigación abarcará los tres períodos presidenciales de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández (2007-2015). Si bien muchos cientistas sociales tienden a tomar al kirchnerismo en su conjunto, como un ciclo único de doce años, es posible establecer una ruptura entre el primer mandato de Néstor Kirchner y los dos últimos de Cristina Fernández respecto a una variable en particular: La relación con los medios de comunicación.
La hipótesis de la que partimos, entonces, sería la siguiente: ¨A pesar de la continuidad en muchas políticas económico-sociales durante los doce años de kirchnerismo, la relación con los grandes medios de comunicación, cordial entre 2003 y 2007, se habría visto profundamente dañada con la llegada de Cristina Kirchner al Poder Ejecutivo. Se pasaría de un Presidente más dialoguista y necesitado de consensos, a una Presidenta confrontativa y con un discurso más agresivo hacia la prensa¨.
En una primera parte, se abordará la noción medios de comunicación desde diferentes perspectivas teóricas: su vínculo con la opinión pública, el rol especial de la radio y la televisión, así como el papel de los medios en las democracias modernas.
Luego se desarrollarán los antecedentes históricos en Argentina sobre el vínculo entre la prensa y los gobiernos desde el retorno de la democracia: gobiernos de Ricardo Alfonsín (1983-1989), Carlos Menem (1989-1999), Fernando de la Rúa (1999-2001) y Eduardo Duhalde (2001-2003).
Antes de analizar al ciclo de Néstor y Cristina Kirchner en su vínculo con los medios de comunicación, se buscarán paralelismos en la región durante el mismo período histórico: se tomarán los casos de Rafael Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia y Hugo Chávez en Venezuela.
Se desarrollará, entonces, el gobierno de Néstor Kirchner y su relación con la prensa: las primeras editoriales ante la llegada de un Presidente desconocido para la mayoría de los argentinos, la búsqueda de consensos, la buena relación con Clarín y los negocios en juego.
Luego podremos tratar al gobierno de Cristina Fernández: sus promesas de campaña, la crisis del campo, la ley de medios, las razones de la pelea con Clarín, las cadenas nacionales y la construcción de un ¨monopolio¨ paraestatal.
Al final del trabajo se expondrán las conclusiones de la investigación.
Aproximación al concepto ¨medios¨
Desde diferentes perspectivas teóricas, distintos autores han analizado la importancia de los medios de comunicación en su vínculo con la sociedad moderna.
¨La Revolución Francesa es la revolución liberal por excelencia, y con ella triunfa la libertad de expresión¨ (CANDIDO MONZÓN: 1996). Con ella habrían cobrado fuerza las libertades relacionadas directamente con la opinión pública: la libertad de opinión, de palabra, de imprenta y de expresión.
Pero la opinión pública entraña per se un problema: ¿A quién debe acudir la minoría frente al ¨yugo¨ de esa opinión pública? A Tocqueville[1] no le espantaba el exceso de libertad, sino la ausencia de garantías frente a la tiranía, incluida la de la opinión pública. Asimismo, Stuart Mill[2] temía por la libertad de una ¨mayoría intolerante¨.
Con la opinión pública aparece unida la noción de medios de comunicación, y la eterna incógnita del huevo y la gallina: ¿Los medios crean opinión pública, o la opinión pública condiciona la agenda mediática? Parece más bien un proceso de doble vía. Fernando Ruíz[3] define a los medios de comunicación como entidades tridimensionales: son, a la vez, una organización (comercial, social o estatal), una comunidad profesional y un actor político. Ya en la Inglaterra del Siglo XVIII la prensa era llamada ¨el cuarto poder¨ debido a su centralidad política.
Alejandro Muñoz Alonso[4] refiere a la importancia que cobran en los años ’50 dos grandes medios: la radio y televisión. Las campañas electorales serán más ¨una lucha de imágenes que ideas o programas¨. Mientras las ideas pierden peso, la imagen del líder cobra mayor significancia. ¨La que tiene influencia es la gran prensa comercial, en principio no adscrita a ningún partido, aunque frecuentemente simpatice con alguno al que, a veces, apoye sin reserva¨, continúa Alonso. Las campañas electorales clásicas centradas en los mítines han sido reemplazadas por el imponente escenario televisivo.
Para Habermas[5], los medios son una pieza fundamental de las democracias occidentales, al servir como ¨interlocutores¨ entre el Estado y la sociedad civil. Crean un ¨espacio público¨ en el cual la comunidad puede discutir los asuntos de relevancia. Mc Combs y Shaw[6], por su parte, postulan la teoría de la agenda setting, según la cual los medios determinan qué temas son los importantes y cuánto espacio informativo se les debe asignar.
Contrario a lo que podría indicar el sentido común, Silvio Waisbord[7] sostiene que el avance de internet en los últimos años no es indicio de la ¨muerte¨ de los medios tradicionales: ¨Internet muestra un proceso de desmediatización y remediatización. En realidad, las empresas periodísticas tradicionales, con muy pocas excepciones, son las que concentran gran parte del tráfico de internet¨. Hoy en día se consume más información que hace 20 años, pero se tiende a leer los mismos diarios de siempre, en los que se tiene cierta confianza. Hay una ¨exposición selectiva¨: el lector no se expone a aquello que contradice lo que él ya piensa. La agenda de los medios está marcada por la agenda oficial: un acto presidencial, una sesión legislativa, una conferencia de un Ministro.
3. Medios y poder: Antecedentes históricos en Argentina
Desde el restablecimiento de la democracia, el vínculo en Argentina entre los medios de comunicación y el poder político ha sido conflictivo. Entre 1983 y la llegada de Néstor Kirchner al poder en 2003, varios son los puntos a destacar en relación a los medios de comunicación: fin de la censura (presente durante los gobiernos autoritarios), concentración de medios en pocos grupos económicos, convergencia tecnológica (audiovisual, informática, telecomunicaciones), mediatización de la política, avances y retrocesos en la creación de una nueva Ley de Medios, y una difícil relación con el Grupo Clarín[8]. Repasamos algunos de los hechos más destacados a lo largo de los sucesivos gobiernos democráticos.
Alfonsín: Fin de la censura, transformación de la comunicación
Como bien señala Gleen Postolsky[9], desde comienzos de los años ’80, los mass media[10] se han convertido en la región y en todo el mundo en uno de los sectores más dinámicos de la economía global. Los avances en la informática, las telecomunicaciones y la radiodifusión abrieron una amplia gama de posibilidades para la inversión en comunicación. La información se transformó en un producto plausible de ser comerciable. La transformación en el sistema de medios se dio acompañada de una paradoja: mientras se precarizaban las condiciones laborales de quienes se dedicaban al ámbito periodístico, se profesionalizaban los comunicadores por medio del auge de carreras de grado como Comunicación o carreras terciarias de Periodismo.
Raúl Alfonsín (UCR), Presidente de la Nación entre 1983 y 1989, es recordado por sus históricos discursos presidenciales y su oratoria. Su gestión tuvo claros y oscuros, destacando por un lado el restablecimiento de los valores democráticos y el juzgamiento de las Juntas Militares, y por otro la crisis de la deuda externa, la posterior hiperinflación y las rebeliones militares a final de su mandato[11]. Alfonsín era un líder de la vieja escuela, que decía lo que pensaba y poco callaba: no tuvo reparos en criticar a Estados Unidos en Washington, pelearse ¨a muerte¨ con la Sociedad Rural o enfrentarse a Clarín y La Nación, los diarios de mayor tirada del país.
Una de las mayores contribuciones de Alfonsín respecto a los medios fue poner fin a la censura directa, presente durante el mal llamado Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983). El líder radical tenía un gran objetivo en su política de comunicación: crear una nueva Ley de Radiodifusión y reemplazar así a su antecesora, creada durante la última dictadura militar. Sin embargo, no logró su objetivo, producto de las dificultades para lograr el consenso necesario entre los actores en puja y de las presiones de los medios consolidados, que temían cambiar las reglas de juego en momentos en que los avances tecnológicos estaban transformando dramáticamente el campo de la comunicación.
A continuación, transcribimos un fragmento del discurso[12] de Alfonsín ante la Asamblea Legislativa el 10 de diciembre de 1983, día en que asumió como Presidente de la Nación:
¨El ciudadano común percibirá, de la mañana a la noche, la diferencia entre el autoritarismo y la democracia. Puedo asegurar que seremos totalmente honestos, desde el punto de vista intelectual, en la administración de los medios de comunicación en manos del Estado y que ellos serán conducidos no solamente con limpieza administrativa sin o con limpieza política, de modo que nunca más alguien tenga que rechazar o subvalorizar una noticia por provenir de un canal oficial y que nunca más nadie pueda suponer que se retacea la información completa a que tienen derecho¨.
En la anterior cita, se puede entender la visión que tenía Alfonsín de los medios masivos: plurales, diversos y por fuera del control estatal. Por aquél entonces, el gobierno controlaba una importante porción de medios audiovisuales: al menos 67 emisoras radiofónicas y 17 canales de televisión. Este control le permitió a Alfonsín sortear con éxito la rebelión militar en la primavera de 1987. Respecto al caso de ATC (Argentina Televisora Color), canal público que había sido cómplice de la represión durante el último gobierno militar, comenzó a tener una mayor pluralidad de voces y programas artísticos, aunque en su mayoría de baja calidad.
Con el paso de los años y el avance de las dificultades económicas, el diario Clarín adoptó una posición cada vez más crítica hacia la gestión radical. En un discurso en febrero de 1987, Alfonsín hizo notar su enojo con el periódico: ¨Yo les pido que vean Clarín, que se especializa en titular de manera definida, como si quisiera hacerle caer la fe y la esperanza al pueblo argentino. Sabemos que es un opositor acérrimo y no nos interesa¨. El origen del conflicto, según Leopoldo Moreau, radical luego devenido kirchnerista, era el Articulo 45 de la Ley de Radiodifusión entonces vigente. El artículo impedía que los dueños de diarios sean también dueños de radios y canales de televisión. Alfonsín no estuvo dispuesto a derogarlo, lo que habría sellado su relación conflictiva con el grupo de Héctor Magnetto.
Menem: Privatización de medios, mediatización de la política
Carlos Menem (PJ), Presidente entre 1989 y 1999, llegó al poder prometiendo la revolución productiva y el Salariazo[13]. Sin embargo, su programa económico estaría en sintonía con las políticas recomendadas por el Consenso de Washington: reducción del gasto público y disciplina fiscal, apertura y desregulación de la economía, privatización de empresas estatales. El gobierno, abocado al principio de su gestión a terminar con la hiperinflación descontrolada, legitimaba sus medidas económicas en torno a la idea de que el Estado era demasiado grande y sus prestaciones altamente ineficientes.
La caída del Muro de Berlín y la posterior disolución de la Unión Soviética legitimaban el discurso menemista: Argentina se alineaba a Estados Unidos y a las democracias liberales en pos de la reforma del Estado y la modernización de su economía.
La estructura de los medios de comunicación no fue ajena a los lineamientos generales de la política macroeconómica neoliberal. Como bien marca Pablo Sirven[14], la lista de las controvertidas privatizaciones durante la era menemista, bajo las leyes de ¨Reforma del Estado y Reestructuración de empresas públicas¨ comenzó con la privatización de Canal 11 y Canal 13. La derogación del artículo 45 de la ley de Radiodifusión permitió el ingreso al mercado audiovisual a empresas periodísticas hasta entonces impedidas de hacerlo.
Uno de los mayores beneficiados con la privatización de los medios y la derogación del artículo citado fue el Grupo Clarín, que logró diversificarse enormemente y hacerse de negocios sumamente redituables: adquirió Radio Mitre y Canal 13, firmó un contrato para la televisación exclusiva del futbol nacional y se expandió por todo el país a través de Multicanal.
Como plantea Postolsky[15], durante la década del ’90 ¨los agentes económicos finalmente impondrán sus intereses profundizando la tendencia mercado céntrica¨. Postolsky distingue dos etapas durante la administración menemista: una primera (1990-1995) caracterizada por la presencia de capitales nacionales en un mercado de radiodifusión oligopólico, y una segunda (1995-1999) donde se produjo una transferencia de los principales medios de radiodifusión a nuevos agentes vinculados al sector financiero, empresas de telecomunicaciones y operadores internacionales.
Esta fenomenal ampliación del negocio de las comunicaciones, caracterizada por una fuerte concentración en pocos grupos poderosos, permitió que Menem mantuviera durante largos años un buen feeling con los mass media. Con la estabilidad de la inflación, y ciertos índices económicos positivos, el régimen de convertibilidad gozó de alta aceptación. Con el objetivo de ‘acercarse al público’ y humanizar su figura, Menem asiste a una importante cantidad de ¨programas de televisión, eventos deportivos o shows musicales¨[16]. Se da entonces la mediatización de lo político, fenómeno a partir del cual el líder se populariza, se muestra como una celebridad y la imagen es cuidada hasta el último detalle. Los estudios de televisión reemplazan a los mítines políticos. ¨El poder del video se convierte en el centro de todos los procesos de la política contemporánea por su capacidad de orientar la opinión¨ (SARTORI:1990). La nueva política elige los medios audiovisuales porque es allí donde encontrará sus receptores: ahora como televidentes, luego como electores.
Vale destacar que, si bien Menem gozó de una prolongada ¨luna de miel¨ con los grandes medios, también durante su gobierno se dio el auge de las investigaciones periodísticas sobre la corrupción menemista. Entre los libros más vendidos[17] podemos nombrar ¨Robo para la corona¨ de Horacio Verbitsky, ¨Menem, la vida privada¨ de Olga Warnat o ¨Pizza con champán¨ de Silvia Wagner.
De la Rúa: desde la reforma que no fue a la ridiculización de su figura
Durante la campaña electoral de 1999, Fernando De la Rúa se había comprometido a sancionar una nueva ley de medios ¨moderna y actualizada, cuya consigna básica sea no restringir, sino ampliar y asegurar la libertad de prensa¨. En septiembre de 2000, el gobierno concluyó la redacción de un anteproyecto que establecía claras limitaciones a las licitaciones. El rechazo de los grandes grupos de medios a la nueva iniciativa, sumado a la creciente crisis económica, llevó el proyecto al olvido.
Con la derrota del radicalismo en las legislativas de octubre de 2001, el gobierno perdió la poca legitimidad que le quedaba ante los medios y la sociedad civil. De la Rúa deja el poder en diciembre con una importante imagen negativa, producto de una dramática crisis económica, social y política.
Años después, ya fuera del gobierno, el ex Presidente se quejaría del rol de los medios durante su administración: ¨Se hizo serio daño a la autoridad presidencial¨. De la Rúa fue objeto de burlas en varias oportunidades[18], sobre todo en torno a su figura de líder ¨aburrido¨.
Duhalde: época de crisis, medios a la defensiva
El Presidente Duhalde llega al poder con el objetivo de estabilizar la situación económica, luego de la renuncia en apenas una semana de los demás Presidentes en la línea sucesoria de De la Rúa (Ramón Puerta, Adolfo Rodriguez Saá y Eduardo Camaño). La presidencia de Duhalde gozó de cierto consenso: la situación era delicada y los distintos actores sociales y económicos entendían que el apoyo a las medidas de la nueva gestión era clave para salir de la crítica situación. Fue así que, a pesar de los costos sociales, Duhalde emprendió la salida de la convertibilidad y la consecuente devaluación del peso.
Tal como sostiene Martín Becerra[19], el Estado se encontraba ¨dispuesto a ayudar a las empresas periodísticas salvaguardando las condiciones patrimoniales, concentradas y centralizadas en pocos grupos¨. Es decir, se avanzó en una estrategia defensiva que buscaba proteger a los grandes grupos y evitar que perdieran el control del sector que dominaban. Es el caso del Grupo Clarín, que se encontraba en una situación financiera complicada y fue favorecido por dos leyes en particular: por un lado, la ley de ¨Protecciones Culturales¨ que incluía a las empresas periodísticas; y por otro, la modificación de la ley de Concursos y Quiebras, que eliminaba la posibilidad del cramdown, mecanismo que podría permitir que un acreedor externo se apropiara de la compañía incluso antes de declararse en quiebra.
4. América Latina posneoliberal: La prensa como enemigo ideal
El choque entre medios de comunicación y poder político no es un fenómeno exclusivo de Argentina. Si bien en América Latina los principios democráticos básicos gozan hoy de un alto consenso, la libertad de expresión es uno de los aspectos más descuidados. En los últimos años, los gobiernos autoproclamados ¨nacionales y populares¨ han mantenido una disputa constante, con distinto grado de gravedad, con los mass media. Nunca antes en la historia de la región se había puesto tanto el foco en el rol de los medios de comunicación como en la actualidad. Aunque tampoco se trata de una novedad: Presidentes como Perón, Vargas o Salvador Allende protagonizaron duros enfrentamientos con los medios de su época.
En los últimos años, los presidentes de la nueva izquierda latinoamericana comenzaron a desarrollar una nueva forma de comunicación: se dejó de lado las tradicionales ¨conferencias de prensa¨ o las entrevistas con periodistas especializados, para hacer uso y abuso de mecanismos de comunicación directa ¨con el pueblo¨, tales como la cadena nacional.
Con el objetivo de atenuar el poder de los medios, varios países implementaron reformas en su legislación sobre la comunicación, comenzando por la Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión venezolana en 2004. ¨A contramano de la relajación de las normas sobre medios de comunicación que es moda en los países centrales, en América Latina gobiernos de distintos signos políticos impulsan, desde hace una década, nuevas regulaciones para el sector¨ (BECERRA: 2014).
Frente al potencial de los medios, siguiendo el análisis de Fernando Ruiz[20], los políticos de la región han retomado la iniciativa mediante las siguientes estrategias:
- Estigmatización de los medios como actores políticos/económicos
- Aplicación y/o reforma del marco regulatorio
- Fortalecimiento de los equipos de comunicación política
- Cooptación de los medios comerciales o sociales
- Desarrollo de medios estatales
- Desarrollo de la comunicación directa
Analizamos a continuación tres casos representativos del enfrentamiento entre los gobiernos de la ¨Nueva Izquierda¨ y los mass media: Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador.
Chávez: Aló Presidente
Hugo Chávez llegó al poder luego de vencer en las elecciones presidencial de 1998. En ese entonces, existía un profundo descreimiento de la clase política tradicional: el régimen del ¨Punto Fijo¨, bipartidismo encarnado por la Acción Democrática y COPEI, no había dado respuestas a las demandas de una mayoría de venezolanos en condiciones sociales vulnerables.
Chávez contaba con la ventaja de ser un outsider, un militar que fue partícipe del primer intento de golpe de Estado contra Carlos Andrés Pérez, en febrero de 1992.
Aunque Chávez no era el candidato favorito de los medios, el hecho de que el nuevo Presidente nunca había ocupado cargos públicos y de que era reacio a la vieja clase política, le permitió tener un buen vínculo con la prensa, que demandaba un urgente cambio.
Philip Kitzberger[21] identifica el inicio de la confrontación entre Chávez y los medios a fines de 1999, cuando la prensa criticó el accionar gubernamental de asistencia a las víctimas de un alud en el estado de Vargas. Chávez, en respuesta a las críticas, calificó a los medios como ¨los enemigos del pueblo¨. Se cayó así en un punto de no retorno: a medida que el Presidente intensificaba sus descalificaciones contra la prensa, los medios de comunicación reemplazaban su imparcialidad periodística por un constante ataque contra el gobierno chavista. Las voces opositoras comenzaron a ocupar cada vez mayor tiempo en los medios privados.
Durante el intento de golpe de Estado contra Chávez en abril de 2002, los medios privados ignoraron las manifestaciones a favor del líder destituido. Chávez calificó a la prensa como ¨terroristas mediáticos¨. El rol de los medios fue duramente cuestionado y la ética periodística quedó en la cuerda floja.
Los paros de diciembre de 2002 y enero de 2003, convocados por la Coordinadora Democrática, gozaron de una amplia cobertura mediática: los medios privados suspendieron su programación habitual en reemplazado de propaganda política. Para Javier Castillo Briceño[22], a través de las imágenes ¨se simulaba un estado de guerra¨ o ¨una hiperrealidad¨ que no era tal. ¨Ostensiblemente, la terquedad del oficialismo, los intereses capitalistas de la oposición y la omnipotencia de los medios de comunicación impulsan el afán de poder¨, concluye Briceño.
Uno de los recursos mediáticos más utilizados por Chávez fue el ¨Aló Presidente¨[23], programa emitido los domingos por el Sistema Nacional de Medios Públicos de Venezuela. Chávez justificaba la utilización de los medios estatales bajo la idea de equilibrar el poder mediático con el que contaban los líderes opositores en los medios privados. El programa sirvió a Chávez para ¨humanizar¨ su figura: en el habla de política, de la vida cotidiana, critica a sus adversarios y enaltece a sus aliados, da consejos, cuenta anécdotas, hace humor. A través de esta relación no mediada, el líder bolivariano busca conectarse con los sectores más vulnerables de la sociedad venezolana que no acostumbran a leer la prensa escrita. El público presente está compuesto por simpatizantes, funcionarios gubernamentales, militares y movimientos sociales identificados con el gobierno. El modelo de comunicación chavista será copiado por otros mandatarios de la región, tales como Correa y sus ¨enlaces ciudadanos¨ o Cristina Kirchner y sus cadenas nacionales.
En conclusión, los medios venezolanos son identificados por el chavismo como los ¨enemigos del pueblo¨, representantes de los intereses económicos concentrados, del imperialismo norteamericano y de la oposición oligárquica. En cambio, los medios identifican a Chávez como un líder neo populista, caudillista, que hace peligrar las instituciones democráticas venezolanas y que busca llevar al país hacia un modelo castro-comunista. Sobre estas dos visiones antagónicas se desarrolla la intensa polarización que hasta hoy caracteriza a Venezuela.
Evo Morales: un líder rechazado por los medios tradicionales
“Gracias, quiero reconocer a algunos medios de comunicación, profesionales que permanentemente nos recomendaban para aprender. Pero también algunos periodistas o periodistas mujeres, permanentemente satanizaron la lucha social; permanentemente nos condenaban con mentiras. Estamos sometidos por algunos periodistas y medios de comunicación a un terrorismo mediático, como si fuéramos animales, como si fuéramos salvajes”. Las palabras citadas fueron pronunciadas por Evo Morales (2006-2016) recién llegado al poder. El líder del Movimiento Al Socialismo (MAS) llegaba con el apoyo de los pueblos indígenas y para hacer frente a los intereses de la oligarquía boliviana.
Muchos periodistas eran críticos de los rasgos autoritarios y ¨antiliberales¨ de la gestión de Morales. El principal periódico opositor era el diario La Razón, acusado por Morales de ser lobbista de los intereses españoles.
Es importante señalar que en Bolivia la política está entrecruzada por los clivajes raciales, étnicos y de clase. Los mass media suelen representar los intereses de la elite denominada ¨Media luna¨ (población ubicada en el oriente boliviano, mayoritariamente no indígena), que perdieron influencia política con la llegada del MAS.
Morales suele descalificar a sus adversarios, y en particular a los medios críticos, acusándolos de ser de ¨derecha¨, ¨imperialistas¨ o parte de la ¨oligarquía¨. Si bien estos calificativos pueden ser exagerados, debe remarcarse que la prensa boliviana ha criticado a Morales en reiteradas ocasiones de forma irresponsable, con discursos racistas de por medio.
La nueva Constitución política del Estado Boliviano, sancionada en 2009, establecía que ¨los medios de comunicación no podrán conformar, de manera directa o indirecta, monopolios u oligopolios¨. No obstante, no fue hasta 2011 que se sancionó una nueva ley de medios, la llamada ¨Ley general de telecomunicaciones, tecnología y comunicación¨. Según esta nueva legislación, el 33% del espectro electromagnético correspondía al Estado, el 33% a medios privados y el 33% restante a organizaciones sociales e indígenas. La prensa y la oposición criticaron la nueva normativa, debido a que según su visión el gobierno de Evo Morales pasaría a controlar el 66% de los medios, producto de la buena relación del MAS con las organizaciones indígenas.
La diversidad lingüística de la población boliviana llevó a Evo Morales a expandir la red de radios comunitarias, que tienen un fuerte arraigo en la población campesina (principal base electoral del MAS). El alcance de la televisión pública es bastante limitado.
A principios de 2016, se llevó adelante en Bolivia un referéndum para decidir si Evo Morales podría presentarse nuevamente como candidato presidencial en las elecciones de 2019. El líder del MAS cayó derrotado, y acusó a los medios de montar una ¨guerra sucia¨[24] semanas antes al referéndum. Se refería puntualmente al caso Zapata: Morales fue acusado de tráfico de influencias[25] al conocerse que en 2007 tuvo un hijo (luego fallecido) con la gerente de la empresa CAMC, proveedora del Estado.
Rafael Correa: ¨La prensa es oposición, el gobierno es avance¨
¨La lucha recién empieza (…) la revolución ciudadana recién se ha iniciado y nadie la podrá parar, mientras tengamos un pueblo unido y decidido a cambiar¨. El fragmento pertenece al discurso de asunción[26] del Presidente Rafael Correa (2007-2016). Y seguía: ¨la nueva conducción económica del Ecuador priorizará una política digna y soberana, es decir, más que liberar mercados, liberar al país de los atavismos y poderosos intereses nacionales e internacionales que lo dominan; con una clara opción preferencial por los más pobres y postergados; y priorizando al ser humano sobre el capital¨. Correa rechazaba el neoliberalismo y a la vieja partidocracia ecuatoriana.
Desde un inicio, Correa, un economista outsider, tuvo una relación por demás conflictiva con los grandes grupos de prensa. Los medios tradicionales, aunque inicialmente varios de ellos ¨coquetearon¨ con la nueva administración, pronto entenderían la concepción que Correa tenía de los medios: ¨La prensa es oposición, el gobierno es avance¨.
Siguiendo el análisis de Hernán Ramos[27], dos son los rasgos que caracterizarán el vínculo Correa-medios:
- Descalificación: Hasta la llegada de Correa, los medios de comunicación y los anteriores Presidentes mantenían una relación tácita según la cual el Ejecutivo podía criticar la posición de los medios y viceversa. Con Correa en el gobierno, se pasa a la descalificación: el Presidente descalifica a los medios, los tilda de ¨opositores¨ y carentes de ética periodística. Los medios reaccionan a este ¨nuevo equilibrio¨: profundizan sus críticas y hasta ¨militan¨ contra las políticas gubernamentales. En este sentido, la estrategia de Correa fue exitosa: los ecuatorianos ya no creen en todo lo que publica la prensa y ésta ha perdido la confianza de sus lectores u oyentes.
- Estatización: Los medios públicos son una poderosa arma del gobierno ecuatoriano, frente a un importante número de medios privados netamente opositores. Los medios estatales han sido creados de cero o expropiados a empresas periodísticas endeudadas con el Estado.
El gobierno es el mayor anunciante en la televisión ecuatoriana. Correa utiliza la cadena nacional al menos una vez por semana y evita el dialogo directo con periodistas críticos.
Los ¨enlaces ciudadanos¨[28], emisiones especiales en las que Correa se dirige ¨a su pueblo¨ (relación no mediada), son transmitidas por radios y televisión pública, así como por medios expropiados. Correa muestra sus dotes de profesor: da cátedra al pueblo ecuatoriano acerca de la situación del país y acusa a sus rivales. El pueblo no participa, a excepción de los aplausos al discurso oficialista. Todo está estrictamente calculado: el tiempo del acto, los actores participantes. En la sección ¨la libertad de expresión ya es de todos¨, el Presidente se dedica a desacreditar a la prensa y a cuestionar la veracidad de sus publicaciones.
Correa ha denominado a los medios privados como ¨prensa corrupta¨ y a los periodistas que en ellos trabajan como ¨bestias salvajes¨. La cadena televisiva Teleamazonas estuvo tres días fuera del aire, debido al ¨indebido manejo de la información¨. Correa inició un proceso judicial contra el Diario El Universo y el periodista Emilio Palacio por un artículo de opinión sobre las revueltas policiales en septiembre de 2010, y en el que se acusaba al mandatario de ¨dictador¨. Palacio fue condenado a 3 años de prisión y el periódico a pagar la suma de $10 millones de dólares. Sin embargo, Correa utilizó el recurso de remisión y perdonó a los condenados. En varias oportunidades, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) ha alertado sobre la situación de la libertad de expresión en Ecuador. No obstante, Correa ha cuestionado la legitimidad de esta organización, que nuclea a los propietarios de medios de toda la región.
5. Néstor Kirchner (2003-2007) – El caudillo desconocido
Comenzado el Siglo XXI, Argentina se encuentra inmersa en una de las peores crisis económicas de su historia. En diciembre de 2001, una larga recesión, el ¨corralito¨, los cacerolazos, las muertes en plaza de mayo y un Presidente, De la Rúa, que abandona la Casa Rosada en medio del estallido social terminan con el sueño de la convertibilidad.
Tras la semana de los cinco Presidentes, en la que Adolfo Rodríguez Saá declara el default de Argentina, Duhalde toma el timón y decide conducir al país en aguas turbulentas. A él le tocará hacer el trabajo ¨sucio¨: una devaluación brutal que deja a más de la mitad de la población bajo la línea de pobreza.
Luego de un año y medio, el país comienza a mostrar los primeros signos de recuperación. El PJ vive momentos de definiciones: Duhalde busca evitar que Menem se convierta en su sucesor. No obstante, encuentra serias dificultades: no logra imponer ni a Reutemann ni a De la Sota como candidatos presidenciales[29]. Aparece entonces un tercer hombre, proveniente del sur y desconocido para una gran mayoría de argentinos: Néstor Kirchner. Junto a su esposa, Cristina Fernández, dominarán la política argentina durante los siguientes 12 años.
Cuatro serán los pilares sobre los cuales se asentaría este nuevo tiempo histórico: un modelo de desarrollo productivo con inclusión social y redistribución del ingreso, mejora en la calidad de las instituciones democráticas, énfasis en una nueva política de derechos humanos centrada en la apertura de los juicios a los militares y recuperación del papel del Estado en la economía nacional (LEIRAS: 2015).
Durante la gestión Kirchner, se registraron notables niveles de crecimiento del PBI, en gran parte producto de los precios exorbitantes de los commodities, pero también gracias al impulso del gobierno nacional al consumo interno, luego de varios años de una economía recesiva (1998-2002): así, en 2003 se creció al 8.7%, 2004 al 8.3%, 2005 al 9.2%, 2006 un 8.5%, y en 2007 un 8.7% (LEIRAS: 2015).
Analizamos a continuación las principales características en el vínculo Kirchner – medios entre mediados de 2003 y fines de 2007.
5.1 Un líder en búsqueda de consensos
Luego de que Menem, consciente de su segura derrota, abandonara el balotaje en las presidenciales de 2003, Néstor Kirchner es automáticamente confirmado Presidente de la Nación. El dirigente santacruceño asume con apenas el 22% de los sufragios. Para Kirchner, era una cuestión sine qua non construir poder si quería tener posibilidades de una gestión exitosa. No obstante, en esta materia a Kirchner le sobraba experiencia: había sido intendente de Río Gallegos y tres veces gobernador de Santa Cruz, manteniendo en cada elección altos niveles de apoyo.
El mandatario estaba al tanto de un punto vital: los medios de comunicación son una de las piezas fundamentales en la edificación de poder y consolidación de la imagen. Con una legitimidad de origen tan débil, no le quedaban demasiadas opciones: debía sostener un trato amigable con los medios de comunicación. ¨El gobierno de Kirchner recibió un sistema de medios de comunicación concentrado, con alta incidencia del capital extranjero e importantes sectores sociales excluidos de la posibilidad de tener licencias de radiodifusión¨ (GUILLERMO MASTRINI: 2008).
5.2 La Nación opositor, Clarín ¨oficialista¨
En una columna muy dura en el diario La Nación, a poco de conocerse que Kirchner era el nuevo Presidente de los argentinos, José Claudio Escribano criticó el discurso del nuevo mandatario y sentenció que ¨Argentina ha resuelto darse gobierno por un año¨[30]. En respuesta, Kirchner atacó en forma directa al periodista: ¨No me molesta que me critique Escribano (…) El estuvo de acuerdo con el Proceso. Yo no, yo repudio la represión¨. Este sería uno de los rasgos elementales durante los años kirchneristas: posicionarse como un gobierno defensor de los Derechos Humanos y diferenciarse de periodistas, empresarios y políticos supuestamente cómplices del gobierno militar.
Por su parte, Joaquín Morales Solá, en una columna publicada el 25 de mayo (día de la asunción presidencial) también en La Nación, advertía sobre la personalidad del mandatario electo: ¨Kirchner deberá cuidarse de su propio carácter, mandón y obstinado. Hay buenos y malos momentos (hoy disfruta la luna de miel con la sociedad), pero la política tiene siempre sus propios límites¨[31]. Es importante subrayar que La Nación es un diario conservador, de tendencia centro-derecha, e históricamente reacio a los gobiernos peronistas. No fue ésta la excepción: desde el inicio hasta el final del ciclo kirchnerista, fue el diario más crítico del gobierno.
Clarín, por su parte, publicó una nota de Ricardo Ríos[32] en las que se llegaba a hablar de ¨esperanza¨ ante el nuevo ciclo político: ¨Una nueva esperanza se inauguró ayer en la Argentina con la llegada a la Presidencia de la Nación de Néstor Carlos Kirchner, un hijo de la Patagonia de 53 años. En su primer acto de gobierno, convocó a ‘inventar el futuro’¨. Néstor Kirchner y Clarín mantuvieron relaciones cordiales durante los 4 años. Las primicias del gobierno aparecían los domingos en Clarín y los primeros casos de corrupción, como Skanska y la valija de Antonini Wilson, eran apenas tratados por el multimedio.
5.3 Medios de comunicación: buen diálogo, buenos negocios
Mientras La Nación criticaba en solitario, la mayoría de los medios mantuvo una extensa luna de miel con el gobierno de Néstor Kirchner.
Se dio en este inicio una desregulación anarquizante (CAMOU: 2012), entendida como una connivencia amistosa con los mass media, algunos de los cuales gozaron de la ampliación de sus licencias. Fue el caso del Grupo Clarín. Asimismo, Kirchner promulgó la ley Nº25750, de ¨Preservación de Bienes culturales¨ que limitaba al 30% la participación extranjera en las empresas de comunicación. Además, se destacaba en la ley que las políticas del Estado Nacional debían preservar, entre otros ¨bienes¨, el espectro radioeléctrico y los medios de comunicación.
También comenzó a favorecer a los medios más afines al gobierno mediante la distribución discrecional de la pauta oficial, práctica que se haría sistemática durante el gobierno posterior de Cristina Fernández. La pauta publicitaria aumentó año a año durante la administración Kirchner, llegando en 2007 a la suma de $225.000.000.
En mayo de 2005, el Presidente firmó el Decreto 527/05, por el cual se suspendía el cómputo del plazo de licencias de empresas de radiodifusión por 10 años. Se beneficiaba así, en forma directa, a los propietarios de multimedios. Cabe destacar que era usual en Kirchner el uso de Decretos de Necesidad y Urgencia: utilizó 176 a lo largo de su mandato. Esto se entiende dentro de un liderazgo enmarcado en el neodecisionismo: utilización de facultades extraordinarias conocidas como ¨superpoderes¨ (entre las que se hallan el decreto) por encima de los procesos deliberativos institucionales. Este neodecisionismo se justificaba en aquellos años bajo la premisa de que, tras la crisis del 2001, el país se encontraba aún en una emergencia económico-social.
Pero fue quizás a pocos días de dejar la Casa Rosada cuando Kirchner tomó la decisión más polémica referente a la política comunicacional: autorizó la fusión de Cablevisión y Multicanal (de Grupo Clarín), las dos empresas de televisión por cable más grande del país. Clarín se quedaba así con el 70% de los abonados en la Ciudad de Buenos Aires y con el 48% de la clientela en el interior del país. Con esta decisión, se obsequió a la empresa a cargo de Héctor Magnetto un negocio millonario y se profundizó la concentración oligopólica del mercado del cable.
6. Cristina Fernández (2007-2015) – La Confrontación permanente
En octubre de 2007, Cristina Fernández ganó las elecciones presidenciales con el 45.2% de los votos. La nueva Presidenta, que asumió en diciembre de ese año, llegó con la promesa de mejorar la institucionalidad y aumentar el diálogo con la oposición. Su marido había sido cuestionado por el abuso en la utilización de decretos y su estilo informal y personalista de hacer política.
No obstante, esas promesas quedaron truncas[33]. El enfrentamiento con el campo, que se inicia en marzo de 2008, cambia rotundamente el ajedrez político y deja al gobierno nacional completamente aislado.
6.1 Crisis del campo: el inicio de la guerra mediática
Mediante la Resolución N°125/2008, el Ministro de Economía, Martín Lousteau, estableció un nuevo sistema móvil de retenciones impositivas para la soja, el trigo y el maíz. La medida fue ampliamente rechazada por los sectores empresariales agropecuarios (Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas, Federación Agraria Argentina y CONINAGRO), en un momento en que los precios de los commodities eran elevados. Se inició así un paro agropecuario, lockout y bloqueo de rutas que duraron 129 días. A fines de abril, Martín Lousteau renunció como Ministro de economía.
En un acto en Plaza de Mayo el 1 de abril, la Presidenta dio un duro discurso en el que criticaba el rol de los medios de comunicación en el conflicto:
¨Esta vez no han venido acompañados de tanques (en referencia a los sectores patronales agropecuarios), esta vez han sido acompañados de generales multimediáticos que además de apoyar el lock out al pueblo, han hecho lock out a la información, cambiando, tergiversando, mostrando una sola cara. Son los mismos que hoy pude ver en un diario donde colocan mi caricatura (en referencia a una caricatura de Sábat), que no me molesta. A mí me divierten mucho las caricaturas, y las propias son las que más me divierten, pero era una caricatura donde tenía una venda cruzada en la boca, en un mensaje cuasi mafioso. ¿Qué me quieren decir? ¿Qué es lo que no puedo hablar, qué es lo que no puedo contarle al pueblo argentino?¨
ADEPA (Asociación de Entidad Periodísticas Argentinas) manifestó luego su preocupación por las declaraciones de Cristina Fernández: ¨calificar de cuasi mafiosa una caricatura constituye una muestra de intolerancia…¨.
El 17 de Junio, la Presidenta envió al Congreso un proyecto de ley sobre las retenciones. La crisis culminó el 17 de julio de 2008 cuando, luego de ser aprobada en Diputados, el proyecto fue rechazado en el Senado por el Vicepresidente Julio Cobos, frente al empate técnico en la votación. La frase ¨Mi voto es no positivo¨ del Vicepresidente marcaría aquella noche[34] fatídica para el gobierno.
La crisis del campo[35] trajo graves consecuencias para el gobierno de Cristina Kirchner. La imagen negativa de la Presidenta subió significativamente, y el rechazo a la gestión creció entre los sectores medios urbanos. Mientras las principales rutas del país permanecían cortadas, los cacerolazos se volvieron masivos en las grandes ciudades. Los columnistas de los principales diarios del país llegaron a especular con la renuncia de la Presidenta. Fue, sin lugar a dudas, el peor momento para el kirchnerismo en sus doce años en el poder. El conflicto sería determinante para la derrota del gobierno al año siguiente en las legislativas en la provincia de Buenos Aires.
Lejos de la institucionalización y el diálogo prometido[36], el gobierno se distanció del resto de la clase política y eligió a un nuevo enemigo: los medios de comunicación, en especial al Grupo Clarín. Cristina Fernández desempolvó uno de los viejos proyectos adeudados a la democracia: una nueva ley de medios.
La sanción de un proyecto legislativo que regulará el sistema de medios estaba presente en la plataforma electoral del Frente para la Victoria en las elecciones de 2007. No obstante, la crisis del campo aceleró los tiempos políticos. El kirchnerismo entendía que los medios, sobre todo el grupo de Héctor Magnetto, habían adoptado una posición demasiado crítica hacia el gobierno durante el paro agropecuario. Cristina nunca había simpatizado con el acercamiento que había mantenido su marido con Magnetto. ¨Ustedes son tarados que creen en Clarín¨, habría reprendido Cristina a Alberto Fernández y Néstor Kirchner (MOCHKOFSKY:2011).
6.2 Por qué Clarín
Desde 2008 hasta el final de la gestión de Cristina Kirchner, el gobierno mantuvo una fuerte disputa contra el Grupo Clarín. Se trata del mayor conglomerado de medios de Argentina: posee canales de aire, de cable, radios, diarios, editoriales, productoras, y es proveedora del servicio de cable e internet. Sus análisis políticos se desarrollan sobre todo a partir del diario homónimo, el canal de cable Todo Noticias, los noticieros de Canal 13 y los programas de Radio Mitre.
¨Se desplegaba a la mañana con un artículo en el diario que lo tomaba Magdalena Ruiz Guiñazú en Radio Mitre, pasaba 24 horas seguidas en Canal 13 y TN y, al final del día, analizaba Joaquín Morales Solá en su programa. Te terminaba de aniquilar¨, sostenía Alberto Fernández (MOCHKOFSKY: 2011).
El kirchnerismo acusaba a Clarín de haber adquirido Papel Prensa, la mayor proveedora de papel de diario, de manera ilegítima y bajo presiones durante la última dictadura militar. También se sostenía que el Grupo había hecho negocios con todos los gobiernos democráticos para luego, cuando ya nos los necesitaba y se encontraban muy desgastados, emprender el ¨golpe mediático¨.
La sociedad se vio inmersa en una guerra mediática de la cual la mayoría no se sentía parte. Mientras el kirchnerismo acusaba a Clarín de ser el origen de todos los males nacionales, el Grupo perdió toda neutralidad periodística y se afianzó como un firme opositor a la administración Kirchner.
Durante el segundo mandato de Cristina Fernández (2011-2015), Clarín endureció su posición frente al gobierno nacional. Entre fines de 2012 y comienzos de 2013 se desarrollaron varios ¨cacerolazos¨[37] en las principales ciudades del país. Los reclamos eran múltiples: inflación, inseguridad, el ¨no¨ a la reforma de la Constitución para un nuevo mandato de la Presidenta. Clarín, sobre todo a través de su canal de noticias TN, le dio amplia cobertura a las masivas movilizaciones. Por otro lado, los casos de corrupción cobraron cada vez mayor difusión entre los medios del Grupo: el caso Ciccone que involucraba al Vicepresidente Amado Boudou, la llamada ¨ruta del dinero K¨ que involucraba al empresario santacruceño Lázaro Báez, la causa Hotesur que tocaba directamente a las empresas de la familia presidencial, entre otros. Los casos eran ampliamente difundidos mediante los programas políticos de TN, las tapas del Diario Clarín o el programa de Jorge Lanata en Canal 13, Periodismo para Todos.
6.3 Fines y alcances de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual
Ya en agosto de 2004 la Coalición por una Radiodifusión Democrática, un grupo de más de 300 organizaciones sociales, comunitarias, de derechos humanos, sindicales, fijaron 21 puntos básicos[38] que, según su criterio, debía tener una nueva ley de medios.
En agosto de 2009, la Presidenta envía al Congreso un proyecto para la sanción de una nueva ley de medios. En septiembre, luego de que la Unión Cívica Radical, la Coalición Cívica y el PRO se retiraran del recinto, fue aprobada en Diputados por 147 votos a favor. No solo el Frente para la Victoria votó a favor: también lo hicieron el Partido Socialista, Proyecto Sur y otros bloques provinciales. En octubre, fue aprobada en Senado por 44 votos a favor y 24 en contra.
La nueva ley[39] declaraba a la comunicación audiovisual de ¨interés público¨ y creaba numerosos órganos para reemplazar al COMFER, organismo de control de la última dictadura militar. Entre las nuevas entidades creadas, se destaca la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), cuyo objetivo es aplicar en la práctica la ley. Se reconocían tres tipos de licencias audiovisuales: las del Estado, las privadas con fines de lucro y las privadas sin fines de lucro. Respecto a las licencias otorgadas a las Universidades Nacionales y pueblos originarios, se aclara que podrán ser financiadas mediante el Presupuesto Nacional.
Desde un inicio, el proyecto del Ejecutivo tuvo sectores a favor y en contra[40]. Una de las voces a favor fue Frank Larue, Relator Especial de la ONU sobre Derecho a la Libertad de Opinión y Expresión. Larue expresó que esa ley ¨es un modelo único en el mundo y ejemplo para otros países¨. La ONG Reporteros sin Fronteras también alzó su voz a favor: ¨Ya es hora de terminar con la herencia de las dictaduras militares¨. El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que integran todas las universidades nacionales de Argentina, aprobó en un documento por unanimidad el proyecto. Periodistas como Víctor Hugo Morales o el escritor Alejandro Dolina también dieron el visto bueno. Incluso Lanata, periodista crítico de la gestión kirchnerista, sostuvo que ¨era necesaria la implementación de una nueva ley de radiodifusión¨.
En contra de la nueva ley se manifestaron la Sociedad Interamericana de Prensa, que nuclea a dueños de diarios de toda América, así como los propietarios de algunos de los principales medios de comunicación (entre los que se encontraba Clarín).
El grupo de Magnetto hizo todo lo posible para detener la sanción del proyecto, al cual Clarín bautizó como ¨Ley de Medios K¨. El multimedio alertó a la sociedad acerca del riesgo que corría la libertad de expresión y llegó a transmitir un spot televisivo en el que se afirmaba: ¨Si la ley de medios es sancionada, TN (canal de cable del Grupo) puede desaparecer¨.
Con la sanción de la ley, Clarín impugnó cuatro artículos: 41, 45, 48 y 161. La empresa de medios cuestionaba los límites a la cantidad de licencias de aire y cable, el desconocimiento de los derechos adquiridos y la obligación a vender sus licencias antes del plazo estipulado originalmente. La causa llegó a la Corte Suprema, que en octubre de 2003 falló a favor del gobierno[41]: los cuatro artículos eran válidos.
6.4 Uso (y abuso) de la Cadena Nacional
- ¨Conforme a lo establecido por la ley (…) habla para todo el país la señora Presidenta de los 40 millones de argentinos, la doctora Cristina Fernández de Kirchner¨. (Voz en off)
- Aplausos (Funcionarios y público asistente)
- Muchas gracias… (Cristina Fernández)
La escena se repetía mes a mes, cada vez con mayor frecuencia. En sus ocho años de gestión, la Presidenta utilizó esta herramienta constitucional en más de 150 oportunidades. Esto marca un claro contraste con su marido, que había utilizado el recurso en apenas dos ocasiones, y un paralelismo con otros líderes regionales que también abusaban de las cadenas nacionales (en especial Chávez y Correa).
La ley de medios establece que ¨el Poder Ejecutivo Nacional podrá en situaciones graves, excepcionales o de trascendencia institucional, disponer la integración de la cadena de radiodifusión nacional¨. Sin embargo, las cadenas de Cristina Kirchner lejos estaban de la urgencia: por lo general, se trataban de inauguraciones (y reinauguraciones) de obras, actos político – partidarios o anuncios secundarios.
Hasta el opositor más acérrimo a la mandataria reconoce su poder de oratoria. No obstante, los discursos de la mandataria por lo general eran monólogos en los que no había un interlocutor. No había preguntas que responder.
Las pocas veces que Cristina Kirchner respondió preguntas, terminó mal. En una conferencia[42] en conjunto con Michelle Bachelet, la Presidenta argentina se molestó con la periodista de Clarín, Natasha Niebieskikwiat, por una pregunta que involucraba a La Cámpora. Kirchner exigió que la periodista repitiera la pregunta ¨institucionalmente¨.
En una conferencia con alumnos de Harvard[43], Cristina Kirchner protagonizó varios cruces con alumnos de la universidad y pronunció algunas frases polémicas. ¨Tenía y tengo una determinada posición económica producto de que he sido una abogada muy exitosa¨, dijo sobre las denuncias por enriquecimiento ilícito. ¨Chicos, por favor, estamos en Harvard. Esto no es La Matanza¨ exclamó ante los silbidos de algunos estudiantes.
6.5 Monopolio (para) estatal
Comenzado el conflicto con el Grupo Clarín, el gobierno nacional entendió que solo podría ganar la batalla mediática si creaba un grupo de medios afines a las políticas nacionales.
Fue así que en la TV Pública comenzó a emitirse en abril de 2009 el programa ultra oficialista 6-7-8. Se trataba de un panel de periodistas kirchneristas que invitaba a funcionarios nacionales y, a través de sus informes, bastardeaba opositores y tergiversaba sus palabras. El programa comenzó como un análisis de medios para terminar transformándose en denuncias constantes contra las ¨mentiras de la corpo¨, en referencia a Clarín y otros medios opositores.
Además de la TV Pública, la agencia de noticias Télam y Radio Nacional, ambos medios estatales, también fueron cooptados por el gobierno de Cristina Fernández.
Además de 678, la productora PPT de Diego Gvirtz puso al aire en Canal 9 otros dos programas oficialistas: TVR (Televisión Registrada) y Duro de Domar.
Crónica TV, C5N (luego de su venta a Cristóbal López) y CN 23 (del empresario Sergio Szpolski) figuraban entre los canales cercanos al gobierno.
Radio América, Radio Del Plata, Rock & Pop y Radio 10 (también luego de su venta a López) eran algunas de las emisoras con sesgo oficialista.
Entre los periódicos K, figuraban Tiempo Argentino y el gratuito El Argentino. Página 12, que paradójicamente había sido fundado por Jorge Lanata, se mostraba también próximo a las políticas del kirchnerismo.
Esta imponente estructura de medios paraestatales solo puede entenderse a partir de la discrecionalidad en el reparto de la pauta oficial. Entre los empresarios cercanos al gobierno, los empresarios Sergio Szpolski y Matías Garfunkel (Grupo Veintitrés) y Cristóbal López (Grupo Indalo) fueron los grandes beneficiados[44] con el reparto del dinero público.
A pesar de que sus medios no registraban una audiencia considerable, el Grupo Veintitrés fue el mayor beneficiado durante el kirchnerismo: entre 2009 y 2015 recibió $814.961.991. El grupo Indalo recibió en el mismo período $158.654.714.
La hipótesis planteada al inicio de la investigación pudo ser corroborada. Entre el gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007) y los dos mandatos de Cristina Fernández (2007-2015) se produjo un cambio abrupto en el vínculo con los medios, en especial con el grupo Clarín. Se paso de un diálogo afable a una enemistad sin retorno. A partir de la investigación precedente, podemos extraer las siguientes conclusiones:
- En Argentina, desde la década del ’80 existía una fuerte concentración de medios. Este proceso se profundizó durante el menemismo, continuó con la llegada de Néstor Kirchner e intentó ser revertido por la administración de Cristina Kirchner.
- El enfrentamiento del gobierno de Cristina Kirchner con los grandes medios de comunicación estaba enmarcado en un proceso regional, en el que otros líderes regionales (Chávez, Correa, Evo Morales) también habían elegido a la prensa como sus principales enemigos.
- El punto de inflexión en el vínculo entre los Kirchner y los medios fue la crisis del campo en 2008. Se pasó así del diálogo cordial durante el gobierno de Néstor Kirchner, al enfrentamiento directo en el de Cristina Fernández. Si bien la sanción de una nueva ley de medios ya estaba presente en la plataforma electoral del Frente para la Victoria en 2007, el enfrentamiento con el sector agropecuario y el rol de los medios en el conflicto aceleró los tiempos políticos.
- Cristina Fernández no cumplió con las promesas de diálogo e institucionalidad que caracterizaron su campaña electoral en 2007. Al contrario, el temprano enfrentamiento con los sectores empresariales agropecuarios aisló al gobierno del resto de la clase política y lo llevó a enfrentarse con la mayoría de medios de comunicación nacionales.
- La ley de medios gozaba de amplio consenso y tenía artículos sumamente interesantes. Pero esa riqueza no pudo ser del todo aprovechada: existía una percepción en un importante sector de la sociedad de que el proyecto legislativo era un elemento más en la guerra mediática contra Clarín.
- Frente al infructuoso intento de desmembrar al Grupo Clarín, el kirchnerismo intentó crear su propio monopolio paraestatal, mediante medios públicos y otros privados de empresarios cercanos al gobierno. Pero esta construcción de un aparato comunicacional oficialista no fue del todo eficaz: si bien permitía al gobierno construir un discurso basado en un relato distinto al de los medios opositores, los diarios, programas y radios cercanos al gobierno tenían bajos niveles de audiencia.
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- Discurso presidencial de Alfonsín
- 21 puntos para una nueva Ley de Medios
- Nota Leiras, Santiago: ¨Las falsas promesas de Cristina Fernández¨,
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- Nota La Nación. De la Rúa acusa a Tinelli de su caída
- Nota Página 12 a Silvio Waisbold
- Nota La Nación. Mejores libros de investigación periodística
- Nota La Nación. 36 hs de un carnaval decadente. José Claudio Escribano
- Nota de Clarín. Ricardo Ríos.
- Nota de El País sobre acusaciones contra Evo Morales
- Nota de El País sobre declaraciones de Evo Morales
- Discurso de Rafael Correa
- Chávez en Aló Presidente contra medios https://www.youtube.com/watch?v=XgZHe4k2Cak
- Conferencia de Cristina Fernández con Bachelet https://www.youtube.com/watch?v=9DMevfhsZ8c
- Conferencia de Cristina Fernández en Harvard https://www.youtube.com/watch?v=U-ar2W8Eg3E
- Emisión de Enlace Ciudadano de Correa https://www.youtube.com/watch?v=r0BIBmBmLUA
[1] Alexis de Tocqueville: La democracia en América; capítulo ¨De la omnipotencia de la mayoría en los Estados Unidos y sus efectos¨ Edición Alianza.
[2] John Stuart Mill: Sobre la libertad, capítulo 3. Editorial Hyspamérica, Madrid, 1986
[3] Fernando Ruíz: ¨Fronteras móviles: caos y control en la relación entre medios y políticos en América Latina¨ en http://centroedelstein.org.br/PDF/Poder_pol%C3%ADtico_y_medios.pdf#page=3
[4] Alejandro Muñoz Alonso: Política y nueva comunicación. El impacto de los medios en la vida política, capítulo 6: ¨Campañas electorales y medios de comunicación¨, Fundesco, Madrid, 1992
[5] JÜrgen Habermas: Historia y crítica de la opinión pública. Investigaciones sobre una categoría de la sociedad burguesa; capítulo VII: ¨sobre el concepto de opinión pública¨, Gustavo Gilli, Barcelona, 1990
[6] Maxwell McCombs: ¨La comunicación de masas en las campañas políticas: información, gratificación y persuación¨, en Miguel de Moragas (Editor): Sociología de la comunicación de masas, volumen 3: Propaganda política y opinión pública, Editorial Gustavo Gilli, Barcelona, 1995
[7] Vease Nota Página 12 de Natalia Aruguete www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21‐200401‐2012‐08‐06.html
[8] Se utilizará Clarín para referir al grupo de medios (no al diario homónimo, salvo pertinente aclaración).
[9] Gleen Postolsky: Continuidades, desplazamientos y transformaciones en las políticas de Comunicación en Argentina. En Políticas de Comunicación en el capitalismo contemporáneo, Susana Sel.
[10] Mass Media refiere a Medios de Comunicación de masas
[11] Fair Hernán (2012): “El discurso neodecisionista de Carlos Menem: Del caos económico, político y social, a la estabilidad y la recuperación del orden público (1989-1995)” en Leiras Santiago, Compilador: “Democracia y Estado de excepción: Argentina 1983-2008”. Prometeo Editorial. Buenos Aires.
[12] Véase El Historiador: Raúl Alfonsín, mensaje presidencial http://www.elhistoriador.com.ar/documentos/raul_alfonsin/raul_alfonsin_mensaje_presidencial_10_de_diciembre_1983.php
[13] María del Pilar Melcón: ¨Políticas y medios de comunicación en las presidencias de Carlos Menem, Néstor Kirchner y Cristina Fernández¨ http://www.revcienciapolitica.com.ar/num25art10.php#_ftnref1
[14] Pablo Sirvén: ¨Perón y los medios de comunicación¨, 2011.
[15] Gleen Postolsky: Continuidades, desplazamientos y transformaciones en las políticas de Comunicación en Argentina. En Políticas de Comunicación en el capitalismo contemporáneo, Susana Sel.
[16] Bárbara Krisiuk: ¨Política y medios de comunicación: La construcción de liderazgos neopopulistas en el marco de los multimedios. Reflexiones acerca de Menem en Argentina y Fujimori en Perú (1989-1995). http://www.revcienciapolitica.com.ar/num4art5.php
[17] Véase nota de La Nación http://www.lanacion.com.ar/1060068-los-mejores-libros-de-investigacion-periodistica-y-su-papel-en-la-democracia
[18] Véase nota de La Nación http://www.lanacion.com.ar/556450-de-la-rua-acuso-a-tinelli-por-su-caida
[19] Martín Becerra: ¨Comunicación y medios a 30 años de 1983¨ http://www.idaes.edu.ar/pdf_papeles/Becerra%20Comunicacion.pdf
[20] Fernando Ruíz: ¨Fronteras móviles: caos y control en la relación entre medios y políticos en América Latina¨ en http://centroedelstein.org.br/PDF/Poder_pol%C3%ADtico_y_medios.pdf#page=3
[21] Philip Kitzberger: ¨Giro a la izquierda, populismo y activismo gubernamental en la esfera pública mediática en América Latina¨. En http://centroedelstein.org.br/PDF/Poder_pol%C3%ADtico_y_medios.pdf#page=3
[22] Javier Castillo Briseño: ¨Hugo Chávez y los medios de comunicación: la guerra ¨hiperreal¨ venezolana http://revistas.ucm.es/index.php/HICS/article/view/20219
[23] Véase Chávez sobre los medios https://www.youtube.com/watch?v=XgZHe4k2Cak
[24] Véase Nota de El País http://internacional.elpais.com/internacional/2016/02/24/america/1456327387_586177.html
[25] Véase Nota de El País http://internacional.elpais.com/internacional/2016/02/05/america/1454694725_293210.html
[26] Discurso de Correa en http://www.presidencia.gob.ec/discursos/
[27] Hernán Ramos: Medios públicos y poder político en la era de Rafael Correa http://www.fes-ecuador.org/media/pdf/LA%20PALABRA%20ROTA%20LIBRO%202da%20parte.pdf
[28] Ver Enlace Ciudadano https://www.youtube.com/watch?v=r0BIBmBmLUA
[29] Leiras, Santiago. ¿Continuidad o cambio? Diez años de kirchnerismo en Argentina. En Leiras (compilador): América del Sur en los comienzos del nuevo milenio: entre la continuidad y el cambio.
[30] Nota de José Escribano en La Nación http://www.lanacion.com.ar/496350-treinta-y-seis-horas-de-un-carnaval-decadente
[31] Joaquín Morales Solá: Los Kirchner: la política de la desmesura (2003-2008)
[32] Nota de Ricardo Ríos en Clarín http://edant.clarin.com/diario/2003/05/26/p-00201.htm
[33] Leiras, Santiago: ¨Las falsas promesas de Cristina Fernández¨, Diario El Imparcial, Madrid, 19 de diciembre de 2008.
[34] Véase voto ¨no positivo¨ de Cobos https://www.youtube.com/watch?v=i7fZ0pm29lM
[35] Véase Hernán Fair Rzezak: ¨El conflicto entre el gobierno y el campo en Argentina…¨
[36] Leiras, Santiago: ¨Las falsas promesas de Cristina Fernández¨, Diario El Imparcial, Madrid, 19 de diciembre de 2008.
[37] Manifestaciones con ollas y otros utensilios que se hicieron populares durante la crisis de 2001.
[38] Los 21 puntos para una nueva ley de medios http://www.telam.com.ar/advf/imagenes/especiales/documentos/2012/11/509435587ec92.pdf
[39] Nueva Ley de Medios http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/155000-159999/158649/norma.htm
[40] Debate en torno a la sanción de una nueva Ley de Medios https://es.wikipedia.org/wiki/Debate_de_la_Ley_de_Servicios_de_Comunicaci%C3%B3n_Audiovisual
[41] Véase nota de La Nación http://www.lanacion.com.ar/1633615-la-corte-suprema-declaro-constitucional-la-ley-de-medios
[42] Véase Conferencia con Bachelet https://www.youtube.com/watch?v=U-ar2W8Eg3E
[43] Véase Conferencia en Harvard https://www.youtube.com/watch?v=U-ar2W8Eg3E
[44] Véase Nota La Nación http://www.lanacion.com.ar/1841286-pauta-oficial-2009-2015-todos-los-nombres-y-los-montos-cobrados

References: artículo 45
 Resolución 
in fine
 artículo 5
 artículo 10
 artículo 1