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Timestamp: 2018-11-16 13:48:24+00:00

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AGLI Recortes de Prensa Miércoles 4 Octubre 2006
EDITORIAL Libertad Digital 4 Octubre 2006
Uno de los objetivos primordiales del Gobierno, ahora que la negociación con la ETA ha comenzado, es internacionalizar cuanto antes su política de claudicación. Ya sea en el mismo Estrasburgo, de gira por Europa o en cualquier oportunidad que se le presente, el Ejecutivo trata de colocar a sus desinformados interlocutores el cuento del diálogo, de la paz y del fin definitivo de la violencia etarra. Habida cuenta de los paños calientes que se sirven en las relaciones internacionales y del buenismo imperante entre los diplomáticos, Zapatero está, al menos aparentemente, obteniendo un éxito asombroso. Todos los gobiernos se felicitan de la iniciativa del Ejecutivo español y apuestan por una rápida resolución a un conflicto que Zapatero pinta de color rosa.
Este martes, durante la reunión que el presidente del Gobierno mantuvo con Tony Blair, volvió a representarse este impúdico espectáculo. Aprovechándose del desconocimiento que el premier británico tiene del problema etarra, Zapatero comparó la rendición en curso con el proceso de paz de Irlanda del Norte. Poco importa que ambos conflictos tengan poco o nada que ver. Menos importa aún que Tony Blair sea uno de los participantes en la célebre y recordada foto de las Azores de la que, esta vez, nadie ha querido acordarse. Para Zapatero la presencia de Blair en Madrid fue una pintiparada ocasión para hacer propaganda de sus altos designios en materia antiterrorista.
La victoria de la ETA es doble. Por un lado consigue poner en el mapa su proyecto, y decimos el suyo porque el terrorismo etarra es el último y más perverso efecto de un proyecto nacionalsocialista delirante. Por otro, arranca al presidente una comparación por la que los asesinos llevaban años luchando, es decir, que lo del País Vasco y lo de Irlanda del Norte son casos perfectamente equiparables.
La postura oficial de todos los gobiernos españoles hasta la fecha –incluidos los socialistas– era exactamente la contraria. El asunto de la ETA era de orden interno, sólo internacionalizable en lo que tocaba al santuario francés. En lo relativo a las comparaciones con Irlanda, a nadie se le había ocurrido –excepción hecha de los propios etarras y del nacionalismo gobernante en el País Vasco– que el choque civil irlandés tuviese algo que ver con los asesinatos y secuestros de una banda de criminales a este lado de los Pirineos. Mientras en las islas británicas dos comunidades se disputan la supremacía de la región sin escatimar violencia en un conflicto que, en ocasiones, ha rayado con la guerra civil; en España, un pequeño grupo de matarifes lleva cuatro décadas sembrando el terror, y no sólo en el País Vasco sino a lo largo y ancho de toda la nación.
Por último, en el proceso de paz abierto en Irlanda no se ha hablado jamás de la secesión de aquella región del Reino Unido. Muy al contrario, todo lo que unionistas y republicanos han conseguido tras arduas negociaciones es fijar un marco autonómico mucho menos ambicioso que el del País Vasco, y el acuerdo de que, a partir de ahora, ambas comunidades deben convivir en paz. Las Vascongadas españolas ya disfrutan de una generosa autonomía y, por descontado, la única comunidad existente vive en una paz sólo interrumpida por la violencia de unos pocos, los etarras.
Es normal que los dirigentes de Batasuna-ETA se hayan congratulado del cambio de perspectiva del Gobierno. Han conseguido en pocos meses lo que no habían logrado en casi cuarenta años. Este martes le tocó a Tony Blair representar el papel secundario en este drama, pero si Zapatero no quiere luego despertarse con resaca debería tener muy en cuenta que ni él es Blair, ni el País Vasco es Irlanda del Norte.
La falacia del modelo irlandés
Ignacio Villa Libertad Digital 4 Octubre 2006
Se presagiaba un espectáculo propagandístico de primera línea viendo todo el ruido con el que Moncloa anticipaba la visita del primer ministro británico a Madrid. Para intentar ofrecer una imagen diferente, han celebrado el encuentro en un lugar distinto, como muestra clara de que era algo excepcional. Por eso se ha escogido el Palacio de la Quinta, un espacio nada habitual para este tipo de reuniones y que suponemos habrán tenido que acondicionar rápidamente para el nuevo golpe de imagen de Zapatero.
En Moncloa no parece importar que el primer ministro Blair se encuentre en los últimos meses de su mandato, que las encuestas le dejen en muy mal lugar en su país y que el proceso de paz en Irlanda del Norte no es que haya sido tampoco un modelo de éxito. En absoluto. Sólo les interesaba enviar dos mensajes. El primero de ellos es que Blair se preocupa por el proceso de rendición de ETA y que además aconseja a Zapatero. Parece que la maldad suprema tras la foto de las Azores se le reserva sólo a Aznar, no al mandatario británico. El segundo es que el Gobierno español no tiene reparos en internacionalizar el conflicto entre los españoles y el terrorismo etarra, cediendo así a una de las exigencias históricas de la banda de asesinos.
Blair ha estado en Madrid y ha hablado de paz, que es lo que quería el Gobierno español. Por su parte, Zapatero ha conseguido en ese marco iniciar una nueva ofensiva del ejecutivo socialista de plantear un paralelismo entre Irlanda del Norte y el País Vasco, como siempre han hecho los nacionalistas vascos, intentando conducir así a los ciudadanos españoles a una nueva trampa.
Ni Irlanda del Norte es el País Vasco, ni España es el Reino Unido, ni Blair es Zapatero. Pretender hacernos creer que el País Vasco se puede arreglar con el llamado "modelo irlandés" es falso por muchas razones, entre ellas algunas muy simples. En Irlanda del Norte siempre ha existido un enfrentamiento entre los terroristas del IRA y los paramilitares protestantes. Si el País Vasco asumiera el grado de autonomía actual de Irlanda del Norte, tendría lugar una regresión sin precedentes del Estatuto de Guernica. Incluso implicaría la aplicación del artículo 155 de la Constitución y la supresión de la autonomía, como sucede de tanto en tanto en el Reino Unido. Pero es que además el llamado "modelo irlandés" no ha llevado a solucionar el conflicto en Irlanda del Norte. Iniciado en diciembre de 1993, hoy día sigue sin verse en el horizonte el final del problema. Intentar equiparar Irlanda del Norte con el País Vasco es una nueva falacia; una falacia publicitada desde hace décadas por los terroristas y sus cómplices, que el Gobierno Zapatero ha vuelto a asumir como propia.
POR GRACIÁN ABC 4 Octubre 2006
TAL como van las cosas, negar el serio problema de la posible mutilación de España es cerrar los ojos a la realidad. Eso, ¿sería bueno o malo? La desintegración de España sería mala, muy mala, para todos los españoles, incluso para los que reniegan de serlo; y ello tanto racionalmente como desde un punto de vista existencial.
Su mutilación sería humana y vitalmente mala, porque esa comunidad llamada España es un gran patrimonio que hemos recibido de nuestros antepasados a modo de herencia, que no debemos dilapidar. Su variedad de culturas, su historia común, sus lenguas, su arte, su derecho, sus costumbres, sus problemas, sus éxitos... todo esto es un patrimonio colectivo que no nos pertenece sólo a los que hoy vivimos y disfrutamos de él, sino que es el acervo común de las generaciones pasadas, de las presentes y de las futuras. Tenemos un admirable acervo nacional, por el que tantos y tantos han dado su vida, y carece de sentido aceptar la herencia a beneficio de inventario o, sin más, destruirla. De la misma forma que tenemos una familia, un padre y una madre, y, si podemos, un patrimonio, los españoles tenemos un patrimonio común, una patria, palabra que está directamente relacionada con «pater», padre en latín. Y al igual que nadie con buena crianza reniega de sus padres, aunque tengan sus defectos, sino que los quiere, y procura aumentar el patrimonio familiar, hay ahí algo vital que nos lleva a querer y defender a España, Nación española que, dice la Constitución, es «patria común e indivisible de todos los españoles».
Precisamente una parte de ese gran acervo común es la riqueza de las distintas culturas, lenguas, costumbres y modos de ver las cosas que hay en España. Tenemos la gran fortuna de que nuestro patrimonio sea diverso, rico y variado. Por eso las comunidades autónomas no son meramente entes subordinados o controlados por el todo, sino parte integrante de la comunidad política autónoma llamada España, comunidad que sin ellas ahora no sería lo que es. El que sean partes de un todo no significa que no sean libres. Al contrario: aunque pueda parecer una paradoja, las comunidades autónomas son más libres dentro del todo que es España que construyendo su propio cuerpo político. La razón es clara, y es la misma que hace que un individuo tenga más libertad y más posibilidades de progresar cuando convive con muchas otras personas civilizadas como él que cuando, por el contrario, está encerrado en una especie de Albania comunista, o simplemente en su propia casa, sin salir fuera: cuanto más amplio es el espacio vital efectivo en el que una Comunidad o una persona pueden vivir y actuar, mayor es la libertad de ese individuo y de ese colectivo para moverse y desarrollar sus propias capacidades. Ésa es la razón por la que los pensadores británicos que proclaman la total soberanía del individuo sobre sí mismo -como Hume y John Stuart Mill- en política confían en un Estado unido y fuerte que proteja y preserve sus libertades. A nivel colectivo puede decirse otro tanto.
En definitiva, querer a España es querer a toda España, no a una parte de ella. Ésa es la causa, a su vez, por la que Aristóteles dice que «toda comunidad política implica amistad» (Política, 1295b), pues los hombres no quieren compartir con los enemigos ni siquiera el camino. Por consiguiente, añade, cuando unas partes dominan sobre otras se forma una república de esclavos y amos, no de hombres libres, donde unos envidian y otros desprecian, lo cual dista muchísimo de la comunidad política. Amor a España, diría hoy Aristóteles, es amor a Cataluña, al País Vasco, a Andalucía, a Madrid y a todas las demás Comunidades que la integran. Y sin él España no puede sobrevivir, pues la concordia, la amistad y la solidaridad es lo que mantiene unidos a los hombres y a las comunidades en que se integran, más aún que la justicia y las leyes.
Desde un punto de vista puramente racional, la mutilación o desaparición de España también es mala. No por pura inercia de conservar lo recibido, ni por simple amor a la patria, sino porque el juicio y el raciocinio llevan a pensar que un mínimo de higiene mental, individual y colectiva, requiere que un cuerpo o persona no se esté cuestionando permanentemente: ¿qué soy yo?, ¿adónde voy?, ¿quiero existir? Ser una persona equilibrada, desde el punto de vista psicológico, supone mantener una cierta estabilidad, y ese símil sirve para el cuerpo político. Históricamente vemos que las comunidades que más han progresado son aquéllas que han conseguido la estabilidad y el equilibrio, como aquella Roma republicana envidiable, cuyo secreto era precisamente el equilibrio, según narran Polibio y Cicerón. Las convulsiones, salvo que estén racionalmente encauzadas, a lo único que llevan es a perder tiempo y energías.
¿Cómo mantener el equilibrio psicológico del cuerpo político de España? Aunque haya quienes no lo oigan, o no quieran oírlo, España necesita estabilidad, necesita un proyecto coherente para su vida futura, y los conflictos aparentes entre sus miembros no son útiles; al contrario, tienen más desventajas que ventajas, y debilitan a todos. No son razonables porque el mundo no va por ahí y tiende a la unión; especialmente Europa, de la que formamos parte. Tienen desventajas porque los conflictos y traumas artificiales son irracionales y son peligrosos, ya que está demostrado que las frustraciones psíquicas con frecuencia salen fuera y se convierten en extra-psíquicas, provocando que la persona reaccione violentamente contra su entorno ambiental o social.
Está claro: la desintegración de España sería mala, muy mala para todos, incluso para quienes reniegan de ser españoles.
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 4 Octubre 2006
La ruta lingüística vasca hacia la calidad empresarial
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 4 Octubre 2006
Entre estos factores discordantes hay que destacar la constante perdida de competitividad de la economía regional, dato reiteradamente denunciado por los organizaciones empresariales; el bajo índice de productividad, las insuficiencias innovadoras, las fuertes carencias tecnológicas que todavía se sufren y el muy pequeño tamaño de las empresas que conforman el tejido productivo. A estas elementos claramente negativos hay que añadir otras cuestiones preocupantes como los cada vez más importantes fenómenos de deslocalización que se están padeciendo, la fuerte debilidad que presenta un sector comercial hiperprotegido y todavía anclado en prácticas propias de los años cincuenta del pasado siglo, las fuertes fallas infraestructurales y la perversa existencia entre nosotros de una cultura muy particular, excepcionalmente alimentada desde los ámbitos nacionalistas más obtusos y radicales, en la que palabras como empresa, industrial o multinacional todavía tienen claras connotaciones negativas.
Pues bien, ante esta situación, una de las prioridades económicas del Gobierno nacionalista del PNV para el próximo año va a ser la creación de un certificado de calidad... para las empresas que usen el euskera. Según el Ejecutivo, este certificado lingüístico servirá “para que las empresas proyecten un valor añadido, en la medida en que se integrarán cada vez más y mejor en esta sociedad progresiva e imparablemente bilingüe, y para que demuestren ante la sociedad capacidad de adaptación y dinamismo”.
Ahí es nada la nueva aportación del Gobierno Ibarretxe: la ruta lingüística hacia la calidad empresarial. Ni la apuesta tecnológica, ni la I+D, ni las nuevas tecnologías, ni los nuevos modelos de gestión. Lo importante para incrementar la calidad productiva y la fortaleza de las empresas de Euskadi, y por lo tanto de la economía autónoma, es hablar euskera. Entre tanto gurú iluminado, ¿habrá alguien que sepa que el 54,2% de las exportaciones vascas se dirige al resto de España, y que del resto de España proceda el 67,7% de las importaciones de Euskadi?. En el euskera está la respuesta.
Tras la razonable decisión de la mayoría de los vocales del CGPJ de no respaldar a Garzón frente a las justificadas críticas que algunos medios de comunicación hemos dirigido al juez por imputar por un delito de falsificación de documentos precisamente a los peritos que lo denunciaron, López Garrido ha puesto una vez más de manifiesto con sus declaraciones la característica desfachatez con la que los socialistas acusan a los demás justamente de lo que ellos perpetran.
Para López Garrido, si el Poder Judicial no ha avalado al juez estrella del PSOE es porque el PP ha movido sus "peones" con el objetivo de "frenar" y "torpedear" la investigación. Para "peones", los vocales progresistas que todavía pretendían salpicar al Consejo, forzándole a una declaración de apoyo a un juez que, no contento con hacerse cargo de un caso en el que no tiene competencias, ha citado como testigos y sin abogados a los denunciantes de la falsificación a los que ha terminado por acusar, con alteración procesal y sin base alguna, del delito denunciado.
Vaya por delante que nosotros esperamos que la bochornosa actuación de Garzón merezca, en el futuro, una reprobación mucho más dura que la simple negativa del Poder Judicial a ampararlo. Ahora sólo queremos constatar que, para "peones", los fiscales y los vocales progresistas que, por no contrariar los trapicheos del Gobierno con ETA, no ampararon en su día al juez Marlaska y a su coherente vigilancia de la Ley de Partidos, como tampoco ampararon en su día al presidente del Supremo por defender una acumulación de penas que rechazaban los abogados defensores de los etarras. Son los mismos vocales y fiscales que este martes tuvieron la desfachatez de pretender que el Poder Judicial rompiera una lanza en favor de Garzón.
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 4 Octubre 2006
Hay distintas teorías sobre el nombre de la Cuatro. Unas aluden al share de Gabilondo; otras al número de espectadores. José María García subrayó ante Buenafuente la incompatibilidad entre los resultados del EGM sostenidos durante años y la ridícula audiencia de don Iñaki en televisión. Tantos millones de oyentes, ¿qué se hicieron?
A mediados del siglo XIX cerró así William Thackeray La feria de las vanidades: “¡Ah! ¡Vanitas vanitatum! ¿Quién de nosotros es feliz en este mundo? ¿Quién de nosotros consigue alcanzar sus deseos, y, cuando estos se cumplen, se da por satisfecho? Vamos, niños, devolvamos las marionetas a su caja y cerrémosla, que ha terminado la función”.
Agapito Maestre Libertad Digital 4 Octubre 2006
José García Domínguez Libertad Digital 4 Octubre 2006
Por lo que respecta a eso que llaman ideologías, uno ha de confesar que vivió en el error durante media vida, persuadido como estaba de que tan la derecha era hija de cierto Hobbes como la izquierda de un tal Rousseau. Y así, en la más triste de las inopias conceptuales, estaba llamado a acabar sus días. Que de no haber sido testigo mudo de la memorable tenida doctrinal entre Gabriel Albiac y Su Excelencia el Presidente del Senado, aún hoy vagaría a la deriva en el arbitrio de tan graves cuestiones. Pues había oído ese rumor que atribuye a Coto Matamoros el copyright de la cosmovisión que, en su candidez, suponía obra del ginebrino. Mas sólo el deslumbrante razonamiento de don Javier Rojo durante aquel seminario radiofónico hubo de revelarle la gran verdad que encerraban aquellas voces.
Y es que diole a Albiac por mentar a Sieyès. "Umm... ggg", replicó el otro, sin pensárselo dos veces. Interesose luego el filósofo en saber si el concepto de soberanía auspiciado por el célebre "abate" sería suscrito por el PSOE. "Agg... que me está provocando... umm", acertó a aclararle el tribuno. Inquiriole a continuación por la vigencia de los principios de poder constituyente y poder constituido. "Umm... ¡Que no me provoque!... Ugg", terció entonces la cuarta autoridad del Estado, tras meditar durante unos segundos. Y para mí tengo que de no haber sido por la providencial irrupción de Anne Igartiburu glosando las delicias de la urbanización Marina D´Or, el escritor habría acabado la noche en la sala de urgencias del Gregorio Marañón.
Fue así, gracias al magisterio del senador Rojo, como uno alcanzó a comprender, al fin, que la ilegitimidad de una reflexión política no se mide por las respuestas que ofrece, sino por las preguntas que osa plantear. Por ejemplo, ¿se le ha ocurrido a usted interrogarse por qué Benesmail no escondía en su celda los planos del cielo, sino los móviles de cuatro etarras y de dos de sus visitadoras, además de la auténtica y genuina receta casera para cocinar cloratita a la vasca?
Pues, como la respuesta sea sí, no lo dude: constituye usted un exponente canónico de la extrema derecha; es un facha de manual; un miserable talibán, más abyecto aún que aquella carcundia vomitiva del ABC que publicara los diarios íntimos del estudiante Enrique Ruano por ver de encubrir a los policías que lo mataron. Ya lo sabe. Así que no pregunte nunca más por quién doblan las campanas de Coto Zarzalejos, Kiko Cebrián, Zetapé, Garzón, el Rasputín del GAL, el Col.legi de Genuflexos de Catalunya, y el muy centrista sanedrín del "no tenemos que mirar ni hacia atrás ni hacia delante, sino hacia otro lado". No lo pregunte: doblan por usted.
Clasificador de capitales
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 4 Octubre 2006
CUANDO La Caixa le condonó al PSC un crédito impagado de 6,3 millones de euros hizo, sin duda, una buena inversión. Desde entonces José Montilla, hoy candidato al Gobierno de la Generalitat, no ha dejado pasar un solo día sin mostrar su agradecimiento a los pródigos gestores de la entidad crediticia y, ya antes de ser ministro de José Luis Rodríguez Zapatero, se convirtió en un valedor decidido de los intereses -muchísimos y, en ocasiones, viscosos- de la primera caja de ahorros entre las europeas y la tercera entidad financiera española. Montilla estará errado y enfrascado en la contumacia, pero nadie podrá decir de él que es desagradecido. Su amorosa dedicación a los benefactores de su partido resultaría enternecedora de no ser tan claramente irritante.
Ahora, con la vista puesta en el primero de noviembre, el heredero y pretendido sucesor del errático Pasqual Maragall vuelve a la carga y, supongo que con intención retrospectiva, dice otra vez que prefiere que Endesa «siga siendo española a que sea alemana». Resulta emocionante ese retorno a los orígenes del charnego que lleva del ronzal al Partit dels Socialistes de Catalunya, la franquicia catalana del PSOE sin la que el nou Estatut no hubiera sido posible y España seguiría siendo una Nación y no, como ha pasado a ser, una nación de naciones. O algo menos.
El aspirante a un Govern que no es capaz de defender el uso del idioma castellano en pie de igualdad con el catalán siente el fervor español circunscrito a los valores contables de una cuenta de capital. ¿Ridículo o perverso? En el mundo actual y en el mercado europeo, sin fronteras, resulta muy difícil determinar la «nacionalidad» de las grandes compañías en lo que respecta a la composición de su capital. Los fondos de inversiones y, en general, el tinglado financiero que maneja el mundo mercantil viaja sin grandes banderas y con la legítima obsesión del beneficio. Es la exigencia de sus miles, y hasta millones, de partícipes e inversionistas que les confían sus ahorros en todas las monedas que ruedan por el mundo.
Que un personaje significativo del poder socialista, recién salido del Gobierno como titular de Industria y Comercio, matice entre el capital alemán y el catalán, es, por si fuera necesario, la demostración de la carencia de sentido europeo y pragmático que define a Zapatero -imparable vocación tercermundista- y explica muchos de nuestros problemas en materia económica. Antes, cuando Alemania hablaba en marcos y España se expresaba en pesetas, era posible «clasificar» los capítulos de las empresas. Hoy, en una Europa unida por el esperanto del euro, sólo un espíritu tan sensible y delicado como el de Montilla es capaz de clasificar capitales con la debida precisión. ¿Por el 3 por ciento que, en su día, Maragall le atribuyó a CiU?
Blair presta a ZP su receta anti-IRA
Lorenzo Contreras Estrella Digital 4 Octubre 2006
Por cuarta vez en el transcurso de su mandato presidencial, Zapatero se reúne con Tony Blair para tratar —se supone— importantes asuntos de interés común. En la agenda figuran cuestiones económicas, pero también una deliberación sobre las negociaciones del Gobierno español con la banda terrorista ETA. Se ve y se comenta que el premier británico, en el momento más bajo de sus horas políticas, se dispone a ilustrar sobre el asunto al prócer leonés, cuyo exceso de optimismo ya crítico en estos días Pablo Sebastián para puntuar las íes del problema. No es la primera vez que ese optimismo se cuestiona en los espacios de opinión de los medios periodísticos, donde se han reflejado juicios bastante ácidos por parte de socialistas de relieve, tales como Felipe González, Rodríguez Ibarra, Guerra, Leguina o Paco Vázquez, este último antes de tomar el “capelo” vaticanista a escala diplomática.
Así pues, el señor Blair piensa destilar ante ZP una parte de su sabiduría respecto a cómo tratar con organizaciones independentistas. Su experiencia con el IRA, el Ejército Republicano Irlandés, le faculta para dar consejos. Lo malo es que comparar a ETA con el IRA es tanto como equiparar la rebelión de la colonia irlandesa del Reino Unido con la subversión separatista de una tradicional parte del territorio español, a través de una banda que no representa a la mayoría del pueblo vasco.
Conviene recordar que a finales de febrero de este mismo año, Felipe González dijo no compartir “ningún ataque de optimismo” sobre la terminación del terrorismo en España. Era una manera bastante abrupta de salir al paso de aquel diagnóstico de Zapatero según el cual estaríamos entonces “ante el principio del fin” de ETA. El actual presidente del Gobierno continúa manteniendo sus puntos de vista sobre no se sabe bien qué “final feliz” de la macabra historia. Pero el caso es que las críticas socialistas internas suelen durar poco. En ocasiones valen más los gestos, como por ejemplo el de Rodríguez Ibarra con su anuncio de retirada de la política activa, por lo menos a escala de gobernante autonómico de Extremadura, que es tal vez a lo único que podría seguir aspirando.
El mismo día en que Felipe González intentaba poner freno al excesivo optimismo de ZP, Rodríguez Ibarra decía, un tanto crípticamente, que “la dignidad no puede ser vencida por la eficacia” cuando se toman decisiones en materia antiterrorista. Claro, el hombre se refería a las negociaciones sobre excarcelación de etarras. Luego se aclaró al respecto cuando manifestó, en esa misma oportunidad, que “cualquier decisión que se tome en el tema antiterrorista y demuestre que somos muy eficaces, pero que perdemos la dignidad como víctimas o pueblo, no vale”. Y añadía: “Una vez que los que tienen las pistolas se rindan, es posible que entre nosotros, que no perderíamos la dignidad, pudiera aparecer la clemencia. Pero aquí la gente se tiene que rendir”.
Pero “la gente” de referencia no se ha rendido ni piensa hacerlo. Ahí tenemos la última aparición pública de ETA en el Gudari Eguna, con tiros al aire para corear este mensaje: “La lucha no es el pasado, sino el presente y el futuro”. Aquellos encapuchados de la banda eran sinceros. Y se supone que ZP pedirá a Tony Blair consejo sobre cómo responder a tanta insolencia amenazante. Frente a la exigencia de cese de toda violencia para avanzar en el famoso “proceso” pacificador, ETA opone a Zapatero el aviso de que la lucha continuará, entendiendo por lucha el asesinato selectivo y el terrorismo indiscriminado.
De todos modos estamos de enhorabuena. El señor Blair ha venido a vernos, o a ver a su colega español, para instruirle en cómo acabar con ETA, al igual que él hiciera con el IRA, en un cómodo curso de cinco años.
Una nación de mártires y niños envenenados
Por Antonio Robles Libertad Digital 4 Octubre 2006
"Cuando veo a esas gentes de derecha o de izquierda encerradas en sí mismas pensando: a nosotros no nos conseguiréis nunca, pienso: me da igual, a vuestros hijos sí los tendremos. A éstos los educaremos desde el principio en el ideal". Esta frase la pronunció Adolf Hitler en un discurso dado en la sala de motores Siemens el 10 de noviembre de 1933.
Por lo que vendría después, la frase es estremecedora. Aunque creo que no es temible sólo ni mayormente por los acontecimientos posteriores, sino por el proyecto de lobotomía que persigue: convertir a una sociedad entera desde su tierna infancia en un rebaño condicionado, con consignas nacionalistas dirigidas al exterminio de otros, después de que se haya extirpado en uno mismo el libre albedrío. Por eso ese proyecto, independientemente de quién lo persiga, es perverso e inadmisible.
No ha sido el Führer el primero ni el único en perseguirlo. De hecho, es una aspiración bastante corriente en la historia. Desde el proyecto educativo bienintencionado de Platón a las peores dictaduras de derechas y de izquierda, pasando por religiones y sectas, ese proyecto siempre ha sido una tentación totalitaria contraria a la libertad. Y siempre ha provocado sufrimiento.
No son, por tanto, originales los diseñadores de ese spot nacionalista en pro de las selecciones deportivas catalanas donde se utiliza a niños para supurar las vilezas de los mayores. Ni su intención va más allá, creo sinceramente, de asegurarse el alma de una generación que les permita conseguir sus fines nacionalistas, o sea, la independencia de Cataluña.
Ni siquiera son originales en la explotación de los niños. Pero sí condenables por las mismas leyes que el propio nacionalismo se ha dado. "A la vista del contenido del artículo 92 de la ley 22/2005, de 29 de diciembre, de la Comunicación Audiovisual de Cataluña, pudiera calificarse como publicidad ilícita por atentar contra el respeto a la dignidad de las personas o sus convicciones políticas (apartado d) e incitar al odio por motivos de raza, sexo, religión o nacionalidad, que puede dar lugar a comportamientos antisociales (apartado e y f), amén de poder ser catalogada como publicidad subliminal y engañosa, porque es evidente que los jugadores de la selección española no quieren impedir la participación de los jugadores catalanes sino precisamente lo contrario, su participación activa" (denuncia de Ciudadanos ante el CAC).
Lo que me fascina de la utilización de los niños es el masoquismo victimista del que se alimenta a diario esta obsesión identitaria. Ya que las formas políticas de mis enemigos son democráticas, las recreamos como inaceptables. Está tan arraigado el morboso sufrimiento de la derrota, que sin ésta no son nada.
La cosmovisión nacionalista de Cataluña nació de ahí, de una derrota imaginaria, la de 1714, esa guerra por la sucesión al trono que han convertido en agresión a Cataluña. Habría de esperarse a finales del XIX para que lo que fuera una guerra de sucesión a la corona española se convirtiera en derrota nacionalista. El mito de la derrota sobrevivió en el primer tercio del siglo XX, pero la nefasta dictadura franquista lo cebó hasta borrar sus orígenes románticos y confundirlo con la realidad histórica. Con la llegada de la democracia, capitalizó fraudulentamente las reivindicaciones democráticas y descentralizadoras y acabó por contaminar a todos los partidos y a la misma libertad.
Es precisamente la morbosa fijación en la derrota como origen lo que les lleva a refugiarse en el victimismo incluso cuando agreden. Mientras tuvieron la disculpa de la dictadura, sus acciones quedaban legitimadas de facto, y sus abusos, fueran los que fueran, legalizados por la buena conciencia. El problema para ellos ha sido la muerte de Franco y su parafernalia estética. Ya saben, el yugo, las flechas, la bandera con el águila franquista, etcétera, o los discursos trasnochados del "cara el sol". Sin ese referente se quedan sin enemigo y, sobre todo, sin disculpa para imponer su mundo.
Nunca he visto más desarmado a un nacionalista como cuando tienen frente a sí a una persona con un pasado republicano, a ser posible de izquierdas, a un luchador antifranquista que se dirige a él en perfecto catalán y defiende la Constitución española con toda normalidad. En un pispás, se han quedado sin enemigo contra quien justificar su nacionalismo. Por eso odian especialmente a Albert Boadella o a Francesc de Carreras. No tanto por ser traidores, que también, sino porque les dejan sin coartada.
Es aquí donde aparece la perversión del anuncio: sin enemigo a la vista, inventan cinematográficamente la agresión en el comportamiento de un niño con los colores de la selección española. Resumo: un grupo de niños con camisetas de diferentes selecciones oficiales juegan un partido de fútbol. Uno de ellos, vestido con la de la selección catalana, es apartado del terreno de juego por un segundo: "Con ésta no puedes jugar". El niño que se lo impide va visiblemente ataviado con el rojo de la camiseta de la selección española. El primero se la quita en actitud sumisa (es el lenguaje de la víctima), como si le estuvieran despojando de su ser. E inmediatamente aparece "Una nació, una selecció" tatuado en su pecho desnudo, cerca del corazón.
Esta angustia por encontrar un referente facha para realizar sus tropelías con impunidad y buena conciencia explica por qué cualquier persona u organización que se oponga a su concepción de Cataluña es silenciada en primera instancia, si carece de los rasgos distintivos del facha, criminalizada, si consigue sacar la cresta en los medios de comunicación, o excluida de la sociedad civil, como si fuera una apestada, si las dos anteriores tácticas fracasan. Sin descartar la agresión, como esporádicamente ya ha ocurrido. Este último caso no es lo normal, pero si el discurso de Ciutadans se consolida y amenaza la omertà nacionalista, habremos de prepararnos para lo peor.
Todo ello demuestra que si España consolida un discurso constitucional y el sentido común de la mayor parte de los catalanes continua siendo leal a este Estado de Derecho, el nacionalismo irá menguando hasta quedar como un grupo sociológico residual, tal como le ha ocurrido al comunismo en los países occidentales. Sin fachas a quienes combatir y de quienes alimentarse, se quedarán sin oxígeno. Sus triquiñuelas, manipulaciones y descalificaciones tienen fecha de caducidad. La realidad, al final, se irá imponiendo poco a poco, hasta que sus mentiras no las puedan sostener ni entre sus fieles. No hay más criterio de realidad que la realidad misma. Y esa está con los demócratas.
Dos ejemplos de la naturaleza de esa manipulación son sendos artículos en Avui y El País, el primero de Sebastià Alzamora y el segundo de Joan B. Culla i Clarà, contra Ciutadans-Partit de la Ciudadania. Los dos son la esencia de lo que acabo de teorizar: ya que no pueden con las ideas, ensucian a quienes las sostienen. Incluso se permiten mofarse de la falta de ellas. Aprovecharé para adelantarles algunas, a ver si se meten con ellas y nos dejan en paz a nosotros: listas abiertas, para evitar que cuatro colegas de la dirección diseñen la voluntad de los ciudadanos sin su consentimiento; limitación de mandatos a dos legislaturas; mecanismos políticos para hacer cumplir las promesas electorales; humanización de las residencias de nuestros ancianos con extensiones arquitectónicas que hagan posible instalar guarderías, donde abuelos y nietos puedan jugar juntos y hagan más fácil el contacto diario de toda la familia; educar para disolver, en vez de aumentar, diferencias con el resto de España; cierre de las "oficinas de delación lingüística"; acabar con la inmersión escolar para garantizar la libertad lingüística... Y, sobre todo, nos comprometemos a que lo prometido se cumpla. En cualquier caso y sin disculpa alguna.
Es insoportable comprobar, elección tras elección, cómo nuestros padres de la patria prometen cosas que nunca cumplirán o hacen pactos indigeribles para unos y otros votantes. ¿Qué hacían socialistas y ERC juntos? Que se conozca, jorobarse mutuamente, ninguna otra cosa provechosa; mientras tanto, sus votantes se sentían estafados. Hoy debe saber el elector socialista que si vota al Sr. Montilla posiblemente esté dando la Consejería de Educación y Cultura al Sr. Carod Rovira, de ERC, el partido de Portabella, el mismo que agredió a Ciudadanos en la plaza de Sant Jaume por sostener una pancarta con el lema "Tots som Elvira Lindo", o sea, "Todos somos ciudadanos".
Y si votan al Sr. Piqué, lo harán por el nacionalismo de CiU, por la Lliga de Cambó y por el mismo estatus lingüístico actual. Son demasiados años de experiencia y de mentiras. Mucho hablar de bilingüismo, pero están de acuerdo con la inmersión.
Sólo un dato: ni socialistas ni populares estuvieron el sábado aguantando una pancarta en aquel océano de independentistas. Sólo Ciudadanos. Aunque no solos, porque, para nuestra sorpresa, muchas personas se solidarizaron con nuestro derecho a ser libres.
ANTONIO ROBLES, secretario general de Ciutadans-Partit de la Ciudadania.
¿Y si ETA no quiere el final?
ROGELIO ALONSO /PROFESOR DE CIENCIA POLÍTICA UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS El Correo 4 Octubre 2006
En septiembre de 2005, el entonces ministro de Interior, José Antonio Alonso, aseguró que para que la esperanza a la que constantemente aludía el presidente del Gobierno en relación con ETA se convirtiera en algo más, debía primero «vincularse con hechos precisos, no con hipótesis, ni con futuribles que, por esencia, debilitan la democracia y entorpecen la lucha contra el terrorismo». Tras agregar que esos hechos todavía no se daban, enfatizó que ETA continuaba siendo una «organización terrorista que sigue viva, activa y operativa y que tiene capacidad de atentar». Un año después, los hechos objetivos continúan demostrando la vigencia de semejante análisis. A pesar del incesante optimismo gubernamental, es sin embargo evidente que seis meses después de la declaración de alto el fuego de la banda las condiciones impuestas por el Congreso de los Diputados en mayo de 2005 para dialogar con ETA siguen sin cumplirse. Es indudable que ETA continúa sin demostrar «una clara voluntad para poner fin» a la violencia o «actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción» que permitieran «apoyar procesos de diálogo entre los poderes competentes del Estado y quienes decidan abandonar la violencia».
Tampoco existe ningún hecho objetivo que demuestre que la publicitada declaración de Anoeta de 2004 merecía las positivas valoraciones recibidas desde algunos ámbitos al presentarla como la confirmación de la apuesta por las vías pacíficas de una Batasuna teóricamente más autónoma de ETA. Por el contrario, a lo largo de los últimos seis meses la organización terrorista ha confirmado explícitamente en varias ocasiones que su alto el fuego es reversible, tal y como enfatizó en el comunicado del pasado agosto en el que amenazaba con «responder» a la «represión», y como ha vuelto a repetir hace unos días al subrayar su determinación de «seguir luchando firmemente, con las armas en la mano, hasta conseguir la independencia y el socialismo de Euskal Herria». En todo este tiempo, el papel de Batasuna ha sido el de siempre, esto es, el de una formación subordinada a la dirección del movimiento terrorista y, por tanto, parte integrante del mismo que respalda de manera incuestionable los dictados de ETA. Estas constataciones no son irrelevantes, pues tal y como se deduce del análisis del ex ministro de Interior reproducido más arriba, ponen de relieve que la actual política antiterrorista se ha apoyado en exceso sobre «hipótesis» y «futuribles que, por esencia debilitan la democracia y entorpecen la lucha contra el terrorismo».
Cierto es que el anunciado contacto entre ETA y representantes gubernamentales ha quedado pospuesto, si bien sólo después de que dicho diálogo fuera anunciado por el presidente del Gobierno como consecuencia de amenazas por parte de Batasuna, y a pesar del incumplimiento de los requisitos por él mismo impuestos, al no haber demostrado la banda su «clara voluntad de poner fin a la violencia», como exigía la resolución del Congreso. Fueron esas amenazas de Batasuna las que llevaron a los dirigentes del PSE a mantener un contacto en el que el brazo político de ETA buscaba una victoria propagandística obtenida mediante una fotografía que le proporcionaba una legitimidad que políticos de un partido democrático le ofrecieron a pesar de la ausencia de pruebas que evidenciasen su más mínimo distanciamiento de la violencia. Es decir, las 'hipótesis' y los 'futuribles'continuaban debilitando la democracia y entorpeciendo la lucha contra el terrorismo, realidad también ineludible a pesar de la defensa del encuentro realizada por el Gobierno y sobre cuyas negativas consecuencias alertó el respetado movimiento cívico ¿Basta Ya! al denunciar que «la celebración de esa reunión ya constituye un pago político a ETA porque reconoce a su brazo político como un partido tan legítimo como los verdaderos partidos democráticos que ellos han perseguido cruelmente todos estos años». Por ello ¿Basta Ya! previno que «aceptar una negociación política con ETA puede llevar a perder una oportunidad histórica para derrotar a la banda definitivamente».
Del mismo modo, y también a pesar de la propaganda gubernamental en su defensa, es evidente que debe calificarse como una preocupante y peligrosa concesión una mesa de partidos al margen de las instituciones como la que se pretende constituir. En este sentido, certero resultaba el análisis del filósofo Fernando Savater al advertir de que «la mesa de partidos, sobre la cual se hará política, pero fuera de las instituciones y bajo la cual estará agazapada ETA ( ) representa el más alto precio político que la democracia puede pagar al terrorismo» ('El País' 27-01-2006). Por mucho que se intente disfrazar semejante iniciativa como un pragmático instrumento que en nada daña los principios democráticos contribuyendo en cambio a facilitar una supuesta transición de Batasuna hacia la democracia, la realidad indica todo lo contrario, pues dicha mesa sirve para reforzar la narrativa que del conflicto reproducen ETA y su entorno, facilitando además la coacción de una organización terrorista que todavía sigue activa. Al aceptarse esa mesa extraparlamentaria, de nuevo los 'futuribles' y 'las hipótesis' son reivindicados como justificación para decisiones políticas que aparentemente deberían generar positivos resultados -la supuesta integración de los radicales- pero que, sin embargo, siguen sin «vincularse con hechos precisos» -la existencia de una verdadera voluntad de aceptar las reglas de la democracia-. En cambio es innegable que consolidaría un déficit democrático al aceptar que negociaciones políticas se realizaran sin la desaparición de una organización terrorista cuya mera declaración de cese de actividades violentas no constituye una prueba inequívoca de su voluntad de poner fin a su existencia, tal y como constantemente nos recuerda la propia banda. En consecuencia, el éxito de la coacción al conseguir ETA la formación de esta mesa, deslegitimando principios democráticos básicos, incentivaría la perpetuación de la amenaza durante la negociación.
Algo similar está ocurriendo con la ilegalización de Batasuna, al presentarse desde algunos ámbitos su vuelta a la legalidad como un mera cuestión de procedimiento que se solventaría con una simple redacción de nuevos estatutos. De esa manera se facilitaría que un partido político inextricablemente unido a ETA buscase una fórmula verbal que le permita volver a la legalidad a pesar de mantener el vínculo con la organización terrorista, burlando de ese modo la política antiterrorista que llevó a su ilegalización. Tal y como demostró el pacto legislativo suscrito en 1999 entre el PNV, EA y Euskal Herritarrok en el que el brazo político de ETA reiteraba su «apuesta inequívoca por las vías exclusivamente políticas y democráticas», los hechos y no las meras palabras deben constituir la verdadera medida de su actitud respecto al terrorismo. En aquel entonces las palabras contradecían claramente los hechos, como ahora sigue ocurriendo.
Uno de los más dañinos episodios que se ha derivado de esa tendencia a sostener la política antiterrorista en 'futuribles' e 'hipótesis' sin una sólida «vinculación con hechos precisos» ha sido la revelación de que personas relacionadas con la lucha contra el terrorismo han podido colaborar con ETA advirtiendo a presuntos terroristas de una operación policial. Este hecho sin precedentes conduce al desprestigio de excelentes profesionales de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado que tantos sacrificios personales realizan en el desempeño de sus funciones y que tantos y tan decisivos éxitos han cosechado en la lucha contra ETA. Anteponer al juicio de los verdaderos profesionales de la seguridad un criterio político como el de «no dañar el proceso de paz», con el que se ha justificado tan gravísimo suceso, supone ignorar el cumplimiento de la ley aceptándose que determinados fines supuestamente loables exigen medios definitivamente ilegales. Semejante lógica sólo puede desacreditar al Estado y a sus instituciones a la vez que fortalece a los terroristas.
El análisis hasta aquí expuesto demuestra que una política antiterrorista basada en 'futuribles' e 'hipótesis', en la que los hechos objetivos son minusvalorados con el fin de moldear la verdadera realidad en torno a la organización terrorista, fomenta una estrategia repleta de trampas que, utilizando los términos del anterior Ministro de Interior, debilitan la democracia a la vez que entorpecen la lucha contra ETA. Por ello, frente a las constantes amenazas de la banda y de su entorno, razonable parecería una respuesta consistente en plantear a la organización terrorista el siguiente ultimátum: si ETA no demuestra de manera inequívoca esa clara voluntad de poner fin a la violencia que supuestamente existía y que habría llevado al presidente a dejar de consensuar la política antiterrorista con el principal partido de la oposición mediante un Pacto por las Libertades que no se ha reunido en dos años de legislatura, el Gobierno convocará dicho Pacto renunciando a una hipótesis, la voluntad de los terroristas de abandonar la violencia, que los hechos no han logrado demostrar. Puesto que el denominado 'proceso de paz' ha surgido al presentarse desde algunos sectores como una certeza que ETA deseaba poner fin a sus actividades, parece necesario demostrar de manera inequívoca si la premisa de partida es falsa o verdadera con objeto de frenar la división de los principales partidos democráticos en torno a la política antiterrorista.
Francisco Rubiales Periodista Digital 4 Octubre 2006
En esa situación de intenso déficit emocrático, la existencia de un medio como la COPE, capaz de contrarrestar la enorme preponderancia de los medios progubernamentales, de irritar al todopoderoso poder político y de desvelar y denunciar sus mentiras, manejos, privilegios, trampas y traiciones, representa una garantía democrática (o una "bendición de Dios, dicho en términos católicos). www.VotoenBlanco.es
Comparación con Irlanda, Nueva Cesión a ETA
Miguel Barrachina Periodista Digital 4 Octubre 2006
[La comparación con Irlanda es un insulto] Tony Blair no tiene la culpa, el Parlamento Europeo tampoco, la internacionalización, es decir la exhibición exterior de nuestros criminales, forma parte del programa de ETA que se viene cumpliendo de manera inexorable (Batasuna en las instituciones, mesa de partidos, fiscalía compresiva con la “nueva realidad”…).
Si al presidente Blair, Rodríguez Zapatero le pide apoyo para comparar lo incomparable el premier británico se lo presta, ya le será devuelto el favor.
Cuando ETA deje definitivamente de matar todos lo celebraremos, pero de eso a que nos tomen por tontos media un abismo.
Nada tiene que ver la situación de Irlanda del Norte con la del terrorismo vasco. Lo resumiré en seis puntos:
1. En Irlanda hay criminales en ambos bandos, el IRA, republicano, y los lealistas, protestantes, y pueden sentarse en la mesa en un plano de igualdad, pues ambos son grupos delictivos. Esto no ocurre en España donde sólo hay una banda terrorista.
2. La disputa en Irlanda del Norte es por la integración, bien en la actual República Irlandesa, bien en Gran Bretaña como hasta hoy. En cambio aquí lo que se busca es la desintegración, la fractura de lo unido.
3. Allí existen diferencias reales, aquí son inventadas. El problema irlandés tiene un componente religioso, de rivalidad visceral entre católicos y protestantes, además allí está en cuestión la forma del estado. Los partidarios de la segregación son republicanos, y los unionistas son monárquicos. En España esto no es algo que se cuestione, el nacionalismo vasco nace del caldo de cultivo carlista, como ideología monárquica de carácter absolutista y defensora de los fueros.
4. La história aquí nos une y allí les separa. La incorporación voluntaria a Castilla de los territorios vascos se produce para Guipúzcoa en el 1.200, Álava en 1.332 y el Señorío de Vizcaya en 1.379. Sin embargo Irlanda fue conquistada por los ingleses, así en 1.690 los católicos irlandeses son derrotados por los partidarios del rey inglés Guillermo de Orange, siendo los perdedores desposeídos de sus tierras en beneficio de los protestantes.
5. En Irlanda del Norte ha existido marginación de la población autóctona. Entre 1.969 y 1.972, 60.000 irlandeses fueron expulsados de sus casas, les fueron arrebatadas sus tierras, se les negó representación política y ocupan puestos de trabajo secundarios, por eso, es razonable que se les escuche. Aquí por el contrario quienes deberían ser escuchados son las víctimas de ETA, donde más de 200.000 han tenido que emigrar del País Vasco, sin embargo el gobierno se sienta con quienes los han expulsado.
6. Finalmente Irlanda del Norte carecía de autonomía, ni gobierno regional, ni parlamento propio, hasta que iniciaron su “proceso de paz”, España es sin embargo una de las naciones más descentralizadas del mundo, la sanidad, la educación, la policía, y la inmensa mayoría son competencias vascas.
Si Rodríguez Zapatero, para ser el Presidente de la Paz, quiere sentar a nuestro Estado Derecho con una banda que se regocija de sus crímenes, al final lo hará, no lo podremos evitar, pero que no ofenda más inteligencias, que no nos humille comparando lo incomparable.
El PNV expulsa a un militante por escribir en un diario digital
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 4 Octubre 2006
Fuera de Madrid no sólo hay vida humana, sino que ocurren cosas interesantísimas, de las que no nos enteramos por las fronteras políticas y comunicativas que están levantando las autonomías... y la incompetencia de los periodistas.
Pongo un par de ejemplos. Mientras tenemos todos los detalles sobre el accidente aéreo en Brasil, no se habla de las crisis energéticas en Bolivia y Argentina, que implican a empreas españolas; en este último país, la política de Néstor Kirchner está causando el desabastecimiento de gasóleo. Y en Galicia se advierte de que un grupo de separatistas está preparando el retorno al terrorismo, de lo que ya hay abundantes pruebas. He aquí la verdadera razón de la decadencia de la prensa de pago.
Pero la noticia que quería comentar con vosotros, y que he conocido gracias a Internet, es la expulsión por el PNV de Javier Vizcaya Uriarte, uno de los principales asesores de Javier Arzallus, por difundir informaciones "calumniosas" en una página web vinculada al ex presidente del partido e hijo de aguerrido requeté.
¡Cómo molestan en el partido de Sabino Arana las opiniones disidentes, no sólo ajenas, sino internas! Y eso que Iñaki Anasagasti y el propio Arzallus han puesto a su partido como ejemplo de funcionamiento democrático, como una gran familia reunida en el caserío para una cuchipanda:
Sólo pasa lo que tiene que pasar en un partido democrático, que no es caudillista como lo es el PP con el dedazo. Dentro del PNV las cosas se discuten, a veces menos de lo que a mí me gustaría, pero se discuten y se aprueban.
Juan José Ibarretxe, que es un pensador profundo, repite una frase heredada de su abuelo:
Hay que pisar donde pisa el buey.
Pues entre bueyes vascos sí hay cornadas, ¡y menudas! El hijo del requeté está recibiendo varias: los militantes de su partido. En los últimos años, sus candidatos en el partido han perdido las elecciones internas, como Joseba Eguibar, Josu Bergara e Iñaki Zarraoa. Él carece de todo cargo en el partido; incluso le rechazan artículos en el diario Deia.
La democracia en el PNV es más orgánica que liberal. ¡Y cómo gustan en ese partido los servicios secretos, los espías y las pistolas!
Arzallus está comprobando, como Xosé Manuel Beiras, que sus hermanos del pueblo elegido gustan de hacer sacrificios humanos con los caudillos que destronan.
Mejor ellos que nosotros, ¿no?
Irán mueve pieza
GEES Libertad Digital 4 Octubre 2006
De entre las crisis internacionales abiertas destaca, tanto por su gravedad como por la necesidad de tomar medidas de forma inmediata, la que representa el programa nuclear iraní.
El Consejo de Seguridad estableció doctrina exigiendo a Irán que suspendiera su programa nuclear no más tarde del 31 de Agosto, bajo amenaza de imposición de sanciones. Todo estado es libre de desarrollar un programa nuclear, salvo que voluntariamente se haya impuesto su renuncia. Este es el caso de los países que, como España o Irán, firmaron el Tratado de No Proliferación Nuclear. Esta limitación no impide disponer de un programa nuclear para usos civiles, pero exige comunicar con tiempo la voluntad de desarrollarlo y aceptar los mecanismos de control que establece la Agencia Internacional para la Energía Atómica. Irán inició un programa nuclear secreto, negó tenerlo cuando se le preguntó, reconoció que había mentido cuando no pudo ocultarlo por más tiempo y se niega a aceptar el régimen de inspección que le exige la Agencia. Este es el trasfondo de la crisis.
El plazo concluyó y la Agencia ha vuelto a informar al Consejo de que Irán continúa incumpliendo sus condiciones. Ha llegado el momento de la verdad y el Consejo se enfrenta, de nuevo, al examen de su propia credibilidad. El régimen general de no proliferación requiere que el Consejo imponga severas sanciones a quien lo viole, hasta el punto de forzarle a rectificar su posición, pues de otra manera el régimen en su conjunto se vendría abajo. Pero ¡oh, sorpresa! Los cinco grandes no están de acuerdo. Rusia y China consideran a Irán un socio económico preferencial. Rusia utiliza el Islam como instrumento de contención de la hegemonía norteamericana, al mismo tiempo que lo considera una amenaza estratégica en su propio territorio. Los europeos son capaces de hablar, dar lecciones de superioridad... pero poco más. Llegado el momento de la verdad están en perfecta disposición para ceder ante los ayatolás.
Ante la proximidad del momento de hacer de nuevo el ridículo, la diplomacia europea ha intensificado sus contactos tratando de ganar tiempo. Solana les ha propuesto congelar la aplicación de la resolución a cambio de que ellos congelen durante un tiempo su programa. Nadie nos ha explicado cómo se supervisaría y suponemos que, en realidad, nadie está preocupado por ello. Los iraníes están dispuestos a jugar, pero en todo momento han dicho que bajo ninguna condición piensan renunciar a su derecho a tener un programa nuclear.
Cuando parece evidente que la vía diplomática no va a ningún lado nos encontramos con tres significativos movimientos. Rusia acaba de realizar unas maniobras militares con Irán, encaminadas a ayudar al ejército persa a prepararse para defender el país en el caso de una hipotética invasión norteamericana. Blair ha afirmado que al Consejo de Seguridad no le queda más remedio que elaborar una nueva resolución sobre Irán, lo que implica discutir qué sanciones se le aplicarán. Por último Irán ha propuesto que empresas francesas supervisen algunas, no todas, las instalaciones vinculadas al programa nuclear, como garantía de su futuro uso civil. Los ayatolás son conscientes de que Francia está muy preocupada por su programa, pero que Chirac ya ha reconocido que no se puede hacer nada para evitarlo. En ese caso, qué mejor que darle un cierto protagonismo y, de paso, desunir un poco más al Consejo.
La maniobra iraní, a fecha de hoy, no parece haber surtido efecto, pero la vuelta de la cuestión iraní al Consejo sólo augura discusiones infructuosas y un nuevo ejemplo de impotencia multilateral.
Jeff Jacoby Libertad Digital 4 Octubre 2006
Por Marta Gómez de Castro Libertad Digital 4 Octubre 2006
Inmaculada García de Cortázar, vicepresidenta del Foro de Ermua.Inmaculada Castilla de Cortázar: El Gobierno de Rodríguez Zapatero se está equivocando obstinada y gravemente en esta materia. Además de incurrir en graves irresponsabilidades, el Sr. Rodríguez Zapatero lo hace de forma cobarde. Parece pretender, con diversas estratagemas, diluir su responsabilidad: lo hizo implicando al parlamento de España y ahora intenta embaucar al Parlamento Europeo.
ICC: No a quien está abierto a escuchar. En la Declaración del Foro Ermua del 29 de septiembre pasado ante el Parlamento europeo afrontábamos esta cuestión tal y como es. Un lamentable episodio de terrorismo de Estado protagonizado por la cúpula del Ministerio de Interior del anterior Gobierno socialista, que la sociedad española denunció y condenó. Los GAL constituyen un triste capítulo (de 1983 a 1987) de la lucha contra el terrorismo con 23 asesinatos, frente a los 848 asesinatos, a los más de 3.000 heridos y mutilados, y a los 83 secuestrados por ETA, en su implacable andadura a lo largo de las tres décadas de nuestra democracia.
Sobretodo, hemos insistido en nuestra convicción de que a ETA se le puede vencer sólo con la ley, como puso de manifiesto la aplicación del Pacto por las Libertades y contra el terrorismo. Esto lo hemos comprobado todos los españoles. La gran ventaja de ETA, y del nacionalismo vasco en general, ha sido gozar de impunidad en una democracia demasiado joven y siempre acomplejada.
Castilla de Cortázar junto a Mikel Buesa durante su intervención en Estrasburgo.ICC: Un dato importante es hacer entender que todas las pretensiones de ETA son antidemocráticas. Esto ayuda a comprender que “toda negociación” con ETA se hace imposible. ¿Vamos a negociar lo que es intrínseco a la democracia? Por ejemplo, ETA aspira obstinadamente a la “anexión de Navarra”, a pesar de que los navarros se manifiestan explícitamente en contra. ¿Qué se puede negociar?: imponer a una mayoría de demócratas las pretensiones de los totalitarios. ¿A esto se le llama “proceso de paz”? Vamos a ser serios.
En unas encuestas recientes el 75% de los navarros no quieren ni oír hablar de la anexión al País Vasco, el 15% son favorables y el 10% prefiere no opinar. Es inquietante este 10% que probablemente representa la incidencia del miedo en la sociedad navarra. El establecimiento de la dictadura del miedo en el País Vasco tuvo unos efectos perniciosos y siempre jugó en beneficio de ETA.
ICC: Ningún objetivo de ETA es democrático. Si lo fueran no hubieran necesitado matar y extorsionar, hubiera bastado con persuadir.
¿Otro ejemplo?, el objetivo “estrella” de ETA: la autodeterminación entendida como secesión, como independencia. No existe tal derecho. El derecho de autodeterminación (secesión) es reconocido únicamente previa colonización o conquista. No es el caso de nuestra tierra. ¿Acaso es democrático exigir, imponer, un derecho que no es tal? Sin embargo, se atropella el “derecho de interdependencia”, que reclamamos otros muchos vascos.
Mientras ETA, con el eficaz refuerzo de los gobiernos nacionalistas vascos, repetía el cuento “de la voluntad de los vascos” ha propiciado un destierro de 150.000 a 200.000 ciudadanos a otras regiones de España. Es decir, han forzado una significativa alteración del censo electoral en beneficio de sus objetivos políticos.
Mientras tanto, generaciones “educadas” con una falsificación burda de la historia, … Así hasta que salgan la cuentas, para “una consulta popular” sobre autodeterminación. Y esto sólo es parte de las implicaciones antidemocráticas de esta pretensión de ETA, compartida por el nacionalismo en su conjunto.
ICC: Nos hemos encontrado un campo minado, pero hemos hecho lo que teníamos que hacer: reforzar al grupo parlamentario popular, que a nuestro juicio mantiene una postura coherente, acertada y firme contra el terrorismo de ETA.
El Foro Ermua, desde su constitución, en todos los comicios electorales ha pedido, invariablemente, el voto para cualquiera de los dos opciones constitucionalistas, el PSOE o el PP. Es más, cuando estos partidos en el País Vasco tenían dificultad para completar las listas de candidatos nos hemos repartido, equitativamente, entre las dos listas (PSOE y PP). Sinceramente, en estos momentos nos sentimos no fracasados, pero sí defraudados, profundamente traicionados por la deriva en esta materia del PSOE. Nos consta que una parte muy importante de la sociedad española comparte esta misma percepción.
SIN EMBARGO, EL JUEZ MANTIENE LA CITACIÓN A LOS PERITOS
La Audiencia Nacional resuelve que Garzón no tiene competencia para investigar el informe del ácido bórico
Gómez bermúdez, presidente de la Sala.
La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional dictó este miércoles un auto en el que confirma su decisión del pasado miércoles de remitir a los Juzgados de Instrucción de Madrid la investigación sobre la presunta falsificación de los informes que relacionaban a ETA con el 11-M, al entender que este órgano judicial no es competente para investigar este tipo de delitos. La Sala que preside Gómez Bermúdez lanza duras críticas a la Fiscalía por entregar "directamente" a Garzón el caso. El vocal del CGPJ José Luis Requero había insistido, poco antes de esta resolución, en que Garzón debía dejar el caso y no obstaculizar la investigación. Sin embargo, el juez mantiene las diligencias de su investigación e insiste en interrogar el día 18 a los peritos.
Agencias Libertad Digital 4 Octubre 2006
La resolución desestima el recurso de súplica interpuesto por la Fiscalía de la Audiencia Nacional contra la decisión de remitir a los juzgados madrileños los documentos que constaban en el Juzgado Central de Instrucción número 6, cuyo titular es Juan del Olmo, encargado de investigar los atentados contra los trenes de Cercanías. La Sala de lo Penal considera que la Audiencia Nacional sólo sería competente para investigar el delito de falsedad en documento público si fuese cometido por un terrorista o si su intención fuera facilitar la ejecución de una actividad terrorista o propiciar su impunidad.
Además, el tribunal asegura que, "aun admitiendo a efectos meramente dialécticos" la competencia de la Audiencia Nacional y "según los parámetros usados por el Ministerio Fiscal", correspondería al juzgado del juez Del Olmo investigar estos hechos, que fue quien instruyó los atentados del 11-M, y no al de su compañero Garzón, titular del Juzgado Central de Instrucción número 5. A pesar de que la Sala de lo Penal matiza que su auto se refiere "sólo y exclusivamente" a los documentos del juzgado de Del Olmo y no a la investigación que sigue Garzón por estos mismos hechos, agrega que "no es posible ignorar que las razones jurídicas" que se exponen en su resolución "son válidas para supuestos análogos".
Sin embargo, Garzón mantiene, de momento, la citación para declarar como imputados, por un delito de falsedad en documento público, de los tres peritos que realizaron el informe en el que se relacionaba con ETA el hallazgo de ácido bórico en la casa del procesado por el 11-M Hassan el Haski. Este juez se hizo cargo de la investigación sobre los informes porque la Fiscalía de la Audiencia Nacional le remitió una denuncia interpuesta por la plataforma España y Libertad sobre estos hechos, puesto que este magistrado también investigaba a El Haski en la causa sobre los atentados cometidos en mayo de 2003 en Casablanca (Marruecos).
Por otra parte, fuentes jurídicas informaron de que la Sala de lo Penal de la Audiencia ha rechazado por un "defecto formal" la cuestión de competencia planteada por los tres peritos imputados, ya que éstos no han designado su abogado y procurador en la causa. Según estos tres imputados, el juez Garzón carece de competencia para investigar estos hechos.
En su resolución, la Sala de lo Penal critica el recurso de súplica interpuesto por la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Así, señala que el Ministerio Público entregó "directamente" al juzgado de Garzón la denuncia interpuesta por España y Libertad, al entender, "con libérrimo criterio", que la competencia sobre este asunto pertenecía a este magistrado, en lugar de remitir el mencionado escrito al decanato de los Juzgados Centrales de Instrucción para que fuese repartida. Además, señala que, "bajo la cobertura de un recurso de súplica", el Ministerio Público plantea una "pseudocuestión de competencia en defensa de la que él predefinió", al remitir directamente al juzgado de Garzón la denuncia sobre la presunta falsificación de informes.
Asimismo, la Sala asegura que desconoce el contenido de esta denuncia, puesto que ni la Fiscalía se la ha remitido, ni el tribunal ha tenido acceso a ella. También asegura que el presunto delito de falsedad en documento público "no incide sobre la imputación que pesa sobre El Haski".
Por otro lado, la coordinadora general de la plataforma España y Libertad, Yolanda Morín, acudió este miércoles al juzgado de Garzón, donde presentó un escrito en el que asegura que este magistrado no es competente para investigar la presunta comisión de un delito de falsedad en documento público. Además, Morín anunció que su plataforma se querellará por prevaricación contra este juez y, quizás, contra la Fiscalía, si el magistrado mantiene su decisión de investigar la presunta falsificación de los informes del 11-M. En su opinión, Garzón intenta hacer "con la sociedad civil lo mismo que hizo con los peritos, nos está intentando amedrentar". "España y Libertad no lo va a consentir", sentenció.
El titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 había citado a Morín para que le informase sobre si ratificaba la denuncia presentada ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional por la plataforma. Según el escrito de España y Libertad, la ratificación ante el juzgado de Garzón de la denuncia "supondría un acto de pleno derecho", por lo que la plataforma lo hará ante el órgano judicial que estiman competente para investigar estos hechos, los Juzgados de Instrucción de Madrid.
El caso podría llegar al Supremo
De momento, Garzón no se ha pronunciado sobre la competencia de la Audiencia Nacional en este asunto, que, sin embargo, ha sido reclamada al magistrado por la titular del juzgado de Instrucción número 35 de Madrid, Gemma Gallego. Garzón podría aceptar lo solicitado por la juez e inhibirse en su favor o bien negarse a ello. De decantarse el magistrado por lo segundo, la juez debería entonces plantear una cuestión de competencia ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo, al tratarse del órgano superior para ambas jurisdicciones.
ESTE MIÉRCOLES EN LA SEDE DE LA PRESIDENCIA DE LA COMUNIDAD DE MADRID
La Fundación Denaes presenta su proyecto para fomentar "el patriotismo y la defensa de la Nación española"
Este miércoles se presenta en Madrid la Fundación Denaes, para la Defensa de la Nación Española en la sede de la presidencia de Comunidad de Madrid a las 20.00 horas. En medio de un proceso de cesión constante ante los planteamientos nacionalistas y separatistas, con la aprobación del Estatuto de Cataluña y la negociación con la banda terrorista ETA como ejemplos más llamativos, la Fundación Denaes cree imprescindible "fomentar el patriotismo y la defensa de la Nación española como garante de las libertades y la igualdad de todos los españoles". Deanes está presidida por Santiago Abascal y forman parte de su patronato de honor, entre otros, Alejo Vidal Quadras, Amando de Miguel, Jon Juaristi, Gustavo Bueno y Fernando García de Cortazar.
Libertad Digital 4 Octubre 2006
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, presidirá la presentación de la fundación Denaes, para la Defensa de la Nación Española, que tendrá lugar este miércoles a las 20.00 horas en la Real Casa de Correos de Madrid.
La Fundación Denaes "pretende ser un instrumento cívico para que el patriotismo y la defensa de España como Nación recuperen el terreno perdido en la sociedad civil, la política, los medios de comunicación y, en definitiva, en la opinión pública española ante el constante cuestionamiento de la Nación española practicado por determinadas ideologías y grupos de presión y ante la pasividad de amplios sectores de la sociedad española".
El patronato de honor de la Fundación está formado por Gustavo Bueno, Alejo Vidal Quadras, Francisco Caja, Jaime Larrinaga, Amando de Miguel, Cristina López Schlichting, Gabriel Cisneros, Jon Juaristi, Adolfo Prego de Oliver, Fernando García de Cortazar y Sabino Fernández Campo.
Entre los objetivos fundacionales de la Fundación Denaes está el de "fomentar la movilización social de los españoles en defensa de la dignidad de la Nación española y de su inquebrantable unidad territorial y social". Otro de los propósitos de Denaes es "denunciar ante la Justicia a las entidades públicas o privadas o personas individuales que cometan delitos o faltas contra la unidad y dignidad de España, contra sus símbolos, contra su idioma común, que promuevan la discriminación o división entre los españoles, o que no cumplan con la legislación vigente". En este sentido, la Fundación recuerda "el éxito de la querella presentada contra el actor Pepe Rubianes que ha sido imputado judicialmente por los delitos de incitación al odio y de ultrajes a España".
J. L. JIMÉNEZ/A. MARTÍNEZ ABC 4 Octubre 2006
SANTIAGO. Alberto Núñez Feijóo protagonizó ayer un principio de entendimiento con el vicepresidente de la Xunta y líder del BNG, Anxo Quintana, para consensuar una definición identitaria para Galicia en su nuevo Estatuto que incluiría el término nación. Durante el Debate sobre el Estado de la Autonomía, el portavoz nacionalista anunció que su formación «cedería» en sus principios ideológicos fundacionales en pos de alcanzar un acuerdo entre las tres fuerzas políticas.
Quintana ofertó incluir únicamente en el Preámbulo del nuevo Estatuto una fórmula identitaria en sintonía con la aprobada en el texto catalán, consistente en expresar que «la tradición y el sentimiento galleguista que nos unen como pueblo y el Parlamento que nos representa como ciudadanos definen a Galicia como una nación. La Constitución Española en su artículo 2 reconoce el carácter nacional de Galicia como nacionalidad histórica».
Quintana recalcó que su intención es formular una definición «dentro de la Constitución». «No podrán negar ahora nuestra capacidad para tener ideas y principios, pero tampoco para ceder para alcanzar el encuentro».
Con el presidente de la Xunta orillado en este debate entre el líder de la oposición y su socio de gobierno, el líder del PP garantizó a Quintana que, «si ustedes están en la Constitución, nosotros estamos en el Preámbulo». El dirigente popular garantizó que mientras el BNG se mantenga en el seno de la Carta Magna «podremos llegar tranquila y sosegadamente» a un acuerdo.
No obstante, tanto BNG como PSOE acusaron a Feijóo de contradecirse, al reclamar más autogobierno para Galicia pero, al mismo tiempo, plantear el PP recursos al Estatuto catalán. Ante estos reproches, el presidente del PP gallego llegó a asegurar que «si el Constitucional dice que el Estatuto es legal, yo no tendré nada más que decir». Feijóo felicitó a Quintana por su disposición al diálogo, circunstancia que no hizo extensiva a Touriño, nueva muestra del desencuentro que caracteriza las relaciones entre el titular de la Xunta y el jefe de la oposición.
Touriño, orillado
No en vano, Feijóo y Quintana ensombrecieron ayer a un Touriño que en su intervención presentó un balance triunfalista de la situación autonómica y carente de autocrítica. El jefe del Ejecutivo, no obstante, quiso aprovechar el cierre de la sesión para sumar su granito de arena a este principio de consenso: «Espero que lo que ha dicho Alberto Núñez Feijóo sea verdad». Empleó casi media hora en plantear a los grupos parlamentarios la necesidad de «caminar juntos y aparcar las diferencias, para sumar a la hora de afrontar los desafíos pendientes».
En la reforma estatutaria, apeló a «limar las diferencias, superar los obstáculos y suscribir un gran acuerdo para recuperar el tiempo perdido y garantizar un Estatuto de primera». Reiteró que «Galicia no puede perder el paso ni permanecer muda ante el proceso de reformas estatutarias».
Pilar Elías, víctima del terrorismo
«Defenderemos hasta la muerte que somos vascos españoles»
Por Miguel Pato Periodista Digital 4 Octubre 2006
Defendemos nuestra tierra contra unos asesinos que nos la quieren arrebatar
En 1980 su marido, Ramón Baglietto, fue asesinado por la banda terrorista ETA. El destino es caprichoso, Ramón le salvo la vida a un niño conocido como Candidito. Años después le espetó varios tiros en la nuca. No sólo eso. Hoy tiene que soportar que aquel que la convirtió en viuda, Cándido Azpiazu, regente un negocio en el bajo de su casa. Esa su historia.
En ese momento tuvo dos opciones. Rendirse o luchar. Pilar Elías lleva 25 años luchando desde un escaño en el ayuntamiento de su pueblo (Azkiotia). Entró en política, según confiesa, para dar continuidad al trabajo de su marido. En una entrevista concedida a Periodista Digital añade que “defendemos nuestra tierra contra unos asesinos que nos la quieren arrebatar”.
Esta férrea mujer, a sus más de 60 años, subraya que nunca ha pensado en rendirse y dejarlo todo. “Luchamos por todos aquellos que dieron la vida por defender la vida y defender al País Vasco”. Su memoria es la que la mantiene firme.
Nunca ha pensado en la venganza ni es algo que haya inculcado a sus hijos, ni éstos a sus nietos. Pero, tristemente, reconoce que después de año y medio de tranquilidad, la situación vuelve a ser horrorosa. Culpa al Gobierno de habernos vendido a ETA. “Este gobierno les ha dado alas otra vez. Se han envalentonado y ahora son ellos los amos del pueblo otra vez”.
Pregunta: ¿Por qué decidió entrar en política?
Respuesta: Cuando mataron a mi marido. Decidí continuar lo que ellos estaban haciendo.
P: ¿Ser concejal del Partido Popular en Azkoitia es un acto de resistencia?
R: No sé si es un acto de resistencia pero, desde luego, es bastante duro. Te encuentras muy sola, te miran con odio… No es fácil.
P: ¿Cómo se vive actualmente el día a día en el País Vasco?
R: Llevábamos un año y medio bastante tranquilos aunque sin bajar la guardia. Ahora estamos en un momento horroroso otra vez. En el mismo pueblo vuelvo a ver las miradas de odio, empezando por los niños de las ikastolas. Ellos se consideran las víctimas y a mi me ven como el verdugo.
P: ¿Por qué se recrudeció la situación?
R: Este gobierno les ha dado alas otra vez. Se han envalentonado y ahora son ellos los amos del pueblo otra vez.
P: ¿Ha pensado en dejarlo todo?
P: ¿De dónde saca las fuerzas y el ánimo para permanecer en su sitio?
R: De la memoria de todos los compañeros que han caído, incluido mi marido. Por eso vamos a luchar. Dejaron la vida por defender España, por defender el País Vasco.
Seguiremos haciendo todo lo que podamos para que no venga la independencia. Nosotros somos vascos españoles. Eso es lo que estamos defendiendo y lo defenderemos hasta la muerte.
P: ¿Qué le pide al presidente del Gobierno?
R: Saber qué es lo que ha vendido, saber qué es lo que le ha dado a los de HB. Porque en memoria de nuestros muertos, ese señor no puede actuar de la manera como lo está haciendo. Este Gobierno nos está vendiendo.
P: Ahora que se habla de "proceso de paz", ¿el País Vasco está en Guerra?
R: Desde el primer día en que se ha habla de “proceso Paz” dije que eso era otra tregua trampa. Nunca me he tragado eso de “proceso de paz” porque, además, nosotros nunca hemos estado en guerra. Lo que pasa en el País Vasco es que unos ponen los muertos y otros las armas.
La memoria de los compañeros que han caído me mantiene firme en mi sitio
P: ¿Se considera una heroína?
R: De heroína nada. Estamos luchando por todos aquellos que dieron la vida por defender la vida y defender al País Vasco.
P: ¿Nunca ha tenido la tentación de venganza?
R: Eso no. Ni tampoco he inculcado ese sentimiento a mis hijos o a mis nietos. Pero no soy hipócrita porque yo no olvido ni perdono. Pero eso de la venganza nunca, jamás.
P: ¿Cómo califica la última escenificación de ETA hace unas semanas en una celebración en un monte vasco?
R: Mientras tengas las armas estamos en sus manos. Es una vergüenza que el Gobierno permita que actúen de esa forma. Ya se ha cedido y se está cediendo. Pedimos que el Gobierno no mienta.
Por luchar no va a quedar. Defendemos nuestra tierra contra unos asesinos que nos la quieren arrebatar. Eso es lo que quieren. Y los que no estamos de acuerdo con ellos ya sabemos lo que nos espera.

References: resolución 
 artículo 155
 artículo 92
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 2