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Timestamp: 2019-01-17 04:58:25+00:00

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Difusión e implementación de una cultura de conciliación -
- Difusión e implementación de una cultura de conciliación -
Uno de los mitos más generalizados de nuestro tiempo, ha sido el pensar que el Estado es el único ente suficientemente neutral que puede asimilar todas las demandas que identifica a una sociedad determinada. El Estado aparece como el ideal intermediario de los intereses de los diversos grupos sociales y étnicos que aparecen en su territorio.
Por otro lado, dentro de los diversos grupos que integran una determinada sociedad aparecen propios órganos de resolución frente a los diferentes conflictos que se viven. Se trata de órganos legitimados, a donde los miembros de determinados grupos recurren y desde donde se procura siempre poner fin a los referidos conflictos. Puede ocurrir que estos órganos se encuentren en relación con propios órganos oficiales, recurran al apoyo de éstos en determinados momentos, pero lo que más importa es que, a pesar de ello, luchan por mantener su propia identidad. Este es el caso de los centros de conciliación que funcionan en el país.
Todo conflicto se presenta porque hay grupos distintos de personas con distintos intereses. Estos grupos entran en conflicto porque están en desacuerdo sobre la forma en que se debe distribuir un recurso escaso.
Generalmente hay discusión, cada parte trata de demostrar siempre que tiene la razón y trata de vencer a la otra. En muchos casos, en la discusión se pierde de vista la oportunidad de encontrar una solución que favorezca a ambas partes.
Las partes en conflicto pueden optar por una de dos vías: La negociación o la violencia. En el primer caso, el más viable para la solución pacífica de los conflictos, son las partes en sí mismas, las que buscan una salida. Ahora bien, el Estado independientemente del tipo de conflicto, de motivación y de la pretensión que tengan las partes, tiene el deber de garantizar y proteger el acceso de toda persona a la administración de justicia, a las instancias y los mecanismos legalmente encargados de enfrentarlos.
La crisis que atraviesa la administración de justicia en Colombia, que en verdad podría llamarse un colapso, ha llevado a una mayor reflexión y profundidad sobre el concepto e institución de la conciliación, sin perder la perspectiva de que ésta no es el remedio suficiente para el fin de la crisis. Con todo, experiencias realizadas en otros países en los que se ha decidido por la implementación de mecanismos alternativos como éste, hacen preveer que la conciliación producirá, a corto plazo, efectos favorables sobre la carga de trabajo de los jueces, lo que mejorará considerablemente la efectividad y eficiencia de la administración de justicia. A largo plazo, si efectivamente se logra un cambio de mentalidad en la sociedad, especialmente en los manejadores del derecho es posible esperar un mejor acceso a la justicia, conjuntamente con una baja en el índice de la litigiosidad, o sea, una reducción en el ingreso de causas en el sistema jurisdiccional. Así sucede porque solamente llegarán a ella aquellos conflictos que no hayan sido resueltos por las partes por sí mismas o con la ayuda de un tercero neutral con o sin poder de decisión.
En primer lugar, la finalidad de una mayor eficiencia en la predisposición de medios para la administración de justicia, mediante la comisión de estas causas menores a órganos de conciliación, con lo que se evitaría, por ejemplo, la posibilidad de que estas mismas causas, pudieran aspirar a un juicio de “primera clase”.
En segundo lugar, vislumbra una finalidad de privatización de los conflictos, en cuanto estaría aceptando el ingreso, para esta actividad mediadora, de grupos económicos y sociales que están proliferando en las sociedades de capitalismo avanzado.
Desviación del énfasis de ganador-perdedor hacia una propuesta de equilibrio de intereses.
Realización de actividades de promoción y difusión tales como folletos al público, el informativo del programa y una revista mensual de él.
Promoción y organización de seminarios, conferencias, foros, debates y talleres sobre el tema.
Reconocimiento de la necesidad o el problema social que reclama por una respuesta en el plano jurídico.
Conformación de escuelas de conciliadores, que en lapso de un año, deberá contar con un equipo de 60 conciliadores capacitados.
Implementación de programas de conciliación en diferentes sectores de la sociedad
Instalación de Centros de Conciliación Comunitaria e Institucional.
La administración de justicia en todos los países se encuentra confiada a la responsabilidad de los Estados, constituyendo uno de los servicios de más difícil prestación por los inmanejables niveles de corrupción, morosidad, falta de independencia e inequidad que han demostrado, además de representar una carga presupuestal y burocrática. En torno a la misma, se viene implementando diversos programas de reforma y modernización.
En esta medida, en países como los nuestros donde la administración de justicia no han respondido de acuerdo a las demandas sociales, y ante la necesidad de copar este vacío, son los propios usuarios del servicio de justicia - en algunos de los casos con el auspicio y apoyo del Estado - los que han promovido la utilización de mecanismos alternativos a la justicia ordinaria para la solución de sus conflictos, destacando entre ellos el arbitraje, la conciliación y la mediación.
Estos mecanismos se han convertido en medios más eficaces y menos onerosos que el Poder Judicial para la solución pacífica de sus disputas. Existe una marcada corriente doctrinal que busca mejorar el funcionamiento del Poder Judicial mediante la reducción de la demanda del servicio de justicia por parte de la sociedad, esto es, reducción del número de conflictos sometidos a los tribunales para ser resueltos por éstos.
La existencia de estas vías alternativas o medios extrajudiciales de solución de conflictos, están íntimamente relacionadas con la identificación de diversas insuficiencias en los sistemas judiciales. Entre otras, existe déficit de recursos, dado que el índice de conflictividad en la sociedad contemporánea supera grandemente las asignaciones hechas a los sistemas judiciales.
La utilización de los medios extrajudiciales de solución de conflictos, no niega la vía judicial, si no por el contrario busca el fortalecimiento del Poder Judicial como medio eficaz de solución de conflictos debido a que por su utilización se puede reducir la carga de trabajo judicial. Asimismo busca neutralizar la diversidad de conflictos derivándolos a un acuerdo entre las partes.
Los mecanismos alternativos de solución de conflictos son aquellas formas de administrar justicia por medio de los cuales, de manera consensual o por requerimiento, los protagonistas de un conflicto - ya sea al interior del sistema judicial o en una etapa previa - concurren legítimamente ante terceros a fin de encontrar la solución del mismo a través de un acuerdo mutuamente satisfactorio cuya resolución final goza de amparo legal para todos sus efectos, como por ejemplo su ejecutabilidad.
Hacen posible la solución de los conflictos al margen de los tribunales.
Reduce el coste y la dilación con relación al proceso judicial.
Previene conflictos jurídicos que estarían probablemente destinados a ser llevados ante los tribunales.
Incrementa la calidad del resultado final de la resolución del conflicto.
Los mecanismos alternativos no desconocen la necesidad del monopolio de la resolución de conflictos por parte del Estado, pero la limita a ciertos ámbitos. (Ej. Interés público).
Los mecanismos alternativos permiten el acceso de conflictos colectivos para que sean resueltos adecuadamente, así mismo permiten el tratamiento y solución de casos de los sectores populares, situación negada en la justicia institucional u ordinaria.
Los mecanismos alternativos propugnan una Cultura de Paz. Aquella litigiosidad represada con la que cuentan nuestros países, es neutralizada por los mecanismos alternativos eliminando en la mayoría de los casos la secuela de violencia que tiende a obstaculizar el funcionamiento de estos mecanismos.
Los mecanismos alternativos representan la tendencia de reestructuración de los sistemas judiciales, teniendo como fundamento predominante el acceso a la justicia de una mayor cantidad de conflictos.
Los mecanismos alternativos fortalecen la democracia participativa como la vía más adecuada para solucionar determinadas controversias.
El poder de decisión de las partes en los diversos mecanismo utilizados, permite establecer algunas diferencias:
En el arbitraje el elemento esencial y diferenciador es que, el tercero en base a lo argüido o probado por las partes en conflicto, ha de emitir una decisión que va a tener carácter vinculante para las mismas. En virtud a tal decisión se pone fin al conflicto. Se trata de un mecanismo en el que la solución del conflicto es trasladada a un tercero. Eso la asemeja a la decisión judicial, aunque, finalmente, el laudo arbitral puede ser objeto de impugnación ante los tribunales por causales previstas por las leyes; lo que no resta, sin embargo, a su vocación de solución final y definitiva del conflicto.
El conciliador orienta, persuade, convence, insta al acuerdo, define conveniencias, explica situaciones, propone formulas de arreglo ante la ausencia de estas por las partes y homologa el acuerdo llegado, pero es la libre, consciente y deliberada voluntad de las partes la que da el matiz o punto final a la conciliación, por ello no están obligadas a aceptar el arreglo que propugna el conciliador.
“Conciliación”: Palabra derivada del latín conciliatione, acto o efecto de conciliar; ajuste, acuerdo u homologación entre personas. Así mismo, unión, composición o combinación.
Cicerón, al hablar de las ventajas de la transacción, recomienda la avenencia de los litigantes hasta sacrificar algo del propio derecho lo cual considera liberal y a veces provechoso.
El Código Ginebrano de 1819, se separó de este precedente y admitió el acto de conciliación como voluntario. Su autor, M. Bellot, en la exposición de motivos, combate el acto conciliatorio impuesto como medida obligatoria y necesaria a todo litigante. Se funda en que impuesto como obligatorio, no sería ese acto más que un trámite preliminar y necesario, una especie de pasaporte - dice - para poder ingresar en el templo de la justicia, pasaporte que se toma como formalidad del procedimiento sin que ninguno de los litigantes tenga el menor ánimo de transigir sus diferencias.
En España tuvo su origen como medida general en la Constitución Nacional de 1812. En algunas leyes especiales, principalmente de orden mercantil, como las Ordenanzas de Bilbao, se previene que no se tramite juicio alguno antes de que los cónsules llamen a los interesados y propongan una transacción entre los mismos, y hagan lo posible para que esta transacción sea aceptada. Esta disposición fue reproducida en las matrículas de marina respecto de los matriculados o desaforados o aforados, imponiendo también a las autoridades de marina la obligación de citar a los matriculados o aforados para avenirlos.
En este país, la ley del 3 de junio de 1821, prevenía a los alcaldes que debían presidir los juicios de conciliación, como trámite obligatorio e indispensable para poder iniciar un juicio. En la Ley de Enjuiciamiento Civil de 1855, fue regulada esta medida como obligatoria a las partes antes del comienzo de un pleito. Agregó, además, que el Juez Municipal y los hombres buenos que pueden intervenir en la conciliación tiene como deber aproximar a las partes contendientes.
Escritores del siglo pasado le negaron al Estado la facultad u obligación de procurar la conciliación de los intereses privados, diciendo que nadie puede ser más amante de la paz, del orden y de los intereses de su patrimonio que su dueño mismo.
Otros, por el contrario, viendo en la conciliación un medio que el Estado tiene en su poder para procurar, el reinado y pacífico cumplimiento del derecho, encuentran provechoso que los poderes públicos fomenten, en cuanto sea posible, la conciliación, tomando en cuenta los siguientes elementos: que sea voluntaria y no obligatoria y que el juez conciliador sea distinto del que ha de fallar el litigio en caso de promoverse.
Eduardo R. Staffrini admite la existencia de la conciliación entre los hebreos, en las leyes de la Grecia Antigua y en la ley de las Doce Tablas. Sin embargo, Couture afirma que la justicia de conciliación o de avenimiento pertenece más bien a la tradición germana y a la justicia medieval, en la cual el juez actuaba con el propósito de dirimir la controversia mediante la conciliación que a él le parecía equitativa.
Por su parte, la Iglesia siempre ha considerado los pleitos como fruto de las pasiones humanas, peligrosas para las fortunas y las familias y contrarios al espíritu de paz y caridad.
En la ley 15, título 1° libro II, del Fuero Juzgo se habla de los mandaderos de paz y avenidores, pero estos funcionarios no eran una institución permanente, si no que eran nombrados en cada caso por el Rey para avenir y conciliar los pleitos que éste les indicaba determinadamente. Por tanto la conciliación no fue en ese estatuto un trámite previo y necesario para litigantes, si no que sólo existía en ciertas causas en que por la importancia de las mismas o de las personas que litigaban podía originarse perturbaciones. Para evitarlas el Rey enviaba los mandaderos de paz para procurar una avenencia entre partes.
No fomentaba, pues, el Fuero Juzgo la avenencia entre los litigantes, como medida general, por que la ley 5a, Título 2o., Libro II, la prohíbe.
Las Partidas, no regulan la conciliación, aunque si existe la institución de los avenidores o amigables componedores, que presenta su analogía con aquella, pero que difiere en que la amigable composición es un verdadero juicio en el que los litigantes eligen sus jueces que han de decidir por medio de una sentencia o laudo.
La Revolución, en efecto, dispuso por medio de ley del 24 de agosto de 1790 que no se admitiría demanda civil alguna sin previo intento de conciliación y que a éste no podrían concurrir curiales o apoderados. Posiblemente no fueron benéficos sus resultados, porque al tratar de publicarse en 1806 el Código de Procedimiento Civil, la mayor parte de las Audiencias, el Tribunal y el Consejo de Estado, aconsejaron que fuese suprimida. No obstante fue conservada la conciliación como obligatoria. Y por Decreto del 30 de octubre de 1935 se ha tratado de darle mayor eficiencia a esa etapa preliminar".
(*)Extractos de la sustentación de la sentencia de casación del 15 de diciembre de 1948, del extinto Tribunal Supremo del Trabajo de Colombia, citados por José Romero Junca Vargas en su obra "La Conciliación, Aspectos Sustanciales y Procesales".
La conciliación en muchas partes del mundo, tiene una larga historia en la esfera diplomática. En el mundo comercial, su interés ha aumentado considerablemente en los últimos años. Este mayor interés se atribuye en parte a la insatisfacción con las costas, los retrasos y la duración excesiva de los litigios en ciertas jurisdicciones. No obstante, el aumento de interés resulta también de las ventajas de la conciliación, particularmente de su atractivo como procedimiento que ofrece a las partes el pleno control del procedimiento a que se somete su controversia y del resultado de ese procedimiento.
Allí donde se ha utilizado la conciliación, el grado de éxito ha sido muy alto pues se ha logrado un resultado aceptable para ambas partes en una controversia. No obstante, debido a que se trata de un procedimiento relativamente poco estructurado, algunos dudan en utilizarlo por temor a no saber a qué atenerse. El presente programa tiene por objeto disipar esos temores explicando simplemente las principales características y ventajas de la conciliación y la forma en que funciona en la práctica.
CONCILIACION: UN NUEVO PARADIGMA
(La justicia coexistencial)
El discurso del respeto a la necesidad de nuevos paradigmas se subsume a un discurso temático que envuelve la crisis de la justicia en Colombia, poniendo de relieve la inadecuada organización judicial, la insoportable demora en los procesos, la deficiencia en los servicios de asistencia judicial, el insuficiente uso de la oralidad, etc., son vectores que encaminan para una prestación jurisdiccional tardía y que al final, muchas veces, resulta ineficiente. Se trata de un problema que en realidad no es exclusivo de Colombia sino de la mayoría de los países latinoamericanos.
Por lo tanto, problemas comunes o necesidades comunes reclaman por una respuesta idéntica, por una intervención jurídica, sea en el plano legislativo, sea en otro plano. Los principios, en esencia que intentan informar el rápido deslinde de la resolución de los litigios son el principio de la oralidad y sus semejantes: La inmediatez del juez en relación con las partes y otros sujetos del proceso en particular, como condición sine qua non para la aplicación de esta inmediación, la concentración de la causa en pocas audiencias.
Es de esta forma que el derecho en general debe ser examinado teniendo en cuenta la perspectiva de los usuarios y no apenas la perspectiva de los productores de derecho.
Se trata, en síntesis, de la sustitución de la justicia contenciosa, de naturaleza estrictamente jurisdiccional, por aquella que ha sido llamada por juristas de Argentina y Brasil, de justicia coexistencial, basada en formas de conciliación.
Elemento subjetivo.- señala la relación entre los protagonistas del trámite conciliatorio, son las partes en conflicto quienes deben gozar de capacidad y ánimo para conciliar.
Elemento metodológico.- se traduce en el trámite conciliatorio propiamente dicho. Este debe estar orientado por el conciliador, como facilitador del diálogo entre las partes con fundamentos en el abordaje sistemático y estratégico, a fin de optimizar los resultados.
Conciliación procesal.- cuando se lleva a cabo en el marco de un procedimiento legalmente regulado, como es el caso de la conciliación realizada dentro de un proceso judicial o arbitral.
Conciliación extra procesal.- se desarrolla en los demás casos, como cuando, se adelanta ante un centro de conciliación o ante un conciliador de equidad.
2- Por la calidad del conciliador:
La conciliación puede adelantarse ante:
- Funcionario Público en el ejercicio de sus funciones. Tal es el caso de los jueces civiles.
- Conciliadores particulares de centros de conciliación, sean éstos abogados u otras personas inscritas ante centros de conciliación, agremiaciones o asociaciones, estudiantes de las facultades de derecho adscritos a los Consultorios Jurídicos, Etc.
- Conciliadores en equidad.
- Mediadores particulares e independientes, habilitados por las partes.
3- Por el número de partes y conciliadores:
4- Por la iniciativa para su celebración:
Conciliación facultativa.- se adelanta por iniciativa de las partes
Conciliación obligatoria.- el trámite se desarrolla en atención a un mandato legal.
5- Por el resultado del trámite:
Conciliación total.- el acuerdo conciliado comprende la totalidad de las materias en disputa.
Conciliación parcial.- comprende únicamente algunas aspectos discutibles
Conciliación fracasada.- cuando no se logra acuerdo sobre ningunos de los puntos discutidos.
La conciliación adquiere sus elementos de algunos aspectos de otras instituciones, haciéndola una institución compleja. Por tal motivo, tiene relación en su forma, proceso de elaboración, efecto y sujetos que intervienen con algunas instituciones como la negociación, amigable composición, transacción y arbitraje, etc.
La conciliación aparece en la vida del Derecho como un acto jurídico de estirpe compleja, donde intervienen sujetos con distintos intereses y donde el consentimiento y la voluntad están dirigidos a crear, novar o dar por terminada una obligación o una relación jurídica que interesen a las partes conciliantes.
3- Es de estricta confidencialidad. En consecuencia todo aquello actuado dentro del proceso de conciliación, no puede ser utilizado como prueba para un proceso judicial subsiguiente. La conciliación niega el principio de publicidad en sus actuaciones.
4- La conciliación es un proceso de negociación entre dos partes en el que el tercero es imparcial. Evidentemente esta característica otorga al conciliador un mayor margen de accionar, pudiendo éste reunirse indistintamente por separado con los actores del conflicto.
Es el mecanismo alternativo de solución de conflictos que permite a personas naturales o jurídicas dar solución de mutuo acuerdo a cualquier controversia susceptible de transacción, antes o durante la tramitación de un proceso judicial.
Ley de Arbitraje y Conciliación - Ley 1770, Art. 85
Judicialmente, es la institución jurídica que faculta al juez de todo juicio civil, en que legalmente sea admisible la transacción, de llamar a las partes a dirimir su controversia proponiéndoles bases de arreglo.
Código de Procedimiento Civil, Art. 262
Constitución Política, Art. 116
Estatuto de los Mecanismos Alternativos de Solución de Conflictos, Art. 1º
Ley 446, Art. 64
No contempla su utilización en el ámbito judicial ni extrajudicial.
La conciliación extraprocesal es una institución que se constituye como un mecanismo alternativo para la solución de conflictos, por el cual las partes acuden a un Centro de Conciliación o al Juzgado de Paz Letrado, a fin de que se les asista en la búsqueda de una solución consensual al conflicto.
La conciliación, a nivel procesal es el acuerdo entre las partes para poner término al proceso en cualquier estado del mismo, siempre y cuando no se haya dictado sentencia en segunda instancia.
Ley de Conciliación - Ley N° 26872, Art. 5
Código Procesal Civil, Art. 323 al 329
Código de Procedimiento Civil, Art. 257
No existe reconocimiento expreso a nivel constitucional. Es la Ley de Arbitraje y Conciliación la que establece el ámbito normativo de su aplicación, reconociéndole la calidad de medio alternativo de solución de controversias que, facultativamente, pueden adoptar los sujetos jurídicos antes de someter sus litigios a los tribunales ordinarios durante su tramitación judicial.
No existe reconocimiento expreso en el ámbito constitucional. Sin embargo, se infiere del texto del Art. 73 de la Constitución que existe la permisibilidad para instituir la conciliación como mecanismo alternativo de resolución de conflictos. Tal artículo señala que: "La facultad de conocer de las causas civiles y criminales, de resolverlas y de hacer ejecutar lo juzgado, pertenece exclusivamente a los tribunales establecidos por la ley".
La Constitución faculta a los particulares para ser investidos transitoriamente de la función de administrar justicia en la condición de conciliadores habilitados por las partes y proferir fallos en los términos que determine la ley.
Constitución Política de 1991, Art. 116
No existe reconocimiento a escala constitucional. Sin embargo, el Art. 118 de la Constitución deja abierta la posibilidad de su implementación al señalar que "Se reconoce el sistema arbitral, la negociación y otros procedimientos alternativos para la solución de las controversias".
No existe reconocimiento a nivel constitucional. Sin embargo, la Ley 26872, Ley de Conciliación, la instituye como requisito de procedibilidad en determinados procesos. Esta obligatoriedad está suspendida hasta enero del 2001, fecha en que entrará en vigencia la Ley, en tanto es facultativa.
ð Constitución Política de 1967, con las modificaciones efectuadas al 6 de febrero de 1995, Art. 116.
ð Ley de Arbitraje y Conciliación, Ley 1770 (1997).
ð Ley de Organización Judicial. Principios y Disposiciones Fundamentales (6 y 12).
ð Ley de Organización Judicial, Ley 1455 (1993)
ð Ley General del Trabajo de 1939, modificada en 1942.
ð Decreto Reglamentario de la Ley General del Trabajo, Decreto 244 (1943).
ð Código de Procedimiento Civil, Libros Primero y Tercero (1976).
ð Código de Comercio, Libros Primero y Cuarto.
ð Código Penal, Título III (1973).
ð Ley de Entidades Aseguradoras, Ley 15516, Título VI (1978)
ð Ley de Inversiones, Ley N° 1182, Capítulo II (1990)
ð Procedimiento del Código de Etica de la Abogacía, D.S.11788, Capítulo I (1974).
ð Ley de Derecho de Autor, Ley N° 1322, Título XIV (1992)
ð Constitución Política de 1980, Art. 73
ð Código Civil, Título XL del Libro IV, Arts. 2446 al 2464 (1994)
ð Ley 19,334.
ð Código de Trabajo, Ley 19,250, Art. 435
ð En materia de menores, Ley 14,907 y Ley 14,908.
ð En los juicios sumarios, Título XI del Libro III del Código de Procedimiento Civil, Arts. 680 al 692.
ð En los Juzgados de Policía Local, Ley 15,231.
ð Código de Procedimiento Penal, Arts. 10 al 14, 30, 572,574,577 (1942).
ð Constitución Política de 1991, Art.116
ð Ley 23 de 1991, permite la creación de mecanismos para descongestionar los despachos judiciales.
ð Resolución 1116 de 1991, establece el trámite y fija los requisitos para la organización y funcionamiento de los centros de conciliación, arbitraje y amigable composición de las asociaciones, fundaciones. Agremiaciones, corporaciones y cámaras de comercio.
ð Decreto 800 de 1991, reglamenta la Ley 23 de 1991, sobre descongestión de despachos judiciales.
ð Decreto 2157 de 1992, estructura el Ministerio de Justicia.
ð Ley 80 de 1993, regula la solución de las controversias contractuales.
ð Estatuto de los Mecanismos Alternativos de Solución de Conflictos, Decreto 1818 (1998).
ð Decreto 2511, de 1998, reglamenta la conciliación extrajudicial contencioso administrativa en materia laboral
ð Constitución Política de 1998, Art. 191.
ð Constitución Política de 1993, Art. 139
ð Ley Orgánica del Poder Judicial. Arts. 1, 2 y 64 (1993).
ð Código Procesal Civil, Arts. 323 al 329 (1993).
ð Ley 26872, Ley de Conciliación (1997).
ð Reglamento de la Ley de Conciliación D.S. 001-98-JUS.
ð Constitución Política de 1999, Art. 253
ð Código de Procedimiento Civil, Arts. 82 y 257 (1987)
ð Ley Orgánica de Justicia de Paz, Arts. 3 y 45 (1994)
CALIDAD Y EFECTOS DE LOS ACUERDOS
El procedimiento de conciliación concluye con la suscripción de un documento llamado Acta de Conciliación. Este incorpora el acuerdo celebrado por las partes y especifica en forma expresa los derechos y obligaciones a cargo de cada una de ellas o la suscripción de acta que establezca la imposibilidad de alcanzar la conciliación.
El Acta de Conciliación surte los efectos jurídicos de la transacción y tiene entre las partes y sus sucesores a título universal la calidad de cosa juzgada para fines de su ejecución forzosa.
Ley de Arbitraje y Conciliación, Art. 92
Los efectos que produce los acuerdos materia de conciliación entre las partes en conflicto son:
ð Dar por superado el conflicto y asegurar a las partes una convivencia armónica y en paz, cumpliendo lo pactado.
ð Produce el efecto de cosa juzgada en última instancia.
ð Tiene mérito ejecutivo, es decir, la parte, a quien no se ha cumplido lo pactado, puede exigir el cumplimiento forzado de la obligación y acorde a la justicia ordinaria para exigir su cumplimiento.
Código Civil Arts. 2460, 2461
Código de Procedimiento Civil, Art. 267
Estatuto de los Mecanismos Alternativos de Solución de Conflictos, Art. 3 (1998)
Ley 446, Art. 66 (1998)
No contempla su utilización a escala judicial ni extrajudicial.
Extraprocesalmente, el acta de conciliación tramitada siguiendo el procedimiento de la Ley, tiene el mérito de título de ejecución similar al de una sentencia judicial o a un laudo arbitral.
Judicialmente la conciliación surte el mismo efecto que la sentencia, tiene la autoridad de cosa juzgada.
Ley 26872 - Ley de Conciliación, Art. 18
Código Procesal Civil, Art. 328
Por regla general la conciliación puede ser adoptada por personas naturales o jurídicas, para solucionar cualquier controversia susceptible de transacción, antes o durante la tramitación de un proceso judicial.
Procesalmente, se aplica a:
ð Procesos civiles, siempre que no sea parte el Estado. Las municipalidades, establecimientos de beneficencia, entidades de orden público, e incapaces de contratar.
ð Procesos administrativos seguidos ante las entidades aseguradoras
ð Procesos ante los Juzgados de contravenciones en materias de Policía y de Tránsito.
ð Procesos laborales
Código de Procedimiento Civil en los 180 al 183
Ley de Entidades Aseguradoras Arts. 180 al 183
Ley de Organización Judicial, Arts. 188 al 196
Ley General del Trabajo, Arts 105 y 113
Decreto Reglamentario del 23 de agosto de 1943, Arts. 149 y 158.
Ley de Arbitraje y Conciliación Art. 85
Es admitida en los procesos judiciales sobre:
ð Contratos y obligaciones en general.
ð Materia laboral en la etapa administrativa de las inspecciones del trabajo.
ð Derecho de menores,
ð Juicios sumarios.
ð De Policía local.
ð Materia penal, surge a razón de la acción civil derivada de un delito, el que es susceptible de transacción o conciliación y en los casos específicos de injuria y calumnia.
ð Mínima cuantía, en los casos de resolución de controversias civiles cuya cuantía no exceda a un monto fijado anualmente por la Corte Suprema.
ð Arrendamiento de predios urbanos.
Código Civil, Título XL del Libro IV, Arts. 2446 al 2464
Ley 14,907
Ley sobre Abandono de Familia y Pago de Pensiones Alimenticias, Ley 14,908
Ley 15,231.
Ley 18287, de 1984, Art. 11
Código de Procedimiento Penal, Art. 574
Por regla general son conciliables todos los asuntos susceptibles de transacción y desistimiento.
En el ámbito procesal, su utilización es procedente en:
En materia civil, cuando se trate de procesos ordinarios, abreviados y de ejecución
Materia penal, en los casos que admitan desestimiento
Materia de familia, deberá intentarse antes de la iniciación del proceso judicial, ante el Juez de Familia, el Defensor de Familia, el Comisario de Familia, o en su defecto ante el Juez Promiscuo Municipal
Ante el Defensor de Familia competente, en los siguientes asuntos:
a) La suspensión de la vida en común de los cónyuges
b) La custodia y cuidado personal, visita y protección legal de los menores
c) La fijación de la cuota alimentaria
d) La separación de cuerpos del matrimonio civil o canónico
f) Los procesos contenciosos sobre el régimen económico del matrimonio y derechos sucesorios.
Materia laboral, se intenta ante las autoridades administrativas del trabajo en cualquier tiempo, antes o después de presentarse la demanda.
Contencioso administrativa, se intenta por personas jurídicas de derecho público, a través de sus representantes legales o por conducto de apoderado, en las etapas prejudicial o judicial.
Asuntos agrarios, donde se establece la obligatoriedad de procurarse la conciliación, que será en todos los procesos declarativos de índole agrario.
En asuntos de tránsito, en el momento de ocurrencia de los hechos, o durante la actuación contravencional.
En reclamos por incumplimiento de servicios turísticos.
En casos para la indemnización de perjuicios causados a víctimas de la violencia a los derechos humanos.
Estatuto de los Mecanismos Alternativos de Solución de Conflictos, Art. 1 al 114
Ley 446 de 1998, Art. 103
Código del Menor, numeral 4º del 277
Ley 23 de 1991, Art. 47
Ley 446 de 1998, Art. 88
Código de Procedimiento Laboral, Art. 19
Ley 23 de 1991, Art. 19 que modifica el 251 del Código Nacional de Tránsito Terrestre.
Código Contencioso Administrativo, Arts. 85, 86 y 87
Decreto 2303 de 1989, Art. 35 y S.S.
Ley 300 de 1996, Art. 67.
Ley 288 de 1996, Art. 1
No contempla su utilización judicial ni extrajudicial.
No se someten a Conciliación Extrajudicial las controversias sobre hechos que se refieren a la comisión de delitos o faltas, con excepción de las controversias relativas a la cuantía de la reparación civil derivada de la comisión de delitos, en cuanto ella no hubiera sido fijada por resolución judicial firme.
En materia laboral los derechos del trabajador, cuando no se trate de derechos intangibles. Esto se aplica tanto en el derecho individual como en el derecho colectivo.
Ley de Conciliación - LEY 26872, Art. 9
Ley Procesal Laboral 26636.
El Código de Procedimiento Civil de 1987 limita su aplicación a los procesos civiles.
¿EN QUÉ DIFIERE LA CONCILIACIÓN DEL ARBITRAJE?
Las diferencias entre la conciliación y el arbitraje surgen del hecho de que, en una conciliación, las partes conservan la responsabilidad y el control respecto de la controversia y no transfieren el poder de toma de decisiones al conciliador. En términos concretos, ello tiene dos principales consecuencias:
En el arbitraje, el resultado se determina de conformidad con una norma objetiva, la ley aplicable. En la conciliación, cualquier resultado se determina por voluntad de las partes. Por consiguiente, al decidir acerca de un resultado, las partes pueden tomar en cuenta una serie más amplia de normas, y en particular, sus intereses comerciales respectivos. Por ello, se dice con frecuencia que la conciliación es un procedimiento basado en intereses, mientras que el arbitraje es un procedimiento basado en derechos. El hecho de tener en cuenta los intereses comerciales también significa que las partes pueden decidir del resultado por referencia a su futura relación más bien que únicamente por referencia a su conducta pasada.
Una parte debe convencer al tribunal de arbitraje de lo justificado de su causa. Dirige sus argumentos al tribunal y no a la otra parte. En una conciliación, puesto que el resultado debe ser aceptado por ambas partes y no decidido por el mediador, una parte debe convencer a la otra o negociar con ella. Se dirige a la otra parte y no al conciliador, aun cuando el conciliador pueda ser el conducto de las comunicaciones de una parte a la otra.
Naturalmente, en vista de estas diferencias, la conciliación es un procedimiento más informal que el arbitraje.
La ventaja del procedimiento combinado reside en que estimula el compromiso de buena fe de ambas partes para proceder a un procedimiento de conciliación, puesto que la consecuencia de no alcanzar una solución acordada implicará la aportación de un mayor compromiso financiero y administrativo en el procedimiento arbitral subsiguiente.
RAZONES PARA RECURRIR A LA CONCILIACIÓN
Las partes que no conocen este procedimiento y que se preguntan cuáles son las ventajas que pueden derivar de la conciliación, deberán considerar atentamente dos factores:
La experiencia de la conciliación demuestra que tiene un alto índice de éxito habida cuenta de su naturaleza no vinculante. Para unos, la conciliación nunca falla, aun cuando las partes no logren llegar a una solución, puesto que al terminar el procedimiento han obtenido una mayor comprensión de la controversia o, por lo menos, han logrado circunscribir la controversia a su verdadera dimensión;
Iniciar un procedimiento de conciliación supone pocos riesgos. Las partes siempre tienen el control de la controversia. Cada parte puede poner término a la mediación en cualquier momento, aun cuando estime que no avanza el procedimiento, que el procedimiento es muy oneroso o que la otra parte no actúa de buena fe. Por lo tanto, el compromiso de las partes con la conciliación es revocable en cualquier momento.
TALLER N º 1
EVALUE SU ESTILO DE CONDUCTA FRENTE A UN CONFLICTO
En nuestras interacciones cotidianas, manifestamos un estilo de conducta que se repite frente a diversas situaciones. Como Ud. maneja los conflictos ( o los crea) revela su estilo personal frente a la vida, que le marca una filosofía subyacente. Elija sus respuestas a las siguientes proposiciones y sabrá como Ud. enmarca los conflictos, y como es la pauta general de sus relaciones con los otros y con el mundo.
Imagínese el aspecto de sus relaciones más conflictivas, donde ha tenido los mayores problemas ya sea en el pasado o ahora. Es con una persona? Con un extraño o alguien de su familia? Con un grupo, en su empresa, con la sociedad en general? Cuando elija su respuesta, imagínese situado dentro de ese particular tipo de conflicto. Elija sólo uno, para darle consistencia a sus respuestas.
No haya respuestas correctas o incorrectas, así que déjese llevar y conteste sin miedo. Esto solo le será útil en la medida en que Ud. sea lo mas sincero posible. Y, recuerde que solamente Ud. va a ver estos resultados….
e. Y, recuerde que solamente Ud. va a ver estos resultados….
Encontrará dos pares de descripciones en cada línea. Elija de las dos la que más se acerca a lo que Ud. piensa o hace. Marque en la tabla de la derecha su elección, haciendo un círculo sobre la respuesta más adecuada.
A- Como toda negociación es riesgosa, Ud. no revela sus reales objetivos hasta el último minuto.
B- Ud. piensa que un mal arreglo es preferible a un buen pleito
A- Ud. trata de evitar crearse disgustos.
B- Es importante lograr los propios objetivos, aunque sea con trampas.
A- Es mejor hacer creer a la otra persona que Ud. tiene las mejores intenciones, así es mas fácil conseguir los fines propios.
B- Ud. sabe que es positivo renunciar a algunos puntos a cambio de obtener otros.
A- Ud. propone un terreno intermedio, donde los dos saquen algo positivo, sin mirar primero sus propios intereses.
B- Siempre es mejor posponer problemas hasta tener tiempo de pensar, o dejar que se solucionen solos.
B- Ud. oculta su resentimiento para conseguir que el otro lado se sienta en confianza.
A- Es mejor tratar de evitar tomar posiciones que podrían crear una controversia, apareciendo como persona fácil y llevadera
A- Ud. es usualmente firme en la búsqueda de sus objetivos
B- Ud. trata de hacer lo que sea necesario para evitar tensión inútil.
A- Ud. trata de encontrar una posición intermedia entre la posición de la otra parte y la suya.
B- Ud. expone sus deseos con claridad y trata de conseguirlos a toda costa.
A- Ud. trata de mostrarle a la otra parte la lógica y los beneficios de sus posiciones.
B- Ud. trata de ser considerado respecto a los deseos de la otra parte.
A- Ud. es comunicativo de sus propias ideas y curioso acerca de las ideas de la otra parte.
B- Siempre hay que cuidarse de la hostilidad ajena, así que lo mejor es fingir cordialidad.
A- A Ud. le satisface entender las necesidades del otro tan bien como las suyas.
B- Si Ud. no defiende sus intereses, nadie lo hará por Ud.
A- La verdad siempre esta en el medio punto.
B- Ud. casi siempre está preocupado por complacer los deseos de todas las partes en un conflicto.
A- Ud. a veces evita tomar posiciones que podrían crear una controversia.
B- Ud. puede dejarle mantener sus puntos de vista a la otra parte, si esto la hace feliz.
A- Ud. es usualmente firme en la búsqueda de sus objetivos.
B- Ud. busca consistentemente la ayuda de la otra parte para encontrar una solución al conflicto.
A- Ud. propone un terreno intermedio.
B- Ud. se preocupa de respetar y complacer a los deseos de la otra parte, para seguir amigos.
A- Ud. se preocupa de todas los intereses de la otra parte, junto con las suyos.
B.- Lograr un resultado conjunto a Ud. lo hace más feliz que
A- Ud. pone sobre la mesa todos los aspectos que lo preocupan, inmediatamente.
B- Ud. siempre comparte el problema con la otra persona para que se pueda resolver entre dos.
A- Ud. solicita la inclusión de la otra parte en los problemas comunes
B- Ud. acepta que las mutuas concesiones son importantes para la solución.
A.- Si es la otra parte quien percibe un conflicto, es mejor dejar que ella misma asuma la responsabilidad de resolverlo.
B.- Nunca es posible confiarse en el adversario, así que Ud. prefiere no dar información exacta o muy completa.
TALLER #2 En la selva
Analizar el siguiente caso:
Supongan ustedes que Juan y Pedro caminan por la selva y son atacados por un puma. Usted es Juan. Ahora bien, si ambos se quedan peleando contra el puma, hay una posibilidad del 80% de que derroten al puma y se salven. Si los dos se fugan, cada uno tiene una probabilidad del 50% de escapar, porque ello depende de a quien persiga el puma. Mientras que si solamente uno se queda mientras el otro se fuga, quien se quede solo tiene una mínima probabilidad de salvarse, mientras que quien se fuga tiene una posibilidad de casi el 100% de salvarse. ¿Cuál sería la mejor estrategia desde el puro interés individual? ¿Es la más adecuada desde el punto de vista colectivo?
El análisis del caso permite mostrar que la solución, desde la perspectiva del interés individual, es contraria a los resultados más satisfactorios desde el punto de vista colectivo.
En efecto, ¿Qué es lo mejor desde el punto de vista colectivo? La solución parece ser que Juan y Pedro se queden peleando contra el puma, por cuanto de esa manera tienen una posibilidad del 80% de triunfar.
En cambio, si ambos se fugan, sus posibilidades se reducen al 50%. Pero, ¿Cuál es la mejor alternativa para Juan individualmente?. Juan hace el siguiente análisis: Si Pedro se fuga y yo me quedo peleando, entonces mi muerte es casi segura. En tal caso, debo fugarme yo también. De otro lado, si Pedro se queda peleando contra el puma, y yo también me quedo peleando, las posibilidades de salvarme son del 80%; en este caso también debo fugarme, pues es casi seguro que me salvo. Por consiguiente, haga lo que haga Pedro, Juan decide que lo mejor que puede hacer es fugarse. Ahora bien, como Pedro efectúa el mismo análisis, y ninguno de los dos tiene una garantía que el otro se va a quedar peleando, lo más probable es que ambos salgan corriendo, con lo cual ambos reducen sus posibilidades de salvarse.
TALLER #3 Como reconciliarse con un amigo
COMO RECONCILIARSE CON UN AMIGO
No siempre es fácil reconciliarse, pero la recompensa que se obtiene bien vale el esfuerzo
Por PATRICIA SKALKA
isa Fry y Paula Turner se criaron en la misma calle, en Idaho, y creían firmemente que serian amigas toda la vida. Luego Lisa se casó, se mudó a Nueva York y tuvo un bebé. Solían escribirse, pero un día las cartas de Lisa dejaron de recibir respuesta.
-¿Crees que la haya ofendido sin darme cuenta?- Le preguntó preocupada a su esposo.
Por su parte, Paula estaba convencida de que había dejado de ser importante para Lisa. Ya formó una familia, dijo. Ahora somos muy distintas y no podemos seguir tan unidas.
Un día Lisa se armó de valor y telefoneó a su querida amiga. Al principio, la conversación fue un poco incómoda, pero después ambas reconocieron lo mucho que se habían echado de menos. Un mes más tarde se reunieron y, al igual que antes, volvieron a reír y a hacerse confidencias.
“¡Qué bueno que me decidí a hablarle!”, expresa Lisa. “Nos dimos cuenta de que seguimos siendo muy importante la una para la otra”.
El valor de cultivar amistades es indudable. Hace unos años, una empresa dedicada a los sondeos públicos pidió a 2007 personas que indicaran aquello que más apreciaban en la vida. Mucho más que la casa, el trabajo, la ropa o el coche, se mencionó a los amigos. Donald Pannen, director ejecutivo de Western Psycological Association, afirma: “En toda buena amistad hay un gran cúmulo de experiencias e interacciones que nos define como personas y nos mantiene unidos. Es un tesoro que debemos cuidar”.
Lo paradójico del asunto, señala Brant Burleson, profesor de comunicación es que, “cuanto más estrecha es la amistad, más probable es que surjan conflictos”. Y el resultado puede ser precisamente lo que menos se desea: terminar con la relación. Por fortuna, en la mayoría de los casos es posible reestablecer la armonía. He aquí lo que los expertos aconsejan:
Dejar a un lado el orgullo. No fue nada fácil, pero esto hizo Denise Moreland, de la base Hickam de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, en Hawai, luego de haberse distanciado de una amiga. Denise, de 45 años, había cuidado durante cuatro meses a las dos hijas de Nora Huizenga, de 40. Esta había viajado a Nevada a terminar unos estudios de higiene dental, y las niñas vivían con su padre en la base. “Me sentí halagada cuando me pidió ayuda”, recuerda Denise. Sin embargo, al llegar la Navidad, su amiga regresó a Hawai y no se comunicó con ella. “Tenía muchas cosas que contarle”, añade, “pero jamás me telefoneó”. Un día le hicieron una fiesta de cumpleaños a una de las hijas de Nora y no invitaron a Denise. “Pensé que sólo me había utilizado”, comenta ésta. Al principio se propuso eludir a su amiga, pero luego decidió tragarse el orgullo y hacerle ver lo decepcionada que se sentía. Nora admitió que había estado tan preocupada por encontrarse lejos de su familia, que no había valorado como debía la ayuda de Denise. Ahora reconoce que si ésta no hubiera expresado sus sentimientos, nunca se habría percatado de su error.
William Wilmot, autor de un libro sobre comunicación y relaciones humanas, explica que cuando un amigo nos hiere, nuestra reacción natural es ponernos a la defensiva, lo cual no hace sino complicar las cosas. “Casi todos nos sentimos aliviados cuando sacamos a relucir lo que nos molesta”, agrega.
Disculparse cuando uno ha cometido un error, aunque el otro no esté libre de culpa. Nadie debería permitir que otra persona lo lastime emocionalmente, y menos un amigo, pero hay que estar conscientes de que, en el curso de una amistad, hasta las mejores personas tienen fallas y pueden herirlo a uno.
“Una relación puede dañarse hasta dejar de existir si el ofensor no se atreve a dar el primer paso para la reconciliación”, dice Wilmot. “En tales circunstancias, quizás sea mejor que el agraviado tome la iniciativa y se disculpe (por enfadarse tanto, por no entender la situación del otro, etc.). Cuando uno se disculpa, debe dar al amigo la oportunidad de admitir que cometió un error”.
Esto le ocurrió a un vendedor de Illinois de 29 años cuya amistad con un ex discípulo de la universidad se vio amenazada a causa de una riña por un pago vencido del alquiler de un cuarto. Como él, su amigo y otro compañero habían firmado el contrato de alquiler, los tres debían responder por el alquiler.
Una vez se graduaron, trató en vano de convencer a su amigo que pagara. Finalmente, cuando el arrendador los amenazó con demandarlos, el vendedor decidió telefonear al amigo para reclamarle.
¡Esto no es un juego! -le dijo enfurecido-. ¡Estás arruinando mi reputación!
Más tarde se arrepintió del arrebato. Sabía que su amigo no pretendía perjudicarlo, sino que su comportamiento solo había sido irresponsable. “Aunque él tenía que haberse disculpado conmigo por el disgusto que me causó”, cuenta, “yo no debí perder el control; no quería que esto diera al traste con nuestra amistad”. Al telefonear a su amigo para ofrecerle disculpas, éste reconoció que había actuado mal; se disculpó a su vez y pagó la deuda.
Una de las peores cosas que se pueden hacer mientras se está enfadado es iniciar un pleito. Cuando discutimos, no pensamos con claridad”, dice Michel Lang,mediador profesional de Pittsburg, quien agrega que es preferible preguntarse: ¿Qué está pasando? Así no se arreglan las cosas.
Ponerse en el lugar del amigo. Rebecca Adams,socióloga de la Universidad Carolina del Norte,en Greensboro, y Rosemary Blieznes,profesora de gerontología y de estudios sobre la familia del Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia, en Blacksburg, entrevistaron a 53 adultos que habían cultivado muchas amistades durante decenios. “Queríamos saber cómo esas personas habían logrado conservar buenos amigos durante tanto tiempo”, explica Bliezner.
Averiguaron que el secreto es la tolerancia, y no dejar que los problemas se compliquen hasta salirse de control. “Es sorprendente con cuánta frecuencia un pleito se debe a un simple malentendido”, añade la psicoterapeuta Anne Frenkel.
La experta Jan Yager recuerda que cuando su padre murió, una amiga muy cercana no asistió al funeral. “Me sentí herida y decepcionada”, dice. Después se enteró que su amiga no había asistido al oficio religioso porque aún estaba perturbada por la muerte de su propio padre. “Mi manera de ver las cosas cambió totalmente”, agrega Jan. “En vez de sentirme desairada, la comprendí a la perfección”.
Aceptar que las amistades cambian. En la primavera de 1966, Cindy Lawson, residente de Chicago de 34 años, y una amiga íntima decidieron organizar una despedida de soltera para una amiga común. Acordaron dividir el trabajo y los gastos, pero poco después la amiga, que era abogada, aceptó un empleo que la obligaba a trabajar horas extras y toda la responsabilidad de la reunión recayó en Cindy.
El día del convivio, ésta se encargó de la decoración y preparó la cena para 35 invitadas. Su amiga no llegó de la oficina sino hasta poco antes de que empezara la reunión, y más tarde se quejó de lo caro que había salido todo.
Cindy estaba furiosa, pero en el fondo no quería romper el vínculo que las unía. Asistían juntas a un club de lectura, tenían muchos amigos en común y solían salir a cenar con sus esposos. Así pues, prefirió que siguieran siendo amigas, pero ya no tan cercanas.
“La amistad cambia a la par que nuestras necesidades y estilo de vida”, dice William Wilmot. “Es sano tener muchos amigos y, aveces, cambiar el grado de intimidad con algunos de ellos”.
Jan Yager piensa que lo difícil no es hacer amigos, sino mantener firme la relación a pesar de los altibajos que afectan a todas las amistades. La recomendación que ella hace es considerarla amistad como un privilegio y un regalo que vale la pena atesorar y cultivar.
TALLER: Realiza un listado de los valores fundamentales que integran la amistad y de los mecanismos que emplearías para resolver un conflicto con un amigo.
TALLER #4 el GANAR-GANAR
¿Conoce usted la actitud ganar/ganar en las relaciones?
Se trata de una forma de enfocar la relación entre seres humanos. Es una disposición especial de nuestra mente para buscar beneficios para usted y para el otro, sin que ninguno de los dos pierda, con el objeto de que ambos puedan dar todo lo bueno que tienen y se sientan satisfechos.
En el mundo científico de la física, que a veces se parece tanto al mundo inmaterial, hay varios casos que nos comprueban cómo si dos cuerpos están unidos entre sí, lo que le sucede a uno los afecta a ambos.
Uno de estos ejemplos es el de la teoría de los vasos comunicantes, en que dos recipientes están comunicados entre sí. Si se introduce líquido en uno de ellos, el nivel de ambos se iguala hasta llenarse. Y si se abre un orificio a un solo lado, ambos pierden el líquido a igual ritmo hasta que quedan vacíos los dos.
Esto mismo pasa en nuestras relaciones con los demás: lo que le sucede a uno afecta al otro. Y, a la larga, o los dos pierden, o los dos ganan. Por eso, la actitud necesaria para que ambas se beneficien en una relación es la de ganar/ganar.
Esta es una filosofía de la relación entre seres humanos. Una disposición especial de nuestra mente para buscar beneficios mutuos, para dar todo lo bueno que poseemos y lograr que ambas partes, él y yo, nos sintamos satisfechas.
Primero, analice cómo son sus relaciones
A todos nos sucede que con unas personas nos relacionamos de una forma y con otras de una manera muy diferente. Además, nuestra actitud en relación con esa persona puede tener distintos patrones. Sin embargo, muchas veces, cierta actitud se repite con mayor frecuencia. Sobre esta base, usted puede evaluar cómo se está relacionando con los demás.
Los ejercicios que le damos a continuación le ayudarán a clarificar como son sus relaciones con las distintas personas con que usted tiene algún acercamiento.
Observe el cuadro que aparece a continuación, en el que encontrará dos factores: honestidad, que tiene una escala de 1 a 10, y consideración, que presenta la misma escala.
Para medir la honestidad con que usted maneja una relación específica con una determinada persona, pregúntese si se permite decirle, o no, al otro las cosas que le gustan de su manera de obrar. Dele un valor a su respuesta, que puede ser más pequeño si es menos honesto y mayor si es más.
Pase luego a medir la consideración que hemos definido como todos esos motivos que en el momento de expresar nuestra honestidad, nos hacen tener en cuenta a la otra parte. O sea, mida cuánto le importa a usted que esa persona se sienta afectada por lo que dice. A mayor consideración, mayor puntaje.
Ejemplo de cómo llevar a cabo el ejercicio
Entre sus relaciones, escoja las que desea analizar. Trabaje los dos factores, honestidad y consideración, con cada persona.
Si, por ejemplo, con su vecino usted se permite mucha honestidad, porque le dice casi todo lo que tiene que decirle, y poca consideración, ya que le tiene sin cuidado cómo se sienta con eso, califíquese con un 9 en honestidad y un 3 en consideración.
Marque los puntos sobre la línea corespondiente y luego, prolongue hacia dentro las rayas y haga una estrella en el punto que las dos líneas se unen. Ponga allí la inicial (v) de su vecino.
Si con su padre usted tiene una alta consideración, está pendiente de no lastimarlo con lo que dice y casi nada de honestidad, porque prefiere quedarse callado para no armar problemas, podrá darse un 8 en consideración y un 2 en honestidad.
Ahora, pase a unir las líneas y coloque la letra (p) de padre al lado de la estrellita.
Alta consideración y alta honestidad se dan cuando usted le dice al otro lo que considera necesario para la relación, pero teniendo en cuenta la mejor manera para que se sienta respetado y aceptado por usted.
Cómo evaluar sus actitudes frente a estas relaciones
Cuando termine de hacer el ejercicio anterior, divida la figura A donde hizo la relación HONESTIDAD- CONSIDERACIÓN, en cuatro partes iguales (parta de los números 5 para formar los cuadrados), de color rojo.
Escribas en cada cuadrado, tal como lo muestra la figura B, las actitudes correspondientes: Perder/Ganar, Ganar/Ganar, Perder/Perder, Ganar/Perder. La primera actitud corresponde a la forma como usted obra y la segunda a la del otro.
Para saber cuál es su actitud frente a los dos casos examinados, observe en qué cuadrante le quedaron las estrellitas. Así sabrá cómo se relaciona usted con esa persona. Ahora, tómese un tiempo para reflexionar y si quiere, escriba sus pensamientos personales.
PERDER/GANAR: Es perder siempre
La gente que se relaciona en esta forma, quizás lo hace porque desea, a corto plazo, conservar la armonía de la relación. Se preocupa por complacer y apaciguar al otro. No quiere proporcionarle un mal rato y se da razones como: “Este no es el momento, después se lo digo” (y termina por no decirlo nunca), o asume una actitud sumisa: “Cómo tu quieras, mi amor” (y por dentro le da rabia que la otra persona decida lo que él quiere).
A largo plazo, el que tiene una actitud PERDER/GANAR en una relación, se siente víctima. No está satisfecho de cómo son las cosas y comienza a llenarse de resentimiento y de rabia. Como no se permite la fuerza necesaria para expresarlo directamente, sabotea poco a poco la relación con ironías, comentarios sarcásticos, falta de solidaridad con el otro, desinterés o muchas otras formas efectivas de lograr que al otro “le duela como a mí”.
Además, a veces ocurre que las personas cuyas relaciones más importantes o significativas están dentro del esquema PERDER/GANAR	, llegan a pensar que así como el otro logra que ellos hagan todo lo que él quiere, utilizando ese mismo método, podrán lograr, en otras relaciones, que los demás los complazcan.
Así, generalmente se inicia una cadena que podría ser de este estilo: si el hombre se relaciona PERDER/GANAR con su jefe, luego busca relacionarse GANAR/PERDER con su pareja. La señora a la vez acepta este tipo de relación con él, pero busca una relación GANAR/PERDER con sus hijos. De este modo, se crean cadenas de relaciones en las que las personas desaprovechan la oportunidad de disfrutar y enriquecerse.
Después de que usted descubre que se ha relacionado con el otro en una actitud de perdedor, no se siente bien consigo mismo.
Piense ahora en alguna oportunidad en que usted (consciente o inconscientemente) se haya situado como perdedor. ¿Qué impresión tenía de usted mismo? Anote 5 formas de percibirse cuando se ha relacionado PERDER/GANAR:
Algunas de las sensaciones emocionales que quedan después de una relación PERDER/GANAR son las de verse a sí mismo como una persona: Floja- Incapaz
Más débil que el otro
Irrespetada
¿Vale la pena someterse a pensar esto de sí mismo por no enfrentar un momento difícil? La sabiduría popular expresa esa verdad con una frase un poco ordinaria: “Es mejor colorado un minuto y no pálido toda la vida”
GANAR/PERDER : Nunca se gana cuando pierde el otro
En el caso de las personas que piensan que ganar no importándoles a costa de qué, se están olvidando del largo plazo.
Contratar, por ejemplo, a alguien para que realice un trabajo por menos de lo que se merece, puede parecer un gran negocio en el momento, pero a la larga esa persona va a dejar el trabajo inmediatamente vea una posibilidad de un cambio.
Para que una relación en la que ambas partes necesitan del otro sea duradera, es indispensable que cada uno la considere buena para sí.
Todos tenemos o hemos tenido en algún momento relaciones GANAR/PERDER en la que nuestro papel es de ganador. Pero, ¿cómo nos percibe en ese caso concreto la otra persona?
Piense por un momento en otros casos en que usted consciente o inconscientemente) ha estado en el papel de perdedor. Encuentre 5 palabras que reflejen lo que usted ha sentido en ese momento:
Sin duda, cuando usted está en la actitud de ganar y la otra persona en la de perder, su contraparte podría percibirla a usted, al ser perdedora, como:
¿Es esa imagen que desea que tengan de usted las personas con las que se relaciona?
Cuando usted está decidido a ganar sin tener en cuenta al otro, no va a tener buena comunicación ni a enriquecerse con la relación, ya que no le permite la contraparte aportar todo lo que puede dar. Por lo tanto, una relación GANAR/PERDER lo llevará finalmente a sentirse solo e incomunicado, a estar insatisfecho y, sobre todo, a desaprovechar la oportunidad de GANAR de verdad - que es su verdadero objetivo- ya que nadie estará dispuesto a hacer muchos esfuerzos por conservar una relación en la que frecuentemente su contraparte está comportándose como... (aquí puede anotar su lista de adjetivos y la que nosotros le proporcionamos).
PERDER/PERDER: La filosofía de la guerra frente a frente
Cuando dos personas con actitud GANAR/PERDER se juntan, el resultado es PERDER/PERDER. Cada uno ve al otro como un enemigo y están tan obsesionados por ganarle, que se vuelven ciegos para todo, excepto para realizar su deseo de que la otra persona pierda. Esta es la filosofía de los adversarios, y lo que es más triste, la filosofía de la guerra.
¿Qué oportunidades se niegan a sí mismas las personas que escogen una actitud PERDER/PERDER en algún momento de su relación? Encuentre 5 ventajas que están siendo desperdiciadas por querer ganar:
Una actitud de PERDER/PERDER puede estarlo privando de:
Ver una opción diferente a la suya
Sentirse “en compañía” con alguien
Sentirse amado y respetado
Estar satisfecho con usted mismo
Ser escuchado y escuchar al otro
Estar motivado para establecer otras relaciones
Creer en su capacidad para armonizar con los demás
Seguramente cuando una persona se coloca en actitud PERDER/PERDER, lo hace porque cree que es la mejor forma que se les presenta para solucionar un conflicto.
Hay matrimonios que al divorciarse dicen: “Los hijos ni para usted, ni para mí, para los abuelos”, “La plata (y esto lo hacen menos conscientemente) ni para usted ni para mí, para los abogados”.
GANAR/GANAR: Es un proceso
GANAR/GANAR es la forma de pensar en la cual la honestidad y la consideración están en balance. Ambas partes pueden expresar sus sentimientos y convicciones con honestidad, balanceándolos con la consideración por los sentimientos y convicciones del otro. Esto significa que los arreglos y soluciones en una relación deben ser mutuamente benéficos y satisfactorios para ambos.
Las relaciones GANAR/GANAR no eliminan las diferencias entre las dos partes. Sin embargo, cada uno puede oír con respeto y tratar de entender el punto de vista del otro. La actitud y energía no deben enfocarse hacia las diferencias sino más bien hacia las formas de encontrar un acuerdo conveniente para ambos.
Si usted está empeñado en llegar a una relación GANAR/GANAR con alguien que aun no tiene su mente preparada para esto, sino que está pensando en GANAR/PERDER o en alguna otra forma de llegar a un acuerdo, usted debe redoblar sus esfuerzos. Debe sentir respeto y aprecio por el punto de vista del otro, escucharlo sinceramente y oírlo a fondo e invertir mucho tiempo en el proceso de comunicación.
Todo esto le irá martillando al otro y él o ella entenderá que usted realmente quiere una solución que sea buena para ambos.
Si usted tiene actitudes de PERDER/GANAR en una relación, no es conveniente que de un momento a otro se vuelva una persona impositiva, rebelde y hasta injusta con el otro, eso sería un extremo tan poco efectivo como en el que estaba. Lo conveniente es ir identificando en qué oportunidades usted tiene esa actitud y cómo podría hacer para cambiar por GANAR/GANAR.*
TALLER: Discute grupalmente los siguientes cuestionamientos:
¿Aplicas tú el GANAR/GANAR en tu vida cotidiana?
¿Crees que es posible manejar las relaciones sociales con esta actitud?
¿Opinas que el GANAR/GANAR debe ser una forma de vida constante o responder a necesidades específicas?
Discute el origen de esta actitud y su proyección al futuro
¿Qué mecanismos se pueden aplicar para fomentar el GANAR/GANAR?
TALLER #5 SHERLOCK HOMES
Supongamos que somos el famoso detective inglés Sherlock Homes. A partir de unos cuantos indicios vamos a descubrir la historia de la conciliación, recorriendo las huellas que los hechos pasados dejaron y que nos llevan hasta el presente. Para ello debes dirigirte a distintos lugares y buscar información sobre este tema. Puedes utilizar el método que desees y las fuentes que consideres convenientes.
El informe deberá ser presentado al grupo con diferentes ayudas visuales. Por ejemplo, una cartelera con técnica de collage.
TALLER #6 CONFLICTOS FAMILIARES-1
En la búsqueda de la solución de conflictos intrafamiliares
(Jairo Báez)
Los descubrimientos de Gottman y Clifford
Jhon Gottman de la Universidad de Washington y Clifford Notarius de la Universidad Católica de América, junto con sus colaboradores, han estudiado por cerca de 20 años el fenómeno de cómo la pareja resuelve sus conflictos. Gottman focaliza su trabajo más en la fisiología y la psicología mientras Clifford centra su atención en los modos de expresión. De estudios hechos en común y otros por separado han logrado resultados que sorprenden por su verificación con otros realizados en diferentes partes del mundo, tales como Australia, Alemania, Países Bajos y Nueva Zelanda.
1. Las parejas con escenas de peleas repetitivas, con fuertes agresiones verbales y diferentes manifestaciones de cólera, no tienen más peligro de divorciarse que otras. 2. La frecuencia de las relaciones sexuales no tiene nada que ver con la estabilidad armónica del matrimonio. 3. Las divergencias que surgen entre los esposos no se arreglan con el tiempo; al contrario, se agravan. 4. Las grandes pasiones de los primeros años no constituyen garantía de una unión durable. 5. La similitud de caracteres o de opiniones no son garantía para una relación estable. 6. La infidelidad no conlleva la ruptura definitiva de la relación.
Así mismo Gottman y Notarius concuerdan, a partir de su estudios, que las relaciones sólidas de pareja se distingue de las relaciones frágiles en la forma como sus miembros asumen y solucionan sus conflictos y diferencias cuando estos aparecen.
En las relaciones frágiles surgen largas secuencias de actitudes negativas de las cuales no se puede salir; se empieza con un problema muy simple, que se une a otro simple y otro más simple hasta desencadenar en la formación de un problema de magnitudes incalculables y difícil resolución. Mientras, en las relaciones sólidas las escaramuzas son cada vez más frecuentes, más cortas y más centradas en la solución del problema.
Lo anterior toma su real forma al analizar los cuatro factores, que estos investigadores han señalado como los más relevantes para que un conflicto no llegue a solucionarse; y que, por su gravedad en la relación han denominado Los Cuatro Caballeros del Apocalipsis: la crítica implacable, el desprecio, la actitud defensiva y el repliegue sobre sí mismo. La interpretación que se hace de un simple hecho va a modificar significativamente las emociones y actitudes: los integrantes de una relación frágil atribuirán siempre al otro la razón del problema y jamás al azar o a sucesos externos mientras los miembros de una relación sólida tratarán, mutuamente, de excusar al otro colocando la causa del problema en el exterior. El grado de confianza instaurada entre los miembros de una relación permite predecir el grado de solidez de la misma: a mayor confianza mayor estabilidad y duración. La forma como los miembros de una relación se acuerdan de su pasado y de sus primeros encuentros predicen también la estabilidad y duración: a mayores y específicos recuerdos mayores índices de estabilidad y solidez en la relación. El despliegue emocional al afrontar la discusión es factor que señala el desenlace; los cambios en la presión arterial, sudoración, y otras manifestaciones autónomas van en contra de la solución adecuada de un problema. Por ejemplo, cuando las pulsaciones cardiacas pasan de 100, el hombre se vuelve incapaz de escuchar.
Los descubrimientos de Gottman y Clifford aplicados a la solución de conflictos en otros campos de la familia.
De los descubrimientos de estos dos autores surgen nuevos aportes para la aplicación en la solución de conflictos en otros ámbitos, donde la relación es vivida por personas que tienen que compartir por vínculo natural o social. Si extractamos los postulados obtenidos al observar la relación de pareja y los ubicamos en cualquier relación familiar tendremos:
1. Las relaciones familiares donde hay peleas continuas, se vocifera fuertemente y se manifiestan actitudes de cólera no tienen más peligro de desintegración que aquellas donde esta situación no es frecuente.
2. Las relaciones que se entablan al interior de una familia son convenciones propias de ésta y no convenciones generales para todas las familias.
3. Las divergencias entre los miembros de una familia no las arregla el tiempo; las diferencias las arregla la voluntad de solución de sus miembros y en el mismo momento en que surgen.
4. La estabilidad en la relación que se tenga en una familia al presente, no es un factor de garantía para señalar que hacia el futuro no se tendrán conflictos e inconvenientes intrafamiliares.
5. La similitud de caracteres o de opiniones en los miembros de una familia no son garantía para pronosticar una relación familiar armónica y estable.
6. No existen relaciones lo suficiente inviolables para que ocasionen la ruptura de una relación familiar.
Formas para asumir en la solución de conflictos familiares
1. Solucionar un conflicto a la vez; no aplazar su solución, no importa que tan sencillo aparezca. No mezclar la solución de un conflicto con la de otro, ni mezclar conflictos para obtener una sola solución.
2. Si se desea llegar a solucionar un conflicto se debe evitar: Criticar y/o despreciar al oponente y asumir actitudes defensivas o evasivas ante el conflicto.
3. No atribuir la razón del conflicto al oponente, buscar la razón en el exterior.
4. La confianza entre los miembros de una familia es fundamental si se desean mantener relaciones familiares armónicas y duraderas.
5. Una buena relación familiar está marcada por los la facilidad con que se recuerda el pasado. El recordar con nitidez y claridad eventos del pasado, vividos juntos, permite predecir el grado de armonía y durabilidad de las relaciones familiares.
6. Solucionar problemas en momentos de alteración emocional no es conveniente. La ira y demás manifestaciones emocionales no permiten solucionar adecuadamente un conflicto; a cambio lo complican.
Como mediar en la solución de conflictos familiares.
La negociación o solución de conflictos forma parte de la vida cotidiana de toda persona. Siempre y en todo lugar, donde compartan personas, se van a encontrar obstáculos para el cumplimiento de los objetivos trazados. Esto se da porque unas personas, tal como las otras, también tienen objetivos precisos, y desean cumplirlos, y quizás no sean los mismos que los trazados por aquellas inicialmente. Es ahí donde se hace necesario un acuerdo, para que las partes en conflicto no sientan que están cediendo ante sus pretensiones y puedan seguir adelante, salvando el obstáculo creado por los intereses particulares.
La grandeza del buen mediador está en que el acuerdo logrado debe satisfacer los intereses de ambas partes, debe ser durable y altamente socializante; esto es, procurar mejorar, o al menos conservar, las buenas relaciones entre las partes implicadas.
Quien vaya a mediar en un conflicto familiar debe seguir como regla lo siguiente:
1. Identificar el problema: Se debe preguntar sobre los orígenes del problema, la forma como se manifiesta el problema; describir hechos reales que lo representan y las ideas que se tienen sobre el problema.
2. Crear hipótesis: Enmarcar el problema en un marco que le permita explicarlo y dar posibles causas del problema; así mismo, que le permita vislumbrar la falta de algunos elementos para la posible solución.
3. Identificar intereses: No siempre los intereses verdaderos, motivos del conflicto, se ven con claridad. Así como no todos los intereses que en un principio parecen irreconciliables lo son finalmente.
4. Buscar y formular alternativas de solución: Casi nunca lo primero que se nos ocurre es la única solución a un conflicto; por tanto debemos esforzarnos por encontrar alternativas hasta para las ideas que se muestran irremplazables y demasiado posibles. La mejor forma de hacer esto, es presentar varias ideas y no permitir su juzgamiento mientras no se tengan agotadas las alternativas. Otra forma puede ser la de consultar personas expertas en el tema en discusión.
Lo importante para que haya negociación es que exista el interés de hacerlo. Esto se aprecia cuando una parte procura apreciar el problema desde el punto de vista que lo aprecia la contraparte; cuando las partes muestran con claridad sus verdaderas intenciones y no las ocultan por temor a salir mal libradas en la negociación; cuando dejan de ver en la otra parte al culpable del problema y se centran más en las soluciones que pueden aportar las dos; cuando se muestran sinceras en sus intervenciones; cuando logran concluir que muchos de sus temores no eran más que especulaciones y no amenazas reales de la contraparte; cuando hay aporte y aceptación de soluciones de ambas partes de forma equitativa y cuando las propuestas de acuerdo no sacrifican los valores y principios de ninguna de las partes en conflicto.
Lo anterior se logra sólo cuando hemos hecho "un pare" para analizarnos como seres emocionales, comprendiendo y reconociendo que muchos intereses, que suponíamos racionales, no dejan de ser más que manifestaciones de sentimientos. Es beneficioso para la solución del problema que en la negociación podamos manifestar a la contraparte las emociones y aceptar la manifestación emotiva del rival mas no por eso debemos tomar una decisión en base exclusiva de ello. La manifestación de emociones debe servir más como una purga para luego tomar las decisiones mas adecuadas.
La negociación por cooperación permite acuerdos duraderos y satisfactorios a las partes en conflicto. Por tanto, se recomienda que al negociar se vaya lento, se trate de que haya confianza sin conceder demasiado, identificar asuntos que incluyan elementos claramente cooperativos, separar los elementos cooperativos de los competitivos, comenzar con asuntos altamente cooperativos, aclarar y discutir las diferencias que hay en las prioridades, Proponer muchas alternativas y discutir cada una de ellas como una posibilidad, no como una solución final, elegir la alternativa que equilibre la calidad objetiva o la aceptación mutua, escuchar respetuosamente.
Al igual que las partes, el ambiente de la negociación es fundamental para llegar a un acuerdo sensato, por tanto se recomienda un ambiente de cordialidad y evitar en alguna medida tanta formalidad, la indiferencia, el antagonismo y la agresión.
Importancia del manejo las actitudes en la solución de conflictos familiares
La actitud es la forma como cada persona responde a alguien o a algo. Una actitud se compone de tres elementos: lo que se piensa, lo que se siente y lo que se manifiesta. Usted puede tener una actitud muy particular hacia las relaciones familiares; puede pensar que son necesarias en su vida, sentir que son difíciles de llevar y actuar sumisamente ante sus padres. Por eso decimos que la actitud está compuesta por el componente cognitivo (pensamiento), el componente emocional (sentimientos) y el componente comportamental (conducta).
No siempre estos elementos están en consonancia y puede suceder que exista contradicción entre ellos. Es factible que alguna persona piense que la infidelidad no tiene inconveniente alguno, sienta celos al ver a su pareja con un rival y bajo ninguna circunstancia actuar de forma infiel.
El porqué una persona tiene una actitud determinada hacia algo o alguien todavía no es muy claro. Algunos dicen que les enseñaron a pensar, sentir y actuar de tal manera ante determinado evento. Otros dicen que la urgencia de satisfacer sus necesidades los obliga a pensar, sentir y actuar como lo hacen. Lo cierto es que en ambos casos siempre se les está dando la oportunidad de que cambien sus actitudes, pues no se recurre a la genética o factores determinantes que imposibiliten la erradicación de una actitud.
La forma como podemos modificar una actitud empieza con la aceptación de que existe contradicción en la manera como asumimos los tres elementos que la constituyen. Si encuentro contradicción, cuando pienso que vivir en pareja es el único medio para conseguir una armonía familiar pero siento que puedo amar a varias mujeres a la vez, y por tanto tengo una amante, con seguridad estoy en el camino de modificar mi actitud en torno a: primero, evito tener amantes que me obliguen a faltar en el hogar; o segundo, tengo mis amantes y evito a toda costa formalizar un hogar, etc. Si no veo ninguna contradicción en los elementos antes mencionados mi actitud hacia la armonía familiar seguirá trayéndome inconvenientes.
Una forma más de lograr cambiar una actitud en una persona es mediante la ayuda que pueda prestarle el grupo de apoyo. Si mi actitud hacia mis hijos es de rechazo, los demás miembros de la familia pueden hacerme cambiar esa actitud con la constante información que ellos me dan de lo satisfechos y orgullosos que se sienten de mis hijos. Si la mayoría acepta mis hijos es factible que asuma que mi actitud es errada y la de mis familiares correcta; por tanto intentaré asumir la actitud de ellos.
Otra manera de cambiar las actitudes de una persona es mediante la persuasión que haga un especialista en determinado tema. Si deseo que mis hijos cambien su actitud con respecto a la drogadicción, la persona más indicada para lograrlo es un experto en farmacodependencia. Por tanto debo ser cuidadoso e informar a mis hijos, con antelación, de los méritos que tiene la persona para darnos su punto de vista sobre las drogas.
Otra forma de cambiar la actitud de una persona es la persuasión mediante la utilización moderada del miedo. Si logramos despertar miedo en los niños, ante el evento de que sigan mostrando determinada actitud, con mayor probabilidad dicho niño dejará de lado esa actitud negativa. Por ejemplo, si logro que el niño sienta miedo ante la posibilidad de contraer una enfermedad por el consumo de dulces, es bastante probable que su actitud hacia el dulce cambie radicalmente. Curiosamente la autoestima tiene mucho que ver es este caso: si el niño tiene una buena autoestima es más fácil que cambie su actitud ante la presencia del miedo.
También se pueden cambiar las actitudes transmitiendo el mensaje de manera tal que la persona que escucha crea que la idea de cambio surge de ella y no de la persona que la está persuadiendo. Un padre que le diga a su hijo: "por la experiencia que tengo se la importancia que tiene ordenar los libros antes de comenzar las labores escolares", está en desventaja de aquel padre que le dice a su hijo: "como usted mismo lo ha comprobado, el orden le facilita hacer bien sus tareas escolares".
El juego de roles se ha mostrado igualmente bastante acertado para cambiar actitudes. Quienes escenifican un evento en torno a una actitud determinada tienen mayor probabilidad de cambiarla en contraposición a las personas que se les ha instruido para que lo hagan e incluso a las personas que han visto como dicha actitud puede ser perjudicial para ellos mismos y su grupo.
Sentimientos y emociones en la mediación de conflictos familiares y de pareja
En la mediación de conflictos familiares y de pareja se tiene como presupuesto que la falla y, a la vez, la solución se halla en la comunicación, el manejo de roles, la agresión y la violencia, infidelidad y celos, problemas con la familia de origen, crisis propias del ciclo vital, disfunciones sexuales, adicciones, falta de respeto a las diferencias, manejo de la autoridad, separación y divorcio. (Rojas). Sin embargo, quien haya estado como mediador sabe que nada de lo anterior se logra solucionar si no hay voluntad de cambio por parte de los implicados; caso frecuente en los conflictos de pareja y familiares en general. Esta falta de cooperación y reticencia al cambio no es gratuita; surge de la emocionalidad que se apodera de la partes en conflicto, que obstaculiza cualquier avance o solución racional.
Es por eso que debemos hacer un pare, ante el manejo que se viene dando a la solución del conflicto de pareja y de la familia, para revisar la emoción y el sentimiento, factores cruciales que se muestran insidiosos y de difícil manejo cuando surge una discordia entre las personas. Estos podrían facilitar el trabajo si se pudieran instrumentalizar en el momento que se hace necesario.
Algunos, influenciados por la teoría de Pavlov, ven la emoción como un sentimiento o bien fisiológico o bien cognitivo; o también, producto de la interacción de factores físicos y mentales. El sentimiento se señala como la forma de conciencia en que el hombre manifiesta la actitud subjetiva hacia la satisfacción o insatisfacción de sus necesidades vitales. Los sentimientos se pueden dividir en superiores e inferiores: los inferiores son los que tienen que ver con conservación, alimentación y reproducción, son de origen instintual; los superiores son los que tienen que ver con la socialización, la belleza, la moralidad y el conocimiento, son aprendidos (condicionados). Los sentimientos superiores son mayores en el hombre; dependen bastante del sistema social en que se desenvuelve y las necesidades propias de la sociedad y de la época. Un sentimiento intenso y prolongado se le llama pasión. Las pasiones pueden ser superiores o inferiores.
La fisiología del sentimiento incluye respuestas originadas por el sistema nervioso autónomo y sistema endocrino. El sentimiento intenso y de corta duración, de aparición súbita y violenta reacción motora, se denomina afecto fisiológico. La intensidad del sentimiento no depende de la intensidad del estímulo sino del valor (significado) que le de cada sujeto. El estímulo es agradable o desagradable, con diferentes escalas de intensidad sentida. El estímulo es útil o no a las necesidades vitales. Las manifestaciones corporales más comunes de un sentimiento son palidecer o colorearse, acelerar o disminuir el ritmo cardiaco, contracción o distensión muscular, disminución o aumento de lágrimas, aumento o disminución del fluido salivar, sudor, aumento de secreción de la adrenalina y el azúcar en la sangre.
Entre los sentimientos que se han deslindado, a partir del análisis de la actitud en el hombre, se encuentran la ira, el miedo, el temor, la tristeza, la alegría, la repugnancia, el odio, el amor, el optimismo, la incomodidad, la excitación, la ansiedad, el disgusto, la frustración. El estado de ánimo, humor, es la tendencia general y prolongada a que se mantienen los sentimientos de un sujeto. Se habla de buen o mal humor.
Para el psicoanálisis la emoción o el sentimiento es la interpretación de un fenómeno de exteriorización de una fuerza pulsional constitutiva de toda organismo; y como tal, de toda persona en particular. (Freud).
Estudiando la emoción desde otro ángulo psicológico, podemos comprenderla como una conducta condicionada que responde a necesidades propias del organismo. La emoción es un rezago conductual de aprendizajes previos, inscritos en cualquier momento de la escala filogenética y ontogenética. Son conductas que se presentan sin que medie la volutividad, tal como se explicó arriba, gobernadas por el sistema autónomo y endocrino; con poca participación de la corteza cerebral, donde se sospecha reside la voluntad. La emoción es una forma de adaptación previa, basada en la interrelación que hace el organismo con el medio, sin que esté presente un aprendizaje exclusivo a él; es, como dijimos, adquirido a través de su historia filo y ontogenética. Tal como se podría explicar desde la teoría de Pavlov y las investigaciones de Sherrington y Sechenov, la emoción en un principio fue una respuesta incondicionada, (conducta refleja) producto de un estímulo incondicionado, que posteriormente se asoció a otros estímulos condicionados, para así crear la respuesta condicionada.
Debemos señalar que muchas de las emociones cumplieron, pero ya no cumplen, una función adaptativa en el hombre. Ejemplo, agredir automáticamente cuando nos sentimos agredidos. Esta información, agredir cuando nos agreden está inscrita en el sistema autónomo. De ahí las dificultades que se tienen con la agresión y el posterior arrepentimiento, producto éste de un pensamiento y una voluntad que entra a evaluar y pugnar las reacciones ocasionadas por el sistema autónomo.
Lo anterior pone en evidencia la dificultad que encuentra el hombre cuando trata de manejar situaciones mediadas por emociones; pues el sistema talámico (autónomo) y endocrino, no son manipulables a su voluntad. O mejor dicho, no se le ha preparado para que maneje a voluntad estos sistemas. En la cultura occidental, especialmente, no se hace mayor énfasis en el dominio de estos sistemas, pues se parte, (el mismo nombre lo corrobora) del hecho que estos funcionan autónomamente. No obstante, ya se ha visto que se puede llegar a tomar dominio sobre conductas autónomas tales como el manejo de la excreción de orina y materias fecales, regularizar la temperatura, la tensión arterial, crear anticuerpos y otras tantas, que son gobernadas por estos sistemas y que responden a la misma fisiología de las emociones.
Un factor de confusión en torno a la interpretación de la emoción surge de la poca especificidad del cerebro. Tal como lo plantea alguna de las teorías de la emoción (Schacter-Singer), las mismas respuestas autónomas se dan ante diferentes estímulos, pero la interpretación es diferente dependiendo la asociación que se haga en el momento. Como ejemplo se muestra que ante un estímulo X1 (hombre atractivo) en Y (mujer) se obtienen respuestas de secreción de adrenalina, sudoración, taquicardia, movimientos peristálticos del estómago, que son interpretados como amor; estas mismas respuestas se obtienen ante un estímulo X2 (león) pero en esta ocasión son interpretadas como miedo. Si llegado el caso X1 agrediera a Y, Y no sabría claramente lo que está sintiendo por X1 y con mayor probabilidad, por esto del condicionamiento, estaría inclinada a decir que lo que siente es amor.
En la enseñanza del dominio de las emociones y sentimientos es necesario señalar que la idea básica no es que el hombre deje de sentir o manifestar la emoción; al contrario, se le debe dar libertad a la expresión de sentimientos; pero, de tal manera, que en nada afecte la toma de decisiones trascendentales para su adaptación y el cumplimiento de objetivos trazados. Por ejemplo, se puede amar intensamente a una persona y no por eso tomar la decisión de vivir con ella en pareja, sin medir objetivamente las ventajas y desventajas que contrae la unión. Igualmente, no es que se deje de sentir ira ante un conflicto de pareja; pero, a cambio, se pide que al intentar solucionarlo, la ira no influya en el raciocinio. Las manifestaciones emocionales deben ser evaluadas a cada instante para no terminar cometiendo errores, que no traen beneficio ni para quien las emite ni para los otros. Las personas deben obligarse a tomar decisiones sin la influencia de la emoción y esto sólo se logra dominándola y encausándola; dejando el apasionamiento en el momento propicio, sin ser presa de ella.
Ejercicios que permiten empezar a dominar las emociones son: mantener un control sobre los esfínteres, logrando evacuar los residuos uretrales e intestinales cuando se desea y no cuando el organismo da la señal (estimulación), para que esto suceda; llorar sin que
esta manifestación esté asociada a determinadas situaciones que siempre la han acompañado; obligarse a reír independientemente de estímulos exteriores; sonrojarse y palidecer a disposición; disminuir y acelerar el ritmo cardiaco a voluntad; evitar la ingestión de alimentos fuera de horarios establecidos para hacerlo, así se tenga mucha hambre; aplazar el deseo de consumir alimentos que son altamente atrayentes. Someterse a pruebas donde sabe que la emoción está presente e intentar no actuar de la misma manera que lo ha hecho siempre, analizando y comportándose lo más racional que se pueda: discutir sin perder el control sobre las palabras que se dicen; propiciar y presenciar situaciones altamente emotivas; ensayar formas de resistencia al dolor y el miedo.
Conforma grupos. Cada grupo establecerá un caso de conflicto intrafamiliar. Luego de intercambiar casos, cada uno establecerá una estrategia de solución desde la conciliación.
TALLER #7 CONFLICTOS FAMILIARES-2
COMO HACER LAS PACES CON UN FAMILIAR
No es fácil reconciliarse, pero con empeño se logra
Por AMY LABODA
Antes de morir, en 1990, el padre de Jean Haley repartió sus bienes entre sus nietos, y Lisa, su preferida, se llevó la mejor tajada. Jean insistió a su hija a compartir la herencia equitativamente con sus cuatro hermanos, pero ella se opuso. Lisa, estudiante de enfermería de 34 años, alegó que necesitaba mucho el dinero, pues su esposo no tenía empleo y debían mantener a dos niños pequeños.
La reacción de Jean fue implacable. Se enojó tanto, que casi rompió su relación con su hija.
Como Lisa vivía cerca de la casa de su madre, en Florida, fue a visitarla para tratar de hacerlas paces. Jean le dijo que no quería hablar con ella y, durante varias semanas, se negó a contestar sus llamadas telefónicas. La separación le dolía muchísimo a Lisa, pues siempre habían sido muy unidas. A las dos les encantaba la jardinería, y los hijos de Lisa adoraban a la abuela.
Después de varios meses de contacto mínimo, un día Jean sorprendió a Lisa:telefoneó para hablar con ella de sus plantas.La alegría de volver a oír la voz de su madre disipó en el acto el rencor que guardaba por el distanciamiento. “¡La extrañaba tanto!”, recuerda la hija.
En vez de hacerse reproches, encauzaron sus emociones de manera constructiva a fin de reconciliarse. En opinión del experto Neil Katz, ese paso fue fundamental para remediar el problema. “Hay que suturar la herida para que pueda sanar”, afirma, “y para eso hace falta estar insatisfecho con la situación y dispuesto a cambiarla”.
Para resolver un pleito familiar se necesita tolerancia y empeño. La reconciliación a veces tarda años en alcanzarse. Y aunque el alejamiento puede deberse a distintas causas -un préstamos sin pagar, un comentario hiriente, una promesa rota-, Katz y otros expertos afirman que los conflictos pueden solucionarse tomando unas cuantas medidas básicas. “Para emprender esas acciones se requiere mucho dominio de sí mismo, constancia y valor”, dice Katz, “pero se obtienen resultados”.
Si usted quiere reconciliarse con un familiar, siga estos consejos:
Admita sus fallas. Al decir de la experta Renana Brooks, las rupturas familiares pocas veces se deben a las faltas de una sola persona. “En la mayoría de los pleitos”, señala, “cada participante tiene parte de la culpa”.
Así pues, para acabar con la discordia hay que ponerse en el lugar de la otra persona y reconocer con sinceridad los propios errores.
Cuando Max Johnson, de Cincinnati, era adolescente, su madre se volvió una entusiasta participante de las actividades de su iglesia. El no era muy devoto y se enfurecía cuando ella lo obligaba a asistir a los oficios religiosos. Acabó por irse de la casa y durante varios años se mantuvo distanciado de su madre.
Hizo falta que se casara y tuviese un hijo para que empezara a comprender las responsabilidades y las dudas inherentes a la paternidad. Quería ser el padre perfecto, pero no estaba seguro de cómo lograrlo. Tal incertidumbre lo hizo apreciar el esfuerzo de su madre.
Se dio cuenta de que ella había tenido las mismas dudas y preocupaciones al criarlo, y que al tratar de inculcarle la fe religiosa sólo quería ayudarlo a convertirse en un adulto maduro y equilibrado.
“Ahora entiendo cuánto amor y energía dedicó a criarme”, dice Johnson. Hoy en día telefonea y visita a su madre con frecuencia.
2. Busque el reencuentro
Jean Haley no decidió telefonear a su hija por mera ocurrencia, sino por el valioso apoyo que Lisa dio al resto de la familia en el tiempo que estuvieron distanciadas. A un hermano que afrontaba un problema jurídico le consiguió un abogado, y ayudó a cuidar a los hijos de su hermana mientras ésta pasaba una crisis en su matrimonio. Jean se enteró por ellos de la solidaridad de Lisa.
Así suele ocurrir, dice la psicóloga Mary Pipher. “Aún si dos o más miembros de la familia no se dirigen la palabra, siguen comunicándose a través de otros. Hay personas que pasan mucho tiempo usando este método indirecto hasta que por fin vuelven a hablarse”.
La comunicación, por supuesto puede ser más directa. Hace algunos años, Timothy Stevens decidió cambiarse el nombre y esto provocó una ruptura con su padre. Furioso por lo que su hijo había hecho, éste telefoneaba de larga distancia para expresarle su indignación.
Al principio, Timothy pensó en cortar toda la relación con su padre, pero luego comprendió que esto no iba a remediar las cosas. Como también se dió cuenta que el teléfono no era el mejor medio para tratar de reconciliarse para entonces ninguno quería hablar con el otro), empezó a escribirle mensajes con regularidad. Aunque el padre no contestó ninguna de las carta, el joven siguió enviándolas.
“Quería establecer el contacto”, cuenta Timothy, pues sentía como si me hubieran arrancado una parte de mi vida.
Durante este doloroso periodo de silencio, su esposa le dio un hijo. Cuando el padre leyó la carta que Timothy escribió para darle la noticia del nacimiento del bebé, su cólera comenzó a disiparse. El lamante abuelo fue a visitarlos, decidido a hacer las paces con su hijo, y abrazar a su nieto.
“Me alegro de no haber renunciado a buscar la reconciliación”, dice Timothy hoy en día.
Según los expertos, escribirle al otro, ya sea una carta, una postal o un mensaje electrónico, es un acertado primer paso para reparar el vínculo roto. Permite hace a un lado las emociones negativas que a veces despierta una llamada telefónica o una conversación directa.
“A quien escribe la carta le da oportunidad de expresar mejor manera lo que siente”, dice Mary Phiper, “y al que la recibe, tiempo para recapacitar”
3. Deje que otros ayuden
Un pleito entre familiares no sólo hace infelices a los protagonistas, sino también a los hermanos, padres, otros parientes y amigos cercanos. Estas personas generalmente desean que se reestablezca la armonía y están dispuestas a contribuir para que así sea.
Ralp Miller era un padre dominante que esperaba obediencia ciega de sus hijos. Cuando uno de ellos, Ed, le reveló que estaba enamorado de una chica llamada Nancy, Ralp reaccionó con disgusto e inquietud, pues la familia de la joven no le inspiraba confianza.
Ed y Nancy acabaron por casarse. Para entonces, los hermanos de Ed coincidían con la opinión de su padre sobre la familia de su cuñada. En una ocasión, Nancy y la esposa de uno delos hermanos de Ed se hicieron de palabras y, tras el incidente, la pareja se distanció de la familia durante años.
Un día, inesperadamente, Ralp murió. Al enterarse de la noticia, Ed telefoneó a su madre para darle el pésame, pero, aun resentido, decidió no asistir al entierro. Sus hermanos estaban furiosos.
Un año después, la familia hizo planes para reunirse en el cementerio a colocar una placa en la tumba, pero no pensaban invitar a Ed. Entonces una tía de éste decidió intervenir para restaurar la armonía. Telefoneó a su sobrino para decirle que la ceremonia en el panteón sería la última oportunidad que tendría de rendir tributo a su padre.
Una vez en elcementerio, la familia se sorprendió de ver llegar a Ed y a Nancy.La madre de éste se apresuró a darles la bienvenida, ansiosa de ver unidos nuevamente a los suyos. Hoy en día, Ed y sus hermanos están reconstruyendo vínculos.
“Hay al menos tres cosas que un pariente o amigo puede hacer para ayudar a resolver un conflicto entre familiares”, dice Neil Katz. “Proponerles un reencuentro inmediato, mediar para que uno de ellos de el primer paso o alentar a ambos a hacerlas paces”
4. No espere milagros
El objetivo de poner fin a un pleito no es resolver viejos desacuerdos, lo que quizás sea imposible, sino alcanzar cierto grado de reconciliación. Dar algunos pasos, como reunirse para celebrar en paz las fechas especiales, crea las condiciones para recuperar la confianza y la armonía.
Al tratar de resolver un conflicto familiar, “lo que importa es reestablecer la comprensión y el afecto, no averiguar quién tuvo la culpa”, dice la psicóloga Susan Heitler.
Los pleitos entre familiares cambian las cosas, a veces para siempre. Hay que aceptar esto y aprender la lección para evitar que vuelva a suceder. Hacer las paces con un padre o hermano puede ser difícil, pero vale la pena intentarlo.
Jean Haley y su hija resolvieron su amarga disputa refrenando sus reproches. Siguieron disintiendo respecto al asunto de la herencia, pero acordaron no hablar más de ello. Fue un pacto que les ha permitido volver a estar juntas.
Al regresar de una reunión familiar, Lisa me muestra orgullosa una foto que les tomaron a su madre y a ella: aparecen abrazadas y sonrientes. “Uno tiene que estar convencido de que necesita a su familia”, dice. “Así es como lo logramos”.
Conforma grupos y discute la viabilidad de cada consejo. Construye argumentos y compleméntalos con ideas propias.
TALLER #8 LA NEGOCIACIÓN- 1
COMO HACER EL MEJOR TRATO
Por LEO REILLY
Un amigo mío me contó la historia de un agricultor que le vendió un caballo a un habitante de la ciudad en el triple de su precio. Cuando le preguntaron cómo había logrado obtener tanto dinero por el animal, respondió: “lo importante no es lo que vale, sino lo que creen que vale”.
En las negociaciones se ha generalizado el mito de que existe algo llamado valor objetivo; es decir, lo que realmente “vale” algo. Lo cierto es que el valor está en los ojos del interesado, y ya sea que usted compre o venda, la clave del éxito está en su capacidad para influir en las percepciones de su contraparte.
Supongamos que usted colecciona libros raros y encuentra en una librería el último volumen de una serie que ha estado juntando. Quizás el ejemplar solo no valga mucho para el librero, pero para usted es un hallazgo importante. Lo que cada uno logre descubrir la postura del otro afectará el regateo.
Comencé mi carrera como abogado litigante negociando de todo, desde el precio de una empresa en venta hasta los planes de pago de un deudor. He aquí algunas de las lecciones que he aprendido.
No revele elplazo con que cuenta para negociar. Un empresario que conozco fue a Japón a cerrar un trato con una compañía manufacturera de artículos electrónicos. Después de que llegó, le preguntaron cuándo tenía que regresar a Estados Unidos. “Necesitamos saberlo para que podamos organizar su traslado al aeropuerto”, le dijo su anfitrión.Mi amigo respondió que tenía que irse el viernes.
Durante los cinco días los japoneses lo llevaron a conocer la ciudad, a comer y a diversos espectáculos; todo, menos a lo que había ido a Japón: a cerrar un trato. Finalmente, el viernes por la mañana, cinco horas de que saliera su avión, comenzaron las transacciones.
En semejantes circunstancias, mi amigo se vio presionado para hace ciertas concesiones. Sólo entonces comprendió lo que estaba pasando. Como la negociación se había postergado para el último minuto, él se hallaba en franca desventaja. Interrumpió las conversaciones y volvió a casa.
Nunca revele el plazo con que cuenta, a menos que le convenga. Si la contraparte fijó una fecha límite, averigüe si es posible cambiarla. Si tiene que pactar dentro de un lapso definido, no le de importancia al tiempo. Concéntrese en el trabajo mismo.
Determine qué le conviene. Tengo un cliente que era dueño de un restaurante de comida rápida. Una de las tácticas más eficaces que utilizaban sus empleados consistía en preguntar: ¿Quiere acompañar su pedido con papas? Más del 20% de los clientes respondía que sí, aunque muchos no habían pensado pedirlas al principio.
A menudo, la gente compra de manera impulsiva porque no se detiene a pensar si de veras necesita determinado artículo o si vale lo que está pagando por él. Para evitar esto, haga una lista de sus necesidades antes de ir de compras. Si busca un auto o una computadora, determine qué características desea que reunan y ajústese a ellas.
Piense antes de hablar. Durante un seminario que impartí,una corredora de bienes raíces me habló acerca de una venta que había realizado en menos de 15 minutos. Una pareja recién casada entró a una casa que acababan de poner en venta. Como no había mucha demanda, la vendedora supuso que tendría que hacer algunas concesiones en el precio y las condiciones de pago.
A los cinco minutos de haber entrado, la pareja preguntó cuál era el precio del inmueble. La corredora les respondió que 185.000 dólares. Estaba por agregar que quizás los propietarios aceptarían una oferta menor, cuando los compradores interrumpieron. “¡Vaya! ¡Es mucho menos de lo que pensábamos!”, comentaron.
En lugar de ofrecerles una rebaja, la vendedora hizo algunas concesiones sin importancia y cerró el trato.
Antes de hacer algún comentario, pregunte qué quiere la contraparte. Por lo regular, el primero que habla está impaciente. La información que dejó escapar le permite a usted elaborar mejor su contrapropuesta. A menos que usted le convenga hacerlo, deje que el otro dé el primer paso; por ejemplo, si un comprador no tiene idea del valor del objeto, el vendedor puede aprovecharse para establecer un precio que le parezca razonable.
Conozca su mercado Cuando impartía clases en una universidad de California se me acercó una vez un joven. Iba a entrevistarse con varias compañías de alta tecnología del sur del estado y de la Costa Atlántica del país para solicitar empleo. Le preguntaron a cuáles acudiría primero:
-A las de Valle del Silicio
-¿Por qué? -inquirí
-Porque me gustaría quedarme a vivir aquí
Como prefería trabajar en el Valle del Silicio, creía que lo lógico era buscar trabajo primero allí.
-Te equivocas- le dije-. Ve primero a la Costa Atlántica; consigue la mejor oferta que puedas, y luego regresa a California.
Le expliqué que si comenzaba por entrevistarse con las empresas que le interesaban más, no podría formarse un criterio adecuado para juzgar una buena oferta. En cambio, si trataba primero de conseguir una oferta de una compañía de la Costa Atlántica, se daría una idea del sueldo que podría solicitar y usarla como punto de referencia para las demás compañías.
La información es la principal ventaja de un negociador. Si usted se preparó bien, difícilmente le tomarán el pelo. Conocer las fortalezas y debilidades de su adversario lo convertirá en un negociador más fuerte.
Sepa cuándo retirarse. Durante casi todo el decenio de los años 80, Eastern Airlines y el sindicato de mecánicos se enfrascaron en acaloradas discusiones. Finalmente, las pláticas se estancaron, lo que llevó a su empresa a la quiebra y les costó su empleo alos trabajadores.
Por lo general, es posible evitar que se interrumpan las negociaciones.A menudo éstas se atoran debido aun sólo punto. Cuando esto ocurra, siga adelante. Busque el mayor número posible de asuntos en los que pueda haber acuerdo. Luuego, vuelva a tratar el asunto pendiente.
Sin embargo, hay ocasiones en que es imposible salir de un atolladero.El saber qué opciones tiene puede incrementar su capacidadpara negociar. Supongamos que usted negocia con un comerciante de autos usados. Hágase la siguiente pregunta: ¿Qué puedo hacer si no compro este coche?
Entre las posibilidades, está la de ir a otra agencia, o comprar un modelo distinto o reparar el coche que ya tiene. Cuando usted encuentra una mejor opción para sí mismo, tal vez el “mejor trato” que le ofrezcan otros ya no le resulte tan atractivo.
Nunca se arrepienta. Hace tiempo entrevistaron a un hombre de negocios que acababa de emitir bonos de su empresa a una tasa de interés fija. Tres días después de que se vendieron, hubo un cambio brusco en el mercado. Si el empresario hubiera esperado unos días más, le habría ahorrado una cantidad de dinero razonable a su empresa.
¿Se sintió decepcionado? No. De hecho, cuando le preguntaron si estaba contento con la operación respondió: “Por supuesto. Fue un buen trato. Podría haber sido mejor, pero también peor. Nunca hay que arrepentirse”.
Es muy fácil ver los errores a toro pasado. La única pregunta que debe importarle es: ¿Logró sus objetivos originales? Si la respuesta es afirmativa ¡Adelante! Ya habrá nuevas oportunidades. La vida sigue su curso.
TALLER: Construye y dramatiza casos de negociación por grupos
TALLER #9.LA NEGOCIACIÓN- 2
LOS MAS UTILES CONSEJOS DE LOS TERAPEUTAS MATRIMONIALES
Haga a un lado esos molestos desaires y disfrute de su matrimonio
Por DIANNE HALES y DORIS WILD HELMERING
A él se le olvidó el cumpleaños de ella. Ella llegó tarde a una cena de negocios con un cliente importante de su marido. El se rompió la pierna una semana antes de las vacaciones con las que ambos habían soñado. Ella se gastó el reembolso de los impuestos en muebles para el jardín, sin consultarlo con él.
Tarde o temprano, los hombres y las mujeres que amamos nos decepcionan. Tal vez él no encuentre el tiempo para instalar el aire acondicionado, aunque haga un calor infernal. A ella quizá se le olvide llevar a lavar la ropa que necesita su marido para un viaje de negocios.
Si persiste determinado comportamiento ( por ejemplo, si uno de los dos se sigue endeudando con la tarjeta de crédito) o si la desilusión es particularmente dolorosa (si uno de los dos le reveló a un amigo suyo uno de los secretos más íntimos de su cónyuge), la relación puede llegar a enfriarse.
Pero la mayor parte de las pequeñas decepciones se pueden atenuar, e incluso borrar, si los esposos aprenden a reaccionar de un modo que no consista sólo en sentirse mal o enfadarse.
He aquí cinco consejos de los terapeutas matrimoniales para lidiar con esos inevitables desaires y omisiones.
Una mujer que es madre y trabaja fuera de su casa tenía el tiempo justo para dejar a su hija con la niñera y acudir a una cita importante. En eso, se dio cuenta de que su esposo, que había usado su coche el día anterior, había dejado vacío el tanque de combustible. Tuvo que desviarse para ir a una gasolinera, y llegó tarde a su cita.
Su esposo, que es médico, se había distraído tanto con una llamada de urgencia, que había atendido en el teléfono del coche, que no reparó en el indicador de gasolina. Cuando se le pasó el enojo, ella se dio cuenta que se había enfadado no tanto por lo que su marido había hecho, sino porque se imaginó que no había pensado en ella.
“La mayoría de los cónyuges no actúan de manera malintencionada hacia su pareja”, dice la terapeuta matrimonial Michaeleen Cradock. “Lo que sucede es que se están ocupando de sus necesidades inmediatas. Las personas que olvidan recoger la videocasetera del taller o que se comen la última rebanada del pastel de chocolate no lo hacen por molestar a su esposo o esposa. Simplemente atraviesan por un período de falta de atención.
La próxima vez que piense que su marido es desconsiderado, trate de ponerse en sus zapatos: ¿ qué le estaba pasando en ese momento?. Lo más probable es que se le haya olvidado que es parte de una ecuación y que su comportamiento afecta a dos personas.
Todos los días mientras lavaba los trastos, una columnista de un diario se deleitaba mirando por la ventana un hermoso árbol en flor. Cierto día su esposo se puso a podar los arbustos, y ella le pidió de manera especial que no tocara el árbol. Sin embargo cuando regresó de hacer unas compras ya no estaba.
- Tuve que cortarlo- le explicó él. Se veía ralo después de que lo podé.
A pesar de su explicación, ella estaba furiosa. “No dejaba de pensar: ¿por qué faltó a su palabra? ¡Acaso no se había dado cuenta de lo mucho que me importaba ese árbol?” Después de algunos días de amargarse la vida - y de amargarse la a su marido- se obligó a reflexionar: “me di cuenta de que estaba permitiendo que mis sentimientos negativos me afectaran a mí y a nuestro matrimonio, y de que si esto fuera lo peor que iba a hacer mi esposo en toda su vida, sería yo una mujer muy afortunada. Él había tenido un momento de desconsideración y yo debía ver eso a la luz de toda una vida”.
La perspectiva es una de las cosas más difíciles de mantener en el matrimonio porque no se tiene el tiempo ni la distancia necesarias para dejar ue se disipen los malos sentimientos. La promesa que se rompió hoy se suma al retiro del cajero automático que el otro no registró ayer en la chequera. Y de esta manera con viejas heridas, ventile de inmediato la desilusión más reciente y venza la tentación de volver al pasado. Si hay algo que su cónyuge pueda hace para que se sienta mejor, dígalo.
Ejerza su facultad de elegir En ocasiones, lo que más ayuda es adaptarse a las diferencias individuales es el sentimiento del humor. Durante años, la costumbre que tenía una mujer de no cerrar las puertas exasperó a su esposo. “Me levantaba por las noches para ir al baño y ¡zas!, siempre chocaba con la puerta abierta del clóset”, se quejaba el hombre.
Después de suplicarle a su esposa en todos los tonos que cerrara las puertas, y de echar pestes y tronar contra ella cada vez que se le olvidaba, desistió de tratar de cambiarla. “Es una de las peculiaridades que la distinguen”, dice. Hoy en día se ríe del asunto y por la noche va al baño con los brazos extendidos.
Jhon Gladfelter, psicólogo clínico, nos recuerda que “no tenemos por qué dejar que los sentimientos negativos se apoderen de nuestra vida. Tenemos la libertad de elegir cómo queremos sentirnos”.
Busque soluciones. A lo largo de sus 20 años de matrimonio, una pareja había discutido acerca de cómo debería repartirse el trabajo doméstico. Cuando se mudaron a una casa más grande, la mujer necesitó que su marido la ayudara más asiduamente, así que acordaron que ella cocinaría y haría las compras, en tanto que él pasaría la aspiradora todos los fines de semana. “Él respetó el acuerdo durante algún tiempo, pero luego empezó a saltarse algunos fines de semana”, se quejó la esposa. “Así que nos sentamos a hablar”. Él volvió a pasar la aspiradora cada semana, pero volvió a fallar de nuevo. Otra vez discutieron el asunto. La conducta siguió repitiéndose, y el resentimiento de la esposa se agudizó.
Muchas parejas caen en la trampa de tratar de resolver un problema recurrente siempre de la misma manera. “Cada vez que el método falla, el problema se agrava”, dice Serra Bording-Jones, terapeuta matrimonial. “La esposa puede acusar a su marido de no amarla porque no cumple su palabra: el puede llegar a pensar que ella trata de controlarlo y negarse a ceder un ápice”. Y como una bola de nieve que rueda cuesta abajo, el problema se hace cada vez más grande y destructivo.
En semejantes situaciones, las parejas necesitan ser creativas y llegar a un acuerdo que les convenga a los dos. En este caso, ellos pudieron haber intercambiado quehaceres, de modo que ella se encargara de pasar la aspiradora y él de comprar los víveres. Al final eligieron otra opción: él pasa la aspiradora una semana sí y otra no, que es más de lo que a él le gusta, pero menos de lo que ella quisiera. “Ahora soy más tolerante”, dice la mujer, “así que si se le olvida, no dejo que esto desate la Tercera Guerra Mundial. Pero él también se ha mostrado más respetuoso de nuestro acuerdo.
Reconquiste el amor. Después de 20 años de servir en diferentes partes del mundo, a menudo sin su familia, un coronel se retiró para trabajar como consultor. “En cuanto pude pasar más tiempo en casa, volví a enamorarme de mi esposa”, dice. “Quería salir a cenar con ella, pasar los fines de semana fuera de casa, recuperar todo el tiempo que habíamos perdido”. Pero su esposa, que se había construido una vida propia, estaba ocupada con su negocio de banquetes a domicilio.
Las quejas de que el cónyuge ya no es tan atento, romántico, amoroso ni accesible como antes son comunes en el matrimonio. A menudo son las mujeres quienes se sienten desatendidas y echan de menos las pequeñas atenciones que les recuerdan que sus maridos todavía las quieren. Pero también los maridos pueden anhelar mayor cercanía y romanticismo.
Por sugerencia de una migo, el coronel decidió reconquistar a su esposa, como lo había hecho muchos años antes. En las noches, cuando sabía que ella iba a llegar exhausta tras servir un gran banquete, encendía la chimenea y la recibía en la puerta con una copa de vino. Después planeó un romántico fin de semana en un hotel en la playa, y le envió una invitación formal. Esta pareja se describe ahora como “un par de tórtolos”.
Incluso en los matrimonios que llevan muchos años, los detalles amorosos y románticos pueden conservar encendidas las brasas. Elogie a su cónyuge a menudo. Dígale a su esposo cuánto le ha gustado siempre su perfil. Recuérdele a su esposa que le ha gustado siempre el sonido de su risa.
Si los quehaceres domésticos y el cuidado de los niños lo abruman, dense tiempo para salir los dos solos. Un simple mensaje que diga: “Pienso en tí” o “Me gustaría poder estar contigo ahora”, le alegran el día a cualquiera.
Con un poco de esfuerzo, las pequeñas ofensas que inevitablemente surgen en una relación pueden olvidarse. Entonces ambos cónyuges se concentrarán en los placeres y no en los desengaños- que les brinda su matrimonio.
A partir de la lectura, construye un decálogo de consejos para sobrellevar los conflictos cotidianos en las relaciones sociales.
TALLER #10 APRENDAMOS A INTEGRARNOS- 1
El grupo se distribuye cómodamente en círculo:
Por sorteo, se escoge una persona. Ella se describe así misma integralmente. Luego, cada uno de sus compañeros dice lo que opina de ella. El protagonista se va rotando hasta que todos hayan sido interrogados. Es importante hablar con claridad, objetividad y asumir constructivamente las criticas. Es un espacio para el diálogo y la promoción de la comunicación.
TALLER #11 APRENDAMOS A INTEGRARNOS- 2
El grupo es distribuido por parejas y se aislan para conversar por 15 minutos. Cada uno presentará al grupo una síntesis de su compañero en cuanto a la primera impresión y la personalidad en general.
TALLER #12 LAS PARTES -Juego de roles-
Por parejas, se crearán y dramatizarán conflictos de la vida cotidiana previamente presentados. Luego de la elaboración de la estructura de negociación y conciliación, los roles se intercambiarán, de modo que cada persona defienda los intereses que antes atacó. El fin de este ejercicio es aprender a observar el conflicto desde varios puntos de vista.
6.Diseño metodológico preliminar
Reconciliar es un programa de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia, sin ánimo de lucro, apartidaria, cuyos objetivos principales son la promoción, difusión e implementación de una cultura de conciliación como una forma de vida, atendiendo a los propósitos de los mecanismos alternativos de resolución de conflictos.
La destinataria del trabajo de RECONCILIAR es la comunidad en general, quien asume este reto, en cada uno de sus grupos. RECONCILIAR va dirigido a grupos escolares, universitarios, profesionales y todos aquellos que deseen poner una semilla en la solución de conflictos en el país.
Tanto la misión del programa, como los métodos para alcanzarla, responden a la convicción de que el desafío consiste en como organizarse para conjugar la complejidad de las verdaderas necesidades humanas con el manejo y la prevención de efectos negativos en la solución de conflictos.
Para el logro de sus objetivos, RECONCILIAR desarrolla las siguientes funciones:
1.Investigación: En las seis áreas de su especialización en ámbito local, naciona, regional e internacional:
-Penal y Administrativo
2.Expansión y difusión del Centro de Conciliación
En primer lugar, durante el período de formación del proyecto, es conveniente sostener diversas entrevistas con presidentes de institutos y asociaciones, jueces, magistrados, profesores de diversas áreas y directivos de la universidad, con el fin de incluir a todos los sectores comprometidos con la actividad de este nuevo “movimiento”. Así mismo, se trata de dar la mayor publicidad posible en diversos medios masivos de comunicación, comenzando una campaña de divulgación y familiarización de la población con este mecanismo de resolver conflictos.
Así mismo, a mediano plazo, se prevee la instalación de centros de conciliación comunitaria e institucional, que en tal carácter pueden administrar, monitorar y avalar los programas, la calidad del servicio y el nivel de satisfacción de los usuarios, teniendo en cuenta también, los programas de conciliación escolar, tanto a nivel primario como secundario.
También incluye el apoyo, asesoría e información gratuita al sector público, privado, organizaciones no gubernamentales y público en general sobre las funciones, objetivos y acciones del programa.
Y por último, la función quizá más importante, es la conciliación, a través de su equipo de conciliadores. Este grupo interdisciplinario prestará servicios de conciliación, facilitación de diálogos públicos,procesos de consulta y manejo de conflictos en la búsqueda de soluciones consensuadas entre los sectores involucrados.
3. Escuela de conciliadores
La formación del cuerpo de conciliadores será el resultado del proyecto denominado Escuela de Conciliadores y la realización de una experiencia Piloto conectada con algunos juzgados de fuero Civil. Oportunamente, serán llevados a la Escuela diferentes expertos en el campo de la Resolución Alternativa de disputas, especialmente en la conciliación; con el fin de realizar seminarios, foros, debates y conferencias abiertas al público, como complemento de la formación en conciliación. El curso tendrá una duración de seis meses con una intensidad no menor a 4 horas semanales. En el curso de un año, la meta es contar con 60 conciliadores entrenados.
4. Seminario- Taller
Semestralmente, se realizará un Seminario- Taller abierto al público, con la participación de diversos catedráticos expertos en el tema. Reconciliar se encargará de todas las actividades relacionadas con él, tales como consecución de conferencistas, materiales necesarios, lugar, publicidad, y de las actividades tendientes a la realización de los talleres alternos, dentro de los cuales se cuentan los incluidos en este proyecto.
Los resultados de cada una de las actividades de Reconciliar, serán compilados en documentos con los cuales se elaborarán cartillas del programa para repartirlas entre el público en general. De la misma forma, se elaborará un video institucional y diversos folletos sobre los programas que se ofrecen, así como afiches de divulgación y difusión de ellos.
6. Coordinación de la cátedra
Reconciliar se encargará de coordinar un nuevo enfoque de la cátedra “La conciliación y los mecanismos alternativos de solución de conflictos”, mediante la inclusión de talleres para darle mayor movilidad, de la misma forma que reformará el programa general de la cátedra con el fin de incluir los objetivos y metas de este proyecto.
PRESUPUESTO (1 AÑO)
1.Coordinador general (Director C.Conciliación)
2.Coordinador proyecto
3.Dos auxiliares
4.Dos asesores jurídicos
5.Asesor Psicología
6.Asesor Trabajo Social
Los honorarios de coordinadores y auxiliares son tenidos en cuenta según el reglamento de la facultad sobre la remuneración para auxiliares y docentes
1.Utilización de computadores y cámara de video
2.Material Bibliográfico
3.Elaboración de cartillas
5.Materialpara talleres
6.Actividad ymaterial para conferencias
7.Fotocopias
($3.000 X 200) $600.000.oo
$2.800.000.oo
C.TRANSPORTE Y VIATICOS
D.IMPREVISTOS
$3.500.000.oo
SALLY ENGLE MEWNRRY (1989) Pluralismo Legal. En Law and Society Review, V22 #5, 1988. Traducido por E. Castillo y otros para el curso de Sociología del Derecho de la PUC.
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http://www.n-s-s.com/puertorico-solución-de-conflictos.htm
http://latinosyellowpages.com/searchpage/abopage/ss.html
http://www.jep.uminho.pt/ceep/eventos/progivgp.htm
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http://www.cobertura.com.ar
http://www.mediationworks.com/espan/diymsp.htm
http://www.caipe.org.pe/RIJ/bases/marcs/A1.HTM
http://orbita.starmedia.com/jairbaez/indexjb7.html
SELECCIONES DEL READER'S DIGEST. DICIEMBRE DE 1999
REVISTA DEL JUEVES #721 EL ESPECTADOR. SEPTIEMBRE 20 DE 1990
SELECCIONES DEL READER'S DIGEST. FEBRERO DEL 2000
Se usaron seudónimos para proteger la vida de las personas
SELECCIONES. AGOSTO DE 1997
SELECCIONES. DICIEMBRE DE 1997
GANAR/ PERDER
Medios de solución de conflictosNaturalezaEvolución históricaRegulaciones hispanoamericanasRelaciones humanas: reconciliación

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