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Timestamp: 2020-08-08 16:01:23+00:00

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Programa de Ordenamiento Ecologico Del Estado de Tabasco | Paisaje | Suelo
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Agua en El Municipio de Centro
Secretaría de Desarrollo Social y Protección al Ambiente
Programa de Ordenamiento Ecológico del Estado de Tabasco
Tabasco, México Diciembre 2006
MC. Adalberto Galindo Alcántara
Miguel Angel Salcedo Meza
Biol. Silvia del Carmen Ruiz Acosta Ecol. Adriana Morales Hernández
MC. Cristóbal Rullán Silva
Lic. Carolina Zequeira Larios MC Carlos Rodríguez Leal Biol. Hilda María Díaz López Pas. Ricardo Alberto Collado Torres Pas. Juana Gómez Jiménez Pas. Liliana Aguilar López
EL TERRITORIO COMO EXPRESIÓN DE LA INTERACCIÓN HOMBRE-NATURALEZA
1.1.- Paisajes
1.1.1.- El paisaje visual
1.1.2.- El paisaje objetivo
1.1.3.- El geosistema
1.2.- Metodología de la caracterización y diagnóstico territorial
1.3.- Caracterización y diagnóstico del subsistema natural
1.3.1.- Vegetación actual y usos del suelo
1.3.2.- Regionalización paisajística
1.3.3.- Grado de modificación
1.3.3.1.- Mapa de Erosión Potencial
1.3.3.2.- Mapa de fertilidad
1.3.3.3.- Mapa de modificación de los suelos por tipos de manejo
1.3.3.4.- Mapa de modificaciones geoecológicas
1.3.4.- Fragilidad de los geosistemas
1.3.5.- Grado potencial de amenaza de los geosistemas naturales del Estado de Tabasco
1.3.6.- Compatibilidad entre el uso del suelo y el potencial geoecológico
1.3.7.- Calidad del agua
1.4.- Caracterización y diagnóstico del subsistema social
1.4.1.- Grado de marginación
1.5.- Caracterización y diagnóstico del subsistema económico
CARACTERÍSTICAS Y DIAGNÓSTICO DEL TERRITORIO TABASQUEÑO
2.1.- Características físicas del subsistema natural del Estado de Tabasco
2.1.1.- Fisiografía
2.1.2.- Geología
2.1.3.- Clima
2.1.4.- Hidrología
2.2.- Características bióticas del subsistema natural del Estado de Tabasco
2.2.1.- Selvas Tropicales
2.2.2.- Bosques Tropicales
2.2.3.-Vegetación hidrófila
2.2.4.- Vegetación secundaria o comunidades de sustitución o reemplazo
2.2.5.- Vegetación cultural
EVALUACIÓN DE LOS SUBSISTEMAS NATURAL, SOCIAL Y ECONÓMICO DE TABASCO
3.1.- Evaluación del subsistema natural
3.1.1.- Paisajes del territorio tabasqueño
3.1.2.- Modificaciones de los geocomplejos
3.1.2.1.- Modificaciones del suelo por tipos de manejo
3.1.2.1.- Grado de erosión potencial
3.1.2.2.- Fertilidad
3.1.2.3.- Modificación geoecológico-paisajística
3.1.3.- Grado potencial de amenaza
3.1.4.- Compatibilidad entre el uso del suelo y el potencial geoecológico-paisajística
3.1.5.- Fragilidad geosistémica
3.1.6.- Vegetación
3.1.7.- Evaluación de la calidad del agua
3.2.- Evaluación del subsistema social
3.3.- Evaluación del subsistema económico
4.1.- Modelo de Ordenamiento Ecológico (Zonificación Funcional)
4.2.- Criterios ecológicos
4.3.- Tabla de vocación de usos del suelo
Clasificación de los paisajes del Estado de Tabasco
Durante muchos años los ecosistemas de México han estado sujetos a una gran presión antropogé- nica, sufriendo una modificación sin precedentes; entre otras causas, por políticas públicas y pro- gramas de desarrollo mal orientados, con un enfoque unilateral y homogéneo del territorio nacio- nal, como si este presentara las mismas características geográficas, climatológicas, y ecológicas. Políticas y programas con claro desconocimiento de las culturas locales, de los elementos naturales y sus potencialidades, lo que provocó un cambio en los usos del suelo de manera desordenada.
De igual manera, Tabasco transformo su entorno para dar paso a las actividades agropecuarias y petroleras que para algunas regiones y sectores de la población represento ingresos económicos, pero para muchos otros significó pérdida de oportunidades y de recursos naturales. Estas activida- des se impulsaron indiscriminadamente en todo el Estado, sin la planeación y conocimiento de las potencialidades del suelo y de los recursos ahí existentes.
A lo anterior se suma el crecimiento demográfico, causa que incrementa las necesidades humanas,
como son viviendas, servicios, energía y alimento, obligando a disponer de espacios para la satis-
facción de las mismas; pero en muchos de los casos, estas actividades se realizan de manera no planificada en sitios poco propicios, con poca o nula vocación productiva, de alto riesgo para los asentamientos humanos y de gran fragilidad para los recursos naturales.
Sin embargo, se han hecho esfuerzos trascendentes, para restaurar y conservar el ambiente así co- mo la diversidad biológica, muestra de ello es que la actual administración, consciente de lo ante- rior y comprometida con el desarrollo de Tabasco, establece en el Plan Estatal de Desarrollo, las bases para fortalecer, alinear y orientar la planeación de las políticas de desarrollo, inducir el establecimiento ordenado de las actividades productivas, los asentamientos humanos y la conser- vación. Con base a lo anterior, el Programa de Desarrollo Social y Medio Ambiente, PRODES- MA, plantea la formulación del Programa de Ordenamiento Ecológico del Estado, herramienta que contribuirá al logro de tal propósito. Cumpliendo al mismo tiempo con lo que mandata la Ley de Protección Ambiental del Estado de Tabasco.
El Programa de Ordenamiento Ecológico es un instrumento de referencia obligada para las institu-
ciones gubernamentales y público en general que pretendan orientar de forma adecuada sus pro- gramas y proyectos, tomar decisiones pertinentes, eficientar los recursos, y establecer sinergias.
SEDESPA 2006
Este programa, es el resultado del estudio y análisis de los sistemas natural, social y económico del estado de Tabasco, que a través de una metodología clara y precisa, con fuentes oficiales de información, y el apoyo de sistemas de información geográfica, permitieron realizar un diagnósti- co de Tabasco, que sirvió como base para establecer una propuesta o modelo de ordenamiento ecológico de la entidad, también llamada zonificación funcional; que en conjunto con los criterios ecológicos de las actividades preponderantes y las vocaciones del suelo de la entidad, permitirán vincular e inducir las políticas públicas y programas de gobierno en el mismo sentido; con el único propósito de lograr el uso ordenado y equilibrado del territorio.
El programa se creó con el consenso de los tres niveles de gobierno, asociaciones civiles, institu- ciones académicas y el sector empresarial, entre otros, por lo que se constituye en una herramienta incluyente, con diversas ópticas y criterios, pero no única y definitiva, sino definitoria, que pro- mueve consensos, minimiza conflictos y establece acuerdos. Brinda certidumbre para el futuro, identifica y ubica los recursos que tenemos, así como sus potencialidades y fragilidad; permite tomar decisiones, promover la inversión de acuerdo a las zonas, establecer asentamientos humanos en los sitios adecuados, orienta las actividades productivas con base a la vocación del suelo y plantea estrategias para conservar nuestros recursos naturales.
Aún cuando en el modelo, la zonificación funcional establece límites ecológicos pero no geográfi- cos, las zonas propuestas son articuladas e interdependientes.
El programa debe estar sujeto a una evaluación periódica y permanente que permita indicar si la orientación de las políticas, acciones y recursos de los tres niveles de gobierno es la correcta, y si están traduciéndose en bienestar social, crecimiento económico y conservación de los recursos na- turales de Tabasco.
La preocupación por ordenar el territorio estatal queda plasmada durante la administración de En- rique González Pedrero (1983-1987), quién durante este periodo señaló la importancia de ordenar el territorio tabasqueño y reestructurar el sistema de asentamientos humanos con el enfoque de la sustentabilidad.
En 1993 durante el gobierno del Lic. Manuel Gurría Ordóñez, el Estado de Tabasco, firmó un acuerdo de coordinación con el gobierno federal para realizar el ordenamiento ecológico de la re- gión Centro-Noreste del Estado, esta zona incluía los municipios de Cárdenas, Comalcalco, Cen- tro, Cunduacán, Jalpa de Méndez, Nacajuca, Paraíso y Centla; sin embargo, a pesar del interés de los tres niveles de gobierno involucrados este ordenamiento no se instrumento.
Es hasta la administración del Lic. Manuel Andrade Díaz (2002-2006), a través de la Secretaría de Desarrollo Social y Protección del Medio Ambiente que se signó en marzo de 2002 un convenio con la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), para la elaboración del Estudio de Orde- namiento Ecológico de la Región Sierra del Estado, que comprende los municipios de Teapa, Ta- cotalpa, Jalapa y Macuspana, en una escala 1:50,000. En octubre de 2004, y con recursos del
gobierno federal, se firma el convenio para elaborar el estudio de la región de los Ríos, que com- prendió como primera etapa, el municipio de Tenosique a la misma escala. En febrero de 2005, se firma con la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), el convenio para elaborar el Estu- dio de Ordenamiento Ecológico de todo el Estado, en escala 1: 50,000 integrándose los dos prime- ros al estudio estatal.
El 17 de agosto de 2005 se instaló el Comité Técnico Estatal de Ordenamiento Ecológico (CTEOE), mismo que tiene como objetivo la supervisión, evaluación, ejecución y seguimiento del Programa Estatal de Ordenamiento Ecológico en Tabasco. El Comité está integrado por dependen- cias del gobierno federal, estatal, los ayuntamientos de los 17 municipios del Estado, institucio- nes educativas, cámaras empresariales y asociaciones civiles (Fotografía 1).
Durante la segunda reunión del Comité Técnico Estatal de Ordenamiento Ecológico realizada el 23 de noviembre del 2005 se decidió implementar reuniones regionales del Comité Técnico con la finalidad de socializar la información y los resultados alcanzados en el programa. Estas reuniones permitieron conocer de primera mano la impresión de los principales actores sociales al interior de los municipios con respecto a los logros alcanzados y el impacto esperado por el programa de or- denamiento estatal. De esta forma, se llevaron a cabo cuatro reuniones regionales, la primera tuvo como sede el ayuntamiento de Teapa el 31 de enero de 2006, a la cual acudieron las asociaciones locales, instituciones educativas, iniciativa privada y agrupaciones presentes en los municipios de Macuspana, Jalapa y Tacotalpa, de igual modo en el municipio de Cárdenas se reunieron los dis- tintos sectores del municipio sede y el municipio de Huimanguillo. El 7 de febrero de 2006, en
Fotografía 1.- Reunión de Integración del Comité Técnico Estatal de Ordenamiento Ecológico del Territorio del Estado de Tabasco
Emiliano Zapata se convoco a la tercera reunión regional a los municipios de Emiliano Zapata, Jonuta, Balancán y Tenosique. Finalmente el 9 de febrero de 2006 y el 10 de febrero de 2006 en el municipio de Paraíso se reunieron los municipios de Cunduacán, Jalpa de Méndez, Paraíso y Co- malcalco, estas reuniones permitieron concertar y presentar el Estudio de Ordenamiento Ecológico del Estado a los diferentes sectores de dichos ayuntamientos.
Los municipios de Centro y Nacajuca fueron convocados a la reunión ordinaria del Comité cele- brada el 26 de abril donde se presentaron los avances y resultados de las reuniones regionales y se presentó la información correspondiente a los municipios de Nacajuca y Centro.
En el mes de Junio se llevo a cabo una reunión - taller donde se discutieron los mecanismos para definir la metodología para conformar las unidades de manejo y gestión ambiental. En esta se deci- dió optar por los criterios planteados por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco ya que estos respondían a las características básicas de los paisajes y por ende contienen la información com- pleta de cada zona funcional.
Aunado a lo anterior, también se realizaron reuniones sectoriales los días 1, 4 y 5 de septiembre de 2006, donde se efectuó una revisión detallada de los criterios ecológicos propuestos para el progra- ma de ordenamiento ecológico
Planear e inducir el uso del suelo, articulando las políticas públicas y los programas de los tres ni- veles de gobierno, estableciendo las bases para el desarrollo equilibrado de los asentamientos humanos, las actividades productivas, la conservación y aprovechamiento racional de los recursos naturales.
1.- Crear consensos y establecer acuerdos con los tres niveles de gobierno, instituciones académicas, y asociaciones civiles.
2.- Orientar y evaluar el establecimiento y desarrollo de las actividades productivas, los asentamientos humanos y la conservación de los recursos naturales.
3.- Proporcionar la información y asistencia técnica a los Ayuntamientos para el estableci- miento de los ordenamientos ecológicos y territoriales de los municipios.
la inversión pública y privada para el establecimiento de proyectos producti-
5.- Regular y disminuir los impactos ambientales.
6.- Establecer la fragilidad y potencialidades de las regiones del estado.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 4° párrafo cuatro, esta- blece la garantía de que : “toda persona tiene derecho a un medio ambiente adecuado para su
desarrollo y bienestar”, así mismo los artículos 25, 26 y 27, establecen los principios de planeación
y ordenamiento de los recursos naturales para impulsar y fomentar el desarrollo productivo con la
consigna de proteger y conservar el medio ambiente. Se establece la participación de los diversos sectores de la sociedad y la incorporación de sus demandas en el Plan Nacional de Desarrollo y sus
programas. Los artículos 73, 115 y 124 definen las facultades de la federación, los estados y los municipios en el rubro ambiental.
La Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA) es reglamentaria de
las disposiciones constitucionales en lo relativo a la preservación y restauración del equilibrio eco- lógico, así como a la protección del ambiente en el territorio nacional y en las zonas sobre las que la nación ejerce su soberanía y jurisdicción; sus disposiciones son de orden público e interés social
y tienen por objeto propiciar el desarrollo sustentable y establecer las bases tal como lo indica el artículo 1°.
Asimismo, en su artículo 3°, fracción XXIII, señala al ordenamiento ecológico como - “el instru- mento de política ambiental cuyo objeto es regular o inducir el uso del suelo y las actividades pro- ductivas, con el fin de lograr la protección del medio ambiente, la preservación y el aprovecha- miento sustentable de los recursos naturales, a partir del análisis de las tendencias de deterioro y las potencialidades de aprovechamiento de los mismos” -.
La Constitución Política del Estado de Tabasco señala en su artículo 4° “que en el Estado de Ta- basco toda persona tiene derecho a un ambiente saludable y equilibrado. Las autoridades instru- mentaran y aplicaran, en el ámbito de su competencia, planes, programas y acciones destinadas a la preservación, aprovechamiento racional, protección y resarcimiento de los recursos naturales, la flora y la fauna existentes en su territorio, así como para prevenir evitar y castigar toda forma de contaminación ambiental y que los ciudadanos tienen la obligación de contribuir, participar y exi- gir la preservación, restauración y el equilibrio ecológico, disponiendo libremente de la acción po- pular para denunciar cualquier daño o deterioro ambiental ante el estado o los ayuntamientos”.
La Ley de Protección Ambiental del Estado de Tabasco establece en su Titulo Primero, Capitulo
Único, Artículo 4, fracción 1; Articulo10, fracción VII; Artículo 11, fracción V, que el
es de utilidad pública y corresponde al titular del ejecutivo formular y expedir
programas de ordenamiento ecológico en coordinación con los municipios, en los casos a los que
miento ecológico
se refiere esta ley. Por otra parte el capitulo III, artículo 28 define al ordenamiento ecológico co- mo: “ el instrumento de política ambiental que tiene por objeto contribuir a la definición de usos del suelo, de los recursos naturales y de las actividades productivas, para hacer compatible la con- servación de la biodiversidad y del medio ambiente con el desarrollo regional. Este instrumento es de carácter obligatorio en el Estado, servirá de base para la elaboración de los programas y proyec- tos de desarrollo que se pretendan ejecutar “.
El Estado de Tabasco se encuentra localizado en el sureste del país, entre los 17° 15’ y 18° 39’ de latitud norte y entre los 90° 59’ y 94° 08’ de longitud oeste. Colinda al norte con el Golfo de Méxi- co, al sur con el estado de Chiapas, al oeste con el estado de Veracruz y al este con el estado de Campeche y la República de Guatemala. Abarca una superficie de 24,661 kilómetros cuadrados que corresponde al 1.3% del territorio nacional. Es reconocido oficialmente el 17 de Junio de 1823 como una de las provincias que integra el territorio mexicano y finalmente aceptado como Estado de la Federación el 31 de enero de 1824 y el 18 de diciembre de 1883 la Ley Orgánica de División Territorial reconoce una división interna de 17 municipalidades misma que se ha mante- nido a la fecha con ligeros cambios (figura 1).
Figura 1.– Mapa de Ubicación geográfica y colindancias del Estado de Tabasco
Fuente: Elaborado en el Laboratorio de Sistemas de Información Geográfica de la UJAT a partir de diferentes fuentes cartográficas y documentales.
El Territorio como expresión de la interacción Hombre - Naturaleza
El territorio es el espacio con el que el ser humano se relaciona y en el cual encuentra un sentido de pertenencia. De esta forma se identifica culturalmente con él ya que en este encuentra sus raí- ces. Los límites del territorio pueden o no ser claros en un sentido métrico dependiendo del pará- metro que se utilice para su construcción. Así, puede variar la escala de construcción desde la simple identificación como humanos donde el territorio es el mundo entero, hasta un territorio par- ticular donde solo se viven determinadas creencias culturales. Bien puede ser el uso de un dialecto o una determinada cosmovisión.
Además del sentido cultural, el territorio contiene una gran variedad de aspectos ambientales de diversos géneros entre los que destacan los rasgos físicos: geomorfología, vegetación y clima mis- mos que se conjugan con los diferentes elementos antrópicos.
Estos elementos intervienen de forma integrada a través de una compleja red y establecen una in- terdependencia, donde la alteración de un componente repercute en los otros elementos que lo inte- gran. De esta forma el territorio es un sistema complejo, completo e indisociable, definido por su contenido dinámico resultado de la interacción hombre – naturaleza.
Existen diversos enfoques o aproximaciones para el estudio del territorio. Uno de ellos es el enfo- que de paisaje. En las ciencias geográficas se aceptan diferentes definiciones del paisaje. Una de ellas es la que lo describe como la parte visible del territorio que podemos captar con nuestros sen- tidos (Gómez y Salvador, 1992).; el complejo de sistemas relacionados que forman una parte reco- nocible de la tierra (Zonneveld, 1995); La materialización objetiva de la relación, la espacialidad y el tiempo (Martínez de Pisón, 1998).
Por otra parte el paisaje es entendido como un hecho real que existe en la naturaleza, un hecho complejo y dinámico cuya naturaleza y caracteres son independientes del significado que les atri- buyan los seres humanos (Bertrand, 1978).
Una de las características del territorio es que se nos muestra a través de escenarios. Estos escena- rios tienen una diversidad de texturas, colores, tamaños, estructuras y patrones espaciales y tempo- rales que al ser percibidos por el hombre dan muestras de un determinado grado de organización. Esta imagen es conocida como fenosistema del paisaje y es evaluada por el hombre en dos tiem- pos. La primera es una evaluación sensorial que incluye olores, temperatura, humedad entre otras. La segunda tiene que ver más con el conjunto de elementos o valores sociales y culturales del suje-
to que constituyen un marco de referencia y que lo llevan a realizar juicios sobre el estado que
guarda el paisaje.
A pesar de la fuerza que tiene una evaluación visual del paisaje, esta no permite descubrir una se-
rie de elementos subyacentes que forman parte del paisaje y que no se manifiestan de forma visual. Estos elementos pueden estar físicamente ocultos uno de tras de otro o bien estar inactivos tempo- ralmente, pero sin embargo pueden tener un gran valor para la interpretación del paisaje a estu-
Lejos del tamiz que le impone el hombre al percibirlo, otra connotación conceptual lo define como un elemento real que existe y cuyo origen se inserta en la esencia misma del territorio, definido como un complejo de objetos y su red de interacciones que participan de un sistema común (Muñoz, 1989; Scott, 1993; Mateo y Ortiz 2001). Así, paisaje y territorio están íntimamente vin- culados, mientras el territorio es la matriz que da origen al paisaje, este es la expresión sintética de los procesos que en él ocurren.
Dentro de este marco, el paisaje no es sólo la imagen estática que refleja la posición y el peso de cada uno de sus componentes al momento de la observación, sino que participa de forma integral con todos ellos en la configuración de unidades territoriales (Muñoz, 1981).
Este comportamiento nos hace pensar en el paisaje como un ser orgánico donde los diferentes componentes territoriales realizan sus diferentes funciones con el fin de mantenerlo vivo y en evo- lución.
1.1.3.- El geosistema.
El reconocimiento de la integración real del paisaje y del territorio ha traído como consecuencia un creciente interés no solo por su estructura física, sino también por sus componentes dinámicos y
funcionales. Es decir el conocimiento de sus mecanismos de transformación, adaptación y autorre- gulación (Martínez de Pisón, 1998).
Por ello se entendió que la aprehensión de la realidad de una realidad integral y compleja, sólo es posible bajo enfoques globales e integrados. Uno de los enfoques conceptuales y metodológicos que han permitido un acercamiento más profundo al enfrentar el análisis de situaciones tan com- plejas ha sido la teoría general de sistemas.
Entre los aportes más valiosos de la teoría de sistemas a las ciencias geográficas esta el desarrollo de formas de representación o modelos que se adecuen en gran medida a las características estruc- turales y funcionales del territorio. De esta forma nació la geosistemática. El geosistema es una entidad compleja e integrada por componentes independientes que interactúan con otros compo- nentes estableciendo relaciones e interdependencias. A estos subcomponentes se les identifica co- mo subsistemas. Estos subsistemas a su vez están compuestos por otros diferentes elementos que se pueden diferenciar y caracterizar en nuevos subsistemas.
Cada construcción geosistémica tiene elementos fundamentales utilizados para clasificar e identifi- car los elementos que lo componen, así como sus relaciones.
Entre estas características podemos destacar la posición que ocupan los componentes en la estruc- tura del geosistema, el entramado de relaciones causa y efecto que se dan al interior de los compo- nentes del sistema, la proyección de las dinámicas de cada subsistema y del sistema territorial en su conjunto.
Así podemos decir que el sistema territorial esta compuesto por tres subsistemas: el subsistema natural abiótico, el subsistema natural biótico y el subsistema cultural. El sistema natural abiótico incluye elementos como el clima, la hidrología y el relieve. El sistema natural biótico in- cluye elementos como la vegetación, fauna y suelos. Y el sistema cultural incluye los usos del suelo y la organización socio económica de la población que habita en él.
De esta forma el modelo geosistémico, permite representar no solo los contenidos del territorio, sino los tipos e intensidades de las interacciones funcionales y de transmisión de información mu- tua entre sus componentes, mostrando al paisaje como un ente altamente dependiente, vulnerable y sensible a los cambios, tanto de tipo general como específicos en cualquiera de sus componentes.
Por lógica, no todos los territorios tienen las mismas características y será necesario para cada es- tudio en particular identificar las diferencias al interior del sistema. Por ello se recomienda obser- var detalladamente sus partes de manera individual para identificar cuáles son de mayor peso y cómo se relacionan con los demás componentes del sistema.
Al observar una unidad de paisaje es fácil advertir que sus componentes tienen diferentes tipos y géneros, así como vinculación a diferentes procesos externos. Con el objetivo de ordenar su análi- sis desde una perspectiva geosistémica, se hace necesario clasificarlos para su operación práctica. De esta forma Bertrand (1968 y 1972) propone la siguiente clasificación: componentes morfoes- tructurales, componentes climáticos, componentes geomorfológicos, componentes hidrológicos, componentes antrópicos, componentes de la cubierta vegetal y componentes de la cubierta edáfica.
Dentro del paisaje cada uno de sus componentes o subsistemas es genéticamente distinto a los de- más, los factores y las fuerzas que lo dinamizan son diferentes y por tanto, su estructura se expresa en dimensiones espaciales muy distintas; de igual forma requieren diferentes tiempos para evolu- cionar. Por esta razón se considera que existen diferentes niveles de intermediación o de conexión entre ellos. Tradicionalmente se reconocen tres niveles de intermediación o subsistemas de mayor orden (cuadro 1).
El reconocimiento de las diferencias espacio – temporales entre los diferentes componentes nos permite evidenciar que existen estructuras que requieren un mayor tiempo para mostrar sus cam- bios (componentes abióticos), es decir son elementos con mayor estabilidad que se identifican co- mo macro estructuras. Aquellos elementos cuya expresión espacial y temporal se da en menor es- cala y tiempo se consideran meso estructuras (componentes bióticos y componentes antrópicos).
Cuadro 1.- Componentes y subcomponentes del sistema territorial
Morfo estructuras
Estructura geológica Contenido litológico Tectónica y Tectostática Orografía
Organización climática Fenómenos hidrometeorológicos
Sistema natural abiótico
Balance hídrico Excedentes y déficits Escorrentías
Grandes unidades de relieve Morfogénesis Formas y elementos del relieve Morfodinámica
Contenido florístico Estructura de las comunidades Dinámica, funcionalidad y tendencias evolutivas
Sistema natural biótico
Comunidades faunísticas Inventario y distribución
Edafogénesis Tipos de suelos y su distribución
Usos actuales Historia del poblamiento Sistemas de usos
Actividades económicas Entramado institucional Aspecto legal Economía global
Fuente: Bertrand, 1968. Tomado de García y Muñoz, 2002.
La gran variedad de paisajes existentes esta estrechamente relacionado con la independencia de los componentes meso estructurales y a su comportamiento diferencial, ya que estos últimos pue- den variar su masa, el tipo y la intensidad de las relaciones que mantienen con otros componentes, así como la velocidad de su evolución. Dependiendo del elemento dominante en el paisaje se habla en una primera clasificación de paisajes naturales y paisajes humanizados (Sanz 1988, Mar- tínez de Pisón 1998, Mateo y Ortiz 2001). Dentro de estos últimos están los paisajes antropo- naturales, integrados por elementos naturales modificados por las actividades humanas (Mateo y Ortiz 2001).
En los paisajes humanizados o culturales, los componentes antrópicos pasan a un primer plano, así, teniendo en cuenta el nivel de revestimiento de las formas naturales derivadas de las activida- des del hombre, es posible diferenciar otros tipos de paisajes como: paisajes urbanos, paisajes rurales, paisajes culturales y antropo – naturales (Mateo y Ortiz, 2001).
De forma general se encuentran las siguientes unidades de observación:
Cuadro 2.- Diferentes unidades y escalas de observación para los paisajes.
Escala espacio – temporal
Decenas a cientos de Km2
Fuente: (Tomado de García y Muñoz, 2002. Introducción al análisis de los paisajes)
Finalmente existe un último elemento determinante en la evaluación de sistemas territoriales y este se refiere a la escala de observación (cuadro 2). La escala de observación no es más que la dis- tancia desde la cual el investigador analiza el objeto de estudio. Entre más lejana sea la posición de análisis la cantidad de territorio observado será mayor. No obstante el detalle de observación de interrelaciones y procesos será mínimo. De forma contraria, entre más cerca este el puesto de ob- servación mayor será el detalle pero menor será el número de componentes observados. Lo correc- to será buscar una distancia conveniente de observación que permita registrar tanto a los elementos como sus relaciones entre si.
De esta forma el problema inicial consiste en definir la escala de trabajo y tiempo en función de los objetivos planteados, la disponibilidad de información, los recursos con los que se cuenta. El resultado de analizar estas aristas del problema permitirá definir con claridad la escala de trabajo y a partir de esta los diferentes parámetros e indicadores a utilizar.
Se realizó una investigación documental para la cual se consultaron estudios técnicos, estadísticos y cartográficos disponibles, seleccionando y clasificando los de mayor relevancia temática e histó- rica para construir las bases del marco teórico – conceptual del presente trabajo. Lo anterior contri- buyó a definir los alcances, metas y objetivos del proyecto cubriendo las diferentes fases marcadas para el ordenamiento ecológico.
Para alcanzar los objetivos planteados anteriormente se realizó un diagnóstico de los subsistemas natural, social y eco- nómico como se describe a continuación.
1.3.- Caracterización y Diagnós- tico del subsistema natural
Lo más importante en esta parte del tra- bajo fue la definición de las unidades de estudio o geosistemas que fueron la base de compilación de la información tanto del subsistema natural del territorio co- mo de los subsistemas social y económi- co; logrando la articulación de la infor- mación, y obteniendo una imagen clara de las condiciones de conservación e im- pacto que se presentan ante diferentes fenómenos naturales, sociales o econó- micos.
Para lograr la construcción de los geo- sistemas, se digitalizó la cartografía existente publicada por el Instituto Na- cional de Geografía Estadística e Infor- mática (INEGI, 1984). De esta forma se construyó una base de datos con la carto- grafía temática básica necesaria para construir la cartografía diagnóstica del estado. Los mapas básicos digitalizados para esta sección del trabajo fueron: fi- siografía, geología, topografía, hidrolo- gía, edafología, climas, precipitación y temperatura media anual,
A partir de fotografías aéreas e imágenes de satélite, se generó una actualización o
Fotografía 2.– Levantamiento de puntos georeferenciados con equipo GPS de precisión submétrica
edición de algunos temas, particularmente de la infraestructura de comunicaciones, la cual ha su- frido múltiples modificaciones en los últimos veinte años.
La cartografía fue generada a escala 1:50,000 para construir una base geográfica para diferentes objetivos secundarios.
Los límites internacionales, estatales y municipales fueron definidos a partir de diferentes fuentes cartográficas históricas, documentos históricos registrados y actualizados en la realidad a partir de fotografías aéreas e imágenes de satélite.
Esta carta se construyó a partir de un proceso de fotointerpretación, complementado con un análi- sis de percepción remota separando los diferentes tipos de vegetación y usos del suelo a partir de las diferencias en el espectro electromagnético de imágenes de satélite. Las diferentes clases fue- ron verificadas en campo a partir de recorridos que además de verificar los resultados del análisis permitió caracterizar los diferentes usos del suelo y tipos de vegetación en el estado.
Para esto fueron ocupadas tres imágenes de satélite Landsat-TM, de fecha marzo del 2003, las cua- les se procesaron con el paquete informático ERDAS Imagine v8.5.
Para la ortorectificación de fotografías aéreas e imágenes de satélite se georreferenciaron puntos de control en diferentes partes del estado. Los datos colectados en estos puntos se corrigieron en un proceso de corrección diferencial utilizando puntos con coordenadas conocidas y los datos de la red nacional geodésica. Una vez corregidas las imágenes y fotografías se eligieron al azar diferen- tes puntos de verificación. Para este trabajo se ocupó un sistema de posicionamiento global (GPS) ProMark2 ( USA).
En la adquisición de las imágenes se consideró que las fechas de las mismas fuesen lo más cerca- nas posible en año, día y mes con la finalidad de disminuir la variabilidad en la respuestas espec- trales de las cubiertas vegetales debido a cambios fenológicos (Lillesand y Kiefer, 1994) que pu- dieran introducir confusión en la discriminación de clases, cuidando que éstas tuviesen el mínimo de obstrucción por nubosidad y una calidad óptica adecuada.
De manera inicial se llevó a cabo una clasificación no supervisada, con el apoyo de la cartografía descrita antes y de las fotografías aéreas disponibles, eligiéndose la combinación de bandas espec- trales RGB = 453. Posteriormente se evaluaron las clases asignadas mediante un Análisis de Sepa- rabilidad, que es una medida estadística de distancia mínima que habrá de existir entre dos res- puestas espectrales para mantenerse cada una como una clase independiente. De otra manera si se consideran que se traslapan habrá de eliminarse aquella clase con mayor valor estadístico de dis- persión, esto es posible mediante técnicas de evaluación gráfica que muestren el diagrama de dis- persión espacial de las dos clases a comparar y evaluarlas de acuerdo al tamaño y forma de la nube de dispersión (ERDAS, 1999).
Con un mejor conocimiento de la zona y con la información recabada de los recorridos de campo, se procedió a mejorar los resultados obtenidos con una clasificación supervisada, generando un grupo de clases de usos del suelo y tipos de vegetación adecuado a los objetivos del trabajo.
El enfoque paisajístico integra los aspectos relevantes del medio natural englobando elementos físicos y biológicos. Asumir este tipo de enfoque paisajístico permite cartografiar los diferentes componentes y gran parte de las interacciones que se dan entre ellos. Además, el levantamiento cartográfico de las diferentes unidades de paisajes que se presentan en un territorio, constituye el punto de partida para abordar otros tipos de estudios comprendidos dentro del ámbito de cualquier investigación en estudios de ordenamientos, programas de desarrollo sustentable, estudios biogeo- gráficos y estrategias para la preservación de la biodiversidad, entre otros (Chiappy 2001, Chiappy et al. 2000; Chiappy et al. 2002; y Gama et al. 2001).
Para la clasificación y nivel de regionalización se siguió la propuesta de Mateo (1984), modificada por Chiappy et al., (2000). De las unidades de paisaje determinadas por dicho autor se decidió de- limitar sólo hasta el tercer nivel, es decir se definieron la clase, la subclase y el tipo de paisaje.
Para la evaluación de las modificaciones geoecológicas se tomaron en consideración los aspectos citados por Chiappy (1996).
1.- Definición del sistema de unidades taxonómicas de los paisajes (Chiappy et al, 2003).
2.- Identificación de las actividades antrópicas desarrolladas histórica y actualmente en el territo- rio. 3.- Identificación de eventos y procesos naturales ocurridos o que ocurren en el territorio.
4.- Análisis dentro de cada unidad de paisaje seleccionada, de las interacciones entre actividades
antrópicas y
5.- Análisis dentro de cada unidad de paisaje seleccionada, de la compatibilidad entre el potencial ecológico-paisajístico y las actividades antrópicas desarrolladas en las mismas.
6.- Análisis de la compatibilidad entre las diferentes actividades antrópicas desarrolladas histórica y actualmente en cada unidad seleccionada.
7.- Definición de las combinaciones causa-efecto y de las posibles modificaciones ocurridas en cada uno de los componentes de cada unidad de paisaje.
8.- Diagnóstico del estado de conservación de las propiedades geoecológicas de los paisajes, así como sus posibilidades de rehabilitación.
9.- Definición de los grados de modificación del territorio:
a) El número de grados de modificación puede variar en dependencia de la compleji- dad y extensión del territorio en estudio y
b) La magnitud de los grados de modificación varía de acuerdo a las modificaciones que van sufriendo los componentes más susceptibles (componentes bióticos), hasta los más estables como son la geología y el relieve.
Para realizar este mapa fue necesario generar los mapas intermedios que a continuación se descri- ben.
Este mapa cuenta con cinco niveles de susceptibilidad a la erosión (baja, moderada, moderada a alta, alta y muy alta), nos indica la afectación de los suelos del territorio producto de los procesos erosivos ocasionados por la drástica deforestación que ha ocurrido en una gran parte de la sierra y la costa del estado. La evaluación de los mismos parte del análisis de cada una de las unidades de suelo de acuerdo a sus características intrínsecas.
El mapa de fertilidad que contiene tres grados de evaluación: ligera, moderada y fértil; nos propor- ciona información acerca de la productividad y fertilidad de los suelos, y en que medida es necesa- ria la artificialización de la agricultura y que cantidad de insumos son necesarios para que la mis- ma sea rentable. Toma en cuenta las características físicas y químicas del suelo y al mismo tiempo nos indica los posibles niveles de contaminación de los suelos y los mantos freáticos a consecuen- cia del uso de agroquímicos y otras actividades que incluso pueden poner en riesgo la propia salud humana.
1.3.3.3.- Mapa de modificación de los suelos por diferentes tipos de manejo
El mapa de modificación de los suelos por diferentes tipos de manejo cuenta con siete grados de modificación (poco, débilmente, parcialmente, moderadamente, fuertemente, muy fuertemente y drásticamente), y el mismo nos proporciona información acerca de los diferentes tipos de manejo de los suelos (manual, mediante tracción animal o altamente mecanizada) y de sus posibles conse- cuencias e impactos sobre el componente edáfico.
1.3.3.4.- Mapa de modificaciones geoecológico- paisajística
Del cruzamiento de estos tres mapas anteriores se elaboró un mapa preliminar de modificación al cual se le agregan información de asentamientos humanos, así como otras actividades antropogéni- cas (industrial, minera, turística, etc.) que se desarrollen en la zona de estudio para finalmente ob- tener el mapa de modificaciones geoecológicas.
La fragilidad geoecológica está basada en la metodología propuesta por Chiappy (1996), Se realizó una evaluación acerca de la fragilidad de los tipos de vegetación. La fragilidad ha sido definida, de acuerdo con Chiappy ( 2001), como “la susceptibilidad de los complejos naturales ante el impacto que pueden ocasionar tanto los procesos naturales como las diferentes acciones antropogénicas a las que pueden estar expuestos”. Las consecuencias que puedan sufrir los geosistemas estarán en dependencia de la intensidad, duración y extensión de estos eventos y que puedan afectar la com- posición, estructura o el funcionamiento de los mismos y, por tanto, su estabilidad.
También la fragilidad está en íntima relación con las características intrínsecas y extrínsecas parti- culares de cada tipo de geosistema. Dentro de las características intrínsecas se tomaron en conside- ración las particularidades bióticas y para las extrínsecas las abióticas de los geosistemas, tal y como se observa en el siguiente esquema:
Con base en la información obtenida, se realizó una evaluación de la fragilidad de las diferentes asociaciones vegetales. Se considera que este componente natural es el que refleja con mayor cla- ridad el estado de conservación o perturbación de un geosistema. Además se tomó en cuenta la vegetación primaria, secundaria y cultural que se encuentran presentes en el estado, así como la fauna que se encuentra asociada a cada uno de estos ecosistemas, según Challenger (1998); INE- GI-SEMARNAP (1999). De acuerdo con la ponderación cuantitativa que se realizó para cada tipo de vegetación se definieron los niveles de fragilidad, a partir de los cuales se elaboró el mapa de fragilidad de los paisajes estudiados.
1.3.5.- Grado potencial de amenaza de los geosistemas naturales del estado de Ta- basco
El grado potencial de amenaza de los geosistemas naturales es definido como la presión que ejer- cen las diferentes actividades antropogénicas limítrofes con aquellos geocomplejos que aún se en- cuentran en estado natural o muy cercano al natural, y cuya expansión pueden ampliar el ámbito de fragmentación de los mismos o simplemente causar su paulatina degradación hasta llegar a su ex- tinción total (Chiappy 2001).
Este mapa es elaborado a partir del cruzamiento de los mapas de modificación geoecológica, el mapa de fragilidad y el de vegetación y usos del suelo con todas sus clases sin que estas hayan si- do agrupadas. El mapa resultante de grado potencial de amenaza contiene tres niveles de amenaza:
En este sentido el mapa de modificación geoecológica nos indica el estado de conservación o de- terioro de los geosistemas, o lo que es lo mismo su grado de hemerobia, el de fragilidad nos indica la susceptibilidad de los geosistema ante el impacto de las diferentes actividades antrópicas y na- turales, y el de vegetación y uso del suelo nos proporciona información acerca de la tendencia de la expansión de la frontera agrícola y pecuaria.
Se considera que un geosistema tiene un grado de amenaza bajo, cuando el mismo posee una baja fragilidad, tiene un buen estado de conservación y sus límites no coinciden con el área espacial de alguna actividad antropogénica de alto impacto. Puede darse el caso también que un geosistema sea de elevada fragilidad pero dada su posición geográfica, por ejemplo que se encuentre en zonas de pendientes muy abruptas, no tenga coincidencia limítrofe con zonas de uso antrópico, y al mis- mo tiempo tuviera un alto grado de hemerobia, daría como resultado un geosistema con un grado de amenaza bajo.
El grado de amenaza medio se entiende cuando un geosistema natural no tiene directamente una zona de ecotonía con algún tipo de actividad antropogénica, sin embargo las más cercanas acusan una tendencia de expansión hacia el geosistema natural, comenzando a poner en riesgo su integri- dad.
El grado de amenaza alto se considera cuando los geosistemas naturales, generalmente de elevada fragilidad, se encuentran significativamente fragmentados y están inmersos dentro de una gran ma- triz de complejos antropogénicos, que ya comienzan a invadir dichos geosistemas naturales po- niendo drásticamente en riesgo la integridad y sobrevivencia de los mismos.
Los análisis de compatibilidad de las acciones antropogénicas desarrolladas en un territorio permi- ten identificar los problemas de coexistencia o incompatibilidad para:
a) Que las diferentes actividades antropogénicas sean compatibles dentro de un mismo marco es- pacial y
b) Que estas actividades sean compatibles o acordes con el potencial ecólogo-paisajístico del terri- torio.
La implementación de una planificación territorial dirigida a posibilitar la sostenibilidad de los recursos, requiere estar sustentada en un conocimiento profundo de los componentes y de las rela- ciones bio-abióticas que caracterizan las complejas diferenciaciones paisajísticas de los ecosiste- mas existentes en cada región objeto de estudio (Chiappy et al. 1989, 1990a y 1990b).
Muchos problemas relacionados con la conservación de la biodiversidad y el uso sostenido de los recursos se expresan de forma sintética en los cambios antropogénicos de los ecosistemas natura- les.
Por otra parte, es frecuente observar, por ejemplo, como determinados procesos naturales tales co- mo la erosión, inundaciones temporales o estacionales y la salinización de los suelos, entre otros, van causando una modificación sustancial en los diferentes componentes del paisaje.
También, en numerosas ocasiones, determinadas acciones antropogénicas llevadas a cabo de forma anárquica, actúan y de hecho producen un reforzamiento de las consecuencias que originan los procesos naturales.
La incompatibilidad de determinadas actividades antropogénicas con el potencial ecológico- paisajístico de un territorio, conduce generalmente a la pérdida irreversible de los atributos del paisaje, entre ellos su potencial natural, estético o productivo.
Otra situación que es posible encontrar con frecuencia, es la realización de dos o más actividades antrópicas dentro de un mismo marco espacial, cuyas formas de organización y manejo las hacen ser completamente incompatibles hasta llegar a constituir un absurdo práctico. Una vez conocidos estos aspectos, se procedió a realizar un análisis de compatibilidad entre las acciones antropogénicas y las características naturales del medio. Las categorías utilizadas en esta matriz fueron:
1. Compatible con el potencial ecológico-paisajístico
2. Incompatible con el potencial ecológico-paisajístico
Para el caso de aquellos geocomplejos que comparten más de una actividad antropogénica se reali- zaron análisis de compatibilidad utilizándose las siguientes categorías:
a) Compatible con manejo racional: cuando dos o más actividades se pueden llevar a cabo, si se hace una adecuada selección de su distribución geográfica y de la carga óptima del paisaje, y sin que ocurra una disminución de la redituabilidad de algunas de las actividades realizadas.
b) Incompatible: la asignación de una de las funciones hace imposible el desarrollo de la otra, por pérdida del potencial natural y por la disminución de la redituabilidad de una de ellas o de ambas.
c) No interfiere: las actividades desarrolladas no poseen una interrelación significativa y se pueden llevar al unísono.
La caracterización y determinación de usos de agua en el estado de Tabasco se fundamentó en el análisis de las fluctuaciones y estabilidad de los parámetros de la calidad del agua. La meta se al- canzó mediante el empleo de los datos disponibles de los parámetros monitoreados mensualmente de 1978 al 2000 de la Red de monitoreo de la calidad del agua del estado de Tabasco de la Secreta- ría de Desarrollo Social y Protección al Ambiente (SEDESPA) y la Comisión Nacional del Agua (CNA). La información obtenida fue reforzada y complementada con una serie de muestreos y análisis del agua.
Para determinar cuales son los meses y estaciones mas parecidos entre sí se realizó un análisis de clusters y componentes principales, se agruparon todos los datos disponibles por mes y por esta- ciones. Posteriormente se generaron los promedios obteniéndose así las distancias euclidianas en- tre los meses y las estaciones y los eigenvectores que están relacionados con la variación de los datos.
Uno de los aspectos más relevantes del desarrollo sustentable es la incorporación de la perspectiva social en el enfoque del desarrollo. Por esta razón uno de los componentes que mayor importancia tiene en la evaluación del territorio es el subcomponente o subsistema social, ya que este nos indi- ca la calidad de vida y el bienestar social de la población que en él se reproduce.
Para realizar esta evaluación se digitalizó la información del XII Censo Nacional de Población y Vivienda (INEGI, 2001). En este se incluye información general de la población y su composi- ción, grado de escolaridad, vivienda y sus servicios. A partir de esta información se construyeron diferentes indicadores que permitieron evaluar la sustentabilidad social. El indicador de sustenta- bilidad social se construyó a partir de la posibilidad de la familia de cumplir su función social de reproducirse, a la vez de tener la opción de mejorar su calidad de vida, esta última evaluada en función del grado de marginalidad de la población.
El índice de marginación permite diferenciar las localidades de acuerdo a las carencias que padece la población como resultado de la falta de acceso a la educación primaria, la residencia en vivien-
das inadecuadas, la percepción de ingresos monetarios bajos y las derivadas de la residencia en localidades pequeñas, aisladas y dispersas, como puede ser la falta de servicios de salud, equipa- mientos e infraestructura adecuada, lo cual conforma una precaria estructura de oportunidades que obstruyen el pleno desarrollo de las potencialidades humanas.
El objetivo de calcular el índice de marginación por localidad, es para identificar los grupos de po- blación con más alto índice de marginación e identificar la intensidad de los rezagos dentro de los municipios. Esto además permite identificar los grupos de población que por sus condiciones de marginación suponen una menor posibilidad de mejorar su calidad de vida.
El análisis de este apartado basa su estructura en el esquema conceptual de la marginación plantea- do por la CONAPO. En el cual se hace la distinción de las cuatro dimensiones estructurales de la marginación; vivienda, ingresos por trabajo, educación y distribución de la población; identifica nueve formas de exclusión y mide su intensidad espacial como porcentaje de la población de que no participa del disfrute de bienes y servicios esenciales para el desarrollo de sus capacidades bási- cas.
Para la construcción del índice de marginación se integraron tres grupos de indicadores, por un lado aquellos que pudieran explicar el grado de educación de la población como un elemento nece- sario para la transformación de oportunidades en beneficios. Un segundo juego de indicadores que pretende incorporar elementos de la calidad de vida son aquellos que se refieren a las característi- cas de construcción y servicios de la vivienda y la proporción de habitantes en ella como indicador de hacinamiento. Un tercer grupo incluyó a los ingresos como una forma de expresión de la posi- bilidad o no de adquirir bienes o servicios que den satisfacción al grupo familiar. Una vez cons- truidos los diferentes indicadores se analizaron mediante un proceso estadístico multivariado deno- minado análisis de componentes principales.
Mediante análisis de componentes principales se busca condensar los indicadores seleccionados en un número menor de indicadores, creados por el programa estadístico, denominados factores o componentes. Se consideraron los componentes cuyo valor propio fuera mayor que la unidad, ya que cada uno de los componentes condensa más inercia que la contenida en una variable original (López-Valcarcel, 1990; Alvarez 1995). Finalmente el valor resultante que arrojó el proceso, se categorizó para hacerlo práctico y fácil de cartografiar.
1.5.-Caracterización y diagnóstico del subsistema económico
Uno de los elementos de mayor importancia en los estudios del territorio es el análisis de las acti- vidades económicas que en el se llevan a cabo y para realizar esta tarea existen diferentes estrate- gias metodológicas que trabajan a diferentes escalas permitiendo observar las expresiones territo- riales de las actividades y fenómenos económicos que en este se llevan a cabo.
Para el estudio, se decidió utilizar como base metodológica el análisis paisajístico, porque como ya se explico en etapas previas del documento, este tipo de análisis integra los elementos naturales del paisaje con aquellos de origen antrópico permitiendo una visión general del efecto de estas ac- tividades sobre los recursos naturales, la sociedad en su conjunto y su efecto a través del tiempo.
Este análisis fue reforzado con el análisis de la información estadística disponible, que para este caso corresponde al VII Censo Agrícola, Ganadero y Ejidal (INEGI, 1991). Además se realizó in- vestigaciones de campo que incluyeron entrevistas y cuestionarios aplicados a diferentes tipos de productores agrícolas y pecuarios para conocer sus experiencias y expectativas e incorporarlas en lo posible al producto final que es la propuesta de ordenamiento.
Dado que la ganadería bovina es una de las actividades de mayor importancia por la superficie que ocupa en el desarrollo de sus actividades, así como por impacto económico y ambiental que esta genera, se le dedico un poco mas buscando dar alternativas para que esta actividad encuentre algu- na forma de ser compatible con el medio ambiente, a la vez que mejora sus estándares de produc- ción. Para lograr este objetivo se aplico una encuesta estructurada para obtener información de cuatro puntos en particular: el productor, la unidad de producción, el hato y su orientación produc- tiva y finalmente el nivel tecnológico de la unidad de producción.
Características generales del Territorio Tabasqueño
2.1.1.-Fisiografía
El Estado de Tabasco está comprendido por dos provincias fisiográficas: Llanura Costera del Gol- fo Sur que cubre la mayor parte del área norte del estado y la Sierra de Chiapas y Guatemala que se distribuye en la porción sur tocando los municipios de Huimanguillo, Teapa, Tacotalpa, Macus- pana y Tenosique.
Provincia Llanura Costera del Golfo Sur
Esta planicie bordea la zona Norte del estado de Tabasco y bordea la costa sur del Golfo de Méxi- co de donde toma su nombre. Abarca la mayor proporción de superficie en el estado ( 70%) y esta salpicada en algunas áreas pequeñas con pequeñas ondulaciones o lomeríos suaves con alturas no mayores a 50 msnm con dirección este – oeste, comprende a los siguientes municipios: Huiman- guillo, Cárdenas, Paraíso, Comalcalco, Cunduacán, Centro, Jalpa de Méndez, Nacajuca, Centla, Jonuta, Macuspana, Jalapa, Teapa, Emiliano Zapata, Balancán y Tenosique. Con excepción del municipio de Tacotalpa el cual se encuentra en su mayoría en la provincia Sierra de Chiapas y Guatemala, los dieciséis municipios restantes tienen una mayor proporción de planicie costera.
Esta planicie es de composición sedimentaria y se ha formado en su mayor parte por los depósitos minerales de las zonas montañosas de Chiapas y Guatemala en combinación con un fenómeno de regresión marina que presenta el océano Atlántico iniciado en el terciario inferior. Los principales lomeríos se han formado por depósitos fluviales que forman cordones a lo largo de las márgenes de los principales ríos como efecto de las inundaciones periódicas.
Esta provincia a su vez comprende a la Sub Provincia Llanura y Pantanos que incluye parte de los municipios de Macuspana, Huimanguillo y Tenosique así como la totalidad de los municipios de Balancán, Emiliano Zapata y Jonuta por parte de la cuenca del Usumacinta y los municipios de Huimanguillo, Cárdenas, Comalcalco, Cunducán, Jalpa, Nacajuca y Paraíso por parte del Río Gri- jalva. Finalmente los municipios de Jalapa y Centro por parte del Río la Sierra. Todo esto integra- do a un desagüe natural en el municipio de Centla, en la zona conocida como tres brazos. En la llanura costera los ríos presentan cursos inestables y erráticos por la falta de pendiente y la gran acumulación de material aluvial en sus márgenes.
Provincia Sierra de Chiapas y Guatemala
La provincia Sierra de Chiapas y Guatemala transcurre desde la parte norte del estado de Chiapas hacia la porción sur de la República de Guatemala, alcanzando alturas de más de 2000 msnm. Sin embargo en lo que comprende al estado esta se sitúa en la porción sur de los municipios de Hui- manguillo, Tepa, Tacotalpa y Tenosique alcanzando su más alto pico en la región de Huimanguillo con alturas de 800 msnm. Esta constituida por paisajes de sierra plegada, valles y cañones con ejes orientados de este – oeste. En Tabasco esta constituida por la sub provincia Sierras del Norte de Chiapas (sur de Huimanguillo, Tacotalpa, Teapa y sur de Macuspana) y la sub provincia Sierras Bajas del Petén (parte sur de Tenosique) (ver anexo I).
Subprovincia Sierra Norte de Chiapas
En esta sub provincia se encuentra componentes sedimentarios como calizas y secuencias de luti- tas – areniscas, conglomerados y material aluvial. Sin embargo, para Teapa que colinda con Pichu- calco, Chiapas, afloran algunas rocas volcánicas de composición intermedia y cuerpos intrusitos asociados al volcán Chichonal (Abril, 1982). Su carácter accidentado en la parte del Cerro de la Pava y Ejido Las Flores, en Huimanguillo, le dan el carácter de sierra compleja.
Los rasgos característicos del Karst se pueden apreciar por la disolución de la roca caliza en las zonas de afloramiento calcáreo principalmente en los municipios de Tacotalpa y Macuspana, don- de se reporta un importante número de cavernas y afloramientos, entre los que destacan las grutas de Coconá en Teapa y las cuevas de Tapijulapa en Tacotalpa.
En general la red hidrológica superficial es dendrítica con drenajes cortos y torrenciales que en parte desaparecen en dolinas, grutas y fracturas para formar corrientes subterráneas típicas de zo- nas cársticas.
El sistema dominante de topoformas es la sierra compleja, donde podemos encontrar también va- lles de laderas tendidas, valles intermontanos, pequeño llano, dolina y sierra carsto.
La topografía característica de la zona son plegamientos con orientación Noroeste – Sureste que dan origen a un sistema de topoformas denominado sierra plegada, en el cual se originan algunas dolinas por el material cárstico presente. De la misma forma se encuentran algunos valles intermontanos y lo-
meríos suaves. Sin embargo, una de las formas que mayor importancia tienen en la región por su belle-
za escénica son los cañones y en Tenosique se forman algunos con alturas superiores a los 600 m y en algunos tramos y con un ancho de no mas de 40m.
Las principales formas en el territorio tabasqueño son las sierras y las llanuras, dando origen a zonas de valles, cañones y laderas para el área montañosa, seguida de una interfase configurada por lomeríos suaves para terminar en la llanura. Esta a su vez asume características propias de su ubicación, siendo gran parte de ella inundable.
2.1.2.-Geología
El proceso de evolución de esta región del país en términos generales es reciente y con pocas variacio-
nes, que se han descubierto por el intenso trabajo de exploración que ha desarrollado Petróleos Mexi- canos en la zona. Estas observaciones han permitido correlacionar las estructuras geológicas subterrá- neas de la gran planicie con la geología superficial de la Sierra de Chiapas y Guatemala. A partir de esto se puede decir que la planicie se encuentra sobre un grupo de calizas plegadas y falladas que des-
cansan sobre un basamento cristalino que aflora en la parte sur en la zona del Soconusco. Damon (1981) considera que el emplazamiento de este cuerpo pudo estar asociado al cierre del océano proto atlántico de finales del paleozoico.
A inicios del cretácico se formó un gran banco calcáreo debido a la transgresión marina, dando
como resultado la sedimentación y depósito de carbonatos en la península de Yucatán, en el estado
de Tabasco y el estado de Chiapas, así como el desarrollo de depósitos de talud en una franja que
bordea el bloque calcáreo (Viniegra, 1981). Esta franja ha sido localizada al este del estado y cuya
importancia radica en la gran producción de petróleo. Durante el periodo Albiano - Cenomaniano
se depositaron calizas en ambientes someros marinos. Cuando las mareas transgredieron, numero-
sas zonas erosionadas durante el Barremiano – Aptiano se depositaron en facies de talud. Estos bancos han sido cubiertos en su gran mayoría por los depósitos del terciario que forman la llanura costera. Han sido detectadas solo por perforaciones profundas y afloran en las sierras del norte de
Chiapas. Durante el terciario se inicia en Tabasco la sedimentación terrígena marina producto del levantamiento de la porción occidental de México y el plegamiento de la Sierra Madre Oriental.
A excepción de la porción sur, en el estado de Tabasco no existen estructuras geológicas superfi-
ciales de gran envergadura. Sin embargo, en el subsuelo se han detectado estructuras asociadas a diferentes etapas tectónicas cuya evolución se puede resumir en tres grandes eventos: una primera etapa de eventos compresivos que plegó las rocas sedimentarias depositadas durante el jurásico, lo que dio lugar a geoformas representadas por sinclinales y anticlinales alargadas con rumbo noroes-
te – sureste, en altitudes que varían desde los 200 a 900 msnm; posteriormente se dio la intrusión
de masas salinas hacia las capas superiores a través de planos de falla y ejes de falla generando deformación tipo dómica distribuida de forma irregular; finalmente vino una etapa de relajamiento
tectónico durante el Mioceno Superior Pleistoceno, esta tectónica distensiva afecto las geoformas existentes y generó desplazamientos laterales asociados al sistema Polochic – Motagua de edad Mioceno – Plioceno; por lo que el relieve aparece como bloques que superficialmente definen va- lles tectónicos (grabens). Lo anterior originó la formación de las cuencas de Macuspana y Comal- calco, donde se depositaron potentes espesores de sedimentos terrígenos.
La existencia de estas fosas y pilares originó que las cuencas se desarrollaran una independiente de la otra, cada cual con características particulares; en algunas de ellas existieron condiciones de ma- res someros donde había abundante materia orgánica que a la postre formarían las rocas generado- ras de hidrocarburos. Otras cuencas con tirantes de agua más someros permitieron la formación de cuencas evaporíticas donde se depositaron gruesos horizontes de yeso y sales.
En el estado de Tabasco no existe una gran diversidad litológica, en la llanura costera predominan los suelos cuaternarios de tipo aluvial, lacustre, palustre y litoral, así como lomeríos de areniscas y calizas de edad terciaria (Oligoceno), estas últimas correspondientes a la plataforma yucateca. Las rocas mas antiguas son también de origen sedimentario y fueron depositadas en ambientes mari- nos, lagunares y deltaicos, donde se formaron calizas, evaporíticas y conglomerados respectiva- mente; de estas las mas antiguas son de la edad Cretácica.
Corresponden a este periodo rocas sedimentarias representadas por calizas de grano fino Ks (cz), compactas que van en espesores medianos a gruesos en colores gris claro gris oscuro y crema. Pre- sentan diferentes grados de fracturamiento con huellas de disolución y algunos horizontes interca- lados de caliza dolomítica y arcillosa que contienen fósiles como: fragmentos de ostrácodos, gaste- rópodos y pelecípodos, espículas de equinodermos y algunos miliólidos entre otros que indican facies de plataforma de aguas relativamente profundas y lagunares.
Su contacto inferior es transicional con caliza del Cretácico Inferior, subyace con caliza del Paleo- ceno y se correlaciona con la parte superior de la formación Caliza Sierra Madre (Huroniano – Campaniano). Forman Montañas escarpadas con gran desarrollo cárstico y generalmente constitu-
Fotografía 3.– Formaciones rocosas en el Cañón del Usumacinta, municipio de Tenosique
yen el núcleo de anticlinales. Las mayores elevaciones formadas por esta unidad litológica son las Sierras del Madrigal, Tapijulapa, Poana y otras localizadas en la porción centro – sur, al este de Tapijulapa y sureste de Tenosique (ver anexo I, fotografía 3).
La secuencia predominante de esta etapa son las rocas sedimentarias e inicia con una depositación de una secuencia terrígena de lutita y arenisca tipo flysch que consta de una alternancia de arenis- ca calcárea y lutita. Las primeras constituidas por granos de cuarzo feldespatos y micas, cementa- dos por carbonatos de calcio. La secuencia presenta coloraciones verdosas y gris metálico, además de encontrarse profundamente intemperizada. Sobreyace concordantemente a caliza del Cretácico Superior al igual que las unidades Tpal(cz-lu) y Tpal(cz) con las que se correlaciona y subyace dis- cordantemente a sedimentos continentales del Eoceno. La geoforma característica de los lomeríos suaves y alargados; aflora en el extremo centro – sur en el estado, al sur de Teapa, en los alrededo- res de Tapijulapa, Tacotalpa.
En las sierras localizadas al sur de Tenosique, aflora una unidad representada por caliza arcillosa, parcialmente recristalizada y dolomitizada. Contiene escasa fauna mal conservada generalmente con fragmentos de gasterópodos, pelicípodos, algunos ostrácodos y foraminiferos bentonicos. Tpal (cz) aflora en estratos que van desde delgados a gruesos en ocasiones masivos. El registro fósil indica ambiente de plataforma de aguas someras y lagunares.
Hacia la cima presenta intercalaciones arcillosas de color amarillo; sobreyace concordantemente a caliza del Cretácico Superior y subyace discordantemente a una secuencia de lutita – arenisca del Eoceno y caliza del Oligoceno. Ocupa la mayoría de los flancos anticlinales y muestra evidencias de carsticidad incipiente. La unidad se correlaciona con el miembro superior de la calcarenita Pe- tén. Aflora en las localidades de Ignacio Allende, Niños Héroes de Chapultepec y Alvaro Obregón en el municipio de Tenosique al extremo sureste del estado.
En esta zona se muestra también una alternancia de caliza arcillosa de color crema, en estratos del- gados y lutita calcárea con estratificación media. En la secuencia se observan fósiles equinoides, algas y gasterópodos, su representación cartográfica es Tpal(cz-lu). Existen afloramientos de esta índole al pie de la serranía en las comunidades de Javier Rojo Gómez (Tenosique).
Al sur y oriente de Macuspana y al Oriente de la Sierra Poaná, en la porción centro – sur del esta- do se localiza la unidad arenisca – limonita y lutita – arenisca pertenecientes a la formación el Bosque Te (lu-ar) de edad Eoceno Medio y Superior. En este predominan las areniscas de grano medio dispuestas en estratos de colores pardo, rojo y púrpura que se clasifican en sub literanitas y literanitas del tipo de la arena volcánica que contiene granos angulosos y sub redondeados de cuar- zo que presentan zoneamientos; así como micas contenidas en feldespatos y cuarzo. Alternan con lutita y limonita siendo esta última de tipo calcáreo arcillosa en capas de espesor medio; la lutita es calcárea en capas laminares que forman estratos de escasos centímetros. El ambiente de depósito de esta unidad es continental y transicional, subyace discordantemente a caliza y caliza – lutita del Paleoceno y de esta misma manera a caliza lutita del Oligoceno.
La unidad forma lomeríos que ocupan valles intermontanos en las localidades de Santo Tomás, el Bejucal, Francisco Villa, Lomas Alegres y Estación Macuspana, entre otras localizadas en el cen- tro sur del estado.
En el Cerro de la Ventana, al sur del estado aflora una secuencia de lutita – arenisca To(lu-ar), in- cipientemente intemperizada con intercalaciones de calizas y margas. Los estratos lutíticos son de colores grises y verdes con tonos azulosos, las areniscas son de color café amarillento de grano medio a grueso con clastos de roca volcánica que forman estratos que van desde medios a delga- dos. La unidad se encuentra deformada, se presenta en pliegues asimétricos y con fallas de corri- miento lateral. Sobreyacen a calizas del oligoceno y subyace a depósitos arenosos del Mioceno, ambas en contacto concordante, pertenecen a la formación Simojovel del Oligoceno Superior su morfología es de sierra alta alargada y escarpada.
En la porción centro sur del estado en el Cerro del Tortugero se manifiesta una secuencia de caliza arcillo – arenosa parcialmente re cristalizada To(cz) se presenta en estratos de espesores gruesos que contienen fauna de moluscos y microalgas calcáreas características de paleoambientes de pla- taforma marina, presenta además vetillas de calcita y estilolitas. Esta unidad se asocia a la forma- ción de Mampuyil que sobreyace discordantemente a la formación el Bosque y subyace a la for- mación Simojovel, la expresión morfológica que presenta es de sierras alargadas con presencia de dolinas. Estos afloramientos se encuentran al sur de Macuspana y sureste de Teapa (ver anexo I).
En la cima de las sierras del sur del estado (la Ventana y la Pava, Huimanguillo), al sur de la Chontalpa se exhibe un conglomerado polimictico To(cg), conformado por clastos de roca ígnea intrusiva ácida, calizas y rocas hipabisales de composición intermedia están contenidos en una ma- triz de arena gruesa, cuarzo – feldespática, cementada por sílice y carbonato de calcio. El tamaño de los clastos es variado predominando los de diámetros entre 3 y 10 cm. El grado de redondez va de subanguloso a subredondeado con arreglo caótico que indica levantamiento y déposito más o menos rápido en ambientes de alta energía. Forman estratos gruesos y masivos con intercalacio- nes de lutitas y areniscas, la frecuencia se encuentra fracturada, sobreyace concordantemente con lutita – arenisca de la misma edad y subyace discordantemente a arenisca del Mioceno. Forma par- te de la formación Simojovel y presenta morfología de cerros altos y acantilados.
En el oriente y noreste de Tenosique asoma la caliza recristalizada arcillo – arenosa Tm(cz) que pertenece a afloramientos mas occidentales de la formación Carrillo Puerto, es decir depósitos co- rrespondientes a la plataforma de Yucatán. El registro fósil indica ambientes de depósito de plata- formas de aguas someras, los afloramientos forman lomeríos bajos.
Al occidente de Huimanguillo, Villahermosa, norte y sur de Macuspana, así como al norte y occi- dente de Tenosique se distribuye ampliamente litarenita de grano medio, ocasionalmente conglo- meráticas Tm(ar). Los análisis petrográficos indican que contienen cuarzo, moscovita, feldespatos, circón, caolín y fragmentos de roca, empacados en una matriz arcillosa. Se presenta en estratos muy deleznables, desde un centímetro de espesor a masivos de color amarillo, pardo y rojo con estratificación cruzada y laminar, tiene intercalaciones de estratos delgados de limolitas y calizas, en la base del afloramiento se localiza un horizonte calcáreo fusilero. La mayor parte de la unidad se correlaciona con las formaciones de Tulipán, Amate y Belén, depositada en ambiente transicio- nal de intramarea. Morfológicamente se manifiesta como lomeríos bajos, el intemperismo es pro-
fundo, sobreyace concordantemente a los sedimentos del Oligoceno y subyace discordantemente a suelos del Cuaternario.
El único afloramiento de rocas ígneas se encuentra representado por andesitas de augita Ts(A), de textura porfídica de color gris en roca sana e intemperizada, muestra tonos amarillentos por efectos de la alteración a arcillas. Sobreyace discordantemente a depósitos terrigenos del terciario. Tiene morfología de mesas moderadamente disectadas y de lomeríos aflorando en el sur, este y oeste de Teapa.
Para esta secuencia se tiene la presencia de depósitos recientes, ampliamente distribuidos en todo el estado. El espesor se incrementa en un gradiente sur – norte desde los pies de montes hacia la zona litoral y deltaica. Uno de ellos representado por la unidad conglomerática Q(gc) de origen continental, constituida por gravas sub redondeadas de caliza y arenisca, en una matriz arcillosa pobremente cementada por caliche sobreyace discordantemente a formaciones del Terciario y esta parcialmente cubierta por suelos. Morfológicamente se manifiesta por pequeños montículos que apenas sobresalen de la llanura. Aflora al noreste de Balancán y al oeste de Nezahualcóyotl en el mismo municipio; así como al noroeste de Tenosique.
Los suelos se encuentran ampliamente distribuidos en todo el estado, el espesor y la abundancia se incrementa de sur a norte.
En el extremo oriente de la entidad, en cercanía a Villa el Triunfo, Balancán, se encuentra un tipo de suelo color amarillento terroso que engloba nódulos de pedernal y fragmentos de caliza, forma una delgada capa que cubre discordantemente a calizas terciarias Q(caliche) (ver anexo I).
Los depósitos lacustres Q(la), los forman arcillas, limos, gravas y arenas ricos en materia orgánica de color oscuro. Predomina este tipo de suelo en el centro del estado, principalmente al sur del punto de unión de los ríos Usumacinta y Grijalva donde existen vastas zonas inundadas.
Debido a las constantes inundaciones que se presentan en zonas pertenecientes a la llanura Costera del Golfo Sur se han depositado arcillas, limos y arenas Q(pa) con abundante materia orgánica. Estas están distribuidas al noroeste de la laguna el Rosario, parte de la franja costera, en la zona centro del estado, así como algunas porciones de la zona oriental en el estado.
Sedimentos formados por limos, arcillas y cuerpos lenticulares de arena y grava de origen fluvial Q(al), que se interdigitan con suelos de origen lacustre y palustre, se han formado en la planicie de inundación de los ríos Usumacinta, Mezcalapa, Santana, Candelaria y algunas porciones del Gri- jalva constituyendo las partes mas bajas y planas del estado.
Los suelos litorales Q(li), se han formado en zonas de playa y barras costeras por acumulaciones de arena retrabajada por el oleaje y se distribuyen en el extremo norte del estado.
Los depósitos eólicos q(eo) están fuertemente afectados por factores como los vientos del norte y
del sur, así como por las corrientes litorales del Golfo de México. Están constituidos por cuarzo y fragmentos de roca que presentan estratificación cruzada y han formado barjanes y dunas transver- sales a la línea de la costa y sobre el delta del Río Grijalva.
Los más importantes por su extensión son los depósitos lacustres formados por arcillas, limos, are- nas y gravas, ricos en materia orgánica y de color oscuro. Generalmente el grueso del material se distribuye en un gradiente que va de las orillas de los cuerpos pluviales a las zonas de depósito, es decir de material grueso a fino, según sea el caso.
Caliza Ks(cz). Unidad del Cretácico Superior, constituida por rocas carbonatadas depositadas en un ambiente marino de plataforma. El espesor de los estratos varia de mediano a grueso, es fosili- fero y esta fuertemente fracturado. Debido a la disolución presenta rasgos cársticos y en ocasiones se utiliza para la elaboración de cal.
Caliza Tpal (cz). Unidad sedimentaria de origen marino depositada en aguas someras, pertenece al Paleoceno y esta representada por calizas arcillosas y oolíticas, con pequeñas cantidades de fósi- les. Es de color gris oscuro y esta dispuesta en estratos medianos y gruesos. Aflora en las localida- des de Ignacio Allende y Niños Héroes.
Caliza-lutita Tpal(ca-lu). Unidad sedimentaria del Paleoceno constituida de alternancias entre ca- lizas arcillosas y lutitas calcáreas. El espesor en las calizas es mediano y en la lutitas de mediano a delgado. Aflora al pie de las serranías cercanas a la localidad de Javier Rojo Gómez.
Lutita-arenisca Te(lu-ar). Unidad sedimentaria del Eoceno, constituido por lutitas, limoliscas y areniscas depositadas en un ambiente de transición. Predominan las areniscas dispuestas en estratos gruesos. Las limolitas son calcáreo – arcillosas en estratos medianos. Su expresión morfológica es de lomeríos en los valles intermontanos y de colinas altas y alargadas que bordean la sierra. Se pueden localizar en la zona de Santo Tomás (ver anexo I).
El Estado de Tabasco está definido por tres tipos de clima, dos de ellos cubren mas del 95 % del territorio: Af, Am y Ax, cálido húmedo con lluvias todo el año, cálido húmedo con lluvias abun- dantes en verano y cálido subhúmedo con lluvias en verano respectivamente. El primero de ellos Af(w) está distribuido en las áreas montañosas correspondientes a la provincia Sierra de Chiapas y Guatemala. Esto permite la distribución de especies de selva húmeda o selva alta perennifolia.
El segundo tipo de clima Am(w) esta distribuido en la gran planicie de la llanura del Golfo y al igual que el clima anterior presenta periodos marcados de precipitación y sequía definidos por las siguientes características.
El temporal abarca de mediados de junio a mediados de septiembre y se origina por precipitacio- nes de tipo convectivo - orográfico producto de los vientos alisios del este y noreste (masas de aire
Figura 2.- Climogramas de los diferentes tipos de clima presentes en el estado de Tabasco
C l i mogr ama
E st aci ón B al a ncán
A m( f ) ( i ') gw"
Pr ecipit ació n
C l i mogr a ma
E st aci ón
A f ( m) ( i ') gw"
Temper at ur a
Cl i mogr ama Est aci ón Fr ont er a
Ax'(w2)i w"
T emper atur a
Pr ecipitaci ón
C á r de na s
Fuente: elaborado por el autor a partir de datos climáticos de las diferentes estaciones de monitoreo del estado de Tabasco.
caliente húmedo) con lluvias que en general son de corta duración pero intensas, presentándose casi siempre por las tardes y noches con altas temperaturas y por las mañanas con una buena inso- lación (cuadro 3). Las lluvias inician a mediados del mes de junio, unos días antes del solsticio de verano y se puede considerar a los meses de junio, julio y agosto como un periodo medio lluvioso, presentando lluvias moderadas a fuertes. Mientras que el mes de septiembre es ya muy lluvioso, ocurriendo en este lapso lluvias de fuertes a torrenciales.
Cuadro 3.- Distribución de los periodos de lluvias y secas para el estado de Tabasco
Fuente: elaborado por el autor a partir de diferentes fuentes
Dentro de este periodo se presenta la canícula o sequía intraestival que abarca de la segunda quin- cena de julio a gran parte del mes de agosto, caracterizada por altas temperaturas y días secos, bo- chornosos dentro de una fase húmeda.
Además la zona se ve afectada indirectamente por perturbaciones atmosféricas de tipo ciclónico que se producen en el verano y principios del otoño en el Mar Caribe y Mar de las Antillas, así co- mo en el Golfo de Tehuantepec y que favorecen la ocurrencia de lluvias intensas en la región. (Fig.
A partir del mes de octubre la planicie es invadida por vientos anticiclónicos cargados de hume- dad a los cuales se les denomina nortes. Estos se originan por el intercambio de aire de un ciclón que se aleja por el Mar Caribe y Golfo de México, así como por vientos del NE provenientes de los Estados Unidos de Norteamérica y Canadá, denominados frentes fríos.
Los nortes ocasionan nublados constantes, disminución de la temperatura y lluvias de ligeras a fuertes, pero que a veces duran varios días e inclusive varias semanas.
Los nortes se presentan del mes de septiembre al mes de febrero, raramente se extienden al mes de marzo. Dando lugar a los meses de septiembre y octubre como el período más lluvioso del año, descendiendo a medio lluvioso en los meses de noviembre, diciembre y enero, para amortiguar drásticamente las lluvias en el mes de febrero.
Así la temporada de lluvias en la zona es de ocho meses aproximadamente (cuadro 3), fig. 2.
De fines de febrero a principios de junio se presenta la temporada seca, caracterizada por altas temperaturas, ausencia de nubosidad, y lapsos sin lluvia durante varias semanas, que en ocasiones llegan a rebasar el mes, ocurren también vientos cálidos del sur y sureste. Si bien es cierto que en esta temporada la precipitación sufre un descenso drástico, esto no quiere decir que deja de llover, ya que siempre se presentan lluvias aisladas, que abarcan zonas reducidas. Los valores mínimos de precipitación se presentan en el mes de abril.
El tercer tipo de clima es el Calido Subhúmedo con lluvias en verano, este se localiza en una pe- queña porción en la parte noroeste del estado, en el municipio de Balancán y a pesar de ser el me- nos húmedo de los climas del estado, mantiene un promedio de lluvias entre los 1500 y 2000 mm anuales. (cuadro 2), fig. 2.
2.1.4.-Hidrología
El estado de Tabasco es la zona del país donde se localiza la red hidrológica mas compleja y se registran las mayores precipitaciones pluviales; aquí, a diferencia de otras entidades, es el exceden- te y no la falta de agua lo que ocasiona problemas, pues en algunas áreas se carece de la infraes- tructura adecuada para drenarla. La abundancia de escurrimientos superficiales, así como el esca- so relieve de la llanura costera, da lugar a la formación de drenaje: anastomosado, dendrítico y lagunar, por tal motivo se ha desarrollado un gran número de cuerpos de agua de variadas dimen- siones, al igual que pantanos y llanuras de inundación. Al sur del estado, donde se localizan las sierras del norte de Chiapas, el patrón de drenaje predominante es de tipo dendrítico, influenciado principalmente por estructuras geológicas. Toda el agua que escurre por territorio tabasqueño co- rresponde a la vertiente del Golfo de México.
Desde el punto de vista hidrológico, el estado de Tabasco merece especial atención, en el se desa- rrolla un complejo sistema de escurrimientos relacionados con fenómenos de carácter geológicos, climáticos y biológicos, que interactúan y se desarrollan en extensas llanuras deltaicas, sistemas lagunares, esteros, pantanos y marismas, que se extienden de forma paralela al litoral en una dis- tancia de mas de 160Km entre los ríos Tonalá, San Pedro y San Pablo. Es en esta región del país donde se encuentran dos de los mas importantes a nivel nacional, el Mezcalapa-Grijalva y el Usu- macinta, así como parte de las regiones hidrológicas Coatzacoalcos (RH-29) y Grijalva Usuma-
Figura 3.- Principales cuencas del estado de Tabasco
Fuente: INEGI, 1984
cinta (RH-30); se considera que aproximadamente 30% de las aguas superficiales que escurren en el país lo hacen por este estado. Cabe hacer mención , que el flujo natural de la parte occidental del Río Grijalva ha sido interrumpido por obras viales y drenes artificiales, efectuados en el com- plejo agropecuario la Chontalpa, donde se realizo una red de drenes de canalización de aguas superficiales con fines agrícolas y desfogue de terrenos anegados; el desarrollo de vías de comuni- cación a exigido la construcción de bordos, cegamiento, cambio de curso de los ríos y dragados, que han cambiado drásticamente la dinámica natural del agua superficial.
Región Hidrológica Coatzacoalcos (RH-29)
Esta región es una de las más importantes a nivel nacional en cuanto al volumen de agua drenada, se localiza en el sureste del país y esta constituida por dos cuencas hidrológicas, la mayor parte de su extensión se encuentra en los estados de Veracruz-Llave y Oaxaca; limita al este con la RH- 30 Grijalva –Usumacinta. La corriente principal de esta región es el río Coatzacoalcos, con ori- gen en la Sierra Oaxaqueña. Dentro de la entidad, esta región hidrológica ocupa la porción occi- dental y comprende, 24.78% de la superficie total del estado, está representada por una porción de la cuenca (A) Río Tonalá y Lagunas del Carmen y Machona (figura 3).
Cuenca (A) Río Tonalá y Sistema Lagunar Carmen - Machona
Abarca casi el 25% del territorio tabasqueño, se encuentra al occidente de la entidad y las subcuen- cas que se presentan en el estado son:
A, Lagunas del Carmen y Machona; B, Río Santa Ana C, Río Coacajapa; D, Río Tonalá;
E, Río Tancochapa Bajo; G, Río Tancochapa Alto H, Río Zanapa
Limita al norte con el Golfo de México, al este con la cuenca (D) de la RH-30, al sur con la cuen- ca (E) de la RH-23 y al oeste con la cuenca (B) de la RH-29.
La corriente principal del Río Tonalá inicia en la Sierra de Chiapas, aproximadamente a 1000m de altitud, la mayor parte de su recorrido sirve como límite entre los estados de Veracruz-Llave y Tabasco, su dirección es en general al noroeste, es navegable en gran parte de su trayecto, la lon- gitud del cauce es de aproximadamente 150Km, de ellos 120 se desarrollan en altitudes inferiores a 200m lo que da lugar a tramos sinuosos, zonas de inundación y lagunas periféricas que se incre- mentan hacia la parte final del recorrido.
El Río Tonalá en su curso superior es conocido como Río Tancochapa, los afluentes principales de esta corriente en el territorio tabasqueño son los ríos Zanapa, Blasillo y Chicozapote, de ellos el primero es el más caudaloso. Los cuerpos de agua mas importantes después de las lagunas El Carmen y Machona son: El Rosario, El Potrero y Pantanosa, las primeras formadas por su tribu- tarios, los arroyos Mosquitero, Hondo Chico y Hondo Grande. En la porción sur de la cuenca el drenaje es de tipo dendrítico, generalmente uniforme y poco denso. En la porción norte, numerosos cuerpos de agua configuran una red de drenaje radial cen- trípeto, el material dendrítico en esta zona es de tipo palustre y aluvial; la presencia de dunas, ba-
rras y esteros en las costas de la entidad se ve favorecida en gran parte por el tipo de desembocadu- ra de los ríos, las albuferas que integran estos sistemas lagunares deben su origen a fenómenos de regresión marina y a procesos dinámicos de sedimentación fluvio -terrestre que se desarrollan por efecto de las mareas, corrientes marinas y el oleaje, mismo que actúan conjuntamente sobre los sedimentos aportados por los ríos , acumulando y distribuyendo el material en forma paralela al perfil litoral. Estas lagunas son remanentes de cuerpos de agua de mayor magnitud, actualmen- te son alimentadas por escurrimientos de los ríos Santana, Naranjeño y su afluente el San Felipe, principales corrientes que integran esta porción de la red hidrográfica.
Los coeficientes de escurrimientos que prevalecen en la región van de 20% a 30% y en zonas bien determinadas, como en los alrededores de las lagunas Machona y El Carmen e inmediaciones del Río Tonalá, el coeficiente de escurrimiento es mayor de 30% , ello se debe principalmente por la presencia de grandes cantidades de arcilla; en contraste, en las barras que separan el mar de las lagunas, el coeficiente disminuye hasta un rango de 5 a 10%, provocados por todos los valores de permeabilidad de las arenas; el volumen de escurrimiento de la cuenca en el estado es de 5 915.15 millones de metros cúbicos (Mm3) anuales. Aquí se localiza el distrito de riego (DR) 91, Bajo Río Grijalva.
Esta cuenca es una de las mas importantes del estado en función del desarrollo urbano-industrial y
petrolero; los usos principales a que se destina el agua superficial es la navegación, abastecimiento
a los principales centros poblacionales y el industrial; es el sistema hidrológico mas susceptible
de impacto ecológico, aunque no por ello el más afectado, los pequeños ríos que desembocan en las lagunas costeras llevan las descargas de los desechos urbanos de los ingenios azucareros, los que provocan baja capacidad de autodepuración contra el exceso de carga orgánica contaminante
a la que han sido sometidos.
En las lagunas El Carmen-Pajonal-Machona, el problema es aún más grave, aunado a los derra- mes de petróleo y la confluencia de ríos y arroyos con gran carga orgánica, la apertura del canal Boca de Panteones ha ocasionada graves problemas de contaminación por salinidad marina. Se considera que la subcuenca Río Tonalá presenta contaminación de segundo orden, en ella la ma- yor cantidad de residuos los arroja la población y en mínima proporción la industria.
Región Hidrológica Grijalva-Usumacinta (RH-30)
Esta región se desarrolla en territorio mexicano y guatemalteco, sus límites dentro del territorio nacional quedan definidos al norte con el Golfo de México y al sur por el parteaguas continental de la Sierra del Soconusco. Dentro del estado de Tabasco, la RH-30 se ubica en el centro y este de su territorio, esta representada en la entidad por tres cuencas: (A) Río Usumacinta, (C) Laguna de Términos y (D) Río Grijalva- Villahermosa, comprende 75.22% de la superficie total del estado. El sistema Grijalva Usumacinta incluye, entre otros, a los ríos Santa Ana, Palizada, San Pedro, El Lagartero, Pimiental, Tepetitán y Tacotalpa; aún cuando existen corrientes divagantes menores dentro del área que corresponde a la región, el hecho de que su recorrido sea a través de la plani- cie costera, las convierte en tributarias del sistema Grijalva-Usumacinta
Cuenca Río Usumacinta (A)
Se localiza en un amplia franja que va del sureste al centro- norte del estado, cubriendo un área que corresponde a 29.24% del territorio estatal; sus limites son: al norte con el Golfo de México la Cuenca (C) de la RH.30; al este con la cuenca anterior y la República de Guatemala; al sur con dicha república y las cuencas (G) y (D) de la RH-30 y al oeste con estas mismas cuencas. Las sub- cuencas que se encuentran en Tabasco son:
A, Río Usumacinta; B, Río San Pedro; C, Río Palizada;
D, Río San Pedro y San Pablo E, Río Chacamax.
Estas en su mayoría presentan un patrón de drenaje anastomosado irregular, con meandros, peque- ños lagos y canales. La corriente principal, como su nombre lo indica, es el río Usumacinta, que recorre gran parte del estado, desde el sureste, en los limites con Chiapas y la República de Guate- mala, para posteriormente seguir un rumbo noroeste hasta unirse con el río Grijalva antes de des- embocar en el Golfo de México; en su trayecto por el territorio tabasqueño recibe la aportación de gran número de afluentes, entre los que destacan por su volumen, los ríos San Pedro y Palizada.
Las características topográficas del terreno, que generalmente no presentan elevaciones o desnive- les, condicionan el curso de los ríos, así como los fenómenos de sedimentación, que han llenado los propios cauces, provocando que los escurrimientos divaguen e invadan los terrenos adyacentes
a su curso original. Bajo estas condiciones el Río Usumacinta ha llegado a un grado de equilibrio
entre la pendiente y la depositación – evidencia de su madurez -, que ha originado cursos sinuo- sos, meandros, cauces abandonados y extensas llanuras de inundación; estas condiciones propi- cian la formación de lagunas marginales, entre las que destacan: Grande, Canitzán, San José del Río, Chashchoc, Agostadero, Chanero, los Mesías y San Pedrito. La temperatura media anual es de 24° a 28 °C ; comprende los municipios de Tenosique, Emiliano Zapata, Centla, Jonuta y Ba- lancán; la precipitación total anual varia de 1 500mm a 2 500mm, el caudal de los principales ríos como el San Pedro, en la estación hidrométrica Boca del Cerro, reporta un volumen medio anual de 56 113.74 Mm3.
En esta cuenca hidrológica, se presentan los mas variados coeficientes de escurrimiento, de 10 a 20 % al oriente y sur de Tenosique, donde factores como densidad de vegetación y permeabilidad media de los materiales geológicos definen este rango; de 20 a 30% de escurrimiento en la por- ción centro y noroeste de la cuenca así como en los alrededores de Tenosique; finalmente, el co- eficiente mayor de 30 % ocupa una franja de rumbo noroeste-sureste, localizada en la porción
central de la cuenca, estos valores son debido a la baja permeabilidad de los materiales detríticos
y la baja densidad de cobertura vegetal; el volumen de escurrimiento de la cuenca en el estado es de 702 183 Mm anuales.
En esta cuenca los usos de agua superficial son para vías de comunicación, abastecimientos a centros poblacionales y en menor escala a la industria; es el sistema hidrológico mejor conservado de estado, aun cuando existen niveles de alteración, se cuenta con el factor positivo de que es el sistema con mayor capacidad de auto depuración de acuerdo a los altos volúmenes de agua que confluyen en esta zona y la gran velocidad de descarga, además de ser menor la densidad demo- gráfica, industrias establecidas e infraestructura petrolera; factores que disminuyen notablemente los índices de contaminación, comparados con los que se registran en otras cuencas.
Cuenca (D) Río Grijalva
Esta cuenca es la que ocupa mayor extensión del estado, abarca una amplia zona del centro de la entidad y cubre aproximadamente 41.45% del total estatal; sus límites son: al norte con el Golfo de México, al este con la cuenca (A) de la RH-30, al sur con las cuencas (E) Río Grijalva-Tuxtla Gu- tiérrez y (G) Río Lacantún de la RH-30, y al oeste con la cuenca (A) de la RH-29.
Las cuencas que la integran en Tabasco son:
A, Río Grijalva; B, Río Viejo Mezcalapa; C, Río Mezcalapa; G, Río Paredón; H, Río Pichucalco; I, Río de la Sierra;
J, Río Tacotalpa;
K, Río Almendro; N, Río Puxcatán;
O, Río Macuspana; R, Río Tulijá ; T, Río Chilapa; U, Río Chilapillla; V, Río Tabasquillo; W, Río Carrizal; X, Río Samaria; Y, Río Cunduacán, y Z, Río Caxcuchapa.
Drenan hacia el Golfo de México importantes escurrimientos, entre los que destaca el río Grijal- va, cuyo origen es en la entidad Chiapaneca hasta llegar a la presa Nezahualcóyotl, en el norte de Chiapas y Tabasco, tramo en el que cambia su nombre por el de Mezcalapa hasta la ciudad de Villahermosa para posteriormente retomar otra vez el de Río Grijalva. En sus primeros kilómetros de recorrido por territorio tabasqueño, recibe aportaciones menores de varios ríos como el Cu- moapa y Nuevo Mundo; antes de su confluencia con el Río Usumacinta recibe por la margen de- recha afluentes importantes como los ríos Pichucalco, de la Sierra y Chilapa.
El Río Grijalva, al igual que el Usumacinta, forman desembocaduras de carácter deltaico, que consisten en la bifurcación de sus escurrimientos en varios canales antes de llegar al mar, esto ha dado lugar a la formación de marismas y zonas palustres; ejemplo de ello son algunas porciones localizadas al norte de la ciudad de Villahermosa, donde hay gran numero de pantanos y cuerpos de agua de fondos someros interconectados por canales.
La temperatura media anual varia de 24º a 28ºC y la precipitación total anual es de 1 500 a 4 000 mm. Los coeficientes de escurrimientos que predominan en la cuenca son de 20 a 30% y mayor de 30%, debido a combinación de factores como permeabilidad media con vegetación no muy densa, o permeabilidad baja con vegetación densa; en el volumen de escurrimiento de la cuenca en el estado es de 10 586.60 Mm 3 anuales.
Los principales cuerpos de agua localizados dentro de la cuenca son las lagunas: Mecoacán, San- ta Anita, El Viento, Ismate, Chilapilla, Cantemual, Maluco y Julivá.
La obra hidráulica más importante construida sobre el cauce del río Grijalva es la presa Neza- hualcóyotl, localizada en el territorio Chiapaneco, lo cual ha permitido disminuir las inundacio- nes que afectan centros poblacionales como Huimanguillo, Cárdenas y Villahermosa, además de apoyar proyectos agropecuarios y generar energía eléctrica.
Laguna de Términos (C)
Esta es la cuenca de menor extensión en el estado, se localiza en la porción noreste en colindancia con el estado de Campeche. Esta dividida en las subcuencas Laguna del Pom y Atasta y la del Río Champán.
El Estado de Tabasco dada su extensión y ubicación involucra a dos provincias fisiográficas. Esta pluralidad de geosistemas permitió el asentamiento de diferentes tipos de comunidades vegetales como la selva alta perennifolia, la selva alta subperennifolia, la selva mediana perennifolia, la sel- va baja inundable y los bosques de galería, entre otros. Sin embargo la intensa deforestación que ha sufrido este territorio ha conducido a la desaparición de gran parte de su cobertura vegetal, que- dando estas formaciones vegetales reducidas a pequeños fragmentos, muchos de ellos con un ele- vado nivel de aislamiento.
Este tipo de vegetación se considera como una de las comunidades de mayor biodiversidad, tanto desde el punto de vista florístico, como de la fauna que encuentra en ella hábitat y refugio. Se pre- senta en condiciones climáticas en las que ni la falta de agua ni la de calor constituyen factores li- mitantes del desarrollo de las plantas a lo largo de todo el año. Es la más rica y compleja de todas las comunidades vegetales y su distribución geográfica está restringida a las zonas tropicales, tanto del paleotrópico como del neotrópico.
Este tipo de vegetación se desarrolla generalmente en altitudes entre los 0 y 1,000 msnm, aunque
ocasiones llega hasta los 1,500 msnm. Climáticamente corresponde a los climas Am (para la
mayor parte de su distribución), Af (para las porciones más húmedas) ambas presentes en la zona de estudio.
Los suelos generalmente son ricos en materia orgánica, con coloraciones oscuras o rojizas; por lo común presentan buen contenido de arcilla, pH ácido o más frecuentemente cercano a la neutrali- dad.
La selva alta perennifolia llegó a tener una amplia distribución en las zonas del trópico húmedo de México, no obstante el impacto de las actividades del hombre sobre este tipo de vegetación ha sido intenso desde los tiempos prehispánicos. Esto se debe a las características climáticas favorables
para la agricultura, la cual puede llevarse a cabo sin necesidad de rie- go durante todo el año (agricultura de temporal continua). Debe seña- larse que la composición del estrato arbóreo puede cambiar dependien- do de los centros de origen de las especies que lo conforman (Chiappy et al., 2000), lo cual significa que la preservación de los relictos bien conservados de este tipo de vegeta- ción es de vital importancia como bancos genéticos.
Fotografía 4.– Selva Alta perennifolia a orillas del río Usumacinta
No obstante, las características de los suelos sobre la cual se asienta este tipo de vegetación, a menudo no son las adecuadas para el desa- rrollo de una agricultura perenne, por lo que en algunas áreas se utili- za el sistema seminómada de agri- cultura conocido como roza-tumba- quema (RTQ). Otro tipo de uso del suelo que también se da en zonas donde se encuentra este tipo de ve- getación, es la transformación en pastizales mantenidos artificialmen- te. Para tal fin se acostumbra des- montar y quemar la vegetación exis- tente (pastizal inducido o cultivado), y sembrar gramíneas adecuadas para la cría de ganado.
La explotación forestal de la selva alta perennifolia es relativamente de poca cuantía si se toma en consideración el área que ocupa. Esto se debe a que son pocas las especies de madera preciosa que realmente tienen gran demanda a nivel comercial, como sucede con los casos de la caoba (Swietenia macrophylla) y el cedro rojo (Cedrela odorata y Cedrela mexicana).
Particularmente en la Sierra de Tabasco, este tipo de comunidad vegetal ha quedado restringida a pequeños fragmentos ubicados en zonas de laderas sumamente abruptas y donde se hace práctica- mente imposible llevar a cabo cualquier tipo de actividad agrícola, pecuaria o forestal. Por otra parte estos fragmentos se encuentran generalmente aislados entre sí, existiendo poca conectividad, lo cual origina un proceso de insularidad bastante notable con las consabidas consecuencias que provoca este tipo de aislamiento.
Estos tipos de formaciones vegetales pueden presentar un estrato arbóreo que oscila entre los 15 y 20 m de altura. Consideramos que su carácter de formación perennifolia obedece a las condiciones ecológicas donde se desarrolla. No obstante algunas perturbaciones producto de la actividad huma- na, hacen que algunas especies caducifolias que forman parte de la composición florística origi- nal, como por ejemplo Cecropia obtusifolia y Bursera simaruba, puedan obtener una mayor co- bertura y transfigurar la fisionomía de la vegetación de perennifolia a subperennifolia. En sentido general, tal como plantea Gómez-Pompa (1978), este tipo de selva se puede presentar bajo diferen- tes tipos climáticos, desde lugares con más de 1,500 mm de precipitación hasta en zonas mucho más secas a lo largo o cercanos a cuerpos de agua, como por ejemplo ríos o zonas pantanosas.
Su composición florística está conformada por especies que se encuentran presentes en otras for- maciones vegetales, tales como selvas altas perennifolias o selvas bajas caducifolias que caracteri- zan sitios húmedos como también secos, aunque también pueden tener algunas especies caracterís- ticas.
Al igual que en el caso anterior, en la zona de estudio, estos tipos de formaciones vegetales han sido sumamente perturbadas, siendo transformadas en zonas de pastizales para el ganado o bien en zonas de cultivos o plantaciones, lo cual ha disminuido drásticamente la cobertura original que ocupaban.
Desde el punto de vista de explotación forestal, este tipo de vegetación es de escasa importancia debido al poco tamaño y forma de los troncos de los árboles. Sin embargo la población local utili- za diferentes especies para la elaboración de objetos de artesanía, muebles, combustible, etc.
Bajo esta denominación se incluye un conjunto de selvas propias de regiones de clima cálido y do- minado por especies arborescentes que pierden sus hojas en la época seca del año, durante un lap- so aproximado de seis meses. Este tipo de selva se desarrolla en Tabasco en fragmentos muy pe- queños por debajo de los 800 msnm.
Un factor ecológico de mucha significación que define la distribución geográfica de la selva baja caducifolia es la temperatura, en especial la mínima extrema, que en general no llega a ser menor de 1ºC. La selva baja caducifolia en estado natural es por lo general una comunidad densa. Su altu- ra oscila entre 5 y 15 m, con algunos árboles emergentes entre 20 y 25 m. El estrato arbustivo va- ría en dependencia de la densidad del estrato arbóreo. Las trepadoras y epífitas son escasas. Como especies características se pueden citar a Piscidia piscipula, Tabebuia rosea, Enterolobium cyclo- carpum y Cordia dodecandra, entre otras. Las briofitas son poco frecuentes, al igual que los hele- chos y demás pteridofitas.
Dadas las características de los suelos donde se establece esta vegetación en la Sierra de Tabasco (someros y pedregosos), en las zonas que han sido sustituidas por agricultura se cultivan mayor- mente el maíz, fríjol, garbanzo, ajonjolí, así como algunos frutales.
Desde el punto de vista de explotación forestal, este tipo de vegetación es de escasa importancia debido al poco tamaño y forma de los troncos de los árboles.
Selva baja inundable (canacohital)
La selva de canacoíte o canacohitales, descrito por Rzedowski (1994), es un bosque tropical relati- vamente bajo de entre 20 a 25m de altura. Este recibe su nombre por el predominio del canacoite, el cual presenta una fisonomía muy peculiar por la presencia de raíces zancas, que alcanzan a ve- ces varios metros de alto. Algunas de las especies que lo acompañan son: Haematoxylum campe- chianum (tinto), Pachira aquatica (zapote de agua o apompo), Diospyros digyna (zapote prieto), Salix chilensis (sauce).
El canacohite como especie dominante, es un árbol de hasta 20m de alto y diámetro a la altura del pecho hasta de 60cm, con una gran cantidad de raíces zancudas delgadas, saliendo aproximada- mente desde la mitad del tronco también dividido, ramas ascendentes y copa redondeada. Los ár- boles de esta especie son perennifolios.
Se distribuye desde la vertiente del Golfo, sur de Veracruz hasta el sur de la Península de Yucatán, y en la vertiente del Pacífico desde Colima hasta Chiapas. Los canacohitales, se encuentran rela- cionados con la Selva Alta Perennifolia de Pío (Licania platypus) en Tabasco y norte de Chiapas. Es característico de terrenos planos y arcillosos que están inundados gran parte del año.
Bosques de Tinto
Probablemente uno de los ecosistemas más susceptibles al deterioro por factores antrópicos en esta región, han sido las zonas inundables o humedales, que años atrás eran abundantes y con un desta- cado valor en riqueza de flora y fauna (Flores y Gerez, 1988). Dentro de este contexto la selva baja inundable, caracterizada en una de sus variantes fitosociológicas por la presencia de Haema- toxylum campechianum L (Palo tinto), el cual también puede formar comunidades casi puras ha sido uno de los tipos de vegetación más afectada y fragmentada en la región, producto de la susti- tución de este tipo de vegetación natural por áreas de pastizales destinados a la ganadería. Sin em- bargo otro aspecto importante de destacar, es la restringida distribución geográfica de esta comuni- dad vegetal, ya que de acuerdo con Pennington y Sarukhán (1968), también se localiza en México, al sur de Veracruz, y la península de Yucatán, en donde conjuntamente con Tabasco, se puede en- contrar a H. Campechianum formando asociaciones casi puras conocidas como “Tintales”. Debe mencionarse además, que según León y Alain (1951), la distribución de esta especie se limita sola- mente a las Antillas Mayores y América Central.
El árbol del tinto, palo de tinte o también conocido como palo negro y palo Campeche, proporcio- na una de las más antiguas e importantes materias colorantes conocidas, tanto en el Nuevo como Viejo Mundo (Roig, 1965). El palo de tinto que produce sustancias para teñir rojo oscuro o mora- do, era el producto forestal más lucrativo que se explotaba en los antiguos llanos aluviales de Ta- basco durante el periodo colonial, (West et al, 1976). Aunado a lo anterior esta especie por su alto
contenido en tanino era ampliamente utilizada para tratar enfermedades como la disentería y otros
trastornos estomacales (Roig, 1965). Durante el siglo XIX la exportación del palo de tinto aumentó
a tal grado que la mayoría de los tintales en Tabasco y Campeche, quedaron destruidos por exceso de corte. (Acevedo, 1910).
Con este nombre se conoce a las comunidades arbóreas que se desarrollan a lo largo de las corrien- tes de agua más o menos permanentes. Como característica peculiar destaca que las copas de los árboles se unen de tal manera que forman una especie de túneles o galerías a lo largo de estas corrientes. Desde el punto de vista fisionómico y estructural se trata de un conjunto muy hete- rogéneo, pues su altura varía de 4 a 40 m y comprende árboles de hojas perennes, deciduas o semi- deciduas. Incluye numerosas trepadoras y epífitas o carece por completo de ellas. En zonas cálidas predominan géneros como: Bucida, Ficus, Coccoloba, Lonchocarpus, Guazuma, Pithecellobium, Tabebuia, Pouteria, Trophis, etc., la mayoría pertenecientes a familias de origen amazónico.
En la mayor parte del territorio de Tabasco, este bosque ha sufrido intensas modificaciones debido
a la acción del hombre, incluyendo la introducción y plantación de especies exóticas, las cuales se han hecho dominantes en estos hábitats.
El bosque de galería presta una serie de servicios ambientales muy importantes, particularmente en cuencas hidrológicas como las caracterizadas por una alta diversidad geomorfológica con zonas altamente susceptibles a la erosión y la inundación. Entre estos servicios destacan: actuar como barrera protectora natural ante el arrastre de sedimentos por erosión y/o contaminantes hacia los cauces de los ríos, actuar como barrera frente a eventos de elevación extraordinaria del nivel de agua y la consecuente inundación de áreas poblacionales o productivas y jugar un papel de gran importancia como corredores ecológicos que permitan los migraciones locales y regionales de la fauna.
Popales, tulares y carrizales
Las comunidades vegetales ligadas al medio acuático o a suelos temporal o permanentemente inundados, son sumamente variadas. Muchas de ellas son difíciles de estudiar y describir, pues a menudo se presentan en forma dispersa, mal definida y ocupan superficies limitadas ya que mu- chas tienen una tolerancia bastante restringida con respecto a los factores ambientales, como son un determinado intervalo de temperatura, luminosidad, pH y salinidad, entre otros. Sin embargo en el área de estudio los popales, tulares y carrizales se encuentran bien representados.
Debido a lo anterior, es muy diferente la vegetación asociada a las aguas cálidas que a las frías, las de agua dulce a la de aguas saladas, las de las corrientes a las estancadas, las que viven en aguas claras a las de aguas turbias, y también en dependencia de los tipos de fondos, ya sean estos areno-
sos, arcillosos o rocosos. Son comunidades de plantas acuáticas, cuya fisionomía está dada por mono- cotiledóneas de 1 a 3 m de alto, áfilas o de hojas estrechas. Estas plantas están arraigadas en el fondo poco profundo de los cuerpos de agua de corrientes lentas y estacionarios, tanto dulces como salobres. Forman masas densas que cubren a veces importantes superficies de áreas pantanosas y lacustres, se encuentran en orillas de zanjas, canales y remansos de ríos, tanto en lugares de clima caliente, como en zonas montañosas a alturas de 2,750 msnm.
Los popales, tulares y carrizales son cosmopolitas en su distribución y muchas de sus especies y géne- ros son de amplia distribución. En Tabasco las asociaciones más comunes son las de Typha spp., Scir- pus spp. y Cyperus spp. Con frecuencia son comunidades puras o casi puras. Desde el punto de vista económico los tulares son de interés, ya que las plantas de Thypha y de Scirpus se emplean como ma- teria prima para el tejido de juguetes, petates y otros utensilios domésticos. En muchos sitios se conser- van por constituir el hábitat natural de numerosas especies de la avifauna de interés cinegético.
Por otra parte, el hombre con sus diversas actividades ejerce una intensa influencia sobre estos ti- pos de vegetación, principalmente por la desecación de ríos, arroyos, lagos y pantanos para su transformación en zonas agrícolas, la construcción de depósitos artificiales de agua, canales de rie- go, desagüe y navegación que modifican los cauces de las corrientes, los niveles de las aguas freá- ticas, los ritmos de las inundaciones, la construcción de viales sin obras ingenieriles adecuadas y la exploración petrolera, entre otros aspectos.
Los desechos de las industrias y de las aguas negras de las ciudades, han cambiado las condiciones físico-químicas del agua que escurre por las corrientes, la que se acumula en las lagunas y estua-
rios, provocando afectaciones severas a la biota existente en estos lugares. Por todas estas razones han desaparecido
muchos ambientes acuáticos y sub- acuáticos, otros se han alterado y han aparecido nuevos que no existían an- teriormente.
Fotografía 5.- vegetación típica de humedales en la cunca baja del Usumacinta - Grijalva
Vegetación flotan- te
De acuerdo con Rzedowski (1978) dentro de esta clasi- ficación se agrupan las plantas acuáticas que flotan en la su- perficie del agua, ya
sean arraigadas al fondo, o bien desprovistas de órganos de fijación. Se presentan tanto en cuerpos de agua dulce o moderadamente salobres, preferentemente en sitios tranquilos no afectados por corrientes o con corrientes lentas. Debe de destacarse que algunas de estos tipos de comunidades son indicadoras de perturbación antropogénica en los cuerpos de agua, lo cual origina su gran pro- liferación. Entre los géneros más agresivos se encuentra Eichhornia, sobre todo la especie E. cras- sipes.
Se consideran bajo esta categoría a aquellas comunidades vegetales que se establecen como fases sucesionales que ocurren posteriormente a que las formaciones primarias hayan sido perturbadas o modificadas y que comúnmente son conocidas como “acahuales”. Obviamente la composición flo- rística, la estructura, la fisionomía y el funcionamiento de estas comunidades secundarias obede- cen a diferentes aspectos, como por ejemplo: la fase sucesional en la que se encuentren, la intensi- dad, duración y extensión del impacto (natural o antrópico) que originó la perturbación, las propias características intrínsecas de la formación vegetal primaria (e.g. complejidad estructural y riqueza florística, entre otras), y también el estado que presentan el resto de los componentes naturales, como por ejemplo el relieve, las condiciones hidroclimáticas, los suelos e incluso la fauna asociada a estas comunidades. Todos estos aspectos inciden grandemente en la velocidad de regeneración o resiliencia de la vegetación y van marcando las diferentes fases de la sucesión que localmente son conocidas como acahuales jóvenes, maduros y viejos.
Históricamente una de las actividades que mayor importancia ha tenido en el estado es la agricul- tura de plantaciones. Desde las primeras plantaciones de cacao en el mundo prehispánico hasta las modernas plantaciones de plátano. Actualmente podemos encontrar las siguientes plantaciones en el estado:
Plantaciones de caña de azúcar: En el estado existe actualmente tres ingenios en producción:
Santa Rosalía, Benito Juárez y Hermenegildo Galeana. En conjunto los tres procesan mas de 50 mil ha con un promedio de 70 tons/ha.
Plantaciones de cacao: Junto con las plantaciones de coco, plátano y caña de azúcar ocupan un lugar preponderante en la economía estatal. A pesar de haber sufrido en los últimos años im- portantes pérdidas por las variaciones en el precio del mercado internacional, así como por los problemas de mal manejo y corrupción actualmente ocupa la mayor superficie sembrada en el estado con cerca de 90 mil ha.
Plantaciones de Copra: Al igual que tantos otros productos agrícolas y pecuarios el coco se ha visto diezmado por los problemas de mercado, la corrupción y en los últimos años por una plaga letal que ha forzado al cambio de las plantas en todo el estado. Este cultivo se distribu-
ye principalmente en la zona costera del estado y ocupa una superficie aproximada de 35 mil ha.
Plantaciones de hule: (Castilloa elastica y Hevea brasiliensis), se desarrollan fundamentalmente en el municipio de Macuspana.
Plantaciones de plátano: se desarrollan en los municipios de Jalapa, Tacotalpa, Teapa, Centro, Cunduacán y Macuspana.
Plantaciones de palma de aceite: estas plantaciones se localizan exclusivamente en el municipio de Jalapa.
Otras plantaciones: eucalipto, cítricos, agave y algunas de especies maderables como la teca se distribuyen por todo el estado ya sea en forma experimental como el agave y la teca o bien con una marcada orientación comercial como los cítricos que manejan principalmente limón, piña y naranja.
Dentro del contexto de la agricultura de temporal se destacan diferentes cultivos sujetos a las con- diciones climáticas y metereológicas que se desarrollan en el estado. Algunos ejemplos son los cultivos de fríjol y maíz como elementos básicos. Estos son de distribución generalizada y en pe- queñas superficies generalmente de autoconsumo. El arroz se cultiva principalmente en los muni- cipios de Balancán y Cárdenas, así como el chile en la zona serrana del municipio de Tenosique. La calabaza y el chayote son también cultivos de temporal que son de orientación al autoconsumo estos en muchas ocasiones se utilizan en forma de policultivo combinando con el maíz o el fríjol. Otros cultivos de temporal como la papaya, sandía, el melón y sorgo son de los más importantes tanto por la extensión que ocupan como por la orientación que tienen, estos van orientados princi- palmente al abasto nacional y en algunas ocasiones llegan a acceder al mercado internacional.
Pastizales (inducidos y cultivados)
Las comunidades vegetales en las que el papel preponderante le corresponde a las gramíneas y ci- peráceas se conocen como pastizal o zacatal. Mientras que la presencia de algunas de estas comu- nidades está determinada por el clima, muchas otras son favorecidas, al menos en parte, por las condiciones del suelo, o bien por el disturbio ocasionado por el hombre y sus animales domésticos. En el caso del estado estos tipos de comunidades antropogénicas son de dispersión general de tal forma que se encuentran diseminados en la mayor parte de las clases de paisajes. Estas pueden es- tar en comunidades de buen drenaje o en zonas inundables. Los pastizales inducidos son aquellos que se producen a partir del desmonte de la vegetación pri- maria y posteriormente las áreas son quemadas para favorecer el crecimiento de los pastos nativos. Por su parte los pastizales cultivados se originan a partir también del desmonte de la vegetación primaria, la cual es sustituida por el cultivo de pastos generalmente exóticos de alto contenido ali-
mentario para el ganado, y ocupan a diferencia de los anteriores terrenos perfectamente rotulados.
Desde el punto de vista económico, las áreas de vegetación cubiertas por gramíneas revisten gran importancia, pues constituyen el medio natural más propicio para el aprovechamiento pecuario. Los pastizales son particularmente adecuados para la alimentación del ganado bovino y equino, y de hecho la mayor parte de esta vegetación se dedica a tal propósito. En algunas zonas el ganado ovino y caprino utiliza zacatales para su alimentación, aunque la preferencia alimenticia de estos animales tiende a estar en otros tipos de vegetación. El sobre pastoreo y el pisoteo excesivo impi- den el desarrollo adecuado y la regeneración de las especies más nutritivas y apetecidas por el ga- nado, propiciando el establecimiento de especies dañinas y venenosas que no sólo pueden producir la muerte del ganado sino que también conducen a procesos erosivos severos.
Evaluación de los subsistemas natural, social y económico del Estado de Tabasco
El estudio del paisaje y las características de los geosistemas que lo integran permite implementar
sobre una base científica planteamientos de administración del territorio y el desarrollo de políticas de conservación a la biodiversidad. Para este estudio se identificaron más de 340 diferentes unida- des de paisaje agrupadas en nueve grandes clases: Barrera, duna, llanuras, lomerío, valle, sierra, dolina, cañón y paisaje antrópico, los cuales se distribuyen en orden de importancia de acuerdo a la superficie que ocupan en el territorio tabasqueño, siendo el de mayor distribución la llanura, segui- do por el lomerío, con 62.88% y 23.49% respectivamente que en conjunto suman más del 86% de la superficie total del estado (cuadro 4). Su descripción detallada se puede consultar en el anexo
De igual forma, la llanura presenta una gran diversidad alcanzando 31 subclases con más de 120 diferentes tipos de paisaje. Otra clase de paisaje que presenta una gran diversidad es el lomerío, esta presenta 15 diferentes subclases con 60 tipos. Aunque con menor superficie con respecto al total estatal la clase de paisaje denominada valle presenta una diversidad de paisajes similar al lo- merío con 60 tipos en 18 subclases. En conjunto el lomerío y los valles alcanzan el mismo valor de diferenciación que la llanura.
Una de las clases de mayor importancia por ocupar el tercer lugar en superficie es la Sierra. Esta se encuentra integrada por 21 subclases con 71 tipos de diferentes paisajes, que pese a ocupar una superficie reducida en proporción al total estatal mantienen una diversidad especial originada por
sus diferentes montañas. Otras clases que aun cuando en porcentaje de superficie con respecto al total estatal resultan de suma importancia son la barrera, la duna, dolina y cañón. La barrera y la duna son de importancia debido a que forman un cordón como protección ante los embates del oleaje y los eventos climáticos como huracanes y tormentas tropicales tan comunes en la zona. Por su parte, las dolinas y el cañón son importantes atractivos turísticos de la región que empiezan a ser explotados por las comunidades de la porción sureste del estado, además forman parte de una nueva reserva estatal que les da el carácter de áreas protegidas.
Cuadro 4.- Clases, subclases, tipos, superficie y porcentaje del territorio que ocupan los paisajes encontrados en el estado de Tabasco
11758.29
1576829.83
15768.30
588891.97
22978.93
110445.65
VIII.- Cañón
IX.- Paisaje antrópico
27587.93

References: artículo 4
 artículo 1
 artículo 3
 artículo 4
 Artículo 4
 Artículo 11
 artículo 28