Source: http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=CRE&reference=20110119&secondRef=ITEM-010&language=ES&ring=B7-2011-0039
Timestamp: 2013-12-12 11:00:33+00:00

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Debates - Miércoles 19 de enero de 2011 - Situación de los cristianos en el contexto de la libertad de religión (debate)
10. Situación de los cristianos en el contexto de la libertad de religión (debate)Vídeo de las intervencionesPV
Presidente. – El siguiente punto es el debate sobre la declaración de la Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad sobre la situación de los cristianos en relación con la libertad de religión.
Quiero pedirle a la Vicepresidenta/Alta Representante Catherine Ashton que haga uso de la palabra. Catherine Ashton, Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. – Señor Presidente, quiero comenzar diciendo que comparto plenamente la preocupación de esta Cámara sobre los recientes actos de violencia contra miembros de determinadas minorías religiosas y contra aquellos que defienden la libertad de religión.
Recientemente, en mi visita a Belén y a la Iglesia de la Natividad del día 6 de enero, en la víspera de la Navidad ortodoxa, manifesté mi opinión sobre este asunto. Asistí a este lugar para subrayar la necesidad de que todos los grupos religiosos del mundo puedan reunirse y ejercer libremente su culto. También resalté que la Unión Europea condena todas las formas de intolerancia y de violencia fundadas en la religión, en cualquier lugar que ocurran. También condené firmemente los recientes ataques terroristas en Iraq y en Egipto contra lugares de culto, así como el asesinato de Salmaan Taseer, Gobernador de Punjab, en Pakistán.
Estos ataques son intolerables: son perpetrados por extremistas con una agenda de intolerancia que debe ser condenada y combatida. Señorías, la violación de los derechos humanos por razones de religión o credo ocurre hoy en día con demasiada frecuencia. No se trata de víctimas de un lugar o credo específico. Lamentablemente, ninguna región del planeta se libra de la plaga de la intolerancia religiosa.
Cualquier tipo de discriminación o de violencia por razones de creencias religiosas es contraria a los valores que defendemos en la Unión Europea. Debemos tomar en serio cada una de estas violaciones y condenarlas con la misma determinación, independientemente de donde tengan lugar o quién sea la victima porque, como sabemos y aceptamos, los derechos humanos son universales.
Las comunidades cristianas establecidas desde hace mucho tiempo en Oriente Próximo se enfrentan a dificultades que han resultado en desplazamientos de población significativos en algunos países y en una reducción en el número de habitantes cristianos en la región. La Unión Europea no hará oídos sordos a su sufrimiento. Consideramos legítima su demanda de que se respeten sus derechos como ciudadanos de su propio país. La libertad de conciencia y de credo es un derecho de todos los ciudadanos y cada Estado tiene la obligación de garantizar su cumplimiento.
La UE está preparada para aumentar su cooperación con otros gobiernos con el objetivo de luchar contra la intolerancia y proteger los derechos humanos. No debemos caer en la trampa que nos tienden los extremistas y los terroristas: debemos resistir la manipulación que convierte a la religión en una fuente de división. La mejor respuesta frente al extremismo es crear un frente unido internacional basado en los criterios universales de libertad de religión y libertad de credo.
La Unión Europea fue un elemento impulsor en la Asamblea General de las Naciones Unidas de la Resolución sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación basadas en la religión o en las creencias, aprobada por consenso en diciembre de 2010. Cada año hacemos un esfuerzo concertado para aumentar este consenso con el objetivo de que la comunidad internacional pueda lanzar un mensaje contundente y unido. Estamos considerando otra iniciativa para conseguir un apoyo interregional firme sobre este tema en el próximo Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en marzo. También planteamos el asunto de la libertad de religión o de credo durante nuestros diálogos sobre derechos humanos e instamos a los demás países a erradicar la discriminación y la intolerancia.
Nuestras delegaciones vigilan de cerca estas cuestiones en todo el mundo y el próximo informe anual sobre derechos humanos de la Unión Europea, que se publicará esta primavera, recogerá la situación de las minorías religiosas en todo el mundo.
Señorías, estoy firmemente comprometida con otorgar la máxima prioridad en nuestra agenda al mantenimiento de la libertad de religión y de credo. Durante el próximo Consejo de Asuntos Exteriores el 31 de enero se planteará de nuevo esta cuestión, de tal forma que la Unión Europea pueda redoblar sus esfuerzos por fomentar la libertad religiosa. Presidente. – Baronesa Ashton, me complace darle la bienvenida al Parlamento Europeo al comienzo de un nuevo año. No es frecuente que tengamos la oportunidad de debatir personalmente con usted cuestiones de tal magnitud relativas a la política exterior de la Unión Europea y, por este motivo, le agradezco mucho que haya venido aquí hoy. Elmar Brok, en nombre del Grupo PPE. – (DE) Señor Presidente, baronesa Ashton, nos prometió que comparecería ante el Parlamento Europeo con mayor frecuencia para solucionar este problema. Creo que es importante para usted, baronesa Ashton, y para todos los demás, subrayar que una amplia mayoría del Parlamento Europeo apoya esta cuestión y esto sugiere que se trata de una secuencia de medidas y no de una resolución ordinaria.
Usted tiene razón cuando afirma que debemos garantizar que la intolerancia y la violencia fundadas en la religión, cualquiera que sea, son consideradas como algo inaceptable. Es claro, sin embargo, que el 75 % de los ataques por motivos religiosos han tenido como víctimas a los cristianos. La Europa cristiana ha de adoptar un enfoque de confianza en sí misma y defenderse, no puede permanecer en silencio frente a este problema. Si bien estos ataques están ocurriendo en Estados musulmanes, también ocurren en otros lugares. Por ejemplo, los cristianos son objeto de persecución en China y en otros países. No podemos aceptar la discriminación violenta ni los actos de terrorismo. La aplicación de la pena de muerte a una persona porque se haya convertido al cristianismo es intolerable, como también lo son los actos de terrorismo y las organizaciones terroristas o el hecho de que existan organismos públicos que, si bien no son directamente responsables, miran hacia otro lado ignorando estos ataques. El resultado de todo esto es que la milenaria tradición de los grupos y comunidades cristianas presentes en muchos países, incluyendo Siria, Turquía, Iraq e Irán, está llegando a su fin. Si continúa la presión sobre los cristianos de Belén, lugar de nacimiento de Jesús, muy pronto ya no habrá cristianos viviendo allí. Los veinte millones de cristianos coptos que viven en Egipto representan un problema concreto que nos tomamos muy en serio. En este caso específico no podemos hablar de minorías.
Por este motivo, quiero resaltar dos demandas recogidas en la resolución. Los informes sobre derechos humanos elaborados por las instituciones de la Unión Europea, incluyendo su organización y el Parlamento Europeo, han de contener referencias claras a la persecución de los cristianos. El Servicio Europeo de Acción Exterior ha de contar con recursos para hacer frente a la cuestión del cristianismo, y los asuntos de los derechos humanos y la libertad de religión deben jugar un papel vital en los tratados que firmamos con terceros países. Hannes Swoboda, en nombre del grupo S&D. – (DE) Señor Presidente, baronesa Ashton, agradezco la claridad de su declaración.
El creciente número de ataques contra las comunidades cristianas y los niveles de intolerancia religiosa, cada vez más altos, son extremadamente preocupantes. Debemos hacer patente nuestra condena de estos actos porque nosotros apoyamos la tolerancia, la libertad y la diversidad religiosa. Quiero expresar, una vez más, nuestro más profundo pésame y nuestro rechazo de los ataques sufridos por los cristianos coptos en Egipto. Esto supuso un duro golpe, no solo contra los propios cristianos coptos, sino también contra la tolerancia que todavía reina en Egipto. Y digo «todavía» intencionadamente porque, desafortunadamente, esta tolerancia está ahora en peligro.
En nombre de mi Grupo, quiero expresar mi profundo malestar con el trato que reciben los cristianos en Iraq. El objetivo de derrocar a Saddam Hussein no era crear la intolerancia contra los cristianos de la que somos testigos en la actualidad. Sin embargo, también existe intolerancia entre los diversos grupos musulmanes. Por lo tanto, nuestro Grupo cree que es especialmente importante adoptar medidas firmes contra la intolerancia de otras opciones religiosas y, especialmente, la intolerancia contra las minorías religiosas.
Si bien casi nunca realizo declaraciones por escrito, en esta ocasión me alegro de participar en este asunto, invitado por el señor Maurer, porque es extremadamente importante que luchemos contra la creciente intolerancia y que trabajemos de forma conjunta para vencerla. Me complace que contemos con una resolución común y una base de acción conjunta.
Sin embargo, de la misma forma que condeno con firmeza y en nombre de mi Grupo estos ataques contra las comunidades cristianas, no solo los recientes ataques violentos sino todo tipo de discriminación, quiero señalar que lamento la creciente islamofobia que existe en ciertos círculos europeos. Si bien este es un argumento falso e inválido, constituye un argumento más que permite a las fuerzas radicales musulmanas encontrar una causa, una razón y una justificación para discriminar, e incluso para atacar, a los cristianos.
Cualquiera que sea nuestra opinión sobre determinadas religiones, debemos admitir de forma unánime que las personas tienen derecho a practicar su religión en paz. La existencia de una minoría agresiva y violenta, tanto si se trata de musulmanes, cristianos, judíos o miembros de otras comunidades religiosas, nunca puede ser la justificación para atacar a otras religiones. Marietje Schaake, en nombre del Grupo ALDE. – Señor Presidente, la convicción religiosa es un asunto privado que tiene diferentes significados según la persona. El papel del Estado es proteger a todos los ciudadanos, independientemente de sus convicciones religiosas y permitir que se reúnan libremente y que se puedan expresar cualquier lugar del mundo. Una simple mirada al mundo en el que vivimos en la actualidad nos muestra una situación muy sombría: de los Bahá’i en Irán a los coptos en Egipto, del uso de leyes contra la blasfemia en Pakistán a los ataques contra los cristianos o contra sus lugares de culto en Iraq y en Nigeria. Hoy hacemos hincapié en la creciente violencia contra los cristianos en particular, que es causa de una gran preocupación. Es increíblemente doloroso que las personas se ataquen entre ellas y sufran ataques en nombre de la religión y que personas de todas las religiones sean víctimas de estos ataques.
No podemos aceptar el ver como algunos individuos, concretamente los extremistas, eligen el uso de la violencia e incluso del terrorismo y lo hacen en nombre de Dios o en nombre de una religión determinada alegando, por lo tanto, hablar en nombre de otros o incluso buscando estar por encima de la ley y asociando así a innumerables personas inocentes con esta violencia.
Pero no nos confundamos. Al dar a los extremistas más importancia de la que se merecen y al aceptar el vínculo entre religión y terrorismo, estamos descalificando a una mayoría de creyentes que, en sus diversas formas, practican su religión de forma pacífica. El terrorismo es un hecho político y constituye un crimen. La religión nunca podrá ser una razón creíble o aceptable para el uso de la violencia o para la violación de los derechos humanos. Esto ocurre con demasiada frecuencia, no solo mediante la violencia sino también mediante limitaciones a la libertad de expresión, como por ejemplo el abuso de las leyes sobre la blasfemia.
Ni la religión ni las convicciones pueden ser un motivo para que las personas vivan atemorizadas y el Parlamento Europeo se manifiesta, con razón, contra los actos extremistas contra los cristianos y apoya a aquellos que condenan dicho extremismo. Nicole Kiil-Nielsen, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (FR) Señor Presidente, baronesa Ashton, Señorías, las masacres perpetradas contra los cristianos coptos en Alejandría han generado la indignación internacional. La situación general de los cristianos de Oriente es preocupante en Iraq, en el Líbano e incluso en Palestina, donde los cristianos abandonan la que consideran como su Tierra Santa, hartos de la humillación que han sufrido bajo la ocupación israelí.
Me complace que nuestra resolución sobre la libertad de religión incluya una amplia interpretación del asunto y recuerde los derechos fundamentales: el derecho a creer y a no creer y el derecho a elegir una religión sin que esto sea motivo para la discriminación. Si bien nuestro texto hace mención, acertadamente, a los recientes ataques y asesinatos que han tenido lugar, también debemos admitir que en algunos países europeos el respeto por esta libertad de religión se ve amenazado.
Frecuentemente somos testigos de actos de intolerancia: la profanación de cementerios judíos y musulmanes y lenguaje antiislámico y antisemítico. Acontecimientos como la votación en Suiza para prohibir la construcción de minaretes y el surgimiento de partidos extremistas que expresan opiniones intolerantes contra ciertas comunidades constituyen una señal de que debemos dar prioridad en Europa al mantenimiento de los principios laicos. Los refugiados, los solicitantes de asilo, los emigrantes y las minorías étnicas y religiosas se enfrentan a una violación creciente de sus derechos fundamentales.
Europa ha de sentar un ejemplo de tolerancia y de diálogo entre comunidades. Cada vez con más frecuencia, los cristianos de Oriente son sospechosos de representar los intereses y las causas de Occidente, mientras que se asocia a los musulmanes que viven en Europa con el islamismo radical y con el terrorismo.
Permítanme leerles un par de líneas de un poema de Louis Aragon: «Celui qui croyait au ciel, celui qui n'y croyait pas, et leur sang rouge ruisselle, même couleur, même éclat» («El que en el Cielo creía, el que no creía en él con brillo igual relucía la roja sangre al caer»). Konrad Szymański, en nombre del Grupo ECR. – (PL) Señor Presidente, señora Ashton, quiero comenzar dando las gracias a la señora Ashton por responder con tanta rapidez a los acontecimientos que han tenido lugar en Alejandría. Es fundamental que respondamos de forma rápida y predecible ya que esto supone que el mundo nos escucha con mayor atención.
La minoría cristiana es, sin lugar a dudas, la más abandonada en la actualidad. Cada año, 170 000 cristianos en todo el mundo son víctimas de la discriminación legal, asaltos e incluso asesinatos. Todos aquellos que afirman defender los derechos humanos han de adoptar medidas activas para defender la libertad religiosa. La cuestión de la libertad de religión debe plantearse en las conversaciones con países como Afganistán, Iraq y Sudán, en el marco de la ayuda al desarrollo. China, India y Vietnam deben escuchar nuestra opinión sobre la libertad religiosa en el contexto de las negociaciones comerciales con la Unión Europea. Debemos reforzar nuestra política de vecindad en lo relativo a países como Egipto. En última instancia, nuestra diplomacia debe responder a cada violación del derecho a la libertad de religión. Contamos, por lo tanto, con los instrumentos necesarios. Tan solo tenemos que utilizarlos y debemos también convencer al resto del mundo de que, tras años de silencio sobre el asunto, la libertad de los cristianos es realmente importante para nosotros. El mundo solo nos escuchará si es capaz de creer que esta cuestión es realmente importante para nosotros. Si no es así, no podemos esperar que nuestra política en este ámbito tenga éxito. Kyriacos Triantaphyllides, en nombre del Grupo GUE/NGL – (EL) Señor Presidente, según la Carta de las Naciones Unidas, toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, libertad de conciencia y libertad de religión. El derecho de cada persona a seguir una determinada convicción religiosa, o incluso a no seguir ninguna, debe ser protegido y respetado por todos. Para nosotros, la religión no puede ser un instrumento a explotar en un conflicto político y expresamos nuestro pésame a las familias de las víctimas.
En una acción sin precedentes, el régimen turco de ocupación en Chipre, interrumpió violentamente y finalmente canceló el servicio religioso cristiano en la Iglesia de San Sinesio en el pueblo ocupado de Rizokarpaso. Este acontecimiento constituye una violación de los derechos humanos fundamentales, como la libertad de religión, de los grecochipriotas que viven atrapados. Igualmente, se canceló en Yialousa el servicio religioso de la Epifanía alegándose que no se había obtenido el permiso en la fecha exigida.
Los actos descritos suponen un claro incumplimiento del Tercer Acuerdo de Viena de 2 de agosto de 1975, de los artículos 3 y 9 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, del artículo 10 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea y del artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Condenamos rotundamente las medidas del régimen de ocupación que constituyen una flagrante vulneración de un derecho fundamental.
Es necesario reaccionar de forma urgente. El respeto de las convicciones y los derechos ha de contar con la máxima importancia para la Unión Europea. Fiorello Provera, en nombre del Grupo EFD. – (IT) Señor Presidente, señorías, los recientes atentados terroristas en Egipto y en Iraq son actos criminales que tan solo representan una parte, si bien una parte trágica, de las persecuciones contra las comunidades cristianas en todo el mundo, y especialmente en Oriente Próximo.
El aspecto más preocupante desde el punto de vista institucional es el recorte sistemático de los derechos de los cristianos como ciudadanos ya que no se les permite, entre otras cosas, construir Iglesias, ser elegidos para cargos públicos o militares o practicar su religión libremente. Las dos cosas unidas —el terrorismo y la discriminación— obligan a cientos de miles de personas a abandonar estos países. En Iraq, por ejemplo, más del 60 % de los cristianos se han visto forzados al exilio, y hablamos de alrededor de 600 000 personas.
Esta Cámara lucha por el derecho de toda persona a emigrar. En este caso, sin embargo, se está negando el derecho a comunidades enteras a residir en su propio país. El objetivo del terrorismo es expulsar a los cristianos de los países árabes usando las masacres. Tenemos que tomar medidas, incluyendo las medidas militares, para luchar contra este terrorismo y para prevenir su aparición.
Europa, que históricamente es un continente cristiano y un fuerte defensor de los derechos humanos, debe ejercer presión sobre los gobiernos de la región urgiéndoles a respetar los derechos de sus propios ciudadanos. Bruno Gollnisch (NI). – (FR) Señor Presidente, la libertad de conciencia es, sin lugar a duda, una libertad fundamental. Es inconcebible que Dios desee la práctica obligada de la religión.
Esta libertad fue perseguida de forma atroz por los regímenes comunistas. Debemos tener la valentía de levantarnos hoy y decir que estos abusos contra las comunidades cristianas ocurren principalmente en países islámicos. Hacemos lo correcto al condenar los atroces asesinatos cometidos por fanáticos.
Sin embargo, no se trata tan solo del extremismo. En algunos países donde la mayoría de la población es musulmana, incluso en aquellos considerados como moderados, los cristianos son tratados como ciudadanos de segunda clase. La conversión al cristianismo está prohibida e incluso se castiga con la pena de muerte. En Occidente sin embargo, diga lo que diga la señora Kiil-Nielsen, cualquier ciudadano puede convertirse al islam, si así lo desea.
En estos países musulmanes, toda persona que critique o se le acuse de criticar al Islam puede sufrir la misma suerte. En concreto, se debe abolir la legislación que supuestamente tiene como objetivo el suprimir la blasfemia. Instamos a Pakistán a anular la sentencia de una pobre mujer acusada por sus vecinos.
Podemos hablar todo lo que queramos, pero las palabras elegantes no son suficientes. Hemos de actuar y dejar claro a estos Estados que nuestra relación con ellos depende de si están dispuestos a aceptar la libertad de conciencia. Mario Mauro (PPE). – (IT) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, quiero ofrecer mi más sincero agradecimiento a la señora Comisaria por su discurso, porque el objetivo de nuestra resolución es el garantizar una mayor protección de las minorías religiosas en beneficio de todos.
Sin embargo, baronesa Ashton, hablando con la mayor sinceridad, cordialidad y amistad, me gustaría llamar su atención sobre una cuestión: si tiene la paciencia suficiente para releer el texto que acaba de leer, podrá observar que ha sido capaz de pronunciar su discurso sin usar ni una sola vez el adjetivo «cristiano». Esto es algo que me sorprende porque existe un sentimiento de vergüenza en nuestras instituciones y, en este sentido estamos jugando el juego de los fundamentalistas, que tienden a identificar la presencia de cristianos en Oriente Próximo y en otras partes del mundo precisamente con Occidente y con Europa.
Mis amigos iraquíes cristianos y nuestros amigos palestinos cristianos son árabes, piensan en árabe, aman a su país, aman su mentalidad y aman su historia y su cultura. Baronesa Ashton, quiero, por lo tanto, preguntarle si no deberíamos analizarnos tanto a nosotros mismos como la forma en la que hemos enfocado este asunto hasta ahora, porque somos especialistas en llamar a las cosas por su nombre.
Esto es exactamente lo que tenemos que hacer, tenemos que denominar antisemitismo al odio hacia los judíos, islamofobia al odio hacia los musulmanes y dar el nombre que le corresponda al odio hacia los cristianos, porque esta es la única vía que tenemos para involucrar a todos aquellos que aman la justicia y la libertad en estos países.
Esta es mi pregunta para usted, y le pediría que me diese una respuesta específica. Estamos a punto de aprobar el acuerdo sobre Iraq. Permítannos incluir reglas apropiadas, junto con los principios del acuerdo comercial, de tal forma que puedan existir ventajas comerciales a cambio de derechos. Permítannos hacer algo tangible y en beneficio de todos, pero permítannos hacerlo rápido y bien porque el resto del mundo está esperando una señal procedente de Europa. Richard Howitt (S&D). – Señor Presidente, quiero comenzar recordando las palabras de la Declaración Universal, cito textualmente «la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia» Este artículo subraya que la protección de estas libertades es crucial e inseparable de la protección de todos los derechos humanos. Nuestra determinación para defender estos derechos no puede ser menos.
Este artículo también deja claro que debemos actuar contra todo tipo de persecución religiosa, lo que constituye un problema para todas las religiones en muchos países incluyendo, seamos sinceros, algunos de los países de nuestra propia Unión Europea. El Pew Centre afirma que el 70 % de los 6 000 millones de personas del mundo vive en países donde existen fuertes restricciones en las creencias o en las prácticas religiosas.
Yo personalmente creo que la religión puede suponer una fuerza positiva, sostenida por el trabajo del Consejo Religioso de mi propia circunscripción del este de Inglaterra que fomenta el entendimiento mutuo, un papel reflejado en las obligaciones de la Unión Europea en materia de diálogo, tal y como se recoge en nuestra resolución. Soy consciente, sin embargo, de que cuando el predicador del odio Terry Jones, que amenazó con quemar el Corán, anunció que vendría a Luton —que pertenece a mi circunscripción— con el objetivo de fomentar el odio religioso, se le comunicó que no sería bienvenido.
La tolerancia, el diálogo, el respeto mutuo y la comprensión constituyen, para algunos, una parte de su fe. Para otros tienen valor en sí mismos. De cualquier forma, se trata de valores que debemos respetar y fomentar. Marielle De Sarnez (ALDE). – (FR) Señor Presidente, el fanatismo que se ceba con las religiones de otras personas es un hecho atroz que ha de ser condenado y combatido por todos aquellos que defienden la democracia. Por este motivo es fundamental que expresemos nuestra solidaridad con todos aquellos que sufren la persecución en el mundo a causa de su fe.
Los terribles asesinatos cometidos por Al Qaeda en Iraq y en Egipto y las amenazas que los cristianos de Oriente sufren por parte de los fundamentalistas islámicos tienen como objetivo el crear tensión entre las diferentes religiones, incitar al odio, enfrentar a las comunidades y generar un choque de civilizaciones. Este intento desestabilizador no prosperará en Europa, tal y como está ocurriendo en Francia, donde la totalidad de la comunidad musulmana condena de forma inmediata estos actos salvajes.
Debemos reafirmar hoy solemnemente el derecho de todas las minorías a practicar su religión de forma libre y segura en cualquier lugar del mundo, incluido aquí en Europa. Debemos defender el pluralismo religioso, la tolerancia y el entendimiento mutuo, tanto aquí en Europa como en el resto del mundo. Por este motivo, espero que la revolución democrática que está teniendo lugar en Túnez pronto alcance a otros países, para que así se extiendan los valores de respeto, tolerancia y secularismo. Peter van Dalen (ECR). – (NL) Señor Presidente, baronesa Ashton, muchas gracias por estar aquí hoy con nosotros. ¿Acaso no hemos debatido en numerosas ocasiones en este Parlamento la situación de los cristianos en Somalia, Sudán, Egipto, Siria, Turquía, Iraq, Irán, Afganistán, Pakistán y Malasia? ¿Acaso esta Cámara, mi Grupo y yo mismo no hemos planteado multitud de preguntas sobre la supresión sistemática de las comunidades cristianas en estos países islámicos? Teniendo esto presente, considero que se ha agotado el tiempo para las conversaciones y las declaraciones elegantes. Ha llegado la hora de pasar a la acción.
Tengo dos preguntas concretas para la señora Ashton. En primer lugar, si bien el mandato del Servicio Europeo de Acción Exterior debe ser limitado, el Servicio de Acción Exterior ha de tomar muy en serio una función: tiene que manifestarse abiertamente a favor de los cristianos que sufren persecuciones. Por lo tanto, se debe crear una unidad especial dentro del Servicio Europeo que sea responsable de esta función.
En segundo lugar, la Unión Europea ha firmado acuerdos con todos esos países. ¡Congelen estos acuerdos, pónganlos sobre hielo ahora mismo! ¡Estrujen las billeteras de estos gobiernos hasta que demuestren que han creado unas condiciones más seguras para las comunidades cristianas!
Me gustaría escuchar su respuesta a estas dos preguntas específicas. Marie-Christine Vergiat (GUE/NGL). – (FR) Señor Presidente, el Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica no ha participado en la resolución que se ha presentado hoy.
Nosotros, por supuesto, condenamos todos los actos de terrorismo, independientemente de quienes sean los autores o las víctimas o de donde se hayan producido estos ataques. Sin embargo, los miembros de nuestro grupo creen firmemente en los principios laicos y en una sociedad laica. Nosotros, por lo tanto, condenamos la blasfemia. Esto supone que creemos firmemente en la libertad de pensamiento, la libertad de conciencia y la libertad religiosa, que incluye la libertad de creer o de no creer, de elegir la religión de cada uno, de cambiar de religión y de practicar en libertad la religión elegida, independientemente de cual se trate.
Esto también significa que estamos firmemente comprometidos con la separación entre religión y política y condenamos el surgimiento del fundamentalismo, tanto en Europa como en el resto del mundo, y que es con frecuencia una respuesta a los conflictos sociales y a la incapacidad de las políticas públicas de hacer frente a estos conflictos.
Consideramos que esta resolución constituye un paso en la dirección equivocada. En resumen, yo diría que le falta equilibrio, especialmente si la comparamos con la propuesta presentada por mi Grupo. Creemos que esta resolución da la impresión de que la Europa cristiana, o la comunidad cristiana de Europa, corren a socorrer a los cristianos de todo el mundo. No creemos que esta sea la mejor forma de luchar contra el surgimiento de estas actitudes sectarias. Bastiaan Belder (EFD). – (NL) Señor Presidente, la resolución común ha abordado correctamente la cuestión de la agresión contra las minorías religiosas en la propia Europa. Hace exactamente un mes, un estudiante judío de mi país, Países Bajos, escribió las siguientes palabras «Tengo ansiedad, me genera ansiedad la paradoja inherente a la protección de la libertad de religión. Si me tengo que marchar mañana porque aquí ya no hay seguridad, ¿Dónde podría vivir? ¿Podría vivir en Gran Bretaña o en Francia? No, en estos países tienen el mismo problema». Mi pregunta es si Europa se está encaminando hacia un futuro sin comunidades judías en ninguno de sus Estados miembros. Esto constituye una prueba de fuego para nuestros valores espirituales europeos.
Esto también es aplicable a la actitud europea hacia el prácticamente olvidado grupo de cristianos de Oriente Próximo y la minoría cristiana palestina en Gaza y Cisjordania. Tienen derecho a esperar un respaldo específico de la Unión Europea, especialmente cuando las organizaciones cristianas se esfuerzan por ofrecer un hogar para los niños minusválidos palestinos, independientemente de su religión. Los cristianos palestinos se enfrentan a enormes dificultades en el mercado de trabajo, especialmente aquellos que pretenden establecerse como empresarios individuales. Generalmente no hablan sobre sus problemas diarios para evitar problemas. Señora Alta Representante, permita que el Consejo y la Comisión, como donantes estratégicos de la comunidad palestina, velen por sus intereses y escuchen también sus voces. Diane Dodds (NI). – Señor Presidente, agradezco la oportunidad de hablar sobre una cuestión que me toca de cerca. Como cristiana evangélica, me resulta obvio que, especialmente en los últimos años, la expresión de las creencias cristianas es ampliamente inaceptable en una sociedad que nos quiere proteger de cualquier creencia firme y en la que todos debemos creer lo mismo o no creer en nada.
Este ataque contra las convicciones es más agresivo contra los cristianos en varios lugares. Este año celebramos el 400º aniversario de la Biblia del Rey Jacobo y, sin embargo, el expresar hoy creencias fundadas en los contenidos de la Biblia se considera frecuentemente como algo ilícito. Nos enfrentamos a una situación en la que los cristianos son excluidos de ciertas profesiones y se llevan ante los tribunales por su fe. En el Reino Unido, las leyes de igualdad se utilizan más como una espada que como un escudo para castigar la expresión de la fe cristiana.
La marginalización del cristianismo fue ejemplificada recientemente por la Comisión con la publicación de su agenda: se recogen las festividades musulmanas, hindúes, sij, judías y chinas, pero no aparece ninguna mención a las celebraciones cristianas. No tengo ninguna duda de que no se trata de un accidente ni de un descuido y lo lamento profundamente. Instaría a la Vicepresidenta y Alta Representante a tratar específicamente este asunto en sus observaciones.
La libertad de expresión religiosa es un derecho fundamental en nuestra sociedad que debe protegerse y este debate no es más que un mínimo reconocimiento del problema. No debemos rehuir este problema simplemente porque los perseguidos son cristianos…
(El Presidente interrumpe a la oradora) Ernst Strasser (PPE). – (DE) Señor Presidente, baronesa Ashton, le agradezco enormemente su declaración. Esta declaración es correcta, se ha realizado en el momento oportuno y el enfoque adoptado para hacer frente al problema, tanto por usted como por su organización, así como la cooperación con otros países y las medidas necesarias dan pie a la esperanza. El debate de hoy también en necesario, no solo como resultado de los recientes acontecimientos, sino también porque la libertad de religión es uno de los valores fundamentales y parte de la identidad europea.
Este debate es importante porque la discriminación, la violencia y la persecución están teniendo lugar en muchos países de todo el mundo y es especialmente preocupante que un alto número de los que fallecen a consecuencia de la violencia religiosa sean cristianos. Expresamos nuestras condolencias por todos aquellos que han sido asesinados, heridos o torturados en ataques de este tipo. Nuestras condolencias se dirigen también a sus amigos y familiares. Debemos hacer todo lo posible por reducir e incluso eliminar este tipo de intolerancia.
Desafortunadamente, también estamos siendo testigos de la discriminación contra los cristianos por parte de organismos oficiales, y debemos hacer todo lo posible por luchar contra estas actitudes y suprimirlas. Debemos comprometernos a garantizar el derecho a la libertad de religión. Este compromiso debe constituir un punto esencial en nuestras relaciones bilaterales. Necesitamos instrumentos efectivos que nos permitan proteger a los cristianos y proteger la libertad de religión. Por lo tanto, celebro que la garantía del derecho a la libertad de religión sea uno de los puntos a incluir en la agenda de cada vía de contacto bilateral.
También debemos incluir disposiciones que garanticen la libertad de religión en nuestros acuerdos con terceros países y celebro enormemente su intención de dedicar un capítulo del informe anual sobre derechos humanos de la Unión Europea a la situación relativa a la libertad de religión. Guido Milana (S&D). – (IT) Señor Presidente, baronesa Ashton, Señorías, es importante vincular la condena de estos ataques y la demanda de medidas concretas para proteger a las comunidades cristianas en todo el mundo con la demanda, más general, de respeto por la libertad de religión, de conciencia y de pensamiento.
No hay diferencia alguna entre alguien que es asesinado mientras participa en una misa y alguien condenado a muerte por adulterio o por pertenecer a una minoría musulmana, cristiana o judía, o por haber nacido en un cierto lugar, en vez de por practicar una religión determinada. El derecho a la libertad y a la coexistencia está reconocido universalmente por la cultura humanista y por los convenios internacionales. Sin embargo, somos testigos de cómo el mundo se divide entre aquellos que defienden los derechos humanos y aquellos que quieren suprimirlos brutalmente.
Solo una actitud abierta al diálogo y contraria a cualquier forma de intolerancia puede constituir el fundamento para la protección de las identidades y de los valores. La falta de respeto de estos valores puede incluso conducir a la expulsión de comunidades enteras de lo que históricamente se ha considerado como sus patrias. Europa tiene mucho trabajo por hacer al respecto, tanto a nivel diplomático como en las esferas culturales y sociales. Hoy instamos al Consejo y a la Comisión, y especialmente a la Alta Representante para Asuntos Exteriores, a adoptar directrices claras para nuestras relaciones con terceros países en el contexto del nuevo Servicio Europeo de Acción Exterior.
Los acuerdos bilaterales también deben conceder mayor importancia a la cuestión de la libertad religiosa y los derechos humanos en general, y las violaciones de estos derechos deberían conducir a la suspensión de estos acuerdos. También pienso que Europa debería liderar el fomento del diálogo entre las religiones. La falta de este diálogo con frecuencia va más allá de incidentes individuales y conduce a guerras en las que la religión sirve para esconder otros motivos de conflicto más complejos.
Por último, también tenemos que analizar más de cerca lo que ocurre en casa: no podemos decir que estos casos de intolerancia no se producen en Europa. Nuestras ciudades son multiculturales en la práctica y esto genera que existan tradiciones y valores religiosos que han de ser respetados y han de beneficiarse de la libertad de expresión.
No existe, por lo tanto, ninguna alternativa al diálogo y al respeto mutuo. Es importante repetir el llamamiento realizado por las comunidades religiosas. (El Presidente interrumpe al orador) Niccolò Rinaldi (ALDE). – (IT) Señor Presidente, señora Alta Representante, Señorías, el destino de los cristianos de Oriente está transformando el mapa cultural, de forma que comunidades que existen desde hace miles de años —«copto» significa «egipcio» en griego— se enfrentan ahora a la emigración forzada por la violencia que están sufriendo. Sin embargo, los medios de comunicación o los partidos xenófobos no deben cometer el error de calificar estos acontecimientos como un choque de religiones o un choque de civilizaciones.
Me gustaría contarles una pequeña anécdota que pienso que es oportuna. Hace años, en el Cairo, un hombre mayor procedente de una zona rural que repartía la leche en nuestra casa tres veces a la semana se quedó llorando en nuestro portal. Nosotros no entendíamos lo que quería ya que, entre sollozos, solo podía decir «Said Akbar, Said Akbar,» el gran hombre anciano, el gran hombre anciano. Más tarde nos dimos cuenta de que lo que hacía era mostrar a sus clientes cristianos la pena que le provocaba la muerte de Karol Wojtyła, que acababa de fallecer. Se trataba de un hombre sencillo y sincero, un musulmán que actuaba con el tradicional respeto mutuo de los habitantes del Mediterráneo. Este breve pero significativo incidente, que refleja unos valores que estaban ampliamente extendidos en la sociedad egipcia, tuvo lugar en el mismo país en el que se produjo la masacre de los cristianos coptos en Navidad.
Sin embargo, hoy en día las comunidades de cristianos de Oriente necesitan protección. A menudo se ven atrapados en los ajustes de cuentas entre terroristas y fundamentalistas y poderes autoritarios. La política exterior europea no puede permanecer impotente mientras el mundo cambia. No debería temer el pronunciar la palabra...
(El Presidente interrumpe al orador) Marina Yannakoudakis (ECR). – Señor Presidente, la tolerancia frente a las creencias de los demás es una característica de las sociedades civilizadas. Los horrorosos acontecimientos que han tenido lugar en Egipto y en Iraq violan los derechos humanos y los principios fundamentales de libertad de pensamiento y de expresión. Nadie debería ser perseguido por sus creencias religiosas. Las medidas que suponen restricciones en la práctica de la religión cristiana, o de cualquier otra fe, son totalmente inaceptables en nuestra sociedad.
Pero antes de criticar tenemos que poner orden en nuestra propia casa. El mes pasado se prohibieron los servicios religiosos de Navidad en la localidad ocupada de Rizokarpaso en Chipre. Como todos sabemos, la República de Chipre, Estado miembro de la UE, lleva 36 años parcialmente ocupada por Turquía. La medida del ejército turco de ocupación de entrar en una iglesia obligando al sacerdote a interrumpir la misa y forzando a los asistentes a abandonar el lugar es algo inaceptable. Este incidente está ahora en manos de Naciones Unidas.
Por lo tanto, mientras hablamos de la situación en países fuera de la UE y sobre la libertad de los cristianos, me gustaría recordar a esta Cámara que, antes de nada, tenemos que poner nuestra propia casa en orden. Si queremos tener credibilidad a nivel más amplio, no podemos aceptar en esta Cámara ningún tipo de discriminación. Cornelis de Jong (GUE/NGL). – (NL) Señor Presidente, baronesa Ashton, la libertad de religión o convicciones protege tanto las convicciones religiosas como las creencias no teístas e incluso las convicciones ateas. Si bien estas convicciones pueden ser incompatibles entre ellas, los gobiernos tienen la obligación de fomentar la tolerancia y de defender a aquellos que sufren discriminación y violencia por sus creencias.
Apoyo incondicionalmente la resolución común en la forma en la que la vemos ahora, no porque considere que solo debamos preocuparnos por los cristianos, sino porque los cristianos se enfrentan actualmente a la intolerancia en un número de países cada vez mayor. De cualquier forma, mi reacción hubiera sido la misma si se hubiese tratado de cualquier otra religión.
El IIES precisa de una capacidad importante en este ámbito. Yo ocupé en el pasado un puesto similar en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Holanda. Encontrar una salida a los problemas de violaciones de los derechos humanos y las tensiones y conflictos derivados de la religión o de las creencias exige una gran cantidad de recursos y de esfuerzo, al igual que los intentos reales de diálogo y tolerancia.
Señora Alta Representante, espero, por lo tanto, que usted atienda a la recomendación de que se liberen recursos para este objetivo. Mario Borghezio (EFD). – (IT) Señor Presidente, baronesa Ashton, señorías, en el contexto actual de relativismo imperante en la política europea existe una palabra tabú; la cristianofobia. Sin embargo, desde hace años recibimos informes trágicos procedentes de fuentes fiables e indiscutibles sobre la persecución que sufren los cristianos en varios continentes.
Es preciso que Europa se despierte, abra los ojos y adopte medidas concretas. Europa tiene que lanzar mensajes claros, como el que estamos esperando de la baronesa Ashton. La baronesa podría, por ejemplo, haber citado las clarividentes palabras del Papa Benedicto durante el Día Mundial de la Paz hace unos días, cuando señaló que negar la libertad de religión constituye un insulto a Dios y a la dignidad humana, así como una amenaza para la seguridad y la paz.
Es necesario adoptar medidas concretas. ¿A que estamos esperando —tal y como he preguntado directamente— para enviar una comisión a evaluar la situación de nuestros hermanos cristianos coptos en Egipto, un país considerado oficialmente como moderado donde prácticamente no existen los derechos fundamentales ni tan siquiera en los cargos públicos ni en la función pública?
¡Despierta Europa maldita y recuerda tus raíces cristianas! PRESIDE: Libor ROUČEK Vicepresidente Jaime Mayor Oreja (PPE). – (ES) Señor Presidente, los ataques que recientemente se han producido en Iraq y en Egipto ponen de manifiesto dos tragedias para Europa, aunque sean de naturaleza diferente. En primer término, tragedia por los hechos en sí mismos, por su crueldad y por la pérdida de vidas humanas.
Pero, en segundo lugar, también es una tragedia observar la manera en la que pasan desapercibidos, en demasiadas ocasiones, en nuestra sociedad. En muchos casos, la forma en la que nosotros actuamos hace que estén condenados a las páginas de sucesos en los medios de comunicación, como si fuesen algo externo, como si no fuesen un ataque contra nosotros, como si solamente sucedieran en el exterior, cuando, en realidad, estos atentados se producen en el corazón y contra el núcleo de nuestra civilización, de nuestra Europa.
El papel de las instituciones europeas es, fundamentalmente, concienciar sobre la gravedad del significado y del alcance de los atentados contra los cristianos en esos lugares. Y las instituciones europeas no solo deben emitir declaraciones genéricas de condena, sino que deben impulsar una serie de líneas de acción de dos tipos: la primera línea, que aquella tragedia esté más presente en nuestras sociedades, en nuestros medios de comunicación, y, la segunda línea, que las instituciones europeas se hagan más presentes allí donde se produce la tragedia.
Con ese objetivo y con esas dos líneas de acción, permítame decir, señora Vicepresidenta, que las instituciones europeas y usted misma deben impulsar el papel relevante de las víctimas de estos acontecimientos. Es necesario poner cara y ojos a las víctimas. Las víctimas tienen que estar presentes en nuestras instituciones europeas. Hace falta preparar un programa de visitas, de encuentros, incluso programas de apoyo material a las víctimas, pero, más que nosotros, las que mejor van a defender su causa son las propias víctimas que sufren esta terrible persecución. Kyriakos Mavronikolas (S&D). – (EL) Señor Presidente, como socialistas creemos en los derechos humanos y creemos, por supuesto, en los derechos religiosos. Como correctamente mencionó anteriormente el señor Swoboda, no estamos tan solo interesados en la religión cristiana, sino que nos preocupamos por los derechos de todas las religiones, por el derecho de toda persona a practicar su culto de acuerdo con su fe y, lo que es más importante, nos preocupamos por el entendimiento entre todas las religiones y por el entendimiento de las creencias de los ciudadanos.
Sin embargo y debido a mis orígenes, quiero hablar sobre un incidente concreto que tuvo lugar en Chipre y que está incluido en el informe. Las fuerzas de ocupación turcas intervinieron en una iglesia en la que se han celebrado servicios religiosos cristianos durante décadas, con el objetivo de interrumpir la misa y, lo que es todavía peor, expulsar a la congregación y obligar al sacerdote a retirar sus vestiduras. La diferencia de este episodio es que ocurrió desafortunadamente —o afortunadamente porque nos da la oportunidad de unirnos para solucionar este problema— en territorio europeo. Frédérique Ries (ALDE). – (FR) Señor Presidente, baronesa Ashton, la atroz masacre producida en Alejandría el 31 de diciembre se suma una larga serie de ataques contra cristianos en muchos lugares del mundo: en Irán, Iraq, Pakistán, Nigeria, y más recientemente Egipto. Las víctimas principales de la persecución —nos atrevemos a usar esta palabra aunque no aparece en nuestra resolución— han sido los cristianos de Oriente. Estamos hablando de un problema fuertemente arraigado y los actos cristofóbicos son una realidad.
La solución que la Unión Europea debe ofrecer —que nosotros debemos ofrecer— debe hacer justicia a las minorías cristianas. Se trata de doce millones de personas que necesitan protección y a las que ha de ofrecerse más soluciones que la de simplemente huir o enfrentarse a la muerte. Tal y como se ha señalado repetidas veces, no se trata de estigmatizar una religión más que a otra, sino simplemente de resaltar la importancia de combatir a los extremistas islámicos que cometen asesinatos mientras destrozan la libertad.
Baronesa Ashton, esperamos que durante la reunión de los Ministros de Asuntos Exteriores a final de mes usted logre obtener una respuesta y una estrategia coordinada para luchar contra esta violencia contra los cristianos de Oriente. Creo que es importante ejercer presión a través de los acuerdos de asociación que tenemos con algunos de estos países y, por ejemplo, instar a los gobiernos respectivos a perseguir a los autores y a que comparezcan ante la justicia. Esto está incluido en el segundo apartado de nuestra resolución.
La libertad de culto ha de ser puesta en práctica en todo el mundo, al igual que la libertad individual de creer o no creer, porque si esta libertad que permite que las religiones sean independientes del Estado peligra, correrán riesgo también todas nuestras otras libertades. Tomasz Piotr Poręba (ECR). – (PL) Señor Presidente, las víctimas de al menos el 75 % de todos los casos de persecución religiosa a nivel mundial son cristianos. La Unión Europea no puede ser un espectador pasivo y no puede sentarse a esperar sin adoptar ninguna medida sobre este asunto. El debate de hoy sirve no solo para recordar a Europa que tiene que involucrarse en la lucha global para garantizar el derecho a la libertad religiosa, sino también para recordar que debemos considerar de forma conjunta el tipo de instrumentos que la Unión Europea puede utilizar para prevenir la persecución de cristianos en el futuro.
¿Qué podemos hacer? En mi opinión, lo primero que debemos hacer es garantizar que el respeto de la libertad de religión se transforme en una de las prioridades de la política exterior de la Unión Europea. Es importante para nosotros el garantizar que los acuerdos con otros países incluyan disposiciones que previenen la persecución por razones de religión en dichos países.
En segundo lugar, deberíamos considerar la creación de un centro europeo para la vigilancia de la persecución en todo el mundo que ofrecería la información pertinente sin retraso, permitiendo así a la Unión Europea responder de forma rápida.
En tercer lugar y por último, debemos acabar con nuestra política de doble moral. La Unión Europea y Europa en su totalidad se está abriendo a inmigrantes procedentes de diferentes países. Estamos permitiendo la construcción de lugares de culto para estos inmigrantes y les permitimos practicar sus religiones. Sin embargo al mismo tiempo, rara vez defendemos los derechos de los cristianos en esos mismos países, en países en los que la posesión de la Biblia se ve con frecuencia penada con años de prisión e incluso en algunas ocasiones con la pena de muerte, en países en los que no sería difícil construir un lugar de culto cristiano, sino que sería simplemente imposible.
Ha llegado el momento de que adoptemos una posición firme y decidida a favor de los derechos de los cristianos en todo el mundo. Ha llegado el momento de que expresemos nuestras demandas de que tanto los cristianos como los creyentes de otras religiones puedan practicar su religión en libertad. Francisco José Millán Mon (PPE). – (ES) Señor Presidente, este debate es muy necesario, dados los recientes y graves sucesos que están afectando a la libertad religiosa e incluso a la vida de los cristianos. Me refiero, en particular, a lo sucedido principalmente en Pakistán, Iraq, Nigeria y Egipto.
El artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos recoge con gran amplitud la que llama «libertad religiosa» o «libertad de religión». Pese a ello, se trata, desgraciadamente, de un derecho poco respetado en algunos países. Incluso vemos ahora que la profesión del cristianismo puede costar la vida.
La Unión Europea, señora Ashton, debe defender enérgicamente el derecho a la libertad religiosa en general, incorporarlo claramente a su acción exterior y reclamar respeto, libertad y seguridad para el grupo religioso más perseguido ahora en el mundo, la comunidad cristiana. Hay que exigir a todos los Gobiernos concernidos que hagan lo necesario para prevenir estos ataques y, cuando no resulte posible, detener y castigar a los culpables.
Señorías, una seña de identidad europea es la libertad, que incluye la libertad religiosa, parte del núcleo esencial, señora Ashton, de los derechos humanos. Esta libertad es también un camino para la paz, como recordó Benedicto XVI en su mensaje del 1 de enero. Quiero subrayar, además, el papel esencial del cristianismo en la creación de la identidad europea. Sería, por ello, una triste paradoja que la Unión Europea no reclame en el mundo, con la mayor firmeza, la protección de los derechos más básicos de los cristianos y que no les ayude en lo posible.
La resolución del Parlamento Europeo recoge fórmulas para una mejor defensa de la libertad religiosa en general y de la de los cristianos en particular. Celebro que el próximo Consejo de Asuntos Exteriores las estudie detenidamente y pediría, y termino, señor Presidente, que el próximo Consejo Europeo del 4 de febrero se pronuncie sobre estos graves sucesos, como por ejemplo hizo, con todo coraje, el Presidente Sarkozy. Mitro Repo (S&D). – (FI) Señor Presidente, baronesa Ashton, la credibilidad de la Unión Europea en cuanto a su política exterior se mide en términos de como se ajusta a sus valores fundamentales, que consisten en los derechos humanos, la democracia, el principio de legalidad y la libertad de religión.
El sistema legal egipcio corre el riesgo de quedar a la sombra de la ley sharia, cuyas víctimas son precisamente los cristianos coptos. La Conferencia de Iglesias Europeas insta al diálogo entre cristianos y musulmanes. El diálogo religioso europeo, la tradición cultural de la religión y la tradición de la enseñanza religiosa también son recursos que pueden utilizarse en la política europea.
El cristianismo y otras religiones son movimientos por la paz, como la Unión Europea. Cuando alcanza su mayor éxito, la religión no enfrenta a las personas sino que las une. No podemos permitir que los terroristas utilicen la religión como una herramienta para la barbarie. Zbigniew Ziobro (ECR). – (PL) Señor Presidente, según las organizaciones que vigilan la persecución religiosa, existen más de 200 millones de cristianos que viven cada día bajo la amenaza de la persecución. Aunque resulte difícil de creer, durante los dos últimos años, más de 170 000 personas han muerto por el simple hecho de ser cristianos. Estas cifras han sido elaboradas por organizaciones que vigilan la persecución de los cristianos y las cifras suponen que los cristianos son, de hecho, los que más sufren por la persecución religiosa, algo que deberíamos tener presente aquí en el Parlamento. La situación es especialmente tensa en un gran número de países islámicos en los que los cristianos son tratados como ciudadanos de segunda categoría.
Europa no puede seguir tolerando esta situación y no solo por sus raíces cristianas. Muchas personas inocentes están muriendo por el mero hecho de profesar una religión y no otra. La Unión Europea no actúa con la suficiente firmeza frente a los ataques y la discriminación contra los cristianos. La persecución de los cristianos debe plantearse en las negociaciones bilaterales entre la Unión Europea y los países en los que tienen lugar estos atroces acontecimientos. El Parlamento también debería exigir a la señora Ashton que sea más proactiva en sus medidas. Gay Mitchell (PPE). – Señor Presidente, valoro enormemente este debate y apoyo sin reservas esta resolución que he auspiciado. Creo que existe un gigante dormido a punto de despertar por el abuso gratuito y despiadado contra los cristianos. Estaría igualmente preocupado si los musulmanes o los judíos fuesen víctimas de este maltrato. Europa es un mosaico y nuestro lema es la unidad y la diversidad.
Y sin embargo, en Chipre el Gobierno turco y sus representantes consideran apropiado exigir a los cristianos que soliciten un permiso para rezar y los expulsan de la iglesia cuando deciden rezar de forma colectiva. ¿Se ha convocado al representante de Turquía en la Unión Europea? Y si no es así, ¿por qué no se ha hecho todavía? Quiero rendir un homenaje a los musulmanes que han apoyado a sus vecinos cristianos que sufren ataques. Permítannos que esta propuesta no se dirija contra nadie en concreto. Se trata de una propuesta a favor de los cristianos y de aquellos que sufren ataques.
No apoyo, y no puedo aceptar, el abuso de personas, individuos o comunidades por motivos de sus creencias religiosas. Este debate es sobre los cristianos, son demasiados los que esperan que los cristianos acepten los comentarios de siempre. Creen que se trata de un anacronismo. Ya es hora de que empecemos a mostrar el respeto mutuo. Yo respeto a los miembros de esta Cámara que no tienen ninguna creencia religiosa y a aquellos que tienen creencias distintas a las mías. Ya era hora de que esta Cámara mostrase respeto por aquellos que tienen creencias cristianas, estamos unidos en la diversidad. Maria Eleni Koppa (S&D). – (EL) Señor Presidente, el número de casos de violencia religiosa se ha multiplicado recientemente en todo el mundo, generando preocupación e indignación. La prohibición del ejercicio de la fe es una violación flagrante de los derechos fundamentales y del Derecho internacional, que estipula que el derecho a la fe es obvio e inalienable.
La prohibición del servicio religioso cristiano por parte de las fuerzas de ocupación en Rizokarpaso, en el Chipre ocupado y el ataque terrorista contra la iglesia cristiana de Alejandría, frecuentada por la comunidad copta, son simplemente dos ejemplos de la creciente tensión y el odio religioso que están surgiendo en numerosos lugares no muy lejos de Europa.
La Unión Europea debe desarrollar una serie de instrumentos que protejan el derecho de todas las confesiones religiosas. El mensaje de que la Unión Europea no tolerará los comportamientos que minan la libertad de religión debe ser contundente. Quiero pedir a la Alta Representante que incluya en sus prioridades una evaluación de la situación de la libertad de expresión religiosa. Finalmente, a nivel del Consejo y de la Comisión Europea, sería una buena idea incluir la protección de las creencias religiosas en todas las negociaciones con terceros países. Mirosław Piotrowski (ECR). – (PL) Señor Presidente, el cristianismo siempre ha constituido una seña de la identidad europea y los valores fundamentales de la Unión Europea emanan de esta seña de identidad. La UE no puede, por lo tanto, sentarse a mirar cómo se persigue a los cristianos, incluyendo la persecución en otras partes del mundo. En los países árabes y en países asiáticos los cristianos constituyen la minoría religiosa que sufre las mayores amenazas, tal y como lo confirman los recientes ataques contra cristianos en Egipto y en Iraq y los anteriores ataques que tuvieron lugar en la India y en los que había niños entre las víctimas. Contamos con muchos instrumentos a nuestra disposición para prevenir y para denunciar este tipo de ataques y la Unión Europea debe condenar contundentemente los ataques contra los cristianos. Una de las vías más efectivas para hacer esto sería el cierre de acuerdos con la UE, por ejemplo, que los acuerdos comerciales con terceros países estuviesen condicionados a la inclusión de garantías de que los países involucrados respetarán los derechos de las comunidades cristianas, y la inclusión de cláusulas que dispongan la ruptura del acuerdo si se produce una violación de estos derechos. Doris Pack (PPE). – (DE) Señor Presidente, baronesa Ashton, en 2009 nosotros fomentamos un diálogo intercultural en Europa entre cristianos y musulmanes, entre cristianos ortodoxos y católicos y entre protestantes y cristianos ortodoxos. Hemos intentado propiciar en nuestra comunidad el fomento de la confianza. Estamos haciendo esto entre nosotros. Esto supone, como es obvio, que tenemos nuestras propias opiniones y la valentía de hacerlas públicas. En ocasiones este no es el caso. He leído y escuchado recientemente que la Comisión ha publicado un calendario para la gente joven que incluye la publicación de las festividades de todas las religiones con la excepción de las festividades cristianas. Lo único que puedo decir es que son cosas como estas las que fomentan que se lleven a cabo actos atroces tanto en Egipto como en el resto del mundo.
Tenemos la obligación de ayudar a los cristianos en aquellos países que ya hemos mencionado varias veces. La mayoría de los cristianos viven en países como. Palestina, Egipto, Iraq e Irán, que son la cuna del cristianismo. No podemos permitir que se expulse a estas personas de sus hogares. No son minorías, son ciudadanos egipcios y palestinos al igual que el resto de residentes de estos países. Quieren seguir viviendo en estos países pero se lo están poniendo difícil. Debemos apoyar a la baronesa Ashton y debemos intentar garantizar que la Unión Europea incluye una cláusula de garantía de la libertad de religión en todos los tratados que firma con terceros países y, concretamente, con los países a los que hemos hecho referencia. Debemos asegurarnos de que ninguna persona se ve forzada a abandonar su país por motivos religiosos. Ria Oomen-Ruijten (PPE). – (NL) Señor Presidente, cuando observo la situación en Bagdad y en Alejandría tengo la impresión de que hemos retrocedido en el tiempo 500 años. En aquella época, nosotros en los Países Bajos estábamos en plena Guerra de Flandes, durante la que protestantes y católicos lucharon a brazo partido. Señor Presidente, no hay lugar para este tipo de acontecimientos en la sociedad moderna europea. Sin embargo, cuando observo la situación en Bagdad y en Alejandría, veo que se trata simplemente de flagrantes expresiones de una realidad que existe bajo la superficie en muchos países.
Por este motivo, mi mensaje para usted es que, en el marco del diálogo cultural y las libertades que hemos establecido, la Unión Europea ha de garantizar la extremada importancia de la libertad de religión en cada tratado que aprueba, en cada país en el que hace negocios y en cada informe que redacta, tal y como he señalado en el informe sobre Turquía. Aunque la señora Pack no lo ha mencionado, esto también supone que estas libertades han de ser recíprocas y que la libertad de religión también debe ser respetada en aquellos países en los que el Islam no es la religión mayoritaria.
Señor Presidente, creo que la intolerancia y la violencia que han tenido lugar son inaceptables y debemos fomentar el diálogo entre las facciones enfrentadas. Pido, por lo tanto a la señora Ashton, junto a su servicio diplomático, que garanticen que somos completamente coherentes al debatir sobre la libertad de religión en cada comunicación que sostengamos con las autoridades de todos estos países. Puede usted contar con la solidaridad del Parlamento a este respecto. Eleni Theocharous (PPE). – (EL) Señor Presidente, la persecución y el asesinato de cristianos en Oriente Próximo es generalmente obra de organizaciones terroristas y fanáticas. La persecución de los cristianos grecochipriotas en el Chipre ocupado es obra del ejército ordinario de un país que aspira a ser miembro de la Unión Europea.
Tengo en mis manos una carta del supuesto «embajador de la República de Turquía en el Norte de Chipre» en Bruselas —una entidad que solo existe porque está basada en la fuerza del ejército ocupante turco— en la que trata de ridiculizarme mientras admite que el servicio religioso de Rizokarpaso fue interrumpido porque los cristianos grecochipriotas no habían obtenido un permiso.
Señora Ashton, ¿desde cuándo es necesario un permiso para practicar la fe?, ¿durante cuánto tiempo va a tolerar estas flagrantes vulneraciones de los derechos humanos y de las libertades religiosas de los ciudadanos europeos por parte de un país que aspira a ser miembro de la Unión Europea? Miroslav Mikolášik (PPE). – (SK) Señor Presidente, baronesa Ashton, quiero dirigirme a usted y hacerle un llamamiento especial sobre esta cuestión, ya que nos resulta simplemente inaceptable que los cristianos de Oriente Próxima continúen enfrentándose a tales ataques despiadados.
Iraq, Irán, Egipto, Nigeria, Turquía y Pakistán. Estos son países que han constituido un hogar para los cristianos durante siglos, hogar que no quieren abandonar. Es terrible que los clérigos islámicos fomenten sentimientos anticristianos en los discursos ante sus fieles. En el norte de Iraq hay personas que tienen miedo a adornar sus hogares. En Bagdad, varios individuos armados irrumpieron en una iglesia, asesinaron a 52 personas y 200 resultaron heridas.
En diciembre tuvimos la ocasión de reunirnos con los obispos iraquíes que visitaron el Parlamento Europeo. Los obispos resaltaron que necesitaban nuestro apoyo y el apoyo de toda la comunidad internacional para evitar el asesinato de personas inocentes por sus creencias religiosas. ¿A dónde nos ha llevado esto?
En este contexto, quiero mencionar a Turquía, un país que está llevando a cabo enormes esfuerzos por integrarse en Europa mientras que, al mismo tiempo, prohíbe el establecimiento de sociedades y congregaciones cristianas. Nosotros permitimos la construcción de minaretes en Europa mientras que ellos no corresponden con gestos similares.
También quiero preguntar dónde están todos los defensores de los derechos humanos, y los defensores de los derechos de los animales, etc. En ocasiones me pregunto si sería necesario crear un grupo para la protección de los cristianos allí donde se encuentren. Peter Šťastný (PPE). – Señor Presidente, es muy preocupante observar el aumento de la incidencia de los ataques violentos y despiadados contra los cristianos y sus comunidades. Los responsables de estos ataques son mayoritariamente extremistas islámicos. Se trata de odio en estado puro. Es necesario poner fin a estos ataques y debemos ponerles fin.
La UE y sus instituciones, incluyendo esta Cámara, deben aumentar la presión ejercida sobre los gobiernos de los países donde estos incidentes tienen lugar, especialmente en aquellos países en los que el Estado tiene políticas deficientes o mira hacia otro lado.
Nosotros aquí valoramos y protegemos a todas y a cada una de las personas, castigamos de forma severa a cualquiera que amenace la vida de otro ser humano y el castigo es más severo si los ataques se dirigen contra una minoría y están motivados por el odio. Hemos de insistir para que otros países concedan niveles de protección de la vida humana similares a los nuestros y que castiguen de forma severa a los autores de estos crímenes atroces y hemos de ayudar a estos países en estos aspectos.
Todos somos conscientes de las graves consecuencias que tendría el no hacer nada y el no poner fin a esta creciente tendencia. Los mejores esfuerzos del mundo civilizado deben centrarse en revertir esta peligrosa tendencia. Sari Essayah (PPE). – (FI) Señor Presidente, Comisaria, no quiero menospreciar la presión sobre otras religiones, pero las cifras hablan por sí solas: el 75 % de aquellos que se ven amenazados o que son asesinados por motivos religiosos son cristianos y aproximadamente 100 millones de cristianos en todo el mundo sufren persecuciones y violencia por sus creencias religiosas.
Recientemente, la situación se ha vuelto más preocupante en Oriente Próximo, tal y como hemos escuchado aquí. Los ataques durante los servicios religiosos en las Iglesias en Iraq, Egipto y Siria han sesgado docenas de vidas, incluidos niños. En el resto del mundo también nos enfrentamos a grandes desafíos. El imponente crecimiento económico de los países. asiáticos esconde graves violaciones de los derechos humanos y de los derechos fundamentales. En China, la India y Vietnam, por ejemplo, la libertad de religión solo está reconocida en papel. Hemos de reconocer que la UE y los Estados miembros miran hacia otro lado en este aspecto en beneficio de, por ejemplo, las relaciones comerciales.
Sin embargo, si la UE quisiese podría hacer mucho más por mejorar la situación de los cristianos y por fomentar la libertad de religión en el mundo, insistiendo, por ejemplo, en la existencia de una cláusula de libertad de religión en todos los acuerdos firmados con terceros países. Por este motivo señora Comisaria, quiero preguntarle si la intención para el futuro es insistir sobre dicha cláusula y, más aún, vigilar su aplicación.
La actitud pusilánime de Europa se debe, en parte, al hecho de que nosotros mismos estamos perdiendo nuestros valores tradicionales. Queremos relegar la religión al espacio privado. Esto se refleja, por ejemplo, en el debate sobre el crucifijo que tuvo lugar en Italia. De la misma manera, la señora Pack ya ha mencionado el calendario publicado por la Comisión, en el que se han omitido por completo las festividades religiosas cristianas. La respuesta a estos problemas no reside en el laicismo. La respuesta reside en el respeto por aquellos que tienen opiniones diferentes a las nuestras y en el respeto por las convicciones de los demás. Traian Ungureanu (PPE). – Señor Presidente, la difícil situación que viven los cristianos de Oriente Próximo, Asia y África no es fruto del azar. No se trata de una serie de ataques lamentables pero descoordinados. Por el contrario, se trata de la clásica persecución de masas. Los cristianos son intimidados, expulsados o asesinados con un objetivo claro: la limpieza religiosa. Esto está ocurriendo mientras nosotros en Europa hacemos lo imposible por acomodar las interminables sensibilidades de los creyentes musulmanes. El resultado es una Europa llena de mezquitas y un Oriente Próximo purgado de cristianos.
Pero no estamos hablando de números. Estamos hablando de libertad y de identidad. Incluso para aquellos entre nosotros que no son creyentes, el cristianismo debe ser algo más que una secta olvidada, exótica y menguante. Somos libres para creer o para no creer, pero no somos libres para ser testigos del abuso de nuestras libertades.
Este enfoque supone que debemos establecer la libertad de religión como un requisito previo en nuestras relaciones con otros Estados soberanos. Este enfoque debe ser convertido en una ley y ser parte del mandato de la Alta Representante. Tunne Kelam (PPE). – Señor Presidente, me gustaría decirle a la Alta Representante que ante esta situación, las condenas y las declaraciones son insuficientes. Los ataques contra las comunidades cristianas se han intensificado, especialmente en los países del Norte de África y de Oriente Próximo. Es difícil identificar un Estado en el que los cristianos puedan vivir como una minoría normal, y lo que es más importante, puedan proclamar libremente su fe.
Aquellos que se han convertido al cristianismo sufren el riesgo de morir. No estamos hablando de nuevas minorías en estos países. Los cristianos se encuentran entre los habitantes más antiguos de estos países. Hoy en día, los cristianos se ven obligados a abandonar sus países y refugiarse en guetos o se han transformado en desplazados internos como ha ocurrido en Iraq. Es, por lo tanto, urgente que la UE formule una estrategia sobre la libertad de religión y que se establezcan una serie de medidas concretas contra aquellos Estados que deliberadamente fracasen en la protección de las minorías religiosas.
Quiero también mencionar la idea de nuestro colega, el señor Mayor Oreja, basada en la elaboración de una lista de víctimas con las que los servicios exteriores de la UE deben contactar de forma activa. No se trata de oponerse a una religión frente a otra. Se trata de una igualdad de oportunidades verdadera, ya que debería ser igual de fácil construir una iglesia en Alejandría o en Ankara que construir una mezquita en Bruselas. Simon Busuttil (PPE). – (MT) Señor Presidente, los ataques contra la comunidad cristiana en Egipto y en otros países deben ser condenados y es nuestra obligación el reaccionar ante ellos. Mi pregunta es la siguiente: si Europa, como cuna del cristianismo, fracasa en la defensa de los cristianos y de su libertad para practicar su religión, entonces ¿quién se encargará de esta defensa?
Sin embargo, también debemos intentar prevenir que las comunidades musulmanas se radicalicen y se vean manipuladas por los extremistas. También hemos de tener cuidado en no calificar como terroristas a todos los musulmanes, porque aquellos que están a favor de la violencia y del extremismo son una minoría. Al mismo tiempo, las comunidades musulmanas en todo el mundo tienen la obligación de condenar a los extremistas y a desvincularse de este tipo de personas, para así prevenir la difamación de la religión musulmana.
Además, hemos de urgir con todas nuestras fuerzas a las autoridades de estos países a que protejan a las comunidades cristianas de la persecución.
Sobre todo y a pesar de los acontecimientos de los que estamos siendo testigos y que inculcan un sentimiento de rabia, no podemos renunciar al sentido común. Como dijo Mahatma Gandhi «el ojo por ojo y diente por diente nos dejará a todos ciegos y desdentados». Carlo Casini (PPE). – (IT) Señor Presidente, señorías, los eurodiputados que han hablado ya han dicho prácticamente todo. Nos han recordado los hechos, los han evaluado y han realizado peticiones específicas.
Por lo tanto, como este es el último discurso programado, quiero añadir algo que todavía no se ha mencionado, y lo que me viene a la mente son las ideas de un magnífico europeo, el Papa Juan Pablo II, un hombre que, de forma muy efectiva, colaboró con la caída del muro de Berlín. En su testamento espiritual, Juan Pablo II menciona los cuatro valores en los que se sostiene nuestra futura civilización, es decir, la civilización del amor. Estos valores son la vida, la paz, el pan y la libertad de religión.
Después pienso en todo lo que ha escrito Giorgio La Pira, el antiguo alcalde de Florencia, quien fomentó largas conferencias sobre la civilización cristiana en plena guerra fría. En su libro Premesse della politica («Premisas de la política»), el autor escribió que cada idea política tiene detrás un concepto concreto de la persona. Para la Europa cristiana, afirma el autor, la persona es esencialmente un ser que reza, es decir, un ser capaz de entablar un diálogo, de concebir el infinito y de hablar con Dios.
Despojar a la persona de su capacidad de entablar un diálogo público o privado no es tan solo una negación de la religión, sino también una negación de la persona en sí misma. Dejo a la Cámara y a la Alta Representante con estas ideas como una contribución para un compromiso concreto y efectivo de nuestra Unión Europea, que está enraizada en la identidad cristiana y que nunca fracasa en la tarea de proclamar su objetivo de defender y promover la dignidad y los derechos humanos. Presidente. – Señorías, pasamos ahora al procedimiento de solicitud incidental de uso de la palabra «catch the eye».Tengo un pequeño problema porque tengo más de 25 peticiones y solo contamos con cinco minutos y, como es obvio, no todos podrán hacer uso de la palabra. Intentaré hacerlo lo mejor posible y dividir el tiempo de forma justa e igualitaria pero, desafortunadamente, no todos podrán hacer uso de la palabra Magdi Cristiano Allam (PPE). – (IT) Señor Presidente, señorías, me limitaré a pedir a la Alta Representante, la baronesa Ashton, que incluya una petición específica en la agenda de nuestras relaciones con Egipto: hacemos un llamamiento a las autoridades egipcias para que eliminen la información sobre la religión de los documentos oficiales, las tarjetas de identidad y de todos los documentos necesarios para la obtención de un puesto de trabajo.
Los cristianos sufren discriminación en Egipto desde que la palabra «cristiano» se incluye en sus documentos oficiales. El terrorismo islámico se ha transformado en algo legítimo en una situación en la que existe una discriminación institucionalizada contra los cristianos.
Esta es una petición específica que, de aplicarse, liberaría a los cristianos de una forma de discriminación institucionalizada. Antigoni Papadopoulou (S&D). – Señor Presidente, el artículo 3 del Convenio Europeo de Derechos Humanos prohíbe el «trato inhumano o degradante», y el artículo 9 protege el derecho a «manifestar la propia religión o las creencias mediante el culto». Estos derechos han sido reiterados por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en su sentencia de la cuarta demanda interestatal Chipre contra Turquía desde 2001.
Señora Ashton, quiero decirle lo siguiente: desafortunadamente, durante los últimos 36 años Turquía, un país candidato a la adhesión, ha destruido monumentos religiosos en Chipre, ha convertido las iglesias cristianas en mezquitas y establos y, recientemente, obligó a poner fin a las misas de Navidad y Epifanía en los pueblos ocupados de Rizokarpaso y Yialousa.
Turquía ha de ser condenada por estos delitos en territorio de la UE. La UE no puede permanecer pasiva. Los cristianos de Chipre están en peligro. Alexandra Thein (ALDE). – (DE) Señor Presidente, baronesa Ashton, hoy estamos debatiendo una moción de resolución sobre la situación de los cristianos en el mundo en relación con la libertad de religión. El Parlamento Europeo apoya las libertades fundamentales y los derechos humanos en todo el mundo. El Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa es una de las fuerzas motoras de este apoyo, y esto nos distingue de los conservadores que se centran específicamente en la situación de los cristianos.
En términos generales, no se trata tan solo de la posición de los cristianos. Desde una perspectiva liberal, esto se refiere a la liberta de religión en su totalidad. Lo que quiero decir es que se refiere a todas las religiones en el mundo entero. Se trata de la protección de las minorías religiosas y de la obligación de todo Estado de proteger lo mejor posible a los miembros de aquellas minorías religiosas amenazadas.
También tenemos problemas en Europa. Yo vengo de Berlín y tan solo allí ya ha habido seis ataques con incendio contra mezquitas en un periodo de seis meses que, afortunadamente, no resultaron en muertes. Estos ataques son posteriores al alboroto generado por un antiguo trabajador social demócrata del Banco Central. Sin embargo, el Estado alemán está tratando de proporcionar la mejor protección posible para los edificios religiosos. De la misma forma, Egipto también está aumentando las medidas a raíz del segundo ataque terrorista significativo contra la comunidad cristiana.
Como es obvio, no podemos tener un policía en la puerta de cada iglesia, mezquita o sinagoga. Lamento enormemente que en muchos países, incluido el mío, los edificios judíos parecen haberse transformado en instituciones de alta seguridad. Por este motivo, es importante que nosotros, como políticos, nos hagamos responsables de la actitud de las minorías religiosas en nuestros países y que fomentemos un enfoque abierto y amistoso hacia todas las religiones. Charles Tannock (ECR). – Señor Presidente, cuando fui elegido como miembro de esta Cámara por primera vez el hecho de hablar con frecuencia sobre las persecuciones de los cristianos en países islámicos y en países comunistas se consideraba como algo excéntrico y casi vergonzoso —y tengo que decir que esto ocurría, concretamente, incluso en el seno del PPE—. Lamentablemente, estas persecuciones no han hecho más que empeorar. Me complace, por lo tanto, ver hoy que incluso algunos de los poderes más agresivos y anticlericales de esta Cámara se han despertado ante la amenaza existencial de antiguas comunidades cristianas, como los asirios iraquíes, que yo patrocino en el Reino Unido, y los coptos egipcios. El pasado sábado, me quedé en la puerta del número 10 de Downing Street en Londres con mis constituyentes coptos para exigir que el Gobierno del Reino Unido ejerza más presión sobre Egipto y su gobierno para la protección de sus propios ciudadanos. Hoy baronesa Ashton, le pido que como Alta Representante de la Unión Europea haga usted lo mismo. Nikolaos Salavrakos (EFD). – (EL) Señor Presidente, hace algún tiempo escribí un artículo titulado Monólogo plural. Monólogo significa que habla una persona y plural significa que varios de nosotros hablamos. Este es precisamente el problema actual de nuestras comunidades. Todo el mundo habla —y mayoritariamente sobre ideas— pero solo escuchamos lo que nosotros mismos decimos. Esto incluye el problema del estallido del fundamentalismo islámico que ha tenido lugar recientemente y que ocurrió en Egipto en los salvajes ataques en los días antes del Año Nuevo.
Quiero señalar que en un siglo, desde el comienzo del siglo XX hasta ahora, se estima que el número de cristianos en Oriente se ha reducido del 22 % de la población a menos del 10 %. Tenemos que prestar atención a este estallido del islamismo, porque los líderes de Egipto y Libia ya son mayores y no sabemos qué ocurrirá cuando ya no tengan el poder, ni sabemos qué dirección podrían tomar estos países.
En estas circunstancias, le pido señora Ashton, que adopte iniciativas, ejerciendo su influencia, para mitigar la situación del fanatismo religioso, tanto el cristiano como el musulmán. Franz Obermayr (NI). – (DE) Señor Presidente, el obispo copto Anba Damian pidió recientemente la creación de una alianza cristiana, especialmente para los cristianos de Egipto, tras las incendiarias campañas de las mezquitas y la horrorosa masacre de la misa de Navidad. La organización caritativa Open Doors recoge en su índice de persecución mundial una lista a 50 Estados en los que los cristianos son objeto de graves persecuciones.
No llego a comprender por qué nos mostramos preocupados hoy. No deberíamos estar sorprendidos porque los problemas empiezan por arriba. Si nosotros en la UE y en la Comisión distribuimos a 21 000 escuelas europeas para tres millones de niños un calendario, como el ejemplo perfecto de auto negación, que no incluye ninguna de las festividades cristianas, pero sí recoge las festividades islámicas, sij, hindúes y chinas, ya no se trata de una cuestión de auto negación, sino de odio a nosotros mismos. Baronesa Ashton, hemos de ser valientes y hemos de mantener nuestros criterios. No podemos tolerar la intolerancia. Anna Záborská (PPE). – (SK) Señor Presidente, la Unión Europea no puede permanecer en silencio, no puede limitarse simplemente a responder después de que han tenido lugar los hechos, cuando hay cristianos que están siendo asesinados y expulsados de sus hogares. La Unión Europea no es capaz de defender a los cristianos de la forma necesaria, ya que la Unión está aterrorizada por la corrección política, que suprime la libertad de religión. La ideología del laicismo tiene nuestras manos atadas y suprime la libertad de religión.
A la Unión le resulta complicado proteger y defender a los cristianos en el mundo porque no respeta la propia filosofía cristiana. Algunos eurodiputados también se mostraron en contra de invitar a varios líderes religiosos a pronunciar un discurso en nuestro Parlamento. Este Parlamento se negó a condenar el secuestro del arzobispo de Mosul, que fue posteriormente asesinado. Un grupo político de este Parlamento se aseguró de que el Papa fuese acusado de violar los derechos humanos. La Comisión se olvidó de mencionar las festividades cristianas y tampoco podemos olvidar la cuestión de los crucifijos en Italia.
Espero con interés la creación en Viena del Observatorio Europeo de la Intolerancia y la Discriminación contra los cristianos y creo que tendrá mucho trabajo por delante. László Tőkés (PPE). – (HU) Señor Presidente, como miembro de una minoría rumana, conozco lo que supuso la persecución religiosa en la época de la dictadura de Ceauşescu. Celebro que hoy el Primer Ministro Viktor Orbán haya mencionado que la lucha contra la persecución de los cristianos es una de nuestras prioridades. Creo que la Alta Representante Ashton debería contribuir en colaboración con la Presidencia húngara y le pido que así lo haga. Cuando visitamos recientemente Estambul, pudimos escuchar y ver que millones de armenios y de grecocristianos fueron asesinados durante el siglo XX. Me entristece que la persecución de los cristianos continúe existiendo hoy en día. Junto con la señora Hautala, propongo que esta cuestión se incluya en la agenda del «Comité Droit» como un asunto separado. Por otro lado, pido a la baronesa Ashton que someta la protección de los cristianos a un debate serio en la reunión de Ministros de Asuntos Exteriores del 31 de enero, y que sitúe esta cuestión como prioridad de la política exterior. Presidente. – Tiene la palabra Catherine Ashton para resumir el debate y contestar a muchas de las preguntas. Catherine Ashton, Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. – Señor Presidente, me gustaría, si es posible, elegir dos o tres líneas de ideas que han compartido conmigo. En primer lugar, quiero dar las gracias a Sus Señorías y hacerme eco de la fuerza de los sentimientos y la expresión de apoyo por parte del trabajo que esperamos realizar en este ámbito.
Como ya he señalado, parte de la razón de mi gran satisfacción de participar en este debate es que esta cuestión ya se ha planteado en el Consejo de Asuntos Exteriores —pero la volveremos a retomar a finales de enero— y que las inquietudes que Sus Señorías han mostrado han resonado y se han hecho eco de las preocupaciones que una gran variedad de fuentes me han planteado, incluidos algunos Estados miembros y algunos de los Ministros que han mostrado una mayor inquietud por estas cuestiones.
Quiero dejar claro que sí he hablado del cristianismo. Comencé relatando las razones que me llevaron a Belén, concretamente, que aunque me encontrase en Oriente Próximo, también me encontraba en el corazón de muchas religiones, concretamente, en la víspera de la Navidad ortodoxa. Considero que se trata de una declaración firme en sí misma que emana de motivos personales y que he realizado de forma deliberada. Veo que, desafortunadamente, el señor Mauro ya no se encuentra en su escaño para escuchar mi respuesta, pero espero que le comuniquen que he mencionado esta cuestión.
Quiero centrarme en dos o tres asuntos. Varias de Sus Señorías han preguntado sobre la forma en la que utilizamos los instrumentos disponibles para garantizar que podemos tratar estas cuestiones. Quiero recordarles que la mayor parte de los acuerdos de comercio y cooperación finalizados desde 1995 incluyen una cláusula de derechos humanos que existe en acuerdos con, aproximadamente, 134 países.
El principal objetivo de estas cláusulas es demostrar el compromiso que compartimos con el respeto de los derechos humanos, pero también constituye el fundamento legal para la aplicación de sanciones en caso de violaciones graves de los derechos humanos. Como Sus Señorías recordarán, en el ejercicio de mis funciones anteriores yo misma planteé la cuestión del SPG plus y Sri Lanka. Como bien saben, hemos adoptado medidas para excluirlos de este sistema, concretamente por cuestiones del ámbito de los derechos humanos. Es muy importante, tal y como han señalado Sus Señorías, que sigamos prestando atención a cómo celebramos acuerdos y a las herramientas con las que contamos para garantizar que, si es necesario, utilizaremos las medidas adecuadas.
Una de las cosas que considero que serán de especial interés una vez que la Comisión empiece a considerar el futuro del SPG es el analizar si es posible mejorar los aspectos del reglamento relativos a la ratificación y aplicación de las Convenciones sobre derechos humanos.
También quiero hablar sobre el otro aspecto de esta cuestión que se refiere, como es obvio, a los instrumentos que utilizamos para apoyar y promover la democracia de los derechos humanos. Como Sus Señorías saben, nosotros apoyamos proyectos en todo el mundo que tienen como objetivo luchar contra el racismo, la xenofobia o la discriminación de cualquier tipo. Hemos financiado a las ONG que se ocupan de la antidiscriminación en más de 60 países. En este sentido, hemos logrado un equilibrio entre el uso de las herramientas disponibles, para garantizar que somos capaces de demostrar cuando creemos firmemente que este objetivo se ha incumplido, y el uso de estas herramientas —combinadas con nuestra voluntad y nuestra disponibilidad— para dar nuestro apoyo a estas ONG y, concretamente, a aquellas que son activas en el ámbito de la antidiscriminación.
Quiero, asimismo, comentar otro punto relativo al papel de las delegaciones en todo el mundo y el papel de la vigilancia de los acontecimientos que están teniendo lugar. De hecho, varias de Sus Señorías han planteado esta cuestión. Como ya he señalado, creo que es muy importante que vigilemos estas cuestiones en todo el mundo.
Me ha llamado enormemente la atención un asunto que Sus Señorías han mencionado en varias de sus contribuciones y que, hasta cierto punto, se ha reconocido en las pasadas semanas y meses, pero que aun así, ha sido fuente de preocupación para muchas de Sus Señorías durante mucho tiempo. Me refiero a la preocupación sobre la forma en la que las personas religiosas, de todos los credos, son tratadas o discriminadas de forma regular en todo el mundo, y sobre nuestra necesidad de estar alerta sobre estas cuestiones, no cuando se transforman en violencia —cuando se transforman en violencia estamos, por supuestos, obligados a actuar— sino antes de que se transformen en violencia, cuando esto es una fuente habitual de discriminación.
Considero que es importante que veamos a nuestras delegaciones en todo el mundo como un instrumento que nos permite ver y reconocer el tipo de discriminación que, si me permiten la expresión, «hace hervir la sangre» de Sus Señorías, y que nos notifica cuando esta discriminación tiene lugar.
También creo que es importante que, como ya he mencionado que presentamos en el último Consejo de Asuntos Exteriores, en nuestro trabajo en el ámbito de los derechos humanos y en el informe que hemos elaborado también tratamos la situación de las minorías religiosas en todo el mundo. El cristianismo ha jugado un papel muy importante en nuestro debate de hoy, pero muchas de Sus Señorías han mencionado que es necesario que esto también se utilice para garantizar que mostramos respeto y tolerancia por otros credos en cada cosa que hacemos.
Creo que será importante que intentemos entender lo que está ocurriendo, tanto mediante la vigilancia en nuestros informes como a través de nuestras delegaciones en el resto del mundo. Considero que esto nos proporcionará un mayor nivel de entendimiento sobre cuando utilizar los instrumentos disponibles, especialmente por parte de la Comisión, pero nos otorgará también una idea de la voluntad política, no solo por mi parte sino que —como han señalado correctamente— como eurodiputados cuentan con una voz y un papel fuertes en este ámbito, junto con los Estados miembros y con los Ministros involucrados en los Estados miembros.
Tal y como empecé mi discurso, me he comprometido a intentar garantizar que utilizaremos mejor los instrumentos a nuestra disposición, que vigilaremos cuidadosamente lo que está ocurriendo y que utilizaremos los instrumentos políticos y económicos con los que contamos para mantener este asunto en el centro de nuestra agenda para el futuro, y agradezco todas las contribuciones. Quiero decir a todos aquellos a los que no he respondido sobre sus comentarios y preguntas que no es por falta de voluntad, consideraré todas ellas con atención y todo esto se utilizará para alimentar el debate que mantendremos en el Consejo de Asuntos Exteriores a finales de enero. Presidente. – He recibido siete propuestas de resolución presentadas de conformidad con el apartado 2 del artículo 110 del Reglamento.
Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento) Elena Oana Antonescu (PPE), por escrito. – (RO) Muchas personas inocentes han sido víctimas de actos criminales despiadados que no tienen nada que ver con la religión ni con ningún principio moral. Nosotros, como ciudadanos de la Unión Europea, apoyamos y fomentamos la libertad religiosa y tenemos la obligación de resaltar que esta libertad ha de ser protegida y fomentada como uno de los derechos humanos fundamentales. De hecho, el objetivo del terrorismo en este contexto es generar revueltas y conflictos mediante ataques cuyos autores tratan de justificar vinculándolos con motivos religiosos. Quiero resaltar que el terrorismo no cree en ningún tipo de religión. Este es, precisamente, el motivo por el que cualquier tipo de ideología fundamentalista ha de quedarse en la puerta de mezquitas, iglesias y sinagogas. Las religiones del mundo no fomentan los atentados violentos. De hecho, las personas que cometen dichos atentados no deberían pensar que están luchando por algún ideal. Al contrario, yo creo que luchan contra la moralidad, contra otros seres humanos y contra la propia humanidad. Gerard Batten (EFD), por escrito. – La persecución de los cristianos en los países islámicos y en algunos países no islámicos, como China, constituye una tendencia creciente y despreciable. Uno de los estallidos de violencia anticristiana más recientes tuvo lugar en Alejandría en Año Nuevo cuando 25 personas murieron y 80 resultaron heridas en el ataque a una iglesia. La comunidad copta de Londres y del resto del Reino Unido me ha dado a conocer los antecedentes de este atentado Ellos estiman que el año pasado se produjeron más de 100 ataques contra los cristianos en Egipto durante los que murieron muchas personas.
Los responsables de estos actos están motivados por ideologías extremistas y fundamentalistas islámicas. Tanto yo como el Partido por la Independencia del Reino Unido, al que represento, no queremos una política exterior de la UE ni una Ministra de Asuntos Exteriores de la UE, cargo ocupado actualmente por la baronesa Ashton. Sin embargo, ya que la baronesa ocupa este cargo, debería tener en cuenta el hecho de que la UE firma acuerdos valorados en miles de millones de euros con países que se encuentran en la lista de los que más practican la persecución contra los cristianos. La UE debería usar su poderío económico para reiterar que no firmará acuerdos comerciales ni otorgará un trato favorable a los países que toleran la persecución de los cristianos. Esto es lo mínimo que se espera de la UE. José Manuel Fernandes (PPE), por escrito. – (PT) Las cifras sobre libertad de religión muestran que la mayor parte de los actos de violencia religiosa de los últimos años se han cometido contra cristianos. En 2010, el número de ataques contra comunidades cristianas aumentó de forma preocupante. Desafortunadamente, hemos de lamentar muchas muertes, desde los sangrientos ataques contra las comunidades cristianas en Nigeria y Pakistán, los ataques terroristas contra los cristianos coptos en Alejandría y Filipinas, los atentados terroristas yihadistas cometidos contra familias cristianas asirias, y los atentados coordinados contra hogares cristianos de Bagdad. Además, rechazo firmemente la deplorable persecución de cristianos por parte del Gobierno de la República de Irán, así como la reprochable represión de las actividades de la iglesia católica y de otras comunidades religiosas en Vietnam. La Unión Europea debe renovar el compromiso que siempre ha demostrado con el logro de la libertad religiosa, la libertad de conciencia y la libertad de pensamiento, que constituyen principios fundamentales del acquis communautaire. Los gobiernos tienen la obligación de garantizar estas libertades. Por lo tanto, y dado el aumento a nivel mundial de la violencia contra las comunidades cristianas, yo diría que el Consejo, la Comisión y la Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad deberían adoptar medidas rápidas, enérgicas y firmes para garantizar la defensa de la libertad de religión en todo el mundo. Filip Kaczmarek (PPE), por escrito. – (PL) Definitivamente hay cosas que no marchan bien en lo relativo al respeto por el derecho de los cristianos a seguir su propia religión. Solo durante el año pasado, el Parlamento Europeo tuvo que responder a violaciones de los derechos humanos de los cristianos con excesiva frecuencia. He sido el coautor de tres resoluciones sobre asuntos relacionados, una sobre Iraq, concretamente sobre la pena de muerte (incluyendo el caso de Tariq Aziz) y los ataques contra las comunidades cristianas, aprobada el 24 de noviembre de 2010, una sobre ataques recientes contra las comunidades cristianas aprobada el 20 de enero de 2010, y otra sobre la libertad de religión en Pakistán, aprobada el 19 de mayo de 2010.
Los acontecimientos de este año en Alejandría nos recuerdan que hace un año el Parlamento Europeo instó al Gobierno de Egipto a garantizar a los cristianos coptos y a los miembros de otras comunidades religiosas la capacidad de ejercer todos los derechos humanos y las libertades fundamentales —incluyendo el derecho a elegir religión y a cambiar de religión libremente— y a prevenir cualquier tipo de discriminación contra dichos grupos. Mientras tanto, mañana mantendremos otro debate sobre la libertad de los cristianos en Pakistán. El método basado en las estadísticas no es el ideal pero nos permite, en ocasiones, llevar a cabo una mejor evaluación de la escala real del problema. Varios periodistas del Deutsche Welle han realizado unos cálculos interesantes sobre las violaciones de los derechos de los cristianos; han calculado que, en media, un mártir cristiano muere en algún lugar del mundo cada tres minutos. Es realmente sorprendente que esto esté ocurriendo literalmente ante nuestros ojos. Jarosław Kalinowski (PPE), por escrito. – (PL) Como europeos, tratamos de garantizar que todos los ciudadanos de Europa pueden practicar libremente la religión que les permite seguir los dictados de su corazón y su conciencia. También aprobamos reglamentos que protegen a los ciudadanos frente a la discriminación por razones de religión. En nuestras escuelas, enseñamos sobre tolerancia y sobre la igualdad de derechos y permitimos que los inmigrantes utilicen sus símbolos religiosos sin problemas. Ahora bien, ocurre que estamos haciendo todo esto a costa de la religión mayoritaria de Europa. Nuestra civilización y nuestras tradiciones se nutren fundamentalmente de las raíces cristianas y entre nosotros hay más cristianos que seguidores de cualquier otra religión. Pronuncio estas palabras también como representante de un grupo político que incluye la frase « Demócrata-cristianos» en su nombre. No podemos influir sobre el trato otorgado a los cristianos en muchos países. Sin embargo, si podemos, y debemos, garantizar la libertad de religión para todos los europeos. Alfredo Pallone (PPE), por escrito. – (IT) Lamentablemente, nos enfrentamos a un ataque global contra el cristianismo. Las cifras hablan por sí solas: el año pasado, el 75% de los ataques violentos por motivos religiosos se cometieron contra cristianos. Sin embargo, cuando las diferencias religiosas se explotan como instrumento para obstaculizar el crecimiento y el desarrollo, el problema adquiere un matiz político. El odio fomentado por estos ataques terroristas está diseñado, precisamente, para desestabilizar el sistema social y político en los países en los que tiene lugar esta violencia. Dado el papel que la Unión Europea juega en el fomento del respeto de los derechos humanos y las libertades civiles y democráticas y, sobre todo, dadas sus raíces y orígenes cristianos, la Unión tiene la obligación de reaccionar condenando toda forma de extremismo y fomentando el diálogo, la libertad de religión, el respeto mutuo entre las comunidades y la tolerancia.
Espero, sin embargo, que la UE vaya más allá e incluya una cláusula sobre el respeto a la libertad de religión en todos los acuerdos económicos que firme con terceros países, así como la imposición de sanciones sobre los países que incumplan esta cláusula. Debora Serracchiani (S&D), por escrito. – (IT) No debemos ser reticentes ni tímidos sobre la obligación de la Unión Europea de defender la libertad de profesar la religión de cada uno.
En vista de la innegable explosión de violencia contra los cristianos en varias partes del mundo, la UE ha de posicionarse urgentemente contra todo tipo de violación del derecho a la libertad de profesar la fe de cada uno. La cuestión de la libertad de religión ha de integrarse en las políticas europeas incluyendo, como mínimo, una cláusula vinculante sobre el respeto de la libertad de religión en nuestros acuerdos con terceros países. Estos principios constituyen el estandarte de Europa y no podemos admitir excepciones a su cumplimiento bajo ninguna circunstancia. Bogusław Sonik (PPE), por escrito. – (PL) En la actualidad, los cristianos sufren persecuciones en más de 70 países en todo el mundo. Esto implica que el derecho fundamental a la libertad de religión se incumple en uno de cada tres países. La Unión Europea ha comenzado a darse cuenta de que la persecución por motivos de religión es una grave violación de la dignidad y la libertad humana. El debate sobre las libertades religiosas y la situación de los cristianos, que se ha desarrollado durante meses en el Parlamento, también es importante desde un punto de vista formal, ya que el Tratado de Lisboa ha reforzado la posición de las iglesias en el debate europeo, y disfrutan ahora del derecho de ser interlocutores oficiales en el diálogo con la Comisión Europea. El Parlamento Europeo, que actúa como guardián de los derechos humanos, debería encontrar lo antes posible instrumentos para defender la libertad de religión en todo el mundo.
Considerando la reciente violencia contra las minorías cristianas en varios países de Oriente Próximo, África y Asia, creo que sería una buena idea el plantear esta cuestión en el próximo Consejo de Asuntos Exteriores de la UE, junto con la Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, para elaborar instrumentos específicos para proteger a la comunidad cristiana. El Parlamento Europeo debería instar a aquellos países en los que las persecuciones tienen lugar a adoptar medidas efectivas para la protección de las minorías religiosas, a pesar de las dificultades inherentes a esta tarea. Debemos, por lo tanto, empezar a tomarnos en serio la cuestión de la libertad de religión cuando la UE firma acuerdos de cooperación con terceros países. Última actualización: 24 de mayo de 2011Aviso jurídico

References: Resolución 
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 artículo 10
 artículo 18
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 artículo 3
 artículo 9
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 artículo 110