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Timestamp: 2017-10-21 01:16:44+00:00

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julio | 2012 | El Blog de Armando López Golart
EL APÓSTOL PEDRO…… Y LA ELECCIÓN DE MATÍAS.
Posted in Uncategorized with tags apóstoles, Matías, Pedro, suertes, Urim y Tumim on 25/07/2012 by Armando López Golart
¿Se precipitó realmente el apóstol Pedro, cuando promovió la sustitución del traidor Judas, por otro miembro de la congregación cristiana? Muchos opinan que sí y entre los que nos contamos los autores de este blog, mientras parece ser que hay muchas otras personas que entienden que no y que además, aportan pruebas de ello…… y es que hace unos pocos días recibimos un breve, pero amable correo, en donde haciendo referencia a nuestro artículo “Doce apóstoles…… ¿+ uno?”, publicado el pasado 29/11/11 (por cierto, uno de los más leídos hasta el momento, de cuantos hemos publicado), se nos llamaba la atención sobre el hecho que nos habíamos “olvidado” en nuestra exposición, de un pasaje tan importante para el correcto desarrollo de nuestro planteamiento, como puede ser Prov. 16:33 y en donde se lee lo siguiente:
“En el regazo se echa la suerte, pero de Jehová procede toda decisión por ella.”
Y parece ser que para nuestra amable comunicante (de hecho así nos lo transmite), eso es más que suficiente para que en su fuero interno continúe pensando, que en la elección por “suertes” de Matías (sustituto de Judas) y relato que podemos leer en Hech. 1:15-26, obviamente estaba la mano de Jesucristo (Jehová, según nuestra comunicante) manejando los asuntos y que por lo tanto, la decisión del apóstol Pedro y que resultó en la elección del tal Matías, sería del todo correcta…… luego razonablemente, algo estaría fallando en nuestro planteamiento o exposición; y dado que la objeción está muy bien traída, es obvio que requiere una reflexión aclaratoria por nuestra parte. Por lo que empezaremos recordando que en nuestro artículo de referencia, denunciábamos precisamente la precipitación de la que hizo gala el apóstol Pedro (siempre a nuestro entender), acorde con su impetuosa personalidad y de lo que dimos pruebas evidentes, así como los argumentos necesarios para sustentar nuestra afirmación…… por lo que nos permitimos el atrevimiento de sugerirles que si no han leído dicho escrito y el tema les interesa, lo hagan y así poder conocer los pormenores del mismo; y si ya lo tienen leído, pues no estaría de más el repasarlo a modo de recordatorio, pues en este nuevo escrito solo mencionaremos en defensa de nuestra posición, pruebas adicionales a las mostradas en nuestro anterior planteamiento.
Para ello nos centraremos brevemente en el pasaje sobre el que se nos llama la atención, eso es, Prov. 16:33 y veremos si procede su aplicación en este caso, aunque ello lo haremos de forma muy resumida: decir en primer lugar, que fue en tiempos de Moisés cuando se estableció un sistema de “suertes”, que se llegó a conocer con el nombre de el “Urim” y el “Tumim” y objetos que en poder del Sumo Sacerdote (luego solo este podía hacer uso de ellas), se empleaban para determinar la voluntad divina en cuestiones de importancia nacional (básicamente en asuntos de guerras con países vecinos), para las que era necesaria la respuesta de Jehová. Y llegándose a decir incluso por comentaristas bíblicos de renombre, que dichos objetos eran “suertes sagradas” y de uso exclusivo del Sumo Sacerdote, según las Escrituras (Éxo. 28:30)…… pero ya adelantamos y para ir fijando el tema, que Pedro no era Sumo Sacerdote, por lo que no podía acudir ante Jehová en demanda de una resolución de ese tipo y que de hacerlo, como así lo hizo, Dios no podía contestarle a menos que violara Sus propias normas: solo podía ser usado el “echar suertes” y con la colaboración del Altísimo, por el Sumo Sacerdote; pero continuemos. Algunos de esos comentaristas afirman, que se trataba de tres piezas, una que llevaba escrita la palabra “sí”, otra la palabra “no” y una tercera en blanco, siendo la pieza que se sacase primero la que daría respuesta a la pregunta que se plantease en ese momento…… a menos eso sí, que saliera la que estaba en blanco y lo cual indicaría, que no había respuesta al tema planteado. Los hay que opinan, por otra parte, que bien pudieran haber sido dos piedras planas, blancas por un lado y negras por el otro: las piedras se arrojaban al aire y si al tocar tierra, coincidían las dos caras blancas boca arriba, significaba “sí”; si las dos eran negras, “no”…… y si una era blanca y la otra negra, sencillamente significaba que no había respuesta.
Y a título de anécdota aclaratoria, podríamos citar de una ocasión en la que Saúl inquirió del Sumo Sacerdote sobre la conveniencia de atacar o no a los filisteos y no hubo respuesta; preocupado porque alguno de sus hombres hubiese pecado y con ello, desatado la ira de Jehová, Saúl imploró: “¡Oh Dios de Israel, de veras da Tumim!” (algo parecido a ¡da tu veredicto!). Saúl y Jonatán fueron apartados y luego se echaron suertes para determinar cuál de los dos era el culpable…… pero entendiendo que la resolución de dicho caso, no viene ahora a cuento, podemos quedarnos con el mensaje subliminal de dicho relato y por él que puede deducirse, la estrecha relación de “dar Tumim” con el “echar suertes” y que aun dando la sensación de que estaríamos hablando de acciones distintas, el relato en cuestión parece indicar que estaban directamente relacionadas (1 Sam. 14:36-42). No olvidemos, por otra parte, que la práctica de “echar suertes” tenía como finalidad última el evitar conflictos posteriores, según se deduce del siguiente pasaje:
“La suerte echada hace cesar hasta las contiendas y separa, uno de otro, hasta a los poderosos.” (Prov. 18:18).
Por lo que viniendo una resolución sobre el asunto del que se terciare, de alguien tan respetado en el pueblo de Israel como era el Sumo Sacerdote (y único, repetimos, que podía hacer uso de las citadas “suertes”) tenía toda la autoridad del mundo y hasta cierto grado, objetivo perseguido, con el fin de que el rey no tuviera todo el poder y pudiera extralimitarse en sus competencias. Sin embargo, dicha práctica de “echar suertes”, siempre a cargo del Sumo Sacerdote y a raíz de la deportación a Babilonia (y según la tradición judía), habría sido olvidada; y prueba de que ello bien pudiera ser así, la tenemos en las palabras que se citan en el libro de Esdras, escrito más de 60 años después del regreso del citado cautiverio en Babilonia:
“Por consiguiente, el Tirsatá (o gobernador) les dijo que no podían comer de las cosas santísimas hasta que un sacerdote se pusiera de pie con Urim y Tumim.” (Esd. 2:63). (Acotación nuestra).
Y circunstancia de la que no hay registro escrito que se llegara a producir, por lo que el decidir algo por “suertes” como proviniendo de Jehová, parece ser que cayó en desuso en Israel; cierto es, que no hay registro bíblico de los últimos 400 años antes de Cristo (las escrituras hebreas se acaban con Malaquías y libro que abarca, más o menos, hasta 430 a. E.C.), pero el hecho que en el NT solo se nos habla de esa forma de elección en el caso que estamos considerando del apóstol Pedro, podría verificar ciertamente la falta de costumbre y por tanto, el abandono de tal práctica por parte del pueblo judío. Porque en todas las demás ocasiones en las que se tuvo que optar por unas personas sobre otras, la Biblia no dice que se echaran “suertes” para seleccionar a los individuos en cuestión, sino que dicha selección se llevó a cabo en función de las aptitudes personales que reflejaran buena disposición, como en el caso de los siete que fueron elegidos para solucionar el conflicto entre la viudas de habla hebrea y las de habla judía (Hech. 6:1-6). La selección de esas siete personas, así como posteriormente en las de aquellos que tenían que tomar la delantera en los distintos grupos de creyentes que se formaron, así como los que les tenían que ayudar, se tomó a partir de la prueba que daban en sus vidas de tener una actitud correcta y dentro de los límites marcados por los “frutos del espíritu” (1 Tim. 3;1-10; Tito 1:5-9; Gál. 5:22-23); mientras que decisiones de otro tipo se basaban en el cumplimiento de la profecía, la guía angélica, los principios de las enseñanzas dadas por Jesús, así como la intervención directa del espíritu santo y algo que pueden comprobar, en los pasajes listados a continuación: Hech. 5:19-21; 13:2-3; 14:23; 15:15-19; 28.
Por lo que pensamos nosotros que si esa práctica de “echar suertes” tenía el respaldo de Jehová (en este caso, de Jesucristo), luego era infalible en sus decisiones ¿para qué recurrir al examen o juicio de unos por parte de otros para puestos de servicio divino, siendo como es el hombre falible y por tanto dado al error? ¿No sería mucho mejor la directa opinión del Altísimo y que si supuestamente funcionó en el caso de Matías, habría que pensar que sería la tónica a seguir? ¿Porque no se continuó entonces con ella, en el resto de elecciones dentro de la congregación cristiana? Pues porque esta era una práctica, no solo en desuso dentro de la nación de Israel, sino que no aplicable dentro de la incipiente congregación cristiana y por las razones que daremos a continuación; pero es que además, en dicha decisión por parte de Pedro, existe una curiosa circunstancia y es la siguiente: según Pedro, esta persona a elegir tenía que pertenecer al grupo de los que al igual que ellos, habían estado desde un principio y hasta su resurrección, al lado de Jesús…… pero leámoslo:
“Por lo tanto, es necesario que de los varones que se reunieron con nosotros durante todo el tiempo en que el Señor Jesús entró y salió entre nosotros, 22 comenzando con su bautismo por Juan y hasta el día en que fue recibido arriba de entre nosotros, uno de estos hombres llegue a ser testigo, con nosotros, de su resurrección”.” (Hech. 1:21-22).
Pero claro, resulta que personas con dichas características había muchísimas, pues en las Escrituras se nos habla como mínimo, de hasta quinientas de ellas (1 Cor. 15:6)…… sin embargo, en el versículo 23, leemos lo siguiente:
“De modo que propusieron a dos: a José llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo y a Matías.”
Luego la interrogante a resolver, es la siguiente…… ¿cómo hicieron, para seleccionar a esos dos personajes citados, de entre los muchos que reunían las tales condiciones y algo que no se nos explica? Porque es del todo imposible que solo los primeros doce apóstoles, más esas dos personas, fueran las únicas que atesoraran dichas condiciones requeridas; sin embargo y que sepamos, de los únicos sobre los que se nos dice que se “echaron suertes”, para decidir a cual escoger de entre ellos, fue con Barsabás y Matías; luego…… ¿qué método se usó, repetimos, para separar a estos dos del resto de aquellos que reunían también semejantes requisitos?
Y cuestión que añade más sombras a la acción de Pedro, por si ya hubiera pocas por el hecho que al no ser Sumo Sacerdote no podía plantear semejante petición a Jehová (luego la resolución resultante no puede haber estado dirigida por la mano de Dios, como ya hemos comentado), pero que quizás con el ánimo de resolver una situación que para él resultaba conflictiva…… pero que curiosamente no era demandada por nadie más (pues nada hace presagiar que existiera en la primitiva y emergente congregación cristiana, un conflicto abierto sobre el futuro sucesor de Judas) y olvidándose de que ya no se estaba bajo los arreglos de la Ley Mosaica y por lo que Prov. 16:33 no aplicaría en este caso, un Pedro llevado por su temperamento se viera abocado a tan precipitada e imprudente decisión. Y es que no solo ya no se estaba bajo Ley, sino que además ya había alguien designado para decidir que hacer (o no hacer, según), en cualquier caso que se presentara en la joven congregación cristiana…… de tal manera que la responsabilidad asumida, no entraba dentro de las competencias de apóstol en cuestión, sino en las del propio Jesucristo, como “cabeza” de dicha congregación (Efe. 5:23), además de superlativo Sumo Sacerdote, no lo olvidemos (Hebr. 4:14-15). Por lo que si analizamos el asunto desde el sentido común y el razonamiento lógico (como siempre recomendamos desde este blog), nos encontramos con las siguientes cuestiones que no encajan con la iniciativa de Pedro, porque veamos: según las Escrituras y lejos de usar el mismo método de Pedro, a Jesús le ocupó una noche entera en vela y de oración, el tomar la decisión correcta sobre qué personas elegiría para componer el grupo de sus doce apóstoles…… y estamos hablando del Hijo de Dios:
Sin embargo y en abierto contraste, vemos que Pedro resolvió la cuestión en menos de unos pocos minutos y con un simple “sorteo”: algo parecido a “el que saque lo bolita blanca ¡ese es el elegido!”…… y que bien hubiera podido ser Barsabás el favorecido, en lugar de Matías, sin que por ello hubiera habido cambio alguno en la opinión del respetable ¡pues ese sería sin duda alguna, el elegido por Dios! Y sin ningún recelo, hubiera sido “contado entre los doce” (Hech. 1:26 b), exactamente como fue en el caso de Matías y problema resuelto; y razonamiento, entre los ya citados, por el cual nosotros entendemos que esa acción llevada a cabo por Pedro fue precipitada y por tanto incorrecta e inoportuna, pues todo nos indica que estaba fuera del guión previsto…… en primer lugar, porque un Jesús resucitado y momentos antes de ascender al cielo, entre otras cosas dijo lo siguiente:
“Y Jesús se acercó y les habló, diciendo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra. 19 Vayan, por lo tanto y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos……” (Mat. 28:18-19).
Pero incluso ya prescindiendo del hecho que “toda autoridad” le había sido concedida a Jesucristo, tanto en el cielo como “sobre la tierra” y por lo que obviamente, quedaba claro que solo él podía tomar decisiones que afectaran al ámbito de la primitiva congregación cristiana, el mandato para los apóstoles (en ese momento aún once y detalle determinante en este asunto), sencillamente era el de llevar la delantera en la obra de hacer discípulos, bautizarlos…… y punto; por lo que queda claro que Pedro y como tenía por costumbre, se pasó siete pueblos al saltarse el mandato de Jesucristo a la torera y tomar una iniciativa que no le correspondía, pues nadie se la había demandado. Porque veamos un “pequeño detalle” que avala nuestra afirmación y que quizás, muy pocos han reparado en ello: habrán visto que hemos destacado el hecho de que cuando Jesucristo se despidió de sus apóstoles y ascendió a los cielos, su número aún eran de once (Mat. 28:16), lo cual significa que Judas todavía no había sido sustituido para ese entonces…… pero claro, resulta que antes de su ascensión a los cielos y por espacio de cuarenta días, un Cristo resucitado y depositario de la máxima autoridad, estuvo entre ellos (así como con quinientos más de sus seguidores, que tuvieron la oportunidad de verlo y hablar con él, según 1 Cor. 15:6)), dándoles instrucciones acerca del reino de Dios:
“A estos también se les mostró vivo por muchas pruebas positivas después de haber sufrido, pues fue visto por ellos por espacio de cuarenta días y dijo las cosas acerca del reino de Dios. 4 Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.” (Hech. 1:3-5).
Y prescindiendo de nuevo, que la “orden” dada por Jesucristo a sus apóstoles (luego estaríamos hablando de un mandato y algo muy serio viniendo de quién venía, eso es, del ser más poderoso del universo, después del Altísimo), era la de esperar y no la de tomar acción alguna, como imprudentemente hizo Pedro, entremos ahora en el punto clave de la cuestión: si Jesucristo y durante los cuarenta días que pasó entre ellos, no hizo ningún arreglo para sustituir a Judas, obviamente habría que pensar que, lejos de ser algo “olvidadizo” y pasársele por alto o desapercibido tan importante cuestión, algún propósito tendría en mente y que seguramente, nada tenía que ver con la posterior acción tomada por Pedro…… acción que se tomó en el espacio de tiempo que medió entre esas palabras de Jesucristo que acabamos de citar (instantes antes de su ascenso a los cielos) y el momento de recibir ellos el espíritu santo prometido, eso es, solo diez días después; entonces: si Jesús no dijo o hizo nada con respecto del reemplazo del traidor Judas y ello, por espacio de cuarenta días (¡casi un mes y medio!)…… ¿a santo de qué o que urgencia había, para que Pedro “motu proprio” y prácticamente a los dos o tres días de haber recibido una “orden” tan clara y tajante directamente de Jesucristo, en el sentido de no dar un solo paso y esperar acontecimientos, se liara la manta a la cabeza y montara tal “desaguisado”? Obviamente solo se nos ocurre pensar, en una salida de “pata de banco” del citado apóstol y circunstancia que queda probada, sin lugar a duda alguna, por lo que ocurrió tiempo después y la disparatada situación que de ella derivó, cuando Pablo fue también nombrado apóstol, en este caso ya sí por el propio Jesucristo y algo que se nos explica en palabras del mismo Pablo…… y que habría que pensar que no nos mintió; veamos unos cuantos pasajes en ese sentido:
“Pablo, esclavo de Jesucristo y llamado a ser apóstol, separado para las buenas nuevas de Dios.” (Rom. 1:1).
“Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios y Sóstenes nuestro hermano…” (1 Cor. 1:1).
“¿No soy yo libre? ¿No soy apóstol? ¿No he visto a Jesús nuestro Señor? ¿No son ustedes mi obra en el Señor? 2 Si para otros no soy apóstol, con toda certeza lo soy para ustedes, porque ustedes son el sello que confirma mi apostolado en relación con el Señor.” (1 Cor. 9:1-2).
“Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles y no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la congregación de Dios.” (1 Cor. 15:9).
“Tampoco subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo, sino que me fui a Arabia y volví de nuevo a Damasco.” (Gál. 1:17).
“Con el propósito de este testimonio fui nombrado predicador y apóstol (digo la verdad, no miento), maestro de naciones en el asunto de la fe y la verdad.” (1 Tim. 2:7).
Y obviamente nombrado por el mismo Jesucristo, según propias palabras de este a Ananías:
“Pero el Señor le dijo: “Ponte en camino, porque este hombre me es un vaso escogido para llevar mi nombre a las naciones así como a reyes y a los hijos de Israel. 16 Porque le mostraré claramente cuántas cosas tendrá que sufrir por mi nombre”.” (Hech. 9:15-16).
Y confirmaría dicha situación, el hecho que Pablo fue el único apóstol (posiblemente alrededor del año 41 E.C.), que tuvo una visión sobrenatural tan real, que no supo si había sido arrebatado al “tercer cielo” en el cuerpo o fuera del cuerpo. Pensamos nosotros, pues no se nos dan más referencias al respecto, que dicho “tercer cielo” bien podría significar (y es solo una opinión), el grado superlativo de arrobamiento que tuvo en dicha visión…… no experimentada por ningún otro apóstol y en el que le fueron revelados mensajes o misterios, fuera del alcance del entendimiento humano (2 Cor. 12:1-4). Tenemos además, el grado de prominencia que en las Escrituras tiene Pablo sobre el resto de apóstoles, mientras que del tal Matías no se nos hace mención alguna, aparte del suceso narrado sobre su elección. Luego visto lo visto y todo considerado, echemos mano de la lógica y el sentido común y enfrentémonos a las consecuencias que la irreflexiva acción de Pedro provocó, porque veamos…… ¿sería razonable pensar, que el mismo Jesucristo que supuestamente “dirigió” la elección de Matías (luego ya volvían a ser doce los apóstoles) y que posteriormente elevó el número de ellos a trece con la incorporación de Pablo (como hemos podido comprobar), dijera algo parecido a esto?:
Porque lo que es obvio, es que en esas palabras del citado pasaje, el glorificado Jesucristo y dirigiéndose a Juan en la Revelación, reconoce sin lugar a duda alguna que solo tiene doce apóstoles…… entonces ¿cuál apóstol sobra o dicho de otra manera, cuál de los trece no es reconocido por Jesucristo, como un apóstol directamente nombrado por él y que en consecuencia, no formaría parte de ese privilegiado grupo de doce? Porque repetimos para énfasis y con el ánimo de mantener centrado el asunto: en el pasaje citado, Cristo reconoce tener solo doce apóstoles y no trece; equivalentes además a los doce fundamentos de la ciudad espiritual mencionada en dicho texto…… porque Jesucristo no nos habla en él de trece fundamentos, sino solo de doce ¿no es cierto? Entonces ¿qué ocurre aquí…… y quién se equivocó? ¿Pedro al proponer el nombramiento de otro apóstol…… o Jesucristo aceptando y reconociendo dicho nombramiento de Matías como apóstol suyo (y siempre según el particular entender de nuestra comunicante)? Pero que en todo caso y fuere como fuere, estaríamos hablando de un flagrante error de cálculo por parte de Jesucristo, está más que claro que el agua cristalina…… pero siendo esto impensable desde cualquier punto de vista, repetimos: ¿Quién se equivocó entonces, haciendo lo que no se debía de haber hecho y que nos lleva a la rocambolesca situación, de adjudicarle a Jesucristo el nombramiento de trece apóstoles (dejando aparte, por supuesto, al que nos salió “rana”) cuando él solo reconoce a doce?
Y por nuestra parte ahí lo dejamos, esperando que tanto la citada comunicante (a la que agradecemos su atención al mandarnos el correo), como también todos ustedes, mediten en el asunto y saquen sus propias conclusiones…… y es que nosotros, desde este blog, lo tenemos clarísimo.
Posted in Uncategorized with tags 144.000, millones miles de millones, mujeres, primicias, reino de Dios, Rev. 14:1-5, ungidos on 19/07/2012 by Armando López Golart
Y si eso es lo que se nos cuenta que ocurrirá para el final de los mil años, no se nos ocurre razón alguna para que Jehová no nos contara también, algo tan importante como lo de una supuesta resurrección de los “injustos” para su destrucción eterna, si ello fuera realmente así…… ¿o cómo lo ven ustedes? Ahora bien, volviendo al tema que teníamos entre manos (que no puede haber mujeres reinando con Cristo) y dando la interpretación del Sr. Olcese como buena, resulta que tan particular y esperpéntico entendimiento que dicho caballero tiene acerca de esas dos resurrecciones mencionadas, de nuevo nos coloca a mujeres reinando con Cristo en el reino de Dios…… o sea, todo lo contrario de lo que les está rebatiendo a los TJ y que ya es el colmo del disparate; porque veamos: de ser la “historia” de la resurrección como nos la cuenta D. Mario (y otros “enteradillos” como él), todas las personas “justas”, eso es, todas aquellas que hayan muerto en el favor del Altísimo a través de los siglos, tanto del AT como del NT, se levantarían en una primera resurrección…… pero veamos lo que se nos dice de esa “primera” resurrección:
Entonces si lo que se nos dice y eso es lo que parece, que todos los que participan de esa “primera” resurrección reinarán con Cristo…… pero resulta que según el Sr. Olcese, las mujeres no pueden reinar con Cristo en el reino de Dios, que por favor nos responda a la siguiente cuestión: ¿Qué hacemos entonces, con mujeres del AT tan prominentes como Sara, Rebeca, Raquel, Ziporá, Lea, Esther, Abigaíl, Rut, Débora y tantísimas otras, que se sujetaron a Jehová y murieron teniendo su favor? Y por otra parte, qué hay de aquellas del NT como, por ejemplo, María (la madre de Jesús), Marta y María (las hermanas de Lázaro), María Magdalena, Elisabeth, Ana, Lidia, etc., etc. y que siendo creyentes, se habían bautizado y por lo tanto, según doctrina del Sr. Olcese (según él, Dios no hace acepción de personas), evidentemente y al igual que los varones, “ungidas” de manera automática como “hijas” de Dios y por lo tanto, con los mismos derechos…… porque no olvidemos que un gran número de mujeres y según el propio registro sagrado, se hicieron seguidoras de Jesús:
Porque en primer lugar, lo que sí ha quedado perfectamente claro de todo lo hablado y resumiendo el tema, es que D. Mario está rebatiendo frontalmente a los TJ, una enseñanza que él mismo está impartiendo implícitamente en todas y cada una de sus disparatadas afirmaciones y que desde luego, ya tiene guasa la cuestión, pues cuestiona a otros aquello que él mismo enseña. Y en segundo lugar, que dicho caballero no está cualificado para meterse en esos “fregaos” pues es un analfabeto integral en asuntos bíblicos y lo cual quedará probado, no porque lo digamos nosotros, sino por el hecho de que será incapaz (y si no, al tiempo)de respondernos a la cuestión de que va a suceder con todas esas excelentes mujeres de las que nos habla la Biblia, o dicho en otras palabras, en cuál resurrección nos las coloca D. Mario. Aunque también hemos de reconocer, que al Sr. Olcese le trae totalmente al fresco todo lo que le puedan decir, pues dando la callada por respuesta, asunto arreglado: sencillamente se coloca sus sombreros, enchufa el aparato y suelta la primera mamarrachada que se le ocurre…… y si alguien no está de acuerdo con lo que él “enseña”, pues lo dicho ¡ni caso! Y claro, de esa manera está consiguiendo lo contrario de lo que persigue y es que, ante tanta estulticia, lo que está logrando es hacer buenos a los TJ…… que ya tiene narices el asunto ¡oigan!
Pero algo que sí nos llama poderosamente la atención y dicho sea esto, solo en calidad de mera observación personal, es el hecho (aparente al menos) de que nadie de su entorno le haga alguna reflexión, en el sentido de mostrarle que está haciendo el ridículo más espantoso, no solo por las cosas que dice y que no se sostienen desde ningún punto de vista (cuanto menos, desde el sentido común, la lógica y la razón), sino incluso por los atuendos con los que nos aparece en los videos. Porque nosotros entenderíamos que debido a su afección ocular, llevara algo en la cabeza que tuviera visera y que le salvaguardara los ojos del foco de luz que tiene delante y necesario para una mejor calidad en la imagen del video…… pero que nos aparezca un día con sombrero blanco, otro con sobrero negro, otro con una gorra de beisbol (o parecida), otro con el sombrero blanco y la gorra de beisbol encima, otro con un gorro de lana que ya nos dirán de qué le protege (pues no tiene visera) y ya para el remate, nos sale el otro día con una prenda de vestir con capucha, con la capucha calada, el sombrero encima de la capucha y la gorra encima del sombreo (o algo semejante)…… y si tienen alguna duda de lo que les decimos, entren en You Tube en la dirección de “cristiano 72392” y compruébenlo por ustedes mismos; en fin, que cualquier día nos aparece vestido de “lagarterana” y encima, encantado de haberse conocido a sí mismo. “”
LA PARÁBOLA DE LOS TALENTOS…… Y APOLOGISTA MARIO OLCESE.
Posted in Uncategorized with tags 144.000, esclavos buenos y fieles, gran muchedumbre, gran tribulación, parábola, talentos on 13/07/2012 by Armando López Golart
Hace unos días, concretamente el día 11 del pasado mes de Junio, dicho autor publicó un artículo en donde bajo el título “Lo que la que la Watchtower omitió decir en la Atalaya del 15 de julio del 2010 en cuanto a los siervos buenos y fieles”, criticaba ciertas afirmaciones que dicha organización religiosa dirigía a sus acólitos, con el fin de estimularlos al servicio de la predicación y que dicho en “román paladino”, sencillamente significa aumentar la distribución de literatura (importantísima fuente de ingresos), pues es de donde obtiene dicha sociedad pingües beneficios…… o al menos los obtenía en su día. Luego no dejaría de ser uno más de tantos temas/estímulo que se usan en dicha organización, para poner a “currar” al personal y sin la más mínima importancia de puertas afuera (por demás, un escrito nada objetable y correctísimo en su redacción), pero en el que el Sr. Olcese aprovecha para envolverse en un intenso y absurdo debate, en un intento de demostrar no sabemos qué y en donde lo único que hace y para “variar”, es dejar constancia una vez más, no solo de su incapacidad para entender las Escrituras y algo que ya hay que dar por descontado, sino también su torpeza manifiesta para leer con un mínimo de corrección…… porque, realmente, es que D. Mario no se entera de por dónde va la película y lo que le lleva a cometer un error de principiante.
Porque resulta que en dicho artículo, el Sr. Olcese entra a debatir la aplicación que hacen los TJ de la parábola o ilustración que se conoce como “de los talentos” (Mat. 25:14-30), en su texto diario del 10/06/12 y en un intento de estimular a su “parroquia” a la acción…… pero veamos lo que dicen esos señores, siempre según lo transcribe el Sr. Olcese:
“Una cualidad necesaria para trabajar de lleno en la cosecha es la diligencia. Jesús así lo ilustró en la parábola de los talentos (Mat. 25:14-30). Como es natural, todos queremos imitar a los dos esclavos laboriosos de la comparación de Jesús. Es bueno notar que el amo de la parábola comprendía que los tres esclavos no tenían el mismo potencial, ya que distribuyó el dinero “a cada uno según su propia habilidad” (Mat. 25:15). Como era de esperar, el primero le consiguió bastantes más ganancias que el segundo. Aun así, el amo reconoció la laboriosidad de los dos, pues a cada uno lo llamó “esclavo bueno y fiel” y le dio la misma recompensa. De igual modo, Jehová sabe que nuestras circunstancias individuales influyen en cuánto podemos lograr en su obra. Está muy al tanto de los esfuerzos que hacemos por servirle con toda el alma, y nunca dejará de darnos la debida recompensa” (Mar. 14:3-9; Luc. 21:1-4). w10 15/7 3:8-10.” (Negritas nuestras).
Luego la interpretación y subsiguiente desarrollo de dicha parábola, a tenor del fin pretendido por dicha secta, es totalmente correcta: destacar y en armonía con lo que Jesús pretendía enseñar en esa parábola o ilustración, que el trabajo bien hecho tiene su justa recompensa; sin embargo y en algo que va más allá de la simple anécdota, fíjense que sorprendentemente y a lo largo de todo su planteamiento, el Sr. Olcese nos hace mención de tres esclavos buenos y fieles, como bien podemos contrastar de sus propias palabras, si leemos el artículo de referencia y algo de lo que de ninguna manera hablan, ni la Biblia ni los TJ; porque veamos la interpretación del Sr. Olcese a ese comentario transcrito de la Watchtower y lo que nos dice ya de entrada:
“En el texto diario de hoy domingo 10 de junio del 2012, la Watchtower admite que Dios tiene tres esclavos fieles y buenos a quiénes el Señor los recompensará poniéndolos SOBRE MUCHO. Y aunque es verdad que algunos siervos son menos talentosos que otros, Dios valora la fidelidad de cada uno de ellos y no tanto su capacidad para ser productivos. En esta enseñanza de Jesús vemos que los 3 siervos fieles y buenos reprodujeron el doble de lo que recibieron a pesar de que no todos recibieron igual cantidad de talentos. En realidad, cada cristiano es un siervo fiel y prudente toda vez que en su condición y capacidad personales demuestra lealtad en todo lo que hace.” (Negritas nuestras).
De entrada, permítannos señalarles, que en la parábola o ilustración a la que estamos haciendo referencia, solo se nos habla de dos siervos fieles y buenos, mientras un tercero y que lejos de entregar el doble de lo que recibió, como increíble e incomprensiblemente nos dice el Sr. Olcese, tal parece ser que era un pendón verbenero de mucho cuidado y que precisamente fue castigado por su actitud indolente, al no generar ningún beneficio para su amo, siempre a tenor de las palabras de Jesús en los versículos 26 y 30 de dicho relato…… pero mejor, veamos la parábola al completo y juzguen ustedes mismos:
“Porque es justamente como un hombre que, estando para emprender un viaje al extranjero, mandó llamar a sus esclavos y les encargó sus bienes. 15 Y a uno dio cinco talentos; a otro, dos; y a otro, uno, a cada uno según su propia habilidad y se fue al extranjero. 16 Inmediatamente, el que recibió los cinco talentos se fue y negoció con ellos y ganó otros cinco. 17 Así mismo, el que recibió los dos ganó otros dos. 18 Pero el que recibió solamente uno se fue y cavó en la tierra y escondió el dinero en plata de su amo.
19 Después de mucho tiempo vino el amo de aquellos esclavos y ajustó cuentas con ellos. 20 De modo que se presentó el que había recibido cinco talentos y trajo cinco talentos más, diciendo: “Amo, me encargaste cinco talentos; mira, gané otros cinco talentos”. 21 Su amo le dijo: “¡Bien hecho, esclavo bueno y fiel! Fuiste fiel sobre unas cuantas cosas. Te nombraré sobre muchas cosas. Entra en el gozo de tu amo”. 22 En seguida se presentó el que había recibido los dos talentos y dijo: “Amo, me encargaste dos talentos; mira, gané otros dos talentos”. 23 Su amo le dijo: “¡Bien hecho, esclavo bueno y fiel! Fuiste fiel sobre unas cuantas cosas. Te nombraré sobre muchas cosas. Entra en el gozo de tu amo”.
24 Por último se presentó el que había recibido un solo talento y dijo: “Amo, yo sabía que eres hombre exigente, que siegas donde no sembraste y recoges donde no aventaste. 25 De modo que me dio miedo y me fui y escondí tu talento en la tierra. Aquí tienes lo tuyo”. 26 En respuesta, su amo le dijo: “Esclavo inicuo e indolente, ¿conque sabías que yo segaba donde no sembraba y recogía donde no aventaba? 27 Pues, entonces, deberías haber llevado como depósito mis dineros en plata a los banqueros y, al llegar yo, estaría recibiendo lo que es mío con interés.
28 Por tanto, quítenle el talento y dénselo al que tiene los diez talentos. 29 Porque a todo el que tiene, más se le dará y tendrá en abundancia; pero en cuanto al que no tiene, hasta lo que tiene le será quitado. 30 Y al esclavo que no sirve para nada, échenlo a la oscuridad de afuera. Allí es donde será su llanto y el crujir de sus dientes.”
Claro, pensamos nosotros que a partir de esa “hábil” y sagaz interpretación que nos ha hecho el Sr. Olcese de lo que ha estado leyendo, así como de su “genial entendimiento” de la parábola en cuestión, hablarle ahora que puesto que estamos en el contexto de una parábola o ilustración, el único fin buscado es el transmitir una enseñanza moral (como puede ser por ejemplo y que ya hemos apuntado, que el trabajo bien hecho siempre es recompensado), sería tiempo perdido. Porque queda clarísimo que el calificativo de “esclavo bueno y fiel” aplica solo a los dos primeros, mientras del tercero se dicen pestes, o lo que es lo mismo “esclavo inicuo e indolente” y del que se concluye que es un esclavo que “no sirve para nada”, por lo que ignoramos (aunque nos lo imaginamos), en dónde habrá leído el Sr. Olcese dicha parábola.
Y es que por otra parte, no se entiende el jardín en el que se ha metido D. Mario, eso es, en ese duelo semántico de si “sobre todo” es igual a “sobre mucho” (o viceversa), o si es lo mismo o algo parecido…… y expresiones que ni siquiera mencionan esos señores en su exposición; luego no vean todo el “tinglao” que se ha montado el Sr. Olcese él solito y que no es más que un absurdo sinsentido, a la luz de la idea que pretenden transmitir los TJ en ese comentario. Pero claro, ello nos lleva a preguntarnos de dónde saca la información D. Mario, para plantear sus objeciones: si de la Biblia o de un volumen de las aventuras del capitán Trueno (probablemente se ha equivocado de libro), porque en las Escrituras no se nos dice nada de eso, pues estamos ante una ilustración como es fácilmente comprobable y en la que se nos mencionan a solo dos siervos que hicieron lo correcto, frente a un tercero que nos salió rana y recibiendo cada uno de ellos, eso sí, su justa recompensa y tal como han podido leer…… y esa es toda la enseñanza que quiso transmitir Jesús en esa parábola. Pero es que además y como también ha quedado constatado (también lo han leído), resulta que en el párrafo que dicho caballero nos transcribe del comentario de los TJ acerca de su texto diario, tampoco se nos habla de eso.
Porque sencillamente esos señores y en dicho párrafo transcrito, se limitan a hacer un planteamiento razonable y estimulador para sus adeptos, a la par que una lógica aplicación del sentido de una ilustración y dentro de su peculiar manera de ver o aplicar las cosas; pero si algo queda claro en ese comentario, es que por ningún lado aparece siquiera una mínima idea en el sentido que dicha organización “admita” y según afirma incomprensiblemente el Sr. Olcese en su primer párrafo de conclusión, que la citada parábola esté hablando de tres esclavos fieles y buenos, pues esos señores está claro que solo nos hablan y ajustándose perfectamente al contenido de la citada parábola, de dos que respondan a tales características en el párrafo transcrito. Sin embargo el Sr. Olcese y en una empanada mental digna de mayor causa, no solo pasa a discutir lo indiscutible, creando una absurda polémica en donde no la hay, sino que lo que es peor y punto al que queríamos llegar, lo hace sin haberse leído siquiera con un mínimo de atención, aquello a lo que está discutiendo y algo que ha quedado clarísimo…… pero lo que es peor: es que no se ha leído siquiera la parábola en cuestión y si lo ha hecho, queda claro que no tiene ni idea de lo que ha leído y eso sí que es grave.
Porque ello muestra una vez más, que dicho caballero carece de toda credibilidad para discutir de nada con nadie, pues queda probado que sin un mínimo de decoro, nos suelta la primera chorrada que se le ocurre y si no pega ¡pues nada! se le pone un poco de cola y tan amigos…… total ¿qué más da que sean dos o tres esclavos fieles, si los que me leen son tontos y no se enteran? Y siendo el caso, por tanto, que no entendemos desde este blog que no haya un solo TJ que pase a ponerle las peras al cuarto y dejarlo en ridículo, algo al alcance de cualquier inteligencia mediana, pues no hace falta ser un “cerebrito” para hacer eso…… y es que D. Mario está consiguiendo lo imposible: está haciendo buenos a los TJ ¡que ya es decir!
Pero dicho lo dicho, vamos al párrafo final de su conclusión y en el que nos quedamos con la afirmación de que la aceptación del contenido de dicha parábola por parte de los TJ, significa lo siguiente:
“Sin duda esta interesante ilustración de Jesús de los 3 siervos fieles y buenos que son puestos “sobre mucho” se tira abajo a las llamadas dos clases de fieles de la WT: una que reina con Cristo desde los cielos y la otra que está compuesta de meros vasallos o súbditos sin poder ni autoridad, los cuales se quedarán en la tierra como humanos mortales en estado de prueba durante todo el reinado milenial del Jesucristo.” (Negritas nuestras).
Noten ustedes en primer lugar, que continúa y ya al final de su escrito, sin enterarse de que va la cosa y hablándonos aún de los “3 siervos fieles y buenos” y que ya hay que ser ceporro para ello, porque lo razonable es que antes de publicar algo, uno lo repase exhaustivamente para subsanar o corregir pequeños errores que se hayan podido producir…… pero lo más grave y como ya hemos señalado, es que demuestra un total desconocimiento de lo que está hablando, en este caso de la parábola en cuestión; porque decir de ella que se refiere a tres esclavos fieles y que rindieron los tres, el doble de la cantidad a ellos confiada, es sencillamente no tener ni puñetera idea (y disculpen el exceso) de lo que está hablando ese hombre…… ¡vamos, como para hacérselo mirar! Por otra parte, es cierto el error garrafal que comete dicha organización, al interpretar que la clase gobernante reina “desde los cielos” (hablando siempre en términos generales y no según la particular aplicación que ellos hacen del contexto bíblico, sobre su propio “cuerpo gobernante” y sus “otras ovejas”), cuando es el caso y según el contenido escritural, que ese gobierno estará ubicado en la tierra, concretamente en Jerusalén…… pero no siendo menos cierto, que si bien los TJ se estarían equivocando en la forma, no así en el fondo de la cuestión, pues las Escrituras nos muestran la certeza de su afirmación: unos pocos que gobiernan, sobre unos muchos gobernados…… luego dos grupos distintos.
Pero también habría que aceptar, que el Sr. Olcese es de un impresentable inconcebible para cualquier persona dotada de una mente medianamente amueblada, pues se le ha dicho por activa, por pasiva y por perifrástica desde este blog, que eso de las dos clases o grupos no se lo inventan los TJ, sino que lo dice la Biblia. Y agravando la situación, el hecho de que sin haber sido capaz de demostrar lo contrario, continua con la burra en el pesebre como si la cosa no fuera con él y publicando la misma chorrada vez tras vez…… pero veamos en dónde se nos muestra lo de los dos grupos, eso es, en Rev. 7:4 y 9:
“Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel (luego ya tenemos un grupo perfectamente cuantificado y del que se nos habla también, ya en su posición de gobernantes, en Rev. 14:1)…… 9 Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar (luego, obviamente, otro grupo distinto y separado del primero, pues este no solo se nos muestra como no cuantificable, sino que además tiene otra procedencia), de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos. 10 Y siguen clamando con voz fuerte y dicen: “La salvación se la debemos a nuestro Dios, que está sentado en el trono y al Cordero.” (Acotaciones nuestras)
Por otra parte y para entender esta cuestión, es muy importante que tengamos en cuenta que esa visión nos transporta ya dentro del tiempo en que es instaurado el nuevo orden o período milenario, pues esa “gran muchedumbre” mencionada, afirma el haber sido “salvada” de algo y siendo el propio contexto escritural, el que nos aclara de qué ha sido salvada:
Entonces queda claro que esa “gran muchedumbre” citada, sobrevive a esa “gran tribulación” (que culmina con la batalla de Armagedón), por lo que esta visión nos transporta ya dentro del período milenario y concretamente en el momento de dar inicio este…… luego vayamos al meollo del asunto y preguntémonos lo siguiente: ¿De cuántos grupos nos habla ese pasaje, que habrá en ese preciso momento de dar inicio el reino de Dios? ¿De uno como afirma D. Mario, o de dos cómo dicen las Escrituras y enseñanza a la que se ciñen los TJ? Queda claro que de dos, además perfectamente diferenciados entre sí: uno de reducido tamaño que gobierna (Rev. 14:1) y en agudo contraste con uno de incalculables dimensiones que es gobernado; rasgo diferencial que también es contemplado en unas palabras de Jesús, en donde habló de aquellos que con él tienen que reinar, como de un “rebaño pequeño” (Luc. 12:32)…… y puesto que eso es lo que dicen las Escrituras, poco más hay donde “rascar”.
Ya otra cosa es que el Sr. Olcese sea capaz de entender mínimamente algo de lo que lee y que en su estulticia, lamentablemente es más bien poco y a las pruebas aportadas nos remitimos; pero es que encima y en este último párrafo transcrito, hace otra afirmación de aurora boreal, al poner en duda que esos sobrevivientes mencionados y que lejos de ser (según califica dicho caballero) “meros vasallos o súbditos sin poder ni autoridad, los cuales se quedarán en la tierra como humanos mortales en estado de prueba durante todo el reinado milenial del Jesucristo”, serán personas felicísimas, pues en la parábola conocida como la de “las ovejas y las cabras” (Mat. 25:31-46) y en su versículo 34, un Jesucristo ya entronizado llama a esas personas, los “benditos de mi Padre”. Obviamente el Sr. Olcese y como no podría ser de otra manera, en una muestra más de su incapacidad total para entender las Escrituras, aplica dichas palabras a aquellos que con Cristo tienen que reinar…… pero en fin, ese sería otro tema. No obstante, ahí tienen nuestro artículo “Las ovejas y las cabras” (20/06/10), en donde tienen perfectamente explicada dicha parábola…… e interpretación además, que extrañamente nunca nos ha rebatido dicho caballero; es más, nunca atendió nuestra demanda en el sentido que escribiera un artículo explicando cuál era su punto de vista acerca de dicha ilustración (pensamos que por algo será).
Y que ese grupo ingente de supervivientes serán los primeros súbditos del reino mesiánico, queda claro por el hecho simple y que hasta el Sr. Olcese acepta, que realmente esas personas sí entran al reino de Dios…… pero que al hacerlo en calidad de sobrevivientes, eso es, personas que no han muerto sino que pasan con vida al mismo, no pueden participar de la “primera” resurrección y que es la única vía para acceder a gobernar con Cristo en el reino de Dios, al menos según se desprende de lo que se lee en el siguiente pasaje:
Entonces “sobre estos” que participan de dicha “primera” resurrección y no sobre los que no lo hacen, es a quienes se les concede la inmortalidad (y que es lo que significa el hecho que la muerte segunda “no tenga” autoridad sobre ellos) y se les concede el poder reinar con Cristo en el citado reino. Pero claro, si sobre esas personas la muerte segunda no tiene autoridad, ello significa que si la tiene sobre otras…… y que solo la razón y el sentido común nos dicen, que ello puede aplicar únicamente a esa “gran muchedumbre”, puesto que al pasar con vida al reino milenario y no poder por ello, participar de esa “primera” resurrección, obviamente no reciben la condición de inmortalidad que dicha “primera” resurrección concede y por lo tanto, continúan siendo mortales aún dentro del milenio.
Luego esas personas y contrario al “brillante” ejercicio de interpretación bíblica que nos hace el Sr. Olcese, al intentar darnos a entender en el último párrafo transcrito de su artículo, que no pueden haber “súbditos sin poder ni autoridad, los cuales se quedarán en la tierra como humanos mortales en estado de prueba durante todo el reinado milenial del Jesucristo”, solo podemos responder lo que sigue: sí habrán esas personas sobre la tierra por espacio de mil años, eso es, los citados sobrevivientes de Rev. 7:9, 14 y a los que se irán añadiendo, todos aquellos que posteriormente y de manera gradual, irán levantándose durante ese tiempo en la que podríamos considerar como una segunda resurrección y que solo reciben el derecho a la vida eterna (que no la inmortalidad, que es muy distinto), cuando superan la prueba final y hecho a producirse al término de los mil años, cuando se da suelta a Satanás (Rev. 20:7-8)…… ¿o puede el Sr. Olcese darnos una explicación alternativa, de por qué Jehová guarda en cautiverio a Satanás por mil años y lo suelta al final de los mismos? ¿Para entrampar quizás, a aquellos que ya tienen la inmortalidad y que han reinado en Su Nombre, durante ese espacio de tiempo y que según particular enseñanza de D. Mario, seríamos todos? ¿O es que acaso Jehová no lo tiene claro aún en ese momento final y duda sobre si ha dado la citada inmortalidad de manera algo precipitada y decide poner a prueba al personal al final del milenio, para ver como “responden”? ¿O es que acaso y antes de entrar al milenio, Jehová se guarda un as en la manga y en vez de destruir a Satanás junto a “la bestia” y al “falso profeta” (Rev. 19:20 y 20:1-3) y por aquello de “por si las moscas”, tener algo con que probar a esos reyes y sacerdotes? Porque claro, a estos disparatados planteamientos es a donde nos conduce la esperpéntica afirmación de un solo grupo reinante con Cristo en el milenio, o como dice dicho caballero, de una única y sola esperanza…… porque el hecho de que Satanás va a ser soltado y la razón del porqué, las Escrituras lo dejan bien claro:
“Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión, 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos (los que se dejarán extraviar) es como la arena del mar.” (Rev. 20:7-8). (Acotación nuestra).
Pues lo dicho: a ver cómo nos solventa esa cuestión el Sr. Olcese y consigue explicarnos como puede ser, que personas que han ganado su galardón (el reinar con Cristo y en inmortalidad), enfrentándose a Satanás en esta tierra hasta la muerte en sacrificio o martirio, puedan ser sometidas por este al término de los mil años y siendo como son, inmortales reyes y sacerdotes del Altísimo (pero no se crean…… tratándose del caballero en cuestión ¡cualquier cosa se puede esperar!). Pero es que además hay una derivada que se plantea, porque de ser la cosa como nos la expone el Sr. Olcese y todos estamos llamados a ser reyes con Cristo…… ¿sobre quién reinaríamos? ¿A qué D. Mario no es capaz de responder a esta “insignificante” pregunta?
Pero claro, la verdadera cuestión que subyace en todo este asunto y motivo fundamental de este escrito, es que dicho caballero en esas pequeñas cuñas que va metiendo en esa cosa que llama artículos o video/artículos y en los que miente a sabiendas, lo que demuestra es que continúa aferrado a sus disparatadas creencias como la de los “millones miles de millones” y que según su calenturienta mente tienen que reinar con Cristo, así como su estrafalaria idea de que los notables del AT también lo harán; o como el “ungimiento” inmediato y de manera automática después del bautismo en agua y que nos hace a todos Hijos adoptivos de Dios; o el que esos sobrevivientes citados y según parece ser, que por el mero hecho de ir cubiertos de prendas de vestir blancas (circunstancia que solo refleja una posición acepta ante Dios), ya reúnen los requisitos para reinar con Cristo…… según el Sr. Olcese, claro. Porque estas enseñanzas, que se las hemos rebatido hasta la saciedad desde este blog, él las continúa publicando en una más que reprobable actitud y consecuentemente engañando al personal, pero sin responder a nuestros requerimientos formulados con fuerte apoyo bíblico y en un intento de dar solución a la controversia levantada…… ¿o alguno de ustedes conoce de alguno de sus artículos, en donde nos aclare algo de ello? ¿No, verdad?…… pues de ahí precisamente, nuestra afirmación en el sentido de que miente a sabiendas. No obstante, si quieren más información al respecto y para ponerse un poco al día, pueden leer nuestro escrito del 24/04/12 “Pero D. Mario…… ¿responderá Ud. a mis objeciones, sí o no?” y requerimiento repetido en posteriores artículos y de forma más específica, por ejemplo, en “Pero…… ¿qué hay de lo mío, Sr. Olcese?” de 05/05/12.
Además y debido a dicha polémica, en el artículo que publicamos el 20/05/12 “Apologista Mario Olcese…… o la mentira a falta de otros recursos”, desde este blog se le llamó embustero y desvergonzado, aportando las pruebas necesarias para mantener semejantes afirmaciones y en relación a lo que les hemos estado explicando; pues bien: casi dos mes nos contemplan desde ese entonces y ese señor (algo habrá que llamarle) aún es el momento en que se haya pronunciado para rebatir tan fuerte acusación y que desde este blog, por supuesto, mantenemos…… o en su defecto y si como parece ser, acepta dicha situación, aunque solo sea por aquello de que “quién calla, otorga”, le instamos a que públicamente pida las oportunas disculpas a sus lectores o personas que puedan haberse visto afectadas por sus mentiras…… y que “haberlas, ahílas”.
¡Pues no señor!, ni lo uno ni lo otro y ahí le tienen con una cara de cemento armado, mintiendo constantemente al repetirse en todas y cada una de sus disparatadas enseñanzas, en cuanto tiene la más mínima oportunidad…… aunque también es cierto que ya no publica ni una décima parte de lo que hacía antaño (en cuanto a lo religioso se refiere), pues su blog actualmente más parece una agencia de noticias generales, cuando no un blog paranormal a tenor de los incesantes artículos de ovnis, alienígenas, reptilianos y sí mucho nos apuran, hasta de demonismo. Si a ello le sumamos, la excesiva cantidad de videos y artículos en lengua inglesa que publica (cuando no, infectas traducciones automáticas de las que uno no se entera de la película), llegamos a la conclusión que nada tiene que ver con el blog que nosotros recordamos y con el que se podía estar de acuerdo o no, pero en dónde sí se hablaba del reino de Dios y de manera entendible: en estos momentos, solo se hace referencia al mismo en el encabezado de dicho blog…… lo que como descrédito personal, no está nada mal.
ZACARÍAS 14:16…… Y LOS SÚBDITOS DEL REINO DE DIOS.
Posted in Uncategorized with tags 2 Tes. 1:7-9, conocer, gran tribulación, milenio, naciones, obedecer, Zac. 14:16 on 11/07/2012 by Armando López Golart
En primer lugar, les rogamos disculpen este lapsus de más de un mes de silencio y que ha sido debido a causas ajenas a nuestra voluntad, como por ejemplo, un pequeño “problemilla” con nuestro suministrador de ADSL (y que en su momento les explicaremos) y agravado por el desgraciado hecho de que cuando más 15 días después, conseguimos solventar el malentendido y recuperamos el acceso a Internet, a las 24 horas se nos apagó el ordenador y ha costado casi una semana la reparación del mismo (ya se sabe ¡las cosas de palacio van despacio!)…… pero una vez restablecida la normalidad y todo sea dicho con las debidas cautelas, de nuevo estamos con todos ustedes; dicho lo cual, pasemos al tema que hoy nos ocupa y que tiene que ver con un texto polémico, que erróneamente interpretado (como entendemos es el caso), puede llevar a disparatadas conclusiones.
Y es que para una persona que esté al tanto del tema religioso, o al menos sea asidua a blogs que se mueven dentro de esa línea, no le es desconocido el hecho que no son pocos los autores bíblicos que se apoyan en este pasaje, para mantener la afirmación de que aquellos que entrarán en el venidero reino de Dios como súbditos del mismo, serán personas no conocedoras de Jehová y que por medio de ser gobernadas con “vara de hierro”, a regañadientes aceptarán la regencia de Jesucristo como rey delegado del Altísimo…… ahora bien ¿qué se dice en ese pasaje, que lleva a tantos “estudiosos” a semejante conclusión? Veámoslo:
Bien, leído así (obviamente descontextualizado), tal parece ser que sí es cierto que se nos señala que habrá miembros “sobrevivientes” de entre aquellos componentes de las naciones que subirán a guerrear contra Jerusalén y que serán eliminadas (como naciones) en la final batalla de Armagedón por Jesucristo y sus seguidores; luego habría que pensar y para fijar la idea, en personas de entre los combatientes que participarán en esa batalla y que no serán destruidas durante la misma, sino que escapándose por los pelos de dicha masacre, pasarán a ser los súbditos del reino milenario…… y que dados sus antecedentes, probablemente requerirán el ser tratados con la citada “vara de hierro” (con extrema dureza, deberíamos de entender), pues habría que pensar que ciertamente serán renuentes a someterse al gobierno de Cristo. Ese es en apariencia, el planteamiento correcto a entender del pasaje citado, siempre según dichos autores y entre los que destaca con luz propia (como no podía ser de otra manera) Apologista Mario Olcese y que en un artículo que publicó el 04/12/10, bajo el título “¿Será la grande muchedumbre de Testigos de Jehová, regida con vara de hierro?” desarrollaba, entre otras, las siguientes ideas:
“La referencia a la vara de hierro siempre indica un hecho correspondiente al milenio, al reinado de Cristo, que durará mil años (Apocalipsis 12 y 20).”
“Debemos entender que los súbditos de ese reino no son perfectos, y menos, mansos, como para ser regidos sin usar una vara de hierro. Estos súbditos tendrán que ser reeducados e instruidos en el camino del Señor a fin de que puedan conocer (luego según el Sr. Olcese, aún no lo conocen) al rey y someterse a él. Así lo podrán honrar como corresponde a un rey recto y justo, pues será el mismísimo Hijo de Dios quien los gobierne.”
“Sin duda alguna estos súbditos del reino son los sobrevivientes de las naciones (gente aún no conversa) que habrán quedado vivos después de la destrucción sobrenatural del anticristo y sus fuerzas, al final de la Gran tribulación (Zacarías 14:16).” (Acotación y negritas nuestras).
Pero claro, resulta que las Escrituras niegan semejantes afirmaciones y que como pueden ver, dicho caballero apoya las tales con el pasaje objeto de análisis en este artículo, eso es, Zac. 14:16. Aunque antes de pasar a explicarles lo que nosotros entendemos del mismo y si nos lo permiten, desearíamos aclarar el por qué hacemos referencia en este escrito a Apologista Mario Olcese: resulta que hace ya algún tiempo, tuvimos un cruce de artículos en los que tratamos dicha cuestión y en donde en uno de ellos, D. Mario nos planteó la cuestión y ya como último recurso, ante las abrumadoras pruebas que aportábamos en el sentido de que estaba equivocado en su planteamiento (y está, pues hasta dónde nosotros sabemos, continúa defendiendo dicho disparate), de cómo podíamos entonces explicar nosotros, el significado correcto de dicho pasaje…… y a lo que respondimos reconociendo que en ese momento no teníamos ni la más remota idea de su significado, pero que estudiaríamos la situación y tan pronto tuviéramos un argumento razonable sobre el mismo, le responderíamos.
Por supuesto que hicimos hincapié en el hecho, de que los argumentos y textos bíblicos ya aportados en ese cruce de artículos mencionado, eran más que suficientes para poner en cuestión la enseñanza del Sr. Olcese y prueba de la veracidad de esta afirmación, es que no nos pudo rebatir ni uno solo de ellos; por lo que el significado del texto señalado, no podía de manera alguna (y aunque desconociéramos su interpretación), alterar lo que el contexto general de las Escrituras nos indicaba de manera aplastante. Pero no es menos cierto, que ese texto de Zac. 14:16 está ahí y alguna explicación debe de tener…… por lo que aún con cierto retraso, ya que otros temas han ocupado nuestro tiempo, vamos a explicar (o al menos intentarlo), cual es nuestra interpretación de dicho pasaje y en el bien entendido de que quizás pudiera haber otras. Y lo haremos usando el viejo método de ir avanzando por eliminación, por lo que empezaremos señalando en primer lugar, lo que no puede significar el texto en cuestión, eso es, que no puede significar lo que dicen esos caballeros, porque todo el contexto escritural (según acabamos de señalar) y como vamos a exponer a continuación, nos muestra exactamente lo contrario del planteamiento que se nos pretende “vender”; veamos:
Habría que decir de entrada y sin ánimo de discrepar por discrepar, que contrario a lo que tanta seguridad nos dice D. Mario en el tercer párrafo transcrito de su artículo, sí parece haber alguna duda más que razonable acerca de la aseveración que nos acaba de hacer. Y es que dicho caballero nos habla de personas que siendo fervorosos enemigos del Altísimo (pues se nos dice de ellos que atacan a Su pueblo Israel y se enfrentan a su Rey Jesucristo en singular confrontación, en lo que conocemos como la batalla final de Armagedón)), sobreviven no obstante a la destrucción sobrenatural que resulta de ella y con la que concluye la “gran tribulación”; por lo que se nos presenta a dichas personas como gente “no conversa” (siempre según dicho caballero), pero que sin embargo, entran en el reino de Dios en calidad de súbditos del mismo…… por lo que relacionar la “vara de hierro” (o mano dura) citada en el titular mencionado de dicho autor y a emplear con semejantes personajes, en principio y como ya hemos mencionado, entraría dentro de lo razonable.
Ahora bien, lo que ocurre y como hemos señalado, es que la evidencia bíblica va por otro camino, eso es, en dirección contraria y desmintiendo por tanto, al Sr. Olcese y a todos los que como él opinan, porque veamos: en Rev. 7:13-15 y hablándonos de unas personas que aparecen en el recién iniciado reino de Dios, como sobrevivientes de esos tiempos destructivos y que son las que se presume, pasan a ocupar el lugar de súbditos del mismo, de ellas se nos dice lo siguiente:
“Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15 Por eso están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos.”
Luego si las Escrituras no nos mienten, la razón por la que esas personas han conseguido superar la “gran tribulación” y salir indemnes también de su episodio final, la batalla con la que esta finaliza (Armagedón) para acto seguido iniciar ya el período milenario, es por el hecho de que en un momento anterior a ese evento conjunto (“gran tribulación”/batalla de Armagedón), esas personas “han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido con la sangre del cordero”, eso es, han ejercido fe (Juan 3:16) en el sacrificio de rescate de la sangre de Cristo…… “por eso”, según el texto transcrito y no por otra cosa, es por lo que les está permitida la entrada al reino de Dios y su presencia “delante del trono de Dios” (eso es, delante del trono que Dios tiene aquí en la tierra y que ocupará Jesucristo en calidad de rey delegado por Jehová) y pasando con ello a ocupar, el lugar de primeros súbditos del reino de Dios. Y que ello es así, que serán estos los primeros súbditos de dicho reino, queda probado por el hecho de que siendo reconocido por todos esos autores a los que aludimos, que evidentemente esas personas sí entran al milenio, no lo hacen en calidad de reyes y sacerdotes (como absurdamente afirma D. Mario y solo por el mero hecho de que van vestidos de blanco), porque resulta que esas personas son sobrevivientes de la “gran tribulación” por lo que y como la propia palabra nos indica, no han muerto, sino que pasan con vida a ese nuevo mundo y por ello no pueden participar de la llamada “primera” resurrección, que es la que concede tanto la inmortalidad como el poder reinar con Cristo en dicho reino (Rev. 20:6)…… por lo tanto, solo pueden estar allí en calidad de súbditos del mismo; y este planteamiento, que solo es de sentido común, no parece tener cabida en los esquemas mentales de D. Mario y adláteres. Pero no obstante, si desean más información al respecto, nos permitimos recomendarles uno de nuestros escritos (entre otros) titulado “Pero D. Mario…… ¿responderá Ud. a mis objeciones, sí o no?” (24/04/12) y que como queda claro por el título, le dirigí a título personal a dicho caballero.
Ahora bien ¿cómo sabemos que esas personas han tomado dicha decisión antes de la venida de la “gran tribulación”?…… pues porque dicha “gran tribulación” no es otra cosa que el juicio destructivo que Dios trae exclusivamente sobre aquellos que han rechazado el establecimiento de su reino o gobernación en esta tierra…… y por lo que carecería de sentido que hubiera sobrevivientes de entre aquellas personas que oponiéndose a Dios, han entrado en un franco enfrentamiento con Él, a tenor de lo que leeremos a continuación:
Luego estaríamos hablando de un juicio a escala global, pues serán “todos” los habitantes de la tierra y por su actitud de frontal oposición al Altísimo, los que serán exterminados en ese “gran día de Jehová”, al pasar Este cuentas con la humanidad desobediente y por lo que no quedarán sobrevivientes de ese terrible evento. Cómo concilia dicha afirmación, con los sobrevivientes mencionados de Rev. 7:14, lo explicamos en nuestro artículo “¿Qué es realmente la “gran tribulación”?”, publicado el 04/04/12. Y es que por otra parte (continuando con nuestra exposición) no se pueden pasar por alto las palabras que dijo Jesús en su momento, en donde establecía un paralelo de ese evento por venir, con lo ocurrido en el tiempo del diluvio del día de Noé y en definitiva, un juicio de Jehová sobre la humanidad desobediente de aquel tiempo:
Obviamente no fueron barridos, aquellos que actuaron antes de que se produjera dicho cataclismo (Noé y los suyos) y que estuvieron en todo momento protegidos por el Altísimo de esa destrucción universal…… pero tuvieron que actuar y según nos refleja la historia, antes de que se produjera dicho aniquilamiento, mediante procurarse el medio de salvación establecido por Jehová, en este caso, la construcción del arca. Notemos también que por dos veces, Jesús menciona “así será la presencia (“venida” según la mayoría de las versiones) del Hijo del hombre” y lo que nos lleva, siempre teniendo en cuenta que la batalla de Armagedón no es otra cosa, más que el acto final de la “gran tribulación, a un pasaje de las Escrituras que hablando de dicha venida o regreso de Jesucristo, complementa al que acabamos de citar de Sof. 1:14-18 y que no solo confirma dicho exterminio, sino que muestra lejos de toda duda, que nadie que no conozca y tenga una buena relación con Dios y Su hijo Jesucristo (luego eso hay que conseguirlo antes de que él vuelva), puede acceder al reino de Dios en calidad de súbdito del mismo…… luego algo que es totalmente contrario a lo afirmado por el Sr. Olcese en el segundo de esos tres párrafos transcritos; pero veamos el pasaje al que hacemos alusión y que nos transporta al preciso instante de la futura segunda venida de Cristo:
Entonces difícilmente son compatibles estas palabras y que nos ponen en antecedentes de la venidera e inmediata acción de Jesucristo en su regreso, al ejecutar juicio condenatorio sobre todas aquellas personas que en ese momento aún “no conocen” a Dios y que “no obedecen” las buenas nuevas acerca de Jesucristo (por lo tanto personas “no conversas”, según el Sr. Olcese) y con resultado de “destrucción eterna” para ellas, con el que esas personas puedan de algún modo sobrevivir y entrar en dicho reino en calidad de súbditos del mismo, según afirma “sin duda alguna” (tercer párrafo transcrito) el caballero en cuestión y todos aquellos que como él piensan, claro.
Pero establecida esta premisa y de difícil refutación (entendemos nosotros), hablemos ahora sobre el tema del futuro uso de la “vara de hierro” y que según palabras del Sr. Olcese, queda circunscrito al período milenario…… pero ya se sabe, que todo es asunto de cogerle el “tranquillo” a D. Mario: cuando él afirme una cosa, usted piense inmediatamente en la contraria y seguro que acierta; y para probar la certeza de nuestra afirmación, pasemos a recordar sus palabras en el primer párrafo transcrito del artículo que estamos analizando y veamos si se ajustan al contenido del registro escritural:
“La referencia a la vara de hierro siempre indica un hecho correspondiente al milenio, al reinado de Cristo, que durará mil años.” (Negritas nuestras).
Pero claro, resulta que solo una breve ojeada a los contextos en donde se halla la citada expresión “vara de hierro”, ya nos da una pequeña idea de la empanada mental del Sr. Olcese y de todos aquellos “entendidos” que como él, afirman que los súbditos del reino de Dios serán aquellos que “se escapen” (como si a Jehová se le pudiera “escapar” alguien) de morir en su enfrentamiento con Jesucristo y sus ejércitos, en la venidera batalla de Armagedón y en un más que pésimo entendimiento de Zac. 14:16…… y que al ser esas personas rebeldes y “no conocedores” de Dios (según esos “genios” de la interpretación bíblica), precisarán de tan expeditivo “argumento” para ser metidos en vereda. Y planteamiento que sustentan, pues de lo contrario no hay manera de que les cuadren los números, en un texto sacado de su contexto (como no podía ser de otra manera), por lo tanto tampoco aquello que se dice excesivamente bien entendido:
“Y ella dio a luz un hijo, un varón, que ha de pastorear a todas las naciones con vara de hierro. Y su hijo fue arrebatado hacia Dios y hacia su trono.” (Rev. 12:5).
Y es que es cuestión sine qua non, para un correcto entendimiento de lo que estamos hablando, el analizar el contexto en que están colocadas esas palabras o en su defecto y como es el caso, de la relación de las mismas con el contexto general de las Escrituras. Porque lo que no se puede hacer, es coger determinado pasaje y porque contiene aquellas palabras que nosotros necesitamos que diga como apoyo de la primera chorrada que se nos pase por la cabeza, usarlo y punto…… no, no: hay que tener presente aquella máxima en Teología que nos dice que “un texto sin su contexto, es solo un pretexto” y ver si el pasaje en cuestión, cuadra con el armonioso conjunto que son las Escrituras como un todo…… y que este no resulta ser precisamente el caso.
Porque en primer lugar, hay que tener en cuenta que esos autores (como el Sr. Olcese), que nos hacen tan absurda afirmación, sitúan el uso de la citada “vara de hierro” en un contexto de gobernación, al localizar su aplicación dentro del período del reinado milenario de Cristo, pues afirman que será dirigido su uso a aquellos “sobrevivientes” de las naciones que suben contra Israel y que escapando de ser destruidos, pasan a ser los súbditos de ese gobierno milenario de Dios, presidido por Jesucristo…… sin embargo, nada en el pasaje de Rev. 12:5 citado, nos da siquiera una ligera idea de dónde ni en qué circunstancias, se hará uso de dicha “vara de hierro”. Es más, la primera vez que leemos de dicha expresión (“cetro de hierro” según versiones), es en un contexto de enfrentamiento violento entre Dios y los hombres y que se nos menciona, proféticamente, en el Sal. 2:1-9 y que nos sitúa en el prólogo de la citada batalla de Armagedón:
2 Los reyes de la tierra toman su posición y los altos funcionarios mismos, se han reunido en masa como uno solo…… contra Jehová y contra su ungido
9 Las quebrarás con cetro (o “vara”) de hierro, como si fueran vaso de alfarero las harás añicos”.” (Acotación nuestra).
Entonces queda claro que estaríamos hablando de un contexto de confrontación entre los “reyes de la tierra” (v. 2) y el Altísimo, quién encolerizado y en un ardiente desagrado (v. 5), los entrega a su Hijo para que este los quebrante y los haga añicos (v. 9)…… o dicho en “román paladino” que los destruya y los reduzca a “cachitos”, dado que esa es la idea que nos transmiten dichos términos. Luego no estaríamos ante un contexto de gobernación, de más o menos dureza, sino como hemos mencionado, en uno de abierta confrontación entre dos partes totalmente opuestas…… algo que queda claro cuando leemos las siguientes palabras de Jesucristo y que nos hablan de la comisión por él recibida, a llevar a cabo en un futuro aún lejano:
“Y al que venza y observe mis hechos hasta el fin, le daré autoridad sobre las naciones 27 y pastoreará a la gente con vara de hierro, de modo que serán hechos pedazos como vasos de barro, como lo que he recibido de mi Padre.” (Rev. 2:27).
Luego la expresión “hacer pedazos”, queda claro que tiene la misma connotación que las anteriores “quebrantar” y “hacer añicos” y por lo que no puede quedar ninguna duda, que estaríamos hablando de una destrucción de personas como resultado de una confrontación y no de una determinada actitud, en la forma de gobernar de unos para con otros. Quizás e incidiendo en el tema, podríamos citar otro pasaje apocalíptico en donde se nos menciona con meridiana claridad, en qué circunstancias se produce ese “pastorear a la naciones con vara de hierro” y que nada tiene que ver con el reino milenario (diga lo que diga el Sr. Olcese), sino con la parte final de la “gran tribulación” que tiene como epílogo, la ya mencionada batalla de Armagedón:
“Y de su boca sale una aguda espada larga, para que hiera con ella a las naciones y las pastoreará con vara de hierro. Pisa también el lagar de vino de la cólera de la ira de Dios el Todopoderoso.” (Rev. 19:15).
Pero aparte que queda claro el sentido de dichas palabras, resulta que el contexto en el que se hallan situadas, no nos permite pensar que nos encontremos ya dentro del gobierno milenario y por tanto, hablando de una determinada forma de gobernar (en este caso de extrema dureza), sino en el mismo inicio de la citada batalla de Armagedón…… porque veamos el contexto de dichas palabras y que en este caso, son los cuatro versículos anteriores al que acabamos de citar:
“Y vi el cielo abierto y, ¡miren!, un caballo blanco. Y el que iba sentado sobre él se llama Fiel y Verdadero y juzga y se ocupa en guerrear (que no gobernar) con justicia. 12 Sus ojos son una llama de fuego y sobre su cabeza hay muchas diademas. Tiene un nombre escrito que nadie conoce sino él mismo; 13 y está vestido de una prenda de vestir exterior rociada de sangre y el nombre con que se le llama es La Palabra de Dios (eso es, Jesucristo). 14 También, los ejércitos (luego estaríamos hablando de una confrontación bélica) que estaban en el cielo le seguían en caballos blancos y estaban vestidos de lino fino, blanco y limpio (que significa guerra justa).” (Rev. 19:11-14). (Acotaciones nuestras).
Pero claro, como tenemos por costumbre en este blog, nos esforzamos en aportar como sostén de nuestras afirmaciones, todas las evidencias posibles…… y en este caso las encontramos en los siguientes versículos y que nos hablan del otro bando contendiente:
“Y vi a la bestia salvaje y a los reyes de la tierra y a sus ejércitos reunidos para hacer la guerra contra el que iba sentado en el caballo y contra su ejército. 20 Y la bestia salvaje fue prendida y junto con ella, el falso profeta que ejecutó delante de ella las señales con las cuales extravió a los que recibieron la marca de la bestia salvaje y a los que rinden adoración a su imagen. Estando todavía vivos, ambos fueron arrojados al lago de fuego que arde con azufre. 21 Pero los demás (los reyes de la tierra y sus ejércitos) fueron muertos con la espada larga del que iba sentado en el caballo, la espada que salía de su boca. Y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.” (Rev. 19:19-21). (Acotación nuestra).
Entonces, que nos encontramos en el contexto de un conflicto bélico de proporciones gigantescas, no lo duda ni el que asó la manteca…… y que no se salva ni el apuntador, parece quedar claro en el verso 21. Pero no obstante y para que no queden dudas acerca de la veracidad de nuestra afirmación, veamos que nos dicen los dos versículos intermedios, eso es, el 17 y el 18 y que dan un adelanto del resultado de dicho enfrentamiento, aún antes de que este se produzca; veámoslos:
“Vi también a un ángel que estaba de pie en el sol y clamó con voz fuerte y dijo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: “Vengan acá, sean reunidas a la gran cena de Dios, 18 para que coman las carnes de reyes y las carnes de comandantes militares y las carnes de hombres fuertes y las carnes de caballos y de los que van sentados sobre ellos; y las carnes de todos, de libres así como de esclavos y de pequeños y grandes.”
Lo dicho…… no se salva ni el apuntador; por lo que no entendemos y si uno atiende a los pasajes bíblicos usados para apoyar las razones esgrimidas en este artículo y que se supone que conocemos todos (ahí están escritos en la Biblia, para quien quiera leerlos), como se puede hacer semejante estrafalaria afirmación por parte del Sr. Olcese y otros tantos como él, en el sentido que lo de la “vara de hierro” aplica al período milenario y por lo tanto, los que pasen al nuevo mundo por venir, serán personas que participando de dicha confrontación, se han escapado por los pelos y por lo que se les ha de tratar con mano dura o “vara de hierro”, a fin de que “traguen” con el nuevo gobierno impuesto por Jehová. O sea y resumiendo: una “historia para no dormir” totalmente disparatada y que nos da una muestra de la capacidad de esos “genios” de la interpretación bíblica y que se jactan de ser “adalides de la verdad”…… el Sr. Olcese por ejemplo.
Pero claro, cómo usted amigo lector, probablemente continúa interesado en saber cómo acaba lo de Zac. 14:16, vamos a intentar explicárselo y de una manera resumida; para ello, leámoslo de nuevo:
Sabemos de entrada y porque en esa dirección hemos orientado nuestro análisis, qué es lo que no puede significar dicho pasaje, a menos eso sí, que contradiga al resto del registro sagrado…… luego entendiendo que eso no puede ser, preguntémonos: ¿quiénes, entonces, podrían ser aquellos “que queden” de las naciones que suban contra Jerusalén? Y es cierto que aquí nos hemos topado con un primer escollo…… porque resulta que esa expresión “todos los que queden” solo aparece en una versión (la TNM de los Testigos de Jehová y que es la que nosotros tenemos de referencia), mientras que en absolutamente todas las demás, dicho pasaje y con ínfimas variaciones entre ellas, se vierte más o menos de la siguiente manera:
“Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos.” (RVR 1960).
Por lo que dicha forma de traducir el texto en cuestión y sin un mínimo análisis del contexto escritural, parecería dar la razón a D. Mario en su exposición, así como a todos aquellos que como él opinan; porque la connotación que lleva implícita la grafía empleada en el mismo, tal parece hacer referencia directa a sobrevivientes salidos de entre las personas que toman parte en dicho enfrentamiento…… pero no es menos cierto el hecho de que nadie que participe en esa singular batalla, luego enemigos declarados del Altísimo, consigue sobrevivir a la misma y algo que ha quedado claro en el pasaje ya citado de 2 Tes. 1:7-9, que podríamos volver a leer, por aquello de dejar la idea perfectamente establecida:
Luego está claro que las personas que reúnan esas dos negativas características, eso es, “no conocer” y “no obedecer”, son las que en buena lógica y como hemos señalado, participan de esa desigual batalla y son todas aniquiladas. Pero por otra parte, si nos acogemos a la traducción que de Zac. 14:16, nos hace la versión TNM de los TJ y en donde leemos que “todos los que queden de todas las naciones que vienen contra Jerusalén” y ya suponiendo en un acto de generosidad, que no hace referencia a personas directamente implicadas en dicha batalla, sino a personas que aun viviendo en esa época, no han participado en ella (y que ya es mucho suponer), nos encontramos con las mismas…… porque en Sof. 1:18 se nos dice que “él (Jehová) hará un exterminio, realmente uno terrible, de todos los habitantes de la tierra.”
Luego es obvio que Zac. 14:16, nos tiene que señalar a otras personas que nada tengan que ver con ese evento, es más, que ni siquiera vivan en ese tiempo, pues el juicio es de alcance global a tenor de lo que hemos leído…… ¿entonces, de quiénes se nos podría estar hablando? Y a nuestro entender, solo se nos ocurre pensar que se está haciendo referencia a personas que habiendo pertenecido a esas naciones que suben contra Jerusalén y por tanto, no demasiado proclives a esa sujeción al Altísimo (por citar un ejemplo, el mundo islámico) habrían muerto antes de producirse los citados acontecimientos y que al ser resucitadas (luego ese pasaje de Zac. 14:16 apuntaría a la resurrección que se produce durante el milenio), tendrán que ajustar sus pensamientos y formas de conducta a los parámetros establecidos por Jehová, mediante ese reino presidido por su Hijo Jesucristo.
No podemos olvidar y dicho sea como un simple detalle anecdótico, que las naciones islámicas, descendientes de Ismael, el primer hijo de Abrahán, entienden (y dicho sea a “grosso modo”) que la gobernación del mundo y por derecho de primogenitura, les pertenece a ellos y no aceptan que un descendiente de la línea de Isaac (Jesucristo en este caso) y a quién el propio Jehová declaró como heredero legal de la promesa (Gén. 17:19), asuma esa responsabilidad…… pero en fin, esa ya sería otra historia y que ahora no viene al caso. Por lo tanto, eso es lo que opinamos del pasaje de Zac. 14:16: que está haciendo referencia a personas naturales de esas naciones que suben contra Jerusalén, pero que murieron antes de producirse ese juicio final y que al ser resucitadas, precisarán de un esfuerzo adicional para amoldarse a la realidad de las cosas en el nuevo mundo por venir…… y que los “tiros” parecen ir en esa dirección, se desprende de la exigencia de Jehová en Zac. 14:17-19:
“Y tiene que ocurrir que, en lo que respecta a cualquiera que no suba de las familias de la tierra a Jerusalén a inclinarse ante el Rey (en un acto de sincero reconocimiento y sumisión), Jehová de los ejércitos, aun sobre ellos no ocurrirá lluvia fuerte (habría que pensar, que se nos está hablando de edificación espiritual y no de lluvia literal). 18 Y si la familia de Egipto misma no sube (acepta de buena gana los arreglos establecidos) y realmente no entra, sobre ella tampoco la habrá. Ocurrirá el azote con el cual Jehová azotará a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de las cabañas. 19 Esto mismo resultará ser el castigo por el pecado de Egipto y el pecado de todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de las cabañas.” (Acotaciones nuestras).
Y en el bien entendido (y es solo una opinión) que la mención a Egipto, bien pudiera hacer referencia a lo que se podría considerar como una clara alusión a la población mundial de origen árabe y cuyo referente siempre a sido el norte de Africa y la Península Arábiga, tomándose Egipto solo como punto de referencia representativo. Y claro, las personas de esas naciones mencionadas, que se levanten en la resurrección (así como otras muchas que al no ser de ascendencia cristiana les será más duro el adaptarse), tendrán que hacer cambios más drásticos en su manera de ver y hacer las cosas, para ajustarse a la voluntad de Jehová y aprovechando para ello, todo beneficio espiritual que se imparta en el milenio y que es lo que significaría el acudir a rendir pleitesía al rey elegido por Dios, en la mencionada “fiesta de las cabañas”. Celebración en donde se aprovechaba para leer la Ley a todo el pueblo (básicamente en los años sabáticos), o lo que es lo mismo, el impartir edificación espiritual necesaria…… de ahí, quizás (y lo apuntamos como posibilidad) el que se cite específicamente dicha fiesta en el pasaje transcrito.
Porque si no existe tal edificación espiritual, será prácticamente imposible superar el “azote” de Jehová, cuando Este suelte al término de los mil años a Satanás de su encierro, para que salga a extraviar a esas personas que no han aprovechado dicho espacio de tiempo para nutrirse espiritualmente y solo se han preocupado de disfrutar de las espléndidas condiciones físicas y materiales que caracterizarán ese tiempo:
“Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos (los extraviados) es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró.” (Rev. 20:7-9). (Acotación nuestra).
Pero siempre en el bien entendido que nuestro comentario sobre el significado del pasaje de Zac. 14:17-19, es meramente una aproximación y siempre teniendo en cuenta, que el mismo complementario al de Zac. 14:16 y causa de este artículo…… y texto este del que, por otra parte, sencillamente hemos intentado explicar según lo entendemos desde nuestro particular punto de vista. Por lo que, si otra persona tiene una versión diferente a la nuestra…… pues eso, que la explique y así aprenderemos todos ¿no les parece?

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e contrario
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