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Timestamp: 2017-07-21 22:48:30+00:00

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6 Febrero, 2017 | Jorge Palmieri
MISCELÁNEA DEL 06/02/17
Lamento haber dejado de publicar este blog durante un largo descanso sabático de un poco más de un mes, después de más de 70 años de ejercer el periodismo y escribir casi todos los días, porque con ello dejé de comentar oportunamente varios temas importantes. Además, confieso que que no tuve ganas de escribir desde el día que por la mayoría de los votos del Colegio Electoral de los Estados Unidos de América fue declarado ganador de las elecciones presidenciales de ese poderoso país hegemónico el impresentable candidato del partido Republicano, Donald J. Trump, magnate de bienes raíces, hoteles, campos de golf, casinos y durante varios años presentador del programa televisivo denominado “The Apprentice”, totalmente ignorante de la historia y la política, no obstante que su opositora, la brillante candidata del partido Demócrata, Hillary Rodham Clinton, ex Primera Dama de los Estados Unidos durante los ocho años que su esposo William (“Bill”) Jefferson Clinton desempeñó la Presidencia (de 1991 a 2001) y posteriormente fue Senadora por el Estado de Nueva York, y después Secretaria de Estado durante la mayor parte del gobierno del 44º presidente Barack Obama (2009-2017), a pesar de que ésta le sacó de ventaja casi tres millones de votos populares. Lo cual me hace suponer que ya va siendo hora que estudien la posibilidad de que enmienden la ley electoral de ese gran país para que en el futuro gane el candidato que obtenga más votos populares. Lo cual fue establecido por los fundadores del país desde el primer Reglamento Electoral de los Estados Unidos de América.
Por otra parte, también he dedicado parte de ese tiempo a tratar de escribir un análisis de la historia política de Guatemala a partir de la supuesta independencia de España que tuvo lugar el 15 de septiembre de 1821 y, posteriormente, cuando las provincias unidas de Centroamérica celebraron la verdadera independencia “de España y de cualquiera otra potencia extranjera”, el 1 de julio de 1823, el cual espero poder terminar antes de mi obligatorio e inevitable viaje al más allá, el cual no creo que falte mucho. No es que desee la muerte, pero creo hay que ser sensatos.
Sin embargo, hoy vuelvo a publicar este blog porque, francamente, ya estoy cansado de tanto descansar y siempre he creído que un periodista que no publica sus ideas, pensamientos, sentimientos o creencias, es porque ya está muerto. Y yo todavía no estoy muerto, a pesar de mis 88 años de edad, pero sospecho que no hace falta mucho tiempo.
2.- El lamentable fenómeno Donald J. Trump
Donald Joseph Trump, 45º presidente de Estados Unidos de América
La votación de los 538 miembros del Colegio Electoral en los Estados Unidos de América para elegir al 45º Presidente de la Unión Americana, de acuerdo a la elección que tuvo lugar el 8 de noviembre, en la cual el magnate de bienes raíces, campos de golf y hoteles con casinos, Donald John Trump, y a su vicepresidente, el ex gobernador Michael (Mike) Richard Pense fueron electos para sustituir a Barack Obama en la presidencia y a Joe Biden en la vicepresidencia, respectivamente. Porque en la elección que tuvo lugar el 8 de noviembre de 2016 votaron más de 136 millones de estadounidenses, su oponente, la candidata del partido demócrata Hillary Clinton obtuvo 2.8 millones más votos que Trump, pero de acuerdo a la ley electoral de ese país, la votación directa no es realmente la que elige a los presidentes y vicepresidentes, sino es el Colegio Electoral, integrado por representantes de todos los Estados y el Distrito de Columbia. De modo que no es una elección directa por el voto popular, sino indirecta, por el voto electoral. Y aunque los delegados electorales generalmente han votado por quien en la votación directa ha obtenido mayor número de votos, ha habido algunos casos, como en la elección del año 2000, entre el candidato Republicano George W. Bush y el vicepresidente Al Gore (del partido Demócrata), en la cual Bush fue electo por haber obtenido más de 270 votos electorales, a pesar de que el vicepresidente Gore sacó pocos votos populares más que Bush. Pero también pueden haber “votos electorales infieles”, así llamados los votos electorales que no siguen el resultado de la primera elección, como ahora que uno de los electores de Texas declaró anticipadamente que él no votará por Donald Trump. Y en el resultado de la votación electora se comprobó que hubo tres votos electorales por el afroamericano general Collin Powell, ex Secretario de Estado.
En base a esto, los demócratas que aún tenían la esperanza que el Colegio Electoral se diera cuenta de que Trump será un peligro para la democracia en los Estados Unidos de América y para todo el mundo, han abrigado la esperanza de que un buen número de votos electorales serán en contra de Trump. Por lo que se produjo una petición que recogió cerca de cinco millones de firmas en las que hizo un llamamiento con un mensaje diciendo “ustedes pueden cambiar la historia”, instando a los miembros del Colegio Electoral a que no ratificasen la elección de los candidatos del partido republicano. Pero al final el Colegio Electoral ratificó la elección del 8 de noviembre y el troglodita, egocéntrico, megalómano, racista, acosador sexual y tramposo empresario multi millonario Donald J. Trump fue ratificado como el 45º Presidente de los Estados Unidos de América y tomó posesión del cargo el 20 de enero del año en curso. Y durante los pocos días que lleva en la Oficina Oval de la Casa Blanca se ha peleado con muchos que antes habían sido amigos o aliados de ese país y ha amenazado a anular mucho de lo actuado por sus antecesores, tales como los tratados con sus vecinos Canadá y México, así como la Globalización y los Tratados de Libre Comercio. Además de haber hablado de dejar sin efecto la reanudación de relaciones diplomáticas con Cuba; criticó a la China, a la Unión Europea, a los países musulmanes, y amenazó a Irán de arrebatarles el petróleo que no les quitaron durante la guerra.
Por su comportamiento, un grupo de sicólogos y siquiatras mexicanos determinó que está loco, que padece de un un enfermizo narcisismo que le hace creer que todo lo que él piensa y dice es la verdad, y solo la verdad y que todo aquel que le contradiga está equivocado y es un “enemigo de América”. En lo que, naturalmente, está equivocado. Y con ello amenaza con producir daños graves e irreparables en el mundo. Por lo que no sería de extrañar que sea muy corta su presencia en la Casa Blanca y deje la presidencia ya sea por el recurso legal de un impeachment, o defenestración, o por lo mismo que les ha ocurrido a tres presidentes Republicanos y uno Demócrata, habiendo sido el primero de ellos el décimo sexto presidente, Abraham Lincoln (1809-1865), quien fue también el primer presidente elegido por el partido Republicano, que ganó las elecciones en 1860, llevó a las tropas de los Estados del norte a la victoria en la sangrienta Guerra Civil o Guerra de Secesión, bajo el mando del General Ulises S. Grant, quien derrotó a las tropas de los Estados sureños al mando del General Robert E.Lee, y fue reelegido en 1864. Pero el 2 de abril de 1865, el conocido actor sureño, enemigo de la libertad de los negros, John Wilkes Booth, le pegó un tiro en la cabeza por detrás en el teatro Ford de la ciudad de Washington, mientras veía la representación de la obra Our American cousin (“Nuestro primo americano”) en compañía de su esposa. Varios años después fracasó el intento de asesinato del presidente Andrew Johnson, quien había sido vicepresidente de Lincoln y le sustituyó cuando éste fue asesinado. El siguiente presidente asesinado fue el Republicano James A. Garfield, quien inició su mandato en 1881 y sólo duró 6 meses y 15 días en el cargo porque murió el 19 de septiembre de ese año tras ser asesinado en julio por un desempleado de nombre Charles Guiteau. El tercero, también Republicano, fue el presidente William McKinley, que en 1901, cinco años después de jurar el cargo, fue víctima de un atentado anarquista en la Exposición Panamericana de la ciudad de Buffalo, Estado de New York.
Finalmente, el presidente Demócrata John Fitzgerald Kennedy murió asesinado en Dallas el 22 de noviembre de 1963, supuestamente por el ex marinero a quien se acusó de ser de tendencia marxista Lee Harvey Oswald. Aunque hasta la fecha aún no se puede decir que este asesinato haya sido esclarecido, por más que se integró la Comisión Warren para estudiar el caso, pero aparentemente llegó a las mismas conclusiones, o por lo menos es lo que dijeron.
Años antes, el 30 de enero de 1835, el séptimo presidente de los Estados Unidos, Andrew Jackson, fundador del partido Demócrata, sufrió un atentado de bala. Fue el primer atentado realizado contra la vida de un presidente en funciones de los Estados Unidos de América. El atacante fue Richard Lawrence, quien le disparó dos tiros en Washington, D.C.
El caso es que creo que cualquier cosa puede suceder para impedir que Trump siga haciendo estupideces arbitrarias. Porque es tan ignorante que no tomó en cuenta que el muro que ordenó levantar a a todo lo largo de la frontera con México es insignificante ante el muro que detendrá su pretendida dictadura, que son los pesos y contrapesos legales de la República. No se cuanto tiempo va a poder aguantar, pero no creo que sea mucho. No es que yo incite a que se le elimine, pero es bien sabido que en ese país no se tientan el alma para eliminar a un presidente que por algún motivo les molesta.
Mientras que quienes no sienten simpatía alguna por ese poderoso país –que durante muchos años ha sido una especie de Imperio Occidental hegemónico en vista de su historia de constantes intervenciones en otros países, especialmente en Latinoamérica, en base a la política del 26º presidente de USA Theodore Roosevelt (1901-1909) de que “América es para los americanos”–, lo cual fue interpretado como que todo el continente es para “los Estados Unidos” y no para el continente americano.
De hecho, a lo largo de nuestra historia, Guatemala se ha plegado a la política de los Estados Unidos de América. Solamente el primer gobiernos posteriores a la llamada Revolución del 20 de octubre de 1954, del doctor Juan José Arévalo Bermejo, quien para no declararle “persona non grata“, al embajador de Estados Unidos, Richard C. Patterson Jr. (1886–1966), porque estaba interviniendo en los asuntos internos del país, logró diplomáticamente que el Secretario de Estado Dean Acheson lo retirase gracias a una visita que le hizo el entonces Embajador en Estados Unidos, licenciado Ismael González Arévalo, primo del presidente; y del coronel Jacobo Árbenz Guzmán, cuando el tristemente recordado embajador John Peurifoy orquestó con la CIA y la UFCO el derrocamiento de Árbenz y el triunfo del “ejército de liberación nacional” del coronel Carlos Castillo Armas. Solo ellos dos se atrevieron a no obedecer todas las consignas norteamericanas, por lo que se vieron en muchas dificultades políticas y económicas. Hasta que en el año de 1954 se produjo la invasión a Guatemala organizada por la Central Intelligence Agency (CIA), la United Fruit Company (UFCO) que organizaron y pagaron las tropas de la mal llamada “Liberación Nacional” integrada por un puñado de militares y civiles anticomunistas guatemaltecos y numerosos mercenarios nicaragüenses, hondureños y salvadoreños, todos bajo la dirección del Coronel de baja y exiliado Carlos Castillo Armas.
Por otra parte, hay personas que se alegran de que Trump llegue a ocupar la Casa Blanca porque durante su campaña declaró que Estados Unidos no debe intervenir en los asuntos de los demás países. Y hay otras personas que dicen que se alegran porque ahora verá ese país lo que es ser gobernado por un populista; y otras porque afirman que con Trump será el fin del Imperio estadounidense. Estas personas olvidan, sin embargo, los principios básicos de la geopolítica, por lo cual mientras los Estados Unidos de América siga siendo el poderoso país hegemónico del área, continuaremos bajo su tutela. Nos guste o no nos guste. Lo cual no necesariamente autoriza a sus embajadores a actuar como si fuesen pro cónsules. Y que nosotros lo soportemos.
3.- La visita a Wáshington de unos empresarios guatemaltecos Empresarios guatemaltecos que recientemente visitaron Washington, D. C.
En Guatemala se armó un gran alboroto porque en un editorial de Prensa Libre se publicó la noticia de la reciente visita a Washington, del 5 al 7 del mes en curso, de un grupo de empresarios guatemaltecos integrado por el licenciado Juan Monge Ponce, vicepresidente de la Cervecería Centroamericana; José Miguel Torrebiarte, de Cementos Progreso; Juan Luis Bosch, co-presidente del Grupo Multinversiones; Juan Carlos Méndez de Renace, la Hidroeléctrica de Multinversiones; Juan Carlos Zapata, director de Fundesa y la señorita Betty Marroquín, directora de la Gremial de Telecomunicaciones.
Aparentemente, su agenda era “posesionarse de cara al nuevo gobierno de Estados Unidos” y se ha dicho que quisieron desprestigiar tanto del embajador de Estados Unidos en Guatemala, Tod Robinson, como al Jefe de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), el fiscal colombiano Iván Velásquez. Para alguna de las visitas parece que tuvo el desatino de acompañarles la señora Embajadora ante el gobierno estadounidense, licenciada Gladis Marithza Ruiz de Vielmann, ex ministra de Relaciones Exteriores, quien afirmó, en una entrevista telefónica que le hicieron en el programa periodístico A las 8:45, de canal Antigua, que los empresarios trataron de entrevistarse con los senadores Marco Rubio y Ted Cruz, pero en vista de que estos no les recibieron se contentaron con hablar con otros miembros del congreso; y dijo también que mientras ella estuvo presente en alguna de las reuniones, en ningún momento se quejaron de ninguno de los dos mencionados. Y agregó que ella tiene excelentes relaciones con el controvertido embajador Robinson y que si en su presencia los empresarios hubiesen hablado mal de él ella habría intervenido para corregirlo.
En realidad, no veo la razón por la cual se pueda criticar a los empresarios que participaron en esa corta visita no oficial a la capital de los Estados Unidos de América, aunque en verdad hayan ido con el propósito de hablar de lo que se les haya dado la gana, o, específicamente, a quejarse de los abusos mediáticos del embajador Tod Robinson, o de los abusos judiciales del fiscal colombiano Iván Velásquez, jefe de la CICIG. Nadie tiene derecho a criticarles por haber hecho esa corta visita a la bonita ciudad de Washington, Distrito de Columbia. Y están en su derecho si acaso se quejaron de las constantes violaciones de parte del embajador Robinson al Convenio sobre Relaciones Diplomáticas de Viena, que prohibe a los embajadores intervenir en los asuntos internos de los países anfitriones. Y si también se quejaron de que el fiscal colombiano jefe de la CICIG, Iván Velásquez, junto con la jefa del Ministerio Público (MP), Thelma Aldana han obtenido muchos éxitos en sus pesquisas y capturas de ex funcionarios públicos y de empresarios que, supuestamente, han cometido actos de corrupción, pero eso no justifica que ellos mismos hayan violado la Constitución de la República y demás leyes al encarcelar a esas personas sin derecho a ser juzgados, ni respetar el principio de presunción de inocencia. Con lo cual se ha causado un grave desprestigio equivalente a la sentencia de muerte civil a esas personas sin antes haber comprobado su culpabilidad. Porque se les ha condenado por los medios de comunicación ante la sociedad, sin darles el derecho de demostrar su inocencia. Ni respetar la presunción de inocencia.
Lo que me parece criticable es que la señora Embajadora Extraordinaria y Plenipotenciaria en ese país, licenciada Marithza Ruiz de Vielmann, a pesar de ser una abogada brillante y que en el pasado desempeñó el cargo de ministra de Relaciones Exteriores, haya acompañado a esos empresarios a sus visitas particulares, no oficiales, a esos personajes políticos. Porque al estar presente comprometió su posición diplomática y, en cierta forma, al gobierno de la república de Guatemala.
Lo cual me hace recordar que cuando yo era embajador en México, el entonces presidente, general Fernando Romeo Lucas García, me pidió un día que atendiera la solicitud de una comisión del CACIF, encabezada por su entonces presidente, licenciado Roberto Castañeda Felice, que quería llegar a México para hablar con el presidente, licenciado José López Portillo. Yo le respondí al presidente Lucas que cumpliría sus órdenes y haría la gestión con mi amigo López Portillo, pero que no les acompañaría a la cita. Mi amigo Lucas me preguntó extrañado por qué y le respondí que porque no sabía lo que iban a hablar con el presidente López Portillo y no quería dar a su visita particular un carácter oficial. El general Lucas lo comprendió y me felicitó por mi precaución. Al regresar a la ciudad de México solicité al presidente José López Portillo una cita para los directivos del CACIF, y mi amigo el presidente me contestó que él tenía mala opinión del CACIF pero que les iba a recibir en vista de que yo se lo pedía
Y entonces me preguntó: “¿Tú vas a acompañarles?” y le respondí que no, porque si acaso lo hiciere sería como una visita oficial y no particular. Y el presidente me comprendió y me prometió que al final de la reunión iba a llamarme por teléfono para informarme y darme su opinión. Y así fue. La reunión, que tuvo lugar en la oficina presidencial de Los Pinos, duró poco más de quince minutos. El presidente López Portillo me llamó inmediatamente para decirme más o menos lo siguiente: “Ya presentía que los empresarios del CACIF de Guatemala me iban a hablar de este tema. Me dijeron que me pedían que el territorio mexicano dejase de ser un santuario de los guerrilleros guatemaltecos, porque, según ellos, vienen a refugiarse a México huyendo de las autoridades de Guatemala. Yo les respondí que, oficialmente, México no es santuario de los guerrilleros guatemaltecos, pero que iba a girar instrucciones terminantes a las autoridades migratorias y al ejército para asegurar que así sea. Y agregó: “Entonces, el presidente del CACIF, Roberto Castañeda Felice, me dijo que si para que hayan mejores relaciones entre México y Guatemala es necesario cambiar al embajador de Guatemala, que ellos tienen influencia para lograr ese propósito”. A lo que yo le pregunté: “¿Y tú qué le contestaste?” y mi amigo el mandatario mexicano me respondió: “Tuve ganas de contestarle otra cosa, porque me pareció una traición de su parte desde el momento que tú les conseguiste la audiencia conmigo, pero me limité a decirle que como presidente de México yo sería feliz si tuviese una docena de embajadores como tú”. Y de inmediato me puse de pie para despedirme. Y agregó: “Entonces Castañeda Felice me dijo: “Ah, ¡qué me alegra escuchar su respuesta señor presidente, porque Palmieri es medio pariente mío! Además, es mi viejo amigo, ex compañero de colegio y colega periodista”. A lo cual López Portillo le dijo: “¡Qué bueno que sean medio parientes y amigos, porque por un momento sospeché que no lo eran!”.
Poco tiempo más tarde, la nutrida delegación de CACIF me invitó a almorzar y, aunque yo tuve ganas de no aceptar y mandarles a saludar a sus respectivas progenitoras, acepté para poder decirles durante el almuerzo que me parecía que tenía poca madre que le hubiesen planteado eso al presidente López Portillo, y Castañeda Felice fue tan cínico que me contestó: “¡No hombre! ¡Se lo dije precisamente para ver qué me decía él, pero yo ya sabía que eran buenos amigos!”. Esa fue una de las experiencias más enriquecedoras que tuve durante los casi cuatro años que tuve el privilegio de ser Embajador Plenipotenciario de Guatemala ante el gobierno de México, país al que amo entrañablemente por numerosos motivos, particularmente porque allá fui exiliado político varias veces, periodista en el famoso noticiero de mi entrañable amigo Jacobo Zabludovsky, en Televisa y, por último, embajador.
4.- Opinión del Doctor en Derecho Constitucional José Luis Gonzáles Dubón (Phd Suma Cum Laude) sobre la propuesta enmienda por sustitución total de la iniciativa de reforma constitucional que se discute en el Congreso de la República, hecha circular por la denominada “Mesa técnica”. Se distorsiona totalmente el derecho de iniciativa de reforma constitucional, por la falta de legitimación de la auto denominada “Mesa Técnica”. Ese derecho, de acuerdo con el artículo 277 no les corresponde, pero si algunos diputados al Congreso (por lo menos diez), sirviendo de “presta-funciones” la presentan, estarían cometiendo un fraude constitucional.
Si los diputados la presentan, se trataría de una nueva iniciativa de Reforma Constitucional y no de la que se discute actualmente, pues esta substitución total del texto, no representa la voluntad de quienes, en ejercicio de su derecho de iniciativa, presentaron el proyecto que se discute actualmente. Este nuevo proyecto no habría sufrido el trámite que debe sufrir: primero ser conocido por una comisión y no contaría con el dictamen correspondiente.
El contenido de esta substitución es en su mayor parte el mismo, pero redactado de manera diferente, haciendo mas grave y rechazable su contenido, así por ejemplo:
a) En relación a la reforma del Artículo 203, dice que la función jurisdiccional se ejerce también por “la jurisdicción de los pueblos indígenas que se ejerce por sus propias autoridades.” Este texto empeoraría la situación porque ya está afirmando que hay tribunales y autoridades indígenas, que no existen.
b) En relación al artículo 208 continúa discriminando por razón de edad y por razón de pertenecer o no al organismo judicial, al establecer que de los magistrados de la Corte de Apelaciones tres cuartas partes deben provenir del sistema de la Carrera Judicial (que por cierto no es carrera universitaria), y una cuarta parte de abogados en ejercicio de la profesión, y discrimina todavía más cuando a los primeros les da admisión para ser jueces de Primera Instancia después de haber sido jueces de Paz durante tres años y a los aspirantes externos les exige el doble de tiempo, 6 años.
c) En cuanto al artículo 209, sólo le cambia por segunda vez el nombre al Consejo de la Carrera Judicial y se le denomina “Consejo de Administración Judicial”, pero lo divide en las mismas dos Direcciones, sigue integrando la Dirección de la Carrera Judicial con un Juez de Paz, uno de Primera Instancia, un magistrado de la Corte de Apelaciones, uno escogido por dos tercios de la Corte Suprema de Justicia y los otros tres profesionales de distintas disciplinas (ya no abogados), escogidos por estos cuatro. No cambia el número de miembros, pero si empeora su conformación.
Esta Dirección sigue con la facultad de aprobar la lista de candidatos a magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y el Congreso sólo sirve de fantoche para nombrarlos. Agrava la situación el hecho de para conocer y resolver sólo lo harán cinco de sus siete miembros, con lo cual se puede ver que dejarán fuera a los abogados que no pertenezcan al Organismo Judicial (OJ). Esto también empeora el texto actual.
Los miembros de la Dirección Administrativa que también integra el Consejo, serán nombrados: uno por la Corte Suprema de Justicia y los otros dos, por los cuatro miembros del Consejo de la Carrera Judicial salidos exclusivamente del Organismo Judicial. El monopolio de nombramiento es evidente.
En cuanto al artículo 214 de la CPRG, de los 13 magistrados de la Corte Suprema de Justicia, se propone que nueve correspondan a magistrados de la Corte de Apelaciones y cuatro por abogados en ejercicio, de nuevo discrimina sin fundamento alguno a los abogados que no pertenecen al Organismo Judicial e impide que los mejores abogados que son los que litigan, aspiren en igualdad de condiciones a ser magistrados.
En relación al artículo 217, discrimina nuevamente a los aspirantes a magistrados de la Corte de Apelaciones, pues a los jueces de primera instancia sólo les exige 8 años de ejercicio como jueces de primera instancia y a los abogados que no pertenecen al OJ, les exige doce años de ejercicio profesional. Se sigue viendo la tendencia a formar un cartel con la gente del OJ a quienes otorga privilegios sin fundamento alguno.
En cuanto al arto 251 le sigue dando al Fiscal General el derecho de investigarse asimismo en caso de ser acusado de la comisión de un delito, pues en vez de quedar en suspenso al prosperar su antejuicio, su suspensión la sigue manteniendo hasta que se le dicte auto de prisión, con lo cual puede dirigir su propia investigación y manipularla a su antojo en su calidad de juez y parte. También deja su remoción hasta el momento de que haya sentencia firme en su contra.
No dice nada del derecho del Presidente de removerla por causa justa, como está actualmente. La quieren mantener en el cargo contra viento y marea.
Por lo cual toca al artículo 269, que se refiere a la Corte de Constitucionalidad, aumenta a 9 su número de magistrados, a nueve años el ejercicio del cargo y se adjudica su nombramiento arbitrariamente así: tres a la Corte Suprema de Justicia, dos al Congreso de la República, dos al Presidente de la República, uno al CSU de la USAC, y uno a las universidades privadas cuyas Facultades de Derecho tengan más de 25 años de haber sido creadas. Y elimina al Colegio de Abogados y Notarios (CANG), como está actualmente.
Elimina los magistrados suplentes y a falta temporal de los magistrados la suple con magistrados de la Corte de Apelaciones, que obviamente no llenan los requisitos necesarios para ser magistrado de la CC, lo cual es un absurdo.
En la propuesta de reforma al arto. 270, continúa con la discriminación a los abogados que no pertenecen al Organismo Judicial, al exigirles por lo menos 20 años de ejercicio profesional, mientras que a los magistrados de la CSJ haber desempeñado el cargo durante sólo 8 años.
Esta nueva propuesta tiene esencialmente los mismos vicios que se le han señalado a la reforma que ya se discute en el Congreso.
Algunos aspectos empeoran terriblemente el sistema de justicia, como por ejemplo el reconocimiento expreso de la jurisdicción y autoridades indígenas, el apalancamiento de la ruptura del sistema de pesos y contrapesos de la separación de poderes, al dejar en manos exclusivas del Consejo de la Carrera Judicial la designación de magistrados de la CSJ, y la discriminación de los abogados que no pertenecen al OJ, formándose un gremio privilegiado, inamovible y monopólico de la justicia.
Su propuesta carece de exposición de motivos, fundamento doctrinario o de Derecho Constitucional alguno.
Las propuestas son simples “ocurrencias” de personas que evidentemente no son expertos en la materia constitucional, sino solo persiguen avanzar agendas políticas cuya implementación terminaría de hundir el sistema de justicia de Guatemala.
Esto es sumamente oportuno en vista de que me ha llegado información fidedigna de que mañana o pasado mañana se va a aprobar en el pleno del Congreso de la República, por imposición del embajador de Estados Unidos de América, Todd Robinson, de la Fiscal General Thelma Aldana y del Jefe de la CICIG, el fiscal colombiano Iván Velásquez. A mí me parece un abuso que el embajador afroamericano de los Estados Unidos y el jefe colombiano de la CICIG nos vengan a imponer los cambios constitucionales. Pero, a usted ¿qué le parece?
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References: artículo 277
 Artículo 203
 artículo 208
 artículo 209
 artículo 214
 artículo 217
 artículo 269