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Políticas públicas y leyes en materia de drogas. | ReverdeSer Colectivo
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junio 5, 2015 reverdesen	Deja un comentario
Ecuador está pasando por un proceso de reforma de su legislación e institucionalidad referente a las drogas. El Gobierno de Rafael Correa impulsa este proceso que arrancó en 2008 con una nueva Constitución, en cuyo desarrollo se contempló un indulto para pequeños traficantes. En febrero de 2014 se aprobó el Código Orgánico de Procedimiento Penal que reemplaza la parte penal de la ley 108 conocida por su fuerte desproporcionalidad en sentencias y procedimientos. Como consecuencia de la amnistía y la nueva normatividad, miles de personas pudieron salir de la cárcel. A comienzos de 2015 el Congreso Nacional sometió a debate el Proyecto de Ley Orgánica de Prevención Integral de Drogas y Uso de Sustancias Catalogadas Sujetas a Fiscalización, que pretende sustituir lo que queda de la vieja norma.
1. ¿Cuál es la tendencia en materia de leyes de drogas en Ecuador?
2. ¿Cuáles son las leyes de drogas vigentes en Ecuador?
6. ¿Existe el tratamiento forzoso a los usuarios dependientes de drogas? ¿Existen las ‘cortes de drogas’ en Ecuador?
7. ¿Cómo se posiciona Ecuador en el debate internacional sobre políticas de drogas?
8. ¿Qué rol ha jugado la sociedad civil ecuatoriana en el debate sobre las drogas en el país?
Importantes documentos legislativos y de políticas de drogas de Ecuador
Para las últimas noticias sobre la reforma de la legislación sobre drogas en Ecuador haga clic aquí.
1. ¿Cuál es la tendencia en materia de leyes de drogas en el Ecuador?
Con el Gobierno de Rafael Correa y a partir de la nueva Constitución de 2008 se están produciendo una serie de reformas a nivel legislativo e institucional con una clara tendencia hacia la descriminalización de los usuarios, la proporcionalidad de las penas para delitos de drogas y una reorientación del enfoque penal hacia la salud. De 2008 a abril de 2015 una serie de reformas concretas tomaron cuerpo.
La legislación de drogas en Ecuador era una de las más punitivas en el continente, con penas muy altas por el delito de posesión, incluso de una pequeña cantidad de drogas. Su posición geopolítica como país de tránsito de drogas, la cercanía de los países productores de cocaína, implica una fuerte incidencia de distintos tipos de actores y niveles de tráfico. Ha sido el mismo Gobierno de Ecuador quien ha iniciado esa ola de reformas, con un fuerte apoyo de la academia.
La reforma arrancó en 2008, cuando la Asamblea Constituyente aprobó/ adjudicó un indulto para personas sentenciadas por haber transportado drogas, bajo ciertos criterios. Ese amnistía resulto siendo parte de un nuevo enfoque, que se refleja también en el mismo texto de la Constitución, cuyo artículo 364 establece:
Las adicciones son un problema de salud pública. Al Estado le corresponde desarrollar programas coordinados de información, prevención y control del consumo de alcohol, tabaco y sustancias estupefacientes y psicotrópicas; así como ofrecer tratamiento y rehabilitación a los consumidores ocasionales, habituales y problemáticos. En ningún caso se permitirá su criminalización ni se vulneran sus derechos constitucionales.
Más sobre el cambio de enfoque para las drogas en Ecuador en esta publicaión de la Defensoría Pública del Ecuador: Ecuador está listo para debatir el tema drogas
La Ley de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas (Ley 108) publicada en el Registro Oficial 523 del 17 de septiembre de 1990, y enmendada en varias instancias desde su entrada en vigor (en 1992, en 1994 y en 1997), codificada en 2004 y reformada en 2005, es la ley vigente en proceso de sustitución. Esta es la ley que regulaba la materia en el país cuyo objetivo era el de “combatir y erradicar la producción, oferta, uso indebido y tráfico ilícito de sustancias estupefacientes y psicotrópicas…”. El proceso de su progresiva abolición y sustitución está en marcha.
Esta ley simbolizaba una de las legislaciones más duras de la región. Con su promulgación desapareció el enfoque integrado de las leyes anteriores y los planes nacionales de Ecuador en relación al control y la prevención del consumo de sustancias ilícitas. La Ley 108 cambió la dirección del país en estas materias, pasando de enfocar las drogas como un tema de salud pública a darle prioridad a la aplicación de la ley. Esto no se produjo como resultado de cambios importantes en las tendencias del mercado de drogas en Ecuador, sino que fue más bien el resultado de los dictados de los tratados internacionales sobre control de drogas y la presión política, además de los nuevos flujos de fondos ofrecidos por el Gobierno estadounidense para programas de control de drogas.
Aunque los acuerdos bilaterales de cooperación antidrogas entre Estados Unidos y Ecuador usualmente se mantienen en reserva, la prensa ecuatoriana dio a conocer partes del acuerdo desarrollado en la revisión de 2003. El acuerdo declaraba como una meta clara que Ecuador mejoraría sus acciones contra el tráfico ilegal de drogas. A cambio de financiamiento, nuevos equipos y estaciones policiales, Ecuador implementaría acciones de interceptación aérea y destruiría cultivos ilícitos y la producción de drogas ilegales (casi inexistentes) a través de operaciones militares y policiales conjuntas. El acuerdo incluía indicadores para evaluar los resultados: la cantidad de drogas incautadas debía incrementarse en un diez por ciento; la confiscación de armamento e insumos químicos debía incrementarse en un quince por ciento; y el número de personas detenidas y de procesos judiciales por delitos relacionados con drogas debía aumentar en un doce por ciento.
Una de las contradicciones más flagrantes de la ley 108 con la Constitución ecuatoriana es la presunción de culpabilidad inherente en dicha ley. Aparte de considerar los delitos relacionados con drogas de manera diferente a otros de magnitud aparentemente similar, definiéndolos como delitos de reclusión, se presume que quienes son acusados por delitos de drogas son culpables incluso antes de que se lleven a cabo las audiencias.
Los aspectos judiciales de la Ley 108 se convirtieron en el principal instrumento que permitió a las fuerzas de seguridad ecuatorianas implementar actividades financiadas por la asistencia estadounidense para el control de drogas. Sin embargo, la Ley 108 también fundó las bases para el desarrollo de una entidad administrativa enfocada exclusivamente en temas de drogas. Específicamente, requirió la creación del Consejo Nacional para el Control de Drogas Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas, CONSEP. El establecimiento de una entidad administrativa separada para temas de control de drogas supuso un cambio significativo respecto al manejo previo de temas de drogas por parte del Gobierno ecuatoriano.
Las políticas de drogas en Ecuador están en proceso de “humanización”. La reforma del cuerpo jurídico del Ecuador se puso en marcha en 2008 con la nueva Constitución del Estado. El paso más grande para terminar con la Ley 108 de 1990 fue la presentación en octubre de 2011 ante la Asamblea Nacional del proyecto de Código Orgánico Integral Penal (COIP), que en sus artículos 219-228 sustituye la parte penal de la Ley de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas (Ley 108), a partir de su aprobación en febrero de 2014.
El COIP estableció parámetros para reorganizar la criminalización de las actividades que siguen siendo consideradas ilícitas, con la intención de proporcionalizar los delitos y sus penas: establece una diferenciación entre grandes y pequeños traficantes; gradúa las penas en función del rol en las actas ilícitas; y distingue – a través de un sistema de umbrales (véase la tabla del punto 5)- a las personas usuarias de los pequeños traficantes. A los jueces aún les cuesta aplicar la nueva normativa y el sistema de umbrales como marco referencial, y prefieren criminalizar la mera tenencia.
El cultivo de plantas con propiedades psicoactivas que son parte del sistema de control, queda prohibido solo en caso de que tenga fines comerciales. De hecho el cultivo para consumo personal queda descriminalizado con esa disposición.
En enero de 2015 se hizo el primer debate del Proyecto de Ley Orgánica de Prevención Integral de Drogas y Uso de Sustancias Catalogadas Sujetas a Fiscalización, presentado por el diputado oficialista Carlos Velasco Enríquez. En marzo de 2015, el proyecto de ley fue debatido por la Comisión Especializada Permanente del Derecho a la Salud.
El objetivo de esta nueva Ley Orgánica, como reza su primer artículo, es el de “establecer el marco institucional en materia de drogas y sustancias catalogadas sujetas a fiscalización, así como determinar las obligaciones de control y los efectos de su incumplimiento”. Con su aprobación se deroga la Ley 108.
La institucionalidad de las agencias nacionales encargadas de la ejecución de las políticas cambiaría una vez debatida en el parlamento y aprobada la ley. El CONSEP (Consejo Nacional de Control de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas), será remplazado por un Comité Interinstitucional y una Secretaría Técnica de Drogas, como nuevos entes rectores e implementadores de la ley.
La Ley asienta también la base jurídica de “la clasificación de drogas y sustancias catalogadas sujetas a fiscalización, para efectos de prevención y atención integral de uso y consumo“. La ley entiende por drogas el alcohol, el tabaco, las sustancias clasificadas por los tratados internacionales, las sustancias de síntesis y sustancias de uso industrial (pegantes, colas etc.), y define los cinco principios rectores para la aplicación de la ley: el debido proceso; corresponsabilidad; intersectorialidad; derechos humanos; soberanía. Se espera que esta ley sea aprobada en el curso de 2015.
El estudio Sistemas Sobrecargados (2010) detalla el fuerte impacto de la Ley 108 sobre la situación carcelaria del Ecuador. Un censo realizado en las prisiones de Ecuador en 2008 puso en evidencia que, en mayo de ese año, el 34 por ciento de todos los detenidos en el país estaba encarcelado por delitos de drogas. Sin embargo, ese mismo año, si se consideraba únicamente las prisiones en áreas urbanas donde operaba la policía a cargo del control de drogas, el porcentaje de aquellos detenidos por delitos de drogas se elevaba hasta un 45 por ciento.
Desde 1991 hasta 2007, examinando los tipos de delitos por los cuales las personas eran acusadas y detenidas cada año, el porcentaje de personas detenidas por cometer delitos de drogas es consistentemente uno de los más altos. En varios momentos entre 1993 y 2007, casi el 50 por ciento de todos los presos en Ecuador estuvo encarcelado por delitos de drogas.
En 2008, el 34 por ciento de las personas en prisión estaba detenido por delitos de drogas, y el segundo grupo más grande era el de personas detenidas por delitos contra la propiedad. Según el actual director de la Defensoría Pública Penal, Ernesto Pazmiño, la mayoría de esos delitos correspondía a micro-comercialización de drogas y robos de poca monta. El hecho de que el 63 por ciento de todas las personas detenidas en el país estuviera encarcelado por delitos relacionados a micro-comercialización de drogas o hurto ha llevado a Pazmiño a concluir que los delitos más frecuentemente cometidos en Ecuador son aquellos que, de alguna manera, conllevan beneficio económico. Parafraseando a Pazmiño: “Si yo robo o si yo hurto es porque necesito sobrevivir; si yo me meto como mula en el narcotráfico es porque necesito un ingreso. Entonces esto es el delito aquí en el Ecuador, por estos datos que le doy, es como consecuencia de una elevada pobreza, la consecuencia directa. Yo digo, aquí existe una relación muy estrecha entre pobreza, delincuencia y privación de la libertad. Porque lo más grave es que al visitar las cárceles, usted encuentra sólo rostros de pobreza”.
El porcentaje de mujeres encarceladas por delitos de drogas en Ecuador es consistentemente mayor que el de hombres. Durante los últimos 15 años, entre el 65 y el 79 por ciento de la población carcelaria femenina en Ecuador se encontraba detenida por delitos de drogas. En 2009, el 80 por ciento de todas las mujeres detenidas en El Inca, la prisión más grande para mujeres del país, estaba en la cárcel por delitos de drogas.
Con el ‘indulto a mulas’ el gobierno de Rafael Correa quiso reparar una parte de los daños causados por la ley, mandando un señal muy clara al país y al mundo. Luego de la aprobación del COIP en febrero de 2014, la Defensoría del Pueblo trató los casos presentados en el lapso entre el indulto de 2008 y el nuevo ordenamiento jurídico, culminando en la liberación en noviembre de 2014 de 1.065 personas.
Más información al respecto en este artículo de la prensa ecuatoriana.
5. ¿Qué dice la ley sobre el consumo? ¿Es un delito consumir o poseer drogas para consumo personal en el país?
En materia de consumo la contradicción entre el marco constitucional y la legislación y práctica vigente está en pleno proceso de transformación.
La Ley 108 de Sustancias Estupefacientes o Psicotrópicas en su artículo 30 estipula “la prohibición de detención del usuario.- Ninguna persona será privada de su libertad por el hecho de parecer encontrarse bajo los efectos de sustancias sujetas a fiscalización.”. A la vez en su artículo 62, criminaliza la tenencia o posesión de sustancias sujetas a fiscalización. Además, la Ley Orgánica de Salud prohíbe enfáticamente el consumo recreativo o voluntario de sustancias estupefacientes o psicotrópicas en su artículo 51: “Está prohibida la producción, comercialización, distribución y consumo de estupefacientes y psicotrópicos y otras sustancias adictivas, salvo el uso terapéutico y bajo prescripción médica, que serán controlados por la autoridad sanitaria nacional, de acuerdo a lo establecido en la legislación pertinente”.
Así pues, el consumo está criminalizado en la práctica. Pero la Resolución 001-CONSEP-CO-2013 emitida por el Ministerio de Salud Pública y la Secretaría Ejecutiva del CONSEP establece ahora que la posesión de las cantidades fijadas no debe presumir la existencia de un delito, sino la frontera entre el consumo y el tráfico. Mediante esta resolución se crean por primera vez en el país los umbrales que determinan la cantidad en gramos para el uso lícito de drogas que cualquier persona puede poseer o tener sin ser considerada discrecionalmente como delincuente. [Véase la tabla elaborada con datos de Jorge Paladines en su estudio La respuesta sanitaria frente al uso ilícito de drogas en Ecuador. Este trabajo hace parte de la investigación del CEDD, En busca de los derechos: usuarios de drogas y las respuestas estatales en América Latina]
Umbrales para la tenencia o posesión de drogas ilícitas en Ecuador
Marihuana 10 gramos
Pasta Base de Cocaína 2 gramos
Clorhidrato de Cocaína 1 gramo
Heroína 0,1 gramo
MDA 0,15 gramos
MDMA 0,015 gramos
Anfetaminas 0,040 gramos
En Ecuador- como en muchos otros lugares- una parte importante de la salud pública está en manos de la(s) Iglesia(s). La llamada “rehabilitación” de personas con problemas de consumo de drogas sólo en cuatro casos se lleva a cabo en centros públicos, mientras el resto son privados y religiosos. En los casos extremos, el tratamiento incluye torturas y malos tratos.
La nueva visión sobre el fenómeno de las drogas pone el enfoque en la salud pública, y tiene como consecuencia que el control sobre el sistema de atención a los usuarios requiere de una regulación y control efectivo por parte del Estado. El Acuerdo Ministerial del 11 de mayo de 2012 crea el “Reglamento para la regulación de los centros de recuperación para tratamiento a personas con adiciones o dependencias a sustancias psicoactivas”.
El Ministerio de Salud Pública inició en 2013 estudios de la situación relativa a la infraestructura de tratamiento en el país, interviniendo en los centros que funcionaban sin los permisos oficiales. En el último trimestre de 2013 más de 500 personas fueron liberadas de “clínicas” clandestinas.
A pesar de que por el momento la implementación de las Cortes de Drogas no ha tenido eco entre los decisores políticos del Ecuador, ciertos sectores políticos del país siguen proponiendo el establecimiento de estas cortes en el país. La organización Justicia Penal Ecuador (Barra de Abogados de los Estados Unidos –ABA– y Rule of Law Initiative) promueve activamente su introducción, provocando varios desencuentros con el entonces Consejo de la Judicatura de Transición, y con la Asamblea Nacional. En su propuesta dicen:
“El modelo de Cortes de Drogas constituye un sistema en el cual aquellos drogadictos que reúnen determinados requisitos pueden ser remitidos a tratamiento, mediante una suspensión del proceso penal convencional, por acuerdo mutuo del fiscal y del defensor, bajo supervisión de un juez. Estas Cortes son instancias administrativas caracterizadas por el tratamiento intensivo de los usuarios, la supervisión judicial de dicho tratamiento, que pude incluir pruebas obligatorias para drogas y reuniones periódicas con el juez para monitorear el progreso, así como consecuencias por el incumplimiento y la inobservancia. El modelo de Corte de Drogas ha tenido mucho éxito en reducir las tasas de reincidencia y el sobrecargo que los casos de pequeños montos de drogas para consumo personal producen en el sistema. Por todas estas razones considero que nuestro proyecto debe ser de su interés” (Amado, A. (2012). Oficio No. 95069 dirigido al Arquitecto Fernando Cordero. Quito: Asamblea Nacional).
Información extraída de La respuesta sanitaria frente al uso ilícito de drogas en Ecuador.
Ecuador ha ido asumiendo un papel cada vez más visible en el debate internacional, y está asumiendo un liderazgo en el tema a nivel regional, en el contexto de la UNASUR y la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños).
En 2010 se creó el Consejo Suramericano sobre el Problema Mundial de las Drogas en el marco de la UNASUR, que tiene su sede en Quito. La entidad cuenta con un Plan de Acción enfocado en la reducción de la demanda y el desarrollo alternativo, integral y sostenible. La construcción de una identidad suramericana sobre la temática, uno de sus objetivos centrales, se ha visto dificultada por diferencias de visión y políticas entre los Estados miembros. Recientemente, en febrero de 2015, se anunció la presentación de iniciativas sobre el problema mundial de las drogas en la región.
Durante la Cumbre de la OEA en Cartagena en 2012, cuando estalló el debate sobre las políticas de drogas al más alto nivel político, el presidente Correa del Ecuador estuvo ausente en protesta por la exclusión de Cuba en este evento, pero dio declaraciones de prensa apoyando un nuevo enfoque y reconociendo el fracaso de la estrategia actual.
Por otro lado, durante las reuniones anuales de la Comisión de Estupefacientes, las declaraciones oficiales del Ecuador indican una postura crítica del sistema internacional de control de drogas, y a favor de hablar de posibles reformas de los tratados internacionales.
(8)8. ¿Qué rol ha jugado la sociedad civil ecuatoriana en el debate sobre las drogas en el país?
El proceso de reforma en Ecuador está siendo empujado principalmente por la elite política progresista en coalición con la academia. La Defensoría Pública del Ecuador ha jugado un papel muy relevante en señalar los efectos de la legislación vigente e instrumentalizar los cambios.
Existen unas pocas organizaciones de la sociedad civil o movimientos sociales dedicados a la temática, así como grupos de activistas- específicamente sobre el cannabis- que incidieron en el diseño de la nueva norma, insistiendo en la descriminalización de los usuarios.
Proyecto de Ley Orgánica de Prevención Integral de Drogas y Uso de Sustancias Catalogadas Sujetas a Fiscalización – Diciembre de 2014
CONSEJO NACIONAL DE CONTROL DE SUSTANCIAS ESTUPEFACIENTES Y PSICOTRÓPICAS – 002 CONSEP-CD-2014 Expídense las tablas de cantidades de sustancias estupefacientes y psicotrópicas para sancionar el tráfico ilícito de mínima, mediana, alta y gran escala – Julio de 2014
Resolución 001 CONSEP-CO-2013 – Ministerio de Salud Pública y Secretaría Ejecutiva del CONSEP
La cooperación en materia de control de droga: Carta de entendimiento entre el Gobierno de la República del Ecuador y el Gobierno de los Estados Unidos de América referente al funcionamiento del programa de unidades de investigaciones sensitivas antidrogas en Ecuador. Agosto de 2009
Sistemas Sobrecargados – Ecuador, 2010
Indulto de mulas, una propuesta sensata – TNI Serie reforma legislativa en materia de drogas No. 1, febrero de 2009
Fuente: TNI- http://www.druglawreform.info/es/informacion-por-pais/america-latina/ecuador/item/246-ecuador
Fuente imagen: growlandia.com/marihuana/ecuador-despenaliza-el-cultivo-de-cannabis-dejando-atras-la-represion
EcuadorPolítica de Drogas
abril 7, 2015 reverdeser	Deja un comentario
América LatinaONUPolítica de DrogasUNGASS 2016
#NotiDrogas,Gestión de placeres riesgos y atención a usuarios de sustancias,Políticas públicas y leyes en materia de drogas.
marzo 9, 2015 reverdeser	Deja un comentario
El cáncer es una de las enfermedades que más muertes causa a nivel global y cuya cura no ha sido encontrada y aunque existen formas de tratamiento, ninguna de ellas garantiza la cura permanente. Una de las recomendaciones que se dan de voz en voz y de manera semi-clandestina por doctores, familiares y conocidos en los tratamientos para cáncer, es usar mariguana. Pero,¿cómo se utiliza y por qué sirve?
Hasta donde he investigado, hay tres principales razones para recomendar el uso de cannabis frente al cáncer y/o los tratamientos para el cáncer, y tienen diferentes fundamentos: algunos se basan en usos y costumbres, es decir formas prácticas de experimentación que han mostrado utilidad en casos concretos, y otras tienen fundamento científico y se han construido a partir de árduas y rigurosas investigaciones en centros médicos y universidades de diversos países.
Las tres grandes líneas del uso medicinal de la mariguana en relación al cáncer son: para disminuir los dolores provocados por los tumores, para disminuir las náuseas y el vómito y la más importante (y menos reconocida a los ojos de la opinión pública) es que en los estudios realizados hasta ahora ha mostrado capacidades anti-tumorales, es decir, ayuda a frenar el crecimiento y disminuir el tamaño y número de los tumores en el organismo. Lo que hoy me ocupa es la importancia de la cannabis como apoyo para los tratamientos tradicionales para hacer frente al cáncer, a partir de su efecto antiemético, que quiere decir que inhibe el vómio o la náusea.
Uno de los efectos más conocidos de los tratamientos para cáncer, son las náuseas y vómitos que provocan la radioterapia y la quimioterapia. Estos son tratamientos que, mediante radiación o con químicos inyectados en el organismo, atacan a las células del cuerpo buscando atacar principalmente a las células que han “olvidado” la función de “muerte natural” y se siguen reproduciendo sin mucho sentido y sin cumplir alguna función benéfica para el organismo. Desafortunadamente, la quimio y radioterapia no alcanzan a focalizar su actuación sólo en estas células provocando daños también en otros organismos dentro del cuerpo, y exigiendo un gran uso de energía y del sistema inmune que agotan al cuerpo provocando vómitos y náuseas. Al mismo tiempo estas náuseas y vómito provocan que las personas en tratamiento no puedan comer, y por lo tanto, es difícil cumplir con el gasto de energía que exige este tratamiento.
En este sentido hay dos grandes bondades del uso de cannabis como apoyo en el tratamiento anticancerígeno y que se conjugan en fomentar la habilidad y el antojo de comer en las personas que se encuentran en tratamiento. Por un lado está el efecto antiemético de la cannabis, es decir, que reduce las náuseas y en consecuencia el vómito producido por los tratamientos. Esto permite que el cuerpo asimile de mejor manera los tratamientos y la ausencia de las arcadas y el proceso vomitivo ayuda a ahorrar energía y disminuir el cansancio en pacientes, lo que ayuda a que el cuerpo se mantenga con la fuerza necesaria para aguantar el tratamiento y combatir la enfermedad.
Por otro lado, un efecto ampliamente conocido y difundido de la cannabis y que tiene un gran impacto en los pacientes, es el famosísimo “monchis” que se traduce en un apetito casi insaciable cuando la persona está bajo los efectos de la planta. El “monchis” ha sido adoptado por la “cultura pacheca” y casi siempre es mostrado por las películas y series en las que alguien fuma mota, y es uno de los efectos más parodiados y famosos de la mariguana. A pesar de ser objeto de comedias y sátiras, este efecto en el cuerpo ha sido explicado por diversas investigaciones científicas y juega un papel fundamenta junto con el efecto antiemético para los y las pacientes. Como ya lo mencioné una de las cosas más duras del tratamiento son las náuseas y el vómito, que además de gastar energía y debilitar al organismo, generan también una falta de apetito que no permite a la persona contar con la energía y los elementos nutritivos necesarios para enfrentar el proceso de tratamiento. Así, el “monchis” junto con el efecto antiemético ayuda a que la persona que está bajo tratamiento:
1. Deje de vomitar y padecer las náuseas.
2. Se pueda alimentar adecuadamente.
Esto es un conjunto de efectos que permiten a las y los pacientes de cáncer enfrentar la enfermedad y los tratamientos con un cuerpo menos desgastado y mucho mejor nutrido, lo que fortalece al cuerpo en general y al sistema inmune. Vale la pena aclarar que no esperamos que el uso de la planta sea completamente inocuo al organismo, por lo que recomendamos algunas estrategias de reducción de riesgos para el uso médico de la planta, ya que el cuerpo puede estar especialmente sensible. En todos los casos se recomienda usar dósis pequeñas en primera instancia e ir evaluando si se necesita aumentar dósis:
Usar en vaporizador: Los vaporizadores son aparatos electrónicos que mediante resistencias llevan a la planta a una temperatura ligeramente por debajo de la temperatura de combustión por lo que los aceites esenciales en los que se encuentran los diferentes cannabinoides se evaporan, sin generar dióxido de carbono y demás moléculas contenidas en el humo que pueden ser dañinas para el organismo. Además el vapor es mucho menos dañino para la boca, garganta y pulmones que el humo caliente.
Usar en bong o pipa de agua (preferentemente con hielo): Por un lado, el agua ayuda a enfriar el humo y por el otro funciona como filtro en el cual se absorben varios elementos presentes en el humo. Igual que con el vaporizador, el enfriamiento es conveniente para vías respiratorias y el filtro de agua para el humo ayuda a “limpiar” lo que entra al organismo.
Usar en pipas de vidrio o piedra: Las pipas de madera y metal, igual que los “porros” enrrollados en papel, liberan una gran cantidad de partículas contaminantes propias del material que pueden ser dañinas para el organismo, mucho más que la mariguana misma. (Además hay pipas de vidrio bien bonitas)
Usar en alimentos preparados: la cannabis libera sus componentes esenciales a temperaturas elevadas y en medios grasos, por lo que para prepararla es necesario utilizar aceite o mantequilla. Existen muchas recetas y la mayoría están disponibles en internet, sin embargo, debido al proceso digestivo es más difícil manejar las dósis y los efectos son más tardados por lo que la mayoría de los pacientes prefiere vaporizar o usar el bong, debido a la inmediatez de los efectos.
Además de esto valdría la pena promover e investigar más sobre las propiedas antitumorales, que las mayores investigaciones no han podido concluir nada a fondo, pues son restringidas en los números de muestra que pueden usar y en las capacidades de investigación por la prohibición no sólo del uso de la planta, sino también de su investigación con fines científicos. Para ReverdeSer, los pacientes a quienes se les impide el acceso a plantas con propiedades medicinales, como la mariguana, tambien son víctimas de la prohibición y la guerra contra las drogas.
#MotaLegalCannabiscannabis medicinalcáncerDEAMariguana

References: artículo 364
 artículo 30
 artículo 62
 artículo 51
 Resolución 
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