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Timestamp: 2020-02-18 16:10:02+00:00

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Aproximación a un concepto constitucional de escuela de formación ciudadana | Constitución | Democracia
Para lograr un concepto que determine el contenido y alcance de una escuela de formación ciudadana, es necesario tener como referente la Constitución Política colombiana.
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Aproximación a un concepto constitucional de escuela de formación ciudadana *
Andrés Armando Ramírez Gómez **
El término de escuela de formación ciudadana es equívoco pues con él se identifican diferentes procesos formativos y proyectos de educación cívica y política que responden a unos contextos particulares y a diferentes intereses formativos.
Para lograr un concepto que determine el contenido y alcance de una escuela de formación ciudadana, es necesario tener como referente la Constitución Política colombiana (República de Colombia, 1991), pues entre ambos conceptos (formación ciudadana y Constitución) hay una relación necesaria e inescindible. En nuestro caso, la Constitución de 1991 establece unos lineamientos básicos en sus artículos 41 y 67 que sirven como parámetro para la fundamentación, la temática y la metodología de una escuela de formación ciudadana.
En consecuencia, la Constitución se convierte en un plan de estudios general
y obligatorio para toda escuela de formación ciudadana, el cual tiene como
sustento una formación ético -social y política a partir del contenido axiológico
y principialístico, lo cual permite afianzar el modelo democrático y generar mayor cohesión social.
Palabras clave: axiología; Constitución; equívoco; escuela; ética - social; formación ciudadana; formación política; pedagogía constitucional.
* Este artículo es producto de la investigación terminada “Sistematización de una experiencia en una Escuela de Formación Ciudadana”. Investigadora principal Nataly Vargas Ossa. El autor participó como coinvestigador. La investigación fue financiada por la Universidad Santo Tomás, sede Medellín y finalizó en el año 2010. ** Abogado de la Universidad de Medellín, especialista y maestrando en Derecho Penal de la Universidad EAFIT. Docente investigador de la Universidad Santo Tomás, sede Medellín. Perteneciente al grupo de investigación Derecho, desarrollo y sociedad, en su línea escuela de formación ciudadana. Correo electrónico: andresrago@gmail.com.
Opinión Jurídica, Vol. 10, N° 20, pp. 193-204 - ISSN 1692-2530 • Julio-Diciembre de 2011 / 216 p. Medellín, Colombia
An Approach to a Constitutional Concept of Citizenship Training School
The term “citizenship training school” is wrongly used because several training processes and civic and political education projects corresponding to specific contexts and several educational interests are identified.
In order to obtain a concept which may determine both content and scope of a citizenship training school, having the Colombian Political Constitution (Republic of Colombia, 1991) as a reference is a must, because both concepts (citizenship training and Constitution) show a necessary and indivisible relationship. In our case, 1991 Constitution establishes some basic guidelines in Articles 41 and 67 which can be used as a parameter for foundation, themes, and methodology of a citizenship training school.
Consequently, the Constitution becomes a general and mandatory study plan for all kind of citizenship training schools; a plan which is supported by an ethical- social and political education from the axiology and principle content, which allows strengthening the democratic model and generating a higher social cohesion.
Key words: axiology; Constitution; wrong; school; ethical-social; citizenship training; political education; constitutional pedagogy.
Este artículo es producto de la investigación “Sistematización de una experiencia en una escuela de formación ciudadana” realizada en
la Universidad Santo Tomás, sede Medellín, la
cual buscaba sistematizar la experiencia de la Escuela de Formación Ciudadana con los parti- cipantes de las comunas 8, 13 y 14 de la ciudad de Medellín, en el diplomado “Democracia y Ciudadanía”, desarrollado en el año 2009, con la finalidad de enriquecer estos procesos y construir teoría a partir de los mismos, donde uno de los objetivos específicos fue construir el concepto de escuela de formación ciudadana, al cual pretende aproximarse este escrito.
Para la metodología se sistematizaron las experiencias como un proceso de formación
ciudadana, para aportar, confrontar y modificar
el conocimiento existente sobre los mismos, y
contribuir al entendimiento y transformación de nuestra realidad social. También se usó el método inductivo para establecer categorías
a partir de las diferentes definiciones de los
participantes en los diplomados, las cuales se
recogieron mediante una encuesta estructurada con pregunta abierta.
Las bases teóricas fundamentales del artículo fueron la pedagogía constitucional, la axiología política, la formación ciudadana y la educación cívica.
En este artículo se pretende abordar el problema jurídico sobre qué se entiende por una escuela de formación ciudadana y cuál es la influencia de la Constitución Política en su definición.
Actualmente, no existe un concepto unívoco de escuela de formación ciudadana, tanto desde la doctrina, como en diferentes experiencias de formación política y las definiciones de los participantes en el diplomado Democracia y Ciu-
dadanía de las comunas 8, 13 y 14 de Medellín, no es posible extraer unos caracteres comunes que permitan darle identidad a este concepto. Sin embargo, a partir de la Constitución Política de 1991 (República de Colombia, 1991), sí se logra identificar unos lineamientos claros para una posible definición, partiendo del manda- to del artículo 41, que establece la formación ciudadana como una obligación para todas las instituciones de educación.
1. Constitución Política y formación ciudadana: bases teóricas.
Es necesario indicar que para hacer referencia a formación ciudadana en un Estado democrático, necesariamente se debe hacer una remisión a la Constitución, por lo cual una escuela que pretenda llevar a cabo este tipo de experiencias debe tener relación con el texto constitucional, debido a que éste es el programa político del respectivo Estado, donde se definen los dere- chos y deberes ciudadanos, los mecanismos de participación, las acciones para hacerlos efectivos, así como la respectiva estructura del poder público, temas que deben ser referente para todo ciudadano.
Respecto de la importancia de la formación constitucional, vale la pena citar al profesor Peter Häberle, el cual establece:
El mandato constitucional de la LF [Ley Fundamental] exige no tanto la transmi- sión de conocimientos jurídicos teóricos, pues esto es cosa del “gremio” de los juristas. Se trata más bien de comunicar a la Constitución como marco y afirma- ción de los ideales de la educación: la Constitución es texto escolar y docente. Su realidad comienza en los salones de clase: ¡la escuela de la Constitución es la escuela! Lo que ésta logre beneficia a la cultura constitucional.
Esta vía pedagógica hacia la LF como Constitución vivida no puede ser so-
breestimada en su relevancia jurídica mediata y su eficacia a largo plazo… [ ] La relación entre los planes de estudio y la Constitución se hace lo más estrecha posible; en sentido amplio se trata de “clases de Constitución”…
Esta concepción “pedagógica” de la Constitución es una consecuencia de la teoría de los intérpretes constitucionales en sentido amplio: una característica de la sociedad abierta y de sus fundamen- tos de ética social. La Constitución no es sólo un ordenamiento jurídico para los juristas (y los políticos), sino que en lo esencial es también una “guía” para los no juristas, los ciudadanos (Häberle, 2003, p. 190 y 191).
Siendo consecuentes con lo planteado por el autor, no podemos negar la relación existente e imprescindible de la formación ciudadana con la Constitución Política, debido a que la misma cumple un papel fundamental para la cultura política de la sociedad. En palabras del mismo autor (Häberle, 2002) “La constitución no es sólo un texto jurídico o un código normativo, sino también la expresión de un nivel de desarrollo cultural, instrumento de la representación cultu- ral autónoma de un pueblo, reflejo de su herencia cultural y fundamento de nuevas esperanzas”.
En lo que tiene que ver con nuestra Carta Funda- mental, respecto a la formación ciudadana, dos artículos juegan un papel importante para la cul- tura política, el artículo 41 y el 67 (República de Colombia, 1991), los cuales establecen, en térmi- nos generales, que la educación constitucional es obligatoria en las instituciones educativas, y se debe fomentar la práctica democrática para aprender los principios y valores de la partici- pación ciudadana. Además, la educación como derecho cumple una función social y deberá formar en el respeto de los derechos humanos, la paz y la democracia; es obligación del Estado promover la Constitución.
Teniendo en cuenta la importancia del texto constitucional y los artículos anteriores para la
formación ciudadana, se puede establecer que la Carta Política señala unos lineamientos básicos para la misma, consistente en i) Se trata de un servicio público que cumple una función social; ii) Es una formación de carácter obligatorio; iii) No sólo es formación teórica sino que debe fomentar prácticas para su aprendizaje; y iv) La formación ciudadana tendrá como uno de sus ejes centrales la educación en el respeto a los derechos humanos y el aprendizaje de los principios y valores constitucionales.
Lo anterior ha sido definido como pedagogía constitucional, en el sentido de que los manda- tos constitucionales permiten una apropiación vivencial y práctica que propicia la transforma- ción personal y social en aras de hacerlos efi- caces. Al respecto, vale la pena citar a la Corte Constitucional, la cual ha precisado:
La pedagogía constitucional es muy necesaria para lograr una sociedad democrática, pluralista y humanística…
Partiendo de una consideración elemen- tal: que la pedagogía no es un castigo, adquiere enorme dimensión el postulado establecido en el artículo 67 de la actual Constitución: “La educación formará al colombiano en el respeto a los derechos humanos, a la paz y la democracia”.
Esto se une indisolublemente a la nece- saria promoción de los derechos huma- nos, para que la protección de éstos no se quede escrita en las normas. Karel Kasak, en una publicación de la UNESCO
(Las dimensiones internacionales de los derechos humanos”. Volumen 2, pág.
evidente que la promoción es el prime- ro e imprescindible estadio que lleve a la protección: si no fuera así, el único resultado de la promoción serían las
310) hace esta cruda advertencia: “
leyes caídas del cielo bien conocidas en ”
(Corte Constitucional,
Sentencia T-227 de 1997, 1997).
Con fundamento en lo que se viene planteando,
y teniendo conciencia sobre la importancia de la Constitución como modelo de educación
y enseñanza para la ciudadanía, la formación
ciudadana se constituye entonces en pilar de un Estado constitucional y democrático, debi-
do a que tiene por finalidad promover y hacer efectiva la misma Carta Política, esto es, llevar
a cabo el programa político que ha establecido la misma sociedad.
Por lo tanto, y como lo veremos a continuación, si bien no hay una definición de escuela de formación ciudadana, la Constitución Política sí señala los fundamentos de dicha formación,
y existe entre ambos conceptos (formación ciu-
dadana y Constitución) una relación dialógica inescindible, por eso, es que se puede afirmar categóricamente que, mientras la Carta Funda- mental señala los lineamientos de la formación ciudadana, ésta es educación constitucional.
2. Equivocidad del concepto de escuela de formación ciudadana
El concepto de escuela de formación ciudada- na es un término equívoco que se ha utilizado para definir múltiples procesos formativos y proyectos de educación cívica y política. Esa equivocidad se evidencia en el manejo concep- tual que se le ha dado al término en la dinámica social, y también, en las diferentes apreciaciones que tuvieron del mismo los participantes en los diplomados de democracia y ciudadanía de la experiencia sistematizada.
Si bien, no se puede desligar el discurso de los participantes de su respectivo contexto social, las distintas definiciones dadas por ellos coincidieron en algunos puntos como, en general, identificar la escuela como un proceso de formación. A pesar de lo anterior, se puede apreciar que las definiciones hacen referencia a distintos conceptos y contextos, como identi- ficar la escuela de formación ciudadana como un espacio de formación (“El espacio que nos permite capacitarnos y adquirir conocimientos” Participante C-13), así como algunos la identi- ficaron como una formación para líderes (“Son
espacios especiales para la formación de líderes
y personas que quieran aprender sobre el tema”
Participante C-13), o como una oportunidad o lugar de encuentro (“Es algo que nos sirve para realizar nuestro sueño o lo que queremos hacer” Participante C- 8), entre otras definiciones.
De acuerdo con lo anterior, dentro de la inves- tigación “Sistematización de una experiencia en una escuela de formación ciudadana”, se evidenció que los participantes en los procesos formativos relacionaron el concepto de escuela de formación ciudadana con su contexto parti- cular y con algunos elementos constitucionales como la participación, los derechos y ciertos
valores. Para ilustrar lo anterior se sintetizan al- gunas definiciones que dieron los participantes
y la clasificación que se hizo de ellas:
Cuadro 1. Diferentes acepciones de escuela de formación ciudadana en los partici- pantes de los diplomados “Democracia y
Ciudadanía” en las Comunas 8, 13 y 14 de Medellín. La columna denominada “Definición de algunos participantes” contiene una muestra de las diferentes definiciones que dieron los participantes de los diplomados en democracia y ciudadanía. La segunda columna, denominada “Categoría analítica construida”, contiene la categoría que permitió agrupar las diferentes definiciones que dieron los participantes en los diplomados de escuela de formación ciudadana.
Análisis de las diferentes acepciones de escuela de for- mación ciudadana en los participantes de los diplomados democracia y ciudadanía
Definición de algunos participantes
Es donde debatimos y es- tudiamos la problemática del país o ciudad (partici- pante c- 8)
Como análisis de la realidad social y po- lítica en el ámbito nacional, regional o local
Lugar donde se debaten problemas sociales, po- líticos y constitucionales (participante c-13)
Es donde nos enseñan a formar una nueva ciudad, hacer una sociedad mejor y ayudar a la gente (parti- cipante c- 8)
Donde nos ayudan a edu- car para conocer nuestros derechos y deberes (parti- cipante c- 8)
Es donde se forma a la per- sona sobre los derechos, deberes, participación que debe tener como ciudada- no (participante c-13)
Como proceso de for- mación política
El que brinda la capaci- tación a la sociedad civil para conocer cómo está conformado, organizado, cuáles son los deberes y derechos y cómo parti- cipar activamente en el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos (participante c-14)
Un lugar donde podemos proponernos metas y cum- plirlas (participante c- 8)
Una entidad multiplicadora de conocimiento (partici- pante c-13)
Como espacio físico o entidad
Un centro de enseñanza básico que todo ciudada- no debe aprender (partici- pante c-14)
Donde aprendemos valo- res o habilidades de des- envolvernos en la vida cotidiana (participante c- 8)
Es aprender a escuchar al otro, dialogar, tener co- rresponsabilidad y buena comunicación (participan- te c-13)
Como desarrollo de valores
Escuela de participación, valores y políticas públicas (participante c-14)
Es algo que nos sirve para realizar nuestro sueño o lo que queremos hacer (participante c- 8)
Es un lugar donde se ca- pacita a las personas que queremos que nuestra comunidad salga adelante (participante c-13)
Donde se edifica, se lleva a la vida actual para bien de todos (participante c-14)
Además del hallazgo anterior, producto de la experiencia sistematizada, se puede eviden- ciar que el concepto de escuela de formación ciudadana no ha sido delimitado socialmente, sino que se han desarrollado diferentes sig- nificaciones del término haciendo énfasis en
algunos aspectos, dependiendo del proceso que se pretenda implementar y las realidades socioculturales de las personas que van a par- ticipar en los mismos. Para ilustrar lo anterior se citan algunas definiciones de experiencias de escuela de formación ciudadana:
La Escuela de Formación Ciudadana y Planea- ción de Barrio es una iniciativa del área de Participación Ciudadana del Fideicomiso Centro Histórico para coadyuvar a restablecer el tejido social, largamente deteriorado, entre las y los habitantes de las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México (Escuela de Formación Ciudadana y Conservación del Patrimonio, s. f.). [Énfasis en el restablecimiento del tejido social].
La propuesta de la Escuela de Formación Ciu- dadana para la Gestión del Desarrollo Local se sustentó en el desarrollo humano como eje central abordando algunos instrumentos de la planeación local, de la participación y de la movilización ciudadana, para posibilitar los vínculos y relaciones entre las organizaciones sociales y entre gobierno local y la sociedad civil organizada (Belén Medellín, s. f.) [Énfasis en el desarrollo humano y las relaciones entre el gobierno y la sociedad civil].
Se trata de un programa que busca incentivar y fortalecer los procesos de participación de- mocrática sobre aquellas personas que ejercen el liderazgo entre las diversas instituciones estatales y comunitarias… Manifestó que este proyecto pretende dinamizar la capacidad de interlocución de líderes sociales, comunitarios, juveniles, estudiantes y políticos de manera positiva y eficiente para la resolución de las
problemáticas particulares del entorno donde habitan. También busca mejorar la gestión individual y grupal mediante el otorgamiento de herramientas concretas a los participantes (Universidad del Magdalena, 2006) [Énfasis en los procesos de participación ciudadana y la gestión social]
La Escuela de Formación Ciudadana - ES- FORCI - es un espacio de fortalecimiento de la
sociedad civil que facilita herramientas teóricas
y metodológicas para la participación ciudadana
(Fundación Salvadoreña de Desarrollo y Vivien- da Mínima, 2010) [Énfasis en la participación ciudadana]
De las anteriores definiciones, así como las que dieron en su momento los participantes en los diplomados que hicieron parte de la sistemati- zación, se puede establecer, que el término de escuela de formación ciudadana es equívoco, debido a que se relaciona con múltiples defini-
ciones dependiendo del contexto o de los inte- reses que se tengan en el proceso formativo. Así, se puede observar que se ha entendido como proceso para restablecer el tejido social dete- riorado, como mecanismo para posibilitar los vínculos y relaciones entre las organizaciones sociales y entre el gobierno y la sociedad civil organizada, como el desarrollo de determinados valores, como instrumento para la formación política, como un espacio que brinda mejores oportunidades para los ciudadanos, etc., sin que exista un elemento que permita darles identidad
y sentido como escuela de formación ciudadana.
Similar situación se evidencia desde lo teórico o doctrinario, donde no existe una definición de escuela de formación ciudadana. Su paralelo más cercano lo podemos encontrar en la educa- ción cívica, que según lo que hemos planteado, tampoco presenta una definición unívoca de ese tipo de formación. Al respecto, se puede citar como ejemplo la tipología que elaboró Donald Rowe (Brown, 2006) de acuerdo con la importancia que los programas de educación
cívica dan a las diferentes dimensiones de la experiencia, estableciendo en consecuencia diferentes acepciones de la enseñanza cívica, como por ejemplo, cuando se entiende esta como patriotismo al exaltar la historia oficial y los logros del gobierno de turno, o, cuando está
De lo expuesto hasta ahora, se puede establecer
Para afianzar ese concepto de escuela de forma-
ciudadana, debido a que la Carta Fundamental contiene el marco general de plan de estudios que estos procesos formativos deben desarro- llar, haciendo énfasis no sólo en el contenido temático, sino también en la fundamentación y la metodología.
centrada en el conocimiento de la Constitución, donde se restringe a describir los derechos ciudadanos y las instituciones públicas. Igual- mente, cuando la enseñanza cívica se da a partir del pluralismo o conflicto sobre valores, donde se enfatiza en la capacidad de los ciudadanos de realizar proyectos en común y la resolución de disensos, entre otras acepciones.
que tanto desde la experiencia personal y comu- nitaria que se sistematizó, así como de algunas experiencias sociales de formación política y los referentes inmediatos de la formación ciudadana como lo es la educación cívica, no se puede abstraer de ellos un concepto que determine el alcance y el sentido de una escuela de for- mación ciudadana. Lo cual no quiere decir que los términos utilizados sean erróneos, todos son válidos, lo que sucede es que no permiten
Con lo que se planteó inicialmente, quedó esta- blecida la importancia del texto constitucional en la formación ciudadana, ya que ella señala unos lineamientos básicos para la misma, como lo es: que se trata de un servicio público de carácter obligatorio que cumple una función social, que implica una formación práctica y tiene un especial énfasis en el respeto de los derechos humanos.
Además de esos lineamientos fundamentales extraídos de los artículos 41 y 67 de la Carta Política (República de Colombia, 1991), es nece- sario también tener en cuenta que la formación ciudadana es una educación ético social y polí- tica, con fundamento en el contenido axiológico de la norma fundamental, lo cual constituiría la fundamentación constitucional de los procesos pedagógicos.
que se elabore a partir de ellos uno más general que pueda abarcarlos a todos como escuela de formación ciudadana.
ción ciudadana es imperativo hacer referencia
Con fundamento en lo planteado, una escuela de formación ciudadana debe ser una escuela de formación ético - social y política, pues en la misma Constitución se establece un contenido axiológico que es el soporte de todo el Estado,
la Constitución Política, ya que esta delimita
valores que expresan lo que la Carta quiere
tema e impone, por su importancia política y
regular y a lo que aspira como forma óptima
social, el estudio de sus contenidos, tal y como se desarrollará en el acápite siguiente.
3. Aproximación al concepto de escuela de formación ciudadana a partir de la Constitución Política
Se puede establecer que la Constitución Política (República de Colombia, 1991) es el macro - currículo de una escuela de formación
Al respecto, es necesario citar la importancia que juegan los valores dentro del texto consti- tucional; Milagros Otero establece al respecto:
… De hecho los valores son en sí mismos exigencias de los ciudadanos referidas
a las bases sobre las que éstos quieren
que se asiente el ordenamiento. Son, en definitiva, los cimientos sobre los que la sociedad quiere que se establezcan
y acomoden las leyes. Y se constituyen
en los elementos que proporcionan uti- lidad y mayor aptitud para garantizar la satisfacción de las necesidades sociales proporcionando bienestar y bien común (Otero, 2004, p. 14).
Y más adelante la misma autora plantea:
Por su parte, los valores constitucio- nales suponen el establecimiento de un sistema de preferencias dentro de la convivencia social, ya que se trata de opciones de carácter ético - social y político que han sido preferidas frente a otras en la configuración del sistema jurídico de la sociedad…
…Por tanto los valores jurídicos cons- titucionales se configuran como el contexto axiológico preciso y fundante de la interpretación que debe realizar el ordenamiento jurídico. Sirven además de guía para la orientación evolutiva de la Constitución y de criterio para esta- blecer la legitimidad de todas las demás manifestaciones del ordenamiento jurí- dico y del sistema de legalidad (Otero, 2004, p.29).
En consecuencia, los valores constitucionales son el sustento, la base sobre la cual se debe desarrollar una escuela de formación ciudada- na; esta debe tener como pilar un componente axiológico constitucional, que parte, en nues- tro contexto, del valor de la dignidad humana, consagrado en el artículo 1º de la Constitución, en el sentido de que los individuos, antes que ciudadanos, son personas, valiosas por ese solo hecho. Y como lo establece la Corte Constitucio- nal (Sentencia T- 881 de 2002, 2002) “la dignidad humana constituye un elemento definitorio del Estado social y de la democracia constitucional”.
Todo proceso de formación política involucrará el conocimiento de los valores sociales; así, en un texto sobre la participación ciudadana
y educación política (Puerta, Pérez, Idárraga & Múnera, 2006), se hace referencia a que esos procesos donde se aprende de la política, se
asimilan valores y actitudes, que hacen parte de la cultura e intenta insertar al individuo a la sociedad, son valores que precisamente están establecidos en la Constitución.
Un sustrato axiológico permitirá, en consecuen- cia, que la escuela de formación ciudadana sea más inclusiva y su metodología sea efectivamen- te práctica, a través de la vivencia y aplicación de estos valores que constituyen el fundamento ético - social y político de la formación ciudada- na, y se convierten en las pautas que orientan las acciones ciudadanas, tanto personales, como políticas y comunitarias. De lo planteado se puede destacar entonces la relación entre ética política y formación ciudadana, relación que destaca Jorge Osorio, al referirse a la im- portancia de la formación en valores:
El desarrollo de la Formación en Valo- res supone entonces plantearse una cuestión ética clave: ser ciudadano(a) implica una acción pública y una práctica comunicativa, un aprendizaje del valor del Otro, de su diversidad y del respeto de sus derechos. Para una tradición de la ética política, la formación ciudadana es principalmente una educación en las virtudes civiles adecuadas para vivir de- mocráticamente. En efecto, la formación ciudadana es un aprendizaje de las artes específicas de una ciudadanía moral (Osorio, 2004 p. 8 -9).
Esa metodología práctica que establece la Constitución y la vivencia de los valores so- ciales hará que, como lo establece el profesor Camilo Borrero (2006) al referirse a la educación ciudadana, “la gente vea la racionalidad de las opciones: es educación y no instrucción. De ahí que el desarrollo de competencias capacite al ciudadano para que problematice su reali- dad y sepa en qué consiste una decisión que construye solidaridad y sentido de pertenencia público”.
En conclusión, si bien no habrá una definición única y válida de escuela de formación ciuda-
dana sí se puede hacer una aproximación a su concepto, que permita delimitar su contenido y alcance, teniendo en cuenta los fundamentos constitucionales. En este sentido, una escuela de formación ciudadana es un espacio de socia- lización ético - social y político de carácter obli- gatorio que busca la cohesión y transformación social a través de la formación constitucional en las personas, para ser ciudadanos, y de esa forma posibilitar la eficacia de los valores que ella misma señala, haciendo vivencial la demo- cracia y generando cultura política.
1. No hay un concepto unívoco de escuela de formación ciudadana, desde lo doctrinario no existe una definición y en las experien- cias formativas y sistematizadas, no hay unanimidad en su descripción. Cada una de estas definiciones depende de la realidad sociocultural y el interés que se tiene al mo- mento de desarrollar el respectivo proceso de formación ciudadana.
2. Si bien no existe un concepto unívoco de escuela de formación ciudadana, la Consti- tución Política sí señala unos lineamientos básicos que deben tenerse en cuenta para todo proceso de formación, pues constituye el marco temático, la fundamentación teóri- ca y metodológica de cualquier proceso de formación política.
3. Desde una referencia constitucional, la es- cuela de formación ciudadana es un concep- to integral que involucra diferentes aspectos de los cuales no se puede prescindir, por ser el programa político de cada Estado, donde además de establecer derechos y deberes de los ciudadanos, los mecanismos de control y de participación ciudadana y la estructura del Estado, se definen los principios y valores que fundamentan el proyecto político de la sociedad.
4. La aproximación al concepto de escuela de formación ciudadana a partir de la Consti- tución, integra al ciudadano en la política, vuelve el discurso constitucional un diálogo incluyente y de base que permite afianzar el modelo democrático al volver a los ciudada- nos actores de la política.
5. Una formación ciudadana que desarrolle los lineamientos constitucionales permitirá generar cohesión social y cultura política, en el sentido de crear identidad a partir de los valores y principios del macro proyecto político común constitucional.
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