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Timestamp: 2018-10-19 18:49:17+00:00

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Reversión de bien ganancial tras el fallecimiento de uno de los donantes
por ellv el Vie 26 Ago 2016 - 18:40
REVERSIÓN DE BIEN GANANCIAL TRAS EL FALLECIMIENTO DE UN DONANTE.
-.- El bien objeto de la reversión es adquirido por el donante de forma automática.
-.- Cuando el bien donado es ganancial, basta con que sobreviva al donatario uno de los donantes.
-.- En este caso, el bien es adquirido por el donante sobreviviente, pero como ganancial.
Esto último significa que se incluye en la comunidad postganancial del donante y los herederos del premuerto; y si ya está inclinada, será un activo sobrevenido que habrá que liquidarse de nuevo.
ADVERTENCIA: Se trata de una resolución, lo que significa que lo único que hace es declarar que la escritura autorizada por el notario debe inscribirse en el Registro de la Propiedad.
Pero insistimos que las resoluciones no son doctrina legal.
La doctrina legal sólo la puede crear el TS.
Pero, por supuesto, habrá que conocer el contenido de esta resolución, tanto para los orales, como para los terceros ejercicios de notarias y registros.
Resolución de 13 de junio de 2016,
II.- Comentario de la registradora sobre la reversión.
. El Código Civil establece un anómalo derecho de reversión legal o retorno sucesorio en el artículo 812 que atribuye al ascendiente un derecho sobre bienes determinados, con independencia del principio general, contenido en los artículos 809 y 810 y que tiene lugar tanto en la sucesión testada como en la intestada (art. 642 CC).
Este derecho de reversión carece de precedentes en nuestro Derecho, estando inspirado claramente en el artículo 747 del Código francés, siendo discutida en la doctrina cuál es su naturaleza jurídica, discusión que se centra en el hecho de si se trata de un derecho de carácter sucesorio, siendo un derecho sucesorio anómalo, o si por el contrario, la reversión legal de donaciones no tiene nada que ver con la sucesión y tiene todo que ver con la donación, de modo que la reversión opere como cláusula convencional sobreentendida automáticamente, con efectos retroactivos, a modo de condición resolutoria.
La mayoría de nuestra doctrina opta por la tesis sucesoria y las consecuencias de la tesis sucesoria serían, entre otras, las siguientes:
-.- Serán aplicables las normas sobre indignidad y las reglas sobre aceptación y renuncia de herencia.
-.- Se tratará como de una herencia dentro de la herencia, sin que tenga que efectuarse partición entre este ascendiente sucesor y los demás herederos.
-.- Será aplicable la prohibición de pactos sobre herencia futura, por lo que el ascendiente no podrá renunciar a su derecho anticipadamente.
-.- Los bienes donados quedarán afectados por el pasivo hereditario en la parte que les corresponda proporcionalmente dentro del conjunto del activo.
-.- Al ser el ascendiente un causahabiente del donatario, ha de respetar los derechos reales con que éste haya gravado los bienes donados, ya que el primero no puede tener más derechos que su causante (por el contrario, los derechos reales tendrían que desaparecer si se tratase de la resolución del título del donatario).
La reversión no tiene efectos retroactivos, tal y como resulta del propio artículo 812 que declara el mantenimiento de los actos dispositivos realizados por el donatario, es decir, los negocios no se deshacen hasta quedar como si no hubiese habido donación, porque sí la ha habido. El donante entra en la propiedad de lo donado sucesivamente al donatario, que realmente ha sido propietario, por lo que el ascendiente, mientras esté vivo el descendiente donatario, no es titular de un derecho real sobre bienes concretos, ni siquiera sujeto a condición.
Por ello, independientemente de que se siga la tesis sucesoria o la tesis negocial, los bienes donados van a responder de las deudas del donatario.
Manteniendo la tesis de que es un pacto implícito en la donación,
-.- Mientras vive, el donatario es propietario de los bienes y puede disponer libremente de los mismos, incluso consumirlos, lo que excluiría la reversión.
-.- Los bienes forman parte de su patrimonio y como tal se encuentran sujetos al artículo 1.911 CC, de modo que del cumplimiento de las obligaciones que contraiga el donatario durante su vida responden estos bienes en la misma medida que cualesquiera otros que integren su patrimonio.
-.- Fallecido el donatario esta responsabilidad no se esfuma. Por tanto, los acreedores, cuyos créditos se originaron en vida del causante, pueden agredir los bienes potenciales objetos de la reversión para obtener la satisfacción de sus intereses.
-.- La reversión no borra la propiedad del donante mientras vivía, sus actos dispositivos se mantienen y, por tanto, los bienes revertibles siguen garantizando aquellas deudas. No es que el donante responda con dichos bienes del pago de las deudas del donatario, sino que tales bienes están afectos preferentemente al pago de tales deudas y sólo residualmente pueden revertir.
-.- Por ello, los derechos de los acreedores son preferentes a la reversión y pueden llegar a excluirla.
’ En los casos en que proceda el ejercicio del derecho de reversión del artículo 812, se abrirán dos sucesiones distintas e independientes:
a-) Una sucesión especial, privilegiada o anormal, en los bienes donados o en los subrogados legalmente, conforme al artículo 812, para recobrar las donaciones efectuadas por los ascendientes a sus descendientes muertos sin posteridad.
b) Una sucesión normal, ordinaria, en el resto de los bienes del causante, regulada por las reglas generales.
Para que pueda actuar el derecho de reversión, el artículo 812 exige un doble requisito:
a-) que se trate de ‘ascendientes’, sin distinción de la línea o grado a que pertenezcan, aunque no sean legitimarios inmediatos, siempre que hayan sido donantes
b-) que los ascendientes sobrevivan al descendiente, por lo que al ser llamados a una sucesión, los ascendientes deberán tener la capacidad para suceder por testamento o abintestato (arts. 744 y 745), por lo que el ascendiente/donante debe sobrevivir al descendiente/donatario.
El artículo 812 concede, pues, una preferencia al ascendiente donante respecto de los demás herederos y legitimarios, pero no frente a los acreedores de la herencia, porque los bienes de la masa hereditaria responden de las deudas del causante (1082 y ss CC). Una vez satisfechas, el ascendiente tendrá preferencia sobre los restantes herederos.
Dado que la donación fue hecha conjuntamente por ambos cónyuges, partiendo del artículo 1.046 CC podríamos concluir que se colacionará por mitad en la herencia de cada uno de ellos.
Si el descendiente-donatario falleciere con anterioridad a los dos donantes, el derecho de reversión podrá ejercitarse por ambos, regresando los bienes al mismo régimen jurídico que al tiempo de la donación (es decir, revertiría a los donantes el bien con carácter ganancial).
Si por el contrario ha fallecido uno de los ascendientes-donantes antes que el donatario, se colacionará en la herencia del ascendiente fallecido la mitad del bien donado (art. 1.046), aunque también podría realizarse en la liquidación de gananciales y partición del ascendiente premuerto, al no ser el artículo 1.046 una norma imperativa o necesaria.
De todo lo expuesto resulta que:
-.- 1- En el presente caso la madre donante parece que ha fallecido antes que la hija donataria, por lo que el padre donante no puede revertir la totalidad de la nuda propiedad de las fincas donadas;
-.- 2- Antes de que pueda tener lugar dicha reversión, deberá acreditarse que se han satisfecho las deudas de la herencia de la hija donataria o la inexistencia de dichas deudas, lo cual se podría acreditar mediante la aportación de la correspondiente partición de la herencia de la donataria.
-.- y 3 -por último, deberá aportarse el correspondiente certificado del RGAUV del que resulte que el testamento aportado es el último efectuado por la causante como medio para acreditar la inexistencia de descendientes.’’
III.- Tesis de la recurrente.
1º-) Pretende la reversión del bien en su totalidad. Y alega fundamentalmente:
-.- 1.–Porque así se cumple con el espíritu del artículo 747 del Code francés, que inspiró directamente la dicción del vigente artículo 812 del Código civil, que es ofrecer un vehículo jurídico para la conservación troncal de los bienes concretos en la línea familiar de procedencia, (en el mismo sentido, hay numerosa jurisprudencia, citándose, a título de ejemplo, la sentencia de la Audiencia Provincial de Cáceres de 16 de junio de 2000, que dice textualmente ‘‘Además, la finalidad de esta norma tiene un cierto carácter troncal pues, en definitiva, lo que consigue es la devolución automática de los bienes donados a su línea familiar de procedencia’’).
-.- 2.–Porque de ese modo se cumple un principio cardinal de Derecho Natural, pues las donaciones hechas a descendientes muertos sin posteridad, son revertibles ‘‘por la sencilla e invariable razón de que es injustificado que en tal hipótesis y en vida del donante se enriquezcan con ellas otras personas en cuya contemplación no fueron realizadas y que aunque sean normalmente llamadas a suceder con preferencia al donante, no tienen, como éste, el mérito de haber donado.’’
-.- 3.–Por la aplicación del régimen jurídico propio de la sociedad de gananciales; pues en ella no hay propiamente cuotas (tesis germánica seguida por nuestro Centro Directivo desde 1.981) y el Código civil exige el consentimiento de ambos cónyuges para la realización de actos de disposición de bienes a título gratuito. En Sociedad de Gananciales si con posterioridad a los actos de disposición a título gratuito, aconteciera causa (legal o voluntaria) que deshiciera la disposición, la entrada de los bienes en el patrimonio de los disponentes habría de presentar la misma textura jurídica de la que los bienes tenían en el momento de hacerse la disposición: de modo que en una figura jurídica donde no hay cuotas, no pueden éstas distinguirse por la incidencia posterior de un acontecimiento que resuelve la disposición (en nuestro caso, la donación de bien ganancial) y exige la re-entrada de los bienes de la misma manera (sin distinción de cuotas) en el patrimonio de los aquí donantes.
-.- 4.–Porque la postura defendida por los Registradores van contra la literalidad y lógica del artículo 812 del Código Civil, ya que la aplicación del artículo 1.046 tiene coherencia en la institución que propiamente regula, esto es la colación, donde como dice el artículo 1.045 ‘‘no han de traerse a colación las mismas cosas donadas sino su valor’’; es decir, en la colación sí que se admite la distinción de cuotas y valores intelectuales sobre los bienes, pues éstos no van a verse afectados por un desplazamiento físico del bien, sin embargo, en el artículo 812 lo que se premia precisamente es la restitución in natura ‘‘cuando los mismos objetos donados existan en la sucesión.’’
Otra cosa sería valorar que los herederos del descendiente-donatario tengan derecho al valor de la mitad del bien, pero es una cuestión que no afecta a la tesis aquí propugnada, la de revertir la totalidad del bien in natura.
-.- 5.–Porque la postura defendida por los Registradores conduce a una solución artificial que contraviene dentro de una interpretación sistemática al propio Código civil. Generaría del azar del presente supuesto de hecho, un condominio anómalo e involuntario entre el padre-donante y los herederos del descendiente-donatario; un condominio que conculca con carácter general al Código civil, pues como es tradición en la enseñanza del Derecho, sabemos que el Código civil reputa el condominio como antieconómico y de su regulación sistemática se admite unánimemente que combate la atomización de la propiedad; y con carácter especial se conculca el propio artículo 812 que potencia por su fácil identificación la restitución de las mismas cosas donadas mientras existan en la sucesión, como se expresa en el punto anterior. Y la pretensión de los Registradores también supondría una carga gravosa para el donante que no se concilia con el trato de favor con la que el Derecho en general premia a quien está dispuesto a empequeñecer su patrimonio por sentimientos altruistas, pues además de haber consentido un acto de liberalidad que aminora su patrimonio, se le hace de peor condición al aplicar una norma que en principio está hecha para privilegiarle, ya que se le obligaría a relacionarse en régimen de condominio (con los problemas que ello conlleva) con los sucesores de la donataria muerta sin posteridad; unos sucesores que no cuentan con el mérito y sacrificio de haber donado.
-.- 6.–Por la interpretación ‘‘a sensu contrario’’ de lo dispuesto en el artículo 637.2 del Código Civil. El 637.2 reconoce ex lege el derecho de acrecer cuando los donatarios son marido y mujer. Es decir, cambia la regla del apartado uno por la única razón de la existencia de un matrimonio (causa matrimonii). Por analogía, el mismo razonamiento cabe aplicar al caso planteado; son donantes un marido y una mujer (cónyuges) y a la hora de revertir existiendo los mismos bienes donados, no es descabellado reconocer un acrecimiento para cumplir con la finalidad del artículo 812 y que los bienes donados se reviertan en su estado y unidad física (in natura), sin perjuicio de una compensación económica por el valor de la cuota intelectual correspondiente a la madre que premuere al descendiente-donatario. Esta solución sería lógica y teleológicamente más acorde al articulado del Código Civil que la de la creación artificiosa del condominio sobre los bienes revertidos.
-.- 7.–Por el mejor acomodo legal al régimen sucesorio de adquisición entre ascendientes; pues como señala la mejor doctrina y en la misma calificación registral se reconoce, estamos ante un artículo que establece una sucesión (con independencia del calificativo que pretenda dársele de anómala o especial) a favor de ascendientes; por tanto el régimen jurídico supletorio aplicable es el del artículo 922 (acrecimiento entre parientes de un mismo grado cuando alguno no puede suceder) y el 937 del Código civil, que se basa en la misma finalidad cuando dice que ‘‘en el caso de que sobreviva uno solo de los padres, éste sucederá al hijo en toda su herencia’’.
-.- 8.–A mayor abundamiento, este mismo criterio es el que ha seguido la propia Oficina Liquidadora del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones donde se ha practicado la liquidación sobre la totalidad de la nuda propiedad de lo donado, así como la Administración Tributaria competente para la liquidación del Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos (Plusvalía Municipal) que también ha girado por el ciento por ciento del valor del negocio jurídico en cuestión.
2º-) Y la recurrente, también niega la acreditación de la inexistencia de deudas en el patrimonio del donatario/ causante.
Acreditación de la inexistencia de deudas en el patrimonio del descendiente-donatario; invalidez de la manifestación hecha por el donante que revierte. Es una cuestión fáctica que creo se escapa a la calificación del Registrador, pues exige la acreditación de un hecho negativo (probatio diabólica).
En ninguna norma se exige para la procedencia del artículo 812 que previamente haya de liquidarse la herencia de la persona que muere sin posteridad, de igual manera se actúa en la práctica cuando a través del derecho de transmisión una vez que tenemos la constancia documental de la identificación de los transmisarios en sede de sucesión intestada, no se exige previa partición de la herencia del transmitente para otorgar la escritura de aceptación y manifestación de herencia del primer causante.
La Audiencia Provincial de Cáceres señala, al respecto, que los titulares del derecho de reversión no tienen por qué instar un procedimiento sucesorio para que produzca sus efectos, ya que ‘‘opera de forma automática, sin tener que ser invocado en ningún procedimiento judicial para poder ejercitarlo’’».
IV.- Argumentación de la Dirección General.
3. En cuanto al segundo defecto señalado, que es la cuestión central de este recurso, la discusión se centra en cuál debe ser el objeto del derecho de reversión legal regulado en el artículo 812 del Código Civil
Lo fundamental y determinante de la regulación legal es que se trata de un supuesto en el que se presume que la voluntad del ascendiente donante es la de favorecer al donatario y su descendencia, por lo que, de fallecer el donatario sin posteridad, la donación queda resuelta aunque no retroactivamente (de suerte que, en este aspecto, se produce un efecto análogo al de la revocación de la donación). Como se ha puesto de relieve por algunos autores, ésta es la interpretación que debe prevalecer frente a las tesis que atribuyen a la reversión legal naturaleza de sucesión mortis causa.
En efecto, frente al argumento meramente literal (los ascendientes «suceden», en expresión del citado artículo 812) debe tenerse en cuenta que la sucesión mortis causa no es sino un tipo específico de sucesión; y tal expresión se tomó del artículo 747 del Code francés, que respondía a una concepción troncal de la reversión de donaciones que no se trasladó a nuestro Derecho, como resulta del artículo 942 del Código Civil que declara aplicable el artículo 812 tanto en la sucesión intestada como en la testamentaria y es opinión doctrinal unánime que ninguna disposición mortis causa del donatario fallecido sin posteridad puede prevalecer contra la reversión. Además, no cabe defender la naturaleza de sucesión mortis causa de la reversión porque los bienes donados, o sus subrogados, no se computan en la masa de cálculo de las legítimas, pues no pueden quedar gravados por éstas (cfr. artículo 812: «con exclusión de otras personas»).
V.- Resolución 13-Junio-2016.
Siempre hemos explicado que:
1º-) Responsabilidad por deudas del donatario.
-.- El bien objeto de reversión ESTÁ en el patrimonio del donatario hasta su fallecimiento. Y el donatario tiene el pleno dominio y libre disposición del mismo; como resulta del propio 812 que permite disponer de él y permutarlo.
-.- En consecuencia, podría haberlo hipotecado en garantía de una deuda, en cuyo caso nadie discutiría que la hipoteca subsistiría. Y si fuera el único bien integrante de la sucesión, efectivamente, el acreedor podría vender la finca en pública subasta en caso de impago.
-.- Fuera de este supuesto, tampoco creemos que quepa duda de que el donatario responde con todos sus bienes presentes y futuros del cumplimiento de sus obligaciones, de conformidad con el a. 1911. Si la reversión fuera una condición resolutoria, evidentemente, los donantes lo recuperarían libre. Pero como se trata de un derecho sucesorio, creemos que está afecto al cumplimiento de las obligaciones del donatario.
-.- Otra cosa es que para inscribirse la reversión deba acreditarse la inexistencia de deudas; lo que consideramos que no es necesario. Los acreedores tienen suficientes medio legales para reclamar sus derechos.
2º-) Forma de adquisición.
Siempre hemos explicado que existen tres posibilidades, que son las mismas que la doctrina predica para los bienes reservables a favor de los reservatarios tras el fallecimiento de los reservistas:
-.- Se trata de una sucesión personalísima: Lo que significa que si el donante fallece sin haberla ejercitado, ya no pueden hacerlo sus herederos.
-.- Se trata de una adquisición automática: Lo que significa que por el simple hecho del fallecimiento del donatario, el donante readquiere el dominio y por tanto, en su caso, sólo deberá pedir la posesión. Es la tesis que mantiene en este caso la DG.
-.- Y la de que se trata de una sucesión ordinaria, Lo que significa que el donante debe tener capacidad para suceder (la DG no entra en este punto), y el donante con derecho a reversión: puede ejercitarla o renunciarla; y si fallece sin haberla ejercitado, de conformidad con el a. 1006 su derecho pasa a sus herederos.
Nosotros nos inclinamos por esta última posición.
3º-) Soluciones al supuesto de hecho.
Frente a este supuesto, hemos mantenido siempre que existen tres posibilidades:
-.- Acrece todo al donante sobreviviente: ya que es un derecho sucesorio, y son llamados ambos donantes; por falta de uno de ellos se produce en el otro el acrecimiento.
-.- No hay reversión: El conjunto donante está integrado por ambos cónyuges; ha fallecido uno de ellos; luego no ha sobrevivido. Y no se dan los presupuesto.
-.- Hay reversión en una mitad. La donación está realizada por ambos cónyuges, y aplicando las normas de la donación resulta que se colacionará por mitad en ambas herencias. Es decir, se debe entender realizada por partes iguales. En consecuencia, el padre sobreviviente recibe una mitad indivisa por reversión; y la otra mitad se integra en la sucesión ordinaria del donanatario.
En este caso, si el donatario no ha otorgado testamento, el heredero será el mismo ascendiente sobreviviente, por lo que surgirá una reserva del artículo 811.
Esta es la posición que siempre nos ha gustado más.
Pero ahora la DG añade una cuarta posibilidad:
-.- Hay una reversión en el todo: La finca revierte con carácter postganancial, intregándose en ésta si no está liquidada; o hay que hacer una partición para ella, pues una mitad pertenece a la donante sobreviviente, y la otra mitad a los herederos del premuerto.
Es innecesario explicar que no admitimos esta posición de la DG, y que seguimos con la nuestra.
Por eso insistimos en que la DG sólo afirma que la escritura es o no inscribible; pero no resuelve el problema con carácter de cosa juzgada, que sólo puede realizar el Tribunal Supremo, afortunadamente.
Monteolivete (Valencia), 26-Agosto-2016
Comentario de Plá-Rubio
por ellv el Mar 20 Sep 2016 - 13:42
Luis Plá Rubio, Notario de Badajoz.
Argumenta la resolución que “frente al argumento meramente literal (los ascendientes «suceden», en expresión del citado artículo 812) debe tenerse en cuenta que la sucesión mortis causa no es sino un tipo específico de sucesión; y tal expresión se tomó del artículo 747 del Code francés, que respondía a una concepción troncal de la reversión de donaciones que no se trasladó a nuestro Derecho, como resulta del artículo 942 del Código Civil que declara aplicable el artículo 812 tanto en la sucesión intestada como en la testamentaria y es opinión doctrinal unánime que ninguna disposición mortis causa del donatario fallecido sin posteridad puede prevalecer contra la reversión. Además, no cabe defender la naturaleza de sucesión mortis causa de la reversión porque los bienes donados, o sus subrogados, no se computan en la masa de cálculo de las legítimas, pues no pueden quedar gravados por éstas (cfr. artículo 812: «con exclusión de otras personas»).”
Esta tesis sobre la naturaleza jurídica ha sido hasta ahora muy minoritaria en nuestra doctrina. Román García cita entre sus seguidores a Pérez Arda y, parcialmente, a Alfonso de Cossío[2]; Martínez Martínez añade a De Diego[3]; también la sigue Felipe Pou Ampuero[4].
Pero, aun así, aunque admitiéramos tal tesis, en nuestro caso de donación de bien ganancial y fallecimiento de uno de los donantes antes que la donataria, me plantea serias dudas que, vía integración en la sociedad posganancial y posterior liquidación, la donante primeramente fenecida transmita a sus herederos derechos que nacen con posterioridad a su muerte, pues como la resolución reconoce, la reversión opera al fallecimiento de la donataria y sin efectos retroactivos. Desde que la donante falleció hasta que lo hizo la donataria, ésta pudo tener descendencia (o donar el bien[5]) y nunca llegaría a nacer el derecho de retorno del art. 812 CC. Además, aceptar que la donante premuerta transmita a sus herederos esos derechos que ella nunca llegó a adquirir llevaría a aceptar que también los pudiera transmitir ambos donantes en el hipotético caso de que ambos hubieran premuerto a la donataria lo cual resulta incompatible con el carácter personalísimo que, unánimemente, la doctrina y la jurisprudencia reconocen a este derecho de recobro o de reversión.
Lo cierto es que la mayoría de la doctrina entiende que la naturaleza jurídica del derecho de reversión del art. 812 CC es sucesoria. La sentencia de la Audiencia Provincial de Cáceres de 16 de junio de 2000[6], que la resolución cita en los vistos, señala que “la mayoría de los autores considera que nos hallamos ante una verdadera sucesión, si bien de carácter “legal, excepcional o anómala y especial o singular”, independiente de la sucesión ordinaria del C. Civil. Esta última tesis viene apoyada por la expresión “suceden”, empleada en el art. 812 del C.C., y es la que acepta la Jurisprudencia” (fundamento de derecho cuarto). En el mismo sentido se pronuncian las sentencias de la Audiencias provinciales de Álava de 23 de septiembre de 1992 y de Salamanca de 17 de octubre de 1998[7]. Según Rivas y Martínez Martínez, el anteproyecto de 1882-1888 en su artículo 797 hablaba de que los ascendientes “heredaran” las cosas donadas[8].
Los argumentos que apunta Román García[9] me parecen de mayor fundamento que los del centro directivo. De entre los argumentos señalados por dicho autor destaco los siguientes:
i.	El propio texto del artículo 812 nos hace entender claramente que se trata del desenvolvimiento de un fenómeno sucesorio, y no solo por la utilización del verbo “suceder”, sino porque la condición establecida en la norma para que se produzca el recobro es la premoriencia del donatario causante al donante, sin dejar descendencia, descendencia que, de existir, impediría el recobro de estos bienes por ascendiente donante.
ii.	La sucesión mortis causa hace gravitar todo el peso de la sucesión sobre el nuevo titular y no en vano, en el supuesto objeto de análisis, el sujeto principal del verbo suceder, incluso gramaticalmente, son los ascendientes donantes.
iii.	La sede material del precepto, lo que parece suficientemente indicativo de la ratio de la norma.
iv.	El artículo 942 CC considera al derecho de recobro del art. 812 del mismo cuerpo legal como una norma sucesoria al declararla aplicable tanto a la testada como a la intestada.
Aceptando, pues, esta tesis, no cabe, en mi opinión, que los herederos de la donante representen a ésta en el derecho de reversión que le hubiera correspondido de sobrevivir a la donataria porque la representación solo se da en la línea recta descendente, nunca en la ascendente (art. 925 CC)[10]. La sentencia de la Audiencia cacereña antes citada declara que los reversionarios son los únicos titulares de esos derechos sucesorios especiales y que la Declaración de Herederos a favor de los padres de la difunta mediante Acta de Notoriedad no impugnada de contrario cumple la doble función de establecer el título sucesorio respecto de la herencia ordinaria y de título habilitante del derecho de reversión, que acredita la supervivencia de los padres.
¿Cabría, entonces, seguir la solución defendida por los registradores: la reversión solo opera a favor del donante sobreviviente y solo sobre la mitad del bien donado?
En mi opinión no. Debería prosperar la tesis del notario recurrente: revierte la nuda propiedad de la totalidad del bien donado y a favor del único donante sobreviviente. Porque, aunque anómala o especial, se trata de una sucesión mortis causa y si es así, y tratándose de un llamamiento por ministerio de la ley resulta acertada, a mi juicio, su argumentación de que el régimen supletorio aplicable es el de los artículos 922 (acrecimiento entre parientes de un mismo grado cuando alguno no puede suceder) y 937 (acrecimiento al único padre sobreviviente) a los que se podría añadir el acrecimiento de la legítima de los padres (Art. 810-1º). Y, por otra parte, tratándose de una sucesión a título particular sobre unos determinados bienes -Lacruz utiliza entre comillas el término, muy discutido por otra parte, de “legado legal”- también podríamos entender aplicable analógicamente el régimen de los legados por lo que, siendo dos los llamados sin especial designación de partes, se daría el derecho de acrecer previsto en el artículo 982 CC por la remisión que al mismo hace el artículo 987.
Así pues, yo entiendo que con la resolución que adquiere solo el cónyuge sobreviviente, pero, y en esto coincido con el notario recurrente, adquiere la totalidad de la nuda propiedad revertida y puesto que adquiere ex nunc en el momento del fallecimiento de la donataria, lo hace con el único carácter que puede adquirir en el estado civil de viudo en el que se encuentra: con carácter privativo.
Opinión que, ni que decir tiene, queda sometida a otra mejor fundada en derecho.
Badajoz, 12 de septiembre de 2016

References: Resolución 
 artículo 812
 artículo 747
 resolución 
 artículo 812
 artículo 1
 artículo 812
 artículo 812
 artículo 812
 artículo 812
 artículo 1
 artículo 1
 artículo 747
 artículo 812
 artículo 812
 artículo 1
 artículo 1
 artículo 812
 artículo 812
 artículo 637
 artículo 812
 artículo 922
 artículo 812
 artículo 812
 artículo 812
 artículo 747
 artículo 942
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 artículo 811
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 artículo 812
 artículo 747
 artículo 942
 artículo 812
 artículo 812
 resolución 
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 artículo 797
 artículo 812
 artículo 942
e contrario
 artículo 982
 artículo 987
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