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Timestamp: 2019-05-27 12:05:52+00:00

Document:
4 al 6 de junio de 2006 AG/ACTA 401/06
Santo Domingo, República Dominicana 5 junio 2006
Lugar: Salón de Conferencias SEREX, Ministerio de Relaciones Exteriores
Presidente Provisional: Señor Alí Rodríguez Araque
Presentes: María de Luján Flores (Uruguay)
María Pilar Hernández (Venezuela)
Edmond A. Mansoor (Antigua y Barbuda)
Jorge Taiana (Argentina)
Joshua Sears (Bahamas)
Eamon Courtenay (Belice)
Peter G. Mackay (Canadá)
Alejandro Borda Rojas (Colombia)
Francisco Carrión Mena (Ecuador)
Robert B. Zoellick (Estados Unidos)
Denis Antoine (Grenada)
Eduardo Enrique Reina García (Honduras)
Jorge Chen Charpentier (México)
Emilio Giménez Franco (Paraguay)
Óscar Maúrtua de Romaña (Perú)
Louis H. Straker (San Vicente y las Granadinas)
Diálogo de Jefes de Delegación: “Gobernabilidad y desarrollo en la sociedad del conocimiento”
El PRESIDENTE PROVISIONAL: Señor Secretario General, señor Secretario General Adjunto, señoras y señores Representantes de los países miembros, señoras y señores Observadores Permanentes, representantes de los organismos internacionales, invitados e invitadas especiales, señoras y señores:
Es siempre un honor dar inicio a esta primera sesión plenaria, en la cual procederemos a elegir al presidente del trigésimo sexto período ordinario de sesiones de la Asamblea General, que se celebra en esta hermosa y hospitalaria ciudad de Santo Domingo.
Antes de proceder a la elección, quisiera dar las gracias al excelentísimo señor Leonel Fernández, Presidente de la República Dominicana, por haber estado presente en la mañana de hoy en la inauguración de este magnífico edificio.
Me decía el Secretario General que aquí estaba ubicada la piscina donde nadaba el dictador Trujillo. Ahora tenemos un sólido piso para el desarrollo fraternal de las relaciones entre los países miembros de la Organización de los Estados Americanos y para el fortalecimiento de nuestras democracias.
El PRESIDENTE PROVISIONAL: En estos momentos, me es grato ofrecer la palabra a las delegaciones a los efectos de presentar las nominaciones correspondientes para elegir al presidente de esta magna Asamblea.
Me ha solicitado la palabra el Jefe de la Delegación de Haití, Su Excelencia Hérard Abraham, Ministro de Relaciones Exteriores de Haití. Puede tomar la palabra, señor Ministro.
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DE HAITÍ: Je vous remercie, Monsieur le Président, Monsieur le Secrétaire général de l’Organisation des États Américains, Monsieur le Secrétaire adjoint, Mesdames et Messieurs les ministres des Affaires étrangères, Mesdames et Messieurs les ambassadeurs, Mesdames et Messieurs.
Je vous remercie, Monsieur le Président, de m’avoir accordé la parole et dans le cadre de l’élection du Président, je voudrais justement parler du Chancelier dominicain, Carlos Morales Troncoso.
Je crois que ses grandes qualités de gestionnaire lui ont valu d’être le Président et le Trésorier de la fondation Gulf and Stream Dominicana. Ses talents de diplomate et de politique lui ont permis d’occuper des postes importants : Vice-président constitutionnel de la République et, en même temps, Ambassadeur extraordinaire et plénipotentiaire de la République dominicaine aux États-Unis d’Amérique du Nord. Actuellement, il est le Chancelier de la République dominicaine.
J’ai donc le plaisir et l’honneur de proposer le Chancelier Carlos Morales Troncoso en qualité de Président de la trente-sixième session ordinaire de l’Assemblée générale de l’Organisation des États Américains. Ce sera, d’ailleurs, l’occasion pour nous de rendre hommage au Chancelier Troncoso et à toute l’équipe de la chancellerie dominicaine qui, par sa détermination, nous a permis en un temps record de nous réunir dans cet immeuble qu’elle a réaménagé et qui nous accueille aujourd’hui.
Je propose donc le Chancelier Troncoso comme Président de l’Assemblée générale. Merci.
El PRESIDENTE PROVISIONAL: Me ha solicitado el uso de la palabra el Ministro de Relaciones Exteriores de Panamá y Jefe de la Delegación de su país. Puede tomar la palabra, señor Ministro.
Yo quisiera felicitar a mi colega de Haití por la iniciativa de proponer al distinguido colega, don Carlos Morales Troncoso, para presidir esta sesión. No queda mucho que añadir a sus palabras, solamente deseo expresar que todos los aquí presentes agradecemos la magnífica hospitalidad que nos han dispensado don Carlos, el Gobierno que él representa y este gran pueblo dominicano.
Secundo, pues, la propuesta de nuestro colega de Haití y solicitaría que hiciéramos esta elección por aclamación. [Aplausos.]
El PRESIDENTE PROVISIONAL: Excelentísimo Carlos Morales Troncoso, Canciller de la República Dominicana, permítame expresarle en nombre de todas las delegaciones y en el mío propio, las más sinceras felicitaciones por su elección como presidente de este trigésimo sexto período ordinario de sesiones de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos.
Señor Ministro, al reiterar a usted las felicitaciones de este plenario, me complace invitarlo a que ocupe su sitial de presidente en la mesa principal.
Muchas gracias a todos y muchas gracias a usted, señor Presidente.
[Ocupa la presidencia el Ministro de Relaciones Exteriores de la República Dominicana.]
El PRESIDENTE: Señores Ministros, Jefes de Delegación, invitados especiales todos. Con la venia del Secretario General… 1/
Aunque sea solo una cuestión protocolar, no puedo menos que expresar mi gratitud por las palabras dichas por mi colega Hérard Abraham, al cual agradezco, así como agradezco también a mi distinguido colega Samuel Lewis Navarro por sus palabras. Al mismo tiempo, no puedo dejar de expresar mi gratitud a todos ustedes por la distinción que me confieren al elegirme, como es de estilo en estas reuniones, presidente de esta Asamblea General.
Voy a ser breve, solamente quiero decirles que tengo la convicción de que este evento, como ya dijimos anteriormente, se convertirá en una ocasión más para que ganemos amigos para la República Dominicana, para nuestro Gobierno y para un pueblo que no escatima esfuerzos para prodigar, especialmente durante este evento, simpatías y hospitalidad a quienes nos distinguen con su visita en esta ocasión en que se cumplirán gestiones de solidaridad y se tratarán asuntos de interés continental.
Quiero también aprovechar esta oportunidad para invitarlos a que, aunque ya esté aprobada, revisen y reflexionen sobre la Declaración de Santo Domingo que emanará de esta Asamblea. Al mismo tiempo, habría que incluir una felicitación a la República del Perú por la elección a la presidencia del señor Alan García.
Antes de terminar, quiero que repiensen bien las palabras de quien nos acompañó esta mañana, el doctor Fernández, quien se refirió anoche a diversos tópicos significativos, para entender el impacto que estamos llamados a tener en el desarrollo de nuestros pueblos y de la tecnología, y ayudarnos a definir –para que surja y le sigamos dando fuerza– a la nueva sociedad que demandará el futuro aquí en América, así como en todos los rincones del mundo.
Muchísimas gracias a mi querido colega Hérard Abraham, de Haití, y también a mi distinguido amigo Samuel Lewis Navarro, Vicepresidente y Canciller de Panamá. Muchísimas gracias.
3. Aprobación del proyecto de temario
El PRESIDENTE: Vamos a pasar ahora a la consideración del punto 2 del orden del día, relativo a la adopción del temario de este trigésimo sexto período ordinario de sesiones de la Asamblea General. Este proyecto de temario ha sido distribuido en sala como documento AG/doc.4502/06 rev. 1 y ha sido adoptado y elevado a este plenario por la Comisión Preparatoria de la Asamblea General.
Sin embargo, se ha distribuido en sala la solicitud de la Delegación de Panamá de incluir un nuevo tema, el documento AG/doc.4614/06. En ese sentido, me es grato ofrecer la palabra al Jefe de la Delegación de Panamá, para su correspondiente presentación.
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DE PANAMÁ: Muchísimas gracias, señor Presidente.
El motivo de esta solicitud es que entendemos que debemos incrementar la cooperación en el sector energético de la región, lo cual incluye una mayor armonización de las políticas y normas pertinentes; un aumento de las interconexiones de electricidad, como por ejemplo el proyecto de CIEPAC en Centroamérica; la promoción del comercio intraregional de energía, y un esfuerzo renovado para coordinar programas de energía a través de un diálogo ministerial hemisférico sobre energía.
Necesitamos tomar medidas serias para incrementar el uso de energías renovables, como una medida para diversificar nuestro sector energético, incrementando a la vez el uso de recursos locales así como la creación de empleo en nuestros países. Una estrategia de energía renovable para la región debe considerar el uso de tecnologías tales como la eólica, solar, hidroeléctrica, de biomasa y geotérmica para la generación de electricidad y la conversión de biomasas en etanol y biodiesel para combustible de transporte.
Debemos promover un mayor uso de tecnologías de eficiencia energética y práctica que reduzcan la cantidad de energía necesaria para mantener un crecimiento económico adecuado.
Instamos a los países del Hemisferio a que se unan y apoyen los esfuerzos para incrementar la cooperación en el sector energético y promover el aumento del uso de energías limpias, renovables y eficientes, de manera de asegurar que este hemisferio continúe creciendo de una manera competitiva y sostenible. Por lo tanto, solicitamos el apoyo de todas las delegaciones para la resolución que hemos propuesto.
El PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Vicepresidente y Canciller de Panamá.
Ofrezco ahora la palabra a los señores representantes que deseen referirse al tema.
Si no hay observaciones, la Presidencia sugiere que este plenario apruebe la inclusión de este proyecto de resolución en el temario.
Ofrecemos la palabra al Jefe de la Delegación del Perú.
EL JEFE DE LA DELEGACIÓN DEL PERÚ: Gracias, señor Presidente.
Como usted acaba de hacer alusión a las elecciones presidenciales de mi país, he pedido la palabra para solicitar que se incluya también una felicitación al pueblo peruano por el proceso electoral que culminó el día de ayer, a fin de que se tome debida cuenta de este evento.
El PRESIDENTE: Muy bien, tenemos el texto propuesto por ustedes, así que muchas gracias, señor Ministro.
Si no hay objeción, esto pasa a la Comisión General. Aprobado.
4. Aprobación del proyecto de calendario
El PRESIDENTE: Pasamos a la consideración del punto 3 del orden del día, relativo a la adopción del calendario de la Asamblea General.
Como podrán observar, la Presidencia quisiera clausurar este período ordinario de sesiones de la Asamblea General el día de mañana a las siete de la noche, por lo que rogaría a los señores delegados su cooperación para que podamos cumplir con esta meta. De no haber objeción, damos por aprobado el proyecto de calendario. Aprobado.
5. Aprobación de los acuerdos adoptados por la Comisión Preparatoria
El PRESIDENTE: Prosiguiendo con los asuntos consignados en el orden del día, y de conformidad con lo establecido en el artículo 34 del Reglamento de la Asamblea General, corresponde a este plenario formalizar los acuerdos adoptados por la Comisión Preparatoria, documento AG/doc.4506/06.
En este sentido, la Comisión Preparatoria recomendó que la fecha límite para la presentación de proyectos de resolución y de declaración sobre puntos del temario se fije a las nueve y media de la mañana del día de hoy.
Asimismo, la Comisión Preparatoria propone que las actas del plenario sean textuales y las correspondientes a la Comisión General sean resumidas.
Finalmente, la Comisión Preparatoria, a la luz de lo indicado en el artículo 18 del Reglamento de la Asamblea General, acordó recomendar que las exposiciones de los Jefes de Delegación no excedan de seis minutos. Esta misma duración tendrán las intervenciones previstas para los representantes de los órganos, organismos y entidades de la OEA.
De no haber observaciones, damos por aprobadas las recomendaciones de la Comisión Preparatoria. Aprobado.
6. Informe del Secretario General sobre la presentación de credenciales
El PRESIDENTE: Siguiendo con el orden de los asuntos sometidos a consideración del plenario, me complace informar que, en cumplimiento del artículo 27 del Reglamento de la Asamblea General, el señor Secretario General ha presentado el informe sobre la presentación de credenciales y se ha distribuido la lista provisional de participantes.
En dicho informe se deja constancia de las credenciales presentadas por las delegaciones de los Estados Miembros y de los países Observadores Permanentes, así como las correspondientes a representantes de órganos, organismos y entidades del sistema interamericano y de otros organismos internacionales.
Si no hubiera comentarios, expreso al señor Secretario General el agradecimiento de este plenario por la oportuna remisión del informe, al cual damos nuestra aprobación. Aprobado.
7. Asignación de temas a la Comisión General y elección de su presidente
El PRESIDENTE: Conforme al siguiente punto del orden del día, declaro instalada la Comisión General. Ella deberá considerar los proyectos de resolución y de declaración que las delegaciones estimen pertinentes presentar dentro del plazo ya establecido y conforme a lo decidido por la Comisión Preparatoria de la Asamblea. La Secretaría de la Comisión deberá publicar los proyectos tan pronto como sean acordados por la Comisión, la que deberá concluir sus labores mañana antes del inicio de la cuarta sesión plenaria, oportunidad en que se conocerá el resultado de sus trabajos.
Dicho esto, ruego a la Secretaría que distribuya el listado de las resoluciones que se han recibido dentro de la fecha límite para ser consideradas por la Comisión General.
Vamos a proceder ahora a la elección del presidente de la Comisión General y ofrezco la palabra para este propósito al Jefe de la Delegación de México.
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DE MÉXICO: Muchas gracias, señor Presidente.
Cualquier intervención en esta Asamblea General tiene como elemento obligatorio hacer un reconocimiento público a la hospitalidad y amistad del pueblo y del Gobierno de la República Dominicana al ser la sede de esta Asamblea General de la OEA. Pocas veces se ven estos sentimientos tan claramente expresados como en esta ocasión. Muchas gracias a usted, a su Gobierno y a su pueblo.
Es para mí un honor presentar como candidato a la presidencia de la Comisión General al Representante Permanente de San Vicente y las Granadinas ante la Organización de los Estados Americanos, Embajador Ellsworth John.
Al Embajador John se le conoce ampliamente por sus cualidades diplomáticas, sus conocimientos y su distinguido trato personal. Tiene amplia experiencia en la Organización, es un excelente negociador y, además, un gran conocedor de los temas pendientes y de los puntos que han de negociarse en la Comisión General.
Sobre la base de estas características personales y profesionales del Embajador John, yo propondría que fuera el presidente de la Comisión General.
El PRESIDENTE: Ofrezco la palabra al Jefe de la Delegación de Trinidad y Tobago.
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DE TRINIDAD Y TOBAGO: Thank you, Mr. President.
The Delegation of Trinidad and Tobago wishes to second the nomination by His Excellency, the Secretary of Foreign Affairs of Mexico, that the presidency of the General Committee be placed in the hands of the Ambassador of Saint Vincent and the Grenadines to the Organization of American States, His Excellency Ellsworth John. I would also suggest that perhaps that we do this by acclamation.
El PRESIDENTE: Me complazco pues en felicitar, en nombre de este plenario, al Embajador Ellsworth John, Representante Permanente de San Vicente y las Granadinas, por su elección como presidente de la Comisión General. Estoy seguro de que bajo su hábil conducción, los debates de la Comisión General lograrán resultados de trascendencia significativa.
Como es del conocimiento de todos los señores jefes de delegación, la elección del vicepresidente y del relator se realizará en la primera sesión de la Comisión General, que iniciará de inmediato sus trabajos muy cerca de aquí, en el Auditórium de la Escuela Diplomática.
8. Sede y fecha del trigésimo séptimo período ordinario de sesiones de la Asamblea General
El PRESIDENTE: Pasamos ahora al siguiente punto del temario. Me es grato ceder la palabra al Jefe de la Delegación de Panamá, Su Excelencia señor Samuel Lewis Navarro, Primer Vicepresidente y Ministro de Relaciones Exteriores de Panamá.
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DE PANAMÁ: Muchas gracias, señor Presidente. Nuevamente, y honrando la vocación histórica de nuestro país por la unión fraternal y solidaria entre todas las naciones de nuestro hemisferio, quisiera proponer que el trigésimo séptimo período ordinario de sesiones de la Asamblea General se lleve a cabo en Panamá.
Esto lo hago muy consciente del reto que enfrentaremos luego de la extraordinaria organización que ha llevado a cabo la Secretaría de Relaciones Exteriores de la República Dominicana, el Gobierno y el pueblo dominicano.
Propongo formalmente, entonces, a Panamá como sede de la reunión del próximo año.
El PRESIDENTE: La Presidencia propone que se apruebe este proyecto de resolución por aclamación. [Aplausos.]
Aunque estamos con poco tiempo, debemos efectuar en estos momentos un brevísimo receso, que me dicen que será de cinco minutos –aunque yo quisiera que fuera de dos–, para facilitar el retiro de las delegadas y los delegados que van a participar en las deliberaciones de la Comisión General. Gracias.
[Receso.]
9. Diálogo de Jefes de Delegación: “Gobernabilidad y desarrollo en la sociedad del conocimiento”
El PRESIDENTE: Ahora pasamos al Diálogo de Jefes de Delegación: “Gobernabilidad y desarrollo en la sociedad del conocimiento”.
Deseamos recordar a los oradores el acuerdo de esta Asamblea en cuanto a que las exposiciones no excedan, por favor, de los seis minutos. Asimismo, deseamos informarles que las delegaciones que deseen hacer uso de la palabra deben solicitarla apretando el botón que se encuentra en la mesa. La Secretaría mantendrá la lista de oradores de acuerdo a lo solicitado.
Antes de conceder la palabra quisiera aclarar que algunos Jefes de Delegación tienen que salir alrededor del mediodía, de manera que lo haremos de la siguiente manera:
En este momento me es grato ofrecer la palabra al Jefe de la Delegación del Canadá, Ministro de Relaciones Exteriores señor Peter Mackay.
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DEL CANADÁ: Muchas gracias.
Buenos días, Mr. Secretary General, Mr. Assistant Secretary General, and let me congratulate you first, Minister Carlos Morales Troncoso on your ascendancy to the presidency, much deserved, and to have it happen here in the Dominican Republic is particularly important for you.
This is my very first meeting of the Organization of American States, and I am honored to join in the traditions of this General Assembly in such esteemed company and to be part of the family of foreign ministers here at this important gathering.
Good governance and development in the knowledge-based society is certainly an important topic in many countries, including Canada. It is a worthy theme of this regular session of the General Assembly, and I am so pleased to be a part it of here in Santo Domingo.
We have an impressive theme and an impressive group of people gathered here, and I thought that I would approach this the best way that I know how, and that is to talk briefly about my region, the Canadian perspective, and the understanding that the Canadian Government brings to this issue.
I am fortunate, in my humble opinion, to come from a beautiful part of the world, a small province in Canada called Nova Scotia. For centuries, we built our economy on our comparative strengths, which were not unlike those of the Caribbean. We had a lot of fishing, mining, agriculture, and people working together in secondary industries that supported those industries, including boat building. We had many traditional exports that went south to the Caribbean and beyond, and that is one of the reasons why I’m personally very glad to be here. We were original free traders, if I can put it that way, many years before it was talked about formally.
I want to signal early on that you can count on my personal support and commitment to expand Canadian relations throughout this hemisphere.
I met with representatives of the Caribbean Community (CARICOM) this morning and was reminded by Dame Billie Miller of Barbados of the great tradition that existed. Salt fish and lumber went to the Caribbean in exchange for rum, sugar, and molasses. As I mentioned, we built boats. The age of sail was still very much alive. So in Nova Scotia, we have always been open to the world. As exporters, sailors, teachers, investors, we have always felt very much at home in the Americas.
Lorsque nous songeons aux industries primaires, c’est l’image d’êtres rudes affrontant les éléments pour gagner leur vie qui vient à l’esprit. Il y a là beaucoup de vrai, mais il est un autre élément de notre patrimoine qui est loin d’être aussi rustique. En effet, dès les débuts du Canada, la Nouvelle-Écosse a été un grand centre d’éducation. En réalité, notre capacité de produire des diplômés instruits et pleins de talents dépassait notre capacité de leur trouver du travail, si bien que le reste du Canada a énormément profité de l’attachement de la Nouvelle-Écosse à l’éducation, puisque nos citoyens ont pris des postes importants dans l’industrie, les universités et les services gouvernementaux de tout le Canada.
Aujourd’hui, tout cela change. D’une manière frappante et tout à fait visible, les talents de chez nous restent chez nous et il y a pour eux des emplois qui les tiennent occupés et productifs. Plus important encore, beaucoup de jeunes créent des emplois –– pour eux-mêmes et pour d’autres –– dans des domaines qui sont entièrement nouveaux dans cette partie du monde.
Suddenly, we’ve gone from being a resource-dependent province to a booming knowledge community that keeps expanding and finding new ways to express talent and business sense. This is a good thing, because many traditional natural resource industries often depend on fluctuating world markets and have declined. If we hadn’t been able to expand on the knowledge-based economy and industry, we would have been in very serious trouble, and I’m sure that this is a common experience.
So how did it happen? How did we move from a tradition of education, which certainly contributes to our success? Having a safe, clean, and attractive place to live are certainly the basics that help, and government support in various forms is not insignificant, but it is the will of people––their ingenuity, business investment, and entrepreneurship––that will truly lead to success.
Trying to figure out how we can promote more of this success is one of the reasons that I first entered public life. As a member of the Canadian Government and as part of a team that is now moving forward, we have a chance to do just that. We want to capitalize on natural advantages and relationships and modernize our traditional relationships, and, if I could put it in nautical terms, recapture the wind that once drove our economy.
We all know that for modern economies, knowledge-based industries are critically important. This is true of resource-rich countries like our own, but also countries like Singapore and Switzerland, where the lack of natural resources required knowledge-based economic activity from the very beginning. We are developing policies over the next year to promote a more competitive, innovative, and productive Canadian economy.
Let me just give you one fact that brings home our need for constant innovation and has broader applications for all communities. More than half of the jobs that exist in Canada today did not exist prior to 1997. It demonstrates the enormous growth in high-tech that is happening in the economy. Innovation is one of the most important priorities, and we are committed to getting more people actively involved in our own economy and in other economies as well. Jobs lead to prosperity and better quality of life, it goes without saying, and the old expression “a rising tide raises all boats” comes to mind.
The Canadian approach is no secret: we want government to facilitate creativity, not stifle it through excessive controls and taxes. We believe government can help entrepreneurs create jobs, but it cannot necessarily tell them how to do so. They create the conditions and the confidence for investment, both domestically and internationally, through sources and contacts, and we believe that people who are given the political, economic, and social space to be innovative will create entire worlds of opportunity. We believe that the people who know that their right under the law is protected will also be prepared to take the risks involved in investment because they know that they do so on the bedrock of stability and security.
Mr. President, it brings us back to the theme of this General Assembly session. As I see it, good governance in a knowledge-based society demands a functioning democracy under law in which individual rights are protected and individual creativity is encouraged and embraced. Knowledge is indeed power, and political power does its job best when it serves knowledge and when it provides its citizens with the means and the support that they need to be more creative and more prosperous. It’s a mutually beneficial relationship that we value greatly. Canada has considerable experience and expertise, and we know that other countries in this room also have important lessons to teach. To be very frank, we are here to learn as much as we are to share our own experience.
Canada will continue to support efforts to bridge the digital divide by renewing our support for the Institute for Connectivity in the Americas (ICA) and hopes that others will do the same. We also remain very committed to working within the OAS and with national governments to strengthen democratic governance. We want to work with our hemispheric partners so that together, we can find ways to promote greater innovation and prosperity throughout the Americas.
I thank you very much, Mr. President, for the opportunity to make this intervention. Muchas gracias, hasta luego. [Aplausos.]
El PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Ministro de Relaciones Exteriores del Canadá.
Le ofrezco la palabra al Jefe de la Delegación de Chile, señor Alejandro Foxley, Ministro de Relaciones Exteriores de ese país.
Quiero iniciar estas palabras expresando nuestra gratitud al pueblo y Gobierno de la República Dominicana por su hospitalidad y la magnífica organización de la Asamblea General. Quiero también expresar nuestro aprecio por el excelente informe que entregó ayer el Secretario General sobre las tareas que la Organización de los Estados Americanos ha desarrollado en los últimos doce meses. Aplaudimos ese resultado y deseamos lo mejor para esta organización en el futuro.
El tema hoy día es cómo mejorar la calidad de las democracias y la gobernabilidad. Voy a hablar fundamentalmente de tres puntos, porque creo que tenemos tres tareas principales. La primera consiste en reducir las desigualdades en América Latina; la segunda, generar empleos de buena calidad, y la tercera tarea es cómo aprender a cooperar entre todos para innovar, para tener economías más inteligentes y mejores oportunidades para nuestros pueblos.
Las desigualdades en América Latina penan por encima de la democracia, porque las desigualdades generan una percepción de injusticia y un sentimiento de frustración. Viniendo a esta Asamblea, leí en el avión una información de prensa internacional que explicaba por qué los países del norte de Europa habían logrado la gobernabilidad, la estabilidad política que hoy día tienen respecto de otras zonas del mundo. Lo que se señalaba ahí es que el tema de las desigualdades había sido abordado en esos países observando lo que pasaba en el ciclo de vida de las personas, y que para romper la maldición de las desigualdades había que generar una movilidad desde abajo, es decir, lograr romper la cadena en que el ingreso de los hijos no necesariamente reproduzca lo que había sido el ingreso de los padres, cuando estos pertenecían al sector más pobre de la población.
Este estudio decía que, desde 1950 hacia delante, los países nórdicos, al concentrar un esfuerzo fundamental de carácter social en el estrato más pobre, y en los niños de los estratos más pobres, habían logrado que esos niños, hoy adultos en un 80%, salieran permanentemente de la pobreza y tuvieran acceso a buenos empleos. La clave de eso eran dos elementos fundamentales: el primero, calidad de la educación, desde la cuna hacia arriba –cuidado infantil, educación preescolar, buena calidad en los niveles que siguen–; en segundo lugar, una capacidad de focalizar y concentrar el gasto público en aquellas tareas que permiten reducir la pobreza y mejorar las expectativas de vida de la población. Menciono esto porque talvez aquí hay dos pistas importantes para entender el camino que debemos seguir en esta materia.
Relacionado con lo anterior, creo que América Latina resiente su gobernabilidad cada vez que tenemos un ciclo económico externo que amenaza la estabilidad y que genera una percepción de inseguridad económica en nuestra población. Me parece que, para enfrentar este problema y fortalecer la gobernabilidad, tenemos que plantearnos la construcción de una red de protección social que reduzca los riesgos principales que afectan a las personas y las familias en las distintas etapas de su vida. En los niños, debemos aumentar la capacidad cognitiva; en los adolescentes, disminuir la deserción escolar y, por lo tanto, la delincuencia; en la vida adulta, construir un sistema de seguridad social que tenga cobertura, de verdad, universal y seguros de salud y desempleo que permitan enfrentar los shocks sin que la gente caiga violentamente, incluso los sectores medios, debajo de la línea de pobreza. Por lo tanto, calidad de educación, gasto social –focalizado en los sectores más pobres– y red de protección social.
Sin embargo, la gobernabilidad no será sostenible en el tiempo si no somos capaces de generar empleos de mejor calidad. Para eso necesitamos las gestiones que el G-20 está haciendo, el destrabamiento de la Ronda de Doha y la facilitación del acceso a esos mercados.
Necesitamos también economías más diversificadas. Yo diría economías más inteligentes, es decir, economías que premien el talento y la capacidad emprendedora de su gente, y para eso no hay fórmulas mágicas. La innovación y la creatividad en los países no ocurren si acaso los distintos actores, públicos y privados, no aprenden a cooperar, a construir redes en que se comparta el conocimiento y la capacidad de gestión, en que se construyan nuevas formas de interacción. Lo que vale para las empresas y para los países en la economía globalizada vale también para esta región de América Latina.
Si América Latina quiere encontrar un lugar en el mundo globalizado tenemos que construir nuevas formas de interacción, tenemos que integrarnos de verdad, no para dominar sino para unirse, para encontrar nuestro lugar en el mundo, para competir y descubrir en qué nosotros, los latinoamericanos, podemos ser mejores que los del este de Asia, que los del este de Europa, los de la China y los de la India.
La convergencia, y aquí termino, se construye reconociendo que los caminos no son todos iguales, respetando los caminos y las identidades de cada pueblo, sin intervenir en los procesos de otros, sin descalificar a nadie porque escogió otro camino. De lo que se trata es de poner buena voluntad para construir agendas comunes, para trabajar consensos básicos. Insisto, el tema central de América Latina, mirando al futuro, es si vamos a ser capaces no solo de sobrevivir, sino de tener un perfil, una personalidad, una capacidad competitiva, para poner nuestro sello en el mundo global, trabajando fundamentalmente a partir de una unidad en la integración.
El PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Ministro Foxley.
Le cedemos la palabra al Jefe de la Delegación del Brasil, don Celso Amorim, Ministro de Relaciones Exteriores de la República Federativa del Brasil.
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DEL BRASIL: Obrigado, Senhor Presidente.
Eu queria, em primeiro lugar, dizer que é sempre um prazer estar aqui no seu país, em tantos aspectos tão parecido com o meu, inclusive nessas tempestades e nesse calor, que não é apenas o calor da atmosfera, mas é também o calor humano. Queria agradecer a sua capacidade de organização e cumprimentá-lo, inclusive, pela condução do diálogo franco que mantivemos ontem aqui na sua Chancelaria.
Queria renovar ao Secretário-Geral Insulza o apreço e a confiança do Brasil, e também queria dizer que é um prazer muito grande ver um representante do Suriname, país vizinho do Brasil e amazônico, num posto tão alto do nosso sistema.
Queria, inicialmente, talvez inspirado pelas palavras do meu colega Ministro chileno, enfatizar a importância dos aspectos sociais e das desigualdades da nossa região. Eu me lembro de ter lido, há cerca de quinze anos atrás, um artigo de um compatriota dele, F. Fajnzylber, da Comissão Econômica para a América Latina e o Caribe (CEPAL), em que ele se referia à expressão em espanhol, “casillero vacío de América Latina”. E o que era o “casillero vacío de América Latina”? Ele comparava vários modelos de crescimento econômico, inclusive com alguns que foram citados aqui ontem pelo Presidente do Banco Interamericano de Desenvolvimento (BID), como o da Coréia: muita inversão em ciência e tecnologia. Mas, ele chamava a atenção para um ponto: que havia três tipos de países, numa pequena matriz, num quadrilátero na América Latina. Aqueles que haviam tido rápido crescimento, e baixa eqüidade, como era o caso do Brasil, por exemplo; aqueles que tinham tido razoável eqüidade, mas baixo crescimento, como era o caso do Uruguai, naquela época; e outros – que era o caso da maioria – que haviam tido baixo crescimento e baixa eqüidade. Mas na matriz havia um quadrado vazio, que era o quadrado do crescimento com eqüidade.
Creio, talvez, que quando olhamos para outros continentes e procuramos saber quais são as razões de porque estamos atrasados em alguns aspectos, talvez a principal razão tenha sido não termos sido até hoje capazes de vencer esse desafio do crescimento com eqüidade. Tivemos momentos de crescimento sem eqüidade, tivemos períodos de eqüidade sem crescimento. O nosso grande desafio é o crescimento com eqüidade. E é o crescimento com eqüidade que vai tornar possível também o desenvolvimento científico e tecnológico, porque haverá uma compreensão maior de que é preciso poupar para investir naquelas coisas que podem trazer benefícios no futuro, em que as pessoas não verão o seu sacrifício – as mais pobres – sendo parte de um processo ou parte de um sistema em que alguns ganham muito e outros não ganham nada.
Creio que esse é o grande desafio que temos na nossa região. Por isso, queria cumprimentar muito especialmente as palavras de meu colega chileno e procurar seguir os seus passos.
Quero também aproveitar, ainda na esteira do que ele disse, para dizer que a justiça social não se realiza só no plano nacional, mas também no plano internacional. Acho que a referência ao G-20 é mais do que apropriada, porque o que o G-20 procura criar, dentro das negociações comerciais que estão se realizando em Doha, é juntar a liberalização comercial, que é importante, com a justiça social. Acho que a força que tem o G-20, sobretudo quando ele atua junto com outros grupos também de países em desenvolvimento, foi juntar esses dois aspectos tão importantes e que normalmente estiveram dissociados nas negociações internacionais: a liberalização e a justiça.
Obviamente o tema desta Conferência é a brecha digital. E a brecha digital não é senão um aspecto dessa brecha social enorme. As pessoas não têm acesso a computadores, não têm acesso à Internet porque não têm renda. E, como não têm renda e não têm acesso aos computadores e não têm acesso ao conhecimento, a brecha aumenta. Então, temos que trabalhar justamente aproveitando aquilo que já pudemos reunir e as experiências que temos, trocar experiências entre nós para fazer com que a inclusão digital passe a ser fator também de inclusão social. A inclusão digital é importante, não só porque dá acesso ao conhecimento: ela dá maior transparência às ações governamentais, ela permite ao cidadão fiscalizar diretamente o que fazem os governos, ela permite a sociedade saber com precisão como se dão os resultados das eleições.
O Brasil está profundamente empenhado nesse processo, internamente, mas estamos também empenhados em difundir o nosso conhecimento, seja bilateralmente, seja com o concurso da OEA. Foram aqui mencionadas situações diversas e dificuldades, países que estão passando por processos de grande transformação. É o caso do Haiti, onde vários dos nossos países estão profundamente envolvidos, buscando fazer com que aquele país tenha realmente uma possibilidade de se libertar dos problemas do seu passado e enfrentar o futuro. E o aspecto da governança, da governabilidade, é um aspecto essencial. Estamos prontos a ajudar o Haiti, como estamos – e manifestamos ao Chanceler da Bolívia –prontos a ajudar a Bolívia também, e outros países, nas questões de governabilidade, que são talvez as questões centrais, sem as quais não conseguiremos avançar o suficiente.
Queria, Senhor Presidente, para finalizar, dar uma palavra sobre a democracia no nosso continente. Queria, em primeiro lugar, cumprimentar o Peru pelas eleições que se realizaram agora em clima de total liberdade, mas, ao cumprimentar o Peru, quero cumprimentar todos aqueles que tiveram também eleições recentes, sobretudo eleições gerais, algumas vezes com mudança na continuidade, como é o caso na Colômbia, aprofundando mudanças sociais que o Presidente Uribe começou, e, em outros casos, com mudanças de natureza mais profunda, talvez, como é o caso da Bolívia. Creio que em todos esses exemplos que temos, e outros que se seguiremos tendo pela frente, o importante é que cada país escolha o seu sistema, escolha o seu caminho, respeitando esses valores que são comuns a todos nós, que são os valores da democracia, da transparência e da não-intervenção.
Queria, com essas palavras, fazer uma última referência a essa questão da intervenção e da não-intervenção e encerrar a minha fala hoje. A nossa Organização é, como dizia no diálogo que mantivemos ontem, uma organização “sui generis”, porque é uma organização de grande heterogeneidade: por um lado, dois países super-desenvolvidos, alguns em desenvolvimento médio e outros muito pouco desenvolvidos. Mas tem conseguido, ao longo dos anos do quase século em que ela existe, contando com a sua predecessora e os seus predecessores, conseguido manter uma unidade. Na nossa sub-região dentro desse hemisfério, que é América Latina e Caribe, temos também procurado manter a unidade na diversidade. E isso só é possível se nós formos capazes – mas isso é um exercício em que nem sempre é fácil, Senhor Presidente – “ver o cisco no olho vizinho e muito difícil ver a trave no seu próprio olho”.
É muito importante que nós todos sejamos capazes de praticar, ao mesmo tempo, a não-indiferença, isto é, um engajamento no auxílio, sempre que solicitado, para a consolidação democrática em outros países. Mas, ao mesmo tempo, também, é importante nos abstermos de interferir em processos internos. É isso que tem guiado a política do Presidente Lula, baseada na integração, baseada na amizade, baseada na não-indiferença, mas também na não-intervenção.
Muito obrigado, Senhor Presidente. [Aplausos.]
El PRESIDENTE: Muchas gracias, Ministro Amorim.
Le cedemos la palabra al Jefe de la Delegación de los Estados Unidos, señor Robert Zoellick, Subsecretario de Estado de su país.
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS: Gracias, Mr. President.
Like my colleagues, I want to open by thanking the people of the Dominican Republic for being such exceptional and warm hosts and to thank President Fernández and you, Minister, and your colleagues for the excellent arrangements in this wonderful new hall.
I also want to make a special point of recognizing the leadership of Secretary General Insulza, whose intelligence, experience, and commitment to service have already infused the Organization of American States with a new energy and capability. I am delighted that Secretary General Insulza assumed office about the same time as President Moreno assumed the presidency of the Inter-American Development Bank (IDB), because these are two very important institutions for our hemisphere as we work to advance the two vital components of democracy and development.
One of our challenges is to strengthen these institutions and then to interconnect them with other regional partners, such as the Caribbean Community (CARICOM). Each of us is well aware that the Americas, for all its size and diversity, is part of an even vaster global network, and this morning Minister Foxley described that challenge very thoughtfully. So we, as representatives of the American states, need to consider how we can help the peoples and countries of our lands and islands to gain from the opportunities of globalization while adapting to address the challenges of globalization.
So, to synthesize the thoughts of my friends who have just spoken, I found it interesting that Minister Foxley and Minister Mackay both turned to their experience as a way of trying to respond to Minister Amorim’s interesting question of the missing box. What they suggested in different ways was that we need to broaden the base of opportunity.
I would suggest that equality of opportunity may be the way to address both growth and justice, because for too long, too many people in the Americas—and this is the difference from other regions—have faced closed doors in education, property, housing, health care, financing, political participation, even basic respect. It’s been particularly sad that the indigenous peoples of the Americas have been in the shadows of economic empowerment. When societies limit the opportunities of their people, whether because of race, sex, ethnicity, family origin, place of birth, religion, or a host of other false barriers, those societies fail to draw out the very best of all of their people.
My country was founded on political and economic principles that encouraged representative government, opportunity, openness, and, fortunately, dynamism. But, of course, we have also learned the harsh lessons of our own mistakes, including a bloody civil war to overcome the stain of slavery that defaced our new experiment in democratic governance. Yet, we have seen that an ongoing commitment to democracy and to creating opportunity is the best corrective action for the errors of men and women. Democracy is not just a system of elections to award public power. It requires institutions, a civic culture that puts limits on power, respects individual rights and property, safeguards political minorities, abides by the rule of law, and esteems a free press.
Democracy, as Minister Mackay said yesterday, is a constant endeavor; it’s not an end state. It’s both resilient and fragile, and it’s only as strong and as effective as the people who participate in it. So I consider it a great development of recent years that the Americas have turned to democracy as both an aspiration and a model, and we know that it has not always been so in our hemisphere. As Celso just mentioned, there have been sensitivities of noninterference and nonintervention born of understandable earlier conflicts, but sometimes they blocked a common effort to extend and strengthen democracy. So it’s sensible that we turn to a multilateral organization, the OAS, in which we are each and all represented, to encourage the institutions of democracy in the Americas. It is also wise to support the OAS’s efforts for development with the work of the IDB.
As Secretary Rice stated at the OAS and Minister Amorim said yesterday, the divide we now face is not between left and right, but between democrats and authoritarians, whether or not elected. It’s encouraging for the Americas that the governments of both the left and the right are committed to development and democracy.
The United States will work with any government that is truly committed to development and democracy. Free elections are vital, and the OAS now plays an important role in monitoring them. Yet free elections are not enough. As Minister Billie Miller said yesterday, we have to work to strengthen the institutions and processes of democracy.
We can learn from and benchmark our common experiences. Institutions such as police forces and independent judiciaries must be free of taint and corruption. Political parties should be the servants of the electorate, not the tools for domination. People should have free access to information, including through information and communication technologies (ICTs) that are the theme of this conference. Indeed, it is worth noting that the one nondemocratic country in our hemisphere, Cuba, has the tightest controls on the Internet.
Even as democratic institutions are strengthened, governments also must show the way towards development and hope. We need to complement progress on macroeconomic reforms with microeconomic reforms that broaden development opportunities. We need to encourage investment in our own peoples.
Of course, the first responsibility is for governments to create the conditions for private sector growth and investment for all their people. Yet, we can help one another through trade. We must continue the project to open markets and to expand trade in our hemisphere. Under President Bush’s leadership, the free trade agreements that the United States has signed now cover two thirds of the Hemisphere’s population and two thirds of its economies, not counting the United States. A successful Doha agreement in the World Trade Organization (WTO) would help link our hemisphere to stronger global growth. We must also help developing nations and small, vulnerable economies, such as many members of CARICOM, to build the capacity to adjust to the global economy.
The United States is contributing through innovative mechanisms, such as the Millennium Challenge Account (MCA), debt relief programs, and trade capacity building assistance. Under President Bush, our overall assistance to this hemisphere has doubled to nearly $1.6 billion annually.
But we need to do more. We have discussed with President Moreno how we can work with the IDB to try to draw in communities, such as indigenous people who need a new right, a right to entrepreneurship.
Our development also depends on energy security. Vice President and Foreign Minister Lewis of Panama articulated the reasons very clearly this morning. We need to develop supplies other than oil and gas. Brazil has been a pacesetter with ethanol. We need to diversify and increase our oil and gas production. Unfortunately, policies in many countries in this region have locked out investment and technology and opportunity, so perhaps we can turn to the IDB to help us identify these barriers so that we can overcome them. We need to lessen demand through increased efficiency and conservation. Mexico’s Mesoamerican initiative is a fine example of how larger countries can assist their neighbors.
Last year, the General Assembly gave the OAS a new mandate, the Declaration of Florida, to try to develop new tools to safeguard democracies. That mandate will be tested this year. In Haiti, as our friend and colleague explained quite eloquently yesterday, we have to help build new democratic structures. In concert with the Preval administration, we need to deliver on the long-postponed promise of democracy and economic opportunity for that country’s people, who have suffered for centuries. The United States, which has provided Haiti more than $530 million over the last two years, remains fully committed with this organization to try to make that success come true.
In Nicaragua, we’ve seen new democratic leaders of the left and right, but we still have old caudillos of corruption and communism who want to hang on to power, so we need an OAS observation mission in Nicaragua soon so that it can be active throughout the election process. We need fairness, transparency, and forthright reporting. Here, the interest and support of fellow Central American democracies has been helpful and a wonderful new precedent, so we support Secretary General Insulza’s excellent suggestion to add to this process a group of international notables to visit regularly and assess conditions.
I want to add my voice to congratulate our friends in Peru on their transparent and tranquil election, and I hope that you will convey my recognition that this is one other part of President Toledo’s very successful legacy. Yet, unfortunately, the elected Government has had to complain to the Permanent Council of the OAS about foreign interference. We have to be alert to this problem and stand with democratic governments that point to this danger.
In Bolivia, the Government has invited the OAS to assist in a fair and transparent constituent assembly process. I hope that the OAS can deploy by mid-June to support the work leading to the July election and process that follows.
In sum, I believe that the OAS can play an increasingly important role through strengthening civil society, helping build the institutions of democracy, mediating tensions, helping disseminate best practices, supporting free election processes, monitoring elections, and advocating high standards. For just as the Americas were once seen as a new world of discovery for Europeans from the old world, we can now offer a new vision, a hemisphere of democracy and development for all our peoples, old and new.
Thank you, Mr. President. [Aplausos.]
El PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Robert Zoellick.
Le cedo la palabra al Ministro de Relaciones Exteriores del Ecuador quien tiene que ausentarse. Luego se la daré al Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica.
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DEL ECUADOR: Muchas gracias, señor Presidente.
Tengo la obligación de iniciar estas breves palabras con mi agradecimiento afectuoso y caluroso al Gobierno y al pueblo dominicanos, por habernos acogido para este nuevo período ordinario de sesiones de la Asamblea General de nuestra, ya antigua, organización y felicitarle a usted, señor Presidente, por su designación para dirigir nuestros debates, lo cual constituye una garantía del éxito de nuestras conversaciones.
Quiero también felicitar al Secretario General, José Miguel Insulza, por su importante informe y trabajo efectuado durante este primer año de su gestión.
Asimismo, quiero saludar a nuestro hermano y vecino país del Perú, con motivo del transparente proceso que ha resultado en la elección de Alan García como presidente de la República, lo que nos compromete como país en los múltiples proyectos comunes de desarrollo en la zona fronteriza de cara al futuro.
Ayer tuvimos oportunidad de comentar sobre diversos temas, tanto políticos como económicos. De esa discusión, cuando se habló de la fortaleza de la democracia en el Continente y del importante crecimiento macroeconómico de la región, me pareció que surgían algunas paradojas.
Pensé que, tanto esa fortaleza democrática e institucional como ese crecimiento macroeconómico no son lo suficientemente fuertes y no están, ni mucho menos, equitativamente distribuidos. Es por eso que creo que los países miembros de esta Organización debemos reflexionar profundamente sobre la necesidad de que las palabras claves para resolver estas inequidades sean la gobernabilidad y la equitativa distribución de la riqueza.
Es por eso que me he quedado con ese sentimiento paradójico de democracia y crecimiento, pero ambos mal distribuidos y probablemente débilmente consolidados.
La actual situación internacional, señor Presidente, queridos amigos, presenta a los Estados nuevos retos que van desde la lucha contra la pobreza, la búsqueda de la equidad y la solidaridad a la que me refería, tanto dentro de nuestras fronteras como fuera de ellas. Es fundamental el fortalecimiento de la democracia hasta el combate de los delitos transnacionales, el crimen organizado, el narcotráfico, la corrupción y también, por supuesto, el terrorismo.
Estos son los nuevos desafíos que ponen a prueba la capacidad de las instituciones y de la propia sociedad civil, cada vez más activa, para hacer realidad el anhelo de paz y de seguridad, íntimamente vinculados con el desarrollo, el bienestar y la justicia social. Son retos que ya no pueden abordarse de manera individual en este mundo tan complejo, tan interdependiente, tan globalizado.
En sus orígenes, nuestra Organización buscó que el continente americano se convirtiese en un espacio de libertad, paz y prosperidad, en el marco del pleno respeto a los principios que sustentan el derecho internacional. Nunca está por demás recordarlos y tenerlos presente: la igualdad de los Estados, la no intervención, el respeto a la soberanía, la organización política sobre el ejercicio efectivo de la democracia representativa, la buena fe en las relaciones internacionales, la solidaridad, la autodeterminación, la eliminación de la pobreza, la condena a toda guerra de agresión, la solución pacífica de las controversias, el respeto a los derechos humanos, el fomento de la cooperación.
Mi país, el Ecuador, está plenamente comprometido en fortalecer sus instituciones democráticas y agradece, lo dije ayer y lo repito hoy, el apoyo que ha recibido de la Organización de los Estados Americanos en esta difícil tarea. Parte esencial de la consolidación de la democracia en mi país es, sin duda, el cumplimiento de las leyes internas por parte de los ciudadanos de un país y de las personas naturales y jurídicas, nacionales o extranjeras que residen en su territorio.
En virtud de los principios de autodeterminación y autonomía a los que me he referido, corresponde a los Estados respetar el ordenamiento jurídico interno de cada uno de ellos, pues los intereses económicos de las grandes corporaciones privadas no pueden ubicarse sobre el interés colectivo y el ordenamiento jurídico de cualquier nación, ni sobre las responsabilidades constitucionales de los Gobiernos para cumplir y hacer cumplir las leyes.
Señor Presidente, queridos amigos, gracias a la iniciativa de su Gobierno, el tema que hoy nos convoca es el de la gobernabilidad y el desarrollo en la sociedad del conocimiento. El Ecuador estima al respecto que el desarrollo de las modernas tecnologías de la información y la comunicación contribuyen a promover nuevas formas de participación ciudadana en los asuntos del Estado y al fortalecimiento de la democracia.
No obstante, hay que tener presente que en un continente con diferencias económicas y sociales tan marcadas como es el nuestro, la brecha digital entre los pueblos de los países es todavía más grande. Superar esta brecha requiere políticas de Estado sostenidas y de largo aliento, así como de una cooperación internacional que permita el acceso de sectores sociales cada vez mayores a la era de la información. Sólo de esta manera, lograremos que los recursos informáticos modernos no profundicen aún más –y aquí hay que tener mucho cuidado– las desigualdades sociales y la exclusión social. Es un riesgo que hay que tener presente a la hora de reflexionar e implementar esta tarea.
El reto de incorporar a nuestros pueblos a la sociedad del conocimiento y la información demanda también la modernización de nuestros Estados y la implementación de estrategias efectivas de rendición de cuentas y de transparencia en las adquisiciones públicas, la inclusión de programas de capacitación a funcionarios públicos y la dotación de mejores servicios de acceso a la información en todos los niveles de la educación.
Tenemos necesariamente que hacernos –al menos yo lo hago en mi país– una autocrítica. Desde nuestro punto de vista, el desarrollo de los medios de información y comunicación debe ser asumido como política de Estado para el abaratamiento de los costos de acceso. En consecuencia, no podrían tener más restricciones que las contempladas en los instrumentos universales y regionales de protección a tales derechos.
La magnitud de estas tareas requiere la cooperación y la participación de múltiples actores sociales, pues solamente el esfuerzo mancomunado del Estado, el sector privado, la sociedad civil, la comunidad científica y académica, los usuarios y la población en general puede lograr en nuestro continente un amplio acceso tanto a las nuevas tecnologías como a la producción de un software que se ajuste a las necesidades específicas de la población y a su realidad cotidiana.
La Agenda de Conectividad para las Américas y el Plan de Acción de Quito, que se adoptó en mi país en marzo de 2003, definió la conectividad como “un instrumento de consenso en el que se establecen principios, premisas, definiciones, objetivos y compromisos esenciales que garantizan el aprovechamiento pleno de las comunicaciones, las tecnologías de la información y los contenidos en el desarrollo económico, social, cultural y político de una comunidad nacional”.
Corresponde hacer ahora el esfuerzo necesario para desarrollar una industria científica y tecnológica competitiva a costos razonables, que promueva la innovación e inversión, genere empleo y satisfaga las necesidades de la población tradicionalmente postergada.
El esfuerzo integrador debe abarcar todos los espacios requeridos para el desarrollo sustentable...
El PRESIDENTE: Señor Ministro, lo hemos acomodado y ahora ya se ha excedido en mucho el tiempo asignado…
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DEL ECUADOR: Ahora termino, señor Presidente.
El Ecuador apoya las diferentes iniciativas de la comunidad internacional, para abarcar una agenda que tenga al ser humano como elemento central, potenciando sus capacidades y preservando sus derechos futuros.
Finalmente, deseo reiterar la fe de mi país en los mecanismos multilaterales y, en especial, los de esta Organización para avanzar mancomunadamente hacia la meta del desarrollo sostenible en un ambiente democrático, de observancia de las libertades fundamentales y de los derechos humanos, así como de respeto pleno a la soberanía de nuestros pueblos.
El PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Ministro. Ahora cedo la palabra al Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica y Jefe de la Delegación de su país.
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DE COSTA RICA: Muchas gracias, señor Presidente.
Permítame, en primer lugar, felicitarlo por su designación como presidente de esta Asamblea General y extender, a través suyo, nuestro más profundo agradecimiento y sincera felicitación al pueblo y al Gobierno de la República Dominicana por albergar este encuentro con tanta hospitalidad y amistad.
Como comentábamos ayer, en el transcurso de este año 2006, un total de 13 países americanos, entre ellos Costa Rica hace apenas cuatro meses, celebrarán elecciones generales. Estamos frente a un calendario electoral decisivo, no solo para estos países sino para todo el Continente; decisivo, porque el resultado de las elecciones afectará los equilibrios entre las diferentes fuerzas políticas y, en algunos extremos, confirmará la posibilidad de la alternancia; decisivo, ante todo, porque aun cuando la democracia se ha consolidado en el Hemisferio como el único sistema político que hace posible la transmisión pacífica del poder, existen tareas inconclusas, retos y desafíos que por sí solos, en democracia y con democracia, los países no podemos superar.
Entre estos retos se encuentran la pobreza y la ausencia de equidad –en las que vive un 40.6% de la población total de América Latina y el Caribe–, y el ensanchamiento de la brecha social tanto dentro como fuera de los países. Son esa pobreza y esa falta de equidad las que en muchas naciones del Hemisferio están estrechamente relacionadas con la violencia armada, los altos niveles de delincuencia y el crimen organizado, entre ellos el tráfico ilícito de drogas, y todos estos son fenómenos vinculados al acceso no controlado a las armas.
El drama cotidiano de 213 millones de americanos pobres que viven con menos de dos dólares al día, así como el de los grupos más vulnerables de nuestra sociedad, nos impone a los países del Hemisferio un compromiso ético ineludible que demanda acciones concretas y concertadas.
La lucha por el desarrollo humano debe convertirse en el eje principal de las políticas públicas de nuestros países, en especial en los países más pobres y aquellos en que la violencia y el conflicto armado han mermado las oportunidades de sus ciudadanos de alcanzar mayores niveles de bienestar.
Para Costa Rica, la solución está en reducir el gasto militar, en readecuar los presupuestos públicos a las necesidades más apremiantes de la sociedad y en promover la transparencia y la honestidad en la administración de los recursos del Estado. Todas estas son condiciones esenciales para resolver los problemas del desarrollo.
Empero, estos esfuerzos deben ir acompañados de un fuerte componente de solidaridad y cooperación internacionales. La propuesta de mi país es la de vincular a la cooperación internacional con la paz, con la inversión social, el desarrollo sostenible, la reducción en el gasto militar y el logro de los objetivos de la agenda interamericana, que a su vez están comprendidos en los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la Organización de las Naciones Unidas. En este contexto, nuestra Organización está llamada a asumir el liderazgo que los nuevos tiempos le anteponen.
Este es el espíritu del Consenso de Costa Rica, una propuesta de todos los costarricenses a los países del Hemisferio y del mundo, con la que aspiramos a que los países ricos establezcan mecanismos para perdonar deudas y apoyar con recursos financieros a los países en vías de desarrollo que invierten cada vez más en salud, educación y vivienda y menos en armas y soldados.
En este sentido, ha sido un honor para mi país asumir recientemente la Secretaría Pro Témpore de la Convención Interamericana contra la Fabricación de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y Otros Materiales Relacionados (CIFTA).
El desarrollo humano y la erradicación de la pobreza deben convertirse en un imperativo ético, social, político y económico de nuestros países. Sabemos que para distribuir riqueza hay que generarla y que para reducir la pobreza hay que crear oportunidades, mantener tasas de crecimiento altas y dar acceso a las nuevas tecnologías para evitar la brecha digital y la exclusión social, sobre todo ahora que el conocimiento, tema central de esta Asamblea, es reconocido como el recurso productivo más valioso de las sociedades contemporáneas.
Para ello, el Gobierno del Presidente Óscar Arias Sánchez se ha comprometido a elevar la inversión en educación del 6% al 8% del producto interno bruto. Lo hacemos porque, si aspiramos a tener una sociedad más próspera y justa, debemos continuar invirtiendo en educación, pues existe una relación directa entre educación y bienestar.
Además, la educación nos abre oportunidades en atracción de inversiones, en investigación científica, en el desarrollo de nuevas tecnologías e incluso en turismo. Al respecto, Costa Rica ha presentado un proyecto de resolución titulado “Combate a la explotación sexual comercial, el tráfico ilícito y la trata de niñas, niños y adolescentes en el Hemisferio”. Con este proyecto pretendemos crear una mayor conciencia en los países de la región sobre la importancia de tipificar y erradicar este flagelo, por lo cual les pido respetuosamente su apoyo.
El Consenso de Costa Rica es una alianza entre todos, para que todos seamos protagonistas –con democracia y pleno respeto a los derechos humanos– de un mayor desarrollo humano en este nuevo siglo, para que cumplamos los compromisos de la agenda interamericana, abatamos la pobreza extrema en 2015 y logremos que cada americano encuentre en esta tierra de libertad un ámbito favorable para el desarrollo de su personalidad y la realización de sus justas aspiraciones, tal como lo anuncia en su preámbulo la Carta de esta Organización.
El PRESIDENTE: Perfecto. Muchísimas gracias al Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica, señor Bruno Stagno Ugarte.
Ofrezco la palabra al Vicepresidente, Canciller y Jefe de la Delegación de Panamá, don Samuel Lewis Navarro.
Todos vemos en la OEA el receptáculo de los asuntos que más nos ocupan. Aquí venimos todos a dialogar sobre nuestros problemas y, sobre todo, a encontrarles adecuada solución, luego de análisis que, a veces, toman meses e incluso años. Sin embargo, bajo ninguna circunstancia hemos agotado la agenda de los temas que interesan a los Estados Miembros, ya que algunos, aunque se han tratado, merecen a nuestro juicio mayor atención, y me referiré brevemente a algunos de ellos.
Uno es el que se refiere a la seguridad. No hay duda de que la pobreza, la desigualdad, el desempleo y la falta de oportunidades para la educación son factores que tienen una innegable interrelación con la criminalidad y la gobernabilidad. Existe un plan de acción para combatir el crimen transnacional organizado, y esperamos que podamos continuar en el proceso de implementación por parte de todos los Estados aquí representados.
La trata de personas, especialmente de menores, que fue analizada recientemente en Margarita, es un mal endémico que sigue en crecimiento. En consecuencia, aplaudimos la iniciativa de Costa Rica de presentar una resolución en esta Asamblea General en torno a este problema. Deberíamos diseñar políticas análogas para combatir estos delitos que se cometen muchas veces con la ayuda de las nuevas tecnologías de comunicación, las mismas que estamos comprometidos a promover como herramientas para nuestro desarrollo.
En el tema de las pandillas, que tienen presencia en la mayoría de los países centroamericanos, es preciso enfocar no solo los medios para reprimirlos sino aquellos que consideremos idóneos para prevenirlos, y luego procurar la rehabilitación de los jóvenes delincuentes.
De igual manera, quiero referirme a la necesidad de lograr fuentes de energía de costos competitivos, modernas, confiables y seguras, que garanticen su acceso a todos los ciudadanos de nuestro hemisferio y a la vez que preserven el medio ambiente local y global. Para ello, debemos incrementar la cooperación en el sector energético, armonizando las políticas y normas energéticas, aumentando la interconexión de electricidad –como la que se construye entre Centroamérica y México, por ejemplo, entre Panamá y Colombia– y promoviendo el comercio intrarregional de energía.
También debemos incrementar el uso de energías renovables para diversificar nuestro sector energético y utilizar recursos locales, así como para crear empleos en nuestros países. Además, si utilizásemos tecnologías de eficiencia energética y adoptásemos prácticas que redujesen la cantidad de energía que hoy consumimos, a la vez que promoviésemos el mayor uso de energía limpia, renovable y eficiente, tendríamos mayor crecimiento económico sostenible.
En este tema existe una amplia experiencia en algunos de los países miembros de la Organización de los Estados Americanos que podrían ser puntos de referencia para el resto de los países que estamos interesados en este desarrollo. El Foro de América Latina y el Caribe – Unión Europea sobre energía renovable, que se celebrará en octubre próximo en Panamá, es una magnífica oportunidad para impulsar el tema, con la colaboración tecnológica de Europa. Como una expresión de nuestro interés en esta materia, Panamá ha expresado y ha presentado para su consideración, un proyecto de resolución denominado “Apoyo a la energía renovable y a la seguridad energética en el Hemisferio” que, por deferencia de esta Asamblea, ha sido incorporado a la agenda de trabajo.
En relación con el tema central de esta Asamblea General, “Gobernabilidad y desarrollo de la sociedad del conocimiento”, recogido en la Declaración de Santo Domingo que aquí discutiremos y aprobaremos, quisiera compartir con ustedes algunas ideas.
La tecnología de la información merece un interés especial. La colaboración fluida entre nuestros ciudadanos, instituciones y empresas será un mecanismo principal de generación de riquezas en la sociedad actual del conocimiento. No obstante, lograr esta colaboración requiere una sociedad altamente conectada, nacional e internacionalmente, y esto, a su vez, requiere un compromiso desde lo más alto del liderazgo de nuestras naciones. Como mencionara el Canciller y Presidente de esta Asamblea General en su discurso de apertura, no solamente hace veinte años o hace ocho años, sino que todavía actualmente hay sitios donde el tema de la conectividad se ve como si estuviéramos hablando de tecnología espacial.
En ese sentido, Panamá se ha propuesto hacer realidad la interconexión directa entre los principales proveedores de servicio de Internet en los países de la región, aprovechando la amplia conectividad internacional de fibra óptica que Panamá tiene disponible. Esta iniciativa contará con el apoyo directo de nuestro Gobierno y esperamos que también contará con el de otras naciones interesadas.
Deseo ahora llamar la atención sobre un tema que es importante, no solamente para Panamá sino para todo nuestro hemisferio, y me refiero a la Propuesta de Ampliación del Canal de Panamá, mediante la construcción de un tercer juego de esclusas.
Cuando Panamá recibió el apoyo continental, hace casi 30 años, para lograr la soberanía integral sobre su territorio y la administración del canal interoceánico, sabía que adquiría un compromiso de gran significación. Nuestro país siempre fue consciente de la importancia del canal para el comercio mundial y, en general, para la economía contemporánea. De ahí que, con el más alto sentido del deber profesional, decidimos aplicar normas especiales al funcionamiento de este instrumento marítimo, convirtiéndolo en una empresa modelo. Teniendo en cuenta que se trata de estructuras físicas que empezaron a operar en 1914, Panamá ha tomado medidas para su ampliación, modernizando su capacidad. De esta manera, el canal se mantiene en consonancia con las nuevas condiciones del mundo marítimo y, al mismo tiempo, consolida la importancia de la ruta por Panamá y de la posición geográfica de nuestro país, que es nuestro más valioso recurso natural.
Aquí quiero hacer referencia y recalcar que en un proceso de democratización de decisiones, que tienen un impacto no solamente en esta generación sino en las próximas generaciones de panameños, Panamá se verá abocada en los próximos meses a un referéndum nacional que será el que dictará la última palabra sobre este proyecto de ampliación de nuestro canal.
Panamá tiene una historia de pueblo amante de la paz, de las buenas relaciones con los países vecinos, con el resto de América y con el mundo. Tenemos auténtica vocación de servicio y una actitud solidaria y fraternal en las relaciones interamericanas, que nos viene desde el Congreso Anfictiónico convocado por el Libertador Simón Bolívar, del cual celebramos este año su 180 aniversario. Somos parte activa de la OEA y de varios grupos regionales y subregionales, y buscamos profundizar las políticas de integración porque eso nos hará más fuerte económica, política y socialmente. En cualquier esfuerzo o tarea que emprendamos para unirnos más, ahí estará Panamá presente.
Ofrecemos gustosos nuestra mano para colaborar en la solución de los problemas que nos afectan y que son objeto de las resoluciones de esta Asamblea y abrigamos la esperanza de que los asuntos bilaterales entre las naciones de nuestro hemisferio sean resueltos en un clima de entendimiento, para satisfacción de las partes involucradas y de todos los demás integrantes de esta organización multilateral.
Finalmente, les reitero que en junio del año 2007, y por deferencia de esta Asamblea General, los estaremos esperando con los brazos abiertos para dispensarles nuestra característica hospitalidad.
El PRESIDENTE: Muchas gracias, Vicepresidente Lewis.
Prosiguiendo con la lista de oradores inscritos, me es grato ofrecer la palabra al Ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, don Norman Caldera, Jefe de la Delegación de su país.
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DE NICARAGUA: Muchas gracias.
Señor Presidente, señor Secretario General, señor Secretario General Adjunto, colegas, el Presidente Fernández dijo ayer que el conocimiento es poder. Construyendo sobre esta idea, yo les digo hoy que las tecnologías de la información y de la conectividad empoderan a la nueva gobernabilidad. La tecnología de la información contribuye a la transparencia y a la lucha contra la corrupción.
En segundo lugar, la tecnología de la información posibilita, y de esto podemos dar testimonio en Nicaragua, presentar en tiempo real todas las operaciones del presupuesto, tanto del que resulta de nuestros propios esfuerzos como el de las actividades que llevamos a cabo con fondos de la cooperación internacional, de forma que la rendición de cuentas a nuestra población y a los cooperantes extranjeros sea instantánea, ágil y relacionada tanto con el mapa de pobreza –buscando cómo apoyar más a los más pobres cuando se trata de proyectos y programas sociales– como con la posibilidad de medir nuestra eficiencia en la asignación de recursos, cuando se trata de proyectos y programas productivos en apoyo a los clusters que buscan mejorar la competitividad en nuestras pequeñas y medianas industrias.
En tercer lugar, la tecnología de la información facilita y estimula la participación ciudadana. En Nicaragua, miles de cibercafés se extienden a casi todo el territorio nacional y permiten, a relativamente bajo costo, el acceso al Internet y, por tanto, a los medios de comunicación, a sus secciones de opinión y a las autoridades.
Debemos hacer más, hasta que todos los nicaragüenses y los ciudadanos de este continente compartan este acceso y puedan hacernos llegar a nosotros sus puntos de vista para enriquecer el debate de las políticas nacionales.
En muchos casos, sin embargo, las bandas criminales se han beneficiado más que los Estados de la revolución de las comunicaciones y de la globalización. En otras palabras, la delincuencia puede haberse integrado más rápidamente que la civilidad y el desarrollo.
Si a este cuadro agregamos que la corrupción recorre la región y que la inseguridad dificulta el desarrollo de bienes públicos esenciales y refuerza las dificultades de la gobernabilidad y de combate a los problemas estructurales de los Estados, no podemos menos que concluir que hoy enfrentamos un desafío inédito.
La democracia, que es una condición indispensable para la estabilidad, la paz, la seguridad y el desarrollo, se ve gravemente afectada, pues al no poder destinar todos sus recursos al desarrollo socioeconómico, produce un desarrollo lento y no equitativo que entorpece y deslegitima el desarrollo democrático.
En ese mismo contexto, el populismo, entendido como un síndrome político de carácter demagógico-totalizante que emerge especialmente durante procesos de transición y movilización social, puede ser un gran detonador de inestabilidad. El Estado clientelar que genera ahonda los problemas de injusticia, destruye la expresión democrática, atrasa el desarrollo de las instituciones, inhibe el ejercicio de los derechos e impide el acceso de las grandes mayorías a los bienes públicos básicos.
Para nosotros, la Carta Democrática Interamericana de la OEA, principal instrumento para afianzar los sistemas políticos democráticos, requiere que los países de la región la transformemos juntos en un bien público internacional, reconocido y con capacidades efectivas de acción.
En Nicaragua, donde estamos poniendo a prueba la Carta Democrática Interamericana, verificamos que, a la luz de nuestra experiencia, esta debe ser reformada para que pueda encarar los nuevos desafíos lanzados contra la democracia y la libertad. Nuevas modalidades de golpes de Estado, que aprovechándose de los espacios que al final de la guerra fría se abrieron, socavan el libre funcionamiento del sistema de separación y equilibrio de los poderes para, perversamente, instrumentalizarlos en beneficio propio y en detrimento del estado de derecho y de los derechos ciudadanos.
A la luz del Compromiso de Santiago con la Democracia y la Renovación del Sistema Interamericano, se estableció un mecanismo de acción colectiva en caso de que se produzca una interrupción abrupta o irregular del proceso político institucional democrático o del legítimo ejercicio del poder por un Gobierno democráticamente elegido en cualquiera de los Estados Miembros de la Organización.
Asimismo, en la Declaración de Managua para la Promoción de la Democracia y el Desarrollo, los Estados Miembros expresaron su convencimiento de que la democracia, la paz y el desarrollo son partes inseparables e indivisibles de una visión renovada e integral de la solidaridad americana. En esta misma declaración los Estados Miembros expresaron su convicción de que la misión de la Organización no se limita a la defensa de la democracia en los casos de resquebrajamiento de sus valores y principios fundamentales, sino que requiere además una labor permanente y creativa dirigida a consolidarla.
Dos elementos soportan el andamiaje de nuestro sistema jurídico-político interamericano: la gobernabilidad democrática y los derechos humanos. Así lo preceptúa el artículo 3 de la Carta Democrática:
Son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos.
Siendo que nuestro sistema es un todo armónico e interconectado, el Gobierno de Nicaragua ha sido respetuoso de la Comisión y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, a las que considera como instituciones de máxima importancia para la protección de los derechos humanos de las Américas. Prueba de ello es que, después de firmar la Convención Americana de Derechos Humanos el 22 de noviembre de 1969, aceptamos la competencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Nuestro país ha sido demandado en tres ocasiones ante la honorable Corte. En cada caso hemos aceptado las responsabilidades impuestas por este importante organismo de justicia internacional. Hemos interpretado el celo de la Comisión y de la Corte como signo de su devoción a los derechos humanos.
Con fe en la ecuanimidad de nuestro sistema de derechos humanos, nos vimos obligados a recurrir ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, a través de la Comisión Interamericana, el 6 de febrero de 2006, por incumplimiento del deber de brindar las debidas garantías en la protección de derechos humanos, contenidos en la Convención y en otros compromisos internacionales, en perjuicio de ciudadanos nicaragüenses que viven en un país hermano. Sin embargo, con absoluta sinceridad debo manifestar a esta magna Asamblea General que no se ha cumplido con lo dispuesto en el Reglamento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ya que se prorrogó el plazo concedido al Gobierno demandado para la presentación del informe de rigor, hecho que ocurrió nueve días después de su vencimiento.
Por consiguiente, en este caso se prorrogó por 30 días un plazo ya caduco. Señores Ministros, señores Embajadores, señores Representantes, no existe una doctrina jurídica que admita la posibilidad de prorrogar un plazo fenecido, pues solo se prorroga lo que todavía existe, más aún cuando la no presentación del informe tiene consecuencias jurídicas serias, incluida la aceptación de los extremos de la demanda presentada por Nicaragua. Oportunamente mis representados y yo solicitamos que se dejara sin efecto la prórroga ilegal de referencia, pero no obtuvimos respuesta a nuestro reclamo, ignorándose el conocido adagio: “No hay fecha que no se llegue ni plazo que no se venza”.
No debemos confundir la autonomía y la independencia de la Comisión con un comportamiento ilegal nacido del ejercicio arbitrario de sus propias reglas. Los miembros de la Comisión deben no solo ser electos democrática y legalmente, sino que deben comportarse legalmente una vez elegidos, aplicando una frase utilizada por el Secretario General.
Finalmente, señores, aun con obstáculos legales como los mencionados, mi Gobierno proseguirá con la gestión para culminar con la demanda ante la honorable Corte Interamericana de Derechos Humanos, donde esperamos conseguir lo que ellos siempre han concedido: justicia cumplida e imparcialidad.
El PRESIDENTE: Muchas gracias, Ministro Caldera.
Me es grato ofrecer la palabra al Ministro de Relaciones Exteriores y Jefe de la Delegación del Perú, don Óscar Maúrtua de Romaña.
Felicitamos su elección que confirma las altas calidades de su trayectoria. Reiteramos nuestra gratitud al Gobierno y pueblo dominicanos por esta exitosa organización de un evento tan plausible que nos permite examinar la realidad de todo nuestro sistema interamericano.
También deseamos augurar renovados logros al Secretario General Insulza para bien de toda nuestra institución.
El Perú, señor Presidente, ha culminado el día de ayer su proceso electoral, que ha conducido a la elección de un nuevo presidente que asumirá la conducción del país el próximo 28 de julio.
La OEA, a través de la Misión de Observación Electoral, encabezada por el doctor Lloyd Axworthy y el Diputado Nacional Rafael Bielsa, ha jugado un papel constructivo en este ciclo de consolidación institucional que se inició hace seis años. Por eso renuevo aquí, ante ustedes, el agradecimiento del pueblo peruano a la OEA por la muy importante contribución que nos ha dado para afirmar la institucionalidad democrática de mi país.
El tema de la gobernabilidad democrática que nos convoca está muy unido al respeto al principio de no intervención, por tanto, debo expresar, señor Presidente, ante todos ustedes, el profundo rechazo del Gobierno y del pueblo peruanos por las inadmisibles y sistemáticas manifestaciones de intromisión del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, a lo largo de todo este proceso electoral.
Su permanente actitud intervencionista con el propósito de influir en la decisión del pueblo peruano constituye un hecho repudiable y sin parangón en nuestro hemisferio. También tengo que protestar ante ustedes por las continuas expresiones agraviantes del Presidente Chávez, tanto contra el Presidente de la República, doctor Alejandro Toledo, así como contra el doctor Alan García Pérez.
Señor Presidente, es fundamental el apoyo y la comprensión de la comunidad internacional y del sistema interamericano en particular. Así, el principio de la no intervención en asuntos internos es clave para garantizar la libre expresión del mandato popular, que es una de las grandes conquistas de la civilización universal. El Jefe de la Misión de Observación de la OEA del proceso electoral peruano, Lloyd Axworthy, ha señalado que “el hecho de que un país utilice sus recursos o su poder para tratar de alterar la elección popular en otra nación constituye una clara violación de los derechos humanos”.
El principio de no intervención, bien lo sabemos todos, está expresamente recogido en diversos documentos internacionales que nos obligan a todas las naciones americanas, como son la Carta de las Naciones y la Carta de la OEA. Las resoluciones 2131 y 2625 de la Asamblea General de las Naciones Unidas establecen taxativamente lo siguiente: “Todo Estado tiene el derecho inalienable a elegir su sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia en ninguna forma por parte de ningún otro Estado”.
Cabe señalar, asimismo, que desde el nacimiento de las repúblicas americanas los grandes hombres de nuestro continente se preocuparon por hacer del principio de no intervención el pilar fundamental de la convivencia entre nuestras naciones. Basta mencionar al célebre jurista y hombre de Estado venezolano, Andrés Bello, quien nos hizo ver con claridad que:
De la Independencia y la Soberanía de las naciones se sigue que a ninguna de ellas es permitido dictar a otra la forma de gobierno, la religión o la administración que ésta debe adoptar ni llamarla a cuenta por lo que pasa entre los ciudadanos de ésta o entre el Gobierno y los súbditos.
La doctrina jurídica ha reconocido reiteradamente este principio en todos los tratados de derecho internacional. En tiempos modernos se ha llegado incluso, a equiparar las intervenciones foráneas con los afanes totalitarios. Como señala el gran jurista Opphenheim, la intervención constituye “una influencia dictatorial en los asuntos de un Estado por otro Estado, con el objeto de mantener o alterar la condición actual de las cosas”.
Señor Presidente, es fundamental que nuestra Organización adopte decisiones más eficaces y urgentes para apoyar de manera firme a las naciones de la región que enfrentan situaciones de intervención en sus asuntos internos, más aún cuando las intromisiones ocurren en procesos electorales que constituyen, como todos sabemos, la columna vertebral de la democracia representativa.
Las naciones democráticas de nuestro continente, que han puesto todo su empeño en construir el estado de derecho, no pueden evadir la responsabilidad histórica que tienen de impedir que prácticas intervensionistas como esta prevalezca en la región. Si no tomamos cartas en el asunto, este hecho se puede convertir en una deplorable tendencia claramente desestabilizadora para la región.
No quiero abundar presentando la larga lista de intromisiones y agravios realizados por el señor Hugo Chávez. Incluso, hasta el día de ayer, en plena realización de nuestros comicios, el señor Chávez, violando las normas electorales del Perú, se permitió continuar haciendo proselitismo político con el propósito de que la ciudadanía orientara su voto de acuerdo a sus intereses. No obstante, ayer el pueblo peruano, en comicios ejemplares, con amplia participación, ha expresado de manera rotunda su voluntad de elegir libremente y sin ninguna clase de injerencia ni manipulación a su próximo presidente.
En todo este desagradable episodio, el Perú, con un claro sentido conciliador y americanista, llevó a cabo diversas gestiones ante el Gobierno de Venezuela para que sus autoridades mantengan un lenguaje y un comportamiento de respeto, sensatez y diálogo fraterno.
Lamentablemente, este esfuerzo no fue correspondido con hechos por el Gobierno de Venezuela. Por el contrario, las acciones desestabilizadoras del señor Chávez no han dejado de perturbar el correcto desarrollo de los comicios.
Ello motivó a que el pasado 2 de mayo, quien habla dirigiera una comunicación al Secretario General de la OEA, poniéndole en conocimiento esta situación y solicitándole adoptar las acciones necesarias para garantizar el debido respeto a las disposiciones de la Carta de esta Organización, nuestra Organización, relativas al deber de los Estados de abstenerse de intervenir en los asuntos internos de otro país.
Me parece oportuno recordar a ustedes que la Carta Democrática Interamericana, cuyo quinto aniversario celebramos este año, nos obliga a todos los Estados americanos a coadyuvar en el esfuerzo de nuestros pueblos para la libre expresión de su voluntad a través de comicios claros, sin intervenciones o manipulaciones que los distorsionen.
Nuestro rechazo a la intervención del Gobierno de Venezuela en nuestros asuntos internos no es exclusiva del Estado peruano. El propio Jefe de la Misión de Observación de esta Organización, doctor Lloyd Axworthy, expresó públicamente que “la intervención del Presidente de Venezuela en la campaña electoral del Perú ha actuado en contra de las leyes de la OEA y, por lo tanto, la Asamblea General debe actuar en casos como este”.
En suma, la OEA no puede permanecer indiferente ni impasible ante una reiterada práctica intervencionista que perjudica ahora al Perú, pero que puede afectar a largo plazo la estabilidad democrática de todo el Hemisferio. Por tanto, a manera de reflexión, me permito plantear que la OEA emita un pronunciamiento ad hoc que ratifique la plena vigencia y el respeto del principio de no intervención, especialmente cuando se trata de procesos electorales.
Usted, señor Secretario General Insulza, tiene como una de sus principales funciones velar por la vigencia y la protección de la Carta constitutiva de la Organización. En el caso peruano, su Jefe de Misión en nuestro proceso electoral, el doctor Lloyd Axworthy, ha expresado claramente, y lo reitero, que ha ocurrido esta interferencia. Permanecer ajeno a esta situación es erosionar las bases normativas sobre las que se asienta el sistema interamericano.
Señor Presidente, para terminar, deseo referirme muy brevemente a otras iniciativas que ha traído mi país a esta Asamblea General. A propuesta nuestra, se encuentra para la consideración de esta Asamblea el proyecto de resolución “Cooperación entre los Estados Miembros de la OEA para asegurar la protección de los derechos humanos y la lucha contra la impunidad”, que esperamos que sea aprobada para reafirmar así nuestro compromiso de luchar contra la impunidad y sancionar a los responsables de violaciones de derechos humanos.
Hemos planteado también el proyecto de resolución “Cooperación entre los Estados Miembros de la OEA en la lucha contra la corrupción e impunidad”. Su aprobación invocará a los Estados Miembros a procurar la entrega y extradición de inculpados al Estado solicitante para permitir su enjuiciamiento y eventual sanción por corrupción, incluyendo aquellos delitos cometidos en el ejercicio de su función pública.
Respecto al tema de la seguridad, también estamos auspiciando un proyecto de resolución, “Limitación de gastos militares y la promoción de mayor transparencia en la adquisición de armamentos en las Américas”, a fin de que las naciones del Hemisferio puedan dedicar mayores recursos al desarrollo económico y social.
También creemos que ha llegado la hora de abordar, con un espíritu práctico y constructivo, la cuestión de la inclusión social y la expansión de los beneficios del desarrollo a todos los sectores y regiones de cada país, incluyendo especialmente a nuestros pueblos indígenas que históricamente han sufrido la marginación y desprotección del Estado. En ese espíritu, el Perú ha propuesto en esta Asamblea un proyecto de declaración que lleva el título de “Declaración y Plan de Acción de la Década de las Personas con Discapacidad de las Américas” y apoya la elaboración de una Carta Social para promover una ciudadanía plena, con efectivo goce de los derechos sociales, económicos y culturales de nuestros habitantes.
Señor Presidente, el próximo 28 de julio se producirá la transferencia democrática del Gobierno del Perú. El Presidente Alejandro Toledo terminará su mandato luego de haber cumplido una exitosa gestión que ha tenido un impacto muy positivo para nuestro país en términos de afirmación de las instituciones democráticas y de crecimiento sustancial de nuestra economía, lo que constituye la base para una sociedad estable e inclusiva. Ello nos ha permitido mantener una política exterior muy activa a favor de la integración regional y del diálogo fructífero dentro del sistema interamericano. Estoy seguro de que las nuevas autoridades de mi país continuarán este camino, desarrollando nuevas políticas para afrontar, en conjunto con todas las hermanas naciones de nuestra América, los retos y desafíos que nos plantea el orden global del nuevo siglo para beneficio de nuestros pueblos.
El PRESIDENTE: Gracias, Ministro.
Ofrezco la palabra al Honorable Louis Straker, Vice Primer Ministro y Canciller de San Vicente y las Granadinas, y pedirle excusas también porque ahí hubo un pequeño trastrueque en relación al turno, así que mis debidas excusas.
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DE SAN VICENTE Y LAS GRANADINAS: Thank you, Mr. President.
Let me begin by congratulating you on your election as President of this regular session of the General Assembly. You have already justified our confidence in you by your effective management of the session thus far and, of course, your graceful forgiveness of any minor transgression.
I would also like to thank the Government and people of the Dominican Republic for hosting this General Assembly session and for the warm hospitality that has been accorded to my delegation.
If I may return to the theme of this thirty-sixth regular session of the General Assembly, “Good Governance and Development in a Knowledge-based Society,” this topic provides us with an opportunity to create a basis for the Organization of American States to chart a course in which it aggressively pursues a development agenda complemented by good governance practices. It also heeds the call from the Fourth Summit of the Americas, which was held under the theme “Creating Jobs to Fight Poverty and Strengthen Democratic Governance.” It will be recalled that the Declaration of Mar del Plata called on member states to incorporate new information and communication technologies in training the citizenry in order to increase productivity.
In the 1980s and through the 1990s, several countries have achieved sustained economic growth by cornering sectors of the information technology market. In most cases, if not all, the policies of the governments facilitated private/public sector partnership, with the resulting benefit to the economies.
In a paper entitled “National Policies for the Information Age,” Kenneth Kraemer and Jason Dedrick of the University of California list the initiatives used by governments in successful countries. They are:
1. Targeting specific sectors for development and creating industry clusters;
2. Proactively seeking and promoting foreign and domestic investment;
3. Providing positive incentives, both for initial investment and for reinvestment;
4. Providing incentives for foreign multinationals to partner with domestic firms;
5. Providing incentives for private research and development investment, technical and managerial training, and developing foreign linkages;
6. Avoiding coercive policies that require investment in exchange for market access or participation in government procurements; and
7. Promoting computer use throughout the economy.
In this hemisphere, we have to work together to create a virtual workplace where, for example, a skilled laborer in Saint Vincent and the Grenadines can effectively deliver services for a company in Brazil and ensure that the flow of information is seamless. Outsourcing has proved an invaluable asset in leveling the playing field between rich and poor countries. Many countries from this hemisphere have benefited from providing services to countries in other continents several time zones away. One of this organization’s mandates is the reduction of poverty. What better way can the OAS advance this cause than through the utilization of information technology to improve the human capacity in our countries so that we become suppliers of services?
Saint Vincent and the Grenadines welcomes the opportunity to embrace information technology as a viable option in advancing the development of our country and alleviating poverty. For many years, the major contributors to the gross domestic product (GDP) in Saint Vincent and the Grenadines have been agriculture, tourism, customs, duties, and income taxes. Of these contributors, the agriculture sector provided a rather substantial portion of the revenue created and circulated within the country. Banana exportation to the European Union (EU) had been the greatest provider of revenue to the agriculture sector. However, with the loss of revenue due to the decline of the banana industry, accompanied by the projected loss of revenue from taxes and duties that will occur through trade liberalization and free trade agreements, our economy has suffered and will continue to suffer tremendously.
This is why our government feels that it is incumbent upon us to solve the problem by developing a diversified economy and embracing other sectors that show promise. Information-technology-based initiatives and programs have been developed and implemented to assist in combating the decline in agricultural output and the slowdown in economic growth.
Our government believes that by standing at the helm of the information technology vehicle being driven in Saint Vincent and the Grenadines, it would inevitably be able to steer the development of the economy in the right direction. In doing so, the Government has assisted in the development of numerous call/data processing centers and has established its very own information communication technology (ICT) training facility, known as the National Institute of Technology (NIT), which assists small businesses and investors with development and execution of their business plans through the Center for Enterprise Development (CED) and the formulation of numerous EU grant funding projects aimed at fostering the development of ICT in the nation.
Projects aimed at public sector intranet development have started with a view to enhancing the administrative capacity of the Government to effectively and efficiently deliver public services that would facilitate economic growth and sustainable development. The strengthening of our institutions is vital, and we strive to deliver good governance for our people.
Our government initiatives include the liberalization of the telecommunications sector to respond to national development needs and global opportunities. This liberalization has led to the phenomenal wave of mobile technology in our country. No longer is access to wireless telephones and the Internet the sole privilege of the wealthy few.
Our government’s plan to improve competitiveness and employment opportunity is designed to leave no one behind. Tomorrow, we will hear from the representatives of Microsoft Corporation and the Trust for the Americas about a project to start soon in Saint Vincent and the Grenadines and other Eastern Caribbean countries. This project will help transition young people suffering from physical disabilities into competitive industries, centered on technology and other services, in order to position them to compete in the modern world. We welcome this initiative as a reflection of the good work that the Inter-American Agency for Cooperation and Development (IACD) is doing to expand the resources available for the OAS to be effective in addressing development concerns regarding institutional strengthening and human capacity.
Our government is indeed playing its part in ensuring that our citizens of this great hemisphere are kept informed and in pace with today’s world. The virtuous cycle is clear: an informed citizenry, of necessity, obliges good governance, and vice versa. Our government hopes to achieve greater transparency in our affairs through the Government’s official website, which serves as a key information link. A soon-to-be-implemented automated border control and electoral database system will be vital in helping us better monitor the flow of persons across borders, as well as give more credence to our elections.
Let me end by saying that this discussion today is an indication that we are very clear that the mission of the OAS is to strengthen democracy through good governance, human security, adherence to human rights, and delivering the goods for all our people by strengthening our institutions and improving our human capacity through the use of modern technology.
I thank you. [Aplausos.]
El PRESIDENTE: La Presidencia tiene una reunión bilateral en el Palacio Nacional, entonces, le toca al Vicepresidente, don Alí Rodríguez, presidir esta plenaria.
Antes de salir, sin embargo, quiero ceder la palabra al Embajador Denis Antoine, Jefe de Delegación de Grenada, y quisiera recordarles a todos que la salida para el almuerzo en el Palacio Nacional será a la una y media. Muchas gracias.
[Ocupa la presidencia el Jefe de la Delegación de Venezuela.]
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DE GRENADA: Thank you very much, Mr. President, distinguished foreign ministers, and heads of delegations.
Mr. President, my delegation begins by expressing, on behalf of the Government and people of Grenada, appreciation for the hospitality that has been accorded us in this Caribbean environment.
Addressing the nation of Grenada on December 31, 1999, the Prime Minister of Grenada, the Right Honorable Keith Mitchell, declared the first decade of the millenium the “Knowledge Enhancement Decade” and publicly committed the Government to the development of Grenada as a knowledge-based society by 2010. This decision was taken, recognizing that for Grenada and the Caribbean to make use of available technological opportunities, our people must have the skills and capacity to be strategic players in the evolution of the global community. The region, therefore, must prepare itself to embrace the opportunities of information and communication technology (ICT) as a major engine of economic growth aimed at poverty alleviation.
In presenting the theme for this regular session of the General Assembly, the Government of the Dominican Republic has demonstrated a unique appreciation of the challenges that OAS member states share in addressing the Hemisphere’s commitment to uplift the lives of our people and to maintain stable democracies in which our governments are able to provide the services in a most efficient and reliable way to our citizens.
Mr. President, we should take note that for the first time in a General Assembly session, a foreign minister––the Foreign Minister of Nicaragua––made a paperless presentation today.
Access to information, education, and productive employment are closely linked to economic growth and the development of an open and pluralistic society. In addressing the concept of a knowledge-based economy, it is important to recognize that economic growth is not the sole measure for determining the health of a nation. The Government of Grenada believes that the economic development of our people must include employment generation and good governance, true measures of the progress of a productive nation.
Mr. President, the catastrophic damage caused by hurricanes Ivan and Emily have had a devastating impact on my country’s capacity to earn foreign exchange, to generate employment, and to pursue agricultural programs. Today, I take the opportunity to extend the gratitude of the Government and people of Grenada to all member states of the Organization that have contributed to and supported our reconstruction efforts.
The Government of Grenada has placed a strong emphasis on the development of the nation’s capacity to exploit information communication technologies (ICTs) in order to strengthen Grenada’s capacity to develop service expertise across a wide range of areas. ICTs render the size of our economy less important than its knowledge and skills competitiveness. The development of Grenada as a knowledge-based economy, therefore, strategically positions small island states like Grenada, without vast resources, to exploit digital technology and to stimulate our country’s development objectives.
The Government of Grenada recognizes that the development of a knowledge-based economy requires the intensification and deepening of domestic capabilities for acquisition and utilization of knowledge in all sectors of the economy.
Mr. President, in addressing this subject of good governance and development of a knowledge-based society, it is important to stress the role of the OAS, and my delegation wishes to express to this body the need for a re-evaluation of the methodology surrounding the adoption of new mandates. This assessment should include examination of the financial costs attached to such mandates and the capacity of the OAS to pursue its goals.
Mr. President, I thank you. [Aplausos.]
El PRESIDENTE: Tiene la palabra el Canciller y Jefe de la Delegación de la Argentina, señor Jorge Taiana. Luego hará uso de la palabra el Canciller de Guatemala, señor Jorge Briz.
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DE LA ARGENTINA: Muchas gracias, señor Presidente, y le pido que le haga llegar a nuestro querido Carlos Morales y a través de él a todo el Gobierno de la República Dominicana nuestro agradecimiento por la hospitalidad, la amistad y la excelente organización de este evento.
También quiero agradecer al Secretario General José Miguel Insulza no solo su informe sino la labor realizada en este año, la que nos satisface a aquellos que desde el comienzo vimos en él un hombre que podía desarrollar una positiva tarea en nuestra Organización.
En relación con el tema nuestro, “Gobernabilidad y desarrollo en la sociedad del conocimiento”, el complejo fenómeno que se ha dado en llamar “la sociedad del conocimiento” ha puesto al conjunto de la sociedad y, en especial, a quienes han recibido la responsabilidad de la conducción del Gobierno, en la imperiosa necesidad de adaptarse a nuevos patrones, nuevos códigos, nuevas herramientas.
Vivimos en un mundo de rápidas transformaciones, en el que la capacidad de acumular, transmitir e interpretar inmensos volúmenes de información constituye una nueva y dinámica fuente de riqueza y de poder, donde la capacidad de desarrollar el conocimiento, empujando cada día más las fronteras existentes en todos los campos del saber, resulta ser una de las claves del desarrollo.
Las nuevas tecnologías de información y de comunicación imprimen una velocidad impensada a los cambios, retroalimentan su propia evolución y determinan necesariamente nuevos equilibrios, hacia el interior de nuestras sociedades y también hacia fuera, en las relaciones entre los Estados.
El nuevo paradigma se nos presenta como una gran oportunidad y, al mismo tiempo, como un desafío que nos exige esfuerzos de adaptación en la persecución de nuestros objetivos permanentes: la democracia, la justicia social, la educación, la salud, la calidad institucional, la plena vigencia de los derechos humanos, el desarrollo integral, la generación de empleo decente y la superación de la pobreza.
Sabemos que las herramientas informáticas ya han comenzado a ser exitosamente aplicadas para fortalecer la transparencia de las gestiones de gobierno y mejorar el funcionamiento de las instituciones democráticas. Exitosas experiencias de gobierno electrónico se han multiplicado en el Hemisferio.
Constatamos asimismo que, adecuadamente incorporadas, las nuevas tecnologías repercuten positivamente en innumerables aspectos de la vida cotidiana, incluyendo la organización y modernización de los sistemas electorales, la administración de justicia, la mejor calidad de la educación en todos los niveles, el perfeccionamiento de los servicios de salud, la generación de empleo, la participación de las distintas organizaciones de la sociedad civil y el fomento de la iniciativa empresarial.
En definitiva, el gobierno electrónico constituye un innovador modo de acercar aún más a los ciudadanos a sus representantes y a las autoridades, perfeccionando así su derecho de peticionar y el ejercicio de sus derechos políticos.
En este contexto, las tecnologías de la información y las comunicaciones resultan eficaces para promover los instrumentos jurídicos regionales y universales de derechos humanos, permitiendo que las víctimas, sus familiares, las organizaciones de la sociedad civil y la opinión pública en general conozcan inmediatamente situaciones de graves violaciones de derechos humanos en cualquier parte donde puedan producirse.
Al mismo tiempo, debemos ocuparnos de que estas facilidades tecnológicas no se utilicen para promover la intolerancia o la violencia sino, por el contrario, estén puestas al servicio de la convivencia pacífica y el respeto a la diversidad.
Las perspectivas y posibilidades que ofrece la sociedad del conocimiento son casi infinitas, pero es también evidente que el nuevo paradigma nos obliga a adaptaciones para asegurar sus beneficios.
Una de las principales dificultades que emergen en el nuevo escenario es la distancia que de hecho separa a las personas, grupos o países situados a uno u otro lado de la brecha digital. Es profunda y significativa la diferencia entre aquellos que tienen acceso a las más modernas tecnologías y que, teniendo acceso a ellas, poseen además la capacidad de aplicarlas para su beneficio y el de sus comunidades y aquellos otros que carecen de tal acceso y capacidad, o que los poseen en muy escasa medida.
He allí el mayor desafío que nos presenta la sociedad del conocimiento en esta instancia: cómo superar esa brecha digital, cómo acortar la distancia que divide a los que se encuentran más avanzados de los rezagados en esta materia, ya se trate de personas, de grupos o de países.
Estamos convencidos de que solo podremos obtener los mayores beneficios de las innumerables ventajas que pueden ofrecer las tecnologías de la información y la comunicación cuando hayamos logrado que la mencionada distancia haya disminuido lo suficiente como para facilitar su eliminación y asegurar la interacción de todos con miras a los objetivos compartidos.
Este, que es nuestro empeño, se encuentra estrechamente relacionado con los esfuerzos para lograr el desarrollo integral, equitativo y sustentable de nuestras sociedades, y entendemos que no será posible superar la brecha digital sin un avance decidido, cooperativo y responsable, usando para ello todos los medios a nuestro alcance.
La OEA ofrece un ámbito particularmente propicio para lograr avances en este campo, aprovechando los múltiples beneficios que la aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación y el desarrollo de la agenda de la sociedad del conocimiento permitan contribuir a nuestro esfuerzo común.
El fenómeno que denominamos “sociedad del conocimiento” debe ser puesto, entonces, al servicio de los variados objetivos de nuestra labor conjunta en el ámbito interamericano, tanto en lo político como en lo económico-social y, en particular, en la lucha contra la pobreza y la desigualdad.
En la Cuarta Cumbre de las Américas, celebrada en noviembre del año pasado en Mar del Plata, los jefes de Estado y de Gobierno del Hemisferio reconocieron que la inversión para aumentar los conocimientos, aptitudes, competencias y habilidades facilita el acceso al empleo y a la reinserción laboral. Destacaron, en consecuencia, la importancia de promover la educación profesional y técnica continua.
Quiero hacer aquí una referencia particular a la Iniciativa Cascos Blancos, que está contribuyendo activamente a la formación de una red de voluntariado humanitario que busca optimizar las capacidades locales con el aprovechamiento de los avances tecnológicos, lo que se aprecia en el desarrollo de una base interconectada de voluntarios que pueden prestar rápida respuesta y asistencia en situaciones de emergencia.
La República Argentina y el Gobierno del Presidente Kirchner están profundamente comprometidos con los propósitos y principios de la Organización de los Estados Americanos.
Hoy existen más de 200 millones de latinoamericanos viviendo con menos de dos dólares por día y 80 millones en la indigencia, sobreviviendo con menos de un dólar diario. La creación de conocimiento es un elemento de relevancia para crear nuevas capacidades en el trabajo y en las industrias.
Estas herramientas serán también el motor de la generación de transparencia en la democracia, la promoción del respeto y la plena vigencia de los derechos humanos, así como el fortalecimiento de la participación ciudadana y la erradicación de la pobreza, mostrando desde las Américas hacia el mundo la firme y decidida voluntad de aplicar los progresos del conocimiento para el bienestar de nuestros ciudadanos y de nuestras comunidades.
Quiero, antes de finalizar, hacer una referencia a una importante iniciativa que está llevando adelante nuestro país y que vincula dos temas muy relevantes en nuestro Hemisferio: las migraciones y los procesos de integración.
El programa que hemos llamado “Patria Grande”, actualmente en desarrollo, es consecuencia de la voluntad política del Gobierno argentino de avanzar en la integración efectiva con los países de la región. Para ello, hemos puesto en marcha un proceso de regularización de la situación migratoria de más de un millón de sudamericanos que residen en nuestro país. Con solo probar que son nacionales de un país sudamericano obtendrán la residencia provisoria, el permiso de trabajo, el acceso a todos los servicios y el documento de identidad argentino.
Nosotros creemos que la vocación por la integración y el respeto a los derechos humanos se demuestra de manera práctica en la forma en que uno trate en su territorio a los hijos de países hermanos que llegan a nuestra tierra en busca de un mejor trabajo.
Creemos que regularizando su situación migratoria y garantizándoles el goce de todos los derechos humanos se combate la marginalidad, las redes delictivas transnacionales, el tráfico de personas, la explotación laboral y la intolerancia, y que se favorece, en cambio, la integración y el respeto a la diversidad.
El PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Canciller Jorge Taiana por sus palabras.
Tiene la palabra el Canciller y Jefe de Delegación de Guatemala, señor Jorge Briz, y luego se la daremos al Canciller de Guyana, señor Rudy Insanally.
En nombre del Gobierno y pueblo de Guatemala, agradezco al Gobierno de la República Dominicana la cálida acogida que ha brindado a nuestras delegaciones, y el hacer realidad el desarrollo del trigésimo sexto período ordinario de sesiones de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos.
Antes de referirme al tema central de esta Asamblea, deseo reiterar que Guatemala mantiene un interés permanente en los temas prioritarios de la agenda de la OEA, que abarcan el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática, el apoyo al desarrollo económico y social, y la promoción de seguridad hemisférica.
Hemos visto con preocupación que los problemas relacionados con la gobernabilidad persisten en muchos países de nuestro hemisferio, y que la consolidación plena de la democracia continúa siendo un desafío complejo. Aun cuando entendemos que el desarrollo de las instituciones y la construcción de procesos de participación es fundamentalmente una responsabilidad de los Gobiernos, nos parece valiosa la contribución que realizan las instancias multilaterales, especialmente la OEA. En este sentido, es pertinente continuar desarrollando capacidades para apoyar a los países que atraviesan por situaciones de conflictividad agravada.
En materia de derechos humanos, hemos invitado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que, por primera vez, se desplace de su sede y realice su reunión regional en nuestro país en julio próximo.
Por otro lado, les participo que la Reunión Ministerial sobre Agricultura y Vida Rural, organizada por el Gobierno de Guatemala y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), se va a realizar la última semana de julio de 2007.
Asimismo, seguiremos apoyando firmemente la finalización de la redacción de la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, la Convención contra la Discriminación Racial, los instrumentos que se generan en torno a los derechos de las personas con discapacidad, entre otros temas.
Corresponde hacer un reconocimiento al Gobierno de la República Dominicana, quien nos ha convocado al tratamiento del tema “Gobernabilidad y desarrollo en la sociedad del conocimiento” y a visualizar el papel que desempeñan las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), que abren las puertas a una educación y conocimiento universal, facilitan el intercambio y la comunicación de manera ágil y efectiva entre los ciudadanos y los Gobiernos, así como entre nuestras naciones. Guatemala hace esfuerzos para impulsar programas en esta materia en diversas zonas del país, con el fin de alcanzar un desarrollo pleno e integral de la sociedad.
Partiendo de que la sociedad del conocimiento debe estar al servicio tanto del interés público como del privado, del bienestar social, de la contribución para la erradicación de la pobreza, de la conservación y desarrollo de la identidad cultural asegurando similares oportunidades en el acceso a las TIC, nos encontramos en el proceso de crear y fortalecer el gobierno electrónico. Para ello Guatemala forma parte de la Red de Líderes de Gobierno Electrónico de América Latina y del Caribe, realiza programas con las micro, pequeñas y medianas empresas y brinda apoyo a la industria artesanal y turística que, además de ser una industria, refleja en sí misma la diversidad cultural de nuestro país.
La reunión de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, realizada en Guatemala, concluyó que no existe mejor herramienta para acelerar el desarrollo, para la gobernabilidad y la transparencia que las TIC. Es por ello que se están haciendo esfuerzos para lograr un centro de alta tecnología, capacitando en cartografía e informática, creando la infraestructura de datos espaciales, fortaleciendo el Instituto Geográfico Nacional, aplicando las TIC a la prevención de desastres, a la educación, como ejemplos de las áreas donde se pueden aplicar dichos instrumentos.
A nivel del Sistema de Integración Económica Centroamericano, coincidimos en que es necesario fortalecer las capacidades como medidas para hacernos más productivos. Igualmente, le estamos dando importancia a la implementación del gobierno electrónico. Vemos la necesidad de generar planes y estrategias nacionales que permitan la profesionalización de los recursos humanos en la creación, uso y manejo de las TIC, y para ello convocamos a la cooperación internacional a favorecer este apoyo en países en desarrollo como los nuestros.
Antes de finalizar, señor Ministro, ruego a usted que me permita unos minutos más para que el ingeniero señor Harris Whitbeck, actual representante de la Red de Líderes de Gobierno Electrónico de América Latina y del Caribe, comparta con nosotros su visión respecto a las TIC.
Muchísimas gracias. Dejo la palabra al señor Harris Whitbeck.
El REPRESENTANTE DE LA RED DE LÍDERES DE GOBIERNO ELECTRÓNICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE: Señor Presidente, durante estos dos días de debate tendremos la oportunidad de analizar cómo las tecnologías de la información y la comunicación han ido introduciéndose en la vida diaria de los ciudadanos de nuestros países para incrementar sus oportunidades de desarrollo personal y profesional.
Uno de los ámbitos en los cuales las TIC han dejado sentir su impacto con más peso es, precisamente, en la administración pública. La tarea de gobernar no solo se ha hecho más eficiente y más transparente a través de las posibilidades que nos brindan las soluciones de gobierno electrónico, sino que también hemos encontrado, a través de la tecnología, mecanismos que facilitan la participación de la ciudadanía en los temas públicos.
Con el fin de avanzar más rápido y de evitar algunos de los obstáculos que han encontrado los países más desarrollados, es esencial la colaboración que podamos brindarnos unos Gobiernos a otros. La cooperación horizontal es un concepto fundamental para que los que van más retrasados no pierdan tiempo y recursos en reinventar la rueda y los que más logros han obtenido los compartan con otros países de la región.
La Red de Líderes de Gobierno Electrónico de América Latina y el Caribe, impulsada por la OEA y por el Instituto para la Conectividad de las Américas (ICA), a la que recientemente se ha unido el Banco Interamericano de Desarrollo, ha venido jugando un papel clave en este sentido y está llamada a convertirse en una valiosa herramienta de apoyo al avance del gobierno electrónico.
A través de esta Red, los 31 países de América Latina y el Caribe que la integramos hemos entrenado a cientos de nuestros funcionarios públicos intercambiando numerosos expertos, y hemos podido aprender in situ de las experiencias de países como Chile, Brasil, Perú, Trinidad y Tobago, y Canadá.
La incorporación del BID a la Red GEALC y la renovación del apoyo del ICA para los dos próximos años sitúan a la Red GEALC en el centro de la cooperación entre nuestros países en el ámbito del gobierno electrónico. Guatemala tendrá oportunidad de seguir dando su apoyo a la misma, siendo anfitrión del Taller de Gobierno Electrónico que tendrá lugar dentro de las actividades que apoya la Iniciativa para la Promoción de Bienes Públicos Regionales del BID.
Para finalizar, deseo recalcar que el mundo está enfrentando una revolución tecnológica, un cambio generacional y una globalización, lo cual se presenta como un reto complejo pero, al mismo tiempo, representa una gran oportunidad.
Nuestro presente y futuro están basados en las TIC y, en especial, la implementación de gobierno electrónico, el cual fortalece la gobernabilidad y la participación ciudadana, dando como resultado una mayor eficiencia, eficacia y transparencia.
El PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Canciller y señor representante de la Red GEALC.
Tiene la palabra el Canciller y Jefe de la Delegación de Guyana, señor Rudy Insanally.
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DE GUYANA: Gracias, señor Presidente. We are delighted to be in this historic and charming city of Santo Domingo to participate in this thirty-sixth regular session of the General Assembly.
I wish to thank our host, the Government and people of the Dominican Republic, for their warm hospitality, so typical of the Caribbean region, and to congratulate them particularly on the choice of this year’s theme, “Good Governance and Development in the Knowledge-based Society,” which is most relevant to the times in which we now live.
It is important to note at the outset that while there is an intrinsic link between these various elements—democracy, good governance, the rule of law—in the final analysis, they are essential conditions for development. Human development, people-centered development, is the ultimate objective of the systems that we create; therefore, we have to establish it as a priority and work towards it so that information communications technologies (ICTs) are but a tool for knowledge and development.
Mr. President, as was affirmed by the World Summit on the Information Society (WSIS), knowledge is essential to the achievement of the Millennium Development Goals (MDGs) that the international community has set for itself in an effort to create a more just and equitable world. Knowledge not only empowers individuals to realize their potential as human beings, but it also multiplies their options for doing so.
We in Guyana are persuaded of the benefits of ICT to national development and have now completed the final draft of our national strategy of information and communications technology, aimed at improving infrastructure and entrepreneurship to reach our development objectives. This strategy, Mr. President, seeks to provide an overall policy framework with a high degree of inclusiveness and transparency and, more particularly, the regulatory framework within which knowledge and information technology can flourish.
Underpinning this strategy are not only the principles of democracy and good governance, but also a strong social and developmental content, virtues without which technology would be insufficient to our purpose. As the poet T. S. Eliot said:
Even though I’m what they call a technologically-challenged person, I very often observe that technology is used because it is fashionable. It has no sense of focus or direction; it has, though, very useful content.
For us as small countries, Mr. President, because of limited resources, we are ill-equipped to make the quantum leap needed to enter the globalized economy of the twenty-first century. Asymmetries that prevail in terms of trade and development levels make it difficult for small states to create an environment conducive to technological purposes. The digital divide has therefore led to an equally challenging digital development divide. To address the problem of asymmetries among member states, a regional development policy has been developed, similar to that conceived by the European Union (EU). I believe that, likewise, if we are to bridge the digital divide, we have to provide for a digital solidarity fund. This is the only way, we believe, to enable small developing countries to benchmark ICT against indicators being developed by the WSIS global partnership on ensuring ICT for development.
Mr. President, I would also like to reinforce the point that for the WSIS Program of Action to succeed, there has to be full cooperation among all stakeholders. At the domestic level, the leadership role of government must be accompanied by a partnership involving the private sector, nongovernmental organizations (NGOs), and civil society.
Within the region, a connectivity agenda calls on Caribbean Community (CARICOM) member states to cooperate fully between and among themselves and the rest of the world in the interest of attaining social transformation and greater unity in order to ensure that, in accordance with the WSIS Declaration of Principles, “everyone, everywhere should have the opportunity to participate and no one should be excluded from the benefits the Information Society offers.”
It goes without saying, Mr. President, that the OAS can play an important part in this development program. Acting as a catalyst, the OAS could mobilize support to meet specific needs, such as training and the exchange of experiences and best practices. More generally, it can serve to provide focus and a strategic direction to our collective endeavor. In this regard, I would urge that the Strategic Plan for Partnership for Development 2006-2009 should cater to this campaign and, more specifically, that the Inter-American Agency for Cooperation and Development (IACD) be sufficiently endowed to fund its implementation.
I should also express a rising concern that with the increasing role of the OAS in political and security concerns, there is a very real risk of minimizing the development component, which is still at the heart of the mandate of the OAS and which must be pursued equally, to the benefit of all states. As the name of the Inter-American Council for Integral Development (CIDI) suggests, we are talking about integral development––not development, but integral development––that is, development that will bring together the entire continent on the basis of justice and equity.
El PRESIDENTE: Tiene la palabra la Canciller y Jefa de la Delegación de Barbados.
La JEFA DE LA DELEGACIÓN DE BARBADOS: Thank you, Mr. President.
First, I would wish to thank you, on behalf of the Delegation of Barbados, for graciously hosting this thirty-sixth regular session of the General Assembly of the Organization of American States. Let me, too, congratulate you on your election to the presidency of this regular session and, further, to commend you on the theme “Good Governance and Development in the Knowledge-based Society.” There is much that can be said on this theme, given the depth and the breadth of the ideas which are intrinsic to it.
To begin, let me state that the Government of Barbados, which I am honored to represent, believes that information communication technologies (ICTs), properly harnessed, can revolutionize societies, businesses, and economies and so benefit the citizens of each country. For these reasons, Barbados, along with other member states, engaged in the wider discussion facilitated by the two phases of the United Nations World Summit on the Information Society (WSIS), the first of which was held in Geneva and the second in Tunisia.
While much headway was made at these meetings, a great deal of work still remains to be done. For example, we still need to focus specifically on identifying the public policy issues that are relevant to Internet governance and the creating of a common understanding of the respective roles and responsibilities of governments, intergovernmental and international organizations, as well as the private sector and civil society.
It is therefore timely that the Government of the Dominican Republic has taken the initiative to bring greater attention to this topic at the level of the General Assembly. I believe that the OAS can usefully identify public policy issues that are relevant to strengthening existing governance arrangements that would redound to the economic and social development of member states.
This organization has already convened meetings to discuss cyber-crime, and is to be commended for doing so, but I would hasten to add that consideration should be given to issues that have a much wider impact. The example that I would draw here would be the developmental aspects of Internet governance, particularly capacity-building in our countries, especially small, vulnerable economies, such as mine. Now, Mr. President, may very well be the time for the Hemisphere to take special action to ensure that all countries can participate in the benefits of the knowledge-based society, irrespective of their economic circumstances and geographic location.
For its part, the Government of Barbados is committed to building a people-centered, inclusive, and development-oriented knowledge society.
In Barbados we have liberalized our telecommunications sector, and this action has created immediate benefits to Barbadian consumers in the form of lower prices, greater choice in the form of service offerings, and enhancement in the quality of service.
We have embarked on a program of legislative reform to provide a more favorable environment for the development of ICTs. In this connection, we have enacted an Electronic Transactions Act which, among other things, provides individuals and businesses with an opportunity to exercise choice by creating equivalency between electronic documents and paper-based documents.
We have also enacted consumer protection legislation to ensure that consumers are given certain basic rights, whether conducting business in a face-to-face situation or through distance-selling means, and that these rights may be properly safeguarded.
Additionally, we have enacted a Computer Misuse Act to curb the misuse or abuse of computer systems. We are also preparing a Data Protection Act and a Freedom of Information Act.
This emerging framework, while good for business, is designed to benefit the entire population. Government is mindful that all sectors of society—young and old, rich and poor—need to be beneficiaries of any economic advancement. Efforts are being made to ensure that the vulnerable among us are not left behind.
Even as I speak, a community technology program is providing training in ICTs to thousands of Barbadians in their own communities at times that are convenient to them. We are going into community centers and setting up resource centers there. We see ordinary people––fishermen, shopkeepers, agricultural workers––becoming technologically unchallenged, becoming technologically literate.
It is our determination that through the Edutech Program, by 2010, every child in the primary and secondary schools of Barbados must be computer literate. We are speaking of a Barbados, Mr. President, where our school attendance is, on any given day, at 98 or 99 percent.
What I’ve just described is only one step in our efforts to promote a culture of entrepreneurship so that as many people as possible will be encouraged to use their newly acquired skills in order to generate incomes for themselves and for their families.
It has also been very encouraging to see young children, as well as the elderly, participating actively in this program. One woman who comes to mind is in her nineties and has just become computer literate. It is important, particularly for those persons who might not otherwise have been able to access the technology.
While the knowledge-based society offers much potential, many hurdles remain to be surmounted, and Barbados views the OAS playing a useful role through its committees and specialized bodies in assisting member states to address issues that will overcome the digital divide and improve access to funding and to cybersecurity.
The Government of Barbados, ever mindful of the multidimensional aspects of security, will continue to work to address the challenges that constrain the economic advancement of small and vulnerable states and the countries of this hemisphere.
Mr. President, I began by saying that ICTs have the potential to help us to develop our economies and to improve the quality of life of our peoples, but there is also the need to ensure equity of access, not only among countries, but within individual states as well. I am confident that this organization can continue to give leadership and assistance in these matters.
Mr. President, I am much obliged for the opportunity to have spoken to this issue, and I thank you. [Aplausos.]
El PRESIDENTE: Muchas gracias, señora Billie Miller, Canciller de Barbados. Tiene la palabra la Canciller y Jefa de la Delegación de Suriname, señora Lygia Kraag-Keteldijk.
La JEFA DE LA DELEGACIÓN DE SURINAME: Thank you, Mr. President. Let me first of all express my thanks to the Government and people of this beautiful country for their warm hospitality and excellent preparations for this thirty-sixth regular session of the General Assembly of the Organization of American States.
Allow me also, on behalf of President Runaldo Ronald Venetiaan and the people of Suriname, to thank the General Secretariat of the OAS and the member states here present for their expressions of sympathy and solidarity, as well as the support that we have received with respect to the flooding that occurred in my country exactly one month ago. I am pleased to report that the general situation in the southern part of Suriname is stabilizing and, provided that no more heavy rain falls, the situation will continue to stabilize.
Mr. President, the theme of this General Assembly session, “Good Governance and Development in the Knowledge-based Society,” could not have come at a more appropriate time, a time when democracy is broadly being celebrated in the American Hemisphere, but also a time when many of our people are eagerly looking for the scores of benefits that come with this type of governance.
It is widely accepted that a knowledge-based society is of great importance to create wealth and prosperity for peoples all over the world. This new era is transforming how organizations such as the OAS and states interact and communicate with each other, how our young people learn, how employers deal with employees, how workers perform their duties, and how information is being used and applied in these practices.
Advancements in this epoch are resulting in a global network economy exemplified by the mobility of information. In fact, this trend is redesigning and reorganizing the entire world and, thus, our hemisphere as well. There is no doubt that in order to succeed in this highly competitive world economy, all member states should work towards an advanced information communication technologies (ICTs) infrastructure, as well as a highly educated workforce accompanied by dynamic research and innovation programs.
All member states should achieve the know-how to effectively generate, share, and use knowledge. On the other hand, these new developments can have serious implications for the developing member states in general, and in particular for the small and vulnerable economies, such as my country. This means that those members that fail to speedily and efficiently transform in the current knowledge-based global and hemispheric economy will certainly fall further behind, widening the gap between the rich and the poor. The ability of the small and vulnerable economies in the Americas to effectively capture, use, develop, and commercialize knowledge and technology is essential for meeting the development challenges of many of the small economies.
Mr. President, the OAS is doing an excellent job of promoting democracy and democratic governance all over the Hemisphere. The OAS also has an important role to play in assisting its developing member states to prepare to compete in this dramatically changing and competitive environment, because the Organization is and will always be one of the most important partners in the creation of development in the Hemisphere.
It is therefore vital that the development institutions of the OAS, such as the Inter-American Council for Integral Development (CIDI) and its organs, and the Inter-American Development Bank (IDB), join forces and act as a catalyst for sharing best practices and lessons learned. These institutions should also increase their investments in the building of local capacity to efficiently innovate and use the available ICTs.
Looking to the future, the OAS should continue to assist member states by bringing together public and private partnerships in the area of science and technology, particularly since these partnerships offer strong potential for contributing to the relevance and sustainability of ICT solutions. The good work of the Inter-American Telecommunication Commission (CITEL) and the Education Portal of the Americas are therefore being recognized and must be complimented. However, more focused investments are necessary to help build local capabilities for innovative and efficient utilization of available ICTs.
Finally, Mr. President, e-learning, e-health, e-commerce, and e-governance are concepts that are slowly but surely being introduced in our societies. We, as member states, have an even greater responsibility to effectively reduce the digital divide between our states. It is necessary to cooperate more closely to expand and to enhance access to available ICTs to a wider range of users, including the poor, those living in the remote areas, the indigenous and tribal communities, girls and women, and other disadvantaged groups.
Thank you for your attention. [Aplausos.]
El PRESIDENTE: Muchas gracias señora Canciller de Suriname, Lygia Kraag-Keteldijk.
Tiene la palabra el Canciller y Jefe de la Delegación de Belice, señor Eamon Courtenay.
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DE BELICE: Thank you very much, Mr. President.
The warm Caribbean hospitality and the excellent arrangements made by our host to ensure a successful and memorable thirty-sixth regular session of the General Assembly of the Organization of American States have impressed us and touched us and I wish, through you, to thank and to congratulate our host for the excellent arrangements.
I wish also to congratulate the Government of the Dominican Republic on another very important matter, its selection of such an important and pertinent theme, “Good Governance and Development in the Knowledge-based Society.” This theme has brought together in a very compact and provocative way the chemical equivalent of a dense and perhaps highly unstable material to be analyzed and studied in the laboratory of our plenary sessions.
It is our hope that our deliberations will produce a better understanding of these issues, how they impact our societies, and how we may harness the potential of such a formula and direct its energy to the benefit of our people.
Each of the three elements—good governance, development, and the knowledge-based society––is complex, contains both opportunities and problems, and is inextricably linked. However, Mr. President, the promise of development will evaporate before our very eyes unless it is managed prudently under the principles of good governance. It is abundantly clear that the potential of the knowledge-based society can only materialize where development and good governance provide an adequate and nurturing environment. But, as in any laboratory, reactions may take time unless they are precipitated by a catalyst that can speed up the reaction without changing the nature of the elements being combined or altering the final outcome.
Mr. President, that is our key challenge today: the quest for that catalyst to speed up the potential benefits of a knowledge-based society in a way that such a society is possible and is supportive of development and evolves in an atmosphere safeguarded by the principles of good governance. We in Belize are committed to good governance, and my government tries to deliver on its mandate, ever mindful that its actions ought to be characterized by the following major principles generally recognized as the central pillars of good governance: a participatory approach that is consensus-oriented, accountable, transparent, responsive, effective and efficient, equitable and inclusive and, above all, subject to the rule of law.
As a tangible manifestation of our commitment to these principles, an Office of Governance was established in Belize in September 2005 with a mandate to “lead and coordinate good governance and public sector reform initiatives, monitor and evaluate human resource management, and provide leadership and oversight of public sector management.” This office is also mandated to create and manage a training institute for public sector development, offering programs to ensure that needed competencies are developed and are available.
Our government’s efforts to adhere to and accept the standards of good governance are also reflected in its initiatives to utilize state-of-the-art information and communication technologies (ICTs) in an increasing range of government services. Initiatives under this rubric, better termed e-government, are many and varied and range from the modernization and digitalization of the national registry, which is being undertaken with the assistance of the Office for the Promotion of Democracy (OPD), to the provision of information online on the work and plans of various ministries, to the training of public service officials in the use of ICTs.
Mr. President, Belize has long recognized that its greatest resource is its human capital, and our particular demographic reality is that the majority of our population is very young and a great number of them are at the age when they should be going to school. In response to this reality, the Government of Belize has dedicated approximately 20 percent of its national budget to education. Furthermore, apart from the traditional demands of education infrastructure, such as school buildings and equipment, materials, teachers, and the like, advances in ICTs now also demand that our students must be aware of, have access to, and learn to use the infinite information available and myriad possibilities offered by the information superhighway.
In recognition of this, the Government of Belize has moved to deliver on a manifesto commitment to provide every school in Belize with access to the Internet and as many schools as possible with computer laboratories. Access to and use of the information superhighway is a fundamental component of education, even at the primary level, and making sure that our students have this access provides them with their first exposure to the knowledge-based society.
Mr. President, Belize recognizes the importance of preparing our people to live and produce in the knowledge-based society. We know that only a framework safeguarded by good governance principles will enable sustainable development to prosper to the point where the infrastructure to support, maintain, and enhance a knowledge-based society can be achieved. But this recognition also underscores the realization that the real challenge is how to strike a balance between investing in and funding the traditional demands of our countries—education, health, housing, public service infrastructure, and security––while investing in the creation and improvement of infrastructure, training, and access to ICTs demanded by our people as part and parcel of our evolution into a knowledge-based society.
Where does this balance lie, and how do we determine and quantify the redirection of funds from within our finite budgets into those ever more necessary ICTs that promote people-centered government, increase access to information, and make our people more productive? How do we incorporate these technologies into our economies to serve as catalysts that boost production, inform our people, and generate wealth?
The balance that we seek, Mr. President, is critical and must transcend our realities. Such a balance must be sought and integrated into the fabric of our regional integration initiatives. It must be echoed in the work and plans of the OAS so that development becomes multidimensional in the same way that security was accepted some years ago.
The traditional focus on development and development projects must be re-engineered to take into account the rising expectations and legitimate demands of our people, faced with the promise of the benefits of a knowledge-based society.
Mr. President, we regard the OAS as a critical and strategic platform for the discussion of issues of hemispheric importance and pertinence. The issues of migration, migration patterns, and the impact of these population movements on countries of origin, transit, and destination are very important issues that affect all countries in our hemisphere. This movement of people in large numbers reflects globalization trends and will continue to increase as the traditional barriers to population movement erode and increased communication and transport infrastructure promote and encourage these flows.
Subregional integration efforts and the integration of markets that provide for free movement of labor are important generators of increased migration flows. Most important of all, migration, whether legal or illegal, entails movement of people and is an inescapable fact of life in the twenty-first century, and we must prepare to deal with it as a hemisphere.
Mr. President, the so-called information revolution is now, here and now. Advances in ICTs are widening the gap between those knowledge-based societies already cruising along on the information superhighway and those societies that are still waiting on the roadside for an entry ramp to be constructed in order to access that superhighway. We must, as a hemisphere, work together in order to ensure a balanced formula so that in our Americas, all our peoples benefit.
I thank you for your time and attention. [Aplausos.]
El PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Canciller Eamon Courtenay, por sus palabras.
10. Anuncios de la Presidencia
El PRESIDENTE: Algunas explicaciones. Esta tarde concluiremos las intervenciones sobre el tema relativo a la gobernabilidad. Para esta tarde están inscritos para hacer uso de la palabra El Salvador, México, Venezuela, Uruguay, Honduras, Saint Kitts y Nevis, Jamaica, Colombia, Antigua y Barbuda, Paraguay y Dominica. Luego abordaremos el tema de corrupción y transparencia.
Para referirse a algunos asuntos relativos a la logística, la Presidencia va a dar la palabra al Viceministro Trullols, de la República Dominicana, quien va a hacer algunas explicaciones atinentes a este efecto.
El REPRESENTANTE DE LA REPÚBLICA DOMINICANA: Gracias. Quería anunciarles que, continuando el programa, los señores Jefes de Delegación de los Estados Miembros, los Representantes Permanentes ante la OEA, así como los Embajadores de los Estados Miembros acreditados ante el Gobierno dominicano están invitados a un almuerzo.
Tenemos en la puerta unos autobuses que nos van a llevar a destino. Les rogamos que abordemos inmediatamente los autobuses, porque ya estamos un poco atrasados en el programa y, además, esta es una hora de un tránsito bastante pesado.
Así que, por favor, los invitamos a salir de inmediato para el almuerzo.
El PRESIDENTE: En nombre del Canciller Carlos Morales, Presidente de esta reunión, les agradezco a todos sus variadas y muy positivas intervenciones.
[Se levanta la sesión a la 1:45 p.m.]
En mi capacidad de Relator del Décimo Sexto Periodo Ordinario de Sesiones del Comité Interamericano contra el Terrorismo (cicte)
Ministros das Relações Exteriores estabeleceram no decorrer das sessões plenárias do Trigésimo Terceiro Período Ordinário de Sessões...
Ag/CP/doc. 763/09, Nota de la Misión Permanente de la República Bolivariana de Venezuela solicitando la exclusión del tema “El desempleo...

References: resolución 
 resolución 
 artículo 34
 resolución 
 artículo 18
 artículo 27
 resolución 
 resolución 
sui generis
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 3
 resolución 
 resolución