Source: http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=CELEX:52007DC0565:ES:NOT
Timestamp: 2013-05-26 04:41:40+00:00

Document:
Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo - Programa Indicativo Nuclear {SEC(2007) 1261} {SEC(2007) 1262}
Bruselas, 4.10.2007
4. El impacto de la energía nuclear en la seguridad de abastecimiento, la competitividad y la protección del medio ambiente 11
4.2. La energía nuclear y la competitividad 13
5.1. La opinión pública y la participación de los ciudadanos 18
5.4. Clausura de instalaciones 22
6.4. La investigación de Euratom 25
Actualmente la energía nuclear genera en torno a un tercio de la electricidad y un 15 % de la energía consumidas en la Unión Europea[4], siendo en este momento la mayor fuente de energía que no emite dióxido de carbono (CO2).
2. EL MERCADO MUNDIAL DE LA ENERGÍA
2.1. Factores del mercado
Se prevé que, para 2030, la demanda mundial de energía se eleve en un 60 %. En los últimos 10 años, el consumo de petróleo, por ejemplo, ha aumentado en un 24 % y, según las proyecciones, la demanda global se calcula que crecerá en un 1,6 % anual[5].
La dependencia de la Unión Europea respecto a las importaciones va en aumento. Basándose en las actuales tendencias, en los próximos 20 a 30 años, alrededor del 65 % de las necesidades energéticas de la Unión, frente a un 50 % hoy, se cubrirán mediante importaciones, algunas procedentes de regiones cuya estabilidad política es motivo de preocupación[6]. Las reservas de fuentes de energía básica se concentran en unos pocos países. Aproximadamente la mitad del gas consumido en la Unión Europea proviene de Rusia, Noruega y Argelia. Si se mantienen las tendencias actuales, el consumo de gas mundial aumentará en un 92 % de aquí a 25 años.
Los precios del gas y el petróleo casi se han duplicado en los dos últimos años, con el consiguiente aumento de los precios de la electricidad. A pesar de los altos precios, la demanda mundial de energía continúa aumentando. El 2004, la demanda mundial se incrementó en un 4,3 %, produciéndose la mayor parte de este aumento en los países en desarrollo. El consumo de China, por sí solo, representó el 75 % del aumento de la demanda de carbón. La demanda de energía per cápita en Asia, África y Sudamérica es actualmente sólo una fracción de la demanda de energía de la Unión Europea. Sin embargo, por sí solas, las economías emergentes de China y la India aumentarán, con toda seguridad, su demanda de energía e incidirán en este balance en un futuro próximo.
Dentro de la Unión Europea, a pesar de los constantes esfuerzos para mejorar la eficiencia, la demanda de energía ha continuado aumentando en 0,8 % anual. Las últimas estimaciones prevén un incremento anual de la demanda de electricidad del 1,5 % suponiendo que no se produzcan cambios en la situación actual («business as usual scenario»). A consecuencia de ello, y a menos que se actúe basándose en la Revisión Estratégica del Sector de la Energía, las emisiones de gases de invernadero podrían situarse para 2012 en un 5 % por encima del objetivo fijado por el Protocolo de Kioto, que consiste en una reducción del 8 % para el mismo período.
2.2. Las perspectivas mundiales y el mercado comunitario de los 27
En la Unión Europea, Finlandia, Francia y Bulgaria han decidido construir nuevos reactores nucleares. Otros países comunitarios, entre ellos, los Países Bajos, Polonia (opción exclusiva mutua de la colaboración prevista con los Estados bálticos), la República Checa, Lituania (en colaboración con Estonia, Letonia y Polonia), Eslovaquia, Eslovenia y el Reino Unido, así como Rumania, ha reabierto el debate sobre su política nuclear, lo cual podría llevar o bien al mantenimiento de la potencia asignada y la prolongación de la vida útil de las actuales centrales o bien a debatir su sustitución o a planificar la construcción de nuevas instalaciones. En Suecia no se tomarán decisiones políticas sobre la eliminación gradual de los reactores nucleares ni sobre la construcción de centrales nuevas durante el mandato del actual Gobierno (2006-2010). La actual política de España consiste en una reducción progresiva de la parte correspondiente a la energía nuclear en la producción de electricidad sin comprometer la seguridad de abastecimiento. Por su parte, Alemania y Bélgica continúan de momento con sus políticas de eliminación gradual de la energía nuclear.
2.3. El Libro Verde sobre una estrategia europea para una energía sostenible, competitiva y segura y el papel de la energía nuclear
3. LAS INVERSIONES COMUNITARIAS EN EL ÁMBITO NUCLEAR
3.1. Las centrales nucleares en la Unión Europea y en todo el mundo.
En la actualidad, existen 443[11] reactores nucleares comerciales, que funcionan en 31 países de todo el mundo, con una capacidad total de más de 368 Gwe. Estos reactores aportan el 15 % de la electricidad mundial. Además, hay 56 países que explotan un total de 284 reactores de investigación con fines científicos. Otros 220 reactores nucleares sirven para propulsar buques de guerra y otros tipos de buque. En todo el mundo, se están construyendo 28 reactores nucleares y otros 35 están ya planificados en firme, lo cual equivale, respectivamente, al 6 % y el 10 % de la capacidad existente[12].
Después de la década de los 80 se han construido pocas centrales nucleares, pero las que funcionan están produciendo un 20 % más de electricidad debido a las mejoras de la potencia y una mayor disponibilidad (por ejemplo paradas más cortas para la recarga de combustible y menor número de incidentes). De 1990 a 2004, la capacidad mundial aumentó en 39 GWe (12%, debido tanto a la construcción de nuevas centrales como a la mejora de algunas de las ya existentes) y la producción de electricidad aumentó en un 718 000 kWh (38 %). Está previsto que las centrales nucleares envejecidas se cierren en los próximos 10 a 20 años, lo cual reducirá la parte de la energía nuclear en el total de la energía generada[13]. La Agencia Internacional de la Energía en su modelo de referencia de las Perspectivas Mundiales de la Energía 2006 (2006 World Energy Outlook) – es decir el supuesto de que no se cambian las políticas actuales – muestra que la parte de la energía nuclear bajará del actual 15 % a menos del 8 % para 2030.
Un cuarto de los reactores mundiales tiene factores de carga[14] de más del 90 % y casi dos tercios de más del 75%. Estas cifras indican una utilización próxima al máximo, dado que la mayoría de los reactores tiene que cerrar cada 18-24 meses para recargar combustible.
En la UE de los 27[15] hay 152 reactores nucleares funcionando en 15 Estados miembros. La edad media de las centrales nucleares se aproxima a los 25 años[16]. En el caso de Francia, con el mayor parque de reactores nucleares (59), que representa casi el 80 % de su producción de electricidad, y de Lituania, con sólo una central nuclear, que, sin embargo, produce el 70 % de su electricidad, la edad media se sitúa en unos 20 años. El parque del Reino Unido, consistente en 23 centrales, tiene un edad media de cerca de 30 años, mientras que en Alemania la edad media del parque nuclear, compuesto de 17 centrales en explotación, es de 25 años.
3.2. Notificación de inversiones
3.3. Perspectivas de desarrollo e inversión
En Bulgaria , la empresa de la central nuclear de Kozloduy (Kosloduy NPP Plc) explotaba cuatro de sus seis reactores nucleares hasta finales de 2006. Dos unidades de esta central (Kozloduy 1 y 2) se cerraron en 2002, seguidas de otras dos (Kozloduy 3 y 4) a finales de 2006, para dar cumplimiento a los compromisos asumidos en las negociaciones de adhesión. La clausura de estas unidades goza de ayudas comunitarias. Para compensar estos cierres y satisfacer las crecientes necesidades de electricidad de la zona, se prevén dos unidades más para la instalación de Belene, cuyo proyecto está muy avanzado.
Ante de elaborar su proyecto de ley sobre la energía, el Gobierno francés inició, en 2003, un debate nacional sobre este tema. Tras este debate, se llegó a la conclusión de que la energía nuclear debe continuar desempeñando un papel fundamental en la combinación energética de Francia. Dos cuestiones que se trataron fueron la necesidad de sustituir el actual parque de centrales nucleares, empezando en torno a 2020, y el calentamiento planetario. El 13 de julio de 2005 se aprobó una ley marco que establece unas directrices de política energética. Esta norma se complementó el 13 de julio de 2006 mediante una ley sobre la transparencia y la seguridad en materia nuclear. El 28 de junio de 2006 se promulgó también una ley sobre la gestión sostenible de residuos radiactivos, que establece las normas para obtener y controlar la financiación de los costes a largo plazo. La nueva legislación no sólo mantiene abierta la opción nuclear sino que incluye también unos compromisos de reducción de las emisiones de gases de invernadero. Tras la aprobación de esta legislación, el Gobierno acordó solicitar a Electricité de France (EDF) que construyese un Reactor Europeo de Agua a Presión, el segundo en la Unión Europea, que iniciará sus actividades en 2012.
En Alemania , está vigente una ley sobre la eliminación gradual de las centrales nucleares («Atomausstiegsgesetz»), que corresponde a un acuerdo entre los generadores nucleares y el Gobierno Federal sobre el total de energía nucleoeléctrica que debe producirse. Los operadores también acordaron poner fin a cualquier traslado de combustible gastado para el retratamiento a partir de 2005. A fin de evitar el transporte al depósito provisional de Gorleben, fue necesario construir instalaciones de almacenamiento in-situ en varias centrales. Se han cerrado dos centrales: Stade en 2003 y Obrigheim en 2005, quedando así 17 unidades en explotación. El permiso para clausurar la planta de Mülheim-Kärlich fue expedido en julio de 2004. Por otra parte, se ha aprobado la fase final de ampliación de la planta de enriquecimiento Urenco de Gronau y se ha concedido la licencia para el aumento de capacidad de la planta de fabricación de combustible de la empresa «Advanced Nuclear Fuels» en Lingen.
Las cuatro unidades de la empresa Paks de Hungría , todas ellas reactores VVER-440/213, fueron suministradas por la empresa rusa Atomenergoexport. Posteriormente, se aumentó la potencia asignada mediante un programa de modernización. En los últimos cinco años, se han efectuado trabajos importantes para preparar la posible prórroga de las licencias de explotación a 20 años. Paks también planea aumentar la potencia eléctrica de cada unidad en un 8 %. Se ha creado un Fondo Financiero Nuclear Central para financiar la gestión de residuos y la clausura de la instalación de Paks. Asimismo, se han hecho investigaciones a fin de encontrar un emplazamiento adecuado para un nuevo depósito de residuos de baja y media actividad y se ha seleccionado el de Báataapáti. En 2005, este municipio dio su aprobación al proyecto.
Rumanía explota una central nuclear en Cernavoda-1, en la cual se está construyendo una segunda unidad, que debe estar operativa en 2007. En 2007 se iniciarán también los trabajos preparatorios para la construcción de otros dos unidades. Se prevé duplicar la producción de electricidad para 2008 y tener a punto las otras dos unidades para 2015.
En febrero de 2005, el Ministro eslovaco de Asuntos Económicos autorizó la venta del 66 % de Slovenské Elektrárne, el operador nuclear del país, a la empresa italiana Enel S.p.A. Por ser condición necesaria para la adhesión a la UE, Eslovaquia acordó cerrar dos de sus seis reactores nucleares de tipo ruso, Bohunice 1 y 2, que no se consideraban renovables a un coste económico.
Las empresas explotadoras de los 10 reactores nucleares de Suecia han anunciado, todas ellas, programas de modernización, que incluyen, en algunos casos, un aumento de la potencia. Respondiendo a estos planes, la autoridad responsable de la seguridad ha aprobado una nueva normativa sobre la renovación de los reactores anticuados para que se ajusten a las normas de seguridad más modernas. La «Swedish Nuclear Fuel and Waste Management Company» (SKB), creada por los explotadores de las centrales nucleares, tiene previsto presentar una solicitud de licencia en 2006 para una planta de encapsulación de residuos, que se piensa ubicar en las proximidades de la actual instalación de almacenamiento provisional de Oskarshamn. Por otra parte, a finales de 2006 se presentó una solicitud preliminar para la construcción de una instalación de encapsulado y se prevé presentar la solicitud definitiva de licencia para todo el depósito profundo en 2009.
4. EL IMPACTO DE LA ENERGÍA NUCLEAR EN LA SEGURIDAD DE ABASTECIMIENTO, LA COMPETITIVIDAD Y LA PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE
4.1. El papel de la energía nuclear en la seguridad de abastecimiento
Las centrales nucleares son, en gran medida, insensibles a los cambios en los costes del combustible, al contrario de otras instalaciones de generación. El coste del combustible nuclear, incluyendo la extracción de uranio, su enriquecimiento y la fabricación de combustible, representa aproximadamente el 10-15 % del coste total de la generación de electricidad. Además, mantener reservas estratégicas de varios años de consumo es, por una parte, fácilmente gestionable y, por otra, no supone una carga financiera significativa para los usuarios.
La distribución geopolítica de los recursos de uranio[22] es muy diversa y este mineral procede en su mayor parte de zonas del mundo políticamente estables. Australia y Canadá, por sí solas, cubren ya el 45 % de las necesidades de uranio de la UE.
Las diversas etapas del ciclo del combustible ofrecen diferentes grados de seguridad de abastecimiento. Algunos servicios, como la fabricación o el transporte, corren a cargo de una amplia gama de suministradores, que garantizan tanto la seguridad como unos precios competitivos. En el caso de otros servicios, por ejemplo, el enriquecimiento, el número de proveedores es más limitado, si bien más del 70 % de las necesidades de la UE-25 está cubierto por suministradores comunitarios.
4.2. La energía nuclear y la competitividad
- Los costes de explotación han caído constantemente durante los últimos 20 años a medida que han aumentado los factores de capacidad. El bajo coste marginal de la energía nuclear[27] ha alentado a los propietarios de las centrales a solicitar la prórroga de las licencias de explotación. Aunque los precios del uranio han subido considerablemente desde 2004, el efecto en los costes de la electricidad ha sido relativamente despreciable ya que el coste del uranio sólo es una pequeña fracción del coste total por kWh, aproximadamente, el 5 %.
4.3. Aspectos económicos de las centrales nucleares
Los costes de construcción de las centrales nucleares duplican o cuadriplican los de las centrales de ciclo combinado. De los tres componentes principales del coste de la generación nucleoeléctrica (capital, combustible, y explotación y mantenimiento) el coste del capital representa aproximadamente el 60 % del total, mientras que, en el caso de una central de ciclo combinado, sólo supone en torno al 20 %.
La construcción de un gran número de reactores de un modelo similar («planteamiento de parque») tiene sus ventajas. De ahí que pudiera ser atractivo también para los inversores privados cooperar a fin de beneficiarse de estas economías de escala. Los suministradores nucleares han indicado que el ahorro en las plantas posteriores podría situarse entre el 10 % y el 40 % del coste de la primera planta, lo cual crea un incentivo considerable para este tipo de planteamiento. El ahorro previsto se debe, entre otras cosas, a los siguientes factores:
4.4. La energía nuclear y el cambio climático
La senda trazada para la política sobre el clima pasa principalmente por la reducción de emisiones a corto plazo, impulsada por los objetivos del Protocolo de Kioto[36]. La electricidad de origen nuclear aporta un suministro a gran escala de la carga de base, que se utiliza para satisfacer las necesidades de las industrias intensivas en energía, así como las necesidades domésticas diarias, con unas emisiones limitadas. A escala mundial, las centrales nucleares han cubierto el 38 % por ciento de la creciente demanda de electricidad desde 1973. Teniendo en cuenta que esta capacidad hubiera podido obtenerse a base de combustibles fósiles, puede decirse que la energía nuclear ha contribuido significativamente a mitigar las emisiones de CO2, el principal gas de invernadero[37]. La generación de un millón de kilovatios-hora de electricidad a partir del carbón libera a la atmósfera 230 toneladas métricas de carbono, a partir del petróleo 190 toneladas métricas y a partir del gas natural 150 toneladas métricas. En condiciones normales de funcionamiento, una central nuclear genera los mismos kilovatios prácticamente sin producir carbono. Las emisiones debidas a las actividades de extracción y fabricación de los diferentes tipos de combustible no se tienen en cuenta en esta comparación.
Por consiguiente, la energía nuclear es una de las opciones disponibles para disminuir las emisiones de CO2, constituye actualmente una de las mayores fuentes[40] de producción de energía sin generación de CO2 en la Unión Europea y forma parte del modelo de la Comisión para la reducción del carbono. La Perspectiva Energética Mundial 2006 de la AIE cita, refiriéndose a la Unión Europea, la «prórroga de la vida útil de las centrales nucleares» (148 millones de toneladas de emisiones de CO2 evitadas) junto con el mayor uso de las fuentes de energía renovables en la generación de electricidad (141 millones de toneladas de emisiones de CO2 evitadas). Mantener la opción nuclear abierta con objeto de hacer realidad este potencial requerirá una serie de decisiones y medidas por parte de los gobiernos y del sector.
5. CONDICIONES PARA LA ACEPTACIÓN DE LA ENERGÍA NUCLEAR
5.1. La opinión pública y la participación de los ciudadanos
La encuesta del Eurobarómetro de 2005 mostraba que el público de la Comunidad no está bien informado de las cuestiones nucleares, como los posibles efectos beneficiosos para la mitigación del cambio climático, ni de los riesgos que implican los diferentes tipos de residuos radiactivos. También indicaba que, de una mayoría de ciudadanos que se planteaban dudas sobre la energía nuclear, el 40 % de los que se oponen a este tipo de energía cambiaría de opinión si se encontrasen soluciones a los problemas que crean los residuos nucleares. Por eso, la resolución de estos problemas es condición necesaria para que la energía nuclear se considere aceptable.
5.2. Seguridad nuclear
Desde el principio, la Comunidad Europea, y consiguientemente el Consejo[41], reconocieron la importancia de la seguridad nuclear, tal como se recoge en el Tratado Euratom. Hasta ahora, el historial de las centrales nucleares comunitarias en lo que se refiere a seguridad y fiabilidad es excelente. Dos accidentes nucleares, el de Three Mile Island (1979), en Estados Unidos, y el de Chernóbil (1986), en Ucrania, sirvieron de acicate al esfuerzo por reforzar las normas de seguridad. Tras estos accidentes, el sector fue sometido a una estricta supervisión que llevó a una mejora de la seguridad nuclear en todo el mundo. De todo este trabajo se sacaron lecciones importantes para todas las instalaciones nucleares. En 1992, se publicó una Resolución del Consejo sobre los problemas tecnológicos de la seguridad nuclear, en la cual se reafirmaban los objetivos de la Resolución de 1975 extendiéndolos a los países no comunitarios, especialmente los de Europa Central y del Este y las repúblicas de la antigua Unión Soviética[42].
La seguridad nuclear es todavía un problema fundamental en el contexto de las recientes ampliaciones de la Unión Europea. En cumplimiento de los Tratados de Adhesión de 2004[43], se están cerrando en fases predeterminadas cuatro reactores nucleares de modelo soviético de la primera generación (Ignalina 1 y 2 en Lituania y Bohunice 1 y 2 en Eslovaquia). La Unión Europea aporta asistencia financiera, sujeta a determinadas condiciones, a varios proyectos de clausura y de sustitución de capacidad de generación de electricidad. Se están aplicando también medidas similares a cuatro de los seis reactores de Kozloduy, de los cuales dos ya están cerrados y otros dos se cerraron a finales de 2006, según lo dispuesto en el Tratado de Adhesión de Bulgaria. Asimismo, la Comisión ha aprobado dos propuestas de Reglamento[44] que prevén una continuación de la asistencia financiera a Lituania y Eslovaquia hasta 2013, garantizando así, como mínimo, el mismo nivel de financiación acordado para el período 2004-2006.
Por otra parte, la Comunidad se ha adherido a la Convención sobre la seguridad nuclear[45] y a la Convención conjunta sobre seguridad en la gestión del combustible gastado y sobre seguridad en la gestión de desechos radiactivos[46]. En mayo de 2004 se depositó en el OIEA una declaración revisada de las competencias en relación con la Convención sobre seguridad nuclear[47]. Las Convenciones tienen por objeto reforzar las medidas nacionales y la cooperación internacional en relación con la seguridad.
5.3. Eliminación de residuos radiactivos
5.4. Clausura de instalaciones
En la actualidad, dentro de la Unión Europea existen más de 110 instalaciones nucleares que se encuentran en diversas fases de clausura. Está previsto que, al menos, un tercio de las 152 centrales que funcionan actualmente en la Unión Europea ampliada tendrá que clausurarse para 2025 (sin tener en cuenta una posible prórroga de su vida útil). La clausura es una operación técnicamente compleja que requiere una financiación considerable. La cantidad necesaria para rehabilitar el emplazamiento de una instalación nuclear se calcula que se sitúa actualmente entre el 10 y el 15 % de la inversión inicial por cada reactor que deba clausurarse.
Cuando se establecieron las condiciones del mercado interior de la electricidad[48], los planes de financiación de la clausura fueron objeto de discusión entre el Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión. El resultado fue una declaración interinstitucional[49] en la que se destacaba la necesidad de recursos financieros adecuados para las actividades de clausura y gestión de residuos, que debían estar disponibles para la finalidad a la que habían sido destinados y gestionarse con total transparencia. Más tarde, la Comisión propuso dos proyectos de Directiva: uno sobre la seguridad nuclear y la financiación de la clausura y otro sobre la gestión del combustible gastado, que todavía no han sido aprobados por el Consejo.
A fin de asegurar unos recursos financieros adecuados, en octubre de 2006 la Comisión aprobó una recomendación que presta especial atención a la construcción de nuevas instalaciones nucleares[50]. En ella se propone la creación de organismos nacionales independientes de los contribuyentes de los fondos destinados a la clausura, en lo que se refiere a la toma de decisiones. Si bien la opción preferida para todas las instalaciones actuales es la de los fondos segregados con los controles adecuados, gestionados externa o internamente, se recomiendan encarecidamente estos fondos para cualquier instalación nueva. Los operadores deben correr con el coste real de la clausura en su totalidad, incluso si sobrepasa las estimaciones.
5.5. Protección contra las radiaciones
El capítulo sobre salud y seguridad del Tratado Euratom ha dado origen a un cuerpo considerable de legislación comunitaria para la protección sanitaria de los trabajadores y de la población. Las «normas básicas» de seguridad fueron actualizadas en 1996 y complementadas con una nueva Directiva sobre la protección de la salud frente a los riesgos derivados de las radiaciones ionizantes en exposiciones médicas [51] (para terapia y diagnóstico). El uso médico de las fuentes de radiación cada vez es más importante y las nuevas tecnologías llevan a aumentos de las dosis que reciben los pacientes. Sin embargo, podría conseguirse un gran ahorro en la exposición de la población tanto en el campo de la medicina como en relación con las fuentes de radiación naturales (el caso del radón en los edificios o el de las industrias que tratan minerales con un elevado contenido de uranio o torio).
En cambio, la exposición de los trabajadores del sector nuclear ha seguido una tendencia pronunciada al descenso, impulsada por el principio de que todas las dosis deben ser «tan bajas como sea razonablemente posible» (ALARA), impuesto por la legislación. Además, las descargas de efluentes radiactivos (tanto gaseosos como líquidos) de las industrias nucleares, especialmente de las plantas de retratamiento, han experimentado un brusco descenso durante las últimas décadas[52].
6. ACCIONES A NIVEL COMUNITARIO
6.1. El marco regulador (Tratado Euratom)
El Tratado Euratom es una norma autónoma y completa que confiere a la Comunidad amplias competencias. En efecto, el artículo 2 establece que la Comunidad debe desarrollar la investigación, establecer normas de seguridad uniformes para proteger la salud de los trabajadores y de la población en general, facilitar las inversiones, velar por el abastecimiento regular y equitativo en minerales y combustibles nucleares, garantizar que los materiales nucleares no sean utilizados para fines distintos de aquellos a los que estén destinados, ejercer el derecho de propiedad que se le reconoce sobre los materiales fisionables, asegurar la creación de un mercado común en los campos correspondientes, y fomentar la utilización pacífica de la energía nuclear promoviendo las relaciones con terceros países y organizaciones internacionales.
El Tratado (artículos 31 y 32) sienta una base jurídica para las iniciativas comunitarias sobre seguridad nuclear. Esta base fue ratificada por el Tribunal de Justicia en diciembre de 2002[53]. Con arreglo al artículo 35 del Tratado, los Estados miembros están obligados a crear instalaciones para controlar la radiactividad que pueda emitirse al medio ambiente y asegurar que los índices de radiactividad se ajusten a las «normas básicas de seguridad». La Comisión efectuó 26 verificaciones in-situ entre enero de 1999 y junio de 2006. Desde 2004, se ha dado prioridad a los países de la EU-10 (central de Ignalina, Lituania, central de Temelin, Chequia), así como a instalaciones como las plantas de retratamiento de Sellafield (Reino Unido) y La Hague (Francia).
El control de seguridad de Euratom, establecido con arreglo a los artículos 77 a 79, y los amplios poderes conferidos a la Comisión por los artículos 81 a 83 son fundamentales para el uso seguro de los materiales nucleares, y las normas que en ellos se establecen son obligatorias para el uso y el desarrollo continuados de la industria nuclear. Los más de 150 inspectores de la Comisión presentaron más de 3 400 informes detallados durante el período 2004-2005. A raíz de estos informes, la Comisión envió más de 200 solicitudes de clarificación o de actuación correctora en relación con incumplimientos, discrepancias y deficiencias en diversos grados observadas en los sistemas de contabilidad nuclear de las empresas explotadoras. No se encontraron pruebas de que se hubiese producido una desviación de materiales nucleares respecto al uso previsto. Sin embargo, como se ha subrayado anteriormente, se detectaron algunas debilidades del sistema y los explotadores afectados efectuaron algunas correcciones[54].
6.2. Propuestas de la Comisión sobre seguridad nuclear
A nivel técnico, la Asociación de Reguladores Nucleares de Europa Occidental (Western Europe Nuclear Regulators Association, WENRA)[55] está contribuyendo considerablemente al trabajo de armonización estableciendo los denominados niveles de seguridad de referencia, el 88 % de los cuales ya se ha aplicado. Partir del trabajo actual y situarlo en el marco comunitario aportaría valor añadido a los planteamientos nacionales. Basándose en el consenso técnico alcanzado hasta la fecha por la WENRA, debe iniciarse de nuevo un debate sobre las funciones de cada uno de los agentes implicados en la seguridad nuclear.
6.3. El programa europeo para la protección de infraestructuras críticas
6.4. La investigación de Euratom
- crear un Grupo de Alto Nivel sobre Seguridad Operacional Nuclear y Gestión de Residuos con el mandato de preparar gradualmente una visión común y, en su caso, unas normas europeas complementarias sobre seguridad operacional nuclear;
[9] Se han celebrado acuerdos con Australia, Canadá y Estados Unidos, así como, más recientemente, Japón, Kazajastán y Ucrania.
[19] Véase el anexo 1, figura 8, para la incidencia en la generación de electricidad de un aumento del 50 % en el precio del combustible de varias fuentes.
[33] Ludwigson J et al. (2004), «Buying an option to build: regulatory uncertainty and the development of new electricity generation», IAEE Newsletter, Second Quarter 2004, pp.17-21.
[35] Según los cálculos de EDF, la construcción de su proyecto de reactor europeo de agua a presión en Flamanville costará aproximadamente 3 000 un milésimo de euro por kWh.
[36] Según los cálculos de EDF, la construcción de su proyecto de reactor europeo de agua a presión en Flamanville costará aproximadamente 3 000 millones de euros. El coste inicial de la producción de electricidad se situará aproximadamente en 43 €/MW y podrá bajar posteriormente a 35€/MWh basándose en un contrato para construir una serie de 10 centrales. Estos costes son similares a los previstos para Olkiluoto en Finlandia.
[37] El Protocolo de Kioto es una enmienda al Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que quedó abierto a la firma el 11 de diciembre de 1997 y entró en vigor el 16 de febrero de 2005. A febrero de 2006 son signatarios del protocolo 162 países, entre ellos los Estados miembros comunitarios.
[38] Según el Foro Nuclear Internacional, en 1995 las emisiones de CO2 de la centrales eléctricas en todo el mundo fueron inferiores en un 32 % a las que se habrían obtenido utilizando combustibles fósiles en vez de energía nuclear. A su vez, las emisiones de dióxido de azufre y óxido de nitrógeno fueron inferiores en un 35 % y un 31 % respectivamente.
[39] La AEN de la OCDE es un organismo intergubernamental cuya finalidad es asistir a los países miembros (28 miembros, entre ellos todos los Estados miembros comunitarios con un programa nuclear) en mantener y desarrollar, mediante la cooperación internacional, la base científica, tecnológica y jurídica necesaria para un uso de la energía nuclear con fines pacíficos seguro, económico y respetuoso del medio ambiente.
[40] «European Energy and Transport Scenarios on Key Drivers». Publicación de la Comisión (septiembre de 2004) elaborada por la Universidad Técnica Nacional de Atenas, E3M-Lab, Grecia. Los resultados son fruto de la aplicación del modelo PRIMES para investigar futuros energéticos alternativos para la UE-25 comparándolos con la situación creada por los efectos de las actuales tendencias y políticas. Este estudio sirvió de base para la publicación de la Comisión titulada «European Energy and Transport - Trends to 2030».
[41] Según EUROSTAT, la energía nuclear representó el 18,2 % y la energía hidroeléctrica el 18,6 % de la capacidad instalada (743 375 Mwe) de producción de electricidad en la UE-27 durante 2005. Los porcentajes medios de la energía nuclear y la energía hidroeléctrica durante el período 1994-2005 fueron 19,6 % y 19,7 %, respectivamente. Sin embargo, conviene señalar que la energía nuclear representó el 30,1 % y la hidroeléctrica sólo el 10,3 % de la electricidad efectivamente producida y consumida (331 401 GWh) en la UE-27 durante 2005. La media del período 1994-2005 fue del 31,7 % y el 12 % para la energía nuclear y la hidroeléctrica, respectivamente.
[42] Resolución del Consejo de 22 de julio de 1975 relativa a los problemas tecnológicos de seguridad, cuyo objetivo era la gradual armonización de los requisitos y criterios de seguridad a fin de obtener un grado de protección de la población contra las radiaciones satisfactorio y equivalente, sin una disminución del nivel de seguridad ya conseguido.
[43] Resolución del Consejo de 8 de julio de 1992, DO C 172, pp. 2-3.
[44] DO L 236 de 23.9.2003.
[45] COM(2004) 624 de 29.9.2004.
[46] Decisión 1999/819/Euratom de la Comisión, de 16 de noviembre de 1999, DO L 318, 11.12. 1999, p. 20.
[47] Decisión 2005/510/Euratom de la Comisión, de 14 de junio de 2005, DO L 185, 16.7.2005, p. 33-34.
[48] En diciembre de 2002, el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas anuló el párrafo tercero de la declaración aneja a la decisión del Consejo, de 7 de diciembre de 1998, por la que se aprobaba la adhesión de Euratom al Convenio sobre la seguridad nuclear, dado que en ella no se hacía constar que la Comunidad era competente en los campos cubiertos por los artículos 7, 14, 16 (1) y (3), y 17 al 19 del Convenio.
[49] Directiva 2003/54/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 26 de junio de 2003, sobre normas comunes para el mercado interior de la electricidad y por la que se deroga la Directiva 96/92/CE.
[50] DO L 176 de 15.7.2003.
[51] DO L 330, 28.11.2006.
[52] Directivas 96/29/Euratom y 97/43/Euratom.
[53] Véase, por ejemplo, «Radioactivity in food and the environment», UK Environmental Agency et alia, octubre de 2006, ISSN 1365-6414.
[54] Sentencia del Tribunal de Justicia en el caso C29/99 de 10.12.2002.
[55] COM (2006) 395 final.
[56] El informe está disponible en www.wenra.org junto con la declaración política de las autoridades de seguridad nacionales sobre la seguridad nuclear (diciembre de 2005).

References: resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 artículo 2
 artículo 35
 Resolución 
 Resolución