Source: http://www.revistamo.org/article/ironias_palestinas_y__estado_jud%C3%ADo.asp
Timestamp: 2019-01-23 22:11:58+00:00

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ReVista de Medio Oriente : Ironías palestinas y Estado Judío
El periodismo en español parece haberse comprometido con la dilución o el soslayo de las ironías, contradicciones e hipocresías que produzca el liderazgo palestino.
Un personaje de la novela Cartas Marcadas, de Alejandro Dolina, decía que mentir es un procedimiento penoso para mantener las cosas tal como están, que el cambio se evita con falsedades, negando los gradientes y que, por el contrario, la verdad precipita los acontecimientos.
Tal vez sea así, o tal vez la mentira busque quebrantar la realidad para imponer otra, adulterada (puesto que nace de lo fraudulento) y claro está, ventajosa para quien la verbaliza.
En todo caso, la hipocresía (y las contradicciones que suelen surgir a menudo de éstas), parecen remedar un cambio, cada vez que quien incurre en ellas, se acomoda en la realidad en base a las mentiras que ha pergeñado.
Recientemente, la negativa de Mahmoud Abbas a reconocer a Israel como Estado Judío ha estado en los medios de comunicación.
Fuente: Middle East Media Research Institute (MEMRI)
Por ejemplo, según publicó el Jerusalem Center for Public Affairs , el 13 de enero de 2014, Abbas pronunció en el marco de una reunión con una delegación popular de Al-Quds (Jerusalén) en la oficina presidencial de Ramala (10/01/2014). Allí dijo que:
Nunca reconoceremos esto, y no estaremos de acuerdo con esto. Es nuestro derecho no reconocer a Israel como un Estado Judío.
En la gran mayoría de los casos (por no decir en todos), a los medios se les olvidó mencionar un dato sumamente relevante:
La resolución 181 de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 1947 recomendaba la partición del Mandato británico de Palestina (su parte occidental, puesto que la oriental había sido concedida a la dinastía hachemita) en dos estados independientes: un estado árabe y un estado judío y un régimen especial internacional para la ciudad de Jerusalén.
Vale la pena recalcarlo: un Estado Judío.
Primera ironía: no a la partición, sí a todo
La resolución de la Asamblea General sí recibió el consentimiento del liderazgo nacional de la Comunidad Judía en Palestina.
De hecho, los árabes pensaron que ganarían con facilidad, que sería una masacre, tal como lo expresara Azzam Pasha, Secretario General de la Liga Árabe:
En palabras de Stone:
Como una mera resolución de las Naciones Unidas, la Resolución 181 (II) carece, ab initio (desde el inicio), de fuerza vinculante. Habría adquirido esta fuerza bajo el principio pacta sunt servanda [lo pactado obliga] si las partes en desacuerdo la hubieran aceptado. En tanto que el Estado de Israel expresó su voluntad de aceptarlo, los otros estados interesados lo rechazaron y levantaron sus armas ilegalmente contra la misma. ... con lo que la Resolución de Partición nunca entró en vigor, ni en derecho ni de hecho, ya sea en cuanto a la proposición de Jerusalén como corpus separatum u en cuanto a otras disposiciones territoriales en Palestina.
De esta manera, Stone estima que proponer que la Resolución 181 (II) puede tratarse como una fuerza vinculante (es decir, que supedita) para beneficio de los mismos estados árabes que, con su agresión destruyeron [la propia resolución] viola principios generales de la ley'... .
En pocas palabras, los estados árabes no pueden recurrir a la misma resolución que ellos mismos no respetaron y, es más, pisotearon. Pero...
Segunda ironía: sí a la resolución de partición pero adulterada según convenga
El 6 de octubre de 2011 la agencia española de noticias EFE informaba que:
¿Hasta cuándo tendrá que esperar el pueblo palestino?', se preguntó Abbas, que recordó la resolución 181 de 1947, a favor de la creación de dos Estados en la región.
Es decir que Abbas a veces recuerda la resolución que los suyos rechazaron en 1947, pero la recuerda de a trozos según lo requiera la retórica. Y que, como señalaba Stone, utiliza como argumento legal para avanzar sus reivindicaciones: esgrime la resolución que llamaba a la creación de un Estado Judío, pero dice que no reconocerá al Estado Judío...
En la Carta de la OLP(de la cual Fatah  facción liderada por Mahomud Abbas que gobierna en la Autoridad Palestina - es miembro el miembro de más peso), por ejemplo, se han olvidado por completo de la resolución 181 que sí es proclamada en público, y dice, su primer y segundo artículos:
¿Es decir que el Mandato Británico la define como territorio? ¿Cómo es esto posible?
El Mandato británico de Palestina establecía, en su artículo 2:
El Mandato será responsable de poner al país bajo dichas condiciones políticas, administrativas y económicas para garantizar el establecimiento del Hogar Nacional Judío, como se establece en el preámbulo, y el desarrollo de instituciones de auto-gobierno....
¿Alguno de los redactores de la carta de la OLP se habrá dado cuenta del sinsentido de lo manifestado en la misma? ¿Y algún periodista?
Además, dicha carta, su artículo 21 afirma que:
De todas formas, lo más llamativo es que los periodistas permitan - al renunciar a su labor profesional de poner las cosas en contexto  expongan a sus lectores, sin advertencia alguna, a la transfiguración de hechos incontestables a las necesidades e intereses políticos de los dirigentes palestinos, como si la mentira fuese una verdad nueva o una postura válida.
Tercera hipocresía: exigiendo más de lo rechazado inicialmente
También relacionada a esta resolución, los medios de comunicación reproducen sin contexto y como si fuera una exigencia lógica y fundada, el reclamo de los líderes palestinos de Jerusalén Este como capital de un futuro estado.
Por ejemplo, la agencia española de noticias Europa Press indicaba el 4 de marzo de 2014:
Asimismo, [Mahmoud Abbas] ha recalcado que Jerusalén Este debe ser reconocido como capital de Palestina como parte del acuerdo de paz....
. El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General, a instancias de las recomendaciones del Comité Especial de las Naciones Unidas para Palestina (UNSCOP por sus siglas en inglés), adoptó, la ya mencionada Resolución 181, en la que la parte III trata de la Ciudad de Jerusalén:
Desde 1870 los judíos han constituido una mayoría en Jerusalén. En el primer censo de población llevado a cabo por las autoridades del Mandato Británico en 1922, se encontró que la ciudad estaba habitada por 62 mil personas  34.100 judíos, 14.700 cristianos y 13.400 musulmanes. En el censo realizado por Israel y Jordania en 1961 la población resultó ser de 243.500 habitantes, de los cuales el 67.7% eran judíos. La proporción entre musulmanes y cristianos ha crecido a favor de los musulmanes desde 1967. [...] En 1967 había 197.000 judíos en Jerusalén (74,2%) y 68.000 árabes (25,8%).
¿Cuál habría sido el resultado de ese referéndum?
Pero no sólo Jerusalén pasaría a poseer ese régimen especial, sino también Belén. Un dato nada despreciable que parece haber quedado olvidado en los márgenes de los libros no leídos de la historia. Así, ¿está Belén ocupada por los palestinos?
Que el liderazgo palestino opte por las falacias (véase también aquí), por las distorciones, la falsificación de la historia (o aquí) y el doble discurso (también aquí), no quiere decir que el periodismo deba presentar lo fraudulento como verídico o válido, como un hecho contrastado o legítimo. Las resoluciones que tanto nombran tienen un texto que no cambia con el tiempo ni los deseos soñados; y las declaraciones pasadas de los líderes palestinos están en internet o en cualquier hemeroteca. En definitiva, los hechos son los que son.
Mas, con su silencio selectivo, pareciera que los medios hubiesen emitido una carta blanca para las exigencias palestinas sin asidero. Un mutismo que, por otra parte, valida ante los lectores  dándolos como hechos fundados y verídicos - la hipocresía, la contradicción y la fábula.

References: resolución 
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 artículo 2
 artículo 21
 Resolución