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GUÍA DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS PARA SISTEMAS CON AGRICULTURA DE SECANO EN URUGUAY
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Martín Lucero Córdoba
3 GUÍA DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS PARA SISTEMAS CON AGRICULTURA DE SECANO EN URUGUAY Julio 2013
4 Iniciativa y gestión Mesa Tecnológica de Oleaginosos (mto), Coordinación general Ing. Agr. Roberto Verdera (calmer) Equipo de redacción Ing. Agr. Ariel Bogliaccini (dgssaa/mgap) Ing. Agr. M.Sc. Willy Chiaravalle (Tafilar S. A.) Ing. Agr. Oswaldo Ernst (fagro/udelar) Ing. Agr. Ph.D. Grisel Fernández (fagro/udelar) Q. F. Inés Martínez (latu) Ing. Agr. Ph.D. Silvia Pereyra (inia) Ing. Agr. Ph.D. Mario Pérez Bidegain (fagro/udelar) Ing. Agr. Daniel Pippolo (latu) Ing. Agr. Ph.D. Jorge Sawchik (inia) Compilación y redacción final Ing. Agr. Guillermina Cantou Instituciones participantes Dirección General de Recursos Naturales Renovables, Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Dirección General de Servicios Agrícolas, Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Mesa Nacional de Entidades de Cebada Cervecera Mesa Nacional de Trigo, Colaboradores Ing. Agr. Victoria Carballo (mto) Ing. Agr. PhD. Enrique Castiglioni (cure/udelar) Ing. Agr. M.Sc. Sergio Ceretta (inia) Ing. Agr. Jorge Escudero (copagran) Ing. Agr. Marcela Godiño (Mesa Nacional de Trigo) Ing. Agr. Aldo Invernizzi (camagro) Ing. Agr. Bruno Maneiro (Maltería Oriental S. A.) Ing. Agr. Edgardo Nasta (copagran) Ing. Agr. Fernanda Pardo (Maltería Oriental S. A.) Ing. Agr. M.Sc. Adela Ribeiro (fagro/udelar) Ing. Agr. M.Sc. Stella Zerbino (inia) Corrección de estilo: Alejandro Coto Diseño y armado: Taller de Comunicación Impresión: Imprimex Depósito Legal:
5 Sumario 1. Introducción Planificación Sistemas productivos y sostenibilidad Consideraciones generales Uso y manejo del suelo Rotación de cultivos Calidad y conservación del agua Gestión de la biodiversidad Protección del cultivo Consideraciones generales Manejo de enfermedades Manejo de insectos-plaga Manejo de malezas Gestión de agroquímicos Elección del producto Registro y compraventa de productos químicos Transporte al predio Almacenamiento seguro de agroquímicos en el predio Manipulación y aplicación de agroquímicos Uso seguro de productos Cosecha Consideraciones generales Equipo de cosecha Manejo del rastrojo Consideraciones específicas Manejo poscosecha en la chacra Almacenamiento de granos en bolsas plásticas (silo bolsa) Salud y seguridad de los trabajadores Consideraciones generales Elementos de seguridad Capacitación Registros y documentación Bibliografía consultada...51 Anexo 1. Formato de registro... 53
7 1. Introducción Uruguay exporta aproximadamente el 56 % de su producción de granos (mgap, 2011) y el mercado mundial exige cada vez más garantías de que los productos generados aseguran inocuidad a los consumidores y sostenibilidad ambiental en su producción. Los cereales y la soja representan los principales productos de exportación del país (mgap, 2011), y ocupaban en 2010 el segundo y tercer lugar en el ranking de exportación medido en dólares (11,5 % y 10,5 %, respectivamente, del total exportado). Tradicionalmente, la calidad de los productos agrícolas ha estado centrada en las características físicas requeridas por la industria procesadora, principalmente molinos. Actualmente, el consumidor final muestra una creciente preocupación por conocer la forma en que se producen los alimentos. En este contexto surgen las buenas prácticas agrícolas (bpa), que se orientan al cuidado del ambiente, la seguridad y bienestar de los trabajadores y a la obtención de productos inocuos. La fao (2004) define a las bpa como «un conjunto de principios, normas y recomendaciones técnicas aplicables a la producción, procesamiento y transporte de alimentos, orientadas a asegurar la protección de la higiene, la salud humana y el ambiente, mediante métodos ecológicamente seguros, higiénicamente aceptables y económicamente factibles». En síntesis, «hacer las cosas bien y dar garantía de ello». La aplicación de las bpa implica conocimiento, comprensión, planificación y gestión orientados al logro de dichos objetivos, procesos que deberán ser demostrables a través de mediciones y registros (trazabilidad), para poder utilizar la información generada en la mejora de la gestión de cada ciclo de producción. De acuerdo con el Código nacional de buenas prácticas forestales (mgap, 2004), las bpa son «un conjunto ordenado de prescripciones, procedimientos, conceptos, estilos y guías de trabajo estandarizados aplicables al recurso forestal y sus variables asociadas, las que en carácter de recomendaciones u obligatoriedad procurarán que este sea gestionado sobre bases sustentables mínimas. [...] Dichas prácticas, a su vez, no deberán contraponerse con la legislación, normativa y reglamentación existente, así como tampoco con aquellas de carácter general que indirectamente también se relacionen con la actividad forestal y que habrá que tomar en cuenta para su debido cumplimiento». Adaptando definiciones de la Guía de buenas prácticas en el cultivo de arroz en Uruguay (aca et al., 2009), la implementación de las bpa en cultivos agrícolas de secano está orientada a asegurar la calidad e inocuidad del producto, el uso adecuado y eficiente de los recursos naturales involucrados en el proceso de producción (suelo, agua y biodiversidad) y brindar garantías para la salud y seguridad de las personas que participan en este proceso. La presente guía tiene como objetivo identificar y promover los conocimientos disponibles para una producción agrícola segura y sustentable, para fomentar el bienestar social y la mejora continua de las condiciones de trabajo en el sector. La aplicación de bpa se fundamenta en la identificación de peligros y la determinación de las prácticas más apropiadas para la prevención y control de estos. Esta guía será utilizada como una herramienta para orientar a los actores del sector (productores, técnicos y trabajadores en general), sobre las prácticas que se deben llevar adelante para una producción agrícola responsable, más allá de las normas legales establecidas, de manera de garantizar la mayor productividad y fomentar la confianza de los mercados extranjeros en la inocuidad de los productos uruguayos. La implementación de las bpa es un proceso voluntario y gradual, donde el productor debe evaluar la necesidad de ajustar sus prácticas a los nuevos requerimientos comerciales, considerando sus propias capacidades técnicas y económicas y cumpliendo las normativas nacionales. Un aspecto importante para el 7
8 1. Introducción éxito de las bpa es el factor humano, y serán relevantes las acciones que emprenda el productor respecto de la capacitación y motivación de los trabajadores. En este documento se presentan las orientaciones sobre bpa para sistemas con agricultura de secano en Uruguay. Se incluyen todas las actividades productivas intraprediales. Los lineamientos se encuentran agrupados en obligaciones mayores y recomendaciones, según el Reglamento general de globalgap (eurepgap), el Código nacional de buenas prácticas forestales y la Guía de buenas prácticas en el cultivo de arroz en Uruguay. Obligaciones mayores: hace referencia a la obligatoriedad en el cumplimiento de dichas prácticas ya que en estas se contemplan las normas establecidas legalmente. Cabe mencionar que toda práctica que se imponga por ley en el futuro tendrá carácter de obligación mayor en esta guía. : establece un conjunto de acciones y lineamientos voluntarios, que se recomienda sean aplicados para lograr los objetivos productivos, ambientales y sociales ya mencionados. En este documento se han recopilado información y experiencias exitosas generadas tanto a nivel comercial como experimental por el sector agrícola en Uruguay. Se trata de un proceso dinámico, por lo cual estos lineamientos serán revisados y actualizados en forma permanente, a efectos de incluir mejoras o nuevas recomendaciones de acuerdo con los avances en la investigación, la tecnología, la legislación y la experiencia que los productores puedan brindar, para una mejora continua de las buenas prácticas en agricultura. Las actualizaciones se pondrán a disposición en <http://www.mesadeoleaginosos.org.uy>. 8
9 2. Planificación Planificar implica analizar y diagnosticar una situación, para luego establecer objetivos y medios que contribuyan a producir mejoras o a resolver un problema identificado. Disponer de planificación a corto, mediano y largo plazo, tomando en consideración el concepto de sostenibilidad, para contribuir al equilibrio entre la conservación de los recursos naturales, patrimoniales y socioculturales, la productividad (técnica, económica y financiera) y el bienestar social general. Al planificar una nueva zafra de cultivo, integrante de un sistema de producción planificado, analizar la tendencia de los datos históricos de las áreas a cultivar. Si la producción disminuye con el tiempo, evaluar las acciones correctivas antes de la nueva siembra y hacer un análisis crítico de los resultados para mejorar el proceso de producción del sistema. Incluir en la planificación las medidas de protección necesarias para la conservación de los ecosistemas y especies protegidos legalmente. Disponer de planificación para la prevención de riesgos laborales. mgap - ugp 9
11 3. Sistemas productivos y sostenibilidad En este capítulo se incluyen aquellas prácticas de manejo que permiten mantener o mejorar a través del tiempo la productividad agrícola, preservando los recursos naturales y la calidad del ambiente Consideraciones generales Obligaciones mayores Cumplir con las leyes n (Ley General de Protección del Medio Ambiente), n , que establece un régimen de evaluación de impacto ambiental de alcance nacional, y n.º 17234, sobre la creación y gestión de un Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas como instrumento de aplicación de las políticas y planes nacionales de protección ambiental. mgap - ugp Hacer un seguimiento de los niveles de productividad de las diferentes zonas de la chacra (áreas con características similares de suelo, topografía, entre otras). Es necesario cuantificar la productividad en cada ciclo de producción con el objetivo de generar datos históricos para el análisis. Incrementar la productividad en las áreas de mayor aptitud agrícola (mejores secuencias, mejores ambientes). 11
12 3. Sistemas productivos y sostenibilidad Mejorar la utilización de los recursos naturales. El productor debe demostrar conocimiento en lo que se refiere a minimizar el impacto negativo en el ambiente ocasionado por la actividad productiva, mientras se trata de impactar al mínimo la vida silvestre. Sembrar bajo la modalidad de siembra directa o implementar prácticas de labranza mínima de la capa superficial del suelo. Reducir el uso de agroquímicos. Favorecer el manejo sanitario y el desarrollo de estrategias de prevención de plagas. Tender a disminuir las emisiones de gas de efecto invernadero Uso y manejo del suelo Obligaciones mayores Cumplir con la normativa vigente, las leyes n y n.º y sus decretos reglamentarios sobre uso y conservación de los suelos y de las aguas superficiales destinadas a fines agropecuarios. Prestar especial atención al decreto reglamentario n.º 333/04, sobre uso responsable y sostenible de los suelos, que establece los criterios técnicos básicos a aplicar en el manejo y conservación de suelos y aguas. a. Principios generales - toda práctica agrícola deberá mantener o aumentar la productividad de los suelos, para lo cual los sistemas de producción agropecuaria o de uso de la tierra tenderán a evitar la erosión y la degradación de las propiedades físicas, químicas o biológicas del suelo, atendiendo a la preservación o mejora de su calidad y de su productividad. - se emplearán las prácticas agronómicas más adecuadas en función de los tipos de suelos a cultivar, tendiendo a la reducción o eliminación del laboreo. b. Normas técnicas básicas - el laboreo, la siembra, la cosecha y demás procedimientos agrícolas se efectuarán procurando no generar alteraciones en la superficie del terreno que determinen concentraciones del escurrimiento o la conducción no controlada de agua superficial que pueda producir erosión. - se evitarán las direcciones coincidentes con las pendientes del terreno en todas las operaciones, incluidas las terminaciones, las que no podrán dejar surcos generadores de erosión. - toda desviación, concentración o vía de conducción de aguas estará dimensionada de acuerdo con los coeficientes técnicos de escurrimiento y se mantendrá adecuadamente protegida, en toda su longitud, de caudales erosivos. - los desagües naturales permanecerán con la superficie adecuadamente empastada para que se realice un escurrimiento no erosivo del agua. 12
13 3. Sistemas productivos y sostenibilidad - el sistema de caminería interno, con sus respectivos desagües, no deberá generar focos de erosión. - se aplicarán métodos de control apropiados en caso de presencia de cárcavas total, parcial o potencialmente activas. Prestar especial atención a los siguientes artículos del decreto n.º 405/08: Artículo 2.º, que determina el deber de ejecutarse las prácticas agronómicas necesarias para la recuperación de los suelos erosionados y degradados, para el control y recuperación de las cárcavas activas. Cuando exista erosión o degradación de los suelos, el responsable de estos deberá encarar las siguientes medidas de manejo, tendientes a su recuperación: - control del escurrimiento superficial de las aguas; - minimización del laboreo de la tierra, utilizando rotaciones de cultivos y pasturas, siembra directa, sistemas de labranza vertical, manejo de residuos en superficie; - recomposición de la fertilidad mediante la aplicación de: enmiendas orgánicas, fertilizantes químicos y toma de las medidas que permitan una buena implantación de vegetación permanente; - adecuada normalización de la superficie del terreno en los casos de mayor severidad de erosión. Artículo 5.º, que determina la exigencia de presentación de planes de uso y manejo responsable del suelo (plan de uso), en el que deberá exponerse que el sistema de producción proyectado determina una erosión tolerable, teniendo en cuenta los suelos del predio, la secuencia de cultivos y las prácticas de manejo. El instructivo para la presentación de planes de uso así como las leyes y decretos se encuentran disponibles en com.uy/renare/planes-de-uso-y-manejo-de-suelos. El plan de uso debe presentar la o las rotaciones para cada unidad y la pérdida de suelo por erosión hídrica estimada no superará la tolerancia para el suelo. Se sugiere el uso del programa Erosión basado en la ecuación universal de pérdida de suelos (usle) y su versión revisada (rusle). Respetar la resolución ministerial n.º 0074/2013 del 18/1/2013, donde se resuelve la obligatoriedad de la presentación de los planes de uso y manejo responsable de suelos. Cumplir con la resolución administrativa de la Dirección General de Recursos Naturales Renovables (dgrnr o renare) n.º 012/2013 del 30/1/2013, en la que se especifican las áreas de agricultura comprendidas, las fechas de presentación y el uso de suelo, sobre los cuales recae, en esta primera etapa, la resolución ministerial n.º 0074/2013 del 18/1/
14 3. Sistemas productivos y sostenibilidad Planificar el uso de la tierra precedido de una caracterización de los recursos naturales e implementar el sistema productivo que mejor se adapte a los mismos. Planificar el uso y manejo del suelo, teniendo en cuenta la capacidad de uso determinada para cada tipo de suelo, para evitar su degradación (por erosión, compactación, contaminación, etc.). Tender a implementar la siembra directa. Esta requiere adaptaciones y la atención específica en el manejo de los cultivos. Se recomienda tomar como antecedente la Guía de siembra directa (mgap, 2009). Valorar la agricultura de precisión como herramienta para optimizar la gestión de la chacra desde el punto de vista agronómico, económico y ambiental. El mapa de rendimiento de un cultivo debidamente planificado durante la siembra permite cuantificar respuestas variables de diferentes factores de rendimiento, como así también la variabilidad en el espacio. Mediante esta herramienta se dispondrá de mayor y más precisa información del propio establecimiento, chacra y de cada sitio dentro de la chacra, por lo que contribuirá en forma importante en las decisiones de manejo futuro. Determinar la secuencia de los cultivos tomando en consideración los aspectos edafológicos, climáticos, los equipos disponibles y los procesos de manejo del suelo. Prestar especial atención a la selección y secuencia de cultivos que logren máximos rendimientos y mantengan altas coberturas la mayor parte del año. 14
15 3. Sistemas productivos y sostenibilidad Minimizar el periodo durante el cual el suelo permanece sin cobertura vegetal. La cobertura, ya sea por plantas o por rastrojos, proporciona beneficios significativos para controlar la erosión, mejorar el aprovechamiento del agua de lluvia o riego por mayor infiltración y menor evaporación y escurrimiento, además de que incide positivamente en el reciclado de nutrientes y en la actividad biológica y rizósfera del sistema suelo-cultivo Rotación de cultivos Realizar un programa de rotación de cultivos que promueva el equilibrio desde el punto de vista de la fertilidad del suelo, reduzca el riesgo de incidencia de malezas, enfermedades y plagas y contribuya a una estabilidad de la producción en el tiempo. Al plantear la rotación, ajustar su intensidad a la realidad climática y productiva de cada zona, y considerar principalmente la disponibilidad de agua. Incluir pasturas en la rotación ya que es conocido su efecto positivo sobre las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo Calidad y conservación del agua Obligaciones mayores Cumplir con lo establecido en el decreto ley n.º (Código de aguas). Cumplir con lo establecido en el decreto ley n.º (Normas para el uso y la conservación de suelos y aguas). 15
16 3. Sistemas productivos y sostenibilidad Promover la calidad y la conservación de los recursos del agua. Tener un inventario de los recursos hídricos de la chacra (manantiales, arroyos, ríos, lagos y los puntos de recarga de los acuíferos). El inventario debe indicar las dimensiones (anchura y longitud) y la vegetación existente en las márgenes. Favorecer el aumento de la recarga de los recursos hídricos. Adoptar prácticas de uso racional de los recursos hídricos. La demanda de agua para diversos usos (riego, pulverización, lavado de máquinas y equipos, consumo animal y humano, etc.), deberá ser compatible con el volumen disponible de los recursos del agua, sin comprometer el equilibrio del ecosistema. Implementar medidas de conservación de la vegetación permanente de los recursos hídricos. Disminuir el desperdicio de agua adoptando técnicas que utilicen menos agua para el riego y la pulverización, y promover la utilización de agua reciclada para el lavado de equipos y uso doméstico. Prevenir la sedimentación en los recursos hídricos. La menor producción de sedimentos (asociada al control de la erosión) permitirá disminuir la contaminación difusa, minimizando la concentración de agroquímicos que se mueven adsorbidos a estos, además de disminuir la colmatación de embalses. Identificar los posibles riesgos de contaminación del agua y tomar las medidas preventivas pertinentes. En el caso de contaminación con plaguicidas, se sugiere el empleo de índices sencillos, como por ejemplo el índice de evaluación de impacto de plaguicidas (Pesticide Impact Rating Index, Kookana et al., 2005). En caso de detectar contaminación de agua, tomar las medidas necesarias para la protección de este recurso. 16 mgap - ugp
17 4. Gestión de la biodiversidad La biodiversidad es necesaria para mantener las funciones claves de un ecosistema, su estructura y sus procesos. En el caso de la agricultura, contribuye a mantener la estabilidad del medioambiente frente a factores externos, permitiendo con ello el funcionamiento de los ciclos globales de los nutrientes, la descomposición de la materia orgánica, la recuperación del suelo compactado o degradado, la regulación de las plagas y enfermedades, etc. Por estas razones, el mantenimiento o restablecimiento de la biodiversidad en los sistemas agropecuarios permite reducir la dependencia de insumos externos. Obligaciones mayores Respetar las disposiciones de las leyes n sobre áreas naturales protegidas, n referente a protección del medioambiente y n sobre evaluación de impacto ambiental. Cumplir con la legislación nacional vigente, leyes n.º y n sobre la Convención del Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres y la ley n 16062, que aprueba la adhesión de la República a la Convención sobre la Conservación de Especies Migratorias de Animales Silvestres. Cumplir con lo establecido en la ley n (tenencia de animales feroces y peligrosos). Cumplir con la normativa vigente respecto a la caza de fauna silvestre, prestando especial atención a las siguientes leyes y decretos: Ley de Fauna, n.º 9481, de 4/7/1935, que hace referencia a la protección de la fauna silvestre. Ley n.º 16320, de 1/11/1992, artículo 208, que otorga competencias de control y represión de ilícitos contra la fauna en todo el territorio nacional a los funcionarios policiales, aduaneros, de la Prefectura Nacional Naval e inspectivos del Departamento de Fauna de la renare. Ley n.º 16736, de 5/1/1996, cuyo artículo 275 otorga competencia al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (mgap) para expedir permisos de caza, y el artículo 285 regula las sanciones por infracciones. 17
18 4. Gestión de la biodiversidad Decreto 164/996, de 2/5/1996, reglamentario de la Ley de Fauna y normas subsiguientes. Es el instrumento normativo básico, que contiene definiciones de acto de caza, caza deportiva, caza comercial, caza de control, caza con fines científicos, libre caza. Reglamenta el destino de animales y productos decomisados. Decreto 104/00, de 5/4/2000, sobre caza deportiva, que establece las especies, cuotas diarias de abatimiento y transporte de ejemplares, extensión de la temporada y áreas de caza. Decreto 269/00, de 13/9/2000, que modifica artículo 11 del decreto 164/996 y establece que los decretos anuales de caza deportiva deben dictarse antes del 30 de septiembre del año previo. Decreto 514/00, de 26/12/2001, que establece la nómina oficial de especies de vertebrados tetrápodos (anfibios, reptiles, aves y mamíferos) de la fauna silvestre. Analizar y medir las consecuencias ecológicas y económicas de las decisiones que se toman sobre el ambiente (monitoreo ambiental). Desarrollar medidas de mitigación de posibles impactos sobre la biodiversidad y estrategias de rehabilitación para las áreas afectadas. Priorizar la prevención frente a la aplicación de medidas correctivas. Aumentar la heterogeneidad espacial, mediante la creación y/o el mantenimiento de corredores biológicos entre o dentro de cultivos, que aseguren la conectividad de los ecosistemas y permitan el desplazamiento de especies. Identificar posibles áreas de importancia para la fauna y flora silvestre dentro del predio, ya sea porque son sitios de nidificación, se han observado especies raras o amenazadas, son ambientes acuáticos o refugios para algunas especies destacables, etc. Evitar la eliminación de especies nativas, haciendo esfuerzos para controlarlas con métodos alternativos. Respetar las zonas bajas, los humedales y las zonas riparias de ríos y arroyos, por su importancia como áreas de biodiversidad y porque también ayudan a evitar la erosión superficial del suelo. Basar las decisiones en el enfoque de manejo integrado de plagas y minimizar la intensidad del uso de agroquímicos de acuerdo con lo establecido en los capítulos 5 «Protección del cultivo» y 6 «Gestión de agroquímicos», respectivamente. 18
19 5. Protección del cultivo El término plaga en la agricultura se refiere a todos los animales, plantas y microorganismos que tienen un efecto negativo sobre la producción agrícola (fao, 1990; revisado fao, 1995; cipf, 1997, can, 1997). En este sentido, la protección de cultivos comprende el control de estos organismos que limitan su crecimiento y productividad y afectan su calidad o inocuidad. En el marco de la agricultura sostenible, el problema de los organismos plaga debe ser abordado desde la estrategia del manejo integrado, el cual se apoya en tres fundamentos: integrar de modo racional y dar prioridad a instrumentos de control alternativos al químico como la rotación de cultivos, el uso de cultivares resistentes, el manejo de la época de siembra, entre otros; de ser necesario el control químico, decidir el momento de control basado en el seguimiento periódico, teniendo en cuenta los niveles de daño y no sobre la base de la mera presencia/ausencia; utilizar los principios activos o dosis que tengan los mínimos efectos colaterales negativos en el ambiente y en la salud. mgap - ugp 5.1. Consideraciones generales mgap - ugp Obligaciones mayores Cumplir con la legislación nacional vigente, ley n.º (Defensa agrícola), que asigna las funciones del Código rural y leyes específicas en el combate y prevención de plagas de la agricultura. 19
20 5. Protección del cultivo En caso de control químico, utilizar solamente los productos autorizados por la Dirección General de Servicios Agrícolas (dgssaa) del mgap y en la forma descrita por las etiquetas. Cumplir con el decreto n. 170 (Diario Oficial), del 9 de mayo de 2007, por el cual el Poder Ejecutivo decreta de interés para la producción agrícola el uso de agentes microbianos de control biológico. Este decreto propicia el uso adecuado de agentes de control biológico para el control de plagas agrícolas y plantea que dichos agentes sean sometidos a análisis de riesgo en cuanto a impacto ambiental y salud humana Manejo de enfermedades El manejo integrado de enfermedades debe estar basado en el uso de todas las medidas de control disponibles tendientes a reducir el inoculo inicial de los distintos patógenos o limitar el desarrollo de las enfermedades. Priorizar las medidas de manejo preventivas basadas en el seguimiento de las condiciones climáticas favorables para la enfermedad, el seguimiento del nivel de infestación de los cultivos, el uso de cultivares resistentes, la cartera de variedades, la rotación con cultivos no susceptibles, el uso de semillas sanas o curadas y la decisión técnica de uso de plaguicidas preventivos. 20
21 5. Protección del cultivo Estar en permanente conocimiento de la dinámica de las poblaciones de los patógenos (en especial de los causales de las royas) y considerar esta información en el manejo integrado de las enfermedades. La resistencia presente en un cultivar generalmente no es de carácter permanente porque las razas/patotipos de los patógenos pueden cambiar en predominancia o pueden emerger nuevas razas/patotipos virulentas. Por otra parte, si no hay niveles altos de resistencia disponibles para alguna de las enfermedades relevantes en el menú de cultivares, el mejor nivel de resistencia disponible debería ser utilizado para reducir el riesgo de epidemias. Monitorear el cultivo para evaluar técnicamente la necesidad del uso de fungicidas, teniendo en cuenta los siguientes factores: a) comportamiento del cultivar frente a las distintas enfermedades y seguimiento más cercano de aquellos categorizados como de susceptibilidad intermedia a alta; b) situación de riesgo del rastrojo previo para las enfermedades transmitidas por rastrojo; c) rendimiento potencial del cultivo; y d) condiciones climáticas ocurridas y pronosticadas. Para enfermedades foliares de trigo y cebada, tener en cuenta el nivel de infección del cultivo y compararlo con los niveles críticos (nivel de severidad o incidencia de la enfermedad a partir del cual la pérdida en rendimiento justifica el costo de la aplicación), si estos se encuentran disponibles. Para fusariosis de la espiga de trigo y cebada, hacer aplicaciones preventivas si los pronósticos climáticos o los sistemas de pronósticos disponibles prevén condiciones predisponentes a la infección. Se deben priorizar situaciones de cultivares susceptibles o sobre rastrojo infectado, y realizar las aplicaciones en el menor tiempo posible, ya que en estos casos la enfermedad puede incrementarse más rápidamente. Debe considerarse el comportamiento sanitario del cultivar para la enfermedad en cuestión, ya que puede variar la respuesta a la aplicación, así como el producto a utilizar. Realizar el control químico de las enfermedades basado exclusivamente en el asesoramiento técnico, para establecer la correcta elección del producto y la dosis para la enfermedad a controlar, así como el método de aplicación y la calibración de los equipos más adecuados. Al realizar el control químico deben cumplirse los procedimientos estipulados en el capítulo 6 «Gestión de agroquímicos» Manejo de insectos-plaga El manejo de insectos-plaga procura controlar las poblaciones de organismos perjudiciales sobre la base de las consideraciones siguientes. Entender el sistema o ambiente donde se produce el conflicto de especies e intentar prever las consecuencias negativas de cualquier acción, a fin de evitarlas o minimizarlas. Intervenir solamente para bajar la población plaga cuando ello sea estrictamente necesario. La premisa es convivir con una población hasta que esta cause un daño 21
22 5. Protección del cultivo intolerable, pero nunca matar al organismo plaga por su sola presencia sobre los cultivos o el ambiente. Conocer, evaluar y respetar los enemigos naturales y otras fuerzas de la naturaleza que hacen presión para que la población plaga no aumente. Se puede, por ejemplo, usar un insecticida toxico para la plaga pero inocuo para sus enemigos naturales. En ese caso no se estará aplicando únicamente un plaguicida, sino estrategias satisfactorias desde el punto de vista social, económico, ecológico y toxicológico. Planificar el sistema agrícola. La elección de prácticas culturales como fecha de siembra, densidad, humedad del suelo, tipo de semilla, etc., podrán hacer al cultivo menos susceptible al ataque de plagas. Reconocer las especies con potencial para causar daño (plagas) y los enemigos naturales que tienden a mantener el equilibrio poblacional de estas plagas. Acompañar la fluctuación poblacional de las especies de insectos directamente relacionados con los cultivos y la de sus enemigos naturales. Considerar el desarrollo fenológico de la planta y su susceptibilidad en los diferentes estados al ataque de insectos. Verificar el efecto del clima sobre el cultivo y los insectos asociados. Realizar muestreos periódicos para detectar la presencia de plagas, evaluar la tendencia del crecimiento poblacional, la ocurrencia de enemigos naturales como predadores, parasitoides y la mortalidad provocada por factores ambientales. Esa información correlacionada con la capacidad de destrucción del organismo plaga en los diferentes estados fenológicos del cultivo permitirá una prevención de los daños. Tomar la decisión analizando los aspectos económicos del cultivo y de la relación costo-beneficio del control. Es importante tener en cuenta que el control de plagas es una práctica cultural que no aumenta la producción, apenas evita las pérdidas provocadas por la competición de los insectos. Lo ideal sería entonces que el gasto en el control fuera inferior que los perjuicios esperados. Así se define el nivel de daño económico: densidad poblacional que causa un perjuicio igual al costo de su control. Este concepto implica la tolerancia de un porcentaje de daño, que corresponde a una determinada densidad poblacional que debe ser verificada a través del monitoreo frecuente del cultivo. Una vez tomada la decisión de adoptar medidas de control, se debe recurrir casi exclusivamente al control químico, salvo en el caso de que se pueda optar por realizar un pastoreo, ensilado, o cuando existe la posibilidad del control biológico. Al realizar el control químico deben cumplirse los procedimientos estipulados en el capítulo 6 «Gestión de agroquímicos». 22

References: Artículo 2
 Artículo 5
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 208
 artículo 275
 artículo 285
 artículo 11