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Timestamp: 2020-07-07 07:08:58+00:00

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Guía Legionella. Capítulo 8: Humectadores - Autocontrol PLAN
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El control de la humedad ambiental es un factor muy importante en la calidad del aire interior. Los humectadores son los sistemas utilizados para incrementar la humedad del aire en un entorno cerrado.
En el Real Decreto 865/2003, de 4 de julio, por el que se establecen los criterios higiénico-sanitarios para la prevención y el control de la legionelosis, se incluye a los humectadores dentro de las “instalaciones con menor probabilidad de proliferación y dispersión de Legionella” pero no se desarrollan en ningún artículo ni anexo del mismo. En este tipo de sistemas los posibles aerosoles generados afectan únicamente al aire del interior del entorno climatizado no emitiéndose aerosoles al ambiente exterior.
1.1 Aproximación al concepto de humedad del aire
Humedad etimológicamente significa contenido de agua. Humedad del aire es, consecuentemente, la cantidad de agua contenida en el mismo.
La cantidad de agua que una masa de aire puede contener no es constante, sino variable en función de la temperatura y presión del aire. Para un lugar determinado y a las mismas condiciones atmosféricas, cada 10º C de aumento de temperatura se duplica aproximadamente la capacidad de contener vapor de agua en el aire ambiente. Así pues, hay dos medios generales de expresar la medida de la humedad del aire:
• Humedad absoluta o contenido de vapor de agua en el aire, normalmente se expresa en gramos de agua
por kilogramo de aire seco y no varía con el calentamiento o enfriamiento del aire.
• Humedad relativa o contenido porcentual de vapor de agua en el aire sobre el máximo posible a una
temperatura determinada. La humedad relativa disminuye al calentar el aire y aumenta al enfriarlo.
Los sistemas de calefacción elevan la temperatura del aire, por lo que su humedad relativa disminuye. El aire seco, con baja humedad relativa, tiende a tomar vapor de agua de los elementos existentes en el entorno que le rodea, tales como muebles, suelos, materiales de decoración, y de los seres vivos, tracto respiratorio, piel, cabellos, etc.
Los entornos provistos de calefacción que no controlan sus niveles de humedad relativa mediante humectadores pueden tener habitualmente, en función del salto térmico, humedades relativas inferiores al 30%.
1.2 Humedad relativa y confort
El ser humano es generalmente poco sensible a los cambios de humedad relativa dentro del margen del 30% al 70%, y además la percepción, si se realiza, se manifiesta como cambio de temperatura, aunque ésta permanezca constante. Cuanto más seco está el aire, más fría se percibe la temperatura. Nuestro metabolismo aprovecha la evaporación del sudor para refrigerar nuestra piel. Si la humedad relativa es del 100%, el aire está saturado de agua e impide la evaporación. Cuanto menor sea la humedad relativa, más fácilmente se evaporará el sudor de nuestra piel, por lo que nos sentiremos más frescos.
1.3 Humedad relativa y salud
La humedad relativa afecta en gran medida a la cantidad de polvo presente en el ambiente, tanto en su generación, que es menor (alfombras, moquetas, madera, etc) como a su permanencia en suspensión. Al aumentar la humedad relativa a temperatura constante, la densidad del aire disminuye por lo que muchas partículas en suspensión en un ambiente seco se convierten en sedimentables en un ambiente más húmedo.
1.4 Humedad relativa y materiales
En general, se puede afirmar que la mayor parte de los materiales son sensibles a la humedad ambiental, pudiéndose considerar dos tipos de comportamientos diferentes:
a) Alteraciones irreversibles o en una sola dirección; esto es, que una vez afectado el material por el cambio de humedad no vuelve a su estado original aunque modifiquemos la humedad en sentido inverso (corrosión de los metales férricos, el deterioro de las frutas y vegetales cuando se secan o los daños en obras de arte y antigüedades).
b) Alteraciones reversibles o lo que es lo mismo, la pérdida o ganancia de vapor de agua de un material por cesión o absorción de vapor de agua del ambiente (madera, papel, tabaco, fibras, azúcar, sal, etc). Los materiales que intercambian vapor de agua con el ambiente son higroscópicos.
El control de la humedad relativa es un requisito imprescindible para que muchos productos y materiales puedan permanecer en las condiciones adecuadas: tabaco, cuadros y obras de arte, etc.
1.5 Humedad relativa y electricidad estática
La electricidad estática se genera en nuestro entorno continuamente por el movimiento de unos materiales de gran resistencia eléctrica contra otros. Cuando las condiciones ambientales permiten su acumulación, la mencionada electricidad estática se convierte en un problema: los usuarios reciben descargas desagradables, los papeles, fibras o tejidos se repelen o se pegan y la maquinaria de proceso genera descargas (chispas); esto último puede ser muy grave en ambientes con gases volátiles inflamables o explosivos. Asimismo, estos fenómenos son muy importantes en salas de ordenadores y centros de proceso de datos donde pueden originar problemas de fallos electrónicos en circuitos, acumulaciones de polvo en las cabezas lectoras e incluso roturas en soportes magnéticos almacenados.
El aire con una humedad relativa inferior al 45% permite la acumulación de cargas electrostáticas.
El aumento adecuado de la humedad relativa no evita la formación de cargas, pero sí su acumulación. Esto se consigue mediante una lámina invisible de humedad sobre las superficies de los materiales que permite que las cargas se desplacen a tierra antes de que alcancen niveles de potencial elevados. Para reducir o prevenir la acumulación de cargas electrostáticas se recomienda una humedad relativa del 45% o superior.
Algunos materiales tales como la lana y algunos tejidos sintéticos necesitan humedades relativas más altas. El control de la humedad relativa es un requisito muy importante en salas de ordenadores, salas blancas tales como quirófanos o de fabricación de componentes electrónicos, salas de fabricación o almacenamiento de armas y munición, etc.
Asimismo, ciertos procesos industriales: industria textil, etc, requieren humidificadoras industriales (ver capítulo 5 Centrales Humidificadoras Industriales).
Por todo lo anteriormente expuesto es deseable controlar la humedad relativa de los ambientes acondicionados y mantener niveles entre el 30% y el 60%.
La humidificación del aire se da de forma natural en las zonas cercanas al mar, a ríos y a lagos y de forma más efectiva en cascadas y saltos de agua. Las formas más primitivas de incrementar la humedad en nuestros entornos estaban basadas en la imitación de la naturaleza, instalando estanques, fuentes, canales con saltos de agua, etc.
Los primeros humectadores fueron sencillamente bandejas o cuencos, en los que se ponía agua que al evaporarse evitaba niveles de humedad muy bajos.
Para aumentar el rendimiento de estos primeros humectadores se incluyeron aletas fabricadas con materiales porosos que con su base en contacto con el agua de la bandeja, se humedecían por completo por capilaridad.
De esta manera aumentaba la superficie de transmisión de la humedad en el aire. Posteriormente se incrementó la capacidad de humectación usando un ventilador para impulsar el aire a través de un material absorbente humedecido, tal como una correa, un fieltro, o un filtro.
Finalmente, el desarrollo de la regulación automática permitió sistemas de funcionamiento autónomo que obtienen y mantienen un valor prefijado de humedad relativa.
Los humectadores pueden clasificarse según su principio de funcionamiento y según la forma de impulsión del aire tratado.
3.1 Tipos de humectadores según el principio de funcionamiento
• Humectadores de evaporación.
• Humectadores de atomización.
• Humectadores de vapor.
3.1.1 Humectadores de evaporación
El agua en fase líquida toma la energía necesaria para vaporizarse del propio aire que se humidifica (y enfría) por lo que se denomina
humidificación adiabática o a energía constante (aunque no es un proceso realmente adiabático). Este es el proceso de humidificación que ocurre de forma natural sobre la superficie de los mares, ríos y lagos.
En los humectadores de evaporación modernos se hace pasar el agua y el aire en flujos cruzados por un panel de gran superficie interior donde el contacto aire-agua es de larga duración y el proceso de evaporación es máximo (foto1).
Algunas de las ventajas de los humectadores de evaporación:
• Son sencillos y económicos.
• Su coste de operación es bajo: requieren muy poca energía.
• En condiciones normales no generan aerosoles. El aire pasa a través del material absorbente humedecido y modifica su humedad relativa sin arrastre de agua en fase líquida. Es importante mencionar que aún cuando el funcionamiento teórico de estos sistemas no genera aerosoles, existe el riesgo de que a lo largo de su vida útil se modifique el ajuste del sellado del material absorbente, o el goteo que humedece el material, etc., y se creen condiciones tales que sí se generen aerosoles.
Algunas de las desventajas de los humectadores de evaporación:
• No permiten un control preciso de la humedad.
• Los materiales absorbentes pueden favorecer la formación de hongos, algas y bacterias, nocivas para la salud.
• La bandeja de agua, si no es convenientemente tratada, puede crear entornos muy adecuados para el desarrollo de bacterias en general y concretamente de Legionella.
3.1.2 Humectadores de atomización
También son sistemas de humectación adiabática, pero la solución mecánica utilizada es diferente de la anterior.
En éstos (figura 1), se pulveriza el agua en partículas tan pequeñas como sea posible, es decir se generan aerosoles, mediante boquillas alimentadas con agua a presión (lavador de aire), discos giratorios a gran velocidad con una corona dentada perimetral contra la que chocan las gotas de agua desplazadas por la fuerza centrífuga (atomizador centrífugo), o las partículas de agua se desprenden por la vibración a muy alta frecuencia de un cristal piezoeléctrico (humectadores de ultrasonidos). Es decir, el principio de operación de los humectadores de
atomización es la generación de aerosoles y su emisión a la atmósfera a acondicionar.
Algunas de las ventajas de los humectadores de atomización:
• Su coste de operación es bajo: requieren poca energía.
• La cantidad de aerosoles generada no depende de la humedad relativa del aire ni de la velocidad de impulsión del mismo. De esta manera podemos controlar la cantidad de aerosol generada y conseguir un control preciso de la humedad relativa del aire.
• Generan aerosoles que son incorporados a la corriente de aire o emitidos a las zonas ocupadas. Dichos aerosoles favorecen la dispersión de los contaminantes existentes en el agua (minerales, contaminación biológica, etc.) y al ser emitidos pueden ser inhalados por la población expuesta. Debido al tamaño de las partículas de agua atomizadas, al ser inhaladas son susceptibles de penetrar hasta los alvéolos pulmonares.
3.1.3 Humectadores de vapor
En este método, la energía necesaria para vaporizar el agua líquida se cede directamente a ella, de forma que se produce vapor que será posteriormente emitido al aire.
El humectador dispone de un depósito de agua y mediante resistencias calefactoras o electrodos, calienta el agua generando vapor (figura 2).
Algunas de las ventajas de los humectadores de vapor:
• Al calentar el agua hasta convertirla en vapor destruyen la carga bacteriana.
• Permiten un control preciso de la humedad.
Algunas de las desventajas de los humectadores de vapor:
• Su coste de operación es alto: requieren mayor energía que el resto de humectadores.
Los humectadores de vapor no representan riesgo frente a Legionella. Todos estos humectadores (de evaporación, de atomización, y de vapor) disponen de una bandeja o depósito donde se acumula el agua. Los de menor tamaño no disponen de instalación automática de aporte de agua, es decir, no están conectados a ninguna red de suministro de agua, sino que sus depósitos o bandejas son rellenados manualmente por los usuarios.
El tiempo de residencia puede ser largo (dependiendo del volumen de agua, cantidad de vapor de agua generado, etc) y la temperatura del agua suele estabilizarse al valor de temperatura del ambiente acondicionado, creándose entornos susceptibles de favorecer el crecimiento bacteriano.
Se recomienda que los sistemas domésticos empleen agua con bajo contenido mineral (desmineralizada). Esta medida reduce el riesgo de desarrollo de microorganismos y evita la emisión a la atmósfera de minerales existentes en el agua potable. De igual manera, la utilización de agua con bajo contenido mineral en instalaciones de pequeño tamaño reduce la necesidad de limpiezas del sistema y el riesgo de averías.
3.2 Tipos de humectadores según el modo de impulsión del aire
Desde el punto de vista de la impulsión del aire tratado, podemos diferenciar dos tipos de humectadores:
• Humectadores con emisión directa al ambiente a ser tratado.
• Humectadores con emisión a red de conductos de distribución de aire.
3.2.1 Humectadores con emisión directa al ambiente tratado
Son los de menor tamaño, suelen tener capacidad de humectar una única dependencia.
• Pequeño volumen de agua almacenada.
• No tienen, en general, sistema automático de aporte de agua, sino que el usuario rellena el pequeño depósito de agua cuando se vacía.
• El aire humedecido es emitido directamente al ambiente que se desea humectar. En el caso de los humectadores de atomización se realiza una emisión directa de aerosoles a las zonas ocupadas. Dichos aerosoles tienen capacidad de transportar minerales y microorganismos, y son inhalados por los usuarios de las zonas tratadas.
Estos humectadores, y en particular los de atomización con emisión directa a la atmósfera, no permiten la utilización de separadores de gotas, pues su principio de funcionamiento se basa en emitir agua nebulizada a la atmósfera.
3.2.2 Humectadores con emisión a red de conductos de distribución de aire
Este tipo de humectadores es utilizado en instalaciones de mayor tamaño, que disponen de una red de distribución de conductos que reparte el caudal de aire tratado en diferentes zonas o estancias. Requieren, a diferencia de los anteriores, de instalación y puesta en marcha.
Una de las ventajas, desde el punto de vista de prevención de Legionella, de estas instalaciones, es que los posibles aerosoles emitidos por el humectador, al recorrer los conductos van evaporándose. De esta manera, la red de conductos reduce o elimina los niveles de gotas emitidos a las zonas tratadas. Por otro lado, estos equipos pueden disponer de separadores de gotas, reduciendo aún más el riesgo de que los aerosoles lleguen a las zonas tratadas. Los humectadores con emisión a red de conductos de distribución de aire suelen disponer de un sistema automático de aporte de agua.
En muchos casos se instalan incluyendo una bandeja de condensación que recoge el exceso de agua. Esta bandeja de condensación puede estar conectada a un desagüe.
También son muy utilizados los sistemas con recirculación, en los que el agua emitida en exceso es recogida por condensación en una bandeja y una bomba de recirculación vuelve a utilizarla para humectar el aire.
Este tipo de equipos puede sofisticarse y hacerse de tamaño industrial convirtiéndose en Centrales Humidificadoras Industriales, que debido a su importancia y singularidad han sido descritas en el capítulo 5.
El diseño de los equipos se determinará en función de las necesidades específicas de la aplicación, dependiendo del tipo de usuario, volumen de la zona a tratar, niveles de temperatura y humedad existentes y deseados, etc.
Se deberán considerar al menos los siguientes aspectos:
— Calidad del separador de gotas.
4.1.1 Criterios de selección
Para la selección de un humectador se deberán tener en cuenta los siguientes parámetros:
• Grado de humedad relativa del aire que se desea obtener.
• Nivel de precisión de control de humedad deseado.
• Niveles termohigrométricos existentes.
• Tipos de instalaciones de refrigeración o calefacción existentes o proyectadas.
• Dimensiones de la zona a tratar.
• Número de usuarios, edades, susceptibilidad de las personas expuestas, etc.
Al diseñar un nuevo equipo, tendrán preferencia los sistemas de menor riesgo de proliferación de la bacteria y se intentarán evitar los que acumulen y recirculen agua. Siempre que sea posible se instalarán sistemas de humidificación por inyección de vapor.
Los humectadores con emisión directa al ambiente son, en general, pequeños aparatos que no requieren instalación y cuya puesta en marcha es muy sencilla. Requieren ser emplazados en el lugar seleccionado, poner agua en el depósito y conectarlos a la energía eléctrica. Las características que debemos exigir son:
• Marcado CE, como garantía de calidad electromecánica.
• Capacidad de humectación acorde con nuestras necesidades.
• Facilidad de desmontaje para su limpieza.
En el diseño o remodelación de humectadores con emisión a red de conductos de distribución de aire se deben considerar los siguientes aspectos:
Los materiales que se utilicen, y más directamente los que vayan a estar en contacto con el reservorio de agua, no deberían facilitar el crecimiento microbiológico y en lo posible resistir la acción corrosiva del agua.
En humectadores evaporativos no es aconsejable el uso de derivados celulósicos por su facilidad para el desarrollo microbiano, excepto si están adecuadamente tratados y sometidos a un mantenimiento riguroso, en todo caso, es preferible siempre que sea posible el empleo de fibra de vidrio.
Todos los elementos deben ser fácilmente accesibles para realizar su revisión, mantenimiento, limpieza y desinfección.
Las balsas, depósitos o bandejas de recogida de agua provistas de drenaje, dispondrán de una pendiente en el fondo adecuada (superior al 1 %) y dirigida hacia el punto de vaciado con el fin de facilitar la retirada de los posibles residuos, sólidos y/o lodos acumulados. El diámetro del tubo de vaciado se dimensionará para permitir el paso de dichos sedimentos, y además deberá disponer de un sifón para evitar la entrada de olores.
d) Calidad del separador de gotas
Los humectadores con emisión a red de conductos de distribución de aire por atomización deberán disponer de separadores de gotas de alta eficacia (ver apartado 4.1.3.d) del capítulo 4 Torres de Refrigeración y Condensadores Evaporativos). En todo caso el aire se introducirá en los locales ocupados generalmente a través de una serie de conductos que minimizan el transporte de las gotas.
e) Conductos
En cuanto al diseño de conductos de aire se deben tener en cuenta las indicaciones de las Normas UNE 100030 y UNE-EN 12097 ya que debe minimizarse el riesgo de condensaciones en el interior de estos conductos y deberán disponer de registros y trampillas de acceso adecuadas.
Desde la fase de selección del humectador se debe contemplar la necesidad de realizar limpiezas y desinfecciones, previendo, por tanto, todos los elementos que deben formar parte del equipamiento necesario para su realización.
Para el mantenimiento de la calidad fisico-química y microbiológica del agua en un humectador se deberán contemplar los siguientes aspectos:
• Control de crecimiento de microorganismos.
Dado que los usuarios van a inhalar el aire tratado por el humectador, se deberá tener en consideración que no se pueden adicionar productos químicos al agua del sistema que resulten peligrosos por inhalación para las personas expuestas.
En los sistemas que no disponen de suministro de agua en continuo se valorará la utilización de agua con bajo contenido mineral, que reducirá las necesidades de mantenimiento. En cualquier caso, se debe considerar que la reposición continua del agua favorece la concentración de sales, y por consiguiente el equipo se debe vaciar completamente con cierta periodicidad, según el uso y la calidad del agua.
Durante la fase de montaje se evitará la entrada de materiales extraños. Los equipos se deben someter a una limpieza y desinfección previa a su puesta en marcha. Hay que prevenir la formación de zonas con estancamiento de agua que pueden favorecer el desarrollo de la bacteria.
La instalación del separador de gotas es de gran importancia y debe cuidarse la correcta fijación sobre los marcos de soporte de forma que no aparezcan puntos que faciliten el escape de cantidades importantes de agua.
La finalidad principal de estos equipos es mantener un grado de humedad determinado en el interior de las estancias. Los niveles de humedad para ocupación humana, deben mantenerse preferiblemente entre el 30% y el 60% (Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo). Un nivel muy adecuado para la mayoría de las personas es del 45%.
En función de las condiciones de humedad y temperatura interiores se producen grandes variaciones en la cantidad de agua a aportar al aire. La variabilidad en el régimen de funcionamiento (volúmenes de agua aportados y horas de funcionamiento) por tanto es muy grande, y debe particularizarse en cada caso.
En la revisión de un humectador se comprobará su correcto funcionamiento y su buen estado de conservación y limpieza.
La revisión de todas las partes de un humectador para comprobar su buen funcionamiento, se realizará con la periodicidad establecida en las tabla 3 y 4, según tengan emisión directa al aire o a través de un sistema de conductos.
a) Humectadores con emisión directa al ambiente a ser tratado:
b) Humectadores con emisión a red de conductos de distribución de aire:
En general, se revisará el estado de conservación y limpieza, con el fin de detectar la presencia de sedimentos, incrustaciones, productos de la corrosión, lodos, algas y cualquier otra circunstancia que altere o pueda alterar el buen funcionamiento de la instalación.
En los humectadores con emisión a red de conductos de distribución de aire se revisará también la calidad físico-química y microbiológica del agua del sistema determinando los siguientes parámetros (tabla 5).
Se corresponderá con los programas de tratamiento continuado del agua especificados en el artículo 8.2 Real Decreto 865/2003 para las instalaciones de menor probabilidad de proliferación y dispersión de Legionella.
El protocolo de limpieza-desinfección expresado en el anexo 4B del Real Decreto 865/2003 también puede ser válido para los humectadores con recirculación de agua y bandeja de acumulación si se utiliza cloro como desinfectante. En caso de utilizar un desinfectante diferente al cloro, se seguirá el procedimiento indicado por 0el fabricante. Se debe tener en cuenta que la limpieza de la instalación es necesaria independientemente del biocida empleado.
Es importante tener en cuenta que en este tipo de instalaciones la desinfección de choque exige siempre la parada de la instalación. En cualquier caso deben tomarse las medidas adecuadas para que las limpiezas o desinfecciones no afecten a los usuarios de la zona tratada, airear el sistema de climatización antes de su reutilización en condiciones normales. En los sistemas que no disponen de recirculación, se realizará mediante la limpieza y desinfección de cada una de las partes desmontables.
Todas las partes desmontables de la instalación, tras su limpieza, se sumergirán en una solución clorada con 20 mg/l de cloro residual libre durante al menos 30 minutos u otro desinfectante autorizado según recomendaciones del fabricante, y tras su aclarado se volverán a montar.
Los depósitos de agua existentes previos a la pulverización deberán ser vaciados, limpiados y desinfectados (mediante pulverización con solución clorada a concentración 20 mg/l o con otro desinfectante autorizado) y posteriormente aclarados.
Los elementos en contacto con el agua que no puedan ser fácilmente desmontados (separador de gotas, filtros, etc.), deberán ser impregnados por pulverización con una solución desinfectante en las mismas condiciones que en el párrafo anterior. Estos tratamientos deben llevarse a cabo con una periodicidad mínima semestral.
En humectadores con recirculación de agua y bandeja de acumulación se podrá utilizar el protocolo expresado en el anexo 4C del Real Decreto 865/2003 siempre con la indicación de que se use cloro como desinfectante, ya que es el único permitido para estos casos.
En humectadores sin recirculación de agua, utilizando cloro como desinfectante, se procederá tal y como se describe a continuación:
a) Con depósito acumulador
— Neutralizar el cloro residual libre del sistema y vaciar.
— Los depósitos de agua existentes previos a la pulverización deberán ser vaciados, limpiados y desinfectados (mediante pulverización con solución clorada).
b) Sin depósito acumulador
— Dosificar 20 mg/l. de cloro residual libre, manteniendo el pH entre 7 y 8 y la temperatura por debajo de 30 ºC en el agua de aporte mediante una bomba.
— Neutralizar el cloro residual libre.
— Todas las partes desmontables de la instalación, tras su limpieza, se sumergirán en una solución clorada con 20 mg/l de cloro residual libre durante al menos 30 minutos, tras su aclarado se volverán a montar.
— Los elementos en contacto con el agua que no puedan ser fácilmente desmontados (separador de gotas, filtros, etc.), deberán ser impregnados por pulverización con una solución clorada en las mismas condiciones que en el párrafo anterior.
En la tabla 7 se relacionan los distintos parámetros a medir con su valor de referencia y las actuaciones correctoras que pueden adoptarse en caso de desviación de las mismas.
En los sistemas con recirculación de agua, la concentración de sales disueltas debido al fenómeno de la evaporación, puede llegar a superar el producto de solubilidad de algunas de ellas produciéndose incrustaciones, lodos y fangos que obturan las boquillas pulverizadoras y favorecen el crecimiento microbiano.
Se debe, por tanto, establecer un régimen de purgas que garantice la ausencia de materia decantada en la bandeja de condensación.
Se dispondrá en estas instalaciones de un Registro de Mantenimiento donde se deberán indicar:
• Esquema señalizado de la instalación con la descripción de flujos de agua.
• Operaciones de mantenimiento realizadas incluyendo las inspecciones de las diferentes partes del sistema.
• Análisis de agua realizados.
• Certificados de limpieza y si es preciso de desinfección.
El riesgo asociado a cada humectador de aire es variable y depende de múltiples factores específicos relacionados con la ubicación, tipo de uso, estado, etc.
Los humectadores de vapor no representan riesgo frente a Legionella.
La evaluación del riesgo de la instalación debe ser realizada por personal técnico debidamente cualificado y con experiencia, preferiblemente con titulación universitaria de grado medio o superior y habiendo superado el curso homologado tal como se establece en la Orden SCO/317/2003 de 7 de febrero por el que se regula el procedimiento para la homologación de los cursos de formación del personal que realiza las operaciones de mantenimiento higiénico-sanitaria de las instalaciones objeto del Real Decreto 865/2003.
Las tablas 8, 9 y 10 que figuran a continuación permiten determinar los factores de riesgo asociados a cada instalación.
Estas contienen información sobre factores estructurales, asociados a las características propias de la instalación; factores de mantenimiento, asociados al tratamiento y al mantenimiento que se realiza en la instalación; y factores de operación asociados al funcionamiento de la instalación.
La valoración global de todos estos factores se determina con el Índice Global que figura a continuación de la tabla 11. Este Índice se calcula para cada grupo de factores (estructural, mantenimiento y operación) a partir de las tablas anteriores y se establece un valor global ponderado.
El Índice global permite la visión conjunta de todos los factores y facilita la decisión sobre la necesidad y la eficacia de aplicar acciones correctoras adicionales en función de las características propias y específicas de cada instalación. Este algoritmo es un indicador del riesgo, que en cualquier caso siempre debe utilizarse como una guía que permite minimizar la subjetividad del evaluador pero que no sustituye el análisis personalizado de cada situación concreta.
5.2 Valoración del índice global
Cumplir los requisitos del Real Decreto 865/2003, así como las especificaciones de el apartado 4.3. Fase de vida útil: Mantenimiento de la instalación.
Un ejemplo de posibles acciones se recoge en las tablas 8, 9 y 10.
Se tomaran medidas correctoras de forma inmediata que incluirán, en caso de ser necesario, la parada de la instalación hasta conseguir rebajar el índice. Aumentar la frecuencia de limpieza y desinfección de la instalación a periodicidad trimestral hasta rebajar el índice por debajo de 60.
Por este motivo el índice de mantenimiento considerado por separado debe ser siempre ≤ 50.
5.3. Ejemplo de evaluación del riesgo de una instalación
Consideremos una instalación con las características que se describen en las tablas 12,13 y 14.
A partir de estos factores se calcularía el índice global tal y como se muestra en las tablas 15,16 y 17, aplicando a cada factor el valor asignado a su nivel de riesgo.
El Índice Global está por debajo de 60, por lo que no se requieren acciones correctoras para reducirlo. No obstante, tal como se expuso anteriormente, el Índice de mantenimiento considerado por separado debe ser siempre ≤ 50. En este caso el Índice es 52 por lo que seria necesario actuar en este apartado.
Las acciones correctoras deberían estar encaminadas a reducir preferentemente el número de factores “ALTO”, potenciando el mantenimiento de la instalación, ya que suponen un claro incumplimiento de las especificaciones del Real Decreto 865/2003.
Se realizan las acciones correctas expuestas en la tabla 18. Hay que tener en cuenta que a veces no es posible actuar contra todos los factores.
Una vez realizadas las correcciones el Índice de mantenimiento queda como se muestra en la tabla 19.
Con la aplicación de las medidas correctoras se ha conseguido reducir el Índice de mantenimiento por debajo del valor 50, obteniéndose, por otro lado, un Indice Global inferior a 60, por lo que no es preciso aumentar las acciones correctoras. No obstante, sería aconsejable plantearse la realización de otras acciones correctoras para rebajar el índice estructural que reducirían el Indice Global, como por ejemplo disminuir el volumen de acumulación previa e instalar un sistema de retención de gotas, lo cual permitiría alcanzar un índice estructural de 41 y un índice global de 30,5.

References: Real Decreto 
 artículo 8
 Real Decreto 
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