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Timestamp: 2018-06-22 21:10:20+00:00

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De la Resolución de Ecuaciones Polinómicas al
Revista digital Matemática, Educación e Internet (www.cidse.itcr.ac.cr/revistamate/). Vol. 8, No 1. 2007
De la Resolución de Ecuaciones Polinómicas
al Álgebra Abstracta: un Paseo a Través de la
Realizaremos un paseo histórico a lo que ha sido la resolución de ecuaciones polinómicas y en general el desarrollo del álgebra. La intención es presentar una síntesis de
algunas de las dificultades que se enfrentaron a lo largo de la historia, en la construcción de los significados y conceptos matemáticos, referidos principalmente
a la resolución de ecuaciones polinómicas y al desarrollo del álgebra abstracta.
Creemos que el conocimiento de estas nos brinda información importante acerca
de los posibles obstáculos y dificultades que pueden enfrentar nuestros estudiantes al abordar el estudio de tales tópicos.
Palabras claves: historia de la matemática, ecuaciones, álgebra.
Evolución histórica de la resolución de ecuaciones
Hasta el descubrimiento y la traducción de tablillas babilónicas se consideró a la
matemática egipcia como la más avanzada del segundo milenio antes de Cristo.
Revista digital Matemática, Educación e Internet (www.cidse.itcr.ac.cr/revistamate/). Vol 8, No 1. , 2007.
Los egipcios resolvieron ecuaciones lineales por el método de la falsa posición.
Este método también fue utilizado por los babilonios, contemporáneamente con
los egipcios, y posteriormente por los árabes. El siguiente problema aparece en el
Papiro Rhind (S. XVII a.C.):
“Un montón, sus dos tercios, su mitad, todos juntos hacen trece. ¿Cuál es la cantidad?”
(Guelli, 1989)
El problema se reduce a la ecuación:
x + x = 13
Guelli señala que las ecuaciones venían expresadas totalmente con palabras pues
el álgebra puramente simbólica estaba aún muy lejos de ser creada.
Los egipcios encontraban la solución de este tipo de ecuación a través de un método
llamado regla de falsa posición. En primer lugar atribuían un valor falso al montón,
por ejemplo, 12:
(12) + (12) = 12 + 8 + 6 = 26
Luego, mediante una regla de tres simple se obtiene el valor verdadero del montón,
que en este caso es 6.
Valor verdadero =
Este método es un ejemplo del uso de aproximaciones, en que se parte de un
valor falso y se procura corregirlo para mejorar el resultado. En este caso permite
obtener la solución exacta por la estructura particular del problema.
Guelli aclara que esta regla solamente funciona para las ecuaciones de la forma
ax = b . Si un problema exige la solución de la ecuación ax + b = c , la regla no
funciona. Supuestamente, ya antes de Cristo, los babilonios y también los chinos,
usaban en este caso la regla de doble falsa posición, que consiste en el procedimiento que describimos a continuación.
De la Resolución de Ecuaciones Polinómicas.... Cristina Ochoviet.
Para hallar x tal que ax + b = c , se atribuyen a x dos valores falsos x1 y x2 y se
calculan ax1 + b y ax2 + b .
Sean d1 = ax1 + b − c y d2 = ax2 + b − c , se plantea la proporción
y se despeja x , obteniendo x =
x1 d2 − x2 d1
, que es el número buscado.
No son conocidos registros del tratamiento de ecuaciones polinómicas de segundo
grado por los egipcios, pero los historiadores sospechan que ellos dominaban alguna técnica de resolución de esas ecuaciones. Esa creencia se basa en el hecho de
que se encontró en el papiro de Kahun, la resolución de una ecuación que hoy se
escribiría x2 + y2 = k , k un número positivo, por el método de falsa posición.
El primer registro conocido de resolución de problemas que involucran una ecuación
de segundo grado data de 1700 a.C., aproximadamente y fue encontrado en una
tabla de arcilla, redactado a través de palabras. La solución era presentada como
una receta matemática y se daba solamente la raíz positiva. Veamos un ejemplo:
“He sumado el área y los dos tercios del lado de mi cuadrado y el resultado es 0;35∗ 1 . Dos
tercios es 0;40. La mitad del resultado 0;20, usted lo multiplica por 0;20 y obtiene 0;6,40**
que añade a 0;35 y esta suma, 0;41,40, tiene a 0;50 por raíz cuadrada. 0; 20 que ya ha
multiplicado usted por sí mismo, lo resta de 0;50 y 0;30 es el lado del cuadrado”.
(PRO Ciencia Conicet, 1987 a)
En el enunciado los números están expresados en forma sexagesimal y se desprende del enunciado del problema que se está resolviendo la ecuación que escribiríamos:
x2 + 0.40x = 0.35
y obtienen como solución:
1 * La notación que se usa está en base sexagesimal. Para interpretarla en sistema decimal, hacemos la
siguiente conversión: 0;35(60) =[35×60−1 ](10)
** 0;6,40(60) =[6×60−1 + 40×60−2 ](10)
+ 0, 35 −
= 0, 30
Para su resolución están usando la fórmula resolvente de la ecuación de segundo
grado que usamos hoy en día. La única diferencia es que solamente obtienen la
raíz positiva, que en este contexto, es además, la única que tiene sentido.
También reconstruían la ecuación de segundo grado a partir del producto y de
la suma de sus raíces. Resolvieron ecuaciones de primer grado y, conocieron y
utilizaron algunas identidades algebraicas que con nuestra simbología pueden expresarse:
( a − b)( a + b)
( a − b )2
Algunos historiadores suponen que pueden haber llegado a estos resultados a
través de representaciones geométricas, como la conocida figura que presentamos
También resolvieron ecuaciones de tercer grado del tipo x3 + x2 = a , a partir de
tablas en las que se daban las sumas de los cuadrados más los cubos de un mismo
número. Mediante una sustitución de variables conveniente, resolvían también
ecuaciones de la forma x3 + px − q = 0 .
Del análisis de diversos textos babilónicos se desprende que resolvieron los siguientes tipos de ecuaciones con una incógnita, aunque las tres últimas solamente en
algunos casos particulares (PRO Ciencia Conicet, 1987 a):
x2 − ax
mx3 + px3
Los trabajos de los babilonios y los egipcios evidencia que, en general, los resultados se obtienen por procedimientos empíricos, las soluciones son aproximadas,
los problemas surgen de situaciones concretas de índole práctica y no abundan las
La civilización griega (500 a 200 a.C.) utilizó procedimientos geométricos para resolver muchos problemas, entre ellos la resolución de ecuaciones de primer y segundo grado. Esto se debería a la aparición de los números irracionales unido a
la falta de practicidad del sistema de numeración griega. Quizás esto hizo que los
griegos se sintieran más seguros ante las figuras geométricas que ante los números
y por ello Euclides desarrolló gran parte de la aritmética y de la teoría de números
con una perspectiva geométrica. Las magnitudes eran representadas por segmentos y el producto de dos magnitudes a y b era representado por el rectángulo de
lados a y b . Los griegos advirtieron que, mientras que la ecuación x2 = 2 no
admitía solución racional, tenía una solución trivial desde el punto de vista geométrico, pues x es la diagonal de un cuadrado de lado unidad. (PRO Ciencia
Conicet, 1987 a)
De modo similar, la solución a la ecuación x.a = b.c está dada por la figura siguiente, donde a , b y c se toman respecto de una unidad arbitraria:
A continuación se describe uno de los procedimientos usados por los griegos para
resolver, por ejemplo, la ecuación que en nuestros días se escribe x2 − 10x + 9 = 0 :
“Trace el segmento AB=10. Por P, punto medio de AB, levante el segmento perpendicular
PE=3 (igual a la raíz cuadrada de nueve) y, con centro en E y radio PB, trace un arco de
circunferencia que corta a AB en el punto Q. La raíz deseada está dada por la medida AQ”.
(Da Cunha Fragoso, 2000)
Por construcción, la medida del segmento AQ es
corresponde a una de las raíces de la ecuación: 9.
En los Elementos (Libro VI), Euclides desarrolla aspectos teóricos para resolver en
forma geométrica problemas como los siguientes:
Aplicar a un segmento dado AB = a un rectángulo de área dada S de forma que el exceso
sea un cuadrado.
Este problema es equivalente a resolver la ecuación x ( a + x ) = S .
Cuando dice aplicar a un segmento dado AB = a un rectángulo de área dada S
de forma que el exceso sea un cuadrado, el área dada S se daba a través de una
superficie cualquiera cuya área es S . El mismo Euclides daba el área dada a través
de una figura que él llamaba rectilínea. En los propios Elementos esa área aparece
dada por un cuadrilátero o por un pentágono. Recordemos que Euclides manejaba
las magnitudes a través de figuras geométricas, era la forma de dar un número
positivo. En la Proposición 29 del Libro VI, Euclides resuelve este problema pero
en forma general. Podemos apreciar en la imagen que sigue la presencia de la
figura rectilínea Γ que representa el área dada.
Aplicar a un segmento dado AB = a un rectángulo de área dada S deficiente en un cuadrado.
Haciendo BC = x , vemos que el problema equivale a resolver la ecuación x ( a −
x) = S .
Diofanto se destacó entre los griegos por ser el único que utilizó los números independizándose de su representación geométrica y en obtener reglas para manejarse
con ellos. Introduce además, ciertas notaciones que marcan un primer paso hacia la escritura simbólica en el álgebra y un nuevo objeto al que llama deficiencia.
Establece reglas para operar con él. Es decir, formula las reglas de los signos que
(−) × (−)
(−) × (+)
Diofanto no da reglas para la adición y la sustracción de números positivos y negativos aunque las usa en sus libros. Si bien usó números negativos, éstos solamente
aparecen en los cálculos intermedios pues para las soluciones considera solamente
los racionales positivos. (Bashmakova y Smirnova, 2000).
La obra original de Diofanto está escrita en verso. De la misma forma procedieron
los matemáticos hindúes en sus trabajos de álgebra. La matemática hindú se caracteriza por la utilización de un lenguaje poético y metafórico. Entre los aportes
de los hindúes se señala el uso de cierto simbolismo, la introducción del sistema
posicional decimal, la utilización del cero como operador y la resolución de algunas ecuaciones y sistemas de ecuaciones.
Brahamagupta (598-670), define al cero como la diferencia entre un número y sí
mismo y enuncia reglas aritméticas en términos de fortunas (números positivos) y
deudas (números negativos), como ser:
“Una deuda menos cero es una deuda.
Una fortuna menos cero es una fortuna.
Cero menos cero es cero.
Una deuda que se sustrae a cero es una fortuna.
Una fortuna que se sustrae a cero es una deuda.
El producto de cero multiplicado por cero es cero”2
Entre los métodos de resolución empleados por los hindúes figuran, entre otros,
la regla de tres y el método de inversión para resolver ecuaciones que consiste en
“desandar lo andado”, o sea realizar todas las operaciones en orden inverso. El
siguiente es un ejemplo tomado del Aryabhatiya:
“Si entendiste bien el método de inversión, dime, hermosa niña de ojos radiantes, ¿cuál
es el número que multiplicado por 3, aumentado en las 3/4 partes del producto, dividido
después entre 7 y disminuido en 1/3 del cociente, multiplicado por sí mismo, restándole
52, extrayendo la raíz cuadrada, sumándole 8 y dividiéndole por 10 , da el número 2 ?"
(Perero, 1994)
La solución es 28 y se puede obtener partiendo del número 2 y realizando todas
las operaciones inversas, en orden inverso al que aparecen en el enunciado del
problema, es decir de atrás hacia delante:
(2 × 10 − 8)2√+ 52
14 × × 7 ×
Si bien los hindúes trabajaron con números negativos3 , como lo demuestran los
enunciados de Brahamagupta donde da reglas aritméticas en términos de fortunas y deudas, la mayoría de los problemas planteados se relacionan con problemas de orden práctico y por tanto el número que les da solución es positivo. La
cuestión que deseamos destacar es que los problemas matemáticos eran originados por situaciones de índole práctico y por tanto, admitieran o no soluciones
negativas, estas no interesaban, ya que para el fin del problema solamente servían
los números positivos.
Los árabes establecen lazos entre las diversas culturas. Por ello, un mismo matemático
usa algunas veces el método geométrico heredado de los griegos o el método al2
En http://www-groups.acs.st-and.ac.uk/history/Mathematicians/Brahmagupta.html+
3 Sin darles esta denominación.
gebraico de los hindúes para resolver problemas similares:
"Confluyen en la ciencia árabe tres culturas matemáticas distintas: por una parte la babilónica, con su tradición astronómica y aritmética; por otra la griega, fundamentalmente
platónica y aristotélica; y por otra parte la hindú, con una aportación básica, el sistema
de numeración posicional, que habría de ser esencial para el desarrollo posterior de las
matemáticas." (Casalderrey, 2000)
Entre las aportaciones de la cultura árabe mencionaremos las del gran matemático
Al-Khwarizmi (800) que en opinión de Cardano debe ser considerado el padre del
álgebra. La obra principal de Al- Khwarizmi es Al-jabr wa’l Muqabala. Esta obra
tuvo una influencia muy significativa en las matemáticas occidentales de la Baja
Edad Media y del Renacimiento. La traducción exacta de su título es dudosa. La
palabra jabr podría significar algo similar a restauración, y en la actualidad podríamos identificarla como nuestro “pasar de un miembro al otro” en una ecuación
para luego reducir. La palabra muqabala significaría lo que en la actualidad denominamos cancelar, y consistiría en la eliminación de los términos iguales que
aparezcan en ambos miembros de una ecuación. Veamos un ejemplo tomado de
Casalderrey (2000) para ilustrar mejor el significado de estas palabras árabes (en
simbología actual):
x2 + 3x = 3 − 2x se transforma por al-jabr en x2 + 5x = 3
x2 + 3x + 5 = x + 5 se transforma por al-muqabala en x2 + 3x = x
Al-Khwarizmi aborda la resolución de seis tipos diferentes de ecuaciones (con coeficientes numéricos). Los diferentes tipos surgen a partir de que este matemático
no consideraba el cero ni números negativos. Usando lenguaje actual estas ecuaciones serían de la forma: ax2 = bx, ax2 = c, bx = c, ax2 + bx = c, ax2 + c = bx, ax2 = bx +
c. Describe en forma retórica la regla para resolver cada tipo de ecuación, no usa
ningún tipo de simbolismo y los números que utiliza en los enunciados los escribe
usando palabras. En esencia, utiliza la conocida fórmula resolvente de la ecuación
de segundo grado, que en cada caso es explicada para los coeficientes numéricos
que aparecen y luego da una prueba para cada ejemplo que consiste en el método
geométrico de completar un cuadrado. Por ejemplo:
Resolver la ecuación, que usando simbología actual es x2 + 10x = 39 .
Se construye un cuadrado ABCD , con AB = AD = x . Se extienden los lados
AB y AD de forma que DE = BF = 5 (5 es la mitad de 10, el coeficiente
de x ). Se completa el cuadrado AFKE . El área de AFKE se puede expresar
como x2 + 10x + 25 pero la ecuación que hay que resolver es x2 + 10x = 39,
por lo tanto hay que agregar 25 a los dos miembros de la ecuación, obteniendo:
x2 + 10x + 25 = 39 + 25 o sea x2 + 10x + 25 = 64 . Los miembros de la ecuación
son ahora cuadrados perfectos: ( x + 5)2 = 82 entonces x + 5 = 8, y por tanto
x = 3 (Perero, 1994).
En el siglo XII comienza la decadencia de la ciencia islámica en Oriente mientras
que en España alcanza su culminación para también decaer. Simultáneamente, en
el siglo XIII, comienza el renacimiento matemático occidental con Leonardo de
Pisa (1170- 1240). Su labor no tiene seguidores de importancia y recién en el siglo
XVI se produce un notable avance en Europa, gracias a los algebristas italianos:
Cardano, Tartaglia, Del Ferro y Bombelli, entre otros. Del Ferro y Tartaglia resuelven la ecuación de tercer grado, Ferrari la de cuarto y Cardano publica ambas
soluciones en medio de una gran polémica.
Los trabajos de Cardano son formulados en álgebra retórica y usa términos geométricos para las justificaciones. No da una demostración en el contexto del álgebra retórica pues en su época solamente eran consideradas demostraciones las que
estaban basadas en razonamientos geométricos. Las soluciones a las ecuaciones de
tercer y cuarto grado son expresadas por medio de radicales. Entre otros, los procedimientos empleados para obtenerlas consisten en: cambios de variable, sustituciones y completar un cuadrado. No reconoce como soluciones a los números negativos ni al cero y le produce un gran desconcierto la aparición de raíces cuadradas
de números negativos, desestimándolas como soluciones.
(Casalderrey, 2000)
Tartaglia encontró un método general para resolver las ecuaciones cúbicas de la
forma x3 + px = q . Este importante logro llegó a oídos de Gerolamo Cardano,
quien invitó a Tartaglia a visitarlo para tratar de convencerlo de que le contara
cómo era el método de resolución. Tartaglia se lo contó a condición de que Cardano
mantuviera el secreto hasta que Tartaglia lo publicara. Cardano hizo caso omiso
de su promesa y publicó antes que Tartaglia la solución de las ecuaciones cúbicas
en su Ars Magna en 1545. (Casalderrey, 2000). La fórmula que en nuestros días es
conocida como de Cardano-Tartaglia es la que aparece en el siguiente cuadro.
q  p
±   +  − 3− ±   + 
2 2  3 
Posteriormente, muchos matemáticos contribuyeron a la solución de ecuaciones
de tercer y cuarto grado, entre ellos, Viète, Harriot, Bezout y Descartes. En particular, destacamos el trabajo de Thomas Harriot (1560-1621) por su interesante
contribución dado que acepta todas las soluciones ya sean reales o imaginarias e
introduce simbología. Por ejemplo, escribe el cubo de la incógnita como AAA. En
cuanto a la invención del lenguaje algebraico, paso fundamental en la evolución
del álgebra, existe actualmente un debate sobre si Harriot fue influenciado por
Viète, o si fue que este último se nutrió de las ideas del primero.
"[...] Harriot did outstanding work on the solution of equations, recognising negative roots
and complex roots in a way that makes his solutions look like a present day solution. He
made the observation that if a, b, c are the roots of a cubic then the cubic is (x-a)(x-b)(xc)=0 4 . This is a major step forward in understanding which Harriot then carried forward
En realidad la cúbica es de la forma k(x-a)(x-b)(x-c)=0 con k diferente de 0.
to equations of higher degree".5
Leibnitz usa el resultado obtenido por Harriot para verificar que las raíces que
se obtienen con la fórmula de Cardano-Tartaglia son correctas, reconstruyendo la
ecuación cúbica a partir de sus tres raíces (dadas por la fórmula). Nadie antes que
Leibnitz pareció pensar en este método directo de verificación. Esta constituyó la
primera prueba algebraica de la fórmula pues todas las pruebas anteriores fueron
de naturaleza geométrica.
Se le atribuye a Viète (1540- 1603), el teorema que establece que:
“[...] si un polinomio tiene como raíz x = k , el polinomio p( x ) es divisible entre x − k ,
o lo que es igual, que puede escribirse en la forma p( x ) = ( x − k ).c( x ) , siendo c( x ) un
polinomio de un grado menos que p(x)”. (Chica Bias, 2001)
Descartes (1596-1650) usa este resultado para probar la llamada regla de los signos,
que iba a permitir saber, con sólo observar la secuencia de signos de los coeficientes de la ecuación, el número máximo de raíces reales positivas (que él llama
raíces verdaderas) y negativas (raíces falsas) de la misma. Supone un polinomio
ordenado según potencias decrecientes de la x , de coeficiente principal 1 e igualado a cero y enuncia que la ecuación tendrá como mucho tantas raíces verdaderas
como cambios de signo y tantas raíces falsas como permanencia de signo. Cuando
dice como mucho es para eliminar de la cuenta las posibles raíces imaginarias y
las raíces repetidas.
Lo explicó basándose en un caso particular, construyendo con la idea de Viète, una
ecuación de cuarto grado a partir de una de primer grado a la que “iba añadiendo
sucesivamente nuevas raíces”. Partió de la ecuación x − 2 = 0, en la que la única
raíz verdadera es 2. La sucesión de coeficientes: 1, -2 da lugar a una sucesión de
signos +, − con un cambio de signo. A partir de ella creó una ecuación de segundo
grado multiplicando por ( x − 3) . La ecuación así obtenida ( x − 2)( x − 3) = 0 , es
equivalente a x2 −5x + 6 = 0 y tiene dos raíces verdaderas 2 y 3. La sucesión de
los coeficientes: 1, -5, 6 da lugar a una de signos +, −, + donde hay dos cambios.
Para construir una ecuación de tercer grado multiplicó por el factor ( x − 4) . La
nueva ecuación ( x2 − 5x + 6)( x − 4) = 0 , es equivalente a x3 − 9x2 + 26x − 24 =
0 . En esta ecuación, cuyas raíces 2, 3, y 4 son las tres verdaderas, se observa que la
En http://www-groups.dcs.st-and.ac.uk/$\sim$history/Mathematicians/Harriot.html
sucesión de signos de los coeficientes: +, −, +, − tiene tres cambios de signo. La
regla enunciada parece cumplirse para raíces verdaderas. Finalmente, Descartes
multiplicó por ( x + 5) obteniendo la ecuación x4 − 4x3 − 19x2 + 106x − 120 = 0 .
Esta ecuación de cuarto grado, con tres raíces verdaderas y una falsa, en la que la
sucesión de signos de los coeficientes: +, −, −, +, − presenta ahora tres cambios y
una permanencia, y cumple con la regla enunciada. (Chica Bias, 2001)
Resulta difícil resumir en pocos renglones la historia de la resolución de ecuaciones polinómicas, pero podemos observar primeramente que ya desde los babilonios se deja entrever en los enunciados retóricos un amplio dominio de las
técnicas aritméticas y la marcada presencia de la radicación. La resolución de
ecuaciones aparece ligada fuertemente a problemas de índole práctica, en particular problemas que involucran áreas y distancias. Quizás por ello son relacionados o interpretados desde la geometría y desde este contexto se les da solución y
justificación. Este contexto geométrico invade la historia del álgebra hasta el renacimiento inclusive. Esto queda bien ilustrado en las siguientes palabras de Cardano:
“La sexta cosa a señalar [es] que en cuanto el hombre haya llegado a conocer todos los
capítulos [ecuaciones] hasta el relativo al cubo, que son 19 [incluidos, hacemos notar, los
de primer y segundo grado], tendrá cuanto basta para cualquier caso algebraico, porque
hasta el cubo se encuentra la gradación en la Naturaleza: de hecho hay líneas, superficies y
cuerpos. Y las líneas corresponden a la incógnita lineal, las superficies a los cuadrados y los
cuerpos a los cubos. Por tanto, si sobre éstos hemos dado noticias suficientes, se conocerá
todo lo que es necesario. En realidad todo lo que añadiremos más allá, será por entretenimiento y no por el fruto que pueda obtenerse del [tal] estudio. Tales capítulos sucesivos no
existen verdaderamente de por sí, sino por accidente, si bien existen [fórmulas] generales”.
(Cardano (1545), referido en (Casalderrey, 2000), pág. 135)
En estas palabras de Cardano queda reflejado que las ecuaciones de cuarto grado
no eran consideradas como algo natural, sino como una especie de ejercicio intelectual, que va más allá de la naturaleza y de la utilidad práctica que motivaba
los problemas algebraicos.
De las ecuaciones al álgebra abstracta
La preocupación por obtener fórmulas generales dependientes de los coeficientes
para resolver una ecuación de cualquier grado, continuó dominando el álgebra.
Galois (1811-1832) se pregunta cuáles son las ecuaciones resolubles por radicales
y cómo dada una ecuación puede determinarse si es resoluble o no. Utilizando la
idea de grupo indica el camino que conduce a la respuesta. Así, la teoría de grupos
nace resolviendo un problema del álgebra tradicional.
Entre 1830 y 1850 los algebristas ingleses, entre ellos Boole, Hamilton y Cayley,
ampliaron el dominio del álgebra mediante el concepto de ley de composición, a
nuevos objetos matemáticos como vectores, cuaterniones y matrices. Los cuaterniones fueron inventados por Hamilton en 1843. Son de la forma a + bi + cj + dk
con a , b , c y d reales, a es la parte escalar y el resto se denomina parte vectorial. La parte vectorial es la diagonal de un paralelepípedo de dimensiones b , c
y d . Cuando Hamilton trató de introducir a los cuaterniones en el conjunto de los
números complejos se encontró con algo que lo sorprendió: encontró un sistema
que contenía divisores de cero. (Bashmakova & Smirnova, 2000)
En efecto, en el conjunto de los complejos, se cumple que:
x2 + 1 = ( x + i )( x − i )
Sustituyendo la unidad j por x se obtiene:
( j + i )( j − i ) = j2 + 1 = 0
"El álgebra de Hamilton (1853) introduce el cero como elemento operativo por medio de
la fórmula ab=0 siendo a y b distintos de cero. Estos números fungen como "divisores del
cero". La condición es que conformen un anillo, siendo ambos incongruentes con el cero".6
Otra observación importante es que mientras que la multiplicación de los complejos es conmutativa, la de los cuaterniones no lo es. Este descubrimiento, y también
el de las matrices por parte de Arthur Cayley (1821-1865), otro ejemplo de álgebra
no conmutativa y con divisores de cero, abrieron las puertas a nuevas álgebras
abstractas. Este tipo de hallazgos unido al nacimiento de las geometrías no euclideanas impulsó a los matemáticos del siglo XIX a liberarse de las costumbres y
En http://www2.gratisweb.com/revsalamandra/columnahueca.html
los hábitos mentales. (PRO Ciencia Conicet, 1987 b)
Podríamos agregar que estos hallazgos producen una nueva visión hacia las verdades matemáticas tornándolas de absolutas a relativas o condicionándolas a un
campo de validez.
Hacia fines del siglo XIX, la imagen del álgebra como la disciplina que trata de las
ecuaciones polinómicas y de las formas algebraicas, va de a poco cambiando para
transformarse en la disciplina que trata de las estructuras algebraicas. El trabajo de
Heinrich Weber (1842- 1913) fue una de las principales contribuciones en este sentido, pues posibilitó un importante movimiento hacia la comprensión de la idea
de una estructura algebraica y hacia la adopción del acercamiento estructural. En
las siguientes palabras de Weber pueden apreciarse estos conceptos:
“The theory appears here as a direct consequence of the concept of field, itself an extension
of the concept of group. It appears as a formal law without any regard to the numerical meaning of the elements involved... The theory is thus conceived as a pure formalism,
which acquires life and content only when the elements are assigned with numerical values”. (Weber (1893), referido en Corry (1996), pág. 36)
Entre las propiedades de un cuerpo, Weber menciona que para que un producto
sea cero, es necesario que por lo menos uno de los factores lo sea. También dice
que podemos considerar estructuras con divisores de cero como las congruencias
módulo n , tomando n compuesto en lugar de primo.
En 1910, Ernest Steinitz publica una teoría abstracta de cuerpos, que constituye un
paso decisivo en la consolidación y adopción del enfoque estructural en álgebra.
Steinitz trabaja en la formulación abstracta del concepto de cuerpo introducido
por Weber. Una de las principales fuentes de inspiración del trabajo innovador de
Steinitz proviene de las ideas de Kurt Hensel (1861- 1941).
A Hensel se debe la invención de la teoría de los números p-ádicos. Un número
racional g-ádico es una serie de la forma:
A = ar + ar+1 gr+1 + ar+2 gr+2 + .....
donde r es un entero, g es un entero positivo y los ai son racionales expresados
como fracciones irreducibles cuyo denominador no tiene factores comunes con g .
Hensel notó que si tomamos un número primo p como base, el producto de dos
números p-ádicos es cero si y sólo si uno de los factores es cero. Sin embargo, esto
no sucede si tomamos un número no primo g como base. Para Hensel su teoría
era una extensión de trabajos previos sobre números algebraicos y resultó poco
natural para él considerar una estructura con divisores de cero. Sin embargo en su
segundo libro comienza su trabajo con la definición más general, usando una base
genérica g e introduce más tarde el caso en que se toma como base un número
primo, como un caso particular. En este cambio parece haber influido su alumno
Abraham Fraenkel.
Fraenkel también colaboró en los trabajos de su tío, el matemático Alfred Loewy
(1873- 1935). Loewy trabaja con los números enteros, define la adición y la multiplicación de enteros positivos y establece luego la regla para el producto de dos
enteros negativos. No introduce el concepto de anillo pero señala que el sistema
de los enteros no es un cuerpo. A pesar de esto dice que algunos de los teoremas
válidos para cuerpos lo son también en este sistema. Este es el caso del teorema
que establece que el producto de dos enteros es cero, si y solo si uno de ellos lo es.
Para probar esto usa el hecho de que el producto de dos enteros positivos es siempre un número positivo, el producto de un positivo por un negativo es negativo,
y el producto de dos negativos es siempre positivo. Como consecuencia de este
teorema, se prueba la propiedad cancelativa respecto del producto. (Corry, 1996)
De los trabajos de Loewy surge un potencial interés hacia el estudio de los sistemas
de números que contienen divisores de cero. Fraenkel dirige su atención al estudio
de estos sistemas y redirige las ideas de Loewy y Hensel en una nueva dirección
que conduce a la definición e investigación de los anillos abstractos. Fraenkel trabaja en la elaboración de una axiomática para el sistema de los números p-ádicos
de Hensel. Este trabajo, conjuntamente al de Hensel sobre cuerpos abstractos, sugieren una nueva dirección, que Fraenkel toma en su último trabajo: la elaboración
de una teoría abstracta de dominios similar a los cuerpos de Steinitz, pero con divisores de cero. (Corry, 1996)
En el libro de Hensel de 1913, los anillos son definidos como dominios que satisfacen todas las propiedades de los axiomas de cuerpo, excepto el último. Este
axioma establece simultáneamente, la existencia de un elemento identidad para
la multiplicación, la existencia de un inverso respecto de la multiplicación para
todo elemento y la no existencia de divisores de cero. En el sistema de axiomas
para un anillo que Fraenkel escribe en 1914, estos tres puntos son separados en
axiomas. Es así que Fraenkel inicia el estudio de los anillos abstractos, definiéndolos como dominios muy similares a los cuerpos, pero que poseen divisores de
cero. El análisis que realiza de los números p-ádicos permite clarificar la diferencia entre los dominios con y sin divisores de cero. La importancia del trabajo de
Fraenkel radica en que amplió los casos de entidades que debían ser reconocidas
como pertenecientes a algún tipo de estructura algebraica.
Esta breve reseña histórica nos permite observar, cómo, poco a poco, el estudio de
las estructuras algebraicas se convierte en la principal tarea del álgebra, de cara
al siglo XX. También podemos apreciar cómo la aparición de estructuras con divisores de cero posibilita la delimitación del concepto de anillo, separándolo del
concepto de cuerpo. Asimismo la no existencia de divisores de cero pasa a ser una
propiedad característica de los cuerpos.
Intentamos en este trabajo mostrar una panorámica general sobre la evolución de
la resolución de ecuaciones polinómicas y en general del desarrollo del álgebra.
Nuestro objetivo fue aportar ciertos elementos que permitan entender algunas de
las dificultades que se enfrentaron a lo largo de la historia, en la construcción de
los significados y conceptos del álgebra, en el área que nos enfocamos. Consideramos que el conocimiento de episodios de la historia de la matemática nos ayuda
a tomar conciencia sobre las dificultades en la construcción del conocimiento y
aporta elementos útiles tanto para nuestra profesionalización como docentes como
para comprender las dificultades de nuestros estudiantes al enfrentar el estudio de
[1] Bashmakova, I. y Smirnova, G. (2000). The Beginnings & Evolution of Algebra. The Dolciani mathematical Expositions, 23. United States of America: The Mathematical Association of America.
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[14] http://www2.gratisweb.com/revsalamandra/columnahueca.html
E( ¯g)|ds ≤ ∫ t 0 [a2M|| ¯G − ¯g|| ∫R3×S2 B(η, w − v)ξ(s, x, v 0
Los egipcios resolvieron ecuaciones lineales por el
cuyo objetivo es evaluar el nivel de razonamiento mostrado en un
Responde correctamente tomando en cuenta la
ASIGNACION N°2 PARCIAL DE LA ECUAC EXPON 3ER TRIM
ejerecu2g22

References: Resolución 
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