Source: http://aboga2.eu/2017/01/01/negligencia-medica-tumor-error-medico-extirpar-tumor/
Timestamp: 2017-12-13 07:13:27+00:00

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NEGLIGENCIA MEDICA TUMOR. ERROR MEDICO EXTIRPAR TUMOR | Aboga2
NEGLIGENCIA MEDICA TUMOR. ERROR MEDICO EXTIRPAR TUMOR
Hoy traemos otro caso de NEGLIGENCIA MEDICA O ERROR MEDICO cometido por un doctor a no extirpar totalmente un tumor.
El caso de negligencia médica es el siguiente.
Un paciente acude a un conocidísimo centro privado contra el cáncer ubicado en Madrid teniendo cita con un cirujano especialista en otorrinolaringología que finalmente realizó una operación quirúrgica en la que se pretendía la extirpación total de un tumor cancerígeno.
Pocos meses después de la primera intervención quirúrgica EL PACIENTE se tuvo que someter a una segunda ya que en la primera no se le extirpó completamente el tumor
El Juzgado condenó al MEDICO y al CENTRO MEDICO a abonar más de 11.000 euros por el error médico cometido (por la negligencia médica). La Audiencia Provincial de Madrid confirmó la sentencia y condenó en costas tanto al centro médico como al médico.
NEGLIGENCIA MEDICA. TUMOR CANCERÍGENO. ERROR MEDICO EXTIRPAR TUMOR.
A continuación transcribimos parte de la sentencia.
AP Madrid, sec. 8ª, S 6-10-2016, nº 460/2016, rec. 748/2016
PRIMERO.- Por el Juzgado de Primera Instancia de Madrid, en fecha veintitrés de febrero de dos mil dieciséis, se dictó sentencia cuyo fallo es del tenor literal siguiente:
“Estimando parcialmente la demanda formulada por el Procurador, en nombre y representación del PACIENTE contra EL MEDICO y EL CENTRO MEDICO condeno solidariamente a los demandados a abonar al demandante la suma de 11.967,82 euros con los intereses legales desde la reclamación judicial de la deuda y sin que proceda hacer expresa condena en costas.”
SEGUNDO.- Contra la anterior resolución se interpuso recurso de apelación tanto por la representación procesal de EL MEDICO como de CENTRO MEDICO, los cuales fueron admitidos, y en su virtud, previos los oportunos emplazamientos, se remitieron las actuaciones a esta Sección, sustanciándose el recurso por sus trámites legales.
TERCERO.- No estimándose necesaria la celebración de vista pública para la resolución del presente recurso, quedó en turno de señalamiento para la correspondiente deliberación, votación y fallo, lo que se ha cumplido el día cinco de octubre de dos mil dieciséis.
PRIMERO.- .- Antecedentes y objeto del recurso.-
1.- En la demanda planteada por EL PACIENTE se ejercita acción de reclamación de cantidad para ser indemnizado de los daños sufridos por responsabilidad médica de EL MEDICO, cirujano especialista en otorrinolaringología y frente a la demandada CENTRO MEDICO. como titular del centro médico en el que se realizó la intervención al demandante.
El fundamento de la demanda es la intervención quirúrgica realizada al demandante a fin de proceder a la extracción quirúrgica de una lesión tumoral en el lóbulo profundo de la glándula parótida derecha. Esta intervención médica no resultó definitiva al no haberse extirpado completamente el tumor y fue necesario llevar a cabo una segunda intervención quirúrgica. Se considera que no haber extirpado de forma completa el tumor constituyó una negligencia médica y se reclama por el daño sufrido que se concreta en los días de baja hospitalaria e impeditivos de la primera intervención quirúrgica, en las molestias físicas sufridas en el primer periodo postoperatorio y en el daño moral derivado de tenerse que haber sometido a una intervención quirúrgica que fue inútil y la preocupación del perjudicado por la posibilidad de que el tumor no extraído fuera maligno. Reclamándose una suma global de 30.000 euros.
2.- Por los demandados, aceptando el hecho de la intervención realizada por el EL DOCTOR y los servicios médicos prestados y su resultado, la persistencia de la lesión que hizo necesaria una segunda intervención, se opone que no constituye una negligencia médica y la indeterminación del daño reclamado.
3.- La sentencia de instancia estima parcialmente la demanda al considerar, a modo de síntesis, que ” no se discute que en el postoperatorio de la primera intervención y en el seguimiento que llevó a cabo el DOCTOR, tras una nueva prueba de diagnóstico por imagen pautada por este facultativo, fue cuando se descubrió que el tumor no había sido totalmente extirpado. Por lo tanto el seguimiento fue correcto y las pruebas de diagnóstico acertadas. Por el contrario la reclamación se centra en la negligencia médica que supuso la propia ejecución de la intervención quirúrgica ya que con ella no se logró lo que constituía su objetivo que era la extirpación de la lesión tumoral. Este hecho no resulta controvertido, incluso en la contestación a la demanda del demandado se indica ” El doctor pensó que extraía el tumor, cuando lo que en realidad extraía era una porción de glándula parótida sin afectación tumoral”. Por lo tanto es evidente que la intención del demandado con la intervención quirúrgica era la extirpación total del tumor, y por ello precisamente pauta una nueva prueba de diagnóstico y cuando comprueba que no ha sido extraído totalmente lo adecuado es llevar a cabo otra intervención.
Se opone también por los demandados para negar la existencia de negligencia, lo delicado de la situación de la lesión a extraer ya que es una zona muy sensible con riesgo de daño para el nervio facial. Este extremo tampoco se discute, por ello antes de prestar su consentimiento (documento 13) se informa al paciente de este riesgo (parestesia del nervio facial), pero la dificultad de la intervención por esta circunstancia debe formar parte de la pericia del cirujano, como lo demuestra que en la segunda intervención quirúrgica si le fue extirpada la lesión al demandante sin complicaciones posteriores. De ello se deriva que no existía ninguna complicación o dificultad específica que no fuera la inherente a la intervención que justificara que en la primera cirugía no se lograra el resultado que se consiguió en la segunda, lo que implica una indebida por incompleta ejecución de la misma y por ello la responsabilidad que se reclama. “.
En relación con la cuantificación del daño, “… En el caso enjuiciado, la aplicación del baremo de tráfico a los días de incapacidad temporal del demandante tras la primera intervención quirúrgica, de acuerdo con la Resolución de 5 de marzo de 2014, de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, sería de 71,84 euros por cada día de estancia hospitalaria (215,52 euros) y de 58,41 euros por cada día de incapacidad (1.752,3 euros), lo que sumaría 1.967,82 euros. La aplicación por lo tanto de las tablas del baremo de tráfico, a los días de incapacidad temporal, incluyen también el daño moral inherente a la lesión, pero es los casos de reclamación por negligencia médica como el presente sea de valorar que no se compensa razonable y ponderadamente el daño moral por la angustia que supone tenerse que someter a una nueva cirugía y la incertidumbre de la patología sufrida y si era benigno o no el tumor no extirpado, por lo que se considera que la indemnización debe comprender la cantidad reclamada resultante del baremo 1.967,82 euros y 10.000 euros más como daño moral complementario, lo que alcanza la suma de 11.967,82 euros. “, todo ello en los términos concretos que refleja el antecedente de hecho primero de esta resolución, que se corresponde con la parte dispositiva del mismo.
4.- El recurso planteado por la representación procesal DE EL MEDICO se fundamenta, a modo de síntesis comprensiva de las alegaciones formuladas en el escrito de interposición, en los siguientes motivos :
1º) Inexistencia de relación contractual con el demandante, citando la STS de 3 de Mayo de 1999.
2º) Condena basada en la obtención de un resultado, citando las SSTS de 30 de junio de 2009 y 28 de junio de 2013, entre otras.
3º) Indefensión por la falta de ratificación del perito.
4º) Indebida aplicación del baremo por daños morales ante la inexistencia de secuela.
Se solicita la revocación de la sentencia, dictando otra por la que se desestime la demanda interpuesta, con imposición de costas a la demandante en ambas instancias.
5.- El recurso planteado por la representación procesal DEL CENTRO MEDICO se fundamenta, a modo de síntesis comprensiva de las alegaciones formuladas en el escrito de interposición, en los siguientes motivos:
1º) Error en la valoración de la prueba por la inexistencia de responsabilidad como se habría acreditado de la pericial no ratificada.
2º) Error en la cuantificación de los daños que centra en los días de ingreso hospitalario y de baja, rechazando los daños morales.
6.- De contrario se interesó la confirmación de la Sentencia, de acuerdo, en lo sustancial, con los argumentos de la misma, con imposición de costas a los apelantes.
SEGUNDO.- .- Recurso planteado por la representación procesal DEL MEDICO
Motivo primero: Inexistencia de relación contractual con el demandante, citando la STS de 3 de Mayo de 1999 .
Esta cuestión se plantea novedosamente en esta alzada pues, como figura en la contestación a la demanda, se reconoce expresamente el hecho primero de la demanda, folio 122 de autos, en el que se hacía constar la existencia de relaciones jurídicas entre el demandante y demandado, como paciente del mismo, lo que supone introducir una fáctica “ex novo”, que debe rechazarse, por la imposibilidad de defensa de la parte demandante, y por ende, con quiebra del tradicional principio “pendente apellatione nihil innovetur”, cuestión que evidentemente se sustrae de la debida contradicción de la demandada en primera instancia, con la consiguiente indefensión, proscrita por nuestro ordenamiento, y grave afectación de los principios de audiencia y contradicción al propiciar la indefensión de la parte contraria a la que se ha privado de su derecho a contra-alegar y proponer prueba sobre cuestiones que no fueron oportunamente aducidas en la fase de alegaciones de la anterior instancia, en que quedaron definitivamente delimitados los términos del litigio ( SSTS 14 de octubre de 1991 y 21 de abril de 1992, de 13 de Diciembre de 1952 y 3 de Abril de 1993, entre otras y STC 28 de septiembre de 1992), por ser cuestión nueva, como dicen las sentencias del TS de 8 de marzo de 2001, 30 de marzo de 2001, 31 de mayo de 2001, 21 de abril de 2003, 17 de enero de 2005, fijando una doctrina citada por el Tribunal Supremo Sala 1 ª, en sus sentencias de 7 de marzo de 2006, núm. 197/2006, rec. 2264/1999 y 29 de mayo de 2006, núm. 533/2006, rec. 3361/1999.
Pero, a mayor abundamiento, como ya dijo esta A.P. de Madrid, Sec. 13ª, ST 17 de mayo de 2001, rec. 757/1998, Pte: Bustos Gómez-Rico, Modesto, resolviendo las cuestiones atinentes a la naturaleza de la responsabilidad del médico respecto al centro donde se desarrolla la intervención, como en el presente caso, por razón de su adscripción al cuadro médico de la aseguradora del paciente, o donde presta sus servicios el primero, sin sujeción o relación contractual directa con el paciente, ..sin perjuicio de que la afiliación a la Seguridad Social entraña la constitución de una relación jurídica de claras connotaciones contractuales, al margen del derecho público a la protección de la salud – artículos 41 y 42 de la Constitución -, que genera en el ciudadano enfermo el derecho a recibir la adecuada asistencia sanitaria y hospitalaria, y, correlativamente, en el centro dependiente de aquella la obligación de prestarla, poniendo a disposición del enfermo los medios personales y técnicos precisos para prestarla, en condiciones tales que tiendan a lograr de modo razonable y adecuado su curación, como tiene declarado el Tribunal Supremo en numerosas sentencias, que hoy constituyen un cuerpo de doctrina uniforme, y entre ellas las de 29 de octubre de 1992 , 18 de junio de 1998 y 30 de diciembre de 1999 ; ha de tenerse en cuenta que la más moderna jurisprudencia ha acuñado la doctrina de la unidad de culpa civil, que permite, sin que ello suponga incongruencia de la resolución ni indefensión en los demandados, en determinadas ocasiones, y siempre que, como sucede en el presente caso, los hechos sirvan de fundamento para cualquiera de ambas acciones, la de responsabilidad contractual y la extracontractual, admitir una u otra acción, siquiera no hubiera sido calificada acertadamente en la demanda, pues lo importante e inmutable son los hechos, en tanto que la cita legal es alterable por principio contenido en el brocardo ” da mihi “factum” dabo tibi ius” – Sentencia de 6 de mayo de 1998 -. De tal modo que cuando un hecho dañoso es violación de una obligación contractual y, al mismo tiempo, del deber general de no dañar a otro, hay una yuxtaposición de responsabilidades (contractual y extracontractual) y da lugar a acciones que pueden ejercitarse alternativa y subsidiariamente, u optando por una u otra, o incluso proporcionando los hechos al juzgador para que este aplique las normas en concurso (de ambas responsabilidades) que más se acomoden a aquellos, todo ello en favor de la víctima y para lograr un resarcimiento del daño lo más completo posible – Sentencias 22 de febrero de 1991 , 6 de octubre de 1992 , 15 de febrero de 1993 , 29 de noviembre de 1994 , 15 de junio de 1996 , 26 de febrero , 28 de junio y 31 de diciembre de 1997 , 6 de mayo , 18 de junio y 24 de julio de 1998 , 5 de julio , 2 y 10 de noviembre , 24 y 30 de diciembre de 1999 , 8 de febrero de 2000 , 24 de marzo de 2001 y auto de 11 de enero de 2000 , entre otras muchas-..
TERCERO.- .- Motivo segundo del recurso.- Condena basada en la obtención de un resultado.-
Se citan las SSTS de 30 de junio de 2009 y 28 de junio de 2013, entre otras, sin embargo, no pueden aceptarse las alegaciones al respecto.
1.- Doctrina y jurisprudencia sobre responsabilidad médica.- Dice el Tribunal Supremo Sala 1ª, STS 3 de febrero de 2015, nº 18/2015, rec. 2434/2012, citando las Sentencias de 7 de mayo de 2014, 20 de noviembre de 2009, 3 de marzo de 2010 y 19 de julio 2013 : ” La responsabilidad del profesional médico es de medios y como tal no puede garantizar un resultado concreto. Obligación suya es poner a disposición del paciente los medios adecuados comprometiéndose no sólo a cumplimentar las técnicas previstas para la patología en cuestión, con arreglo a la ciencia médica adecuada a una buena praxis, sino a aplicar estas técnicas con el cuidado y precisión exigible de acuerdo con las circunstancias y los riesgos inherentes a cada intervención, y, en particular, a proporcionar al paciente la información necesaria que le permita consentir o rechazar una determinada intervención. Los médicos actúan sobre personas, con o sin alteraciones de la salud, y la intervención médica está sujeta, como todas, al componente aleatorio propio de la misma, por lo que los riesgos o complicaciones que se pueden derivar de las distintas técnicas de cirugía utilizadas son similares en todos los casos y el fracaso de la intervención puede no estar tanto en una mala praxis cuanto en las simples alteraciones biológicas. Lo contrario supondría prescindir de la idea subjetiva de culpa, propia de nuestro sistema, para poner a su cargo una responsabilidad de naturaleza objetiva derivada del simple resultado alcanzado en la realización del acto médico, al margen de cualquier otra valoración sobre culpabilidad y relación de causalidad y de la prueba de una actuación médica ajustada a la lex artis, cuando está reconocido científicamente que la seguridad de un resultado no es posible pues no todos los individuos reaccionan de igual manera ante los tratamientos de que dispone la medicina actual ( SSTS 12 de marzo 2008 ; 30 de junio 2009 )”.
Es asimismo doctrina reiterada de esta Sala que los actos de medicina voluntaria o satisfactiva no comportan por sí la garantía del resultado perseguido, por lo que sólo se tomará en consideración la existencia de un aseguramiento del resultado por el médico a la paciente cuando resulte de la narración fáctica de la resolución recurrida (así se deduce de la evolución jurisprudencial, de la que son expresión las SSTS 25 de abril de 1994 , 11 de febrero de 1997 , 7 de abril de 2004 , 21 de octubre de 2005 , 4 de octubre de 2006 , 23 de mayo de 2007 y 19 de julio 2013 ).
También se cita en la recurrida la sentencia de 26 de abril de 2007 . Pero no se hace una lectura adecuada de la misma. En ella se condena al facultativo porque “ha habido un resultado prometido u ofertado que no se ha conseguido en la forma satisfactoria y adecuada que el interesado esperaba” y porque su actuación profesional se presenta efectivamente responsable por no resultar ajustada a la “lex artis ad hoc”. Y es que una cosa es el origen del daño, contractual o extracontractual, y otra distinta la responsabilidad que, en medicina voluntaria o satisfactiva, se establece la sentencia que se cita, no por el hecho de no haberse obtenido el resultado sino porque ese resultado fue prometido u ofertado al paciente, no cliente, y porque este no se obtuvo en razón a una mala praxis médica. “.
2.- Aplicación al presente caso.- Como se ha reseñado anteriormente, el fundamento de la demanda es la intervención quirúrgica realizada al demandante, a fin de proceder a la extracción quirúrgica de una lesión tumoral en el lóbulo profundo de la glándula parótida derecha. Esta intervención médica no resultó definitiva al no haberse extirpado completamente el tumor y fue necesario llevar a cabo una segunda intervención quirúrgica, hechos probados no discutidos ya ni desvirtuados por los apelantes; la sentencia de instancia no acoge la tesis de la praxis médica de los supuestos relativos a actos de medicina voluntaria o satisfactiva en los que pudiera exigirse un determinado resultado, como en los casos de cirugía estética etc., sino que pone de manifiesto expresamente que “..en la segunda intervención quirúrgica si le fue extirpada la lesión al demandante sin complicaciones posteriores. De ello se deriva que no existía ninguna complicación o dificultad específica que no fuera la inherente a la intervención que justificara que en la primera cirugía no se lograra el resultado que se consiguió en la segunda, lo que implica una indebida por incompleta ejecución de la misma y por ello la responsabilidad que se reclama..”, es decir, en el presente caso, excepcionalmente, el resultado coincide con la praxis o actividad para el que estaba destinado el acto médico, pues consistía en extraer el tumor en su integridad, lo que al no haberse efectuado por negligencia y sin causa justificativa, es claro que determina y da lugar a tener que realizar una nueva intervención, sin que por eso quepa calificarla de medicina voluntaria o satisfactiva, con los efectos que de ello se derivan, sino de una acreditada mala praxis generadora de una nueva operación con los consiguientes daños al paciente, que es cuestión distinta, aunque ciertamente, y para concluir, también prosperaría de considerarla de esa naturaleza voluntaria y relacionada con el resultado prometido, pues es claro que en buena lógica, el compromiso adquirido en su caso, siempre sería la extracción completa del tumor, no por partes y repitiendo operaciones, sin causa que lo justificase.
CUARTO.- .- Motivo tercero del recurso.- Indefensión por la falta de ratificación del perito.
Se dan por reproducidos los fundamentos del Auto dictado por esta Sala, consentido y firme, de fecha 7 de Julio de 2016, en relación con la proposición de prueba en esta alzada relativa a la ratificación de dicho dictamen pericial de parte, por ser innecesaria su ratificación ni haberse justificado sólidamente la razón de su comparecencia, siendo por tanto inútil e impertinente, por razón de las restantes pruebas incorporadas a las actuaciones.
QUINTO.- .- Motivo cuarto: Indebida aplicación del baremo por daños morales ante la inexistencia de secuela.
Como recoge la STS, Sala 1ª, de fecha 19 de octubre de 2000 : “La jurisprudencia consolidada y ya antigua de esta Sala viene considerando la indemnización por daños morales, reconociendo que su valoración no puede obtenerse de una prueba objetiva, pero no por ello se ata a los Tribunales de Justicia e imposibilita legalmente para fijar su cuantificación (Ss. de 27-7-1994, 3-11- 1995, 21-10-1996, que parten de la de 6-12-1912), a cuyo efecto ha de tenerse en cuenta y ponderar las circunstancias concurrentes en cada caso…La indemnización por daños morales no trata de reparar la disminución del patrimonio, sino que lo que pretende es contribuir a sobrellevar el dolor, y ha de proyectarse directamente al ámbito de la persona que lo padece”. El Tribunal Supremo, Sala 1ª, en sentencia de fecha 27-7-2006 , declara que el daño moral, en cuanto no haya sido objeto de un sistema de tasación legal, dado que no puede calcularse directa ni indirectamente mediante referencias pecuniarias, únicamente puede ser evaluado con criterios amplios de discrecionalidad judicial, según la jurisprudencia inveteradamente viene poniendo de manifiesto.”
En el presente caso está justificada tanto su aplicación, por la afectación anímica y perjuicio extrapatrimonial, dentro del ámbito de ese dolor genérico que supone tener que ser intervenido por segunda vez, con las connotaciones de la operación, antes descritas en cuanto a localización corporal y entidad de la misma, y como resalta la sentencia de instancia ” La aplicación por lo tanto de las tablas del baremo de tráfico, a los días de incapacidad temporal, incluyen también el daño moral inherente a la lesión, pero es los casos de reclamación por negligencia médica como el presente sea de valorar que no se compensa razonable y ponderadamente el daño moral por la angustia que supone tenerse que someter a una nueva cirugía y la incertidumbre de la patología sufrida y si era benigno o no el tumor no extirpado… “, como la cuantificación del mismo, teniendo en cuenta que la acción indemnizatoria por responsabilidad extracontractual es bien sabido que se estructura en los tradicionales elementos, consistentes en una acción u omisión negligente o imprudente, que en necesaria relación causal, origina la producción de unos daños y perjuicios, debiéndose probar la cuantía de éstos, y que son ciertos, no dudosos, contingentes, hipotéticos o meramente posibles ( SSTS. de 13 de junio y 26 de octubre de 1981, 17 de septiembre de 1987, 14 de octubre de 1992, 17 de mayo de 1994, 22 de septiembre y 7 de noviembre de 1995, 8 de febrero y 1 de abril de 1996 y 20 de diciembre de 1997, entre muchas), estando establecido que la determinación del denominado “quantum indemnizatorio” es una función propia de los órganos de instancia cualquiera que sea su fuente contractual o extracontractual ( SSTS. de 30 de Diciembre y 29 de Noviembre de 1994 y 22 de Mayo de 1995, entre otras), limitada a la suma de diez mil euros, a los que se suman acertadamente los 71,84 euros por cada día de estancia hospitalaria (215,52 euros) y de 58,41 euros por cada día de incapacidad (1.752,3 euros), lo que sumaría 1.967,82 euros, de acuerdo con la aplicación del baremo de tráfico a los días de incapacidad temporal del demandante tras la primera intervención quirúrgica, de acuerdo con la Resolución de 5 de marzo de 2014, de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones.
Todo lo anteriormente expuesto lleva a colegir la desestimación del recurso, confirmando la sentencia apelada.
SEXTO.- .- Recurso planteado por la representación procesal de EL CENTRO MEDICO Motivos primero y segundo: Error en la valoración de la prueba por la inexistencia de responsabilidad como se habría acreditado de la pericial no ratificada, y cuantificación de los daños.-
Se abordan conjuntamente por su directa relación al haber sido ya resuelto en el anterior recurso planteado por el médico recurrente, para evitar repeticiones innecesarias; y así, deben darse por reproducidos los fundamentos de derecho 2º, 3º, 4º y 5º, en cuanto a la responsabilidad solidaria del centro donde se llevó a cabo la operación quirúrgica, en unión del médico codemandado, por constituir pacífica doctrina y jurisprudencia que en el ilícito culposo, con pluralidad de agentes, responden solidariamente los mismos, pudiendo el perjudicado dirigirse contra cualquiera de ellos, al amparo del artículo 1.902 en relación con 1.144 del CC ., según reiterada doctrina y jurisprudencia, sin que exista litisconsorcio pasivo necesario ( SS.TS. de 3 de Julio de 1995, 14 de Diciembre de 1996, y 31 de Enero y 20 de octubre de 1997, entre otras), así como la improcedencia de la práctica de la ratificación del perito, habiendo sido debidamente cuantificados los daños.
SÉPTIMO.- Costas de esta alzada.-
Se imponen a los apelantes por la desestimación de su recurso, al amparo del artículo 398 de la L.E.C.
Que debemos DESESTIMAR los recursos interpuestos por la representación procesal de EL DOCTOR y de EL CENTRO MEDICO., frente AL PACIENTE, contra la sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia de Madrid la cual se confirma en su integridad, con imposición de las costas de esta alzada a los apelantes.
En cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 208.4º de la Ley de Enjuiciamiento Civil, póngase en conocimiento de las partes que contra esta resolución no cabe recurso ordinario alguno, sin perjuicio de que contra la misma puedan interponerse aquellos extraordinarios de casación o infracción procesal, si concurre alguno de los supuestos previstos en los artículos 469 y 477 del texto legal antes citado, en el plazo de veinte días y ante esta misma Sala.
By Jesús Lorenzo González - Abogado| 2017-01-01T17:13:48+00:00	enero 1st, 2017|Negligencias Médicas|0 Comments
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 resolución 
 Resolución 
e contrario
 resolución 
 resolución 
 Resolución 
 artículo 1
 artículo 398
 artículo 208
 resolución