Source: http://www.libertadidioma.com/2006/20060425.htm
Timestamp: 2018-11-19 13:25:20+00:00

Document:
AGLI Recortes de Prensa Martes 25 Abril 2006
BENIGNO PENDÁS ABC 25 Abril 2006
Amarguras (de España)
José Javier Esparza elsemanaldigital 25 Abril 2006
EDITORIAL Libertad Digital 25 Abril 2006
ZP se topa con los navarros, y ni los suyos se lo van a poner fácil
Antonio Martín Beaumont elsemanaldigital 25 Abril 2006
La soberanía según Maragall
M. MARTÍN FERRAND ABC 25 Abril 2006
El Gran Salto Adelante de Rodríguez Maozedong
Javier Orrico Periodista Digital 25 Abril 2006
EDURNE URIARTE ABC 25 Abril 2006
Cristina Losada Libertad Digital 25 Abril 2006
TOURIÑO LA LÍA CON SU «FALA»
ROBERTO PÉREZ ABC 25 Abril 2006
Cristina Rubio González. Madrid ABC 25 Abril 2006
Pablo Sebastián Estrella Digital 25 Abril 2006
El asalto a las urnas
Lorenzo Contreras Estrella Digital 25 Abril 2006
Editorial minutodigital 25 Abril 2006
Un pacto frágil pero real
Sancho Michell de Diego minutodigital 25 Abril 2006
Fernando Berlanga minutodigital 25 Abril 2006
Rajoy presenta más de 4 millones de firmas por un referéndum estatal sobre el Estatuto
Madrid. Agencias ABC 25 Abril 2006
Diez furgonetas llevan al Congreso los 4 millones de firmas del PP y De la Vega dice que sólo son "unos cuantos votos"
Libertad Digital 25 Abril 2006
El presidente navarro exige a Zapatero que suspenda el proceso tras los últimos ataques
R. N. La Razón 25 Abril 2006
La táctica de ETA: acción-reacción
J. M. Zuloaga La Razón 25 Abril 2006
Jiménez Losantos: "A la gente le da miedo reconocer lo que está sucediendo, como pasó en el 31"
Mena esgrime ante el Supremo que fue arrestado por «defender la Constitución»
F. Velasco La Razón 25 Abril 2006
40.000 firmas en favor del castellano
ABC 25 Abril 2006
Cincuenta alumnos estudiaron gallego en el Instituto Cervantes el pasado curso
La Voz 25 Abril 2006
Ruedas de molina
Nota del editor 25 Abril 2006
El parloteo sobre la paz busca imponerse a las demandas de libertad
Carlos Martínez Gorriarán ¡Basta Ya! 25 Abril 2006
Totalitarismo lingüístico en Ràdio 4, TVE y TV3
IVAN TUBAU El Mundo 25 Abril 2006
La lengua española representa un 15% creciente de la economía nacional.
Hispanidad 25 Abril 2006
Por BENIGNO PENDÁS. Profesor de Historia de las Ideas Políticas ABC 25 Abril 2006
... Nuestro drama colectivo deriva de un puñado de votos que determina un desafío sin final conocido a la organización territorial del Estado. La arquitectura constitucional sale a subasta a cambio de apoyos coyunturales. No pasa en ningún sitio...
CORREN malos tiempos para la razón ilustrada. Tal vez se lo merece, seducida por intelectuales orgánicos y progresistas sedicentes. Prudencia, sin embargo: a pesar de sus miserias, es lo mejor que tenemos. La naturaleza humana no permite albergar esperanzas sin fundamento. Una marea de prejuicios y atavismos se agita bajo el barniz superficial de la civilización. Unas veces actúa con el disfraz de privilegios tribales o sociales; otras, de ideologías dogmáticas y excluyentes. La experiencia no suele engañar. La quiebra de la razón conduce al desastre. También los excesos, por cierto. Nos queda el sentido común. Habrá que insistir una y mil veces, aunque parezca inútil aquí y ahora. Como siempre, el mal de muchos trae un consuelo absurdo. Inquieta esta Europa vencida por el malestar social y la desilusión política. La calle derrota a las instituciones en Francia. Las urnas parten en dos a la sociedad italiana. Incluso entre los ingleses sube la expectativa electoral del extremismo antipolítico. El populismo arraiga mientras los liberales pecamos de nostalgia respecto de aquel paraíso perdido que nunca existió. El ruido de lo efímero crea la realidad: ficticia, sin duda, pero muy eficaz para la transmisión de mensajes cargados de trampas y asechanzas. En todo caso, el ser humano no tiene intención alguna de escarmentar. Por supuesto que se equivocó Fukuyama, como antes Marx o Spengler o cualquier otro pensador sin el título legítimo de profeta. También Manuel Azaña, a nuestra escala doméstica. El contexto es diferente, por fortuna, pero es notorio que «el genio español vuelve a enfurecerse». Claro que ya era tarde, cerca del final de la guerra, para apelar a los hijos de la «patria eterna». Antes no tuvo tiempo, al parecer. Seamos, pues, realistas. No hay tal fin de la Historia. Acaso el mito del eterno retorno nos ayuda a comprenderla mejor...
Hay que salir al paso, una y otra vez, de tanta opinión infundada. Sobre el final de ETA, derrotada ya por el Estado de Derecho. Zapatero habla de paz. Se parece a Talleyrand: «yo he hecho mi paz; es muy buena». Poco después, Napoleón vuelve del primer destierro para emprender la aventura infausta de los «cien días». Sobre los derechos históricos como «única Constitución» del pueblo vasco. No hay tal cosa en una democracia moderna . Es puro «espíritu del pueblo», secuela del romanticismo jurídico más rancio. Sobre realidades nacionales y especies análogas. Aquí se sientan las bases de un peligroso desencuentro entre los políticos y la opinión pública, con grave daño para la legitimidad del sistema. Sobre la memoria histórica, falacia oficialista que encubre el fracaso objetivo de la Segunda República. Me remito a R. Koselleck, el teórico de la historia conceptual, en una larga entrevista que publica en dos entregas la «Revista de Libros»: además de las reflexiones generales, no se pierdan la referencia a los nazis. Sobre el lugar común, «...pero la economía va bien». Debe ser verdad, aunque lo dicen los expertos más que los consumidores. Sin embargo, el Gobierno desperdicia una oportunidad única para promover reformas estructurales. La factura ya llegará. Sobre reacciones desmesuradas e indiscriminadas contra todo y contra todos. La respuesta es muy sencilla: producen un daño irreparable a la causa que pretenden defender. Siempre la condición humana: «temerosos buscamos un soporte...», escribía Rilke.
Mirando hacia atrás sin ira –o, bueno, con un poco-, éstas son algunas de las cosas que hace diez años (¡diez!) publicábamos en la revista Hespérides: "Tiene razón el independentista catalán Ángel Colom cuando define el andalucismo contemporáneo como un nacionalismo emergente. Podrá parecernos más o menos chusco (…) pero el hecho es que tal cosa ha adquirido carta de naturaleza en la vida pública de nuestros días. ¿Y cómo no iba a adquirirla, si no existe fuerza centrípeta alguna que otorgue razones para mantener la cohesión estatal?".
"Hay que aceptar la eventualidad de que esa gran construcción nacional que fue España alcance su fecha de caducidad y entre en un periodo de entropía, de disgregación. De nada sirven los discursos de quienes apelan a la unidad inalterable de la Patria o a la condición eterna de lo español. La Roma de los emperadores también era eterna –y, de hecho, lo fue mientras duró-. Las naciones surgen y desaparecen (…) La unidad nacional no reposa sobre un principio de carácter divino, sino sobre un permanente juego de fuerzas y equilibrios entre el centro y la periferia, un juego que garantizaba en otro tiempo la cohesión del todo y que ahora parece haber desaparecido".
"Imaginemos un sistema astral: la fuerza centrípeta del Sol mantiene en su órbita a los otros planetas, cada uno de los cuales ejerce su propia gravedad; si esa fuerza central desapareciera, el conjunto del sistema saldría disparado. La metáfora es probablemente simple, pero nos sirve para explicar cuál ha sido el juego de fuerzas sobre el que ha girado la historia de España".
"Si la periferia hace presión hacia afuera, la culpa no la tiene la periferia –su función natural es precisamente ésa-, sino el centro, que ha perdido ya su vigor. El problema de la desvertebración territorial de España no se resolverá hasta que surja una nueva fuerza centrípeta capaz de volver a atraer a las fuerzas centrífugas".
"El problema central del Estado de las Autonomías estriba en que el proceso de transferencias queda permanentemente abierto. Y tal inacabamiento resulta especialmente problemático cuando la descentralización y el autogobierno se ponen en manos de grupos que no ocultan su ambición secesionista. Al mismo tiempo, el Sistema de 1978 tiende a que todas las Comunidades puedan actuar del mismo modo, multiplicando por diecisiete un problema que, en realidad, sólo debería ceñirse a las comunidades vasca y catalana. Nacen así en todas las Comunidades sendas oligarquías políticas y sociales, unas nacionalistas, otras simplemente localistas, empeñadas en la tarea de sacar tajada particularista del interés general. Aquel sistema que trató de vertebrar territorialmente el Estado respetando su pluralidad se ha convertido en una perpetua amenaza de descuartizamiento nacional donde la presión de las oligarquías locales no es menor que la de los nacionalismos secesionistas".
Hubo quien nos llamó "fascistas" por escribir estas cosas. Entre los acusadores, algunos lloran hoy la unidad perdida de la patria.
Para los que creemos que los etarras no matan por matar, sino por hacer realidad los delirios totalitarios, expansionistas y secesionistas que les inculcó el nacionalismo vasco, cualquier "proceso de paz" o cualquier oferta de "final dialogado de la violencia" constituye, quiérase o no, una fuente de esperanza para los terroristas. Gracias a estas promesas, los etarras acaban creyendo que, llegado el momento, no sólo no tendrán que pagar por sus crímenes sino que cobrarán políticamente por dejar de perpetrarlos.
El imperio de la ley es incondicional; no por nada a la Justicia se la representa vendada. No aspira, por tanto, a obtener publicitados "comunicados de paz" ni circenses "entregas de armas"; sólo a perseguir y, al tiempo, convencer a los terroristas, uno a uno, de que deben abandonar toda esperanza de lograr algo, por matar o dejar de matar. Ni los más descerebrados kamikazes se inmolan en matanzas que consideran estériles. Los etarras, que no son precisamente suicidas, hace tiempo que hubieran dejado definitivamente de matar si hubieran llegado a la convicción –anónima y personal– tanto de la severidad y certeza de los costes penales, como de la nula obtención de los beneficios políticos esperados, que sólo son tales para la mentalidad nacionalista.
Tanto aquellos atentados de "baja intensidad" como los que se han producido estos días, deben, por supuesto, ser firmemente condenados y señalados como recordatorio de la naturaleza chantajista y criminal de esa organización terrorista con la que el gobierno del 14-M quiere cerrar el "pacifista y dialogante" frente anti-PP. Pero eso no es óbice para señalar asimismo que el pacto de la organización terrorista y del gobierno, aunque frágil, es real.
El "alto el fuego" es un pacto entre ETA y el Gobierno del 14-M pero, al mismo tiempo, constituye un chantaje. Zapatero quiere encubrir ambas naturalezas en una anestésica y electoralista "paz" electoral. Y esa "paz" bien vale, a los ojos de ZP, los oficios de la "nación vasca", que se habrán de celebrar, eso sí, antes de las generales.
Probablemente no era éste el escollo que esperaba el presidente en la negociación con ETA. Que no son solamente UPN y Miguel Sanz, también parte de los socialistas de la Comunidad Foral.
25 de abril de 2006. A veces un gran proyecto político encalla en una dificultad menor que no se había previsto. A veces un gobernante con un diseño ambicioso se ve superado por los acontecimientos. Y José Luis Rodríguez Zapatero puede tener un problema donde menos se lo espera, o mejor dicho donde menos desea tenerlo.
El lugar es, por supuesto, Navarra. Claro, Zapatero ha cifrado el éxito de su legislatura en eso que el equipo de La Moncloa llama "la paz". La "paz" del presidente no es exactamente lo que sería una verdadera paz, porque tiene toda la apariencia de consistir en pagar el precio necesario para que ETA deje de matar.
Sea como sea la negociación con la ETA, Navarra va a salir por allí, eso es algo que Zapatero ya sabía. Pero si el problema fuese el Gobierno de Navarra, o la Unión del Pueblo Navarro del presidente Miguel Sanz, la cosa tendría su remedio. Al fin y al cabo con la ilusión de la tregua y el poder firmemente asido en Madrid, el líder socialista podía esperar que una coalición de "todos contra la derecha" entregase en 2007 el poder en Pamplona a una coalición multicolor liderada por el PSN-PSOE. Y a partir de ahí, con mucho cuidado, por supuesto, Zapatero podría haber pagado su precio.
Semejante operación tenía su riesgo, desde luego, porque los navarros no son dóciles franciscanos acostumbrados a la sumisión conventual. Habría hecho falta toda la artillería propagandística para convencer al mayor número posible de ellos y a la vez para dejar fuera de juego a UPN -el socio regional del PP, a un soplo ahora mismo de la mayoría absoluta-. Pero el mismo PSOE navarro está creando muchos más problemas de los esperados.
Las dudas del PSN
Ni que decir tiene que los socialistas navarros quieren el poder regional. Llevan diez años sin pisar moqueta, y salieron del poder de muy mala manera, con sentencias firmes por corrupción, el presidente socialista Gabriel Urralburu y el consejero Antonio Aragón en la cárcel. Pero ahora mismo los problemas son otros, y en La Moncloa se sabe.
Urralburu, por malo que fuese, tuvo el acierto de sacar a los navarros del Partido Socialista de Euskadi. Sólo eso hizo posible que gobernasen durante una década. Bueno, eso y la división de la derecha navarra. Pero ahora UPN agrupa todo el centroderecha, mientras que donde hay riesgo de "guerra civil" es en el PSOE.
Del último Congreso navarro –Zapatero lo sabe bien- salió una mayoría muy ajustada y muy compuesta que dio la secretaría general a Juan José Lizarbe, partidario de pactar con los nacionalistas. Y los contrarios a Lizarbe y a su línea, en una maniobra que debió mucho al talento del joven Samuel Caro, alcalde de Mendavia y ahora secretario de organización, lo desbancaron y sustituyeron por el senador Carlos Chivite, colocando además al "histórico" Román Felones en la presidencia.
Chivite, naturalmente, quiere ser presidente del Gobierno de Navarra y no puede ser un obstáculo para la política de Zapatero. Pero entre los socialistas navarros más veteranos hay una cierta añoranza de los "viejos tiempos". Porque creen ellos que un acuerdo estable con UPN podría llevar a un reparto de las instituciones proporcional a los votos, sin necesidad de dar demasiadas confianzas a los nacionalistas. Los socialistas navarros son socialistas, pero también navarros, y Zapatero no las tiene todas consigo de controlar la situación.
Desde el cuartel general socialista de Ferraz se está promocionando ahora, como bálsamo para el "problema navarro", el afianzamiento de Juan Moscoso en Pamplona. En efecto, el hijo del ministro de justicia de Felipe González es diputado por Navarra desde que Vicente Ripa, el cabeza de lista de 2004, renunció para ser Delegado del Gobierno. Y como la querella entre Lizarbe y Chivite dista mucho de haber sanado, alguien piensa en superar la cosa colocando a un hombre que no cree polémicas. Pero pedir a un partido que llegue así al gobierno, que se enfrente a la "máquina electoral" de UPN y que encima eso se haga complaciendo a los nacionalistas vascos tal vez sea demasiado pedir a cualquier socialista, incluso, a los navarros.
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 25 Abril 2006
ASEGURA Mariano Rajoy que «somos el Estado con menos competencias de toda Europa». De ser así, podríamos estar tranquilos, seguiríamos siendo un Estado. Flaco, débil y difuso, pero Estado a fin de cuentas. Lo malo es que lo que, con alarma, dice el líder del PP no cuadra ni con la realidad que se observa ni con las declaraciones que se escuchan desde todas las esquinas del mapa plurinacional en que se va convirtiendo España. En Cataluña, por ejemplo, Pasqual Maragall celebró San Jordi con una de sus machadas antológicas y, rotundamente, separatistas. Dijo, a propósito del Estatut, que ayer inició su trámite en el Senado, que «es el fruto del pacto entre la representación de la soberanía popular catalana (...) y la representación de la soberanía popular española».
Podría ser, dada la endeblez oportunista del personaje, que Maragall no tenga clara la diferencia entre el todo y la parte. Por razones generacionales maduró antes de ver Barrio Sésamo y, en consecuencia, no está capacitado para distinguir entre «grande» y «pequeño», «arriba» y «abajo» o, por extensión, entre el Estado español y la Autonomía catalana. En caso contrario, de no tratarse de una nueva expresión de la insensata ignorancia que le acredita, habrá que informarle a Rajoy que sus temores han llegado al límite y que nuestro Estado ha dejado de ser el de «menos competencias» para inaugurar la lista de los que no tienen, puestos a la depauperación total, ni soberanía exclusiva.
Supongo que, como suele suceder, la cuadrilla de los socialistas catalanes ya le haya echado arena al charco constitucional fabricado por Maragall; pero una desviación conceptual tan grave y notoria como la expresada por la cabeza del tripartito, titular de la franquicia del PSOE en Cataluña, no debe ser pasada por alto. En España, mientras dure, sólo hay una soberanía, que reside, como es obvio, en todo el pueblo español, y en eso no cabe establecer ni excepciones ni porcentajes. La idea de una «soberanía» española y otra catalana es falaz y no se justifica por la ignorancia. Conlleva una aspiración de independencia y por eso es el punto germinal del separatismo que anima a partidos como ERC. ¿Ha cambiado de partido el president?
Puestos a la tolerancia patológica con que José Luis Rodríguez Zapatero asiste al descoyuntamiento de España, es muy posible que no llegue a descalificar el «pacto» del que se pavonea Maragall o, cuando menos, a reconvenirle por su sospechosa ligereza, impropia de alguien que ostenta unos poderes derivados de la Constitución del 78 para, en los hechos, negar la fuente de su poder y, en los dichos, hacer una proclama que, por radical, puede llegar a escandalizar a los capitanes de los grupos secesionistas que, revuelto el río, tratan de pescar en las torrenteras periféricas de lo que queda de España.
Durante treinta años hemos trabajado con denuedo en desunirnos, en deshacer a España en el corazón, en crear 17 entramados de intereses y castas, para que ahora la derrota llegue sin apenas esfuerzo. La idea de España yace muerta a los pies de un Jefe del Gobierno que la pisotea sonriente, y los españoles, muñecos de sal aturdida, se aprestan a ser adoctrinados para las nuevas naciones de hormigas y patrañas.
Los nacionalistas han ido ganando siempre, porque siempre supieron dónde querían llegar, mientras nosotros ni siquiera nos lo preguntábamos. Este es el verdadero final de Westfalia, ya estamos todos derrotando a Olivares por internet, los segadores gobiernan Cataluña y el Justicia de Aragón regresa de su tumba para cortarle la cabeza a Felipe II y pasearla envuelta en la tricolor. En Andalucía, los zetapillos y sus mamporerros de IU acaban de aprobar no sólo la “realidad nacional”, sino una neolengua en que apoyarla: la “modalidad lingüística” andaluza. Los ‘llengüeros’ y ‘panotxos’ de Sevilla desconocen que no hay ninguna “modalidad lingüística” andaluza, ni tiene nada que ver el habla de Almería o Jaén con la de un sevillano. Y depende de dónde sea el sevillano, si de la capital o de pueblo, ceceante o seseante. Acabarán obligando a los niños de la Puebla de don Fadrique a desir Setapé, como obligan en el Delta del Ebro a hablar en barceloní.
Sapatero, el gran conductor, el gran líder ‘rojo’, Rodríguez Maozedong, nos ha llevado directamente de regreso al año 1977, cuando empezó el divertidísmo periodo de sandeces preautonómicas que desembocó en la Constitución. Pero entonces éramos jóvenes e indocumentados, salíamos como toros del franquismo, creíamos que la libertad era una bandera sacada de los cofres medievales, el costumbrismo inventado que Franco se había dedicado a fastidiar desde la ‘lucecita’ del Pardo, como si al dictador le hubiera ido la vida en no dejarnos comer migas con tajás. Salieron paños de las arcas, volvieron fiestas perdidas, hicimos himnos, lloramos sobre palabras castizas, inventamos nombres para las nuevas patrias que ya, por fin, podrían reconstruirse en plenitud según los probados límites conseguidos en el siglo VI.
Todo el mundo había pertenecido a una tribu íbera aplastada por el capitalismo extranjero. Es decir, por Madrid, la villa que mil años antes de su nacimiento ya representaba a Roma, al poder, a Bush, habitada por gentes entregadas a sojuzgar las naturales expresiones culturales que, por cierto, los demás ignorábamos sobre nosotros mismos. Como aquellos que dicen que no les dejaron aprender su “lengua materna”. La cultura del Argar, el mito tartésico, cualquier pedrusco encontrado en una cimbra valía para rehacer las naciones perdidas. Hasta los visigodos, auténticos invasores, regresaban aureolados de bondad aunque hubieran dedicado la mayor parte de sus esfuerzos a asesinarse unos a otros. Y no digamos nada de la morisma, resantificada, como si Al-Andalus, en efecto, hubiera sido desde siempre concebida como regalo de Dios para Mahoma y el pueblo elegido. En Canarias, los hijos de los repobladores castellanos sacaban los esqueletos de los guanches y se los arrojaban a los turistas al grito de ¡godos, fuera!, siendo ellos los únicos godos, dado que el bueno de Bethencourt, francés, no había dejado un guanche vivo en el mejor espíritu de la France, monsieur. El vibrante nacionalismo catalán establecía que ya los layetanos, cientos de años antes de Cristo, antes de Roma, se sentían una nación y gritaban ¡visca el Barça!, y hasta el latín vulgar había presentado en Cataluña rasgos inequívocos de que alguna vez vendría el Mesías Carod a traer la llengua con una tregua sólo para catalanes en la boca . En Mazarrón, el gran Yúfera proponía la Región Frutalense, y los cantonales regresaban a Cartago para ahogar en garum los pimientos murcianos. Y en Valencia se zumbaban por la franja azul de la bandera, mientras, por supuesto, Dios era vasco.
Sabe Setapé, seguramente, que en una España de mentira su reino será un Reich milenario donde los traidores harán nido junto a él, a la vera verdadera del líder supremo. Divididos y enfrentados, el Emperador de la Moncloa ejercerá su papel de árbitro patizambo entre las civilizaciones hispánicas. Su progreso es un viaje al pasado, una recuperación de las rencillas, una apoteosis de los odios que creímos superados por el pacto constitucional. Escindir España en dos no le basta, eso ya lo tiene, ahora necesita dispersarla, él es la banca. Y la Caixa.
En 1958, Mao Tse Tung, que es como lo escribíamos antes de que El País nos cambiara Pekín por Bei Jing, y a Franco por Polanco, inició un ambicioso plan de colectivización que se llamó El Gran Salto Adelante. Los especialistas afirman que, de la misma forma que haría luego con la Revolución Cultural, ideó el disparate colectivista sin tener ni idea de economía sólo para impedir el ascenso de sus rivales políticos y hacerse con el favor del pueblo. La ambición de quien es uno de los mayores asesinos de la Historia destruyó la agricultura china y llevó a una hambruna que costó la vida a más de cuarenta millones de personas.
El Gran Salto Adelante de Zapatero ya nos ha hecho retroceder treinta años, pero trabaja con denuedo para regresar al enfrentamiento por la República, antes de empeñarse en que la guerra civil castellana que hizo reina a Isabel, caiga del lado de la Beltraneja. Seguramente por eso han puesto a Vendrell a recaudar fondos contra Fernando el Católico y la unión de las coronas. Igual que El Gran Salto Adelante fue un genocidio y un inmenso retroceso, el Más Unidos que Nunca es la verdad última del engaño ZP mientras nos escupimos y la palabra español es el nuevo insulto que recorre España. Conseguirá que treinta años de horror y miles víctimas no hayan servido para nada bajo los arcos triunfales y las calles con el nombre de Arnaldo Otegui. Pero él perdurará.
Por EDURNE URIARTE ABC 25 Abril 2006
No ha acaparado portadas, ha pasado casi desapercibido, pero estos últimos cuatro días se ha producido un hecho tan importante como los dos atentados de ETA. Se trata de esos dos concejales socialistas de Guipúzcoa que han declarado en la Audiencia Nacional que las cartas amenazantes que recibieron de ETA en 2004 y por las que el fiscal pide cinco años para la acusada fueron «una broma de un grupo de jóvenes». Entonces denunciaron a la agresora. Ahora están hasta dispuestos hasta a tomarse una copa con ella con tal de que no les vuelva a perseguir o de hacer verdad la «paz» al margen de la voluntad de ETA. Probablemente, Gema Zabaleta también se tomó otra copa de la paz con Jone Gorizelaia después de su emocionado abrazo. Este es el otro lado de las bombas, la distorsión de la realidad y el voluntarismo irresponsable que amenazan seriamente la capacidad del Gobierno para llevar a término la negociación con ETA de una forma democráticamente aceptable. El otro problema no es un error, es una cuestión de principios. Me refiero a la ligereza ideológica del presidente, lo de que «todo» es negociable sin pistolas. Pero ese es asunto para otro análisis.
Estos dos concejales socialistas no se inventaron la estrategia de la broma. José Blanco les había dado la indicación unos días antes cuando contó que la reunión de Ibarretxe con Barrena y Otegi no era con Batasuna, que a él no le constaba que estos dos dirigentes representaran a su partido y que, si Otegi y Barrena hacen desayunos de amigos en Ajuria Enea, por qué no vais a tener derecho a interpretar que una amenaza de ETA es una simpática broma. Y Blanco tampoco era el autor de la idea original. No hizo más que aplicar la lógica de Rodríguez Zapatero. Si a los contactos de un gobierno democrático con unos asesinos se les llama proceso de paz y Otegi es el representante de la paz, quién me va a negar a mí, concluyó Blanco, que Otegi deja de ser dirigente del brazo político de ETA cuando visita a Juan José Ibarretxe. No el presidente, desde luego.
Este es el principal error del Gobierno en su gestión de la tregua permanente de ETA, la confusión de la voluntad de los terroristas con la de los ciudadanos demócratas, con esas piruetas del lenguaje y esas extravagancias interpretativas que convierten a una banda de asesinos y totalitarios en bromistas o en luchadores por la paz y respetables amantes de la democracia. Todo eso podría convertir el fin de ETA en un fiasco democrático. Porque el Gobierno está olvidando con qué tipo de sujetos trata, lo que sólo puede llevar a más errores de estrategia, y, aún peor, les está transfiriendo legitimidad y la iniciativa en la negociación. De momento, Otegi, investido como líder de la paz, ha puesto más condiciones que el Gobierno. Y, como líder de la paz, e incluso como bromista, también podría llegar bastante más lejos que el Gobierno.
GALICIA se ha apuntado a la lista de comunidades dispuestas a extender sus dominios con la excusa de las lenguas propias. Es una de las riquezas culturales de España y, por culpa de unos cuantos, se está devaluando hasta el extremo. Aburre la murga nacionalista con esto de las lenguas, y da hastío el servilismo de algunos para contentar a quienes son sus socios para apuntalar el sillón. El Bloque Nacionalista Galego (BNG) hace sus pinitos en esto de la lengua patria y la patria lengua, mientras su agradecido coaligado, el PSOE del presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, actúa como fiel escudero. Que en Galicia toca nacionalismo, pues ahí que está Touriño, aunque al vecino Ibarra -de geografía y de filas- el toque le ponga del higadillo.
En una de esas andanadas insustanciales y tan propias del nacionalismo, la Xunta la ha liado con la «fala». El nombre en sí da juego. Touriño quiere penetrar Extremadura «fala» en mano, sin remilgos, sin cita previa, sin carantoñas y acaramelamiento previo. «Fala» y al turrón. Dice que en una parte de Extremadura se habla gallego y que, por eso, habrá que extender allí la «acción cultural» de la Xunta copilotada por el BNG de sus amores.
A Ibarra el envite no le ha gustado. Ibarra se cierra de piernas y dice que la «fala» no es gallego, que es «fala» de los extremeños, una forma lingüística propia de estas tierras. E insiste a Touriño en que deje la «fala» quieta, que estas cosas se sabe dónde empiezan pero no dónde terminan. O sí, que no se sabe qué es peor. El presidente extremeño insiste en que no les toquen con la «fala» que se mosquean, y con razón. Otras mozas, por menos, han soltado un mamporro a un atrevido.
Se queja el presidente extremeño de que la Xunta socialista-independentista pretende emprenderla con un «delirio imperialista». ¡Qué ha querido decir! El BNG y Touriño han salido sin frenos. A Ibarra le ha caído de todo. Lo más fino, «xenófobo». Hace falta echarle morro para llamar «xenófobo» por una de estas. Pero es la parla nacionalista, normal. Cataluña empezó hace años en su «acción cultural» en una parte de Aragón. Luego la llamó «Franja de Ponent» y ahora se hacen los longuis para cumplir la sentencia de devolución de 113 obras de arte. Cuida Ibarra, que la «fala», en un descuido, acaba escociéndote el... sitio.
La promesa de alto el fuego etarra nos ha puesto al pueblo, cansado y machacado por las secuelas del dolor, la miel en los labios; pero el bombardeo mediático con la historia de ETA y las campanas de triunfo gubernamental hacen que ese cese de la banda se aproxime a lo que los más escépticos temíamos desde el principio, y que junto con el atentado en Barañáin, Navarra, lo que en un momento fue esperanza se disuelva en una mera artimaña política.
La banda que anunció el fin de la fuerza armada hace un mes no ha cumplido su parte del pacto, que implicaba no sólo el fin de los atentados, sino la disolución inmediata del grupo, el cese de la violencia callejera y las revueltas en Euskadi. Implicaba la paz. No podemos esperar que el Gobierno de Zapatero, que ya se ha apuntado el tanto de la paz a su dudoso marcador, relacione este atentado de Navarra con el cese de la banda, como ya ha declarado el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, tildándolo de esta manera, de mera violencia callejera; secuelas de la kale borroka.
Esto nos muestra de nuevo la cara amable y ridícula del Gobierno actual, de una política española de rendición constante y en la que a veces al contemplar situaciones como la del cese de la banda nos hace plantearnos si esta manera de actuar -premiando el no matar, concediendo cosas con las que no comulgamos, impulsados por el terror del daño, y quitándole importancia a hechos como el de Navarra, que no hacen sino afirmarnos más en la premisa de que aún estamos lejos de esa no violencia, de ese castillo de naipes que nos llenaba de paz- tiene sentido y, lamentablemente, si esta forma de afrontar los hechos no nos lleva sino a la terrible sensación de la vergüenza; al hecho de que la rendición no sea quizás la de ETA, sino la de nuestra propia nación.
Los ciudadanos están sorprendidos y alarmados por el rebrote de la violencia de ETA o de su entorno, pero el Gobierno mantiene su optimismo y pone el acento en el hecho de que Batasuna se solidarice con los afectados por la violencia y que la califique de hecho grave, aunque sin condenarla. Lo que nos hace pensar que la tregua, como poco, está amenazada y pendiente de que en las próximas horas o días alguien pueda explicar lo que está ocurriendo o lo que acaba de pasar.
El dilema es bien sencillo: o ETA no controla a sus comandos, a sus chantajistas y a sus agitadores violentos, o la banda terrorista está activa, dividida o con discrepancias internas sobre el llamado proceso de paz. En todo caso, la tregua está bajo sospecha porque en los últimos días hemos tenido noticias de: cartas de chantaje a empresarios navarros; venta de bonos para financiar a ETA (ayer se detuvo a otra vendedora); atentado con bomba contra un empresario navarro en Berañain; y lanzamiento de cócteles molotov en Getxo. Y a esto le llaman la tregua permanente los etarras y su entorno, mientras que desde el Gobierno decían, hace tan sólo unos pocos días, que la comprobación del seguimiento de la tregua era bueno (otro dilema: o la Policía no se entera, o mira hacia otra parte).
Ya sabemos que el fin de la violencia etarra no es asunto que se soluciona en dos días, ni fácil de llevar a cabo. Pero lo que está ocurriendo en el País Vasco y Navarra prueba que el proceso no ha empezado bien y demuestra que así no puede seguir, o avanzar, entre otras cosas porque ETA ha mentido y puede que también porque el Gobierno no ha delimitado, como debiera, las líneas infranqueables del terrorismo de todo orden, al que dan alas con sus discursos ambiguos y triunfalistas que carecen de prudencia y que no se corresponden con la realidad.
Las irresponsables palabras del portavoz del Gobierno, Moraleda, diciendo que carece de importancia el que ETA deje o no las armas han quedado en evidencia. Y si no que pregunte el portavoz al empresario navarro qué opina de las bombas de ETA. Como son llamativas las alusiones del Gobierno y de dirigentes del PSOE sobre el terrorismo de “baja intensidad”, las acciones —que dicen aisladas— de la kale borroka, la utilización del término “paz” en vez de fin de la violencia y las promesas de “generosidad” de las que alardea Zapatero, y que con tanta diligencia y vista gorda practica el fiscal general del Estado, Pumpido, para que no se rompa la apuesta negociadora del presidente, que se ha jugado mucho —y nos ha metido a todos en la precariedad— echando demasiado pronto las campanas al vuelo para repicar sus triunfos políticos. Porque en Navarra o Getxo pudo haber ocurrido algún desastre y entonces las campanas habrían doblado como lamentablemente lo han hecho demasiadas veces en los últimos años.
El Gobierno pide prudencia y paciencia, y creemos que el PP está dando pruebas de una alto nivel de generosidad, aunque advierte de que así no se va a ninguna parte. Entre otras cosas porque está claro que ETA y su mundo siguen empeñados en la violencia y en unir la futura negociación anunciada a contrapartidas políticas. Por eso llama poderosamente la atención que Zapatero no condenara expresamente el atentado de Navarra mientras sí ha querido ver como positiva, y por buen camino, la declaración del dirigente de Batasuna Permach solidarizándose con los afectados por las acciones violentas de los suyos, a la vez que pedía el fin de la represión policial, y todo ello sin condenar los atentados a los que califica como hechos graves.
El fin de ETA no es fácil y puede que estemos ante una importante oportunidad, pero esa oportunidad puede naufragar si el Gobierno no sube la guardia en vez de bajarla, y no deja claro a los terroristas y su entorno que la línea roja de la violencia no se puede traspasar. Sin olvidar en todo ello que podría darse el caso, también grave, de que los interlocutores del Gobierno en el proceso no representan de verdad a ETA, o puede que ETA no controle a su gente o que incluso esté dividida, lo que sería también un motivo suficiente para preocupar. De momento crece la inquietud aunque el Gobierno sigue en el optimismo y el ministro del Interior Rubalcaba asegura que el proceso en curso tiene bases muy sólidas. La oposición es, por el contrario, más pesimista y está alarmada, lo que coincide con el sentimiento mayoritario de la sociedad.
El PSOE y Gobierno, o el Gobierno y su partido, se han lanzado ya a la ofensiva preelectoral del 2007. Han considerado con criterio pragmático que el edificio del triunfo definitivo en las urnas, con la mirada puesta en un concreto horizonte (que alcanza hasta el 2011 si se piensa en las elecciones generales y no sólo en las municipales y autonómicas), empieza a construirse desde los cimientos, es decir, desde la conquista de ayuntamientos y comunidades autónomas. De ahí que Zapatero haya aprovechado el ecuador de su mandato gubernamental para lanzarse a la venta pública de su producción política, exaltando la calidad de esos “productos” mientras mantiene la difícil fe en la paz de Euskadi y en el logro de un efectivo alto el fuego de carácter permanente por parte de ETA.
Pero ETA es polivalente y posiblemente no controla o aparenta no controlar a la totalidad de las criaturas que en su entorno ha ido criando desde hace demasiadas décadas. El caso es que hemos visto la contradicción que representa el anuncio del alto el fuego permanente y la continuidad de la kale borroka, o sea, la estudiada diferencia entre el terrorismo mayor y el llamado terrorismo de “baja intensidad”. De tan baja intensidad que en una localidad Navarra ha ardido la ferretería de un dirigente de la Unión del Pueblo Navarro y ha tenido que ser desalojado un edificio. A ver quién resarce al perjudicado y quién convence a la opinión imparcial de que, como dijo Zapatero el pasado 18 de abril, “el alto el fuego de ETA es real”.
El alto el fuego, en forma de no ataque a instalaciones y objetivos urbanos, tampoco se ha producido en la localidad de Getxo ni en otros puntos, cuyo número irá aumentando desde que la Policía —digamos servicios de información del Gobierno— declaró que la banda terrorista se hallaba en situación de “inactividad total en sus diversos frentes”.
Después del incendio provocado en la ferretería de la localidad Navarra de Barañain surgió el concepto de “incompatibilidad”. Un concepto empleado con distintos grados de interpretación. El Gobierno no tuvo más remedio que declarar la incompatibilidad entre el citado ataque y la declaración etarra del alto el fuego. En este sentido, Rubalcaba, nuevo ministro del Interior, fue así de claro. Pero la prensa abertzale utilizó el término “incompatible” con criterio abstracto. Vino a decir que se había producido, según el Gobierno, un hecho “incompatible”, pero sin especificar con qué era incompatible, de no condenar lo registrado, aunque no pudieron evitar una referencia al hecho de que la ferretería era propiedad de un “alcaldable de UPN” llamado José Antonio Mendive.
El episodio se sumaba a las conocidas extorsiones a empresarios navarros a través de cartas etarras en demanda de dinero, o sea, la continuidad del llamado “impuesto revolucionario”. Lo recordó el dirigente de la patronal Navarra José Manuel Ayesa. Por otra parte se sabe, porque así consta, que portavoces del Partido Socialista de Euskadi (PSOE) y de Ezker Batua (IU) instaron a Batasuna a valorar el incendio de la ferretería en sentido condenatorio. Pero, en una comparecencia en Pamplona, el dirigente batasuno Fernando Barrena “recordó” que “no hay datos sobre lo sucedido” (que lo digan los bomberos) y que, naturalmente, Batasuna no haría “lecturas sobre suposiciones”.
A Zapatero, mientras tanto, sólo le interesa, por que es un hombre generoso, el triunfo de la paz. Lo que importa es que no haya violencia (que la hay) y lo demás entra dentro de lo posible y atendible. Viva la libertad, venía a decir.
En función de esa libertad, amparada en la no violencia, todo sería posible, incluso declarar la independencia de Euskadi de manera correcta y educada. A uno esto le recuerda aquellas palabras de San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”. En lenguaje zapateril, traducido por el amo de la comunicación oficial, Fernando Moraleda, la sentencia agustiniana equivaldría a sostener que las armas no son de necesaria entrega para garantizar la paz y la concordia, porque basta con la voluntad de no utilizarlas. Ten armas, no las entregues, pero sé considerado y no hagas daño con ellas. Ármate y haz lo que quieras siempre que no dispares. Confía en las concesiones de los demás, en sus rendiciones más o menos incondicionales, mientras guardas tus artefactos mortíferos en discretas armerías.
El sentimiento nacional fue lo que hizo posible la solidaridad mutua entre los ciudadanos y consiguió superar el sistema de castas y privilegios del antiguo régimen para gestar los estados modernos.
Hoy, cuando tenemos que ampliar esta forma abstracta de solidaridad ciudadana estatal más allá de las fronteras del Estado nacional hasta abarcar toda la Unión Europea, en España damos marcha atrás apostando por una concepción reaccionaria y disgregadora del estado. Los separatismos no son ninguna novedad en España, bajo la premisa de una hipotética restauración a las “naciones” que integran el solar español sus derechos, sus autonomías administrativas, sus libertades. En una palabra: el arbitrio de sus destinos, se lleva desde el siglo XIX amenazando la convivencia nacional. En todo este discurso, donde se pone énfasis en la libertad de los pueblos, se conserva latente un etnocentrismo más propio de épocas medievales que de formas políticas modernas, donde la igualdad de derechos articula todo el edificio del estado de Derecho. Y es que los separatismos atentan contra el derecho mismo a ser sujeto de derechos, al eliminar la solidaridad entre los ciudadanos de una nación que es sustituida por el hecho diferencial excluyente. La presunta libertad de los pueblos a engendrar nuevas naciones, se basa en la peculiaridad cultural de una minoría dentro de un estado, sin embargo, con cada nuevo estado, con cada nueva nación, surgen nuevas minorías, que pueden argumentar las mismas razones para exigir su autodeterminación en una atomización que elimina el estado mismo y por tanto los derechos del sujeto, que carecen ya de garantía, al quedar al arbitrio de las sucesivas fragmentaciones.
Tal derecho a la autodeterminación de las minorías culturales que conviven en una nación no existe, hay solamente un derecho para todos los ciudadanos, que es el de ser iguales ante la ley. Las minorías culturales han de luchar por la igualdad de derechos dentro de la comunidad política mayoritaria, no por la independencia nacional. Y eso en España hace tiempo que se logró.
Gracias a este Gobierno nacional-socialista de Rodríguez Zapatero y a sus despreciables promesas, los terroristas de la ETA van a acabar pensando, si no o han hecho ya, que no sólo no va a tener que rendir cuentas ante la justicia por sus crímenes sino que cobrarán políticamente por dejar de cometerlos. Sin lugar a duda, este “proceso de paz” o “alto el fuego permanente” que tanto hace soñar a Zapatero con el Nobel de la Paz, no es sino una fuente de esperanza para los terroristas.
José María Aznar ya dejó claro en su día, desde un primer momento, que no pagaría precio político alguno por la paz. Y es que al Gobierno del Partido Popular, como a los anteriores (todo hay que decirlo), ni se le pasó por la cabeza claudicar ante el chantaje de los asesinos. No hubo cesiones de ningún tipo, ni para provocar una tregua, ni para prolongar otra, pactada ésta con los partidos separatistas de Lizarra.
Precisamente hablamos de una tregua que, al finalizar, llevó tanto al Partido Popular como al Partido Socialista a la aparente determinación de optar por la derrota sin paliativos de la banda terrorista.
La tregua que en la actualidad nos toca vivir no es sino un claro pacto entre la ETA y el Gobierno nacional-socialista de Rodríguez Zapatero, un Gobierno radical, sectario y provocador, claro aliado del separatismo vasco y catalán (esto sólo de momento). Pero es que se trata éste de un “alto al fuego” (como diría Pepiño Blanco) buscado desesperada y ansiosamente por el Gobierno del 11-M a través y mediante pagos anticipados, tan despreciables como su compadreo con la izquierda abertzale, la destrucción de la ley de partidos, el desprecio a las víctimas, o la neutralización de determinados jueces y fiscales.
Para Zapatero todo vale; tenga la trascendencia que tenga. Estamos en presencia de un pacto que busca más el apaciguamiento por la vía política que por la de los tribunales de justicia, esto es, por la vía penal.
Los atentados producidos estos días en Navarra y Vizcaya han de ser firmemente condenados, y Rodríguez no ha dicho ni palabra; y es que no son sino una prueba palpable de la naturaleza criminal, innata a toda organización terrorista, con la que el Gobierno del 11-M quiere soterrar el “dialogante” frente anti-PP.
Este “alto el fuego” no es sólo un pacto entre la ETA y los socialistas, sino que constituye además un claro chantaje. Rodríguez Zapatero pretende encubrir ambas naturalezas en una “paz electoral”. Ah, y las elecciones en Las Vascongadas habrán de celebrarse antes que las generales, por si acaso.
El diario EL MUNDO continúa adelante con sus revelaciones sobre el 11-M. En cualquier caso, no deja de ser preocupante, desalentador que tenga que ser un periódico el que haga el trabajo de un juez. Cierto que Del Olmo actúa, siguiendo el sistema judicial español, según las peticiones del Ministerio Fiscal; pero empiezo a pensar que el magistrado prefiere mirar para otro lado con tal de no perturbar a la fiscal que cumplir su deber de esclarecer la verdad sobre esta terrible masacre.
Sea como fuere, el cerco se estrecha. Esto si que importa pues y no la nueva gilipollez de reconocerles a los monos los mismos derechos que a las personas. Imagino que otro invento de Rubalcaba. Si los españoles tragamos con esto también, es que el rebaño está ya preparado para todo: enterrar el 11-M, soltar asesinos, entregar Navarra a la ETA, ilegalizar el PP, echar al Rey, proclamar a ZP presidente de la III República con Gallardón de primer ministro y su secretario económico Feférdon de tesorero mayor del reino y guetos asociados.
Aunque siempre puede llegar un chimpancé a La Moncloa. Entre lo que hay ahora y un simio no veo muchas diferencias. Además, hay uno que se escapó hace tiempo de la botella de anís y ocupa un ministerio. Normal que ahora impulse una Ley para reconocer sus derechos.
A lo que iba. El diario El Mundo ha reconstruído el episodio de la inspección de la famosa furgoneta Kangoo encontrada en Alcalá de Henares. Los primeros agentes que acudieron al lugar en el que estaba aparcada, permanecieron varias horas junto a ella y la abrieron con una palanca, sostienen que en su interior no había nada. El auto de procesamiento establece que contenía «61 evidencias» incluidas dos mantas, un jersey, dos bufandas, tres guantes, 14 chalecos de fútbol y una bolsa de Carrefour, además de los detonadores y la cinta coránica. Bueno, pues el periódico de Pedro J. Ramírez se ha cogido una furgoneta Kangoo y la ha llenado con todas las evidencias que aparecen en el sumario. Las fotos no pueden ser más reveladoras. Los primeros agentes sostienen que no había nada porque es materialmente imposible que todas esas evidencias permanecieran ocultas a siquiera una simple inspección ocular.
¿Cómo aparecieron después todas esas pistas que propiciaron las detenciones express, el golpe mediático del PSOE y PRISA y sobre las que se ha construido la verdad oficial del 11-M? Es la misma pregunta que nos hacemos con la famosa mochila nº 13, la de Vallecas. O con las evidencias encontradas en el Renault Skoda. Los tres pilares sobre los que sustenta la instrucción del 11-M aparecen de forma misteriosa habiendo estado curiosamente “sus contenedores” en manos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.
Los hechos son tozudos y apuntan a una dirección. Esta es la inmensa sospecha que se cierne sobre determinados miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Sujetos que han mentido y que van a tener que responder por su actitud a todas luces delictiva. No olvidemos que ayer el propio diario El Mundo apuntaba con acierto que casi todos los imputados por el juez Del Olmo estuvieron vigilados por la Policía, Guardia Civil o CNI antes, durante y después de los atentados.
El cerco se estrecha. Habrá que ver cuanto tiempo aguantan la presión creciente aquellos funcionarios implicados en esta conspiración. De momento, uno de ellos, el comisario Rodolfo Ruiz, está respondiendo ante la Justicia por otro asunto. La detención ilegal de dos militantes del PP. Pero también debería aclarar la extraña aparición en su comisaría de Vallecas de la bolsa nº 13. Una aparición que le valió el meteórico ascenso a la Brigada Provincial desde la que practicó las detenciones políticas. Como en el GAL, que un Amedo cante parece cuestión de tiempo. Y como en el GAL, curiosamente, para tirar balones fuera: Alfredo Pérez Rubalcaba.
El presidente del PP, Mariano Rajoy, presentó hoy en el Congreso de los Diputados las más de 4 millones de firmas que su partido ha recogido para acompañar la proposición de ley que pide al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero la convocatoria de un referéndum a nivel estatal sobre el Estatuto de Cataluña.
En convocatoria de prensa ante la Puerta de los Leones, el líder del PP defendió la iniciativa de su grupo como "una de las más populares de España" en favor de "los valores que aprobamos en 1978". Rajoy insistió en que el Estatut supone un ataque "a la libertad" de todos los españoles y "liquidar por la puerta de atrás" las decisiones que se tomaron con la aprobación de la Constitución.
Tras depurar cerca de 300. 000 firmas por defectos de forma, duplicación o falsedad de datos, el PP decidió cerrar esta campaña que inició en Cádiz en enero y que le ha llevado por las comunidades de toda España con un último golpe de efecto. Los más de 4 millones de firmas fueron presentados en 450.000 pliegos de papel dentro de 400 cajas que transportaron cuatro furgonetas con los lemas del PP escritos en sus laterales. Ante la Puerta de los Leones, donde los populares colocaron más pancartas con lemas apoyando su iniciativa, el líder del partido se dirigió a los medios.
Para el PP, con la reforma de los estatutos de autonomía se "está decidiendo que España sea una confederación de estados", algo que, dijo, se puede hacer, pero "requiere una reforma de la Constitución y que todos los aprobemos". Será el propio Rajoy quien defienda la proposición no de ley que acompaña a las firmas, que demandan un referéndum estatal sobre el proyecto estatutario catalán bajo lapregunta: "¿Considera conveniente que España sigua siendo una única Nación en la que todos sus ciudadanos sean iguales en derechos, obligaciones, así como en el acceso a las prestaciones públicas? ".
"En el resto del mundo se va a la creación de grandes entidades supranacionales, a libres espacios de librecirculación", mientras que aquí se "comete el enorme error" de que las comunidades reclamen más competencias o establezcan "17 legislaciones diferentes". "Eso es ir contra la libertad de las personas", sentenció. Pero, "el mayor error que se está cometiendo", según Rajoy, es que se está dejando al Estado "débil, menguado, sin competencias, sin recursos, sin dinero", lo que, si bien "al día siguiente no pasa nada", los efectos se notarán "dentro de unos años, pero será tarde y habremos perdido demasiado tiempo".
El presidente del PP, Mariano Rajoy, ha presentado en el Congreso de los Diputados más de cuatro millones de firmas –recogidas en 450.000 pliegos de papel que ocupan cuatro cajas distintas– pidiendo al Gobierno que someta el nuevo Estatuto catalán a un referéndum en todo el país. La vicepresidenta De la Vega ha menospreciado esta iniciativa popular que engloba a cuatro millones de españoles y ha dicho que el PP "sólo ha sido capaz de recabar unos cuantos votos".
El PP llevó al Congreso los cuatro millones de firmas a favor de que haya un referéndum en toda España sobre el Estatuto de Cataluña transportadas en diez furgonetas y 876 cajas. Las furgonetas aparcaron junto a la puerta principal del Congreso, donde dos máquinas elevadoras sacaron los embalajes que contenían las cajas y los apilaron delante de uno de los leones de la escalinata.
El líder del PP, Mariano Rajoy, acompañado del secretario general, Ángel Acebes; del portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana; del presidente del partido en Cataluña, Josep Piqué, y de diversos diputados estuvieron presentes en el acto. Las más de 4.020.000 firmas que el PP comenzó a recabar desde el pasado 31 de enero acompañan a la proposición no de ley que el PP va a registrar hoy para pedir al Gobierno un referéndum en el que todos los españoles se pronuncien sobre el Estatuto de Cataluña.
El ejemplo alemán. Rajoy instó al presidente del Gobierno a aceptar la iniciativa para solicitar un referéndum en todo el país sobre el nuevo Estatuto catalán, por entender que atañe a las "reglas del juego" pactadas en 1978 y dejar un Estado "débil, menguado, sin competencias, sin recursos y sin dinero". "Vamos, sin que nadie entienda por qué ni para qué, a menos España, y dentro de 10 ó 15 años vamos a tener que hacer lo que en estos momentos hacen los alemanes. Pero será tarde y ya habremos perdido mucho tiempo", avisó. De esta forma, el presidente del PP utilizaba como referencia el ejemplo de Alemania, donde se ha puesto sobre la mesa la posibilidad de reformar la Ley Fundamental. "Por primera vez se están planteando una reforma seria y en profundidad de la Ley Fundamental de Bonn del año 49. Se han dado cuenta que el Estado alemán no puede funcionar, ni es ágil, ni es eficaz, ni tiene competencias y tiene demasiadas trabas para cumplir sus funciones en un mundo moderno. Aquí vamos en dirección contraria", explicó.
Las rúbricas se han obtenido en recogida personal y a través de Internet y se han tenido que depurar más de 273.000 por defectos de forma, duplicación o falsedad de datos. De hecho, el PP tuvo que contratar 10 furgonetas –rotuladas con el logo de la campaña pro referéndum– que transportaron los palés con las cajas que portaban más de 450.000 pliegos de firmas. Rajoy destacó también que el hecho de haber logrado el apoyo de más de 4 millones de españoles convierte a esta iniciativa en "la más respaldada de la historia democrática" y evidencia, en su opinión, "la vitalidad" de una democracia y una sociedad que quiere dejar constancia de su criterio ante reformas que pueden afectar a las "reglas del juego". Especificó que cuando habla de las "reglas del juego", está aludiendo al consenso logrado en 1978 sobre la definición de España como una nación única o la igualdad de los españoles en derechos y deberes.
Sobre esta iniciativa se pronunció este martes la vicepresidenta del Gobierno. María Teresa Fernández de la Vega ha dicho que los populares, con sus firmas para el referéndum "inconstitucional" contra el Estatuto catalán, "se han dejado al 60 por ciento de los votantes fuera, porque sólo han sido capaces de recabar unos cuantos votos, muchos menos de los que tenían".
- Sanz considera que «no se puede actuar con paños calientes ni calificar un atentado de incendio provocado» - El PNV alerta al Gobierno de que «no hay un nivel de violencia tolerable» para abrir una negociación con la banda etarra
Miguel Sanz, presidente navarro, cree que no existe ninguna diferencia entre los últimos ataques y los previos al alto el fuego
Pamplona- Al mes del alto el fuego permanente decretado por ETA, algunas voces variopintas, entre las que destacan las del PNV y UPN, demandaron ayer a Zapatero que aparque el proceso iniciado con la banda, tras los dos actos de violencia callejera registrados este fin de semana. El presidente navarro, uno de los más críticos con esta etapa, se sumó ayer a esta exigencia, tras el «atentado terrorista» del sábado pasado en la ferretería de un concejal de UPN en Barañáin. Por eso avisó de que este ataque obliga al jefe del Gobierno a «interrumpir de manera efectiva toda actuación que se encuadre en el llamado proceso» actual. En su visita a la ferretería atacada en Barañáin, advirtió ayer de que «no existe ninguna diferencia entre este atentado y los que se produjeron antes del alto el fuego en Navarra».
Estos hechos, aseveró, «tienen una gravedad importante». Por tanto, «no se puede actuar con paños calientes ni calificar el atentado de incendio provocado, como he visto en algunos medios. Esto es un atentado terrorista puro y duro», avisó. Acto seguido, rehusó volver a reiterar sus advertencias de que Navarra será la moneda de cambio que pague Zapatero a cambio del fin de ETA. «Ya dije antes del atentado lo que tenía que decir. Y ahora quienes han hablado son los hechos, que desgraciadamente nos han dado la razón».
Sanz consideró que los ataques de Barañáin y Guecho no permiten acudir a Zapatero a solicitar del Congreso de los Diputados su autorización para abrir una negociación oficial con la organización terrorista. «Estos atentados no reafirman lo que sostienen algunos agentes políticos y mediáticos, que estamos en una situación de alto el fuego que permita a Zapatero acudir al Parlamento».
Sanz, en tono tajante, se negó a añadir al proceso actual el término paz. «No puede hablarse de proceso de paz porque no estamos en paz y tampoco se podía hacer antes, porque supondría reconocer que estábamos en guerra y eso es falso», avisó.
El consejo del Gobierno de Navarra declaró ayer el ataque registrado en Barañáin como «atentado terrorista» y, por ende, decidió activar todas las ayudas contempladas en la normativa foral para que, allá donde no alcancen el seguro ni la normativa estatal, los daños puedan ser cubiertos hasta el cien por cien por el Gobierno de Navarra. Además, los afectados recibirán el respaldo político necesario para que puedan seguir desarrollando su actividad con la máxima libertad. Así lo garantizó Sanz en su visita a Barañáin.
Cese efectivo. Con Sanz compartió ayer análisis el presidente del PNV. Josu Jon Imaz, que se entrevistará el 4 de mayo con Zapatero, consideró que «no hay nivel tolerable de violencia para poder entrar en el proceso diseñado». Según Imaz, en la tarea de verificación del alto el fuego de ETA tiene que haber una desaparición efectiva de todo tipo de violencia o, en su caso, un pronunciamiento de Batasuna sobre la misma», pronunciamiento que se produjo ayer horas después de las declaraciones del dirigente peneuvista. Imaz solicitó también a Zapatero «máxima claridad y transparencia» en esta cuestión. «Es momento para la serenidad y para la calma, combinada con la firmeza ante cualquier acto de violencia que se produzca», alertó.
«La sociedad quiere saber si ese tipo de actos permiten activar la resolución del Congreso» sobre el final dialogado de la violencia. Para la fuerza nacionalista, es necesario que antes de activar la resolución de la Cámara Baja cese cualquier tipo de violencia.
Los terroristas contestan con actos de «kale borroka» al Gobierno de Navarra y a las detenciones
Madrid- Acción, reacción. Las atentados de «kale borroka» perpetrados este fin de semana en Barañain (Navarra) y Guecho (Vizcaya) responden, según fuentes antiterroristas consultadas por LA RAZÓN, a este principio que ETA ha aplicado a lo largo de su historia. Además, la «izquierda abertzale», a la que pertenece la propia banda, ha asumido como algo casi normal, aunque no deseable -aseguran-, lo ocurrido.
El atentado de Barañain, que destruyó el negocio del concejal de UPN José Antonio Mendive, sería una respuesta a la actitud de este partido contraria a la anexión de Navarra al País Vasco. Y el de Guecho, a la detención y posterior encarcelamiento de un individuo que se dedicaba a trasladar bonos de financiación a ETA de unas «herriko tabernas» (sedes de Batasuna) a otras. De hecho, los autores dejaron octavillas en las que lo explicaban con claridad.
En una valoración inicial, las referidas fuentes señalaron que la acción de Barañain, al ser la primera desde el alto el fuego, podía ser obra de un grupo que había actuado al margen de la disciplina de ETA (tal y como informó este periódico en su edición de ayer) pero tras lo ocurrido en Guecho, a las pocas horas, no tienen dudas que ambos hechos responden a una estrategia concreta.
Además, en las últimas semanas, destacados dirigentes de Batasuna han calificado como «impuesto revolucionario» las fianzas que la Justicia ha fijado para algunos de sus miembros. Ello ha coincidido con la llegada de cartas de ETA en las que se exigía el pago de un chantaje.
Ayer, tras las acciones criminales de Guecho y Barañain, dirigentes del entramado proetarra vincularon la desaparición del terrorismo callejero a que cesen las actuaciones judiciales y policiales contra ellos.
El secretario general de LAB, Rafa Díez Usabiaga, manifestó que los citados atentados son tan «incompatibles» con el proceso de paz como las actuaciones judiciales y policiales contra la izquierda abertzale. El mensaje, según las fuentes consultadas, parece claro: la desaparición de la «kale borroka» tiene un precio y el Gobierno ya lo sabe.
«A la hora de hacer valoraciones -agregó- exigimos que cuando se hable de compatibilidad o incompatibilidad, el Estado también aborde la compatibilidad o incompatibilidad de todas las acciones y hechos políticos que se vienen sucediendo desde el día del alto el fuego», añadió al contestar a las declaraciones del sábado del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien afirmó que el ataque contra el comercio del edil de UPN es «incompatible» con el alto el fuego de ETA.
Usabiaga instó al presidente del Gobierno a que «más allá de verificaciones y palabras» pase «de las palabras a los hechos para realmente aportar cuantitativa y cualitativamente a este escenario». El Partido Comunista de las Tierras Vascas también hizo declaraciones similares y consideró que los atentados son una consecuencia del «conflicto».
Más tiempo. A la vista de lo ocurrido, las referidas fuentes creen que el Gobierno debería tomarse más tiempo del inicialmente marcado para verificar si el alto el fuego de ETA es total. Las prisas en este asunto pueden ser muy malas y colocar al Ejecutivo «prisionero» de una «hoja de ruta» (calendario) que terminaría beneficiando a los terroristas.
En cualquier caso, los portavoces proetarras se están limitando a repetir lo dicho por ETA en su último «Zutabe», en el que se pedía la derogación de la Ley de Partidos (y la legalización de Batasuna), amnistía total para los presos y el cese de las acciones judiciales y policiales.
PRESENTACIÓN DE ESPAÑA Y LIBERTAD EN LA LINTERNA
El director de La Mañana y editor de Libertad Digital presentó su libro titulado España y Libertad en el programa La Linterna que dirige César Vidal. El volumen es una recopilación de los artículos publicados por Jiménez Losantos en este periódico. En su opinión, nadie pensaba que Zapatero fuera a ejecutar un "programa revolucionario" tan pronto, en media legislatura. En la entrevista Federico Jiménez Losantos y César Vidal abordaron los ejes principales del libro: la nación, España (y Ex-paña), ETA, el 11M , el "guerracivilismo" del PSOE de Zapatero o el papel de oposición del PP. Este miércoles, en Libertad Digital, chat especial de dos horas con el autor.
Federico Jiménez Losantos presentó este lunes en La Linterna el libro de artículos escritos en Libertad Digital y recopilados por Juan Carlos Girauta. Según el director de La Mañana, la gran sorpresa es que Zapatero haya sido tan rápido en aplicar el cambio de régimen: "Cabía esperar lo peor –dijo Losantos– pero no pensaba que iba a ser tan rápido: han liquidado la nación española, creada la catalana, la andaluza, entregado Navarra a los etarras... No se ha visto nada igual en España desde 1808".
Según Jiménez Losantos, una de las claves de todo es el principio de "la ignorancia obediente: lo fundamental no es ser ignorante sino obediente". Puso el ejemplo de historiadores como Paul Preston o intelectuales como Fernando Savater, "que es muy culto, pero es obediente. Si cambia el jefe ellos cambian con el jefe".
Una vez más, el editor de este periódico digital dijo que "sin entender el socialismo real no se entiende nada". Sin embargo, añadió, "aun así me sorprende que un personaje que parecía aventurero [en referencia a Zapatero] pudiera atreverse con un programa absolutamente revolucionario".
Preguntado por César Vidal por la Constitución española de 1978, Jiménez Losantos también fue pesimista: "De 1978 no queda nada. Todas las constituciones hacen referencia a la nación española. Si te cargas la nación, la Constitución sobra; la del 78 y cualquiera. La Constitución puede reformarse pero si te la cargas...".
En este sentido, según Jiménez Losantos el problema social que padece España en este momento es que "a la gente le da miedo reconocer lo que está sucediendo, como pasó en el 31. Dicen que no puede ser para tanto pero si Andalucía se proclama realidad nacional...". En el plano de las ideas de la izquierda y volviendo a esgrimir la rapidez con la que Zapatero encamina España a un cambio de régimen, recordó que hasta "la fórmula de Gramsci era paulatina", sin embargo, "con los medios a su servicio" el PSOE ha dado el salto. César Vidal aprovechó para preguntarle por un término que aparece en varias ocasiones en el libro España y Libertad, el concepto de Ex-paña. Según Jiménez Losantos, no hay duda, "la España identificada como nación ha desaparecido".
¿Se aclarará el 11M?
La pregunta de César Vidal obtuvo respuesta inmediata: "Hay pruebas falsas y ha habido trama golpista que ha sembrado de pruebas falsas el sumario". En cuanto a los medios que están decididos a que se sepa la verdad, su opinión también fue clara: "Tres medios y se acabó: El Mundo, la COPE y Libertad Digital". En este punto recordó las giras mediáticas de la fiscal adscrita al caso, Olga Sánchez, que criticó a los medios que investigan la matanza de marzo porque "perturban" y "confunden".
Según Jiménez Losantos "los datos son tan crueles que ya no hay ni mochila ni era de Vallecas ni estuvo en los trenes". Relató también episodios como los de la furgoneta de Alcalá, el Skoda Fabia y, en general, el cúmulo de pruebas irregulares y falsas que se han presentado al juez Del Olmo. En definitiva, "Ha habido miembros de las Fuerzas de Seguridad que han puesto pruebas falsas que el juez se ha tragado. La investigación periodística lo ha demostrado. No sabemos ni quién ha sido el autor intelectual ni el material ni qué explosivo estalló".
El guerracivilismo de ZP
Otro de los asuntos que aparece en España y Libertad es el del recurso al guerracivilismo como argumento de la izquierda. Según el autor es sabido que "a la izquierda le sirve todo aunque sea mentira siempre que tenga un mecanismo totalitario que lo convierta en verdad". Y en este sentido recordó su opinión de que "Polanco es el más poderoso de España". "Como no creen en nada –prosiguió–, usaban el odio a la derecha. Pero en la propia historia del PSOE tenemos en Besteiro la peor denuncia del guerracivilismo socialista". Se trata, en suma, de "la necesidad de una legitimación para abusar del poder". Y con este panorama, las alusiones continuas a la dictadura dejan mucho en el tintero: "Franco sirve para todo menos para contar lo que pasó, que es que los socialistas no existían". Coincide César Vidal con este juicio recordando que allá por 1975 "del PSOE no había nadie en la Universidad". Y Federico Jiménez Losantos relató brevemente su experiencia en Zaragoza en la que "había hasta carlistas, pero no había PSOE. Lo crearon después de que Suárez trajo la democracia, y Suárez no era precisamente trotskista".
César Vidal destacó el artículo de la "cinemacheca propugnada por Carmen Calvo" en el que Jiménez Losantos cuenta como un grupo de cineastas pidieron a la ministra Carmen Calvo que echará al "fascista" de Ussía del ABC, primero, y de La Razón después. "Ussía será lo que sea lo que nunca ha sido es fascista, a lo mejor es peor haber sido monárquico de Don Juan, en todo caso es opinable, pero nunca ha sido fascista siempre ha estado en contra del Movimiento", comentó Losantos. El editor de Libertad Digital recordó que en España "era franquista todo el mundo" y destacó como aquellos, "empezando por Don Jesús y Cebrián, cuanto más presumen de antifranquistas más franquistas han sido y ¿a quién llaman franquista?, a quien no ha sido facha ". Ironizó sobre los artistas ya que en el franquismo "todos iban a cantarle a Carmen Collares, todos".
Estando Gabriel Albiac en la tertulia no podían faltar referencias al psicoanálisis. Para el director de La Mañana hay un "mecanismo de negación, que es que lo evidente se niega" y comentó que "ahora está en la opinión pública lo que comenta Freud como típico de los terrores infantiles y es que el niño en la oscuridad se tapa los ojos cuando tiene miedo" . Para Jiménez Losantos la reacción de la gente ante el proceso iniciado por Zapatero es la misma y añade que, en su opinión, "a la sociedad española la han infantilizado". Cuando surgió el tema de Cataluña y de la imposición del catalán como lengua obligatoria "ya verás como los jugadores del Barcelona siguen hablando español en TV3, como Ronaldinho, ese español que habla, o como Cruyff"y añadió que "a estos por supuesto los sacan, pero sólo a los del Barcelona a los del PP no".
Rajoy, el PP y la "defección" de ABC
Al ser preguntado por Ester Palomera por la opinión que tiene del PP y de Mariano Rajoy, Jiménez Losantos considera que el PP "se ha venido abajo en los dos últimos meses, yo tengo la impresión que se está diluyendo como fuerza berroqueña". Sobre Rajoy dijo que "es probablemente el mejor parlamentario de la democracia" pero, explicó, "cuando llega la revolución los discursos sirven para lo que sirven y cuando no tienes televisiones para que los amplifique y les dé lustre pues como si fueras mudo". En cuanto a la actitud que debe tener Rajoy en la situación que vive España consideró que "el problema en una situación revolucionaria es que tu tienes que ir a la revolución o a la contrarrevolución, que viene a ser lo mismo, y ahí es donde hay mucho ministro y yo creo que cuando la gente ya ha sido ministro, pues como los del Madrid, que ya lo han ganado todo".
Hizo hincapié en que "la vuelta de vacaciones ha sido catastrófica" para el PP y para Rajoy y explicó que "por supuesto que Rajoy tiene razón en todo lo que dice pero lo dice de tal manera que es que parece que la única discusión es por cuanto va a ganar Zapatero". De los dirigentes del PP dijo que "Gallardón no es un caso asilado, lo es cuanto a las bases pero no a los dirigentes, aquí hay una parte sustancial que están dispuestos a cambiar de caballo" porque explicó que "a diferencia del partido que está mas unido que nunca, quien tiene complejo aquí no son las bases, son los dirigentes porque se lo han inoculado Polanco y en especial medios de la derecha como la defección de ABC".
Jiménez Losantos expuso que "el problema no es de Mariano Rajoy, la prueba es que ¿cuáles son los malos? Acebes y Zaplana los que representan lo que es el PP". Además añadió que "si hablas con cualquier señorito de derechas, señorito no trabajador, es gallardonista". La derecha para Jiménez Losantos "tiene un complejo de legitimidad desde Suárez". Para concluir el asunto del PP consideró que "tiene que romper cualquier relación con el PSOE mientras sigua en este proceso de destrucción y aniquilación de España".
Al ser preguntado sobre si cree que Zapatero tiene una estrategia para Jiménez Losantos "está clara": es "el cambio de régimen". Admitió que a veces el presidente del Gobierno despista "como pone esta carita de tonto", pero "es que, como se dice vulgarmente, te la mete doblada".
Mostró su asombro por "la poca resistencia que hay en la gente de elite, que es la que tiene los medios para oponerse a los abusos", ya que se esperaba que existiese en la sociedad un poco de "fibra moral". El editor de Libertad Digital no ocultó su pesimismo: "tengo la peor opinión de la situación actual, ésto va empeorar mucho" y añadió que "si hay cuatro obstáculos, uno esencial es la COPE y por eso van a por ella como van".
Al plantearle si cree que la solución sería redacción de una nueva Constitución, dijo que "no hay otra alternativa, ya no rige la legalidad, ni la igualdad de los ciudadanos ante la Ley, eso es evidente, lo de Cataluña es grave, pero lo mortal es lo de Andalucía".
Si Polanco quiere "en dos meses tenemos un referéndum" sobre la monarquía
En relación con el futuro de la monarquía dijo que "no será nada en ningún sentido, es decir, si es como si no fuera y si no le harán tac y adiós". En este sentido señaló que "si don Jesús empieza una campaña mañana a denunciar trapicheos" del Rey "en tres meses tenemos un referéndum" y se acabó la monarquía, añadió. Además recordó "lo que pasó con Redondo Terreros y con Borrell, pues entonces no tenían ni la mitad de fuerza que tienen ahora". Jiménez Losantos señaló además que "la monarquía ha abandonado a lo que era su base tradicional, la derecha".
La COPE: "No pensé que nos íbamos a quedar tan solos"
Jiménez Losantos explicó que "la COPE se ha movido siempre por principios; nos movemos por lo que creemos, la libertad, la propiedad privada, la nación, la familia, son cuatro o cinco cuestiones básicas", por eso, señaló, se ha convertido en el objetivo principal del Gobierno.
Ante la campaña de acoso que sufre la cadena dijo que "la verdad es que yo tampoco pensé que nos íbamos a quedar tan solos" e insistió en que la COPE "se ha convertido en la oposición, de principios, no en la oposición política que la tiene que hacer Rajoy". También apuntó que "aquí –en la COPE– no hemos entrado a discutir el liderazgo de Rajoy, como hacían los medios de la derecha en los 80". Y quiso aclarar que en la COPE "estamos en contra de proyectos que vayan contra valores, contra ideas, pero no estamos en proyectos políticos, nosotros no nos vamos a presentar a unas elecciones".
También contó cómo fue el nacimiento de Libertad Digital: "como una necesidad, de crear un medio" independiente. Además, añadió que "la aportación de verdad deeste medio es que tenemos ya unos hijos políticos que creen en España y en la libertad" y destacó que "por primera vez en España la gente joven de la derecha no es fascista, y eso se lo debemos a Libertad Digital".
El teniente general destituido sostiene que en la sanción primaron «los intereses políticos»
Madrid- El teniente general José Mena fue sancionado por el entonces ministro de Defensa José Bono con ocho días de arresto porque primaron «los intereses políticos» y por «defender la Constitución», con vulneración, además, de los derechos fundamentales al honor, a la libertad de expresión, a un proceso con todas las garantías sin indefensión, al silencio, a no declarar contra sí mismo, a la asistencia de abogado y a la legalidad sancionadora. Así se sostiene en la demanda interpuesta por su defensa ante la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo contra la citada resolución, acaecida días después del discurso que pronunció en Sevilla el teniente general Mena con motivo de la Pascua Militar y donde alertaba de problemas de determinados aspectos «técnicos» del entonces proyecto de Estatut de Cataluña que había detectado «en sus numerosas visitas a las unidades» militares.
En la demanda se insiste en reiteradas ocasiones en que en ningún momento el teniente general Mena quebrantó la neutralidad a la que está obligado, en contra de lo que sostiene la resolución sancionadora, «ya que no identifica -y todavía ignoramos- sobre qué opciones políticas legítimas incidió la carencia de neutralidad que se atribuye» al militar. «No es verdad que hubo el más leve ataque o loa a opción política legítima alguna, siendo significativo que el principal partido opositor al Gobierno y al Estatuto de Cataluña se pronunciase públicamente contra el teniente general Mena y reprochase al Gobierno su nombramiento», se insiste en este punto en la demanda.
Por contra, se añade al respecto por la defensa de Mena, lo que la resolución sancionadora no logra es «ocultar que lo que se está sancionando es, en realidad, la defensa y recordatorio de preceptos constitucionales, resultando verdaderamente insólito e incluso extravagante que ello se castigue, máxime cuando no muchos días antes el propio ministro había alentado al Jemad a no permanecer callado».
Por otro lado, se sostiene en la demanda que el teniente general Mena no se separó en su discurso «ni un milímetro» de lo que «explicita la letra y el espíritu del juramento a la bandera », y que, por tanto, «procede torticeramente quien se empeña, con mala fe, en enmascarar la realidad evidente».
En cuanto a las alusiones al entonces proyecto de Estatut en el discurso del teniente general Mena, la demanda de su defensa destaca, tras leer los artículos 2 y 8 de la Constitución, que se limitó a citar aspectos «técnicos» que preocupaban, relativos a la lengua y a la Justicia.
El proyecto de Estatuto, se afirma al respecto, «despertaba, según es natural, preocupación también entre los militares, como en el resto de los ciudadanos, y, precisamente, para tranquilizar esa preocupación, que había detectado en sus numerosas visitas a las unidades, el teniente general Mena lo hace desde la propia Constitución», pese a lo cual, «se le arresta por violar la distinta neutralidad entre las distintas opciones políticas», se afirma al respecto.
«La desnuda realidad es que aquí primaron los intereses políticos (...) desde el principio, y ello explica que, para encubrirlo, se altere descaradamente el sentido de las palabras -del teniente general Mena-, a quien, la verdad, se le sancionó por defender la Constitución y leer su artículo 8», precepto que establece que las Fuerzas Armadas tienen como misión, garantizar la soberanía de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».
Sin abogado. Por otro lado, uno de los ejes centrales de la demanda sostiene que se vulneró el derecho de defensa del militar sancionado, al haber declarado en la «audiencia» a la que fue citado por el ministro sin asistencia de abogado, ni informándole del derecho constitucional a no declarar contra sí mismo, lo que le dejó en una situación «desequilibrada y visiblemente adversa a su interés defensivo.
«No es ninguna temeridad imaginar que el resultado de la audiencia habría sido muy distinto de haberse aconsejado por letrado y habérsele concedido explícitamente el constitucional derecho de guardar derecho», por lo que la citada audiencia, y, por tanto, la resolución sancionadora, es inconstitucional.
La plataforma Enmienda 6.1 ha recogido a través de Internet 40.000 firmas para reclamar la modificación del artículo del nuevo Estatuto de Cataluña con la finalidad de que el castellano también sea reconocido como lengua propia. Esta cifra no incluye las firmas que esta entidad ha recibido mediante otras vías y que están pendientes de recuento. Enmienda 6.1, a la que pertenecen personas de distinto color político, ha alargado el plazo de recogida de firmas hasta el 15 de junio, tres días antes del referéndum sobre el Estatuto.
El catalán captó 200 estudiantes, y el euskera 10, según el centro.
El Instituto Cervantes tuvo el pasado año unos 200 alumnos de catalán, 50 de gallego y diez de euskera, según cifras que ha dado hoy su director, César Antonio Molina, quien se mostró satisfecho de que el Cervantes tenga a su cargo la promoción de estas lenguas, «que son tan españolas como el propio español».
Molina dio estos datos durante un encuentro organizado por Nueva Economía Forum y las fundaciones ONCE y Pfizer, durante el cual se refirió a la Enciclopedia del español en el mundo, que el Instituto publicará en septiembre, para celebrar sus quince años de existencia.
«El patrimonio lingüístico español es de una gran riqueza y hay que dedicarle todo el esfuerzo que sea posible», respondió tajante el director, cuando, en el turno de preguntas, alguien quiso saber si la demanda existente en torno a las otras tres lenguas del Estado justifica el esfuerzo de promoción del Instituto.
Ese esfuerzo, que «se debe dedicar a todo lo que significa cultura», lo destina además el Cervantes, dijo su director, «en colaboración con las instituciones de las comunidades autónomas» con lengua propia, por lo que «está muy repartido y es muy asumible para el propio Instituto», cuyos profesores son muchas veces personas bilingües, por lo que no siempre hay que contratar profesorado específico.
«Cuanto más avance la enseñanza del español, más avanzará el interés por dos lenguas latinas hermanas, como son el catalán y el gallego», dijo Molina, que explicó que, por lo general, los estudiantes interesados por estas lenguas son personas que «saben ya español y quieren completar sus conocimientos con un pequeño esfuerzo».
César Antonio Molina fue rotundo también al afirmar, en respuesta a otra pregunta, que encontró «fuera de tono y de lugar», que no cree que el castellano se persiga en Cataluña, algo sobre lo que se sintió capacitado para dar testimonio personal, por estar, como está, casado con una catalana.
La movida, a costa del dinero del bolsillo de algunos españoles, que tiene montada el Instituto Cervantes en connivencia con las autonosuyas nazionalistas para que 260 personas estudien la "lengua propia" de tres autonomías, es proporcional a la indocumentada insolencia de este tipo que se permite afirmar que no cree que el castellano no se persigue en Cataluña. Yo tampoco lo creo, según la primera parte de la deficinión, porque creer "Tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza o que no está comprobado o demostrado", ¿ como puede alcanzar el entendimiento a tener por cierto la estupidez de que haya "españoles" que ganen su sustento perseguiendo el castellano ?, pero por la parte, desgraciadamente, está comprobado, se puede comprobar, se comprueba, se sufre, está demostrado, se demuestra, se puede demostrar.
Se trata de la libertad, bobos
El sábado pasado ocurrieron dos cosas muy distintas a muy poca distancia. En Barañain, de madrugada, un grupo etarra –no importa la adscripción, sino la dirección- atentaba contra la ferretería de Juan Antonio Mendive y la dejaba completamente destruida, además de propinar un susto terrible a los vecinos que dormían tranquilamente. Lo de menos es que rompieran el “alto el fuego” al mes de haberse anunciado. Lo de más es que su acto demuestra que el mero discurso sobre la pacificación no cambiará las mentalidades de los únicos que la hacen imposible. Porque a Mendive le han destruido su negocio familiar porque es portavoz de UPN en su pueblo –y hubiera sido alcalde si el PSN no hubiera pactado con todos los demás grupos para evitarlo-, cosa intolerable para los autores del atentado. La paz en la que piensan no es, ciertamente, una paz en la que tengan cabida partidos como UPN o el PP, ni siquiera el PSE que no es Gema Zabaleta. ETA intenta negociar una paz sin libertad, con las libertades elementales mermadas. Una paz al estilo franquista, para que nos entendamos al menos quienes vivimos bajo el franquismo o al menos padecimos sus estertores.
Las mil doscientas personas que participaban pocas horas después en una de las ya famosas fotografías con desnudos de Spencer Tunick en San Sebastián, a ochenta kilómetros de Barañain, tenían en su mayoría edades que frisaban los 45 por arriba o por abajo. Es algo más que una coincidencia, porque esa viene a ser la “edad media” (entre los 30 y 60) de las personas que participan activamente en partidos políticos, grupos cívicos y similares. La edad media de la gente que soportó el franquismo y sus secuelas, en mayor o menor medida, durante su madurez, juventud e incluso adolescencia. Tiempo suficiente, en todo caso, para tomar un gran gusto a la libertad y una aversión simétrica a la tiranía. Muchos vascos de esas edades nunca han conocido, en realidad, lo que realmente significa vivir con libertad. Antes por el franquismo, y luego por ETA.
¿Qué tienen que ver dos sucesos tan diferentes, se dirán ustedes y me preguntaba yo también ayer por la tarde? Precisamente que no tienen nada que ver, excepto que uno es la negación del otro. El atentado de Barañain es obra de la parte más cerril y liberticida de Euskal Herria (en el sentido cultural en que sí hay que usar el término, como advertía ayer Jon Juaristi en ABC), pero ha dado pábulo a comentarios que en buena parte coinciden en lamentarlo como un “retroceso de la paz”. ¿Y la libertad de Mendive y sus votantes y vecinos para defender el programa democrático que prefieran sin temer que te quemen la tienda? Hombre, a dónde va usted a parar: si hay paz, ¿para qué quiere libertad? ¡No complique las cosas! Esto se arregla con un buen arreglo, estilo Alec Reid, entre los de la kale borroka y el señor Mendive: se calla y se va de UPN, o mejor de Barañain y Navarra, y luego los de la kale borroka aceptan la paz obtenida mediante este diálogo sustancioso.
Entre tanto, la fotografía de Tunick en el Kursaal donostiarra ofrecía un buen ejemplo práctico de lo que es la libertad.
Puede gustarte más o menos, o nada, lo que hace Tunick –a mí me gusta-, pero es innegable que sus convocatorias son una buena puesta en práctica de la libertad. Los participantes van y se desnudan porque les da la gana, sin otra compensación material que una copia de la fotografía en que participan y la satisfacción de haber tomado parte en una rara experiencia desinteresada. Ni siquiera existe la recompensa espuria del narcisismo halagado, porque a ver cómo se reconoce uno –e igual es humillante- entre mil cuerpos desnudos y apretados básicamente iguales, no digamos ya puestos de espaldas o cuerpo a tierra. Todo un aprendizaje práctico de la modestia y de la igualdad. Immanuel Kant, que definió la experiencia estética como “finalidad sin fin” y “metáfora de la libertad”, hubiera apreciado el valor inmanente a esta extraña sesión fotográfica de gente en pelota picada.
Para los habituales de Basta Ya, la reunión organizada por Tunick tendrá algunas connotaciones peculiares. Los cubos de Moneo del Kursaal fueron escenario de dos de nuestros actos más sonados y exitosos, aunque menos seguidos en la práctica por la clase política, siempre tan atenta a lo que proponemos para tratar de hacer lo contrario. Me refiero a la famosa foto del Kursaal del 28 de abril de 2001, con Jaime Mayor Oreja, Nicolás Redondo Terrero y Fernando Savater en el papel de maestro de ceremonias por la unidad constitucionalista, y al simposio Los nacionalismos contra Europa, en febrero del 2003, cuando Bernard-Henry Lévy puso de pie a la gente -varios centenares- en un memorable mitin ciudadano a favor de la libertad, es decir, contra el nacionalismo.
En la foto de Tunick había mucha gente que ha participado en esos actos, y en otras manifestaciones de Basta Ya. Seguramente no había muchos nacionalistas, y probablemente sólo algún despistado de Batasuna (i). Además de que el acto no se celebró en euskera, que ya es afrenta, no hay nada peor para un abertzale de prosapia que desnudarse en público con gente que no conoce y probablemente no es de su tribu. ¿Dónde queda la diferencia cuando uno se desnuda rodeado de centenares de semejantes? ¿Dónde la identidad particular de los pueblos oprimidos? En realidad eso recogen y exponen las fotos de Tunick, la semejanza esencial de la identidad humana desnuda, la irrelevancia de las pequeñas diferencias –kilo más, kilo menos- cuando se someten libremente y con muchos otros parecidos al libre examen de miles o millones de semejantes. Un espanto para las preferencias nacionalistas por el estricto particularismo.
En la película boba y pretenciosa de Julio Medem sobre pelotas, paredes y dólmenes, sale Arnaldo Otegi para explicar que su anhelo es un país vasco donde los jóvenes vayan al monte con la cuadrilla y no se queden colgados delante de internet. Es de suponer que para regocijarse con las maravillas del paisaje patrio y la potente identidad tribal de sus habitantes, una vez -eso sí- expulsados a sangre y fuego disidentes como Antonio Mendive y varios miles más. Todo un programa identitario, sin duda. El atentado de Barañain es un resultado práctico de esas ensoñaciones homicidas, éticamente réprobas y estéticamente de establo. La fotografía de Tunick es, en cambio, un producto estético típico de la era global –antes de en San Sebastián, ha oficiado la experiencia en Lisboa, Santiago de Chile o Barcelona, entre otras muchas ciudades- y de internet (como este periódico, imposible en papel). A la gente libre y que ama la libertad no le importa suspender provisionalmente su identidad en una celebración tan libérrima como desnudarse con otros miles iguales para fotografiarse juntos. Los verdugos y majaderos como la gente de Otegi prefieren quemar la casa del vecino diferente el viernes para celebrarlo haciendo manada con sus idénticos al día siguiente. Unos queremos libertad y ponerla en práctica, otros quitárnosla para que haya paz. Y a otros terceros tampoco parece importales disponer de nuestra libertad para conseguir su paz. No dejemos que nos despisten, y sobre todo repitámoslo a los obsesos por la paz a cualquier precio: se trata de la libertad, bobos.
Nota final: esperemos que esta tarde se reúnan en Barañain tantos vecinos indignados como desnudos felices se reunieron el sábado en San Sebastián. Porque se trata de la libertad, nada menos.
El sábado Arcadi Espada y Xavier Pericay, sobrados de razón - uno en este diario y en ABC el otro-, ponían a parir la Carta de Principis per a l'Actuació dels Mitjans de Comunicació de la CCRTV. Sin embargo, esa pomposa Carta no es sino la oficialización del totalitarismo de Radio Nacional de España, que en los años 70 optó por el uso exclusivo del catalán en Ràdio 4; y de TVE, que hizo lo mismo en el Circuit Català.
Ello no obstante, el gobierno español -en las mismas manos que el catalán ahora- cierra Ràdio 4: su escasísima audiencia no contribuye a «cohesionar el territorio», y «la defensa de la lengua propia» -alegan los mandos- ya la garantizan las emisoras de la CCRTV. Todos sabemos que en las radios y televisiones públicas regionales manda el partido que gobierna en la región. Olvidando que la alternancia es consustancial a la democracia parlamentaria y que por tanto un día gobernarán los otros, los del PSOE al parecer piensan que para qué seguir perdiendo dinero con Ràdio 4 si ya son suyas Catalunya Ràdio y TV3.
Dado que estaba allí y soy el hombre que tengo más a mano, aportaré mi testimonio. En Madrid, donde vivía, ingresé en 1964 en TVE como locutor-presentador de plantilla. Por concurso-oposición público. Lo dejé al salirme un trabajo tranquilo que me evitaba el molesto peaje de firmar autógrafos por las playas. En 1970 volví a Barcelona. Concursé de nuevo y saqué plaza, esta vez de redactor, aunque alguna vez leía en off mis textos. Toda esa larga dedicación, oral y escrita, fue en castellano o español.
Por razones que no vienen al caso, volví a dejarlo. Franco liquidó su dictadura muriéndose. Se instauró el Estado de las Autonomías.En los años 80, gobernando UCD, me ofrecieron moderar bajo contrato un programa de debate en el circuito regional de TVE. Me asombró que quedara excluida cualquier posibilidad de que el moderador hablara en español, aun con invitados que no entendieran el catalán.Pero era lo tomas o lo dejas. Lo tomé.
Ya con el PSOE, me contrataron como reportero y presentador, alternativamente, para Cinc cèntims de cultura. Misma norma, implícita e inflexible. Verdaderas piruetas con pianistas argentinas o escritores madrileños. Sobre todo, muchas exclusiones por razón de lengua: tanta pirueta era fatigosa. Al filo de los años 90 hice El divan d'Ivan, programa de entrevistas de personaje: ni uno solo que no hablase catalán: central (Julieta Serrano), occidental (Andrés Estellés) u oriental (Porcel).
Las advertencias y reprimendas caídas sobre Andreu Buenafuente o Júlia Otero por secundar alguna vez el castellano de sus invitados en TV3 son más recientes. Acaso las recuerdan. Vean la Carta en ccrtv.cat/regulacio/Principis%20actuacio.pdf: comprobarán que oficializa lo que de entrada fue subrepticio y más tarde oficioso. Así actúan desde hace un siglo -la inmersión monolingüe escolar es otro ejemplo- las falanges patrióticas catalanizadoras: convierten por infiltración ilegalidades en hechos consumados y después los proclaman ley.
¿Cuánto vale el español? Sí, es una pregunta muy mercantil, pero probablemente apropiada. Si nos diéramos cuenta del tesoro que tenemos, probablemente lo cuidaríamos más. “Tenemos un pozo petrolífero por explotar”, señalaba gráficamente en la mañana de este martes el director del Instituto Cervantes, Cesar Antonio Molina. Un poco que se ha extendido de manera imparable por el mundo sin que apenas hubiera actuación gubernamental alguna.
Según Molina, el español supone una industria “limpia y amable” equivalente a nuestro 15% del PIB; emplea a cerca de 500.000 personas que directa o indirectamente están relacionadas con la lengua. España recibe todos los años cerca de 200.000 estudiantes que invierten 2.000 de media en estancias de tres o cuatro semanas para perfeccionar el idioma. “Pero tenemos todavía mucho que hacer hasta llegar al millón de estudiantes que deberíamos tener siguiendo el modelo de Gran Bretaña, Irlanda o Estados Unidos”, apunta Molina, quien apuesta decididamente por invertir en una industria próspera que además puede servir de canal de toda nuestra producción cultural.
Demográficamente el español se extiende de manera imparable. Es ya la cuarta lengua del mundo tras el chino, el hindú y el inglés. Lo hablan el 6% de la población mundial frente al 8,9% que hablan inglés y el 1,8% que hablan francés. Y según algunos cálculos, el español superará al inglés en el 2050. La evolución es tan imparable que el British Council recomendó hace dos años el estudio del español y del chino mandarín. Además, en Estados Unidos es la segunda lengua matera y la más estudiada como lengua extranjera, con 6 millones de alumnos. “Lejos de la saturación, porque la perspectiva es que crezca en 3 millones de alumnos más”, apunta Molina.
Estados Unidos no es una excepción; también Brasil tiene 11 millones de estudiantes tras incorporarlo en su curriculum escolar; una decisión que el Instituto Cervantes trata de ‘exportar’ también a Filipinas. En Francia hay dos millones de alumnos que estudian español y el interés por el español llega a países donde era anteriormente inexistente como Suecia con 100.000 alumnos o Costa de Marfil con 235.000 alumnos.
Ocaña sitúa los retos en mantener un peso específico en los organismos europeos “si es que no quieren relacionarse exclusivamente consigo mismos”. Además, plantea la necesidad de trabajar más y mejor, en más centros, más países, con más medios como internet y TV y con más alumnos para dar a conocer nuestra lengua, pero también nuestra cultura. “No somos una academia de idiomas”. El director del Instituto Cervantes concluye que el español es “nuestro gran tesoro y mañana será nuestra gran industria”.

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 artículo 8
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