Source: https://www.internacionalsocialista.org/congresos/xxii-congreso-de-la-internacional-socialista-sao-paulo/la-internacional-socialista-en-el-mundo/
Timestamp: 2019-07-18 07:16:46+00:00

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La Internacional Socialista en el Mundo - Socialist International
La Internacional Socialista cuenta con partidos y organizaciones miembros, y sus Comités trabajan y cooperan en cada continente y en prácticamente cada rincón de la tierra. Día a día ellos observan y evalúan las condiciones, las situaciones y las tendencias, dentro del marco de nuestros valores y objetivos socialdemócratas. Al acercarse la fecha de nuestro XXII Congreso, ellos han estado desarrollando actividades y preparando evaluaciones que contribuyen a los esfuerzos de la Internacional en el mundo, y quedan reflejadas en las perspectivas socialdemócratas expuestas aquí en esta Resolución del Congreso.
La historia latinoamericana ha sido un largo camino de lucha por la democracia, con breves periodos democráticos seguidos de largas y atroces dictaduras en la mayoría de los países de la región. Durante la segunda mitad del Siglo XX, los gobiernos militares surgieron con el pretexto de confrontar la amenaza comunista. Las aspiraciones de justicia social de los pueblos representaron un peligro para poderosas oligarquías que siempre tuvieron a los militares a su disposición. El final de la Guerra Fría implicó no solamente el debilitamiento de movimientos revolucionarios de extrema izquierda sino que también ayudó a crear condiciones para un prolongado periodo de gobiernos democráticos en toda la región.
Sin embargo, las protestas sociales y la inestabilidad en algunos países se han sumado a comprensibles movimientos étnicos para mostrar que las formalidades institucionales del concepto democrático, aún cuando son imprescindibles, no bastan para legitimar un complejo sistema social en el cual se entrelazan la economía, la cultura, la política y la ecología. La salida pacífica e institucional a la reciente crisis en Argentina, así como el triunfo de una fuerza comprometida políticamente con la justicia social en Brasil, representan afirmaciones esperanzadoras para avanzar hacia mejores horizontes. Eso también fortalecerá la búsqueda de seguridad en el continente, acometiendo las causas sociales y combatiendo las asimetrías, pero no a partir de una agenda unilateral.
América Latina no es la región más pobre del mundo, pero sí la de mayores desigualdades. La grotesca concentración de riqueza en pocas manos, al lado del hambre, la exclusión social y la miseria en general, producen tormentas políticas capaces de dar vida al paradójico encuentro de un ascenso democrático formal con un inusitado cuestionamiento de los partidos políticos, los dirigentes políticos y sindicales, propiciado por articuladas campañas publicitarias. Las oligarquías y otras elites económicas hallaron, en el dominio de los medios de comunicación y su influencia en las finanzas internacionales, poderosos instrumentos para mantener el status quo y, simultáneamente, controlar y dominar el escenario político, al margen de los propios instrumentos de la democracia.
Sin embargo, las agudas contradicciones sociales no han permitido detener la anarquía, la violencia y las protestas callejeras, cuyos efectos ya han logrado derrumbar varios gobiernos.
El combate a la desigualdad se convierte en un requisito, en una condición indispensable, para legitimar la democracia ante millones de seres que padecen de hambre cuyas urgentes necesidades se colocan por encima de los valores políticos. La igualdad ha de ser un camino, no sólo un destino y su búsqueda debe constituirse en la primera prioridad de los latinoamericanos. Sólo los países que partieron de un mínimo de homogeneidad han podido tener éxito en alcanzar desarrollo económico y social.
Ante ese cuadro de inestabilidad política y violencia se insiste erróneamente en imponer algunos elementos rezagados del Consenso de Washington a través del Area de Libre Comercio de las Américas, ALCA, y otras iniciativas de libre comercio, cuya finalidad, en cambio, debe centrarse en la obtención de ventajas compartidas y lograr así un desarrollo armónico y equitativo con respeto recíproco de las partes. Las claras evidencias del fracaso del neo-liberalismo en la región, permiten hoy impulsar el compromiso de los socialdemócratas latinoamericanos por construir un pensamiento político ajustado a los valores que siempre han inspirado nuestra acción. La desigualdad social, emparentada con un mosaico étnico muy complejo demanda un auténtico planteamiento latinoamericano.
América Latina sólo puede vencer estas debilidades si logra superar los estrechos márgenes del reduccionismo presente en la estrategia economicista de los últimos tiempos. Su camino para lograr la democracia plena, la paz y el goce de la libertad debe incluir la igualdad, la educación y la ecología.
Para América Latina es también esencial desmantelar el sistema de subsidios agrícolas establecido por los gobiernos de los Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, para promover un comercio justo y equilibrado que permita su desarrollo. Es también necesario impulsar una reforma profunda y radical al sistema financiero de Bretton-Woods que regule los flujos de capitales internacionales y evite las maniobras especulativas del pasado. De igual forma consideramos la reestructuración de la deuda de América Latina como una prioridad para la estabilidad de las economías de la región.
La Internacional apoya el acuerdo para implementar el artículo 72 de la Constitución Nacional de Venezuela, que abrirá el camino para celebrar un Referéndum Revocatorio que dirima de manera pacífica y participativa la crisis en este país amigo y nos pronunciamos por dar seguimiento a su comportamiento, y a enviar observadores objetivos e imparciales.
La Internacional Socialista expresa su consternación ante la represión de que fueron objeto las demostraciones de indígenas y trabajadores y la muerte de más de 80 personas en septiembre y octubre. La Internacional se congratula por la salida constitucional dada a la crisis política e institucional, que provocó la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y su sustitución por el vicepresidente Carlos Mesa, tras cuatro semanas de intensa movilización popular e indígena. Esto permitirá debatir sobre nuevas bases la difícil problemática que afronta la sociedad boliviana, con pleno respeto a los derechos humanos.
La Internacional continúa preocupada por los conflictos políticos, económicos y sociales que afectan al pueblo de Colombia y que han generado un ambiente de grave inestabilidad en la sociedad. Reitera su apoyo a un diálogo que busque el fin del diferendo e insta a las partes a entablar conversaciones para alcanzar un acuerdo que recupere la estabilidad perdida y normalice la vida del país. Asimismo, la Internacional Socialista reafirma su voluntad, si las partes lo solicitan, de actuar como facilitador de la solución del conflicto. La Internacional Socialista apoya el Acuerdo Humanitario como mecanismo de salida para la liberación de las personas secuestradas por las organizaciones armadas ilegales.
La Internacional Socialista expresa su profunda preocupación acerca de la crítica situación en Haití y la constante violación a los derechos humanos, y su apoyo a todas las organizaciones democráticas de la sociedad civil y partidos políticos que de manera pacífica están tratando de poner fin a la situación que causa dolor al pueblo de ese país. La Internacional hace también un llamamiento a todas las fuerzas políticas, al gobierno y a la oposición, a trabajar por construir la democracia y lograr la paz en el contexto del 200 aniversario de la independencia de Haití. La Internacional alienta también a sus partidos miembros y sus aliados a reforzar su estrategia para la unidad, para servir mejor la causa de la democracia y el progreso económico.
La Internacional rechaza los recientes intentos de desestabilizar a Cuba por parte de la Administración de los Estados Unidos, los que ponen en peligro la paz en la región que estamos totalmente comprometidos a preservar, y pide enérgicamente que los EE.UU. pongan fin al embargo económico contra Cuba. La Internacional Socialista pide la liberación de los opositores políticos dentro del marco de la legislación nacional vigente y los tratados internacionales sobre derechos humanos, y el diálogo entre los sectores del país para continuar el proceso democrático en la isla sin intervención de ningún país extranjero.
La Internacional Socialista reitera su apoyo a la libre determinación e independencia de Puerto Rico y apoya los esfuerzos del Partido Independentista Puertorriqueño, hoy acompañados por una Comisión Latinoamericana de Solidaridad con la Libre Determinación para Puerto Rico, de SICLAC. El objetivo es promover la descolonización de Puerto Rico y la convocatoria a una asamblea constitucional para discutir la cuestión del status, a través de la cual ese pueblo pueda superar su condición de subordinación política prevaleciente. Asimismo, reconocemos y felicitamos al Partido Independentista Puertorriqueño y a su líder Rubén Berríos Martínez, por su papel fundamental en el logro histórico del fin de los ejercicios militares en la Isla de Vieques y el anunciado cierre de la base naval Roosevelt en Ceiba, Puerto Rico.
El Congreso de la Internacional Socialista saluda el informe de la "Comisión de la Verdad del Perú", que denuncia la violencia terrorista y la violación de derechos humanos, y reconoce el esfuerzo desplegado por el gobierno del Partido Aprista Peruano para enfrentarlo con políticas sociales y con la determinación y solidaridad de su militancia, preservando en tales circunstancias el sistema democrático.
La Internacional Socialista manifiesta su apoyo al aporte del FMLN en la democratización del país y exhorta al máximo respeto a las reglas democráticas y a la voluntad de los ciudadanos y ciudadanas que se expresará en las elecciones presidenciales del 21 de marzo de 2004.
El Congreso de la Internacional Socialista, reunido en São Paulo los días 27 al 29 de octubre de 2003, para revisar el status general del Proceso de Paz en el Oriente Medio:
Confirma su determinación de trabajar por un acuerdo de paz entre israelís y palestinos basado en los principios de las Resoluciones de la ONU 242 y 338; el establecimiento de un Estado Palestino viviendo lado a lado con Israel bajo garantías de seguridad irreversibles para ambas partes; fronteras que aseguren que Cisjordania y la Franja de Gaza formen parte del Estado Palestino, pero abriendo la posibilidad de trueques de tierras; teniendo ambos estados a Jerusalén como capital, y una justa solución al problema de los refugiados. El establecimiento de un estado palestino democrático es la mejor garantía de seguridad para la estabilidad de la región.
Hace un llamamiento a la comunidad internacional, a los Estados Unidos y al resto del Cuarteto en particular, a reforzar las iniciativas de negociación basadas en la Hoja de Ruta. Se debe reforzar un verdadero monitoreo internacional.
Hace un llamamiento a ambas partes a cumplir sus obligaciones estipuladas en la Hoja de Ruta que cuentan con el respaldo del Cuarteto.
Apoya el proyecto de la Coalición por la Paz de Ginebra. Alienta tales iniciativas que ayudan a clarificar posiciones y crean oportunidades para la paz, como se expresa en la tercera parte de la Hoja de Ruta.
Hace un llamamiento a los partidos de izquierda de Israel a unirse y formar una alternativa al actual gobierno israelí. Es igualmente imperativo que el liderazgo palestino despliegue cabales esfuerzos encaminados a poner fin al terrorismo, lo que daría un mayor sentido de seguridad y de confianza y credibilidad a las fuerzas de paz en Israel.
Pide a las partes que desistan de las prácticas unilaterales tales como castigos colectivos, deportaciones y asesinatos extrajudiciales. Debe ponerse fin de inmediato a todo tipo de actividad de asentamientos.
Condena el terrorismo en los términos más enérgicos y condena asimismo los asesinatos por ambas partes.
Se opone a la construcción de un muro en los territorios palestinos ocupados que se desvía de la frontera de 1967, lo cual es ilegal de acuerdo al derecho internacional y demanda su cese y revocación. La ruta proyectada por el actual gobierno israelí podría perjudicar futuras negociaciones y hacer la solución de dos estados imposible de implementar.
Reitera la importancia de otorgar apoyo económico a la Autoridad Palestina y dar ayuda al pueblo palestino, lo que contribuiría a la paz y seguridad.
Reitera su posición acordada por el Consejo de la IS en Roma contra una intervención militar preventiva fuera del marco del Consejo de Seguridad de la ONU.
Apoya al pueblo iraquí y al Consejo gobernante de Iraq en sus esfuerzos por establecer un Iraq democrático y federal, en paz con sus ciudadanos, con sus vecinos y con la comunidad internacional.
Toma nota de la última resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Iraq y expresa la necesidad de transferir poder y soberanía para que pueda una administración iraquí quedar lo más pronto posible a cargo del gobierno del país y se prepare el terreno para unas elecciones parlamentarias.
Subraya la importancia de una nueva constitución para Iraq que asegure los derechos y la protección de todos los sectores de la población iraquí.
Hace un llamamiento al mayor número posible de países a prestar asistencia a Iraq en el proceso de reconstrucción, de manera que se asegure una amplia participación internacional bajo el esfuerzo coordinado de Naciones Unidas. Un Iraq democrático y desarrollado podría tener efectos positivos para una mayor democratización y estabilización en la región e incrementar los derechos de los Kurdos y los derechos de todas las minorías en la región.
Solicita al Presidium, en colaboración con el Comité Oriente Medio de la IS, SIMEC, continuar el diálogo con las fuerzas democráticas de Iraq, para que pueda tener lugar una verdadera evaluación de las necesidades y cooperación.
Hace un llamamiento a los Estados Unidos y a todos los demás actores internacionales a considerar los esfuerzos en Iraq en relación con los esfuerzos para solucionar el Conflicto Israelo-Palestino, para incrementar aún más la estabilidad y la democratización en la región del Oriente Medio en su totalidad.
Alienta a todas las fuerzas que están a favor de la democracia y los derechos humanos a continuar los esfuerzos para los cambios y la reforma en Irán.
Condena la seria violación de los derechos humanos y las libertades democráticas cometidas por los enemigos de la democracia y de la reforma en Irán, incluyendo el cierre de periódicos, el arresto de periodistas, intelectuales y estudiantes en favor del cambio, y también las sentencias a muerte y ejecuciones de activistas kurdos.
Denuncia la represión contra los Kurdos en Irán y subraya la necesidad de encontrar una solución pacífica al problema kurdo en Irán.
Hace un llamamiento a la liberación de todos los prisioneros políticos de conciencia, a poner fin a la discriminación contra la mujer en Irán y a respetar la igualdad de derechos entre hombres y mujeres en todas las esferas.
El XXII Congreso de la Internacional Socialista condena el asesinato de Garallah Omar, Secretario General Adjunto del Partido Socialista de Yemen, y hace un llamamiento al gobierno de Yemen a llevar a cabo una investigación exhaustiva e independiente del asesinato y a hacer públicos los resultados de esta investigación.
1. A propósito de la resolución de conflictos y la contribución de la Internacional, reconocemos que los conflictos en Africa son de dos tipos - los conflictos de origen interno y los conflictos de origen externo.
Los conflictos internos son generalmente resultado de la mala gobernanza, entendida a menudo como ausencia de democracia, ausencia del Estado de Derecho, mal funcionamiento de la administración pública y un reparto desigual de las riquezas nacionales. Estos conflictos se deben también a razones económicas, étnicas y religiosas.
Los conflictos externos en Africa provienen en su mayoría de confrontaciones fronterizas de orden territorial, económico o étnico.
Para prevenir estos conflictos, la Internacional Socialista subraya la necesidad de:
Propagar los valores e ideas fundamentales de la Internacional Socialista, incluyendo el diálogo, el compromiso, la justicia social, los derechos humanos, reparar la desigualdades, reconocimiento del papel del Estado como árbitro y regulador en la protección de las minorías y de otros sectores sociales débiles o amenazados, y la promoción de una repartición justa y equitativa de las riquezas nacionales en un ámbito de libertades fundamentales y derechos humanos garantizados.
Poner en práctica mecanismos, instituciones y canales apropiados de prevención y de solución de conflictos.
Esforzarse por alcanzar una adjudicación más justa y equitativa por parte de la comunidad internacional y de las Naciones Unidas, de recursos destinados a la resolución de conflictos, a fin de contar con mayores medios para hacer frente a las crisis en los países del Sur y en particular en Africa.
Combatir el debilitamiento del respeto al derecho internacional y a la autoridad de las Naciones Unidas.
Hacer de la protección de las mujeres y de los niños en situación de guerra, una de las principales prioridades de la Internacional.
Implicar a las organizaciones de la sociedad civil en la solución de los conflictos.
Implicar, de ser necesario, a las organizaciones políticas regionales y trans-regionales como la Internacional Socialista, en el esfuerzo consagrado a la resolución de los conflictos.
Reconocer y apoyar los análisis, decisiones e intervenciones tomadas e iniciadas por la Unión Africana y las estructuras regionales, encaminadas a la solución de conflictos.
2. A propósito del avance y refuerzo de la democracia en Africa, la Internacional subraya que para lograr estos objetivos, es necesario:
Asegurar la puesta en práctica de constituciones modernas y democráticas, y el total respeto de los gobernantes a los principios democráticos, al Estado de Derecho y al financiamiento de los partidos políticos.
Garantizar los derechos fundamentales de los ciudadanos: el derecho a la educación, el derecho a la salud y a la seguridad sanitaria, el derecho al trabajo para todos, el derecho a la información, el derecho a la energía y al agua.
Defender el principio de igualdad, de equidad y de una justa distribución de la riqueza.
Contribuir a la formación política y cívica para todos, por medio de fundaciones y de otras instituciones internacionales pertinentes, ayudándoles a identificar los factores claves que están en juego e involucrándolos en su propio desarrollo.
Asistir en la movilización de recursos técnicos, financieros y otros recursos afines.
Reforzar los mecanismos y las instituciones de gestión de elecciones a fin de hacerlas justas y transparentes.
Asegurar la independencia de los medios de comunicación y de la justicia.
Promover el desarrollo económico y social de los países de la región.
3. En lo que concierne a la visión africana de la globalización y la gobernanza, la Internacional subraya lo siguiente:
Africa debería formar parte de toda acción tendiente a la democratización de las instituciones internacionales.
Con respecto al fortalecimiento del papel de las Naciones Unidas, una reforma de la composición y de los mecanismos del Consejo de Seguridad de la ONU es esencial, incluyendo asignar a Africa un asiento permanente en el seno de este organismo.
Debería crearse un Consejo de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, independiente del Consejo de Seguridad de la ONU, con representación de Africa, para coordinar un equilibrio de las prioridades de comercio, de empleo y de medio ambiente.
El Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio (OMC), requieren una reforma, especialmente con respecto a los modelos económicos y sociales que sirven de base a sus operaciones.
Las organizaciones regionales y sub-regionales deberían ser reforzadas, ya que ellas proveen niveles intermedios para incrementar el comercio internacional, y pueden beneficiar el desarrollo económico de Africa dentro del contexto de una economía globalizada.
Se debería dar una particular importancia al acceso de Africa a las nuevas tecnologías de la información a fin de llenar el vacío actual entre Africa y los países desarrollados.
El Congreso de la IS expresa su más profunda inquietud sobre la situación de estancamiento del proceso democrático y las persistentes violaciones a los derechos humanos en dicho país. Lamenta que los enormes recursos procedentes de la explotación del petróleo no sean invertidos para mejorar las condiciones de vida de la población sino al contrario, para generar una mayor desigualdad y miseria social. La Internacional insta a las autoridades del país a poner fin a dicha situación y a iniciar un proceso de verdadera transición a un gobierno democrático que permita que las próximas elecciones legislativas se lleven a cabo de forma transparente y con la presencia de observadores de la comunidad internacional.
La Internacional Socialista apoya los esfuerzos desplegados por las autoridades de Côte d’Ivoire para restaurar la paz, la estabilidad y la unidad del país. Subraya la necesidad de implementar urgentemente la operación de Desarme, Desmovilización y Reinserción (DDR), para facilitar un rápido retorno de la administración pública y la reanudación de la vida económica y administrativa en las áreas ocupadas por la rebelión. Invita, por lo tanto, a las diferentes partes signatarias del acuerdo Marcoussis a realizar todo esfuerzo para preservar la unidad y la integridad del territorio de Côte d’Ivoire.
La Internacional Socialista valora y apoya los pasos tomados externa e internamente para lograr una solución aceptable a todas las facciones sudanesas con miras a preservar la unidad del país y restaurar la paz y la democracia.
La Internacional Socialista reafirma que las aspiraciones de bienestar económico y justicia social de los pueblos del Asia y el Pacífico solamente pueden lograrse mediante el establecimiento y el reforzamiento de la democracia y la defensa concertada de los derechos y libertades humanas.
La Internacional subraya además su determinación de alcanzar la paz y la seguridad para todos los pueblos de esta enorme y vital región, reconociendo al mismo tiempo que los conflictos sólo podrán ser resueltos a través de la promoción del diálogo y la cooperación, tanto dentro de las naciones como entre ellas. Al mismo tiempo, la paz es un requisito fundamental para el desarrollo económico, y la democracia y el respeto a los derechos humanos son críticos para asegurar una solución pacífica y duradera de los conflictos.
Con respecto a Corea del Norte y Corea del Sur, la Internacional apoya todos los esfuerzos diplomáticos para reducir las tensiones entre Corea del Norte, sus vecinos y la comunidad internacional, mediante la reanudación de las negociaciones para establecer garantías para la seguridad mutua en todas las naciones en la región. Recordando nuestra convocatoria a representantes de partidos gobernantes de Corea del Norte y del Sur en la reunión del Comité de la IS para Asia y el Pacífico en Tokio en 2001, la Internacional expresa su apoyo a una restauración del proceso de reconciliación entre Corea del Norte y Corea del Sur.
La Internacional reitera su llamamiento a India y Pakistán a hacer todos los esfuerzos posibles por encontrar puntos de común acuerdo, necesarios para volver a encaminar el proceso de paz en Cachemira, y al mismo tiempo, para mejorar las difíciles relaciones entre los dos países a través de medidas que ayuden a crear la confianza entre ellos, tales como las recientes propuestas para una reanudación de los vínculos deportivos y un aumento en las comunicaciones por medio del transporte.
La Internacional Socialista continúa preocupada ante la falta de democracia en Pakistán. Sólo un Estado de Derecho, basado en el respeto total a los derechos humanos y a elecciones libres y justas puede garantizar la paz y la seguridad para el pueblo de Pakistán, y entre Pakistán y sus vecinos. La Internacional hace un llamamiento a revertir las medidas antidemocráticas, para que el pueblo de Pakistán pueda gozar de la completa gama de libertades políticas y civiles, y reafirma su solidaridad con el Partido del Pueblo Paquistaní y con todo el pueblo de Pakistán que continúa trabajando y luchando por restaurar la democracia.
Con respecto a Nepal, la Internacional se encuentra seriamente preocupada por una nueva violación al cese al fuego luego de que insurgentes Maoístas se retiraron de las conversaciones de paz en agosto, y por el continuo fracaso de la monarquía reinante, que cerró el parlamento en octubre del año pasado, para restituir a los principales partidos políticos del país, incluyendo al miembro de la IS, el Partido Nepalí del Congreso, dentro del sistema político y restablecer el gobierno democrático. La Internacional apoya el reciente esfuerzo por parte de Naciones Unidas de enviar un alto funcionario para evaluar la crisis en el país.
La Internacional apoya los esfuerzos desplegados a través de negociaciones en Filipinas, en busca de una resolución pacífica a los conflictos internos y la inclusión de todos los sectores de la sociedad dentro del sistema democrático, abordando al mismo tiempo las preocupaciones de seguridad, para profundizar la democracia y hacer más fuertes y más efectivas a las instituciones democráticas.
En Fiji, donde la Internacional ha mantenido consistentemente su apoyo a un retorno del gobierno democrático luego del golpe de 2000, la Internacional reafirma su solidaridad con el partido miembro de la IS, el Partido Laborista de Fiji, en sus constantes esfuerzos por lograr mediante el voto y ante los tribunales en Fiji, el establecimiento de un gobierno pluralista y multiétnico, de acuerdo con la Constitución del país.
Con respecto a Birmania, la Internacional condena la continua detención de Aung San Suu Kyi por el régimen militar y reitera su llamado a su libertad inmediata e incondicional, así como también la libertad de las docenas de miembros de la Liga Nacional por la Democracia que fueron detenidos junto con Suu Kyi durante los ataques contra la oposición democrática por parte de los militares y de la policía el pasado mes de mayo. La Internacional pide también mayores esfuerzos de la comunidad internacional, incluyendo ASEAN, para demandar que Suu Kyi y todos los otros prisioneros políticos sean liberados y se tomen pasos concretos para lograr un verdadero cambio político.
En Malaysia, la Internacional permanece preocupada ante las medidas anti-terroristas, incluyendo el continuo abuso de las leyes de seguridad interna, que siguen siendo utilizadas contra una legítima oposición política y activistas de derechos humanos, a pesar de haberse liberado a algunos prisioneros políticos. La Internacional hace un llamamiento a la reforma o a la revocación de la legislación para que se ajuste a las normas internacionales de derechos humanos, y reitera su apoyo al miembro de la IS, el Partido de Acción Democrática que sigue empeñado en reforzar el movimiento por la democracia y el Estado de Derecho.
En Afganistán, la Internacional expresa su preocupación ante indicaciones de que el gobierno de postguerra se va debilitando y que la continua inseguridad está retrasando la reconstrucción del país. La Internacional considera como positivo el reciente acuerdo de la OTAN y del Consejo de Seguridad de la ONU, de extender el mandato de la fuerza multinacional de mantenimiento de la paz más allá de Kabul y exhorta a la comunidad internacional a redoblar esfuerzos para ayudar en el proceso de reconstrucción.
La Internacional, comprometida desde hace mucho tiempo con los esfuerzos de paz y democracia que dieron como resultado el establecimiento de una nación independiente en Timor Oriental, reconoce que persisten enormes desafíos, particularmente en el sentido de la creación de instituciones de gobierno democrático y la garantía de la seguridad personal, y reafirma su apoyo a los continuos esfuerzos internacionales para asistir al pueblo de Timor Oriental a lograr estos objetivos.
La Internacional permanece muy preocupada por el fracaso en los estados de la región del Pacífico, incluyendo las Islas Salomón, donde el conflicto sobre tierras y empleos entre milicias étnicas rivales condujo al país al caos, y Papua Nueva Guinea, donde el quiebre de las instituciones dejó al país al borde de la anarquía. La Internacional reconoce que una fuerza de intervención regional dirigida por Australia ha restaurado una semblanza de orden en las Islas Salomón, y que un contingente de la policía australiana se encuentra ahora operando en Papua Nueva Guinea, pero subraya que una solución duradera requerirá de la asistencia internacional para el desarrollo económico y la construcción de una infraestructura social.
En Sri Lanka, la Internacional se alegra de que el proceso de paz iniciado con el patrocinio de Noruega en 2003, siga adelante, y hace un llamamiento tanto al gobierno como a los separatistas Tamiles a continuar trabajando para superar los obstáculos y a la comunidad internacional a dar la mayor asistencia posible para mantener el proceso en marcha.
En la tarea de búsqueda de la paz en Asia y el Pacífico, generalmente la Internacional, que cuenta dentro de su familia con personas de todas las religiones, continuará buscando un mayor diálogo y áreas de entendimiento entre nuestros partidos socialdemócratas y grupos musulmanes moderados en la región, incluyendo a Indonesia, el país con mayor población musulmana del mundo, que sigue experimentando un difícil período de transición.
La Internacional reconoce que China es hoy en día un importante centro en un mundo multipolar en crecimiento, y sus influencias sobre temas económicos y de seguridad se extienden ahora globalmente. Dentro del país, China ha emprendido reformas económicas a una escala sin precedentes, ha sacado a millones de personas de la pobreza y, como una importante nación en desarrollo que está próxima a alcanzar el status de primer-mundo, ha estimulado positivamente la economía global, obligando a sus socios comerciales a centrarse en la industria, en el ajuste estructural y en unas políticas sociales equitativas. El crecimiento económico debe ir acompañado de reformas políticas y culturales que den respuesta a las aspiraciones de la gente por libertad, democracia y protección medioambiental. Esperamos que se tomen importantes pasos encaminados hacia el respeto de los derechos humanos, políticos y civiles y de la democracia, incluyendo los derechos religiosos y de las minorías étnicas. La Internacional saluda la iniciativa del Partido Comunista de China de entrar en un diálogo con partidos miembros de la IS, y la Internacional debe examinar maneras de implementar un mayor diálogo.
La Internacional Socialista:
Constata que el Mediterráneo se ha convertido en el centro de la crisis mundial, donde se desarrollan dos de los conflictos más graves que están teniendo lugar en la esfera internacional. Al mismo tiempo, el Mediterráneo se enfrenta a grandes desafíos como son la seguridad, solución de conflictos, el desarrollo sostenible y la relación entre democracia y desarrollo.
Reconoce que el Mediterráneo es un ámbito de grandes potencialidades en el que conviven pluralidad de culturas, lenguas, religiones, y tradiciones con voluntad de crear espacios de cooperación e integración en un mundo cada vez más globalizado.
Reconoce la importancia de los procesos de integración para la solución de los conflictos económicos, sociales y políticos condicionados a su vez por el fenómeno de la globalización que ofrece tanto ventajas como inconvenientes.
Constata que el proceso euromediterráneo que pronto cumplirá 10 años es el marco idóneo y único adecuado para avanzar en el proceso de cooperación económico sociocultural y de manera especial en la cooperación política entre los países que conforman la región. Es necesario un esfuerzo y voluntad mayores para avanzar decididamente en la puesta en práctica de los acuerdos prestando una especial atención a la participación de representantes de la sociedad civil e integración de las mujeres en el proceso de establecimiento de la paz, democracia y promoción del desarrollo.
Considera que esta fórmula de cooperación no sólo es posible y necesaria sino que también debe estar basada en el diálogo y la confianza mutua. Por ello es necesario impulsar la integración regional entre los países de la zona Sur del Mediterráneo que participan en el Proceso de Barcelona, eligiendo su propio modelo de integración.
Entiende que el equilibrio y la estabilidad de la región pasan por un trabajo intenso por la paz y la seguridad en la zona, ambas orillas del Mediterráneo pueden y deben contribuir a ese equilibrio y en el propio interés de ambos debe ser armónico. Existen elementos más que suficientes para pronosticar un futuro muy incierto si persisten las situaciones estructuralmente injustas que afectan a la ribera sur.
Cree que el partenariado social y humano debe ser reforzado y promocionado con el objetivo de reforzar los valores comunes, respeto y comprensión garantizando así un equilibrio entre partenariado económico y sociocultural.
Considera que la crisis abierta desde el estallido de la guerra de Iraq ha puesto de nuevo sobre la mesa la necesidad de reformar las instituciones multilaterales para hacerlas más democráticas y eficaces, adaptándolas a las nuevas realidades y desafíos del Siglo XXI. Las nuevas amenazas a la libertad, la democracia y los derechos humanos, como son el terrorismo, las mafias de la inmigración ilegal, el crimen organizado, el hambre, el sida, deben basarse en un concepto de seguridad democrática global.
La Internacional Socialista expresa su preocupación sobre el estancamiento del conflicto en Argelia, y hace un llamamiento a una urgente solución política y reafirma su solidaridad con el pueblo argelino. Para alcanzar la paz se requiere una transición democrática, que garantizará a las mujeres y hombres argelinos sus libertades públicas así como también sus derechos civiles y políticos. Estos son una condición necesaria para que ellos puedan recuperar sus derechos a la autodeterminación y la implementación de los mismos.
Aplaude la buena marcha del proceso político en Chipre, y reafirma que una solución al problema de Chipre debe estar basada en tratados internacionales fundadores del estado de Chipre, acuerdos bilaterales logrados hasta ahora entre las dos partes, y las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y de acuerdo a los principios de la Carta de Naciones Unidas, del derecho internacional y del acquis communautaire.
La IS expresa su apoyo al proceso de la ONU y la resolución 1495 para lograr la autodeterminación del pueblo del Sahara Occidental y hace un llamamiento a todas las partes a cooperar con la ONU y, en particular, con los esfuerzos del Secretario General de las Naciones Unidas, como queda reflejado en el último informe de su plan.
Han pasado quince años desde la caída del Muro de Berlín. Europa Central y Oriental ha experimentado una transformación extraordinaria, que ha abierto para estos países un nueva época de libertad, de democracia y de crecimiento económico.
Con la adhesión a la Unión Europea -desde el año 2004 para países del Báltico y de la Europa Central y, desde 2007 para Bulgaria y Rumania- se está produciendo una integración política y económica irreversible.
La perspectiva de la adhesión a la UE de los Balcanes permite a esta región dejar atrás años de guerra, de sufrimientos y de masacres étnicas.
Aún naciones tales como Ucrania, Moldova y los tres estados del Cáucaso: Georgia, Armenia y Azerbaiyán, pueden mirar hacia el futuro con más confianza, reforzando sus lazos de cooperación con la Unión Europea. Belarús, que todavía sufre bajo una dictadura, requiere una atención especial y el apoyo de la IS para ayudar a su desarrollo y avance hacia una democracia.
Gigantescas transformaciones han tenido lugar en Rusia, que han cambiado el rostro y la identidad de una sociedad que ha sufrido durante casi un siglo la opresión política, la penuria económica y el pesimismo existencial. Hoy en día, Rusia se proyecta nuevamente en la escena internacional como una potencia.
Todo esto no ha ocurrido sin sufrimientos.
A continuación de la caída del Muro de Berlín, muchos países se volcaron ingenuamente hacia un mercado desregulado, lo que a menudo significó costos sociales y dificultades en la vida cotidiana de muchos de sus ciudadanos.
De ahí que el nacimiento de nuevos Estados y la conquista de la soberanía plena dio frecuentemente paso a guerras, a conflictos étnicos, a violencias y a la violación de derechos civiles y humanos.
Pero a pesar de esto, la economía de mercado y la democracia política se han fortalecido a través de Europa Central y Oriental, ofreciendo a millones de mujeres y hombres la posibilidad de un crecimiento social y civil.
Hoy en día, en momentos en que a través de la integración europea se abre una nueva era en la vida del continente, se hace aún más necesario contar con una acción política dirigida a favorecer una economía social de mercado que pueda garantizar la modernización de la sociedad, la protección social, los derechos del ciudadano, el desarrollo sostenible tanto desde el punto de vista medioambiental como del humano, el reconocimiento de los derechos de cada comunidad nacional, étnica, cultural y religiosa, unos sistemas judiciales independientes, información libre y pluralista, igualdad de oportunidades que permitan a las mujeres acceder a más amplias posibilidades de vida y de trabajo.
Aún existen conflictos sin resolver en algunos países y regiones tales como Chechenia y el Cáucaso. Debemos asegurar que sean la negociación, las soluciones políticas y el respeto a los derechos y a la democracia los que prevalezcan en esos países donde estos derechos fundamentales no han sido aún alcanzados.
Todo esto requiere de los valores del socialismo democrático y de políticas capaces de consolidar la democracia, la igualdad, la justicia social y la solidaridad.
En muchos países de Europa Central y Oriental, el éxito de los partidos socialistas y socialdemócratas que tienen o han tenido responsabilidades de gobierno, demuestra claramente que incluso en esta región nuestros valores son capaces de satisfacer las exigencias, los deseos y las aspiraciones de los ciudadanos.
La lucha de los socialistas europeos organizados en el Partido de los Socialistas Europeos (PSE) y su Grupo Parlamentario en el Parlamento Europeo, tras consolidar la paz y la cooperación entre sus Estados y ciudadanos, se concentra en tres prioridades, que representan los principales desafíos para el futuro de la Unión Europea (UE), la Constitución, la ampliación, y el Modelo económico y social europeo.
El proyecto de Constitución para Europa representa un paso importante en la integración Europea y el desarrollo democrático, y un motivo de esperanza para que la Unión se dote de los instrumentos legales y políticos para ser fuerte en el siglo XXI. Su elaboración es el fruto del esfuerzo de diálogo y reflexión común de los 105 miembros de la Convención (parlamentarios europeos y nacionales, gobiernos y comisión europea) que durante más de dieciséis meses abordaron, en un debate público la ardua tarea de convertir los complejos Tratados vigentes en la UE en una Constitución simplificada y adaptada a las necesidades actuales y futuras de la nueva Europa.
La nueva Carta Magna supone un paso cualitativo en la construcción europea al poner los cimientos jurídicos y políticos adecuados para los ambiciosos objetivos de una UE ampliada que restituye al continente la unidad perdida con la II Guerra Mundial y sienta las bases de un destino compartido en una Unión Política, Económica y Monetaria que basa en la paz y en la solidaridad su participación en la comunidad internacional. Logramos, en la Convención, proclamar nuestros valores y objetivos comunes y conseguimos la integración de la Carta de Derechos Fundamentales, incluyendo el capítulo de derechos sociales. Entre los valores de la Unión se incluyen la igualdad, la solidaridad y la no discriminación. Entre los objetivos de la Unión figura el desarrollo sostenible basado en un crecimiento económico equilibrado y una economía social de mercado, el empleo pleno, el progreso social, la mejora del medioambiente, la lucha contra la exclusión social, la promoción de la justicia y de la protección social, la igualdad entre hombres y mujeres, la cohesión económica, social, territorial y medioambiental, así como la coordinación de las políticas económicas, de empleo y social de los Estados Miembros, pero necesitamos ir más lejos en lo que concierne a la tributación y la armonización social.
La tarea ahora es asegurar que el texto sea el resultado de la Conferencia Intergubernamental y pueda ser ratificado por los Estados y los ciudadanos europeos, como una expresión del compromiso a un futuro común para los 25 países y 480 millones de ciudadanos, un futuro abierto a otros Estados europeos que compartan sus valores y objetivos.
Con la ampliación a los diez nuevos socios, Europa volverá a ser una unidad geográfica desde el Atlántico hasta el Báltico y desde El Mar del Norte al Mediterráneo. El reto para Europa en los años 80 fue construir el mercado único. El reto en los 90 fue superar la Guerra Fría y crear la moneda única. El reto, en los inicios de este milenio, es ampliar la UE para crear estabilidad, paz y prosperidad para todos. Los socialistas hemos respaldado siempre, con firmeza, el proceso de ampliación de la UE. Nuestro Manifiesto Electoral de 1999 pedía acelerar el proceso de adhesión, para permitir que nuevos Estados miembros participen en las elecciones europeas de 2004. Tras largas y difíciles negociaciones, 10 países - Chipre, la República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Eslovaquia y Eslovenia - se convertirán en Estados miembros de la UE el 1 de mayo de 2004.
Europa está renaciendo como una unidad geográfica y política que enterrará la absurda bipolaridad Este-Oeste marcada por una ideología geopolítica divisoria. Willy Brandt lo definió acertadamente al afirmar que "ahora podrá crecer conjuntamente lo que es común" (jetzt wächst zusammen was zusammen gehört). Precisamente, el " Programa Willy Brandt", creado para intensificar la cooperación con nuestros partidos hermanos en el proceso de transición, para que la ampliación sea un éxito tanto para los actuales Estados miembros, como para los futuros está constituyendo un auténtico éxito. Entre sus actividades figura un servicio de información sobre políticas y estructuras de la Unión y de los futuros Estados miembros, noticias revisadas regularmente y un boletín semanal sobre Asuntos Europeos, la coordinación de reuniones y sesiones de formación para los partidos hermanos y la asistencia en la preparación de los referéndum de adhesión y de las elecciones al Parlamento Europeo.
La estrategia de Lisboa, elaborada en la primera Cumbre sobre el empleo, la reforma económica y la cohesión social, bajo la Presidencia portuguesa del Gobierno dirigido por António Guterres se fijó un nuevo y ambicioso objetivo: convertir a la UE en la economía más competitiva del mundo, basada en el conocimiento, con pleno empleo de calidad y mayor cohesión social. Esto significa que los progresos tanto en el ámbito económico como en el social deben ir de la mano. La nueva Agenda Social Europea 2001-2006 prevé un enfoque general y coherente para que la UE responda a los nuevos retos para la política social que se derivan de la transformación radical de la economía y de la sociedad. El aspecto clave en este ámbito es la promoción de la calidad: pleno empleo y calidad de trabajo, calidad de la protección social, calidad de las relaciones laborales.
El modelo económico y social de la Unión que debe seguir salvaguardando el progreso, la estabilidad y el bienestar en muestras sociedades, necesita un impulso para garantizar que tenga en cuenta los retos que nacen de nuevos parámetros demográficos y tecnológicos en el mercado laboral con una combinación de políticas orientadas hacia el pleno empleo basado en el conocimiento y en la formación permanente. También hace falta un mayor esfuerzo para asegurar que la Unión pueda competir en términos de calidad, de educación, de investigación y de desarrollo y sobre todo en términos de la creación de un modelo social justo frente al modelo ultraliberal basado en políticas regresivas e insolidarias que generan aún más desigualdad y exclusión social. La situación actual en la UE requiere políticas activas que garanticen el cumplimiento de los objetivos de Lisboa, con políticas de inversión en infraestructuras de transporte, energía y comunicaciones que vertebren el territorio europeo, y políticas macroeconómicas, de empleo y sociales que se apoyen mutuamente, con una gestión más eficaz de nuestras economías, sobre todo ahora que tenemos una moneda común.
La educación y la formación deberían pasar a ser los puntos clave de un nuevo contrato social. Este contrato social debe incluir el derecho al aprendizaje a lo largo de toda la vida para todos y nuevos derechos para los trabajadores atípicos que fomenten un concepto positivo de flexibilidad, con medidas legislativas de la Unión Europa sobre los nuevos riesgos para la salud y la seguridad en el trabajo y una lucha activa contra le exclusión y el dumping social. La competitividad no se reduce meramente a una sola dimensión de reducción de gastos - principalmente los salarios - sino que incluya los factores sociales, reforzando los derechos individuales y colectivos de los trabajadores. Otro punto clave en la Europa social es el acceso justo a unos servicios de calidad de interés general.
La Europa social va mano a mano con una sólida actividad económica. Por eso, los Estados miembros tienen también que comprometerse aun más para impulsar la investigación y la inversión en capital humano. Hay que reorientar el gasto público hacia una mejora de la producción que respete el medio ambiente. A la vez, es primordial invertir sustancialmente en los trabajadores. Hay que lograr que las reformas del mercado laboral se basen en una estrecha colaboración con los interlocutores sociales, y que por ningún motivo traigan consigo una reducción de los derechos individuales y colectivos de los trabajadores.
Los socialistas europeos trabajan para que la UE, además de ser un marco de convivencia y de destino compartido, se consolide como la primera organización política regional a nivel mundial que constituye una respuesta democrática a la globalización. En sus relaciones con el resto del mundo, la UE además de defender y afirmar sus valores y promocionar sus intereses, contribuirá a la paz, la seguridad y el desarrollo sostenible del planeta, la solidaridad y el respeto mutuo entre los pueblos, el comercio libre y equitativo, la erradicación de la pobreza y la protección de los derechos humanos, especialmente los derechos del niño, la estricta observancia y el desarrollo del Derecho Internacional, y en particular al respeto a los principios de la Carta de la ONU.

References: Resolución 
 artículo 72
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