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Timestamp: 2014-03-09 09:55:10+00:00

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El marco regulatorio del Comercio Internacional - Revista Marítima
El marco regulatorio del Comercio Internacional
Dr. Roberto Bloch - Diciembre de 1997
II. La carta de La Habana y la Organización Internacional del Comercio (OIC)
III. El GATT (General Agreement on Tariffs and Trade).
IV. Organización Mundial del Comercio – OMC – (World Trade Organization – WTO -).
V. A modo de conclusiones.
El comercio internacional se ha caracterizado en la época moderna por la alternancia de fases de libre cambio y proteccionismo, en lo que al uso de instrumentos de política comercial se refiere, facilitando o dificultando respectivamente la entrada de mercancías extranjeras en un territorio nacional. Por otra parte, el nacimiento y crecimiento del Estado moderno y especialmente del Estado de Bienestar, ha llevado a éste a interesarse por variadas actividades económicas, incluida la comercial, hasta llegar al mercantilismo que pretendía que el poder público controlara todo el comercio exterior. Ello originó la correspondiente reacción representada por el liberalismo y las teorías de Adam Smith y David Ricardo, que vieron triunfar sus tesis con la abolición de las Leyes de Granos en Inglaterra (1846) y el Tratado Cobden-Chevalier de 1860, que se tradujo en una reducción de los aranceles en toda Europa.
Es la época que Curzon llama de "bajamar del proteccionismo"; pero a la bajamar siguió la pleamar, representada, según el citado autor, tanto por la suba de aranceles luego de la guerra franco-prusiana de 1879 y la creación del imperio alemán, que ocasionaron subas arancelarias generalizadas, como por el ascenso de los Estados Unidos de Norteamérica al rango de gran potencia.
La Primera Guerra Mundial deshace todo el sistema librecambista montado por Gran Bretaña a lo largo del siglo XIX. Este sistema librecambista se estableció sobre le patrón oro, la estabilidad monetaria y la libre circulación de capitales y mercancías; para ello, era esencial la existencia de aranceles bajos y la ausencia de intervenciones administrativas y, en consecuencia, la igualdad de trato entre mercancías nacionales y extranjeras. La Primera Guerra Mundial terminó con este sistema y exaltó los nacionalismos que requerían el intervencionismo administrativo que beneficiara a la producción nacional; al mismo tiempo, se fragmentaban los espacio políticos (desintegración del Imperio Austro–Húngaro y del Imperio ruso de los Zares). Además, la economía de guerra acostumbró a someter las decisiones y actividades económicas al control político y administrativo (experiencia alemana de guerra llevada a cabo por Rathenau).
El resultado de ello es que, pese a los intentos llevados a cabo por la Sociedad de las Naciones (Conferencia Económica de Bruselas, 1920; Génova, 1922; Ginebra, 1927; Londres, 1933), la finalización de la Primera Guerra Mundial aparejó una fuerte suba del proteccionismo, subidas arancelarias unilaterales, establecimiento de controles de cambios, acuerdos de clearing, restricciones cuantitativas, prácticas comerciales restrictivas y desleales, conociéndose al período 1915 – 1939 como etapa de "inundación del proteccionismo".
Este "clima" internacional, junto con el nacionalismo exacerbado y la práctica de arruinar al vecino para remediar el desempleo (beegar your neighbour policy, remedies for unemployement), no fueron ajenos al estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Del período de entreguerras quedaron dos preocupaciones: a) la obsesión por los problemas monetarios causados por la gran depresión y b) el intervencionismo del Estado como posible remedio para paliar las crisis económicas.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos de Norteamérica dominan aproximadamente el 50% del comercio internacional. Esa situación no le resultaba satisfactoria porque el crecimiento y el dinamismo de la industria norteamericana necesitaban campos de expansión que no le brindaban ni el bloque soviético, ni Europa occidental destruida, ni Japón vencido y ocupado. Por otra parte, Africa y el resto de América no constituían mercados significativos. Entonces, Estados Unidos imaginó la posibilidad de extender el campo de acción de la ley de comercio exterior, Reciprocal Trade Agreement Act de 1934, debida a Cordel Hull. Este mecanismo era bilateral, pero su multiplicada aplicación en la práctica había permitido obtener éxitos en lo concerniente a crear un flujo constante y creciente de importaciones y exportaciones.
Ya en 1941, Roosvelt había propuesto a Churchill incluir entre los ocho principios de la Carta del Atlántico la participación de todos los Estados en el comercio internacional, principio que se insertó en los Tratados de Préstamos y Arriendos firmados por los Estados Unidos con el Reino Unido (23 de febrero de 1942) y con la Unión Soviética (11 de junio de 1942).
Estados Unidos buscó, como herramienta de desarrollo, potenciar los mercados exteriores; así se alentó la reconstrucción de la economía japonesa, se demostró interés político en que Europa se rehabilitara mediante el Plan Marshall y se recibió favorablemente la formación de la Comunidad Económica Europea.
En ese marco, se imponía terminar gradualmente con los sistemas proteccionistas que habían cobrado fuerza luego de la crisis mundial de 1929 y que habían alcanzado su apogeo durante la guerra.
A lo largo de 1943 y 1944 se sucedieron reuniones e intercambios constantes de puntos de vista entre funcionarios británicos dirigidos por Keynes y norteamericanos por White, que dieron lugar a los acuerdos de Bretton Woods, creándose el Fondo Monetario Internacional y el Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo. Se discutió también, aunque no se llegó a un acuerdo debido al tema de las preferencias imperiales que querían eliminar los norteamericanos y salvaguardar los británicos, acerca de un código de buena conducta en materia de comercio con una reducción de tipos arancelarios, supresión de restricciones cuantitativas y prohibición de subvenciones a la exportación.
En un mensaje al Congreso, en febrero de 1945, Roosvelt declaró que los acuerdos de Bretton Woods debían ser complementados con la elaboración de un acuerdo internacional sobre la reducción de obstáculos a los intercambios.
En noviembre de 1945, el Secretario de Estado norteamericano Byrnes presentó una publicación titulada Propsal for Expansion of World Trade and Employement, que resumía todas las conversaciones mantenidas entre los países anglosajones y que encontró rápidamente el apoyo británico, convirtiéndose en la primera reunión del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, en orden del día de un Comité encargado de formular planes para una Conferencia sobre Comercio y empleo y que en la concepción norteamericana iba a transplantar la experiencia de su legislación antitrust al plano internacional.
El 18 de febrero de 1946 el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas convocó a la Conferencia Mundial sobre Comercio y Empleo que se reunió en sesiones preparatorias en Londres en 1946, y en Ginebra en 1947. En sentido estricto, la Conferencia tuvo lugar en La Habana en 1948.
Los trabajos de la Conferencia concluyeron con la adopción de la Carta de la Habana, que establecía una Organización Internacional del Comercio (OIC). La Carta consta de ciento seis artículos y dieciséis anexos, que tratan de recoger las dos grandes opiniones que se habían manifestado durante la elaboración de la misma; el conflicto entre libre comercio que entrañaba la libertad de las empresas privadas de tomar decisiones sobre importación y exportación de acuerdo con las leyes del mercado, y las políticas de ocupación plena, que podrían necesitar el control gubernamental de la economía.
La conciliación casi imposible de estas dos posiciones y el repliegue y renacer del siempre presente aislamiento norteamericano fueron las principales razones para no obtener la ratificación del Congreso de los Estados Unidos y, siguiendo su postura, la de la mayor parte de los Estados participantes; asimismo, Gran Bretaña se negaba a abandonar el sistema de preferencias imperiales (Imperial Preference System). En consecuencia, a los efectos prácticos, la OCI, aún antes de su nacimiento, dejaba de existir.
propósitos y objetivos, la concepción y la actividad económica, desarrollo económico, política comercial (base del GATT), practicas comerciales restrictivas, acuerdos internacionales sobre mercancías, estructura de la OCI, solución de diferencias, disposiciones generales.
el principio de igualdad de trato, las prohibiciones de restricciones cuantitativas, las excepciones de los anteriores principios (llamadas cláusulas de apoyo) y las denominadas cláusulas negativas que suspenden o atenúan los principios fundamentales (países en desarrollo, uniones aduaneras). Las funciones que la Carta de La Habana concedía a la OIC eran tres:
poner en práctica la Carta, estudiar los problemas relativos al comercio internacional y arbitrar fórmulas para resolver las diferencias surgidas entre países miembros. Todo ello regido por los principios de:
a) no discriminación (art. 16), excepto una serie de excepciones que después pasarían al GATT (regímenes preferenciales imperiales, regímenes preferenciales para países no desarrollados, apoyo a las uniones aduaneras y áreas de librecambio y discriminación de las importaciones originarias de países de moneda escasa según declaración del FMI);
d) principio de la condena de los carteles internacionales privados (art. 46).
Además, la Carta en su Capítulo VI promocionaba y amparaba los acuerdos intergubernamentales sobre productos básicos.
Este último punto, junto a la alabanza a la planificación como medio de reconstrucción de los países desvastados por la guerra e instrumento de desarrollo de los países llamados del "Tercer Mundo", a la práctica que la relativa condena de los carteles y prácticas restrictivas, originaron la oposición doctrinaria del Congreso estadounidense y, en definitiva, impidieron la ratificación por los Estados Unidos de los resultados de una Conferencia que ellos mismos habían preconizado y promovido.
La OCI se hubiera constituido como un organismo especializado de la ONU, con una Asamblea General o Conferencia, un Consejo ejecutivo de dieciocho miembros, un Director General y un Secretario. De los dieciocho miembros del Consejo ejecutivo, ocho serían de los Estados más importantes comercialmente considerados (en paralelo con el FMI) y los otro diez miembros debían ser elegidos por los miembros por mayoría de dos tercios.
La Conferencia sería la autoridad máxima de la organización, habría de reunirse anualmente y en ella cada país miembro tendría un voto, tomándose las decisiones por mayoría simple de presentes y votantes.
No cabe duda que, aun cuando la Carta de La Habana y la OIC no brindaron resultados prácticos, sí impulsaron la cooperación internacional y originaron la creación del GATT.
Mientras se desarrollaba la Conferencia preparatoria de Ginebra, los norteamericanos, preocupados por las reducciones de los derechos arancelarios, hicieron uso de la Trade Agreements Act, renovada en 1944 para adelantarse al futuro, iniciando de manera paralela a la celebración de la citada Conferencia preparatoria de la OCI, unas negociaciones arancelarias. Estas tuvieron lugar en octubre de 1947 en Ginebra y se realizaron de la manera tradicional, producto por producto y país por país. Cada país concentró su atención en los productos de los cuales cada parte era el principal abastecedor de la otra. Las concesiones convenidas para esos productos se generalizaron, con posterioridad, a todos los miembros del grupo negociador. En total se realizaron ciento veintitrés conjuntos de negociaciones que cubrían aproximadamente cincuenta mil productos. Los resultados se incluyeron en un protocolo anexo a un texto único, que sería el "Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio", firmado el 30 de octubre de 1948, siendo ratificado por Australia, Bélgica, Brasil, Birmania, Canadá, Ceilán, Chile, China, Cuba, Estados Unidos, Francia, India, Líbano, Luxemburgo, Noruega, Nueva Zelanda, Pakistán, Países Bajos, Rhodesia del Sur, Gran Bretaña, Siria, Checoslovaquia y Africa del Sur.
El Acuerdo citado es un tratado de treinta y cinco artículos, destinados a servir de guía al comercio internacional hasta la entrada en vigor de la OIC. Posteriormente, en 1964, se la añadieron tres artículos mas: los XXXVI, XXXVII y XXXVIII. El GATT nacía así, con carácter provisional, a la espera de las ratificaciones correspondientes de la OIC.
En 1948 era un simple acuerdo, con una estructura institucional que no comprendía más que una conferencia periódica de los Estados miembros llamados partes contratantes (los textos del GATT se refieren a sus miembros con minúsculas y solamente cuando actúan colegiadamente, el texto del Acuerdo lo pone de relieve).
El Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT) devino en el principal acuerdo multilateral sobre los intercambios internacionales y, en la práctica, es el que cumplió, durante muchos años, la misión que estaba encomendada en el dominio del comercio a la OIC, misión que es asumida a partir de enero de 1995 por la Organización Mundial del Comercio (OMC), nacida del fracaso de la Carta de La Habana, es la que ha llevado a caracterizar al GATT como un "accidente histórico" que, pese a justas criticas, ha conocido un éxito importante.
El GATT es un producto híbrido de naturaleza compleja. Para empezar, es una institución nunca creada; es además un primer acuerdo internacional al que luego se le sumarán otros acuerdos, protocolos, modificaciones y negociaciones que se realizaron durante ocho Rondas de Negociaciones; 1947: Ginebra, Suiza; 1949: Annecy, Francia; 1951: Torquay, Inglaterra; 1955-1956: Ginebra, Suiza; 1960-1962: Ronda Tokyo y 1986-1994: Ronda Uruguay (crea la Organización Mundial del Comercio –OMC-). Asimismo, el GATT es un tribunal internacional en cuanto que, como vigilante del Acuerdo, ejerce a la vez una función legislativa y una función jurisdiccional. Es la triple naturaleza jurídica del GATT, que aparece a la vez como un tratado, como una organización y como un tribunal, la que hace compleja y especifica a esta institución.
El GATT aborda en su articulado los siguientes grandes temas:
Parte I: compuesta por los arts. I y II, contiene las obligaciones fundamentales de los Estados signatarios, es decir, la aplicación de la cláusula Most Favoured Nation (MFN) –Nación Más Favorecida– y la de reducir los aranceles aduaneros en forma integral, sin prevalerse de la cláusula correspondiente a los llamados grandfather rights (derechos del abuelo), en ejercicio de los cuales una de las partes contratantes puede excluir del GATT, y del alcance de sus normas, toda la legislación que tuviera en vigor antes de su acceso al Acuerdo. Este principio se desprende de la propia redacción de los protocolos originarios del Acuerdo, que exigía que las partes contratantes implementaran la Parte II del mismo "en toda su extensión, que no entre en conflicto con la legislación existente".
Parte II: comprende los arts. III al XXIII, con todas las obligaciones detalladamente expuestas y a ser implementadas, con las excepciones de lo que se ha denominado Protocolos de Aplicación Provisional (Protocols of Provisional Aplication –PPA-) y aceptando los "Derechos del Abuelo". (Estos Protocolos fueron los que dieron la materia para la institución del GATT luego del fracaso de la ratificación de la Carta de La Habana en el Congreso de los Estados Unidos).
Parte III: comprende los arts. XXIV al XXXIV; son principalmente de carácter procesal y deben ser ejecutados sin alegar la excepción de los "Derechos del Abuelo".
Parte IV: comprende los arts. XXXV al XXXVIII relativos al status especial de los países en vías de desarrollo dentro del GATT. (Amparándose en sus disposiciones, la República Argentina solicito su ingreso a la Organización).
El GATT tiene una función legislativa y una función judicial; pero el GATT es, esencialmente, un tratado internacional que regula determinadas cuestiones de política comercial. En principio, se trata de un acuerdo comercial negociado entre Estados soberanos y cuya interpretación corresponde a los Estados que forman parte del mismo, ya que la normativa establecida cercena en cierta medida la soberanía plena para regular el comercio exterior. Concebido como un simple acuerdo comercial, el GATT progresivamente ha diseñado una verdadera organización internacional. Quienes elaboraron el GATT contaban con la creación de la OIC y por ello no pensaron en dotar de una organización independiente al GATT.
Históricamente, en una primera etapa, son los Estados miembros denominados por el Acuerdo las partes contratantes, los que se reúnen semestral o anualmente. Estas reuniones encuentran su fundamento legal en el art. XXV del Acuerdo, que establece que las partes contratantes se reúnan de tiempo en tiempo para dar efecto a las disposiciones que requieren acción conjunta y, en general, para alcanzar los objetivos del Acuerdo.
Hacia 1955 se inician los cambios que transforman al GATT en una organización peculiar, caracterizada por dos ideas: su flexibilidad y su carácter evolutivo.
a) las sesiones de las partes contratantes: con este término se denomina a los Estados y Territorios autónomos miembros, que han accedido al mismo por los procedimientos correspondientes. Las partes contratantes tienen el poder de interpretar el Acuerdo General y el poder de otorgar derogaciones (Waiver Power) que constituyen un elemento esencial del GATT y elemento clave de su permanente adaptabilidad a la cambiante realidad. Estas competencias las han de ejercer de manera conjunta.
Otras competencias importantes de las partes contratantes son las de verificar que las disposiciones del Acuerdo General sean cumplidas correctamente, declarar compatibles con el Acuerdo las uniones aduaneras y zonas de librecambio, retirar concesiones y el mantenimiento de las restricciones cuantitativas.
A ellas puede añadirse otra función o competencia de las partes contratantes que consiste en iniciar u organizar las negociaciones multilaterales en reuniones llamadas sesiones.
b) el Consejo de Representantes Permanentes: desde 1960 se creó formalmente un Consejo de Representantes, llamado así porque participan en él los Representantes Permanentes de las partes contratantes de las delegaciones nacionales en la sede del GATT. Las partes contratantes delegan gran parte de sus trabajos en este Consejo, razón por la que ha llegado a ser el órgano fundamental del GATT y quien asegura la continuidad de los trabajos de éste, aunque la aprobación formal de sus tareas siempre corresponde a las partes contratantes.
Las sesiones normales del Consejo (ocho o diez al cabo de un año) se destinan a examinar las solicitudes formuladas por algunas partes contratantes con relación a los asuntos que exigen una acción colectiva; a establecer y conocer las tareas de los Comités y grupos de trabajo; a solicitar informaciones sobre asuntos comerciales en base a peticiones de otra parte; a preparar la reunión anual de las partes contratantes; a elaborar el informe de la sesión anual y a realizar estudios monográficos sobre comercio internacional. Todas estas funciones explican la gran importancia del Consejo como órgano permanente de enlace.
c) los Comités: son órganos de trabajo de carácter permanente, abiertos generalmente a todas las partes contratantes que desean participar en ellos y con un objetivo especifico que habitualmente les da la denominación.
La estructura de los Comités no ha sido fijada; su organización corresponde a los intereses de las partes contratantes; pueden estar compuestos por quince a veinticinco miembros, que son generalmente las partes interesadas en la cuestión concreta, aunque no existe limites. Las conclusiones de sus deliberaciones se redactan y someten a las partes contratantes. Los Comités examinan las legislaciones nacionales e informan de su adecuación a las normas y problemas de la puesta en practica de éstas.
Los Comités más importantes, que tienen una naturaleza cuasi permanente, son el de Balanza de Pagos, el de Comercio y Desarrollo y el de Asuntos Administrativos y Presupuestarios. Otros Comités han surgido como consecuencia de los diversos códigos pactados en las rondas negociadoras: Compras Públicas, Medidas Antidumping, Subvenciones y Medidas Compensatorias, Obstáculos Técnicos, Concesiones Arancelarias, etc.
d) la Secretaría: se encarga de la gestión auxiliar del Acuerdo; se halla bajo la autoridad de un Director General cuyas funciones sobrepasan las de un simple jefe de Secretaría, ya que tiene una nítida función mediadora y de conciliación entre las partes contratantes, que encuentra sus fundamentos en los arts. XXIII y XXV. El Secretariado lleva a cabo estudios de alta calidad técnica encargados por los distintos Comités y Grupos, realiza informes, organiza las reuniones y en general desempeña cuantas funciones sean necesarias para el buen funcionamiento de la organización, actuando como dinamizador de las negociaciones comerciales.
Con referencia a las reglas de funcionamiento del GATT, se sigue el principio de una parte contratante, un voto. El GATT decide por mayoría simple de votos, aunque algunas veces se exige mayoría de dos tercios (autorización de derogaciones, adhesión de nuevos miembros, aprobación de uniones aduaneras y de zonas de librecambio, revisión del Acuerdo General).
La experiencia muestra que en la práctica y salvo para las grandes decisiones, casi nunca se vota en el GATT, ya que las decisiones son tomadas por consenso una vez que el Presidente ha constatado que no hay objeción de las partes contratantes presentes a la aceptación de la decisión. Este modo de trabajo refuerza el carácter vinculante de las decisiones tomadas, ya que de manera implícita los Estados asienten y se conforman con la decisión. Este es el sistema que incorpora la Organización Mundial del Comercio (OMC).
El Acuerdo GATT nada dice sobre la denominación y la naturaleza jurídica de las decisiones de las partes contratantes, las cuales unas veces se denominan decisiones, otras recomendaciones y otras resoluciones, sin que haya una jerarquía entre ellas, ni tengan distinta fuerza coercitiva, lo que coincide con el hecho que no existan procedimientos fijos para el trabajo de los diversos órganos estructurales del GATT.
Cualquier parte contratante puede sugerir un tema de interés general que se someterá a la sesión siguiente. La parte contratante que toma la iniciativa puede apoyar su sugerencia con una nota, aunque lo más frecuente es que exista un informe explicativo de la Secretaría. El representante de la parte proponente explicará el tema y, tras su análisis, o queda manifiesta su falta de interés o pasa a uno de los Comités existentes para su profundización o, finalmente, puede crearse un Grupo de Trabajo o un Comité ad hoc que lo estudiará y presentará un informe en alguna sesión posterior, siendo el mismo la base para discusiones ulteriores. Todas las consultas y decisiones son multilaterales, lo que permite conocer la posición sobre el problema de todas las partes.
Los principios que rigen la actividad del GATT son: a) Principio de transparencia: las partes contratantes deberán notificar sus reglamentaciones comerciales, sus subvenciones, sus reducciones arancelarias, sus propósitos de integración regional, las diversas restricciones cuantitativas que adopten, cualquiera que sea su causa, para solicitar su mantenimiento, etc. Este principio de transparencia vivifica todo el sistema GATT y permite la aplicación de las reglas del juego de la competencia internacional que el propio GATT trata de arbitrar. De hecho, el principio de transparencia se puede desglosar en un deber de notificar y en un deber de vigilancia, que tiene como objetivo el cumplimiento de las disposiciones del Acuerdo por las partes contratantes.
Unido a este principio de transparencia se halla la disposición del art. X.2, que exige que no podrá ser aplicada antes de su publicación oficial ninguna medida de carácter general adoptada por una parte contratante que aumente los derechos de aduana o establezca nuevas restricciones. El principio de transparencia se incorpora a la nueva OMC, extendiendo su aplicación no solamente a los intercambios de productos, sino también a las transacciones internacionales de servicios y a los aspectos comerciales de los derechos de propiedad intelectual.
b) Principio de no discriminación: implica que un Estado debe dar el mismo trato a todos los Estados con los que tiene relaciones comerciales. Este principio se instrumenta a través de los principios de Nación Más Favorecida y de Trato Nacional.
c) Principio de Nación Más Favorecida (NMF) (Most Favoured Nation – MFN -): el medio técnico por el cual se evita la discriminación en el comercio dentro del GATT y se asegura la igualdad de trato es la cláusula MFN. Consiste en una disposición contractual incondicional en virtud de la cual un Estado parte contratante se compromete a otorgar a otro u otros Estados partes contratantes y a personas o cosas que se hallan en determinada relación con éste, un trato no menos favorable que el concedido por el Estado concedente a un tercer Estado o a personas o cosas que se hallen en la misma relación con este tercer Estado.
La experiencia de multilateralización de la cláusula MNF desarrollada por el GATT registra las necesidades de multipolaridad de la economía internacional y lo más importante como resultado de ello es que el GATT ha institucionalizado la cláusula MNF: las partes contratantes y los diferentes órganos del GATT se hallan encargados de la vigilancia y aplicación de esta cláusula en las relaciones comerciales entre las partes contratantes.
d) Principio de Trato Nacional: en virtud de este principio, los productos del territorio de toda parte contratante, importados en el de cualquier otra parte contratante, no estarán sujetos directa ni indirectamente a impuestos u otras cargas interiores de cualquier clase que sean, superiores a las aplicaciones, directa o indirectamente, a los productos nacionales similares. Además, ninguna parte contratante aplicará, de cualquier otro modo, impuestos a los productos importados o nacionales en forma contraria a los principios convenidos.
Otros principios menores del GATT son:
Reducción General y Progresiva de los Derechos Arancelarios. La Prohibición de Restricciones Cuantitativas. El Principio de Flexibilidad.
Pero quizás no haya otro aspecto en el que se revele mejor el pragmatismo y el casuismo del GATT que en las excepciones a los Principios. Las frecuentes excepciones y derogaciones han ido ocasionando que se hable de la fragmentación (éclatement) y erosión del sistema GATT; sin embargo, pese a las numerosas excepciones y derogaciones, éstas son limitadamente previstas y muy reglamentadas; de hecho, toda excepción o derogación debe ser expresamente autorizada, ya sea en el propio texto del GATT o en virtud de una decisión de las partes contratantes.
Las excepciones y derogaciones contempladas son:
1) Los "Derechos del Abuelo" (Grandfather rights): el art. 1, párrafo 2, mantiene las preferencias que existían al momento de la conclusión del tratado GATT siempre "que se mantengan en límites estrechos".
El principio de compromiso global, que se incorpora a la nueva OMC en se art. XVI plantea para el futuro la necesidad de aceptación de todas las obligaciones contenidas en los Acuerdos negociados en la Ronda Uruguay; ello ante lógicamente la desaparición de los "Derechos del Abuelo".
2) Las derogaciones expresamente autorizadas por las partes contratantes.
3) La formación de Uniones Aduaneras y Zonas de Librecambio, cumpliendo con los requisitos que indica el art. XXIV del GATT.
4) La posibilidad de establecer restricciones cuantitativas en los siguientes casos:
a) por razones de seguridad, b) destinadas a proteger la agricultura, c) destinadas a proteger el equilibrio de la balanza de pagos.
5) Las excepciones generales previstas en los arts. XX y XXI
6) La cláusula de salvaguardia: establecida en el art. XIX, autoriza a una parte contratante a establecer medidas de urgencia cuando el incremento del volumen o las condiciones en que se efectúan las importaciones amenazan causar un perjuicio a sus productores nacionales.
7) Las derogaciones (Waivers): previstas en el art. XXV.5, permiten a las partes contratantes adaptarse a los cambios imprevistos en el comercio internacional.
8) La consideración especial hacia los países en vías de desarrollo que se manifiesta en:
a) la parte IV del GATT, relativo al comercio y al desarrollo, incorporada bajo la influencia de la UNCTAD (United Nations Conference on Trade and Development), permite a las partes contratantes la autorización de una acción concertada a favor del comercio de los países en vías de desarrollo y el principio de no reciprocidad.
b) El principio de no reciprocidad: se reconoce este principio en las relaciones comerciales entre países desarrollados y países en vías de desarrollo, mientras que se mantiene la reciprocidad en las relaciones entre los países desarrollados.
c) Sistema de Preferencias: se plasma en un reconocimiento de la legalidad del trato preferencial a favor de los países en vías de desarrollo y un reconocimiento de la cláusula evolutiva, que obligaría a los países en vías de desarrollo a eliminar progresivamente las preferencias conforme a su industrialización y desarrollo económico, El Sistema de Preferencias Generalizadas (SPG) constituye así la más completa excepción a la cláusula de Nación Más Favorecida.
9) Establecimiento de Regímenes Excepcionales de carácter sectorial para:
a) productos básicos, b) productos textiles (Acuerdo Multifibras).
Por otra parte, corresponde destacar que la peculiar forma de nacimiento del GATT, su naturaleza provisional, su tradición de toma de decisiones por consenso ha hecho en la práctica imposible una reforma en profundidad del texto del Acuerdo General. Esto planteó la cuestión de sus adaptaciones necesarias a los nuevos problemas a los que se enfrenta el comercio internacional y para los que el texto del Acuerdo General o bien no da soluciones o bien resultan muy generales. Este problema se agudizó en los años sesenta y al enfrentarse el GATT a las barreras no arancelarias. De manera especial, la Ronda Tokyo acudiría a la fórmula de Códigos de Conducta para lograr regulaciones detalladas de problemas específicos. En tal sentido, los Códigos son acuerdos celebrados entre las partes contratantes mediante los cuales se convienen determinadas interpretaciones de algún precepto del Acuerdo General.
Los Códigos se incorporan a los textos originales del sistema GATT, aunque solamente se aplican a las partes contratantes que los han firmado. Los Códigos constituyen acuerdos interpretativos que pretenden resolver problemas concretos y poseen una estructura similar.
A partir de la aprobación del Acta Final de la Ronda Uruguay, estos Acuerdos se aprueban en su totalidad, con alguna excepción, por los miembros de la OMC, a los cuales por tanto afectarán (principio de globalidad).
Los Códigos del GATT son:
Código de Subvenciones (Código de la Ronda Tokyo). Código Antidumping. Código sobre Licencias de Importación. Código de Valor de Aduana. Código sobre Barreras Técnicas al Comercio.
El GATT posee también un "Sistema de Resolución de Diferencias". Tal sistema no ha sido previsto completamente en el articulado general. A partir de normas generales, la práctica y la necesidad de disponer de un procedimiento adecuado para la resolución de conflictos, se delinearon los contornos del mismo; una ventaja pudo ser contar con un fiel reflejo de las necesidades imperantes, pero ello fue también una desventaja al no disponer de cohesión las normas en base a un procedimiento reglamentado.
Diversas normas de fondo y de forma fueron adoptadas a través del tiempo. Los instrumentos más importantes a través de los cuales se implementaron fueron:
a) El Entendimiento en Resolución de Disputas, GATT Doc. Z6S/210 (1979) en Official GATT Series, Basic Instruments and Selective Documents;
b) Declaración Ministerial en Materia de Resolución de Disputas, GATT Doc. 29S/13 (1982), BISD 29S/13;
c) Declaración sobre la Resolución de Disputas (1084), BISD;
d) Mejoras en el Procedimiento de Resolución de Disputas, GATT Doc. 36S/61 (1989), BISD.
IV. Organización Mundial del Comercio - OMC – (World Trade Organization – WTO -)
Como parte del acuerdo final de la Ronda Uruguay, se firmó en Marrakech, el 15 de abril de 1994, el Acuerdo que establece la conformación de la Organización Mundial del Comercio (OMC). La OMC está destinada a absorber al GATT y a proveer el marco común institucional que administre los resultados alcanzados en la Ronda Uruguay y materializados en los acuerdos a los que se arribara. El nuevo GATT (1994) quedará subsumido en la OMC, tanto en lo material, es decir en cuanto a la materia que constituirá su sustancia, cuanto en lo instrumental, estimándose que la estructura y organización del GATT pasarán a constituir el armazón institucional de la OMC.
El texto del Acuerdo que crea la OMC consta de dieciséis artículos dedicados a una institución que será el marco del desarrollo de las relaciones comerciales entre sus miembros (se abandona la antigua denominación de partes contratantes utilizada por el GATT), que pretende facilitar la aplicación, administración y funcionamiento de los acuerdos comerciales convenidos y que se define como un foro de negociaciones entre sus miembros.
La OMC, además, ha de vigilar el recto y adecuado cumplimiento y desarrollo del conjunto de acuerdos y entendimientos que se citan a continuación y que constituyen la regulación sustantiva, al menos inicialmente, de varios aspectos del comercio internacional. Ellos son:
a) Acuerdo General sobre Comercio de Mercancías (Nuevo GATT);
b) Acuerdo General sobre Comercio de Servicios (GATS);
c) Acuerdo sobre Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC);
d) Dos entendimientos, uno relativo a las normas y procedimientos por los que se rige la solución de diferencias y otro referente al mecanismo de examen de las políticas comerciales;
e) Cuatro Acuerdos comerciales definidos por su alcance como plurilaterales, que recogen aspectos sectoriales ya tratados en la Ronda Tokyo (comercio de aeronaves civiles, de carne de bovino, de productos lácteos), así como el acuerdo sobre compras del sector público);
f) Un conjunto de declaraciones de variada índole: unas relativas al régimen de funcionamiento de los diversos mecanismos hasta la entrada en vigor de la OMC, otros interpretativos de diferentes elementos de los Acuerdos y otros sobre cuestiones de interés futuro entre las que se destaca la relación entre el comercio y el medio ambiente.
El Acuerdo General sobre Comercio de Mercancías (Nuevo GATT) realiza una serie de precisiones, en forma de entendimientos, sobre diversos artículos del texto del Acuerdo General de Aranceles y Comercio de 1947 y a la vez, dentro de su órbita, incorpora los diversos Acuerdos del llamado sistema GATT, es decir, los instrumentos (mejorados) ya negociados en Rondas anteriores o dentro del GATT. En este sentido, los tratadistas habrán de referirse en el futuro al GATT 1994, que recoge el texto original del Acuerdo de 1947, tal como ha sido modificado a lo largo de su vida y en forma especial por la Ronda Uruguay por diversos instrumentos definidos con su denominación más extendida, ellos son:
a) Definición de lo que constituyen "cargas o derechos" (art. II del GATT 1947);
b) Las empresas comerciales del Estado (art. XVII);
c) Las restricciones comerciales por motivos de balanza de pagos (arts. XII y XVIII);
d) Los acuerdos regionales (art. XXIV);
e) Las exenciones de obligaciones (art. XXV);
f) Las modificaciones de las concesiones (art. XXVIII).
Por su parte, los Acuerdos que o bien dan nueva redacción a los Códigos elaborados en la Ronda de Tokyo, o bien someten a las disciplinas del GATT ciertas barreras no arancelarias o sectores comerciales no incluidos en las mismas son los siguientes:
Obstáculos Técnicos al Comercio (Código de Normas Técnicas); Antidumping (Art. VI del GATT); Valoración de Aduana (Art. VII); Licencias de importación; Subvenciones y medidas compensatorias (Art. XVI); Agricultura; Textiles y vestido (antiguo Acuerdo Multifibras); Medidas sanitarias y fitosanitarias; Medidas en materia de inversiones relacionadas con el comercio; Inspección previa a la expedición; Normas de origen; Salvaguardias (Art. XIX).
La estructura del Acta Final se completó en abril de 1994 con el Protocolo que incorpora los resultados de las negociaciones bilaterales llevadas a cabo en varios dominios: reducciones y consolidaciones de derechos arancelarios, medidas no arancelarias y compromisos en productos agropecuarios, que se reflejan en la lista de concesiones nacionales.
La Organización Mundial del Comercio (OMC) asume en su integridad el complejo sistema GATT; en la práctica, el análisis relativo al Acuerdo General sigue plenamente vigente, con las adaptaciones y reflexiones que se derivan de las nuevas características de la organización internacional creada. En este sentido, el Acta Final de la Ronda Uruguay termina con la provisionalidad del GATT, una "no institución", creando una Organización que tendrá personalidad jurídica (Art. VIII del Acuerdo por el que se establece la OMC) y gozará de todos los privilegios e inmunidades necesarias para el ejercicio de sus funciones (privilegios e inmunidades que se extenderán a los funcionarios de la OMC y que, en esencia, serán las de la Convención sobre Prerrogativas e Inmunidades de los organismos especializados, aprobados por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 21 de noviembre de 1947).
La OMC, como el anterior GATT, se constituye como un marco institucional común para el desarrollo de las relaciones comerciales (art. II). Para conseguir ese fin, la OMC facilitará la aplicación y administración de los Acuerdos Comerciales Multilaterales y Plurilaterales (art. III.1), y será el foro para las negociaciones entre sus miembros (art. III.2). La OMC recoge las particularidades del GATT, que ha funcionado de hecho como una institución destinada a incrementar la liberalización en las relaciones comerciales internacionales, a través de los mecanismos de solución de diferencias, del debate y definición de las reglas que aseguran los intercambios internacionales leales (fair trade) y de esta manera contribuir al logro de una mayor coherencia en la formulación de las políticas económicas a escala mundial.
La OMC es el resultado de la necesaria cooperación internacional que está en la base de un mundo cada vez más interdependiente. Para lograr esa coherencia la OMC cooperará con el FMI y con el BIRD y sus organismos conexos (Art. III.5). Ese mecanismo de cooperación se ve reforzado como muestra de la importancia y progresión creciente del fenómeno de organismos internacionales que vertebran la sociedad internacional. Así, el artículo V establece que el Consejo General concertará acuerdos apropiados de cooperación efectiva con otras organizaciones intergubernamentales que tengan responsabilidades afines a las de la OMC. En esta categoría se pueden incluir a la UNCTAD, OCDE, OMPI, etc. Además, se reconoce la importancia de las organizaciones no gubernamentales (tales como la Cámara de Comercio Internacional –CCI-), al permitir que el consejo General pueda adoptar disposiciones apropiadas para la celebración de consultas.
La estructura diseñada para la OMC recoge, en gran parte, la estructura que el GATT fue desarrollando a partir de su creación. Así, el órgano soberano (art. IV.1) será la Conferencia Ministerial compuesta por representantes de todos los miembros que se reunirán por lo menos una vez cada dos años. Esta Conferencia Ministerial reemplazará a los antiguos períodos de sesiones de las partes contratantes (que se reunían una vez al año, pero raramente a nivel ministerial). Es un órgano con máxima competencia ya que tendrá la facultad de adoptar decisiones sobre todos los asuntos comprendidos en cualquiera de los Acuerdos Comerciales Multilaterales.
El siguiente órgano es el Consejo General, art. IV.2) compuesto por representantes de todos los miembros que se reunirán según proceda, ejerciendo las funciones de la Conferencia Ministerial en los intervalos entre reuniones y establecerá sus reglamentos y aprobará el de los diversos Comités.
La nueva competencia más importante del Consejo es la de constituir el Organo de Solución de Diferencias (OSD) que crea el Acta de Marrakesh, en el Entendimiento relativo a las Normas y Procedimientos por los que se rige la solución de diferencias. El Consejo desempeñará las funciones de Organo de Examen de las Políticas Comerciales (art. IV.4). También se establecerán un Consejo del Comercio de Mercancías, un consejo del Comercio de servicios y un Consejo de los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio, que funcionarán bajo la orientación del Consejo General (art. IV.5). Dependientes de la Conferencia Multilateral se establecen un Comité de Comercio y Desarrollo, un comité de Asuntos Presupuestarios, Financieros y Administrativos, un Comité de Balanza de Pagos y, desde la primera reunión del órgano provisional encargado de la gestión de la OMC, un Comité de Comercio y Medio ambiente. Además, los Organos establecidos, en virtud de los Acuerdos Comerciales Plurilaterales, informarán regularmente al Consejo general sobre sus respectivas actividades. El Consejo General tiene la competencia de interpretar los acuerdos por mayoría de tres cuartas partes y también el poder de derogación (waiver).
Por otra parte, se establece una Secretaría dirigida por un Director General nombrado por la Conferencia Multilateral que adoptará un reglamento señalando las funciones, derechos y deberes del Director General (art. VI), que podrá nombrar el personal de la Secretaría.
Tanto el Director General como los miembros de la Secretaría no solicitarán ni aceptarán instrucciones de ningún Gobierno ni de ninguna otra autoridad ajena a la OMC, y gozarán de los privilegios e inmunidades de los funcionarios internacionales. El Director General presentará al Comité de Asuntos Presupuestarios Financieros y Administrativos el proyecto de presupuesto y el estado financiero anual de la OMC (art. VII.1) que lo elevará al Consejo General, órgano competente para aprobarlo, junto con el reglamento Financiero que propondrá el Comité de Asuntos Presupuestarios, Financieros y Administrativos. La aprobación será por mayoría de dos tercios que comprenda más de la mitad de los miembros de la OMC.
Ese reglamento establecerá la escala de contribuciones y las medidas que habrán de adoptarse con respecto a los miembros con atrasos en el pago. El Reglamento Financiero se basará, dentro de lo posible, en las disposiciones y práctica del GATT 1947, es decir, según su participación en el comercio mundial*
En cuanto a la fórmula de adopción de decisiones, la OMC mantendrá la práctica de adopción de decisiones por consenso (art. IX), esto significa que se adoptará la decisión si ningún miembro presente en la reunión se opone formalmente a ella. Cuando no se pueda llegar al consenso, la cuestión debatida se decide por votación.
En las reuniones de la Conferencia Ministerial y del Consejo General, cada miembro de la OMC tendrá un voto y los de la Comunidad europea tendrán tantos votos como Estados miembros sean también de la OMC. Solamente en caso de interpretación de las normas fundacionales y de derogación (waiver), la mayoría será de tres cuartas partes. Las solicitudes se examinarán en un plazo no superior a noventa días, señalándose las circunstancias excepcionales que justifiquen la decisión en los términos y condiciones que rijan la aplicación del tratamiento diferenciado y su fecha de expiración.
El artículo XI señala que las partes contratantes del GATT 1947, a la fecha de entrada en vigor del Acuerdo de la OMC, serán los miembros iniciales siempre que acepten los Acuerdos Comerciales Multilaterales y los Acuerdos anexos, aunque se señala que los países menos desarrollados reconocidos como tales por las Naciones Unidas sólamente deberán asumir compromisos en la medida compatible con las necesidades de cada uno de ellos.
Junto a estos miembros iniciales de la OMC, se señala otro método para adquirir la condición de miembro: la adhesión (art. XII). En efecto, cualquier Estado o territorio aduanero que disfrute de plena autonomía en la conducción de sus relaciones comerciales exteriores podrá adherirse a la OMC en condiciones que habrá de convenir con ésta, es decir, cumpliendo con el denominado "ticket de adhesión" que existía en el antiguo GATT. La decisión de aceptar un nuevo miembro es competencia de la Conferencia Ministerial que aprobará el acuerdo de adhesión por mayoría de dos tercios. La adhesión a los Acuerdos Comerciales Plurilaterales se regirá por sus disposiciones particulares. todo miembro podrá retirarse de la OMC a través de la denuncia, la cual surtirá efecto a la expiración de un plazo de seis meses contados a partir de la fecha en que haya recibido notificación exacta de la misma el Director General de la OMC. Además, el artículo XIII prevé la posibilidad de la no aplicación –también ocurría igual en el antiguo GATT como lo demostró el caso de la India, Pakistán y Sudáfrica– de los Acuerdos Comerciales Multilaterales entre dos miembros si uno y otro no consienten en que pase a ser miembro cualquiera de ellos, aunque si los países fueron partes contratantes del GATT de 1947, sólamente podrán acudir al artículo XIII, si antes utilizaron el artículo XXXV del GATT y ese uso estuviera vigente a la entrada en vigor del acuerdo de creación de la OMC.
Conforme al artículo X, todo miembro de la OMC podrá promover propuestas de enmiendas a las disposiciones de la creación de la OMC y Acuerdos Multilaterales presentados a la Conferencia Ministerial o, en su caso, al Consejo General, propuesta de presentación de enmiendas que tienen también los Consejos de cada uno de los Acuerdos que se concluyeron. La Conferencia Ministerial la estudiará en un plazo de noventa días prorrogables y la aprobará, si es el caso, por consenso.
El Acuerdo de creación de la OMC estará abierto a la aceptación mediante firma o formalidad de otra clase, de las partes contratantes del GATT de 1947 y de la Comunidad Europea.
Los Acuerdos entrarán en vigor en la fecha que determinen los miembros y quedarán abiertos a la aceptación durante un período de dos años a partir de esa fecha. Las aceptaciones posteriores a la entrada en vigor del Acuerdo surtirán efecto al trigésimo día siguiente a la fecha de depósito del instrumento de aceptación.
El artículo XIV establece que hasta la entrada en vigor del Acuerdo su texto y el de los Acuerdos Comerciales quedarán depositados en poder del Director General de las partes contratantes del GATT de 1947 y a partir de su entrada en vigor, en el de la Dirección de la OMC.
Con referencia a los Códigos de Conducta, la Ronda Uruguay ha originado diversos Acuerdos relativos al tema que pueden clasificarse en:
a) medidas de defensa comercial en la que se encuadran los nuevos Acuerdos sobre antidumping y subvenciones, así como el relativo a las salvaguardias;
b) los Acuerdos que suponen una readaptación de los Códigos negociados en la Ronda Tokyo (obstáculos técnicos al comercio, valoración de aduana y licencias);
c) los Acuerdos sobre "nuevos temas" (normas de origen, medidas sanitarias y fitosanitarias e inspección previa a la exportación);
d) un Acuerdo sectorial como es el de textiles;
e) los Acuerdos relativos al comercio de productos agropecuarios y a inversiones relacionadas con el comercio; f) por su parte, el Código de Compras Públicas se ha transformado en un Acuerdo de naturaleza plurilateral.
La Ronda Uruguay dio como resultado un nuevo sistema de resolución de controversias, que funcionará bajo la órbita de la OMC. El nuevo sistema, por una parte, mantiene inalterados los principios enunciados en los artículos XXII y XXIII del GATT; intenta codificar y mejorar la práctica que fue incorporando el GATT y pretende erigirse en el conjunto de normas que a partir de la ratificación del Acuerdo, regule en forma unificada la mayoría de los convenios estipulados; asimismo, este nuevo sistema se aplicará solamente a aquellos acuerdos que expresamente se amparan bajo su órbita.
Por otra parte, las innovaciones más importantes introducidas por el nuevo sistema se relacionan con:
a) la obligatoriedad para las partes contratantes de utilizar en la resolución del conflicto conforme a un acuerdo que contempla sus normas, el sistema en forma exclusiva;
b) la creación de un Organo de Solución de Diferencias (OSD), que es el Consejo General de la OMC, compuesto por todos los miembros de esa organización; no obstante, el Consejo General puede nombrar un presidente especial para estas funciones y elaborar un reglamento; el OSD será el órgano de control del funcionamiento del sistema, provisto de la autoridad necesaria para establecer paneles, adoptar las decisiones de los mismos o del órgano de apelación en su caso, controlará la implementación de tales decisiones y autorizará la suspensión de concesiones y obligaciones que le competan a las partes en virtud de los acuerdos cubiertos bajo su ámbito;
c) se establecen métodos alternativos para la resolución de conflictos: en determinados casos, buenos oficios, mediación, conciliación y arbitraje, siempre que las partes acuerden ese métodos;
d) se crea un órgano de apelación de las decisiones de los paneles; reglas para la implementación y control del cumplimiento de las decisiones de los paneles y del órgano de apelación: la decisión del panel, que se denomina reporte, en forma totalmente diferente a la adoptada en el antiguo sistema GATT, en caso que no sea apelado por la perdedora, será automáticamente aprobado, salvo voto unánime en el Organo de Solución de Diferencias (OSD) para rechazarlo (la presente modificación intenta desterrar la tendencia de algunas partes contratantes de bloquear la adopción o implementación de las decisiones de los paneles cuando unilateralmente se interpretan como contrarias a sus intereses);
e) el órgano de apelación bajo la órbita del Organo de Solución de Diferencias intervendrá solamente si las partes en disputa efectúan la apelación; aquí también se adopta el mismo sistema que en la instancia anterior, ya que el reporte que presente el órgano de apelación deberá adoptarse automáticamente salvo unanimidad en el Organo de Solución de Diferencias para rechazarlo.
Una vez adoptada la decisión del panel, el OSD controlará su aplicación manteniendo el tema en su agenda de reuniones hasta tanto se cumpla totalmente. Como solución extrema ante la inaplicabilidad del reporte, el OSD a pedido de la parte interesada, autorizará a la parte reclamante a suspender, en base a un orden de prioridades, las concesiones ya otorgadas a la parte demandada hasta equilibrar las desventajas económicas ocasionadas por su acción.
En principio, la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) constituye un progreso del orden multilateral abierto frente a las tendencias de cierre que supondría un éxito de los esquemas exclusivamente regionalistas. Inclusive, con la integración en diversas formas de las economías de los países del Este de Europa y de China se asiste por primera vez a un notable desarrollo del multilateralismo; prácticamente, todos los Estados han convenido en aceptar idénticas reglas para regular el comercio internacional. Estas reglas son normas jurídicas y por lo tanto sometidas a la interpretación en tal sentido. Su efecto, en consecuencia, es aumentar la seguridad jurídica y la posibilidad de previsión que han de tener en cuenta los agentes económicos.
Si bien pueden criticarse aspectos de estas reglas, su imprecisión en algunas casos, la mayor o menor laxitud con que se han reflejado determinadas disciplinas, los efectos de la seguridad que brindan son superiores.
Asimismo, se refuerza la cooperación internacional, pilar básico en que se sustenta el orden internacional moderno, establecido sin perjuicio del mantenimiento del concepto de soberanía nacional, que resulta cuestionado por la cooperación creciente impuesta por un mundo cada vez más interdependiente y con una estructura económica en la que se presentan las aplicaciones reales de los conceptos de globalización y de internacionalización; en definitiva, existe una necesidad obligada de cooperar.
La finalización de la Ronda Uruguay supone también una manifestación de la superioridad del orden jurídico internacional comercial sobre los ordenamientos nacionales. Ese orden internacional constituye un criterio de validez sumamente importante para las normas nacionales que habrán, inevitablemente, de adaptarse a los principios y criterios mínimos contenidos en los Acuerdos para lograr la homogeneidad mínima que el comercio internacional requiere. La adaptación de normas nacionales se impondrá por la superioridad del orden jurídico internacional sobre el nacional, reforzado por el principio pacta sunt servanda (los acuerdos se celebran para ser cumplidos). Los compromisos de la Ronda Uruguay son formados voluntariamente por los diversos Estados; tales Estados, siguiendo sus procedimientos internos, los incorporan a sus ordenamientos jurídicos y a partir de ese punto, tienen aplicación directa. Esta superioridad se observa, además, en la obligación de notificar las normas nacionales de adaptación y desarrollo de los preceptos de la Ronda Uruguay a la OMC; allí son examinados por los restantes miembros que confirmarán o no su conformidad con el orden jurídico internacional. En definitiva, el deber de notificación funcionará no solamente como un elemento para mejorar la transparencia del sistema, sino también como un mecanismo de examen de conformidad.
Otros aspecto destacable es el fortalecimiento de la OMC como foro de solución de diferencias; a través de las reformas importantes que se efectuaron en el mecanismo de solución de diferencias del GATT y su extensión a otros órdenes, se acentúa el carácter de ámbito específico para solucionar conflictos comerciales internacionales desde una perspectiva esencialmente jurídica; también desde esta perspectiva se refuerza el principio de seguridad ya que se evitan los grandes perjuicios que suponen las guerras comerciales.
Cabe destacar el compromiso global que obligará a los diversos países miembros a adecuar sus legislaciones comerciales a los principios pactados; la OMC, en su artículo XVI, recoge este principio de conformidad de las normas con las internacionales.
De esta manera, la Organización Mundial del Comercio (OMC), como institución regulatoria del comercio internacional, se convierte en elemento esencial del nuevo Derecho Internacional Económico.
Fuente: publicado por "El Derecho" Nº 9407, Miércoles 24 de diciembre de 1997, Buenos Aires. Reproducción autorizada por su autor, Dr. Roberto Bloch Bibliografía:
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