Source: http://maculammg.blogspot.com.es/2017/01/los-docentes-los-delitos-sexuales-y-la.html
Timestamp: 2017-07-20 18:24:42+00:00

Document:
MÁCULA: Los docentes, los delitos sexuales y la Ley Orgánica
Artículo 13.5 de la Ley Orgánica 26/2015 Cientos de miles de docentes españoles han sido conminados en los últimos meses a demostrar su inocencia, a acreditar que no han sido condenados por delitos contra la libertad e indemnidad sexual de las personas. Para ello, se les ha exigido que presenten una certificación negativa del Registro Central de delincuentes sexuales o autoricen a las administraciones a consultarlo, algo que sin su permiso no pueden hacer. Para que se cumpla ese requerimiento ha habido presiones diversas: desde el uso de la negrilla o la supresión de partes del artículo 13.5 de la Ley 26/2015 en las citas que del mismo se han hecho en instrucciones y circulares, hasta la advertencia de que quienes no autoricen a las administraciones para acceder a ese registro podrían ser separados del servicio o sufrir medidas disciplinarias.
Son extraños los motivos por los que se ha puesto en marcha ese descomunal aparato burocrático para exigir a más de medio millón de docentes algo que la Ley no establece. Seguramente tienen que ver con esos vientos que llegan desde Estados Unidos donde hace ya tiempo que se crearon los primeros Registros Centrales de delincuentes sexuales partiendo de la premisa de que la de delincuente (y en cierto modo también la de víctima) no es una circunstancia de la que la sociedad quiere apartar cuanto antes a las personas, sino una condición esencial e irremediable. Una idea que, por cierto, no se lleva nada bien con el contenido del artículo 25 de la Constitución Española.
Si los motivos para esa presión de las administraciones sobre los docentes son más que cuestionables, sus efectos resultan perversos. Y es que tener que obviar lo que realmente dicen las leyes o tener que aceptar que a un funcionario se le pueda exigir que pruebe su inocencia son algunas de las cosas que los educadores (nada menos que los educadores) han tenido que asumir, consciente o (aún peor) inconscientemente, con ese requerimiento.
Este celo burocrático de unas administraciones obsesionadas con esa interpretación extensiva del artículo 13.5, contrasta con los escasos esfuerzos dedicados a que los docentes estén al tanto y colaboren con lo previsto en otros muchos artículos de esa misma Ley Orgánica como son el 5, el 7, el 11, o el propio artículo 13 que en su apartado 1 alude a la profesión docente y que, a pesar de su importancia, no ha merecido tanta atención como el apartado 5.
La lógica burocrática se ha impuesto en este caso sobre la educativa y hasta quizá sobre las garantías constitucionales. Y todo ello porque una consigna administrativa basada en la comunión con ciertos bienes o el temor a sufrir determinados males ha importado más que lo que realmente dice la Ley Orgánica. A diferencia de la forma en que se han recibido estas presiones en el ámbito sanitario, desde los sindicatos docentes apenas ha habido reacciones. Y es que la corrección política, el temor a meterse en ciertos jardines y la creciente primacía que en nuestro país están teniendo los prejuicios y las consignas sobre las verdades y las normas, hacen que cada vez importe menos la tutela efectiva de los derechos de los individuos y el respeto a lo que realmente dicen las leyes.
Los males ante los que esa Ley Orgánica quiere proteger a los menores son precisos y compartibles, pero la errónea interpretación del artículo 13.5 desde esa máquina burocrática que es también un sistema educativo (y el difícil dilema que ha supuesto para los docentes que hayan querido seguir el sapere aude kantiano), pone de manifiesto la manera banal con que ciertos males (no por difusos menos peligrosos) se van instalando entre nosotros. Por ejemplo, cuando los administradores exigen y los administrados aceptan cosas que ninguno de ellos debería. Frente a esa banalidad del mal, a los docentes nos queda el derecho (casi el deber) de manifestar a la Administración nuestro malestar por esas actuaciones. Algunos ya lo hemos hecho.
Los docentes, los delitos sexuales y la Ley Orgáni...
ilusión bilingüe

References: Artículo 13
 artículo 13
 artículo 25
 artículo 13
 artículo 13
 artículo 13