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Timestamp: 2018-11-19 13:25:55+00:00

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AGLI Recortes de Prensa Domingo 16 Diciembre 2007
¿Quién puede pactar con los nacionalistas?
GERMÁN YANKE ABC 16 Diciembre 2007
Gobernará quien obtenga un voto más, repiten últimamente tanto Rodríguez Zapatero como Rajoy. Es más, la fórmula, aparentemente aceptada ahora por todos, parecía una reivindicación del PP, una reclamación ante ciertos pactos municipales que terminaron con los populares, siendo los más votados, en la oposición. Pero, al mismo tiempo, a nadie se le oculta que este «compromiso» no significa nada en el fondo, que terminará gobernando quien tenga apoyo suficiente en el Congreso. Así que, por mucho que ahora se diga lo que se diga para evitar una cierta sensación de fraude en las mayorías desplazadas, gobernará quien consiga el número suficiente de votos en la investidura haya obtenido en las urnas un voto más... o un voto menos.
Es la dificultad adicional del PP, o una de ellas, de cara a las próximas elecciones. Un cierto sector del partido defiende la idea de que el problema debe afrontarse con todas las consecuencias. Es decir, o se obtiene una mayoría suficiente para gobernar en solitario -imagino que con la excepción de Coalición Canaria, que podría sumarse a los escaños del PP- o se va a la oposición directamente. Este sector popular, que tiene sus apoyos mediáticos (subvencionados paradójicamente por el propio PP), parece concebir cualquier colaboración con los nacionalistas como una traición y batalla en este empeño incluso con los que consideraba sus principales aliados: en sus filas, por ejemplo, produjo espanto leer la entrevista publicada en estas mismas páginas con la presidenta de la Comunidad de Madrid en la que se mostraba partidaria, en su caso, de los pactos con nacionalistas. Si Esperanza Aguirre opinaba de esa manera, todo estaba perdido.
La legislatura que ahora termina, desde luego, ha logrado todo salvo moderar a los nacionalistas. Quienes aseguraban que el «radicalismo» del PP de Aznar les había dado alas, deberían ahora contemplar sus logros, al menos, con una cierta ironía. Si la «nueva España» plural ha abierto la espita de todas las reivindicaciones nacionalistas, la debilidad del Gobierno abre asimismo la vía del mercadeo, como ha ocurrido, por ejemplo, con los últimos Presupuestos y con las negociaciones para evitar la reprobación de la ministra de Fomento. Sin manga tan ancha como la demostrada por el presidente Rodríguez Zapatero es complicado, desde luego, establecer ahora pactos estables que no sean una cesión al etnicismo en contra de la igualdad de los ciudadanos.
En los últimos tiempos surgen de vez en cuando voces de quienes han sido de un modo u otro aliados o amigos del Gobierno manifestando que todo está abierto en el futuro y que no están cerrados al entendimiento con el PP. Lo dijo, con una solemnidad que a los demás les falta, el ex presidente del PNV Josu Jon Imaz, pero también se han escuchado planteamientos similares a líderes de CiU (quizá más de Uniò que de Convergencia) y, aunque resulte sorprendente, de Nafarroa Bai. Pero es de esperar que el PP sea consciente de que estos mensajes no van, al menos de momento, dirigidos a él, sino al PSOE, al que se quiere poner sobreaviso de lo que le va a costar obtener tras las elecciones de marzo el apoyo que pueda necesitar. Y si los mensajes no van dirigidos al PP de momento es porque los emisores no tienen todavía la sensación de que este partido, para gobernar, esté dispuesto a cualquier cosa.
Cantinela socialista
Lo que resulta evidente es que si vemos las dificultades de entendimiento con los voraces nacionalistas como un problema exclusivo del PP nos equivocamos. Ha sido la cantinela socialista de la legislatura, presentar a la derecha como aislada e incapaz de acuerdos como los que forjaba el PSOE pero, a estas alturas, se ha visto ya que los acuerdos no eran más que cesiones que moderaban a los nacionalistas sólo temporalmente, hasta la siguiente reclamación.
La falta de capacidad de maniobra del PP no es garantía de nada, la verdad, incluso puede ser un empujón adicional a que quien termine consiguiendo los pactos necesarios para gobernar sea precisamente el PSOE. Pero esta situación demuestra que el problema político, el de su supervivencia en el poder, es precisamente el de José Luís Rodríguez Zapatero y del partido gubernamental.
En esos círculos se confía ahora en que la polarización de la campaña juegue en contra de las aspiraciones nacionalistas, pero este deseo es el reconocimiento de que ya no es sólo el PP el adversario del Gobierno, sino sus actuales socios y sus exigencias.
De España y su unidad (Bélgica y Kosovo, por ejemplo)
UNO de nuestros más lúcidos sociólogos, Víctor Pérez Díaz, escribió el pasado mes de junio -la cita es larga pero merece la pena- que «la opción estratégica a favor de un proyecto hegemónico socialista ligado a un cambio del modelo territorial supone un incremento sustancial de dos riesgos importantes. Primero, el riesgo de una separación gradual, por sus pasos contados, de, al menos, dos comunidades autónomas, las de Cataluña y el País Vasco, en un plazo entre medio y largo, junto con el aumento de las tensiones y los conflictos redistributivos de poder político de todas las comunidades autónomas entre sí y con el poder central. Segundo, el riesgo de la absorción de energías cívicas del país en este problema (con descuido de otros), la reducción del nivel de confianza y solidaridad nacional, el desdibujamiento de la idea de una nación o comunidad política española y el descenso sustancial del nivel de civilidad en la vida política». Continuaba nuestro autor afirmando que «el primer riesgo es obvio. Tras disfrutar del poder en sus regiones durante varias décadas, los nacionalismos periféricos han aumentado su influencia social, política, económica y cultural entre ellas. La integración europea alimenta sus esperanzas, al menos en un horizonte a largo plazo. Países del tamaño de Eslovenia o Croacia, por ejemplo, muestran la viabilidad de países de tamaño medio y pequeño. El recuerdo de la separación de Eslovaquia y la República Checa (y la emancipación imaginaria de una separación entre Escocia e Inglaterra, Kosovo y Serbia, Flandes y Valonia...) da cuerpo a esos sueños». («Tradición ciudadana versus tradición cortesana: sociedad civil y política en la España de hoy», edición de «Conferencias del Círculo de Empresarios». 18 de junio de 2007).
Estas reflexiones de Pérez Díaz son hoy algo más que lucubraciones. El apoyo de la Unión Europea y los Estados Unidos a la independencia de la provincia serbia de Kosovo y la crisis profunda de Bélgica, sin Gobierno después de siete meses desde las elecciones y con el sólo engarce del Rey de los belgas, Alberto II, entre los territorios valón y flamenco, son episodios políticos que demuestran que cuando se utiliza la expresión balcanización de España no se está incurriendo necesariamente en una exageración sino utilizando una metáfora que incorpora una hipótesis algo más que verosímil según la cual también en nuestro país podría producirse una suerte de implosión que quebrase su unidad nacional. El independentismo declarado y abierto del PNV en el País Vasco -que avala para el año que viene un referéndum secesionista- y la denominada refundación del catalanismo con un sesgo radical y segregacionista, ofrecen alto grado de posibilidad a los diagnósticos que, como el de Víctor Pérez Díaz, alertan del peligro de que los nacionalismos inicien el camino sin retorno de la desmembración de España. Como supone el sociólogo con buen tino «aceptar un riesgo del 25 por ciento de la separación de una parte del país puede ser poco para los políticos profesionales. Tampoco sería mucho, quizá, para las elites cosmopolitas del país. Por otro lado, para otros puede ser inquietante. Por ejemplo, para los simples mortales que son los ciudadanos de a pie de este país que se sienten españoles (lo que según las encuestas ocurre con un 80/90 por ciento de la población), la sola perspectiva plausible (aquel 25 por ciento de probabilidad) de que la España que han conocido desde siempre pueda desaparecer puede ser similar a la perspectiva de que la tierra desaparezca de debajo de sus pies, algo estremecedor».
Se ha acreditado que la Unión Europea -que acaba de firmar en Lisboa un demediado Tratado sustitutivo de la impostada Constitución antes fracasada- no garantiza ya que las fronteras de los Estados europeos sean inamovibles porque desde sus máximos órganos se está avalando la insensata independencia de Kosovo. Se dirá que esa provincia serbia es un resto pendiente del grave problema multiétnico y multirreligioso del Balcán, pero ¿qué decir de Bélgica que está en el corazón de la Unión? El peligro, pues, existe y, como advierte Pérez Díaz, anida en España generado, además, por un revisionismo constitucional impulsado por el Partido Socialista para lograr -en transitoria coyunda con los nacionalismos- una nueva hegemonía política. Contemplar el mapa europeo con cierta perspicacia desvela tensiones separatistas varias, de norte a sur y de este a oeste. Escocia, Irlanda del Norte, Flandes y Valonia, Bretaña, Padania, Córcega Osetia del Sur, Abjasia, Kurdistán, Chipre... son territorios en los que late una carga centrífuga respecto de sus respectivos Estados que un grave error como el de Kosovo o una torpe gestión de la enorme crisis belga, puede incrementar con consecuencias muy graves. El hecho de que los procesos de secesión no hayan sido traumáticos -salvo en la extinta Yugoslavia- tras la caída del Muro de Berlín en 1989 -las Repúblicas Bálticas o la revolución de terciopelo en la antigua Checoslovaquia- ofrecen una aparente tranquilidad a la ciudadanía que, sin embargo, es engañosa. La independencia de Kosovo va a distanciar irremediablemente a Rusia de la Unión Europea y llevará a una coyuntura de enorme inestabilidad a Chipre, en tanto que la crisis belga está siendo observada por los nacionalistas vascos y catalanes como si de entomólogos políticos se tratasen.
Estas circunstancias aconsejan que, de una vez por todas, el Gobierno socialista -irresponsable y frívolo en el tratamiento de la cuestión territorial- y la sociedad española en general, se tomen en serio la posibilidad y la probabilidad de que se nos plantee en toda regla una secesión en nuestro país, siendo éste un riesgo que debería atajarse mediante un pacto de Estado entre el PSOE y el PP para salvaguardar la unidad nacional reforzando -como propone Rajoy- las mayorías necesarias para aprobar y reformar los Estatutos de Autonomía y, sobre todo, para preservar las competencias intransferibles e indelegables del Estado y devolviendo a la autenticidad el sistema de representación en el Congreso y el Senado a través de una reforma a fondo de la actual Ley Electoral.
No se trata, en definitiva, de incurrir en ningún tipo de catastrofismo, sino de someter a evaluación histórica y política lo que está ocurriendo en Europa en este preciso momento histórico y comprobar que las secesiones son posibles y que la comunidad internacional las acepta en determinadas circunstancias. De entre todos los Estados de la UE, sólo Bélgica plantea una quiebra más perentoria de su unidad nacional que España. Pero la radicalización del nacionalismo vasco y del catalán es, en nuestro país, aliado con una torpe política del Gobierno socialista, tan grave y premonitoriamente desastrosa como la que se vive ahora entre valones y flamencos. Y toda esta resonancia nacionalista se produce cuando Kosovo en un tiempo corto se separará de Serbia y se constituirá en un nuevo Estado, contraviniendo con este movimiento en el tablero balcánico, no sólo las reglas de la prudencia, sino de la propia historia de los pueblos que es la que sostiene, como el bastidor de un lienzo, la convivencia común en las naciones.
JON JUARISTI ABC 16 Diciembre 2007
EL viernes, desde TVE-1, la eurodiputada del PSOE Elena Valenciano arremetió contra Aznar por ponernos a todos «en una situación muy peligrosa», a causa de su alianza con Bush. Está claro que, dijeran lo que dijeran tras la sentencia del 11-M, los socialistas no van a renunciar al más rentable chivo expiatorio que han tenido en toda su Historia. Y menos ahora, ante el horizonte de marzo.
Declaración de principios que nadie me ha pedido y que aduzco sólo para una mejor comprensión del argumento: mi lealtad a Aznar no emana sólo de una amistad personal, aunque su amistad me honra. Mi lealtad a Aznar no deriva sólo de una gratitud debida, a pesar de que tengo razones de sobra para estarle agradecido. Mi lealtad a Aznar no se debe sólo a afinidades políticas, aunque comparta muchas de sus convicciones. Mi lealtad a Aznar se fundamenta, sobre todo, en la necesidad de resistir al principio oportunista e inmoral de que todo tiene arreglo si se encuentra un buen culpable; es decir, alguien que pague con su cabeza la restauración del consenso.
Es evidente que no fue Aznar quien terminó con el mismo. Los socialistas llegaron al gobierno dispuestos a cargarse el acuerdo sobre el que se fundamentó la Transición, un contrato entre una izquierda y una derecha nacionales. Y lo hicieron porque Rodríguez tenía las mismas intenciones de perpetuarse en la presidencia que Chávez y Morales en las de sus respectivos países. Para ello, necesitaba destruir al PP, apoyándose en los nacionalismos y en los neocomunistas de IU. Esto nada tiene que ver con la política exterior de Aznar, que ya estaba liquidada, a todos los efectos, la noche del 14 de marzo de 2004.
Quien nos ha puesto en una «situación peligrosa» es el gobierno del PSOE, a causa de sus compromisos con los nacionalistas. La «situación peligrosa» a que se refería neciamente Elena Valenciano -la amenaza del terrorismo islámico- es global, independiente de la política de alianzas militares del anterior o del actual gobierno, según admitían todavía hace un mes los dirigentes socialistas.
La otra «situación peligrosa» por la que atravesamos -la vulnerabilidad de la democracia española a los embates terroristas de ETA- es, en cambio, consecuencia directa de la brutal disensión política inducida por los socialistas. La primera de ellas no ha desaparecido ni desaparecerá en mucho tiempo, y ni siquiera la reconstrucción del consenso podría mitigarla, porque requiere de una amplísima coordinación internacional de los gobiernos (y no de inútiles y confusas alianzas de civilizaciones). Pero la segunda sería superable si el PSOE, en el gobierno o en la oposición, cambiase de estrategia o, mejor dicho, si tuviese alguna.
Lo que en esta legislatura se ha demostrado, además de la insensatez de la negociación con ETA, es la imprudencia estúpida que suponen las alianzas estratégicas con los nacionalismos. Hay que distinguir este tipo de alianzas de los acuerdos tácticos, que serán o no aconsejables, según la coyuntura. El presidente Rodríguez, al que Hermann Tertsch ha definido acertadamente como un tacticista, ha confundido ambas cosas. La principal directriz de cualquier estrategia nacional es la conservación del Estado, y esto la hace incompatible con las estrategias secesionistas de los nacionalismos. Rodríguez es completamente ciego a esta dimensión. Como sus compañeros del PSE, que sólo supieron oponer al plan Ibarreche un proyecto de reforma estatutaria elaborado desde posiciones nacionalistas estratégicamente rebasadas por el PNV, Rodríguez hace suyas las tesis defensivas de Imaz justo cuando el lehendakari pasa a la ofensiva, apoyando abiertamente a Batasuna ante el Tribunal de Estrasburgo.
Sometidos a una alianza estratégica con los nacionalismos, los socialistas creen desarrollar una táctica inteligente de aproximación no maximalista a las posiciones de aquéllos con el objetivo de bajarlos del monte. En la práctica, los siguen a tan corta distancia que corren el riesgo de llegar a la cruz del Gorbea antes que Ibarreche. Me recuerdan a un diplomático español que se preguntaba qué mas podían desear los nacionalistas vascos si ya tenían casi la independencia. Pues la independencia, precisamente.
Ceuta, Melilla, Al Qaida, Gadafi...
RAMÓN PÉREZ-MAURA ABC 16 Diciembre 2007
No nos falta de nada. Tenemos al líder de la Gran Yamahiriya Árabe Libia Popular Socialista hollando con sus jaimas territorio español como forma de solaz antes de reunirse mañana con las autoridades nacionales. Éste es, de todos los dirigentes árabes con reconocimiento internacional, el que con más claridad ha manifestado su respaldo a la reivindicación marroquí sobre Ceuta y Melilla. Y no por querer dar una alegría al Comendador de los Creyentes, sino a mayor gloria de la Umma islámica que acabaría así con una de las últimas presencias occidentales en territorio del Islam.
Coincidiendo con su visita a España -o quizá no por coincidencia- el verdadero jefe de Al Qaida, Ayman al-Zawahiri, emitía el pasado viernes un nuevo comunicado en el que, a pesar del afán del Gobierno de Rodríguez Zapatero por fundar una apaciguadora «Alianza de Civilizaciones», estos chicos no se dan por aludidos. «Juramos por Dios que no abandonaremos las armas, no detendremos nuestra guerra santa, no renunciaremos a nuestras creencias, ni a Al-Andalus, Ceuta y Melilla por mil conferencias de Oslo, Anápolis, Londres o Salahadin que se celebren». Es decir, que más allá de que quiera convertirnos a todos al Islam por la vía de la cimitarra, los únicos territorios que estima necesario reivindicar son españoles. Vaya por Dios.
No contentos con eso, en el mismo comunicado de Al Qaida se afirma que «sólo hay actualmente en el mundo dos territorios ocupados por extranjeros: Palestina y Ceuta y Melilla». Más allá de que la afirmación demuestra que Al-Zawahiri es doctor en Medicina pero no en Geografía -porque ya hace falta imaginación para definir Ceuta y Melilla como un solo territorio- queda claro cuál es para Al Qaida el criterio de «ocupación». La sola ocupación posible es la de infieles en tierras reclamadas por el Islam. Ya sean los «ocupantes» judíos o cristianos. Gibraltar, ocupado colonialmente por británicos cristianos, no está verdaderamente «ocupado».
Luis del Pino Libertad Digital 16 Diciembre 2007
El 17 de mayo de 2005, el Congreso aprobaba la resolución parlamentaria que autorizaba a entablar un proceso de negociación con ETA. La aprobación de la resolución se hacía dos días después de que ETA hiciera explotar cuatro bombas en otras tantas empresas de Guipuzcoa, causando tres heridos leves.
La resolución, presentada por el Gobierno de Zapatero, autorizaba a "los poderes competentes del Estado" a dialogar con "quienes decidan abandonar la violencia" si se producían "las condiciones adecuadas", "fundamentadas en una clara voluntad para poner fin" a la violencia "y en actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción". Esa resolución fue aprobada con 192 votos a favor, del PSOE y de sus socios parlamentarios.
Poco más de un año después, el 26 de mayo de 2006, Rubalcaba declaraba que el "alto el fuego" era "completo y real" y que "ya no eran necesarios" más informes de verificación. Como consecuencia, Zapatero oficializaba poco después en el Congreso el inicio de las negociaciones con la banda asesina ETA. El término correcto es "oficializaba", porque esas negociaciones venían celebrándose de manera no oficial desde dos años antes del 11-M.
En su último comunicado, ETA reivindica la "ejecución" de los dos guardias civiles asesinados en Francia. Dice, además, que el asesinato se produjo en el transcurso de un "enfrentamiento armado". ETA afirma también en el comunicado que seguirá atentando contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado "sea donde sea".
¿"Enfrentamiento armado"? Resulta realmente repugnante. ¿Qué tipo de "enfrentamiento armado" puede existir entre unos asesinos con pistolas y dos guardias civiles que no portaban armas? Como también resulta repugnante el término elegido por esos canallas, "ejecución", para referirse a ese asesinato cobarde.
Ésos son los interlocutores con los que Zapatero ha estado negociando desde 2002. Ésa es la banda asesina de la que Rubalcaba afirmaba que su alto el fuego permanente era "completo y real", y que ya no era necesario seguir verificando su voluntad de poner fin a la violencia.
La resolución parlamentaria aprobada a instancias del Gobierno del PSOE era indigna y equivocada, porque volvía a dar esperanzas de conseguir sus objetivos a una ETA a la que el PP puso contra las cuerdas tras ocho años de aplicación de la única política antiterrorista que se ha demostrado eficaz. Pero es que, además, Zapatero y su Gobierno incumplieron su propia resolución, añadiendo la mentira a la indignidad.
Porque la resolución autorizaba a dialogar con "quienes decidan abandonar la violencia" y a la vista está que ETA no la había decidido abandonar.
Porque la resolución exigía que existiera una "clara voluntad" de poner fin a la violencia, y el asesinato de los dos guardias civiles demuestra, si es que hacían falta más demostraciones, que esa voluntad no existió nunca.
Porque la resolución requería, claramente, que existieran "actitudes inequívocas" que permitieran llegar a la "convicción" de que ETA había decidido poner fin de la violencia, y desde el propio "alto el fuego" quedó claro que continuaban la extorsión, las amenazas y la pretensión de arrancar por el terror lo que los votos no permitirían.
Indignidad y mentira. Mentira consciente, además. ¿Es que acaso una banda terrorista tiene algún otro arma de "negociación" que no sea el propio terror? ¿Es que acaso no es evidente que la única forma que tiene una banda asesina de reforzar sus posiciones en cualquier "negociación" es asesinar más? ¿Es que no estaba claro desde el principio, para todos aquéllos en quienes los intereses creados no primen sobre el análisis racional, que esa "negociación" era un imposible en sí mismo?
Esto es lo que escribíamos el día en que todos los tontos a sueldo de este país nos trataban de vender la buena nueva del alto el fuego permanente: Confirmado, nos toman por lelos. Merece la pena releer hoy aquel artículo.
Era evidente, desde el principio, que habría más sangre, a menos que la sociedad española estuviera dispuesta a conceder todo lo que los distintos nacionalismos vienen intentando obtener, con la ayuda de la fuerza, desde hace treinta años.
Lo único que ha cambiado, con respecto a treinta años atrás, es que por primera vez tenemos un Gobierno activamente comprometido en facilitarle la tarea a esa minoría que no tiene otro objetivo que destruir y parasitar a la Nación. En las entrañas de esa Nación ha crecido, con el paso del tiempo y las desidias de los unos y de los otros, un enorme parásito multiforme que unas veces muestra su boca sangrienta y otras su vientre permanentemente insatisfecho. Pero que siempre desprende el mismo hedor, aunque llevamos tanto tiempo soportándolo que nos hemos acostumbrado a él. A algunos hasta les parece natural que ese hedor haya terminado invadiendo cada sala y cada cuarto del propio Palacio de la Moncloa.
En la maravillosa película The Servant, de Joseph Losey, en la que algunos quieren ver una parábola sobre el ascenso al poder del fascismo, el sirviente (al que da vida Dirk Bogarde, en una magistral interpretación) va aprovechando poco a poco las debilidades de su amo, alentando sus pequeñas miserias, ofreciéndose diligentemente a hacerse cargo de todo, mientras toma calladamente el control. Al final, es el sirviente el que termina siendo el verdadero señor de un amo convertido en una viciosa sombra de sí mismo.
¿En qué momento de nuestra historia democrática tomaron el control los infinitos Bogardes que hoy dejan resonar sus carcajadas por los edificios oficiales, convertidos ya en dueños y señores de una Nación que no les pertenece? ¿En qué momento se convirtió en el verdadero señor ese siniestro sirviente que ha sabido aprovechar en su propio beneficio cada pequeña miseria, cada ínfima debilidad, de su supuesto amo?
¿Hasta qué nivel de degradación moral ha llegado el amo de la mansión para que, con la sangre de las dos últimas víctimas de ETA todavía reciente, hayamos tenido que ver a las terminales mediáticas habituales, ahora puestas al servicio del sirviente, insultar no a los asesinos, sino a las propias víctimas del terrorismo?
¿En qué momento fue definitivamente "ejecutada" la democracia española en ese "enfrentamiento armado" entre una Nación indefensa y una minoría dispuesta a todo con tal de destruirla?
Emilio Campmany Libertad Digital 16 Diciembre 2007
Es algo pronto para poder afirmarlo con total seguridad, pero todo apunta a que la ETA ha alcanzado la conclusión de que ya no es posible extraer más zumo del limón Zapatero y que ha llegado el momento de desembarazarse de él.
Desde Moncloa y desde Interior nos lanzarán el mensaje de que el comunicado es consecuencia de la firmeza con la que el presidente ha defendido los intereses nacionales frente a la banda y que todo ello constituye la prueba evidente de que jamás hubo intención de conceder nada que fuera realmente esencial.
Ojalá fuera cierto. Pero no lo es. Si lo fuera, el Gobierno no habría insistido en que el Parlamento le siguiera dejando la puerta abierta a una ulterior negociación cuando tal actitud le perjudica electoralmente. Por mucho que atente ETA, creen que, si renuncian definitivamente a la negociación y a lo que prometieron conceder al final de ella, será mucho peor.
Los cerebros del PSOE siempre han pensado que la ETA no consentiría una victoria del PP con el que tiene menos posibilidades de llegar a un acuerdo y que se contendría de "atentar mucho" mientras el Gobierno mantuviera cierta disposición a negociar. De paso, la estrategia serviría para aislar al PP y poder presentarlo como una formación extremista, que hace oposición con lo único con lo que no debe hacerse, con el terrorismo.
Sin embargo, todo les está saliendo mal. Ni los éxitos policiales terminan de convencer a nadie de que Zapatero puede ser un tipo muy duro en la lucha antiterrorista, ni la ETA está dispuesta a soportar más presión policial para que Zapatero gane las elecciones a cambio de vagas promesas de sustanciosas concesiones futuras. Muy probablemente, el presidente recibirá en las próximas horas una llamada telefónica de algún compañero de partido que le dirá: te dije que convocaras para finales de octubre y no me hiciste caso; ahora, a ver quién levanta esto.
Con todo, sean cuales sean las tribulaciones de Zapatero ante la cita electoral, no son más que mera anécdota ante la terrible evidencia: toda esta legislatura de torpezas que ha girado en torno a la negociación con ETA no ha servido más que para que los terroristas se rearmen y la futura independencia del País Vasco sea más probable. Y encima, va a haber más muertes. No son cosas que puedan arreglarse con una sonrisa.
Desde los años sesenta en que nació la banda, la táctica etarra se ha basado siempre en la dialéctica "acción, reacción, acción". Parecen haber concluido que, ya repuestos del asedio al que les sometió Aznar, procede volver a aquélla. Pueden incluso haber pensado que la misma será a la larga más eficaz con un Gobierno del PP que con el de Zapatero, habida cuenta de que con el PP hay más posibilidades de una "reacción" exagerada que facilite el desenvolvimiento de la vieja dialéctica revolucionaria. Apuntarse el tanto de influir decisivamente en las elecciones puede constituir además una tentación difícil de resistir. Por otro lado, al final, la cabra siempre tira al monte, y los terroristas terminan haciendo lo único que saben: atentar.
El PP debe apoyar a Zapatero si es verdad que, por fin, está dispuesto a irse a por ellos. El obstáculo puede ser que a lo mejor ni siquiera tras el comunicado lo está.
Imanol Zubero El Correo 16 Diciembre 2007
Suele decirse que no hay nada más viejo que el periódico de ayer. Lo cierto es que incluso quienes, como es mi caso, acostumbramos a recortar y archivar cada día noticias, artículos, viñetas y hasta anuncios publicados en los diarios, convencidos de su utilidad o su permanencia en un próximo futuro, acabamos viéndonos obligados a mal encarpetar y a medio olvidar todos esos recortes sin apenas posibilidad de volver a ellos con un mínimo de tranquilidad. Y así, sometidos a la presión de una actualidad acelerada e inmisericorde, cada día el periódico de la jornada en curso entierra los contenidos de los diarios de días precedentes, sin distinguir entre el polvo y la paja de lo anecdótico y lo fundamental.
Es por eso que hoy quisiera dedicar estas líneas no a aportar ningún nuevo contenido sino a recuperar y glosar el artículo que ayer firmaban Cristina e Irene, hijas de Enrique Cuesta, asesinado por los denominados Comandos Autónomos Anticapitalistas el 26 de marzo de 1982. El mismo día en que ETA pretendía en un comunicado transformar el vil asesinato de Raúl Centeno y Fernando Trapero en Capbreton en una «ejecución en el curso de un enfrentamiento armado», Cristina e Irene acertaban a transmitir la auténtica realidad de todos y cada uno de los crímenes terroristas, sin dejar resquicio alguno a los muchos subterfugios con los que los asesinos y sus cómplices buscan camuflar sus injustificables acciones. «Los terroristas decidieron acabar con unas personas de las que no sabían nada».
Las víctimas del terrorismo son unas víctimas de una naturaleza muy especial. Ser víctima del terrorismo no es, simplemente, ser víctima de una causa particular, distinta de otras (de la siniestralidad laboral, de la violencia contra la mujer, de un robo con violencia). El complemento «del terrorismo» no es un mero añadido informativo que busca especificar la causa por la que se es víctima, con el fin de diferenciar entre distintas causas. Las víctimas del terrorismo han sido víctimas de una determinada perspectiva sobre lo que esta sociedad debe ser.
Una perspectiva cuya característica más destacable es la de considerar que en el Nosotros vasco que pretenden construir hay personas que están de sobra y, porque están de sobra, deben ser puestas más allá -'ex terminus'- de la frontera moral que define ese Nosotros. Mediante el acoso y la amenaza, de manera que se vean obligadas a dejar el país, o mediante la más expeditiva eliminación física. Las víctimas del terrorismo no han sido simplemente (si podemos utilizar este término para hablar de lo más terrible que puede hacer una persona contra otra) asesinadas. Las víctimas del terrorismo han sido exterminadas. Es así de simple. Así de terriblemente simple.
Sebastian Castellio ya lo dejó dicho en 1553: «Matar a un hombre no es defender una doctrina, sino matar a un hombre». No es una ejecución sino un asesinato. Cristina e Irene Cuesta nos lo han vuelto a recordar en su artículo de ayer. Un ejercicio de memoria personal que no deberíamos permitir que caiga en el olvido.
i.zubero@diario-elcorreo.com
Editorial El Correo 16 Diciembre 2007
El cruel comunicado hecho público por ETA en el que la banda asume con la frialdad del asesino en serie la «ejecución» de los guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero no ha servido sino para confirmar la delirante obsesión con la que los terroristas tratan de justificar ante sí mismos y sus entornos su sanguinaria conducta. Las menciones al «terrorismo de Estado» para explicar la persistencia de su violencia son fiel reflejo de que su pérdida del principio de realidad no deriva de una enajenación ambiental, sino de un firme propósito por imponer la dictadura del terror frente a una democracia consolidada muy a su pesar. Pero lo que resulta propio de una psicopatía es que el texto señale que Centeno y Trapero fueron asesinados «en el curso de un enfrentamiento armado». Tan descarnada mentira, que intenta convertir en acto de heroicidad activista el cobarde asesinato de dos jóvenes indefensos y atenazados a punta de pistola, es fiel ejemplo de la brutal falacia en la que trata de perpetuarse el terrorismo etarra emitiendo señuelos que, tras lo sucedido, no pueden engañar a nadie que no esté guiado por la mala fe.
Los hechos y las palabras de ETA adquieren un significado tan inequívoco que, tras años de falso dilema sobre si la solución debe ser policial o dialogada, las instituciones y la sociedad han de asumir el compromiso de acabar con la banda terrorista sin más contemplaciones. La actuación policial y la acción de la justicia no son tan sólo los recursos ordinarios del Estado de Derecho para atajar este tipo de amenazas. Se convierten en una vía cuya intensiva explotación es ya la única respuesta que la sociedad democrática puede ofrecer a las advertencias etarras. El tiempo de las eventuales salidas dialogadas ha ido marchitándose por la contundencia sectaria con la que la trama terrorista ha frustrado, una tras otra, las esperanzas de paz a las que la ciudadanía se agarraba. El hecho de que tanto la ilegal Batasuna como ANV hicieran oír ayer su voz cómplice dando cobertura pública a la amenaza demuestra hasta qué punto la obstinación fascista no permite al Estado de Derecho otra salida que la del desmantelamiento total e inmediato de la trama terrorista.
¿Dónde está la "democracia" que pregonan derecha e izquierda?
Eduardo Arroyo elsemanaldigital 16 Diciembre 2007
No deja de ser divertida la insistencia de derechas e izquierdas que hablan de "la libertad". Para ellos "la democracia" es signo de "libertad"; más aún, son palabras intercambiables.
Federico Jiménez Losantos repite una y otra vez que lucha por "España y la libertad", y hasta en su libro sobre Barcelona se presenta como "antifranquista", a título de diploma de luchador por "la libertad".
Así, la democracia, lejos de ubicarse como un régimen más de la vieja tradición aristotélica –democracia, monarquía, tiranía, etc-, un régimen como otro cualquiera en definitiva, resulta que ha devenido tótem. Y lo de "tótem" viene porque existen argumentos más que suficientes para aducir que el gobierno real del pueblo ha sido secuestrado no se sabe bien por quién. Todo se convierte en pura apariencia, al tiempo que los intereses del pueblo son sustituidos por los de elites totalmente ajenas al control democrático, unas elites cuyos intereses son bien diferentes de los de las masas populares a las que dicen representar.
Mariano Rajoy propone un recorte fiscal importante capaz de liberar recursos cautivos de la presión fiscal y derivarlos hacia el consumo. Sin embargo, nadie parece advertir que el BCE tiene en su mano restringir la oferta monetaria y la financiación creciente y abundante, manejando los tipos de interés. A este respecto, los intereses que fija el BCE tienen un efecto regulador sobre el propio Euribor. ¿Por qué ningún político europeo se atreve a llamar al orden al sector financiero? ¿Por qué nadie denuncia las ingentes sumas de dinero que se mueven y se perpetúan en los mercados especulativos internacionales, totalmente al margen del sector productivo real? Los efectos criminales de esta falta de liquidez –que beneficia solamente a los que se viven de un dinero escaso y caro- pasan desapercibidos a todo el mundo y ni siquiera figuran entre los temas favoritos de los "creadores de opinión".
Otro ejemplo: el recientemente creado partido de Rosa Díez se ha encontrado con que la financiación que los bancos proporcionan generosamente a los partidos políticos al uso, es negada por esos mismos bancos a la recientemente creada formación. Si prestar dinero a los partidos fuera un mero negocio bancario más suponemos que los bancos estarían muy felices de prestárselo a otro cliente recién llegado. Pero no es así. Los hechos inducen a pensar que los bancos pagan para ejercer su influencia. Y aún más: ¿Por qué es necesario recurrir a los bancos para impulsar a organizaciones que teóricamente son "representantes del pueblo" en régimen de oligopolio? Pues porque son, en primer lugar, organizaciones minoritarias con representación real casi nula entre la ciudadanía y, en segundo lugar, son construcciones de poder que emanan desde arriba: si no concurre el poder y el interés de los que ejercen el control del dinero, no ha lugar para la "representación" efectiva del pueblo.
Entonces, ¿qué libertad es esa que me ata por el bolsillo y frente a la cual no tengo ningún poder de defensa? ¿Cómo puedo garantizar mi libre concurrencia a la arena política si ello depende de que unos señores, a los que nadie eligió, me concedan "generosamente" su aquiescencia? Si a esto se añade la absoluta falta de democracia interna en la mayoría de los partidos y sindicatos, el monopolio de la representación popular por los partidos, la influencia de mastodónticos "lobbies" políticos y mediáticos o los absurdos electorales que propician las diferentes leyes de representación, nos encontramos con que la ecuación "democracia = libertad" debe ser seriamente matizada y corregida. Piénsese en lo poco que cuentan los partidos políticos en la propia vida personal. En España, el número de militantes de todos los partidos y sindicatos juntos posiblemente no llegue ni al 10% de la población. Sin embargo se nos dice que sin ellos no hay libertad posible al tiempo que se nos niegan cosas elementales como el derecho a una vida económicamente digna y a hacer oír nuestra voz, todo ello precisamente en nombre de la libertad.
En definitiva, ¿no será el recurso retórico a la "libertad" la coartada perfecta para imponer una esclavitud progresiva? Sin duda, antes que apostar acríticamente por un método formal, nuestro sistema político haría bien en apostar por los contenidos de justicia y verdad de un sistema cuyas formas exteriores son quizás lo menos relevante.
Francisco Rubiales Periodista Digital 16 Diciembre 2007
Iniciativa Legislativa Popular. Más de 50.000 catalanes hemos firmado
www.convivenciacivica.org 16 Diciembre 2007
El miércoles 19 de diciembre a las 19:00 está previsto que la Iniciativa Legislativa Popular para la Enseñanza en Lengua Materna y el Bilingüismo Escolar sea tramitada en el Pleno del Parlamento de Cataluña.
A esa hora comparecerá el representante de la Comisión Promotora de la Iniciativa, Francisco Caja, Presidente de nuestra Asociación en representación de los más 50.000 firmantes, que durante quince minutos expondrá ante los diputados el contenido de la Ley y las razones de la necesidad de aprobarla, con el subsiguiente debate en el Plenario.
FRENTE AL PARLAMENTO DE CATALUÑA (Parque de la Ciudadela s/n) a las 19:00 h. del miércoles 19 de diciembre, PARA MANIFESTAR NUESTRO APOYO A LA INICIATIVA LEGISLATIVA POPULAR PARA LA ENSEÑANZA EN LENGUA MATERNA Y EL BILINGÜISMO ESCOLAR.
SOCIEDAD BILINGÜE, ESCUELA BILINGÜE.
Nota del Editor: esta propuesta es anticonstitucional al imponer el bilingüismo.
Las razones y sinrazones de TV3
Enrique Arias Vega Periodista Digital 16 Diciembre 2007
¡Claro que es político el cierre de TV3! Como todo lo que tiene que ver con las televisiones autonómicas desde antes, incluso, de su creación legal en 1983. Tan políticos resultan esos canales, que se han saltado sistemáticamente la ley, como Euskal Telebisa, la emisora autonómica vasca, que inició su andadura en tiempos del lehendakari Carlos Garaikoetxea sin encomendarse ni a Dios ni al diablo ni a ninguna ley aún inexistente.
Sin embargo, el precinto del repetidor de la Carrasqueta constituye un acto impecable desde el punto de vista jurídico, con amparo de una resolución judicial. El que llevase 23 años emitiendo ilegalmente, no perfecciona por ello la acción de Eliseu Climent y su Acció Cultural, pugnaces impulsores de la presencia a todo trance de la televisión pública catalana en la Comunidad Valenciana.
Por eso, se ha pasado varios repetidores sin frenada el ministro Bernat Soria cuando, en relación a ese hecho, habla de “atentado contra la libertad de expresión”.
¿Qué libertad? También a mí me gustaría, lo digo ya, poder acceder por ondas hertzianas a la CNN de Ted Turner, por ejemplo. Y puedo hacerlo, sí, al igual que a la TV3, aunque sólo vía satélite o mediante conexión por cable, allá donde se haya instalado. Así son las cosas, quiérase o no, en virtud de la ordenación del espacio radioeléctrico y de las competencias que sobre él tienen el Estado, por una parte, y las comunidades autónomas, por otra.
Pero hablábamos de la politización de las televisiones autonómicas. La inicial justificación de su creación, basada en la llamada Ley del Tercer Canal, era la defensa y divulgación de la lengua vernácula propia en aquellas comunidades que la tuvieran. Eso era tan aplicable a TV3 y a Canal Nou como a la televisión vasca o la gallega. Una veloz verificación de que los respectivos gobiernos preferían tener esas emisoras para difundir sus propios mensajes la produjo la aparición de otro canal, pero en castellano, en Euskadi, y la proliferación de segundos y terceros canales autonómicos. Luego, claro, emisoras en todas aquellas otras autonomías sin idioma diferente del castellano.
Y hasta aquí hemos llegado, con la ley siempre por detrás de la realidad.
Situaciones pintorescas las ha habido, claro, como el intento del andaluz Canal Sur de penetrar en Extremadura en tiempos de Rodríguez Ibarra. Luego, la esplendorosa anarquía de los gobiernos de José María Aznar, en los que se generalizó la alegalidad de canales privados y públicos, locales y regionales, sin que el ministro Josep Piqué se atreviese a meter mano en el asunto. La única limitación, en cuanto a las emisoras autonómicas, era establecer una reciprocidad que jamás se ha producido hasta ahora entre Canal Nou y TV3.
Nos hallamos, por primera vez, en un intento de racionalizar el caos ante el inmediato apagón analógico que se avecina. Ello ha llevado a cerrar canales, como Valencia TV, sin que nadie se haya rasgado las vestiduras. Tampoco lo ha hecho ahora mucha gente con la clausura del repetidor alicantino de TV3, ésa es la verdad. Y es que todos los interesados quieren que se ordene el asunto, entre otras cosas, porque hay una tarta publicitaria a repartir y con las cosas de comer no se juega.
Por ello, todos conocemos ya el final de este asunto. Y es el de un acuerdo que el presidente catalán Montilla y su conseller Tresserras desean conseguir con el Consell de Paco Camps por encima de un desbordado Eliseu Climent, a quien lo único que se le ha ocurrido es que el Estado recuperase las competencias para otorgar licencias televisivas. Semejante planteamiento es herético para la Generalitat catalana y hasta para el ministro Joan Clos, dispuesto a un arreglo que permita ver Canal Nou en el Principado y en Murcia.
El actual escenario preelectoral, con un clima de confrontación total, no es el más adecuado para un arreglo que seguro que llegará porque le conviene a todos los interesados. Entones, sí; entonces, cuando se vea legalmente TV3 en la Comunitat —¿llegará a un 0,5 por ciento de audiencia?—, podrá hablarse de censura si alguien recorta el más mínimo de sus contenidos.
No creo que llegue a ser ése el caso. Más bien, podremos en ocasiones alucinar en colores con el sectarismo informativo de un canal criticado por el propio PSC y al que algún diputado socialista, como Joan Ferran, ha tachado de “costra nacionalista”.
ETA hace estallar una bomba en los juzgados de paz de Sestao
EL CORREO AGENCIAS 16 Diciembre 2007
La organización terrorista avisó con cuarenta minutos de antelación a la DYA de Bilbao de la colocación del artefacto, que no causó heridos
El artefacto , temporizado con al menos 3 kilos de material explosivo, provoca un socavón de dos metros a la entrada del edificio y desperfectos en un portal cercano
ETA ha tardado poco más de 24 horas en concretar su amenaza. El viernes anunciaba en un comunicado su intención de «seguir actuando contra todas las fuerzas y aparatos represivos españoles sea en el lugar que sea», y esta madrugada ejecutó su advertencia en Sestao. A las 1.00 horas, un artefacto explosivo estalló ante los juzgados de paz de la localidad vizcaína, situado en la calle Alameda las Llanas, poco después de que la DYA, recibiera una llamada telefónica en nombre de la banda terrorista advirtiendo sobre la colocación del explosivo. "Te llamo en nombre de ETA. A la una va a estallar una bomba en los juzgados de Sestao. ¿Me has entendido?", advirtió el interlocutor.
En su reaparición tras los asesinatos de los guardias civiles Fernando Trapero y Raúl Centeno en Capbreton (Las Landas), ETA volvió a elegir el estamento judicial como objetivo. El atentado anterior a estas muertes, que los expertos consideran fruto de un encuentro fortuito y no «premeditado», también estuvo dirigido contra dependencias judiciales. En ese caso, los juzgados de Getxo, donde los etarras prepararon una trampa a la Ertzaintza el 11 de noviembre, al colocar dos artefactos y avisar únicamente de la existencia de uno.
El fantasma de aquella emboscada sobrevoló Sestao. En torno a las 0.20 horas, la DYA recibía una llamada en la que se anunciaba que una bomba iba a hacer explosión a la una de la madrugada en los juzgados de la localidad, ubicados en la alameda de Las Llanas, junto al frontón y a unos 30 metros del Ayuntamiento. La Ertzaintza se movilizó de inmediato. Una patrulla se desplazó al lugar y comprobó la presencia de una bolsa sospechosa ante la puerta del edificio, tras lo cual se avisó a la Unidad de Explosivos y se acordonó el perímetro delimitado por las calles Félix María Samaniego, Vía de Galindo y Las Llanas. Asimismo, los agentes desalojaron los bares y restaurantes de la zona, que registraban una importante afluencia debido a las cenas de empresa de fin de año, y el frontón, donde un grupo de danzas celebraba su aniversario, según testigos.
Descartada la existencia de una bomba trampa
Cerca de las cuatro de la madrugada, en el lugar continuaban efectivos de la Ertzaintza, incluida la Unidad de Desactivación de Explosivos, que trabajaba para descartar la existencia de una segunda bomba, como sucedió en el atentado del pasado 11 de noviembre en los juzgados de Getxo, donde ETA colocó dos artefactos, uno de ellos trampa.
El consejero de Justicia del Gobierno Vasco, Joseba Azkarraga, que ha visitado esta mañana los juzgados de paz atacados, ha precisado que el artefacto estaba compuesto de, al menos, tres kilos de explosivos.
Se oyó desde Getxo
A la una de la madrugada, puntual, estalló el artefacto. La detonación se pudo escuchar incluso al otro lado de la ría, hasta Getxo. La onda expansiva causó daños en la puerta del juzgado, en el techo de la planta baja y en la fachada, así como en un portal cercano, según informó el Departamento de Interior, que confirmó también que no había heridos. Los primeros indicios apuntan a que la bomba tenía un temporizador y estaba compuesta por entre dos y tres kilos de un explosivo por determinar.
Ambulancias de la DYA, Cruz Roja y Osakidetza, y tres vehículos de Bomberos aguardaban mientras tanto en el exterior del cinturón de seguridad, en previsión de que fuera necesaria su intervención. Dos horas después de la explosión, los agentes aún no permitían el paso de los Bomberos hasta el edificio atacado para iniciar las labores de limpieza y desescombro. Varios equipos de artificieros rastreaban la zona por si ETA intentaba repetir la estrategia de hace un mes en Getxo.
Este nuevo atentado se produjo al término de una jornada marcada por las reacciones de instituciones y partidos políticos al comunicado en el que la banda reivindicaba cinco acciones terroristas, entre ellas el doble crimen de Francia, y avisaba de que seguiría atentando contra policías y «aparatos represivos» españoles. El contenido del documento fue rechazado de forma unánime por los gobiernos central y vasco y por la totalidad de los partidos, a excepción de Batasuna, EHAK y ANV. Un texto que la mayoría de las fuerzas políticas calificaron de «vergonzoso» y propio de una «mentalidad retorcida».
La activación de la alerta antiterrorista permitió detener a los independentistas
Los guardias civiles de Noia siguieron el protocolo de seguridad que les permitió localizar la bomba en Portosín
J. M. P. La Voz 16 Diciembre 2007
Los agentes de la patrulla de la Guardia Civil de Noia que sospecharon de los dos jóvenes que estaban dentro del Renault Clio rojo sabían lo que tenían que hacer ante un escenario de ese tipo. Las fuerzas de seguridad del Estado mantienen desde hace meses en Galicia, y sobre todo tras los últimos atentados atribuidos a Resistencia Galega, una situación de alerta con vigilancia especial sobre personas, sobre edificios y sobre cualquier hecho que resulte extraordinario. Y ese protocolo de seguridad fue el que llevó a los guardias del cuartel de Noia a sospechar de un Renault Clio rojo que poco después de las doce de la noche se encontraba parado, con dos individuos jóvenes en su interior, en el arcén de la carretera AC-550, que comunica Cee con Ribeira.
Los dos jóvenes, José Manuel Sánchez Gorgas, de 19 años, y Santiago Vigo Domínguez, de 18, están siendo interrogados desde el viernes en las dependencias de la comandancia de la Guardia Civil en A Coruña. Y con ellos está también el propietario del Clio, Adrián Ponte Sande, que fue detenido en Santiago horas después del arresto de sus compañeros en Portosín. La Guardia Civil aplicó a los tres la ley antiterrorista, por lo que se encuentran incomunicados. Los investigadores agotarán el plazo de cinco días antes de trasladarlos a Madrid para ser puestos a disposición del juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska. En ese tiempo se analizará la abundante documentación incautada en los registros efectuados el viernes en los domicilios de los detenidos e intentar localizar a los responsables ideológicos del comando.
La activación del plan antiterrorista en toda Galicia permitió impedir el atentado y detener a los presuntos activistas. Cuando identificaron el turismo, los agentes se bajaron del coche patrulla y se acercaron al Clio para pedir a sus ocupantes que se identificasen. El nivel de alerta en la comunidad recomienda el registro de todo vehículo sospechoso, por lo que uno de los guardias abrió el maletero y encontró la potente carga explosiva, formada por seis bombonas de cámping gas, pólvora, metralla y el cableado para activar la bomba, aunque los ocupantes del coche aún no habían realizado las conexiones para activar el explosivo.
Varios relojes temporizadores
A partir del hallazgo del artefacto, la secuencia de los hechos se desencadenó de manera vertiginosa. Los agentes tomaron las máximas precauciones y procedieron a la detención inmediata de los dos sospechosos, que no iban armados ni opusieron resistencia. Fuentes de la investigación resaltaron la sangre fría de los agentes que practicaron los arrestos, pues los jóvenes habían ocultado la existencia de la bomba en el maletero.
Las mismas fuentes destacan la gran potencia del artefacto, que podría causar graves daños. La bomba tenía varios relojes para actuar como temporizadores y permitir la huida de los miembros del comando, que la Guardia Civil vincula al Movimento de Liberación Nacional Galego como una facción de Resistencia Galega. Al activar más de un temporizador, los jóvenes, acusados ahora de terrorismo, se blindaban ante cualquier fallo en uno de los relojes que diese al traste con sus intenciones.
El PSOE pide en un documento ser «belixerantes» contra las galescolas
El BNG intercepta un texto interno socialista que cuestiona la red de guarderías promovida por Quintana. Plantea incluso la creación de una oferta alternativa que sería tutelada por la Consellería de Educación
Domingos Sampedro La Voz 16 Diciembre 2007
«Temos que ser belixerantes» para no utilizar el término galescolas , para desvincular estos centros de la educación infantil e incluso para poner en marcha, si fuera posible, una «oferta educativa alternativa» con la ayuda financiera del Estado. Estos propósitos que cuestionan de forma severa la red de guarderías en gallego, impulsada por el BNG desde la Vicepresidencia de la Xunta, aparecen recogidos en un documento del área gubernamental del PSdeG-PSOE en el que se enumeran algunos objetivos políticos para lo que resta de legislatura. La nota interna reavivó las tensiones entre los socios del bipartito al ser interceptada por los nacionalistas, si bien sus socios le sacan hierro.
El papel de trabajo socialista se destapó esta semana en el transcurso de una reunión de planificación del Ejecutivo autónomo convocada por el conselleiro de Presidencia, José Luis Méndez Romeu, con el propósito de definir los objetivos políticos estratégicos para el año próximo. Según las fuentes consultadas, al encuentro fueron citados los secretarios xerais de las conselleiras, así como los jefes de gabinete de los miembros del Gobierno, con el propósito de poner las agendas en común. Pero en la documentación de la reunión también se incluyó la carta de la discordia, quizás debido a un error, desatando las iras de los nacionalistas.
Agenda de objetivos
El documento en cuestión, al que tuvo acceso La Voz, lleva por título Axenda de Obxectivos para o 2007, 2008 e 2009 y, aparte de emplear un gallego plagado de faltas de ortografía, describe los objetivos inmediatos de la Consellería de Educación, así como sus iniciativas legislativas y sus proyectos.
La primera reflexión que aporta el texto es que el departamento de Educación, que preside la conselleira Laura Sánchez Piñón, deberá poner en marcha una oferta educativa en el área de infantil que sea diferente a la que construye el Bloque. Como argumentos en favor de este posicionamiento, la nota apunta que las competencias sobre la enseñanza infantil recaen en Educación, y por tanto en el área socialista del Ejecutivo, en virtud del pacto bipartito suscrito en julio del 2005.
De igual modo, llama a «dar a batalla» para desligar las guarderías de la Vicepresidencia de la educación infantil e incluso propone no utilizar «o termo galescolas». Por último, la nota plantea la opción de poner en marcha una «oferta educativa alternativa» a las galescolas, siempre y cuando exista financiación estatal.
Ni en el área de gobierno del Bloque ni en la del PSOE quisieron ayer confirmar de forma oficial la existencia de dicho documento. Sí lo hicieron de forma extraoficial. Los socialistas, para restarle trascendencia y apuntar que se trata de una «mera opinión política» que no va a ninguna parte. Los nacionalistas, en cambio, consideran que es la prueba de que el PSOE sigue una «estratexia de tirar a matar», completamente desleal al pacto de Gobierno.
Pero si algo hizo el texto fue reavivar las tensiones que estallaron el pasado verano en el seno del bipartito, y que Pérez Touriño y Anxo Quintana se encargaron de rebajar en septiembre con una reunión bilateral en la que pactaron el marco presupuestario para el 2008.
No es la primera vez que el nombre de las galescolas viene precedido de la polémica. Cuando Quintana autorizó que se creara una marca corporativa para estos centros, el PP criticó el intento de uniformizar a los pequeños con «mandilones identitarios». Después vinieron otros enfrentamientos, relacionados con el proceso de selección del personal de estas escuelas o con el intento de incluir el himno gallego en las enseñanzas para los menores de 3 años.

References: resolución 
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