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Timestamp: 2017-05-27 07:54:18+00:00

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+ ANIVERSARIO DEL COLEGIO DE ABOGADOS
Fecha : 5 de Abril de 1994 19:00h
Auditorio Colegio de Abogados de Arequipa
Homenaje al Dr. Toribio Pacheco Rivero: El Jurista Arequipeño del siglo XIX
Señor Doctor Héctor Delgado Castro, Decano del Colegio de Abogados.
Distinguidas autoridades que nos acompañan en este solemne acto.
Lindísimas damas.
Antes de iniciar el discurso de orden que se me ha encomendado, quiero dirigirme a la Junta Directiva del Colegio, en primer lugar para agradecer por el alto honor que se me ha conferido al encomendarme el discurso de orden en esta ceremonia que se conmemora el Día del Abogado y en segundo lugar, para felicitarlos por escoger al Dr. Toribio Pacheco y Rivero, para rendirle un justo homenaje a quién se considera el más ilustre jurisconsulto arequipeño del Siglo XIX, en esta fecha tan especial.
Distinguidos asistentes, mucho se ha escrito sobre el ilustre Dr. Toribio Pacheco y Rivero, pero para esta ocasión me he permitido extractar los aspectos más importantes de su vida y de su obra jurídica.
1. Que se ha escrito de su vida: ­ Arequipa siempre fue la cuna de los grande juristas, pero muchos no conocemos el por que de este reconocimiento.
Los Arequipeños, no lograron alcanzar un poderío económico como otras regiones del país, especialmente de los terratenientes de la costa norte, quiénes debían su riqueza a la explotación de la caña de azúcar y del algodón. Arequipa después de todo, nunca ha disfrutado de ingentes riquezas. Pese a que la agricultura constituía un rubro decisivo de la economía regional, los propietarios no detentaban grandes extensiones, predominando la mediana y pequeña propiedad rural. La debilidad empujaba a la élite criolla a concretar matrimonios con los comerciantes españoles y con los ingleses, enlazaban de esta manera su linaje con la fortuna de los migrantes. Pero no siempre podía valerse de estos medios, las carreras de abogacía y la eclesiástica ofrecían alternativas de prestigio, solvencia material y poder.
Nuestro Colegio de Abogados registraba a inicios de los ochocientos más de 57 abogados en ejercicio. Juan de Zamácola, Sacerdote español, decía que había más sacerdotes en Arequipa que en Salamanca y más Abogados que en Madrid.
Una nota de John Wibel, que es grato resaltar, señalaba que el Colegio de Abogados de Lima en el año de 1819 registraba 120 Abogados de los cuales 40 eran arequipeños, los que sumados a quiénes ejercían en esta ciudad, pasaban la centena fácilmente. A lo largo del Siglo XIX, entre las di­versas ocupaciones los abogados marchaban en primer lugar y muy por encima de artesanos, tenderos, almaceneros y comerciantes.
Se calcula que en Arequipa ejercían 50 abogados como asesores de litigios, pero había un grueso número que estaban dedicados en actividades profesionales en el Congreso de la República, como Ministros del Estado, funcionarios y Magistrados del Poder Judicial tanto en la Corte Suprema como las Cortes Superiores de la República
En medio de aquella abundancia de abogados, surgieron también algunos de los jurisconsultos arequipeños más notables de la primera centuria de la República, como Mariano Santos Quiróz y Nieto, Evaristo Gómez Sánchez (Fundador de la Academia Lauretana), Miguel Fernández de Córdoba, Francisco Javier de Luna Pizarro, Benito Lazo, Andrés Martínez Orihuela, José Luís Gómez Sánchez, Manuel Toribio Ureta, Teodoro La Rosa y José Gregorio Paz Soldan entre otros.
Esta vocación jurídica tiene su entorno influyente en el Colegio de la Independencia Americana, la Universidad del Gran Padre de San Agustín y en especial la Academia Lauretana de Artes y Ciencias.
Precisamente en una ciudad de espíritu turbulento, revolucionaria y con vocación jurídica, como es Arequipa, nace el 17 de abril de 1828 uno de los hombres públicos más brillantes del Perú: TORIBIO PACHECO Y RIVERO.
Sus Padres don Toribio Fernando Pacheco, minero puneño, casado con la arequipeña doña Manuela de Rivero y Ustáriz, de quiénes fue su cuarto hijo.
En 1835 inicia en Arequipa sus primeros años de estudios primarios y luego su tío materno Francisco de Rivero se hizo cargo de su educación y los concluye en el Colegio San Carlos de Puno, donde su tío era Director, gran economista y diplomático. La secundaria lo estudia en Lima en el Convictorio de San Carlos por los años de 1843 a 1846.
En 1847, viaja a Europa, residiendo en Francia por unos meses en la casa de su tío Francisco de Rivero, permaneciendo luego en España y Alemania. En 1849 se matrícula en la Facultad de Derecho de la Universidad de Bruselas, donde se gradúa de doctor en Ciencias Políticas en 1852.
Tras cinco años de formación europea, Pacheco regresa al Perú y se afinca en su tierra natal Arequipa, donde se inscribió en la Academia de Práctica Forense y se gradúa de Abogado ante los Vocales designados por la Corte Superior de Justicia.
A los 24 años de edad es nombrado Rector del Colegio Nacional de la Independencia Americana, ejerciendo el cargo hasta el mes de Diciembre de 1853, para dedicarse luego al ejercicio de su profesión como Abogado en Lima donde se instaló asociado de su gran amigo José Ciriaco Hurtado, asumiendo la dirección de El Heraldo de Lima, desde donde defiende al asediado gobierno de Echenique
En 1864 se encarga de la Cancillería en el gabinete del punto Manuel Costas, recibiendo el mandato del Congreso que se impuso sobre el Presidente Pezet con motivo de la ocupación de la isla guanera de Chincha por la escuadra española.
En el mes de Noviembre de 1865 Mariano Ignacio Prado, jefe de la rebelión entra triunfante a Lima y constituye el más notable Consejo de Ministros de la historia nacional, nombrando a Toribio Pacheco como Ministro de Relaciones Exteriores.
El trabajo de Pacheco al frente de este Ministerio se caracterizo por su valiente posición americanista, hizo denotados esfuerzos para que cesara la guerra que el Uruguay, Bolivia y Argentina habían declarado al Paraguay y condenó duramente la amenaza de invasión que pendía sobre el Ecuador por la falta de pago de una deuda a la Unión Americana.
En 1867 el Congreso Constituyente lo designó como fiscal en lo administrativo de la Corte Suprema de la República, quiénes se enriquecieron con la doctrina de sus dictámenes, demostrando su entereza moral y bastos conocimientos jurídicos. Meses después cuando ocupaba la Fiscalía de La Nación, el 15 de Mayo de 1868, a los cuarenta años de edad, falleció como consecuencia de una fuerte fiebre amarilla que asolaba la costa peruana.
Antes había perdido a su querida esposa doña Josefina Hercelles con quién procreo a sus tres hijas que quedaron huérfanas y sin mayores medios económicos, por lo que el Presidente Balta mandó imprimir la segunda edición póstuma del Tratado de Derecho Civil, concedida en vía de gracia a las hijas de Pacheco.
2. Con relación a su Obra podemos indicar lo siguiente: Si bien Toribio Pacheco y Rivero abarcó diversos aspectos del que hacer intelectual, incursionando en el periodismo, la economía, la estadística, la política, la diplomacia y el derecho, desplegando en todas ellas su enorme talento, fue en el campo jurídico donde mejor coronó sus esfuerzos, valorándose a este distinguido arequipeño como uno de los más notables jurisconsultos del Siglo XIX.
Su obra se evidencia a través de distintas facetas que cubre lo teórico y lo práctico; el Derecho Público y el Derecho Privado; la doctrina y la jurisprudencia.
a) Cuestiones constitucionales, que se publicó inicialmente en el diario El Heraldo de Arequipa en 1853 y un año después se publica en El Heraldo de Lima donde se examina los textos constitucionales que han regido en el Perú a partir de su independencia, es decir desde el Estatuto Provisorio de 1821 y las Constituciones de 1823, 1826 y 1828, esta última de carácter moderado por lo que Pacheco simpatiza con ella, considerándola superior a cuantas la precedieron.
b) “El Tratado de Derecho Civil”, editado en tres tomos. El primero de ellos publicado en 1860 referido a las Personas y Derecho de Familia; dos años después se publica el segundo Tomo que inserta la parte referida al Derecho de Propiedad y en 1864 el tercer y último tomo, que contiene la segunda parte versado sobre Las Cosas, que incluye de los modos como se adquiere la propiedad. Lamentablemente el Tratado quedó detenido en el Título XVIII (De la sucesión legal) que corresponde a la Sección 1V del Código referida al modo de adquirir el dominio por herencia. La producción cumbre fue elaborada entre 1858 y 1864, cuando sólo contaba con 30 años de edad.
c) En el mes de Mayo de 1861, a propuesta del Colegio de Abogados de Lima creo la primera revista jurídica de doctrina bajo el nombre de La Gaceta Judicial, Diario de los Tribunales, que era repartido mensualmente y contenía artículos de legislación, jurisprudencia, extractos de causas nacionales, juicios críticos a las resoluciones judiciales y comentarios sobre Códigos y Leyes patrios.
d) En 1864 sale a la venta las primeras publicaciones sistemáticas de jurisprudencia, con la Revista “El Repertorio Judicial”.
e) También fue autor de circulares sobre temas puntuales de Derecho Internacional, emitidas mientras ejercía la Secretaria de Relaciones Exteriores.
f) Fundó La Revista de Lima junto con un núcleo de importantes intelectuales vinculados con un movimiento político renovador llamado: el civilismo, entre los que se hallaban Ignacio Noboa, José Antonio Lavalle, Francisco García Calderón, Carlos Augusto Salaverry, Ricardo Palma, Ma­nuel Prado, entre otros.
La más importante obra fue evidentemente su Tratado de Derecho Civil, donde demuestra un manejo actualizado de la legislación extranjera, pues presenta 96 citas del Código Civil francés, 61 citas del Código Civil Chileno de Andrés Bello, seguido del Código de Panamá, que como Pacheco lo señala, es una reproducción del Código chileno, salvo algunas modificaciones. Se menciona en el Tratado al Código de Santa Cruz, al Código de Venezuela, los Códigos Holandés, sardo o napolitano, belga, siciliano, austriaco y de los cantones de Suiza.
Con mucha facilidad se evidencia la versación que sobre el Derecho Romano tiene Pacheco, quien domina el Latín y es capaz de escribir párrafos enteros en esa lengua.
Por otro lado, en el Tratado encontramos hasta 64 alocuciones a “los romanos” y 102 citas correspondientes al Digesto, 36 al Codex, 18 a las Instituciones de Justiniano, 10 a las Novelas y 5 a las Instituciones de Gayo, totalizando 171 citas de las fuentes romanas.
El Código Civil de 1852 representa la mejor cristalización del compromiso entre lo moderno y lo tradicional, a la vez que codificaba las costumbres tradicionales, también modificaba en parte el comportamiento y los valores existentes. Resultaría sumamente interesante analizar los principios y las instituciones de dicho Código que fueron comentados y analizados por Toribio Pacheco en su Tratado, pero semejante pretensión rebasaría los límites de este discurso, sin embargo abordaremos algunas cuestiones que juzgamos esenciales.
Primero, en cuanto a los Registros de estado civil, Pacheco da muestras de un gran interés por la organización de éstos registros al considerarlos como un instrumento decisivo de modernización, necesarios para conservar la paz de la sociedad, la tranquilidad y la seguridad de los individuos que la componen.
No hay duda que Pacheco es consciente de la necesidad de desterrar los registros parroquiales, reemplazándolos por los registros de estado civil, que ofrecían mayor garantía que los primeros. La aspiración del jurista recién se materializa en 1920, al cabo de 60 años de haber formulado sus crí­ticas.
El Código Civil de 1936, establecía en el Art. 30 que los registros del estado civil se llevan por duplicado en partidas extendidas en libros, uno para los nacimientos, otro para los matrimonios y otro para las defunciones.
La norma se moderniza en el Código de 1984, cuando se incluye en el texto del Art. 70, que los registros del estado civil son públicos. En ellos se inscriben los nacimientos, matrimonios y las defunciones.
Los comentarios de Pacheco sobre la necesidad de crear los registros del estado civil en lugar de los Registros Parroquiales no se pudo cristalizar fácilmente por que el Código del 36 dispuso que habría registro en todos los concejos municipales y distritales, pero su instalación y funcionamiento no se hizo como se había previsto, ya que existían muchas ciudades y pueblos que no contaban con los mismos. Por ello en las disposiciones finales del dicho Código se establece la validez de las partidas de los registros parroquiales en los lugares donde no hubiera los registros del estado civil.
En segundo lugar, en cuanto al principio de la persona, el Código de 1852 exigía dos requisitos para que la persona tenga personalidad jurídica: que el nacido tenga figura humana, pues en aquellos tiempos se temía el nacimientos de niños monstruos a que se referían los antiguos textos del Derecho Romano, y por otro lado la condición de viabilidad, o sea, de que el nacido viva 24 horas.
Las nuevas concepciones rechazaban la teoría de la viabilidad, por ser un concepto científico que no puede definirse legislativamente. Es el sistema francés el que distingue entre la viabilidad y la vida, sistema que no fue seguido por ningún código moderno que exige simplemente que el niño nazca vivo.
La exigencia de las 24 horas de vida, aparece en el Código Español como una exigencia necesaria para reconocer la personalidad jurídica, disposición que no sólo tiene un sentido histórico derivado de las Leyes de Toro, sino simplemente probatorio. El criterio de las 24 horas no tiene un sentido científico sino arbitrario. Resultaba sumamente difícil probar el número de horas de haber vivido el niño y que teniendo en cuenta esta dificultad ningún código europeo ha imitado el sistema español, motivo por el cual se optó por que el principio de la personalidad lo determina el nacimiento, a condición de que el niño nazca vivo.
La crítica de Pacheco es aceptada en el Código Civil de 1936, en cuyo Art. 10 señala que el nacimiento determina la personalidad. Al que está por nacer se la reputa nacido para todo lo que le favorezca a condición de que nazca vivo. Como vemos se suprimieron las condiciones impuestas en el Código de 1852 para que la persona puede adquirir y transferir sus derechos. El nuevo Código de 1984, mantiene con otra redacción el mismo principio, de que la persona humana es sujeto de derecho desde su nacimiento y que la vida humana comienza con la concepción.
En tercer lugar, otra cuestión de importancia es el relativo a la Mujer. Criticó duramente a la sociedad peruana por ser patriarcal y de legislaciones que excluían a la mujer del ejercicio de los derechos civiles y políticos. Pacheco asume la reivindicación de aquélla y la defiende para que se comprenda en la denominación de “Hombre” a la mujer.
Sostiene como principio racional que la mujer no es una mera cosa, una especie de máquina de hacer hijos, sino que se le ha devuelto el rango de ser racional, inteligente y libre.
Sin embargo resulta curioso que Pacheco no postula siempre una igualdad irrestricta entre hombres y mujeres. Por ejemplo justifica el Art. 50 del Código Civil de 1852, según el cual la mujer casada tiene por domicilio el de su marido, por que la naturaleza misma del matrimonio manda que habite con él y lo siga a todas partes.
Asevera Pacheco que sería absurdo atribuir a la mujer la administración de los bienes de la sociedad conyugal, pues el interés mismo de la sociedad así lo exige, como se halla bajo la patria potestad del marido no puede hacer nada sin su consentimiento.
El Código de 1936 establece en el Art. 5 que los varones y las mujeres gozan de los mismos derechos civiles, pero salvo las restricciones establecidas respecto de las mujeres casadas.
Durante la vigencia de nuestros Código de 1852 y de 1936 la sociedad conyugal, como toda sociedad, dicen Planiol y Ripert es necesario que exista unidad de dirección, y a efecto de asegurar esa unidad, el Derecho confirió tradicionalmente al marido una serie de facultades a las que se llamó la “potestad marital”.
A este conjunto de derechos propios del marido correspondía en el Derecho clásico una posición enteramente subordinada de la mujer, y esta desigualdad, consagrada por una práctica de siglos, persistió, pese a los postulados igualitarios de la Revolución Francesa y a los esfuerzos de Laurent en el Código napoleónico.
Nuestro Código de 1936 recoge los principios defendidos tenazmente por Pacheco, de que el varón y la mujer son iguales ante la ley, pero esta última al contraer matrimonio se somete a la potestad marital, que si bien es cierto por una parte declara que el marido dirige la sociedad conyugal por otra parte eleva la situación de la mujer dentro del grupo familiar, le confiere cierta representación doméstica, amplios derechos sobre su propio patrimonio, la facultad de resistirse ante la arbitrariedad del marido y la de asumir, en fin, la jefatura del hogar en ciertos casos.
Se reconoce las siguientes consecuencias de la potestad marital:
1. La atribución de fijar el domicilio conyugal.
2. La de decidir sobre cuestiones referentes a la economía del hogar.
3. La de representar a la sociedad frente a terceros.
4. La de otorgar o negar su consentimiento para que la mujer ejerza el comercio o cualquier profesión.
5. La obligación de la mujer de llevar el apellido del marido agregado al suyo.
Esta potestad marital llega a su fin con la promulgación de nuestra Constitución de 1979 que recoge principios que han merecido consagración general y que representa la culminación de una línea de subordinación de la mujer al marido, que llegó a tener manifestaciones deprimentes que hoy nos asombran, reconociendo la igualdad del varón y la mujer ante la ley.
Nuestro Código Civil de 1984 reglamenta los derechos constitucionales referidos, y establece en el Art. 4 que el varón y la mujer tiene igual capacidad de goce y de ejercicio de los derechos civiles y elimina las restricciones referidas al caso de las mujeres casadas.
En cuarto lugar, analizamos el caso del Matrimonio. Pacheco entiende al matrimonio como una unión perpetua del hombre y de la mujer, una sociedad legítima, para hacer vida en común, destinada a preservar la continuidad de la especie y consagrada por la religión como sacramento y por ley como contrato. Fiel a esta concepción recusa la poligamia, el concubinato y el divorcio absoluto. El único modo de disolución de un matrimonio es por la muerte de uno de los cónyuges.
Pacheco es influido por las normas del Derecho Canónico que se caracteriza por condicionar al matrimonio al cumplimiento de dos calidades: la celebración de un contrato de sociedad y al mismo tiempo como sacramento. Si no hay contrato no hay sacramento y si no hay sacramento no hay contrato.
Durante varias centurias, el matrimonio y las cuestiones derivadas de él son considerados universalmente como de exclusiva competencia de la Iglesia, y ésta los sujetó a una regulación exhaustiva que prácticamente nada dejó de prever y en cuyo acierto debe hallarse la causa de su extraordinaria perduración.
Consumada la Revolución Francesa, el Código de Napoleón organizó el matrimonio como institución exclusivamente civil, influyendo con su ejemplo sobre casi toda la legislación del mundo.
El Código Civil de 1852 no estableció otro matrimonio con efectos legales que el celebrado conforme a las disposiciones del Concilio de Trento, es decir el matrimonio canónico. Esta situación perduró hasta el 23 de diciembre de 1897 fecha en que se reconoció por ley dos formas de matrimonio: la canónica para los que profesaban la religión católica y la civil para los que declaraban no haber pertenecido a dicha religión.
El Código Civil de 1936 establece que sólo el matrimonio civil produce efectos legales, manteniéndose el mismo principio en el Código del 84.
El Código de 1852 considera al matrimonio como un contrato, por que para su celebración participan todos los elementos esenciales de éstos y que le es por lo tanto aplicable la teoría de la nulidad de los contratos y de los vicios del consentimiento.
La teoría del matrimonio-contrato tiene vieja raigambre. Se la descubre ya en la arquitectura jurídica romana, germana y canónica, ésta última influyente en el pensamiento de Pacheco, y persiste casi ininterrumpidamente a través del Derecho napoleónico, hasta principios del presente siglo en que comenzó a ser objeto de severa crítica, hasta sustituirla con otras ideas, especialmente con la teoría del matrimonio-institución.
Ya es en el Siglo XX que nuestros Códigos establecen que el matrimonio se gobierna por un conjunto orgánico e indivisible de normas que determinan las condiciones y requisitos, los deberes y derechos, las relaciones internas y exteriores de la sociedad conyugal, a las cuales deben someterse llana y libremente quienes desean casarse. Quién contrajo matrimonio su voluntad resulta impotente y los efectos de la institución se producen automáticamente. La relación matrimonial no podrá en consecuencia ser variada, interrumpida o concluida ad libitum, ni aún en el supuesto de que coincidan plenamente las voluntades de ambas partes; y ello es lo que diferencia panicular y básicamente el matrimonio como Institución del matrimonio como contrato.
En quinto lugar, en cuanto se refiere a la filiación, no duda Pacheco en sostener que por razones de moralidad social y de conveniencia, los hijos ilegítimos son justos y racionalmente de inferior condición que los legítimos.
El Código de 1936 recoge dichos principios al llamar a los hijos nacidos fuera del matrimonio como hijos ilegítimos y sólo les reconoce derechos hereditarios en proporción a la mitad de lo que le corresponde a un hijo legítimo.
Tradicionalmente el Derecho ha distinguido la filiación legítima de la ilegítima, acordando a aquélla un trato privilegiado y degradando a la última.
Pacheco imbuido en sus conocimientos del Derecho Romano clásico sabía que la simple unión sexual de dos personas libres constituía el delito público de estrupo y la de una persona libre con otra que no lo fuese constituía el contubernio, de modo que los hijos de uno y de otro no merecían ser considerados ni siquiera como hijos naturales. El Derecho Canónico sostenía que era lógico que el hijo natural nazca de una infamia y que por lo tanto no podía tener la protección del derecho.
Los hijos ilegítimos o llamados actualmente hijos extramatrimoniales, fueron clasificados en dos grandes grupos: a) los hijos naturales llamados así los que nacieron de padres que no estaban casados y que no tenían impedimento alguno para hacerlo: y b) los hijos espurios, procreados por quienes estaban impedidos de contraer matrimonio, a estos últimos se solía subdividirlos en fomezinos, sacrílegos y mánceres.
Se llamaba fomezinos a los hijos adulterinos, denominados también notos por que se conocen como hijos del marido sin serlo, es decir hijo tenido por mujer casada de varón distinto de su marido; y a los incestuosos tenidos por personas emparentados entre si.
Hijos sacrílegos era los procreados por personas atadas por votos religiosos.
Mánceres o mancillados eran los hijos habidos en ramera pública.
Estas subclasificaciones han desaparecido prácticamente en el derecho moderno, y sólo en forma incidental es referido en el Código de 1936, cuando señala a los hijos adulterinos e incestuosos para colocarlos en situación de inferioridad.
Esta modificación significa la culminación de una línea de tendencia universal recogida en nuestro Código Civil de 1984,
El Art. 386 los llama hijos extramatrimoniales en lugar de hijos ilegítimos, y reconoce la igualdad de derechos sucesorios respecto de sus padres, y conforme lo señala el Art. 818 comprende esta disposición a los hijos matrimoniales y a los extramatrimoniales reconocidos, desapareciendo de esta forma toda desigualdad que fomentaba los anteriores Códigos.
Debo hacer especial referencia a los elogios prodigados a Pacheco por eminentes juristas e historiadores, en épocas muy diferentes, reconocen la trascendencia de sus afanes. Así Luciano Benjamin Cisneros comentaba:
“Hay cuanta riqueza de doctrina pueda percatarse. El autor se ha mostrado digno de su alta capacidad, haciendo una exposición tan metódica y sus comentarios son detenidos, razonados y profundos”.
Raúl Porras Barrenechea, sostiene que la más prestigiosa teoría de nuestra jurisprudencia estaba contenida en el Tratado de Derecho Civil de Toribio Pacheco, el más ilustre comentarista de nuestro Código Civil, a quién califica con acierto de “civilista moderno, aunque perfectamente imbuido del derecho antiguo”.
Francisco Mostajo, minucioso biógrafo lo considera uno de los sillares de la cultura peruana, y en otro pasaje, uno de los grandes luminares del Derecho Privado Peruano y el más completo jurisconsulto entre los que ha producido Arequipa.
Angel Gustavo Cornejo, lo califica como “mentalidad robusta, jurisconsulto consumado”.
El Dr. Segundo Núñez Valdivia remarca que Toribio Pacheco y García Calderón fueron los iniciadores de la ciencia jurídica peruana que hasta entonces no se había intentado.
Evaristo San Cristobal, meticuloso historiador, califica el Tratado como una obra inigualable, monumento de erudición y saber jurídicos, en el que se inspiraban legisladores peruanos y extranjeros.
El Código Civil de 1852 tuvo vigencia hasta la promulgación del Código Civil de 1936, es decir 84 años. Toribio Pacheco tuvo una vida muy corta pues sólo vivió 40 años, pero su brillante obra, especialmente el Tratado de Derecho Civil no tuvieron competencia alguna, pues era la obra de consulta obligada para miles de estudiantes de Derecho, Abogados y Magistrados, por más de 50 años, ya que su sucesor el Dr. Angel Gustavo Cornejo, publicó su obra “Comentarios al Código Civil de 1852” recién en 1921.
Es unánime el reconocimiento de la Obra de Toribio Pacheco, a quién con toda certeza se le llama el Jurisconsulto más importante del Siglo XIX, comparándolo con el Dr. José León Barandiarán a quién en el Siglo XX se ha ganado muy merecidamente el Título reverencial de Maestro y el reconocimiento del Gobierno al consedérsele el título de Amauta.
Estamos entrando al Siglo XXI, y van apareciendo nuevos jurisconsultos como Carlos Fernández Sessarego, Femando Vidal Ramírez, Héctor Cornejo Chávez, Max Arias Schreiber, Jorge Eugenio Castañeda, Alberto Eguren Bresani, Rómulo Lanatta Guilhem, Felipe Osterling Parodi y Gustavo Palacios Pimentel.
A ellos se suman distinguidos juristas de una generación emergente como los doctores Álvaro Chocano Marina y Carlos Montoya Anguerry, (ambos arequipeños), Lucrecia Maisch von Humboldt de Portocarrero, Manuel de la Puente y Lavalle, Carlos Cárdenas Quirós, Jorge Muñiz Ziches, Raúl Ferrero Costa, René Boggio Amat y León, Fernando Vidal Ramírez y Delia Revoredo de DeBakey.
Todos ellos conforman la nueva generación de jurisconsultos de nuestro tiempo. La mayoría son Limeños promocionados por el marcado centralismo existente. Pero no podemos olvidarnos que Arequipa siempre ha sido, es y será la cuna de los grandes jurisconsultos. Tenemos destacados Abo­gados, lo que falta es su promoción a nivel nacional. Es por ello que Instituciones representativas de la ciudad, como el Concejo Provincial, la Casa de la Cultura y especialmente el Colegio de Abogados, entre otros, deben tomar la iniciativa de incentivar trabajos en este campo jurídico y otorgar premios que permitan a los ganadores la publicación de sus obras. Recuerdo la iniciativa del Colegio de Abogados, bajo el Decanato del Dr. Jaime Valencia Valencia, cuando en 1991, instauró el concurso jurídico Academia Lauretana sobre temas de Derecho Civil con magnifico resultado.
Por otro lado, al promulgarse la Ley 25647 que crea a partir de 1993 el Secigra Derecho, obligando a los estudiantes de Derecho a realizar sus prácticas pre profesionales por el lapso de un año en el Poder Judicial, Ministerio Público o en los Ministerios de Justicia, de Educación o de Trabajo, como requisito obligatorio para graduarse de Abogado. Pero, muy bien podría reapuerturarse la Academia Lauretana de Artes y Ciencias o de Práctica Forense, para que los alumnos de Derecho cumplan con su Secigra, tal como lo hizo en sus tiempo el Dr. Toribio Pacheco.
En la formación profesional resulta importante la labor que viene haciendo la Escuela de Post Grado de la Universidad Católica que ha aperturado la primera Maestría en Derecho Civil, donde vienen estudiando más de 50 abogados.
Le toca ahora a la actual Directiva que dirige brillantemente su Decano el Dr. Héctor Delgado Castro, el promover concursos jurídicos y reaperturar la Academia Lauretana de Artes y Ciencias con el ánimo de preparar a las nuevas generaciones de abogados que serán los grandes jurisconsultos arequipeños del Siglo XXI.
De esta forma al recordar la vida y la obra de Toribio Pacheco y Rivero, analizando el presente y pensando en el futuro de los Abogados arequipeños, rendimos un merecido homenaje al más grande jurisconsulto que ha tenido el Perú en el Siglo XIX.
+ ANIVERSARIO DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA SANTA MARIA Fecha : 7 de diciembre de 1994 11:00h
Lugar : Auditorio principal de la UCSM Señor Rector de la Universidad Católica de Santa María, Dr. Luis Carpio Ascuña.
Distinguidas autoridades Políticas, judiciales y civiles que nos acompañan.
Señores Vice Rectores, Decanos y Jefes de Departamentos
Al conmemorarse el XXXIII aniversario de la fundación de la Universidad Católica de Santa Maria, la encontramos en una etapa de madurez, de fecundidad y de vida plena. Hoy, se me encarga el alto honor, de rendirle un justo homenaje, y al hacerlo evoco la figura de nuestro Fundador el Reverendo Padre William Monis y la Sociedad de María. Al lado de él, todos los maestros que la hicieron realidad al darle vida y estuvieron en sus primeros años como los doctores Núñez Borja, Villa Calvo, los Cornejo Polar, Polar Ugarteche, Quintanilla Paulet, Veramendi, Mazeyra, entre otros) y junto a ellos, los que fueron incorporándose a ella en sus diferentes momentos y que alimentaron y enriquecieron su vida institucional con inteligencia,’ sabiduría, visión y entrega. A todos ellos les rendimos un justo homenaje recordándolos con gratitud y afecto en este nuevo aniversario. Cuando el Padre Monis concibe la idea de crear una Universidad Católica en Arequipa, lo hace pensando en la formación profesional científica, humanista y social-cristiana, basada en principios democráticos que garanticen la vigencia de los Derechos Humanos, la realización de la justicia y el amor entre los hombres; promoviendo la identidad nacional y regional, con una educación que tenga en cuenta la realidad de nuestra sociedad en que está inserta.
Precisamente, las Universidades Católicas son las llamadas a una continua renovación, pues deben transitar vigilantes a los cambios de la realidad socioeconómico en que vivimos. Nuestra Universidad, además de la investigación científica y tecnológica, debe preocuparse por la convivencia social y del hombre mismo, desarrollando la dignidad humana y la herencia cul­tural, donde el catolicismo esté presente de manera vital.
Estamos en consecuencia, obligados a vivir en continua renovación, a mirar el mañana, conociendo los cambios que se producen en nuestra sociedad, de la mano con la realidad que tenemos en nuestro entorno social, económico y político; y si bien es cierto que no sabemos cómo será el mundo del mañana, excepto que será diferente, eso significa que nuestra Universidad tendrá que ser aprendiente perpetuo. Precisamente nuestras autoridades deberán desarrollar una organización que sea capaz de diagnosticar y manejar de manera perpetua todas las transformaciones que sean necesarias de acuerdo a los cambios del entorno.
Al hablar de éste entorno, no podemos desconocer que el actual Gobierno del Presidente Ing. Alberto Fujimori, ha introducido importantes cambios, en los aspectos políticos y socioeconómicos, al promulgar un conjunto de leyes de adecuación a la realidad en que vivimos. Se han cambiado normas jurídicas de toda índole incluyendo nuestra carta fundamental como es la Constitución de 1979 reemplazada con la de 1993 después de 15 años; se ha flexibilizado el Derecho del Trabajo, permitiéndose cambios trascendentales como la contratación masiva, mediante la promoción al empleo para permitir la contratación de nuevos trabajadores en doce modalidades diferentes; la compensación por tiempo de servicios con efecto cancelatorio; la salida del empleo por causas objetivas; la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer; y de igual manera se han introducido cambios en las Relaciones Colectivas de Trabajo que garantiza la libertad sindical, se fomenta la negociación colectiva y se regula el derecho de huelga. También se han promulgado un nuevo Código Civil, Código Penal, Código Tributario, los Códigos Procesales, las Leyes Orgánicas del Banco Central de Reserva, de la Superintendencia de Banca y Seguros, se ha creado las Superintendencias de Aduanas, la Tributaria y de los Registros Públicos, el Sistema Privado de Pensiones y las AFPs; se ha dictado nuevas leyes en materia bancaria, seguros y financieras, se ha ampliado la Ley General de Sociedades creando las acciones preferentes de capital sin derecho a voto, se ha reestructurado el sistema empresarial, permitiendo la libre empresa, la libre contratación, la promoción a la inversión privada, se han dictado normas para la libre competencia donde se regula el acceso y la salida del mercado, y un nuevo procedimiento para la quiebra de las empresas, se ha modificado totalmente el sistema tributario, promulgándose nuevas leyes del Impuesto a la Renta, a las Ventas y un especial tratamiento a los tributos aduaneros que permitan y faciliten el comercio internacional y en fin se han efectuado una reestructuración jurídica casi completa, con el objeto de adecuarnos a la realidad social y a las nuevas políticas económicas en que vivimos.
Sin embargo, aún queda mucho por hacer, muchas leyes que cambiar. especialmente en materia de legislación universitaria que al igual que las otras, deben adecuarse urgentemente a la realidad nacional y especialmente ajustarse y reglamentar los nuevos principios constitucionales que en materia de educación y otras normas vinculadas, nos trae la Constitución de 1993 y que convendría muy brevemente analizarlas:
1. El primer artículo está referido a la defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado.
Rescata la dignidad de la persona, supremo valor que exalta el cristianismo, para el cual la persona es criatura de Dios, hecha a su imagen y semejanza.
2. Toda persona tiene derecho a la igualdad ante la ley, nadie puede ser discriminado por motivo de raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquier índole.
La expresión “igualdad ante la ley” proviene de la Revolución Francesa y remotamente del cristianismo.
3. Se protege el libre ejercicio profesional y por primera vez el derecho y el deber de guardar el secreto profesional, norma que alcanza jerarquía constitucional.
4. En materia de educación señala una finalidad inminentemente humanista, nada menos que el desarrollo intelectual de la persona. De modo especial se declara que el Estado reconoce y garantiza la libertad de enseñanza. Esta es una declaración esencialísima porque incluye la libertad del centro educativo, la libertad del profesor que enseña: la libertad del alumno que aprende; en todo caso, la libertad del padre de familia que interviene en la educación de sus hijos, y que tiene el deber de educarlos y el derecho de escoger los centros de educación, y el de participar en el proceso educativo.
El derecho de los padres de educar a sus hijos pertenece a la órbita del derecho natural o Ley de Dios. Es anterior y superior a cualquier derecho del Estado en materia de educación.
5. Se reivindica para la educación el concepto clásico de las humanidades que supone el culto al bien, la verdad y la belleza, atributos de Dios, especialmente valiosos en una época como la nuestra.
6. En materia de religión, la educación se imparte con respeto a la libertad de las conciencias, correspondiendo la enseñanza de la religión católica por la simple consecuencia de un hecho estadístico ya que los peruanos somos en abrumadora mayoría católicos.
7. El Sistema como el régimen educativo son descentralizados. Anteriormente sólo el régimen administrativo era descentralizado. Esto significa un cambio importante. El sistema educativo deberá tener programas y planes que deben estar referidos a cada región o zona geográfica, y corresponde al Estado únicamente formular los lineamientos generales de los planes de estudios así como supervisar la calidad de la educación.
8. En todas las instituciones del Estado, la educación es gratuita aunque, en la universidad pública, tienen derecho de educarse gratuitamente sólo los alumnos que mantengan satisfactorio rendimiento y no cuenten con recursos económicos. En todo caso la universidad es autónoma, y dispondrá, al respecto lo mejor que le parezca.
9. Con el objeto de garantizar la mayor pluralidad de la oferta educativa, el Estado promueve la educación privada en todas sus modalidades, incluyendo la comunal y la cooperativa.
10. El Estado fomenta la educación bilingüe e intercultural, según las características de cada zona.
Anteriormente, la Constitución de 1979, fomentaba la integración nacional y latinoamericana, así como la solidaridad internacional, y es que el Estado Peruano perseguía la integración de los pueblos de América Latina. El cambio efectuado en el texto constitucional se debe a una nueva política educativa basada en principios nacionales y especialmente de naturaleza regional.
11. Los fines universitarios siguen siendo la formación profesional, la difusión ~ cultural, la creación intelectual y artística y la investigación científica y tecnológica.
12. La universidad es la comunidad de profesores, alumnos y graduados, y se garantiza la libertad de cátedra y rechaza la intolerancia que podría ejercer el profesor respecto de la libertad de opinión y la libertad de criterio de los estudiantes.
13. Como novedad la Constitución de 1993 declara capital histórica a la ciudad del Cuzco. Tal es por consiguiente, el nombre oficial de la antigua capital del Tahuantinsuyo.
14. Así mismo, se establece un nuevo régimen económico, donde la iniciativa privada es libre y se ejerce en una economía social de mercado. Bajo este régimen el Estado orienta el desarrollo del país. Un Estado moderno interviene no para suprimir sino, por el contrario, para asegurar la economía del mercado, para que funcionen las reglas de ésta, para cerrar el paso al monopolio, para que reine la más libre competencia.
15. El Estado garantiza la libertad de trabajo y la libertad de empresa, industria y comercio, bajo un régimen de libre competencia, pues se combate toda práctica de posiciones dominantes o monopólicas.
Estas son entre otras las más importantes innovaciones que encontramos en la nueva Constitución Política, muchas de ellas vinculadas estrechamente al quehacer universitario.
Precisamente, la Ley Universitaria conocida con el Nº 23733 fue promulgada el 9 de diciembre de 1983 por el entonces Presidente de la República Arq. Fernando Belaúnde Terry, bajo la vigencia de la Constitución de 1979, y que en sus 15 años de existencia, ha tenido frecuentes cambios, dentro de ellos algunos de importancia, como la introducida por la Ley 25416 que reconoce que los locales universitarios son inviolables, norma que fue derogada por el D. Leg. 726 al permitir que las Fuerzas Armadas y Policiales puedan ingresar a las universidades cuando exista la presunción de que en ellas hay presencia de terroristas.
Otra modificación fue permitir el acceso automáticamente al bachillerato, mediante el Dec. Leg. 739, para aquellos alumnos que hubieran cumplido satisfactoriamente sus estudios. Esta norma no generaliza que el Bachillerato sea para todos los que aprobaron sus estudios, como lo es ahora, sino únicamente para aquellos que cumplieron satisfactoriamente sus estudios, es decir que lograron un promedio ponderado superior en toda la carrera. Considero que los alumnos que no alcanzaran dicho promedio, deberían en todo caso, sustentar la Tesis de investigación científica.
Últimamente, por la Ley 26302 se permite la reelección del Rector, Vice Rectores y Decanos de las Facultades.
Estas son las principales modificaciones de la actual ley universitaria, pero considero que debe ser derogada, ya que después de 15 años de vigencia requiere urgentemente ser reemplazada por otra ley que considere las innovaciones que hemos comentado de la Constitución de 1993 y reorganice todo el sistema universitario, para que éste se desarrolle dentro de un marco de la libre competencia, formando profesionales de calidad, científicos y técnicos, con un sentido humanista y cristiano, buscadores de la verdad y de la justicia.
Un nuevo estilo que ha cambiado el desarrollo social y económico de nuestra patria, es la promoción a la libre competencia a todo nivel, y que únicamente quedarán en carrera quienes acepten el cambio en todas sus estructuras, en busca de la excelencia, para ser competitivos.
Si queremos continuar en carrera, debemos mirar el futuro con metas claras, objetivas y reales, que signifiquen un verdadero reto, una verdadera reestructuración, un verdadero cambio.
Se suele aceptar que para alcanzar niveles deseables y sostenibles de desarrollo es necesario conocer nuestra realidad y el entorno externo en que nos desarrollamos, que nos permitan programar adecuadamente las necesidades de cambio.
La experiencia mundial nos lleva analizar que es lo que ha sucedido con el fenómeno japonés de los años 1965 a 1994, cuyas economías han crecido más que las de cualquier otro país del mundo.
En la búsqueda de explicaciones de ese mayor crecimiento económico encontramos que se debe en gran parte a la importante inversión que se ha hecho en educación y capacitación en y para el trabajo.
Es incuestionable que los aspectos relacionados con la educación y la capacitación son determinantes del crecimiento y un indicador fundamental del grado de desarrollo económico y social.
En tiempos modernos, hablar de la educación es hablar también de la ciencia y de la tecnología de punta, que se adecuan necesaria e inevitablemente a los requerimientos de cambio de una sociedad moderna.
El nuevo entorno mundial exige precisar lo que se debe conservar y transformar en la educación a partir de las nuevas formas internacionales de valoración de los conocimientos científicos y tecnológicos. Para ello es necesario enunciar las características de lo que sería una educación superior deseable, la cual sólo es posible en el marco de una sociedad ideal.
La educación es la transmisión o apropiación de valores y conocimientos; el desarrollo de habilidades, actitudes y destrezas y la formación de capacidades de decisión y elección para que los miembros de una sociedad puedan convivir, comprender y transformar su medio natural, social y cultural sin dejar de tomar en cuenta las tendencias de conservación y de cambio.
La sociedad participativa exige obviamente una educación con el mismo carácter, pero que también sea plural: que incorpore y respete los valores culturales distintos. Su índole transformadora permita difundir conocimientos para modificar y conservar el entorno y los medios de vida.
La equidad entraña una educación diferenciada, al alcance de los distintos grupos sociales, así como condiciones específicas individuales, biofísicas y psicológicas, pues se plantea el objetivo de alcanzar niveles semejantes de educación para todos los individuos. Un corolario de esta cobertura amplia es la igualdad de oportunidades sin discriminaciones de ningún tipo, que es lo que persigue toda universidad católica.
Nada mejor que efectuar una análisis comparativo de los problemas y desafíos de dos sistemas educativos tan competitivos como el japonés y el estadounidense que nos permitirá plantear la hipótesis de que el sistema universitario peruano debe enfrentarse al gran reto de mejorar su calidad sin ser socialmente excluyente y que para ello debe cambiar su organización: de una vertical a otra horizontal y participativa, para que la vinculación con los sectores social y productivo sea el nuevo eje de un aprendizaje más activo y de una organización académica de mayor apertura.
Una organización académica como la japonesa, muy vinculada con los sectores productivos y fuertemente orientados al aprendizaje participativo y al trabajo en equipo, tiene una alta correlación con los modelos de organización productiva basados en la responsabilidad grupal hacia la calidad y las metas del producto, donde el éxito individual depende de la capacidad de trabajar en equipo. Por lo contrario una organización académica como la estadounidense, poco vinculada con los sectores productivos y muy orientados al aprendizaje individual, tiene que ver con los modelos de organización productiva profundamente verticales y especializados, donde el éxito individual no se relaciona con el trabajo en equipo.
La educación superior japonesa de carácter tradicional y con fuerte disciplina, es uno de los más exitosos del mundo. Descansa en la formación matemática y científica de los niños, la cual absorbe el 25% del tiempo de la educación primaria. La organización del proceso enseñanza-aprendizaje se sostiene en la idea de que la experimentación directa permite que las lecciones vayan de las manos al cerebro, con la filosofía de que los estudiantes recuerden y cuidan todo lo relacionado con su vida cotidiana. Aunque la educación obligatoria es hasta secundaria, 94% de los niños estudia preparatoria, proporción superior a la de cualquier otra parte del mundo. Su nivel de matemáticas es dos veces mayor que el de los estudiantes estadounidenses. Su estándar de inteligencia es de 117 frente a 100 en los países occidentales. Sus diplomas de preparatoria equivalen a los de licenciatura de Estados Unidos. Cuando termina su instrucción preparatoria, un estudiante japonés tiene en su haber el equivalente a un año más de lecciones que el alumno estadounidense como resultado de un año escolar de 240 días, frente al de 180 del segundo.
La imagen que tienen los japoneses de su sistema educativo es positiva. Nadie lo acusa de no haber dado a sus hijos las habilidades básicas que necesitan en la sociedad industrial. De ahí que exista la bien arraigada idea de que las escuelas japonesas han contribuido a crear una sociedad de asombrosa estabilidad comparada con la de otros países industriales. Esto se explica por su gran vinculación con el mercado laboral y la disciplina con que los maestros siguen el programa de estudios respetando y fomentando sus valores ancestrales entre sus alumnos: conocimiento antes que opinión, esfuerzo antes que inteligencia y humildad antes que exhibición.
El mayor reto que hoy enfrenta la excelente calidad del sistema de educación superior japonés, es la COMPETENCIA que las grandes corporaciones están realizando para contratar científicos e ingenieros con postgrados. Su intención es fortalecer sus propias capacidades de investigación para obtener ventajas competitivas y ganar el registro de más patentes. Es decir que la industria japonesa ha empezado a dar mayor atención a la investigación y el desarrollo, tendencia que se profundizará a finales del presente siglo.
Las universidades japonesas están logrando atraer como docentes a los mejores investigadores, están modernizando y actualizando su infraestructura de investigación y aumentando el número de estudiantes graduados y colocados en las mejores empresas privadas.
Surge lo que llaman los japoneses la necesidad de profundizar los esfuerzos de vinculación y pasar a niveles de integración y responsabilidad compartida entre la universidad y las empresas, pues con la infraestructura de recursos humanos y materiales de alta calidad para la investigación que estas últimas poseen, podrían constituirse en nuevos recintos de procesos educativos.
La experiencia estadounidense en educación superior, tiene un exceso de autonomía e independencia, y está sujeto a serios cuestionamientos sociales sobre su eficiencia. La explicación de las deficiencias al decir de sus propios críticos, radica en la facilidad con que el estudiante es reclutado en la mayoría de las universidades. La razón es que siendo bajos los requerimientos para graduarse de preparatoria y muy fácil el acceso por la ayuda federal para conti­nuar con los estudios universitarios, más del 90% de los 3,400 centros de educación superior tienen admisiones prácticamente abiertas a fin de maximizar sus ingresos. De ahí que más que altos estándares de calidad de sus estudiantes, la mayoría de las universidades busquen una matrícula voluminosa. En términos prácticos y como se suele decir: Cualquiera con dinero y un diploma de preparatoria puede ir a la universidad”.
Es evidente que esta insatisfacción social frente al sistema de educación superior estadounidense proviene de la ausencia de objetivos y compromisos universitarios que realmente interese a la gente de hoy.
La difícil problemática existente en los Estados Unidos, no impide reconocer que el sistema de educación superior es considerado hoy en día como el mejor ambiente de desarrollo científico del mundo.
Cada universidad tendrá que realizar esfuerzos distintos, no sólo para competir por los recursos, sino para mejorar notablemente la calidad de la educación. Es por ello que la definición de parámetros de calidad académica y la inducción de cambios de actitud son los retos inmediatos que debe afrontar nuestra universidad.
La actitud de cambio y de innovación no sólo se refiere a lograr avances importantes en la ciencia y la tecnología, las universidades deben generar también un ambiente favorable al cambio en todos los sentidos: procedimientos operativos, formas de vinculación de la universidad con los sectores sociales y productivos, cambios en las estructuras de los planes educativos y programas de estudio, los métodos de enseñanza-aprendizaje.
La diferencia entre Universidades con buenos resultados y aquellas que no las tienen, en buena parte está relacionada con la efectividad de los procesos de enseñanza-aprendizaje y entrenamiento, así como la oportunidad en que ésta se realiza.
Todo esto, más los cambios externos que esperamos, son la consecuencia de un programa orientado hacia un futuro deseado, lo que técnicamente da sentido a la planificación estratégica hoy tan necesaria.
En este sentido, las universidades tienen que hacer un gran esfuerzo para revisar sus planes de estudio y las formas y medios relativos al proceso de enseñanza-aprendizaje. Es vital formalizar un modelo de organización que permita superar el reto de ir de la teoría a la práctica y viceversa.
La estrategia de modernización educativa señala la conveniencia de seguir avanzando en este reto pues es frecuente observar que las asignaturas además de ser excesivas, son muy escolarizadas y a veces sin sentido, y más aún las imparten docentes con escasos o nulo contacto con el sector productivo de su área o especialización. Otro problema es la falta de laboratorios o áreas experimentales bien integrados o definidos de acuerdo con los objetivos de aprendizaje señalados en los planes de estudio.
Todo esto implica una reorganización de nuestra universidad, es urgente se deje de lado el modelo tradicional, jerárquico y pasivo. Debemos dejar de inmediato los viejos sistemas educativos, no más esquemas repetitivos ni memorísticos. Necesitamos de una educación creativa, interactiva, con ayuda de tecnología educativa de punta, flexible y participacionista. Los métodos hoy requeridos y algunos de los que actualmente se utilizan podrán tener mejores resultados en términos de la calidad humana y profesional que deben poseer quienes egresan de nuestra universidad.
Finalmente debe darse participación a los graduados quiénes deben intervenir activamente en la educación universitaria mediante sus Colegios Profesionales, propiciando la vinculación de la Universidad con los quehaceres de la sociedad, especialmente con el sector productivo, que permita a su vez atender las nuevas demandas de personal calificado, conocimiento científico, capacitación y asimilación de nuevas tecnologías.
Este es el perfil deseado para nuestra universidad y para lograrlo hago votos al altísimo, para que ilumine a nuestras Autoridades, para que con inteligencia puedan movilizar a todos los componentes de nuestra comunidad, ya que sólo unidos podremos afrontar las turbulencias y exigencias de este nuevo entorno; para que se pueda reorganizar las estructuras de nuestra Universidad; para que se pueda planificar y fomentar un nuevo proceso permanente de cambio que nos conduzca por el camino hacia la excelencia, que nos permita lograr una universidad con autoridades, docentes y alumnos de calidad, donde todos estemos orgullosos de haber formado profesionales altamente competitivos, inspirados en principios humanistas, democráticos y cristianos.
+ ANIVERSARIO DE LA FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y POLÍTICAS DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA SANTA MARÍA
+ ANIVERSARIO DE AREQUIPA
Fecha : 14 de agosto del 2001 11:00h
Lugar : Auditorio principal de la UCSM.
Señor Doctor Luis Carpio Ascuña, Rector de nuestra Universidad.
Doctores Julio Paredes Núñez y Manuel Vásquez Huerta, Vice Rectores.
Señores Decanos de nuestras distintas Facultades
Señor Director de la Escuela de Postgrado
Es para mí el más alto honor que se me ha concedido, de rendir homenaje a nuestra querida ciudad de Arequipa, conocida como la Villa de Nuestra Señora de la Asunción del Valle Hermoso de Arequipa.
El 15 de agosto de 1540 debió ser un día soleado y espléndido como hoy. Al Sur Este de la aldea indígena de Cayma, sobre la banda izquierda del río Chili, 96 españoles asistieron a un acto memorable: la fundación definitiva de la ciudad de Arequipa.
Hace 461 años, el Teniente Gobernador don Garcí Manuel de Carvajal, efectuó los rituales de rigor que se consignaron en el acta de fundación, y en una parte de su texto nos dice: ... “y su merced en el dicho nombre puso la cruz en el sitio que viene señalado para la Iglesia y así mismo puso la picota en la plaza de dicha Villa, lo cual dijo que hacia e hizo en nombre de su majestad y de dicho señor Gobernador en su real nombre como dicho es y por su provisión y así hecho, lo susodicho, su merced mandó pregonar y fue pregonado que los vecinos y otras personas que tiene solares en esta dicha Villa Hermosa, los pueblen, cerquen y edifiquen sus casas en ellos...”
Luego que el pregonero había leído con recia voz, se firmó el acta por don Garcí Manuel de Carvajal, los regidores Hernando de Silva y Hernando de Torres, el alcalde Juan de la Torre, Luís de León, el padre dominico Rodrigo Bravo, los frailes Bartolomé de Ojeda y Diego Manso, así como otros testigos de la fundación.
Anterior a esta fundación parece que existió un poblado habitado por españoles que la tradición sitúa en el viejo barrio de San Lázaro. En él habría levantado sus reales el capitán Pedro Anzúrez de Campo Redondo en 1539, lo que explica el nombre de la plazuela que hasta hoy se llama Campo Redondo, a la que confluyen pintorescas y estrechas calles como Bayoneta, Violín y el Callejón de los Cristales.
En 1541, es decir al año de su fundación Carlos V por Real Cédula le otorgó el Escudo de Armas que actualmente ostenta, El 7 de noviembre de 1575 el Virrey don Francisco de Toledo le dio el título de MUY NOBLE Y MUY LEAL y ya en la República el Presidente Luís José de Orbegoso la denominó HEROICA CIUDAD DE LOS LIBRES DE AREQUIPA.
Frecuentemente distinguida, así es Arequipa. De espléndida belleza de su arquitectura, la pureza de su cielo y el encanto de su campiña, a lo que se complementa la rebeldía y pujanza de su pueblo y la lucidez de sus patricios.
La hermosura de sus casas que siendo todas de sillar, piedra y abovedadas, ofrecen a sus habitantes vivienda muy cómodas y a la vista un aspecto artístico muy agradable. Las calles tenían veredas de sillar, calzadas con redonda piedra y un canal al centro, por donde a toda hora corría agua para refrescar el ambiente y regar los huertos.
La plaza mayor era su centro vital urbano. Es una de las más hermosas e imponentes del Perú. En su frente principal se situó la Catedral y en sus costados los portales de piedra tallada, funcionando el Cabildo, la cárcel y las Cajas reales. En el área central no existían jardines ni árboles, era destinada a un mercado en puestos improvisados bajo unos asoleados toldos. En ella se recibió y celebró a las más altas autoridades, se leía a alta voz las ordenanzas, se efectuaban los desfiles militares y de escolares, las corridas de toros, las procesiones, quemas de castillo y se ajusticiaba a los reos culpables en la picota, pilar de piedra erigida frente al Cabildo.
La Catedral fue construida en 1544 de piedra lava volcánica, quedando gravemente afectada por los terremotos del 19 de febrero de 1600 y del 24 de noviembre de 1604 que destruyeron la ciudad. Sólo después de 14 años se inició su reconstrucción, obra que concluyó en 1656, después de 35 años. No sólo los terremotos destruyeron la catedral, también se recuerda el incendio ocurrido el primero de diciembre de 1844 que lo destruyó totalmente.
Luego de su destrucción se edificó la actual Catedral como la conocemos, que ocupa todo el frente noroeste de la Plaza Mayor o hoy llamada Plaza de Armas, y se haya flaqueada por dos robustos arcos. Este edificio fue edificado por el arequipeño Lucas Poblete, concluyendo la obra el 30 de mayo de 1848. Se caracteriza por que predominan elementos neoclásicos, un frente de numerosas columnas, torres con campanarios con chapiteles piramidales.
Su disposición interior es de tres naves de igual altura y techo abovedado sustentado por columnas. Destaca un gran órgano belga y un púlpito francés de madera cuya cátedra aplasta a la espectacular escultura de un demonio alado que se dobla vencido bajo el peso de la verdad evangélica.
En realidad es el principal monumento religioso que se erigió en el Perú en el Siglo XIX y una obra que por su envergadura, su forma estructural y el estilo de su fachada, constituye un nexo entre la arquitectura de la Colonia y la de la República. Símbolo patrio que es un orgullo de Arequipa, que como en otras oportunidades ha sido seriamente dañada por el último sismo.
Muy cerca de la Plaza Mayor encontramos otras obras monumentales como el Convento de Santa Catalina de Sierna, que fue fundada el 2 de octubre de 1580 con la denominación de Nuestra Señora de Gracia En este convento ingresaban hijas de las más distinguida familias de la ciudad. En su interior nos encontramos con la portería y tres claustros llamados Los Naranjos, Calvario y el claustro Mayor; el dormitorio colectivo, el refectorio y el templo. En la parte urbana nos imaginamos caminando por calles estrechas como las de Córdova, Toledo, Burgos y Granada, las que en sus extremos están comunicadas por la plaza Zocodover y la lavandería, al centro por la calle Sevilla. Es en realidad una ciudadela española de invalorable valor considerada como uno de los monumentos coloniales más fascinantes de América, por su antigüedad, originalidad y belleza.
La Iglesia de la Compañía preferida por los turistas por el magnifico y monumental retablo mayor de madera sobredorada que es la pieza más imponente del barroco escultórico de la región, también es de gran admiración el pulpito de madera sobredorada. Un atractivo muy singular lo ofrece la sacristía, de planta cuadrada, su cúpula al igual que sus paredes laterales se encuentran exuberantemente decorada con pintura al fresco.
A una cuadra de la Plaza de Armas se encuentra la Iglesia de San Agustín cuyos claustros sirvieron al Colegio Independencia y a la Universidad que lleva el mismo nombre.
En el centro urbano existen otras plazas e iglesias como la de San Francisco, Santa Marta, La Merced, Santa Teresa, Santo Domingo que con sus nueve altares de cedro tallados de gran hermosura.
La arquitectura arequipeña no sólo la apreciamos en sus Iglesias y conventos. Sus lindas casonas coloniales son también reconocidas. Fachadas de muros lisos o con pequeñas molduras, grandes portones, ventanas con rejas de fierro. Por dentro grandes zaguanes, uno o dos patios, rodeados de la sala, el comedor, los dormitorios y el escritorio y al fondo los servicios, la vivienda de los esclavos, la huerta y finalmente el pesebre.
Es una atracción turística las casonas coloniales como el Palacio de los Tristán en la calle Alcantarilla Arriba, hoy calle San Francisco, ésta casona se la conoce como la Casa Ricketts, donde funciona el Banco Continental; la Casa del Moral, la Casa de los Goyoneche en la esquina de La Merced con Palacio Viejo; otra edificación muy destacada es la casa Quiroz conocida como la Casa de la Moneda en la esquina de Cruz de Villalva y Golde de Agua hoy calle Moral; otro monumento es la casa de Gobierno en la primera cuadra de la llamada calle de Ejercicios donde nació el General Ignacio Alvarez Thomas, donde funciona actualmente el Club Arequipa; en Huasacache la residencia de campo de los Jesuitas, en Sachaca el Palacio de los Goyeneche y en Dolores la Quinta Tristán, entre muchas otras casonas coloniales.
El Arequipeño, tipo blanco, de buena memoria, alegre y trabajador, dedicado en su mayoría a los trabajos agrícolas, de allí lo de los Chacareros y Characatos, corno se conoce hidalgamente a la gente arequipeña.
Una tradición que aún se recuerda, es que el segundo hijo de la familia si era varón generalmente era religioso, los otros hijos si querían estudiar optaban preferentemente por la Abogacía, profesión que comenzó a enseñarse desde 1791, mientras que la Medicina sólo lo fue desde 1822.
Por esto es que en la Colonia y primeros tiempos de la República los únicos profesionales con título académico eran los abogados y los médicos. Todos los demás eran meramente prácticos, curanderos de huesos, los llamadores de espíritus y los barberos, entre otros.
Muchos destacaron por sus artes o sus obras, como Mariano Melgar, Juan de Dios Salazar, Nicolás de Piérola, Mariano de Rivero, Mateo Paz Soldan, Hipólito Sánchez Trujillo, Andrés Martínez y José Paz Soldán, entre muchos otros ilustres arequipeños.
Dedico un espacio muy especial al referirme que Arequipa siempre fue cuna de gran des juristas. Ya a inicios de 1800 se registraba 57 abogados en ejercicio mucho más de lo que existía en Madrid. En 1819 el Colegio de Abogados de Lima registraba 120 abogados, de los cuales 40 eran arequipeños. A lo largo del Siglo XIX entre las diversas ocupaciones los Abogados marchaban en primer lugar y muy por encima de los artesanos, tenderos, almaceneros y comerciantes.
De todos estos abogados, muchos sobresalieron a nivel nacional corno Mariano Santos Quiróz y Nieto, Evaristo Gómez Sánchez, Miguel Fernández de Córdova, Francisco Javier de Luna Pizarro, Andrés Martínez, Manuel Toribio Ureta y uno de los más brillantes juristas del Perú el arequipeño doctor Toribio Pacheco y Rivero.
Pocas veces podrá hallarse una explicación más enjundiosa y discreta que justifique la neurosis o el malhumor individual o colectivo, que aquel estado de depresión, fastidio y susceptibilidad inasible, inexplicable, pero todopoderoso, que se posesiona del cuerpo y del alma, y que la tradición denomina con el nombre de “nevada”. Es un desagradable estado de desasosiego que afecta el ánimo del arequipeño, arrastrándolo a un persistente deseo de ensimismamiento y de esquivar cualquier comunicación. Se siente el organismo invadido por un fastidio, por un desánimo inexplicable, por una sensación de desequilibrio imposible de enderezar, es que nos invade la arequipeñisima nevada.
Arequipa, es una ciudad misteriosa por la fluida armonía que conjuga gratamente la suma de elementos tan diversos como el ambiente natural, como lo es la intensidad del azul del cielo, el calmo recogimiento de la grácil campiña y, en el horizonte, las majestuosas presencias del volcán y cimas nevadas del Misti, el Chachani y hacia el Este el Pichu Pichu. A la lejanía se aprecia otras montañas como el majestuoso e impresionante volcán del Coropuna que es el de mayor altura pues se eleva a los 6,613 msnm. Sumaremos a esta relación tres elevadas montañas como el Sabancaya, el Sarasara y el Solimana. Especial mención tiene el Ampato con una altura de 6,310 msnm en la provincia de Caylloma, precisamente donde fue encontrada la momia Juanita, una niña de 12 a 14 años de edad víctima de rituales religiosos en las alturas durante el periodo incaico y que nuestra universidad ha contribuido con su conservación, cuidado e investigación, celebrando importantes convenios a nivel internacional, que han permitido que el mundo entero conozca a nuestra Dama del Ampato.
El más extremado contraste late en esta región entre el aspecto antañón de la ciudad y la amenaza de los sismos inesperados. Estos devastadores movimientos le han conferido al hombre y a la historia arequipeña un carácter singular, nacido de la conciencia de que la vida es combate permanente contra las circunstancias adversas. Durante la época de la colonia finalizando el siglo XVI se produjeron los dos primeros terremotos el 22 de enero de 1582 y del 19 de febrero de 1600 que se desplomaron o quedaron afectadas gravemente las edificaciones religiosas y civiles levantadas desde los primeros años de la fundación de la ciudad. Siguieron desastres telúricos de 1604, 1687, 1725, 1784, 1844 y 1868, y después muchos otros temblores, recordando nuestra generación los fuertes sismos de enero de 1958 y 1960, y recientemente dos terremotos en uno, que duró aproximadamente 180 segundos, soportado el 23 de Junio del presente ano.
Pero todas estas desgracias han contribuido a forjar en el arequipeño un arraigado sentido de superación y rebeldía, que ha sabido sobreponerse a todas estas adversidades.
En este homenaje no podemos dejar de mencionar las aldeas que rodean la ciudad, hoy conocidos como los Distritos de Cayma donde se venera el culto a la Virgen de la Candelaria, Yanahuara donde sus indígenas originarios se vestían de calzón negro donde se asentaron nativos chilques, chumbivilcas y callapas, Sachaca que por su lindo paisaje quiere decir arboleda. Tiabaya, tierra suelta, Uchumayo río breve, en donde se libró el combate del 4 de febrero de 1836 que enfrentó al ejercito de Felipe Santiago Salaverry con Andrés de Santa Cruz. Socabaya la del pasto abundante y Chiguata situada entre el Misti y el Pichu Pichu, y otros pueblos como Characato, Quequeña Sabandía y Paucarpata, que conforman un entramado rural que guarda en la belleza de sus templos, casas, plazuelas, callejas, y huertas una tradición de recogimiento y amor por la tierra . Transitando por el Este de la ciudad partiendo de Characato, se continua con otros pueblos rurales como Mollebaya y Polobaya, para luego llegar a 3 cruces, y después de una hora de camino nos encontramos con el Templo de la Virgen de Chapi, cuyo santuario es visitado por miles de fieles todos los primeros de Mayo de cada ano.
Y si me refiero al paisaje arequipeño, no hay nada mejor que el Valle del Colca, o de los collaguas, como se le denominaba antiguamente. A muy pocos kilómetros de la salida de la ciudad hacia el norte, hombres y máquinas resienten el cambio de atmósfera, el trajín de las subidas por la ladera del Chachani, la delgadez del aire andino, la baja temperatura y el radical cambio del paisaje que se toma pedregoso, rudo y polvoriento, o se hayan cubierto de ichu por la extensa pampa de Cañahuas.
El Valle del Colca, ubicado en la provincia de Caylloma, al norte de la ciudad de Arequipa. De hermoso paisaje y rodeado de 16 templos que conservan sus bellos altares barrocos cubiertos de pan de oro, así como lindas pinturas de caballete, murales, tallas en bulto e importantes piezas de plata, Los templos se levantan en cada uno de los pueblos que se encuentran entre Huambo y el pueblo de Tisco en las alturas del Colca, como los de Callalli, Sibayo, Tuti, Canacota, Coporaque, Chivay, Jchupampa, Lan, Yanque, Achoma, Maca, Pinchollo, Cabanaconde y el de Lluambo. Todos estos pueblos se encuentran sobre los 3262 metros sobre el nivel del mar. Además de su extraordinario paisaje, y la imponente obra arquitectónica de sus templos, debo referirme al impresionante cañón del Colca de 3,400 metros de profundidad, que en 100 kilómetros de recorrido, profundidad mayor que el del Colorado. La oscura y lenta presencia de los cóndores sobrevolando ese sobrecogedor lugar marca una nota especial. El cóndor es una gigante ave voladora y símbolo mitológico de las más antiguas civilizaciones andinas, es el gran personaje dueño y señor del Cañón del Colca, por cuyas razones se ha convertido en uno de los lugares más visitados por nacionales y extranjeros.
No sólo la majestuosa presencia del Cóndor es suficiente foco de atracción. Existen además otras 117 especies de aves, como los flamencos en la laguna de Salinas, el ganso andino, la choca gigante en la laguna del Indio y muchos otros. A lo largo del valle y el cañón afloran varias vertientes de aguas termales como en Sibayo, la Calera, y Yanque entre otras, todas dignas de ser consideradas como atractivos turísticos de Arequipa.
Arequipa una ciudad predominantemente católica, entre el Siglo XX y el que hemos iniciado, se ha desarrollado gracias al aporte de muchas instituciones y personas. Uno de los más importantes acontecimientos fue en 1961 que gracias a la gestión del R.P. Willian Mons Christy fue creada nuestra Universidad Católica de Santa María con el propósito de ofrecer una enseñanza científica y humanista, plenamente imbuida en un espíritu cristiano, convirtiéndose en la primer universidad arequipeña de carácter particular, desde entonces han transcurrido 40 años de continua labor articulando sus funciones de docencia, investigación, extensión, proyección social y producción de bienes y servicios a través de 14 facultades y 25 programas profesionales; una escuela de postgrado, Centros de Investigación y otros, con la finalidad de formar profesionales arequipeños y de la región, de excelencia, altamente competitivos.
Recordando de esta forma la fundación de Arequipa, su paisaje espléndido, la arquitectura original, sus mujeres bellas y vivaces, sus hombres rebeldes, trabajadores y muy emprendedores, amigos leales, su magnífica cocina, cultivados conversadores, su atmósfera transparente y radiante, poetas románticos, iglesias y casonas coloniales, Arequipa, coronada como un monumento histórico de la humanidad, ciudad bíblica permanentemente resplandeciente bajo el sol, y celosamente cuidado por sus volcanes, hoy con estas líneas le rindo un homenaje especial al celebrar sus 461 aniversario de su fundación, haciendo votos por su pronta recuperación y con el compromiso de todos nosotros componentes de los distintos estamentos de nuestra universidad de continuar forjando profesionales arequipeños de excelencia, que será la base del desarrollo y progreso de nuestra ciudad en este tercer milenio, formando jóvenes que renueven laureles de ayer.
+ ANIVERSARIO DEL COLEGIO DE ABOGADOS DE AREQUIPA
Fecha : 02 de abril del 2003 19:00h
Lugar : Auditorio del Colegio de Abogados de Arequipa
Homenaje al Doctor Francisco Mostajo Miranda
Doctor Hugo Salas Ortiz, Decano del Colegio de Abogados de Arequipa.
Sean mis primeras palabras para expresar mi profundo agradecimiento a la Junta Directiva del Colegio que me ha dignado con el alto honor de encomendarme el discurso de orden en esta ceremonia que se conmemora el Día del Abogado.
El día 2 de abril de todos los años se ha consagrado para celebrar el DIA DEL ABOGADO, y esta fecha nos hace recordar un 2 de abril de 1952, oportunidad que el Colegio celebró por primera vez, el Día del Abogado, con una solemne actuación presidida por el Decano doctor Guillermo Gustavo Paredes.
Fue gran acierto del Gobierno coincidir el 2 de abril con el día del nacimiento del Dr. Francisco Calderón, reconocido prócer arequipeño, quien fue considerado el Patrono de la Abogacía Nacional.
Desde aquella oportunidad nuestro Colegio ha rendido merecidos homenajes a los más destacados abogados arequipeños, aquellos que de una u otra manera se han distinguido por haber enseñado mucho de justicia y de verdad.
Hace unos días, el 27 de marzo, al conmemorarse los 50 años de su fallecimiento, hizo que Arequipa tuviera uno de los gestos más nobles, al recordarlo como uno de sus hijos ilustres, a quien puso su arte y su vida al servicio del pueblo y del derecho, me refiero al doctor FRANCISCO MOSTAJO MIRANDA, a quien hoy el Colegio de Abogados le rinde un especial homenaje.
Fue un 3 de octubre de 1874 en una de las calles más clásicas de Arequipa la de Santa Catalina, donde nació Francisco Mostajo, de un hogar formado por el artesano Santiago Mostajo y Julia Miranda. De su padre heredó la fuerza combativa y su amor por la libertad.
Descendiente de los Quiroz, por la línea materna, en cuya familia hubo próceres de la independencia nacional, poetas y jurisconsultos. A los dos días de nacido perdió a su madre, por lo que fue criado por su abuela materna doña Cesárea Quiroz.
Sus primeros estudios los hizo en la escuela municipal, en una época donde la enseñanza estaba confiada a los Municipios. La secundaria la realizó en el Colegio Nacional de la Independencia Americana luego estudió en las Facultades de Letras, Ciencias Políticas y Administrativas, Jurisprudencia y Ciencias Naturales, en la Universidad Nacional de San Agustín.
Cuando se recuerda su paso por la Universidad, nos trae al mozo rebelde y batallador, a pesar de que en esa época la Universidad era considerada un monasterio y todo brote de rebeldía era anulado por la falta de inquietud social de los estudiantes, que únicamente aspiraban tener el título profesional. De allí que personajes rebeldes como Francisco Gómez de la Torre y Francisco Mostajo no pudieron graduarse al culminar sus estudios. En el caso de Mostajo demoró doce años para obtener el título de Abogado, a pesar de que se había graduado en forma brillante de bachiller en letras en 1896, con la Tesis sobre “Modernismo y Americanismo”, que contribuyó al acercamiento de los pueblos hispanoamericanos a través de la literatura y la historia. A los 21 años se graduó también de Bachiller en Ciencias Políticas y Administrativas. Su inquietud por el estudio lo llevó a incursionar en el campo de las ciencias naturales, cursando algunos años en la respectiva Facultad.
El Bachillerato en Derecho lo consiguió en 1899 con la tesis “Los derechos de la Mujer”.
El 21 de mayo de 1913, se graduó de Abogado con la Tesis “Contrato de Enganche”, cuando se encontraba vigente el Código Civil de 1856, del que dijo que era un Código inspirado en el Código de Napoleón, el que consagra en unos cuantos artículos la llamada locación de servicios, incluyéndose en ese tema el contrato de trabajo, y señaló que esos poquísimos artículos son desvergonzadamente leoninos.
El Dr. Mostajo sostuvo en su tesis que el Código Civil tenía “la mentalidad del concepto romano de que la actividad del trabajador es una cosa que se arrienda” y consideró que el contrato de enganche es una forma típica de contratación que hay en nuestro medio nacional y que su existencia data desde época inmemorial remontándose su origen lejano a la mita. Consiste este contrato en un pacto plurilateral que celebra un individuo denominado enganchador con el capitalista por una parte y con el operario por otra parte. De tal forma que el capitalista paga los servicios al enganchador, para que le proporcione la mano de obra necesitada, que normalmente era de la clase indígena. El enganchador se encargaba de pagar a los operaciones, no existiendo ninguna relación contractual entre el capitalista y el trabajador. Este contrato era muy utilizado en el sector minero, agrario y doméstico. En sus conclusiones, considera que el contrato es sui generis, y que debe ser regulado en forma independiente a la locación de servicios como un contrato de trabajo, donde se elimine al intermediario enganchador, y deja un mensaje a la juventud para que “caldeada y comburada ponga su ímpetu, su unción y su ensueño al servicio de la cuestión obrera, que es cuestión preñada de futuro, que es cuestión plena de muerte o vida para el país”.
Contrajo Matrimonio con Juana Álvarez y Perla, de cuyo enlace nacieron 4 hijos llamados Julia Mostajo de Marroquín, Manzini Mostajo Álvarez, Renán Mostajo Álvarez y Rosalina Mostajo de Luna.
En 1894 los grupos conservadores se apoderaron del Municipio y de casi todas las instituciones públicas. Surgió una reacción de protesta en todos los que profesaban un pensamiento de avanzada y rechazaban la imposición de los poderosos. Se formó la Liga Independiente en 1901 que fue un movimiento de opinión contra el conservadorismo imperante. En las elecciones municipales de dicho año se produjo un violento enfrentamiento entre liberales y conservadores. El Pueblo Arequipeño puso al frente de esta protesta cívica al doctor Mariano Lino Urquieta que era uno de los miembros más prestigiosos de la Liga Independiente. Los conservadores amparados por las autoridades de la época impidieron la realización de los comicios municipales, desatándose una especie de guerra civil interna. Urquieta se convirtió en caudillo cuando una multitud encabezada por Mostajo lo llevó en hombros a la Plaza de Armas, donde pronuncio uno de sus más memorables discursos. La Liga Independiente luego se convirtió en el Partido Liberal Independiente. Sus propósitos fueron difundidos mediante publicaciones que alcanzaron notable popularidad. Esa fue la época del periódico satírico “El Zurriago” y antes de ésta la inquietud por las letras de Francisco Mostajo lo llevó a fundar muchas revistas. “El Torneo” es seguramente la primera revista que edita, allá por el año de 1896, le sigue: “Juventud”, “Minerva”, “El Mercurio”, “Prisma”, “Melgar”. En todas ellas campea la pluma acerada del escritor y su calor combativo. En Cusco imprime, “Huascar”, nuevamente en Arequipa “El Volcán” y “La Bandera Roja”. A raíz del conflicto con el Ecuador en 1910 edita “La Guerra”. Otros nombres de publicaciones periódicas que editó y fundó fueron “El Carnavalón” en 1909, y “El Ají Verde” en 1910.
También nos ha dejado poesías notables como “Arias de Amor”, “Símil”, “Corazón”, entre muchas otras.
Cuando tenía 46 años fue nombrado Juez de Paz, y ya había acreditado grandes méritos para merecer de la sociedad otro trato.
Como una sorpresa le llegó el nombramiento de Juez de Primera Instancia de Huancané y Chuchito en 1920.
Fue uno de los grandes servidores del Colegio de Abogados. De los que actuaron con mayor consagración, desinterés, brillo y provecho. Fue el verdadero motor de todas sus campañas cívicas, Integrante por más de diez veces de sus Juntas Directivas, habiendo sido Decano en cuatro ejercicios. Su primer cuarto de Siglo no hay obra de importancia donde no se encuentre la huella de su mano. Sobre todo en “El Derecho”, al que sirvió desde todos los puestos y al que dirigió desde 1916 a 1920, en 1932, en 1934 y 1938. Si se examina su contenido, en este periódico se llega a la conclusión de que, restándose el aporte de Mostajo, sus páginas quedan propiamente vacías. Y hay que tener en cuenta que si “El Derecho” de entonces no fue una Revista netamente Jurídica, pues es, en cambio, una preciosa fuente de la que no puede prescindirse para conocer la historia de Arequipa, especialmente en la actividad jurídica y cívica.
Se incorpora a la Docencia en la Universidad Nacional de San Agustín en 1930 como Catedrático en Historia del Derecho Constitucional del Perú, Derecho Peruano. Dicta años después la Cátedra de Derecho Civil, hasta llegar por derecho propio al Decanato de la Facultad de Jurisprudencia. Nombrado Vocal de la Corte Superior de Justicia, por límite de edad, la Ley, deja cesante a un hombre en pleno dominio de sus actividades mentales, cuando su presencia era una garantía, en aquel alto tribunal.
Mostajo es una de las voluntades más admirables. Su vida es un ejemplo de abnegación, de tras de esa faz ceñuda se esconde un corazón de niño, en la intimidad es ameno y cordial.
En 1931, desempeña la cartera de Justicia e Instrucción en la Junta de Gobierno que se instaló en Arequipa.
Mostajo participó en la Revolución del 30 de agosto de 1930, que tuvo por escenario Arequipa y motivó la caída del Presidente A gusto B. Leguia. El Comandante Luis Sánchez Cerro se levantó en armas al frente de la guarnición militar y fue secundado por los ciudadanos notables de la ciudad que eran adversarios del Presidente Leguía: entre ellos jugaron papel importante los abogados José Luis Bustamante y Rivero, autor del manifiesto de la revolución, Francisco Mostajo que acaudilló las manifestaciones populares de respaldo al nuevo dictador.
El lunes 12 de junio de 1950 se inició una huelga en el tradicional Colegio de la Independencia Americana, por motivos de carácter estudiantil. El local fue tomado por éste y, después, rodeado por la Policía la que impidió toda comunicación e ingreso de víveres. Al penetrar la Policía al local, se produjeron choques, con saldo de heridos, pues aquella hizo fuego y el alumnado respondió con piedras. Enardecidos los muchachos por este trato, salieron a la calle, en son de protesta, y, confundidos con sus familiares, llegaron a la Plaza de Armas, donde, nuevas intervenciones de la fuerza armada, para impedir la reunión, soliviantó los ánimos, habiendo crecido el tumulto, por el toque de campanas de la Catedral, merced al temerario arrojo de chiquillos que subieron a las torres y que, para no ser cogidos se deslizaron por las columnas de las fachadas, electrizando de admiración al pueblo.
Como, en los épicos días de las revoluciones, el pueblo se lanzó a la formación de barricadas; se atrincheró en ciertos locales, e inició el ataque temerario a piquetes de la fuerza armada, en cuya operación consiguió sorpresivos éxitos capturando a varios oficiales y soldados pagando, todo esto, con muertos y heridos.
El prefecto de Arequipa, Coronel Daniel Meza Cuadra, por su parte, culpó, como instigadores del Movimiento a los miembros de la Liga Democrática por la coincidencia, de que días antes, el Jurado Nacional, había negado la inscripción de los candidatos de dicha Junta a la Presidencia y Vice Presidencias de la República, el General E. Montagne y los doctores Ernesto Delgado y Francisco Mostajo
Cuando se hizo imprescindible una cabeza directriz, el pueblo clamó el nombre del doctor Francisco Mostajo, por considerarlo un verdadero símbolo del civismo y éste al aceptar la responsabilidad, fue llevado en hombros de la Universidad a la Municipalidad, en la mañana del 14. El Prefecto al tener conocimiento del hecho y que el pueblo exigía su dimisión, optó por aceptar esta exigencia, y, al mismo tiempo que la comunicó a los delegados que lo visitaron, entregó el Gobierno de la ciudad al doctor Mostajo, quién, desplegando una gran actividad y energía, impidió que el movimiento cayera en manos innobles y que se masacrara a los presos en cuya laudable acción fue ayudado por varios de sus colaboradores.
En un cabildo abierto, realizado en la tarde de ese mismo día, fue proclamada una Junta de Gobierno local, bajo la presidencia del doctor Francisco Mostajo, e integrada por los doctores Humberto Núñez Borja como Vicepresidente y Héctor Cornejo Chávez, Jaime Rey de Castro y Teodoro Azpilcueta, como Secretarios.
Con la dimisión del Coronel Meza Cuadra no terminó el suceso. El Comandante Cardeña, con tropas de refuerzo adoptó enérgicas medidas para imponerse y la Municipalidad fue sitiada.
Para evitar mayor efusión de sangre, el doctor Mostajo entró en contacto con dicho Comandante con la mediación consular, y según el convenio, salieron para tratar, como parlamentarios, con el debido aviso y con una visible bandera blanca, Javier de Belaunde, Arturo Villegas Romero, Jorge Bellido y Arnoldo Guillén. En la noche del mismo día, siendo recibidos por los soldados al ingresar a la plaza, a balazos, cayendo muerto Villegas y mortalmente herido Bellido.
Ante el desconcierto que produjo el hecho, Mostajo, en un arranque de heroicidad y abnegación, se anunció como parlamentario, y solo
Como, en Lima, se publicara información inexacta, el doctor Mostajo en memorable carta a La Prensa, el 19 de Junio puso la verdad en su sitio y manifestó con cabal entereza lo siguiente: “No me acusa de nada ni mi conciencia moral ni mi conciencia cívica. Todo Arequipa a estado y está conmigo y se siente orgullosa de la valentía de su pueblo en cuya lucha ha habido, episodios de heroísmo, que algún día ensalzará la historia”. “Yo actué en medio de un movimiento inorgánico y desplegué inauditos esfuerzos para encauzarlo, sufriendo los días inmediatos en mi estado cardiaco, lo que me privó de asistir a los sepelios, en los cuales hubiera dejado oír mi voz de dolor, pese a todas las prohibiciones. Ahora espero tranquilo las sanciones que se me quieran aplicar”.
El doctor Mostajo asumió la responsabilidad de todo lo ocurrido y obtuvo garantías para que no se ejercitasen represalias. En un camión fue conducido primero al Cuartel de Tingo y luego al de Salaverry. Por gestión del cuerpo consular, fue puesto en libertad al día siguiente. En esa forma concluyó su mejor lección de reciedumbre moral y de civismo.
Los últimos años de este patriarca de la civilidad arequipeña, transcurrieron en forma apacible habiendo fallecido víctima de una dolencia cardiaca el 27 de marzo de 1953. Hace 50 años.
Una multitud doliente acompañó sus restos mortales a la última morada. Habla logrado imponer los caracteres de su personalidad controvertida pero a la vez respetada. Dejó dispersa una basta obra de publicaciones de diferentes épocas y lugares, tanto del país como del extranjero.
Hoy al rendir éste homenaje, al doctor Francisco Mostajo, no cabe para mejor elogio decir: que en el cielo existe una gran estrella, que brillará por toda la eternidad, iluminando el camino de quienes como él, son rebeldes y caudillos, luchando por la justicia y la verdad.
+ ANIVERSARIO DE LA SOCIEDAD ACADÉMICA DE DOCTORES
Fecha : 24 de septiembre del 2004 19:00h
Señor Dr. Luis Carpio Ascuña, Rector de la Universidad
Señores Doctores Julio Paredes Núñez y Manuel Vásquez
Huerta, Vice Rectores de la Universidad
Sr. Doctor Marcos Pérez Rosado, Presidente de la Sociedad
Académica de Doctores
Doctores miembros de la Sociedad Académica
Sean mis primeras palabras para expresar mi profundo agradecimiento a los miembros de la Junta Directiva de la Sociedad Académica de Doctores de nuestra universidad, por el alto honor que se me ha conferido al encomendarle el Discurso de Orden en esta ceremonia que se conmemora sus 25 años de vida institucional.
El mejor tributo que podamos brindarle a nuestra Sociedad Académica es reconocer la importancia de contar entre sus asociados con los más importantes doctores de nuestro medio y promover entre ellos la realización de trabajos de investigación científica y humanista, orientada a la solución de problemas universitarios, regionales y nacionales.
El arte de ser doctor consiste en cumplir con todas las exigencias en cuanto a su formación profesional, las que necesariamente deberán ser cumplidas eficientemente, así como el cumplimiento de su deontología especial, puesto al servicio de la sociedad a través del estudio, la investigación y el planteamiento de soluciones adecuadas, en un mundo que no es estático, sino que se renueva a cada instante, aportando nuevos elementos, nuevas situaciones, nuevos problemas y nuevas soluciones.
En este mundo que nos ha tocado vivir, juegan los Doctores un rol trascendental, pues nos corresponde colaborar lúcida y responsablemente en esta incesante tarea innovadora.
El nuevo modelo para entender el mundo, ya no es un mapa donde las cosas tienen su lugar, donde las fronteras se encuentran perfectamente definidas. El nuevo modelo es más bien metereológico, donde todo influye sobre todo lo demás, donde el orden se construye, se destruye y se reconstruye continuamente, donde pequeños cambios puedan dar lugar a profundas e insólitas transformaciones.
Todo este conjunto de innovaciones deben ser profundamente estudiadas e investigadas científicamente, para proponer soluciones válidas, justas y humanistas, resolviendo los problemas que vive y que vivirá nuestra sociedad.
No será difícil que cada uno encuentre dentro de sus especialidades, problemas serios e innovadores que deben ser prontamente investigados.
En el campo del derecho, he escogido uno de los muchos problemas que deben ser científicamente investigados.
Un tema que es común y que de una u otra forma nos afecta a todos, es el problema de LA FAMILIA.
Los constantes cambios sociales así como el desarrollo industrial, influyen determinantemente sobre la persona, repercutiendo de manera directa en su entorno familiar, variando su raíz, su esencia, su estado común. Con el tiempo se han cambiado completamente los conceptos y derechos, pasando de la gran familia a la mini familia
Antes de la revolución industrial existió la familia amplia o genérica, conformada por el Pater familia, la madre y muchos hijos y además otros miembros dependientes como los abuelos, los tíos, primos. Esta familia era inmóvil, su traslado era difícil.
El industrialismo exigió el traslado, la movilización, surge la familia nuclear, compuesta por el marido la mujer y los hijos.
El superindustrialismo requiere más movilidad (cambios de trabajo, largos traslados para llegar a los centros laborales. Las parejas dejan de lado el sentimiento y el amor para dar paso a la afinidad y satisfacción de sus necesidades personales con la ayuda de su cónyuge. Se contentan con la simple compatibilidad de caracteres. Postergan su descendencia, se vive un retraso de la procreación, pero no la supresión. Se busca ser más individuos que padres.
Las familias de hecho, o parejas estables, han obtenido en muchos países, legislación protectora, incluso disposiciones constitucionales han extendido su manto de protección a la convivencia sin matrimonio y esa consagración se ha volcado luego en legislación ordinaria que regula no solo las consecuencias patrimoniales sino también las personales, hereditarias y la relación de los convivientes entre si y ante los hijos.
También aparecen las familias comunitarias, como agrupaciones de personas que sin llegar a tener parentesco se desenvuelven con los mismos fines de la familia.
Luego tenemos otro grupo llamado familia geriátrica, conformada por personas de la tercera edad. Su finalidad es promover la ayuda recíproca.
Los solteros, cuyo número va en progresión, requerirán una mayor consideración de las normas del Derecho a fin de poder crear vínculos familiares. Aparece para ellos una nueva teoría del derecho familiar para solteros, en el que se consideran reglas especiales para la adopción, flexibilidad en las reglas del concubinato, entre otros.
Y existen en el mundo otras formas de familias. En el Brasil por ejemplo su Constitución reconoce las uniones monoparentales, constituidas por un solo padre, que puede ser soltero, divorciado, viudo o separado. Allí están las familias reconstituidas, formadas por estos padres que deciden unirse ya sea en matrimonio o fuera de él. Muchas de estas uniones no existe vida íntima entre ellos y son uniones más de socorro mutuo.
La aceleración del ciclo familiar determinará la toma de nuevas decisiones jurídicas en el Derecho. Pero nos preguntamos: Cómo regulará el derecho estas familias? Como se resolverán los conflictos de intereses en estas familias que parecen sociedades de ayuda mutua? Como se protegerá la buena fe de los terceros que creen en la apariencia de una relación formal cuando estamos ante un concubinato?. Lo único cierto es que estas vivencias existenciales con potenciales consecuencias jurídicas, deben ser investigadas científica y concienzudamente por profesionales expertos en el estudio y en la ejecución de programas de acción académica, científica y cultural.
Otro tema innovador que debe resolver el derecho de Familia es el relativo al Matrimonio.
Hoy se promociona los matrimonios simultáneos, de grupo o masivos, con el objeto de regularizar situaciones de hecho.
No nos es extraño que algunos países ya han regulado y permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo situación surgida como consecuencia que hoy la homosexualidad y la transexualidad se hayan socializado, es aceptada y se le da trato social común, en base al principio de igualdad. En pleno proceso de redactarse una nueva Constitución podemos presenciar cómo los homosexuales luchas por obtener el reconocimiento, al más alto nivel jurídico, de un derecho a su orientación sexual.
Pero también advertimos que los gays exigen el reconocimiento de sus uniones al estilo de un matrimonio y precisamente algunos países como Holanda, Suecia, Francia, Alemania ya admiten dichas uniones legalmente.
Para las legislaciones latinoamericanas, estas uniones no encajan en ninguna institución reconocida en el Código Civil ni siquiera al interior del concepto del concubinato.
Existen otras formas más de matrimonio: el llamado matrimonio postjubilación, relacionado con la familia geriátrica. Se recurre al matrimonio una vez concluida la vida laboral, ya jubilado y sin preocupaciones. La dedicación a la pareja y en si al hogar será plenamente absoluta.
Otro problema de trascendencia es la regulación de la poligamia, teniendo en cuenta que actualmente existen muchas unidades familiares clandestinas de este tipo. Muchos estudiosos han manifestado que la despenalización del adulterio, ha sido el primer paso.
La reinstitución o legalización del matrimonio a prueba a fin de evitar los trámites de celebración y la formalización de vínculos conyugales innecesarios que son disueltos prontamente.
Otro problema innovador que nos toca vivir, lo observamos en el trabajo realizado por los movimientos feministas, contribuyeron a liberar a la mujer de las tareas domésticas y de la dependencia económica del marido. La mujer decidió que debería capacitarse, depender de ella misma y salir al mercado de trabajo. Las decisiones al interior dejaron de tener un matiz exclusivamente del marido, para pasar a ser motivadas por el consenso. Inclusive su contribución a la economía familiar le hizo ganar espacios.
El progreso de los niveles de educación de una generación a otra, especialmente en la clase media, determinó el ingreso profesional de la mujer al mercado de trabajo.
Los espacios ganados por la mujer, empujan en aumento de los matrimonios convenidos bajo un régimen de separación de patrimonios, de esta forma la mujer cobra más independencia y conserva su libertad económica.
Pero a la vez, cuando la mujer trabajadora o profesional tiene hijos y no puede hacerse cargo de ellos durante la jornada de trabajo, la familia hecha mano a terceras personas para que se hagan cargo del cuidado de los descendientes, o bien se recurre a instituciones organizadas con el fin de cuidar hijos ajenos de padres trabajadores.
Otro tema de suma importancia que tiene que ver con la familia es el referido a la identificación y reproducción de la persona.
La ciencia genética ha aportado tanto al Derecho, que hoy gracias a las técnicas biogenéticas podemos;
• Determinar positivamente la paternidad.
• Decidir las características de los hijos, como el sexo, rasgos, su inteligencia.
Nos ponemos a pensar, por un momento, lo que significaría al Derecho regular todo el nuevo campo de la reproducción humana asistida?
Nos encontramos frente al problema de la afiliación legal, con la paternidad o maternidad biogenética definida más no legalmente. Esto se estaría dando por la posibilidad de la fecundación post mortem.
Otra situación es la unipaternidad, dado en el caso de los hijos clónicos, producto de la autoreproducción de un sujeto
También el caso de la bipaternidad, por la concurrencia de más de un padre. El padre biogenético y el legal.
Otro es el caso de la trimaternidad, cuando se da la maternidad genética, biológica y legal.
Finalmente la multigeneración, consecuencia de la fusión de dos o más embriones de padres distintos.
Este problema de la reproducción de la persona, tiene sus consecuencias directas en el parentesco del recién nacido, considerando las nuevas y muy variadas formas de relación sanguínea y social.
Algunas de las nuevas formas de parentesco que da lugar toda esta situación innovadora son;
• El parentesco genético, producto de la identificación y vinculación de las personas a través de sus características genéticas.
• El parentesco social, establecido por la existencia de familias comunitarias. No hay vínculo de sangre pero si sociales.
Está por definir el nombre del parentesco que surge de la genealogía embrionaria. Esto es en el caso de los embriones congelados.
Vemos que los cambios sociales y las conductas personales influyen en la estructura familiar, orientando su composición a nuevas exigencias que el Derecho no puede ser ajeno a esta realidad y debe empezar a proyectar sus normas a fin de proteger a la familia sin descuidar o restringir los derechos y aspiraciones de las personas que la componen. Cada institución del derecho de Familia va adecuando sus objetivos de acuerdo a la época vivida.
Y nos toca, hoy, encausar debidamente estos cambios, productos del desarrollo social, teniendo en consideración que la familia es la cédula básica de la sociedad.
Así como el tema de la familia que en algunos aspectos innovadores hemos analizado, existen en cada una de las diferentes ciencias un sin numero de problemas que deben ser estudiados, analizados e investigados científicamente, por doctores académicos, que garanticen propuestas justas, reales y humanistas.
Quiero concluir, expresando nuestra especial felicitación a la Sociedad Académica al cumplir sus BODAS DE PLATA haciendo votos para que continúe en su rol de promover, organizar, estimular y realizar la investigación científica y tecnológica, orientada preferentemente a formar los nuevos doctores que requiere el siglo XXI, llamado el Siglo de al innovación.
Fecha : 23 de noviembre del 2007 11:00h
Lugar : Auditorio Miguel Grau de la UCSM.
Señor Doctor Julio Paredes Núñez, Rector de la Universidad Católica de Santa María Señores Vice Rectores de la Universidad.
Srs. Decanos y Jefes de Departamentos.
Señores Docentes.
Alumnos que nos acompañan.
El Consejo de nuestra Facultad me ha dispensado el honor de dar lectura al discurso de Orden en ésta ceremonia conmemorativa del XLVI aniversario de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de nuestra Universidad.
Agradezco muy emocionado este encargo, y esta sensación de emoción y alegría es mayor y casi incontrolable, después de haber escuchado a los alumnos y amigos de mi padre que celebran este año sus Bodas de Plata de egresados, precisamente este año que se cumplen 25 años de su fallecimiento. Quieran ustedes, amigos de la Promoción “Germán Rodríguez Escobedo”, aceptar mi especial y profunda gratitud por haber elegido como nombre de la Promoción el nombre de mi padre y recordarlo con tanto cariño a pesar del tiempo transcurrido. Dr. Max Rivera, sus palabras han quedado grabadas en mi corazón y permanecerán en mi recuerdo toda una vida.
Señor Rector, hoy es un día de fiesta, por que Derecho cumple 46 años de vida universitaria y con el esfuerzo y cariño de sus autoridades, profesores, personal administrativo y alumnos, nos hemos podido conducir por el camino de la excelencia y hoy la encontramos en su mejor etapa de desarrollo y de madurez.
Al rendirle un justo homenaje, evoco la figura de tan dignos maestros que nos antecedieron y que acrecentaron el prestigio bien ganado que hoy orgullosamente ostenta. Recordamos con gratitud su paso como autoridades de la Facultad a los doctores Humberto Núñez Borja, Alberto Heredia, Alberto Ballón Landa, José Butrón Valencia, Alberto Páliza del Carpio, Hernán Pretto Glave, Oscar Díaz Valverde, Juan Manuel Polar Ugarteche, Ramiro de Valdivia Cano, y entre otros a mi padre el Dr. Germán Rodríguez Escobedo, quienes realizaron una brillante gestión, que perdurará por siempre.
Al recordar a los primeros docentes, debo incluir en este homenaje a los que fueron incorporándose en sus diferentes momentos, tales como los doctores Carlos Montoya Anguerry, Antonio Villa Calvo, Ana Beltrán de Martínez, Francisco Chirinos Soto, Guillermo Zegarra Barrionuevo, Alfredo Cornejo Chávez, José Antonio Aranibar, Héctor Díaz Valdivia, Eduardo Cáceres Bedoya, Abraham Talavera Delgado, Eduardo Benavides Benavente, Edilberto Zegarra Ballón, Jaime Valencia Valencia y otros docentes que con su paso por la Facultad alimentaron y enriquecieron su vida institucional.
Hoy contamos con una plana de excelentes docentes quienes con inteligencia, sabiduría, visión y entrega, vienen forjando una facultad eficiente, reconocida como una de las mejores del país.
De todos ellos aprendimos la necesidad de planificar nuestras acciones a desarrollar en el futuro. La facultad de Derecho, especialmente en las universidades Católicas son las llamadas a una continua renovación pues deben transitar vigilantes a los cambios de la realidad socioeconómica en que vivimos. Además de la investigación científica y tecnológica debe preocuparse por la convivencia social y del hombre mismo , como decía Aristóteles “el ser humano existe siempre en relación con otros seres humanos, es vivir con otros hombres, el hombre no vive sino convive”.
Estamos en consecuencia, obligados a vivir en continua renovación, a mirar el mañana conociendo los cambios que se producen en nuestra sociedad, de la mano con la realidad que tenemos en nuestro entorno social económico y político; y si bien es cierto que no sabemos como será el mundo del mañana , pero si estamos seguros de que será diferente, por eso nuestra Facultad tendrá que ser aprehendiente perpetuo.
Precisamente formamos Abogados que ejercerán sus funciones, no hoy en una realidad que conocemos, sino mañana, con una realidad diferente. Por ello, debemos ser capaces de diagnosticar y manejar de manera permanente todas las transformaciones que sean necesarias de acuerdo a los cambios del entorno en que nos tocará vivir.
Hace unos días nos despertamos sorprendidos al enteramos respecto del atentado ocurrido en Tayacaja (Huancavelica), en la que fallecieron cuatro suboficiales de la Policía, hecho de terror que sucede al atentado perpetuado unos días antes en Ocobamba (Apurimac) con un policía muerto, en ambos casos por grupos de narcoterroristas.
Estos hechos, nos hacen recordar los conflictos internos vividos entre 1980 y el 2000, que fueron los de mayor duración y de impacto, con el mayor número de muertos y daños materiales en toda la historia de la República. El número de muertos supera a las sufridas en la guerra de la Independencia y la guerra con Chile, juntos. Oficialmente se ha declaro a 69,280 muertos y más de 1,2 millones de peruanos victimas de daños personales o patrimoniales en todo el país.
Estos nefastos conflictos tienen sus causas en tres fuentes fundamentales: el narco-terrorismo, la corrupción pública y la delincuencia.
Los peruanos ya no confiamos en el Estado para la solución de estos problemas. Surge como consecuencia de estos hechos, grupos de ciudadanos, que formando pequeñas organizaciones las vamos conociendo como SOCIEDADES CIVILES.
Estas son un conjunto de instituciones cívicas y asociaciones voluntarias que median entre los individuos y el Estado. Se trata de organizaciones que se configuran en torno a prácticas de interacción y debate, relacionadas con la participación política ciudadana, la investigación, el trabajo y la fe; constituyen por tanto espacios de actuación claramente diferenciados respecto del aparato estatal y del mercado. Las universidades, especialmente sus facultades de Derecho, junto con los colegios profesionales, las organizaciones no gubernamentales, son instituciones de la sociedad civil. La función de estas instituciones – desde un punto de vista político– consiste en articular corrientes de opinión pública, de actuación y deliberación ciudadana que permita hacer valer las voces de los ciudadanos ante el Estado en materia de revindicación de derechos y políticas públicas.
Precisamente la Sociedad civil tiene un espacio de acción en el llamado TERCER SECTOR en el cual participan especialmente las Universidades, que proyectan su acción hacia la construcción de ciudadanía participativa, que se constituyen en referentes sociales o que conforman colectivos transitorios o permanentes. En este espacio simbólico se construye poder y se hace política en diálogo con el poder político y el poder económico. La historia nos recuerda como han venido participando estas organizaciones privadas en el campo del TERCER SECTOR, combatiendo enérgicamente estas vertientes de dolor, de muerte y desolación, precisamente por que el Estado no está en condiciones de solucionar los problemas causados por el terrorismo, la corrupción pública y la delincuencia. El terrorismo sembró la muerte y el dolor en todo el Perú desde 1980, especialmente en las comunidades campesinas de la sierra. En abril de 1983 miembros de sendero luminoso irrumpieron en la comunidad ayacuchana de Lucanamarca y mataron a 69 campesinos. El atentado de la calle Tarata en Miraflores, fue el peor atentado sufrido por la población urbana de Lima, Un coche bomba colocado por los senderistas el 16 de julio de 1992 mató a 23 personas y dejó heridas a más de 100 personas. Junto a Sendero Luminoso en los años ochenta apareció también el MRTA, un movimiento subversivo asentado esencialmente en las zonas cocaleras de la selva alta, pero con grupos radicados en ciudades – en Lima, principalmente- que se encargaban de hacer operativos subversivos específicos. El fin de la ofensiva terrorista se debe básicamente a la caída de Abimael Guzmán el 12 de setiembre de 1992, y paró en seco una ofensiva que un día antes parecía indetenible. La captura de Abimael Guzmán tuvo un efecto devastador para su organización debido a su extrema centralización y al papel mesiánico que jugaba el Presidente Gonzalo. A partir de esta captura influyeron un conjunto de factores. El principal fue la contraofensiva campesina, que se expresó a partir de 1988 en la generalización de las RONDAS CAMPESINAS y de los Comités de Autodefensa, a lo largo y ancho del país para enfrentar a Sendero. Son los inicios de la participación ciudadana en la solución de los problemas que al Estado le corresponde y que no puede dar solución. Otro de los flagelos incontrolables y que el Estado no encuentra solución es la corrupción pública y que fue institucionalizada dentro del Estado, por que desde sus más altos niveles se organizó una red de influencias y sobornos en todos los ámbitos del poder público. La iniciativa nacional anticorrupción detectó que funcionaba casi todos los organismos públicos inexplicablemente mal, por obediencia o complicidad con los corruptos que ejercían el Gobierno, de esta corrupción no escapa los poderes legislativo, Ejecutivo, Judicial, el Ministerio Público, el Sistema Electoral, el Consejo Nacional de la Magistratura, las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional, los gobiernos locales, la SBS, la Controloría General de la República, y otros organismos. En suma, puede verse que muchos órganos Estatales estuvieron comprometidos de una u otra manera con la corrupción. No quiere esto decir, que todos los que trabajan en ellos eran corruptos, desde luego. Si quiere decir en cambio, que la red de corrupción se extendió a todos estos órganos del Estado a través de gente infiltrada o sobornada, de manera que dicha red alcanzó un inmenso poder para cumplir sus propósitos. A pesar de los cambios de gobiernos y de los años transcurridos, la corrupción sigue aún vigente y nada se hace para evitarlo. En buena medida podemos decir que la sociedad se ha acostumbrado a realizar gestiones públicas valiéndose de recomendaciones, palancas o padrinos. Como hombres honesto y de derecho somos coincidentes de que esta situación es injusta, desigual y violenta. Es un rasgo social que se debe cambiar radicalmente para lograr que se evite la corrupción en el Perú, pues, precisamente, la base de su existencia está en los procedimientos irregulares, en el uso y abuso de las relaciones personales para conseguir favores, y en el perjuicio a los muchísimos peruanos que no tienen forma de conseguir nada, aún cuando tengan capacidad, mérito y derecho legal para ello.
Desde 1980 a la fecha han transcurrido más de 27 años, y la corrupción cada vez es mayor y el Estado no tiene forma y pareciera que no le interesa ponerle fin. Es la SOCIEDAD CIVIL la que tiene que buscar espacio en el TERCER SECTOR y organizarse para combatir enérgicamente la corrupción pública. Creo que corresponde a las Universidades, especialmente a las Facultades de Ciencias Jurídicas y Políticas, de buscar los cambios que fueran necesarios para lograr este propósito. Debemos comenzar con la difusión y enseñanza de los Derechos Políticos, ética y filosofía mediante cursos obligatorios por ejemplo diplomados para todos los que desean postular al Congreso, Gobiernos Regionales y Municipales y para todos los que postulen a Jefaturas en dependencias públicas. Además las mismas facultades deben organizar comités de vigilancia y control dependientes de los consultorios jurídicos con el objeto de denunciar los actos de corrupción pública. Finalmente, debo referirme al tercer problema LA DELINCUENCIA. Esta tiene sus causas de origen en la crisis económica que vivimos y recordamos durante la segunda mitad de la década de 1980, bajo el gobierno aprista. En este contexto, complicado por la violencia política, la delincuencia, el narcotráfico y la corrupción galopante, la cuestión de la seguridad ciudadana se convirtió en un problema fundamental. La situación se agravó aún más por la descomposición de la Policía. Durante el Gobierno Aprista, se impulsó una reforma policial y se dio de baja a 2,500 policías, pero esta propuesta del Estado no fue nada significativa. La inseguridad creció aún más, cuando las investigaciones periodísticas mostraron que efectivos policiales alquilaban su armamento a las bandas que robaban , asaltaban, extorsionaban y secuestraban, y en ocasiones formaban parte de ellas. La sociedad civil tuvo su presencia en estos actos, pues en los barrios populares, con los pobladores cansados de ser víctimas de la delincuencia, se organizaron para capturar a los malhechores, pero éstos una vez capturados por los vecinos eran liberados rápidamente en cuanto se les entregaba a la Comisaría. Ante la ineficacia y falta de protección policial se optó por ejercer la justicia con sus propias manos. La ejecución bárbara de delincuentes por turbas indignadas, el linchamiento, se convirtió en un factor más, que alimentaba el clima de violencia y exasperación. En las ciudades se ha intentado de impulsar la constitución de rondas urbanas contra la delincuencia, creándose rejas de seguridad en barrios residenciales con servicio de vigilancia o seguridad. La ciudad se llenó de casas enrejadas, sistemas de alarmas, y guachimanes. La utilización de autos blindados y guardaespaldas, se generalizó en los sectores de más altos ingresos. Los Municipios de los barrios con mayores recursos organizaron el Serenazgo una especie de policía paralela, que podía dar una respuesta más oportuna que un Policía con escasos recursos, desmoralizada y corroída por una corrupción que comenzaba en los más altos niveles del comando.
El Estado ya tuvo una mala experiencia cuando encomendó a las fuerzas armadas el control del terrorismo y de la delincuencia. Al final se llegó a la conclusión que era más conveniente que la policía siga combatiendo a los delincuentes.
Pero, el gran problema de la Policía es que le faltan unos 40,000 policías para hacer una labor efectiva. Por otro lado hace 10 años que un policía no hace prácticas de tiro, hace 10 años que no salen de vacaciones, ni se les puede comprar ropa o uniformes nuevos. Por todo esto, llegamos a la conclusión que la Policía ni las fuerzas armadas están en condiciones de dar una solución a estos problemas. Es necesario e inevitable que la SOCIEDAD CIVIL se organice para hacer frente a estos tres flagelos: el terrorismo, la corrupción y la delincuencia. Nuestra facultad debe estar presente en estos hechos y formular alternativas de solución de estos problemas, y creo que podría proyectarse a la sociedad, dando oportunidad a los campesinos, a los obreros, a los de la tercera edad, y políticos, abriendo sus puertas para que siguen estudios, organizándoles cursos y carreras cortas en ciencias políticas, seguridad, ética y moral y finalmente organizar rondas jurídicas, con alumnos que puedan difundir distrito por distrito, pueblo por pueblo, los derechos ciudadanos y la doctrina cristiana de amor y solidaridad, para evitar de esta forma el mayor incremento de terroristas y delincuentes. Hay mucho por caminar y muchos problemas por solucionar, pero ésta es una gran oportunidad de rendirle homenaje a nuestra Facultad, haciendo votos para que inicie un nuevo proceso de cambio que nos conduzca por el camino de la excelencia con paz y amor, sin terrorismo, sin corrupción ni delincuencia, que nos permita sentirnos orgullosos de haber formado profesionales y ciudadanos inspirados en principios humanistas, democráticos y cristianos.
+ ANIVERSARIO DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE SANTA MARÍA
Fecha : 8 de septiembre del 2008 11:00h
Lugar : Campus Central de la UCSM.
Señor Doctor Julio Paredes Núñez, Rector de la Universidad Católica de Santa María.
Dignísimas autoridades que nos acompañan.
Señores Vice Rectores, Decanos y Jefes de Departamento
Damas y caballeros Hoy estamos de fiesta. Nuestra Universidad cumple 47 años de vida y la encontramos en su mejor momento institucional. Al conferírseme el honor de tener a mi cargo el discurso de orden, quiero expresar mi profundo agradecimiento por esta alta distinción, que lo recibo orgulloso en mi condición de docente adscrito a la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas desde hace 37 años. El rendir un homenaje a nuestra Universidad, es recordar con agrado y afectuoso aprecio a todos los que hicieron posible su exitoso crecimiento. Es recordar con inmenso cariño al Reverendo Padre William Morris Christy, quien llegó a nuestra ciudad y luego de permanentes gestiones, logró conseguir la autorización de funcionamiento de este Claustro Superior de Estudios, habilitando una antigua casona en la cuarta cuadra de la calle Santa Catalina. Dos años después, en vista de su crecimiento se trasladó a su actual local en Umacollo, con un área de más de 75,000 m2. Se autoriza el funcionamiento de nuestra Universidad el 6 de diciembre de 1961, durante el segundo período del Presidente del Dr. Manuel Prado, en una etapa de apertura a la democracia e intentos de modernización de la sociedad peruana, que se manifiesta con las nuevas tendencias de renovación de la política y de organización social y económica del Perú. Se salía de una fuerte represión del gobierno del General Manuel A. Odría, tan es así que solo funcionaban en el país ocho universidades con una población universitaria que no pasaba de los 30,000 alumnos, sin embargo el egreso masivo de jóvenes que habían terminado la secundaria y que no podían lograr su ingreso a éstos pocos centros de estudios superiores, más aún que estas pocas universidades no habían ampliado su oferta académica, mientras que en el país la modernización inicial generaba una demanda de conocimiento y de especialidades que la universidad no estaba en capacidad de proveer. Estos son los factores que influyeron en la promulgación de una nueva Ley Universitaria – ( Ley No. 13417) que recogió las demandas sustantivas del movimiento universitario: autonomía, creación del tercio estudiantil, la cátedra paralela, derecho de tacha, extensión social, gratuidad de la enseñanza en las universidades estatales. Sin embargo la referida ley se aplicaba exclusivamente para las universidades estatales y se exceptuaban a las universidades privadas a que tengan su propio régimen, dándoles muchas facilidades para que puedan constituirse. En el período 1956 – 1968 se crearon 24 nuevas universidades, de las cuales 5 de ellas fuero universidades privadas autorizadas en el gobierno del Dr. Manuel Prado. Una de ellas, fue precisamente nuestra universidad, que fue creada por el recordado y distinguido sacerdote norteamericano William Morris Christy y el valioso apoyo del Arzobispo de Arequipa Monseñor Leonardo José Rodríguez Ballón, logrando la autorización de funcionamiento mediante Decreto Supremo No. 024 de fecha 6 de diciembre de 1961, habiendo iniciado sus labores académicas el 9 de abril de 1962, en la casona de la calle Santa Catalina No. 410, con 150 alumnos y 8 maestros fundadores. De esta manera se crea en Arequipa nuestra universidad , que fue la tercera que funciona en el país al amparo de la Ley universitaria antes referida. En éste contexto socio-político inicia sus actividades nuestra universidad, con una visión bien clara: acreditar niveles superiores de calidad, competitividad y excelencia en la formación profesional y contribuir a la descentralización y fortalecimiento de Arequipa, bajo una concepción humanista y cristina. Proyecta su misión a la investigación científica y tecnológica, coordinada con una sostenida acción de proyección y extensión universitaria, en busca de la verdad, la afirmación de los valores nacionales, morales y espirituales, el respeto de los derechos humanos y el servicio a la comunidad.
De esta forma el Padre Willian Morris, doctor en Teología, fue el Primer Rector de la Universidad a quien se le confirió las distinciones honoríficas de Rector Honorario Vitalicio y Doctor Honoris Causa. En su etapa de Rector le correspondió enfrentar serios cambios legislativos, como en el mes de febrero de 1969, el Gobierno Militar del General Juan Velasco Alvarado sorprendió al promulgar el Decreto Ley No. 17437 que cambió completamente la estructura y operación de las universidades peruanas, cuya finalidad era imponer verticalmente una nueva organización social y económica en el país. Se pretendía una universidad apolítica, sin autonomía, se suprimieron las facultades que fueron reemplazadas por los Programas Académicos en base a departamentos y se creó el CONUP con capacidad de intervención en las universidades. Los Consejos Universitarios en cada universidad fueron reemplazados por los Consejo Ejecutivos conformados por profesores que con el título de Directores se encargaron de los aspectos administrativos y académicos. Fue poca la vigencia de este Decreto Ley, ya que fue derogado tres años después. En esta época fueron Rectores de nuestra casa de estudios los doctores Luis de Taboada y Bustamante, Raúl Zamalloa Armejo, Francisco Chirinos Soto y Eusebio Cardeña Rivera, nombrados por el Consejo Ejecutivo de la Universidad.
El retorno a la democracia en 1980 trajo una nueva Ley Universitaria No. 23733 publicada el 17 de diciembre de 1983, que regula la creación y funcionamiento de las universidades públicas y privadas. De acuerdo con el art. 6 de dicha ley las Universidades públicas son consideradas personas jurídicas de derecho interno, mientras que las privadas son personas jurídicas de derecho privado sin fines de lucro, constituidas por ciudadanos e instituciones privadas con la protección constitucional del derecho a la libre asociación, cuya libertad es ejercida en concordancia con los fines propios del sistema universitario, teniendo en su Estatuto la facultad para decidir de manera autónoma el régimen normativo, de gobierno, académico, administrativo y económico. Se crea la Asamblea Universitaria como órgano máximo de la universidad, facultada para aprobar y modificar sus estatutos, elegir a sus autoridades y aprobar el régimen académico, administrativo y económico. Se establece que la asamblea estará conformada por las autoridades, docentes y la participación del tercio estudiantil. Dentro de esta libertad conocida como la autonomía universitaria, se consolida la libertad de cátedra y el derecho de los estudiantes a una educación de calidad, de esta manera lo reconoce la propia Ley universitaria en su art. 3, literal b) que señala como uno de los principios que rige a las universidades el pluralismo y la libertad de pensamiento , de expresión y de cátedra con lealtad a los principios constitucionales y a los fines de la correspondiente universidad, tales como la formación profesional, la difusión cultural, la creación intelectual y artística, la investigación científica y tecnológica. Bajo el amparo de esta nueva Ley , la Asamblea Universitaria eligió como Rector a los doctores doctor Máximo Gamero Rivera y Nolberto Zeballos Quequezana, quien terminó el período 1985 – 1989. Luego por 15 años y que comprende a tres períodos consecutivos , desde enero de 1990 hasta diciembre del 2004, la Asamblea eligió como Rector al doctor Luis Carpio Ascuña, y desde enero del 2005 a diciembre del 2009 fue elegido como Rector el Doctor Julio Ernesto Paredes Núñez. Cabe resaltar la promulgación por el Ejecutivo del Decreto Ley No. 882, a fines de 1995, permitiendo que las universidades privadas pudiera adoptar la forma societaria, autorizando la finalidad lucrativa de la educación superior. El decreto mencionado abrió las puertas a la creación de universidades bajo la modalidad de sociedades anónimas y se autorizó a que algunas universidades existentes puedan transformarse en esta nueva modalidad, lo cual ocurrió sólo con algunas creadas en los años previos, tales como la UPC, USIL y USMP, las universidades particulares clásicas como la Pontificia Católica de Lima, Cayetano Heredia, Universidad de Lima, Ricardo Palma, Universidad de Pacífico, y la Católica de Santa María entre otras, ratificaron su situación de instituciones sin fines de lucro. Bajo el amparo de la Ley General de Sociedades, éste grupo de universidades, se les facultó abrir sucursales en cualquier lugar de la República, y a otorgar títulos profesionales y Diplomas de Maestrías a distancia, improvisando muchas veces sus locales en provincias, como la improvisación también de sus principales autoridades y docentes.
Actualmente se encuentra vigente la Ley Universitaria No. 23733 que regula tanto a las universidades públicas como a las privadas. Estas últimas desdobladas en dos regimenes. Una conformada por aquellas universidades sin fines de lucro sujetas al régimen de derecho común, y otras privadas sujetas al régimen societario, con fines lucrativos y que se encuentran reguladas por el Decreto Legislativo No. 882. Nuestra Universidad mantiene su condición de ser una universidad privada sin fines de lucro, que mantiene su presupuesto económico con las cuotas de los alumnos, aportes de instituciones en forma de donaciones y otros ingresos menores.
A pesar de los limitados recursos económicos en los periodos de Gobierno del Dr. Luis Carpio Ascuña, se adquirieron dos importantes casonas ubicadas en la calle La Merced, una donada por la Compañía de Seguros La Positiva y la otra comprada al Banco Extebandes, donde funciona actualmente la Casa de la Cultura, donde se exhibe a la momia Juanita la dama de Ampato. También se adquirió el Fundo La Banda en Huasacache para el desarrollo de los Programas de Agronomía y Veterinaria, y el fundo de Chapioco, en la parte alta de Arequipa, en Yanahuara, como potencial del turismo como punto intermedio entre Arequipa y el Colca. Se recuerda también de aquella época la reversión y equilibrio entre los Programas Académicos de las Ciencias Sociales y los Programas Académicos de Salud y de Ingeniería, siendo éstos últimos muy necesarios para el desarrollo de la Región. Como consecuencia del terremoto del 2001, se reforzó las estructuras de todos los pabellones del Campus Central, aumentándose considerablemente el número de aulas, al construirse en todas ellas un cuarto piso, obras que se concluyeron satisfactoriamente en el 2006 durante el Gobierno del Dr. Julio Paredes Núñez De esta forma el Campus Central que tenía en 1995 un área de 18,310, m2 presenta en la actualidad un área de 34,500,00 m2, con un incremento de más del 75% de área construida. En estos dos últimos años se ha modernizado todas las aulas, que hace que hoy contemos con un Campus con un excelente infraestructura y equipamiento educativo, edificios, aulas, laboratorios, talleres, centros de producción, jardines y áreas deportivas. Un hecho importante y trascendental fue la compraventa de un terreno de más de 152,000 m2 en la Av. Fernandini en el distrito de Sachaca, donde se tiene proyectado construir la nueva Ciudad Universitaria, con estadios para varias disciplinas deportivas, internado para alumnos de provincias y nuevos pabellones de aulas, entre otros. También debe destacarse la adquisición del inmueble ubicado en la Urb. El Lago y la construcción del Policlínico en la Ciudad de Dios en el Cono Norte. El año pasado, se continuo con el proceso de desarrollo de la infraestructura del Campus Central con la obra de demolición del Pabellón E, que contaba con 3 niveles con un área de 1,500 m2, área que ha sido reemplazada con una nueva edificación de 3,700 m2 de edificación con 5 niveles, que ha permitido articular este pabellón con las edificaciones laterales y con el espacio exterior de la plaza principal, para lo cual se ha renovado también los pisos y la jardinería. En el Campus del Fundo La Católica Majes, en la zona destinada a CEPROBIS, se ha construido una planta para la producción de derivados lácteos con un área de 564,00 m2, que sumada a la construcción existente se sobrepasa en construcción un área de 15,459.27 m2. También en el 2007 se ha continuado con el proceso de puesta en valor y restauración de la Casa del Corregidor Abril y Maldonado ubicada en la calle La Merced No. 207. Se ha completado la edificación del segundo piso, con módulos para aulas y oficinas. Se ha adquirido el primer piso de la casa de Palacio Viejo con un área de 104,95 m2 que permite albergar a la Escuela Taller Arequipa. En el campo académico se cuenta en la actualidad con la Escuela de Postgrado y 12 facultades con 26 carreras profesionales, un Instituto de Informática, dos Institutos de Idiomas, Centros de Investigación, Centros de Proyección Social y Centros de Producción de Bienes y Servicios. Para cumplir con estas actividades se cuenta con cerca de 1,000 docentes y Jefes de Prácticas, y algo más de 14,000 alumnos. Es así como ha transitado nuestra Universidad en sus 47 años y viene proyectándose al futuro, vigilante a los cambios de la realidad socio - económico en que vivimos. Como Universidad Católica está obligada a una continua renovación, preocupándose por la convivencia social y del hombre mismo, desarrollando la dignidad humana y la herencia cultural, donde el catolicismo este presente de manera vital. Nuestra universidad tendrá que ver el futuro participando activamente para generar un ambiente de oportunidades que apoyen las estrategias de equidad que deben complementar la apertura económica que vive actualmente el país. . Por estas razones iniciaré el desarrollo de algunas propuestas que pueden ser evaluadas en el futuro por nuestras autoridades:
Una primera, sería la creación de universidades regionales resulta imperativo, ya que los objetivos y fines de cada región son distintos unos de otros. Nuestra Universidad ya ha adquirido especial experiencia al haber desarrollado Maestrías y Doctorados en los departamentos de Cusco, Puno y Tacna, con extraordinarios resultados. También en el tema de la investigación, se ha participado en diferentes convocatorias para el financiamiento de Proyectos de Investigación e Innovación, y construyendo nuevas Redes para la ejecución de proyectos de innovación en joint ventures con instituciones y organizaciones de la sociedad civil, empresas y entidades gubernamentales de la región, como mecanismo para ir buscando diversas formas de vinculación con la industria, hasta el establecimiento de un parque tecnológico, donde confluyan centros de investigación, incubadora de empresas, servicios jurídicos y financieros, para asi poder desarrollar nuevas tecnologías que demanda el desarrollo de la Región Arequipa y la Macro Región Sur. Por estas razones, es necesario que nuestra universidad se consolide a nivel regional como la mejor universidad, y para ello deberá descentralizar la creación de nuevas facultades que permitan solucionar las necesidades locales y explotar sus principales virtudes. Dentro de esta descentralización se podría crear una Facultad de Danzas, con sede en la ciudad de Puno, capital del Folclor peruano. Si la danza llega a adquirí un nivel universitario aparecerían críticos, teóricos y bailarines. La investigación y la identidad local serán los ejes fundamentales para el éxito de esta nueva carrera profesional.
En el Cusco, además de crear la Facultad de Negocios Turísticos y Hoteleros, también podría ser sede principal de una nueva Facultad de Música, como otra de las ramas de las industrias culturales necesarias. En el país existe una sola universidad que otorga títulos universitarios en esta novísima facultad, con las designaciones de Licenciado en Educación, Dirección e Interpretación Musical en Canto, Composición e Instrumentos. En Tacna se podría crear Facultades de Administración de Negocios Internacionales, Marketing Internacional, Finanzas Corporativas y Gestión Pública. Arequipa, es la capital de la gastronomía, pero con expertos empíricos . En esta actividad solo conocemos nuevos institutos y 47 marcas de restaurantes peruanos desperdigadas en el globo, pero resulta curioso que solo una universidad en el país la considera como carrera profesional. Nuestra universidad debería crear la Facultad de Gastronomía y Gestión de Restaurantes, con capacidad para gestionar empresas de dicho sector. Estas nuevas carreras forman parte de la Industria Cultural, que crece día a día entre el público joven, sin que nuestras universidades las incluyan masivamente como carreras profesionales. Esta es la forma de sincronizar el futuro con las necesidades de nuevos requerimientos de la región, son nuestros jóvenes quienes reclaman un cartón profesional para estas nuevas ramas de las industrias culturales. Una segunda propuesta estaría vinculada a solucionar problemas socio - políticos que vivimos actualmente en todo el país. En la última década surge en el mundo el llamado Tercer Sector, que resulta un ambiente transitorio, donde la Sociedad Civil participa en actividades que corresponden al Estado, que por diferentes motivos éste los ha descuido en perjuicio de la ciudadanía. El Primer Sector corresponde al Sector Político, y es el Estado quien se encarga en forma exclusiva del terrorismo, la delincuencia y la corrupción. Sin embargo por diferentes motivos no ha podido el Estado solucionar estos fragelos, que tanto daño viene causando a la sociedad. El Segundo Sector está conformado por el mercado. El empresario apoyado por el Estado, ha logrado minimizar los derechos de los trabajadores, muchos no tienen empleo, otros son subcontratados sin vacaciones ni estabilidad laboral. Ya no hay sindicatos ni participación en las utilidades. En este Sector se ha polarizado a la clase trabajadora. Pocos tienen un trabajado adecuado y muchos no lo tienen. Al empresario muy poco le interesa participar en la solución de los problemas sociales. Aparece un nuevo Sector denominado TERCER SECTOR o Sector Social, conformado por entidades privadas, como las Universidades, Colegios Profesionales, Comunidades Religiosas, Comunidades Campesinas, ONG’S , comedores populares, entre otras; todas ellas sin fines de lucro, que realizan labores que corresponden al Estado, dentro del campo de la seguridad, delincuencia , corrupción, educación y salud. La sociedad civil se ha manifestado en los últimos años y ante estos sucesos de diferentes formas. Se vio obligada a organizarse para combatir al terrorismo iniciando la contraofensiva campesina que se expresó a partir de 1988 con las Rondas Campesinas y los Comités de Autodefensa, a lo largo y ancho del país para enfrentar a Sendero Luminoso, que había causado más de 70,000 muertes y desaparecidos en todo el país.
La corrupción y la delincuencia son los problemas más graves que tiene hoy la sociedad. La corrupción se ha institucionalizado dentro del Estado desde sus más altos niveles, creándose una red de influencias y sobornos en todos los ámbitos del poder político. Por otro lado, la delincuencia tiene muchas veces la protección de la propia Policía, y cada vez son mayores los actos delictivos cometidos por menores, pandillas, o bandas de delincuentes. Cada vez son más numerosos los asaltos, secuestros, robos, violaciones y otros delitos, que la Policía ni el Poder Judicial pueden dar solución a este problema. Es la sociedad Civil, que actuando dentro del Tercer Sector se organiza libremente formando rondas urbanas, las urbanizaciones han colocado rejas de seguridad y control, las casas se encuentra totalmente enrejadas, y las urbanizaciones contratan vigilantes privados. Los Municipios de distritos de mayores recursos han organizado un sistema de Serenazgo, que es una especie de policía privada. Las Universidades como entidades de la Sociedad Civil no pueden permanecer indiferentes a esta problemática. Considero que muy bien podría crearse en las Facultades de Derecho un Programa profesional de Ciencias Políticas destinada a la formación y capacitación de parlamentarios y autoridades políticas, quienes sólo podrían postular a sus cargos si cuentan con su diploma universitario, de esta forma se daría al Congreso y a todas las autoridades políticas un nivel académico indispensable para el mejor desempeño de sus funciones. Otra Facultad necesaria es la de la carrera profesional del Policía Privado, académicos debidamente preparados para combatir la delincuencia, y devolver la paz y seguridad que la ciudadanía requiere en nuestros tiempos. Una tercera propuesta estaría vinculada a las nuevas carreras profesionales que la región requiere para participar en todos aquellos nuevos negocios que nos va a deparar los Tratados de Libre Comercio celebrados con los Estados Unidos, con la Unión Europea, con los países Asiáticos, y la construcción de la carretera Interoceánica del Sur, que da participación a 9 departamentos de la Región Sur, quienes podrán vincularse con Estados del Brasil como Acre, Rondonia y Matto Grosso, que serían los de influencia directa, Estados que cuentan con una población proyectada para el 2010 de más de 8 millones de habitantes, que deberá ser aprovechada por empresarios peruanos para captar una porción de ese mercado. Corresponde a nuestra universidad diagnosticar las nuevas carreras profesionales que deben aperturarse para satisfacer estas nuevas exigencias de este nuevo mercado. Una cuarta propuesta estaría referida a los mayores recursos económicos que requiere la universidad para crear estas nuevas carreras profesionales, debe el Estado permitir que el Sector Empresarial y otras instituciones, pueda efectuar donaciones específicamente a favor de las Universidades, descontando sus montos del Impuesto a la Renta que tengan que pagar . Otro recurso importante sería coparticipar con el canon minero. Creo que las grandes empresas mineras ubicadas en cada región, deben contribuir en el desarrollo universitario regional, ya que de esta manera estas empresas se beneficiarían directamente con la formación de profesionales de alta calidad y en las especialidades que ellas requieran. Con estas propuestas , quiero terminar mi discurso, haciendo votos al altísimo por intermedio de nuestra Santísima Virgen María, para que ilumine a nuestras autoridades, para que con inteligencia podamos afrontar oportunamente las nuevas exigencias profesionales de este nuevo entorno que nos tocará vivir. Muchas gracias.
+ ANIVERSARIO DE LA FACULTAD DE CIENCIAS JURIDICAS Y POLITICAS DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE SANTA MARÍA
Damas y Caballeros Sean mis primeras palabras de agradecimiento a los integrantes del Consejo de Facultad, y especialmente a su Decano Dr. Héctor Delgado Castro, por el alto honor que se me ha conferido al encomendarme el discurso de orden en esta ceremonia que se conmemora el LI aniversario de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas.
Urb. Señorial A-3 del Distrito de Cayma
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