Source: http://memoria-identidad-y-resistencia.blogspot.com/2014/07/
Timestamp: 2018-02-21 11:03:56+00:00

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La comitiva que acompañó al presidente chino llevó adelante una intensa rueda de negocios, que se suman a las inversiones previstas en los acuerdos firmados por ambos países, por más de 7000 millones de dólares. O los chinos se han vuelto locos, o el abismo no está a la vuelta de la esquina.
El acuerdo incluyó una renovación del crédito "swap" por 11 mil millones de dólares. Se trata de un crédito puente del que podrá disponer el Banco Central de la República Argentina para hacer frente a movimientos especulativos o mejorar la balanza comercial con China que el año pasado fue ampliamente deficitaria para el país.
Ese instrumento financiero está ampliamente arraigado en el mundo y los bancos centrales de países considerados "serios" lo suscriben habitualmente. Incluso los BRICS anunciaron en su cumbre de la semana pasada en Fortaleza la creación de un fondo contingente por 100 mil millones de dólares para asistir a sus miembros frente a movidas especulativas del tipo de cambio.
Sin embargo, para economistas referentes del masismo como Carlos Melconián, el acuerdo financiero con China es "una absoluta fantasía", una nueva versión de un cuento chino. Su colega Aldo Pignanelli postuló en sintonía que, como el acuerdo es en yuanes, no tiene trascendencia porque la moneda china no tiene peso en los mercados internacionales.
La economía argentina atraviesa por una nueva fase de su cíclica restricción externa, que implica una carencia de divisas para desarrollar su proceso de sustitución de importaciones. Si el problema es de financiamiento externo, cuando se abre una ventanilla hay que celebrarlo.
Mientras los chinos deciden invertir en un país sin destino, la atención estará esta semana puesta en el martes, para cuando el juez Griesa llamó a una reunion en su juzgado neoyorkino a banqueros y abogados de las partes para ver cómo desarma esa maraña legal que construyó a partir de un fallo incumplible.
Los rumores consignan que los letrados de los buitres podrían respaldar el planteo argentino para que el magistrado reponga la medida cautelar que permita cobrar a los bonistas que aceptaron el canje. Ese paraguas permitiría avanzar en la negociación que pilotea a 6000 dólares la hora el "Special Master" Daniel Pollack.
La disputa con los buitres fue la única cuestión que sobrevivió a los 30 días de fiebre mundialista. Cerrado el capítulo de la Selección, lentamente la política recupera su protagonismo en la agenda y los primeros escarceos de cara a las primarias empiezan a ganar terreno.
Mauricio Macri acumuló una importante cantidad de buenas noticias esta semana, aunque es difícil decir cuál fue la mejor. La Cámara de Apelaciones lo dejó por ahora al margen del juicio oral en la causa de las escuchas ilegales, aunque sigue procesado. Tuvo mejor suerte que el vicepresidente Amado Boudou, quien apareció una vez más cuestionado por la justicia, en este caso por la presunta inscripción irregular de un auto de su propiedad.
En el caso de Macri, según el fallo de la Cámara, el gobierno porteño estaría plagado de obsecuentes que espiaban al ex cuñado del jefe de Gobierno sin que el mismísimo líder del PRO lo supiera. Es, cuanto menos extraño.
Después de años de críticas, finalmente Franco Macri pronosticó que su hijo será presidente. Hasta ahí todo bien para el jefe del PRO. El problema es que vaticinó que los principales colaboradores de su hijo serán los integrantes de La Campora porque Mauricio construirá un país para todos. Es cierto que la política es el arte de lo imposible, pero esa alquimia que imagina Franco Macri parece algo más que imposible.
Mientras transita ese camino, entre beneficios judiciales y elogios paternos, el jefe del PRO estudia todas las variantes posibles de cara a 2015. Tiene en la mira al radicalismo como socio necesario y hasta estudia posibles cambios en la ley electoral de la Ciudad para mejorar sus chances.
Macri no encontró críticas a los acuerdos de la Casa Rosada con el estado y empresarios chinos. Por el contrario, hubo foto, llaves de la Ciudad y camiseta de Boca para Jinping. No sorprende, Franco Macri hace años que representa los intereses chinos en la región y allí también coincidieron padre e hijo.
Como nunca antes las diferencias entre los mismos deudos y puertas adentro de las entidades de la comunidad judía se plasmaron en la concreción de actos separados, con pedidos de renuncia para el fiscal Alberto Nisman unos y con críticas para el gobierno nacional otros.
Dos décadas son demasiados años para convivir con el horror, especialmente para una democracia que lucha todos los días en su intento por reparar las consecuencias del terrorismo de Estado.
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"Creo que hay que discutirlo y pensar una nueva manera donde los estados puedan ser parte de la regularización del consumo de drogas", concluyó.
ATC y Metzger fueron condenados en primera instancia y apelaron. Víctor Hugo fue sobreseído pero el fallo fue apelado por el Grupo Clarín, que insistió en extenderle la condena y obligarlo a pagar la indemnización. Finalmente, los jueces Heredia, Dieuzeide y Vassallo rechazaron las apelaciones de ATC y Metzger pero aceptaron la de Cablevisión, es decir, condenar también a Víctor Hugo.
Pero no es la primera vez que esos jueces son funcionales a los intereses del Grupo Clarín: son responsables de uno de los fallos judiciales más beneficiosos para el multimedios, que convalidó un Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE) irregular vinculado a la reestructuración de las deudas en dólares de Cablevisión y a la fusión de Multicanal y Cablevisión.
EL “APE DE CABLEVISIÓN”. La cronología de los favores judiciales para aprobar ese acuerdo, que empezó antes de que Clarín comprara Cablevisión pero se resolvió con al empresa ya en manos del Grupo comandado por Héctor Magnetto, fue la siguiente:
–Cablevisión estaba en cesación de pagos desde febrero de 2002 ya que, al igual que muchas empresas, tenía deudas en dólares pero facturaba en pesos, y con la implosión de la convertibilidad a finales de 2001 se le dificultaron los pagos. Inició una negociación con sus acreedores para reestructurar su deuda y el 3 de marzo de 2004 informó a la Bolsa de Comercio y a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que habían llegado a un APE, conocido como "APE de Cablevisión". Sin embargo, omitió información –luego reclamada por esas entidades– mientras, a su vez, desplegó una campaña de prensa que daba por hecho y exitoso el acuerdo. El título en Clarín fue "Cablevisión acordó cómo sale de su default". El de La Nación, "CableVisión logró renegociar su deuda".
Semanas después, el 14 de mayo, Cablevisión presentó a la justicia el "APE de Cablevisión" y pidió su homologación judicial, para lo que tenía que cumplir con las mayorías legales que exige el artículo 45 de la ley de Concursos y Quiebras, algo que tanto la empresa como la prensa daban por hecho. La ley exigía que aceptaran la reestructuración "la mayoría absoluta de los acreedores dentro de todas y cada una de las categorías (de acreedores), que representen las dos terceras partes del capital computable dentro de cada categoría". El 5 de julio de 2005 el juez Miguel Bargalló, a cargo del Juzgado Nacional de 1ra Instancia en lo Comercial N°11, homologó el "APE de Cablevisión" y convalidó que estas mayorías estaban dadas. En octubre de 2005 Cablevisión anunció la reestructuración del 98,8% de su deuda, canjeando un monto de 754.618.951 dólares. Pero la misma empresa reconoció años más tarde en un prospecto de emisión de acciones que el canje de su deuda estaba acordado antes de su aprobación judicial, sin importar su aprobación o no.
Entre que Cablevisión presentó el APE en 2004 y la resolución judicial a finales de 2005, Clarín adquirió una participación minoritaria en Cablevisión. El 26 de septiembre de 2006, completó la adquisición del 60% de la empresa. A su vez, Cablevisión compró el 98,5% de Multicanal y el 100% de Holding Teledigital, y Multicanal adquirió el 100% de Prima. Se trataba de una gran reorganización corporativa que multiplicó su facturación. En 2006, el Grupo Clarín facturó en el rubro "TV por cable y acceso a Internet" 438 millones de pesos. En 2007, la cifra trepó a $ 1218 millones: un aumento del 178 por ciento. En sus ventas en general creció en el mismo período un 74,6 por ciento.
–Siguiendo el "APE de Cablevisión", los acreedores Javier Vendramín, Luis Alvarez Poli Petrúngaro y Rodrigo Patrón Costas apelaron la sentencia del juez Bargalló respecto a la reestructuración de deuda de Cablevisión, por lo que el caso llegó a la cámara integrada por Heredia, Dieuzeide y Vassallo. Entonces, la Fiscal General ante esta Cámara era Alejandra Gils Carbó. El 27 de abril de 2007, Gils Carbó firmó un dictamen de 79 páginas rechazando la homologación del APE y solicitando a la Cámara que lo declarara inválido. En sus fundamentos, incorporaba nuevas evidencias y solicitaba que se "declare la nulidad absoluta de un acuerdo preventivo extrajudicial realizado en fraude a normas de orden público, que protegen el interés de la Nación y de la ciudadanía". En el dictamen de Gils Carbó relata: "Cablevisión sostuvo ante el juez que había obtenido conformidades equivalentes al 74,6% del capital y el 55,5% de la cantidad de acreedores. Sin embargo, simultáneamente, solicitó al juez que excluyera de la base computable al fondo de inversión Huff, quien detentaba una tenencia del 30% de las obligaciones negociables, a quien atribuyó maniobras extorsivas. Esa petición jamás fue resuelta porque al realizarse la asamblea de obligacionistas del 17 de noviembre de 2004, Cablevisión anunció que se habían alcanzado mayorías del 99,955% del capital computable y un 91,667% de los acreedores alcanzados por el APE, sin insistir en el pedido de exclusión". Y sentencia: "La reseña precedente, revela un hecho que tiene, en el caso, relevancia esencial para juzgar la cuestión planteada: Cablevisión no tenía las mayorías legales cuando presentó el APE al juez". El dictamen agrega: "Cablevisión mintió a la Bolsa y a la CNV sobre la existencia de las mayorías legales. Sólo esto basta para considerar fraudulento el acuerdo debido a la relevancia que tiene esa información en el mercado de valores para la formación de los precios".
El dictamen de Gils Carbó muestra que se inció y homologó un acuerdo para reestructurar las deudas de Cablevisión sin que las mayorías legales para ese acuerdo existieran. Eso fue acompañado por una operación de prensa que afirmaba la existencia de esa mayoría. En La Nación, por ejemplo, se afirmaba que "la propuesta de reestructuración había obtenido una adhesión casi unánime de los tenedores de obligaciones negociables presentes en la asamblea de bonistas".
En el dictamen Gils Carbó demuestra que el fondo Fintech había adquirido el control del 50% de Cablevisión violando dos leyes paradigmáticas para Clarín. Una era la Ley de Radiodifusión de la Dictadura, la 22.285 entonces vigente, que prohibía la participación extranjera en medios de radiodifusión. La segunda era la ley 25.750 de Preservación de Bienes y Patrimonios Culturales, más conocida como Ley Clarín, ya que había constituído otro salvataje para sus deudas. Esa ley, sancionada el 18 de julio de 2003, limitaba al 30% la participación accionaria de empresas extranjeras en medios de comunicación a no ser que esa mayor participación fuera previa a la sanción de la ley. Así, los acreedores no podía quedarse, por ejemplo, con la mayoría accionaria de Clarín u otra empresa al ejecutarle sus deudas y eso le abría al Grupo comandado por Magnetto un nuevo escenario para reestructurar sus compromisos. A su vez, impedía que Fintech, un fondo radicado en el paraíso fiscal Delaware, comprara el 50% de Cablevisión, ya que lo hizo después de sancionada la Ley Clarín, que se volvía en contra de su propio mentor. Para Gils Carbó, "la transferencia accionaria del control de Cablevisión a Fintech Media LLC es nula de nulidad absoluta". Por ende, no podían contarse sus acciones para celebrar el APE. En consecuencia, el "APE de Cablevisión" era nulo.
La resolución del "APE de Cablevisión" no era una cuestión menor. Era un requisito indispensable para un proyecto central del Grupo Clarín: la fusión de Cablevisión y Multicanal. Parte del análisis de esa posible fusión, el vinculado a la concentración económica que podía perjudicar la posibilidad de competencia, quedó en manos de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), que analizó el caso y emitió un dictamen de mayoría que aconsejaba aprobar la fusión el 7 de diciembre de 2007. Era el último día hábil de la presidencia de Néstor Kirchner. Lo extraño del caso es que la mayoría la constituyeron los dos vocales de la CNDC, Diego Póvolo y Humberto Guardia Mendonça. En el fallo, pese a que producto de la fusión el Grupo Clarín pasaba a concentrar el 55% del mercado de cable y el 32,5% del de proveedores de internet, el dictamen de mayoría concluyó que esto no infringía el artículo 7 de la Ley 25.156 –Ley de Defensa de la Competencia– que prohibe "las concentraciones económicas cuyo objeto o efecto sea o pueda ser restringir o distorsionar la competencia, de modo que pueda resultar perjuicio para el interés económico general". El presidente de la CNDC, José Sbatella, se opuso a la aprobación pero quedó en minoría. Tiempo después, el mismo Kirchner le reconocería que tenía razón en oponerse a la fusión.
Restaban las posiciones del ex-COMFER, que dictaminó en contra de la fusión, así como de la CNV y la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC), que nunca resolvieron el caso. Por lo tanto, la fusión nunca se pudo completar de forma legal, aunque las empresas operaran en forma conjunta hasta hoy. A su vez, el Grupo Clarín había tenido que presentar en la CNDC un "Compromiso irrevocable" en que comprometía a pautas de conducta respecto a límites de valor del abono básico del cable, una tarifa social, inversiones y prestación gratuita del servicio a lugares como escuelas y geriátricos. También le tenía que proporcionar la señal de fútbol a empresas competidoras, como por ejemplo Telecentro. El objetivo de ese "Compromiso irrevocable" era tener un fallo favorable de la CNDC. Después de que lo consiguió, lo incumplió sistemáticamente. En consecuencia, en marzo de 2010 la resolución 113/10 del Ministerio de Economía consideró incumplido el Compromiso y declaró que cese de la autorización de concentración económica. A los pocos días, Clarín recibió un nuevo favor judicial: los jueces Ricardo Guarinoni, Alfredo Gusman y Santiago Kiernan, la Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal, suspendieron el efecto de la resolución.
La justicia argentina no fue la única que intervino en el caso. Cablevisión buscó que el Tribunal Federal de Quiebras del Distrito Sur del Estado de Nueva York también aprobara el "APE de Cablevisión" y sus efectos en Estados Unidos. El 9 de noviembre de 2004 logró una medida cautelar por seis meses, que obtuvo sucesivas prórrogas hasta, por lo menos, el 14 de diciembre de 2007.
Retomando, el dictamen de Gils Carbó sobre el "APE de Cablevisión" concluía: "lo cierto es que el acuerdo fue celebrado con abuso y fraude. Opino que los jueces no deben homologarlo”. Apenas lo presentó, Gils Carbó recibió siete pedidos de enjuiciamiento y una denuncia penal de parte del Grupo Clarin. Y, a pesar de lo que demostraba el dictamen de la fiscal, el 31 de marzo de 2008 los jueces Heredia, Dieuzeide y Vassallo convalidaron el "APE de Cablevisión", y el considerando 39 de su fallo lo dedicaron a denostar a Gils Carbó en términos similares a la denuncia penal en su contra iniciada por Clarín.
Las fechas, una vez más, son relevantes: el APE sobre las deudas de Cablevisión tuvo fallo a favor luego de que la CNDC aprobara la fusión de Cablevisión con Multicanal, a pesar de que era una condición indispensable para esta operación y que ni el ex COMFER, la CNC y la CNV se hubieran pronunciado. En síntesis, el Grupo Clarín daba por descontado el fallo favorable de los jueces en la reestructuración de la deuda de Cablevisión, aunque en un prospecto de emisión de acciones sostenía que esa homologación judicial no importaba.
El fallo fue apelado por Gils Carbó y llegó a la Corte Suprema de Justicia, que lo desestimó el 25 de agosto de 2009 con la firma de sus siete integrantes utilizando el artículo 280 del Código Procesal Civil y Comercial. El "280" es, en la jerga judicial, planchar el expediente. Así, los jueces Heredia, Dieuzeide y Vassallo desestimaron el dictamen de Gils Carbó y convalidaron una operación de reestructuración de deuda de Cablevisión viciada de nulidad, que incluyó la entrega de información parcial a la Bolsa de Valores y la CNV, ausencia de las mayorías legales para el acuerdo, desconocimiento de los verdaderos titulares de las acciones y violaciones a, por lo menos, dos leyes vinculadas a la radiodifusión y a la protección de bienes culturales.
Los mismos jueces que convalidaron esa operación en favor del Grupo Clarín son los que condenaron a Víctor Hugo, un periodista, a que indemnice a Cablevisión, una empresa que, según los estados contables que publica, facturó en concepto de cable e internet 9749 millones de pesos en 2013.
El fallo de estos jueces coincide con los últimos movimientos en la demanda que Magnetto le inició a Víctor Hugo, en la cual el empresario presentó 300 fojas sobre supuestas calumnias e injurias y le reclama una indemnización de dos millones de pesos. Ese ataque a la libertad de expresión de un periodista por parte de un empresario mediático no fue repudiado ni por la Academia Nacional de Periodismo ni por el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA). En el caso de la Sociedad Intermericana de Prensa (SIP), invirtió la carga de la prueba. En su informe 2013 sobre Argentina mencionó el episodio, pero sólo para marcar que Magnetto fue insultado cuando iba a la mediación con Víctor Hugo.
Los jueces Heredia, Dieuzeide y Vassallo no sólo tienen vínculos con Clarín. Heredia, el presidente de la Cámara, fue secretario letrado de Adolfo Vázquez, ministro de la Corte Suprema de la mayoría automática menemista y amigo personal de Carlos Menem, que renunció en 2004 ante la inminencia de un juicio político.
A principios de junio, los tres firmaron una carta de apoyo al fiscal José María Campagnoli, suspendido por mal desempeño, que afronta un jury de enjuiciamiento y que acumula denuncias por violencia institucional, violencia de género y misoginia. Esta carta también la firmó el juez Bargalló, el primero que homologó la reestructuración de la deuda de Cablevisión.
El juez Vassallo, además, fue miembro del área de Justicia de la Mesa de Diálogo Argentino, una inciativa impulsada por Eduardo Duhalde durante su presidencia junto con la Conferencia Episcopal Argentina.
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En tanto, las entidades que juegan el papel de distribuidoras del dinero a la hora del pago, también buscan no quedar como incumplidoras del contrato con sus clientes. Por esto, el Citibank intentará evitar que el fallo original de 2012 se extienda a los títulos de deuda en dólares pero emitidos bajo ley Argentina.
Italianos quieren negociar
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A través de los recientemente constituidos Banco de Fomento del Desarrollo y Fondo de Reservas, desafía el orden hegemónico del bloque neoliberal y su lógica anárquica de desregulación y valorización financiera del capital. El desafío está planteado: luchar por un mundo más justo y una patria libre y soberana que está dispuesta a defender su capacidad de desarrollarse autónomamente, incluyendo a los 40 millones de argentinos.
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Alejandro Grimson: –El conflicto social y político es inherente a los procesos democráticos y, sobre todo, a la búsqueda de una sociedad más igualitaria. Pero en algunos actores, o en su mayoría, se generó una confusión en torno a la idea de que el conflicto debe ser dicotómico. Y no es necesariamente así. Existe la idea de que hay un "nosotros" y un "ellos" que siempre están batallando, pero esos "otros" son cambiantes. Organizar el conflicto democrático en términos de dos identidades polares lleva a un callejón sin salida. La consecuencia más complicada es pensar que cualquier cosa que haga ese "nosotros" es bueno y todo lo que hacen "ellos" es malo. Eso no se sostiene por muchas razones. Una, evidente, es que hay errores, acciones indefendibles, ausencia de políticas claves. Es mejor, por eso, organizar las conflictividades situadas en función de avances concretos, en áreas cruciales, como son el manejo de la seguridad social, o la democratización de los medios. Es un camino que te permite asumir posición sobre cada uno de los temas. Por ejemplo, podés estar de acuerdo con la Ley de Medios pero podés no estar de acuerdo con que no se haya implementado en ningún aspecto sustantivo.
Marcelo Zlotogwiazda: –Yo no pensé demasiado en la polarización, más allá de lo que me vi obligado por mi propio ámbito profesional. Pero creo que uno de los grandes problemas con el kirchnerismo es que hubo dos tipos de polarizaciones. Está, por un lado, lo que el kirchnerismo señala como el campo nacional y popular versus los factores de poder. Pero creo que fue mucho más traumática la fractura en el campo progresista. O sea, con la centroizquierda que no se encolumnó con este gobierno. Me parece lo más doloroso, porque no se comprenden algunas separaciones y desentendimientos entre personas que tal vez habían hecho recorridos juntos y terminaron, no sé si en veredas distintas, pero discutiendo mucho, enfrentados. La reelección de Cristina Fernández se dio porque tenía buena parte del progresismo adentro o, en todo caso, eran pensamientos no kirchneristas, pero cercanos. Aunque, en verdad, la fractura del progresismo la situaría antes, a partir de 2008, con la crisis del campo. Y me parece que uno de los problemas en esa polarización fue la diferencia, la distancia, entre el discurso y los hechos. Porque cuando vos contrastás el discurso y no necesariamente en detalle, medida por medida, sino el cuerpo ideológico, y la realidad…
MZ: –No me atrevo a afirmar eso. Partamos de que cualquier discurso político tiene como objetivo la felicidad del pueblo. El tema es la política, la estrategia, el camino, la plataforma para llegar a ese lugar. En el menemismo, ese camino era clarísimo. El tránsito fue razonablemente coherente con lo que se buscaba. Yo no creo en la perversidad del menemismo. Pero este gobierno, por ejemplo, no tuvo una reforma fiscal. En este país, después de once años, las transformaciones de fondo del proceso productivo, no digo que no las haya, pero fueron bastante tenues. El kirchnerismo expandió cosas muy valiosas, como el mercado de trabajo: lo consolidó como valor fundamental del cual es difícil volver, estableció las paritarias, pero la calidad del trabajo, la complejidad del modelo productivo, el grado de industrialización, no tuvieron grandes avances. No digo que no los hubo, pero sí que distan mucho de la transformación que el kirchnerismo sostiene.
AG: –No sé. Pienso que va a llegar el momento de hacer el balance completo del kirchnerismo y del antikirchnerismo, incluso del antikirchnerismo progresista. Mi sensación es que el kirchnerismo tuvo una dificultad muy grande para escuchar críticas que no eran destructivas, para entender alertas que le planteaban distintos sectores. Pero el progresismo antikirchnerista tuvo una distancia brutal entre sus discursos y los hechos. Los hechos eran mucho más matizados que el discurso simplificado del antikirchnerismo. Coincido con vos en que faltó un desarrollo industrial. Posiblemente, Argentina esté mejor que otros países de América Latina, pero no hubo política industrial sustentable en el mediano y largo plazo. Sin embargo, creció la industria como no crecía hacía décadas. Las dos cosas son ciertas. Lo que yo veo es que para muchos es difícil aceptar que las dos cosas son ciertas.
MZ: –Claro que son ciertas las dos.
AG: –Lo mismo con el trabajo no registrado. Se redujo y luego se estancó. Pero no es la misma fotografía la de un país con un 15% de desocupados, que una parte de la población sin un programa de transferencia de ingresos, sin contacto con el Estado, aunque esta no sea la solución de fondo, ni el lugar de llegada de la inclusión social.
MZ: –Lo que me enoja del kirchnerismo es la no aceptación de cualquier tipo de crítica. Siempre hay un justificativo, una comparación que hacer, y difícilmente haya en público una corrección. Algunas cosas se corrigen en los hechos, pero nunca se admiten. La Resolución 125 fue el mejor ejemplo: buscaba capturar una renta de un sector que se veía beneficiado por ingresos extraordinarios. Nadie podía, sensatamente, oponerse a esa medida. Si uno revisa el anuncio, de hecho, ve que hubo un apoyo del progresismo en general. El problema es que, apenas hurgabas en los detalles de esa resolución, te dabas cuenta de que era un disparate técnico, jurídico, que no entendía al sector, que no había sabido construir alianzas. Algo que tenía un gran título para apoyar, cuando lo desgranabas, estaba mal hecho, mal implementado. Una cosa muy peculiar del kirchnerismo es que, tratándose de un gobierno esencialmente peronista, planificó muy poco, y en la planificación está la previsión, el mediano plazo.
AG: –A mí lo que me preocupa de ese hecho, como de otros, es que no sé cuáles son los balances. Porque con la 125 nació cierta mística, pero también nació la idea de la dicotomización. Lo que pasó en 2012 y 2013 me entristece muchísimo, porque había capital político para avanzar en algunos temas estratégicos, pero, justamente, si no, ibas hacia la dicotomización. Por ejemplo, en el caso de la reforma del Código Penal, el kirchnerismo convocó una comisión en la que estuvieron Federico Pinedo y Ricardo Gil Lavedra. Ellos hicieron un anteproyecto para comenzar la discusión parlamentaria, que es lo que corresponde, nada más. Y aun así, hubo políticos que salieron a tirar todo ese trabajo a la basura. Pero lo importante es que se formó una comisión multipartidaria para emprender una reforma estructural para la Argentina. Otra cosa fue la reforma judicial. Reformar la justicia no se hace con enojo. Se hace con una comisión que trabaje como esta, con tiempos razonables, extensos para unos, cortos para otros, pero con posibilidad de disentir. Si querés reformar la justicia, tenés que formar un acuerdo a largo plazo.
MZ: –Tal vez sirva otra analogía. Así como con la 125 lograron unir a la Federación Agraria con la Sociedad Rural, con la reforma judicial ni siquiera consiguieron el apoyo de Horacio Verbitsky.
AG: –Las discusiones entre las perspectivas de los juristas y abogados me parecen necesarias e importantes, pero esas discusiones tienen que ir al Parlamento. No es un problema que podés resolver sin el Congreso, sin generar un consenso en el otro poder del Estado donde hay heterogeneidad. Hubiera sido mejor avanzar con algunos temas importantes. El kirchnerismo logró, en cierto momento, acumulación de capital hegemónico. Pero con las acciones o las propuestas de dicotomización no lograron transformar ningún aspecto de la realidad. En esos puntos estamos prácticamente igual hoy que varios años atrás. Y es donde mayor erosión de capital hegemónica hubo.
MZ: –Bueno, luego de la 125 tardaron bastante tiempo en retomar algún tipo de relación corporativa, y después hubo una inercia. La ventaja es que es un sector que funciona sólo porque es el más competitivo de la Argentina. Pero la falta de políticas se tradujo ahora en problemas con la carne, la leche, un desaprovechamiento potencial gigantesco. El campo siguió funcionando de la misma manera que funcionaba antes. En tren de ver el lado vacío del vaso y haciendo un balance, la falta de una política fiscal tiene fallas en el mismo sentido: por ejemplo, el despilfarro inconmensurable que hay con los subsidios. Las transferencias de la Asignación Universal hacia un lado se ven mucho más que compensadas por las transferencias en sentido inverso a sectores de clase media y alta. Se gasta solamente en subsidios más que el presupuesto de once ministerios juntos. Una parte va a los pobres; otra a la industria; y el 40%, a los que podemos pagar. Es un absurdo.
AG: –Es cierto que los mismos medios que criticaban los subsidios impiadosamente sin plantear ningún costo hablaron de ajuste el día que empezó a haber una discusión. Ahí hay una diferencia enorme entre los periodistas y los medios que actúan de buena fe y los que no.
MZ: –Pero es un dato duro de la realidad. Esa es la política, poder convencer a la sociedad de que lo que hacés es en beneficio del conjunto. Por supuesto, con una medida así, vas a encontrar, por intereses afectados, por mezquindades, perversidades, por minúsculas batallas circunstanciales, gente que te quiera boicotear. Hacé política. No es que hay una autonomía de la política, porque las fuerzas económicas existen. No existen dos áreas inconexas. La economía tiene sus lógicas, y si violás algunas de ellas, eso tiene consecuencias. En el kirchnerismo hubo mucha fricción ahí, y me parece que el personaje caricaturesco de ese voluntarismo político con incomprensión de cuestiones elementales de la economía fue Guillermo Moreno. En los últimos años hubo escenas disparatadas, por ejemplo, el anuncio del blanqueo con los cinco ministros de Economía. Desde la gestión de un Estado, de un gobierno, no es un tema menor no tener un ministro de Economía. Ahora lo hay y es un avance. A Axel Kicillof le tocó bailar con la más fea, con una economía estancada, síntomas recesivos, restricción externa. Pero desde el punto de vista de la gestión, es lo más profesional, aun con pecados de inexperiencia que son inevitables. Pero están administrando la situación con bastante coherencia, profesionalismo, seriedad. Creo que el manejo político del conflicto con los fondos buitre es muy bueno, y es raro, porque el kirchnerismo en conflicto suele ser atolondrado. El hecho de haber pagado al banco, algo que hoy parece una obviedad, algo sencillo, nadie lo esperaba, y si bien no volcó la situación a favor de la Argentina, mejoró el tablero y generó expectativas de que el juez termine estableciendo la cautelar.
AG: –El caso de los fondos buitre me genera un temor sobre todos los gobiernos que pueden llegar a venir. Porque Mauricio Macri dijo: "Hay que pagar". Y creo que la gran mayoría, lo muestra la historia argentina, hubiera ido a pagar sin tener en cuenta el problema de la cláusula RUFO. Si pagás, existe el riesgo de hipotecar al país por los próximos 20 años. Y el gobierno, que no quiere el default, que es obvio por qué nadie lo quiere, tiene claro que no puede poner en juego toda la reestructuración de la deuda. En ese punto cierro filas, porque es un punto nacional. Y me da tristeza cuando veo gente que se alegra por este problema, o no tiene conciencia de la gravedad y defiende al juez Griesa. Yo creo que las cartas están un poco sobre la mesa: los dos van a estar gritando hasta último momento, porque esa retórica está vinculada a cómo cerrar mejor una negociación. Pero creo que va a terminar en una cautelar.
MZ: –Los ejemplos que muestran la distancia entre el discurso y la realidad son muchos, entre ellos, la Ley de Medios. ¿Cómo viví yo, como ciudadano y periodista, la Ley de Medios, siendo que una de mis actividades era y sigue siendo un programa en el Grupo Clarín? Vi objetivos loables y bien intencionados, pero de inmediato me di cuenta de que no iba a llegar a nada, o que iba a modificar la realidad muy poco, como de hecho ocurrió. Para tomar el caso más emblemático, el Grupo Clarín, después de la adecuación, quedó prácticamente igual, y el mapa de medios no cambió demasiado. De eso ya te dabas cuenta. Te dabas cuenta de que estaban en una disputa encarnizada pero que, cualquiera fuera el resultado, la realidad iba a cambiar poco. Sí fue trascendente el cambio en cómo la sociedad considera los medios. Eso tuvo un costado muy positivo: el de desmitificar, bajar al periodismo del panteón donde estaba, pero fue una derivación de la discusión por la Ley de Medios. Incluso al interior de la profesión, todo el mundo sabía del poder de Clarín. Pero se puso mucho más de manifiesto una vez estallada la guerra. El problema es que ese poder no se ejercía del modo en que sucedió después del estallido de la guerra. En una situación más normal, para decirlo de algún modo, el poder de los medios se ejercía de manera más sutil, entre bambalinas, en los pasillos.
AG: –Tal vez afectaba al poder político con grandes titulares, pero no tanto a la rutina diaria de los periodistas, en la redacción. Un kirchnerista diría, pensando en lo que señalás: "¡pero Clarín tiraba ministros!" Y es cierto. Pero Clarín, como diario, tenía cierta heterogeneidad, aceptaba una amplitud previa a la guerra que no pudo volver a aceptar.
MZ: –En el ejercicio de la profesión todo esto tuvo consecuencias muy negativas. La profesión se ha deteriorado muchísimo. La pérdida de respeto a la verdad, la relativización de existencia de la verdad, no sucedía así ni en Clarín, ni en La Nación, ni en Página/12. Eduardo Blaustein, creo, dice en su libro Los años de rabia que es cierto que no existe la verdad, pero que el periodista tiene un montón de herramientas para tratar de acercarse a la verdad: el chequeo de información, alejarse lo más posible de la subjetividad. Eso no se está practicando o, al menos, no con la misma intensidad que se practicaba antes. Bueno, la figura del periodismo militante... Siempre existió, pero en sectores reducidos, y hoy es dominante del ejercicio. La profesión está dominada por el periodismo militante, a favor y en contra. Jorge (Lanata) está haciendo periodismo militante y Página/12 también.
AG: –Tiendo a creer que los periodistas son personas comunes y corrientes, como los ciudadanos. Y que tienen opiniones muy parecidas a los ciudadanos, con más sofisticación quizás, por su especialidad, y en ese sentido, creo que creció una brecha entre las líneas editoriales más militantes y los periodistas que viven de su sueldo y que tienen tensiones mucho más angustiosas de las que tenían en otro momento. Y mucho más reiteradas. Porque los trabajadores de los medios no piensan como sus líneas editoriales, algo que para vos es muy obvio, pero para el común de la gente no. Y en la Argentina es lógico que no sea obvio, porque el espacio para ese periodista, ¿dónde está hoy? Cuando hablamos sobre cómo mejorar el debate público, ¿cómo se puede hacer si no crecen los espacios con mayor calidad periodística? No se puede.
MZ: –También hay que diferenciar el mensaje editorial del medio y el medio como fuente de información. Porque el impacto editorial de La Nación lo definen cinco o seis firmas y una conducción, y lo mismo pasa en Clarín, Página/12, Tiempo Argentino. Pero en cada uno de esos medios tenés muy buena información, muy buenas investigaciones, y que hacen al producto general, no al rol que tiene el medio en el debate político.
AG: –A mí me parece que hay un problema en la categoría "periodismo militante". Porque no es periodismo ni es militante. Tomemos una figura mítica: Rodolfo Walsh. Ahí hay un compromiso con la verdad, extremo, radical. La militancia es una consecuencia de la documentación de la verdad; no se sacrifica ninguna verdad. Eso es militancia. Porque a mí no me termina de parecer bien que "militancia" sea peyorativo. Por ejemplo, vos, Marcelo, ¿tenés miedo de equivocarte?
MZ: –Todo el tiempo.
AG: –Pero tenés menos miedo de equivocarte que de mentir. Yo siento que si tenés que ser más matizado, lo serás, pero que hay fronteras que no vas a cruzar. No estás dispuesto a inventar un hecho...
MZ: –Es que eso no es periodismo. Me parece interesantísimo el punto de Walsh. No soy un conocedor en profundidad de toda su tarea, sus investigaciones legendarias. No sé de qué manera Walsh estaba atento a los hechos que pudieran afectar la causa por la cual él militaba, ni qué actitud tomaba. Pero mucho más complejo es si pensás, no en un periodista, sino en un medio. Un periodista es un francotirador en su medio, o se puede especializar en un tema, pero en un medio, su conductor, el editor, tiene que elegir de qué temas te ocupás, cuáles privilegiás y cuáles no, qué entrevistas hacés. Ahí queda mucho más en evidencia si hay periodismo militante. Quizá Walsh investigaba pero no estaba sometido al desafío de con qué tema ir a tapa.
EL CONSUMO DE INFORMACIÓN
AG: –Creo que fue sobrestimado el poder de los medios. El Grupo Clarín es un monopolio muy grande y el gobierno tiene muchos medios con capacidad de influir, y por supuesto que inciden, pero si uno mira los resultados electorales, están mucho más regidos por experiencias cambiantes, por nuevas percepciones de la ciudadanía, que por los medios. Es una discusión que tengo siempre con kirchneristas. Un periodista oficialista muy encumbrado dijo el lunes siguiente a la última derrota electoral, "Triunfó Magnetto". ¿Magnetto no estaba intacto en octubre de 2011 cuando Cristina Fernández ganó con el 54% de los votos? Si uno quisiera analizar los resultados electorales, que son relevantes y muy cambiantes en este período, los medios cambiaron mucho menos que esos porcentajes. Porque en 2011 los monopolios no apoyaban a Cristina Fernández, y arrasó. ¿Qué fue lo que cambió en la última elección? Creo que fueron otros elementos, vinculados a determinados procesos políticos, a las formas de percepción, la tensión entre los discursos y determinadas experiencias de los ciudadanos.
MZ: –Que los medios influyen mucho menos que lo que el kirchnerismo acepta en público, no me queda ninguna duda. Influyen, sin duda, pero mucho menos. ¿Qué pasa con la gente? La verdad, no lo sé. Tiendo a pensar que hay un acercamiento y un consumo del medio que satisface el prejuicio, más que antes. Que desapareció la idea de Clarín como sentido común de la sociedad. Fue importante Clarín, más allá de su poder, sus negocios, su capacidad para voltear a un ministro con diez tapas –que además creo discutible–, porque representaba a esa clase media en la Argentina. Y hoy no existe ese producto. De todas maneras, los medios pueden reconstruir su credibilidad. Pero tienen que hacer méritos para reconstruirla.
AG: –De hecho, hay credibilidad en algunos programas y medios.
MZ: –Probablemente, como en la vieja idea de que es más fácil romper el jarrón que rearmarlo, algo de eso vaya a operar en esa reconstrucción. Va a costar, pero se puede. Hay que tomarse el trabajo, hacerlo bien. Lleva su tiempo.
AG: –Sólo va a ser más creíble con mayor sofisticación. Va a haber una audiencia más sofisticada, más exigente.
MZ: –La credibilidad no es una religión, no querés creyentes. Justamente, se tratará de una mejor búsqueda de información, de análisis, de las obviedades periodísticas.
AG: –Pero volviendo a cuánto influyen, te pongo un ejemplo, un caso de influencia muy evidente de los medios. Tenés al vicepresidente procesado y al jefe de gobierno procesado. Y tenés periodistas pidiéndole a la presidenta que no lo deje al vice a cargo del Ejecutivo, lo cual sería violatorio de la Constitución, al menos hasta donde yo la entiendo. Porque no es una potestad del presidente decidir si delega o no el poder en manos de su vice. No entiendo ese pedido. En cambio, nadie dijo que no se iba a sentar en la Legislatura mientras Mauricio Macri esté procesado.
MZ: –Dejame disentir. Comparto en que se trata de una actitud oportunista de la oposición, ajena a toda lógica constitucional. Da vergüenza el aprovechamiento del caso Boudou. Ahora, para la sociedad en general, esos dos procesamientos no son lo mismo. No son equivalentes. La sospecha de cuán sólido es un procesamiento u otro, tampoco es la misma. Macri, con un procesamiento, con una categoría jurídica equivalente, pero por el mismo delito que Boudou, no se hubiese mantenido en el gobierno. Le hubiese pasado lo mismo que a Aníbal Ibarra.
AG: –Para mí, con un funcionario acusado de corrupción, la justicia tiene que ser implacable. Punto final. Pero de los '90 no quedó nadie. La justicia ahí duerme. Me parece buenísimo que haya celeridad con los funcionarios. No me parece bien que no sea ecuánime. Estoy de acuerdo en que esa equivalencia entre los procesamientos de Macri y de Boudou no es tal. Pero hay otra equivalencia que por lo menos existe para mí y, creo, para otros. Tráfico ilegal de armas, voladura de Río Tercero, privatizaciones escandalosas, y no pasó nada con el gobierno menemista, salvo con María Julia Alsogaray. Volar una ciudad no es equivalente, y la justicia no mostró celeridad, ni intenciones de justicia.
"Los medios influyen, pero menos que lo que el kirchnerismo acepta en público. Tiendo a pensar que hay, más que antes, un consumo del medio que satisface el prejuicio".
Publicado por profesor GB en 20:37 No hay comentarios:

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 artículo 7
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 artículo 280
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