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Timestamp: 2018-06-18 03:33:44+00:00

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Café Arcadia: Acción de gracias: No he de callar
PERPETUA VACACIÓN
“¿Pero es que tú trabajas todos los días?”, se extraña un amigo al verme acudir un domingo (y a veces un rato por la mañana y otro por la tarde) a mi despacho de la Facultad.
––Todos los días, 365 al año.
––¿Y cuándo descansas? ¿Es que no te tomas vacaciones?
––Sin las vacaciones no podría pasar. Pero no me basta un mes, ni dos o tres. A mí me duran doce meses.
––¡Me tomas el pelo!
––En absoluto. Ten en cuenta que mi trabajo consiste en leer, en escribir, en comentar lo que otros han escrito, en debatir sobre este o aquel asunto. Y que mi ocupación favorita, aquella a la que dedico mi tiempo de ocio, es leer, escribir, comentar lo que otros han escrito, debatir sobre este o aquel asunto.
Me gustan, no me canso de repetirlo, los regalos del azar. Ayer, al entrar en el mercadillo intercultural de la plaza del Pescado, comienza a tocar una polca paraguaya y yo sonrío al pensar en mi tocayo y ahijado Martín; luego me acerco a un puesto de libros, todos a un euro, y sin saber por qué alzo uno de título poco prometedor: Y la mariposa dijo…
Nada más abrirlo me encuentro con la “Oración ante un semáforo” que me también me hace sonreír: “Señor, añádeme como propina / al final de la vida / todos los ratos que he pasado / esperando ante un semáforo en rojo”.
El libro lo firma Carlos González Vallés, que es jesuita, catedrático de ciencias exactas y desde hace medio siglo misionero en la India. Al final del capítulo le da la vuelta a esa oración: “Señor, enséñame a perder el tiempo. / Hazme caer en la cuenta / de que todo tiene su sitio en la vida / y de que hay tiempo de andar / y tiempo de esperar, / recuérdame que a veces no hacer nada / ya es hacer bastante. / Recuérdamelo siempre, / pero muy especialmente / cuando me veas impaciente / ante un semáforo en rojo”.
NO SOY TAN LISTO
Es curioso. No ando escaso de vanidad y sin embargo me desagradan bastante los elogios. No lo puedo evitar. Los que a mí me ha tocado recibir o eran insinceros, mera cortesía (esos son los que menos me molestan) o se trataba de un préstamo que debía ser devuelto a no mucho tardar y con intereses.
Pero hay algo que me incomoda más que los elogios ajenos: tener que elogiarme a mí mismo, tener que “venderme”. Supongo que si tuviera que hacerlo para poder comer o para alimentar a mis hijos, lo haría, como todo el mundo. No puede evitar que me parezca algo humillante. Los profesores de Universidad han de presentar cada seis años sus publicaciones para que, si la comisión correspondiente las aprueba, les concedan un “sexenio”, esto es, un pequeño aumento del sueldo y una disminución en la docencia. Yo jamás he solicitado tal cosa: gano bastante y dar menos clases no lo consideraría un premio, sino un castigo.
Este año me insistieron en que lo hiciera. Y yo bajé los papeles porque, con la edad, a uno le gusta cada vez más ser como todo el mundo. Y me encontré con que no solo había que enviar la lista de tus libros y artículos publicados, sino que además debías indicar las veces que habían sido citados y defender la importancia de cada uno de ellos. ¿Elogiar yo lo que he escrito? No me parece que se pueda caer más bajo. Que lo hagan otros, si creen que lo merece.
Hay que ser muy humilde para elogiarse a sí mismo, es reconocer que si uno no señala los propios méritos nadie se dará cuenta de ellos. Yo solo me elogio a mí mismo en broma, como cuando digo –con una paradoja que me gusta repetir—que no sería tan listo como me creo si no supiera que no soy tan listo como me creo.
Encontré los recortes en una edición de los Collected Poems de Auden que compré en una librería de viejo de Nueva York allá por 1990; los vuelvo a encontrar ahora y me hacen soñar con una apócrifa película de Woody Allen. Todos ellos aparecieron en The New York Review.
“Escritora atractiva, de alto espíritu y sin edad, de la ciudad de Nueva York, casada pero independiente, estará encantada de tener encuentros ocasionales con un intelectual lleno de vida, para relación afectiva y literaria” (9 agosto 1973).
“Profesor de filosofía, 33 años, distinguido, complexión delgada, busca mujer mayor que lo domine y atormente” (14 enero 1970).
“Productor de cine de Toronto, de 33 años, guapo, brusco, quiere compartir paisajes, libros, películas, comprensión, conversación y nieve con una joven espiritual, independiente y atractiva que no sea del signo de Capricornio” (20 enero 1977).
“Escritor hedonista de 41 años ofrece diversión para pareja sin problemas. Inventivo y discreto”. (14 abril 1977).
“Pareja de jóvenes académicos –médico y profesora de francés–, literarios, tiernos, naturales, invitan a una dama especial y responsable a compartir charlas informales, amistad y participación gradual en fantasías eróticas para diversión mutua” (23 junio 1977).
“Joven soltera, profesional, 25 años, atractiva, cansada de hombres guapos y vanos, busca relacionarse con intelectual cualquier edad, sin importar físico, que pueda amarla y ayudarle a cultivar su espíritu” (17 julio 1977).
Quién nos iba a decir que los viejos versos de Quevedo volverían a tener tanta actualidad: “No he de callar, por más que con el dedo, / ya tocando los labios, ya la frente, / silencio avises o amenaces miedo”.
DE UN VIEJO CUADERNO
Era tan puntual que llegaba a las citas con su novio antes de tener novio.
Odiaba tanto a su expareja que cuando le pidió volver con ella aceptó encantada.
Me casé con una mujer a la que apenas conocía tras separarme de otra a la que conocía demasiado.
Al llegar a casa, le abrió la puerta el amante de su mujer. “Hemos reñido”, le dijo. “Se ha ido para siempre”. Se abrazaron llorando y, cuando al día siguiente ella trató de volver arrepentida, se negaron a abrirle la puerta.
Quería visitar a un viejo amigo, pero como soy tan despistado acabé llamando a mi propia puerta y no me di cuenta de que me había equivocado hasta que salí yo mismo a abrir.
“Lázaro, levántate y anda”, dijo Jesús. Y el muerto rezongó: “No fastidies”.
La mujer de mi vida se sentó a mi lado en el autobús una tarde en que yo me quedé en casa.
Me llegó una carta sin remite que contenía un folio en blanco. “Vaya –me dije– otro anónimo que me envía el hombre invisible”.
“Prométeme que no me engañarás nunca”, le dijo, mimosa, mientras él comenzaba a acariciarla. “Pero ¿qué os pasa hoy a las mujeres?”, fue la respuesta. “Eres la tercera que me hace hoy prometer lo mismo”.
No sabía qué le pasaba. Se encontraba raro, cada vez más raro. Comenzó a sospechar que era algo grave cuando su mujer, en lugar de llevarle al médico, le llevó al veterinario.
Le hacían tanta gracia los trucos de aquel mago que se casó con él. Pero no le hizo ninguna gracia el último: que desapareciera cuando fue a buscar tabaco.
Se sorprendió al encontrar a su mujer extrañamente cariñosa. “Qué rara estás hoy, Sandra”, dijo. “¡Pero si yo no me llamo Sandra!”, respondió ella indignada.
“Tu cara me suena, dije, pero no puedo recordar tu nombre!”. “Me llamo como tú, fuimos muy amigos”. Alargué mi mano y él me ofreció la suya. Pero no pude estrecharla. Un espejo nos separaba.
POR QUÉ SOY TAN MALEDUCADO
Soy la persona más maleducada del mundo; también la más confiada en el poder de la razón. En cuanto oigo al alguien decir una tontería, sea en una conferencia o en una conversación particular, no puedo evitar decir “¡eso es una tontería!” y empeñarme en demostrarlo. Pero la gente suele ofenderse, cuando yo creo que debería –si mi razonamiento es correcto—estarme agradecido. Yo siempre lo estoy a quien me saca de un error.
Creo tanto en el poder de la razón que incluso en un asunto tan visceral como el conflicto catalán, voy anotando contradicciones y absurdos de los defensores de la “ley” con la esperanza de que, al menos en ese punto concreto, me dé la razón cualquier persona razonable, por muy férrea partidaria que sea de la sacrosanta unidad de España. El País y El Mundo, que parecen andar a la greña en este asunto sobre quien sirve mejor a su amo y peor a la verdad, le dan mucha importancia a si los políticos catalanes declaran o no que la proclamación de independencia fue simbólica; en un caso, habrían engañado a los electores, en el otro reconocerían su delito.
¿Pero un delito, para ser o no delito, depende de la opinión de los acusados? En este caso, no hay que averiguar cuáles fueron los hechos, todos ellos públicos y retransmitidos por radio y televisión; lo único a discutir es si realmente constituyen delito o no (en Bruselas y en Ginebra parece que no). Que la declaración de independencia no fue efectiva, se quedó en una declaración de intenciones, nadie puede discutirlo: la otra parte no la aceptó y no se intentó imponerla por la fuerza.
Aparte de maleducado e ingenuamente confiado en la razón, soy bastante contradictorio. Siempre acabo hablando de lo que no quiero hablar, entre otras cosas porque no sirve de nada, salvo para molestar a mis amigos (la mayoría –de derechas o de izquierdas—partidarios de España como “unidad de destino en lo universal”), y porque ya está más que claro lo que pienso sobre este asunto.
Estuve en la cárcel sin razón ninguna, ¿cómo no voy a avergonzarme de un régimen en el que vuelve a haber presos políticos, cómo no voy a llevar un simbólico lazo amarillo en la solapa? No podría mirarme al espejo sin avergonzarme si no lo hiciera.
Publicado por José Luis García Martín en 8:16
Jose 25 de febrero de 2018, 10:44
"Creo tanto en el poder de la razón que incluso en un asunto tan visceral como el conflicto catalán, voy anotando contradicciones y absurdos de los defensores de la “ley” con la esperanza de que, al menos en ese punto concreto, me dé la razón cualquier persona razonable, por muy férrea partidaria que sea de la sacrosanta unidad de España".
Yo he ido anotando aquí unas cuantas decenas de contradicciones y absurdos de los defensores de la independencia catalana, pero, he de reconocerlo, sin la esperanza de que "me dé la razón cualquier persona razonable, por muy férrea partidaria que sea" de la sacrosanta independencia de la Pàtria, o al menos del supuesto "derecho a decidir". Una falta de esperanza que se ha visto completamente confirmada: son demasiado dogmáticos, demasiado cerrados a cualquier hecho que desmienta sus prejuicios, para que eso tenga la más mínima posibilidad de suceder. Es así, qué le vamos a hacer.
Es más: ni siquiera reconocerán, se les pongan delante los hechos que se les pongan, que en efecto puedan incurrir en "contradicciones y absurdos": tal posibilidad sólo se da con quienes no piensan como ellos. Su postura es impecablemente (e implacablemente) lógica; y si la Unión Europea, los Tribunales constitucionales de diversos países democráticos, la ONU, Amnistía Internacional o quien sea piensan otra cosa, son todos ellos, quién si no, los que incurren en "contradicciones y absurdos". Ay, Señor.
José Luis García Martín 25 de febrero de 2018, 11:06
Tonterias, Jose. Y perdona. A mí lo que me ofende, como buen español que soy, como persona que paga sus impuestos, como ciudadano que votó la constitución y que creía vivir en un régimen legal y democrático, es tener que avergonzarme de ciertos encarcelamientos injustificados que hacen quienes actúan en nombre de mi país, del comportamiento del Jefe del Estado con un discurso en que se atribuye competencias políticas que la constitución no le otorga, de las reformas "de hecho" de la constitución (esta no es la que yo voté: aquella anulaba leyes no constitucionales, no sancionaba, no era su papel), de un juez que primero detiene y luego trata de ver cómo puede hacer que una determinada actuación política se considere delito en Europa y en la Unión Europea, en Suiza, le hagan caso. Eso es lo que me avergüenza y lo que debería avergonzar a todo español decente, según mi leal saber y entender (confío en que así sea dentro de no muchos años).
¿Quiero esto decir que no hay contradicciones e injusticias en otros lugares? En absoluto. Pero yo hablo de lo que más conozco y de lo que más me afecta. Y además de momento, que yo sepa, no hay presos políticos en Cataluña por no acatar la república catalana ni comportamientos violentos de los mossos para que se vaya a votar o para que se deje de votar. Ni intentos de impedir que la voluntad de los ciudadanos, expresada al elegir a sus representantes en el Parlament, pueda ser aplicada.
Jose 25 de febrero de 2018, 12:12
Según Amnistía Internacional, en Cataluña NO HAY presos políticos (ellos prefieren, por encontrarlo menos ambiguo, el término "presos de conciencia"). Vea aquí: https://www.elperiodico.com/es/politica/20171109/amnistia-internacional-considera-politicos-presos-no-son-presos-conciencia-6412157 Respecto a la actuación del Gobierno español en este asunto de la independencia catalana por las bravas, ya puse, y repito, las declaraciones de Frans Timmermans, vicepresidente de la Comisión Europea (https://politica.elpais.com/politica/2018/02/01/actualidad/1517482214_743287.html). Cito, de nuevo: "Si estás en desacuerdo con una ley puedes protestar y luchar para cambiarla por métodos democráticos, pero no violarla ni ignorarla". "Si violas la ley, no puedes criticar a un juez por aplicar una ley democrática. Esa es la posición de la Comisión, y si no me equivoco, la de todos los estados de la UE". "En el caso de España, la Comisión Europea no tiene críticas sobre el funcionamiento del Estado de derecho, la democracia, ni la aplicación de los derechos humanos". Pero, como usted piensa otra cosa, todos tenemos por obligación que pensar lo que usted, o sentir vergüenza por no hacerlo. Eso es democracia, diga usted que sí.
José Luis García Martín 25 de febrero de 2018, 13:52
Perdona, Jose, pero tienes algo de recurrente pesadilla. ¿No eres español, no vives en España, no te enteras de lo que pasa? ¿Por qué no piensas por tu cuenta en lugar de ir a buscar declaraciones que justifican tus prejuicios? ¿Hay quien no sepa por qué Oriol Junqueras está en la cárcel? ¿Qué nos importa a mí lo que diga la Comisión Europea (los parlamentarios dijeron que Guindos no era el mejor candidato y los ministros le eligieron)? Está en la cárcel por el mismo motivo que Puidemont se encuentra en Bruselas, por un delito que el juez se las ve y se las desea para que en Europa se considere delito (por eso dio y retiró una orden europea de detención). Y además está en prisión preventiva, sin haber sido juzgado, una medida excepcional: ¿de verdad alguien se cree que va a escapar cuando se presentó voluntariamente? ¿Hay riesgo de reiteración "delictiva" cuando ya es solo diputado electo?
En fin, Jose, que cada uno tiene la cabeza que tiene y la tuya ha renunciado a determinar los hechos y a reflexionar sobre ellos. Dejémoslo entonces aquí. No sigamos dando la tabarra. Y esperamos que el juez del supremo se decida: o solicita a la Interpol que detengan a la refugiada en Suiza (si la considera delincuente) o deja en libertad a Junqueras (y etc.). Lo otro es reconocer explícitamente que lo que en España lleva a la cárcel en Bélgica o en Suiza no se considera delito.
Y en efecto los presos políticos españoles no son presos de conciencia, en eso tienes razón, son simplemente políticos que están presos por su actividad estrictamente política (sin incitar a la violencia, al contrario que los presos políticos de Venezuela).
Silvia Merchán 25 de febrero de 2018, 15:05
Es evidente que el firmante "José" no tiene criterio propio, y necesita recurrir a fuentes externas para resolver su inseguridad. En principio no está mal y parece una señal de humildad.
Pero debería diversificar dichas fuentes para no caer en la impropiedad de contar las cosas a medias.
Por ejemplo, Pablo Iglesias y el parlamentario Torrent consideran "presos políticos" a los Jordis y demás presos catalanes relacionados con el 1-O. Más aún:
"El 53,4% de los catalanes considera presos políticos a los soberanistas encarcelados y acusados de delitos de rebelión y sedición, entre otros, según un sondeo de GAD3 que este domingo publica el diario La Vanguardia."
Si se trata de recurrir a expertos:
El politólogo alemán Klaus-Jürgen Nagel, profesor de la Universidad Pompeu-Fabra de Barcelona, considera que "si reducimos de manera minimalista la idea de 'preso político' a personas que resisten a dictaduras, no los hay. Pero, si de una democracia se espera algo más, surgen las dudas. Por ejemplo, si se amenaza a independentistas pacíficos con penas que en muchos países se aplican a asesinos. En estas situaciones parece que la desproporcionalidad tenga que ver con las ideas políticas profesadas", opina Nagel.
Sus palabras no dejan en buen lugar la actuación de la Justicia española, que ya de por sí no goza de una buena valoración por parte de sus ciudadanos, tal y como recoge la clasificación de la Justicia de la EU en su informe de 2017.
Prácticamente la mitad de los españoles valora negativamente la independencia judicial del país, a la que atribuye injerencias políticas. "El proceso de nombramiento de los fiscales, el alto grado de centralización de la fiscalía española, la ausencia total de federalización del sistema jurídico español y el hecho de que la primera instancia jurídica se encuentra en Madrid y en un tribunal fundado antes de la Constitución actual y por decreto generan dudas", prosigue el politólogo Klaus-Jürgen Nagel.
Incluso cuando se trata de Amnistía Internacional, "José" no lo cuenta todo. La declaración completa de AI es la siguiente:
"No consideramos a los miembros del Govern presos de conciencia porque son acusados de actuaciones que pueden constituir delito. Hasta el momento, tampoco consideramos preso de conciencia a los 'Jordis', pero sí pedimos la retirada de los cargos de sedición y fin a su encarcelamiento provisional".
Jose 25 de febrero de 2018, 22:06
Muy interesante la intervención de SM, que deja perfectamente claras dos cosas. 1) Informarse "en fuentes externas" es carecer de criterio propio (es la primera vez que me entero de que informarse, e informar, sobre un asunto significa eso; es obvio que ella preferiría que no hubiera Prensa, porque eso es lo democrático, ya que el que la haya, al parecer, impide pensar por cuenta propia). 2) Pero hay más: informarse en dichas "fuentes externas" sólo significa carecer de criterio propio... cuando lo hace alguien que no piensa como ella, puesto que ya se ve que ella recurre a las que le parece, y eso no quita nada a la libertad del suyo.
Y es que el problema en este asunto es que hay gente que, absurdamente, entiende que es parte esencial de la democracia la confrontación de opiniones diversas. No hay tal, que quede claro.
Existen, en efecto, pobres sujetos que, careciendo de eso, de criterio propio, chapotean en la doxa, la opinión, y se extravían a cada paso. Afortunadamente, hay personas que están muy por encima de eso, y se mueven no en la esfera de la doxa, sino en la de la Verdad. Por ellos debiéramos regirnos todos, si no fuéramos excesivamente soberbios (condición ésta que, como se sabe, suele acompañar a la ignorancia).
Asegura JLGM estar agradecido a quien le saca de un error. Pero eso. obviamente, no rige en este terreno, donde, situado por definición en la Verdad, no puede cometer ninguno. Son, igualmente por definición, todos los que piensen de otro modo quienes tenazmente se enfangan en dicho error.
Debiéramos, ya lo dije, aprender todos del gobierno venezolano, y de los que aquí exhiben su condición de propietarios del dogma.
Sólo que eso, como es obvio, imposibilita la discusión, entendida al menos como confrontación de opiniones, puesto que tan privilegiadas personas no tienen opiniones, sólo certezas. Por tanto, tienen razón en una cosa: la discusión es inútil. Dejémoslo, pues.
José Luis García Martín 26 de febrero de 2018, 9:04
1/ Silvia "Jose" (palabra llana) es la forma familiar de "José", su hipocorístico (otro es "Pepe"), no se trata de un error ortográfico.
2/ Informarse es informarse sobre los hechos, escuchar opiniones está bien, pero lo importante es la opinión que uno se forma. Tener encarceladas a personas, sin juicio previo, y cuando hay serias dudas de que esa decisión sea la correcta es algo que debe indignar a toda persona decente. Si encarcelan a alguien injustamente, también me encarcelan a mí. El asunto catalán, en este caso, es un asunto de derechos humanos.
Jose 26 de febrero de 2018, 9:56
Se sigue pues que quienes tenemos una opinión diferente (y he dado ya unos cuantos ejemplos; podría añadir unos cuantos más) no es siquiera que nos equivoquemos, cosa que podría justificarse (es triste condición humana), sino que no somos personas decentes. Pues qué bien. Y qué democrático. Y qué triste. Ya digo: dejémoslo.
José Luis García Martín 26 de febrero de 2018, 10:18
Exacto, Jose. Si estamos de acuerdo sobre los hechos --que no hay razones jurídicas fundadas para que una persona se encuentre en la cárcel--, quien no esté a favor de la inmediata libertad no me parece una persona decente. Otra cosa es que alguien demuestre que hay razones para que Marta Rovira esté en libertad y Oriol Junqueras encarcelado;lo tendrá difícil, pero podría ser.
José Luis Piquero 26 de febrero de 2018, 11:08
Lo de Suiza vamos a dejarlo, porque para que te extradite Suiza prácticamente tienes que ser Jack el Destripador. Pero en cuanto a Bruselas, si el juez retiró la orden de detención fue porque en Bélgica el delito de sedición no se corresponde exactamente con el de España, así que por ese motivo no darían la extradición. Sí la darían por los demás delitos (malversación, desobediencia, etc.), pero el juez quiere juzgarle por todos los delitos, no por algunos. Porque no hacerlo así dejaría a los demás acusados en "peor derecho" (es expresión jurídica). Respecto a los presos políticos, ya aburre. Todos los organismos de referencia (incluida Amnistía Internacional, a la que no le duelen prendas criticar a España cuando lo merece, véase el último informe) han dicho por activa y por pasiva que NO lo son. Y no por repetirlo machaconamente será más verdad.
Jose 26 de febrero de 2018, 11:36
No, no estamos de acuerdo sobre los tales supuestos "hechos". Y no soy, tampoco en esto, el único. Vuelvo, cansadamente, a citar las palabras de Timmermans (que no son sólo suyas: representan, por su cargo, la opinión de la UE, que no la ha desmentido desde entonces: "Si violas la ley, no puedes criticar a un juez por aplicar una ley democrática. Esa es la posición de la Comisión, y si no me equivoco, la de todos los estados de la UE". "En el caso de España, la Comisión Europea no tiene críticas sobre el funcionamiento del Estado de derecho, la democracia, ni la aplicación de los derechos humanos".
El problema, y termino, es que yo acepto perfectamente que otras personas piensen de un modo distinto al mío. JLGM, bien se ve, no ha llegado a tanto; según él (y otros, que en estos foros la intolerancia hacia la opinión diferente abunda bastante más de la cuenta), quienes piensan de otro modo que él deberían avergonzarse (que aquí sólo cabe el Pensamiento Único, si es que el nombre de "pensamiento" puede convenirle), y sólo pueden hacerlo por deshonestidad, porque no son "personas decentes".
O sea, aquí sólo cabe o pensar como lo mande el Jefe, o sufrir cuantas descalificaciones personales se le ocurran al dicho Jefe, que para eso está. Que quien así ve las cosas pretenda además dar lecciones de democracia sólo demuestra, a mi ver, la clase de extraño animal que es el hombre, capaz de creer sin discutirlos los mayores absurdos. Una vez más: dejémoslo.
Silvia Merchán. 26 de febrero de 2018, 11:47
Mire Jose, atribuir a los demás disparates de su propia cosecha, como que preferiríamos que no hubiese Prensa, aparte de estar muy feo, no hace su posición más plausible.
Se diría que usted está comprendiendo más bien poco. No he sostenido que usted carezca de criterio propio por el hecho de que busque información. La información es muy saludable. Pero lo que usted busca en mentes ajenas son valoraciones, estimaciones jurídicas y morales, juicios, criterios del bien y del mal. Y lo que yo hacía es ponerle ante los ojos, tan selectivos y unidireccionales, otros juicios diferentes, a los que usted no atiende nunca.
El problema aquí no es de información sobre los hechos. Los hechos están claros: manifestaciones, desobediencias, voto en un Referéndum arbitrariamente ilegalizado, multas, persecución, detenciones, cárcel. Y después, personas que rechazamos esos encarcelamientos y personas que los apoyan y los justifican o jalean.
Usted, Jose, que no abandona su salmodia acusatoria sobre los que creen estar en posesión de la Verdad y la Certeza, es sin embargo capaz de escribir algo tan bestial como:
"hay gente que, absurdamente, entiende que es parte esencial de la democracia la confrontación de opiniones diversas. No hay tal, que quede claro."
Por tanto, nada de confrontaciones: el juicio que vale es el suyo. Aquí le vamos conociendo. No sé si suena más a Dogma Católico o a Teoría Social Goebbelsiana. Lo que está claro es que la coherencia no es el valor capital de Jose. Debería aguzar la perspicacia y la doxa para no incurrir en paradojas y en inconsistencias tan clamorosas.
Jose 26 de febrero de 2018, 14:48
Sólo diré esto: es muy difícil o imposible entenderse con quien habla una lengua distinta de la propia, de modo que son mutuamente ininteligibles. Cegada por sus abundantes prejuicios, SM ni siquiera se da cuenta de que la frase mía que reproduce es irónica, y sólo pretende describir a quien, como aquí ocurre, no tiene al discrepante (en este caso, yo mismo) por alguien que, con toda legitimidad, sostiene una opinión diferente, sino por un sujeto indecente que debiera avergonzarse de serlo. Eso, mi muy ciega amiga, y no lo mío, es intolerancia, pensamiento único o como quiera llamarle. Respecto a su matraca de que el apoyar lo que digo con muestras de que no soy el único en pensarlo demuestra que uno carece de criterio propio, hay que ser verdaderamente o muy ingenuo o muy retorcido para tragarse eso; prefiero pensar, vista además su insensibilidad a los matices de lenguaje, que su caso es el primero.
José Luis García Martín 26 de febrero de 2018, 14:11
1.-- Piquero, piensa un poco. Si para Bruselas, los delitos (o parte de los delitos) de que el juez español acusa a Puigdemont no son delitos, la conclusión es que algo raro pasa en la justicia española. Y lo de que pedir su extradición dejaría a los demás imputados en "pero derecho" es de traca. Te traduzco: si a Puigdemont le extraditan por uno solo de los delitos de los que está acusado, no pueden juzgarle por los otros (los más graves penalmente), pero al resto de los encausados, los que acudieron a declarar, sí les juzgarían por todos. ¿En qué saldrían perjudicados? Ellos en nada, no se agravaría su situación, pero Puigdemont saldría beneficiado por haber tenido la precaución de no fiarse de la justicia española. Piensa y reflexiona, amigo Piquero, no te dejes engañar por las palabras. Y Suiza responde a cualquier petición de otro país que forme parte de la Interpol siempre que sea por un presunto delito que también lo sea en Suiza. ¿Te parece mal eso?
2.-- Y en cuanto al pertinaz Jose, ya sabemos que se empeña en no pensar por cuenta propia y basarse siempre en criterios de autoridad. En los hechos no discrepamos: convocatoria de un referéndum que formaba parte del programa electoral, victoria en ese referéndum, lectura en el Parlament de una declaración aprobada por mayoría absoluta en la que se declaraba la independencia de Cataluña, disolución del gobierno de Cataluña (sin oposición violenta ninguna, esto no fue como en el 34), nuevas elecciones, victoria de los independentistas en las nuevas elecciones, negativa del gobierno central a que se elija presidente al diputado propuesto por la mayoría absoluta de los parlamentarios... Esos son los hechos. No creo que nadie discrepe de ellos. Otra cosa es la calificación penal que creamos que merecen. Y si pensamos que políticos electos deben estar o no en la cárcel antes de que el tribunal correspondiente se pronuncie, cuando ni hay indicios de que quieran huir ni pueden destruir pruebas y representan a miles de catalanes a los que se impide su representación parlamentaria.
Yo, vuelvo a repetirlo, si se aceptan los hechos, creo que quien no está en contra de esos encarcelamientos no está a favor de la justicia igual para todos ni de los derechos humanos.
Jose 26 de febrero de 2018, 14:42
Pues una vez más se equivoca JLGM. Ésos que él cuenta no son "los hechos", sino sólo la interpretación que algunos hacen de ellos. Como (insisto) señalaba Timmermans, y mucha más gente, una victoria en unas elecciones NO DA DERECHO a saltarse las normas por las que todos se rigen, que es exactamente lo que hizo el independentismo en las dos sesiones paelamentarias de Setiembre. Al hacerlo, cometieron un (más bien varios) gravísimos delitos. Y es por ellos, aunque usted se niegue a verlo, por lo que están procesados una serie de políticos, y algunos en prisión. Así que, insisto: sí hay mucha gente que discrepa, no de los hechos, sino de su relato interesado y falaz de los mismos. Y de verdad, ya cansa, al menos a mí; dejémoslo.
José Luis Piquero 26 de febrero de 2018, 16:43
No lo has entendido. Para Bruselas también son delitos, pero resulta que ese delito en concreto no es exactamente igual que en España. Las pequeñas diferencias impiden técnicamente conceder la extradición. Puro tecnicismo. ¿Entonces qué hace el juez? Prefiere guardarse la euroorden porque lo que quiere es juzgarle por todos los delitos, igual que a los demás procesados, y no sólo por un par de delitos (malversación, etc.). Primero, porque juzgarle por menos delitos es un agravio comparativo con los procesados que siguen en España (“peor derecho”), y segundo, para mantener la causa conjunta. La ventaja de Puigdemont sería haber huido para eludir sus responsabilidades.
José Luis García Martín 26 de febrero de 2018, 19:49
1.-- Estimado Jose, yo he enumerado unos hechos, sin calificarlos, ¿estás de acuerdo o no con ellos? Eso es lo fundamental. Si para obedecer el mandato de los electores, se han vulnerado o no unas normas esa es otra cuestión en la que ahora no entro (seguro que sí, son normas en muchos casos creadas exprofeso y de prisa y corriendo para evitar que los políticos catalanes puedan cumplir el mandato electoral).
Esa es una cuestión, amigo Jose, la otra es que "imputación" por unos hechos presuntamente delictivos (ya se verá) no implica prisión incondicional y sin fianza; eso solo puede hacerse en casos muy extremos y no parece que esté justificado aplicarla a Oriol Junqueras y demás (otros imputados que que han cometido los mismos presuntos delitos están en libertad sin fianza). Ese es el asunto capital ahora, no si obedecer el mandato electoral, en ciertos casos, es delito. Lo importante es que alguien está en prisión y hay dudas de que debiera estar. No apoyar la libertad de Junqueras y demás es convertirse en cómplice. Recuerda que incluso un condenado por un tribunal (no por un juez mientras investiga si hay o no delito) puede seguir libre hasta que la condena sea firme, y pueden pasar años para ello (piensa en Urdangarín, también en Ginebra, y con la bendición de todos).
2.-- Je, je, Piquero, no volveré a tropezar con otro Gibraltar. Ya te digo que, como asesor del juez del supremo, no tendrías precio. A él le cuesta explicar su comportamiento (muchos otros jueces no lo entienden, los de la Asociación Jueces para la Democracia, por ejemplo) y tú lo explicas con toda clase de argumentos jurídicos. Ciencia infusa (y odio el derecho a decidir de los ciudadanos de Cataluña) se llama esa figura.
José Luis Piquero 26 de febrero de 2018, 23:30
¿Ciencia infusa? No. Sólo me he tomado la molestia de leer el auto de retirada de la euroorden redactado por el juez Llarena.
José Luis García Martín 27 de febrero de 2018, 9:54
Y supongo que también te habrás leído las razones para no solicitar la detención de Puigdemont cuando fue a dar una conferencia a Dinamarca: no solicitaba que le detuvieran porque eso era lo que estaba deseando el interfecto y él --todo un juez del supremo-- no estaba para dar gusto a los investigados. Vivir para ver. Pero afortunadamente Puigdemont tomó la decisión correcta y gracias a ella recibió más votos que el atrapado e ingenuo Oriol Junqueras. Esto es como un cuento de Kafka: primero les encarcelamos y luego ya encontraremos razones para procesarles (todavía no están procesados) que convenzan a alguien además de a José Luis Piquero, por ejemplo, a los jueces imparciales de un país democrático.
Jose 26 de febrero de 2018, 22:19
NO. ¿No está claro todavía? NO, NO ESTOY DE ACUERDO. Repito lo que ya dije: ésos NO SON LOS HECHOS, sólo la interpretación interesada que JLGM se empeña en hacer de ellos. Que no conciba, como parece que no concibe, que otros no la acepten, es sólo un problema suyo. Pero NO, repito y termino, no acepto SU RELATO DE LOS HECHOS, que no es más que eso, aunque él se empeñe en lo contrario.
José Luis García Martín 27 de febrero de 2018, 10:00
¿Cómo que no son los hechos? Referéndum hubo, se califique como se califique; ganó una de las opciones; en el Parlament se aprobó por mayoría absoluta una declaración de independencia; el gobierno central destituyó al autonómico; no se trató de oponer resistencia; hubo elecciones organizadas por el gobierno central; las volvieron a ganar los partidos independentistas (con líderes fuera de España o encarcelados); se decidió proponer a un candidato para presidente; el gobierno central recurrió de urgencia al constitucional, en contra del consejo de Estado, para que no se le pudiera elegir; el presidente del Parlament suspendió el pleno de investidura hasta que se aclarara el embrollo... Y en esas estamos. Si alguno de estos hechos no es cierto, rogaría a Jose que me lo indicara.
Jose 27 de febrero de 2018, 10:45
¿Para qué quiere JLGM que le indique nada, si él ya tiene hecha su composición de lugar, que ningún hecho modificará, sólo faltaría?
Todos esos supuestos "hechos" tienen su origen en las sesiones parlamentarias de Setiembre, en las que, en clarísimo fraude de ley, se trató de eliminar de un golpe (de Estado) tanto la legislación catalana como la española.
Ambas, aprobadas en referéndum en su día por los propios catalanes (y con mayorías superiores -en el caso de la Constitución, por más del doble-), requieren para cualquier modificación una mayoría de al menos DOS TERCIOS de la Cámara.
Todos los actos jurídicos que sucedieron a ese fraude, puesto que de él es de donde dimanan, son inválidos de pleno derecho.
Ésos, no los que usted cuenta, son los HECHOS; y así lo reconoce la UE (¿vuelvo a citarle a Timmermans? Ya cansa, ¿no?).
Lo curioso es que a JLGM, como a otros defensores de lo indefendible, el "referéndum", la "mayoría absoluta" y todo eso que él quiere vendernos le parecen legitimísimos e indiscutibles; pero lo que jurídicamente no les conviene lo pasan por alto, no tiene importancia, es una imposición intolerable. Es, exactamente, la vieja ley del embudo. Y, como él dice, en ésas estamos.
El problema es que, como ya dije, tanto AI como la UE han dicho claramente que NO HAY EN CATALUÑA PRESOS POLÍTICOS, sino políticos presos por haberse saltado la ley que se supone deben defender y pisoteado los derechos de quienes no piensan cono ellos.
¿Para qué una Constitución catalana, o cualquier Constitución, si puede ya no modificarse, sino directamente tirarse a la basura, con una mera mayoría simple? Una ley ordinaria tendría exactamente el mismo efecto, y al menos no pretendería engañar a nadie.
José Luis García Martín 27 de febrero de 2018, 18:24
Con los presos políticos pasa como con las brujas. No existen (de acuerdo con los más acreditados burócratas), pero haberlos haylos.
Y qué confusión la tuya, amigo Jose. Yo he enumerado unos hechos, solo eso, no he dicho si son legítimos o merecedores del fuego eterno. Primero los hechos, luego los comentarios sobre los hechos. Y no veo que tú no esté de acuerdo, aunque te empeñes en negarlos, en esa sucesión de acontecimientos. Y el domingo, según creo, más hechos.
Jose 27 de febrero de 2018, 20:33
El primero de los "hechos" en cuestión, las sesiones parlamentarias de Setiembre, cuyo sentido y alcance modifica a todos los demás, puesto que dependen de él, soy yo, no JLGM, quien lo ha mencionado. Luego él, como ya he dicho repetidamente, enumera no "los hechos", sino la parte de ellos que conviene a su interpretación: los otros los pasa por alto. ¿También "me confundo" en esto? Vaya por Dios, cuántas confusiones.
Josep Grau 28 de febrero de 2018, 18:12
Las sesiones parlamentarias de septiembre aprobaron un referéndum, no una Constitución. El referéndum no precisa mayoría cualicada de 2/3, a diferencia de una Constitución. Esas sesiones parlamentarias fueron declaradas perfectamente constitucionales en noviembre por el TC, pero eso no salió en la portada y los editoruales de 'El País', ese diario que repite las declaraciones de Timmermans casi tanto como Jose.
José Luis García Martín 1 de marzo de 2018, 8:57
Agradezco mucho esa precisión, Josep.
Jose 1 de marzo de 2018, 11:51
Como suelen hacer los independentistas más recalcitrantes, el amigo JG cuenta no la verdad, sino lo que a él le interesaría que pasase por la verdad. Véase aquí (https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/10/17/el_declara_nula_inconstitucional_ley_del_referendum_que_sustento_o_70782_1012.html) lo que al respecto dijo verdaderamente el TC. (Y recuerdo que InfoLibre, el medio de donde la tomo, cuenta entre sus "primeros impulsores y accionistas" a gente tan conocida como Baltasar Garzón, Emilio Lledó, El Gran Wyoming, Luis García Montero o Almudena Grandes).
Cito el titular y los dos subtítulos de la información: "El TC declara inconstitucional la Ley del Referéndum en la que se sustentó el 1-O.
El Pleno ha declarado este martes por unanimidad la inconstitucionalidad y nulidad de la Ley del Referéndum aprobada por el Parlament.
El TC sostiene que durante la tramitación el Parlament incurrió "en muy graves quiebras del procedimiento legislativo".
Y copio un par de párrafos del texto de la información:
"Insiste en que el Parlamento de Cataluña, con "desconocimiento pleno" de la lealtad constitucional y del principio democrático, "se ha situado por completo al margen del derecho, ha entrado en una inaceptable vía de hecho, ha dejado declaradamente de actuar en el ejercicio de sus funciones constitucionales y estatutarias y ha puesto en riesgo máximo, para todos los ciudadanos de Cataluña, la vigencia y efectividad de cuantas garantías y derechos preservan para ellos tanto la Constitución como el mismo Estatuto".
En cuanto a la inconstitucionalidad derivada de la tramitación parlamentaria, la sentencia realiza un pormenorizado relato de lo ocurrido en la sesión celebrada por el Parlamento de Cataluña el pasado 6 de septiembre y llega a la conclusión de que, durante la misma, se vulneró, de forma "absoluta o radical" el procedimiento legislativo ordenado en el Reglamento de la propia Cámara autonómica (RPC)".
Lo que verdaderamente el TC declaró constitucional en Noviembre, y a eso supongo que (equivocada o manipuladoramente, él sabrá) se refiere JG, fue la llamada "reforma exprés" del Reglamento de la Cámara catalana, por entender que no excluía la posibilidad de presentar enmiendas (aquí: http://www.elmundo.es/espana/2017/11/29/5a1eccc8468aeb1e418b4691.html).
Pero, insisto, ya antes, en Octubre, había dejado perfectamente claro que lo efectivamente ocurrido en las sesiones parlamentarias de Setiembre "invade competencias estatales en materia de consultas de carácter referendario y vulnera, entre otros principios constitucionales, la supremacía de la Constitución" y "la soberanía nacional".
Supongo que, en estas precisiones, que tienen sobre lo que dice JG la ventaja de no ser deformaciones de la verdad, ni él ni JLGM encontrarán nada que agradecer. No es culpa mía que haya gente que prefiera las manipulaciones que confirmen sus prejuicios a la realidad de los hechos.
*ADIVINANZA* 1 de marzo de 2018, 22:12
Soy humilde y me conformo
con servir de transición
entre el fuerte Mediodía
y el suave Ocaso del Sol.
Aunque el nueve es mi puesto
dos cifras me quito yo
con orgullo que me aplauden
los labios al alimón.
Josep Grau 2 de marzo de 2018, 17:21
Yo no hablo del TC. Hablo de 'El País', ese diario de referencia de Jose y del siniestro Rubalcaba, que es su director de facto. Todos sabemos que el TC es poco menos que un ministerio a las órdenes de Soraya que incluso ordena a Puigdemont que si quiere presentarse a la investidura tiene que pedir permiso al juez (¡permiso al juez para ejercer sus derechos políticos, que tiene intactos porque no ha sido inhabilitado!; ¿por qué no permiso para respirar?). Yo hablo de cómo 'El País' dio cancha a tutiplén en portadas y editoriales al espectáculo bochornoso de la oposición saliendo del Parlament en las sesiones de septiembre, como si fuera un niño de diez años que ha perdido al parchís, por unas supuestas irregularidades reglamentarias que el TC (cuando digo el TC quiero decir INCLUSO el TC: ese ministerio) declaró inexistentes en noviembre. La cancha que 'El País' dio a la payasada de la oposición escenificó el supuesto golpe de Estado que justifica el golpe de Estado real (el agresor siempre alega que le han agredido, como dice JLGM), a saber: la aplicación escandalosamente inconstitucional del 155, un artículo que permite obligar a un gobierno autonómico a cumplir la ley, no cargártelo ni disolver el Parlament.
Luego, cuando el TC dijo en noviembre que esas sesiones fueron reglamentariamente constitucionales, 'El País' lo dio dentro del diario, no en portadas ni en editoriales. Así se crea opinión. Así, llamando golpistas a las víctimas, se justifica el golpismo. Así se provoca que buenas gentes despidan a la Guardia Civil en las calles al ignominioso grito de 'A por ellos'.
Josep Grau 2 de marzo de 2018, 17:33
Hablo de 'El País' (y del cien por cien de los medios españoles) porque el ridículo de España en el asunto catalán se ha construido a partir de marear la perdiz sobre dos mentiras fundamentales:
1) Que el gobierno no permite el referéndum que piden el 80 por ciento de los catalanes (no la independencia; el referéndum) porque lo prohíbe la Constitución. Eso es radicalmente falso. La Constitución lo permite explícitamente en el artículo 149.32. El gobierno niega el referéndum que piden el 80 por ciento de los catalanes porque le da la gana. Y
2) Ha habido rebelión. Eso es literalmente imposible porque no ha habido violencia. Decir que los Jordis y Junqueras son violentos es una memez que sólo se puede sostener en España, previo bombardeo mediático de mentiras. Por eso Llarena no se atreve a sostenerlo en Bélgica, ni en Dinamarca, ni en Suiza.
Miguel el Entrerriano 26 de febrero de 2018, 23:41
Mareante, lindante ya con lo cómico, este vaivén de acusaciones de "indecencia en la opinión" arrojadas y rebotadas.
Pero es bastante simple. Es una atrocidad mantener encarceladas a reconocidas buenas personas por acciones que en muchos códigos penales no son delictivas. Acciones que se instituyeron a medida como delitos porque un Ejecutivo se negó al diálogo y quiso hacer ostentación de autoridad, inclusive mandando golpear a ciudadanos. Y es otra atrocidad apoyar esos encarcelamientos.
Tengo gran curiosidad (pero pocas dudas) por la reacción de José y de Piquero cuando eventualmente un tribunal de Derechos Humanos exija al gobierno español la liberación de los presos políticos catalanes. ¿Alguien cree que entonarán el Mea Culpa y reconocerán su extravío? Apuesto fuerte a que no. Muy probablemente (qué viejo y qué visto va siendo el mundo) desenpolvarán el espantajo de la Leyenda Negra y seguirán aferrándose a las opiniones de autoridades europeas que ya perdieron su solvencia por ser, notoriamente, juez y parte.
Silvia Merchán 27 de febrero de 2018, 9:08
Nada de ironía, Jose. No cuela. No puede ser ironía la que viene siendo su terca postura sistemática: que Timmermans y usted están en LA verdad y en LA única opinión correcta, mientras que todos los demás somos pobres obcecados, incluído ese 54% de catalanes citados. Un poco menos de arrogancia y un poco más de sentido común le harían respetar más los números y las opiniones ajenas. También le abrirían los ojos respecto a su sumisión a las normas, cuando las normas son arbitrarias y emanan de un poder abusivo y además corrupto. Pero me temo que usted está perdido para el sentido común y para la ecuanimidad.
Jose 27 de febrero de 2018, 10:57
A quien no quiere ver, es inútil señalarle nada. Si usted ha leído, y entendido (cosa difícil de creer) lo que aquí se ha tratado, verá que reptidamente se ha dicho, por parte de JLGM, que quienes no piensan como él no es que estén equivocados: es que no dicen más que "tonterías", y, lo que es peor, no son personas decentes.
En otras palabras, para él no hay en este asunto dos opiniones, cada una con sus razones mejores o peores, sino una Verdad Indiscutible (la suya), y una perfecta tontería de la que, además, debiera avergonzarse quien la sostenga, llámese AI, Unión Europea o yo mismo, porque no lo hacemos, no podemos hacerlo (según él) porque creamos en ella, sino sólo porque somos esencialmente deshonestos.
Si a eso (nosotros tenemos La Verdad, ustedes sólo la deshonestidad y la cortedad de entendederas) le llama usted "sentido común" y "ecuanimidad"..., no le explico lo que en tal caso pienso, porque no le entendería, no querría entenderlo. Baste decirle que se equivoca, y que semejante actitud talibánica no tiene nada de democracia: es precisamente su negación.
Johann Sebastian Mastropiero 27 de febrero de 2018, 9:08
Una de las mejores pruebas de que el sr.JLGM es un poeta de verdad es su ingenuidad política, la puerilidad de sus juicios sobre lo que sucede en Cataluña.
Dice por ejemplo que "lo que en España lleva a la cárcel en Bélgica o en Suiza no se considera delito" o que "Suiza responde a cualquier petición de otro país que forme parte de la Interpol siempre que sea por un presunto delito que también lo sea en Suiza", ignorando que Suiza tiene una peculiar política de extradicción no porque los suizos sean grandes defensores de la democracia, sino para proteger su principal "industria": ser el paraíso fiscal más seguro del mundo, servir de refugio a los grandes capitales, incluidos los de los grandes dictadores o el dinero de las mafias (y ello a pesar de que robar y matar sea delito en Suiza). Lea usted del suizo Jean Ziegler (Doctor en Derecho y Ciencias Económicas y Sociales, vicepresidente del Comité Asesor del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, profesor de sociología en la Universidad de Ginebra y de la Sorbona) los libros que ha escrito sobre su país ("Suiza lava más blanco", "Le Bonheur d’être Suisse", "La Suisse, l’or et les morts") y comprenderá usted la neutralidad política de ese país, que es uno de los más cínicos del mundo.
Y por cierto, tanto Puigdemont como Gabriel serían detenidos en cualquier otro país de Europa o del resto del mundo civilizado, incluido Bélgica, el día que sean juzgados y condenados. ¿Significa eso para usted que los únicos países democráticos son Suiza y ... Venezuela (Maduro también considera presos políticos a los catalanes independentistas que se han pasado la Ley por la entrepierna)?
Johann Sebastian Mastropiero 27 de febrero de 2018, 9:13
Escribe también el sr.JLGM: "Tener encarceladas a personas, sin juicio previo, y cuando hay serias dudas de que esa decisión sea la correcta es algo que debe indignar a toda persona decente. [...] El asunto catalán, en este caso, es un asunto de derechos humanos". O "no hay razones jurídicas fundadas para que una persona se encuentre en la cárcel". Y sin embargo no sólo ningún gran organismo internacional ha criticado esas decisiones sino que Amnistía Internacional ha dejado bien claro que no se trata de presos políticos y el presidente del Tribunal Europeo de Derechos Humanos viene a España y es recibido por el rey. España y el rey se saltan tanto la Ley a la torera (según el sr.JLGM) que en plena "tormenta jurídica" el presidente del TEDH viene a visitar oficialmente el Tribunal Constitucional español, respaldando así claramente sus decisiones y advirtiendo a los independentistas catalanes de que "el Tribunal de Estrasburgo es un baluarte contra la tiranía"
"El Rey ha recibido hoy en el Palacio de la Zarzuela al presidente del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), Guido Raimondi, que visita oficialmente Madrid por vez primera y con quien ha tenido ocasión de abordar cuestiones relativas a la cooperación de España con esta institución judicial."
http://www.lavanguardia.com/politica/20180222/44984956904/rey-trata-cooperacion-espana-estrasburgo-con-presidente-del-tribunal-europeo.html
"El presidente del TEDH Guido Raimondi visita el Tribunal Constitucional
España es de los países que menos condenas recibe del TEDH, en 2017 se presentaron 669 demandas, 0,14 por cada 10.000 habitantes."
http://www.europapress.es/nacional/noticia-presidente-tedh-guido-raimondi-visita-tribunal-constitucional-20180222124000.html
Johann Sebastian Mastropiero 27 de febrero de 2018, 9:16
El problema del sr.JLGM es que no se informa de los argumentos que contradicen sus opiniones. Aquí dejo tres artículos (entre los cientos que podría citarle) de gente mucho más competente que él en temas jurídicos y que conocen mucho mejor que él la situación catalana:
"El golpe a las instituciones.
El ‘procés’ secesionista catalán ha erosionado la base de la democracia: las leyes, los órganos de representación de la soberanía y los tribunales, que dirimen sobre la legalidad."
Por Xavier Vidal-Folch y María Fabra
https://politica.elpais.com/politica/2018/02/17/actualidad/1518895924_749358.html
"Josep Maria Bricall, exconsejero de Gobernación con Josep Tarradellas: “Es obsceno que Puigdemont diga que está en el exilio”.
"Anomia catalana.
Los juristas llamamos anomia a la ausencia de ley. Los médicos denominan de esta manera a un trastorno del lenguaje que impide llamar a las cosas por su nombre. Los psicólogos y sociólogos consideran que anomia es el conjunto de situaciones que derivan de la carencia de normas sociales o de su degradación. La anomia catalana se compone de todos estos ingredientes."
José Luis García Martín 27 de febrero de 2018, 10:13
Que el rey comparta mesa con Ada Colau no significa que la segunda esté de acuerdo con él (cree, como yo, que se extralimitó en su discurso del 3 de octubre) ni que el jefe del Estado esté de acuerdo con ella.
Y lo que importa no son las opiniones de este o aquel comentarista, sino los hechos. El 23-F el diario El País publicó en primera página un artículo de Javier Arroyo indicando que, si Juan Carlos I había salvado a la democracia el 23-F, Felipe VI lo había hecho el 3-O al actuar frente a la inacción del gobierno. Pero si lo que dicen El País y Javer Arroyo (como elogio) es cierto, están acusando al jefe del Estado de un delito que podría acarrear su destitución, ya que la Constitución dice expresamente que todas sus actuaciones políticas deben ser respaldadas por el gobierno, que es quien responde de ellas. Actuar sustituyendo al gobierno es claramente inconstitucional. Pero que actuó así --emulando a su padre, pero entonces el gobierno estaba secuestrado-- lo dice Javier Arroyo en El País, no yo.
Johann Sebastian Mastropiero 27 de febrero de 2018, 10:31
"la Constitución dice expresamente que todas sus actuaciones políticas deben ser respaldadas por el gobierno"
Y así fue, sr. JLGM.
José Luis García Martín 27 de febrero de 2018, 18:18
A posteriori. Qué remedio.
No es Javier Arroyo. Es Javier Ayuso. Que sea Ayuso y no Arroyo, tiene su importancia. Porque Javier Ayuso ha sido Jefe de Prensa, para entendernos, de la Casa Real. Dicen que el peor que ha pasado por el Palacio de la Zarzuela desde 1975. No lo sé. Pero lo que sí sé es que no se puede salir de ese puesto y ponerse a escribir sobre el pequeño Nicolás y el comisario Villarejo . Quiero decir con ello que las opiniones de Ayuso no me ofrecen la más mínima credibilidad. Ni para bien, ni para mal. Me parece un resentido peleado con el mundo.
José Luis García Martín 28 de febrero de 2018, 10:31
Muchas gracias, citaba de memoria y le cambié el apellido. Pero lo curioso no era quién firmaba, sido en qué periódico aparecía el artículo, qué día y en qué lugar destacado. Lo que allí se decía (que Felipe VI salvó la democracia, ante la inacción del gobierno, el 3-0, como su padre la salvó el 23-F, ante el secuestro del gobierno) era doctrina oficial del periódico y no sé si de la Casa Real. Y lo que se decía, o lo que se daba a entender, era muy grave: que el jefe del Estado había sustituido al gobierno incumpliendo sus deberes constitucionales.
Johann Sebastian Mastropiero 27 de febrero de 2018, 10:34
Es evidente que los independentistas catalanes han intentado dar un golpe de Estado, creyendo que Rajoy estaba tan "acongojado" que no iba a reaccionar. Quienes piensan que era un putsch de mentirijillas deberían explicar para qué jugaban con fuego, cuál era su intención real amagando y no dando, declarando una independencia virtual. ¿Querían hacer chantaje al resto de España para obtener más privilegios? Si es el caso, también chantajear es un delito que merece la cárcel. En cualquier caso todos los cabecillas del "Proceso" van a ser juzgados y condenados por lo menos por sedición y malversación. Y todos los demócratas de verdad aplaudirán porque la Ley ha
triunfado contra el desprecio a la democracia, el supremacismo, el populismo, la manipulación y la mentira.
José Luis García Martín 27 de febrero de 2018, 18:20
Hay evidencias muy poco evidentes. Y la pelota aún está en el alero. Ya veremos cómo acaba el partido. Yo espero que, acabe como acabe, sea para bien de todos.
Demetrio Cárdenas 27 de febrero de 2018, 23:36
La percepción que Johan Sebastian tiene de algunos asuntos parece un poco turbia (qué diferencia con el preclaro suplantado, Bach). Los golpes de Estado los dan personas armadas contra la ciudadanía para coartar sus libertades. Aquí el supuesto golpe de Estado lo dan los ciudadanos catalanes inermes (se dice que alrededor de un 50% de ellos) para conquistar libertades, mientras que otras personas armadas se resisten y los muelen a golpes. Son paradojas mastropieras. O sea, el lenguaje dado la vuelta como un calcetín.
El error de los ciudadanos catalanes no fue pensar que Rajoy estuviese acongojado. Fué pensar que Rajoy estaba civilizado y que, a la vista de las masas ingentes que reivindicaban, se avendría a negociar y autorizaría un referéndum pactado.
De haberse celebrado, hoy sabríamos exactamente cuántos ciudadanos son pro-independencia en vez de seguir especulando. Especular es lo que hace ahora EL PAIS, asegurando que los separatistas han caído a un 40%, cuando NUNCA SUPO cuántos eran el pasado Octubre, e hizo todo lo que pudo porque no pudiera saberse.
Me quedo con el otro Johann. No hay color.
Jose 1 de marzo de 2018, 11:17
Afirma usted que El País sitúa el independentismo en el 40%. Se equivoca. NO ES EL PAÍS quien hace eso: es la última encuesta sobre el tema publicada por el CEO, esto es, el Cetro de Estudios de Opinión DE LA GENERALITAT DE CATALUÑA. Tiene usted aquí (http://www.lavanguardia.com/politica/20180223/441001492265/apoyo-independencia-cae-ceo.html) y aquí (https://www.elperiodico.com/es/politica/20180223/encuesta-ceo-independencia-febrero-2018-6645412) esa misma información tomada de dos periódicos CATALANES.
Ése es el problema de la gente como usted: que únicamente se entera, o al menos únicamente cuenta, aquello que puede confirmar sus prejuicios, que son de hecho lo que le mueve. Que la realidad sea otra cosa, no es asunto que le importe. Yo, en cambio, y para citarle a usted, prefiero la realidad no manipulada (y por eso aclaro que ese dato, en contra de lo que usted afirma, no es de EL PAÍS, sino de la propia Generalitat catalana). Como usted mismo dice, entre una cosa y otra, entre su desinformación y los hechos reales, "no hay color".
José Luis García Martín 1 de marzo de 2018, 19:42
Pertinaz Jose, esa encuesta la ha publicado, entre otros periódicos, El País. Pero es una encuesta. Solo tiene un valor indicativo. Un referéndum es otra cosa: no se pregunta a un grupo mayor o menor de ciudadanos, sino a todos los electores. Y lo que afirma Demetrio Cárdenas no se puede negar por muchos enlaces que se pongan: los contrarios a la independencia no se atreven a organizar un referéndum (pactado y no vinculante, algo perfectamente constitucional) que nos diga cuántos catalanes están a favor de la independencia y cuántos no. Solo así sabríamos verdaderamente los porcentajes de unos y de otros. El resto es marear la perdiz, algo que parece su ocupación favorita, estimado comentarista. Pero los hechos son tozudos: el gobierno de España utiliza todos los medios posibles, legales y paralegales o dudosamente legales, para impedir que la democracia se aplique en Cataluña, esto es, para impedir que sean los ciudadanos de Cataluña quienes decidan (como hacen los ciudadanos de Andalucía o de Madrid) el gobierno de su comunidad, que por ley ha de ser el candidato que obtiene la mayoría de votos en la primera vuelta o más votos afirmativos que negativos en la segunda.
Anónimo 1 de marzo de 2018, 19:56
Por dios, Jose, no sea usted infantil ni bisoño. Sí, sí que lo afirma EL PAÍS. Yo leí ese número de EL PAÍS y el comentarista no se equivoca. EL PAÍS lo afirma tomando como base la encuesta que usted cita. Valiente tontería. No hay por qué ir siempre a la primera fuente, señor mío. Usted está muy confundido y un poco desorientado. Yo hago afirmaciones sobre la batalla de Stalingrado a partir de los estudios que he leído. No necesito haber estado allí.
Se lo digo muy en serio ¿se encuentra usted bien? ¿Mentalmente bien?
Jose 1 de marzo de 2018, 20:52
Lo que afirmaba DC, lo copio textualmente, es que "Especular es lo que hace ahora EL PAIS, asegurando que los separatistas han caído a un 40%". Y yo le corrijo diciendo que esa afirmación suya es FALSA, que no se trata de ninguna "especulación" de El País, sino de una encuesta de la propia Generalitat catalana. (Por cierto, el porcentaje real no es el 40%, sino exactamente el 40,8%). Y doy pruebas, cosa que él, naturalmente, no hace. Eso no es "marear la perdiz": es, sencillamente, restablecer la verdad.
Respecto al valor que puedan o no tener las encuestas, puesto que el CEO, esto es, la propia Generalitat, se toma el trabajo (y gasta en ello el tiempo y los dineros públicos) de realizar una cada cierto tiempo (aproximadamente tres o cuatro al año), dígaselo a ellos, no a mí, que derrochan con ello el tiempo y el dinero de los catalanes. No depende de mí el que lo hagan o no.
Pero, repito y termino, lo que afirmaba DC es FALSO, y yo lo corrijo. Eso es todo.
Respecto a si es o no democrática la posición de España en este asunto, ya hemos discutido repetidamente todo eso, y las respectivas posturas están claras. Baste recordar una vez más que si España no es democrática por negarse a un referéndum secesionista, exactamente igual de antidemocráticos son una serie de países que ya he citado aquí unas cuantas veces; entre ellos, Alemania, cuyo TC dejó muy claro, ante una petición de ese tipo, que (cito, de la providencia de inadmisión que dictaron al respecto) "la soberanía recae en el conjunto de los alemanes", no en una parte de ellos, con lo que es imposible por anticonstitucional que una parte, en este caso Baviera, quiera tomar una decisión que SÓLO EL CONJUNTO DE LA POBLACIÓN ALEMANA podría tomar, por afectar a la soberanía. Es exactamente la misma posición de España; luego tan democrático, o antidemocrático, es en eso un país como el otro.
(Ah, y respecto a mi "pertinacia", le recuerdo que el título de esta entrada es "No he de callar". Pero eso, por lo que se ve, sólo es aceptable para quienes piensen como usted; los que no, en cambio, sí hemos de callarnos, so pena de que se nos acuse de "pertinaces". Interesante punto de vista, sí señor).
José Luis García Martín 2 de marzo de 2018, 13:28
Las encuestas tienen un valor orientativo y para interpretarlas hay que saber también cómo están hechas. Pero, por muy bien que están, son solo encuestas. Para saber el apoyo de los catalanes al independentismo hay dos medios: unas elecciones al Parlament (las han ganado una y otra vez) y un Referéndum (también lo han ganado). Quien no esté de acuerdo con las condiciones en que se realizó ese referéndum (y no precisamente por culpa de quienes lo convocaron) que convoque otro comprometiéndose a respetarlo. Mientras no se atrevan (y no se atreven), lo de que el "independentismo baja según indican las encuestas" es un pobre consuelo. Y eso de que no puede convocarse es FALSO, FALSO, FALSO. Hay muchas maneras de hacerlo dentro de la constitución. Lo que está prohibe es la independencia de una parte del territorio español sin reformarla previamente, pero no prohíbe ni que una comunidad se quiera separar ni que que los ciudadanos expresen si lo desean o no. Por eso son legales los partidos independentista, los eso el exiliado o fugado Puigdement (todos los exiliados son fugados por la cuenta que les tiene) pudo presentarse a las elecciones, por eso pudo ganarlas (si no en votos directos a su partido) sí en número de diputados que le apoyan.
Estimado Jose, cuando no se tiene razón no se tiene razón por muchos enlaces que se consulten. En democracia, no se puede negar la voluntad política, si no de una nación, sí de una "nacionalidad histórica", como la constitución española reconoce a Cataluña.
Y la historia continúa. Paciencia. Esperemos que la fuerza de la razón acabe imponiéndose a la razón de la fuerza. Pero no será de un día para otro. Los cambios históricos requieren su tiempo.
(Por cierto, yo no sé si la independencia de Cataluña beneficia a Cataluña --eso que lo decidan los catalanes--, de lo que estoy seguro es de que beneficia a España, que ganara teniendo al lado a un país fraterno y amigo en lugar de tener dentro --o debajo-- a un país perpetuamente crispado y pataleante.)
José Luis García Martín 2 de marzo de 2018, 13:34
Fe de erratas (los lectores inteligentes no la necesitarán):
línea 14, debe decir: "son legales los partidos independentistas, por eso el exiliado o fugado"
línea 17, debe decir: "a su partido, sí en número de diputados que le apoyan).
línea penúltima, debe decir "ganará".
Jose 2 de marzo de 2018, 13:47
Gracias al Anónimo DC (por lo que dice, parece ser él mismo) por su preocupación por mi salud mental. No le devolveré la pregunta: eso de poner en cuestión la decencia, y por lo que se ve también la cordura, de quienes no comulgan con sus ruedas de molino, se lo dejo todo a quienes creen, o actúan como si creyeran, que lo democrático es hacer lo que ellos manden, puesto que cualquier otra posibilidad es cosa de indecentes y de locos.
Curioso que su idea de la democracia se parezca hasta la confusión a la típica de cuantas dictaduras en el mundo han sido: como dos gotas de agua.
Imagino que, de imponerse ellos hasta el punto que al parecer desearían, una de las primeras cosas que no dejarían de hacer, por mera higiene, es resucitar los viejos campos de reeducación de algunas de ellas, o los exámenes siquiátricos a los disidentes (con resultado previsto, desde luego) de los viejos tiempos de la URSS. Todo la mar de democrático, como puede verse.
Jose 2 de marzo de 2018, 15:15
Por cierto, repetir muchas veces una cosa no hace que adquiera la veracidad que le falta. Copio lo que aquí arriba dice JLGM: "Y eso de que no puede convocarse es FALSO, FALSO, FALSO. Hay muchas maneras de hacerlo dentro de la constitución". Y algo más adelante: "no prohíbe (la Constitución) ni que una comunidad se quiera separar ni que que los ciudadanos expresen si lo desean o no".
Y copio (otra vez) lo que ya puse en mi comentario del 5 de Febrero pasado, a las 14.21, a la entrada "Reflexiones de un alienígena", tomado literalmente del texto de la sentencia del TC de 5 de julio de 2017:
"En la misma STC 103/2008 ya declaramos que la redefinición de la identidad y unidad del sujeto
titular de la soberanía es cuestión que ha de encauzarse a través del procedimiento de reforma
de la Constitución previsto en el art. 168 CE
y que por ello sólo puede ser objeto de consulta
popular por la vía del referéndum de revisión
constitucional. No puede ser planteada -insistió
este Tribunal- como cuestión sobre la que simplemente se interesa el parecer del cuerpo
electoral de una Comunidad Autónoma, “puesto que con ella se incide sobre cuestiones fundamentales
resueltas con el proceso constituyente y que resultan sustraídas a la decisión de los poderes constituidos”. En este sentido, concluimos que "[e]l respeto a la Constitución impone que los proyectos de revisión del orden constituido, y especialmente de aquellos que afecten al fundamento de la identidad del titular único de la soberanía, se sustancien abierta y directamente por la vía que la Constitución ha previsto para esos fines. No caben actuaciones por otros cauces ni de las Comunidades Autónomas ni de cualquier otro órgano del Estado, porque sobre todos está siempre, expresada en la decisión constituyente, la voluntad del pueblo español, titular exclusivo
de la soberanía nacional, fundamento de la Constitución y origen de cualquier poder político”.
Luego el TC está diciendo ahí, y había dicho ya en 2008, que lo que afirma JLGM es FALSO, FALSO, FALSO, para repetir sus propias (y destempladas) palabras. Y recuerdo también (ya lo hice entonces) que quien gobernaba con ocasión de la primera sentencia, en 2008, era el PSOE.
Resumiendo: lo de "falso, falso, falso" no es sino su opinión, su opinión, su opinión. La del TC, tanto entonces como ahora, es exactamente la contraria. Y si en efecto, como el propio JLGM afirma en esta misma entrada, nota del 2-3-18 a las 13.13, el TC "lo forman prestigiosos juristas que no pueden ignorar que sus decisiones serán estudiadas en los libros de historia; supongo que les preocupará que algún día tengan que avergonzarse de ellas", imagino yo que puede afirmarse que su invariable opinión al respecto vale al menos tanto (si no es que más, por tener mayor conocimiento y experiencia al respecto) como la del propio JLGM.
Josep Grau 2 de marzo de 2018, 17:51
Muy de acuerdo en la observación de Demetrio Cárdenas sobre el contraste entre la turbiedad de lo que dice Johann Sebastian Mastropiero y la claridad de su suplantado.
José Luis García Martín 2 de marzo de 2018, 18:50
Pues sigue siendo FALSO, FALSO, FALSO o el tribunal constitucional incurre en prevaricación si no ilegaliza de inmediato a los partidos independentistas. Fíjese en qué embrollo se mete el constitucional por ayudar al gobierno: se le puede pedir a los electores que voten a un partido que lleve en su programa que su objetivo es conseguir la independencia de Cataluña, pero no se le puede preguntar si quiere la independencia de Cataluña (aunque el resultado no sea vinculante y por tanto no tenga ningún efecto sobre la soberanía nacional). Qué cosas. Menudo disparate. Menudo embrollo en que se está metiendo el tribunal constitucional.
Piense un poco por su cuenta, Jose. Atrévase a pensar y no a seguir al pie de la letra lo que dicen los que mandan. Pensar no tiene graves riesgos sobre la salud, aunque los tenga a veces decir lo que se piensa (espero no acabar en Estremera, ya estuve en Cararbanchel).
Jose 2 de marzo de 2018, 21:07
En muchos países existen, dentro de la legalidad, partidos que apoyan la independencia de determinadas regiones. Caso bien conocido (hay unos cuantos más), y que ya he puesto aquí repetidamente, es el del partido independentista bávaro ("Partido de Baviera"), perfectamente legal en Alemania, donde como ya he repetido unas cuantas veces su TC declaró no hace mucho que un referéndum secesionista era imposible, por radicalmente contrario a la Constitución. También los hay en diversos estados de los USA, donde, y también lo he puesto aquí, el Gobierno de Obama declaró en su momento lo mismo. Y también en muchos otros sitios.
Su supuesta duda ya la aclaró perfectamente en su momento el propio TC, cuando dijo lo que ya copiaba más arriba (y no es la primera vez):
"[e]l respeto a la Constitución impone que los proyectos de revisión del orden constituido, y especialmente de aquellos que afecten al fundamento de la identidad del titular único de la soberanía, se sustancien abierta y directamente por la vía que la Constitución ha previsto para esos fines. No caben actuaciones por otros cauces ni de las Comunidades Autónomas ni de cualquier otro órgano del Estado, porque sobre todos está siempre, expresada en la decisión constituyente, la voluntad del pueblo español, titular exclusivo
Es decir, se puede intenrar revisar el orden constitucional, también en lo que afecte al "fundamento de la identidad del titular único de la soberanía", pero sólo por los medios previstos en la propia Constitución.
Piense un poco por su cuenta, JLGM. Atrévase a pensar y a no seguir al pie de la letra lo que le dictan, al margen de toda crítica, y por lo que se ve de toda información que no le guste, sus propios prejuicios. Y respecto a la muestra de demagogia del paréntesis con que cierra, le recuerdo que yo, al menos, admito perfectamente (como lo he repetido muchas veces) que otros piensen distinto de mí: es su derecho. Pero usted, y al parecer todos los que aquí apoyan su postura (ninguno ha protestado, al menos hasta ahora), NO. Quienes sostengan algo distinto a su Pensamiento Único no son personas que legítimamente discrepen, sino locos e indecentes. Desde esa perspectiva, mucho me temo que es más fácil que, si llegasen a gobernar gentes de sus mismas ideas (de su misma talibánica intolerancia, quiero decir) fuésemos locos e indecentes como yo los que tuviéramos problemas.
Y una sola cosa, y termino: por sus comentarios, parece claro que usted no se toma el trabajo de leer los míos. Lo cual estaría muy bien (no es obligatorio) si no fuera porque luego los contesta. Leer primero lo que se va a contestar después, e intentar enterarse de ello, parece cosa bastante razonable, ¿no?
José Luis Piquero 3 de marzo de 2018, 10:54
Yo sí he protestado, en esta entrada y en otras muchas. Si he dejado de intervenir es porque Jose expresa perfectamente lo que yo quería decir. Soy otro loco e indecente.
Jose 4 de marzo de 2018, 15:44
Pues mil gracias. No sé si seguiré mucho tiempo expresando lo que pienso. Lo de ser la voz que clama en el desierto, a la larga, resulta un poco cansado. Pero en fin, uno es incorregiblemente optimista, y siempre piensa que vale la pena decir lo que cree bueno y verdadero, incluso aunque (aparentemente) nadie escuche. A la larga, quién sabe.
F 27 de febrero de 2018, 22:13
Besos a Belgrano, Palermo y hasta Almagro.
CFC 28 de febrero de 2018, 16:01
Un gorrión de Belgrano, exiliado en Palermo y lejos de Almagro,mira cómo el viento mueve la alta copa de los árboles, tan altos como el cielo mismo,y deja caer una temprana hoja de otoño con la calidez del sol de primavera. De su nido, lejos, aunque, a la vez, tan cerca.
Gracias, F, por el recuerdo.
Andrea Cagliostro 28 de febrero de 2018, 18:26
Pelotas del Poder, estatalistas de toda condición y toda laya, acuden a la web del buen Martin con la intención de aguarnos su mensaje y de catequizar a este poeta.
Traen retóricas torpes, leguleyas, pesados cargamentos de comillas arrastrados del BOE o de su Europa, letra muerta, difunta, cadavérica, obra de insolidarios encumbrados, nunca de Galeano o Varufakis.
Quisieran un Martín bien amaestrado, un ejemplar, en suma a su medida, tan siervo como ellos de las leyes, no de la dignidad de las personas. Un Martín ocupado, sobre todo, en la última sentencia de Lagarde (seguramente no muy memorable) y del castigo ejemplar que ha de aplicarse al libertario que pisó la raya.
Aunque puede que sea más sencillo. Allá en el fondo de su fuero interno saben que son timados y estafados por el mismo poder que pelotean, que por pasividad y servilismo, mañana va a birlarles sus pensiones. Y quizás se sienten algo tontos. Desean que otros muerdan el anzuelo para que la sandez, en muchedumbre, no les recuerde su actitud mezquina.
Jesús Castellano 1 de marzo de 2018, 1:26
Bueno, entonces qué, son galgos o son podencos?
María, la judía 1 de marzo de 2018, 11:13
Con la excusa de un recital
convocó el jerarca católico
a la intelligentsia fascia.
Qué hacer con los desclasados
que ahora tenían pretensiones.
Su antiguo líder había logrado
mantener prístino el fascismo
en una Europa noña
que a todos pretendía.
Los mecanismos funcionaban.
El lento hostigamiento
al rebelde de sangre
poco a poco debilitaba
Aun así eran muchos
que pretendían vencer
¡con papel!
¡Oh España pura!
¡Grande, unida! ¡Una!
¡Líbranos de tanta porquería!
Especialmente a los más necesitados...
Las juventudes, a coro 1 de marzo de 2018, 21:02
al que aplastar.
Toda matanza
requiere un cerdo.
Larga crianza,
José Luis García Martín 1 de marzo de 2018, 19:52
También agradezco la precisión de Jose sobre lo que declaró constitucional y no el tribunal constitucional; otra cosa es que, en lo que tiene relación con Cataluña, merezca alguna consideración tan alto tribunal. De antemano se ha alineado con el gobierno en esta cuestión, está a su servicio, paraliza cualquier ley del Parlament que no no le guste al gobierno (luego ya se verá si es constitucional o no). La ley que en este asunto se aplica es la ley del más fuerte, pero no siempre Goliat vence a David, aunque David no tenga ninguna onda sino solo tenacidad y buenas razones.
Amigo Jose, ¿nunca has pensado que la "ley" siempre estará de parte de quién decide lo que es legal y lo que no, sin posibilidad de apelación ante una autoridad imparcial? Eso es como jugar al póker con las cartas marcadas.
Jose 1 de marzo de 2018, 21:01
Ya. Pero también es curioso que, mientras JLGM creyó que la desinformación de DC era un dato real, y no muestra por su parte de manipulación o ignorancia (prefiramos pensar lo segundo), nada tuviese que objetar a la postura del TC, que sin embargo se vuelve urgentísimamente criticable en cuanto queda claro que no es la que a él le gustaría. Pero, naturalmente, no hay relación alguna entre una cosa y otra: honni soît qui mal y pense.
José Luis García Martín 2 de marzo de 2018, 13:13
Hombre, a mí cuando alguna resolución del constitucional es favorable a la postura de "los enemigos de España" me parece más destacable que en caso contrario. Mucha razón tienen que tener los independentistas para que el tribunal constitucional no encuentre ningún resquicio para poder negársela, como le han hecho creer que es su deber patriótico. A fin de cuentas, lo forman prestigiosos juristas que no pueden ignorar que sus decisiones serán estudiadas en los libros de historia; supongo que les preocupará que algún día tengan que avergonzarse de ellas.
Jose 2 de marzo de 2018, 13:39
Pues no debe, según usted, preocuparles mucho eso de tener que avergonzarse algún día, puesto que usted afirma que 1) toda postura que no sea la de usted debe avergonzar a quien la sostenga. 2) el TC no tiene en realidad criterio propio: se limita a hacer, son palabras suyas, lo que el gobierno le mande.
Si esto es así, repito, no parece que les preocupe esa supuesta "vergüenza", ya que según usted sólo podrían evitarla dimitiendo en bloque. Y no parece que estén mucho por la labor, diría yo.
Josep Grau 2 de marzo de 2018, 18:08
Creo que Jose se ha hecho un lío. DC no ha dicho nada del TC; lo he dicho yo. Me refería a la resolución de noviembre sobre la reforma exprés del Parlament; no a la de octubre sobre el fondo de la ley de referéndum, en la que efectivamente lo declaró ilegal, como explica Jose. Pero un delito de desobediencia grave a la autoridad se castiga en el Código Penal con una pena de seis meses a un año de prisión o el pago de una multa. Nada que ver con los 30 años de la rebelión, que no ha concurrido ni por asomo porque no ha habido violencia. Y una desobediencia, por supuesto, no justifica la prisión preventiva.
José Luis García Martín 2 de marzo de 2018, 18:41
Respuesta a Jose, no a Josep. ¿Ha oído hablar alguna vez de la lógica difusa frente a la lógica del sí o no, del blanco o negro? Es la que caracteriza al ser humano y a la que trata de aproximarse la inteligencia artificial. Los miembros del tribunal constitucional se debaten entre dos deberes: evitar que "España se rompa", como buenos patriotas que son, y evitarlo respetando las normas jurídicas; para conseguir lo primero a veces tienen que tomarse algunas libertades con lo segundo. Procuran que sean las mínimas para que no les pidan responsabilidades cuando abandonen su cargo si las elecciones dan un vuelco a la actual correlación de fuerzas y para no salir demasiado malparados cuando los acontecimientos actuales resulten tan remotos como el franquismo y se conviertan en un capítulo de la asignatura de Historia.
Jose 2 de marzo de 2018, 20:40
He oído hablar de la lógica difusa (o borrosa; también se le llama así). Pero cuando alguien afirma que dos y dos son cinco, si yo digo que eso es falso y que en realidad son cuatro no estoy haciendo ningún ejercicio de ese tipo: estoy, como ya he dicho, restableciendo la verdad, nada más.
Josep Grau (perdón por el despiste) decía literalmente, en su nota del 28-2 a las 18.12, que "Las sesiones parlamentarias de septiembre aprobaron un referéndum, no una Constitución. El referéndum no precisa mayoría cualicada de 2/3, a diferencia de una Constitución. Esas sesiones parlamentarias fueron declaradas perfectamente constitucionales en noviembre por el TC, pero eso no salió en la portada y los editoruales de 'El País', ese diario que repite las declaraciones de Timmermans casi tanto como Jose", se equivoca o miente.
ES FALSO que, como él afirma textualmente, y usted le agradeció por afirmarlo, "las sesiones parlamentarias [de Setiembre] fueron declaradas perfectamente constitucionales en noviembre por el TC". Lo ocurrido fue exactamente lo contrario; y aquí, una vez más, no hay lógica, difusa o no, que valga, sino una afirmación perfectamente contraria a la verdad.
El TC dijo en Octubre textualmente que el Parlamento catalán, al actuar como lo hizo en dichas sesiones, "se ha situado por completo al margen del derecho, ha entrado en una inaceptable vía de hecho, ha dejado declaradamente de actuar en el ejercicio de sus funciones constitucionales y estatutarias y ha puesto en riesgo máximo, para todos los ciudadanos de Cataluña, la vigencia y efectividad de cuantas garantías y derechos preservan para ellos tanto la Constitución como el mismo Estatuto".
El problema es que a ustedes les encaaaaantan los sofismas y la tergiversación de los HECHOS. Y yo no juego a eso: digo la verdad, simplemente, y la apoyo con pruebas. Ya me figuro que eso les gusta poco, pero qué le voy a hacer yo.
(Por cierto, lo de que su falsedad, la de JG, "tenía que" haberse publicado en la portada y el editorial de El País, y que el que no ocurriese descalifica al diario, es perfectamente ilustrativo de ciertas actitudes. A algunos, acostumbrados por lo que se ve a alimentarse de propaganda sectaria, que la prensa informe de los hechos y no de las invenciones que les convendrían se les atraganta muchísimo, al parecer. Tampoco es culpa mía).
José Luis García Martín 3 de marzo de 2018, 10:02
Pues no es cierto, una vez más, ni siquiera en los aspectos formales. Según yo entiendo esas sesiones eran perfectamente legales (eso fue lo declaró el constitucional al declarar constitucional de la reforma del reglamento), lo que se rechazó como inconstitucional fue lo aprobado en esas sesiones. No es lo mismo, don Jose: si una sesión del parlamento es ilegal, todo lo que se apruebe en ella --aunque sea perfectamente constitucional-- carece de validez; si en una sesión legal, se aprueba una ley inconstitucional es esa ley, no la sesión, la que carece de validez.
Pero es ridículo discutir esto: lo que usted llama rigurosa aplicación de la ley se refiere siempre a leyes creadas (o interpretadas) ad hoc para impedir que Cataluña, si así lo desean sus ciudadanos, pueda ser independiente. Eso es todo.
Jose 3 de marzo de 2018, 13:45
Bien, es su opinión. Para mí (y para el TC alemán, y para la UE, y para la Comisión de Venecia... ¿sigo?), lo que sucede es que la Constitución no permite esa independencia por las bravas que los independentistas catalanes han intentado. No es imposible luchar por ella, pero hay que hacerlo por los cauces legales que más del 90% de los votantes catalanes aprobaron en su día.
En esa Constitución se dice textualmente (artículo 149.1, y apartado 32) que "El Estado tiene competencia EXCLUSIVA [el subrayado es mío] sobre las siguientes materias: ...Autorización para la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum". Eso dice textualmente la Constitución de 1978 que, según dice, usted (y más del 90%. repito, de los votantes catalanes) aprobaron en su día. Mientras eso no se modifique, un referéndum que no cuente con la aprobación del Estado es anticonstitucional. Y eso no es ni algo creado ni interpretado "ad hoc", como dice, sino el texto literal de la Constitución.
Que el Estado no apruebe un referéndum secesionista es natural si atendemos otra vez al texto de la Constitución, que en su artículo 2 dice literalmente: "La Constitución SE FUNDAMENTA en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles". Que los fundamentos mismos de la Constitución sólo puedan modificarse mediante el procedimiento previsto para ello, y que requiere entre otras cosas la aprobación de al menos 2/3 del Parlamento español, es de pura lógica, ya que si ese procedimiento no es de aplicación cuando se trata de cambiar los fundamentos de la Constitución, ¿cuándo habría de serlo?
Tal es la realidad constitucional en España, y en Alemania, y en Italia, y en los USA; así lo han recordado sin ninguna duda tanto la UE como la Comisión de Venecia. Y eso sí que es todo (de hecho, por lo que a mí respecta, la discusión podría terminar aquí).
Josep Grau 3 de marzo de 2018, 15:53
Dos cosas a Jose:
1) Yo no digo falsedades. Es él quien mezcla con dudosa buena fe dos resoluciones del TC: una de octubre, que declaró ilegal el referénsum, y otra de noviembre que declaró constitucional la reforma del reglamento del Parlament que motivó la espantada de la oposición y un montón de escandalizadísimos editoriales y portadas de todos los medios españoles.
2) Sorprende su insistencia en decir que los otros sólo decimos las cosas que apoyan nuestros argumentos. Como si él no lo hiciera (ay, ese Timmermans). Como si hubiera dicho algo, por ejemplo, cuando yo he citado el estremecedor 'A por ellos' con el que la gente despidió a la Guardia Civil.
José Luis García Martín 3 de marzo de 2018, 21:50
Otra respuesta a Jose (yo creo que va a acabar entendiéndome). De sus propias palabras se deduce que el referéndum fue ilegal única y exclusivamente porque el gobierno central quiso que lo fuera. Le habría bastado acordar su convocatoria con la Generalitat (como se pidió hasta el último momento) para que fuera legal. Y la constitución no lo prohíbe. No lo prohíbe, repito. No lo prohíbe: que no se deje engañar. Lo que prohíbe es la declaración de independencia unilateral si ese referéndum fuera favorable. Lo que habría que hacer, si hay mayoría de independentistas en la consulta legal y pactada, es tomar nota y comenzar la reforma constitucional que permita aplicar ese resultado. Primero hace falta saber si es necesario reformar la constitución en un asunto tan importante y luego comenzar a reformarla.
¿Fue inconstitucional la declaración de unilateral de independencia tras el referéndum que se trató de impedir a mamporros? Por supuesto y por eso no tiene ninguna validez jurídica, es solo la expresión de un deseo.
Y una curiosidad: ¿ha caído en la cuenta de que todas las encuestas electorales son anticipo de lo que luego se confirma o no en las elecciones? ¿Y que las únicas encuestas que no tienen refrendo electoral son las que preguntan por la independencia? ¿No ve nada raro en eso? ¿A qué hacer encuestas electorales que nunca podrán ser confirmadas o desmentidas en unas elecciones? ¿Y a qué se debe la alegría de Jose y de El País al glosar que los independentistas han caído al 40 % si, de acuerdo con su teoría, Cataluña no podría ser independiente aunque lo pidiera el ciento por ciento del censo electoral?
Jose 4 de marzo de 2018, 0:13
No pensaba contestar ya, pero me pregunto dónde ve JLGM mi "alegría", o la de El País, por esos resultados de la encuesta de la Generalitat. Tiene aquí (https://elpais.com/ccaa/2018/02/23/catalunya/1519385194_167104.html) la información tal como apareció en El País, y aquí (http://www.lavanguardia.com/politica/20180223/441001492265/apoyo-independencia-cae-ceo.html) tal como se publicó en La Vanguardia. Honestamente, yo no veo tanta diferencia.
Me parece que JLGM (como por lo demás otros intervinientes, que me ven nerviosísimo y necesitado de terapia, lo que no deja de ser un progreso sobre el que se preguntaba directamente por mi salud mental) saca conclusiones un poco demasiado apresuradas. Ya digo: dejémoslo.
José Luis García Martín 4 de marzo de 2018, 8:52
O sea que El País no es el único combatiente en la cruzada mediática contra el independentismo, pues menuda noticia. Me parece que ya lo sabíamos. Pero los hechos siguen siendo los hechos: encuestas sí, pero saber de verdad cuántos partidarios de la independencia hay, eso nunca. Es como si pudiéramos hacer encuestas electorales, pero nunca hubiera elecciones. Surrealismo en estado puro. Qué difícil defender racionalmente ciertos cerrilismos ideológicos. Pero en fin, a falta de razones, buenos son los enlaces.
Anónimo (Veneciano) 2 de marzo de 2018, 11:52
El foro está animado como en los mejores tiempos, y Martín superdidáctico y paciente.
Al gobierno rajoyano, cada vez más déspota, no se le abre un camino de rosas. The Times dió hace un par de días un Editorial duro, muy comentado, recomendando dejar libres a los presos catalanes para no complicar más las cosas, como ir a una parálisis de todo el estado. Un grupo de cónsules se solidariza con el de Finlandia en BCN, al que han largado por sospechas de simpatizar con el independentismo, la nueva herejía, aunque de momento no se atreven con hogueras. Y las encuestas dan a los rajoyanos en caída libre. El neto del movidón catalán bien puede ser el gobierno carca fundido.
Y es que era de novatos, por no decir de pardillos, pensar que con unos mamporros, seis detenciones y un 155 se puede contrariar y hacer frente a la frustración de siete millones de ciudadanos, que quieren ser consultados. No se le ocurre ni al que mandó asar la manteca.
Jose 2 de marzo de 2018, 13:34
El Anónimo (Veneciano) haría bien en aprender a contar, aunque fuera por los dedos. Según el censo de las últimas elecciones (las de Diciembre), eran exactamente 5.553.983 las personas con derecho a voto. Pero hay más; puede ver aquí (https://www.elperiodico.com/es/politica/20170929/52-catalanes-apoyan-referendum-43-opone-6319582) cómo, con ocasión del supuesto "referéndum" del 1 de Octubre, apoyaban su celebración el 52,2% de los consultados. Luego sus imaginarios "siete millones de ciudadanos, que quieren ser consultados", se quedarían en realidad en una tercera parte. Lo obvio es que sólo pueden ser consultados quienes tienen edad para votar, y que entre ellos hay una parte que no desea la consulta. Luego lo de los "siete millones" no sé si se le habría ocurrido "al que mandó asar la manteca"; sí, que es exclusivamente una ocurrencia suya, muy alejada de la realidad.
José Luis García Martín 2 de marzo de 2018, 18:33
Quieren ser consultados incluso los que no tienen edad para ser consultados, Jose, pero están deseando tenerla (pregunta a los adolescentes catalanes: todos tienen una opinión al respecto).
Jose 2 de marzo de 2018, 20:11
Hay un problema: al contrario que usted, al parecer (ya que no tiene dudas sobre el hecho de que TODOS tienen una opinión), yo no los conozco a todos. Y es complicado preguntárselo. En cualquier caso, los "siete millones" incluyen también a los niños (sin ellos no se llegaría a esa cifra). Y que un niño de seis meses tenga en efecto una opinión lo veo yo algo difícil. (Eso, sin contar con que los que no son partidarios de la tal consulta son también unos cuantos).
Demetrio Cárdenas 2 de marzo de 2018, 14:09
El recalcitrante Jose se va "poniendo de los nervios" según los acontecimientos se tuercen para él. Habla de mi desinformación, pero lo hace sólo porque nunca aprendió a leer con corrección. Mi frase textual era: "Especular es lo que hace ahora EL PAIS, asegurando que los separatistas han caído a un 40%, cuando NUNCA SUPO cuántos eran..", y mantengo las mayúsculas originales.
No se puede hablar de que han caído al 40% cuando no se sabía cuántos había. Y no se sabía porque se prohibió preguntarlo. Por lo tanto especula EL PAÍS. Presupone. Conjetura. Imagina. ¿Ve usted qué fácil es entenderlo, señor Jose?
Ay, qué bien debatiremos cuando usted aprenda a leer, y a leerlo todo.
Jose 2 de marzo de 2018, 20:18
Veo algo complicado que "debatamos bien" mientras usted no aprenda a leer lo que usted mismo escribe. Si El País, por poner un ejemplo, reproduce una encuesta del Instituto Gallup sobre las próximas elecciones italianas, NO ESTÁ ESPECULANDO NADA; en todo caso, si hay especulación, será de los autores de la encuesta.
Es exactamente el caso. El País (y todos los demás medios de información, internacionales, nacionales y locales, que la han reproducido), al publicar los resultados de esa encuesta de la Generalitat, no especulan: informan. Si alguien especula, es la Generalitat, autora de la encuesta. ¿De verdad le resulta tan difícil entenderlo? Pues tiene usted un problema, oiga. Y serio.
José Luis García Martín 3 de marzo de 2018, 9:54
Tomo la palabra por Demetrio, Jose: El Pais repruduce y especula. "Han caído" solo respecto a otra encuestas, porque no sabemos --ni sabremos nunca, constitucional y guardia civil de por medio-- cuántos son los independentistas. Qué cosas: se puede preguntar a una muestra del cuerpo electoral si quieren ser independientes, pero no se puede preguntar a todo el cuerpo electoral. Sospecho que la constitución de 2018 no es la que yo voté, la de 1978; ha habido una reforma por la puerta de atrás para que pueda servir de ariete contra ciertas aspiraciones políticas de la sociedad catalana.
Demetrio Cárdenas 3 de marzo de 2018, 12:24
Minuendo, sustraendo y diferencia son los números implicados en una resta. A partir de dos de ellos se puede obtener el tercero. A partir de uno solo no se puede obtener nada, salvo especulación y ridículo.
Lo cual deja a la vista la naturaleza tramposa, fraudulenta y manipuladora de la prohibición del referéndum. Se ha criticado durante meses a la Generalitat por asegurar "sin base" altos porcentajes de independentistas. Y resulta que el cerrilismo anti-referéndum da, sin el menor pudor y con menos base, porcentajes del 30 o del 40%. Qué cara más dura.
El pánico del gobierno a conocer las cifras reales limita en parte los datos de la Generalitat (que al menos cuenta con datos del 1-O), pero no limita menos al gobierno central, radicalmente deslegitimado para ofrecer ningún dato admisible y fiable. NO PUEDEN argumentar sobre ninguna base numérica seria. Por su grandísima culpa. De ahí que especulen y enreden.
A José (encuadrado sin duda entre aquellos que prefieren la injusticia al desorden) la actual inestabilidad política le causa evidente zozobra y malestar. Trasluce de sus modos. Pero un foro abierto y libre no es el mejor lugar para hacerse una terapia. Aquí lo que va a encontrar es mucha gente que no se ha tragado las mentiras oficiales. Le va a hacer empeorar.
Anónimo 3 de marzo de 2018, 19:34
Un periodista calificaría a este Café como "Campeonato de sofistas".Y enseguida añadiría que Martín, rodeado por sus nobles corifeos y oportunas irrupciones de mamporreros, no dio respiro a quienes osaron acordarse en su mostrador para intercambiar civilizadamente opiniones. No sería Major llamarlo Sidrería Arcadia? Lo digo por la acidez que sirven dueño y camareros.
María 4 de marzo de 2018, 21:13
Es verdad. Yo reconozco que a veces me dejo llevar. Pido perdón si he incomodado a alguien.
Jose 4 de marzo de 2018, 15:42
Bien, por lo que a mí respecta, dejémoslo aquí. No puedo por menos, eso sí, de expresar mi asombro por el hecho de que quienes aquí se tienen por más modernos que nadie, y a sus contrarios por la representación más acabada del cerrilismo, resulten sin embargo tan incapaces de asimilar un principio básico de la democracia: el hecho de que es perfectamente legítimo que otras personas piensen de modo diferente a uno mismo. Y que, sólo por hacerlo, no son ni locos, ni histéricos, ni deshonestos, ni ninguna de esas otras "democráticas" ocurrencias.
Éste cerril en particular siempre ha dicho, y no se cansará de hacerlo, que admite sin ningún género de dudas que otros piensen de modo distinto a él; como ya dije, es su derecho. Pero que quienes son incapaces de admitir eso se tengan, precisamente, por lo más "avanzado" y "democrático" que hay, es para mí una muestra más del insondable arcano de la ceguedad sectaria entre los humanos.
De verdad, mis muy democráticos y modernos amigos, ¿no debería ser al revés? ¿Que fueran ustedes quienes defendiesen activamente el derecho a la discrepancia, y los cerriles quienes se opusieran? Y, si no es así, ¿no serán más bien ustedes los cerriles? Vamos, se me ocurre. Un saludo.
María 6 de marzo de 2018, 2:00
Mire, Jose, en esta entrada hay 87 comentarios y muchos de ellos suyos, así que no diga que no se le permite expresarse. Seguro que si yo le dijera que lo que dice Manuel Vilas en su carta a Colau es una tontería, usted me diría que, ante todo, respete su opinión, cuando a él le leen muchos y yo solo hablo con usted. Pero en España rige ante todo el principio de autoridad. Pues si mucha gente en este país no quiere al rey, culpa suya. Que intente llegar a la gente, y no al revés. Y, si no sabe, que se vaya a Londres a hacer un cursillo.
José Luis García Martín 6 de marzo de 2018, 10:24
Me alegro que aparezca aquí una referencia al artículo de Manuel Vilas contra Ada Colau, una de las pocas personas que se está comportando sensatamente en esa situación. Mucho tendría que aprender de ella el jefe del Estado, de quien sus defensores en el El País insinúan una y otra vez que salvó la constitución (como su padre en el 23-F) ante la inacción del gobierno. Pero ese hecho, actuar sustituyendo al gobierno, está expresamente prohibido por la constitución y podría ser motivo de destitución. Todos los actos del rey deben llevar el refrendo del presidente del gobierno o de un ministro, que es el responsable de los mismos (por eso es inimputable en sus actos como jefe de Estado, no en su vida privada, como nos quisieron hacer creer). En fin, que cada vez que veo comparar el 3-O con el 23-F (cuando el gobierno estaba secuestrado y el rey actuó como jefe de la fuerzas armadas) me frotó los ojos. ¿Sabrán lo que están diciendo? ¿Sabrán de lo que están acusando al rey quienes pretenden elogiarle?
Jose 6 de marzo de 2018, 13:41
Me da la impresión, previos mil perdones, de que JLGM no tiene muy clara la diferencia entre ACTO y DECLARACIÓN del Rey.
Respecto de la monarquía inglesa, una vieja definición del papel del monarca lo expone así: «el soberano tiene... tres derechos —el derecho a ser consultado, el derecho a incentivar, y el derecho a advertir—». Advertir fue exactamente lo que hizo nuestro actual rey en Octubre.
Por ACTO se entiende, al menos en circunstancias normales, no una declaración, sino (y por eso los políticos catalanes presos NO SON "presos políticos") una intervención efectiva, usualmente legislativa, en la esfera política, que sí requeriría para ser válida el refrendo que dice.
Pero claro que está entre sus atribuciones (y entre sus obligaciones, en casos de especial gravedad) el ADVERTIR de lo que cree se desvía de la deseable práctica democrática.
Lo otro me hace pensar en una contradicción no rara entre los antimonárquicos, que por una parte acusan al rey de no hacer nada (de ser una figura puramente decorativa, sin ningún tipo de obligación, digamos, laboral), y por otra se escandalizan si efectivamente hace algo.
Puede discutirse la oportunidad de su intervención de Octubre, o matices concretos de su contenido; su legitimidad, en cambio, me parece (de acuerdo con el lema británico que citaba al principio) fuera de toda duda.
José Luis García Martín 6 de marzo de 2018, 13:54
¿Y qué tiene que ver el lema británico con lo que dice la constitución española? Reléala y verá si lo que afirman los apologistas del monarca (yo lo fui hasta ese discurso) no parece sospechosamente inconstitucional. La constitución española no solo obliga a los políticos catalanes, sino muy especialmente al jefe del Estado español. Hasta sus discursos deben ser aprobados por el gobierno, por lo que mal puede uno de ellos combatir la inacción del gobierno, que es quien ha de darles el visto bueno. El rey no puede decir lo que quiera cuando actúa como jefe del Estado. Y esto no es materia de opinión, sino exigencia constitucional. La acción política está en manos del gobierno, que es quien responde ante los electores.
Jose 6 de marzo de 2018, 14:19
Copio literalmente el comienzo del artículo 61 de la Constitución:
"El Rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, GUARDAR Y HACER GUARDAR LA CONSTITUCIÓN Y LAS LEYES..." (el subrayado es mío).
Exactamente eso fue lo que el Rey recordó a Ada Colau.
En la página web del Congreso de los Diputados en que se desarrolla y comenta, artículo por artículo, la Constitución, se explica al respecto que
"En el régimen político británico, Keith no dudaba en atribuirle al Rey el papel de "guardián de la Constitución", sobre todo a partir de la crisis de 1911, que enfrentó abiertamente a las Cámaras de los Comunes y de los Lores. La doctrina posterior ha matizado esa prerrogativa regia, en el sentido de constituir al Monarca en guardián de la "esencia de la constitución en momentos graves".
En Constituciones más recientes, como la francesa de 1958, que ha dado vida a la V República, se atribuyen poderes excepcionales al Presidente cuando las instituciones de la República, la independencia de la nación, LA INTEGRIDAD DEL TERRITORIO... se vean amenazados de una manera grave e inmediata..." (subrayado mío, otra vez).
Y, de acuerdo con esto, se explica en esa misma página web del Congreso que
"...Será a partir de una situación tal, en la que se quiebre o exista amenaza inminente de quiebra del normal funcionamiento de los poderes constitucionales del Estado, cuando pueda hablarse con propiedad de una función regia de defensa constitucional".
El rey, por tanto, ADVIRTIÓ, en el uso legítimo de sus funciones constitucionales, ante una situación que, cito de nuevo, ponía en grave riesgo la "legitimidad democrática amparada por la Constitución", legitimidad que, como el TC señaló claramente, y ya lo he puesto aquí, el Parlament catalán había quebrantado gravemente.
José Luis Piquero 6 de marzo de 2018, 19:41
Es alucinante. Naturalmente que el rey dio ese discurso con el refrendo del gobierno. ¿Te crees que el rey dijo: "Venga, voy a decir algo" y que Rajoy se enteró viéndolo en la tele? Es que dices cada cosa...
Por lo demás, Ada Colau y los independentistas y tú lo acusáis de no haber sabido mantener la equidistancia. ¡Es que no había equidistancia! Aún faltaría que el jefe del estado mantuviera la equidistancia entre quienes respetan el orden constitucional y los que quieren conculcarlo con maniobras ilegales. Pues vaya jefe de estado sería. Lo mismo podría ser equidistante entre el gobierno y un general golpista, supongo.
José Luis García Martín 7 de marzo de 2018, 14:08
Respondo a Jose y Piquero, agradeciéndoles que me den pretexto para escribir estas cosas (más graves de lo que parece, la verdad).
A Jose, que sí, que eso es lo que el rey le recordó a Ada Colau, pero no lo que hizo el 3-O (o lo que El País y otros medios dicen que hizo: yo no me atrevería a acusarle de algo tan grave). Lo que dicen es que, ante un grave riesgo de quiebra de la constitución y ante la inacción del gobierno intervino para salvarla. Eso lo tiene rigurosamente prohibido: el jefe del Estado no puede sustituir al gobierno, que está actuando de acuerdo con la legalidad y no se encuentra secuestrado. En un momento en que actúa el tribunal constitucional, actúan los jueces, el gobierno tiene a su disposición el 155 para aplicarlo cuando lo crea conveniente, ¿qué amenaza había para que el rey saliera a defender la constitución inclumpliendo gravemente su papel constitucional? ¿Es que no se fiaba de lo que pudiera hacer Mariano Rajoy y tuvo que darle públicamente un tirón de orejas para que se pusiera en marcha? Pues lo siento, pero eso no se lo permite la constitución y es una grave ofensa a los ciudadanos que han elegido el parlamento que le ha nombrado presidente de gobierno.
2/ Es alucinante, Piquero, tienes toda la razón, pero lo alucinante no es lo que yo digo, sino lo que dicen los que elogian al rey saliendo a defender la constitución como si el gobierno y los tribunales, que es a quienes les corresponde tal misión, estuvieran secuestrados como en el 23-F. El gobierno, para evitar males mayores, tuvo que aceptar un discurso elaborado por la Casa del Rey. Lo contrario sería crear una crisis institucional sin precedentes. El rey no puede suplir al gobierno y quienes le aplauden por hacerlo le están acusando de incumplir la constitución. Esa es mi tesis, no que la haya incumplido, sino que en influyentes medios españoles se da eso por hecho y encima se aplaude.
Jose 7 de marzo de 2018, 15:18
Bien; acepta JLGM que según la Constitución que él, como la inmensa mayoría de los votantes, aprobó en su día, el Rey tiene atribuido el papel de guardián de la Constitución ("guardar y hacer guardar", recuerdo). Pero no puede ejercerlo nunca, a no ser en el caso de una amenaza armada, como lo que ocurrió el 23-F.
No es eso, como ya he explicado, lo que suele interpretar la doctrina constitucionalista europea. En el caso de Inglaterra, citaba el enfrentamiento entre ambas Cámaras (no armado, desde luego).
NO, NO ESTÁN ACUSANDO AL REY DE INCUMPLIR LA CONSTITUCIÓN, sino en todo caso de no limitarse al papel al que usted (pero no el constitucionalismo europeo) querría verle reducido, nada más. Es lo mismo, y por las mismas "razones", por las que más arriba descartaba la función de "advertir" reconocida a la Corona británica.
Es sólo usted quien hace esas interpretaciones restrictivas, que, repito, el constitucionalismo europeo no apoya. Tiene todo el derecho, naturalmente, a su opinión; pero es bueno dejar claro, ya que usted no lo hace, que ésa es sólo su opinión, y es contraria a dicha doctrina. Y a la práctica de la Corona británica, sin ir más lejos.
José Luis García Martín 8 de marzo de 2018, 10:27
No es mi opinión, no lo digo yo. Lea el Título II de la constitución, artículos 62 (indica lo que "corresponde al rey"), 64 (quiénes deben refrendar los actos del rey y serán responsables de los mismos) y 65.2 (la única excepción: "el rey nombre y releva libremente a los miembros civiles y militares de su Casa"). Esto es lo que dice la constitución de 1978, la que yo voté.
Jose 8 de marzo de 2018, 12:01
Remito a JLGM a mi respuesta del 6 de marzo a las 14.19, donde explicaba tanto el contenido literal del artículo 61 de la Constitución, que él pasa por alto, y donde se indica que función principal del Rey (es la primera concreta que se le atribuye) es GUARDAR Y HACER GUARDAR LA CONSTITUCIÓN Y LAS LEYES...", como también la interpretación usual de dicho papel de guarda de la Constitución en el constitucionalismo europeo.
Me temo que estamos discutiendo ya sobre matices de lenguaje, aunque la diferencia es que mi propia interpretación cuenta con el aval de la práctica constitucional del continente, mientras que la suya es sólo eso, suya (al menos no da otra referencia).
Ya sé que, según él, cualquier cita con la que uno apoye sus puntos de vista no significa eso, sino que uno no tiene opiniones propias y simplemente se apropia acríticamente de las ajenas. Pero es claro, a mi parecer al menos, que se equivoca en eso, que no es más que el típico argumento ad hominem, de quien en lugar de contestar a lo que el adversario expone, prefiere descalificarlo personalmente, que desde luego es más cómodo. Como ya he repetido unas cuantas veces, no verá que yo haga eso. (Y si alguna vez, dejándome llevar por el calor de la discusión, lo hago, pido perdón por lo que claramente es una inconveniencia y está fuera de lugar).
María Taibo 8 de marzo de 2018, 12:07
Reconozcámoslo: el título del rey de España es débil. La monarquía española es raquítica y oscura. Está aislada y, para justificarla, hay quien tiene que inventarse teorías rocambolescas y siniestras, como que está cautiva... ¿por quién? Por el salvaje pueblo español que lo permite. Todo por no aceptar que los españoles no queremos un rey. Compárese con la monarquía inglesa, rodeada de grandes pares, lores, sirs, multitud de ciudadanos condecorados cada año en reconocimiento de su labor... Y no solo la inglesa. Mi padre, por ejemplo, es caballero del Rey Harald de Noruega. ¡Un español! ¿Por qué? Porque promovió en radio clásica la música escandinava, con retransmisiones, ciclos y conciertos en España y Escandinavia. Pero en España el rey está como de incógnito, alejado de su pueblo, porque, en el fondo, no entiende su función ni la aprecia. Ni él ni los oscuros grandes de España quieren servir a los españoles.
Josep Grau 10 de marzo de 2018, 13:47
Resulta conmovedor que Vilas venda al rey cazador de elefantes como defensor de los pobres. La demagogia alcanza a veces proporciones estrafalarias.
José Luis García Martín 8 de marzo de 2018, 14:08
Qué cosas, Jose. Parece que tú también estás empeñado en que, cuando cambie la mayoría en las Cortes, se inicie un proceso de destitución contra el jefe del Estado. Lo primero que dice el artículo 61 es que el rey debe "guardar" la constitución (o sea, respetarla). Lo segundo es "hacer guardar la Constitución y las leyes", pero sea eso lo que sea no parece que pueda entenderse como que ha de sustituir al gobierno y a los tribunales. El artículo siguiente indica muy claramente que (por eso es inviolable) todos sus actos deben estar respaldados por el gobierno. El famoso discurso para algunos vino a sustituir a la inacción del gobierno. Eso lo tiene explícitamente prohibido. En un juicio ante un tribunal imparcial no creo que saliera bien librado, si eso fuera cierto. Además de que habría resultado innecesario. ¿Necesitaban el gobierno, el tribunal constitucional y los jueces del supremo que el rey les recordara cuál era su función? Eso, que es lo que Jose y El País (por citar solo dos ejemplos) dan a entemder, me parece que es un insulto para ellos. En fin, que el innecesario acto del rey (no hacía falta para llegar a dónde hemos llegado), no creo que le haya beneficiado ni a él ni a la institución que representa ni, por supuesto, al país. Esta sí es mi opinión, y reconozco que puedo estar equivocado (casi me gustaría, el tiempo --quizás no demasiado-- lo dirá).
Jose 9 de marzo de 2018, 1:14
Como ya dije, esa función, la de ADVERTIR, la reconoce la práctica legal por ejemplo a la monarquía inglesa. Cuando efectivamente la ejerce, ¿está insultando al hacerlo a su gobierno y sus tribunales? En fin, ya lo he dicho unas cuantas veces: dejémoslo. Las respectivas posturas están, me parece, más que claras.
José Luis García Martín 9 de marzo de 2018, 13:48
Estamos completamente de acuerdo: la práctica legal de, por ejemplo, la monarquía inglesa admite al parecer algo que prohíbe la constitución española. No es el único caso: allí se admite un referéndum independentista y aquí se manda a la guardia civil para impedirlo. Completamente de acuerdo, Jose. Pero estarás de acuerdo conmigo también en que si incumplir la constitución acarrea consecuencias penales para unos también debería acarrearlas (las previstas en la propia constitución) para otros.
Ojo --repito, que no quiero pillarme los dedos-- que yo no digo que el jefe del Estado haya incumplido la constitución con su discurso extemporáneo, sino que eso es lo que parece deducirse de las afirmaciones de Jose y de El País (entre otros).
Y ahora ya sí echamos el cierre y pasamos a otra cosa.

References: artículo 149
e contrario
 resolución 
 resolución 
 artículo 2
 artículo 61
 artículo 61
 artículo 61