Source: http://www.legaltoday.com/informacion-juridica/jurisprudencia/penal/sentencia-num-602016-audiencia-provincial-valladolid-seccion-2-08-03-2016
Timestamp: 2019-12-12 09:12:03+00:00

Document:
12 de diciembre de 2019 | 10:12
Marginal: PROV\2016\79525
Recurso de Apelación núm. 60/2016
DELITOS CONTRA LA SEGURIDAD VIAL: Presunción de inocencia: vulneración inexistente: existencia de prueba: ha quedado suficientemente acreditado que el acusado había ingerido bebidas alcohólicas y consumido cocaína y anfetaminas, que el vehículo que conducía circulaba una velocidad excesiva e inadecuada, y que no se percató con la debida antelación de la presencia del vehículo que le precedía, unido a la que el conductor del mismo no llevaba puesto el cinturón de seguridad, causándo su fallecimiento en el accidente.
La Sección 2ª de la AP de Valladolid estima parcialmente el recurso de apelación interpuesto contra la Sentencia de fecha 25-10-2015, dictada por el Juzgado de lo Penal núm. 4 de la misma localidad, en el único sentido de modificar la pena impuesta y la responsabilidad civil derivada del delito.
TERCERO.- Ese día y a la hora mencionada Cristobal conducía -sin hacer uso del cinturón de seguridad-, el vehículo Peugeot Partner matrícula ....WWW , de su propiedad, asegurado en Línea Directa, por la ya mencionada Carretera VP-1202. Lo hacía por el carril de la derecha sentido Portillo. Se trata de una vía convencional con doble sentido de circulación de una anchura, en el punto kilométrico 9.800, de 6,80 metros, dividida en dos carriles -uno para cada sentido de la circulación-, siendo cada carril de una anchura de 3,40 metros; era de aglomerado asfáltico en buen estado observación y de mala rodadura ya que, el firme estaba cubierto de una fina capa de agua-nieve contribuyendo a que tuviese el efecto de suelo mojado (deslizante) y al margen derecho había una barrera lateral semi-rígida seguida de terreno baldío. Al margen izquierdo había una cuneta terriza de una anchura media de 0.40 metros, seguida de talud y pinar.
CUARTO.- El mismo día y a la misma hora ya mencionados, por la misma Carretera VP- 1202 y en mismo sentido hacía Portillo, Anselmo , mayor de edad y sin antecedentes penales, conducía el vehículo Audi A-5 matrícula ....DDG , de su propiedad, asegurado en Línea Directa Aseguradora. Lo hacía tras el vehículo del Sr. Cristobal , a una velocidad que no se ha podido concretar con exactitud, sin que tampoco se haya podido acreditar que fuese superior a 90 km/horas, pero que en todo caso era excesiva e inadecuada teniendo en cuenta las condiciones meteorológicas y las de la vía.
QUINTO.- El Sr. Anselmo , circulaba por la Carretera VP-1202 -sentido Portillo-, en tramo curvo hacia la derecha, plano descendente, seguido de recta (donde estaba enclavada la intersección -denominada de "T"- correspondiente a la Carretera VP-1002 -Megeces de Iscar- Cogeces de Iscar-), existiendo un cambio de rasante que reducía la visibilidad.
También le fue retirado el permiso de conducir y privado del derecho a conducir vehículos de motor y ciclomotores por Auto de 19.1.2015 del Juzgado de Instrucción nº 5 de Valladolid (así como intervenido su vehículo), medida que fue alzada por Auto de 24.6.2015 de este Juzgado, el cual fue revocado -en lo relativo a la privación cautelar del derecho a conducir vehículos de motor y ciclomotores- por otro de la Audiencia Provincial de 2.10.2015, entregando en este Juzgado, efectivamente el Sr. Anselmo su permiso de conducir vehículos de motor y ciclomotores el 9.10.2015."
"Condeno a Anselmo como autor criminalmente responsable, de un delito de conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas y drogas tóxicas, en concurso con un delito de imprudencia grave con resultado de muerte de los arts. 379.2 , 382 CP (RCL 1995, 3170 y RCL 1996, 777) y 142 1 y 2 CP ya definidos, sin la concurrencia de circunstancias modificativas de responsabilidad criminal, al que se le impone la pena de TRES AÑOS Y CUATRO MESES (3 años y 4 meses) de prisión, con la accesoria de inhabilitación del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, así como la privación del derecho a conducir vehículos de motor y ciclomotores durante CUATRO AÑOS (4 años) con la consiguiente pérdida de la vigencia del permiso que habilita para la conducción.
En concepto de responsabilidad civil Anselmo deberá indemnizar a Consuelo , por los gastos de funeral en DOS MIL SESENTA Y UN EUROS Y OCHENTA Y CUATRO CENTIMOS (2.061,84€) más CINCO MIL CIENTO NOVENTA Y SIETE EUROS Y NOVENTA Y DOS CENTIMOS (5.097,92€) por daños en el vehículo Peugeot Partner matrícula ....WWW más, por daños morales, CIENTO SIETE MIL QUINIENTOS CINCUENTA Y SIETE EUROS CON NOVENTA Y DOS CENTIMOS (107.557,92€) de la que habrá de descontarse los 88.577,12€ ya recibidos; a Felicidad , también por daños morales, debe ser indemnizada en OCHO MIL NOVECIENTOS SESENTA Y TRES EUROS Y QUINCE CENTIMOS (8.963,15€) de los que habrán de descontarse la cantidad ya recibida y a Juan Enrique , deberá ser indemnizado en OCHO MIL NOVECIENTOS SESENTA Y TRES EUROS Y QUINCE CENTIMOS (8.963,15€) de los que habrán de descontarse la cantidad ya recibida. Se declara la responsabilidad directa de LINEA DIRECTA ASEGURADORA y la subsidiaria de Anselmo .
Ello con imposición de costas incluidas las de la acusación particular."
Tercero. - Notificada mencionada sentencia, contra la misma se formalizaron recursos de apelación por las representaciones procesales de don Anselmo , de LINEA DIRECTA ASEGURADORA SA y de doña Consuelo , don Juan Enrique y doña Felicidad , recursos que fueron admitidos en ambos efectos, y, practicadas las diligencias oportunas, previo emplazamiento de las partes, fueron elevadas las actuaciones a este Tribunal, y no habiéndose propuesto diligencias probatorias, al estimar la Sala que no era necesaria la celebración de la vista para la correcta formación de una convicción fundada, quedaron los autos vistos para sentencia, previa deliberación.
**que el 7 de julio de 2015 (folio 465) el juez instructor dictó resolución en la que se acordaba dejar en la cuenta del Juzgado los 44.288,55 euros consignados por la Compañía LINEA DIRECTA ASEGURADORA SA (...) "dejando constancia (...) de que se ha ofrecido [dicha suma] para pago a los perjudicados y que ellos lo han rechazado, todo ello a fin de valorar dicha conducta en orden al devengo y exigencia de los eventuales intereses que puedan reclamarse".
- Vistos los motivos que integran los distintos recursos, estima la Sala que ha de analizarse en primer término aquel en el que la acusación particular alega infracción, por inaplicación, bien del artículo 381.1 , del Código Penal (RCL 1995, 3170 y RCL 1996, 777) , bien del artículo 380.1 y 2, en relación con el artículo 379.1 del mismo texto legal .
(1º) Respecto a la temeridad, el Tribunal Supremo ha reiterado que significa imprudencia en grado extremo, osadía, atrevimiento, audacia, irreflexión, términos compatibles con el llamado dolo eventual, habiendo reiterado así mismo dicho Tribunal, por un lado, que la conducción temeraria requiere observar, consciente y voluntariamente, una conducción que pone en riesgo manifiesto la vida y la integridad física de las personas, y, por otra, que, si bien ha de admitirse que cuando el sujeto se pone al volante en estado de embriaguez sabe que incurre en un riesgo para los demás porque sus facultades no están intactas, para que exista "temeridad manifiesta" es necesario, además, que se observe un modo de conducción que por sí misma ponga en manifiesto peligro la vida y la integridad física de otros, ejemplificando dicho Tribunal, por un lado, que temeridad no es simplemente conducir con una elevada tasa de alcohol en sangre y con las facultades afectadas, y, por otro, que la conducción etílica es compatible con la temeraria cuando se realizan maniobras extremadamente peligrosas como las de conducción en dirección contraria, a alta velocidad en lugares peatonales, etc.
[ 1º ] A la primera de dichas cuestiones ha de darse una respuesta contraria a la pretendida en el recurso que ahora se analiza, y ello porque, más allá de conjeturas o sospechas (fundadas en una subjetiva valoración de las pruebas periciales), es lo cierto que el hecho de que el juzgador de instancia, tras valorar tales pruebas con las ventajas que le proporcionó la inmediación, estimara que no podía considerarse acreditado, ni que el vehículo conducido por Juan Enrique circulara a una velocidad superior en ochenta kilómetros por hora a la reglamentariamente permitida en el lugar, ni que dicho acusado condujera con una tasa de alcohol en aire espirado superior a 0,60 miligramos por litro o con una tasa del alcohol en sangre superior a 1,2 gramos por litro, no permite afirmar que el mismo incurriera en un error en la valoración de la prueba, no pudiendo, por ello, acoger la tesis del apelante por cuanto el mismo, sin poner de manifiesto qué pruebas de carácter objetivo demuestran un posible error en la valoración de la prueba, se limita a sustituir la credibilidad y la eficacia probatoria que, tras valorarlos con las ventajas que le proporcionó la inmediación, le merecieron al juez de Instancia los informes periciales de cada una de las partes por las que le merecen al propio apelante, sustitución que no resulta posible por cuanto ello implicaría modificar una realidad fáctica (la establecida en la sentencia apelada) sobre la base, no de un manifiesto o claro error en la valoración de aquellas pruebas, sino de la interpretación subjetiva que la parte apelante hace de una actividad probatoria no practicada ante esta Sala (de cuyo alcance queda fuera uno de los elementos claves para su interpretación o valoración como es la inmediación), no quedando sino subrayar, por una parte, que la prueba pericial practicada se sustenta en unos informes en cuya elaboración se parte, como base condicionante de las operaciones o cálculos a realizar, de unos presupuestos o parámetros supuestos (coeficiente de rozamiento, punto de percepción y tiempo de reacción, ...) cuya mínima variación alteraría el resultado final de los cálculos y, con ello, las conclusiones relativas a la velocidad a la que podía circulara el vehículo conducido por el acusado, y por otra, en modo alguno resulta censurable que el juzgador, ante la duda generada por unas pruebas periciales de contenido tan técnico y conclusiones tan radicalmente discrepantes, optara por la decisión más beneficiosas para el acusado y concluyera, por un lado, afirmando que el vehículo conducido por el mismo circulaba a "una velocidad que no se ha podido concretar con exactitud, sin que tampoco se haya podido acreditar que fuese superior a 90 km/h, pero [que] en todo caso era excesiva e inadecuada teniendo en cuenta las condiciones meteorológicas y de la de la vía" , y, por otro, estimando que, si bien podía considerarse acreditado que Juan Enrique conducía bajo la influencia de la sustancias ingeridas, no podía considerarse probado, más allá de todo duda razonable, que lo hiciera con una tasa de alcohol en aire espirado superior a 0,60 miligramos por litro o con una tasa del alcohol en sangre superior a 1,2 gramos por litro.
[a] En lo que atañe a la primera de dichas cuestiones, estima la Sala que ha de optarse por una respuesta negativa puesto que del relato de hechos probados no se desprende que en su forma de conducir el acusado actuara con manifiesto desprecio por la vida de los demás, siendo de tener en cuenta que, como ha reiterado el Tribunal Supremo, los tipificados en el art. 381 del Código Penal (conocidos como delitos de "conducción suicida") son delitos concebidos en la doctrina como tentativas de homicidio con dolo eventual al estimarse que el "manifiesto desprecio" supone una objetivación del dolo basada en el alto nivel de riesgo que genera la conducta, de tal modo que no se puede alegar que se esperaba o se confiaba de forma racional en que no se produjera el resultado, sin que, por otra parte, tampoco pueda admitirse que, como se produjo una colisión con otro vehículo a consecuencia de la cual se produjo el fallecimiento del conductor del mismo, necesariamente tuvo lugar un manifiesto desprecio por la vida de los demás por parte del acusado puesto que, como se desprende de la lectura del artículo 382 de dicho Código , el resultado lesivo no es ajeno a la conducta descrita en el artículo 379 del mismo texto legal Código.
[b] A igual conclusión ha de llegarse (la desestimación de la tesis acusatoria cuyo recurso ahora se analiza) en la respuesta a la segunda de la indicadas cuestiones, y ello porque, si bien ha de admitirse que la conducta del acusado puso en concreto peligro la vida o la integridad del conductor del vehículo que le precedía, no puede afirmarse que tal conducta merezcan la consideración de temeraria ya que el hecho de que, como se estimó probado por el juez de instancia, el acusado condujera bajo la influencia de bebidas alcohólicas y circulara a una "velocidad excesiva e inadecuada teniendo en cuenta las condiciones meteorológicas y las de la vía" no es bastante para integrar la temeridad sancionada en el artículo 380.1 del Código Penal , modalidad de imprudencia para cuya apreciación es necesario que se observe un modo de conducción que (como la realización de maniobras extremadamente peligrosas) por sí misma ponga en peligro la vida y la integridad física de otros y evidencie la indiferencia del sujeto hacia dicho peligro, hipótesis que no es la del caso de autos, en el que estamos en un supuesto de colisión por alcance de un automóvil a otro que le precede.
Estima la Sala que tampoco este motivo ha de ser acogido por cuanto, frente a la indicada conclusión del juzgador, el apelante se limita plantear una hipótesis que sólo se sustenta en el hecho de que, habida cuenta que tras el accidente alguien había entrado en el vehículo para recoger algún objeto, quien lo hizo pudo haber desenganchado el cinturón, hipótesis que, además de no encontrar respuesta lógica (quien -¿ quién?- entrara en el vehículo con tal finalidad, ¿para qué iba a desenganchar el cinturón?), resulta negada por el resultado de la prueba practicada, de la que cabe subrayar lo manifestado en el acto de la vista por el guardia civil NUM016 (perito-testigo): que el cinturón de seguridad del vehículo ....WWW estaba en su sitio y su anclaje estaba bien, y que, si el conductor de dicho vehículo hubiera llevado puesto el cinturón, no hubiera salido despedido del mismo; por el guardia civil NUM015 (perito-testigo): que el referido conductor seguramente no llevaba puesto el cinturón de seguridad y que, si lo hubiera llevado, no habría salido despedido; por don Cosme (perito): que dicho conductor no llevaba puesto el cinturón de seguridad y por eso salió despedido del vehículo; y por la médico forense que practicó la autopsia: que en el cadáver no se detectaron señales que hubiera dejado el cinturón de seguridad.
Concluye al respecto el juzgador de instancia que a su juicio las causas de la muerte "fueron tanto la fractura craneoencefálica como las graves lesiones traumáticas pulmonares (ambas dos) ... si que quepa descartar -que tampoco es seguro- que ello fue debido tanto al primer impacto como al inmediato desplazamiento del cuerpo fuera del habitáculo del vehículo pero en todo caso sin que se comparta la tesis de que fue el primer golpe el que sin más causó la muerte, siendo irrelevante la posterior salida del cuerpo del turismo y la caída al suelo."
En lo que atañe a la pretensión de la defensa, la Sala estima que ha de ser parcialmente acogida puesto que, por una parte, considerados los hechos como constitutivos de un delito de conducción bajo influencia de bebidas alcohólicas tipificado en el artículo 379.2 del Código Penal y de un delito de homicidio por imprudencia tipificado en el artículo 142. 1 y 2 de dicho Código , la pena privativa de libertad que, conforme a lo dispuesto en el artículo 382 del referido texto legal, corresponde es de entre 2 años, 6 meses y 1 día y 4 años, y, por otra, teniendo en cuenta que, conforme a lo dispuesto en el artículo 66 del referido Código , en supuestos como el de autos la individualización de la pena habrá de hacerse en atención a las circunstancias personales del autor del delito y a la mayor o menor gravedad del mismo, la Sala, teniendo en cuenta tales parámetros relativos a la gravedad del hecho y al autor del mismo, estima, por una parte, que no cabe imponer la pena privativa de libertad en el límite mínimo que propugna la defensa, y, por otra, que, aun compartiendo en lo sustancial la acertada argumentación expuesta por el juzgador en el fundamento de derecho sexto de la sentencia apelada, no concurren en el caso de autos circunstancias que, desde la perspectiva del principio de proporcionalidad de la pena, justifiquen la imposición de dicha pena en una duración tan próxima al límite máximo como la que se fija en dicha resolución, estimando este Tribunal más proporcionada a "las circunstancias personales del autor del delito y a la mayor o menor gravedad del mismo" una pena de prisión de tres años de duración.
- Procede analizar ahora las alegaciones formuladas en los recurso interpuestos por la acusación particular y por la defensa de la compañía aseguradora en lo relativo a la reducción que en la indemnización por la muerte de Cristobal determina el hecho de que éste no llevara puesto el cinturón de seguridad, reducción que, frente al criterio del juzgador (que la fija en un 15%), mientras la acusación particular considera improcedente y, en todo caso, excesiva, la representación procesal de la Compañía LINEA DIRECTA ASEGURADORA SA interesa se cifre en un 30 %.
7º] que el 7 de julio de 2015 (folio 465) el juez instructor dictó resolución en la que se acordaba dejar en la cuenta del Juzgado los 44.288,55 euros consignados por la Compañía LINEA DIRECTA ASEGURADORA SA (...) "dejando constancia (...) de que se ha ofrecido [dicha suma] para pago a los perjudicados y que ellos lo han rechazado, todo ello a fin de valorar dicha conducta en orden al devengo y exigencia de los eventuales intereses que puedan reclamarse"; y
i] Sentando lo anterior, y en lo que atañe a la primera de las alegaciones que integran el motivo ahora analizado, estima la Sala que la pretensión en ella deducida ha de ser parcialmente acogida, y ello porque, si bien ha de admitirse que la consignación de 103.339,95 euros se hizo antes de transcurrir el plazo de tres meses desde la ocurrencia del siniestro, ha de concluirse que el hecho de que la entidad aseguradora estimara que en la producción del siniestro había de apreciarse una concurrencia de culpas (y que dicha estimación fuera parcialmente acogida por el juzgador) no es una circunstancia que pueda considerarse como aquella "causa justificada" que, según el artículo 20.8º de la Ley de Contrato de Seguro , supone una excepción a la indemnización por mora del asegurador, excepción en relación con la que el Tribunal Supremo ha reiterado que a la hora de determinar qué ha de entenderse por causa justificada a los efectos de la aplicación de la regla octava del artículo 20 Ley de Contrato de Seguro ha de optarse por una interpretación restrictiva en la que no cabe incluir como causa justificada para no consignar el hecho de acudir al proceso para dilucidar la discrepancia suscitada por las partes en cuanto a la culpa, ya sea por negarla completamente o por disentir del grado de responsabilidad atribuido al demandado en supuestos de posible concurrencia causal de conductas culposas, habiendo, pues, en el caso de autos de concluirse, por una parte, que sí han de imponerse intereses moratorios, y por otra, que los mismos ha de computarse sobre la parte no consignada (44.288,55 euros) de la indemnización correspondiente.
- Procede declarar de oficio las costas de esta instancia.

References: resolución 
 artículo 381
 artículo 380
 artículo 379
 artículo 382
 artículo 379
 artículo 380
 artículo 379
 artículo 142
 artículo 382
 artículo 66
 resolución 
 artículo 20
 artículo 20