Source: http://socialismoenlared.blogspot.com/2008/11/
Timestamp: 2018-02-22 05:06:32+00:00

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Socialismo en la Red: noviembre 2008
Traducido para Rebelión por José Antonio Bautista García
Etiquetas: Marx vive, muerte al capitalismo, Revolucion Socialista, Socialismo es mejor
Entrevista a Michel Husson, economista, miembro de Attac, analiza el gran sismo económico en curso
Considera, tal como el pensador americano Immanuel Wallerstein, que «el capitalismo se aproxima a su fin»?
Yo adoptaría una posición intermedia. Efectivamente, la envergadura de la crisis es tal que pone en tela de juicio la naturaleza del capitalismo. A pesar de eso, siempre critiqué la idea de un desmoronamiento del sistema capitalista.
No creo en un escenario de implosión. Mi esquema de interpretación es el siguiente: las ganancias aumentaron, pero las inversiones no los acompañaron. La satisfacción de una parte creciente de las necesidades sociales no le interesa más al capitalismo, porque implica una baja en la rentabilidad. Por consiguiente prefiere no satisfacerlas. De repente, las finanzas representan el sumidero de estos beneficios, que ya no son invertidos en la esfera de la economía real.
El modo de reconocimiento de las necesidades sociales del capitalismo se volvió excluyente, dicho de otra forma, «selecciona» entre lo que es rentable y lo que no es.. De ahí la incapacidad del capitalismo de hoy hacer aquello que hizo durante cerca de treinta gloriosos años, y que le garantizaba legitimidad: la mejoría del poder de compra.
Cuando yo era estudiante, me explicaron que el capitalismo garantizaba el pleno empleo, el aumento del poder de compra y la ampliación del Estado social. Estas pretensiones, hoy, desaparecieron completamente. Son un verdadero elemento de crisis sistémica. Ahora… de ahí a decir automáticamente que esto conduce al «fin del capitalismo», no creo. Eso si, esto fuerza al capitalismo a buscar formas de reproducción cada vez más regresivas a nivel social.
¿La crisis podrá acelerar el aumento de poder de los tres gigantes del Sur, Brasil, India y China?
Efectivamente, está por suceder algo significativo: la inversión de los flujos de capitales. Es una banalidad decirlo, pero todavía es difícil tener en cuenta todo el alcance de este cambio de dirección. El hecho de que el crecimiento mundial, sea aproximadamente del 0% en el Norte y del 6% en los mercados emergentes…
Aún hoy, en materia de raciocinio económico, permanecemos demasiado concentrados en la tríada Estados Unidos/Europa/Japón.
¿Que consecuencias tiene la crisis en los países emergentes?
Esta crisis debería avanzar en el sentido de un crecimiento más auto centrado en los países emergentes. Podemos hacer un paralelo con lo que pasó en América Latina después de la crisis de los años 30. Fue el período de la llamada «substitución de las importaciones»: asistiendo a la disminución de sus exportaciones corrientes, los países se centraron en si mismos. Es posible que lo mismo suceda actualmente. Cuando vemos, debido a su intenso intercambio con los Estados Unidos, hasta que punto México va a sufrir con la crisis...Si este mecanismo de auto centrarse se intensifica, tendrá una importante repercusión sobre el modelo.
China/Estados Unidos: China no podrá seguir garantizando, en las mismas proporciones, los capitales que financian el déficit de los Estados Unidos. Simplificando, en este momento, los Estados Unidos compran a China, y China aplica sus excedentes como una forma de financiar el déficit norteamericano.
Si China se «centra», esta configuración dejará de funcionar, en perjuicio del crecimiento norteamericano. Evidentemente, estos son ritmos largos. Pero es cierto que es en esa dirección que vamos. Tal vez la crisis actual va a acelerar este proceso.
¿El euro amortiguó la crisis en Europa?
Es un poco contradictorio. Sin el euro, habría una especulación de las monedas, lo cual multiplicaría por diez el desorden actual. España, por ejemplo, cuyo crecimiento de los últimos años fue consolidado por el sector inmobiliario, es impactada por un déficit comercial equivalente al 6 o 7% de su PIB. Sin el euro, este país habría conocido una monstruosa especulación.
La contrapartida de esto, es que, desde la explosión de la burbuja de Internet, la zona euro encaró de manera completamente débil la baja del dólar. Desde este punto de vista, las consecuencias varían según los países. Pero, en ciertos casos, el hecho de aceptar sin ninguna reacción las fluctuaciones monetarias puede tener un efecto considerable sobre el crecimiento.
Para los países del este de Europa mas afectados por la crisis, el hecho de no haber todavía adoptado el euro aparece hoy como una oportunidad...
Estructuralmente, los países del este de Europa tienen tendencia a tener inflación. Por razones de recuperación de su economía, aumentan la productividad, pero continúan sufriendo de inflación. Para estos países, el euro habría sido un corsé que los habría bloqueado.
Pero más allá de eso, hay un tema, que no es nuevo, pero que se volverá cada vez mas importante: las economías europeas, desde que adhirieron al euro, comenzaron a divergir, en vez de convergir. En contra de los criterios de convergencia de Maastricht. Hablamos de nuevo, recientemente, de la política económica alemana, que en gran medida vuelve a alimentarse de parte de los mercados de los países emergentes, así como de sus vecinos europeos...
¿El tratado de Maastricht está muerto, enterrado en la avalancha de planes de relanzamiento nacionales en Europa?
Por ahora, estamos contra-reloj. La cuestión es saber si los países europeos volverán a estos criterios mas tarde. Constatamos la incapacidad de definir una estrategia de relanzamiento coordinada en el plano europeo, y también su negativa a llevarlo a cabo. Asistimos a un retorno a los Estados Nación.
Los países europeos hacen, uno por uno, planes de relanzamiento. Pero hay una renuencia a ir más lejos y utilizar herramientas europeas para hacerlo. Es una cuestión de personas?
No. Creo que hay un sesgo ideológico en la manera en como construimos Europa, que se traduce, por ejemplo, en el rechazo en principio a toda política industrial coordinada. Seria muy útil en el período que se avecina, que un presupuesto europeo un poco más consecuente fuese destinado a la implementación de programas de inversión pública. Y eso no colocaría en tela de juicio los fundamentos de la economía capitalista...
¿Será que reinvirtiendo los beneficios de forma mas masiva en la economía, quedaremos protegidos contra la formación de una nueva burbuja?
Pero si el dinero que es distribuido actualmente a los bancos del sistema, es el dinero de la próxima burbuja!
Actualmente, los dirigentes americanos y europeos hacen exactamente aquello de lo que acusaron a Alan Greenspan (ex presidente de la Reserva Federal estadounidense de 1987 a 2006) de haber hecho. O sea, de haber inundado el mercado de liquidez, de haber bajado las tasas de intereses. Si no modificamos verdaderamente la estructura que alimenta la burbuja financiera, volvemos al mismo circuito.
¿Apoya las demandas para la implementación de un «nuevo Bretton Woods»?
Yo estoy de acuerdo con la idea de que es necesario reorganizar las finanzas mundiales. Sin embargo, la idea de que eso se pueda hacer en las condiciones actuales me parece errónea. Desde luego, porque soy mas que escéptico en relación a todos estos discursos sobre la regulación. Es preciso recordar que los recientes planes de protección de los bancos fueron hechos, en la mayor parte de los casos, sin que se pusiera a estos establecimientos la menor condición para la obtención de los fondos.
Las medidas concretas para regular las finanzas, ya sea que se trate de la limitación de la titularización, o de la interdicción provisoria de los mercados de productos derivados, no fueron impuestas, en caliente, en plena crisis, esta ocasión era perfecta.
Segunda razón. Solo podemos imaginar dos sistemas monetarios posibles: un sistema que repose sobre una moneda dominante (por ejemplo, el dólar), o un sistema que repose en una moneda mundial (como el Bancor que Keynes había imaginado en el momento de Bretton Woods). Claro, estas dos vías están hoy cerradas. ¿Por qué? Porque el grado de cooperación entre los países que intentan, durante esta crisis, librarse a tiempo de un negocio arriesgado, transfiriendo para los otros los efectos de la crisis, es nulo. O, en todo caso, es insuficiente para imaginar la implementación de una moneda mundial, con reglas precisas. Simultáneamente, ya no podemos reconducir el dólar en su función de moneda marco.
La última gran consulta de este tipo data de 1985, con los acuerdos de Plaza, en Nueva York. En la época, los Estados Unidos impusieron, por la fuerza, la desvalorización de su moneda al resto del mundo, con el objetivo de apoyar sus exportaciones. Ahora esta relación de fuerzas ya no existe más.
Digamos que estamos en una situación que no tiene condiciones suficientes para que podamos deducir que tipo de acuerdo monetario internacional se podrá imponer.
Lo que es impresionante es que las personas en torno de Dominique Strauss-Kahn, que ponen en marcha el nuevo papel del Fondo Monetario Internacional, no tienen ninguna otra propuesta que no sea esta. No se entiende lo que proponen concretamente.
Version en español: www.insurrectasypunto.org
Versión original: http://www.mediapart.fr/journal/economie/111108/michel-husson-je-ne-crois-pas-a-l-effondrement-du-capitalisme
Etiquetas: El capitalismo fracasó, el capitalismo no sirve, Revolucion Socialista, Socialismo es mejor
¿Construcción intelectual, eslogan político o expresión de las luchas antisistémicas?
Ponencia presentada en el seminario en memoria de Andrés Aubry sobre los movimientos antisistémicos, en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, del 13 al 16 de diciembre de 2007.
Para mí es un privilegio emocionante el estar asociado a este homenaje a Andrés Aubry, quien logró combinar el respeto por cada persona con la participación en las luchas antisistémicas.
En enero de 1994 tuvieron lugar en México y en Chiapas eventos importantes. El mismo mes del mismo año, en una pequeña ciudad de Bélgica, Lovaina la Nueva, nació la revista Alternatives Sud, del Centro Tricontinental, destinada a difundir el pensamiento crítico y las experiencias alternativas del Sur (Asia, África, América Latina), continentes que para el Norte aparecían como vacíos de ideas e iniciativas. Uno de los primeros pasos que dio fue tomar contacto con Andrés Aubry para saber lo que significaba el movimiento Zapatista. Él cedió la palabra a Pablo González Casanova, quien en varias ocasiones se expresó en la revista.
Hoy, en memoria de Andrés hablaré del Socialismo del Siglo XXI. Sin duda es un tema controvertido. Para unos la idea del socialismo debe abandonarse, junto a la del capitalismo, porque fue solamente su imagen invertida. Para otros, el concepto lleva a la confusión por su ambigüedad: se trata del estalinismo, del maoísmo, de Pol Pot, de la de la socialdemocracia, de la Tercera Vía, de las FARC colombianas o del socialismo francés, en el seno del cual nacieron el director general de la OMC, el Presidente del FMI y el ministro de Relaciones exteriores del presidente Sarkozy. Hay un socialismo que provoca temor y un socialismo que suscita la risa. De ahí la necesidad de hablar de los procesos y del contenido de las alternativas.
Ningún elemento puede ser aislado de los demás. El vínculo entre práctica y teoría debe caracterizar todo movimiento antisistémico. Rosa Luxemburgo observaba que las reformas sin perspectivas teóricas se transforman rápidamente en pragmatismo y son fácilmente recuperables por el sistema capitalista. La teología de la Liberación nos recuerda que la fe religiosa puede ser un elemento poderoso de compromiso revolucionario y la enorme diversidad de las culturas de las luchas fue revelada por los Foros sociales mundiales.
Un proceso social no se decreta. Es el resultado de actores bien concretos que viven en lugares precisos y en un tiempo dado. Sus prácticas construyen un tejido social. La historia de los movimientos sociales nos lo enseña. Cuando se celebró el ochenta aniversario de la revolución de Octubre, se recordó que ésta no habría sido posible sin la existencia de los soviet, aquellos grupos de base que, al multiplicarse, constituyeron una red capaz de ejercer un peso antisistémico. Cuando se formó la Primera Internacional, Marx y Engels insistían en la importancia de los procesos de toma de decisión. Decían que valía más una conclusión adaptada por el conjunto de todos los componentes que diez impuestas desde arriba.
Sin embargo, un proceso social es también una construcción y aquí interviene el hecho de su institucionalización. La experiencia de los movimientos sociales comprueba dicha dialéctica, que oscila entre corrientes anarquistas, que privilegian la creatividad, las iniciativas de base, la efervescencia cultural, y los que insisten en la organización, la claridad de los objetivos y la adaptación de los medios a los fines. La paradoja es que los dos son necesarios, a condición de que la referencia a la utopía no se transforme en un cultivo de ilusiones y la institucionalización en sistemas piramidales que, tomándose como fin, terminan por contradecir los objetivos. Eso se experimenta en todos los campos de la vida social: el político, el social, el cultural, el religioso.
El entusiasmo de las luchas antisistémicas no puede ignorar la condición humana. Me acuerdo de una conversación en Ciudad Ho Chi Minh, poco después de la reunificación del Vietnam. Los interlocutores eran el arzobispo de Saigón, Monseñor Binh, hombre de gran sabiduría que yo había conocido durante el Concilio Vaticano II, y el señor Ba, secretario del Partido Comunista de la ciudad, que había sido representante del Frente Nacional de Liberación en París y Bruselas. El señor Ba explicaba con mucha convicción los planes de transformación de la ciudad en todos sus aspectos, políticos, sociales, culturales, y el arzobispo escuchaba con mucha atención. Cuando el secretario del Partido termino sus explicaciones, el arzobispo contestó con mucho respeto:”Es muy interesante, pero ojalá que los comunistas creyesen un poco más en el pecado original”. Hoy en día diríamos en la dialéctica.
De verdad toda institucionalización conlleva en su propio vientre las semillas de su propia contradicción, pero el problema no consiste en negarlo ni en querer escapar a la realidad, sino en afrontar los hechos y en encontrar los mecanismos de corrección, es decir, la democracia participativa, caracoles [1], otra campaña, cambios de roles, etc
Hoy día entre intelectuales y diversos movimientos sociales, el pensamiento posmoderno tiene un lugar importante. De hecho, la experiencia de un mundo dominado por el pensamiento y las prácticas de Occidente hace pensar en la necesidad de ir más allá de la simple crítica económica y política. Es la propia lógica del Siglo de las Luces lo que se debe cuestionar, pues al mismo tiempo es el fruto, el vehículo y la inspiración de un sistema económico destructor. Sus principios deben ser sometidos a una crítica epistemológica, es decir, debe ponerse en entredicho su propio sentido. Se trata de un cambio de civilización.
Existe, pues, un posmodernismo radical que reduce la historia a lo inmediato, establece el individuo como centro exclusivo de lo real, rechaza la idea de estructuras y de sistema, para concentrarse en los “pequeños relatos”, pues considera que los “grandes relatos”, es decir, las teorías, imponen necesariamente un peso totalitario al pensamiento y a la acción. Nada mejor para el capitalismo contemporáneo, que ha logrado edificar las bases materiales de su reproducción mundial –un sistema-mundo, como dice Immanuel Wallenstein– en una ideología que niega la existencia de sistemas y de estructuras.
Por el contrario, otros críticos de la modernidad no caen en este exceso. No niegan la existencia de paradigmas, incluso en un mundo de incertidumbres. Así, Edgar Morin, el sociólogo y filósofo francés, señala que en los mundos físicos, biológicos y antropológicos el caos y la incertidumbre siempre desembocan en la reorganización de la vida como paradigma fundamental. Por eso este autor hace una dura crítica del capitalismo, porque estima que acaba con la posibilidad de reorganización de la vida.
Hablaré solamente de tres aspectos: la deslegitimación del capitalismo, los pasos de las luchas antisistémicas y los ejes de un poscapitalismo o de un socialismo del siglo XXI.
No basta con condenar los abusos y los excesos del capitalismo, como hacen la mayoría de las religiones. La distinción entre un capitalismo “salvaje” y un capitalismo “civilizado” no vale, porque el capitalismo es “civilizado” cuando debe y “salvaje” cuando puede. Son los mismos agentes económicos quienes tienen que aceptar ciertos límites impuestos por luchas sociales, pues cuando es posible llegan hasta los extremos de la explotación, en particular en el Sur.
Es la lógica de la acumulación lo que debe ser contestado por las luchas antisistémicas, proceso que sin duda tomará mucho tiempo, pero que es indispensable, Hoy en día eso significa luchar contra la búsqueda de nuevas fronteras de acumulación por parte del capital: contra la transformación de la agricultura campesina en una agricultura productivista capitalista, contra la privatización de los servicios públicos, contra la obtención de beneficios con catástrofes naturales o políticas (Noemi Klein).
El carácter destructor del capitalismo, tato de la naturaleza como del trabajo humano, nunca ha sido tan alto y tan acelerado como durante el período neoliberal. La tierra puede ser destruida y jamás hubo tanta riqueza al lado de tanta pobreza. Nunca la humanidad ha producido un sistema tan ineficaz. La deslegitimación, antes de ser ética debe ser económica.
Los cambios antisistémicos son el resultado de luchas, hoy en día a escala mundial, frente a actores globales y contra un imperialismo ciertamente congénito a toda forma de capitalismo, pero también representado por Estados Unidos de América. Tal vez este último sea un imperio en declive, pero todavía muy activo, con su hegemonía atómica, sus más de 700 bases militares en el exterior de su territorio y en América Latina, sus embajadas.
El primer paso es la toma de conciencia de esta realidad, que va mucho más allá de la dominación económica y política y que afecta la cultura y penetra en lo más profundo de las mentalidades. Los Foros sociales mundiales han contribuido mucho a este proceso de concienciación a escala mundial. La adopción de estrategias de luchas es una segunda exigencia y la diversidad de ellas, desde el plano local a las prácticas nuevas de cada uno de los actores, son la garantía de un verdadero progreso
La conceptualización de estas situaciones es una tarea importante ya este propósito no parece que la noción de “multitud” propuesta por Hardt y Negri sea adecuada. Demasiado abstracta, corre el riesgo de ser desmovilizadora. Porque se trata de construir un sujeto histórico nuevo, es decir plural, democrático, popular.
Las convergencias de los actores son también una condición de eficacia. Todos tenemos el mismo adversario, porque la globalización significa la subordinación generalizada del trabajo humano por parte del capital, real a través del salario y formal a través de mecanismos financieros o jurídicos, como las tasas de intereses, la deuda externa, los paraísos fiscales, los ajustes estructurales, etc. Ningún grupo humano escapa a la ley del valor. La nueva vía consiste en acciones de conjunto, donde los componentes no piensan en prioridades –cada uno tiene las suyas–, sino en objetivos estratégicos, como la lucha contra el ALCA, que fue un lugar de encuentro de movimientos muy diversos, ONG progresistas, Iglesias y fuerzas políticas.
El gran desafío actual, tanto en América Latina como en los demás continentes, como señaló Gilberto Valdez, es la vinculación de los movimientos antisistémicos con el campo político. ¿Cómo enfocar la colaboración orgánica que proponen nuevas iniciativas políticas, como el ALBA o el Banco del Sur, sin perder la autonomía? ¿Cómo contribuir al cambio, construyéndolo desde abajo y creando una nueva cultura política como “La Otra campaña”, sin caer en callejones sin salida? No se trata de esperar una situación sin ambigüedades, sino de elegir la propias ambigüedades.
Para decirlo con claridad, fue probablemente duro para los miembros de movimientos antisistémicos el apoyar a Lula en las últimas elecciones de Brasil, a pesar de su política interior socialdemócrata, o en Nicaragua el votar al Frente Sandinista a pesar de sus deficiencias institucionales y de las deficiencias de algunos de sus líderes. Se trataba de impedir alternativas de derecha con graves consecuencias, tanto internas como para la nueva integración latinoamericana.
Con todos los respetos uno podría preguntarse si en México un razonamiento similar no habría podido evitar una presidencia, todavía ilegítima, de derecha dura y entreguista. ¿Sería realmente imposible combinar una crítica radical y justa y una nueva práctica política con un juicio político más dialéctico? Es sólo una pregunta. No se trata de realpolitik ni de justificar medios para alcanzar fines, sino de reconocer que el dilema consiste en elegir entre ambigüedades. Tampoco eso significa el abandono de la ética, sino de no transformarla en sustituto de un juicio político. Supone también la continuación de la crítica de las formaciones políticas nacidas de movimientos antisistémicos y emancipadores que, como en el Brasil, en México o, peor todavía, en China, construyen “caracoles al revés”, contradiciendo sus propios principios.
3) Los ejes de un poscapitalismo o de un socialismo del siglo XXI
Para concluir, podemos retomar las lecciones de la historia, la experiencia de los movimientos sociales y de sus convergencias, las aspiraciones de los pueblos y proponer algunas ideas.
No se trata de imponer una doctrina desde arriba ni de hablar de una sola alternativa, sino de recoger lo vivido y reconciliar teoría y práctica en un esfuerzo compartido, de unir revolución y reformas en una búsqueda de la utopía necesaria y movilizadora sin despreciar los pequeños pasos, porque la gente no muere o sufre mañana, sino hoy.
Cuatro ejes parecen constituir el contenido del proyecto emancipador y antisistémico.
1) La utilización sostenible de los recursos naturales, que exige otra filosofía de las relaciones con la naturaleza: de la explotación a la simbiosis. El capitalismo es incapaz de realizar este cambio, que implica una revolución epistemológica, a la cual el enfoque de la “pachamama”, las filosofías orientales, la cultura tradicional africana y los afrodescendientes de América pueden contribuir de manera decisiva.
2) Privilegiar el valor de uso sobre el valor de cambio. El mercado existió antes del capitalismo. Este último hizo del valor de cambio el único factor de desarrollo humano, imponiendo su lógica a toda la sociedad. Regresar al valor de uso tiene enormes consecuencias prácticas, desde el control social de los medios de producción hasta el aumento de la vida de los productos y la reducción de las distancias de transporte. Pero, ante todo, significa un cambio de filosofía económica: de la producción de un valor añadido para intereses privados a la actividad destinada a asegurar la base de la vida física, cultural y espiritual de todos los seres humanos de la tierra. El capitalismo es incapaz de eso.
3) Establecer una democracia generalizada, no solamente política, representativa y participativa, sino en todas las relaciones sociales y económicas entre pueblos, entre hombres y mujeres. Eso exige también otra filosofía del poder, totalmente ajeno a la concepción del capitalismo.
4) Construir la multiculturalidad, es decir, dar la posibilidad a todas las culturas, a todos los saberes, a todas las filosofías, a todas las religiones de participar con sus propios aportes a la construcción de una nueva sociedad. Eso exige otra filosofía de la cultura, el abandono de la arrogancia de una cultura superior, aunque sea religiosa. Una vez más, la cultura del capitalismo, con su “modelo de desarrollo”, no puede responder a esta nueva perspectiva.
De verdad, a pesar de sus logros reales, podemos decir que el socialismo del siglo XX no ha podido alcanzar dichas exigencias. El drama del socialismo, decía Maurice Godelier, es que ha tenido que aprender a caminar con las piernas del capitalismo. Y eso se verificó en varios campos, como la explotación de la naturaleza, la falta de democracia y la dificultad de aceptar la multiculturalidad.
Por eso, la convergencia de las luchas sociales, característica de nuestro siglo, el afán de dignidad con sus bases materiales y de espiritualidad encarnada, nos permite compartir las palabras de un oratorio compuesto por un compositor israelí tras el asesinato de Monseñor Romero: “La esperanza no se mata”.
[1] Caracoles, estructuras zapatistas de administración municipal en Chiapas. Véase Los caracoles zapatistas, redes de resistencia y autonomía (Ensayo de interpretación), por Pablo González Casanova.
Ponencia original presentada el 15/12/2007 (revisada para su edición en Tlaxcala por Manuel Talens)
Traducción al alemán de Herbert Berger, también en Tlaxcala.
Sobre el autor, François Houtart
Este artículo se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al revisor y la fuente.
URL de este artículo en Tlaxcala: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=6381&lg=es
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No es necesario esperar que instituciones internacionales tomen por sí mismas la decisión de cancelar la deuda de los PED (Países en Desarrollo). Es la acción decidida de un Estado o de una coalición de Estados la que podrá conducir a tal medida. Los juristas que se reunieron en Quito en julio de 2008 tienen perfectamente razón al afirmar: «Sostenemos los actos soberanos de los Estados que, fundados en el Derecho, declaren la nulidad de instrumentos ilícitos e ilegítimos de la deuda pública, incluyendo la suspensión de los pagos.» |1|
La Comisión de derechos humanos de la ONU |2| adoptó numerosas Resoluciones sobre la problemática de la deuda y del ajuste estructural. En una ellas, adoptada en 1999, la Comisión afirma que «el ejercicio de los derechos fundamentales de la población de los países endeudados: a la alimentación, al alojamiento, a la vestimenta, al trabajo, a la educación, a los servicios de salud y a un medio ambiente sano, no puede supeditarse a la aplicación de políticas de ajuste estructural y a reformas económicas generadas por la deuda» (1999, Artículo 5).
«Los Estados proporcionarán reparación por medio de mecanismos eficaces, que podrán incluir la restitución, establecidos conjuntamente con los pueblos indígenas, respecto de los bienes culturales, intelectuales, religiosos y espirituales de que hayan sido privados sin su consentimiento libre, previo e informado o en violación de sus leyes, tradiciones y costumbres.» Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas. |3|
En su informe de 1995, la CNUCED propone efectuar una única exacción («one-shot») sobre el patrimonio de las grandes fortunas. Tal impuesto, aplicado a lo largo y a lo ancho de todo el mundo, permitiría movilizar fondos considerables. Este impuesto excepcional (diferente de un impuesto recurrente sobre el patrimonio, tal como existe en algunos países del planeta) podría ser aplicado alternativamente a escala nacional. Tal impuesto excepcional de solidaridad podría generar recursos considerables. Según el World Wealth Report 2008 |4| publicado por las sociedades Merrill Lynch y Capgemini, 10,1 millones de personas en el mundo tienen más de 1 millón de dólares en activos y su riqueza acumulada alcanza 40,7 billones de dólares, lo que representa 30 veces la deuda exterior pública de todos los países en desarrollo… Por lo tanto, como ejemplo, un impuesto del 10% excepcional sobre este patrimonio aportaría más de 4 billones de dólares sin por ello condenarlos a la miseria…
El orden económico dominante «comenzó a imponerse cuando la gran mayoría de los países en vías de desarrollo eran aún países dependientes y no podían, por lo tanto, participar en su formación; era pues inevitable que fuese, desde el principio, un orden no equitativo y contrario a sus intereses. […] El orden económico internacional actual es ciertamente injusto, principalmente porque los países ’en desarrollo’ no participaron en su formación y porque son ellos quienes sufren hoy la mayor parte de sus efectos negativos. Este hecho impone pues reparar la situación en pos del interés superior de los derechos humanos.» Raúl Ferrero, Relator especial de la ONU sobre el Nuevo orden económico internacional y sobre la promoción de los derechos humanos, 1983 |5|
Después del nacimiento de la asociación Attac en 1998, el debate sobre el concepto de impuesto internacional no dejó de tomar amplitud. En 2003, Jacques Chirac, presidente francés, creó una comisión con el fin de reflexionar «sobre la posibilidad de nuevas contribuciones financieras internacionales para reducir la pobreza, favorecer el desarrollo, y financiar los bienes públicos globales, como el medio ambiente, la salud pública o los recursos escasos». |6| Entre las propuestas seleccionadas en el informe |7| de 2004, el ex presidente francés eligió instaurar un impuesto sobre los billetes de avión. En julio de 2006, Francia fue el primer país que hizo realidad este impuesto que variaba entre 1 y 40 euros por billete de avión, según el destino y la clase de viaje. Numerosos jefes de Estado se comprometieron a seguir el ejemplo, pero en agosto de 2008 sólo pocos países aplicaban tal impuesto. |8| Su producto, estimado en 300 millones de dólares al año, abastece a Unitaid, una organización que facilita la compra a bajo precio de medicamentos contra el SIDA, la tuberculosis y el paludismo, con destino a los PED.
Se ruega a los ciudadanos aplaudir. ¿Pero es tan simple? La contribución de Unitaid es la prueba de que un impuesto internacional es perfectamente realizable, pero ese es su único mérito, ya que no parece haber sido objeto de una verdadera reflexión sobre los objetivos pretendidos y los medios a aplicar para alcanzarlos. Si el objetivo es mejorar los sistemas de salud en los PED, la anulación de la deuda y el abandono de las políticas de ajuste estructural habrían sido palancas mucho más acertadas, puesto que los Estados del Sur reembolsaron 190.000 millones de dólares a sus acreedores en 2007, lo que representa más de 600 veces el importe que recibe Unitaid. Por supuesto, otras medidas son indispensables para mejorar la salud pública: el final de las patentes sobre los medicamentos y la producción a amplia escala de medicamentos genéricos de alta calidad proporcionados gratuitamente a las poblaciones que las necesitan. Si el objetivo es avanzar sobre el tema de un impuesto internacional, la elección de los billetes de avión dista mucho de ser la mejor, puesto que se trata finalmente de un impuesto sobre el consumo, no de un impuesto que contempla básicamente a los que acumulan más riquezas, como un impuesto sobre la especulación financiera o sobre los beneficios de las sociedades transnacionales. Los trabajadores africanos que emigran a un país rico con el fin de enviar fondos para la supervivencia de su familia que permanece en África pagan este impuesto cuando vuelven a su país. Limitándose a actuar al margen de la universalización financiera, esta contribución sobre los billetes de avión evita todo cuestionamiento de las elecciones macroeconómicas |9| que condujeron al sector de la salud al callejón sin salida actual.
En este contexto, la Carta de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados adoptada por la ONU en 1974 |10| es una contribución importante. El Capítulo 1 prescribe que las relaciones entre Estados deberían ser reguladas por una serie de principios entre los cuales figura en el acápite i) el de «Reparación de injusticias que han sido impuestas por la fuerza y que privan a una nación de los medios naturales necesarios para su desarrollo normal.» El artículo 17 prescribe la obligación general de los Estados de cooperar en el desarrollo de los Estados más necesitados, concretamente afirma la necesidad: «de cooperar a los esfuerzos de los países en vías de desarrollo para acelerar su progreso económico y social garantizándoles condiciones exteriores favorables y aportándoles una ayuda activa, conforme a sus necesidades y a sus objetivos en cuanto a desarrollo, en cumplimiento riguroso de la igualdad soberana de los Estados y sin condiciones que afectan a su soberanía.» Una obligación similar, que incluye a todos los Estados, «de responder a las necesidades y objetivos de desarrollo generalmente reconocidos o mutuamente aceptados de los países en vías de desarrollo», figura en el artículo 22 |11|.
«Todos los Estados tienen el derecho de asociarse en organizaciones de productores de materias primas con el fin de desarrollar sus economías nacionales... » Carta de los derechos y deberes económicos de los Estados, las Naciones Unidas, 1974.
Para ir hacia tales mecanismos concertados, conviene apoyar los esfuerzos de los PED para constituir carteles de países productores. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), a menudo es denigrada aunque desempeña en varios aspectos un papel positivo |12|. La consecución de tales carteles podría permitir a la vez una reducción de los volúmenes exportados (lo que, por una parte, limitaría el agotamiento de los recursos naturales y, por la otra, permitiría el aumento de las superficies utilizadas para los cultivos alimentarios) y un aumento de los ingresos de exportación que deben volverse a invertir en el desarrollo por los países beneficiarios. ¿Por qué no hay un cartel de los productores de cobre (Chile no hace mucho tiempo representaba, él solo, el 30% de las exportaciones mundiales)? ¿Un cartel del café? ¿Un cartel del té? Etc.
“Para garantizar la independencia y la soberanía alimentaria de todos los pueblos del mundo, es crucial que los alimentos sean producidos mediante sistemas de producción diversificados, de base campesina. La soberanía alimentaria es el derecho de cada pueblo a definir sus propias políticas agropecuarias y en materia de alimentación, a proteger y regular la producción agropecuaria nacional y el mercado doméstico al fin de alcanzar metas de desarrollo sostenible, a decidir en qué medida quieren ser autosuficientes sin volcar sus excedentes en terceros países mediante la práctica del dumping. […] No se debe conceder primacía al comercio internacional por encima de otras metas sociales, ambientales, de desarrollo o culturales |13| . ” Vía Campesina
Suprimir los paraísos fiscales y otras actividades offshore |14|
La decisión de los Estados de contraer empréstitos y los términos en los que se suscriben deben presentarse a la aprobación popular (debate y voto en el Parlamento, control ciudadano). A este respecto, el proyecto de nueva Constitución boliviana prevé que en adelante sea la Asamblea legislativa plurinacional (se refiere a las varias naciones que se reconocen en el país, NdT) que autoriza el recurso al empréstito |15| . Del mismo modo, la Constitución ecuatoriana coloca, de manera transparente, la decisión del endeudamiento en las manos de los funcionarios electos por el pueblo.
“Art. 289.-La contratación de deuda pública en todos los niveles del Estado se regirá por las directrices de la respectiva planificación y presupuesto, y será autorizada por un comité de deuda y financiamiento de acuerdo con la ley, que definirá su conformación y funcionamiento. El Estado promoverá las instancias para que el poder ciudadano vigile y audite el endeudamiento público.” Constitución ecuatoriana 2008.
« En Haití y en Jamaica, ocho de cada diez diplomados universitarios emigran al extranjero. En Sierra Leona y en Ghana, son cinco diplomados de cada diez. Numerosos países de América Central Y del África subsahariana, así como ciertos países insulares del Caribe y del Pacífico, informan tasas de migración de personas muy calificadas en más de 50%.» Banco Mundial, «Migraciones internacionales, envíos de fondos y éxodo de competencias », 24 de octubre de 2005
Aunque la expresión se puso de moda, esta igualdad es la clave absolutamente indispensable para una alternativa real. Es importante precisar, a la hora de las palabras ambiguas, que se trata efectivamente de «igualdad» que debe establecerse y no de «equidad». Estas dos palabras a menudo se emplean indiferentemente pero no cubren la misma necesidad ni la misma urgencia. El que tiene 6 manzanas y decide darlos a dos personas puede considerar «equitativo» dar 2 a uno y 4 al otro según criterios que le parezcan pertinentes. Lo mejor posible, por ello las mujeres viven de equidad: según las posibilidades objetivas, según los partidos en el poder, según la jerarquía de las urgencias… A este nivel, es útil actualizar las ideologías que, incluso progresistas, dejaron de lado la lucha por la emancipación de las mujeres.
Las mujeres no son seres humanos rebajados y, en todos los casos, deben beneficiarse del mismo tratamiento que los hombres en todos los ámbitos. En primer lugar en la esfera pública: los derechos civiles y políticos, los derechos económicos, sociales y culturales. ¡Cada uno y cada una sus 3 manzanas! Y sobre todo en la esfera privada: en las familias, los hogares, las comunidades. Ya que es en última instancia allí es que el patriarcado se refugia cuando se logran avances en la sociedad. Allí pueden subsistir los deseos de poder, allí es donde se producen las compensaciones frente a las injusticias externas. ¡El que se siente esclavo o explotado afuera, se convierte en potentado en su hogar por la gracia del patriarcado! El feminismo, como instrumento de la emancipación de las mujeres y de la lucha contra el patriarcado, es pues parte integral de la alternativa, no es negociable.
«Los Estados deben adoptar, a nivel nacional, todas las medidas necesarias para la consecución del derecho al desarrollo y deben garantizar, en particular, la igualdad de oportunidades de todos para el acceso a los recursos básicos, a la educación, a los servicios de salud, a la alimentación, al alojamiento, al empleo y a una distribución equitativa de la renta adoptarse. Deben adoptarse medidas eficaces para garantizar una participación activa de las mujeres en el proceso de desarrollo. Deben hacerse reformas económicas y sociales convenientes con el fin de eliminar todas las injusticias sociales.» ONU, Declaración sobre el Derecho al Desarrollo |16|
En septiembre de 2007, y después de más de veinte años de negociaciones, la Asamblea General de la ONU adoptó una «Declaración sobre los derechos de los pueblos indígenas» |17|, que reconoce, en particular, para las aproximadamente 370 millones de personas en esa categoría: «el derecho a la autodeterminación» y «el derecho a definir y elaborar prioridades y estrategias con el fin de ejercer su derecho al desarrollo», con el fin de proteger sus culturas y la integridad de sus tierras, sin ninguna forma de discriminación. Algunas reparaciones están previstas incluso para los perjuicios sufridos: «El pueblo autóctono privado de sus medios de subsistencia y desarrollo tiene derecho a una indemnización justa y equitativa.» Aunque esta declaración no tiene el valor jurídico y vinculante de un Tratado, es un paso adelante que es necesario saludar. Hay que indicar que once países, entre ellos Rusia y Colombia, se abstuvieron, mientras que otros cuatro (Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda) votaron en contra |18| .
«El agravamiento de la desnutrición, el retroceso de la tasa de escolaridad y el aumento del desempleo fueron imputados a las políticas de ajuste estructural. Ahora bien, estas mismas instituciones [el FMI y Banco Mundial] siguen prescribiendo la misma terapia y poniéndolas como condición para que los países puedan beneficiarse de una reducción de la deuda, negando la evidencia - a saber que los programas de ajuste estructural acentuaron incuestionablemente la pobreza. » Fantu Cheru, Relator especial de la ONU |19|
Por otra parte, estas instituciones sostuvieron (y sostienen aún) activamente regímenes dictatoriales, y desestabilizaron (y desestabilizan aún ahora) a gobiernos democráticos que llevan a cabo políticas que desagradan en Washington y en otras capitales. La lista de sus fechorías es larga y los delitos que cometieron y cometen aún son muy graves. Es necesario comenzar pleitos en su contra en distintas instancias habilitadas a hacerlo, comenzando por órganos jurisdiccionales nacionales |20|.
|1| Ver el texto integral de la declaración final: www.cadtm.org/spip.php ?article3616. Para una ampliación detallada desde el punto de vista del derecho internacional a favor de un acto soberano unilateral, ver Hugo Ruiz Díaz Balbuena, « La décision souveraine de déclarer la nullité de la dette ou la décision de non paiement de la dette : un droit de l’Etat » (La decisión soberana de declarar la nulidad de la deuda o la decisión de no pago de la deuda: un derecho del Estado), www.cadtm.org/spip.php?article3680
|2| Refiriéndose a las investigaciones de ponentes especiales, de grupos de trabajo de expertos y del Secretario General de la ONU.
|3| Artículo 11, sección 2. Esta declaración fue adoptada en septiembre de 2007. Ver más adelante.
|4| Disponible en www.ml.com/media/100472.pdf
|5| Estudio sobre el nuevo orden económico internacional y la protección de los Derechos Humanos, E/CN.4/Sub.2/1983/24, par. 10.
|6| Carta de Jacques Chirac, presidente de la República, dirigida a Jean-Pierre Landau, consejero financiero en la embajada de Francia en Londres y presidente del grupo de trabajo sobre las nuevas contribuciones internacionales para el financiamiento del desarrollo, 7 de noviembre de 2003, www.elysee.fr rúbrica Archivos.
|7| Les nouvelles contributions financières internationales (Las nuevas contribuciones financieras internacionales), Grupo de trabajo presidido por Jean-Pierre Landau, La Documentation française, 2004.
|8| Ver www.unitaid.eu/index.php/fr/Un-mode-de-financement-innovant.html : « Aujourd’hui, la taxe est déjà en place dans les pays suivants : France, Chili, Côte d’Ivoire, Congo, République de Corée, Madagascar, Maurice, Niger. Pour sa part, la Norvège affecte une partie de sa taxe sur le CO2 (kérosène) à UNITAID.» (« Actualmente, la tasa está implantada en Francia, Chile, Costa de Marfil, Congo, República de Corea. Madagascar, Mauricio, Niger. Por su lado, Noruega afecta una parte de su tasa sobre el CO2 (kerosene) a UNITAID.»)
|9| En el sitio web de Unitaid, puede leerse: « En Francia, la tasa entró en vigencia el 1º de julio de 2006 y no apareció ningún impacto negativo sobre la industria del transporte aéreo. Air France publicó un resultado que muestra un alza del 5 % sobre un año de su transporte de pasajeros en septiembre de 2007.»
|10| Resolución 3281 (XXIX) de la Asamblea General del 12 de diciembre de 1974.
|11| Ver Cetim, Quel développement? (¿Qué desarrollo?) Quelle coopération internationale? (¿Qué cooperación internacional?), 2007.
|12| Por ejemplo, Venezuela, miembro de la OPEP, firmó acuerdos con unos quince países del Caribe y de Latinoamérica por los que les vende el petróleo a precio de «amigo», mucho más bajo que el precio de venta a Estados Unidos, del que es uno de los principales proveedores.
|13| Vía Campesina, en Rafael Díaz-Salazar, Justicia Global. Las alternativas de los movimientos del Foro de Porto Alegre, Icaria editorial - Intermón Oxfam, 2002, p.87 y 90
|14| Un centro offshore o paraíso fiscal es un artificio contable, un espacio ficticio de hecho, presente en las cuentas de las empresas (inversores institucionales —zinzins—, transnacionales industriales y otras), que permite que una transacción en un territorio preciso escape de toda forma de control y de pago de impuestos en ese territorio por el hecho de que la transacción se considera como producida en otro lugar en el plano jurídico.
|15| Ver especialmente el artículo 322
|16| Artículo 8, sección 1. Declaración adoptada por la Asamblea General de la ONU en su resolución 41/128 del 4 de diciembre de 1986. Texto integral reproducido en Eric Toussaint, Banco Mundial: el Golpe de estado permanente. Centro Internacional Miranda. Venezuela, 2006.
|17| Ver la declaración completa : www.un.org/french/documents/view_doc.asp ?symbol=A/RES/61/295 www.un.org/esa/socdev/unpfii/es/drip.html
|18| Ver « Les Nations unies reconnaissent les droits des peuples indigènes » (« Las Naciones Unidas reconocen los derechos de los pueblos indígenas »), Le Monde, 14 de septiembre de 2007.
|19| ONU, Comisión de los derechos del hombre, E/CN.4/2001/56, 18 enero 2001, p. 14.
|20| Para una argumentación detallada sobre este tema, ver Eric Toussaint, Banco Mundial : el Golpe de estado permanente. Centro Internacional Miranda. Venezuela, 2006, capítulos 22 a 24.4.
Éric Toussaint, doctor en Ciencias políticas de las Universidades de Liege (Bélgica) y Paris VIII (Francia), presidente del Comité para la Abolición de la Deuda del Tercer Mundo - Bélgica, www.cadtm.org , autor de Banco del Sur y nueva crisis internacional, Viejo Topo, Barcelona, 2008; Abya-Yala, Quito, 2008; Observatorio DESC-Bolivia, La Paz, 2008
Etiquetas: el capitalismo no sirve, muerte al capitalismo, Revolucion Socialista, Socialismo es mejor

References: Artículo 5
 artículo 17
 artículo 22
 Artículo 11
 Resolución 
 artículo 322
 Artículo 8
 resolución