Source: http://www.libertadidioma.com/2016/20161007.htm
Timestamp: 2018-07-16 12:34:11+00:00

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AGLI Recortes de Prensa Viernes 7 Octubre 2016
José Luis González Quirós vozpopuli 7 Octubre 2016
EDITORIAL Libertad Digital 7 Octubre 2016
Aunque las noticias que han llegado este jueves desde Cataluña parezcan contradictorias, la lectura sólo puede ser una: el golpe separatista sigue adelante y, de hecho, la CUP parece tener cada día más fuerza para imponer la versión más radical o urgente del procés.
Las acciones penales que puedan desarrollarse a través de los tribunales para que los hechos indudablemente delictivos que perpetra sin vergüenza el separatismo sean castigados como se merece son de todo punto necesarias. Pero está claro que esa respuesta legal no está resultado suficiente: diga lo que diga el Constitucional, el sedicioso Parlamento catalán sigue adelante con su ataque al Estado de Derecho, espoleado por las necesidades parlamentarias del indigno Puigdemont y el fanatismo miserable de los cupaires.
Pero, por mucho que el Gobierno en funciones se empeñe en lo contrario, ante el desafío independentista senecesita mucho más que una –por otra parte hasta ahora bastante tímida– respuesta legal; es preciso un impulso político que Rajoy no ha querido dar en ningún momento. Respecto a la cuestión catalana, el presidente lleva en funciones desde diciembre… de 2011.
No sólo el Gobierno, el PP al completo parece negarse tozudamente a ver la realidad de un desafío separatista que sus protagonistas parecen decididos a llevar hasta el final. Sólo así se explica que el mismo día en que Junts pel Sí pone fecha a un referéndum que sólo puede ser ilegal los populares les ofrezcan negociar los presupuestos.
Del mismo modo, resulta no sólo contradictorio sino directamente escandaloso que mientras el nacionalismo utiliza todos los recursos del poder para avanzar en su proyecto liberticida, el Gobierno, en lugar de dificultarle la tarea, se la esté facilitando: los miles de millones entregados a la Generalidad sin prácticamente ningún control y sin una mínima fiscalización de su uso han sido la gasolina con la que se ha alimentado un incendio que no va a resultar fácil apagar y cuya extinción, desde luego, no está en manos del Tribunal Constitucional.
Para sofocar este golpe de Estado hay que exhibir firmeza, coraje y una gran determinación. Por desgracia, no son las virtudes que harán pasar a la Historia a Mariano Rajoy.
OKDIARIO 7 Octubre 2016
Los golpistas catalanes siguen empeñados en prolongar su desafío contra España. De nada sirve, al menos por ahora, que el Tribunal Constitucional (TC) pida la intervención del fiscal para detener en seco el proceso independentista o que el Tribunal Supremo (TS) solicite al Congreso el suplicatorio para actuar contra Francesc Homs. El Parlament menosprecia la justicia española y convoca un referéndum secesionista para septiembre de 2017. Carme Forcadell, segunda autoridad pública en Cataluña, dobla así su apuesta contra la nación. La presidenta de la Cámara autonómica reitera su desafío a pesar de que el TC ha pedido al fiscal que actúe penalmente contra ella. Esta iniciativa sólo puede obedecer a dos causas: o piensan que España se limitará a lanzar meras amenazas o el movimiento separatista está decayendo y necesitan ofrecer un revulsivo a sus feligreses.
Las evidencias contextuales así lo demuestran. Desde que los independentistas se apropiaran de la Diada en 2012, ningún 11 de septiembre había tenido tan poco seguimiento estelado como el de este 2016. Por otra parte, el desencuentro entre los precursores del golpe de Estado es cada día más evidente. A pesar de la crisis económica en Cataluña —sólo aliviada por los 1.600 millones del Fondo de Liquidez Autonómica— Junts Pel Sí y la CUP han sido incapaces de ponerse de acuerdo para aprobar los Presupuestos. Estas desavenencias están calando entre sus acólitos hasta el punto de que la desafección podría situar el procés en punto muerto. De ahí que sus dirigentes vuelvan a aprobar un nuevo chantaje de cara a 2017 con el objetivo de mantener la tensión política durante un largo periodo de tiempo. Una cortina de humo que, además, trata de ocultar una pésima gestión social y económica con un 35,9% de deuda y el descenso de un 60% en las inversiones internacionales.
La reacción del Estado ha de ser contundente ante todos estos ataques y, lo que es peor, la reiteración en los mismos. No vale con amagar ni amenazar en balde. Hay que ser inapelables con riguroso arreglo a la ley y, si es necesario, recurrir al artículo 155 de la Constitución. Es cierto que todo sería mucho más fácil con un Gobierno estable. No obstante, y dado el bloqueo político que carcome la viabilidad del país, los principales partidos constitucionalistas —Podemos no cuenta porque está a favor de los separatistas— deben alcanzar un acuerdo para actuar de manera conjunta y sin fisuras con el objetivo de proteger la unidad de España. Los independentistas no pueden campar a sus anchas y pensar que la parálisis institucional es una suerte de autopista sin obstáculos para su viaje a ninguna parte.
Ignacio Camacho ABC 7 Octubre 2016
Por enésima vez en su carrera, Rajoy ha vuelto a tumbar a un adversario sin moverse. Ha repetido tanto el truco que sorprende su eficacia: se queda quieto ante una crisis, como el eje de un tiovivo, dejando que los demás giren a su alrededor hasta que alguien descarrila. En esta ocasión se da la circunstancia de que el rival eliminado pretendió imitarle la táctica. Pedro Sánchez trató de permanecer inmóvil desafiando al presidente a un duelo de estatuas, pero no contaba con que los suyos se iban a poner nerviosos hasta acabar sacándolo de la pista. La relación de víctimas de la esfinge marianista, incluidas las de su propio bando, daría para un inventario casi completo de la reciente nomenclatura política.
Sin embargo en esta oportunidad el presidente acaso debería renunciar al descabello. Tiene la suficiente experiencia para saber que la estabilidad de España requiere de un antagonista en condiciones de sostener un bipartidismo imperfecto. Aunque la tentación de liquidar a la socialdemocracia podría beneficiar al PP a corto plazo, porque le ayudaría a concentrar un voto de autodefensa contra Podemos, a largo reforzaría la teoría populista de los dos bloques, la del empate catastrófico. Y la derecha no va a gobernar siempre. Quizá todo eso sea mucha responsabilidad para un dirigente al que ni siquiera dejan gobernar pero al fin de cuentas es el único político de Estado que queda en pie tras el desplome de los liderazgos improvisados.
El problema es que el PSOE tampoco se va a dejar ayudar. Necesita generosidad y al mismo tiempo no la puede admitir. Ha derrocado a su jefe sin un plan B y al dictar anatema contra el marianismo renuncia a agarrarse al único cabo que tiene a mano. En tiempos de la política convencional esto se arreglaría con un acuerdo honorable y un enfrentamiento más o menos ritual; ahora en cambio están mal vistos los pactos de caballeros y el consenso parece un vicio estigmatizado. El peor legado de la etapa sanchista es la vuelta al frentepopulismo de los pactos del Tinell, la acomplejada radicalización de un partido dinástico. En sus cortas luces, el líder caído ha dejado a sus sucesores maniatados. El socialismo moderado no volverá al poder mientras no aprenda a distinguir al enemigo del adversario. Al primero lo tiene detrás y al segundo enfrente; les guste a los barones o no, su futuro pasa por el compromiso institucional y un duelo con reglas de guante blanco.
Carlos Sánchez El Confidencial 7 Octubre 2016
Emilio Campmany Libertad Digital 7 Octubre 2016
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 7 Octubre 2016
Cataluña: ¡Suspensión ya!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 7 Octubre 2016
No se puede transmitir a la opinión pública la sensación de total impunidad e inmunidad para estos delincuentes. La Justicia debe actuar y exigir la agilización de las respuestas a los suplicatorios obligados al Parlamento, que está dominado por las fuerzas separatistas incitadoras de estas actitudes de rebeldía e insumisión. El Gobierno, por su parte no puede mirar para otro lado y no ver que ese Parlamento sigue secuestrado por las fuerzas secesionistas y aprobando resoluciones encaminadas a dar cobertura a su plan de independencia unilateral mediante la creación y dotación de estructuras de Estado en una Administración paralela financiada por el resto de España y la convocatoria de un referéndum inconstitucional.
Se trata de que el Gobierno de España no puede seguir consintiendo que por estar “en funciones” se siga violando en esa comunidad autónoma el Estado de Derecho y la Constitución. Los responsables de la Mesa del Parlamento de Cataluña deben ser procesados y apartados, y la Autonomía, suspendida aplicando el artículo 155 de la Constitución para salvaguardar los derechos de todos los españoles catalanes y no catalanes que somos depositarios de algo tan esencial como es la Soberanía Nacional, y que estos sediciosos quieren arrebatarnos. No se puede permitir que por el aparente vacío de poder derivado de esta situación de transitoriedad del Gobierno de España, sea aprovechada por los secesionistas para dar pasos de gigante en su Hoja de ruta hacia la independencia.
EL TC ha mandado a la Fiscalía que actúe penalmente contra la Presidenta de la Mesa del Parlamento de Cataluña, Carme Forcadell. Eso es totalmente insuficiente si como resultado no se consigue parar la tramitación de resoluciones inconstitucionales al persistir en la desobediencia. Solo la suspensión temporal de la Autonomía puede devolver la legalidad a una Institución con mayoría de diputados dispuestos a desobedecer. No hay otra alternativa. Y aunque otros apelen al diálogo, este solo se puede iniciar cuando se haya devuelto la legalidad y se garanticen los derechos de los españoles, especialmente a aquellos que no comparten la imposición de la independencia.
Ha llegado la hora de actuar y si este Gobierno no se considera que está en disposición de acometer las medidas que la gravedad requiere, deberá someterlo a la aprobación de las Cámaras, donde los partidos deberán pronunciarse y explicar su posición ante los ciudadanos.
¡Que pasen un buen día! Quedan 24 días para la disolución de las Cámaras y la convocatoria de elecciones generales.
Guillermo Dupuy Libertad Digital 7 Octubre 2016
Es la clase política española la responsable de que en Cataluña lo único que se toree y se vaya seguir toreando sean las leyes y las sentencias judiciales.
En cuanto a lo de Forcadell, ha sido la propia presidenta del Parlamento regional en rebeldía la que ha comparecido este mismo jueves ante los medios de comunicación para advertir a los magistrados del Constitucional: "Hice lo que tocaba y lo volvería a hacer"; al tiempo que proclamaba: "No van a conseguir pararnos, no conseguirán atemorizarnos, no conseguirán coartar la libertad de expresión en este Parlamento, se seguirá hablando de todo".
La verdad es que poco ha tardado Forcadell en cumplir sus nuevas amenazas al Constitucional, pues, pocas horas después de pronunciarlas, reincidía en su delito de desobediencia al autorizar que la Mesa del Parlamento regional tramitase las ilegales propuestas de resolución independentistas impulsadas por JxS y la CUP, entre ellas, una nueva consulta secesionista que se habría de perpetrar el próximo mes de septiembre.
El otro día, con ocasión del llamamiento en forma de encuesta que hacía una de las radios en manos de los golpistas y financiadas por el contribuyente para "impedir físicamente" el enjuiciamiento de Mas, Ortega y Rigao –encuesta que, por si quedaba alguna duda, el propio Puigdemont ha respaldado este jueves–, el editorial de nuestro periódico se preguntaba si los separatistas se habían creído "intocables".
La verdad es que, dada la impunidad y la financiación de que han venido gozando hasta la fecha, todos tenemos derecho a pensar –empezando por los golpistas– que, ciertamente, son "intocables". Personalmente, hasta que no vea a ninguno de ellos ingresar en prisión, seguiré convencido de su impunidad. Recordemos que ha sido la Fiscalía española la que, escandalosamente, ha retirado la acusación por malversación de fondos contra Mas, único delito de los que se le acusa penado con cárcel. Hasta la fecha, la única inhabilitación para cargo público que ha sufrido Mas fue la que le impuso la CUP o la que voluntariamente asumió en su día el único fiscal general del Estado que se atrevió a procesar a los golpistas por la consulta del 9-N, el dimitido Eduardo Torres-Dulce.
JORGE BUSTOS El Mundo 7 Octubre 2016
Adrià Pérez Martì vozpopuli.com 7 Octubre 2016
Mario López diarioalsigloxxi.com 7 Octubre 2016
Manuel Alejandro Hidalgo vozpopuli.com 7 Octubre 2016
El economista Joseph Stiglitz presentó el pasado miércoles ante una platea abarrotada y a veces entregada, su último libro en el que disecciona el euro, sus virtudes y, desde luego, sus defectos. Vienen a ser sus últimas conferencias una epitafio adelantado de un euro que, tal y como está definido en la actualidad, este gran economista considera muerto. Para Stiglitz, el euro puede que siga existiendo dentro de diez años, pero lo realmente importante es que muy probablemente el euro de hoy no tenga mucho que ver con el que conozcamos (¿?) dentro de una década.
En mi opinión el economista norteamericano acierta en muchos de sus análisis. Es correcto considerar que el euro nació viciado. No es algo que ahora se sepa. Hace más de dos décadas que algunas voces se elevaban desde los más recónditos despachos académicos para señalar los problemas que acarrearía una moneda única que atara las economías de sociedades y países tan diferentes. Entonces, algunos, tacharon a estos agoreros de envidiosos, de quintacolumnistas norteamericanos y británicos cuyo único y profundo deseo era evitar un paso más, y quizás el más significativo para la gente de a pie, de un proceso de integración que se iniciara cuatro décadas antes.
Pero muchos tenían razón. Solamente era necesario acudir a modelos económicos que nacieran mucho antes incluso de la misma idea del euro. Ya por los años sesenta se daba por buena la idea de que una moneda única era una cuestión compleja y muy exigente. Que la integración monetaria es un paso que sólo las economías más avanzadas y equilibradas pueden dar. Y evidentemente este no era el caso de una parte considerable de los países que finalmente el 1 de enero de 2002 pudieron disfrutar de una moneda común.
Entonces, si muchos dudaron y los modelos así lo preveían, ¿por qué se dio el paso? Existen por supuesto numerosas explicaciones. Muchas son de carácter político. Otras se basan en teorías de la conspiración donde se asocia la moneda única a oscuros deseos inconfesables de lobbies económicos o financieros. Otras, jocosas, asocian el euro a relatos extraños, compartiendo párrafos con otras ideas sobre extraterrestres o triángulos de energía. No voy a entrar en ninguna de ellas. No me corresponde, en especial en las últimas. Pero permítanme que les diga que la explicación que más encaja en mi visión del proceso es la que argumenta que la moneda única era un paso natural en un proceso de integración que había llegado a cotas ya elevadas en los años noventa. El nacimiento de la Unión Europea el 7 de febrero de 1992, buscaba la integración de los mercados, es decir, la eliminación de barreras comerciales y regulatorias para reducir los costes de transacción y los riesgos implícitos en el comercio internacional. El objetivo de la unión es la fuerza, y en este caso observamos un claro ejemplo de ello. Las razones eran económicas, de bienestar, de mera supervivencia en un mundo donde la competencia y la emergencia de nuevas economías amenazaban con engullir definitivamente al continente europeo. Y la moneda única era el siguiente paso. Su nacimiento está justificado por muchas razones.
Sin embargo una moneda única exige mucho. Ya hemos hablado de esto en numerosas ocasiones, pero creo que siempre es necesario recordarlo. En un mundo tan integrado como el actual, no solo por monedas únicas, sino por sistemas financieros globales, por canales comerciales profundos, los países pierden soberanía a marchas forzadas. Los grandes equilibrios nacionales se ponen al servicio de la estructura económica mundial, y con el euro, más aún. Integrar en una misma moneda a países como España, Grecia o Portugal, además de Italia e Irlanda, con países como Alemania, Países Bajos o Bélgica tiene muchos inconvenientes. Los equilibrios de unos son los desequilibrios de otros, y si no terminan por encajar, y cancelarse, el futuro de la moneda única penderá de un hilo además de crear excesivos costes.
Una moneda única implica que los países abdican de sus privilegios cambiarios. No se pueden utilizar los tipos de cambio para ajustar sus economías. Para que lo entendamos, los tipos de cambio son como un parachoques flexible que permite a las economías absorber los shocks cíclicos con menores daños para quienes habitan el interior del vehículo. Cuando el tipo de cambio desaparece, los golpes se trasmiten con toda su crudeza y dureza a los pasajeros, que terminan por resultar gravemente lesionados.
Para compensar la pérdida del tipo de cambio, lo que se pide es que las economías sean lo suficientemente flexibles para absorber adecuadamente los ciclos. Es por esta razón que las reformas dentro de moneda única son absolutamente imprescindibles. Sin embargo esto no es suficiente. Además, necesitamos que los perdedores de los ciclos asimétricos puedan movilizarse para acudir allí donde el ciclo es más benigno, lo que termine por rebajar la presión en aquellas zonas de una moneda única donde la herida es más sangrante. Ocurre por ejemplo en los Estados Unidos, donde los ciclos asimétricos entre estados se minimizan por la elevada movilidad de la mano de obra.
Sin embargo permitir la movilidad de las personas no es aún suficiente. Además hay que tener consciencia de que se vive en un entorno integrado con una sola moneda y actuar en consecuencia. Los estabilizadores económicos de los ciclos deben a su vez estar integrados. No es posible sostener una moneda con 19 políticas fiscales separadas. Necesitamos instrumentos comunes, como gastos sociales integrados, por ejemplo de desempleo o de asistencia, con regulaciones laborales similares, con políticas de infraestructuras comunes. No es necesario más Estado, sino menos estados. Necesitamos compromiso de los países periféricos para controlar el gasto cuando sea posible. Necesitamos compromiso de los países centrales para expandir el gasto cuando sea posible y necesario. Necesitamos realmente una única política común, tanto en lo que concierne a la moneda como al gasto público.
Sólo así seremos capaces de seguir avanzando en la construcción de Europa. Seremos capaces de crear eso que ahora llamamos crecimiento “inclusivo”, que espante populismos xenófobos de derechas en el centro y de izquierda en el sur. Sólo de esa manera podremos alcanzar el anhelo de una Europa verdaderamente integrada. Yo apuesto por ello.
Giulio Meotti (*) latribunadelpaisvasco.com 7 Octubre 2016
Otro celebridad del mundo de la filosofía, el gurú neomarxista esloveno Slavoj Zizek, decía que el islamismo podría parecer reaccionario; pero “en un curioso giro, la religión es uno de los posibles lugares desde los que se pueden plantear dudas críticas sobre la sociedad de hoy. Se ha convertido en uno de los lugares de resistencia”.
82 AÑOS DEL SEMÁFORO ROJO
Octubre de 1934, el golpe de Estado que admira la izquierda
La izquierda española sigue haciendo gala de una hipocresía muy significativa: la de criticar el golpe del 18 de julio por “antidemocrático” mientras admiran los sucesos de Asturias.
Juan E. Pflüger gaceta.es 7 Octubre 2016
En 1933 las urnas habían hablado. La mayoría de los españoles había elegido un Gobierno de centro derecha que pusiera coto a los desmanes de la conjunción republicano-socialista del primer bienio. Además, era la primera vez que votaba la mujer en unas elecciones generales y habían apoyado mayoritariamente a la CEDA,
El partido dirigido por el abogado José María Gil Robles había sido la fuerza más votada, obtuvo 115 diputados, como segunda fuerza se encontraban los centristas de Alejandro Lerroux, el Partido Republicano Radical (PRR), con 102; el PSOE se había quedado con 59 tras el cambio de Besteiro por Largo Caballero. El resto de partidos con representación eran todos de derechas: agrarios, carlistas, la Lliga, Renovación Española. Los comunistas solamente habían obtenido un diputado.
Pese a esta aplastante victoria del centro derecha y la derecha, los menguados partidos de izquierda presionaron al timorato y acomplejado presidente de la Segunda República, Niceto Alcalá Zamora, para que no encargase la formación de Gobierno a Gil Robles. Amenazaban con una revolución en caso de que la CEDA entrase en el Gobierno. La izquierda, una vez más y como ocurrión en abril de 1931, no aceptaba los resultados electorales.
Sorprendentemente, en lugar de aplicar la legalidad y encargar la constitución del Ejecutivo a la fuerza más votada, corrió el turno y nombró Jefe de Gobierno a Lerroux, lider de la segunda fuerza más votada.
A pesar de ello, Gil Robles colaboró durante un año con el líder del PRR. Finalmente solicitó a Alacalá Zamora la entrada en el Gobierno de tres diputados de la CEDA. Para evitar conflictos, el propio Gil Robles no pidió ninguna cartera para él.
Los socialistas llevaban meses comprando armas e instrullendo a milicias por si ocurría esto. La clave era la frase “¡Atención al disco rojo!”. Y el diario del PSOE, El Socialista, lo publicó. Las milicias del PSOE, las anarquistas y las comunistas se lanzaron a la revolución contra un Gobierno que se había ceñido a la legalidad.
El objetivo era dar un golpe de Estado que derrocase el régimen que ellos mismos habían traído. La izquierda no respetaba las reglas del juego cuando no corrían a su favor, aunque las hubieran redactado ellos.
Hoy, 82 años después, quienes se empeñan en una revanchista Memoria Histórica, tienen la osadía de reivindicar aquel golpe de Estado que pretendía instaurar una dictadura, la del proletariado. Un régimen copiado del soviético. Un régimen basado en una ideología que ha sido la más criminal de la historia. Pero les da igual. Siempre colocan el lado grueso del embudo mirando hacia ellos.
Les da igual que la revolución que desencadenaron causase más de mil muertos, que fueran asesinados inocentes, se quemasen edificios religiosos y culturales. Son los suyos, y eso, para ellos, es lo único que cuenta. Aunque se trate de criminales y centenares de víctimas.
Pepe G.-Saavedra gaceta.es 7 Octubre 2016
El gráfico que demuestra que el objetivo de déficit del Gobierno es una burla
D. Soriano Libertad Digital 7 Octubre 2016
El Gobierno español quizás cumpla este año con el objetivo de déficit. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha publicado este jueves una nota de prensa en la que asegura que es "probable" que el conjunto de las administraciones públicas alcance este año la meta marcada: el equivalente al 4,6% del PIB.
Parece una gran noticia. Por primera vez, la AIReF habla de un cumplimiento "probable". En abril de este mismo año, su diagnóstico era "improbable" y en su anterior estudio era "muy improbable".
Claro que es más sencillo cumplir con el 4,6% que España pactó en el Consejo Europeo del 2 de agosto. Hay que tener en cuenta que el objetivo inicial para este año era del 2,8%. Luego pasó al 3,6% tras una dura negociación entre el Gobierno y Bruselas. Y ahora tenemos un punto más del PIB de margen. Bueno, pues ni siquiera así es seguro que cumplamos, sólo "probable".
Pues bien, si eso es lo importante, hay que reconocerles un logro: hoy es más "probable" cumplir que hace cuatro meses. También es cierto que si el objetivo fuera el 7% seguro que lo lográbamos, por lo que ahora sólo hay que conseguir que Bruselas nos lo firme. O mejor aún, si fuera del 15% podríamos presumir de quedarnos 10 puntos por debajo... Eso sí, también hay que decir que este Ejecutivo es especialista en ir subiendo los objetivos de déficit e ir incumpliendo los nuevos límites. A comienzos de 2017 habrá que ver si esta vez, por fin, el 4,6% sí es definitivo.
"La previsible reducción de los gastos en casi un punto del PIB y la ampliación del objetivo de déficit hacen probable su cumplimiento"
"La evolución de los ingresos, menos favorable que lo esperado, parece deberse a un mayor efecto negativo en la recaudación de la reforma de los impuestos sobre la renta"
"Los recientes cambios normativos en el Impuesto sobre Sociedades dirigidos a la reducción del déficit público permitirán una evolución positiva de este impuesto en el segundo semestre del año, invirtiendo la tendencia registrada hasta la fecha; sin embargo, no sería suficiente para alcanzar la previsión presupuestaria"
Antonio Robles Libertad Digital 7 Octubre 2016
Forcadell, Mas y Homs deben ser inhabilitados por su desafío
Editorial La Razon 7 Octubre 2016
Hacen bien los magistrados del Tribunal Constitucional al recalcar que, con independencia de la reforma del artículo 92 de la Ley Orgánica que regula su funcionamiento, todos los poderes públicos estaban ya obligados a cumplir sus resoluciones, pero lo cierto es que, gracias a esa modificación normativa –impulsada por el Gobierno del Partido Popular–, hoy el Alto Tribunal dispone de mejores instrumentos para la defensa de los principios constitucionales y, como no podía ser de otra forma, los ha puesto en funcionamiento.
Asimismo, quienes acusaban a Mariano Rajoy de pasividad ante el comportamiento desleal de la Generalitat y el Parlament de Cataluña tendrían que reconocer su error y aceptar que la decisión tomada por el Gobierno de ceñirse estrictamente a los caminos que marcan nuestras leyes se está revelando acertada y, sobre todo, ha servido para evitar que los separatistas tomaran de rehén al conjunto de la sociedad catalana, que rechaza mayoritariamente el aventurerismo soberanista.
Con estas consideraciones no queremos rebajar en un ápice la trascendencia de la unánime resolución adoptada hecha pública ayer por el Tribunal Constitucional, que no sólo deduce testimonio a la Fiscalía de la actuación de la presidenta de la Cámara catalana, Carme Forcadell, por desobediencia, sino que resuelve sobre el fondo del recurso presentado por el Ejecutivo contra el proceso separatista. Y no puede ser más claro al determinar que la decisión adoptada por el Parlament el pasado 28 de julio –que había sido cautelarmente suspendida por el mismo Tribunal– tiene «efectos jurídicos propios y no meramente políticos», implica la atribución de poderes superiores a los que se derivan del autogobierno reconocido por la Carta Magna y se arroga la potestad de vulnerar el orden constitucional.
Ni la legitimidad democrática del Parlament de Cataluña ni la autonomía parlamentaria sirven de pretexto para saltarse la Ley. En definitiva, que el comportamiento de la presidenta de la Cámara contraviene la Constitución y el propio Estatuto de Autonomía, por lo que debe hacer frente a la responsabilidad penal contraída, para lo que se insta a actuar a la Fiscalía. Poco a poco, la Justicia va cercando a quienes, desde el más absoluto desprecio a las leyes e, incluso, a la lógica política, tratan de llevar a la ruptura a una parte de España. Los procesos abiertos se sustancian –ya se ha pedido desde el Tribunal Supremo la autorización al Congreso para investigar al diputado Francesc Homs por el referéndum separatista– y, tal vez, habría que reprochar a los jueces que sus tiempos no coinciden demasiadas veces con los de una opinión pública que asiste atónita y desconcertada al espectáculo de la desobediencia, las falsedades y el desafío abierto de quienes más obligados están, por razón de su cargo, al respeto a la Ley.
De hecho, ayer la Cámara de Cataluña, y con ella su presidenta, Carme Forcadell, demostró contumacia en el delito al aprobar una nueva resolución anticonstitucional, pese a todas las advertencias de la oposición. También a quienes, sin duda desde la buena voluntad, tratan de contemporizar con los separatistas y hablan de evitar un «choque de trenes», que sólo está en el imaginario nacionalista, habría que recordarles que el imperio de la Ley en un Estado social y democrático de Derecho, como es España, no puede ser conculcado ni trasgredido por nadie. Y que quien lo haga pagará las consecuencias.
EDITORIAL El Mundo 7 Octubre 2016
El PSC tiene -ha tenido desde el principio- un alma independentista y otra constitucionalista. Sánchez se alió con la primera para ganarse a Junts pel Sí e intentar llegar al Gobierno y lo hizo a la espalda de la cúpula del PSOE. Algo que los dirigentes del partido en el resto de España no podían permitir. Ahora, lejos de amainar tras la salida de Sánchez, el conflicto entre el PSOE y el PSC puede recrudecerse en los próximos días si ambas facciones mantienen sus posiciones. Y no parece que vaya a ser así.
Los socialistas catalanes presentaron ayer en el Parlament una propuesta que rebasa con mucho los postulados del PSOE respecto a la configuración territorial del Estado. El documento difiere de medio a medio de la Declaración de Granada de 2013, firmada también por el PSC, que resume la doctrina oficial socialista sobre la territorialidad de España. Era parte del acuerdo con Puigdemont a cambio de ese apoyo a la investidura de Pedro Sánchez.
El texto defiende un "pacto constituyente" que tenga como objetivo la creación de "un Estado federal integrado por diversos entes federados que adoptarán la denominación e instituciones que prefieran". La propuesta sitúa al mismo nivel al Estado central y a los "entes" autónomos a la hora de la resolución de conflictos y pide que en una futura Constitución se reconozcan "las opciones políticas y legislativas propias de cada uno de los entes federados". Para Cataluña, los socialistas quieren que quede constancia de que los "derechos históricos son el fundamento de su autogobierno". Todo este proceso debería concluir con la convocatoria de un referéndum en todo el país.
Javier Fernández, presidente de la gestora y máxima autoridad ahora del partido fue ayer muy claro en su respuesta a la propuesta del PSC: "Yo estoy en Granada y el partido está en Granada". Sugirió así que las seculares grietas que existen en la relación entre el PSC y el PSOE continúan agrandándose. Y lo harán aún más si, como ayer mismo manifestaron distintos dirigentes de los socialistas catalanes, los diputados del partido no obedecerán las instrucciones del Comité Federal si éste decide abstenerse y conceder la investidura a Rajoy.
El tensionamiento de las relaciones entre el PSC y el PSOE es el gran daño colateral de la crisis socialista. El Partit dels Socialites de Catalunya nace de la unión de distintas formaciones de izquierda -una encabezada por Joan Reventós y Raimon Obiols y otra por Josep Pallach- que se unieron a la federación catalana del PSOE. Desde entonces, han convivido en su seno dos concepciones, una nacionalista y otra centralista.
La primera fue derivando hacia posturas cada vez más radicales, que se manifestaron claramente en los gobiernos tripartitos -con ERC y la izquierda radical- de Pascual Maragall y de José Montilla. Aunque en ese tiempo el PSC ha ido perdiendo peso en la política catalana -de los 52 diputados que obtuvo Maragall en 1999 a los 16 de Iceta en 2015-, el alma soberanista se ha consolidado frente a la concepción integradora del Estado. El sábado, Iceta y Núria Parlon, partidaria del derecho a decidir, se disputan la secretaría general del partido. Gane quien gane, todo indica que el PSOE seguirá teniendo un grave problema con el PSC.

References: artículo 155
 artículo 155
 resolución 
 artículo 92
 resolución 
 resolución 
 resolución