Source: http://lilianafasciani.blogspot.com/2007/04/
Timestamp: 2018-07-19 19:29:32+00:00

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Fue nuevamente 13 de abril. No de 2002 sino de 2007, eso sí, con más envejecimiento que nunca debido a un lustro inolvidable e insolente. Quinto aniversario de lo que ahora el procerato chavista llama “gesta por la dignidad del pueblo” y otras frases acuñadas para la ocasión. Momento donde muchos lloran lo que nunca ocurrió y otros amasan sus manos para continuar el ritmo de la rapiña y la ostentación nuevorriquista, por cierto, jamás denunciada por el Señor Obispo del Táchira y los cientos de sacerdotes y ministros del “culto” que dicen ser los voceros de los oprimidos.
Algarabía y fiesta pagana -y pagada- en memoria del resurgir entre aquellas horas de tinieblas para la revolución bolivariana -ex abundantia cordis os loquitur-. Remordimientos y, por qué no decirlo, nostalgia, ante la evocación del retorno caudillezco de ese Jefe de Estado que aniquiló la mismísima historia republicana, valga decir, mermó el imaginario de pueblo para cambiarlo por el de chusma. Total, como suspiraría Horacio ¡In vitium ducit culpae fuga!
Pero más allá de los sentimientos encontrados, nos ha sorprendido la falta de calidez por el recuerdo de esta fecha tan nefasta. Por ejemplo, en Caracas, todos los servicios de transporte oficiales fueron gratis. Uno entraba al metro, como de costumbre, y se topaba con cientos de venezolanos que mostraban sus camisitas rojas rojitas de cada dependencia oficial, sin que sus rostros dieran cuenta de la felicidad convocada por el Señor Presidente o la frenética campaña mediática de Venezolana de Televisión. En el resto de la ciudad el mismo cuadro se repetía una y otra vez.
Fachadas relucientes y rollizas, pero, espíritus anémicos que a pesar de estar recibiendo su “cheque de la dignidad” reflejaban la faz de quien se sabe deudor eterno ante un nuevo amo que le ha esclavizado para supuestamente liberarlo del imperio y cuantos adjetivos encuentre.
Como en alguna oportunidad lo he explicitado, al chavismo le sobra irritación y fuerza, incluso, tesón para ciertas tareas, pero, carece de alegría sincera y fortaleza para continuar en la lucha que otrora fue por la revolución y ahora por el sintagmático y enigmático “socialismo del siglo XXI”. Cual chusma de la Roma Imperial, ese nuevo socialismo aniquila la individualidad para someter a esa gran masa de venezolanos en la más prefabricada mentira oída por la República.
Sin embargo, a pesar de la cantidad de zombis portando las franelas rojitas, nos preocuparon dos hechos, en esta fecha, que debemos lamentar todos los venezolanos, sea cual sea nuestra tolda, ideología, e inclusive, confesionalidad. En pleno acto de la Avenida Urdaneta, ante ese verbo de exterminador combinado con el de predicador evangélico, el Señor Presidente exhortó a toda la FAN a resguardar al socialismo y no a la Constitución y a la patria por la cual juraron. En un acto criminal, el caudillo lanzó consignas como Supremo Comandante para alejarse de la “institucionalidad”, al considerarla hipocresía. Y ante ese cuadro, vimos cómo la otrora dignidad del cadete trasmutó en burda adulancia de chusma socialista. Apreciados lectores, nuestra FAN no pertenece a ningún sector. Ellas son garantes de ellas mismas, y desde la independencia, han tenido sus objetivos y razón de ser claros: defender a Venezuela de las agresiones y de los opresores por mucho que éstos últimos se aclamen defensores de lo indefendible.
“Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en si el decoro de muchos hombres. Esos son lo que se revelan con fuerza terrible contra los que le roban a los pueblos su libertad, que es robarles su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un Pueblo entero, va la dignidad humana”. José Martí.
“La destrucción del capitalismo como estructura, fue la meta del comunismo marxista después de 1.918. El odio social y el enfrentamiento de clases fue el instrumento de lucha que se utilizó. Destruir el puntofijismo, o sea, la vieja sociedad feudal venezolana, es hoy la meta del Chavismo a través de una revolución que se niega a revelar su contenido doctrinario para “no asustar” al venezolano y es impulsada también a través del resentimiento y el odio social. Se habla de “el Proyecto” pero no se le ha dicho todavía al pueblo en qué consiste. ¿Por qué ese misterio?”
“La destrucción de este país, para que pueda nacer “el otro”, el paraíso proletario, pasa por lo siguiente:”
1º)“Desacreditar a la Iglesia y dividirla pues es una Institución muy sólida con fuerte raíces populares. Se está intentando hacerlo. No tendrán éxito. No lo tuvo Fidel en 42 años”.
2º)“Destruir la Economía Privada para que la actividad económica quede prioritariamente en manos del Estado a lo que ayuda esa potencia que es la Industria Petrolera.. Un empresariado fuerte es una resistencia al Poder Total. Se prefieren a las Multinacionales porque ni les duele el país ni se pueden tampoco inmiscuir en la política interna venezolana. Un aliado perfecto y, además, un saludo amistoso al capitalismo salvaje”.
3º)“Destruir los Sindicatos porque un sector laboral organizado es otra fuerte resistencia al Poder Total. Sindicatos Oficiales, sí; Sindicatos Libres, no”.
4º)”Destruir los medios de comunicación social amenazándoles su libertad. Primero con el Artículo 58 de la Constitución y ahora con la Ley de Telecomunicaciones. Se trata de someterlos pues son un peligro para cualquier autocracia”.
5º)“Destruir a las Instituciones Públicas independientes, o sea, los poderes del Estado lo que sucede cuando una sola persona los controla a todos. Se pierde la institucionalidad democrática, que implica el control legal del poder, y se sustituye por la institucionalidad autocrática donde la voluntad del autócrata no se somete a la ley sino esta a aquella. El centralismo de la nueva Constitución, la designación a dedo de los Poderes Públicos, las decisiones complacientes del T.S.J., las leyes que pasan por debajo de la mesa en un Congresillo que a nadie representa sino al propio Presidente, son apenas algunas muestras de la destrucción institucional del país que se está ejecutando”.
“Frente a esta estrategia que busca destruir este país para sobre sus ruinas edificar uno mejor -eso lo prometió también Castro y vean donde está Cuba-, la Sociedad Civil venezolana tiene que reaccionar con la valentía y la contundencia que las circunstancias están exigiendo, en forma concertada a través de un FRENTE CIVIL para ejercer acciones pacíficas pero masivas que sean testimonio de su voluntad democrática”.
“Nada se pierde y es mucho lo que se puede ganar montando, a tiempo, este aparato ciudadano”.
A organização (societas sceleris, tipo mafioso) que governa o país é isso aí. É o que se pode chamar de bipolaridade política ou duplo discurso. Um, quando na oposição; outro, exatamente contrário quando no poder; auto proclamada ética, democrática, transparente e PROGRESSISTA é na realidade aética, neoregressista totalitária e criminosa como revela o maior saque aos cofres públicos da República.
Justamente por isso, o modelo de governança é reconfigurado em ‘bolchevismo mafioso’ –derivado do marxismo-leninismo em que ‘os fins justificam os meios’– para promover a degradação das instituições e a corrupção como caminho mais rápido para fazer a 'revolução'. Na expressão de um dos 'profetas' do comunismo:
“As revoluções se produzem nos becos sem saída.” BERTOLT BRECHT
Cuando el capitán altanero ordenó a los dos alfeñiques bajo su mando empujar el rinoceronte hasta lograr introducirlo en el camión, los soldaditos se vieron las caras y supieron que saldrían lesionados por semejante insensatez. Se percataron de que la tarea era más compleja de lo que el superior pensaba y que debían tomarse otras medidas más efectivas; sin embargo, el militar respondón insistió en su capricho, que nunca fue alcanzado.
Más tarde, aplicó la misma lógica a otra ocurrencia que le vino a la mente. Se trataba de acabar con los accidentes de tránsito mediante la prohibición de la venta de alcohol en circunstancias que no tenía claras del todo. Pensó: “Aprieto este botón y, ¡zas!, se acaba el problema.” Lo intentó. El resultado: las muertes en accidentes de tránsito aumentaron en un 29%, comparado con el año pasado.
Las medidas obedecen a la incomprensión del funcionamiento de la sociedad y, por supuesto, del comportamiento de los rinocerontes. La sociedad es como una gran telaraña en donde múltiples factores influyen en un acontecimiento dado. No hay relaciones de causa-efecto. Sin embargo, el gobierno insiste en pensar que pulsando una tecla se prende automáticamente la luz social que desean.
El asunto del tránsito, como cualquier otra práctica social, es mucho más complejo, y comienza desde el momento del inservible examen de manejo (al que el examinado se presenta conduciendo su propio carro), pasando por la pésima señalización, el consumo de alcohol mientras se maneja bajo la mirada indulgente de las autoridades, el mal estado de las vías y los vehículos, la vigilancia deficiente y, en muchos casos, corrupta, hasta llegar a los infructuosos conitos anaranjados, esos que obstaculizan el medio de la vía sin razón aparente.
Tal incomprensión termina torciendo la realidad: el problema del tránsito, en la lógica de quienes ordenan, es culpa de los que venden bebidas alcohólicas, no de un gobierno ineficiente debido a su ignorancia sobre el funcionamiento de la sociedad.
Ese mismo método sirve para exculpar al gobierno por la inseguridad, la corrupción, la escasez o cualquier otra de esas nimiedades. Es esta la visión que da origen a las cacerías de brujas y a la irresponsabilidad del gobernante. Todos somos castigados por no descifrar adecuadamente un capricho de quien ordena, mas no gobierna. Así, el ciudadano será siempre el único culpable de las desdichas causadas por un mal gobierno, tanto como los soldaditos fueron sancionados por no empujar convenientemente al rinoceronte.
En el chavismo no puede estar el futuro de América Latina
La idea de que la Venezuela contemporánea representa un modelo social superior a la democracia liberal es absurda. En sus 8 años como presidente, Chávez ha capitalizado la riqueza petrolera de su país para tomar el control del Congreso, los tribunales, los sindicatos, las comisiones electorales y la empresa nacional petrolera. Hay propuesta una legislación que limitaría el financiamiento extranjero y que pronto también pudiera estrangular a las organizaciones no gubernamentales. Y la gente que firmó a favor de un referendo revocatorio en el 2004 se quedó sin trabajo.
Venezuela no sufrió la crisis de la deuda latinoamericana en los 80, trauma que en países como Brasil, México y Perú vacunó contra una recaída en las peores formas del populismo económico. En vez de eso, Venezuela experimentó una desastrosa disminución en los estándares de vida en lo que los precios del petróleo cayeron durante los 80.
El país nunca había sido parte de la economía global -fuera del sector energético- y no tenía industrias competitivas en las que apoyarse. Chávez y otros en la izquierda les echaron la culpa de los problemas deVenezuela a la globalización y a las políticas económicas 'neoliberales', pero con la breve excepción de la apertura intentada por el presidente Carlos Andrés Pérez a fines de los 80 y principios de los 90, el país nunca trató verdaderamentede globalizar su economía.
El gobierno de Chávez ha impuesto una larga serie de regulaciones controlando el cambio de moneda, estableciendo precios, limitando la capacidad de los empleadores de contratar y despedir, y forzando acuerdos comerciales y de inversiones basados en consideraciones políticas, todo lo que socava todavía más el débil sector privado venezolano. Sin embargo, debido a sus astronómicos ingresos petroleros, la economía ha crecido fuertemente en los últimos dos años. La irrracionalidad de la economía chavista no se va a sentir hasta que los precios del petróleo no bajen.
Las fuerzas políticas dominantes en América Latina, a tiempo que traen al poder una nueva generación de políticos de izquierda, van en contra de las de Venezuela. Ahora los bancos centrales y ministerios de finanzas de la región son mucho más capaces de mantener políticas monetarias y fiscales sanas, e inclusive presidentes inclinados a la izquierda, como el brasileño Lula y el argentino Kirchner, no son partidarios de apartarse de la ortodoxia económica.
Los gobiernos democráticos en América Latina deben trabajar pacientemente elevando la calidad de sus instituciones, mejorando cosas tan simples como conceder licencias para comercios, hacer respetar las reclamaciones sobre propiedad y controlar el crimen. No hay soluciones fáciles, frecuentemente se requieren experimentos a nivel local, como el 'presupuesto participatorio' de la ciudad brasileña de Porto Alegre, iniciativa de principios de los 90, que abrió el proceso presupuestario a grupos de sociedad civil y forzó a los políticos a mostrar adónde iba el dinero. La mala administración pública debilita el crecimiento y les quita legitimidad a las instituciones democráticas, abriendo camino a giros violentos y reacciones desmedidas.
El autoritarismo posmoderno de la Venezuela de Chávez durará sólo mientras se mantengan alto el precio del petróleo. Sin embargo, muestra un reto claro al totalitarismo, porque permite elecciones democráticas y atiende necesidades sociales reales. Aquí, en una conferencia reciente de líderesde negocios, presencié cómo muchos oradores criticaban abiertamente a Chávez; sus señalamientos fueron citados en los medios. No hay un estado policíaco en Venezuela, por ahora al menos. El chavismo permanece como amenaza. Pero no encarna necesariamente el futuro de América Latina, si los demócratas de la región pueden reducir las desigualdades económicas mediante políticas sociales innovadoras y hábiles. Por supuesto, esos procesos no significarán el fin de la historia sino simplemente el fin del chavismo.
Es un deber ineludible de los venezolanos de estas generaciones conocer los pormenores del justo reclamo por parte de la nación Venezolana de nuestra Guayana Esequiba.
Conocer los hechos históricos y jurídicos tal y como ocurrieron evitará que éstos sean manipulados o distorsionados honrando la verdad de esos acontecimientos frente a una serie de actores que los vivieron y que se enfrentaron a los Estados Unidos, a la U.R.S.S y al Imperio Colonial Inglés. Con este último, los representantes del gobierno venezolano lo venían haciendo desde el siglo XIX y sus actuaciones seguramente deben de reposar en algunos de los archivos oficiales del estado venezolano.
LA EMANCIPACION DE LOS PUEBLOS COLONIALES
Así como las Guerras Napoleónicas generaron una serie de transformaciones que influyeron en la América Hispana y que conllevó a su independencia, así mismo finalizada la segunda Guerra Mundial, ésta generó la emancipación de los pueblos coloniales. El tema colonial fue abordado por las tres grandes potencias de la época, USA, la Gran Bretaña y Rusia, en la Conferencia de Teherán, llevada a cabo en septiembre de 1943. En realidad el tema sólo fue tratado por dos de ellas debido a la ausencia del Primer Ministro británico Sir Wiston Churchill y además esas conversaciones no fueron llevadas al Acta Final de la Conferencia. De ello sólo existe una curiosa referencia, dada por Sir David Nelly en la obra Beyond the Iron, Curtain publicado en Londres en 1954, acerca de las conversaciones entre estadounidenses y rusos, al señalar F.D. Roosevelt “…La Gran Bretaña es una potencia imperialista, portadora del estigma colonial. Rusia no…” Y su Secretario de Estado Cordell Hull exteriorizo “…Tenemos ideas precisas en lo que atañe al destino del imperio británico, portador de arcaicos criterios medievales respecto al Imperio…”
A pesar de todas las diferencias que existían entre USA y Rusia incluso antes de finalizar la II G.M, debían de surgir entre ellas dos, una tendencia común anticolonialista reflejada en el pensamiento de sus dirigentes, lo que contribuyó indudablemente a acelerar el proceso emancipatorio de los pueblos dependientes. No estaba maduro aun este proceso cuando el embajador de Venezuela en Washington Dr. Diógenes Escalante, ante la posibilidad de un nuevo orden mundial exigió en 1944 “…la reparación amistosa de la injusticia cometida por el Tribunal Arbitral…” (Laudo Arbitral de París de 19899) y cuando se reúne en San Francisco la Conferencia llamada a crear la Organización de las Naciones Unidas en abril de 1945, la base para la Conferencia fue el proyecto elaborado en Dumbarton Oaks y por expertos de los países Aliados para sustituir a la Sociedad de las Naciones, proyecto que no tomó en cuenta el problema Colonial ni siquiera la subsistencia o modificación del Sistema de Mandatos establecido por la Sociedad de Naciones después que ésta fuera disuelta.
La Conferencia procedió sobre el proyecto Dumbarton Oaks, para elaborar la Carta de las NN.UU, y en el IV Comité de la II Comisión se hizo un intento de conciliación entre colonialistas y anticolonialistas, gracias al delegado norteamericano Stassen, quien elaboró un papel de trabajo que luego de algunas modificaciones pasó a formar los capítulos XI-XIII, de la Carta de las NN.UU.
En la segunda figura denominada “Territorios no Autónomos” fueron incluidos aquellos que hasta la fecha estaban clasificados como colonias, protectorados, y otras semejantes, entre las que se encontraba la Guayana Británica en donde se incluían implícitamente los territorios de la Guayana Esequiba.
En el capitulo XI en sus artículos 73-74 se establecían una serie de principios para la descolonización, reconociendo la igualdad por los derechos y la libre determinaron de todos los pueblos. Estos Artículos obligaban a las naciones, potencias o imperios coloniales, administradoras como la Gran Bretaña y Francia, dueños de los más vastos imperios coloniales, a reconocer que los intereses de los territorios dependientes estaban por encima de todo. Por este motivo debían promoverse el progreso social, económico, político y educativo en los territorios, prestarles asistencia en la creación de formas apropiadas de gobierno propio y a tomar en cuenta las aspiraciones políticas y las etapas de desarrollo y adelanto de cada territorio.
Este era el panorama que se le presentaba a Venezuela ante la descolonización y al que debía enfrentarse nuestro justo reclamo, considerado como uno de los objetivos nacionales permanentes desde la misma creación de la nación Venezolana. Los territorios que reclamábamos y reclamamos llegan hasta el río Esequibo tal y como aparecen establecidos en la Capitanía General de Venezuela.
En noviembre de 1949 se publicó el memorándum de Mallet Prevost en Caracas que viene a ratificar lo que los Venezolanos ya sabían en referencia a los incidentes del fallo, (del Laudo Arbitral de París de 1899), nulo, al estudiarse a la luz del derecho y no de la fuerza impositiva los cuales constan en la declaración de Mallet Prevost. (The American Jornal of Internacional Law Vol. 43, No 3, julio 1949).
VENEZUELA RESERVA SUS DERECHOS SOBRE LA GUAYANA ESEQUIBA
Al tratar estos aspectos o cuestiones se involucraba directamente Venezuela. En el 1º. Referente a las “Colonias”, se debatiría el tema de las colonias que tenían los británicos establecidas al este desde el río Esequibo hasta el río Corentin y al oeste del río Esequibo, así como las otras dos Guayanas bajo el dominio holandés y francés. En el 2º, en el de los “Territorios Ocupados”, se encontraba implícito el caso de la Guayana Esequiba en razón a que ni jurídica ni políticamente se ha podido considerar la Zona reclamada por Venezuela como una colonia sino como lo que es en realidad, un territorio ocupado en contra de la voluntad de Venezuela, cuya soberanía le es inmanente hasta el último confín de sus fronteras.
LA COLONIA GUAYANA BRITANICA: SUBVERSION O EMANCIPACION
Paralelamente a los preparativos de la X Conferencia Interamericana, se producían en la Colonia de la Guayana Británica una serie de sucesos. De acuerdo a su constitución, la cual establecía la convocatoria de congresos partidarios anuales para fijar plataformas, elegir y determinar en forma general la organización y la política del partido, el Gobernador inglés solicitó a Cheddi Jagan, como líder de la mayoría parlamentaria que formara gobierno procediendo a través del Partido Progresista del Pueblo (PPP) a nombrar ministros. Sus representantes legislativos procedieron a ejecutar una serie de acciones en base a estrategias bien definidas en contra del status establecido que a la postre obligaron a los ingleses a deponer el Gobierno de Jagan.
Desde el legislativo como lo señalamos se aprobaron entre otras la derogación de Ley de Publicaciones Indeseables distribuyéndose cientos de miles de libros y panfletos de tendencia marxista producidas en Inglaterra por la izquierda Británica las cuales unas se vendían libremente allá y otras no, pero el Gobernador Británico las encontró peligrosas para la Colonia; se dejó sin efecto la prohibición de entrada en contra de líderes sindicales de las indias Occidentales (Trinidad); la Ley de Tenencia de Tierras de los Productores Arroceros fue enmendada para asegurar su ayuda a los arrendatarios en caso de sequía y establecer que si un terrateniente no cumplía su parte del trabajo de drenaje y mantenimiento el gobierno se haría cargo de la tarea y se cobraría a aquel los gastos generados. (La Ley existente preveía el desalojo del terrateniente que no realizara dicho trabajo).
A través de la ley de Relaciones de Trabajo se intentó eliminar los sindicatos establecidos mediante medidas legislativas y se fomentaron huelgas en el sector azucarero con el fin de lograr mejores condiciones de trabajo; se amenazó con la violencia; trataron de lograr el control de los servicios públicos y de minar la lealtad de la policía local. El propio Primer Ministro el 03 de mayo de 1953, señaló “…camaradas en el pasado, cuando pedíamos pan nos daban balas y los que disparaban sus armas contra los trabajadores eran elogiados por sus amos. Pero desde que el partido Progresista subió al poder, las mismas balas que fueron disparadas contra los pobres serán utilizadas ahora contra sus opresores. Organizaremos una fuerza policial que se conocerá como la policía del pueblo…”.
El Gobernador Sir Alfred solicito la intervención de tropas Inglesas por considerar que Cheddi Jagan y el partido del PPP de extrema izquierda conspiraban para transformar a la Guayana Británica en un estado subordinado a Rusia. El 07 de octubre de 1953, arribaron a las costas de la Guayana Británica, barcos de guerra con tropas inglesas, entre ellas la Real Infantería de Marina, 600 Fusileros Reales Escoceses, embarcados en Jamaica en el crucero de guerra St Superbe de 8000 toneladas, las fragatas Burgeard Bay, y Bigbury Bay y navegaba hacia las costas de la referida colonia el porta aviones Implacable con el primer batallón del Argyll y Fuerzas de los Sutherland Hihlanders con amplia experiencia de combate en Corea. El Secretario de la Gobernación de la Guayana Británica procedió a leer la siguiente proclama por radio una vez que las tropas aseguraron las diversas instalaciones vitales: “…El Gobierno de Su Majestad ha decidido que la Constitución de la Guayana Británica debe ser suspendida para impedir la subversión comunista del Gobierno y una crisis peligrosa tanto en el orden público como en los asuntos económicos…La facción en el poder ha demostrado con sus actos y discusiones que está dispuesta a llegar a cualquier extremo, incluso a la violencia para convertir, a la Guayana Británica en un Estado comunista…”.
En Inglaterra los laboristas apoyaron al ex Primer Ministro Jagan afirmando que el gobierno inglés había exagerado el riesgo representado por el partido dirigido por él y éste a su vez señaló “…que la responsabilidad de lo que pueda suceder recaería enteramente sobre el Gobernador y quienes lo asesoran. La presencia de buques extranjeros en la Guayana Británica solo puede considerarse como un acto de intimidación más aún como un acto de provocación destinado a provocar una crisis. No hay mediación alguna del partido mayoritario que indique que intenta conseguir sus demandas por otros medios que los institucionales…”.
Estos trágicos y lamentables sucesos afectarían y retardarían el proceso de reclamación de la Guayana Esequiba, en vista de que a nivel internacional éstos fueron percibidos como un Movimiento Independentista de la Guayana Británica especialmente en América y por supuesto en Venezuela. Para mediados de 1953, ya se había producido toda una serie de movimientos nacionalistas en nuestro país a favor de la reclamación de los territorios de la Guayana Esequiba y los acontecimientos que se produjeron en la Colonia de la Guayana Británica los impulsaron aún más ante la opinión pública nacional.
Incluso el Gobierno de Pérez Jiménez, a pesar de haber emitido un comunicado al gobierno inglés, optó por la prudencia al señalar el Dr. Aureliano Otáñez Canciller de la República “…No hay nada nuevo sobre la posición de Venezuela ante la situación de Guayana (Guayana Británica), el comunicado fue claro y preciso, no veo el porqué de las reacciones en Londres…” al preguntarle un periodista ¿ y qué sobre el Laudo? respondió “…eso es otra cosa, es un asunto muy largo…” y no quiso hablar de ello. Al preguntársele nuevamente ¿qué hará Venezuela en la Conferencia Inter Americana sobre la Guayana? El Canciller respondió: “…en la X Conferencia, ni en ninguna, pueden tratarse asuntos personales o particulares de ninguna nación, pero sí se puede plantear el problema del coloniaje y pedir la tramitación de ella en la América sin hacer alusión particular…”.
Para ese entonces el insigne historiador y miembro de número de la Academia de la Historia Eduardo Oxford López señaló ante la proximidad de la Conferencia de Caracas, lo siguiente: “…En la oportunidad en que ha de debatirse en la X Conferencia Interamericana el problema del colonialismo en América con su secuela de territorios ocupados por la fuerza… …es un deber histórico y una inyección vital de patriotismo. Por que para la fecha en que cese para América ese estigma colonial y vuelva la justicia por sus fueros, los venezolanos debemos tener presentes el reclamo y derecho que nos corresponde al respecto del despojado jirón de nuestra Guayana…”.
Incluso este insigne escritor iba mucho más allá al reconocer los derechos que tenían los pobladores de la colonia de la Guayana Inglesa de los territorios ubicados al este del río Esequibo al señalar “…mañana, cuando nuestros vecinos demerarenses recuperados y experimentados en el fallido intento autonómico de hoy, resultan proclamar y defender su independencia, veintiún repúblicas democráticas hispanoamericanas saludarán con júbilo esa determinación…”. Un argumento más en favor de Cheddi Jagan por parte de los Venezolanos de ese entonces y en contra de los que pregonaban que los sucesivos Gobiernos de Venezuela habían conspirado con USA, en su contra. Más aún, el 19 de octubre de ese año se constituyó en la UCV un comité estudiantil universitario apoyando el movimiento de independencia de la Guayana Británica, sumándosele el día 22 el Sindicato Profesional de Trabajadores Textiles, y el 25 de octubre dio su apoyo al movimiento emancipador la Asociación de Periodistas de Venezuela así como otras organizaciones y personalidades públicas.
Por otra parte, no solamente Eduardo Oxford López impulsó el reclamo de esos territorios, todo el pueblo venezolano se sumó a él, representados entre otros por Enrique Bernardo Núñez; M. A. Padrón; Antonio F. Araujo Trujillo; Mateos Alemán; Ángel Grisanti y su hermano Jesús Emilio; Ramón David León; los Doctores. P. I. González Penzo; José González González; Armando Tamayo. Hay que hacer mención especial a Armando Hernández Bretón, jurista e internacionalista quien realizó estudios junto a internacionalistas venezolanos y extranjeros a finales de octubre de ese año los cuales concluyeron que el Laudo sobre la Guayana Esequiba es nulo de toda nulidad, y ofreció a su vez la tesis que Venezuela debía presentar como previa a la X Conferencia Interamericana la moción de que se reconociera la situación “Sub Judice” de la Venezolanidad de la Guayana Esequiba. Consideraba el problema del coloniaje en América, de acuerdo a lo señalado por funcionarios oficiales de varios países y ratificando además el Dr. Hernández Bretón “…la tesis de esa situación es previa a cualquier otra incluso a la posición de la autodeterminación que se invoque para las zonas aun sometidas a coloniaje. Ello envuelve necesariamente una revisión del Laudo que restó a Venezuela zonas tan extensas como importantes. Esa es la situación jurídica a que se llegará sea cual fuere la oportunidad en que se discuta el problema…”. Este era por lo general el pensamiento que privaba mayoritariamente en la opinión pública nacional.
PANAMERICANISO-ATICOMUNISMO-DICTADURA
La reunión Interamericana de Caracas se realizó a pesar del amplio y vigoroso movimiento de oposición que en su contra se generó, como pocas veces había ocurrido en América. Entre sus adversarios podemos señalar ambas Cámaras Legislativas chilenas, parlamentarios de Costa Rica, Paraguay y otros países, los movimientos obreros de USA y América Latina, la federaciones de estudiantes de Latinoamérica, los más insignes intelectuales, la prensa libre de toda América. Hubo fuerzas que planteaban condicionar la asistencia a Caracas, los representantes de los Estados miembros, a que previamente el régimen anfitrión de Pérez Jiménez debía poner fin al estado de sitio permanente bajo el cual gobernaba, excarcelando a los presos políticos, autorizando el regreso de los exiliados y restableciendo las libertades democráticas, basadas estas exigencias en la carta de Bogotá y en la declaración de los Derechos del Hombre de obligatorio cumplimiento para los estados miembros. De no cumplirse estas exigencias la organización regional quedaba entredicho, porque cómo se podían ratificar los principios democráticos como respuesta fundamental de América al reto totalitario de la Unión Soviética, en un país regido por los mismos métodos policiales de Stalin y Beria.
Solo dos cancillerías expresaron públicamente su criterio, la de Costa Rica negándose a asistir y la de los Estados Unidos ratificando su deseo de hacerlo en palabras del Subsecretario de Estado para América Latina , Moors Cabot “…Quiero insistir en que los Estados Unidos no intervienen en asuntos internos de de otros países. A mi juicio, rehusar la concurrencia a Caracas seria intervenir en asuntos internos de otro país…”. Así ante tanta adversidad por lo demás justificada contra el gobierno dictatorial de Pérez Jiménez, en su discurso de instalación de tan magno evento el 01 de marzo de 1954, a pesar de su supuesto nacionalismo no se refirió al reclamo por la Guayana Esequiba y al respecto sólo entre líneas señaló: “… nos comprenderemos mejor si procedemos con sinceridad al estudiar y resolver los problemas que nos atañen; colectivamente si fortalecemos el principio de solución de las controversias por las vías pacificas y perfeccionamos el correspondiente sistema de aplicación; si no adulteramos nuestra propia realidad con ánimo de sorprender a los de afuera y si no contribuimos a que la opinión pública de nuestros países forme criterio erróneo acerca de la vida de otros pueblos…” es lo único de sus palabras que podíamos señalar se podía aplicar al reclamo por el Esequibo.
COLONIAS Y TERRITORIOS OCUPADOS E INFORME DE LA COMISIÓN AMERICANA DE TERRITORIOS DEPENDIENTES
En la duodécima sesión plenaria de la Conferencia Interamericana del 15 de marzo de 1954 se inició la discusión de la cuestión del coloniaje en América. Brasil, Argentina y Venezuela fijaron su posición con dos proyectos de resolución y una declaración, en la comisión de asuntos políticos y jurídicos marcadas con el No 204 y tituladas “Territorios Americanos bajo el poder Político de estados extracontinentales”. La moción presentada por Brasil en su parte resolutiva señalaba, 1º Declarar su firme convicción de que los países extra continentales que ejercen poder político sobre porciones de territorio de Americanos no tardarán en ultimar las medidas comprendidas en los términos de la Carta de las NN.UU, para permitir que los pueblos respectivos puedan ejercer plenamente sus derechos de autodeterminación, a fin de que se elimine definitivamente en América el régimen de subordinación a potencias extracontinentales. En su punto 3º, Declarar que la presente resolución no se refiere a territorios que son de materia de litigio o reclamación entre países extra continentales y algunas repúblicas Americanas, formulando votos para que tales litigios o reclamaciones se resuelvan con mayor brevedad posible, de acuerdo con los métodos de solución pacífica previstos en los tratados vigentes.
Una vez iniciados los debates, el delegado Venezolano Dr. Ramón Carmona, intervino el día 16, encargado de dar a conocer la posición venezolana la cual se enmarcaba en la declaración entregada a la presidencia de la Conferencia con una mínima variante “… Venezuela ha mantenido a todo lo largo de su historia frente al problema que estamos considerando, una posición bien conocida, puesto que ella se confunde con el origen mismo de nuestra nacionalidad…gracias a esfuerzos y sacrificios que hicieron posible la realización de esos ideales en gran parte del suelo americano…”.
La Conferencia fue Clausurada el 28 de marzo. De ella podemos decir que el papel de los representantes de USA había sido el lograr una condena a las actividades del movimiento comunista internacional por constituir ellas una intervención en los asuntos Americanos, lo cual se logró con la llamada Declaración de Caracas. Sin embargo, Guatemala, México, Bolivia, Brasil, y otros países de América Central y del Sur exigieron en la X Conferencia, que se resolvieran en primer lugar sus problemas económicos y para lograr su objetivo presentaron una serie de resoluciones que condenaban la política de Estados Unidos en esta área. La resolución presentada por el representante de Argentina, llamada a poner término al colonialismo en este hemisferio, fue aprobada por unanimidad finalizaba la conferencia de las Américas sin que Venezuela propusiera una resolución contundente en contra del coloniaje y la protección de sus derechos por los territorios del Esequibo, ni siquiera como país sede se atrevió a proponerlo, y sólo en forma declarativa dejó a salvo sus derechos. Por otro lado, el llamado “Imperio” Estadounidense no necesitó presionar al Gobierno Venezolano para lograr la aprobación de su moción anticomunista y se opuso a que se tratara directamente la contención venezolana.
LA CARTA MAGNA DE LA DESCOLONIZACION
Las tensiones (Guerra fría) entre la URSS y los países occidentales se habían agravado una vez más en esos quince últimos años, luego de una serie de sucesos, entre ellos el derribo del avión norteamericano U-2 sobre territorio soviético. Este hecho le sirvió posteriormente de motivo a Nikita Kruschev para que abandonara la reunión el 16 de mayo de 1960, a la que había acudido para entrevistarse con Eisenhower, De Gaulle y Mc Millan, y para presentar la queja ante el Consejo de Seguridad contra los Estados Unidos. Teniendo como antecedentes estos sucesos, en septiembre de ese año se dio inicio a la XV Asamblea de la O.N.U, llevando en el orden del día el ingreso de dieciséis nuevos países, todos africanos con excepción de Chipre, por recomendación del Consejo de Seguridad.
La presencia de estos nuevos Estados cuyo ingreso en la O.N.U votó en su favor la Asamblea y el aumento de la tensión entre la URSS y los países occidentales cuyos intereses los acercaban a los EE.UU, mas no a sus puntos de vista, ponían de relieve la cuestión de la liquidación de de los últimos vestigios del colonialismo y como era de esperarse, la iniciativa partió del Gobierno Ruso cuya delegación inscribe en el orden del día una “…Declaración sobre la concesión de independencia a los países y a los pueblos coloniales…” procediendo a presentar un proyecto integrado por los siguientes puntos:
El legado inglés en la Guayana Británica para la fecha era un modelo clásico de explotación, sus productos básicos eran el azúcar y la bauxita, la educación inexistente y los territorios al oeste del río Esequibo lejanos y habitados sólo por indígenas, a excepción de Bertica. Apenas un año antes de la resolución 1514 (XV), en 1959 la Gran Bretaña aprobó un plan de desarrollo para la Guayana Británica de cinco años formulado por Kenneth Berrill, economista de Cambridge. El programa aceptado por los británicos preveía para 1960-1964 erogaciones del orden de los 110 millones de dólares, de los cuales casi el 45% se destinaba a la agricultura, el 24% al transporte y comunicaciones, el 12% las finanzas, crédito e industrias, el 10% a salubridad, educación y bienestar y el 9% al resto de las necesidades.
Con respecto al artículo 5º de la citada Resolución, 1514 /XV se señalaba entre otras cosas que,”…se deberán de tomar medidas para traspasar todos los poderes a los pueblos de esos territorios, sin condiciones ni reservas, en conformidad con su voluntad y sus deseos libremente expresados y sin distinción de razas, credos ni color, para permitirles gozar de una libertad y una independencia absolutas…”. Al analizar esta exigencia por parte de las NN.UU, podemos referirnos al Pueblo Amerindio llamado así por los ingleses para diferenciarlos de los hindúes (Indios) de la India que habían llegado a la Guayana Británica en un numero de unos diez mil entre los años 1838-1846, con el fin de suplantar a los esclavos negros liberados en 1833. Pasaron así los indígenas habitantes de esa región a ser Amerindios, o indios de América.
El Pueblo Amerindio, o los “indios rojos” como a veces se le suele llamar, integrado por las etnias Arawak, Wapishana, Akawaio, Patamona, Caribe, Makuhi, Pemón, Trio, Wai-Wai, Mawayana, asentados en los territorios que reclama Venezuela y en concordancia con el artículo 2º de la referida Declaración, representaban para ese momento y representan aun hoy en día el 90% de la población asentada al interior de los territorios del Esequibo. Para el año de 1960, conformaban el tercer grupo étnico con 30.000 personas, el 4 % después de los afro guyaneses con 200.000, el 33 %, y los hindú con 300.000 con el 48%.
La realidad indicaba, en cuanto al espíritu, propósito y razón de este artículo 5º de la resolución de la O.N.U, que las condiciones no estaban dadas para ejecutarlo o ponerlo en práctica, en razón a las diferencias raciales, e ideológicas y culturales imperantes en la Guayana Británica, debido a la “desintegración del Movimiento Nacionalista”. La división del People`s Progressive Party (PPP) era inminente y entre 1953 y 1957 se habían agudizado la luchas por el poder y los seguidores de Jagan y su contraparte Burnham estaban envueltos en violentas disputas ideológicas, con graves alteraciones del orden público. En 1957 se constituyeron dos partidos con un contenido altamente racial, el Progresista del Pueblo (People`s Progressive Party, PPP) de los indoguyaneses adeptos a Jeddi Jagan y el Partido Congreso Nacional del Pueblo (National Congress, PNC) de los afroguyaneses liderizados por Forbes Burnham. A través de este último partido los afroguyaneses gobernarían por 28 años consecutivos, en detrimento de los otros grupos especialmente los indígenas.
Para el año de 1962 el estado Venezolano había recabado suficientes evidencias y elementos que señalaban la componenda y fraude ante el Tribunal Arbitral de Paris y el 22 de febrero de 1962, el Embajador de Venezuela ante la ONU, Dr. Carlos Sosa Rodríguez, en la 130ª Reunión de la Cuarta Comisión de Administración Fiduciaria y territorios no Autónomos, en nombre de la República dejo sentada la reserva de sus derechos y aspiraciones en los territorios de la Guayana Esequiba, al señalar: “…En esta oportunidad, cuando ha sido planteada ante las Naciones Unidas la cuestión de la independencia de la Guayana Británica y la legítima aspiración de su población de alcanzar, mediante pacíficas negociaciones con el Reino Unido, el ejercicio pleno de su soberanía, el gobierno de Venezuela, al apoyar cálidamente tan justas aspiraciones, se ve al mismo tiempo obligado, en defensa de su propio pueblo, de pedir que se tomen también en cuenta sus justas reivindicaciones, y que se rectifique en forma equitativa la injusticia cometida. Esto espera poderlo hacer mi país mediante amistosas negociaciones entre las partes interesadas, tomando muy en cuenta, no solo sus legítimas aspiraciones, sino también las circunstancias actuales imperantes y los legítimos intereses del pueblo de la Guayana Británica…”.
Respecto a este artículo sexto, el entonces Canciller Venezolano Ignacio Iribarren Borges, ante la XXa Asamblea Nacional General de las NN.UU en octubre de 1962, señaló “…No pueden tener otra forma de descolonizarse que la reintegración al Estado del cual han sido desmembrados; de no hacerse tal distinción, sería admitir que se puede deformar el principio de la autodeterminación, con el fin de consagrar una situación de hecho en la ignorancia del principio fundamental del respeto a la integridad territorial de los Estados. Desde luego, este principio está salvaguardado en el Artículo sexto en la propia resolución…”.
Los acontecimientos anteriores y otra serie de sucesos nos indican que para el momento de la descolonización, no existía una unidad nacional en la Guayana Esequiba pero la reclamación del Esequibo por parte de Venezuela y su manipulación por parte de Forbes Burnham a su favor para consolidarse en el poder ha contribuido a estructurar esa unidad, al consolidar el sentimiento de la nacionalidad guyanesa frente al reclamo Venezolano entre afro e indoguyaneses, el cual era completamente ignorado en las décadas de los cincuenta y sesenta mas no así entre los Amerindios, a los cuales se les niegan sus derechos individuales, así como sus derechos territoriales estatutarios con título del uso, goce y disfrute de ellas.
La tensión entre la URSS, y los países occidentales encabezados por los EE.UU en la década comprendida entre 1952 y 1962, indudablemente marcaron las relaciones a nivel internacional. Sin embargo las grades potencias de ese entonces tenían puntos de vista comunes a pesar de sus rivalidades y uno de ellos fue el proceso de la emancipación de los pueblos coloniales frente al cual Venezuela tenía un reclamo territorial tradicional por las aéreas comprendidas al oeste del río Esequibo. A pesar de los esfuerzos de los sucesivos Gobiernos venezolanos para corregir este error histórico ante el imperio inglés, ante la Colonia de la Guayana Británica y ante la O.N.U en esa época tan trascendental de la humanidad, no logró sus objetivos en ese entonces persistiendo la contención aun hoy en día.
Pretender ahora desconocer nuestro justo reclamo en base a que fue el producto de la Guerra Fría, y de las presiones del llamado “Imperio” (Acción de imperar o de mandar con autoridad) de los Estado Unidos es negar nuestra existencia, aspiraciones, y objetivos nacionales como sociedad perteneciente a la Nación Venezolana la cual es una e indivisible de acuerdo a lo que tradicionalmente se ha señalado en todas nuestras constituciones a partir de 1811.

References: Artículo 58
 resolución 
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 artículo 5
 artículo 2
 artículo 5
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