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Timestamp: 2017-05-28 18:41:46+00:00

Document:
Literamo: 2015
Un sol oscuro alumbra los penares.
Quema el carbón del miedo
y la violenta llaga
Resbalo en la cornisa del dolor
y un sentimiento me envuelve como una toga.
Me doy cuenta de que extraño a mi madre.
O a la ternura de mi madre, que no recuerdo.
O.L. REINOSO CONCEJAL·VIERNES, 4 DE DICIEMBRE DE 2015
He probado el sabor hiriente
- apenas un pellizco -
y toda yo me convertí
Tan insondable
Valió la muerte
esa palabra seca
como una rama que tirita.
La vomitó mi boca
en medio de ese estrépito
que forma el coro de los mentirosos.
La pronuncié, la deletreé.
Y me clavaron el puñal.
Nunca seré obediente
aunque me mires
con el taladro de tus ojos.
Aunque me dejes sola
Aunque mi castillo de naipes
tenga el hedor
No podrás travestir
al demonio enlutado,
mientras surca la noche.
En lugar de maldecir la oscuridad
prende una vela que la inunde,
rasga la piel de un fósforo
sobre la piedra caliza
y en medio de la calle solitaria
eleva tu mirada.
Allá estará,
Hoy lo escuché llorardetrás de una pantallaque muestra todo, pero no acaricia.Lloraba sin tapujossu desconsuelo.Hoy ya sangró en su alma la distancia.
llueve del cielo
lavando mi torpeza.
Soy este cielo gris y desvaído
soy el domingo triste que me invade.
Hice lo que pude, lo que no supe.
Y me escurro por caminos insondables
hacia la boca de la palabra nunca
que me traga y no estoy.
De mi vientre exiliado
salen niños terribles
que me asesinan con palabras.
y sea domingo para siempre.
Hoy es un día feliz para morir
y no dejar recuerdos.
Escamas en el alma
pena añeja
se endurece el abrazo
en las magnolias.
Clavel punzó
el corazón en duermevela.
Un cansancio ancestral
potro indomable.
Vacío de los cántaros
ayer alegres
murió la tierra fértil
Alguna vez habrá que decir basta
Y remontar el barrilete
por un cielo de dudas y certezas.
portador de esperanza.
A pesar del engaño
de la mugre
de la metrópoli de la mentira.
Muy a pesar del asco
y por el asco.
Vale la pena y vale la alegría
aventurarse a caminar.
Vale la vida andar entre la gente
sentir la piel ajena como propia
mirarse mar adentro de otros ojos
como hermanos en serio
paridos por el vientre de la tierra
Ser uno más en el caudal del río
ser diferentes y reconocernos.
Lucía borda, infatigable, la sábana de seda blanca. Sus ojos
crepusculares se esfuerzan, presurosos, junto al ventanal oscurecido de las 7
de la tarde. Pero el bordado crece, mágico, como un montículo de promesas o de
Se va a casar su nieta y ella quiere ofrendarle la sábana nupcial. Ya
sabe que los cuentos de hadas se esfumaron, que las noches de boda son una
noche más en la rutina de los tiempos que corren, que el zaguán se ahogó en un
tango y que virginidad es una palabra que las adolescentes dejaron de escribir.
Ella sabe todo eso. Pero también sabe que los sueños siguen latiéndole
en su costado y que ella es una mujer irremediable confinada en los socavones
oníricos desde la creación.
Tenía 26 años cuando conoció a Alberto: bello, impoluto, cándido, con
cabellera color miel y los mejores besos que supieron transitar su boca. Se
amaron a destajo, con un amor de tiempo completo, puro, diáfano. Se entregaron como
si hubieran sido Adán y Eva, fundando la pasión.
Lucía ya contaba en su haber con varios naufragios, pero Alberto la
bautizó de nuevo en el mar de su abrazo y ella nació de su costilla briosa y
joven para estrenar la vida con temblor inocente y primigenio.
Marianela se casa el viernes próximo y tiene que apurarse. Pero sus
dedos encallados en el tiempo se enredan y tropiezan. Deshace lo fallido y
renueva el ímpetu de las puntadas en sentido inverso a las agujas del reloj. No
quiere ser Penélope. Ella es Lucía. Una Lucía deslucida con vestigios de luz y
La habían sentenciado: usted no puede tener hijos. Y de repente,
Alberto, la juventud de Alberto, la primera vez de Alberto, el esperma de
Alberto, gritaron vida en sus entrañas.
¿Cómo contener la alegría incipiente de tierra germinada? ¿Cómo no
festejar el alboroto de descartar toda inutilidad?
Pero él no estaba preparado, le faltaba cursada en la Universidad de
hombre, no le daban los años para esa paternidad apabullante.
No sabe si la escasa luz o su miopía le humedecen los ojos, no sabe si
el magro té con galletitas le retuerce el estómago o el crepitar de leños en el
hogar cercano le hace transpirar las manos.
Se va a arruinar la sábana de seda, la sábana nupcial, la sábana
Las palabras de Alberto fueron la primera cuchillada. Y ella, que ya
era una mujer y que había descubierto su tesoro, no supo defenderse. Sucumbió
ante la súplica de sus ojos de niño. Y se entregó al ritual con el cuerpo
desvanecido sobre el altar del sacrificio.
Ahora llora sin tapujos, sus ojos son un cielo encapotado. Quiere
cruzar la calle sin ver a los costados y el aguijón se clava en los sarmientos
de sus manos. Recién entonces advierte la luz roja del semáforo que crece en la
llanura blanca de la sábana.
Le han cercenado la niñez y la ilusión, el testimonio del amor de
Alberto. Mientras él la esperaba, desvalido, en ese bar cercano. Se abrazaron
muy fuerte y trataron de cubrir con sus cuerpos el hueco insuperable de la
pérdida. Sólo la sinrazón podía explicar esa masacre en el oleaje hirviente de semejante
La mancha roja crece como la marea y mancilla la playa de seda con su
colérico rubor de fuego impío. Lucía sabe que es un viaje de ida, que ya perdió
los trenes de su vida y ahora ni siquiera es capaz de homenajear el embarazo de
Otra vez es su sangre como un río por donde huye la vida. Otra vez su
cuerpo exangüe se deja arrastrar por la corriente. Otra vez la impotencia del
proyecto inconcluso.
Alberto pretende abrazarla como hace treinta años pero solo puede asir
el vacío. Vacío más vacío no es igual a completo sino cero al cociente.
Marianela no tiene por qué enterarse, al fin y al cabo, éste era el
secreto regalo de Lucía. En la tienda de esperanzas tardías venden sábanas
blancas de hilo, de seda, de raso, de satén. Aún guarda en los arcones del
recuerdo viejos dólares que postergaron aquel viaje a Europa cuando supo que al
pasado no se vuelve nunca.
Pero el amor, a veces, es un anciano respetable y obcecado, fiel
rumiante de ardores indelebles, que regresa en otoño, puntualmente.
Alberto pide a gritos la ambulancia que succiona la trasnochada piel de
esta Lucía vulnerable, su Lucía que aún guarda aquel rubí o esa temblorosa
sensación de haber plantado su semilla en el huerto. Y él resguarda todo el
antiguo miedo en la mesa roída de ese cercano bar. Si ella no vuelve a
aparecer, pálida y frágil, por la puerta tallada, todo habrá terminado.
Porque es imposible que dos huérfanos se busquen durante el arduo
laberinto de los años, entrelacen sus sueños nuevamente, venzan un cáncer
juntos, las arrugas o los kilos de más y la muerte de un hijo.
Cuánta sombra siniestra
cuántos fustigadores
cuántas almas en pena
cuánta carroña
cuánto inquisidor.
En la piel de los muros
en la voz del mosaico
en la enredadera del moho silente.
Cuánto acosador
cuánto asesino
cuántos mentirosos.
Fantasma de negro
Y una, tan desvalida,
con la inocencia a cuestas.
quiero atravesar el
vano amanecer.
Ya estoy herida de conjuros.
el insomnio teje
manta de asesino, la
noche es un puñal para
mi piel descalza.
se quedó quieto el paisaje.
Solo se escuchaba el frío en la orfandad de los
Dejó de sonar la música de la charla comedida.
Y hasta los acordes de la carcajada
se hicieron extraños.
Se fue el abejorro
de un rumor sinuoso.
Cansado, aburrido,
murió el mediodía.
Papeles al viento, pálidos, exangües.
Ecuestre metáfora,
la sombra sin nombre.
También las promesas
de los dioses blancos
fueron un guiñapo.
Vendaval de miedo
alud de mentiras.
Se quedó ella sola.
La música despierta los recuerdos
y se viste de gala la memoria.
En un caleidoscopio de añoranza
desfilan por la piel antiguos besos.
Viejos amores, amores nuevos.
La música me grita que estoy viva.
En el párpado absurdo del recuerdo
mil rosas salvajes tejen desvaríos
y contrariedades.
El corazón es un país devastado
donde cayeron las estatuas y los monumentos.
Todos los ídolos están bajo sospecha.
Pinceladas de ambigüedad y hollín
oscurecen el sol de las palabras.
Utopía y verdad, un matrimonio
cuyos hijos han muerto en el destierro,
piden al viento un trago de piedad.
Pero los que detentan la tormenta
festejan su desmesurada sed.
Yo soy un vagabundo más,
un descastado,
una desordenada mansedumbre.
Ni siquiera mis manos certifican el nombre y la conciencia.
Un frío de intramuros
hace castañetear cada pisada.
Así, los pasos picotean las baldosas
en una alegoría de palomas.
Soy el gran huérfano.
La soledad me acusa.
Y en un último gesto
Se fueron a hurtadillas
Se fueron una a una
Primero hubo un silencio
o un sinónimo.
un vocativo.
Las manos, las señales.
Me quedaron los ojos
Estoy despalabrada.
ESTÁ En el muro,
bajo el farol,
o en la doblez oscura de la esquina.
En el grillo
o en el beso de húmedas madreselvas.
Allí, donde comienza la alegría,
en la palpitación de un pájaro violeta,
en el instante de la cópula infinita
que preña de luciérnagas al día.
Bajo el arbusto,
en su sombría boca,
en el pañuelo que lloró mil noches o en la túnica de la avaricia.
En el pardo embrión del pensamiento
en la hamaca que se hunde en la marea
en el ojo del viento
y sus esclavos
en la pálida voz del desencanto.
En la estoica cintura de la esfinge
en el grito selvático y deforme
en los pétalos lentos de la almohada
en el invierno de los desvaríos.
En el feroz revuelo de los muertos
A su manera, sé, él me quería.
Lo puedo ver ahora en la distancia
y en la entraña latente de la foto.
Y la moto y el viento y el invierno.
Aunque fue en el verano y en las rocas
la demencia de amor nunca extinguida.
Su risa, su temblor, su pelo refulgente. Hoy solo me pregunto: ¿estará vivo?
Tal vez mi forma de querer,
tan restringida.
¿Por qué amamos de formas diferentes?
Amar es caminar con vos
es escucharte
es sentir tu dolor
es buscar soluciones
como quien busca el hilo azul en el desorden del costurero
es ventilar el corazón con nuevos aires
besar tus llagas
acariciar tu desazón
prender la luz para que no tropieces
subir el balde lleno del aljibe
con esa agua dulzona que rompe los prejuicios de insípida, inodora
e incolora el agua tiene buen sabor a vida
a placidez, a río, a mansedumbre
así, como el amor que me generas
cuando miro el trasmundo de tus ojos
y me caigo de bruces en tu abrazo:
ese edredón de paz y de ternura.
Cambio de domicilio en tus caricias
en tus manos que borran mis temores
en tus uñas de augusta filigrana
en tu boca que dice y que sonríe.
El amor es un duende, es un misterio
es cuerpo y alma, desnudez, templanza
es tu voz, tu dulce voz
tu terciopelo y vos
sonando en la distancia.
Fue un zarpazo de sal
un galope en la grupa del relámpago
Bonnie and Clyde en la chispa de mis ojos
un cuchillo de amar en tus pupilas.
Fueron códigos claves jeroglíficos
ese idioma de dos tan repentino
las señales los guiños
el bálsamo en la boca del Sahara
espíritu gemelo
erotismo en rodajas de silencio.
Fue mirarte pasar
y armar el bolso
para emprender con vos esta aventura
ni salió el sol ni se escondió la luna
y estalló este volcán de los sentidos
ya estamos presos
de ese instante fatal no se regresa
volveremos al prado
a la sencilla ceremonia de los días
pero yo pero vos ya no es lo mismo
nos tocamos el alma
hasta escaldarnos.
LO QUE NO PUEDES
Él me da lo que nunca me diste.
Me da el arcoiris cada vez que me abraza
me da una catarata con sus besos
me regala silencios
crepúsculos añiles
y medianoche con cerrar los ojos.
Deja que llore sin enjugar mis lágrimas
deja fluir mi llanto y lo venera
porque sabe que el agua purifica
y no juzga mis múltiples pecados.
Él está siempre
siempre que lo busco
está con su presencia centinela
entibiando mi sangre y mis aullidos.
Nunca se va, nunca me deja.
Y aunque sabe, mejor que nadie sabe,
que lo amo para apagar tu ausencia
me da su boca para que me sacie
y enciende ese fogón de la nostalgia
en el que incendio mi soledad de vos.
Esa que duele como el viento
que despeina mis sentidos.
Generoso hasta el dolor
penetra mis entrañas
y se derrama en mí
para que olvide.
nadie en la ventana
nadie en el vuelo del pájaro en la rama.
Está tan solo
tan solo y tan lejano
que se aferra a su sombra.
Quizá sea un ser humano.
Si tu voz nómade me nombra
me volveré sagrada.
ese grito de luz
que provocaste.
tu alada compañía
para decirte siempre que sigues en mi sangre.
Irás en mi penumbra
en mi ostracismo
recordando la vida.
En tus caricias,
en esa urgencia de tu boca,
Luciérnaga de amor, amor tardío.
A esa ocultable
A esa ocultable forma del deseo/ la violo con indómita bravura/ más te dejo si mucho te poseo/ igual en la pasión que en la locura./ Cada vez que te acercas, yo me alejo/ y crece como trébol mi alegría/apenas un suspiro o un bosquejo./ Ya va a llegar. Ya está llegando el día.
Me fui desmadejando
entre los barcos y las sirenas.
Añil mi voz, se desangró en el agua.
ya no hay atardeceres. El ardiente silencio del vacío
se mutila en los riscos.
Apenas una brizna
un planeta de nadies
en la galaxia de mi corazón.
Tengo un pájaro muerto en la garganta
y este breve febrero se hace inmenso cuando abrazo tu ausencia.
Antes de comenzar a recordarte
ya te olvido.
Borro todos tus besos
de mi piel de mi abrazo.
Todo lo olvido, todo
mi desamor y tu insistencia
los pliegues de la túnica.
Hubo un ciclón con forma de milagro.
se bebió la ceniza
que mana de las grietas.
Maúllo como los gatos oxidados
que se descuelgan de las chimeneas
con su grito de celo y desamparo.
Voy cruzando los puentes
envuelta en el armiño de vapores,
-luna que huye entre cenizas-
pierdo cabeza y zapatos y pudores.
Ataco a puñetazos las palabras y las mentes,
vetustas muecas de la inquisición.
No al aborto no al
no al cuerpo que se tatúa placeres
en la última bocanada de la noche.
Represión, palo palo, castigo a los culpables de sentir.
Dudo cavilo me balanceo en la baranda
y alcanzo a pintar el paisaje de un beso
sobre la correntada.
Los barcos me saludan, me invitan, me desprecian
y yo vomito pensamientos.
Todo tiembla aquí adentro
la autopista del sueño es un suplicio
que murmura amenazas en el ventiluz.
Un demonio angelado hace volteretas
en la cuerda floja de mis tripas
y desnuda los miedos que me ahorcan,
mientras me grita en el oído palabras soeces.
La voz en el teléfono es un coro
un balazo, un jazmín.
Y de la herida perfumada
emergen revoluciones,
Bastaría una palabra para dar vuelta el mundo.
Pero mi voz es apenas un graznido
que el amor no sabe traducir.
La mentira, la muerte, el maridaje
de las navajas torpes y pensantes:
con esa leche nos amamantaron
desde el tiempo más tiempo de los tiempos.
Nunca nos destetaron de la estafa
ni del rebote sutil de las infamias
pezón tan letalmente delicioso
que nos forjó argentinos.
En la lágrima impaga de esta tierra
se mecen los sepulcros
como vientres vacíos.
No voy a descubrir la pólvora si
digo que vivimos en un mundo alienado, en el que la mayoría termina su
escolarización en los programas de chimentos y actúa como si fuera una
vedettonga en busca de fama.
Lo cierto es que, en medio de esa
irrealidad prefabricada, terminan creyéndose el personaje y lastiman con su
delirio a personas que están en sus cabales.
Entonces, aunque en el fondo de
su corazón una siga pensando que no existe nada mejor que “Paz y amor”, es
preciso estar alerta y saber defenderse en caso de necesidad.
Hay gente que no valora la
dignidad y el buen nombre de las personas, por eso no tiene reparos, a la hora
de enlodar con mentiras producto de su desequilibrio mental, el prestigio y el
honor de personas cuya vida y obra son ejemplares.
Frente a esta impunidad no hay
que quedarse a llorar en los rincones, sino defenderse con las armas legales
que están al alcance.
No sólo las divas deben acudir a
sus abogados para hacer un juicio mediático. También las personas “de a pie”
cuentan con herramientas para frenar el oleaje de locura que hoy prima en
Por eso, si alguien se atreve a
mancillar a otro, a amenazarlo, a tratar de amedrentarlo por algo que no se
cometió y que solo aparece como real en una mente enferma (“La pérdida del
contacto con la realidad es lo que genera sus acciones incontroladas y fuera de
todo sentido común. Su percepción de las cosas y de lo que sucede a su
alrededor se ve de tal forma alterada que su reacciones se ven condicionadas
hasta el extremo de que nada ni nadie puede sacarle del error en que se
encuentra. Una observación importante es el origen de esta psicosis, que a
grandes rasgos derivaría de una causa endógena, ya sea el enfermo típico, o por
causas exógenas debido al consumo masivo de alcohol o drogas lo cual provocaría
ese estado psicótico.” *) hay que
reaccionar positivamente.
Frente al hecho de recibir
amenazas de cualquier índole, lo primero que hay que hacer es una exposición
ante la policía: “Entre las acepciones del verbo Exponer podemos
citar: “mostrar, poner de manifiesto, exhibir, exteriorizar, explicar,
declarar, comunicar”. La exposición es la acción y el efecto de exponer
ante la autoridad policial, un hecho determinado.
Si bien el artículo 11 inciso 5º
del Reglamento de la Ley 4793 establece que “la Policía no ejerce
jurisdicción judicial, y en consecuencia, no es competente para conocer
originariamente en acciones civiles, comerciales o laborales, salvo en los
casos mencionados en el artículo 2º inciso 2º de esta reglamentación. No tiene
tampoco competencia para intervenir en los delitos de acción privada”, a
diario se presentan personas en la comisaría con el propósito de dejar
constancia de hechos que no configuran delito, contravención ni falta administrativa,
y por lo tanto no dan lugar a la intervención de la Policía. La diligencia a
realizar en este caso se denomina comúnmente “Exposición”, y
se materializa cuando un individuo concurre para poner de manifiesto un hecho
que ha lesionado un derecho privado del mismo.”
Luego, si los actos molestos no
cesan, será necesario acudir a la justicia.
2.4.4 Delitos contra el honor:
El artículo 205 define como
calumnia la imputación de un delito hecha con conocimiento de su falsedad o
temerario desprecio hacia la verdad. La injuria se define en el artículo 208
como la acción o expresión que lesionan la dignidad de otra persona,
menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación. Existe una
diferencia fundamental en su punición: el artículo 207 establece que el acusado
por delito de calumnia quedará exento de toda pena probando el hecho criminal
que hubiere imputado.
Cabe destacar dos aspectos: para
la persecución, tanto de la injuria como de la calumnia, es necesaria la
presentación de querella por parte del agraviado, algo que se olvida demasiado
a menudo. En segundo lugar, en la medida de lo posible, recomiendo que cuando
se impute a alguien un delito a través de Internet, se aseguren de poder
La calumnia y la injuria es el delito
más repetido del Código Penal. Se encuentra en el apartado de Delitos contra el
honor, pero también se encuentra recogido en los Delitos contra la
Constitución. Se castigan con más dureza delitos de opinión como calumniar o
injuriar a cualquier miembro de la Casa Real, al Gobierno de la Nación, al
Consejo General del Poder Judicial, al Tribunal Constitucional, al Tribunal
Supremo, o al Consejo de Gobierno o al Tribunal Superior de Justicia de una
Comunidad Autónoma, a los Ejércitos, Clases o Cuerpos y Fuerzas de Seguridad.
Un caso arquetípico de injurias a
través de Internet se realiza a través de los foros públicos: se insulta, se
suplanta la personalidad de otro, y en ocasiones se llegan a realizar ofertas
sexuales poniéndolas en nombre de otra persona. El problema surge con
personajes públicos sometidos a crítica: ¿sería delito de injurias una foto
modificada -y coronada- del presidente del Gobierno?
Injuria: Consiste
en la deshonra (afectación al honor subjetivo de una persona, es decir lo que
ella cree de sí misma) o descrédito (afecta el honor objetivo; es decir lo que
la gente piensa de ella). Hay que conocer que lo afirmado es falso.
Por ejemplo: decir en televisión que fulano engaña a su esposa con otra
El artículo 110 del Código Penal explica: -El que deshonrare o
desacreditare a otro, será reprimido con multa de mil quinientos a noventa mil
pesos o prisión de un mes a un año.
Después de todo, solo es cuestión
de acudir al saber popular, que nos recomienda: “Más vale prevenir que curar”.
www.latinoseguridad.com
¿Qué hacer con la casa cerrada
y los cuartos oscuros?
¿Qué hacer con las cenizas esparcidas
y los poemas muertos?
El beso que se fue ¿volverá un día?
¿Qué hacer, cuando a la medianoche
un roce inesperado nos despierta?
EL PAN NUESTRO DE CADA DÍALas mujeres se sientan detrás de sus sueños a esperar por los hombresy los hombres no vienen.Las mujeres les quitan la cáscara,les echan sal y azúcar,los ponen al fuego,les dan vuelta y vuelta.Y los hombres no vienen.Y se pasan, se pasan...Y los sacan del horno.Y se van hasta el patio.Y se los comen.Solas.*Milena Rodríguez Gutiérrez (La Habana, Cuba, 1971)de El pan nuestro de cada día, Universidad de Granada, 1998http://emmagunst.blogspot.com.ar/2015/01/milena-rodriguez-gutierrez-2-poemas-2.html(*) s/d del autor de la fotografía
Esta luz franciscana
este frescor de más allá del mundo
nos despoja de los rumores tóxicos
nos libera de la manada hostil
nos transforma en milagros impolutos
que, a punto de caer
en las horas de la ciénaga
levan anclas
y se mimetizan
con lo puro y aéreo
de la infinitud.
Silencio violeta de una penumbra que nos acaricia con sus
Directamente al alma,
sin peaje.
Volaremos tomados de la mano
en un viaje sin límites.
El suspiro Sus aguas turbulentas
sus manos de pianista
las fusas, las corcheas
el diapasón oscuro
del río que se evade.
Se quedó en el suspiro
como última mentira. Se fue
Pero quedó el
En las aguas profundas pliegues de luz me guían.
Mi corazón diseminado
entre los girasoles.
silba melodías inventadas.
Yo me aferro a su mano
a su decencia
a esa estirpe generosa.
Lanzo semillas en el viento
como un racimo de bondades.
De ese verdor soy consecuencia
y sus gajos de paz me salvaguardan.
Cuando el amor es natural la muerte no puede derrotarlo. Como una sombra amiga nos envuelve
para que no lastime la distancia.
¿Quién los busca
en la boca de la ausencia?
¿Quién repite su
nombre como un rezo?
¿A quién le falta
su meneo o su canto?
¿Su ladrido que
su maullar que
acaricia?
Desolación sin
olvido perentorio
pasa sin
Pero mi corazón se congestiona
y aunque es rauda
les brindo una
Poesía con tus ojos con tu boca
con tu pies cansados.
Poesía con la fruta
con la flor
y con el sexo.
Con el cordón de la vereda
con tu nuca
con la esperanza de esperarte siempre.
Con las manos, los olores, los sabores
y con su antónimo.
Con el rugir del mar
con el viento que arrasa
y con la brisa.
Con la mesa redonda
con el insecto de la ronda lironda.
con la paz en minúscula y mayúscula
con la vida que crece
con el frío.
Con esa voz que llama
con el tango
con la ciudad frenética
Con tu carita de lucero agreste
con la seda madura
con la entraña
con la muerte que miente
o la mascota.
Con la traición de tantos malnacidos
y la palabramada.
Con una caminata
o con la bicicleta
Con la posibilidad de enamorarse
al confundir las señales
con la edad la vejez la niñez
la terca adolescencia.
con las barajas y los vaticinios.
La poesía está en todas las cosas.
Hacer poesía es fácil.
Sin embargo, no existe nada tan difícil.
¿A quién le tengo que temer?
¿A dios? ¿al diablo? ¿a mi conciencia?
¿a las tinieblas de los pensamientos?
¿al mendaz? ¿al oscuro? ¿al repulsivo?
¿al asesino a sueldo? ¿a los violentos?
¿a los mediocres? ¿a los envidiosos?
Yo solo temo al miedo.
Y aun lo enfrento.
penseesfemme.blogspot.com
Soy una pena larga
que me peina el cabello en la mañana
y de noche se desborda en mis ojos
para mirar adentro.
Soy una sonrisa a mano
y una carcajada sonora que me identifica
como un gorjeo de pájaros coreutas.
cometí pecados
me equivoqué de veras
Pero no me solazo con el dolor ajeno.
Soy una buena mina
dicho en tango,
Antiguo resplandor de luminosidad bravía
que de lejos parece cintilar.
Solamente es estrella que murió
y sigue alumbrando en la mentira sideral del brillo.
Fuego de exhalación, pasadas glorias.
De tanto en tanto, una aurora boreal en la sonrisa.
Apenas son las luces de neón
y el calor moribundo
que ya no puede arder.
Simplemente simula,
que es un incendio difícil de apagar.
Adentro, muy profundo,
estalactitas crueles tejen su telaraña
y así se asfixia el corazón
con hipotermia.
Solo queda una cuenta por pagar
una eterna asignatura sin rendir.
El cansancio es más fuerte
y la rutina, un veneno letal,
lento y callado.
Sabe que cada amanecer es un cerrojo
que caminar es dar vueltas en círculo
sabe que solo resta reposar
con la mirada puesta en el poniente.
Yo sé de tus sacrílegos dolores
de tus noches de lentejuelas embebidas en alcohol
yo sé de ese perdón que anda prófugo
en la veredas abarrotadas de gente
con su boina de Che
y aquellas sandalias franciscanas
que vos mismo elegiste
para su aniversario.
Yo te sé.
Por eso te escabulles
huyes de mis ojos múltiples
y te vuelves sordo a mi voz
que dice tu nombre como nadie
con ese acento gutural de la infancia
cuando aún eras un héroe sin bautismo
y no te había quemado la corrupción de las fogatas.
Voy tras de ti en una lancha silenciosa
que levita en el río emblanquecido por la luna
y aunque no puedas verme
me sospechas
y tiritas con la fiebre del miedo.
Confías en que el amanecer me pondrá a descubierto.
Pero yo hice pactos en la orilla
para que la noche luzca su viudez con vestido infinito
y abra su cola de tinieblas como un pavo real en blanco y
No es para tanto, digo
mientras borro tus huellas desparejas con una rama de acacia
que traigo entre mis manos atemporales
anuencias de un pasado desvaído
que aún no se recupera de la tos convulsa.
Yo te sé tanto
que sé que vas al cementerio de los elefantes
pero hoy no es domingo aunque parezca
y hasta los jubilados pagan.
Oh, beso escuálido de la verdad
no creas que me honra tu presencia
ni me da la ignorante petulancia
Esto es apenas una anécdota
una caléndula pretenciosa que firma con seudónimo.
Al menos, conserva un poco de vergüenza
y no desnuda su palidez frente a los niños.
Escamas en el almapena añejase endurece el abrazoe...
EL PAN NUESTRO DE CADA DÍALas mujeres se sientan d...
¿A quién le tengo que temer?¿A dios?...

References: artículo 11
 artículo 2
 artículo 205
 artículo 208
 artículo 207
 artículo 110