Source: https://derechoecuador.com/la-sociedad-o-compania-anonima
Timestamp: 2019-02-22 07:29:08+00:00

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Derecho Ecuador - La Sociedad o Compañía Anónima
La Sociedad o Compañía Anónima
Es una Sociedad capitalista cuyo capital social se encuentra dividido en acciones de libre negociación, formado por la aportación de los accionistas que responden únicamente por el monto de sus acciones, es decir, en el fondo, con sus aportes. Los accionistas tienen una responsabilidad limitada frente a terceros. No responden sino con lo que aportaron.
La Sociedad Anónima, por su naturaleza, es la estampa y figura más clara, o el prototipo de las Sociedades de capital; por ello su característica principal se encuentra en la limitación de responsabilidad que tienen sus accionistas frente a los acreedores de la Compañía, ya que como claramente lo expresa el artículo 143 de la Ley de Compañías ?solo responden por el monto de sus acciones?; por ello esta especie de Compañía incentiva y deriva confianza a todos los grandes inversionistas a fin de acogerse a esta figura jurídica.
Dentro del concierto social es importante señalar que el nombre de la Compañía proviene del anonimato de los accionistas. Por eso se trata de una Sociedad eminentemente capitalista en la que lo fundamental son los aportes, es el capital social; no interesa quienes sean las personas que como accionistas conforman la Compañía ni sus lazos de relación entre ellas. Es, en consecuencia, la antítesis de la Compañía En Nombre Colectivo ya que si ésta es personalista, aquella es capitalista, ya que si en ésta tienen los socios responsabilidad ilimitada y solidaria en aquella tienen los accionistas responsabilidad limitada referida exclusivamente a los aportes que realizan. Por eso, si en las Compañías En Nombre Colectivo para ceder las cuotas de interés se requiere el consentimiento de todos los socios, en la Anónima no se requiere de ningún consentimiento para ceder las acciones en que se divide el capital social.
Por todo lo señalado no parece acertada la denominación que se ha brindado a esta Compañía ya que a la misma no se le ha dotado, acertadamente, de un nombre representativo para ser plenamente identificada dentro de su giro o negocio, por cuanto la Compañía propiamente dicha, no es la ?Anónima? sino que ha tomado esa denominación en vista de que se considera que sus socios son los ?anónimos?; de modo que aspecto en general de este tipo de Sociedades a nivel mundial es el hecho de que no importa o tiene relevancia a quien pertenecen las acciones; en estas circunstancias resulta obvio pensar, como ocurre de manera general, que entonces las acciones sean ?al portador? y no ?nominativas?. Dicho en otras palabras, lo consustancial con la naturaleza de la Compañía Anónima es que su capital social se divida en acciones ?al portador? (sin perjuicio, claro está, que también pueda dividirse en ?nominativas?).
La Compañía Anónima en el Ecuador
A fin de sustentar, en mejor forma y adecuadamente, un análisis real con respecto a los elementos jurídicos que rodean, en general, a la Compañía Anónima en nuestro país, consideramos trascendental apreciar, en breves rasgos, su realidad económica y social a fin de poder arribar a conclusiones que den respuesta a una mejor concepción, con respecto a ellas.
Así, dentro de esta concepción general, quien ha recogido de mejor manera la apreciación sobre la Compañía Anónima en el Ecuador, ha sido el doctor Marco Antonio Guzmán quien, al respecto, nos dice:
?El examen de la realidad ecuatoriana lleva, por su parte, a la conclusión de que el desenvolvimiento tradicional de nuestra economía prácticamente no ha dado margen a la operación de la Compañía Anónima como organización empresarial de gran magnitud que recoge ingentes capitales provenientes de distintos dueños?. (?Las Sociedades de Capital en el Area Andina?, Superintendencia de Compañías del Ecuador e ILDIS, 1976, página 29).
El mismo autor nos ilustra manifestando que ?La Compañía Anónima permite, mejor que otras formas de empresas, el cumplimiento de tres funciones:
a) La acumulación de grandes masas de capital;
b) La flexibilidad en la asignación de los recursos y en la coordinación de la producción; y,
c) La dispersión de la propiedad del capital productivo?.
En definitiva, lo expresado significa que una auténtica Compañía Anónima, como empresa, si bien requiere de accionistas y de aportes de capital significativos, su éxito se basará necesariamente y fundamentalmente en una conducción administrativa correcta, alejada de la titularidad de sus accionistas.
Lastimosamente, en el Ecuador, pocas son las Compañías de esta especie que mantienen esa sana separación. Los grandes accionistas o familias que dominan las Sociedades Anónimas son quienes intervienen directamente en la administración de la Compañía, administración que, inclusive, en algunos casos, forma parte de una herencia de modo que, al fallecimiento del titular de las acciones, en la práctica, se presenta la transmisión de la herencia correspondiente incluyendo la administración de la empresa.
Estas consideraciones generales nos llevan a establecer que en el Ecuador existen dos tipos de Compañías Anónimas. Unas pocas auténticamente Anónimas, con ingentes capitales y con un número adecuado de accionistas, (sin perjuicio de que a pesar de la apertura accionarial, existen socios controladores de la administración, a pesar, inclusive, de ser socios minoritarios al 50% del capital social), y otras, muchas, aparentemente Anónimas, que más bien constituyen, en el fondo, medianas y pequeñas empresas (PYMES) que más bien deberían tener o haber adoptado la especie de Compañía de Responsabilidad Limitada, en las que grupos de familia o de personas allegadas entre sí han constituido su empresa bajo la forma Anónima simplemente porque ello significa y conlleva una libre negociación de las acciones (lo que les permite manejarlas de una mejor manera), lo que no sería posible en una Compañía de Responsabilidad Limitada en la que se verían casi impedidos de transferir las participaciones sociales por oposición de cualquier socio, minoritario o no que no consintiera en ello.
CONCEPTO, NOMBRE, CAPACIDAD, ACCIONISTAS
La Compañía Anónima es una Sociedad cuyo capital social, dividido en acciones negociables, está formado por la aportación de los accionistas, que responden únicamente por el monto de sus acciones. (Actual artículo 143 de la Ley de Compañías. Esta disposición proviene de la legislación colombiana, su Código de Comercio, en su artículo 4 y originalmente con este texto, del artículo 134 de la primera Ley de Compañías de 1964 y, luego consignado en el artículo 134 de la codificación de 1968 y en el artículo 147 en la codificación de 1971 y en el artículo 155 en la de 28 de julio de 1977 y en el 143 el 20 de octubre de 1999).
Sociedades o Compañías Anónimas Civiles y Mercantiles
Las Sociedades o Compañías Anónimas Civiles se encuentran sujetas a todas las reglas de las Sociedades o Compañías Mercantiles. Con este principio queda claramente establecido que todas las obligaciones, derechos, funcionamiento, etc., de una Compañía Anónima Civil se rigen por lo establecido para la Compañía Anónima Mercantil. (Actual artículo 143 de la Ley de Compañías). Este detalle se incorporó al artículo 134 de la Ley de Compañías, en el artículo 8 del Decreto Supremo No. 766, publicado en el Registro Oficial 485 de 23 de abril de 1965 y fue codificado, como inciso segundo del artículo 134, en 1968 y con el número 147, inciso segundo, el 6 de abril de 1971 y con el número 155 en la de 29 de julio de 1977 y con el número 143 el 20 de octubre de 1999.
La primera Ley de Compañías de febrero de 1964, en el inciso segundo del artículo 134 de entonces, establecía que ?La Compañía Anónima es una sociedad mercantil??; pero el artículo 8 del D.S. 766 de marzo de 1965 suprimió al término ?mercantil? de modo que desde la codificación de la Ley, que se hizo en 1968, ese artículo, que continuó con igual numeración, ya no incluye ese término.
Así mismo, este mismo Decreto, en el mismo artículo 8, agregó los términos ?Compañías? en el segundo inciso, luego de los términos ?las sociedades ?? como originalmente constaba en la primera Ley de Compañías.
Con estos antecedentes, los doctores Wladimiro Villalba Vega y Gonzalo Merlo Pérez opinan que tales antecedentes ?refuerzan el hecho de que quedan subsistiendo las Compañías Anónimas Civiles?. (Proyecto de Doctrinas y Estudios de la Superintendencia de Compañías, 1989, página 25). Agregan que ?no estando exentas, como se ha esgrimido, las Sociedades Civiles Anónimas del afán de lucro, lo que las distingue de las Compañías Comerciales Anónimas es la naturaleza de la actividad, a la que se dediquen? (Publicación citada, página 27).
El Código Civil, en su artículo 1968 confirma lo señalado anteriormente cuando mantiene que: ?Las Sociedades Civiles Anónimas están sujetas a las mismas reglas que las Sociedades Comerciales Anónimas?. (Ver punto 95 del Tomo I).
La Doctrina No. 8 de la Superintendencia de Compañías establece que las Compañías Anónimas Civiles deben afiliarse en la correspondiente Cámara de la Producción para obtener la inscripción de su contrato en el Registro Mercantil (Lo que en la actualidad ya no es obligatorio. Ver punto 431 del Tomo II, Volumen 1) y la Doctrina No. 9 admite la coexistencia, como lo establece la Ley de Compañías y el Código Civil, de las Sociedades Anónimas Civiles y las Sociedades Anónimas Mercantiles con sujeción de ambas a un mismo sistema legal.
El Decreto Supremo 199, de 8 de febrero de 1971, en su artículo 60, estableció en la Ley de Compañías que las Compañías en predios rústicos, a que se refería el artículo 94 de la entonces Ley de Reforma Agraria y Colonización, que solo podían constituirse adoptando formas de Sociedades Civiles, no podían adoptar en el futuro, la forma propia de una Sociedad Anónima. Tal disposición fue codificada el 6 de abril de 1971, con el número 147, inciso segundo, y con el número 155 el 28 de julio de 1977.
El nombre de la Compañía que tratamos no puede constituir una razón social, ya que no es una Sociedad de personas; por ser de capitales le corresponde utilizar una denominación; pero a ella, lógicamente, debe añadirse la indicación de que se trata de una Compañía Anónima, por medio de la utilización de las palabras completas o, en su defecto, de sus correspondientes siglas (Artículo 135, inciso segundo, de la primera Ley de Compañías de 1964, codificado con el mismo número en 1968 y con el número 148, inciso segundo, el 6 de abril de 1971 y con el número 156 el 28 de julio de 1977) (Ver Doctrinas No. 117 de la Superintendencia de Compañías, según la cual ninguna compañía puede adoptar un nombre igual o semejante al de otra preexistente, aunque ésta manifestare su consentimiento).
Simplemente, a título de curiosidad, con respecto a la denominación de una Compañía Anónima, debemos señalar una jurisprudencia recogida por el doctor Necker Franco Maldonado en ?Legislación Ecuatoriana de Compañías?, Orgramo, Machala, página 724 en los siguientes términos:
?C.A.C.L. dice no haber sido el demandado, ni la firma Industria Avícola C.A. pues la demanda se ha planteado contra Industria Avícola S.A., planteando así la falta de identidad del demandado. La identidad constituye el conjunto de caracteres y circunstancias que evidencian a la persona jurídica, y de autos aparece que la falta de precisión en determinar si Industria Avícola es Compañía Anónima o Sociedad Anónima, no afecta la misma, pues en la práctica comercial y la Ley de Compañías se consideran como términos similares, y por lo que no es pertinente la excepción propuesta? (Segunda Sala: Alfredo Mora Reyes.- Luis Antonio Arzube.- Byron Maldonado Torres.- 30 de agosto de 1973.- Juicio: Daniel Figueroa Gómez ? Industria Avícola S.A.).
No cabe ni comentar la evidencia de lo señalado en esta sentencia (Al respecto ver también punto 244 del Tomo I).
Nuestra Ley, en su artículo 144 explica algo más: Una Compañía Anónima no puede utilizar en su denominación términos comunes y aquellos con los cuales se determina la clase de empresa, como ?comercial?, ?industrial?, ?agrícola?, ?constructora?, etc. (La Ley los ejemplifica) a menos que vayan acompañados de una expresión peculiar. Una Compañía nueva no puede utilizar la denominación de una preexistente, en cuanto se refiere a términos peculiares o particulares, pero sí lo puede hacer en cuanto a los comunes, agregando obviamente términos peculiares.
Al respecto Manuel de la Cámara Alvarez, en la página 551 de sus ?Estudios de Derecho Mercantil?, Volumen I, señala:
?La LSA deja a los interesados en libertad para bautizar la sociedad con el nombre que mejor les acomode. No se exige -como exigía el artículo 152 del C. de C.- que el nombre sea adecuado al objeto u objetos de la Compañía. La denominación, por tanto, como dice Garrigues, puede ser de pura fantasía. Para llamar con mayor fuerza la atención del público, puede ser alusiva a los negocios que se van a explotar, puede ser coincidente con el nombre de alguno de los fundadores y puede consistir inclusive en un simple anagrama?.
Al respecto cabe señalar que nuestra ley no admite que la denominación pueda ?ser coincidente con el nombre de alguno de los fundadores?.
Dentro de una interpretación algo extensiva -y en la práctica ésta se ha presentado- lo señalado por De la Cámara es perfectamente explicable al caso de la Compañía Anónima en el Ecuador.
La Ley sanciona a las personas naturales o jurídicas que no cumplan con las disposiciones de ella para la constitución de la Compañía Anónima, cuando usaren un nombre, expresión o siglas que indiquen o sugieran que se trata de una Compañía Anónima, en anuncios, membretes de carta, circulares, prospectos u otros documentos. La sanción se encuentra establecida en el Artículo 445. (Actual artículo 144 de la Ley de Compañías, originado en el artículo 135 de la primera Ley de Compañías de 1964, reformado por el artículo 9 del D.S. 766 de marzo de 1965 y codificado con el número 135 en 1968 y con el número 148, inciso tercero, el 6 de abril de 1971 y con el número 156 el 28 de julio de 1977 y con el número 144 el 20 de octubre de 1999).
Con respecto a toda esta temática referente al nombre de la Compañía Anónima, a su denominación social objetiva o de fantasía, bien valdría la pena revisar lo que, con respecto al artículo 16 de la Ley de Compañías, se comentó al momento de tratar estos temas con respecto a las Disposiciones Generales de la Ley, en el punto 244 del Tomo I.
Para intervenir en la formación de una Compañía Anónima en calidad de promotor o fundador se requiere la capacidad civil para contratar. Inicialmente, de acuerdo al artículo 139 de la primera Ley de Compañías de 1964, en ese entonces se requería también de ?Capacidad especial para comerciar?, lo que se mantuvo en la codificación de 1968, en que tuvo el número 139 pero que fue suprimida por el artículo 139 del D.S. 199 de 8 de febrero de 1971, codificado con el número 157 el 28 de julio de 1977 y con el número 145 el 20 de octubre de 1999.
Las personas jurídicas nacionales pueden ser fundadoras o accionistas en general de las Compañías Anónimas pero las Compañías extranjeras solamente podrán serlo si sus capitales estuvieren representados únicamente por acciones, participaciones o partes sociales nominativas es decir, expedidas o emitidas a favor o a nombre de sus socios, miembros o accionistas, y de ninguna manera al portador. (Artículo 145 de la Ley de Compañías reformado por la Ley s/n de 6 de mayo del 2009).
La Ley reformatoria a la Ley de Compañías expedida mediante Ley s/n de 6 de mayo del 2009, publicada en el Registro Oficial 591 de 15 de mayo del 2009, incorporó un nuevo texto para este artículo 145 señalado anteriormente dejándolo con el nuevo texto que se ha indicado. Cabe destacar que con ese nuevo texto se suprimió aquel que mencionaba: ?Sin embargo no podrán hacerlo entre cónyuges ni entre padres e hijos no emancipados así estos se encuentren autorizados para comerciar?.
Efectivamente, al suprimirse la prohibición para que puedan constituir estas Compañías entre padres e hijos no emancipados, a partir de entonces sí pueden hacerlo, particular que ya fue propuesto por la Superintendencia de Compañías en el artículo 127 del Proyecto de reformas a la Ley de Compañías el año 2002. Pero con respecto a la prohibición de que puedan constituir esta Compañía entre cónyuges, a pesar de haber sido suprimida del texto del artículo 145 de la Ley de Compañías, la misma subsiste ya que el artículo 218 del Código Civil prohíbe a los cónyuges celebrar contratos entre sí, salvo el mandato y capitulaciones matrimoniales.
Con respecto a esta prohibición cabe señalar que, de conformidad con lo establecido en la Doctrina No. 12 dictada por la Superintendencia de Compañías, tal prohibición se refiere exclusivamente al acto de constitución de la Compañía, pero bien pueden después los cónyuges resultar posteriormente accionistas o socios de la Compañía ya constituida.
La Superintendencia ha señalado:
?Pero lo antedicho no significa, ni mucho menos, que cuando un cónyuge interviene en la constitución de una compañía, como socio fundador, el otro no pueda también comparecer, pero no como otro socio, sino para expresar su consentimiento para que el primero pueda intervenir en la constitución, aunque tal consentimiento no fuere legalmente obligatorio, -hoy ya lo es- pues en tal caso la comparecencia del otro cónyuge es totalmente innecesaria?.
?No obstante todo lo expresado hasta aquí, no hay inconveniente alguno en que después de constituida llegaren a figurar, como accionistas distintos de la misma, el marido y la mujer?.
El doctor Juan Larrea Holguín, en cambio, considera que sí es posible la contratación de Sociedad o Compañía entre cónyuges cuando se lo haga dentro de las capitulaciones matrimoniales:
?Podría, pues, celebrarse Sociedad entre cónyuges, en dichas capitulaciones? (Enciclopedia Jurídica Ecuatoriana, Fundación Latinoamericana Andrés Bello, 2005, Tomo II, página 189).
Consideramos posible esa situación: Las capitulaciones matrimoniales, de acuerdo al artículo 150 del Código Civil, son las convenciones que celebran los esposos o los cónyuges antes, al momento de la celebración o durante el matrimonio, relativos a los bienes, a las donaciones y a las concesiones que se quieran hacer el uno y el otro, de presente o futuro. Por tanto, creemos que pueden, dentro de esas convenciones, celebrar un contrato de Sociedad porque la prohibición del artículo 218 del Código Civil no les impide el celebrar convenciones relativas a los bienes o concesiones que se quieran hacer el uno al otro de presente o futuro. Si bien son convenciones en cuanto al régimen jurídico de los bienes nada impide este contrato. Esta posición no significa que no se analice la posibilidad de suprimir la prohibición que consta en el artículo 218 del Código Civil.
Por su parte, la Doctrina No. 130 emitida por la Superintendencia de Compañías establece que para efectos societarios se considerará como dueño de las acciones o participaciones de una sociedad sujeta al control y vigilancia de la Superintendencia al cónyuge que interviniere en la constitución o en el aumento de capital respectivos, suscribiendo o recibiendo acciones o participaciones a su solo nombre. Por supuesto este axioma admite prueba en contrario.
Ciertas leyes especiales también han establecido prohibiciones para formar parte de Compañías Anónimas:
Así, de acuerdo al artículo 181 del Código de la Salud, está prohibido a los médicos en ejercicio activo ser accionistas de Compañías Anónimas y de Economía Mixta que se dediquen al giro empresarial propio de una farmacia o droguería. Así mismo, de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 10, numeral III, de la Ley de Extranjería, está prohibido a los inmigrantes, declarados como tales por haber adquirido la Visa 10-III, invertir en Compañías por Acciones que se dediquen de modo estable a la industria, a la agricultura, a la ganadería o al comercio de exportación.
Artículo publicado en el ?Tratado de Derecho Empresarial y Societario? Tomo II

References: artículo 143
 artículo 143
 artículo 4
 artículo 134
 artículo 134
 artículo 147
 artículo 155
 artículo 143
 artículo 134
 artículo 8
 artículo 134
 artículo 134
 artículo 8
 artículo 8
 artículo 1968
 artículo 60
 artículo 94
 artículo 144
 artículo 152
 Artículo 445
 artículo 144
 artículo 135
 artículo 9
 artículo 16
 artículo 139
 artículo 139
 artículo 145
 artículo 127
 artículo 145
 artículo 218
 artículo 150
 artículo 218
 artículo 218
 artículo 181
 artículo 10