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Timestamp: 2017-04-26 11:40:58+00:00

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Resumen: En el siguiente trabajo se aborda la evolución de la protección del software y las problemáticas existentes a nivel internacional en la protección de los programas de ordenador en países tales como EEUU, Japón, La comunidad Europea y la Republica de Cuba. Publicación enviada por Marta Pérez y otras autoras
- Protección del software en EEUU
- El software en el derecho de autor
- Límites del Derecho Autor según la legislación estadounidense
- Protección del software en Japón
- Protección del software en la Comunidad Europea
- Tendencias actuales en la Protección del software - Protección del software en la Republica de Cuba
En el siguiente trabajo se aborda la evolución de la protección del software y las problemáticas existentes a nivel internacional en la protección de los programas de ordenador en países tales como EEUU, Japón, La comunidad Europea y la Republica de Cuba . La mayoría de las Oficinas Nacionales de Derecho de Autor tienen dentro de sus legislaciones la protección del software. No obstante, en el caso de los EE.UU. tiene además la posibilidad de patentarlos, puesto que los contempla como objetos susceptibles de protección por esta vía; aunque haya provocado grandes polémicas entre empresarios, negociantes y usuarios.
La Comunidad Europea por su parte contempla la protección del software a través del Derecho de Autor, pero a la vez no excluyen implícitamente a los programas de ordenador por el Derecho de Patente en la medida en que estén comprendidos dentro o sean parte, de una reivindicación patentable y únicamente en función de su utilización.
La patentabilidad del software plantea la peligrosa posibilidad de obtener monopolios de explotación de normas obligatorias en programación, limitando seriamente las posibilidades creativas en el desarrollo de nuevos programas de ordenador. INTRODUCCIÓN
En la actualidad, la informática se puede catalogar como una ciencia relativamente moderna, que surge como respuesta a una de las más viejas aspiraciones del hombre: simplificar sus tareas.
Las computadoras de la primera generación eran fabricadas de acuerdo a las necesidades del usuario, con el programa formando parte de la misma máquina, como una pieza más, de manera que la duplicación del conjunto de instrucciones (software) era casi imposible, pues significaba limitar el propio equipo o de lo contrario, el programa no resultaba compatible con otra máquina. El derecho industrial amparaba al productor del programa como una pieza que formaba parte del equipo, o a través del secreto, incluso mediante cláusulas de confidencialidad contenidas en los contratos de trabajo celebrados o en los convenios de servicios.
Al decursar el tiempo la separación del software de la máquina fue inevitable, trayendo consigo la facilidad del copiado del programa contenido en soportes magnéticos a lo que se unió la aparición y difusión masiva de las computadoras personales que utilizan softwares standard o paquetes.
Ante tal situación, se realizó un llamado de auxilio por parte de autores y productores de estos programas, especialmente ante la duplicación no autorizada. Estas personas también defendían la creatividad e individualidad de su trabajo y ¿cuál era la vía para protegerlo: la propiedad industrial, el derecho de autor o un derecho especial? Para darle solución a esta interrogante lo primero que se hizo fue encontrar una denominación apropiada para aludir el objeto protegido. Se pretendió traducir al castellano como soporte lógico pero en la práctica ninguna ley interna de habla hispana la ha adoptado. Para evitar un anglicismo, se buscó castellanizar la expresión de otra manera, pero tampoco la adopción ha sido unánime, pues se le denomina “programa de ordenador” en el Salvador, España, Honduras, y los países miembros de la Comunidad Decisión Andina 351, “programa computacional” en Chile, “programa de cómputo” en México, “programa de computadora” en República Dominicana, “programa de computación” en Venezuela y Cuba. Para la protección del software sucede exactamente igual que con el resto de las obras protegidas, deben reunir los requisitos necesarios para la protección: creatividad y originalidad. Analizando el primer requisito, la elaboración de un programa de ordenador implica todo un proceso creativo, en el cual se emplean un conjunto de recursos literarios (lenguajes naturales y artificiales) y científicos, elementos lógicos y matemáticos entre otros aspectos. En virtud de lo anterior la Casación Francesa, en sentencia del 7 de marzo de 1986, juzgó que los programas protegidos debían alcanzar cierto nivel de creación personal, más allá de la aplicación de la simple lógica del programa, pues no era suficiente que el creador hiciera o utilizara únicamente técnicas de programación corriente. El segundo requisito, la originalidad, lo adquiere desde el mismo momento de su creación. En ese sentido el Tribunal de París en sentencia del 2 de noviembre de 1982 planteó: “La elaboración de un programa de computador es una obra, del espíritu original en su composición y su expresión más allá de una simple lógica automática y compulsiva; en efecto, los analistas programadores han escogido como los traductores de obras, entre diversos modos de representación y expresión, y su escogencia lleva la marca de su personalidad”.
En cuanto a la vía legal para su protección debemos decir, que hubo intentos en el marco de la propiedad industrial pero fueron rechazados por varios países entre ellos Francia, Alemania y Países Miembros del Acuerdo de Cartagena, entre otros. Una segunda tendencia sostuvo entonces, la necesidad de otorgar la protección al programa de ordenador mediante una ley especial o un derecho especifico, lo anterior motivó que se formularan varias críticas y se descartara la alternativa de un derecho específico. Al abandono de esta tesis contribuyó el hecho de que se produjeran las primeras reformas legislativas que incluían al software en las leyes autorales y se dictaran las primeras resoluciones administrativas y sentencias judiciales en los cuales se declaraba la tutela del programa de computación por el Derecho de Autor. A medida que se avanzaba en la protección del software surgían varias objeciones tales como: si se podía comparar con una obra y la extensión de la tutela en el tiempo entre otras. De ahí que el encuadre del software en el Derecho de Autor, tiene las repercusiones siguientes:
- Se requiere del registro de la obra para su protección, la cual queda garantizada conforme al Convenio de Berna.
- La tutela es inmediata por el solo hecho de la creación.
- La duración es la misma que la reconocida a las demás obras del ingenio (salvo que disposición legal demuestre lo contrario).
- No es imprescindible la novedad desde el punto de vista de la propiedad industrial.
En el área internacional los softwares fueron regulados por primera vez por los Acuerdos sobre los Aspectos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio ADPIC. El artículo 10 de este acuerdo, obliga a los miembros de la OMC a proteger los programas de computación, sean programas fuente o programas objeto, en virtud de la misma protección que el Convenio de Berna le otorga a las obras literarias. A partir de la vigencia del Acuerdo ADPIC, los países tuvieron que ajustar sus legislaciones internas a los límites convencionales establecidos por este Acuerdo.
El presente trabajo tiene como objetivo mostrar la evolución de la protección del software y las problemáticas existentes a nivel internacional en la protección de los programas de ordenador en diferentes países. DESARROLLO
Protección del Software en Estados Unidos:
· Protección del software mediante patentes
Estados Unidos produce alrededor de ¾ partes del software en paquetes vendidos mundialmente, fue allí donde empezó la computación y donde ha crecido más rápidamente. Casi la mitad del poder computacional del mundo está en EE.UU. En 1964 la Oficina de Patentes y Marcas de EE.UU. resolvió que no acordaría protección a los programas de ordenador, sin embargo en 1981 el Tribunal Supremo falló a favor de la patente de un proceso industrial controlado por un programa y desde entonces se han registrado en dicha oficina más de 20 000 nuevos registros al año. La Corte de Apelación para el Circuito Federal dejó plasmado en la ley que el software es un objeto de materia patentable bajo la legislación de EE.UU.
Una vez concedida una patente de software en EE.UU. las compañías dispondrían de derechos sobre los programas completos producidos, algunas veces se conceden patentes a los algoritmos en los que se basan los programas los cuales en algunos casos pueden tratarse de fórmulas matemáticas tan elementales, que cualquiera podría estar violando la ley sin saberlo.
· Software y UCITA
El sector de los programas informáticos es uno de los más pirateados por lo que los principales fabricantes de software en EE.UU. se han puesto de acuerdo para proteger sus productos. En julio de 1999 la Conferencia Nacional de Comisionados en Leyes Estatales Uniformes (National Conference of Commissioners on Uniform State Law, NCCUSL) aprobó el proyecto de ley UCITA (Uniform Computer Information Transactions Act) o Acta Uniforme de Transacciones de Información de Ordenadores la cual crea normas comunes de licenciamiento para el software y además se aplica a cualquier tipo de información legible por una computadora o cualquier información en formato digital: libros, videos, etc. y tiene como propósito la validación de las llamadas “licencias de envoltura rota” las que deben su nombre a que el usuario admite plenamente la aceptación de todos los términos de la misma en el momento en que se abre el paquete sellado en el que se venden los discos con el software.
Esta ley prohíbe que se revenda el software usado o que se haga ingeniería inversa, permite que el distribuidor cambie la licencia retroactivamente en cualquier momento, obligando al usuario a borrar los materiales por él comprados si no acepta la nueva licencia, podría llegar incluso a prohibir que un usuario describa defectos de un producto que haya adquirido y le atribuye a los vendedores la capacidad de cancelar una licencia si se piensa que se está haciendo mal uso de ella. Esto se hace posible ya que el fabricante del programa incluiría en el mismo un sistema de ayuda online que el cliente debería admitir para utilizar sus servicios. De esta forma podría controlar a distancia el uso que el comprador hace del software convirtiéndose el vendedor en juez, jurado y ejecutor y dejando totalmente desprotegido al cliente y atentando contra la privacidad del mismo ya que tendría acceso a la computadora del usuario en cualquier momento.
Esta ley fue diseñada por las empresas propietarias de software y afecta a los consumidores individuales, los negocios, las industrias, las librerías, escuelas y universidades, por lo que ha traído numerosas críticas y oposiciones, principalmente de los proveedores de software libre y los grupos consumidores de software, por lo que se espera que las cuestiones referidas al ámbito de protección del software sigan siendo establecidas a favor de la protección del Derecho de Autor.
· El software en el Derecho de Autor
Los programas de computadoras son, además, considerados trabajos literarios por lo que también pueden ser protegidos por Derecho de Autor, a menos que haya sido divulgado públicamente. La protección por Derecho de Autor se extiende a todas las expresiones incorporadas en el programa de computadora protegibles, no siendo así en el caso de las ideas, los programas lógicos, los algoritmos, sistemas, métodos, conceptos o planes.
Algunas licencias pueden restringir el uso a computadoras específicas. La ley de Derecho de Autor no permite correr un software en dos o más computadoras simultáneamente a menos que el acuerdo de licencia lo permita expresamente. Pero podría ser legal prestar temporalmente un software a un amigo, siempre y cuando no se guarde una copia.
En los trabajos por encargo, en ausencia de un acuerdo para lo contrario, los empleadores poseen todos los derechos sobre cualquier obra creada en el marco laboral. Estos derechos se extienden por 120 años desde la fecha de creación o 95 años desde la fecha de publicación, la que sea más corta, a diferencia de otras obras que duran mientras el autor viva y 70 años después de su muerte.
Los derechos de obras que no han sido creadas por encargo regresan a su creador, o los familiares en el caso de la muerte del creador, después de aproximadamente 35 años, incluso si los derechos han sido incondicionalmente vendidos o se le ha otorgado licencia a terceros para su uso.
· Límites del Derecho Autor según la legislación estadounidense
El Derecho de Autor da al propietario del derecho, la posibilidad de impedir que terceros vendan o distribuyan su trabajo, pero no el derecho a venderlo o distribuirlo ellos mismos. Si una persona realiza una mejora al programa de otro, esto podría ser protegido por Derecho de Autor pero no podría realizarse sin el permiso de quien posee el Derecho de Autor original. La reproducción parcial o total de un programa protegido por Derecho de Autor puede ser permitido bajo la doctrina del uso regular, esta doctrina es especialmente liberal en el uso para propuestas de interés público tales como educación y específicamente permite hacer una copia de seguridad de un programa.
EE.UU. es el mayor productor de software a escala mundial, posee un poder, en cuanto a computación se refiere, siete veces mayor que Japón, su competidor más cercano, y permite la protección del software por tres mecanismos diferentes, sin embargo, creemos que todavía no se ponen de acuerdo en cuál es el mecanismo más apropiado para proteger la propiedad intelectual asociada al mismo. Queda entonces preguntarnos si será esta una actitud que se extenderá al resto de los países productores de software. El software en Japón
En el caso de Japón, también se patentan los softwares, pero existe una doctrina algo diferente. La invención, según su definición en la Ley de Japón, debe consistir en una creación muy avanzada de conceptos técnicos mediante la cual se aplique una ley natural. La Guía de Examen de Japón plantea que una invención relacionada con un programa de ordenador constituye “una creación de ideas técnicas utilizando una ley natural” cuando la información procesada por el software es concretamente realizada por el uso de un recurso de hardware. El software en la Comunidad Europea · Objeto de protección
Según la legislación comunitaria vigente los estados miembros de la Comunidad Europea, protegerán mediante derecho de autor los programas de ordenador como obras literarias, tal como se definen en el Convenio de Berna para la protección de las obras literarias y artísticas. La protección prevista se aplica a cualquier forma de expresión de un programa de ordenador. Las ideas y principios en los que se base cualquiera de los elementos de un programa de ordenador, incluidos los que sirven de fundamento a sus interfaces, no estarán protegidos mediante derechos de autor.
El programa de ordenador quedará protegido si fuere original en el sentido que sea una creación intelectual propia de su autor. No se aplicará ningún otro criterio para conceder la protección. · Tendencias Actuales
La actual legislación europea sobre patentes de programas informáticos es incoherente y oscura. Las consultas de la Comisión Europea (CE), para preparar una directiva sobre el tema, han desencadenado un tremendo debate. ¿De veras hay que cambiar las reglas vigentes o basta con explicarlas? Entre sus principales argumentos, la Oficina Europea de Patentes (EPO) ha propagado que la excepción de la patentabilidad del software ha quedado obsoleta y que hay que hacer cambios legales para refrendar en derecho, lo que ella ya lleva haciendo de hecho. El Convenio Europeo de Patentes excluye explícitamente los métodos empresariales y los programas informáticos 'en cuanto tales' - al revés de la legislación de Estados Unidos, que permite patentar ambas cosas. Pero las reglas del citado Convenio Europeo sí que permiten patentar un producto que contenga un determinado programa informático, a condición de que sea de 'carácter técnico', amén de nuevo e 'inventivo'. Diferentes tribunales europeos han mantenido, en una serie de decisiones, que las invenciones nuevas y no obvias en este ámbito pueden, no obstante, ser patentables si tienen un carácter técnico; dando a entender que se excluyen de la aplicación de la excepción a los programas de ordenador propiamente dichos. Según dichos tribunales “un programa de ordenador como tal no es excluido de la patentabilidad si el programa, cuando es ejecutado o cargado en un ordenador, produce, o es capaz de producir, un efecto técnico que va más allá de las interacciones físicas normales entre el programa y el ordenador en el que él se ejecuta.”(decisiones del Comité Técnico de Apelación en los casos de IBM). Sin embargo, la interpretación que hizo el tribunal alemán sobre lo referente a los programas de ordenador en la Convención de Patentes Europea es otra. Según este tribunal, se excluyen todos los programas de ordenador de la posibilidad de patentar, pero se aclara que, si un invento es patentable, el hecho de que incorporara un programa de ordenador (como en un sistema de control industrial) no hacía que el invento patentable se volviera impatentable. La patentabilidad se ha de juzgar sin considerar el programa. Por tanto, no es el programa como tal el que se patenta, sino el sistema que lo contiene. Es por esto que muchos afirman que la EPO ha interpretado creativamente la ley con el fin de ignorar la prohibición del patentamiento del software, y ceder a las presiones de los E.U.A., Japón y asociaciones de grandes multinacionales como es la Business Software Alliance. Hoy día, en Europa, hay alrededor de 30.000 patentes concedidas a programas de ordenador, mayoritariamente concedidas a multinacionales estadounidenses y japonesas.
El 20 de febrero de 2002, la Comisión de las Comunidades Europeas presentó una propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo sobre la patentabilidad de las invenciones implementadas en ordenador (COM(2002) 92 final). Según la Comisión, con esta directiva intenta aportar claridad y un enfoque común europeo para que la base de concesión de la patente sea la misma en toda la Unión y para que los tribunales nacionales se guíen por los mismos principios, teniendo en cuenta las prácticas de la EPO. Los que están en contra de la directiva opinan que esta propone extender la patentabilidad al software, forzando a los países miembros a ignorar el artículo 52(2) de la EPC a base de interpretaciones falsas y dogmas sobre patentes, que no se aplican a la programación. Comienza declarando que los programas de ordenador son un campo de la técnica. Entonces impone, como condición a la patentabilidad, que se haga una “contribución a la técnica”. Pero el propio programa sería una contribución a la técnica y, por tanto, no deja exento de patentar nada que pueda hacer un ordenador.
También alegan que la propuesta intenta simular que deja áreas sin patentar, que los programas de ordenador “como tales” no se pueden patentar, e interpreta que “como tales” son solamente algoritmos abstractos y programas almacenados o en transmisión. En cambio, los mismos programas, al ejecutarse, producen procesos que sí son patentables. Por tanto, la limitación no es tal, ya que se permite patentar los usos de los algoritmos abstractos y cualquier programa en funcionamiento. El Parlamento Europeo votó a favor de las enmiendas realizadas a la propuesta de directiva que limitan efectivamente la patentabilidad del software. Entre estas enmiendas aprobadas, están las necesarias para definir límites claros a lo patentable en materia de programas de ordenador, dejando bien claro que el software no es patentable. Esta votación no aprueba finalmente la propuesta de directiva. Aún continuará el proceso en el Consejo Europeo (compuesto por los gobiernos de los países miembros de la Unión) y la Comisión Europea.
Por el momento, la razón está del lado de los que reclaman la no patentabilidad del software. Ellos plantean que, si los programas de ordenador se convirtieran en algo patentable, sería muy sencillo adquirir patentes sobre métodos de Internet, métodos de educación, métodos de consultoría, etc mediante una ingeniosa formulación de la solicitud de patente que encapsulara esos métodos en técnicas de software. Existen ya unos cuantos ejemplos de patentes sobre métodos educativos esencialmente obvios que requerirían de las escuelas el pago de licencias de patentes a compañías multinacionales para poder implementar ciertas prácticas educativas basadas en ordenadores.
Salta a la vista que hace falta armonizar las legislaciones de patentes de programas informáticos en toda la Comunidad Europea. Pero esta armonización ¿Debe basarse en las reglas actuales de la EPO debe ser más tolerante, como la legislación estadounidense, o bien debe confirmar las excepciones actuales? República de Cuba
La explotación informática en Cuba se inició a finales de los años 1980-1985. Para entonces la mayoría de los software utilizados en el país eran importados por múltiples vías y gran parte de ellos constituían copias de programas extranjeros. En los últimos años se ha constatado un impulso apreciable en la producción de software nacionales.
En un inicio las entidades cubanas relacionadas con la producción de software hacían uso fundamentalmente de las marcas, de las cláusulas de confidencialidad en los contratos de comercialización de software y de los registros locales como racionalizaciones. En el año 1992 en la Oficina Nacional de Invenciones, Información Técnica y Marcas se encontraban registradas 12 marcas de software nacionales en la clase 9 de la Clasificación Internacional de Productos y Servicios, o sea para el producto en sí mismo, y 6 marcas en la clase 42, para la prestación de servicios en esa esfera.
Con el objetivo de lograr al menos una protección formal que permitiera evitar en lo posible usos no autorizados y de sumarse a la práctica internacional, los organismos, empresas y entidades que realizaban software les imprimían el símbolo del copyright con el nombre del titular y el año de la primera publicación.
La Ley que regula los aspectos relacionados con el Derecho de Autor en Cuba es la Ley No.14 del 28 de diciembre de 1977 y establece la protección de las obras literarias de carácter original que se hayan hecho o puedan hacerse de conocimiento público por cualquier medio lícito, cualesquiera sean sus formas de expresión, su contenido, valor o destino. Gracias al carácter enunciativo del objeto de protección, regulado en el Artículo 7, los autores de programas de computación encontraron los principios generales de tutela de sus derechos. No obstante, no existía una regulación específica o sui géneris para esta materia.
El 15 de abril de 1997 Cuba se hace miembro del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Industrial Relacionados con el Comercio, el cual obliga, en su Artículo 10, a todos los Estados Miembros de la OMC, a proteger a los programas de computación. A partir de este momento y teniendo en cuenta las necesidades del país se hizo necesario establecer normas de protección y remuneración a los autores y titulares de este tipo de creación. Surge entonces el 21 de junio de 1999, como instrumento jurídico complementario a la Ley No 14/77, la Resolución Conjunta No.1 entre el MINCULT, el SIME y el CENDA la cual establece el reglamento para la protección de programas de computación y bases de datos. Entre las disposiciones de mayor relevancia debemos mencionar que el artículo 4 reconoce que “con independencia de la protección del derecho de autor que aquí se confiere a los programas de computación y bases de datos, si estos contuvieren algún elemento susceptible de ser protegido por la legislación vigente en materia de propiedad industrial, podrá ser invocada conjuntamente esta otra protección”.
Ciertamente, esta norma consagra el principio de protección acumulada de los derechos de autor y de propiedad industrial, en virtud del cual ambos sistemas se consideran independientes pero compatibles, de manera que, si una obra reúne los requisitos para ser protegida mediante la propiedad industrial y también cumple con originalidad suficiente como para ser objeto de protección del derecho de autor, entonces ambos sistemas pueden ser invocados sin que se excluyan, lo que, sin lugar a dudas, redunda en beneficio de su autor o del titular de estos derechos.
Sin embargo, es válido aclarar que, en la materia que nos ocupa, no debe existir confusión entre la protección acumulada y la tendencia de otorgar patentes de invención a cualquier tipo de software. En este caso, la posibilidad que nos da la norma de alegar la doble protección es para aquellos casos de software incrustados, que constituyen una parte o pieza del hardware y se protegen como tal.
En Cuba el sistema de protección legal más oportuno para el software es el derecho de autor, complementado con el registro de la marca y la firma de contratos de confidencialidad. Estos instrumentos de la Propiedad Intelectual son suficientes para amparar los derechos de sus propietarios mientras que garantizan la competencia y alientan la innovación.
1. Tratado sobre la Propiedad Intelectual respecto a los circuitos integrados. Washington.1989.
2. Leyes relacionadas con la Protección de Productos Semiconductores y Copyright de: Alemania, Bélgica, Canadá, Comunidad Europea, Dinamarca, España, EUA, Gran Bretaña. Irlanda, Japón, Jordania, Lituania, Panamá, Polonia, Rusia, Sudáfrica, Suiza y Venezuela; consultados en la base de datos IPLEX. OMPI 1995.
3. Resolución Conjunta 1/99 sobre programas de Computación y Bases de Datos.
4. Boletín del Centro Nacional de Derecho de Autor, Volumen II, Numero 9, 2000. RNPS-1893, ISSN 1607-6087. 5. Jornada Nacional sobre “ Los Derechos Intelectuales y su regulación jurídica internacional frente al siglo XXI”.
6. Patentes imposibles. Darío Pescador: www.baquia.com/legacy/9482.html
7. Patentability of computer software under U.S. law”. Mark J. Abate. The Journal of World Intellectual Property. Vol 3, No 5, sept 2000.
8. Grupo aprueba controvertida ley del software: www.conacyt.gov.BO/Servicios/Edupage/Julio_1999/julio30.html 9. Copyright for Computer authors. Thomas G. Field, Jr: www.fplc.edu/tfield/COPYSOFT.htm 10. Innovación y Transferencia de Tecnología. Derechos de Propiedad Intelectual para software. Mayo 2001.
11. Directiva 91/250/CEE del Consejo del 14 de mayo de 1991,sobre la protección jurídica de programas de ordenador.
Ing. Marta Raquel Pérez Herrera
Ing. M Sc. Aimeé Macola Estrada
Lic. Ida Carida Benitez
Marta Raquel Pérez Herrera, nacida el 16 de Agosto de 1961, en la Ciudad de Santa Clara, provincia Villa Clara, Cuba. Obtuve el título de Ingeniero Químico en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría en la Ciudad de la Habana en el año 1987, durante quince años me desempeñé como tecnóloga de minerales no metálicos, en el Laboratorio de Minerales José Isaac del Corral, curse diferentes cursos de post grados afines a la especialidad. Desde el año 1999, ocupo el cargo de examinadora de Patentes de la rama de Tecnología Química en la Oficina Cubana de la Propiedad Industrial, además me desempeño como supervisora acreditada del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), en este cargo he recibido e impartido cursos de postgrados afines a la especialidad.
Aimee Macola Estrada, nacida el 15 de Mayo de 1969 en la Ciudad de La Habana, Cuba, Obtuve el título de Ingeniero Químico en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría en la Ciudad de la Habana en el año 1992, durante 8 años me desempeñé como especialista principal en tratamiento de Agua en la Planta de Vacunas Carlos J Finaly. Desde el año 2000, ocupo el cargo de examinadora de Patentes de la rama de Tecnología Química en la Oficina Cubana de la Propiedad Industrial, me desempeño como supervisora acreditada del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), en este cargo he recibido e impartido cursos de postgrados afines a la especialidad. En la actualidad me desempeño además como profesora de la maestría Gestión de la Propiedad Intelectual.
Ida Carida Benitez, Marrero, nacida el 13 de Abril de 1950, en la Ciudad de Ciego de Ávila Cuba, Obtuve el título de Licenciada en Información Científica Técnica y Bibliotecología en la Facultad de Humanidades de la Universidad de la Habana, en el año 1975, desde los inicios he laborado como especialista en Información , actualmente me desempeño como especialista principal de información científica y técnica en el centro de investigaciones químicas y como representante del centro ante la Oficina Cubana de la Propiedad Industrial. He recibido diferentes cursos de postgrados relacionados con la labor que desempeño. Valora este artículo

References: artículo 10
 artículo 52
 Artículo 7
 Artículo 10
 Resolución 
 artículo 4
 Resolución