Source: http://www.dipublico.com.ar/3359/convencion-de-viena-sobre-el-derecho-de-los-tratados-entre-estados-y-organizaciones-internacionales-o-entre-organizaciones-internacionales-1986/
Timestamp: 2013-05-20 07:15:44+00:00

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Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados entre Estados y Organizaciones Internacionales o entre Organizaciones Internacionales (1986) | Derecho Internacional Publico - www.dipublico.com.ar
Convencidos de que la codificación y el desarrollo progresivo de las normas relativas a los tratados entre Estados y organizaciones interna­cionales o entre organizaciones internacionales son medios para fortale­cer el orden jurídico en las relaciones internacionales y para servir los propósitos de las Naciones Unidas,
Teniendo presentes los principios de derecho internacional incorpo­rados en la Carta de las Naciones Unidas, tales como los principios de la igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos, de la igualdad soberana y la independencia de todos los Estados, de la no inje­rencia en los asuntos internos de los Estados, de la prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza y del respeto universal a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos y la efectividad de tales derechos y libertades,
Reconociendo la relación que existe entre el derecho de los tratados entre Estados y el derecho de los tratados entre Estados y organizacio­nes internacionales o entre organizaciones internacionales,
Considerando la importancia de los tratados entre Estados y organiza­ciones internacionales o entre organizaciones internacionales como me­dios eficaces de desarrollar las relaciones internacionales y de asegurar
las condiciones para la cooperación pacífica entre las naciones, sean cuales fueren sus regímenes constitucionales y sociales,
Advirtiendo que las organizaciones internacionales poseen la capaci­dad para celebrar tratados que es necesaria para el ejercicio de sus funciones y la realización de sus propósitos,
Afirmando que nada de lo dispuesto en la presente Convención se interpretará de modo que afecte a las relaciones entre una organización internacional y sus miembros, que se rigen por las reglas de esa orga­nización,
Afirmando asimismo que las controversias relativas a los tratados, al igual que las demás controversias internacionales, deberían resolverse, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, por medios pací­ficos y según los principios de la justicia y del derecho internacional,
Afirmando asimismo que las normas de derecho internacional consue­tudinario continuarán rigiendo las cuestiones no reguladas en las disposi­ciones de la presente Convención,
Alcance de la presente Convención La presente Convención se aplica:
a) a los tratados entre uno o varios Estados y una o varias organi­zaciones internacio-nales, y
i) entre uno o varios Estados y una o varias organizaciones inter­nacionales; o
ya conste ese acuerdo en un instrumento único o en dos o más instru­mentos conexos y cualquiera que sea su denominación particular;
b) se entiende por “ratificación” el acto internacional así denominado por el cual un Estado hace constar en el ámbito internacional su con­sentimiento en obligarse por un tratado;
b bis) se entiende por “acto de confirmación formal” un acto inter­nacional que corresponde al de la ratificación por un Estado y por el cual una organización internacional hace constar en el ámbito interna­cional su consentimiento en obligarse por un tratado;
b ter) se entiende por “aceptación”, “aprobación” y “adhesión”, según el caso, el acto internacional así denominado por el cual un Estado o una organización internacional “hace constar en el ámbito internacional su consentimieto en obligarse por un tratado;
c) se entiende por “plenos poderes” un documento que emana de la autoridad competente de un Estado o del órgano competente de una organización internacional y por el que se designa a una o varias perso­nas para representar al Estado o a la organización en la negociación, la adopción o la autenticación del texto de un tratado, para expresar el consentimiento del Estado o de la organización en obligarse por un tra­tado, o para ejecutar cualquier otro acto con respecto a un tratado;
d) se entiende por “reserva” una declaración unilateral, cualquiera que sea su enunciado o denominación, hecha por un Estado o por una or­ganización internacional al firmar, ratificar, confirmar formalmente, acep­tar o aprobar un tratado o al adherirse a él, con objeto de excluir o modificar los efectos jurídicos de ciertas disposiciones del tratado en su aplicación a ese Estado o a esa organización;
e) se entiende por “Estado negociador” y por “organización negocia­dora”, respectiva-mente:
f) se entiende por “Estado contratante” y por “organización contra­tante”, respectivamente:
g) se entiende por “parte” un Estado o una organización internacio­nal que ha consentido en obligarse por el tratado y con respecto al cual o ala cual el tratado está en vigor;
h) se entiende por “tercer Estado” y por “tercera organización”, res­pectivamente:
i) se entiende por “organización internacional” una organización in-tergubemamental;
j) se entiende por “reglas de la organización” en particular los instru­mentos constitutivos de la organización, sus decisiones y resoluciones adoptadas de conformidad con éstos y su práctica establecida.
i) ni a los acuerdos internacionales en los que fueren partes uno o varios Estados, una o varias organizaciones internacionales y uno o varios sujetos de derecho internacional que no sean Es­tados ni organizaciones;
iii) ni a los acuerdos internacionales no celebrados por escrito entre uno o varios Estados y una o varias organizaciones in­ternacionales, o entre organizaciones internacionales;
iv) ni a los acuerdos internacionales entre sujetos de derecho in­ternacional que no sean Estados ni organizaciones interna­cionales;
b) a la aplicación a los mismos de cualquiera de las normas enuncia­das en la presente Convención a que estuvieren sometidos en virtud del derecho internacional independientemente de esta Convención;
Sin perjuicio de la aplicación de cualesquiera normas enunciadas en la presente Convención a las que los tratados entre uno o varios Estados y una o varias organizaciones internacionales o entre organizaciones in­ternacionales estén sometidos en virtud del derecho internacional inde­pendientemente de la Convención, ésta sólo se aplicará a los tratados de esa índole que sean celebrados después de la entrada en vigor de la presente Convención con respecto a esos Estados y esas organizaciones.
La presente Convención se aplicará a todo tratado entre uno o varios Estados y una o varias organizaciones internacionales que sea un ins­trumento constitutivo de una organización internacional y a todo tratado adoptado en el ámbito de una organización internacional, sin perjuicio de cualquier regla pertinente de la organización.
Parte II CELEBRACIÓN Y ENTRADA EN VIGOR DE LOS TRATADOS
Capacidad de las organizaciones internacionales para celebrar tratados
1. Para la adopción o la autenticación del texto de un tratado o para manifestar el consentimiento del Estado en obligarse por un tratado, se considera que una persona representa a un Estado:
b) si se deduce de la práctica o de otras circunstancias que la inten­ción de los Estados y de las organizaciones internacionales de que se trate ha sido considerar a esa persona representante del Estado para esos’ efectos sin la presentación de plenos poderes.
c) los representantes acreditados por los Estados ante una organiza­ción internacional o uno de sus órganos, para la adopción del texto de un tratado en tal organización u órgano;
d) los jefes de misiones permanentes ante una organización interna­cional, para la adopción del texto de un tratado entre los Estados acre­ditantes y esa organización.
a) si presenta los adecuados plenos poderes;
b) si se deduce de las circunstancias que la intención de los Estados y de las organizaciones internacionales de que se trate ha sido conside­rar a esa persona representante de la organización para esos efectos, de conformidad con las reglas de la organización y sin la presentación de plenos poderes.
Un acto relativo a la celebración de un tratado ejecutado por una persona que, conforme al artículo 7, no pueda considerarse autorizada para representar con tal fin a un Estado o a una organización inter­nacional, no surtirá efectos jurídicos a menos que sea ulteriormente con­firmado por ese Estado o sea organización.
1. La adopción del texto de un tratado se efectuará por consentimiento de todos los Estados y de todas las organizaciones internacionales o, según el caso, de todas las organizaciones participantes en su elabora­ción, salvo lo dispuesto en el párrafo 2.
2. La adopción del texto de un tratado en una conferencia internacional se efectuará con arreglo al procedimiento que acuerden los participan­tes en esa conferencia. Si, no obstante, no se logra un acuerdo sobre tal procedimiento, la adopción del texto se efectuará por mayoría de dos tercios de los participantes y votantes, a menos que esos participantes decidan por igual mayoría aplicar una regla diferente.
1. El texto de un tratado entre uno o varios Estados y una o varias or­ganizaciones internacionales quedará establecido como auténtico y defi­nitivo:
a) mediante el procedimiento que se prescriba en él o que convengan los Estados y las organizaciones que hayan participado en su elabora­ción; o
b) a falta de tal procedimiento, mediante la firma, la firma ad refe­rendum o la rúbrica puesta por los representantes de esos Estados y de esas organizaciones en el texto del tratado o en el acta final de la conferencia en la que figure el texto.
b) a falta de tal procedimiento, mediante la firma, la firma ad refe­rendum o la rúbrica puesta por los representantes de esas organizaciones en el texto del tratado o en acta final de la conferencia en la que figure el texto.
1. El consentimiento de un Estado en obligarse por un tratado podrá manifestarse mediante la firma, el canje de instrumentos que constituyan un tratado, la ratificación, la aceptación, la aprobación o la adhesión, o en cualquier otra forma que se hubiera convenido.
2. El consentimiento de una organización internacional en obligarse por un tratado podrá manifestarse mediante la firma, el canje de instrumen­tos que constituyan un tratado, un acto de confirmación formal, la acep­tación, la aprobación o la adhesión, o en cualquier otra forma que se hubiere convenido.
1. El consentimiento de un Estado o de una organización internacio­nal en obligarse por un tratado se manifestará mediate la firma de su representante:
b) cuando conste de otro modo que los Estados negociadores y las organizaciones negociadoras o, según el caso, las organizaciones nego­ciadoras han convenido en que la firma tenga ese efecto; o
b) la firma ad referendum de un tratado por el representante de un Estado o de una organización internacional equivaldrá a la firma defi­nitiva del tratado si ese Estado o esa organización la confirma.
Consentimiento en obligarse por un tratado manifestado mediante el canje de instrumentos que constituye un tratado
El consentimiento de los Estados o de las organizaciones internacio­nales en obligarse por un tratado constituido por instrumentos canjeados entre ellos se manifestará mediante este canje:
a) cuando los instrumentos dispongan que su canje tendrá ese efec­to; o
b) cuando conste de otro modo que esos Estados y esas organizaciones
0, según el caso, esas organizaciones han convenido en que el canje de los instrumentos tenga ese efecto.
1. El consentimiento de un Estado en obligarse por un tratado se ma­nifestará mediante la ratificación:
a) cuando el tratado disponga que tal consentimiento debe manifes­tarse mediante la ratificación;
b) cuando conste de otro modo que los Estados negociadores y las or­ganizaciones negociadoras han convenido en que se exija la ratificación;
c) cuando el representante del Estado haya firmado el tratado a reser­va de ratificación; o
tí) cuando la intención del Estado de firmar el tratado a reserva de ratificación se desprenda de los plenos poderes de su representante o se haya manifestado durante la negociación.
a) cuando el tratado disponga que tal consentimiento debe manifes­tarse mediante un acto de confirmación formal;
b) cuando conste de otro modo que los Estados negociadores y las organizaciones negociadoras o, según el caso, las organizaciones nego­ciadoras han convenido en que se exija un acto de confirmación formal;
d) cuando la intención de la organización de firmar el tratado a re­serva de un acto de confirmación formal se desprenda de los plenos poderes de su representante o se haya manifestado durante la nego­ciación.
3. El consentimiento de un Estado o de una organización internacional en obligarse por un tratado se manifestará mediante la aceptación o la aprobación en condiciones semejantes a las que rigen para la ratifica­ción o, según el caso, para un acto de confirmación formal.
a) cuando el tratado disponga que ese Estado o esa organización pue­de manifestar tal consentimiento mediante la adhesión;
b) cuando conste de otro modo que los Estados negociadores y las organizaciones negociadoras o, según el caso, las organizaciones nego­ciadoras han convenido en que ese Estado o esa organización puede ma­nifestar tal consentimiento mediante la adhesión; o
c) cuando todas las partes hayan convenido ulteriormente en que ese Estado o esa organización puede manifestar tal consentimiento me­diante la adhesión.
1. Salvo que el tratado disponga otra cosa, los instrumentos de rati­ficación, los instrumentos relativos a un acto de confirmación formal, o los instrumentos de aceptación, aprobación o adhesión harán constar el consentimiento de un Estado o de una organización internacional en obligarse por un tratado entre uno o varios Estados y una o varias orga­nizaciones internacionales al efectuarse:
a) su canje entre los Estados contratantes y las organizaciones con­tratantes;
2. Salvo que el tratado disponga otra cosa, los instrumentos relativos a un acto de confirmación formal, o los instrumentos de aceptación, aprobación o adhesión harán constar el consentimiento de una organi­zación internacional en obligarse por un tratado entre organizaciones in­ternacionales al efectuarse:
1. Sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos 19 a 23, el consenti­miento de un Estado o de una organización internacional en obligarse respecto de parte de un tratado sólo surtirá efecto si el tratado lo permite
o los Estados contratantes y las organizaciones contratantes o, según el caso, las organizaciones contratantes convienen en ello. 2. El consentimiento de un Estado o de una organización internacional en obligarse por un tratado que permita una opción entre disposiciones diferentes sólo surtirá efecto si se indica claramente a qué disposicio­nes se refiere el consentimiento.
a) si ese Estado o esa organización ha firmado el tratado o ha can­jeado los instrumentos que constituyen el tratado a reserva de ratifica­ción, de un acto de confirmación formal, de aceptación o de aprobación, mientras ese Estado o esa organización no haya manifestado su inten­ción de no llegar a ser parte en el tratado; o
b) si ese Estado o esa organización ha manifestado su consentimiento en obligarse por el tratado durante el periodo que preceda a su entrada en vigor y siempre que ésta no se retarde indebidamente.
Un Estado o una organización internacional podrá formular una re­serva en el momento de firmar, ratificar, confirmar formalmente, acep­tar o aprobar un tratado o de adherirse a él, a menos:
b) que el tratado disponga que únicamente pueden hacerse determi­nadas reservas, entre las cuales no figura la reserva de que se trate; o
1. Una reserva expresamente autorizada por el tratado no exigirá la acep­tación ulterior de los Estados contratantes o, según el caso, de las orga­nizaciones contratantes, a menos que el tratado así lo disponga.
2. Cuando del número reducido de Estados negociadores y organiza­ciones negociadoras o, según el caso, de organizaciones negociadoras y de! objeto y del fin del tratado se desprenda que la aplicación del tra­tado en su integridad entre todas las partes es condición esencial del consentimiento de cada una de ellas en obligarse por el tratado, una reserva exigirá la aceptación de todas las partes.
3. Cuando el tratado sea un instrumento constitutivo de una organiza­ción internacional y a menos que en él se disponga otra cosa, una reserva exigirá la aceptación del órgano competente de esa organización.
a) la aceptación de una reserva por un Estado contratante o por una organización contratante constituirá al Estado o a la organización inter­nacional autor de la reserva en parte en el tratado en relación con el Estado o la organización que haya aceptado la reserva si el tratado ya está en vigor o cuando entre en vigor para el autor de la reserva y el Estado o la organización que ha aceptado la reserva;
b) la objeción hecha por un Estado contratante o por una organiza­ción contratante a una reserva no impedirá la entrada en vigor del trata­do entre el Estado o la organización internacional que haya hecho la objeción y el Estado o la organización autor de la reserva, a menos que el Estado o la organización autor de la objeción manifieste inequívoca­mente la intención contraria;
c) un acto por el que un Estado o una organización internacional ma­nifieste su consentimiento en obligarse por un tratado y que contenga una reserva surtirá efecto en cuanto acepte la reserva al menos un Es­tado contratante o una organización contratante.
5. Para los efectos de los párrafos 2 y 4, y a menos que el tratado dis­ponga otra cosa, se considerará que una reserva ha sido aceptada por un Estado o una organización internacional cuando el Estado o la orga­nización internacional cuando el Estado o la organización internacional no ha formulado ninguna objeción a la reserva dentro de los doce meses siguientes a la fecha en que haya recibido la notificación de la reserva
o en la fecha en que haya manifestado su consentimiento en obligarse por el tratado, si esta última es posterior.
1. Una reserva que sea efectiva con respecto a otra parte en el tra­tado de conformidad con los artículos 19, 20 y 23:
a) modificará con respecto al Estado o a la organización internacio­nal autor de la reserva en sus relaciones con esa otra parte las disposi­ciones del tratado a que se refiere la reserva en la media determinada por la misma; y
b) modificará, en la misma medida, esas disposiciones en lo que res­pecta a esa otra parte en el tratado en sus relaciones con el Estado o con la organización internacional autor de la reserva.
2. La reserva no modificará las disposiciones del tratado en lo que respecta a las otras partes en el tratado en sus relaciones ínter se.
3. Cuando un Estado o una organización internacional que haya hecho una objeción a una reserva no se oponga a la entrada en vigor del tra­tado entre él o ella y el Estado o la organización autor de la reserva, las disposiciones a que se refiera ésta no se aplicarán entre el autor de la reserva y el Estado o la organización que ha formulado la objeción en la medida determinada por la reserva.
1. Salvo que el tratado disponga otra cosa, una reserva podrá ser retirada en cualquier momento y no se exigirá para su retiro el con­sentimiento del Estado o de la organización internacional que la haya aceptado.
2. Salvo que el tratado disponga otra cosa, una objeción a una reser­va podrá ser retirada en cualquier momento.
b) el retiro de una objeción a una reserva sólo surtirá efecto cuando su notificación haya sido recibida por el Estado o la organización inter­nacional autor de la reserva.
1. La reserva, la aceptación expresa de una reserva y la objeción a una reserva habrán de formularse por escrito y comunicarse a los Esta­dos contratantes y a las organizaciones contratantes y a los demás Estados y organizaciones internacionales facultados para llegar a ser parte en el tratado.
2. La reserva que se formule en el momento de la firma de un trata­do que haya de ser objeto de ratificación, acto de confirmación formal, aceptación o aprobación habrá de ser confirmada formalmente por el Estado o por la organización autor de la reserva al manifestar su con­sentimiento en obligarse por el tratado. En tal caso, se considerará que la reserva ha sido hecha en la fecha de su confirmación.
1. Un tratado entrará en vigor de la manera y en la fecha que en él se disponga o que acuerden los Estados negociadores y las organiza­ciones negociadoras o, según el caso, las organizaciones negociadoras.
2. A falta de tal disposición o acuerdo, el tratado entrará en vigor tan pronto como haya constancia del consentimiento de todos los Es­tados negociadores y todas las organizaciones negociadoras o, según el caso, de todas las organizaciones negociadoras en obligarse por el tratado.
3. Cuando el consentimiento de un Estado o de una organización in­ternacional en obligarse por un tratado se haga constar en una fecha posterior a la entrada en vigor de dicho tratado, éste entrará en vigor
con relación a ese Estado o a esa organización en dicha fecha, a menos que el tratado disponga otra cosa.
2. La aplicación provisional de un tratado o de una parte de él res­pecto de un Estado o de una organización internacional terminará si ese Estado o esa organización notifica a los Estados y a las organiza­ciones con respecto a los cuales el tratado se aplica provisionalmente su intención de no llegar a ser parte en el mismo, a menos que el tratado disponga o los Estados negociadores y las organizaciones negociadoras o, según el caso, las organizaciones negociadoras hayan convenido otra cosa al respecto.
2. Una organización internacional parte de un tratado no podrá in­vocar las reglas de la organización como justificación del incumplimiento del tratado.
Las disposiciones de un tratado no obligarán a una parte respecto de ningún acto o hecho que haya tenido lugar con anterioridad a la fecha de entrada en vigor del tratado para esa parte ni de ninguna situación que en esa fecha haya dejado de existir, salvo que una intención dife­rente se desprenda del tratado o conste de otro modo.
1. Los derechos y las obligaciones de los Estados y de las organiza­ciones internacionales partes en tratados sucesivos concernientes a la misma materia se determinarán conforme a los párrafos siguientes.
3. Cuando todas las partes en el tratado anterior sean también partes en el tratado posterior pero el tratado anterior no quede terminado ni su aplicación suspendida conforme al artículo 59, el tratado anterior se aplicará únicamente en la medida en que sus disposiciones sean compa­tibles con las del tratado posterior.
b) en las relaciones entre una parte en ambos tratados y una parte en un tratado solamente, los derechos y obligaciones recíprocos se re­girán por el tratado en el que las dos sean partes.
5. El párrafo 4 se aplicará sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 41 y no prejuzgará ninguna cuestión de terminación o suspensión de la aplicación de un tratado conforme al artículo 60 ni ninguna cuestión de responsabilidad en que pueda incurrir un Estado o una organización internacional por la celebración o aplicación de un tratado cuyas dispo­siciones sean incompatibles con las obligaciones contraídas con respecto a un Estado o a una organización en virtud de otro tratado.
1. Un tratado deberá interpretarse de buena fe conforme al sentido corriente que haya de atribuirse a los términos del tratado en el con­texto de éstos y teniendo en cuenta su objeto y fin.
a) todo acuerdo que se refiera al tratado y haya sido concertado en­tre todas las partes con motivo de la celebración del tratado;
b) todo instrumento formulado por una o más partes con motivo de la celebración del tratado y aceptado por las demás como instrumento refe­rente al tratado.
Se podrá acudir a medios de interpretación complementarios, en par­ticular a los trabajos preparatorios del tratado y a las circunstancias de su celebración, para confirmar el sentido resultante de la aplicación del artículo 31, o para determinar el sentido cuando la interpretación dada de conformidad con el artículo 31:
1. Cuando un tratado haya sido autenticado en dos o más idiomas, el texto hará igualmente fe en cada idioma, a menos que el tratado o las partes convengan que en caso de discrepancia prevalecerá uno de los textos.
2. Una versión del tratado en idioma distinto de aquel en que haya sido autenticado el texto será considerada como texto auténtico única­mente si el tratado así lo dispone o las partes así lo convienen.
3. Se presumirá que los términos del tratado tienen en cada texto auténtico igu&l sentido.
4. Salvo en el caso en que prevalezca un texto determinado conforme a los previsto en el párrafo 1, cuando la comparación de los textos autén­ticos revele una diferencia de sentido que no pueda resolverse con la aplicación de los artículos 31 y 32, se adoptará el sentido que mejor concilie esos textos, habida cuenta del objeto y del fin del tratado.
Norma general concerniente a terceros Estados y terceras organizaciones
Tratados en que se prevén obligaciones para terceros Estados o terceras organizaciones
Una disposición de un tratado dará origen a una obligación para un tercer Estado o una tercera organización si las partes en el tratado tie­nen la intención de que tal disposición sea el medio de crear la obliga­ción y si el tercer Estado o la tercera organización acepta expresamente por escrito esa obligación. La aceptación de tal obligación por la tercera organización se regirá por las reglas de esa organización.
1. Una disposición de un tratado dará origen a un derecho para un tercer Estado si con ella las partes en el tratado tienen la intención de conferir ese derecho al tercer Estado o a un grupo de Estados al cual pertenezca, o bien a todos los Estados, y si el tercer Estado asiente a ello. Su asentimiento se presumirá mientras no haya indicación en con­trario, salvo que el tratado disponga otra cosa.
2. Una disposición de un tratado dará origen a un derecho para una tercera organización si con ella las partes en el tratado tienen la inten­ción de conferir ese derecho a la tercera organización o a un grupo de organizaciones internacionales al cual pertenezca, o bien a todas las or­ganizaciones, y si la tercera organización asiente a ello. Su asentimiento se regirá por las reglas de la organización.
3. Un Estado o una organización internacional que ejerza un derecho con arreglo al párrafo 1 ó 2 deberá cumplir las condiciones que para
su ejercicio estén prescritas en el tratado o se establezcan conforme a éste.
Revocación o modificación de obligaciones o de derechos de terceros Estados o de terceras organizaciones
1. Cuando de conformidad con el artículo 35 se haya originado una obligación para un tercer Estado o una tercera organización, tal obliga­ción no podrá ser revocada ni modificada sino con el consentimiento de las partes en el tratado y del tercer Estado o de la tercera organiza­ción, a menos que conste que habían convenido en otra cosa al respecto.
2. Cuando de conformidad con el artículo 36 se haya originado un derecho para un tercer Estado o una tercera organización, tal derecho no podrá ser revocado ni modificado por las partes si consta que se tuvo la intención de que el derecho no fuera revocable ni modificable sin el consentimiento del tercer Estado o de la tercera organización.
3. El consentimiento de una organización internacional parte en el tratado o de una tercera organización, previsto en los párrafos prece­dentes, se regirá por las reglas de esa organización.
Normas de un tratado que lleguen a ser obligatorias para terceros Estados o terceras organizaciones en virtud de una costumbre internacional
Lo dispuesto en los artículos 34 a 37 no impedirá que una norma enunciada en un tratado llegue a ser obligatoria para un tercer Estado o una tercera organización como norma consuetudinaria de derecho in­ternacional reconocida como tal.
Parte IV ENMIENDA Y MODIFICACIÓN DE LOS TRATADOS
1. Salvo que el tratado disponga otra cosa, la enmienda de los tra­tados multilaterales se regirá por los párrafos siguientes.
2. Toda propuesta de enmienda de un tratado multilateral en las re­laciones entre todas las partes habrá de ser notificada a todos los Estados contratantes y a todas las organizaciones contratantes, cada uno de los cuales tendrá derecho a participar:
a) en la decisión sobre las medidas que haya que adoptar con rela­ción a tal propuesta;
3. Todo Estado y toda organización internacional facultados para lle­gar a ser partes en el tratado estarán también facultados para llegar a ser partes en el tratado en su forma enmendada.
4. El acuerdo en virtud del cual se enmiende el tratado no obligará a ningún Estado ni a ninguna organización internacional que sea ya parte en el tratado pero no llegue a serlo en ese acuerdo; con respecto a tal Esta­do, o a tal organización se aplicará el apartado b) párrafo 4 del artículo 30.
5. Todo Estado o toda organización internacional que llegue a ser parte en el tratado después de la entrada en vigor del acuerdo en virtud del cual se enmiende el tratado será considerado, de no haber manifes­tado una intención diferente:
b) parte en el tratado no enmendado con respecto a toda parte en el tratado que no esté obligada por el acuerdo en virtud del cual se en­miende el tratado.
i) no afecte al disfrute de los derechos que a las demás partes co­rrespondan en virtud del tratado ni al cumplimiento de sus obligaciones;
ii) no se refiera a ninguna disposición cuya modificación sea incom­patible con la consecución efectiva del objeto y del fin del tratado en su conjunto.
2. La terminación de un tratado, su denuncia o el retiro de una parte no podrán tener lugar sino como resultado de la aplicación de las dis­posiciones del tratado o de la presente Convención. La misma norma se aplicará a la suspensión de la aplicación de un tratado.
La nulidad, terminación o denuncia de un tratado, el retiro de una de las partes o la suspensión de la aplicación del tratado, cuando resul­ten de la aplicación de la presente Convención o de las disposiciones
del tratado, no menoscabarán en nada el deber de un Estado o de una organización internacional de cumplir toda obligación enunciada en el tratado a la que ese Estado o esa organización estén sometidos en virtud del derecho internacional independientemente de dicho tratado.
1. El derecho de una parte, previsto en un tratado o emanado del artículo 56, a denunciar ese tratado, retirarse de él o suspender su apli­cación no podrá ejercerse sino con respecto a la totalidad del tratado, a menos que el tratado disponga o las partes convengan otra cosa al res­pecto.
2. Una causa de nulidad o terminación de un tratado, de retiro de una de las partes o de suspensión de la aplicación de un tratado reco­nocida en la presente Convención no podrá alegarse sino con respecto a la totalidad del tratado, salvo en los casos previstos en los párrafos siguientes o en el artículo 60.
3. Si la causa se refiere sólo a determinadas cláusulas, no podrá ale­garse sino con respecto a esas cláusulas cuando:
c) la continuación del cumplimiento del resto del tratado no sea in­justa.
4. En los casos previstos en los artículos 49 y 50, el Estado o la organización internacional facultados para alegar el dolo o la corrup­ción podrán hacerlo en lo que respecta a la totalidad del tratado o, en el caso previsto en el párrafo 3, en lo que respecta a determinadas cláusulas únicamente.
1. Un Estado no podrá ya alegar una causa para anular un tratado, darlo por terminado, retirarse de él o suspender su aplicación con arre­glo a lo dispuesto en los artículos 46 a 50 o en los artículos 60 y 62, si, después de haber tenido conocimiento de los hechos, ese Estado:
a) esa organización ha convenido expresamente en que el tratado es válido, permanece en vigor o continúa en aplicación, según el caso; o
1. El hecho de que el consentimiento de un Estado en obligarse por un tratado haya sido manifestado en violación de una disposición de su derecho interno concerniente a la competencia para celebrar tratados no podrá ser alegado por dicho Estado como vicio de su consentimiento, a menos que esa violación sea manifiesta y afecte a una norma de impor­tancia fundamental de su derecho interno.
2. El hecho de que el consentimiento de una organización interna­cional en obligarse por un tratado haya sido manifestado en violación de las reglas de la organización concernientes a la competencia para celebrar tratados no podrá ser alegado por dicha organización como vicio de su consentimiento, a menos que esa violación sea manifiesta y afecte a una regla de importancia fundamental.
Si los poderes de un representante para manifestar el consentimiento de un Estado o de una organización internacional en obligarse por un tratado determinado han sido objeto de una restricción específica, la inobservancia de esa restricción por tal representante no podrá alegarse como vicio del consentimiento manifestado por él, a menos que la res­tricción haya sido notificada, con anterioridad a la manifestación de ese consentimiento, a los Estados negociadores y a las organizaciones nego­ciadoras.
1. Un Estado o una organización internacional podrá alegar un error en un tratado como vicio de su consentimiento en obligarse por el tra­tado si el error se refiere a un hecho o a una situación cuya existencia diera por supuesta ese Estado o esa organización en el momento de la celebración del tratado y constituyera una base esencial de su consen­timiento en obligarse por el tratado.
2. El párrafo 1 no se aplicará si el Estado o la organización interna­cional de que se trate contribuyó con su conducta al error o si las circunstancias fueron tales que hubiera quedado advertido de la posi­bilidad de error.
Un Estado o una organización internacional inducido a celebrar un tratado por la conducta fraudulenta de un Estado negociador o de una organización negociadora podrá alegar el dolo como vicio de su con­sentimiento en obligarse por el tratado.
La manifestación por un Estado o por una organización internacio­nal del consentimiento en obligarse por un tratado que haya sido obte­nida por coacción sobre el representante de dicho Estado o de dicha organización mediante actos o amenazas dirigidos contra él carecerá de todo efecto jurídico.
Es nulo todo tratado cuya celebración se haya obtenido por la ame­naza o el uso de la fuerza en violación de los principios de derecho in­ternacional incorporados en la Carta de las Naciones Unidas.
b) en cualquier momento, por consentimiento de todas las partes des­pués de consultar a los Estados contratantes y a las organizaciones con­tratantes.
Un tratado multilateral no terminará por el solo hecho de que el nú­mero de partes llegue a ser inferior al necesario para su entrada en vigor, salvo que el tratado disponga otra cosa.
b) que el derecho de denuncia o de retiro pueda inferirse de la natu­raleza del tratado.
2. Una parte deberá notificar con dos meses por lo menos de antela­ción su intención de denunciar un tratado o de retirarse de él conforme al párrafo 1.
b) en cualquier momento, por consentimiento de todas las partes pre­via consulta con los Estados contratantes y las organizaciones contra­tantes.
i) no afecte al disfrute de los derechos que a las demás partes corres­pondan en virtud del tratado ni al cumplimiento de sus obligaciones; y ií) no sea incompatible con el objeto y el fin del tratado.
b) las disposiciones del tratado posterior son hasta tal punto incom­patibles con las del tratado anterior que los dos tratados no pueden apli­carse simultáneamente.
1. Una violación grave de un tratado bilateral por una de las partes facultará a la otra parte para alegar la violación como causa para dar por terminado el tratado o para suspender su aplicación total o par­cialmente.
a) a las otras partes, procediendo por acuerdo unánime, para suspen­der la aplicación del tratado total o parcialmente o darlo por termina­do, sea:
i) en las relaciones entre ellas y el Estado o la organización interna­cional autor de la violación, o ii) entre todas las partes;
b) a una parte especialmente perjudicada por la violación, para ale­gar ésta como causa para suspender la aplicación del tratado total o parcialmente en las relaciones entre ella y el Estado o la organización internacional autor de la violación;
c) a cualquier parte, que no sea el Estado o la organización interna­cional autor de la violación, para alegar la violación como causa para suspender la aplicación del tratado total o parcialmente con respecto a sí misma, si el tratado es de tal índole que una violación grave de sus disposiciones por una parte modifica radicalmente la situación de cada parte con respecto a la ejecución ulterior de sus obligaciones en virtud del tratado.
4. Los precedentes párrafos se entenderán sin perjuicio de las dispo­siciones del tratado aplicables en caso de violación.
5. Lo previsto en los párrafos 1 y 3 no se aplicará a las disposicio­nes relativas a la protección de la persona humana contenidas en tra­tados de carácter humanitario, en particular a las disposiciones que pro­hiben toda forma de represalias con respecto a las personas protegidas por tales tratados.
1. Una parte podrá alegar la imposibilidad de cumplir un tratado como causa para darlo por terminado o retirarse de él si esa imposibi­lidad resulta de la desaparición o destrucción definitivas de un objeto indispensable para el cumplimiento del tratado. Si la imposibilidad es temporal, podrá alegarse únicamente como causa para suspender la apli­cación del tratado.
2. La imposibilidad de cumplimiento no podrá alegarse por una de las partes como causa para dar por terminado un tratado, retirarse
de él o suspender su aplicación si resulta de una violación, por la parte que la alegue, de una obligación nacida del tratado o de toda otra obligación internacional con respecto a cualquier otra parte en el tra­tado.
1. Un cambio fundamental en las circunstancias ocurrido con res­pecto a las existentes en el momento de la celebración de un tratado y que no fue previsto por las partes no podrá alegarse como causa para dar por terminado el tratado o retirarse de él, a menos que:
4. Cuando, con arreglo a lo dispuesto en los párrafos precedentes, una de las partes pueda alegar un cambio fundamental en las circuns­tancias como causa para dar por terminado un tratado o para retirarse de él, podrá también alegar ese cambio como causa para suspender la aplicación del tratado.
La ruptura de relaciones diplomáticas o consulares entre Estados par­tes en un tratado entre dos o más Estados y una o más organizaciones internacionales no afectará a las relaciones jurídicas establecidas entre esos Estados por el tratado, salvo en la medida en que la existencia de relaciones diplomáticas o consulares sea indispensable para la aplica­ción del tratado.
Si surge una nueva norma imperativa de derecho internacional gene­ral, todo tratado existente que esté en oposición con esa norma se con­vertirá en nulo y terminará.
1. La parte que, basándose en las disposiciones de la presente Con­vención, alegue un vicio de su consentimiento en obligarse por un tra­tado o una causa para impugnar la validez de un tratado, darlo por ter­minado, retirarse de él o suspender su aplicación, deberá notificar a las demás partes su pretensión. En la notificación habrá de indicarse la medida que se proponga adoptar con respecto al tratado y las razones en que ésta se funde.
4. La notificación o la objeción hecha por una organización interna­cional se regirá por las reglas de la organización.
5. Nada de lo dispuesto en los párrafos precedentes afectará a los derechos o a las obligaciones de las partes que se deriven de cuales­quiera disposiciones en vigor entre ellas respecto de la solución de con­troversias.
6. Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 45, el hecho de que un Estado o una organización internacional no haya efectuado la notifica­ción prescrita en el párrafo 1 no le impedirá hacerla en respuesta a otra parte que pida el cumplimiento del tratado o alegue su violación.
Procedimientos de arreglo judicial, de arbitraje y de conciliación
b) si un Estado es parte en una controversia en la que son partes una o varias organizaciones internacionales, el Estado podrá, por conducto de un Estado Miembro de las Naciones Unidas si es necesario, pedir a la Asamblea General o al Consejo de Seguridad o, cuando corresponda, al órgano competente de una organización internacional que sea parte en la controversia y esté autorizada de conformidad con el artículo 96 de la Carta de las Naciones Unidas, que solicite de la Corte Internacional de Justicia una opinión consultiva de conformidad con el artículo 65 del Estatuto de la Corte;
4. Con respecto a una controversia relativa a la aplicación o la interpretación de cualquiera de los artículos de la Parte V, salvo los artículos 53 y 64, de la presente Convención, cualquiera de las partes en la controversia podrá iniciar el procedimiento de conciliación indicado en el Anexo de la Convención presentando al Secretario General de las Naciones Unidas una solicitud a tal efecto.
2. Todo acto encaminado a declarar la nulidad de un tratado, darlo por terminado, retirarse de él o suspender su aplicación de conformi­dad con las disposiciones del tratado o de los párrafos 2 ó 3 del ar­tículo 65 se hará constar en un instrumento que será comunicado a las demás partes. Si el instrumento que dimane de un Estado no está fir-
mado por el jefe de Estado, el jefe del gobierno o el ministro de rela­ciones exteriores, el representante del Estado que lo comunique podrá ser invitado a presentar sus plenos poderes. Si el instrumento dimana de una organización internacional, el representante de la organización que haga la comunicación podrá ser invitado a presentar sus plenos poderes.
a) toda parte podrá exigir de cualquier otra parte que en la medida de lo posible establezca en sus relaciones mutuas la situación que ha­bría existido si no se hubieran ejecutado esos actos;
b) los actos ejecutados de buena fe antes de que se haya alegado la nulidad no resultarán ilícitos por el solo hecho de la nulidad del tra­tado.
4. En caso de que el consentimiento de un Estado o de una organi­zación internacional determinados en obligarse por un tratado multila­teral esté viciado, las normas precedentes se aplicarán a las relaciones entre ese Estado o esa organización y las partes en el tratado.
a) eximirá a las partes de la obligación de seguir cumpliendo el tra­tado;
2. Si un Estado o una organización internacional denuncia un tra­tado multilateral o se retira de él, se aplicará el párrafo 1 a las relacio­nes entre ese Estado o esa organización y cada una de las demás partes en el tratado desde la fecha en que surta efectos tal denuncia o retiro.
b) no afectará a ningún derecho, obligación o situación jurídica de las partes creados por la ejecución del tratado antes de su terminación; sin embargo, esos derechos, obligaciones o situaciones podrán en ade­lante mantenerse únicamente en la medida en que su mantenimiento no
esté por sí mismo en oposición con la nueva norma imperativa de derecho internacional general.
Parte VI DISPOSICIONES DIVERSAS
Entre Estados partes en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, de 1969, las relaciones de esos Estados en virtud de un tratado entre dos o más Estados y una o varias organizaciones inter­nacionales se regirán por dicha Convención.
1. Las disposiciones de la presente Convención no prejuzgarán nin­guna cuestión que con relación a un tratado entre uno o más Estados y una o varias organizaciones internacionales pueda surgir como conse­cuencia de una sucesión de Estados, de la responsabilidad internacional de un Estado o de la ruptura de hostilidades entre Estados.
2. Las disposiciones de la presente Convención no prejuzgarán nin­guna cuestión que con relación a un tratado pueda surgir como conse­cuencia de la responsabilidad internacional de la organización interna­cional, de la terminación de su existencia o de la terminación de la participación de un Estado en calidad de miembro de la organización.
3. Las disposiciones de la presente Convención no prejuzgarán ningu­na cuestión que pueda surgir en relación con la creación de obligaciones y derechos para los Estados miembros de una organización internacional en virtud de un tratado en el que esa organización sea parte.
Las disposiciones de la presente Convención se entenderán sin per­juicio de cualquier obligación que pueda originarse con relación a un tratado entre uno o más Estados y una o más organizaciones interna­cionales para un Estado agresor como consecuencia de medidas adop­tadas conforme a la Carta de las Naciones Unidas con respecto a la agresión cometida por ese Estado.
1. La designación del depositario de un tratado podrá efectuarse por los Estados negociadores y las organizaciones negociadoras o, según el
caso, las organizaciones negociadoras, en el tratado mismo o de otro modo. El depositario podrá ser uno o más Estados, una organización internacional o el principal funcionario administrativo de tal organi­zación.
2. Las funciones del depositario de un tratado son de carácter inter­nacional y el depositario está obligado a actuar imparcialmente en el desempeño de ellas. En particular, el hecho de que un tratado no haya entrado en vigor entre algunas de las partes o de que haya surgido una discrepancia entre un Estado o una organización internacional y un depositario acerca del desempeño de las funciones de éste no afectará a esa obligación del depositario.
1. Salvo que el tratado disponga o los Estados contratantes y las or­ganizaciones contratantes o, según el caso, las organizaciones contra­tantes convengan otra cosa al respecto, las funciones del depositario comprenden en particular las siguientes:
a) custodiar el texto original del tratado y los poderes que se le ha­yan remitido;
b) extender copias certificadas conformes del texto original y prepa­rar todos los demás textos del tratado en otros idiomas que puedan re­querirse en virtud del tratado y transmitirlos a las partes en el tratado y a los Estados y organizaciones internacionales facultados para llegar a serlo;
c) recibir las firmas del tratado y recibir y custodiar los instrumen­tos, notificaciones y comunicaciones relativos a éste;
d) examinar si una firma, un instrumento o una notificación o comu­nicación relativos al tratado están en debida forma y, de ser necesario, señalar el caso a la atención del Estado o la organización internacional de que se trate;
e) informar a las partes en el tratado y a los Estados y las organiza­ciones internacionales facultados para llegar a serlo de los actos, noti­ficaciones y comunicaciones relativos al tratado;
f) informar a los Estados y las organizaciones internacionales facul­tados para llegar a ser partes en el tratado de la fecha en que se ha recibido o depositado el número de firmas o de instrumentos de ratifi­cación, instrumentos relativos a un acto de confirmación formal, o instrumentos de aceptación, aprobación o adhesión necesarios para la en­trada en vigor del tratado;
b) si corresponde, del órgano competente de la organización inte­resada.
Salvo cuando el tratado o la presente Convención dispongan otra cosa al respecto, una notificación o comunicación que deba hacer cual­quier Estado u organización internacional en virtud de la presente Con­vención :
a) deberá ser transmitida, si no hay depositario, directamente a los Estados y a las organizaciones a que esté destinada, o, si hay deposita­rio, o éste;
b) sólo se entenderá que ha quedado hecha por el Estado o la orga­nización de que se trate cuando haya sido recibida por el Estado o la organización a que fue transmitida o, en su caso, por el depositario;
c) si ‘ha sido transmitida a un depositario, sólo se entenderá que ha sido recibida por el Estado o la organización a que estaba destinada cuando ese Estado o esa organización haya recibido del depositario la información prevista en el apartado e) del párrafo 1 del artículo 78.
1. Cuando, después de la autentificación del texto de un tratado, los Estados y las organizaciones internacionales signatarios, los Estados con-
tratantes y las organizaciones contratantes adviertan de común acuerdo que contiene un error, éste, a menos que tales Estados y organizaciones decidan proceder a su corrección de otro modo, será corregido:
c) formalizando, por el mismo procedimiento empleado para el tex­to original, un texto corregido de todo el tratado.
2. En el caso de un tratado para el que haya depositario, éste noti­ficará a los Estados y las organizaciones internacionales signatarios y a los Estados contratantes y las organizaciones contratantes el error y la propuesta de corregirlo y fijará un plazo adecuado para hacer objecio­nes a la corrección propuesta. A la expiración del plazo fijado:
a) si no se ha hecho objeción alguna, el depositario efectuará y ru­bricará la corrección en el texto, extenderá un acta de rectificación del texto y comunicará copia de ella a las partes en el tratado y a los Esta­dos y las organizaciones facultados para llegar a serlo;
b) si se ha hecho una objeción, el depositario comunicará la objeción a los Estados y las organizaciones signatarios y a los Estados contra­tantes y las organizaciones contratantes.
3. Las disposiciones de los párrafos 1 y 2 se aplicarán también cuan­do el texto de un tratado haya sido autenticado en dos o más idiomas y se advierta una falta de concordancia que los Estados y las organiza­ciones internacionales signatarios, así como los Estados contratantes y las organizaciones contratantes convengan en que debe corregirse.
4. El texto corregido sustituirá ab initio al texto defectuoso, a me­nos que los Estados y las organizaciones internacionales signatarios, así como los Estados contratantes y las organizaciones contratantes decidan otra cosa al respecto.
6. Cuando se descubra un error en una copia certificada conforme de un tratado, el depositario extenderá un acta en la que hará constar la rectificación y comunicará copia de ella a los Estados y las organi­zaciones internacionales signatarios, así como a los Estados contratan­tes y las organizaciones contratantes.
1. Los tratados, después de su entrada en vigor, se transmitirán a la Secretaría de las Naciones Unidas para su registro o archivo e inscrip­ción, según el caso, y para su publicación.
La presente Convención estará abierta hasta el 31 de diciembre de 1986, en el Ministerio Federal de Relaciones Exteriores de la Repú­blica de Austria, y, después, ¡hasta el 30 de junio de 1987, en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York, a la firma:
La presente Convención está sujeta a ratificación por los Estados y por Namibia, representada por el Consejo de las Naciones Unidas para Namibia, y a actos de confirmación formal por las organizaciones inter­nacionales. Los instrumentos de ratificación y los instrumentos relativos a los actos de confirmación formal se depositarán en poder del Secre­tario General de las Naciones Unidas.
1. La presente Convención quedará abierta a Ja adhesión de todo Estado, de Namibia, representada por el Consejo de las Naciones Uni­das para Namibia, y de toda organización internacional que tenga ca­pacidad para celebrar tratados.
2. El instrumento de adhesión de una organización internacional con­tendrá una declaración por la que se haga constar que la organización tiene capacidad para celebrar tratados.
3. Los instrumentos de adhesión se depositarán en poder del Secre­tario General de las Naciones Unidas.
1. La presente Convención entrará en vigor el trigésimo día a partir de la fecha en que haya sido depositado el trigésimo quinto instrumen­to de ratificación o de adhesión por los Estados o por Namibia, repre­sentada por el Consejo de las Naciones Unidas para Namibia.
2. Para cada Estado, o para Namibia, representada por el Consejo de las Naciones Unidas para Namibia, que ratifique la Convención o se adhiera a ella después de haberse cumplido la condición establecida en el párrafo 1, la Convención entrará en vigor el trigésimo día a par­tir de la fecha en que tal Estado o Namibia haya depositado su instru­mento de ratificación o de adhesión.
3. Para cada organización internacional que deposite un instrumento relativo a un acto de confirmación formal o un instrumento de adhe­sión, la Convención entrará en vigor el trigésimo día a partir de la fe­cha en que se haya efectuado ese depósito, o en la fecha en que la Convención entre en vigor conforme al párrafo 1, si esta última es pos­terior.
El original de la presente Convención, cuyos textos en árabe, chino, español, francés, inglés y ruso son igualmente auténticos, será deposi­tado en poder del Secretario General de las Naciones Unidas.
En testimonio de lo cual, los plenipotenciarios infrascritos, debida­mente autorizados por sus respectivos Gobiernos, y los representantes debidamente autorizados del Consejo de las Naciones Unidas para Na­mibia y de las organizaciones internacionales, han firmado la presente Convención.
Hecha en Viena, el día veintiuno de marzo de mil novecientos ochen­ta y seis.
I. Constitución del Tribunal Arbitral o de la Comisión de Conciliación tendrá una lista, integrada por juristas calificados, de la cual las partes en una controversia podrán elegir las personas que hayan de constituir un tribunal arbitral o, según el caso, una comisión de conciliación. A tal efecto, se invitará a todo Estado que sea Miembro de las Naciones Uni­das y a toda parte en la presente Convención a que designe dos perso­nas; los nombres de las personas así designadas constituirán la lista, una copia de la cual se enviará al Presidente de la Corte Internacional de Justicia. La designación de los integrantes de la lista, entre ellos los designados para cubrir una vacante accidental, se hará para un perio­do de cinco años renovable. Al expirar el periodo para el cual hayan sido designadas esas personas continuarán desempeñando las funciones para las cuales hayan sido elegidas con arreglo a los párrafos siguientes.
2. Cuando se haya realizado una notificación conforme al apartado f) del párrafo 2 del artículo 66, o se haya llegado a un acuerdo sobre el procedimiento en el presente Anexo conforme al párrafo 3, la con­troversia se someterá a un tribunal arbitral. Cuando se haya presentado una solicitud, conforme al párrafo 4 del artículo 66, al Secretario Ge­neral, éste someterá la controversia a una comisión de conciliación. Tan­to el tribunal arbitral como la comisión de conciliación se constituirán en la forma siguiente:
a) un arbitro, o, según el caso, un amigable componedor, elegido o no de la lista mencionada en el párrafo 1, y
b) un arbitro, o, según el caso, un amigable componedor, elegido entre los incluidos en la lista que no tenga la nacionalidad de ninguno de los Estados, ni haya sido designado por ninguna de las organizacio­nes, que constituyan esa parte en la controversia; no obstante, una con­troversia entre dos organizaciones internacionales no podrá quedar so­metida al conocimiento de nacionales de un mismo Estado.
Los Estados, las organizaciones internacionales o, según el caso, los Estados y las organizaciones que constituyan la otra parte en la con­troversia nombrarán dos arbitros, o, según el caso, dos amigables com­ponedores, de la misma manera. Las cuatro personas elegidas por las partes deberán ser nombradas dentro de los sesenta días siguientes a la fecha en que la otra parte en la controversia haya recibido la notifi­cación conforme al apartado f) del párrafo 2 del artículo 66, en que se haya llegado a un acuerdo sobre el procedimiento en el presente Anexo conforme al párrafo 3 o en que el Secretario General haya recibido la solicitud de conciliación.
Las cuatro personas así elegidas, dentro de los sesenta días siguien­tes a la fecha en que se haya efectuado el último de sus nombramientos, nombrarán de la lista un quinto arbitro o amigable componedor, según el caso, que será presidente.
Si el nombramiento del presidente, o de cualquiera de los arbitros y de los amigables componedores, según el caso, no se hubiere realizado en el plazo antes prescrito para ello, lo efectuará el Secretario General de las Naciones Unidas dentro de los sesenta días siguientes a la expi­ración de ese plazo. El Secretario General podrá nombrar presidente a una de las personas de la lista o a uno de los miembros de la Comisión de Derecho Internacional. Cualquiera de los plazos en los cuales deben efectuarse los nombramientos podrá prorrogarse por acuerdo de las par­tes en la controversia. Si las Naciones Unidas son parte o están incluidas en una de las partes en la controversia, el Secretario General transmi­tirá la mencionada solicitud al Presidente de la Corte Internacional de Justicia, quien desempeñará las funciones que se asignan al Secretario General en este apartado.
Toda vacante deberá cubrirse en la forma prescrita para el nombra­miento inicial.
El nombramiento de arbitros o de amigables componedores por una organización internacional mencionado en los párrafos 1 y 2 se regirá por las reglas de la organización.
3. Salvo que las partes en la controversia acuerden otra cosa, el Tri­bunal Arbitral fijará su propio procedimiento, garantizando a cada una de las partes en la controversia plena oportunidad de ser oída y de ha­cer la defensa de su causa.
4. El Tribunal Arbitral, previo consentimiento de las partes en la controversia, podrá invitar a cualquier Estado u organización interna­cional interesado a exponerle sus opiniones, verbalmente o por escrito.
7. El laudo del Tribunal Arbitral se limitará al asunto de la contro­versia y será motivado. Cualquier miembro del Tribunal podrá adjuntar una opinión separada o disidente del laudo.
8. El laudo será definitivo e inapelable. Todas las partes en la con­troversia deberán someterse al laudo.
10. La Comisión de Conciliación fijará su propio procedimiento. La Comisión, previo consentimiento de las partes en la controversia, podrá invitar a cualquiera de las partes en el tratado a exponerle sus opiniones verbalmente o por escrito. Las decisiones y recomendaciones de la Co­misión se adoptarán por mayoría de votos de sus cinco miembros.
11. La Comisión podrá señalar a la atención de las partes en la con­troversia todas las medidas que puedan facilitar una solución amistosa.
12. La Comisión oirá a las partes, examinará las pretensiones y ob­jeciones, y hará propuestas a las partes con miras a que lleguen a una solución amistosa de la controversia.
13. La Comisión presentará su informe dentro de los doce meses siguientes a la fecha de su constitución. El informe se depositará en
poder del Secretario General y se transmitirá a las partes en la contro­versia. El informe de la Comisión, incluidas cualesquiera conclusiones que en él se indiquen en cuanto a los hechos y a las cuestiones de dere­cho, no obligará a las partes ni tendrá otro carácter que el de enun­ciado de recomendaciones presentadas a las partes para su considera­ción a fin de facilitar una solución amistosa de la controversia.
14. El Secretario General proporcionará a la Comisión la asistencia y las facilidades que necesite. Los gastos de la Comisión serán sufraga­dos por las Naciones Unidas.

References: artículo 7
 artículo 59
 artículo 41
 artículo 60
 artículo 31
 artículo 31
 artículo 35
 artículo 36
 artículo 30
 artículo 56
 artículo 60
 artículo 45
 artículo 96
 artículo 65
 artículo 78
 artículo 66
 artículo 66
 artículo 66