Source: http://eotransits.foroactivo.com/t169-hilario-y-rosa
Timestamp: 2017-10-20 16:15:04+00:00

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Hilario y Rosa
por ellv el Lun 6 Feb 2017 - 13:57
I.-. Cuando el 3-diciembre-2015 Hilario acudió a Barcelona para contraer matrimonio con Rosa, poco podía imaginar lo corta que iba a ser su felicidad. En efecto, celebrado ese día el matrimonio, casi no tuvieron tiempo de disfrutar del piso que habían alquilado en dicha ciudad; pues se produjo una explosión de butano en el edificio, y desgraciadamente falleció Hilario el 1-febrero-2016.
II.-. Hilario estaba divorciado de Alicia, con la que había contraído matrimonio en 2000 y de la que se divorció en 2008. De su matrimonio nació un hijo, Andrés, que desgraciadamente faltó a los seis años de edad, en 2007, cuando iba con su abuelo Jaime en un avión que capotó en Badajoz (donde todos habías vivido desde su nacimiento), falleciendo ambos instantáneamente.
Jaime estaba tan entusiasmado con su único nieto (pues Berta y Carola (las otras hermanas de Alicia aún carecían de descendientes), que aprovechando un viaje a Madrid, donó a su expresado nieto un piso en la capital. Otorgó la correspondiente escritura, junto con Tomás, que aceptó en nombre del niño, haciendo uso para ello de los poderes generales que le habían concedido Hilario y Alicia, para todos los asuntos en que tuvieren algún interés en Madrid. La donación se realizó en 2006.
III.-. Hilario y Alicia compraron en 1999, poco antes de su matrimonio, dos pisos contiguos en Badajoz. El de Hilario por precio de diez millones, de los que pagó cinco y el resto quedó aplazado mediante cinco plazos anuales de un millón cada uno, y quedaron garantizados con condición resolutoria a favor del vendedor Leví.
El piso de Alicia era algo más pequeño, por lo que sólo costó siete millones. Como la compradora sólo tenía dos millones y el vendedor quería cobrar al contado, Alicia solicitó un préstamo al Banco Industrial, quien le dejó cinco millones, hipotecándose el piso, inmediatamente después de la compra a favor del Banco. El préstamo también se debía devolver en cinco anualidades consecutivas de un millón cada una.
Poco antes de la boda, Hilario y Alicia abrieron una puerta entre ambas viviendas, comunicándolas, instalando entre ambos pisos su domicilio conyugal y sendos despachos para cada uno de los esposos.
IV.-. En 2002 Hilario recibió por donación de sus padres una finca en Badajoz, “El Alcornocal”, que éstos habían comprado con dinero ganancial. José y Josefa, los donantes, se reservaron en la escritura el usufructo de la misma, por plazo de cien años. El usufructo correspondería a ambos donantes; al fallecimiento del premuerto acrecería todo al sobreviviente; cuando ambos hubieran fallecido el usufructo pasaría a sus otros dos hijos Heliodoro e Hipólito, o sus respectivos descendientes hasta finalizar el expresado plazo.
V.-. Heliodoro e Hipólito habían adquirido en 2000 la regionalizad aragonesa; y otorgaron su última voluntad en Teruel, mediante testamento mancomunado, en el que se instituyeron recíprocamente herederos universales el uno del otro; pero en él no hicieron ninguna disposición a favor de sus padres respectivos; aunque eso sí, se obligaron en el testamento a no revocarlo el uno sin el consentimiento del otro.
VI.-. Hilario y Alicia, tras su divorcio, constituyeron en 2009, junto con Heliodoro e Hipólito, Berta y Carola, una sociedad denominada “La Industria Alimenticia, S.A.” cuyo objeto consistía en la elaboración de pastas. Fueron nombrados administradores mancomunados Heliodoro e Hipólito. Su capital era de doce millones; estaba domiciliada en Navarra y en ella participaban los seis socios por partes iguales.
Como pronto se dieron cuenta Heliodoro e Hipólito de lo molesto que resultaba tener el nombramiento mancomunado, acudieron al Notario y otorgaron poderes a su hermano Hilario y a cada uno de ellos, para que cualquiera de los tres ejercitara por sí sólo, solidariamente, todas las facultades que correspondían al órgano de administración.
VII.-. Haciendo uso de esos poderes, Hilario donó en 2010 a la sociedad, a la que también representó él mismo, la finca “El Alcornocal”, pero impuso a la sociedad la condición de construir un conjunto residencial en el solar que la propia sociedad había comprado en Valencia.
A principios de 2012, Hipólito solicitó un préstamo personal del Banco de Negocios, S.A. por importe de cinco millones; y en garantía, Hipólito y Heliodoro, actuando como administradores mancomunados, hipotecaron el solar de Valencia.
Un mes más tarde, como Hipólito todavía necesitaba más dinero, haciendo uso de los citados poderes solidarios, procedió a vender a Rogelio el solar de Valencia que pertenecía a la sociedad. Su precio fue de quince millones, de los que pagó cinco al contado; en otros cinco se subrogó en el préstamo hipotecario que gravaba la finca a favor del banco; y los cinco restantes fueron aplazados y garantizados con condición resolutoria expresa. Debían pagarse en 2017.
VIII.-. Hilario había otorgado testamento en 2004, en el que sólo decía lo siguiente: “Lego a mi muy querida esposa el usufructo de una tercera parte de la herencia; e instituyo heredero a mi no menos querido hijo Andrés”.
IX. Tras tener conocimiento de la desgraciada muerte de Hilario, su padre José fallece intestado, de un ataque al corazón; y días después fallece Heliodoro, sin descendencia.
En esta situación aparece Creso quien nos advierte de que:
-.- Hipólito tiene dos hijas, Consuelo y Marisa. Y no hay más personas que las expresadas.
-.- Que originariamente todos, (menos Rosa que era vizcaína) estaban sometidos al derecho civil común; para ningún matrimonio se han otorgado capitulaciones.
-.- Que aprovechando un viaje a Zaragoza, donde casualmente había nacido, Hilario optó el 15-enero-2011 por la vecindad civil aragonesa.
-.- Que las cantidades que se debían como consecuencia de las compras por Alicia e Hilario de los pisos de Badajoz, fueron pagadas, a sus respectivos vencimientos, con dinero procedente de sus respectivos trabajos. Pero no se han otorgado las correspondientes escrituras de carta de pago.
-.- Que como todos ellos son muy despistados, salvo la constitución de la sociedad anónima, (que se inscribió a la semana en el Mercantil), y las hipotecas, las demás escrituras, ni tan siquiera se han presentado en el Registro la Propiedad.
Y con todos estos antecedentes nos solicita dictamen sobre la titularidad de las distintas fincas relacionadas, así cómo quiénes son los interesados en las distintas sucesiones, pues pretende adquirirlas por muy buen precio, pero con absoluta seguridad jurídica.
Fecha originaria: Valencia, 28-Enero-1991
Adaptación: 26-Mayo-2016
Hilario y Rosa- Solución-I
por ellv el Lun 6 Feb 2017 - 13:59
Dictamen Hilario y Rosa- Solución-I (Hilario y Andres)
Mensaje por ellv el Mar Jun 21, 2016 5:38 pm
HILARIO Y ROSA-2016
Sumario: Introducción. Matrimonio de Hilario y Alicia. Situación de Andrés. La sucesión de Jaime y su nieto. La Industria Alimenticia, S.A. La sucesión de Hilario. La sucesión de José. Y la sucesión de Hipólito.
Siempre es difícil elegir el hilo por el que se va a desarrollar la solución de un dictamen; pero, en caso de duda, suele ser conveniente exponer la materia en el orden en que ha sucedido, no en el que se nos ha contado. Así se va viendo con más detalle cuál es la situación en cada momento.
En consecuencia, veremos:
-.- Primero la problemática del matrimonio de Hilario y Alicia.
-.- Veremos después las incidencias de Andrés, Hijo de Hilario y Alicia.
-.- La sucesión de Jaime y su nieto
-.- La Industria Alimenticia, S.A.
-.- La sucesión de Hilario.
-.- Y la sucesión de Hipólito.
Por supuesto, este orden lo puedo establecer ahora, a posteriori, porque tengo delante la solución que redacté en 1991, y se los principales problemas que voy a tratar.
Con relación a dicha solución y al dictamen originario:
-.- He suprimido los problemas de derecho transitorio de la reforma de 1981. Porque en el supuesto originario Hilario y Alicia habían contraído matrimonio con anterioridad a la misma, y por tanto debía plantearse el problema de si se le aplicaba o no la nueva normativa a dicho matrimonio. Como imagino que desarrollo en el folleto de Cuestiones de Derecho Transitorio, los problemas fundamentales son tres: si se aplicaba a los matrimonios que se regía por gananciales como legal supletorio, si se aplicaba a los que habían pactado el régimen de gananciales, y a quienes rigiéndose por gananciales habían adquirido otra nacionalidad o incluso otra vecindad civil.
-.- También voy a suprimir toda la problemática sobre las facultades del administrador de una SA o una SL, en las leyes de 1951 y 1953, porque hoy está clara la doctrina de la DGRN y del TS, aunque las sucesivas leyes, textos refundidos, ni ley de sociedades de capital, dicen lo que afirma la jurisprudencia.
-.- Y, por último, he decidido suprimir de la exposición del dictamen el estudio del posible negocio jurídico de comunicación de bienes. Lo haré mediante un folletito aparte, para darle un alcance más general, y dejar más liviana la posible solución del dictamen.
MATRIMONIO DE HILARIO Y ALICIA.
Hilario, de regionalidad civil común, contrajo matrimonio con Alicia, también de vecindad civil común. Como suponemos que el matrimonio es válido, resultará que:
-.- Su matrimonio se regirá por el derecho civil común. (a. 9-2 CC).
-.- Su régimen primario será el del CC.
-.- Su régimen económico-matrimonial será el de gananciales del código civil, pues no consta que hayan otorgado capitulaciones matrimoniales. (1316 CC).
-.- Además surgirá entre ambos cónyuges el derecho a la legítima y el derecho a la sucesión intestada.
-.- Y como ambos mientras están casados ostentan la regionalidad civil común, su hijo, tendrá también la misma.
II.- Compra de la vivienda por Hilario.
Del supuesto de hecho resulta que:
-.- Que el vendedor fue Leví, quien la vendió en 1999.
-.- No se nos dice si se otorgó o no escritura pública, o fue simplemente un documento privado; pero como se deduce que hubo entrega de posesión, resulta claro que se le transmitió el dominio de la finca a Hilario.
-.- Como en ese momento (título y modo), Hilario estaba soltero, resulta también claro que la adquirió con carácter privativo.
-.- El precio fue de diez millones de euros. De los que pagó cinco, y los restantes quedaron aplazados para ser satisfechos en cinco anualidades sucesivas de un millón de pesetas cada una, y que por tanto debieron ser satisfechos en 2000, 2001, 2002, 2003 y 2004.
-.- El precio fue garantizado mediante condición resolutoria expresa del a. 1504 del CC. La condición resolutoria implica la posibilidad que tiene el vendedor de recuperar la cosa vendida en caso de impago del precio aplazado. Pero como se nos dice que fue satisfecho con dinero procedente de su trabajo, nada podrá reclamar ya Leví. Y ello aunque no se haya otorgado la carta de pago.
-.- Como la condición resolutoria no es más que una garantía accesoria de una obligación, extinguida la obligación, queda extinguida la garantía. Y cuidado, aunque nos salimos del supuesto debemos recordar que:
a-) Inicialmente las condiciones resolutorias no se extinguían por caducidad. Si se había reflejado en el Registro sólo podían cancelarse mediante la correspondiente escritura de pago, o la resolución judicial justificativa del mismo (o incluso el antiguo expediente de liberación de cargas y gravámenes).
b-) Dada la gran proliferación de las mismas en las ventas de pisos de los años sesenta y setenta, se plantearon importantes problemas para su cancelación cuando era imposible o muy dificultoso encontrar a los vendedores. Y entonces se admitieron dos posibilidades:
-.- La primera que en la disolución de sociedades quedase una persona encargada de otorgar las correspondientes cartas de pago. Se implantó en la LSL, pasó luego a la LSA, y finalmente la encontramos en el texto de las sociedades de capital.
-.- Y la segunda es la cancelación de la misma por caducidad. Pero aquí hay que ir con mucho cuidado. Pues, salvo que se hubiera pactado un plazo inferior, el de prescripción de las acciones era el de quince años; la normativa hipotecaria permitió la cancelación transcurrido un año después de su prescripción, con lo que el plazo en derecho común era de dieciséis años.
-.- Pero no podemos olvidar que la reforma de 2015, redujo el plazo de prescripción de las acciones personales que carecieran de fecha a cinco años, sin retocar la normativa hipotecaria, por lo que ahora el plazo para permitir su cancelación por caducidad es sólo el de seis años desde que pudieron ejercitarse (siempre que las partes no hubieren fijado otro más corto).
2º-) Comunicación de la vivienda con la comprada con Alicia.
Ya hemos hablado de la posibilidad de que se trate de un auténtico negocio jurídico de comunicación de bienes, con el cual se crearía una comunidad romana entre Hilario y Alicia sobre los citados pisos.
Pero lo más normal (y lo que sin duda tenía en la cabeza cuando redacté el supuesto), era simplemente una apertura de puerta entre las paredes divisorias de los dos pisos, para poder utilizar ambos como uno solo, pero más amplio.
Como consecuencia de esta “apertura de puerta”, entenderemos que se trata de un simple acto material, y por tanto, nada tiene que ver con negocios traslativos de dominio, para los cuáles creemos que es necesaria una voluntad clara de las partes, o una declaración expresa de la ley. Por tanto, el dominio de esta vivienda (como la de la que después veremos de Alicia), sigue estando en su titular, sin que este hecho material signifique cosa distinta de facilitar la comunicación entre las diversas dependencias de las viviendas.
2º-) Celebración del matrimonio.
La celebración del matrimonio entre Hilario y Alicia, no afecta para nada a la situación de la vivienda. En principio, sigue siendo tan privativa de Hilario, como lo era un instante antes de la realización del negocio jurídico matrimonial.
3º-) Destino a vivienda familiar y pago del precio aplazado.
a-) Introducción. Aunque en el supuesto se nos diga que parte de las viviendas se destinan a hogar familiar y parte a sendos despachos, parece que deberemos darles un tratamiento unitario.
Como veremos, el CC, va a hablarnos de “vivienda”, pero creemos que cuando los despachos están instalados en la vivienda, son accesorios de ésta; y no elementos distintos.
Claro que también podemos considerar que la vivienda es accesoria del despacho, pero parece más verosímil lo contrario: una habitación para cada uno de los despachos, y si acaso una sala de estar común. El resto de las dependencias estarían destinados a viviendas.
Y, naturalmente, también podría defenderse que para la aplicación de los preceptos que vamos a examinar se precisa que absolutamente todo el local sea destinado a vivienda, no siendo aplicables cuando sólo se destina a ella, parte del mismo, aunque sea la principal.
Todas estas posiciones serían válidas a efectos del dictamen; pero parece más verosímil el considerar que los despachos son accesorios de las viviendas, y le daremos a todo un tratamiento unitario.
b-) Preceptos legales. Interesa destacar los siguientes artículos del CC relativos a la sociedad de gananciales:
-.- Los bienes adquiridos mediante precio o contraprestación, en parte ganancial y en parte privativo, corresponderán pro indiviso a la sociedad de gananciales y al cónyuge o cónyuges en proporción al valor de las aportaciones respectivas. (A. 1354).
-.- Podrán los cónyuges, de común acuerdo, atribuir la condición de gananciales a los bienes que adquieran a título oneroso durante el matrimonio, cualquiera que sea la procedencia del precio o contraprestación y la forma y plazos en que se satisfaga. (a. 1355-1).
-.- Si la adquisición se hiciere en forma conjunta y sin atribución de cuotas, se presumirá su voluntad favorable al carácter ganancial de tales bienes. (A.1355-2).
-.- Los bienes adquiridos por uno de los cónyuges, constante la sociedad por precio aplazado, tendrán naturaleza ganancial si el primer desembolso tuviera tal carácter, aunque los plazos restantes se satisfagan con dinero privativo. Si el primer desembolso tuviere carácter privativo, el bien será de esta naturaleza. (1356).
-.- Los bienes comprados a plazos por uno de los cónyuges antes de comenzar la sociedad tendrán siempre carácter privativo, aun cuando la totalidad o parte del precio aplazado se satisfaga con dinero ganancial. (1357-1).
-.- Se exceptúan la vivienda y ajuar familiares, respecto de los que se aplicará el artículo 1354.
-.- Cuando conforme a este código los bienes sean privativos o gananciales con independencia de la procedencia del caudal con que la adquisición se realice, habrá de reembolsarse el valor satisfecho a costa, respectivamente, del caudal común o del propio, mediante el reintegro de su importe realizado al tiempo de la liquidación. (1358).
c-) Comentario general.
De los preceptos que acabamos de ver, creemos que puede extraerse la siguiente doctrina con relación a las adquisiciones realizadas por los cónyuges casados bajo gananciales:
-.- Compras al contado durante los gananciales. Aunque la regla general parece ser la que se deduce del principio de subrogación real (si se paga con dinero ganancial, ganancial; si se paga con dinero privativo, privativo; si se paga con parte de dinero ganancial y parte privativo, una comunidad), lo cierto es que manda siempre la voluntad conjunta de ambos cónyuges. Pues aunque se haya pagado con dinero privativo hemos visto que pueden hacerlo ganancial; y si se paga con dinero ganancial podría hacerse también privativo: bien por la vía correcta de previa donación del metálico desde el patrimonio ganancial al privativo de quien va a adquirir; bien por la vía más frecuente de la confesión de privaticidad del a. 1324. (aunque, por supuesto, sin perjuicio de los derechos de los acreedores y de los legitimarios). Por supuesto, en defecto de acuerdo se aplica el principio de subrogación real.
-.- Compras a plazos. Si se realiza durante el matrimonio, también la regla general será la voluntad común de los cónyuges; pero en otro caso, ya hemos visto que manda el pago inicial o el del primer plazo.
-.- Compras a plazos, iniciadas antes de surgir los gananciales. En este caso, no cabe duda de que son privativas, entre otras cosas porque resulta imposible que se compren como gananciales pues este régimen no existe. Y por tanto siempre serán privativas.
Pero aquí, lo esencial es el último párrafo del a. 1357, que afirma que la vivienda y ajuar familiares serán familiares: si se compraron a plazos antes del matrimonio y se han pagado en parte con dinero ganancial y en parte con dinero privativo, corresponderán pro indiviso al cónyuge adquirente y a la sociedad de gananciales.
Lo primero que interesa destacar es la diferencia de régimen que el CC establece en las compras a plazos, si éstas se realizan antes de los gananciales o después de ellos.
Y claro, los mayores no dejamos de recordar que aunque el código dice lo que dice y no podemos contradecirlo, en el proyecto de reforma, los artículos 1356 y 1357 eran uno sólo con tres párrafos. Y en algún momento se convirtieron en dos preceptos… con la siempre oportuna perspicacia del legislador…
Pero en la actualidad resulta evidente que aunque podría darse el mismo tratamiento a ambos casos, el derecho vigente no lo hace; lo que debemos tener siempre muy presente a efectos de dictámenes.
d-) Aplicación al supuesto concreto. Pues bien, de los presupuestos de que partimos, resulta que:
-.- Hilario compró la vivienda estando soltero, pagando cinco millones al contado, y aplazando los otros cinco, en otras tantas anualidades.
-.- Indudablemente la vivienda es privativa de él, al menos de momento.
-.- Pero, según se nos dice, el precio aplazado fue pagado, vigente ya la sociedad de gananciales (el primer plazo realmente podría no estar todavía vigente, pero es más sencillo creerlo así), y con dinero procedente de su propio trabajo. Dinero que tiene la cualidad de ganancial de conformidad con el a. 1347-1 CC.
-.- Como consecuencia, parece que se han pagado cinco millones con dinero privativo y otros tantos con dinero ganancial.
-.- Como consecuencia, habiéndose destinado a vivienda familiar, parece que de conformidad con el a. 1357-2 en relación con el 1354, la vivienda será una mitad indivisa privativa y otra mitad indivisa ganancial.
No corramos tantos. Y vamos por pasos.
En el momento de contraer matrimonio el pleno dominio de la vivienda pertenece a Hilario. De acuerdo. Ha pagado cinco millones, y debe otros cinco. Conforme. El primer año paga con dinero ganancial. Correcto.
¿En este momento conforme al CC cuál es la titularidad de la vivienda?
¿9/10 privativa y 1/10 ganancial? ¿5/6 privativa y 1/6 ganancial?
¿Y al año siguiente? ¿Cada año, se altera la proporción del dominio?
Nosotros, por supuesto, no lo sabemos. Lo que nos interesa resalta es la situación que nos presenta el código y plantearnos si esto significa:
-.- Que tras cada pago se produce una auténtica transmisión de dominio, en el sentido de que año a año se va produciendo la modificación real de la comunidad según el bolsillo del que se extraiga el dinero para el pago aplazado.
-.- Que la vivienda sigue siendo privativa durante todo el tiempo, y la transmisión del dominio y consiguiente creación de la comunidad se produce tan sólo en el momento final, cuando ya se constata el origen del dinero con el que se ha ido pagando cada año.
-.- O que, por el contrario, EL DOMINIO SIEMPRE HA SIDO PRIVATIVO, y es una operación simplemente contable, LO QUE SIGNIFICA QUE EL VALOR DE LA VIVIENDA (no su dominio), se considera privativo o ganancial, a los efectos de la liquidación de gananciales.
Esta última posición significa que si hemos pagado cinco privativos y cinco gananciales, y en el momento de la extinción de gananciales o de la enajenación de la vivienda obtenemos cincuenta, veinticinco los daremos a Hilario y veinticinco los incluiremos en la cuenta de gananciales.
A mi se me enseño que la transmisión del dominio (en este caso del patrimonio privativo al patrimonio ganancial), sólo se puede realizar mediante negocios jurídicos gratuitos (tipo donación), o mediante negocios jurídicos onerosos (tipo compraventa).
Y me cuesta creer que según saquemos el dinero para pagar el precio aplazado de un bolsillo o de otro, vaya cambiando la titularidad y el dominio de la vivienda familiar en cuestión.
Claro, que tampoco puede olvidar el a. 609 del CC: “La propiedad se adquiere por la ocupación. La propiedad y los demás derechos sobre los bienes se adquieren y transmiten POR LA LEY, por donación, por sucesión testada e intestada, y por consecuencia de ciertos contratos mediante la tradición. Pueden también adquirirse por medio de la prescripción.”
Por tanto, si entendemos que esta transmisión de dominio se opera por ministerio de la ley no tenemos otro remedio que callarnos y admitirla: es cierto que según vayamos pagando de un bolsillo o de otro, se convertirá en parte ganancial o seguirá siendo privativo.
Pero lo que no podemos admitir, es que se transfiera el dominio de uno a otro patrimonio por los cauces normales y tipificados de la transmisión del dominio.
Siempre he dicho que mi obligación es sembrar dudas en vuestras cabezas y hacerlos pensar; no daros las soluciones.
e-) Saliéndonos del supuesto.
A los efectos del dictamen (y seguramente también en la vida real), vamos a dar por supuesto que al final de la historia la vivienda es ganancial y privativa por mitades indivisas. Y vamos a dar por supuesto que en el Registro de la Propiedad se hizo constar la adquisición pero no el dinero con el que se ha pagado el precio aplazado (En el supuesto se dice que no hay nada inscrito sobre esta vivienda).
En tal caso, Hilario, aprovechando que Alicia se ha ido de vacaciones a la playa, enseña el piso a un caballero, llamémosle Bonifacio, y le vende el piso mediante escritura pública, cobrando su precio, y rápidamente Bonifacio inscribe en el Registro.
¿Bonifacio es tercero del artículo 34 LH?
Está adquiriendo de buena fe, a título oneroso, de quien en el Registro aparece con facultades para transmitirlo; y está inscribiendo su adquisición.
¿Es tercero del 34 LH?
Este es un problema crucial del derecho hipotecario. Y para ello hay que contraponer el a 34 LH con el a. 32 LH.
-.- El artículo 32 afirma que cuando una persona adquiere del titular registral, e inscribe; NO QUEDA PROTEGIDA, si alguien impugna el título del transmitente por nulidad o anulabilidad.
-.- El artículo 34 mantiene que cuando una persona adquiere del titular registral e inscribe, QUEDA PROTEGIDA, si el título impugnado es cualquier otro de cualquier otro titular anterior.
Recordemos que el TS afirma que el a. 32 se refiere tanto a la nulidad, como a la anulabilidad. Lo que es lógico.
Por tanto, en el supuesto de fuera del dictamen resulta que Bonifacio no queda protegido, pues su adquisición está afecta a dos anulabilidades:
-.- La fundamental del a. 1322: para enajenar la cuota ganancial se precisa el consentimiento de Alicia y se ha omitido, luego el negocio jurídico es anulable.
-.- Y la para nosotros menos importante del 1320, y decimos menos importante, porque se puede manifestar por el vendedor que no constituye domilio familiar y entonces el adquirente queda protegido.
f-) Conclusiones con relación a esta vivienda.
Pues después de lo expuesto puede mantenerse cualquier posición. Pero la más segura es entender que:
-.- El dominio de la vivienda corresponde en una mitad indivisa al patrimonio privativo de Hilario; y en cuanto a la restante mitad indivisa al patrimonio ganancial.
-.- Que no se trata de una mera operación contable, sino que hay auténtica transmisión del dominio, que opera por ministerio de la ley.
-.- Que en consecuencia, afectará a los posibles terceros civiles (es decir quiénes no reúnan los requisitos del 34), y además también perjudicará a los posibles adquirentes que inscriban en el Registro, porque lo veta el a. 32 y el acto que se impugna por anulable es la venta que acaso pueda realizar el propio Hilario.
De todo lo expuesto, comprenderéis que no es mi opinión; que para mi no hay auténtica transmisión del dominio, sino una mera operación contable; y que por tanto no afectará a los posibles adquirentes. Pero creo que mi posición no sería mantenida por la jurisprudencia; y por tanto prefiero exponeros las dos y que seáis vosotros quiénes forméis vuestra opinión.
III.- Compra de la vivienda por Alicia.
La compró Alicia de soltera, y por tanto inicialmente sólo puede ser privativa suya. Pero del supuesto de hecho nos interesa destacar que:
-.- El precio, desde el punto de vista del vendedor y de la compraventa, se pagó al contado.
-.- Pero desde el punto de vista del comprador, se abonó mediante la obtención de un préstamo concedido por el Banco, que debía ser reintegrado en una serie de plazos, y con garantía hipotecaria sobre el propio piso adquirido.
¿Eso es precio al contado o a plazos?
Jurídicamente parece que el pago es al contado; pero económicamente el resultado es el mismo que el de compra con precio aplazado: se ha adquirido algo pagando sólo parte de su valor y se debe el resto que se abona en una serie de plazos.
En el piso de Hilario se debe al comprador quien lo tiene garantizado con una condición resolutoria; en el caso de Alicia se debe al Banco que lo tiene garantizado con una hipoteca.
2º-) Comunicación de las dos viviendas.
Debemos repetir aquí lo indicado en la compra de Hilario.
3º-) Celebración del matrimonio de Hilario y Alicia.
Debemos repetir e insistir que tal matrimonio no puede en ningún caso, y de momento, alterar el dominio de la finca.
4º-) Destino a vivienda familiar.
Interesa destacar de salida que el CC habla simplemente de destino del bien privativo comprado a plazos antes del matrimonio y que después de éste se destina a vivienda familiar.
No habla para nada de que el bien se compre o no con esa finalidad; sino que se refiere al hecho de que en un momento u otro se destine a vivienda familiar; y tanto si se ha tenido otra vivienda antes, o se traslada uno a otra vivienda después.
Y es aquí dónde vemos que se plantea el problema al que queríamos llegar.
Hemos visto que en el caso del piso de Hilario, por estar comprendido dentro del precepto resulta que según la tesis que podríamos llamar mayoritaria, se forma un condominio entre Hilario y la comunidad o sociedad de gananciales, en proporción al importe de los plazos satisfecho con caudal privativo o con caudal ganancial.
(También hemos dicho que me cuesta compartir esta tesis, pero que es la que creo más correcta según la interpretación jurisprudencial del precepto).
Pero el piso de Rosa no está comprendido en el texto literal de los artículos que estamos hablando; porque ya hemos visto que jurídicamente el precio se paga al contado al vendedor, y a quien se debe es al Banco.
¿Estamos ante la misma situación en los casos de Hilario y Alicia?
¿O por el contrario, el piso de Hilario se convierte en ganancial por aplicación del precepto; y el de Alicia, no, porque no está comprendido en el precepto, y éste lógicamente debe ser de interpretación restrictiva?
El problema es vuestro: pensádlo, razonádlo y elegir la contestación que más os guste.
Pero hay que saber que la STS de 31-Octubre-1989 se enfrentó al siguiente problema:
-.- Piso comprado en 1975 en estado de soltero; pago de precio al contado; y constitución en el mismo día de hipoteca a favor del Banco.
-.- Después de la compra, pero también en 1975 el comprador contrae matrimonio, que se rige por el sistema de gananciales del Código Civil.
-.- Las cuotas del préstamo hipotecario fueron pagadas con dinero ganancial.
-.- Y la sentencia entendió que en este caso se aplicaban las mismas reglas que en el caso de venta con precio aplazado.
IV.- Divorcio.
Finalmente, Hilario y Alicia se divorcian, lo que significa que:
-.- Ya no hay régimen económico-matrimonial. Quedarán eso sí, unos bienes, que forman una masa, cuya naturaleza seguidamente estudiaremos.
-.- Tanto Hilario como Rosa pierden los derechos establecidos por la ley con relación a las legítimas y a la sucesión intestada, pues dejan de ser cónyuges.
-.- Pero, y esto es importante:
a-) La existencia del divorcio o de la separación, no es por sí misma, causa de incapacidad para suceder. Consecuentemente seguirán surtiendo efecto las disposiciones testamentarias realizadas en los testamentos anteriores al divorcio, que valdrán en tanto no sean revocadas por otras posteriores. Y, por supuesto, toda persona es libre para dejar a su excónyuge, por vía testamentaria todo lo que crea conveniente, respetando las posibles legítimas.
b-) Y tampoco, ni la separación ni el divorcio, hacen perder la cualidad de beneficiario del seguro de vida concertado con anterioridad por un esposo a favor de otro.
Pero hay que tener en cuenta, que tanto uno, como otro supuesto, han de ser interpretados.
-.- Queda claro que la disposición: lego a mi esposa cuanto por legítima le corresponde, debe quedar sin efecto; pues ni después del divorcio ni de la separación existen legítimas a favor de ex cónyuges.
-.- Queda también claro que la disposición testamentaria que Hilario hiciera a favor de Alicia, nominativamente, NO QUEDA REVOCADA por el hecho de la separación o el divorcio. Ni la que Alicia hubiera podido a favor de Hilario también nominativamente (Lego a Hilario…).
-.- Y será un problema de interpretación, la disposición nominativa, pero en la que se añade el adjetivo: Dejo a mi esposa Alicia el piso de Valencia. ¿Predomina el sustantivo Alicia? ¿o el adjetivo esposa? Por supuesto tenemos un a. 675 del CC, precioso, con el que podemos discutir cualquier posición. Pero, en principio, creo que me parece mejor mantener la disposición a favor del interesado. Me gusta recordar el a. 767 del CC: La expresión de una causa falsa de la institución de heredero o del nombramiento de legatario, será considerada como no escrita, a no ser que del testamento resulte que el testado no habría hecho tal institución o legado, si hubiese conocido la falsedad de la causa. Por tanto, será problema de interpretación.
-.- Y algo parecido ocurre con los seguros de vida: Si el beneficiario es Alicia, nominativamente, por supuesto surte efecto; si se trata de la causa genérica que suelen contener las pólizas (en defecto de disposición “se entenderá beneficiario el cónyuge, descendientes y ascendientes del testador” parece que debe quedar sin efecto. Y podremos discutirlo si el beneficiario es “mi esposa Alicia”.
2º-) Naturaleza de la comunidad tras el divorcio.
Una vez disuelto el régimen de gananciales por cualquier causa, es decir tanto por fallecimiento de uno de los esposos, como por separación o divorcio, o incluso por meras capitulaciones matrimoniales pactando otro régimen, se plantea el problema de cuál es la situación en la que quedan los bienes gananciales hasta su liquidación.
La doctrina ha ofrecido diversas soluciones:
-.- Siguen siendo gananciales. Consecuentemente procede la aplicación de las mismas reglas de administración y disposición, que antes; con las mismas particularidades que antes de la disolución existían, según la naturaleza del acto y quién había adquirido el bien.
-.- Todos los bienes se atribuyen por cuotas indivisas iguales (una mitad a cada uno de cada bien), a ambos cónyuges; o al sobreviviente y a los herederos del premuerto; o, en su caso, a los herederos de ambos, si mueren simultáneamente. En estos bienes a para la administración de cada uno de los bienes se aplican las reglas de los preceptos de la comunidad romana de bienes de los a. 392 y ss, por los cuáles se administrarán por mayorías, y para disponer de cada uno de ellos se precisa la unanimidad.
-.- Y se forma una comunidad similar a la hereditaria. Los bienes dejan de ser gananciales y de regirse por sus reglas. Tampoco se aplican las normas de la comunidad de bienes. Y entonces hay que distinguir:
a-) Lo que yo llamo ”saco•o cajón” (el supremo, más correcto, lo denominan “totum”), será una comunidad romana, que corresponde una mitad a cada uno de los anteriores cónyuges.
b-) Y cada uno de los bienes concretos, está ingrado en la comunidad germánica que existe sobre el contenido del saco, de tal forma que ninguno de los titulares del saco tiene derecho real sobre el bien; pero entre todos juntos reúnen el pleno dominio del mismo y pueden disponer de él.
Esta última es la posición que parece preferible, y fue defendida inicialmente por DIEZ-PICAZO, quien alegaba en su favor lo dispuesto en el a. 1410: En todo lo no previsto…se observará lo dispuesto para la partición y liquidación de la herencia.
SITUACIÓN Y BIENES DE ANDRÉS.
Nace del matrimonio de Hilario y Alicia, y como en el momento de su fallecimiento ambos padres tienen la vecindad civil común, Andrés tendrá también la regionalidad civil común.
Y en todo momento está sometido a la patria potestad conjunta de sus padres Hilario y Alicia, pues nada se nos dice en contrario.
II.- Piso en Madrid.
De los supuestos de hecho de que partimos resulta que:
-.- Originariamente pertenecía a Jaime, con carácter privativo. Y ello porque no se nos dice el posible nombre de su esposa, y en el final se añade que no hay más personas que las mencionadas. Así resulta que será viudo, o incluso soltero, lo que no importa a los efectos del dictamen.
-.- Jaime, aprovechando un viaje a Madrid otorgó escritura de donación del piso a favor de su nieto Andrés.
-.- Presumimos que el donante tiene plena capacidad civil pues nada se nos dice en contrario, y de regionalidad civil común.
-.- El donatario, Andrés, también es de regionalidad civil común; y está sometido a la patria potestad conjunta de sus padres Hilario y Alicia.
-.- La donación es aceptada en nombre de Andrés, por Tomás, que era un apoderado de Hilario y Alicia para todos los asuntos en que éstos tuvieran algún interés en Madrid.
Los problemas que se plantean en este piso, derivan:
-.- De la eficacia de la aceptación.
-.- De las consecuencias que producirá.
-.- Y los efectos del fallecimiento simultáneo de Jaime y Andrés.
2º-) Aceptación de la donación por menores.
El menor de edad, carece de capacidad civil. Puede tenerla natural, si tiene ya suficiente conocimiento para saber qué es lo que está haciendo.
Entre los supuestos en que el CC le permite realizar un negocio jurídico está la aceptación de donaciones que no sean condicionales ni onerosas; pero siempre por supuesto, que tenga capacidad natural (a. 626 a sensu contrario).
Dada la edad que se le indica en el supuesto de hecho, no puede considerarse que tenga capacidad natural suficiente. Y por tanto él, por sí mismo, no pudo aceptar tal donación.
Esa donación podría ser aceptada:
-.- Por ambos padres, titulares de la patria potestad, conjuntamente.
-.- Hay quien entiende que tratándose de un negocio jurídico como el presente (donación pura y simple), podría ser aceptada exclusivamente por uno sólo de ellos. Pero esta posición, dados los términos categóricos del CC no nos gusta, aunque sería posible en los casos del a. 156-1 in fine: casos realizado por uno sólo de ellos conforme al uso social o en situaciones de urgente necesidad. Pero, como decimos, aunque admisible, no nos gusta admitir esta posición.
-.- Cuando la patria potestad la ejercía exclusivamente el padre, la DG admitió la donación pura y simple realizada con la intervención de sólo el padre, quien le donó una finca privativa, y en la misma escritura, en nombre del hijo, aceptó la donación. Ello nos permitiría también aplicarla al caso de que ambos progenitores otorguen una donación de un bien común a favor de su hijo, y la acepten en nombre de éste.
-.- Es innecesario decir que si existieran intereses contrapuestos, (por ejemplo donación de un bien privativo con condición u onerosa), el menor será representado por el otro progenitor; y si el bien fuera común, se precisaría un defensor judicial.
-.- Parece que también es posible que ambos padres, y para un caso especial y concreto concedan poder a otra persona, para que represente a su hijo sometido a la patria potestad para que acepte una determinada donación. En realidad estaríamos ante una figura de nuncio, no de auténtico representante, pues la obligación de este nuncio es decir simplemente sí a unos pactos o contenidos ya previamente fijados.
-.- Mas dudosa es la posibilidad de que ambos padres concedan a un tercero la facultad de aceptar con carácter general la patria potestad, con lo que el tercero podría realizar dicha aceptación. Bueno, no es que sea dudoso, es que es algo no legal. Pero al menos me he encontrado en un caso en el que ambos progenitores salían de España, donde quedaba el hijo; y ellos marchaban al país asiático de su nacionalidad a pasar una temporada; y el hijo quedaba aquí a terminar el curso escolar. En tal caso autoricé el poder a favor de una hermana de la titular de la patria potestad, aunque especificando muy claramente que tal poder no implicaba dejación de la patria potestad, y que, por supuesto, podían revocarlo en cualquier momento.
3º-) Poder general y poder concebido en términos generales.
Pero en el presente caso, Tomás tenía “poderes generales de Hilario y Alicia para todos los asuntos en que tuvieran algún interés en Madrid”.
Por supuesto, interés de ellos, no de su hijo. Y, por tanto, Tomás carecía de la facultad de representar a Andrés en la aceptación de la donación.
Pero, aprovechando la ocasión, debemos distinguir entre poder general y poder concebido en términos generales.
Se entiende por poder concebido en términos generales, aquél apoderamiento que nunca he visto en la práctica y que al parecer sólo existe en el a. 1713. Se trata de aquel poder que simplemente dice: “Nombra a Tomás mi apoderado”, sin especificar sus facultades. O, nombro a Tomás, apoderado mío en Madrid.
Este es el poder que según el citado precepto sólo concede las facultades ordinarias de la administración; pero en ningún caso para transigir, enajenar, hipotecar o realizar cualquier negocio jurídico de riguroso dominio.
Frente a este poder concebido en términos generales está el poder CONCRETO, es decir, para uno o varios negocios determinados. El Código civil, en el mismo precepto, le llama “expreso”; pero expresos son todos los poderes.
Frente al poder concreto, está lo que en el mundo jurídico se conoce como poder general: que es un poder en el que se comprenden y especifican, uno a uno, todos los posibles negocios jurídicos que puede realizar el apoderado; y se especifica la práctica totalidad de los negocios posibles.
A este poder, que sin duda comprende tanto los actos de administración como de disposición, es al que llamamos poder general. Y cualquier jurista está pensando muy claramente en todas las facultades que comprende.
Este poder, comprende, desarrollándolas, las facultades de:
-.- Administrar bienes.
-.- Gravarlos y enajenarlos.
-.- Celebrar toda clase de contratos.
-.- Constituir toda clase de sociedades, y aceptar cargos en ellas; así como transmitir las acciones o participaciones.,
-.- Realizar todos los posibles negocios bancarios.
-.- Intervenir en cualquier juicio.
-.- Realizar todos los negocios jurídicos sucesorios en los que el poderdante tenga que intervenir.
En realidad prácticamente sólo queda excluido otorgar testamento y contraer matrimonio. (Y alguna otra cosa muy concreta, como capitulaciones).
En consecuencia, cuando en un dictamen se hable de un poder general, hay que plantear la duda de si estamos ante un poder concebido en términos generales o de un poder general en el sentido en que hemos indicado. Si se opta por esto último, habrá que darle la amplitud que terminamos de exponer.
4º-) Alcance del poder de Tomás.
Para nosotros Tomás tenía un poder de Hilario y Alicia general, en el sentido que acabamos de expresar (luego no un poder concebido en términos generales); pero circunscrito a actuaciones exclusivamente en Madrid.
Pero este tipo de poder en ningún caso le faculta a intervenir en nombre del hijo de Hilario y Alicia, aunque esté sometido a la patria potestad conjunta de sus poderdantes.
Ya hemos dicho que podríamos admitir que Tomás aceptara la donación si Hilario y Alicia le hubieran dado un poder concreto “para que aceptara la donación del piso de Madrid que tenían intención de realizar su abuelo Jaime, siempre que ésta fuera pura y simple.”
Pero como ese poder no está concedido en estos términos, no queda más remedio que la donación no está aceptada; consiguientemente, el piso de Madrid tras el otorgamiento de la escritura de donación seguiría perteneciendo al padre Jaime.
No hubiera habido ningún inconveniente en que después del otorgamiento de la donación, hubieran acudido Hilario y Alicia ante cualquier notario a realizar la aceptación de la donación realizada a su hijo. En cuyo caso, estaríamos ante el supuesto de la aceptación hecha mediante escritura separada en los términos del a. 633, aceptación que debía realizarse en vida del donante y haberse comunicado al donante.
Luego entendemos a los efectos ulteriores del dictamen, que la donación no ha sido aceptada.
5º-) Consecuencia del fallecimiento simultáneo de Jaime y su nieto Andrés.
( El tipo de divagaciones que vamos a realizar ahora, es algo que no procede hacerlo nunca en un dictamen real. Pero aquí estamos tratando de explicar el derecho, no tratando de aprobar una oposición.
Estas divagaciones fuera del texto del supuesto, siempre se ha dicho por los tribunales de oposiciones que si están bien es como si no estuvieran puestas, luego no suben la nota. Si están mal, es como si que estuvieran puestas, luego baja la nota o suspende.
En consecuencia, es insensato dedicarse a ellas. No obstante mi consejo siempre ha sido que si tienes tiempo, y tienes seguridad en lo que dices, y no te estás dejando otras cuestiones importantes, puedes decirlas.)
Si hubiéramos entendido que el poder de Tomás era suficiente para aceptar la donación, o si después de otorgada ésta Hilario y Alicia la hubieran aceptado en nombre de su hijo, el dominio del piso se hubiera transmitido a Andrés.
Y como Jaime y Andrés han fallecido simultáneamente en el citado accidente de Andrés, hay que proceder a aplicar el a. 33 CC: Si se duda, entre dos o más personas llamadas a sucederse, quién de ellas ha muerto primero, el que sostenga la muerte anterior de una o de otra, debe probarla; a falta de prueba, se presumen muertos al mismo tiempo y no tiene lugar la transmisión de derechos de uno a otro.
(Los artículos, aunque se sepan de memoria, hay que mirarlos siempre en el código, porque muchas veces hay alguna palabra que recordamos mal, y en un dictamen importa mucho el tenor literal de los preceptos.)
Como consecuencia de este precepto y del fallecimiento simultáneo de donante y donatario, resultará que:
-.- Si se prueba que Jaime murió antes que Andres y éste adquirió el dominio del piso con la donación; no ocurre nada. Cada sucesión se regirá por sus reglas que seguidamente veremos; por supuesto, sin perjuicio de la reserva del 811 si sus herederos son sus padres.
-.- Si se prueba que Andrés murió antes que Jaime, se producirá la reversión del a. 812 del CC. Y entonces discutiremos si tal reversión es un derecho contractual, en cuyo caso corresponderá a los herederos de Jaime; o si es un derecho sucesorio. Y en este último caso, si es un derecho personalísimo que se extingue con el fallecimiento del donante, o si, por el contrario, como todo derecho sucesorio por muerte del llamado se transmite a sus herederos por el 1006. Personalmente nos quedaríamos con esta última solución.
-.- Y, finalmente, si nada se prueba, se presume que no hay transmisión de derechos sucesorios, y los bienes de cada uno irán a quiénes sean sus herederos, cuestión que seguidamente veremos; naturalmente, también con la citada reserva.
III.- Sucesiones de Jaime y de Andrés.
1º-) Sucesión de Jaime.
-.- Está sometido al derecho civil común.
-.- Ignoramos si ha otorgado testamento, luego debemos presumir que no.
-.- Y, en consecuencia, careciendo de cónyuge viudo, y teniendo tres hijas, por las reglas generales de la sucesión serán sus herederas sus tres hijas Alicia, Berta y Carola por partes iguales (Vosotros debeis citar los artículos, siempre; yo no).
2º-) Sucesión de Andrés.
En un dictamen hay que tratar siempre la sucesión de todos los sujetos que en él fallecen, aunque carezcan de bienes. No sabemos qué es lo que quiere el tribunal, y por tanto, para que no disminuya nuestra nota hay que tratarlo.
De los presupuestos de hecho, resulta también que está sometido a la legislación civil común; y que sus únicos herederos son sus padres Hilario y Alicia por partes iguales (Hay que citar los preceptos).
Alicia vive; pero Hilario ha fallecido, y entonces procede la aplicación del a. 1006 del CC: por muerte del heredero sin haber aceptado ni repudiado la herencia, pasará a los suyos el mismo derecho que él tenía.
Después veremos quién o quiénes sean sus herederos.
Hilario y Rosa-II-La Industria Alimenticia
por ellv el Lun 6 Feb 2017 - 14:02
Dictamen Hilario y Rosa: Solución-II-La Industria Alimenticia, S.A.
Mensaje por ellv el Jue Jun 23, 2016 2:50 am
LA INDUSTRIA ALIMENTICIA, S.A.
Insisto en que en un dictamen de oposición hay que contar y resolver, simplemente, las cuestiones que se plantean, y no otras. Pero yo siempre he utilizado el supuesto de hecho para explicar a los opositores las principales particularidades de las instituciones que aparecen.
En concreto, la constitución de la Industria Alimenticia, S.A. no plantea mayores problemas, porque se ha otorgado mediante escritura pública y se ha inscrito en el Registro Mercantil, que son los requisitos que la ley exige.
Tradicionalmente se he entendido por la mayoría de la doctrina que tanto la S.A. como la S.L. adquirían la personalidad jurídica mediante la inscripción. Pero nosotros, nunca nos lo hemos creido.
Siempre hemos llamado “fantasmita” a la personalidad jurídica. Y el fantasmita, en la sociedad civil surge con el simple contrato de sociedad siempre que no se aporten bienes inmuebles (después no hay inconveniente en que los compre), o que no se mantengan sus pactos reservados y los socios contraten en su propio nombre y no en el de la sociedad.
Si a la sociedad civil se aportan inmuebles, el fantasmita surge cuando el contrato se formaliza mediante la escritura pública. Y también basta la escritura para las sociedades colectivas y comanditarias (aunque no falta quien también en ellas considera la inscripción en el mercantil como constitutiva).
Si eso es así, nunca hemos entendido por qué para que surja el fantasmita en la SA y en la SL es necesaria la inscripción. Y luego la antigua ley de los años 80 llegaba a la conclusión de que el fantasmita surgía o bien por la inscripción, o bien por la decisión de no inscribir (¿)…
No. La personalidad jurídica en las sociedades de capital surge en el momento del otorgamiento de la escritura pública de constitución; PERO LA LIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD DE LOS SOCIOS, surge desde la inscripción.
Por eso tampoco hay problema, diga lo que diga el texto de la ley, en permitir la transmisión de las acciones o participaciones sociales antes de la inscripción en el Registro. El TS no tuvo más remedio que admitirlo, cuando un padre donó a su hijo las acciones de una SA no inscrita.
Ahora bien, tampoco podemos olvidar que todas las STS que he conocido sobre embargos y sociedades, han negado la tercería a la sociedad. El supuesto es el siguiente:
-.- Juan, Lucas y Andrés constituyen una S.A.
-.- Juan aporta a ella una finca.
-.- Después del otorgamiento de la escritura, pero antes de la inscripción en el mercantil; se decreta un embargo contra Juan, y se anota en el Registro de la Propiedad sobre la finca aportada.
-.- Todas las sentencias citadas han negado que la sociedad pueda ejercitar la tercería de dominio; aunque si se tratase de una compraventa en vez de una aportación a sociedad, el TS no hubiera tenido más remedio que dar la razón a la sociedad.
Por lo demás, hay que recordar que ahora ya no se dan muchos casos de embargos en la práctica; porque la presentación por fax primero, y la telemática después de las escrituras en los registros de la Propiedad y en los Mercantiles, evita los interesantes problemas que antes se planteaban sobre esta materia (problemas que el opositor debe dominar, porque siempre cae alguno en los dictámenes).
2º-) Facultades del órgano de administración.
a-) Ley de anónimas de 1951 y limitadas de 1953.
En aquellos tiempos la doctrina exponía que existían tres sistemas de organizar la sociedad:
-.- El sistema germánico, que proporcionaba la máxima seguridad a los terceros, y en virtud del cuál, todo administrador de cualquier clase de sociedad, podía realizar cualquier acto o negocio jurídico de cualquier tipo, estuviera o no dentro del objeto social; y tal negocio jurídico vincularía siempre a la sociedad.
-.- El sistema anglosajón, que proporcionaba la máxima seguridad a las sociedades que consistía en que las sociedades sólo podían actuar dentro de su objeto social; y los administradores no sólo debían actuar siempre dentro del objeto social, sino que además tan sólo podían ejercitar las facultades que dentro del mismo les hubieran sido conferidas.
-.- Y el entonces llamado sistema español, que nos parecía y nos sigue pareciendo el más perfecto. La sociedad puede actuar tanto dentro como fuera del objeto social. El administrador sólo puede intervenir por ley en los actos y negocios jurídicos comprendidos en el objeto social. Para que un administrador actúe fuera del objeto social se exigía o bien una autorización expresa de la Junta, o bien que en el acto de su nombramiento se especificara esa facultad que pretendía ejercitar fuera del objeto social.
Por tanto “La tomatera alicantina, S.A.” en el derecho de Alemania podía hacerlo todo; en el de España también; pero no así en el deInglaterra. Allí no podía comprar un piso. Y su administrador, según las normas alemanas podía por sí sólo montar una gasolinera; según las inglesas jamás; y según las Españolas podía hacerlo si le autorizaba la Junta general.
Por eso era tan importante la delimitación correcta y el estudio del objeto social antes de realizar cualquier negocio jurídico.
b-) Leyes posteriores.
Al parecer la Directiva de la Unión Europea, exigía a los estados que adaptaran sus leyes al sistema germánico.
Y en España seguimos legalmente con el nuestro. Porque la ley de anónimas del 89, la de limitadas siguiente, y la de sociedades de capital, no dejam de establecer que el administrador tendrá todas las facultades comprendidas en el objeto social. Y añade, para que no le chillen en Bruselas, que frente a tontos de buena fe, se entenderá que todo lo que hace el administrador está bien hecho.
Y, tanto el notario, como el registrador sabemos leer, y si la tomatera alicantina se dedica al tomate, no podrá comprar una gasolinera, porque NO ESTÁ DENTRO DE SU OBJETO SOCIAL, Y NO SOMOS TONTOS DE BUENA FE, entre otras cosas porque tendremos delante los estatutos de la sociedad, y además inscritos en el Registro Mercantil.
Pero la DGRN le echa un capote al legislador y es cuando inventa aquello de que en virtud de este precepto, el administrador de cualquier sociedad de capital puede realizar todos los actos y negocios comprendidos dentro del objeto social, los complementarios o accesorios, los neutros y los polivalentes. Sólo excluye los que llama contrarios al objeto social. Y no dice, pero piensa, que será acto contrario aquél que en su momento la DG considere como tal. Y lo decidirá a posteriori.
Hasta ahora, que sepamos, el TS sólo ha tenido ocasión de declarar un acto contrario al objeto social. El supuesto fue el siguiente:
-.- Una sociedad anónima tiene como sede social un local de negocio del que es arrendataria. No importa el objeto social.
-.- La propiedad del local procede a venderlo a un tercero.
-.- Y en la escritura comparece el administrador de la S.A. para renunciar al derecho de adquisición preferente.
-.- Después unos socios impugnan tal renuncia del administrador por considerarla contraria a los intereses de la sociedad; y entonces el TS declaró que tal renuncia es un acto contrario al objeto social, y por tanto ineficaz frente a la sociedad.
c-) Facultades legales del administrador en la actualidad.
Pues crea yo lo que crea, no lo discuto: no hay que aplicar lo que uno cree que es derecho, sino lo que la jurisprudencia considera como tal.
Y si la DG afirma que puede hacer todos los actos comprendidos dentro del objeto social, los complementarios o accesorios, los neutros y los polivalentes, por supuesto que debe tener razón. Y por supuesto que el opositor debe seguir siempre esta doctrina.
II.- Nombramiento de administradores mancomunados.
No tiene ningún problema. Se trata de una de las formas de actuar cuando son varios los administradores, y está permitido por nuestra legislación.
Para realizar cualquier negocio será necesaria la intervención de ambos coadministradores. Pero esto no significa que tengan que ir siempre cogidos de la mano. No hay ningún inconveniente en que primero uno de ellos preste el consentimiento en nombre de la sociedad, y en un momento posterior lo preste el otro.
Lo que ocurre es que tal negocio jurídico realizado por uno sólo de los administradores mancomunados, no deja de ser un negocio jurídico incompleto en la terminología de DE CASTRO, y por tanto totalmente ineficaz hasta que el otro coadministrador lo ratifique o preste su consentimiento.
III.- Poderes a favor de Hilario.
No hay ningún problema en que los administradores, únicos, solidarios, mancomunados o consejo de administración, concedan poderes a cualquier persona con las facultades que estimen conveniente.
Estos poderes no se extinguen por cambio o renuncia del administrador que los concedió, porque los está dando el órgano de la sociedad en nombre de la sociedad. Y por supuesto, cuando el apoderado está interviniendo en nombre de la sociedad dentro de las facultades comprendidas en el poder, la está vinculando.
Pero el problema del supuesto está en que los poderes son “para que ejercitara por sí sólo todas las facultades que correspondían al órgano de administración.”
Y esto es lo incorrecto. Se trata de una especie de delegación total de las facultades del órgano de administración; y no puede ser realizada. Y ello porque hay determinadas actuaciones del administrador que debe hacer personalmente, como ocurre por ejemplo con la firma de las cuentas anuales.
Habiéndose extralimitado el poder, podremos entender dos cosas:
-.- Resultará ineficaz todo él. Luego cualquier actuación de Hilario en nombre de la sociedad devendrá como realizada por quien carece de facultades de representación.
-.- Resultará eficaz en lo permitido; e ineficaz en lo no que conforme a la ley no es posible delegar.
Parece más lógica esta última posición, luego Hilario tendrá facultades para representar por sí sólo a la sociedad en la mayoría de las operaciones; pero no para aquellas que según la ley son indelegables.
IV. Poderes a favor de Heliodoro e Hipólito.
Aquí sí que podemos discutir su eficacia.
Pensemos que la voluntad de los socios es que Helidoro e Hipólito actúen en todos los negocios conjuntamente. Y eso puede ser por las razones que estimen convenientes los socios al constituir la sociedad o la junta general al realizar el nombramiento en un momento posterior.
Puede ser porque cada uno de ellos es el representante de un grupo de accionistas; porque los dos quieren intervenir en todo; o simplemente, porque la Junta no se fía de ellos.
Y entonces, para comodidad de los administradores mancomunados, ellos acuden al notario, y se dan poderes recíprocos para que cada uno de ellos pueda ejercitar todas las facultades del órgano de representación.
Aquí, la situación es totalmente diferente del caso anterior de poderes a Hilario, aunque todo se haya realizado en la misma escritura.
A favor de Hilario creemos que los poderes los concede el órgano de administración, en nombre de la sociedad.
En el poder recíproco creemos que no es la sociedad quien concede el poder, sino LA PERSONA DE CADA UNO DE LOS ADMINISTRADORES. Aquí cada administrador concede poderes en su nombre, a favor del otro, para que ejercite él sus facultades.
La primera vez que tropecé con el supuesto, no me gustó. Era una forma de burlar la voluntad de la sociedad o de su junta general. Y, por supuesto, sigue sin gustarme.
Pero casi simultáneamente a la vez que me encontré con el supuesto, y después de haberlo puesto en este dictamen, apareció la resolución de la DG diciendo que esto era posible, pero que de lo realizado por cualquiera de los dos administradores mancomunados, pero apoderados el uno del otro, respondían los dos solidariamente.
La responsabilidad solidaria de los administradores está muy bien, siempre que con ella queden salvaguardados los intereses de la sociedad. Pero no siempre ocurrirá así.
Pero aquí os digo lo de antes: hay que respetar la jurisprudencia que interpreta las normas, y por tanto, hay que admitir la eficacia de tal apoderamiento.
(Es innecesario que os diga que en la contestación primitiva del dictamen, mantuve la posición contraria a la que ahora debo mantener).
V.- Finca El Alcornocal.
Pertenecía a José y Josefa, padres de Hilario, y la habían adquirido con dinero ganancial. En consecuencia, y de conformidad con el actual a. 1347-3 tenía la consideración de ganancial suya.
2º-) Donación a Hilario.
Aunque no se nos diga en el supuesto de hecho, presumiremos que, de conformidad con el a. 633 del CC, la donación se otorgó mediante escritura pública.
También suponemos que Hilario aceptó la donación, lo que tratándose de inmuebles debe realizarse también en la forma prevista en este precepto del CC.
Y esta donación reviste las siguientes características:
-.- Donantes fueron José y Josefa, casados bajo gananciales, pues la finca era ganancial.
-.- Donatario fue Hilario.
-.- La finca donada, El Alcornocal.
-.- Y se impusieron las siguientes particularidades:
a-) Hilario sólo recibía la nuda propiedad. Pero hay que recordar que la nuda propiedad tiene la cualidad de recibir el usufructo desgajado cuando éste se extinga.
b-) Se reservan los donantes el usufructo, por plazo de cien año; pero como son conscientes de que no van a vivir tanto: al fallecimiento del premuerto de los dos acrecería al sobreviviente; fallecido ambos el usufructo pasaría a sus otros dos hijos Heliodoro e Hipólito, o a sus respectivos descendientes, hasta finalizar el expresado plazo.
En principio todas estas disposiciones sobre el usufructo parecen permitidas en nuestro ordenamiento jurídico en virtud del a. 640 CC: también se podrá donar la propiedad a una persona y el usufructo a otra u otras, con la limitación establecida en el a. 781 del CC.
2-º) Usufructo simultáneo.
Está tratado en otro folleto. En líneas generales se trata de una comunidad constituida sobre el usufructo; se regirá por lo que se haya pactado. Y ello porque conforme al a. 470 los derechos y las obligaciones del usufructuario serán los que determine el título constitutivo..; en su defecto o por insuficiencia de éste, se observarán las reglas contenidas en el CC.
Y, si nada se ha pactado, procederá la aplicación de lo establecido en el a. 521 conforme al cual el usufructo constituido en provecho de varias personas vivas al tiempo de su constitución, no se extinguirá hasta la muerte de la última que sobreviviere.
La doctrina deduce de este precepto que fallecido uno de los cousufructuarios se producirá un acrecimiento en los restantes, manteniéndose el mismo usufructo. Pero sin duda es posible pactarse que fallecido uno de los cousufructuarios, los demás conserven su cuota de usufructo, y la del extinguido se consolide ya con la nuda propiedad.
En el supuesto del precepto legal estamos ante lo que se conoce como acrecimiento sobrevenido; es decir, el que surge después de constituida la institución jurídica que lo origina. Como puede ocurrir en los usufructos constituidos vía sucesoria, a los que se les aplica las mismas reglas del derecho de acrecer de estos.
3º-) Usufructo sucesivo.
a-) Introducción. Mas interesante es la figura del conocido como usufructo sucesivo (para el cual también tenemos otro folleto especial).
Lo primero que hay que destacar de él, es que se le aplicarán los límites de las sustituciones fideicomisarias. Conocido es que en ellas se discute qué se entiende por grado del 781, y si se entiende por generación o por llamamiento.
Por supuesto, tampoco es el momento de examinarlo con detalle; pero basta recordar que la doctrina mayoritaria, en derecho común, afirma que se entiende por llamamiento. Y que en definitiva son posibles:
-.- Todos los llamamientos a favor de las personas que vivan al tiempo del fallecimiento del testador.
-.- Cuando se hayan extinguido, un segundo llamamiento como fideicomisario.
-.- Y cuando éste se haya extinguido, un segundo llamamiento como fideicomisario.
Claro, que empiezan los problemas.
b-) ¿Usufructo sucesivo o usufructos sucesivos? El primero es si estamos ante una sustitución fideicomisaria del usufructo, en cuyo caso el mismo usufructo pasa del primer llamado al primer fideicomisario; y extinguido éste al segundo.
O si, por el contrario, extinguido el llamado como usufructuario/fiduciario, se extingue el usufructo y se constituye uno nuevo a favor del fideicomisario/fiduciario; y extinguido éste, se constituye otro también nuevo a favor del fideicomisario definitivo.
La importancia la encontramos en que al extinguirse el usufructo se extinguen también los contratos celebrados por el usufructuario (arrendamiento, venta del usufructo, hipoteca del usufructo, etc). Y claro, no es lo mismo que se extingan estos contratos cuando se extingue el derecho del primer llamado, que a los cien años fijados como término.
c-) Extinción del usufructo a término. Otra cuestión es el momento de finalización del usufructo constituido a término. Por ejemplo, constituyes a mi favor un usufructo durante treinta años; pero tengo la desgracia de fallecer al año veintiocho…
¿Pasa el usufructo a mis herederos durante los dos años que quedan? ¿O se extingue el usufructo a mi fallecimiento?
Efectivamente, existen las dos posiciones doctrinales:
-.- La mayoría de la doctrina entiende que se extingue en el momento del fallecimiento del usufructuario por aplicación del a. 513-1, a pesar de no haber concluido el plazo prefijado.
-.- Otros entendemos, que su extinción se produce conforme al 513-2: concluido el término pactado; y por tanto durante el período intermedio sólo lo pueden adquirir sus herederos.
En general la doctrina piensa siempre en el usufructo adquirido a título gratuito; pero también se puede adquirir a título oneroso. Pensemos que tengo intención de montar un negocio. Y para ello, como no me gustan las reglas del arrendamiento, prefiero comprar el usufructo del local durante diez años. Y al actual propietario, le va mejor, porque así percibe la totalidad del precio de golpe (también podría aplazarse).
Así lo hacemos; y yo con el negocio espero cambiar el dinero los primeros años, para luego resarcirme con creces de la inversión y del trabajo los últimos años. Pero tengo la desgracia de fallecer a los cinco años… ¿De verdad se extingue el usufructo por muerte del usufructuario?
4º-) Usufructo ganancial.
a-) Naturaleza jurídica del usufructo. Por supuesto todos sabemos y no se discute, que el usufructo es un auténtico derecho real. El problema es si el usufructo es un derecho personalísimo o no.
El problema se plantea en toda su acritud cuando hablamos de la transmisión del derecho de usufructo.
-.- La mayoría de la doctrina afirma que estamos ante un derecho real ordinario; y, por tanto, en el momento en que el usufructuario transmite a otro su derecho, se entiende que el nuevo usufructuario es el adquirente, sin perjuicio de que su derecho se extinga al tiempo del fallecimiento del primer usufructuaria transmitente.
-.- Pero DE CASTRO afirma que el usufructo es un derecho personalísimo; que se constituye en atención a la persona del usufructuario; y, que, por tanto, cuando el usufructuario transmite su derecho, no transmite el usufructo, sino los derechos derivados de él. Y afirma que así resulta tanto de que sigue siendo responsable de las actuaciones del cesionario conforme al a. 498; y que además, en ningún caso se extingue la fianza que prestó, ni el cesionario está obligado a constituir una nueva fianza.
Por supuesto, esta última es la posición que creo más correcta. Pero ya veis que mi posición sobre el derecho no siempre va con la doctrina general; aunque en su aplicación respeto dicha doctrina. Por tanto admito, a los efectos prácticos, que el usufructo no es un personalísimo, sino un simple derecho personal más.
Y no me queda más remedio que consentir que si el usufructo consta inscrito en el Registro de la propiedad, y se transmite a un tercero, éste haga constar en el mismo que es el auténtico usufructuario (lo que implica que para su enajenación deberá otorgar éste el correspondiente negocio y no el primero que cedió su derecho).
b-) Surgimiento del usufructo ganancial.
Pues si el usufructo es un derecho personal, dejad de pensar que el usufructo es un simple derecho real. Ahora piensa que se trata de una vivienda.
Perfecto, el usufructo será ganancial cuando lo sería la vivienda. Y por tanto:
-.- Será ganancial cuando se adquiera con dinero ganancial, aplicando las reglas generales.
-.- Será ganancial cuando tratándose de un bien ganancial, se enajena a título oneroso o gratuito la nuda propiedad de un bien ganancial.
Perfecto. Y en ambos casos deberemos pensar que puede ser cousufructo ganancial, si los usufructuarios son ambos cónyuges (por ejemplo, por adquirirlo ambos a título oneroso o gratuito); y será usufructo simplemente ganancial, cuando sea usufructuario tan sólo uno de los cónyuges (por comprarlo sólo él, por ejemplo).
c-) Extinción del usufructo ganancial.
Se aplicarán las reglas generales. Serán sus modos de extinción los citados en el a. 513. Y dependerá, naturalmente, de que se trate de un cousufructo, (simultáneo o sucesivo) o de un único usufructo.
-.- Si el usufructo ganancial se originó por su adquisición, si la realizó uno sólo será éste el usufructuario. Se extinguirá cuando se haya pactado, y, en su defecto, por fallecimiento del cónyuge que sea usufructuario.
-.- Si el usufructo ganancial se originó por su adquisición y la realizó uno sólo de los cónyuges, NO SE EXTINGUIRÁ por fallecimiento del otro cónyuge. PERO EL USUFRUCTO SERÁ UN BIEN GANANCIAL MÁS (los derechos reales no dejan de ser bienes inmuebles), y habrá que incluirlo en la liquidación de gananciales. Por tanto, no será eficaz la enajenación realizada por el cónyuge adquirente y el nudo propietario, si el usufructo es ganancial y se ha extinguido la sociedad de gananciales.
-.- Si el usufructo ganancial se originó por la adquisición conjunta de ambos cónyuges, será usufructuario aquél que se haya especificado; y se extinguirá cuando se haya pactado. En defecto de pacto, estaremos ante el cousufructo del a. 621. Y por tanto por fallecimiento de uno de los cónyuges, será usufructuario pleno el otro. Aquí creemos que la adquisición del usufructo por el sobreviviente se producirá de pleno derecho y por virtud del negocio adquisitivo. LUEGO CREEMOS QUE NO PROCEDERÁ SU INCLUSIÓN EN LA LIQUIDACIÓN DE GANANCIALES.
-.- Si el usufructo ganancial se originó por la enajenación de un bien ganancial y nos creemos la tesis clásica de la naturaleza de los gananciales; será usufructuario quien se haya especificado en el negocio jurídico; y, en su defecto, estaremos ante un cousufructo y aplicaremos las mismas reglas del 621 como en el caso anterior.
-.- Si el usufructo ganancial se originó por la enajenación de un bien ganancial y nos creemos la tesis de GARRIDO de la titularidad de los bienes y de que éstos, aunque gananciales, pertenecen al adquirente, la solución será distinta. Usufructuario será el designado en el contrato. En defecto de pacto, será usufructuario el titular del bien; y si son ambos, estaremos ante el cousufructo. Las consecuencias deberán ser las mismas que en el caso de adquisición por uno o por los dos cónyuges, que ya hemos examinado.
5º-) Reserva de usufructo a favor del cónyuge.
a-) Introducción. El problema que queremos examinar es ahora el siguiente:
-.- Juan y Juana están casados bajo régimen de gananciales.
-.- Juan es titular del pleno dominio de la vivienda privativa en que viven.
-.- Como carecen de descendencia, decide donarla a su sobrina Josefa. Pero, claro, quiere seguir viviendo en ella y que su esposa siga en la misma, si le premuere.
-.- Entonces otorga la donación de la nuda propiedad, reservándose el usufructo para sí; y para su fallecimiento para su esposa Juana.
La reserva del usufructo a favor de Juan, no plantea problema alguno. Todos se encuentran en la reserva a favor de Juana.
-.- ¿Se trata de una donación inter-vivos o mortis causa?
-.- ¿Está permitida o no en nuestro derecho?
-.- ¿Se trata de una estipulación a favor de tercero?
-.- ¿Precisa la aceptación simultánea de Josefa? ¿O ésta puede aceptar cuando fallezca Juan?
-.- ¿Seguro todo?
Tanto antes como después de 1981 no cabe duda de que si se trata de una donación mortis causa, resultará ineficaz por el juego del a. 620, ya que en derecho común las disposiciones mortis causa sólo pueden realizarse mediante testamento, y no por actos inter-vivos como la donación o la compraventa (según le estemos donando o vendiendo la nuda propiedad a la sobrina Josefa.
Por eso, para continuar, debemos admitir que se trata de un negocio inter-vivos y consecuentemente debemos estar a sus reglas.
b-) Antes de 1981.
Hasta la ley de 2-mayo-1975 existían dos inconvenientes:
-.- Los cónyuges no podían contratar entre sí, salvo que estuvieran casados bajo régimen de gananciales. Esta prohibición, desapareció con la citada ley.
-.- Y hasta 1981, no sólo estaban prohibidas las donaciones entre cónyuges, sino incluso las donaciones a quiénes el código llamaba “herederos presuntos” de la esposa (es decir, según la doctrina a quiénes tuvieran derecho a sucederle intestado, porque no se podía el testamento de la mujer hasta su fallecimiento; claro, que rápidamente se excluyeron los hijos comunes.
En realidad debemos recordar que en la legislación hispana existían tres sistemas distintos con relación a estas donaciones entre cónyuges:
-.- El sistema de derecho común, de prohibición absoluta.
-.- El sistema del derecho aragonés, de permisión absoluta.
-.- Y el sistema intermedio catalán: la donación realizada por el marido a la mujer era anulable; el marido podía ejercitar la acción en cualquier tiempo; pero si era tan tonto que fallecía sin haber ejercitado la acción, la donación devenía inatacable.
c-) Reforma del CC de 1981. Pues se suprime la prohibición de realizar donaciones a favor de los cónyuges. Y si hasta entonces existían serias dudas sobre la eficacia de estas reservas, ahora al parecen se disipan, porque claramente están permitidas.
d-) Recapitulando.
En la enajenación de un bien ganancial titulado a nombre de ambos según la tesis de GARRIDO, o en todos los bienes gananciales según la tesis clásica, es válida y eficaz la reserva del usufructo vitalicio a favor de los transmitentes, porque entre cosas, está permitida por el a. 521 que ambos hemos examinado.
En la enajenación de un bien privativo, la reserva por el disponente del usufructo para sí y para su cónyuge está permitida en el derecho actual.
Pero, creemos que tal reserva se trata precisamente de:
-.- Un negocio inter vivos. Por hipótesis de trabajo.
-.- Un negocio gratuito, porque el cónyuge no va a satisfacer ninguna retribución.
-.- Y por tanto similar a una donación a favor de éste.
-.- También creemos que se trata de una estipulación a favor de tercero, si el cónyuge no comparece en el otorgamiento de la enajenación de la nuda propiedad. Por supuesto, si comparece, ya está aceptado.
-.- Y como toda estipulación a favor de tercero, y más si implica una donación, exige la aceptación del cónyuge beneficiario.
6º-) Supuesto del dictamen.
De los presupuestos de que partimos, resulta que José y Josefa le dieron la nuda propiedad a Hilario, pero el usufructo correspondería:
-.- A ambos donantes. Sin ningún problema.
-.- Al fallecimiento del premuerto acrecería al sobreviviente. Sin ningún problema.
-.- Al fallecimiento de ambos pertenecería a sus dos hijos Heliodoro e Hipólito presumimos por partes iguales. Tampoco hay ningún problema, y según la interpretación más lógica de la palabra “grado” del 781, no consume llamamiento.
-.- O a sus respectivos descendientes. Entendemos que éstos si son nacidos al tiempo de la donación, tampoco consumirán grado; suponemos que no lo son; y por tanto tendrán que aceptar en el momento en que se defiera a su favor. Y serán el primer grado.
-.- Y cuando mueran los primeros descendientes, pasarán al siguiente grado, extinguiéndose al cumplirse los cien años.
-.- Pero se extinguirá antes, si antes de los cien años, hemos traspasado el límite del segundo grado.
Hay que recordar también que en estos casos, en las sustituciones fideicomisarias se discute si en los llamamientos a favor de la segunda generación (a ti; luego a tu hijo mayor, después al segundo y así…; y después a tu nieto mayor, después al segundo…), las generaciones implican un solo grado, y son un simple escalón; o, por el contrario implican cada fideicomisario un grado, y por tanto sólo admiten dos fideicomisarios sucesivos, aunque sean hermanos.
A favor de que son un simple escalón, se puede argumentar que lo que se pretende con esta limitación es evitar las sustituciones fideicomisarias perpetuas; y que poco más o menos, todos los hijos fallecerán en un lapso de tiempo próximo; y todos los nietos en otro similar.
Pero parece más lógica la posición contraria, porque responde más al tenor literal del texto legal.
Finalmente se plantea el problema de en qué momento deben aceptar el usufructo Helidoro e Hipólito: si como toda donación en vida de los donantes, o sólo en el momento en el que vayan a hacer tránsito el usufructo a ellos, como ocurre con el llamamiento a los fideicomisarios. Parece más lógico esto último.
7º-) Donación del Alcornocal por Hilario a la sociedad.
De los presupuestos de que partimos tanto por los datos de hecho como las conclusiones antes explicadas, resulta que:
-.- Hilario era titular de la nuda propiedad de la finca.
-.- Que tenía poderes de la sociedad para realizar todos los actos que pudiera realizar el administrador, y en los que estuviera permitido conceder poder. Entre ellos, por supuesto, se debe encontrar el realizar contratos y aceptar donaciones.
-.- Y que suponemos que mediante escritura pública, porque en otro caso la donación de inmueble sería ineficaz, donó la finca a la sociedad, actuando en la doble representación (en su nombre y en el de la sociedad). Pero impuso determinada condición
Antes hemos expresado la forma de aceptación de las donaciones por los menores sometidos a la patria potestad. Y hemos admitido, con la DG, la donación realizada por el donante (titular exclusivo de la misma), al sometido a ella, y simultánea aceptación del propio donante en nombre del hijo.
Muy bien. Sin perjuicio de que después veamos con más detalles las normas de la autocontratación, parece lógico que si hemos admitido la donación al hijo aceptada en nombre de éste por el propio donante, también debemos aceptar la donación de Hilario a la sociedad, representando éste a los dos.
Pues no. La donación no es pura y simple, sino que lleva consigo una condición: la de que la propia sociedad construya en cierto solar que la misma sociedad había comprado en Valencia.
Y esa condición, implica que entre Hilario y la sociedad existen intereses contrapuesto; y, a nuestro juicio, originará que tal aceptación en nombre de la sociedad sea ineficaz, precisamente por tales intereses contrapuestos.
Creemos que de nuevo estamos ante una donación en la que sólo se contiene la donación; pero no la aceptación. Y, por tanto, tal donación, con su condición, sólo puede ser aceptada por otro representante de la sociedad.
Y como la donación hecha en vida del donante debe aceptarse en vida de éste, creemos que no queda otro remedio que entender que tal finca el Alcornocal, al haber fallecido Hilario sin que la donación haya sido aceptada por la sociedad, seguirá perteneciendo al patrimonio de Hilario, y por tanto en el momento actual a la comunidad hereditaria del mismo, que después examinaremos.
Que la condición se haya incumplido, en nada nos afecta. Si hubiéramos entendido que la donación había sido efectuada de forma correcta y con transmisión de dominio, lógicamente quiénes resulten ser herederos de Hilario tendrían la acción de revocación por incumplimiento de cargas, que en principio parece que tiene un lapso de tiempo de cuatro años a contar desde el fallecimiento del testador.
8º-) Fin del Alcornocal.
Pues como hemos considerado que la finca no ha salido del patrimonio de Hilario y `éste se nos muere, no queda más remedio que entender que en principio se encuentra en su sucesión. Después estudiaremos quiénes puedan ser sus herederos.
Pero de momento debemos recordar que pertenecía a sus padres José y Josefa, y éstos con determinada reserva de usufructo, le donaron la nuda propiedad. Y entonces no queda más remedio que en principio entender aplicable el a. 812 del CC, por lo que la nuda propiedad debe volver al patrimonio de los donantes.
Y entonces se plantean dos problemas, que preferimos ver en su sucesión:
-.- ¿Seguro que procede la reversión?
-.- ¿Subsisten las disposiciones que en la donación los donantes hicieron reservándose el usufructo y disponiendo después que fuera a sus restantes descendientes?
VI.- Solar en Valencia.
No se nos dice a quién pertenecía inicialmente el solar de Valencia, aunque sí que la sociedad lo había comprado, sin especificarnos ni las condiciones de la adquisición, ni tampoco quién o quiénes habían intervenido en nombre de la sociedad.
Por tanto, debemos partir de la base de que el solar pertenece a la sociedad y que no hay nada irregular en la citada adquisición.
2º-) Hipoteca del solar por los administradores mancomunados.
a-) Préstamo personal. No hay ningún problema ni inconveniente en que Hipólito solicite un préstamo personal a quien estime conveniente; y como le consideramos mayor de edad, lo consideramos correctamente concedido y por la cuantía que hayan estimado conveniente las partes (Banco e Hipólito).
Porque, por supuesto, el que sea administrador de una sociedad no le limita las facultades sobre su propio patrimonio. Como regla general hay que presumir que cuando un representante realiza un negocio jurídico lo hace en su propio nombre; y para intervenir en nombre de una sociedad, como de cualquier otro representado, el representado debe especificar que interviene en nombre ajeno, concretar quién es éste, y de dónde emanan sus facultades representativas.
b-) Hipoteca constituida por los administradores mancomunados. En principio, tampoco hay ningún inconveniente en que los administradores mancomunados de una sociedad constituyan una hipoteca sobre cualquiera de los bienes que integran el patrimonio de la misma.
El problema está en que la hipoteca se constituye en garantía de una obligación (el préstamo de cinco millones), contraído precisamente por uno de los administradores mancomunados.
Y por tanto debemos examinar con más detalle esa autocontratación.
c-) Reglas generales de la autocontratación. La autocontración existe cuando una persona, que tiene la posibilidad de realizar negocios jurídicos vinculantes para dos o más patrimonios, pone éstos en una relación jurídica.
Hay por tanto autocontratación cuando yo, que tengo poderes de Vicente para vender una finca, la compro. También cuando tengo poderes de Vicente para vender y de Carlos para comprar, y entonces en un negocio intervengo en nombre de ambos y vendo la finca de Vicente a Carlos.
Ahora bien, toda autocontratación, puede estar permitida por el ordenamiento jurídico o prohibida por el mismo. Si está permitida el negocio jurídico está correctamente realizado; y si está vetada, el negocio jurídico es radicalmente ineficaz, del tipo de los incompletos: porque el representante no tiene facultades suficientes para ello.
Por ello hay que aclarar cuáles sean las reglas generales de la autocontratación, que son las siguientes:
-.- La autocontratación está permitida por el ordenamiento jurídico español.
-.- Aunque con carácter general la autocontratación está permitida, nuestro ordenamiento jurídico la veta en dos casos:
a-) Cuando existan intereses contrapuestos entre las partes intervinientos.
b-) O cuando un precepto expreso del derecho lo veta, como ocurre con el a. 1459 del CC.
-.- Y la tercera regla afirma que, incluso en los dos casos de autocontratación prohibida, el ordenamiento jurídico la permite, cuando el representante está autorizado para ella por todos los interesados.
Es decir, que las partes pueden autorizar la autocontratación. Así ocurre en los supuestos antes indicados que hemos considerado negocios jurídicos incompletos:
-.- Si Vicente al darme los poderes permite la autocontratación, no hay ningún inconveniente en que realice tal venta.
-.- Y si Vicente y Carlos al darme los poderes consienten AMBOS la autocontratación, tampoco cae en la prohibición y el negocio jurídico es válido y eficaz.
No es que en ambos casos no haya autocontratación, que evidentemente la hay, sino que ésta está permitida por el ordenamiento jurídico.
Y tampoco hay mayor inconveniente en que realizado el negocio jurídico en el que haya autocontratación, que como hemos dicho es un negocio incompleto, la otra parte (Vicente en el primer caso; y Vicente y Carlos en el segundo), la consientan a posteriori. No dejamos de estar ante una ratificación, que sana el negocio.
d-) Aplicación al supuesto de hecho. Pues en este caso resulta que estamos ante una autocontratacíón, porque en el mismo negocio, préstamo con garantía personal suya e hipotecaria de la sociedad, Hipólito está actuando en el doble concepto de:
-.- Persona física celebrando el negocio de préstamo.
-.- Y representante mancomunado de la sociedad.
A Hipólito le interesa la obtención del préstamo y la garantía; a la sociedad normalmente no. Y entonces nos encontramos con intereses contrapuestos, y el negocio jurídico devendrá ineficaz parcialmente: valdrá el préstamo pero no la garantía.
Obsérvese que si Hipólito y Heliodoro fueran administradores solidarios de la sociedad, la hipoteca estaría bien constituida, porque este último reúne en sí mismo todas las facultades representativas de la sociedad y en virtud de la doctrina de la DG con relación a los terceros de buena fe (en este caso el banco), tal negocio sería totalmente eficaz.
En consecuencia, la finca de Valencia, en ningún caso está hipotecada en virtud de este negocio jurídico. Y aunque la hipoteca se nos indica que está inscrita en el Registro de la propiedad, estamos ante un caso del artículo 33 LH: la inscripción no convalida los actos que nulos conforme a las leyes.
3º-) Condición impuesta en la donación del Alcornocal.
Dejando aparte la ineficacia que hemos predicado de la presunta donación del Alcornocal, interesa destacar que en ningún caso el solar de Valencia se encuentra afectado por la condición impuesta en aquella donación.
La condición afecta a la finca donada, no a aquélla sobre la que se ha de cumplir la condición. Como tampoco afecta al donatario la condición “si apruebas la carrera”. El donatario será libre de acabarla o no; si no la acaba el donante podrá revocar la donación.
Y lo mismo ocurre así. Si aquella donación hubiera sido eficaz y la sociedad no construye sobre el solar de Valencia, el donante podrá revocar la donación del Alcornocal, pero en nada afecta ni grava el solar de Valencia.
4º-) Venta del solar a Rogelio.
El titular de la finca es la sociedad; quien interviene representada por su administrador mancomunado, que interviene sólo, pero con poderes del otro coadministrador mancomunado.
Ya hemos dicho que a nosotros no nos gusta esta solución y delegación; pero como está admitida por la DG hemos de darla por buena. Y, en consecuencia, está convenientemente representada.
Y entonces se plantea el problema de si el órgano de administración de la sociedad tiene facultades para actuar fuera del objeto social.
Antes de la ley de 1989, evidentemente no. Para esta enajenación ya hemos dicho que el administrador necesitaba acuerdo del objeto social.
Hoy, dado el texto de la ley de sociedades de capital, creemos que ocurre lo mismo. El administrador de la sociedad dedicada a la construcción tendrá siempre plenas facultades para comprar solares y vender pisos y terrenos. Pero el de la sociedad dedicada a la alimentación no.
Pero dada la interpretación de la DG al inciso de “frente a tontos de buena fe”, no queda más remedio que admitir la eficacia de esta transmisión.
El adquirente de buena fe, no tiene por qué saber las intenciones correctas o espúreas del representante del vendedor. Basta con que justifique sobradamente la representación y tal representación la acredita con la escritura constitutiva de la sociedad en la que se le nombró administrador y con la escritura de poderes que le otorgó su compañero.
Hay dos inconvenientes para esta solución:
-.- La primera es la consideración de si se trata de un negocio jurídico contrario al objeto social. Y como no sabemos qué pueda ser eso, no podemos admitirlo.
-.- Y la segunda es que la escritura de apoderamiento recíproco de los administradores mancomunados no consta inscrita en el Registro Mercantil. Así resulta del final que indica que sólo se han inscrito la constitución de la sociedad y las hipotecas.
Pero el Registro Mercantil afirma la seguridad de quién adquiere fiándose de lo inscrito en el Registro Mercantil. Pero la inscripción en el mismo del nombramiento de los administradores, ni tampoco de los poderes generales, es constitutiva de los mismos.
-.- El apoderado lo es desde que se le nombre, aunque lo ignore.
-.- El administrador de la sociedad lo es desde que acepta el nombramiento.
-.- Y el Consejero-Delegado lo es desde que se inscribe. (Aunque luego el Reglamento del Registro Mercantil afirme contra legem, que una vez inscrito su nombramiento, queden ratificadas todas sus actuaciones) (Claro que también tiene carácter legal la disposición de que aunque el cargo de Consejero-Delegado esté inscrito en el Registro Mercantil y consten en él sus limitaciones o las facultades delegadas, su ámbito de representación se extenderá a lo mismo que el del Administrador). Sin comentarios ambas cuestiones.
Es cierto que algunas resoluciones de la DG han denegado la inscripción de Escrituras otorgadas por los administradores correctamente nombrados y que acreditan mediante escritura su nombramiento y su aceptación, pero todavía no están inscritos en el Registro Mercantil. Afirman estas resoluciones que el Registrador de la Propiedad está facultado para solicitar certificación al Registro Mercantil, y suspender la inscripción si en el Registro Mercantil consta otro administrador distinto del que ha otorgado el negocio jurídico.
Pero esta interpretación de la DG, que da carácter constitutivo a la inscripción en el Mercantil del nombramiento del administrador, creemos que es totalmente contraria al ordenamiento jurídico español.
Hilario y Rosa-Solución-III-Final_Distintas sucesiones
por ellv el Lun 6 Feb 2017 - 14:04
SUCESIÓN DE HILARIO.
De los presupuestos del dictamen resulta que:
-.- Había nacido circunstancialmente en Aragón.
-.- Pero sus padres eran de regionalidad civil común.
-.- En consecuencia, él también ostenta esta vecindad, pues así lo determina el a. 14-2 del CC.
-.- Contrae matrimonio con Alicia, también de derecho civil común.
-.- Le nace su único hijo.
-.- Otorgó testamento en el que:
a-) Lega a su querida esposa el usufructo de una tercera parte de la herencia.
b-) Instituye heredero a su no menos querido hijo.
-.- Fallece su expresado hijo.
-.- Se divorcia de su muy querida esposa.
-.- En 2011, viudo, opta por la vecindad civil aragonesa, aunque no se nos expresa la razón por la que opta a la misma.
-.- A finales de 2015 contrae matrimonio en Barcelona, con Rosa, que es de vecindad civil vizcaína.
-.- Y fallece a principios de 2016.
-.- Al tiempo de su fallecimiento le sobreviven sus padres José y Josefa y sus hermanos Heliodo e Hipólito; y, por supuesto, su esposa Rosa.
II.- Opción por la vecindad civil aragonesa.
A lo largo del supuesto ya habeis visto que utilizo indistintamente los términos “vecindad civil” y regionalidad; y que me gusta más la segunda. Pero eso es sólo cuestión de gustos, pues para mí ambas locuciones tienen el mismo significado.
Pues bien, nuestro protagonista, que indudablemente es de regionalidad civil común, en 2011 acude a Zaragoza y opta por la vecindad civil de dicha comunidad autónoma.
En los momentos en que se puso por primera vez este supuesto, el CC tenía otra redacción; pero, naturalmente, hay que aplicar el derecho vigente al tiempo de la opción, que es el que todavía sigue vigente.
La adquisición de la vecindad civil por opción puede realizarse:
-.- En el a. 14-3 se establece la forma de determinar la vecindad de los hijos; y añade en su segundo párrafo que… los padres podrán atribuir al hijo la vecindad civil de cualquiera de ellos en tanto no transcurran los seis meses siguientes al nacimiento o a la adopción. Por tanto, esta razón queda excluida, por los datos de hecho que se nos facilitan.
-.- El a. 14-4 determina que el matrimonio ya no altera la vecindad civil (antes cuando el varón cambiaba de regionalidad, automáticamente adquiría la mujer la correspondiente al primero). Pero concede al otro cónyuge la posibilidad de optar en cualquier momento por la vecindad que ostente o cambie el otro cónyuge mientras subsista el matrimonio y no estén separados de hecho. Como esta viudo, tampoco se puede tratar de este caso.
-.- Y finalmente, el a. 14-3 en su párrafo cuarto establece que: en todo caso, el hijo que cumpla 14 años, y hasta que transcurra un año después de su emancipación (por tanto hasta los 19 si no ha sido emancipado formalmente antes), podrá optar:
a-) Bien por la regionalidad correspondiente al lugar de su nacimiento.
b-) Bien por la última vecindad de cualquiera de sus padres.
Luego parece evidente, que Hilario sólo puede ejercitar la opción por esta causa: la del lugar de su nacimiento.
Ahora bien. En anteriores redacciones del CC:
-.- No se especificaba plazo, por lo que la doctrina discutía cuál podría ser, y si podía ser con carácter indefinido, y por tanto podía optar por ella en cualquier momento.
-.- Y también se discutía si necesariamente debía hacerse ante el encargado del Registro Civil, o podía hacerse de cualquier otra inequívoca, como ante Notario o incluso mediante testamento ológrafo. La DG tuvo ocasión de aclarar que no podía hacerse ante Notario, porque no es el funcionario encargado del Registro Civil.
Pues bien, así como en las primeras versiones del supuesto, podíamos discutir el plazo para la opción, ahora no existe la posibilidad. Si Hilario casó con Alicia en el 2000, ya había pasado hace tiempo el plazo para ejercitar dicha opción.
Y, en consecuencia, no nos queda más remedio que considerar que la opción ha sido extemporánea, y por tanto no ha producido el efecto jurídico pretendido. Y, por tanto, a los efectos ulteriores del dictamen, debemos considerar que Hilario sigue ostentan la vecindad civil común.
III.- Matrimonio con Rosa.
Se nos sigue diciendo que en 2015 contrae matrimonio en Barcelona con la vizcaína Rosa, alquilando un piso en Barcelona, donde fijan su domicilio, y en el que desgraciadamente falleció.
En el derecho actual debemos distinguir siempre entre:
-.- Ley que rige el matrimonio.
-.- Y régimen económico-matrimonial.
1º-) Ley que rige el matrimonio.
Se encuentra regulado en el a. 9-2 del CC bajo la rúbrica de normas de derecho internacional privado, pero que como consecuencia del a. 16 CC deben aplicarse también a los posibles conflictos de derecho interregional.
Según el a. 9-2 resulta que la ley que rija el matrimonio será:
-.- La ley personal común al tiempo de contraerlo. Y ello se contraiga donde se contraiga y cualquiera que sea la voluntad de los contrayentes.
-.- En su defecto, es decir, si no ostentan la regionalidad civil común, será la ley elegida por AMBOS en documento AUTÉNTICO antes de la celebración del matrimonio, y elegida entre: la ley personal de cualquiera de ellos; o la ley de residencia de cualquiera de ellos. Luego en realidad sólo pueden optar entre estas cuatro posibilidades. Interesa destacar que el CC habla de documento auténtico… ¿Auténtico es lo mismo que público?
-.- En defecto de los supuestos anteriores (común o elegida por ambos), será aplicable la ley de residencia habitual común inmediatamente posterior a la celebración. Ja, Ja, Ja. Luego según esta disposición, cuando los contrayentes salen de su respectiva ceremonia religiosa o civil, NO TIENEN LEY REGULADORA DE SU MATRIMONIO, si no estamos en los casos anteriores (Ni por tanto, TIENEN RÉGIMEN ECONÓMICO-MATRIMONIAL, salvo que lo hayan pactado en Capitulaciones prenupciales). No hace falta que os diga que no lo creo. Para mí, todo matrimonio debe tener desde su celebración, una ley que lo rija y un régimen económico-matrimonial. Pensemos que mientras van al banquete compran un décimo y toca… El premio será una cosa u otra según dónde vayan a fijar su residencia habitual… ¿Y cuanto tiempo es necesario para que una residencia sea habitual? Siempre he pensado en un matrimonio de dos recién aprobados en las oposiciones la semana antes de ir a su primer destino, y que ostenten regionalidades distintas. Uno va destinado a Galicia y otro a Mallorca. Y los fines de semana se ven en un hotel cada semana de una población. Al cabo de cinco años, fijan su primer domicilio común en Navarra… ¿Habremos estados cinco años sin régimen económico-matrimonial?
-.- Y si no hay residencia común (como en nuestro caso de los jóvenes notarios), la ley del lugar de celebración. ¿Y cómo sabemos que no hay residencia habitual? ¿Desde la celebración o desde que efectivamente no la hay? ¿Y que pasa si se matan en un accidente de coche durante el viaje de novios?
Toda esta materia está regulada demasiado a la ligera…. Como la STS que dio efectos retroactivos hasta la Constitución, a la ley de 15-Octubre-1990, y entonces resultó que todos los casados entre estas fechas, tenían mal la ley reguladora de su matrimonio y su régimen económico-matrimonial. Bueno, todos no, sólo aquéllos que al tiempo de contraerlo no tenían la misma regionalidad.
Bien, para evitar estos problemas, sin duda, Hilario y Rosa que no eran de la misma vecindad y nada habían estipulado, hacen bien, en casarse en Barcelona y establecer en esta ciudad su residencia común, porque entonces el opositor no puede tener duda de que la ley reguladora de su matrimonio será la legislación catalana.
¿Y qué cosas regula la ley del matrimonio?
-.- En primer lugar lo que yo llamo “mimitos”, es decir las relaciones personales entre los cónyuges.
-.- En segundo lugar, lo que la doctrina desde 1981 denomina régimen primario.
-.- Y, como veremos, la normativa aplicable a cuál sea el régimen económico-matrimonial de los esposo.
-.- Y desde la ley citada de 15-Octubre-1990 (que yo llamo Ley Santa Teresa, porque precisamente su festividad es ese día de Octubre), lo que determina el a. 9-8 que después examinaremos.
Saliéndome del supuesto, recordar que siempre indico que esa ley fijó la presunta igualdad entre los cónyuges (que en aquel momento debían ser de diferente sexo). Claro que dos meses después hubo otra reforma del CC relativa a la nacionalidad, y después de establecer las causas por las que se perdía la nacionalidad española estableció algo parecido que “no obstante lo anterior, si España estuviera en guerra, el varón no podía optar por otra nacionalidad.” Y claro, esto no era discriminación…
2º-) Régimen económico-matrimonial.
a-) Capitulaciones matrimoniales. En primer lugar hay que recordar que antes de la ley de 2-mayo-1975 el régimen económico-matrimonial era inmutable. Se podían otorgar capitulaciones prenupciales; pero no post-nupciales. Era posible la separación judicial de los cónyuges, en cuyo caso se producía la separación de bienes.
Bien, en la actualidad, el a. 9-3 establece que los pactos o capitulaciones por los que se estipule, modifique o sustituya el régimen económico del matrimonio serán válidos cuando sean conformes:
-.- Bien a la ley que rija los efectos del matrimonio.
-.- Bien a la ley de la nacionalidad o de la residencia habitual de cualquiera de las partes al tiempo del otorgamiento.
Cuando estaba en la universidad estudiando derecho internacional privado me enseñaron que España puede regular lo que quiera; y la regulación de España será aplicable en España. Pero lo que España no puede pretender es que sus leyes se apliquen en todo el mundo.
Es decir. Supongamos que un determinado país tiene prohibido el cambio de régimen económico-matrimonial. España admitirá su cambio si tienen su domicilio en España; pero será su país quien en definitiva tendrá la última palabra. Claro que nuestras normas se aplicarán (salvo reenvío y otras cuestiones), a los litigios planteados en España por estos señores.
b-) Régimen económico-matrimonial.
El régimen económico-matrimonial inicial será:
-.- El pactado en capitulaciones prenupciales.
-.- En defecto de capitulaciones, el régimen legal supletorio establecido por la ley que rige el matrimonio.
-.- Y dicho régimen económico-matrimonial puede ser modificado por ambos cónyuges en cualquier momento mediante el otorgamiento de Capitulaciones matrimoniales.
3º-) Situación del matrimonio de Hilario y Rosa.
Pues dos o tres páginas para nada, porque al final todo sale tal como sabíamos intuitivamente al principio.
-.- Hilario sigue sujeto a la vecindad común y Rosa a la vizcaína.
-.- Su matrimonio se rige por la legislación catalana.
-.- Su régimen económico-matrimonial es el legal supletorio de Cataluña, es decir el de separación de bienes.
IV.- Fallecimiento de Hilario.
1º-) Ley que rige su sucesión.
Pues lo dice muy claramente el a. 9-1 del CC: La ley personal correspondiente a las personas físicas es la determinada por su nacionalidad. Dicha ley regirá:
-.- La capacidad y el estado civil.
-.- Los derechos y deberes de familia.
-.- Y la sucesión por causa de muerte.
Y según el a. 16-1 del propio CC será ley personal la determinada por la vecindad civil.
Luego si la regionalidad de Hilario es la común, porque no hemos dado valor a su opción extemporánea, resulta claro que la legislación aplicable será la del derecho civil común.
Todo ello sin perjuicio de los derechos que correspondan al viudo conforme al 9-8 CC que luego veremos.
2º-) Normas aplicables a una sucesión.
Pues en derecho civil común procede la aplicación de:
-.- Lo dispuesto por el posible testamento del causante.
-.- En su defecto se abre la sucesión intestada.
3º-) Testamento de Hilario.
a-) Contenido. Tiene dos disposiciones:
-.- Lega a su esposa un tercio en usufructo.
-.- Instituye heredero a su hijo.
b-) Institución de heredero. El llamado como heredero, ha premuerto al testador. Luego se produce un llamamiento frustrado, y como no hay sustituto vulgar, ni coheredero con derecho de acrecer, no queda más remedio que acudir a la sucesión intestada, de conformidad con lo establecido en el a. 912-3: cuando el heredero muere antes que el testador, sin tener sustituto y sin que haya lugar al derecho de acrecer.
c-) Legado a la esposa. Incidentalmente lo hemos tratado al principio del comentario al dictamen, porque no recordaba que salía después.
El problema está claro:
-.- En su testamento llama a su esposa; pero se trata de Alicia, que es quien era su esposa al tiempo de otorgarlo.
-.- A su fallecimiento está divorciado de Alicia y casado con Rosa.
¿Le sirve a Rosa es legado?
Es cierto que el testamento se otorga en un momento determinado, pero su eficacia se produce en el momento del fallecimiento; es cierto que si llamo “a mis hijos”, podremos empezar a discutir a quiénes nos referimos (Ver el dictamen de los hijos de Francisco). Pero lo que no cabe duda es de que entenderemos llamados a todos los que vivan o estén concebidos al tiempo del fallecimiento del testador. Aunque sin duda también incluiremos a los concebidos legalmente de forma artificial según la normativa de reproducción asistida; y a los nietos, hijos de hijos premuertos por aplicación del a. 814-3.
Pero tratándose del cónyuge parece más lógico entender:
-.- Que el legado a favor de la entonces cónyuge Alicia queda revocado porque ya no es su esposa.
-.- Que ese legado no puede entenderse realizado, dado los términos de la cláusula a favor de Rosa.
Otra cosa es si la cláusula hubiera dicho: “Lego a quien sea mi esposa al tiempo de mi fallecimiento”; o si hubiese afirmado: “Lega a Alicia el piso de Valencia”. En el primer caso hubiera incluido a Rosa, sin duda; y en el segundo hubiera mantenido el legado a Alicia si no se ha revocado.
En definitiva, procede la aplicación del a. 675 del CC, que para mí dice: toda disposición testamentaria debe interpretarse en el sentido literal de sus palabras, a no ser que el opositor, sabiendo que se juega la oposición, considere otra cosa.
d-) Conclusión. Pues es muy sencilla. Procede la apertura de la sucesión intestada; y viviendo la esposa y padres, y como hemos dicho que es aplicable la normativa civil común, resultará que:
-.- Están llamados como herederos intestados, sus padres José y Josefa por partes iguales, de conformidad con lo establecido en los a. 935 y 936.
-.- Y, conforme a la legislación común, a la viuda Rosa, se le aplica el a. 837 del CC conforme al cuál no existiendo descendientes, pero sí ascendientes, el cónyuge sobreviviente tendrá derecho al usufructo de la mitad de la herencia.
4º-) Artículo 9-8 del CC.
a-) Planteamiento. Pues no queda nada claro que la solución correcta sea la expresada, porque el a. 9-8 final del CC, establece que:
-.- La sucesión por causa de muerte se regirá por la ley personal del causante en el momento de su fallecimiento, cualesquiera que sean la naturaleza de los bienes y el país donde se encuentren. Totalmente correcto. (Salvo, claro que el causante tenga bienes en un país que diga que los bienes sitos en él se rigen por su propia ley).
-.- Sin embargo, las disposiciones hechas en testamento y los pactos sucesorios ordenados conforme a la ley nacional del testador o del disponente en el momento de su otorgamiento conservarán su validez, aunque sea otra la ley que rija la sucesión. También correcto.
-.- Las legítimas se sujetarán en su caso a la ley personal del causante al tiempo de su fallecimiento. Tambien correcto.
-.- Y aquí viene la posible duda: Los derechos que por MINISTERIO DE LA LEY se atribuyan al cónyuge supérstite se regirán por la misma ley que regule los efectos del matrimonio, a salvo siempre las legítimas de los descendientes.
¿Qué se entiende por ministerio de la ley?
¿Qué dice el 811?
Pues aunque ambos preceptos estén redactados en diferentes épocas parece que a ambos la frase “por ministerio de la ley”, deberemos darle el mismo significado.
Cuando la doctrina se dio cuenta de lo que decía el nuevo precepto, algunos se pusieron a temblar, y surgieron las dos posiciones contrapuestas:
-.- Ese artículo es una broma; no lo dice en serio. Se refiere tan sólo a las aventajas, al lecho conyugal, a los muebles de uso ordinario, etc, etc. Etc.
-.- Este artículo habla en serio. Y se adquiere por ministerio de la ley tanto en la legítima como en la sucesión intestada. Esto significa que aunque la ley que rija la sucesión sea la personal del causante al tiempo de su fallecimiento:
a-) Los derechos que correspondan al viudo como legitimario en la ley que rija el matrimonio, se le concederán de conformidad no con la ley sucesoria, sino de acuerdo con aquella ley.
b-) Y que los derechos que correspondan al viudo como sucesor intestado de su cónyuge, conforme a la ley que rija el matrimonio, se le concederán, no de acuerdo con la ley que rija la sucesión, sino de acuerdo con la ley que rija el matrimonio.
c-) Pero en todo caso hay que respetar las legítimas que conforme a la ley sucesoria correspondan a los descendientes.
d-) Pero NO HAY QUE RESPETAR las legítimas que conforme a la ley sucesoria correspondan a los ascendientes.
La DGRN en 11-marzo-2003 optó porque el artículo era una bromita; y no se refería a las cosas de verdad.
La STS de 24-Abril-2014 prefirió elegir la tesis amplia. (Siempre he pensado que el TS le tiene manía a la DG, y que disfruta corrigiendo sus interpretaciones).
Literalmente, creemos que no cabe duda de que el 9-8 quería decir que las legítimas que concede al viudo la ley que rige el matrimonio, se reconocerán siempre aunque sea otra la ley que rija la sucesión; eso sí, respetando la legítima de los descendientes.
Pero claro, en lugar de afirmar “legítimas” dijo “ministerio de la ley”. ¿Y qué importancia tiene, si la otra sucesión por ministerio de la ley es la intestada y el orden de llamamientos es descendientes, ascendientes y cónyuge?
Pues sí, porque la normativa catalana cambia el orden de llamamientos a descendientes, cónyuge, ascendientes. Y si aplicamos esta regla resultará que:
-.- Rosa tiene por ministerio de la ley catalana, que rige su matrimonio (que sólo ha durado unos meses, lo que no es argumento) (y a pesar de que su marido está sujeto al derecho común y ella al vizcaíno, lo que tampoco es argumento) derecho a ser llamada a la sucesión intestada en primer lugar.
-.- Y como el precepto sólo deja a salvo las legítimas de los descendientes, pero no la de los ascendientes, José y Josefa, se quedan absolutamente sin ningún derecho en la sucesión de su hijo Hilario.
b-) Posible solución. No la hay.
Recordad que el opositor cumple y cumple bien en el dictamen,
-.- Ofreciendo las distintas soluciones posibles.
-.- Indicando las consecuencias jurídicas de cada una de ellas.
-.- Especificando los argumentos que se le ocurran que puedan apoyarla.
-.- Y eligiendo una de ellas.
Personalmente entendí desde el primer momento que el CC pretendía seguir la tesis amplia; pero cuando lo enfrenté a la normativa catalana, no lo podía creer. Y por eso ya desde los primeros años, afirmaba que en este caso, prefiero considerar que sin duda la viuda Rosa debe tener su legítima máxima que le conceda la ley que rija la sucesión; pero que la declaración de herederos intestados de Hilario debe hacerse de acuerdo con su ley personal, es decir la normativa común.
En conclusión, y teniendo en cuenta que en el derecho interregional no entra en juego el Reglamento comunitario de sucesiones, creemos que:
-.- En todos los casos la legítima del viudo será la que señale la ley que rija el matrimonio y no la que indique la ley que rija la sucesión.
-.- Quedarán a salvo las legítimas de los descendientes. Entonces, probablemente si la ley que rige el matrimonio es la aragonesa, y la que rige la sucesión es la común, el viudo no podrá percibir el usufructo universal derivado del derecho expectante de viudedad, porque los descendientes deben percibir su legítima libre de toda carga o gravamen.
-.- Y tratándose de la sucesión intestada, ésta debe declararse conforme a la ley que rige la sucesión; y por tanto, cuando el matrimonio esté sometida a la normativa catalana, el viudo tendrá todos los derechos que se le conceden cuando concurren con ascendientes. Pero en ningún caso habiendo ascendientes creemos que pueden ser declarados heredero intestado (salvo claro, cuando la ley que rija la sucesión sea precisamente la catalana, en cuyo caso no hay ningún conflicto).
Evidentemente, se trata de mi opinión personal, y por tanto sin más valor que el de una opinión más, posiblemente mucho menos fundada que la de otros juristas. Pero, claro, para mí es la mía.
5º-) Finca el Alcornocal.
Pertenecía como ganancial a José y Josefa; la donaron a Hilario en cuanto a la nuda propiedad; Hilario pretendió donarla a la sociedad, pero esta última donación resultó ineficaz, según entendimos.
En consecuencia, la finca El Alcornocal, mejor dicho, su nuda propiedad, permanece en la herencia de Hilario.
Entonces hay que recordar el 812 : Los ascendientes suceden con exclusión de otras personas en las cosas dadas por ellos a sus hijos muertos sin posteridad cuando los mismos objetos donados existan en la sucesión.
Hay muchas discusiones sobre el 812, pero ahora nos interesa la siguiente:
Si entendiéramos que la heredera intestada de Hilario es su esposa Rosa, no cabe duda de que procedería la reversión de esta finca a favor de José y Josefa.
Pero como hemos afirmado que los herederos intestados son José y Josefa se plantea la duda de si reciben la finca como herederos, o como donantes reversionarios.
El precepto afirma que suceden “con exclusión de otras personas”, luego tal vez no se produzca la reversión si los sucesores son ellos mismos.
En este caso no tiene trascendencia. Pero sí la tenía en el dictamen de Alberto y Esperanza, porque allí la finca en cuestión (creo que era un solar o un piso en Castellón), el hijo donatario lo había legado a uno de sus hermanos, y resultaba ser heredero testamentario o intestado el padre… Y se planteaba la duda de si tal padre, como heredero, debía subrogarse en la posición del hijo y entregar el legado.
Pero ya nos hemos salido demasiado del supuesto de hecho. Está explicado en ese dictamen.
En consecuencia, y a los efectos ulteriores del dictamen, entenderemos que:
-.- Son herederos intestados José y Josefa.
-.- Rosa tiene los derechos viduales que le correspondan conforme a la legislación catalana, cuando concurra con ascendientes.
-.- Pero la finca El Alcornocal pasará en todo caso a José y Josefa por la reversión del 812.
SUCESIÓN DE JOSE.
-.- Está casado con Josefa, bajo régimen de gananciales.
-.- Es de regionalidad civil común, y el derecho común es que el rige también su matrimonio, pues ambos cónyuges han mantenido siempre la misma.
-.- Tiene tres hijos, Hilario, Heliodo e Hipólito. Y, al parecer, sólo dos nietas, Consuelo y Marisa, hijas de Hipólito. E Hilario le ha premuerto, así como a éste le premurió su hijo Andrés.
-.- Fallece intestado.
Y, claro no vemos ningún problema importante, ya que está bastante claro que:
-.- Son herederos intestados suyos, sus dos hijos Helidoro e Hipólito por partes iguales.
-.- Y su esposa Josefa tiene derecho al usufructo de una tercera parte de la herencia.
Además hay que recordar que ha fallecido después que su hijo Hilario y sin haber aceptado ni repudiado la herencia de éste. En consecuencia, de conformidad con el artículo 1006 del CC, se transmite a quiénes sean sus herederos el mismo derecho que él tenía (es decir la facultad de aceptar o repudiar la herencia de Hilario).
Son de sobras conocidas las dos posiciones doctrinales sobre el derecho de transmisión. La de que hay una sola delación del causante originario Hilario a los herederos de José (Hipólito y Helidoro); y la de que hay dos delaciones: Primero Hipólito y Helidoro han de aceptar la herencia de José; y una vez subrogados en la posición de José, han de aceptar, en nombre de éste, la herencia de Hilario y por tanto hacen a José heredero de Hilario (Y debe intervenir, claro está la viuda de José).
Mis opiniones las teneis es el folleto sobre el derecho de transmisión. Y, sí, ya se lo que han dicho recientemente la DG y el TS. Pero yo puedo seguir manteniendo mi posición.
Porque claro yo hago testamento en el que lego a mis hijos cuanto por legítima les corresponde (que no dejan de ser dos tercios), y te instituyo heredero a ti, Pablo, que en este momento careces de descendencia.
Me muero yo, y mis hijos, al ver el testamento deciden no decirte nada.
Pasan los años, y tienes un hijo (nacido por tanto después de fallecido yo, y por tanto sin capacidad para sucederme).
Desgraciadamente falleces y es declarado heredero intestado.
En tu herencia recibe todos tus bienes, y la facultad de aceptar o repudiar mi herencia. Y entonces todos tienen conocimiento de mi testamento
¿Es él mi heredero? No. No tiene capacidad para sucederme, porque no vivía al tiempo de mi fallecimiento.
¿Se ha producido un llamamiento frustrado y hay que abrir mi intestada, en la que entrarían mis hijos? No. Está el 1006.
Entonces sólo queda la posibilidad de que tu hijo, se convierta en ti, se subrogue en tu posición jurídica cuando acepte tu herencia; y entonces adquiera todos tus bienes y la facultad que tenías de aceptar o repudiar mi herencia. Y, entonces la ejercita en sentido positivo, y por tanto TE HACE A TI HEREDERO MÍO, que sí que tienes capacidad; y luego recibe él como heredero tuyo los bienes que tu hayas podido adquirir de mí.
SUCESIÓN DE HELIODORO.
De los presupuestos de hecho de que partimos, resulta que:
-.- Era originariamente de vecindad civil común.
-.- En 2000 había adquirido la regionalidad aragonesa. Aquí no importa cómo la adquirió. En Hilario se decía que “había optado”, y aquí se dice que “había adquirido”. Allí se puede discutir la eficacia de la opción; aquí es necesario darla por buena.
Y había otorgado un testamento mancomunado con su hermano Hipólito, en el que se instituían recíprocamente herederos.
No hay el más mínimo problema. Aunque no siempre fue así, ya hace años en Aragón que el testamento mancomunado lo pueden otorgar dos personas cualesquiera estén unidos o no por el matrimonio.
Por tanto será el único heredero de Heliodoro su hermano Hipólito. Y la madre Josefa no tendrá ningún derecho, porque en Aragón los padres carecen de legítima de los descendientes.
Por supuesto, también se le aplicará el derecho de transmisión de la sucesión de José, porque sin duda ha fallecido sin haber aceptado ni repudiado la herencia de su padre.
Más interesante hubiera sido si el difunto hubiera sido Hipólito, que hubiera fallecido teniendo dos hijas, (no sabemos si soltero o viudo).
¿Existe una preterición de las niñas en su testamento?
No hay preterición si el legitimario ha sido favorecido en vida del causante. Si, en el caso de que no lo haya sido.
La preterición, en Aragón, puede ser intencional cuando el testador en el momento de otorgar testamento conocía la existencia de sus hijas; e intencional, si desconocía la existencia de sus hijas. En la duda se presume intencional.
Pero en este caso habría que fijarse en la edad de las niñas; y si éstas existían al tiempo del otorgamiento sería intencional; pero si no existían ni tenía conocimiento de que acaso estuvieran concedidas, sería no intencional.
En la preterición intencional, el preterido tiene derecho a reclamar frente a terceros la legítima colectiva de los descendientes (una tercera parte). Pero nada puede oponer a las disposiciones testamentarias que el testador haya hecho a favor de los hermanos del preterido, y hayan agotado la mitad de la herencia (antes la legítima eran dos tercios).
Si, por el contrario, la preterición es no intencional los derechos de los preteridos son algo más amplios, ya que se les concede:
-.- Una porción del caudal relicto igual que la que corresponda, después de la reducción, al menos favorecido de sus hermanos.
-.- Si sólo hay un hijo o están preteridos no intencionalmente todos, se produce la delación a favor de los mismos DE TODO EL CAUDAL HEREDITARIO.
-.- Y, por supuesto, también tendrá derecho a la reducción de las disposiciones inoficiosas.
Monteolivete, Valencia, 16-junio-2016
Re: Hilario y Rosa

References: resolución 
 artículo 1354
 artículo 34
 artículo 32
 artículo 34
in fine
 resolución 
 artículo 33
 Artículo 9
 artículo 1006