Source: https://www.scribd.com/doc/34584922/Que-funciona-La-Participacion-de-los-y-las-Adolescentes-en-America-Latina-y-el-Caribe
Timestamp: 2016-07-24 00:20:27+00:00

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Qué funciona: La Participación de los y las Adolescentes en América Latina y el Caribe.
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La Participación de los y las Adolescentes en América Latina y el Caribe
UNICEF/FHartz/México/2009
Derechos reservados, 2010 Renuncia de responsabilidad: Este informe interagencial, refleja las actividades de las agencias individuales en torno a un tema de interés común. Los principios y políticas de cada organización están reglamentados según decisiones relevantes de sus entidades competentes. Cada organización implementa las intervenciones de acuerdo a estos principios y políticas y en concordancia con su mandato. Producido por: UNICEF, Oficina Regional para América Latina y el Caribe Unidad de Desarrollo Adolescente y Participación Edificio 102 Avenida Morse, Cuidad del Saber Panamá, Rep. de Panamá www.unicef.org/lac Diseño Gráfico e Impresión por: Diseño e Impresiones Jeicos Foto de Portada: ICP/Colombia/2009
Visibilizando sus voces: involucrando a los y las adolescentes en estrategias significativas de participación
NOTA DE LAS EDITORAS PRÓLOGO SIGLAS INTRODUCCIÓN América Latina y el Caribe en su contexto La participación en el contexto de compromiso cívico La participación de los adolescentes Reseña general de la tipología de la participación de los adolescentes SECCIÓN UNO El voluntariado Fortalezas y debilidades de este enfoque de participación Criterios y prácticas promisorias en el voluntariado Ejemplos de buenas prácticas en el voluntariado SECCIÓN DOS El aprendizaje-servicio Fortalezas y debilidades de este enfoque de participación Criterios y prácticas promisorias en el aprendizaje-servicio Ejemplos de buenas prácticas en el aprendizaje-servicio SECCIÓN TRES La abogacía e influencia en políticas Fortalezas y debilidades de este enfoque de participación Criterios y prácticas promisorias en abogacía e influencia en políticas Ejemplos de buenas prácticas en abogacía e influencia en políticas SECCIÓN CUATRO Conclusiones, recomendaciones e implicaciones para las políticas APÉNDICES APÉNDICE UNO Cuadro de autoevaluación para profesionales APÉNDICE DOS Glosario de terminología clave BIBLIOGRAFÍA 29 4 5 6
La Unidad de Desarrollo y Participación Adolescente de UNICEF en la Oficina Regional para América Latina y el Caribe (TACRO) e Innovations in Civic Participation (ICP - Innovaciones en la Participación Cívica) se complacen en participar en esta iniciativa conjunta. La ICP apoya la creación de políticas y programas de compromiso cívico juvenil innovadores y de alta calidad en los EE.UU. y alrededor del mundo. Acogemos una visión positiva de las y los jóvenes que reconoce su potencial para crear un cambio social beneficioso y duradero en sus comunidades por medio de la participación en oportunidades de servicio. Hemos realizado investigaciones acerca de políticas y programas de compromiso cívico juvenil a nivel mundial y hemos consultado con gobiernos acerca de la formulación de políticas y con organizaciones internacionales acerca de la inversión en el compromiso cívico juvenil, incluyendo un estudio de mapeo de activos regionales para la Oficina Regional para Asia Oriental y el Pacífico de UNICEF. Durante la última década, UNICEF ha desarrollado su propia capacidad interna de brindar asesoría y liderazgo a los países de América Latina y el Caribe para una amplia gama de actividades, para asegurar que los jóvenes tengan voz en los lugares donde viven y crecen. También hemos apoyado la formulación de políticas y programas efectivos relacionados con la participación y compromiso de los y las adolescentes. Por consiguiente, esta alianza con la ICP es aún más potente y enriquecedora para nosotros y para los lectores de esta publicación particular. TACRO ha solicitado a nuestra oficina en Brasil, que ha desempeñado un papel muy importante e influyente en el fortalecimiento de su formulación de políticas relativas a la participación, compartir en esta publicación algo de su experiencia. Oficiales de UNICEF en Barbados y en Trinidad y Tobago también han tenido la gentileza de compartir su pensamiento acerca de la participación. UNICEF seguirá recopilando ejemplos del terreno y los pondrá a disposición de los lectores en www.unicef.org/lac a través de nuestra What Works Series. Para ejemplos adicionales a nivel mundial, la ICP mantiene una base de datos en línea y con función de búsqueda relativa a programas y políticas de compromiso cívico juvenil, así como una biblioteca extensa de publicaciones de la ICP y de otras entidades. Se puede hallar más información en www.icicp.org. Anticipamos con agrado la retroalimentación y comentarios de quienes trabajan en el campo del desarrollo y participación de los y las adolescentes. Pueden escribir a UNICEF a cnorton@unicef.org y a la ICP a stroud@icicp.org.
Christine Norton Asesora Senior, Desarrollo Adolescente e Igualdad de Género UNICEF TACRO
Susan Stroud Directora Ejecutiva Innovaciones en la Participación Cívica
La participación de los y las adolescentes en América Latina y el Caribe es tan diversa como la diversidad étnica, cultural, geográfica, económica, política y social que caracteriza a esta región. Desde la participación de adolescentes indígenas que viven en la región amazónica, Chile, Perú, Bolivia, Colombia y Ecuador, pasando por niños y niñas que viven en comunidades de bajo ingreso de centros urbanos grandes en Ciudad de México, São Paulo, Rio de Janeiro, Buenos Aires, Lima y Bogotá, hasta experiencias innovadoras de educación de pares en el Caribe y redes de comunicación juveniles en América Latina – éstos son algunos ejemplos de la participación adolescente regional diversa. El deseo de los niños, niñas y adolescentes de participar, y su creciente conciencia de la participación como un derecho, aparecen como un patrón común en todos estos contextos. Y ciertamente el resultado más importante de los varios procesos de participación apoyados en la región es el hecho de que cada vez más evolucionan de una acción meramente simbólica hasta convertirse en procesos más profundos que están vinculados con el desarrollo general de los y las adolescentes. Más aun, se ha comprobado que los procesos varios de participación habilitan a los y las adolescentes para fortalecer sus competencias y habilidades para la vida a efectos de materializar sus sueños y expectativas, o lo que los educadores y especialistas en políticas identifican como materialización de derechos. Los autores de este informe han presentado con éxito una tipología de la participación de adolescentes como un camino para orientar las diversas formas que puede tomar dicha participación, y se han orientado en tres enfoques que muestran ser especialmente promisorios. Por medio de la participación, los adolescentes desarrollan creatividad, habilidades de comunicación y conciencia social. Se convierten en jugadores clave, y esto brinda una oportunidad fantástica para que las familias, las comunidades, las escuelas, los formuladores de políticas, los políticos y la sociedad en general aprovechen estas cualidades e incluyan a los y las adolescentes en el proceso de toma de decisiones. La finalidad última del presente informe es mostrar que, sin importar la forma, la participación adolescente puede enriquecer la capacidad de los y las adolescentes de contribuir a su propio desarrollo y al desarrollo de sus comunidades, ubicándolos como actores estratégicos en la promoción de sus derechos y en aportar a la sociedad. De esta manera, la participación de los y las adolescentes fortalece la democracia y contribuye a cambios significativos en la sociedad.
Mário Volpi Especialista en Juventud y Desarrollo Adolescente UNICEF Brasil
CLAYSS: CDN: CEPAL: FLACSO: BID: ICP: OIJ: OEA: OCDE: OIT: TACRO: UNESCO: UNFPA: UNICEF: VNU: YABT: Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario Convención sobre los Derechos del Niño Comisión Económica para América Latina y el Caribe de la ONU Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales Banco Interamericano de Desarrollo Innovaciones en la Participación Cívica Organización Iberoamericana de Juventud Organización de los Estados Americanos Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos Organización Internacional del Trabajo Oficina Regional para América Latina y el Caribe de UNICEF Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura Fondo de Población de las Naciones Unidas Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia Voluntarios de las Naciones Unidas Jóvenes Empresarios de las Américas
Para ayudar a los profesionales en América Latina y el Caribe en la formulación de programas para comprometer a los y las adolescentes por medio de la participación, Innovaciones en la Participación Cívica (ICP) y la Oficina Regional para América Latina y el Caribe (TACRO) de UNICEF han creado el presente manual, el cual trata el vínculo entre la participación y la ciudadanía y sirve como una guía de algunas de las prácticas más promisorias en este campo. La participación de los y las adolescentes en la región involucra una amplia gama de tipos de programa y enfoques. Debido a los diferentes abordajes de la participación y la proliferación de muchos modelos de programa es difícil aclarar todo lo que abarca el término ‘participación’.1 Por lo tanto, este manual se enfocará en tres enfoques que tienen efectos positivos significativos en los y las adolescentes: 1. El voluntariado 2. El aprendizaje-servicio 3. La abogacía e influencia en políticas Hemos puesto énfasis adicional en los grupos vulnerables, incluyendo adolescentes afroamericanos e indígenas, adolescentes que están por fuera de la escuela, adolescentes que viven en áreas urbanas de gueto o densamente pobladas, adolescentes que viven en la calle y adolescentes que viven con el VIH. Estos grupos requieren atención especial a sus necesidades singulares y, por ello, pueden requerir modelos de programa diferentes. La metodología para recopilar los datos para este manual incluyó dos enfoques. El primero fue una revisión en escritorio inicial relativo a los programas de participación adolescente en la región. Fueron consultadas bases de datos existentes que suministraban ejemplos de programas de participación, incluida la base de datos internacional de la ICP de programas y políticas de servicios juveniles. Todas las oficinas de país de UNICEF en TACRO fueron contactadas y se les solicitó presentar ejemplos de programas, y se realizaron entrevistas a los Oficiales de Adolescencia de UNICEF. A partir de la información inicial recopilada, redujimos más de cien programas a 35 que demostraban algunos de los elementos clave del éxito. Nos comunicamos con estos programas y les solicitamos diligenciar un cuestionario para obtener información detallada acerca de todos los aspectos de su diseño de programa. De los 35 programas preseleccionados, 18 respondieron el cuestionario. Adicionalmente, fueron examinados el proceso y los resultados del proyecto Mejores Prácticas en Políticas y Programas de Juventud en América Latina y el Caribe (Best Practices in Adolescent Policies and Programs in Latin America and the Caribbean).
Dicha iniciativa inició a comienzos de 2008 bajo el liderazgo de UNESCO y el Programa de Adolescentes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con el apoyo de UNICEF, UNFPA, CEPAL, OIT, VNU, OIJ, OEA, OCDE, YABT y FLACSO, entre otros.2 En cada sección relativa al voluntariado, al aprendizajeservicio y a la abogacía e influencia en las políticas hemos incluido los ejemplos más promisorios procedentes de nuestra investigación, seleccionados por nuestro equipo en consulta con expertos en la participación de adolescentes de la región.
América Latina y el Caribe en su contexto
La región de América Latina y el Caribe es la región más desigual del mundo, medido por la gran brecha de distribución del ingreso entre los más ricos y los más pobres.3 Actualmente, una de cada dos personas en la región vive por debajo de la línea de la pobreza. Algunos países han tenido éxito con sus estrategias para reducir la pobreza pero los indicadores no han cambiado de manera dramática, lo cual indica un estancamiento. Hay proyecciones de mayor pobreza como resultado de la actual crisis financiera mundial. Según estudios realizados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de la ONU, “Se puede concluir que a menor edad mayor pobreza, y sobre todo mayores efectos negativos de la pobreza.”4 Existe una relación directa entre la pobreza y la tasa de natalidad, la cual tiende a ser más alta en los hogares más pobres. Según la CEPAL, los niños, niñas y adolescentes hasta la edad de 19 años a menudo son atrapados en el ciclo vicioso intergeneracional de pobreza, falta de educación y violencia. A pesar de esta realidad, la gran población adolescente de la región se puede ver como una oportunidad para efectuar un cambio social positivo. Más de 153 millones de adolescentes viven actualmente en las Américas. Este ‘bono demográfico’ es una oportunidad histórica para que comunidades de toda América Latina y el Caribe canalicen los talentos de los y las adolescentes hacia actividades prosociales positivas.
Existen muchas publicaciones acerca de la participación para niños y niñas de diferentes grupos de edad. Para una reseña general comprehensiva de la literatura disponible, véase Child and Adolescents Participation Resources Guide, UNICEF EAPRO, Bangkok, 2006. 2 Véase la página de siglas para explicaciones de estas organizaciones. 3 Inter-American Dialogue (2009). 4 CEPAL (2003).
Fundación Niño del Papel/Colombia/2009
La participación en el contexto del compromiso cívico
La participación se debe mirar dentro del contexto más amplio de la vida cívica, asegurando que los y las adolescentes estén involucrados en una variedad de actividades cívicas y prosociales que beneficien a su comunidad, a su sociedad, y a ellos mismos. La participación debe ir más allá de la participación de ocasión única en cumbres, eventos o consejos de políticas. Debe integrarse en el tejido de la vida de los adolescentes para brindarles la gama más amplia de experiencias y prepararlos para asumir los derechos y responsabilidades de la ciudadanía plena. La Convención sobre los Derechos de la Niñez (CDN) es un marco conceptual fuerte para promover la participación de los y las adolescentes ya que reconoce que todos los niños y niñas, incluidos los y las adolescentes, tienen derecho a participar en todas las decisiones que afectan a su vida, de acuerdo con sus capacidades y habilidades en desarrollo. Sin embargo, todavía existe una comprensión en evolución de cómo los artículos de la CDN que se relacionan más de cerca con la participación deben ser implementados en las políticas y la programación. En julio de 2009, el Comité de los Derechos de la Niñez divulgó una Observación General relativa al artículo 12, el cual trata la participación.5 Si bien este documento sigue enfocado fuertemente en que los niños, niñas y adolescentes hagan conocer sus opiniones para “adoptar decisiones, formular políticas y preparar leyes o medidas, así como al realizar labores de evaluación,” también agrega un significado nuevo y más amplio al término participación.6 En particular, afirma: “Para que la participación sea efectiva y genuina es necesario que se entienda como un proceso, y no como un acontecimiento singular y aislado.”7 El documento también enumera varios criterios importantes para cualquier programa de participación: ser transparente e informativo, voluntario, respetuoso, pertinente, adaptado a los niños, incluyente, apoyado en la formación, seguro y atento al riesgo, y responsable. Sabemos que “la participación promueve el compromiso cívico y la ciudadanía activa.”8 Según Mario Volpi, Especialista en Participación Adolescente en UNICEF Brasil, en América Latina durante los años ochenta y noventa personas de todos los sectores de la sociedad, incluyendo “comunidades indígenas y afroamericanas, áreas urbanas de bajo ingreso, poblaciones sin tierra y sin techo, estudiantes, niños y niñas de la calle, movimientos religiosos y un gran número de actores sociales[,] se reunieron en un movimiento social fuerte dirigido a democratizar nuevamente a la sociedad y que reclamaba la ciudadanía para todos.” Como resultado de este movimiento de base amplia, la ciudadanía y la participación se han vuelto inextricablemente ligadas a la promoción de la democracia y la justicia social. Cada vez más, los y las adolescentes están entablando relaciones con ONGs, gobiernos y grupos comunitarios locales no sólo para abogar por sus propios derechos
sino para trabajar por la justicia social para otros grupos de personas, promover causas como la sostenibilidad ambiental, y mejorar la vida cívica a través de campañas de medios de comunicación y outreach. En este contexto, un fuerte movimiento a favor de los derechos de los niños, niñas y adolescentes también ha surgido. Los principales objetivos de la agenda de abogacía por los derechos de los niños, niñas y adolescentes son el acceso a servicios sociales básicos tales como educación y salud, el derecho a ser oídos, el derecho a tomar parte en la toma de decisiones relativas a sus vidas, el derecho a ser respetados por sus familias y el derecho a tener acceso a la cultura, el deporte y el tiempo libre. Ejemplos de este movimiento tienen lugar en toda la región. Por ejemplo, en el Brasil “ha sido posible para los ‘educadores callejeros’ … colaborar con niños de la calle a nivel local en todo Brasil y coordinar estos grupos en un movimiento poderoso para dar voz a estos niños y niñas y mejorar su vida.”9
La participación de los adolescentes
La adolescencia es un período clave en el desarrollo humano ya que es el momento en que una persona joven hace la transición a la experiencia de ciudadanía plena.10 Este período (10-19 años de edad, según lo define UNICEF) es marcado por la adquisición progresiva de derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. Al mismo tiempo, los y las adolescentes están experimentando un profundo desarrollo cognitivo, y los pensamientos, ideas y conceptos desarrollados durante este período de la vida afectan su formación como adultos y ciudadanos.11 Es por esto que la adolescencia es un período crucial para alentar la participación aun mayor, la cual puede llevar a una mayor sensación de eficacia, comprensión del papel de la persona en la sociedad, y mayor logro de sus derechos. La participación de los y las adolescentes permite al adolescente manejar por sí mismo sus proyectos, expectativas, sueños, esperanzas y hasta desacuerdos de una manera canalizada. A través de la participación, los adolescentes son capaces de ser los arquitectos de sus propias vidas y futuros, desarrollándose a sí mismos y desarrollando a las comunidades en las cuales están involucrados, y convirtiéndose en una fuerza colectiva y creativa para nuevos espacios y momentos que generen un mejor futuro. Elaine King, Especialista en Adolescencia y VIH/SIDA de la Oficina para el Caribe Oriental de UNICEF, cita adicionalmente beneficios directos de la participación de adolescentes, tales como “auto-actualización, mayor confianza en sí mismos y creación de autoestima … y fortalecimiento de la comunicación y de habilidades interpersonales básicas.” Adicionalmente, la participación “crea conciencia y comprensión de ciertos procesos cívicos que pueden dar como resultado jóvenes más concientes e involucrados y
5 Naciones Unidas, Comité de los Derechos de la Niñez (2009). 6 Naciones Unidas, Comité de los Derechos de la Niñez (2009), 7 Naciones Unidas, Comité de los Derechos de la Niñez (2009), 8 Landsdown, G. (2009), p. 6. 9 Hart, R. (1992), p. 24. 10 Kessler, G. (1996). 11 Pederson, S. (1961). 12
pág. 7, párr. 12. pág. 31, párr. 133.
King, Elaine, Especialista en Adolescencia y VIH/SIDA en la Oficina para el Caribe Oriental de UNICEF.
por consiguiente comunidades más fuertes.”12 Según la experta en participación adolescente Dina Krauskopf, el desarrollo adolescente requiere una combinación de participación, compromiso y empoderamiento. Esto es posible cuando “los jóvenes desarrollan proyectos y propuestas propias … y buscan apoyos y asesorías cuando las requieren.”13 Los países, las organizaciones y los individuos han aplicado una variedad de enfoques para implementar programas de participación para adolescentes. Hay muchos ejemplos excelentes e inspiradores de programas efectivos en América Latina y el Caribe. Sin embargo, mucho de este trabajo ha estado enfocado en eventos, consejos y otros foros donde los y las adolescentes no son plenamente utilizados ni comprometidos en programación de desarrollo a largo plazo. También puede ser necesario promover una cultura de participación, ya que la participación de los y las adolescentes puede no ser ampliamente aceptada. Según Marlon Thompson, Oficial de VIH de la oficina de UNICEF en Trinidad y Tobago, es importante tener un ‘defensor’ en la comunidad que pueda tender un puente entre los adultos y los adolescentes. Este podría ser un joven que trabaja para asegurar que “sus opiniones sean escuchadas y aceptadas” o un defensor adulto de la participación adolescente que represente a los “adultos diciendo que los apoyamos.” King aboga por una “amplia sensibilización y creación de capacidad para los adultos para alentar y facilitar mejor la participación adolescente”, y argumenta que las actividades “facilitadas por un adulto hábil que respeta a los y las adolescentes parecen ser más auténticas y efectivas. Sea un entorno estructurados o no, los facilitadores adultos hábiles son capaces de apoyar la movilización y las acciones de los y las adolescentes alrededor de asuntos específicos, ayudándoles a crecer y desarrollarse hasta que puedan actuar por su propia cuenta.”15 Por último, es importante mencionar que es necesario crear enfoques particulares para los y las adolescentes vulnerables o aquellos que se encuentran en circunstancias especialmente difíciles. Estos adolescentes pueden tener una familia que no puede satisfacer sus necesidades básicas o no tener ninguna familia, y pueden estar afectados por abuso, pobreza, desastres o conflicto armado. Los adolescentes vulnerables pueden también formar parte de grupos socialmente excluidos, incluyendo adolescentes afroamericanos e indígenas, los que viven en guetos o áreas urbanas densamente pobladas, adolescentes que viven en la calle y adolescentes que viven con el VIH. En su ensayo acerca de la participación infantil, Roger Hart explica que los y las adolescentes vulnerables tienen dificultades para desarrollar competencias así como papeles significativos en la sociedad. Es necesario que los programas de participación se diseñen de manera diferente para los y las adolescentes vulnerables, comenzando por hacer que reflexionen y actúen sobre sus propias vidas. Luego que estén habilitados podrán desempeñar un papel público en su comunidad. La
participación debe incluir “reconocer y construir sobre la resistencia y creatividad”16 de los y las adolescentes. Según la experiencia e investigación de Mario Volpi en la oficina de Brasil de UNICEF, “la participación ha mostrado tener un impacto positivo en la capacidad de los adolescentes de crear recursos para superar los desafíos de esta etapa de la vida.”17
Reseña general de la tipología de la participación
El presente manual propone una tipología de la participación que hace énfasis en tres enfoques particularmente promisorios: • El voluntariado • El aprendizaje-servicio • La abogacía e influencia en las políticas Cada uno de estos enfoques tiene fortalezas y debilidades, y algunos enfoques son más promisorios para comprometer a los grupos adolescentes vulnerables. Nuestro análisis de ejemplos de programas de cada una de estas categorías saca elementos clave de programas exitosos y formula recomendaciones para los profesionales que buscan implementar uno de los enfoques. Las siguientes tres secciones de este manual se dedicarán a cada uno de estos tres enfoques, incluyendo las fortalezas y debilidades de cada uno, los criterios y las prácticas promisorias en esta área programática, y ejemplos de buenas prácticas en esta área procedentes de la región de América Latina y el Caribe, teniendo especialmente en cuenta aquellas que se enfocan en los y las adolescentes vulnerables.
Colombia Niños/Colombia/2009
Krauskopf, D. (2000), p. 128. Thompson, Marlon, Oficial de VIH, UNICEF Trinidad y Tobago. King, E. Hart, R. (1992), p. 24. Volpi, Mario, Especialista en Participación Adolescente en UNICEF Brasil.
UNICEF/MQuintero/Colombia/2007
I. EL VOLUNTARIADO
Fortalezas y debilidades de este enfoque de participación
El concepto de voluntariado involucra trabajar para hacer un cambio positivo, individualmente o como parte de un grupo, para el bienestar de otra persona, una comunidad, el ambiente o la sociedad en general y sin la motivación o expectativa de utilidad económica o remuneración. En la Declaración universal sobre el voluntariado,18 que fue adoptada en ocasión del Año Internacional de los Voluntarios en 2001, se reconoció que la acción de voluntarios es una fuerza creativa y mediadora que: •	crea	comunidades	saludables	y	sostenibles	que	respetan la dignidad de todas las personas, •	habilita	a	las	personas	para	ejercer	sus	derechos	como seres humanos y, así, mejorar sus vidas, •	ayuda	a	resolver	problemas	sociales,	culturales,	económicos y ambientales, y •	crea	una	sociedad	más	humana	y	justa	por	medio	de la cooperación mundial. La Declaración también reconoce el derecho de cada mujer, hombre, niña y niño a “ofrecer a otras personas y a sus comunidades su tiempo, talento y energía” sin importar su origen cultural y étnica, religión, edad, género y condición física, social o económica. El voluntariado debe cumplir por lo menos cuatro criterios básicos: •	Es	intencional:	El voluntario o voluntaria busca una finalidad positiva y realista y debe tener el consentimiento de la comunidad o población con quien trabaja. •	Es	justificado: Responde a una necesidad real de quien recibe la acción voluntaria. No es entretenimiento o un hobby para el voluntario o voluntaria, y busca satisfacer una necesidad que haya sido identificada previamente por la comunidad o población con que trabaja el voluntario. •	No	es	obligatorio: Los voluntarios y voluntarias no son forzados ni coaccionados a participar. •	No	es	motivado	únicamente	por	interés	propio	ni ganancia: La motivación primaria de los voluntarios y voluntarias no es el beneficio propio ni la gratificación. No obstante, el acto de ser voluntario es de beneficio mutuo y el voluntario probablemente experimente ganancias recíprocas a través del servicio prestado.
Si bien la reciprocidad del voluntariado es aplicable a voluntarios de todas las edades, puede haber beneficios particulares para los y las adolescentes, incluyendo crear habilidades profesionales y técnicas así como el liderazgo, el trabajo en equipo y otras habilidades sociales. En vez de verse simplemente como receptores de servicios o víctimas, el voluntariado permite a los adolescentes ser vistos por los miembros de sus comunidades de manera positiva como aportantes a sus sociedades, además de crear una identidad propia positiva y una sensación de empoderamiento. El voluntariado tiene lugar con diferentes niveles de duración y organización. La duración generalmente se puede ubicar en tres categorías: •	Servicio	formal	a	largo	plazo:	veinte	horas	o	más	de servicio a la semana durante tres meses o más. •	Voluntariado	de	tiempo	parcial:	cualquier	cosa	menos del servicio formal a largo plazo pero más de dos horas a la semana durante dos meses. •	Voluntariado	ocasional:	cualquier	cosa	menos	de	lo anterior. El voluntariado puede variar de formal a través de una organización con estructura y status legal a informal en que los voluntarios actúan de manera individual o a través de organizaciones de base/comunitarias sin status legal. Las fortalezas de este enfoque incluyen su flexibilidad, sostenibilidad y estructura. Tiene el potencial de involucrar a muchos adolescentes a través de diversos niveles de duración y organización, ya que se puede adaptar fácilmente para satisfacer las necesidades e intereses de un grupo particular. Los programas de voluntariado se pueden diseñar según la población objetivo en términos de duración e intensidad de la experiencia, áreas temáticas tratadas y nivel de estructura. Tiene el potencial de satisfacer necesidades comunitarias y nacionales críticas mientras al mismo tiempo crea solidaridad entre los participantes y los miembros de la comunidad y ayuda a salvar diferencias étnicas, socioeconómicas y religiosas. Entre las debilidades del enfoque, los y las adolescentes pueden tener poco control sobre los procesos de toma de decisiones si el programa es muy estructurado y burocrático. Adicionalmente, los programas de voluntariado pueden ser manipulados por adultos para avanzar intenciones políticas o de partido. Si bien este enfoque se puede adaptar para incluir adolescentes de todo tipo de antecedentes, hay que tener cuidado de no excluir grupos (por ejemplo, aquellos que requieren algún apoyo económico durante el voluntariado de
International Association for Volunteer Effort, http://www.iave.org/es/content/declaracion-universal-sobre-el-voluntariado
tiempo completo). La financiación insuficiente puede ser un reto para los programas de voluntariado, así como también la falta de capacitación apropiada, monitoreo y estándares de evaluación. El voluntariado formal de tiempo completo se puede usar o percibir como trabajo gratuito, y hasta puede generar conflicto con el personal remunerado que ve a los voluntarios tomando el lugar de empleos de tiempo completo. Una debilidad del voluntariado de plazo más corto o esporádico es que puede tener una visión y estrategia a corto plazo que no trata las causas básicas ni tiene un impacto real en la comunidad.
•	•	Criterios y prácticas promisorias en el voluntariado
Hay varias prácticas y elementos promisorios de los programas exitosos en cada área programática que pueden ayudar a orientar a los profesionales cuando buscan maneras efectivas de comprometer a los y las adolescentes. La ICP y UNICEF han identificado los siguientes elementos de programas exitosos de voluntariado con adolescentes: •	Aportación	democrática	y	oportunidades	de	liderazgo adolescente: Para obtener las mejores ideas y el mayor nivel de compromiso, el programa necesita un equilibrio entre coordinación y aportación democrática de parte de los miembros de la comunidad, el personal y los y las adolescentes con respecto a las políticas y finalidades. La oportunidad de desarrollar habilidades de liderazgo es una experiencia de aprendizaje importante que puede habilitar a los adolescentes y prepararlos para el éxito futuro. •	El	valor	del	trabajo	de	servicio:	Los proyectos y programas necesitan ser cuidadosamente diseñados para construir sobre las habilidades existentes de los participantes mientras al mismo tiempo responden a necesidades comunitarias identificables. Los y las adolescentes pueden estar involucrados en el proceso de identificar necesidades en colaboración con la comunidad. •	Capacitación,	apoyo	y	supervisión: Los y las adolescentes deben ser preparados para su servicio para permitirles tanto vincular la experiencia con el aprendizaje y desarrollo de habilidades como tener los conocimientos y habilidades requeridos para ejecutar las tareas asignadas. Los jóvenes deben ser apoyados y supervisados durante todo el programa para tener retroalimentación positiva y tratar problemas cuando sea necesario. •	Diversidad:	Las oportunidades de participación se deben poner a disposición de todos los y las jóvenes de modo que no haya ningún estigma asociado con la participación, aun si hay diferentes diseños de programa para diferentes segmentos de la población adolescente. •	Reconocimiento: Los programas deben premiar la participación adolescente ofreciendo a los y las adolescentes recursos tales como desarrollo de habilidades y capacitación, así como un certificado
•	•	y/o festejo para al final dar fe de haber completado el programa. Tamaño	manejable:	Si bien el programa puede ser nacional o local en su alcance, el tamaño de las unidades individuales del programa debe ser pequeño. Los y las adolescentes necesitan conocerse entre sí, conocer al personal fijo y ser conocidos por el personal fijo. Coordinación	de	parte	de	un	ente	dedicado: Para lograr calidad programática, es esencial tener un ente que brinde liderazgo, visión global y filosofía, así como capacitación y asistencia técnica. Flexibilidad: El liderazgo debe ser creativo y tener la flexibilidad para moverse rápidamente para responder a nuevas oportunidades y problemas. Esto implica una organización / equipo administrativo eficiente y responsivo. Rendición	de	cuentas	según	estándares:	El programa necesita estándares mensurables para el producto y las variables de resultado. Los estándares deben ser sensibles a diferentes circunstancias y grupos de población. La evaluación debe estar alineada con la misión y las metas del programa.
Ejemplos de buenas prácticas en el voluntariado
En esta sección compartiremos ejemplos de programas de voluntariado en la región que ilustran muchas de las prácticas promisorias enumeradas anteriormente, así como prácticas efectivas adicionales. Un ejemplo interesante de un programa de base liderado por adolescentes es Héroes en los Colegios en Costa Rica. Esta es una iniciativa de la Fundación Desarróllate que involucra a adolescentes de 13-18 años de edad. Durante 2008, la Fundación Desarróllate llegó a 1.000 adolescentes de escuelas secundarias, capacitándolos en ética y desarrollo de carácter, promoviendo el liderazgo, ayudándoles a formular metas para la vida e informándoles sus derechos. Este es un programa de mentoring (tutoría) de pares, de modo que los voluntarios y voluntarias que trabajan con los y las adolescentes son otros jóvenes que han sido entrenados por la Fundación Desarróllate. Los programas de voluntariado de pares pueden ser una manera muy efectiva de llegar al grupo de edad adolescente. Este diseño de programa es particularmente fuerte en las áreas de liderazgo adolescente, capacitación, buena coordinación central y diversidad. Otro buen modelo de programa procede de Uruguay. Puentes Sur es una ONG que trabaja con más de cien adolescentes y jóvenes de 17-23 años de edad en áreas rurales y aldeas pequeñas. A través del programa “Soriano Joven”, Puentes Sur crea grupos juveniles en los cuales los y las adolescentes reciben capacitación acerca de una variedad de temas, desde la participación cívica hasta la salud sexual y reproductiva, por medio de un enfoque educativo no formal. Los y las adolescentes luego planifican y administran sus propias
actividades y programas de voluntariado. La experiencia y el impacto local de esta ONG y su programa han inspirado la creación de un Puentes Sur Regional en los países de MERCOSUR.19 Este diseño de programa es particularmente fuerte en las áreas de liderazgo adolescente, capacitación, buena coordinación central y reconocimiento. Uno de los modelos de programa de voluntariado más fuertes que encontramos fue Panamá Verde, una red ambiental nacional administrada por voluntarios y voluntarias adolescentes predominantemente de las provincias y áreas rurales de Panamá. Fundado en 1996, Panamá Verde fue creado bajo la égida de los Cuerpos de Paz y obtuvo status legal como ONG independiente en 2004. El programa brinda a los y las adolescentes educación ciudadana, además de habilitarlos para ser agentes proactivos para el desarrollo sostenible en sus comunidades. Brindan capacitación acerca de la Convención sobre los derechos del niño como parte del proceso de empoderamiento de adolescentes con respecto a sus derechos. Cada grupo de Panamá Verde en una comunidad es capaz de adaptarse a las necesidades locales ya que los y las voluntarios adolescentes que viven en esa comunidad conocen las necesidades comunitarias y pueden definir la prioridad de las soluciones. Todos los proyectos se basan en la sostenibilidad ambiental y el desarrollo. Jóvenes de 12 a 29 años de edad están involucrados en este programa, de modo que es flexible en la inclusión de adolescentes así como de otros grupos de edad. Esto brinda una oportunidad continua de servir en cuanto los jóvenes crezcan y desarrollen nuevas habilidades y conocimientos. El programa ha tenido mucho éxito porque forma alianzas públicas y privadas, recibiendo apoyo del gobierno de Panamá así como de fundaciones privadas y corporativas como la Kellogg y la SAB Miller. La estructura de Panamá Verde permite a los y las adolescentes desarrollar habilidades de liderazgo en una organización nacional, mientras al mismo tiempo sigue dando flexibilidad a los grupos locales. Los grupos alrededor del país que forman parte de la red de Panamá Verde tienen autonomía en el proceso de planificación e implementación dentro del contexto del plan de trabajo de la organización que es acordado en la asamblea anual. Anualmente, cada grupo envía dos representantes a la asamblea nacional, donde se toman las decisiones importantes de la organización. Actualmente, la organización está en proceso de generar un sistema para la planificación, monitoreo, evaluación y presentación de informes. Hasta la fecha, más de quinientos voluntarios y voluntarias han participado en el programa (cuatrocientos entre 12 y 19 años de edad). Hay 33 grupos ambientales adolescentes alrededor del país, principalmente en las provincias. Cada grupo ha liderado por lo menos un proyecto comunitario local relativo a la reforestación, educación ambiental, capacitación en VIH/SIDA, liderazgo, prevención de la droga y/o derechos humanos.
Otro ejemplo excelente y ganador de premio de un programa modelo de voluntariado es Un Techo para Mi País. Esta ONG, fundada en 1997, moviliza a voluntarios y voluntarias adolescentes en solidaridad con los más pobres en áreas urbanas para construir vivienda económicamente asequible de calidad. Un Techo para Mi País trabaja para mejorar la calidad de vida de millones de familias que actualmente viven en la pobreza mediante comprometer a miles de voluntarios y voluntarias, principalmente adolescentes, y familias en la construcción de vivienda de transición y en la implementación de programas de inclusión social. La organización se inició en Chile, y hoy día ha inspirado una red regional en quince países de América Latina y el Caribe, incluyendo Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, la República Dominicana y Uruguay. El programa ha recibido numerosos premios, no sólo por su excelente diseño de programa y misión, sino porque también se esfuerza por el monitoreo y evaluación riguroso de los resultados programáticos. Un Techo para Mi País tiene un Centro de Investigación Social que documenta, sistematiza y analiza todo el modelo programático. La evaluación misma también es liderada por adolescentes y jóvenes, principalmente estudiantes de secundaria y universidad. Actualmente, con el apoyo de consultores, están creando un sistema de evaluación de impacto que les permitirá medir y comparar el desempeño de cada uno de los países que participan en esta red regional. Un Techo para Mi País ha ganado premios de la Fundación Gloria de Kriete y el gobierno de Chile, y en 2008 fue seleccionado como una de las Mejores	Prácticas	en	Políticas	y	Programas	en	América	Latina	y	el	Caribe, liderado por la UNESCO y el BID. Recibe financiación de organizaciones internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo, empresas como LAN Chile, Chevron y Deloitte, y donaciones de personas. En 2008, coordinaron más de 98.000 voluntarios. Han construido más de 40.000 casas en la región, beneficiando a más de 16.000 familias. Es importante anotar que si bien este programa es un ejemplo excelente, involucra principalmente a adolescentes de familias educadas de clase media a alta. El programa sí busca habilitar a personas de las comunidades más pobres para abogar por sí mismos, pero no se ha enfocado aún en incluir adolescentes de los grupos más vulnerables como voluntarios. Sin embargo, busca crear solidaridad entre los y las jóvenes con mayores oportunidades y los que son más pobres y más marginados. Los voluntarios y voluntarias adolescentes realizan un proceso de reflexión acerca de su experiencia en este programa para evaluar su impacto en su vida personal y profesional. Los estudios iniciales están mostrando que estos voluntarios jóvenes están muy afectados por el programa y siguen trabajando por los más pobres que viven en áreas urbanas densamente pobladas.
MERCOSUR incluye Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil como miembros plenos, Chile como observador y Venezuela como el miembro más nuevo.
II. EL APRENDIZAJE-SERVICIO
Fortalezas y debilidades del aprendizajeservicio
Según el Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario (CLAYSS), con sede en Buenos Aires, Argentina, el aprendizaje-servicio es “la propuesta pedagógica que promueve actividades estudiantiles solidarias, no sólo para atender necesidades de la comunidad, sino para mejorar la calidad del aprendizaje académico y la formación personal en valores y para la participación ciudadana responsable.”20 El aprendizajeservicio es una herramienta pedagógica en la categoría de “aprendizaje mediante la experiencia” que vincula la adquisición de conocimiento con “el servicio a otros, el cual determina el propósito, la naturaleza y el proceso del intercambio social y educativo entre los aprendices (estudiantes) y las personas a quienes prestan el servicio.”21 Los modelos programáticos del aprendizaje-servicio deben equilibrar los objetivos de servicio y los objetivos de aprendizaje. Si los y las estudiantes culminan exitosamente un proyecto de servicio comunitario pero no han aprendido el contenido académico requerido, entonces se debe reevaluar el modelo programático para asegurar que el aprendizaje sea riguroso. De la misma manera, los programas de servicio deben satisfacer las necesidades de la comunidad, y no sólo las necesidades de los estudiantes y maestros. El aprendizaje-servicio se debe integrar en el currículo para satisfacer objetivos de aprendizaje definidos y necesidades comunitarias identificadas. El aprendizaje-servicio puede tener un impacto positivo en el desarrollo personal, social, cognitivo y académico de los y las adolescentes. El aprendizaje-servicio es un enfoque dinámico debido a que brinda diversos beneficios a los participantes. Como pedagogía de enseñanza y aprendizaje, promueve la solución de problemas complejos en un contexto de mundo real, mientras el trabajo de servicio contribuye a sensaciones de eficacia y promueve la cooperación, la ciudadanía y el desarrollo personal. “Como consecuencia de esta inmediatez de la experiencia, el aprendizaje-servicio tiene mayor probabilidad de ser personalmente significativo para los participantes y de generar consecuencias emocionales y desafiar valores así como ideas, y de ahí apoyar el aprendizaje y desarrollo social, emocional y cognitivo.”22 Modelos teóricos y metodológicos de aprendizajeservicio se han desarrollado en los Estados Unidos, América Latina y el Caribe. En esta región, CLAYSS ha hecho aportes significativos. Las reformas educativas iniciadas en los años noventa por muchos países de América Latina y el Caribe generaron un contexto positivo para el desarrollo del aprendizaje-servicio ya
que existía una clara necesidad de vincular el sistema educativo con el mercado laboral. También había una sensación de urgencia relativa a la promoción de la ciudadanía activa que pudiera dar sostenibilidad al proceso de democratización. La educación es un componente clave del debate acerca de la inclusión, construcción de ciudadanía y justicia social. En este contexto, el movimiento del aprendizaje-servicio ha crecido junto con movimientos sociales más amplios que promueven el fortalecimiento de la sociedad civil, la participación en la ciudadanía y una cultura de solidaridad.23 Las fortalezas del enfoque de aprendizaje-servicio incluyen la capacidad de asociar el nivel de competencias y habilidades de los y las estudiantes con un proyecto de servicio apropiado, y así la capacidad de utilizar el aprendizaje-servicio ampliamente a través del sistema educativo de un país desde la temprana niñez hasta la educación universitaria. Las actividades de reflexión brindan oportunidades para la discusión intencional e intensiva acerca del contexto cultural e histórico de asuntos sociales, la exploración de soluciones exitosas y no tan exitosas, y el desarrollo de papeles y responsabilidades cívicas. Los estudiantes obtienen conocimiento dirigido, cumplen objetivos académicos y mejoran habilidades tales como la comunicación, la solución de problemas y el liderazgo. Dos fortalezas importantes de este enfoque que son particularmente pertinentes para la región de América Latina y el Caribe, descubiertas por investigadores y profesionales en esta área, son:
Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario, http://www.clayss.org.ar/as.htm Stanton, T. (1990), pág. 65. Eyler, J. & Giles, D.E. (1999). PaSo Joven (2005), pág. 8.
Fundación Anar Perú /Perú/2009
•	El	aprendizaje-servicio	con	niños,	niñas	y	adolescentes vulnerables puede llevar a una mayor capacidad de recuperación. •	El	aprendizaje-servicio	empodera	a	los	y	las	adolescentes en los contextos cívicos locales.24 Las debilidades del aprendizaje-servicio como un enfoque participativo para adolescentes pueden incluir menos flexibilidad y espacio para la creatividad e iniciativa individual, ya que los instructores pueden estar limitados por un currículo u reglamento escolar específico. El aprendizaje-servicio requiere capacitación y apoyo para los maestros y maestras para la integración del servicio en su currículo, diseño de actividades de reflexión, e identificación y mantenimiento de alianzas comunitarias, y por ello se puede requerir tiempo y recursos adicionales para crear programas nuevos de aprendizaje-servicio en las escuelas y comunidades. Por último, como los programas de aprendizaje-servicio a veces son obligatorios (parte de los requisitos de graduación, por ejemplo), la sensación de “voluntariado” se puede perder.
Se debe mantener el rigor académico, y se deben otorgar créditos por el aprendizaje, no por el servicio. •	Evaluación – Es importante medir el aprendizaje de los y las estudiantes (dado que los créditos académicos son por el aprendizaje, no el servicio), así como el impacto en la comunidad (¿El proyecto fue efectivo? ¿Produjo el resultado deseado?). Estén preparados para la incertidumbre y variación en los resultados de aprendizaje de los estudiantes.26
Ejemplos de buenas prácticas en el aprendizaje-servicio
En esta sección compartiremos ejemplos de programas de aprendizaje-servicio en la región que ilustran muchas de las prácticas promisorias enumeradas anteriormente, así como prácticas efectivas adicionales. El primer ejemplo no es un programa individual sino más bien una iniciativa política gubernamental para promover el aprendizaje-servicio en Argentina a través del programa federal	Educación	Solidaria	(www.me.gov. ar/edusol). Argentina ha sido pionera y ha inspirado al movimiento de aprendizaje-servicio en la región. En el 2009, más de quince mil escuelas y más de cien universidades han incorporado el aprendizaje-servicio en su currículo.27 El Premio Presidencial de AprendizajeServicio ha dado reconocimiento público a los mejores programas de aprendizaje-servicio en las escuelas y universidades desde su inicio en 2000. Ahora Chile, la República Dominicana, Uruguay y Ecuador también tienen Premios Presidenciales para el aprendizajeservicio.28 CLAYSS ha realizado investigaciones que muestran que el aprendizaje-servicio está ampliamente difundido en las escuelas y universidades de Argentina, teniendo todas las jurisdicciones algunos programas de aprendizaje-servicio.29 El segundo ejemplo de un programa modelo de aprendizaje-servicio es el programa regional PaSo	Joven, iniciado en 2004 por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con el apoyo de organizaciones en Argentina, Bolivia y la República Dominicana. CLAYSS fue la agencia técnica regional para el programa y la Fundación SES de Argentina actuó como la agencia ejecutora. Las agencias de ejecución técnica fueron la Alianza ONG (República Dominicana) y CEBOFIL (Bolivia).30 A través de la participación en proyectos de aprendizaje-servicio, se inspiró a los y las adolescentes a ser líderes en sus comunidades. Los beneficiarios directos fueron 12.000 adolescentes que participaron en los proyectos de aprendizaje-servicio y 1.200
Criterios y prácticas promisorias para el aprendizaje-servicio
Existen varios elementos y prácticas promisorios de los programas de aprendizaje-servicio exitosos que son útiles para orientar a los profesionales al utilizar este enfoque para la participación adolescente: •	La	voz	adolescente	–	Los y las adolescentes están involucrados en identificar el asunto de interés con la comunidad y en formular el proyecto. A los adolescentes se les dan oportunidades para la retroalimentación, reflexión y evaluación en todo el transcurso del proyecto. •	La	acción	significativa	y	la	voz	comunitaria	– El servicio ayuda a tratar una necesidad comunitaria real, y es necesario y valioso para la comunidad. Los miembros de la comunidad trabajan conjuntamente con los y las adolescentes para identificar necesidades, formular metas programáticas y ayudar a diseñar soluciones. El instructor académico y los estudiantes trabajan en asociación con la comunidad. •	Orientación,	capacitación	y	apoyo	– A los y las estudiantes hay que darles suficiente información acerca de la comunidad, las organizaciones aliadas y el tema a tratar. Las metas de aprendizaje deben ser claras para tanto los estudiantes como los aliados comunitarios, y deben ser apropiadas para el nivel de habilidades y de desarrollo de los y las adolescentes. La distinción entre el papel de aprendizaje en la comunidad de los estudiantes y el papel de aprendizaje en el aula se debe minimizar.25 •	Reflexión	– La reflexión crítica es clave para vincular el servicio con el currículo académico, profesional y social y los objetivos de aprendizaje.
Tapia, M., Service Enquiry, págs. 213-214. Howard, J. (2001). Ibid. “Premio Presidencial Escuelas Solidarias” (2000-2001), Summary Report for the Grant Research Program, given by the Global Service Institute (GSI), CLAYSS, Buenos Aires, 2004. 28 Tapia, M. N. (2008). Service-learning in Latin America, past and present. G2G. The State of Service-learning. A report from the National Youth Leadership Council, 66ss. 29 http://www.clayss.org.ar/investigacion.htm 30 www.clayss.org.ar/paso_joven/biblioteca.htm
maestros, maestras y líderes adolescentes que fueron capacitados en la metodología de aprendizaje-servicio. Por último, compartiremos en detalle el ejemplo de Sirve Quisqueya, un programa liderado por la Alianza ONG en la República Dominicana. Esta iniciativa es una red de organizaciones públicas y privadas que promueven el aprendizaje-servicio en la República Dominicana y que beneficia a comunidades rurales y vecindarios urbanos marginados. Fundado en 1995, el programa tiene cuatro objetivos principales: •	Fortalecer	la	estructura	del	aprendizaje-servicio	en	la República Dominicana. •	Crear	oportunidades,	con	la	participación	de	escuelas y organizaciones comunitarias, para comprometer a los y las adolescentes en el aprendizaje-servicio y en la implementación de proyectos comunitarios sostenibles. •	Crear	adolescentes	saludables	para	comunidades	saludables. •	Promover	el	reconocimiento	de	la	práctica	del	aprendizaje-servicio. Sirve Quisqueya se asocia con entes tanto públicos como privados, tales como el gobierno local en Santo Domingo, Voluntarios de las Naciones Unidas, Adolescents for Peace y muchos otros. Sirve Quisqueya también tiene una alianza con el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), el Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA) y la Fundación Global Democracia y Desarrollo para desarrollar la metodología de aprendizaje-servicio e infraestructura para el programa. Los y las adolescentes participan ampliamente en el proceso de implementación a través de consultas y preguntas guiadas cuando se planifican las actividades. La reflexión también es un componente clave de su enfoque. La metodología empleada por Sirve Quisqueya incluye talleres participativos en los cuales los y las adolescentes presentan los resultados obtenidos en
la implementación de su proyecto. Esta información es compilada por un asesor, quien luego prepara un informe con resultados finales y recomendaciones. El proceso de evaluación tiene lugar inmediatamente después de la culminación del proyecto para aprovechar el impulso y motivación de los participantes. Sirve Quisqueya también organiza foros nacionales para que los y las adolescentes intercambien sus experiencias en el aprendizaje-servicio, en los cuales ellos resaltan los beneficios para sus comunidades. Los y las adolescentes involucrados reciben supervisión constante. Algunos de los proyectos exigen la participación de un voluntario o voluntaria adulto para hacer seguimiento de las actividades y guiar el financiamiento. Los y las adolescentes también reciben apoyo de la coordinación general y las organizaciones locales vinculadas a los proyectos de servicio. Sirve Quisqueya ha demostrado múltiples efectos importantes en los y las adolescentes involucrados en programas de aprendizaje-servicio: •	Se	convierten	en	líderes	en	sus	comunidades,	divulgando los conocimientos adquiridos durante la experiencia de aprendizaje-servicio por medio de seminarios, capacitaciones y más. •	Son	capaces	de	diseñar	propuestas	pequeñas,	fijar metas e implementarlas con éxito. Algunos ejemplos de estos proyectos son: campañas de educación ambiental, proyectos de reforestación, murales comunitarios, proyectos de reciclaje, bibliotecas comunitarias en áreas marginadas, etc. •	El	100%	de	los	y	las	participantes	en	los	proyectos de aprendizaje-servicio han mostrado interés en estudiar hasta el nivel de universidad. •	Hay	un	abandono	escolar	muy	bajo	entre	los	y	las	adolescentes involucrados en estos proyectos. •	Los	proyectos	de	servicio	benefician	a	grupos	rurales además de vecindarios urbanos marginados.
UNICEF/JCandelaria/México/2009
III. LA ABOGACÍA E INFLUENCIA EN POLÍTICAS
Para los propósitos de este manual, estamos describiendo una tercera categoría de participación de adolescentes como abogacía e influencia en políticas. Dentro de esta área de participación hay un componente interno que incluye la participación de adolescentes en consejos y su representación en entes gubernamentales, la participación en proyectos de desarrollo local y la participación en ONGs que monitorean las políticas gubernamentales. También incluye un componente externo en el cual los y las adolescentes están involucrados en hacer campañas acerca de un asunto específico, aumentar la conciencia pública y trabajar para cambiar políticas/legislación desde afuera. Esto podría implicar la táctica de medios de comunicación juveniles, tales como video, radio, cine, periódicos u otra forma de producción de medios por jóvenes para un público joven y/o adulto. Es importante anotar que la participación de adolescentes puede ser beneficiosa no sólo para avanzar los derechos de los y las adolescentes sino también para tratar una gama de asuntos que afectan a los adolescentes y sus comunidades. Si bien es importante que los y las adolescentes realicen actividades para abogar por los derechos de los adolescentes e influir en las políticas para apoyar los derechos de los adolescentes, la participación y ciudadanía plena incluyen derechos de todos los ciudadanos e implican responsabilidades para todos los ciudadanos. La participación debe tener significado y un resultado objetivo más allá de la acción de participación, de otro modo la participación es meramente simbólica. Es importante reconocer el valor de la participación de los y las adolescentes y su capacidad de tener un impacto positivo en la sociedad, no simplemente en asuntos que sólo les afectan a ellos. Así, en esta categoría incluimos ejemplos de abogacía e influencia en políticas en los cuales adolescentes están trabajando para tratar asuntos que les afectan a ellos y a sus comunidades (defínase esto como se defina). Si bien un primer paso puede ser lograr un puesto en la mesa (que se escuche su voz), la participación en la abogacía o las políticas debe dirigirse a un cambio deseado para afectar un asunto particular. Si bien el Comité de los Derechos de la Niñez de la ONU reconoce los beneficios de que “sea cada vez mayor el número de parlamentos locales de jóvenes, consejos municipales de niños y consultas especiales en que los niños pueden expresar su opinión en los procesos de adopción de decisiones,” también anota que “esas estructuras de participación representativa oficial en el gobierno local deben ser solamente una de las muchas formas de aplicar el artículo 12 en el plano local, por cuanto sólo permiten que un número relativamente reducido de niños participe en las comunidades locales.”31 El Comité también ha prevenido acerca de enfoques simbólicos en los cuales los y las adolescentes son manipulados, se les indica qué pueden decir o no pueden decir, o no se da peso pleno a sus opiniones.32 También es importante hacer énfasis en que, “para que la participación sea efectiva y genuina es necesario que se entienda como un proceso, y no como un acontecimiento singular y aislado.”33 Si bien la importancia de la participación de adolescentes en consejos es que se oigan las voces de los y las adolescentes, son necesarias acciones a más largo plazo. El Comité también reconoce la importancia de apoyar y alentar a los adolescentes a formar y liderar sus propias organizaciones e iniciativas. Es importante para los y las adolescentes estar involucrados directamente en, y hasta iniciar, actividades de abogacía e influencia en políticas en vez de ser solamente los receptores de servicios o de abogacía en su favor.34 Así que incluimos en nuestras prácticas promisorias a continuación ejemplos de modelos de capacitación de capacitadores que involucran a adolescentes en educación de pares acerca de derechos y responsabilidades. Las fortalezas de este enfoque son que puede brindar a los y las adolescentes experiencia práctica con procesos políticos y conocimiento de cómo funcionan los gobiernos, y permite a los y las adolescentes dar insumos y retroalimentación directa a las autoridades gubernamentales con respecto a sus opiniones, necesidades e intereses, lo cual les da una sensación de posesión de derechos. Este tipo de participación mejora la comprensión de los adolescentes de sus derechos y responsabilidades, les moviliza alrededor de temas cívicos y políticos, y crea espacio para su voz en el ámbito público. Crea líderes para el futuro, habilitándolos en los papeles de toma de decisiones y protegiendo y valorando su voz en el proceso de formulación de políticas. La realización de campañas y creación de conciencia puede movilizar y llegar a grandes cantidades de adolescentes, y tiene el potencial de tener impacto al nivel de política o de la ‘visión general’. Este mayor nivel de visibilidad de los y las adolescentes en papeles positivos y de aportación también ayuda a crear percepciones positivas de los jóvenes en la sociedad. Entre las debilidades que identificamos en este tipo de participación está el hecho de que se pueda ver como una amenaza a las formas establecidas y tradicionales de participación política. La participación de los y las adolescentes en los procesos gubernamentales puede ser meramente simbólica comparada con la participación real, llevando a la desilusión adicional y
Naciones Unidas, Comité de los Derechos de la Niñez (2009). Ibíd., párrafo 132. Ibíd., párrafo 133. Ibíd., párrafo 130.
falta de derechos. Existe la preocupación de que los y las adolescentes que participan en los entes de gobierno pueden ser influidos o manipulados con mayor facilidad por políticos o burócratas adultos, particularmente previo a una elección o a la votación de un asunto particular. Los y las participantes adolescentes a veces no son representativos de sus pares o pueden ser seleccionados con cuidado por funcionarios gubernamentales en vez de elegidos por otros jóvenes. Los mecanismos de participación pueden demorarse mucho y ser difíciles de gestionar. Por último, si bien existe el potencial de gran impacto, los efectos de la participación pueden no ser tan tangibles, directos o inmediatos.
•	Solidaridad: Foméntelo con otros adolescentes mientras sigue brindando oportunidades intergeneracionales de comprensión y colaboración. •	Valores	cívicos:	Aliente a la continuación de la ciudadanía activa más allá de la adolescencia inculcando valores cívicos, habilidades y comprensión de que los ciudadanos y ciudadanas de todas las edades tienen responsabilidades cívicas.35
Criterios y prácticas promisorias en la abogacía e influencia en políticas
En esta sección compartiremos ejemplos de programas de abogacía e influencia en políticas en la región que ilustran muchas de las prácticas promisorias enunciadas anteriormente, así como prácticas efectivas adicionales. Un buen ejemplo de un programa en el cual adolescentes están trabajando para tratar asuntos enfrentados por sus comunidades es el Instituto Dominicano de Apoyo a la Juventud (INDAJOVEN) en la República Dominicana. En 1995, INDAJOVEN creó la Red de Jóvenes de Santo Domingo (REDJUVENECE), la cual posee más de 300 voluntarios y ha beneficiado a más de 18.000 adolescentes hasta la fecha. La red ha enfocado su atención en capacitar a adolescentes en la participación, la creación de capacidad, iniciativa empresarial (entrepreneurship), prevención del VIH/ SIDA, prevención del trabajo infantil y abogacía por políticas. Es independiente y no partidista, y alienta y apoya a los y las adolescentes en la promoción de democracia, justicia (fairness), tolerancia, justicia social, solidaridad y protección ambiental. Con respecto a las organizaciones lideradas por adolescentes, un ejemplo promisorio es la Coordinadora de Juventud por Guatemala, una red de adolescentes y de organizaciones y movimientos de base que trabaja por influir en las políticas. El objetivo principal de su programa es promover la participación activa de los y las adolescentes, abrir espacios de diálogo y abogacía en la creación de políticas públicas de nivel estatal en Guatemala, e involucrar a los y las adolescentes en todas las decisiones tomadas por los actores que impulsan las políticas públicas. Se brinda capacitación acerca de los derechos humanos y, con base en sus necesidades, los y las adolescentes que están en el programa proponen actividades y acciones que se convierten en insumos para la planificación emprendida por representantes elegidos por cada organización, y los y las adolescentes están involucrados en todo el proceso de determinar los temas y el enfoque de las acciones. El progreso es evaluado por medio de asambleas generales en las cuales las diversas organizaciones participan para evaluar los resultados y brindar orientación.
Los elementos de programas exitosos de abogacía por los derechos e influencia en las políticas que la ICP y UNICEF han identificado son los siguientes: •	Los	adultos	comparten	el	poder	y	la	toma	de decisiones con los adolescentes: Evite la participación simbólica creando mecanismos para aportes de adolescentes a las decisiones por fuera de las estructuras formales de la votación. •	Educación	no	política	/	no	partidista	acerca	de	los	temas,	el	contexto	y	la	historia: Es importante suministrar antecedentes no sesgados de modo que los y las adolescentes no sean manipulados para fines políticos. •	Experiencia	práctica: Brinde a los y las jóvenes experiencia práctica en los procesos políticos y en cómo funcionan los gobiernos. •	Relaciones	y	alianzas: Sea transparente, flexible e inclusivo de adolescentes con diferentes antecedentes, y esté comprometido con crear relaciones amplias y a largo plazo en vez de interacciones a corto plazo. •	Estrategias	múltiples:	Involucre a los y las adolescentes en múltiples estrategias de participación, ya que una estrategia podría no producir el resultado deseado. •	Metas	realistas: Enseñe a los y las adolescentes que el cambio es un proceso y es progresivo – aliente a los adolescentes a fijar metas realistas que se pueden lograr.
Además de la investigación de la ICP, consultamos la siguiente publicación: Bynoe, Jessica A. Confronting the Glass Ceiling of Youth Engagement. Washington, DC: Academy of Educational Development, 2008. Descargado de www.aed.org/Publications/upload/Glass-Ceiling-of-Youth-Engagement.pdf.
En términos de influir en las políticas a nivel local, un programa modelo es el Consorcio Boliviano de Juventudes. Este programa opera un hogar para adolescentes, y desde este espacio promueve una cultura de participación entre niños, niñas y adolescentes. Trabajando en la influencia en políticas a través de un diálogo intergeneracional, buscan mayores asignaciones presupuestales para programas que afectan a los adolescentes y jóvenes. En 2003, lograron la participación y compromiso del Plan de Desarrollo Municipal de 2003-2007 de Sucre. Este proceso de aprendizaje mutuo dio como resultado que la propuesta de política pública de los y las adolescentes fuera integrada en el Plan Estratégico de Desarrollo Municipal de 2025. En abril de 2009, 739 representantes de 65 organizaciones de adolescentes de ocho distritos municipales, tres de ellos rurales y muy pobres, participaron en ‘conferencias municipales de jóvenes’ para formular su propuesta de políticas públicas. Un ejemplo fuerte de una iniciativa local de una organización internacional proviene de Save the Children, una de las más grandes ONGs que trabajan por los derechos de los niños y niñas alrededor del mundo, con presencia en 120 países. La participación es un componente transversal de todos sus programas, y se enfoca en grupos vulnerables en áreas urbanas y rurales, incluyendo adolescentes con discapacidades, adolescentes en situación de violencia, trabajadores infantiles y adolescentes involucrados en la violencia armada. Save the Children Ecuador lidera un programa que trabaja con adolescentes que pertenecen a minorías	étnicas	y	más	del	10%	de	la	población	tiene	necesidades económicas mayores. En particular, en las provincias de El Oro y Guayas la organización está trabajando por el derecho a una educación inclusiva y de calidad para los niños, niñas y adolescentes que son víctimas de abuso, protegiéndolos de la violencia brindándoles un entorno seguro, participativo y amable. Más aun, el programa habilita a los y las adolescentes para la creación y el fortalecimiento de consejos estudiantiles en las escuelas. Estos consejos ayudan a monitorear las políticas y prácticas nuevas implementadas en las escuelas. Los consejos también sirven como un espacio para creación de capacidad, ya que los y las adolescentes son capaces de abogar por sus derechos a la educación y protección. Intercambian las mejores prácticas a nivel local y provincial para que puedan inspirarse y ser inspirados por otros modelos de intervención. Otro ejemplo de un programa de abogacía es la red Sou de Atitude en el Brasil. Este programa trabaja por habilitar a los adolescentes con respecto a sus derechos a través de la promoción de la participación social y política de los y las adolescentes que están en riesgo y/o viven en situación de pobreza en los estados del nororiente del Brasil, los cuales tienen una población mayoritariamente afrobrasileña. Sou de Atitude trabaja por promover el ejercicio de la ciudadanía y fomenta la participación en la abogacía y en el monitoreo de las políticas públicas. La primera
área incluye actividades y programas relacionados con la promoción de la educación de los medios de comunicación y de la movilización social, así como capacitación en el monitoreo de políticas públicas y del presupuesto junto con otros temas sociales. En la segunda área de acción, Sou de Atitude crea conciencia acerca del acceso y la calidad de la educación básica y monitorea las acciones del gobierno en este campo, formula propuestas de proyectos sociales y promueve alianzas con organizaciones de base y el sector público en diferentes áreas.
UNICEF/GBell/República Dominicana/2007
Los y las adolescentes están incluidos desde el inicio del programa en la identificación de la necesidad y el diseño del proceso de acción. La cooperación y las alianzas público-privado estratégicas también son elementos clave del éxito de Sou de Atitude. Estas alianzas incluyen instituciones públicas locales (consejos estatales), espacios de abogacía de la sociedad civil (ONGs nacionales e internacionales) y, en particular, canales mediáticos y de comunicación disponibles en las comunidades de ingreso bajo. Los y las participantes en el programa se reúnen en diferentes momentos para monitorear el progreso de sus proyectos e identificar los ajustes requeridos y estrategias nuevas. Las conclusiones se incluyen en informes que son compartidos en línea con todas las organizaciones y miembros involucrados. También hay un seguimiento mensual con los y las participantes adolescentes para evaluar su desarrollo personal y profesional. Se ha hallado que los efectos del programa incluyen: •	Mayor	interés	y	participación	de	los	y	las	adolescentes en el ámbito público a nivel local en sus comunidades. •	Mayores	niveles	de	logro	académico	y	mayores	habilidades de aprendizaje y comunicación. •	Mejor	diálogo	y	comunicación	entre	los	adolescentes y sus familias (respeto mutuo, así como comprensión familiar de la importancia de motivar a sus hijos e hijas a seguir estudiando). •	Los	y	las	adolescentes	se	sienten	valorados	y capaces de hacer cambios significativos en sus comunidades, principalmente a través de la educación de pares y la interacción con otras organizaciones de adolescentes. •	Mejor	percepción	de	los	y	las	adolescentes	de	cómo funciona el gobierno, incluyendo el proceso de asignación y distribución de presupuesto.
•	Mejor	análisis	e	identificación	de	las	causas	de los problemas sociales y eficacia en actuar coordinadamente para diseñar soluciones estratégicas. •	Mayor	participación	de	los	y	las	adolescentes	en	la	comunidad, las escuelas y otros grupos sociales. •	La	educación	acerca	de	los	medios	de	comunicación y la movilización social sirven como aspectos clave de la comunicación y un camino para comprender y construir una visión critica de las fuentes de información disponibles. Sou de Atitude cree que su método de educación no formal es flexible y capaz de ajustarse a las necesidades de diferentes grupos de adolescentes, incluidos aquellos en situaciones de vulnerabilidad. Como resultado de su experiencia en la creación de esta red de comunicación y en el monitoreo de políticas públicas, Sou de Atitude ha producido una guía titulada Guia	de	atitude	–	Reflexões	e	práticas	sobre	monitoramento	e	ação	política en la cual los y las adolescentes pueden aprender acerca de la acción política, la movilización social y la comunicación de una manera muy amable y didáctica. Esta guía y más información están disponibles en www.soudeatitude.org.br. El programa telefónico ANAR (Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo) en el Perú es un ejemplo de una iniciativa de abogacía por derechos que llega a miles de niños, niñas y adolescentes a través de un servicio telefónico confidencial donde pueden expresar sus preocupaciones y exigencias. Este servicio opera bajo los principios de la CDN, promoviendo la participación de los y las adolescentes, escuchando sus opiniones y considerándolos parte de la solución. Este es un programa premiado nacional e internacionalmente que ha sido considerado un ejemplo líder de empoderamiento de los niños, niñas y adolescentes con respecto a sus derechos como ciudadanos plenos. El Comité de los Derechos de la Niñez de las Naciones Unidas36 ha recomendado que el
36 Naciones Unidas, Comité de los Derechos de la Niñez (2006). www.unhchr.ch/tbs/doc.nsf/898586b1dc7b4043c1256a450044f331/526fc5019eb2d696c125714d0051f198/$FILE/G0640890.pdf
gobierno peruano fortalezca el servicio para llegar a áreas remotas y beneficiar a más niños, niñas y adolescentes. Debido a la participación y retroalimentación de los y las adolescentes, ANAR ha promovido un programa de “trainthe-trainers” en las escuelas, capacitando a los estudiantes, maestros y progenitores acerca de los derechos de los y las adolescentes y el servicio ofrecido por esta línea de ayuda. Sirve como un canal para las exigencias de los adolescentes y sus familias, promoviendo la ciudadanía y el desarrollo de capital social. El asunto de la violencia es el segundo problema más común (después de problemas interpersonales) tratado por los y las adolescentes en el programa telefónico ANAR, y por ello se le asignó prioridad como área central. La iniciativa de un participante adolescente llevó a la formulación de una estrategia para promover y ampliar el servicio telefónico, particularmente con respecto a asuntos de violencia. A través de este proyecto, Derecho al Buen Trato, adolescentes de escuelas secundarias son capacitados acerca de sus derechos y deberes, identifican lo que significa ser bien tratado o mal tratado, y luego reciben información acerca del servicio telefónico ANAR. También son capacitados para ser capacitadores ellos mismos, de modo que luego puedan reproducir los talleres y difundir más la información acerca del servicio telefónico ANAR entre sus pares, maestros y progenitores. En 2008, los y las adolescentes realizaron talleres con casi 1.800 estudiantes, 160 maestros y 160 progenitores en tres escuelas secundarias. ANAR trabaja ampliamente en alianza con instituciones públicas y privadas, mediante memorandos de entendimiento con ministerios gubernamentales, municipios y fundaciones empresariales (Fundación Telefónica en el Perú). ANAR también participa en redes nacionales e internacionales compuestas de organizaciones de la sociedad civil, gubernamentales e internacionales.
El monitoreo es un proceso continuo y es realizado por un grupo de profesionales de diferentes antecedentes profesionales que trabajan con ANAR, así como los maestros y maestras involucrados en el proyecto y los y las adolescentes que lideran los talleres de capacitación de capacitadores. La evaluación es realizada por los mismos interesados cada vez que se termina la capacitación en una escuela. El teléfono ANAR ha tenido impacto de las maneras siguientes: •	Habilita	a	los	y	las	adolescentes	con	respecto	a	su	derecho a ser bien tratados y su deber de tratar bien a otros y contribuir a sus comunidades. •	Capacita	a	los	y	las	adolescentes	acerca	de	sus	derechos, el servicio telefónico ANAR, y las metodologías y herramientas para ser capacitadores para reproducirlo con sus pares en las escuelas, teniendo así mayor impacto en la comunidad educativa más amplia (estudiantes, maestros y progenitores). •	Brinda	consejería	y	soluciones	concretas	para	los	problemas (legales, psicológicos y sociales) de los y las adolescentes, orientándolos hacia los servicios apropiados. •	Promueve	valores	tales	como	la	resolución	pacífica	de conflictos y una cultura de buen trato entre las personas, sin violencia ni abuso, reflexionando acerca de tanto los derechos y deberes de los adolescentes como sus responsabilidades cívicas. Esto ha llevado a mejoras en las relaciones interpersonales entre estudiantes, incluyendo cambios de actitud y saber cómo responder a una amenaza de manera no violenta. •	Ofrece	un	espacio	y	apoyo	a	grupos	vulnerables	tales como adolescentes en conflicto con la ley, víctimas del abuso sexual, quienes viven con el VIH/SIDA, etc.
IV. CONCLUSIONES, RECOMENDACIONES E IMPLICACIONES PARA LAS POLÍTICAS
La adolescencia es un período crucial en el cual una persona joven hace la transición a ser ciudadano pleno, adquiere derechos progresivamente y desarrolla las ideas y conceptos que afectarán su formación como adulto y ciudadano. La participación adolescente, tal como se describe en este manual, puede llevar a mayor sensación de eficacia, comprensión de su papel en la sociedad y mayor logro de sus derechos. Por medio de la participación, los y las adolescentes son capaces de convertirse en los arquitectos de sus propias vidas y futuros, contribuyendo a su propio desarrollo y beneficiando a las comunidades en las cuales están involucrados. En América Latina y el Caribe, el ‘bono demográfico’ de más de 153 millones de adolescentes presenta una oportunidad que no se debe desaprovechar. Este manual ha argumentado que la participación ha de ser un proceso con un compromiso más significativo y a largo plazo, y debe ir más allá de la participación en cumbres, eventos o consejos de políticas de ocasión única. También es importante anotar que los y las adolescentes están tratando con ONGs, gobiernos y grupos comunitarios locales no sólo para abogar por sus propios derechos sino también para trabajar por la justicia social para otros grupos de personas, promover causas tales como la sostenibilidad ambiental y mejorar la vida cívica a través de campañas de medios de comunicación o de outreach. Si bien existen múltiples maneras de abordar el diseño de programas de participación adolescente efectivos, este manual se ha centrado en tres enfoques particularmente promisorios. El voluntariado, el aprendizaje-servicio y la influencia en políticas. Cada uno tiene sus fortalezas y debilidades, y los profesionales deben considerar los criterios clave y las prácticas promisorias para involucrar a los y las adolescentes en la participación. Reconocemos la necesidad de adaptar las prácticas efectivas en cada una de estas áreas de participación al contexto y cultura de la comunidad a la que trata y atiende. También es importante tener un enfoque específico cuando se trabaja con adolescentes en situaciones de vulnerabilidad, tal como hemos visto en los ejemplos en este manual. Las actividades de participación deben comenzar con habilitar a los y las adolescentes dentro de sus propias vidas, y luego comprometerlos
a desempeñar un papel público en su comunidad. Al trabajar con este grupo objetivo, las mejores prácticas incluyen los elementos siguientes: •	Vaya	adonde	están	los	y	las	adolescentes. •	Cree	espacios	seguros. •	Flexibilidad:	Adapte	enfoques	tradicionales	a	la población adolescente (otorgue estipendios, horas flexibles, capacitación que aumentará la empleabilidad). •	Estrategias	personalizadas:	Elija	las	estrategias	más apropiadas para la población adolescente (el aprendizaje-servicio puede no ser lo mejor para los y las adolescentes que están por fuera de la escuela, ya que puede ser difícil involucrarlos en un programa de aprendizaje-servicio tradicional, mientras un programa de voluntariado o de abogacía y derechos brinda una mejor oportunidad para aprender a través de la participación). •	Fomente	la	solidaridad:	Aliente	a	los	y	las	adolescentes a recordar las circunstancias de sus pares mientras trabajan por mejorar sus propias circunstancias. En el proceso de repasar los programas de participación adolescente en la región, hallamos que muchos programas no tienen instalados sistemas de monitoreo y evaluación, lo cual hace difícil evaluar el impacto en los y las adolescentes y en las comunidades. Este es un desafío enfrentado por programas de compromiso cívico juvenil de diversos tipos en todo el mundo. La evaluación del servicio juvenil es un proceso complejo y no ha sido sistematizado.37 Muchos programas carecen de la capacidad (conocimiento experto, herramientas,
World Bank Children and Youth Unit and Innovations in Civic Participation. (2008).
ICP/México/ 2007
tiempo del personal, financiación) para emprender la evaluación de impacto, aun cuando sea crucial para determinar si el programa está logrando el impacto deseado y para mejorar la calidad del programa. Los programas deben incluir el monitoreo y la evaluación desde el inicio, y los formuladores de políticas y financiadores deben brindar asistencia técnica y financiación para apoyar la evaluación del impacto. Si bien el presente manual está diseñado para profesionales y está enfocado en prácticas promisorias, también es importante considerar las implicaciones de política que pueden apoyar más (o dificultar) la participación adolescente. Las políticas nacionales fuertes para adolescentes no sólo prestan servicios necesarios sino también reconocen a los y las adolescentes como activos y brindan oportunidades para que los adolescentes contribuyan a su propio desarrollo y al desarrollo de sus comunidades.38 Muchos de los ejemplos de buenas prácticas programáticas tienen fuertes alianzas institucionales públicas y privadas que apoyan la participación de los y las adolescentes. La investigación también ha mostrado la importancia de las ONGs, las organizaciones
internacionales y los adolescentes mismos en abogar por, crear y apoyar políticas para la participación adolescente. Con respecto a eso, es crucial tener un marco político fuerte y apropiado que garantice los derechos de los y las adolescentes y ofrezca incentivos a las instituciones de la sociedad civil que trabajan con este sector objetivo de la población. La lista siguiente esboza elementos de la política nacional de servicio juvenil hallados por medio de una encuesta a 19 países de América Latina y el Caribe.39 Implicaciones para las políticas – Elementos de la política nacional de servicio juvenil: •	Una	política	apoyada	por	la	legislación	del	gobierno nacional, como legislación propia o como componente de otra legislación. •	Reglamentos	legales	que	definen	los	derechos	y	deberes de los y las adolescentes que participan en los programas o consejos (consejos juveniles, municipales, regionales o nacionales) para formular planes para promover la participación. •	Una	población	objetivo	definida,	ya	sea	enfocándose en la inclusión brindando oportunidades para todos los y las adolescentes (sin importar edad, antecedentes, situación económica) o dirigiéndose hacia una población adolescente específica (por ejemplo, estudiantes, desempleados, procedentes de áreas rurales, indígenas, afroamericanos, etc.) •	Un	objetivo	de	política	definido,	tal	como	mejorar	el aprendizaje estudiantil y el compromiso cívico mientras se tratan necesidades comunitarias, brindar un mecanismo para cumplir la participación adolescente en actividades prosociales, o aumentar las habilidades para el empleo y mejorar la ciudadanía. •	Un	objetivo	definido	para	tratar	las	necesidades	comunitarias: pobreza, ambiente, respuesta a desastres naturales, aumentar la participación democrática, etc. •	Un	presupuesto	público	definido,	ya	que	la	presencia o ausencia de financiación es un asunto clave para la implementación de políticas. •	Implementación	local	de	la	política	nacional	en	alianza con escuelas, ONGs, organizaciones comunitarias, etc., las cuales entregan los programas de participación.
Metz, E., Alessi, B., Stroud, S., Acevedo, R., y Smith, G. (2006). Adaptado del estudio de la ICP, Policy Scan: An Exploratory Study of National Youth Service Policy in 19 Countries in Latin America and the Caribbean, 2006.
UNICEF/GBell/Cuba/2007
•	Apoyo	a	los	y	las	participantes	en	los	programas	(adolescentes, profesionales, maestros, progenitores, etc.) con capacitación, desarrollo profesional, apoyo monetario modesto o estipendios, subvenciones y capital semilla para organizaciones comunitarias, premios, distinciones, etc., que puede servir como incentivo a la participación. •	Campañas	de	conocimiento	para	informar,	promover y facilitar la participación adolescente empleando herramientas de medios masivos tradicionales y alternativos que ayudan tanto a reclutar como a compartir historias exitosas. Tal como hemos mostrado con las prácticas programáticas en todo este manual, las políticas también deben brindar y promover oportunidades para la participación continuada y no la participación única o periódica en eventos o consejos. Adicionalmente, si bien algunos países tienen políticas que requieren el aprendizaje-servicio o servicio comunitario obligatorio como requisito de graduación, hay opiniones diferentes acerca de esto como estrategia política. Algunos encuentran que es una política efectiva que incluye grandes cantidades de jóvenes en una pedagogía que mejora el aprendizaje académico y es una manera en que los y las jóvenes pueden compensar a la sociedad por su educación pública, mientras otros citan inconsistencias en la calidad programática y los retos de la percepción de servicio ‘requerido’. Esperamos que cada uno de estos tres enfoques promisorios de la participación pueda ser usado con mayor efecto en América Latina y el Caribe, brindando a los y las adolescentes más oportunidades para la creación de habilidades, el empoderamiento, y el compromiso cívico. Los apéndices siguientes pueden ayudar más a los profesionales a evaluar los modelos programáticos y a comprender los conceptos presentados en este manual. Los formuladores de políticas y los profesionales también deben buscar explorar estos enfoques de participación juntos para ajustar mejor las necesidades de implementación al discurso político regional y nacional.
UNICEF/CVillar/Belice/2006
UNICEF/LDeLeon/Panamá/2010
APÉNDICE UNO: Cuadro de autoevaluación para profesionales
Este cuadro de autoevaluación tiene la intención de ayudar a los profesionales a evaluar la medida en que están incorporando buenas prácticas del manual “Qué funciona” en su programa de participación adolescente. Se puede emplear para evaluar programas existentes o para evaluar los planes y diseños iniciales de programas. El cuadro se divide en cuatro secciones – (1) fundamentos de la participación adolescente, los cuales son pertinentes para todo programa de participación adolescente, y luego una sección para cada área de participación: (2) el voluntariado, (3) el aprendizaje-servicio, y (4) la abogacía e influencia en políticas. En cada sección, en la primera columna se presentan los elementos de programas exitosos esbozados en el manual con varias preguntas guiadas. Los profesionales pueden evaluar el estado actual de su programa o diseño de programa en la segunda columna y hacer anotaciones acerca de planes para mejoramiento en la tercera columna.
Adolescent Participation Fundamentals
Elementos de programas exitosos
1. ¿Los y las adolescentes están involucrados en participación significativa que tiene un propósito específico más allá del hecho de participar? 2. ¿La participación es un proceso continuado a largo plazo en vez de un evento o reunión única o periódica? 3. Si el programa trabaja con adolescentes vulnerables, ¿está diseñado y adaptado específicamente para involucrarlos? 4. ¿El programa integra sistemas de monitoreo y evaluación desde el inicio del programa y durante toda la experiencia hasta su conclusión? 5. ¿El programa está ajustado al nivel de habilidades y de desarrollo del adolescente?
Autoevaluación Planes para el mejoramiento
Enfoque de participación: El voluntariado
Aportes y liderazgo de los adolescentes 1. ¿Están involucrados adolescentes en el diseño del programa? 2. ¿Existen oportunidades continuas para la retroalimentación y el aporte de los y las adolescentes? 3. ¿Participan adolescentes en la evaluación del programa? 4. ¿Se alienta a adolescentes a asumir papeles de liderazgo? ¿Se les brinda las herramientas y los conocimientos para ser líderes exitosos? Valor del trabajo de servicio 1. ¿El programa involucra a la comunidad y los adolescentes juntos en la identificación de necesidades?
2. ¿El servicio es de valor para la comunidad? 3. ¿Los y las adolescentes y miembros de la comunidad están involucrados en la identificación de soluciones para satisfacer las necesidades? Capacitación, apoyo y supervisión 1. ¿Existe un elemento significativo de capacitación o preparación para los y las adolescentes en el diseño del programa? 2. ¿El programa está diseñado para crear y mejorar las habilidades y los conocimientos de los adolescentes? 3. ¿Hay personal de apoyo y conocedor del asunto que trabaja con los y las adolescentes? 4. ¿Hay algún elemento de capacitación para el personal de apoyo? 5. ¿Los y las adolescentes reciben retroalimentación positiva y consejos durante toda la duración del programa? Diversidad 1. Cuando sea apropiado, ¿el programa alienta la participación de adolescentes con antecedentes y experiencias diversas? 2. ¿La capacitación brindada a los y las adolescentes incluye apreciación de la diversidad y respeto para diferentes puntos de vista, experiencias y creencias? 3. Cuando sea apropiado, ¿el programa busca crear solidaridad entre adolescentes con antecedentes y experiencias diversas? Reconocimiento 1. ¿El diseño del programa incluye oportunidades para que los y las adolescentes sean alabados y reconocidos por los adultos, la comunidad y/o sus pares? 2. ¿Existe un festejo o evento previsto para reconocer la culminación exitosa del programa? Tamaño del programa 1. ¿Con los recursos asignados, es el tamaño del programa manejable? 2. ¿Todos los y las adolescentes en el programa se conocen entre sí? 3. ¿Todo el personal conoce a todos los y las adolescentes, y es conocido por los adolescentes? Coordinación del programa 1. ¿Qué organización, ente o individuo es responsable del programa? ¿Las responsabilidades son compartidas entre diferentes grupos? 2. ¿El programa está diseñado para asegurar que todos los coordinadores conozcan bien sus papeles y responsabilidades?
Flexibilidad 1. Al planificar el programa, ¿hay posibilidades de flexibilidad para ensayar nuevos enfoques si alguno no está funcionando? 2. ¿Los y las adolescentes están en capacidad de suministrar continuamente retroalimentación acerca de sus experiencias para hacer ajustes en todo el programa para satisfacer sus necesidades? 3. ¿Existen planes de contingencia en caso de circunstancias o eventos imprevistos? Rendición de cuentas según estándares 1. ¿El programa ha identificado resultados y metas específicos? 2. ¿El programa ha diseñado una manera efectiva de medir tales resultados y metas? 3. Si no se cumplen las metas o los resultados, ¿el programa tiene un plan para el mejoramiento futuro del diseño del programa? 4. ¿El programa tiene un plan para divulgar los resultados de su evaluación para fomentar la práctica efectiva en el terreno?
Enfoque de participación: El aprendizaje-servicio
La voz de los y las adolescentes 1. ¿Están involucrados los adolescentes en identificar con la comunidad el tema a tratar y en la formulación del proyecto? 2. ¿Los y las adolescentes tienen la opción de elegir en qué tema trabajan? 3. ¿Existe una oportunidad continua de retroalimentación de parte de los y las adolescentes? Acción significativa y la voz de la comunidad 1. ¿El servicio ayuda a tratar una necesidad comunitaria real? 2. ¿La comunidad con la que está trabajando ha identificado la necesidad o preocupación? 3. ¿El servicio prestado por los y las adolescentes es necesario y valioso para la comunidad? 4. ¿Los y las instructores y adolescentes están trabajando en alianza con la comunidad para crear el enfoque para tratar la preocupación o necesidad? 5. ¿El proyecto aprovecha los activos de la comunidad y de la institución educativa? Orientación, capacitación y apoyo 1. Previo al servicio, ¿a los y las adolescentes se les da suficiente información acerca de la comunidad, las organizaciones aliadas y los antecedentes del asunto a tratar?
2. ¿Han definido objetivos de aprendizaje específicos que sean apropiados para el nivel de habilidades y desarrollo de los y las adolescentes? 3. ¿Las metas de aprendizaje son claras tanto para los estudiantes como para los aliados comunitarios? 4. ¿Qué han hecho para minimizar la distinción entre el papel de aprendizaje en el aula y el papel de aprendizaje comunitario? Reflexión 1. ¿Cuáles actividades de reflexión están usando para ligar el servicio con el currículo y con los objetivos de aprendizaje? 2. ¿Cómo están facilitando la reflexión meditada, crítica y significativa? 3. Cómo están incorporando el servicio en el currículo de la clase de manera académicamente rigurosa? Evaluación 1. ¿Están otorgando créditos académicos por las horas de servicio o por el aprendizaje de los estudiantes? 2. ¿Qué medidas están empleando para evaluar el aprendizaje de los estudiantes? 3. Cómo están evaluando el impacto en la comunidad? (¿Cómo saben si el proyecto es efectivo? ¿Cómo saben si está produciendo el resultado deseado?)
Enfoque de participación: La abogacía e influencia en políticas
Compartir el poder y la toma de decisiones 1. ¿Qué mecanismos han sido creados para la aportación de los y las adolescentes a decisiones por fuera de las estructuras de votación formales? 2. ¿Cómo se reciben y tienen en cuenta las opiniones de los y las adolescentes en la toma de decisiones? Educación no política / no partidista 1. ¿Qué información se suministra a los y las adolescentes acerca de asuntos pertinentes, contexto e historia? 2. ¿Quién suministra esta información de antecedentes y cómo aseguran que sea equilibrada y sin sesgo? 3. ¿Qué salvaguardas están implementadas para asegurar que los y las adolescentes no se estén manipulando para fines políticos? Experiencia práctica 1. ¿Existen oportunidades para que los y las adolescentes aprendan acerca de los procesos políticos y cómo funcionan los gobiernos?
2. ¿Qué tipo de experiencia práctica están adquiriendo los y las adolescentes acerca de las políticas y la gobernanza, como formuladores de política y como ciudadanos? Relaciones y Alianzas 1. Cómo calificarían el nivel de relaciones y alianzas entre los adolescentes y otras personas (abogados adultos, formuladores de políticas, grupos comunitarios, etc.) con respecto a los siguientes puntos: a. Transparencia b. Flexibilidad c. Inclusión de adolescentes con diferentes antecedentes 2. ¿Están comprometidos con crear relaciones amplias y a largo plazo con los y las adolescentes en vez de interacciones a corto plazo? Estrategias múltiples 1. ¿Cómo se formulan las estrategias para producir el resultado deseado? 2. ¿Cómo responden, o recomiendan a los adolescentes responder cuando una estrategia no produce el resultado deseado? Metas realistas 1. ¿Cómo trabajan con los y las adolescentes para definir metas realistas que se pueden lograr? 2. ¿Ayudan a los adolescentes a entender que el cambio es un proceso y que es progresivo? 3. ¿Cómo ayudan a mantener a los y las adolescentes comprometidos y motivados si el cambio deseado no tiene lugar o no ocurre tan rápidamente como se quiere? Fomentar solidaridad 1. ¿Qué hacen para fomentar la solidaridad entre grupos de pares adolescentes y entre adolescentes de antecedentes diferentes? 2. ¿Qué hacen para mantener la solidaridad entre los participantes adolescentes y sus comunidades o sus pares que no están participando? 3. ¿Brindan oportunidades intergeneracionales para la comprensión y la colaboración? Valores cívicos 1. ¿Enseñan explícitamente acerca de valores cívicos y los derechos y responsabilidades de los ciudadanos? 2. ¿Los y las adolescentes tienen oportunidad de ver personas de todas las edades participando? 3. ¿Cómo alientan la participación continuada después de la adolescencia?
APÉNDICE DOS: Glosario de terminología clave
• Adolescente: LLas Naciones Unidas definen un adolescente como una persona entre 10 y 19 años de edad.
Los derechos de los y las adolescentes están protegidos bajo el marco de la Convención sobre los Derechos de la Niñez(CDN).
• Abogacía e influencia en políticas: Conceptos relacionados de participación que tienen componentes
internos y externos. En este enfoque, la participación interna incluye participación en consejos y representación en órganos gubernamentales, participación en proyectos de desarrollo local o participación en ONGs que monitorean las políticas gubernamentales. La participación externa incluye actividades tales como hacer campañas acerca de un asunto particular, aumentar el conocimiento o la conciencia pública, y trabajar por cambiar políticas/legislación desde afuera. La participación puede ser interna o externa o ambas. Derechos Humanos y la CDN incluyen la no discriminación, el cumplimiento del interés superior del niño, el derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo, y el derecho a participar. Representan los requisitos para que se materialice cualquier derecho y todos los derechos.40
• Derechos del niño: Los derechos de los niños, niñas y adolescentes definidos en la Declaración Universal de
• Compromiso cívico: Trabajar por cambiar la vida de nuestras comunidades y crear la combinación de
conocimientos, habilidades, valores y motivación para hacer ese cambio; promover la calidad de vida de una comunidad por medio de procesos tanto políticos como no políticos.
• Derechos de participación infantil: La Convención sobre los Derechos de la Niñez (CDN) incluye dos
artículos relacionados con el derecho a participar: Artículo	12 1. Los Estados Partes garantizarán al niño que esté en condiciones de formarse un juicio propio el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño, teniéndose debidamente en cuenta las opiniones del niño, en función de la edad y madurez del niño. 2. Con tal fin, se dará en particular al niño oportunidad de ser escuchado, en todo procedimiento judicial o administrativo que afecte al niño, ya sea directamente o por medio de un representante o de un órgano apropiado, en consonancia con las normas de procedimiento de la ley nacional. Artículo	13 1. El niño tendrá derecho a la libertad de expresión; ese derecho incluirá la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de todo tipo, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o impresas, en forma artística o por cualquier otro medio elegido por el niño. 2. El ejercicio de tal derecho podrá estar sujeto a ciertas restricciones, que serán únicamente las que la ley prevea y sean necesarias: (a) Para el respeto de los derechos o la reputación de los demás; o (b) Para la protección de la seguridad nacional o el orden público, o para proteger la salud o moral públicas.”41 y culturales por los y las adolescentes, culminando en comprensión, aceptación y acción con respecto a los derechos y responsabilidades de la ciudadanía.42
• Ciudadanía plena: Se refiere a la adquisición progresiva de derechos civiles, políticos, económicos, sociales
Naciones Unidas, Convención	sobre	los	Derechos	de	la	Niñez.	Ibid Kessler, G. (1996).
• Reflexión: Actividades diseñadas para ligar el servicio con el currículo académico, profesional y social y con
los objetivos de aprendizaje de una manera meditada, crítica y significativa.
• Aprendizaje-servicio: una “propuesta pedagógica que promueve actividades estudiantiles solidarias, no
sólo para atender necesidades de la comunidad, sino para mejorar la calidad del aprendizaje académico y la formación personal en valores y para la participación ciudadana responsable.”43 El aprendizaje-servicio es una herramienta pedagógica en la categoría de “aprendizaje mediante la experiencia” que vincula la adquisición de conocimiento con “el servicio a otros, el cual determina el propósito, la naturaleza y el proceso del intercambio social y educativo entre los aprendices (estudiantes) y las personas a quienes prestan el servicio.”44 el bienestar de otra persona, una comunidad, el ambiente o la sociedad en general y sin la motivación o expectativa de utilidad económica o remuneración.
• Voluntariado: trabajar para hacer un cambio positivo, individualmente o como parte de un grupo, para
• Adolescentes vulnerables: Adolescentes que viven en circunstancias especialmente difíciles, tales como:
(1) no tener familia o provenir de una familia que no puede satisfacer sus necesidades básicas, (2) estar traumatizados por un desastre, la pobreza o el conflicto armado, (3) o hasta vivir con familias abusivas y necesitar ser protegidos de ellas,45 o (4) provenir de grupos socialmente excluidos, incluyendo adolescentes afroamericanos e indígenas, los que viven en guetos o áreas urbanas densamente pobladas, adolescentes que viven en la calle y adolescentes que viven con el VIH.
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Qué funciona: La Participación de los y las Adolescentes en América Latina y el Caribe. by UNICEF56 viewsEmbedDownloadDescriptionEste documento se trata de 3 áreas de participación: el voluntariado, el aprendizaje-servicio, y la abogacía e influencia en políticas y el cual trata el vínculo entre la participación y la ciudada...Este documento se trata de 3 áreas de participación: el voluntariado, el aprendizaje-servicio, y la abogacía e influencia en políticas y el cual trata el vínculo entre la participación y la ciudadanía y sirve como una guía de algunas de las prácticas más promisorias en este campo.Categories: Types, Books - Non-fictionRead on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.Copyright: Attribution Non-Commercial (BY-NC)Download as PDF, TXT or read online from ScribdFlag for inappropriate contentShow moreShow less
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