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Timestamp: 2020-07-04 17:14:58+00:00

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Real Decreto 1988/1993, de 12 de noviembre. Se establecen medidas de lucha contra la enfermedad de Newcastle
Publicado en BOE n�m. 288 de 02 de Diciembre de 1993
Vigencia desde 03 de Diciembre de 1993. Revisi�n vigente desde 07 de Febrero de 2010 hasta 31 de Diciembre de 2018
ANEXO I .� Autorizaci�n para extraer huevos de una explotaci�n que est� sujeta a las condiciones establecidas en el p�rrafo e) del apartado 2 del art�culo 4 del presente Real Decreto
ANEXO II .� Procedimiento de limpieza y desinfecci�n de una explotaci�n infectada
I. Limpieza previa y desinfecci�n:
II. Limpieza final y desinfecci�n:
ANEXO III .�Procedimiento para la confirmaci�n y diagn�stico diferencial de la enfermedad de Newcastle
CAPITULO PRIMERO.� Toma de muestras y tratamiento de las mismas
CAPITULO II.� Aislamiento del virus
CAPITULO III.� Diagn�stico diferencial
CAPITULO IV.� Pruebas r�pidas para la detecci�n del virus y los anticuerpos de la enfermedad de Newcastle. Pruebas r�pidas para la detecci�n del virus de la enfermedad de Newcastle en aves vacunadas y la detecci�n de anticuerpos en aves no vacunadas
CAPITULO V.� Prueba de hemaglutinaci�n (HA)
CAPITULO VI.� Prueba de inhibici�n de la hemaglutinaci�n (IH)
CAPITULO VII.� Indice de patogenicidad intracerebral (IVPI)
CAPITULO VIII.� Evaluaci�n de la capacidad de formaci�n de placas
ANEXO V .� Laboratorio comunitario de referencia para la enfermedad de Newcastle
ANEXO VI .� Enfermedad de Newcastle
ANEXO VII .� Criterios m�nimos aplicables a los planes de intervenci�n
RD 901/2018 de 20 Jul. (modifica RD 1988/1993 de 12 Nov. que establecen medidas para la lucha contra la enfermedad de Newcastle)
Art�culo 13 redactado por el n�mero uno del art�culo �nico del R.D. 901/2018, de 20 de julio, por el que se modifica el R.D. 1988/1993, de 12 de noviembre, por el que se establecen medidas para la lucha contra la enfermedad de Newcastle (�B.O.E.� 21 julio).
N�mero 5 del art�culo 17 redactado por el n�mero dos del art�culo �nico del R.D. 901/2018, de 20 de julio, por el que se modifica el R.D. 1988/1993, de 12 de noviembre, por el que se establecen medidas para la lucha contra la enfermedad de Newcastle (�B.O.E.� 21 julio).
Art�culo 19 redactado por el n�mero tres del art�culo �nico del R.D. 901/2018, de 20 de julio, por el que se modifica el R.D. 1988/1993, de 12 de noviembre, por el que se establecen medidas para la lucha contra la enfermedad de Newcastle (�B.O.E.� 21 julio).
Art�culo 21 introducido por el n�mero cuatro del art�culo �nico del R.D. 901/2018, de 20 de julio, por el que se modifica el R.D. 1988/1993, de 12 de noviembre, por el que se establecen medidas para la lucha contra la enfermedad de Newcastle (�B.O.E.� 21 julio).
Anexo�V�suprimido por el apartado cinco del art�culo �nico del R.D. 901/2018, de 20 de julio, por el que se modifica el R.D. 1988/1993, de 12 de noviembre, por el que se establecen medidas para la lucha contra la enfermedad de Newcastle (�B.O.E.� 21 julio).
Hasta tanto se designe por la Comisi�n Europea un nuevo laboratorio de referencia de la Uni�n Europea para la enfermedad de Newcastle, seguir� siendo el que se indica en el anexo V.
Anexo�VI�suprimido por el n�mero seis del art�culo �nico del R.D. 901/2018, de 20 de julio, por el que se modifica el R.D. 1988/1993, de 12 de noviembre, por el que se establecen medidas para la lucha contra la enfermedad de Newcastle (�B.O.E.� 21 julio).
Anexo�VII�suprimido por el n�mero siete del art�culo �nico del R.D. 901/2018, de 20 de julio, por el que se modifica el R.D. 1988/1993, de 12 de noviembre, por el que se establecen medidas para la lucha contra la enfermedad de Newcastle (�B.O.E.� 21 julio).
Art�culo 12 redactado por el art�culo duod�cimo del R.D. 106/2010, de 5 de febrero, por el que se modifican diversos reales decretos en materia veterinaria y zoot�cnica y se simplifican los procedimientos para confeccionar listas y publicar informaci�n en dichos �mbitos (�B.O.E.� 6 febrero).
RD 698/1995 de 28 Abr. (designaci�n del laboratorio de sanidad de Algete, Madrid, como centro nacional de referencia para determinadas enfermedades animales)
Anexo IV redactado por el art�culo �nico de R.D. 698/1995, 28 abril, por el que se designa el Laboratorio de Sanidad de Algete, Madrid, como centro nacional de referencia para determinadas enfermedades animales (�B.O.E.� 24 mayo).
La enfermedad de Newcastle es una enfermedad de las aves de declaraci�n obligatoria en Espa�a, tal y como indica el Real Decreto 1317/1992, de 30 de octubre, por el que se establecen las condiciones de sanidad animal aplicables a los intercambios intracomunitarios y las importaciones de aves de corral y de huevos para incubar procedentes de pa�ses terceros.
La aparici�n de la enfermedad de Newcastle en un territorio o la vacunaci�n contra la misma, ocasiona restricciones de movimientos para las aves o productos que puedan estar contaminados por el virus de la enfermedad, lo que dificulta su libre comercializaci�n entre los distintos pa�ses, adem�s de las p�rdidas econ�micas que provoca.
Ello se debe a la gravedad de esta enfermedad y a su alto car�cter difusivo, lo que se ha traducido en la pr�ctica de la vacunaci�n como medida preventiva en algunas zonas del territorio nacional, siendo conveniente regular el uso de las distintas vacunas para que no exista riesgo de transmisi�n de la enfermedad ni barreras sanitarias para la plena integraci�n de Espa�a en la Comunidad Econ�mica Europea.
Asimismo, la Directiva 92/66/CEE del Consejo, de 14 de julio, establece las medidas comunitarias para la lucha contra la enfermedad de Newcastle y es necesario trasponer la misma a la legislaci�n espa�ola para armonizar las pautas de actuaci�n en caso de que aparezca un brote de esta enfermedad en el pa�s y con el fin de erradicarlo eficazmente.
El presente Real Decreto se dicta al amparo de la competencia que el art�culo 149.1.16 de la Constituci�n atribuye al Estado en materia de bases y coordinaci�n general de la sanidad y conforme a la Ley 14/1986 de 25 de abril, General de Sanidad.
En su virtud, a propuesta de los Ministros de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n, y de Sanidad y Consumo de acuerdo con el Consejo de Estado y previa deliberaci�n del Consejo de Ministros en su reuni�n de fecha de 12 de noviembre de 1993, dispongo:
Sin perjuicio de las disposiciones que regulan el comercio intracomunitario, el presente Real Decreto define las medidas nacionales aplicables en caso de aparici�n de la enfermedad de Newcastle:
a) En las explotaciones de aves de corral.
b) En lo que se refiere a las palomas mensajeras, as� como a las dem�s aves que est�n en cautividad.
Esta norma no ser� de aplicaci�n en caso de que se detecte la enfermedad de Newcastle en otras aves silvestres que viven en libertad.
A efectos del presente Real Decreto, se aplicar�n, en su caso, las definiciones del art�culo 2 del Real Decreto 1317/1992, de 30 de octubre, por el que se establecen las condiciones de sanidad animal aplicables a los intercambios intracomunitarios y las importaciones de aves de corral y de huevos para incubar procedentes de pa�ses terceros.
Adem�s se entender� por:
a) Ave de corral infectada: toda ave de corral en la que un examen efectuado por un laboratorio autorizado haya confirmado oficialmente la presencia de la enfermedad de Newcastle, o en el caso de un segundo brote, o de brotes sucesivos, toda ave de corral en la que se hayan encontrado s�ntomas cl�nicos o lesiones �post mortem� propios de la enfermedad de Newcastle.
b) Ave de corral sospechosa de estar infectada: toda ave de corral con s�ntomas cl�nicos o lesiones �post mortem� tales que se pueda sospechar justificadamente la presencia de la enfermedad de Newcastle.
c) Ave de corral sospechosa de estar contaminada: toda ave de corral que haya podido estar, directa o indirectamente, en contacto con el virus de la enfermedad de Newcastle.
d) Aguas grasas: los desperdicios procedentes de cocinas, restaurantes o, en su caso, industrias c�rnicas.
e) Autoridad competente: los �rganos competentes de las Comunidades Aut�nomas.
g) Paloma mensajera: toda paloma que se transporte o est� destinada a su transporte del palomar para ser liberada de forma que pueda volver volando a su palomar o a cualquier otro destino.
h) Palomar: toda instalaci�n utilizada para guardar o criar palomas mensajeras.
Toda sospecha de enfermedad Newcastle deber� notificarse obligatoria e inmediatamente al �rgano competente de la Comunidad Aut�noma.
1. Cuando en una explotaci�n haya aves de corral sospechosas de estar infectadas o contaminadas por la enfermedad de Newcastle, el veterinario oficial realizar� inmediatamente una investigaci�n oficial para confirmar o descartar la presencia de esta enfermedad; en particular, efectuar� o har� que se efect�en las tomas de muestras adecuadas para los ex�menes de laboratorio.
2. En cuanto se le notifique la sospecha de infecci�n o contaminaci�n, el �rgano competente de la Comunidad Aut�noma pondr� la explotaci�n bajo vigilancia oficial y ordenar�:
a) Que se realice un censo de todas las aves de corral de la explotaci�n en el que se precise, por categor�as, el n�mero de aves de corral muertas, cu�ntas presentan s�ntomas cl�nicos y cu�ntas no. El censo deber� estar actualizado para tener en cuenta las aves nacidas y muertas durante el per�odo de sospecha y presentarse cuando se solicite, pudiendo ser controlado en cada visita.
b) Que se recluyan todas las aves de corral de la explotaci�n en sus locales habituales o en cualquier otro lugar en el que queden aisladas, sin ning�n contacto con otras aves.
c) Que se proh�ba la salida de aves de corral que se encuentren en la explotaci�n, as� como la entrada de otras aves en aqu�lla.
d) Que se subordine a su autorizaci�n:
1.� Todo movimiento de personas, animales o veh�culos cuyo destino u origen sea la explotaci�n.
2.� Todo movimiento de carne o cad�veres de aves de corral, piensos, material, residuos, deyecciones, yacijas, esti�rcol o cualquier otro elemento capaz de transmitir la enfermedad Newcastle.
e) Que se proh�ba la salida de la explotaci�n de huevos, salvo aquellos enviados directamente a un establecimiento autorizado para la fabricaci�n o el tratamiento de ovoproductos y que sean transportados de conformidad con una autorizaci�n expedida por la autoridad competente. Esta autorizaci�n deber� cumplir los requisitos establecidos en el anexo I.
f) Que se apliquen los medios de desinfecci�n apropiados en las entradas y salidas de la explotaci�n y en los locales donde se encuentren las aves de corral.
g) Que se realice una investigaci�n epidemiol�gica con arreglo a lo dispuesto en el art�culo 7.
3. Hasta que entren en vigor las medidas oficiales contempladas en el apartado 2, el propietario o avicultor de toda explotaci�n en la que se sospeche la presencia de la enfermedad adoptar� todas las medidas razonables que garanticen el cumplimiento de las disposiciones contempladas en dicho apartado, con exclusi�n del p�rrafo g).
4. El �rgano competente de la Comunidad Aut�noma podr� extender las medidas previstas en el apartado 2 a otras explotaciones que por su ubicaci�n, caracter�sticas o contactos con la explotaci�n en que se sospeche la existencia de la enfermedad permitan suponer una posible contaminaci�n.
5. Las medidas contempladas en los apartados 1 y 2 dejar�n de aplicarse �nicamente cuando el veterinario oficial descarte cualquier sospecha de existencia de la enfermedad de Newcastle.
1. Cuando se confirme oficialmente la presencia en una explotaci�n de la enfermedad de Newcastle, el �rgano competente de la Comunidad Aut�noma declarar� la enfermedad y lo comunicar� al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n, a efectos de sus competencias de coordinaci�n.
2. Dicho �rgano ordenar�, adem�s de las medidas mencionadas en el apartado 2 del art�culo 4:
a) El sacrificio �in situ� y sin demora de todas las aves de corral que se hallen en la explotaci�n y la destrucci�n de las aves de corral muertas o sacrificadas y de todos los huevos. Estas operaciones se efectuar�n de manera que se limite al m�ximo el riesgo de propagaci�n de la enfermedad.
b) La destrucci�n o el tratamiento apropiado de todas las materias o residuos, como piensos, yacijas o esti�rcol, que puedan estar contaminados. Este tratamiento deber� realizarse seg�n las instrucciones del veterinario oficial para garantizar la destrucci�n total del virus de la enfermedad Newcastle.
c) En lo posible, la b�squeda y destrucci�n de la carne de las aves de corral procedentes de la explotaci�n que hayan sido sacrificadas durante el supuesto per�odo de incubaci�n de la enfermedad.
d) La b�squeda y destrucci�n de los huevos para incubar puestos durante el supuesto per�odo de incubaci�n que hayan salido de la explotaci�n, sometiendo a vigilancia oficial las aves de corral que hayan nacido de esos huevos; en lo posible, la b�squeda y destrucci�n de los huevos destinados al consumo puestos durante el supuesto per�odo de incubaci�n que hayan salido de la explotaci�n, salvo en el caso de que hayan sido previamente desinfectados de forma correcta.
e) Despu�s de haberse llevado a cabo las operaciones indicadas en los p�rrafos a) y b), la limpieza y desinfecci�n, con arreglo a lo dispuesto en el anexo II, de los edificios donde se alojen las aves de corral y de sus alrededores, de los veh�culos de transporte y de todo material que pueda estar contaminado.
f) Despu�s de realizar las operaciones de limpieza y desinfecci�n ser� necesario un per�odo m�nimo de veinti�n d�as para volver a introducir aves de corral en la explotaci�n.
g) La realizaci�n de una investigaci�n epidemiol�gica con arreglo a lo dispuesto en el art�culo 7.
3. El �rgano competente de la Comunidad Aut�noma podr� aplicar las medidas previstas en el apartado 2 a otras explotaciones vecinas cuando su ubicaci�n, caracter�sticas o contactos con la explotaci�n en la que se haya confirmado la enfermedad permitan sospechar una posible contaminaci�n.
4. Cuando una cepa de virus de la enfermedad de Newcastle que tenga un ICPI (�ndice de patogenicidad intracerebral) superior a 0,7 e inferior a 1,2 se haya aislado en una manada de aves de corral que no presente ning�n s�ntoma cl�nico de dicha enfermedad, y cuando el laboratorio comunitario de referencia a que se hace menci�n en el art�culo 13 haya demostrado que dicho virus aislado procede de una vacuna viva atenuada de la enfermedad de Newcastle, la autoridad competente podr� conceder una exenci�n a los requisitos de los p�rrafos a) a f) del apartado 2, siempre que la explotaci�n de que se trate se someta a vigilancia oficial durante un per�odo de treinta d�as y deber� exigir, en particular:
a) Que se apliquen las disposiciones de los p�rrafos a), b), d), e) y f) del apartado 2 del art�culo 4.
b) Que ninguna ave de corral salga de la explotaci�n salvo para ser conducida directamente a un matadero designado por la autoridad competente.
El �rgano competente de la Comunidad Aut�noma responsable de dicho matadero deber� tener conocimiento de la intenci�n de enviarle aves de corral para el sacrificio y, desde el momento de su llegada al matadero, dichas aves de corral deber�n recluirse y sacrificarse aparte de las dem�s aves de corral.
5. La carne fresca procedente de las aves de corral mencionadas en el apartado 3 del presente art�culo deber� llevar la marca de inspecci�n veterinaria prevista en el apartado 1 del art�culo 5 del Real Decreto 1322/1992, de 30 de octubre, por el que se establecen las condiciones de sanidad animal a las que deben ajustarse los intercambios intracomunitarios y las importaciones de carnes frescas de aves de corral procedentes de pa�ses terceros.
Cuando las explotaciones est�n formadas por dos o m�s manadas independientes, el �rgano competente de la Comunidad Aut�noma bas�ndose en los criterios establecidos por la Comisi�n de la CEE, podr� eximir de los requisitos del apartado 2 del art�culo 5 a las manadas sanas de una explotaci�n infectada, siempre que el veterinario oficial garantice que dichas manadas permanecen completamente independientes desde el punto de vista de su alojamiento, mantenimiento y alimentaci�n, de modo que no haya peligro de transmisi�n del virus de una manada a otra.
1. La investigaci�n epidemiol�gica estudiar� los siguientes aspectos:
a) Posible origen de la enfermedad de Newcastle en la explotaci�n o palomar y per�odo de su presencia en los mismos.
b) Localizaci�n de las dem�s explotaciones o palomares en los que se encuentren aves de corral, palomas u otras aves que est�n en cautividad que hayan podido infectarse o contaminarse a partir del mismo foco.
c) Movimientos de personas, aves de corral, palomas u otras aves que est�n en cautividad u otros animales, veh�culos, huevos, carne, cad�veres y cualquier utensilio o material que haya podido transmitir el virus de la enfermedad de Newcastle a las explotaciones o los palomares afectados o propagarlo a partir de los mismos.
2. Se crear� un centro de crisis de �mbito nacional que coordine las medidas para erradicar r�pidamente la enfermedad y que realice el estudio epidemiol�gico de acuerdo con las normas que, en su caso, establezca la normativa comunitaria.
1. Cuando el veterinario oficial disponga de indicios para sospechar la contaminaci�n de aves de corral de una explotaci�n debida a movimientos de personas, animales o veh�culos o a cualquier otra circunstancia, la explotaci�n afectada se someter� a control oficial con arreglo a lo dispuesto en el apartado 2.
2. El control oficial tendr� como finalidad detectar inmediatamente cualquier indicio de la enfermedad de Newcastle, llevar a cabo el censo de las aves de corral, controlar sus movimientos y, en su caso, aplicar las medidas previstas en el apartado 3.
3. Cuando una explotaci�n est� sometida al control oficial de conformidad con lo dispuesto en los apartados 1 y 2, el �rgano competente de la Comunidad Aut�noma prohibir� la salida de las aves de corral de la explotaci�n cuando no sea para su transporte directo a un matadero bajo control oficial para su sacrificio inmediato. Antes de que pueda autorizarse tal salida, el veterinario oficial deber� haber efectuado un examen cl�nico de todas las aves de corral que demuestre que la explotaci�n est� libre de enfermedad de Newcastle. Las restricciones de movimientos mencionadas en el presente art�culo se aplicar�n durante un per�odo de veinti�n d�as a partir de la �ltima fecha en que pueda haberse producido la contaminaci�n; no obstante, estas restricciones se aplicar�n durante un per�odo m�nimo de siete d�as, a partir de la iniciaci�n del control oficial.
4. Cuando considere que las condiciones lo permiten, el �rgano competente de la Comunidad Aut�noma podr� limitar la aplicaci�n de las medidas establecidas en el presente art�culo a una parte de la explotaci�n y a las aves de corral que se hallen en �sta, siempre que hayan sido alojadas, mantenidas y alimentadas de forma totalmente separada y por diferente personal.
5. Cuando el veterinario oficial disponga de indicios para sospechar que las palomas mensajeras o cualquier palomar est�n contaminados por el virus de la enfermedad de Newcastle, tomar� todas las medidas apropiadas con el fin de que dicho palomar se someta a medidas restrictivas que incluir�n la prohibici�n de movimientos de las palomas mensajeras fuera del palomar durante veinti�n d�as.
1. Cuando el diagn�stico de la enfermedad de Newcastle se haya confirmado oficialmente en las aves de corral, el �rgano competente de la Comunidad Aut�noma delimitar� alrededor de la explotaci�n infectada una zona de protecci�n de un radio m�nimo de tres kil�metros, englobada en una zona de vigilancia de un radio m�nimo de diez kil�metros. Para la delimitaci�n de estas zonas deber�n tenerse en cuenta aquellos factores geogr�ficos, administrativos, ecol�gicos y epizootiol�gicos relacionados con la enfermedad de Newcastle, as� como las estructuras de control.
2. En la zona de protecci�n se aplicar�n las siguientes medidas:
a) Localizaci�n de todas las explotaciones con aves de corral.
b) Visitas peri�dicas a todas las explotaciones con aves de corral, con ex�menes cl�nicos de �stas y, en su caso, toma de muestras para su examen en laboratorio; deber� llevarse un registro de visitas y resultados de los ex�menes.
c) Mantenimiento de todas las aves de corral en su alojamiento habitual o en cualquier otro lugar que permita aislarlas.
d) Utilizaci�n de sistemas de desinfecci�n apropiados en las entradas y salidas de las explotaciones.
e) Control de los desplazamientos dentro de la zona de las personas que manipulen aves de corral, sus cad�veres y huevos, as� como de los veh�culos utilizados para su transporte, en general, se prohibir� el transporte de las aves, exceptuando el tr�nsito por las carreteras y l�neas f�rreas m�s importantes.
f) Prohibici�n de sacar aves de corral y huevos para incubar de la explotaci�n donde se encuentren. No obstante, el �rgano competente de la Comunidad Aut�noma podr� autorizar el transporte:
1.� De aves de corral para su sacrificio inmediato, preferentemente a un matadero situado en la zona infectada, o, de no ser ello posible, a uno situado fuera de �sta y designado por la autoridad competente. La carne de dichas aves deber� llevar la marca especial de inspecci�n veterinaria establecida en el apartado 1 del art�culo 5 del Real Decreto 1322/1992.
2.� De pollitos de un d�a de edad o de pollitas maduras para la puesta a una explotaci�n situada dentro de la zona de vigilancia y que no tenga otras aves de corral. No obstante, si esta medida no se puede llevar a cabo, la Comisi�n podr� autorizar el transporte de los mismos a una explotaci�n situada fuera de la zona de vigilancia. Las explotaciones a las que se hace referencia deber�n estar sometidas al control oficial de conformidad con el apartado 2 del art�culo 8.
3.� De huevos para incubar en una incubadora designada por la autoridad competente; los huevos y sus envases deber�n desinfectarse antes de ser enviados.
Los desplazamientos indicados en este p�rrafo f) deber�n ser realizados directamente bajo control oficial y �nicamente se autorizar�n despu�s de que el veterinario oficial haya efectuado una inspecci�n sanitaria de la explotaci�n. Los medios de transporte empleados deber�n limpiarse y desinfectarse antes y despu�s de su utilizaci�n.
g) Prohibici�n de retirar o esparcir sin autorizaci�n el esti�rcol de las aves de corral o sus yacijas.
h) Prohibici�n de celebrar ferias, mercados, exposiciones y dem�s concentraciones de aves de corral o de cualquier otro tipo de aves.
3. Las medidas aplicadas en la zona de protecci�n se mantendr�n al menos durante veinti�n d�as despu�s de que se hayan efectuado en la explotaci�n infectada las operaciones preliminares de limpieza y desinfecci�n con arreglo a lo dispuesto en el anexo II. Cuando se levanten esas medidas, la zona de protecci�n pasar� a formar parte de la zona de vigilancia.
4. En la zona de vigilancia se aplicar�n las siguientes medidas:
a) Localizaci�n de todas las explotaciones de la zona con aves de corral.
b) Control de los desplazamientos de las aves de corral y de los huevos para incubar dentro de la zona.
c) Prohibici�n de sacar aves de corral fuera de la zona durante los quince primeros d�as, excepto para enviarlas directamente a un matadero situado fuera de la zona de vigilancia y designado por el �rgano competente de la Comunidad Aut�noma, en cuyo caso la carne de estas aves deber� llevar la marca de inspecci�n veterinaria especial establecida en el apartado 1 del art�culo 5 del Real Decreto 1322/1992.
d) Prohibici�n de sacar huevos para incubar fuera de la zona de vigilancia, excepto para su env�o a una incubadora designada por el �rgano competente de la Comunidad Aut�noma. Antes de ser enviados, los huevos y sus envases deber�n ser desinfectados.
e) Prohibici�n de sacar esti�rcol de aves de corral o sus yacijas fuera de la zona.
f) Prohibici�n de celebrar ferias, mercados, exposiciones y dem�s concentraciones de aves de corral o de cualquier otro tipo de aves.
g) Sin perjuicio de las medidas contempladas en los p�rrafos a) y b), prohibici�n de transportar aves de corral, exceptuando el tr�nsito por las carreteras y l�neas f�rreas m�s importantes.
5. Las medidas aplicadas en la zona de vigilancia se mantendr�n al menos durante treinta d�as despu�s de haberse realizado en la explotaci�n infectada las operaciones preliminares de limpieza y desinfecci�n con arreglo a lo dispuesto en el anexo II.
6. En caso en que la zona de protecci�n o la de vigilancia se extiendan a Francia, Andorra o Portugal, los �rganos competentes de las Comunidades Aut�nomas lo notificar�n al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n a efectos de que �ste, a trav�s del cauce correspondiente, colabore con dichos Estados en la delimitaci�n de tales zonas.
7. Cuando la investigaci�n epidemiol�gica contemplada en el art�culo 7 confirme que el foco se debe a una infecci�n que no presenta ampliaci�n alguna, la dimensi�n y la duraci�n de aplicaci�n de las zonas de protecci�n y de vigilancia podr�n ser reducidas seg�n disponga la Comisi�n de la CEE.
El �rgano competente de la Comunidad Aut�noma adoptar� la medidas oportunas para:
a) Establecer las normas que le permitan controlar los desplazamientos de huevos y de aves de corral, palomas mensajeras y de aves que est�n en cautividad.
b) Recibir la informaci�n que le haya sido solicitada al propietario o poseedor de aves de corral, de palomas mensajeras o de aves que est�n en cautividad, relativa a los datos sobre las entradas y salidas de su explotaci�n de aves de corral y huevos, as� como los datos relativos a las competiciones o exposiciones en las que hayan participado las palomas mensajeras.
c) Recibir de cualquier persona que se dedique al transporte o al comercio de aves de corral, huevos, palomas mensajeras y aves que est�n en cautividad, la informaci�n relativa a los desplazamientos de aqu�llas que haya transportado o comercializado.
d) Autorizar oficialmente los desinfectantes a utilizar, as� como su concentraci�n.
e) Que se efect�en las operaciones de limpieza y desinfecci�n seg�n el procedimiento previsto en el anexo II y seg�n las instrucciones del veterinario oficial.
f) Adoptar las medidas necesarias para que todos los habitantes de la zona de protecci�n y de vigilancia est�n completamente informados de las restricciones vigentes y se atengan a todas las disposiciones impuestas para aplicar adecuadamente las medidas correspondientes.
Las tomas de muestras y los an�lisis de laboratorio que se efect�en para detectar el virus de la enfermedad Newcastle deber�n efectuarse con arreglo a las disposiciones del anexo III.
1. El laboratorio nacional de referencia para la enfermedad de Newcastle ser� el indicado en el anexo IV y tendr� las siguientes funciones:
a) Realizar la tipificaci�n completa de las caracter�sticas antig�nicas y biol�gicas del virus de la enfermedad de Newcastle y confirmar los resultados obtenidos por los laboratorios de diagn�stico de las comunidades aut�nomas.
b) Controlar los reactivos utilizados por los laboratorios de diagn�stico de las comunidades aut�nomas.
c) Controlar la eficacia, potencia y pureza de las vacunas utilizadas con car�cter preventivo en el territorio nacional o almacenadas para una intervenci�n de urgencia.
2. Dicho laboratorio se encargar� de la coordinaci�n de las normas y los m�todos de diagn�stico de la enfermedad de Newcastle establecidos, en su caso, en cada laboratorio de diagn�stico de las comunidades aut�nomas, as� como del uso de reactivos y el ensayo de vacunas. Para ello:
a) Podr� proporcionar a dichos laboratorios de las comunidades aut�nomas reactivos para el diagn�stico.
b) Controlar� la calidad de todos los reactivos de diagn�stico utilizados en el territorio nacional.
d) Mantendr� aislados virus de la enfermedad de Newcastle recogidos de casos confirmados en el territorio nacional.
e) Confirmar� los resultados positivos obtenidos en los laboratorios de diagn�stico de las comunidades aut�nomas.
3. El laboratorio nacional de referencia se mantendr� en contacto con el laboratorio comunitario de referencia.
4. Las autoridades competentes llevar�n listas actualizadas de los laboratorios regionales y las comunicar�n al Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino, que las pondr� a disposici�n de los dem�s Estados miembros y del p�blico, posibilitando el acceso a dicha informaci�n por medios electr�nicos.
Art�culo 12 redactado por el art�culo duod�cimo del R.D. 106/2010, de 5 de febrero, por el que se modifican diversos reales decretos en materia veterinaria y zoot�cnica y se simplifican los procedimientos para confeccionar listas y publicar informaci�n en dichos �mbitos (�B.O.E.� 6 febrero).Vigencia: 7 febrero 2010
El laboratorio comunitario de referencia para la enfermedad Newcastle es el que se indica en el anexo V. Las competencias y funciones de este laboratorio son las que figuran en dicho anexo.
La vacunaci�n contra la enfermedad de Newcastle s�lo podr� realizarse con vacunas inscritas en el Registro de Especialidades Farmac�uticas como medicamentos veterinarios en el marco de las medidas profil�cticas o como complemento de las medidas de lucha contra dicha enfermedad en el momento de su aparici�n.
1. Los �rganos competentes de las Comunidades Aut�nomas en cuyo territorio se practique la vacunaci�n preventiva, voluntaria u obligatoria contra la enfermedad de Newcastle informar�n de los datos siguientes al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n, para que �ste a trav�s del cauce correspondiente, los transmita a la Comisi�n de la CEE:
a) Las caracter�sticas y composici�n de cada tipo de vacuna utilizado.
b) Las modalidades de supervisi�n de la distribuci�n, del almacenamiento y de la utilizaci�n de las vacunas.
c) Las especies y categor�as de aves de corral que deban ser vacunadas o que puedan serlo.
d) Las zonas en que pueda o deba efectuarse la vacunaci�n.
e) Los motivos por los cuales se ha efectuado la vacunaci�n.
2. Dichos �rganos podr�n establecer un programa de vacunaci�n de las palomas mensajeras. En tal caso, deber�n comunicarlo al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n, para que �ste, a trav�s del cauce correspondiente, lo transmita a la Comisi�n de la CEE. Sin perjuicio de dicho programa, los organizadores de concursos y exposiciones tomar�n las disposiciones necesarias para que solamente sean inscritas en competiciones o exposiciones las palomas mensajeras que hayan sido vacunadas contra la enfermedad de Newcastle.
1. Cuando se haya comprobado un brote de enfermedad de Newcastle, el �rgano competente de la Comunidad Aut�noma, con el fin de completar las otras medidas de control previstas en el presente Real Decreto, podr� delimitar un territorio y un per�odo en los que, bajo control oficial, se realizar� la vacunaci�n r�pida y sistem�tica -vacunaci�n de urgencia- de las especies designadas de aves de corral. Se informar� de ello al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n, para su notificaci�n a la Comisi�n, a trav�s del cauce correspondiente.
2. En el caso contemplado en el apartado 1, estar� prohibido vacunar o revacunar aves de corral en las explotaciones sometidas a las restricciones a que se refiere el art�culo 4.
3. En el caso contemplado en el apartado 1:
a) Deber�n vacunarse lo antes posible las especies de aves de corral designadas.
b) Toda ave de corral de las especies designadas nacida o introducida en una explotaci�n de la zona de vacunaci�n deber� ser o estar vacunada.
c) Durante la vacunaci�n contemplada en el apartado 1, toda ave de corral de las especies designadas deber� permanecer en la zona de vacunaci�n, excepto cuando se trate de:
1.� Pollitos de un d�a de edad destinados a una explotaci�n de la zona de vacunaci�n donde ser�n vacunados.
2.� Aves trasladadas directamente a un matadero de la zona de vacunaci�n para su sacrificio inmediato. Cuando el matadero est� situado fuera de la zona de vacunaci�n, �nicamente se permitir�n movimientos de aves de corral despu�s de que el veterinario oficial haya efectuado una inspecci�n sanitaria de la explotaci�n.
d) Al t�rmino de las operaciones de vacunaci�n previstas en el p�rrafo a) podr� autorizarse la salida de la zona de vacunaci�n de:
1.� Pollitos de un d�a destinados a la producci�n c�rnica de una explotaci�n, donde deber�n ser vacunados; la explotaci�n deber� mantenerse bajo vigilancia hasta que las aves que se hayan trasladado all� hayan sido sacrificadas.
2.� Aves de corral vacunadas al menos veinti�n d�as antes, siempre que vayan a ser sacrificadas inmediatamente.
3.� Huevos para incubar procedentes de aves de corral de reproducci�n vacunadas al menos veinti�n d�as antes, siempre que los huevos y sus envases se hayan desinfectado.
4. Las medidas previstas en los p�rrafos b) y d) del apartado 3 se aplicar�n durante un per�odo de tres meses, renovable por per�odos sucesivos de tres meses, al t�rmino de las operaciones de vacunaci�n establecidas en el apartado 1.
5. No obstante lo dispuesto en los p�rrafos a) y b) del apartado 3, el �rgano competente de la Comunidad Aut�noma podr� decidir que no se sometan a vacunaci�n sistem�tica determinadas manadas de aves de corral de especial valor cient�fico, siempre y cuando la autoridad competente adopte todas las disposiciones necesarias para proteger su salud y las sometan a controles serol�gicos peri�dicos.
1. Cuando se sospeche que hay palomas mensajeras o aves que est�n en cautividad infectadas por la enfermedad de Newcastle, el veterinario oficial pondr� inmediatamente en pr�ctica los medios de investigaci�n oficiales encaminados a confirmar o descartar la presencia de la enfermedad; en particular, el veterinario oficial efectuar� o har� efectuar las tomas de muestras pertinentes con vistas a su examen en laboratorio.
2. Desde la notificaci�n de la sospecha, el �rgano competente de la Comunidad Aut�noma someter� al palomar o a la explotaci�n a vigilancia oficial y ordenar� que ninguna paloma, ave que est� en cautividad, ni nada que pueda transmitir la enfermedad de Newcastle, salga del palomar o de la explotaci�n.
3. Las medidas establecidas en los apartados 1 y 2 se levantar�n �nicamente cuando el veterinario oficial haya descartado la sospecha de enfermedad de Newcastle.
4. Cuando la infecci�n se confirme oficialmente, el �rgano competente de la Comunidad Aut�noma declarar� la enfermedad y lo comunicar� al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n a efectos de sus competencias de coordinaci�n ordenando: la aplicaci�n de las medidas de control y erradicaci�n establecidas en los p�rrafos a), b), e) y f) del apartado 2 del art�culo 5 a las palomas mensajeras o a las aves que est�n en cautividad y a los palomares o a las explotaciones infectadas por la enfermedad de Newcastle, o al menos:
1.� La prohibici�n de movimientos de las palomas o de las aves que est�n en cautividad fuera del palomar o de la explotaci�n durante un per�odo m�nimo de sesenta d�as a partir de la desaparici�n de s�ntomas cl�nicos de la enfermedad de Newcastle.
2.� La destrucci�n o tratamiento de todo material o desperdicio que pueda estar contaminado. El tratamiento deber� garantizar la destrucci�n de todos los virus presentes de la enfermedad de Newcastle y de todos los desperdicios acumulados durante el per�odo de sesenta d�as mencionados en el p�rrafo anterior de este apartado.
3.� Una investigaci�n epidemiol�gica de conformidad con lo establecido en el art�culo 7.
5. Los �rganos competentes de las Comunidades Aut�nomas informar�n al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n a efectos de que �ste transmita, a trav�s del cauce correspondiente a la Comisi�n de la CEE, de la situaci�n de la enfermedad y de las medidas de control aplicadas de acuerdo con el modelo que figura en el anexo VI.
1. Queda prohibido utilizar en la alimentaci�n de las aves de corral las aguas grasas procedentes de medios de transporte internacionales, tales como buques, veh�culos terrestres y aeronaves. Estas aguas grasas deber�n ser recogidas y destruidas bajo supervisi�n oficial.
2. La utilizaci�n de aguas grasas distintas de las indicadas en el apartado 1 o de desperdicios de aves de corral en la alimentaci�n de las aves de corral �nicamente podr� autorizarse tras haberlos sometido a un tratamiento t�rmico en instalaciones apropiadas que garantice la destrucci�n del virus de la enfermedad de Newcastle y que elimine el riesgo de transmisi�n de la enfermedad.
1. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n preparar� un plan de urgencia en coordinaci�n con las Comunidades Aut�nomas que especifique las medidas que deber�n aplicarse a escala nacional en caso de que se registren brotes de la enfermedad de Newcastle. Este plan ser� sometido a la Comisi�n de la CEE para su aprobaci�n, en el plazo de seis meses a partir de la entrada en vigor del presente Real Decreto.
Este plan deber� permitir que el personal adecuado, dotado del equipo y material necesario, acceda a las instalaciones para la r�pida y eficaz erradicaci�n del brote. Deber� indicar de manera precisa las necesidades de vacuna de que deba disponer, a nivel nacional, para una vacunaci�n de emergencia.
2. Los criterios que deber�n aplicarse para la elaboraci�n de dicho plan figuran en el anexo VII.
En el supuesto de que expertos de la Comisi�n de la CEE realicen controles sobre el terreno para verificar el cumplimiento del presente Real Decreto, por parte de los �rganos competentes de las Comunidades Aut�nomas y del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n, en sus respectivos �mbitos de competencia, se les facilitar� la asistencia necesaria para el desempe�o de sus funciones, a cuyos efectos representantes del citado Departamento podr�n acompa�ar a dichos expertos.
El presente Real Decreto se dicta al amparo del art�culo 149.1.16 de la Constituci�n, que atribuye al Estado competencia sobre bases y coordinaci�n general de la sanidad, y conforme a la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad.
En relaci�n con las palomas militares a que se refiere el Real Decreto 2571/1983, de 27 de septiembre, por el que se regula la tenencia y utilizaci�n de las mensajeras, ser� autoridad competente el Ministerio de Defensa.
Se faculta a los Ministros de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n y de Sanidad y Consumo para dictar en el �mbito de sus atribuciones, las disposiciones necesarias para el cumplimiento y aplicaci�n de lo dispuesto en el presente Real Decreto.
Autorizaci�n para extraer huevos de una explotaci�n que est� sujeta a las condiciones establecidas en el p�rrafo e) del apartado 2 del art�culo 4 del presente Real Decreto
La autorizaci�n expedida por la autoridad competente a efectos de transporte de huevos de una explotaci�n sospechosa sujeta a lo dispuesto en el p�rrafo e) del apartado 2 del art�culo 4 hacia un establecimiento autorizado para la fabricaci�n y tratamiento de ovoproductos conforme a lo dispuesto en el art�culo 5 del Real Decreto 1348/1992, de 6 de noviembre, por el que se aprueba la reglamentaci�n t�cnico-sanitaria que regula la producci�n y comercializaci�n de los ovoproductos, denominado en lo sucesivo �establecimiento designado�, deber� ajustarse a los siguientes requisitos:
1. Para que puedan extraerse huevos de la explotaci�n sospechosa, �stos deber�n:
a) Ajustarse a lo dispuesto en el cap�tulo IV del anexo del Real Decreto 1348/1992.
b) Ser directamente enviados de la explotaci�n sospechosa al establecimiento designado; el veterinario oficial de la explotaci�n sospechosa deber� precintar cada env�o previamente a su salida, quedando �stos precintados mientras dure el transporte hasta el establecimiento designado.
2. El veterinario oficial de la explotaci�n sospechosa informar� a la autoridad competente del establecimiento designado de su intenci�n de enviarle los huevos.
3. La autoridad competente responsable del establecimiento designado se cerciorar� de que:
a) Los huevos a que hace referencia el p�rrafo b) del apartado 1 permanezcan alejados de los dem�s huevos desde su llegada hasta su tratamiento.
b) Las c�scaras de los mismos sean consideradas como material de alto riesgo con arreglo a lo dispuesto en la normativa comunitaria relativa a las normas veterinarias relativas a la eliminaci�n y transformaci�n de desperdicios animales, a su puesta en el mercado y a la protecci�n de los agentes pat�genos en los piensos de origen animal o a base de pescado.
c) El material de embalaje, los veh�culos utilizados para el transporte de los huevos a que hace referencia el p�rrafo b) del apartado 1, as� como todos los lugares que hayan entrado en contacto con los huevos, se limpien y desinfecten de tal forma que quede eliminado todo virus de la enfermedad de Newcastle.
d) El veterinario oficial de la explotaci�n sospechosa sea informado de cualquier expedici�n de huevos tratados.
Procedimiento de limpieza y desinfecci�n de una explotaci�n infectada
a) Una vez retiradas las canales de las aves para su eliminaci�n, las partes de los locales en donde se encontraban dichas aves, as� como cualquier parte del edificio, corral, etc., contaminado durante el sacrificio o la inspecci�n �post mortem� deber�n rociarse con desinfectante autorizado conforme a lo dispuesto en el art�culo 10 del presente Real Decreto.
b) Todo tejido de ave y huevos que pudiera haber contaminado edificios, corrales, utensilios, etc., deber� recogerse con cuidado a fin de que se eliminen junto con las canales.
c) El desinfectante utilizado deber� permanecer sobre la superficie tratada durante al menos veinticuatro horas.
a) Se deber� eliminar la grasa de cualquier superficie con un producto desengrasante as� como las manchas que se lavar�n posteriormente con agua.
b) Tras el lavado con agua que se menciona en el p�rrafo a), se rociar�n nuevamente las superficies con el desinfectante.
c) Una vez transcurridos siete d�as, los locales deber�n tratarse con un producto desengrasante, enjuagarse con agua fr�a, rociarse con desinfectante y enjuagarse de nuevo con agua.
d) El esti�rcol o pajas utilizadas deber�n tratarse con uno de los siguientes m�todos para eliminar el virus:
1.� Se incinerar�n o se tratar�n por vapor a una temperatura de 70C.
2.� Se enterrar�n a una profundidad que impida el acceso a par�sitos y aves salvajes.
3.� Se amontonar�n y humidificar�n (si fuera necesario para facilitar la fermentaci�n), se cubrir�n para mantener el calor de forma que se alcance una temperatura de 20C y se mantendr�n cubiertos durante cuarenta y dos d�as de modo que se evite el acceso de animales da�inos y aves salvajes.
Procedimiento para la confirmaci�n y diagn�stico diferencial de la enfermedad de Newcastle
Los siguientes procedimientos de aislamiento y caracterizaci�n de los virus de la enfermedad de Newcastle han de considerarse como directrices y constituyen los requisitos m�nimos que deben aplicarse en el diagn�stico de dicha enfermedad.
El virus responsable de la enfermedad de Newcastle es la especie tipo de la familia �Paramyxoviridae�. Hasta ahora, existen nueve grupos serol�gicamente diferenciables de paramixovirus aviarios, que se han denominado PMV-1 a PMV-9. Todos los virus de la enfermedad de Newcastle se sit�an en el grupo PMV-1. A los efectos de los procedimientos de diagn�stico para la confirmaci�n y el diagn�stico diferencial de la enfermedad de Newcastle, se emplear� la siguiente definici�n:
Por enfermedad de Newcastle se entiende una infecci�n producida por cualquier cepa aviaria del paramixovirus 1, con un �ndice de patogenicidad intracerebral (IPIC) superior a 0,7 en pollitos de un d�a de edad.
Toma de muestras y tratamiento de las mismas
1. Muestras.
Escobillados de cloaca (o materias fecales) y escobillados traqueales de aves enfermas; materias fecales o contenido intestinal, tejido cerebral, tr�quea, pulmones, h�gado, bazo y otros �rganos manifiestamente afectados procedentes de aves reci�n fallecidas.
2. Tratamiento de las muestras.
Aunque los �rganos y los tejidos mencionados en el apartado 1 pueden mezclarse, las materias fecales deber�n tratarse por separado. Se sumergir�n completamente los escobillados en una cantidad suficiente de medio con antibi�ticos. A su vez, las muestras de materias fecales y de �rganos deber�n homogeneizarse (en un mezclador cerrado o utilizando una mano y un mortero y arena esterilizada) en un medio con antibi�ticos para convertirlas en suspensiones en ese medio al 10-20 por 100 p/v. Posteriormente, esas suspensiones se dejar�n a temperatura ambiente durante dos horas aproximadamente (o durante m�s tiempo a una temperatura de 4 C) y se clarificar�n por centrifugaci�n (por ejemplo, de 800 a 1.000 g durante diez minutos).
3. Medio con antibi�ticos.
Diferentes laboratorios han utilizado distintos medios con antibi�ticos, con buenos resultados. El laboratorio enumerado en el anexo IV podr� asesorar al respecto. Para las muestras de materias fecales es necesaria una fuerte concentraci�n de antibi�ticos; as�, una mezcla t�pica es la siguiente: 10.000 unidades/ml de penicilina, 10 mg/ml de estreptomicina, 0,25 mg/ml de gentamicina y 5.000 unidades/ml de micostatina en una soluci�n salina amortiguadora de fosfato. Estos niveles pueden reducirse hasta cinco veces cuando se trabaje con tejidos y escobillados traqueales. Para evitar el crecimiento de Chlamydia, pueden a�adirse 50 mg/ml de oxitetraciclina. Al elaborar el medio, es imprescindible comprobar el pH despues de a�adir los antibi�ticos y corregirlo hasta que fluct�e entre 7,0 y 7,4.
Aislamiento del virus en huevos embrionados de gallina. Deber�n inocularse dosis de 0,1 a 0,2 ml del l�quido sobrenadante clarificado dentro de la cavidad alantoidea de al menos cuatro huevos embrionados de gallina que hayan sido incubados de ocho a diez d�as. Es preferible que los huevos procedan de una manada exenta de pat�genos espec�ficos, aunque, si ello no fuera posible, podr�n utilizarse huevos de una manada exenta de anticuerpos del virus de la enfermedad de Newcastle. Los huevos inoculados deber�n mantenerse a 37C y se examinar�n al trasluz diariamente. Los huevos que contengan embriones muertos o moribundos ser�n refrigerados a 4C a medida que se vayan comprobando. Los dem�s lo ser�n a la misma temperatura seis d�as despu�s de la inoculaci�n. Los fluidos alantoideos o amni�ticos se someter�n adem�s a la prueba de hemaglutinaci�n. Si la prueba de hemaglutinaci�n resultase negativa, deber� repetirse el procedimiento anterior utilizando fluido alantoideo o amni�tico no diluido, como in�culo.
Cuando la hemaglutinaci�n sea positiva, deber� descartarse la posible presencia de bacterias mediante la realizaci�n de un cultivo. Si se confirma la presencia de bacterias, podr�n filtrarse los fluidos con un filtro de membrana de 450 nm, a�adirse m�s antibi�ticos e inocularse en huevos embrionados como ya se explic� anteriormente.
1. Diferenciaci�n preliminar.
Todos los virus hemaglutinantes deber�n enviarse al laboratorio nacional para su completa identificaci�n y caracterizaci�n y para ser objeto de pruebas de patogenicidad. No obstante, como es fundamental que se adopten, lo antes posible, medidas provisionales para limitar la extensi�n de la enfermedad de Newcastle, los laboratorios regionales deber�n ser capaces de detectar el virus de dicha enfermedad. Por ello, los fluidos hemaglutinantes deber�n someterse a las pruebas de inhibici�n de la hemaglutinaci�n descritas en los cap�tulos 5 y 6. Una inhibici�n positiva, es decir de 2 4 o m�s, con antisuero policional espec�fico para el virus de la enfermedad de Newcastle (con un t�tulo conocido de al menos 2 9), se considerar� una identificaci�n preliminar suficiente para imponer medidas provisionales para la lucha contra la enfermedad.
2. Confirmaci�n.
Un laboratorio nacional deber� efectuar un diagn�stico diferencial completo de todos los agentes hemaglutinantes. La presencia del virus de la enfermedad de Newcastle volver� a confirmarse por inhibici�n realizando pruebas de inhibici�n de la hemaglutinaci�n con antisueros de gallina monoespec�ficos. Todo el material positivo deber� someterse a la prueba del �ndice de patogenicidad intracerebral con arreglo al procedimiento descrito en el cap�tulo VII. Los �ndices de patogenicidad superiores a 0,7 indicar�n que la presencia del virus exige la aplicaci�n de todas las medidas de lucha contra la enfermedad.
Gracias a los �ltimos progresos realizados en materia de tipificaci�n de los virus de la enfermedad de Newcastle, especialmente las t�cnicas de anticuerpos monoclonales, ha sido posible agrupar las cepas y microorganismos aislados. Concretamente, se dispone de algunos anticuerpos monoclonales espec�ficos para las cepas utilizadas en las vacunas de la Comunidad Europea. Estos anticuerpos pueden emplearse en pruebas sencillas de inhibici�n de la hemaglutinaci�n.
Dado que a partir de las aves de corral utilizadas como muestra a menudo pueden aislarse vivas las cepas utilizadas en las vacunas, resulta obvia la ventaja de que los laboratorios nacionales puedan identificarlas con rapidez. El laboratorio comunitario de referencia podr� obtener esos anticuerpos monoclonales y facilit�rselos a los laboratorios nacionales para que puedan confirmar el aislamiento de los virus utilizados en las vacunas.
Los laboratorios nacionales deber�n enviar todos los agentes hemaglutinantes al laboratorio comunitario de referencia, a trav�s del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n.
3. Tipificaci�n y caracterizaci�n adicional de los virus aislados.
Los laboratorios nacionales enviar�n al laboratorio comunitario de referencia, a trav�s del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n, todos los virus hemaglutinantes y �ste, en consonancia con las funciones y cometidos que le han sido asignados, someter� esos virus a estudios antig�nicos y gen�ticos adicionales para llegar a un mejor conocimiento de la epizootiolog�a de la enfermedad o enfermedades en la Comunidad.
Pruebas r�pidas para la detecci�n del virus y los anticuerpos de la enfermedad de Newcastle. Pruebas r�pidas para la detecci�n del virus de la enfermedad de Newcastle en aves vacunadas y la detecci�n de anticuerpos en aves no vacunadas
1. Detecci�n del virus de la enfermedad de Newcastle.
Se vienen empleando varias pruebas r�pidas para detectar directamente los ant�genos de la enfermedad de Newcastle en el diagn�stico de infecciones de aves vacunadas; las m�s extendidas por el momento son la prueba con anticuerpos fluorescentes en secciones longitudinales de la tr�quea y la prueba con anticuerpos de la peroxidasa en el enc�falo. No hay motivos para creer que no se pueden aplicar a las infecciones por el virus de la enfermedad de Newcastle otras pruebas de detecci�n directa de ant�genos.
Estas pruebas tienen el inconveniente de que no resulta rentable examinar todos los posibles puntos de replicaci�n del virus de la enfermedad de Newcastle en las aves vacunadas. As�, la ausencia de indicios del virus en la tr�quea, por ejemplo, no excluye que �ste se replique en el intestino. No se recomienda ning�n m�todo determinado de detecci�n directa para su uso rutinario, si bien, en determinadas circunstancias, pueden ser de utilidad.
2. Detecci�n de anticuerpos en aves no vacunadas.
La mayor�a de los laboratorios que efect�an diagn�sticos de la enfermedad de Newcastle conocen la prueba de inhibici�n de la hemaglutinaci�n. Las recomendaciones que vienen a continuaci�n se refieren a esta prueba para la medici�n de anticuerpos del virus. No obstante, la prueba de inmunosorci�n con enzimas (ELISA) puede dar buenos resultados cuando se usa para detectar los anticuerpos del virus. Se aconseja que, cuando los laboratorios regionales deseen servirse de la prueba ELISA, �sta sea supervisada por el laboratorio nacional contemplado en el anexo IV.
a) Muestras.
Deber�n tomarse muestras de sangre de todas las aves cuando la manada est� compuesta de menos de 20 animales y muestras de 20 aves cuando la manada sea mayor (de este modo, la probabilidad de detectar al menos un suero positivo ser� 99 por 100 si el 25 por 100 o m�s de la manada es positivo, independientemente del tama�o de �sta). Deber� dejarse que la sangre se coagule y se extraer� el suero para la prueba.
b) Examen de los anticuerpos.
Se probar� la capacidad de las muestras individuales de suero para inhibir el ant�geno hemaglutinante del virus de la enfermedad de Newcastle en pruebas est�ndar de inhibici�n de la hemaglutinaci�n efectuadas de acuerdo con el cap�tulo VI.
Como las opiniones d�fieren en cuanto a la utilizaci�n de cuatro u ocho unidades de hemaglutinina en la prueba de inhibici�n de la hemaglutinaci�n, y al parecer ambas dosis son v�lidas, la elecci�n se deja al arbitrio de los laboratorios nacionales. T�ngase en cuenta, sin embargo, que del ant�geno utilizado depender� el nivel en el que un suero sea considerado positivo; con cuatro unidades de hemaglutinina, un suero se considerar� positivo cuando presente un t�tulo superior o igual a 2 4; mientras que con ocho unidades, el t�tulo deber� ser igual o superior a 2 3.
Prueba de hemaglutinaci�n (HA)
1. Soluci�n salina isot�nica amortiguadora de fosfato (0,05 M) de pH 7,0 a 7,4.
2. Hemat�es extra�dos de un m�nimo de tres gallinas exentas de pat�genos espec�ficos (a falta de �stas, podr� utilizarse sangre de aves que hayan estado bajo control regular y que est�n exentas de anticuerpos del virus de la enfermedad de Newcastle), reunidos y mezclados a partes iguales con soluci�n de Alsever. Antes de utilizarlos, los hemat�es deber�n lavarse tres veces en la soluci�n salina isot�nica amortiguadora de fosfato. Para la prueba se recomienda una suspensi�n de dicha soluci�n al 1 por 100 (hemat�es empaquetados v/v).
3. Se recomienda la utilizaci�n como ant�geno est�ndar de la cepa de virus de la enfermedad de Newcastle Ulster 2C.
a) Distribuir 0,025 ml de soluci�n salina isot�nica amortiguadora de fosfato en cada uno de los pocillos de una placa de microtitulaci�n (utilizar pocillos con fondo en V).
b) Introducir 0,025 ml de suspensi�n de virus (es decir, fluido alantoideo) en el primer pocillo.
c) Utilizar una micropipeta para hacer diluciones del virus a la mitad (de 1:2 a 1:4096) en toda la placa.
d) Distribuir otros 0,025 ml de soluci�n salina isot�nica amortiguadora de fosfato en cada pocillo.
e) A�adir 0,025 ml de una suspensi�n al 1 por 100 de hemat�es a cada pocillo.
f) Homogeneizar golpeando ligeramente la placa y refrigerarla a 4C.
g) Leer las placas despu�s de treinta o cuarenta minutos, cuando se hayan sedimentado los controles. La lectura se efectuar� inclinando la placa y observando la presencia o ausencia de un movimiento de los hemat�es en forma de l�grima. Los pocillos en los que no se haya producido la hemaglutinaci�n deber�n presentar un movimiento similar al de los pocillos de control que no contengan virus.
h) El t�tulo de hemaglutinaci�n ser� la mayor diluci�n que produzca la aglutinaci�n de los hemat�es. Puede considerarse que tal diluci�n contiene el t�tulo de hemaglutinaci�n. Otro m�todo m�s preciso para determinar el t�tulo de hemaglutinaci�n consiste en realizar pruebas de hemaglutinaci�n con virus en una gama de diluciones iniciales muy cercanas entre s�, por ejemplo, 1:3, 1:4, 1:5, 1:6, etc. Este m�todo se recomienda para preparar con gran precisi�n ant�genos para las pruebas de inhibici�n de la hemaglutinaci�n (v�ase el cap�tulo VI).
Prueba de inhibici�n de la hemaglutinaci�n (IH)
Reactivos (v�ase el cap�tulo V).
a) Soluci�n salina isot�nica amortiguadora de fosfato.
b) Fluido alantoideo que contenga el virus, diluido con soluci�n salina isot�nica amortiguadora de fosfato hasta que contenga 4 u 8 unidades de hemaglutinaci�n por cada 0,025 ml.
c) Suspensi�n de hemat�es de gallina al 1 por 100.
d) Suero de gallina de control negativo.
e) Suero de control positivo.
b) Introducir 0,025 ml de suero en el primer pocillo de la placa.
c) Utilizar una micropipeta para hacer diluciones a la mitad del suero en toda la placa.
d) A�adir 0,025 ml de fluido alantoideo diluido que contenga 4 u 8 unidades de hemaglutinaci�n.
e) Homogeneizar golpeando ligeramente la placa y refrigerarla a 4C, al menos, durante sesenta minutos o dejarla a temperatura ambiente durante treinta minutos, como m�nimo.
f) A�adir 0,025 ml de suspensi�n de hemat�es al 1 por 100 a todos los pocillos.
g) Homogeneizar golpeando ligeramente las placas y refrigerarlas a 4C.
h) Leer las placas despu�s de treinta a cuarenta minutos, cuando se hayan sedimentado los hemat�es de control. La lectura se efectuar� inclinando las placas y observando la presencia o ausencia de un movimiento en forma de l�grima similar al de los pocillos de control que contengan hemat�es (0,025 ml) y soluci�n salina isot�nica amortiguadora de fosfato (0,05 ml) solamente.
i) El t�tulo de inhibici�n de la hemaglutinaci�n ser� la mayor diluci�n del antisuero que produzca una inhibici�n completa de 4 u 8 unidades de virus (en todas las pruebas deber� incluirse una titulaci�n de hemaglutinaci�n para confirmar la presencia de las unidades de hemaglutinaci�n necesarias).
j) La validez de los resultados depender� de la obtenci�n de un t�tulo de menos de 2 3 para cuatro unidades de hemaglutinaci�n o de 2 2 para ocho unidades de hemaglutinaci�n con el suero de control negativo y de un t�tulo de diluci�n inmediatamente superior o inmediatamente inferior al t�tulo conocido del suero de control positivo.
Indice de patogenicidad intracerebral (IVPI)
1. Diluir a 1:10 fluido alantoideo reci�n recogido e infeccioso (el t�tulo de hemaglutinaci�n deber� ser superior a 24) en un fluido fisiol�gico est�ril (no podr�n utilizarse antibi�ticos).
2. Inyectar en el cerebro de cada uno de 10 pollitos de un d�a de edad (es decir, veinticuatro horas y cuarenta horas despu�s de salir del huevo) 0,05 ml de virus diluido. Los pollitos deber�n haber nacido de huevos procedentes de una manada exenta de pat�genos espec�ficos.
3. Examinar las aves cada veinticuatro horas durante ocho d�as.
4. Puntuar todas las aves de cada examen: O = normal, 1 = enferma, y 3 = muerta.
5. Calcular el �ndice del siguiente modo:
D�as despu�s de la inoculaci�n (n�mero de aves)
S�ntomas cl�nicos +----------------------------------------------------
1  2  3  4  5  6  7  8   Total Puntuaci�n
+-------------------+---+---+---+---+---+---+---+---+--------+-----------
Normal .......... 10  4  0  0  0  0  0  0   14 x 0   = 0
Enferma .........  0  6 10  4  0  0  0  0   20 x 1   = 20
Muerta ..........  0  0  0  6 10 10 10 10   46 x 2   = 92
Total .......................................................   112
El �ndice ser� la puntuaci�n media por ave y observaci�n = 112/80 = 1.4
Evaluaci�n de la capacidad de formaci�n de placas
1. Normalmente lo m�s conveniente es utilizar una serie de diluciones del virus a fin de obtener un n�mero adecuado de placas en el cultivo. Bastar� con diluciones decimales hasta llegar a una concentraci�n de 10 -7 en la soluci�n salina isot�nica amortiguadora de fosfato.
2. Preparar cultivos confluentes de una capa de c�lulas de embri�n de gallina o una l�nea celular apropiada (por ejemplo, la l�nea de ri��n de bovino de Madin-Barby) en placas de Petri de 5 cm de di�metro.
3. Introducir 0,2 ml de cada diluci�n de virus en dos placas de Petri y esperar treinta minutos pa ra que el virus se absorba.
4. Tras lavar tres veces con la soluci�n salina isot�nica amortiguadora de fosfato las c�lulas infectadas, se cubrir�n con un medio apropiado que contenga agar-agar al 1 por 100 p/v (tambi�n puede a�adirse 0,01 mg/ml de tripsina). Es importante no a�adir suero al medio de recubrimiento.
5. Tras setenta y dos horas de incubaci�n a 37C, las placas habr�n alcanzado un tama�o adecuado. Para observarlas, conviene retirar la capa de agar-agar y te�ir el cultivo de una capa con cristal violeta (0,5 por 100 p/v) en etanol al 25 por 100 (p/v).
6. Todos los virus incubados en un medio que contenga tripsina producir�n placas claras. Por el contrario, cuando los medios de cobertura no contengan tripsina, s�lo producir�n placas los virus virulentos para las gallinas.
Laboratorio nacional de referencia para la enfermedad de Newcastle
Laboratorio de Sanidad y Producci�n Animal de Algete.
Carretera de Algete, kil�metro 5,400. 28110 Algete (Madrid).
Anexo IV redactado por el art�culo �nico de R.D. 698/1995, 28 abril, por el que se designa el Laboratorio de Sanidad de Algete, Madrid, como centro nacional de referencia para determinadas enfermedades animales (�B.O.E.� 24 mayo).Vigencia: 25 mayo 1995
Laboratorio comunitario de referencia para la enfermedad de Newcastle
Central Veterinary Laboratory.
Surrey KT15 3NB.
Las competencias y funciones del laboratorio comunitario de referencia para la enfermedad de Newcastle son las siguientes:
1) Coordinar, previa consulta a la Comisi�n, los m�todos de diagn�stico de la enfermedad de Newcastle en los Estados miembros, especialmente mediante:
a) La especificaci�n, posesi�n y entrega de cepas del virus de la enfermedad de Newcastle para someterlas a las pruebas serol�gicas y preparar el antisuero.
b) La entrega de los sueros de referencia y de otros reactivos de referencia a los laboratorios nacionales de referencia para armonizar las pruebas y los reactivos empleados en cada Estado miembro.
c) La creaci�n y conservaci�n de una colecci�n de cepas y de materia aislada del virus de la enfermedad de Newcastle.
f) La caracterizaci�n de la materia aislada del virus de la enfermedad de Newcastle mediante los m�todos m�s avanzados para lograr una mejor comprensi�n de la epizootiolog�a de dicha enfermedad.
g) El seguimiento de la evoluci�n de la situaci�n en todo el mundo del control, epizootiolog�a y prevenci�n de la enfermedad de Newcastle.
h) La realizaci�n de ex�menes t�cnicos sobre el virus de la enfermedad de Newcastle y otros virus relacionados con �ste para poder hacer un diagn�stico diferencial r�pido.
i) El conocimiento a fondo de la preparaci�n y utilizaci�n de los productos de medicina veterinaria inmunol�gica empleados para la erradicaci�n y control de la enfermedad de Newcastle.
2) Contribuir activamente a la identificaci�n de los focos de enfermedad de Newcastle en los Estados miembros, estudiando la materia aislada del virus enviada para confirmar el diagn�stico, proceder a su caracterizaci�n y a los estudios epizootiol�gicos.
- PALOMAS MENSAJERAS.
- AVES QUE ESTAN EN CAUTIVIDAD.
1. Lugar donde se encuentra:
a) El palomar: .......................................................
b) La explotaci�n: ...................................................
2. Nombre y direcci�n del (de los) propietario (s) ........
3. Sospecha de la enfermedad de Newcastle:
a) Fecha: ............................................................
b) Motivo: ...........................................................
c) N�mero:
- De palomas recluidas en el momento de la sospecha: .................
- De aves que est�n en cautividad: ...................................
4. Confirmaci�n de la enfermedad de Newcastle:
b) Confirmaci�n por: .................................................
c) S�ntomas cl�nicos observados en el momento de la confirmaci�n:...................................................................
5. Situaci�n de vacunaci�n en el momento de la sospecha:...................................................................
6. Restricci�n de movimientos establecida el: ...................................................................
7. Restricci�n de movimientos levantada el: ...................................................................
8. N�mero de manadas de aves de corral situadas a una distancia de 1 km del palomar ode la explotaci�n mencionados en el apartado 1.
Criterios m�nimos aplicables a los planes de intervenci�n
Los planes de intervenci�n deber�n establecer, por lo menos:
1) La creaci�n, a nivel nacional, de una c�lula de crisis destinada a coordinar todas las medidas de urgencia en el Estado miembro afectado.
3) Informaciones detalladas sobre el personal encargado de las medidas de urgencia, a sus cualificaciones y responsabilidades.
4) La posibilidad, para cualquier centro local de urgencia, de establecer contacto con las personas u organizaciones directa o indirectamente afectadas por una infestaci�n.
5) La disponibilidad de los equipos y materiales necesarios para llevar a cabo de forma apropiada las medidas de urgencia.
6) Las instrucciones precisas relativas a las acciones que deban adoptarse cuando se sospechen y confirmen casos de infecci�n o de contaminaci�n, incluidos los medios de destrucci�n de los cad�veres.
8) Para los laboratorios de diagn�stico, un servicio de examen �post mortem�, la capacidad necesaria para los ex�menes serol�gicos, histol�gicos, etc., y la actualizaci�n de las t�cnicas de diagn�stico r�pido (a estos efectos, procede establecer disposiciones relativas al transporte r�pido de muestras).
9) Precisiones relativas a la cantidad de vacunas contra la enfermedad de Newcastle que se considera necesaria en caso de reinstauraci�n de la vacunaci�n de urgencia.
10) Disposiciones reglamentarias para la aplicaci�n de los planes de intervenci�n.

References: Real Decreto

 Real Decreto 
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