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Timestamp: 2018-06-18 06:34:40+00:00

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CONT. RESOLUCION MINISTERIAL Nº EXPEDIENTE Nº 00813/230-D-14 Cont. Anexo Único. Anexo Único - PDF
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Rosario Macías Soler
1 Anexo Único DENOMINACIÓN DE LA CARRERA PROFESORADO DE EDUCACIÓN SECUNDARIA EN INFORMATICA TÍTULO A OTORGAR: Profesor/a de Educación Secundaria en Informática, según la Resolución CFE N 74/08. DURACIÓN DE LA CARRERA EN AÑOS ACADÉMICOS: la duración de la carrera es de 4 (cuatro) años académicos. En horas cátedras: 4192 En horas reloj: 2794 CONDICIONES DE INGRESO: atendiendo ala Resol. Ministerial N 1269 (Octubre 2012) que aprueba el Régimen Académico Marco para la regulación del Sistema Formador Provincial, en el Capítulo regula las condiciones de ingreso de los alumnos a los ISFD de la provincia de Tucumán. En el Capítulo II: Del Ingreso de los alumnos, se menciona el art. 2: Los Institutos Superiores de la provincia de Tucumán garantizarán igualdad de oportunidades de acceso y permanencia a las/los estudiantes que aspiren a cursar estudios de Nivel Superior en sus diferentes ofertas. El art. 3: Los Institutos Superiores establecerán mecanismos y requisitos de ingreso acordes con: a) Sus posibilidades de recursos edilicios, administrativos y académicos. b) Sus propias ofertas académicas y el perfil formativo de cada carrera. c) Las habilidades y conocimientos previos específicos que se requieran a los estudiantes según cada oferta. El art. 4: Previo inicio del ciclo lectivo, los Institutos Superiores ofrecerán a los aspirantes un curso-taller de carácter propedéutico y cursado obligatorio destinado a coadyuvar al logro de las habilidades y conocimientos previos mencionados en el Art. 3, Inc. c), que serán evaluados a la finalización del mismo, según calendario. Este curso taller deberá Abordar los campos de Formación General, Específica y de Práctica Profesional y estará a cargo de los docentes de la institución. Los alumnos deberán acreditar las condiciones académicas requeridas según la oferta formativa de la que se trate y un mínimo de 80% de asistencia. /// 1
2 MARCO DE LA POLITICA EDUCATIVA NACIONAL Y PROVINCIAL PARA LA FORMACION DOCENTE La Ley de Educación Nacional Nro (en adelante LEN) asume a la educación y al conocimiento como un bien público y derecho personal y social cuyo cumplimiento y desarrollo afianza las posibilidades de participación en los distintos ámbitos de la vida social, del trabajo, de la cultura y de la ciudadanía. En su artículo 71 otorga a la formación docente la finalidad de preparar profesionales capaces de enseñar, generar y transmitir los conocimientos y valores necesarios para la formación integral de las personas, el desarrollo nacional y la construcción de una sociedad más justa. Promoverá la construcción de una identidad docente basada en la autonomía profesional, el vínculo con la cultura y la sociedad contemporánea, el trabajo en equipo, el compromiso con la igualdad y la confianza en las posibilidades de aprendizaje de los/as alumnos/as. Al mismo tiempo determina la obligatoriedad del Nivel Secundario con las consecuencias propias de la instrumentación política, legal y pedagógica de la inclusión de los jóvenes en ese nivel. Es así como la formación docente para el nivel secundario adquiere características diferentes de la vigente por una cuestión central: la obligatoriedad. El Estado debe proveer de una educación significativa y acorde a las demandas de la sociedad y a las necesidades de los jóvenes. Los docentes para el siglo XXI deben poseer las herramientas necesarias en un contexto complejo y multirreferenciado como es el presente. En consecuencia, el poder político asume el reto y ofrece el marco referencial necesario para que esa reforma se concrete. Las Resoluciones del Consejo Federal de Educación Nro. 23/07 y 24/ 07 que aprueban el Plan Nacional de Formación Docente y los Lineamientos Curriculares Nacionales de la Formación Docente Inicial respectivamente, se constituyen en los marcos legales dentro de los cuales se inicia en la Jurisdicción el Proceso de Reforma Curricular de la Formación Docente en consonancia con las directivas y aconsejamientos del Instituto Nacional de Formación Docente. La Jurisdicción Tucumán asume la tarea de la reforma del curriculum de la Formación Docente a partir de considerar la formación de los docentes como un proceso permanente. La formación inicial tiene una importancia sustantiva ya que 2
3 implica un marco para el desarrollo profesional y posibilita diversas alternativas de orientación en modalidades educativas previstas en la LEN, que aseguren el derecho a la educación de distintos sujetos, en distintos contextos y situaciones de enseñanza. El acceso a la Formación Docente Inicial se concibe como una de las oportunidades que brinda la educación para desarrollar y fortalecer la formación integral de las personas y promover en cada una de ellas la capacidad de definir su proyecto de vida, basado en los valores de libertad, paz, solidaridad, igualdad, respeto a la diversidad, justicia, responsabilidad y bien común (LEN, artículo 8). La formación de docentes es un campo estratégico para el desarrollo de la Nación, por eso es entendida como un aspecto central de la política del estado. Socializar a las nuevas generaciones en un acervo común y compartido por toda la población es una tarea inherente a la construcción de ciudadanos responsables de sus actos, conscientes de sus derechos y capaces de proyectar un futuro personal que se inscriba dentro de una trama social de justicia y equidad. Por eso es importante ver a la formación docente dentro de un contexto de Nación, con visiones compartidas en lo general, diferentes en la particularidad, pero detrás de un proyecto de país inclusivo. Un fuerte compromiso con la igualdad y la confianza en las posibilidades de aprendizaje de alumnos y alumnas es la mirada colectiva que podemos y debemos construir. En este sentido el equipo la Jurisdicción Tucumán asume el compromiso de contribuir a la construcción de una sociedad más justa, que pueda superar la fragmentación social y educativa, a través del fortalecimiento y mejora de la Formación Docente La estructura, organización y dinámica curricular de la formación docente inicial deben ser periódicamente revisadas con el fin de mejorarla, adecuarla a los desafíos sociales y educativos y a los nuevos desarrollos culturales, científicos y tecnológicos (Res. CFE Nº 24-07). Esto se expresa en distintas dimensiones. En el aspecto macro social, en el compromiso de trabajar a partir de la realidad y necesidad social y educativa de la provincia, respondiendo a los lineamientos políticos de la Jurisdicción que se propone la formación de docentes dentro de un proceso permanente, donde la formación inicial tiene una importancia sustantiva ya que implica un marco para el desarrollo profesional y posibilita diversas alternativas de orientación en modalidades educativas previstas en la LEN, que aseguren el derecho a la 3
4 educación de distintos sujetos, en distintos contextos y situaciones de enseñanza. En el aspecto institucional, llevando a cabo un proceso permanente de consultas acerca de las potencialidades y obstáculos de las propuestas vigentes, para recuperar así las experiencias que pudieran haber sido enriquecedoras o innovadoras para el abordaje de problemáticas educativas y desde las cuales sea posible avanzar en la construcción de una propuesta curricular posible, viable y a la vez que permita ofrecer e impulsar propuestas que conlleven mejores condiciones para los estudiantes y los docentes en el objetivo común de la construcción de una sociedad más justa y solidaria a través de la educación. El acceso a la formación docente inicial se concibe como una de las oportunidades que brinda el sistema educativo para desarrollar y fortalecer la formación integral de las personas y promover en cada una de ellas la capacidad de definir su proyecto de vida, basado en los valores de libertad, paz, solidaridad, igualdad, respeto a la diversidad, justicia, responsabilidad y bien común (Ley de Educación Nacional, artículo 8). Este Diseño responde a lo dispuesto en la Ley Nacional N , que estableció la responsabilidad del Estado para garantizar el derecho de niños, niñas, y jóvenes a recibir educación sexual integral en todos los establecimientos educativos públicos de gestión estatal y privada. La aprobación de dicha ley no constituyó un hecho aislado, sino que formó parte de un proceso de cambios sociales, culturales y avances científicos, que fueron generando la necesidad de incorporar conocimientos y contenidos acerca de la educación sexual integral, de tal manera de promover valores que fortalezcan la formación integral de los sujetos. En el proceso de construcción curricular, los docentes son considerados como trabajadores intelectuales, trabajadores de la cultura, que forman parte de un colectivo que produce conocimientos específicos a partir de su propia práctica; lo que requiere, de condiciones de desarrollo del sistema educativo y de las escuelas y del reaseguro de los derechos docentes como lo expresa el artículo 67 de la Ley de Educación Nacional. En este sentido, será necesario en el mediano plazo, crear las condiciones que permitan dar respuesta a una nueva organización del trabajo escolar y una nueva organización institucional. 4
5 FUNDAMENTACIÓN DE LA PROPUESTA CURRICULAR Reconocer que la educación es un proceso político, histórico y social es afirmar que encierra en sí la necesidad de la transformación; pero es también atribuirle un aspecto de conservación que otorga identidad, sentido y temporalidad a las prácticas educativas y a las propias instituciones que las enmarcan. La escuela ha cambiado, aunque en apariencia es la misma, y a pesar de que existan actores que se resisten a reconocer ese cambio. En ella se debaten transformaciones en las relaciones de autoridad, en las subjetividades y en las nuevas formas de producción y circulación de saberes. Los espacios educativos actuales se configuran como campos de encuentros y desencuentros, conflictos y luchas de poder. Allí confluyen, entre otros actores, docentes y estudiantes, con capitales culturales, condiciones materiales y simbólicas e identidades propias, en permanente construcción. En este contexto reconocer a la educación como una práctica productora y transformadora de sujetos, supone plantear que la experiencia educativa entrama una interacción entre sujetos socialmente situados y conocimiento socialmente legitimado, a través de la presencia de un otro que interviene mediando entre los sujetos, el conocimiento y su contexto históricosocial particular. Se plantea, así, un claro desafío a las instituciones formadoras de docentes, en un ineludible trabajo de reflexión sobre los saberes, las prácticas y la reconstrucción permanente de la propia identidad. Se trata de un espacio en el que se restituya el estatus político y público del debate pedagógico, un lugar desde donde construir visiones, miradas y horizontes para el trabajo de enseñar a los sujetos en los diferentes ámbitos educativos. Si la educación pública fue una de las políticas culturales centrales en la etapa de la organización nacional y en los tiempos posteriores, hoy el docente es un actor clave para reconstruir el sentido sociopolítico de la escuela pública y a la educación pública como política social inclusiva. Por ello, es imperante una nueva configuración del trabajo docente, capaz de intervenir con y en la complejidad de las situaciones educativas. Concebir a la formación docente como promotora de una educación que vuelva a ocupar un lugar estratégico en relación con la distribución de conocimientos, es 5
6 uno de los modos más democratizadores para garantizar un acceso equitativo a los bienes culturales. Esto implica promover un vínculo con el conocimiento y la cultura que busque problematizar más que normalizar y la posibilidad de desplegar diferentes áreas y lenguajes desde los cuales abordarlos. La formación de docentes deberá interpelar a las nuevas formas de subjetividad desde una perspectiva situacional, que esté atenta a las prácticas socio- culturales que las producen desde la multidimensionalidad del escenario social en un contexto globalizado. Es fundamental que los profesionales docentes de educación secundaria asuman una estrecha relación con las nuevas tecnologías de la comunicación y la información (TIC), puesto que las nuevas alfabetizaciones promoverán otras lecturas y escrituras que les permitan a los sujetos entender los contextos, las lógicas y las instituciones de producción de esos saberes, y los habiliten a pensar otros recorridos y otras formas de producción y circulación. Así, la enseñanza se convertirá en razón suficiente y necesaria para vincular el mundo de la escuela secundaria y la sociedad actual, transformándola en significativa y relevante para quienes lo habitan. Consideramos que la enseñanza es una práctica político-social situada, intencional, reflexiva, con cierto grado de sistematicidad, condicionada por su historicidad y su contexto. Es una actividad institucionalizada, por lo tanto, con alguna regularidad y uniformidad de sus pautas de acción, distribución de roles, tareas, tiempos y espacios. Los escenarios institucionales y áulicos se configuran en los espacios más visibles dónde las prácticas docentes y pedagógicas tienen lugar. No obstante, en cuanto prácticas políticas y sociales, trascienden a dichos escenarios, al tiempo que son trascendidas por ellos en un permanente proceso de distribuciones y re-distribuciones de bienes culturales. Los procesos de enseñanza y de aprendizaje están interrelacionados pero no fusionados, es decir, no hay unidad funcional entre ellos. Existe una dependencia ontológica porque la enseñanza siempre se justifica para promover el aprendizaje y si bien no garantiza el logro del mismo- requiere por parte del docente un compromiso ético y un esfuerzo constante para crear ambientes de aprendizaje que conecten con la significación que los estudiantes otorgan a los procesos de adquisición personal de saberes. 6
7 Entendemos, así, el aprendizaje como un proceso de transformación sucesiva el que aprende, como una actividad compleja de apropiación y producción de nuevos significados y sentidos, desarrollada en la trama inescindible de procesos corporales y mentales, emocionales y cognitivos, que se producen en el seno de un funcionamiento intersubjetivo. En toda situación de aprendizaje, el alumno pone en juego sus saberes cotidianos, contenidos simbólicos y representaciones acerca de lo que significa aprender, que inciden en la valoración que hace de sí mismo y que, por saber sido incorporados en procesos de socialización, tienen efectos duraderos y resistentes al cambio. En la Formación Docente, pues, se debe partir del análisis de los propios procesos de aprendizaje, de la comprensión de la subjetividad e historia de vida, de las representaciones, creencias, supuestos y valores sobre la naturaleza misma del quehacer educativo y de las relaciones que ha construido. Se trata de experiencias que comprometen al estudiante en el uso de habilidades de pensamiento crítico para construir activamente el conocimiento y reflexionar sobre sus propios procesos de pensamiento y razonamiento. Para el futuro docente, el aprendizaje, como proceso socialmente mediado por el conocimiento, supone la adquisición de nuevos códigos y prácticas discursivas e interacciones específicas, con conflictos y tensiones, que promueven giros de significados y sentidos en torno a los cuales surge la novedad y se desarrolla la identidad profesional. En este marco, el complejo proceso de dominio y de apropiación participativa y negociada de contenidos, permitirá la construcción de un saber para actuar y responder a los requerimientos de la práctica. El conocimiento, en la formación de docentes, requiere una comprensión del modo a través del cual los sujetos se vinculan con el saber para producir sentidos acerca del mundo. Por ello, es relevante habilitar nuevas preguntas, promover otras lecturas, incluir perspectivas de análisis que fomenten la reflexión pedagógica, la construcción de saberes didácticos y disciplinares y la formación cultural. Se trata de reconocer que la importancia de la construcción social del conocimiento en las prácticas de enseñanza, requiere de la comprensión de los contextos y las dimensiones complejas y que para reflexionar críticamente sobre ellos, se requiere de andamios, de marcos conceptuales e interpretativos, de conocimientos sistemáticos. Resulta necesario entonces pensar la formación de los docentes como una dinámica que busca anclar en un entramado social, político, cultural, 7
8 que permita la interacción con la vida cotidiana que la resignifique y la contextualice. La obligatoriedad de la escuela secundaria abre un nuevo horizonte que nos convoca a repensar la formación de sus profesores con una perspectiva aún más desafiante que la que sin dudas se impone hace años en muchos países preocupados por el fracaso en el aprendizaje de los jóvenes, la rigidización de las formas de enseñar, la obsolescencia de algunos contenidos y la pérdida de sentido de este ciclo para docentes y estudiantes. La secundaria de hoy desafía el carácter selectivo y las trayectorias escolares interrumpidas que caracterizaron al nivel medio. Tiene también el desafío de encontrar nuevos y diferentes caminos para constituirse en el espacio de la transmisión y recreación de conocimientos valiosos para los jóvenes y para la sociedad. El mandato social actual renueva la confianza en la escuela como lugar privilegiado para la inclusión a través del conocimiento y para la concreción de una experiencia educativa donde el encuentro con los adultos permita la transmisión del patrimonio cultural y la enseñanza de los saberes socialmente relevantes para la construcción de una sociedad en la que todos tengan lugar y posibilidades de desarrollo. Para ello, los docentes y las escuelas deben encaminarse hacia la construcción de formas de escolarización que reconozcan las características de la etapa adolescente y juvenil en sus diversas formas de expresión, para incluir efectivamente a los jóvenes y acompañarlos en la construcción de su proyecto de futuro. La Formación Docente Inicial y Continua de los docentes constituye una de las estrategias fundantes para hacer frente al nuevo mandato social pero qué docentes queremos formar y cómo lo haremos? Uno de los debates de las últimas décadas ha planteado el siguiente interrogante: qué peso y espacio asignar en la formación de los profesores de secundaria a los contenidos disciplinares específicos, a la denominada formación de fundamento y a la formación didáctico pedagógica? Diversas investigaciones (Martin,1999; Pogré, 2003, 2005; Robalino&Corner 2006) dan cuenta de que lo que hace la diferencia en la formación no es el quantum de cada uno de estos campos sino el modo en que estos se articulan en los procesos formativos. 8
9 Para la elaboración de este documento, que se plantea como base para la discusión y revisión de los diseños curriculares de la formación, nos propusimos hacer foco en el proceso de aprendizaje de los futuros profesionales de la enseñanza, identificar las comprensiones necesarias y el tipo de experiencias formativas que es importante que transiten para construirlas, así como encontrar descriptores claros que permitan acompañar los procesos formativos. Ante una revisión de planes de estudio, las preguntas más frecuentes suelen ser dos: qué enseñar a los futuros profesores en la formación inicial? o qué espacios curriculares deben incluirse y con qué cargas horarias? En esta convocatoria se propuso cambiar el eje de la pregunta y elaborar un documento que permitiese comunicar acuerdos en torno de qué debe comprender de su campo disciplinar un futuro profesor en su formación inicial. Esta pregunta implica entender que los profesores deben adquirir en su formación el dominio de determinados marcos conceptuales rigurosos que los habiliten tanto para seguir profundizando en la disciplina como para poder transformar estos conocimientos en contenidos a ser enseñados. Formular la pregunta desde esta perspectiva implica partir de diferentes asunciones: a) La Formación Docente Inicial es parte de un proceso de desarrollo profesional continuo. Esto implica que la formación docente está marcada por las propias experiencias como alumno, comienza con el ingreso a la institución formadora, continúa luego de graduado en el proceso de socialización profesional y se desarrolla a lo largo de toda la vida profesional. b) Aceptar la idea de desarrollo profesional no implica restar el valor fundamental de la formación inicial. La posibilidad de un desarrollo profesional autónomo, crítico y riguroso se basa en sólidas comprensiones construidas en el proceso de formación inicial. Partiendo de estas premisas fue necesario formular una segunda pregunta: una vez que definimos los alcances de las comprensiones deseables en la formación inicial, qué tipo de experiencias debe transitar un futuro profesor, durante esta formación, para apoyar el tipo de comprensiones que definimos? Sabemos que muchas propuestas interesantes, que establecen contenidos para la formación, se chocan luego con los modos en que estos contenidos son enseñados y aprendidos. Consecuentemente el equipo convocado hizo el doble esfuerzo: no sólo de establecer acuerdo acerca de los marcos disciplinares 9
10 importantes a ser comprendidos y el alcance de estas comprensiones durante la formación inicial, sino también, de reflexionar y compartir el tipo de experiencias requeridas para construir tales comprensiones. Quienes colaboramos en la producción de estos documento somos conscientes de que para la formación de un docente no basta con transmitir conceptos disciplinares actualizados y una nueva teoría de la enseñanza, lo que se busca es la apropiación de concepciones educativas reflexivas que generen otras maneras de enseñar y de actuar en el marco de las instituciones educativas. Se pretende formar un docente autónomo, capaz de trabajar en equipo, con dominio disciplinar y un fuerte compromiso ético, político y técnico con los resultados de aprendizaje de sus alumnos. Por lo tanto, afirmamos que la nueva formación requiere la revisión de la articulación entre contenidos así como poner en discusión el tipo de experiencias que las instituciones formadoras están proporcionando a los futuros docentes para poder construir una comprensión profunda tanto de los contenidos disciplinares como de la complejidad de la tarea de enseñar en las instituciones educativas. Las experiencias formativas que ha de brindar la nueva formación docente habrán de favorecer la comprensión de los temas centrales de cada campo en lugar de pensar en la mera acumulación de contenidos y pensar también en los desafíos que se enfrentarán al intentar enseñar de manera significativa esos contenidos a una diversidad de jóvenes que habitan y habitarán las aulas de la secundaria. Un tema central y bastante estudiado es el de aprendizaje docente. Este tema pone el acento en un enfoque de la formación que se refiere al proceso personal de construcción de identidad que debe realizar cada futuro docente, a la construcción de la base conceptual necesaria para enseñar y a la construcción de un repertorio de formas docentes apropiadas para las situaciones de enseñanza que deberá enfrentar. Como se advierte este enfoque se contrapone al concepto de preparación específica para algo y en lo posible con herramientas a prueba de fuego. Más bien, sostiene que el aprendizaje docente es una tarea que cada profesor comienza durante el período de su formación inicial, sigue con cierto nivel de inseguridad en los primeros dos o tres años de docencia y continua haciendo durante el resto de su vida profesional, aun cuando el aprendizaje del experto cambie en términos de focos de atención o necesidades (Ávalos, 2005, p.14). 10
11 FINALIDADES FORMATIVAS DE LA CARRERA La civilización actual se caracteriza por los grandes avances de la ciencia y de la tecnología, por los vertiginosos cambios y por el gran desarrollo de los medios de información y de comunicación. La educación en general, y la educación informática en particular, deben tener en cuenta estas características. El uso de las TIC en educación y capacitación ha sido una prioridad durante la última década en la mayoría de los países europeos, pero su progreso ha sido desigual. Existen muchas diferencias de madurez digital; no sólo dentro de los países sino entre diferentes países, y entre las Instituciones Educativas al interior de los mismos países. En algunos de ellos, un pequeño porcentaje de escuelas ha incorporado las TIC dentro del currículo y demuestran un alto nivel de uso apropiado y efectivo de las TIC para apoyar y transformar la enseñanza y el aprendizaje en un rango amplio de asignaturas y áreas. Sin embargo, la mayoría de las instituciones en la generalidad de los países, se encuentra en la etapa inicial de adopción de las TIC, caracterizada por dotación y uso desigual y descoordinado, algún enriquecimiento en el proceso de aprendizaje, algún desarrollo del aprendizaje virtual (e-learning), pero sin que haya mejoras profundas en el aprendizaje y la enseñanza. El progreso alcanzado ha tenido un costo muy alto. Todos los países de la Unión Europea (UE) han hecho inversiones en TIC en: equipos, conectividad, desarrollo profesional y contenidos para el aprendizaje digital. Qué nos muestran la investigación y la evaluación acerca del retorno sobre la inversión realizada en las TIC? Algunos estudios recientes empiezan a arrojar evidencias respecto al retorno sobre esa inversión y este estudio, que se llevó a cabo en el marco de trabajo de la Comisión Europea para el sector (cluster) de las TIC, atiende la pregunta de cuáles han sido los resultados concretos o el impacto de las inversiones y de la integración de las TIC en las instituciones en dos áreas principales: - Estudiantes y resultados del aprendizaje - Docentes y métodos de enseñanza Las investigaciones muestran los beneficios altamente positivos del uso de las TIC, sobre todo su influencia para el proceso de aprendizaje. La forma en que las TIC pueden apoyar ciertos procesos de aprendizaje y por lo tanto aumentar los logros, requiere de un enfoque o paradigma de enseñanza que acompañe el proceso de incorporación de las TIC. 11
12 La formación de un docente es siempre un camino sinuoso. Lo que no podemos olvidar es que, al final de ese camino están el aula y la escuela. De lo contrario, podremos formar excelentes divulgadores científicos o excelentes analistas culturales, pero esto no necesariamente se traducirá en la formación de buenos educadores, con toda la carga social, política y ética que conlleva la tarea de enseñar. GillesFerry El Profesor de Educación Secundaria en Informática que se aspira formar deberá poseer los conocimientos, capacidades, actitudes y competencias necesarias para el desempeño de su rol profesional en ambos niveles educativos. Estos aspectos se desarrollarán a lo largo de la carrera para formar al futuro docente. A través de la adquisición del conocimiento de las temáticas relacionadas con la informática y la tecnología en general, que deberá enseñar en el aula y, así como la comprensión, que la informática es aplicable a distintas áreas del conocimiento, el egresado estará en condiciones de desarrollar responsablemente la complejidad de la actividad educativa propia de un mundo en constante cambio y evolución, sobre todo en un área de sumo dinamismo, que ha decidido desempeñarse. Se deberá tener en cuenta la pertinencia en la búsqueda y selección de las situaciones problemáticas idóneas que den sentido a los conocimientos objetivos y permitan a los alumnos realizar, con interés propio, una actividad de investigación y actualización permanentes. Se espera desarrollar en los futuros docentes capacidades que les permitan estrategias para descubrir qué conocimientos tecnológicos necesitan conocer los alumnos, qué debe hacer para conseguir que éstos apliquen la informática y las tecnologías para la resolución de situaciones problemáticas. Por medio de la formación integral, se espera que logren la comprensión de la realidad educativa en sus múltiples dimensiones para que puedan interpretar los problemas de esa realidad y del funcionamiento del sistema de enseñanza de la informática y de los sistemas didácticos particulares (profesor, alumnos y saberes a enseñar) diferenciando claramente las características específicas del sujeto que aprende y el contexto o modalidad del la educación secundaria. Reflexionar y discutir en relación a los objetivos de la Formación Docente, implica comenzar a pensar e imaginar otra Formación Docente, esto es ya una señal de compromiso con el futuro, con las nuevas generaciones, con el porvenir Imaginemos una "buena escuela" en la que docentes y tecnologías aprenden a 12
13 convivir bajo el mismo techo, aprovechando la complementariedad y la sinergia potencial de este encuentro para una educación de calidad para todos... Un "buen docente", dispuesto a aceptar para sí los desafíos de un nuevo rol, más profesional, creativo y autónomo. Una "buena política educativa", con visión estratégica, voluntad política y sensibilidad social, capaz de poner esto en marcha participativamente, con los recursos, las estrategias, mecanismos y tiempos requeridos para una implementación efectiva y sostenida a lo largo del tiempo.imaginamos como futuro deseable una sociedad que hace del aprendizaje permanente de todos una bandera y un índice de desarrollo económico y humano. Rosa María Torres. Los objetivos de esta carrera fueron formulados sobre la base de un análisis crítico de los fundamentos de la enseñanza de la Informática y la necesidad de formar un docente competente que pueda desempeñarse exitosamente en su desempeño futuro. Atendiendo a ello nos proponemos a formar docentes capaces de: Desempeñarse en la Educación Secundaria, sobre la base de fundamentos filosóficos, psicológicos, pedagógicos, políticos y éticos que aseguren un adecuado desempeño educativo. Comprender profundamente los principios de la Informática. Integrar conocimientos de distintas disciplinas, asumiendo posiciones axiológicas personales ante las aplicaciones de los conocimientos científicos actuales. Participar efectiva y responsablemente en los ámbitos institucionales y sociocomunitarios Evidenciar sólida formación disciplinar y pedagógico-didáctica. Valorar la importancia del perfeccionamiento continuo para desempeñar con excelencia su labor. Incorporar la investigación como una actividad fundamental en el desempeño del rol docente. Aplicar los recursos tecnológicos más apropiados para la enseñanza con una sólida y actualizada formación científico-pedagógica y una visión integrada de las ciencias. 13
14 Investigar y reflexionar comprensivamente sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje de la Informática. Llevar a cabo investigaciones sobre la práctica docente y reflexionar de manera permanente sobre su rol social para perfeccionar su desempeño profesional. Diseñar actividades integradas que propicien la interdisciplinariedad mediante la aplicación de recursos tecnológicos de avanzada y bibliografía especializada. Formar a los estudiantes en valores, teniendo como ejes transversales la solidaridad, la vida en democracia, libertad, responsabilidad, diversidad y compromiso con el conocimiento y búsqueda permanente de la verdad. Comprender la realidad educativa en sus múltiples dimensiones e interpretar los problemas como disparadores para la elaboración e implementación del proyecto educativo institucional de acuerdo con el contexto social particular de la institución. Resolver con reflexión y equilibrio situaciones en las que intervienen aspectos socio-afectivos. Analizar los resultados de su trabajo, evaluarlos y modificarlos para mejorar la calidad de los aprendizajes de los alumnos. Establecer relaciones de intercambio de experiencias didácticas entre pares para el fortalecimiento de la práctica docente, la consolidación de equipos de trabajo y el mejoramiento de las producciones pedagógicas. Participar de investigaciones y trabajos experimentales acerca de aspectos relevantes en el campo disciplinar y difundirlas a la comunidad. PERFIL DEL EGRESADO Definir el perfil del alumno egresado del Profesorado de Educación Secundaria en Informática, significa comenzar a proyectar cuales son o deberían ser los saberes y competencias que debe desarrollar un docente, en ese sentido mencionamos las siguientes: Eficiencia en el empleo de los distintos programas aplicados al área educativa. Dominio de contenidos que configuren su especialidad docente. Razonamiento lógico, realización de demostraciones y resolución de problemas. 14
15 Empleo correcto del lenguaje informático en sus diferentes formas de expresión. Dominio de saberes pedagógicos-didácticos que aseguren éxito en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Capacidad comunicativa que le permita entablar vínculos con colegas, alumnos y la comunidad en la que está inserta la escuela. Capacidad para reconocer e interpretar las características psíquicas y culturales de sus alumnos. Capacidad para adaptar los diseños curriculares provinciales de acuerdo al contexto institucional y la naturaleza del grupo escolar. Dominio de estrategias didácticas de la informática adecuadas a los ciclos de la educación. Aplicar métodos y técnicas de trabajo propias del área que faciliten la adquisición de los saberes informáticos. Capacidad para analizar críticamente y fundamentar teóricamente sus prácticas de enseñanza. Capacidad para integrar equipos de trabajos y elaborar proyectos institucionales participando en actividades de capacitación. Interés y compromiso de participación en espacios institucionales destinados al estudio e investigación de problemáticas relevantes de la Educación. Capacidad para generar proyectos tendientes a solucionar problemáticas asociadas al nivel. Capacidad para integrar en su actuación profesional el saber, el "saber hacer" y el "saber ser". Actuación ética y política en el ejercicio de su profesión. Capacidad para actuar evidenciando conocimiento de la normativa que reglamenta el nivel. Tomar contacto con las problemáticas que supone el proceso de enseñanza y de aprendizaje de la informática en el nivel secundario desarrollando actitudes críticas y reflexivas sobre su rol en la comunidad educativa. Orientarse en la constante búsqueda de metodologías innovadoras que, avaladas por una adecuada investigación, optimicen los resultados del aprendizaje de los alumnos contemplando las características específicas del sujeto que aprende. 15
16 Llevar a cabo investigaciones sobre la práctica docente en el nivel educativo y reflexionar de manera permanente sobre su rol social para perfeccionar su desempeño profesional. Continuar su proceso de educación permanente mediante el acceso a literatura actualizada propia de la informática y su didáctica. Diseñar actividades integradas que propicien la interdisciplinariedad mediante la aplicación de recursos tecnológicos de avanzada y bibliografía especializada. Formar a sus alumnos en los valores y en los ejes transversales de solidaridad, vida en democracia, libertad, responsabilidad, diversidad y compromiso con el conocimiento y búsqueda permanente de la verdad. Participar de cursos, seminarios, talleres, congresos educativos y otras actividades relacionadas con su rol profesional para perfeccionar las necesidades de su práctica y actualizarlas. Comprender la realidad educativa en sus múltiples dimensiones e interpretar los problemas de esa realidad y colaborar en la elaboración e implementación del proyecto educativo institucional de acuerdo con el contexto social particular de la institución educativa. En un informe presentado por Delors, (1996) en relación al perfil que debe tener un docente se expresa que debe ser: persona creíble, mediador intercultural, animador de una comunidad educativa, garante de la Ley, organizador de una vida democrática, conductor cultural, intelectual. 1 Braslavsky (1998), sostiene que los docentes para una mayor profesionalización de su función además, deben saber: - Planificar y conducir movilizando otros actores. - Adquirir o construir contenidos y conocimientos a través del estudio o la experiencia. - Identificar los problemas que se presentan en la ejecución de proyectos u otras actividades del aula. - seleccionar diferentes estrategias para el desarrollo del proceso de enseñanza - aprendizaje, para la optimización del tiempo, de los recursos y de las informaciones disponibles. 1 Delors, J. (1996). Informe a la UNESCO de la Comisión sobre Educación para el siglo XXI. La educación encierra un tesoro. Madrid: Santillana. Ediciones UNESCO 16
17 El informe presentado a la UNESCO con la Comisión Internacional sobre Educación para el siglo XXI resalta el hecho, que la educación para cumplir con las misiones que le son propias debe estructurase en torno a cuatro aprendizajes fundamentales: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir aprender a ser. Si cruzamos esos aprendizajes o saberes básicos, con las funciones o actividades que debe realizar un docente tenemos como resultado que el alumno egresado debe ser: FACILITADOR: en el sentido de: - Tener altas expectativas en sus alumnos e interés por estimular aprendizajes - Brindar afecto, seguridad y confianza. - Practicar la tolerancia y la búsqueda de consensos. - Promover relaciones humanizantes de género, familiares y comunitarias. - Dominar conceptos y teorías actualizadas, amplias y profundas sobre las disciplinas educativas y de su especialidad. - Poseer una cultura general propia del nivel de educación superior. - Colaborar en la construcción de los Proyectos Educativos Institucionales, y áulicos sobre la base del diagnóstico. - Diversificar el currículo en función de las necesidades y posibilidades geográficas, económicas y socioculturales de la región y del área de influencia de su institución. - Planificar, organizar, ejecutar y evaluar situaciones de aprendizaje significativas, a partir de las características de los adolescentes, de su experiencia y potencialidades. - Elaborar proyectos de aprendizaje en diversos escenarios o situaciones. - Conocer y utilizar diversas técnicas para la selección, adecuación, diseño, elaboración y empleo de materiales educativos, a partir de materiales propios del lugar o recuperables. INVESTIGADOR: para manejar técnicas e instrumentos que le permitan obtener información de diferentes fuentes, procesarla, analizarla, sistematizarla e interpretarla. A su vez, debe elaborar proyectos que contemple diversas investigaciones sobre los problemas que le plantea la práctica, con el propósito de producir y difundir innovaciones productivas y pertinentes. 17
18 PROMOTOR: que reconozca y divulga la defensa de la salud, de los recursos naturales, de los derechos humanos y de la paz. Que promueve la participación de la escuela en el diseño y ejecución de proyectos de desarrollo integral de la comunidad, a la vez que estimula la participación de la comunidad en la gestión de la escuela. Que fomente la identidad cultural de la población a través del respeto y aprecio por los valores culturales diferentes. ORGANIZACIÓN CURRICULAR DEFINICIÓN Y CARACTERIZACIÓN DE LOS CAMPOS DE FORMACIÓN Y SUS RELACIONES En el marco de la Ley de Educación Nacional y de la Resolución 24/07 se establece la duración de la carrera para la Formación Docente Inicial en cuatro años, organizada en torno a tres Campos de Conocimiento para la Formación Docente: Campo de la Formación General, Campo de la Formación Específica y Campo de la Práctica Profesional. La propuesta de este Diseño Curricular es que los tres campos se relacionen para, así, favorecer articulaciones orientadas a un abordaje integral y pluridimensional de la complejidad del hecho educativo. Estas relaciones se ven favorecidas por la propuesta de cursar simultáneamente unidades curriculares de los diferentes campos de la formación. Este currículum tiende a la integración de los tres campos que lo estructuran en torno a la Práctica Docente y propicia una perspectiva de articulación de saberes. Campo de la Formación General Permite la construcción de una perspectiva integral y de conjunto que favorece no sólo la comprensión de los macro-contextos históricos, políticos, sociales y culturales de los procesos educativos sino también, de las problemáticas de la enseñanza propias del Campo de la Formación Específica y del Campo de la Práctica Profesional. Este campo de formación se orienta a asegurar la comprensión de los fundamentos de la profesión, dotados de validez conceptual y de la necesaria 18
19 transferibilidad para la actuación profesional, orientando el análisis de los distintos contextos socio-educacionales y toda una gama de decisiones de enseñanza 2. Campo de la Formación Específica Este campo formativo está orientado al conocimiento y comprensión de las particularidades en la Educación Secundaria. Este campo dialoga continuamente con el Campo de la Formación General y el de la Práctica Docente. El Campo de la Formación Específica permite a los alumnos la apropiación de saberes que les hagan posible elaborar explicaciones sobre una realidad compleja que puede ser transformada y mejorada. Constituye, por lo tanto, un aspecto decisivo de la formación inicial de los futuros docentes, ya que aporta herramientas conceptuales y metodológicas fundamentales en el tratamiento de los saberes que integran el currículo de la educación secundaria. Campo de la Práctica Profesional Como menciona el Documento de Recomendaciones para la elaboración del Campo de la Práctica ProfesionalelCampo de Formación en las Prácticas Profesionales constituye el espacio curricular destinado al aprendizaje sistemático de las capacidades para la actuación docente en las aulas y en las escuelas, es decir, en contextos reales. Como en toda acción práctica situada, este campo curricular es responsable por el desarrollo de la acción a través del análisis, la reflexión y la experimentación práctica contextualizada. Al hacerlo, la formación en la práctica resignifica los conocimientos de los otros campos curriculares, a través de la participación e incorporación progresiva, desde el 1 año, de los estudiantes en distintos contextos socioeducativos. El presente Diseño Curricular ubica al Campo de la Práctica Profesional como un eje integrador, en el plan de estudios, lo que permitirá vincular los aportes de conocimientos de los otros dos campos en la puesta en acción progresiva de distintas actividades y situaciones en contextos reales. Asimismo, los Lineamientos Curriculares Nacionales para la Formación Docente Inicialloexpresan de la siguiente manera: Desde esta mirada es importante reconocer que la formación en las prácticas no sólo implica el trabajo en las escuelas, sino el aprendizaje modelizador que se desarrolla 2 Resolución CFE N 24/07. 19
20 en el instituto y en las aulas. Es necesario reconocer que la tarea de los docentes es enseñar y que ellos tenderán a hacerlo de la forma en que se les ha enseñado. Por ello, es importante favorecer la posibilidad de experimentar modelos de enseñanza activos y diversificados en las aulas de los institutos (LCN, 2007, párrafo 75). En este esquema formativo, la formación en la Práctica Profesional se concibe como un conjunto de procesos complejos y multidimensionales asociados a todas aquellas tareas que un docente realiza en su puesto de trabajo. Aprender a ser docente implica no sólo aprender a enseñar sino también aprender las características, significado y función sociales de la ocupación (Contreras Domingo, 1987). Este campo formativo promueve una aproximación al campo de intervención profesional docente. La enseñanza ya no se concibe como un mero proceso de transmisión y apropiación de conocimientos, sino como un proyecto pedagógico. El docente no puede limitarse sólo al trabajo en el aula. Se debe considerar los componentes institucionales y contextuales que marcan y definen la tarea de enseñar. Un docente debe investigar y analizar sus prácticas continuamente a fin de lograr la mejora de las mismas. El Campo de la Práctica Profesional requiere de aportes de los Campos de la Formación General y de la Formación Específica en procura de una permanente articulación. El Campo de la Práctica Profesional, se constituyen como eje de la formación docente. El espacio de las prácticas profesionales impone desde esta perspectiva, pensarlo en principio, desde dos direcciones: como objeto de conocimiento y como campo de intervención, por lo que se incluyen procesos de reflexión y de acciónintervención. A la vez, la concepción del docente en el eje de la práctica, es el de docente como trabajador político pedagógico, que remite a la dimensión ético política de la praxis docente. La praxis es entendida como una articulación entre la acción y la reflexión y las prácticas docentes como aquellas en la que el sujeto docente decide y elige trabajar con un horizonte formador y transformador. La Práctica Docente se entiende como el trabajo que el maestro desarrolla en determinadas y concretas condiciones sociales, históricas e institucionales... y la 20
21 Práctica Pedagógica como el proceso que se desarrolla en el contexto del aula en el que se pone de manifiesto una determinada relación maestro-conocimientoalumno, centrada en el enseñar y el aprender (Achilli, 1986). Profundizando el análisis y en marcha hacia la multidimensionalidad de las prácticas, en este espacio se sintetizan una variedad de dimensiones. La dimensión epistemológica, representada en la síntesis teoría-práctica, por lo tanto, praxis. También se sintetizan los conocimientos adquiridos en el proceso de formación inicial que se actualizan y resignifican en la instancia de las prácticas que intersectan con otros saberes, los de la socialización profesional para la construcción paulatina e inacabada de la identidad docente. A la vez los estudiantes, futuros docentes, junto a los profesores, transforman el espacio de las prácticas en objeto de conocimiento y reflexión. Abordar-intervenir en la realidad educativa precisa la asunción del trabajo docente en su complejidad e imprevisibilidad. El eje de la práctica, se va constituyendo durante todo el proceso formativo como un espacio transversal, de intersección, de integración y de síntesis. Qué articula, sintetiza o intersecta?, la teoría y la práctica, los conocimientos teóricos y prácticos construidos en el devenir de la formación inicial y aquellos que refieren al proceso de socialización profesional. Para qué? Para intervenir en la realidad educativa concreta a través de diferentes instancias y en diferentes momentos del itinerario formativo poniendo en acción la reflexión y la experiencia para intentar romper con prácticas rutinarias de orientación reproductivista. Estos considerandos incluye el pensar la práctica como la oportunidad ineludible para enseñar a enseñar y para aprender a enseñar. Esto refiere a centrar la mirada en la enseñanza sin caer en estrechas concepciones tecnicistas, entendiéndola como una construcción que se aprende deliberadamente en el trayecto formativo y en el marco de finalidades humanas, éticas, sociales y políticas. Por otro parte, el espacio de la práctica, formativa e institucionalmente se configura como el ámbito específico en el que se dan cita los campos de la formación general, de la formación especializada y el de la práctica profesional. La articulación de los tres campos aporta especificidad y dinamismo a este espacio. Poder establecer los puentes entre estos campos es prioritario para entender la convergencia de conocimientos en el espacio de la práctica profesional. El eje de la práctica es también por lo anteriormente dicho, un espacio de integración de saberes y conocimientos. Hablar de saberes y conocimientos, es 21
22 ampliar la mirada epistémica, ya que los mismos aluden indefectiblemente a la integración de la experiencia, lo práctico y lo teórico conceptual. Se integra de igual manera a los sujetos/profesores implicados en este espacio a través de formas de trabajo colaborativo y solidario en el que cada uno desde su especialidad y lugar, aporta al proceso formativo de los estudiantes futuros docentes. Con la convicción, que la enseñanza es una tarea colectiva, los profesores de práctica, los de las escuelas sedes o asociadas junto a otros actores institucionales trabajan solidariamente en el proceso formativo de los estudiantes futuros docentes Además y como otra forma de comprender las particularidades y la diversidad de este espacio, se lo puede entender también como un espacio de investigación, en particular, donde se desarrollan aspectos iniciáticos de investigación acción ya que combina reflexión y acción. Las prácticas se convierten en objeto de reflexión y esta reflexión se traduce en acción para reiniciar el proceso en el devenir del proceso. Este proceso es de índole colectiva ya que involucra tanto a los estudiantes futuros docentes, sus pares, a los profesores especialistas en las diferentes disciplinas y a los pedagogos. Desde esta perspectiva, se considera que el campo de la formación profesional, contribuye al logro de las siguientes finalidades formativas: Comprender el ejercicio de la profesión docente como una práctica social enmarcada en contextos sociales y culturales diversos. Asumir la actividad profesional docente como una actividad social y colaborativa. Reflexionar críticamente sobre las diversas dimensiones de la realidad educativa. Planificar, poner en práctica y evaluar propuestas de enseñanza y de aprendizaje contextualizadas. Construcción y desarrollo de capacidades para y en la acción práctica profesional en las aulas y en las escuelas como en las distintas actividades docentes en situaciones didácticamente previstas y en contextos sociales diversos. Comprender que el campo de la formación en la práctica profesional constituye un eje integrador en los diseños curriculares, que vincula los aportes de conocimientos de los otros dos campos, al análisis, reflexión y experimentación práctica en distintos contextos sociales e institucionales. 22

References: Resolución 
 artículo 71
 artículo 8
 artículo 8
 artículo 67
 resolución 
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