Source: http://www.redcross.int/ES/mag/magazine2010_3/4-9.html
Timestamp: 2017-11-18 08:37:33+00:00

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Este es el primero de una serie de artículos sobre el voluntariado que se publicarán en esta revista durante 2011, año en que se celebra el décimo aniversario del Año Internacional de los Voluntarios.
Los dirigentes del mundo cuentan con la ayuda de los voluntarios para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio. ¿Por qué entonces se ha tenido tan en menos la contribución de los voluntarios? ¿Qué podemos hacer para apoyarlos?
Cuando las lluvias torrenciales del monzónvprovocaron la crecida del Indo que inundó elvnorte de Pakistán, Fawwad Sherwani, un voluntariovde la Media Luna Roja de Pakistán de Karachi,vde 36 años, se integró de inmediato en losvequipos de socorro.
Trabajando en los campamentos de la Media Luna Roja y en la “sala de control” de Karachi, Sherwanivayudó a evaluar las necesidades en el terreno y a comunicarlasva la sede. Ayudó a establecer itinerariosvpara hacer llegar auxilios a las víctimas por medio devbotes, jeeps y helicópteros.
Experimentado socorrista que ha participado en respuestas a terremotos, bombardeos suicidas y ciclones, Sherwani no piensa mucho en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) cuando se pone el chaleco y la gorra de la Media Luna Roja y corre a una emergencia. Sólo le gusta ayudar a la gente y, aunque no se le paga por ello, es el trabajo para el que ha sido capacitado.
Pero cuando está por empezar 2011 (el décimo aniversario del primer Año Internacional de los Voluntarios), los dirigentes de la salud y de la política en el plano mundial dicen que los constantes esfuerzos de los voluntarios como Sherwani son fundamentales para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ocho metas que los gobiernos han prometido cumplir para 2015 (véase el recuadro).
Tomemos el caso de la polio. Especialistas en salud aseguran que los esfuerzos de los voluntarios –entre ellos las extensas redes de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en países como Afganistán y Nigeria– son una razón por la cual ya se divisa la erradicación de la enfermedad. La red permite que los programas de vacunación lleguen hasta “el último rincón” y se internen en comunidades cuyo acceso suele ser difícil para gente de afuera. Por ejemplo, en una campaña contra el sarampión efectuada en la provincia mozambiqueña de Nampula, gracias a los voluntarios se logró un índice de cobertura del 97%, el que comparado con el 88% alcanzado en otras zonas rurales representa una diferencia decisiva cuando se trata de combatir enfermedades que desarrollan resistencia y se propagan rápidamente.
Los voluntarios,un recurso clave
Cuando sólo faltan cuatro años para que venza el plazo fijado por propia voluntad de los gobiernos en 2015, todavía queda mucho por hacer respecto de los ODM. Pese a los avances logrados con el sarampión, e incluso con la polio, se está lejos de la erradicación. En relación con cuestiones como la pobreza y la atención de la salud infantil, hay muchos obstáculos complejos (los desastres naturales, la desertificación, los conflictos armados, el calentamiento global, la violencia urbana, la inseguridad alimentaria crónica, la crisis financiera) que se interponen.
Habida cuenta de una disponibilidad de recursos públicos y privados que no condice con las metas y de las numerosas dificultades para llegar a las comunidades vulnerables, muchos están recurriendo a los voluntarios como un recurso clave. Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, dijo recientemente que lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio requerirá el compromiso voluntario de millones de personas.
Por estar arraigados en sus comunidades, los voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja pueden llevar la vacunación, los socorros de emergencia o los tratamientos a base de medicamentos incluso a las zonas de violencia armada (la provincia pakistaní de Baluchistán, Somalia, o a las zonas remotas de Afganistán, donde los voluntarios de la Media Luna Roja ayudan a distribuir vacunas contra la polio durante “días de tranquilidad” convenidos de antemano).
Los voluntarios también ejercen una influencia en el plano social, difícil de cuantificar, pero que contribuye a la estabilidad y la recuperación de la comunidad, especialmente durante los conflictos. Patrick Zaboninka Mayara, voluntario de la Cruz Roja de la República Democrática del Congo, viaja en bicicleta o a pie para entregar mensajes de Cruz Roja que mantienen el contacto en las familias y a veces reúnen a hijos y padres separados por los combates.
En Beirut (Líbano), Mohammad “Frisco” Mansour, de la Cruz Roja Libanesa, enseña a otros voluntarios jóvenes, pero menores que él que tiene 25 años, cómo utilizar los juegos y los simulacros para que entiendan en la práctica el derecho internacional humanitario y las normas humanitarias.
A menudo los voluntarios dan incluso cuando tienen sus propias necesidades. Morlai Fofanah dedica tiempo a la promoción de la no violencia y la tolerancia en comunidades rurales del sur de Sierra Leona. Después que un accidente de tránsito dañó su columna vertebral cuando volvía de una misión, este miembro de un equipo de primeros auxilios realiza gran parte de su trabajo voluntario con la ayuda de muletas o de una silla de ruedas.
Los voluntarios pueden también llegar a los bolsones de pobreza o a las comunidades vulnerables de países desarrollados o en transición. Por ejemplo, en Rö, tranquila localidad rural muy próxima a Estocolmo, Christina Lindholm, voluntaria de la Cruz Roja Sueca, organiza campamentos de verano para personas que cuidan a enfermos de demencia, Alzheimer, afasia y esclerosis múltiple. Según estudios de la Cruz Roja Sueca, las actividades de los campamentos y su red social contribuyen a mejorar la salud y a reducir la vulnerabilidad de los pacientes,
así como de quienes los cuidan.
Mientras tanto en Shenyang, noreste de China, los voluntarios de un grupo llamado Fireflies (apoyado por la Cruz Roja China) realizan visitas a domicilio a pacientes infectados con el VIH, que a menudo no consiguen atención de salud por otras vías. “No se les atiende en los hospitales corrientes; en muy pocos lugares se proporciona tratamiento a los seropositivos, dice Xiao Jie, que también es seropositivo. “La gente opina que el VIH sólo afecta a las personas que no tienen un buen comportamiento”.
En todo el mundo y sin aspavientos, voluntarios como Fawwad, Christina, Xiao, Mohammad, Morlai y Tong están teniendo una gran influencia en la consecución de los ODM. Pero si vamos a contar con estos voluntarios para que ayuden a hacer lo que los gobiernos y la economía de mercado solos no pueden, ¿qué vamos a hacer para apoyar esta numerosa mano de obra no remunerada y protegerla? Y si la labor de los voluntarios es tan importante, ¿por qué su contribución ni siquiera entra en los cálculos de la mayor parte de las medidas nacionales de productividad y desarrollo económicos?
Voluntarios de la Cruz Roja de Nigeria llegan a las comunidades más necesitadas para administrar la vacuna oral contra la polio. Bastan dos gotas de esta vacuna para quedar inmunizado contra esta enfermedad.
3 Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer
6 Combatir el VIH/SIDA , el paludismo y otras enfermedades
¿Qué debería hacer el Movimiento para motivar, proteger y apoyar mejor a sus voluntarios?
Nos gustaría conocer su opinión. Envíe su respuesta a rcrc@ifrc.org
Germaine Pierre-Louis
El Hospital Saint-Michel de Jacmel, en el sureste de Haití, es uno de los pocos hospitales que no se derrumbaron con el terremoto del 12 de enero de 2010. En la sala de reuniones, 25 jóvenes–algunos de ellos voluntarios de la Cruz Roja de Haití, otros son miembros de organizaciones de jóvenes– están por empezar un curso sobre prevención de huracanes que les impartirá Germaine Pierre-Louis, una conocida enfermera y voluntaria de la región de Jacmel. “Buen día”, dice animadamente. “Gracias por venir esta mañana en plena temporada de huracanes. Deben estar listos para prevenir a la gente”.
Esta enfermera de 58 años es jefa de los servicios
epidemiológicos y estadísticos del Ministerio de Salud Pública en el departamento del sureste de Haití. En su tiempo libre, es voluntaria de la Cruz Roja de Haití, vicepresidenta de la Sociedad Nacional y presidenta de la filial regional del sureste. Ella, junto con otras dos haitianas (Michaëlle Colin, enfermera jefe en el Sanatorio de Puerto Príncipe, y Jude Célorge, una voluntaria de la Cruz Roja de Haití en Martissant, uno de los barrios más pobres de la capital) fue galardonada con la prestigiosa Medalla Florence Nightingale en 2010 por su trabajo desinteresado durante el terremoto. Fueron las tres primeras haitianas en recibir este premio desde que fue establecido en 1920.
¿Se influye en los ODM?
En Jacmel, los voluntarios de la Cruz Roja de Haití dirigieron cursos no sólo sobre preparación para huracanes sino también sobre prevención del VIH/SIDA y buenas prácticas de higiene. Estas sesiones de formación para jóvenes están destinadas a ayudar a conservar los niveles de vida de la ya empobrecida población.
¿Contribuyen a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio de reducir la pobreza y las enfermedades? “Nuestra labor educativa permite que la gente proteja sus bienes y sus medios de vida”, dice Pierre-Louis. “Gracias a estas actividades de prevención, pueden evitarse enfermedades y accidentes. Esto mantiene el statu quo pero lamentablemente no disminuye la pobreza.”
Para reducir genuinamente la pobreza, hay que fomentar la actividad económica, por ejemplo asistiendo a pequeños empresarios como los vendedores de arroz y de carbón, algunos de los cuales también viven con el VIH/SIDA.
Como a muchos voluntarios, a Pierre-Louis le motiva más atender a las necesidades inmediatas. Por ejemplo, después del terremoto de enero organizó inmediatamente actividades de búsqueda y rescate y de socorro para los sobrevivientes aunque su propia casa fue destruida. ¿Qué la mueve? “Cada mañana cuando me despierto me digo que no puedo aceptar que alguien sufra”.
– Jean-Yves Clemenzo
Si no entra en los cálculos, ¿cuenta realmente?
Como sus colegas voluntarios del grupo Fireflies, Xiao Jie no lo integra por dinero ni por ningún otro programa mundial fuera del de luchar contra el VIH/SIDA en su comunidad. Sin embargo, cuando se le pregunta, está de acuerdo con que su trabajo voluntario en el grupo tiene un valor muy real y cuantificable: por lo menos 1.000 renminbi (150 dólares) por mes.
Como muchos voluntarios, Xiao Jie no está seguro de si habría que pagar este tipo de trabajo. Por otro lado, es un trabajo que deben hacerlo voluntarios porque son quienes realmente quieren hacerlo. Pero entonces volvemos al principio: habría que pagar a estas personas en la medida en que ayudan al gobierno a cumplir una tarea que le atañe.
Xiao Jie no es el único que reflexiona sobre los valores de los voluntarios en estos días. En efecto, en todo el mundo se está tratando de cuantificar mejor la contribución de los voluntarios que en gran parte queda fuera de los cálculos del producto interno bruto (PIB) u otros indicadores económicos y de desarrollo clave de la mayoría de los países.
Megan Haddock, coordinadora de proyectos del Centro de Estudios para la Sociedad Civil de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, Estados Unidos, dice que en el modelo estadístico tradicional la contribución que los voluntarios hacen a la economía es igual a cero.
Si los economistas, los políticos, los medios de comunicación y el ciudadano medio no entienden la contribución de los voluntarios o el aporte de las organizaciones sin fines de lucro, a las que frecuentemente pertenecen, el apoyo y la protección legal a dichos esfuerzos seguirán siendo débiles, afirma.
En un estudio reciente de la Universidad Johns Hopkins, basado en datos de 37 países, se llegó a la conclusión de que, efectivamente, se ha estimado muy en menos la contribución de los voluntarios. Según la investigación, aproximadamente 140 millones de personas, o el 12% de la población de esos países, participan en alguna actividad voluntaria. En conjunto, representan casi 21 millones de trabajadores de jornada completa que hacen una contribución económica valorada en unos 400.000 millones de dólares anuales. Además, constituyen cerca del 45% de la mano de obra sin fines de lucro.
Hay pocos estudios generales sobre los efectos económicos del voluntariado en el plano mundial. Sin embargo, estudios de ocho países de Europa Oriental muestran que el sector sin fines de lucro (SFL), que depende mucho de los voluntarios, representa alrededor del 5% de la actividad económica de esos países, más que el sector de electricidad y gas y apenas menos que el sector de la construcción. Informe del Centro de Estudios para la Sociedad Civil de la Universidad de Johns Hopkins sobre la medición de la sociedad civil y el voluntariado.
Este voluntariado adopta muchas formas. México, por ejemplo, tiene una larga tradición de voluntariado informal, que ni lleva este nombre. Los actos voluntarios de “solidaridad”, como se les llama, se consideran sencillamente parte de la vida; por lo general, se dan entre comunidades y no en relación con una determinada organización sin fines de lucro (aunque gran parte de ellos pueden estar vinculados a las iglesias).
Sin embargo, el tiempo que dedican las personas que realizan diversos actos voluntarios de solidaridad sumado representa un 1,4% del PIB de México, según Jacqueline Butcher Rivas, que estudia el voluntariado en México. Butcher, voluntaria ella misma, dice que con una mejor comprensión de esta contribución se podría conseguir más inversión y protección legal para los voluntarios.
Durante el décimo aniversario del Año Internacional de los Voluntarios en 2011, el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja desea destacar estas cuestiones. Si bien se considera en general que la red de voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja tiene un alcance inconmensurable, el propio Movimiento no ha cuantificado totalmente su valor social y económico, aunque muchos estudios realizados en los últimos años han abordado cuestiones conexas.
En diciembre del presente año, la Federación Internacional espera publicar un estudio que ayude a colmar esta laguna de conocimiento. Según la metodología creada por la Universidad Johns Hopkins y la Organización Internacional del Trabajo, se hace una encuesta a una muestra representativa de Sociedades Nacionales sobre las contribuciones financieras, económicas y sociales de los voluntarios.
En una era de creciente competencia por los voluntarios, la Federación Internacional espera que los datos puedan utilizarse para que las Sociedades Nacionales acumulen más recursos para las actividades de los voluntarios, inspiren y recluten a más voluntarios, mejoren los sistemas de apoyo a éstos y convenzan a los gobiernos para que promulguen leyes que los protejan mejor.
El escudo humanitario
Según el informe de 2009 de los Voluntarios de Naciones Unidas, Las leyes y las políticas de voluntariado desde 2001, en los últimos diez años se promulgaron alrededor de 70 leyes o políticas nuevas para estimular o reglamentar el voluntariado. Por ejemplo, en Burkina Faso, se establecieron políticas para promover el voluntariado como una manera de reducir el desempleo mediante la capacitación profesional y el servicio nacional.
“Se han observado bastantes progresos”, asegura Catherine Shea, uno de los autores del informe vicepresidenta del Centro Internacional de Derecho no Lucrativo, con sede en Washington DC.
En 2001, cuando se inició el Año Internacional de los Voluntarios, la falta de una legislación habilitante en el plano nacional obstaculizó el voluntariado. “Las leyes de empleo y salario mínimo de varios países no lograron distinguir entre voluntarios y empleados, haciendo que la actividad voluntaria no remunerada sea técnicamente ilegal, según se observa en el informe.
El problema ahora es que no todas las nuevas leyes son amplias o severas y en algunos casos las leyes buenas están en los libros pero el gobierno no actúa. Tomemos el caso de la ley del voluntariado de Bolivia de 2005, que además pone de relieve los peligros que enfrentan los voluntarios. La agitación política violenta de 2002 y 2003 condujo a la “movilización de voluntarios de la Cruz Roja Boliviana y de las brigadas de fuego y rescate”, se señala en el informe de la ONU.
“En una manifestación violenta, Daniel Manrique, voluntario de las brigadas de fuego y rescate, fue herido de bala en el rostro. Como voluntario, Manrique no tenía seguro, ni cobertura médica ni manera alguna de pagar las múltiples intervenciones médicas que necesitó”.
La protesta que suscitó este hecho llevó a que se exigiera una ley nacional que confiriera derechos y protección amplios a los voluntarios. El esfuerzo perdió impulso después de las subsiguientes elecciones y las disposiciones nunca se adoptaron del todo.
Lo paradójico es que los voluntarios trabajan para proporcionar protección o servicios médicos básicos a las víctimas, cuando ellos mismos no tienen acceso a la atención médica ni a un seguro de salud. En muchos países el costo es prohibitivo o las leyes nacionales no favorecen la contratación de seguros al alcance de las organizaciones sin fines de lucro.
Aunque la política de voluntariado de la Federación Internacional pide a las Sociedades Nacionales que establezcan una “póliza de seguro apropiada”, las soluciones concretas varían mucho en el Movimiento. La Cruz Roja Sueca tiene un seguro por accidentes para sus 40.000 voluntarios, mientras que otras Sociedades Nacionales aseguran a los voluntarios mediante un programa de la Federación Internacional. Por ejemplo, cuando el terremoto asoló Haití en enero, la Cruz Roja de Haití ya se estaba preparando para contratar un seguro para sus voluntarios. Entonces la Federación Internacional proporcionó el seguro como parte de su respuesta de emergencia.
“Lo importante es que si algo sale mal, la Sociedad Nacional del voluntario se haga cargo de él, ya sea por un sistema de seguro o brindándole apoyo psicosocial”, dice Stefan Agerhem, especialista en voluntariado, de la Cruz Roja Sueca.
El asunto se complica por el hecho de que a muchos voluntarios en realidad se les paga, por lo general en forma de viáticos. En situaciones de emergencia, como en el terremoto de Haití, a muchos voluntarios se les da un pequeño sueldo por día o por semana.
“Para una operación de socorro importante en la que se necesita tener muchas manos disponibles para realizar el trabajo, en vez de contar con un voluntario unas pocas horas extra por semana es preciso contratar a voluntarios en forma más seria”, dice Agerhem.
En este caso, es fundamental que los actores del Movimiento entiendan y acaten las leyes laborales locales. En los últimos años, ha habido algunos casos de voluntarios que demandaron a sus Sociedades Nacionales por no pagar derechos como los fondos de pensión. Para los voluntarios que figuren en la plantilla también puede ser obligatorio el seguro por accidentes.
Sin embargo, la cuestión de la remuneración presenta un dilema. Por un lado, potencialmente debilita el espíritu del verdadero voluntariado y, por el otro, es tal vez poco razonable esperar que los voluntarios trabajen 12 ó 18 horas diarias socorriendo a otros si ellos mismos no tienen medios de sustento.
Al final, no hay leyes, seguros o pagas que protejan a los voluntarios de los peligros que enfrentan o que los compensen. Si se tienen en cuenta los entornos en los que trabajan muchos voluntarios, las muertes son relativamente poco frecuentes, pero ocurren. Por ejemplo, en mayo de 2009 un voluntario de la Media Luna Roja Afgana resultó muerto junto con otras 13 personas en un ataque aéreo perpetrado por fuerzas de la coalición y dirigido, según se dijo, contra los combatientes talibanes.
En marzo de 2009, una multitud enojada mató a tres voluntarios de la Cruz Roja de Mozambique porque se pensó que habían envenenado el agua suministrada. Y en enero de 2010, Michael Wafula Sululu, voluntario de la Cruz Roja de Kenya, murió de un disparo que le dio un policía cuando estaba interviniendo en la escena de un accidente de tránsito. El policía fue acusado de homicidio.
En teoría, las leyes nacionales, locales o internacionales vigentes tendrían que haber protegido a estos voluntarios. En realidad, no hay garantías. Según algunos voluntarios, una de las cosas más importantes que el Movimiento puede hacer para protegerlos es permanecer fiel a los principios de neutralidad e imparcialidad.
En el valle de Swat, Pakistán, donde las fuerzas militares y los talibanes insurgentes luchan por el poder, el voluntario Hashmat Ali dice que la principal ventaja de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es su compromiso con la neutralidad. “Me siento seguro trabajando como voluntario para la Media Luna Roja. Esta organización no se involucra en cuestiones políticas y en eso reside su fuerza. Por eso seguiré trabajando como voluntario”, explica Ali.
Ali conoció la Media Luna Roja después del terremoto de 2005, cuando ayudó a los trabajadores de las Sociedades Nacionales holandesa y alemana a distribuir socorros en aldeas remotas en la montaña. La colaboración continua llevó a la instalación de una clínica médica (ocho médicos, tres mujeres y cinco hombres) que ahora atiende entre 100 y 150 pacientes por día en el valle de Swat. Según Ali, la mayor contribución que han hecho en este valle el personal y los voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es la disminución del índice de mortalidad materna, lo que precisamente se relaciona con el quinto ODM: “Mejorar la salud materna”.
Por último, la mayoría de los voluntarios dicen que seguirán haciendo su labor, con seguro, leyes, carpas, estipendios o sin ellos. Para Fawwad Sherwani, la vocación de voluntariado no nace de un cálculo racional basado en objetivos económicos o en programas mundiales de desarrollo. “Es un sentimiento” explica. “No hay alegría más grande que la que sientes cuando una persona a la que has ayudado te dice ‘Gracias’”.
Colaboraron en este artículo Deena Guzder en Pakistán y Nepal, Jean-Yves Clemenzo en Haití, Robert Few en China y MalcolmLucard en Ginebra..
Miembros de un grupo de voluntarios, apoyado por la Cruz Roja China, reparten preservativos, lubricante e información sobre el VIH en un parque de Fu Shun, ciudad situada en la provincia nororiental de Liaoning.
400.000 millones: es la estimación en dólares de la contribución económica de los voluntarios en los 37 países estudiados como parte de una investigación global efectuada por la Universidad Johns Hopkins.
10.000 millones: es la contribución en dólares del valor del tiempo que los voluntarios dedicaron a la erradicación de la polio y a campañas de vacunación en las comunidades en todo el mundo, según Naciones Unidas.
78: es el porcentaje en el que disminuyeron las muertes por sarampión entre 2000 y 2008 gracias a que, con la ayuda de los voluntarios del Movimiento, se extendió la vacunación.
1,4: es el valor económico del trabajo formal e informal de los voluntarios en México, expresado como porcentaje del PIB de México.
45: es el porcentaje de la mano de obra sin fines de lucro compuesta por voluntarios, según un estudio de la Universidad Johns Hopkins sobre 37 países.
Germaine Pierre-Louis, a volunteer and nurse for the Haitian Red Cross Society, looks out at where Jacmel’s former health facility once stood.
©Olga Miltcheva/CICR
El voluntario Patrick Zaboninka Mayara distribuye mensajes de Cruz Roja en plena selva de la República Democrática del Congo. ©Deena Guzder
Mohammad ‘Frisco’ Mansour enseña a niños y adolescentes formadores a respetar los valores humanitarios.
©Cruz Roja Libanesa
Hashmat Ali delante del ispensario en el que es voluntario en el valle de Swat Valley.
©Pedram Yazdi/CICR

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