Source: http://lineaderibera.com.ar/linea18g.html
Timestamp: 2019-03-21 15:28:19+00:00

Document:
demandando por hidrología urbana, hoy sin discernir en el art 18, ley 12257
Ampliación a más claros nutrientes de mirada jurisprudencial respecto de la solicitud de declaración de Inconstitucionalidad del art. 18, ley 12.257 por expedientes I 69518, 19 y 20. . . . 4/3/08
Extraido de Perspectivas de derecho administrativo en el siglo XXI. Textos y citas: Mariano Brito http://www.bibliojuridica.org/libros/1/316/15.pdf
“Es regla paradigmática del derecho administrativo y del estado de derecho la aceptación de una realidad sustancial impenetrable para el Estado: la dignidad personal del Hombre, que en su interioridad se desenvuelve, y cuya proyección necesaria (la libertad exterior) plantea el reclamo de tutela” M. Brito.
Mi experiencia conformadora de la razón histórica y de la razón vital, muy expresadas y en extremo vivenciadas, padeciendo enunciados y peor administración (ver exp 2400-1904/96 en la causa B 67491 en la Secretaría de Demandas Originarias), me indican que tanto este artículo 18 como sus recientes reglamentaciones, alcanzando en 9 años nula praxis de sus enunciados y decenas de compromisos asumidos en Resoluciones Hidráulicas que nunca contaron con estudios hidrológicos, ni cualitativos ni cuantitativos, ni suficientes ni confiables, (ver: Directora de Hidrología de la AdA, Ing. Ana Strelzik, expresando en el exp 2436-3979/04 a fs 226 del 10/1/06, al Presidente de la AdA Ing. Oroquieta: en el punto 1°- no disponer de información hidrológica en cantidades suficientes ni confiables para demarcar línea de ribera en las márgenes del Valle de Santiago (cuencas paralelas de los arroyos Pinazo-Burgueño) entre Del Viso y Maq. Savio, a pesar de haber firmado allí mismo, un tendal de Resoluciones Hidráulicas. [Exp. hoy en el Juzg.N°2 de La Plata Causa 10662]);
prueban una vez más entre cientos de veces, ellos mismos su irrazonabilidad; ilustrando la suma de arbitrariedades con que han tratado durante una década de sortear esta irrazonabilidad; careciendo de moderación e instrumentación no alcanzaron jamás consenso de la comisión multisectorial formada en la Autoridad del Agua para perseguir reglamentación; no son proporcionadas a las circunstancias que la motivan y a los fines que se propone alcanzar con ellas; imposible dar proporción acertada a circunstancias y fines precisos que nunca fueron aclarados (nunca aclararon si se refería este artículo 18 a áreas urbanas, endorreicas o rurales de pendientes apropiadas a hidrología cuantitativa); a pesar de que por el revuelo generado en lo sectores rurales de pampa deprimida nadie dudaría que a ellas apuntaba; no salvaguardan el interés público comprometido, porque como ya hemos expresado a fs 26, 27 y 28 en la causa I 69519, presentación del 15/2/08, nunca descubrieron con claridad la utilidad pública y el interés general; sino más bien confundieron intención de fabulosas obranzas para escurrir al Atlántico unidades de ambientales de gestión de carácter indivisible, con interés general y utilidad pública que aquí venimos a refutar;
Mis ejes con el art. 18 de la ley 12.257
Mi primer informe crítico sobre esta ley fue redactado en Agosto de 1999.
Estas denuncias que por expediente 2400-1904/96 denunciaran las del expediente 2406-3807 (ambos en la Sec de Demandas Originarias Causa B67491), dan prueba, dos años antes incluso de promulgarse la ley 12257, del desastre de comportamientos administrativos en el área de la Dirección Provincial de Hidráulica, que bien excedían incluso su propia desinformación y sus propios torpes y arbitrarios criterios técnicos.
Que por ello, desde entonces hube de desarrollar tarea esclarecedora de perseverancia e intensidad inusuales en todas las áreas de la administración y la Fiscalía de Estado, para sacar de su aislamiento a esta Dirección. Más de 16.000 folios durante los últimos doce años, machacando sobre este mismo tema en todos los niveles de la administración municipal y provincial, la Fiscalía de Estado, la Fiscalía del Crimen de S.I., el Juzgado Contencioso Administrativo N°2 de la Plata y la Suprema Corte de Justicia Provincial.
Los niveles de comunicación alcanzados a publicidad fueron tanto impresos en papel, como subidos a la web en cientos de páginas que gozan de calificación superlativa en el principal buscador de información mundial. Ver cientos de extensos documentos en mis páginas web sobre estos temas: http://www.valledesantiago.com.ar http://www.alestuariodelplata.com.ar http://www.lineaderiberaurbana.com.ar . http://www.delriolujan.com.ar http://www.humedal.com.ar http://www.amoralhuerto.com.ar y otras.
Ninguna de estas tareas y consiguientes esfuerzos ameritan interés personal, otro que intentar devolver al Padre Común algún fruto de tantos dones que Él ayudó a lo largo de mi Vida a tutelar, y por cuyo respeto siento debo agradecer si aprecio vivir en sociedad.
No conozco ONG que haya desarrollado comparable seguimiento en esta materia de hidrología urbana y línea de ribera urbana, que recibían y reciben una única apropiadora referenciación primaria preambular por el artículo 2.577 del Código Civil ; y de un sólo ajustado cuerpo legal provincial muy anterior al tiempo en que esta ley 12.257 fuera promulgada y sus reglamentaciones fueran hace escasos dos meses alcanzadas:
Art 59 de la Ley 10.128/83, ordenado junto a la ley 8.912/77 por decreto 3.398, sancionado el 7/5/87 y publicado en el Bol. Ofic. el 4/8/87; convalidado por el Art 4° de la Disposición 984/00 del MOSPBA y refrendado por el Decreto 37/03 del Gobernador (Bol. Ofic. 24.900).
Dice el art 59 de la ley 10.128/83: “Al crear o ampliar núcleos urbanos que limiten con cursos o espejos de agua permanente, naturales o artificiales, deberá delimitarse una franja que se cederá gratuitamente al Fisco Provincial arbolada y parquizada, mediante trabajos a cargo del propietario cedente si la creación o ampliación es propiciada por el mismo.
Tendrá un ancho de cincuenta (50) metros a contar de la línea de máxima creciente y de cien (100) metros medidos desde el borde en el caso de espejos de agua.
Por estos motivos de deudora integridad, dedicación exhaustiva y debida oportunidad, asumo esta responsabilidad de solicitar la inconstitucionalidad de este artículo 18 de la ley 12.257 y de sus reglamentaciones por Decreto 3.511 y Resolución 705, ambos del Ministerio de Infraestructura, Vivienda y Servicios Públicos.
Mis ejes con sus mentores
No hay en la memoria de este artículo 18 alguien más intencionado que el Ing. Hugo P. Amicarelli, ni tampoco he conocido quien lo supere en plantear cosas tan imposibles en todos los sentidos, que ya en los escritos de la impugnación habré de destacar. Nunca hube de reconocerlo visualmente, ni tratar con él, a excepción de un breve encuentro en el mes de Julio del 2007 en oportunidad de celebrarse un congreso sobre línea de ribera organizado por el Colegio de Agrimensores provinciales en la ciudad de La Plata.
Su mirada al plan maestro le llevó a imaginar tareas de hidrología rural cuantitativa que jamás lograron, ni lograrían en unidades ambientales de gestión de carácter endorrreico, demarcación hidrológica de línea de ribera alguna, para materializar criminales tareas de escurrimiento en ellas.
Y tan ciega su mirada, imaginando que una línea de ribera “precisamente indefinida”, pudiera sostener alguna clase de indefinida compatibilidad con una línea de ribera urbana o con una línea de ribera de área rural endorreica con alta humedad antecedente; tan ciega, repito, que dejaron planteado en éste art.18, en un sólo enunciado, al menos estas dos importantísimas y diferenciadísimas materias, a las que no cabe tal cual está enunciado, utilidad en el primer caso y posibilidad de praxis alguna en el segundo.
La trascendencia de este enunciado quedó probada en toda la parálisis demarcatoria que jamás pudo ser alcanzada con estos presupuestos, a pesar de tantas urgencias, reclamos y descalabros, en ningún área: ni rural, ni urbana. Ellos mismos probaron el sabor de su irrazonabilidad normativa, fáctica y axiológica. Que para quitarles toda falta de memoria y tratar de encender su amor propio más profundo, hube de seguirlos hasta aquí.
Cuando se promulga la ley 12.257, a pesar de dos años bien anticipados tan fuertes reclamos puntuales apuntados a ellos por el que suscribe en ese expediente 2400-1904/96, ninguna mención se hace a este artículo 59 y toda demarcación de línea de ribera pudiera desde entonces quedar sujeta a los dictados del art 18.
No alcanzarán entonces por estos reiterados y fuertes bien precisos anticipos, alegar error u olvido; pero fácil resulta probar su completa irracionalidad, arbitrariedad y natural irrazonabilidad, enviciando toda la materia de línea de ribera en cualquiera de las realidades que han debido atender con obligada responsabilidad.
Hoy mismo siguen contradiciendo moderación y prudencia, cuando en el punto 3 de los Procedimientos II del Anexo de la Resolución 705/07 titulado SITUACIONES MINIMAS, DONDE EL AGUA EXISTENTE NO SATISFACE USOS DE INTERES GENERAL
y rematando allí mismo en el par.b) que donde la existencia del agua no es importante, la Autoridad del Agua deberá comprobar y declarar…
Los espacios verdes que dejan de serlo, ya reconocerán tardíos el valor de sostener su condición natural; y como en la ciudad de Buenos Aires cada vez que caen dos gotas gruesas de agua, volverán en los valles las ilusiones a naufragar; pues nadie puede hacer milagros para evitar que cementados, cada vez sean más imposibles de ocupar.
Pero intentemos al menos en esta oportunidad precisar las dificultades que tiene el art. 2.577 para ser extrapolado con sus criterios originales: esos que apuntaban a señalar a las más altas aguas antes del desborde, como aquellas que referían del “plenissimum flumen”.
El estudio hidrológico de la cuenca del Luján que el INA presentara a mediados del 2007 en resolución de escala 1 en 250.000, a pesar de reconocer en 2/3 de su recorrido, pendientes de 45 a 35 cm por Km., resulta sólo válido para abrir los ojos de los más ciegos;
pero inútil para demarcar línea de ribera de creciente máxima (mucho más sencillo de establecer que el de creciente media ordinaria), que reclama documentación de resolución mínima de 1 en 5.000, para que el agrimensor intente desarrollar posteriormente su trabajo demarcatorio.
Lo que se persigue es prevenir; y para ello, en estas áreas donde he luchado en discernir y donde están acumuladas todas las urgencias y presiones resolutivas, señalamos las herramientas apuntadas en el par 4° del Art 18, que discernidas asisten “hidrología” urbana de planicie estuarial y de valles de acceso inmediato a esta planicie. Materias de alta especificidad.
Y de aquí comenzar a discernir, no sólo la locura propuesta en ese párrafo 3° del art.18, sino las razonables aceptaciones interpretativas que le caben al art 2.577 del C.C. para trascender su razón normativa o de esencia y así iluminar su razón de verdad o justicia. Que aunque no sea este día su prueba, nos ayuda a discernir y a valorar la utilidad que la hidrología hoy presta, para enriquecer jurisprudencia, con su razón fáctica o de existencia.
A este paso discernidor de algún modo ya nos han acercado los mismos que han reglamentado en la reciente resolución 705/07, que el río de la Plata y la ribera marítima queden referidos al art 2.577 del C.C.
A ellos les pregunto ¿acaso recuerdan que la sudestada del 5 y 6 de Junio de 1805 llevó las márgenes del estuario más allá de Campana y que los 5,24 mts s/n.m acabaron con el puerto de las Conchas y la misma ciudad de Buenos Aires conoció una destrucción que nadie responsable podría olvidar?
Y que prueba de ello, de que esos límites del plenissimum flumen que refieren del borde superior del curso antes de desbordar, son, en nuestros cursos de agua trazados en formidables planicies, dables de precisar donde la prudencia indique (y no anteponiendo cuestiones de dominialidad).
Es por eso que las obranzas de hace algo más de una década en las riberas de la Boca se hicieron después de grandes y reiteradas frustaciones y al costo que fuera, con hidrología urbana de creciente máxima y recurrencia de 100 años, que con sus 5 mts s/n.m resultó ligeramente más baja que la máxima histórica apuntada en 1805.
Las cesiones que el Art 59 de la ley 10128/83 resalta “adicionalmente arboladas y parquizadas”, descubren que esa paciente tarea es imposible para municipio alguno en los próximos cien años; porque son miles las hectáreas a parquizar y luego a sostener cuidadas. Tarea esta que sólo les cabe a las propias entidades de gestión comunitarias cedentes ribereñas por cariño e interés directo.
No se trata entonces en estas primarias materias de prevención, si el dominio fuera público o privado lo que prima, sino la irresponsabilidad de hacer negocios con los peores suelos, a sabiendas de que son muchos los vecinos que pueden alcanzar información de que nunca esas tierras fueron ocupadas por núcleo urbano alguno, a excepción de algún tolderío de chaná timbues o guaraníes que nunca dejaron huellas.
La misma cesión puede alcanzar inmediata contrapartida transfiriendo la responsabilidad de esas áreas a las entidades de gestión comunitarias cedentes ribereñas, para que sean ellas las responsables de lo que allí ocurra, si la línea de riesgo fuera mal establecida en los acuerdos.
He tratado de pensar en el Dr. Borda y en algunas imágenes íntimas que pudieran haber iluminado su decisión de modificar el art. 2340 del C.C., y para ello me he trasladado a San Bartolo, centro familiar de sus heredades rurales, en las cercanías de Alpa Corral, Córdoba. Allí encontramos algunas de las nacientes del Río IV a aprox 785 mts s/n.m.
La cercana ciudad de Río IV ya reconoce la entrada de estos cursos a 345 mts y a su salida ya ha descendido otros 25 adicionales. Por supuesto, estos cursos descubren distintos lechos o terrazas y a ellos bien les puede resultar de fácil aplicación y utilidad la noción original del plenissimun flumen.
Pero cómo imaginar al Dr. Borda hablando de línea de ribera de creciente media ordinaria con la recurrencia que fuera, o incluso del plenissimum flumen original, si sus heredades estuvieran en pampa deprimida o en las vecinas planicies de inundación donde me he pasado 11,5 años luchando?!
Me gustaría saber qué motivó esa decisión de cambios en tiempos donde la hidrología cuantitativa apenas comenzaba a desarrollarse en Argentina; e incluso, dudo que hubiera alguna vez pasado por sus manos un trabajo de hidrología cuantitativa de las características por él apuntadas en el art 2340.
Hace poco más de un siglo, la hidrología era expresión que apenas cabía a oscuras áreas de la medicina.
Recordamos que el criterio de las crecidas medias ordinarias requiere hacer una operación complicada, compuesta o indirecta, que exige la previa determinación de las cotas extremas.
El derecho acepta siempre la solución más simple; la que se alcanza con una mera comprobación directa de los hechos. Pero de hecho, es muy difícil encontrar algún trabajo serio de las segundas y fácil no encontrar ninguna, de las primeras. Para eso la AdA sirva de testimonio concreto.
Si la prudencia para apuntar a materias dominiales rurales no endorreicas se sostiene muy fácilmente con los antiguos criterios; de nada sirven estos para acercar mínimas prevenciones a materias dominiales en áreas urbanas, otras que no sean multiplicar los problemas que reconoce la ciudad de Buenos Aires cada vez que caen más de 40 mmm de agua; y que a pesar de las promesas de los políticos de turno, sólo se resuelven con ordenamiento territorial, y no con tuberías; siempre, naturalmente deficitarias, porque un océano no entra en un vaso de agua.
La hidrología urbana es una herramienta nueva que un día guiará con claridad, tanto a política, como a jurisprudencia. En estas pampas resulta imprescindible y por ello, hacia allí vamos.
El lecho mayor se extiende de un lado al otro de la zona inundable y ha llegado a superar en estos cursos de planicie, 10 a 50 veces el ancho máximo del lecho menor a punto de desborde (plenissimun flumen). La rúbrica primera es la que corresponde utilizar en la cartografía de los atlas de zonas inundables, fijando el nivel mínimo de 4.500 Has. que nos recuerda la ley 6253/60, para las cuencas de los cursos de agua a cartografiar imperiosamente.
El método recomendado consiste en sumar al análisis geomorfológico todos los testimonios vecinales posibles que serían base de información para definir puntualmente la zona inundable. La modelización hidráulica apoyada en ellas y apuntando a la base de recurrencias de 100 a 500 años, corroborará finalmente la veracidad de estas informaciones. Las finas altimetrías satelitales unirán esos puntos.
Si un orden de aparición suscitara alguna relevancia, el art. 11 de la ley 12.257 obligándose a “la publicación de la cota correspondiente al límite externo de las playas y riberas de ríos, mares limítrofes y de cuerpos de agua, la que deberá actualizarse por lo menos cada diez años”, (y obviamente, con la intención alertadora que conllevan los mapas de riesgo), esta relevancia pudiera darnos a imaginar que no es la prevención, menos importante que la determinación de la línea de ribera que viene articulada en el puesto 18 de la ley. Por lo ya historiado nadie se sorprenderá de oir que las promesas autoobligadas de este enunciado quedaron en blanco.
Finalmente quisiera reiterar realidades que no imagino superaremos en los próximos 20 años. Los presupuestos que la Autoridad del Agua tuvo y tiene para arrimar hidrología cuantitativa urbana concreta a los criterios con que hasta hoy apareció firmando resoluciones hidráulicas, es de inconsistencia probada. Y a cualquier magistrado que quiera constatarlo ayudaré. De hecho, la causa 10662 esperando sentencia en el Juzgado Contencioso Administrativo N° 2 de La Plata apunta desde el 28/12/05 a ello.
Concentrar en un cuello de botella toda la sapiencia de estos temas es la más apropiada forma para seguir igual. Por ello, sabiendo que es imposible, por no decir irresponsable, que un par de funcionarios concentren en sus manos toda la evaluación provincial de estos temas para administrar el festival de barrios cerrados de lujo que se inauguró en el 95 y concluyeron asentando, sólo en el partido de Pilar, casi el 20% de sus viviendas permanentes por debajo de la línea de crecida de creciente máxima (y en el Tigre, sin control de la AdA – pues son tierras liberadas -, el 100%);
no es ningún riesgo mayor, desentralizar una vez acopiadas estas tareas de conformación de mapas de riesgo y estudios de hidrología urbana para las tres o cuatro cuencas que a cada uno de estos municipios bañan; y así dar oportunidad a comunas y vecinos, para que en cercanía, de libertad aprendan, asuman responsabilidad y cultiven otros frutos.
Sin por ello olvidar de pedir a la AdA que bendiga cada una de estas aguas.
“Discernir criterios hidrológicos para cada aréa es así de elemental comprensión. Tanto como lo es discernir la metodología de modelación.
Teniendo en cuenta la diversidad de paisajes y de cuencas hidrográficas se debe concluir que cada río tiene su régimen hídrico propio que se expresa por las series estadísticas de caudales medios e instantáneos. Estas series estadísticas tienen diversos parámetros que las caracterizan como ser la media, dispersión, asimetría y kurtosis.
Sin embargo, toda esta calidad de información fue aplicada a sostener relación a línea de ribera de creciente media ordinaria con recurrencia de 10 años, quedando la cota de arranque de obra permanente consignada 1,5 mts más abajo de la línea de ribera de creciente máxima; sus rellenos aplicados a partir del borde superior del arroyo sin respetos a los 100 mts mínimos de restricciones consignadas en el expediente por los directores Davos y Munch de la A.d.A., y adicionalmente bastardeada por la flagrante arbitraria resolución 773 del 5/12/07 firmada por todo el directorio de la A.d.A. antes de partir, autorizando obranzas, aprobando un proyecto lleno de observaciones y esquivando el múltiple trámite fiscalizador que corresponde a las Resoluciones Hidráulicas. Por ello, su confesada condición de "precario".
Una adicional novedad meteorológica cabe consignar. Las estadísticas de lluvias intensas que hace 50 años se acomodaban en las recurrencias de 10 años, ahora se deberían consignar en virtud de los cambios con que estas lluvias se han manifestado en los últimos 30 años, en recurrencias de tan sólo 3 años. Fácil sostener entonces, que también en esto estamos desactualizados.
Una herramienta mediadora de libertad y correspondiente responsabilidad nos acerca esta nueva legislación francesa sobre la desentralización territorial del dominio público fluvial que habíamos antes comentado; y útil en nuestro caso, para aplicar a las áreas que solicita el art 59 de la ley 10128/83, sean cedidas al fisco arboladas y parquizadas. Tarea que, repito, bien a gusto harían los cedentes ribereños, si tras experimentar, aceptaran las responsabilidades que en retorno caben a esas transferencias dominiales.
Par Philippe MARC Avocat à la Cour
Groupements intervenant dans la gestion dans le cadre de concessions, les établissements publics territoriaux de bassin (EPTB) (circulaire du 24 avril 2006 relative à la mise en œuvre du transfert du domaine public fluvial de l’Etat vers les collectivités territoriales ou leurs groupements).
Pour favoriser ce transfert, la circulaire du 24 avril 2006 dresse la liste des avantages pour les collectivités de devenir propriétaires du domaine public fluvial. La décentralisation du domaine public fluvial permettrait, en effet :
• de disposer de la police de la conservation de leur domaine public fluvial,
• d’augmenter leur patrimoine naturel en ayant la capacité juridique de le mettre en valeur et d’y développer plus facilement des activités notamment touristiques ayant des retombées économiques positives,
• de fixer eux-mêmes les redevances pour utilisation de l’eau, dans le cadre de limites fixées par le décret du 16 août 2005,
Il peut décider de transférer la propriété de son domaine public à une collecti vité territoriale ou à un établissement public. Préalablement à cette étape, une expérimentation peut être envisagée pour une durée maximale de six ans.
En adición de reformas y novedades…
Ley 10.106 - Sin reglamentar.
Art. 59 de la ley 10.128/83 - Sin reglamentar
Respecto del interés legítimo quiera R. von Ihering recordarnos que el interés viene probado por el esfuerzo; y Antonio Porchia recordarnos que cien hombres juntos son la centésima parte de un hombre.
Por fin, atendiendo al espíritu y al reconocimiento de mis dificultades con las formas que hoy un poco mejor asisten solicitud de jurisprudencia, va este
4.- Oportunamente, haga lugar a lo solicitado y decrete la inconstitucionalidad
del Art. 18 de la ley 12.257;
5.- Se repare en la “síntesis y propuesta” de mi primera presentación del
15/2/08, para su sencilla correción.
Provea V.E. conformidad, que será Justicia

References: artículo 18
 artículo 18
 artículo 2
 artículo 18
 Resolución 
 artículo 18
 artículo 59
 Resolución 
 resolución 
 resolución 
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