Source: https://www.scribd.com/doc/57261159/Habermas-Escritos-Politicos
Timestamp: 2016-09-27 17:50:35+00:00

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Versión original alemana: Dte neue Unübersichlichkeit. Kleinepolitische Schriften V, Suhrkamp, Frankfurt 1985, y Kleine Politische Schriften I-IV, Suhrkamp, Frankfurt, 1981. Por Die Neue Unübersichtlichkeit. Kleine politische Schriften V: © Suhrkamp Verlag, Frankfurt am Main 1985. Por Kleine politische Schriften I-IV: © Suhrkamp Verlag, Frankfurt am Main 1981.
Las actitudes del contemporáneo político acerca de los problemas de actualidad se manifiestan bajo las formas de conferencias, entrevistas, artículos de periódico o de revista, recensiones de libros de actualidad, etc. Obedecen a reglas de juego que son menos restrictivas que las de la empresa académica. Esta recopilación es la continuación de los pequeños escritos políticos I - I V , publicados en 1981. El trasfondo de los temas que aquí se tratan en materia de historia de las ideas es el que se refleja en mis lecciones sobre el «Discurso filosófico de los modernos». J. H. Frankfurt, mayo de 1985
Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos, así como la exportación e importación de esos ejemplares para su distribución en venta fuera del ámbito de la Unión Europea.
Diseño de la cubierta: Llorenc Marqués. Fotografía de la cubierta: © Isolde Ohlbaum. Primera edición: enero de 1988. Tercera edición: mayo de 1997. © de esta edición: Ediciones Península sa., Peu de la Creu 4, 08001-Barcelona, e-mail: edicions_62 @ bcn. servicom.es internet: http://www.partal.com/Ed62 Impreso en Limpergraf si, Carrer del Riu 7, nave 3, Ripollet. Depósito legal: B. 15.130-1997. ISBN: 84-8307-040-5.
III. y en una contribución para el primer número del Merkur de enero de 1984. Idéntica mentalidad parece alentar en muchos de los juicios pronunciados dentro del año y que se recogen en un informe de la revista Zeit de 30 de noviembre de 1984 bajo el título de «Venganza del Estado de derecho». OTOÑO DE 1983 O LA NEUTRALIZACIÓN MORAL DEL DERECHO
Durante todo el año de 1983 se ha venido hablando de confrontaciones violentas que. Me he ocupado de este asunto antes y después de las grandes manifestaciones de octubre. Karl Heinz Bohrer. en septiembre de 1983. felizmente. no se han producido. que aparece con su nuevo editor. esto es. con motivo de una reunión del foro cultural del SPD.
. En estos debates tanto los gobernantes como sus partidarios han manifestado una concepción jurídica autoritaria que carece de sensibilidad frente a los motivos y manifestaciones de la desobediencia civil. sin embargo.
con una alocución al cierre del acto ante el Ayuntamiento. que quizá asiste a las reuniones de su partido y. el agitador. La imagen del manifestante pacífico. Este pensamiento trata de encontrar seguridad en la falsa univocidad de dicotomías impuestas por la fuerza. que ha de velar por el mantenimiento del orden y la tranquilidad. Piedra de toque del Estado democrático de Derecho
El principal dúo bávaro del Gobierno Federal. no desviarse en modo alguno de la imagen habitual del desfile ordenado de ciudadanos adultos y correctamente vestidos. el pensamiento forzado se escuda también aquí tras fórmulas jurídicas. La única alternativa posible es la que se da entre el alborotador. al 51
. el ministro de Justicia depende en tal medida del del Interior —el liberalismo de los antiguos Demócratas Libres se encuentra acosado— que estas propuestas sólo pueden dar lugar a tautologías: la desobediencia civil no violenta también es ilegal. la construcción de la voluntad democrática del supuesto soberano muestra una apariencia pálida. canta el estribillo que hace meses que viene repitiéndole el FAZ (Frankfurter Allgemeine Zeitung): «La resistencia no violenta es violencia.La desobediencia civil. compuesto por los señores Zimmermann y Spranger. participa en un acto colectivo. un ciudadano que acude a las urnas por deber y costumbre. La psicología nos enseña que estamos obligados a pensar en forma de alternativas y. ocasionalmente. Los partidarios de un endurecimiento de la regulación penal del derecho de manifestación durante el debate de los últimos meses han mostrado una tendencia a ampliar el concepto jurídico de violencia por encima de los actos violentos concretos a formas no convencionales de formulación de la voluntad política. en todo caso. por el otro. por un lado y.» Por otro lado. como suele suceder. ya sea el primero de mayo o el 20 de julio. las manifestaciones deberían celebrarse en salas cerradas y. Desde la perspectiva de una autoridad. el manifestante pacífico. atemorizada y sin garra. el que recurre a la violencia criminal. «perturbador del orden público que no se retira a su casa a toda velocidad tras la primera invitación de la policía y que. Por razones de orden público.
el asalto generalizado a un campo de energía nuclear acotado por la policía. págs. como en Wyhl. Y en los estados mayores de la policía se hacen planes dignos de un cuartel general en escenarios ya conocidos de antemano. bloqueos. El proceso subsiguiente abrió un debate muy vivo. el movimiento de protesta ac-
. Las noticias sobre los lugares de los actos de protesta se tratan como si fueran informaciones de los servicios secretos sobre movimientos de tropas enemigas. La prensa informa sobre estos planes como si fueran los preparativos de guerra de un agresor que amenazase la seguridad nacional. el escenario de la protesta en la República Federal ha cambiado desde las marchas de Pascua de los primeros años sesenta. que pusieron de manifiesto ante amplios sectores de la opinión pública el escándalo de una especulación sin escrúpulos con edificaciones antiguas. que caldea los ánimos por adelantado. Surge así una perspectiva que confunde los delitos cometidos por pequeños grupos móviles de choque. a menudo llenas de fantasía. Desde ese punto de vista estrecho no es posible tomar en consideración en las formas de protesta que hoy se practican y se prevén para el futuro precisamente aquel elemento que caracteriza a los nuevos movimientos sociales.
construcción y la ocupación de tales construcciones. Las nuevas formas de aquel movimiento de protesta. como en Brokdorf. con las acciones de la desobediencia civil. Los ejemplos son las manifestaciones gigantes de Bonn. se inspiraban en los modelos norteamericanos. Nueva York. que tuvo una publicidad mundial. Hay que recordar las protestas estudiantiles. cadenas humanas para obstaculizar la circulación. con una gama ideológica más compleja. compuestos por gamberros. resulta ser consecuencia secundaria de manifestaciones por otro lado tranquilas. C. moralmente fundamentadas. Desde la segunda mitad de los años setenta ha venido formándose un nuevo movimiento de protesta. «Law. que consiguieron imponer a toda una ciudad el ritmo y la vida de una acción de masas expresivamente articulada y subcultural. original de Berlín. incluso en las cabezas de aquellos en quienes. Civil Disobedience. Speech and Disobedience». el bloqueo transitorio de trabajos de
1. en H. A. sentadas y otras expresiones de la desobediencia civil. como en Bonn o en Bremen. Como puede probarse con la comparación con el movimiento estudiantil. El cambio en el escenario de la protesta En verdad. con otra composición. no puede demostrar haber contribuido de modo concreto a «pacificar la situación» es un típico producto de esta forma de pensar. Los campos de paz se consideran como nidos de guerrilleros. a pesar de intensos debates internos. Bedau (comp. prendió luego en otras universidades de Alemania Occidental. Cada altercado nuevo que. la antialdea atómica en Grohnde. con nuevos objetivos y con nuevas y variadas formas de manifestación de la voluntad.).mismo tiempo. ecologistas y feministas no es algo que pueda uno prohibir como si fuera un partido. como en el caso de Krefeld. en especial en aquel acto ejemplar de desobediencia civil en Ann Arbor cuando 39 estudiantes de la Universidad de Michigan ocuparon el 15 de octubre de 1965 la oficina de reclutamiento local como protesta contra la intervención militar estadounidense en Vietnam y hubo que sacarlos dos horas después del cierre. Ahora se han anunciado para los meses de otoño manifestaciones decisivas y muy variadas contra la anunciada instalación de cohetes de crucero y Pershing II. cuando un policía mató de un disparo a Benno Ohnesorg sin razón aparente. tales conceptos seguían siendo muy difusos. entre otras. que contraponía una forma de vida alternativa a los grandes proyectos planteados. la aldea protegida en la autopista del Oeste. por último. Ya circula la consigna de «otoño caliente». fortalece en la opinión pública el fatal convencimiento de que es el movimiento pacifista el que ofrece un nuevo objetivo al aparato de control e intervención del Estado. la resonante manifestación contra el espectáculo de unas grandes maniobras militares previamente ensayadas en público. las ocupaciones de casas en Kreuzberg y en otras partes. cuya chispa. Todas estas acciones tienen en común el hecho de que parte de iniciativas de base constituidas de modo espontáneo.1 Aún más claro —y más teñido de emociones— es el recuerdo de las acciones clandestinas terroristas de la RAF (Rote Armee Fraktion) que pusieron en claro con gran rapidez las diferencias entre actos criminales y desobediencia civil. 165 y sigs. construido y provisto en el curso de la lucha contra el terrorismo. muy amplias de contenido y descentralizadas en cuanto a la forma de actuar. muy codiciadas y dignas de conservación. 1969. y a veces violentas. Esta amalgama de movimientos pacifistas. COHÉN. compuestas de modo heterogéneo.
precisamente porque es necesaria. ¿Por qué no es posible designar como resistencia a la acción de aquel que. Fondo de Cultura Económica. pág. esto es. John Rawls. págs. no se dan las condiciones que prevé el artículo 20. incluso cuando traspasa los límites de lo que es jurídicamente lícito. contrario a la ley. NARR.tual proporciona por vez primera la oportunidad de hacer comprensible también en Alemania la desobediencia civil como un elemento de una cultura política madura. 1978. la convicción de que las acciones de protesta sólo pueden tener carácter simbólico. La cita es de la traductora mexicana de Rawls. Teoría de la justicia.3 Rawls menciona tres condiciones que han de cumplirse para que se dé una desobediencia civil justificada: la protesta debe dirigirse contra casos muy concretos de injusticia manifiesta. que es necesaria para comprender una acción de protesta en su carácter exclusivamente simbólico. Esta falta de claridad no afecta hoy al movimiento pacifista. 405. incluso cuando suponen rupturas calculadas de las normas y que únicamente pueden llevarse a cabo con la intención de apelar a la capacidad de razonar y al sentido de la justicia de la mayoría. debieran saber que hoy. María Dolores González. Frankfurt/m. de actos que formalmente son ilegales. entre la protesta y la acción combativa. como dice Günter Franken2.
. desde luego. cometido con el propósito de ocasionar un cambio en la ley o en los programas de gobierno». Quien protesta de esta forma se encuentra en una situación en la que. Quien se decide a poner en práctica la desobediencia civil a la vista de las consecuencias de una norma reputada ilegítima no se dará por contento con el hecho de que se hayan de agotar todas las posibilidades de revisión de la norma previstas institucionalmente. sólo le quedan medios drásticos cargados de consecuencias personales si pretende incitar a un nuevo debate o a una nueva formulación de la voluntad acerca de una norma en vigor o una política con eficacia jurídica así como para dar el impulso inicial a una posible revisión de la opinión mayoritaria. El término no se emplea ni siquiera metafóricamente cuando designa manifestaciones de la desobediencia civil. «Zwölf Thesen zur Gewalt».
berg? Según el uso lingüístico habitual. propone la siguiente definición: la desobediencia civil se manifiesta en «un acto público. Pero ¿es posible vincular un movimiento social a un uso lingüístico jurídicamente fundamentado? ¿Es posible «expropiarlo terminológicamente». 30 y sigs. faltaba la identificación con los fundamentos constitucionales de una república democrática. cuando menos. En la experiencia que yo tuve durante los años de la revolución estudiantil la conciencia de muchos actores estaba inspirada en falsos modelos revolucionarios. considera que la desobediencia civil es una parte componente normal de su cultura política. J. Faszination der Gewalt. la expresión de «resistencia» caracteriza la urgencia del acto de la protesta. México. De las manifestaciones que yo conozco se sigue algo más que un mero reconocimiento táctico de la no violencia.2 Nadie incurre hoy en la ilusión de creer que se puede evitar el despliegue de cohetes —si es que aún se puede— por un procedimiento distinto al de conseguir ganar y movilizar a la masa de la población alemana para que se oponga por razones políticas y morales a una decisión que tiene una gran importancia en sus vidas. en su conocida Teoría de la justicia. esto es. consciente y político. por estos motivos. no violento. En todo caso. a su capacidad de resistencia política. Steinweg (comp. se está hablando de resistencia no violenta si bien los portavoces del movimiento. algunos dirigentes estudiantiles se convirtieron en los tácticos de una pseudorrevolución porque querían mantener en la ambigüedad. pero que se realizan invocando los fundamentos legitimatorios generalmente compartidos de nuestro ordenamiento de Estado democrático de derecho. es necesario que se hayan agotado las posibilidades de acción legal correspondiente al caso y las actividades de desobediencia no pueden alcanzar dimensiones que pongan en peligro el funcionamien3. en R. Últimamente W. El filósofo moral estadounidense. apartado 4 de la Ley Fundamental a fin de autorizar el ejercicio del derecho constitucional de resistencia. Únicamente una amenaza de pérdida de legitimidad puede obligar al Gobierno a cambiar de parecer. Todo Estado democrático de derecho que está seguro de sí mismo. En aquellos años. D. RAWLS. acepta el riesgo de una persecución penal? La teoría de la justicia de John Rawls A partir de esta motivación se pueden deducir las determinaciones más importantes de la desobediencia civil en el Estado democrático de derecho. en una cuestión de conciencia. Ciertamente. 1983.).
. en Juristenzeitung. op. el problema es el de un conflicto de deberes. requiere la disposición de admitir las consecuencias que acarrea la violación de la norma jurídica. Widerstandsrecht (vid. en «Süddeutsche Zeitung» del 1/2 de octubre de 1983. de aquella aspiración normativa a la justicia que late en todo ordenamiento jurídico.to del orden constitucional. 5. recaba para sí derechos que nuestro Estado democrático de derecho no puede reconocerle a nadie si quiere salvaguardar la seguridad y la libertad de todos los ciudadanos. La desobediencia civil es una protesta moralmente fundamentada en cuyo origen no tienen por qué encontrarse tan sólo convicciones sobre creencias privadas o intereses propios. U. aprobada y promulgada por los órganos constitucionalmente compe6. Este artículo me ha resultado mucho más sugestivo de lo que puedo exponer aquí. tiene exclusivamente un carácter simbólico: aquí es donde reside el límite de los medios no violentos de protesta. 266 y sigs. por lo tanto voluntario. Scupin. ¿En qué punto cesa de ser obligatorio el deber de obedecer las leyes promulgadas por una mayoría legislativa (o por actos ejecutivos adoptados por tal mayoría) a la vista del derecho a defender las propias libertades y del deber de oponernos a la injusticia? Este problema implica la cuestión de la naturaleza y límites de la regla de mayorías. Según Dreier. La obediencia a la ley tiene que darse de un reconocimiento reflexivo y. 1983. este reconocimiento se fundamenta en el hecho de que la ley es debatida. Habitualmente. Berlín. DREIER.»6 ¿Por qué habría de estar justificada la desobediencia civil en el Estado democrático de derecho y precisamente en esta forma de Estado? Quisiera dar a esta pregunta una respuesta iusfilosófica en lugar de una jurídico-positiva y sin saber con exactitud en qué medida coincide con la de Rawls. los debates televisados o los artículos de fondo y eche mano de la opinión dominante entre los juristas no podrá engañarse acerca de la mentalidad imperante de «la ley es la ley». 404. La teoría de Rawls también está sometida a vivo debate entre los juristas alemanes. ya que. uno de los supremos y más vulnerables logros culturales. Cf. Frente a ello. sin embargo. incluye un propósito de violación de normas jurídicas concretas. «Ziviler Ungerhorsam und rechtsstaatliche Demokratie». es capaz de ella. Quien practica la desobediencia civil en el Estado de derecho juega con la seguridad jurídica. tal y como lo interpretaré. marzo de 1984. cit. por regla general. El dogma del poder del Estado se mantiene sobre sólida base.4 Son irrebatibles las determinaciones fundamentales que se derivan del objetivo de la apelación a la capacidad de raciocinio y sentido de la justicia de una mayoría de ciudadanos. que es la manifestación de la desobediencia civil. «suspende el hacha sobre la democracia». añadimos nosotros: en relación con la República Federal. pág.
RAWLS. una piedra de toque para el estadio de madurez de la primera república democrática sobre suelo alemán que tiene el apoyo de todas las capas sociales: «El problema de la desobediencia civil. Parto de la pretensión de legitimidad insólitamente elevada del Estado de derecho. precisamente. págs. DREIER. también G. «\Viderstandrecht im Rechtsstaat». al mismo tiempo. Quien quebranta leyes apelando a su
. sino por libre voluntad. en Festschrift H. El problema de lo que se trata aquí únicamente puede surgir cuando partimos del supuesto de que el Estado constitucional moderno necesita de una justificación moral y. quien requiere de sus ciudadanos la aceptación del ordenamiento jurídico no por temor a la pena. se produce sólo en un Estado democrático más o menos justo.
conciencia. no debe desviar de la auténtica provocación que supone la teoría de Rawls. 587. como dice Geissler. Günter Frankenberg trata de determinar el principio de la no violencia del modo siguiente: es civil la violación de una norma que no carece de relación con el objetivo de la protesta en cuestión y que garantiza en especial la integridad física y moral del enemigo de la protesta o de terceros inocentes. 573 y sigs. es anunciado de antemano y cuya ejecución es conocida y calculada por la policía. G. FRANKENBERG. Para aquellos ciudadanos que reconocen y aceptan la legitimidad de la Constitución. Quien repase en nuestros días el contenido de las declaraciones de prensa del Gobierno y los partidos. págs. FRANKENBERG.5 El debate sobre una determinación precisa del concepto de violencia. Rawls afirma que la desobediencia civil. la no violencia no excluye siempre elementos de coacción y es compatible con «la presión psíquica y la restricción de la libertad de movimientos de terceros». pág. año 39. nota 4). Der neue Ungehorsam. sin poner en cuestión la obediencia frente al ordenamiento jurídico en su conjunto. se trata de un acto público que. R. la violación de la norma. es piedra de toque de una comprensión adecuada de los fundamentos morales de la democracia.
no puede exigir de sus ciudadanos una obediencia jurídica incondicional. incluso. DENNINGRR. por qué haya de serlo la actividad regular de los órganos constitucionales o por qué. Ya que ni la conservación del imperio de la ley ni la autoridad de la jurisprudencia científica ofrecen una protección automática ante el vaciamiento moral de un ordenamiento y una ciencia jurídicos formalmente intactos. pues. Frente a todo ello. Por este motivo. Como ha sostenido Erhard Denninger. hoy de moda. en su caso. Todas ellas siguen la intuición de que únicamente pueden justificarse aquellas normas que expresan un interés susceptible de ser generalizado y que. la idea del Estado de derecho incita a reflexionar de nuevo sobre la tensa relación que hay entre estos dos momentos que tienen una relación dialéctica. tendrá que atreverse a señalar aquellos principios constitucionales legitimadores que son valiosos en sí mismos y merecen reconocimiento. la totalidad del ordenamiento jurídico. Tiene que proteger y mantener viva la desconfianza frente a una injusticia que pueda manifestarse en formas legales. llegado el caso. el Estado constitucional moderno sólo puede esperar la obediencia de sus ciudadanos a la ley si. sino una cualificada. ¿Cómo pueden. la ley alcanza vigencia positiva y determina el comportamiento lícito en su ámbito de aplicación. en mi opinión. por ello. esté intacto. Quien pretenda distinguir con intención normativa entre la legalidad y la legitimidad. Así lo admite la Ley Fundamental en su artículo 1. si bien no cabe que tal desconfianza adopte una forma institucionalmente segura. pueda comprobarse como ilegítimo. en consecuencia. El Estado de derecho que quiere mantenerse idéntico a sí mismo se encuentra ante una tarea paradójica. En este caso. se apoya sobre principios dignos de reconocimiento a cuya luz. apartado 3) entre la «Ley» y el «Derecho» está relacionada con esta conclusión.
El defensor de la legitimidad En las instituciones del Estado democrático de derecho se materializa la desconfianza frente a la razón falible y la naturaleza corrompible del ser humano. al no fundamentar su legitimidad sobre la pura legalidad. superior a los controles y contrapesos que puedan institucionalizarse.7 Asimismo. en última instancia. 59
. La desobediencia civil sólo puede darse en ciertas circunstancias en un Estado de derecho que. los derechos fundamentales.tentes. no obstante. Esta paradoja encuentra su solución en una cultura política que reconoce u otorga a las ciudadanas y ciudadanos la sensibilidad. Sea cual sea nuestra actitud frente a estas teorías morales. el carácter de este reconocimiento tiene que servir para manifestar que los derechos fundamentales también disfrutan de la vali58
dez supralegal de los principios constitucionales legitimadores. La Constitución ha de justificarse en virtud de unos principios cuya validez no puede depender de que el derecho positivo coincida con ella o no. lo que explica las reservas de gran cantidad de juristas. Darm-stadt/Neuwied (en prensa). el violador de la norma sólo puede adop7. esta aprobación aparece vinculada a un procedimiento de formación racional de la voluntad. a un orden axiológico material experimentado históricamente. Esta afirmación no requiere mayor explicación en el año del 50 aniversario del 30 de enero de 1933. en su conjunto. la seguridad jurídica. el Estado de derecho trasciende incluso el conjunto de sus propios ordenamientos positivos. por ejemplo. para actuar ilegalmente por convicción moral. Se han dicho muchas extravagancias acerca de la dualidad conceptual legalidad/legitimidad. esta forma de fundamentación excluye el recurso. La propuesta no da contestación alguna a la cuestión de por qué haya de ser legitimo en su conjunto el procedimiento legitimador. justificarse estas normas fundamentales. el Estado democrático de derecho. el principio del Estado social? Para ello se ha elaborado una serie de propuestas en la tradición del iusracionalismo y de la ética kantiana. apartado 2. con su reconocimiento de los derechos fundamentales inviolables e inalienables. Con esta idea de una desconfianza de sí mismo no institucionalizada. y en la medida en que. E. la igualdad ante la ley. en Alternativ-Kommentar zum Grundgesetz. Llamamos a esta legitimación procedimental. Por ello. pueda justificarse como legítimo lo que es legal o. De esta forma. la soberanía popular. contaría con la aprobación voluntaria de todos los afectados. también. Esta desconfianza es. la capacidad de raciocinio y la disposición a aceptar riesgos necesarios que son imprescindibles en situación de transición y de excepción para reconocer las violaciones legales de la legitimidad y. la distinción que se establece en la Ley Fundamental (artículo 20. La remisión a la producción legal de las normas con vigencia positiva no es aquí de mayor ayuda.
También el iusteórico de Oxford Ronald Dworkin sitúa la desobediencia civil en este orden de cosas. viene a apoyar la tesis de que el Estado de derecho está frecuentemente precisado de revisión y no la otra de que deban excluirse otras posibilidades de revisión. a los sindicatos o a los partidos. sino de un caso normal que se producirá siempre ya que la realización de los más ambiciosos fundamentos constitucionales de contenido universalista es un proceso a largo plazo que no discurre históricamente de modo rectilíneo. lo cual hace que sea difícil para los coetáneos una valoración político-moral del acto. puede entenderse como un proceso de aprendizaje colectivo de este tipo. Mass. irritante.. ya sea mediante la pertenencia al Parlamento. también pueden equivocarse quienes toman sus convicciones morales no como un privilegio. Cambridge. sino como una empresa accidentada.. El caso claro de la resistencia activa es más fácil de enjuiciar y no solamente en retrospectiva. FRANKENBERG. Visto desde esta perspectiva histórica. la presión plebiscitaria de la desobediencia civil suele ser a menudo la última oportunidad para corregir los errores en el proceso de la aplicación del derecho o para implantar innovaciones. Taking Righís Seriously. de un privilegio o de un acceso privilegiado a la verdad. sino que se caracteriza por errores.9 Cuando la Constitución representativa fracasa ante retos que afectan a los intereses de todos los ciudadanos.
ña electoral. los órganos constitucionales participan en cierto modo de ese carácter irritante. interrumpido por derrotas. La posibilidad de una desobediencia civil justificada solamente puede darse a los ojos del sujeto a partir de la circunstancia de que las normas legales de un Estado democrático de derecho pueden ser ilegítimas. 184 y sigs.. incluso de los ciudadanos singulares. resistencias y derrotas. 206 y sigs. págs. también el trabajo que da título a la recopilación. El hecho de que en nuestro ordenamiento jurídico se cuente con muchos mecanismos de autocorrección. Lo determinante son exclusivamente los principios morales evidentes para todos los que el Estado constitucional moderno fundamenta su esperanza de que los ciudadanos lo acepten libremente.tar la función plebiscitaria del ciudadano soberano que actúa de modo inmediato y directo dentro de los límites de un llamamiento a la mayoría. No es necesario distanciamiento
9. Precisamente por estas razones. e ilegítimas no sólo según las pautas de alguna moral privada. DWORKIN. cf. Barcelona. Ariel. La historia europea de los derechos fundamentales. En estos casos.
Restricción por ambas partes
Por supuesto. La desobediencia civil se mueve en la penumbra de la historia contemporánea. Volkssouveranität zum Minderheitenschuiz. el Estado de derecho aparece en su conjunto no como una construcción acabada. A diferencia del resistente. el pueblo puede resucitar los derechos originarios del soberano bajo la forma de los ciudadanos. «Civil Disobedience». U. el ciudadano reconoce la legalidad democrática del orden imperante. sino como justificación exculpatoria de su desobediencia en casos concretos. a renovar o ampliar un ordenamiento jurídico legítimo en circunstancias cambiantes. No se trata del caso extremo de un orden injusto. la violación civil de los preceptos son experimentos moralmente justificados. 1977. el Estado democrático de derecho depende de este defensor de la legitimidad. G. Dado que el derecho y la política se encuentran en una adaptación y revisión permanentes. Frankfurt/m. (Traducción española: Los derechos en serio.)
. Los locos de hoy no tienen por qué ser los héroes de mañana. En última instancia. por ejemplo. en ibíd. desde las tres sesiones de debate parlamentario para las propuestas legislativas hasta la vía judicial. Von der. RÖDEL. encaminada a establecer o conservar.8 ¿Quién se atreverá a afirmar que se hayan acabado tales procesos de aprendizaje? Incluso hoy día no debemos sentirnos como los felices herederos de dicho proceso. Como quiera que este proyecto está sin terminar. págs. R. sin los cuales una república viva no puede conservar su capacidad de innovación ni la creencia de sus ciudadanos en su legitimidad. 1984. Aquellos que sufren la injusticia en primer término no suelen tener abundancia de facultades o de oportunidades privilegiadas para hacer sentir su influencia. muchos de ellos siguen siendo mañana los locos de ayer. lo que aparece como desobediencia prima facie puede resultar después el preanuncio de correcciones e innovaciones de gran importancia. ya a través del potencial de amenaza de aquellos que pueden insinuar la realización de una huelga de inversiones durante una campa8. En primer lugar son los parados y los perjudicados los primeros en experimentar en propia carne la injusticia. ya a través del acceso a los medios de comunicación.
era palpable que había un mundo de separación entre la rosa negra y la rosa blanca. 54 y sigs. págs. 12. Th. págs. Decidir si se da o no esta situación. Las situaciones de resistencia activa tienen un impacto incomparablemente mayor que el de la desobediencia civil. este Estado renuncia a exigir obediencia de sus ciudadanos por razones que no sean la de la convicción en la legitimidad del ordenamiento jurídico. incluso su impacto como reclamo queda desvalorizado. Solamente en este caso se hace manifiesto que el Estado democrático de derecho. Cuando desaparece todo riesgo personal se hace problemático el fundamento moral de la protesta de quien quebranta una norma. públicamente. 11. F. Cf. Por otro lado. No fue la falta de conciencia lo que separó a Ulrike Meinhoff de Sophie Scholl y. precipitada en cuanto a los presupuestos y los medios y todavía se observa con mayor claridad en la indecible palabrería que desató la sedicente «carnicería». el Estado ha de prescindir de juicios de carácter histórico y seguir mostrando respeto por aquellos que hoy actúan ilegalmente y que quizá mañana sigan padeciendo la injusticia.12 En contra de la legalización de la desobediencia civil se argumenta la indeseable consecuencia de que se convierta en un comportamiento normalizado. BLANKE.. «Strafrechtliche Aspekte zivilen Ungehorsams».). Esta falta de univocidad obliga a los dos bandos. Rawls y Dworkin consideran apropiada una penalización modificada.). en Comité en pro de los Derechos fundamen-
conseguir lo mismo sobre la base de fundamentaciones teórico-morales y teórico-jurídicas y su cristalización en fórmulas de justificación que sean jurídicamente aplicables. Widerstandsrccht (vid. «Widerstand und Ziviler Ungehorsam im Rechtsstaat». Glotz (comp. se han esgrimido buenos argumentos en favor de la legalización: unos pretenden juridificar la desobediencia civil por la vía de la interpretación radical del derecho de manifestación y de asociación. en P. se ha dado algo sangriento en esta historia ello ha sido el griterío a favor de que se castigue el «horripilante atentado sangriento».. como sucede con el derecho de resistencia recogido en la Ley Fundamental. en P. los tribunales han de admitir que la desobediencia civil no es un delito como los demás. su decisión a favor de medios espectaculares era proporcionada a la situación y no se deriva de un espíritu elitista o de un impulso narcisista. la desobediencia civil pertenece al patrimonio irrenunciable de toda cultura política madura.). El Estado democrático de derecho no se agota en su ordenamiento jurídico.
. Glotz (comp. FROMME en el «Frankfurter Allgemeine Zeitung» de 13 de agosto de 1983. STERZEL. Si. Las autoridades disponen de un campo de maniobra suficiente para saber si se ha de plantear la acusación. En el caso excepcional del fracaso de la Constitución representativa pone su legalidad a disposición de aquellos que han de cuidar de su legitimidad. Como quiera que. H. 593: «Quien por sí mismo o en compañía de otros. Ziviler Ungehorsan im Rechtsstaat. En los casos de desobediencia civil. Qué sucede en una cultura política en la que falta esta restricción por ambas partes se muestra en la manifestación del diputado Schwalba-Hoth. Frankfurt/m. sin embargo. si se incoa el proceso principal. Así resulta comprensible el intento de algunos juristas críticos: legalizar un supuesto que no pueda reprimirse con ayuda del derecho positivo. de una actitud arrogante. pacíficamente y movido por razones político-morales cumple con las exigencias de las normas prohibitivas.13 En todo caso. 13. evidentemente. Ciertamente. actúa con plena justificación desde el punto de vista de los derechos fundamentales cuando protesta contra una injusticia manifiesta y su protesta es proporcionada. K. esto es. DREIER. R. El Estado tiene que prescindir de la tentación de aplicar todo su potencial sancionador con tanta mayor razón cuanto que la desobediencia civil no pone en cuestión el conjunto del ordenamiento jurídico. DREIER. «Demonstrationsrecht und Demonstrationsfreiheit in der BRD».10 Tales reacciones sin freno a un intento frustrado de desobediencia civil hacen temer lo peor. con independencia de la atávica condecoración del general. 76 y sigs. D. Sensbachthal. trasciende a todas las configuraciones de su manifestación jurídico-positiva. si es conveniente una condena y de qué gravedad haya de ser la pena correspondiente. Ziviler.. no es algo que pueda dejarse a las determinaciones de un
tales y la democracia (comp.¹¹ los otros pretenden
10. nota 4). La legitimidad de los actos de resistencia tampoco puede derivarse de la seriedad ética de los motivos. en última instancia. 1983. El que quebranta el precepto ha de comprobar escrupulosamente si. cit.» Cf. pág. 71 y sigs.histórico alguno para ver en qué difieren la sentencia en el proceso de Stammhein de los fallos de un tribunal popular. SHÜLER-SPRINGORUM. Demonstrationsrecht und gewaltfreier Widerstand. págs. con todo. La desobediencia civil tiene que moverse en el umbral incierto entre legalidad y legitimidad. con sus principios de legitimación constitucional.
protegidas por los derechos fundamentales. La desobediencia civil deriva su dignidad de esa elevada aspiración de legitimidad del Estado democrático de derecho. Éste esgrimió siempre el fantasma hobbesiano de las guerras civiles de religión a fin de dar a entender que la función pacificadora de un Estado confesionalmente neutral requiere la obediencia de los ciudadanos frente a un soberano superior. El ejemplo histórico de las guerras confesionales es completamente inadecuado ya que. Eppler argumenta del modo siguiente: Primero: Los EEUU han cambiado radicalmente en los últimos años su estrategia de la disuasión. La conciencia del ciudadano se extiende hasta abarcar todo aquello que afecta a los demás. «Die Zeit». Presos de un concepto de Estado derivado de relaciones jurídicas convencionales y premodernas. v. Frente a ello. no es sencillo interpretar cualquier medida de armamento que adopte o permita el Gobierno en aplicación de su política de defensa y exterior como una violación del derecho a la vida y a la integridad física o del derecho al libre desarrollo de la personalidad. Mientras que. hasta la época del Gobierno de Cárter la conciencia de la vulnerabilidad de ambas partes constituyó la paradójica condición para que pudiera evitarse con éxito una guerra atómica. Cuando se toman en consideración los argumentos de Erhard Eppler. ignoran y empequeñecen los fundamentos morales y la cultura política de una comunidad democrática desarrollada. Chr. Tampoco se trata de aquel tipo de injusticia contra el que se dirigió en su época la protesta contra la intervención en Vietnam. de sus ciudadanos. esto es. sino que recurrían a principios constitucionales válidos. En su último libro. esto es.14 Por supuesto. Esta tesis ha conocido muchas variantes y no resulta más convincente por el hecho de que en lugar del presidente del Reich o del Führer se reconozca al Parlamento o al Tribunal Constitucional Federal la función de un soberano superior. persiguen al que quebranta la norma como si fuera un criminal y le penan de la forma habitual. en su curso. se comprueba que existe una situación de la que pueden derivarse otros fundamentos para la desobediencia civil. uno de los protagonistas más influyentes y serios del movimiento por la paz. Cuando los fiscales y los jueces no respetan esta dignidad. un derecho fundamental al ejercicio irrestricto de la religión a un Estado confesional. incurren en un legalismo autoritario.1983. por supues65
Versuchung des Absoluten. pero no se comporta en modo alguno de forma neutral frente a los fundamentos morales intersubjetivamente reconocidos de la legalidad y de la obediencia al derecho. evidentemente.órgano constitucional cualquiera. Es posible que mañana hayamos de incluir en esta tradición y con mejor motivo a los hermanos Berrigan y a todos aquellos que anuncian ya la desobediencia civil para conseguir la prohibición jurídicamente vinculante de todos los medios de destrucción de masas. la de si hoy y aquí existe una situación en la que quepa defender violaciones de preceptos normativos. consideradas como desobediencia civil. En el caso del próximo despliegue de cohetes. no se trata de una violación flagrante de derechos fundamentales. En todo caso.
KROCKOW. Por esta razón no puede haber instancia alguna que pueda determinar de forma definitiva la polémica sobre el mantenimiento o realización de los principios constitucionales legitimadores y ello tanto menos cuanto más profundamente ha de incidir en los fundamentos vitales de la sociedad el Estado intervencionista con sus políticas. el Estado democrático de derecho es neutral frente a las convicciones subjetivas y confesionales. Die
Thoreau y Martin Luther King. 2. al oponerse a la trata de esclavos y a las violaciones de derechos humanos. éstas acababan de arrancar la tolerancia religiosa. No cabe acusar al Gobierno Federal de que esté quebrantando su deber de conservar la paz internacional.
. no se trata del tipo de injusticia al que se opusieron Martin Luther King y el movimiento estadounidense en favor de los derechos civiles. ¿Dónde reside hoy la injusticia? La cuestión de principio puede darse en un orden distinto de la cuestión concreta. La desobediencia civil fundamentada en razones de conciencia se sabe obligada por el consenso constitucional y no se la puede confundir con el intento de imposición de determinadas convicciones de conciencia. Los partidarios del legalismo autoritario se remiten a Carl Schmitt preferentemente.9.
14. pero bien meditados. el Gobierno de los Estados Unidos trata de conseguir ahora la capacidad de ganar una guerra atómica limitada. argumentos de mucho filo polémico. no estaban elevando sus convicciones a categorías absolutas. esto es.
15 No es preciso compartir en todos sus puntos la interpretación de la situación que hace Eppler. sino para utilizar este potencial de amenaza a f i n de evitar la guerra e imponer las condiciones de una pax americana. ya no pueden hacerse reversibles y que pueden tener consecuencias mortales para todos cuando son erróneas?» A la luz de los principios constitucionales válidos. E. por muy problemáticas y difíciles que hayan de ser sus decisiones y medidas en concreto. Incluso aunque así fuera se amontonan las preguntas como las que planteó el magistrado del Tribunal Constitucional Federal Helmut Simón en el último Congreso de las Iglesias en Hannover: «¿Es posible estacionar armas sin que el Bundestag haya abierto un proceso público de formación de voluntad que se plasme luego en una ley? ¿Puede la Federación aceptar la limitación de soberanía que supone un estacionamiento sumamente peligroso de armas sobre cuyo empleo únicamente decide el presidente de los Estados Unidos? ¿Basta verdaderamente siempre el principio de la mayoría simple (al margen del ámbito en que no caben votaciones)? ¿Es dicho principio suficiente incluso para decisiones cargadas de consecuencias de carácter irreversible. Por supuesto. Cuarto: al margen de otras cuestiones concretas. no con intención de llevarla a cabo. en todo caso. Den Atomkrieg führbar und gewinnbar machen?. EPPLER. Como sabemos por las encuestas. en caso de un cambio de mayorías. cabe que el Gobierno. que se manifiesta en la «utopía mortal de la seguridad». la opinión de los ciudadanos respecto a la doble decisión de la OTAN no ha sido determinante a la hora de explicar la victoria electoral de los partidos del Gobierno actual en marzo de este año. incluso llega a decir que «el empleo de medios de exterminio de masas —al igual que antaño la esclavitud— es algo sobre lo que no cabe votar». la considere aventurera. es preciso cambiar las premisas que han presidido hasta ahora las negociaciones para la reducción de armamentos. A. Tercero: la amenaza cualitativamente nueva obliga a los soviéticos a dar el máximo orden de prioridad en sus objetivos a los cohetes Pershing-II que estén instalados en la República Federal.). a ganar a la mayoría para aplicarla. por ejemplo. A los estadounidenses no les interesa fundamentalmente buscar el contrapeso a los cohetes rusos SS-20. cambiar esa mentalidad tan natural y tan enraizada de la autoafirmación. Simón extrae de los objetivos políticos del movimiento pacifista la conclusión jurídica de que por encima del desarrollo técnico y de la instalación de medios de exterminio de masas no cabe decidir según el principio de la mayoría. en realidad pueden ser cubiertas por el débil manto legitimatorio de una mayoría del Bundestag. Hamburgo. el estacionamiento de nuevos cohetes vuelve a demostrar la incapacidad de las grandes potencias para detener por lo menos la espiral de la carrera de armamentos. Por tanto. esto es. nadie discute al Gobierno el derecho a apo15. Die todliche Utopie der Sichercheit. que van unidas con riesgos inminentes y que afectan profundamente a la vida de las personas e.
yar su política en otra interpretación. Por ello. a las posibilidades de supervivencia de pueblos enteros. Los medios materiales de destrucción que han ido acumulándose entre tanto. Hamburgo. 1983. 1983. sino hacer digna de crédito la amenaza de «decapitar» al enemigo en un duelo nuclear. En todo caso. Cuando se hace hincapié en la interpretación que de la situación hace Eppler. para aquellas que. esta duda se hace plausible en el caso considerado del cambio de una «estrategia de soslayamiento de la guerra» a una «estrategia de conducción de la guerra» (Gert Bastian). representan una amenaza grave para la subsistencia de Europa y del mundo y ello si solamente se toma en consideración los fallos técnicos y los errores humanos. y a seguir esta política con todos los medios legales a su alcance. los norteamericanos no tienen interés alguno en un acuerdo que afecte a la prevista proporción de Pershing-II y cohetes ordinarios. está tan bien construida y tan pensada que es preciso tomarla en serio como fundamento para la justificación de la desobediencia civil. que han de desplegarse en el territorio de la República Federal. incluso. Mechtersheimer. puede plantearse la cuestión de si las graves decisiones de política de seguridad. en el marco de esta concepción.to. De este modo se incrementa el riesgo que ya venía corriendo la República Federal como gigantesco depósito de armas: el doble riesgo de ser el objetivo de un ataque preventivo y de convertirse en un rehén posible. Son muy apropiadas para dejar fuera de combate en breves minutos a toda la cadena del mando soviética.
. Segundo: los cohetes Pershing-II. han de cumplir la función de armas de gran precisión para un primer ataque. P. Barth (comp.
La regla de la mayoría sólo funciona convincentemente en determinados contextos. en B.17
Las univocidades forzosas
Considero que es una muestra de madurez de la cultura política de la República Federal el hecho de que la sensibilidad de los ciudadanos en cuanto a la legitimidad de las deci16. 17. del individualismo posesivo. a la medicina a base de aparatos. Por este motivo.¿Cuándo funciona la regla de la mayoría?
Se trata de averiguar si no se quebrantan requisitos esenciales de la regla de la mayoría cuando se decide por mayoría (incluso por mayoría simple) sobre la instalación estratégica de medios de destrucción generalizados.16 No obstante. se originan separatismos que muestran que se han quebrantado funciones y requisitos esenciales del principio de la mayoría. Colonia. etc. a la reforma del medio urbano. étnicas y confesionales. ¿Cabe situar en la misma perspectiva histórico-moral la conclusión de los tratados del Este sobre la lucha por el respeto a los derechos fundamentales o por la destrucción de los medios generalizada?
. En esta dimensión sospecho que se encuentra la justificación de la desobediencia civil que se opone a la instalación de cohetes Pershing-II. constituida en función de tradiciones culturales e identidades divididas. no suficientemente legitimada desde un punto de vista democrático. de la concurrencia y la necesidad del rendimiento y que descansa sobre la represión del miedo y de la experiencia de la muerte. es necesario que se cumplan ciertos presupuestos mínimos si se quiere que la regla de la mayoría conserve su poder de legitimación. a la contaminación química del medio. en el sentido de que los objetos. al mismo tiempo. la mayoría no puede adoptar decisiones irreversibles. esto es. contra una u otra política. Tanto cuando se funda la República de Cambiolandia como cuando una manifestación gigante se convierte en una fiesta popular. a la alta tecnología en general. La crítica estratégica recogida por Eppler a la concepción de la seguridad basada exclusivamente en las sanciones exteriores y en unos sistemas de autoafirmación pensados de modo puramente instrumental constituye únicamente un hilo argumental en una tupida red de reflexiones y consideraciones a las que da expresión el movimiento por la paz. seguimos aferrados al hecho de que la minoría acate la decisión mayoritaria como si fuera el camino real de la formación democrática de la voluntad. no debe haber minoría alguna de nacimiento. NT] se impuso con una mayoría ajustada de la coalición socialista-liberal. a la xenofobia. antes bien. págs. No considero sostenible la objeción de que también la Ostpolitik [Política dirigida a los países socialistas. 1984. C. por ejemplo. 150 y sigs. está enraizado en el rechazo a una forma de vida. modalidades y límites de la aplicación del principio de la mayoría. el tipo de protesta deja ver en seguida que hoy se trata de una confrontación de distintas formas de vida. El disenso que se expresa en ese complejo no se dirige contra una u otra medida. a la política de asilo. esto es. a los valores de la seguridad material. especialmente a aquella estabilizada como norma y convertida en un modelo ajustado a las necesidades de la modernización capitalista. puede mencionarse otro requisito que hoy ya no parece que pueda cumplirse sin más problemas. a la discriminación de las mujeres. cuando se escinden tradiciones culturales comunes e identidades colectivas y cuando. Claus Offe ha instado a una aplicación reflexiva de la regla de la mayoría. No obstante. Guggenberg. Igualmente. a la muerte de los bosques. Además de la irreversibilidad de la decisión de estacionar cohetes. La Sociología de la decisión mayoritaria ha recogido mate68
rial de prueba suficiente que muestra en qué medida se desvían de hecho los procesos de unificación política de aquellas condiciones bajo las cuales la regla de la mayoría consigue racionalizar los procesos de entendimiento cuando hay que tomar decisiones. «Politische Legitimation durch Mehrheitsentscheidung». Así. No obstante. se sometan a la decisión de esa misma mayoría. OFFE. el movimiento supone la suma de muchos noes: el no a las armas atómicas con el no a las centrales nucleares. señalada por Simón. An den Grenzen der Mehrheitsdemokratie. Su valor ha de poder medirse con la pauta de hasta qué punto las decisiones posibles en condiciones de tiempo escaso y limitada información se alejan de los resultados ideales de un acuerdo obtenido por vía discursiva o de una solución de compromiso presuntamente justa. se producen separaciones como en el caso de las minorías nacionales. a su vez. Los grupos heterogéneos que confluyen en tal movimiento no solamente expresan un no plebiscitario a los cohetes atómicos. esto es. Nadie se atreve ya a negar hoy este criterio en serio. sigue rigiendo el principio de la mayoría en asuntos de importancia vital.
El «derecho» a la desobediencia civil se encuentra con toda evidencia en la divisoria entre la legitimidad y la legalidad. El legalismo autoritario niega la sustancia humana de lo multívoco precisamente cuando el Estado de derecho se alimenta de dicha sustancia. El positivismo de la concepción de la seguridad contra los enemigos interiores y exteriores puede apoyarse en un positivismo del pensamiento histórico que es estructuralmente análogo al anterior." La consigna acuñada por juristas. Desde el momento en que los precursores neoconservadores han elevado a deber nacional la unanimidad en cuanto a los pasados positivos. propalada por periodistas y aceptada por políticos de que la ley es la ley y la necesidad es la necesidad se corresponde tanto con la mentalidad como con la convicción de aquel juez nazi de la
18. que trata de poner término a la ambigüedad de la desobediencia civil. 19. Y. implantada por la CSU convierten el ejercicio ciudadano de los derechos fundamentales en algo parecido al disfrute de una licencia oficial por la que se ha de pagar al Estado. por supuesto. en F. critica a un juez que ha dejado en libertad a los participantes en un piquete. pero se experimenta como algo ilegítimo y también de la protesta contra la realización de un censo nada claro en cuanto a sus objetivos y procedimientos. de forma que de hecho pueda darse la «flexibilidad y restricción necesarias en el control penal» y que Hassemer cree que ya se están dando. es legal. Si es cierto que las superpotencias están preparándose para retornar a la univocidad de guerras que puedan ganarse. 1985. apartado 2 de la Ley Fundamental y la prohibición de disfraces.18 Parece llegado el momento de exponer sin complacencia alguna en qué sentido está justificada la desobediencia civil. Es la misma actitud espiritual. cf. A la vista del «otoño caliente». se repite entonces en la utopía de la seguridad la misma estructura mental que en esa confusión iuspositivista de la democracia fuerte. jamás ha tenido la ambigüedad una existencia más palpable que en esas armas que se perfeccionan para no emplearlas nunca. 325 y sigs. La desobediencia civil en el Estado de derecho tiene la misma relación frente a la resistencia activa contra el despotismo que el legalismo autoritario en el Estado de derecho frente a la represión pseudolegal del despotismo. un secretario de Estado se permite reflexionar sobre la posible aplicación de la legislación de excepción y el Frankfurter Allgemeine Zeitung.siones políticas de gran alcance hoy día sea inconfundiblemente superior a la que había en tiempos de Adenauer. La decisión de correr un riesgo de esta naturaleza debe tomarla cada uno por sí mismo. S. La reforma realizada por el Gobierno del derecho de manifestación. en lo histórico y también en lo jurídico. el modo en que los Länder gobernados por la CDU se han beneficiado de la reserva de ley del artículo 8. Neuwied. 70
marina que sostenía que lo que había sido justo una vez tenía que seguir siéndolo forzosamente. HASSEMER. Lo que pudo parecer una verdad de perogrullo a partir de 1945 no encuentra hoy fácilmente audiencia. antes de conocer el fundamento de una sentencia. W. págs. cuanto más tiembla la tierra bajo sus pies. en lo militar. «Ziviler Ungehorsam —ein Rechtfertigunsgrund»?. En la edición de 5 de agosto de 1983. Por supuesto. Y el Estado de derecho que persigue la desobediencia civil como si fuera un delito común incurre en la resbaladiza pendiente de un legalismo autoritario. de estas implicaciones jurídicas no se sigue la necesidad de sustituir la justificación moral de la desobediencia civil por otra jurídica.. incluso en la era atómica. 344 y sigs. las positividades falsas del presente encuentran su fianza histórica en las del pasado. Para una crítica.
. que se aferra tanto más testarudamente a los valores inequívocos. Tal es el sentido de la protesta contra un cambio de Gobierno que. En los últimos meses ha venido profundizándose este abismo entre las exigencias crecientes de mayor legitimidad y la tendencia hacia un legalismo endurecido. Lo cual es algo distinto a un llamamiento en favor de la desobediencia civil. esp. Wassermann. sin embargo. págs. la desobediencia civil moralmente justificada requiere una «prolongación conceptual en el derecho positivo». No obstante.
por vía oral y de hecho. Lo han hecho. Gollwitzer se unen a miles de ciu72
dadanos leales para ejercitar la «resistencia no violenta». experiencias y esperanzas de los jóvenes que constituyen los innumerables grupos de acción y las imponentes cadenas humanas. si no por razones militares. en la conciencia de estar manifestando la voluntad política de una mayoría demoscópicamente cuantificable de electores. Mutlangen se ha convertido en un ejemplo ya decididamente estatuido. muchos de nuestros juristas están tan anclados en el monopolio estatal de la violencia que aplican incorrectamente la línea de separación entre el derecho y la violencia. se verán obligados de un modo u otro a intentar romper la lógica fatal de la carrera de armamentos. los soviéticos servirán para lo mismo que los norteamericanos. hasta la fecha. Quienes todavía siguen las orientaciones ya escasamente inteligibles del Gobierno de los Estados Unidos. Todos ellos se aferran al concepto jurídico de noviolencia que excluye la «coacción» incluso en el sentido 73
. un criterio coincidente con la concepción dominante entre los juristas alemanes: la de que la protesta que viola una norma no solamente es jurídicamente punible sino moralmente condenable. pero también cuidadosamente protegido. Sobre todo preocupación sobre si los más activistas entre los participantes aprecian con exactitud las dimensiones de su éxito. Sería realista la esperanza no de evitar la instalación propuesta de los cohetes. Temo que se pierda esta oportunidad que países con más tradición democrática han entendido como un reto y han elaborado de un modo productivo. por otras políticas. la opinión pública de nuestro país accede por primera vez a la oportunidad de liberarse de un trauma paralizante y de dirigir la vista sin miedo hacia un punto límite de la formación democrático-radical de la voluntad política que. contrario a la ley. además.Derecho y violencia. el Gobierno. la desobediencia civil se remite a principios fundamentales que son los que sirven para legitimar a la misma Constitución. Jamás se habían echado a la calle en la República Federal tantas personas a luchar por un objetivo político que muchos de nosotros consideramos urgente y razonable. Eppler. La praxis de las últimas semanas y meses nos ha familiarizado con el concepto de desobediencia civil. Únicamente una valoración realista de las perspectivas de éxito en la política interior puede proteger al movimiento pacifista de los dos peligros de la decadencia o la escisión que tendrían como resultado que la protesta fuera más allá de las fronteras razonables de la desobediencia civil. El movimiento pacifista no supone un hito en la cultura política de la República Federal solamente a causa de la movilización sin precedentes de las masas. Böll. no violento. un concepto que el filósofo moral John Rawls define en su conocida Teoría de la justicia como un acto público. ojeo el «Aktionswoche» del movimiento por la paz correspondiente a mediados de octubre de 1983. La satisfacción viene mezclada con preocupación acerca del curso futuro de las cosas. modelado según pautas previas estadounidenses. consciente y político. cometido con el propósito de ocasionar un cambio en la ley o en los programas del Gobierno. también constituye un hito la práctica generalizada de la desobediencia civil en el Estado de derecho. Hasta ahora las protestas del movimiento pacifista han expresado. A este respecto. precisamente allí donde escinde la cultura política de una comunidad democrática avanzada y arranca las raíces político-morales de los órganos del Estado. Un trauma alemán
A menos de un mes de su aparición. como tienen que ser para muchos a quienes separa una generación o quizá más de los impulsos. los políticos y periodistas que influyen en la formación de la opinión. sino de hacer ver al Gobierno conservador que en la República Federal ya no es posible una política de rearme tras la política del rearme. la convicción de que las acciones demostrativas tienen que conservar su carácter simbólico. Frente a ello defienden entre nosotros un punto de vista distinto el presidente del Tribunal Constitucional Federal. Encajonados entre el positivismo jurídico y el fetichismo del poder. incluso cuando comprendan violaciones calculadas de normas y que deben llevarse a cabo con la intención de hacer un llamamiento a las convicciones y el sentido de la justicia de una mayoría. De este modo. había sido un tabú. También aquí se producen sentimientos encontrados. Este tipo de negativa concreta a la obediencia a la ley con intenciones demostrativas únicamente puede darse dentro de un Estado de derecho reconocido como legítimo. Las reacciones son ambiguas.
etc. pedagogos. 1983. medio. Bergisch Gladbach. En su trabajo Frieden im Lande considera la desobediencia civil como algo peor que un acto criminal. En este caso basta con la definición de violencia de los juristas. típico. leales y especialmente comprometidos. es suficiente la distinción autoritario-legalista entre el derecho y la violencia para convertir en criminales a los ciudadanos comprometidos que emplean su imaginación en luchar contra su mediatización a manos de unos medios de comunicación taimados. sino también a una inmensa cantidad de jóvenes y de ciudadanos democráticos. Rohrmoser y otros. algo análogo a las actividades contrarias a la Constitución: todo quebrantamiento de la norma moralmente justificado pero dotado de «carácter coactivo» debe considerarse como un acto delictivo «moralmente condenable». teólogos. el «rechazo a la forma democrática de Estado» y
. que suelen permanecer en la retaguardia».
dad de esta comunidad estatal de dominar una crisis grave de carácter individual-social.. «Ein Grundrecht auf Ungehorsam gegen das demokratische Gesetz?». Lübbe. la de la pena y la de la amnistía. la desobediencia civil aparece en una penumbra indeseable: se convierte en componente integral del intento subversivo de «ejercer una dictadura inmediata a través de una élite». ni siquiera es pertinente plantearse la cuestión de si la instalación de cohetes aquí y hoy justifica una protesta que implique el quebrantamiento de alguna norma. artistas. El centro de la resistencia está constituido por periodistas de izquierda. Frieden im Lande. realizadas por el movimiento de protesta norteamericano contra la guerra de Vietnam que colaboraron sustancialmente a producir un cambio de criterio en la opinión pública y. desde los tiempos de la reforma monetaria. a la terminación de aquella intervención contraria al derecho internacional. no hemos conseguido entendernos para dar semejante paso. Considera que la resistencia contra el rearme fue el punto culminante de una lucha por el poder que había durado un decenio. En todo caso. los pedagogos de la emancipación se preocupan porque haya «un ejército de jóvenes resistentes que han de correr los riesgos de las posibles penas por sus actos en lugar de los generales de la resistencia. Con trazo grueso subraya Kriele en su artículo para el anexo de Das Parlament el conocido libreto neoconservador de guerra civil propuesto en la República Federal por Schelsky. Kriele. especialmente las leyes penales y el derecho criminal y el derecho de las cosas.. vienen sirviéndose de diversas excusas a fin de consolidar frente a los representantes electos y designados del Estado «el derecho a una posición jurídica privilegiada de élite» por todos los medios. Arndt recuerda las violaciones de normas generalizadas a lo largo de los años.»¹ Pero cuando la primera y. ¿Quién osará sostener que esta incapacidad nuestra para ponernos de acuerdo no ha contribuido en buena medida a la escalada terrorista en la primera mitad de los años setenta?» El colega de Arndt. la coacción es la coacción». Das Parlament de l-X-1983 contiene como anexos textos de Claus Arndt y Martin Kriele. después de la rebelión estudiantil. quienes. Mientras quienes violaban las normas reconocían en general la legalidad democrática de su ordenamiento jurídico y aceptaban las consecuencias penales de su actuación. El libreto neoconservador de la guerra civil Hoy se escuchan advertencias en uno u otro sentido provenientes de los círculos de los iuspublicistas alemanes. especialmente los subversivos. tiene un punto de vista opuesto. profesores. al mismo tiempo. estudiantes. Josef ISENSEE. constituyen toda la verdad y prueban la capaci1. De este modo. en Basilius Streithofen (comp. Por supuesto. Entre despreciar las motivaciones político-morales del que quebranta la norma y aislar descalificándolo a un enemigo interior no hay más que un paso.de la presión psíquica y de la restricción de la libertad de movimientos de terceros. el Estado también testimonió su respeto al fin de la guerra por los motivos de la desobediencia mediante una generosa amnistía: «Sólo estas dos reacciones tomadas en su conjunto. escritores. última palabra sobre la desobediencia civil es la tautología de «la violencia es la violencia. Evidentemente.). por último. «La prohibición del empleo de la violencia adquiere su sentido inequívoco en las leyes que la comprenden.. En esta antiélite coinciden el desprecio por el ser humano normal. Kriele pretende avanzar aún más en el camino que han emprendido los neoconservadores que se han aprovechado del terrorismo durante los años setenta ya que no solamente pretende marginar del ámbito constitucional a toda una generación de estudiantes. Arndt subraya lo realizado por ambas partes.
Hay sobre todo tres hilos que aquí se mezclan para constituir una madeja casi imposible de deshacer. quienes aspiran a poder decidir sobre si aceptan o no las decisiones de los órganos federales. especialmente en los semanarios de Hamburgo o en las emisoras de radio o de televisión. profesores. sino también si ha de tener vigencia social y si la merece». Todavía habrá de pasar un segundo filtro en tales redacciones donde se querrá decidir no sólo si la ley tiene validez jurídico-formal. De esto es de lo que se trata cuando la policía y los tribunales deciden acerca de tolerar o no tolerar la resistencia. Así resulta que hasta hoy no se ha apaciguado el agitado clima de sospechas y acusaciones recíprocas. determinadas manifestaciones actúan de un modo especialmente complicado sobre el trauma. películas como Holocausto o innumerables biografías de ministros. ni el señor Kriele y. los primeros procesos por campos de concentración en foro alemán. sino demostrativo». con buena conciencia subjetiva y bastante intransigencia. En Frieden im Lande escribe Kriele: «para nuestra democracia la cuestión vital ha pasado a ser si la decisión última corresponde a los órganos del Estado. ni el señor Geissler. muy similares a las guerras civiles. por tanto. Mi confianza en el sano raciocinio humano es tan inquebrantable que prefiero que la teoría de la conspiración del profesor de Colonia de Derecho Público y Teoría General del Estado hable por sí sola. trazan de tal modo la frontera entre el derecho y la violencia que no solamente cabe penar al desobediente civil. Este peculiar mundo fantástico debe hacernos recordar que hoy la seguridad jurídica en la República Federal aparece amenazada desde dos lados: no solamente desde el instrumentalismo y la enajenación jurídica de quienes están dispuestos a cruzar la 76
frontera de la desobediencia civil. desde luego. Nadie puede librarse de él. en las manifestaciones sintomáticas produce impulsos afectivos y confunde el entendimiento. el trauma daña el aparato psíquico de un modo duradero. que pudo reconocerse desde el primer día como un régimen injusto. la cuestión de la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra. Una sola palabra más podría inducir la falsa impresión de que haya algo sobre lo que se pueda opinar en ese melodrama en el que aparecen generales de la resistencia para dirigir la guerra de la antiélite. impulsos como el rearme. las relaciones con países como Israel. declarada constitucional por el Tribunal Constitucional Federal. o a las redacciones de los periódicos. A efectos de mayor claridad. sino también por el legalismo autoritario de aquellos que. Polonia o la Unión Soviética. En primer lugar surge la lucha entre oponentes que. lo que afecta a las zonas más sensibles del ordenamiento de un Es77
. Piénsese en una ley debatida y aprobada en el Bundestag e. El objetivo inmediato de esta élite autodesignada es la destrucción de la conciencia jurídica de amplias capas de la población y tiene esperanzas de alcanzar el objetivo «ya que los iniciadores de la resistencia disponen de medios poderosos». insisten en haber extraído cada uno de ellos la única consecuencia correcta del pasado común. tampoco. yo. la prohibición del KPD. provistos del escueto poder de definición de los juristas. los actos delictivos de los terroristas en los años setenta. nuestro autor añade que siempre se trató de una lucha por el poder. incluso. Los enfrentamientos. En seguida surge el conflicto en el precario punto de sutura entre el derecho y la violencia. Esta acusación adquiere una contundencia especial por el hecho de que las revelaciones del señor Kriele —y la apasionante publicística de todos sus compañeros de ideología— únicamente suelen aparecer en un órgano tan distanciado como el Frankfurter Allgemeine Zeitung. En ese clima que no se puede cambiar intencionalmente. a aquel «ordenamiento». sino también descalificarlo moralmente. se concentran en la necesidad de invertir la relación entre el poder legítimo del Estado y el antipoder ilegítimo. «el Bundestag y el Gobierno federal por un lado y algunas redacciones por otro. jueces. manifestaciones como las formas más radicales de las protestas a fines de los años sesenta y. etc.«cierta comprensión respecto del deseo de dominación de la oligarquía del partido comunista».
Las simples enseñanzas de la historia
La evolución política interna de la República Federal se encuentra hasta la fecha bajo el trauma que supuso una transición formalmente legal del Estado democrático a un régimen caudillista totalitario. por supuesto. incluso cuando ésta no tiene carácter coactivo. democráticamente legitimados. Impulsos eléctricos de este tipo constituyen una red muy tupida y vibrante en la que se agita inútilmente la historia de la República Federal. Freud llama trauma a aquella herida tan dolorosa que es necesario reprimirla.
ya que el «monopolio de la violencia y el deber de mantener la paz es el fundamento del Estado moderno. No se debe poner en modo alguno la protesta del movimiento pacifista en relación con los acontecimientos traumáticos de hace medio siglo. el teórico del Estado de Bonn Isensee considera que la desobediencia civil en el Estado de derecho es una perversión del derecho de resistencia. Me convencen las razones que aduce un conocedor tan profundo de la historia contemporánea como Karl Dietrich Bracher contra la falsa actualización del problema de la resistencia. viene hoy por la izquierda. Asimismo. Esta recapitulación sirve sólo como una rampa conducente a una rápida conclusión: lo que entonces vino por la derecha.. El hobbesianismo alemán La cuestión de la desobediencia civil en el Estado de derecho no es apropiada para una óptica de guerra civil. subsiste en nuestro país aquel hobbesianismo peculiar. por ejemplo. desde las intentonas de 1919 a 1923 hasta los combates callejeros entre 1930 y 1933.. hasta convertirse en un "movimiento"». debieran renunciar a toda referencia indirecta. nadie consideró el problema desde esta perspectiva cuando comenzó a ponerse de actualidad a través del movimiento por los derechos civiles y las protestas contra la guerra de Vietnam.» Es posible que sea un paralelismo con el medio de los terroristas de los años setenta. Bracher hace de nuevo el camino del calvario de la República de Weimar. cuyo representante en el Derecho político alemán era Carl Schmitt y que. La ola de populismo de derechas que invadió la República Federal en otoño de 1977 también se alimentaba de esa tradición. El teólogo moral de Marburgo. En los Estados Unidos. ello sirve. Haríamos mejor disociando la controversia sobre la desobediencia civil del trauma alemán y considerándola como se considera en otros países: se trata de una relación tensa entre la garantía de seguridad jurídica de un Estado que ejerce el monopolio de la violencia y la aspiración legitimatoria del ordenamiento del Estado democrático de derecho. puede pronunciarse muy equilibradamente sobre la obligación de la Iglesia creyente de «resistirse en el momento oportuno». ha establecido relaciones con concepciones conservadoras procedentes de otras latitudes. pero ¿también lo es con el medio de las iniciativas ciudadanas. como la de Josef Isensees sobre «el papel de luchador de la resistencia a posteriori que se confecciona en la República Federal». Wolfgang Huber.. consagra institucionalmente la ruptura con el pasado fascista y. en la actualidad. apartado 4 de la Ley Fundamental. Bracher extrae una cita de muy rico contenido del juramento de aquella Orden Alemana a la que pertenecían los asesinos de Erzberger: «Juro obedecer incondicionalmente al Jefe Supremo de la organización y a mis superiores. Walter Rathenau y Matthias Erzberger. el nivel mínimo de toda forma de Estado de la Edad 79
. únicamente para que puedan hacerse observaciones mordaces (pensado aquí en Günter Grass). la adaptación de los partidos burgueses. La lección que Bracher extrae de Weimar es que hay que impedir a tiempo la «expansión del potencial extremista. los destinatarios a los que Bracher quiere dar una lección. ha de actuar como un baluarte contra todo tipo de enemigos de la democracia. o de hecho. en realidad. además. los actos incriminados supuestamente. Sus portavoces ya han expuesto con claridad que no pueden ni quieren fundamentar su oposición en el derecho de resistencia en el sentido del artículo 20. Menciona asimismo los asesinatos de Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht. el aislamiento autoinfligido del KPD.tado de derecho que. Los traidores serán juzgados. entretanto. Aunque nos liberemos del trauma alemán. Por eso mismo me asombra mucho la actualización que realiza él por su cuenta. por lo demás. Recuerda de nuevo las ilusiones de los sindicatos. como en el caso del terrorismo. Así. Por último. ponen en cuestión el principio del monopolio estatal de la violencia. por supuesto. Ahora nuestros amigos neoconservadores se han puesto a la tarea de enfocar con la misma perspectiva la protesta contra el nuevo rearme. los grupos de contacto y las asambleas de base de hoy? Éstos son. Apenas puede estar más alejado de su mentalidad. en la tradición del Estado autoritario (Obrigkeitsstaat). con un garboso giro de izquierda a derecha que trata de reducir a común denominador el pacifismo y el fascismo. En la recopilación Frieden im Lande y bajo el título de Die Lektion von Weimar und die Aktualität des WiderstandsProblems.. la mentalidad de atenta78
do de la dirección del SPD. lo que suscita reacciones que tienen sus raíces mucho más atrás del régimen nazi. ¿Se refiere en verdad Bracher al movimiento pacifista? Quien se opone a los falsos paralelismos con la resistencia al régimen nazi no debiera establecer a su vez falsos paralelismos entre Bonn y Weimar y.
Robert SPAEMANN. únicamente el monopolio de la violencia del soberano distingue la violencia del Estado de la violencia a secas. desde la perspectiva del Estado. una vez que se emplean estos términos. para imponer la paz interior. negó el
2. en Philosophische Essays. la guerra civil. Esta esfera vital se estructura normativamente por debajo del umbral de las normas jurídicas y como terreno en el que está enraizado moralmente el Estado de derecho. Allí donde no hay ordenamiento jurídico comienza de inmediato la rebelión. sin embargo. En lugar de ello. Stuttgart. en todo caso. Hasta Kant quedó tan impresionado con el razonamiento de Hobbes que. Un pensamiento inspirado en Hobbes tiene que hacer de lado como jurídicamente irrelevante al ámbito de la cultura política. El derecho obliga de la misma forma que la violencia. 80
derecho de resistencia. el lector espera alguna referencia a los ambiciosos fundamentos legitimatorios del Estado de derecho. la paz interna y la seguridad de los ciudadanos. pero sí interesantemente unilateral: junto a la garantía de la seguridad jurídica no se habla para nada de la pretensión de legitimidad sobre la que se apoya el monopolio estatal de la violencia. donde se da lo que Hegel había llamado la vida ética del pueblo y donde se regeneran las creencias de los ciudadanos a base de convicciones morales. La obediencia a la ley que el Estado democrático de derecho de la Ley Fundamental exige al ciudadano va más allá. Quien no respete ese nítido límite. No se permite que haya un punto medio y. la legalidad de cualquier ordenamiento jurídico descansa exclusivamente sobre el monopolio estatal de la violencia y no precisa de legitimación alguna mediante contenidos jurídicos. entre la violencia monopolizada por el Estado y la violencia a secas permite liberar el ámbito jurídico de cuestiones referentes a la legitimación. Todo esto no es falso. Hobbes había argumentado que si se permitía que todo ciudadano decidiera en último término cuándo estaba justificada la resistencia correría peligro el más preciado bien que ha de garantizar el Estado. se ha prohibido la libertad de movimientos y no existe procedimiento jurídico alguno para adoptar actitudes en relación con las situaciones de derecho. Spaemann prosigue sin duda esta línea kantiana de razonamiento aunque sólo bajo la premisa que es característica de la corriente alemana del pensamiento hobbesiano sobre el Derecho político: las cuestiones de legitimación han de subordinarse sin reparos al problema de la consolidación de la legalidad ya que únicamente el Estado que ejerce el monopolio de la violencia puede evitar el mayor mal de todos. de la alteración del orden público o del allanamiento de morada y de cualesquiera otras actividades de la violencia privada» para emplazar luego otros cañones contra la obediencia «selectiva» a la ley. Éste es un aspecto que Carl Schmitt ha interpretado con maestría. algo así como que el Estado constitucional moderno pide a sus ciudadanos obediencia a la ley tan sólo porque se apoya sobre principios dignos de reconocimiento. es decir. por razones análogas. sigue el autor: «La legalidad no se agota en la prohibición del daño causado a personas o cosas. Según Spaemann solamente se cuestiona la legalidad del Estado de derecho cuando se ha suprimido la libertad de expresión. esto es. De este modo.» Tras este añadido restrictivo. Kant exigía al Estado de derecho leyes justas. 1983. esta desobediencia debiera verse como moralmente condenable. Y añade: «Y solamente el nivel mínimo. se considera legítima cualquier forma de dominación que sea suficientemente eficaz para garantizar aquel bien. fijado a consecuencia del poder estatal de definición.2 En contra del derecho de resistencia clásico. En todo caso. tendría que considerarse ilícita la desobediencia de un Martin Lutero King a la que. Pero de eso no se habla. Según estos criterios estrictos. tampoco una cultura política. «Moral und Gewalt».Moderna». a no ser que
. El brusco trazo separador entre el Derecho y la violencia. no entra dentro del campo de visión del hobbesianismo alemán. a cuya luz aquello que es legal también puede justificarse como legítimo. Como principio jurídico se cuenta el conocido principio moral según el cual el libre albedrío de uno ha de coincidir bajo normas universales con la libertad de los demás. si no la revolución. se ha honrado otorgándole una fiesta nacional y. Según Hobbes. quien no respete la frontera entre el derecho y la violencia se comporta como un subversivo y pierde el derecho al respeto moral. Isensee se refiere en este punto a un trabajo de Robert Spaemann sobre Moral und Gewalt (Moral y violencia) que explica bastante bien el complejo trasfondo espiritual de la concepción selectiva de los postulados fundamentales del Estado de derecho. que ve amenazado su monopolio de la violencia. si hay que tomarse en serio la idea del Estado de derecho.
esta «rebelión» ha de servir sin duda únicamente a la «defensa. De otro lado. ¿Obediencia a la ley incondicional o cualificada? El peso del hobbesianismo en la doctrina alemana del Derecho político puede aclarar por qué hoy muchas contribuciones al debate son en realidad lo que en psiquiatría se llama tangential responses: respuestas a preguntas que no se han planteado. A Carl Schmitt le importaban dos cosas: la valoración existencialista de un tipo de guerra ritualizado y anclado en el pasado y. sino de la desobediencia civil en el Estado de derecho. De una de las ideas. En lo que hace a la obediencia al derecho. Esta cualificación de la obediencia a la ley es necesaria porque no puede excluirse que también dentro de un ordenamiento jurídico completamente legítimo subsista una injusticia legal sin que se corrija.» Dentro del Estado de derecho. hoy se trata de definiciones de aquello que se conoce como «acción no violenta». la que Hobbes ha expuesto. el principio de la soberanía popu83
. Spaemann subraya bien los argumentos de Carl Schmitt en la medida en que explica qué sucede con quien se rebela contra la definición del Estado como monopolio de la violencia: «La razón del recurso a la violencia puede ser tan justa como quiera. se parte del principio de que. la discriminación despiadada de aquellos que cuestionan la definición del Estado como monopolio de la violencia y que proponen definiciones concurrentes procedentes de sus ámbitos existenciales político-culturales. en las de aquellas personas que. el Estado democrático de derecho está constituido por dos ideas en igual medida: tanto la garantía estatal de la paz interior y la seguridad jurídica de todos los ciudadanos. el Estado. como la aspiración de que el orden estatal sea reconocido como legítimo por los ciudadanos. las dos ideas pueden entrar en una tensa relación. tiene que garantizar el respeto a las leyes si todas las personas han de moverse dentro de su marco con igual libertad y autonomía. de la otra. en tanto que obtenemos una imagen distinta cuando observamos el problema desde una perspectiva jurídico-histórica. apoyado en el monopolio de la violencia. Un mundo entero separa esta tradición conceptual de la frase del iuspublicista Claus Arndt: «Hemos de ser siempre al mismo tiempo ciudadanos y rebeldes. La violencia dominante tratará de evitar esta situación con razón y de perseguir la rebelión como un delito. Pero la experiencia histórica muestra que esta moderación por el derecho de razón humana falible y la naturaleza humana corrompible a menudo sólo funciona para una situación jurídica predeterminada. a diferencia de Hobbes.sea lo suficientemente fuerte para pasar de la mera rebelión a convertirse en el partido dominante. normalmente se pueden revisar en plazos previsibles las decisiones de los órganos estatales que funcionan dentro de la legalidad procedimental. conservación o reposición de la vida ciudadana en cuanto comunidad de personas libres e iguales».» Puede verse aquí a dónde conducen los recovecos conceptuales del hobbesianismo alemán: el que recurre a la desobediencia civil se sitúa en las filas de los rebeldes. las posibilidades de revisión están institucionalizadas. sentencias o medidas se dicten. pronuncien o adopten según el procedimiento prescrito. Nuestro ordenamiento jurídico descansa sobre principios fundamentales de contenido universal y la realización de tales principios puede entenderse como el agotamiento de ese contenido. En el Estado de derecho. reconocido libremente y por convicción. se aprovechan de su «doble condición de ciudadanos y enemigos». Por supuesto. De un lado. Hoy no se trata de la resistencia contra un Estado injusto. siendo moralmente recriminadas. se sigue la exigencia de una obediencia al derecho incondicionada. 82
si se observa desde un punto de vista normativo. esto es. la aspiración a la legitimación del Estado democrático de derecho no queda satisfecha por el hecho de que las leyes. Normas como los derechos fundamentales. Estos fundamentos que legitiman a la propia Constitución han de contar con reconocimiento por lo demás con independencia de que el derecho positivo coincida con ellos o no. una obediencia cualificada. ésta se relativiza y únicamente queda una justicia: el reconocimiento recíproco de los enemigos en cuanto que partidos dominantes. En cuestiones fundamentales no es suficiente la legitimidad procedimental: el propio procedimiento y la totalidad del ordenamiento jurídico han de poder justificarse fundamentándose en principios. la garantía del procedimiento jurídico. Si ambos órdenes están escindidos ya no cabe exigir una obediencia incondicional frente a las leyes. Solamente puede entenderse este tipo de desobediencia cuando. Allí donde se produce la violencia (definida por la ley). sobre todo.
de que se haya realizado por completo el proyecto del Estado de derecho y que lo único que precisa es administrar el bien
3. esto es. La falibilidad que aparece en el proceso histórico de realización de principios constitucionales universales. a la vista del horizonte de su tiempo. no solamente a las mujeres y a los jornaleros. para todo y para todos y también para otras normas que enjuiciamos según estas medidas. la libertad de opinión. Y cuando Kant deseaba excluir del derecho de voto a todos los trabajadores por cuenta ajena.lar. la capacidad de juicio y la disposición al riesgo que son precisas para reconocer las violaciones legales duraderas de la legitimidad y para responder a éstas con la última ratio del anuncio de la desobediencia civil. el derecho de coaliciones. muchos de los principios fundamentales legitimadores de la Constitución que hoy suscribimos forman parte integrante de la Ley Fundamental. Solamente a la luz de los cambios de intereses y de las circunstancias históricas se ha podido tomar conciencia del agotamiento unilateral y selectivo del contenido universal de las normas generales. es preciso reconocer la desobediencia civil como parte componente de la cultura política de una comunidad democrática. 1984. Como las cosas siguen de la misma manera. por ejemplo. Complementariamente a la moralidad de las normas fundamentales aparece también lo que Hegel llamaría la moralidad de las relaciones vitales. pero solamente tienen vigencia como derecho positivo en la medida en que la legislación ha agotado su contenido universal. valer en todo momento y espacio. 87 y sigs. págs. Cuando se comprueba cómo las generaciones pasadas han venido engañándose siempre nadie puede estar seguro. ello no era un simple error de cálculo. Así se comprueba echando una ojeada pasajera a aquellas leyes reformistas de la coalición socialista-liberal que hoy se encuentran en peligro de derogación merced a los desvelos del señor Zimmermann. Este proceso de aprendizaje. encuentra su contrapeso exclusivamente en la desconfianza no institucionalizada de los ciudadanos en una cultura política madura. del que no están libres los representantes electos y designados del Estado. Desde luego. Estos principios tendrían que tener una vigencia universal. han de ejercer las funciones inmediatas del soberano y deben recurrir a la desobediencia civil con la intención de dar un impulso a las necesarias correcciones e innovaciones. ya que el monopolio de la violencia es tan constitutivo del Estado de derecho como la aspiración a una legitimidad racional. Stuttgart.
heredado con conciencia de los felices herederos. interrumpido continuamente por retrocesos. etc. el principio del Estado social.3 no se ha concluido todavía en modo alguno. Ernst TUGENDHART. De ello se sigue que la desobediencia civil no se puede legalizar en cuanto tal. incluso en las democracias más antiguas.. La existencia y el sentido del ordenamiento jurídico en su conjunto han de permanecer intactos. En esta dimensión de la realización histórica del Estado democrático de derecho se encuentran los procesos de aprendizaje y las experiencias de las que quiero ocuparme ahora. las únicas dentro de las cuales pueden realizarse las normas fundamentales. Una y otra vez tropiezan con retos históricos a los que hay que contestar con correcciones o innovaciones de carácter jurídico doctrinal si no quieren que se venga abajo la legitimidad del ordenamiento jurídico a la luz de sus propios principios. No se está concediendo aquí una patente para la desobediencia a la ley motivada en razones políticas. Cuando fracasa la Constitución representativa ante retos como el de la carrera de armamentos sometida a control exterior. Fueron precisas intensas luchas políticas y movimientos sociales duraderos para que penetrara en la conciencia jurídica dominante la idea de que una aplicación selectiva del derecho es una injusticia. como Inglaterra y los Estados Unidos. los ciudadanos que no disponen de oportunidades privilegiadas de ejercer influencia. Probleme der Ethik. La experiencia histórica explica el desconcierto sistemático no sólo de las clases dominantes sino también de los representantes del Estado y — sabe Dios— de la jurisprudencia científica. el derecho de sufragio universal.. También es discutible el gra-
. La desobediencia civil está sometida a reservas que se deducen obligatoriamente de la garantía de seguridad jurídica del Estado. En visión retrospectiva se aprecian más la ceguera y las versiones cargadas de prejuicios con los que se han establecido los criterios de cada nación para implantar. cuando no sean posibles otros procedimientos. están formuladas inevitablemente en un alto escalón de abstracción. la separación de poderes. Los principios se mantienen mientras cambian las circunstancias históricas y los intereses en los cuales aquéllos encuentran aplicación. etc. Ésta ha de servir para que superen la conciencia jurídica hobbesiana y consigan la sensibilidad.
dado que el empleo de estas armas. Un candidato con posibilidades aún menores es el reconocimiento constitucional del respeto a la paz. apartado 2. esto es. Ello no tiene nada que ver. A causa de esta diferencia. finalmente. con un llamamiento en favor de la desobediencia civil. que ya han dejado de serlo. reconocido en el artículo 2. El Estado democrático de derecho no sería congruente consigo mismo si no diera a entender que admite que el que quebranta hoy una norma puede ser un protector potencial de su legitimidad. ¿hemos de seguir en serio el ejemplo de esas opositoras británicas a las armas atómicas y presentar una querella ante el tribunal federal en Nueva York contra el presidente Reagan y el Gobierno de los Estados Unidos? Más difícil es la cuestión de las normas que vulnera la proyectada instalación de cohetes. se espera que. En lo que se refiere a los tribunales. no permite distinguir entre civiles y otros participantes uniformados. vid. En las democracias suele haber situaciones en las que ambas partes esgrimen buenos argumentos a favor y en contra de una cuestión. con independencia de sus convicciones íntimas. sin embargo. apartado 2. Pero el ordenamiento jurídico no puede convertir en derecho positivo con facilidad aquellos contenidos tan conflictivos y. ¿Se puede amenazar con el empleo de tales armas? Por supuesto. y de la distinción entre ley y derecho del artículo 20.
. el que quebranta la norma ha de hacer frente a las consecuencias jurídicas de su acción. superando el carácter estrictamente simbólico. Podría responderse si se está hablando de la solución que supone un Parlamento que sólo bajo «la presión de la calle» se decide a dedicarle un debate de dos días a estas cuestiones de una importancia vital. La desobediencia civil se encuentra justificada siempre que se propugne una idea de Estado de derecho orientado hacia su propia realización y no se tome como único criterio el derecho positivo. que se inclina hacia una respuesta positiva. el político realista pondrá de manifiesto la condición problemática del derecho internacional y responderá que únicamente los acuerdos internacionales com87
4. el hecho de la desobediencia civil sigue oscilando en la línea divisoria entre la legitimidad y la legalidad. Además. 1983) no puede justificarse de ese modo. Solamente será posible reconocer esta restricción al Estado cuando la desobediencia civil cumpla tres condiciones. Un candidato menor es el derecho a la vida y a la integridad física. lo que Johan Galtung llama resistencia «funcional» en Vierteljahresschrift für Sicherheit und Frieden (Boletín trimestral de seguridad y paz) (Cuaderno 1. Este debate no ha hecho más que empezar. más arriba. pero no debe tipificarlo como un delito igual a los demás. que declara vinculantes los principios del derecho internacional. la CDU/CSU por lo menos haya renunciado a la disciplina de voto de su grupo. Por ello. El Gobierno federal jamás podrá admitir que tiene la mala voluntad de vulnerar la paz. la ley penal ha de caracterizar y perseguir como ilegal este tipo de desobediencia. apartado 3. No tengo noticia de que en la decisiva votación del 22 de noviembre.do de agotamiento. Más arriba se ha esgrimido el argumento de que «no sea imposible otra solución». No es posible negar que los medios de exterminio generalizado son contrarios al derecho internacional. El ordenamiento jurídico en su conjunto ha de quedar intacto.4
Abolición del estado de naturaleza entre los Estados
Con estas reflexiones de principio aún no hemos adelantado nada para aclarar la cuestión concreta de si hoy cabe justificar el incumplimiento de normas en la República Federal considerándolo como desobediencia civil. Tengo tendencia a sentirme como simpatizante. difíciles de identificar con los que las normas fundamentales trascienden el conjunto de las leyes vigentes en cada momento. incluso cuando en una perspectiva histórica se advierte que quienes hoy actúan ilegalmente mañana pueden seguir sufriendo la injusticia. 71 y sigs. También los partidarios del estacionamiento pueden invocar con razón este derecho. a menudo. sea capaz de justificar su desobediencia mediante postulados fundamentales y reconocidos que legitimen la Constitución. Más cercano a la cuestión se encuentra el artículo 25 de la Ley Fundamental. no violento así como la intención de hacer un llamamiento a la mayoría. Y. págs. Sobre la proporcionalidad de los medios y la consideración de los intereses de terceros. Que esta polémica puede producirse en cualquier momento se deduce de la validez suprapositiva de las normas ilegislables a las que remite la propia Constitución a través del reconocimiento de los derechos fundamentales del artículo 1.
«Fragen der Verfassungspolitik».6 Esta regla es el camino real de la formación de la voluntad democrática y así debe seguir siendo. 160 y sigs. ha posibilitado la paz interior. su eficacia legitimatoria sólo se mantendrá cuando se aplique en condiciones en las cuales pueda admitirse la suposición de que regula de tal modo los procesos de forma5. que se encuentra todavía preso de las concepciones del sistema europeo de Estados entre 1648 y 1914. Thoreau tomó la anexión de California. no con ánimo de desencadenar guerras atómicas sino con el de poder amenazar con que pueden ganarlas. aunque sea un objetivo que. cabe montar y desmontar los cohetes si bien ello parece algo inverosímil a la vista de la experiencia acumulada hasta la fecha. El derecho internacional ha de adaptarse a esta situación nueva.probables pueden realizar estos principios jurídicos. Hoy día. ahora es necesario un impulso igualmente revolucionario para acercarnos a aquella paz jurídica internacional con la que ya había soñado Kant. y de ello es de lo que se trata en Ginebra. No obstante. Helmut SIMÓN. La desestabilización que produce la introducción de armas atómicas de primer ataque en las relaciones entre las superpotencias y sus aliados (alemanes). también los trabajos de Ralf Dreier. Opladen. la lógica de la carrera de armamentos ha generado relaciones y riesgos tan absurdos que el objetivo más legítimo que cabe proponer es la destrucción de los medios de exterminio generalizado como paso primero para la abolición del escandaloso estado de naturaleza entre los Estados. Esta utopía imprescindible para la supervivencia no puede proceder de la pesadilla de un Estado mundial. Frankfurt/m. Offe (comps. nada inverosímil.). Jürgen Habermas.
ción de la voluntad que también se producen decisiones racionales con escasez de tiempo e informaciones incompletas. precisa de impulsos innovadores. 1983. de gran trascendencia para la colectividad. el derecho internacional. son irracionales las decisiones mayoritarias irreversibles.
. El Estado moderno. el Gobierno contradice esta versión de la doctrina militar de la OTAN. en Peter Glotz (comp. «Politische Legitimation durch Mehrheitsentscheidung?». El ejemplo de la agitada historia de la implantación de derechos fundamentales importantes permite una perspectiva histórica a largo plazo en la que también ha de verse la evolución y asentamiento paulatinos de los principios del derecho internacional. An den Grenzen der Mehrheitsdemokratie. según los cálculos humanos. también pueden producirse catástrofes. pero en este caso. aunque sólo se tengan en cuenta las averías y los errores humanos. contraria al derecho internacional. Cf. Por supuesto. ¿Y qué si no? Con todo. por el momento me parece más sugestiva la pregunta que plantean el magistrado del Tribunal Constitucional Federal Simón5 y muchos otros de si la débil cobertura legitimatoria de las mayorías parlamentarias es suficiente para justificar las decisiones fundamentales de política de seguridad. 1984. ya que podrían ser falsas. Horst Schüler-Sprin-gorum. Pero ¿sirve esta reversibilidad también para la doctrina militar de la doble decisión que subyace en la OTAN? Sus enemigos sostienen que los Estados Unidos han cambiado su política de una estrategia de evitar la guerra a otra de dirigir la guerra. sólo pueda alcanzarse paulatinamente. no permiten otra opción que el rechazo de la lógica de la política de seguridad que se ha seguido hasta la fecha. por ejemplo. todos encontramos correcto celebrar a estos adelantados de la desobediencia civil. el intento enérgico de dar un primer paso efectivo para una juridificación del estado de naturaleza entre los Estados es el puro realismo. con su monopolio de la violencia. retrospectivamente. Con todo. Claus OFFE. Por supuesto. Si esta estrategia ha de encontrarse en vigor tanto tiempo como la anterior. C. pero tampoco puede quedar embarrancada en la concepción del Estado como monopolio de la violencia. Por supuesto. Guggenberger.). la simetría de los argumentos no puede justificar que se acepte la posibilidad. de una vulneración de los requisitos de la regla de la mayoría. Para responder a ello es preciso tomar en consideración el estudio de Claus Offe sobre las funciones y requisitos de validez de la regla de la mayoría. 6. así como los peligros que se derivan de la difusión de armas atómicas a las potencias medianas y a una cantidad incalculable de Estados pequeños. en un primer momento. los planes tienen que dar por supuesto un período dentro del cual. págs. Ziviler Ungehorsam im Rechtsstaat. como pretexto para un boicot a los impuestos y. en B. Frente a la fantasía adolescente de ritualizar extrajurídicamente las relaciones amigo-enemigo.
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