Source: http://laborparlamentaria.bcn.cl/wsgi/consulta/verDiarioDeSesion.py?id=651994
Timestamp: 2019-05-21 05:31:45+00:00

Document:
Diario de Sesión: Sesión Especial N° 16
HOMENAJE EN MEMORIA DE PRESIDENTE DE AUTORIDAD NACIONAL PALESTINA, YASSER ARAFAT
HOMENAJE : Mario Enrique Rios Santander
HOMENAJE : Hosain Sabag Castillo
PROYECTO DE ACUERDO DEL HONORABLE SEÑOR LARRAÍN, MEDIANTE EL CUAL SOLICITA A SU EXCELENCIA EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA QUE DECLARE EL DÍA 29 DE NOVIEMBRE DE CADA AÑO COMO “DÍA DE LA AMISTAD Y LA PAZ ENTRE CHILENOS Y ARGENTINOS” (S 769-12)
Sesión 16ª, en martes 30 de noviembre de 2004
(De 10:57 a 12:2)
III.	CUENTA..........................................................................¿.
Homenaje en memoria de Presidente de Autoridad Nacional Palestina, Yasser Arafat (se rinde).....................................................
--Se abrió la sesión a las 10:57, en presencia de 23 señores Senadores.
De la Excelentísima Corte Suprema, por medio del cual emite su parecer respecto del proyecto de ley, en primer trámite constitucional, que faculta al Pleno del Máximo Tribunal para autorizar el funcionamiento de salas en las Cortes de Apelaciones, durante el feriado judicial (Boletín Nº 3.728-07).
Del señor Ministro del Trabajo y Previsión Social, mediante el cual da respuesta a un oficio enviado en nombre del Senador señor Stange, referido al acrecimiento de la pensión de orfandad de las personas que indica.
Con el primero responde un oficio enviado en nombre del Honorable señor Espina, relativo a la construcción de un puente sobre el río Vergara, en la comuna de Renaico.
Con los dos siguientes contesta igual número de oficios dirigidos en nombre del Senador señor Horvath: uno sobre la habilitación del camino que indica, en la provincia de Capitán Prat, y otro, respecto de un camino en el sector del fiordo Mitchel, Undécima Región.
Con el cuarto da respuesta a un oficio enviado en nombre del Honorable señor Moreno, tocante a problemas en la parcelación La Puerta, comuna de Santa Cruz.
Con los dos últimos responde sendos oficios dirigidos en nombre del Senador señor Stange, acerca de la iluminación del sector que señala, de la obra concesionada ruta 5 Río Bueno-Puerto Montt, y sobre suministro de agua potable para la comuna de Hualaihué.
Del señor Ministro de Salud, con el que da respuesta a un oficio enviado en nombre del Honorable señor Espina, atinente a la situación de los funcionarios del Hospital de Temuco.
De la señora Ministra de Vivienda y Urbanismo, mediante el cual contesta un oficio enviado en nombre del Senador señor Horvath, sobre la disponibilidad de terrenos para la construcción de viviendas en Puerto Puyuhuapi.
Del señor Ministro de Minería, con el que da respuesta a un oficio enviado en nombre del Honorable señor Prokurica, referido a problemas en los remates de pertenencias mineras.
Del señor Subsecretario de Pesca , a través del cual responde un oficio dirigido en nombre del Senador señor Horvath, acerca de la posibilidad de declarar en estado de catástrofe a las provincias de Aisén y Capitán Prat, por las razones que indica.
Del señor Director de la Dirección de Compras y Contratación Pública, con el que contesta un oficio enviado en nombre de los Senadores señores Espina y García, concerniente a las contrataciones de difusión radial en la Región de La Araucanía.
Del señor Director Nacional subrogante del Servicio Nacional del Consumidor, mediante el cual responde un oficio enviado en nombre del Senador señor Cantero, referido a la situación del conjunto habitacional Tucnar Huasi, de la comuna de Calama.
Del señor Presidente Ejecutivo de la Corporación Nacional del Cobre de Chile, con el que da respuesta a un oficio dirigido en nombre del Honorable señor Cantero, sobre el traslado de trabajadores de la empresa desde Chuquicamata a Calama.
De la señora Intendenta subrogante de la Décima Región, por medio del cual responde un oficio enviado en nombre del Senador señor Stange, sobre suministro de energía eléctrica para la localidad de Cheuquemó, comuna de Río Negro.
Del señor Director del Servicio de Salud Llanquihue Chiloé Palena, a través del cual contesta un oficio enviado en nombre del Honorable señor Stange, referente a un foco de insalubridad en la población Villa Los Poetas 1, de Calbuco.
Del señor Alcalde de Temuco , con el que da respuesta a un oficio dirigido en nombre del Senador señor García, acerca del estado de los conjuntos habitacionales entregados por el SERVIU en la comuna, en los últimos años.
Del Senador señor Larraín, mediante el cual solicita a Su Excelencia el Presidente de la República declarar el 29 de noviembre de cada año como "Día de la amistad y la paz entre chilenos y argentinos" (Boletín Nº S 769-12). (Véase en los Anexos el documento)
En conformidad con lo acordado por los Comités y a solicitud de la bancada del Partido Socialista, se convocó a esta sesión especial para que el Senado de Chile rinda homenaje en memoria del Presidente de la Autoridad Nacional Palestina , Yasser Arafat , recientemente fallecido.
Saludo a todas las autoridades e invitados que hoy nos acompañan en las tribunas con ocasión de tan importante tributo:
Al Arzobispo Metropolitano de la Iglesia Ortodoxa de Chile , Monseñor Sergio Abad ; a los señores Diputados del Consejo Nacional Palestino; al Excelentísimo Embajador de Palestina en Chile, don Sabri Ateyeh ; al Excelentísimo Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Jordania, señor Nabil Masarweh ; al Excelentisimo Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Egipto, don Abdel-Mohsen Omar Makhyoun ; al Excelentísimo Embajador Extraordinario y Plenipotenciario del Líbano , señor Mourad Jammal ; al Excelentísimo Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República Argelina Democrática y Popular, don Mohamed Benhocine ; al Excelentísimo Embajador de Marruecos , señor Abdelhadi Boucetta; al Encargado de Negocios de la República Árabe Siria, don Bahjat Doughman ; a los señores Cónsules de las Repúblicas Árabes de Siria y Jordania; a los señores presidentes, directores y miembros de diversas instituciones chileno-árabes radicadas en nuestro país; a los señores Directores de la Fundación Palestina Belén, y a diversos integrantes de la colonia palestina en Chile que hoy se hallan presentes en las tribunas.
En mi calidad de Presidente del Senado, me corresponde el honor de introducir esta sesión especial convocada para rendir homenaje al insigne líder palestino Yasser Arafat, recientemente fallecido.
Sin lugar a dudas, la figura y el legado de Yasser Arafat han sido y seguirán siendo para muchos motivo de controversia. No podría ser de otra manera, desde el momento en que durante toda su vida él se constituyó en uno de los principales actores, en líder, del duro proceso, aún pendiente, de constitución de un Estado palestino, proceso que ha marcado profundamente y en diversos grados la vida política y social de los habitantes del Medio Oriente, quienes han sufrido el cruento conflicto que ha asolado a la región.
Sin perjuicio de lo anterior, y dejando a un lado las posiciones irreconciliables que muchos quieren sostener y mantener con respecto a estas materias, es nuestro deber reconocer en esta oportunidad que durante más de cuatro décadas, Yasser Arafat simbolizó las aspiraciones nacionales del pueblo palestino, tanto de los habitantes de ese territorio como de quienes están dispersos por el mundo, logrando, a través de su obra, que la causa palestina fuese reconocida a nivel internacional como la lucha de su gente por la independencia y por el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino.
En esa labor, a la cual dedicó toda su vida y sus energías, cabe destacar su logro tal vez más importante: un liderazgo capaz de movilizar a todo su pueblo, que se pudo consagrar finalmente en la aceptación del principio de convivencia pacífica entre el Estado de Israel y el futuro Estado Palestino, hecho que tuvo su principal reconocimiento en la firma de los Acuerdos de Oslo del año 1993.
Sin embargo, Yasser Arafat , como muchos otros hombres y mujeres, tanto judíos como palestinos, no alcanzó a ver concretada en vida la aspiración de reconocer la coexistencia pacífica de ambos Estados.
Lo anterior, lejos de ser un fracaso, debe constituir un renovado aliciente para el pueblo palestino, en orden a perseverar en la necesaria consolidación del difícil pero esperanzador proceso de paz en la región, con el fin de lograr prontamente la paz y la armonía que el mundo quiere para palestinos y judíos.
La muerte de Yasser Arafat constituye para el pueblo palestino un dolor enorme y una pérdida irreparable. No obstante, nadie conoce los designios del Señor y bien puede ser ésta una oportunidad para sensibilizar a los más directamente involucrados en la necesidad impostergable de abrir un espacio para renovar los esfuerzos destinados a construir la paz en el Medio Oriente y dar forma a una solución justa: justa para Palestina y justa para Israel. Ése es el deseo más ferviente de todo Chile, y pienso que también del mundo entero.
Por todo lo anterior, quiero expresar, en mi nombre y en el del Senado de la República, nuestras más sentidas condolencias a la numerosa colonia palestina residente en el país, así como a la Autoridad Palestina, liderada hasta hace muy poco por Yasser Arafat .
Queremos reiterarles la plena disposición de esta Alta Corporación a cooperar, en lo que esté a nuestro alcance, para el reconocimiento de los derechos del pueblo palestino y la más plena y total convivencia pacífica en el Medio Oriente, que permita a sus habitantes disfrutar de los beneficios de la armonía, de la cooperación y del entendimiento entre las naciones.
Como lo afirmara el Sumo Pontífice Juan Pablo II en febrero de este año, refiriéndose precisamente a los problemas del Medio Oriente , "Nadie debe caer en la tentación del desaliento y, mucho menos, en las del odio o las represalias. Lo que la Tierra Santa necesita es reconciliación: perdón, no venganza; puentes, no muros. Esto exige que todos los líderes de la región, con la ayuda de la comunidad internacional, sigan el camino del diálogo y la negociación, que lleva a la paz duradera".
En seguida, en representación del Comité Socialista y del Partido Radical Social Demócrata, tiene la palabra el Senador señor Núñez.
Señor Presidente , en primer lugar, en nombre de la bancada del Partido Socialista y del Partido Radical Social Demócrata, agradezco a mis colegas el haber aceptado realizar esta reunión solemne para rendir homenaje en memoria de un hombre excepcional: Yasser Arafat .
Señor Presidente , un periódico de Jerusalén señaló hace pocos días lo siguiente: "Cerró sus ojos y su gran corazón se detuvo. Partió hacia Dios pero sigue presente entre este gran pueblo". Con estas palabras y en medio del llanto de sus colaboradores más cercanos, el mundo fue notificado del deceso de Yasser Arafat.
Miles de palestinos se abalanzaron a las calles de Ramallah, de Jenin, de Hebrón y de la Franja de Gaza, llorando por su líder, por su padre, por el Abu Ammar (Padre Constructor) de su pueblo.
Su vida se detuvo sin poder ver a su amada Palestina liberada y soberana. Otros serán los que deberán enarbolar la bandera que Yasser Arafat mantuvo en alto durante más de cuatro décadas.
Su lucha, sus convicciones, sus sueños seguirán alumbrando el camino de un pueblo que aspira -como todos- a vivir en paz, sin odios ni muertes que enluten su futuro.
Arafat el hombre, el ingeniero; Arafat el político; Arafat el Nobel de la Paz; Arafat el padre y constructor del anhelado Estado palestino. En él se conjugan y sintetizan las vicisitudes, contradicciones y circunstancias de un hombre de su tiempo: amado por su pueblo y combatido por quienes, puestos en iguales coyunturas históricas, seguramente no habrían cejado un solo instante por impedir que el territorio de sus mayores, de sus ancestros, de sus seres queridos, terminara en manos de otros.
Ha muerto un hombre y un guía, quien, a partir de Al Fatah, se erigió en el líder indiscutido de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), de la cual fue fundador, para transformarse luego en el gran Presidente de la Autoridad Nacional Palestina .
Sus restos inhumados en la Mukata de Ramallah, última morada, devenida en una suerte de prisión por los designios de aquellos a quienes combatió durante tantos años, recibieron el saludo, el afecto, el cariño de un pueblo que no alcanza aún a comprender ese aciago momento, esta pérdida irreparable.
El saludo, la congoja y la pena llegaron de todos los rincones del mundo a los nuevos dirigentes de la OLP y, por cierto, a los de la Autoridad Nacional Palestina. Presidentes y dignatarios, gente simple y corriente, hombres y mujeres que supieron de las luchas de Yasser Arafat, se sumaron al luto que entristece a una nación ocupada y golpeada por el flagelo de la guerra y el sinsentido de la violencia.
Miles de jóvenes y viejos palestinos se agolparon en las calles de Ramallah para dar el último adiós a los restos del rais. Todos quieren tocar el féretro de su Presidente , para de ese modo entregar la última caricia, aquella que ha de quedar en la memoria, que servirá de vehículo para transmitir el coraje, la decisión y el legado que ellos deberán cumplir.
Atrás quedan el recuerdo de su simbólica llegada a las Naciones Unidas y las imágenes de Camp Davis, en sus intentos de arribar a la anhelada paz.
Otros hoy deberán seguir su huella. Serán ellos los mandatados para mantener la unidad de su pueblo y hacer carne la tarea inconclusa, la que tantas vidas se ha llevado consigo.
Los socialistas de Chile y los socialdemócratas de Chile esperamos que la semilla de Yasser Arafat haya caído en tierra fértil, a fin de que todos los que tienen algo que decir y algo que hacer depongan los odios, declinen el egoísmo y tiendan las manos para que la fraternidad entre los hombres se enseñoree en esas tierras y la paz pueda tornarse realidad.
Dos Estados con fronteras nítidas y seguras son un objetivo que apoyamos. Asimismo, respaldamos el retorno de los miles y miles de refugiados palestinos, que piden y exigen volver a las tierras de sus antepasados. Nadie puede restarse a esa tarea. Ella constituye un imperativo político y, por sobre todo, moral.
Ya son demasiadas las vidas caídas, muchas las lágrimas derramadas. Es hora de que toda la gente de buena voluntad, la que miró con horror la tragedia de las Torres Gemelas, la que lloró por los muertos de Atocha, la que marchó por las calles y plazas del mundo para levantar sus voces contra las atrocidades de una guerra preventiva en Iraq, así como todos nosotros, pidamos -y exijamos- por la seguridad y la paz en los territorios palestinos.
No queremos más palestinos ni israelíes muertos. No queremos que esa tierra siga tiñéndose de sangre.
(Aplausos en la Sala y en tribunas).
Tiene la palabra, en representación del Comité Renovación Nacional, el Senador señor Mario Ríos.
Señor Presidente , agradezco a mis colegas de Partido el permitirme expresar algunas palabras en esta sesión, que a mi juicio adquiere trascendencia, no sólo para los efectos de entregar la visión sobre un líder que guió al pueblo palestino en los momentos más duros y difíciles de su historia, sino también para nuestra propia vida ciudadana, por la extensión, presencia y permanencia en Chile de ese pueblo, confundido ya con la sangre de todos los habitantes de este país.
Señor Presidente , "líder" es aquel que, siendo el único, independiente y autónomo en sus decisiones, representa el quehacer, los valores y los principios de toda una sociedad.
Es admirable cómo todas las naciones elevan a categorías casi sacras el instante en que logran la independencia y la soberanía de su territorio. Pero, sin lugar a dudas, las aspiraciones de los pueblos requieren ser encarnadas en una persona que cristalice las energías del torrente de un país.
A lo largo de la historia hemos conocido más nombres de hombres o mujeres que ideas triunfadoras. El pueblo palestino tuvo en Yasser Arafat a la persona precisa en los momentos adecuados.
De familia acomodada, Muhammad -el nombre de nacimiento de Arafat- estudio Ingeniería Civil en El Cairo, aunque en su vida posterior portaría con más frecuencia el fusil que las herramientas propias de un ingeniero. De hecho, militó en el ejército egipcio durante la primera guerra árabe-israelí, en 1948.
En octubre de 1957, Yasser Arafat tradujo su militancia por el establecimiento de un Estado palestino en la fundación del movimiento independentista Al Fatah, el cual se integró a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en 1968.
La tenaz resistencia de la población árabe de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental encontró en Arafat al soldado de trinchera y a la figura de crédito internacional que, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas de 1974, instaba a los países a no dejar caer "la rama de olivo de mi mano", mientras en la otra empuñaba "el fusil del combatiente por la libertad".
Yasser Arafat y las autoridades palestinas vivieron en los últimos años en toda su plenitud la globalización.
Existen dos globalizaciones, señor Presidente , y cada una tiene enemigos y amigos, partidarios: la globalización económica, donde se manifiesta una parte importante de los dirigentes políticos contrarios a ella, y la globalización de las ideas, en que una parte importante también de los políticos, de un país o de todo el mundo, se expresa en su contra.
Por eso, cada vez que se pretenda desarrollar una acción donde esté presente la globalización, sin duda alguna, existirán muchísimas situaciones de análisis que irán provocando hechos trascendentes en el quehacer de aquélla.
Yasser Arafat y el pueblo palestino se envuelven en la globalización de las ideas. En ella, todos los países del mundo -y fundamentalmente una parte de Europa Occidental y una parte importante de América del Norte- adquieren cierta propiedad para hablar de los asuntos palestinos, del Medio Oriente y de las cuestiones árabes en general.
Esa participación en la globalización de las ideas y las acciones ejecutivas de distintos países y organismos internacionales van creando en el transcurso de los años situaciones diversas que, casi invariablemente, terminan empeorando las cosas y destruyendo las esperanzas y los sueños de los pueblos. Es que en la globalización de las ideas siempre resulta muy difícil entender el alma de una nación, el alma de una sociedad.
En tal sentido -y lo expreso aquí en forma muy sincera, comprendiendo el valor que pueden tener muchas participaciones e intereses de otros lados-, creo que Occidente jamás ha entendido el alma del pueblo palestino. Y pareciera que no la seguirá entendiendo, por aquellas otras versiones sobre este tema que hemos conocido en el último tiempo.
Los palestinos no sólo tienen presencia en el Medio Oriente, que es su tierra natal, sino que, además, conquistan otros lugares del mundo.
Y aquí quiero hacer una mención especial.
¿Por qué motivo es trascendente para Chile el fallecimiento de Yasser Arafat , que, por supuesto, no constituye sólo un tema político que importa a nivel mundial? Nos interesa porque representa a aquel hombre y a aquella mujer que viven al frente de nuestra casa; a aquel que es compañero en nuestro trabajo; a aquel que se encuentra sentado aquí, en el Senado; a aquel que desarrolla una actividad cultural determinada; a aquel gran empresario; a aquel comerciante; a aquella persona que traduce sus esfuerzos y su trabajo en nuestra tierra; a aquel que se halla en la más grande de las urbes o en el más pequeño de los pueblos; a aquel que, confundido con toda la realidad geográfica y social de nuestro país, logró, a través de una emigración admirable, ir ubicándose en todo el territorio nacional, donde encontró a hombres y mujeres que lo acogieron con los brazos abiertos, lo abrazaron y transformaron a los árabes en general y a los palestinos en particular en parte de nuestra sangre, en parte de nuestras esperanzas y en parte, también, de nuestras ilusiones.
Señor Presidente, deseo leer lo que escribió la prensa sobre el momento en que los restos de Yasser Arafat llegaban de Europa a su tierra:
"Luego de bajado el ataúd, envuelto en la bandera palestina, la multitud prácticamente se apoderó de él, pues todos deseaban tocar por última vez el féretro de Arafat y por eso se precipitaron sobre éste haciéndolo circular sobre los hombros por la Mukata, como se acostumbra con los mártires que dan la vida por su pueblo.
"La bandera palestina que cubría el ataúd se desgarró, y un hombre cubrió el cajón con una kefiah, de cuadros blancos y negros, como la que siempre usó Arafat.
"Miles de hombres, mujeres y niños que portaban retratos de Arafat y banderas, y que usaban en torno al cuello o la cabeza la kefiah, el símbolo de la resistencia palestina, participaron en la despedida al grito de "¡Abu Ammar!, ¡Abu Ammar!". No pocos habían viajado desde lugares distantes de los territorios palestinos.
"Finalmente el féretro fue trasladado a paso lento hasta su sepultura en la Mukata, donde antes fue ubicado en un sarcógafo en el que se colocó tierra trasladada desde la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén.".
Señor Presidente , termino mis palabras dirigiéndome a las autoridades de la Embajada palestina; a los palestinos que nos acompañan en las tribunas de esta Corporación; a la colonia palestina residente en Chile, para manifestarles que entendemos y compartimos sus sentimientos de dolor por la muerte de ese auténtico líder, así como aquilatamos la trayectoria y lucha del rais durante toda una vida dedicada a la causa de su pueblo. Estamos seguros de que su sacrificio no será en vano y de que su ejemplo servirá para concretar los anhelados sueños de paz y de amistad que tanto reclama la Humanidad para el Medio Oriente. Y eso se logrará única y exclusivamente con el establecimiento de un Estado palestino.
En seguida hará uso de la palabra, en representación del Comité Unión Demócrata Independiente, el Senador señor Sergio Fernández.
Señor Presidente , en medio de la consternación que la muerte de Yasser Arafat suscitó en el mundo entero, y ciertamente en nuestro país, muchos se habrán preguntado por qué el responso con que fue recordado en Chile tuvo lugar bajo el rito de la Iglesia Cristiana Ortodoxa.
Ese hecho demuestra el escaso conocimiento que los chilenos tenemos de una cultura que, pese a la distancia, nos debiera resultar tan cercana como la propia, si se tiene en cuenta la numerosa colonia palestina radicada en nuestro país, al igual que su inmensa contribución al desarrollo de nuestra patria.
Pues bien, la respuesta es tan simple como sorprendente para quienes identifican a Palestina sólo con el islamismo. Los primeros palestinos que llegaron a estas tierras, provenientes de Beit Yala y Bet Sahur , eran cristianos, una minoría dentro del mundo musulmán. Según explican los estudiosos de la migración árabe a Chile, se trataba de agricultores y artesanos que, a través de las misiones de las potencias occidentales de aquella época, estaban en contacto con la idea de asentarse en América. Ésa es la razón de que la mayoría de quienes arribaron fueran cristianos ortodoxos.
Aquello ocurría entre 1860 y comienzos del siglo XX, décadas en las cuales se concentra la gran migración árabe a tierras americanas. En Chile, en tanto, más del 80 por ciento de los árabes se radican en los tres primeros decenios del siglo pasado.
Fiel representante de su pueblo, Yasser Arafat encarnó en sí la lucha que su gente ha vivido, no sólo en el territorio que demanda, sino también en otras latitudes, como estas lejanas tierras elegidas como segunda patria.
Al igual que muchos de sus compatriotas residentes en Chile, Yasser Arafat vivió la mayor parte de su existencia fuera de su país, prácticamente desde la infancia hasta el 13 de mayo de 1994, cuando la Organización para la Liberación de Palestina, que dirigía, recibió el control de Gaza, en uno de los actos más significativos para la paz de que haya sido testigo la historia reciente.
Arafat fue un personaje de múltiples facetas que lo hicieron controvertido a los ojos de un Occidente poco conocedor de la realidad del mundo árabe. Sin embargo, un análisis profundo y desinteresado de su acción política, y especialmente los esfuerzos por la paz que con tanto esmero llevó adelante en los últimos años de su vida, son testimonio fiel y contundente de su vocación por el camino del entendimiento.
Fueron esos esfuerzos precisamente los que se le reconocieron cuando el 14 de octubre del mismo año en que volvió a su patria fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz junto a los otros dos artífices de los acuerdos de Oslo, Yitzhak Rabin y Shimon Peres , y poco después, con el no tan conocido pero no menos importante Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional, en España.
Vista en perspectiva, la acción política de Arafat evolucionó hacia lo que los expertos llaman el "posibilismo", es decir, una actitud más pragmática, menos contaminada por fanatismos dogmáticos y más comprometida con el realismo del diálogo y los acuerdos que, en definitiva, se tradujeron para el pueblo palestino en avances fundamentales para sus pretensiones y que hoy le significan el reconocimiento internacional de su estatus.
Desde que en el XI Congreso Nacional Palestino, celebrado en enero de 1973, Arafat fue nombrado Jefe del Departamento Político de la OLP, no cesó en sus esfuerzos diplomáticos para aunar apoyos y reconocimientos de gobiernos y organismos internacionales a su causa. Y no tardó en conseguir éxitos en este loable empeño.
Así, en noviembre de ese mismo año la OLP fue reconocida como la única representante del pueblo palestino en la VI Cumbre de la Liga Árabe. A lo largo del año siguiente, los afanes de Arafat por hacer realidad el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino tuvieron mayores frutos.
En un breve lapso obtuvo el reconocimiento de importantes organizaciones internacionales, entre las que se cuentan la Organización para la Unidad Africana y la UNESCO, y la significativa aprobación de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que ya en su Resolución 2535, de 9 de diciembre de 1969, había reafirmado los "derechos inalienables" del pueblo palestino, y luego, en la Resolución 3210, reconoció a la OLP como representante legítima de su pueblo y la invitó a participar en los debates sobre los asuntos que le conciernen.
Fue precisamente con ocasión de ese reconocimiento que Yasser Arafat pronunció la célebre alocución en que proclamó al mundo: "Vengo con el fusil de combatiente de la libertad en una mano y la rama de olivo en la otra. No dejen que la rama de olivo caiga de mi mano".
Finalmente, por las Resoluciones 3236 y 3237, Naciones Unidas reconoció el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación, a la independencia y a la soberanía nacional.
Comienza así un largo proceso, cuyo momento cúlmine, hasta ahora, fue el sincero saludo entre Yasser Arafat y Yitzhak Rabin , mediante el cual sellaron los acuerdos de Oslo, que otorgarían definitivamente a los palestinos el control sobre ciertos territorios, dando origen al Estado palestino.
El deceso de Yasser Arafat significa la desaparición, no sólo de uno de los líderes mundiales de la segunda mitad del siglo XX, sino también de un símbolo de la lucha de los pueblos por su autodeterminación.
En momentos en que nuestro país goza de paz y en que se aúnan los esfuerzos en pro del desarrollo, tengamos siempre presentes la historia del pueblo palestino y la entrega de vida de Yasser Arafat por la búsqueda de esos bienes, cuyo valor no pocas veces olvidamos.
En nombre de la Unión Demócrata Independiente (UDI) y en el mío propio, vayan nuestro homenaje y nuestro reconocimiento a los árabes, a la comunidad palestina y a su desaparecido líder.
Tiene la palabra, en representación del Comité del Partido Por la Democracia, el Honorable señor Muñoz Barra.
Señor Presidente, Honorables Senadoras y Senadores:
Se ha extinguido la vida de un gran líder, Yasser Arafat , quien representó como ningún otro el alma del pueblo palestino.
Abu Ammar , o Padre Constructor , que fue su nombre de batalla, provenía de un linaje ilustre, que se remontaba, por ascendencia de su madre, a Fátima, hija del profeta Mahoma . Éste es un hecho especial, que en la cultura islámica significa formar parte de un núcleo humano que marca a los descendientes, impulsándolos a cumplir roles destacados en la continuidad del credo filosófico fundacional de sus antecesores, contextualizado según avanza la historia.
Ingeniero civil de profesión, luchador por vocación, Yasser Arafat fue indudablemente el símbolo de la causa palestina. Reitero, en ese aspecto, que fue el fundador de la moderna nación palestina y luchó por el sueño de instaurar un Estado palestino independiente.
Fundador de Al Fatah , líder de la Organización para la Liberación de Palestina y Presidente de la Autoridad Nacional Palestina , Yasser Arafat recorrió durante su vida un largo camino de luchas y de entrega a los ideales más altos de su pueblo, ruta que terminó con su confinamiento en Ramallah.
Para los palestinos, este hombre representó sus aspiraciones más profundas; representó -qué duda cabe- la consecuencia y el coraje para enfrentar la adversidad. Yasser Arafat nunca abandonó a su pueblo ni a sus combatientes, ya fuera en la guerra, en la victoria o en la derrota. Su sello consistió en mantener siempre en alto la esperanza, fuera con un arma o con una rama de olivo, como lo expresó -y se ha reiterado aquí- en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Elías Sanbar lo recuerda que "era un resistente que, luego de noches interminables de debates apasionados, suspendiera las sesiones del Consejo Nacional Palestino, nuestro Parlamento en el exilio, para que nosotros escuchásemos, todos unidos y encantados, a Mahmud Darwich, declamar sus bellos poemas".
En una dimensión más sociológica, el liderazgo de Arafat significó la férrea cohesión del pueblo palestino. Los sociólogos y los cientistas políticos afirman, entre otras cosas, que es el Estado el que cohesiona la sociedad y el que da las pautas que generan identidades comunitarias que dan solidez a la nación. Sin embargo, el pueblo palestino carece de Estado y, por este hecho, del "agente decisivo de la asimilación", como lo caracterizara Noiriel . Uno puede pensar que quienes se oponen a la creación de un Estado palestino buscan que el pueblo palestino o la nación palestina se disperse, que su sentido de pertenencia a una comunidad se diluya y que su aspiración a poseer un Estado se extinga.
Pero nada de eso ha ocurrido. Para el pueblo palestino, Yasser Arafat fue el gran cohesionador social. Fue quien dio a los palestinos sentido de pertenencia a una comunidad cuyas fronteras físicas o territoriales, indudablemente, son difusas. Fue el que dio sentido a su lucha por la libertad, por su territorio y por la existencia de un Estado palestino.
Desaparecido físicamente, es tan fuerte el sentimiento que Arafat cimentó, que estamos seguros de que la cohesión del pueblo palestino continuará hasta ver convertido en realidad el Estado al que con legitimidad aspira. Éste será, por cierto, el mejor homenaje que su pueblo le rinda.
Uno de los momentos más importantes en su vida ocurrió cuando -una vez alcanzados los Acuerdos de Oslo y formalizados significativamente con un apretón de manos entre Arafat y el Premier israelí, Yitzhak Rabin , en presencia del Presidente de Estados Unidos , Bill Clinton - obtuvo el Premio Nobel de la Paz junto con Rabin.
Los Acuerdos de Oslo constituyeron un triunfo importante para el pueblo palestino, ya que pudo disponer de territorio, aunque con autonomía limitada, en Gaza y Cisjordania. Muchos creímos en aquel momento que la paz entre palestinos e israelitas estaba cerca. Pero no fue así. Rabin fue asesinado por un fanático israelita y desafortunadas circunstancias posteriores impidieron alcanzar la tan ansiada paz.
Ante el problema del Medio Oriente, la muerte de Yasser Arafat nos lleva a reafirmar la posición de nuestro país, que se ha caracterizado por:
-El reconocimiento del Estado de Israel y el derecho a disponer de fronteras seguras que permitan vivir en paz a sus ciudadanos.
-El derecho de los palestinos a tener su propio Estado independiente y soberano.
-Apoyar la Resolución 242 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas respecto a la inadmisibilidad de la adquisición de territorios mediante guerra.
-En cuanto a Jerusalén, Chile ha suscrito la doctrina del "Corpus Separatum", lo que significa un régimen internacional especial para esa ciudad, con participación de la ONU. Esto se traduce en que ninguna de las partes involucradas tiene derecho a disponer de manera unilateral de ningún sector de esa ciudad. Como Jerusalén es considerado un lugar sagrado del cristianismo, del judaísmo y del islamismo, su futuro debería provenir también de una negociación global.
-La política global chilena es contraria a todo tipo de terrorismo, sea de Estado o de grupos. Rechaza, por lo tanto, los asesinatos selectivos, los atentados suicidas y todo acto de violencia que afecte a civiles inocentes, así como aquellos actos de destrucción de centros urbanos, viviendas, infraestructura productiva y otros.
-Contrario a la violencia y partidario de las soluciones negociadas, Chile apoya el proceso de paz iniciado entre Israel y Palestina durante la Conferencia de Madrid de 1991, así como los Acuerdos de Oslo de 1993.
Nuestra mayor aspiración es que se materialicen los esfuerzos de hombres como Yasser Arafat y Yitzhak Rabin en favor de la paz entre los pueblos palestino e israelí.
Señores Senadores, el funeral de Yasser Arafat fue una clara demostración de su liderazgo y de la vigencia que su figura tiene en el presente y que tendrá en el futuro. Miles de dolientes en Ramallah expresaron sus emociones. Pudieron ser muchos más. Esa ceremonia -qué duda cabe- reveló claramente la gran admiración y el profundo amor que su pueblo le manifestaba. Fue un duelo compartido unánimemente por los palestinos, quienes habían confiado en un hombre que parecía resurgir de todas las adversidades, de todos los atentados y de todas las maniobras -incluso internacionales- para terminar con su liderazgo, que no sólo alcanzó a los palestinos, sino que se extendió por todo el mundo árabe.
Su sepelio en Ramallah y no en Jerusalén, como era su voluntad, se convertirá seguramente en una nueva bandera de lucha que asumirá el pueblo palestino para que Yasser Arafat, Padre de la Patria Palestina, descanse definitivamente en la Ciudad Santa.
En nombre del Partido Por la Democracia, entrego nuestras más sentidas condolencias por la muerte del Presidente Yasser Arafat a la Autoridad Nacional Palestina; al Embajador de Palestina en Chile, señor Sabri Ateyeh, y a la comunidad palestina residente.
Finalmente, tiene la palabra el Honorable señor Sabag, en representación del Comité Demócrata Cristiano.
Señor Presidente , señoras y señores Senadores:
En primer lugar, quiero saludar a nuestros invitados que se encuentran en las tribunas del Senado. Al Excelentísimo Embajador de Palestina en Chile, don Sabri Ateyeh ; a Monseñor Sergio Abad , Arzobispo Metropolitano de la Iglesia Ortodoxa de Chile ; a los señores Diputados del Consejo Nacional Palestino; al Excelentísimo Embajador de Jordania, don Nabil S. Masarweth ; al Excelentísimo Embajador de Egipto, don Abdelmohsen Omar Makhion ; al Excelentísimo Embajador del Líbano, don Mounrad Jammal ; al Excelentísimo Embajador de la República de Argelia , don Mohamed Benhocine ; al Excelentísimo Embajador de Marruecos, don Abdelhadi Boucetta ; al Encargado de Negocios de la República Árabe Siria , Honorable señor Bahjat Doughman; a los señores Cónsules de la República Árabe Siria y de Jordania; a los señores presidentes, directores e integrantes de instituciones chileno-árabes; a los señores Directores de la Fundación Belén 2000, y a los demás invitados especiales.
El Senado de Chile rinde hoy sentido homenaje a quien fuera una de los principales figuras de la política internacional por cuatro décadas y líder indiscutido del pueblo palestino: Yasser Arafat.
Para comprender mejor la profunda motivación que llevó a este líder, como a otros patriotas palestinos que entregaron su vida por esta noble causa, es necesario conocer sucintamente parte de la historia de este pueblo.
La historia de este conflicto se pierde en los siglos. Por las investigaciones arqueológicas, se sabe que el año 5000 a.C. ya había asentamientos humanos en la región, y que entre el 3000 y el 2500 a.C. se produciría la llegada de los cananeos, que más tarde se fundirían con los filisteos, dando origen al pueblo palestino.
La arqueología señala, asimismo, que alrededor del año 1250 a.C. habrían llegado los israelíes a la tierra de Canaán. Por cierto, la propia Biblia, en el Antiguo Testamento, da otras fechas, pero no constituyen datos objetivos.
Lo que sí se sabe es lo documentado por la Historia: a lo largo de los últimos 3000 años Palestina pasó por las manos de Babilonia, del imperio griego de Alejandro Magno, de Roma, de Bizancio, de los cristianos, de los árabes musulmanes, de los cruzados europeos, de los mamelucos egipcios, de los turcos otomanos y, desde 1917, del Imperio Británico.
Con todos esos antecedentes, resultaba previsible que los palestinos reclamaran por la decisión de fundar en esa zona el Estado de Israel, en 1948. Y esa disputa, enmarcada en una región altamente sensible al conflicto, rodea y explica la figura histórica de Yasser Arafat.
Cabe recordar que cuando las Naciones Unidas aprobaron la partición de Palestina, mediante la Resolución Nº 181, los árabes palestinos sumaban el 70 por ciento del total de la población y poseían el 92 por ciento de la tierra, en tanto que Jerusalén se consideraba dentro del 1 por ciento de la superficie que quedaría como zona internacional. Hoy, aquel territorio se ha reducido al 22 por ciento en la Franja de Gaza y en la Ribera Occidental del río Jordán, en áreas que, además, están siendo encerradas por el muro que levantó el Gobierno de Israel.
Hay que destacar que Chile se abstuvo en la votación de las Naciones Unidas con respecto a la partición de Palestina.
Los nacientes Estados árabes vecinos intentaron defender los intereses de los palestinos, ante la evidencia de que no se estaba respetando el derecho de éstos a tener su propio Estado y de que Israel instalaría su capital en Jerusalén. Pero el triunfo militar israelí determinó finalmente que más de un millón de palestinos tuviera que salir de su patria.
Los hechos concretos muestran que las numerosas resoluciones de las Naciones Unidas con que se intentó limitar la actuación de Israel en la zona no han sido acatadas. Y a estas alturas es claro que dicha actitud ha sido respaldada por algunas potencias que accedieron a las aspiraciones israelíes.
También hemos visto que a veces resultan más importantes las posiciones de los Gobiernos de Estados Unidos y de Israel en el proceso de paz que las propias resoluciones de las Naciones Unidas, las cuales, en el caso de Palestina, han demostrado su incapacidad para conducir las negociaciones y lograr acuerdos.
Entre otras, no se respetó la Resolución Nº 2.535, de 9 de diciembre de 1969, que reafirmó los "derechos inalienables" del pueblo palestino; tampoco la Nº 3.210, de 14 de octubre de 1974, con que la Asamblea General de la ONU reconoció a la OLP como representante legítima del pueblo palestino; ni las Resoluciones Nºs. 3.236 y 3.237, de octubre de 1974, con que se reconocieron los derechos del pueblo palestino a la autodeterminación, a la independencia, a la soberanía nacional y al retorno de su población refugiada.
Quiero referirme a algunos aspectos esenciales para configurar la personalidad de Yasser Arafat, aunque en torno a su vida hay muchos mitos, que tal vez nunca se diluciden con total exactitud.
Uno de ellos se refiere a su lugar de nacimiento -¿en Jerusalén o en El Cairo?-, el 4 de agosto de 1929.
Fue el quinto hijo del mercader palestino Abdel Raouf al-Qudwa al-Husseini. A los cuatro años de edad muere su madre Zahwa, por lo que Arafat y su hermano recién nacido, Fathi, son enviados a vivir con un tío.
A los veinte años llega a El Cairo, donde forma la Liga de Estudiantes Palestinos, además de seguir estudios de ingeniería civil en la Universidad de El Cairo.
El 1º de enero de 1965 forma el movimiento Al Fatal -con el que inicia ataques contra Israel-, grupo que más tarde sería parte esencial de la Organización para la Liberación de Palestina, cuya presidencia asume en febrero de 1969.
Como bien se recordó aquí, fue célebre su aparición ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en noviembre de 1974, con la cartuchera de su pistola a la cintura y una rama de olivo en la mano, para graficar el drama de la situación por la que su pueblo pasaba en esa época, que -como sabemos ahora- se mantuvo hasta el momento mismo de su muerte. En esa ocasión, el líder palestino dijo: "Vengo con el fusil del combatiente de la libertad en una mano y la rama de olivo en la otra. No dejen que la rama de olivo caiga de mi mano".
Cada quien sabrá asumir sus responsabilidades ante la Historia. Pero la revisión cronológica de la vida de Arafat nos muestra que en 1974 es expulsado de Siria para instalarse en El Líbano, país que es invadido por Israel, en 1982, para aplastar a la OLP, lo cual obliga a Arafat y a sus simpatizantes a huir hacia Túnez, donde tres años más tarde escapa por poco de la muerte en un ataque aéreo israelí contra la sede de la OLP, en el que fallecen decenas de personas.
Aunque ha sido estigmatizado como terrorista, debemos recordar que el 12 de diciembre de 1988 Yasser Arafat acepta el derecho de existir de Israel y renuncia formalmente al terrorismo.
Se deben reconocer a Arafat el mérito de haber podido conducir al pueblo palestino por más de treinta años y, especialmente, su capacidad para determinar el momento en que era necesario dejar la vía armada y asumir la diplomacia.
Aunque Arafat -o Abu Ammar , seudónimo que significa " Padre Constructor "- sentó las bases de un Estado palestino independiente, nunca pudo llegar a ver cumplida su meta y ni siquiera pudo morir ni ser sepultado en Jerusalén, como era su deseo. Sin embargo, habiendo sobrevivido a múltiples atentados, accidentes y ataques militares, confirmó en su deceso el liderazgo que se ganó en vida y, sin duda alguna, será un héroe indiscutible para los palestinos.
La única solución posible y realista para el Medio Oriente es el mutuo reconocimiento de los palestinos y de los israelíes como pueblos con el legítimo derecho a consolidarse como Estados, con un territorio adecuado a sus necesidades, asumiendo el difícil desafío de superar siglos de lucha por un futuro de convivencia pacífica. Este destino fue claramente comprendido por Yasser Arafat , y por ello, dedicó toda su vida al reconocimiento del derecho palestino, y luego, a la paz. Esto le fue reconocido mediante la entrega del Premio Nobel de la Paz, en 1994, en conjunto con el Primer Ministro de Israel , Yitzhak Rabin , y el Canciller de esTa nación, Shimon Peres .
Al momento de su muerte, y cuando el Medio Oriente y todo el mundo siguen con atenta preocupación la marcha de los acontecimientos, todos debemos asumir el compromiso de hacer posible la paz; de evitar que se siga derramando la sangre de los inocentes y de los niños por una causa ancestral; y de devolver la paz a una región esencial para la paz de toda la Humanidad.
Esto implica permitir que los propios palestinos resuelvan el liderazgo de su pueblo y que nunca más la comunidad internacional y los países más cercanos al conflicto se desentiendan de su responsabilidad humanitaria y solidaria con quienes están sufriendo, a pesar de las diferencias políticas y religiosas.
Sólo así habrán tenido sentido las vidas de Yasser Arafat y de miles de palestinos e israelíes. El futuro es de ambos pueblos; pero en estos tiempos es toda la humanidad la que debe comprometerse con la paz.
Permítaseme recordar parte del último mensaje enviado por Yasser Arafat a nuestro país, con motivo de un saludo a la Fundación Belén 2000 en su inauguración, y a partir de lo cual deseo hacer una reflexión final.
En dicho mensaje, junto con agradecer a esa institución -dedicada a reunir juguetes para la Navidad, en beneficio de los niños palestinos-, indicó: "Es inmenso nuestro orgullo y aprecio por las posiciones de la amiga República de Chile, que nos ha acostumbrado con su tradicional apego a los principios de respeto y apoyo a nuestro pueblo, con su permanente solidaridad en los diferentes foros internacionales, para permitir la recuperación y ejercicio de sus derechos nacionales inalienables: su derecho al retorno, la autodeterminación y el establecimiento del Estado Palestino Independiente, con su Capital, la Santa Jerusalén .".
Chile se ha destacado en el pasado por su rol en la comunidad internacional, y, de hecho, en los últimos años ha ido recuperando su prestigio ante el mundo. Y, desde esa perspectiva, debemos asumir, como país, la tarea de contribuir a la paz e interceder para que se reconozcan los derechos de todas las partes en conflicto en el Medio Oriente.
En un mundo cada vez más globalizado, no podemos contentarnos con los acuerdos comerciales que hemos conseguido materializar y con los futuros convenios en que está trabajando nuestro Gobierno, sino que, además, hemos de responder al deber ineludible de actuar con fuerza en el plano político y hacer posible que las resoluciones de las Naciones Unidas sean respetadas y se cumplan. En el caso de Palestina, existe amplia coincidencia acerca de la forma de avanzar hacia la paz; pero es necesario que los acuerdos se impongan con realismo y que la humanidad pueda, de esa forma, vencer las pasiones políticas, nacionalistas y religiosas.
A continuación transcribo algunos testimonios de personalidades internacionales que conocieron a Yasser Arafat .
El ex Canciller de Israel Shimon Peres, tras la muerte del líder palestino, escribió lo siguiente: "Arafat disfrutó del amor y el respeto de su pueblo y ese amor era entrañable para él. Vivió una vida modesta y quería poco para sí mismo. Vivió para su pueblo. Desde su posición de liderazgo abrió la puerta a una resolución histórica con Israel de una división de la tierra entre un Estado para los Judíos y un Estado para los Palestinos.".
El ex Presidente de Estados Unidos Jimmy Carter expresó, en "The New York Times": "Durante los últimos tres años de su vida Yasser Arafat estuvo inhabilitado y retenido como prisionero humillado por su encarcelamiento físico y excluido por Bush y Sharon de cualquier reconocimiento como Jefe Legítimo de la Comunidad Palestina .".
En consecuencia, Arafat fue el fundador de la Nación Palestina Moderna; un libertador de su pueblo; un hombre que luchando por la libertad buscó la paz. En el recuerdo que de su persona se hizo en Chile -que, por cierto, acoge a la colonia palestina más grande del mundo-, se repartió una oración que dice así:
"Líder por la causa de la Nación Palestina, Premio Nobel de la Paz, luchador incansable por la libertad de su pueblo. Tu recuerdo nos alienta a seguir adelante en el sueño de un Estado Palestino en Tierra Propia. Tras las puertas de tu muerte heroica, tu nombre vivirá en la sonrisa de cada niño, ardiendo como las arenas de la Palestina en la memoria de la especie humana, en la sangre de tus hijos, herederos de tu justa batalla.".
Quiero terminar estas palabras entregando, en nombre de la Senadora y Senadores del Partido Demócrata Cristiano -y muy especialmente en el del que habla, quien siente gran admiración por la causa palestina y su líder Arafat , al que conoció cuando éste, en su exilio en Túnez, recibió a una delegación de Diputados chilenos en 1994-, nuestra solidaridad y condolencias al pueblo palestino, a través de su Embajador , señor Sabri Atayeh , las que hacemos extensivas a toda la colonia en nuestro país.
¡El espíritu de la paz de Arafat está vivo en el alma de su pueblo!
¡La paz es posible y es responsabilidad de todos!
¡Pueblo palestino, la lucha continúa y la meta... un Estado libre y soberano, y la paz!
¡Insh-Allah! (¡Dios lo quiera!).
Ha terminado el homenaje que el Senado dispuso tributar, en esta sesión especial, en memoria del recientemente fallecido líder palestino, señor Yasser Arafat .
Agradezco en forma muy particular, en nombre de toda la Corporación, la presencia en las tribunas tanto de distinguidas autoridades y representantes del pueblo palestino en nuestro país como de chilenos de esa ascendencia.
Quiero invitarlos a acompañarnos a una recepción que hemos preparado en la sala contigua, como muestra de afecto y solidaridad ante tan sensible fallecimiento.
--Se levantó a las 12:2.
1. El 29 de Noviembre de 1984, los gobiernos de la República de Chile y Argentina firmaron el Tratado de Paz y Amistad, que puso fin al diferendo surgido en el “Mar de la Zona Austral”, después de un intenso proceso de mediación guiado por la Santa Sede.
2. Dicho tratado permitió dejar definitivamente atrás uno de los períodos más difíciles y riesgosos en las relaciones bilaterales entre ambos países, estableciendo un procedimiento y una forma de entender las posibles diferencias que entraña toda relación entre estados, a una dinámica acorde con la paz y el entendimiento, el que ha dado frutos concretos en sus ya 20 años de existencia, que permiten afirmar que actualmente no existen temas limítrofes pendientes entre nuestros respectivos países.
3. La firma de dicho tratado, consagró en forma definitiva, las más profundas aspiraciones de ambos pueblos, por vivir una paz duradera y cooperativa, que facilite una integración efectiva en beneficio de ambos países.
4. Por tal motivo, Chile y Argentina constituyen un ejemplo en la solución de controversias entre países limítrofes, constituyendo tal vez uno de los pocos casos en la historia en que países con una amplísima frontera común, no se hayan visto jamás enfrentados en un conflicto armado, logrando resolver todos las dificultades que ya cerca de 200 años de convivencia, han podido surgir, de manera pacífica y consensuada.
5. En virtud de esa historia de paz en común, consideramos que los actuales actores políticos de ambas naciones debemos hacernos cargo de reforzar e intensificar la cooperación e integración chileno-argentina, especialmente con ocasión del vigésimo aniversario de la firma del Tratado de Paz y Amistad entre ambos países.
Proponemos solicitar al Presidente de la República, declare el día 29 de Noviembre de cada año como el “Día de la Amistad y la Paz entre Chilenos y Argentinos”.
(Fdo.): Hernán Larraín Fernández.

References: Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 resolución