Source: https://www.osce.org/es/magazine/314636
Timestamp: 2019-10-13 20:57:23+00:00

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Poniendo coto a las armas nucleares, químicas y biológicas | OSCE
Inicio Comunidad de la Seguridad, 3/2016 Poniendo coto a las armas nucleares, químicas y biológicas
Training for the OSCE Points of Contact on UNSCR 1540, Kaliningrad, Russian Federation, 2016
En virtud de la resolución 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, los Estados tienen la obligación de tomar medidas, incluso centenares, y cada una de ellas es vital para garantizar que las armas de destrucción masiva y sus sistemas vectores no caigan en manos equivocadas. La OSCE desempeña una función clave al ayudar a los Estados participantes a que apliquen correctamente la resolución. Adriana Volenikova, Oficial asociada de proyectos en la Unidad de Apoyo al Foro de Cooperación en materia de Seguridad, del Centro para la Prevención de Conflictos de la OSCE, lo explica a continuación.
¿Qué tienen que hacer los Estados para aplicar la resolución 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas?
La resolución 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas enuncia tres obligaciones principales de los Estados. En primer lugar, deben abstenerse de apoyar, por el medio que sea, a agentes no estatales que pretendan desarrollar, adquirir, fabricar, poseer, transportar, transferir o utilizar armas nucleares, químicas o biológicas o sus sistemas vectores. En segundo lugar, deben haber promulgado las leyes correspondientes. En tercer lugar, deben disponer de controles internos rigurosos para cerciorarse de que cualquier material que pudiera emplearse para fabricar o transferir dichas armas esté debidamente protegido.
En total, la resolución 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas enuncia unas 300 obligaciones de los Estados. Para apoyarlos en su aplicación, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas estableció el Comité 1540, que cuenta con el respaldo de la Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas.
La clave para aplicar la resolución es abordar el eslabón más débil. No basta con que las grandes potencias nucleares mantengan un control estricto de sus armas, si un Estado pequeño puede utilizarse como país de tránsito, por ejemplo. A la hora de controlar los posibles componentes de las armas químicas, esto afecta a la industria química, que es enorme. Todavía es más difícil controlar las sustancias biológicas, puesto que las utilizan laboratorios y centros médicos, que deben asegurarse de que todas sus muestras de diversos virus y agentes patógenos están debidamente protegidas.
¿De qué manera participa la OSCE?
Los Estados participantes de la OSCE convinieron por primera vez en que era importante apoyar la resolución 1540 cuando los Estados Unidos y el Reino Unido plantearon este tema en el programa de trabajo de la OSCE en 2009. Desde entonces, el respaldo de la OSCE se ha incrementado. En 2011, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó su resolución 1977, en la que pedía a las organizaciones regionales que brindaran asistencia para la aplicación de su resolución 1540, y ese mismo año, algo más tarde, la OSCE firmó un memorando de entendimiento con la Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas en el que ambas se comprometían a colaborar.
El Comité 1540 solo dispone de un número limitado de expertos (actualmente nueve), responsables de supervisar la aplicación de la resolución 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en todo el mundo. En la OSCE, estamos en una situación idónea para brindar asistencia. Los 57 Estados participantes se reúnen cada semana en el Foro de Cooperación en materia de Seguridad (FCS) para debatir aspectos militares de la seguridad. Gracias a la tarea cotidiana que surge a partir de ese diálogo sobre la seguridad, estamos frecuentemente en contacto con los ministerios correspondientes, y contamos con su confianza. Los Estados participantes han designado a puntos de contacto en sus Ministerios de Asuntos Exteriores, y muchos de ellos participan en el Grupo informal de Amigos para la resolución 1540, presidido por Belarús y España. Ha habido recursos especiales para respaldar la aplicación de dicha resolución en la Unidad de Apoyo al FCS del Centro para la Prevención de Conflictos desde 2010. En 2015, el FCS adoptó una decisión en la que reconocía explícitamente la función facilitadora de la OSCE en cuanto a la aplicación de la resolución 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y, en particular, el papel del Centro para la Prevención de Conflictos.
El apoyo de la OSCE a la resolución 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es un magnífico ejemplo de cómo hacer operativo el Capítulo VIII de la Carta de las Naciones Unidas sobre acuerdos regionales. Por un lado, acerca la resolución del Consejo de Seguridad al nivel regional y al nivel de país. El FCS no solo incluye periódicamente en su orden del día el tema de la resolución 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, sino que la OSCE, sobre la base de las decisiones del Foro, brinda asistencia directa a los Estados participantes en lo que respecta a su aplicación. Por otro lado, nuestra labor cierra el círculo a nivel mundial. Mantenemos contactos periódicos con la Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas. Una vez al año, la Presidencia del Comité 1540 de las Naciones Unidas viaja a Viena para tomar la palabra ante el FCS y para recibir información de los Estados participantes.
¿Cómo funciona la asistencia directa a los Estados participantes?
Primero nos reunimos y examinamos la denominada matriz de la resolución 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que enumera en detalle todas sus obligaciones. Debido a la complejidad de las mismas, puede haber más de veinte ministerios distintos reunidos en torno a la mesa de diálogo dedicado a un país concreto: los Ministerios de Sanidad, de Industria, de Economía, y hasta los servicios veterinarios. Examinamos los controles fronterizos, los controles aduaneros, la protección física de materiales (que son un gran número de elementos), para asegurarnos de que cualquier material que tenga el Estado y pueda llegar a ser peligroso, incluso si se emplea para usos civiles normales, como equipo para realizar radiografías en los hospitales o muestras de laboratorio, esté protegido. Gran parte de la labor consiste también en cerciorarnos de que las empresas que fabrican dichos materiales sean conscientes y responsables. Para ello, son necesarios programas denominados de “observancia interna”. Alentamos a los gobiernos a que recopilen datos sobre las industrias que hay en su país, e informen acerca de los riesgos que pueden plantear los productos que fabrican en cuanto al terrorismo.
Este diálogo centrado en países concretos nos lleva a desarrollar un plan de acción nacional para la aplicación, que suele incluir unas veinte medidas que a los Estados les conviene adoptar en los tres a cinco años siguientes. Siempre alentamos a los Estados a que se cercioren de que no sea una actividad artificial, a que fijen prioridades y a que sean realistas. También a que especifiquen qué tipo de asistencia pueden necesitar. ¿Necesitan que alguien haga un examen logístico? ¿Serán capaces de integrar las actividades dentro de su marco presupuestario del Estado, o van a necesitar fondos? En la actualidad, hay 15 planes de acción relativos a la resolución 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en la región de la OSCE.
¿Cuál es el servicio singular que brinda la OSCE?
Para que la aplicación de la resolución 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas funcione bien, es preciso que haya una plataforma de cooperación. Nosotros los reunimos a todos: eso es lo que aportamos. No tratamos de reinventar la rueda. Por ejemplo, si colaboro con un país en materia de residuos nucleares y nuestra evaluación conjunta con los diversos ministerios revela que un componente nuclear es motivo de preocupación, me pongo en contacto con el Organismo Internacional de Energía Atómica para averiguar hasta qué punto son conscientes de esa necesidad, y lo invito a que colabore directamente con ese país. A continuación, informo al Ministerio de Asuntos Exteriores, para que sepan que alguien ya se está ocupando del asunto y no se dupliquen los trabajos. Luego hacemos lo mismo con la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, la Organización Mundial de la Salud y la Dependencia de Apoyo a la aplicación de la Convención sobre las Armas Biológicas. Cabría suponer que dichas organizaciones, cuyo tamaño es considerable, no necesitan a la OSCE como plataforma, y pueden hacer solas esta labor. Pero, quizá debido a su gran envergadura, o a que carecen de contactos estrechos y puntos de contacto en países en los que nosotros sí los tenemos, el hecho es que confían en que lo hagamos nosotros.
A veces son los pequeños detalles los que marcan una gran diferencia. Si un país incumple una obligación u otra, siempre estoy pendiente: ¿dónde hay un problema, dónde está la deficiencia? A menudo se debe simplemente a que no saben dónde pueden obtener formación o fondos, o bien a una falta de comunicación, o a una cuestión lingüística. Por ejemplo, Kirguistán recibió asistencia en la elaboración de una lista de verificación para el control de las exportaciones, pero no se había traducido al idioma local y no tenían dinero para hacerlo; lo hicimos nosotros. Una pequeñez, pero gracias a ello el gobierno pudo actuar y promulgar un decreto gubernamental. Ahora, Kirguistán cuenta con una lista de verificación. Sin la traducción, no dispondría de ella.
¿Brindan asistencia en la supervisión y el examen?
Este año ha habido un Examen amplio del estado de aplicación de la resolución 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a nivel mundial, y la OSCE participó en él; presentamos varias propuestas en la reunión que hubo en Nueva York.
La OSCE también ayuda a realizar exámenes entre homólogos; son muy útiles para que los Estados se familiaricen con las prácticas de los demás, sobre todo porque la propia resolución no incluye cláusulas acerca de cómo proceder en cuanto a su aplicación. Este año hemos apoyado un examen entre homólogos de Kirguistán, Tayikistán y Belarús. Hubo una primera reunión en 2014, y luego otra en Minsk, en agosto de este año, en la que llevamos a los funcionarios kirguisos y tayikos a diversas instituciones que se ocupan de identificar materiales químicos, biológicos y nucleares. También debatieron las leyes de Belarús en materia de control de las exportaciones y se desplazaron al aeropuerto para estudiar cómo se realizan allí los controles. En la actualidad brindamos apoyo tanto a Kirguistán como a Tayikistán en su control de las exportaciones, mediante una subvención de los Estados Unidos, así que fue muy oportuno que también pudieran aprender de la experiencia de Belarús. La tercera reunión está prevista para enero de 2017 en Dushanbe.
¿Cuál es su opinión acerca del apoyo de la OSCE a la ampliación de la resolución 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas?
Uno de los resultados previstos del Examen amplio es la recomendación a las organizaciones regionales de que no solo actúen como coordinadoras, sino que también reduzcan las diferencias mediante actividades concretas y busquen a donantes que las financien. Ya hemos emprendido esa transición. Gracias a Suiza e Italia, que aportaron una pequeña subvención al efecto, y a los Estados Unidos, que apoyan continuamente nuestras actividades, hemos elaborado una serie de proyectos, entre ellos una evaluación química en Ucrania y asistencia para el control de las exportaciones en Asia central. Dichas actividades generan ahora cientos de miles de euros. Actualmente, el proyecto de la OSCE dedicado a la resolución 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas cuenta con un presupuesto de 1,6 millones de euros. La Unión Europea tiene la intención de brindar su apoyo a actividades adicionales de la OSCE dedicadas a la resolución 1540, aunque aún está pendiente la adopción de una decisión del Consejo Europeo.
También estamos empezando a realizar más actividades de capacitación: el primer curso de formación de los puntos de contacto de la OSCE para la resolución 1540 tuvo lugar este año en junio y julio en Kaliningrado (Federación de Rusia).
Hasta ahora, estas actividades de la OSCE no se han financiado con cargo al presupuesto de la Organización. Confiamos en que el apoyo del Centro para la Prevención de Conflictos a la resolución 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas pase a formar parte del Presupuesto Unificado, lo que permitiría mejorar mucho la planificación y le otorgaría a esta labor el reconocimiento que merece, al ser una actividad crucial de la OSCE.

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