Source: http://carlostardiocordon.blogspot.com/2013_07_01_archive.html
Timestamp: 2017-06-23 08:32:06+00:00

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¡Que sí!, que es complejo entender “eso de las leyes”, ¡pero no hay más remedio! La Ley del medicamento dijo en la disposición adicional duodécima: El Gobierno regulará la indicación, uso y autorización de dispensación de determinados medicamentos sujetos a prescripción médica, por los enfermeros, en el ámbito de los cuidados tanto generales como especializados y fijará, con la participación de las organizaciones colegiales de enfermeros y de médicos, los criterios generales, requisitos específicos y procedimientos para la acreditación de dichos profesionales, con efectos en todo el territorio del Estado, en las actuaciones previstas en el artículo 77.1.» ¡Bueno!, con independencia de todo el texto, vamos a explicar por qué nos interesa DESTACAR este asunto. Antes, en el artículo 77.1, que consta de cuatro párrafo, dispone: Artículo 77.1«La receta médica, pública o privada, y la orden de dispensación hospitalaria son los documentos que aseguran la instauración de un tratamiento con medicamentos por instrucción de un médico, un odontólogo o un podólogo, en el ámbito de susc ompetencias respectivas, únicos profesionales con facultad para recetar medicamentos sujetos a prescripción médica». En definitiva, ¿está esa disposición adicional 12ª diciendo que los Médicos, Odontólogos y Podólogos tienen que hacer un curso para prescribir, como dicen que tenemos que hacer nosotros? La pregunta no es baladí. La respuesta es que no; y es que no por la sencilla razón de que por Ministerio de la Ley (ope legis) pueden hacerlo. Es decir: lo dispone la Ley.
Pues bien; si eso se predica para Médicos, Odontólogos y Podólogos, ¿por qué tenemos que hacerlo nosotros como Profesión? Dice también la Ley en ese mismo artículo 77.1: “… los enfermeros, de forma autónoma, podrán indicar, usar y autorizar la dispensación de todos aquellos medicamentos no sujetos a prescripción médica y los productos sanitarios, mediante la correspondiente orden de dispensación”.
Está claro que “con la Ley en la mano” las cuatro Profesiones sanitarias reguladas (Médicos, Odontólogos, Podólogos y Enfermeros) estamos “facultados” para prescribir, sin curso de clase alguna. Así lo recoge la Directiva 2011/24/UE, la cual, sin embargo, no recoge a la Profesión de Podólogo. OTRA COSA ES LO QUE DICE EL PÁRRAFO TERCERO DE ESE MISMO ARTÍCULO 77.1. “El Gobierno regulará la indicación, uso y autorización de dispensación de determinados medicamentos sujetos a prescripción médica por los enfermeros, en el marco de los principios de la atención integral de salud y para la continuidad asistencial, mediante la aplicación de protocolos y guías de práctica clínica y asistencial, de elaboración conjunta, acordados con las organizaciones colegiales de médicos y enfermeros y validados por la Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud”. Efectivamente. Aquí la Ley se ha “guardado un as”, para que sea el Gobierno quien regule lo descrito en ese párrafo tercero. De ahí que aquella Disposición adicional 12ª nos diga que “El Gobierno regulará … y fijará, …, los criterios generales, requisitos específicos y procedimientos para la ACREDITACIÓN de dichos profesionales”. Estos son los motivos por el cual no procede mezclar el contenido del párrafo segundo con el tercero. Y son esos mismos argumentos son los que llevan a concluir que ni los Médicos ni Odontólogos ni Podólogos tengan que hacer ningún tipo de curso. MAYOR ABERRACIÓN INTERPRETATIVA, NO CABE. ¡Miren!, no vamos a citar la Jurisprudencia unánime del Tribunal Supremo respecto a la “relación” contenido Planes de estudio/regulación del ejercicio de la Profesión. Y no lo vamos a hacer porque, como nos tiene dicho el Alto Tribunal Supremo, las competencias de una Profesión se regulan por Ley, como se ha hecho con la LOPS; y los títulos por otra, como es la Ley Universitaria y normas de desarrollo.
La Ley del medicamento no tiene relación ni con la LOPS ni con la Ley Universitaria. La Ley del medicamento tiene su base en la cláusula 16ª del artículo 149.1 de la Constitución. La Ley Universitaria en la cláusula30ª de ese mismo apartado y artículo 149. Y la Ley que regula el ejercicio delas Profesiones tituladas es el artículo 36 de esa misma Constitución. ENTONCES, ¿POR QUÉ SE HABLA DE“TÍTULOS”; PLANES DE ESTUDIO; CURSOS, Y DEMÁS BARBARIDADES? El problema no puede ser “desconocimiento”, porque, entre otros asuntos, lo estamos explicando desde hace mucho tiempo, pero, ¡no hay manera! ¡Vamos a la realidad diaria!: utilizamos desde que accedemos al puesto de trabajo medicación –sujeta y no sujeta-, y qué decir de productos sanitarios: catéteres de vías, jeringas, gasas, antiséptico, esparadrapo, sistema de suero, bomba de perfusión y todo el arsenal de medicamentos. Regulamos su administración en función de las constantes vitales y patrones funcionales. Ostentamos un nombramiento para ejercer como tal Profesión Sanitaria, titulada, regulada y colegiada. Y después de todo eso, resulta que no podemos expedir una RECETA donde podamos ordenar que se dispensen esos productos por el farmacéutico. Pero si va cualquier ciudadano, sin ningún género de duda, el Farmacéutico se lo expide. Luego, el problema no está en la RECETA; el problema está en el costo del medicamento y producto; quizá en otros "intereses" inconfesables. Y, además, ¿qué pasaría si no quiero trabajar por cuenta de nadie?; es decir, por cuenta propia ¿Tampoco tengo derecho a prescribir esos MEDICAMENTOS Y PRODUCTOS SANITARIOS? ¡DESDE LUEGO QUE QUIEN PRETENDA LO CONTRARIO TIENE UN PROBLEMA!, POR LA SENCILLA RAZÓN DE QUE NO EXISTE NORMA QUE PUEDA OBLIGAR A NINGÚN ENFERMERO LA NECESIDAD DE TENER QUE HACER NINGÚN CURSO A ESOS EFECTOS, POR EL ELEMENTAL MOTIVO DE QUE NUESTRAS COMPETENCIAS COMO PROFESIÓN ESTÁN EN LA LEY DE FORMA GENÉRICA, ¡PORQUE LA REDACCIÓN QUE TIENE LA LOPS ES ESA Y NO OTRA!
Y no lo es porque, con todo lo que quieran, el Farmacéutico no ha visto regulada la Orden de Dispensación, y ese será un "documento" que puede alegar que no le sirve, porque no va dirigido al él. La única orden de dispensación que conoce, mirando la legislación vigente, la Ley del medicamento y el real decreto sobre receta médica y orden de dispensación, es, debe ser, para "determinados medicamentos de los sujetos a prescripción médica" (odontológica y podológica). SUPONGO, PORQUE TODAVÍA NO ES DELITO SUPONER, QUE EL GOBIERNO TENDRÁ JURÍDICOS DE LOS QUE "FIARSE", ¿O NO?
Directiva 2011/24/UE del Parlamento
Europeo y del Consejo, de 9 de marzo de 2.011, relativa a la aplicación de los
derechos de los pacientes en la asistencia sanitaria transfronteriza. DEFINICIONES (artículo 3):
a) ASISTENCIA SANITARIA:
los servicio relacionados con la salud prestados por PROFESIONAL sanitario
a pacientes para evaluar, mantener o restablecer su estado de salud, incluidos
la RECETA, dispensación y provisión de medicamentos y productos sanitarios; f) «profesional sanitario»:
todo doctor en medicina, enfermero
responsable de cuidados generales, odontólogo, matrona o farmacéutico a tenor
de lo dispuesto en la Directiva 2005/36/CE u otro profesional que ejerza
actividades en el sector de la asistencia sanitaria que estén restringidas a
una profesión regulada según se
define en el artículo 3, apartado 1, letra a),
de la Directiva 2005/36/CE, o toda persona considerada profesional sanitario
conforme a la legislación del Estado miembro de tratamiento; k) «receta»:
la receta de un medicamento o de un producto sanitario
extendida por un miembro de una profesión sanitaria regulada en la acepción del
artículo 3, apartado 1, letra a), de la Directiva 2005/36/CE legalmente
facultado para ello en el Estado miembro en el que haya sido extendida; Directiva 2005/36/CE del Parlamento
Europeo y del Consejo de 7 de septiembre de 2005, relativa al
A los efectos de la presente Directiva, se
ENTENDERÁ por: a) PROFESIÓN REGULADA, la
actividad o conjunto de actividades profesionales cuyo acceso, ejercicio o una
de las modalidades de ejercicio están subordinados de manera directa o
indirecta, en virtud de disposiciones legales, reglamentarias o
administrativas, a la posesión de determinadas cualificaciones
profesionales; en particular, se considerará modalidad de ejercicio el empleo
de un título profesional limitado por disposiciones legales, reglamentarias o
administrativas a quien posea una determinada cualificación profesional. Cuando
la primera frase de la presente definición no sea de aplicación, las
profesiones a que se hace referencia en el apartado 2 quedarán equiparadas
a una profesión regulada;
Ley de ordenación de las Profesiones
1. De conformidad con el artículo
36 de la Constitución, y a los efectos de esta ley, son profesiones sanitarias, tituladas y reguladas,
Artículo 7 Diplomados sanitarios 1. Corresponde, en
general, a los Diplomados sanitarios, dentro del ámbito de actuación para que
les faculta su correspondiente título, la prestación personal de los cuidados o
los servicios propios de su competencia profesional en las distintas fases del
proceso de atención de salud, sin menoscabo de la competencia, responsabilidad
y autonomía propias de los distintos profesionales que intervienen en tal
2. Sin perjuicio de las
funciones que, de acuerdo con su titulación y competencia
específica corresponda desarrollar a cada profesional sanitario, ni de las que
puedan desarrollar otros profesionales, son
funciones de cada una de las profesiones sanitarias de nivel Diplomado las
a) Enfermeros: corresponde (a los Diplomados universitarios en
la dirección, evaluación y prestación de los cuidados de Enfermería orientados
a la promoción, mantenimiento y recuperación de la salud, así como a la
prevención de enfermedades y discapacidades. No obstante la metedura de pata,
al decir eso de "dirección", ¡porque ya me dirán si trabajo por
cuenta propia! a quién dirijo. Pues bien, aparte de esa -otra de las
muchísimas- barrabasadas, ¿somos o no "Profesión regulada"?
¿SOMOS, O NO, PROFESIÓN REGULADA? La duda
Veamos qué dice la Ley del medicamento. Recordamos
que la citada Ley habla de RECETA, pero la reserva a determinadas profesiones "reguladas", entre
otras, a la podología, que no está incluida en esa Directiva 2011/24/UE, donde
se define el concepto RECETA, pero que, sin embargo, aquel Gobierno y el actual
-¡tal para cual!- trata de forma diferente a la Profesión, Enfermero, a pesar de
tener regulación europea, teniendo en cuenta, además, que se están
desarrollando las especialidades, a costa de los actuales Enfermeros (con
título de diplomado). Es que la Matrona, por ejemplo, no puede prescribir. Y no
puede hacerlo porque la Profesión es única, de Enfermero (art. 16, LOPS).
Luego, para que la Matrona y demás especialistas pudieran tener esa
competencia, antes debe atribuirse a la Profesión, que es la regulada
La receta médica y la prescripción hospitalaria.
1. La receta médica,
pública o privada, y la orden de dispensación hospitalaria son los documentos
que aseguran la instauración de un tratamiento con medicamentos por instrucción
de un médico, un odontólogo o un podólogo, en el
ámbito de sus competencias respectivas, únicos profesionales con facultad para
recetar medicamentos sujetos a prescripción médica.
perjuicio de lo anterior, los
enfermeros de forma autónoma, podrán indicar, usar y
prescripción médica y los productos sanitarios, mediante la correspondiente orden de dispensación. Los fisioterapeutas también
podrán indicar, usar y autorizar, de forma autónoma la dispensación de
medicamentos no sujetos a prescripción médica y de productos sanitarios
relacionados con el ejercicio de su profesión, mediante orden de dispensación.
Estado es consciente que NO EXISTE la orden de dispensación Enfermero en la
Directiva, pero, sin embargo, la "introduce" para nosotros, teniendo
en cuenta que cumplimos todos y cada uno de los requisitos. De ahí que los
hayamos reproducido ¿Por qué?
PREGUNTO: ¿Entienden ustedes que
es normal el trato recibido como profesión regulada? Sí, podéis
"prescribir", que le llaman "ordenar" -quien tuvo retuvo-,
pero en otra cosa que nos hemos inventado: "orden de dispensación
Enfermero".
Para colmo de cómo se actúa en este País, dice la
Directiva 2011/24/UE:
m) Historial médico: el conjunto de
documentos que contienen los datos, VALORACIONES e informaciones DE CUALQUIER
ÍNDOLE sobre la situación y EVOLUCIÓN CLÍNICA de un paciente a lo largo
del PROCESO ASISTENCIAL.
¿Y qué dice la Ley 41/2002, básica reguladora de la
información y documentación clínica.
La historia clínica comprende el conjunto de
los documentos relativos a los procesos asistenciales de cada paciente, con la identificación de los médicos y de los demás
PROFESIONALES que han intervenido en ellos, con objeto de obtener la
máxima integración posible de la documentación clínica de cada paciente, al
menos, en el ámbito de cada centro.
Podríamos decir, ¡bueno!, más o menos,
¡pero no! Lo vamos a ver ahora mismo:
"La historia clínica tendrá como fin principal
facilitar la ASISTENCIA sanitaria, dejando constancia de todos aquellos DATOS
que, bajo criterio médico, permitan el
conocimiento veraz y actualizado del ESTADO DE SALUD".
¿Bajo criterio médico? ¡Vamos a ver!, si la Ley
41/2002 dice a renglón seguido que "la cumplimentación de la
HISTORIA clínica, en los aspectos relacionados con la ASISTENCIA DIRECTA al paciente, SERÁ RESPONSABILIDAD DE LOS POROFESIONALES QUE
INTERVENGAN EN ELLA", ¿cómo es posible que se puedan condicionar
los datos, valoraciones e información a "criterio médico"? Es más,
son nuestros datos, nuestras pruebas, nuestro trabajo, que se los
"apropia" el Médico: parámetros, ecg y analítica que son obtenidas,
valoradas y evaluadas por nosotros durante las 24 horas del días. Pero para eso
"el sistema" nos coloca al residente, al que le marcan unas pautas
ESTOY HASTA LAS NARICES QUE SE ABUSE
DE ESTA PROFESIÓN ENFERMERO, Y SÓLO, ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE PORQUE PARA
RECOPILAR TODOS ESTOS DATOS NO PUEDES HACER OTRA COSA EN LA VIDA QUE ÉSTO:
LEER, LEER Y LEER, CUANDO DEBERÍAMOS ESTAR MÁS PREOCUPADO POR EL PRESENTE,
DONDE SE IMPONE LA DESIDIA Y LA APATÍA, QUE SE ESTÁ ADUEÑANDO DE
USTEDES SIGAN LEGISLANDO CONTRA LA
PROFESIÓN E/n/F/e/R/m/E/r/O, QUE LOS DEMÁS HARÁN LO QUE PUEDAN.
Llamamos nueva a la modificación que ha vuelto a sufrir aquella Ley del medicamento (de Garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, la llaman), pero lo hacemos en la medida en que la idea de dejarnos igual era vieja, muy vieja. El problema está en que teniendo toda la razón del mundo, hay personas metidas ahí, en "el sistema", que no quieren ver la realidad. Y no quieren ver la realidad porque, entre otras cosas, nosotros "no se lo dejamos bien claro", con una manifestación que no deje duda.
Es vergonzoso porque esperábamos del "gobierno de los mejores" que fueran conscientes de la realidad, como es que nuestra Profesión viene utilizando todos los productos sanitarios para poder realizar nuestro trabajo, como también tenemos que utilizar esos medicamentos, tanto los sujetos como los no sujetos a prescripción. Sabían los Enfermeros, por ejemplo, que estarán en todo caso sujetos a prescripción médica los medicamentos que se encuentren en alguno de los siguientes supuestos: a) Puedan presentar un peligro, directa o indirectamente, incluso en condiciones normales de uso, si se utilizan sin control médico. b) Se utilicen frecuentemente, y de forma muy considerable, en condiciones anormales de utilización, y ello pueda suponer, directa o indirectamente, un peligro para la salud. c) Contengan sustancias o preparados a base de dichas sustancias, cuya actividad y/o reacciones adversas sea necesario estudiar más detalladamente. d) Se administren por vía parenteral, salvo casos excepcionales, por prescripción médica.
La normativa de desarrollo
establecerá los requisitos para que puedan venderse directamente a
profesionales de la medicina, odontología, veterinaria y podología
exclusivamente los medicamentos necesarios para el ejercicio de su actividad
La Profesión de Médico siempre se ha limitado a prescribir, con o sin consentimiento del usuario o paciente. Somos nosotros quienes tenemos que solicitar la correspondiente autorización a la persona destinataria del medicamento. Imaginemos, por ejemplo, la prescripción de un medicamento al cual es alérgico el destinatario, a quien se lo vamos a administrar, ¿quién responderá? Con la Ley en la mano, si así se quiere aplicar, el responsable es el Enfermero, puesto que, como ordena la Ley reguladora de la autonomía del paciente, tenemos que dar explicación de qué es lo que vamos a hacer y qué medicación es la que le vamos a administrar. Luego, nos guste o sí, el paciente tiene derechos, y eso derecho es, entre otros, el de ser informado de la medicación a administrar, que debe proporcionársela el Enfermero. No sirve aquella expresión que sueltan algunos al paciente diciéndole que "eso se lo dice usted al médico", porque la ley es clara al respecto: "Los pacientes tienen derecho a conocer, con motivo de CUALQUIER en el ámbito de su salud, toda la información disponible sobre la misma". Y la actuación es esa: el por qué, cómo y para qué sirve esa medicación que pretendemos administrarle; porque, de lo contrario, estamos cometiendo una ilegalidad manifiesta.
¿En qué norma dice que el Médico es quien administra la medicación?, yo lo advertimos: en ninguna. Otra cosa es el "autoapoderamiento" que hacen. Ellos, su Organización Médica, impugnan cualquier norma donde se deduzca el menor atisbo sobre "diagnosticar o prescribir", sin cortarse un pelo. Pero, sin embargo, nada dicen de las intromisiones que hacen en nuestra actividad, canalizando vías y administrando medicamentos. CANALIZAR VÍAS Y ADMINISTRAR MEDICAMENTOS SON NUESTRAS COMPETENCIAS.
La situación que puede generarse transitoriamente tiene un problema: que el sistema no podrá otorgar nombramientos iguales; o si lo hace tendrá que hacer algún tipo de reserva ¿Se imaginan el caos que se produciría? Lo que sucede con nuestra Profesión es el ejemplo más pragmático de que "invertir" en formación es positivo a corto y largo plazo. ¿Estamos opinando igual que lo pueden hacer los detractores de la prescripción por la Profesión Enfermero? ¡Desde luego que no! Y es que no porque, en todos los casos, a la Profesión Enfermero no se le permite especializarse por servicios, ni mucho menos por áreas de capacitación específica. Y estamos convencido que la medicina, cuando un Médico es consciente que existe otro que tiene mejor dominio del medicamento, lo remite al mismo. Por ejemplo: en la práctica está establecido la unidad de "infeccioso", lo que significa que cualquier cuadro compatible con una infección es consultada a esa unidad. No decide el Médico responsable de la patología principal, deriva el problema a quien entiende que puede resolverlo al menor costo posible (en el buen sentido de la expresión).
¡CLARO QUE ES UN PROBLEMA LA PRESCRIPCIÓN! PERO LO QUE NO PUEDE HACER NINGUNA NORMA, PORQUE SERÍA ILEGAL, ADEMÁS DE INCONSTITUCIONAL, ES PRIVAR DE ESE DERECHO PRECISAMENTE A LOS ACTUALES ENFERMEROS, QUE SON A LOS QUE SE REFIERE LA LEY, Y PORQUE, SI ASÍ SE HICIERA, SERÍA CONTRARIA A LA CONSTITUCIÓN, QUE PROSCRIBE LA IRRETROACTIVIDAD DE LAS DISPOSICIONES SANCIONADORAS NO FAVORABLES O RESTRICTIVAS DE DERECHOS INDIVIDUALES, LA SEGURIDAD JURÍDICA, LA RESPONSABILIDAD Y LA INTERDICCIÓN DE LOS PODERES PÚBLICOS. LA PRESCRIPCIÓN, SEGÚN EL ESTADO AUTONÓMICO, ES PROBLEMA DE PLANIFICACIÓN Y ORDENACIÓN DE RECURSOS HUMANOS, CUYA RESPONSABILIDAD ESTÁ TRANSFERIDA A LAS COMUNIDADES AUTONÓMAS. DE AHÍ QUE ASÍ LO HAYAN ENTENDIDO ANDALUCÍA Y LAS ISLAS BALEARES, ENTRE OTRAS.
escrito hasta la saciedad la necesidad de que se regularice la “prescripción
Enfermero”. Lo
intentamos antes del año 1.990, cuando se aprobó la “Ley del medicamento”, lo
hicimos con motivo de su reforma en el año 2.006 y continuamos haciéndolo, a pesar
de la modificación producida en el año 2.009. No es hasta este año que la Ley
del medicamento habla de la “Profesión Enfermero”, a pesar de que ya estaba
publicada la Ley de Ordenación de las Profesiones sanitarias (LOPS) desde el
año 2.003. Es decir, las Leyes nos ignoraban, a pesar de la existencia de la
De auxiliar a Profesión
Titulación de Auxiliar.- El Ayudante Técnico Sanitario se crea en el año
1.953, con el objeto de unificar a las anteriores titulaciones de Practicante
en Medicina y cirugía, Matrona y “Enfermera”, si bien discriminó a éstas
respecto de las dos anteriores. Regulación
como Auxiliar Sanitario.- Dispuso el Decreto del año 1.960 que los Ayudantes
Técnicos Sanitarios, así como los Auxiliares Sanitarios con título de
Practicante, Matrona o Enfermera obtenidos con arreglo a la legislación
anterior, podrá ejercer sus funciones tanto en centros oficiales, instituciones
sanitarias, sanatorios y clínicas públicas o privadas como en trabajo
profesional libre, siempre que su actuación se realice bajo la dirección o
indicación de un médico y que se hallen inscritos en los respectivos Colegios
es cierto que las Enfermeras tendrían las mismas funciones de los A.T.S., pero con
exclusión de la asistencia a partos normales así como la prohibición de
establecer igualatorios y disponer de locales para el ejercicio libre de la
Profesión Sanitaria titulada.- Fue en el año 1.977. Se crea la titulación
universitaria oficial de Diplomado en Enfermería y las correspondientes
Escuelas de Enfermería, al tiempo de homologar a las anteriores titulaciones de
A.T.S., Practicantes, Matronas y Enfermeras con los nuevos titulados a efectos
“profesionales, corporativos y nominativos” (1.980).
Profesión Sanitaria titulada de
Enfermero.- Nace, por tanto, una
Profesión, de Enfermero, recogida en el artículo 7º.2,a) de la LOPS, que cumple
fielmente la definición que consta en el artículo 2º de la misma, si bien
hubiera creído más conveniente otra definición, que vamos a reproducir a
obstante, es cierto que ninguna Ley anterior lo había hecho, pero ello no
significa que no existieran las Profesiones Sanitarias, por la sencilla razón
de que la citada LOPS no ha hecho otra cosa que producir una definición de las
Profesiones preexistente.
que la LOPS no tiene una redacción técnicamente correcta, por cuento que, en
lugar de limitarse a definirlas, exigir el requisito de titulación, regular el
ejercicio de las mismas y ordenar su ejercicio, lo que ha hizo fue “meter” en
el mismo precepto todo lo anterior, que hoy, si sigue adelante el texto de la
Ley de Servicios Profesionales, modificando a la Ley de Colegios Profesionales,
puede verse afectado indirectamente, al recoger en la misma dos tipos de
Colegios, los Oficiales y los Profesionales.
cómo define la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias a las mismas,
que incluye a la de Enfermero. Dice así:
conformidad con el artículo 36
de la Constitución, y a los efectos de esta ley, son profesiones sanitarias, tituladas y
reguladas, aquellas cuya
formación pregraduada o especializada se dirige específica y
fundamentalmente a dotar a los interesados de los conocimientos, habilidades
y actitudes propias de la atención de salud, y que están organizadas en colegios profesionales oficialmente
reconocidos por los poderes públicos, de acuerdo con lo previsto en la
normativa específicamente aplicable”.
comenzar, la referencia al artículo 36 de la Constitución Española es por la
sencilla razón de que es el precepto constitucional que ordena a la Ley para
que regule dos cosas: las peculiaridades propias del régimen jurídico de los colegios
profesionales y el ejercicio de las Profesiones tituladas. Por
tanto, una cosa es regular las peculiaridades propias del régimen jurídico de
los Colegios Profesionales y otra el ejercicio de las Profesiones tituladas. Y
dentro de las Profesiones tituladas está comprendida la de Enfermero, que
cumple todos los requisitos que recoge la LOPS desde el año 1.977, sin
perjuicio de los “derechos adquiridos” (en expresión de las Directivas
Europeas) propios de las anteriores regulaciones.
decir, la Directiva de la Unión Europea habla de dos cosas: una, de contenido
de los Planes de estudio; y dos, de duración de esos estudios. Así, la citada
Directiva se refiere a “cualificaciones profesionales”. No se refiere ni a
“títulos” ni a “regulación” del ejercicio de las Profesiones, porque esas dos
cuestiones son competencias de cada Estado; no de la Unión Europea.
¿Cómo debería haberse
definido a las Profesiones Sanitarias?
nuestro criterio, esa redacción debió producirse en cuatro párrafos separados,
con los siguientes textos:
Son profesiones sanitarias tituladas
aquellas cuya formación pregraduada, o en su caso especializada, se dirige
específica y fundamentalmente a dotar a los interesados de los conocimientos
propios de la atención de salud, organizadas en Colegios Oficiales, de acuerdo
2.- Exigencia de titulación universitaria
Profesiones Sanitarias exigirán la posesión del correspondiente título
universitario oficial legalmente reconocido por la Ley Universitaria y normas
ejercicio de una Profesión Sanitaria, por cuenta propia o ajena, requerirá la
posesión del correspondiente título oficial que habilite expresamente para
ello, y se atendrá, en todo caso, a lo previsto en ésta Ley, en las demás leyes
aplicables y en las normas reguladoras de los colegios profesionales, gozando
de plena autonomía técnica y científica, sin más limitaciones en su ejercicio
que los reconocidos constitucionalmente para las personas.
Las Profesiones sanitarias estarán organizadas en
Colegios Profesionales oficialmente reconocidos por el Estado, que ordenarán el
ejercicio de las mismas. Dos
conceptos omitimos: el de “habilidad y actitud”. Y los omitimos porque la habilidad y la
actitud nada tienen que ver con los conocimientos. Puede no tenerse ningún
conocimiento y, sin embargo, “ser muy capaz”, como también es posible “tener
muy buena actitud”, pero carecer de conocimiento y capacidad; o viceversa. Habilidad es “capacidad;
como actitud es disposición de ánimo.
recordarán, en el año 1.990 se aprueba la Ley del medicamento, que nos ignora,
como también lo hizo la Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y
Productos Sanitarios del año 2.006. Fue en el año 2.009 cuando nos citan en el
tan discutido texto del párrafo primero de su artículo 77.1, así como en su
Justificación de motivos de la Ley
del medicamento, en su redacción producida en el año 2.009.
comprender el por qué del texto de los preceptos de una norma, debemos recurrir
a su justificación de motivos, o exposición, como lo hace la Ley de diciembre
del pasado año 2.009, que dice:
“La Ley 44/2003, de 21 de noviembre, …, en su artículo 7.2.a) establece
que corresponde a los enfermeros «la dirección, evaluación y prestación de los
cuidados de Enfermería orientados a la promoción, el mantenimiento y
recuperación de la salud, así como a la prevención de enfermedades y discapacidades.
Por otra parte, en los equipos de profesionales sanitarios los
enfermeros desarrollan una labor esencial como elemento de cohesión de las
prestaciones de cuidados a los usuarios de los servicios sanitarios, orientados
a la promoción, mantenimiento y recuperación de la salud así como a la
prevención de enfermedades y discapacidades. El ejercicio de la práctica
enfermera, en sus distintas modalidades de cuidados generales o especializados,
implica necesariamente la utilización de medicamentos y productos sanitarios.
Por lo que se refiere al ámbito de actuación de los especialistas en
enfermería obstétrico-ginecológica (matrona), la Directiva Europea 2005/36 CEE
determina que las matronas están facultadas para el diagnóstico, supervisión,
asistencia del embarazo, parto, posparto y del recién nacido normal mediante
los medios técnicos y clínicos adecuados.
productos sanitarios, establece en el artículo 77 como únicos profesionales
sanitarios con facultad para ordenar la prescripción de medicamentos a los
médicos y odontólogos. Manteniendo este precepto, en atención
a los criterios mencionados anteriormente es conveniente modificar
la citada ley para contemplar la participación en la prescripción de
determinados medicamentos de otros profesionales sanitarios como son los
enfermeros y podólogos, desde el reconocimiento del interés para el sistema
el beneficio de los pacientes y de dichos profesionales”.
veamos ahora el texto del artículo 77.1 de la Ley comprobaremos que quienes lo
redactaron, si bien eran conscientes de la realidad, sin embargo produjeron una
desviación impropia de un texto legal, en el sentido de que lo escribieron de
tal forma que, a día de hoy, cualquiera puede tener interpretaciones de todo
tipo, excepto el Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares, que se
aproxima bastante a aquella justificación de motivos.
para desentrañar el contenido del párrafo cuarto del artículo 77.1, el Tribunal
acude al Estatuto de Autonomía de las Islas Baleares (que es igual para
cualquier Comunidad Autónoma), a los efectos de demostrar que corresponde a
cada Administración Sanitaria Autonómica, que ha recibido las oportunas
transferencia de gestión y administración de la asistencia sanitaria de la
Seguridad Social, lo que justifica que sea cada Comunidad Autónoma quienes
acrediten a la Profesión para poder ordenar (prescribir) medicamentos no
sujetos a prescripción médica, en cuya acepción están comprendidas las
Profesiones de Odontólogos y Podólogos, sin ostentar la condición de “médico”.
“Receta Médica” no es, por tanto, un concepto atribuible a una sola Profesión,
la de Médico, sino que también incluye a Odontólogos y Podólogos, como también
debió incluir a la Profesión de Enfermero. Y debió incluirla porque forman con
la Profesión de Médico lo que todos conocemos como unidad básica asistencial, que viene
siendo así por los tiempos, desde que se conocen a las dos profesiones. No el
uno sin el otro, decían las pragmáticas de los Reyes Católicos.
“Sin perjuicio de lo anterior, los enfermeros,
de forma autónoma, podrán
indicar, usar y autorizar la
dispensación de todos aquellos medicamentos no sujetos a prescripción médica y los productos sanitarios,
mediante la correspondiente orden de dispensación”.
¿Alguna duda? ¿Quién
ostenta la condición de Enfermero a día de hoy? Responde a esta pregunta la Ley
de Ordenación de las Profesiones, que dice:
a) Enfermeros: corresponde
a los Diplomados universitarios en Enfermería la dirección,
evaluación y prestación de los cuidados de Enfermería
la prevención de enfermedades y discapacidades.
Enfermero es aquella Profesión que exige la titulación de Diplomado, Profesión
a la que fueron homologadas las anteriores, como también “mañana” puede que se
exija otra titulación. El Enfermero,
cualquiera que fuera el título con el que se accedió a la Profesión, es ese
Profesional que viene indicando y usando los medicamentos y productos
sanitarios, y que, como tal Profesión Sanitaria, la Ley pretende legalizar,
pero no para que puedan hacerlo, puesto que ya están habilitados, sino para
autorizar el uso de ese documento dirigido al Farmacéutico a los efectos de
dispensar esos medicamentos y productos sanitarios, con independencia de si el
importe del producto es por cuenta del usuario, Estado o Estado/usuario. Prescripción participativa.
Además de aquel
párrafo del artículo 77.1, que faculta al Enfermero (no al titulado) para que,
de forma autónoma, pueda ordenar la dispensación de medicamentos no sujetos a
prescripción médica y productos sanitarios, contiene la Ley en ese mismo
apartado y artículo un tercer párrafo, que dice:
“El Gobierno regulará la indicación, uso
y autorización de dispensación de
determinados medicamentos sujetos a prescripción médica por los enfermeros, en el marco de los principios de la atención
integral de salud y para la continuidad asistencial, mediante la aplicación de
protocolos y guías de práctica clínica y asistencial, de elaboración conjunta, acordados con las organizaciones
colegiales de médicos y enfermeros y validados por la Agencia de Calidad del
Es a este párrafo
al que se refiere la disposición adicional duodécima, que aclara el Tribunal
Superior de Justicia de las Islas Baleares. Nada tiene que ver aquel contenido
del párrafo segundo con éste, en la medida en que aquél está referido a
medicamentos “no sujetos” a prescripción, mientras que éste se concreta a
determinados medicamentos “sujetos” a prescripción.
¿Qué novedad tiene esa redacción, cuando es justo lo que
venimos realizando desde tiempo inmemorial?
Actualmente, todos
somos conscientes que un médico prescribe un tratamiento, como también lo es
que ese tratamiento puede llegar a sufrir modificaciones por la Profesión
Enfermero, dependiendo de la evolución clínica del paciente. ¿Es que, acaso,
cuando un tratamiento se ha prescrito, por ejemplo, para intentar disminuir las
cifras arteriales, una vez que se ha conseguido un parámetro ideal no
procedemos a regular la perfusión del medicamento? Y lo hacemos
–debemos ser consciente de ello- por el elemental motivo de que, en todos los
casos, de continuar administrando el producto y provocar un daño en el paciente,
tendríamos que responder ante el ciudadano y los tribunales, que nos
condenarían por faltar a ese principio de “garante de la salud”.
Así, consta en las
hojas de tratamiento, por ejemplo: administrar en función de mantener los
parámetros en cifras igual a … Lo mismo sucede con cualquier otro producto. Por
ejemplo: diuréticos para conseguir una diuresis media de … por hora. Y así
podríamos continuar con otros muchos ejemplos. Porque es así como debemos
actuar en supuestos de eso que se viene llamando “prescripción colaborativa”
(Antonio-J. Valenzuela).
independencia de la crítica que nos merece el texto de la Disposición adicional
duodécima que vamos a reproducir, estaríamos de acuerdo si la misma se hubiera limitado
a lo siguiente: El Gobierno regulará, …, y
fijará, con la participación de las organizaciones colegiales de enfermeros y
de médicos, los criterios generales, requisitos específicos y procedimientos
para la acreditación de dichos profesionales, con efectos en todo el territorio
del Estado, en las actuaciones previstas en el párrafo tercero del artículo
Y ello en función de cumplir, otra
vez, con aquel principio del ejercicio de la Profesión, como lo es la plena
autonomía técnica y científica, sin bien, en estos supuestos, participando en
la indicación, uso y ordenar la dispensación de “determinados” medicamentos.
obstante, este es el texto actual, aunque, como decimos, debería ser
modificado. Dice así:
Estado, en las actuaciones previstas en el artículo 77.1.»
La RECETA es un
documento potestativo de las Profesiones sanitarias, con independencia de qué
Profesión la firme, donde cada Profesión prescribe un medicamento o producto
sanitario. Y ese documento, RECETA, denominado así por la Unión Europea, es el
que debe utilizar cualquiera de las Profesiones Sanitarias, pero no porque lo
diga la Ley del Medicamento –que también y nunca está demás- sino porque de
alguna manera tendría que llamarse el citado documento, que no es otra cosa que
como lo define el párrafo primero del artículo 77.1, si bien también debería
ser objeto de una nueva redacción.
Actualmente dice
la siguiente redacción: RECETA.- es el documento por el cual se asegura la prescripción
de un tratamiento por “indicación” de la Profesión Sanitaria de Médico,
Odontólogo, Podólogo, Enfermero y Fisioterapeuta, en el ámbito de sus
competencias respectivas.
No resiste la
definición actual lo que ha regulado la Ley del medicamento, por cuanto que es
aquella LOPS la que ha regulado para todas las Profesiones allí recogidas plena
autonomía técnica y científica; autonomía que pretende limitar la Ley del
medicamento, al excluir a la Profesión Enfermero como prescriptora de
medicamentos. Se confunde, o
quieren confundirse, habilitación para prescribir, propio de las Profesiones
sanitarias, con autorización para hacerlo por cuenta del Estado, del ciudadano
o de forma mixta, como sucede actualmente. ¿Qué explicación
tiene que hayamos sido definido como Profesión Sanitaria, atribuyéndonos plena
autonomía técnica y científica si luego la Ley del medicamento pretende “poner
coto” a esa potestad? La Ley del medicamento no habla de títulos; habla
de Profesiones. La Ley del
medicamento no habla de títulos, ni de Licenciado en Medicina, ni en
Odontología ni en Podología; tampoco habla de Practicante, A.T.S., Diplomado o
Grado. La Ley se dirige, como no podía ser de otra manera, a las “Profesiones
Sanitarias”. Limitar el ejercicio de las Profesión Sanitaria
es contrario a derecho. Por tanto,
cualquier regulación que pretenda limitar a la Profesión de Enfermero su
competencia para PRESCRIBIR, ya fuera en documento oficial, ya particular, en
ese documento que debe conceptuarse como RECETA, añadiendo el nombre de la
Profesión que la expide, será tanto como violar a la Profesión Enfermero y a
las Directivas Europeas, que define el concepto de RECETA y quienes pueden ser
autorizados para su dispensación. De ahí que se venga
confundiendo entre habilitación para indicar y usar medicamentos y productos
sanitarios, con la autorización por el sistema público de salud para utilizar
ese documento, que no es otra cosa que un “cheque” a las oficinas de Farmacia
con cargo a los Presupuestos del Estado.

References: artículo 77
 artículo 77
 Artículo 77
 artículo 77
 ARTÍCULO 77
 artículo 149
 artículo 149
 artículo 36
 real decreto 
 artículo 3

artículo 3
 artículo
36

Artículo 7
 artículo 7
 artículo 2
 artículo 36
 artículo 36
 artículo 77
 artículo 7
 artículo 77
 artículo 77
 artículo 77
 artículo 77
 artículo 77
 artículo 77