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EL PAGARÉ: MARCO JURÍDICO Y VIGENCIA EN LAS RELACIONES ENTRE LOS ACTORES DE LA ECONOMÍA CUBANA. Enrique del Prado Rodríguez (*)
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Alfonso José Ángel Cárdenas Reyes
1 Derecho y Cambio Social EL PAGARÉ: MARCO JURÍDICO Y VIGENCIA EN LAS RELACIONES ENTRE LOS ACTORES DE LA ECONOMÍA CUBANA Enrique del Prado Rodríguez (*) RESUMEN: El escenario económico cubano actual, está caracterizado por la intervención casi excluyente del Estado en las relaciones patrimoniales que formalizan los actores de la economía. La ausencia casi absoluta de otros sujetos de gestión económica distintos o paralelos a las entidades estatales provoca que en la modelación de los vínculos económicos que se forman, no asuman un papel protagónico otros intereses que los dinamicen. Esto ha determinado la inoperancia del pagaré como título de crédito, pues tratándose de créditos en los que se confunden en el mismo sujeto la condición de deudor y acreedor, personificados en empresas que administran el patrimonio del Estado, se menoscaba la autonomía y eficacia del título. El trabajo pone al descubierto las contradicciones que acusa la legislación económica cubana, que al quedar aprisionada en la espesa telaraña que se teje alrededor del omnipresente papel del Estado, se torna insuficiente para regular las relaciones económicas y monetario-mercantiles que pretende regir, con menoscabo del papel ordenador y disciplinador de las relaciones sociales que corresponde cumplir a la norma jurídica. Palabras claves: Pagaré, Título ejecutivo, Cobros y pagos, Proceso económico, Cuba. (*) Profesor de Derecho de Sucesiones de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Universidad de Granma. 1
2 ABSTRACT: TITLE: The Promissory note: Juridical frame and validity in relations among the actors of Cuban economy. AUTHOR: Enrique del Prado Rodríguez. Professor of Successions Right in the Social and Humanistic Sciences school of Granma's University. The scene cheap to run present-day Cuban is in favor of almost excluding intervention of the state in the patrimonial relations that the actors of economy formalize. The almost absolute absence of another distinct or parallel subjects of steps cheap to run to the state-owned entities provokes that in the modeling of links cheap to run that they create, do not assume a role representative another interests that they expedite themselves. This has determined the inaction of the promissory note like loan claim, because being this the case of credits in the ones that blur out in the same subject debtor's condition and creditor, incarnate at companies that they administrate the state patrimony, the autonomy and efficacy of the title are undermined. The work exposes the contradictions that the legislation cheap to run accuses Cuban, than when being left grabbed in thick cobweb that the omnipresent government bonds is woven about, it becomes insufficient to regulate the relations cheap to run and monetary mercantile that he intends to govern, in prejudice of the ordering paper that is supposed to obey the juridical standard and disciplining of social connections. Key words: Promissory note, executive title, collections and payments, economic process, Cuba. INTRODUCCION: Los cambios que se han operado en las relaciones de cobros y pagos en el sistema empresarial cubano con la puesta en vigor de un significativo número de normas jurídicas entre las que se encuentran el Decreto Ley número 241/2006, de 26 de septiembre, modificativo de la Ley número 7/1977 de 19 de agosto, Ley de Procedimiento Civil, Administrativo, Laboral y Económico ; la Instrucción número 182/2006 de 4 de diciembre, dictada por el Consejo de Gobierno del Tribunal Supremo Popular estableciendo la cuantía a partir de la cual se autorizó el ejercicio de la acción en materia económica, trátese de Procesos Ordinarios o Ejecutivos; la Resolución número 245/2008 de 17 de septiembre, Normas Bancarias 2
3 para los Cobros y Pagos, y su legislación complementaria; y, más recientemente la Instrucción número 200/2010 de fecha 15 de septiembre, adoptada por el Consejo de Gobierno del Tribunal Supremo Popular, entre otras disposiciones normativas, imponen la necesidad de agotar los remedios legales que franquean las normas vigentes para dar solución de manera estable, ágil y efectiva a la abrumadora cantidad de cuentas pendientes por cobrar que lastran la contabilidad y liquidez financiera de la gran mayoría de las entidades económicas que integran el sistema empresarial cubano. Es un hecho cierto que la Instrucción número 182/2006, del Tribunal Supremo de la República, al establecer como requisito para interponer demanda de contenido patrimonial ante las Salas de la especialidad de los Tribunales Provinciales Populares, que la cuantía a reclamar fuera superior a tres mil pesos cubanos o pesos convertible cubanos ($3, CUP o CUC), introdujo por primera vez una limitación por razón de la cuantía para acceder al Proceso Económico, sustentando esa decisión en la necesidad de restringir que se acuda a las expresadas salas de justicia por sumas de escasa significación, para que se haga uso en mayor grado de las alternativas que en el ámbito de las relaciones ínter empresariales posibilita la conciliación, así como de los mecanismos financieros que contemplan su tratamiento; ello trajo como consecuencia que la imposibilidad de las partes de acceder a los tribunales en aquellos asuntos cuyos montos económicos no superaban la indicada cifra, dejara fuera del conocimiento y decisión jurisdiccional, con una muy precaria justificación, un grupo de asuntos que en buena técnica no ha lugar a desconocer por los tribunales. Ahora, con la adopción hace apenas unos días por la más alta instancia judicial en Cuba de la Instrucción número 200/2010, se reduce a la cifra de quinientos pesos cubanos ($ CUP) o pesos cubanos convertibles ($ CUC) la cuantía mínima para demandar. Con ello se ha pretendido dar solución a un problema creado por la derogada Instrucción número 182/2006, sin embargo el inconveniente subsiste, pues no se trata de fijar la competencia de una sala de justicia por razón de la cuantía para la solución de un asunto, sino de dejar legalmente fuera del conocimiento judicial un grupo importante de asuntos y como consecuencia, en estado de indefensión a la parte que se encuentre en ese caso, que ante la imposibilidad de solicitar la protección judicial de su derecho de crédito, con toda razón se sienten inseguras cuando establecen relaciones mercantiles en estas circunstancias. Esta disposición adoptada por el Tribunal Supremo de Cuba, por su carácter vinculante, alcanza de manera directa a todas las personas jurídicas que pretendan interponer demandas de contenido patrimonial por una cuantía inferior a $ pesos en cualquiera de las monedas de curso legal en Cuba, desprotegiendo los derechos de las entidades de la tutela judicial, no 3
4 obstante indicar el orden y el buen juicio que en no todas las ocasiones es posible sujetar a la buena fe de las partes el cumplimientos de sus obligaciones, que las más de las veces requieren de la coacción y el imperativo judicial para honrar, no siempre en su totalidad, las obligaciones que las gravan. Es imperativo entonces ante lo irresistible de la norma que marca pautas en el actuar jurisdiccional, proveerse de medios que permitan de modo eficaz y práctico ejercitar las acciones que en seguimiento de los créditos líquidos, vencidos y exigibles, franqueen la vía de exigir y garantizar el cumplimiento de las obligaciones que no son honradas de manera voluntaria por las personas jurídicas, que en el quehacer empresarial cubano contraen obligaciones de tipo patrimonial. La Resolución número 245/2008, dictada por el Banco Central de Cuba en 17 de septiembre de 2008, autoriza en su artículo 3 el uso del pagaré como instrumento de pago en las operaciones de cobros y pagos por contratos de compraventa de mercancías o de prestación de servicios, según las características de la transacción y las regulaciones de estas normas. ( 1 ) Aunque el pagaré es un título valor cuyo uso alcanza mayormente las 1 Resolución No. 245/2008. Capítulo III DE LOS INSTRUMENTOS DE PAGOS Y TÍTULOS DE CRÉDITOS. Artículo 3: En las operaciones de Cobros y pagos por contratos de compraventa de mercancías o de prestación de servicios, se utilizan los instrumentos de pago y títulos de créditos siguientes, según las características de la transacción y las regulaciones de estas normas: dinero efectivo, billetes y moneda en circulación; transferencia bancaria, la realiza el banco siguiendo instrucciones de su cliente. Mediante esta operación el banco debita la cuenta del cliente por la cantidad objeto de la transferencia y acredita en la cuenta del beneficiario; cheque nominativo, mandato de pago en el que se consigna el beneficiario y no se permiten endosos. Este tipo de cheque puede adoptar las modalidades de: cheque certificado, se certifica y garantiza por los bancos debitando previamente los fondos en la cuenta del emisor, con lo que se convierte en una obligación del banco. Se consignan las firmas autorizadas del banco; cheque voucher, se precisa el concepto del pago; cheque de gerencia, es emitido por un banco contra sus fondos; órdenes de cobro, se utiliza para debitar regularmente cuentas según demanda del beneficiario de los fondos a extraer, previa autorización por una vez de los titulares de las mismas; tarjeta plástica, medio de pago electrónico utilizado en conjunción con sistemas de autorización y liquidación de las transacciones realizadas con su ayuda; carta de crédito local, emitida y avisada por bancos cubanos. Se rige en su emisión y tramitación por las Reglas y Usos Uniformes para las Cartas de Créditos, emitidas por la Cámara Internacional de Comercio; y letra de cambio, título-valor que obliga a pagar una deuda a su vencimiento en un lugar determinado a favor de quien resulte su legítimo tenedor, se ajusta a las formalidades que establece la ley; pagaré, título valor que constituye un reconocimiento de deuda por escrito o promesa de pago de una suma de dinero, hecha al acreedor. 4
5 relaciones mercantiles, en Cuba opera de modo absoluto en aquellas que se originan en el ámbito de las relaciones económicas y monetario-mercantiles entre los sujetos de gestión económica estatal, razón por la cual centraremos nuestro análisis en las relaciones que se verifican entre empresas estatales, pues la intervención del Estado en la economía cubana a través de sus empresas determina que fuera del marco de las relaciones económicas inter empresariales de carácter estatal, las alternativas de empleo de este título valor sean inexistentes en la práctica al carecer de movilidad los patrimonios de las personas naturales, mayormente circunscritos a bienes de uso personal e instrumentos de trabajo por ostentar la institución estatal el monopolio en la producción de bienes y servicios capaces de generar riqueza. II. DESARROLLO: BREVE INCURSIÓN POR LA EVOLUCION HISTORICA DEL PAGARÉ: El origen del pagaré y en sentido general de los títulos de crédito resulta siempre algo incierto, esencialmente cuando pretendemos fijar una fecha o período histórico más o menos exacto para su nacimiento. Es criterio generalmente aceptado por la doctrina que no fue conocido por los pueblos antiguos, como tampoco lo fue la letra de cambio y mucho menos el cheque. No se tienen antecedentes de que fuera conocido en el Derecho romano, lo cual se corrobora con el dicho de Papiniano de que los que prestaban dinero a los mercaderes que traficaban por el mar, enviaban uno de sus esclavos para recibir o cobrar de su deudor la cantidad prestada en habiendo arribado al puerto en donde se debían vender las mercaderías, infiriéndose de ello el desconocimiento y no uso de documentos de crédito entre los romanos, pues en caso contrario no se hubiera practicado este procedimiento. Es el surgimiento del dinero como mercancía de cambio el que determina el surgimiento de los títulos de crédito, antes de la existencia del dinero, el comercio se realizaba por simple trueque o permuta sin que interviniere o subsistiere obligación alguna, las partes simplemente intercambiaban sus productos o mercancías mediante acto unitario, pero al penetrar el dinero en el tráfico mercantil, la permuta cede espacio a la compraventa, entendida ésta como el intercambio de bienes por un signo fiduciario que servía de precio a éstos, quedando así preparadas las condiciones para la aparición de los títulos de crédito. La Liga de Ansa o Anseática, pactada en 1241 en Alemania por las ciudades de Lubeck, Brema y Hamburgo, y que llegó a comprender 80 ciudades más, 5
6 promovió considerablemente la extensión de comercio, convirtiendo a muchas ciudades como Hamburgo, Génova, Florencia, Marsella, Venecia, Barcelona y otras, en grandes centros mercantiles; se establecieron los Consulados del Mar para resolver los litigios sobre cuestiones de comercio sustentados en la buena fe y la equidad. En 1538 se dictan las ordenanzas de Burgos y en 1726 las de Bilbao; estas ordenanzas, que bien pueden ser consideradas particulares pues no rigen con carácter general sino sólo para los lugares que lo habían convenido, contienen en su normativa regulaciones sobre los títulos de crédito y constituyeron la legislación española vigente hasta la promulgación del Código de Comercio de 1829, hecho extensivo a Cuba en Hay autores que atribuyen su surgimiento al período de retirada de los judíos de Francia, pero realmente resulta incierta y confusa esta afirmación si tenemos en cuenta que no precisa a qué momento se refiere, si a la expulsión que acaeció en el año 640 o a la ocurrida en 1316, siendo motivo para cuestionarse la certeza de esa teoría también el hecho de que los judíos fueron expulsados de Francia por el rechazo que allí se les profesaba, lo cual hace poco probable que alguien se hiciere cargo de sus bienes o dineros y diere a cambio un pagaré u otro título contraviniendo lo legislado al respecto. Otros autores como Rubís, atribuyen a los florentinos que se refugiaron en Francia huyendo de los gibelinos la invención de la letra de cambio, siendo presumible también que fueran ellos quienes en sus relaciones comerciales comenzaran a utilizar el pagaré para recoger su dinero, pero lo que si resulta un hecho cierto es que ya durante el siglo XIII, los italianos acostumbrados a comerciar con Francia utilizaban en sus transacciones letra de cambio, permitiendo esto suponer que también lo hicieran con el pagaré, resultando probable que durante este período se utilizara por las características y tipo de comercio, el pagaré nominativo, destinado esencialmente a servir como medio para garantizar el pago de deudas u obligaciones contraídas por el librador a favor de persona cierta, subordinado, en todo caso, a un préstamo u obligación preexistente de la cual es accesorio y garante EL PAGARÉ. CONCEPTO Y REQUISITOS: El Diccionario Razonado de Legislación y Jurisprudencia señala que el pagaré es el: Papel de obligación por alguna cantidad que se ofrece pagar a tiempo determinado (...) y acota más adelante sobre el pagare a la orden que: En el comercio es el papel en que un comerciante se obliga a pagar cierta cantidad dentro de un tiempo determinado a cierta persona o a su orden. (...). 2 2 Diccionario Razonado de Legislación y Jurisprudencia. Editora Garnier Hermanos, Libreros-Editores, Año 1903, p
7 Semejante definición ofrece la Enciclopedia Jurídica Española al señalar que es pagaré: el documento privado por el cual un sujeto, reconociendo expresamente una obligación contraída, se obliga a entregar a otro o a su orden, determinada cantidad en un tiempo fijo, ya sea en el mismo lugar del contrato, ya en otro distinto. 3 Por su parte, la Convención de las Naciones Unidas sobre Letras de Cambio Internacionales y Pagarés Internacionales señala que se trata de un título escrito que: a) contiene una promesa incondicional mediante la que el suscriptor se compromete a pagar una suma determinada de dinero al tomador o a su orden; b) es pagadero a requerimiento o en una fecha determinada; c) tiene fecha; d) lleva la firma del suscriptor. 4 En ambos conceptos, con independencia del grado de elaboración que puedan exhibir, salta a la vista la peculiaridad de tratarse de un documento privado contentivo del reconocimiento de una obligación directa por parte del deudor y su voluntad de satisfacerla en los términos y cuantías fijados. Rodrigo Uría 5 afirma que es el título por el que una persona denominada firmante, se obliga a pagar a otra (tenedor) a su orden, una determinada cantidad en una fecha y lugar también determinados. Es una promesa de pago hecha por el firmante del documento, que queda en virtud de ella directa y personalmente obligado. La Ley Cambiaria y del Cheque vigente en España obliga al firmante de un pagaré en igual medida que al aceptante de una letra de cambio. Ello coloca al emisor del pagaré en principal obligado al pago y sometido al ejercicio de la acción directa por cualquier tenedor legítimo del título. Es oportuno destacar que aún cuando de las definiciones ofrecidas pudiera entenderse que estamos frente a un documento de menor interés y eficacia, nada más lejos de la verdad, el pagaré, al igual que la letra de cambio, la compraventa, la permuta y el seguro, entre otros, es un título con autonomía y entidad suficiente para hacer exigibles los derechos y el cumplimiento de las obligaciones que de él dimanan. La legislación mercantil cubana coincide con otras similares vigentes en América y Europa en cuanto a la caracterización de los sujetos que intervienen en la negociación del pagaré, identificando a los siguientes: Librador o girador: Es la persona que extiende, otorga o gira el pagaré y lo firma, comprometiéndose a pagarlo a su vencimiento. 3 Enciclopedia Jurídica Española, Francisco Seix. Editor, Tomo XXIV, p Convención de las Naciones Unidas sobre Letras de Cambio Internacionales y Pagarés Internacionales. Resolución 43/165 de la Asamblea General, de fecha 9 de diciembre de Artículo 3º, inciso 2, letras a), b). c) y d). 5 URÍA, Rodrigo: Derecho Mercantil, caps. LVII y ss. Marcial Pons Editor, Madrid,
8 Tomador: Aquella persona a cuya orden se extendió el pagaré, que tiene derecho a cobrarlo a su vencimiento si no lo ha endosado. Tenedor: Es el último propietario del pagaré. Endosante: Es el que endosa un pagaré a la orden, cediendo sus derechos de cobro a otra persona. Endosatario: Es la persona a quien se le endosa un pagaré a la orden, que puede cobrarlo a su vencimiento. REQUISITOS DEL PAGARE: Para Alejandro Vigil Iduate 6 son requisitos de obligada concurrencia en el pagaré los siguientes: 1. º Que conste el nombre de pagaré ; no se admite el de vale. 2. º Que contenga una promesa pura y simple de pago en moneda nacional o extranjera convertible admitida a cotización oficial. 3. º Fecha y lugar de libramiento y de pago. 4. º Nombre y firma del librador o firmante y nombre del tenedor. Por su parte, el proyecto cubano de Decreto-Ley de la letra de cambio, pagaré y cheque en su versión tercera, fechada en 15 de mayo del 2002, transcribe en su artículo 126 el artículo 94 de la Ley cambiaria y del cheque española puesta en vigor bajo el número 19 de fecha 16 de julio de 1985, y fija como contenido del pagaré los siguientes requisitos: a) La denominación de pagaré inserta en el propio texto del título; b) la promesa, pura y simple, de pagar una cantidad determinada; c) la indicación del vencimiento; d) el lugar en que el pago ha de efectuarse; e) el nombre del beneficiario, de la persona a quien ha de hacerse el pago o a cuya orden se ha de efectuar; f) la fecha en que se emite el pagaré; g) el lugar en que se emite el pagaré; h) la firma del suscriptor o de quien emite el título. 7 Existe coincidencia doctrinal y legislativa en cuanto a la determinación de los requisitos que debe cumplimentar el pagaré para ser considerado título de crédito; se precisa consignar en su texto para que lleve aparejada ejecución, los elementos relacionados en las letras a), b), e), f) y h) que 6 VIGIL IDUATE, Msc Alejandro, Derecho Mercantil cubano, Capítulo XVI, p Proyecto Decreto-Ley De la letra de cambio, pagaré y cheque, Artículo 126, Año
9 anteceden, pues si se omitiere alguno solo surtiría efectos como documento acreditativo de la deuda contraída, pero no podrá ser considerado pagaré ni tendrá aparejada ejecución. Ello es perfectamente comprensible si atendemos a que el precepto contenido en el artículo 531 del Código de Comercio cubano les atribuye el carácter de requisitos esenciales para la validez del documento como título ejecutivo, y así lo ratifica la jurisprudencial sentada por el Tribunal Supremo de Cuba, entre otras sentencias, en la número 103 de 11 de noviembre de 1914, citada por Mariano Sánchez Roca en su monumental obra Leyes civiles de cuba y su jurisprudencia, Vol. II, P 249 8, al sancionar que pierde su carácter privilegiado el título de crédito que adolezca de defecto en la fecha, como uno de los elementos literales que debe contener; lo cual sucede también con los restantes requisitos calificados por la norma como esenciales para que pueda el documento surtir los efectos que la ley le atribuye. En el caso de omisión de los requisitos previstos en los incisos, (c), d) y g); tanto la Ley española número 19 de 1985 Ley Cambiaria y del Cheque, como el proyecto cubano de Decreto Ley sobre la Letra de cambio, pagaré y cheque le dan similar formulación, pues este último copió casi literal en su normativa el precepto contenido en el artículo 95 de la ley cambiaria ibérica, estableciendo en su artículo 127 que el pagaré cuyo vencimiento no esté indicado se considerará pagadero a la vista, y que a falta de indicación especial, el lugar de emisión del título se considerará como lugar del pago y, al mismo tiempo, como lugar del domicilio del firmante, añadiendo igualmente que cuando no indique el lugar de su emisión se considerará firmado en el lugar que figure junto al nombre del firmante. El cumplimiento de los requisitos fijados por la ley garantizan al pagaré la calidad como documento sustantivo, como título, distinguiéndose a partir de la observancia de esos requisitos por: 8 La Sentencia No. 103 de 11 de Noviembre de 1914 del Tribunal Supremo de la República dispuso que: La fecha de la expedición, que, entre otros requisitos, exige para los pagarés mercantiles el art. 531 C. Com., ha de expresarse por el día, mes y año en que el documento se expida; no solo porque esos tres elementos, cuando no se exige mayor puntualización, son los que se emplean al efecto de fechar los documentos, en el uso corriente y conforme a diversos artículos del mismo C. Com. y de otras leyes, sino porque, faltando cualquiera de ellos, quedaría la fecha indeterminada y faltaría el necesario punto de partida para apreciar efectos y circunstancias que como la capacidad del otorgante, exigen la determinación del tiempo en que el acto se realiza; y la fecha, así expresada, ha de constar consignada en el pagaré, porque se trata de un requisito esencial del título de crédito, aunque no lo sea de la obligación en él contenida; por lo que, si a los efectos de esa obligación, dentro del derecho común, es admisible que se pruebe la fecha por todo género de pruebas, no lo es en cuanto al título, que pierde el carácter y efectos privilegiados que le corresponden por el derecho mercantil al carecer de alguno de los elementos literales que debe contener. 9
10 a) Tener carácter formal, abstracto, sujeto por la ley a una forma escrita determinada, cuya observancia es condición esencial para que produzca los efectos ejecutivos deseados. b) Ser un título completo y sustantivo que no requiere hacer referencia a otros documentos para completar o modificar los derechos que de él resultan, pues se basta a sí mismo. c) El derecho de crédito que el pagaré atribuye es un derecho abstracto, o sea, independiente del negocio jurídico que dio lugar a su emisión. Este derecho vale, incluso, entre el librador del pagaré y terceros tenedores que lo han adquirido mediante endoso y que no han sido parte en el acto o contrato anterior. d) El derecho a la prestación que atribuye no está sujeto a contraprestación o condición alguna. El acreedor o tenedor percibe el pago a que tiene derecho por el sólo valor y eficacia que tiene el título, que obliga de manera cambiaria y solidaria a toda persona que pone su firma en el pagaré. e) Tiene contenido patrimonial pues en el pagaré se configuran derechos patrimoniales, lo que lo ubica como un instrumento con contenido económico. f) Ostentar legitimación lo cual significa que la emisión de un pagaré con observancia de las disposiciones que señala la ley, da lugar a que se tenga por cierto el derecho contenido en el mismo y se repute al tenedor del título, como la persona capaz de exigir su cumplimiento. Por consiguiente para que el acreedor quede legitimado, necesita exhibir el título que contiene el derecho que alega y probar, en segundo lugar, que es la persona que figura en el mismo, dado que hablamos de títulos a la orden. La legitimación, entonces, significa que para que un título valor reconocido por nuestra legislación sea viable, debe apoyarse necesariamente en la ley. Por otro lado, no debemos olvidar que lo que la ley legitima es la apariencia del derecho, es decir, que el título valor cumpla con todos los requisitos formales establecidos en la propia ley. Finalmente, hay que agregar que la legitimación en sí es la característica que distingue a un título valor de un documento privado, pues en este último no existe legitimación. Como es visto, se trata de un título formal, abstracto, al que sólo basta la causa externa, la material, con entera independencia de la causa interna, el móvil, la razón de la obligación. No se exige que sean comerciantes las partes, ni que nazca el pagaré de un acto de comercio para ser reputado documento de comercio. 10
11 Al pagaré le son de aplicación, aunque con ciertas peculiaridades, las disposiciones que rigen para la letra de cambio en relación con el endoso, vencimiento, pago, acciones por falta de pago, pago por intervención, copias, extravío, sustracción o destrucción, prescripción y cómputo de plazos, mientras ello no sea incompatible con su naturaleza; y aunque no está claramente definido en el Código de Comercio vigente, sirve de referente para hacer esa afirmación lo establecido en el primer párrafo del artículo 532 del mencionado cuerpo legal, que dispone que el pagaré producirá las mismas obligaciones y efectos que la letra de cambio respecto de los libradores, endosantes y avalistas; y también el precepto contenido en el artículo 533 del propio cuerpo legal que manda a hacer los endosos con la misma expresión que la empleada para la letra de cambio, por lo que no ofrece dudas que se extienden al pagaré y restantes títulos de crédito expedidos a la orden, los pronunciamientos que en relación con el pago, protesto, notificaciones, acción ejecutiva, y demás actos y trámites, se establecen en el Título X del Código de Comercio cubano para la letra de cambio. Podemos afirmar que entre las particularidades que caracterizan la aplicación de los preceptos que regulan la letra de cambio al pagaré se encuentran: 1. En el artículo 517 del Código de Comercio cubano se establece el deber de comunicación al endosante y librador de la falta de pago de la letra de cambio, pero ello es improcedente en el pagaré pues el librador ya sabe que él no ha pagado, por lo que el cumplimiento de dicho requisito es innecesario frente al librador sin que tal omisión pueda dar lugar a una posible responsabilidad por falta de comunicación, pues no hay ocultación en un hecho conocido. Tal extremo descansa en el hecho de que en el pagaré no existe la figura del aceptante en su concepto formal como ocurre en la letra de cambio, circunstancia que si determina la necesidad de comunicar al librador que por regla es persona distinta del aceptante, el impago o negativa a pagar por parte de este último, a fin de poder ejercitar contra los restantes obligados la acción ejecutiva. 2. No se admite la existencia de copias ni de duplicados, por lo que si se librasen duplicados, se consideraran como nuevos pagarés, y si fueren copias, se considerarían sin valor cambiario. Sin embargo, ello no impedirá la posible existencia de copias autenticadas en las que no exista ninguna firma original. 3. En el artículo 97 de la Ley española 19/1985 Ley cambiaria y del cheque, concordante con el artículo 129, in fine, del proyecto cubano de ley cambiaria, se contiene un protesto por falta del firmante de un pagaré 11
12 librado a un plazo desde la vista de poner su visto fechado, con el fin de computar los plazos del artículo 27. Dicho protesto no se equipara al protesto notarial que por falta de aceptación o pago se regula en el artículo 96 de la ley española, pues en este caso el firmante no se ha rehusado a aceptar o pagar la deuda, solo ha rechazado consignar el visto fechado a partir del cual comenzaría a correr el plazo, extremo sobre el cual versará el protesto. Serán igualmente aplicables al pagaré las disposiciones relativas a la letra de cambio pagadera en el domicilio de un tercero o en localidad distinta a la del domicilio del librado; a la estipulación de intereses; a las diferencias de enunciación relativas a la cantidad pagadera; a las consecuencias de la firma puesta por personas incapaces de obligarse, o sean firmas falsas, de personas imaginarias, o se pusieren firmas a nombre de otro, o firmas que por cualquier otra razón no puedan obligar a las personas que hayan firmado la letra o a aquellas con cuyo nombre aparezca firmada, las obligaciones de los demás firmantes no dejarán por eso de ser válidas; a las de la firma de una persona que actúe sin poderes o rebasando sus poderes; a la letra de cambio en blanco y a sus posibles suplementos. También serán aplicables al pagaré las disposiciones relativas al aval. En el caso de que el aval no indicare a quién se ha avalado, se entenderá que éste ha sido al firmante del pagaré. Es preciso destacar que el proyecto de Decreto Ley de la letra de cambio, pagaré y cheque, recoge en su artículo 1 la doctrina expuesta en lo referido a que serán de aplicación al pagaré y al cheque las disposiciones establecidas para la letra de cambio 9, particular este que reafirma la interpretación que del artículo 532 del Código de Comercio cubano expusimos anteriormente EL PAGARÉ COMO INSTRUMENTO DE EJECUCIÓN DE PRÉSTAMO BANCARIO. En países como España, algunas entidades de crédito con el ánimo de crear nuevas figuras jurídicas novedosas dentro del ya motorizado sistema de contratación financiero y bancario, y de justificar sus conocimientos de la ingeniería financiera, aplicaron la nueva técnica de la formalización privada de un contrato bancario de préstamo o crédito acompañado de un pagaré en blanco firmado por el prestatario o acreditado. De esta forma se obviaba la intervención y el control de la legalidad por parte del fedatario público y se conseguía, sin embargo, el efecto del despacho de ejecución judicial porque el pagaré como tal es título ejecutivo conforme lo califica el artículo 66 en 9 PROYECTO DE DECRETO LEY De la Letra de Cambio, Pagaré y Cheque, Año Artículo 1. Son aplicables al pagaré y al cheque, mientras no sea incompatible con la naturaleza de estos títulos, las disposiciones relativas a la letra de cambio. 12

References: Resolución 
 Resolución 
 artículo 3
 Resolución 
 Artículo 3
 Resolución 
 Artículo 3
 artículo 126
 artículo 94
 Artículo 126
 artículo 531
 artículo 95
 artículo 127
 artículo 532
 artículo 533
 artículo 517
 artículo 97
 artículo 129
in fine
 artículo 27
 artículo 96
 artículo 1
 artículo 532
 artículo 66
 Artículo 1