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La respuesta sanitaria frente al uso ilícito de drogas en Ecuador
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1 La respuesta sanitaria frente al uso ilícito de drogas en Ecuador Jorge Vicente Paladines 1 CEDD-Ecuador Resumen: La presente investigación analiza las diversas fases de los derechos sociales de las personas que usan ilícitamente drogas en Ecuador. Parte del empleo de la medicina preventiva para indagar si en los enfoques primarios, secundarios, terciarios y cuaternarios se respetan y protegen los derechos de los consumidores, con lo cual toda persona en situación de uso ilícito debería recibir del estado la información adecuada, la identificación sin discriminación como grupo de atención prioritaria, la prestación del servicio público de salud para el tratamiento de las dependencias; y, la evitación fáctica de no ser criminalizado. Se trata en suma de reflexionar si las mismas lógicas prohibicionistas que se encuentran en la ley penal, deterioran ahora las funciones del abordaje social en términos sanitarios. I.- Introducción: de la despenalización penal a la despenalización social. El estudio del uso o consumo ilícito de drogas nos conduce a muchos ámbitos del derecho. Uno de ellos, el más predominante y doloroso en cuanto al respeto a la libertad es sin duda el Derecho penal. En Ecuador, sin embargo, esta práctica se encuentra atenuada semántica o formalmente en su vigente Constitución de la República de 2008, que de plano marca la cancha al remitir cualquier medida o política incluso la política criminal sobre este tema al campo de la salud pública. Así, el artículo 364 en su parte pertinente señala que: Las adicciones son un problema de salud pública En ningún caso se permitirá su criminalización ni se vulnerarán sus derechos constitucionales. No es la ley infraconstitucional ni la jurisprudencia ecuatoriana la que prohíbe la criminalización de los usuarios de drogas, sino su misma Carta Magna. De forma paralela y subalterna, mientras la Constitución prohíbe remitir al sistema penal a las personas que usan ilícitamente drogas, la Ley de Sustancias Estupefacientes o 1 Profesor de la Universidad Andina Simón Bolívar (UASB) y Asesor de la Defensoría Pública del Ecuador. Agradezco de sobremanera por las gentiles y esmeradas sugerencias y observaciones a Ramiro Ávila Santamaría (UASB), Wladimir Sierra Freire (PUCE), Coletta Youngers (WOLA), Luciana Boiteux (Universidad Federal de Río de Janeiro), Catalina Pérez Correa (CIDE), Diana Guzmán y Jorge Parra (Dejusticia).
2 Psicotrópicas (Ley 108) en su artículo 62 criminaliza el hecho de tener o poseer sustancias sujetas a fiscalización, despertando con ello las sospechas de si es la norma infraconstitucional la que efectiviza contrafácticamente las detenciones por uso ilícito de drogas. Solo en lo que va del 2014 se encuentran sentenciadas con condena personas bajo las penas del delito de tenencia o posesión de sustancias estupefacientes o psicotrópicas (Art. 62 Ley 108), de un total de detenciones frente a los demás delitos de drogas como fabricación, transporte, tráfico, entre otros 2. Como es notorio, cerca del 80% de las detenciones se practicaron sobre personas que tuvieron en sus cuerpos o domicilios sustancias sujetas a fiscalización 3. Con ello aumentan las presunciones de si, posiblemente, se trataron de usuarios ilícitos de drogas sobre los cuales nunca debió aplicárseles sanciones penales sino, por el contrario y de forma voluntaria, el servicio público de salud. Frente a este doble registro para el tratamiento del uso ilícito de drogas, algunos países de América Latina proscribieron penalizar el acto de usar o consumir ilícitamente, tal como ha ocurrido en la jurisprudencia de la Corte Constitucional de Colombia (a partir de la sentencia ) y de la Corte Suprema de Argentina (fallo Arriola de 2009), afianzando de manera expresa la prohibición de criminalizar su consumo. Para sellar internacionalmente este principio, el 17 de mayo de 2013 la Organización de Estados Americanos (OEA) publicó el informe intitulado como El problema de las drogas en las Américas, donde además de sugerir la profundización del debate sobre la necesidad de revisar las políticas y legislaciones en favor de la despenalización del consumo, refuerza el enfoque de la salud pública bajo la perspectiva de centrar su discusión hacia el tratamiento y la rehabilitación de los usuarios. 2 Reporte del Sistema de Gestión Documental por Procesos (SGDP) de la Defensoría Pública del Ecuador en cruce de información con el Observatorio de Drogas del Consejo Nacional de Control de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas (CONSEP), desde enero de 2007 hasta el 11 de febrero de Cabe advertir que las mencionadas cifras son las más austeras, puesto que sólo corresponden a las registradas en la Defensoría Pública sin sumar las que fueron patrocinadas por defensores particulares. 3 La pena por tenencia o posesión según el artículo 62 de la Ley 108 es de doce a diez y seis años de reclusión mayor extraordinaria. El referido tipo penal se describe de la siguiente forma: Quienes sin autorización legal o despacho de receta médica previa, posean o tengan, con su consentimiento expreso o tácito, deducible de una o más circunstancias, sustancias estupefacientes o psicotrópicas, en sus personas, ropas, valijas, muebles, en su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro sitio del que sean propietarios, arrendatarios, tenedores u ocupantes a cualquier título, o que esté bajo su dependencia o control, serán sancionados con la pena de doce a diez y seis años de reclusión mayor extraordinaria y multa de sesenta a ocho mil salarios mínimos vitales generales.
3 Tanto en el contexto internacional como en el nacional, la despenalización del consumo ilícito de drogas es un estándar que impone a nuestros estados el empleo de la política sanitaria en lugar de la vía punitiva. No obstante, cómo ha aplicado el estado el derecho a la salud de los usuarios ilícitos de drogas?, cuáles han sido las políticas sanitarias para abordar este problema?, existe un sesgo prohibicionista en el enfoque social del consumo ilícito de drogas?, son efectivamente públicas o estatales las políticas?, cuáles son las perspectivas político-sociales para la despenalización de las drogas?; y, está preparado Ecuador para asumir este reto? A partir de las interrogantes precedentes se analizarán las condiciones socio-jurídico y políticas en que se desarrollan los derechos de los usuarios ilícitos de drogas en Ecuador. Dicho análisis será evacuado mediante la metodología empleada por la medicina preventiva que han adoptado en la política pública sanitaria muchos de nuestros estados. En consecuencia, se usarán como etapas de análisis los enfoques primarios, secundarios, terciarios y cuaternarios para el tratamiento público de las enfermedades, siendo cada uno de ellos un input sin output que, a su vez, deben cumplir con las tres grandes obligaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2008: 37-41), que son: respetar (el disfrute de derechos), proteger (que terceros no interfieran en el derecho a la salud) y realizar (toda medida política o legislativa para impulsar el derecho). De esta forma, en la prevención primaria se apuesta a la información y generación de conciencia sobre los eventuales daños que produce el consumo de drogas; al cabo que con la prevención secundaria se muestran los grupos sobre los cuales existen posibles prácticas de consumo, tanto lícitas como ilícitas de drogas. La prevención terciaria, por su parte, ejecuta los programas de tratamiento para el abandono terapéutico de las dependencias, enarbolando en sí una fase mucho más empírica por estar en relación directa con las personas; y, finalmente, la prevención cuaternaria suspende o eliminar el curso causal de los excesos del tratamiento cuando éstos dejan de ser efectivos, abriendo otras posibilidades de abordaje del problema. Al final, se trata de observar cómo en los hechos lo social y lo político podrían estructurar una dimensión paralela frente a la criminalización del consumo ilícito de drogas, lo que nos conduce a sospechar que algunas funciones del prohibicionismo penal reaparecen en la práctica sanitaria.
4 Gráfico No. 1 Derechos de los usuarios ilícitos de drogas II.- La prevención primaria y el silencio de los usos ilícitos. El primer eslabón dentro de las políticas sociales de prevención de drogas se asienta en las múltiples campañas para la promoción de los derechos en cuanto a la prevención del consumo lícito e ilícito de drogas, informando a la población sobre los riesgos que éstas pueden provocar por ser sustancias o preparados no inocuos, es decir cuyos efectos no son inofensivos 4. Los metamensajes en este sentido parten de un ethos que exalta la existencia misma de la especie humana, pues bajo el ideal de preservar la salud física y moral de la humanidad, las convenciones internacionales sobre drogas de 1961 y 1971 han incorporado en sus preámbulos similares axiomas bajo el compromiso que la comunidad internacional no tolere el consumo ilícito de drogas. A partir de metáforas tan abstractas, comienza el desplazamiento y reproche de la autonomía de la voluntad frente al uso de drogas por ser la fuente del denominado uso indebido ; por ende, el uso ilícito de drogas aunque sea voluntario está proscrito. A pesar que el consumo de alcohol y tabaco así como 4 La Ley No. 30 del 29 de noviembre de 2000 de Portugal implementó los umbrales que delimitan la posesión o tenencia de drogas por el consumo de hasta diez días, incluyendo policonsumos que se reglamentan de la siguiente manera: 25 gramos de cannabis; 5 gramos de hachís; 2 gramos de cocaína; 1 gramo de heroína; 10 pastillas de LSD o éxtasis, entre otros. En contrapartida, su gobierno implementó una eficiente política de prevención para reducir los riesgos del consumo y, consecuentemente, estructuró programas para el tratamiento y la inclusión social de las personas en situación de dependencia. Con políticas y programas eficientes de prevención, Portugal no se convirtió precisamente en un destino turístico para el consumo ilícito de drogas en Europa (Domoslawsky, 2012: 31 y 56).
5 de una serie de alimentos como azúcares y grasas también pueden provocar dependencias 5, la vigente Ley Orgánica de Salud del Ecuador prohíbe enfáticamente el consumo recreativo o voluntario de sustancias estupefacientes y psicotrópicas, aludiendo bajo esta nomenclatura que se refiere a las drogas ilícitas o sujetas a fiscalización 6. Así, esta norma solo admite el uso de sustancias sujetas a fiscalización mediante vigilancia médica, tal como lo señala su artículo 51 que dice: Está prohibido la producción, comercialización, distribución y consumo de estupefacientes y psicotrópicos y otras sustancias adictivas, salvo el uso terapéutico y bajo prescripción médica, que serán controlados por la autoridad sanitaria nacional, de acuerdo a lo establecido en la legislación pertinente. (Cursivas mías) Al descartarse normativamente el uso voluntario o recreativo de drogas sujetas a fiscalización para relegarlo al control medicinal, científico o terapéutico, se desarrolla un solo marco ético y cultural para su prevención, el cual es impulsado a partir de la directriz político-moral de evitar el consumo ilícito a toda costa. A través de este imperativo, no se reconocen los derechos que también tienen las personas que usan ilícitamente drogas y que como tal son asumidas como grupos de atención prioritaria según el artículo 52 de la Constitución de la República 7, negando otras subjetividades y modelos de intervención que hubiesen incorporado de forma integral y conjunta diversos procesos de información en aras de hacerlos más inclusivos. Las campañas informativas o de educación para nuestra población no solo implican emitir mensajes de prevención hacia niñas, niños y adolescentes o estudiantes y trabajadores, sino también a las personas adultas, a las privadas de la libertad e incluso a quienes usan 5 Según la Tercera Encuesta Nacional sobre consumo de drogas en estudiantes de enseñanza media (12-17 años) elaborada por el CONSEP y publicada en 2009, el 79,4% de los estudiantes encuestados a nivel nacional ha consumido bebidas alcohólicas alguna vez en su vida, mientras que el 46% ha fumado cigarrillos de compra y venta convencional. En esta encuesta el alcohol y el tabaco develan los principales índices de consumos en las y los adolescentes del país. 6 La Ley Orgánica de Salud Pública del Ecuador (LOS) entiende por sustancias estupefacientes y psicotrópicas a las denominadas drogas ilegales. Sin prohibir absolutamente su consumo, le da un tratamiento diferenciado al tabaco y a las bebidas alcohólicas a través de distintas normas para su prevención, tal como lo señalan sus artículos 39 y 46. Así por ejemplo, su artículo 39 establece que: La autoridad sanitaria nacional en coordinación con el Ministerio de Educación y Cultura, las universidades, los gobiernos seccionales y la sociedad civil, diseñará y ejecutará planes y programas de educación y prevención del consumo del tabaco y sus productos. Igual enunciado mantiene el artículo 46 que versa sobre la prevención de bebidas alcohólicas. 7 Artículo 52 de la Constitución de la República: Las personas tienen derecho a disponer de bienes y servicios de óptima calidad y a elegirlos con libertad, así como a una información precisa y no engañosa sobre su contenido y características.
6 ilícitamente drogas. Sin embargo, la prevención basada en el abstencionismo o la evitación total del consumo ilícito niega el reconocimiento de los derechos que como consumidores tienen los usuarios de sustancias sujetas a fiscalización, al enviar los únicos mensajes a las mayorías y no también a quienes se encuentran en las distintas situaciones de uso ilícito. La prevención social cae en el mismo prohibicionismo penal al enfocar la promoción de los derechos a la población no consumidora o usuaria de drogas ilegales. Se genera entonces un binarismo, un solo marco referencial de la prevención que enfoca con contundencia los mensajes de riesgo a quienes no deben ser consumidores sin incluir a quienes también lo son. Quedan al margen los diferentes grupos que, usando de forma ocasional, habitual o problemática las drogas ilegales, deberían ser beneficiarios de las campañas de prevención primaria no solo para evitar o interrumpir su consumo, sino también para mitigar sus efectos y aumento de riesgos. Tal es así que la reciente Ley Orgánica para la Regulación y Control del Tabaco, reproduce la prevención prohibicionista al sostener enfáticamente en su artículo 13 lo siguiente: La Autoridad Sanitaria Nacional y la Autoridad Educativa Nacional, en coordinación con otras instituciones públicas, privadas y de la sociedad civil, programarán y ejecutarán actividades y campañas de información, comunicación y educación y hará uso de todos los recursos y herramientas tecnológicas para prevenir el consumo de tabaco por parte de la población y, en particular, de las y los trabajadores, la niñez y la juventud 8. La prevención basada únicamente en la abstinencia, sin incluir la reducción daños, no ha generado los efectos buscados. Los mensajes duros como estrategia del marketing social tampoco han reducido significativamente los niveles de consumo lícito e ilícito de drogas en la población destinada a prevenir (Hallam et. al, 2012: 70). Esto ha provocado un ambivalente y contradictorio panorama preventivo, pues mientras el expendio de alcohol para niñas, niños y adolescentes está prohibido al igual que su venta para adultos a partir de las 00H00 de lunes a jueves, las 02H00 de los viernes y sábados, y en las veinticuatro horas 8 El Ministerio de Salud Pública del Ecuador ha establecido programas para prevenir el consumo de cigarrillos a través de la campaña Ecuador libre de humo de tabaco. Esta campaña incorpora en los paquetes de cigarrillos la publicidad sobre los graves riesgos del tabaquismo, cuyas consecuencias se traducen en la muerte de cerca de 4 mil personas al año en el país. Para el presente año el lema de la lucha anti tabáquica será la Prohibición total de la publicidad, la promoción y el patrocinio del tabaco. Además, se propone una nueva ronda de mensajes que intitulen contenidos como: El humo del tabaco contiene más de tóxicos, entre ellos: arsénico, monóxido de carbono, cianuro, amoniaco y más de 50 sustancias cancerígenas. Véase: (acceso 27/08/13)
7 de todos los domingos, según el Decreto Ejecutivo No , las campañas en favor del consumo de cerveza resaltan incluso en los auspicios de organizaciones deportivas como la Selección Ecuatoriana de Futbol. La estimulación publicitaria para el consumo de cerveza, tanto en estadios, banners así como en la radio y televisión10, contradice y viola lo establecido en el artículo 48 de la misma Ley Orgánica de Salud, que señala: La publicidad de bebidas alcohólicas por ningún motivo se vinculará a la salud, al éxito del deportivo o a la imagen de la mujer como símbolo sexual. La autoridad sanitaria nacional vigilará y controlará el cumplimiento de esta disposición (Cursivas mías). Imagen No. 1 Selección Ecuatoriana de Fútbol auspiciada por cerveza Pilsener Foto de la Selección Ecuatoriana de Fútbol y su auspiciante la cerveza Pilsener11 9 El artículo 40 de la LOS señala: Se prohíbe la distribución o entrega de productos de tabaco, sea a título gratuito u oneroso, a personas menores de 18 años; así como su venta y consumo en establecimientos educativos, de salud y de expendio de medicamentos. Así mismo, en igual enunciado su artículo 47 dice: Se prohíbe la distribución o entrega de bebidas alcohólicas, sea a título gratuito u oneroso, a personas menores de 18 años; así como su venta y consumo en establecimientos educativos, de salud y de expendio de medicamentos. 10 Según la Cuarta Encuesta Nacional sobre uso de drogas en estudiantes de 12 a 17 años elaborada por el CONSEP y publicada en diciembre de 2012, de estudiantes encuestados a nivel nacional, el 32,3 % que admitieron consumir alcohol el último año de su colegiatura señalaron que la bebida alcohólica que usaron preferentemente era la cerveza. 11 Detrás de la Selección Ecuatoriana de Futbol se puede observar la publicidad de auspiciantes como la cerveza PILSENER. Imagen tomada de: (acceso 30/09/13). Sin embargo, la Ley 108 activa todo un sistema para prevenir y prohibir el uso de cualquier droga en el marco de las actividades deportivas, tal como lo señala su artículo 24 que dice: El Consejo Nacional de Deportes, la Federación Deportiva Nacional, las federaciones deportivas nacionales y sus filiales controlarán e impedirán en las actividades que dirigen el uso de drogas u otras sustancias sujetas a fiscalización.
8 La mayor parte de la emisión del mensaje sobre drogas no está estructurado por medio de profesionales involucrados con su estudio o tratamiento. Directa, indirecta o subliminalmente, la población es informada sobre el uso de drogas a través de fuentes como la televisión, internet, familiares o amigos, mediante un cargado lenguaje de prejuicios y mitos sobre sus usos sin importar las reales vivencias de sus sujetos (Tenorio, 2009: 41-51). La calidad de la información para la prevención de drogas depende en gran medida de la televisión (Sartori, 1998: 27-41), construyendo una especie de homo videns que connotativa y no denotativamente introyecta de forma narcotizada la sesgada diferencia entre drogas y alcohol. De esta forma, el 45% de los estudiantes encuestados al 2012 en Ecuador aseguran que la información sobre drogas les llega a través de la televisión; el 43,5% mediante su comunicación con los amigos; el 42,5 a través del internet y redes sociales; el 41,5% por vía de familiares como padres y hermanos; el 38,7% mediante algunos profesores de colegio; el 23,7% a través de revistas o periódicos; y, finalmente, el 20,4% a través de profesionales preparados para la prevención. Gráfico No. 2 Fuentes de Información sobre Drogas Fuente: Cuarta encuesta nacional sobre uso de drogas en estudiantes de 12 a 17 años Elaborado por: Observatorio Nacional de Drogas (CONSEP: 2012) Los mensajes no distinguen el momento en que el uso lícito o ilícito de drogas se convierte en un problema de salud pública. Los procesos educativos corren el grave riesgo de estar distorsionados por el enfoque exclusivamente de salud. Tal imprecisión se colige de Constitución de la República al concebir en su artículo 364 que todas las formas del
9 consumo de drogas deben ir al campo de la salud pública, negando otros niveles o grados de intervención del problema. A pesar de ser un artículo interesante para evitar que los usuarios sean confundidos por delincuentes, semánticamente está cargado de prejuicios al asociar como adicciones no solo a los consumos problemáticos, sino también a los ocasionales y habituales. Por ende, se generan dos problemas: el primero de orden social, al no establecer las fronteras entre las campañas educativas y las de rehabilitación, asumiendo que en cualquiera de los niveles de uso le corresponde la misma política de salud; y, el segundo de orden penal, al exigir judicialmente que sólo puedan ser sujetos del beneficio de la prohibición de criminalización quienes se encuentren en una situación de dependencia o uso problemático, es decir, quienes sean adictos, lo cual se demostrará más adelante. La prevención del consumo de drogas (alcohol, cigarrillo, marihuana, cocaína o cualquier otra) debe enfatizar también en las aptitudes preexistentes para su consumo como el padecer hipertensión arterial o diabetes, así como en las actitudes o hábitos para su uso mezclar con otras sustancias o emplear maquinarias que pueden producir un peligro, lo cual aumenta los niveles de riesgo. Por ello, las campañas de prevención deben partir de los comportamientos originales y los daños manifiestos sin que afecte la autonomía de la voluntad, tal como a continuación se muestra para el caso de los efectos, riesgos y recomendaciones sobre el uso de marihuana, cocaína, éxtasis, LSD y ketamina 12 : Marihuana Efectos - Relajación y risa incontrolable. - Aumento de la percepción de la música y los sentidos. - Reducción del dolor y la fatiga. - Hambre y sed (boca seca) Riesgos - La mezcla con alcohol puede bajar la presión arterial, entre otros efectos. Recomendaciones - No manipular maquinarias peligrosas o conducir vehículos (automóviles, motos, etc.) Cocaína Efectos - Euforia y exaltación del estado de ánimo. - Ausencia de fatiga, sueño y hambre. Riesgos - Aceleración del ritmo cardiaco y aumento de la presión arterial. 12 Las presentes tablas son parte de la campaña de prevención construida por el colectivo Échele Cabeza de la ciudad de Bogotá en Colombia, en donde se reconocen las implicaciones que conlleva el consumo ilícito de drogas. No obstante, se respeta el derecho a ser usuario sin abandonar el objeto de mitigar los efectos que se producen por sus usos. Véase su portal electrónico en
10 - El abuso y mezcla con alcohol y estimulantes (éxtasis o anfetaminas) produce deshidratación, taquicardias, ansiedades y aumento de la temperatura corporal que podrían provocar infartos o la muerte. - El consumo en dosis elevadas o repetidas puede ocasionar paranoias. - Si la inhalación es compartida se puede contagiar de infecciones respiratorias, hongos o hepatitis C. Recomendaciones - Mantenerse alimentado e hidratado. - Usar suero para limpiar las fosas nasales. - Machacar o picar la sustancia para evitar hemorragias o congestiones nasales. - No manipular maquinarias peligrosas o conducir vehículos (automóviles, motos, etc.) Éxtasis Efectos - Euforia, ganas de bailar o realizar alguna actividad física. - Aumento de las sensaciones emocionales. - Cercanía, confianza y empatía hacia los demás. Riesgos - La mezcla con alcohol puede ocasionar deshidratación, náuseas y desmayos. - El aumento de las dosis genera ansiedad, nerviosismo, mareo, tensión mandibular y depresión. Recomendaciones - Ante el mareo, cansancio o espasmos se debe usar bebidas isotónicas o agua con el efecto de rehidratarse. - No combinar con cocaína para evitar aumento de la presión arterial y del sistema nervioso, lo cual puede provocar derrames u otros efectos no deseados. - No manipular maquinarias peligrosas o conducir vehículos (automóviles, motos, etc.) LSD Efectos - Amplificador sensorial de estímulos externos (luz, sonido, sabores, texturas, etc.), así como de pensamientos y emociones (felicidad, ansiedad, etc.) - Sensaciones de euforia, sentimientos de introspección y auto exploración. - Percepciones alteradas del mundo, las formas y colores de las cosas también cambian. Riesgos - La mezcla con otras sustancias (alcohol, coca, ketamina, etc.) puede generar paranoia, psicosis, pánico, depresión, entre otros efectos. Recomendaciones - Guardar la tranquilidad sobre todas las cosas. - No quedarse solo y buscar un lugar cómodo con el objeto de relajarse y que lo efectos pasen rápido. - No habitar lugares cono muchas luces, música o multitudes. - Hidratarse constantemente para evitar la mezcla de licor u otras sustancias. - No manipular maquinarias peligrosas o conducir vehículos (automóviles, motos, etc.) Ketamina Efectos - Ligera embriaguez. - Distorsión de la percepción.
11 - Alucinación. Riesgos - Pérdida del equilibrio provocando peligros de caídas y accidentes. - Entorpecimiento del cuerpo. - Puede producir náuseas mareos, sudores, vértigo y dolor de cabeza. - La mezcla con otras sustancias (alcohol u opiáceos) produce la pérdida de la coordinación, sedación, desmayos y hasta y posible infarto cardiaco. Recomendaciones - Buscar un lugar relajado y seguro donde se pueda recostar. - No quedarse ni viajar o movilizarse solo y buscar un lugar cómodo con el objeto de relajarse para que lo efectos pasen rápido. - No manipular maquinarias peligrosas o conducir vehículos (automóviles, motos, etc.) En Ecuador, las campañas de información no plantean ningún axioma de prevención primaria para la población que se encuentra usando ilícitamente drogas. Por el contrario, sus mensajes educativos van dirigidos a la población que no está inmersa en ninguna circunstancia ilícita del consumo o, que incluso, para aquellas que una vez inmersas se pretende interrumpir o atenuarlo. Anular las políticas de reconocimiento preventivo sobre el uso ilícito de drogas contradice a su vez la definición de salud adoptada por su Constitución Mundial vigente desde 1948, la cual señala que: La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Esta definición reconoce no sólo ámbitos objetivos del bienestar sino también subjetivos, concretándose así el nuevo principio constitucional del Vivir Bien o Sumak Kawsay 13. Con este principio de vieja data ancestral para nuestros pueblos se reconoce la diversidad de las personas así como la de los pueblos, asumiendo el respeto a sus creencias y prácticas en armonía con la naturaleza bajo la adopción de criterios socio-culturales, económicos, climáticos y cósmicos (López, 2011: 26), toda vez que: La concepción del Buen Vivir invoca a la idea de un nosotros cuyos principios son: la vida en comunidad, el reconocimiento de las diversidades, la garantía de los derechos universales, la igualdad, la integración y la cohesión social, la convivencia solidaria, fraterna y cooperativa y una relación armónica con la naturaleza (López, 2011: 26). El Buen Vivir es un mandato constitucional en Ecuador por el cual ninguna persona debe ser excluida de las políticas, planes y programas gubernamentales. Además, la Constitución de la República del Ecuador señala como derechos del Buen Vivir al agua y la alimentación 13 En Bolivia el Buen Vivir es definido como Vivir Bien mediante la expresión quechua del Suma Qamaña. Véase el artículo 8.I de la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia. En el sentido del Suma Qamaña, el cosmos es entonces medicina integral (Qullana Pachaxa qullawa). Véase Clares Quenta et. al. (2011: 17).
12 (Arts ); al ambiente sano (Arts ); a la comunicación e información (Arts ); a la cultura y la ciencia (Arts ); a la educación (Arts ); al hábitat y vivienda (Arts ); a la salud (Art. 32); y, al trabajo y seguridad social (Arts ). En este sentido, sobre las políticas de drogas y la interacción social se ha señalado que: Las políticas de drogas y las prácticas de prevención que se buscan implementar tienen su fundamento en el concepto del Buen Vivir entendido como una apuesta al cambio que se construye continuamente para superar los estrechos márgenes del mercantilismo y el consumismo (CONSEP, 2013: 1) 14. La práctica primario preventiva sobre el uso ilícito de drogas no ha incorporado transversalmente los derechos del Buen Vivir, los cuales se asimilan a la política de reducción de daños en cuanto al reconocimiento de la diversidad de sus sujetos y formas de uso. Los mensajes educativos para evitar o reducir el uso lícito e ilícito de drogas no plantean la prevención en situaciones de consumo, propiciando programas prácticamente excluyentes. Finalmente, esta situación se agrava puesto que la prevención primaria sobre los usos ilícitos generada por la Ley 108, impone la intervención policial y cero tolerancia para interrumpir punitivamente el uso o consumo aún en domicilios privados, tal como lo señala su vigente artículo 20: Los propietarios, administradores o responsables del manejo de lugares de residencia o reunión colectiva comunicarán al agente policial o a la oficina más cercana del CONSEP la existencia de circunstancias que haga presumir la presencia en el interior o alrededor de esos lugares de núcleos de consumo o la práctica de tráfico ilícito de sustancias fiscalizadas (Cursivas mías) 15. III.- La prevención secundaria y el enfoque adolescente del consumo. La prevención secundaria parte de la identificación de los grupos de personas que se encuentran en situación de riesgo frente al consumo lícito e ilícito de drogas. Los grupos seleccionados son generalmente analizados desde las estadísticas que se reportan dentro del sistema nacional de salud. Así por ejemplo, se puede identificar en Ecuador que existe una 14 La citada expresión forma parte del marco teórico para la prevención establecido por el CONSEP. Véase: (acceso 09/09/13) 15 Durante el último año se han registrado allanamientos a domicilios por medio de la policía antinarcóticos, con el fin de interrumpir el uso o consumo ilícito de drogas para remitir al sistema penal a sus usuarios. Estas irrupciones se hacen generalmente por denuncias anónimas, en especial frente a fiestas o celebraciones privadas. Además, las capacitaciones en colegios sobre prevención de drogas los está realizando la agencia policial y no el personal especializado del CONSEP. Véase: (acceso 17/10/13)
13 preocupante tasa de mortalidad en las mujeres al momento del parto. Sin embargo, los grupos que se encuentran en situación de riesgo frente al consumo de drogas no son identificables con exactitud. Es difícil obtener a priori una declaración espontánea mediante encuestas que determinen si las personas se encuentran en situación de consumo ilícito drogas, tanto a nivel nacional y en toda la población en términos generacionales 16. Frente a este problema de orden metodológico, social y constitucional, la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas de la Organización de Estados Americanos (CICAD) sugiere a los entes estatales de prevención de drogas la elaboración de informes que permitan medir la prevalencia de los usos lícitos e ilícitos de drogas en segmentos de la población nacional. Aquellos segmentos a evaluar son regularmente la población generacional de adolescentes 17, es decir las personas que fluctúan entre doce y diecisiete años de edad, esto es, quienes generalmente se encuentran cursando los procesos educativos de segunda enseñanza, media o colegio. En tal sentido, los reportes desde Ecuador devienen de las denominadas Encuestas Nacionales Sobre el Consumo de Drogas en Estudiantes de Enseñanza Media elaborados por la Secretaría Ejecutiva del CONSEP. Tradicionalmente, estos reportes han sido construidos sin suficiente fiabilidad metodológica lo cual también se observa en los reportes de similares entes de otros países de la región. La falta de fiabilidad metodológica puede observarse, por ejemplo, en la no identificación de grupos de acuerdo a las diversas situaciones de consumo o, asimismo, en la pregunta más determinante en este tipo de encuestas que induce sesgadamente a un si al consultar si se ha consumido drogas alguna 16 Para identificar los grupos de personas que se encuentran en situación de consumo ni siquiera de dependencia frente a las drogas ilegales, algunos entes u órganos de políticas sobre drogas del planeta han implementado mecanismos de registros de consumidores sin ni siquiera proveerlos en su demanda, lo cual traería para Ecuador serias violaciones a los derechos fundamentales, sobre todo al establecido en el artículo 11.2 de la Constitución de la República que prohíbe cualquier forma de discriminación a personas por razones de identidad cultural, estado de salud o cualquier otra distinción personal o colectiva, sea ésta temporal o permanente. Sin embargo, existen interesantes sistemas de aprovisionamiento de drogas ilegales con fines sustitutivos para la reducción de su consumo primario, tal como ocurre en países como Suiza. A su vez, la política de los Centros de Atención Médica a Drogodependientes (CAMAD) impulsados por la Alcaldía Mayor de Bogotá quizá adquiera más adelante similares experiencias. 17 Desde la Constitución de la República del Ecuador las niñas, niños y adolescentes son considerados como grupos de atención prioritaria en sus artículos 44, 45 y 46. Estas normas direccionan una política preferente para estos grupos especiales de la población y que en materia de drogas señala: Art El Estado adoptará, entre otras, las siguientes medidas que aseguren entre niñas, niños y adolescentes: [5] Prevención contra el uso de estupefacientes o psicotrópicos y el consumo de bebidas alcohólicas y otras sustancias nocivas para su salud y desarrollo.
14 vez en la vida (Paladines, 2012: 15-16). No obstante, el reciente reporte elaborado por el CONSEP y condensado en la Cuarta encuesta nacional sobre uso de drogas en estudiantes de 12 a 17 años (2012), corrige las fallas metodológicas de los anteriores informes, presentando una mejor construcción de la información a partir de la adopción de categorizaciones que permiten medir el tiempo, la frecuencia y la cantidad en el uso de determinadas drogas (CONSEP, 2012: 5). Mediante la implementación de estos indicadores se puede hacer inferencias para distinguir los usos ocasionales, habituales y problemáticos (dependientes) que han sido descritos en el artículo 364 de la Constitución de la República. Gráfico No. 3 Edad del Primer Consumo de Drogas Fuente: Cuarta encuesta nacional sobre uso de drogas en estudiantes de 12 a 17 años Elaborado por: Observatorio Nacional de Drogas (CONSEP: 2012) En esta encuesta se muestra que en 2012 la edad promedio del primer uso de drogas en adolescentes del Ecuador es generalmente los 14.3 años de edad; mientras que en 2008 y 2005 fueron los A pesar que es menos precoz el consumo de drogas en adolescentes, el Ministerio de Educación expidió el Acuerdo Ministerial del 8 de julio de 2013, mediante el cual se crea el Sistema Nacional de Educación libre de tabaco, alcohol, narcóticos, alucinógenos o cualquier tipo de sustancias psicotrópicas y estupefacientes. A través de esta política, estimulada como retaliación a los umbrales referenciales para el uso de drogas sujetas a fiscalización creados por el CONSEP en mayo del 2013, se habilita a la
15 policía a ingresar a los establecimientos educativos y, en consecuencia, capturar tanto las sustancias como a sus poseedores previa denuncia por parte de las autoridades educativas, pues como dice su artículo 4 se determina que: al interior de los establecimientos educativos, nadie podrá mantener en su persona, ropas, bolsos, mochila u otro sitio cantidad alguna de sustancias a las que hace referencia el presente Acuerdo Ministerial. En caso de que cualquier miembro de la comunidad educativa hallare dichas sustancias, sin importar su cantidad, dará aviso inmediato a las máximas autoridades del establecimiento y a la unidad o agente de policía especializa más próximo, quien se encargará de la aprehensión de las sustancias y ejecución del procedimiento que corresponda, sin perjuicio de la realización de las acciones establecidas en los artículos 326 y 327 del Código de la Niñez y Adolescencia (Cursivas mías). Con ello, no solo que se impuso administrativamente sobre los estudiantes de colegios una falta grave por el hecho de consumir ilícitamente drogas tal como lo dispone el artículo 133 de la Ley Orgánica de Educación Intercultural vigente, sino que además se los remite al sistema penal de adolescentes en conflicto con la ley para su inmediato procesamiento judicial. El citado Acuerdo crea un puente entre el sistema de educación y el sistema penal para hacer frente al uso ilícito de drogas en adolescentes, con la contrafáctica consecuencia de la criminalización de su consumo 18. A pesar de esta medida dirigida al intuitivo uso ilícito de drogas en estudiantes de colegio, se ha demostrado que el mayor consumo en este segmento de la población está dedicado al alcohol. De esta manera, las categorizaciones para medir la prevalencia del uso de alcohol en estudiantes de colegio muestran que (CONSEP 2012): - El 33,2% de los estudiantes a nivel nacional ha bebido alcohol durante el último año. - El 2,03% consumen más de 4 veces al mes desde hace más de 2 años. - El 16,80% gastan hasta $5 dólares de los Estados Unidos de América en promedio al mes en alcohol. - El 12,4% usualmente beben en sitios de diversión pública, obviamente a espaldas de las regulaciones de los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GADS). - El 32,3 % prefieren la cerveza como bebida alcohólica de entre otras, sobre todo por su fácil accesibilidad en el mercado. 18 Esta política fue acompañada de una intensa campaña mediática donde se resaltó la eficacia policial por el hallazgo de drogas ilegales en algunos colegios del país. En algunos casos fueron casuales coincidencias las apariciones de pequeños paquetes de marihuana en los exteriores de los establecimientos educativos a los cuales se los rotuló como unidades donde se realiza abiertamente el microtráfico. Véase: (acceso 13/10/13)
16 Gráfico No. 4 Tipos de Bebidas Alcohólicas Preferidas Fuente: Cuarta encuesta nacional sobre uso de drogas en estudiantes de 12 a 17 años Elaborado por: Observatorio Nacional de Drogas (CONSEP: 2012) La política educativa para reprimir el consumo de drogas no estuvo fundada en los considerables niveles de uso de alcohol en las y los adolescentes, sino en los enfoques policivo-mediáticos sobre el consumo ilícito de drogas que siguen siendo inferiores frente a los lícitos. En este sentido, según la reciente encuesta del CONSEP, del total de estudiantes de colegio que afirmaron haber usado o consumido marihuana en frecuencias ocasionales, habituales y problemáticas (dependientes), el 0,07% admitieron tener un consumo diario o casi a diario desde hace más de 2 años, evidenciando posibles dependencias. Sin embargo, el 82% de los estudiantes de colegio encuestados señalaron que nunca les ofrecieron marihuana. Gráfico No. 5 Ofrecimiento de Marihuana en Colegios
17 Fuente: Cuarta encuesta nacional sobre uso de drogas en estudiantes de 12 a 17 años Elaborado por: Observatorio Nacional de Drogas (CONSEP: 2012) La selección de los grupos sobre los cuales se muestra el uso o consumo de drogas, los cuales se asientan en los segmentos de adolescentes dentro del total de la población del país, presenta dos afirmaciones sobrediagnosticadas: a) permite evidenciar una vez más que el alcohol es el mayor consumo de drogas en colegios; y, b) asimismo, que, posiblemente, la mayoría de la población de usuarios ilícitos de drogas no se encuentra en los segmentos ubicados entre 12 y 17 años de edad. Los usos de drogas sin necesidad que éstos sean dependientes o problemáticos que despiertan sospechas de mortalidad podrían encontrarse en la tasa de defunciones reportadas por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC). Del total de defunciones reportadas en el 2010 (61.681), varias de las trece mayores causas de muerte que sobrepasan de mil decesos cada una infieren cierta relación con el uso o consumo excesivo de carbohidratos, azúcares y sus químicos así como sus efectos, lo cual también podría provenir sospechosamente por el consumo de alcohol. Así han fallecido: por diabetes, por accidentes de tránsito, por cirrosis, por neoplasia maligna del estómago, entre otras. Gráfico No. 6 Principales Causas de Mortalidad en Ecuador
18 Fuente: INEC (2010: ) 19 Elaboración: Propia Estas cifras no pueden imputarse directamente al uso o consumo de alcohol; sin embargo, alejan al menos la probabilidad de inferencia que estas muertes tengan cierta relación con cualquier otra droga que no sea alcohol. Siendo así, de todas las probabilidades el consumo de alcohol tiene la mayor de las sospechas sobre la estimulación de algunas de las causas de muerte en el país 20. Esto demuestra una vez más que la identificación en adolescentes sobre el consumo ilícito de drogas aleja su mirada sobre los daños reales que, posiblemente, sí están produciendo las drogas lícitas en otros grupos generacionales. A pesar de esta intuición, la prevención secundaria realizada únicamente en las unidades educativas es levantada en el marco de adolescentes que ilícitamente consumen, poseen y tienen drogas, 19 Las presentes estadísticas sobre las principales causas de muerte en Ecuador construidas por el INEC se realizan según las recomendaciones CIE-10 de la Organización Mundial de la Salud (OMS). 20 Según el Ministerio de Coordinación de Seguridad, de enero a julio de 2013 los accidentes de tránsito vinculados al estado de embriaguez fue del 7.73 % (2013: 17).
19 adicionando la grave consecuencia de endosar su tratamiento a la policía antidrogas (DNA y DINAPEN) y al concomitante proceso penal especializado para adolescentes infractores. IV.- La prevención terciaria y el tratamiento espiritual. Durante muchos años la salud pública estuvo en manos de la religión. La significación de lo que se entendía por enfermedad y sus concomitantes tratamientos fueron durante años abordados desde una concepción católica. Muchas fueron las enfermedades consideradas como epidemias como el caso de la viruela con sus rebrotes en los años 1782 y 1802 que generaron una abierta cruzada desde el poder católico para controlar espacios poblacionales, y así depositar a sus pacientes en hospicios con la clara hegemonía de la Iglesia. Las acciones para la higiene pública fueron entonces propiciadas desde el sentido cristiano de la caridad. Así al menos ocurrió con el tratamiento de la lepra, cuyos pacientes fueron milenariamente considerados como apestados dando lugar a los afamados leprocomios, algunos de los cuales aún expandieron resquemor entre sus vecinos, tal como ocurrió en la zona de La Vicentina en la ciudad de Quito. Con el cambio de la salud pública a manos de estado se transforma la concepción sobre el tratamiento de las enfermedades. Este nuevo abordaje, potenciado desde momentos en que se cocían los movimientos libertarios por la independencia contra el Reino de España, adquiere un carácter eminentemente económico en términos de garantizar desde el estado el aumento de la población laboralmente activa, disciplinando a la política no por ser la salud su interés prioritario, sino por importar el control biopolítico de la especie humana (Castro- Gómez, 2010: 154). Aquello lo resaltó nuestro primer patriota de la independencia, Eugenio Espejo, al decir que: La felicidad del Estado consiste en que éste se vea (si puedo explicarme así) cargado de una numerosísima población, porque el esplendor, la fuerza y poder de los pueblos, y por consiguiente de todo reino, están pendientes de la innumerable muchedumbre de individuos racionales que le sirvan con utilidad y que (por una consecuencia inevitable) el promover los recursos de la propagación del género humano, con los auxilios de su preminencia ilesa, es y debe ser objeto de todo patriota Eugenio Espejo, Reflexiones acerca de un método para preservar a los pueblos de las viruelas, Quito, 1785, pp Cita tomada por Castro-Gómez (2010: ).
20 Poco a poco se va adaptando la idea del higienismo europeo a la realidad ecuatoriana, tomando una mayor presencia en la década de los años 30 s del siglo pasado en cuestiones como el control de la natalidad, longevidad, mortalidad y anomias (Kingman, 2008: 273). La concepción higienista de la salud pública estuvo alimentada en nuestro país por una fuerte preservación del ornato de las ciudades, así como el tratamiento de las enfermedades desde la beneficencia o caridad pública en entes como la Junta de Beneficencia de Guayaquil (órgano que regenta el mayor Hospital Psiquiátrico del país, el afamado Lorenzo Ponce ) o la Sociedad de Beneficencia de Lima en Perú. Por tanto, no solo fueron implementadas políticas de adecentamiento, ordenamiento u ornamentación de las ciudades, sino que se establecieron prácticas de exclusión o separación para muchas personas del ambiente social (Kingman, 2008: 325). Fueron determinantes las primeras expresiones institucionales de nuestra policía, que en el caso ecuatoriano tuvo una raigambre de Policía Médica para la vigilancia del espacio público. Sin embargo, hubo visiones distintas entre la Junta Superior de Sanidad Marítima y Urbana de Guayaquil y el Consejo Superior de Sanidad e Higiene de Quito, toda vez que: El consumo de alcohol o la prostitución, por ejemplo, eran aún percibidos como males morales [en Quito], cuando en Guayaquil estos mismos problemas eran asumidos desde una perspectiva positivista, de control de las anomias (Kingman, 2008: 287) En cualquiera de los casos, a nivel nacional se implementó un control sanitario de los comportamientos sociales. Es así como en 1938 se crea el Código Penal vigente hasta 2014, donde se construye un manual de buenas prácticas a través del régimen de contravenciones mediante las siguientes normas de urbanidad que reprimen al bebedor de la calle (Paladines, 2010: 4-6): Art Contravenciones de primera clase (con multa de hasta cuatro dólares): 9. Los que salieren vestidos de una manera indecorosa o contraria a las buenas costumbres; 10. Los que se bañaren quebrantando las reglas de la decencia; 24. Los que, sin ser ebrios consuetudinarios, fueren encontrados en cualquier lugar público en estado de embriaguez; 35. Los que públicamente ofendieren el pudor, con acciones o dichos indecentes; Art Contravenciones de segunda clase (con pena de hasta un día de privación de la libertad): 10. Los que, a sabiendas, condujeren carros u otros vehículos a personas perseguidas por la autoridad, alienados o ebrios que no se dirijan a su domicilio; a no ser que en estos dos últimos casos lo hagan con permiso de la autoridad;

References: artículo 364
 artículo 62
 artículo 62
 artículo 51
 artículo 52
 artículo 39
 artículo 46
 Artículo 52
 artículo 13
 artículo 48
 artículo 40
 artículo 47
 artículo 24
 artículo 364
 artículo 8
 artículo 20
 artículo 11
 artículo 364
 artículo 4
 artículo 133