Source: http://www.europadelosciudadanos.net/2016/09/03/31-ciudades-del-estado-espanol-se-suman-a-otras-300-europeas-el-11-de-octubre-contra-el-ttip/
Timestamp: 2017-02-19 11:48:05+00:00

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Fundación Europa de los Ciudadanos | Más noticias e información sobre el TTIP
Por FEC · 03/09/2016 · En Destacados, Noticias, Videos (por orden de fecha de publicación)
24/11/2016 La portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo, Marina Albiol, ha afirmado este miércoles que la votación en la que se decidía si enviar el acuerdo comercial entre la UE y Canadá (CETA) al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que determinara si es compatible con los Tratados, ha demostrado que “la gran coalición que conforman Partido Popular y Partido Socialista en el Estado español, opera también en Europa”.
La eurodiputada ha criticado que los socialistas españoles, que se mostraron a favor el pasado lunes de mantener un debate sobre este tema, “hayan antepuesto nuevamente los intereses de las empresas multinacionales a los de la mayoría” y hayan votado en masa en contra de que sea el TJUE el que decida el futuro del CETA.
23/11/2016 – La portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo, Marina Albiol, cree que el Grupo Socialdemócrata (S&D) de la Eurocámara tiene mañana ante sí “una nueva prueba de coherencia” en la votación que decidirá si el acuerdo comercial entre la UE y Canadá (CETA) debe ser enviado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para comprobar su compatibilidad con los Tratados de la Unión. “Su credibilidad está en juego”, ya que “llevan meses diciéndonos que el CETA es el acuerdo comercial más progresista y garantista que haya firmado la UE en toda su historia”, por lo que, “no deberían negarse a que lo revise el TJUE”, ha dicho.
19/10/2016 · La portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo, Marina Albiol, cree que las movilizaciones en contra del Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA, por sus siglas en inglés) entre la Unión Europea y Canadá están surtiendo efecto, después de que el Consejo haya decidido aplazar por el momento la firma del tratado esta mañana.
Esa lucha, escenificada en las últimas semanas con numerosas manifestaciones en toda la UE en el marco de las campañas contra el CETA y el TTIP, “debe llevarse a un nivel superior”. “Debemos conseguir que la presión de la calle sea de tal magnitud que no les quede más remedio que enterrar el acuerdo”, ha insistido.Albiol estima que este retraso en la firma se debe, además de a las movilizaciones, al veto del Parlamento de Valonia hace unos días y ha recordado que “ese clamor popular, debe ir también dirigido a nuestros parlamentos estatales, puesto que son ellos los que deben ratificar o no” el CETA.
13/10/2016 · La portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo, Marina Albiol, considera “una irresponsabilidad” que la Unión Europea vaya a seguir adelante con las conversaciones para la firma del Tratado Transatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP) con EEUU, “sin contar con unas cifras realistas y concretas sobre el impacto que va a tener sobre el empleo”. La eurodiputada se ha reunido este martes durante tres cuartos de hora en Bruselas con el jefe negociador de la UE, Ignacio García Bercero, a quien ha trasladado muchas de las demandas de la campaña contra el TTIP, a escasos días de las movilizaciones previstas en el Estado.
30/08/2016.- La portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo, Marina Albiol, ha solicitado este martes una reunión al jefe negociador de la Comisión Europea para el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) con EEUU, Ignacio García Bercero, y ha propuesto al Grupo de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE/NGL) presionar para que comparezca en el pleno que se celebrará en Estrasburgo en dos semanas.
14/07/2016 .- La portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo (PE), Marina Albiol, ha instado al negociador jefe de la Comisión Europea (CE) para el Tratado de Comercio e Inversiones (TTIP) con EEUU, Ignacio García Bercero, a suspender las reuniones de la decimocuarta ronda que se celebra en Bruselas y atender a los informes técnicos de la Eurocámara que alertan de las graves consecuencias sociales y para el empleo que tendría para la UE la firma de un acuerdo de estas características.
05/07/2016 .- La portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo, Marina Albiol, ha advertido este martes que a pesar de que la Comisión Europea haya “entrado en razón” y vaya a someter el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Canadá a la ratificación de los parlamentos estatales, “las implicaciones que tiene este tratado hacen que sea necesario también que se pronuncie la ciudadanía europea por medio de un referéndum”. Un tratamiento que “debe darse también al TTIP entre la UE y EEUU” porque “ambos están diseñados para modificar nuestras legislaciones con el único objetivo de beneficiar a las grandes multinacionales”.
30/06/2016 .-La portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo, Marina Albiol, ha exigido este jueves al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que someta el CETA, el tratado comercial entre la UE y Canadá que se cerrará el próximo mes de octubre, a la votación de los parlamentos de los Estados miembros, en lugar de circunscribir su aprobación al visto bueno del Consejo Europeo. La eurodiputada ha advertido de que el CETA, como el TTIP, “obligará a los Estados a variar su legislación en función de la voluntad de las multinacionales” y, por lo tanto, “debe ser ratificado tanto por el Congreso como por la ciudadanía”.
17/03/2016 .-Intervención en la Comisión ITRE (Industria, Investigación y Energía) del Parlamento Europeo de Paloma López, eurodiputada de Izquierda Unida, acerca de las negociaciones del TTIP
23/02/2016.- La portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo, Marina Albiol, ha exigido esta mañana la celebración de referendos en toda la UE para que los europeos puedan expresar su opinión sobre la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP) y el Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TiSA), teniendo en cuenta que el propio Consejo, llevándole la contraria a la Comisión Europea, considera que ambos pueden interferir en las competencias de los Estados miembros.
En respuesta a una pregunta escrita a finales de enero, el Consejo aseguró a Albiol que tanto el TTIP como el TiSA “abarcan competencias propias de la Unión y también de los Estados miembros”, por lo que “será necesario el acuerdo común de todos los Estados miembros para celebrar dichos acuerdos”.
“Esto, aunque la CE lo haya negado en reiteradas ocasiones, los convierte en tratados mixtos que, obligatoriamente, deberían ser refrendados por los parlamentos estatales”, ha dicho Albiol. Sin embargo, ha añadido, “nosotros vamos más allá y consideramos que unos acuerdos que cambiarán por completo nuestras vidas, deben contar con la opinión, no sólo de las instituciones políticas, sino también de los pueblos a través de un referéndum”.
Pese a ese reconocimiento de que TTIP y TiSA se entrometen en las competencias de los Estados miembros, el Consejo, en su respuesta, asegura, escudándose en el artículo 207 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), que la decisión, sin embargo, recaerá única y exclusivamente en los jefes de Estado y Gobierno de la UE.
“La presión popular está haciendo que la CE y el Consejo hayan empezado a retroceder en su pretensión de aprobar el TTIP y el TiSA de manera unilateral. Ahora pueden retorcer los artículos del TFUE a su antojo, pero las calles ya saben lo que implican estos tratados. El Consejo pretende hurtar a los europeos la posibilidad de votar el TTIP y el TiSA, pero debemos seguir presionando para reclamar una consulta”, ha dicho.
Albiol ha criticado duramente a la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström quien, en recientes entrevistas, ha comenzado a reconocer el carácter mixto del TTIP y del TiSA cuando, “hace tan sólo unos meses decía todo lo contrario en sus respuestas a nuestras preguntas”. Así, Albiol se ha referido por ejemplo a una respuesta de la comisaria en el mes de noviembre de 2015 en la que aseguraba que “la Comisión es de la opinión de que ninguna de las materias reguladas actualmente por el TiSA es competencia exclusiva de los Estados miembros”.
“Llevan mintiendo desde el inicio de las negociaciones con ambos tratados, y cuando ven que la opinión pública se les echa encima, entonces cambian su parecer. Lo hicieron con los ISDS, de los que ahora, en la 12ª ronda de negociaciones sobre el TTIP, presentan una versión más aseada pero igual de peligrosa, y lo seguirán haciendo. Los europeos se merecen el respeto de las instituciones que dicen representarlos. Deben conocer la verdad sobre el TTIP y el TiSA”, ha sentenciado.
22/02/2016 .- La portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo, Marina Albiol, ha acusado a la Comisión Europea de “dejar atados de pies y manos a los Estados de la UE” con la propuesta sobre los tribunales de arbitraje que presentará a EEUU en el marco de la 12ª ronda de negociaciones del Tratado Transatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP) que ha comenzado hoy y que se alargará hasta el próximo viernes.
24/02/2016.- La portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo, Marina Albiol, ha exigido esta mañana la celebración de referendos en toda la UE para que los europeos puedan expresar su opinión sobre la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP) y el Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TiSA), teniendo en cuenta que el propio Consejo, llevándole la contraria a la Comisión Europea, considera que ambos pueden interferir en las competencias de los Estados miembros.
“Llevan mintiendo desde el inicio de las negociaciones con ambos tratados, y cuando ven que la opinión pública se les echa encima, entonces cambian su parecer. Lo hicieron con los ISDS, de los que ahora, en la 12ª ronda de negociaciones sobre el TTIP, presentan una versión más aseada pero igual de peligrosa, y lo seguirán haciendo. Los europeos se merecen el respeto de las instituciones que dicen representarlos. Deben conocer la verdad sobre el TTIP y el TiSA”, ha sentenciado
Bruselas, 23 de febrero de 2016.- La portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo, Marina Albiol, ha acusado a la Comisión Europea de “dejar atados de pies y manos a los Estados de la UE” con la propuesta sobre los tribunales de arbitraje que presentará a EEUU en el marco de la 12ª ronda de negociaciones del Tratado Transatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP) que ha comenzado hoy y que se alargará hasta el próximo viernes.
03/02/2016 .- La portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo, Marina Albiol, ha cargado este miércoles contra PP, PSOE y Ciudadanos por haber votado “en masa” a favor del informe que avala las negociaciones sobre el Acuerdo para el Comercio de Servicios (TiSA, por sus siglas en inglés), aceptando incluso que el tratado no sea ratificado por los Parlamentos de los diferentes Estados de la Unión Europea. “Estamos acostumbrados a este tipo de votos de los partidos que conforman la Gran Coalición en Europa, pero hoy PP, PSOE y Ciudadanos han mostrado su verdadera cara al negarse, por ejemplo, a que el TiSA se vote en el Congreso de los Diputados”, ha dicho Albiol. La eurodiputada se refería al voto en contra de los tres partidos a una enmienda presentada por el Grupo de la Izquierda Unitaria Europea (GUE/NGL) para que el TiSA sea considerado como un acuerdo mixto, es decir, que al contener cláusulas que son competencia no sólo de la UE en su conjunto, sino también de los Estados miembros, deba ratificarse en cada Parlamento.
Albiol cree que “el caso de los socialistas es especialmente paradigmático”, ya que “mientras que en sus discursos se erigen como los grandes defensores de los derechos sociales y laborales, luego, a la hora de la verdad, no son capaces de oponerse a lo que dictan los poderes financieros”. El informe del Parlamento Europeo sobre el TiSA elaborado por la conservadora Viviane Reding ha sido aprobado por 532 votos a favor, 131 en contra y 36 abstenciones.
En la práctica, esto significa que la Eurocámara avala las negociaciones y da luz verde a la Comisión Europea para que continúe participando en las negociaciones secretas que mantienen medio centenar de países de todo el mundo. Entre ellos, paraísos fiscales como Panamá y Suiza. Conservadores, socialdemócratas y liberales, ha insistido Albiol, también han votado a favor de que el tratado incluya los tribunales de arbitraje, como hicieron con el TTIP. “Todos están de acuerdo en que las multinacionales puedan demandar a los Estados si sus legislaciones no les son favorables y llevarlos ante tribunales supranacionales, dejando a los gobiernos vendidos ante las grandes corporaciones”.
Otro de los aspectos que ha destacado de la votación de hoy es que, posicionándose a favor del TiSA, “PP, PSOE y Ciudadanos se han opuesto a que se blinden los servicios de correos”, tal y como pedía el GUE/NGL. Y no sólo, porque “la esencia del TiSA está en la privatización y liberalización de servicios que van desde la banca hasta las telecomunicaciones, pasando por la sanidad y la educación”. “Con sus votaciones hoy han rechazado que todas las disposiciones del TiSA cumplan con la Carta Europea de los Derechos Fundamentales, han dicho no a la protección del empleo y la igualdad de género como criterios a tener en cuenta en la negociación, o a que las autoridades locales puedan priorizar las adjudicaciones a los proveedores de servicios locales y que tengan derecho a remunicipalizar los servicios”, ha denunciado.
Artículo publicado en eldiario.esAdoración Guamán– 10/01/2016. – Entre las líneas rojas de las negociaciones en curso entre los partidos políticos con opciones de gobierno no ha aparecido la cuestión del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión que viene negociándose entre Estados Unidos y la UE (TTIP), un tema también ausente en los grandes debates de la campaña electoral.
Video entrevista Adoración Guaman. Los pilares del TTIP, sus mecanismos, sus objetivos y consecuencias http://www.attac.tv/2015/12/19440
Una falsa reforma del ISDS: La Comisión Europea en el laberinto del TTIP y la llamada al orden de Estados Unidos
Por Adoración Guamán. 02/10/2015 .- Las negociaciones del TTIP avanzan rápido y la Comisión Europea parece estar dispuesta a realizar algunos retoques a su propuesta de Tratado para asegurarse el apoyo del Parlamento Europeo y acallar la protesta ciudadana que crece día a día.
Camino de la ronda de negociación número 11, que tendrá lugar entre el 19 y el 23 de octubre de 2015, la comisaria de Comercio (Cecilia Malsmström) ha hecho pública una propuesta de modificación de la parte más criticada del Tratado, el temido ISDS: un mecanismo de solución de controversias inversor-Estado. Al igual que el CETA (EU-Canadá Comprehensive Economic and Trade Agreement), el TTIP ha sido bautizado como un «Tratado de Nueva Generación».
La fundamental ambición reguladora del TTIP se complementa con la voluntad de proteger y promover la inversión extranjera, para lo que ambas partes negociadoras han venido insistiendo en la necesidad de integrar un ISDS, es decir, un mecanismo de solución de controversias inversor-Estado. Como ya hemos repetido en numerosas ocasiones, no se trata de un procedimiento novedoso, sino de un mecanismo que se encuentra en casi todos los Tratados Bilaterales de Inversión que están en vigor actualmente. Según los datos de la UNCTAD, existen en la actualidad unos 2.283 tratados bilaterales de inversión en vigor, de entre los que unos 1.810 han sido suscritos por algún Estado miembro de la UE o por la propia Unión Europea, con un tercer Estado, incluyendo nueve con Estados Unidos. Un 90% del total de estos acuerdos contiene algún tipo de ISDS y las empresas norteamericanas son las que más utilizan estos mecanismos contra actuaciones normativas de Estados extranjeros, también europeos, y las que más casos ganan.
La crítica continuada a la introducción de este mecanismo se confirmó con los resultados de la consulta pública on line lanzada por la Comisión sobre el capítulo dedicado a la protección de las inversiones y el ISDS entre el 27 de marzo y el 3 de julio de 2014. La consulta recibió 149.399 respuestas que reflejaban una oposición clara al ISDS (el 97% de las contestaciones rechazaba la inclusión de este mecanismo). Además, un amplio número de activistas, periodistas, movimientos sociales y políticos y académicas de distintos países han criticado duramente este mecanismo que, asimismo, estuvo en el epicentro del debate acerca de la Resolución sobre el TTIP que finalmente aprobó el Parlamento Europeo el 8 de julio de 2015.
A efectos de sortear estas críticas, la Comisión Europea ha propuesto una modificación del mecanismo de resolución de controversias, que pasa a llamarse ICS ( Investment Court System) y que integra un doble mecanismo: el “Tribunal de Primera Instancia” y el “Tribunal de Apelación”. La Comisión ha lanzado una campaña de publicidad de estos cambios afirmando que se trata de un “nuevo y transparente sistema para resolver disputas entre inversores y Estados” para cuyo diseño, siempre según su opinión, se han integrado las exigencias del Parlamento y de la consulta pública (cosa complicada porque la opinión mayoritaria era la eliminación del mecanismo). El cambio más sustancial y señalado por la Comisión es la sustitución de los árbitros por unas personas denominadas jueces, “totalmente cualificados”. Además se ha incluido la obligación de transparencia en las decisiones y se ha introducido en la propuesta una doble instancia para permitir la apelación de las resoluciones. Con este sistema, sigue la Comisión, “se protege el derecho de los gobiernos a regular y se asegura que las disputas entre inversor y Estado se solucionan con respeto a la ley”. A mayor abundamiento, la comisaria Malsmström ha afirmado que el nuevo mecanismo se ha construido “sobre la base de los elementos que hacen que la ciudadanía confíe en los tribunales estatales o internacionales”, llegando incluso a comparar este nuevo “tribunal” con la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
Como viene siendo habitual respecto del TTIP la Comisión Europea tergiversa tanto el lenguaje como la información que proporciona respecto de los textos que aprueba. Ni estamos ante un mecanismo “nuevo y diferente”, ni éste se parece a un tribunal nacional o internacional, y mucho menos a la CIJ, ni se evita el impacto contra la capacidad de los gobiernos de regular según la voluntad expresada por su ciudadanía. Vayamos por partes.
La sensación de que nos encontramos fundamentalmente ante cambios que no afectan de manera sustancial es evidente por varias razones. La finalidad del sistema de resolución de controversias se ha mantenido intacta, es decir, el “nuevo” mecanismo se orienta como el anterior al establecimiento de una vía paralela y privilegiada para que los inversores extranjeros protejan sus inversiones, eludiendo la normativa estatal y los tribunales nacionales. De esta manera se mantiene la discriminación entre inversores nacionales y extranjeros, colocando a éstos en mejor posición que las empresas locales y poniendo en permanente cuestión (y coacción) el poder de regulación de los Estados y sus diferentes niveles de gobierno, desde el local hasta el estatal. Es más, como ya han señalado algunos expertos, el mecanismo empeora la situación porque amplía las posibilidades de los inversores de actuar contra los gobiernos con base en la vulneración de ganancias esperadas. Por añadidura, también parece ampliarse la posibilidad para los inversores extranjeros de realizar cambios en el lugar de establecimiento de las sedes comerciales a efectos de beneficiarse de este mecanismo. Ciertamente, si atendemos al procedimiento a seguir, se mantienen las principales definiciones de conceptos clave como el de “expropiación”, “inversor” y las normas aplicables (las normas internacionales que regulan los procedimientos de arbitraje) presentes en el CETA pero también se integran cambios como un plazo máximo para la resolución, una remuneración fija para los jueces y, entre otras cuestiones, la exclusión clara del derecho estatal. Además, se mantiene el precepto que permite acudir ante el “Tribunal de Primera Instancia” tras haber obtenido una resolución negativa en el ámbito estatal.
En realidad, y como remarca la Comisión, el cambio fundamental gira alrededor de la sustitución de la palabra “árbitro” por la palabra “juez” y la introducción de todo un vocabulario propio de la tradicional función jurisdiccional estatal, pero el mero cambio de continente no afecta a los principales problemas que plantea el contenido. En ese sentido, la sustitución de unas personas a las que denominaban árbitros por otras a las que denominan jueces no debe llevarnos a engaño. Estos nuevos “jueces” no van a obtener su plaza mediante un procedimiento de examen público u oposición ni forman parte de un poder judicial que los somete la obligación de ser independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley. Se trata de “expertos” elegidos por un Comité (de servicios e inversión) creado por el mismo Tratado, que sólo pueden resolver los casos en aplicando el contenido del TTIP sin atender al derecho estatal. Es cierto que con el nuevo sistema conoceremos sus nombres, se controlará el dinero que cobran mensualmente por esta función y la duración de su mandato, pero esto no los convierte en tribunales semejantes a lo que en el ámbito estatal entendemos como tal. Tampoco es aceptable la comparación con la CIJ, cuyos miembros son elegidos por la Asamblea General de Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad y que sólo dirime disputas entre Estados, aplicando la generalidad del Derecho Internacional.
Más allá de estas modificaciones internas, el conjunto del sistema de protección de inversiones extranjeras que está planteando la UE en sus relaciones comerciales exteriores plantea incoherencias y se enfrenta a problemas considerables. Para comenzar, hasta el momento la Comisión no ha manifestado su voluntad de modificar el sistema de arbitraje planteado en el CETA, por lo que a través de Canadá sigue abierta la puerta a la utilización del sistema “tradicional”. Por añadidura, la primera reacción de Estados Unidos ha sido el rechazo claro a este nuevo sistema. Así, la Cámara de Comercio norteamericana ha afirmado que, aun reconociendo que la UE tiene un problema político respecto del TTIP, EEUU no puede bajo ningún concepto aprobar un mecanismo como el propuesto. De hecho, según el interlocutor estadounidense, el debate que estamos teniendo en Europa sobre el mecanismo está distorsionado, no fundamentado en hechos y, por lo tanto, no es admisible que este debate impacte en una política consolidada respecto de los ISDS. Según afirma la contraparte norteamericana, si la UE mantiene el TTIP como un objetivo serio, debe repensar la propuesta porque los acuerdos de inversión estadounidenses, mucho más exigentes, deben ser el punto de partida.
Sin duda la comisaria Maalmström se encuentra en una encrucijada de complicada solución. Una sumisión a las exigencias ya claras de EEUU la situará en una posición débil en las negociaciones y lanzará a la opinión pública en su contra con argumentos renovados. Un rechazo de las mismas podría significar un escollo insalvable de las negociaciones. En cualquier caso, debemos mantener que el problema no es el ISDS. Con o sin mecanismo el TTIP implica un desbordamiento neoliberal de nuestras instituciones democráticas y sociales orientado al beneficio de las multinacionales. Por esta razón, es imprescindible mantener la movilización y la protesta que se está organizando desde todas las organizaciones sociales, sindicales y políticas preocupadas por los derechos de las mayorías sociales.
El TTIP pone en jaque a la gran coalición en el Parlamento Europeo: ni debate ni votación (por ahora)
Publicado anteriormente en Eldiario.es Por Adoración Guamán. 18/06/2015 .- No está siendo una buena semana ni para el TTIP, ni para el Parlamento Europeo ni para la imagen de unidad y estabilidad que habitualmente intentan dar las Instituciones de la Unión Europea. El martes día 9 por la noche, el Presidente del Parlamento anunciaba su decisión de retrasar la votación en el pleno de la Resolución sobre la postura de la Eurocámara ante las negociaciones del TTIP. El revuelo político fue considerable, mientras el Presidente Schulz se escudaba en la imposibilidad de lidiar con 200 enmiendas en el pleno, las eurodiputadas/os del grupo de la izquierda europea y de los verdes señalaban un acceso de pánico en el seno de la gran coalición entre populares, conservadores, liberales y socialdemócratas. Las brechas abiertas entre las filas de estos últimos hacían peligrar la aprobación de una Resolución favorable al mismo y esto debía evitarse, aun a costa de evidenciar las debilidades del Parlamento Europeo como cámara de representación de la voluntad popular. Así, en la carrera por impedir una posible derrota del TTIP, la Conferencia de presidentes adoptaba una decisión todavía más bochornosa: proponer una modificación del orden del día para evitar que en la sesión del día 10 de junio se pudiera, si quiera, debatir sobre la Resolución relativa al TTIP.
Conocíamos la noticia a las 8.01 am cuando se anunciaba en el pleno esta propuesta y se abría un restringido turno de debate para que se defendieran ambas posturas, la de mantener la discusión sobre la Resolución en el orden del día, aunque no se votase y la de posponer igualmente el debate. Uno de los eurodiputados verdes lanzó a la Eurocámara la siguiente pregunta “¿Qué es el Parlamento Europeo si su Presidente decide manipular las reglas porque tiene miedo de no obtener la mayoría respecto del TTIP y para apoyar el ISDS?; por su parte, Gabi Zimmer, la jefa del grupo de la Izquierda Europea afirmó con contundencia que “estas sucias tretas no son propias de una democracia parlamentaria y mi grupo no va a formar parte de ellas”. Tras apenas diez minutos de debate se pasó a una votación ajustadísima (183 votos a favor de retirar el punto sobre el TTIP del orden del día y 181 a favor de mantenerlo). El bloque de la derecha (Partido Popular Europeo, Conservadores y Liberales) ganaba por la mínima con el apoyo directo de algunos socialistas, mientras que la mayoría de europarlamentarias/os del grupo donde se integra el PSOE optaron por abstenerse. El bloque de las izquierdas y los verdes se quedó sólo a dos votos de una victoria importantísima.
Estos resultados abren claras esperanzas para la campaña del NO al TTIP pero todavía quedan muchos pasos por recorrer para conseguir paralizarlo desde el Parlamento Europeo. Lo que se pretendía votar el día 10 era sólo un documento con recomendaciones a la Comisión para la negociación del Tratado, más allá de esto, el Parlamento tendrá un poder decisivo a la hora de su aprobación ya que debe apoyar el texto del TTIP por mayoría simple.
La redacción de este documento de recomendaciones sobre el TTIP lleva meses negociándose en las diferentes Comisiones del Parlamento, hasta llegar a su versión final aprobada en la Comisión de Comercio el 28 de mayo. Esta Resolución fue elaborada por el eurodiputado socialista Bernd Lange y en ella se introdujo una enmienda de “compromiso” con la que se conseguía mantener el ISDS (mecanismo de tribunales de arbitraje) en el texto que debía ser pasado al pleno, con los votos a favor de una gran coalición conformada por eurodiputadas/os populares, socialdemócratas, conservadores y liberales (entre los que se encuentran los españoles del PP, PSOE, Convergència, UPyD, Ciudadanos y PNV).
La pregunta es ¿qué contiene esa Resolución para haber levantado semejante revuelo? La respuesta puede simplificarse en una frase: la Resolución acoge las líneas básicas mantenidas hasta ahora por el Consejo y la Comisión Europea, introduciendo algunas cláusulas de salvaguarda pero manteniendo las cuestiones más criticadas. Entrando brevemente en su detalle, podemos destacar cinco postulados generales sobre los que se asienta el texto: en primer lugar, el documento asume como punto de partida los planteamientos de la Comisión Europea respecto de los potenciales efectos positivos del Tratado, desde una postura acrítica y sin referirse a los numerosos estudios que alertan de sus peligros; en segundo lugar, la Resolución del Parlamento acoge plenamente la neo-lengua dominante apostando por la “necesidad de invertir en gobernanza global” o por un “sistema basado en reglas y valores”, sin aclarar quién y desde qué niveles se va a generar esa gobernanza, qué papel tiene la ciudadanía en la misma, qué debemos entender por reglas (si se refiere o no a leyes emanadas de procedimientos democráticos en los Estados miembros) y cuáles son los valores que se afirman compartidos por Estados Unidos y la UE. Por añadidura, la Resolución incluye entre sus puntos de partida el concepto de “costes de regulación”, entendiendo por tales toda aquellas condiciones impuestas por normas emanadas del poder público y orientadas, en la mayoría de las veces a la protección del medio ambiente, de las y los trabajadores, de las y los consumidores, etc. En otras palabras, lo que habitualmente entendemos como derechos, en la propuesta del Parlamento se enfocan como costes derivados de normas que deben ser modificadas, incluso si es necesario por instancias superiores a las democráticamente elegidas; en tercer lugar la Resolución señala la existencia de unas líneas rojas basadas en los estándares de la UE respecto de materias sociales, sanitarias o medioambientales, dejando de lado lo que es más importante: la regulación estatal de cada una de esas materia que en formalmente sigue siendo superior a la europea. Por añadidura, la Resolución insiste en la necesidad de que las potencias de ambos lados del Atlántico diseñen y dominen las reglas comerciales a nivel global.
Con este planteamiento general, la Resolución recoge las tres grandes áreas en las que se enmarca el contenido del TTIP: acceso al mercado, cooperación reguladora y “normas”. Más allá de algunas cláusulas de salvaguarda en materias históricamente protegidas dentro de la UE (agricultura, cultura, mercado audiovisual, prensa), el texto mantiene las líneas marcadas por la Comisión Europea. En concreto es imprescindible detallar la propuesta para la regulación del ISDS, convertido ya en centro de la polémica respecto del Tratado. Según recoge la Resolución, para asegurar que los inversores extranjeros son tratados de manera no discriminatoria y con igualdad de oportunidades, el Parlamento propone utilizar la propuesta de la Comisión como base para conseguir un sistema efectivo de protección para los inversores. Así, pese a reconocer que la resolución de controversias entre inversores y Estados deberá solucionarse por un mecanismo sujeto a principios democráticos y por jueces independientes y profesionales, la Resolución afirma que, en el medio plazo, una Corte Internacional de Inversiones (es decir, un tribunal de arbitraje internacional) puede ser la manera más apropiada para solventar este tipo de disputas.
Con este contenido, del cual sólo se ha resumido una pequeña parte, la votación en el Plenario no se planteaba nada fácil y el miedo al fracaso ha provocado la devolución del texto. Sin duda es una buena noticia, el Parlamento Europeo puede todavía hacer historia, pronunciándose a favor de los derechos de la ciudadanía europea en contra de la negociación del TTIP (no habría sido la primera vez porque ya lo hizo con el Anti-Counterfeiting Trade Agreement). La Eurocámara puede decir “no” en base a los defectos de transparencia, al rechazo creciente de la ciudadanía respecto de algunos puntos fuertes del Tratado (ISDS o sistema de arbitraje), a la falta de confianza que suscitan determinadas actuaciones recientes de Estados Unidos (el espionaje masivo), el marcado carácter imperialista del Tratado y sus posible efectos para terceros países o los potenciales peligros que el TTIP contiene respecto de los derechos laborales, sociales y medioambientales. Pero en la Eurocámara también puede mantenerse esa gran coalición para aprobar el Tratado, aunque en el camino caiga el ISDS. No en vano, un eurodiputado socialista afirmaba en una rueda de prensa ayer que su grupo votaría a favor del Tratado si se dejaba fuera el mecanismo de arbitraje.
Concentrar el debate en esta cuestión es un error estratégico, las consecuencias desastrosas del TTIP no se limitan al ISDS sino que se sitúan en el corazón mismo del Tratado, en el concepto de liberalización total del comercio, de armonización o incluso elaboración de normas por instancias no democráticas y de protección total del inversor. El problema es que el TTIP pone los intereses de las multinacionales por encima de los intereses de las mayorías sociales por lo que, con o sin ISDS, ese Tratado hay que pararlo.
Marina Albiol: “Hemos abierto una brecha en la gran coalición y gracias a la presión de la calle los socialistas tendrán cada vez más difícil seguir apoyando el TTIP” Estrasburgo, 10 de junio de 2015.- La portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo, Marina Albiol, ha asegurado esta mañana que el aplazamiento hoy del debate y el voto sobre el informe que defendía la introducción de los tribunales de arbitraje (ISDS por sus siglas en inglés) en el Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP) entre EEUU y la UE, es una muestra de que “la gran coalición que forman conservadores, socialdemócratas y liberales está haciendo aguas” gracias a la presión social, “y eso provoca que los diputados socialistas tengan cada vez más complicado seguir apoyando este tratado”.
Esta mañana el pleno decidió por 183 votos a favor y 181 en contra que, además de suspenderse la votación del informe Lange sobre los ISDS, debía aplazarse también el debate sobre un texto que había recibido más de 200 enmiendas. Esa fue la primera explicación que recibieron ayer los grupos políticos, que el voto se aplazaba por exceso de enmiendas. Sin embargo, apenas una hora después, el Parlamento Europeo emitía un comunicado asegurando que la suspensión del voto se debía a una falta de consenso. Ya por la noche, el presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, confirmaba a todos los eurodiputados que en base al artículo 152 del reglamento había decidido someter a votación si se paralizaba el debate definitivamente, como ha sucedido.
“Al suspender el debate y el voto del informe sobre los ISDS lo que realmente han dejado en suspenso es la democracia. Están lanzando un mensaje claro: la democracia en el Parlamento Europeo sólo se puede ejercer para dar la razón a la Comisión Europea y a las élites económicas que nos gobiernan”, ha dicho Albiol.
La eurodiputada de IU opina que los grupos mayoritarios de la Cámara “han manipulado el reglamento a su antojo” y “lo que es peor, seguirán posponiendo la votación sobre los ISDS hasta que tengan la seguridad de que el informe será aprobado”.
Pero la falta de consenso aducida significa para Albiol algo más. Por un lado, “que esta marcha atrás también está propiciada porque las movilizaciones están teniendo su efecto, cada día aumenta la oposición en la calle y eso hace que a los diputados socialdemócratas y a los socialistas españoles les vaya a ser cada vez más difícil seguir apoyando el TTIP”. Por otro, que ha quedado demostrado que “hemos abierto una brecha en la gran coalición entre conservadores, socialdemócratas y liberales, que empieza a hacer aguas”. Albiol se ha comprometido por último a seguir “peleando” desde IU y desde el Grupo de la Izquierda Unitaria Europea “para que este tratado no vea la luz”.
El Parlamento Europeo pospone la decisión sobre el TTIP: ¿el miedo está cambiando de bando?
Por Adoración Guamán. 09/06/2015 .- Las negociaciones del TTIP (Tratado Transatlántico de Libre Comercio e Inversión) han llegado a uno de sus puntos cruciales. Tras un año y medio de rondas “oficiales” entre Estados Unidos y la Unión Europea y en un clima de creciente oposición de la ciudadanía de ambos lados del Atlántico, el Parlamento Europeo se enfrentaba el miércoles 10 de junio a una decisión fundamental: apoyar o no la línea marcada por la Comisión Europea respecto de la necesidad y el contenido del TTIP. Sin embargo, en el último minuto, el Presidente del Parlamento Europeo decidía retrasar la votación haciendo uso del artículo 175 del Reglamento de la Eurocámara que le permite devolver una Resolución a la Comisión de procedencia en el caso de que se hubieran presentado un número elevado de enmiendas.
Para entender la importancia de lo sucedido es necesario analizar tanto el momento político como el contenido de la Resolución que se está debatiendo. Como es ya bien sabido, tras la modificación efectuada por el Tratado de Lisboa (que entró en vigor en 2009) el Parlamento Europeo tiene un papel decisivo en la votación final de los tratados de libre comercio. Aun cuando sigue siendo un actor menor dado que el peso de la negociación lo lleva la Comisión bajo el mandato del Consejo, para que un Tratado comercial sea aprobado es necesario el pronunciamiento favorable del Parlamento Europeo en una votación donde basta la mayoría simple y donde tiene vetada la presentación de enmiendas. No obstante, durante la negociación del Tratado, el Parlamento puede expresar su posición respecto del acuerdo y el estado de las negociaciones.
Desde hace meses la Eurocámara debate este posicionamiento en las diferentes Comisiones del Parlamento, que han ido pronunciándose respecto del contenido que se está negociando para el Tratado. Finalmente el Comité de Comercio aprobó el 28 de mayo una Resolución, elaborada por el eurodiputado socialista Bernd Lange, que contiene las recomendaciones del Parlamento a la Comisión Europea respecto del TTIP. En aquella votación se pronunciaron a favor las y los eurodiputados populares y socialdemócratas, entre ellos, por ejemplo, la eurodiputada del PSOE Inmaculada Rodríguez-Piñero. En realidad esta votación en la Comisión de Comercio no era el paso final, dado que la Resolución requiere su aprobación en el Plenario, pero el revuelo entre las filas socialistas fue considerable. No era para menos, una enmienda de “compromiso”, también defendida por los socialistas en coalición con la derecha europea, conseguía mantener el ISDS (mecanismo de tribunales de arbitraje) en el texto que debía ser aprobado por la totalidad del Parlamento.
Naturalmente, las y los diputados socialistas se defendieron frente a las críticas de los días sucesivos, afirmando que en la Resolución aprobada y propuesta al plenario se exige una “modulación” de los aspectos más duros del Tratado y la introducción en el mismo de determinadas líneas rojas “protectoras”. Sin embargo, una lectura cuidadosa nos demuestra que, en realidad, el contenido de la Resolución es en gran medida una operación de maquillaje con la que el Parlamento se pliega a los lobbies y a los designios de la todopoderosa Comisión Europea.
A modo de breve resumen de la Resolución que debía votarse el día 10 de junio y que ha sido devuelta a la Comisión de Comercio, podemos destacar cinco postulados generales sobre los que se asienta el texto: en primer lugar, el documento asume como punto de partida los planteamientos de la Comisión Europea respecto de los potenciales efectos positivos del Tratado de libre comercio e inversión, desde una postura acrítica y sin referirse a los numerosos estudios que han sido publicados en los últimos meses y que ponen de relevancia la falta de fundamento científico de los informes que afirman que el TTIP va a producir per se el crecimiento económico y la creación de empleo; en segundo lugar, la Resolución del Parlamento se asienta en la neo-lengua dominante, con afirmaciones huecas de contenido como la “necesidad de invertir en gobernanza global” o en un “sistema basado en reglas y valores”, sin aclarar quien va a generar esa gobernanza, qué papel tiene la ciudadanía en la misma, qué debemos entender por reglas (si se refiere o no a leyes emanadas de procedimientos democráticos en los Estados miembros) y cuáles son los valores que se afirman compartidos por Estados Unidos y la Unión Europea. Una muestra más de esta neo-lengua asumida por la Resolución es el concepto de “costes de regulación”, entendiendo por tales toda aquellas condiciones impuestas por normas emanadas del poder público y orientadas, en la mayoría de las veces, a la protección de otro bien jurídico protegido como el medio ambiente, la protección de los trabajadores, de los consumidores, etc. En otras palabras, lo que en el lenguaje jurídico propio del Estado social se entienden como derechos, en la propuesta del Parlamente se enfocan como costes que deben ser o bien armonizados o bien re-regulados por instancias superiores a las democráticamente elegidas; en tercer lugar la Resolución señala la existencia de unas líneas rojas basadas en los estándares de la UE respecto de materias sociales, sanitarias o medioambientales, dejando de lado lo que es más importante: la regulación estatal de cada una de esas materia. Por añadidura, la Resolución que ha aprobado la Comisión de Comercio del PE rezuma un posicionamiento imperialista que aspira a permitir que las dos potencias diseñen y dominen las reglas comerciales a nivel global.
Tras este planteamiento general, la Resolución recoge las tres grandes áreas en las que se enmarca el contenido del TTIP: acceso al mercado, cooperación reguladora y “normas”. Más allá de algunas cláusulas de salvaguarda en materias históricamente protegidas dentro de la UE (agricultura, cultura, mercado audiovisual, prensa), el texto mantiene las líneas queridas por la Comisión. En concreto es imprescindible detallar la introducción del ISDS, convertido ya en centro de la polémica respecto del Tratado. Según recoge la Resolución, para asegurar que los inversores extranjeros son tratados de manera no discriminatoria y con igualdad de oportunidades, el Parlamento propone utilizar la propuesta de la Comisión como base para conseguir un sistema efectivo de protección para los inversores. Así, pese a reconocer que la resolución de controversias entre inversores y Estados deberá solucionarse por un mecanismo sujeto a principios democráticos y por jueces independientes y profesionales, la Resolución incluye que, en el medio plazo, una Corte Internacional de Inversiones (es decir, un tribunal de arbitraje internacional) puede ser la manera más apropiada para solventar este tipo de disputas.
Con este contenido, la votación en el Plenario no se planteaba nada fácil y las enmiendas, más de 200, han provocado la devolución del texto. Sin duda es una buena noticia, el Parlamento Europeo puede hacer historia, pronunciándose a favor de los derechos de la ciudadanía europea y acabar aprobando una Resolución en contra de la negociación del TTIP (no habría sido la primera vez porque ya lo hizo con el Anti-Counterfeiting Trade Agreement). La Eurocámara puede decir “no” en base a los defectos de transparencia, al rechazo creciente de la ciudadanía respecto de algunos puntos fuertes del Tratado (ISDS o sistema de arbitraje), a la falta de confianza que suscitan determinadas actuaciones recientes de Estados Unidos (el espionaje masivo), el marcado carácter imperialista del Tratado y sus posible efectos para terceros países o los potenciales peligros que el TTIP contiene respecto de los derechos laborales, sociales y medioambientales.
La pelota está, sin duda, en el tejado de la “más democrática” de las instituciones de la UE, esperemos que las y los diputados escuchen a la ciudadanía.
Privatizar la Justicia, a favor en Europa (o como la derecha y la socialdemocracia se alían contra nuestros derechos)
Ekaitz Cancela analiza para este blog la evolución de las negociaciones del TTIP y de uno de sus puntos más críticos, el ISDS o sistema de arbitraje. Como nos relata el autor, este mecanismo que está siendo mayoritariamente rechazado por la ciudadanía en diferentes consultas sigue siendo defendido por la Comisión Europea, ahora ya con el apoyo expreso del Comité de Comercio del Parlamento Europeo y los votos de los y las eurodiputadas de la derecha y la socialdemocracia. El PP y el PSOE se posicionan en la UE, una vez más, contra los derechos de las mayorías sociales
Este jueves, el Parlamento Europeo aprobó con los votos socialdemócratas un proyecto de informe de la Comisión que acepta entregarle el poder judicial al sector privado
El 97% de los ciudadanos europeos consultados por la propia Comisión Europea ha expresado su rechazo a los tribunales de arbitraje privados
España ha sido el país más demando en 2014 mediante estos mecanismos de solución de controversias entre Inversor-Estado en el que los abogados llegan a ganar 3.000 dólares al día
Desde hace semanas, en Europa, no ha cesado el debate en torno a uno de los puntos más polémicos del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP) que negocian Estados Unidos y la Unión Europea, el ISDS. Mecanismo que concede a las multinacionales el derecho de llevar sus casos ante un tribunal de arbitraje privado y ad hoc, si considera que las medidas gubernamentales puedes perjudicar sus beneficios presentes e incluso futuros. Es lo que muchos ha acertado a definir como “privatizar la justicia”.
El Comité de Comercio del Parlamento Europeo votó el jueves un proyecto de informe de la Comisión que ha recibido más de 900 enmiendas. Entre los temas más controvertidos se encontraba la citada protección de inversiones (de multinacionales). A pesar de que la decisión de los eurodiputados no es vinculante, sí, marca una posición ante EEUU y a la UE. El sistema que permite a las corporaciones denunciar a los Estados cuando sus regulaciones les perjudiquen dividió y polarizó a la Eurocámara, pero finalmente fue aprobado con el respaldo del grupo de los socialdemócratas (PSOE). Un apoyo que ha sido visto como una “traición”, la supuesta línea roja de los socialistas con el TTIP era precisamente el ISDS, ya que ignora a los 150.000 ciudadanos consultados, de los cuales el 97% expresó su rechazo.
A principios de este mes, y ante la perdida de credibilidad entre la opinión pública, la Comisión Europea presentó su “nueva” posición sobre el ISDS (fuentes del organismo revelaron que el texto estaba ya redactado hace muchos meses, pero no se presentó por no dar tiempo al debate público). Este hecho ha provocado un fuerte rechazo en las organizaciones de la sociedad civil que operan Bruselas. El Seattle to Brussels Network, por ejemplo, definió la propuesta de la Comisión como “la propagación de una enfermedad en lugar de buscar su cura”.
El aspecto fundamental que se critica es que ignora lo más importante, que la necesidad de incluir este mecanismo en el TTIP es inexistente. “Las inversiones entre Estados Unidos y la Unión Europea han tenido lugar durante décadas y han crecido más de 3.000 billones de euros sin necesidad de establecer un sistema de arbitraje como el ISDS”. Por su lado, Estados Unidos, se opone a negociar ningún cambio en el mecanismo de solución de controversias entre Inversor y Estado planteado inicialmente, lo que junto con el rechazo en el Senado a los planes de Baraka Obama en relación a los acuerdos internacionales, está retrasando las negociaciones sobre el TTIP.
Por su lado, diferentes organizaciones ha iniciado una ciber-acción, a través de la cual se están enviando cartas a las/os eurodiputadas/os demandando votar en contra de cualquier informe que no rechace el ISDS. Gracias a la participación de 22.000 personas, 48 diputadas/os ya han declarado que votarán en contra.
Las denuncias sobre los efectos del Tratado han llegado también a Naciones Unidas, quien ha pedido la suspensión de las conversaciones sobre el TTIP por temor de que se produzcan abusos contra los derechos humanos”. “La adopción de un sistema legal independiente que sólo beneficie a las multinacionales es una amenaza para los derechos humanos básicos”, dijo a The Guardian, Alfred de Zayas, abogado de la ONU en relación al citado ISDS. También intelectuales y expertos en arbitraje internacional de la talla de Gus Van Harten han encabezado un movimiento contrario a la inclusion del mecanismo de solución de controversias entre inversor-Estado.
¿Quién gana con la privatización de la justicia?
Como en la mayoría de procesos de externalización de servicios públicos, los Estados no suelen beneficiarse. Los costes de utilizar este mecanismo ascienden a 8 millones de dólares, y superan los 30 si el caso se alargue en el tiempo. En España, país que más demandas ha recibido mediante procesos de arbitraje intenacional, según el Banco Mundial, el debate nacional ha sido inexistente. Los grandes medios apenas han mencionado un asunto de enorme importancia en el que están involucradas grandes firmas jurídicas, que ejercen su influencia bajo la Federación Europea para la Inversión y el Arbitraje (EFILA por sus siglas en ingles). Un think tank creado por los abogados y árbitros internacionales más poderosos de Europa para proteger el sistema ISDS durante las negociaciones del TTIP.
Se estima que el 80% de los costes legales derivados del uso del ISDS acaba en el bolsillo de estos actores jurídicos, que llegan a ganar 3.000 dólares al día, como destapa el último informe acerca de este lobby, “Abogados subvierten el interés público”.
Hacer de la justicia internacional un proceso privado no sólo es un escándalo para la democracia, sino perjudicial para todos los Estados de la Unión Europea y sus contribuyentes, que tendrán que afrontar los costes por los juicios y las compensaciones a las empresas que reclamen perdidas porque los gobiernos electos se han interpuesto en su caminito a el beneficio. Más aún si cabe en España, que en este momento y desde 2011 tiene 15 casos abiertos en los tribunales de arbitraje internacional y que se podrían multiplicar de ser aprobado el TTIP.
Entregarle el poder judicial al sector privado parece no importar a los parlamentarios europeos, que están votando en favor de los intereses del lobby industrial.
Ekaitz Cancela en Twitter: @ecanrog
Cosas que no te contarán sobre el TTIP
Por Pedro Chaves Giraldo. 26/05/2015 .- El senado de los Estados Unidos aprobó el pasado viernes (22 de mayo) la que se conoce como Trade Promotion Authority, una ley de urgencia que otorga al Presidente Obama poderes especiales para la negociación acelerada de los dos grandes tratados comerciales cuya aprobación cambiará, sin dudarlo, la política mundial: el TTP con Japón y otros países asiáticos y el TTIP con la UE. Mediante esta Ley el Congreso de los Estados Unidos sólo tendrá 60 días para la revisión de los Tratados, cuando estos sean aprobados y sólo podrá votar sí o no al conjunto de los mismos, sin la introducción de enmiendas.
A los observadores les han sorprendido un poco las prisas, de hecho que el senado delibere y vote un viernes es sorprendente. El líder de la minoría republicana en el Senado, de acuerdo con una buena parte de los demócratas ha enfatizado que este es un ejemplo del Nuevo Congreso, trabajando codo con codo por el bien y el progreso de las clases medias estadounidenses.
En un documento publicado este mismo mes por la Oficina del Presidente Obama sobre los beneficios comerciales de los acuerdos económicos[1] se enfatiza este aspecto: estos tratados tienen como objetivo la defensa de los intereses de las clases medias estadounidenses. Y se defienden ideas tan originales como sorprendentes: por ejemplo, que el incremento del comercio tendrá efectos beneficiosos sobre los salarios y derechos laborales porque al aumentar la demanda de productos mejorarán las posibilidades de empleo; o también que tendrá efectos beneficiosos sobre el medio ambiente por parecidas razones: más comercio, más progreso mejores oportunidades para defender el medio ambiente.
Más allá de lo singular de los argumentos, lo destacable es la defensa que estos tratados comerciales tendrán sobre la macroeconomía estableciendo una relación virtuosa que expresa una de las contradicciones más llamativas de los defensores de estos tratados de nueva generación: por una parte afirman que solo se trata de tratados comerciales, por otra sus efectos beneficiosos nos harán a todos/as más libres, prósperos y suponemos que felices.
Martin Wolf el economista jefe de Financial Times[2] reconocía en un reciente artículo los efectos limitados de los acuerdos comerciales (apenas un impacto del 1% en el PIB estadounidense en los próximos diez años) pero defendía ardientemente su firma como una alternativa al fracaso de la Ronda de Doha y dando por hecho que es mejor libre comercio que nada. A continuación ridiculiza el Informe crítico que el profesor Capaldo ha realizado sobre el TTIP argumentando que las cuestiones macroeconómicas y las comerciales son diferentes, por ejemplo los efectos sobre el empleo del libre comercio son variables macroeconómicas que no deben incluirse en el análisis, ¿en qué quedamos?
En realidad, estamos ante acuerdos que van mucho más allá de su posible y discutido impacto económico o comercial. Como vemos los mismos defensores de los acuerdos, incluida la Comisión Europea, reconocen el limitado impacto de la liberalización comercial ¿y entonces?
Cuando se firmen estos dos acuerdos de los que hablamos y sumando el Acuerdo EE.UU, Canadá y México, los tres juntos implicarán el 90% del PIB mundial y el 75% de los intercambios comerciales. Pensémoslo por un momento: más de dos terceras partes de la economía mundial estarán reguladas por acuerdos que van a limitar aún más la capacidad de los estados para realizar políticas públicas. Es en este punto en el que adquieren toda su importancia los mecanismos de resolución de disputas entre estados e inversores o la cooperación reguladora. En realidad, ninguno de los dos mecanismos es indispensable para la firma de un acuerdo de libre comercio, pero sí lo son para asegurar que la política no interfiere en la “libertad de mercado”. En un mundo globalizado como el nuestro, estas constricciones y reservas a la capacidad de las sociedades para regular aspectos esenciales de sus vidas, implica una perspectiva agónica para la democracia y para las potencialidades reguladoras de las políticas públicas.
No menos de seis informes han puesto de relieve en los últimos cinco años que el incremento de la desigualdad ha aumentado espectacularmente en los últimos veinte años. El último un informe de la OCDE[3] que advierte de que estamos ante la presencia de registros de desigualdad desconocidos en nuestras sociedades.
Así es que la importancia de estos acuerdos comerciales y de sus mecanismos más visibles: los ISDS y la cooperación reguladora, son la auténtica constitución de la globalización. Son la soñada camisa dorada con la que Friedman –y los neoliberales desde entonces- han buscado condicionar la capacidad de la democracia para regular la economía.
Una segunda idea no siempre visible en los análisis sobre el TTIP se refiere a su dimensión estratégica. Como dice sin rodeos Bruce Stokes de la German Marshall Fund de los Estados Unidos: “el objetivo es asegurar que el capitalismo versión occidental permanece como la referencia mundial frente al capitalismo de estado chino”. Más claro imposible.
El mismo Barak Obama ha reiterado la comparación entre el acuerdo comercial con la UE y la alianza diplomática y militar representada por la OTAN. El TTIP como una OTAN económica.
Frente a la pujanza de China y otras naciones emergentes, estos acuerdos comerciales pretenden reconstruir la arena internacional proponiendo una nueva unipolaridad bajo mandato estadounidense. Tenemos aquí una respuesta, no la única, de los Estados Unidos después de sus fracasadas experiencias en Irak: una unipolaridad civilizatoria basada en una economía de mercado, globalizada, neoliberal y con capacidad para imponer sus reglas del juego en todo el planeta.
Estas corrientes de fondo, estas dimensiones estratégicas y estructurales de los acuerdos comerciales, nos ayudan a entender la obstinación con la que se siguen defendiendo propuestas indefendibles –como la de los ISDS- frente a la evidencia de su condición innecesaria y sus evidentes riesgos. Los que llevan décadas impulsando estos acuerdos no van a cejar en el empeño. Nosotros y nosotras, los de abajo, tampoco deberíamos. Nos jugamos mucho más que ellos.
[1] https://www.whitehouse.gov/sites/default/files/docs/cea_trade_report_final_non-embargoed_v2.pdf
[2]http://www.ft.com/intl/cms/s/0/0911ea96-f803-11e4-8bd5-00144feab7de.html#axzz3as7FhaQd
[3] http://www.publico.es/economia/diferencias-ricos-y-pobres-cifras.html
Publicado previamente en Eldiario.es
Por Adoración Guamán. 25/05/2015 .- A lo largo de los últimos meses, la crítica y la movilización social frente al TTIP ha aumentado de manera exponencial, rompiendo el cerco de silencio y secretismo con el que se había rodeado la negociación del Tratado. La Unión Europea, forzada a informar al Parlamento Europeo y con el objetivo de calmar a las cada vez más numerosas voces detractoras del Tratado, ha lanzado un aluvión de información sobre el estado de las negociaciones, siempre con zonas vetadas incluso al acceso del Europarlamento, recubierta por una fuerte campaña mediática. En esta dinámica propagandística, la Comisión Europea se empeña desde hace meses ya no sólo en convencernos de los supuestos efectos beneficiosos del Acuerdo sino también, últimamente, en tranquilizarnos respecto de las consecuencias que su aprobación tendría sobre la población de la Unión Europea.
Mucho se ha escrito hasta ahora sobre el objetivo principal del TTIP, un Tratado llamado de “nueva generación” que en realidad va más allá de la promoción del comercio para convertirse en una vía de recolocación del Poder, en un cambio de lugar de toma de decisiones que afectan a nuestra vida diaria, reduciendo la implicación de la ciudadanía y de sus representantes. Esta subversión de la democracia no es, evidentemente, una dinámica nueva o ajena a la Unión Europea, al contrario, se trata de un objetivo impreso en su ADN, que se ha ido ampliando en las distintas fases de la integración económica Europea. Así, expresando la idea de manera esquemática, puede afirmarse que en la primera de las fases, la de creación del mercado interior, se elevaron competencias estatales en materia económica mientras se iban erosionando los modelos sociales estatales para permitir la eliminación de barreras al libre comercio, fundamentalmente de mercancías y posteriormente de servicios y establecimiento de empresas; en la segunda de las fases, la construcción de la Unión Económica y Monetaria, se redujo la capacidad de los Estados miembros para ejecutar su propio modelo social, con criterios de convergencia que ahogaban las políticas sociales mientras favorecían el poder y la movilidad del capital financiero; en la tercera de las fases, la imposición de la “gobernanza económica”, la excusa de la crisis permitió situar las políticas de austeridad como vector de funcionamiento de la economía de los 28 e incluso ir más allá de lo permitido por el ordenamiento jurídico de la UE para firmar Tratados “al margen” (TECG y MEDE), produciendo un desbordamiento neoliberal de las instituciones de la UE y la imposición autoritaria de medidas antisociales a países como Grecia, Chipre, Irlanda o España.
Pero ni tan siquiera la culminación de la tercera fase, con los niveles de pobreza y desigualdad creados, ha sido suficiente para calmar las exigencias del capital financiero, que reclama una mayor desregulación para facilitar los intercambios comerciales, una mayor protección a los inversores extranjeros y una menor capacidad de intervención de las instituciones democráticas en los Estados miembros. Estas tres exigencias se plasman en lo que puede denominarse la cuarta fase de la integración económica supranacional, ahora orientada a un acuerdo con el peligroso vecino norteamericano. Esta fase se concreta en el TTIP pero también en el CETA (el Tratado UE-Canadá) cuya negociación ha finalizado ya con el acuerdo de ambas partes y que ahora se encuentra en fase de revisión jurídica para pasar a su aprobación en los próximos meses.
El objetivo global de estos acuerdos es profundizar en el aislamiento de aspectos clave de la regulación económica de la influencia de la ciudanía, reconociendo derechos a las multinacionales que son propios de las personas y otorgando a la clase empresarial transnacional un estatus preferencial como sujeto de derechos frente a las necesidades sociales más básicas. Para ello se adopta el esquema de un Tratado de libre comercio pero se integran en su coraza instrumentos que van mucho más allá de la remoción de las ya muy reducidas barreras arancelarias. En concreto, los dos principales peligros que encierra el caballo de Troya del TTIP son: la “cooperación reguladora” y la generación de normas comunes que permitan una mayor protección de los inversores (con mecanismos como el llamado ISDS, investor-to-state dispute settlement). Es particularmente interesante observar la evolución de la postura de la Comisión en ambos temas, que se ha replegado y llenado de cautelas. En esto ha influido enormemente la cantidad de críticas recibidas durante el proceso de consulta sobre el ISDS llevada a cabo entre el 27 de marzo y el 13 de julio de 2014. Como señala el propio informe de la Comisión, una amplia mayoría de las 150 000 respuestas recibidas refleja una oposición generalizada al mecanismo de solución de diferencias entre inversores y Estados.
Pero la oposición era algo previsible y a UE lleva años preparándose para superar los posibles escollos que se presentaran durante las negociaciones, a efectos de no volver a ser derrotada por la voluntad popular como ocurrió con la fallida Constitución Europea. Así, esta cuarta fase, este salto cualitativo, viene gestándose desde mucho antes de julio de 2013, fecha en la que formalmente comenzaron las negociaciones bajo el mandato explícito aprobado por el Consejo. De hecho, desde la segunda mitad de la década del 2000, la UE ha seguido la senda de Estados Unidos en una carrera en pos de la firma de acuerdos comerciales bilaterales (ya no multilaterales) con países “desarrollados”. En concreto, con el documento titulado “Una Europa global: competir en el mundo” de 2006 la Comisión ya avanzó este cambio de rumbo, apostando por la bilateralidad y abandonando totalmente el proteccionismo, con objetivos más amplios que los marcados en el seno de la Organización Mundial del Comercio e identificando a los Estados Unidos y al comercio trasatlántico como “el núcleo central de las relaciones bilaterales de la UE”.
Para poder conseguir ese objetivo la UE ha ido adecuando su entramado institucional para fomentar y facilitar la adopción de estos Acuerdos. Así, con el Tratado de Lisboa (que entró en vigor en el año 2009), se reformó la política comercial común, dotándola de objetivos más extensos, convirtiéndola en uno los pilares de la Acción exterior de la UE, elevando más competencias al ámbito de la UE, afirmándose la obligación de la Comisión de proteger a las inversiones extranjeras… todo ello encaminado a pavimentar el camino hacia los acuerdos bilaterales que hoy están negociándose. En aquél momento, muchos fueron los que alabaron estos cambios puesto que también se ampliaron los poderes del Parlamento Europeo, dándole poder para aprobar o no este tipo de acuerdos. No obstante este pequeño avance es nimio si consideramos los poderes cuasi absolutos de la Comisión y del Consejo y la ampliación de las competencias de la Unión frente a las de los Estados miembros en este tipo de Tratados.
Cuando la democracia estorba al capital nada se está demostrando tan efectivo como elevar las competencias hacia arriba, primero hacia las Instituciones de la Unión Europea y ahora hacia “Comisiones regulatorias” y tribunales de arbitraje ajenos y de espaldas a la voluntad de las mayorías sociales de Europa y de Estados Unidos.
¿Y si el TTIP lo paran en USA?
Publicado en Público.es Por Adoración Guamán. 18/05/2015 .- La Unión Europea está negociando con Estados Unidos un Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP por sus siglas en inglés) cuya conclusión está considerada como una prioridad política en ambos lados del Atlántico. El Tratado, publicitado como una bendición para la ciudadanía de ambos bloques, con capacidad para crear empleos y crecimiento económico, está sin embargo levantando un rechazo creciente tanto en Europa como en EEUU y una multitud de interrogantes sobre sus reales efectos y posibles consecuencias.
Las razones económicas que se empeña en presentar la Comisión Europea para defender el Tratado han sido cuestionadas por multitud de estudios, mientras, aumenta la preocupación por las repercusiones que el TTIP pueda tener sobre los servicios públicos, los niveles de protección respecto del medio ambiente, los derechos de los trabajadores, el control fitosanitario de los productos de consumo y un largo etc. Distintos movimientos sociales, sindicatos y un amplio número de partidos de la izquierda europea están protagonizando o sumándose a la campaña para frenar la aprobación del Tratado, manteniendo la idea de que el TTIP no es un Tratado de Libre Comercio (TLC) sino un acuerdo para reubicar el poder de toma de decisiones, alejándolo de la ciudadanía y los parlamentos y dejándolo, ya completamente, en manos de los lobbies, los bancos y el capital financiero.
A medida que se va conociendo el contenido de la negociación aumenta entre la ciudadanía de la Unión Europea el sentimiento de rechazo respecto del TTIP. Y es que, frente al secretismo y la falta de transparencia que todavía mantienen respecto de cuestiones cruciales de la negociación, el futuro contenido del Tratado es cada vez más evidente, sobre todo tras la publicación del acuerdo final del CETA (el Tratado UE-Canadá). Este acuerdo, cuya negociación ya ha terminado, entrará en su fase de votación en los próximos meses y se presenta como la base de “mínimos” para el TTIP. De su lectura podemos deducir que las principales amenazas que se vienen denunciando por quienes critican al futuro Tratado parecen ciertas. En efecto, el CETA incluye tanto la “cooperación reguladora” para eliminar las barreras no arancelarias como el mecanismo de protección de los inversores (el llamado ISDS, investor-to-state dispute settlement). Ambas cuestiones implican, como se ha denunciado en numerosas ocasiones, una subversión de los procedimientos de toma de decisiones por los órganos de representación de la voluntad popular y un cuestionamiento de la capacidad jueces y tribunales para aplicar la ley a los inversores extranjeros.
De manera similar, al otro lado del Atlántico las distintas voces críticas se están multiplicando, no sólo contra el TTIP sino en particular contra el TPP (Acuerdo Trans-Pacífico de Asociación Económica) que se está negociando entre USA y once países (Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Chile, Japón, Malaysia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam). Entre estas voces disidentes destaca la de Elizabeth Warren, Senadora demócrata que mantiene una cruzada contra los distintos tratados de libre comercio que está negociando USA. La Senadora ha alzado la voz contra el ISDS, acusándolo de ser un mecanismo para disminuir la soberanía de los Estados Unidos, ha criticado las consecuencias que el TPP puede ocasionar a la economía estadounidense, ha señalado la falta de transparencia de las negociaciones y ha sacado a la palestra las nefastas consecuencias que la NAFTA (Tratado de libre comercio entre USA-Canadá-México) ha acabado generando. Más aun, la Senadora ha conseguido ganarle la primera batalla a Obama en el Senado respecto del llamado “Fast-Track”.
Como puede observarse, la crítica de esta Senadora demócrata reviste una especial importancia. Los tratados de libre comercio, en particular el TTP y el TTIP son una de las piezas fundamentales de la política económica de Obama. Para la conclusión de estos Tratados, el Presidente necesita una “Autorización para la Promoción del Comercio” (TPA también conocida como “Fast Track) que debe aprobar el Congreso. Se trata de una autorización para negociar Tratados de libre comercio que permitiría al Presidente conseguir su aprobación por un procedimiento rápido, según el cual el Congreso tomaría en consideración el Tratado según la propuesta de la Casa Blanca, con un debate limitado y sin posibilidad de enmiendas, para aprobarlo o no con una votación por mayoría simple. Este procedimiento que limita el poder de decisión de la cámara de representantes no es extraño, una particular imitación del mismo fue introducida por el Tratado de Lisboa (que entró en vigor en 2009) y que abrió la puerta al Parlamento Europeo para participar, sin posibilidad de enmendar la propuesta de la Comisión y mediante una votación por mayoría simple, en el procedimiento de aprobación de Tratados de Libre Comercio por la Unión Europea.
Siguiendo con el conocido como “Fast-Track” que tanto preocupa a Obama, cabe señalar que durante más de treinta años, el Congreso de los Estados Unidos ha concedido la autorización al Presidente, siendo la vía habitual para aprobar los distintos TLC que se han ido adoptando. La última autorización aprobada fue solicitada en el año 2001 por George W. Bush y fue aprobada por un voto de diferencia, bajo su paraguas y hasta el año 2007 se aprobaron TLCs con países como Chile, Singapure, Australia, Marruecos, República Dominicana, distintos países de Centro América, Colombia, Panamá…
La aprobación del TPP y del TTIP, además de otros Tratados, necesita de una nueva autorización que debe ser aprobada por las dos cámaras del Congreso de los Estados Unidos. Diversos senadores demócratas, entre los que se destaca la Senadora Warren, habían manifestado su oposición tanto a los Tratados como a esta autorización y consiguieron el resultado esperado. La primera derrota de Obama llegaba el pasado martes día 12, cuando la autorización era rechazada por el Senado gracias a los votos de los senadores demócratas. Todos los compañeros de partido de Obama menos uno se pronunciaron en contra de su Presidente que obtuvo únicamente el apoyo de la bancada republicana.
Los efectos de este rechazo para la aprobación de los dos mega-tratados que hoy se están negociando pueden ser vitales. Para muchos, la victoria de la postura defendida, entre otros, por la Senadora Warren deja a los acuerdos de comercio con el Pacífico y con la UE en estado comatoso. Probablemente esta opinión sea exagerada aunque la importancia de que diversos representantes demócratas mantengan la oposición a estos Tratados, con argumentos similares a los que se están manteniendo en Europa respecto de cuestiones tan fundamentales como el ISDS sea innegable. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el problema del TTIP no es sólo este mecanismo de arbitraje sino el Tratado en sí mismo y el resto de su contenido, en particular la llamada “convergencia reguladora” y las posibles consecuencias que pueda tener la promoción del libre comercio en, por ejemplo, los derechos laborales o medio-ambientales. En efecto, el dumping social o la competencia entre diversos estados mediante la reducción de normativas protectoras de derechos no derivan directamente de estos mecanismos sino de la propia integración económica supranacional realizada sin criterios suficientes de protección de los derechos de las personas frente a la primacía de los derechos de los factores económicos. Más aun, el problema que nos plantea el TTIP, y el CETA, trapasa las consecuencias particulares sobre los derechos sociales y medioambientales porque, en realidad, con estos tratados lo que se va a producir es una disociación completa entre ciudadanía y poder político. Por ello, la cuestión no es tanto preguntarse cuáles son las consecuencias concretas de la aprobación del TTIP sobre cada una de nosotras, que también, sino cómo hemos llegado a una situación en la que la Unión Europea puede llegar a aprobar un Tratado como este. Y ese problema no se soluciona con un NO que provenga del otro lado del Atlántico.
A modo de presentación: el ABC del TTIP
Por Adoración Guamán. 14/05/2015 .- Es ya bien sabido que la Unión Europea está negociando un Tratado de Libre Comercio e Inversión con Estados Unidos de América. Este Tratado, conocido como TTIP será, según afirman sus negociadores, el “acuerdo comercial más importante jamás negociado” y configurará el área de libre comercio más grande del mundo. Pero los objetivos de esta asociación transatlántica no se agotan aquí. Al contrario, el TTIP se orienta hacia metas mucho más ambiciosas, y bastante menos publicitadas, tanto en el plano económico como en el político.
En efecto, el Tratado que se está negociando pretende ir más allá de la mera eliminación de los aranceles respecto del comercio de mercancías entre las dos potencias. De hecho, la tasa media de los aranceles entre la UE y EEUU de los productos industriales está en ambas regiones sobre un 2,8% y en las importaciones agrícolas en un 3,9% y en un 2.6% en la UE y en USA, por lo que la posibilidad de que una mayor reducción de estos escasos aranceles produzca beneficios económicos es evidentemente baja. Los principales objetivos son por tanto otros, que sobrepasan con mucho la tradicional eliminación de las barreras arancelarias.
En primer lugar, el TTIP persigue la eliminación de las barreras no arancelarias al comercio y a la inversión. Por barrera no arancelaria (BNA) debemos entender tanto normas legales como procedimientos administrativos derivados de una decisión de un órgano de gobierno. Entre las BNA podemos situar elementos como las regulaciones sanitarias, de seguridad, medioambientales, laborales, las cuotas a la importación, diversas ayudas estatales, que sean consideradas como elementos que distorsionan las libertades de circulación económicas y la libre competencia entre las empresas. En segundo lugar, el TTIP incluye como uno de sus elementos fundamentales un mecanismo de “cooperación reguladora”. Derivando para otras entradas un desarrollo más elaborado de la cuestión, cabe señalar que el TTIP considera que estas “regulaciones”, en otras palabras, estas leyes o normas democráticamente adoptadas, pueden obstaculizar el comercio. En el caso de que esta obstaculización se produzca, el Tratado plantea un “mecanismo de cooperación reguladora” orientado a simplificar o armonizar, es decir, modificar, estas normas. También se indica como opción el principio de “reconocimiento mutuo” que implicaría la no aplicación de las normas imperantes en una de las partes del Tratado a los productos fabricados en la otra. Como puede observarse, se trata de un mecanismo y no una medida, es decir, de la configuración de un organismo “vivo” que funcionará usurpando la función normativa que antes recaía en otras instancias. El tercero de los pilares que dan forma al TTIP es el ISDS o sistema de arbitraje, un mecanismo que está elevando multitud de críticas. El objetivo del ISDS es proteger al inversor extranjero frente a una supuesta posible actuación irregular del poder judicial estatal. Para evitar posibles “abusos” se permite al inversor extranjero utilizar mecanismo de solución de controversias alternativos a los jueces, es decir, se le permite demandar al Estado en el que ha invertido ante un tribunal de arbitraje internacional en lugar de acudir a los jueces nacionales. Son muchas las voces que se están elevando contra el TTIP a ambos lados del Atlántico, señalándolo como un golpe a la soberanía de los Estados.
De manera paralela a estos objetivos, en cuarto lugar y en un plano ya geoestratégico, no puede dejar de señalarse que este “Tratado de Nueva Generación” pretende configurar un bloque internacional capaz de establecer, e imponer, los estándares comerciales internacionales a otras potencias emergentes.
Los objetivos anteriores, excepto el último aspecto geopolítico, venían claramente explicitados en documentos adoptados mucho antes del comienzo oficial de las negociaciones, que tuvo lugar en junio de 2013 con el mandato formal del Consejo a la Comisión Europea. Tras este momento, la negociación actual del TTIP se está desarrollando a través de diversas “rondas”, en las que las dos partes negociadoras plantean sus posturas y se evoluciona en las distintas concesiones. La delegación de la UE se conforma por 30 funcionarios de la Comisión Europea, cuyo jefe de negociación es un español, Ignacio García Becero y bajo la dirección de la Comisaria de Comercio, la sueca Cecilia Malmström, aunque quien comenzó las negociaciones fue su antecesor; la contraparte, Estados Unidos, negocia a través de una delegación de tamaño similar, vinculada a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), con dependencia directa de la Casa Blanca. La conclusión de las negociaciones, previsto inicialmente para finales de 2015, no es predecible. Tanto la contestación popular como el surgimiento de nuevos obstáculos en ambos lados del Atlántico parecen apuntar a un alargamiento del proceso de la negociación.
Cabe señalar por último que desmontar el TTIP no era, hasta hace unos meses, una tarea fácil, puesto que el contenido, las posturas de cada parte y la evolución de la negociación se ha mantenido largo tiempo en secreto. Sin embargo, la Unión Europea no ha podido retrasar por más tiempo la publicitación de, al menos, parte del contenido de las negociaciones por dos motivos fundamentales: la movilización y crítica social creciente y el (pequeño) papel que el Parlamento Europeo va a tener en la aprobación del Tratado. Así, es posible ir siguiendo la evolución de la negociación, aun de manera parcial, a través de los documentos que va publicitando la Comisión. No obstante, para saber el contenido futuro del TTIP, es de mucha mayor utilidad analizar el CETA (Tratado UE-Canadá) cuya negociación ya ha acabado y que está en fase de aprobación. Será precisamente este tratado una de las bases fundamentales que, en las próximas entradas, utilizaremos para desgranar el contenido del TTIP, avisando que, como siempre en la Unión Europea, las cosas pueden ir a peor…
Por Adoración Guamán. 07/05/2015 .- La negociación del TTIP ha llegado a su novena ronda, cerrada el 24 de abril y, como señalábamos en entregas anteriores, la evolución de la postura de la UE demuestra que la Comisión Europea se ha colocado a la defensiva. Si bien este giro es una buena señal, demuestra que el miedo al fracaso se instala en el otro bando, estamos muy lejos todavía de ganar la batalla contra el TTIP y a punto de perder la resistencia frente al CETA.
Más allá del análisis crítico de su contenido, objeto de la entrega anterior y fundamental para conseguir la movilización frente a ambos Tratados, es necesario analizar los distintos escenarios en los que puede desarrollarse la aprobación de estos Acuerdos así como las posibles vías de resistencia. Evidentemente, el mejor de los escenarios posibles es conseguir una reacción popular tal que obligue a la Comisión, presionada por los Gobiernos de los Estados miembros, a la paralización de las negociaciones y a una retirada del proyecto (no es una propuesta disparatada pues como es bien sabido así se paralizó la adopción del AMI). En el caso de no conseguir esta paralización, y si las negociaciones finalizan con acuerdo, se abren distintos escenarios, unos más halagüeños que otros. El peor de los escenarios posibles es una aprobación del acuerdo por votación por mayoría simple en el Europarlamento y por mayoría cualificada en el Consejo, en este caso parece claro que con el apoyo de la derecha y de los grandes estados que están impulsando las negociaciones, en particular Alemania, la aprobación del Tratado saldría adelante. El siguiente escenario es una aprobación por el Parlamento europeo por mayoría simple y una posterior en el Consejo pero con la exigencia de la unanimidad, en este caso la posición de Grecia podría darnos alguna esperanza para el rechazo del Tratado. Por último, el tercer escenario, y el mejor, es aquel que sobre el supuesto anterior añade la exigencia de una aprobación por los Estados miembros, ya sea mediante el voto favorable de sus Parlamentos ya sea, donde así se decidiera, por la convocatoria de referéndums. Sin duda, la apertura de la votación al ámbito de los 28 sería la peor pesadilla para el TTIP y para el CETA.
Para analizar la posibilidad de llegar a este último escenario es necesario echar una mirada al marco normativo actual. La reforma del Tratado de Lisboa (que entró en vigor en el año 2009) allanó el camino para la adopción de estos Acuerdos por varias vías. Por un lado, con aquella reforma se “clarificó” la división de competencias, ampliando al máximo las de la Unión Europea, es decir, confirmando que los aspectos fundamentales del comercio exterior se encuadran en las competencias exclusivas de la UE. En esta ampliación se incluye la protección de la “inversión extranjera directa” y por tanto el establecimiento de mecanismos para establecer esta protección como el criticado ISDS. Como es evidente, con esta modificación se pretendía reducir el número de posibles “acuerdos mixtos”, en los que se requiera la participación de los Estados miembros. Por otro lado, el Tratado de Lisboa amplió el número de materias en las que el Consejo debe votar por mayoría cualificada, que se extienden a la práctica totalidad de las cuestiones relativas a la política comercial, con una serie de excepciones relativas a “áreas sensibles”, como son, entre otras, el comercio de servicios culturales y audiovisuales, cuando dichos acuerdos puedan perjudicar a la diversidad cultural y lingüística de la Unión o el comercio de servicios sociales, educativos y sanitarios, cuando dichos acuerdos puedan perturbar gravemente la organización nacional de dichos servicios y perjudicar a la responsabilidad de los Estados miembros en la prestación de los mismos. En tercer lugar, el Tratado de Lisboa reconoció un papel al Parlamento Europeo, con vistas a dotar de una suerte de “legitimidad” al proceso de adopción de estos acuerdos, si bien situándolo como siempre en un rol menor. Así, es necesario señalar que el protagonismo absoluto en el conjunto de la negociación, y de la aprobación, descansa en el Consejo, que aprueba el mandato de negociación, y en la Comisión, que lleva el peso de la misma y que debe informar al Parlamento del desarrollo de las negociaciones. De hecho, esta información se está produciendo pero las cautelas son tales que de facto la afirmada transparencia queda desvirtuada. Por añadidura, sólo se está teniendo acceso a los documentos de base de la negociación y a las posturas negociadoras de la UE en cada ronda pero en ningún caso se conocen las exigencias que está planteando Estados Unidos, lo que minimiza la importancia y la utilidad del ejercicio de transparencia simulada que está haciendo la Comisión. Más allá de la negociación, la cuestión de la aprobación es uno de los puntos más discutidos y que deberemos pelear en el plano jurídico/político. Según el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, una vez se cierran las negociaciones la Comisión propone el Tratado al Consejo, que sólo podrá aprobarlo tras un pronunciamiento favorable del Parlamento Europeo, en una votación donde basta la mayoría simple y donde tiene vetada la presentación de enmiendas. Posteriormente el Consejo votará por mayoría cualificada o, como hemos visto, por unanimidad si se tocan una serie de materias. De esta manera, para colocarnos en el segundo escenario, y apostar por que Grecia paralice el TTIP, sería imprescindible forzar el voto por unanimidad en el Consejo alegando la posibilidad de que el Tratado perturbe gravemente la organización estatal de determinados servicios públicos, lo cual es más que probable.
Más allá de esta situación, nos interesa de manera especial el tercero de los escenarios, es decir, que se considere el TTIP (y el CETA) como un acuerdo mixto y que no quede otro remedio que permitir de los Estados miembros. Para ello hay que demostrar que el Tratado incluye materias que son competencia de los Estados miembros, una idea que empieza a extenderse como demuestra la carta que enviaron los presidentes de las Comisiones de Asuntos de la UE de 16 parlamentos nacionales, el español no está entre ellos, exigiendo que el texto se aprobara en los Estados miembros.
Evidentemente, las reticencias para que esto se produzca son enormes, a nadie se le olvida lo que sucede cuando se les pregunta a los Estados miembros sobre cuestiones relativas a Tratados de la UE. Los dos “no” de Irlanda, el de Francia y el de Holanda siguen siendo una espina clavada en los intereses de la UE. En concreto, en el caso español y si se llegara a aceptar el carácter mixto del acuerdo, en el mejor de los casos nos veríamos inmersas en un proceso de referéndum (cabe recordar que en el último referéndum, cuando nos preguntaron sobre la “Constitución Europea” el porcentaje de apoyo al proyecto de la UE fue del 76%). Cabría sin embargo, y dependerá del gobierno de turno, la aprobación directa por el Parlamento, en este caso la solución vendrá ligada a la futura relación de fuerzas y al peso de la izquierda transformadora contraria al TTIP.
En cualquiera de los dos casos es evidente que la movilización social será fundamental para decantar la balanza. En este sentido, y sólo en este, debemos ver el TTIP como una oportunidad para relanzar el movimiento de resistencia global frente a la amenaza que suponen estos Tratados. Las mayorías sociales de los Estados miembros de la UE soportarán, como las de Estados Unidos, unas consecuencias en la misma línea que las ya padecidas por el pueblo Mexicano tras la aprobación de la NAFTA. Ante la amenaza generalizada es por tanto necesario retornar a las estrategias de resistencia global, retomando la idea lanzada aquél 1 de enero de 1994, cuando desde Lacandona se nos avisaba ya de las devastadoras consecuencias que, para todas, tendría la aprobación de los Tratados de libre comercio.
IU denuncia el empeño de la Comisión Europea en mantener la legitimidad de los tribunales de arbitraje en las negociaciones del TTIP con EEUU
Bruselas, 6 de mayo de 2015.- La portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo, Marina Albiol, ha criticado el hecho de que la Comisión Europea siga contemplando mantener la figura de los tribunales de arbitraje entre inversores y estados (ISDS, por sus siglas en inglés) en las negociaciones con EEUU para la firma del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP), tal y como ha confirmado en un informe la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström.
En dicho documento, presentado esta tarde en la comisión de Comercio Internacional a los eurodiputados, la comisaria reconoce que este tipo de tribunales privados -que llevan las demandas de las empresas contra los países que han firmado acuerdos comerciales como el TTIP cuando creen que sus inversiones están amenazadas- están despertando la preocupación de los Estados por “las limitaciones potenciales al derecho de los gobiernos a legislar en el interés de la ciudadanía”. Asimismo, habla de forma general de algunos casos – como pueden ser los de Ecuador y México – en los que se han producido abusos por parte de las multinacionales.
Pese a ello, Malmström pone como ejemplo el funcionamiento de los ISDS en los acuerdos comerciales de la UE con Canadá (CETA) y en el Tratado de Libre Comercio con Singapur, y desarrolla en varios puntos determinados mecanismos que podrían servir, según su visión, para reformar la concepción de los tribunales de arbitraje.
En concreto, propone aspectos como la creación de un organismo de apelación, evitar que las empresas puedan denunciar a los Estados en los tribunales ordinarios y en los ISDS al mismo tiempo, o la creación de un tribunal multilateral permanente, que regule cualquier reclamación en el marco de los diferentes acuerdos bilaterales de los que la Unión Europea es signataria.
“Dotar de cierta transparencia a una institución injusta no hace que esta adquiera legitimidad, particularmente cuando la propia comisaria Malström alerta en su documento de que este procedimiento ha sido responsable de casos tan injustos como el de Chevron contra Ecuador, en el que la empresa estadounidense se niega a pagar la multa impuesta por la justicia ecuatoriana tras destruir la riqueza natural del país”, ha advertido Albiol.
Para la portavoz de IU, las soluciones dadas por la comisaria no cambian el hecho de que “las multinacionales sólo responderán a una serie de normas decididas de espaldas a la ciudadanía y que están pensadas para ajustarse a sus intereses” y por eso sostiene que la propuesta de Malmström “revela que el objetivo final que persigue la Comisión Europea es el mismo que el que persiguen las grandes multinacionales: un gran mercado mundial en el que los capitales puedan campar a sus anchas sin tener en cuenta los derechos de las personas”.
Alberto Garzón señala que el TTIP se está haciendo de espaldas a la ciudadanía
Marina Albiol y Alberto Garzón: << TTIP, poderoso caballero >>
20 de Abril de 2015 – Fuente: publico.es.- Las empresas multinacionales realizaban en 2012 dos tercios del comercio mundial de bienes y servicios[1]. Para estas grandes corporaciones, los derechos sociales conquistados en algunos de los países en que operan son un obstáculo que quieren barrer con la colaboración de los gobiernos de EEUU y de la Unión Europea. Y el Acuerdo Trasatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) es el instrumento que blanden en esta cruzada del santo grial del beneficio privado. La expresión de los versos de Quevedo se hace universal: “y quebranta cualquier fuero, poderoso caballero es don Dinero”.
Compañías como Exxon Mobile, General Motors, Chevron, General Electric, Gazprom o China National Petroleum, tienen presupuestos superiores a los de las economías de muchos países. De hecho, si hiciésemos una lista de las 100 economías mayores del mundo, más de un tercio de esa clasificación estaría ocupada por empresas
El llamado “libre comercio” es una necesidad de la economía capitalista. Pero lo que es bueno para ellos no lo es para nosotros, pues “la mano que mueve el mercado” hace tiempo que dejó de ser invisible. Es muy visible y pretende siempre moverlo en beneficio de las grandes empresas. Utilizar la palabra “libre” para aplicarla a las normas de comercio que pretende el TTIP expresa todo el cinismo de las élites económicas y políticas del sistema capitalista. Precisamente es todo lo contrario. Quieren recortar la libertad para imponer sus normas con la protección de los estados. Así, en su juego, los gobiernos de los distintos países no deben tener la obligación de garantizar los derechos de sus trabajadores o consumidores cuando entran en conflicto con los intereses privados de las multinacionales, sino todo lo contrario. Deberán garantizar frente a cualquier derecho el máximo beneficio privado y barrer todo obstáculo, ya sea social, económico, político, de salud o medioambiental
De hecho, el documento que contiene las directrices del Consejo de la Unión Europea para la negociación deja bien claro que uno de los propósitos fundamentales de las negociaciones sobre inversión consistirá en negociar disposiciones sobre liberalización y protección de las inversiones para ofrecer el nivel más elevado posible de protección y seguridad jurídica para los inversores europeos en EEUU, establecer la promoción de las normas europeas de protección que incrementen el atractivo de Europa como destino de la inversión extranjera y ofrecer unas condiciones equitativas para los inversores en EEUU y la UE
Mejor lo explicó Karel de Gutch, comisario de Comercio cuando empezaron las negociaciones, quien dejó claro que “el objetivo del TTIP es eliminar normativas a ambos lados del Atlántico para que las empresas puedan operar libremente”. Se trata, por tanto, de que no haya obstáculos ni trabas para que las empresas accedan a los mercados o para la inversión
¿Y cuáles son estas trabas y estos obstáculos? Es una traba para las empresas energéticas legislaciones que protegen nuestro medio ambiente e impiden la práctica del fracking; la sanidad pública es un obstáculo para las empresas que se dedican a la sanidad privada; el sistema público de pensiones es un inconveniente para los bancos que se dedican a los planes de pensiones privados; los controles sanitarios son una dificultad para la entrada carne tratada con hormonas
Y de qué deben protegerse las multinacionales? Deben protegerse de gobiernos que antepongan los derechos establecidos a los intereses de las grandes empresas, de gobiernos que legislen pensando en el pueblo, en sus derechos, en el medio ambiente y no en los beneficios de unas multinacionales voraces.
Y uno de los instrumentos que van a incluir en el TTIP para asegurarse de que gobierne quien gobierne el poder esté más arriba. Son los tribunales de arbitraje privados, el mecanismo de resolución de controversias entre inversores y Estados (ISDS), que permite a las multinacionales denunciar a los estados por legislaciones que puedan perturbar sus beneficios, presentes o futuros. Es decir, una multinacional podrá demandar a un Estado por normativas o leyes que dicte un gobierno democráticamente elegido en las urnas, si considera que éstas le pueden llevar no ya a una pérdida sino a una merma de sus potenciales beneficios
Cayo Lara advierte de que el TTIP que negocian la UE y EE.UU supone un “grave peligro” porque “busca acabar con los derechos sociales y laborales” en favor de los intereses de las multinacionales
Sábado, 18 de abril de 2015.- Izquierda Unida muestra su “absoluto rechazo” a este acuerdo con su amplia representación en la manifestación en Madrid y en otros puntos del Estado convocadas en el ‘Día de Acción Global’.
Izquierda Unida se vuelca para mostrar su “absoluto rechazo” al TTIP
Viernes, 17 de abril de 2015.- Esta formación traslada su “firme llamamiento” a toda la sociedad para participar en los actos y movilizaciones del ‘Día de Acción Global’ previstos para mañana a nivel estatal e internacional.
Además, IU impulsa la campaña informativa que dirige a la ciudadanía con un argumentario concreto y la edición de un periódico de ocho páginas que incluye artículos de fondo y una explicación pormenorizada para advertir de las ’10 amenazas’ que supone la implantación del Tratado de Libre Comercio e Inversiones que negocian la Unión Europea y Estados Unidos
Izquierda Unida Federal y todas las federaciones que la componen se vuelca para mostrar su “absoluto rechazo” al Tratado de Libre Comercio e Inversiones (TTIP) que desde junio de 2013 negocian con absoluto secretismo destacados responsables de la Unión Europea (UE) y de Estados Unidos.
La campaña puesta en marcha hace meses por esta organización recibe ahora su impulso definitivo coincidiendo con el ‘Día de Acción Global’ que se celebra mañana sábado, día 18, a nivel internacional y, en el Estado español, con múltiples actuaciones en distintos puntos del mismo.
Izquierda Unida, como miembro desde el primer momento de la campaña europea contraria a la firma del TTIP, así como a la ratificación del tratado del mismo signo ya firmado con Canadá, “se adhiere al llamamiento a las concentraciones, manifestaciones y otros actos descentralizados de este ‘Día de Acción Global’ contra el TTIP, el CETA, el TISA y otros tratados de libre comercio e inversiones”.
De la misma forma, IU hace un “firme llamamiento a la participación de la sociedad española en esta importante movilización para que, de forma democrática y cívica, exteriorice su rechazo y total desprecio a un acuerdo que, sumado a otros, persigue establecer un gran mercado trasatlántico de más de 800 millones de personas que consagraría el dominio de las grandes corporaciones transnacionales europeas y norteamericanas en detrimento de la ciudadanía”.
En este contexto, Izquierda Unida va a complementar a partir de ahora su campaña de movilizaciones y actos con un esfuerzo explicativo y de pedagogía para que la ciudadanía conozca de forma detallada, con un lenguaje sencillo, el alcance que para su vida diaria tendrá la aprobación del TTPI y cuáles son las razones que esgrime esta formación para rechazarlo.
Para ello, además de incrementar su trabajo a nivel de redes sociales, IU ha elaborado un argumentario explicativo muy concreto sobre esta materia, además de crear un pequeño periódico de ocho páginas con explicaciones y artículos de fondo elaborados tanto por dirigentes de esta formación que han trabajado el tema a nivel interno e institucional, como por expertos en sectores concretos que se ven amenazados por la futura implantación del tratado.
Este trabajo incluye una explicación pormenorizada de las ’10 amenazas del TTIP’ que advierte de su alcance concreto.
IU, Syriza, PCP y Die Linke llaman a la ciudadanía a participar en las marchas contra el TTIP para “defender la democracia” y el “futuro de nuestras sociedades” Viernes, 17 de abril de 2015.- La portavoz de Izquierda Unida (IU) en el Parlamento Europeo, Marina Albiol, ha hecho esta mañana un firme llamamiento a la ciudadanía europea a movilizarse este sábado en el día de acción global contra el Tratado Transatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP), durante una rueda de prensa en la Facultad de Económicas de la Universidad de Valencia. Albiol, que ha estado acompañada por los eurodiputados Stelios Kouloglou (Syriza), Miguel Viegas (PCP) y Helmut Scholz (Die Linke) y por el coordinador de Esquerra Unida del País Valencià (EUPV) y candidato a la Generalitat, Ignacio Blanco, ha dicho que el “objetivo número uno de la izquierda europea” es “acabar” con el acuerdo comercial que negocian EEUU y la UE, por el bien de la clase trabajadora y el futuro de nuestras sociedades.
El PIE se manifestó en Bruselas en el día de acción global contra el TTIP, CETA y TISA
Jueves, 16 de abril de 2015.- El Partido de la Izquierda Europea participó en la manifestación en Bruselas antes de celebrar su Comité Ejecutivo
El Partido de la Izquierda Europea, que celebra este fin de semana su Comité Ejecutivo en Bruselas, participó con todos sus miembros en la manifestación que tuvo lugar ayer en la capital belga contra el TTIP, CETA y TISA. Lo hicieron portando una manifestación con el lema “Por la democracia, los servicios públicos y sociales, Stop TTIP”. Esta manifestación, en la ciudad sede de la Comisión Europea, formó parte de las 734 actividades organizadas en 46 países en los 5 continentes.
Decenas de miles de personas han salido a las calles en todos los rincones del planeta para decir no a estos tratados de libre comercios hechos al servicio de los lobbies que atentan contra con los derechos laborales, sociales y hasta contra la soberanía de los países. Si se aprobaran, los intereses de las poderosas corporaciones transnacionales quedarían por encima de los gobiernos nacionales, como ya ha denunciado reiteradamente el PIE.
El PIE, y sus partidos miembros, tienen en marcha una campaña contra el TTIP, CETA y TISA, desde los inicios de estas negociaciones que comenzaron a gestarse de espalda a los pueblos, explicando las terribles consecuencias de este tratado. También respaldaron la Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) contra estos tratados de libre comercio y denunció el rechazo de dicha iniciativa realizado por la Comisión Europea en septiembre de 2014.
El PIE ya participó en la anterior movilización mundial realizada el pasado 11 de octubre, ha realizado actos de divulgación y debate y ha emitido diversos comunicados denunciando estos tratados que supondrían aún una mayor desregulación laboral, además de pérdida de puestos de trabajo la agricultura, la ganadería y las pequeñas y medianas industrias europeas. También flexibilizaría la protección ambiental y la seguridad alimentaria, entre otras cosas
El partido de la Izquierda Europa seguirá trabajando hasta conseguir que se paren definitivamente las negociaciones.
Marina Albiol enumera las razones por las que la Izquierda Europea critica y rechaza el TTIP
27 de feb. de 2015.- Intervención de Marina Albiol, eurodiputada de Izquierda Unida, en la comisión de Peticiones (PETI) del Parlamento Europeo acerca de la opinión sobre las Recomendaciones del Parlamento Europeo a la Comisión relativas a las negociaciones de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión
Nuet expone los peligros del TTIP a la comisaria de Comercio y le reclama transparencia en las negociaciones con EEUU
“No son capaces de concretar ni de explicar cómo el tratado creará puestos de trabajo; son promesas vanas “, constata el coordinador de EUiA y portavoz de Exteriores de la Izquierda Plural El coordinador general de EUiA y portavoz de Exteriores del grupo de la Izquierda Plural en el Congreso, Joan Josep Nuet, ha advertido este miércoles en la comisaria de Comercio de la UE, Cecilia Malmström, que el tratado de libre comercio que actualmente está negociando con los EEUU, el TTIP, amenaza los estándares laborales, medioambientales y sanitarios del continente.
Así se lo ha trasladado Nuet a la comisaria en una reunión que han mantenido durante la visita que el parlamentario está realizando este martes y este miércoles en la capital de la UE. La respuesta de Malmström, ha lamentado Nuet, ha sido una defensa de un tratado que, según ella, generará puestos de trabajo. “Es una promesa vana”, ha constatado el coordinador de EUiA, que ha manifestado que “seguimos muy preocupados” “y por tanto seguiremos atentos”.Por ello, Nuet ha reclamado a la comisaria que acabe con la opacidad que contamina las negociaciones.
Nuet ha reunido con la comisaria Malmström y, también, con el jefe del equipo de la UE que negocia el TTIP, Ignacio García Bercero, esta mañana en Bruselas en el marco de una visita que está realizando en la capital de la UE. Nuet también tiene previsto reunirse con el comisario de Energía y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, así como con el jefe de gabinete del comisario de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici.
Asimismo, Nuet visitará el Parlamento Europeo para encontrarse con eurodiputados de la Izquierda Plural.En la reunión con Malmström y García Becerro, Nuet les ha trasladado las preocupaciones que expresan las campañas ciudadanas que hay en toda Europa, también en Cataluña, contra el TTIP y que cuentan con el apoyo del Partido de la Izquierda Europea. “Les hemos expuesto de forma clara las dudas que hay sobre el tratado de libre comercio con los EEUU: los peligros de rebaja de los estándares laborales; los peligros de cara a la seguridad de los trabajadores, el tema de contratos, el tema de los salarios; y también los peligros en materia de seguridad alimentaria; tanto sobre los cultivos como su transformación industrial “, ha explicado el coordinador de EUiA. “No hay la suficiente transparencia para saber de forma exacta qué es lo que se está negociando”
La respuesta de Malmström y García Becerro, según ha relatado Nuet, ha sido la insistencia en las pretendidas bondades del TTIP.“De entrada hay una defensa cerrada por parte de ellos que el tratado traerá puestos de trabajo y que no rebajará los estándares, pero no hay la suficiente transparencia para saber de forma exacta qué es lo que se está negociando y discutiendo”, ha lamentado Nuet, que ha añadido que “no son capaces de concretar ni de explicar cómo el tratado creará estos puestos de trabajo; es una promesa vana”.
Por ello, ha manifestado Nuet, “seguimos muy preocupados; pensamos que hay una negociación real de los estándares a la baja, y la protección europea en temas de normativas laborales, de seguridad alimentaria, y de temas medioambientales verse reducida a partir de esta negociación”. “Ya sabemos que hace mucho tiempo que, en Europa y en los EEUU, la falta de normativas, la desregularización y la liberalización, lo único que ha hecho es hundir empresas; especialmente pequeñas y medianas empresas “, ha recordado el portavoz de Exteriores de la Izquierda Plural en el Congreso que, por ello, ha insistido en reclamar transparencia en las negociaciones, muchas veces secretas, entre la UE y los EEUU.
Estrasburgo, 15 de enero de 2015.-La eurodiputada de Izquierda Unida Ángela Vallina ha criticado que el Parlamento, en la versión que ha elaborado del informe de la Defensora del Pueblo, haya eliminado las denuncias que esta incluía sobre vulneración de los derechos fundamentales, las puertas giratorias y la opacidad de las negociaciones con EEUU por el TTIP.
En una intervención durante el pleno de Estrasburgo, Vallina ha comenzado felicitando a la Defensora por su Informe de Actividades, texto que después es revisado en la Eurocámara y en base al cual un ponente ha elaborado el documento a debate este jueves. Esta segunda versión, sin embargo, es “claramente insatisfactoria” ha dicho la eurodiputada de IU, para quien lo que se ha intentado es “maquillar la realidad” o “directamente obviarla”.
Vallina ha puesto como primer ejemplo las advertencias que hacía sobre las puertas giratorias la Defensora del Pueblo. “Es uno de los asuntos destacados por su número altísimo”, dijo. “Por cierto, en España, gracias a PP y PSOE, sabemos de esto un rato. Sin embargo, preferimos ignorarlo. ¿Por qué a muchos les produce alergia y prefieren obviarlo cuando la misma Defensora lo aborda?”, preguntó.
A continuación, la eurodiputada de IU se refirió a las denuncias sobre “la vulneración de derechos fundamentales que se está llevando a cabo por parte de FRONTEX”. “Se está pasando de puntillas sobre una investigación a iniciativa propia de la Defensora – denunció-, mientras que se entierra con bonitas palabras una cruda realidad que miles de personas, especialmente inmigrantes sin otra solución que jugarse la vida a la puerta de nuestras fronteras, sufren en sus carnes. ¿Por qué nos ponemos de nuevo este velo de hipocresía?”.
Vallina habló por último de las negociaciones del TTIP con EEUU y de las críticas acerca de la opacidad con la que la Comisión Europea está tratando la materia. “Echo de menos que se denuncie públicamente que la negociación del TTIP sea una de las más vergonzantes de la Historia de la UE”, dijo, antes de remarcar en tono irónico que quizá al ponente que ha elaborado la versión del informe de la Defensora del Pueblo “le parezca normal que la negociación de un acuerdo de esta magnitud, que sin duda nos empobrecerá más, se lleve a cabo como en los peores tiempos de guerra”.
Vallina lamentó también que en dicho documento no se mencionen las consecuencias de los recortes que denuncia la Defensora del Pueblo. “No es casualidad que la mayoría de las quejas vengan a parar a la Comisión. Barroso o Juncker, da igual como la llamemos, porque al final son lo mismo. El eje del mal”, dijo, antes de pedir que se tengan en cuenta las enmiendas que desde la Izquierda Plural y el GUE/NGL se han presentado.
Albiol y Nuet alertan sobre los peligros del TTIP y reclaman al PSOE que deje de apoyar su ratificación junto al PP
Bruselas, 8 de diciembre de 2014.-La portavoz de la delegación de la Izquierda Plural en el Parlamento Europeo, Marina Albiol, y el diputado Joan Josep Nuet, han alertado sobre el peligro que tendría para el Estado español y para la Unión Europea la aprobación del Acuerdo Trasatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP por sus siglas en inglés) que negocian la Comisión Europea y Estados Unidos, al tiempo que han reclamado a los socialistas que retiren su respaldo al proyecto si, tal y como asegura su secretario general, Pedro Sánchez, apuestan por un cambio en la política económica.
IU: “EEUU no ratifica hasta 70 convenios de la OIT, así que no van a convencer a los trabajadores europeos de las supuestas ventajas del TTIP”
Bruselas, 3 de diciembre de 2014.- La eurodiputada de Izquierda Unida Paloma López defendió el martes en la comisión de Empleo que el Tratado Trasatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP por sus siglas en inglés) no va a ser beneficioso para la creación de puestos de trabajo ni va a mejorar las condiciones laborales, sino todo lo contrario, y que los trabajadores europeos y los estadounidenses no van a creer en las promesas de la Unión Europea.
¿Son conscientes de que en ausencia de órganos democráticos que permitan la revisión permanente del Tratado, de su negociación hasta después de su firma y de sindicatos organizados de manera transcontinental las garantías laborales que ustedes nos venden son poca cosa frente a la consolidación de una red transnacional de producción e inversiones que inevitablemente da fuerza a las multinacionales frente al trabajo organizado?, inquirió López.
“El tratado con EEUU permitirá un tsunami de privatizaciones”
IU organiza un seminario en Bruselas para advertir sobre los peligros laborales, medioambientales y sociales del polémico acuerdo. “No es EEUU contra Europa: son las multinacionales de la UE y de EEUU contra sus clases trabajadoras”
ALEJANDRO LÓPEZ DE MIGUEL .- Bruselas 09/12/2014 .- Bruselas dice que no hay nada que ocultar, pero guarda los documentos sobre el Tratado de Libre Comercio con EEUU en una habitación bajo llave a la que sólo pueden acceder siete eurodiputados, y en la que no pueden entrar con cámaras o teléfonos móviles. Después de más de un año haciendo oídos sordos a las críticas sobre la opacidad de las negociaciones, la Comisión Europea ha dejado de obviar la existencia de este borrador de acuerdo, para pasar a defender discretamente las supuestas ventajas del tratado.
“El silencio es su gran aliado y que no haya silencio sobre el TTIP es nuestra gran ventaja”, asegura Marga Ferré, secretaria de Programas de Izquierda Unida (IU). Este lunes, en la sede del Parlamento Europeo en Bruselas, la formación ha celebrado un seminario para concienciar sobre los peligros del Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP), que la UE y EEUU negocian sigilosamente, mientras crece el rechazo de organizaciones sociales, sindicatos y fuerzas políticas al polémico acuerdo, que todavía resulta casi desconocido para los españoles.
El mandato negociador de la Comisión Europea ha sido secreto durante año y medio, la influencia de los lobbistas en las negociaciones ha quedado más constatada, y Bruselas sigue mostrándose completamente incapaz de aportar argumentos contundentes que justifiquen su apoyo al acuerdo. Para ello, se remiten una y otra vez a las cifras más optimistas de un estudio elaborado en 2013, pero ignoran otras como las que aporta una reciente investigación de la Universidad de Massachusetts, que alerta de la posible destrucción de hasta 600.000 empleos a ambos lados del Atlántico con el TTIP.
Sindicatos, organizaciones sociales y varios representantes de IU han subrayado también el riesgo de que el tratado se convierta en una suerte de marco regulatorio internacional al que quedarían supeditados los estados. Esto, por no hablar del mecanismo de protección de inversiones (ISDS) que incorpora el TTIP -contra el que hoy se pronuncia el PSOE, que antes lo apoyó-, y que permitirá a las empresas inversoras demandar a los estados por cifras millonarias si estos efectúan cambios regulatorios que a juicio de las corporaciones puedan perjudicar sus inversiones. Las empresas demandarán ante tribunales arbitrales, y no ante las justicias nacionales, alimentando el lucrativo negocio del arbitraje internacional, controlado por unas pocas empresas estadounidenses y europeas.
Grosso modo, los participantes en este foro ven el TTIP como una herramienta al servicio del imperialismo, el caballo de Troya de las empresas para imponer regulaciones más laxas, recortar más derechos a los trabajadores y obtener más beneficios, con peligros para el medio ambiente, el sector público o el alimenticio. “El tratado con EEUU permitirá un tsunami de privatizaciones”, vaticina Ferré.
La europarlamentaria de IU Marina Albiol ha sido la encargada de organizar las charlas de este lunes, que sirven como toma de contacto para el seminario que celebra este martes el grupo de la Izquierda Unitaria Europea (GUE/ NGL) – el que se incluyen fuerzas como IU o Podemos-, con el que intentarán explicar las verdaderas repercusiones de este acuerdo.
“El objetivo es crear redes, favorecer el contacto entre las organizaciones sociales que trabajan contra el TTIP a ambos lados del Atlántico”, explica la eurodiputada. Como ya alertó hace unas semanas a este diario, Albiol sostiene que el acuerdo pondrá a la ciudadanía a los pies de las multinacionales si finalmente es ratificado. “No es EEUU contra Europa: son las multinacionales de la UE y de EEUU contra sus clases trabajadoras”.
Referéndum sobre el tratado
La Izquierda Unitaria Europea felicita al presidente del Ejecutivo comunitario llevando las rúbricas a la sede de la institución en Bruselas, para mostrar su rechazo a los acuerdos con EEUU y Canadá de los que se beneficiarán las multinacionales
ALEJANDRO LÓPEZ DE MIGUEL .- Bruselas .- 09/12/2014 .- La Izquierda Unitaria Europea ha dado un nuevo toque de atención al presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker. Este martes, el político conservador celebra su sesenta cumpleaños, y los europarlamentarios del GUE/NGL han decidido regalarle de forma simbólica el millón de firmas de ciudadanos europeos y norteamericanos recabadas por la Plataforma Stop TTIP, para frenar los tratados de libre comercio con EEUU y Canadá —TTIP y CETA, respectivamente—.
En un plaza ubicada frente a la sede de la Comisión, cerca de 150 personas se han concentrado pasada la una de la tarde de este martes entre globos y serpentinas, junto a un hombre trajeado ataviado con una careta de Juncker. “Escúchenos, señor Juncker, no queremos el TTIP ni el CETA”, le espetaba Susan George, una de las caras más conocidas de la lucha contra el tratado entre Bruselas y Washington. La presidenta del think tank Transnational Institute en Ámsterdam ha lanzado este mensaje al presidente de la Comisión, para después asegurar que no dejarán de trabajar hasta parar el acuerdo. “Estás obligado a escuchar, y nuestras voces se escucharán cada vez más altas”, asegura.
“Estás obligado a escuchar, y nuestras voces se escucharán cada vez más altas”, han espetado los manifestantes a un Juncker ficticioLos concentrados han lamentado la ausencia de interés del verdadero Juncker por los problemas de los ciudadanos y su cercanía a los lobbies, a apenas 200 metros del enorme cartel que cubre la fachada de la sede de la Comisión en Bruselas, en el que lucen los rostros del presidente y de sus comisarios —entre ellos Miguel Arias Cañete—, bajo los que figura el mensaje “un nuevo comienzo para Europa”.
Después de cantar su particular versión del cumpleaños feliz, cargada de referencias a los tratados, George y el portavoz de la Plataforma, Michael Efler, han puesto rumbo a la sede de la Comisión para entregar las firmas. Más de 320 ONGs, sindicatos y fuerzas políticas de 24 países impulsaron hace dos meses su recogida, y hoy ya cuentan con más de 1.001.500 apoyos—la mayoría recabados por internet— a su Iniciativa Ciudadana Europea Autoorganizada, contra los tratados, similar a la que presentaron en septiembre ante la CE, que ni siquiera permitió que fuera registrada. La justificación fue que la iniciativa “está manifiestamente fuera del ámbito de competencias de la Comisión”, tal y como aseguró en su día la institución.
El grupo parlamentario en el que se integran Podemos e IU es probablemente el más crítico con Juncker, que en su día se vio obligado a dimitir de su cargo como primer ministro de Luxemburgo por un escándalo de espionaje, y que ya apoyaba estas polémicas alianzas comerciales antes de sentarse en el sillón de presidente de la Comisión.
Para llevar a cabo la protesta, los europarlamentarios han aprovechado una pausa en las conferencias celebradas este martes en la capital belga contra los tratados TTIP, CETA y TISA, organizadas por el GUE/NGL. Decenas de eurodiputados y expertos de ambos lados del Atlántico han querido tomar parte en este encuentro, en el que han denunciado la opacidad con la que se negocian estos tratados, la pérdida de soberanía que supondría su aprobación para los estados y el excesivo peso de las multinacionales en las negociaciones.
En líneas generales, todos los participantes en las jornadas niegan que estas alianzas puedan generar los beneficios económicos que vende Bruselas. Por contra, aseguran que un acuerdo como el TTIP significará una mayor degradación de las condiciones laborales, destruirá cientos de miles de puestos de trabajo y dará alas a las multinacionales inversoras para denunciar a los estados frente a tribunales arbitrales privados, controlados por un puñado de empresas que obtienen beneficios millonarios.
31 ciudades del Estado español se sumaron a otras 300 europeas el 11 de octubre contra el Tratado de Libre Comercio e Inversión (TTIP)
La Campaña #NoalTTIP presentaron las diferentes manifestaciones contra el Tratado de Libre Comercio e Inversión (TTIP por sus siglas en inglés), entre los Estados Unidos y la Unión Europea; contra el fracking, y contra los acuerdos sobre el Comercio de Servicios (TISA, por sus siglas en inglés), y el Acuerdo Global Económico y Comercial (CETA, por sus siglas en inglés) entre Canadá y la Unión Europea. Las manifestaciones se encuadran en los actos programados con motivo del Día de Acción Europeo contra el TTIP, el CETA, el TISA y la Agenda Corporativa de Libre Cambio Llamamiento para un día de acción europeo, multisectorial y descentralizado contra el TTIP, el CETA, el TISA y la agenda corporativa de libre cambio.
¡ RECLAMEMOS LA DEMOCRACIA ! ¡ HAGAMOS RETROCEDER EL PODER DE LAS MULTINACIONALES ! ¡ LAS PERSONAS Y EL PLANETA ANTES QUE EL BENEFICIO !
IU ya solicitó en el Senado que el Tratado de Libre Comercio EU – EE. UU se someta a referéndum
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References: artículo 207
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 artículo 152
 artículo 175
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