Source: http://www.racmyp.es/intervenciones/intervenciones.cfm?i=1616&t=3
Timestamp: 2019-04-22 07:57:47+00:00

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Las noticias diarias de sucesos en países como Polonia y Hungría, me han inclinado a desarrollar un tema relativo a la protección de los valores fundamentales de la Unión
El Tratado de Lisboa de 2007 incorpora la Carta de Derechos Fundamentales al derecho originario, exigiendo su obligatoriedad.
La Carta es una de las principales referencias para medir si en un país de la Unión Europea, existe un grave peligro de violación de los principios y valores europeos comunes. Estos valores se encuentran hoy a menudo cuestionados y amenazados. En ese sentido, comenzaré enunciando el caso de Austria en el año 2000.
Esa crisis planteó la necesidad de una reforma sustancial del artículo 7 del Tratado con recomendaciones sobre la introducción de procedimientos de prevención, alerta rápida y supervisión. Estas recomendaciones fueron tomadas en cuenta y el Tratado de Niza modificó el artículo 7 en este sentido. Añadió así un sistema de prevención al mecanismo de sanción del Tratado de Ámsterdam.
El nuevo artículo 7 otorga a la Comisión una nueva competencia de control de los derechos fundamentales en la Unión y ha sido recientemente puesta en práctica en relación a Polonia. En este país se está produciendo actualmente una grave colisión con los valores que defiende la Unión Europea al adoptarse una polémica legislación sobre su sistema judicial que difumina la separación de poderes, abre una peligrosa vía autoritaria y le hace entrar en conflicto flagrante con los valores europeos. La evolución de la situación en Polonia ha dado lugar a que la Comisión Europea inicie un diálogo con el gobierno de ese país a partir de enero de 2016.
La Comisión ha invocado por primera vez el procedimiento previsto en el artículo 7, apartado 1, del Tratado, al presentar una propuesta motivada de decisión del Consejo sobre la determinación de un riesgo inequívoco de violación grave del Estado de Derecho.
Pero la situación que vive Polonia no es una excepción en el panorama europeo. Muy destacable y preocupante es el caso de Hungría. Se ha minado la independencia judicial y se ha recortado la libertad de prensa, así como a otras instituciones críticas con el gobierno, por lo que se puede contemplar la aplicación del Artículo 7 párrafo 1 que establece un mecanismo preventivo para casos de riesgo claro de violación grave del Estado de Derecho.
Pienso que sería deseable explorar qué otras medidas pueden ser adoptadas para casos como los que hemos mencionado. Por ejemplo, la aplicación del Artículo 7 párrafo 2 que tiene un carácter correctivo e implica la constatación de violación grave y persistente del Estado de Derecho. Segundo, un procedimiento de infracción basado directamente en la violación del artículo 2. Tercero, la posible congelación de los fondos estructurales para los Estados infractores.
Por primera vez desde que empezó el enfrentamiento en 2016, la Comisión ha pedido medidas cautelares al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para bloquear una de las reformas del gobierno de Varsovia que suprime la jubilación de más de un tercio de los magistrados del Supremo.
Más allá de la grave situación de Polonia y Hungría, no cabe ignorar que otros países también me preocupan. En las recientes elecciones celebradas en Suecia se ha puesto de manifiesto que, cada vez más, partidos populistas pasan de la marginalidad a marcar la agenda de Europa, igual que sucedió el pasado año en los Países Bajos, Francia, Alemania, Austria e Italia.
La UE tiene que prepararse para una campaña agresiva de los populistas. En suma, estamos atravesando por una presencia generalizada de los partidos extremistas en Europa.
No quisiera concluir con una visión pesimista sobre la Unión Europea.
Debemos esperar una actitud exigente por parte de las Instituciones comunitarias y de los Estados miembros. Porque solo los valores salvarán la síntesis europea. Los valores que crearon Europa y los valores que la mantendrán en tierra firme. Europa, enraizada en los valores, continuará aportando a la especia humana su sabiduría y su espiritualidad.
Termino con el recuerdo de las palabras del Papa Juan Pablo II en Santiago de Compostela en noviembre de 1982. “Europa, sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes”.

References: artículo 7
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