Source: http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/cu/2010/rtsp.htm
Timestamp: 2018-01-22 20:28:00+00:00

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EL PERFECCIONAMIENTO DEL SISTEMA MONETARIO Y FINANCIERO EN EL PROCESO DE REINSERCIÓN DE LA ECONOMÍA CUBANA EN EL MERCADO INTERNACIONAL
Dargenis La Rosa Torres (CV)
Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría ISJAE, Ciudad de la Habana, Cuba
dlarosa@gest.cujae.edu.cu
Yahilina Silveira Pérez
yahilo@eco.uo.edu.cu
La economía cubana en la última década ha sido objeto de cambios significativos en el orden estructural e institucional. Estos cambios son consecuencia de las medidas que se adoptaron para superar los efectos de la crisis económica que vivió el país en los 90, después de la desaparición del Campo Socialista. Obviamente, el enfrentamiento a dicha crisis implicó también un rediseño de la política económica del país y en particular de su Sistema Monetario y Financiero.
Las transformaciones que han tenido lugar en éste, así como, la separación de la Banca Central de la Banca Comercial y la función de esta primera como corazón del Sistema Monetario y Financiero cubano han jugado un papel fundamental en el proceso de estabilidad de la economía, siendo aspectos de particular interés en el contexto de la reforma económica. Se aborda el proceso de reestructuración a partir de los 90 y sus implicaciones en el proceso de estabilidad económica y reinserción, haciendo énfasis en la Banca Central como autoridad monetaria principal del país.
La Rosa Torres y Silveira Pérez: "El perfeccionamiento del Sistema Monetario y Financiero en el proceso de reinserción de la economía cubana en el mercado internacional", en Observatorio de la Economía Latinoamericana, Nº 134, 2010. Texto completo en http//www.eumed.net/cursecon/ecolat/cu/2010/rtsp.htm
Transformaciones del Sistema Monetario Financiero cubano a partir de los noventa.
A inicios del año 1995 se hace más evidente que las numerosas e importantes trasformaciones organizativas y normativas efectuadas y por producirse posteriormente en la economía, demandaban una ampliación y diversificación del sistema bancario y financiero de Cuba capaz de enfrentar además, el establecimiento de un tipo de relación diferente con la comunidad internacional en materia comercial y financiera.
Un aspecto de trascendental importancia para el Sistema Monetario y Financiero fue la creación del Banco Central de Cuba el 28 de mayo de 1997, mediante el Decreto- Ley No. 173, sobre los bancos e instituciones financieras no bancarias, las cuales han sido capaces de dar respuesta a las necesidades que surgen de desarrollo de nuevas formas de estructurar las relaciones económicas internas y externas del país. Durante la segunda mitad de la década de los noventa el sistema bancario cubano fue objeto de un importante proceso de transformaciones. El insuficiente desarrollo de la infraestructura económico financiera al comenzar la crisis determino, en un primer momento, que se adoptara un grupo de decisiones de carácter experimental que a la postre constituiría un punto de partida de la transformación a fondo del sistema bancario nacional.
Este proceso parte de la visión de la necesidad de un cambio en las formas de gestión de la actividad económica que conduzca a la utilización más eficiente de los recursos financieros. En Cuba se ha tratado de lograr una gradual evolución técnica e institucional de nuestro sistema bancario para convertirlo en un factor que influya positivamente en la eficiencia de la economía y contribuya a la necesaria reinserción del país en los mercados financieros internacionales.
A partir de estas premisas se definieron tres objetivos básicos:
1. Elevar la capacidad tecnológica y operativa de las agencias bancarias nacionales, mediante la introducción acelerada y a gran escala de los más modernos medios de procesamiento automatizado de la información, las comunicaciones y la recalificación del personal para obtener los mayores resultados de estos medios.
2. Dotar al sistema de entidades bancarias y financieras con la versatilidad de formas organizativas e institucionales requeridas para responder a las necesidades de créditos y servicios bancarios del país y apoyar el desarrollo de los vínculos de nuestras empresas e instituciones con los mercados financieros y bancarios externos.
3. Dejar establecido un sistema bancario de dos niveles supervisado por un sólido instituto su Banco Central que sea además capaz de ocuparse de la emisión monetaria, proponer y ejecutar la política monetaria más conveniente a los intereses de país y conducir el proceso de normalización de nuestra relaciones financieras internacionales.
Con respecto al primero de ellos, durante los últimos años de la pasada década se instalaron alrededor de 6500 micro computadoras en las 500 oficinas del sistema bancario nacional, adiestrándose en el uso de los sistemas a unos 10000 trabajadores y se captaron más de 300 especialistas en computación que fueron capaces de elaborar el software necesario. Además, se redujo en aproximadamente un 25%( casi 4500 trabajadores) la plantilla del sistema bancario nacional.
Todo esto constituye un punto de partida para los proyectos que se han ido acometiendo en los últimos años, como la conexión de todas las oficinas bancarias a la red pública de transmisión de datos para realizar todas las operaciones interbancarias en tiempo real, la conexión de los clientes con las oficinas bancarias donde operan con el fin de que puedan realizar transacciones desde su local de trabajo, la introducción de toda una red de cajeros automáticos a lo largo y ancho de todo el país, la utilización de tarjetas de banda magnética como medio de pago en el país, en el sector de moneda libremente convertible y después en el sector de la moneda nacional.
En lo relativo a la necesidad de brindar servicios financieros versátiles y apoyar los requerimientos de crédito del país, se cuenta con un conjunto de entidades creadas y funcionando con ese fin, incluyendo un banco de inversiones, dos bancos dedicados fundamentalmente a la financiación del comercio exterior, transferencias a y desde Cuba y operaciones de compra venta de divisa, una red de casas de cambio que realiza operaciones de cambio de pesos cubanos por moneda libremente convertible, un banco que brinda servicios especializados a particulares y dos bancos universales, uno de los cuales (el Banco de Crédito y Comercio) se constituye como un desprendimiento del actual Banco Nacional de Cuba, al asumir su actual red de sucursales en el territorio nacional (aproximadamente 200) y a través de ellas ejecutar las actividades financieras relacionadas con los sectores agrícola, industrial y comercial nacionales.
Como autoridad rectora de la banca cubana el BCC tiene la misión de:
 Emitir la moneda nacional y velar por su estabilidad.
 Contribuir al equilibrio macroeconómico y al desarrollo ordenado de la economía.
 Custodiar las reservas internacionales de país.
 Proponer e implementar una política monetaria que permita alcanzar los objetivos económicos que el país se plantea.
 Asegurar el normal funcionamiento de los pagos internos y externos.
 Dictar normas de obligatorio cumplimiento.
 Ejercer las funciones relativas a la disciplina y supervisión de las instituciones financieras y las oficinas de representación que se autoricen establecer en el país y cualesquiera otras de las leyes que le encomienden.
Partiendo de lo anterior la reorganización se sustentó en las premisas siguientes:
 Evitar la desorganización interna o externas de las relaciones financieras.
 Contribuir al fortalecimiento de la moneda nacional.
 No dar cabida alguna a la corrupción ni al fraude.
 Logran un alto grado de comprensión de lo que había que hacer interna y externamente.
 Prevenir cualquier maniobra con el fin d desestabilizar la economía cubana.
 No crear más instituciones de las que nuestra economía pueda asimilar.
 No otorgar licencias a filiales de bancos extranjeros, considerando la solidez de las instituciones financieras nacionales, la medida de mantener un estricto control sobre nuestros escasos recursos en divisas y la falta de una infraestructura legal y de técnicas de supervisión debidamente consolidadas.
 Garantizar la reubicación del personal que quedara disponible como resultado de la reorganización y automatización del sistema.
Según esta concepción, los principales objetivos que debía lograse entre otros fueron:
Crear un grupo de bancos e instituciones financieras que:
 Pudiera promover la eficiencia económica mediante su intermediación financiera, canalizando el ahorro interno hacia los usos más efectivos y que sirvieran de apoyo a las compañías cubanas en sus gestiones de créditos en los mercados financieros y bancos internacionales.
 Modernizar el sistema bancario desde el punto de vista técnico y administrativo.
 Incrementar la profesionalidad y preparación del personal del sistema bancario.
 Establecer y controlar la política crediticia, concediendo los créditos sobre la base de una política de evaluación del riesgo acorde a los objetivos de la política monetaria.
 Organizar un sistema bancario eficiente que sirviera de apoyo a las transformaciones económicas en Cuba.
Crear un Banco Central que pudiera:
 Formular y conducir la política monetaria, con el fin de coadyuvar a un crecimiento sostenido no inflacionario.
 Organizar un sistema de pagos eficiente y confiable, incluyendo un sistema interbancario de liquidaciones brutas en tiempo real.
 Evitar la corrupción y garantizar la solidez de las instituciones y del sistema financiero en su totalidad.
 Normalizar las relaciones financieras internacionales del país, incluyendo una solución viable al problema de la deuda externa.
 Reorganizar la contabilidad financiera y el sistema de información estadística.
 Controlar cuidadosamente los pasivos a corto plazo y los activos en divisas para evitar una crisis de liquidez.
El reordenamiento institucional al que nos hemos referido permite dar un impulso cualitativamente superior a las tareas que el Banco Central hoy lleva adelante prioritariamente, entre las cuales pudiéramos enunciar las siguientes:
• En primer lugar, estructurar un sistema de pagos ágiles, seguro y eficiente, para lo cual se trabaja en la ejecución de una serie de medidas de carácter legal y organizativo, que nos sitúa en el camino que debe llevarnos finalmente en un sistema que tenga las cualidades mencionadas.
• En segundo lugar, el nuevo Banco Central tendrá como objetivo que el ahorro fluya fundamentalmente hacia aquellas ramas de la economía donde se obtengan los mayores rendimientos y los créditos se otorguen de manera restrictiva y siempre basada en un riguroso análisis de los riesgos y las tasas de retorno.
• Otro objetivo básico del Banco Central fue el trabajo con vista a la eliminación del doble circulante monetario el cual es hoy un hecho verídico, medida muy importante y efectiva que da paso para la aplicación de una sana política monetaria, por cuanto la introducción directa en nuestros flujos circulatorios del dólar y otras monedas extranjeras, sobre cuya emisión el Banco Central cubano no tenía ningún control constituía un gran obstáculo.
Queda claro que el objetivo en Cuba no ha sido desarticular la estructura bancaria estatal y ponerla en manos de privados nacionales y extranjeros ni propiciar el tránsito de una economía socialista hacia el capitalismo. Un paso importante fue ampliar el marco de operaciones y servicios concedidos por el (BFI) en la economía nacional. Este proceso ha incluido una reestructuración institucional, el reanálisis del papel del sistema bancario y sus sujetos en el desempeño de la economía, la modernización de sus medios, procedimientos y la recalificación de su personal; con la premisa de preservar las conquistas socialistas, respetando ciertos principios y dentro de determinados límites, además de proteger al país de las acciones hostiles del gobierno de los Estados Unidos .La creación del BCC, el cual cuenta con un riguroso equipo de auditores internos, doto al país de una institución capaz de concentrar sus fuerzas en la ejecución de las funciones básicas inherentes a la Banca Central y dejo establecido un sistema bancario de dos niveles, integrado por el BCC y un grupo de bancos e instituciones financieras no bancarias, capaces de dar respuesta a las exigencias del reordenamiento y reorientación de la economía del país. Con la introducción masiva de modernas tecnologías de procesamiento de datos y la superación profesional de directivos, especialistas y técnico de las instituciones financieras así como de empresarios de otras entidades nacionales, se desarrollo la aplicación de las atribuciones de las instalaciones existentes, se crearon nuevos bancos y entidades financieras no bancarias. Al cierre del año 2003 el sistema bancario y financiero cubano estaba conformado por el BCC, 8 bancos comerciales, 18 instituciones financieras no bancarias, 13 oficinas de representación de bancos extranjeros y cuatro oficinas de representación de instituciones financieras no bancarias.
Durante 1995 y 1996 se automatizaron las sucursales y demás oficinas bancarias
Instalando en la totalidad de ellas redes locales con computadoras personales en prácticamente todos los puestos de trabajo. Para esto fue necesario introducir más de 100000 computadoras personales, desarrollar todo el software bancario correspondiente y adiestrar a más de 15000 trabajadores. Durante 1997 y 1998 el centro de atención estuvo en la interconexión de las sucursales de la red pública de transmisión de datos. La interconexión con la red pública de transmisión de datos se utiliza en la realización de operaciones ínter sucursales; se ha trabajado en el desarrollo de aplicaciones para conectar directamente a los clientes y poder ofertar una formación a distancia para los trabajadores del sector financiero; creándose la Empresa de Servicios Informáticos en Febrero del 2002. Asimismo, se publicó una guía para todos los integrantes del sistema bancario nacional, para la detección y prevención del movimiento de capitales ilícitos (lavado y blanqueo de dinero). Se han remozado una buena parte de oficinas bancarias a lo largo del país, mejorándose sustancialmente las condiciones de trabajo en las mismas, así como el servicio a sus clientes. Por otra parte, a finales de 1998, se produjo la incorporación de 4 nuevos bancos que realizan transacciones internacionales quedando conectados SWIFT. En lo que respecta a los medios de pago y las transacciones totalmente automatizadas desde 1997 se comenzó con la introducción de tarjetas con bandas magnéticas y la creación de una red de cajeros automáticos.
.Sobre la inversión directa de capital extranjero, desde 1982 existe una legislación en Cuba que la permite y regula; no obstante hasta inicios de la crisis no se elabora un plan coherente que tiende a incrementar el número y la cantidad de capitales invertidos. Así se establece un atrayente régimen fiscal, se permite la repatriación del 100% de los beneficios, se contempla la posibilidad de inversiones totalmente extranjeras y se crean zonas francas industriales y comerciales. Esta política que ha atraído a un determinado número de capitales, aún es insuficiente para los niveles necesarios que necesita la economía.
El crecimiento de la afluencia de turistas al país, la apertura al capital extranjero en algunas ramas de la economía, así como el aumento de las remesas en divisas que recibían los ciudadanos cubanos de sus familiares del exterior, dieron lugar a un incremento en la tenencia de divisas por parte de los ciudadanos cubanos. Por lo que un momento de gran significación para el sistema financiero cubano fue la emisión, en diciembre de1994, de un nuevo signo monetario nacional: el peso convertible en las denominaciones de billetes de 1,3, 5, 10, 20, 50 y 100 pesos y monedas fraccionarias de 1, 5, 10, 25, 50 centavos y un peso para su curso legal en la red comerciales de bienes y servicios que operan en divisa. Con esta decisión se abolió la libre circulación de los certificados de divisas. Para este nuevo signo monetario se estableció una paridad unitaria frente al dólar estadounidense, tanto para el canje como para el recanje, y la fijación de las paridades correspondientes frente a las demás monedas libremente convertibles, tomando en consideración el comportamiento de las mismas y su relación con la moneda estadounidense en el mercado internacional; así como su pleno respaldo en MLC y libre convertibilidad dentro del territorio nacional. En 1998 se creó el comité de crédito y por la importancia de los vínculos comerciales y financieros con Europa se creo un grupo multidisciplinario denominado Grupo Euro. Con el establecimiento del EURO en la Unión Monetaria Europea, en enero de 1999, como medio de pago en transacciones internacionales y su aparición física en enero del 2002, el BCC adoptó la medida de autorizar su circulación en la zona turística de Varadero, de forma experimental, a partir del primero de junio del 2002.
A partir del año 2000 se autorizó a los bancos a la apertura de cuentas de depósitos a plazo fijo en MN y en divisas, cuyas tasas de interés toman como referencia las del mercado internacional, tanto en las sucursales del Banco de Crédito y Comercio (BANDEC), como en las del Banco Popular de Ahorro (BPA) autorizadas para prestar estos servicios, con el objetivo de facilitar e incentivar el ahorro de los ingresos que obtienen los ciudadanos cubanos y los extranjeros residentes o no en el país.
Así como la integración del sistema financiero cubano es muy reciente, incipiente es también la aplicación de instrumentos para regular la creación de la liquidez. El Banco Central informa que en 1998 pusieron en vigor por primera vez los requisitos de encaje bancario, y se revisaron los niveles de la tasa de interés activa a fin de inducir el destino del crédito. Las medidas instrumentadas desde finales de 1993 lograron revertir parcialmente el crecimiento excesivo de la liquidez. De otro lado, el objetivo de la diferenciación de las tasas de interés es contribuir con la estabilidad del tipo de cambio y así indirectamente con los precios; así como también contribuir a contener la dolarización de la economía. En lo concerniente a la deuda externa en MLC, bajo la dirección del Banco Centra de Cuba, se continúan los trabajos en la búsqueda de soluciones razonables y realistas, con el propósito de normalizar las relaciones financieras internacionales del país. Avanzándose en las negociaciones para la reprogramación de la deuda oficial a corto plazo con países acreedores.
Con relación a las restricciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos podemos decir que: la imposibilidad de utilizar el dólar estadounidense en transacciones comerciales con terceros países, unido a la prohibición de relaciones interbancarias entre Cuba y Estados Unidos, impide que se realicen transferencias financieras directas con el consiguiente efecto de las fluctuaciones de las tasas de cambio, afectando considerablemente la economía cubana. De igual forma, se reflejan estas restricciones en las dificultades que presentan las empresas cubanas para obtener créditos financieros, y en las altísimas cuotas de interés que deben pagar por estos cuando son concedidos, debido al riesgo que implica para las compañías de terceros países establecer negocios con Cuba. Por este concepto se registraron afectaciones con un valor de 121.7 millones de dólares.
El modesto pero sostenido crecimiento de la economía cubana hasta hoy, se hizo posible por una férrea voluntad del país por resistir y por la adopción de una serie de transformaciones en la economía, enmarcadas en una estrategia político- económica que permitirá a corto, mediano y largo plazo enfrentar el dramático impacto que provocaron los desequilibrios de la economía mundial y las crisis internacionales de las últimas décadas, así como el recrudecimiento, del bloqueo económico al que está sometido el país y avanzar en el desarrollo económico manteniendo la independencia nacional y las conquistas sociales alcanzadas por el pueblo cubano.
2.2. El nuevo papel de la Banca Central.
El desarrollo de los sistemas domésticos de los diferentes países hizo imprescindible la creación de la Banca Central como autoridad monetaria del país. El surgimiento del Banco Central está ligado a la necesidad del Estado de contar con una institución, mediante la cual pudiera controlar la emisión de dinero legal (monedas y billetes), instrumentar su política monetaria y cambiaria; y a su vez velara por el buen desenvolvimiento de las restantes instituciones financieras.
Así, aunque la mayoría de los Bancos Centrales del mundo son estatales, y algunos privados como la Reserva Federal de Estados Unidos, todos responden a los lineamientos generales de la política económica de los gobiernos. No obstante, son entidades autónomas con respecto a la Administración Central del Estado, por lo que no responden a las obligaciones de este último. El Banco Central de Cuba, creado a la luz de la Reforma Bancaria en mayo de1997, se corresponde plenamente con la esencia de de este tipo de instituciones a nivel internacional.
El Banco Central de Cuba se constituye como autoridad rectora, reguladora y supervisora de las instituciones financiera (comprenden a bancos e instituciones financieras no bancarias, nacionales y extranjeras) y de las oficinas de representación de bancos e instituciones que radican en el país, incluyendo las zonas francas, parques industriales y el centro bancario extraterritorial.
El Banco Central del Estado, posee autonomía orgánica, personalidad jurídica independiente, patrimonio propio y cubre sus gastos con sus ingresos, pudiendo asumir de forma expresa las obligaciones del Estado sus organismos empresas y otras entidades económicas. Este banco se rige por la Constitución de la República, por las disposiciones del Decreto Ley #172, por las demás disposiciones legales que les resulten aplicables y por sus estatutos, los cuales son elaborados por el mismo y lo aprueba su Consejo de Dirección.
Tiene por objetivo velar por la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional, contribuir al equilibrio económico y al desarrollo de la economía, custodiar y administrar las reservas internacionales del país (activos internacionales sobre los cuales el BCC tiene el control directo y efectivo ), asegurar el normal funcionamiento de los pagos internos y externos, ejercer las funciones relacionadas con la disciplina y supervisión de las instituciones financieras y las oficinas de representación que se autoricen a establecerse en el país.
Propone la Política Monetaria (PM), y una vez aprobada dirige de forma directa su aplicación. Además actúa como agente fiscal del Estado y del Gobierno, debe ser capaz de estructurar un sistema de pagos ágil, seguro y eficiente, lograr que el ahorro interno fluya hacia las ramas de la economía en las que se obtengan los mayores rendimientos. Conforme a los requerimientos de la PM, debe mantener la política de crédito restrictiva sobre base de análisis de riesgo y de tasas adecuadas de retorno, como parte integral de las medidas de saneamiento de las finanzas internas e inducir a una mayor eficiencia de la economía empresarial, respaldar las gestiones de las empresas y entidades financieras cubanas para la obtención del crédito externo y mantener informadas a las instituciones oficiales y bancarias internacionales sobre la evaluación de la economía del país.
Posee su propio sistema de contabilidad, de auditoria y de supervisión conforme a la legislación vigente. Está facultado para abrir y cerrar sucursales, agencias, oficinas, subsidiarias y otras dependencias, así como asignar agentes y corresponsales dentro y fuera del territorio nacional.
Tiene el derecho exclusivo de la emisión de la MN y la responsabilidad de la impresión de los billetes de banco y la acuñación de la moneda metálica y puede emitir otros medios de pago, distinto a la MN, por conveniencia del país, las `cuales tienen curso legal durante le periodo de tiempo y en las transferencias aprobadas por él.
Puede conceder:
1. Financiamiento y refinamiento solo a los bancos.
2. Créditos y préstamos a fondos de desarrollo o de inversión y otros fondos, por concepto de que sean de interés social promoverlos.
3. Redescuentos y anticipos a los bancos por razones de liquidez transitoria siempre que no exceda los 60 días.
Está facultado para:
1. Regular la cantidad de dinero en circulación, y de crédito; para dicho propósito deberá:
 Abrir línea de crédito a los bancos.
 Transferir a los bancos los créditos obtenidos en mercados internacionales.
 Establecer tasas de encaje, las cuales deben mantener a los bancos en proporción del monto total de sus depósitos y obligaciones.
 Abrir cuentas bancarias y mantener depósitos por cuentas de bancos extranjeros en MN y en MLC actuando como agente corresponsal de ellos
 Abrir cuentas y mantener depósitos en bancos extranjeros en efectivo, valores u otros documentos negociables denominados en divisas.
 Recibir depósitos y abrir cuentas bancarias del Estado.
 Regular el régimen de las tasas de interés en MN, condiciones y demás condiciones aplicables a las operaciones de intermediación financiera en las instituciones financieras.
 Regular los niveles de crédito en función de la política monetaria y financiera.
2. Regular las relaciones con los mercados financieros y con este propósito deberá:
 Dictar los reglamentos y normas y las condiciones en las cuales operan las instituciones financieras.
 Autorizar a los bancos a pagar intereses en las cuentas bancarias.
 Establecer los límites de las tasas de interés que pueden pagar los bancos sobre los depósitos.
 Emitir los reglamentos y normas que deben regir en las operaciones de activos y pasivos a cumplimentar por las instituciones financieras.
Este banco como cajero del Estado debe mantener en sus libros su cuenta corriente. Actúa como agente del Estado para la colocación de emisiones de bonos y otros títulos, directamente o por intermedio de otras instituciones.
No puede emitir MN para cubrir déficit entre los ingresos y los gastos del presupuesto del Estado, salvo que así lo determine el Consejo de Estado. En su carácter de agente fiscal, puede actuar en todo lo relacionado con la contratación de créditos internos y externos, así como en lo relacionado a los servicios de amortización negociación y renegociación de la Deuda Externa.
El producto total de los préstamos otorgados o que se otorguen al Estado cubano, en los que el BCC haya actuado como agente fiscal debe considerarse respecto a la institución que conceda el crédito, como deuda del Estado, aún cuando todo o parte del producto de estos prestamos, de acuerdo con los convenios respectivos, haya estado o esté destinado al financiamiento de actividades compartibles con los propósitos del BCC. En todos los casos en que el BCC actúe como agente fiscal debe recibir del presupuesto del Estado los fondos necesarios para el servicio de la deuda. El BCC en lo referido al control de cambio establece el régimen cambiario que aconseje la balanza de pagos del país y su situación económica. Regula las operaciones de cambio que realizan las instituciones financieras autorizadas al efecto y propone e implementa el sistema del tipo de cambio del peso cubano.
La dirección de supervisión, subordinada superintendente del BCC, se convierte en la oficina de supervisión bancaria. La cual comienza su trabajo con una nueva estructura a partir del 1 de abril del 2004 luego que el ministro presidente del BCC firmara en la Habana a los 19 días del mes de marzo la resolución No. 17 la cuál disponía su creación Dicha oficina cuenta con tres direcciones inspección, regulación y riesgos, las funciones principales de la dirección de inspección están centradas en realizar inspecciones in-situ a las instituciones financieras, a los bancos una vez al año y a las no bancarias cada 18 meses. La dirección de regulación se ocupa de efectuar las inspecciones a distancia, por otra parte esta designado para elaborar todas las normas de estricto cumplimiento sobre los manejos financieros de los activos y pasivos de las instituciones financieras. Por último la dirección de riesgo esta designada para cumplir funciones dirigidas a elevar las acciones del resto de los componentes del sistema bancario y financiero nacional en el enfrentamiento a las actividades delictivas, de corrupción y operaciones sospechosas; procesa toda la información que envían mensualmente las instituciones financieras sobre financiamiento morosos, cheques emitidos con deficiencia y letras no pagadas, y elabora las tablas de salidas sobre estos riesgos, que se remiten a las instituciones que conforman el sistema bancario.
Toda la información que se elabora en la Oficina de Supervisión Bancaria es sumamente delicada, pues radiografía constantemente el trabajo financiero de los componentes del sistema
En aras de esclarecer el papel que jugará este Banco dentro del Sistema Financiero cubano, se presentan sus principales funciones:
1. Emisión y regulación de la circulación de la moneda nacional.
2. Banqueros y agentes financieros del Estado.
3. Banqueros del Sistema Bancario.
4. Control de cambio.
5. Central de información de riesgo.
6. Disciplina e intervención de las instituciones financieras.
7. Política Monetaria.
2.3. Instrumentos de política monetaria.
Los Bancos Centrales disponen de diversos métodos para poner en práctica la política monetaria que conviene a sus objetivos. Algunos métodos se han convertido en instrumentos predilectos de intervención, mientras que otros han caído en desuso. Entre otros instrumentos de la política monetaria se pueden señalar las actuaciones sobre el sistema del crédito de los bancos y la modificación de sus reservas obligatorias. Un tipo de política monetaria en este sentido sería, por ejemplo, obligar a los bancos a depositar en una cuenta no remunerada del banco central una proporción de sus depósitos a la vista y a plazo, que constituyen las reservas obligatorias, y que no pueden emplear libremente ni, por tanto, utilizar para aumentar los créditos en la economía. Al modificar los tipos de reservas obligatorias, el banco central fomenta el crédito o lo penaliza. Otros instrumentos utilizados en política monetaria son la intervención en el mercado monetario y las operaciones de redescuento: puesto que los bancos deben refinanciarse ante el banco central (comprar un dinero del que no disponen en cantidades ilimitadas), están obligados a aceptar el coste de tal refinanciación, que varía en función de la política fijada por las autoridades monetarias. Al aumentar ese coste (el tipo de redescuento), aquéllas inducen a los bancos a aumentar sus propios tipos de interés ante sus clientes, lo cual ralentiza la actividad crediticia (si se reduce ese coste, se observa el efecto contrario). La intervención en el mercado monetario (mercado financiero que sirve a los bancos para refinanciarse directamente, eludiendo al banco central) permite a este último controlar el precio del dinero de manera indirecta. Al comprar o vender títulos en este mercado abierto (estas operaciones se denominan de open market), el banco central modifica las condiciones del crédito.
Los tipos de interés son también elementos esenciales de una política monetaria. Sus movimientos al alza o a la baja influyen en la inversión y en el consumo, mediante la orientación de los créditos. Gracias a la política de open market y a la política de redescuento, es posible influir en sus movimientos respecto a los créditos a corto plazo, incluso si los mercados financieros siguen siendo en última instancia quienes fijan los tipos de interés a largo plazo: ponen precio en realidad al valor de las obligaciones y fijan ellos mismos sus tipos de remuneración, que constituyen de hecho los tipos de interés a largo plazo. Los tipos de cambio constituyen otro instrumento importante de la política monetaria, mediante el movimiento de la tasa de cambio (reevaluación y devaluación de la moneda nacional).
2.4. Objetivo de política monetaria.
En el artículo tres del Decreto Ley No. 172 se definen legalmente los objetivos de la política monetaria del Banco Central Cuba:
“El banco Central de Cuba debe velar por la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional, contribuir al equilibrio económico y al desarrollo ordenado de la economía.”
Se esta produciendo un cambio importante en la forma de dirigir la economía del país, y ello implica que cada uno de los actores económicos tiene que acometer un importante número de acciones. A la banca como instrumento del Estado Socialista le corresponde, la misión de influir para lograr la óptima utilización de los recursos financieros del país dado el nivel de información que los bancos poseen sobre los datos económicos y el conocimiento de sus clientes.
Otro objetivo importante, estrechamente ligado al anterior es la exitosa aplicación de la Resolución 92, la cual resulta una tarea compleja pero urgente que obliga a mantener el equilibrio entre la necesidad del control riguroso y la garantía de una mayor rapidez y eficacia de la cual se hace un análisis más detallado pormenorizado.
Los objetivos últimos de la política monetaria son el crecimiento económico, el control de la inflación y la defensa del valor de la divisa nacional con relación a otras divisas extranjeras. En la práctica, para alcanzar estos fines es necesario establecer una serie de objetivos intermedios, directamente controlables por el organismo emisor. La masa monetaria y la tasa de inflación son los objetivos cuantitativos más vigilados. El banco central fija todos los años el tipo de crecimiento de uno de sus agregados (el agregado elegido varía según el país; en Europa, por ejemplo, se utiliza el M3, suma del dinero en circulación y los depósitos a la vista), y utiliza los instrumentos a su disposición para que no se sobrepase ese tipo.
2.5. La política monetaria en la economía cubana.
La política monetaria puede definirse como la acción de las autoridades económicas dirigidas a controlar las variaciones en la cantidad o en el precio del dinero, con el fin de alcanzar determinados objetivos desde el punto de vista macroeconómico. Los objetivos generales de la Política Económica incluida la monetaria, son fijados por el gobierno; y le corresponde a la Banca Central proponer los objetivos monetarios e instrumentar la política monetaria aprobada.
El Banco Central de Cuba, al igual que sus homólogos en otros países, tiene la responsabilidad de controlar la cantidad de dinero que circula en la economía; históricamente, a partir de la evolución que ha sufrido el dinero ésta tarea corresponde. Muchas teorías se han desarrollado explicando cuál es la cantidad de dinero que debe circular en la economía, cómo el Banco Central debe controlar la oferta monetaria y que objetivos finales se debe proponer, es decir cómo debe operar la política monetaria. Para algunos, el hecho de que el Banco Central pueda fijar la cantidad de dinero representa una oportunidad de influir sobre la producción de bienes y servicios; para otros es solo una responsabilidad que debe ser bien cumplida, con el fin de darle estabilidad a la economía.
En los años treinta el economista John Maynard Keynes planteó que en períodos de baja actividad económica el Banco Central debía aumentar la cantidad de dinero para bajar las tasas de interés (a partir del motivo especulación para demandar dinero), y estimular así la demanda de inversión y consumo, con lo cual se vería beneficiada la producción y el empleo. Pero se comenzó a observar que las economías que aplicaban políticas monetarias expansivas presentaban altos niveles de inflación. Muchas críticas se han hecho a los postulados Keynesianos; estas destacan la relación entre la cantidad de dinero y los precios, y llaman la atención sobre lo perjudicial de la inflación para las economías. Actualmente los bancos se debaten entre alcanzar niveles de producción y empleo altos, y mantener la inflación baja, por lo general los Bancos Centrales no abandonan por completo ninguno de estos objetivos; sólo establecen determinadas prioridades entre uno u otro.
Desde los años noventa una parte importante de los Bancos Centrales ha transitado hacia el esquema de política monetaria conocido como inflation targetig. Este tiene entre uno de sus rasgos distintivos priorizar, por sobre el objetivo de producción y el empleo, el objetivo de inflación, que en estos casos es una meta explícita de crecimiento porcentual de los precios.
Al tratar el tema de la política monetaria es necesario tener presente que en el caso de Cuba, por no tratarse de una economía de mercado propiamente dicha, la misma adopta características particulares al existir una planificación central, fundamentalmente, de tipo financiera. Ahora bien, el proceso de Política Monetaria puede describirse esquemáticamente de la siguiente forma: las autoridades económicas se proponen alcanzar determinados objetivos finales (estabilidad en el nivel de precios, crecimiento económico, control del desempleo, equilibrio de la balanza de pagos, estabilidad en las tasas de interés y en los tipos de cambios en divisas, etc.) a través de la regulación de alguna variable monetaria que actúa como objetivo intermedio (cantidad de dinero, tipo de interés a largo plazo, volumen de créditos, tipo de cambio etc.), para lo cual se precisa controlar una variable operativa (oferta de dinero, liquidez bancaria, tipo de interés a corto plazo etc.) ligado estrechamente al objetivo intermedio seleccionado. El control de la variable operativa se realiza por medio de un conjunto de instrumentos de Política Monetaria, puestos en práctica por la Banca Central.
La Banca Central no puede influenciar directamente variables económicas tan complejas como los precios de bienes y servicios, las tasas de cambio de las divisas o el crecimiento del PIB. En economías con alto grado de descentralización y flexibilidad en su Sistema Financiero, el Banco Central puede afectar la tasa de crecimiento de la oferta de dinero solamente a través de su control de reservas en el sistema bancario, no puede determinar totalmente los cambios en la oferta de dinero, pues la misma depende en gran medida de la preferencia, acciones y expectativas de los bancos comerciales, los prestatarios y los consumidores.
Así, el Banco Central busca el logro de sus objetivos mediante una reacción en cadena que comienzan con la implementación de herramientas que afectan a las variables operativas seleccionadas, las que a su vez originan cambios en determinados objetivos intermedios. Los objetivos intermedios se seleccionan de tal forma que sus cambios se reflejen en los objetivos finales, perseguidos por la Política Monetaria. De esta forma, mediante la secuencia instrumentos- variable operativa- objetivos intermedios- objetivos finales, el Banco Central ejerce toda la influencia que tiene sobre los objetivos intermedios de una manera indirecta, a través de su control sobre las variables operativas. Pero ¿cuáles son las herramientas que tiene la Banca Central moderna para influenciar, en mayor o menor medida, sobre la cantidad de dinero en la economía y el nivel general de las tasas de interés? Entre los más utilizados se encuentran los siguientes: requerimientos de reserva o encaje; operaciones de mercado abierto; y tasas de descuento.
Requerimientos de reserva o encaje.
También denominado coeficiente de caja, el encaje puede definirse como la proporción de los depósitos y otras formas de captación de recursos ajenos que los bancos están obligados a mantener en el Banco Central.
En consecuencia una elevación del coeficiente de caja actúa de forma restrictiva, obligando a los bancos a retener un mayor volumen de liquidez en depósito en el Banco Central, lo que frena la demanda de financiamiento crediticio y la creación de depósitos y otros pasivos. Es decir, como funcionaria esta cadena de reacciones: el aumento del coeficiente de caja resta liquidez a los bancos, lo que motiva el incremento del precio del dinero; a su vez, el aumento de las tasas de interés activa puede contraer la demanda de financiamiento bancario, con lo cual diminuye la inyección de dinero a la economía, y la reducción de los depósitos. De esta forma, mediante el aumento del encaje, el Banco Central puede drenar liquidez de la economía nacional en caso de exceso de dinero en circulación. De igual forma, su reducción actúa de forma expansiva, logrando el efecto contrario.
Los Bancos Centrales pueden comprar y vender, en mercados de deuda abiertos, valores del gobierno por su propia cuenta.
La compra de títulos por parte del Banco Central aumenta la liquidez del sistema bancario. El banco que recibe el depósito experimentará un aumento en el total de sus reservas líquidas. Tal aumento en las reservas lleva a un aumento en la oferta de dinero.
En forma inversa, la venta de valores del tesoro por parte del Banco Central reduce la oferta de dinero(o su tasa de crecimiento). Y por tanto una reducción en los depósitos reduce las reservas y deja al banco con menos que prestar.
Acuerdos de recompra u operaciones repos:
El Banco Central emplea también variantes de la simple compra y venta en mercado abierto, llamados acuerdos de venta con pacto de recompra o de compra con pacto de reventa, o simplemente operaciones repos. En la actualidad mundial este tipo de transacciones son más frecuentes que las compras o ventas definitivas.
En un acuerdo de recompra, el Banco Central adquiere una cantidad determinada de valores de un vendedor que acuerda volver a comprar la misma cantidad de valores por un precio mayor en un momento futuro que es, por lo general, muy corto plazo. Es una operación de reventa, el Banco Central vende valores y hace un compromiso de comprarlo después a un precio más alto. En el primer caso, la banca central inyecta temporalmente liquidez al sistema; en el segundo, drena liquidez. Estos cambios temporales en las reservas bancarias alteran la capacidad de los bancos para ofrecer financiamiento crediticio a la economía y, a fin de cuentas regula el crecimiento de la oferta de dinero durante un período corto.
Tasas de descuento.
El Banco Central oferta préstamos y redescuento de letras a los bancos miembros del sistema. El precio de estos financiamientos se denomina tasas de descuento y pueden ser utilizados para la regulación de la oferta monetaria. Conforme la tasa sube, los bancos están menos deseosos de pedir financiamiento, y una tasa descendente los motiva a hacer uso del mismo. En Cuba, la instrumentación de una política monetaria recién comienza con la aparición del Banco Central
2.5.1 Política Fiscal y Arancelaria.
La promulgación del Decreto- Ley número 124 en 1990, propicio rescatar gradualmente el empleo del arancel como instrumento de política económica del país, así como disponer de un cuerpo jurídico básico para las negociaciones internacionales.
En correspondencia con este desarrollo, desde finales de 1994 comenzó un proceso de perfeccionamiento de la legislación arancelaria. De este modo, en julio de 1996 fue promulgada una nueva Ley de Aduanas y de Aranceles, la cual ajustó la legislación de la isla a las nuevas reglas del comercio mundial. A tales efectos fue creada por el Comité Ejecutivo Ministra Comisión Nacional Arancelaria.
La nueva ley establece como impuesto máximo a los productos importados un 30%. Asimismo se establece que al 67% de las sub-partidas arancelarias se les impone un arancel igual o inferior al 10%.
En términos generales, las tarifas arancelarias vigentes promedian un 17% en la columna general y un 10.8% en la de nación más favorecida. El nivel medio arancelario en Cuba es de 7.7%; también en los últimos años se han dado importantes pasos para que la legislación cubana se corresponda con las bases de funcionamiento de la Organización Mundial de Comercio (OMC), destacándose la promulgación de varias disposiciones jurídicas relacionadas con el régimen de valoración de las mercancías, normas de origen, cobro de derechos de aduana y la devolución de pagos excesivos.
Las modificaciones anteriores han propiciado ampliar la utilización del convenio de Kyoto. Esta tendencia se explica, entre otras razones, por el incremento del papel de la inversión extranjera en la economía nacional, al mismo tiempo esta decisión pretende lograr una mayor coherencia del funcionamiento de la Aduana en el contexto del proceso de apertura económica.
En cuanto a la actividad exportadora, cabe apuntar que la aplicación de exenciones temporales de pagos de aranceles a las empresas ha sido puntual y hasta el presente la política arancelaria se ha dirigido solo a lograr una mayor disciplina financiera y a la protección selectiva de un grupo de actividades productivas.
2.5.2 Modificación de la política de tasas de interés.
Dicha modificación comenzó a llevarse a cabo a partir del año 1998, fijándose topes del 5% para el corto plazo y del 7% para el mediano y largo plazos; de esta forma se eliminó el elevado número de propósitos y las tasas de interés que existían hasta esa fecha. Como parte de esa nueva política, se le proporcionó a los bancos la posibilidad de mover esos topes un +/- 2% en dependencia del propósito del crédito, calidad del cliente y otras consideraciones, siempre tomando en cuenta los análisis de riesgos que se efectúen. De acuerdo con esto, el rango de tasas para el otorgamiento de los créditos puede variar desde un 3% hasta un 9%, sin que signifique una excesiva carga financiera para las empresas.
En cuanto a la política de créditos, la misma se basa en que el financiamiento, tanto en moneda nacional como en divisas, se efectúe a través de los intermediarios financieros y bajo rigurosos análisis de riesgos.
Con relación a los créditos en moneda nacional a la población, se continúan aplicando las tasas de interés aprobadas a finales del año 1998 para tres categorías de financiamiento: préstamos al consumo con una tasa hasta el 8%; para inversiones con un 9% como máximo y para préstamos en efectivo, también hasta un 9%.
Asimismo, a partir del año 2000, los bancos están autorizados a captar depósitos a plazo fijo en moneda nacional de las personas naturales con tasas de interés atractivas que oscilan entre el 2.5 y 7.5% anual en dependencia del plazo, que van desde los 3 meses hasta los 3 años. Esta medida permite que la población coloque nuevos recursos en esta modalidad de ahorro o inmovilice parte del ahorro ordinario que posee por determinados períodos de tiempo, lo cual repercute favorablemente en el seguimiento y control de la oferta monetaria. Las tasas de interés de los créditos a las empresas, en moneda libremente convertible, se encuentran en niveles razonables, alrededor del 11%, lo que ha redundado en un aceptable costo de financiamiento a la economía .Las tasas que se aplican sobre los depósitos, en divisas, las fijan los bancos comerciales directamente y están en relación con las tasas internacionales vigentes en cada momento.
Al mismo tiempo se ha autorizado la captación, por los bancos comerciales, de depósitos a plazo fijo en moneda nacional procedentes de empresas que se encuentran en la aplicación del sistema de perfeccionamiento empresarial. El encaje legal o coeficiente mínimo de reservas se continúa aplicando sobre los depósitos a la vista de los bancos comerciales del sistema. El encaje es del 10%, para la moneda nacional, y 5.5%, para la divisa. Este instrumento de política monetaria ha permitido actuar sobre la liquidez del sistema bancario y, por ende, en la expansión o contracción del crédito a la economía.
Se ha estado trabajando en la elaboración del sistema de agregados monetarios, con el objetivo de ir perfeccionando el control sobre la oferta monetaria. En estos agregados monetarios está incluida, tanto la moneda nacional como la divisa, y sus componentes son: la liquidez en poder de la población, a la vista o a plazo, y los saldos de ahorro de las empresas y otras entidades que operan en la economía. También, se ha determinado la composición de la base monetaria donde se incluye el efectivo en circulación fuera del Banco Central, más las reservas de los bancos comerciales depositadas en el Banco Central. En este tema es importante destacar que debido a las características que posee nuestra economía, el componente de mayor importancia en los agregados monetarios, para monitorear el comportamiento de los precios, es precisamente la liquidez en manos de la población, que incluye el efectivo en circulación y las cuentas de ahorro a la vista.. Estas características permiten que cuando la cantidad de dinero crece más de lo necesario, la población pueda ajustar sus saldos monetarios a su demanda de dinero. Cuando aumenta la cantidad de dinero en poder de las personas, estas tienen la opción de aumentar sus depósitos bancarios, ir a mercados de bienes a comprar más productos, o al mercado cambiario a comprar divisa (las dos últimas acciones ejercen presiones inflacionarias). Los desequilibrios en el mercado monetario se pasan al mercado de activos financieros, al mercado de bienes y al mercado cambiario, lo que conduce a mayores variaciones en los precios y a menores cambios en la velocidad de circulación del dinero.
Por el contrario, en el sector empresarial existe un mayor control de precios, mayor segmentación de mercados, hay control de mercados y no se tiene alternativas de activos financiero (solo las cuentas corrientes), lo que conduce a que los desequilibrios en el mercado monetario se queden en este mismo mercado y no se pasen a otros mercados de bienes, cambiarios y de activos financieros, por lo que no ejercen presiones inflacionarias y disminuye la velocidad de circulación del dinero.
2.6. El tipo de cambio y su necesaria readecuación
En cuanto al mercado cambiario, la tasa de cambio del mercado informal de CADECA, después de mantenerse estable durante dos años en alrededor de 20 pesos por dólar, al finalizar el año 2001 sufrió una depreciación que la llevó hasta alrededor de 26 pesos por dólar debido, principalmente, a los acontecimientos internacionales y al impacto de la recesión económica mundial en la economía cubana. La existencia de una doble circulación monetaria es un aspecto que dificulta la conducción de la Política Monetaria en la actualidad. Este es un tema de atención y cuya solución está vinculada al crecimiento de la economía del país, al incremento de financiamiento del déficit por Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos, sobre todo a mediano y largo plazo, y al incremento de las Reservas Internacionales a niveles aceptables.
Uno de los problemas de mayor complejidad que presenta la economía cubana en la actualidad, es como lograr la fijación de una tasa de cambio del peso más cercana a la realidad y a las nuevas condiciones internacionales en que se desarrolla el país. Sin lugar a dudas, este constituye un proceso complejo por sus características, en tanto no solo resulta difícil en el orden técnico, sino especialmente en el práctico, atendiendo a las limitaciones externas que presenta el país.
Los debates en torno al tipo de cambio del peso han sido profundos y amplios durante los últimos años, especialmente en lo relativo al papel que debe desempeñar en la elevación de la competitividad y los resultados del sector exportador. Asimismo, se han hecho evaluaciones de los posibles efectos que hubiera tenido una devaluación monetaria en la consecución de estos propósitos.
Sin lugar a dudas, uno de los instrumentos que más influye en el crecimiento de la oferta exportable es la política cambiaria. En particular la devaluación incrementa el retorno neto de moneda nacional de los exportadores y, por consiguiente, contribuye a impulsar su actividad. Sin embargo, la instrumentación exclusiva de esta medida no es suficiente. El desarrollo del sector exportador requiere del empleo de otros incentivos que tengan mayor alcance temporal, ya que como norma la efectividad de la devaluación es esencialmente de corto plazo.
En el caso específico de Cuba, el haber acudido al expediente de la devaluación monetaria desde que comenzó la crisis, lejos de propiciar una mejoría de la situación económica del país hubiera contribuido a intensificar las condiciones recesivas y a estimular otros problemas colaterales, en tanto el desarrollo de la crisis provocó un incremento significativo del déficit financiero externo y la depreciación de la moneda nacional. La devaluación tampoco hubiera tenido resultado favorable debido a la naturaleza inconvertible del peso. Este solo elemento invalida la conveniencia de haber asumido este tipo de decisión. A esto se adiciona que la instrumentación de esta decisión hubiera incorporado otras tenciones financieras, ya que este tipo de medida implica, como norma, la reducción global presupuestaria y la perdida de reservas de divisas, cuyos niveles en nuestro caso se ubicaron en niveles críticos en ese periodo.
No obstante los pasos dados en esta dirección pueden evaluarse de cautelosos y muy concentrados en modificaciones de carácter organizativo, lo que se explica, entre otras razones, porque una fijación errónea de la tasa de cambio podría provocar la desvalorización masiva del capital nacional y afectaciones de imprevisibles consecuencias para las ramas exportadoras. La complejidad de este proceso ha condicionado también que no se hayan adoptado aún decisiones definitivas, aunque claro está la finalidad es determinar e introducir un tipo de cambio más adecuado, que apoye justamente las producciones exportables, que sustituyan importaciones, y que estimule la afluencia de capitales al país por diferentes vías. La situación actual de sobre evaluación del tipo de cambio, según la cual un peso convertible es igual a 0.80 centavos de dólar, tiene efectos dañinos, entre los que se destacan que este instrumento aún no se ha empleado como un mecanismo de primer orden en la toma de decisiones económicas; a su ves posibilita un subsidio generalizado a la ineficiencia empresarial, al abaratar el precio artificialmente en moneda nacional de los productos importados, especialmente el combustible; y finalmente, contribuye a hacer menos rentable la actividad exportadora y los servicios financieros y no financieros.
También la sobre valoración del peso que establece la tasa de cambio oficial tiene el contrasentido de que los precios y los costos en moneda nacional no pueden ejercer una regulación adecuada sobre el gasto en divisas, la cual tiene que ser contabilizada y analizada de forma independiente. La contabilidad separada solo resuelve el problema de controlar la divisa, pero no el de la valoración conjunta de las decisiones que involucran tantos productos nacionales como importados.
Asimismo, el mantenimiento de una tasa de cambio sobrevalorada actúa como un factor de estímulo al gasto de recursos importados; mientras que en el caso de las exportaciones se produce el efecto contrario, ya que se tiende a subvalorar el aporte económico de las actividades exportadoras y con frecuencia resulta necesario concederles subsidios para cubrir los costos en moneda nacional.
De tal forma, la futura actualización de la tasa de cambio constituye por tanto un proceso inevitable, pues la existencia no solo impide medir los niveles reales de eficiencia en la economía, sino que tampoco actúa como un factor de estímulo al incremento de las exportaciones. Sin embargo, las autoridades bancarias consideran que la modificación de la política actual de la tasa de cambio debe estar subordinada a la consolidación de los principales equilibrios macroeconómicos y del proceso de reanimación de la economía.
En términos prácticos, las autoridades monetarias cubanas han seguido como línea de política el congelamiento relativo del tipo de cambio. El propósito general de esta orientación de la política es hacer que la evolución de la demanda agregada interna y los precios externos de los productos comerciables internacionalmente, juntos en forma individual, determinen el comportamiento interno del nivel de precios, pero los resultados alcanzados con esta variante han sido muy limitados. A esto se adiciona que el empleo de otros mecanismos financieros de naturaleza compensatoria, como el mecanismo de contra valor y los fondos de apoyo, desempeñan un rol muy pobre.
De otra parte la lentitud mantenida en la modificación del tipo de cambio responde a que este proceso implicaría una reestructuración importante, no solo de los precios, sino también de los salarios. Por consiguiente, si se quiere que la modificación de la tasa de cambio no perjudique a los trabajadores y pensionados, habría que incrementar dichos ingresos en la misma proporción, independientemente de otras consideraciones.
En cualquier variante, la modificación del tipo de cambio tendrá costos, por ello un paso importante es asimilar que se han tenido pérdidas reales en la capacidad de compra del peso respecto a las divisas. En este sentido, el camino más adecuado sería aplicar un mecanismo de mini devaluaciones que sea asimilado mediante el incremento de la eficiencia para no tenerlo que trasmitir a la economía en su conjunto.
En evaluaciones académicas se considera que este tipo de criterio es absolutamente válido, pero se afirma también que, de dilatarse por mucho tiempo esta decisión, se afectarían los resultados aportados por el programa de estabilización y se produciría un nivel de acumulación de tenciones que pudiera provocar el aumento de fragilidad de los equilibrios macroeconómicos restablecidos.
También la dilatación del proceso de fijar un tipo de cambio más cercano a las condiciones económicas del país tiene un grupo de implicaciones, entre ellas, que disminuya la efectividad de los medios de regulación gubernamental en el sector empresarial que opera en divisas; ya que no es posible evitar que el diferencial de intereses internos y externos afecte la balanza comercial, la deuda, los salarios, las recaudaciones tributarías y otros produciéndose así un efecto de derrame que tiende a generar más presiones. La situación que enfrenta Cuba en este ámbito evidencia que el manejo del tipo de cambio es un factor importante para preservar los éxitos alcanzados con el programa de reforma, así como consolidarlos y darles continuidad. Evitar el rezago cambiario es una condición indispensable, dado que la evolución de este indicador tiene una incidencia importante en el comportamiento de la producción exportable.
El mantenimiento de las restricciones en materias de divisas, unido a la necesidad de estimular en estas condiciones el incremento de las actividades exportadoras, puede conducir a la aplicación de una variante de transición, la cual se pudiera caracterizar por la existencia de un sistema de tipos de cambios múltiples.
• En primer término, deberá adoptarse transitoriamente un tipo específico para el sistema empresarial, con el propósito de garantizar una mejor orientación del mismo; el desarrollo de este proceso no necesariamente estaría acompañado de la eliminación automática del tipo de cambio oficial actual.
• En segundo lugar, el tipo de cambio paralelo que hoy fijan las Casas de Cambio “CADECA” para las transacciones en efectivo con la población debe conservar las funciones que hoy cumple, especialmente la de mantener aquellos límites que resulten los más aconsejables para la economía nacional; sin embargo, el nivel nominal de este tipo de cambio tampoco puede ser utilizado mecánicamente en las transacciones en el mundo empresarial, como punto de referencia para establecer el tipo de cambio específico, ya que como tal la tasa de CADECA solo expresa las condiciones específicas del mercado domestico.
En sentido general, la solución definitiva de los problemas relacionados con la situación de la tasa de cambio requiere de tiempo, ya que resulta necesaria la identificación efectiva de los agregados monetarios, así como la consolidación del reordenamiento del sistema bancario en todo su conjunto. Se trata de que este mecanismo desempeñe un rol activo en la consecución del cambio estructural en marcha y, a su vez contribuya a elevar los resultados competitivos de la economía.
2.7. El peso convertible cubano
En 1993, ante la imperiosa necesidad de retirar de la circulación subterránea las monedas extranjeras libremente convertibles y otras divisas que entran al país a través de las remesas familiares, se aprobó la despenalización de la tenencia de divisas por parte de la población. En 1994 surge el peso convertible como moneda nacional equivalente al dólar. A mediados de 1995 comenzaron a operar las Casas de Cambio S.A. (CADECA). El sistema monetario dual permitió aminorar en cierto grado el fundamental problema de escasez de divisas y contribuyó a mantener los cobros y pagos externos; la llamada dolarización de las relaciones ínter empresariales tuvo sus aspectos positivos, pues se logró sostener el funcionamiento de la economía y reanudar su crecimiento, pero el funcionamiento simultáneo de la divisa y la moneda nacional ocasionó grandes inconvenientes; muchas de la necesidades de las empresas y de la población podían ser financiadas solo en moneda libremente convertible, con la correspondiente pérdida del valor del peso cubano y la aparición de injustas desigualdades en la distribución.
Todo esto hoy forma parte del pasado; desde julio del 2003 el sistema monetario cubano había sufrido una importante transformación al pasar a pesos convertibles las cuentas en dólares de las empresas nacionales y establecer un régimen de control de cambio para la compra venta de dólares con CUC en este sector. La resolución 80 del 2004 vino a reforzar aún más dichas transformaciones, la cual establece el cambio en pesos convertibles de los servicios a la población y a visitantes extranjeros que anteriormente se denominaban en dólares, e impone un gravamen al cambio de dólares físicos por otra moneda. De esta manera la medida modifica el marco económico en que opera la política monetaria y tiene implicaciones directas para su implementación, ampliando aún más el uso del peso convertible como medio de pago en la economía con lo cual aparecen retos y oportunidades para el manejo de la política monetaria.
La utilización del peso convertible, tanto por la población como por las empresas significa una mayor oportunidad de hacer política monetaria. El BCC se hallaba bastante limitado para regular los movimientos de los activos de la economía cubana cuando estos eran monitoreados en dólares estadounidenses. Dependían de la afluencia de turismo, así como de los flujos de exportaciones, importaciones y pagos de deudas. Sin embargo la cantidad de pesos convertibles en circulación, al ser una moneda emitida por el BCC tiene mayor posibilidad de ser regulada. La oferta monetaria en CUC así como las tasas de interés en esta moneda pueden representar variables que le permitan a la política monetaria actuar como reguladora indirecta de la actividad económica en el país. Esto también equivale a una mayor responsabilidad en el manejo de la política monetaria, debido a que si en la economía circula más dinero que el demandado por los distintos agentes económicos, esto puede provocar incremento de los precios y presiones sobre la tasa de cambio; por otro lado si circula menos dinero que el demandado por la economía, se puede perturbar el buen desempeño de la misma, de una u otra manera se afectaría la cantidad de este pasivo en el Banco Central.
En la implementación de la política monetaria con el peso convertible el BCC tiene que garantizar la estabilidad y convertibilidad del mismo. Es decir, siempre que los agentes económicos (población, empresa y presupuesto) demandan dólares con CUC, estos deberán estar disponibles. En este entorno los precios que hasta el momento se fijaban en dólares ahora se nominarán en CUC, así la estabilidad de estos precios estará influenciada por el manejo de la política monetaria. Todo ello coadyuvará en una mayor confianza en el uso del peso convertible. De cualquier manera, no es algo nuevo tener que manejar la emisión de una moneda nacional.
En la medida que aumente el componente nacional en la oferta de bienes y servicios, mayor margen de flexibilidad tendrá la política monetaria. El crecimiento económico contribuirá de forma decisiva a la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda. Continúa siendo una prioridad del BCC, velar por la estabilidad del peso cubano, el cuál sigue jugando un rol importante como medio de pago, unidad de cuenta y depósito de reserva en la economía: se mantienen en pesos los salarios, la circulación mercantil minorista y el mercado agropecuario; un porcentaje significativos de los ahorros están denominados en esta moneda, así como una gran parte de las transacciones ínter empresariales, los circuitos monetarios en pesos convertibles y pesos están interconectados a través de distintos vasos comunicantes, pero, sobre todo, en operaciones de compra venta en CADECA S.A. La política monetaria deberá implementarse de manera coordinada para el peso y el CUC.
Ahora bien, aun cuando la medida persigue como objetivo principal evitar la entrada de dólares físicos al sistema bancario, provoca también una serie de consecuencias adicionales favorables para la economía, en particular para el sistema financiero. El hecho de que la población haya cambiado una parte importante de su tenencia de dólares a pesos convertibles permite una mejor medición de la cantidad de dinero en circulación, lo cual facilita el ejercicio de la política monetaria. Ningún país que tenga circulación de efectivo en moneda extranjerazos lo contabiliza en la oferta monetaria. Teniendo como base los registros de la bóveda del banco central y los balances de los distintos bancos comerciales, es posible llevar un monitoreo periódico del monto total de CUC en manos de la población, y así tomar en cuenta una parte de la oferta monetaria que anteriormente no conocíamos. En el futuro la política monetaria deberá orientarse a la eliminación del sistema monetario dual y la unificación del peso y el peso convertible, de manera que la reforma monetaria en Cuba no puede considerarse como algo acabado.
2.8. La Cuenta Única de Ingresos en Divisas del Estado
En consecuencia con el incremento considerable de los flujos externos del país y su estricto control para asegurar su óptima utilización, y para garantizar la más rigurosa disciplina en el funcionamiento de nuestra actividad económica, el BCC de acuerdo con el mandato recibido de la dirección del Estado y del Gobierno, ha promulgado la resolución 92 del 2004. Con la cual a partir del primero de enero del año 2005 todos los ingresos en moneda libremente convertible que recibía la Caja Central por concepto de aportes, impuestos, recaudaciones u otras, serían depositadas en una cuenta en el BCC denominada Cuenta Única de Ingresos en Divisas del Estado, controlándose centralmente la asignación de estos recursos. A partir de entonces cualquier entidad comienza a recibir pesos convertibles por esta vía debería comprarlo con pesos cubanos, depositándose también en esta cuenta los ingresos provenientes de empresas mixtas o otros negocios conjuntos por concepto de dividendos de la parte cubana. Por otra parte a partir del primero de febrero de ese mismo año, el Comité de A probación de Divisas precedido por el BCC autorizaría también las operaciones en pesos convertibles, además de las transacciones en divisas que autoriza actualmente; en ambos casos, la aprobación se hará previamente a la contratación y no en el momento del pago como hasta entonces se hacia, estas transacciones se informarán a posteriori y de acuerdo con el análisis que se haga de los mismos de acuerdo a la naturaleza y característica de su actividad económica se tomarán las acciones futuras que se consideren oportunas; tales como re tirar esta facultad a organismos que demuestren descontrol, indisciplina o falta de racionalidad en el uso de esta posibilidad, se han ido incorporando paulatinamente las entidades pertenecientes a organismos tales como el ministerio de turismo, la industria básica, el transporte, la industria sideromecánica entre otras incluyendo las principales entidades que operan la red interna de ventas en pesos convertibles; y en los restantes organismos existen en funcionamiento comités de contrataciones con participación de miembros del Comité de Aprobación de Divisas, o funcionarios designados por el mismo, los cuales tienen el derecho de vetar cualquier transacción y ante cualquier duda llevaran el caso para que sea analizado por el Comité de Aprobación de Divisas.
Con esta medida se eliminó la práctica de que las empresas de un organismo aporten moneda convertible a esta para su redistribución interna. Consecuentemente estos aportes son concentrados también en dicha cuenta. Los requerimientos en pesos convertibles de las empresas que producen para el consumo normado o para ventas en moneda nacional, serán asignados centralmente siempre mediante la compra con pesos cubanos. Así los bancos cubanos no procesarán ninguna transacción en pesos convertibles o divisas de las entidades cubanas que no halla sido previamente autorizado por el Comité de Aprobación de Divisas. Las medidas que se han establecido por esta resolución tienen como objetivo no solo el uso más eficiente de los recursos en divisas del país sino también dar mayores garantías a los compromisos externos de las entidades cubanas.
1. El incremento de las reservas internacionales en poder del BCC da una mayor seguridad a los pasivos del sistema financiero, unido al hecho de que al convertir una parte de los depósitos en dólares a CUC (sobre todo en las empresas con la resolución 65 del 2003), se amplían las posibilidades del BCC de actuar como prestamista de última instancia del sistema.
2. La resolución 80 ha sido una medida que ha significado una mayor bancarización, así como un incremento de la cultura financiera de la población; los bancos se han fortalecido y esto puede representar una ayuda al incremento económico; los depósitos de la población tanto a la vista como a plazo fijo han aumentado. La rentabilidad bancaria se incrementará dada la mayor oferta de servicios financieros; y la mayor liquidez y solvencia de los bancos que pueden favorecer la obtención de créditos en divisas en el mercado financiero internacional
3. El incremento de las reservas internacionales en poder del BCC da una mayor seguridad a los pasivos del sistema financiero, unido al hecho de que al convertir una parte de los depósitos en dólares a CUC (sobre todo en las empresas con la resolución 65 del 2003), se amplían las posibilidades del BCC de actuar como prestamista de última instancia del sistema
4. Se ha comentado sobre los peligros para el turismo de la puesta en marcha de la resolución 80. Nuestros principales emisores de turismo no se ven afectados, al provenir de Canadá y Europa; el dólar canadiense y el euro al igual que la libra esterlina, el franco suizo, el yen japonés y el peso mejicano, no son afectados por el gravamen, aun cuando ingresen en efectivo.
1. Revista Economía y desarrollo número1/2008
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Por: aidepauvre Fecha: 29 del 11 de 2014 - 12:58
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