Source: http://doczz.es/doc/416166/la-escuela-como-espacio-educativo-integral
Timestamp: 2019-06-16 02:34:15+00:00

Document:
La escuela como espacio educativo integral - Sindicatos
comunidad jardineros docentes cocineros guardas choferes psicólogos orientadores administrativos directores psicopedagogos encargados de limpieza familia
comunidad jardineras docentes cocineras
guardas choferes psicólogas orientadoras administrativas directoras psicopedagogas encargadas de limpieza familia coprofesionales,
munidad jardineros docentesfuncionarios,
guardas choferes psicólogos orientadores
administrativos directores psicopedago- de la educación
gos encargados de limpieza familia comunidad jardineras docentes cocineras
guardas choferes psicólogas orientadoras
administrativas directoras psicopedagogas encargadas de limpieza familia comunidad jardineros docentes cocineros
administrativos directores psicopedagogos encargados de limpieza familia comunidad jardineras docentes cocineras
administrativas directoras psicopedagogas encargadas de limpieza familia coInternacional de la Educación
munidad jardineros docentes cocineros
El proceso de reflexión, la investigación y la publicación del
documento preliminar y el documento final fueron posibles
gracias a la solidaridad de Lärarforbundet/Suecia.
Textos elaborados por el investigador Juan Aranibia para la
Internacional de la Educación para América Latina con base en la
encuesta realizada por diversas organizaciones en toda la región.
Oficina Regional de Internacional de la Educación para América Latina
Tel: +506 22 23 78 10
Tel/fax: 22 22 08 18
Apartado Postal: 1867-2050
El contenido de esta publicación está destinado a la formación sindical.
Puede ser reproducido total o parcialmente sin fines de lucro y citando la
fuente. Se agradece notificación y envío de ejemplares.
Disponible para descargar en formato electrónico en:
www.ei-ie-al.org/publicaciones
Impresión preliminar para revisión interna de la Internacional de la Educación
Segunda edición: noviembre 2014
Material educativo. Ejemplar sin valor comercial. Producido por la
Internacional de la Educación para América Latina y de distribución gratuita.
La escuela como funcionarios, profesionales, técnicos
espacio educativo integral y administrativos de la educación
Algunos aportes para entender al
sector de funcionarios, profesionales, técnicos
y administrativos en la educación
Una mirada de futuro sobre las y los trabajadores
de la educación que son funcionarios, profesionales,
técnicos y administrativos 17
Nuevas concepciones, el papel de la escuela
Historia y construcción de la identidad
[Un itinerario histórico de la presencia de trabajadores
no docentes en las escuelas brasileñas desde
la educación jesuita hasta hoy.]
La educación pública es un sistema que engloba la propia institución educativa y toda la comunidad, las familias y su entorno social, más allá de las cuatro
paredes del aula. Es por ello que en la Internacional de la Educación entendemos la educación como un proceso dinámico, donde trabajadoras y trabajadores no docentes son una parte integral del sistema educativo.
Todas las personas asumimos un papel en la educación, especialmente en el
ámbito de lo público que es donde se garantiza el derecho a una educación
de calidad para todas y todos, sin importar el estatus socioeconómico. Esto es
válido para todos los niveles educativos, tanto en la educación primaria como
en la secundaria, la educación superior, la formación profesional y la educación infantil.
Las y los trabajadores funcionarios, profesionales, técnicos y administrativos
de la educación forman parte del entorno educativo. Con su trabajo –de
limpieza, jardinería, administración, consejería, transporte, alimentación, etc.–,
pero también con su conducta y con las relaciones interpersonales que establecen con toda la comunidad educativa.
En ese sentido, un sindicato de la educación no puede obviar el proceso
educativo integral y dejar fuera a funcionarios, profesionales, técnicos y administrativos de la educación, pues estaría fragmentando la educación y limitando el accionar de su trabajo sindical. La Internacional de la Educación para
América Latina, a través del proceso ya iniciado de inclusión a funcionarios
y funcionarias no docentes en su trabajo sindical, busca aportar esa mirada
holística de la educación en todos sus niveles.
El texto que ponemos a discusión a continuación fue elaborado por el investigador Juan Arancibia, quien envió a las organizaciones afiliadas un cuestionario y realizó entrevistas con ellas. El cuestionario fue contestado por 14
organizaciones. Esto nos permitió entender de forma global la situación de
las personas trabajadoras no docentes en la estructura y organización de los
sindicatos de la educación en América Latina.
Si bien no se trata de una investigación exhaustiva ni definitiva, este material
nos debe servir para una primera reflexión y análisis, así como para trazar
líneas de acción futura en nuestros sindicatos. Este es un documento de trabajo inicial para recibir aportes, sugerencias y para dinamizar la discusión en
torno a un tema de actualidad y de mucha importancia en el futuro.
Nuestras organizaciones han entendido, desde hace años, la necesidad de
trabajar integrando a funcionarios no docentes, y así lo hemos constatado. Sin
embargo, es necesario generar nuevas dinámicas de trabajo y políticas internas para sistematizar esos procesos y darles la dimensión necesaria dentro de
La Internacional de la Educación para América Latina está firmemente comprometida con la educación pública y con sus trabajadores y trabajadoras. Por
eso, estamos ampliando este trabajo de acompañamiento a las y los trabajadores no docentes de todas sus ramas, en todos los niveles.
Continuemos con la discusión y los aportes y busquemos abrir nuevas líneas
de trabajo y acción sindical para todas las personas que formamos parte de la
La educación tradicional y la institución educativa tradicional que es
su correlato, han visto a la educación como un proceso que ocurre
en el aula y si acaso en otros espacios como el patio o la biblioteca,
pero en estos últimos más que un
tema educativo lo que se ha asumido es una actitud disciplinaria.
Esta concepción se ha transferido
a la mirada y a la imagen que se
tiene sobre los distintos actores de
la institución educativa y a la manera como se ha construido una
fijación de tareas, roles y status
sociales, de forma que en general,
son estamentarias y no exentas de
clasismo y discriminaciones. Incluso esta fijación de roles y status
ha tenido influencia en el seno de
las organizaciones que estructuran a los distintos trabajadores de
la escuela, de manera que la tendencia general es a que haya organizaciones de docentes, de funcionarios y de otros trabajadores
de la educación presentes en ella
por separado o cuando existe una
única organización de trabajadores, la presencia de lo que se suele
llamar no-docentes quede poco
clara o directamente diluida.
El objetivo de este trabajo es reflexionar sobre una concepción diferente de la tarea educativa y del
rol de los trabajadores que participan en la escuela y en el sistema
educativo como un todo. Nuestra
propuesta de inicio es que la tarea
educativa va mucho más allá del
aula y en ese sentido concebimos
a la escuela como espacio educativo total o integral y a todos los
que trabajan en ella como educadores, sin que esto implique que
todos son docentes. También las
familias y el entorno tienen responsabilidad en el proceso educativo, pues son parte de la comunidad educativa.
educación pública pues ella es la
única forma de propiedad, de or-
ganización y de concepción donde se puede garantizar la buena educación o la educación de
“calidad” pues sólo en ella está
realmente abierta la posibilidad
de educación con equidad y calidad, es decir, una educación para
la efectiva igualdad, la solidaridad
y el crecimiento individual y colectivo, concebidos y procesados
estos no como sumatoria de éxitos aislados e individuales, sino
como proceso social que respeta
y valora las diferencias, pero que
las construye y potencia colectivamente, socialmente.
Actúa también como motivación
de estas reflexiones que esperamos nos conduzcan a concepciones más certeras y democráticas
del proceso educativo, la constatación de diversos procesos de
crisis que se vienen presentando
en la sociedad actual con diferentes formas y ritmos en cada sociedad y dentro de ellas, pero que
tienen un origen común en las
características del proceso de modernización capitalista mundializado y que se han agudizado en
las últimas décadas al entrar en
la fase global transnacionalizada
del capitalismo. Nos referimos por
ejemplo: a la crisis medioambiental, la crisis de seguridad pública, la
crisis de desigualdad y exclusión,
la crisis de los sistemas políticos y
de la política, etc.
Las y los trabajadores de la educación forman parte del espacio
educativo integral, con su trabajo
de docencia, de orientación psico-pedagógica, de biblioteca, de
las TIC, de limpieza, de jardinería,
de administración, de consejería,
de transporte, de alimentación, de
seguridad, etc. pero también con
su conducta y con las relaciones
interpersonales que establecen
Dado lo anterior, un sindicato de
puede obviar ese proceso educativo integral y dejar fuera de él a
trabajadores que no desarrollan
la docencia; dejarlos fuera estaría fragmentando la educación y
limitando el accionar de su trabajo sindical. La Internacional de
la Educación para América Latina
(IEAL), a través del proceso ya iniciado de inclusión en su trabajo
sindical de funcionarios, profesionales, técnicos y administrativos,
busca construir una mirada y una
acción holística de la educación
en todas sus formas y todos sus
Este texto recoge las conclusiones
provisionales de la reunión de trabajo sobre el tema de funcionarios
en el sector de educación, realizada por la IEAL en Sao Paulo, Brasil,
los días 4 y 5 de septiembre del
2014, convocada con el apoyo de
la CNTE/Brasil.
Las fuentes de información de esta
investigación nos permitieron entender de forma general la situación de las personas trabajadoras
de la educación a quienes desde
ahora1 denominaremos funcionarios, profesionales, técnicos y
administrativos de la educación,
en la estructura y organización
de los sindicatos de la educación
en América Latina. El documento
preliminar fue presentado en la
reunión de trabajo sobre el tema
de funcionarios en el sector de
educación, realizada por la IEAL
en Sao Paulo, Brasil, los días 4 y 5
de septiembre del 2014. A partir de
ese evento se han realizado cambios en la versión preliminar.
una investigación que no es exhaustiva ni definitiva en tanto no
proporciona todo el conocimiento
necesario y que será continuada.
Es un material que nos debe servir y ya nos ha servido para iniciar
procesos de reflexión y análisis,
pero particularmente para fortale-
cer líneas de acción que están en
curso y definir estrategias de acción futura en nuestros sindicatos.
Algunas de nuestras organizaciones han entendido la necesidad de
esta concepción y de este trabajo
desde hace años. Sin embargo, es
necesario generar una nueva etapa y nuevas dinámicas de trabajo
y políticas internas para sistematizar esos procesos y darles la dimensión adecuada y necesaria
dentro de nuestras organizaciones
en el marco del Movimiento Pedagógico Latinoamericano.
La Internacional de la Educación para América Latina está firmemente comprometida con la
educación pública y con sus trabajadores y trabajadoras. Por eso,
estamos ampliando este trabajo
de acompañamiento a las y los
trabajadores que son funcionarios,
profesionales, técnicos y administrativos de la educación en todas
sus ramas y en todos los niveles.
Algunos aportes para entender
al sector de funcionarios,
administrativos en la educación
La situación laboral y organizativa
de las y los trabajadores de la educación que son funcionarios, profesionales, técnicos y administrativos particularmente de quienes
laboran en el sistema educativo, es
un tema en general poco conocido y poco elaborado por las organizaciones de las y los docentes,
aún cuando ellas se definan como
teniendo carácter mixto, es decir,
que afilian a docentes, funcionarios, profesionales, técnicos y administrativos. Esto ha sido así históricamente y se podría continuar
en esta línea de trabajo aunque
con costos organizativos y políticos en crecimiento. Sin embargo,
hay un conjunto de problemas, algunos históricos y otros que están
surgiendo, que no hacen viable
la continuidad y, por el contrario, empujan hacia un cambio de
comportamiento. Así ha ocurrido
en un pasado no muy lejano con
el tema de la mujer trabajadora de
la educación, con la equidad de
género en las instituciones educativas y con la población indígena y
las y los trabajadores de la educación de ese origen.
Como ya se dijo, el cuestionario
fue contestado por un núcleo importante de organizaciones (14),
pero no es totalmente exhaustiva
en su alcance, pues no abarcó a
todos los países, ni a todas las organizaciones por circunstancias
diversas. La lista de organizaciones que contestaron es la siguiente:
CTERA de Argentina; CNTE de
Brasil; CTEUB de Bolivia; FECODE
de Colombia; CPC de Chile; ANDE
de Costa Rica; ANDES 21 de junio
de El Salvador; STEG de Guatemala; las afiliadas de Honduras; CGTEN-ANDEN de Nicaragua; SUTEP
de Perú; UNE-SN de Paraguay;
ADP de República Dominicana;
FUM-TEP de Uruguay; FEV de Venezuela.
Antes de reflexionar más extensamente sobre el tema de los funcionarios, profesionales, técnicos y
administrativos y su organización
y formación, es conveniente comentar los resultados del cuestionario enviado y contestado por un
núcleo de organizaciones de trabajadoras y trabajadores de la educación en diferentes países de América Latina. La información que se
obtuvo a través del cuestionario
dio algunas pistas de la situación
y otros aspectos los dejó sin respuesta. Allí donde existen sindicatos de funcionarios, profesionales,
técnicos y administrativos separados de los de docentes o profesores y profesoras, no se contó con
la información completa sobre sus
nombres y demás referencias útiles
para el trabajo a desarrollar a futuro
o sólo se incluyeron las siglas.
En aquellos casos en que hay afiliación directa el cuestionario no
proporcionó información sufi-
Situación de organización y de
funcionarios, profesionales, técnicos y
administrativos de la educación
Afilian directo, tienen
sindicatos de nodocentes afiliados
No afilian directo, ni tienen
Argentina, CTERA:
Sólo dos sindicatos
provinciales de CTERA
tienen afiliación directa
¿Hay sindicatos de nodocentes?
Brasil, CNTE: 31 sindicatos
estatales afilian directo y
tiene dos sindicatos de no
CPCh, Chile: los sindicatos de nodocentes son aparte. El encuentro
ocurre en el Consejo Nacional de
Trabajadores en la Educación CUT
C.T.E.U.B. Bolivia
FUM-TEP, Uruguay: afilia
directo y tiene un sindicato
Colombia, FECODE: Está en proceso
de transición. Hay sindicatos de nodocentes
Afilian directamente
(son mixtos)
Costa Rica, ANDE: no afilia directo. Hay
otros que si afilian: SEC, APSE, ANEP
UNE-SN, Paraguay
El Salvador, ANDES 21 de junio.
¿Hay sindicatos de no-docentes?
Honduras: No hay afiliación directa, no
existen sindicatos
Perú, SUTEP: hay sindicatos aparte
República Dominicana, ADP: No hay
sindicatos de no-docentes.
F.E.V. Venezuela:
ciente sobre el proceso, en particular las estadísticas de su presencia absoluta (cantidad de afiliados
y afiliadas y porcentaje del total)
y relativa, (calidad) por ejemplo,
estructuras específicas para su trabajo y/o presencia en los cuerpos
directivos nacionales municipales, departamentales, provinciales, estaduales. Aunque se señaló
de manera genérica que las demandas de las y los funcionarios,
profesionales, técnicos y administrativos son tenidas en cuenta
en las negociaciones colectivas,
no se explicitaron con suficiencia
programáticas hacia ellos.
Por otra parte, en la mayoría de los
casos las y los trabajadores funcionarios, profesionales, técnicos
y administrativos son contratados
por los ministerios o secretarías
de educación de orden nacional,
son excepciones a esto, aquellos
países donde existen procesos de
descentralización y/o privatización marcados, por ejemplo, Brasil, Chile, Honduras. Además, se
está abriendo paso el outsorcing o
la tercerización de la contratación.
En la mayoría de las escuelas las
y los trabajadores que no realizan
funciones de docencia se dedican
a tareas de secretaría, limpieza,
alimentación, seguridad, manejo,
etc. Cuando las instituciones son
más grandes puede haber perso-
nas bibliotecarias, técnicas computacionales, psicólogas, orientadoras, etc. De manera general
y dependiendo de los diferentes
países, pueden estar categorizados como trabajadoras y trabajadores profesionales, técnicos, administrativos y de servicios.
Las principales demandas de dichos trabajadores están referidas
al salario y las escalas salariales,
condiciones de trabajo y contratación, por ejemplo eliminación
de la subcontratación cuando ella
existe; capacitación; seguros de
salud, jubilaciones. Otro punto
importante en las demandas es la
presentó algunos problemas conceptuales no previstos, el uso del
término “funcionarios” que en él
se utilizo no es inequívoco o unívoco, es decir, puede entenderse
más de una figura laboral en él y de
hecho ello ocurrió en países como
Honduras, donde un “funcionario”
es aquel que siendo por titulación
un docente, presta sus servicios
en cargos en los distintos niveles
de dirección y administración de
las instituciones y la secretaría de
educación pública. Para el caso de
Venezuela tampoco hubo claridad
sobre el término en la respuesta,
pues FEV nos dijo que si las y los
funcionarios realizan funciones
docentes son considerados como
tales, pero tienen una diferencia
en materia de salario; podría tratarse de una situación parecida a
la de Honduras. Dado lo anterior
y a partir de las discusiones de la
reunión de Sao Paulo ya mencionada, se ha optado por llamarles
funcionarios, profesionales, técnicos y administrativos de la educación, pero considerarlos a todos
como educadores. La discusión
mostró con claridad que era muy
difícil llegar a una denominación
única e indiscutible.
El cuestionario también mostró
que hubo confusión en la pregunta sobre la existencia de una carrera administrativa o de funcionarios
o funcionarias, hubo respuestas
que señalaban donde se estudia
para ser un o una funcionaria, lo
cual era una forma correcta de
entender la pregunta, por ejemplo
carrera de administración en las
universidades, pero en realidad la
pregunta también quería saber si
para las y los funcionarios había
algo que fuera como un símil a la
existencia de una carrera docente, que no es el estudio para ser
docente, sino la trayectoria laboral y/o académica que es posible
desarrollar, normalmente regida
por un Estatuto Docente, es decir, ¿existe para las y los funcionarios algo parecido a un estatuto
docente? De manera general la
conclusión es que en la enorme
mayoría de los países no hay una
carrera que incorpore a los funcionarios, profesionales, técnicos
También presentó problemas la
pregunta sobre las categorías laborales de los funcionarios, pues
las respuestas se fueron por el lado
de las tareas visibles que desempeñan y no sobre la categorización formal, laboral, oficial-legal.
Las tareas visibles son muy similares en todos los países e incluso
no ameritaban una pregunta del
Por otra parte, de manera general,
a nivel oficial y en la mayoría de
las organizaciones sindicales de la
educación, las y los trabajadores
que denominamos funcionarios,
profesionales, técnicos y administrativos, son considerados personal de apoyo al proceso educativo
y no parte de él. Lo cual corresponde con la mirada histórica que
la sociedad, los docentes y sus organizaciones, e incluso los propios
involucrados han tenido sobre este
punto. El cambio de esta mirada
es reciente y no generalizado. En
algunas organizaciones afiliadas
a la Internacional de la Educación
ya se tiene en cuenta a las y los
funcionarios, profesionales, técnicos y administrativos como parte
integral del proceso educativo. No
obstante, hay que considerar que
pasar de la concepción genérica
tradicional de personal de apoyo
a verlos como educadores, exigirá
una batalla cultural en el seno de
la escuela, de la comunidad educativa y de no pocas organizaciones de docentes y aún de aquellas
que ya los afilian en su seno.
que el interés básico del cuestionario estaba centrado en la situación de los funcionarios, profesionales, técnicos y administrativos,
que genéricamente han sido conocidos como no-docentes y que
están presentes en los establecimientos educacionales, pues ellos
están en contacto directo con los
estudiantes y sus familias y por
ahora, en este primer trabajo, no
nos interesaban tanto las/os que
laboran en las secretarías de educación en los diferentes niveles
político-administrativos. En esos
niveles suele haber sindicatos de
ministerios, por ejemplo, pero no
eran nuestro principal centro de
interés en el cuestionario y en las
reflexiones que seguirán.
De lo que se puede derivar de la
investigación, los funcionarios,
profesionales, técnicos y administrativos parecen estar más precarizados que las y los docentes y por
supuesto en peor condición económica y de estatus social, dentro
Una mirada de futuro sobre
las y los trabajadores de la
educación que son funcionarios,
La sociedad, la institución educativa, las y los educadores se enfrentan a crecientes problemas
como resultado de la organización y funcionamiento del sistema capitalista en su fase neoliberal globalizadora, además, por la
presencia de un desajuste entre
científico-técnico y las formas del
proceso de enseñanza-aprendizaje, pero también por las características que asume la educación en
la sociedad actual. La institución
educativa, como ya sabemos, no
es el único ámbito en el que la
educación ocurre y puede ser que
incluso esté dejando de ser el dominante, frente a otros, como los
medios de comunicación, el internet y la red en general.
La lógica de la sociedad capita-
lista actual genera e impulsa procesos que podemos considerar
perversos y contradictorios. Así,
se busca la inclusión de la mayor
cantidad de jóvenes y adolescentes en las aulas en todos los niveles educativos, pero las oportunidades de inclusión, de empleo y
de ingresos adecuados para las y
los egresados, son cada vez más
escasas y precarizadas. Personas
adultas jóvenes y educadas son
las más desempleados en el mundo de hoy en todos los países, lo
cual muestra con claridad que se
trata de un problema sistémico y
no de realidades nacionales particulares, aunque en algunos países se presente más agudamente
(como España). La masificación
de la educación en el siglo XX que
ofrecía la movilidad social para todas/os se desvanece poco a poco,
la educación está dejando de ser
ese vehículo que permitía salir de
pobre-excluido y tiende crecien-
temente a reproducir la segmentación social o lo que es más preciso, la división estamentaria y de
clases de la sociedad.
La exclusión laboral, social y económica en medio de la inclusión
educativa, está haciendo perder
atractivo a la educación como
vehículo de movilidad social y a
la escuela como su instrumento.
Educarse ya no garantiza, como
en el pasado, conseguir un empleo decente (como lo llama la
OIT). Esto que se señala, más los
problemas económicos crecientes
de las familias y las personas, está
llevando a la deserción escolar y
al desinterés de franjas importantes de las y los jóvenes por la
educación. Mujeres y jóvenes son
parte importante de los millones
de subempleados y trabajadores
informales del mundo entero. Al
mismo tiempo que los jóvenes
son incluidos en lo educativo, son
simultáneamente excluidos de
los buenos empleos y los salarios
adecuados. Además, se les bombardea con propaganda inmisericorde para incluirlos en el consumo, generando una contradicción
irresoluble en el seno del sistema.
Tienes que consumir porque si no
lo haces no eres nada, no existes,
pero no tienes los ingresos para
hacerlo; esta contradicción está
creando no sólo frustración. En
muchos países ella es el origen y
la explicación para la presencia de
un creciente “ejército de reserva”
para la delincuencia organizada.
En el mundo crece la cantidad
de “NINIS” entre niños y jóvenes,
aquellos que ni estudian, ni trabajan.
La deserción escolar también se
explica por el hecho de que la escuela no está logrando competir
de un lado, e introducir de otro,
adecuadamente el uso de las tecnologías de la información en el
proceso educativo. En un mundo
de imágenes, la escuela sigue demasiado aferrada a la oralidad y la
escritura. Los niños y los jóvenes
tienen acceso creciente a información fuera del aula, al margen
de los libros, los viejos instrumentos de socialización educativa
como la familia, la comunidad,
la escuela, las iglesias, etc., están
Es más, la socialización está cambiando y sufre procesos de degradación en la medida que los jóvenes y niños se subsumen en lo
informático, la red, el celular, sustituyen al contacto directo, empobrecen las relaciones sociales y
dificultan la construcción del nosotros, de la comunidad (aunque
haya ejemplos de su uso para la
La violencia irracional y multimodal de la sociedad capitalista
actual está penetrando creciente-
mente en la escuela. Su expresión
de moda es lo que llaman el “bullying”, pero el acoso no sólo se da
en el aula o en el patio de la escuela, penetra a la vida de niñas, niños
y adolescentes por medio del internet, del celular. El acoso no es
un problema totalmente nuevo,
pero está tomando dimensiones
crecientes y teniendo resultados
El mundo vive no sólo situaciones
de crisis económicas cada vez más
recurrentes y difíciles de resolver.
Particularmente por la desigualdad
que va en aumento y que está
frenando el dinamismo de las economías especialmente en los llamados países “desarrollados”, pero
también en todo el sistema. En
conjunción con la crisis económica se enfrenta también a una crisis
civilizatoria, crisis que tiene como
uno de sus planos más delicados y
críticos a la destrucción del medio
ambiente. Hasta ahora el capital
hegemónico y las grandes potencias se niegan a reconocer plenamente el problema, pero este sigue
avanzando y empieza a pasar la
factura a toda la humanidad.
La escuela tiene que ser repensada como espacio total integral
y no sólo como una cuestión de
múltiples aulas. Es más, las cuatro
paredes del aula parecen constreñirla, limitarla, en lugar de protegerla y no parece ser el aula el
espacio único adecuado para los
nuevos tiempos y necesidades. Se
necesita una escuela que íntegramente asuma la tarea educativa
y es para eso que es importante
y eventualmente imprescindible,
recuperar a todos los actores del
proceso educativo y por lo tanto,
hacen parte de la educación deben ser vistas y deben transformarse efectivamente en educadoras. Ya no se trata de que sólo sea
la o el docente en el aula quien
educa. Todas las personas trabajadoras de la educación presentes en la escuela deben hacerlo e
incluso hay que pensar a los estudiantes como colectivo siendo
parte de esa tarea. Es necesario reafirmar que concebir a todos los/
as trabajadores de la educación
como educadores no implica que
todos serán docentes, la docencia
es una vía profesional por la cual
transcurre el proceso de enseñanza-aprendizaje, la tarea educativa
no es sólo docencia y no ocurre
sólo en el aula.
La visión de las personas funcionarios, profesionales, técnicos y
administrativos como educadores o educadoras requiere romper
con prejuicios y discriminaciones
históricas que han estado presentes y que han actuado de manera
naturalizada, sin ser cuestionadas.
Incluso lo anterior ocurre en el
seno de las propias organizaciones, muchas de las cuales no se
han podido pensar todavía desde
esa dimensión, es decir, desde la
dimensión de las y los trabajadores de la educación y no sólo de
las y los docentes, las y los maestros y profesores. Los nombres de
las organizaciones revelan la historia, basta recorrerlos en el paisaje de América Latina para verlo,
y es necesario dejar claro que no
se trata de una crítica, sino de visualizar las insuficiencias que hoy
día aparecen con más fuerza y
que nos limitan en lo educativo, lo
social, lo ideológico y lo político.
No obstante lo anterior, algunas
organizaciones ya han comenzado a trabajar de forma integral con
todas las personas trabajadoras de
la educación, más allá de si son
docentes o no.
Enfrentar la violencia, la drogadicción, la destrucción del medio
ambiente, la deserción, la indisciplina, el desinterés, en el seno de
la escuela, es una tarea conjunta
de todos los que en ella laboran,
especialmente cuando se avanza
más o menos rápidamente hacia
la jornada completa, extendida o
como se le llame en los diferentes
países. Por supuesto, que todo lo
mencionado es también una tarea
de toda la comunidad educativa y
en ello deben jugar un papel fundamental las familias.
La propuesta es romper la histórica división del trabajo educativo,
las especializaciones que fragmentan, las discriminaciones que
marginan, los clasismos que maltratan, no para desconocer las es-
pecificidades y responsabilidades
puntuales de cada actor, sino para
pensar un nuevo conjunto educativo que se construye a partir de
tareas y responsabilidades compartidas, construir un núcleo común de capacidades y responsabilidades, pero también de estatus,
de validación y legitimación, el de
las y los trabajadores de la educación. Para que lo anterior sea posible, hay que generar los espacios
de participación y democratización y desarrollar formaciones y
capacitaciones que lo viabilicen y
La tarea debe comenzar por las
organizaciones, las que son mixtas, es decir, las que afilian a todos
las y los trabajadores de la educación sin distinción, tienen que
crear y fortalecer los espacios de
incorporación y participación de
todas las personas que trabajan en
la escuela, en particular de quienes hasta ahora hemos llamado
funcionarios o no-docentes, por
la falta de una denominación que
los defina como lo que son y no
como lo que no son. Estas personas trabajadoras tienen que tener,
no sólo la posibilidad de incluir sus
demandas, sino también ser parte
de los espacios de toma de decisiones y de los aparatos de conducción en todos los niveles, y no
como suele ocurrir hasta ahora,
ser representados por las y los docentes en las negociaciones con
las instancias oficiales y organizacionales (por ejemplo, con los ministerios o en el seno de la IEAL).
Allí donde los trabajadores funcionarios, profesionales, técnicos
y administrativos están organizados, pero separados de los docentes hay que desarrollar una
urgente tarea de alianzas y luchas
comunes para ir avanzando si es
posible hacia la plena unidad y la
Se trata de una situación y una tarea nueva, pero afortunadamente
en ella no partimos de cero, particularmente la CNTE de Brasil ha
hecho avances y contribuciones
significativas, algunas ya plasmadas en la ley, así: para la CNTE:
“educador es todo/a aquel trabajador responsable por el proceso
educativo” (Tomado de: “Profuncionario. Curso técnico de formación para los funcionarios de la
educación. Orientaciones generales”. 3ª edición actualizada y revisada- 2008. Elaborado por la Universidad de Brasilia (UNB) y por el
Ministerio de Educación en sintonía con el debate que la CNTE ha
entablado durante muchos años.
En el Plan Nacional de Educación
(PNE 2008) de Brasil se encuentra el siguiente objetivo: “10.3.26.
Crear, en el plazo de dos años, cursos profesionalizantes de nivel medio destinados a la formación de
personal de apoyo para las áreas
administrativas, multimedios, y
manutención de la infraestructuras (ojo, léase mantenimiento) escolares, incluso para alimentación
escolar y, a mediano plazo, para
otras áreas que la realidad pase a
demandar” (Plan Nacional de Educación, 2008, pág. 22).
Roberto Leão, Presidente de la
CNTE se pregunta: ¿Quem são os
profissionais da educação? (¿quiénes son los profesionales de la
educación?) y responde:
“Hasta el día 6 de agosto de 2009,
de derecho eran profesionales de
la educación sólo los que tenían
formación como maestros (profesor, director de escuela, supervisores, orientadores, etc.). A partir
de aquel día, con la sanción por el
presidente Lula de la Ley N°12.014
de 2009 (cuyo origen fue una propuesta de la senadora Fátima Cleide [PT/RO], funcionaria de escuela
y ex dirigente de la CNTE), todos
los que actúan en la escuela y no
solamente los profesores pueden
ser considerados profesionales de
la educación, desde que fueron
habilitados de acuerdo con la 21ª
área profesional (Área profesional de Servicios de Apoyo Escolar
creada a través de la Resolución
5/2005 de la Cámara Educación
Básica del Consejo Nacional de
Educación)” (Fernandes Dourado,
2009, p.313).
El mismo Leão continúa señalando:
“Esa ley es importante por el reconocimiento de que la educación
se da no sólo en el aula, también
se da en otros espacios en que
se transmiten saberes y valores
fundamentales para la formación
ciudadana. En nuestro concepto
todos los que actúan dentro de
la escuela tienen un papel importante en la formación de los
de la función que realizan. Inclusive por una feliz coincidencia, la
escuela en que soy profesor lleva
el nombre de una funcionaria de
escuela, una inspectora de alumnos, llamada Neves Prado Monteiro. Tengo el privilegio de haber
sido uno de sus educandos. Nos
trataba con justicia, siempre con
una palabra de cariño de apoyo, al
mismo tiempo que con una suave energía nos mostraba el camino de la responsabilidad, fue una
gran educadora”, (Fernandes Dourado, 2009, p.314-15).
La senadora Fatima Cleide nos
dice que lo que propone la ley
12.014/2009, es:
“la inclusión como profesionales
de la educación de los trabajadores que tengan diploma de curso técnico o superior en un área
pedagógica o afín. No basta con
trabajar en la escuela, es preciso
tener la formación necesaria para
comprender los procesos educativos y ejercer con eficiencia la función de cada uno”.
Ciertamente la ley es un avance
sustancial en la materia relativa a
las y los funcionarios, pero también nos plantea el desafío de elevar en la práctica por lo menos a
la categoría de técnicos, a cada
una de las y los trabajadores de la
escuela y procurar que tengan la
formación necesaria para entender el sentido educativo de sus
actividades y las del conjunto de
Este punto de vista, esta concepción, va mucho más allá de
lo reivindicativo, es una concepción nueva de lo que somos y de
lo que tenemos que hacer y para
avanzar en ello vale la pena traer
a la discusión las siguientes citas
textuales de Francisco das Chagas
Firmino do Nascimento:
“La complejidad de la sociedad
en los aspectos políticos, económicos, sociales y culturales hacen
que la escuela pública adquiera un
nuevo contorno. Aquella escuela
centrada en la relación enseñanza
aprendizaje se vuelve insuficiente
para la educación actual. La intencionalidad y la sistematización del
conocimiento que circulan en el
espacio escolar tendrán siempre
su importancia en la institución; la
preparación para el trabajo no dejará de ser elemento fundante al
interior de la escuela. Pero el propio mercado exige de sus trabajadores otros elementos además de
la capacidad técnica. El ingreso y
la permanencia en el mundo del
trabajo pasan a exigir otros elementos, como la capacidad de
comunicación, la convivencia en
grupo, la capacidad de tener iniciativa, elementos que no están
presentes en la escuela tradicional…
Tales cuestiones hacen a las actitudes tan importantes como el
conocimiento. En ese sentido la
actuación de los trabajadores de
la educación alcanza una dimensión que trasciende la enseñanza
como mera socialización y actualización de conocimientos ya
producidos. La actuación de los
educadores pasa a llevar en cuenta otras dimensiones en las que
los espacios de participación, de
reflexión, formación y acción para
un mundo en constante cambio e
incertidumbres ganan centralidad
en la escuela pública…
Esas situaciones emblemáticas
ocurren en localizaciones que
nos muestran otros cuatro espacios que pueden protagonizar acciones significativas en la escuela
de hoy: el espacio administrativo;
el espacio de infraestructura y
medio ambiente; el espacio de alimentación y el espacio de multimedios didácticos…
En tanto esos cuatro espacios
sean comprendidos y utilizados
como espacios de trabajo pedagógico, también constructores de
saberes, valores, cultura y actitudes, articulados con el aula, pueden en mucho contribuir para una
redefinición del papel de la escuela actualizando la perspectiva de
cómo responder a las actuales demandas”.( Firmino do Nascimento,
2009, p. 378-79)
Algunas de estas ideas han sido
retomadas y elaboradas por el
profesor João Monlevade de la
CNTE, que elaboró la propuesta
de investigación y las preguntas
iniciales del cuestionario que reseñamos al inicio. Al respecto, es
importante retomar algunas de las
ideas del profesor Monlevade, él
sables subalternos por un “servicio
sujo” (antes encargado a esclavos),
actualmente sujetos y proponentes de educación ambiental, integrados al currículo escolar. Las y
los funcionarios tradicionalmente
presentes como las “secretarias”
de las escuelas, no solamente por
el desarrollo de las tecnologías de
la información, sino también por
un sensible aumento de su escolaridad, se envuelven cada vez
más en la comunicación educativa”. (Monlevade, 2013, pág. 1)
“La evolución del papel de las escuelas en las sociedades latinoamericanas, motivada por tanto
por la universalización del acceso, como por la ampliación de la
jornada, autoriza a que consideremos un cambio radical, más o
menos asimilado por las políticas públicas conforme a los países y condiciones de las escuelas. Ellas no son más espacios de
pura enseñanza, son agencias de
educación cada vez más integrales. Así quien prepara y distribuye
alimentos a los estudiantes no lo
hace para saciar sólo su hambre,
también desarrolla prácticas de
educación nutricional. Lo mismo
se puede decir en relación a los
encargados de la conservación
y limpieza de los predios u otras
áreas de la escuela, antes respon-
Se ha desarrollado en Brasil a partir
de las posibilidades que dio la ley
mencionada, un programa federal
de formación técnico-pedagógica denominado Profuncionario,
el programa oferta para las y los
actuales trabajadores de la educación funcionarios, profesionales,
técnicos y administrativos cuatro
capacitaciones: Técnico/a en alimentación escolar, Técnico/a en
infraestructura escolar, Técnico/a
en secretariado escolar y Técnico/a en multimedios didácticos.
Para quienes desempeñarán estas
tareas en el futuro se han abierto
cursos presenciales de nivel medio y superior en los Institutos
Federales de Educación, Ciencia
y Tecnología (antiguas escuelas
técnicas), en las especialidades
mencionadas y en otras.
•El cuestionario que se aplicó estaba dirigido básicamente a conocer la situación organizacional de
las y los funcionarios, profesionales, técnicos y administrativos de
la educación y la perspectiva de
las organizaciones de docentes
sobre esto, lo obtenido ha sido
muy relevante, pero no ha proporcionado toda la información
requerida para llegar a conclusiones suficientemente sólidas y
definitivas. Por lo anterior, estas
conclusiones no tienen un sentido definitivo y ni de lejos agotan
el tema informativo y conceptual.
En el futuro inmediato es necesario seguir avanzando con firmeza
•No obstante lo anterior, se puede
decir que faltan avances conceptuales y organizacionales para
la afiliación de las y los funcionarios, profesionales, técnicos y
administrativos, pero que este es
un déficit superable con la elaboración de un programa de acción
multidimensional por parte de
para América Latina y las organizaciones afiliadas.
•Ha prevalecido en la sociedad y
en el propio seno de lo educativo (y las organizaciones no están
totalmente al margen de esta visión) la idea de que las y los trabajadores funcionarios, profesionales, técnicos y administrativos
son sólo personal de apoyo y que
no participan directamente en la
•Lo anterior ha llevado a la exclusión conceptual y de hecho de la
discusión a las y los trabajadores
señalados. Asimismo se les ha
marginado de la elaboración y
puesta en práctica de los planes y
programas educativos en el seno
•Los cambios y crisis que están
ocurriendo: a nivel sistémico, en
el seno de lo educativo y en la
institución escuela, obligan desde el punto de vista conceptual
y político a un replanteamiento
de la educación concebida como
una tarea de docentes en el aula
y a la institución como una suma
de aulas y nos llevan a pensar la
educación y la escuela como un
proceso y como un ente que en
el conjunto de sus espacios, actores y tareas, es decir, en su integralidad desarrolla la tarea educativa.
•Si dadas las nuevas realidades, la
institución en su conjunto es el
espacio educativo y hemos vivido
un entorno de exclusión y hasta
cierto punto discriminación de
actores, su superación no es sólo
un acto intelectual de buena fe,
sino que requiere de cambios de
concepciones de actitudes de un
lado, y de formaciones de otro.
Es decir, para que todos y todas
estén en condiciones de educar
hay que cambiar la mirada de
una parte de la escuela (sector
docente, padres de familia, estudiantes, autoridades) y también
la de la otra, en este caso la de las
y los trabajadores funcionarios,
profesionales, técnicos y administrativos, que deben asumirse
también como educadores.
•Para lograr que las y los funcionarios, profesionales, técnicos y
administrativos se asuman como
educadores, se requiere desarro-
llar procesos de formación más
intensos y de mayor nivel en sus
respectivas tareas, pero también
procesos de formación pertinentes en sus nuevas tareas educativas. El patio, los espacios deportivos, la biblioteca, las salas de
medios, los sanitarios, los comedores tienen que convertirse en
espacios educativos que fortalecen y completan al aula, aunque
obviamente no la sustituyen.
•Para avanzar hacia estas nuevas
visiones y acciones, el Comité
Regional de la IEAL sugiere desarrollar sustantivas tareas de
discusión, formación y transformación de su cultura y mirada organizacional, para generar
las concepciones y condiciones
adecuadas a esta nueva visión de
lo educativo, de la institución y
de los actores que en ella participan.
al trabajo sobre las
y los funcionarios,
Las respuestas que se dieron al
cuestionario que se envió a las
dejaron una
situación de información cuantitativa incompleta. Esta situación deberá ser subsanada para
continuar con certeza informativa el trabajo. Pero hay otros
ámbitos de conocimiento que
serán estrictamente necesarios
para avanzar en la tarea de organización, inclusión y equidad
que tenemos por delante para
transformar al conjunto de la institución y sus tareas en espacio
docente y a todos y todas sus
trabajadoras en educadores, así:
•Es necesario fortalecer teórica y
conceptualmente dos ideas centrales: la institución educativa
como espacio total de educación
y la definición de todas y todos
•Para avanzar en el proceso de
construcción de la institución
educativa como espacio total
educativo y la del conjunto de los
trabajadores como educadores,
será necesario conocer, en un
sentido amplio, cómo ven las y
los docentes a los demás personas trabajadores de la institución
y cómo ven las y los funcionarios, profesionales, técnicos y administrativos al sector docente,
esto tiene que ver con las subjetividades construidas a lo largo del
tiempo. Esto representa también
un tema metodológico relativo a
cómo haremos para obtener dicha información.
•Para tener un punto de apoyo
sólido en la construcción político-educativa de los trabajadores funcionarios, profesionales,
técnicos y administrativos como
educadores, será importante conocer el nivel educativo y el grado de preparación técnico-profesional de los trabajadores que
hasta ahora habíamos denominado no-docentes;
•También será necesario disponer
de información acerca de cómo
ven y cómo se relaciona el estudiantado con las y los trabajadores funcionarios, profesionales,
técnicos y administrativos de la
institución y cómo ven los padres
y madres de familia a ese sector.
desarrollar estrategias de trabajo desde la Internacional de la
en torno al tema, por ejemplo:
•ayudar a formar a núcleos de militantes de los sindicatos en las
concepciones que se construyan
y se adopten como políticas;
•realizar campañas de sensibilización en las organizaciones de
docentes para cambiar actitudes
frente a los funcionarios, profesionales, técnicos y administrativos y para que estos rompan con
la subalternidad a la que han estado sometidos;
•impulsar el desarrollo de espacios en las estructuras organizacionales, de toma de decisiones
y de conducción para la inclusión
con equidad de las y los funcionarios, profesionales, técnicos y
•estimular el diálogo y la formación de alianzas estratégicas entre
las organizaciones de docentes y
las de funcionarios, profesionales,
técnicos y administrativos;
•realizar eventos de la IEAL con
la participación mixta de docentes y funcionarios, profesionales,
•incorporar a los trabajadores funcionarios, profesionales, técnicos
y administrativos al Movimiento
a todas las actividades y espacios
pertinentes y necesarios para la
plena incorporación de dichos
•afiliar a la Internacional de la Educación a las organizaciones que
nuclean a funcionarios, profesionales, técnicos y administrativos de la educación, así como
incorporar a las organizaciones
afiliadas al grupo de funcionarios,
profesionales, técnicos y administrativos de la educación que son
también parte del sistema educativo integral como lo vemos en la
Internacional de la Educación;
•reconceptualizar la educación y
el sistema educativo, así como
cada escuela o institución educativa, con la participación de
funcionarios, profesionales, técnicos y administrativos de la educación.
La tarea que se debe emprender
es de una enorme importancia y
puede requerir más esfuerzo y recursos que los que supuso la incorporación de las mujeres o de la
diversidad sexual en las organizaciones y las políticas sindicales.
Arancibia, Juan. “Cambios en las Relaciones Laborales y el Empleo de los Jóvenes
en América Latina”. Ponencia presentada
en la reunión de la REDEM en Río Cuarto,
Argentina, 2013. Inédito.
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Fernandes Dourado, Luiz y Nunes de Moraes, Karine. “Funcionário de escola: Indicadores e desafíos”. Revista Retratos da
Escola, Brasília, v. 3, n. 5, p. 413-436, jul./
Monlevade, Joao. “Pesquisa da Internacional da Educacao sobre os Funcionarios da
Educacao Pública na América Latina”. Propuesta de investigación, 2013
“Cuestionario sobre la Organización de
las y los funcionarios de la Educación”.
Catorce organizaciones contestaron:
CTERA de Argentina; CNTE de Brasil;
C.T.E.U.B. de Bolivia; FECODE de Colombia; CPC de Chile; ANDE de Costa Rica;
ANDES 21 de junio de El Salvador; STEG
de Guatemala; Honduras; CGTEN-ANDEN de Nicaragua; SUTEP de Perú;
UNE-SN de Paraguay; ADP de República
Dominicana; FUM-TEP de Uruguay; FEV
psicólogas orientadoHistoria
ras administrativas directoras psicopedagogas
familia coCompromisos
administrativos directores psicopedagoJoão
Monlevade*
administrativas directoras psicopedagogas encargadas de limpieza Elfamilia
coartículo traza
el itinerario histórimunidad jardineros docentes
la presencia de trabajadores
no docentes en las escuelas braadministrativos directores psicopedagosileñas desde la educación jesuita
gos encargados de limpieza hasta
cohoy, abordando
aspectos inmunidad jardineras docentes
la nueva identidad (escolar y legal)
administrativas directoras psicopedagode profesionales de la educación,
gas encargadas de limpieza alfamilia
colado de los
profesores y pedamunidad jardineros docentes
administrativos directores psicopedagoPalabras-claves: Funcionario de
gos encargados de limpieza escuela.
co- de la educación
munidad jardineras docentes
Reconocimiento profeguardas choferes psicólogas orientadoras
sional. Profesionalización. Identiadministrativas directoras psicopedagodad profesional.
gas encargadas de limpieza familia comunidad jardineros docentes cocineros
administrativos directores psicopedagoDoctor en Educación. Profesor Jubilado de la Universidad Federal de Mato Grosso (UFMT)
coy Con-sultor
Legislativo delde
Federal. E-mail:
munidad jardineras docentes cocineras
administrativas directoras
psicopedagoInternacional
escuela como cofuncionarios, profesionales, técnicos 33
gas encargadas de limpieza
El hermano colaborador
en los colegios jesuíticos
Desde 1995, he trabajado en la
investigación y explicación de
las premisas históricas que dan
respuesta a la pregunta del libro
¿Funcionarios de Escuelas Públicas: Educadores Profesionales o
Servidores Descartables? Estando involucrado en la lucha de los
funcionarios, participé de la construcción histórica de su identidad,
como ciudadanos y gestores, que
siempre fueron, y, principalmente,
como educadores profesionales,
que muchos son y muchos quieren ser, con la omisión de la sociedad a duras penas.
Este texto retoma, de forma sucinta, el hilo de esas investigaciones,
centrado en la construcción conceptual de los componentes de a
identidad de los funcionarios.
Diferentemente de lo sucedido en
las colonias españolas de América,
donde las escuelas, los colegios y
hasta las universidades surgieron
la educación formal solo se instituyó en Brasil a partir de 1550, fecha
del inicio de funcionamiento del
Colegio de los Niños de Jesús, en
¿Quiénes eran sus educadores?
Diferentemente, también, de lo
que se piensa y se escribe, los Jesuitas, que vinieron con el primer
gobernador general, Tomé de Souza, no eran solamente sacerdotes
profesores. Entre los seis religiosos
liderados por el cura Manoel da
Nóbrega, estaban dos “hermanos
colaboradores”, Diogo Jacome y
Vicente Rodrigues (LEITE, 1938).
El trabajo de catequesis y de edu-
cación de los seguidores de Inácio
de Loyola era mucho más complejo que la tarea de enseñar y de
distribuir los sacramentos. El Colegio funcionaba como internado,
lo que supone una gran variedad
de espacios, con las funciones
respectivas no docentes: cocina,
refectorio, enfermería, lavandería,
iglesia, sacristía, huerto, pomar... Y,
principalmente, los Colegios e escuelas que se multiplicaron por el
litoral e interior de la Colonia, necesitaban de una infraestructura
material para su mantenimiento y
desarrollo. No se podían entregar
las funciones de administradores
de las haciendas, de pilotos de los
navíos, de arquitectos de edificios
monumentales, de pintores y escultores de los locales de culto a
esclavos, como los que trabajaban
en la pesca, en las culturas e industrias rurales.
De esta forma las comunidades
anexas a los Colegios y escuelas
de la Compañía de Jesús se componían de dos categorías de religiosos: los que se destinaban a lo
“espiritual” (escolásticos, en formación, o presbíteros profesos) y los
hermanos colaboradores, que cuidaban del “temporal”.
La obra ciclópea de Serafim Leite
(1938), que escribió la Historia de
la Compañía de Jesús en Brasil, en
quince volúmenes, contiene informaciones ricas sobre los colabora-
dores, sin los cuales, él reconoce,
habría sido imposible el progreso
de la educación jesuítica. No se
piense que, por no haber cursado
filosofía y teología, los colaboradores carecían de formación humanística y científica. Uno de los
primeros colaboradores, Luís da
Grã, fue el arquitecto de Colegios
e iglesias que desafiaron el desgaste de los Siglos. Las plantas de sus
edificaciones se constituyeron en
prototipos de decenas de edificios
en la era colonial. Otra función comúnmente ejercida por los colaboradores era la de “lenguas”, o intérpretes. Por no estar sobrecargados
con clases, misas y predicaciones,
por no ejercer el poder represivo y
por administrar los trabajos materiales, los colaboradores eran más
eficaces en el aprendizaje de la jerga de los indígenas, de los cuales
adquirían la simpatía con más facilidad.
En las escuelas, además de cuidar
de la parte material de los espacios,
se dedicaban también a algunas
acciones educativas: bibliotecarios,
inspectores de disciplina, escriturarios de las evaluaciones escolares,
y hasta “repetidores” de lecciones,
así como maestros de primeras letras.
Con la expulsión de los jesuitas de
Brasil en 1759, se desmoronó el sistema educacional que contemplaba esa complementariedad entre
el trabajo docente propiamente
dicho y el trabajo educativo más
amplio, sustentado por los colaboradores, los cuales eran responsables también de la infraestructura
material de los Colegios y escuelas.
A partir de entonces, el profesor
jesuita fue sustituido por los sacerdotes diocesanos y de otras congregaciones o por docentes legos.
Ya los colaboradores no fueron
substitutos, a no ser los esclavos,
en las tareas menos calificadas.
El esclavo auxiliar de
las clases regias y de los
Poquísimo se ha investigado acerca del personal que formaba parte
del “cuerpo docente” en el período
de las aulas regias (1772-1834).
La visión reduccionista de los estudiosos de la educación escolar,
que solo consiguen percibir en las
escuelas, profesores y alumnos, los
convierte en “invisibles”. Sin embargo, la realidad es que siempre estuvieron presentes en las escuelas
Después de la expulsión de los jesuitas, las escuelas fueron convertidas en monasterios o conventos
de otras órdenes religiosas y prosperaron los seminarios diocesanos.
De 1772 en lo adelante, se crearon
las clases regias, por iniciativa del
Marqués de Pombal. Eran clases
de primeras letras o de disciplinas
más avanzadas que funcionaban
en salas de edificios públicos, en
sacristías de iglesias o en las casas
de los propios profesores. Durante
esos cinco espacios diferentes estaban presentes esclavos domésticos o de la Iglesia, ya sin funciones
“afines” a lo pedagógico, pero con
carácter de mero apoyo material.
¿Quién limpiaba la sala después
de las clases? ¿Quién mantenía el
suministro de agua de beber y de
lavar las manos de los maestros
y discípulos? ¿Quién “rondaba” la
sala para impedir la entrada de extraños y controlar la salida de los
estudiantes? ¿Quién ejecutaba los
“mandados” externos de los profesores? La respuesta, muda e invisible, pero que contribuía eficazmente para el mantenimiento del
status quo en el espacio escolar y
en el tiempo social era: los esclavos y esclavas, conforme se induce
por la lectura de las obras clásicas
de Gilberto Freyre (FREYRE, 2005).
No es por acaso que los edificios
exclusivamente escolares – con bibliotecas, baños, telescopios y otros
equipamientos que caracterizaban
los Colegios jesuíticos – desaparecieron del paisaje colonial y solo
comenzaron a reaparecer en la segunda mitad del Siglo XIX, cuando
algunas provincias del Imperio decidieron construir sedes propias para
sus liceos. La tan celebrada gestión
de D. João VI, que habría “fundado”
cursos superiores en la Corte, no
dejó ni un rastro siquiera de edificio
escolar. Los cursos jurídicos de son
Paulo y Olinda, con fecha de 1827,
se instalaron en conventos franciscanos. Para efecto de la historia de
los funcionarios de escuela, la novedad registrada por documentos y
por la literatura, como en la novela
El Ateneo (POMPÉIA, 2008), respecto a los inspectores de alumnos y
a los vedéis, presentes en los Colegios públicos y privados, más en los
internados que en los externados.
Algunos de ellos reclutados entre
esclavos, aunque fueran libertos.
reproducción del modo de producción esclavista, le era negada esa
función, hoy tan evidente.
Repárese bien: quien hubiese convivido con los Colegios jesuíticos,
no podría dejar de notar y admirar
la presencia de otros educadores,
además de los curas profesores, tan
religiosos y consagrados a la educación escolar como los docentes.
Había una identidad del colaborador junto a la identidad del jesuita
educador, mismo que él fuese vaquero, horticultor o piloto de navío.
Ya en el período subsecuente, la
asociación mental que se hacía de
los otros que trabajaban en las escuelas era con los esclavos. Su identidad se fundía a la de los negros,
marginalizados de la cultura nacional. La invisibilidad era reforzada
por el “no-valor”: por más importante que fuera su papel en la transmisión de valores, en la educación
de la sociedad, en la legitimación y
El primer curso normal, para formación de profesores y profesoras,
comenzó a funcionar en 1834, en
Niterói (MOACYR, 1936). Es verdad.
Pero, ¿dónde, en qué condiciones?
Durante décadas, los liceos provinciales, que ofrecían cursos secundarios en salas de edificios públicos
o eclesiásticos, mantuvieron algunas decenas de alumnos y alumnas
en cursos normales. Pero, como
quedó registrado anteriormente, los
funcionarios de escuela son fruto
de la complejidad del espacio escolar y educativo. Aulas solamente
generan profesores y alumnos. Son
necesarios otros espacios –dirección, secretaria, portaría, biblioteca, laboratorio, cocinas, refectorios,
campos deportivos– para surgir e
institucionalizar funciones no docentes en las escuelas.
Pero el orden esclavo desmoronó
también. Llegaron los inmigrantes,
y con ellos, el trabajo asalariado.
Crecieron las ciudades, advino la
República. A partir de ese momento
no habrá más “esclavos escolares”.
Sin embargo, el carácter subalterno
de los funcionarios perduró en el Siglo XX y Brasil adentro.
Los “apoyos
burocráticos” de las
De forma significativa, eso solo sucedió en Brasil a partir de la Proclamación de la República y de la separación entre la Iglesia y el Estado. En
la primaria, surgen los grupos escolares en las redes de enseñanza urbana de todos los estados. En la enseñanza secundaria, brotan como
por encanto los Colegios estaduales
y las escuelas normales, o institutos
de educación, primero en las capitales y ciudades más populosas y
después de 1930, en la mayoría de
los municipios. Como ejemplo significativo, focalicemos el estado de
San Pablo. Además del edificio majestuoso de la Escuela Normal Caetano de Campos, en la Plaza de la
República, en la capital, entre 1900 y
1920 son construidas edificaciones
monumentales en Campinas, Piracicaba, Itapetininga, Guaratinguetá,
Pirassununga, Casa Blanca, Botucatu, Franca, Jaú, Taubaté y otras ciudades del interior. Algo semejante
ocurre en otros estados, como Rio
de Janeiro, Minas Gerais y Rio Grande del Sur. La red federal asume la
oferta de la educación profesional,
dotando cada capital de una escuela de “artes y oficios”. No admira
que, en las décadas de 1910 y 1920,
surge una legislación innovadora
sobre el “personal administrativo”
de las escuelas, además de sus profesores y directores. Surge allí el reconocimiento en portarías y diarios
oficiales das funciones de porteros,
celadores, secretarios, escriturarios,
archivistas, continuos, inspectores
de alumnos, camareros, sirvientes
(agentes de mantenimiento y limpieza), auxiliares de biblioteca y de
Para el proveimiento de esos “funcionarios” – palabra que se disemina como designación de la categoría de los no docentes, ya no de
forma exclusiva – o se improvisan
accesos por “libre nominación” o se
organizan concursos públicos, de la
misma forma como se hacía con los
profesores. En otras palabras, incluso si hubiera admisiones por indicación política, fue construido una
armazón legal funcional para organizar y proveer el cuadro de funcionarios, inclusive por orientación del
Gobierno Federal, sea en el tiempo
en que la Instrucción formaba parte
de la Carpeta de los Negocios del
Interior, sea en el período Vargas,
con Gustavo Capanema en el Ministerio de Educación y Salud. En la
época de la reforma Sampaio Dória,
en la ciudad de San Pablo, en 1920,
Oscar Thompson recomendaba la
ampliación de los cuadros “docente
y administrativo”, distinguiéndolos
de los gestores del sistema: “inspectores y orientadores pedagógicos”
(ANTUNHA, 1976, p. 154).
Sin embargo, la gran masa de matrículas de 1889 a 1946 se situaba
en la enseñanza primaria, donde
pontificaba la figura del profesor y
de la profesora normalista, con la
intención de proyectar una som-
bra que tornaba invisibles los otros
servidores de la educación. Todos
los discursos sobre la escuela pública recomendaban la valorización
de los profesores, sea por la mejora
salarial, sea por la progresión del nivel de formación, que el Manifiesto
de los Pioneros ya recomendaba
que fuera perfeccionado en universidades, como intentó Anísio
Teixeira en el Distrito Federal. Por
aquel entonces, en la mayoría de
las escuelas primarias, el número
de funcionarios no docentes era insignificante, con la excepción de los
grupos escolares, donde la dimensión de los edificios y la multiplicidad de turnos comenzaban a exigir
más trabajadores de conservación y
limpieza. De 1946 en lo adelante, las
demandas en esas funciones y en la
de alimentación escolar van acelerar el cambio de perfil de la mayoría
de los funcionarios de escuela.
Servidores “clientelísticos”
en la democratización
Para efecto de este texto, llamamos
de “era de la democratización del
acceso escolar” al período de 1946 a
1986, cuando convergen tres movimientos: urbanización, aceleración
del flujo escolar y producción de
los recursos humanos, materiales y
financieros en el área de la educación. Proviene de allí la explosión de
matrículas en la educación básica
Con la urbanización aumentó rápidamente la demanda por escolarización, no solo en los años de
alfabetización, como también en
los anteriores (pre-escolar) y en los
subsecuentes (gimnasios y Colegios). La creación de vacantes en
las escuelas secundarias, públicas
y privadas, posibilita la aceleración
del flujo escolar, a pesar de la vigencia, hasta 1971, de los exámenes de admisión al gimnasio. La
formación de miles de profesores
en cursos normales y licenciaturas, la expansión de la recaudación
de impuestos vinculados a la manutención y desarrollo de la enseñanza, en especial de los Fondos
de Participación de los Estados y
Municipios, así como la industrialización de las construcciones escolares propician los recursos que
multiplican el acceso de las poblaciones infantil y juvenil a las escuelas. Resumiendo: de 1946 a 1985
las matrículas en la educación básica pública pasaron de ocho para
35 millones. La cobertura de cuatro
a 17 años evolucionó de 30 para
70% de la populación.
Ese crecimiento no representa solamente un cambio cuantitativo. Él
produce una transformación cualitativa. Los niños de las familias
de baja renta, ahora en su mayoría residentes de ciudades medias
y grandes, no acceden solamente
a la escuela como ascienden a la
enseñanza de 1º y 2º grados. La
escuela, quiera o no, deja de ser
una agencia de pura instrucción y
enseñanza, para compartir con las
familias y las otras agencias de la
sociedad el deber de educar, ciertamente más amplio y complejo.
En esas cuatro décadas ocurre la
entrada masiva de dos figuras fundamentales para nuestro estudio:
las cocineras y las llamadas “agentes de limpieza”.
Para tener una idea de la cuestión,
se estima que el número de funcionarios haya aumentado en ese período de cien mil para ochocientos
mil, concurriendo as áreas de alimentación y limpieza con la creación de 80% de los nuevos puestos
de trabajo. En ese momento, para
la sociedad, esas dos funciones no
exigían escolaridad, ni capacitación específica. Son consideradas
una extensión de funciones domésticas femeninas. De eso para la
generalización del acceso “clientelístico” fue un paso. Las bajas remuneraciones – muchas veces abajo
del salario mínimo – posibilitaron
que gobernadores, alcaldes y parlamentares cultivasen verdaderos
corrales de empleo descalificado
en las escuelas, que se multiplicaban en las redes estaduales y municipales, gracias a la irrigación de
los presupuestos del FPE, FPM y Salario Educación. De esta forma se
restableció un continuum histórico
entre el trabajo esclavo y los “servicios de apoyo” en la educación,
que había sido hasta cierto punto
interrumpido por la imposición del
valor al mérito entre 1889 y 1945.
No es necesario decir que muchos
de esos subempleos eran cambiados por votos de los funcionarios
y de sus familias en las elecciones
municipales y estaduales, en favor
de sus “empleadores”.
Se refuerza la invisibilidad de los
funcionarios. Uno de los más consagrados científicos de la educación brasileira, M.B. Lourenço Filho,
autor de muchas obras sobre política y administración escolar, en
su libro Organización y Administración Escolar, verdadera biblia de
los estudiosos de la educación en
ese período, con más de trecientas
páginas, a pesar de reconocer la
existencia de “otros profesionales”,
se dedica solamente a analizar el
papel de los directores y profesores, como borrando la funciones
múltiples ejecutadas por los “demás” (LOURENÇO FILHO, 1966).
En las publicaciones de la época,
se reflejaba la “ceguera” general
delante de lo que estaba sucediendo en el piso de la escuela, donde,
más que un número de profesores,
crecía el número de funcionarios.
En las 177 páginas de un libro de
historia de la enseñanza primaria de Mato Grosso, Gervásio Leite
(1971) no hace mención una única
vez a cualquier educador además
del profesor, de la profesora, del di-
rector y de los inspectores de enseñanza.
El propio Anísio Teixeira, que valorizaba la presencia de las “actividades no docentes” en las escuelas,
a punto de, en la construcción del
Instituto Carneiro Ribeiro, en Salvador, destinarles el triplo del área
física en relación a las “aulas”, tanto en su primer libro, La educación
para la Democracia, como en su
opera prima, Educación No es Privilegio, tiene como foco de inversión la formación y la práctica del
profesor (TEIXEIRA, 1997, 2007).
No es de admirarse, pues en ese
período, que parece prolongarse hasta hoy, para las secretarias,
bibliotecas y otros puestos de suporte pedagógico, en vez de funcionarios concursados o indicados,
ocurrió una migración de profesores “readaptados”, o sea, transferidos para funciones burocráticas
por varias razones. Un movimiento
semejante condujo parte del profesorado a cargos y funciones de
gestión en la escuela, en los órganos municipales, regionales y
estaduales, bajo la denominación
de “especialistas en educación” –
consagrados en la Ley nº 5.692,
de 1971 – para el que concurrieron
los cursos de pedagogía con habilitaciones no docentes. En el texto
ya citado (MONLEVADE, 1995) los
denominé “trabajadores de cuello blanco”. Se creó, entonces, una
jerarquía entre los propios no docentes: en la cima los especialistas;
en el medio los que trabajaban en
secretarias y bibliotecas; y en la
base el personal de la alimentación
escolar, de la limpieza y de la vigilancia – estos últimos las víctimas
del “clientelismo” y de la desvalorización consentida.
Las tendencias de ese período
contribuirían fuertemente para la
desvalorización de todos los trabajadores de la educación. Si hubo
un movimiento para la formación
de los profesores a nivel de mayor
escolaridad, se compensó negativamente con la precarización de
los cursos de magisterio, pedagogía y licenciaturas. Presenciamos
la gradual proletarización de todos
los educadores, dada a origen social de los profesores, ahora oriundos de las clases populares y en
virtud del nuevo peso de la categoría de los “servidores” no docentes.
A la excepción de la función de vigilancia, ejercida por personas del
sexo masculino, también se sumó
el movimiento grande de feminización de los trabajadores en educación, inclusive por la importancia
mayor que pasó a tener la oferta
de educación infantil. Estas observaciones contribuyen para delinear
los rasgos de identidad de los funcionarios de escuelas, en vísperas
del momento de su afirmación
como educadores y trabajadores,
que sucede entre 1986 y 2002.
ción, lo que aceleró la unificación
de los sindicatos de los educadores
en los estados y a nivel nacional.
Al final del período anterior, que
coincide con el aumento de la inflación y las movilizaciones de los
trabajadores para intentar asegurar
el poder de compra de los salarios, los profesores y funcionarios
también se “agitan” en fuertes movimientos, con reivindicaciones y
huelgas. Los profesores públicos,
impedidos constitucionalmente de
sindicalizarse, pasaron a dar un carácter sindical a sus asociaciones.
Los funcionarios de escuela, víctimas de mayor opresión, comenzaron a “abrigarse” en asociaciones
de profesores, algunas con nuevas
denominaciones: Unión de los Trabajadores en Educación de Minas
Gerais, Asociación Matogrossense
de Profesionales de la Educación,
para citar dos ejemplos. O entonces, partieron para fundar organizaciones propias – lo que sucedió
en San Pablo (Afuse), en Paraná y
en el Distrito Federal (SAE).
Entre 1989 y 1990 sucede el proceso de transformación de la Confederación de Profesores do Brasil
(CPB) en Confederación Nacional
de los Trabajadores en Educación
(CNTE). Para las negociaciones de
la unificación, además de las federaciones de supervisores y de
orientadores educacionales, los
funcionarios fueron representados
por la Comisión Nacional de Representantes de los Funcionarios
de Escuela (Conarfe).
Sus líderes, además de luchar por
mejores salarios y condiciones de
trabajo, pasaron a articularse nacionalmente con los demás trabajadores, en términos sindicáis (Enclat, Conclat) y políticos: Partido
de los Trabajadores. Promulgada la
nueva Constitución, en 5 de octubre de 1988, los funcionarios pasan
a gozar del derecho de sindicaliza-
En el Congreso de la CPB en Campinas (1989), se organizó un directorio de transición, paritario. En el
Congreso de Aracaju, en 1990, se
fundó la CNTE y se recomendó la
filiación en masa de los funcionarios en los sindicatos estaduales de
trabajadores de la educación básica pública y la unificación de las
entidades donde hubiese un sindicato específico de funcionarios.
Fue lo que sucedió en Paraná.
En la CNTE, además de la recepción de funcionarios en su dirección, fue organizado, en 1995, el
Departamento de los Funcionarios
de Escuela (Defe), que se responsabiliza por el encaminamiento a
nivel nacional de las luchas de la
Inicialmente, las prioridades fueron
tres: sindicalización de los funcionarios en las entidades de base;
unificación de las luchas; y profesionalización de los funcionarios
en cursos técnicos de nivel medio.
Esas prioridades se resumían en la
bandera “funcionarios también son
educadores”, que fue incentivada
en el interior das escuelas y en los
escenarios más amplios de las comunidades y de la sociedad.
Evaluaciones recientes de los propios funcionarios demuestran que
su invisibilidad dentro de las escuelas está siendo superada. Lo
mismo no ocurre en relación al carácter subalterno de su trabajo y al
reconocimiento de su papel educativo. Aquí entramos en la discusión de un aspecto fundamental de
su identidad como ciudadanos: el
de “profesionales de la educación”.
En 1995, en una sesión plenaria del
Senado Federal donde se discutía
el proyecto de ley de directrices y
bases de la educación, los funcionarios sufrieron una derrota: fue
descartado del texto un artículo
donde eran reconocidos, al lado de
los profesores y pedagogos, como
“profesionales de la educación”. El
argumento formal utilizado, a pesar
de moldurado por otros precon-
ceptos, se basó donde los profesores y pedagogos tenían una formación con habilitación específica
para una labor educativa, mientras
los funcionarios no disponían de un
título profesional: solamente “trabajaban en la escuela”. Eran – como
los profesores legos – auxiliares,
como máximo una categoría de los
trabajadores en educación.
De esa derrota y de otros retos nació la construcción de la lucha y de
las victorias posteriores. En 1996,
en el Distrito Federal, y en 1998,
en Acre, fueron ofrecidos cursos
profesionales de nivel medio para
la formación de técnicos en varias
áreas “no docentes” de la educación básica: gestión escolar, multimedios didácticos, mantenimiento
de infraestructura y gestión escolar.
Sus currículos se reflejaron en un
programa de profesionalización ya
en curso en la red estadual de Mato
Grosso (Proyecto Guacamaya Azul)
y en la red municipal de Cuiabá.
En 1997, comenzó otra batalla en
por la profesionalización de los funcionarios en la elaboración de directrices para los planes de carrera
de los educadores, en el contexto
de la implantación del Fundo de
Mantenimiento y Desarrollo de la
Enseñanza Fundamental y de Valorización del Magisterio (Fundef). La
tesis de que era necesario incluir a
los funcionarios en los planes esta-
duales y municipales de carrera de
los educadores fue derrotada, no
solamente contemplando su desconsideración como “profesionales
de la educación”, sino también, en
función de una política de servicio
público, donde los funcionarios, por
no ser considerados trabajadores de
actividadesfin, podían ser subcontratados. Fue asumido que los funcionarios se situaban exactamente
en la línea de fuego entre dos visiones políticas, una materializada por
el proyecto de sociedad basada en
los derechos humanos y, otra, por
la coyuntura neoliberal de entonces, dominada por los valores de
la competitividad global, dentro del
marco de la modernización conservadora del modo de producción
capitalista. Solo un gobierno federal
en las manos de fuerzas progresistas y de apelo popular podría hacer
pender la balanza para la visión de
una escuela que educa y de “educadores profesionales”, superando
la escuela que solo enseña, donde
profesores profesionales son “ayudados” por otros trabajadores.
Con la elección del presidente Lula
y la presencia en el Ministerio de
Educación de educadores exsindicalistas, así como de líderes progresistas en la Cámara de los Diputados
y en el Senado Federal, se construyeron las condiciones objetivas de
superar dos barreras institucionales para completar la identidad de
los funcionarios como educadores,
profesionales y gestores.
El primer paso fue en la Secretaría
de Educación Básica del MEC, con
el aval de la Cámara de Educación
Básica del CNE. En 2005, Horácio
Reis y Francisco das Chagas Fernandes, este último secretario de la
educación básica del MEC y miembro del CNE, ambos exdirectores de
la CNTE y con aval de la Confederación, consiguieron la introducción
na lista de Áreas de Educación Profesional de Nivel Medio la de habilitación de los funcionarios en cursos
técnicos de 1.200 horas. Con eso, se
viabilizó la oferta en 2006, de cursos
a distancia en la modalidad de formación en servicio, para funcionarios de seis estados: Pernambuco,
Piauí, Tocantins, Paraná, Mato Grosso do Sul y Goiás. Así comenzó el
proyecto piloto del Pro funcionario,
que en los años siguientes se extendió a más doce estados y ya tituló
aproximadamente 25 mil funcionarios en cuatro habilitaciones:
a) Técnico en Alimentación Escolar;
b) Técnico en Multimedios Didácticos;
c) Técnico en Medio Ambiente y Mantenimiento de Infraestructuras Escolares;
d) Técnico en Gestión Escolar.
Las cuatro habilitaciones se desarrollan en tres bloques de actividades: uno pedagógico, otro técnico
y otro de Práctica Profesional Supervisada. Los dos primeros cuentan con módulos escritos por especialistas, que fueron reclutados
por la Universidad de Brasilia (UnB),
cuyas tiradas sucesivas ya alcanzan más de un millón de ejemplares. A pesar de no haber alcanzado
el objetivo cuantitativo inicial, el
Pro funcionario se consolidó como
uno de los programas más demandados y bien evaluados por el MEC.
Actualmente, se lucha por de crear
cursos presenciales para adolescentes, jóvenes y adultos, primero
en nivel medio. El ambiente más
propicio es el de los Institutos Federales de Educación, Ciencia y
Tecnología (antiguos Cefet), cuyos campi serán más de 300 hasta
el final de 2010. Pero nada impide
que también sean ofrecidos por las
redes estaduales, preferiblemente
acoplados a los cursos normales
de nivel medio, debido a la naturaleza pedagógica de los cursos.
El segundo paso era el de inserir en
el texto de la LDB (BRASIL, 1996) la
de los funcionarios no docentes,
recuperando la pérdida de 2005 y
consagrando de forma institucional el concepto de “profesionales
de la educación”, que incluye, y al
mismo tiempo transciende, la categoría de los profesores. Después
de una larga tramitación, finalmente fue sancionado por lo Presidente Lula el Proyecto de Ley nº 507
(BRASIL, 2003), de la Senadora Fátima Cleide, ella que tiene como origen de vida y de lucha de trabajadora ser funcionaria de escuela. Es
la Ley nº 12.014, de 6 de agosto de
2009 (BRASIL, 2009a).
Incluso con la profesionalidad reconocida en el art. 61 de la LDB
(BRASIL, 1996) y la perspectiva de
formación equilibrada en nivel medio y superior, todavía hay otros
pasos que deben ser conquistados.
El primero es el de la construcción
de planes de carrera unificados
con los otros educadores, en las redes de enseñanza federal, estaduales y municipales, en los términos
actuales del art. 206 de la Constitución (BRASIL, 1988). No todo el
mundo acepta que un profesor y
un funcionario, incluso habilitado profesionalmente con la misma carga horaria, ganen el mismo
vencimiento inicial o, por lo menos, se beneficien por la política de
un mismo Piso Salarial Profesional
Las directrices de los planes de carrera, tanto como ley que ya tramita en el Congreso Nacional como
Resolución del CNE, en elaboración en la Cámara de Educación
Básica, necesitan referenciarse, de
hoy en lo adelante, por fuerza de
la Ley nº 12.014, de 2009 (BRASIL,
2009a), a los tres segmentos de
profesionales de la educación: profesores, pedagogos y funcionarios
habilitados en nivel medio y superior. Esta no es una cuestión trivial
y ya se anuncia una lucha dura por
delante. Solamente se contempla
uno de los componentes de la valorización de los profesionales: la
composición de la jornada de trabajo.
La sociedad ya asimiló bastante la
idea de que el profesor necesita
de tiempo remunerado, no solamente para enseñar, sino también
para preparar sus clases, evaluar
las producciones de los alumnos,
estudiar, participar de actividades
¿Y los funcionarios? ¿Las cuarenta horas semanales de la técnica
en alimentación escolar deben ser
todas cumplidas en la cocina y en
el refectorio? ¿Las cuarenta horas
del técnico en gestión escolar se
limitan al espacio y a las funciones
de la secretaria? Pienso que no. Así
como la función del profesor no
es solo la de enseñar (tanto que la
legislación garantiza una parte de
su carga horaria para otras funciones de educador), la función de la
antigua “cocinera”, de la actual “técnica en alimentación escolar” y de
la futura “tecnóloga en educación
alimentar” no es solo preparar las
refecciones y distribuirlas a los estudiantes. Esta es – digamos así
– su función como “funcionaria”,
así como la función de un profesor de geografía es enseñar geografía. Pero, como “profesional de
la educación”, como educadora y
gestora, ella necesita de tiempo remunerado para participar de otras
actividades personales y colecti-
vas de la escuela, indicadas en su
proyecto político pedagógico, así
como para estudio e integración
en la comunidad interna y externa. El mismo razonamiento vale
para los otros funcionarios. A fines
de 2009, fue protocolado en el Senado Federal el Proyecto de Ley
nº 560 (BRASIL, 2009b), del senador Osvaldo Sobrinho, asegurando
por lo menos un tercio de la carga
horaria de todos los profesionales
de la educación para esas “metafunciones”, algo impensable algún
tiempo atrás para los funcionarios
de las escuelas. El proyecto ciertamente suscitará interrogaciones y
dudas, que se convertirán en nuevos retos a ser superados.
Rumbo a una nueva
No podemos pensar que la guerra
está vencida. Los funcionarios de
escuelas públicas en Brasil pasan
de un millón y doscientos. Los que
pueden ser considerados profesionales de la educación – en ejercicio permanente en las escuelas y
habilitados según la Resolución nº
5, de 2005, de la CEB/CNE (BRASIL,
2005) – hoy no llegan a cuarenta
mil y difícilmente pasarán de cien
mil a finales de 2010. La sociedad
todavía no asimiló que los funcionarios son educadores profesionales – y no meros ayudantes
de los profesores o apoyos de las
escuelas. A pesar de ser admitidos
como miembros de los consejos
escolares, por conquista de los sindicatos de 1988 hasta la fecha, su
papel como gestores aún es muy
frágil. Su influencia en las decisiones de las propuestas pedagógicas
se hace por insubordinación. En las
escuelas privadas, a pesar de existir un reconocimiento social por
parte de los alumnos y las familias,
casi siempre son desvalorizados
en las relaciones de trabajo. En la
cuestión del itinerario formativo, es
verdad que la mayoría ya concluyó – en años recientes – la enseñanza fundamental; pero, cuando
pretenden avanzar en estudios superiores, todavía no disponen de
cursos tecnológicos o graduaciones plenas que se articulen con sus
habilitaciones en nivel medio y sus
funciones técnicas en las escuelas
y en los órganos de los sistemas de
No obstante, la mayor lucha sucede en la acción cotidiana y en
la cabeza de los propios funcionarios. La evolución de la escolaridad
y de las técnicas de trabajo en las
cocinas y cantinas, en las secretarias, en las portarías (muchas veces
transformadas en garitas) – en el
espacio escolar como campo de
– pueden frenar el verdadero movimiento de profesionalización de
los funcionarios como educadores.
No se trata solamente de multipli-
car las habilidades de la cocinera,
de inserir el personal de la limpieza en el mundo de la higiene química, de informatizar las acciones
de los auxiliares de secretaria y de
biblioteca, de modernizar los sistemas de seguridad. Para tener la
identidad de educadoras y de educadores, las técnicas y las tecnólogas en multimedios didácticos, en
alimentación, en infraestructura y
en gestión escolar necesitan asumir el compromiso con el proyecto
político-pedagógico de la escuela
y con la gestión democrática del
sistema de enseñanza, participar
en la formación continuada, en el
trabajo cotidiano de planificación y
evaluación colectiva del espacio y
Todo eso forma parte de la actual y
futura historia de los funcionarios,
así como de la construcción de su
identidad, que se buscó dibujar en
este texto. Que exista consciencia,
que exista lucha, que exista esperanza.
Recibido en octubre de 2009 y
aprobado en enero de 2010.
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La Internacional de la Educación es una federación sindical mundial que
representa a más de 35 millones de trabajadoras y trabajadores de la educación en todo el mundo. La Oficina Regional de la Internacional de la
Educación para América Latina desarrolla diferentes proyectos y líneas de
trabajo con la participación de las organizaciones afiliadas de más de 18
países con el objetivo de fortalecer una estrategia de acción, propuesta, movilización y articulación de los sindicatos en defensa de la educación pública
con calidad integral.
Un sindicato de la educación no puede obviar el proceso
educativo integral y dejar por fuera a las y los funcionarios
no docentes, pues estaría fragmentando la educación y
limitando el accionar de su trabajo sindical.
Nuestro aporte con el proceso ya iniciado de inclusión a
funcionarios y funcionarias no docentes en el trabajo con
los sindicatos afiliados a la Internacional de la Educación
para América Latina busca aportar esa mirada holística de la
El texto que ponemos a discusión a continuación fue
elaborado por el investigador Juan Arancibia quien realizó
una serie de encuestas y entrevistas para brindarnos
un espejo de cómo se encuentra el tema en nuestras
Las encuestas fueron contestadas por 14 organizaciones
de 15 países lo que nos permitió entender de forma global
la situación de las personas trabajadoras no docentes en la
estructura y organización de los sindicatos de la educación

References: in fine
 Resolución

Resolución 
 Resolución 
 Artículo 61
 Artículo 61
 Resolución