Source: http://vocesdelperiodista.com.mx/edicion-340/4116-ante-nuestra-mirada-el-inconfesable-proyecto-de-creacion-de-un-seudo-kurdistan.html
Timestamp: 2020-07-02 09:36:11+00:00

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Viernes, 18 de Diciembre de 2015 16:13 | Author: Thierry Meyssan |
Para iniciar su nueva guerra en Irak y en Siria, los gobiernos de Francia, Israel y el Reino Unido estimularon, el 20 de noviembre de 2015, la adopción de la resolución 2249 en el Consejo de Seguridad de la ONU. Según el representante de Francia, país que presentó ese texto, dicha resolución autoriza la acción colectiva en virtud del artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, o sea en el marco de la “legítima defensa”. Según el primer ministro británico, David Cameron, esa resolución respalda “toda acción contra esta secta asesina y diabólica tanto en Siria como en Irak”.
Sin embargo, según los expertos del Servicio de Investigación de la biblioteca de la Cámara de los Comunes, eso no es cierto. En un estudio jurídico extremadamente detallado y profundo, Arabella Lang precisa que la resolución 2249 no autoriza el uso de la fuerza sino que llama a quienes tengan la posibilidad legal de hacerlo a redoblar sus esfuerzos. Por consiguiente, la resolución 2249 va dirigida única y exclusivamente a los Estados cuya ayuda han solicitado Irak y Siria.
En función de sus propias necesidades, Irak dirigió al secretario general de la ONU y al Consejo de Seguridad una carta en la que afirmaba que estaba siendo atacado por el Emirato Islámico desde suelo sirio. Francia y el Reino Unido, que recibieron un pedido de ayuda de Irak –lo cual no es el caso de Israel–, afirman por ello que están ejerciendo un derecho de “legítima defensa colectiva”.
Además, tanto Francia como el Reino Unido pretenden haber sido atacados por el Emirato Islámico, también desde Siria, lo cual justificaría –según París y Londres– su derecho individual de “legítima defensa”. Pero estos argumentos serían válidos únicamente si París y Londres presentasen pruebas de que el Emirato Islámico prepara ataques inminentes desde Siria, pruebas que nunca han presentado en ninguna parte.
Sin embargo, en agosto de 2014, el presidente francés Francois Hollande reconoció, en una entrevista publicada en el diario francés Le Monde, haber entregado armamento ofensivo a los “rebeldes sirios”.
La campaña aérea rusa presta apoyo a las acciones terrestres del Ejército Árabe Sirio, mientras que –según el ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, los bombardeos aéreos franco-británicos podrían prestar apoyo a los grupos armados del Ejército Sirio Libre (organizado por los responsables de al-Qaeda en Libia), de las Fuerzas Árabes Sunnitas (o sea las milicias turcomanas que reciben apoyo del ejército turco) y a los kurdos (el YPG sirio y los peshmergas del gobierno regional kurdo de Irak).
Si esas fuerzas llegasen a tomar Raqqa, esa ciudad siria sería entregada al gobierno regional kurdo de Irak, que la anexaría. Se trataría de proclamar así un “Kurdistán” que se extendería sobre territorios pertenecientes a Irak y Siria, de expulsar después a las poblaciones sirias que allí residen y de terminar la operación trasladando hacia ese nuevo Estado 10 millones de kurdos de Turquía.
En 2011, el entonces ministro francés de Relaciones Exteriores, Alain Juppé, y su homólogo turco, Ahmet Davutoglu, firmaban un acuerdo secreto. Sabemos que aquel acuerdo incluía varios compromisos recíprocos, entre los que se hallaban “resolver la cuestión kurda” sin “afectar la integridad del territorio turco”, o sea crear un seudo Kurdistán en Siria.
Durante la guerra civil turca, el PKK –principal partido kurdo de Turquía, el PKK se proclama marxista/leninista y su líder histórico Abdullah Öcalan– militaron entonces por la creación de un Kurdistán independiente en Turquía. Precisaron además que no tenían ninguna ambición territorial en suelo sirio. Abdullah Öcalan fue acogido en Damasco como refugiado político y desde allí dirigió las operaciones militares del PKK en Turquía. Huyendo de la represión, dos millones kurdos encontraron refugio en Siria. Pero, en 1998, Ankara amenazó a Damasco con declararle la guerra si seguía albergando al PKK. El presidente Hafez al-Assad pidió finalmente a Abdullah Öcalan que buscara asilo en otro país y siguió protegiendo a los refugiados kurdos.
Al inicio de la guerra contra Siria, el presidente Bachar al-Assad concedió la nacionalidad siria a numerosos refugiados kurdos provenientes de Turquía, estimulándolos además a formar milicias locales y a participar en la defensa del territorio nacional. Durante dos años, la cooperación de esas milicias kurdas con las fuerzas sirias fue total. Pero ese estado de cosas comenzó a deteriorarse en 2014.
Un año más tarde, Salih Muslim iniciaba una operación de “kurdización” forzosa del norte de Siria, provocando así la sublevación de las poblaciones locales, principalmente de los cristianos asirios y de los árabes sunnitas.
El 16 de noviembre, Rusia extendió su operación militar contra los grupos terroristas en Siria con una embestida política contra sus fuentes de financiamiento. El presidente Vladimir Putin provocó estupor en la reunión del G20, en Antalya, acusando –sin nombrarlo– al presidente del encuentro, Recep Tayyip Erdogan. Putin mostró a los diplomáticos presentes imágenes satelitales de los convoyes de camiones cisterna que circulan entre el territorio sirio y los puertos turcos y denunció el laxismo de quienes permiten así que el Emirato Islámico acumule miles de millones de dólares.
Sin embargo, el 29 de noviembre la Unión Europea organizaba una cumbre especial con Turquía. Ignorando las denuncias de Vladimir Putin ante el G20 y los informes (no publicados) de la Alta Representante de la Unión, Federica Mogherini, que demuestran que Chipre, Italia y Francia también están implicadas en la venta –en la propia Unión Europea– del petróleo robado por el Emirato Islámico, los participantes en la cumbre UE-Turquía concluían: “Recordando la declaración final de la última reunión del G20 en Antalya, así como la resolución 2249 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Turquía y la UE reafirman que la lucha contra el terrorismo sigue siendo una prioridad.”
Esas intervenciones, de carácter exclusivamente aéreo, han sido presentadas como tendientes a acabar con el Emirato Islámico. En los debates para su aprobación nunca se habló a los parlamentarios franceses y británicos del plan de creación de un seudo Kurdistán.
Contrariamente a lo que se ha declarado a la prensa, la política de respaldo al Emirato Islámico sigue siendo la misma. Esa organización terrorista sigue gozando del apoyo de sus fundadores (varias personalidades estadounidenses agrupadas alrededor de David Petraeus y John Negroponte, así como los gobiernos de Arabia Saudita, Qatar y Turquía). Los únicos que realmente luchan contra el Emirato Islámico son los chiitas iraquíes, el Hezbollah libanés, el Ejército Árabe Sirio y Rusia.
Las operaciones de la coalición encabezada por Estados Unidos nunca apuntaron a la erradicación del Emirato Islámico sino solamente a “contenerlo”.
El objetivo actual no es otro que «liberar» el norte de Siria, con vista a su ocupación inmediata por los kurdos de Irak, empujando al Emirato Islámico hacia Irak, donde se le ha reservado el distrito de Al-Anbar. La única diferencia con el plan inicial es que, a raíz de la intervención rusa, los occidentales han renunciado a lograr que el desierto sirio quede en manos del Emirato Islámico.
FRANCIA Y EL REYNO UNIDO han logrado hacer creer a su opinión pública que la resolución 2249 del Consejo de Seguridad de la ONU les da derecho a intervenir militarmente en Siria contra el Emirato Islámico. Sobre esa base, París y Londres han obtenido de sus respectivos parlamentos la luz verde para iniciar sus bombardeos en Siria sin autorización del gobierno sirio.
FRANCIA Y EL REYNO UNIDO creen poder utilizar como fuerzas terrestres las milicias turcomanas (respaldadas por el ejército turco) y el YPG kurdo (respaldado por el gobierno regional kurdo de Irak y por Israel).

References: resolución 
 resolución 
 artículo 51
 resolución 
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 resolución