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Timestamp: 2013-12-13 01:39:36+00:00

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Debates - Miércoles 19 de mayo de 2010 - Resultados de la cumbre del 7 de mayo de 2010 y de la reunión del Ecofin - Relevancia política de la Estrategia UE 2020 en el marco de la crisis financiera y económica actual - Consecuencias de la crisis económica y financiera en la Estrategia Europa 2020 y su gobernanza - Relevancia política de la Estrategia Europa 2020 en el contexto de la actual crisis económica y financiera (debate) Parlamento europeoChoisissez la langue de votre document :
O-0052/2010O-0053/2010O-0065/2010O-0066/2010O-0068/2010Textos presentados :
Miércoles 19 de mayo de 2010 - Estrasburgo
3. Resultados de la cumbre del 7 de mayo de 2010 y de la reunión del Ecofin - Relevancia política de la Estrategia UE 2020 en el marco de la crisis financiera y económica actual - Consecuencias de la crisis económica y financiera en la Estrategia Europa 2020 y su gobernanza - Relevancia política de la Estrategia Europa 2020 en el contexto de la actual crisis económica y financiera (debate) Vídeo de las intervencionesPV
Presidente. – De conformidad con el orden del día, se procede al debate conjunto sobre:
–	los mecanismos para fortalecer el orden económico,
–	Las declaraciones del Consejo y de la Comisión: Resultados de la cumbre del 7 de mayo de 2010 y de la reunión del Ecofin [2010/269(RSP)],
–	la pregunta oral formulada al Consejo y la Comisión: ¿Cuál es la relevancia política de la estrategia UE 2020 en el marco de la crisis financiera y económica actual? (O-0052/2010 - B7-0213/2010), (O-0053/2010 - B7-0214/2010),
–	la pregunta oral formulada al Consejo: Consecuencias de la crisis económica y financiera en la Estrategia Europa 2020 y su gobernanza (O-0068/2010 - B7-0301/2010),
–	la pregunta oral formulada al Consejo y la Comisión: Relevancia política de la estrategia UE 2020 en el marco de la crisis financiera y económica actual (O-0065/2010 - B7-0219/2010), (O-0066/2010 - B7-0220/2010). Diego López Garrido, Presidente en ejercicio del Consejo. − (ES) Señor Presidente, todo el mundo sabe que estamos viviendo un período de excepcional turbulencia financiera. Hace algunos meses que podemos decir que esto es así y que su origen no se remonta a unos meses, sino a un par de años, cuando se produce la crisis de las subprime en los Estados Unidos.
El origen es, por tanto, una crisis financiera en el sector privado del sistema financiero, que se convierte rápidamente en algo que afecta a la economía real en forma de una profunda depresión, una profunda recesión —en términos técnicos—: hay un descenso en la producción y un aumento importante del desempleo, que es especialmente grave en aquellos países en los que el sector inmobiliario o de construcción residencial tiene un peso significativo.
Hay una reacción inmediata de los países miembros, de los bancos centrales, para evitar el desplome del sistema financiero, y también hay una reacción en relación con la economía real.
Esta reacción produce, lógicamente, consecuencias en las economías públicas, en las finanzas públicas. Ya no estamos hablando de las finanzas privadas, sino de las finanzas públicas. Y hay, en primer lugar, una situación de crisis de estabilidad financiera en las cuentas públicas como consecuencia de déficits muy acusados.
Hay, además, una crisis en la deuda soberana. En los últimos meses, eso es lo que fundamentalmente aflora, alentado, además, por acciones de mercados muy volátiles, en algunas ocasiones incluso acciones de carácter nítidamente especulativo, que producen, además, un aumento importante, significativo, del interés que piden los mercados a los Estados cuando van a emitir deuda. Y, además, esto afecta claramente al conjunto de la zona del euro y se convierte, por tanto, en un problema que no es de uno, dos o tres países, sino que afecta al conjunto de la estabilidad de la zona del euro.
Esta es la situación. Este es el conjunto de acontecimientos o el diagnóstico de los hechos que tiene en cuenta la Unión Europea para poder reaccionar y actuar en relación con lo anterior.
Y yo creo que la Unión Europea ha actuado correctamente en todo este tiempo. Ha podido parecer lenta en su decisión. Ha podido parecer a veces exasperantemente lenta en algunas decisiones, pero ha obtenido resultados correctos, resultados sensatos, resultados de una acción prudente de la Unión Europea y, sobre todo, una acción coordinada de la Unión Europea.
Aunque pueda parecer que diversas medidas nos impiden ver el conjunto, creo que la Unión Europea ha establecido una estrategia adecuada a las circunstancias, que tiene que incluir necesariamente unas medidas a corto plazo y tiene que mirar más al medio y largo plazo, porque se trata de evitar que una crisis así vuelva a suceder.
En las medidas a corto plazo —ya lo hemos dicho—, hay, en primer lugar, una inyección de dinero público y hay una coordinación por parte de la Unión Europea: el llamado «Plan Europeo de Recuperación Económica», auspiciado por la Comisión; un plan que coordina esa acción inmediata, este tratamiento de choque, que adoptan los Estados para limitar —no para hacer desaparecer— los daños de esta enorme crisis.
Una manifestación de esa acción a corto plazo es, sin duda, la ayuda a Grecia, que ya había sido advertida por la Comisión, meses atrás, de una situación difícil en sus cuentas públicas. Y el Consejo dirige a Grecia, en relación con el artículo 126, apartado 9, del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, una serie de recomendaciones y el Consejo y la Comisión siguen el desarrollo de los acontecimientos en ese país.
No solo se le dan recomendaciones en relación con su situación de liquidez en las cuentas públicas, sino que también se le dan recomendaciones sobre reformas estructurales en el sistema de pensiones y la necesidad de abordar reformas en el sistema sanitario. Y así se llega al 23 de abril, cuando se aprueba un mecanismo de actuación respecto de Grecia; ese mecanismo tuvo, ayer mismo, una primera manifestación en un envío de fondos a Grecia por parte de países de la Unión Europea a través del sistema de este mecanismo concertado.
Por tanto, estamos ante una primera expresión de esa acción a corto plazo que tiene que llevarse necesariamente a cabo ante un Estado en dificultades serias, como es el caso de Grecia.
Naturalmente, también a corto plazo —y así se expresa muy claramente en la pregunta oral que nos formulan a este respecto los diputados Daul, Verhofstadt, Schulz y otros— es necesaria una estrategia de salida de la crisis, que sea una estrategia medida y controlada, que tiene, naturalmente, que dirigirse a evitar las dificultades serias, graves, de las cuentas públicas, pero que también tiene que mantener el objetivo del crecimiento.
Pero, obviamente, no basta el corto plazo. Hay que tomar medidas a medio y largo plazo. Porque hay problemas estructurales en la economía europea; problemas estructurales que son, en última instancia, los que han debilitado a la Unión Europea frente a una situación de profunda volatilidad, de profunda turbulencia financiera.
Y la Unión Europea va tomando y planteando medidas en el medio y largo plazo que son importantes de señalar. En primer lugar, porque van a responder al tipo de crisis que se ha producido como consecuencia de esta situación económica grave que afecta al conjunto de la Unión Europea y, concretamente, al sistema de la zona del euro. Para poder responder a la crisis en el sector financiero, la Unión Europea ha previsto una serie de medidas que están debatiéndose estos mismos días en esta Cámara —el Parlamento Europeo—: un paquete de supervisión, que yo espero que se apruebe lo antes posible y que el Consejo y el Parlamento Europeo lleguen a un acuerdo a ese respecto. Como parte de ello o relacionado con ello, el Ecofin aprobó ayer una medida: la regulación de los llamados hedge funds, fondos alternativos o fondos de alto riesgo. Y con ello me refiero a la pregunta de la señora Harms y el señor Cohn-Bendit, que hacen mucho hincapié en este aspecto.
También se ha de tener en cuenta la perspectiva de la acción en el G-20, en ejecución, por otra parte, de lo acordado en el G-20.
A su vez, hemos dicho que la Unión Europea tiene debilidades estructurales y hacen falta reformas estructurales. A ello va dirigida la Estrategia Europa 2020, que está basada en el compromiso de los países miembros de abordar determinados objetivos a través de una serie de directrices integradas que van, además, a ser acompañadas de planes nacionales que se proyectarán en los llamados planes de reforma. También hay que decir que, junto a la Estrategia Europa 2020, es importante la acción que respecto del conjunto del sistema productivo adopta la Comisión al plantear, en su comunicación del 12 de mayo, una coordinación de las políticas económicas.
Por tanto, la Estrategia Europa 2020 es una forma de responder a un problema de fondo del sistema económico productivo, una forma de evitar que en el futuro haya esas debilidades de fondo del sistema, una forma de dar competitividad y productividad al sistema económico de la Unión y de dirigirse a esos objetivos de valor añadido tecnológico, teniendo en cuenta el impacto social y, por lo tanto, la necesidad de una especialización laboral, la empleabilidad y, también, la lucha contra el cambio climático.
Pero no solamente hay un problema con el sistema financiero privado, no solamente hay un problema con la estructura productiva, también del sector privado esencialmente: hay un problema de cuentas públicas, al que va dirigido, también, otro de los aspectos de las medidas de medio y largo plazo de la Unión Europea, es decir, las medidas que están en la propuesta de la Comisión del 12 de mayo que ayer empezó a debatirse en el Ecofin y que se seguirá debatiendo. Esas medidas van dirigidas a mantener la disciplina presupuestaria, garantizar el cumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento y establecer medios de resolución o de prevención de crisis.
En este sentido, se ha creado la task force que se va a reunir por primera vez, precisamente, este viernes 21 de mayo, presidida por el Presidente Van Rompuy, con un objetivo de disciplina presupuestaria y utilizando el documento de la Comisión sobre coordinación de políticas económicas y presupuestarias presentado por el Comisario Olli Rehn.
Esto tiene que ver con todas estas medidas de carácter más a largo plazo, en las que hay que incluir, también, el debate que se abre en la Unión Europea acerca de la imposición sobre los beneficios del sector financiero y de una imposición de la que se empieza a hablar, incluso en el G-20, que es un impuesto sobre transacciones financieras, que está a su vez siendo objeto de debate en la Unión Europea. Esto es algo que recalcan la diputada Harms y el diputado Cohn-Bendit en su pregunta.
Hay que decir a este respecto que todas las instituciones de la Unión Europea están trabajando en esa dirección. Ya se habló de ello en el Consejo Europeo de diciembre del año pasado. Se encargó un estudio al Fondo Monetario Internacional sobre un impuesto sobre las transacciones financieras internacionales. Se habló en el Consejo Europeo de marzo, lo planteó la Comisión el 1 de abril y ayer también se habló de ello en el Consejo Ecofin.
Por tanto, estamos ante otra medida que se verá, sin duda, en el G-20, y que es de la máxima importancia; son medidas que yo he llamado de medio y de largo plazo planteadas por la Unión Europea. Ayer mismo, por ejemplo, en la Cumbre Unión Europea-América Latina, celebrada en Madrid, se planteó también una reforma del sistema financiero. Es decir, la Unión Europea está planteando esos temas en todos los foros a los que acude.
En definitiva, señor Presidente, se están dando los pasos y se dan las condiciones para ir hacia eso que se ha llamado una gobernanza económica de la Unión, en la que participan el Consejo Europeo activamente —con el Consejo—, la Comisión y el Parlamento Europeo como órgano legislador y como órgano controlador.
Así pues, creo que podemos decir —para terminar, señor Presidente— que es verdad que la crisis ha puesto claramente de manifiesto las insuficiencias de la unión monetaria europea ante la no existencia aún de una unión económica; una unión económica que está prevista en los Tratados pero no en la realidad. Nos hemos quedado en la unión monetaria, pero no pasamos a la unión económica. Estas medidas adoptadas a corto plazo y a medio y largo plazo por la Unión Europea claramente encaminan a la Unión hacia una unión económica.
Es una crisis que ha debilitado nuestras economías, que ha puesto a prueba a la Unión Europea, pero no la ha derribado, no la ha fragmentado. La Unión Europea ha respondido, a veces con lentitud —nos ha parecido—, pero con seguridad, a veces con vacilación —parece—, pero, en todo caso, con unidad, y ha sido una respuesta correcta, adecuada a los desafíos que tenemos en este momento.
Espero que el Consejo Europeo de junio consolide esta dirección hacia esta suerte de gobernanza económica europea, hacia una reacción unida ante esta crisis por parte de la Unión Europea, y que, por lo tanto, prepare adecuadamente la posición común de la Unión Europea en la importantísima reunión del G-20 en Toronto sobre la regulación del sistema financiero y sobre el importante debate de la imposición sobre las transacciones financieras internacionales. Olli Rehn, Miembro de la Comisión. – (EN) Señor Presidente, acojo con agrado este debate sobre la respuesta de la Unión Europea a la crisis y sobre los retos inmediatos y a largo plazo que afrontamos en materia de gobernanza económica. Comenzaré con los retos inmediatos y la respuesta a la crisis.
Hace diez días, la Unión Europea adoptó decisiones valientes y necesarias con objeto de salvaguardar la estabilidad financiera en Europa. Se trató de una respuesta doble a la gravedad de la crisis, que se había convertido en un reto sistémico para el euro. Esta fue una respuesta a la que yo llamaría un pacto de consolidación.
En primer lugar, nos pusimos de acuerdo en cuanto a un mecanismo europeo de estabilidad financiera que ofrezca un respaldo financiero de hasta 500 000 millones de euros, que estará complementado por la financiación del FMI en una proporción de 2 a 1. En segundo lugar, acordamos que se acelere la consolidación fiscal en aquellos Estados miembros en los que se necesita con mayor urgencia.
Con estas decisiones, Europa propuso un paquete convincente que demuestra a nuestros ciudadanos, a los mercados y a todo el mundo que defenderemos el euro —nuestra moneda común— cueste lo que cueste.
No lo hacemos por motivos de las fuerzas místicas de mercado, sino pensando en el crecimiento sostenible y en la creación de empleo en Europa, asegurando que las amenazas para la estabilidad financiera no pondrán fin a la recuperación económica que ahora está en proceso, aunque esta todavía es bastante modesta y frágil. Esta es nuestra responsabilidad en relación con nuestros ciudadanos y estamos cumpliendo de forma muy concreta. Ayer, coordinando y gestionando en nombre de los Estados miembros de la zona del euro, la Comisión concedió 14 500 millones de euros a Grecia, que el FMI ha complementado con 5 500 millones de euros. Dijimos que estaríamos preparados para atender a las necesidades inmediatas de refinanciación y hemos cumplido puntualmente.
Desde luego, todo esto depende de una aplicación completa y plena del programa diseñado por la Comisión, junto con el Gobierno griego y en coordinación con el BCE y el FMI.
El Banco Central Europeo también ha adoptado medidas extraordinarias para hacer frente a los ataques que últimamente ha recibido el euro. Además de eso, nuestros Estados miembros han comprendido la suma importancia de la consolidación fiscal para asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas y, por lo tanto, las condiciones previas al crecimiento económico sostenible.
La semana pasada, España y Portugal presentaron nuevas y considerables medidas de consolidación fiscal que son importantes y difíciles pero, al mismo tiempo, son avances necesarios para reducir los crecientes déficits públicos en 2010 y 2011. La Comisión presentará una amplia evaluación de la conveniencia de los nuevos objetivos y medidas en el transcurso de las próximas dos semanas.
Permítanme subrayar que una reducción más rápida del déficit público es, de hecho, un componente fundamental del paquete de estabilidad financiera que el Consejo de Economía y Finanzas (Ecofin) acordó el 10 de mayo. De igual importancia es que ambos países adopten reformas estructurales que contribuyan a un mayor crecimiento potencial, especialmente reformas de los mercados laborales y los sistemas de pensiones.
Si bien una rápida consolidación fiscal es una prioridad inmediata en toda Europa, al mismo tiempo, necesitamos coordinar nuestras políticas económicas y fiscales aplicando la diferenciación entre los Estados miembros. En otras palabras, es necesario diferenciar los esfuerzos de consideración fiscal en función del espacio fiscal y la vulnerabilidad económica.
Los países con poco espacio fiscal o sin él necesitarán concentrar y acelerar las medidas, mientras que otros con mejor espacio fiscal deberían mantener sus posiciones menos restrictivas de política fiscal por el bien del crecimiento y el empleo en Europa.
Por supuesto, sería un error detener aquí nuestros esfuerzos. Recordemos que los primeros diez años del euro han sido una experiencia positiva: ese es el punto de partida. Pero la crisis ha demostrado que es necesario que reconozcamos sus deficiencias sistémicas. A la presión entre homólogos le ha faltado fuerza, en los buenos tiempos no se solía reducir la deuda pública y se ignoraban los desequilibrios macroeconómicos.
Esta es precisamente la razón por la que la semana pasada, el 12 de mayo, la Comisión presentó un ambicioso conjunto de propuestas para reforzar la gobernanza económica en Europa. Deseamos fortalecer la supervisión presupuestaria preventiva, hacer frente a los desequilibrios económicos y establecer un marco permanente y robusto para la gestión de crisis. Cuento con el apoyo del Parlamento para estas propuestas importantes que representan la base para sacar adelante Europa 2020 con éxito en los próximos años.
Nuestras propuestas se basan en dos principios. En primer lugar, más vale prevenir que curar, por no mencionar el permitir que una situación degenere en una crisis, como hemos visto. En segundo lugar, una supervisión fiscal más sólida debería ir acompañada de mayor supervisión macroeconómica, para ir a la raíz y el origen del desarrollo económico sostenible.
Nuestras propuestas constan de tres elementos clave. En primer lugar, debemos reforzar tanto los aspectos preventivos como los correctores del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. La piedra angular del fortalecimiento de la gobernanza económica consiste en coordinar la política fiscal con antelación, a fin de asegurar que los presupuestos nacionales son coherentes con las políticas y obligaciones europeas fijadas de común acuerdo, de tal manera que no pongan en peligro la estabilidad de la zona del euro en su conjunto ni la de los otros Estados miembros.
Permítanme dejar esto muy claro: esto no significará que se inspeccione cada una de las líneas presupuestarias de los presupuestos nacionales. Ni es esa nuestra intención ni disponemos de los recursos para ello. Por el contrario, esto supondrá analizar y revisar entre homólogos las amplias orientaciones presupuestarias y el equilibrio fiscal antes de que los gobiernos presenten al Parlamento el proyecto de presupuestos nacionales con el derecho jurídico, según el tratado y el pacto, de la UE de formular recomendaciones y solicitar medidas correctoras a los Estados miembros afectados.
Algunos han criticado esto diciendo que es una vulneración de la soberanía parlamentaria. Yo mismo fui diputado en el Parlamento Europeo y en un parlamento nacional y soy plenamente consciente de las sensibilidades de las competencias fiscales parlamentarias. Sin embargo, todo el mundo puede ver que no se trata de infringir la democracia ni la soberanía parlamentaria, sino de asegurarse de que nuestros Estados miembros respeten esas mismas normas por las que anteriormente se decidieron: es decir, predicar con el ejemplo.
Necesitamos introducir una dimensión verdaderamente europea en la elaboración de políticas económicas en Europa: no basta con tan solo examinar después las decisiones internacionales. En la UE, en particular en la zona del euro, sabemos muy bien que las decisiones nacionales repercuten más allá de nuestras fronteras y, por lo tanto, tendrá que haber coordinación a escala europea antes de tomar esas decisiones nacionales.
El segundo elemento clave consiste en ir más allá de la supervisión presupuestaria para ampliar y aumentar la supervisión, a fin de hacer frente a los desequilibrios macroeconómicos. ¿Por qué esto es importante? Las divergencias en la competitividad y las diferencias entre los países con déficit y los países con superávit de la zona del euro han aumentado en los últimos diez años. Este ha sido el motivo por el que la crisis financiera ha perjudicado tanto a la UE, en especial a algunos de nuestros Estados miembros. Deberíamos prevenir y atajar los problemas que están apareciendo antes de que deriven en una crisis.
Por consiguiente, proponemos que se definan indicadores y un cuadro de resultados, se convengan umbrales de alerta y se formulen recomendaciones y avisos con antelación si es necesario. Estos indicadores podrían incluir, por ejemplo, tendencias de la productividad, costes laborales unitarios y la evolución de la balanza por cuenta corriente.
Obviamente, esto no significa que queramos debilitar el rendimiento de las exportaciones de ningún país, por supuesto que no. Por el contrario, el objetivo de esta propuesta es volver a equilibrar el crecimiento económico en toda Europa. Debemos reforzar la competitividad de la exportación allí donde sea necesario y la demanda nacional allí donde se necesite y sea posible. Esa es la forma de actuar como un equipo europeo por el bien de toda Europa.
En tercer lugar, es preciso que dejemos muy claro a quienquiera que observe la zona del euro que nunca nos daremos por vencidos. Para disuadir a todo el mundo incluso de poner a prueba nuestra energía, necesitamos un marco permanente y robusto para la gestión de crisis para los Estados miembros de la zona del euro. El mecanismo provisional establecido el 10 de mayo representa un primer avance valiente en esa dirección, pero para el medio y largo plazo, la Comisión propondrá un mecanismo más permanente, sujeto a condiciones políticas estrictas y, por supuesto, basándose en lo aprendido de experiencias recientes. Sí, necesitamos evitar riesgos morales. Por eso debemos hacer que el mecanismo sea tan poco atractivo que ningún líder o país sienta voluntariamente la tentación de recurrir a él. Pero la experiencia reciente ha demostrado que es mejor tener un cuerpo de bomberos preparado para un posible incendio forestal que empezar a crear el cuerpo de bomberos cuando el incendio ya se ha convertido en un incendio forestal más grande. Más vale prevenir que curar.
Para terminar, estas propuestas de la Comisión preparan el terreno para un avance espectacular en la gobernanza económica en Europa, pero también deseo llamarles la atención sobre otra decisión sumamente importante —el mismo día en que proponemos estas medidas— a saber, la propuesta para que Estonia pase a formar parte de la zona del euro por sus propios méritos. Sólo por darles una cifra: mientras que, en este momento, la deuda media en Europa se sitúa alrededor del 75 %, en Estonia se encuentra en torno al 7,5 % —no el 75 % sino el 7,5 %— de forma sostenible.
Esta propuesta transmite a todos la señal importante de que la zona del euro no cederá a las presiones mientras confíe en sí misma, y las políticas económicas y fiscales sostenibles darán sus frutos a los Estados miembros. En definitiva, las iniciativas de la Comisión, una vez adoptadas, conducirán a un aumento sustancial de la gobernanza económica en Europa y a una ampliación prudente de la zona del euro. De hecho, en la UEM, ya es hora de darle vida a la "E". Joseph Daul, en nombre del Grupo PPE. – (FR) Señor Presidente, Señorías, Europa por fin ha reaccionado. Los Jefes de Estado y de Gobierno por fin han comenzado a tratar los problemas poniéndose de acuerdo, hace diez días, sobre un plan de apoyo para nuestra moneda, el euro. Este es un plan que refleja con precisión el grado de solidaridad europea, contradiciendo así a todos aquellos que dudaban de ella, pero que todavía resulta inadecuada y debe ir acompañada de medidas que reduzcan nuestros déficits presupuestarios nacionales para lograr consenso entre los 27 respecto a los presupuestos sociales y fiscales. Creo que esto es lo que está diciendo todo el mundo esta mañana y todos hemos estado diciendo lo mismo durante las últimas dos semanas. ¡Bueno, hagámoslo ahora! Este plan se completó el miércoles pasado con la decisión de la Comisión, la cual acojo con agrado, de aumentar radicalmente la supervisión y la puesta en marcha de un pacto de estabilidad.
Señorías, no saldremos de la situación a menos que se apliquen todas estas medidas. No saldremos de esta situación a menos que tengamos coraje político, porque las medidas que ya deberíamos haber adoptado conjuntamente a escala comunitaria e individualmente a escala nacional tendrán que adoptarse ahora. Esto se aplica tanto a los gobiernos de la derecha como a los de la izquierda. Siento mucho que los socialistas alemanes no tuvieran este coraje cuando votaron en el Bundestag sobre el plan de ayuda europeo.
Debemos aprender algunas lecciones de todo esto. La primera lección: debemos conocer el verdadero estado de las cuentas públicas nacionales, al igual que conocemos el verdadero estado de las cuentas públicas de la UE. Pido a la Comisión que se esfuerce por asegurarse de que esto sea así y castigar, y no sólo criticar tímidamente, a cualquier Estado que no cumpla con esta obligación. Como bien saben ustedes, todo el mundo tiene miedo del control policial de velocidad, todo el mundo tiene miedo a las multas y del número de puntos en su permiso de conducir cuando está en la carretera. Así es como funciona, así que tiene que haber multas. Este es el principio y el fin de toda política seria en este ámbito.
Segunda lección: los 27 deben centrarse en sus políticas presupuestarias muy al comienzo de los debates. La Comisión pidió esto la semana pasada. Yo mismo lo solicité en esta Cámara hace algunas semanas. Sé que a los Estados miembros les irrita que les pidamos que se centren, pero deben acostumbrarse a que se les irrite a partir de ahora si siguen tratando sus finanzas públicas como si estuvieran viviendo en una isla desierta, como si no estuvieran conectados unos con otros por una moneda y, en consecuencia, por una disciplina común necesaria.
Además, lo que es cierto de los presupuestos nacionales también es cierto de la política social y fiscal. De nuevo, comprendo el enfado de algunos de nuestros compatriotas cuando se les pide que hagan sacrificios por otros que trabajan menos y se jubilan antes. Esto tampoco puede continuar. Esta es la tercera lección que he aprendido de esta crisis. El euro sólo será viable si colectivamente nos facilitamos los recursos para hacerlo así. Yo no contradiría al señor Volcker, consejero financiero del Presidente Obama, que ha dicho que es probable que el euro se hunda si no cambiamos nuestra cultura y nuestro comportamiento. Debemos mirar más allá de las cuestiones nacionales y considerar las cuestiones europeas. Debemos dejar atrás las políticas a corto plazo, destinadas a evitar que nuestros gobiernos nacionales pierdan algunos puntos en los sondeos de opinión, por planes a medio y largo plazo, planes que también demandan nuestros empresarios para poder invertir y contratar.
Mi grupo pide a Europa que se despierte. Pide a la Comisión que haga su trabajo, que consiste en aplicar la técnica del palo y la zanahoria con los Estados miembros. ¡Debe recompensar financieramente a aquellos que saneen sus finanzas públicas y penalizar a los que se nieguen a hacerlo así!
La Comisión, señor Rehn, no ha de tener miedo de hacer esto, ya que sería en beneficio de los europeos y los Estados miembros. El principal problema entre nuestros ciudadanos, que de ninguna manera surge en nuestras reuniones en la actualidad, es si sus ahorros todavía están a salvo. Comprendo a estos ciudadanos, que han trabajado toda su vida para tener unos pocos ahorros. Así que esa es la primera garantía que debiéramos ofrecerles: que sus ahorros se encuentran protegidos. Eso es, de una forma bastante simple, lo que la Comisión debe hacer; pues fue creada para tal fin.
Solamente en este contexto, Señorías, la Estrategia Europa 2020 tendrá algún sentido. Sólo si establecemos de nuevo un objetivo responsable, si actuamos conjuntamente con respecto a las cuentas públicas, podremos ganar la batalla del desempleo, la educación, la formación, la investigación y la innovación. Ya dije esto ayer y lo digo cada día: si se debe ahorrar en todos nuestros Estados miembros, entonces nosotros también, como diputados al Parlamento y funcionarios europeos, tendremos que dar ejemplo, o si no, nos faltará credibilidad.
Eso es todo lo que tengo que decir y todavía espero —he vivido unas cuantas crisis de gran intensidad y gravedad— que esta crisis pueda al menos servir como un nuevo punto de partida para Europa y sus ciudadanos. Martin Schulz, en nombre del Grupo S&D. – (DE) Señor Presidente, Señorías, se está realizando este debate desde la perspectiva de una situación muy grave que representa una amenaza para la Unión Europea. Llevamos décadas de ideología no intervencionista a nuestras espaldas y durante estas décadas se ridiculizaba a cualquiera que cuestionara la presunta superioridad del sistema económico capitalista. El sistema económico nos ha introducido en la crisis financiera, económica y laboral más profunda y la mayor crisis de la moralidad y la legitimidad de las instituciones desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
El sistema es erróneo. Es, hasta cierto grado, inmoral y también retorcido. Me gustaría ponerles un ejemplo, porque muchos de nuestros ciudadanos no comprenden la jerga que se utiliza. ¿En qué consiste el comercio de permutas de cobertura por incumplimiento crediticio y de seguros de riesgo de crédito? Significa que usted puede contratar una póliza de seguros que luego puede comprarse y venderse como un artículo de consumo. Permítanme explicar esto en la práctica. Estoy seguro de que la encantadora finca que posee el señor Daul se encuentra protegida por una póliza de seguros contra incendios. Si yo, Martin Schulz, puedo comprar dicha póliza de seguros del señor Daul y si recibo el pago del seguro en su lugar cuando su casa se quema, entonces simplemente necesito a alguien, por ejemplo el señor Cohn-Bendit, que esté preparado para prender fuego a la casa y me convierto en un mafioso.
Este es un sistema retorcido, que debería suprimirse, y estas prácticas deberían prohibirse. Estos son precisamente los mecanismos que estamos debatiendo y los ejemplos de la vida real no son divertidos. A uno le preocupa el fondo de pensiones del sindicato de profesores de California que quería comprar una aerolínea alemana por medio de un fondo de cobertura. El fondo de pensiones no lo consiguió, pero compró otra cosa en su lugar. Sin embargo, el fondo de pensiones después quebró. Esto ha llevado a la ruina a toda una generación de profesores, que han estado pagando este fondo durante cuarenta años. Esa es la realidad de este sistema económico, que ahora ha llegado a sus límites y que debe estar más controlado.
Ahora es el turno de los gobiernos. Esto es lo que ustedes han dicho, señor López Garrido y señor Rehn. Eso está muy bien, pero somos nosotros quienes estamos reaccionando, somos nosotros quienes estamos tomando las medidas necesarias y, en mi opinión, estamos reaccionando demasiado tarde. Se deberían haber introducido reglamentos en muchos ámbitos mucho antes y así lo hemos solicitado con frecuencia en esta Cámara. Ahora estamos aplicando reglamentos para los fondos de cobertura, pero ¿cuándo se creará una agencia europea de calificación? ¿Es normal que una agencia americana de calificación, precisamente en el momento en que la especulación contra Grecia alcanzaba su punto álgido, tuviera la mira puesta en el próximo objetivo y redujera la calificación de Portugal? ¿Qué tipo de instituciones son estas que pueden decidir el destino de naciones enteras? Deben estar controladas y reguladas. No obstante, esto no debería estar pasando ahora, sino que debería haberse hecho hace años y así lo pedimos hace años, pero nuestras peticiones fueron rechazadas. Las rechazaron los mismos gobiernos que hoy afirman estar gestionando esta crisis.
Señor Langen, sé que esta tarde usted va a presentar una enmienda que asegure que el Parlamento no se reúne durante la época de carnaval en Alemania. Eso es algo positivo. Simplemente lo que pasa es que cuando usted está aquí, es carnaval todos los días que el Parlamento se reúne. Lo siento mucho.
Tenemos déficits estructurales en la UE, que las instituciones tienen la responsabilidad de resolver. Se supone que hemos creado una unión económica y monetaria. Sin embargo, la realidad es que tenemos una unión monetaria, pero no una unión económica. En Europa, tenemos un batiburrillo de políticas económicas. Un total de 16 Estados soberanos no están coordinando sus políticas económicas, algunas de las cuales son incoherentes entre sí, dentro de un área de moneda única. Esto representa un riesgo enorme. Arnold Schwarzenegger y su bonito Estado de California están totalmente en quiebra, pero eso no afecta al dólar en absoluto, porque la política económica de California forma parte del área de moneda única de los Estados Unidos. Si se pone en peligro el 2,8 % del producto interior bruto de la zona del euro, como en el caso de Grecia, aquí se producirá una crisis muy grave. Debemos deshacernos de este déficit, por eso necesitamos gobernanza económica. Si hay alguien que todavía se oponga a esto es que no ha escuchado los disparos de alerta.
Nos encontramos en mitad de una crisis de legitimidad muy grave. La población se está dando cuenta de que este sistema económico ha fracasado y ya no tiene ninguna confianza en él. Ha visto que las instituciones nacionales e internacionales se basan en este sistema y, por lo tanto, tampoco confían ya en las instituciones. Durante esta fase, mucha gente está volviendo al refugio de la retórica nacional frente a este reto globalizado y «europeizado». Esta contradicción a tres bandas entre la crisis de confianza en nuestro sistema económico y en nuestras instituciones públicas y el repliegue de muchas instituciones públicas a adoptar un enfoque nacional, en lugar de buscar soluciones en las estructuras internacionales, es una mezcla que pone en peligro a toda la UE.
Por lo tanto, necesitamos gobernanza económica y también, en última instancia, necesitamos ser capaces de aplicar nuestros propios reglamentos. Por último, señor Daul, usted que preside el grupo que incluye a los representantes de Nea Dimokratia, debería ser un poco más moderado en sus críticas hacia otros partidos. Guy Verhofstadt, en nombre del Grupo ALDE. – (FR) Señor Presidente, no creo que ni la retórica nacionalista ni la marxista vayan a darnos las soluciones que necesitamos para esta crisis que atravesamos.
Lo que estamos experimentando en la actualidad, señor Presidente, no es, en mi opinión, una crisis monetaria de la Unión, ni siquiera una crisis de nuestra moneda única; sino más bien, es una crisis de gobernanza comunitaria. Esta es la situación en la que nos encontramos en este momento. Incluso me atrevería a decir que es una crisis derivada de la creencia obsesiva de los Estados miembros de que pueden resolver los problemas de Europa con su enfoque intergubernamental, cuando un área monetaria, señor Presidente, debe estar gobernada por un único método, por el método comunitario, basándose en el interés europeo, y no por un sindicato de intereses nacionales, que es lo que el Consejo Europeo y el Consejo de la Unión Europea, por su misma naturaleza, representan.
Así que, por mi parte, tengo tres mensajes que transmitir esta mañana en este debate. El primer mensaje, señor López Garrido, va dirigido al Consejo. Quizás podríamos pedir a la Presidencia española que invitara a los miembros del Consejo a mostrar un poco de discreción respecto a la crisis del euro, porque cada vez que se encuentra una solución para ayudar al euro, uno u otro Jefe de Estado o Gobierno se ve obligado a presentarse para decir su parte y sabotear, de hecho, la solución que se ha hallado. Por consiguiente, creo que lo primero que se le debe pedir al Consejo es que sea un poco más discreto y deje a la Comisión y al Banco Central Europeo que propongan soluciones.
Mi segundo mensaje es para la Comisión. Creo, señor Rehn, que usted tomó algunas decisiones valientes el miércoles pasado que representan un avance en la dirección correcta, pero que la Comisión debe ir más lejos. Por el momento, tenemos un grupo de trabajo. Este grupo de trabajo del Consejo se reunirá para proponer soluciones en octubre o hacia finales de este año. En mi opinión, esto es demasiado tarde. Depende de la Comisión, que tiene el derecho de iniciativa, el reunir un ambicioso conjunto global de medidas durante las próximas semanas y meses. Eso es lo que se debe hacer. No debemos esperar a que un grupo de trabajo del Consejo nos diga lo que se debe hacer; depende de la Comisión tomar esta iniciativa. Depende de la Comisión elaborar un paquete general, que presente al Consejo y el Parlamento y que incluya, desde mi punto de vista, cuatro elementos.
En primer lugar, el fortalecimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Esto significa, en realidad, penalizaciones; personalmente estoy a favor de la idea del señor Rehn y espero que todos lo estén. Él dice que, como parte de este paquete, la Comisión debería encargarse de controlar los presupuestos antes de que fueran aprobados por los parlamentos nacionales. Esta no es una cuestión de subsidiariedad ni de falta de subsidiariedad; sino que es cuestión de lealtad hacia el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y el euro. No podemos decir, por otro lado, que formamos parte de este Pacto de Estabilidad y Crecimiento y de la zona del euro y, por el otro, que nuestro presupuesto no tiene nada que ver con el euro o que esta es una competencia estrictamente nacional.
En segundo lugar, creo que este paquete de medidas también debe integrar una Estrategia 2020 que sea convincente. Lo está en la mesa del Consejo ahora mismo, señor López Garrido, no es convincente en absoluto. ¿Van ustedes a llegar a una conclusión en junio? ¿Qué van a concluir en junio con respecto a la Estrategia 2020? ¿Será lo mismo que ustedes concluyeron respecto a la Estrategia de Lisboa, la cual fracasó? ¿Será otra vez el método abierto de coordinación? Bueno, si usted habla en serio, ahora debe facilitar a la Comisión todos los instrumentos que necesite para gestionar realmente esta Estrategia 2020, esta estrategia económica que tiene que sacarnos de la crisis.
La tercera medida que, sin duda, debe aplicarse consiste en la creación de un fondo monetario europeo que sustituya el mecanismo de estabilidad que se creó, porque ese mecanismo, como usted mismo dice, señor Rehn, no va a hacer el trabajo. De nuevo, es un mecanismo intergubernamental que se formó dentro del Consejo de Economía y Finanzas (Ecofin) y que requiere unanimidad. Cada préstamo que se concede tiene que ser aprobado por todos los Estados miembros. Este es un sistema que no puede funcionar a largo plazo y, por tanto, se necesita un fondo monetario europeo, gestionado por la Comisión y, si fuera necesario, por el BCE. No obstante, no se le debe permitir que tome aquellas decisiones que son la responsabilidad de todos los Estados miembros de la zona del euro. Por último, debemos tener un mercado de bonos europeos.
Esto es lo que esperamos de la Comisión, señor Rehn. Queremos que ustedes tengan el valor y la ambición suficientes como para proponer un paquete de gran envergadura que incluya estos cuatro puntos en la mesa de negociación dentro del Consejo y el Parlamento.
(Aplausos) Rebecca Harms, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señor Presidentes, Señorías, mi grupo ha decidido otra vez adoptar un planteamiento positivo del mecanismo de estabilización financiera que se acordó en el fin de semana de conversaciones sobre la crisis en Bruselas hace casi dos semanas.
Estamos combinando nuestro apoyo con un claro compromiso con una política económica y financiera unificada. Esto no es nada nuevo para mi grupo. Para nosotros, ha sido una tradición durante muchos años. Sin embargo, junto con este compromiso, señor Rehn y señor López Garrido, deseamos que se decida seriamente no continuar simplemente combatiendo los síntomas de la crisis, sino más bien que se haga frente al reto general que esta representa.
Desde nuestro punto de vista, hemos estado intentando subsanar los síntomas desde 2008. Hemos estado intentando salvar a los bancos desde 2008, cuando quebró Lehman Brothers. Me gustaría decir otra vez que debemos ser honestos con nuestros ciudadanos de Europa. El euro no se estabilizó durante el mencionado fin de semana. Por el contrario, de nuevo se rescató a numerosos bancos alemanes y franceses. La cotización de las acciones demostró muy claramente lo que ocurrió. No obstante, debemos salir de este ciclo de rescatar a los bancos, que nos ha costado miles de millones. Ya no sabemos de dónde procede el dinero y sólo nos atrevemos a avanzar muy poco a poco hacia la regulación pública de los mercados financieros, pasando por el acuerdo en el Consejo Economía y Finanzas (Ecofin).
El aspecto principal de lo que estamos pidiendo hoy es que el Estado debe volver a los mercados financieros y adoptar un enfoque muy decidido. Ya no debe seguir bajo el control de los bancos y los especuladores de los que se queja todo el mundo. Es cierto que los bancos son una parte fundamental del sistema, pero debe haber algo muy podrido en este sistema si se puede llevar a nuestros Estados al borde del desastre y el sistema político permite que esto suceda.
Me gustaría resumir la situación muy brevemente. Ahora debemos tomar decisiones claras en ciertos asuntos. Hay indicios de que algunos de los Estados miembros de la UE avanzan en la dirección correcta, pero creemos que deberían prohibirse los activos tóxicos y las ventas en corto en toda la UE, que los fondos de cobertura deberían mantenerse bajo un control muy estricto y que debemos dejar de hablar sobre la introducción de un impuesto sobre las transacciones financieras y realmente hacer algo al respecto. Necesitamos este impuesto, entre otras cosas, para refinanciar lo que estamos haciendo con dinero público. La participación de los bancos y los especuladores ya no debe ser simplemente una cuestión de discursos dogmáticos. Podemos garantizar de verdad su participación introduciendo este impuesto.
Una segunda cuestión que me preocupa mucho es el futuro de una política presupuestaria coordinada en la Unión Europea, es decir, disciplina presupuestaria. Estoy muy familiarizada con este término en el contexto alemán. Sin embargo, propongo que, teniendo en cuenta la gestión de crisis y la votación sobre la Estrategia Europa 2020, lleguemos de nuevo a un acuerdo sobre lo que queremos en realidad, sobre cómo deberían presentarse a sí mismos los Estados miembros y Europa a nuestros ciudadanos dentro de cinco o diez años en lo que respecta a la responsabilidad del Estado. ¿Debería utilizarse la estrategia europea como un ariete contra la responsabilidad social del Estado? Me gustaría mucho conocer su opinión acerca de todo esto: guarderías, escuelas, universidades, bibliotecas, atención a las personas mayores, hospitales, museos y teatros.
Hace una semana, mi colega, el señor Cohn-Bendit, dijo que Grecia necesitaba más tiempo para poner en marcha un plan de reconstrucción. Conozco la desastrosa situación financiera de muchos Estados miembros y creo que algunos de ellos necesitan tiempo para decidir lo que se debería hacer. Como ya he dicho, utilizar un ariete contra el sistema de seguridad social sería, sin duda, lo peor que la Unión Europea podría hacer en este momento. No obstante, eso no nos impide que examinemos detenidamente nuestra política presupuestaria a fin de asegurarnos de que las distintas generaciones reciban igualdad de trato. Desde el Grupo Verts/ALE hemos apoyado presupuestos de este tipo en Alemania en repetidas ocasiones.
Me gustaría acabar con una puntualización. Si ahora fuéramos a abandonar nuestra política climática y el desarrollo sostenible, como algunas personas han indicado, realmente estaríamos aplicando el plan del diablo. No debemos descuidar la innovación en la industria y las empresas, un enfoque de la producción respetuoso con el medio ambiente y la organización del transporte público. Debemos salvaguardar los empleos mediante la innovación, la viabilidad futura y la sostenibilidad, pero esto cuesta dinero. La introducción de nuevos impuestos es un tema tabú. Pero estoy convencida de que sólo saldremos de esta crisis si rompemos el tabú de la intervención estatal, el papel del Estado y la necesidad de impuestos inteligentes.
(Aplausos) Timothy Kirkhope, en nombre del Grupo ECR. – (EN) Señor Presidente, lamentablemente ha llegado a ser un rasgo característico de algunas personas que hablan a favor de la Unión Europea el creer que la solución a todos los problemas es más integración. Este planteamiento pasa por alto lo esencial. Con demasiada frecuencia lo que le falta a Europa no son mecanismos adicionales para aplicar las políticas acordadas, sino más bien la voluntad política de cumplir con los compromisos que ya se han asumido pero no se han ejecutado.
Por lo tanto, sinceramente espero que la iniciativa de Europa 2020, que desde luego es necesaria para tratar la crisis económica subyacente a la que se enfrenta Europa, no fracase de la misma forma. Sin embargo, en cuanto a la crisis de la zona del euro, se nos dice que, a fin de evitar otras crisis similares en el futuro, la Unión necesita competencias para exigir la anterior presentación de proyectos de presupuesto por parte de los gobiernos soberanos e imponer sanciones más severas a los Estados miembros, pero ya se suponía que la información presupuestaria estaba disponible; simplemente era poco precisa y estaba sometida a poco control.
¿Mejoraría la calidad de la información y la competencia de quienes analizan dicha información sólo porque se introdujera un procedimiento más exigente? Antes se disponía de sanciones; pero estas simplemente carecían de credibilidad. Aumentar su alcance no hace más probable su imposición. ¿Se tomarían las nuevas medidas con más seriedad? Además, la emisión de deuda, que corre el riesgo de aumentar el presupuesto de la UE y garantizar directamente los préstamos de la UE, es un desvío importante que socava los principios de las finanzas públicas sólidas que se supone que debemos reforzar.
En el Grupo ECR, queremos que el euro tenga éxito tanto por quienes elijan adherirse como por quienes forman la gran economía europea, pero esto requiere que los Estados miembros asuman sus responsabilidades con seriedad, sean honestos entre sí y cumplan con los compromisos que han acordado.
Según sus propias declaraciones, la Comisión cree que sus propuestas producirán un aumento considerable de la unión económica y monetaria. No es de asombrar que, mientras que la versión inglesa del texto de la cumbre de marzo se refería a la «gobernanza», al igual que la Comisión, la versión francesa hablaba de «gobierno». Parece ser que, para algunos, un «gobierno» económico europeo centralizado es sin duda la ambición, pero esto no podría solucionar los problemas que afrontamos: resultaría perjudicial para nuestros ciudadanos, para nuestros Estados miembros y, además, para la propia Unión Europea. Lothar Bisky, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (DE) Señor Presidente, las reuniones más recientes del Consejo indican que ya están en marcha cambios de gran repercusión. Actualmente estamos experimentando un proceso de gubernamentalización de la política europea. El Tratado de Lisboa elogió la función del Parlamento y el fortalecimiento de esa función y nosotros también hemos expresado nuestro aprecio.
Ahora se está llegando a acuerdos fundamentales entre los gobiernos y se están gastando sumas de dinero astronómicas. Hasta ahora, los parlamentos han tenido poco que decir al respecto y debemos poner fin a esto. El método utilizado por quienes gobiernan ha resultado en enormes sumas de dinero empleadas para rescatar a los bancos, siendo ellos mismos los responsables de haberse endeudado en exceso. Estos gobiernos han salvado el capitalismo de casino utilizando el dinero de los contribuyentes. Sin embargo, han abordado con mucha indecisión el rescate de los Estados que se encuentran endeudados. En algún lugar, consiguieron encontrar 750 000 millones de euros. La cuestión es si imprimir dinero salvará el desarrollo económico. Creo que es más probable que se salve el capital de los bancos. No obstante, la Unión Europea debe ser más que simplemente un libre mercado interior con una moneda única.
El señor Barroso tiene razón cuando dice que sin una unión económica, podemos olvidarnos de la unión monetaria. Sin embargo, todavía no puedo ver ninguna idea clara. La persistencia en el fallido Pacto de Estabilidad y Crecimiento tiene relativamente poco que ver con la coordinación sensata de la política económica. Lo que nos falta es una unión social. Nos falta un nuevo reglamento duradero y eficaz del sector financiero. Nos falta una política fiscal y una política salarial coordinadas y un impuesto sobre las transacciones financieras. Aunque llevamos mucho tiempo hablando de este impuesto, siguen siendo sólo palabras.
Es hora de salvaguardar el Estado social mediante las instituciones comunitarias, no de desmontarlo. Los griegos y otras naciones tienen miedo porque pueden ver las medidas que se están adoptando en el plano social. Ya es hora de que luchemos por la armonización de las normas sociales a un alto nivel.
Debemos prohibir los fondos de cobertura y eliminar los paraísos fiscales. Estamos avanzando muy lentamente en la lucha contra la crisis en los mercados financieros. En vista de la velocidad con la que actúan los especuladores, estamos haciendo muy poco. Durante emergencias como las que ahora mismo afrontamos, es totalmente erróneo nacionalizar los miles de millones que se están gastando como pérdidas y privatizar los beneficios. No se debe permitir que los bancos tengan acceso directo al dinero de los contribuyentes con la ayuda del Estado. A propósito, hay algo que tengo claro y es que en la situación actual, tendremos que volver a definir el término «ladrón de banco». Niki Tzavela, en nombre del Grupo EFD. – (EL) Señor Comisario, quisiera aprovechar esta oportunidad para agradecerle personalmente su trabajo duro y eficaz en relación con la crisis económica en Grecia. También me gustaría dar las gracias a todos los partidos del Parlamento por el apoyo y la solidaridad que han mostrado hacia Grecia.
Tengo tres propuestas y me gustaría, sin lugar a dudas, pedirles su apoyo. En cuanto a la adopción de un instrumento permanente para la gobernanza económica, el Instituto Bruegel, que es un grupo de expertos en el campo de la economía, propone lo siguiente: el Banco Central Europeo debería garantizar los bonos europeos hasta el 60 % del PIB de cada país; estos son los llamados «bonos azules». Cuando los bonos superaran el límite del 60 %, el superávit debería pedirse prestado según las condiciones del mercado; estos son los llamados «bonos rojos». Esta es una propuesta de un instrumento permanente para la gobernanza económica; no necesitamos crear nuevos mecanismos, etcétera, y puede adoptarse con mucha rapidez.
Tengo dos propuestas puntuales para Grecia: el Fondo Monetario Internacional podría ampliar el período de devolución del préstamo a Grecia de tres a cinco años. Si nuestros prestamistas europeos adoptaran la misma ampliación, sería mucho más fácil y más realista que Grecia devolviera su deuda y esto transmitiría un mensaje positivo a los mercados. La segunda propuesta es la siguiente: la cantidad de ayuda que se ha destinado a Grecia podría utilizarse para devolver nuestros bonos. Sería una gestión racional de este asunto si Europa fuera a liberar recursos ahora, para dárselos a Grecia en el futuro y que este país los utilizara para desarrollar la economía griega. En este momento, el Gobierno griego está a la defensiva; intenta recoger dinero a duras penas para poder reducir su deuda. Sin embargo, no podemos intentarlo y estimular el crecimiento al mismo tiempo. Por eso, señor Comisario, creo que sería una buena idea que se apoyara una iniciativa paralela para estimular el crecimiento.
Para finalizar, me gustaría decir que esperamos que la crisis griega sea el único precio que la Unión Europea tenga que pagar por la precipitada creación de la gobernanza económica que deberíamos haber establecido hace diez años. Esperemos que la crisis griega sea el único precio que tengamos que pagar. Presidente. – Señora Tzavela, no le he interrumpido porque usted es de Grecia y esta cuestión es muy importante, pero su intervención ha durado más de un minuto. Por favor, cíñase al tiempo establecido la próxima vez. Nicole Sinclaire (NI). – (EN) Señor Presidente, cuando se convirtió en Presidente de esta Cámara el año pasado, dijo que trataría a todos los grupos de la misma forma. He observado en este interesante debate que el señor Schulz se excedió dos minutos —todos los grupos se excedieron en su tiempo— pero usted sólo criticó a un grupo. ¿Podría explicarme el porqué? Presidente. – Me gustaría decir, señora Sinclaire, que estoy controlando el tiempo. Esos discursos, desde luego, se excedieron en algunos segundos. La diputada que ha hablado hace un momento fue quien más se excedió, pero se lo permití porque ella representa a Grecia y también se trataba de la opinión de alguien que vive en Grecia y esta cuestión me pareció importante. Como norma, no permito a los diputados que se excedan en el tiempo que tienen asignado, pero creo que todos estamos de acuerdo en que la declaración de la señora Tzavela era de especial importancia para nosotros. Francisco Sosa Wagner (NI). – (ES) Señor Presidente, ha sido necesario encontrarnos ante el abismo y el derrumbe económico para que los Jefes de Estado y de Gobierno hayan comprendido que el camino no es el de más nacionalismo sino el de más Europa.
En esta dirección van algunas medidas adoptadas, como el declive del derecho de veto en el Consejo Europeo o la semilla de un Tesoro público europeo.
Por fin, aunque tardíamente, nos hemos enterado de que todos navegamos en el mismo barco y de que es inútil atender situaciones individuales y, además, hacerlo de manera improvisada.
Pero me pregunto si esta actitud es un paréntesis o, por el contrario, el comienzo de un verdadero gobierno económico europeo, porque lo que sobra, queridos colegas, es gobernanza, y lo que falta es auténtico gobierno, si queremos ser fieles al testamento de los padres fundadores.
Por eso, desde este Parlamento debemos impulsar todas aquellas reformas que se dirijan a fortalecer Europa y conviertan en una realidad la disciplina presupuestaria y fiscal, olvidándonos, por cierto, de nostálgicas soberanías.
Queridos colegas, reforzar la Comisión Europea y reforzar este Parlamento es la única receta acertada para construir una Europa que, en otro caso, se desvanecería como una sombra fugitiva. Corien Wortmann-Kool (PPE). – (NL) Señor Presidente, lo que he aprendido es que, si la finca del señor Daul se incendia, lo primero que se debe hacer es apagar el fuego. Por lo tanto, nuestro grupo, el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos), respalda por completo las medidas de rescate que han decidido el Consejo y la Comisión.
El hecho de que una decisión sobre un paquete de medidas por la cantidad de cientos de miles de millones de euros fuera ineludible en un sólo fin de semana, es un aviso de que unas normas presupuestarias más estrictas y coherentes resultan esenciales y deben fortalecerse.
Señor Presidente, el Consejo fue unánime; demostremos también ese tipo de unanimidad. Lamentablemente, escuchando al señor Schulz, Presidente del Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo, me doy cuenta de que no vamos a encontrar unanimidad en esta Cámara. Todos nosotros en el Parlamento queremos una Europa con crecimiento económico sostenible, suficiente empleo para nuestros ciudadanos y un entorno empresarial saludable. Pero únicamente podemos lograrlo si nuestra moneda y nuestra economía son estables.
Un Pacto de Estabilidad y Crecimiento que sea obligatorio es crucial para una ambiciosa Estrategia Europa 2020. En cuanto a las dos iniciativas mencionadas, su éxito depende de una sólida gobernanza europea. Esta es la idea principal de la resolución que la semana pasada debatimos con los grupos en esta Cámara. El Comisario Rehn merece nuestro apoyo y creo que es irresponsable que nuestros colegas diputados del Grupo S&D se nieguen a darle su apoyo.
Pese a que el comportamiento irresponsable de los especuladores no es la causa, este ha avivado las llamas de la crisis del euro. Por lo que respecta a nuestro grupo, el Comisario Barnier debe trabajar con energía en las propuestas a fin de reducir el comportamiento irresponsable en los mercados financieros. Hannes Swoboda (S&D). – (DE) Señor Presidente, Señorías, la señora Wortmann-Kool se equivoca en dos aspectos. En primer lugar, desde luego que no queremos que se incendie la finca del señor Daul. No queremos que se incendie ninguna finca. Queremos tomar precauciones, ese es nuestro objetivo.
En segundo lugar, apoyamos mucho las medidas que ha propuesto el señor Rehn. Lo que sucede es que simplemente en algunos casos, estas no van lo bastante lejos, porque la mayoría de las medidas no se han sugerido hasta que la finca del señor Daul estaba ardiendo. Usted ha dicho con razón que, en primer lugar, debemos evitar que la finca se incendie y ese es el punto decisivo que me gustaría discutir. El señor López Garrido ha dicho hoy que la adopción de decisiones se había realizado con una lentitud exasperante. También es cierto que hemos pasado muchísimo tiempo tomando nota de los cambios que hemos experimentado en la Unión Europea durante los últimos diez años.
El señor Rehn ha señalado correctamente que las diferencias entre cada uno de los países de la zona del euro con respecto a la competitividad han aumentado en lugar de reducirse. Lo que usted no menciona, señor Rehn, es algo que consideramos muy importante, a saber, la diferencia cada vez mayor entre los ricos y los pobres en Europa. Si eso le suena marxista al señor Verhofstadt, para nosotros es una cuestión de seguridad social y política social. Sin embargo, eso simplemente a algunas personas no les interesa.
La cuestión es cómo pretenden conseguir que la población acepte las medidas económicas y los estrictos requisitos presupuestarios que ustedes con razón proponen, cuando la población empieza a darse cuenta de que Europa y la zona del euro se caracterizan por un distanciamiento cada vez mayor entre ricos y pobres. Esto resulta inaceptable y por eso se producen más protestas contra las medidas necesarias de lo que cabría esperar normalmente.
Por consiguiente, instamos a la Comisión y al Consejo a actuar. Debemos reducir las diferencias en la competitividad. Creo que usted tiene toda la razón cuando dice que debemos aumentar la competitividad de países como Grecia y España. Esto no consiste en empeorar las condiciones de competencia de Alemania, Austria, Holanda y otros países, sino en mejorar las condiciones de competencia en los países más débiles económicamente. Por supuesto, esa es la estrategia correcta, pero su propuesta, señor Rehn, no incluye ninguna medida específica para conseguirlo.
Usted ha hablado hoy sobre la reforma del mercado laboral y el sistema de pensiones. Este es el planteamiento correcto, pero no basta simplemente con reformar el mercado laboral y las pensiones. También debemos examinar el presupuesto. Si no desarrollamos nuestra infraestructura y si no utilizamos todos los medios a nuestra disposición en la Estrategia Europa 2020, incluidas las tecnologías ecológicas, etcétera, no tendremos éxito a la hora de alcanzar nuestro objetivo. Por lo tanto, le pido que tome nota de que es necesario fortalecer la competitividad y la seguridad social en Europa. Adina-Ioana Vălean (ALDE). – (EN) Señor Presidente, me gustaría referirme a la situación de aquellos Estados miembros que no son miembros de la zona del euro pero que, sin embargo, comparten la misma preocupación. Los líderes políticos de nuestros países han estado vendiendo la idea de que la adhesión a la UE debería verse como una garantía contra los tiempos de dificultades económicas, pero la realidad ha demostrado que esto no es así. El euro está sometido constantemente a ataques de todos los frentes a pesar de todos los esfuerzos realizados y todos sabemos que el dinero fresco es sólo un parche para un problema mucho más profundo. Esta es una situación de una gravedad extraordinaria y necesitamos respuestas extraordinarias.
Afrontémoslo; no hay ninguna escapatoria de una integración económica más profunda y esto, por tanto, implica una unión política más estrecha. Puesto que este desequilibrio provoca divergencias sobrecogedoras entre los Estados miembros, y para asegurar la disciplina financiera a nivel europeo, necesitamos mecanismos de buena gobernanza, sanciones y cumplimiento. Necesitamos encontrar formas de fomentar la inversión, atraer capital y recortar con valentía los gastos burocráticos. Necesitamos que los gobiernos adopten medidas inteligentes. En Rumanía, por ejemplo, el Gobierno está recortando las pensiones y los salarios en lugar de reducir los gastos burocráticos o el dinero de los clientes políticos. En Rumanía tenemos más empleados de servicios secretos que el FBI pero, en lugar de introducir recortes aquí, estamos recortando en médicos y profesores.
Insto encarecidamente a la Comisión a apoyar las medidas propuestas y no desistir ante la presión de los Estados miembros, porque sólo unos pocos pueden servir como ejemplo en la actualidad. Philippe Lamberts (Verts/ALE). – (FR) Señor Presidente, Señorías, sí, necesitamos que el gasto público sea responsable. Sí, necesitamos equilibrar nuestros presupuestos. Esto requiere gestionar el gasto de forma responsable y por el momento ya se ha dicho bastante al respecto. Sí, desde luego, esto requiere una mayor supervisión mutua entre iguales. Pero no, señores miembros del Consejo —y esto va dirigido, podría añadir, sobre todo a los miembros masculinos y no tanto a los miembros femeninos—, es un engaño dejar que la población crea que vamos a hacer frente a los retos actuales únicamente reduciendo el gasto, puesto que, con toda seguridad, eso hundirá a Europa en una recesión, que por supuesto destruirá el tejido social, esta cohesión social que forma parte de la identidad de la UE. Por lo tanto, si deseamos restablecer el equilibrio de las finanzas públicas, lo cual es la única opción, y también poder invertir —porque esto no es simplemente cuestión de reducir los déficits, sino de invertir en nuestro futuro— tendremos que encontrar nuevas fuentes de ingresos. Esto significa hacer que el sector financiero contribuya, significa introducir un impuesto sobre las transacciones financieras, pero también sobre los bancos y no se trata de elegir entre uno u otro. Significa hacer que quienes más se han beneficiado de la situación contribuyan, con esto me refiero al sector de la energía; significa detener el reparto de regalos, como todas las reformas fiscales que se han aplicado, a las personas más ricas de la sociedad o a las empresas que se aprovechan de los paraísos fiscales y realmente intentar acabar con el fraude fiscal. Por lo tanto, esto significa romper otro tabú, Señorías: no el tabú fiscal sino el tabú de la soberanía, que ustedes, miembros del Consejo —y, por desgracia, con el apoyo del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos)— defenderán hasta la muerte. Mejor tener soberanía fiscal y fracasar que enfrentarse de verdad a la raíz del problema.
Por último, con respecto a la supervisión financiera, me gustaría instar...
(El Presidente interrumpe al orador) Derk Jan Eppink (ECR). – (EN) Señor Presidente, el Presidente en ejercicio ha preguntado si existe una estrategia de salida de esta crisis y yo diría que sí, existe: se llama conservadurismo fiscal. Nuestro problema estructural ha sido que el excesivo gasto público fue demasiado lejos. El sector público ha estado fuera de control durante muchos años. Incluso en los buenos tiempos, el Gobierno alemán del señor Schröder sobrepasó el límite del 3 % y Grecia, por supuesto, batió todos los récords, porque la clase política griega es completamente incapaz de gestionar el dinero.
Teníamos el Pacto de Estabilidad. ¿Qué dijo el señor Prodi sobre el Pacto de Estabilidad en 2002? Usted lo sabe: usted era el director del gabinete del señor Liikanen. Dijo que el Pacto de Estabilidad era estúpido. Así que tuvimos que cambiarlo. Este era el guardián de los tratados. Lo cambiamos y lo pusimos en terreno resbaladizo y hoy vemos los resultados. La UE se enfrentará a un rastro de conservadurismo fiscal durante muchos años y eso va a ser muy importante.
Lo que necesitamos es innovación, más libertad de mercado y más cualidades empresariales, señor Schulz. Señor Presidente en ejercicio (de España): ¿necesitamos impuestos? No, eso aún empeora más la situación. Obliga a la UE al estancamiento y usted se convertirá en Robin Hood a la inversa.
Entiendo el enfado de la población, en especial de las personas con pensiones o con ahorros. Comprendo a los contribuyentes alemanes. Ellos saben que tendrán que pagar, pero los contribuyentes alemanes no pueden pagar siempre. Me parece un poco pretencioso que el señor Verhofstadt (si todavía está ahí) le diga a la señora Merkel que deje de hablar del euro. Esto lo ha dicho un antiguo gobernante que arruinó a su propio país. ¿Qué es lo que intenta demostrar? Patrick Le Hyaric (GUE/NGL). – (FR) Señor Presidente, ustedes no podrán calmar a los mercados financieros sin renunciar al principio sagrado que ustedes defienden, que es la libertad absoluta del movimiento de capital y la llamada libre competencia, que realmente significa competencia injusta.
En la actualidad, se está poniendo mucho dinero sobre la mesa, pero este en realidad va destinado a tranquilizar a los mercados financieros, mientras que a la población sólo les pueden prometer sufrimiento. Ustedes han vuelto a introducir al FMI en el redil europeo. ¿Por qué no se nos consultó sobre esta decisión? Ahora, demostrando fuerza, ustedes en realidad desean usurpar poder intentando que la propia Comisión supervise los presupuestos nacionales.
Ustedes hablan sin cesar de déficits y deudas. Sin embargo, ¿por qué nunca hablamos sobre las opciones existentes en cuanto a ingresos? En este momento tenemos déficit porque sistemáticamente hemos bajado los impuestos sobre el capital y hemos creado las condiciones para una distribución de la riqueza cada vez más desigual. Por lo tanto, las medidas que se tomen deberían incluir la modificación de los estatutos y la función del Banco Central Europeo. Necesitamos verdadera solidaridad...
(El Presidente interrumpe al orador) Mario Borghezio (EFD). – (IT) Señor Presidente, Señorías, ¿cuánto tiempo durará el euro en su forma actual? ¿Nos dirigimos quizás hacia a su desestructuración en uno o dos años?
No soy partidario de crear un nuevo déficit complementario de 750 000 millones de euros para cubrir otro anterior o de que estas medidas basten para construir el futuro socioeconómico de 500 millones de europeos, ni estoy de acuerdo con el dogma de salvar el euro tal cual está, porque debería hacerse manteniendo el euro lo más bajo posible y reduciendo el tipo de interés para inyectar capital en inversiones productivas para nuestras empresas, las cuales se están ahogando, en vez de destinarlo a la financiación pública.
No estoy de acuerdo con que la Comisión Europea examine y audite la contabilidad de los presupuestos de los Estados miembros antes que los parlamentos nacionales: adiós a la soberanía. No soy partidario de una estrategia económica y financiera que no contemple necesidades concretas. Hans-Peter Martin (NI). – (DE) Señor Presidente, me opongo al inaceptable planteamiento antieuropeo del Consejo. Ustedes se están quejando de la crisis y ahora introducen un protectorado económico, mientras que ustedes son los principales responsables de muchas de las causas de esta crisis. Ustedes no han permitido que se impusieran reglamentos cuando eran necesarios. Un ejemplo de ello es el Eurostat. Los funcionarios, que han sido objeto de tanto rechazo y a quienes se les ha criticado una y otra vez en otros aspectos, pusieron de relieve los problemas en Grecia y también en España y Portugal en una fase inicial. La Comisión pidió que se le concedieran al Eurostat las competencias pertinentes para llevar a cabo las investigaciones. ¿Quién bloqueó este avance? Los españoles, los británicos —el señor Martin no está aquí—, los alemanes, el señor Daul y su gente de Francia y los austríacos, porque ustedes no querían que se examinaran sus libros, porque ustedes sabían cuánto ocultaban. Esto se aplica también al señor Grasser, el anterior Ministro de Hacienda, que ahora aparece por todas partes en la televisión alemana, en lugar de afrontar los cargos penales en Austria.
Sin duda, lo que realmente necesitamos no es un gobierno de emergencia. Ustedes no harán lo que los americanos hicieron con sensatez en una crisis similar, que es aprobar una ley como la Glass-Steagall, para aumentar el capital de los bancos, controlar a los bancos interpuestos y reducir los riesgos sistémicos. Más bien, lo que necesitamos es legitimidad democrática, un sistema bicameral que acabe por fin con el despropósito del Consejo, que visto desde fuera es muy proeuropeo, pero internamente toma decisiones sin legitimidad democrática, para que podamos hacer que exista verdadera democracia en Europa. Othmar Karas (PPE). – (DE) Señor Presidente, Señorías, en primer lugar, la crisis pone de manifiesto muy claramente las limitaciones de los tratados, nuestras propias debilidades, la doble moral con respecto a la Unión Europea, los déficits, los errores y la falta de seriedad.
En segundo lugar, también indica que cualquiera que no cumpla con su deber está perjudicándose a sí mismo y poniendo a la UE en peligro. Esto se aplica a los Estados miembros, pero también a la Comisión y a nosotros. En tercer lugar, cuando la Unión Europea establece objetivos y normas para sí misma y se pone de acuerdo sobre los procedimientos y las sanciones, la Comisión no debe depender del acuerdo de los Estados miembros para poder cumplir con sus obligaciones. Es necesario automatizar el procedimiento relativo a déficits y sanciones.
En cuarto lugar, me gustaría pedir al Consejo que acabe con el bloqueo del Eurostat. Se debe permitir que el Eurostat lleve a cabo investigaciones en los Estados miembros cuando así lo desee y se debe permitir que sus empleados hablen con las personas que sea necesario al tiempo que se reconoce que esta es la manera correcta de actuar. Necesitamos información, pero sin autorización previa.
En quinto lugar, ustedes han mencionado los fondos de cobertura y todavía no hemos tomado una decisión sobre este tema. Insto al Consejo a entablar negociaciones con el Parlamento muy rápidamente para que podamos celebrar la primera lectura del reglamento sobre los fondos de cobertura antes del verano.
En sexto lugar, en cuanto a la cuestión del impuesto sobre las transacciones, no sólo debemos seguir pidiéndolo, sino que debemos ponerlo en práctica. La Comisión debería presentar en breve una propuesta del impuesto europeo sobre las transacciones.
Mi octavo comentario va dirigido al Consejo. Nos estamos comprometiendo a realizar una evaluación del impacto de todas las legislaciones nacionales que sea pertinente para la UE.
Mi novena puntualización es que necesitamos estudiar las consecuencias de todas las medidas para la economía real y necesitamos más Europa y menos intergubernamentalismo.
(El Presidente interrumpe al orador) Udo Bullmann (S&D). – (DE) Señor Presidente, señor López Garrido, Señorías, tengo una pregunta muy concreta que nos permitirá salir de la posición de impotencia y confusión en que la crisis nos ha sumido, sin que nadie sepa cómo surgió la crisis y cómo vamos a encontrar nuestro camino para salir de ella. El señor Schulz se ha referido a los productos especulativos realmente críticos, los seguros de riesgo de crédito y la perjudicial práctica de las ventas en corto, que llevó a Grecia al borde del desastre y podría representar un problema importante para Portugal y otros países. Señor López Garrido, con frecuencia usted ha asistido al Consejo de Economía y Finanzas (Ecofin) durante los últimos meses, ¿por qué no fue posible que los Estados miembros adoptaran medidas conjuntas para prohibir estos productos?
He estado formulando esta pregunta en la capital de mi propio país durante las últimas semanas y meses y a ustedes les ha llevado meses, de hecho hasta la tarde de ayer, introducir una prohibición de la práctica perjudicial de las ventas en corto. Me pregunto por qué hemos tenido que esperar hasta que la situación haya empeorado para hacer uso de las medidas legislativas adecuadas, que ya están en funcionamiento, para proteger a la población y las economías de Europa. Creo que esto guarda relación con la horrible y desalentadora lentitud del Consejo a la hora de actuar, que usted ha mencionado. Llegaré a un acuerdo con usted. En el Parlamento Europeo nosotros presentamos propuestas concretas. En el contexto de la regulación de los órganos de supervisión y la discusión sobre los fondos de cobertura, hemos propuesto que tomemos medidas apropiadas a escala europea y propondremos la misma resolución sobre los derivados, si usted, señor Langen, hace lo que siempre está diciendo.
Le pedimos que se asegure urgentemente de que el Consejo por fin empiece a trabajar con nosotros para poner en funcionamiento la legislación de tal manera que en Europa podamos actuar y dejar de esperar eternamente a que el Consejo dé un paso. En Europa necesitamos disponer de instrumentos que nos permitan avanzar. Por favor, asegúrese de que esto suceda en el Consejo. No obstante, la cuestión fundamental es que el Consejo debe tomar medidas en la legislación. Marielle De Sarnez (ALDE). – (FR) Señor Presidente, probablemente esta sea la crisis más grave que jamás haya afrontado Europa, por lo cual es necesario actuar con urgencia; tenemos que tomar decisiones y además estas han de ser buenas decisiones, pero no podemos esperar hasta octubre.
El plan de rescate fue la primera decisión que se adoptó y quizás se hizo demasiado tarde, pero más vale tarde que nunca. Ahora bien, debemos proseguir con el establecimiento, a largo plazo, de un verdadero fondo monetario europeo, un mercado de bonos europeos y una agencia europea de calificación porque, como todos sabemos, la moneda única no podrá operar sin convergencia presupuestaria, fiscal, económica y política. Además, hasta que Europa indique que desea ser gobernada, los mercados y los especuladores pueden tomar las riendas muy fácilmente. Se habla mucho sobre gobernanza económica, pero tal vez debiéramos centrarnos en la cuestión de la gobernanza real de la Unión Europea, que es lo que viene faltando últimamente.
En mi opinión, deberíamos establecer dos objetivos. Sí, por supuesto que se ha de reducir la deuda, pero debemos reducirla de forma realista y convincente y, al mismo tiempo, debemos conseguir esos márgenes de maniobra y aplicar las reformas necesarias para prepararnos para el futuro. Debemos hacer ambas cosas al mismo tiempo. Por eso resulta vital crear sinergias entre los presupuestos nacionales de los Estados miembros —yo habría preferido que la Comisión lo hubiera expresado de esta forma—, por lo cual probablemente sea fundamental reformar nuestro sistema fiscal y dirigirlo más hacia el desarrollo y el crecimiento y armonizarlo. No habrá ninguna unión monetaria a menos que exista convergencia presupuestaria, económica y política. Pascal Canfin (Verts/ALE). – (FR) Señor Presidente, señor Rehn, como ustedes saben, existen dos maneras de reducir los déficits. Recortar el gasto o subir los impuestos. Todos los Estados pueden reducir el gasto al mismo tiempo, aunque por separado, sin necesitar ninguna coordinación europea. Sin embargo, para aumentar los impuestos y, más concretamente, los impuestos sobre el capital, las empresas, los beneficios y los bancos, los Estados necesitan la coordinación europea.
En su comunicación de la semana pasada no se incluía ninguna referencia a esta cuestión en absoluto. Mi pregunta, que es bastante común entre los diputados de todos los grupos, es la siguiente: durante el transcurso de las próximas semanas, ¿van a proponer un plan de coordinación fiscal para facilitar a los Estados miembros los medios de recuperar márgenes de maniobra para que puedan aumentar ciertos impuestos, lo cual es algo que no pueden hacer por separado? Este es el valor añadido que la Comisión Europea puede ofrecer en la actualidad. Lamentablemente, ustedes no cuentan con ningún plan en este ámbito. El señor Verhofstadt decía que ustedes tenían derecho a tomar la iniciativa. En la situación actual, ustedes tienen el deber de tomar la iniciativa en este asunto. Peter van Dalen (ECR). – (NL) Señor Presidente, cabe temer que el paquete de apoyo a Grecia no funcione. Después de todo, ningún país del mundo nunca ha conseguido reducir un déficit presupuestario del 14 % al 3 % en tres años. Grecia no va a ser diferente. En Grecia, existe mucha oposición a las medidas de austeridad, así que es muy probable que el país se vea envuelto en una espiral de crecimiento negativo, con un brusco descenso del gasto de los consumidores aun cuando se necesita que aumente dicho gasto para pagar los préstamos además del interés.
Por lo tanto, Atenas dará la voz de alarma en algún momento, diciendo «no vamos a poder liquidar la deuda». Hay muchas probabilidades de que entonces Europa cancele los préstamos, con las palabras típicas, «no tenemos elección; necesitamos impedir que suceda lo peor». Señor Presidente, esta es la lección que debemos aprender de la crisis: sé honesto y mantén tu palabra. Los países de la zona del euro deben poner sus presupuestos en orden, publicar cifras honestas, cumplir con los requisitos del Pacto de Estabilidad y Crecimiento y pagar sus deudas. Los países que no hagan estas cosas deben abandonar la zona del euro. Nikolaos Chountis (GUE/NGL). – (EL) Señor Presidente, se espera que mañana en Grecia tenga lugar la mayor marcha de los últimos diez años con motivo del desempleo. Los trabajadores griegos se van a manifestar contra las medidas adoptadas por el Gobierno, los trabajadores que no trabajan menos ni cobran más que sus homólogos; ustedes mismos pueden comprobar los datos.
Señor Rehn, es de una hipocresía considerable llamar a este mecanismo tripartito de financiación un mecanismo de «rescate y solidaridad». Se trata de un mecanismo europeo de castigo, con el Fondo Monetario Internacional en el papel de poli malo. Durante seis meses, hemos estado sugiriendo que ustedes hicieran uso del artículo 122 del Tratado de Lisboa. Durante seis meses, hemos estado pidiendo al Banco Central Europeo que cambiara su política. Durante seis meses, les hemos estado pidiendo que investigaran a las agencias americanas de calificación crediticia. Pero ustedes no lo hicieron. Por el contrario, dejaron que los especuladores se desmadraran, metieron al Fondo Monetario Internacional en la zona del euro y ahora piden rigurosos programas de austeridad. El Parlamento Europeo debe debatir este mecanismo, según lo establecido en el artículo 218 del Tratado de Lisboa; necesitamos un debate real sobre la política de solidaridad. Marta Andreasen (EFD). – (EN) Señor Presidente, todos podemos recordar la presentación tan pomposa que realizó el Presidente del Gobierno español a principios de este año. Sin embargo, España ahora está siguiendo el camino de Grecia con un déficit del 11 % del PIB. La burocracia comunitaria inmediatamente mira a su alrededor para encontrar a alguien a quien culpar, pero lo cierto es que esta burocracia es la responsable de la crisis porque introdujo países en la zona del euro a sabiendas de que sus economías no estaban puestas al día, ¿o es que tenemos a 1 000 personas contratadas en el Eurostat simplemente para recoger datos?
Es posible que los fondos de cobertura se aprovechen de la situación, pero ellos no provocaron la crisis. La UE ahora exige reducción de costes, pero ¿es realista esperar que el coste del sector público en Grecia se reduzca si el 20 % de la población activa tiene empleo público y el 50 % de las PYME tienen al Estado como su único cliente? Ahora bien, se ha propuesto un paquete de rescate pero la realidad es que la mayoría de los países que se supone que contribuían a él no tienen dinero para hacerlo, como es el caso del Reino Unido.
En cualquier caso, la UE siempre aprovecha la oportunidad...
(El Presidente interrumpe a la oradora) Andreas Mölzer (NI). – (DE) Señor Presidente, un proceso de centralización y europeización demasiado rápido, posiblemente también en relación con la introducción de una moneda europea, se encuentra entre las causas de los problemas actuales. A decir verdad, la moneda europea no puede ser una moneda robusta a largo plazo, porque ha agrupado a economías nacionales muy distintas, algunas de ellas en una posición débil, bajo el mismo paraguas de política monetaria.
Ahora se reclama que la moneda única vaya acompañada de una política económica común y de gestión centralizada, lo que casi viene a ser gobernanza económica europea. No cabe duda de que las economías nacionales débiles deben someterse a controles estrictos de sus presupuestos y su estrategia de gestión de deuda si desean permanecer en la zona del euro. No obstante, el tipo de centralización que consiste en que Bruselas ejerza de autoridad presupuestaria por encima de todos los Estados miembros, en mi opinión, sería una intervención masiva e inadecuada en la soberanía de los Estados miembros. En realidad, esto sólo significaría ir de mal en peor.
La crisis no debe usarse como excusa para introducir más centralización de la UE, que es algo que muchas personas han querido desde antes de que el Tratado de Lisboa entrara en vigor. Si realmente queremos aprender de la crisis actual, puede que tengamos que encontrar una estructura bastante distinta para la política monetaria europea. Es posible que esto sea algo así como una unión con una moneda europea fuerte en un núcleo europeo, en la que las economías nacionales que no cumplan los criterios de convergencia se excluirían a sí mismos de la zona del euro.
Sabemos que los programas de austeridad pronto estarán a la orden del día en toda Europa. Una cosa está clara: si los Estados miembros y los ciudadanos de Europa tienen que introducir medidas de ahorro, entonces la Unión Europea debe hacer lo mismo, quizás investigando las esferas superpuestas de autoridad y la duplicación de esfuerzos entre su bosque de organismos y poner en orden sus controles presupuestarios. Nosotros en el Parlamento también tendremos que considerar si, aumentando nuestro presupuesto de recursos humanos y aumentando la indemnización de secretariado, estamos transmitiendo la señal correcta en un momento en que se están introduciendo medidas de ahorro para todos por igual. PRESIDE: Stavros LAMBRINIDIS Vicepresidente Werner Langen (PPE). – (DE) Señor Presidente, el día que celebramos el 60º aniversario del plan Schuman, el 9 de mayo de 2010, el Consejo enterró formalmente el método Monnet, con la ayuda de la Comisión. Por ejemplo, se ha elegido una base jurídica para la ayuda financiera que impide que el Parlamento participe, concretamente el apartado 2 del artículo 122. La Comisión ha tolerado todo esto. Me gustaría sumarme a las críticas del señor Verhofstadt. No es una crisis del sistema ni del euro, sino una crisis de gobierno. Cuando veo aquí al Presidente en ejercicio del Consejo, tengo que preguntarme qué ha logrado en realidad la Presidencia española. No ha propuesto ninguna idea ni ningún incentivo. Mientras estamos debatiendo el problema más difícil que afronta Europa, ustedes están organizando espléndidas cumbres en Madrid —no les envidiaremos por ello— pero hace falta que estemos aquí.
La Comisión ha aceptado todo lo que se le ha echado encima. Ha permitido que el Consejo le diera evasivas y tras los fuertes dolores del parto, ha dado a luz a una comunicación que no incluye ni una sola propuesta concreta. Sólo puedo estar de acuerdo con el señor Bullmann en este sentido. ¿Dónde están las propuestas específicas? ¿Recibiremos de nuevo un punto de partida del debate para los próximos dos o tres años? Sencillamente, eso no basta. Queremos que la Comisión tenga el coraje de tomar la iniciativa en el método Monnet, en el método comunitario y en las propuestas e instituciones comunes.
Todos aquí sabemos que hace mucho tiempo que la cooperación de los Estados miembros en asuntos económicos y financieros es necesaria. Esa es la causa de la crisis. Se debe al nivel de deuda de los Estados miembros y a que estos hayan perdido el control de dicha deuda. Las tácticas de distracción orientadas a esferas del mercado financiero representan el planteamiento erróneo. El señor Schulz ha hablado como si no fuera adecuado para otra cosa más que para ser simplemente el líder de su partido, pero tiene razón en una observación y me gustaría decírselo. Nosotros también lamentamos que nuestros colegas griegos en este grupo no dieran su apoyo a este paquete de medidas en el Parlamento griego. Creo que esto es irresponsable. Sin embargo, también deberíamos señalar que todos los Estados en crisis en Europa, todos los que bloquearon los nuevos avances, incluidos España, Gran Bretaña, Hungría y Portugal, tienen gobiernos socialistas. Juan Fernando López Aguilar (S&D). – (ES) Señor Presidente, la actual legislatura del Parlamento Europeo arrancó hace un año y no ha habido un solo Pleno en el que no hayamos hablado de la crisis. Y es cierto que no tenemos nada más importante que hacer que hablar de una crisis que ha destruido 20 millones de empleos en Europa. Pero es muy importante que acertemos al definir el objeto, porque una ecuación mal planteada es una ecuación de imposible resolución.
La crisis no es la «crisis del euro en Grecia». Es una crisis que ha puesto de manifiesto tres asimetrías insoportables y que deben ser acometidas.
La primera, la asimetría entre la economía real y la financiera.
La segunda, la asimetría entra la unión monetaria y la ausencia de una unión fiscal, presupuestaria y de política económica que esté acompasada a las exigencias de la unión monetaria.
Y la tercera, la virulencia de la crisis y de sus desafíos y, sin embargo, la lentitud exasperante de los mecanismos de respuesta y decisión que caracterizan a la Unión Europea.
Por eso vamos con retraso a la hora de responder a todos esos millones de parados que nos miran y planteamos dificultades que no surgen en otros países que afrontan la crisis con mayor capacidad de decisión.
Hemos visto decisiones extraordinarias en los mismos tiempos: la comunicación de la Comisión, las decisiones extraordinarias del Consejo de Ministros del pasado fin de semana y, por supuesto, la Estrategia 2020.
Pero esas medidas extraordinarias no son gratis, están acompañadas de fuertes exigencias, restricciones y amenazas de sanciones a los países que no sean capaces de restringir el gasto y, por tanto, puedan comprometer también el crecimiento.
Ayer estuvimos hablando aquí, en el Parlamento Europeo, del Convenio Europeo de Derechos Humanos y del Plan de Acción del Programa de Estocolmo. Y tuvimos ocasión de recordar que Europa no se hace solo con mercado interior ni con unión monetaria, no se hace principalmente de eso, sino de ciudadanía y, por tanto, este es el momento de recordar, de nuevo, que esos millones de ciudadanos europeos expresan su malestar con esta Europa que les estamos ofreciendo, con esa Europa que expresa más amenazas y sanciones a los países que no cumplen que incentivos a un modelo de crecimiento que sea capaz de recuperarlos para el empleo, para la cohesión social y para la lucha contra la pobreza.
Sin esa Europa de los ciudadanos, esta crisis será una crisis de imposible resolución. Sylvie Goulard (ALDE). – (FR) Señor Presidente, en primer lugar me gustaría dar las gracias al señor Comisario y a la Presidencia española por todo lo que se ha logrado últimamente, aunque haya sido tarde. Atravesar una tormenta en barco no es fácil.
Ustedes han eliminado más obstáculos en dos semanas que en todos los años anteriores juntos y quiero animarles a continuar en este mismo sentido. También tengo un mensaje para cada uno de ustedes. En primer lugar, me gustaría decir a la Presidencia española que en junio ustedes van a ser responsables de la adopción de la Estrategia Europa 2020. No pongan su nombre a esta farsa. La Estrategia de Lisboa no ha funcionado; algunos problemas que afronta el sur de Europa se deben a la falta de competitividad. Como ha dicho el señor Verhofstadt, necesitamos otra forma de actuar. También necesitamos supervisión financiera. Se nos acaba de explicar que el Parlamento está yendo demasiado lejos. Soy ponente para la Junta Europea de Riesgo Sistémico. Deseo señalar que durante el transcurso del fin de semana más turbulento de las últimas semanas, la palabra «sistémico» se pronunció varias veces. Su Presidencia es la responsable de este paquete. ¡Sean ambiciosos! Cuentan con nuestro apoyo. No escuchen a aquellos miembros del Consejo que se aprovechan de la ausencia de regulación.
Mi segundo mensaje va dirigido al señor Rehn, cuyo coraje saludo; apoyo plenamente la propuesta de la Comisión de que los parlamentos nacionales trabajen con mucha más antelación con la UE. No obstante, esto debe enfocarse con mucho cuidado o, de lo contrario, se convertirá en una oportunidad de oro para todos los populistas y todos los críticos de Europa. Usted tiene nuestro apoyo, pero permítanos que tratemos de ofrecer un enfoque más incluyente con los parlamentos nacionales, en lugar de dar la impresión de que «Bruselas» lo dicta todo. Deseo señalar que son esos mismos parlamentos nacionales que afirman ser los protectores de la democracia quienes han puesto a Europa en la situación actual votando, año tras año, a favor de presupuestos deficitarios. Kay Swinburne (ECR). – (EN) Señor Presidente, nos encontramos en una situación que han creado nuestros propios gobiernos; no es que no existieran normas para impedir que sucedan estas crisis desde el principio. Si se hubieran seguido las normas como el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y los criterios de Maastricht, no tendríamos el nivel de crisis de deuda que actualmente afrontamos en muchos Estados miembros. Me encuentro en la extraña situación de establecer paralelismos entre el comportamiento y las habilidades financieras de los Gobiernos de nuestros Estados miembros y las de nuestros bancos de inversiones.
Cada semana, en la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios, nos sentamos a debatir el comportamiento inadecuado de nuestros bancos, diciendo que estos no han obedecido las normas o que las han aplicado de un modo flexible con medidas de contabilidad diseñadas desde el punto de vista financiero. Esto es exactamente lo que también han estado haciendo nuestros gobiernos. Exigimos gobernanza empresarial responsable y, sin embargo, el nivel de los vehículos fuera del balance financiero, los vehículos de aplicación específica y los pasivos contingentes no declarados en los que nuestros Gobiernos participan, no demuestra cómo llevar a cabo una gobernanza responsable.
En el Reino Unido, nos ha impresionado la diferencia entre el déficit declarado del Gobierno saliente y lo que hemos descubierto una vez que se han abierto los libros. La entrada de nuevos gobernantes en el Reino Unido claramente nos obliga a volver a evaluar el verdadero estado de las finanzas. Realmente espero que el resto de Europa también pueda hacer lo mismo: restablecer sus finanzas y encontrar el camino correcto. Cornelis de Jong (GUE/NGL). – (NL) Señor Presidente, necesitamos una política europea coordinada para hacer frente a las consecuencias de la crisis; pero Europa tendrá que dejar de estar dirigida por grandes empresas, sin olvidar las grandes instituciones financieras.
Los gobiernos han tendido que sacar de apuros dos veces a nuestras instituciones financieras, sin que estas instituciones paguen ni siquiera parte de la factura por sí mismas. Durante los últimos dos años, la ayuda a estas instituciones sólo por parte de los Países Bajos ha provocado un aumento de 2 500 millones de euros en los gastos de intereses. En el mismo periodo, el mayor fondo de pensiones holandés, ABP, invirtió 1 000 millones de euros en bonos del Gobierno griego a fin de lograr un tipo de interés un poco más alto. Dicho de otro modo, la especulación continúa igual que antes y pronto puede que tengamos que rescatar también a los fondos de pensiones.
La Estrategia Europa 2020 debería presentar la factura en la puerta correcta. En lugar de introducir recortes extremos en los servicios públicos básicos, las personas con rentas más elevadas y los especuladores deberían cubrir el coste mediante la reducción parcial de la deuda externa en el caso de países como Grecia y un impuesto a los bancos, por ejemplo. De esta forma, conservaríamos el modelo social europeo. Nikolaos Salavrakos (EFD). – (EL) Señor Presidente, me gustaría decir que, en teoría, apoyo totalmente las propuestas formuladas por el señor Rehn, a quien me atrevo a considerar el frente político de Europa y una persona que merece nuestro respeto especial.
No obstante, lo que quiero decir y señalar es que una fiebre excesiva es tan peligrosa como una hipotermia, tanto en el ser humano como en la economía. No debemos saltar de la lenta adaptación de Maastricht, que toda la economía de Europa aprobó durante muchos años, a una adaptación forzada y repentina que prolongue la recesión. Los ricos se harán más ricos y los pobres más pobres. Por eso me gustaría señalar que el constante desorden económico mundial se debe principalmente a la creación de grandes reservas indeseables a escala global y debería combatirse mediante iniciativas que estimulen el crecimiento en el plano europeo, para que podamos hacer frente a la crisis de forma racional. Mario Mauro (PPE). – (IT) Señor Presidente, Señorías, el señor Verhofstadt se quejaba de que las retóricas nacionalista y marxista no bastan para sacarnos de la crisis. Lo intentaré con la retórica europeísta. Hace tan solo unas semanas aquí en esta Cámara, muchos de nosotros prometimos nuestra solidaridad hacia Grecia. De hecho, ¿para qué sirve Europa si no es para apoyar a los Estados miembros en dificultades?
Sin embargo, ¿para qué sirve el euro y el Eurogrupo si no promueven una cultura de responsabilidad y estabilidad? ¿Qué pasará si solidaridad llega a ser sinónimo de una Unión Europea que, infringiendo los tratados, se reduce a pagar la factura de aquellos países que sacrifican su responsabilidad ante el futuro de sus ciudadanos por el efímero consenso de un mandato?
Señor Comisario, ¿es retórica europeísta si pedimos que la Comisión Europea sea independiente y autoritaria y no tenga en cuenta a los gobiernos que falsifican las cuentas? ¿Es retórica europeísta si pedimos nuevos reglamentos para los mercados financieros? ¿Es retórica europeísta si nos quejamos de los errores en la construcción del euro, para el que todavía no existe ninguna política fiscal ni de pensiones común?
Nos encontramos en mitad de una crisis, es cierto, pero esta crisis no se produjo por un exceso de Europa, sino porque escaseaba o no era suficiente. Europa debe amonestar con firmeza a los Estados para que sean responsables, estables y sirvan a las generaciones futuras. Todo esto no es retórica si las iniciativas de las que estamos hablando simplemente se crean, se aplican y forman parte de una estrategia que vaya un paso por delante de los acontecimientos, de tal manera que no nos veamos obligados a correr tras ellos. David-Maria Sassoli (S&D). – (IT) Señor Presidente, Señorías, una Europa de los ciudadanos y no una Europa de los Estados. La crisis que estamos padeciendo es la crisis de la incapacidad de la política europea para gobernar el mercado. Para salvar el euro, es necesario reforzar las instituciones políticas y dejar atrás la lógica intergubernamental, a fin de permitir la gobernanza europea.
Esto no es retórica porque hace unos minutos en Berlín, la Canciller alemana, Angela Merkel, ha dado la voz de alarma afirmando que el euro está en peligro. Al dar la voz de alarma sin indicar medidas firmes y convincentes, se corre el riesgo de debilitar aún más la moneda única para los inversores y el mercado y de hacer a toda Europa más débil. Imaginen la respuesta de los mercados en las próximas horas, teniendo en cuenta que hace sólo unos minutos el euro se ha colapsado otra vez.
Cuando salgamos de esta Cámara, señor Presidente, puede que seamos más pobres y nuestra situación sea más insegura. Sólo una nueva gobernanza europea nos permitirá defender la moneda única, promover el crecimiento, el empleo y la inclusión social. Debemos eliminar el antiguo enfoque de coordinación de políticas nacionales y prepararnos con instrumentos sólidos para la adopción de decisiones.
La nueva gobernanza europea debe asegurar tres niveles de intervención: una política para el crecimiento, instrumentos financieros adecuados y gestión de emergencias. El paquete de rescate de 750 000 millones fue importante pero nos hemos dado cuenta de que no es suficiente. En la actualidad, necesitamos una iniciativa política fuerte que pueda orientar al mercado para permitir una mayor movilidad de los recursos. Las políticas monetarias y presupuestarias han resultado inadecuadas a la hora de asegurar productividad y competitividad. No debemos tener miedo a invertir, sobre todo en proyectos de interés comunitario como por ejemplo la infraestructura, la energía, el medio ambiente, el conocimiento y el capital humano.
Señor Presidente, el Parlamento tiene una gran responsabilidad: reforzar la capacidad de los Estados miembros para abandonar la política intergubernamental y lanzar de nuevo un espíritu europeo a través de su propia independencia. Wolf Klinz (ALDE). – (DE) Señor Presidente, Señorías, los Gobiernos europeos están siendo dirigidos por los mercados. Al menos están reaccionando, pero lo están haciendo a posteriori en vez de con antelación. Resulta escandaloso que los gobiernos y la Comisión sólo reaccionen cuando las debilidades reales aparecen en los mercados.
Deberían haber identificado estas mismas debilidades desde un principio. Cuando se introdujo el euro, sabíamos que no tendríamos una única política monetaria y fiscal, como suele pasar en Estados individuales. Por este motivo, hemos tomado medidas para tratar de suplir la carencia de una política única, pero no hemos respetado estrictamente estas medidas. Se incumplieron las normas muy rápidamente y desde el principio, incluso las infringieron los Estados miembros más grandes. Necesitamos otras reglas eficaces con mecanismos de sanción, entre ellos, una política de acusar y agraviar, la pérdida del derecho a voto y la suspensión de pagos de los fondos europeos hasta que se hayan pagado las multas.
En segundo lugar, se ha hecho evidente que existen tensiones internas en la zona del euro que están a punto de poner a prueba su fuerza y que consisten en diferencias en la competitividad. La Comisión debe adoptar medidas al respecto. Debe investigar los presupuestos de cada uno de los Estados miembros para determinar si representan un riesgo para la zona del euro.
Por supuesto, sabemos que el derecho a elaborar un presupuesto constituye un derecho fundamental de los parlamentos nacionales. Sin embargo, no hay ninguna razón por la que no se pueda desarrollar un enfoque europeo común. Esto se necesita urgentemente. Necesitamos más Europa y no menos Europa. Esta bien podría ser nuestra última oportunidad. Si la Comisión y el Consejo no negocian con el Parlamento, me temo que se producirá un desastre importante en algún momento en el futuro. Janusz Wojciechowski (ECR). – (PL) Coincido con el señor Mauro en que la Unión Europea no ha tomado medidas suficientes en la lucha contra las crisis. Durante los últimos años, nos hemos centrado en la integración política —hemos estado muy ocupados con el Tratado de Lisboa y fortaleciendo las competencias de las instituciones políticas— pero hemos descuidado la cooperación para combatir las crisis. Me estoy refiriendo a diversas crisis que requieren cooperación y solidaridad. Con esto no me estoy refiriendo sólo a las crisis financieras.
Mientras celebramos este debate, varios países de la Unión Europea, incluido mi propio país, Polonia, se han visto afectados por una inundación enorme. Se han producido víctimas mortales y grandes pérdidas materiales. La población espera que, en situaciones como esta, la Unión Europea esté ahí para ayudarles, pero no ha habido mucha ayuda. La Unión Europea es débil porque su presupuesto es demasiado reducido y no tiene bastante dinero para medidas concretas. Al fortalecimiento político no le sigue el fortalecimiento financiero adecuado. Espero que a raíz de esta crisis, la tendencia a reducir el presupuesto no aumente aún más, porque entonces estaremos todavía más débiles e indefensos. Jean-Pierre Audy (PPE). – (FR) Señor Presidente, en esta crisis, que no es sólo Europea sino también mundial, ya ha llegado el momento en que debemos tener veracidad y lucidez y en que se deben asumir responsabilidades.
Se está estableciendo una gobernanza mundial. ¿Qué influencia tendremos los europeos? ¿Cómo vamos a influir en esta gobernanza mundial si somos incapaces de establecer nuestra propia gobernanza europea? Todos podíamos habernos dado cuenta de que, tras 50 años de integración, el creciente egoísmo nacional nos exponía a 50 años de desintegración. Todos podíamos habernos dado cuenta de que estábamos intentando crear una ciudadanía sin los ciudadanos, hacer política sin los votantes y consolidar la fe en el ideal de un Estado de Derecho sin respetarlo.
Tras la caída del muro de Berlín, reunificamos nuestro continente convencidos de nuestra fuerza pero fuimos demasiado orgullosos para ver nuestras deficiencias. ¿Y qué está pasando ahora? La crisis nos está afectando de lleno en un momento en que nuestra integración europea es frágil y se compone de Estados mal gobernados y, en algunos casos, corruptos. Actualmente se está poniendo a prueba la cadena de solidaridad en la Unión y todos sabemos que la fuerza de una cadena es la de su eslabón más débil. Hacemos lo correcto al salvar a los más débiles, porque ha llegado el momento y será nuestra fuerza lo que les salve. No es que los reglamentos de la UE sean poco adecuados sino que su aplicación por parte de los Estados miembros y la Comisión Europea, la cual no ha supervisado adecuadamente a los Estados, ha sido deficiente.
Lo que necesitamos no es menos Europa, es más Europa, pero una Europa de veracidad, lucidez y responsabilidad. Desde luego, tenemos que respetar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que debe reformarse. Pero ahora el trabajo que tenemos por delante es recuperar la confianza de nuestros ciudadanos, lo que supone asegurar el crecimiento y el empleo. Crecimiento significa inversión. Si el sector público no invierte, no podemos esperar que el sector privado lo haga.
Además de una política empresarial de crucial importancia, propongo, para los diez años de la Estrategia UE 2020, un plan de inversión europeo de 1 billón de dólares destinado a convertir a la UE en el territorio más competitivo del mundo en lo que se refiere a redes transeuropeas, infraestructura, interconexiones, trenes de alta velocidad, servicios de banda ancha, autopistas, agua, espacio, investigación, salud, energía y educación y conseguirlo mediante una reforma de nuestras medidas de apoyo presupuestario, en colaboración con todas las partes públicas interesadas y, en particular, el Banco Europeo de Inversiones. Elisa Ferreira (S&D). – (PT) Señor Presidente, señor Comisario, cuando la unión económica y monetaria cumplió diez años, la Comisión pensó que el euro era el mayor logro de la Unión. Ahora sería difícil que hiciéramos esa afirmación sin matizarla, porque la crisis ha demostrado que la unión económica y monetaria es un proyecto inacabado.
Las medidas mínimas necesarias para salvarlo se adoptaron en una situación de emergencia, pero no nos engañemos: las presiones, los intereses directos de los principales Estados miembros y la naturaleza dolorosa y lenta de las decisiones han provocado la imagen precaria que la población y el mundo tienen del euro y la Unión Europea.
Debemos afrontar la realidad. La Unión Europea y el euro constituyen un proceso de integración, no sólo la cooperación entre países: representan un proceso inacabado que debe bien reforzarse ahora o bien correr el grave riesgo de desaparecer. Se han de afrontar tres cuestiones. En primer lugar, es importante consolidar los instrumentos que se han creado en esta situación de emergencia: debe crearse un fondo monetario europeo; se debe avanzar con los eurobonos; es necesario progresar en la arquitectura europea de supervisión y regulación, y debemos progresar con una dimensión europea para gestionar las crisis bancarias.
En segundo lugar, es importante comprender que no existe ninguna moneda fuerte si la economía es débil: la previsión del 1 % de crecimiento para la Unión Europea es insostenible, tanto con respecto a su composición demográfica como a combatir el desempleo; y la estrategia 2020 no será más que un grupo variado de buenas ideas si no hay ninguna manera de llevarla a cabo.
En tercer lugar, señor Rehn, la consolidación fiscal es importante, pero no puede coexistir con la cada vez mayor divergencia entre los Estados miembros que componen la Unión: se ha de revisar urgentemente la política de convergencia. Mirosław Piotrowski (ECR). – (PL) Por tercera vez ya, el Parlamento Europeo presta atención a un plan de diez años preparado de forma centralizada llamado Europa 2020. Este plan ha generado antipatía entre muchos diputados, no sólo debido a las asociaciones que evoca con sistemas políticos obsoletos desde el punto de vista histórico, sino también a causa del fracaso espectacular de su predecesor, la Estrategia de Lisboa. Durante el anterior debate prioritario, subrayé la falta de compromiso del documento frente a la actual crisis económica y financiera en la UE. Desde entonces, tanto el Consejo como la Comisión han tomado medidas enérgicas para la estabilización de la zona del euro y de las economías de los Estados miembros. La inyección prevista de varios cientos de miles de millones de euros tiene como objetivo reactivar las economías de los países de Europa Occidental que tienen que hacer frente a enormes déficits presupuestarios para sobrevivir. Sin embargo, no podemos dejar que esto ocurra en detrimento de programas de ayuda financiera dirigidos a los nuevos Estados miembros, incluyendo Polonia, aunque esta no ignorara los indicadores económicos.
Si después de todo se mantiene Europa 2020, este asunto deberá abordarse de una manera equilibrada. Jaime Mayor Oreja (PPE). – (ES) Señor Presidente, yo creo que la peor crisis que podemos padecer no es solamente la que hoy estamos padeciendo, sino la que padeceremos si no somos capaces de extraer las lecciones políticas oportunas respecto de lo que nos está sucediendo.
Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, especialmente en algunos países. Nos hemos alejado de la economía real y hemos abrazado la economía ficción, en nuestras cuentas públicas y, al mismo tiempo, en nuestras vidas familiares y privadas.
No hemos sido capaces de entender que, como en cualquier organismo vivo, no es lo mismo crecer que engordar. El crecimiento exige esfuerzo y proporción, mientras que ese proceso de engordar es desproporción y desequilibrio ante el esfuerzo que desarrollamos y el bienestar que disfrutamos.
Esta crisis es dinámica. La fotografía de la crisis hace unos meses era distinta, completamente distinta, a la de hoy. Y la de dentro de unos meses va a ser radicalmente distinta a la de hoy.
Esta crisis fue económica y financiera y tendrá una dimensión crecientemente social, de conflicto social y, por ello, en esta etapa, antes de que el conflicto sea social, nosotros, los que nos dedicamos a la política, tenemos que saber que nuestra principal crisis es una crisis de confianza. No solo es la crisis del euro.
Analicemos todos los procesos políticos y electorales en estos meses. Hay una crisis de confianza y esto significa que lo que hay preguntarse es en qué tenemos que cambiar, cuál es el cambio de actitud, cuál es el cambio de actitud política, institucional, personal, que debemos desarrollar. Y en ese sentido, este Parlamento Europeo, en vez de pensar en otros, en otras instituciones, la pregunta que tiene que hacerse es cuál es su contribución a un cambio de actitud institucional y política en esta Cámara.
Y yo me atrevo a decir que hoy, que he escuchado muchas razones de la crisis —la burocracia, las agencias, los gobiernos—, hay dos cuestiones en las que tenemos que cambiar. En primer lugar, Europa exige una mínima cohesión de este Parlamento: no se puede desangrar en un debate tan profundo de dos concepciones de la sociedad europea. Y en segundo lugar, tenemos que atrevernos a decir la verdad de lo que nos sucede. Anni Podimata (S&D). – (EL) Antes que nada, me gustaría dedicar diez segundos del debate a restablecer la verdad. El señor Langen, que no se encuentra en la Cámara, ha dicho que es inaceptable que los diputados griegos hayan votado en contra del programa de estabilización de tres años en el Parlamento griego. Me gustaría señalar que sería una buena idea que el señor Langen repitiera sus recomendaciones en la próxima sesión del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos), porque esos diputados, que resulta que eran los responsables del Gobierno del país hasta hace unos meses, pertenecen al PPE.
Volviendo al problema más general, es cierto que la crisis actual ha puesto de relieve las enfermedades crónicas y las deficiencias en cuanto a la coordinación económica de la zona del euro y en cuanto al sistema mundial de gobernanza económica y, en consecuencia, se ha acumulado un poder enorme y sin control en el sistema financiero globalizado. Así que, hoy en día, tenemos que tratar, en primer lugar, la cuestión de la democracia y es necesario que Europa, si desea respetar sus valores y su historia, asuma un papel destacado en este asunto.
La decisión de crear un mecanismo de apoyo para la estabilidad de la zona del euro constituye un avance importante, no cabe duda. Sin embargo, un mecanismo de gestión de crisis no basta; necesitamos tratar las causas desde la raíz, no sólo a escala nacional, sino también a escala europea. Estamos cometiendo un error y socavando nuestro futuro común y el futuro de futuras generaciones concediendo importancia únicamente a la recuperación financiera inmediata y subestimando el impacto del crecimiento, el empleo y las estructuras básicas del Estado del bienestar que se han estado gestando durante varias décadas.
Señor Comisario, las propuestas para reforzar la cooperación económica que ustedes presentaron el 12 de mayo puede que ayuden a construir una Europa más unida, con menos desequilibrios macroeconómicos, dependiendo de dos condiciones previas: en primer lugar, que no se limiten a la aplicación inflexible del Pacto de Estabilidad y Crecimiento y, en segundo lugar, que incorporen totalmente objetivos especializados para el crecimiento viable y el empleo en el marco de la estrategia 2020. Paulo Rangel (PPE). – (PT) Señor Presidente, varios colegas del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) ya han ofrecido una visión muy completa de la situación. Creo que lo que se necesita ahora es mencionar el papel de los Estados miembros.
La verdad es que el gobierno nacional de cada Estado miembro también tiene un papel en lo que concierne a imponer los requisitos y las condiciones para fortalecer la moneda única y seguir adelante con este proyecto de integración monetaria y económica. Me gustaría decir que nuestro partido —el partido vinculado al Grupo del PPE, que es el Partido socialdemócrata portugués— apoya las medidas de austeridad del Gobierno, porque creemos que en Portugal deben subsanarse los errores que se han cometido a lo largo de estos quince años de Gobierno socialista, que lamentablemente ahora están a la vista de todos; el Partido socialdemócrata portugués apoyará las medidas para subsanarlos.
No obstante, si bien respaldamos las medidas de austeridad, también somos críticos con el Gobierno portugués —y este es un buen ejemplo para otros en situaciones similares— porque no está recortando gastos. Para reducir el déficit, es fundamental no sólo aumentar los impuestos, sino también recortar gastos y el Gobierno debe tener el coraje de adoptar medidas para recortar gastos, reducir el déficit y liquidar la deuda pública.
Esto es cierto en el caso de Portugal y también en el de otros Estados miembros que se encuentran en situaciones difíciles. Nosotros, como diputados al Parlamento, también somos responsables de defender en nuestros países las medidas que sean necesarias a fin de que el euro se fortalezca y esta área integrada y este sueño —el sueño del Grupo PPE y el sueño que todos compartimos— se hagan realidad. Por eso somos críticos con los gobiernos que no tienen el coraje de tomar las medidas necesarias en sus países. Göran Färm (S&D). – (SV) Señor Presidente, en algunos aspectos esenciales, esta política económica más comunitaria repercute en el presupuesto de la UE. Estamos hablando sobre la financiación del emblemático proyecto estratégico Europa 2020. Estamos hablando de algunos costes, garantías, etcétera, para el mecanismo de préstamos y el control de los mercados financieros. Estamos hablando, además, sobre una serie de nuevos deberes que son consecuencia del Tratado de Lisboa. En el Parlamento Europeo, somos muy conscientes de que muchos Estados miembros actualmente se encuentran en una situación económica muy delicada, a menudo con complejos problemas en relación con los presupuestarios nacionales.
Por otra parte, es evidente que, en esta situación, la UE puede ayudar adoptando medidas que sean importantes para la recuperación económica de los Estados miembros y que proporcionen un nuevo impulso al crecimiento y la creación de empleo. Por lo tanto, el presupuesto de la UE debería centrarse en aquellas esferas en que la UE pueda ofrecer un valor añadido —un valor añadido europeo— y en que los presupuestos de los Estados miembros y de la UE puedan complementarse y apoyarse unos a otros. Pero eso también significa que los Estados miembros no pueden concederle a la UE importantes responsabilidades adicionales sin proporcionar los recursos necesarios.
Me estoy refiriendo a las políticas de investigación, los proyectos emblemáticos y las inversiones en educación e infraestructura que se necesitan para lograr un mejor futuro económico. Por consiguiente, considero muy importante que el espíritu de esta política económica cada vez más comunitaria debería reflejarse además en una actitud constructiva en las negociaciones sobre el presupuesto de la UE para 2011, en el examen intermedio del presupuesto a largo plazo y en el debate acerca del nuevo marco financiero a partir de 2013. De lo contrario, no podremos avanzar y poner en práctica medidas comunes que promuevan el crecimiento y el empleo. Theodoros Skylakakis (PPE). – (EL) Señor Presidente, como diputado griego del Parlamento Europeo, me gustaría repetir en esta Cámara algo que he dicho en público en Grecia desde el principio y también expresar mi gratitud por la ayuda que mi país ha recibido del mecanismo de apoyo europeo que, junto con medidas severas pero en su mayoría inevitables, ha impedido que la economía griega se colapsara inmediatamente.
Sería útil que en el caso de Grecia el mecanismo se hubiera adoptado con la rapidez con la que el mecanismo de ayuda se llevó a cabo en el caso de otras economías, cuando Europa por fin se dio cuenta del riesgo que corríamos todos. Hoy es la primera vez que he visto verdadera determinación, tanto en el Parlamento como en las demás instituciones europeas, por examinar de forma directa y realista los auténticos problemas económicos de Europa. ¿Por qué nos encontramos en esta situación? La razón principal es que hemos gastado por encima de nuestras posibilidades y hemos acumulado deuda. Gastábamos cuando no había crisis, hemos gastado durante la crisis y estamos gastando ahora en nuestra salida de la crisis. Quien quiera descubrir qué ocurre cuando uno gasta sistemáticamente más de lo que tiene, sólo tiene que venir a Grecia.
El Fondo Monetario Europeo y las demás instituciones propuestas en la resolución que se está negociando, avanzan en la dirección correcta. No obstante, para ofrecer incentivos reales, el Fondo necesita tener en cuenta no sólo el tamaño absoluto de la deuda y el déficit, sino también la rapidez con la que se reducen la deuda y el déficit. Nuestro problema real, y digo esto a la izquierda, es que 4 000 millones de personas de los países del mundo en desarrollo que viven con 200 euros al mes han descubierto el capitalismo y nos están pidiendo recursos y mercados globales a nosotros, los ricos, que vivimos con 2 000 euros al mes. Nosotros en Occidente no contamos con el monopolio del capitalismo en el que se basaba el antiguo modelo europeo. Si no cambiamos, si no nos damos prisa para introducir cambios estructurales, competitividad e innovación, simplemente nos haremos más pobres. Danuta Maria Hübner (PPE). – (EN) Señor Presidente, existen pocas dudas sobre la gravedad de la crisis actual y el «coste del uso» de métodos políticos sin precedentes es muy elevado. La misión de los reguladores y los responsables políticos consiste en asumir medidas que permitan tanto restaurar el equilibrio que han destrozado las deficiencias del mercado como corregir las políticas gubernamentales que han fracasado. Esto se está haciendo, pero todavía se ha de ver a qué velocidad y mediante qué medidas políticas los Estados miembros de la Unión Europea volverán a su senda de crecimiento.
Una mayor regulación no representa una garantía frente a los riesgos de la crisis actual. Puesto que hemos elegido el camino de más regulación, esto debería ir de la mano con una mayor simplicidad y la reducción de la complejidad de los mercados financieros. Lo que también está claro es que las políticas fiscales y monetarias no pueden sustituir a las reformas estructurales. Estas reformas tienen que abordar las deficiencias subyacentes de la economía de la Unión Europea: el acusado aumento del déficit y la deuda, el muy probable incremento de la inflación, los riesgos generados por las políticas del cambio climático, la escasa productividad y la falta de competitividad.
Con menos dinero público, será necesario tomar más medidas; por lo tanto, el dinero público, tanto europeo como nacional, tendrá que utilizarse con mayor eficacia. Un marco normativo favorable a las empresas, un gobierno eficaz, impuestos que no produzcan distorsiones, un elevado índice de participación en el mercado de trabajo, especialmente de las mujeres, un buen sistema educativo, investigación e innovación; todo eso constituye un paquete básico de medidas para aportar crecimiento, empleo y competitividad. Sin duda, la estrategia ganadora europea tiene que basarse en el rigor fiscal, pero debería centrarse en la innovación, la única forma de impulsar la productividad y el crecimiento de modo sostenible.
La Comisión Europea y el Parlamento Europeo deberían recuperar su papel estratégico y apostar por soluciones europeas valientes. Tanto los ciudadanos como los mercados necesitan más Europa. Gay Mitchell (PPE). – (EN) Señor Presidente, doy por supuesto que los Estados soberanos deben responder por los compromisos asumidos y están obligados a cumplir los objetivos acordados, así que parto de esa base. Pero también es hora de considerar qué otras medidas están contribuyendo a la reciente confusión. En los años treinta, el patrón oro y el proteccionismo contribuyeron a que aumentara la recesión. En cambio, en la Unión Europea, hemos tenido solidaridad y la capacidad institucional, mediante el Banco Central Europeo y la Comisión, para aprender de los errores del pasado.
La labor de las instituciones ha sido impresionante, dado que la UE se compone de 27 Estados miembros, incluidos los 16 miembros de la zona del euro. Además, nuestras instituciones han cooperado con la Reserva Federal de los Estados Unidos, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón, entre otros. Pese a esto, los mercados —los supuestos mercados—, en efecto, han pasado a tener una opinión negativa de casi todas las medidas adoptadas. Ahora bien, estoy totalmente a favor del libre mercado; el proteccionismo no funciona. Pero ¿son libres nuestros mercados? En primer lugar, los mercados estaban muy manipulados e influenciados para meternos en la crisis. ¿No existe a estas alturas una sospecha fundada de que intereses poderosos tengan la capacidad de desafiar a Estados soberanos y ganar y que algunos —por los objetivos que sea— estén utilizando este poder para fomentar su programa, sirviéndose de los mercados para sus propios fines?
Un programa político podría incluir intereses relativos a que el euro pudiera, en el futuro, sustituir al dólar como moneda que fije los precios del petróleo, por ejemplo; un programa de interés empresarial y económico podría incluir simplemente la acumulación de mayor poder y riqueza destruyendo los derechos soberanos, incluidos los derechos soberanos comunes, dentro de la Unión Europea. Es hora de que los líderes políticos reflexionen sobre lo que está pasando. Insisto: los Estados miembros deben mantener la disciplina, incluido el Estado miembro del que procedo. Por supuesto que esto debe ser así. Pero estamos dedicando toda nuestra atención a los Estados miembros y muy poca a lo que subyace tras cierta actividad del mercado.
Me gustaría que respondieran la Presidencia del Consejo y del señor Comisario. ¿Qué se está haciendo para controlar esto? Cuando no controlábamos a estas personas en el pasado, miren adónde nos ha conducido. Así que no tengan en cuenta un solo frente: ya es hora de abarcar más objetivos. Alajos Mészáros (PPE). – (HU) La Estrategia Europa 2020 es una estrategia muy importante, especialmente ahora, en un momento de creciente crisis financiera y económica. Esta crisis ha puesto de relieve tales cuestiones fundamentales y procesos negativos que si no los integramos en nuestra estrategia, esto puede poner en peligro el éxito de nuestra política económica.
No debemos permitir que se dañe el prestigio del euro, pero debemos hacer cuanto podamos por la sostenibilidad de la unión monetaria. Represento al último país que se ha adherido a la zona del euro. Los ciudadanos de Eslovaquia consideran la introducción del euro una experiencia positiva y, por lo tanto, el país está contribuyendo también a la protección del euro con todos los medios disponibles.
Debemos concienciar a la gente de que es posible que la crisis monetaria tenga consecuencias políticas graves. Entre ellas, puede figurar un aumento del euroescepticismo y la incertidumbre entre aquellos países que se están preparando para su adhesión a la zona del euro. Necesitamos ayudar y alentar a esos países que todavía no han introducido la moneda única.
Al diseñar la Estrategia Europa 2020, se debe conceder una función más importante a las políticas que garantizan el desarrollo sostenible. Aunque se está trabajando en soluciones de diversificación energética en Europa Central, también debe aumentarse el uso de fuentes de energía alternativas con objeto de reducir el cambio climático. Asimismo, debemos hacer que la población sea consciente de que la capacidad de las actuales fuentes alternativas de energía es finita. Desde la perspectiva de nuestra seguridad energética a largo plazo, la energía nuclear es la solución que puede garantizar la suficiente cantidad de energía con los niveles más bajos de emisiones de dióxido de carbono y, por lo tanto, debemos prestar mucha atención a la cuestión relacionada del almacenamiento seguro y la producción de combustible. También es imprescindible impulsar más investigación de tecnologías energéticas modernas, como la innovación relativa a los reactores de fusión. Surgen muchas cuestiones importantes que deseamos incorporar a nuestra estrategia y nos enfrentamos a la importante tarea de mejorar la coordinación y la integración de diversas esferas. Solamente haciendo esto podemos asegurar que, además de una unión monetaria, también se logre la importantísima unión económica. Marian-Jean Marinescu (PPE). – (RO) Acojo con agrado las medidas presentadas por la Comisión y el Consejo. Si estas medidas se hubieran adoptado hace algún tiempo, podríamos haber evitado numerosas consecuencias de la crisis que atravesamos. La ausencia de gobernanza económica provocó que se tomaran decisiones bajo presión y sin que se realizara ninguna consulta con el Parlamento Europeo. Además, no existen mecanismos para supervisar las medidas adoptadas.
El año pasado se inyectaron grandes cantidades de dinero en los bancos. Esta medida fue necesaria, pero salvar a los bancos no ha ayudado después a mitigar la crisis. La crisis ha seguido adelante. No se ha respetado el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Se han contraído unos déficits inaceptables. Los Estados han adoptado medidas diferentes en situaciones similares. Algunos han decidido decir a sus ciudadanos la verdad y adoptar medidas de austeridad. La ausencia de normas comunes está repercutiendo de distintas formas en los ciudadanos de Europa, a pesar de que todos los Estados miembros han contribuido a desencadenar la crisis. No podemos consumir más de lo que producimos ni podemos gastar más de lo que recaudamos.
Necesitamos estabilidad financiera. Por eso, las propuestas de crear un nuevo mecanismo de estabilidad financiera o fondo monetario europeo son absolutamente imprescindibles. No obstante, es necesario que estas medidas se encuentren respaldadas por una estrategia de recuperación económica coherente y mecanismos de control y sanción. Esto nos permitirá decir que vamos a establecer una gobernanza económica real y eficaz por el bien de todos los Estados miembros. Mairead McGuinness (PPE). – (EN) Señor Presidente, me atendré a su norma. Agradezco las observaciones de la Presidencia española acerca de los sistemas productivos, así como la importancia que concede a la competitividad. Creo que necesitamos un poco más de debate en este Parlamento, en el Consejo y en la Comisión.
En cuanto a sus comentarios sobre la lentitud de respuesta, necesitamos considerar esa cuestión porque hay un problema de aletargamiento en el sistema europeo a la hora de responder. Los Estados miembros podrían haber reaccionado con mayor rapidez cuando sobrevino la crisis bancaria. Somos capaces de hacerlo, pero parece ser que no lo hemos logrado en este caso concreto.
Por fin, la Comisión está buscando los cuatro pilares de una nueva estrategia. En mi opinión, la Comisión debe examinar su propia función en esta crisis. Creo que la supervisión de las normas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento se basaba en un planteamiento de poder «atrayente» que no funcionó. Como otros han dicho, si todos hubiéramos respetado las normas, no tendríamos este problema. Darles más poder sólo funcionará si ustedes realmente utilizan el poder que ya tienen. Elena Băsescu (PPE). – (RO) Durante la actual crisis económica, la Estrategia Europa 2020 parece plantear un verdadero desafío. Por otro lado, también ofrece una oportunidad. Puede ofrecer un estímulo importante en cuanto al apoyo de las reformas económicas y sociales que se necesitan a largo plazo. Debe basarse en los principios de solidaridad y adaptación.
Creo que deben mantenerse las asignaciones en el caso del Fondo de Cohesión, puesto que desempeñan un papel fundamental en la reducción de las desigualdades de desarrollo económico entre las regiones de la UE. Por otro lado, huelga decir que los objetivos adoptados a escala comunitaria no pueden convertirse automáticamente en objetivos nacionales. Deben adaptarse en función de las posibilidades de cada país. El Gobierno rumano ha creado un grupo de trabajo de alto nivel que establecerá los objetivos nacionales. Al mismo tiempo, este grupo ayudará a coordinar la elaboración del Plan Nacional de Reforma. Antigoni Papadopoulou (S&D). – (EL) El comportamiento de los mercados y de los bancos es como el de una manada de lobos, como les llamó el Ministro de Hacienda sueco, una manada de lobos dispuestos a destrozar a los países débiles económicamente. La primera víctima fue Grecia, seguida de España y Portugal. En el caso de Grecia, vimos cómo los especuladores la atacaron sin piedad, por un lado, y la solidaridad comunitaria, que llegó muy tarde y con condiciones muy estrictas, obligó a la población griega a hacer sacrificios muy desagradables y a embarcarse en huelgas justificadas, por otro. Parece que los protagonistas de la crisis económica internacional ahora sean los Estados, en vez de los bancos.
Es necesario que aprendamos de esta adversidad. La Unión Europea necesita más solidaridad comunitaria, una mejor supervisión del sistema financiero, un cumplimiento nacional más firme del Pacto de Estabilidad, una política financiera más coordinada y medidas para prevenir los desequilibrios de la competitividad. La población de Europa desea una Europa más humana, con menos desigualdades entre los Estados miembros. Ha llegado la hora de un programa más realista y que favorezca a la población para la Unión Europea de 2020, que atienda a los retos del momento. Olle Schmidt (ALDE). – (SV) Señor Presidente, Europa necesita más cooperación y más solidaridad, y no proteccionismo y nacionalismo. Eso lo sabemos bien, pues la historia nos lo ha enseñado.
Me cuesta entender el miedo que los ministros de hacienda evidentemente sienten cuando se enfrentan a esta propuesta de examen previo de los presupuestos de los Estados miembros. Durante los últimos meses, incluso los ministros de hacienda ya curtidos estaban asustados, y con motivo. Ciertamente, en esto puede percibirse una vena de autoafirmación nacional. Que se inspeccione por todos los medios a otros países, pero no al mío. Inspeccionen a Grecia, España y Portugal, pero no a mi país. Noli me tangere - ¡No me toques!
Nuestra dependencia mutua requiere franqueza y confianza. Los Gobiernos sueco y finlandés ya tienen experiencia de los años noventa en cuanto a crisis graves y ambos deberían apoyar sin reservas las propuestas del Comisario Rehn. Jaroslav Paška (EFD). – (SK) Una política presupuestaria responsable en todos los países de la Unión Europea es la única medida para resolver la situación actual. El siguiente paso, que sin duda es más difícil de aplicar, debería consistir en esforzarse por conseguir un cambio moderado de la estructura de nuestra población activa. Es decir, una gran proporción de ciudadanos de la UE trabaja en sectores no productivos, especialmente la administración pública, y la esfera productiva no es capaz de mantener una cantidad tan grande de burócratas, que sólo complican la vida inventando aún más reglamentos y restricciones.
Fíjese en Asia, señor Comisario. Ellos no cuentan con un porcentaje tan elevado de población con estudios allí ni con tantas universidades como nosotros. Sin embargo, tienen una administración pública reducida y un entorno empresarial sin complicaciones, que les permite desarrollar la competitividad natural que mucha gente posee. Un entorno empresarial sencillo y transparente, menos administración y más espacio para las actividades independientes, empresariales y creativas de nuestros ciudadanos: esa es la mejor solución a los problemas actuales. Andrew Henry William Brons (NI). – (EN) Señor Presidente, la crisis económica no es una enfermedad temporal de la que los miembros de la UE pronto se recuperarán con total salud económica. Existen defectos sistémicos en el planteamiento de la política económica de la UE y sus Estados miembros. El objetivo de una moneda única, con el tiempo para 27 o más países, se basa en la falsa premisa de que una moneda pueda ser adecuada para muchas economías muy distintas. El valor de una moneda debe reflejar el estado de salud de la economía a la que sirve.
No obstante, existen otros problemas distintos. La aceptación de la globalización por parte de la UE y sus Estados miembros es la fórmula para el desastre. No podemos permitir que productos y trabajadores de países con salarios bajos inunden Europa. No podemos competir con sus productos sin reducir nuestros salarios a sus niveles. Los salarios mínimos legales no impedirán que nuestros trabajadores se vean afectados por la competencia desleal y encubierta de los trabajadores inmigrantes, la subcontratación del trabajo de nuestra población o el traslado de nuestra fabricación al Tercer Mundo. Tunne Kelam (PPE). – (EN) Señor Presidente, me gustaría dar las gracias al Comisario Rehn por sus amables palabras y su confianza en los esfuerzos de Estonia por adherirse a la zona del euro y puedo asegurarles que, con la actual carga financiera del 7,5 % del PIB, Estonia no contribuirá a aumentar el promedio de deuda de la UE. También pienso que los miembros de la zona del euro podrán aceptar a Estonia como ejemplo positivo; eso transmitiría una señal esperanzadora también a Letonia y Lituania que convencería a su población de que es sensato hacer esfuerzos y de que se tratará a todos los candidatos según sus méritos.
La adhesión a la zona del euro en este momento no es sólo un privilegio. Significa asumir compromisos de solidaridad y hacer nuestra contribución al Pacto de Consolidación desde el principio, pero estoy convencido de que esta es una decisión correcta; veremos a la UE no sólo como la oportunidad de recibir sino, ante todo, como la oportunidad de contribuir a progresar en nuestra causa común. Danuta Jazłowiecka (PPE). – (PL) El debate de hoy sobre gobernanza económica en la Unión Europea es fundamental, puesto que trata la cuestión de continuar reforzando la integración europea. En vista del avance de sus vínculos económicos, todos los Estados miembros deberían sentir la misma responsabilidad hacia un mecanismo europeo de estabilización y hacia toda la situación económica de Europa.
No creo que ninguno de nosotros dude de que la supervisión de responsabilidades y gastos públicos (el Presidente interrumpe a la oradora), la coordinación del proceso de crear presupuestos y planes de reforma en los Estados miembros desde un principio y un mecanismo de ayuda para épocas de crisis sean medidas que nos llevan en la dirección correcta. La aplicación rigurosa de los principios del Pacto de Estabilidad y Crecimiento debería ser una prioridad. Esta es la clave para garantizar la estabilidad presupuestaria y macroeconómica en la Unión Europea. Aunque un conjunto de penalizaciones y el principio de acusar y agraviar son esenciales para disciplinar a los Estados miembros a la hora de introducir los principios del pacto y las reformas esenciales, mantengo reservas con respecto a las sanciones financieras. En cuanto a estas sanciones, utilizadas en el caso de Estados miembros que ya se encuentran en una situación financiera difícil, podría tener el efecto contrario, un efecto perjudicial para las economías de estos países...
Por lo tanto, quiero pedir que planifiquemos el futuro de Europa de forma responsable. Liisa Jaakonsaari (S&D). – (FI) Señor Presidente, cuando se produce una crisis la reacción psicológica puede ser acurrucarse, culpar a otros, buscar enemigos o intentar hallar soluciones. Europa ahora es testigo de este enfoque de tres sentidos: por un lado, el nacionalismo y el proteccionismo van en aumento en muchos países; por otro lado, se están buscando nuevas soluciones, como sucede con la Comisión. Tenemos que apreciarlos mucho. Cuanto más sólido sea el sistema político en la Unión Europea y a nivel nacional, mejor podremos dominar el funcionamiento del mercado. De lo contrario, esto irá mal.
En mi opinión, hay algo que podríamos dejar de hacer y es ridiculizar a Grecia. La nación griega, el Primer Ministro y los políticos ahora merecen nuestro respeto, puesto que están tomando algunas decisiones muy difíciles. Como ha dicho el señor Schmidt, Finlandia y Suecia eran Grecia a principios de los años noventa. Tuvimos que tomar decisiones igual de difíciles, pero tuvimos éxito. Presidente. – Perdone que le interrumpa. Como ustedes se habrán percatado en la Cámara, aunque la diputada estaba hablando muy bien de Grecia, le he interrumpido al exceder su minuto de discurso, pues intento ser lo más objetivo posible. Michael Theurer (ALDE). – (DE) Señor Presidente, Señorías, en el debate actual sobre un sistema eficaz de gobernanza económica europea, en mi opinión, se está descuidando la perspectiva a largo plazo. Ahora es el momento oportuno de incorporar las medidas de estabilización a corto plazo en la estrategia a largo plazo. Necesitamos la visión de una economía de mercado. El principio fundamental de la economía social de mercado ya se estableció en el Tratado de Lisboa. Ahora debemos darle vida.
La economía social de mercado era el modelo apropiado que se hallaba tras el milagro económico de Alemania. Walter Eugen, el gurú del milagro económico, observó ya en 1950 que la actividad económica del Estado debía centrarse en diseñar los sistemas normativos para la economía y no en gestionar los procesos económicos. Por lo tanto, pido un enfoque normativo, es decir, medidas adoptadas por el Estado para influir en las condiciones básicas de la actividad económica mediante legislación general. No es el Estado quien crea empleo, sino que debe crear un marco normativo para la creación de empleo y en esto es en lo que necesitamos centrarnos. La competitividad no es el comienzo, sino el resultado de la actividad económica. Franz Obermayr (NI). – (DE) Señor Presidente, en la Estrategia Europa 2020, debemos hacer frente al origen de la crisis actual. ¿Sería sensato introducir una unión monetaria conforme al modelo americano sin los controles centrales necesarios sobre la política financiera? La respuesta es «no». No se debe permitir que el euro convierta a la UE en un enorme mecanismo de redistribución basado en la solidaridad obligatoria. Si vamos a tener una unión monetaria, debe ser una unión monetaria sólida.
Además, no se debe considerar que el libre mercado financiero sea independiente de la economía real en el futuro. Por consiguiente, necesitamos normas claras en la Estrategia Europa 2020 a fin de hacer frente a los especuladores y los fondos de cobertura. La vía propuesta por Austria y ayer por Alemania, hacia un impuesto sobre las transacciones financieras, el cual incluye la tributación de los beneficios obtenidos por los bancos y el sector financiero, es sin duda el enfoque correcto. Demos ejemplo a los contribuyentes y recordemos por fin al sector financiero sus obligaciones. También debemos ser más valientes a la hora de aplicar las normas a los Estados miembros. Cualquier Estado que falsifique deliberadamente sus cifras simplemente debe ser expulsado de la zona del euro. Los países que cometen un fraude deben abandonarla. Paul Rübig (PPE). – (DE) Señor Presidente, señor Rehn, Señorías, la Estrategia Europa 2020 nos plantea un reto específico. En general, debemos centrarnos en las pequeñas y medianas empresas (PYME). Deberíamos asegurarnos de que para 2020, las pequeñas y medianas empresas tengan como mínimo un 20 % de promedio de cuota de capital.
Necesitamos que las PYME sean fuertes en Europa, porque dan empleo a las dos terceras partes de la población activa, producen el 50 % del producto nacional bruto y pagan el 80 % de los impuestos. La Comisión simplemente se ha olvidado incluir objetivos que fortalezcan las pequeñas y medianas empresas en este programa.
Señor Rehn, le pido a usted en concreto que tome medidas en nombre de las pequeñas y medianas empresas y elabore objetivos para reforzar la posición de estas empresas y sus empleados. Milan Zver (PPE). – (SL) El debate de hoy ha sido uno de los mejores que hemos tenido sobre la crisis financiera y económica, en especial sobre cómo se ha materializado en Grecia, y la mayoría de las contribuciones se han centrado fundamentalmente en la cuestión de cómo deberíamos gobernar la Unión Europea en el futuro. Sin embargo, también coincido con lo que han señalado aquellos diputados que intentan repartir la culpa de esta situación. Desde mi punto de vista, ese es el camino correcto a seguir y es importante que optemos por esa vía. Necesitamos formular preguntas sobre la responsabilidad de algunas instituciones europeas y no sólo sobre la responsabilidad colectiva de las instituciones sino sobre quién exactamente es responsable y de qué es responsable.
Quisiera, por tanto, sugerir que convoquemos al señor Almunia, antiguo Comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, por ejemplo, puesto que fue bastante crítico con algunos países durante su mandato y después surgió el problema griego. Le insto a aclarar su papel en esta historia y, si no lo hace, debería dimitir. Seán Kelly (PPE). – (EN) Señor Presidente, en primer lugar, durante las últimas semanas hemos aplicado medidas para afrontar la crisis financiera que ya se ha producido, una crisis financiera mundial provocada por la ausencia de regulación, de supervisión y de gobernanza. Con las medidas actuales intentamos anticipar estas situaciones para que no vuelvan a suceder en el futuro y debemos aceptarlas.
Todos funcionamos mejor cuando hay alguien que nos supervisa. Eso es aplicable a los gobiernos y a las personas. Así que aprecio lo que se ha hecho aquí hoy y creo que, a partir de ahora, también deberíamos pasar a hacer frente a los terroristas financieros de las agencias de calificación y a los especuladores que están causando estragos en la vida de los ciudadanos e intentando derrocar a los gobiernos soberanos. Adoptando este doble enfoque —ocuparnos de la gobernanza a nivel político y de los terroristas financieros— quizás podríamos albergar esperanza en un futuro mejor. Karin Kadenbach (S&D). – (DE) Señor Presidente, señor Rehn, señor López Garrido, hoy estamos hablando sobre una gobernanza económica europea común. Creo que ya es hora de que nos demos cuenta de que el mercado no tiene un valor independiente y que los ciudadanos de Europa no tienen que servir al mercado, sino más bien que el mercado está ahí para servir a la población, a los 500 millones de europeos.
Estoy convencida de que necesitamos consolidación y crecimiento, pero ambos términos siempre están relacionados con otro aspecto, es decir, la consolidación responsable socialmente, por un lado, y el crecimiento sostenible, por otro. Necesitamos confianza para lograr este objetivo y la población de Europa necesita perspectivas. Sin embargo, sólo podremos ofrecerles estas perspectivas si podemos prometerles que vivirán en una Europa donde puedan participar en la prosperidad o aplicar medidas para garantizar que esto sea así. En la Europa del futuro, el crecimiento no debería beneficiar solamente a unos pocos. Rachida Dati (PPE). – (FR) Señor Presidente, antes que nada, es cierto que la inesperada emergencia y la profundidad de la crisis griega ha generado mucho miedo entre nuestros ciudadanos, miedo que creo que está justificado. De nuevo, esto no significa como acaba de decir un diputado, que debamos señalar con el dedo a Grecia. No obstante, es importante, es urgente —como venimos diciendo desde hace ya algún tiempo— aprender la lección para que podamos construir una Europa más política y avanzar hacia la gobernanza económica. Debería proponerse urgentemente una gobernanza económica.
Comprendo que la Comisión está proponiendo que se inspeccionen con antelación los presupuestos nacionales. Personalmente, no creo que debamos cambiar de estrategia. Lo que se necesita fundamental y urgentemente es gobernanza económica europea y no que la Comisión inspeccione con antelación los presupuestos nacionales. Creo que esta propuesta no sólo revelaría inconsistencias constitucionales, sino que también generaría retrasos y complejidad, que desde luego no es lo que Europa necesita en este momento. Lo que se necesita con urgencia es gobernanza económica europea y no inspección previa de los presupuestos nacionales. Vasilica Viorica Dăncilă (S&D). – (RO) Todos sabemos que la Estrategia Europa 2020 se lanzó con el objetivo de ayudar a la Unión Europea a salir de la actual crisis económica y preparar su economía para la nueva década. Sin embargo, es una cuestión grave que la Estrategia Europa 2020 ni siquiera ofrezca directrices claras sobre el examen de una de las políticas comunes más importantes, es decir, la reforma de la política agrícola común.
Lo que hace que esto aún sea más grave es que la referencia a la agricultura como instrumento político esencial para lograr los objetivos de la Estrategia Europa 2020 se hizo en el último minuto. Por eso ni siquiera nos sorprende que se mencionen muy poco las políticas agrícolas en este documento. En este sentido, la Estrategia Europa 2020 incluye algunas ideas sobre el futuro de la política agrícola común. Sin embargo, no le concede un papel estratégico importante como parte de un enfoque global más amplio, teniendo en cuenta los enormes retos que plantean las perspectivas de que la demanda global de alimentos se duplique y del cambio climático. Czesław Adam Siekierski (PPE). – (PL) Señorías, no contamos con análisis detallados de las causas de la crisis en la zona del euro y el colapso económico en Grecia ni tampoco de los peligros que afrontan otros países. ¿Es la crisis financiera mundial, que se convirtió en la crisis económica, la causa de esta situación, o nos estamos enfrentando aquí a nuestros propios errores, descuidos y falta de atención?
Digamos con claridad y honestidad que no existe ninguna coordinación de política financiera en nuestra Unión. No se respetó el Pacto de Estabilidad y Crecimiento ni se mantuvo disciplina financiera. Los presupuestos nacionales a menudo se alejaban de la realidad: gastos elevados, ingresos reducidos y ausencia de responsabilidad a la hora de gobernar el Estado. Me gustaría preguntar lo siguiente: ¿dónde estaba el Banco Central Europeo? ¿Dónde estaba la Comisión?
Digamos honestamente que el problema reside en que los Estados miembros no permiten que las instituciones de la UE supervisen, evalúen ni analicen sus presupuestos. Durante los últimos años, nos hemos centrado principalmente en el Tratado de Lisboa y hemos dedicado menos atención a la unión económica y, en especial, a la unión monetaria. Diego López Garrido, Presidente en ejercicio del Consejo. − (ES) Señor Presidente, realmente podemos decir que estamos ante una situación en la Unión Europea que se parece a otras que en la historia de la Unión, trabajosa, han existido y se han resuelto favorablemente. Es una situación de encrucijada como la que se vivió después de la Segunda Guerra Mundial y que dio lugar al nacimiento de lo que entonces no se llamaba todavía Unión Europea. Es lo que sucedió cuando se destruyó el muro de Berlín, cuando se produjo la reunificación de Europa, cuando hubo una crisis —por cierto, del sistema monetario europeo— y la respuesta fue ir hacia delante, aprobar un nuevo Tratado. Esto es lo que hemos hecho al comienzo de este siglo con el Tratado de Lisboa y esa es la única salida posible a una situación difícil como la actual.
La otra alternativa, desde luego, es claramente el populismo o el proteccionismo, y eso no es una opción. La opción, claramente, es ir hacia una Europa que resuelva las carencias que tiene y que se han puesto de manifiesto cuando se ha producido esta gravísima crisis que nadie de los que estamos aquí en esta Sala hemos conocido nunca.
Por eso, la forma de responder a la situación de unos mercados desregulados o de responder a un problema que pueda haber en el sistema productivo de falta de competitividad —hoy con efectos graves, con un impacto social en términos de desempleo— o al problema que hay de déficits —hay veinte países de los Veintisiete que tienen abierto un procedimiento de déficit excesivo—, o la forma de responder a una carencia evidente de la Unión Europea en cuanto al gobierno económico, no es con menos Europa sino con más Europa. Esa es la forma de responder en este momento a esta situación.
Y hay que decir que se ha reaccionado, que la Unión Europea ha reaccionado, y yo me remito a las intervenciones anteriores, tanto del Comisario Rehn como la mía, en las que se ha expresado esa forma en la que la Unión Europea ha reaccionado. Pero en este momento los tiempos se han acelerado aún más y creo que tenemos que imprimirle más rapidez a esa respuesta que tiene que contribuir a resolver esos problemas de fondo que aún existen en la Unión Europea y que se han puesto a prueba como consecuencia de esta crisis.
Por eso quiero proponer una colaboración a las instituciones de la Unión Europea y, desde luego, al Parlamento Europeo, sobre lo que me parece que son cinco aspectos en los que tenemos que ir más deprisa, tenemos que acelerar o redondear o culminar la tarea proyectada e iniciada correctamente.
Un primer aspecto, la solidaridad. Hay que profundizar en la solidaridad en la zona euro, y por eso ha sido tan acertada la ayuda a Grecia y ha sido tan acertada la decisión de ese fondo —para un período de tres años, todavía no del todo permanente— de 750 000 millones de euros para prevenir posibles situaciones de dificultad en las cuentas públicas o desequilibrios en las cuentas públicas. Me parece que esto es un elemento fundamental, que es un acierto del Consejo Europeo haberlo planteado y del Consejo haberlo aprobado el día 9 de mayo; elemento al que se ha unido también la acción del Banco Central Europeo, que en estos momentos está incluso interviniendo, comprando deuda de los Estados utilizando las vías que le permite el Tratado de Lisboa.
Segundo, en este Parlamento se está examinando ahora mismo un paquete de supervisión financiera. Y un anticipo, de alguna manera, de ello ha sido la aprobación ayer en el Ecofin de la regulación de los hedge funds. Luego podemos hacerlo, claro que podemos hacerlo. Se ha producido esa regulación, pero hay que terminar lo antes posible la negociación del Consejo y el Parlamento Europeo sobre todo el conjunto del paquete de supervisión financiera. Paquete en el cual también se regulan, por cierto, las agencias de rating, porque —en relación con alguno de los planteamientos o preguntas que hacían algunas de sus Señorías— las agencias de rating van a estar sometidas a la supervisión de la autoridad europea.
Tercero, tenemos que apostar por la competitividad. Por eso es muy importante que en el Consejo Europeo de junio se apruebe y se lance la Estrategia 2020. Una Estrategia 2020 que cuantifique los objetivos, y entre ellos el de la pobreza y el de la inclusión social, aún no cuantificados. Una estrategia que establezca su propia gobernanza, mucho más exigente que la prácticamente inexistente de la Estrategia de Lisboa —y a eso se refería el señor Verhofstadt anteriormente—, y una estrategia que utilice incentivos en positivo para el cumplimiento de los objetivos, como puede ser la utilización de los fondos europeos o de los Fondos Estructurales.
Cuarto elemento importante, el paquete sobre la coordinación de políticas económicas que presentó el Comisario Olli Rehn el día 12 de mayo y que fue examinado ayer en el Ecofin. Es absolutamente esencial que cumplamos lo que nos dice el Tratado de Lisboa cuando señala en el artículo 5 del Tratado de Funcionamiento de la UE que los Estados miembros están obligados —no es que sea mejor o deseable, es que están obligados— a coordinar sus políticas económicas y sus políticas de empleo, y pueden coordinar también sus políticas sociales. En esa línea, el desarrollo del artículo 136 del TFUE, establecido por esa propuesta de la Comisión, nos parece muy importante y hay que acelerar la puesta en práctica también de ello.
Y, por último, también creo que debemos acelerar el debate o la decisión, que creo que debe plantearse en el G-20, sobre un impuesto sobre las transacciones financieras internacionales.
Yo le pediría al Parlamento Europeo que estos puntos, muy significativos, muy importantes, que reflejarían un impulso hacia adelante, hacia esa llamada gobernanza o gobierno económico de la Unión, sean apoyados por este Parlamento Europeo y sean apoyados para que, lo antes posible, se decida sobre ello. No podemos esperar mucho más tiempo a ese respecto.
Yo creo que la unidad en la Unión Europea nunca ha sido tan necesaria como ahora, y no me refiero solo a la unidad entre los Estados miembros de la Unión, sino también entre las instituciones. El Parlamento Europeo es una institución europea, la Comisión es una institución europea y el Consejo también es una institución europea. Y las instituciones deben colaborar en este momento para que ese impulso hacia el gobierno de la Unión y hacia la resolución de fondo de esos problemas que han aflorado en este momento se consolide, sea una manifestación de nuestra apuesta por arrancar una nueva etapa política en la Unión Europea que sea beneficiosa para los ciudadanos, que esperan precisamente de nosotros que hagamos eso. No esperan otra cosa, esperan que hagamos precisamente eso. Olli Rehn, Miembro de la Comisión. – (EN) Señor Presidente, quiero dar las gracias a los diputados por un debate serio y sustantivo que refleja la grave situación que ahora afrontamos en Europa. En primer lugar, permítanme decir que aprecio mucho el gran apoyo demostrado por el Parlamento Europeo en favor del fortalecimiento de la gobernanza económica. También he escuchado muy atentamente al Ministro López Garrido y agradezco a la Presidencia española su apoyo y su excelente cooperación en este y otros asuntos.
Estoy totalmente de acuerdo con quienes habéis pedido una unión económica que complemente a la monetaria. Este es el camino correcto y esta es la lección decisiva que debemos aprender de la crisis. Tenemos que trabajar en tres aspectos. En primer lugar, necesitamos vigilancia para la resolución inmediata de la crisis en Grecia y en otros lugares de Europa. Hemos impedido que ocurra otro Lehman Brothers en suelo europeo, pero por supuesto aún no estamos fuera de peligro, así que debemos seguir protegiendo, con vigilancia y determinación, la estabilidad financiera en Europa y proteger así la todavía frágil recuperación económica de nuestro continente.
En segundo lugar, necesitamos acelerar, intensificar y finalizar la reforma normativa de los mercados financieros, los impuestos a la banca, las ventas en corto y las agencias de calificación crediticia. Es mucho mejor actuar a nivel europeo y hacerlo lo antes posible.
Necesitamos crear un marco para corregir los errores sistémicos de los mercados financieros y a este respecto coincido mucho con lo que han dicho la señora Jaakonsaari y el señor Swoboda. El mercado puede ser un buen sirviente pero es un mal patrón, como ha dicho el señor Theurer, necesitamos trabajar por la idea fundamental de una economía social de mercado con objeto de crear un marco jurídico convincente finalizando la reforma normativa.
En tercer lugar, es necesario que pasemos a decisiones relativas al fortalecimiento de la gobernanza económica en Europa; debemos reforzar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento mediante vigilancia fiscal preventiva; debemos aplicar sanciones viables y estas se han de basar en las normas, como ha dicho el señor Kallas, y necesitamos que el Eurostat tenga competencias de auditoría...
(El Presidente interrumpe al orador) Presidente. – Señorías, este es el resumen de un debate muy importante. Les agradecería que intenten reducir sus conversaciones al mínimo en esta Cámara y respeten las observaciones finales del señor Comisario. El señor Comisario tiene la palabra. Olli Rehn, Miembro de la Comisión. – (EN) Señor Presidente, estoy bastante acostumbrado a esto, pero agradecería que en esta Cámara hubiera algún interés por lo que voy a decir.
La resolución inmediata de la crisis, finalizar la reforma del mercado financiero y reforzar la gobernanza económica: estos son los tres objetivos en los que ahora tenemos que trabajar lo antes posible.
Estoy de acuerdo con el señor Marinescu, que se ha referido a la comunicación de la Comisión, y de hecho es más de lo que cualquiera habría pensado incluso hace medio año. Por favor, léanse esas diez páginas de la comunicación sobre reforzar la gobernanza económica en Europa. Diez páginas parece poco, pero están llenas de iniciativas concretas. Esta es una iniciativa de gran calado, que es lo que necesitamos en Europa. En breve, formularé propuestas concretas, propuestas legislativas.
Hemos tomado la iniciativa y seguiremos adelante. El señor Verhofstadt ha dicho que no deberíamos esperar al grupo de trabajo. Bueno, contribuimos de forma activa y constructiva a la labor del grupo de trabajo presidido por el Presidente Herman Van Rompuy pero, sí, usaremos nuestro derecho de iniciativa y pronto formularemos propuestas legislativas concretas relativas al fortalecimiento de la gobernanza económica.
Esa es la esencia del método comunitario y eso es lo que ustedes también han pedido hoy, y con razón. No disponemos de mucho tiempo. Por el contrario, debemos actuar sin demora. Ahora es absolutamente esencial que avancemos con estas iniciativas.
Por lo tanto, quiero acabar diciendo que necesitamos una alianza de instituciones para perseguir estos objetivos. La Unión Europea siempre ha obtenido los mejores resultados gracias a la alianza del Parlamento y la Comisión, así que cuento con su apoyo en este sentido. También es importante que aceptemos a bordo a todos los parlamentos nacionales adoptando un enfoque inclusivo, como ha sugerido la señora Goulard.
Pero, lo que es más importante, por favor recuerden que el Parlamento Europeo puede contribuir a que todos en la Unión Europea actuemos con mayor rapidez y con determinación. Así que, por favor, convenzan a sus circunscripciones y ayúdennos a convencer a los Estados miembros, y no sólo a la Presidencia española, que ya está muy convencida. Confío en que pueden, y podrán, hacerse oír y cuento con que ustedes adopten una posición muy firme y determinada en la resolución de Europa 2020 en el transcurso de esta semana de sesiones del Parlamento.
Estimados amigos, no necesitamos nada más que seguir a toda máquina para reforzar la gobernanza económica en Europa. Presidente. – Se cierra el debate.
Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento) George Sabin Cutaş (S&D), por escrito. – (RO) Si hay alguna lección que merece la pena aprender de la actual crisis económica, esta debe ser la solidaridad. No es nada nuevo el hecho de que vivimos en un mundo globalizado en el que las economías de los Estados son interdependientes. Sin embargo, los países no han abandonado su lógica aislacionista por la cual se aplican soluciones a los retos económicos a nivel nacional, sin tener en cuenta su impacto a mayor escala.
La Estrategia de Lisboa fracasó por la ausencia de compromiso político por parte de los Estados miembros para tomar la iniciativa a la hora de cumplir sus objetivos. A fin de asegurar que la Estrategia Europa 2020 tenga éxito allí donde fracasó la Estrategia de Lisboa, es necesario que los programas de reforma nacionales se sometan a una supervisión más eficaz a escala europea. Asimismo, la inclusión social debe ser el objetivo principal de la buena gobernanza económica y los organismos estatales deben aprender a anteponer la población al beneficio financiero. João Ferreira (GUE/NGL), por escrito. – (PT) Poco más de una década después de la creación del euro, se confirman las advertencias que hicimos por aquel entonces. La integración de economías en distintas etapas de desarrollo, con criterios de convergencia nominal y diferentes políticas monetarias y de tipos de cambio —todo para atender a las necesidades de las grandes potencias— ha empeorado la crisis de divergencia en la UE, que ha provocado una situación por la cual se está poniendo en entredicho a las economías periféricas.
Ante la crisis que han creado, los centros de toma de decisiones del capital financiero especulativo —así como sus extensiones institucionales en las instituciones comunitarias y en los gobiernos— acaban de iniciar otra nueva lucha contra la población y los trabajadores de Europa. Los señores de la UE han decidido usurpar las competencias presupuestarias de los Estados miembros y lo han hecho no en nombre de la solidaridad, que es un concepto que cada vez les resulta más desconocido, sino en nombre de la estabilidad que las grandes potencias exigen para el euro; esto es un insulto intolerable a la democracia y la soberanía de los pueblos. Este insulto va acompañado de medidas que son puro terrorismo social, al que los gobiernos nacionales se han sometido de forma sumisa. En toda Europa se está produciendo la respuesta de trabajadores en apuros al llamado «gobierno económico europeo» y a la naturaleza cada vez más antidemocrática del proceso de integración en curso. El cambio necesario surgirá de esta lucha y su impulso hacia el progreso. Ilda Figueiredo (GUE/NGL), por escrito. – (PT) Resulta lamentable que el Consejo y la Comisión hayan venido aquí a afirmar que están tomando medidas para resolver problemas financieros y de productividad en un marco de disciplina presupuestaria y que presenten la creación de un grupo de trabajo como un gran triunfo para las medidas a largo plazo.
Aunque reconocen los retrasos de las medidas indecisas que han adoptado, lo que los representantes de la Presidencia española de la UE y la Comisión han reafirmado aquí es que van a seguir por el mismo camino de integración capitalista y van a llevarlo más lejos; corren desorientados de un sitio para otro. Prefieren ignorar que la llamada «medida de estabilización provisional» y el fondo relacionado no serán más que formas de aliviar el dolor de la crisis financiera, utilizadas para ocultar el hecho de que sólo una ruptura con las políticas actuales y un cambio de rumbo pueden aportar progreso social. Para ello es fundamental dar prioridad a la producción, los servicios públicos de calidad, la creación de empleo con derechos, salarios, pensiones dignas, inclusión social y un justo reparto y distribución de los ingresos.
No obstante, para todo esto se requiere una verdadera cohesión económica y social, con un claro fortalecimiento del presupuesto comunitario, solidaridad, más políticas públicas y la supervisión de los sectores fundamentales de la economía por parte del Estado. Edit Herczog (S&D), por escrito. – (HU) La salida de la crisis económica está llena de dificultades y, además, la zona del euro se ha visto sacudida por los problemas fiscales en Grecia y otros Estados miembros. Estos problemas han suscitado la pregunta de si Europa es capaz de competir con la fuerza económica de los Estados Unidos o China. Con su Estrategia Europa 2020, la Unión Europea debe, por lo tanto, responder con eficacia a la crisis económica y financiera y asegurar que la capacidad económica de este bloque de 500 millones de personas siga siendo competitiva, es decir, que la UE 27 no quede por detrás de sus rivales económicos y políticos. La complejidad de los retos actuales requiere un conjunto integrado de instrumentos políticos. La UE debe dar suma importancia a la investigación y la innovación al hacer frente a retos como el cambio climático y hallar soluciones para aumentar la competencia global. Puesto que, tras la crisis, estimular el crecimiento y la creación de empleo a través de la investigación y la innovación ha llegado a ser más importante que nunca, sugiero que este conjunto sea el objetivo principal de la Estrategia Europa 2020. Sin embargo, está justificado que nos preocupe que el presupuesto actual no cubra adecuadamente las necesidades monetarias para hacer frente a los retos del siglo xxi. Como miembro de la Comisión de Presupuestos, le pido a la Comisión Europea que proponga un nuevo modelo presupuestario que sea audaz y ambicioso pero también viable, para garantizar el éxito de la Estrategia Europa 2020. Anneli Jäätteenmäki (ALDE), por escrito. – (FI) Es excelente que la Estrategia Europa 2020 tenga en cuenta a los jóvenes. Pero no va lo suficientemente lejos. Su contenido es limitado y pesimista. No cuenta con bastantes objetivos concretos y se necesitan muchos más. Las cifras del desempleo entre los jóvenes son alarmantes. Superan en más del doble a las de otras categorías de desempleo. Casi la mitad de los jóvenes de Letonia y España se encuentran desempleados. Cuanto más tiempo permanecen desempleados, mayor es el riesgo, no sólo de pobreza, sino de exclusión. Los jóvenes con poca experiencia se encuentran en la peor posición del mercado laboral, en especial cuando se trata de recortes de personal. Las predicciones sugieren que habrá escasez de trabajadores. Sin embargo, no podemos dar por sentado, que los jóvenes que ahora están desempleados puedan cubrir esta futura necesidad de trabajadores. No es necesariamente un proceso tan sencillo el de volver a integrar en la sociedad a jóvenes desempleados de larga duración. Necesitamos medidas concretas. La población joven necesita empleos, no promesas. Es muy importante que asumamos la responsabilidad del futuro y que los niños y jóvenes sigan estando en la base de todos nuestros planes. Lívia Járóka (PPE), por escrito. – (HU) El lanzamiento de la Estrategia UE 2020, destinada a armonizar las políticas económicas y de empleo de los Estados miembros de acuerdo con los principios comunes, quizás sea la labor más importante que afrontamos. Celebro que, además de los aspectos relativos a una economía de mercado social sostenible, la protección medioambiental y la innovación, la estrategia también conceda gran importancia a la lucha contra la pobreza y la exclusión, es decir, al fortalecimiento de la cohesión social, un prerrequisito para lograr los objetivos mencionados y uno de los pilares básicos del programa del trío de las presidencias española, belga y húngara. Considero un avance importante que la Comisión Europea, en la segunda mitad de sus directrices integradas sobre la estrategia, haya establecido metas ambiciosas y de calidad en este sentido. Dos de estas metas son que el 75 % de la población en edad de trabajar consiga empleo y que el número de personas que viven por debajo del umbral de pobreza nacional se reduzca en un 25 %. Para lograr la supervisión y la verificación del cumplimiento de estos objetivos y la evaluación de la lucha contra la exclusión social, merece la pena considerar los «indicadores Laeken» adoptados por el Consejo Europeo de 2001 en Laeken, junto con sus componentes que, mientras tanto, se han ampliado y definido con mayor detalle. Los indicadores Laeken ofrecen una imagen detallada y fiable de la posición que ocupan diversos grupos sociales en ciertos segmentos de la vida pública. Numerosas instituciones de la UE, como el Eurostat, los han utilizado con éxito durante los últimos años. Danuta Jazłowiecka (PPE), por escrito. – (PL) El principal objetivo de la Estrategia Europa 2020 que estamos debatiendo debería ser garantizar el crecimiento económico en la Unión Europea y aumentar el empleo. Las medidas que tomemos deberían ir destinadas a aumentar la actividad económica y, de esta forma, logar un crecimiento económico sostenible a largo plazo. Los indicadores propuestos por la Comisión deberían complementarse con un indicador de la saturación de infraestructuras en las esferas de teleinformática, transporte, energía, medio ambiente y asuntos sociales. Una infraestructura muy desarrollada es la base del funcionamiento eficaz del mercado interior que, en consecuencia, resulta en un crecimiento de la demanda interior y la actividad económica. Asimismo, es necesario disponer de una infraestructura muy desarrollada para reducir diferencias de desarrollo entre regiones, que dé lugar a una mayor competitividad y una cohesión económica, social y territorial más fuerte. También me gustaría referirme al indicador del empleo, que debería tratarse como prioritario. Las medidas que adoptemos deberían centrarse no sólo en reformas estructurales, sino también en mejor preparación y uso de la mano de obra y el capital intelectual de la UE. Supongo que ninguno de nosotros duda que, junto con la aplicación de la Estrategia Europa 2020, necesitemos un liderazgo más fuerte y mayor responsabilidad política de los Estados miembros y también la Comisión Europea, en lo que respecta a llevar a cabo reformas estructurales. En este contexto, sería de utilidad realizar una evaluación detallada de la Estrategia Europa 2020 a los cinco años de su introducción, es decir, hacia el final del mandato de la actual Comisión Europea. Esto permitiría que se fortaleciera la responsabilidad política y las medidas guardarían correspondencia con los resultados. Sandra Kalniete (PPE), por escrito. – (EN) La aplicación de la Estrategia Europa 2020 debería destacar la cohesión económica, puesto que es fundamental para reducir las desigualdades económicas entre las regiones de la UE que se quedan rezagadas y aquellas que son más prósperas. Creo que la UE todavía debería prestar mucha atención al principio de solidaridad y a los instrumentos para nivelar las desigualdades de ingresos. Se debería prestar atención a las regiones de la UE que más han sufrido la crisis económica y financiera, evaluar la situación específica de cada una de estas regiones y responder adecuadamente a los retos correspondientes.
En la Estrategia Europa 2020, se considera al sector agrícola como a cualquier otro sector de nuestra economía moderna y estoy de acuerdo. Soy muy partidaria de una política agrícola común que asegure condiciones iguales para todos los Estados miembros. La competencia justa en el mercado interior es una clave para la competitividad de la agricultura europea en el mercado mundial. Tiene que haber una sinergia entre la Estrategia 2020 y la reforma de la PAC después de 2013, ambas iniciativas tienen que centrarse n fomentar un crecimiento ecológico inteligente. Filip Kaczmarek (PPE), por escrito. – (PL) El Ministro de Cultura y Patrimonio Nacional de Polonia, Bogdan Zdrojewski, ha señalado que un aspecto que debería incluirse en la Estrategia Europa 2020 es la cultura. Debo admitir que el argumento del señor Ministro es convincente. Puesto que lo que él quiere hacer es «recalcar la necesidad de hacer pleno uso del potencial de la cultura y los sectores creativos, esto es, el capital intelectual y social de Europa».
Los sectores creativos pueden tratarse como algo que permita que Europa desarrolle una ventaja competitiva. La Estrategia Europa 2020 se debatió en la reunión informal de los Ministros de Cultura celebrada en marzo de este año. Como consecuencia de ese debate, la Presidencia española instó «al Consejo Europeo a reconocer y utilizar el potencial creativo de Europa a través de la cultura y sus industrias relacionadas en la Estrategia Unión Europea 2020» y «a los Estados miembros y a la Comisión, en sus respectivos ámbitos, a trabajar en el logro de los objetivos... a través de las iniciativas emblemáticas relativas a innovación, competitividad, agenda digital e inclusión social».
Espero que estos llamamientos sean escuchados y puestos en práctica. Iosif Matula (PPE), por escrito. – (RO) La crisis económica a gran escala de los últimos años ha contribuido al fracaso de los objetivos establecidos por la UE a principios de este siglo. Por este motivo es importante que identifiquemos las deficiencias de la agenda de Lisboa y nos centremos en los resultados positivos que se han logrado, además de evitar los errores que se cometieron en el pasado. Creo que es importante que ahora podamos aprender la lección del fracaso de la Estrategia de Lisboa y también que tengamos la capacidad de tomar medidas para mitigar el impacto de lo sucedido en el futuro. Creo que contamos con la gran ventaja de conocer las razones del fracaso y de impedir eficazmente que formen parte de la nueva Estrategia Europa 2020. En particular, me gustaría centrarme en este momento en el fortalecimiento de la gobernanza a múltiples niveles. Debemos implicar a las autoridades locales y regionales, así como a la sociedad civil, en el proceso de gobernanza, puesto que, según las estadísticas comunitarias, las autoridades locales y regionales disfrutan del mayor nivel de confianza entre la ciudadanía. Al mismo tiempo, el refuerzo del aspecto regional figura en la lista de las prioridades de la Estrategia Europa 2020. En este sentido, creo que el papel de la futura política de cohesión consiste en identificar y utilizar el potencial local específico. Rareş-Lucian Niculescu (PPE), por escrito. – (RO) El informe detalla exactamente la importante contribución realizada por los Fondos Estructurales y de Cohesión a la vida económica y al lograr los objetivos que se nos han presentado como parte de la agenda UE 2020. Cabe destacar algunas ideas: el papel fundamental desempeñado por las ciudades a la hora de lograr estos objetivos y el papel de la investigación y la educación.
Al mismo tiempo, quisiera decir que me preocupa que el informe no sea más exhaustivo y que no incluya el papel representado por los fondos de desarrollo rural. Al revitalizar la vida económica rural, modernizar la agricultura en Europa, ayudar a que se establezcan jóvenes agricultores y difundir buenas prácticas, los fondos de desarrollo rural realizan una contribución importante y bien recibida al progreso económico general por toda la Unión Europea. Kristiina Ojuland (ALDE), por escrito. – (ET) Señor Presidente, al describir en líneas generales la Estrategia Europa 2020, la Comisión sin duda consiguió expresar muchas de las cosas que pediríamos, aunque parecen haberse olvidado de la realidad actual. Varios Estados miembros, incluida Estonia, han introducido grandes recortes para equilibrar el presupuesto nacional. Al satisfacer los criterios de Maastricht para la zona del euro, Estonia ha podido estabilizar su propio presupuesto. Al mismo tiempo, las consecuencias de la irresponsable política presupuestaria que ha funcionado hasta ahora en varios Estados miembros obviamente seguirán atormentando a la Unión Europea durante algunos años. Teniendo en cuenta la complejidad de la actual situación económica, sigue estando poco clara la forma en que la estrategia de la Comisión y los grandes proyectos que se han incorporado a ella pretenden hacer frente a esto. Podríamos aprender de nuestros errores para que, a diferencia de lo sucedido con la fracasada Estrategia de Lisboa, comprendiéramos con claridad cómo lograremos los objetivos establecidos, qué tipos de recursos financieros podremos utilizar y si nuestros recursos nos permitirán alcanzar alguno de los objetivos. No necesitamos palabras grandiosas a escala comunitaria; además, cada Estado miembro debe esforzarse por equilibrar su presupuesto y lograr crecimiento económico. Al observar los cambios estructurales que se producen en la economía mundial, principalmente las restricciones de la competencia y también los cambios demográficos en Europa, en lugar de proponer ideas nobles pero expresadas con palabras vacías, debemos centrarnos en reformar radicalmente todo el sistema económico y social de la Unión Europea. En la actualidad, no existe otra manera de escapar de una sociedad del bienestar que, aunque todavía cómoda, se está convirtiendo rápidamente en una sociedad poco competitiva y que, por lo tanto, se está deteriorando. Necesariamente afrontamos algunas decisiones impopulares, pero al tomar estas decisiones hoy, nos adaptaremos con mucha más rapidez a la nueva realidad. Sirpa Pietikäinen (PPE), por escrito. – (FI) La crisis económica que estamos experimentando se compone de una consecución de tres crisis que se encuentran interrelacionadas. Estas son la crisis financiera, la crisis de la economía real que le siguió y la crisis de las economías públicas que ahora ha surgido a raíz de las anteriores.
Estas crisis revelan los problemas del control y la supervisión a escala europea y global: la crisis económica es en gran medida cuestión de una crisis en el sistema que prevaleció hace tiempo y en las políticas. Ni el mundo de las finanzas ni la actividad económica conocen ya sus límites. No es posible conseguir que la actividad vaya más allá de sus límites recurriendo simplemente a los instrumentos nacionales: necesitamos normas regionales y globales.
Como se afirma en el informe del señor Monti, que apareció la semana pasada, una sola solución puntual a cada crisis ya no basta para Europa. Necesitamos soluciones predecibles y a largo plazo e instrumentos que nos ayuden a afrontar futuras crisis mejor de lo que lo hacemos ahora. En este sentido, es fundamental la voluntad y la capacidad de los Estados miembros para cooperar y eso todavía deja mucho que desear. El Consejo merece el reconocimiento por su actuación decisiva y su solución a esta crisis que ha puesto en peligro a toda la Unión, pero no por su rapidez: la verdadera actuación por parte de los Estados miembros sólo sucedió porque fue necesario. Probablemente la pérdida de tiempo hizo que se agravara la situación.
Una de las formas más evidentes de actuar en el futuro es la necesidad de reformar el presupuesto de la UE y asegurar que los presupuestos nacionales estén más en consonancia con los objetivos comunes. Ya se está haciendo que los controles y reglamentos financieros resulten más eficaces, pero todavía necesitamos más medidas para asegurar que los productos financieros se incluyan dentro de un marco normativo viable y eficaz. Rovana Plumb (S&D), por escrito. – (RO) Alcanzar una reducción mínima del 25 % en el nivel de pobreza de la UE antes de 2020 constituye un objetivo estrechamente vinculado al crecimiento del empleo entre la población, lo cual es una prioridad de la política de inclusión social. Por esta razón, se necesita una estrategia ambiciosa a largo plazo para combatir la pobreza, con objetivos de reducción de la pobreza a gran escala, cuyos «punto clave» deben incluir un aumento de la tasa de empleo y de los puestos de trabajo de calidad, incluso en el caso de las mujeres, los jóvenes, las personas mayores y los trabajadores pobres.
Esta estrategia debe incluir medidas destinadas a lograr un equilibrio entre la vida y el trabajo y una mayor participación en un mercado laboral abierto, lo que también significa levantar las restricciones de acceso de la mano de obra procedente de Rumanía y Bulgaria. Otro objetivo para reducir la pobreza consiste en establecer unos ingresos mínimos de al menos el 60 % de la renta equivalente media nacional, un salario mínimo de por lo menos el 60 % del salario medio en los sectores pertinentes a escala nacional, junto con una estrategia coordinada en materia de vivienda en Europa. Todas estas medidas deben ir acompañadas de un programa que sea fácil de aplicar y supervisar. Joanna Katarzyna Skrzydlewska (PPE), por escrito. – (PL) Uno de los objetivos de la Estrategia Europa 2020 es aumentar la tasa de empleo hasta el 75 % entre las personas de 20 a 64 años de edad. Otro objetivo consiste en la lucha contra la pobreza, con el objeto de mejorar la situación de 20 millones de personas. Estos efectos son muy deseables y ambiciosos. Nuestro objetivo es un mercado laboral modernizado con una mano de obra sumamente especializada, orientada con precisión y muy eficiente. Sin embargo, creo que esto será difícil de conseguir. En la actualidad, el 15 % de los jóvenes no finalizan la enseñanza secundaria. Más del 30 % completan la enseñanza superior pero, a pesar de esto, no encuentran trabajo porque las cualificaciones que han obtenido no satisfacen las necesidades del mercado. El programa de formación permanente no tiene en cuenta la situación particular de las personas que no poseen una formación universitaria. No obstante, si hablamos del fenómeno de la pobreza, los mismos grupos sociales son quienes corren el mayor riesgo: las personas desempleadas, las que cuentan con escasa formación y las de edad avanzada. Esta tasa de desempleo tan elevada es, desde luego, consecuencia de la crisis, que ha provocado, entre otras cosas, que la producción industrial se reduzca al nivel de hace veinte años. Apoyo a la Comisión en sus constantes esfuerzos por hacer que la economía de la UE sea competitiva con respecto a la de los Estados Unidos y Japón, pero sugiero un planteamiento más realista en la excepcionalmente difícil situación financiera que afrontamos. Csaba Sógor (PPE), por escrito. – (HU) La crisis económica y financiera ha hecho que en muchos Estados miembros sea necesario introducir medidas de ahorro y reformar las estructuras actuales. De nuevo, se ha demostrado que es normal que una crisis pueda acelerar la introducción de cambios y reformas importantes. La Unión Europea también debe considerar en qué dirección necesita avanzar a fin de hacer frente a los nuevos retos y aumentar la competitividad y si será capaz de armonizar los intereses de los Estados miembros con más éxito y, de ese modo, fortalecer la cohesión interna. En mi opinión, un mayor control de la situación particular de los nuevos Estados miembros durante el proceso de incorporación de reformas es de vital importancia, no sólo para el éxito de la Estrategia Europa 2020, sino para el futuro de la Unión. Pido al Consejo que preste mucha atención a este asunto, en especial, con respecto a los cambios estructurales en las esferas de la política agrícola común y la política de cohesión. Nuno Teixeira (PPE), por escrito. – (PT) Pueden señalarse varios aspectos de la Estrategia de Lisboa que han tenido poco éxito. Se lograron pocos de los objetivos establecidos, debido a diversos factores: entre otros, la falta de voluntad política y de instrumentos, pero no sólo financieros. Las autoridades locales y regionales también han señalado que ellas no participaron lo suficiente ni al definir ni al aplicar la estrategia y que los objetivos europeos y nacionales no coinciden mucho.
Todo esto impregnó el programa de la Estrategia de Lisboa con un déficit de credibilidad, que también es consecuencia de que, aunque se definió con gran detalle, la manera en la que se ejecutó no fue lo bastante responsable. En un momento de incertidumbre económica, frágiles finanzas públicas y altas tasas de desempleo, la nueva estrategia 2020 debe verse como una oportunidad para reflexionar sobre la dirección que la población desea para la Unión Europea. No obstante, será difícil que todos se dirijan en la misma dirección mientras los Estados miembros y sus regiones —en especial, las regiones ultraperiféricas— sigan estando en la misma situación de desigualdad en la que se encuentran actualmente.
Quizás también sea hora de que desarrollemos nuevos tipos de vínculos económicos, financieros e incluso presupuestarios, especialmente en la zona del euro. Estoy convencido de que estos vínculos pueden contribuir de forma decisiva a la consecución de los objetivos que se están estableciendo en la actualidad, en particular, aquellos relativos a la cohesión territorial. Jarosław Leszek Wałęsa (PPE), por escrito. – (PL) En marzo, la Comisión Europea presentó un nuevo plan de desarrollo económico para Europa. Tras la Estrategia de Lisboa, Europa 2020 es el primer intento de revitalizar la economía europea. Sin embargo, esta vez el reto es más difícil, puesto que el plan tiene que ponerse en práctica en una situación de crisis económica. Un crecimiento inteligente, sostenible e inclusivo es la prioridad propuesta en la nueva estrategia y esto define dónde desea estar la UE en 2020.
No obstante, antes de que comencemos a actuar en función a esta prioridad, debemos aprender del colapso económico, que se ha extendido permanentemente por todo el mundo. Las economías de Europa se encuentran estrechamente vinculadas. Ninguno de los Estados miembros es capaz de diseñar una resistencia eficaz a las amenazas globales por sí solo. Cuando actuamos juntos, somos más fuertes y, por lo tanto, para salir con éxito de la crisis y aplicar los principios de Europa 2020, necesitamos una estrecha coordinación de las políticas económicas de todos los países de la Unión Europea. Si no lo hacemos así, es posible que acabemos perdiendo otra década, se detenga durante mucho tiempo el crecimiento y el desempleo sea masivo.
La nueva estrategia se basa en ideas muy ambiciosas. En cuanto a esto, debemos hacer todo lo posible para que este intento por desarrollar otra estrategia económica para Europa no resulte ser simplemente una ilusión vana y no acabe como la Estrategia de Lisboa, que se suponía que iba a transformar la Unión Europea en la economía del conocimiento más dinámica del mundo antes de 2010, pero que fue un fracaso espectacular. Gracias. PRESIDE: Alejo VIDAL-QUADRAS Vicepresidente Última actualización: 27 de agosto de 2010Aviso jurídico

References: artículo 126
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 artículo 122
 artículo 218
 artículo 122
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 artículo 5
 artículo 136
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