Source: http://www.libertadidioma.com/20181002.htm
Timestamp: 2018-10-16 06:10:37+00:00

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AGLI Recortes de Prensa Martes 2 Octubre 2018
Los ciudadanos españoles exigimos a las Fuerzas Armadas que defiendan con firmeza la Constitución y la libertad aplicando el artículo 8 de la Constitución en Cataluña
La Tribuna del País Vasco 2 Octubre 2018
Si la chusma política que lidera el Gobierno central no hace lo que debe hacer y, por ejemplo, no aplica nuevamente y con imediatez el artículo 155 de la Constitución para detener el Golpe de Estado que el totalitarismo independentista catalán, en alianza con la extrema izquierda, mantiene vivo desde hace más de un año, la situación de España se hará insostenible. Y será una situación intolerable no solamente por el devenir tortuoso que sufrirá Cataluña, y especialmente las decenas de miles de ciudadanos no nacionalistas que viven y trabajan en esta región, sino, sobre todo, porque las principales instituciones españolas, desde la Monarquía a las Justicia, pasando por el Parlamento y las fuerzas armadas, quedarán ante los ciudadanos como instrumentos inútiles que no pueden salvaguardar lo que nos es más querido y más valioso: la libertad, la convivencia civilizada, el respeto a las leyes, la igualdad entre los ciudadanos y la seguridad para nuestros hijos
Ante el Golpe de Estado declarado en Cataluña, el Gobierno de Mariano Rajoy, la Monarquía de Felipe VI y el Ejército español han de saber que los ciudadanos demócratas españoles les estamos mirando fijamente, con tanta atención como desconfianza. Y que esperamos encarecidamente que, a través del artículo 8 de la Constitución, defiendan nuestros derechos como hombres y mujeres libres que somos, que esperamos que protejan el futuro de nuestros niños (y su derecho a vivir y estudiar en su país hablando en su lengua materna) y que esperamos que resguarden con fuerza nuestro sistema de convivencia de esa contumaz chusma nacionalista, incendiaria y radical que, malversando los recursos públicos, trata de imponer a todos los españoles sus pesadillas más delirantes y fanáticas.
En estos momentos de la historia, los ciudadanos simplemente decentes, quienes pagamos religiosamente nuestros impuestos, quienes tratamos de facilitar la convivencia colectiva, quienes tratamos de transmitir ideales de tolerancia a nuestros descendientes y quienes todavía confíamos y creemos en los valores que se derivan de palabras como patria, tradición, familia, estirpe o historia, nos encontramos excepcionalmente indignados por la absoluta incapacidad y el desinterés de nuestras instituciones, mayoritariamente en manos de la extrema izquierda y los independentistas, para defender nuestros derechos más elementales: sobre todo, a la seguridad física, a la protección normativa, a la garantía de podermos entender en español con nuestros vecinos, a la libertad en cualquier parte de nuestro territorio y a la esperanza de un futuro para nuestros hijos.
Cada vez tenemos menos cosas, menos certezas, menos seguridades y menos confianza en este Estado. Y cada vez tenemos más rabia y más tentaciones de defendernos por nuestra cuenta. Y algunos deberían comenzar a imaginar qué puede ocurrir si muchos españoles comienzan a tomar las decisiones necesarias y urgentes que sus instituciones son incapaces de tomar… Los demócratas españoles esperamos que el Rey, el Presidente y la Jefatura del Ejército nos defiendan de la sinrazón y castiguen a los golpistas como marca la Ley. Y habrán de hacerlo así, con contundencia, eficacia y rapidez, porque, en caso contrario, podría darse la situación de que una posible independencia de Cataluña pasase a ser el menor de sus problemas.
Llega la España consciente de que los nacionalismos debenser derrotados
Hermann Tertsch ABC 2 Octubre 2018
Ayer fue un gran día para España. Sí, ayer, día en que bandas de separatistas, dirigidos y jaleados desde las instituciones autonómicas catalanas, demostraron al mundo que Cataluña es hoy un territorio sin ley. Día en que Cataluña demostraba una vez más que se ha convertido en una región profundamente anómala y peligrosa, que vive bajo el miedo a la total arbitrariedad de sus gobernantes regionales y a la violencia de las camadas del odio y el fanatismo. Ayer fue un buen día de esos que transmiten a una sociedad más información, lucidez, certeza y realismo que años de discursos, debates o mensajes. A pesar de los medios de comunicación que intoxican con sus mensajes de indisimulada comprensión y simpatía hacia separatistas de extrema izquierda. Tampoco en España son los medios ya lo que eran. La nación crea resistencias. Cada vez es menos vulnerable a esas mentiras. También por eso, ayer se dio un paso de gigante en la victoria de la convicción de que habrá una intervención clara, seria, prolongada y tan convincente como inapelable en Cataluña. Para desarmar al nacionalismo, neutralizar el fanatismo, evitar el caos, el enfrentamiento civil y el más que probable derramamiento de sangre en aquella región. Para garantizar libertades, derechos y una vida política civilizada en Cataluña. Ningún estado puede dejar una región en manos de fanáticos que aterrorizan al resto de la población. No sería solo alta traición a España. Sería un crimen contra la humanidad. Y un suicidio que llevaría a toda España a una catástrofe sangrienta. No va a pasar.
Casado confirmaba ayer el retorno del PP a la defensa de la legalidad para plantear la ilegalización de todos los partidos que inciten y llamen a la violencia. Ya lo hizo Aznar. Ahí están PDECat, ERC y la CUP como objetivo inmediato. Mañana se cumple el aniversario del colosal discurso del Rey Felipe VI que es bandera, lema y faro de millones de españoles que ansían la reconquista de la legalidad, los derechos y la libertad de todos en Cataluña y toda España. Ahí está la nación a movilizar. Casado quiere la inmediata aplicación del artículo 155. Coincide con Albert Rivera. Tienen el deber de entenderse ante un Frente Popular cuya catadura y objetivos están claros. Quien crea poder ser ariete con unos u otros acabará como la oposición venezolana. El Frente Popular son quienes son y el resto, tontos útiles. En momentos de tan extraordinaria gravedad, Casado y Rivera, y también a su derecha el partido VOX que ya se atisba, tienen el deber de hacer frente al frente. Con la constitución contra sus enemigos. Ayer se cumplía un año del referéndum ilegal, la provocación, farsa y grotesca manipulación de imágenes para hacer creer al mundo que la policía española había hecho exactamente lo contrario de lo que hizo. Hace un año el 1 de octubre fue nefasto para España. Este año ha sido un gran día. Confirma que España está mucho más cerca de dejar de alimentar sus problemas. Y por tanto de atajarlos.
Editorial ABC 2 Octubre 2018
EL contenido de las grabaciones del comisario Villarejo revelan algo más grave que las reprobables actitudes y comentarios de quienes las protagonizaron: expresan la existencia de una trama de jueces, fiscales y policías convertidos en una suerte de organización clandestina nutrida por los inmensos recursos que el Estado debe poner al servicio de la ley y de los ciudadanos. Las procacidades de la ahora ministra de Justicia, las indiscreciones del exjuez Baltasar Garzón y la sordidez de los métodos del excomisario Villarejo serían anecdóticos si ninguno de ellos hubiera estado investido entonces de las más importantes funciones públicas en un Estado de Derecho. La terrible pregunta que puede hacerse cualquier ciudadano de buena fe es ¿en quiénes hemos confiado la protección de nuestros derechos y libertades? El banquete de Villarejo es el retrato de un oprobio para el Estado de Derecho, porque cualificados representantes de sus poderes básicos en la aplicación de la ley -Justicia, Fiscalía, Policía- se sentaron juntos y revueltos para compartir y jalear ilegalidades, infamias y hasta delitos. Porque delito es que un comisario monte una red de prostitutas para que informen sobre sus afamados clientes. Porque delito sería que un policía y un juez preparasen un caso -el de la Gürtel- mucho antes de que ese juez esté en condiciones de admitirlo a trámite. ¿Cómo sabía Baltasar Garzón que él iba a ser el instructor? ¿Puede alguien extrañarse de que Garzón fuera condenado precisamente por grabar ilegalmente a los imputados y sus abogados en el caso Gürtel? Su suerte estaba echada antes de que empezara la causa. La Fiscalía General del Estado debe investigar estos hechos. Delgado y Garzón conocían y aplaudían los métodos mafiosos de Villarejo y esto no puede quedar sin una explicación judicial.
La Audiencia Nacional es víctima de esta indignidad perpetrada por Garzón, Delgado y Villarejo. No sería justo que este tétrico episodio de Villarejo y sus amigos manche el historial de ese tribunal en la lucha contra el terrorismo. La inmensa mayoría de sus jueces y fiscales han sido y son testimonio ejemplar de entrega al servicio público. Sin embargo, tampoco hay que ignorar que la acumulación de tanto poder jurisdiccional en tan pocas personas puede generar riesgos para un cabal desempeño de sus funciones a largo plazo.
El presidente del Gobierno quiere ignorar un escándalo que habría provocado su caída en cualquier otro país democrático. Dice que su Gobierno no cederá ante un chantajista, pero el chantajista contó con el aplauso de su ahora ministra Delgado. Sánchez ha hecho de su permanencia en el poder una cuestión personal, sin escrúpulos éticos, y por eso mantiene al frente de Justicia a una persona que no es digna políticamente de ese cargo.
EDITORIAL Libertad Digital 2 Octubre 2018
Carlos Dávila okdiario 2 Octubre 2018
Este Gobierno cautivo y desarmado ante el ya separatismo feroz está roto por dentro, de modo que los pesos pesados ni siquiera se hablan entre sí y en confianza se desacreditan recíprocamente como si fueran verduleras del peor mercadillo aldeano. Cada uno o una va a salvar su tafanario, sólo el suyo. Lean por favor lo que un miembro o “miembra” —no pretendo dar pistas— recalca a quien le quiere escuchar: “Mi lealtad se circunscribe a Pedro Sánchez”. En el Gobierno, los independientes, los que no tienen el carné rojo de Ferraz, creen que van a por ellos. Y no están descaminados. Ahora por ejemplo a Margarita Robles, ministra de Defensa, le ha salido un auténtico divieso: Angel Olivares, su secretario de Estado que guarda una biografía plagada de las más sucias operaciones perpetradas en las cloacas del Estado.
Villarejo, que posee años de grabaciones en las que va a ir saliendo si se tercia hasta el Dalai Lama, revela que Olivares le pagaba por espiar a José María Aznar. Pues bien; eso ya se sabía, pero el Partido Popular nunca quiso desvelarlo. Antes del 2000, un secretario de Estado me confesaba, entre atónito y cachondo, esta perla cultivada: “Aquí no se escucha a nadie, pero a nosotros nos escuchan desde aquí”. Apuntaba —así lo creo ahora— a Villarejo. Un tipo, por lo demás, enormemente contradictorio: trabajaba para Olivares, pero llegaron una vez a las manos y el director de la Policía le echó del Ministerio. Se daba el morro con Garzón —“Tú eres un hombre de fiar”, le decía, arrobado, el juez— pero luego le tenía cogido por donde más daño había.
No es imposible que Villarejo o los filtradores ocasionales de ahora mismo posean una versión completa con voces incluidas de la famosa cacería de Jaén que le costó el Ministerio de Justicia a Mariano Bermejo. En aquel sarao festivo y cinegético en el que el ministro tiraba sin tener autorización autonómica para a ello, también estaba presente González, el comisario jefe de Investigación. González sustituyó tras algunos años a otro comisario, Gabriel Fuentes que ahora ha aparecido como invitado especial de otro almuerzo, el que “celebraron en “Rianxo” los complotados de Villarejo. En la finca de Jaén se urdió la trama judicial, policial y política que terminó con los mafiosos de Gürtel. Garzón, más embravecido que nunca, había cogido el portante en Madrid no sin antes dejar metidos en los calabozos de la Audiencia Nacional a Correa y sus secuaces, una medida insólita que acumuló un vendaval de críticas en la Audiencia Nacional que ya estaba, como ahora, partida en dos mitades.
En todo este lío que se acrecienta por días se encuentra inserta Robles, ahora en la disyuntiva de destituir o no a su secretario favorito Angel Olivares. Si lo hace se quedará sin parapeto alguno, expuesta al fuego amigo de un partido que le desdeña y de un Gobierno que no se fía, según acreditan varios testimonios de su proverbial locuacidad. Robles lleva tiempo pensando, justo desde que se formalizó el escándalo de su nada amiga Dolores Delgado, que los objetivos son los independientes del Gobierno y que entre ellos figura por derecho propio ella misma. En el PSOE no se tolera la autonomía que Robles se toma en cada paso que da y menos aún se soporta la escasa empatía que la ministra ha demostrado con los caídos de la división roja. Sabe que, si continúa el goteo, ella es la principal candidata a subir las escaleras del patíbulo.
Ignacio Camacho ABC 2 Octubre 2018
El discurso separatista ha sufrido en un año un visible retroceso, pasando de declarar la independencia a reclamar la libertad y/o el indulto de sus líderes presos. No sería mal balance si no estuviesen por medio dos matices concretos imprescindibles para situar la cuestión en sus justos términos. El primero y más significativo es que el actual presidente se apoyó en los golpistas para acceder al Gobierno. El segundo es que, a consecuencia de este hecho, la única institución del Estado de Derecho que permanece en el sitio correcto es la justicia y, de forma más precisa, el Tribunal Supremo. No sin esfuerzo habida cuenta de que, a tenor de las declaraciones reiteradas por ciertos ministros, la instrucción de la causa contra el Proceso parece estorbar al Gabinete en su política de apaciguamiento, que va bastante más allá de la distensión para adentrarse en el territorio del compadreo.
Por eso, cuando el portavoz del PSOE califica de «asumibles» los actos de sabotaje y violencia perpetrados por las brigadas que el independentismo utiliza como milicia de choque callejera, está confundiendo sumisión con templanza e impunidad con transigencia. Los radicales, a los que Torra jalea pidiéndoles que «aprieten» con más fuerza, son conscientes de que su guerrilla urbana goza de dispensa para apoderarse del espacio público sin que nadie los entorpezca. La autoridad autonómica les otorga campo libre para camuflar su mala conciencia por el fracaso de la revuelta y la nacional mira para otro lado temerosa de meterse en problemas. Y en cada ejercicio de intimidación o de chulería con que el nacionalismo lo pone a prueba, el Gobierno de Sánchez responde con la desacomplejada exhibición de sus amplias tragaderas. Las de quien sabe que su cargo depende en última instancia de la condescendencia aleatoria del fugado de Bruselas. Ésa es la cruda realidad, a duras penas disimulada en el celofán de supuestas estrategias.
En este momento, Cataluña es un limbo político. Tiene un presidente títere de un prófugo, un Parlamento inerte y un sistema institucional destruido, cuya única actividad relevante consiste en decorar el paisaje con lazos amarillos. El régimen autonómico no funciona y la clase dirigente, rehén de un grupo de exaltados levantiscos, vive instalada en la soflama de un monólogo propagandístico. Por simple dejación de responsabilidades cabría volver a invocar el artículo 155, aunque sólo fuese para administrar una comunidad atascada en la catalepsia del soberanismo. Pero este presidente no lo puede hacer sin lesionarse a sí mismo porque su propia estabilidad depende del apoyo de los causantes del conflicto. Así, la legislatura española está también atrapada en el bucle de un doble laberinto: el de unos sediciosos que no encuentran salida a su desvarío y el de un poder ejecutivo sostenido en precario por no se sabe qué clase de compromisos.
Fran Carrillo okdiario 2 Octubre 2018
ARCADI ESPADA El Mundo 2 Octubre 2018
Hace un año pasé por momentos muy alegres. Empezaron a darse a las nueve de la mañana cuando la Guardia Civil ocupó el colegio electoral de Sant Julià de Ramis e impidió que el presidente Carles Puigdemont y otros vecinos votaran en el referéndum ilegal convocado por la Generalidad. Hasta ese momento había temido que se repitieran las ominosas escenas del 9 de noviembre de 2014 cuando el Gobierno permitió que el Estado de Derecho dejara de estar vigente en Cataluña y facilitó que el entonces presidente Artur Mas organizara con comodidad (y con un mínimo y vergonzante castigo penal luego) el primer referéndum ilegal. A ese primer chispazo de felicidad siguieron otros. La confirmación de la noticia de que la policía había desmantelado el sistema informático del referéndum y abortado los intentos del gobierno desleal de reinstalarlo. Y, sobre todo, el éxito de las fuerzas antidisturbios. Trabajando en unas duras condiciones técnicas y políticas y lastrados por el boicot de la policía autonómica, que actuó mayoritariamente contra el orden constitucional, la Policía logró explicar a los revolucionarios de cuarto de estar cuál era el precio del asalto a la democracia; y lo hizo con un bajo coste en el que hubo sólo que anotar la pérdida del ojo de un asaltante.
Mi alegría ante los hechos del 1 de octubre -la alegría de ver cómo una democracia lograba rechazar la agresión nacionalista, sin dejar de serlo- se prolongó hasta el día 3, cuando el Rey de España pronunció un firme discurso contra los golpistas, especialmente brillante en sus minutos iniciales. Era la primera vez, en cinco años de infamante Proceso, en que la mitad más uno de los ciudadanos catalanes, obstinadamente contrarios al nacionalismo, recibían un aliento inequívoco por parte de la máxima autoridad del Estado. Cinco días después, el domingo 8, centenares de miles de catalanes, más otros miles también de ciudadanos llegados solidariamente desde lugares distintos de España, se reunían en una asombrosa manifestación en defensa de la Constitución. Era la primera vez que en las calles de Cataluña se exponía con atrevimiento plástico una vieja certeza: que la unidad civil catalana en torno al nacionalismo era un mito falso. La manifestación fue la alegría culminante de la semana pletórica en que la democracia española encaró y venció a la sedición nacionalista.
Por más que sea el único no voy a dejar de celebrar este aniversario.
Jesús Laínz Libertad Digital 2 Octubre 2018
El autor analiza el proceso independentista y hace balance de la situación con la perspectiva que da el año transcurrido desde el referéndum ilegal.
Jorge Vilches elespanol 2 Octubre 2018
EDITORIAL El Mundo 2 Octubre 2018
La gran manipulación del 1-O
larazon 2 Octubre 2018
Fue el presidente vicario de la Generalitat, Joaquim Torra, quien mejor ha descrito el momento político que vive Cataluña. «Apretad, hacéis bien en apretar», animó a los llamados Comités de Defensa de la República (CDR), grupos de acción que se han adueñado de la calle y que no dudan en utilizar la violencia cuando alguien les impide campar a sus anchas.
No hace falta que intervengan los Mossos d’Esquadra: son ellos los que se encargan de mantener el orden público e impedir que se manifiesten los no independentistas. A estos «amigos», como así los reconoce Torra, les pidió que no aflojasen, y así lo demostraron ayer, cortando calles, autopistas, vía férrea del AVE o quitando la bandera nacional de la delegación del Gobierno en Gerona ante la pasividad de la policía autónoma.
Es decir, quien defiende a los CDR es la máxima representación del Estado en Cataluña. Ese es el problema. Con el apoyo del presidente de la Generalitat actuaron ayer con total impunidad, lo que evidenció que el actual Govern persiste en un golpe con el que creen tener la legitimidad, en el nombre del pueblo de Cataluña, de romper con todas las normas democráticas.
Pedro Sánchez debería dar cuenta de la situación que vive Cataluña, con un presidente que llama a la violencia. Sería un motivo suficiente para que la oposición pidiera la comparecencia de Torra en sede parlamentaria, pero no hay que olvidar que el Parlament está cerrado. Las instituciones democráticas han desaparecido de Cataluña. Celebrar el 1-O en estas circunstancias sólo muestra la ceguera, el mesianismo y la gran irresponsabilidad de los dirigentes de la Generalitat, incapaces de afrontar lo que supuso aquella jornada, ni explicar a la ciudadanía, o por lo menos a sus afines, que fue un error y, algo peor, un asalto al orden democrático. Por contra, persisten en exaltar un victimismo que, en poco tiempo, se acabará convirtiendo en el acto fundacional de la inexistente república catalana.
En eso ha acabado el «proceso»: en una gran manipulación sentimental donde el uso de la mentira se ha impuesto en una administración que ha renunciado a gobernar. No deberían olvidar los que tan fielmente siguen las pautas del guión del independentismo, que el 1-O fue la consecuencia de la aprobación en el Parlament, el 6 y 7 de septiembre, de una serie de leyes que supusieron la ruptura con el orden constitucional. De aquella jornada debería estar avergonzado el pueblo de Cataluña al que se invoca. Los activistas del nacionalismo, sus bases y sus votantes más fieles, ni se inmutaron y aceptaron la ilegalidad –o la ignorancia de ella– como la vía que debía seguir el «proceso».
En realidad, el resultado del referéndum tuvo menos importancia que lo que se quería provocar con él. Hasta los «observadores internacionales» formaban parte de la tramoya de un simulacro en el que lo que realmente contaba no era el resultado –por descontado, favorable a la causa–, sino provocar un acontecimiento: el Estado reprime al pueblo de Cataluña. Ha pasado un año y desde entonces las terminales nacionalistas no han cejado en aprovecharse de aquellas imágenes, manipularlas y fabricar un relato ante el mundo, cuando los ciudadanos fueron utilizados como una verdadera «carne de cañón» con el único interés de, en el peor de los casos, doblegar al Estado, aunque todo quedó en una farsa que acabó con la huida del líder de la insurrección. Sánchez debe explicar en las Cortes cómo es compatible que la Generalitat reciba hace una semana 1.459 millones de euros para inversiones e infraestructuras, de los que 700 millones son para financiar a los Mossos d’Esquadra, una policía que permite que se actúe contra el orden democrático.
EDITORIAL esdiario 2 Octubre 2018
10 claves electorales (y muy pocas dependen de Sánchez)
Francisco Muro de Iscar diariosigloxxi 2 Octubre 2018
MADRID, 29 (OTR/PRESS)Este Gobierno nació para convocar elecciones. Bueno, para acabar con el Gobierno de Rajoy y para convocar elecciones. Sánchez decidió que tenía una gran oportunidad de aparcar las elecciones, "gobernar" y convencer al país de que era la solución. Cuatro meses después, las elecciones parecen la única salida. Estas son las claves y muy pocas dependen de Sánchez.
OKDIARIO 2 Octubre 2018
El Partido Nacionalsocialista de Adolf Hitler tenía a las Sturmabteilung, cuyas siglas eran ‘SA’ —sección de asalto en español— y los separatistas catalanes tienen a los Comités de Defensa de la República (CDR). Ambos escuadrones violentos, con casi un siglo de separación entre sus respectivos orígenes, tienen un denominador común: el terror en las calles como modo de presión y amenaza contra las sociedades democráticas que parasitan. Desde el pasado fin de semana, y con especial intensidad este lunes 1 de octubre que han celebrado el aniversario golpista, hemos podido comprobar de nuevo su devastador modus operandi en Cataluña: agresiones, ataques, heridos y amenazas.
Todo ello, con la permisividad y el apoyo del presidente de Cataluña, el xenófobo Quim Torra, quien incluso los ha espoleado con vehemente inconsciencia a pesar de los daños sufridos por numerosos efectivos de la propia policía autonómica, los Mossos d’Esquadra. “Presionáis y hacéis bien en presionar”, ha dicho este pirómano de la política metido a dirigente regional que parece empeñado en llevar a Cataluña hasta el precipicio del enfrentamiento civil. Torra ha echado así más gasolina sobre el fuego independentista y alienta a un grupo de violentos que no sólo emulan a las SA nazis o a los camisas negras italianos, sino que, además, actúan como la kale borroka batasuna que sembró de violencia las calles vascas.
A tal punto han llegado que incluso han asaltado el perímetro del Parlament mientras lanzaban vallas contra los Mossos hasta obligarlos a recluirse en el interior del edificio. Ése es el contexto intolerable que carcome ahora mismo la viabilidad de Cataluña. Intolerable como el hecho de que pueda haber un grupo violento como los CDR en una democracia como la española. ¿A qué espera el Gobierno para mandar más agentes fijos a Cataluña? ¿Para cuándo más Policía y Guardia Civil en la zona y de manera permanente? ¿Qué más tiene que pasar para que Sánchez aplique de una vez un nuevo 155? Son preguntas de rápida respuesta si lo que prima es el sentido de Estado y la prevalencia de la legalidad vigente. Si el Ejecutivo se deja llevar por otro tipo de intereses, entonces todo se vuelve mucho más ambiguo, laxo y complicado y, lo peor, es que se prolongará sine die una situación insostenible.
RAFA LATORRE El Mundo 2 Octubre 2018
Vicente A. C. M. Periodista Digital 2 Octubre 2018
Cristina Losada Libertad Digital 2 Octubre 2018
Lo de la "revolución de las sonrisas" es un oxímoron. O hay revolución o hay sonrisas. Y no hay engaño sin autoengaño.
De entre los dogmas de fe del separatismo catalán, uno ha tenido un éxito sorprendente. Es el dogma que establece el pacifismo absoluto de su insurrección. Lo que hace sorprendente el éxito de esa paparrucha no es que lo pregonen y lo crean así los independentistas, tanto en las cúpulas como en las bases, sino que haya calado en quienes no lo son. De hecho, cada vez que unos separatistas amenazan, insultan o agreden a ciudadanos que no son de su cuerda, como pasó este fin de semana en las calles de Barcelona, lo usual no es ver en ello una prueba más de la violencia de ese movimiento –violencia que se ha presentado en distintas formas y gradaciones–, sino echar en cara a los independentistas que no cumplan con sus estándares de pacifismo. Como si eso, su pacifismo, hubiera tenido en algún momento, de alguna manera, aunque fuera en el reino de las intenciones, entidad real.
La patraña ha llegado tan lejos que dos ministros del Gobierno han calificado de error las cargas policiales que hubo aquel día, y uno de ellos, el ministro Ábalos, acusó al Ejecutivo del PP de regalar "parte de su argumentario al independentismo", porque "han quedado esas imágenes de una violencia ejercida para no poder votar". ¡Y habla de regalo, Ábalos! Lo que ha dicho equivale a regalar no un argumento, sino toda una posición al separatismo. El anterior Gobierno, preso en la tela de araña de una visión extemporánea del nacionalismo catalán que le hacía creer que no daría el paso final y fatal, fue gravemente irresponsable al no tomar el control de la situación antes del 1-O. Pero una vez ante los hechos consumados, tenía que impedir, por la fuerza legítima si era necesario, que la rebelión se encaminara sin obstáculos a su objetivo. En Cataluña hubo una situación de doble poder. Sin la actuación de las fuerzas de seguridad del Estado, el poder golpista se podía haber impuesto. Y el señor Ábalos, aunque este sea un efecto menor, hoy no sería ministro.
Asombra, por otro lado, que las intervenciones de la Policía Nacional y la Guardia Civil el 1-O se adjetiven como si nunca antes se hubieran visto cargas policiales de aquella contundencia. Cualquier huelguista del metal o del naval, por poner dos sectores que con frecuencia se han enfrentado a los antidisturbios, ha visto o ha sufrido cargas mucho más duras. Hasta los indignados fueron desalojados por los Mossos en Barcelona con menos contemplaciones que los que ocuparon ilegalmente los colegios electorales el 1-O. Es verdad que el independentismo magnificó las cargas, difundiendo vídeos elegidos, algunos de ellos falsos, tan falsos como los dedos rotos de cierta señora, para fines propagandísticos. Pero también es cierto que sus bases, los que fueron a los colegios electorales y recibieron allí el bautismo de porra, están convencidas de que se les trató con una brutalidad desorbitada, inédita y sin parangón.
El grueso de la base social del separatismo conforma la peña menos idónea para un proceso revolucionario. Quizá por eso se inventaron lo de la "revolución de las sonrisas". Pero la "revolución de las sonrisas" es un oxímoron. O hay revolución o hay sonrisas. Y no hay engaño sin autoengaño.
Alejandro Tercero cronicaglobal 2 Octubre 2018
La violencia mostrada por el independentismo en los últimos días ha sorprendido a algunos constitucionalistas. Articulistas y tertulianos han considerado que las agresiones a policías y guardias civiles que se concentraron el sábado en Barcelona y los ataques a los Mossos d’Esquadra en la contramanifestación del mismo día --aliñados con vivas? a la extinta banda terrorista Terra Lliure--, así como el intento de asalto al Parlament de este lunes, son hechos novedosos, una línea roja que se ha cruzado, un cambio de rumbo de los secesionistas.
El 155 como mínimo
Pablo Planas Libertad Digital 2 Octubre 2018
Están chiflados y son peligrosos. A falta de Estado, sólo les frena que se odian entre ellos.
El tipo que preside la Generalidad por delegación de Carles Puigdemont no ha tenido mejor ocurrencia que jalear a los Comités de Defensa de la República (CDR) que han dedicado el 1 de octubre a cerrar estaciones y cortar calles y carreteras. A Quim Torra le parece estupendo que grupos de zánganos, macarras y matones se paseen por Barcelona un lunes por la mañana interrumpiendo el tráfico y pegando vivas a la república catalana, que se asalte la estación del AVE en Gerona o que en esa misma ciudad se arríe la bandera española del edificio de la delegación de la Generalidad. De hecho, Torra se jacta de que parte de su familia milita en los CDR y lleva un cabreo de mil demonios porque los Mossos impidieron el sábado que sus chicos reventaran a palos la manifestación de Jusapol.
Torra quiere que haya mambo, le va la marcha y no tiene ninguna intención de apaciguar los ánimos, sino todo lo contrario. Es un pirómano desbocado, un irresponsable al que no se le cae de la boca la desobediencia y todas las vainas de que las calles serán siempre suyas y ni un paso atrás. Torra llama a la insurrección y ata a los Mossos en corto para que no se les ocurra impedir las pacíficas actividades de los CDR y la CUP. Genera tensión y crispación, busca el estallido que precipite un conflicto abierto, que el separatismo se eche a la calle definitivamente y hasta tumbar la legalidad. El tan cacareado "control del territorio" que falló el año pasado.
"Amigos de los CDR, presionad, hacéis bien en presionar", ha dicho Torra. Un presidente autonómico incitando a cometer sabotajes a las partidas de encapuchados patrocinadas por la Generalidad. Claro que no es precisamente una novedad en Cataluña que los separatistas se salten las leyes a la torera y pisoteen los derechos de la población no independentista. Torra está fuera de la ley e incurre día sí y día también en pronunciamientos que están pidiendo a gritos una respuesta judicial. Pasa que no le va nada mal. Tiene a medio Gabinete de Sánchez pidiendo a gritos la excarcelación de los golpistas.
Hay motivos más que sobrados para aplicar un 155 ampliado, mejorado y por tiempo indefinido. El Gobierno catalán no se hace responsable de la seguridad ciudadana y su presidente celebra los disturbios y alteraciones del orden público protagonizados por sus amigos. Las escuelas están llenas de propaganda separatista, los profesores de bachillerato animan a los alumnos a manifestarse contra el Estado franquista y hay gente que cree que cientos de miles de policías causaron miles de muertos entre los millones de catalanes que sólo querían votar. De hecho hay una asociación de víctimas del 1-O, un ciudadano que perdió un ojo y decenas que sufrieron ataques de ansiedad al ver las cargas por televisión. Por todos ellos y en especial por el ojo han guardado Torra, Colau y toda la banda de la ANC, Omnium, los sindicatos y los CDR un sentido minuto de silencio. Tal cual. Están chiflados y son peligrosos. A falta de Estado, sólo les frena que se odian entre ellos.
Álvaro Martínez ABC 2 Octubre 2018
Isabel Celaá es la portavoz del Gobierno «que hace cosas» (sic). Y de alguna manera es junto a la vicepresidenta Calvo quien sostiene el ariete contra esa prensa perversa que no se dedica a lanzar vítores y albricias al gabinete del doctor Sánchez. Volvió Celaá ayer con el pesado tole-tole contra los medios que se inventan las noticias en la presunta «cacería» organizada contra el Ejecutivo socialista, con «noticias falsas» como munición. No serán tan falsas cuando ya son dos los ministros que han caído y al menos dos más estén a punto de caramelo pues solo les salva que el propio presidente haya sido cazado haciendo trampas y mintiendo. Después de que Calvo tocase la corneta, sugiriendo meter en vereda a la libertad de expresión, Celaá se embaló y ayer denunció que la prensa hace preguntas «que no se pueden consentir». ¿Qué será lo siguiente, expulsar a los periodistas de la sala, como hacía Jesús Gil al grito de «a la p... calle con ese»? No se recordaba un ataque más directo a la libertad de información como el que está llevando a cabo el equipo de Sánchez, que cuanto más acosado se ve mayores son los derrotes que lanza por salir tan mal en la foto.
Más allá de la infamia que supone y de la pulsión liberticida que esconde, hay un peligroso efecto secundario en eso de acusar a la prensa de inventarse las noticias con fines cinegéticos, en ese viejo «matar al mensajero». Lo vimos ayer en las calles de Barcelona, donde las siniestras brigadas callejeras de la banda del lazo hostigaron a los periodistas que cubrían el aniversario del 1-O y que bien de mañana fueron alentadas por Torra para que hicieran su «trabajo». «Hacéis bien en presionar». Y dicho y hecho. Reporteros que cubrían a pie de calle los festejos de la derrota de hace un año eran atosigados por la turba hasta que cortaban la conexión, acosados por el típico idiota haciendo de sí mismo. Alguno tuvo peor suerte y solo la Policía le salvó de un previsible linchamiento pues ni escoltado se libró del lanzamiento de huevos, escupitajos y botellas, que de todo hubo. Y todo al grito de «Prensa española, manipuladora».
Cayetano González Libertad Digital 2 Octubre 2018
mercedes lodeiro. BARCELONA La voz 2 Octubre 2018
La Gaceta 2 Octubre 2018
VOX solicita con carácter urgente en la ampliación la detención, puesta a disposición judicial e ingreso preventivo en prisión, sin fianza de Roger Torrent, Josep Costa, Eusebi Campdepadrós y Alba Vergés. Pedro Fernández, vicesecretario jurídico de VOX, ha afirmado que: “Esto es la clara demostración que el separatismo catalán está en la reiteración delictiva golpista, y VOX seguirá denunciándolo cuantas veces sea necesario”.
Pese a la denuncia de VOX, el Pleno se ha celebrado y la iniciativa ha saludo adelante gracias al apoyo de Catalunya en Comú Podem, que ha permitido que se pueda aprobar por mayoría simple que los diputados suspendidos por el Tribunal Supremo cedan sus funciones mientras no se resuelva su situación judicial, ya que esta solución permite “desbloquear” la Cámara.
“El país, que es su gente, no se merece un parlamento a medio gas”, ha justificado la diputada Marta Ribas, que ha añadido que tampoco los políticos presos ni sus familias “merecen un parlamento que no sea fuerte”.
Nora Vázquez ESdiario_com 2 Octubre 2018
Decenas de profesores firman un manifiesto "contra el sectarismo" en la escuela catalana
Denuncian que, en Cataluña, la educación es "un mecanismo insolidario que agranda la brecha entre ciudadanos de primera y de segunda".
Libertad Digital 2 Octubre 2018
Niños en una escuela catalana con carteles independentistas | Sociedad Civil Catalana y Asamblea por una Escuela bilingüe
Decenas de profesores firman el manifiesto "Contra el sectarismo en las escuelas", publicado este martes en El Mundo, en el que expresan su "preocupación por el contenido de las informaciones recientemente publicadas sobre el estado de nuestro sistema educativo", refiriéndose, en concreto, al Informe de la Alta Inspección Educativa del Estado que alerta sobre los libros de texto en Cataluña y al informe sobre "Instrumentalización nacionalista del sistema educativo en Cataluña: el caso del 1 de octubre", elaborado por la Asamblea por una Escuela Bilingüe y Societat Civil Catalana.
El texto está arropado por 77 firmas –casi todas, de profesores–, entre las que destacan la del fundador del Foro de Profesores, Alfonso Varela; el catedrático de Filosofía (jubilado) Fernando Savater; el portavoz de Plataforma Ahora, Gorka Maneiro; el profesor de la Universidad Camilo José Cela David Jiménez Torres o el profesor de Ética y Economía en la UB Félix Ovejero.
Los firmantes señalan que "desde casi la enseñanza primaria hasta la superior, el sistema educativo español ha avanzado en la erradicación de conductas de abuso y acoso a los más vulnerables. Este logro, sobre el que hay que seguir avanzando, ha sido sin duda un éxito compartido de toda la comunidad educativa". Sin embargo, en Cataluña, la educación "se ha convertido en un mecanismo insolidario que agranda la brecha entre ciudadanos de primera y de segunda, según su lengua materna". "Sobre la falsedad de que solo el catalán y no también el castellano o español es la lengua de Cataluña, se ha construido un sistema educativo identitario basado en la inmersión. Prueba de lo regresivo e insolidario de este modelo educativo es que el fracaso escolar de los estudiantes castellanohablantes es el doble que el de los catalanohablantes", agregan.
El texto continúa señalando que "a diferencia de otros servicios esenciales como la sanidad o la seguridad ciudadana, con resultados visibles a corto plazo, la educación exige más tiempo para mostrar el éxito o fracaso de su diseño". Por todo ello, exigen "a las autoridades competentes" que se tengan en cuenta las informaciones vertidas por los citados informes "y se actúe para corregir esas irregularidades", y "que cumplan y hagan cumplir el derecho a la educación en los términos del artículo 27 de la Constitución Española, excluyendo la discriminación y el sectarismo en las escuelas de todo el territorio nacional".
MERCEDES LODEIRO. BARCELONA. La voz 2 Octubre 2018
Hace casi ocho años que Marcos Veiras, natural de Ordes, llegó a Barcelona como policía nacional y otros tantos que solicita el traslado a un destino fuera de Cataluña, porque «el ambiente es irrespirable por la presión, el aislamiento social y las agresiones». Compara la situación con Venezuela. «Los Mossos funcionan como la Guardia Nacional Bolivariana, y los CDR, como las asociaciones vecinales en Venezuela».
-¿Qué representó para la policía y la Guardia Civil el 1-O?
-Fue un punto de inflexión, aunque el acoso y la persecución hacia nosotros y nuestras familias venían de antes. Mi pareja se tuvo que salir de un grupo de WhatsApp porque los compañeros no entendían las actuaciones policiales en los colegios. Cargan contra nosotros y no contra quién dio las órdenes del dispositivo.
-¿Qué tipo de acoso sufren?
-Mensajes en nuestros coches, el aislamiento social a nuestras parejas en el campo privado y en los trabajos, y la presión que sufren nuestros hijos. Esto, unido al precario salario, hace que ningún compañero quiera quedarse aquí. El objetivo de los independentistas es echarnos.
-¿Qué le llevó a pedir el traslado?
-El 90 % de los compañeros al año siguiente de llegar a Cataluña solicitan marcharse por el salario y por la persecución que nos hacen los radicales independentistas. Los Mossos y la Guardia Urbana cobran 700 euros más. Los catalanes opositan a esos cuerpos y los de fuera vivimos hacinados porque una habitación cuesta unos 500 euros. Y a esto hay que sumarle el aislamiento social .
-¿Y en ocho años no ha logrado irse?
-En Galicia hay déficit de policías nacionales, pero no se abren plazas. En la última convocatoria hubo siete plazas, y solo una para Santiago. Todos los compañeros tenemos solo en mente regresar a casa. Hay uno que va cada quince días y no hace vida aquí porque es complicado, no estás cómodo. Tienes que tener cuidado adónde vas. Si uno se lía con una chica y se entera de que eres policía nacional acaba mal con ella. Tienes que tener cuidado de lo que hablas en espacios cerrados y abiertos. Esto es la libertad de expresión. Es el síndrome del este, como hubo en el País Vasco el síndrome del norte.
-Pero ¿tanta es la presión?
-Te sacan fotos, te reconocen entrando o saliendo de una comisaría, se las pasan por las redes sociales... No podemos colgar la ropa a secar en sitios visibles.
-Usted organizó la manifestación del sábado pasado.
-Sí, porque aquí el sistema político es independentista y usa a los Mossos y a todas las instituciones, por eso una manifestación de Guardia Civil y Policía Nacional es para ellos una agresión. Nosotros decimos que no hay que entrar en provocaciones, pero denunciaremos a la Generalitat por el mal dispositivo y la vulneración del derecho a la manifestación, pues hasta cambiamos el recorrido de la marcha. Aquí solo se pueden manifestar los independentistas.

References: artículo 8
 artículo 155
 artículo 8
 artículo 155
 artículo 155
e contrario
 artículo 27