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Timestamp: 2019-01-18 05:33:24+00:00

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Profesión, Carrera, Normativa, Historia - Ingenieros Valladolid
Profesión, Carrera, Normativa, Historia
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Profesión, Carrera, Norm…
La profesión en Valladolid
Una profesión no nace de una generación espontánea, la profesión se va perfilando y tomando forma acorde con las necesidades que la sociedad, en su progreso, demanda. Oficialmente los estudios de ingeniería industrial adquieren carta oficial en 1850, pero el origen hay que situarlo en la Ilustre Junta de Comercio de Barcelona que fue la que difundió en aquella urbe las enseñanzas de aplicación a la industria
Desde 1850, cuando la actual ingeniería técnica industrial adquiere carta de naturaleza en España, los profesionales han experimentado diferentes denominaciones oficiales, han pasado por sucesivos cambios de planes de estudios y han promovido el desarrollo de sus instituciones representativas hasta consolidar, un siglo y medio después, una profesión técnica con un esplendoroso presente.
Revista Técnica Industrial: Cronica de Siglo y medio de ITI
1. Ejercicio Libre (Cuenta Propia)
2. Asalariado (Cuenta Ajena)
3. Ejercicio Mixto (Cuenta Propia y Cuenta Ajena)
4. A través de Sociedades
(* Información de la Seguridad Social, haz clic en la imagen)
https://www.opa.es
https://www.upta.es
Página de la Cámara de Comercio de Valladolid
Regulación Legal de la Profesión
En el BOE del 12-8-2015 han sido publicadas las Resoluciones de 21 de julio de 2015, de la Dirección General de Política Universitaria, por la que se publica el Acuerdo del Consejo de Ministros de 10 de julio de 2015, por el que se determina el nivel de correspondencia al nivel del Marco Español de Cualificaciones para la Educación Superior del Título Universitario Oficial de Ingeniero Técnico Industrial, Especialidad en (haz clic en los enlaces):
Obtén tu Certificado personal de Correspondencia al nivel 2 del MECES y 6 del EQF
El Boletín Oficial del Estado del 12 de agosto de 2015, informa de las Resoluciones de 21 de julio de 2015, de la Dirección General de Política Universitaria, por la que se publican los Acuerdos del Consejo de Ministros de 10 de julio de 2015, por el que se determina el nivel de correspondencia al nivel 2 del MECES Y 6 del EQF del Título de Ingeniero Técnico Industrial.
Obtener el Certificado personal de Correspondencia
Acceder mediante el enlace a la Sede Electrónica del de Ministerio de Educación, los requisitos para la obtención del Certificado de correspondencia son los siguientes:
Certificado Digital admitido por la Plataforma @Firma
Código de 10 caracteres del título (Registro Nacional de Títulos), disponible en el reverso del título.
Una vez insertado, y de manera inmediata, comenzará la descarga del Certificado de correspondencia del título (el Ministerio ha notificado problemas con títulos anteriores a 1994).
El certificado personal de correspondencia solamente se tramita a través del servicio online, en la web del ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
Correspondencias a nivel MECES preguntas frecuentes: Acceder
Salvo casos muy excepcionales, principalmente de egresados que quieran ejercer en países muy concretos que específicamente les exijan un certificado ministerial y personalizado del nivel de estudios, el nivel de MECES se puede acreditar con el certificado genérico acompañándolo del título del que se dispone, en nuestro caso del de Ingeniero Técnico Industrial.
En el siguiente enlace se puede acceder a la resolución genérica de acuerdo de Consejo de Ministros para cada una de las titulaciones:
https://www.mecd.gob.es/servicios-al-ciudadano-mecd/catalogo/educacion/gestion-titulos/estudios-universitarios/titulos-espanoles/202058.html#tecnicas
Cuál es la titulación de referencia en Europa y el mundo en el terreno de la ingeniería
Para ver más información sobre Cuál es la titulación de referencia en Europa y el mundo en el terreno de la ingeniería sigue este enlace, Graduados en Ingeniería.
”El Escudo del Colegio Oficial de Peritos e Ingenieros Técnicos Industriales´´
Por Juan Delgado Monsalve, Perito e Ingeniero Técnico Industrial (Promoción 1963/1964, Sevilla.)
Es su emblema heráldico, sello que representa al Organismo y distintivo honorífico que vincula a los profesionales con su Institución. La Heráldica es el arte de explicar y descubrir los escudos, ya sean de armas o de cualquier otra actividad; cada señal o piezas que entran en su composición suponen una insignia de honor, suma del esfuerzo desarrollado por sus miembros en beneficio de la sociedad a la que pertenece, lo cual produce una glorificación para su conjunto.
A continuación se analiza cada uno de los objetos que compone este Escudo:
El Regulador de Velocidad, mecanismo que ordena y normaliza el movimiento de una máquina o algunos de lo órganos de ella.
Las bolas se separan más o menos del eje, provocando el deslizamiento del manguito que acciona un freno según la velocidad que adquiere.
Los profesores de mecánica, recordaban como símil la figura de la bailarina sobre hielo, en acelerado giro, provocado por el movimiento de sus brazos.
Lo adoptaron como símbolo de su profesión, los Técnicos en la Especialidad de Mecánica; los que hicieron posible la motorización de nuestra Nación en aquellas industrias de PEGASO y BARREIRO, donde tanta aplicación se le dio a este Regulador en los embragues de los motores; también los que dirigieron los talleres de las célebres Fábricas de Artillería, Astilleros, Construcciones Aeronáuticas y otras que sirvieron de base para el desarrollo industrial de nuestros pueblos.
También aparece un Electroimán, un imán artificial que consta de un núcleo de hierro dulce, rodeado de una bobina de hilo de cobre, por la que pasa una corriente eléctrica; del mismo parecen escaparse las líneas de fuerza magnética en forma de flechas; es la energía que se induce en los generadores de corriente eléctrica, que luego se transforma, y más tarde nos da luz y calor.
“Una luz” que sustituyó a la de las candilejas y el quinqué en los oscuros hogares, y ello fue posible porque los Técnicos en la Especialidad de Electricidad montaron Centrales que generaron corriente eléctrica mediante vapor de agua que se inyectaba en una turbina que a la vez movía el rotor del Generador e inducía corriente eléctrica en el estator compuesto por electroimanes.
Símbolo representativo de los Técnicos en la Especialidad de Electricidad, los que posibilitaron que esta energía fuese un bien principal de los seres humanos.
La primera luz que llegó a los hogares fue todo un acontecimiento de asombro para las personas:
Sobre postes de madera y aisladores de porcelana se pusieron dos hilos de cobre que salían de la “fábrica de electricidad” y entraba en la casa; a su final se conectaba una bombilla, que con frecuencia explotaba como una bomba, de ahí su nombre. “El de la luz” todos los días al atardecer, se pasaba por las casas de sus clientes, y mediante pago de una moneda, les encendía su luz.
Representa un artilugio de Electrolisis, el mismo hace distinción de la doble polaridad de la corriente continua, es un ingenio productor de cargas eléctricas de distinto signo: Electrones y Positrones, que a su paso por una sustancia en disolución, descompone los elementos que la forman.
Al agua la convierte en hidrógeno y oxígeno, a los metales los libera de sus compuestos, etc.
Puede simbolizar también una Pila Voltaica donde la energía química de los elementos de su composición se transforma en energía eléctrica. La función Química de la Electrolisis se realiza en uno u otro sentido.
Los Técnicos en la Especialidad de Química lo adoptaron como símbolo, aquellos que en sus laboratorios de ensayos facilitaron el mejor desarrollo a la industria de la Siderurgia. Transformados Plásticos y a otras muchas.
El Huso y la Lanzadera
El Huso y la Lanzadera, representan a los de la Especialidad Textil.
El Huso es un instrumento manual, generalmente de madera, de forma redondeada, más largo que grueso, que va adelgazándose desde el medio hacia las dos puntas y sirve para hilar torciendo la hebra y devanado en el lo hilado.
La Lanzadera es una pieza de cerámica en forma de barco con una canilla dentro que usaban los tejedores para tramar también disponen de ella las máquinas de coser.
Aquellos que se especializaron en la Industria Textil posibilitaron el hilado de la lana, el lino, el algodón y la seda, y la confección de tejidos que nos permite disfrutemos de variadas ropas, donde prender la insignia de nuestra Ingeniería Técnica.
Los símbolos descritos se presentan orlados por una rama de Laurel y una Palma u hoja de palmera, ambas unidas en la base de Escudo, mediante Lazo de Seda, distintivo de la bandera nacional.
Todo ello queda al amparo de la Corona Real, símbolo del Reino de España.
El análisis del Escudo ha quedado terminado, por separado cada símbolo tiene su importancia, sin que uno desmerezca o supere a otro, pero la importancia está en la colaboración de toda la ingeniería Técnica, en el conjunto, representado por nuestro Colegio Oficial. Para completar la heráldica que representa este escudo es conveniente describir también su “Marco” en el ambiente de la época en que fue generado, y con el panorama como aspecto de conjunto que por entonces presentaba el acontecer de nuestra historia:
Las Escuelas Politécnicas fueron necesidades de un época, tras las Revoluciones Industriales de la Inglaterra del siglo XVIII, que motivaron un desarrollo ciudadano que cogió de sorpresa al resto de una Europa sumida en las labores agrícolas.
Por entonces España estaba gobernada por un régimen feudal que se inició con la Reconquista a partir del año 722 y había ido creciendo a medida que avanzaban los dominios cristianos de las tierras hispanas.
Cuando en Europa se inicia la llamada Revolución Industrial, a España le sorprendió en una época de un estado de abandono del Imperio de los Austria y en el desalojo de todas las Colonias Americanas y Filipinas, en una plena ruina administrada por los validos de Felipe III y Felipe IV, Duque de Osuna y Duque de Olivares.
La Revolución Francesa (1789-1799) hizo posible que las personas alcanzarán la dignidad que todo ser humano merece, y fue Napoleón Bonaparte el artífice de la abolición del Feudalismo Europeo y por tanto, fue el que facilito las bases sociales para redimir a las personas esclavizadas y dignificarlas con un trabajo que le permitiera su sustento.
Unos tiempos de una España arruinada, en que los franceses nos habían liberados de la esclavitud feudal, pero nos propició otro desastre como el de la Batalla de Trafalgar en octubre de 1805 contra los ingleses.
Por otra parte, en nuestros pueblos se iniciaron las revueltas campesinas, porque la mayor parte de las tierras estaban en poder de la iglesia y de la Nobleza, los obreros empiezan a exigir mejores condiciones de trabajo a una Administración que sólo atendía el cobro de impuestos y no facilitaba medios con qué pagarlos.
Es a partir de tantos acontecimientos negativos cuando los gobernantes se dan cuenta de que el mejor desarrollo de las poblaciones se consigue con la preparación técnica de un conjunto importante de sus ciudadanos, los cuales serían soporte de una evolución empresarial y de unas condiciones que permitieran el progreso social que los muchos siglos de feudalismo habían negado.
Así, a nuestros pueblos, aunque con retraso, le llega la hora del desarrollo industrial; la poca burguesía existente, aquellos de clase social formada especialmente por comerciantes y artesanos, envían a sus hijos a estudiar a la capital, y entre ellos estamos los que un día conseguimos un título de aquella Escuela Industrial, de Capacitación Técnica, Perito o Ingeniería.
En España no existieron las circunstancias propicias hasta bien pasado los acontecimientos de las Cortes de Cádiz de 1812, cuando ya el mundo desarrollado de la técnica llevaba un siglo expresándose en alemán e inglés.
Las primeras Escuelas Industriales se establecieron en la época del reinado de Isabel II, allí llegaban nuestros antepasados en los medios de locomoción que disponían: unos andando, otros en burros y carros, bicicleta, y muy pocos motorizados, porque el motor había que construirlo antes por los técnicos que estudiarían en aquellas Escuelas.
Estos centros se dotaron de aulas para el conocimiento y talleres para practicarlos; de una y otra saldría el Ingeniero Técnico: las personas que discurren con ingenio las trazas y modos de conseguir o ejecutar los proyectos técnicos que se les presenten.
Los que adquirieron conocimientos especiales para hacer de las ciencias y las artes una aplicación real de su oficio y determinada habilidad para usar los procedimientos precisos en la ejecución de la obra.
Escuelas, Facultades y Colegios Profesionales, como Organismos Oficiales de la Administración Central, constituyeron su Heráldica o emblema representativo, cuya estampación en sus documentos favorece su identificación y legaliza su contenido como pertenencia al Estado de la Nación.
Nuestro Colegio Oficial de Peritos e Ingenieros Técnicos Industriales adoptó las simbologías de cada una de las Especialidades que se impartían en las primeras Escuelas Industriales de la España donde se formaron sus miembros; símbolos que se recogen en el escudo de sus heráldica colegial y que se identifica con las mismas.
En los actuales tiempos de nuevas Especialidades, es posible que puedan sentirse algunas poco representadas en este escudo; pero las heráldica debe atenerse a los acontecimientos históricos que la fueron generando y permanecer en las menos modificaciones posibles en recuerdo del pasado, al igual que sucede con los escudos de las ciudades o nación a las que se pertenece.
Los triunfadores en todas las ciencias y artes fueron coronados con ramas de laurel como premio por su triunfo, hojas de un árbol siempre verde, protegido por el dios del trueno al que no daña con sus rayos según la mitología.
En la vida profesional también puede recordar aquello de “dormirse en los laureles” que sucede cuando alguien se descuida en la actividad emprendida, confiando en los éxitos que ha logrado.
La Palma también representa símbolo de gloria y triunfo de domingo de Ramos. Para que estos dos símbolos de gloria no se conviertan en vanagloria de unos y de otros, se unen ambas ramas mediante lazo de seda, producto de un trabajo realizado en la constancia y confiado en el futuro beneficio de los que nos reemplacen.
Aquellos que consiguieron la aptitud y el merecimiento de tan preciada Insignia fueron los artífices de la transformación de la España campesina en industrial; los Peritos e Ingenieros, los Técnicos que empezaron a formarse en las Escuelas Industriales desde mediados el siglo XIX y que luego se pusieron al frente de obreros especialistas y maestros industriales, personas todas ilusionadas por el progreso y en el ingenio de la aplicación de las mejores técnicas.
Tras los centros de enseñanza, se crearon los Colegios Oficiales para dar amparo legal a los profesionales Técnicos titulados; el Colegio los distinguía con la imposición de la insignia de la profesión y de sus instituciones, y así quedó fundamentada su heráldica, con los símbolos que mejor representaba a aquellas Especialidades que fueron básicas para el desarrollo Industrial de España.
Publicado en SEVILLA TECNICA
Revista del Colegio de ITI de Sevilla
Aunque el uniforme haya caído en desuso y tanto su origen formal como utilización respondiera a una mentalidad y a una segmentación profesional que ha quedado superada por la evolución de la estructura de los estudios de ingeniería (Plan Bolonia) y sobre todo por los usos sociales, resulta de interés recordar parte de una historia relacionada con la profesión, aunque lógicamente salvando las distancias necesarias (la estética militarista y la subordinación, clasismo y segmentación profesional ya superadas) que permitan poner en contexto el uniforme.
Documento Uniforme de los Peritos e Ingenieros Técnicos Industriales.
“Los ingenieros han dispuesto de uniformes por tratarse de una práctica social extendida, muy especialmente en el marco de la Administración
del Estado, no por proximidad con planteamientos tradicionalistas o ultraconservadores. Si hubiera que realizar una vinculación sociopolítica de los ingenieros a lo largo del siglo XIX, ésta sería, en rasgos generales, con círculos liberales y de progreso …” (*)
(*) Uniformes y emblemas de la Ingeniería civil española. Manuel Silva Suárez, 1999. Institución Fernando el Católico.
El Origen: disposiciones oficiales.
Real Orden de 15 de diciembre de 1910
(Gaceta de Madrid, 29 de enero de 1911). M° de Instrucción Pública y Bellas Artes.
Real orden autorizando a los Ingenieros industriales para usar uniforme idéntico al de los demás Ingenieros civiles, con las variaciones que se detallan.
“A propuesta de la Asociación de Ingenieros Industriales, S.M. (q.D.g.) ha tenido a bien autorizarles para usar uniforme idéntico al de los demás Ingenieros Civiles, exceptuando en el distintivo, que consistirá en un regulador de fuerza centrífuga (bulto redondo), de plata, sobre un tubo en U (bulto redondo), también de plata, cruzado por un imán y radiación (plano), de oro, orlado todo en ramas de laurel, hojadas y con bayas de oro, surmontado el todo de la Corona Real en oro“.
https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE/1911/029/A00270-00270.pdf
Real Orden de 26 de junio 1924
(Gaceta de Madrid, 4 de julio de 1924). Mº de Fomento.
Real Orden autorizando a todos los cuerpos de Ingenieros Civiles del Estado un uniforme de diario más sencillo. (Traje de paño azul oscuro, con americana cruzada con dos filas de botones dorados, con las insignias de los Cuerpos respectivos; hombreras superpuestas -que no van ribeteadas con cordoncillo dorado – análogas a las empleadas en el uniforme de la Marina, con el escudo de cada uno de los Cuerpos de Ingenieros civiles del Estado a que pertenezcan y las insignias de la categoría correspondiente; la gorra se mantiene. No se menciona faja.)
https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE/1924/186/A00123-00124.pdf
Real Orden de 14 de julio de 1924
(Gaceta de Madrid, 19 de julio de 1924).
Real orden haciendo extensiva a los Ingenieros industriales la Real orden de la Presidencia del Directorio Militar que creó un uniforme de Servicio ordinario para los Cuerpos de Ingenieros civiles del Estado dependientes del Ministerio de Fomento.
La anterior disposición se hizo extensiva a los Ingenieros Industriales.
https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE/1924/201/A00440-00440.pdf
Uniformes y emblemas de la Ingeniería civil española. Manuel Silva Suárez, 1999. Institución Fernando el Católico.
https://ifc.dpz.es/publicaciones/ebooks/id/2152
Por Ángel Reboto Hernández (exDIRECTOR de la Escuela Universitaria Politécnica de Valladolid).
Publicado en el libro “Ingeniería Industrial, 150 años en España” Univ. Valladolid, 2000.
Para reflejar brevemente la evolución de la Escuela de Valladolid, extraemos los comentarios que siguen, en su mayor parte del libro conmemorativo del LXXV Aniversario de la creación de la Escuela. Trataremos de situar las enseñanzas técnicas y la Universidad hasta 1913 y una vez creada la Escuela, abordaremos los momentos más relevantes de ella y de sus titulaciones. La reseña histórica la desarrollamos en cuatro períodos.
La Universidad de Valladolid en el curso 1850/51 tiene 500 alumnos y la ciudad unos 40.000 habitantes; los alumnos cursan Derecho civil y canónico, Teología, Filosofía, y Medicina, y no tienen cabida ni las enseñanzas técnicas ni las ciencias físico-naturales. En la década de los 60 la Universidad de Valladolid cae en desgracia, ya que el Ministro Orovio queda sin dotación económica parte de los estudios; al tiempo, en Valladolid, la industrialización no existe.
En el último cuarto del siglo XIX, se consolida un sector económico que lleva a disponer de periódicos y a que se atienda a la Escuela Elemental de Comercio, que entre 1887 y 1902 se transformó en Superior. La crisis del 98 lleva al regeneracionismo, que en Valladolid se dejó sentir, pues Santiago Alba, propietario de “El Norte de Castilla” y con intereses y promotor de diversas industrias, fue uno de los pioneros en lo político y en lo industrial; esta Regeneración, con influencia desigual, hizo se produjera un cambio de mentalidad y así el Conde de Romanones (Gobierno de Sagasta), Ministro del recién creado Ministerio de Instrucción Pública, cambia la política educativa, potencia la Enseñanza Primaria, plantea una enseñanza plural y laica y da una nueva dimensión a la enseñanza técnica; mediante decretos y reglamentos (1901 y 1902) le presta una atención preferente a las enseñanzas de carácter técnico, poniendo de manifiesto que el cambio ha incidido en la sensibilidad del país respecto de ellas.
El vallisoletano regenerador, empresario y político, Santiago Alba, Ministro de Instrucción Pública, al pronunciar en la Universidad de Valladolid la lección de apertura del curso académico 1912/13, justifica los estudios técnicos y profesionales y constituye el antecedente del nacimiento de la Escuela Industrial de Valladolid, de la que aquél fué el auténtico patrocinador, aunque no fuera quien firmara el real decreto de la creación de la Escuela.
En 1910, Valladolid había multiplicado su población por 3,7 mientras que el resto de capitales de provincia de Castilla y León responden a una media de 2,3; Valladolid alcanzó la cifra de 71.000 habitantes sobre un total de 220.000 de las nueve provincias. Este incremento demográfico fue debido principalmente al crecimiento industrial de la ciudad del Pisuerga, por lo que se produjo un movimiento inmigratorio hacia ella. El desarrollo económico de Valladolid, el cambio de mentalidad de ciertos sectores sociales y la nueva sensibilidad política a nivel ministerial, durante la primera década del siglo XX, “forman los cimientos de lo que van a ser los orígenes de nuestra Escuela Industrial. No se trata pues de un hecho aislado ni casual”.
Parece que en el curso 1913-14, primero de la recién creada Escuela, la matrícula fue de 189 alumnos y las enseñanzas que se cursaron fueron las de Peritos Electricistas y Aparejadores de Obras. El edificio en el que se desarrollaban las clases era la Hospedería del Colegio Mayor de Santa Cruz, construido en el último cuarto del siglo XVII. Es evidente que la antigua Escuela de Bellas Artes, que pasó a denominarse de Artes y Oficios, daba acogida a la nueva Escuela Industrial. La primera promoción de Peritos Electricistas data de 1917.
En 1922 el Director de la Escuela eleva un informe al Ministro de Obras Pública y Bellas Artes, en solicitud del título de Telecomunicación y la implantación de los estudios de peritaje mecánico, éste como consecuencia de la existencia, en la región, de talleres con plantilla de más cien obreros.
Destacamos que en 1924, Real Decreto de 31 de octubre, se promulga el Estatuto de la Enseñanza Industrial, que había pasado a depender del Ministerio de Trabajo, Comercio e Industria, y en él se establecen cuatro grupos: la enseñanza obrera en Escuelas elementales, enseñanza profesional en Escuelas de Peritos Industriales, enseñanza facultativa en Escuelas de Ingenieros Industriales, Institutos de investigación en los Centros y Laboratorios de Investigación Industrial. La enseñanza de Perito Industrial es de seis cursos, y para obtener el título es necesario realizar un ejercicio de Reválida y haber trabajado doce meses en fábrica o taller de la especialidad.
En aplicación del R.D. de 1924 y del Reglamento de 1925 se implantan en la Escuela las enseñanzas de Perito Mecánico y Perito Químico.
En 1928 y por Real Decreto, se abscriben las Escuelas de Ingenieros Industriales al nuevo Ministerio de Economía Nacional, continuando las Escuelas Industriales en el Ministerio deTrabajo y Previsión. Nos encontramos con tres ministerios distintos y todos tienen algún tipo de competencia, lo que originaba, por complejo, todo tipo de disfuncíones y enorme burocratización. Por Real Decreto de 21 de diciembre de 1928, los títulos pasan a ser de Técnico Industrial en sustitución del de Perito.
Durante el curso 1927-28, la Universidad de Valladolid, a pesar de abarcar siete provincias, tiene sólo 1.312 alumnos oficiales y 1.895 libres, es decir 3.207, cifra que sufre poca variación hasta comienzo de los años sesenta. La Escuela pasó a denominarse Superior de Trabajo por Real Decreto de 26 de julio de 1929.
La precariedad de las instalaciones del Colegio de Santa Cruz y la necesidad de equipos adecuados para la enseñanza práctica, hacía desear, un Centro nuevo que desde que se concibió hasta que se comenzó a utilizar transcurrieron quince años. En 1927 cedió los terrenos la Excelentísima Diputación, parcela de 4.044 metros cuadrados, que daba a tres calles, La Merced, Don Sancho y Fidel Recio. En 1930 el proyecto del edificio se alteró al destinar el ala derecha para Escuela Elemental y el resto para la Superior, aprobándose la obra de aquélla.
La Orden de 21 de julio de 1939 determina las normas para los planes de estudios en las Escuelas Superiores de Trabajo y autoriza a las enseñanzas de Auxiliares y Técnicos Industriales para el curso 1939/40, en catorce Escuelas, entre las que figuraba Valladolid, y que habían permanecido inactivas durante la Guerra Civil.
Fue la Orden de marzo de 1941 la que implantó un plan de estudios nuevo en Madrid y Gijón, para la formación de Peritos Industriales, denominación que vuelve en sustitución de la de Técnico y que en el Decreto de 22 de julio de 1942, de reorganización de las Escuelas de Peritos Industriales, se confirma tal cambio; son cuatro las especialidades, Mecánico, Electricista, Químico y Textil, con tres años de estudio, comenzando la especialización en primero (Plan de estudios de tres años). Superadas la totalidad de asignaturas, el alumno tenía que realizar un estudio técnico de la especialidad, bajo el asesoramiento e inspección de un Tribunal de Reválida. El acceso se hacía medíante examen de ingreso, prueba psicotécnica y reconocimiento médico; posteriormente se autorizó a los alumnos para sustituir aquél por dos cursos preparatorios. Este primer plan de estudios de las Escuelas de Peritos Industriales, se completó por O.M. de 1944, que dictaba normas para la celebración de los exámenes de Reválida y constaba de dos cursos preparatorios o comunes, tres de especialidad y Pruebas de Reválida.
En 1943 se aprobó la Ley de 29 de julio de Ordenación de la Universidad española, de la que cabe destacar que, pese a que las enseñanzas técnicas, Ingeniería, Arquitectura, Peritos, etc. pasan a depender del Ministerio de Educación Nacional, sin embargo no se les otorga rango universitario quedando marginados de la Universidad. El plan perfilado en 1944 sufrió una variación en julio de 1946, por O.M., que estableció nuevas normas para el examen de Reválida, exigiéndose un estudio de carácter técnico, consistente en un Proyecto o Estudio técnico-económico, al nivel de las funciones del Perito Industrial; en dicha Orden se regularon todos los aspectos, como fechas, Tribunales, calificaciones, preguntas en una o más sesiones, etc.
Desde 1936 fue utilizado el edificio por el ejército como almacén hasta 1940 y en 1941 se concedieron nuevos créditos para reanudar las obras del edificio de la Escuela de Peritos Industriales de Valladolid, de la calle de La Merced y sin estar concluidas y en forma precipitada se efectuó el traslado en las vacaciones de Navidad de 1942. El edificio continuaba en obras, y resultó su planificación inadecuada, ya que albergaba la Escuela Elemental y la de Peritos, y ambas experimentan un fuerte crecimiento en la matrícula de alumnos, por lo que el edificio empezó a resultar pequeño; esto se complicó más por “nuevas exigencias de los talleres y laboratorios y la cesión de locales a la Escuela de Artes y Oficios y al Taller-Escuela Onésimo Redondo, de la Obra Sindical de Formación Profesional, hasta que obtuvieron sus propios edificios. Con nuevos créditos, a partir de 1943, continuaron las obras y el edificio quedó en condiciones aceptables hacia 1948, después de casi veinte años de obras.
Nuevas normas provisionales se fijaron en 1948 mediante O.M. que regulaban el ingreso y establecían las asignaturas de primer curso de la carrera de Perito Industrial; esta consistía en un acceso medíante pruebas, dos cursos comunes, tres de especialidad y Trabajo de Conjunto Fin de Carrera (Reválida) (Plan de estudios de 5 años). Un decreto de 23 de diciembre de 1955 modifica nuevamente el acceso y establece dos pruebas: la de madurez sobre Matemáticas, Física y Química de nivel el del curso Preuniversitario (se la conocía como prueba de ingreso) y un curso selectivo en la propia Escuela; el plan de estudios comprendía un curso común, tres de especialidad y Reválida o Trabajo de conjunto Fin de Carrera (Plan de estudios de 4 años).
La Ley de Ordenación de Enseñanzas Técnicas, de 20 de julio de 1957, dice que las Escuelas Especíales de Ingenieros, las Superiores de Arquitectura y las de Peritos, Ayudantes, Aparejadores y Facultativos pasan a depender del Ministerio de Educación Nacional, transformadas en Escuelas Técnicas de Grado Superior, donde se impartirían las enseñanzas de Ingeniero en sus distintas ramas, y en Escuelas Técnicas de Grado Medio en las que se cursarían las de Peritos, también en sus distintas ramas.
El centro de la calle La Merced pasó a denominarse Escuela Técnica de Peritos Industriales y a sus titulados Peritos Industriales se les empezó a denominar, sobre todo en la legislación oficial, Técnicos de Grado Medio, así como a los de las otras Escuelas se les mencionaba como Técnicos de Grado Superior.
La fundación de FAESA (Fabricación de Automóviles de España, S.A.) que, en 1951 dio lugar al potente complejo de FASA-RENAULT, marcó un hito singular; A la sombra de FASA nacen nuevas empresas y talleres. Diríamos que Valladolid, en la década de los 50, “había adquirido una orientación sobre la que descansará la imagen industrial y su prevalencia económica”.
El edificio de la Escuela estaba masificado y las deficiencias y necesidades crecían, por ello en 1959 la dirección de la Escuela Técnica de Peritos Industriales y de la Escuela de Maestría Industrial, cargo que recaía en la misma persona, gestionó la reforma y ampliación para Maestría y la construcción de otro edifico para Peritos. En 1960 fue aprobado por el Ministerio la primera propuesta, que supuso una mejora importante y la masificaeión se alivió al trasladarse la Escuela de Artes y Oficios a su nuevo edificio de la calle Leopoldo Cano. La estructura del edificio perdió la imagen de los años 40 y también se perdió el impacto arquitectónico de su acceso principal, escalinata de ladrillo en todo lo ancho del hueco de separación del ala derecha e izquierda, que tenía un elevado número de peldaños para salvar la acera de la calle y la puerta de entrada, con desnivel de aproximadamente tres metros y medio.
En febrero de 1960 aparece el informe, “La educación en España; Bases para una política educativa” (Libro Blanco), que es una síntesis de la respuesta de distintos sectores en relación con la reforma educativa.
En diciembre de 1963, el día 14, se conmemoró con diversos actos el 50 aniversario de la creación de la Escuela; de todo ello quedó constancia escrita en las memorias editadas de los cursos 61-62 y 62-63 y posteriormente fue recogido en el libro conmemorativo del “LXXV aniversario de creación de la Escuela”, en uno de los anexos.
El inicio de la década de los 60 es explosivo y alentador; llega a España la transformación económica experimentada por los principales países.’la ideología tecnocrática trata de crear una ideología orientada a lograr el mayor rendimiento productivo y la menor conflictividad laboral. Surge el hombre tecnócrata, mitad técnico mitad ejecutivo, reuniendo en uno los dos modelos sociales que emergen”. Aunque la demanda de estos técnicos/expertos es grande, queda casi reducida a titulados de “grado superior”; en algunas empresas pasan a puestos relevantes los “técnicos de grado medio” y la demanda de éstos y los de formación profesional aumenta notablemente. Existen muchos tratados de expertos que han tratado este movimiento industrial y del que Valladolid resultó ser un núcleo importante, debido a la industria de automoción; esto se “dejó sentir pronto en el campo de las enseñanzas”.
El Decreto de la Presidencia del Gobierno de 23 de noviembre de 1962, en su artículo 16, establecía directrices y medidas preliminares al Plan de Desarrollo, que encargaba a una Comisión presidida por el Ministro de Educación Nacional, de la que formó parte el Director de la Escuela, prof. Sánchez Hernández, y cuyo fin era el de proponer las medidas adecuadas para incrementar y acelerar la formación de científicos y técnicos de grado superior y medio.
Se promulgó la Ley 2/1964, de 29 de abril, sobre Reordenación de las Enseñanzas Técnicas, que tomó como base el citado artículo del Decreto de Presidencia de 23/11/62 y el informe de la Comisión mencionada. Las Escuelas Técnicas de Peritos pasaron a denominarse Escuelas de Ingeniería Técnica y sus titulados Ingenieros Técnicos; en todos los casos al final se agregaba el nombre de la rama de ingeniería y a los titulados el de la especialidad (Escuela de Ingeniería Técnica Industrial; Ingeniero Técnico Mecánico). Se fijaba tres años de duración para las enseñanzas de Grado Medio, a los que accedían directamente los Bachilleres Superiores y Maestros Industriales, entre otros; los Bachilleres Laborales elementales tenían que superar un curso de adaptación y los Oficiales Industriales tenían que aprobar un curso preparatorio. Para obtener el título se tenía que realizar y superar un Trabajo o Proyecto Conjunto Fin de Carrera (Reválida) y que por Orden de 29 de abril del 64 se suprime el trimestre complementario y deberá realizarse durante el tercer curso.
Uno de los desaciertos de la época del Ministro Lora Tamayo fue la “atomización” o “superespecialización” que se pretendió, pues la Ingeniería Técnica de Grado Medio pasó a tener casi tres veces más especialidades y cada una respondía a un título. Es evidente que eran momentos de euforia colectiva, pero se carecía de medios económicos y humanos y lo que también es grave, la industria española, a pesar del desarrollo que los tecnócratas pretendían, no necesitaba tantos titulados ni para tantas especialidades como se habían establecido.
En lo que afectaba a la Escuela de Valladolíd los tres títulos de Perito, Mecánico, Eléctrico y Químico, se desdoblaron en tres nuevos cada uno, o sea que daban lugar a nueve títulos (Decreto 2430/1965, de 14 de agosto). En los planes de estudio aparecieron gran número de asignaturas cuatrimestrales.
Con fecha 13 de febrero de 1969, y mediante Decreto, quedaron reguladas las especialidades a cursar en las Escuelas de Arquitectura Técnica y de Ingeniería Técnica; se abandonó la superespecializacíón, en lo que a títulos se refiere, volviéndose a la estructura clásica, con la novedad de la inclusión de asignaturas optativas para proporcionar una mayor especialización. La Escuela de Valladolíd impartía las tres especialidades de Mecánica, Electricidad y Química Industrial, en la segunda figuraba la intensificación Electrónica Industrial. La formación era muy generalista y las intensificaciones se diferenciaban en las asignaturas optativas, que eran bloque obligatorios de tres o cuatro de ellas (Plan de 1969).
El “Libro Blanco”, en el que se estructuraba todo el sistema educativo, que fue publicado en 1960 y del que hemos hecho algún comentario, sirvió de base para la Ley 14/1970, de 4 de agosto, General de Educación y Financiación de la Reforma Educativa. La ley por primera vez, reconoce como universitarios los estudios profesionales y científico-técnicos.
En el curso académico 1971/72 se inician las enseñanzas de primer curso con carácter experimental, según dispone un Decreto de 22 de agosto de 1970, y en los dos cursos sucesivos, y con el mismo carácter experimental, se iniciaron segundo y tercero respectivamente. Las enseñanzas de Ingeniería Técnica pasan a la Universidad, no sin antes estar sometidas a la supervisión y venía de los órganos de gobierno, a través de una “Comisión Gestora de Coordinación e integración” nombrada para tales efectos. El Decreto 1377 de 10 de mayo de 1972, establece la integración de las Escuelas de Arquitectura e Ingeniería Técnica en la Universidad como Escuelas Universitarias y los títulos son respectivamente Arquitecto Técnico e Ingeniero Técnico y Arquitecto e Ingeniero, los primeros se imparten en Escuelas Universitarias y los segundos en Escuelas Técnicas Superiores.
La Escuela experimentó en la matrícula de alumnos un gran incremento al establecerse el Plan de 1964, llegando a tener casi 1000 alumnos en el curso 1970/71. El Ayuntamiento que siempre adoptó posturas de apoyo hacia la Escuela, dada la importancia de los estudios y el elevado número de alumnos, cedió al Ministerio de Educación y Ciencia un solar de 10.000 m2, en Huerta del Rey, para la construcción del edificio que precisaba. Por O.M. de 13 de noviembre de 1970 se anunció el concurso para la construcción de la Escuela de Ingeniería Técnica Industrial, a la que se trasladó el equipamiento en Navidad de 1972, una vez concluidas las obras, y en enero de 1973 se reanudó el curso 1972/73 en la ya denominada Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial.
La población estudiantil de la Universidad experimenta un despegue espectacular, a lo que contribuyó la incorporación de las Escuelas Técnicas, a pesar de los descensos originados por la separación de las Escuelas de las provincias vascas (1968) y las de Santander (1972). En 1965/66 la Universidad tenía 5.000 alumnos y a finales de 1982 cerca de 19.000; la Escuela de Valladolíd presenta unos cambios en la matrícula que no entramos a analizar y que se recogen en el cuadro siguiente.
Superadas la crisis económica y la transición política, nacen nuevos retos en los primeros años de la década de los 80. Comienza la Tercera Revolución Industrial y surge una fuerte competencia tecnológica y el obrero, incluso cualificado, es reemplazado por la informática y la robótica.
Por primera vez en la larga historia legislativa universitaria, se promulga una Ley sensible a este “tercer momento”, es conocida abreviadamente como LRU o Ley Maravall, y es la Ley Orgánica 11/1983, de 25 de agosto, de Reforma Universitaria. La ley, que también abre una nueva etapa en cuanto a la Autonomía Universitaria, deja bien claro que su objetivo esencial es el desarrollo científico-técnico.
La Ley de Reforma Universitaria, las leyes y decretos que posteriormente aparecieron, entre los que cabe señalar los Estatutos de las Universidades, y en articular los de Valladolid de 26 de junio de 1985, han producido, en su aplicación, una extraordinaria transformación en la Universidad española.
La Escuela Universitaria entonces de Ingeniería Técnica Industrial, creemos que entendió, decidió y vivió el cambio desde los primeros momentos. Fue pionera en la Univ. de Valladolid al introducir los estudios de Informática y de Telecomunicación, y así, se implantaron en el curso 1985/86 los de Diplomado en Informática de Gestión e Informática de Sistemas Físicos, con los que la Escuela pasó a ser Politécnica, y en el curso 1987/88 el de Ingeniero Técnico de Telecomunicación en la especialidad de Equipos Electrónicos. En cuanto a la reforma de planes de estudio, cuyo inicio, en el Consejo de Universidades, data de 1985, se abordó con ilusión y con gran esfuerzo ya que simultáneamente se trabajó en la organización y gestión de los estudios nuevos mencionados y en las propuestas para homologación de los antiguos; de éstos, después de un largo y debatido proceso, desarrollado por las diferentes comisiones, se han iniciado los planes reformados, los dos de Ingeniero Técnico en Informática de Gestión y de Sistemas en el curso 1990/91, el de I.T de Telecomunicación, especialidad Sistemas Electrónicos, en el curso 1995/96, los cuatro de I.T. Industrial, especialidad en Electricidad, especialidad en Electrónica Industrial, especialidad en Mecánica y especialidad en Química Industrial, en el curso 1996/97. Por último, destacar que una nueva oferta docente se comenzó a gestar en el año 1990 y la memoria y plan del nuevo título, Ingeniero Técnico en Diseño Industrial, fue aceptado por todos los organismos competentes a lo largo de 1994; en 1997 se autorizó la implantación, iniciándose las enseñanzas en el curso académico 1997/98.
Dentro de este apartado cabe señalar que las previsiones de la reforma no consiguieron algunos importantes objetivos por lo que se modificaron los decretos que la regulaban y se han tenido que adaptar algunos planes a las nuevas exigencias, a unos se llegó a tiempo y a otros no; así en el curso 1993/94 implantamos los planes adaptados de los dos títulos de Informática. Pero esto no termina pues la insatisfacción creada con la reforma ha provocado nuevos acuerdos y recomendaciones, que nos llevaron, en breve, a una “reforma de la reforma” que se acometió en el año 1999 para que la implantación comience en el curso 2000/2001; esperemos responda a las expectativas del nuevo milenio.
Desde el año 1986 se ha mejorado ostensiblemente la infraestructura en la Escuela de Valladolid pues se han realizado en el edificio varias remodelaciones interiores, años 87, 89, 92, 96 y 98, y dos ampliaciones, una en el año 1989 y otra en el año 1996, con lo que hemos logrado espacios para conseguir mayor número de aulas, laboratorios y despachos, para construcción del salón de actos, para ampliación de las zonas de Biblioteca y de igual forma, se ha conseguido estructurar zonas de talleres y laboratorios que estaban en condiciones poco aptas para la enseñanza, etc. Se han dotado servicios generales de información y reproducción, de medios audiovisuales, de Hemeroteca y Normalización Industrial, de aula para Proyectos Fin de Carrera, de aulas informáticas para las distintas ramas de las ingenierías que se imparten, Aula de Grado, laboratorio multimedia, videoconferencia, etc.
Unas cifras nos centran en algunos aspectos de la evolución de la Escuela tomando de referencia el curso 1982/83. Se incluyen datos de los cursos 98/99 y 99/2000, puesto que en ese intervalo se ha producido la separación de los estudios de Informática al incorporarse a la recien creada Escuela Técnica Superior de Informática:
Alumnos total 685 3.531 2.510
Cabe destacar en este cuarto periodo la Ley 12/1986 de uno de abril, sobre regulación de las Atribuciones profesionales de los Ingenieros Técnicos. Conviene, por la trascendencia que ha tenido y tiene, resaltar algunos párrafos de los artículos primero y segundo: “Los Arquitectos e Ingenieros Técnicos… tendrán la plenitud de facultades y atribuciones en el ejercicio de su profesión dentro del ámbito de su respectiva especialidad técnica”. “A los efectos previstos… se considera como especialidad cada una de las enumeradas en el Decreto 148/1969 de 13 de Febrero…”.
Directores, y períodos de mandato correspondientes, que se ha tenido la Escuela en sus ochenta y siete años de existencia.
Dª. Mª Ángeles Martín Bravo 2001 2006
D. Alfonso Redondo Castán 2006 2014
D. Jesús Ángel Pisano Alonso 2014 —
En el libro mencionado al principio y en el Informe de Autoevaluación de la Escuela, realizado en el curso 1998/99, así como en la página web, se encuentra tratado ampliamente todo lo expuesto y otros datos de interés.
Foto: Tajes
En el Curso 2018-2019 se inauguró el nuevo Aulario de la Escuela de Ingenierías Industriales de la Universidad de Valladolid, IndUVa.
El IndUVa dispone de 34 aulas destinadas a docencia, con una capacidad aproximada de 2500 estudiantes.
Cada una de las 34 aulas está dedicada a diversos hombres y mujeres relacionados con la ingeniería, la ciencia o la tecnología. En la mayoría de los casos, son personajes olvidados que la Escuela quiere rescatar de la historia como un sencillo homenaje que los mantenga en nuestro recuerdo.
¿Eres graduado en ingeniería de la rama industrial o ingeniero técnico industrial?

References: resolución 
 real decreto 
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 artículo 16