Source: https://es.scribd.com/doc/39229703/27/Ciudadania-social
Timestamp: 2016-05-05 08:59:19+00:00

Document:
Ciudadanía social for Nuestra democracia
La ciudadanía social incluye como aspectos básicos la salud y la educación de los ciu-
dadanos, así como su situación socioeconómica (véase nuevamente el cuadro 3.7).
Estas cuestiones están relacionadas con la satisfacción de las necesidades básicas y la
integración social de la ciudadanía, y presentan importantes implicaciones para las
otras esferas de la ciudadanía. En cierta forma, la esfera social de la ciudadanía condi-
ciona el disfrute efectivo de los derechos políticos y civiles.
Cuadro 3.13 Acceso a la información pública en América Latina (2009)
PROVISIONES CONSTITUCIONALES Y LEGALES
Regulación del acceso a la información pública, 2003.
Decreto supremo 28,168, 2005.
Artículo 5, cláusula 14, de la Constitución declara que todos tienen
acceso a la información; Ley núm. 9 507, de 1997, regulando el derecho
Ley 20.285, Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública,
Ley ordenando la publicidad de actas y documentos oﬁciales, 1985.
Artículo 27 de la Constitución garantiza el derecho de acceso a la
información a personas y grupos. Además, el artículo 30 enfatiza el
derecho de acceso a la información pública con el propósito de promover
el interés público.
Ley orgánica de transparencia y acceso a la información pública, 2004.
La Constitución reconoce en su artículo 18 el derecho de petición al
Ley de acceso a la información pública, 2008.
Ley de transparencia y acceso a la información pública, 2006.
gubernamental, 2002.
Ley de transparencia en la gestión pública, 2002.
Artículo 28, párrafo 2, de la Constitución establece que las fuentes de
información son libres para todos.
Ley de transparencia y acceso a la información pública, 2002.
Ley general de libre acceso a la información pública, 2004.
Ley de acceso a la información pública y amparo informativo, 2008.
El artículo 59 de la ley orgánica de procedimientos administrativos del
1 de julio de 1981 establece el acceso a la información pública y fuentes
oﬁciales.
NOTA: El “derecho al acceso a la información pública” se refiere al derecho de las personas a obtener infor-
mación de fuentes estatales sobre el manejo de los asuntos públicos. La información está actualizada hasta
FUENTES: Consulta de constituciones nacionales y leyes, y Banisar, 2006.
UN BALANCE DE LOS LOGROS Y FALENCIAS DE LA DEMOCRACIA LATINOAMERICANA
Para más indicadores de salud, véase ops, 2009.
Las décadas recientes se caracterizan por una mejoría en un amplio grupo de indi-
cadores de salud, educación, provisión de agua potable y servicios de saneamiento, lo
que se refeja en los indicadores de desarrollo humano, donde América Latina sigue
estando por encima de las otras regiones del mundo en desarrollo (véase gráfca 3.2).
Con respecto a la salud, los indicadores muestran un panorama generalmente po-
sitivo (véase cuadro 3.14).27
En la primera década del siglo actual se redujo la tasa de
mortalidad en menores de cinco años y mejoró el acceso al agua potable en virtual-
mente todos los países de la región. Sin embargo, la tasa de mortalidad en menores de
cinco años sigue siendo muy alta en varios casos (especialmente Bolivia, Guatemala,
Honduras y la República Dominicana), y en otros (Bolivia, El Salvador, Honduras, Nica-
ragua, Paraguay, Perú y la República Dominicana) más de 10% de la población carece
de acceso a agua potable. Además, la malnutrición infantil afecta a más de un quinto de
los menores de cinco años en siete países (Bolivia, Ecuador, Guatemala, Honduras,
Nicaragua, Panamá y Perú). En suma, en 10 de los 18 países de la región, la población
sufre de una o más carencias que van desde las más básicas al desarrollo físico pleno.
En relación con la educación, nuevamente los indicadores apuntan a una tendencia
positiva (véase cuadro 3.15). Sin embargo, en ocho países más de 10% de la población
es aún analfabeta. Además, aunque la región se acerca a la meta de lograr la educación
primaria universal, apenas poco más de la mitad de la población en edad escolar ofcial
para asistir al colegio secundario se encuentra matriculada. Como han resaltado varios
estudios, el acceso a la educación en sí no garantiza el acceso a una educación de bue-
Gráﬁca 3.2 Índice de desarrollo humano en América Latina y otras regiones
del mundo (1990-2007)
Índice de desarrollo hum
0.490.52
0.750.79
0.720.770.80
0.790.820.84
FUENTE: G. Gray y M. Purser, 2010.
92 CIUDADANÍA EN AMÉRICA LATINA: ESTADO ACTUAL Y TENDENCIAS
na calidad, que capacite a los ciudadanos y facilite su inserción en el mundo laboral
contemporáneo (cepal, 2007b, cap. 3). En los últimos años, varios de los países de la
región registran serios problemas de calidad educativa, colocándose América Latina,
en relación con otros continentes, en posiciones defcitarias en distintas evaluaciones
o mediciones universales. La educación de nivel superior también presenta carencias
en la calidad de los estudios y en el número de las investigaciones que se realizan.
En contraste, cuando se analiza la situación económica de la ciudadanía encontra-
mos una realidad mucho más preocupante, aunque también con algunos avances.
Cuadro 3.14 Indicadores de salud para América Latina (2000-2008)
MORTALIDAD EN
(POR 1 000 NACIDOS
MALNUTRICIÓN INFANTIL:
BAJA TALLA PARA LA EDAD
(% DE MENORES DE 5 AÑOS)
SOSTENIBLE AL
POBLACIÓN)**
2003-2008 *
Latina***
NOTAS: n.d.: no disponible (*) Los datos se refieren al año más reciente disponible. (**) "Acceso sostenible a
agua potable" se refiere al acceso a una cantidad adecuada de agua potable segura en una vivienda o locali-
zada a una distancia conveniente de la vivienda de los usuarios. Incluye a poblaciones urbanas abastecidas
por conexiones domiciliarias, poblaciones urbanas sin conexiones domiciliarias pero con acceso razonable a
puestos públicos, y poblaciones rurales con acceso razonable al agua segura. (***) Las cifras regionales son
el término medio o promedio (no ponderado) de todos los casos, excepto en las columnas sobre agua potable
(que excluye a Venezuela).
FUENTES: Los datos sobre mortalidad en menores de cinco años y sobre malnutrición infantil son de UNICEF,
2007, tabla 2, pp. 118-121. Los datos sobre agua potable provienen de OMS/UNICEF, 2010, pp. 38-51.
Cuadro 3.15 Indicadores de educación para América Latina (1985-2007)
MATRICULACIÓN EN LOS NIVELES PRIMARIO, SECUNDARIO
(TASA NETA)
(TASA BRUTA)
NOTAS: n.d.: no disponible. La tasa de analfabetismo adulto se refiere a la población mayor de 15 años incapaz de leer y escribir
un breve enunciado simple sobre su vida cotidiana. La tasa de matrícula neta para la educación primaria y secundaria es el por-
centaje de niños en edad escolar (según la definición dada por cada país) efectivamente matriculados en la escuela. La tasa para
la educación terciaria es la tasa bruta, esto es, el total de alumnos matriculados, independiente de la edad, sobre la población de
edad escolar oficial.
Las cifras sobre matriculación para Argentina son para 2005 y 2006, pero no para 2007; para Bolivia (secundaria) es para 2001;
para Colombia (en todas las categorías) son para 2008, pero no para 2007; para Costa Rica (terciaria) son para 2005, pero no para
2007; para Ecuador (primaria, secundaria) son para 2008, pero no para 2007; para El Salvador (primaria) es para 2002, pero no
para 2000, y para El Salvador (las demás categorías) son para 2008, pero no para 2007; para Guatemala (secundaria) es para
2006, pero no para 2007, y para Guatemala (terciario) es para 2002, pero no para 2000; para Honduras (primaria y terciaria) son
para 2008, pero no para 2007; para Nicaragua (primaria y secundaria) son para 2008, pero no para 2007, y para Nicaragua (tercia-
ria) son para 2002, pero no para 2000; para Panamá (primaria y secundaria) son para 2008, pero no para 2007; para Paraguay
(primaria y secundaria) son para 2006, pero no para 2007, y para Paraguay (terciaria) son para 2005, pero no para 2007; para Perú
(terciaria) es para 2002 y 2006, pero no para 2000 y 2007; para la República Dominicana (primaria y secundaria) son para 2008,
pero no para 2007, y para la República Dominicana (terciaria) son para 2003, pero no para 2000; para Venezuela (primaria) es para
2008, pero no para 2007, y para Venezuela (terciaria) es para 2006, pero no para 2007. Las cifras regionales son el término medio
o promedio (no ponderado) de todos los casos para los que existían datos para los dos años.
FUENTES: Los datos sobre analfabetismo provienen de UNESCO, 2010, pp. 310-312, y los de matriculación, de CEPAL, 2010b, tabla 1.3.3,
p. 51; tabla 1.3.4, p. 52, y tabla 1.3.5, p. 53. Los datos de 2007 corresponden al Anuario estadístico de la CEPAL 2009, CEPAL, 2010.
94 CIUDADANÍA EN AMÉRICA LATINA: ESTADO ACTUAL Y TENDENCIAS
Del lado positivo, cabe resaltar que la economía latinoamericana experimentó un
auge excepcional en el periodo 2004-2008, el más importante desde el que tuvo lugar a
fnes de los años sesenta y comienzos de los setenta. Aún más relevante es el hecho de
que el crecimiento económico vino acompañado de una mejoría en la distribución del
ingreso en un importante grupo de países. El efecto conjunto de estos factores fue una
disminución notoria de la pobreza, que entre 2002 y 2008 se redujo en 11 puntos por-
centuales, de 44.0 a 33.0% y la indigencia de 19.4 a 12.9%. Por consiguiente, el número
de personas pobres ha disminuido en 41 millones con respecto a 2002, que incluyen los
26 millones que han salido de la situación de indigentes.28
Este ha sido un quinquenio
excepcional y único en esta etapa democrática.
Sin embargo, el auge de 2004-2008 no generó una plena reversión del deterioro de las
condiciones laborales que se había acumulado en las dos décadas previas. Los indicado-
res de desempleo y empleo en el sector informal siguen apuntando a un notorio défcit
(véase cuadro 3.16). En el largo plazo se evidencia un saldo negativo de la calidad de los
puestos de trabajo y de la cobertura de la seguridad social. Pese a una leve disminución
de la tasa de desempleo urbano durante los últimos cuatro años, la desocupación se
mantiene en niveles relativamente altos. La tasa promedio de los años 2000 (9.6%) supe-
ra los niveles de desempleo registrados en décadas anteriores (8.3% en los ochenta y
9.2% en los noventa). Sólo dos países en la región (Chile y Costa Rica) han mantenido
conjuntamente un nivel de desempleo menor a 10% como promedio durante el periodo
2000-2006 y un sector informal menor a 40% del total de la fuerza laboral.
Pese a la mejoría que experimentó en varios países en la década pasada, la desigual-
dad en la distribución del ingreso se ha mantenido en niveles altísimos, lo que
constituye uno de los síntomas más preocupantes para la estabilidad democrática de la
región en el mediano plazo (véase cuadro 3.17). La desigualdad continúa siendo la más
alta del mundo, con su correlativa concentración de poder político.
En torno a 1990, y de acuerdo con datos de la cepal, 10% de la población más rica
latinoamericana tenía, en promedio, ingresos tres veces más altos que 40% más po-
bre. Esta relación tendió a deteriorarse hasta comienzos de la presente década y ha
mejorado desde entonces. En términos estrictos, la distribución mejoró en algunos paí-
ses en comparación con 1990 y se deterioró en otros. En años recientes, según la ocde,
el índice de desigualdad de Gini presentaba un valor promedio para la región de 0.52,
muy por encima del 0.31 de los países de Europa occidental. Éste no es sólo un dato
económico y social. Tiene una consecuencia política grave para nuestras democracias.
Como hemos dicho, concentración de ingreso es concentración de poder. Ésta
altera la voluntad expresada en el voto y compite con la soberanía interior del
Los avances de los últimos años en diversos indicadores sociales se manifestan, así,
sobre el trasfondo de fuertes desigualdades y vulnerabilidad socioeconómica de una
cepal, 2009.
parte importante de la población. Esta longevidad del défcit social en América Latina
sigue generando múltiples formas de pobreza y desigualdad. Existen diversas maneras
de ser excluido, de ser desempleado, de ser desigual, que tornan muy complejo el abor-
daje político de la exclusión, sobre todo cuando se pretende superar lo meramente
asistencial. Este tema será tratado más adelante como uno de los desafíos principales
para nuestras democracias.
El proceso de mejora económica se ha visto ahora amenazado por la crisis fnancie-
ra mundial, el colapso del comercio internacional y la expectativa de que, aun si se
mantiene la recuperación en curso, la economía mundial va a experimentar una fase
de crecimiento lento, en el que las oportunidades que brindaba el comercio internacio-
nal, los buenos precios de productos básicos, la inversión extranjera y las remesas de
trabajadores migrantes podrían ser menos abundantes que en el pasado reciente. Aun-
que la recuperación de la economía latinoamericana ha sido positiva, este escenario
Cuadro 3.16 Indicadores de empleo en América Latina (1990-2008)
TASA DE DESEMPLEO ABIERTO EN
ÁREAS URBANAS (%) *
INFORMAL (%) **
América Latina ***
NOTAS: n.d.: datos no disponibles. (*) Las cifras son porcentajes que representan tasas anuales promedio.
(**) Los datos son porcentajes del total de la fuerza laboral urbana, e incluyen trabajadores urbanos sin
calificación empleados en firmas con menos de cinco empleados, trabajadores domésticos y trabajadores por
cuenta propia. Las cifras regionales son el término medio o promedio de todos los casos en los que existen
datos para cualquier año. El tamaño del sector informal se refiere a la población urbana ocupada en sectores
de baja productividad. El dato de 2008 corresponde a ese año o al año disponible más cercano.(***) Las cifras
regionales son el término medio o promedio (no ponderado) de todos los casos para los que existían datos
para los dos años.
FUENTES: Los datos sobre desempleo abierto provienen de CEPAL, 2007b, tabla 1.1, p. 52; los de 2008 correspon-
den al Panorama social de la CEPAL, 2009. Los datos de la población urbana en sectores de baja productividad del
mercado de trabajo corresponden a Panorama social 2009 de la CEPAL. Los datos de cobertura de la seguridad
social corresponden a CEPAL, 2008, Panorama social de América Latina, cuadro II.13, pp. 58 y 59.
96 CIUDADANÍA EN AMÉRICA LATINA: ESTADO ACTUAL Y TENDENCIAS
Cuadro 3.17 Indicadores de pobreza, indigencia y desigualdad económica.
América Latina (1999-2008)
(ÍNDICE GINI)
HOGARES RICOS Y
(10%/40%)
NOTAS: Las cifras sobre pobreza e indigencia son porcentajes de personas en la población. Se entiende como
pobreza al ingreso insuficiente respecto de alimentos y otras necesidades básicas, para cubrir la canasta
básica de un individuo o un hogar. Se entiende como indigencia al ingreso insuficiente, respecto a una canas-
ta básica de alimentos, para un individuo o un hogar. El índice Gini es un índice de desigualdad de ingresos
económicos. Un número más alto indica un mayor grado de desigualdad. Los datos sobre la relación entre el
ingreso promedio de hogares ricos y pobres se refieren a la relación entre el ingreso promedio per cápita de
10% de los hogares ricos y 40% de los hogares más pobres. Un número más alto indica que la concentración
de ingresos entre los ricos es mayor.
Los datos de 1999 son para ese año en la mayoría de los casos, pero 1998 para Chile, Guatemala, México y
Nicaragua; 2001 para Perú, y 2002 para Panamá y la República Dominicana. Los datos para c. 2008 son para
ese año en la mayoría de los casos, pero para 2004 para El Salvador; 2005 para Colombia y Nicaragua; 2006
para Argentina, Chile y Guatemala, y 2007 para Bolivia y Honduras. Estos datos son sólo para áreas urbanas
de Argentina, Ecuador y Uruguay.
(*) Las cifras regionales sobre pobreza e indigencia son el término medio o promedio de todos los casos e
incluyen a Haití. Las cifras regionales sobre desigualdad y la relación entre el ingreso de hogares ricos y
pobres son el término medio o promedio (no ponderado) de todos los casos.
FUENTES: CEPAL, 2007b, tablas 4, 12 y 14 del anexo estadístico; 2008b, pp. 10-11, 81-86; 2009, cuadros 4, 12 y 14 del
“Lo que más demanda la ciudadanía es opciones de
incremento de oportunidades económicas.” (Coor-
dinador de programa participativo del gobierno de
Guatemala, 10/11/09.)
“No se advierte que las gestiones de gobierno hayan
producido en América Latina un sostenido mejora-
miento de la educación, de la salud pública, de las
condiciones que hacen a una vida digna.” (Ex dipu-
tado y líder partidario de Argentina, 27/04/10.)
“La obligación del Estado, que es básicamente la
educación y la seguridad, aquí no se ha cumplido.”
(Presidente de organización empresarial mexicana,
“Tenemos un Estado patriarcal que sigue reprodu-
ciendo desigualdades, no sólo económicas y socia-
les sino también de género. Y están apareciendo
nuevas desigualdades, como la del acceso a la tec-
nología.” (Representante de osc 2 de El Salvador,
18/03/10; cita aproximada.)
“Debemos ampliar el concepto de vida. Vida no es
solamente no morirse, no ser asesinado o no morir
de hambre. Vida es algo más: es todas las condicio-
nes para que un ser humano tenga el reconocimien-
to pleno de todos sus derechos. […] Es poder ser
atendido en salud desde antes de nacer, ser atendi-
do al nacer, tener la alimentación correcta, el techo,
la educación, la posibilidad de jugar de niño, de tra-
bajar en trabajos de calidad, es decir, una vida en la
que se desarrollen todas las potencialidades del ser
humano. Es un derecho de la persona y también de
la comunidad, porque de no ser así estamos per-
diendo una inmensa cantidad de potencialidades
con las personas que quedan en el camino.” (Fun-
cionaria del pe de Uruguay, 9/12/09.)
“La ‘democracia de ciudadanos’ es un tema tan
antiguo como la teoría política. Ya Aristóteles decía
que si el tema del hogar, el oikos, no estaba resuelto,
era muy difícil ser ciudadano. En sociedades con
altos niveles de exclusión es muy difícil pensar en
que los individuos se conviertan fácilmente en ciu-
dadanos si no se bajan los niveles de desigualdad.
Puede bajarse la pobreza aumentando simple-
mente los ingresos globales de la sociedad; otro
camino —o un camino concomitante— es bajar los
niveles de pobreza bajando también los niveles de
desigualdad. Lo cual nos aproxima mucho más al
ideal ciudadano.” (Director de banco público de
Uruguay, 8/12/09.)
“La realidad es que hay un x número de pobres, un
x número de personas que no tienen acceso a agua,
a educación, que tienen salarios por debajo del
mínimo, que de hecho ya es bajo, que hay personas
que no están aseguradas, que no tienen jubila-
ción… Todo eso hay que decirlo. Decirlo no es ideo-
logía, no es comunismo, no es nada de eso. […] Es
la realidad de este país y sobre eso y con base en
eso tenemos que hablar.” (Representante de osc de
ddhh de Paraguay, 27/10/09.)
RECUADRO DE OPINIÓN 3.8
Cuando los confictos rebasan el marco representa-
tivo, el Estado tiene solamente dos opciones: o bien
perseverar con sus políticas a la vez que recurre a la
represión o tolera el desorden, o bien abandonar
sus políticas para apaciguar a la oposición. Ningu-
na de las opciones es atractiva. Las espirales de la
represión y las interrupciones del orden menos-
caban la democracia, mientras que las reiteradas
concesiones hacen que el Estado sea incapaz de
implementar políticas. Obviamente, en este punto
pienso en el reciente conficto en Argentina acerca
de los impuestos sobre las exportaciones, pero la
situación es genérica. Después de la transición
hacia la democracia en Polonia, cada grupo insa-
tisfecho con algún aspecto de la política del gobier-
no viajaba a la capital a tomar el edifcio del
ministerio responsable, y la mayoría del tiempo
estos grupos tenían éxito. En Francia cada cues-
tión confictiva, desde la agresión al conductor de
un ferrocarril hasta la reforma del plan de jubila-
ción en toda la nación, genera la interrupción del
tráfco entre París y el aeropuerto. Y uno puede
suponer que tales acontecimientos tienen conse-
cuencias económicas negativas.
Fuente: Adam Przeworski, 2009. Documento preparado para el proyecto.
98 CIUDADANÍA EN AMÉRICA LATINA: ESTADO ACTUAL Y TENDENCIAS
genera incertidumbre económica y podría agravar las tensiones sociales y confictos
distributivos en la región (véase recuadro 3.2).
En todos los países desarrollados, las políticas anticrisis se han basado en una enér-
gica acción estatal (las políticas económicas europeas muestran, sin embargo, algún
retroceso reciente en este campo). El papel del Estado es, en la situación actual, esen-
cial, y así lo reconocen los latinoamericanos. Aunque la región ha avanzado en el mar-
gen que cuenta para llevar a cabo políticas anticíclicas, y así se ha demostrado durante
la crisis en varios países, este margen es menor en muchas de nuestras economías
y menor aun si la ausencia de crecimiento económico dinámico se prolonga en el
Inmersos en esta realidad, los latinoamericanos continúan valorando positivamen-
te a la democracia y los derechos políticos que ella otorga, como veremos en el capítulo
Éstos han sido cinco años con claroscuros. Los oscuros siguen siendo casi los mis-
mos, pero los avances que hemos relatado constituyen novedades en ésta, la más larga
oleada de democracia de América Latina.
Con todo, cuando se analiza la evolución regional subsisten con fuerza temas que
atraviesan todas las esferas de la creación de la ciudadanía. El défcit de estatalidad, el
poder estatal versus los poderes fácticos, las diversas discriminaciones que afectan en
el mundo político, civil y social. Y, en defnitiva, la fuerte impresión de que los latino-
americanos serán los jueces de la sostenibilidad democrática. Por sus frutos juzgarán
cada vez más a la democracia.
De allí que debemos volver, como haremos en los capítulos que siguen, sobre las
cuestiones que inclinarán la balanza del juicio social, muchas de ellas ignoradas, no
discutidas o, sencillamente, escamoteadas. No es fácil ni cómodo discutir el poder.
Si el ciudadano percibe que sus representantes polí-
ticos no promueven sus intereses y demandas, la democracia se debilita, pierde defen-
sores y adeptos. Así se entiende que una región que luchó arduamente por reconquistar
su libertad, hoy cuestione o desconfíe de las instituciones políticas. La crisis de repre-
sentación afecta directamente la sostenibilidad democrática.
■ La debilidad de los contenidos en las propuestas electorales. En parte, una
tarea básica de la política en democracia consiste en decir hacia dónde ir, proponer
a la sociedad objetivos y medios para alcanzarlos. En muchos países los programas
partidarios, que deberían contener los términos del contrato electoral y el conteni-
do de las opciones del votante, son precarios y enuncian objetivos genéricos y esqui-
van la proposición de las políticas públicas para alcanzarlos. Por tanto, la calidad de
la opción se resiente y una inmensa mayoría siente que debe decidir entre opciones
que sólo se distinguen por los individuos que las encabezan. Así, la pobreza progra-
mática deriva por el voto al individuo, al candidato o a la estrella mediática. Se
delega en un líder, no en el ejecutor de una opción para el futuro de la sociedad.
■ La democratización del debate económico. Una consecuencia concreta de la
debilidad de las propuestas de los partidos es la falta de democratización del deba-
te económico, por el cual los ciudadanos deberían elegir la organización económica
y social que preferen. Los debates parlamentarios son débiles y controlados por el
Ejecutivo (como el caso del presupuesto) o están infuidos sólo por agentes econó-
micos poderosos, como ocurre en los debates sobre tributación o regulación de las
■ Las prácticas clientelistas conspiran contra la libre opción electoral. Todavía
es habitual la práctica clientelista: canje del voto por un favor y el seguimiento de
las órdenes de caudillos locales a la hora de votar. Esta práctica, que adopta las
formas más diversas, recorre todos los niveles de la política, desde las dirigencias
hasta las bases. Conspira de manera directa contra el sentido de la delegación de

References: Artículo 5

Artículo 27
 artículo 30
 artículo 18

Artículo 28
 artículo 59