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Timestamp: 2018-02-26 01:47:00+00:00

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WWW.FLORACHILENA.CL: 2007
*DECLARACION PÚBLICA *
La Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN) se manifiesta contraria a la implementación del Convenio de Forestación Campesina difundido en la prensa, suscrito entre la Municipalidad de Valdivia, la Corporación de la Madera y Forestal Valdivia (Grupo Arauco).
Este convenio pretende establecer 20 mil plantas de eucalipto en la costa de Valdivia, lo que refleja el desconocimiento de las autoridades locales sobre la situación socioeconómica y ambiental de las comunidades costeras, demostrando a su vez la incoherencia de las políticas públicas con la realidad y aspiraciones de desarrollo de las familias del sector costero, insistiendo en un modelo basado en monocultivos para la industria de celulosa.
Esta situación es más evidente al constatar que en la comuna de Mariquina se suscribirá un convenio por 300.000 plantas de eucalipto entre la Corma y el Municipio, con los mismos fines.
La comunidad Valdiviana es testigo de un nuevo intento del grupo Arauco por mejorar su imagen corporativa, severamente dañada a nivel nacional e internacional por su responsabilidad en la contaminación del estuario del río Cruces y el río Mataquito, entre otros, quien aparece en la prensa apoyando esta iniciativa con acciones de amplia publicidad pero con efectos nefastos para el desarrollo de las localidades rurales.
En este contexto, no hay que perder de vista que en la Cordillera de la Costa la empresa Forestal Valdivia ha comprado miles de hectáreas, y sigue comprando, para plantar eucalipto y abastecer su planta de celulosa. Los precios pagados por la tierra (y la forma de valorarla) han generado problemas graves de migración campesina, deforestación y pobreza, y concentración de riqueza y de la propiedad, dejando en evidencia todos sus vicios y externalidades sociales y ambientales negativas (como las fumigaciones aéreas realizadas con plaguicidas tóxicos). Entonces cabe preguntarse: ¿eso es lo que queremos promover para la nueva Región de los Ríos?
La AIFBN impulsa actualmente un trabajo participativo en las localidades costeras de la comuna de Valdivia, orientado a la recuperación de sistemas productivos y el mejoramiento de la calidad de vida de las familias que viven en el sector, y considera que la implementación de este convenio acentúa el efecto ambiental negativo generado por las plantaciones ya establecidas por particulares y principalmente por la empresa Forestal Valdivia, en especial sobre la disponibilidad y calidad de los recursos agua y suelo, fuentes básicas de la economía y subsistencia de las localidades rurales de Bonifacio, Los Pellines, Las Minas, Pilolcura y Curiñanco. La AIFBN piensa que la Municipalidad de Valdivia no debería promover este tipo de acciones debido a los problemas de abastecimiento de agua, la orientación turística que se le quiere dar a la comuna (al área costera en particular), y a que existen especies nativas que podrían funcionar muy bien en la zona costera conservando el paisaje, la biodiversidad y otras funciones ecológicas.
Por otra parte, la baja productividad de las praderas y los cuestionamientos de las comunidades al Programa de Desarrollo Local (Prodesal), implementado por la Municipalidad de Valdivia con el financiamiento del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), dejan de manifiesto la ineficacia de las acciones de manejo, encontrándose una masa ganadera ovina y bovina deficientemente nutrida y con escaso talaje, lo que aumenta la presión sobre el bosque nativo debido al ramoneo de los animales. Lo anterior se suma a este convenio y ratifica la errática visión y accionar de las autoridades locales, quienes deberían concentrar sus esfuerzos en el manejo de praderas y recuperación de los bosques nativos de la costa, promoviendo la diversificación del sistema productivo de las familias que viven en pequeñas propiedades, para lograr su seguridad alimentaria y el bienestar local. En ese sentido, esperamos que los propietarios que reciban estas plantas las utilicen para establecer pequeñas áreas de forestación con fines dendroenergéticos, de manera de satisfacer su demanda por leña.
Es necesario destacar además la preocupación de la AIFBN por la capacidad de la CONAF, tanto en recursos como en personal, para regular y fiscalizar que el establecimiento de estas plantaciones no se realice a costa de la sustitución de bosque nativo. Esta preocupación está fundada en la información recopilada durante la etapa de diagnóstico de nuestro trabajo, donde se constató la necesidad de los pequeños propietarios por mejorar las superficies destinadas a la alimentación de su ganado, las praderas. De esto se deduce que es muy difícil esperar que los propietarios planten el eucalipto en estas superficies, por lo tanto lo esperable es que sean las zonas de bosque degradado las elegidas para ser forestadas.
Finalmente, la AIFBN hace un llamado a las autoridades a evaluar los programas de apoyo a la pequeña propiedad rural y establecer los mecanismos correspondientes para fortalecer y promover el desarrollo de las localidades costeras con su participación y considerando su visión para la generación de políticas que beneficien efectivamente a estos sectores, y no iniciativas publicitarias que, en el fondo, provocan perjuicio a las familias en sectores donde los recursos naturales se encuentran severamente degradados.
Valdivia, 23 de octubre de 2007.
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Estimados amigos, para vuestra información. Saludos,
Coordinador AIFBN
Noticia. El Mercurio, 27 de Agosto 2007
La sustitución del bosque nativo y la institucionalidad de CONAF fueron materias marginadas de la ley del bosque nativo que aprobó el Senado. En 270 días debiera haber un anteproyecto que las considere.
Ley de bosque, temas pendientes
Quince años y la más antigua en la sala. Desde 1992 estuvo discutiéndose en el Parlamento la Ley del Bosque Nativo que por fin vio humo blanco el 14 de agosto pasado en el Senado. Conseguir esta aprobación significó no sólo negociaciones políticas, sino que acordar
una ley corta que dejó fuera los temas más espinudos.
El senador Juan Antonio Coloma cuenta como anécdota que cuando asumió la presidencia de la Comisión de Agricultura, sus pares lo consolaron porque nadie le veía futuro al proyecto.
Y si bien ahora desde todos los ámbitos aplauden que tras una década y media al fin Chile cuenta con una ley para el bosque, ya surgen las voces que presionan para concretar avances también en los temas pendientes de esa misma ley.
Las materias excluidas, al menos las más candentes, son cómo regularizar la sustitución del bosque, especialmente cuando se trata del bosque esclerófilo que está en tierras que podrían utilizarse para plantaciones agrícolas; y la modernización de la institucionalidad de Conaf, para sintonizarla con las nuevas tareas que derivan de la ley recién aprobada.
Para Coloma haber logrado acuerdo en 8 de los 10 puntos de discusión es un gran logro, pero no desestima la necesidad de que se legisle sobre los aspectos que quedaron fuera. "Si bien estaban vinculados, podían esperar una legislación especial y, respecto a algunos casos, faltaba algo de investigación y quizás algo de paso del tiempo, porque muchos de estos temas a medida que se van conversando y debatiendo también se van resolviendo".
Hay otros menos pacientes.
"Acá hay áreas donde quedan pequeños remanentes de bosque nativo, de alta prioridad para su conservación, por las características de especies que albergan, y si postergamos su protección simplemente no vamos a poder recuperarlos ni a la biodiversidad perdida", enfatiza Bernardo Reyes, gerente para Chile de la ONG ambientalista internacional Forest Ethic.
El Gobierno se comprometió a que en 270 días, después de aprobada la ley, habría un anteproyecto que contemple los temas dejados afuera.
Los cerros del centro sur
La situación es la siguiente: desde hace algunos años que las laderas de los cerros entre la regiones de Coquimbo y del Biobío son utilizadas para cultivar principalmente viñas, paltos y cítricos. Pero en esas zonas existe vegetación nativa, o bosques esclerófilos, de importante biodiversidad, sobre el que no existían regulación alguna. Y cuando esas tierras adquieren valor productivo, ese bosque es eliminado para poder plantar.
"Esto pasó porque, desgraciadamente, podría implicar una confrontación entre el sector ambientalista y el frutícola, pero de lo que deberíamos preocuparnos es de un desarrollo no a costa del medio ambiente sino con la mayor armonía posible", argumenta Reyes.
La subsecretaria del Minagri, Cecilia Leiva, relata que ya trabajan en este tema y que están realizando estudios con un equipo técnico para identificar las áreas de mayor valor por su biodiversidad, pues a partir de ahí se podrían ver cómo transferir las menos importantes al
"La intención es que cada sector quede conforme con el nuevo proyecto de ley, que debería estar listo en el primer trimestre de 2008", explica la subsecretaria.
Y no es fácil dejar a todos contentos.
Muchos fruticultores ya están instalados y consideran esos lugares óptimos para la producción. Estiman que no entorpecen la biodiversidad, sino que la fomentan.
Rodrigo Echeverría, presidente de Fedefruta, cuenta que en esas zonas ahora incluso se pueden ver zorros que antes nunca llegaban y que, además, con las tecnologías utilizadas, se han incorporado al riego numerosas hectáreas.
El dirigente sostiene que también hay beneficios desde el punto de vista productivo: al no estar muy lejos de los centros urbanos son de acceso relativamente fácil para la mano de obra y no complican a las poblaciones con contaminación acústica o ambiental por pesticidas, por ejemplo.
De presentar cambios, la situación "podría repercutir en la productividad del sector", sentencia Echeverría.
Para Reyes, hacer uso de estos suelos podría ser aún más negativo que no usarlos, para la industria frutícola.
"Esto es ponerla en riesgo, porque una campaña internacional que demuestre que el desarrollo del sector frutícola se hace a costa de externalizar los daños ambientales mediante la destrucción del bosque esclerófilo puede ser incluso más perjudicial que la que se hizo en contra de las madereras nacionales que, finalmente, decidieron poner fin al uso de bosques nativos porque ya no les resultaba comercial ni beneficioso para su imagen".
Institucionalidad de Conaf
La ley corta del bosque nativo pone bajo la tutela de Conaf muchas responsabilidades que antes estaban a cargo de otras organizaciones. Y si bien se prometieron recursos para darle, en parte, solución a este tema, se necesitan cambios más profundos, no sólo los económicos.
La discusión surgió desde los mismos trabajadores de la Corporación. Por ser una entidad de derecho privado sus funcionarios no cuentan con igual sistema de remuneración que los de las instituciones públicas. Con la homologación de los cargos al escalafón público se lograrían los esperados aumentos salariales, tarea en la que Leiva asegura se
Sin embargo, esto no significa que Conaf pase a ser un servicio público. Este es un tema que tiene más tiempo de discusión incluso que la ley del bosque nativo. Y no hay esperanzas de definirlo en el corto plazo.
En lo que se trabaja es en una reorganización de todo el Ministerio de Agricultura para hacerlo más acorde con las metas de convertir a Chile en una potencia alimentaria. Dentro de estas transformaciones, se estudiaría qué hacer con la institución forestal que también debería quedar sujeta al Ministerio de Medio Ambiente.
Todo esto deberá quedar reflejado en el anteproyecto que se supone verá la luz dentro de los próximos nueve meses. Al menos ese es el compromiso.
Los ausentes o cuestionables
Pero no sólo hay temas que quedaron fuera. El decano de Ciencias Forestales de la Universidad Austral de Valdivia, Antonio Lara, considera que hay que regular las siguientes materias:
1. Aumentar el fondo destinado a la protección del bosque nativo frente a efectos del cambio climático, como la disminución de las precipitaciones o cambios de los caudales y de las temperaturas. Considera que debieran ser comparables con los que se destinan a
incentivos a las plantaciones forestales o riego.
2. Crear un sistema de pagos por servicios ambientales que retribuya a los que conserven y recuperen sus bosques nativos a través de la mejora en la producción de agua, la captura de carbono y/o la conservación de la biodiversidad.
3. Considera débil el D.S. 490 destinado a la protección del alerce. Estima que se requiere más protección del belloto y la araucaria.
4. Elaborar una nueva ley de ordenamiento territorial de las cuencas que haga compatible la conservación y las actividades productivas de diferentes sectores económicos. Se podrían tener en cada cuenca un área y localización adecuada de plantaciones y bosques nativos,
asegurando la producción de madera de las primeras y recursos hídricos suficientes para la sobre vivencia de los segundos.
Lo que logró la Ley
1. Define el establecimiento del plan de manejo de preservación, que busca resguardar la diversidad biológica y asegurar la mantención de las condiciones del bosque para la evolución de las especies y ecosistemas.
2. Dicta normas de protección ambiental que regulan las cortas alrededor de los cursos de agua, de los humedales, en pendientes elevadas, y en las cercanías de los glaciares. Busca reconocer las especificidades regionales.
3. Establece incentivos a la preservación de los bosques nativos y las formaciones xerofíticas (adaptadas a la aridez); a las actividades silviculturales para obtener productos no madereros y otras destinadas a manejar y recuperar bosques nativos.
4. Define un sistema diferenciado de concursos para pequeños propietarios.
5. Crea un consejo consultivo que participará en la discusión de los reglamentos, los incentivos y los recursos para la investigación.
6. Define acreditadores forestales: personas naturales o jurídicas, que colaborarán con Conaf en la certificación y fiscalización.
7. Otorga recursos concursables para investigar, promover e incrementar los conocimientos sobre ecosistemas forestales nativos, su ordenación, preservación, aumento y recuperación.
8. Establece un renovado sistema de sanciones y entrega a CONAF facultades para solicitar ante los juzgados de policía local su aplicación.
Estimados colegas, adjuntamos declaración pública de la AIFBN con respecto a las últimas modificaciones hechas al artículo 7 del Proyecto de Ley de Bosque Nativo.
La AIFBN mantiene con firmeza su postura de respetar el acuerdo original de la mesa forestal donde asume el compromiso de no generar más modificaciones al Proyecto de Ley de Recuperación del Bosque Nativo y Fomento Forestal (PLBN) y promover su rápida promulgación, de forma tal que las modificaciones señaladas más abajo nunca estarían siendo presentadas si no fuera por los cambios de última hora que han sido incorporados al texto del PLBN por el ejecutivo y que pasan a llevar los compromisos establecidos por un sinnúmero de organizaciones que habían entregado su confianza en el proceso.
La AIFBN justifica su propuesta de cambios a los artículos del PLBN, fundamentalmente el artículo 7 y el artículo 2, en razón de lo siguiente:
Varios son los motivos esgrimidos por distintas organizaciones para querer modificar el artículo 7 del PLBN recientemente aprobado en el Senado, sin embargo, el más importante para nuestra organización, y que nos hace ser sus férreos detractores, es que permitirá la degradación del bosque nativo en términos estructurales y de su composición, afectando sus capacidades productivas y de regeneración, así como su biodiversidad y los múltiples servicios ecosistémicos que provee, debido a que una parte de los profesionales que elaborarán los planes de manejo, con excepción de los ingenieros forestales, no tienen las capacidades adecuadas para abordar la complejidad de este desafío, lo que puede ser corroborado por los legisladores al analizar las mallas curriculares de esas profesiones.
Cualquiera que sea la intervención, incluso aquella donde la decisión sea "no intervenir" algún estrato del bosque, requiere conocimientos de ecología forestal (autoecología, sinecología, variación, estructura y dinámica), silvicultura (de escuelas europeas y norteamericana) y manejo forestal (mensura, geoprocesamiento, ordenación y economía forestal), los cuales son adquiridos de forma exclusiva en la carrera de ingeniería forestal y, por lo mismo, no se encuentran disponibles en ninguna otra carrera de nuestro país.
En nuestra organización, muchos de nuestros proyectos se realizan con la valiosa colaboración de otros profesionales de las ciencias ambientales, pero nunca esos profesionales plantearían, ni menos nosotros, que el instrumento que regula su conservación (protección y uso), o sea, el Plan de Manejo, sea firmado por ellos, por la simple razón que no tienen las competencias requeridas para ese fin.
A diferencia de otros grupos que rechazan este artículo 7, creemos que los ingenieros forestales han tenido una fuerte dosis de culpa en los desastres y malas prácticas que han afectado los bosques nativos, no obstante esto, argüir este motivo como una razón para que otros profesionales tengan la misma prerrogativa que los ingenieros forestales de firmar planes de manejo es, por decir lo menos, una irresponsabilidad. La solución no pasa por abrir estas atribuciones a otras carreras emergentes, sino reforzar las mallas curriculares, debidamente acreditadas, de las universidades que imparten la carrera de ingeniería forestal. Quienes firmen los planes de manejo deberían ser ingenieros forestales con alguna especialidad en manejo de bosques nativos y no profesionales que no cuentan con el acervo de conocimientos ya explicitado.
La AIFBN no es contraria a que otros profesionales participen en la elaboración de componentes específicos que algunos planes de manejo deben contemplar, por ello proponemos que sean creados "programas" de preservación los que debieran ser elaborados por un profesional competente que debiera analizar y proponer medidas para ese caso específico, el cual se haga responsable mediante su rúbrica de ese "programa", y que sea el ingeniero forestal el responsable de integrar las diferentes componentes en el Plan de Manejo del cual el "programa" de preservación sería parte. Esta forma de incorporar profesionales de otras disciplinas en el ámbito de realizar planes de manejo integrales y multisistémicos se encuentra bien desarrollada en nuestro país en los planes de ordenación de predios fiscales y de reservas nacionales, donde cada profesional cumple un valioso papel y se respetan las competencias de cada cual. Muchos trabajos están utilizando esta misma modalidad para analizar los ecosistemas forestales de manera holística.
Producto de las modificaciones introducidas a última hora a este artículo 7, y que nunca fueron discutidas en 14 años de tramitación del PLBN, se modificó otro artículo, el artículo 2, que hace una separación entre Plan de Manejo Forestal y Plan de Manejo de Preservación. La AIFBN es absolutamente contraria a este tipo de separación, porque en la práctica significa validar la concepción de que los bosques pueden ser separados en bosques de protección, de conservación y de producción y no aquella donde los bosques cumplen múltiples funciones que abarcan estas tres áreas. Con esta concepción los llamados bosques de producción fueron arrasados y sustituidos por plantaciones exóticas, y ahora, con estos de "Planes de Preservación", de manera completamente opuesta, estos bosques sólo servirían para preservar las especies y no se permitiría ningún tipo de producción en ellos, lo que en sentido estricto es pernicioso y contrario a que se respete la multifuncionalidad de los ecosistemas forestales. Somos partidarios que con sentido profesional y ético es posible hacer un manejo ecológicamente sustentable de nuestros bosques nativos sin estas separaciones que no tienen sustento ecológico ni real en el terreno.
A continuación se entregan las propuestas de redacción para estos 2 artículos y al final se entregan pequeñas modificaciones que derivan de alterar estos 2 artículos.
Artículo 7º (sólo fue modificado el inciso 1)
El plan de manejo deberá ser elaborado por un ingeniero forestal especializado en manejo de bosques nativos. Este plan de manejo podrá contener programas de preservación, los cuales deberán ser suscritos además por un ingeniero en conservación de recursos naturales, ingeniero en recursos naturales, o un profesional afín. En todo caso, los profesionales a que se refiere el presente artículo deberán haber cumplido un plan de estudio de al menos diez semestres, de una carrera acreditada impartida por una universidad del Estado, o reconocida por éste. El reglamento de la ley definirá los casos en los que se debe incluir un programa de preservación y contemplará la forma de acreditar las competencias de los profesionales a que se refiere el presente artículo, según correspondiere. Dicho plan deberá contar con la firma del interesado y de el o los profesionales que lo hubieren elaborado.
Cuando la construcción de caminos, el ejercicio de concesiones o servidumbres mineras, de gas, de servicios eléctricos, de ductos u otras reguladas por ley, según corresponda, implique corta de bosque nativo, el plan de manejo correspondiente deberá ser presentado por el respectivo concesionario o titular de la servidumbre, según los casos, quien será el responsable del cumplimiento de todas las obligaciones contenidas en él.
Cuando se trate de bosques fiscales, el plan de manejo deberá ser suscrito por el concesionario o arrendatario del respectivo inmueble fiscal, quien será responsable del cumplimiento de las obligaciones contenidas en él. Será también suscrito por la respectiva Secretaría Regional Ministerial de Bienes Nacionales, con lo que se acreditará que el solicitante tiene algunas de dichas calidades y que no existe oposición por parte del Ministerio de Bienes Nacionales.
El objetivo del Plan de Manejo será el aprovechamiento del bosque nativo para obtención de bienes madereros y no madereros, considerando la multifuncionalidad de los bosques y la diversidad biológica.
El Plan de Manejo podrá contener Programas de Preservación cuyo objetivo fundamental será resguardar la diversidad biológica, contribuyendo a la mantención de las condiciones que hacen posible la evolución y el desarrollo de las especies y ecosistemas contenidos en el área objeto de su acción.
En función de los cambios propuestos para los artículos 2 y 7 deben ser modificados los siguientes artículos:
Debe ser eliminada la palabra "forestal" de los siguientes artículos:
Números 10 y 16 del Art. 2; Incisos 1 y 2 Art. 11; Art. 16; incisos 1, 2 y 3 del Art. 18; Art. 24; letra c Art. 55; incisos 1, 2 y 3 (dos veces en este último) Art. 57; inciso 1 Art. 58.
Debe ser eliminada la palabra "preservación" del inciso 4 Art. 20, después de "plan de manejo" agregándose lo siguiente: "...el solicitante deberá elaborar un plan de manejo en el cual se incorporará un programa de preservación, que deberá considerar, entre otras,...."
Letra f Art. 55 debiera decir: "...en el programa de preservación...."
Santiago, 13 de septiembre de 2007.
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GUIA INTERACTIVA DE LAS ORQUIDEAS CHILENAS
Nuestro amigo Pablo Bravo Monasterio ha realizado una exelente guía interactiva; bajar
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CHILE, PAÍS DE ORQUÍDEAS
Artículo publicado el 23 de junio del 2007, en la Revista Vivienda y Decoración del Diario El Mercurio, por la periodista Luz María de la Vega Prat. Fotografìas de Patricio Novoa, Enrique Matthei y Erwin Domínguez.
Entusiasmados por la belleza de nuestras orquídeas nativas, en el último tiempo se han publicado estudios y un grupo de investigadores decidió buscar la forma de reproducirlas. La idea es ofrecerlas en los mercados nacionales y extranjeros y, a la vez, evitar su extinción.
Poco sabido es que existen más de cincuenta especies de orquídeas en nuestro país, localizadas entre el altiplano y el Cabo de Hornos. Tampoco se sabe que la aún en formación Sociedad Chilena de Orquideología, ya tiene entre sus actividades luchar porque se nombre como flor emblemática del Bicentenario de la República a la orquídea Chloraea crispa Lindl, considerada la única planta de flores absolutamente albas de Chile.
Aunque lo más frecuente es ver orquídeas en los bosques, campos y cordilleras de la zona central, en el último tiempo debido a que estos sectores están siendo arrasados, se ha visto comprometida su supervivencia. Por ello, en 1998, científicos de tres universidades chilenas (UCV, U. de Talca y U. de Concepción) en conjunto con Orquídeas Terrestres de Chile se ganaron un fondo FIA (Fundación de Innovación Agraria) para desarrollar el proyecto "Domesticación de orquídeas silvestres chilenas", a través del cual se evitaría su desaparición al propagarlas y reincorporarlas mejoradas. Fue así como iniciaron una colección y selección de orquídeas silvestres, del género Chloraea, en la Región del Biobío.
La producción obtenida de la germinación de semillas in vitro se estableció masivamente en tierra usando microrrizas, un hongo específico que convive en sus rizomas y que es fundamental para que broten. Para ello se imitaron las condiciones naturales en que se encontraban estas plantas en medio de las acículas de los pinos y, a pesar de que las orquídeas son de crecimiento lento en la naturaleza, en estas condiciones crecieron más sanas, llamativas y con varas más erectas.
El año 2003, FIA financió una segunda etapa para el mejoramiento genético de las orquídeas chilenas del género Chloraea, con lo que se reprodujeron masivamente variedades comerciales genéticamente mejoradas; la clonación de éstas permitió aumentar sus poblaciones y acortar el tiempo entre su floración.
Enrique Matthei Jensen, coordinador de estos proyectos, las ha reproducido con éxito en un predio en la zona Arenales, a 6 km de Yumbel, y habla de ellas con entusiasmo: "Es asombrosa su capacidad inventiva para perpetuar la especie. Con sus multifacéticos labelos -o pétalos modificados de tamaño y con forma irregular-, atraen a los insectos polinizadores, a pesar de que no producen néctar".
Las híbridaciones permitieron manejar las épocas de floración y su calidad. La idea es permitir que la producción sea anual, con forma, color y comportamiento mejor que el que tuvieron sus padres. Las orquídeas serán tema para largo: mientras se le propone como flor del Bicentenario, las investigadoras Gabriela Verdugo y Hermine Vogel están buscando un tercer período de apoyo FIA para obtener un híbrido patentable, con vías a la exportación. Paralelamente Ximena Calderón, de la Universidad Arturo Prat con sede en Puerto Montt, está abocada a obtener variedades comerciales en esa zona.
En Chile hay pocos textos sobre las orquídeas nativas. Sólo existía un ensayo, escrito en 1910 por Carlos Reiche, entonces jefe de la sección botánica del Museo Nacional. El año pasado el interés por las formas de estas plantas, sus colores, su escasez y la dificultad de encontrarlas llevó a un grupo de profesionales de distintas áreas, a escribir el libro "Guía de Campo de las Orquídeas Chilenas". Patricio Novoa, (jefe de horticultura del jardín Botánico de Viña), Jaime Espejo y Mauricio Cisternas, luego de juntar las imágenes y material bibliográfico que tenían, hicieron primero un sitio web de orquídeas chilenas, bajo el alero de la revista botánica on-line www.chlorischile.cl. Al poco tiempo se les sumó Erwin Domínguez, con algunas publicaciones, y Mónica Rubio con sus experiencias y fotos sobre el tema. Con financiamiento de Corma para realizar el libro, las investigaron in situ en Valparaíso, Antuco, Nahuelbuta, Patagonia y zona central, incluyendo mapas de con su ubicación y el tipo de hábitat que ocupan.
El estudio detectó que muchas están mal identificadas, y para ayudar en esta tarea la guía también se incluyó en el blog de botánica, www.botanicaler.blogspot.com. En el futuro estos profesionales esperan hacer una segunda edición del libro abordando su reproducción y conservación.
Chloraela barbata Su floración es entre octubre y diciembre, aunque hacia el sur comienzan a aparecer más tarde y continúan hasta febrero.
Chloraea bletoides
Codonorchis lessoni. El trabajo con las orquídeas permitirá darlas a conocer, valorizarlas y diversificar las posibilidades como país emergente en la producción de flores bulbosas. Chloraea crispa Lindl está propuesta como flor emblemática del Bicentenario.
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AL RESCATE DE LA AVELLANITA
Artículo publicado el 23 de junio del 2007, en la Revista Vivienda y Decoración del Diario El Mercurio, por la periodista Luz María de la Vega Prat.
Las fotografías son de Patricio Novoa y María Teresa Serra.
La distribución de este arbusto nativo es local y exclusiva de algunas áreas de la zona central de Chile. La Avellanita bustillosii, considerada en peligro de extinción, se creyó prácticamente perdida después de que en 1865 la describiera el naturalista alemán avecindado en Chile, Rodulfo Amando Philippi. Hoy, luego de la publicación de un libro con su estudio, existe una campaña para cuidarla que incluye carteles y panfletos en el sector de la laguna de Aculeo.
Es una especie forrajera que -justamente por el agrado que les proporciona comerla a vacas y caballos- está en vías de extinción, según consta en el "Libro Rojo de la Flora Terrestre de Chile".
De aspecto muy parecido a un palqui, la avellanita (Avellanita bustillosii) es la única especie reconocida hasta ahora como endémica del bosque de la Cordillera de la Costa en la zona central. Y lo curioso es que está localizada en un sector específico: las quebradas y valles en medio de escarpados cerros de la laguna de Aculeo, en las cercanías de los Altos de Cantillana, a menos de una hora de Santiago. Entre peumos y quillayes se encuentran algunos ejemplares de avellanita y de otra especie única, muy poco frecuente, el roble de Santiago. El lugar es propiedad privada y comprende más de 180 mil hectáreas.
En 1990, luego de diversas expediciones tras la búsqueda de la avellanita -o nogal de monte, como le llaman los lugareños- los ingenieros agrónomos Jorge Macaya y Eduardo Barriga encontraron allí casualmente varios ejemplares de esta especie dada por desaparecida. El taxónomo de la Universidad de Chile, Luis Faúndez, ratificó el hallazgo. A partir de estas semillas colectadas en Aculeo, la planta se propagó en distintas instituciones, especialmente en Conaf, en el Jardín Botánico de Viña del Mar, en la Reserva Nacional de Río Clarillo y en el Campus Antumapu de la Universidad de Chile.
En el año 2003 el SAG y la Conama publicaron un libro con las investigaciones desarrolladas en el Departamento de Silvicultura de la Facultad de Ciencias Forestales y la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, titulado "Programa de Conservación de la Avellanita bustillosii". Una de las encargadas de esta tarea fue María Teresa Serra, profesora de botánica aplicada, quien estudia con ahínco esta especie desde su redescubrimiento.
Su nombre obedece al aspecto similar que tiene su semilla con la avellana europea y puede sobrepasar los dos metros, incluso en sombra total. Es una Euphorbiaceae, como el colliguay y el ricino, pero como no tiene látex ni es venenosa, resulta palatable, es decir sabrosa y nutritiva para los animales.
Su campaña de cultivo responde a que es endémica del bosque esclerófilo y se presenta en muy restringidas áreas geográficas. "Las especies desarrolladas en cultivo resultan tan delicadas, que incluso si se trasladan en macetas sufren. Recién hemos obsequiado algunos ejemplares juveniles a la colección del Jardín Botánico Chagual, para su conservación y propagación", explica la botánica.
Fernanda Romero, ayudante de botánica de la Universidad Central, luego de hacer su práctica en el SAG formó la organización ecológica Mongueln Mapu, y consiguió que la organización de El Canelo de Nos les financiara un proyecto de reproducción e inserción de avellanitas en Aculeo. Junto al agricultor Juan Rodríguez cultivaron en vivero más de doscientas matas, las que al sobrepasar el metro y medio se plantaron en el sector de Los Hornos.
Quizás en el futuro podría contarse con ella para fines paisajísticos, porque es bastante ornamental. Su follaje siempreverde es frondoso en buenas condiciones y bastante ramificado. Su fruto es una cápsula verdosa, que al estar seco se abre en tres y saltan sus semillas jaspeadas; éstas tienen un sabor dulce, aceitoso, y no miden más de 1,5 cm. Sus flores blancas, no son llamativas, pero destacan por sus largos estilos.
Un casual descubrimiento hizo feliz a María Teresa Serra, cuando una de sus alumnas al hacer un herbario incluyó una muestra recogida en la VI Región, que resultaron ser hojas y semillas de esta planta. Luego de visitar el lugar, con personal de Conaf VI Región y apoyo de Codelco, han reproducido numerosos ejemplares por estacas, en la Hacienda Cauquenes. La idea es tener plantas madres para seguir haciendo ensayos de domesticación y conservación de la especie.
Junto con la pérdida del bosque esclerófilo donde la especie habita, lo que más le afecta es la extracción de tierra de hojas, ya que se limitan las condiciones naturales de germinación y establecimiento.
La avellanita ha sido colectada en la Laguna Aculeo en diferentes épocas. Se desarrolla mejor bajo el dosel de árboles de mayor tamaño, tan endémicos como ella.
Quien por primera vez describió la avellanita fue Rodulfo Amando Philippi, entre 1864-1865.
En 1921 se encontró avellanita en el valle del Marga-Marga, al sur de Quilpué. Por más de 64 años no se volvió a avistar por lo que en agosto de 1985, en el Simposio "Flora Nativa Arbórea y Arbustiva de Chile Amenazada de Extinción" se clasificó como Especie en Peligro.
Articulo de la Revista Vivienda y Decoración acerca del Roble de Santiago ver
Estimados amigos, para vuestra información. Saludo...

References: artículo 7
 artículo 7
 artículo 2
 artículo 7
 artículo 7
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 artículo 2

Artículo 7