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Timestamp: 2018-02-25 19:21:20+00:00

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Pensamientos: marzo 2014
El Papa Francisco se confiesa durante una ceremonia penitencial en San Pedro
en marzo 30, 2014 Enlaces a esta entrada
Los científicos sensatos –además de vigilarse a sí mismos para no convertirse en personajes dogmatizantes– procuran basar siempre sus afirmaciones científicas en comprobaciones que sigan con rigor el método científico. Así se guardan de imponer como científicas afirmaciones que, en el fondo, se apoyan más bien en razones de orden filosófico.
—Me imagino que, si son científicos, lo que digan estará basado en el método científico, que es el que conocen, ¿no?
Ciertamente, la mayoría de los científicos así lo hacen, y con gran honestidad. Pero hay algunos que son menos honrados en sus afirmaciones, aunque a veces –para desprestigio de la verdadera ciencia– sean más conocidos en los medios de comunicación. Son personajes que tienen una cierta habilidad para saltar furtivamente al vecino campo de la filosofía. Y no hay que extrañarse de que esto suceda, pues ya decía Einstein que todo investigador científico es una especie de metafísico oculto, por muy positivista que se crea.
Por supuesto. Ni las ciencias especulativas ni las experimentales entienden de exclusivismos. Están abiertas a todos. Pero en todas debe exigirse que se cumplan las reglas y el método propios de la ciencia en la que se está trabajando. No es legítimo que pretendan imponer especulaciones filosóficas en nombre del método científico.
Si alguien, como científico experimental, hace una afirmación científica, debe aportar datos empíricos que avalen esa afirmación. Si la afirmación no es experimental, sino especulativa, debe aportar las razones necesarias conforme a las normas del buen hacer filosófico. Pero no goza de ningún privilegio en ese campo, por muy buen científico que sea. Lo que no sería lícito es que hiciera conjeturas de razón y las presentara como demostradas experimentalmente. Y eso es lo que hacen algunas personas, que, de un sigiloso salto, se cuelan de rondón en campo ajeno y hablan desde allí queriendo hacernos ver que hablan desde otro sitio.
—O sea, es como un regate al método científico.
Exacto. Y no es que lo hagan continuamente. Lo hacen solo algunos, y solo en algunas ocasiones, y a veces inadvertidamente incluso para ellos mismos. Lo malo es que suelen moverse torpemente en el campo de la filosofía, y pasan por él como caballo por cacharrería, haciendo conjeturas filosóficas sumamente curiosas.
—De todas formas, tampoco es malo hacer conjeturas de vez en cuando. No vamos a estar siempre limitados a lo estrictamente demostrado.
Por supuesto, pero entonces hay que distinguir bien entre las conjeturas y las afirmaciones de la ciencia. Igual que, por ejemplo, un principio ético elemental exige a los profesionales de los medios de comunicación distinguir lo que es propiamente la noticia de lo que es su opinión sobre esa noticia, los científicos están obligados a hacer también esa diferenciación entre lo que han comprobado científicamente y lo que es una especulación de su pensamiento.
en marzo 29, 2014 Enlaces a esta entrada
Africanos renuncian a resolución sobre Sida: "los progresistas sexuales"
Created on Saturday, 29 March 2014 01:16
NUEVA YORK, 28 de marzo (C-FAM) «Esto es inadmisible», dijo la delegada de Zimbabue.
Su voz se quebró producto de la frustración y del pesar. Una resolución sobre VIH y Sida defendida por los países africanos más pobres que se ven tremendamente afectados por la enfermedad mortal, fue modificada una vez concluidas las negociaciones. Los Países Bajos exigieron que se eliminara la protección para los niños, con lo que sutilmente asintieron a la sexualización de los menores y pusieron a las personas en mayor riesgo de contraer el VIH y el Sida.
Los delegados africanos habían elaborado a medida una resolución para abordar el VIH y el Sida como drama de la salud pública. Estados Unidos, países europeos y algunos latinoamericanos consideran la enfermedad como plataforma para desestigmatizar el sexo en toda forma.
Las negociaciones se habían extendido durante dos semanas en la sede de la ONU. Fue pasada la medianoche del viernes último cuando la resolución final sobre VIH y Sida entre mujeres y niñas, auspiciada por Malawi, fue presentada al presidente de la Comisión de la ONU sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer.
En una maniobra sorpresiva, el delegado holandés intervino para enmendar la resolución en representación de los Estados Unidos y de otros países europeos y latinoamericanos. No podían aceptar una mención al «retraso en el debut sexual» en un párrafo que versaba sobre la ayuda a las mujeres y a las niñas para que se protejan del VIH. Entre otras defensas contra el virus que se dejaron figuran los condones, la igualdad de género y la sensibilidad de género.
Por un estrecho margen se había evitado que se despojara al borrador de referencias a la abstinencia y a la fidelidad. Una fuente confidencial dio a Friday Fax que al inicio de las negociaciones a puertas cerradas, Estados Unidos, la Unión Europea y algunos países de América Latina insistieron en que estas fueran suprimidas o no habría resolución en absoluto. Posteriormente se eliminó una referencia a la reducción del número de parejas sexuales.
Las enmiendas de los Países Bajos fueron aprobadas por un pequeño margen.
Uno tras otro, los países africanos (incluso Malawi, principal promotor) retiraron su apoyo y se abstuvieron de votar en señal de protesta.
Decepcionada, una delegada del África subsahariana, donde la epidemia de sida golpea con más dureza, se sentía particularmente abatida. Cuando los delegados que se apropiaron de la resolución pasaron junto a ella, dijo: «Todo es sexo, sexo, sexo, para ellos».
En África, de manera singular, las mujeres son las más afectadas por la epidemia de VIH, en parte debido a que la transmisión de hombre a mujer es mucho más probable que la de mujer a hombre. En los países que solicitaron la supresión del lenguaje sobre la abstinencia, la fidelidad, el retraso en el inicio de la actividad sexual y la disminución del número de parejas sexuales, el VIH en la mayoría de los casos se concentra entre los consumidores de drogas recreativas, las prostitutas y los hombres que tienen relaciones con hombres.
El abordaje de los países africanos centrado en la fidelidad y la abstinencia se basa en su propia experiencia en la lucha contra el VIH y el Sida. Un análisis reciente muestra que el inicio precoz de la actividad sexual y el hecho de tener parejas múltiples (especialmente parejas simultáneas) son importantes factores de riesgo para las africanas, no solo en el caso del VIH sino también de otras infecciones de transmisión sexual.
El debut sexual precoz y las parejas sexuales múltiples se asocian con la pobreza. Un programa piloto en Malawi demostró que las mujeres jóvenes que recibían transferencias en efectivo para asistir a la escuela tenían una menor incidencia de VIH debido al retraso de la actividad sexual, tenían menos y más jóvenes parejas y una menor probabilidad de caer en la prostitución. También eran más propensas a continuar con sus estudios y a evitar el matrimonio infantil. Otra investigación muestra que la reducción de las parejas y la fidelidad condujeron a la reducción del VIH en Kenia.
Los defensores de los «derechos sexuales» recibieron con ruidosas aclamaciones la aprobación de la resolución en los corredores y abuchearon a los delegados africanos y a la Santa Sede, que defendieron la fidelidad y la abstinencia.
Una delegada no pudo ocultar su sentir al manifestar su consternación. «Como país que es una de las áreas más afectadas por la epidemia de VIH, Zimbabue lamenta este día».
Traducido al castellano por Luciana María
Hacia dónde va el Papa Francisco
Al cabo de un año de su elección, el Papa Francisco ha conseguido que el mundo escuche positivamente su mensaje. Pero tampoco faltan las críticas. El filósofo Joaquín García-Huidobro analiza estas reacciones en un artículo para “El Mercurio” de Chile (23-02-2014), que reproducimos en parte.
El desafío para la Iglesia consiste en encontrar en cada momento de la historia la forma más adecuada para expresar su mensaje permanente. Esto supone un cuidado constante, para evitar que esas formas históricas no terminen por ahogar lo esencial. Confundir la forma humana con el fondo divino sería una curiosa variante de idolatría. Pretender, por el contrario, que el mensaje cristiano se exprese sin recurrir a ninguna forma, sería negar la realidad de la Encarnación: Cristo mismo se vistió, trabajó, comió y habló con unas formas determinadas, como buen judío que es. Lo esencial no vive en estado puro, sino que requiere ciertas expresiones externas para manifestarse.
Durante la Edad Media y el Renacimiento el papado adquirió diversas formas, tanto en su apariencia externa como en su organización. Francisco ha cambiado algunas de esas manifestaciones externas, que “pueden ser bellas, pero ahora no prestan el mismo servicio en orden a la transmisión del Evangelio”. Juan Pablo II cambió otras, como la silla gestatoria y la tradición de que los papas apenas salían del Vaticano, o no practicaban deportes. Que el Papa use zapatos rojos, blancos, negros o sandalias, no parece demasiado importante, ni tampoco resulta un signo para que nosotros expresemos particular alegría o alarma, según nuestro temperamento estético-teológico.
Naturalmente, esas formas no se refieren solo a las vestimentas o al lugar donde duerme el Papa. Hay algunas que tienen tal importancia histórica que su cambio (o su mantención) implica riesgos importantes. Francisco ha llamado la atención sobre un punto muy delicado, ya señalado por Juan Pablo II: el de la forma en que se ejerce el Pontificado. Decía este en 1995 que era necesario encontrar “una forma del ejercicio del primado que, sin renunciar de ningún modo a lo esencial de su misión, se abra a una situación nueva”. Piensa Francisco que se ha avanzado poco en este sentido y que hoy se hace necesario promover una “saludable descentralización”, que ponga en marcha esa aspiración del Papa polaco. Descentralizar no significa suprimir el papado ni negar un ápice su valor en la vida de la Iglesia. Simplemente se trata de encontrar formas que ayuden a cumplir mejor la misión, y que permitan despejar obstáculos innecesarios en el diálogo con la Iglesia Ortodoxa. (…).
Aprecio por la sencillez. El aprecio por la sencillez lo ha acompañado siempre: en Buenos Aires y en Roma. Pero hay un rasgo de su personalidad que cambió el día de su elección. El cardenal Bergoglio era un hombre retraído y bastante poco carismático. Los que lo conocían de cerca percibían su profunda humanidad, pero no era una persona que anduviera siempre con una sonrisa en los labios, sino un asceta más bien parco. Aunque él se ha referido al tema de manera sucinta, da la impresión de que ese día recibió un don muy particular, el de la alegría, la acogida y la ternura.
Esa alegría desbordante lo ha ayudado enormemente a transmitir algunas ideas que para él son fundamentales. Veamos algunos ejemplos.
¿Qué es lo más importante? Para él, lo primero es ir a lo básico, que en el caso de un cristiano se llama Jesucristo. El cristianismo no es un conjunto de prescripciones y mandamientos, sino el encuentro con la persona de Jesús. Lo demás viene después. Si, como dice Francisco, al servicio de urgencia de un hospital llega un accidentado grave, el médico no le pregunta por los niveles de colesterol: le detiene la hemorragia, va a lo fundamental. ¿Significa esto que son irrelevantes los niveles de colesterol para llevar una vida saludable? Es claro que no, pero es un problema posterior.
Lo mismo pasa con la doctrina cristiana. No todas las verdades tienen la misma importancia ni son igualmente centrales. Si la predicación se centra en los aspectos secundarios, sin mostrar el contexto, se hace incomprensible. Por eso hay que insistir una y otra vez en lo central: Cristo, muerto y resucitado por cada uno de nosotros. El mensaje cristiano debe concentrarse “en lo esencial, que es lo más bello, lo más grande, lo más atractivo y al mismo tiempo lo más necesario. La propuesta se simplifica, sin perder por ello profundidad y verdad, y así se vuelve más contundente y radiante”, nos dice. ¿Ha derogado con esto alguna de las exigencias morales del cristianismo? Ninguna, simplemente las ha puesto en su lugar y las ha vuelto comprensibles.
Llegar a los que están lejos.
Esta concentración en lo esencial tiene una ventaja práctica. Permite acercarse a quienes no forman parte del núcleo duro del catolicismo, a los millones de hombres y mujeres que no integran el selecto grupo de quienes están perfectamente convencidos y tienen todo meridianamente claro. (…).
Los críticos de Francisco olvidan que el Papa no les está hablando primeramente a ellos, sino a la gente de a pie, a esos católicos que están bautizados, pero que solo pisan las iglesias para matrimonios y funerales. Esa gente no lee encíclicas ni bulas. A ellos hay que hablarles de otro modo. Si leen entrevistas a una actriz de cine o a un futbolista, entonces habrá que dar entrevistas o hacer lo que sea, pero hay que llegar a ellos. ¿Y si pierde la solemnidad papal? Dudo que a san Pedro le hayan quitado el sueño las solemnidades.
Todo esto implica riesgos, pero mayor es el peligro de aburguesarse a fuerza de buscar seguridad: “Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma en el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades”, señala. (…).
No todo, sin embargo, es afecto y comprensión en el Papa Francisco. Él ha hablado con palabras muy duras a los eclesiásticos, haciéndoles ver que su misión debe ser un auténtico servicio. En este contexto de entrega radical, resulta ridículo andar a la caza de cargos y títulos honoríficos. La curia vaticana está para servir a los demás, no para hacer carrera. Nada de príncipes. Que quede fuera del sacerdocio la “preocupación excesiva por los espacios personales de autonomía y distensión”. Aquí se trata de vivir para los demás, de ser pastores “con olor a oveja”.
Atender a los pobres .
El empeño por mover a los católicos a mirar lo esencial, exige rechazar la idolatría del dinero y los bienes materiales. Solo así cabe tener los ojos libres para atender a los pobres. Esto no es comunismo, como ha pretendido alguien, sino puro y simple Evangelio.
En otras épocas, el problema era la explotación. Hoy el drama más grave son los excluidos, seres humanos que son transformados en desechos, sobrantes. El Papa es muy concreto: “No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre”. Al mismo tiempo, tiene palabras muy duras contra la evasión fiscal egoísta, y contra la “conciencia aislada” de quienes tienen el corazón embotado por el bienestar, y viven como si los demás, especialmente los pobres, no existieran. Su llamado solidario abarca la arquitectura misma de nuestras ciudades, donde “las casas y barrios se construyen más para aislar y proteger que para conectar e integrar”. El olvido de los pobres en la vida diaria de los demás ciudadanos tiene muchas facetas, pero “la peor discriminación que sufren los pobres es la falta de atención espiritual”.
¿Qué tiene esto de comunismo? ¿No será, más bien, un inquietante llamado que resulta incompatible con actitudes cómodas y autosuficientes?
El Papa se anticipa a las excusas que todos tendemos a poner: “Nadie debería decir que se mantiene lejos de los pobres porque sus opciones de vida implican prestar más atención a otros asuntos. Esta es una excusa frecuente en ambientes académicos, empresariales o profesionales, e incluso eclesiales (…) Nadie puede sentirse exceptuado de la preocupación por los pobres y por la justicia social”. (…).
Los pobres no son un añadido del cristianismo, sino que son su patrimonio y constituyen un elemento central en la ética de las bienaventuranzas. En nuestras ciudades, perfectamente fragmentadas, el contacto con el pobre se hace difícil para muchos, porque exige recorrer largas distancias y adentrarse en un mundo desconocido. O vivir la experiencia de entrar a un gigantesco hospital público, o a una cárcel, para encontrarse con alguien que está solo, ante el cual no valen ni los títulos, ni los contactos, ni los apellidos, porque está ahí, frente a nosotros, y nos interpela en su humanidad desvalida.
La aproximación papal a la pobreza y la marginación, da luces acerca de su modo de enfrentar el drama del aborto. Aquí no valen reformas o “modernizaciones” de la postura de la Iglesia: “No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana”. Pero esa misma preocupación por el débil exige preocuparse muy en serio por acompañar a las mujeres que se hallan en esa difícil situación.
El futuro (…) Hay muchos otros temas por enfrentar, entre otros el animar a esos millones de católicos que sienten a la Iglesia como algo muy lejano, para que vuelvan a casa y descubran un camino que les ayudará a vivir una existencia más plena y alegre. No sabemos cuánto tiempo tiene este Papa por delante. Pero aunque solo le quedaran unos días, aunque muriese mañana y su pontificado fuese uno de los más cortos de la historia, está claro que Francisco no habrá sido un mero Papa de transición. Después de él, el Papado, ciertamente, será el de siempre. Pero no será el mismo.
en marzo 14, 2014 Enlaces a esta entrada
¿El Papa es comunista?
Publicado el marzo 11, 2014 por Antonio Argandoña
Esta pregunta me la hizo ayer un amigo mío: “¿El Papa es comunista?“ Claro, me decía: como los titulares de los periódicos dicen que dice lo que dice sobre el capitalismo… Intenté tranquilizarle y le di mi interpretación de lo que dice el Papa. Es mía, claro: no puedo garantizar que sea también la suya. Pero me parece sensata.
Cuando el Papa se queja de que los titulares de los periódicos recogen con más titulares una caída de la Bolsa que la muerte por frío de un sin-techo, no está ignorando lo que dice la ciencia económica sobre los efectos de una caída de las cotizaciones bursátiles. Lo que está diciendo es que él tiene otros indicadores de lo importante, y uno de ellos es precisamente este: el Papa nos señala que cuando alguien está sufriendo de manera innecesaria, “algo” está funcionando mal . Se ha encendido una luz roja en su tablero de control. Como no es economista, no sabe interpretar bien aquella luz, pero “sabe” que algo va mal. Y es que en su tablero de control hay una clave, que es la vida y la dignidad de la persona humana. Y eso no está en los tableros de control de otros. Eso es lo que hace que la Iglesia católica esté siempre molestando a gobernantes y políticos, que miran otras cosas.
La queja del Papa la interpreto yo como una llamada de atención a los gobernantes y también a los economistas . Nuestra reacción es, probablemente: ¡oh!, eso son minucias; lo que importa es el bienestar agregado; eso son efectos colaterales, no hay que bajar a esos detalles, lo relevante es la inflación, y el crecimiento, y la deuda pública… Pero si el Papa tiene razón, lo que nos está diciendo es: revisad vuestros modelos, porque vuestra economía no está bien planteada.
Una economía que no se inmuta cuando se está haciendo daño a la persona no es una economía humana . No es una buena economía, porque está descuidando algo importante: si “algo” va mal, algo más cambiará; la gente aprende, y alguien está aprendiendo ahora a hacer cosas que hacen daño a otros y, por tanto, el futuro no será igual al pasado. Simplemente, revisad vuestros modelos: vuestro sistema es inestable.
Me parece una llamada de atención muy importante. Otra cosa es qué podemos hacer, pero lo que el Papa quiere es que nos pongamos a pensar en esto. Si ha muerto de frío un sin-techo, a lo mejor se trata de ampliar los hogares para esas personas, en el corto plazo. La solución a largo plazo será, probablemente, más difícil: no mantenerlos en esa situación siempre, porque eso no es compatible con la dignidad de esas personas (otra vez la luz roja del panel de control del Papa); quizás conseguir más empleos (y habrá que cambiar muchas cosas en la economía para conseguirlo)… No lo sé. El Papa tampoco lo sabe, pero nos dice que deberíamos ocuparnos de eso.
O sea: el Papa no se ha vuelto comunista; que yo sepa, su sensibilidad moral no estaba en la mesa de trabajo de los dirigentes soviéticos. Cuando nos dice “el dinero mata”, no está haciendo propaganda del partido comunista, que tampoco es un ejemplo de respeto de la dignidad de la persona. Lo que está haciendo es golpear nuestra conciencia para que nos tomemos en serio que la muerte por frío de un sin-techo es algo importante.
en marzo 12, 2014 Enlaces a esta entrada
Ludovine de La Rochère, lidera la defensa de la familia en Francia
JP Quiñonero, ABC digital 9.03.2014
Ludovine de La Rochère ha transformado un grupúsculo conservador, La Manif pour Tous (LMPT), en una organización política de nuevo cuño, presentada este sábado como un movimiento de proposición de ideas en defensa de la familia, «un tema capital para el futuro de nuestras sociedades ausente en el programa de los grandes partidos de izquierda o derecha».
Hace apenas un mes, la última gran manifestación de la LMPT consiguió que el Gobierno de François Hollande retirase algunos proyectos sobre la familia.
Ludovine de La Rochère presenta de este modo la nueva ambición política del movimiento que ella preside: «Ni la izquierda socialista, ni la derecha tradicional, defienden la familia como nosotros creemos que hay que defenderla, como uno de los fundamentos de nuestra sociedad. Un padre, una madre, unos hijos, un proyecto común, unos valores familiares comunes. En una sociedad compleja como la nuestra ese proyecto central en la vida de nuestras sociedades, desde hace siglos, está amenazado por muchas razones. Nosotros creemos que es importante defender esos valores».
Durante varios meses, LMPT ha federado los trabajos de numerosas asociaciones, católicas, protestantes y aconfesionales, trabajando con un mismo objetivo: preparar proposiciones concretas, para someterlas al Gobierno y todos los partidos de izquierda y derecha, con el deseo de intervenir activamente en el debate político nacional.
LMPT nació como una federación de asociaciones unida contra el proyecto de Ley que terminó permitiendo el matrimonio homosexual. La organización perdió aquella batalla. Pero ganó recientemente otra batalla, consiguiendo que el Gobierno de François Hollande retirarse un proyecto de Ley que debía modificar la legislación en terreno sensibles relacionados con la familia.
Tras esa batalla, LMPT desea ir más lejos, convirtiéndose en un movimiento político de nuevo cuño, a la derecha del centro y la derecha tradicionales, pero igualmente alejada de una extrema derecha que tampoco responde los valores familiares como lo entiende LMPT.
Presidenta de LMPT, Ludovine de La Rochère se ha convertido en la nueva personalidad emergente. Católica practicamente, conservadora de nuevo cuño, ha sido presentada como «Pasionaria conservadora», «Daniel Cohn-Bendit de la derecha católica». En verdad, ella tiene su personalidad propia: «Soy una mujer de convicciones, moderna, convencida que Francia necesita un movimiento como LMPT, para defender los valores familiares que los partidos políticos tradicionales tienen un poco olvidados».
en marzo 09, 2014 Enlaces a esta entrada
Benedicto XVI cincela el perfil de santo de Juan Pablo II
El periodista polaco Wlodzimierz Redzioch y colaborador de Zenit ha sido el primero en entrevistar a Benedicto XVI desde que es papa emérito. La razón no ha sido otra que hablar de su predecesor Juan Pablo II. El volumen, titulado Junto a Juan Pablo II, recoge 21 entrevistas a personas cercanas al beato polaco, la primera de ellas la de Joseph Ratzinger.
Publicamos a continuación extractos del volumen (ediciones Ares) de Wlodzimierz Redzioch.
Extractos de la respuesta del Pontífice emérito a la primera pregunta sobre su encuentro con Wotjyla
El primer encuentro consciente que tuve con el cardenal Wojtyla fue en el cónclave en el que fue elegido Juan Pablo I. Durante el Concilio, habíamos colaborado ambos en la Constitución sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo, sin embargo fue en secciones diferentes, por lo que no nos habíamos visto. En septiembre de 1978, con ocasión de la visita de los obispos polacos en Alemania, yo estaba en Ecuador como representante de Juan Pablo I. La Iglesia de Munich y Frisinga está unida a la Iglesia ecuatoriana por un hermanamiento realizado por el arzobispo Echevarría Ruiz (Guayaquil) y el cardenal Döpfner. Y así, con mi enorme pesar, perdí la ocasión de conocer personalmente al arzobispo de Cracovia. Naturalmente había oído hablar de su obra de filósofo y pastor, y desde hacía tiempo quería conocerle.
Wojtyla, por su parte, había leído mi Introducción al Cristianismo, que había citado también en los ejercicios espirituales predicados por él a Pablo VI y la Curia, en la Cuaresma de 1976. Por eso era como si interiormente ambos esperásemos encontrarnos.
Sentí desde el inicio una gran veneración y una simpatía cordial por el metropolitano de Cracovia. En el pre-cónclave de 1978 el cardenal Wojtyla analizó para nosotros de forma asombrosa la naturaleza del marxismo. Pero sobre todo percibí en seguida con fuerza la fascinación humana que de él emanaba y de cómo rezaba, advertí cuan profundamente estaba unido a Dios.
Extractos de la respuesta del Pontífice emérito a la segunda pregunta, sobre el nombramiento a prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe
Habían pasado apenas dos años de mi consagración episcopal en Munich y veía imposible dejar tan pronto la sede de san Corbiniano. La consagración episcopal representaba de alguna manera una promesa de fidelidad hacia mi diócesis de pertenencia. Por tanto le pedí al Papa que pospusiera ese nombramiento [...] Fue durante el 1980 que me dijo que quería nombrarme, al finales de 1981 como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, como sucesor del cardenal Šeper.
Visto que continuaba a sentirme en obligación hacia mi diócesis de pertenencia, para la aceptación del cargo me permití poner una condición, que sin embargo creía irrealizable. Dije que sentía el deber de continuar publicando trabajos teológicos. Habría podido responder afirmativamente solamente si ésto hubiera sido compatible con la labor de prefecto. El Papa, que conmigo era siempre muy benévolo y comprensivo, me dijo que se informaría sobre la cuestión para hacerse una idea. Cuando sucesivamente le hice una visita, me explicó que las publicaciones teológicas son compatibles con el oficio de prefecto; también el cardenal Garrone, dijo, había publicado trabajos teológicos cuando era prefecto de la Congregación para la Educación católica. Así acepté el encargo, bien consciente de la importancia de la tarea, pero sabiendo también que la obediencia al Papa exigía entonces de mí un ´sí´.
Extractos de la respuesta sobre la colaboración entre el prefecto Ratzinger y el Papa Wotjyla.
La colaboración con el Santo Padre estuvo siempre caracterizada por amistad y afecto. Esta se desarrolló sobre todo en dos planos: el oficial y el privado.
El Papa cada viernes, a las seis de la tarde recibe en audiencia al prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que deja a su decisión los problemas surgidos. Tienen preferencia naturalmente los problemas doctrinales, a los que se añaden también las cuestiones de carácter disciplinar: la reducción al estado laical de sacerdotes que lo han solicitado, la concesión del privilegio paulino para aquellos matrimonios en los que uno de los cónyuges no es cristiano, y así sucesivamente. A continuación se añadía también el trabajo en curso para elaborar el Catecismo de la Iglesia Católica. En ocasiones, el Santo Padre recibía antes la documentación esencial y por tanto conocía anticipadamente las cuestiones de las que se iba a tratar. De esta forma, sobre problemas teológicos pudimos conversar fructuosamente. El Papa era también muy conocedor de la literatura alemana contemporánea, y era siempre bonito --para ambos-- buscar juntos la decisión justa sobre todas estas cosas [...].
Finalmente, era costumbre del Papa invitar a comer a los obispos en visita ad limina, como también a grupos de obispos y sacerdotes de distinta composición, según la circunstancia. Eran casi siempre ´comidas de trabajo´ en los que a menudo se proponía un tema teológico.
[...] El gran número de presentes hacía siempre variada la conversación y de gran alcance. Y quedaba siempre lugar también para el buen humor. El Papa reía con ganas y así esas comidas de trabajo, aún en la seriedad que se imponía, de hecho eran también ocasiones para estar en agradable compañía.
Extractos de la respuesta sobre los desafíos doctrinales afrontados juntos.
A) Sobre Teología de la Liberación.
El primer gran desafío que afrontamos fue la Teología de la Liberación que se estaba difundiendo en América Latina. Tanto en Europa como en América del Norte era opinión común que se trataba de un apoyo a los pobres y que por tanto de una causa que se debía aprobar sin duda. Pero era un error.
La pobreza y los pobres eran sin duda tema de la Teología de la Liberación y sin embargo en una prospectiva muy específica. Las formas de ayuda inmediata a los pobres y las reformas que mejoraban las condiciones eran condenadas como reformismo que tiene el efecto de consolidar el sistema: amainaba, se afirmaba, la rabia y la indignación que sin embargo eran necesarias para la transformación revolucionaria del sistema. No era cuestión de ayudas y de reformas, se decía, sino de la gran conmoción de la que debía surgir un mundo nuevo. La fe cristiana era usada como motor por este movimiento revolucionario, transformándola así en una fuerza de tipo político. Las tradiciones religiosas de la fe eran puestas al servicio de la acción política. De tal manera la fe era profundamente distanciada de sí misma y se debilitaba así también el verdadero amor por los pobres. [... El Papa continua aquí hablando sobre el tema de Teología de la liberación].
B) Sobre ecumenismo
Uno de los principales problemas de nuestro trabajo, en los años en los que fui prefecto, fue el esfuerzo por llegar a una comprensión correcta del ecumenismo.
También en este caso se trata de una cuestión que tiene un doble perfil: por un lado, se afirmaba con toda urgencia la tarea de trabajar por la unidad y de abrir los caminos que conducen a ella; por otro lado, es necesario rechazar las falsas concepciones de unidad, quequisieran alcanzar la unidad de la fe a través del atajo de aguar la fe. [...].
C) Sobre la tarea de la Teología en la época contemporánea
Por último nos hemos ocupado también de la cuestión relativa a la naturaleza y a la tarea de la Teología en nuestro tiempo. La ciencia y la unión con la Iglesia a muchos hoy les parecen elementos en contradicción entre ellos. Y sin embargo la Teología puede existir únicamente en la Iglesia y con la Iglesia. Sobre esta cuestión hemos publicado una Instrucción.
Extractos de la respuesta sobre encíclicas más importante de Juan Pablo II
Creo que son tres las encíclicas de particular importancia. En primer lugar quisiera mencionar la Redemptor Hominis, la primera encíclica del Papa, en la que ha ofrecido su síntesis personal de la fe cristiana [...] En segundo lugar quisiera mencionar la encíclica Redemptoris Missio [...] En tercer lugar quisiera citar la encíclica sobre problemas morales Veritatis Splendor.
La Constitución del Vaticano II sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo, frente a la orientación de la época, prevalentemente Iusnaturalis de la Teología moral, quería que la doctrina moral católica sobre la figura de Jesús y su mensaje tuviera un fundamento bíblico. Esto se intentó a través de indicaciones durante un breve periodo, después se fue afirmando la opinión que la Biblia no tenía alguna moral propia para anunciar, pero que dirigía a los modelos morales en ocasiones válidos. La moral es cuestión de razón, se decía, no de fe.
Desapareció así por una parte, la moral entendida en sentido de la ley natural, pero en su lugar no se afirmaba ninguna concepción cristiana. Y como no se podía reconocer ni un fundamento metafísico ni uno cristológico de la moral, se recurrió a soluciones pragmáticas: a una moral fundada sobre el principio del equilibrio de bienes, en la cual no existe ya lo que es realmente mal y lo que es realmente bien, sino solo lo que, del punto de vista de la eficacia, es mejor o peor.
La gran tarea que el Papa tuvo en esta encíclica fue dibujar nuevamente un fundamento metafísico en la antropología, como también una concretización cristiana en la nueva imagen de hombre de la Sagrada Escritura. Estudiar y asimilar esta encíclica permanece un importante y gran deber.
De gran significado es también la encíclica Fides et ratio [...] Por último es absolutamente necesario mencionar la Evangelium vitae, que desarrolla uno de los temas fundamentales de todo el pontificado de Juan Pablo II: la dignidad intangible de la vida humana, desde el primer instante de la concepción.
Extractos de la respuesta sobre la espiritualidad del Papa polaco
La espiritualidad del Papa se caracterizaba sobre todo por la intensidad de su oración y por tanto está profundamente arraigada en la celebración de la Santa Eucaristía y hecha junto a toda la Iglesia con la recitación del Brevario.
En su libro autobiográfico Don y Misterio se puede ver cuanto el sacramento del sacerdocio haya determinado su vida y su pensamiento. Así su devoción no podía nunca ser puramente individual, sino que estaba siempre llena de preocupación por la Iglesia y por los hombres [...] Todos nosotros hemos conocido su gran amor por la Madre de Dios. Donarse por entero a María significó ser, con ella, todo para el Señor [...]
Extracto de la respuesta sobre la fama de santidad de Wojtyla en vida
Que Juan Pablo II fuera un santo, en los años de colaboración con él me ha parecido cada vez más claro. Sobre todo hay que tener en cuenta naturalmente su intensa relación con Dios, su estar inmerso en la comunión con el Señor de la que acabo de hablar. De aquí venía su alegría, en medio de las grandes fatigas que debía pasar y la valentía con la cual cumplió su tarea en un tiempo realmente difícil. Juan Pablo II no pedía aplausos, ni miró nunca alrededor preocupado por cómo serían acogidas sus decisiones. Él ha actuado a partir de su fe y sus convicciones y estaba preparado también a sufrir los golpes.
La valentía de la verdad es a mis ojos un criterio de primer orden de la santidad. Solo a partir de su relación con Dios es posible entender también su incansable compromiso pastoral. Se dio con una radicalidad que no puede ser explicado de otro modo.
Su compromiso fue incansable, y no solo en los grandes viajes, cuyos programas estaban cargados de encuentros, desde el inicio hasta el final, sino también día tras día, a partir de la misa matutina hasta la noche tarde. Durante su primera visita en Alemania (1980), por primera vez tuve una experiencia muy concreta de este enorme compromiso. Para su estancia en Munich, decidió que debía tomarse una pausa más larga a medio día. Durante ese intervalo me llamó a su habitación. Le encontré recitando el Breviario y le dije: "Santo Padre, debe descansar"; y él: "Puedo hacerlo en el cielo".
Solo quien está lleno profundamente de la urgencia de su misión puede actuar así. [...] Pero debo honorar también su extraordinaria bondad y comprensión. A menudo habría tenido motivos suficientes parar culparme o poner fin a mi encargo como prefecto. Y aún así me sostuvo con una fidelidad y una bondad absolutamente incomprensibles.
También aquí quisiera poner un ejemplo. Frente a la tormenta que se había creado entorno a la declaración Dominus Iesus me dijo que durante el ángelus pretendía defender sin equívoco el documento. Me invitó a escribir un texto que fuera, por así decir, hermético y no permitiera ninguna interpretación diversa. Debía emerger de forma del todo inequívoca que él aprobaba el documento incondicionalmente.
Por tanto, preparé un breve discurso; no pretendía, sin embargo, ser demasiado brusco y así intenté expresarme con claridad pero sin dureza. Después de haberlo leído, el Papa me pregunto otra vez: "¿Es realmente suficientemente claro?" Yo respondí que sí. Quien conoce los teólogos no se asombrará del hecho que, sin embargo, después hubo quien mantuvo que el Papa había prudentemente tomado distancia del texto.
Mi recuerdo de Juan Pablo II está lleno de gratitud. No podía y no debía intentar imitarlo, pero he intento llevar adelante su herencia y su tarea lo mejor que he podido. Y por eso estoy seguro que todavía hoy su bondad me acompaña y su bondad me protege.
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