Source: https://html.rincondelvago.com/psicologia-de-la-personalidad_3.html
Timestamp: 2017-12-13 03:50:20+00:00

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Pedagogía. Unidad sustancial hombre. Planos humanos. Estados de ánimo. Trastornos. Madurez. Teorías psicosociales
TEMA 1: NIVELES PARA EL ESTUDIO DEL HOMBRE
Al estudiar el hombre aparece la palabra personalidad, con varios significados: carácter, peculiaridad,... se trata de términos ambiguos con un significado impreciso en el lenguaje cotidiano. Personalidad, carácter, temperamento,... son aspectos del hombre. Por lo tanto, nuestro primer objetivo será definir claramente qué es el hombre.
El hombre es simultáneamente sujeto y objeto del estudio psicológico. Para estudiar al hombre podemos hacerlo científicamente o desde las cosas cotidianas: lo que cualquiera puede saber sobre el hombre. Vamos a comenzar a estudiar al hombre desde lo que uno puede saber de sí mismo: el sentido común. La mayoría de los conceptos psicológicos ya están presentes en el acervo de la sabiduría popular. Una persona que reflexione sobre sí mismo puede llegar a dos conclusiones:
En el hombre coexisten dos tipos de fenómenos: físicos y espirituales.
Hay una psicología precientífica que describe tipos de hombres en la novela, el teatro, el cine,... Antes incluso que ella está la simple observación: nos damos cuenta de que existimos, tenemos evidencia de los fenómenos estrictamente biológicos, que inicialmente son similares a los de los animales.
Junto a ello, el hombre sabe que existen fenómenos espirituales o racionales, distintos a los biológicos. Son fenómenos con una característica peculiar: no son percibidos más que por introspección del sujeto. Son actos como recordar, querer, pensar, sentir,... que pueden ser fingidos o pueden ser mantenidos ocultos. El hombre es sujeto de ellos, no como sucede con los actos biológicos que le tienen a uno. Este tipo de actos sugieren al hombre común que es algo más que simple biología.
Esta intuición la tienen todos los hombres de todas las culturas de todos los tiempos. Esto se mostraría en que:
Siempre ha habido un universal culto a los muertos: indicaría que el hombre cree que es algo más que cuerpo.
Creencia universal en adivinos y hechiceros.
Práctica de la brujería: significaría que el hombre nota que hay unas fuerzas superiores con las que se puede poner en contacto.
De algún modo u otro, todo el mundo afirma de alguna manera la persistencia del hombre (resurrección, reencarnación, panteísmo,...). Tenemos un anhelo de inmortalidad.
Examinando los actos biológicos un observador puede afirmar que en el hombre hay algo más. Esto puede verse en:
La humanización de los instintos: los instintos del hombre son, en principio, similares a los de los animales, pero no del todo. Funcionan de forma distinta. Al crecer, los instintos humanos se vuelven complejos.
La preocupación y planificación del futuro: la posibilidad de proyectar y planificar las cosas es distinta a la de los animales, que hacen las cosas según su naturaleza.
Los fenómenos biológicos y espirituales se unen en ciertas ocasiones. En el hombre hay “algo” que une lo biológico con lo racional. Podríamos poner varios ejemplos de estos fenómenos:
En una borrachera lo biológico afecta a lo racional.
Cuanto más abstracto es el pensamiento más necesita del ejemplo concreto.
La sensación es la impresión que las cosas producen en el alma por medio de los sentidos.
La emoción se expresa biológicamente. Es psicosomática.
La persona concentrada no siente ciertos mecanismos biológicos como el hambre y el sueño.
Si el hombre fuera dos cosas distintas, como afirma Platón, una dimensión no afectaría a la otra. Sin embargo, en el hombre lo racional influye en lo biológico, y viceversa.
Hay otras experiencias en las que el hombre se percibe como una unidad. Serían:
La introspección directa del yo: todo hombre piensa que todas sus acciones están producidas por un único sujeto. A pesar de las diferencias ontológicas de nuestra experiencia, un sujeto normal identifica sus acciones normales con un único sujeto.
La permanencia del yo: es una experiencia universal en la que cualquier persona percibe que todas sus experiencias son pertenecientes al mismo sujeto. Si se proyectan acciones se hace refiriéndose a la propia actividad.
Aristóteles, en el tratado del alma explica cómo en la vejez, si un anciano dispusiera de un ojo adecuado, vería como un joven. Esto no es real, porque el hombre es una unidad, y en la vejez también se deteriora el espíritu. Cuerpo y espíritu siempre van unidos, y parece bastante demostrado que en la vejez no se piensa igual.
Cuestiones que se suscitan
Estos contenidos del sentido común no son directamente asumibles por la ciencia. Por eso, algunos filósofos, partiendo de ellos se los han cuestionado. Si asumimos esos planteamientos desde el punto de vista filosófico, se nos suscitan las siguientes cuestiones:
Problema del dualismo sustancial, ¿Es el hombre un compuesto de dos elementos, alma y cuerpo, según aportan los datos de la experiencia común?
Problema de la unidad sustancial, ¿Es el hombre una unidad, tal y como parecen patentizar los fenómenos observables?
Cuestión psicofísica, o problema de las relaciones entre lo espiritual y lo orgánico, ¿Existe relación y de qué tipo entre los fenómenos orgánicos y espirituales? ¿Si es verdad que tienen naturaleza distinta, cómo se pueden relacionar?
Problema del dualismo sustancial
Los filósofos han encontrado varias soluciones a este problema:
Existen tres sustancias. Los fenómenos biológicos y espirituales son de distinta naturaleza, de modo que para ponerse en contacto debe existir otra sustancia (el mediador plástico) que sirve de puente entre ellos.
Podríamos objetar que si una sustancia no puede actuar sobre otra, sería necesaria una infinidad de mediadores que mediaran entre el mediador plástico y las otras sustancias.
Afirman que existen dos tipos de sustancias: material - biológica, y racional - espiritual. Es la solución correcta, debido a la inconsistencia de las otras y a que es la que mejor explica los hechos.
Dualismo es un término polisémico en filosofía. El sentido en el que lo hemos usado no es el más habitual, pero en esta asignatura sólo lo usaremos así: como contrapuesto a monista.
Afirman que en el hombre sólo existe una sustancia, porque es una unidad. El hombre ve distintos niveles de esa sustancia, porque el sentido común observa, pero no reflexiona.
Fenomenistas
Afirman que el hombre es un conjunto de fenómenos. No existe ninguna sustancia. La contigüidad y proximidad de los fenómenos dan la falsas impresión de unidad.
Podemos objetar que sólo vemos una clase de fenómenos referidos a uno mismo. En una postura más moderada, ya que consideran la posiblidad de existencia de la sustancia, pero no se interesan por el problema, ya que afirman que es algo imposible de estudiar.
El problema de la unidad sustancial
Según Platón y Descartes, las dos sustancias generan sus propios fenómenos que se conexionan e interrelacionan (marino - nave, caballo - jinete, cárcel - preso).
Según Aristóteles y Tomás de Aquino, el hombre está constituido por dos elementos substanciales incompletos (es decir que por sí mismos no dan nada completo; no son partes), que al unirse originan un ser completo: el hombre.
Según esto el hombre no es una unión, sino una unidad, y no hay partes anteriores a él.
Esta visión es la que mejor explica los hechos de la experiencia. Además, si no se diera la unión sustancial se produciría:
Monismo: el hombre sería una sola sustancia.
Hilozoísmo: el cuerpo está espiritualizado, y el alma corporalizada, de modo que pueden conectarse.
Unión accidental: el alma como principio o motor del cuerpo.
La clave de la cuestión está en la distinción materia (cuerpo) - forma (alma) del hilemorfismo aristotélico. El hombre es una peculiaridad, ya que tiene un alma intelectual (racional o espiritual) en lugar de sensitiva.
Esta explicación plantea varias cuestiones. Es fácil aceptar que hay un cuerpo - materia, pero si uno admite que hay un alma espiritual, afirma que lo material, que tiene cambio, se distingue de lo espiritual, que no tiene cambio, y por lo tanto es inmortal.
El problema que se le planteaba a Aristóteles rea qué sucede con la forma - inmortal cuando muere el hombre. Lo explicó dando entidad a la inteligencia, de modo que el hombre tendría parte de ella, y al morir esa parte vuelve a su origen.
Tomás de Aquino resuelve este problema con la distinción esencia - acto de ser. Un ser aparece cuando se da forma a una materia. La esencia del hombre está constituida por:
Un alma racional.
Un alma psíquica (animal).
Un alma vegetativa (animal y vegetal).
El hombre compartiría con los animales el alma psíquica y vegetativa.
El hombre aparece cuando se unen esencia y existencia, de modo que hay tres niveles de existencia ya que hay tres niveles de esencia. Al morir desaparecen los niveles psíquico y vegetativo, y permanece el nivel racional, porque en su esencia está el ser inmortal. Forman, sin embargo, una unidad porque sólo hay un acto de ser.
Cuestión psicofísica
Recordemos que trataba el problema de las relaciones entre lo espiritual y lo físico. Se plantean dos soluciones fundamentales:
Tan sólo existe una categoría de fenómenos, que en la práctica nos dan la impresión de ser sucesos heterogéneos, por lo tanto la cuestión psicofísica no existe. Se reduce el hombre a una sola sustancia que puede ser:
Espiritual: monismo espiritualista o idealismo.
Material: monismo materialista o materialismo.
Trascendente: monismo trascendente.
Energía: monismo energetista.
Unión accidental:
Afirma que los dos fenómenos son de naturaleza distinta y que se interfieren. Es una solución que explica los fenómenos pero no explica por qué ocurren (solución psicológica). ¿Por qué una cosa material puede entrar en contacto con una espiritual?
Interaccionismo: la solución de Platón y Descartes afirma que el espíritu es superior a la materia, sin embargo no dan una explicación convincente.
Paralelismo: se trata de afirmar que los dos tipos de fenómenos son totalmente distintos, y por tanto no pueden entrar en conexión. Buscan explicaciones como:
· El ocasionalismo: los dos fenómenos son paralelos porque Dios los sincroniza.
· La armonía preestablecida: esa sincronización está programada de antemano.
Unidad sustancial:
Intenta explicar el por qué de esa relación (solución metafísica) afirmando la unidad. Se vuelve a la paradoja del sentido común: dos fenómentos y una unidad. El aristotelismo - tomismo dice que si existe una unidad, todos los fenómenos son humanos, ya que en realidad sólo existe una sustancia: el hombre.
Cuando observamos al ser humano vemos distintos niveles de conducta, pero todos son propios del hombre: actos humanos. Los dividimos en:
Actos biológicos: nivel operativo biológicos, semejante al de los animales.
Actos psicológicos: nivel operativo psicológico, nacido del biológico, pero que no puede reducirse a él. Se trata de actos inmateriales: el origen del acto es material, pero el acto en sí no es igual a los materiales. (Lo contrario de material es racional). Por tanto son actos que no pueden producirse sin un substrato material.
Actos racionales: nivel operativo racional. Para explicar lo racional se necesita de lo corporal. Necesitamos el cuerpo para expresar los actos racionales. La racionalidad humana se ve a través de la materialidad.
Los tres tipos de actos están estrechamente relacionados. Siempre se expresan, aunque en ocasiones predomine uno sobre otro. Los tres son igualmente humanos.
Órdenes de naturaleza
Unidad sustancial
El hombre es una unidad: una sustancia única.
Constituida por dos órdenes de naturaleza distinta: espiritual y material.
Que se manifiesta en la acción en tres niveles de operación: biológico, psíquico y racional.
Las tres proposiciones enuncian la misma verdad desde perspectivas diferentes. No constituyen realidades distintas del hombre.
Dada la peculiar unidad del ser del hombre, el conjunto de las tres proposiciones completa más acabadamente la naturaleza humana que cada una por separado.
No puede darse contradicción entre las conclusiones de las distintas enunciaciones, pero no tienen por qué ser las mismas.
Como cada una de las enunciaciones es verdadera, resulta legítimo el estudio del hombre desde cada una, pero antes deben cotejarse e integrarse los datos y principios obtenidos en las otras dos.
Hay una paradoja: los tres niveles operativos funcionan cada uno con sus propias leyes.
¿Una persona con retraso mental tiene dañada la inteligencia?
La inteligencia es una facultad espiritual. Lo espiritual no cambia, por lo tanto no puede dañarse. Todo ser humano tiene inteligencia, de modo que el daño debería estar en la corporalización de esa inteligencia.
¿Qué miden los tests de inteligencia?
Los tests de inteligencia miden conductas racionales. La inteligencia es única, y esto se manifiesta en el factor G. Los tests dan una aproximación de las conductas inteligentes. Los factores específicos están producidos por los niveles biológico y psicológico.
¿La depresión interfiere en el uso de la inteligencia?
El síntoma típico de la depresión es la tristeza. La tristeza es una conducta psíquica, de modo que o puede influir en la inteligencia. Sin embargo sólo hay un tipo de conducta: la humana. Si la conducta se polariza en la tristeza, quedará poco espacio para las otras dimensiones.
Niveles de estudio del hombre
Los niveles de estudio del hombre serían:
La unidad: nivel metafísico. Su objeto de estudio es la esencia del hombre. Se trata de entender la unidad.
Qué es el hombre: psicología filosófica y psicología humanista. Su objeto de estudio es la persona. No se trata de experimentación, sino de un razonar reflexivo acerca de qué es el hombre.
Qué hace el hombre: psicología científica. Su objeto de estudio es la personalidad. Trata de entender por qué el hombre actúa como lo hace.
La psicología filosófica se diferencia de la antropología y de la filosofía del hombre en que la primera razona a partir de la conducta, y las demás, sin estar al margen de la conducta, se centran en el razonamiento filosófico.
Hay un tercer nivel en la psicología para estudiar al hombre: el estudio de la condición humana o estudio biográfico. Lo estudian las psicologías prácticas.
TEMA 2: EL CONCEPTO DE PERSONA
El hombre es una unidad compleja y paradójica. Es difícil entender la unidad del hombre. Reflexionando sobre ella se llega a tres ideas:
El hombre es una criatura (tendencia judeo - cristiana). Es un ser espiritual, está por encima de lo material.
El hombre es un ser racional (tendencia a la conducta). Es un ser inteligente capaz de desentrañar la naturaleza, entrar en contacto con la realidad, entenderla y convivir con ella.
El hombre, considerado desde las ciencias experimentales, es un producto de la evolución a cualquier nivel (la máxima elaboración de cualquier cosa). No hay discontinuidad entre la naturaleza y el hombre: hay evolución.
El hombre es un ser impulsado. Es decir, actúa en función de sus artilugios psicológicos. Esta es una concepción nacida del psicoanálisis, según la cual, el hombre nace de la conjunción interna o externa de esos artilugios.
La psicología humanista toma la idea del psicoanálisis para intentar explicar la conducta del hombre, pero basándose en que el hombre es una criatura o ser racional.
Hombre como criatura.
Hombre como ser racional.
Hombre como efecto último de la naturaleza.
Hombre como ser impulsado.
Deben ser armonizadas.
Estudiar al hombre consiste en estudiar la unidad, aunque esto es difícil de entender, ya que la unidad suele ser de una cosa, pero en el hombre es de dos elementos: cuerpo y alma, muy dispares entre sí. Esa unidad es difícil, porque hay que comprobar los actos espirituales mediante actos materiales, y también hay que articular los tres niveles de actuación del hombre. Esto es especialmente difícil, ya que hay veces que uno de los niveles prevalece sobre los demás.
Pero además de esto, dentro del cuerpo, hay otra unidad que se llama unidad psicosomática, o unidad psicofísica y es función de la biología.
El nivel psíquico es como un ordenador central que organiza toda la información. Este nivel se comparte con todos los animales que tienen un organismo organizado. Este nivel corresponde a los actos inmateriales (actos irracionales). Hay tres niveles de conducta en el hombre:
· De los actos inmateriales.
· Racional o noológico.
Fractura de la unidad del hombre
El hombre no nota esa unidad. Luego debe haber una fractura. No puede estar rota la unidad sustancial porque si lo estuviera no habría ser. Lo que está rota es la unidad operativa del hombre: la articulación de los tres niveles de conducta del hombre. Tenemos dos actos:
· Decisión voluntaria, que corresponde a lo racional.
· Ejecución, que corresponde a lo corporal.
Hay un problema a la hora de expresar la unidad. Está rota la unidad operativa, ya que lo racional y lo corporal son órdenes de naturaleza distinta.
· US: Unidad Sustancial
· F: Fractura del ser, estigma del hombre.
· UP: Unidad psicofísica.
El problema del hombre estriba en que está rota la unidad operativa. La unidad la manifestamos en tres órdenes de conducta. Lo racional lo tenemos que expresar de forma material, y el cuerpo no puede hacer eso.
El hombre tiene rota la unidad operativa por la naturaleza propia del cuerpo. Eso querría decir que el cuerpo del hombre está en consonancia con la racionalidad. El cuerpo, sin embargo, es necesario para la existencia del hombre. No es una limitación, sino que sirve para que se exprese el espíritu. No podemos encontrar un cuerpo más perfecto, pero tampoco podemos evitar que se deteriores por su propia naturaleza. Esto provoca que haya una ruptura a la hora de encajar la conducta.
En cada acto el hombre hay dos solicitudes:
· La de la corporalidad.
· La de la racionalidad.
Normalmente no coinciden, y suelen ser contradictorias. Por eso el hombre tiene tensión interior. Su estructura ontológica funciona por la dinámica noológica (lucha interna entre los requerimientos de la racionalidad y de la corporalidad). Si eso no pasa, algo no funciona bien, o es que la persona se ha abandonado a las demandas del cuerpo.
La noodinámica produce psicohigiene. La racionalidad no tiene por qué estar en constante contradicción con el cuerpo, pero debe dirigirlo. Cuando uno no tiene esa tensión interior, vence uno de los requerimientos. Si uno se deja llevar por sus necesidades corporales puede tener graves problemas existenciales: los animales cesan sus conductas instintivas cuando satisfacen sus necesidades. En cambio los instintos del hombre están determinados por la inteligencia, de modo que la satisfacción de las necesidades del cuerpo es ilimitada por la instrumentalización que se hace de la inteligencia.
En esta perspectiva psicológica no se estudia el cuerpo, aunque es muy importante en la conducta humana. El estudio del funcionamiento del cuerpo humano corresponde a los médicos.
Noológica
A nosotros nos interesa el estudio de la conducta. Al no ser capaces de estudiar el cuerpo por falta de preparación adecuada, estudiamos desde la psicología la vida consciente, prescindiendo metodológicamente del cuerpo. Depresiones, melancolía, etc. son problemas del cuerpo que deben diagnosticar los médicos.
La vida consciente está en el origen de los actos (conducta) del ser. Los animales tienen vida consciente, ya que actúan. En el hombre hay dos niveles de vida consciente:
El correspondiente al organismo, compartido con los animales.
El propiamente racional: no pertenece a la corporalidad. Los actos originados en este nivel serían las decisiones voluntarias.
Términos como el inconsciente freudiano entrarían dentro de nuestro concepto de vida consciente, ya que es origen de actos.
Intelectual (universal)
La vida consciente son los actos que realiza un individuo. Pueden ser de dos formas:
Conocimiento: el organismo necesita, para poder vivir, moverse en su hábitat, y para eso, debe conocerlo. El conocimiento es la posibilidad de entrar en contacto con las cosas. En el hombre hay dos tipos de conocimiento.
· Sensible: corresponde al cuerpo. Es compartido con los animales.
· Racional: propio de la inteligencia.
Apetición (motivación): si sólo tuviéramos conocimiento, no entraríamos en contacto con las cosas. La apetición consiste en que una vez reconocido algo (objeto, necesidad, circunstancia,...) el organismo hace una valoración, de modo que pueda experimentar atracción (o rechazo) hacia los objetos.
La valoración corporal de atracción hacia las cosas útiles, beneficiosas, placenteras,... y de rechazo hacia lo contrario es la apetición sensitiva.
La apetición racional es un mecanismo similar, pero guiado por la racionalidad o la voluntad. La voluntad tiende al bien y rechaza el mal, y esto lo hace desde la inteligencia.
Por tanto, en el hombre hay dos tipos de apeticiones: racional y sensitiva. La afectividad son los movimientos apetitivos de la parte sensitiva del hombre.
Una conducta puede aparecer en el hombre de dos formas distintas:
Con base instintiva: el hombre tiene instintos que reclaman una satisfacción. Como el hombre es una unidad nunca se funciona con la fuerza del instinto, sino con necesidades. La necesidad es el instinto encubierto o dirigido por un fenómeno propio de la racionalidad (intermedio entre lo biológico y lo psicológico). El hombre es capaz de dar razón de sus elementos más instintivos. Además es capaz de modular sus instintos por la participación de la inteligencia.
La necesidad reclama de lo psicológico un deseo (esto también se da en los animales, aunque de un modo muy automático). El deseo son todos los movimientos de naturaleza psicosomática. Fundamentalmente actuamos con deseos (los instintos y necesidades se convierten en deseos). Los deseos son los movimientos apetitivos del cuerpo. Los deseos reclaman de la racionalidad un asentimiento o no asentimiento.
La voluntad decide acerca de los deseos. Todos los actos del hombre son libres. Esa libertad se la da la voluntad.
Con base volitiva: el proceso es el inverso.
Todos los actos humanos persiguen una finalidad: buscar el bien, y que esto resulte placentero. Si los actos humanos alcanzan el bien, se produce el gozo “placer racional”. Si no se consigue ese bien, se produce un dolor espiritual o moral.
Desde el punto de vista corporal, si se satisface la necesidad que origina los actos, se produce placer. Y desde el punto de vista psicosomático, se produce una sensación de deleite.
A la inversa, si no se satisface una necesidad, desde el punto de vista corporal se produce dolor, y desde el punto de vista psicosomático, se produce tristeza.
Por tanto, los actos humanos tienen dos solicitudes: racional y corporal.
En un mismo acto no se puede sentir placer y dolor físico, ni deleite y tristeza o dolor físico y deleite. Sí que se puede sentir al mismo tiempo placer y deleite, o gozo y dolor físico. Si las sensaciones pertenecen al mismo ámbito, deberán ser coherentes entre sí. Si pertenecen a ámbitos distintos pueden tener distinto sentido.
Pertenece a los actos apetitivos de la vida corporal del hombre. La apetición tiene dos niveles:
De la voluntad: que se mueve por el bien o mal, en base a la racionalidad.
De la afectividad: lo que el cuerpo considera útil, beneficioso, etc. El cuerpo siente atracción por lo que percibe como positivo, y huye de lo que no lo es.
Características propias de la afectividad
Naturaleza psicosomática, raigambre biológica. La naturaleza propia de movimientos afectivos como emociones y sentimientois es de nivel psíquico.
Movimientos apetitivos de la sensibilidad = afectividad.
Posición medial en el ser: lo psicosomático está en medio de la conducta racional y de la conducta biológica.
Las pasiones (afecto) siguen a un conocimiento, pero se distinguen de él. Primero se reconocen las cosas (si no no sabemos si nos acercamos o no). Después del conocimiento viene la volición. Para que la voluntad se active hay que presentarle un bien.
Es la raíz de la acción corporal. Los deseos son los que organizan el cuerpo para que actúe: son valoraciones afectivas de las situaciones.
Pasiones antecedentes y consiguientes (estados afectivos). Hay una doble interpretación al explicar la afectividad:
· Considerar los movimientos afectivos como psicosomáticos (tomista).
· Kant, Pascal, Filosofía hindú: las pasiones humanas son tan profundas que debemos distinguir entre conocimiento, apetición y sentimiento.
Estados afectivos: la conducta racional necesita activar el cuerpo, y lo hace por medio de los afectos. La mayoría de los afectos nacen de la naturaleza psicosomática, pero vienen determinados por la racionalidad.
Guardan una función expresiva todos los sentimientos, deseos, etc. Uno de los lenguajes más expresivos del cuerpo humano es el de la afectividad, y tiene un valor de suplencia cuando falta el lenguaje.
Llevan cambios fisiológicos asociados.
Todos los afectos finalizan en el cuerpo con una sensación de deleite o tristeza.
Elementos estructurales de la afectividad
Vida afectiva: afectos
(Condición pasiva)
Movimientos elementales de la afectividad
El deseo o la ira se pueden presentar de tres maneras distintas:
· Como pulsión.
· Como sentimiento.
· Como pasión.
Uno tiene la capacidad de maniobrar y operativizar la afectividad como si fuera un todo.
Naturaleza psicosomática de la afectividad
La afectividad son movimientos de naturaleza psicosomática o biológica (del cuerpo). Todos los movimientos de la afectividad tienen su correlación en los animales, ya que su soporte es corporal.
Hay diversas maneras de probar que los movimientos afectivos son de origen corporal; las variaciones del cuerpo influyen en los movimientos afectivos, de modo que éstos son mudables en función de las variaciones corporales:
Cosas propias del cuerpo como el sueño o la falta de sueño influyen en la tonalidad afectiva.
Alteraciones en el metabolismo, como las producidas por la ingesta de alcohol influyen en la tonalidad afectiva.
Todo lo que es del cuerpo genera sus propios estados de ánimo. Tenemos movimientos psicosomáticos: el sueño, el estado físico, el hambre,... que influyen en el estado de ánimo. Por lo tanto los movimientos de la afectividad son de origen biológico, y semejantes a los de los animales.
Sin embargo no son exactamente iguales (por la participación de lo racional en el cuerpo). El hombre tiene un grado de inmaterialidad en los afectos que no tendría por mera biología. Los afectos más psicosomáticos del hombre puede iniciarse, expresar y culminar una necesidad racional. En cambio los del animal sólo existen por necesidades biológicas. De modo que podemos decir que los movimientos pasionales determinan la conducta en el animal, mientras que en el hombre sólo la inclinan.
Los movimientos corporales del hombre y de los animales se distinguen porque los movimientos afectivos de los animales son deseos que determinan la actuación del animal. En el hombre, los movimientos afectivos no determinan la actuación. Sólo inclinan o motivan.
Las dos grandes funciones de la afectividad en el hombre son:
Formalización de la biología como un todo organizado (igual que en los animales).
Organización de la corporaleidad como instrumento de la racionalidad (posición medial).
Consecuencia: el hombre nunca debe, entonces, actuar en base a la situación afectiva (mudable, oscilante y de naturaleza cambiante). Nuestra conducta debe estar por encima de los estados afectivos. Las decisiones no deben ser efecto directo de los estados de ánimo.
Movimientos apetitivos de la naturaleza corporal del hombre
Los movimientos apetitivos son los movimientos de atracción psicosomática hacia lo bueno y agradable, y de repulsa hacia lo nocivo y doloroso. Por tanto, los movimientos apetitivos implican una valoración del cuerpo en términos de placer - dolor.
Todos los movimientos de la afectividad son valoraciones del cuerpo en términos placer - dolor. Es una valoración subjetiva, dependiente de la situación corporal. No se valora la cosa en sí (valoración intelectual) sino una valoración para uno mismo: me gusta o no me gusta, en función del estado de uno.
Consecuencia: todas las acciones que configuran la vida consciente despiertan una inicial valoración afectiva (subjetiva: independiente del objeto). Después hay una valoración de la racionalidad, pero la primera es más fuerte, por lo tanto, nunca debemos dejarnos llevar por las primeras impresiones. La valoración de las cosas la hace el conocimiento.
No nos debemos dejar llevar por las impresiones afectivas de las cosas, y tampoco nuestra situación afectiva nos sirve para evaluar nuestro trabajo, acciones,... Tener la sensación de que las cosas han salido bien no es señal de que estén bien. La resonancia emotiva no es un termómetro fiable de la objetividad de las cosas.
Ocupan una posición medial en el ser
Las decisiones o conducta racional tienen que ejecutarse en un nivel corporal que implica lo psicosomático y lo biológico. Lo afectivo sirve de puente entre lo racional y lo corporal. La ejecución de las decisiones precisa de la previa activación del afecto. Para que el instinto se haga operativo a la racionalidad, debe convertirse en deseo.
Es una posición medial en la conducta (se trata pues de lo operativo, no de lo esencial). Esencialmente la afectividad no es muy importante, pero sí en la conducta.
Por ejemplo, la buena disposición de la afectividad predispone a una mejor ejecución de los actos, con menos esfuerzo. La afectividad predispone a la acción del cuerpo. Si está en consonancia con la racionalidad, toda la fuerza de la voluntad se concentra en la tarea. De otra manera, mucho esfuerzo se centra en el sujeto, no en la tarea.
Veamos un ejemplo: todos los actos de las acciones voluntarias producen gozo cuando se cumplimentan. Pero la ejecución de esos actos produce fatiga, cansancio y por lo tanto tristeza. Nuestra existencia habitual sería el gozo amargo si no tuviéramos afectividad. La afectividad permite distinguir cuando la tristeza es buena o mala, según si está producida o no por el cumplimiento del deber. Si es ese el caso, mitiga la tristeza permitiéndonos sentir el sacrificio gustoso. Esto se relaciona con la felicidad objetiva (racional) y la felicidad subjetiva (corporal). La felicidad subjetiva es muy importante por su carácter motivador. Si no tuviéramos afectividad no podríamos sentir la felicidad subjetiva. Sólo la objetiva, que no se siente porque es corporal.
Articulación de la voluntad con la afectividad
Este es un punto muy controvertido. La solución mas ajustada y sencilla es la de Aristóteles, quien la explica de la siguiente manera:
Para ver cómo domina la racionalidad - voluntad a la afectividad, primero hay que entender cómo domina al cuerpo. La voluntad domina al cuerpo de dos maneras:
De ninguna forma: los movimientos corporales son autónomos respecto a la libertad o racionalidad humana.
Dominio despótico: sucede fundamentalmente en el sistema muscular motor. El dominio es total y completo. El cuerpo no puede desobedecer a la voluntad. El dominio instrumental del cuerpo está totalmente controlado por la voluntad.
Entonces podemos entender cómo domina la voluntad a la afectividad. No es ninguno de los dominios anteriores, sino que es un dominio político. No es un dominio despótico, ya que la voluntad no puede intervenir en el origen o nacimiento de lo afectivo. Sin embargo existe algún tipo de dominio, ya que los movimientos afectivos no gozan de total autonomía. Se puede intervenir en la intensidad, duración y efectos de esos movimientos, ya que no son meramente instintivos. En la valoración - deseo interviene la racionalidad.
Los movimientos afectivos, en su nacimiento no entran en la esfera de dominio de la racionalidad, pero siguen sus efectos. Esa posibilidad de intervenir en la intensidad, duración y otras características de los movimientos afectivos la realiza la voluntad de manera gradual y progresiva. Por eso se llama política. Se hace mediante la educación y la reiteración de las conductas.
La educación de la afectividad está muy ligada a la educación de la voluntad.
Dinamismos de la afectividad
En la afectividad hay dos tipos de movimientos: el deseo y la ira, que tienen una misma naturaleza. Todos los movimientos nacen de un deseo: vamos hacia lo que produce placer, y huimos de lo que produce dolor.
Esta única naturaleza de movimientos se puede desplegar en dos tipos:
Deseo: ya visto.
Ira: al satisfacer un deseo pueden surgir obstáculos, de los que se hace una valoración instantánea. Si sólo hubiera un tipo de movimientos (deseos), no podrían satisfacerse los deseos cuando aparecen obstáculos.
Los movimientos de la ira son aquellos deseos que encuentran un obstáculo, de modo que el organismo genera un impulso que produce dolor para satisfacer el deseo. Para que se produzca un movimiento de ira, tiene que haber previamente un deseo, y el movimiento finaliza con la consecución del deseo. En la medida en que aumenta el deseo, aumenta la ira, y en la medida en que se satisface el deseo, desaparece la ira. De modo que deseo e ira son dos movimientos distintos pero muy ligados.
Aristóteles observó que los animales sólo luchan por la comida y por la reproducción.
Consecuencias psicológicas de la ira:
Los movimientos de la ira son tan afectivos como los movimientos del deseo. Son de idéntica naturaleza. La ira es una reacción de la afectividad, igual que el llanto. Un irascible es como un sentimental de la ira.
Los movimientos de la ira persiguen la propia satisfacción, igual que todos los deseos. La ira satisface la descarga de la tensión interior. Produce placer interior. Aristóteles observó que los movimientos de venganza imaginada producen placer.
La ira dominada nos presta mejor servicio que los deseos (concupiscencia). Esto es la ira santa. Pero si uno no es santo, es mejor que no se deje llevar por la ira. Normalmente la ira no es agradable.
Entre los elementos propios de la afectividad podemos distinguir movimientos del deseo y movimientos de la ira, que tienen la misma naturaleza. A la hora de presentarlos podemos distinguir diferentes grados: emociones, sentimientos y pasiones, según cómo se presenten. Los tres pueden provenir de la ira o del deseo, ya que en el fondo son un mismo movimiento. Se distinguen en función de dos características cuantitativas:
· La intensidad del movimiento.
· La duración del movimiento.
Emociones: movimientos muy intensos que duran poco.
Sentimientos: movimientos poco intensos que duran mucho.
Pasiones: movimientos muy intensos que duran mucho.
Son impactos interiores (súbitos y repentinos) que nos cogen por sorpresa. Afloran sin que se tenga tiempo de reaccionar.
Podemos tener multitud de emociones a lo largo del día.
Son estados transitorios con presentación aguda y rápida.
En el momento en que aparecen desorganizan la vida interior.
La emoción aparece rápidamente, pero se vuelve a la situación inicial lentamente.
Son primariamente dialécticas: mueven a la acción inmediata, y de forma no proporcional. Por lo tanto nunca se debe actuar en una situación emocional.
Presentan un fuerte correlato vegetativo. Son los síntomas físicos de la emoción.
Producen cambios básicos en los procesos cognitivos. Cambian la percepción de las cosas. La persona sólo percibe aquello que le impacta en ese momento, y los juicios se distorsionan. Por lo tanto nunca se debe actuar en una situación emocional.
Las emociones alimentan los sentimientos.
Constituyen la forma habitual de vivir los afectos. Es aquello que constituye la vida normal de la afectividad. No se distinguen por la intensidad sino por la permanencia dentro del sujeto. (Podríamos comparar las emociones con los movimientos de la superficie del mar, y los sentimientos con los de las profundidades).
Son estados permanentes o crónicos, dentro de la fluctuación propia de la afectividad.
Organizan nuestra vida afectiva.
El tiempo los ajusta.
Son secundariamente dialécticos: mueven a la acción diferida.
Proceden como control de las emociones.
Se presentan con una geografía interior difícil.
Influyen en los pensamientos de manera lenta y parsimoniosa, pero con efectos profundos y estables, llegando incluso a modificar los juicios del sujeto. Por lo tanto es psicohigiénico pensar de los demás de forma que se les vea con buenos ojos.
Facilitan mucho los mecanismos instintivos de la racionalidad. Esto lo tienen especialmente agudizado las madres.
Son los fenómenos afectivos que se presentan con la máxima intensidad, y duran mucho tiempo, de forma que son más estables que los sentimientos. Se trata, pues, de modificaciones intensas y permanentes de nuestra afectividad.
Toman lo mejor de los sentimientos y de las emociones. Son lo que calibra el valor de la afectividad: el máximo exponente de la afectividad. La pasión toma de la emoción la sensación de ser atraído inevitablemente por algo, y del sentimiento la sensación de permanencia y duración ilimitada. Cuando uno actúa bajo las pasiones cree que nunca va a disminuir la ilusión.
Las pasiones tienen dos orígenes:
Pasiones antecedentes o pasiones afectivas: son de origen afectivo, nacen del cuerpo. Se trata de un movimiento estrictamente corporal (flechazo). Conservan de modo más permanente la naturaleza violenta de la pasión de carácter afectivo, pero son muy oscilantes. Suelen desencadenarse por una emoción aguda o por un sentimiento vivo. Lo bueno y lo malo de estas pasiones es que mueven casi inevitablemente a la acción.
Pasiones consecuentes o estados afectivos: su origen está en la racionalidad, no en el cuerpo. La racionalidad despierta pasiones para ejecutar los actos. Son psicosomáticamente igual que las pasiones afectivas, pero sus efectos son distintos porque se pueden mantener durante mucho más tiempo, ya que dependen de la voluntad. Son menos violentas porque no vienen del cuerpo. No producen desgaste interior porque son fluidas, graduales y progresivas. Para el hombre lo ideal en lo afectivo es actuar con pasiones, preferiblemente consiguientes.
Hoy en día es mejor manejarse en la afectividad mediante los estados de ánimo. Los estados de ánimo describen el estado de la afectividad de forma más operativa que recurriendo a emociones, sentimientos y pasiones. La propia afectividad genera una estructura económica que nos permite ver su estado como un todo: los estados de ánimo, que son una valoración y expresión global y completa de la afectividad en un momento o situación dados.
Es una valoración imprecisa, pero que sirve para actuar. Su significado corresponde mucho al uso vulgar que hacemos del término estado de ánimo (¿cómo te encuentras?).
La función de los estados de ánimo es expresar la tonalidad de la afectividad. El estado de ánimo nos indica globalmente si la situación afectiva está cerca de la tristeza o de la alegría.
Con esa noción podemos operar con los estados de la afectividad. Las decisiones se toman mediante una sola información.
Indican la predisposición a la acción de la corporaleidad (posición medial). Un estado de euforia es una disposición a actuar. Los estados de ánimo positivos hacen que la actuación sea más fácil.
Impregnan de su tonalidad los juicios sobre las cosas. En función de nuestros estados de ánimo recibimos la información del medio. Los estados de ánimo elaboran la información.
Los estados de ánimo son la estructura más estable de la afectividad, teniendo en cuenta que en la afectividad no hay nada estable. Hay un estado de ánimo básico al que siempre se suele tender. Es una tendencia que se mantiene a lo largo del tiempo, por lo tanto, dentro de la enorme variabilidad que sucede en nuestra afectividad en función del carácter, el temperamento, la situación, etc. tendemos a tener un estado de ánimo determinado.
Para definir la estabilidad y las variaciones en el estado de ánimo basal recurrimos a dos conceptos:
Labilidad: variabilidad o fluctuancia en el estado de ánimo.
Insensibilidad: mantenimiento de un estado de ánimo casi constante porque las circunstancias no tienen gran resonancia en el interior de la persona.
Los estados de ánimo deben tender a la ecuanimidad (eso sería lo óptimo): a oscilar lo menos posible, de modo que la base psicosomática esté estable. Si las personas siempre reaccionan de la misma manera facilitan su propio conocimiento y actuación.
La tristeza es el afecto más dañino para el hombre.
Es inevitable la presencia de la tristeza, por tanto hay que combatirla
La tristeza siempre es reactiva. Nunca es el mayor mal del hombre: el mal del hombre es aquello que causa la tristeza.
La tristeza es un componente necesario de la afectividad humana. Aparece siempre en la sociedad. Al ser inevitable no podemos erradicarla; sólo combatirla. Siempre es un síntoma, reacción o consecuencia. Lo malo no es la tristeza, sino aquello que la causa.
Definiciones de tristeza
Cada definición es más precisa que las precedentes, y entre las tres definen la tristeza. Propiamente la tristeza es un estado de ánimo, aunque también las otras dos definiciones son correctas. Las definiciones hacen referencia a:
Impulso básico de raíz psicosomática de huida o rechazo frente a cualquier dolor o mal sentido percibido o sufrido.
Efecto psicológico que sigue o acompaña a todo afecto insatisfecho.
Estado de ánimo concomitante a cualquier afecto insatisfecho.
La tristeza es el efecto afectivo provocado por cualquier dolor o mal presente, o cualquier bien perdido.
Es el dolor interior contrario al deleite. Pertenece al nivel psicológico. Cuando un acto afectivo no se satisface se produce tristeza: es el efecto psicosomático de un afecto (deseo o ira) insatisfecho.
Un dolor moral y un dolor físico se manifiestan al exterior mediante la tristeza. Es un síntoma observable. Psicológicamente es importante averiguar el origen de ese síntoma, ya que no es igual el remedio para un dolor físico, psicológico o moral.
· La tristeza es un síntoma afectivo.
· El problema no es la tristeza, sino su origen.
La tristeza es el estado afectivo que sigue o acompaña a cualquier afecto o pasión insatisfecha.
Dinamismo de la afectividad
Buscar el placer	se consigue	sí	Alegría
no	Tristeza
Huir del dolor	se consigue	sí	Alegría
La tristeza o la alegría aparecen como final de cualquier movimiento afectivo.
La tristeza: afecto o pasión
Una pasión o afecto es un movimiento corporal de atracción y búsqueda de lo placentero, útil y beneficioso, y de rechazo o huida de lo perjudicial, inútil o desagradable.
La dinámica de lo afectivo es buscar el placer y huir del dolor. Si se colma el deseo se produce alegría o deleite. Si no, se produce tristeza.
La tristeza es el estado de ánimo que surge como consecuencia de cualquier dolor o mal presente (o presentido) o la ausencia de un bien necesario.
Tristeza, estado de ánimo
Los dos estados de ánimo fundamentales son el deleite (o alegría) y la tristeza. El estado de ánimo es una valoración y expresión global y completa de la afectividad en un determinado momento o situación.
· Dar noticia de la tonalidad de la intimidad.
· Mostrar la predisposición a la acción de la corporalidad.
Alegría y tristeza son los dos estados de ánimo extremos. Nos referiremos a la tristeza fundamentalmente como estado de ánimo.
Las tres ideas fundamentales que debemos recordar son:
La tristeza es siempre una reacción o síntoma que aparece como resultado de algo insatisfecho.
La tristeza es y se manifiesta siempre como un síntoma físico de naturaleza psicosomática.
La pregunta clave para la orientación se formula así: ¿en qué nivel se origina la tristeza? (¿cuál es su origen?).
El efecto propio de la tristeza es la pesadumbre del ánimo o la huida del apetito. Se desglosa en cuatro facetas o síntomas que desarrollan la pesadumbre del ánimo. El primero y el segundo no son más que las funciones de los estados de ánimo vistos desde la tristeza.
Las enfermedades psicosomáticas están originadas por alteraciones de la afectividad: angustia o estrés, en cuyo origen está la tristeza.
Repliegue del ser sobre sí mismo.
La tristeza actúa sobre el sujeto incluso en lo físico. Todo se concentra en la propia tristeza. Se instrumentaliza la inteligencia, pero no para arreglar la situación, sino para aliviar o hacer desaparecer la sensación de tristeza. La inteligencia, por tanto, no sigue su función.
Si la inteligencia no marca el camino, la voluntad no se mueve, de modo que el ser no actúa, provocando que no se atajen las causas de la tristeza. No se tienen fuerzas para salir. El sujeto se lamenta, y si no tiene con quién desahogarse, busca situaciones placenteras en la imaginación. Esto produce alivio, pero la imaginación no mueve a la actuación, de manera que el problema no se resuelve en la vida real.
También se pueden buscar otros alivios como alcohol, drogas,... con los que sucede algo análogo.
Paraliza la acción.
Si la afectividad está en sentido positivo, el estado de ánimo concomitante es la alegría, si no, será la tristeza.
La alegría mueve a la acción. La acción soluciona los problemas y produce alegría. La tristeza, en cambio, produce un círculo vicioso: mueve a la inacción, de modo que los problemas no se solucionan. Este proceso lo compartimos con los animales.
Sin embargo, en el hombre es aún más complicado debido a la participación de lo racional: el temor prolonga el círculo generando más tristeza.
En el ser (resonancia de la vitalidad)
En la acción (emanación de la vitalidad)
Proyección de la acción en el futuro
La tristeza, cuando se hace intensa, habitual o crónica, puede degenerar en patología o alteración del ánimo.
Racionalización Somatización
Melancolía Fobia
Depresión Trast. personalidad Depresión
El efecto propio de la tristeza es el miedo o temor. El miedo permite la defensa frente al estímulo que lo produce, ya que tiene un objeto concreto.
Cuando la tristeza es habitual en un ser se produce la ansiedad: un miedo sin un objeto concreto o definido. Es difícil defenderse contra la ansiedad porque no tiene un objeto definido. La propia afectividad tiene un mecanismo para defenderse de la ansiedad: la angustia, que es la condensación de la ansiedad con mecanismos de somatización. Con la angustia se producen manifestaciones físicas de la ansiedad, de modo que uno tiene un objeto (inventado) acerca del que defenderse.
Frecuentemente tenemos tristeza, ansiedad y angustia. El problema es cuando se hacen crónicas. Entonces se crean alteraciones del ánimo o patologías.
La fobia, obsesión o melancolía son mecanismos normales que todos tenemos. No es fácil determinar el límite entre lo normal y lo anormal. Estos mecanismos se vuelven patológicos cuando dominan la conducta del sujeto.
Cuando uno vive habitualmente en la angustia, tiene dos mecanismos aparentes de salida:
Somatizar los síntomas, de tal manera que son tan palpables que uno se puede defender de ellos. Si se sigue así, el sujeto cae en la melancolía. Entonces el sujeto queda dominado por la angustia. La tristeza melancólica embadurna todo de tristeza. Se puede caer también en la melancolía por constitución y por la tristeza larvada (dejarse llevar por las respuestas tristes). Cuando la melancolía es persistente puede caerse en la depresión, aunque la depresión no sigue siempre ese itinerario, pero sí que el síntoma propio de la depresión es siempre la tristeza.
Racionalización: consiste en volver a convertir la angustia en ansiedad, se psicologiza de forma que la angustia se convierte en síntoma de un tremendo malestar. Vuelven a aparecer mecanismos de condensación de la angustia:
· Fobias: miedos desproporcionados para la intensidad o el objeto que los genera. Pueden ser normales (miedo al avión), pero pueden convertirse en un problema (cuando no se sube al avión).
· Obsesión: son unos miedos tan desproporcionados que el sujeto genera sus propios miedos.
Estos mecanismos pueden llevar a trastornos de la personalidad o a la depresión.
La tristeza no es buena ni mala en sí misma, sino un componente necesario del psiquismo humano. Hay tristezas buenas o malas, dependiendo de si están controladas o no por la racionalidad.
Tristezas buenas
Reacción consiguiente a un situación corporal. Función de alarma biológica.
Consecuencia reactiva ante lo desagradable, doloroso o malo. Es como una almohada sobre la que se descargan las situaciones negativas. Para que eso sea bueno ha de ser proporcional en el tiempo y en las consecuencias.
Consecuencias psicofísicas concomitantes al cumplimiento del deber.
Consecuencias negativas de un bien honesto: es un reto de la madurez.
Reacción consiguiente a probar el mal: homenaje al bien. Si uno sufre con la injusticia es que es justo y goza con la justicia.
Tristezas negativas
Enfatizando la situación: la soledad.
Enfatizando lo corporal: angustia vital. Ruptura de la unidad provocada por la fractura del ser.
Enfatizando lo racional: tedio vital o acidia (estado afectivo).
Angustia vital es un término extraído del existencialismo, aunque con un significado ligeramente distinto. Consiste en una inseguridad radical que tiene el ser humano, que produce angustia.
El tedio vital nace de la racionalidad. Es la tristeza que más efectos negativos produce en la personalidad. En un principio, la acidia se describió como enfermedad de los mojes. En el s. XII Tomás de Aquino retomó su estudio afirmando que es un problema psicológico que ocurre en todas las facetas y actividades de la vida, no sólo en lo religioso. A finales del s. XIX se introduce como categoría diagnóstica psiquiátrica similar a la depresión.
Sin embargo, el tedio vital no es depresión. Corresponde al estado normal del sujeto. Para que se dé el tedio vital se requiere que el sujeto tienda al bien. El sujeto persigue un bien, y para conseguirlo necesita unos medios, que comportan un esfuerzo por parte del sujeto. Se produce el tedio vital cuando uno desea el bien pero no desea los medios para conseguirlo. En ese caso uno no puede estar contento ni alcanzando el bien ni renunciando a él.
El tedio vital tiene dos síntomas fundamentales:
Tristeza sensitiva fuerte.
Paralización de la acción.
Fundamentalmente, los remedios contra la tristeza son dos:
· Erradicar la causa que despierta la tristeza (si es posible).
· Contra tristeza, deleite.
No hay que intentar que no aparezca la tristeza. Es un componente del psiquismo humano, y en sí misma no es buena ni mala. Sin embargo, hay que combatirla: dominarla de manera que sus síntomas no nos abatan. Es una equivocación querer que no aparezca la tristeza. El problema no consiste en que aparezcan los síntomas de la tristeza, sino en que esos síntomas nos dominen.
Como hemos visto, hay dos principios para combatir la tristeza:
Erradicar la causa que despierta la tristeza
Si aparece la tristeza no hay que tratar los síntomas, sino las causas, tratando de erradicarlas si es posible. Si desaparece el origen de la tristeza, también desaparecerán sus síntomas.
Si no es posible erradicar la causa de la tristeza hay varias cosas que se pueden hacer:
Aceptar la tristeza, ya que esta es inevitable en el vivir. No aceptar la realidad tal y como es ni solucionará los problemas ni hará desaparecer la tristeza. Este principio proviene del estoicismo, pero el estoicismo es una aceptación triste de la realidad. No genera ganas de vivir. Sin embargo es un primer grado de madurez.
Intentar comprender la tristeza: la tristeza se comprende mediante tres actitudes: ciencia, sabiduría y oración. No se trata de la oración cristiana; nos referimos a la creencia universal de que mantenemos un contacto con fuerzas superiores. Si un hombre siente que ha entrado en contacto con una fuerza superior se siente seguro, y eso genera esperanza, que es contraria a la tristeza. Por tanto, las personas que tienen un agarradero vital y se sienten seguras son menos propensas a la tristeza y la asumen mejor.
Desahogar la tristeza: la tristeza es una tensión interior que hay que liberar necesariamente. Llorar, gritar, patalear,... son el curso natural de la tristeza. Es propio de una persona madura desahogarse en el momento oportuno con la persona oportuna. Es muy importante el desahogo verbal: exteriorizar los sentimientos produce una catarsis que proporciona un alivio subjetivo, pero también hay una mitigación objetiva que es sentir el placer de la amistad, lo que conecta con el siguiente punto.
Contra tristeza: deleite - placer
Placer y tristeza son contrarios, de manera que no pueden darse en el mismo acto. Pero si una persona siente tristeza, y mediante otros actos se produce deleite, mitiga los síntomas de la tristeza, aunque no soluciones sus causas.
Gozo, deleite y placer son sensaciones contrarias a la tristeza, y si mediante ellos reduzco la sensación de tristeza, hay menos peligro de que se apodere de mí.
Esto se consigue mediante alivios, que tienen una función de analgésicos: no hacen desaparecer el origen del mal, pero eliminan el dolor. Los alivios permiten que la persona pueda luchar mejor contra la tristeza. Podemos clasificarlos en:
Alivios psíquicos: conversación con amigos, esperanza, consuelo (muy importante saber dejarse consolar y saber consolar: ayudar a aceptar la realidad, dar esperanzas, buscar soluciones).
Alivios corporales: cualquier pequeño alivio que haga recuperar las fuerzas, de manera que se pueda luchar contra la tristeza: comida, baños en agua caliente, sueño (este es el remedio fundamental).
La estudiamos porque es algo que causa muchos problemas al ser humano, especialmente en la actualidad. La afectividad negativa y la tristeza se cocinan en la imaginación.
La imaginación es una facultad psicosomática con una función de conocimiento sensible.
Lo fundamental en el tema de la imaginación es:
Que las imágenes de la imaginación son siempre no reales.
Es una facultad psicosomática. Por tanto se rige por las mismas leyes que la afectividad: buscar el placer y huir del dolor. No se mueve en función de la verdad, como la inteligencia.
Se trata de imágenes no reales
Cada uno, desde el cuerpo ve un objeto. El objeto deja una huella en su organismo. A esta huella psicosomática se le llama sensación.
Si desaparece el objeto, la imagen permanece. La facultad que permite esto es la memoria. Por tanto, la memoria es una huella de un objeto real.
El olvido es el deterioro de la huella que había en la memoria.
La imaginación reconstruye esa huella deteriorada, sin tener el objeto presente.
Por tanto, la memoria y la sensación se refieren a objetos reales, mientras que la imaginación evoca, reproduce y reconstruye imágenes de objetos que no son reales, pero tampoco se trata de objetos irreales.
Normalmente, las imágenes producidas por la imaginación son más vivas que las de la memoria. Son mucho más llamativas, porque las imágenes de la memoria están conservadas, mientras que la imaginación las genera en el momento.
Por tanto, la primera función de la imaginación es la reconstrucción de imágenes del pensamiento.
Es una facultad psicosomática
La imaginación es una facultad que pertenece al cuerpo, y por tanto, compartida con los animales. Es fácil ver la relación entre corporalidad e imaginación: la alucinación, que es una patología de la imaginación, puede ser producida mediante drogas. Otros fenómenos como el Delirium Tremens también son fisiológicos. Por tanto, la corporalidad, al ser estimulada puede generar imágenes nuevas.
Al venir del cuerpo, la imaginación se mueve por las leyes del placer - dolor, igual que los deseos. Por lo tanto, la imaginación aviva nuestros deseos de acercamiento o de huida. La intensificación de nuestros deseos es la principal función de la imaginación.
Estos se ve cosas tales como el placer que produce la venganza imaginada, o en que cuando uno soluciona un problema en la imaginación, siempre gana.
En resumen: la imaginación siempre construye cosas que no son reales sobre datos de la realidad, que le proporcionan la sensación y la memoria. Las imágenes de la imaginación tienen una intensidad más vivaz que les sirve para intensificar nuestros propios deseos.
Cómo vemos la imaginación desde la conducta
El paisaje interior de lo pensado e imaginado es muy similar. Las personas pueden distinguir mediante la introspección cuando piensan y cuando imaginan. La inteligencia tiene un dominio político sobre la imaginación; puede dirigir los movimientos y las imágenes de la imaginación, pero no puede hacer que la imaginación despierte miedos.
Pero si miramos desde la conducta lo que pensamos y lo que imaginamos, es imposible distinguir qué es pensamiento y qué es imaginación. El pensamiento humano piensa con imágenes que vienen de las sensaciones, memoria o imaginación.
La película interior de lo pensado y lo imaginado está hecha con los mismos materiales: las mismas imágenes, pero el origen de ambas es distinto. En un caso pertenece al cuerpo, y en otro a lo racional.
No distinguimos lo que pensamos de lo que imaginamos porque no sabemos la clave que los distingue: el esfuerzo. El pensamiento exige disciplina, lo cual es costoso y requiere método. Se somete a la realidad, de modo que lo que hace cuesta. En la imaginación, en cambio, todo es bueno y ocurre como uno quiere. En la realidad las cosas no ocurren así. Cuando algo no es real pertenece a la imaginación, y cuando es real pertenece al pensamiento.
El gran problema de la imaginación es que no esté gobernada por la inteligencia. Cuando sí que está gobernada por lo racional, nos ofrece muchos servicios:
El pensamiento se basa en imágenes provenientes de la imaginación, no sólo de la memoria y de las sensaciones.
La imaginación facilita el aprendizaje humano. Es como una muleta que facilita la comprensión ayudando a entender la realidad.
La imaginación facilita la creatividad porque permite construir imágenes no reales, pero basadas en datos de la realidad. Inyecta la dosis de fantasía necesaria para inventar cosas, imágenes, mundos distintos.
La imaginación presta muchos servicios, pero cuando no está gobernada por la inteligencia produce estragos como:
Disipación interior: la persona con imaginación excesiva no encontrará anclaje en la realidad. La imaginación nos va haciendo pensar en la medida en que nos interesa. Eso se produce como soñar despierto, mezclando la realidad con la ficción, los deseos con los proyectos. Esto entorpece las relaciones amorosas y sociales, y el desarrollo de las actividades. Hace difícil el arraigo con la realidad.
Expande y dilata los deseos, los aviva: un deseo es algo que desea el cuerpo. La imaginación presenta ese deseo en su mejor lado. Si el deseo busca huir del dolor, la imaginación nos presenta su lado más negativo: imágenes que facilitan la huida.
Por lo tanto los dos principales efectos negativos de la imaginación son alejamiento de la realidad y desilusión. Las personas que se dejan llevar por la imaginación no se adaptan a la realidad.
Si una persona se deja llevar por la imaginación, su vida se vuelve amarga. Esa desilusión se produce porque las imágenes imaginativas son construcciones del sujeto: la imaginación nos presenta las cosas tal como nos gustaría que fueran, lo que nunca coincide con la realidad.
También aviva nuestros deseos. En la realidad nunca se da un deseo de la imaginación, porque la realidad presenta todos los ángulos. Cuando el deseo está satisfecho cesa, en la imaginación los esfuerzos no cansan, la fatiga no nos abate, la tristeza no nos afecta. Todas las cosas concurren a nuestro bien porque seleccionamos la información.
El deseo que nos presenta la imaginación parece que nos soluciona la vida, pero la realidad siempre tiene un componente de imperfección que la imaginación no ve.
El desbordamiento de la imaginación
El gran problema de la imaginación es cuando entorpece la vida cotidiana. Esto se llama desbordamiento de la imaginación: cuando se hace ingobernable por la inteligencia. Se trata de un mecanismo normal, no patológico, que se puede producir por varios orígenes:
Constitucional: hay personas que por temperamento tienen una imaginación muy rica. Esto se soluciona mediante el autoconocimiento y el humor.
Cansancio, estrés y fatiga: refugiarse en la imaginación es un mecanismo para mitigar sus efectos.
Pereza: cuando uno es perezoso quiere cumplir con el deber. La pereza tiene unos mecanismos: lo hago mañana. Los planes son cada vez más inabordables.
Ambición desmedida: cuando uno tiene un éxito, la ambición desmedida dispara la imaginación apartando a la persona de la realidad: se busca que los demás reconozcan el éxito. También puede originarlo un fracaso.
Intolerancia a la frustración: baja resistencia al fracaso.
Dinamismo de la tristeza: refugio del sujeto en la imaginación cuando está triste.
Recursos para controlar la imaginación
La imaginación no es un mal en sí misma, pero debe gobernarse desde la inteligencia (dominio político). Algunos procedimientos que ayudan a mantener el control de la imaginación son:
Control de las sensaciones: las imágenes de la imaginación se forman a partir de las sensaciones. En la medida en que tengamos más imágenes, tendremos mayor imaginación.
Prevenir el desbordamiento de la imaginación: conocernos y sabe qué causas producen este desbordamiento. Sabiéndolo, no permitir que se desborde, y si lo hace, descansar: descentrar la actividad de aquello que nos desborda la imaginación.
No conceder demasiada importancia a las imágenes de la imaginación: para eso hay que distinguirlas del pensamiento.
Acostumbrarse a solucionar los problemas en el presente, no en el futuro.
Tener siempre responsabilidades, cosas reales que hacer.
Ofrecerle objetos buenos, que muevan al pensamiento y a la conducta positiva. Soñar despierto desde la racionalidad, no desde el cuerpo.
TEMA 3: EL CONCEPTO DE PERSONALIDAD
Personalidad es la palabra más polisémica que existe en psicología. La psicología de la personalidad estudia la personalidad normal. La personalidad sana la estudian la psiquiatría o la psicología clínica.
Persona es un concepto filosófico que responde a la pregunta: ¿Quién es el hombre?. El concepto de persona lo estudian la filosofía y la antropología, y en nuestro campo, la psicología filosófica o la psicología humanística, con la peculiaridad de que se basan en la conducta.
Personalidad: descripción
La personalidad es el modo de ser de la persona, la forma en que se manifiesta el modo de ser específico y peculiar de cada uno.
La personalidad se manifiesta en la conducta, pero el estudio de la personalidad no es un estudio de la conducta, sino de aquello que le da un carácter de unidad y consistencia. Se trata de inferir de la conducta aquello que la hace peculiar.
Para estudiar la personalidad hay dos problemas:
Tenemos que seleccionar unas conductas significativas; dependiendo del tipo de conductas seleccionadas (cognición, voluntad, conducta), tendremos los diferentes modelos de personalidad.
Cómo estudiamos esas conductas
Individuo, organismo, persona
Para entender la personalidad, la mayoría de los autores parten del concepto de individuo, sujeto individual. Los individuos se pueden diferenciar de dos maneras:
Irracional ---------- Organismo
Racional ----------- Persona
Por tanto, a pesar de que los animales tienen conducta coherente, no tienen personalidad, porque no son personas. Según Boecio, persona es: rationalis naturae individua substancia. Lo que define a la persona es la racionalidad y la individualidad, por tanto sólo pueden tener personalidad los individuos racionales.
Énfasis en lo físico.
Énfasis en lo espiritual.
Trasciende al universo por su libertad abierta y capacidad de comunicarse con los demás.
El individuo es para la sociedad
La sociedad es para la persona
El hombre es al mismo tiempo individuo y persona. Es un ser de naturaleza social: como individuo debe seguir las leyes de su especie, y para cumplir su función debe hacerlo en sociedad. Una persona no se desarrolla psicosomáticamente de forma plena si no vive en sociedad.
Pero la persona influye y es influida por lo social.
Atributos que definen el concepto de individuo
· Se refiere a un ser genérico (piedra, árbol, león, ...).
· Es un concepto singular: se refiere a uno solo.
· Es singular y completo: separado de otros individuos de su especie o género.
· Es único e indivisible, aunque puede estar formado por partes.
Problemas que plantea el concepto de individuo en el estudio científico
La ciencia estudia lo universal, mientras que el individuo es concreto. ¿Es legítimo que el individuo sea objeto de la ciencia?
En cuanto organismo sí (biología, botánica,...).
El hombre, como organismo, se puede estudiar científicamente como individuo (anatomía, fisiología, ...).
Desde el punto de vista de la personalidad, el hombre no se puede estudiar como individuo, al ser excesivamente complejo. Sin embargo, Adler trata de hacerlo.
El cuerpo ya no se manifiesta como organismo. Hay una mayor plasticidad biológica. Podemos hablar de cuerpo animado.
La persona no se manifiesta en su pureza espiritual, sino mediatizada por la materia.
Conjunto de características morfológicas y fisiológicas de un individuo. Estructura básica ordenadora de las propiedades morfológicas y funcionales actuales y potenciales del individuo.
Manifiesta la unidad de la especie.
Otorga una noción de diferencia: manifiesta la diversidad (hay individuos distintos porque hay distintas constituciones).
La constitución es lo específico, y el individuo lo genérico: individuo es lo común para todos, constitución lo diferente de cada uno. Nos damos cuenta de que individuo y constitución no son lo mismo porque podemos diferenciar un mismo individuo (tigre) con distintas constituciones. Gracias a las distintas constituciones tenemos individuo.
La constitución es algo que está en el origen de la personalidad humana. El ser se desarrolla a partir de su constitución. La forma de ser de la personalidad tiene un constituyente biológico. Pero desconocemos las leyes que rigen esa conexión, aunque sí lo podemos saber en la patología. Los datos constitucionales son importantes en patología y en psicología clínica.
Procesos de individuación, personalización y socialización
Por la libertad fundada en la razón, la personalidad acusa la individualidad
(una individualidad más estricta, más perfecta que la de los animales).
Lo que define al hombre es la persona, no el organismo. La racionalidad es lo que hace que el hombre sea hombre. Lo que fundamenta al hombre es el desarrollo de la persona: proceso de personalización. Este proceso hace que el individuo, como organismo, se individualice todavía más.
El proceso de socialización también afecta a la construcción de la personalidad.
Se diferencia de la constitución en que ésta hace referencia a las características estructurales, a lo estático, mientras que el temperamento está ligado a lo dinámico, al funcionamiento.
Se relaciona con ella ya que la constitución determina el temperamento. Hay un determinismo biológico, de modo que el temperamento está muy ligado a la herencia y a todo lo biológico.
El temperamento es muy difícil de modificar porque está vinculado a la constitución (desconocemos las leyes de esa conexión). El temperamento se modifica cuando la constitución se altera de modo traumático (lesión, cirugía, ...). Si no hay una cambio brusco en la constitución, lo normal es que no cambie el temperamento.
Es la forma secundaria de reaccionar a los estímulos; manera secundaria de respuesta que cada cual presenta según su manera de haber examinado y dirigido la respuesta temperamental con su voluntad, sentimiento e inteligencia.
No es una estructura personal dada sino construida. Lo construimos en función del temperamento, que nos inclina hacia un tipo determinado de respuestas.
El carácter se sustenta sobre lo biológico, pero no depende de ellos, sino que depende de la persona.
Denota lo distintivo de una persona: uno construye su propio carácter. Es más específico que el temperamento.
Tiene un cierto contenido ético. El temperamento no puede ser objeto de valoraciones éticas, pero el carácter sí, ya que sobre él tenemos un dominio político.
El temperamento se tiene, el carácter se forja sobre la base del temperamento que se tiene.
Carácter y personalidad son diferentes. La personalidad consistiría en el tipo de respuestas que se dan. El carácter es cómo se dan esas respuestas; el modo de presentación.
Es más importante tener respuestas adecuadas que cómo se presenten esas respuestas. Se nota si una persona tiene personalidad según el cumplimiento del deber (para saber si estamos observando personalidad y no carácter o temperamento). Es un rasgo de madurez.
CONSTITUCIÓN -determina TEMPERAMENTO -fundamenta CARÁCTER -modula PERSONALIDAD
PERSONALIDAD -modera CARÁCTER -equilibra TEMPERAMENTO	-disminuye determinismo CONSTITUCIÓN
Cuando el individuo tiene algo que no es normal en su constitución, eso influye en su personalidad. La personalidad no puede cambiar la constitución, pero sí disminuir su determinismo.
Dificultades del tema de la personalidad
La dificultad de este tema tiene tres raíces:
Situación entre psicología y filosofía: al hablar de personalidad hablamos del hombre. La noción de persona fundamenta la noción de personalidad. La noción de persona es filosófica, no experimental. La psicología tiene errores de nacimiento, entre ellos la confusión terminológica y un profundo rechazo de la filosofía. Sin embargo todo investigador y todo hombre tiene una concepción de persona, aunque sea implícita.
Complejidad de las conductas del hombre: la psicología de la personalidad basa su estudio en las conductas del hombre. Hay que estudiar aspectos biológicos, psicológicos, sociales, culturales, educacionales, ... Son factores de distinta naturaleza y de distinto nivel. Es sumamente complejo estudiar cómo se conjugan.
Necesidad de seleccionar: es imposible medir esos factores conjugados, por lo tanto, hay que seleccionar, y según lo que se seleccione aparecerán distintos modelos de personalidad.
Hemos de introducir el concepto de persona, propio de la filosofía en el estudio psicológico de la personalidad.
Es necesario reunir, sintetizar los datos de los aspectos biológicos, psicológicos, sociales, ... procesos de distinto nivel.
La psicología de la personalidad no estudia la conducta humana, sino al hombre, en base a su conducta. Es necesario saber cómo se interrelacionan los distintos datos.
Se debe decidir cuál es la unidad de análisis básico en la psicología de la personalidad. En función de tal unidad aparecerán distintos modelos de psicología de la personalidad.
No basta con la unidad de análisis. Es necesario buscar su organización para explicar la organización de la conducta.
La cuantiosa información que supone recoger la conducta de un sujeto es inabarcable desde la experimentación. Hay que hacer una selección de datos desde el punto de vista metodológico que produce dificultades desde el punto de vista científico.
Los datos de los distintos investigadores no son contrastables u homologables.
Resulta prácticamente imposible codificar, integrar, maniobrar con esa ingente información heterogénea que se genera desde la personalidad, pero no podemos obviar la integración de todos esos datos, porque esa integración es la personalidad.
La psicología de la personalidad estudia siempre, por limitación metodológica, aspectos parciales de la personalidad, pero debe referirse al todo.
El problema básico de la disciplina es que existen múltiples definiciones, esquemas, estructuras de lo que es la personalidad.
Psicología de la personalidad desde el concepto de individuo: estudios de carácter, temperamento y constitución. Realizados a principios de siglo. Determinismo.
La personalidad como persona. Años 20 - 40. Formación del carácter, identidad personal, rasgos de personalidad, conciencia.
Conductismo. Rechazo de los términos conciencia y pensamiento. Se considera lo fundamental del hombre la respuesta frente a estímulos. Medición de conductas.
Boom de la investigación. Años 60 Falta de soporte teórico. Exploración de otras ramas de estudio.
· Eclecticismo: tomar lo mejor de cada estudio.
· Recopilación e integración: crean nuevos modelos.
Influencia de la psicología social. Años 70 - 80. Influencia del medio social en la formación de la personalidad. Influencia de la psicología cognitiva: modelos cognitivos. Estilos de pensamiento.
A lo largo de este proceso se ha mantenido una fecunda línea de investigación: el hombre como ser impulsado, del psicoanálisis. También ha sido constante una reacción frente al modelo psicodinámico: la psicología humanística.
La solución de este problema sería ponerse de acuerdo en el concepto de persona.
Consenso inicial en psicología de la personalidad.
Se trata de una noción de personalidad mínima, pero consensuada entre los distintos autores.
La psicología de la personalidad estudia:
El conjunto de la conducta bajo todos sus aspectos. Las teorías de la personalidad son teorías generales de la conducta.
Tanto los aspectos internos como externos de la conducta.
La conducta normal.
Se centra en el individuo singular. Al estudiar los aspectos sociales de la conducta lo hace desde la óptica de su repercusión en la conducta individual, y relega su en consideración lo social en cuanto objeto directo de estudio.
Los objetivos propios de la psicología de la personalidad son:
Describir qué tipo de persona es el individuo que en cada caso se está considerando. Los modelos son sólo herramientas, no objetivos.
Explicar cómo se ha llegado a ser lo que es, en desarrollar esas características que le definen como individuo. Cómo el individuo ha llegado a tener esa personalidad.
Determinar en base a qué condiciones la organización peculiar de características que presenta la personalidad se puede mantener o cambiar. ¿Qué es lo que cambia en la personalidad? ¿Qué es lo que nos hace ser continuamente peculiares?
Señalar cómo se pueden emplear los conocimientos de la personalidad para explicar la conducta y predecir el comportamiento futuro de un individuo. Al hacer esta predicción hay que tener en cuenta
· Que existe la libertad: la conducta no siempre se puede predecir. No hay determinación.
· Que la psicología no es futurología ni conocimiento vulgar. Conocemos de verdad a una persona cuando sabemos explicar por qué ha realizado una conducta. El análisis de la personalidad no es el de la conducta, sino el de aquello que da consistencia a la conducta: conocer qué hace peculiar y constante a la conducta.
De la existencia de esta inicial y leve convergencia en la heterogeneidad y diversidad de puntos de vista se desprende:
La posibilidad de enmarcar el concepto de personalidad en un conjunto de características en las que coinciden la mayoría de la disciplina: concepto de personalidad, y lógicamente la existencia de una disciplina llamada psicología de la personalidad.
Ahora bien, ese consenso inicial es lo suficientemente amplio como para dar cabida a una abigarrada heterogeneidad de modelos de personalidad: modelos o teorías de personalidad.
La personalidad es algo distinto y propio de cada persona; la personalidad resalta el carácter único de cada individuo. Al hablar de personalidad nos referimos a lo propio y característico de cada individuo. A partir de ahí hay diferencias en cuál es esa unidad, qué la define, cómo se explica. Otro problema es hasta que punto se puede estudiar científicamente lo individual.
La personalidad y su estudio abarcan toda la conducta del individuo, tanto la conducta manifiesta: lo observable, como la experiencia interna. Aunque en esto último no hay un consenso total. El problema surge al determinar cómo se trabaja científicamente con la conducta interna, que por su carácter íntimo es de difícil medición, y no puede ser cotejada con la conducta externa al ser de naturaleza distinta.
La personalidad estudia las características consistentes y duraderas de la conducta de los individuos: respuestas habituales ante situaciones distintas.
· Primer problema: ¿Cambia la conducta con el tiempo? Evidentemente algo cambia a lo largo del ciclo vital. Se da la paradoja de que no podemos cambiar de cuerpo ni de personalidad, sin embargo hay cosas que cambian en la personalidad.
· Segundo problema: Naturaleza y efectos de los elementos prevalentes en la determinación de la conducta individual: qué es lo que se mantiene constante. Se ha dado una polémica entre personalismo y situacionismo.
El personalismo afirmaría que existe una forma de enfocar la conducta constante y permanente, porque lo propio del hombre es el medio interno, y la persona no cambia.
El situacionismo afirmaría que se puede mantener la personalidad porque la inconsistencia de la conducta viene determinada por los cambios en el entorno del sujeto.
De esta polémica nacen las teorías interaccionistas: influyen tanto lo interno como la estimulación del medio. Lo interno y lo externo interactúan.
Ese modo habitual de responder tiende a interpretarse en términos de sistema de rasgos o de organización global de funciones adaptativas. Una especie de sustrato que mantiene y unifica los distintos procesos y estados psicológicos (noción de sujeto).
La personalidad no se estudia estudiando las conductas, sino aquello que hace que sean coherentes. No puede consistir en un sumatorio de conductas. Aunque casi todos los autores están de acuerdo con la noción de sujeto, hay divergencias en su explicación:
· Sujeto como sustancia: hay una unidad en el sujeto. La sustancia es algo que desde dentro impulsa a la conducta. Es una explicación propia de la psicología de las facultades y psicología humanística. Según algunos autores sería algo biológico que da unidad a la conducta (organismo), y los animales tendrían por tanto esa unidad de conducta. Según otros sería de naturaleza racional (persona).
· Sujeto como conciencia: algo que hace actuar al sujeto. No es algo de fuera, sino algo interno que hace que el sujeto obre de forma constante. Aunque esta noción es muy aceptada, tiene problemas metodológicos: no se puede definir científicamente la conciencia (medir, experimentar). No se puede sistematizar la subjetividad, en su funcionamiento, bases y grados. No hay métodos para evaluarla sistemáticamente.
· Sujeto como conducta: surge como reacción a la anterior. La conducta es lo que se puede medir, y el sujeto es la conducta. La personalidad son los rasgos típicos y característicos de la conducta de un hombre. Pero el sujeto no es eso, sino la variable intermedia entre la persona y la conducta.
· Como constructo: consideran que deben medirse las conductas, pero no son la personalidad, sino que la personalidad es aquello que las unifica: la organización interna de la conducta, constructo teórico que el investigador crea para trabajar científicamente con los datos. Según esto la personalidad no sería real, sino algo inventado para explicar la inabarcabilidad de la conducta.
· Como sistema: proviene de la teoría general de sistemas, y estudia lo mismo que los constructos teóricos, pero en función de las variables de la realidad. La personalidad puede corresponder a un sistema abierto, ya que actúa en interrelación con el medio.
Primacía de las funciones afectivas y tendenciales. Esa integración de las conductas nace fundamentalmente de las funciones afectivas y tendenciales, parte oréctica del hombre: voluntad, afectividad, motivación. Esta visión ha predominado hasta que los modelos cognitivos han afirmado que la inteligencia también interviene ne la génesis de la personalidad.
Base de predicción de la conducta futura del individuo: la personalidad es lo que explica la conducta de un sujeto. Conocerla permite predecir cómo va a reaccionar un individuo ante estímulos distintos.
El concepto de personalidad no implica ningún juicio de valor sobre la persona. El psicólogo de la personalidad sólo busca describir, explicar y predecir el comportamiento o la conducta de los individuos. La persona tiene un carácter moral, pero el psicólogo no puede hacer nunca un juicio moral de la personalidad.
Modelos o teorías de personalidad
Nacen del ténue consenso de los expertos en personalidad en la noción de persona. Hay mucha heterogeneidaden estos modelos. Existen tantas teorías de la personalidad como modelos. Según los criterios que establezca cada autor sale un modelo distinto.
1. Modelo biológico o constitucional. Kretschmer, Sheldon.
Se fundamenta en que si la constitución determina el temperamento y éste el carácter, y la personalidad está detrás del carácter, lo biológico del sujeto enmarca la personalidad.
La personalidad está determinada por lo biológico; la base donde se forma la personalidad es constitucional: hay correlación entre constitución - temperamento - carácter y personalidad.
Los autores de esta escuela estudian la constitución, y en función de este estudio encuentran distintos tipos de personalidad. Presenta dos dificultades:
Sabemos que existe una correlación entre lo biológico y el tipo de personalidad, pero no sabemos el nexo de unión. Sabemos que hay una causa que lo produce, pero desconocemos el proceso; no podemos calcularlo.
La personalidad no es un factor exclusivo de la biología, sino que también intervienen lo racional y otros factores. No hay una relación unívoca entre lo biológico y la personalidad, sino que existen otros factores. Estos modelos carecen de un marco de referencia donde se establezca esta verdad indiscutible.
Tiene que ver más con la medicina que con el desarrollo de la personalidad.
2. Modelo psicométrico. Cattell, Guilford, Eysenk
Se fundamenta en el análisis de rasgos. Algunos autores los llaman rasgos, otros los llaman factores o proyecciones. Todos coinciden en considerar la personalidad como un conjunto más o menos sistemático de disposiciones a reacciones de un cierto modo homogéneo ante situaciones dispares.
Los factores y rasgos explican por qué la conducta de un sujeto es siempre de una manera determinada, cómo se articulan los mecanismos personales para que funcione igual, para que aparezcan las respuestas de una determinada manera. No explica por qué se produce la conducta. Dice “esto viene de aquí”, pero no “por qué”.
Existe una confusión porque definen los modelos psicométricos como aquellas teorías de la personalidad que se entresacan del análisis factorial. Los modelos explican la conducta en función de unos rasgos, en cuanto a la conducta, que aparecen saturados.
Hay dos tipos de escuela:
Escuela inglesa: las estructuras de personalidad se reducen a tres dimensiones que explican el conjunto de la conducta. Estos superfactores son: introversión - extroversión, neuroticismo - control, psicoticismo - normalidad. En función de esos factores nos sanlen diferentes personalidades. Es conocida como escuela de los factores generales. A ella pertenece Eysenk.
Escuela americana: hay muchos factores específicos en la personalidad que explican la conducta. Son poco operativos y están saturados por factores generales como introversión - extroversión y neuroticismo - control.
Los factores específicos dependen de los autores. Algunos llegan a decir que hay 17 factores. La personalidad es un conjunto de muchos factores y tenemos que saber el perfil de cada factor. Se hace un análisis factorial y se ven las relaciones entre los factores. Para conocer la personalidad tendré que conocer estos factores.
La diferencia entre las dos escuelas radica en que los factores específicos son de primera y segunda generación. En la escuela inglesa la personalidad tiene 3 factores generales, mientras que en la americada tiene gran cantidad de factores específicos.
El problema de este modelo es que nos dice qué actúa, pero no cómo actúa. Explica la conducta pero no dice si los factores son innatos o adquiridos y cuál es el origien de la conducta.
Otro problema es la complejidad de sus modelos.
3. Modelo funcional o conductista. Skinner.
Lo único que se puede medir es la conducta. Este modelo es de Estímulo - Respuesta. El paradigma de funcionamiento de la personalidad es que las respuestas son función de los refuerzos, que son los estímulos que vienen del medio. La respuesta es la reacción ante un estímulo. Por lo tanto, si mido los estímulos y las respuestas, eso es la personalidad. El modelo conductista niega la función del sujeto.
De estos modelos han nacido las técnicas de modificación de conducta, que tienen evidencia clínica, experimental y teórica, de que modelan la conducta de los sujetos.
El punto de razón es que hay correlación en el hombre entre lo biológico y la personalidad. Lo que pasa es que no sabemos cuál es el nexo de conexión entre ambos. Si cambiamos las reacciones estimulares, el sujeto cambia. Hay un nexo de unión que se ve en lo patológico.
Al cambiar la constitución cambia el temperamento. Hay una parte del hombre que cambia ante estas técnicas de modificación de conducta.
4. Modelo psicosocial. Bandura
Aparece como reacción contra los modelos anteriores, en los que la personalidad viene hecha. Este modelo pone de relieve que la personalidad es adquirida. Lo importante es la adquisición de la personalidad como reacción a los estímulos del medio. Enfatiza el hecho de la construcción de la personalidad en intercambio con el medio social.
Ha dado lugar a dos líneas de investigación:
Dirección sociotrópica: se centra en el análisis de las condiciones ambientales y su repercusión en la persona: cómo el medio influye en el sujeto.
Dirección psicotrópica: estudia cómo el sujeto asume los estímulos del medio. En función de esto estará el tipo de respuestas que ese sujeto dé.
Ambos tienen parte de razón. Es un problema saber cuándo un sujeto es activo o reactivo ante el medio. Este modelo da escasa importancia a lo biológico y a lo racional.
5. Modelo cognitivo. Witkin, Lewin, Combs, Kelly, Snygg.
Estos modelos nacen contra la importancia que tradicionalmente se ha dado a la parte oréctica del sujeto. En 1969 se publicó el libro Persona, carácter y personalidad, que reivindicó la importancia de la inteligencia (estilos de pensamiento, imaginación, ...) y su influencia en la personalidad y la afectividad del hombre.
Inteligencia y voluntad interactúan en el sujeto. Estos modelos corren el riesgo de caer en la exageración y olvidar lo oréctico.
6. Modelo psicodinámico. Freud, Adler, Jung, Murray.
Toda la conducta del hombre es el despliegue de un principio subjetivo intrínseco. La conducta del hombre nace de un determinismo psíquico: las acciones del hombre se encuentran inducidas por la fuerza de las pulsiones instintivas (situación interna del organismo). En el psicoanálisis ortodoxo, estas fuerzas son de carácter sexual.
Esas fuerzas impulsivas generan desajustes o conflictos internos en el sujeto. Son la raíz sobre la que se articula la conducta. De la resolución o no resolución de esos conflictos internos nacen los tipos de personalidad. La resolución o no resolución de esos conflictos, cuando va más allá de la normalidad explica las enfermedades mentales, concretamente la neurosis.
Elementos básicos de esta teoría son instinto, pulsión, mecanismos de defensa, represión, simbolismos, sublimación, transferencia, trauma.
7. Modelos humanísticos
El rasgo más notorio y típico es la acentuación del concepto de persona. siempre parten de él como punto previo de análisis. Tratan de entender qué es el hombre para luego explicar su conducta.
Cada psicólogo humanista tienen su propia teoría de la personalidad, distintas todas ellas entre sí. Bugental ha intentado ordenarlas, y todas están de acuerdo en que:
El ser humano es superior a la suma de sus partes.
La existencia del hombre se realiza necesariamente en un contexto interpersonal.
El ser humano está presente así mismo en términos de una experiencia interior indeclinable: los humanistas dan prioridad a los aspectos internos del sujeto.
Al hombre le compete esencialmente la decisión: el resultado de todos los factores subyacentes (biológicos, historia, ...) es un acto voluntario. Cada uno tiene la personalidad que quiere.
La conducta humana es intencional. Siempre tiene un objetivo y se dirige a algo.
La psicología humanista y la psicología experimental están en conflicto desde su origen. A pesar de este conflicto, ambas podrían ser compatibles. La psicología humanística plantea hipótesis que están más allá de la investigación, haciendo avanzar la ciencia, aunque su problema es la falta de comprobación de sus principios, que es el punto fuerte de la psicología científica.
En el fondo el problema es que hay distintos niveles epistemológicos o metodológicos.
La psicología de la personalidad estudia la personalidad normal. Hay zonas donde la personalidad se desarrolla con normalidad y otras en las que no. Si hay muchas zonas fuera de lo normal, esa persona no será normal. Debemos saber cuáles son los trastornos de personalidad. Esto se estudia para saber dónde está lo normal y para saber cómo utilizar los términos.
En psicología y psiquiatría, al principio cada uno diagnosticaba los trastornos con una nomenclatura propia. En la actualidad se utilizan dos nomenclaturas:
- La del CIE - 10 (1992)
- La del DSM - IV (APA, 1994)
Los trastornos de personalidad no son enfermedades mentales, son personalidades anómalas. Se trata de un patrón permanente e inflexible de experiencia interna y de comportamiento que es estable en el tiempo, se pone de manifiesto en una amplia gama de contextos y causa una desadaptación significativa o malestar subjetivo.
Interacciones sociales inadecuadas: les suele resultar difícil establecer o mantener relaciones amorosas o de amistad.
Encuentran dificultades en el trabajo y en la vida cotidiana.
No se perciben como problemáticos. No buscan ayuda especializada.
El diagnóstico de los trastornos de personalidad (personalidad anormal o patológica) es función exclusiva del clínico: psiquiatra o psicólogo.
El trastorno de personalidad se refiere al conjunto del modo de ser de una persona, y no a aspectos parciales. Por ejemplo, si una persona presenta una fobia o una depresión, sabemos que normalmente no es así. Es su comportamiento lo que está alterado, de forma transitoria o episódica. Por trastorno o personalidad anormal nos referimos a que su modo de ser sea habitualmente patológico.
Para diagnosticar un trastorno, una persona no tiene que presentar todas las características típicas, pero sí la mayoría (las nomenclaturas indican el número de criterios mínimos a cumplir en cada caso).
No en todos los casos de trastornos de personalidad se necesita ayuda psicológico (ej. Caso de personalidad dependiente con pareja sobreprotectora). Contrariamente puede darse el caso de personalidad normal que necesite ayuda psicológica para solventar algún rasgo desadaptativo.
Para el diagnóstico es más importante el motivo del síntoma que el síntoma en sí mismo. Por ejemplo, los esquizoides, paranoides y evitativos no suelen tener amistades, sin embargo, en el caso del paranoide es porque desconfía de los demás, el esquizoide porque no se interesa por las relaciones interpersonales, y en el del evitador simplemente porque no sabe o le cuesta establecer relaciones sociales.
Existe un grupo de trastorno de personalidad no especificado porque incluyen síntomas de más de un tipo, sin reunir los criterios completos de ninguno de ellos.
En la actualidad están siendo investigados, aún sin describir, los trastornos depresivo y pasivo - agresivo de la personalidad.
Grupo A: Exterativos / Excéntricos
· Trastorno paranoide.
· Trastorno esquizoide.
· Trastorno esquizotípico.
Grupo B: Dramáticos / Emocionales / Inestables
· Trastorno antisocial.
· Trastorno límite de la personalidad.
· Trastorno histriónico.
· Trastorno narcisista.
Grupo C: Ansiosos / Temerosos
· Trastorno de la personalidad por evitación.
· Trastorno de la personalidad por dependencia.
· Trastorno obsesivo - compulsivo.
· Trastorno de inestabilidad emocional (CIE - 10)
Rasgos característicos de cada trastorno
1. El rasgo central del trastorno paranoide es la suspicacia y el recelo respecto a los demás hasta el punto de ver siempre actitudes malintencionadas en la conducta ajena. Consideran que los demás pretenden engañarlos o aprovecharse de ellos.
2. Tiene un fuerte sentimiento de importancia personal, en forma de convencimiento propio acerca de su inusual capacidad para grandes empresas y aspiraciones, que mantienen a persar de sus modestos logros.
3. Excesiva sensibilidad y susceptibilidad, personas de fácil vergüenza y prontas a sentirse humilladas (de forma desproporcionada y teatral).
4. Respuestas agresivas desproporcionadas a la situación que las generó.
El término esquizoide es descriptivo, y no tiene nada que ver con la esquizofrenia.
1. Se caracteriza por la falta de necesidades sociales o por una incapacidad para desarrollar relaciones interpersonales.
2. El rasgo típico es la asuencia de generar o sentir calor emocional, incapaces de expresar afecto o ternura, aislados y solitarios, fríos, sin sentido del humor, críticos hacia los demás, autosuficientes.
3. Sus opiniones y aficiones favorecen el aislamiento y el individualismo.
4. Son introspectivos y más propensos a la fantasía que a la acción.
5. Esa frialdad emocional la manifiestan incluso en su propia familia.
1. Se caracterízan por tres síntomas:
A) Escasa capacidad para mantener relaciones interpersonales.
B) Distorsiones en la forma de pensar.
C) Conductas o comportamientos excéntricos.
2. Sienten malestar interior cuando interactúan con los demás a cuasa de miedos de tipo paranoide.
3. Presentan creencias raras o pensamientos mágicos: telepatía, sexto sentido, superstición, clarividencia, experiencias perceptivas inusuales.
4. Su lenguaje suele ser raro: vago, metafórico, estereotipada, y con una apariencia externa extraña o peculiar.
5. La personalidad esquizotípica es considerada generalmente como un indicador de riesgo o vulnerabilidad para la esquizofrenia.
Es fácil de diagnosticar.
1. También conocida como personalidad psicopática o sociopática. Se caracteriza por cuatro rasgos básicos:
· Fracaso en las relaciones afectivas.
· Actos impulsivos o reacciones en “cortocircuito”.
· Ausencia de sentimientos de culpabilidad.
· No aprendizaje de las experiencias personales adversas.
2. Un rasgo esencial, del que se supone que derivan otros, es la falta de respuesta afectiva (aplanamiento emocional): incapacidad para establecer lazos afectivos, ausencia de culpabilidad y de arrepentimiento, no considerar el mal que sus actos generan en otros, mentir y engañar para conseguir sus objetivos, manipular a los otros, ...
3. Fracaso en la adaptación a las normas sociales, conductas deshonestas, despreocupación por las conductas que generan riesgos personales o en los demás y gusto por las actividades peligrosas y amenazantes, irresponsabilidad en sus compromisos habituales, incapacidad para planificar su actividad (gastos, objetivos laborales, aspectos de la vida cotidiana, ...).
4. Impulsivos, irritables, agresivos. Frecuentemente son consumidores de alcohol y drogas. Suelen desembocar en conductas delictivas.
5. Para el diagnóstico de la personalidad antisocial se requiere una edad mínima de 18 años (no es un problema de adolescencia) y que los síntomas comenzaran con anterioridad a los 15 años (es un problema de personalidad, no de comportamiento).
6. La investigación actual señala que este tipo de trastorno tiene una alta correlación con un sistema disciplinar familiar inconsistente o errático.
1. Se caracteriza por presentar casi simultáneamente síntomas neuróticos, psicóticos y psicopáticos, sin que por su sintomatología pueda diagnosticarse claramente en ninguno de estos grupos.
2. Por lo tanto, su diagnóstico diferencial es muy difícil, y se suelen incluir en categorías psiquiátricas.
3. El infantilismo emocional es, tal vez, la única característica definida de este trastorno.
1. Se define por la dramatización, un comportamiento teatral, afán de llamar la atención y una relación social centrada en uno mismo.
2. Se comportan de forma teatral y exagerada, dramatizan, no se sienten cómodos si no son el centro de atención.
3. Suelen ser o intentan ser seductores y atractivos. Lo suelen conseguir por sus comportamientos y acciones ampulosas y teatrales. Pero su sugestión es momentánea y sus relaciones sociales efímeras y cambiantes (con rupturas aparatosas y teatrales).
1. Se caracteriza por un sentimiento de gran importancia personal, por fantasías de éxito, poder o belleza ilimitadas, por una necesidad exhibicionista de constante atención y admiración.
2. Responden a las críticas de los demás con indiferencia, arrogancia, agresividad e intentando humillar.
3. Siempre reclaman de los demás un trato especialmente favorable.
1. Fuerte sentimiento de inferioridad: autoevaluación negativa y sensación de inadecuación social.
2. Inhibición social porque renuncian a establecer relaciones interpersonales por miedo al rechazo o la humillación.
3. Personalidades con bajos índices de autoestima: tendencia a minusvalorar los propios logros y cualidades y a exagerar los defectos.
4. Especialmente vulnerables ante la crítica.
1. La principial característica es la necesidad general y excesiva de que alguien se ocupe de ellos (inseguridad).
2. De esta necesidad nacen:
· Incapacidad para tomar decisiones sin recibir consejo y apoyo de otros.
· Deseo de evitar responsabilidades.
· Dificultades para emprender proyectos por uno mismo.
· Escasa autoconfianza en las propias capacidades.
· Dificultad para expresar desacuerdo con los demás.
· Excesiva preocupación por recibir aprobación de los demás.
3. En la amistad y en el amor suelen buscar más el amparo personal que la persona del otro.
PERSONALIDAD OBSESIVO - COMPULSIVA
1. Presentan un patrón general de preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control que les lleva a una falta de flexibilidad, espontaneidad y eficacia.
2. Están permanentemente preocupados por las listas, las normas, los detalles, el orden, la organización, los horarios, hasta el punto de perder de vista el objeto principal de la actividad.
3. Excesivamente minuciosos, rígidos, escrupulosos e inflexibles.
4. No son conscientes del caos que generan a las personas cercanas su rigidez en el perfeccionismo.
5. Son incapaces de delegar su tarea o su función.
6. Los cambios les perturban y prefieren la rutina de lo conocida.
1. El trastorno de inestabilidad emocional o personalidad explosiva se define por una marcada predisposición a actuar de manera impulsiva por falta de control de sí mismo y sin tener en cuenta las consecuencias negativas que pudieran derivarse.
2. Personas con falta de control de sus emociones y, por lo tanto, a merced de los arrebatos de ira momentáneos.
3. Suelen ser personas de ánimo inestable y caprichoso.
4. No suelen presentar dificultades especiales en el trato social.
El estudio de la personalidad presenta varios problemas:
Qué modelos de personalidad escogemos para realizar el estudio.
Qué unidad de análisis elegimos al plantear el estudio de la personalidad; esto supone un sistema metodológico.
Para qué medimos la personalidad. El objetivo del estudio (selección de personal, consulta clínica, ...) determinará los datos que se van a recopilar.
En psicología de la personalidad se han dado dos extremos:
· Lo importante en la medición de la personalidad son los datos psicotécnicos.
· Lo importante en la medición de la personalidad es el juicio clínico.
La polémica está actualmente superada. Se está de acuerdo en que hay que utilizar ambas. El estudio de la personalidad tiene que ser una interpretación subjetiva basada en datos objetivos.
Informes que el propio sujeto da de su vida. Plantean problemas de objetividad:
Son información subjetiva, seleccionada subjetivamente por el propio sujeto.
En las partes objetivas nos podemos preguntar: ¿sabe el sujeto describir adecuadamente su vivencia interna?
Para evitar estos problemas no se debe trabajar sólo con autoinformes. La importancia del contenido de un autoinforme viene dada por la pericia del que lo interpreta (experiencia clínica).
· Entrevistas orientativas.
· Entrevistas clínicas.
Los cuestionarios, escalas e inventarios de personalidad consisten en grupos de ítems, normalmente preguntas, relacionadas con pensamientos, sentimientos (conducta interna) y acciones (conducta externa). Se caracterizan por:
Ser estructurados: tanto las preguntas o afirmaciones, como las respuestas que se piden están previamente especificadas.
Estar estandarizados: se han de administrar a muestras representativas de la población, bajo condiciones estándar, para obtener datos normativos.
Datos normativos: han de presentar una validación significativa de los datos.
Problemas en la aplicación de los tests de personalidad:
Falseamiento de los datos: el sujeto contesta no con sinceridad, sino intentando dar una imagen distorsionada de sí mismo (autoengaño o distorsión inconsciente).
Deseabilidad social: tendencia a responder de la manera más aceptable social o culturalmente.
Aquiescencia: contestar de acuerdo a lo preguntado, con independencia del contenido; considerar que lo preguntado es la afirmación correcta de un enunciado (en el sentido ético o cultural).
No colaboración: casos en que la persona no tiene interés en colaborar y responde al cuestionario sin prestarle atención, o sencillamente marcando las alternativas de respuesta al azar.
La mayoría de las personas, probablemente son sinceras al responder, especialmente cuando está claro que no va contra sus intereses. El falseamiento suele darse en situaciones en las que el sujeto busca un determinado resultado, como pruebas para la selección de personal.
Para evitar estos problemas, los tests añaden escalas de sinceridad.
Ejemplos de tests de personalidad:
· CEP de Pinillos.
· EPQ - R de Eysenck 1997
· 16 PF de Cattell
· 16 PF 5
Consisten en presentar al sujeto estímulos ambiguos o poco estructurados, para que él los complete o interprete. La idea fundamental de que se parte es que cuando se pide a una persona que estructure los estímulos ambiguos, lo que hará será manifestar su propia percepción sobre diferentes personas y situaciones, y mostrará aspectos de la propia personalidad.
· Parten de la proyección: un principio propio del psicoanálisis.
· Sólo los deben utilizar los profesionales.
Resulta fácil falsear la respuesta.
Son muy sensibles a las condiciones en las que se administran.
Las puntuaciones y la interpretación de las respuestas varían según la orientación teórica del examinador.
Presentan datos normativos inadecuados o poco representativos, o ni siquiera los ofrece.
Los coeficientes de fiabilidad (acuerdo entre evaluadores, estabilidad de las respuestas, y sobre todo validez) son generalmente bajos.
El TAT - Test de Apercepción Temática.
Al sujeto se le sugiere que se trata de un test de imaginación, por el que se medirá su inteligencia. Se le muestran láminas, de las que debe componer una historia que tenga muchos actores, indicando lo que hacen y piensan, expresando sus pensamientos a medida que aparecen en su mente.
Se trata de 30 láminas, escogidas aleatoriamente, o las que interesan al entrevistador. Suele hacerse en dos sesiones.
Se educen los denominadores comunes: las conexiones y enlaces que articulan e integran los datos significativos hallados en generalizaciones y con sentido.
Tal interpretación debe realizarse como si en lugar de historias inventadas se tratase de relatos acerca de la conducta real del sujeto.
Para interpretarlo hay que:
· Conocer al sujeto.
· Considerar la totalidad de las historias.
· Considerar lo esencial, desechar lo incidental e inespecífico.
· Considerar los conjuntos dinámicos: antecedentes y consecuentes de cada dato.
· Considerar las recurrencias de datos.
· Considerar las interrelaciones dinámicas entre los datos.
Se presentan al sujeto viñetas con situaciones en las que hay que responder a uno que nos dice algo.
Se deja responder al sujeto lo primero que se le ocurre.
Se leen las respuestas al final.
El examinador interpreta las respuestas.
Tests subjetivos
Informan sobre la personalidad de manera profunda y operativa, no como los tests objetivos, que dependen de la interpretación del propio sujeto. Son pruebas intermedias entre los tests objetivos y los proyectivos.
Las técnicas subjetivas o de calificación son procedimientos de evaluación que consisten en pedir la descripción, codificación o clasificación de características de la persona. Esta descripción la puede hacer el mismo sujeto (autocalificación) o alguna persona que lo conozca suficientemente. A menudo se combinan y comparan los dos procedimientos.
Presentan la dificultad de la escasa estructuración y estandarización de la prueba, y el efecto halo en las calificaciones de otras personas.
Clasificación Q (Stephenson 1953)
Se le pide al sujeto que ordene 100 frases descriptivas de aspectos de la personalidad, según considere que sean más o menos afines a su propia persona. Realizará esta ordenación en base a su self real (lo que piensa de sí mismo) y su self ideal (lo que le gustaría ser).
Ejemplo de adaptación de una clasificación Q (Corner y Scheier 1997)
A menudo me siento culpable.
Expreso mis emociones libremente.
Generalmente soy feliz.
Soy propenso a cambiar de humor bruscamente.
Me siento ansioso fácilmente.
Me exijo mucho a mí mismo.
Me resulta fácil estar con los demás.
A menudo me siento llamado por los demás.
Mis problemas son responsabilidad mía.
Estas frases se incluyen en las siguientes categorías:
Se repite el procedimiento pero pensando cómo nos gustaría ser.
Haciendo este test y un test proyectivo se puede conocer profundamente a una persona.
Test de los constructos personales: REP - Test (Kelly 1955)
Se le pide al sujeto una lista con los nombres de las personas que ocupan diferentes roles en su vida (padres, marido, hijos, ...). Estas personas se comparan en grupos de tres. El sujeto debe decir en qué se parecen dos de ellas, y en qué contrasta la tercera con las otras dos.
El concepto de madurez es algo más que la personalidad sana, equilibrada, normal o psicohigiene (aunque la madurez presupone estos conceptos). Añade un cierto carácter ético. El hombre maduro utiliza los mecanismos de su personalidad para lo que tiene que utilizarlos. La personalidad madura es la personalidad normal que consigue la intencionalidad de la conducta. No se trata sólo de tener los mecanismos de la personalidad, sino de dirigirlos.
Todos los investigadores están de acuerdo en la necesidad de la madurez, y en cuándo alguien tiene una personalidad madura, pero no hay acuerdo en los criterios de madurez.
Teoría de la personalidad madura de Allport
Condiciones previas de la madurez
La persona madura tiene conflictos, problemas y dificultades, y los sabe solucionar. Se trata de conflictos normales, no patológicos.
El concepto de madurez no guarda dependencia con la edad. No es un concepto cronológico, sino psicológico. Adecuación a la edad. Esto no obstaculiza que la madurez aumente con la experiencia, cuando ésta es bien vivida.
La personalidad madura no es el equilibrio o buen funcionamiento de los mecanismos psicológicos.
La personalidad madura es un concepto ideal. Las descripciones que de ella se hacen son “tendencias hacia”. No se encuentran en la vida real.
Aunque nadie busca el sufrimiento ni lo desea para sus hijos, es dudoso que una vida de comodidades pueda conducir a la madurez.
Carácter ético: la madurez es una noción psicológica, no ética, pero tiene un carácter ético.
Extensión del sentido de sí mismo: salir fuera de una mismo. Una persona madura tiene un proyecto vital: un proyecto personal, no personalista (la naturaleza de la madurez es intencional).
Relación emocional con otras personas: el sujeto quiere ver cómo la otra persona crece. Esto se concreta en la tolerancia en el trato. Hay correlación entre personas muy convencidas de sus creencias y tolerancia.
Seguridad emocional, en el sentido de aceptación de sí mismo. Una aceptación racional, asumiendo los puntos fuertes de la personalidad.
Percepción realista de las propias posibilidades: ambición proporcionada a las posibilidades.
Autoobjetivación: conocimiento de sí mismo y sentido del humor (no equivale a simpatía).
Filosofía unificadora de la vida: saber a dónde se va. Se puede tener por creencias personales o por reflexión acerca de la vida.
Lo más importante de todo es cumplir con el deber.
Necesidades de deficiencia: la persona se activa en función de carencias (comida, seguridad, amor, atención).
Necesidades de crecimiento: acaban en la autorrealización. Una persona madura es una persona autorrealizada.
Se trata de un modelo muy individualista.
Modelo de Rojas
· Presencia de un modelo de identidad.
· Salud física, como facilitadora.
Modelo de Polaina - Lorente
· Capacidad de formulación de un proyecto personal y de compromiso.
· Dominio de sí mismo, contrapuesto a formas patológicas de seguridad e inseguridad excesivas.
Caracteriología de Le Senne
Es un eficaz instrumento en el ámbito de la orientación psicopedagógica en clínica.
· Se fundamenta en datos de la observación directa (comprensibles por una persona sin formación especializada).
· Describe el carácter de forma asequible y comprensible para personas no iniciadas en la terminología psicológica.
· Se fundamenta en apreciaciones que no descuidan los datos corporales (temperamento).
Constituyen tipos descriptivos con solidez porque han superado distintas épocas históricas. Está fundamentado en los datos corporales: origen médico (humores), y correlaciona con los datos de la observación.
Representa tipos ideales:
· No existen en la realidad, pero podemos adscribir a la gente a ellos, aunque lo normal es que la gente se sitúe entre dos tipos colindantes.
· Representan rasgos predominantes del carácter.
Tienen un carácter ético, pero no son un juicio ético. Como son tipos descriptivos ideales marcan un ideal hacia el cual se puede dirigir sensatamente la madurez de la persona.
No conllevan un juicio de valor ético; son meras descripciones de la personalidad. No hay un tipo mejor que otro.
La caracteriología de Le Senne parte de su definición de carácter: conjunto de disposiciones congénitas que forman el esqueleto mental (personalidad) de un hombre.
Propiedades constitutivas del carácter
La personalidad no es la suma ni cada una de las propiedades sino su interconexión o punto de enlace: las propiedades constitutivas no pueden considerarse como realidades independientes o directamente relacionadas. Representan elementos esencialmente intercomunicados para configurar el carácter.
Impacto subjetivo que los acontecimientos y las vivencias interiores o exteriores provocan en la vida orgánica y psicológica de la persona (proporción o desproporción entre la importancia objetiva de un acontecimiento y la conmoción que produce en el sujeto).
(No confundir con ser trabajador: es un rasgo de la personalidad, no un hábito de la persona. Se puede ser inactivo y trabajador).
Dirige sus dinamismos personales hacia la acción. Se distingue fundamentalmente porque trabaja sin esfuerzo. (Predisposición a la acción, concentración inmediata, facilidad para el cambio de actividad).
Los obstáculos le refuerzan hacia la acción; a los inactivos los obstáculos los desaniman y desalientan.
Duración y persistencia de las vivencias en la conciencia.
Primarios: aquellos a quienes las impresiones producen efectos inmediatos pero poco duraderos. “Escribimos fácilmente sobre la arena, pero eso se borra también fácilmente.”
Secundarios: aquellos que mantienen los acontecimientos y las impresiones y que influyen en su comportamiento posterior, incluso después de mucho tiempo “Grabamos trabajosamente sobre el mármol, pero lo que hemos grabado permanece.”
Exageradamente conmovible.
Violento en la expresión; habla con entusiasmo.
Inclinado a criticar; protesta.
Salta de la alegría a la tristeza.
Ríe y llora mucho.
Muy charlatán.
Imaginación muy rica.
No emotivos
No se ruboriza ni palidece nunca.
Habla sin prisa, no cambia de voz.
Insensible a la bronca.
Indiferente, no protesta.
Sin cambios repentinos de humor.
Paciencia ejemplar.
Siempre atento a hacer.
Preferible el trabajo impuesto.
Cumple su tarea sin demora.
Persevera, se siente animado por las dificultades.
Emprende el trabajo rápidamente.
Práctico y desenvuelto.
Soñar o perder el tiempo.
Poco trabajo útil en mucho tiempo.
Siente horror al trabajo impuesto.
Tiende a aplazar.
Se desalienta.
Nada combativo.
Muy indeciso.
Muy lento para iniciar el trabajo.
Sin ningún sentido práctico.
Mucho tiempo bajo una impresión.
Difícil de reconciliar.
No cambia nunca de compañeros.
Enemigo de la novedad o del cambio.
Imposible de convencer.
Hace lo imposible por cumplir sus promesas.
Piensa con frecuencia en las mismas cosas (lo que le preocupa).
Ansioso e inquieto normalmente.
Muy respetuoso de la ley.
Capaz de dominar sus impulsos inmediatos.
Fácil de consolar.
Se reconcilia inmediatamente después de un arrebato.
Muy inconstante en sus simpatías.
Entusiasta del cambio.
Muy fácil de convencer.
No mantiene sus promesas.
Sólo piensa en lo inmediato.
Abiertamente indiferente.
Siempre dispuesto a transgredir la ley.
Incapaz de resistir a la presión de los intereses inmediatos.
En función de estos tres componentes del carácter aparecen diferentes tipos de carácter:
· E A P - Colérico.
· E A S - Apasionado.
· E nA P - Nervioso.
· E nA S - Sentimental.
· nE A P - Sanguíneo.
· nE A S - Flemático.
· nE nA P - Amorfo.
· nE nA S - Apático.
Desarrollo y formación de la personalidad
Debemos desarrollar por completo la personalidad normal. Hay tres procesos en el desarrollo de la personalidad:
Proceso de individuación o individualización: consiste en el desarrollo de la personalidad desde el punto de vista psicosomático. Se desarrolla a lo largo del ciclo vital: toda la vida. Debemos construir la personalidad en función de las etapas de la vida. Se llama psicología del desarrollo a las etapas que conforman la forma de ser de la personalidad.
Proceso de socialización: implica que construimos la personalidad con gran resonancia o influencia de los factores sociales, culturales, ambientales. Necesitamos estímulos del medio e interactuar con el medio en que vivimos.
Proceso de personalización: proceso de libertad. En cada momento podemos elegir la personalidad que queremos. Nuestra personalidad es como queremos. Formamos la personalidad en base a aspectos como el temperamento, pero al margen de lo somático y de lo social, nuestra personalidad es como queremos.
En función de esto se han mantenido una serie de polémicas:
Polémica herencia - ambiente.
Lo importante en la personalidad es lo hereditario: la herencia o constitución, los procesos personales de desarrollo, es lo que prima en la personalidad.
Lo importante es el medio en que uno vive y las estimulaciones que recibe de él.
Polémica persona - situación.
La personalidad es manejada por los estímulos del medio.
Es manejada por la persona.
(En realidad las dos cosas influyen).
Polémica sujeto activo - sujeto pasivo.
Sujeto pasivo: la personalidad es consecuencia de dejarse llevar por los aspectos internos (desarrollo psicosomático) que influyen en la persona.
Sujeto activo: la personalidad depende de la reacción del sujeto ante el desarrollo psicosomático.
Proceso de individualización o individuación
Es un proceso guiado por fuerzas somáticas internas.
En la literatura de la psicología actual no está de moda hablar de las fases del desarrollo. Consideran que es mejor no meterse en esa noción porque las distintas fases son constructos arbitrarios de los investigadores, que corresponden a criterios de selección de información. Nosotros sabemos que esto proviene de la inabarcabilidad de la materia. Los autores exponen los casos desde su punto de vista, por ser materia inabarcable, por ello los constructos no son hipotéticos sino personales.
Cada autor elabora su propio modelo o esquema para explicar la personalidad. La crítica tiene un punto de razón: no podemos quedarnos en estos esquemas. Hay un desarrollo individual que hay que tener en cuenta y hay que saber cuáles son los márgenes de la normalidad para poder hacer un diagnóstico de personalidad, para saber si hay trastornos o no. Pero también hay que tener en cuenta las diferencias individuales.
· Infancia: 0 - 13 años.
· Adolescencia: 13 - 25 años.
· Madurez: 25 - 75 años.
· Ancianidad: 70 - 75 años. La jubilación produce deterioro en las personas.
El ciclo vital puede ser estudiado desde un punto de vista positivo. El crecimiento no puede ser visto de forma unilateral. Los aspectos de crisis se complementan con los de felicidad.
Pasarlo bien, jugar, adquirir hábitos. En la memoria quedan recuerdos inconexos. De la infancia queda un ambiente general: lo he pasado bien / no lo he pasado bien. En la infancia están las raíces de la personalidad. Se manifiestan en la edad adulta sin que se sepa de dónde vienen.
Los problemas afectivos que tienen los niños de pequeños se agravan con la edad. La infancia es muy importante para un sujeto.
Es la etapa más turbulenta del desarrollo de la personalidad humana. Pero no todo es negativo. Hay un derrumbamiento de la personalidad notorio y completo. Esto lo producen tres procesos:
· Aparición de la inteligencia lógica.
· Despertar de la sexualidad diferenciada.
· Descubrimiento de la intimidad.
Los cambios internos afectan a la conducta, pero hay tres aspectos positivos en la adolescencia:
Vida sentimental: primeros amores, es la primera forma de ver el mundo conscientemente.
Se viven los ideales de una manera novicia pero encantadora. Pecan de irrealidad.
La mayoría de las personas toma en la adolescencia y juventud las decisiones más importantes de su vida.
Tiene dos grandes momentos:
Sobre los 30 años: plenitud psicofísica. Uno mantiene el vigor de la juventud, pero la experiencia le permite hacer proyectos realistas. En esa edad uno fragua su vida profesional.
48 - 53 años: etapa de la plenitud personal. Se da la plenitud de las facultades mentales.
Tiene dos períodos:
65 - 75/80: a partir de la jubilación se experimenta un deterioro psicosomático.
75/80 - ¿: a partir de esta edad se acelera el proceso de involución.
Las personas dedicadas a actividades intelectuales sufren menor deterioro psicosomático. Lo bonito es que es la etapa de máxima intimidad. El hombre se desprende de la actividad y se queda a solas consigo mismo. No hay futuro en la acción. La vida se ve de otra manera, y se recapitula sobre lo que ha merecido la pena y lo que no.
En cada instante el hombre tiene la posibilidad constitutiva de desarrollar muy distintas personalidades. Va eligiendo unas y dejando otras. El hombre tiene la personalidad que quiere. No puede manejar las circunstancias externas y somáticas, pero ser feliz o no serlo con eso es tarea de cada uno.
La madurez es un ideal al que uno tiende. Este proceso tiene las siguientes características:
Proceso activo: el hombre se encuentra con la necesidad de construir su propia personalidad. Lo hace con actos.
Perfectivo: los actos del sujeto no son aislados. Son intencionales. Tienen una dirección o fin determinados. Uno sólo construye una personalidad madura si se dirige a algo.
Libre: se trata de actos libres. La libertad distingue a los actos humanos.
Abierto: no se circunscribe a los mecanismos internos. El sujeto ha de intervenir en el medio circundante. El hombre es de naturaleza social y sólo se perfecciona en contacto con los demás.
Humanístico: la persona es el centro y el fin de todo el proceso. Es muy importante la respuesta del sujeto a los estímulos externos. La vinculación con el medio está mediatizada por la persona.
Histórico: el tiempo del hombre no es una línea inconexa. El tiempo del hombre es el conjunto de pasado, presente y futuro. El tiempo existencial es el presente, pero las experiencias pasadas y las expectativas de futuro influyen mucho en la personalidad.
Auténtico: para que uno madure, tiene que verter al exterior la persona que es por dentro. La personalidad debe expresarse al exterior sin incoherencias internas. Ser lo que se es. Sólo se es feliz y maduro cuando se es auténtico: expresar al exterior lo que se es internamente. Ser auténtico no es lo mismo que ser espontáneo.
Nadie discute que lo social es un factor de primer orden en el desarrollo de la personalidad. Nuestra personalidad está muy desarrollada por los factores sociales. Es más importante la reacción de los estímulos del medio que los propios estímulos, según la psicología humanística. Los ambientes sociales influyen más en los valores y creencias del sujeto que en el temperamento.
Áreas de influencia en la personalidad:
La familia: es la primera y mayor influencia; las influencias familiares son las experiencias que más marcan la personalidad del sujeto. Las razones por las que sucede esto son:
· El niño está durante 12 - 13 años a merced absoluta de sus padres. Estos influyen en su personalidad en el momento en que es más plástica y maleable.
· Esas influencias (influencias físicas) están cargadas de afectividad. Los niños con deprivación afectiva no se desarrollan adecuadamente.
· La pertenencia a una familia es el vector sobre el que se articulan las demás influencias sociales: clases social, cultura, educación, posibilidades de autoestima social.
· Son influencias que están en consonancia con el temperamento y el carácter (herencia de los padres).
· Los padres educan (o no) a los hijos, imprimiendo los criterios morales, sociales, culturales, formas de comportamiento, ... en la forma en que van educando a los hijos. Los distintos sistemas de educación familiar influyen mucho en la personalidad. Los padres también influyen con su forma de ser.
La clase social: es un concepto en decadencia. Cada vez marca menos la personalidad. No es tan determinante ni está tan estancada como antiguamente. En la actualidad hay una gran permeabilidad social. La clase media ha crecido enormemente. Aún no ha desaparecido su influencia en aspectos como la educación y las expectativas. Las personas de mayor cultura consideran que la educación es un bien en sí mismo. Poco a poco va desapareciendo la diferencia constitucional genética.
La cultura es muy importante. Todo el proceso de educación tiene una vertiente de adaptación de los sujetos a su cultura. Un aspecto de la educación es la transmisión de comportamientos y usos socialmente adaptados. Hay todo un proceso de coerción social.
· En nuestra sociedad hay uniformidad de comportamientos a escala mundial.
· Aparentemente es una sociedad que respeta mucho la individualidad. Sin embargo es una sociedad muy coactiva que imprime carácter.
· Estamos sometidos a unos niveles de propaganda anormales.
El psicoanálisis (Freud)
Sigmund Freud (1856-1939) vivió en Viena hasta los 38 años. Al ser de ascendencia judía emigró a Londres donde murió. Es el genio que ha llenado la literatura psicológica del siglo XX.
Lo propiamente freudiano es la metodología para entrar en el inconsciente. Ya en las confesiones de San Agustín se ve cómo funciona la psicología humana, los mecanismos del hombre.
Es típica de Freud la terapeútica para entrar en el inconsciente y la descripción de cómo el ello hace estragos en la personalidad. Vamos a dividirlo en dos apartados:
Dinámica de la personalidad humana: el hombre como ser impulsado
Freud afirma que el hombre es un ser impulsado. Esto es lo que se recoge en el siguiente esquema:
Libido	Satisfacer
Organismo	Thanatos	necesidades
Sí	Placer
Necesidad	Pulsión	Homeostasis	No	Frustración
Toda la dimensión del hombre nace del organismo que tiene necesidades de tipo biológico. Esas necesidades generan una especie de tensión interior, y por lo tanto, las necesidades generan pulsiones internas, impulsos o instintos.
Esa pulsión pretende satisfacer la necesidad que se ha generado. Si la satisface, se produce la homeostasis, que es un equilibrio interior (ya no se siente tensión interior). Lo que se pretende, en definitiva, es satisfacer las necesidades para que no se tenga tensión interior.
Si se satisface la necesidad se cumple el principio de placer, y si no, aparece la frustración, los mecanismos de defensa (represión) y los mecanismos o procesos neuróticos.
Axiomas de la psicología de Freud
Los procesos y los fenómenos mentales (lo psicosomático) tienen esencialmente el mismo mecanismo que los reflejos: es decir, no hay distinción entre los fenómenos biológicos y los racionales. El monismo materialista dice que en el hombre sólo existe una naturaleza.
Todos los procesos mentales son de naturaleza energética y dinámica, y generan pulsiones, impulsos e instintos.
Las condiciones del hombre son predeterminadas: necesariamente tienen que ocurrir así, ya que son inexorablemente causadas por las pulsiones interiores). A esto se le llama mecanicismo (el organismo funciona de forma similar a como lo hacen las máquinas).
Todas las acciones del hombre derivan, en el psicoanálisis, de un instinto, y esta es una pulsión que nace directamente de la biología, por lo que las condiciones humanas no son nada más que distintas elaboraciones que tienen las conductas impulsivas de base instintiva.
Esas conductas impulsivas de base instintiva tienen una única naturaleza: la libido, que tiene un carácter sexual, es decir, todas las conductas, necesidades e impulsos tienen una naturaleza sexual.
Fases del desarrollo en el hombre:
· Sexual oral.
· Sexual fecal
· Sexual fálica.
El primer conflicto serio según Freud es el complejo de Edipo (sobre los tres años y medio). El niño tiene deseos libidinosos con la madre, pero como no los puede satisfacer, se vuelve nervioso contra su padre, produciéndose dos consecuencias, una de ellas es la neurosis. Según Freud esto se reprime.
La comprensión del comportamiento humano es siempre esquemática, reduciéndose lo superior a lo inferior: el problema del adulto se resuelve con la infancia. La conducta del hombre se puede analizar (en parte sí): es una elaboración de conjuntos simples: pulsiones, instintos, impulsos de carácter libidinoso.
Funcionamiento de la personalidad según Freud
Lo importante de Freud no es la antropología, sino la terapeútica. La persona vive una continua tensión producida por las fuerzas instintivas. La líbido, lo instintivo, es lo que dinamiza a la persona humana. La gente puede asumir este principio o no querer reconocer los impulsos instintivos: represión.
La neurosis se produce cuando las fuerzas de la personalidad son incapaces de reprimir la energía instintiva.
La terapeútica del psicoanálisis será volver consciente lo inconsciente. Para eso hay tres procedimientos:
Cadenas de asociaciones libres: el psicoanalista alcanza mediante ella los pensamientos inconscientes del paciente, sugiriéndole palabras a las que el sujeto tiene que responder lo primero que se le ocurra.
Interpretación de los sueños: los sueños son la realización de deseos reprimidos. Al no desaparecer del todo la conciencia, los deseos no salen tal como son, sino que se manifiestan de forma simbólica. Hay un contenido manifiesto: lo que se recuerda, y un contenido latente: el deseo oculto en el contenido manifiesto.
Actos fallidos: tienen el mismo dinamismo que todos los impulsos. Manifiestan un deseo reprimido que ha pasado a la conciencia.
La personalidad es el conjunto de las relaciones existentes entre los tres sistemas o instancias que dinamizan la vida psíquica: Ello, Yo y Superyo. La personalidad es la resolución de los conflictos que se originan entre esas tres instancias.
Ello: se mueve por el principio del placer. El organismo genera necesidades. Lo que hay en el ello es inconsciente. Sólo vemos las pulsiones. Es la estructura más antigua y original de la personalidad humana. Somos conscientes de las necesidades mediante la referencia al yo. El ello abarca la herencia, impulsos, ambiciones, tendencias, y motivos ocultos a la personalidad del hombre. El origen de todas las pulsiones humanas es el principio de placer. En la vida es imposible satisfacer todas nuestras necesidades, ya que se tropieza con el principio de realidad.
Yo: equilibra los impulsos con la realidad. Hace cumplir de manera realista los impulsos del Ello. Las funciones del yo son:
· Instancia ejecutora de la personalidad: se encarga de satisfacer las necesidades del Ello de forma realista.
· Examina las posibilidades de la realidad.
· Regulariza las pulsiones: hace de puente entre el Ello y la realidad.
· Contribuye a la formación del carácter: el Ello es común a todos los hombre. Lo diferente es cómo lo sometemos a la realidad.
Superyo: heredero del complejo de Edipo. Representa el primer choque serio con la realidad. El sujeto interioriza que existen normas morales que debe cumplir. SE desarrolla como interacción del sujeto con el medio (normas y costumbres de la sociedad). Es un segundo sistema de seguridad (además del Yo) de los impulsos del Ello. Consta de dos subsistemas:
· Ideal del yo.
La personalidad es un continuo conflicto inevitable entre los impulsos del ello (inconsciente) y del yo (consciente) - Superyo (preconsciente). Preconsciente indica los contenidos que no están actualmente en la consciencia, pero que podemos recuperar.
Viena (1870-1937). Tuvo una infancia muy infeliz debido a problemas familiares y a que padeció raquitismo. Fue médico: primero oftalmólogo, luego médico general y luego neurólogo. Freud lo nombró primer presidente de la sociedad psicoanalítica de Viena. En 1913, rompieron ruidosamente, y generó la segunda escuela vienesa de psicoterapia, conocida como psicología individual.
Para Freud, el hombre es un ser impulsado por el impulso libidinoso. Adler acepta el determinismo psicológico (por eso es psicoanalista) de que todas las acciones del hombre tienen un motivo de naturaleza impulsiva, pero critica dos matices de la teoría freudiana:
El carácter libidinoso de todos los impulsos: está de acuerdo en que existe la energía libidinosa y que es la fuerza más importante del hombre, pero no en que toda la energía del hombre sea libidinosa. Reconoce otras fuerzas impulsivas en el hombre.
En el hombre la conducta no es una ecuación lineal de los instintos. Los instintos están en el origen de la conducta del hombre, pero por sí solos no la explican. El hombre no hace lo mismo que los animales a pesar de que tiene la misma energía libidinosa. Según Freud el Ello funciona como las fuerzas biológicas animales, y para controlar la conducta surge el Yo. Adler afirma que ni en el mismo origen biológico el hombre funciona por mera pulsión instintiva.
Esto ocurre porque el hombre tiene una tendencia innata a vivir en sociedad que no deja que los instintos se manifiesten netamente. Desde el origen del movimiento, el hombre tiende a desarrollar sus instintos siempre y cuando no lesionen los de los demás, y esto se hace de una forma innata.
Esta tendencia innata hay que desarrollarla. El hombre realiza su propio sentimiento comunitario especialmente durante la infancia. Por lo tanto nuestra conducta surge de la armonía que esos instintos tienen con el no lesionar la vida de los demás. Al final las dos fuerzas confluyen en una única: el afán de hacerse valer. No tratamos de afirmar los instintos, como decía Freud, sino de sentirnos bien dentro del grupo.
El niño nace con un complejo de inferioridad establecido en tres niveles:
Genético: desamparo en que se encuentra el niño frente al adulto desde un punto de vista físico; dependencia.
Orgánico: limitación física que sienten los niños, especialmente al llegar a la adolescencia.
Situacional: los padres ejercen la autoridad coartando la libertad de los niños.
La situación de inferioridad ante el adulto se resuelve con ensoñaciones. Esa compensación del complejo de inferioridad genera la voluntad de poder. La personalidad adulta tiene que poner en su lugar esa compensación. La persona madura tiene que adecuar las ansias de poder, de ser el mejor a la realidad: hacer que el afán de poder se pueda llevar a cabo en la realidad.
Este intento de armonía es un estilo de vida o tipo de personalidad: hay cuatro estilos de vida:
Dirigente: individuos agresivos, dominantes, que tienen poco interés social o percepción cultural.
Obtenedor: individuos dependientes que toman en lugar de dar. Van a la sociedad a recibir para satisfacer su voluntad de poder.
Evitativo: personas que se escapan de lo social cuando se generan problemas.
Socialmente útil: tiene interés social y participa de lo social. Intenta armonizar su voluntad de poder con las necesidades sociales.
El tipo socialmente útil es un tipo maduro. Los otros tres son estilos de vida erróneos, que forman parte de la personalidad normal. La personalidad anormal vive en una mentira; se trata de la neurosis, o no vivir en la realidad: búsqueda de subterfugios que liberen a la persona de la responsabilidad del fracaso.
La terapia es como la de Freud: adecuar la realidad del sujeto a la realidad posible.
Es un autor poco conocido pero influyente: lo que se acepta del psicoanálisis es más de Adler que de Freud. Influyó en autores como Erich Fromm.
Tuvo una infancia muy triste y solitaria. Era hijo de una pastor reformista y recibió una educación muy rígida. Además su madre sufría perturbaciones mentales. Llegó a ser un prestigioso psiquiatra de Zurich. Tuvo una profunda amistad con Freud, que le nombró primer presidente de la sociedad psicoanalítica internacional. Terminaron con una notoria ruptura en 1913.
Cuando rompe con Freud queda aislado del movimiento y estudia el psicoanálisis por su cuenta intentando compaginarlo con las religiones orientales, la mitología, la alquimia,... para desarrollar su idea sobre el inconsciente colectivo.
Como psicoanalista admite que el hombre es un ser impulsado: determinismo psíquico. Admite que Freud exagera la libido, pero no se opone a él. Trata de establecer una postura conciliadora entre Freud y Adler afirmando que existen dos modelos de hombre:
El de Freud: personas que funcionan fundamentalmente por sus impulsos. Son los extrovertidos. Sin embargo afirma que es una exageración equiparar libidinoso a sexual. Para Jung la libido es energía de vida que se especializa (hambre, sed, sexo, ambición, ...).
El de Adler: personas que vuelven hacia dentro los impulsos modificando la conducta. Serían los introvertidos.
Según Jung sólo existen esos dos tipos de hombre.
Otro punto de su psicología es una crítica a otro punto fundamental de Freud: que la personalidad se dinamiza mediante el conflicto entre el consciente y el inconsciente. Jung afirma que no están en conflicto porque los dos pertenecen a la personalidad humana. Puede haber conflictos, pero la personalidad en sí misma no es conflictiva.
El consciente y el inconsciente tienden a la armonía interior. Ésta se consigue en primer lugar dándonos cuenta de que tenemos un inconsciente personal y uno colectivo. El inconsciente no el sólo el Ello. En él hay muchas cosas: percepciones, recuerdos útiles. En el inconsciente hay archivadas experiencias positivas.
Sí que es verdad que tenemos conflictos y que están en el inconsciente. Los conflictos que anidan en el inconsciente los denomina complejos. Para demostrar que no todo es conflictivo en el inconsciente habla del inconsciente colectivo que guarda la masa genética de la humanidad en forma de arquetipos. La experiencia acumulada de la humanidad para vivir nos viene dada genéticamente.
Todo lo que la humanidad ha avanzado está dentro de nosotros mismos y es algo positivo. Puede haber oposición entre consciente e inconsciente, pero la personalidad tiende a armonizarlos.
El consciente se llama yo. Lo que es reflexivo al yo pertenece al yo. Lo que no, pertenece al inconsciente. El Yo es la estructura que trata de armonizar el consciente y el inconsciente. Esto se realiza mediante cuatro funciones:
Dos funciones básicas de naturaleza irracional: sensación e intuición, que se refieren a la manera en que recibimos la información.
Dos funciones racionales: pensamiento y sentimiento, que se refieren a la manera en que reflexionamos o hacemos juicios sobre los datos.
· Sensación: dice que algo existe.
· Pensamiento: dice qué es eso que existe.
· Sentimiento: dice si es agradable o desagradable.
· Intuición: dice de dónde viene y a dónde va.
En función de esas cuatro funciones, combinándolas con extrovertido / introvertido aparecen 8 tipos diferentes de personalidad.
Nació en Viena, y es el fundador de la tercera escuela de psicoterapia de Viena. Su infancia fue feliz, estudió medicina, y estuvo 3 años en cuatro campos de concentración nazis donde mataron a toda su familia excepto a una hermana. Después de esta experiencia dijo que la vida tiene sentido y que merece la pena vivirla. Murió en 1997.
Afirma que cuando uno va a morir surgen convicciones profundas de la vida. Cada uno tiene un ideal, lo demás se diluye. Su teoría fue ver cómo el hombre que tiene un sentido en la vida es capaz de soportar todo el sufrimiento.
Enfermó de fiebre, y para no caer en el delirio repasó mentalmente su libro de Psicoanálsis y existencialismo y lo volvió a renconstruir mentalmente. C
Cuando tenía 17 años escribió un trabajo y se lo mandó a Freud. Freud lo leyó, lo publicó y empezó a cartearse con él. Fue discípulo de Freud hasta que fundó la tercera escuela vienesa de psicoterapia. Discute con Freud que el hombre no es un ser impulsado, tiene una voluntad de poder y es capaz de dominar sus ambiciones. Víctor Frankl facilita un campo referencial del hombre.
Antropología de Frankl
Tiene tres nociones fundamentales:
Logoterapia: es una técnica de terapia que supera al psicoanálisis. Toda psicoterapia necesita para su desarrollo un sistema antropológico que explique al hombre. Toda persona que ejerce la logoterapia debe tener un soporte antropológico. Un soporte de cómo es la personalidad para poder ayudar a las personas. Esta antropología es el análisis existencial.
Análisis existencial: nos interesa estudiarlo. Es una antropología médica, no filosófica.
La cura médica del alma: todo médico, sea de la especialidad que sea debe acompañar al paciente en el sufrimiento, lo cual no significa que haga de psiquiatra. Debe saber apoyar a la persona en el sufrimiento.
Esta psicoterapia que hacen los médicos se llama psicoterapia de apoyo. Esto es la cura médica del alma.
Persigue la normalidad, la psicohigiene, la salud, la personalidad sana. Favorece:
Una visión dinámica de la persona humana, la persona en su condición existencial, no estático.
Enseña la función diagnóstica.
Muestra una actitud técnica - profesional para ejercer la orientación personal.
Dentro de la antropología hay
· Antropología vista desde sí misma: ontología dimensional.
· Ontología dimensional existencial
La ontología dimensional describe cómo funciona el hombre, mientras que la ontología dimensional existencial estudia al hombre en su condición humana, con sus problemas existenciales.
La existencia del hombre es una búsqueda del sentido, que se alcanza con la realización de valores de creación, de vivencia y de actitud.
Tridimensionalidad ontológica
Psíquico Unidad
Biológico psicosomática
La concepción del hombre se puede definir como tridimensionalidad ontológica. En el hombre, sin menoscabo de la unidad, podemos distinguir tres dimensiones: noológica, psíquica y biológica. Pero la fuerza está en la unidad. El hombre es la unidad - totalidad. Para entender esa unidad, desde la conducta podemos observar dimensiones, pero el hombre no es esas dimensiones.
El hombre tiene espíritu, el hombre tiene cuerpo y exactamente igual que tiene cuerpo tiene espíritu.
Lo psíquico y lo biológico tienen la misma naturaleza biológica. Son una unidad psicosomática.
Noológico: inteligencia y voluntad, y ese carácter propio de los actos humanos que es la libertad. El espíritu, lo racional.
Psíquico: intimidad subjetivo: afectividad, sentidos internos; sensación, percepción, motivación.
Biológico: lo que en el lenguaje usual se entiende por cuerpo. Al ser médico da mucha importancia a este ámbito.
El hombre no es las dimensiones. Por tanto ninguna de ellas es aislada o aislable, puesto que lo propio del hombre es la unidad. Si se aísla cualquiera de las dimensiones se cae en errores como el biologismo, psicologismo y noologismo. El dinamismo propio de las dimensiones se sigue de los principios de la unidad.
Uno de los errores del Frankl es que dio mucha importancia a la dimensión espiritual.
Las tres dimensiones funcionan en base a la unidad, pero lo genuinamente humano es lo espiritual. Lo psicosomático tiene una función expresiva e instrumental de lo espiritual.
El hombre es fundamentalmente espíritu, pero no exclusivamente. Lo espiritual representa la dimensión específica, genuina, constitutiva, la más propia que deistingue al ser humano.
El ámbito de lo humano lo constituye ante todo, pero no exclusivamente la dimensión espiritual. El hombre es, aunque no exclusivamente, un ser espiritual por esencia.
La madurez, la psicohigiene consisten en la armonía de las tres dimensiones dirigidas desde la dimensión noológica. La madurez dirige las dimensiones desde la racionalidad dirigiéndolas a la unidad.
Persona espiritual: libertad, indeterminismo, incondicionalidad
Facticidad psicofísica: necesidad, determinismo, condicionalidad
El hombre, al tener dos naturalezas distintas tiene una dimensión espiritual y otra corporal. El hombre, por su naturaleza espiritual es libre, pero está limitado por las necesidades del cuerpo. Autonomía a pesar de la dependencia.
Frankl afirma que somos incondicionados: el hombre es un ser fácticamente condicionado por su naturaleza psicosomática, pero facultativamente incondicionado (libérrima autonomía que le viene por el espíritu).
Nuestra existencia corporal nos condiciona. El hecho de tener cuerpo y las características de nuestro cuerpo nos condicionan.
· Incondicionalidad (espíritu): superioridad entitativa de lo noológico sobre lo psicosomático, autonomía.
· Condicionalidad: la existencia corporal; el modo de ser corporal.
El hombre es autónomo a pesar de la dependencia. El cuerpo limita pero individualiza porque el hombre es fundamentalmente espíritu, pero no solamente espíritu. Somos seres corporales.
Unidad psicosomática (organismo)
Antagonismo noopsíquico
Hay una lucha entre lo que condiciona y lo que no condiciona. Hay oposición entre lo que pide la racionalidad y lo que pide la corporaleidad. Siempre se da ese antagonismo en un hombre bien constituido.
En la unidad psicosomática no hay oposición sino paralelismo. No son lo mismo, pero son continuos. Es una continuidad de acción. En muchas cosas se puede hablar de determinismo de lo psicológico a lo biológico, y de lo biológico a lo psicológico.
En el paralelismo psicosomático basta con conocerlo. Hay que garantizar que la persona está orgánicamente bien antes de diagnosticar problemas espirituales.
Cómo se resuelve el antagonismo noopsíquico.
Se resuelve porque el espíritu tiene capacidad para dominar al cuerpo. Esta es la gran crítica que Frankl hace a Freud. A esta capacidad del espíritu la llama fuerza de oposición del espíritu. Esta capacidad de dominio no es absoluta, por lo que no desaparece la tensión interior.
Esta tensión interior genera la noodinámica. Tenemos una fuerza interior capaz de oponerse a los requerimientos del cuerpo.
Necesidad de la noodinámica: una persona sana necesita esa tensión interior. No es una tensión interior conflictiva como en Freud. No genera angustia, ansiedad,... Es la necesidad de vivir. Una disposición habitual de cualquier persona.
Psicohigiene: Esa necesidad hace que uno viva conforme a lo que es una persona. Tiende a la madurez. La madurez consiste en la resolución de esa tensión: dominar los apetitos del cuerpo que van contra la unidad.
La noodinámica se puede resolver de dos formas:
· Rebajando la tensión del cuerpo: ascesis.
· Aumentar la intensidad del espíritu: tener fines.
El segundo sentido es mejor porque genera menos rozamiento interior.
Ontología dimensional existencial
Consiste en aplicar los conceptos de la ontología a la existencia. La existencia es un concepto existencialista: el tiempo del hombre es el segmento de tiempo que media entre el nacimiento y la muerte. En este segmento hay una continua sucesión de instantes. En esa sucesión de instantes se fragua el hombre. En cualquiera de esos instantes el hombre tiene la posibilidad de elegir distintas acciones. A cada una de esas posibilidades de acción, Frankl la llama valor.
En cada uno de esos momentos tenemos que elegir una única acción. Al elegir una anulamos las otras. A esta elección realizada en cada instante, Frankl la llama sentido. El sentido es lo que hago en un instante. Mi vida se fragua con eso, no con las posibilidades de valor. En el animal transcurre el tiempo. El hombre llena el tiempo de sentido. Lo que hace madurar al hombre es encontrar un sentido a la vida.
Para saber qué hay que elegir nos guiamos por la conciencia, a la que llama órgano del sentido. Es la capacidad intuitiva de percibir el sentido singular y único que se encuentra oculto en cada situación de nuestra vida. Cada instante es singular y único. Sólo sucede una vez.
Encontrar el sentido de nuestra vida consiste en dar respuesta a las circunstancias concretas que la vida nos plantea en cada instante irrepetible. El sentido se encuentra siempre ligado a una situación única y particular.
Encontrar el sentido de la vida no consiste en plantearse un problema filosófico o existencial. La cuestión del sentido de la vida se plantea en la cotidianeidad. Corresponde a la vida misma del hombre con independencia de los valores absolutos (cómo entendemos el sentido de la vida: filosofía de la vida).
La pecualiaridad de la situación proviene propiamente de la unidad existencial de la persona que ese instante irrepetible decide realizar un determinado valor. Es decir, por la concreta accióin del hombre, el valor se convierte en sentido. Y de esa forma el sentido de la vida se encuentra en la realización de valores.
Valor: posibilidades generales de sentido. Universales de sentido ligados a la condición humana.
Los valores según Frankl se clasificarían en
Valores de creación (Homo Faber): dar al mundo algo de uno mismo. Entrar en contacto con la realidad circundante para dar algo de uno mismo. Casi siempre se circunscriben al trabajo profesional. Son los valores en los que más se desarrolla el hombre, desde el punto de vista existencial, porque el hombre dedica la mayor parte y la mejor parte de su tiempo al trabajo.
Valores de vivencia (Homo Amans): acoger al mundo. Amor personal, amistad, camaradería, todo aquello en que uno recibe de los otros. Valores emocionales y estéticos.
Valores de actitud (Homo Patiens): la realidad nos lleva a situaciones en que la vida no permite elegir, sino que ya queda elegido. El sentido de la vida consiste en aceptar la solución fijada por el destino. Se desarrolla en el sufrimiento.
¿Dónde se realizan los valores? ¿Cómo madura el hombre? En el cumplimiento del deber cotidiano.
Existencialismo de Victor Frankl
Es un autor existencialista. El existencialismo es un movimiento con respecto al hombre de tono negativo. El hombre es un ser para la muerte, para nada. Sólo quedan dos opciones o Dios o el absurdo.
Es un autor judío de formación y de religión. Su vida está asentada alrededor del judaísmo. El judaísmo se caracteriza por un tremendismo respecto al hombre y un ambiente pesimista y tremendista.
La doctrina es de este psiquiatra, que ve la parte más oscura de la existencia humana; ve la enfermedad. Las personas con conflictos existenciales van al psiquiatra.
Es una teoría escrita por alguien que ha visto la barbarie humana en los campos de concentración, lugar donde ha hecho y comprobado su psicología.
El existencialismo es una doctrina pesimista, aunque algunos de sus autores son positivos. Los 8 pensamientos de Frankl que son el nervio de su teoría existencialista son:
Tiempo y temporalidad (responsabilidad)
La vida es la suma finita de momentos irrepetibles que sólo se viven una vez.
El hombre es capaz de eternizar los instantes.
Hemos de vivir cada instante con “vibración de eternidad”.
La vida leída desde la transitoreidad nos dice:
· El futuro aún no es tiempo.
· El pasado ya no es tiempo.
· El presente es el único tiempo existencial.
El pasado es el granero de la historia personal.
El futuro depende en buena parte de nuestra decisión y responsabilidad en el presente.
El presente es la frontera con la eternidad.
La muerte quiere decir cosecha.
En el existencialismo, la vida es el fragmente de tiempo entre el nacimiento y la muerte, por esos estos dos puntos son los cardinales de nuestra vida.
Estamos por encima de lo meramente psicofísico y temporal. El hombre tiene que buscar un sentido a la vida. Lo que nos orienta son el nacimiento y la muerte, que son focos que iluminan nuestra existencia.
El nacimiento es impersonal: no nos dice mucho. Sin embargo, la muerte es muy personal. La muerte le da dirección, luz a la vida. Pensar sobre la muerte es algo esencial. ¿Qué dice la muerte a la vida? Le da realidad, nos da unas coordenadas a la vida.
La vida es irrepetible, irreversible. Es singular, no transferible a otro, histórica, irrevocable, pero sobre todo la muerte nos dice que la vida es finita y temporal.
La consecuencia inmediata de la finitud de la vida es la responsabilidad ya que debemos saber aprovechar el tiempo “Hago ahora las cosas o no sabré si podré hacerlas”. Un tiempo para realizar valores y del cual yo soy protagonista. El presente es el único tiempo para ejercer la responsabilidad
Tiempo + responsabilidad = existencia personal.
La vida es una suma de instantes finitos y que no se volverán a repetir. Debo convertir los valores de cada momento en sentido. Hay una sucesión de instantes que forma el presente, pasado y futuro. Esto es el tiempo: una suma de instantes finitos.
El instantes es transitorio: el presente es el único tiempo existencial. Presente, pasado y futuro no desaparecen, sino que pasan a formar parte de la historia del hombre.
Sólo en el presente podemos ejercer la responsabilidad, por eso es el momento más importante. El presente es el único tiempo para ejercer la responsabilidad. Desde el presente:
· Ratifico y valoro mi pasado.
· Modelo el pasado: arrepentimiento.
· El futuro, en buena parte, depende de la acción en el presente.
No sólo el presente tiene valor como tiempo humano. El tiempo del hombre es el conjunto de presente, pasado y futuro, y cada tiempo tiene su función.
Presente: ejercer la responsabilidad
Pasado: almacén de hechos sucedidos - biografía. Es muy importante para la psicohigiene. Si no se entiende el pasado así, la vida parece algo que va adelgazando progresivamente. Mientras disminuye la expectativa de vida aumenta la biografía: lo que se ha hecho, lo que se ha disfrutado.
Futuro: mientras tengamos un instante la vida nos permite realizar el sentido. Mientras existe futuro el hombre puede realizar valores.
Nosotros construimos nuestra biografía.
Vida personal + responsabilidad = existencia personal
La muerte quiere decir cosecha. Es un fin pero no un final. La muerte avisa a la vida de que es temporal. Con la fuerte se acaba el tiempo. Frankl afirma que tras la muerte hay otra cosa. Si no existiera nada tras la muerte caminaríamos hacia la aniquilación y la vida no tendría sentido. Como tiene sentido, hay algo detrás de la muerte.
Lo intemporal es algo que existe más allá del tiempo. El tiempo termina con la muerte. lo que existe tras la muerte está, por tanto, más allá del tiempo. Se le llama eternidad, o Dios, si se personaliza.
Finitud + Temporalidad
La vida no se puede ganar en extensión, sólo en profundidad. No se puede plantear el sentido de la vida en función del tiempo ya que desconocemos su caudal. Se da sentido a la vida haciendo bien lo que hay que hacer en cada momento: profundidad.
Hay que proyectar cada instante con valores que resistan la criba de la muerte. Hay valores vinculados a la dimensión tiempo, y valores que además tiene sentido para la eternidad.
De los dos párrafos anteriores se deduce que hay que vivir cada instante con vibración de eternidad, actitud existencial por excelencia.
El hombre eterniza el instante: lo que hace queda inscrito en el granero personal. La vida, contemplada desde la eternidad es la suma finita de instantes irrepetibles vividos con “vibración de eternidad”.
La vida es terrible y maravillosa al mismo tiempo. Es terrible porque lo hecho, hecho queda, de modo que es mejor no fallar. Es terrible porque ¿si no lo hago hoy cuándo lo haré?, y ¿si no lo hago yo quién lo hará?
Es maravillosa porque lo hecho, hecho queda. Mientras quede un solo instante uno puede convertir su ausencia de valores en un valor absoluto. Es maravillosa porque nuestra vida repercute en los demás. Podemos facilitar la vida a los que nos rodean. Es maravillosa porque nuestra vida permite vivir cada instante con la intensidad de la primera o la última vez, ya que son irrepetibles.
Persona / Personalidad	Sujeto
Psicología	Psicología	Psicología
filosófica Científica	Práctica: clínica
Hombre: unidad substan-cial: cuer-po - alma.
Cuerpo (unidad psicosomática)
Volición (querer)
Dolor interior o tristeza
Procesos enseñanza-aprendizaje con 12 paginas.
Psicobiología de la educación con 35 paginas.

References: resolución 
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