Source: https://josejazz.wordpress.com/2016/02/
Timestamp: 2018-03-18 09:24:11+00:00

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febrero | 2016 | josejazzspaces
18 febrero, 2016 josejazz	8 comentarios
Con los últimos acontecimientos, como el padrenuestro sui generis de Dolors Miquel patrocinado por Ada Colau, ambas denunciadas ante la Fiscalía, y los venideros, como la apertura de juicio oral contra la portavoz del Ayuntamiento de Madrid Rita Maestre por irrumpir en la capilla de la Universidad Complutense de Madrid gritando “arderéis como en el 36” o “contra el Vaticano, poder clitoriano”, y enseñando las tetas (parece ser según su propio testimonio que solamente en sujetador), uno está leyendo cosas sobre libertad religiosa y libertad de expresión, y siente que debe hacer algunas puntualizaciones.
Trataré de hablar en serio sobre el tema, desde el punto de vista de un agnóstico convencido (si esto no es un oxímoron…), y al que ambos sucesos le producen vergüenza ajena.
En primer lugar, el marco legal. En la Constitución Española se define el Estado como “aconfesional”, cuando dice en el artículo 16.3 que “Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.
Es decir, hay que aclarar en primer lugar que no estamos en un Estado laico, sino aconfesional. Estoy en profundo desacuerdo, pero es nuestra constitución. Es por ese punto que existe el Concordato con la Santa Sede y se imparte religión en los centros educativos públicos, y por el que existe el artículo 525 del Código Penal, que veremos después.
Recomiendo leer a este respecto el comentario del artículo 16 que viene en la página web del Congreso.
Sobre los términos laicidad y laicismo y su presunta diferencia, decir que sólo la segunda palabra está recogida en el DRAE, y que yo no comparto que sean conceptos diferentes.
Vamos con el Código Penal. Tsevan Rabtan hace una disección sensacional de los artículos que establecen delitos relacionados con la libertad religiosa en su blog. Se refiere del 522 al 526, ambos inclusive. Resumiendo los tipos penales (los textos completos están en el enlace anterior), se prohíbe:
Artículo 522: impedir practicar ritos religiosos o asistir a los mismos; obligar a participar en ellos.
Artículo 523: impedir, interrumpir o perturbar manifestaciones o ceremonias religiosas (similar al 514 sobre el derecho de reunión).
Artículo 524: actos de profanación en lugares destinados al culto o en ceremonias religiosas (ese “o” es muy importante, como veremos después).
Artículo 526: profanar, alterar o destruir tumbas u otros monumentos funerarios.
Creo que no admite discursión ninguno de ellos. El 524 protege que una persona pueda practicar su religión en el lugar destinado a ello; en realidad, como dice Rabtan, “no comprendo que la gente considere lícito que la protesta dentro del lugar de culto no sea delito. Es como hacerla en el local de una asociación o en el salón de tu casa. Y la profanación dentro del lugar de culto en mi opinión siempre supone una perturbación por vía de hecho”.
En segundo lugar, lo que debería ser, más allá de la legislación vigente. El artículo que chirría es el 525:
Esto es un disparate (y mucho más el número dos, que parece estar puesto para compensar absurdamente a los no creyentes), y más propio de un Estado confesional. Porque como dice muy bien Tsevan Rabtan, “el derecho penal solo debe proteger a las personas, no debe proteger las creencias de las personas”. Contrariamente a lo que se suele decir, no todas las opiniones o las ideas son respetables. Las que son respetables son las personas.
Pero la existencia de este artículo puede venir fundamentada en el tercer párrafo del artículo 16 de la Constitución cuando dice “los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española”. De hecho, es curioso que no haya un artículo equivalente para quienes hagan escarnio de otra ideología política en vez de una confesión religiosa. Ofender los sentimientos de un cristiano es delito, pero no de un comunista o un liberal, por ejemplo.
En un Estado laico, la libertad religiosa debe pertenecer al ámbito privado de las personas, y tener un carácter negativo: es decir, se debe proteger que nadie pueda impedir su ejercicio a los ciudadanos. Pero el escarnio o la blasfemia no deben ser protegidas en un Estado laico. El padrenuestro de Colau es de muy mal gusto, pero el mal gusto no debería delinquir.
Un Estado laico no sería antirreligioso, sino que permitiría cualquier culto con el límite del orden público y las demás leyes, pero separando la religión del Estado. Estoy totalmente de acuerdo con las cinco tesis sobre el laicismo enunciadas por Fernando Savater:
1) Cada iglesia está protegida de las otras, y debe tratar a las demás como quiere que la traten a ella.
2) En la sociedad laica tienen acogida las creencias religiosas en cuanto derecho de quienes las asumen, pero no como deber que pueda imponerse a nadie.
3) Las religiones pueden decretar para orientar a sus creyentes qué conductas son pecado, pero no están facultadas para establecer qué debe o no ser considerado legalmente delito, y a la inversa.
4) En la escuela pública sólo puede resultar aceptable como enseñanza lo verificable (es decir, aquello que recibe el apoyo de la realidad científicamente contrastada en el momento actual) y lo civilmente establecido como válido para todos (los derechos fundamentales de la persona constitucionalmente protegidos), no lo inverificable que aceptan como auténtico ciertas almas piadosas o las obligaciones morales fundadas en algún credo particular.
5) La originalidad del cristianismo ha sido precisamente dar paso al vaciamiento secular de lo sagrado (el cristianismo como la religión para salir de las religiones, según ha explicado Marcel Gauchet), separando a Dios del César y a la fe de la legitimación estatal, es decir, ofreciendo cauce precisamente a la sociedad laica en la que hoy podemos ya vivir.
En el caso concreto de Rita Maestre, su presunta conducta puede caber en la tipificación establecida por el artículo 524 (ya que no es necesario que se esté llevando a cabo en el momento de los hechos una ceremonia religiosa, el “o” que vimos más arriba), que en mi opinión no es incompatible con un Estado laico. Pero no olvidemos que si su conducta encaja en el Código Penal lo tiene que decidir un juez: el juez de instrucción ha decidido solamente que hay indicios suficientes de criminalidad para la apertura de juicio oral, pero no que es culpable, lo que tendrá que probarse en el acto del juicio.
Al hilo de este caso, Ignacio Escolar escribió en twitter lo siguiente: “Países donde protestar en tetas en una capilla te puede llevar a la cárcel: la Rusia de Putin, la España de Rajoy”. Tsevan Rabtan nuevamente indicó al respecto que la ley es igual en la Francia de Hollande (el país laico por excelencia en mi opinión), la Alemania de Merkel y la Noruega de Erna Solberg, así como añado yo en la Italia de Renzi.
Por otro lado, se plantea la cuestión de si tiene que haber una capilla en una Universidad pública. Aunque es un tema discutible, creo que su existencia es posible en un Estado laico (si no se sufraga con dinero público), ya que una cosa es que se enseñe religión en la Universidad, y otra distinta es que haya un lugar de culto, al que nadie obliga a asistir.
Para concluir, y por referirnos a los dos casos mencionados al principio, el padrenuestro de Colau puede ser constitutivo de un delito tipificado en el artículo 525 del CP, pero yo sinceramente creo que ese artículo no debería existir. La ordinariez no debe ser delito.
Por otro lado, la actuación de Rita Maestre puede ser constitutiva de un delito tipificado en el artículo 524, que sí que tendría cabida en un Estado laico.
Como en otros casos, la Constitución se queda a medio camino, en este caso entre un Estado laico y uno confesional. Que en su momento fuera la mejor opción no es óbice para que se pueda avanzar hacia un verdadero estado laico y en consecuencia se modificara la legislación al respecto, incluida la revisión del Concordato. Esa revisión debería realizarse sin maniqueísmo, sin odios, con objetividad, y calculando por ejemplo los fondos y recursos que tendría que aportar el Estado en el caso de que desapareciera la enseñanza católica o la labor de asistencia social que realiza la Iglesia, y qué parte cubre la casilla de la declaración de la renta.
O sea, que esa revisión la haga otro país, que aquí estamos yendo lenta pero seguramente otra vez hacia las dos Españas del 36. Y ahí sí que arderemos todos.
P.D: parece ser según los testimonios del juicio de Rita Maestre que sí que había gente rezando en la capilla cuando se produjeron los hechos. Con lo cual la importancia del “o” del artículo 524 disminuye a la luz de los acontecimientos.
Por otra parte, el hecho de recoger firmas para que Rita Maestre sea declarada inocente es lamentable: si esos hechos se prueban ciertos, lo que hay una infracción clara del Código Penal, y esta señora, como todo hijo de vecino, tendrá que apechugar con las consecuencias de sus actos. Que recojan firmas, sí, pero para modificar el Código Penal, no para presionar a los jueces. Falta de cultura democrática (otra vez más).
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10 febrero, 2016 josejazz	2 comentarios
“En efecto, tienen muy claro cuál es el fin de sus actuaciones todas, y no es otro que alcanzar lo que ellos llaman -leyendo y siguiendo a Gramsci- “hegemonía”. La política es conquista del poder, y para hacer política hay que “cabalgar contradicciones”, como le gusta decir a Pablo Iglesias. Y lo hacen, sabedores de que eso ya no tiene ningún coste electoral. Están en la ola y quieren aprovecharla para alcanzar su fin, el poder hegemónico. En su discurso no rige la lógica que incluye el principio de no contradicción, pues no hay conquista del poder sin contradicciones, las cuales se convierten en condiciones necesarias y dejan de ser inconvenientes. Pueden decir lo que quieran, en el momento que quieran y desdecirse al mismo tiempo sin ningún tipo de explicación que lo justifique. Cada palabra es fundamento de sí misma, porque cada palabra solo obedece ocasionalmente al eterno fin. Pueden negociar y no negociar, pactar y no pactar, etc y no etc, porque por y para eso son precisamente “podemos”. Han interiorizado en clave leninista el dictum de Nietzsche según el cual no se debe decir “quiero” sino “puedo”. El poder, en su misma nominación, es para esta “gente” realizativo”.
Y citando la tesis doctoral de Errejón:
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4 febrero, 2016 josejazz	4 comentarios
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References: sui generis
 artículo 16
 artículo 525
 artículo 16

Artículo 522

Artículo 523

Artículo 524

Artículo 526
 artículo 16
 artículo 524
 artículo 525
 artículo 524
 artículo 524