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Timestamp: 2018-01-17 03:00:58+00:00

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El caso de esta resolución, es interesante de analizar, toda vez que muestra cómo, más allá de los procedimientos establecidos por la Carta de la ONU para su reforma (Art. 108), una de las superpotencias, EUA, decidió reformarla siguiendo sus propios criterios respecto de cómo resolver situaciones de crisis y conflicto en el contexto mundial.
Los antecedentes inmediatos de esta resolución fueron, por una parte, la llamada “parálisis” del Consejo de Seguridad debido al veto persistente entre los dos más importantes miembros permanentes, a las iniciativas del otro -EUA y la URSS- impidiendo actuar al Consejo en conflictos y situaciones de peligro para la paz, y concretar, en los hechos, el aparato coercitivo previsto por la Carta.
Hasta ese momento no se había realizado ninguno de los acuerdos o convenios especiales establecidos por el Art. 43, en virtud de los cuales los miembros debían comprometerse a poner a disposición del Consejo parte de sus fuerzas armadas. Tampoco había podido funcionar con eficiencia el organismo previsto por la Carta para asumir “bajo la autoridad del Consejo de Seguridad, la dirección estratégica de todas las fuerzas armadas puestas a disposición del Consejo”: el Comité de Estado Mayor, integrado por los jefes de Estado Mayor de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad o sus representantes” (art. 47).
Aparte de esta situación, la Organización debía hacer frente a una emergencia grave derivada del conflicto entre las dos Coreas en 1950. Debido a la ausencia del representante de la URSS en el Consejo de Seguridad, en el momento de tomar una decisión sobre el conflicto que debía ser adoptada con el voto de todos sus miembros permanentes, según establece la Carta y cuya ausencia no puede ser considerada como una “abstención”, es que el representante norteamericano ante la Asamblea General, presentó el 3 de noviembre de 1950 la iniciativa de esta resolución 377 (V), que le otorgaba a la Asamblea General, funciones que la Carta normalmente le da al Consejo de Seguridad.
Esta resolución significa una reforma sustancial de la Carta. De acuerdo con su contenido, la Asamblea General puede discutir cualquier cuestión relativa al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales cuando el Consejo de Seguridad no desempeñe las funciones que le corresponden [209].
Por otra parte, si se trata de acción bélica, el Consejo de: Seguridad sólo podrá hacer empleo de la fuerza armada en virtud de convenios especiales y con la dirección estratégica del Comité de Estado Mayor. Con arreglo a la resolución “Unión Pro Paz”, sin embargo, la Asamblea General puede recomendar el empleo, de medidas coercitivas y hasta el uso de la fuerza en virtud de un procedimiento creado por ella misma que no es el de la Carta. Cierto es que la Asamblea General sólo “recomienda”, en tanto que el Consejo de Seguridad “decide”. Pero, por una vía indirecta, una recomendación de la Asamblea General en materia de seguridad puede llegar a tener la misma ejecutoriedad que una decisión del Consejo de Seguridad siguiendo los criterios de esta Resolución.
La reforma hecha a la Carta, podría considerarse como no vigente y carente de toda racionalidad jurídica, pero sí con una gran racionalidad política si uno analiza las cosas a la luz del poder de EUA.
Es aquí donde queda totalmente transparentada la importancia del poder en relación con las pretensiones del marco institucional en cuanto al funcionamiento del orden mundial.
La Resolución Unión Pro Paz, resultó un reparto autoritario emanado de la Asamblea General, a partir de la iniciativa de EUA secundada por un cierto número de miembros de la ONU que, por otra parte, no tenían muchas otras alternativas (la resolución fue aprobada por 52 votos a favor, 5 en contra y 2 abstenciones).
Tal reparto era sin duda, ilegal, puesto que no se ajustaba a lo establecido en la Carta. A pesar de su ilegalidad, los Estados que votaron en favor estaban decididos a llevarlo a cabo -repito, en un mundo bipolar, no había muchas alternativas para el resto de los Estados-, lo que significaba, en los hechos, una modificación revolucionaria del régimen, en el que el “equilibrio de poderes” estaba totalmente ausente por falta de contrapeso.
La resolución significó una reforma revolucionaria de la Carta y, no obstante, formó parte del derecho positivo de la ONU, a la vez que esta reforma al régimen fue hecha por el poder de que disponía EUA y no por la voluntad de la comunidad en su conjunto.
Adicionalmente, se trató de un caso en el que la ONU se vio involucrada como parte en el conflicto y no como un organismo mediador. El Consejo de Seguridad, pese a la ausencia de un miembro permanente, adoptó una resolución basándose en la necesidad de que un órgano que fue creado para preservar la paz y la seguridad, debe funcionar. “Recomendó” -queda en claro que no ordenó [210]- que los miembros de la ONU presenten a la República de Corea la asistencia que juzguen necesaria para repeler el ataque armado -de Corea del Norte- y restablecer la paz y la segundad internacional en el área [211].
El presidente de EUA dispuso que las fuerzas armadas norteamericanas concurrieran en ayuda de la República de Corea. El 7 de julio el CS de la ONU se reunió nuevamente y recomendó que las naciones enviaran fuerzas a Corea, que las colocaran bajo un comando unificado y pidió al gobierno norteamericano que designara al comandante, autorizando a “utilizar la bandera de la ONU”.
En 1951, al decidir la República Popular China apoyar a la República Democrática de Corea, las tropas de la ONU también se enfrentaron con este país, quedando la ONU en dos frentes, Corea del Norte y China [212].
El conflicto en el Golfo se inició el 2 de agosto de 1990 con la invasión del Emirato de Kuwait por parte de Irak que pretendía recuperar territorio que consideraba propio por esta vía. Ante la crisis provocada, se reunió el Consejo de Seguridad de la ONU, que resolvió, al carecer de medios propios, solicitarle al gobierno norteamericano que se haga cargo de la función militar, orientada a impedir que prolifere armamento que, por otra parte, sí puede proliferar EUA. Esta incapacidad expresada por el CS de la ONU, es resultante de la no puesta en funcionamiento del artículo 43 de su Carta, por otra parte desvirtuada y debilitada por EUA y la URSS que decidieron crear sistemas de seguridad colectivos -OTAN, TIAR, OTASE, CENTO, ANZUS, Pacto de Varsovia- para resolver sus problemas, inhabilitando a la ONU para que pudiera encargarse de esos objetivos como verdadero “árbitro global”.
La guerra comenzó el 17 de enero de 1991, y duró oficialmente 42 días, hasta el 28 de febrero. En este caso, no fue la ONU parte en el conflicto, pero sí la que solicita a uno de sus miembros -el más poderoso y que controla el CS- que cumpla con una función para la que se ve inhabilitada.
El Emirato de Kuwait ha reconocido que los pagos oficiales como consecuencia de la guerra del golfo Pérsico de enero de 1991 contra Irak alcanzaron por lo menos los 25.280 millones de dólares. Los ejércitos intervinientes fueron: Estados Unidos (150.000 soldados), Reino Unido (9.000), Francia (13.000), Canadá (450), Marruecos (6.200), Egipto (20.000), Siria (4.000), Pakistán (5.000), Bangladesh (2.000). Otros, como España, Bélgica, Holanda, Alemania y Argentina, aportaron buques de guerra para imponer el bloqueo militar a Irak. El principal receptor de fondos de Kuwait, fue Estados Unidos con 13.500 millones de dólares, en consonancia con su papel preponderante en el Ejército aliado.
Históricamente, en el DIP no cuenta la persona humana como tal, ya que esta permanece adscripta al Estado. Esto puede dar lugar a situaciones de injusticia por parte de los gobiernos, sin que afecte al orden internacional.
Durante el siglo XIX comenzó a tener relevancia el principio de intervención por razones de humanidad, que cobró status de principio general en la Carta e la ONU y fue desarrollado y explicitado en la declaración Universal sobre los Derechos Humanos de 1948, modificando el status de mediatización del individuo por sus Estados. El Convenio Europeo de Derechos Humanos concede, mediante el procedimiento de petición, a los individuos afectados por situaciones de derechos humanos, el status de sujetos del DI [213].
La intervención por razones humanitarias permite la injerencia de terceros Estados en el territorio en el que los hechos se dan, cuando se da una situación de verdadero caos que motiva matanzas generalizadas, con el sólo efecto de poner fin a esta situación [214].
Otro caso en que la persona cuenta para el DIP es el derecho de extranjería, que protege al individuo, no como persona, sino como extranjero, otorgándole un status similar al del nacional, en otro Estado que lo acoge debido a su necesidad de refugiarse [215].
Yugoslavia comenzó un proceso de fragmentación provocado por luchas étnicas, lo que generó el surgimiento de nuevos Estados. Eslovenia y Croacia se separaron y fueron inmediatamente reconocidas por Alemania. El 27 de junio de 1991 empezó la guerra de Eslovenia. Después se desencadenaron las de Croacia y Bosnia, con gran cantidad de muertes.
Al tratarse de un conflicto en Europa, correspondía a la Unión Europea procurar intervenir para resolver el problema. Sin embargo, dio muestras de inmadurez e ineptitud al no saber aprovechar esa ocasión para autoafirmarse sobre su propio continente como una potencia capaz de establecer, aunque fuera por medio de la fuerza, la paz.
Por medio de los acuerdos de Dayton de 1995, Estados Unidos restableció una paz, que resultó frágil.
La provincia de Kosovo buscaba su independencia, mientras que el régimen de Slobodan Milosevic planteaba que Kosovo forma parte de Yugoslavia. Milosevic fue presionado por la OTAN para que ponga fin a la violencia de las fuerzas serbias contra los separatistas albaneses de Kosovo, al Sur, que habían matado a una gran cantidad de personas en pocos meses y provocado el éxodo de miles.
En este caso, no se convocó al CS de la ONU. Ni siquiera se avisó a la ONU, sino que directamente Estados Unidos puso en funcionamiento las fuerzas de la OTAN como organismo disciplinador, yendo, incluso fuera del marco territorial establecido por el Tratado de Washington de 1949. A EUA acompañaron en la decisión, Alemania, Gran Bretaña y Francia. China y Rusia, con capacidad de veto en el CS de la ONU, se opusieron al procedimiento, pero no pudieron hacer uso de esa capacidad, a la vez que carecieron de poder para generar una alternativa. De todas formas, pudieron haber utilizado el mecanismo de la Asamblea General, siguiendo el criterio de la Resolución Unión Pro Paz, pero no lo hicieron.
La imagen global es la lucha por la libertad, por la democracia, los derechos humanos -régimen de la verdad [216]-. No obstante, el árbitro supremo, no fue la ONU o algún organismo global con capacidad de disciplinar a todos por igual, sino EUA, utilizando a la ONU y a la OTAN -organismo de seguridad colectiva controlado por EUA- para legitimar su accionar [217]. La necesidad de la OTAN, liderada por EUA, de intervenir en Kosovo, respondió a intereses estratégicos más que a la protección de las minorías y de los derechos humanos, que muy bien pudo haberlo hecho la propia ONU. La necesidad de debilitar la influencia rusa y ocupar un área estratégica en el sudeste de Europa y a las puertas de Asia, aparece como más verosímil. La idea era imponer un nuevo orden estratégico en la región del sudeste europeo; un orden estratégico que siga los criterios de EUA [218].
EL CASO AFGANISTAN (2002) [219]
Como consecuencia del ataque terrorista a las Torres Gemelas el 11 de septiembre del 2001, el gobierno norteamericano de George W. Bush, decidió atacar Afganistán, bajo el justificativo de que era cómplice de los autores, organizador y patrocinador de estos actos, criterio que impuso en la resolución 1368 del CS de la ONU. En este caso, al no tener “rostro” ni “territorio” el enemigo, decidió resolverlo mediante el criterio de que los terroristas son patrocinados por ciertos Estados, por lo que atacándolos, logra eliminar el terrorismo.
EUA a través de la Doctrina Bush ha decidido que el “lugar” de los terroristas está en los Estados que “los protegen” y ha decidido que los países islámicos son los protectores.
Si, históricamente, EUA se manejó en función de sus intereses de seguridad, a partir del 11 de septiembre ha hecho que la seguridad mundial sea variable dependiente de la seguridad interior de EUA. Toda actitud que adopte EUA, será, en sus propios términos, la respuesta que “Occidente” le dé al tema del terrorismo. Nadie podrá abstraerse de “su” visión y posición o será considerado un enemigo. Esto deja en claro que EUA “suple” el rol que los organismos internacionales deben cumplir en estos u otros casos. En esta oportunidad, EUA utiliza al CS de la ONU para justificar sus medidas unilaterales como imperio. Hay quienes sostienen que el ataque de EUA y el Reino Unido sobre Afganistán es claramente ilegal. Viola el derecho internacional y las palabras enunciadas en la Carta de las Naciones Unidas. Pese a las repetidas referencias al derecho a la autodefensa bajo el Artículo 51, la Carta simplemente no sería aplicable en este caso. El Artículo 51 otorga a un Estado el derecho a repeler un ataque que se está llevando a cabo o es inminente, como una medida temporal hasta que el Consejo de Seguridad de la ONU pueda tomar las medidas necesarias para la paz y la seguridad internacionales. No obstante, no ha sido el CS de la ONU el que adoptó las medidas, sino la OTAN liderada por EUA.
El CS ha aprobado -entre otras- dos resoluciones condenando los ataques del 11 de septiembre y anunciado un paquete de medidas dirigidas a combatir el terrorismo. Estas incluyen medidas para la supresión legal del terrorismo y su financiación, y para la cooperación entre Estados en materia de seguridad, inteligencia, investigaciones penales y procesos judiciales relativos al terrorismo. Estableció un Comité para monitorear el progreso de las medidas adoptadas en la resolución y dio a todos los Estados 90 días para que presenten sus respectivos informes. De ninguna resolución puede decirse que autorizó el uso de la fuerza militar. Es cierto que, ambas, en sus preámbulos, abstractamente “confirman” el inherente derecho a la legítima defensa, pero lo hacen “de acuerdo con la Carta”. Ni dicen que la acción militar contra Afganistán estaría incluida en el derecho a la autodefensa ni podrían decirlo. Esto es debido a que el derecho a la autodefensa unilateral no incluye el derecho a las represalias una vez el ataque ha parado. El derecho de autodefensa, en derecho internacional, es como el derecho de autodefensa en el derecho interno: permite defenderse cuando la ley no está alrededor, pero no permite tomarse la justicia por mano propia. El CS está únicamente autorizado a permitir el uso de la fuerza donde sea “necesaria para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales.”
Con todo lo que se ha dicho sobre cómo las cosas han cambiado desde el 11 de septiembre del 2001, una cosa que no ha cambiado es el menosprecio de EUA por el derecho internacional. Tanto su campaña de bombardeo durante una década contra Irak como el bombardeo en 1999 contra Yugoslavia fueron ambos ilegales. EUA ni siquiera reconoce la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia. Se retiró de ella en 1986 cuando fue condenado por el ataque contra Nicaragua, poniendo minas en sus puertos y financiando a la “contra”. En ese caso, la Corte rechazó las alegaciones de EUA de que estaba actuando bajo el Artículo 51 de la Carta de la ONU, en defensa de los vecinos de Nicaragua [220].
Si el caso de la invasión de EUA a Irak en 1991, significó hacer que el CS de la ONU le delegara a este país la función militar, y el caso Kosovo de 1999, fue la demostración de que EUA opera a través de la OTAN de espaldas con la ONU, de tal manera que ningún otro actor puede hacer que las cosas sean de manera diferente, toda vez que ni Rusia ni China, que estaban en desacuerdo usaron la AG de la ONU para actuar, frente a la inoperancia del CS provocada por EUA [221]; el caso Afganistán muestra cómo EUA usa al CS de la ONU para justificar su tendencia a la consolidación como imperio y está generando una división del mundo; esta vez, no bajo el esquema de conflicto entre ideologías incompatibles [222], sino de “choque entre civilizaciones” [223]. EUA se arma “defensor de la democracia y la civilización”, obviando el rol de los organismos internacionales de alcance mundial e ignorando la voluntad el pensamiento y la opinión de la propia comunidad internacional.
El presidente norteamericano George W. Bush confirma que se trata de una lucha entre civilizaciones, al decir en un discurso en el Centro de Convenciones Mundiales de Georgia, que su país permanece fuerte, frente al terrorismo, “mientras sus militares libran una guerra para salvar a la civilización misma”. “Esta gran nación nunca será intimidada”... “Ninguno de nosotros jamás hubiera deseado el mal que se ha hecho a nuestro país, pero hemos aprendido que aún de la maldad pueden emerger grandes logros. Durante estos últimos dos meses, hemos mostrado al mundo que Estados Unidos es una gran Nación. Estados Unidos ha respondido magníficamente: con preocupación y coraje”... “Estamos librando una guerra para salvar a la civilización misma. No la buscamos pero pelearemos y venceremos” [224].
[209] De todas formas, en el caso Kosovo no se hizo esto. Los miembros de la comunidad internacional, parecen dejar que EUA haga su voluntad siempre.
[210] No se había cumplido por el artículo 43 de la carta de la ONU.
[211] Resolución del CS de la ONU del 27 de Junio de 1950. 7 votos a favor, 1 en contra (Yugoslavia), 2 abstenciones (Egipto e India) y la ausencia de la URSS.
[212] Ver Puig, Juan Carlos, Derecho de la Comunidad Internacional, Vol. I, Parte General, (Buenos Aires, Depalma, 1974), págs. 82-87.
[213] Ver Verdross, Alfred, Derecho Internacional Público, (Madrid, Aguilar, 1963), págs. 78-79. Ver el caso de Gabriela Arias Uriburu, que recurrió a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU para tratar el caso del secuestro de sus hijos por el padre. Ver “Arias Uriburu reclama por sus hijos ante las Naciones Unidas”, Diario Clarín, Buenos Aires, 9 de Abril del 2001.
[214] Ver Puig, Juan Carlos, Derecho de la Comunidad Internacional, Vol. I, Parte General, (Buenos Aires, Depalma, 1974), págs. 21-22.
[215] Ver Puig, Juan Carlos, Derecho de la Comunidad Internacional, Vol. I, Parte General, (Buenos Aires, Depalma, 1974), págs. 21 y 267-268.
[216] Ver “Régimen de Verdad” en DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “El Orden Mundial del Siglo XXI”, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), pág. 47.
[217] Ver por ejemplo, “La OTAN no reconocerá fronteras”, La Nación, Buenos Aires, 26 de abril de 1999. También, “La Alianza amplía sus objetivos de ataque”, Clarín, Buenos Aires, 26 de abril de 1999. Igualmente, “En un paso histórico, la OTAN aumentó su poder en el mundo”, Clarín, Buenos Aires, 25 de abril de 1999.
[218] Ver de La Gorce, Paul-Marie, El Sudeste Europeo Bajo Dominio de la OTAN, en Le Monde Diplomatique, Le Dipló, Marzo del 2000.
[219] Este tema lo traté en, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, ¿Hacia un Nuevo Orden Mundial, Estratégico-Militar?, en Revista “GEOSUR”, Vol. XXIV, N° 271/272, Montevideo, Uruguay, Noviembre-Diciembre del 2002.
[220] Ver Michael Mandel, Digan lo que Quieran, pero esta Guerra es Ilegal, publicado en Toronto Globe & Mail, 9 de Octubre del 2001. Michael Mandel es profesor de derecho en Osgoode Hall Law School, Toronto, y especialista en derecho penal internacional.
[221] Caso de la Resolución “Unión Pro Paz”.
[222] Tesis planteada por George Kennan al presidente Truman, que dio lugar al inicio de la guerra fría.
[223] Tesis planteada por Samuel Huntington, en Foreign Affairs, 1994. La Tesis de Huntington, es que: “la fuente fundamental del conflicto... no será básicamente ideológica o económica. Las grandes divisiones de la humanidad, así como las fuentes dominantes de conflicto serán culturales. Los Estados-Nación seguirán siendo los actores más poderosos en los asuntos mundiales, pero los principales conflictos de la política mundial ocurrirán entre naciones y grupos de civilizaciones diferentes. El choque de las civilizaciones dominará la política mundial. Las líneas de falla entre las civilizaciones serán las líneas de batalla del futuro.”
[224] Ver, Bush: Estados Unidos libra “una guerra para salvar a la civilización”, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 9/11/2001.

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 artículo 43
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 Artículo 51
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