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Timestamp: 2017-03-28 15:58:22+00:00

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Jorge Gómez Barata La Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU y el discurso pronunciado por Ban Ki-moon en la reunión de Estados Unidos, la ONU, OTAN y la Liga Árabe que precedió al inicio de la agresión a Libia significa un paso en la demolición del sistema de seguridad colectiva para cuya creación la humanidad tuvo que sufrir la experiencia de dos guerras mundiales. En 1917, rompiendo la tradicional política aislacionista inspirada en el legado de George Washington, los Estados Unidos se involucraron en la Primera Guerra Mundial en la cual, pagando el precio de 130. 000 muertos, derrotaron a Alemania y otros países europeos convirtiéndose en la primera potencia mundial. En aquel contexto, el presidente Woodrow Wilson, auspició la formación de la Sociedad de Naciones, eje de un mecanismo de seguridad colectiva destinado a impedir otra carnicería semejante. Por una de las frecuentes paradojas de la política norteamericana, el Congreso no aprobó el ingreso de los Estados Unidos que, sin embargo apoyó a la Sociedad de Naciones la cual realizó esfuerzos validos aunque fallidos para el mantenimiento de la paz mundial. La organización no pudo impedir el rearme alemán, no evitó el auge del fascismo ni pudo reaccionar ante la llegada al poder de los nazis, encabezados por Adolfo Hitler, que en 1939 desencadenaron la Segunda Guerra Mundial. Como la Primera, la Segunda Guerra Mundial fue originalmente una guerra europea a la que los Estados Unidos se sumaron tardíamente y, antes de hacerlo, con fecha 14 de junio de 1941, el presidente Franklin D. Roosevelt, suscribió con Winston Churchill, primer ministro inglés, la Carta del Atlántico, en el cual se asumía que los países que entraran en guerra contra Alemania como parte de las naciones unidas, (primera vez que se utilizó el término), renunciaban a cualquier pretensión territorial, subrayándose el derecho de todos los pueblos a elegir su forma de gobierno. Por su contenido avanzado, aquel documento fue el borrador de lo que poco después sería la Carta de la ONU adoptada por 50 países en San Francisco el 24 de mayo de 1945. La ONU, creada bajos los auspicios de Roosevelt, Churchill y Stalin, ratificó los esfuerzos para crear un sistema de seguridad colectiva que tuviera como base una organización internacional regida por una Carta que resumía el ideal democrático ajustado a las relaciones internacionales y serviría de base al Derecho Internacional contemporáneo. Los Tres Grandes como en su tiempo se llamó a aquella tríada, aprobaron personalmente el Capitulo Siete de la Carta de la ONU que endosa el uso de la fuerza para el mantenimiento de la paz, autoriza la operación de tropas bajo la bandera de la ONU y crearon la clausula de unanimidad, según la cual, la aplicación de ese capítulo deberá contar con la aprobación de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, precepto que dio lugar al veto. Defectos y limitaciones aparte, debido a que la paridad nuclear y la “destrucción mutuamente asegurada”, ejes de la bipolaridad entre Estados Unidos y la Unión Soviética necesitaba de un árbitro, la ONU desempeñó cierto papel durante la Guerra Fría, rol virtualmente anulado cuando la URSS desapareció de los escenarios internacionales y Estados Unidos quedó como único hombre en el ring con Europa occidental como furgón de cola y Rusia y China sin músculos ni voluntad política para constituirse en alternativa a los intentos hegemónicos del imperialismo norteamericano. El proceso de deconstrucción de la ONU y con ella del sistema de seguridad colectiva de postguerra se acentuó bajo los gobiernos de Reagan y Bush, padre e hijo, cuando Estados Unidos, sin el factor de contención que durante cuarenta años fueron la Unión Soviética (con capacidad de veto), los países ex socialistas y las naciones progresistas del Tercer Mundo, pudo manipular a su antojo al Consejo de Seguridad y otras instancias de la ONU, ignorándolas o sirviéndose de ellas para sus fines como acaba de ocurrir en el caso de Libia. Bajo la égida norteamericana el doble estándar dejó de ser una anomalía para convertirse en el estilo del organismo internacional, tarea favorecida por la actuación de seretarios generales serviciales y obedientes a Washington como Cofi Annan y Bank Ki-Moon. En su caída la ONU arrastra no sólo a los conceptos en los que se fundamenta la diplomacia multilateral, sino también al sistema de instituciones internacionales, ejes de la seguridad colectiva. La ineficacia para lidiar con la crisis en el Medio Oriente y África del Norte y por la complicidad con la agresión a Libia, han decretado la muerte de la Liga Árabe, mientras que el voto favorable de Sudáfrica a la agresión arroja sombras sobre el futuro de la Unión Africana y la invisibilidad subraya la nulidad del Movimiento de Países no Alineados y de la Conferencia islámica como actores creíbles en las relaciones internacionales. La ONU podrá seguir existiendo, incluso después de haber renegado de su Carta, un documento magnifico cuyos preceptos de: igualdad soberana de los estados, respeto a la soberanía nacional y la autodeterminación de las naciones y solución pacifica de los conflictos, fueron una conquista del pensamiento avanzado, pero no será nunca más una garantía de justicia y paz ni un símbolo de la convivencia internacional. Nadie sabe cómo ni cuándo terminara esta etapa gris de la convivencia internacional; aunque de momento es seguro que aquella que comenzó en los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial y se concretó en la Conferencia de San Francisco, yace sepultada por la montaña de cadáveres acumuladas en la ex Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia y otros lugares en los cuales a la inconsecuencia de ciertos gobernantes, el sometimiento de funcionarios internacionales y la cobardía de importantes actores, se sumó la tradicional prepotencia y la arrogancia imperialista. Haciendo camino al andar, allá nos vemos. La Habana, 20 de marzo de 2011
La operación Odisea del Amanecer, encabezada por Washington, París y Londres, es coordinada desde la base estadounidense de Stuttgart, en Alemania En el hospital Jala de Bengasi son atendidos los primeros heridos. Autor: AP Juventud Rebelde digital@juventudrebelde.cu19 de Marzo del 2011 23:45:32 CDT TRÍPOLI, marzo 19.— Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña comenzaron este sábado una prevista ofensiva militar contra Libia que en sus primeros ataques dejó numerosas víctimas civiles, lo que fue calificado por Trípoli como una agresión «brutal e injustificada», en consonancia con lo cual solicitó una reunión urgente al Consejo de Seguridad de la ONU. Al amanecer del domingo en Libia, un balance provisional del Gobierno hablaba de 48 muertos, dijo ANSA, poco después que el titular del Parlamento, Mohammed Swei, afirmara la existencia de una gran cantidad de civiles lesionados. «Ellos están llenando nuestros hospitales, y hay muchas ambulancias que están haciendo lo mejor que pueden para salvar tantas vidas como sea posible», dijo. «Esta agresión es brutal y no tiene ninguna excusa porque Libia ya ha aceptado la resolución del Consejo de Seguridad y las Fuerzas Armadas anunciaron un cese al fuego y la detención de todas las operaciones militares contra las milicias armadas», argumentó. El funcionario recordó que Libia «ha solicitado la presencia de observadores internacionales para que realmente comprueben si cumplimos» con lo decidido por el Consejo de Seguridad, y lamentó que «en vez de enviar a observadores», Estados Unidos y sus aliados «están enviando misiles», reseñó Telesur. En la nota oficial que solicita la reunión del Consejo de Seguridad, el Gobierno de Trípoli aseguró que la agresión aérea y marítima «ha tenido como blanco varias regiones civiles del oeste del país y ha dejado víctimas civiles y daños en hospitales, aeropuertos y carreteras, entre otros objetivos». La resolución 1973, aprobada el pasado jueves, abrió el camino a la agresión al legitimar la implementación de cualquier medida contra Libia si esta no decretaba un cese al fuego. Según el comunicado de Trípoli de este sábado, las acciones militares de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña dejan sin efecto el documento aprobado por la máxima instancia de la ONU, y sus operaciones bélicas dan a Libia «el derecho a usar su aviación militar y civil en acciones de autodefensa», reportó EFE. Diversos despachos noticiosos dieron cuenta de bombardeos contra objetivos civiles en Trípoli, Bengazi, Misrata y Zuara, en tanto la televisión libia indicó además que el hospital de Bir Osta Miled, a 15 kilómetros al este de la capital, también fue alcanzado. La aviación francesa inició los ataques con bombardeos a cuatro tanques de las fuerzas del líder libio Muammar Al Gaddafi en las afueras de la ciudad de Bengazi, bastión de la oposición. En la primera etapa de la operación denominada Odisea del Amanecer, barcos de guerra y submarinos de EE.UU. y Gran Bretaña habían lanzado hasta este sábado más de 110 misiles de crucero Tomahawk contra los sistemas antimisiles libios, y habrían alcanzado más de 20 sistemas de defensa aérea integrados y otras instalaciones, señaló en rueda de prensa el vicealmirante estadounidense Bill Gortney, citado por EFE. Según el alto militar, las operaciones de Washington se han concentrado en esta primera fase en la parte occidental de Libia. No obstante, Gortney declinó hablar sobre operaciones futuras, e insistió en que no habían desplegadas tropas estadounidenses sobre el terreno libio y que ningún avión de ese país sobrevolaba la nación árabe. Gortney insistió en que la operación tendrá «varias fases» y podría prolongarse durante «horas o días». El alto responsable militar evitó valorar el éxito de la misma y dijo que será necesario «algún tiempo» antes de tener una idea precisa del alcance de los ataques. A esa hora se reportaba que en el Mediterráneo, cerca de Libia, había dos destructores estadounidenses, el Stout y el Barry, así como tres submarinos (Providencia, Florida y Scranton), equipados con los Tomahawk, cuya carga explosiva es de aproximadamente 450 kilos, indicó AFP. Mientras, desde Brasil, el presidente estadounidense, Barack Obama, dijo que había dado la autorización a sus fuerzas armadas para que atacaran los sistemas antimisiles de Libia y afirmó que no desplegarían efectivos sobre el terreno. Por su parte, el portavoz del ejército británico, general John Lorimer, confirmó la participación de aviones caza Tornado en el primer ataque de su país contra Libia. Algunas horas antes, mientras Francia comenzaba los bombardeos, EE.UU., Gran Bretaña, y representantes de otros 16 países celebraban una cumbre de emergencia en París donde convinieron poner en práctica todos los medios necesarios, «en particular militares», con el objetivo, según el anfitrión Nicolas Sarkozy, de obligar a Gaddafi «a respetar» la resolución del Consejo de Seguridad. Además estuvieron representantes del Consejo de la Unión Europea, la Liga Árabe, y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Gaddafi, por su parte, advirtió a las potencias con una respuesta a la agresión. El Mediterráneo y África del Norte ya se han convertido en una zona de guerra, sentenció el líder de la nación africana. En un mensaje de apenas cuatro minutos, Gaddafi advirtió que Libia usará su derecho a defenderse conforme al artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas, y para ello anunció que los depósitos de armas del país «se abrirán inmediatamente para apertrechar a la población» Según AFP, los ataques aéreos de aviones y misiles Crucero contra Libia son «coordinados» desde un cuartel general norteamericano basado en Stuttgart, Alemania. Una fuente no identificada también se refirió a la participación de centros operacionales aéreos franceses en Lyon y de británicos basados en Northwood, precisó el despacho. Por su parte, España, uno de los participantes de la cumbre celebrada este sábado en París, envió cuatro aviones de combate F-18 y un aparato de reabastecimiento en vuelo a Italia para participar en la operación contra Libia a partir de este domingo, indicó el Ministerio de Defensa español el sábado. También informó que Madrid tomará parte en las acciones con seis aviones, una fragata y un submarino, además de una fragata F-100, un submarino S-74 y un avión de vigilancia marítima CN-235 para ayudar a aplicar el embargo de armas en Libia, precisó el despacho. Los cuatro aviones caza F-18 y el avión de reabastecimiento en vuelo Boeing 707 partieron en la tarde de este sábado desde la base aérea de Torrejón y se han posicionado de inicio en la base, al sur de la isla de Cerdeña, según un comunicado del Ministerio de Defensa español citado por AFP, que también dio cuenta de que el número de efectivos que participarán en las operaciones rondará los 500. En respuesta a la agresión, el Gobierno libio decidió dejar de cooperar con Europa en la lucha contra la emigración ilegal, según anunció una fuente responsable de seguridad a la agencia oficial libia Jana, citada por EFE. Rechazo a la agresión imperialista En Trípoli, partidarios de Gaddafi salieron a la calle a defender a su país. Tras los primeros bombardeos, varios cientos de personas se concentraron en el palacio de Bab Al Aziziyah para manifestar el apoyo a su líder. Una manifestación de mujeres en la capital libia expresó su rechazo a la resolución del Consejo de Seguridad y demandó a los medios de prensa internacionales que desmientan las acusaciones contra Gaddafi y cuenten la verdad sobre lo que está ocurriendo en su país. También varias naciones alzaron sus voces para condenar las acciones militares. El presidente venezolano Hugo Chávez calificó como «muy lamentable» e irresponsable la decisión de las grandes potencias de bombardear la nación africana. «Lo que quieren es adueñarse del petróleo de Libia», denunció. En ese mismo sentido se pronunció el mandatario boliviano Evo Morales, quien desde el Tercer encuentro de la comisión Social de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que se celebra en Cochabamba, afirmó que el interés de las grandes potencias es adueñarse del petróleo y otros recursos naturales, dijo PL. Morales cuestionó la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU que dio luz verde para una intervención armada. «Ese Consejo no es de Seguridad, sino de inseguridad, porque va a generar más muertos y no seguridad para los habitantes», remarcó. Por su parte, la Cancillería de Ecuador consideró «inadmisible» la intervención militar, la cual, dijo, no «contribuye a la solución de los problemas», y en cambio «promueve la «escalada de violencia», reportó ANSA, citando un comunicado oficial. En tanto, el canciller argentino, Héctor Timerman, cuestionó que el ataque haya sido resuelto por el Consejo de Seguridad de la ONU sin un debate amplio por parte de la Asamblea General del organismo, lo cual —dijo— muestra que hay que modificar esa instancia, indicó EFE. Desde Moscú se conoció del rechazo de Rusia —que se abstuvo en la votación del Consejo— a la intervención militar, y llamó a evitar por todos los medios el sufrimiento de la población, según declaró el vocero de la Cancillería rusa, Alexander Lukashevich, dijo PL. Por su parte, la Unión Africana, que para las potencias había sido un elemento importante a la hora de definir cualquier acción contra Libia, se pronunció desde Nuakchot (Mauritania) contra «toda intervención militar» en Libia y demandó una solución africana, conforme a nuestro apego a la unidad y la integridad territorial de Libia.
Comité FMLN en Suecia Recordando al prócer mejicano Benito Juárez y su pensamiento que reza EL RESPETO AL DERECHO AJENO ES LA PAZ, estaremos convencidos que esta es una sentencia moral y de convivencia entre los pueblos que jamás perderá vigencia. Por desgracia los Estados Unidos no han practicado ese pensamiento en la relación con Latinoamérica, desde nuestra independencia de la férula española. La historia, de nuestro continente ha estado plagada de injerencias, invasiones y sometimientos políticos, cuyo corolario sería muy largo de mencionar, pues comienza con el despojo territorial del que fuera víctima Méjico entre los años 1846 al 1848 por los que Estados Unidos se apropió de la mitad del territorio mejicano que comprendía, Texas, California, Nevada, Utah, Arizona, Nuevo México, Colorado y partes de Wyoming, Kansas y Oklahoma. Después le tocó el turno a Puerto Rico y Cuba, a los que por acciones punitivas devino el primero en “Estado Libre Asociado” (1898) y Cuba cuyo prócer José Martí y una pléyade de patriotas, lucharon para salvar de las garras expansionistas yanquis, a la más grande de las Antillas. La Enmienda Platt describe sin remilgos las Verdaderas intenciones anexionistas durante la ocupación USA de Cuba (1899 - 1902). Con justeza podemos afirmar que la obra por la real independencia de Cuba se completa hasta el triunfo de la revolución cubana encabezada por Fidel Castro en 1959. En el resto de Latinoamérica el siglo XIX y XX, las invasiones e injerencias de todo tipo del imperio del norte también se han regido por lo que se conoce como la doctrina Monroe (1823) que en su espíritu y letra reza: “AMÉRICA PARA LOS AMERICANOS”. Considerando bajo este precepto a Latinoamérica como el patio trasero y por tanto con derecho a ejercer sobre los latinoamericanos su omnipresencia y omnipotencia. La historia más fresca del siglo XX, todavía nos recuerda invasiones, golpes de Estado, apadrinamiento de dictadores y dictaduras; concretamente en El Salvador la regla fue esa, pues desde la sofocación y genocidio de la insurrección campesina de 1932, las distintas administraciones estadounidenses han ejercido por medio de sus legaciones diplomáticas el control político sin límites a los gobernantes salvadoreños de turno, por lo que la lógica de los políticos en cada momento ha sido que nada se hace sin la venia de “La Embajada”. El sangramiento en la Guerra Civil entre salvadoreños, en los años 80s del siglo pasado, no hubiese sido tan elevado sin la asesoría, apertrechamiento militar y financiamiento al gobierno de El Salvador de parte de las administraciones de Ronald Reagan y de Bush padre. Lo que sintetiza los sentimientos anti imperialistas que compartían el movimiento insurgente y en general los sectores políticos y sociales que acompañaron a la Izquierda salvadoreña durante los 12 años de confrontación armada. Capítulo aparte tuvo la relación insurgente salvadoreña y el pueblo norteamericano, quien durante el conflicto mostro militancia en todos los terrenos; por lo que el FMLN le debe una cuota de agradecimiento al movimiento solidario que desde los Estados Unidos desarrollaron fuertes campañas, tanto para apoyar el esfuerzo de guerra popular, como para copatrocinar un fuerte movimiento por la paz negociada como solución al conflicto. 16 de enero de 1992 marca el final de la guerra civil, así como pasa a ser el momento de inflexión histórica para nuestra patria en donde las relaciones hacia adentro y fuera del país cobran otra dimensión y nos enrumbamos en paz, a hacer realidad el esfuerzo por construir otro país. Esto no es tarea fácil, pues las discrepancias políticas aunque se han ventilado en contextos más civilizados han estado lejos de impulsar un modelo de desarrollo propio que le dé al país soberanía y desarrollo y los gobiernos de derecha continuaron después de los acuerdos de paz, impulsando el modelo neoliberal apadrinado, como no, por “La embajada” y la injerencia en nuestra política de sus distintas administraciones. Así llegamos a enero del 2009 cuando el relevo presidencial en los Estados Unidos reclamo para sí, también el cambio, asumiendo la presidencia USA, Barack Obama. El mundo lo celebro como una inflexión también en la política de los Estados Unidos, y en El Salvador tampoco fue menos y ante las preferencias de la derecha salvadoreña por la reelección de Bush, el triunfo de Obama fue aplaudido por el FMLN. Uno de los primeros gestos en positivo de la administración Obama hacia nuestro país, fue el aceptar y reconocer como bueno los resultados de la voluntad popular que mayoritariamente votaron al FMLN, eligiendo a Mauricio Funes como el primer presidente de la Izquierda en El Salvador. Este, más que gesto, dejo huérfano por primera vez cualquier intento de fraude postelectoral a los que históricamente la derecha salvadoreña estaba acostumbrada y para lo que siempre contaron con la pleitesía de “La Embajada”. Este mes, Barack Obama ha anunciado una gira por Latinoamérica en donde no ha escogido a Chile, Brasil y El Salvador, por azar. Pues en lo que a El Salvador se refiere, con sus cientos de miles de compatriotas viviendo y trabajando en Estados Unidos ya da suficiente material de análisis; no obstante, posteriormente sabremos con pormenores, cuál de todas las especulaciones de analistas políticos de todo el espectro latinoamericano es el más acertado en cada caso; pero si partimos de un principio que se corrobora en todo el mundo de que los Estados Unidos “tienen intereses, no amistades”, tendremos que en la región la inclusión geopolítica de las Izquierdas donde son gobierno, se contrapone especialmente a los intereses hegemónicos made in USA, especialmente el ALBA Alternativa Bolivariana para America Latina y el Caribe) ya que como se sabe Estados Unidos fracasó en la imposición del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas). Esto sí es motivo estratégico de su gira latinoamericana. En nuestro país, nuestro presidente ha decidido hacer gobierno con más sintonía con la administración Obama que con los países del ALBA. Muy a nuestro pesar, él está en su derecho, aunque la sola presencia de millones de salvadoreños en Estados Unidos, no puede ser el único justificante; pues nuestros compatriotas no le pidieron permiso a los gobernantes de turno, para migrar al norte, y la situación jurídica de la mayoría es incierta en aquel país. Esto último naturalmente debe de ser preocupación de Estado, como también es, el desarrollo peligroso que las maras han tenido en el país y que cuyo origen organizativo inicial, nos vino con deportaciones de jóvenes salvadoreños que habían crecido en los Estados Unidos en donde cuentan con estructuras diseminadas en casi todo el territorio, y que en la actualidad cuentan con vínculos allá y aquí con el narcotráfico y crimen organizado. Esto como se ve, son temas de seguridad regional que no pueden estar desligadas del combate a la pobreza, por tanto esperemos que en la agenda de visita de Obama sean puntos a tratar y que él no sea continuador de las erradas políticas de sus antecesores; pero sobre todo esperemos que la máxima de Benito Juárez cobre eco en el Novel Obama viendo a Latinoamérica como vecinos que merecemos ser tratados con igualdad y respeto; sobre todo nuestra autodeterminación y que su visita contribuya a conocernos y porque no, ayudarnos mutuamente. Si así fuera, bien venido Señor Presidente Obama!
Por Juan Gelman El complejo militar-industrial estadounidense es un gobierno aparte y el mandatario norteamericano ha decidido ser su presidente. No se trata sólo de continuar guerras, preparar otras, crear constantemente armamento más avanzado para reemplazar al “viejo”: Obama es su gran vendedor. Durante la gira asiática que realizó en noviembre del año pasado, cerró con India un acuerdo preliminar por valor de 4100 millones de dólares, el precio total de diez Boeing C-17. Poco antes, el 20 de octubre, envió al Congreso para su aprobación los términos de la exportación a Arabia Saudita de jets, helicópteros, misiles y más por el monto de 60.000 millones de dólares, la mayor venta de armas a un solo país en la historia de EE.UU. El señor de la Casa Blanca se jactó en su discurso de recepción del Premio Nobel de la Paz de que su país era la única superpotencia militar del mundo y se dedica a confirmarlo y aun a ensanchar la afirmación. Aunque la potencia del Norte es la abastecedora más importante de armas –opera un 30 por cierto del mercado mundial desde hace años, seguida por Rusia con el 23 por ciento–, “el gobierno de Obama está modificando las regulaciones del control de exportaciones para ampliar su participación en el mercado, según varios funcionarios” (www.mcclatchy.com, 29/7/10). En agosto del 2009 instó a flexibilizar las normas de vigilancia en la materia y en su Mensaje a la Unión del 27 de junio del año siguiente reiteró el pedido, a fin de contar con “otro factor que contribuya a duplicar nuestras exportaciones en el 2015”. Washington también ocupa el primer lugar en cuanto a gastos militares: un 43 por ciento de lo que destinan a ese rubro todos los países del planeta, según estimaciones atinentes al 2009 del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri, por sus siglas en inglés). El 22 de diciembre pasado las dos cámaras del Congreso aprobaron el presupuesto más grande del Pentágono desde la Segunda Guerra Mundial: 725.000 millones de dólares para el año fiscal 2011, un 8 por ciento superior al del 2010, más del doble del que aprobó W. Bush en el 2001 y casi la mitad de lo que el mundo entero invierte en la materia. Obama también supera a su antecesor en otro aspecto: en el 2009, primer año de su mandato, el Departamento de Estado autorizó exportaciones de las empresas privadas armamentistas por 40.000 millones de dólares, un 17 por ciento más que en el 2008, último año del gobierno de W. (www.sfgate.com, 11/3/11). La mayor parte de esas ventas, nunca afectadas por la crisis económica, fue a países del sudeste asiático y del Medio Oriente. El mejor aliado de gigantes como Boeing, Lockheed Martin y otras megaindustrias del ramo es precisamente Obama: “El presidente está mucho mejor dispuesto a exportar armas que cualquiera de los gobiernos demócratas anteriores”, señaló Loren Thompson, un conocido consultor en temas de defensa. O como observó el subdirector de la Asociación de Control de Armas, organismo no partidario que promueve la adopción de políticas eficaces de control de armamentos: “Hay un bazar de armas Obama” (//money.cnn.com, 24/2/2011). El Departamento de Estado cumple sin descanso esta tarea. Muchos cables filtrados por Wikileaks revelan que los diplomáticos estadounidenses actúan como corredores del complejo militar-industrial. Un cable fechado en noviembre del 2009 describe cómo un miembro de la embajada en Brasilia presiona al gobierno de Lula para que adquiera cazas, reitera los puntos favorables de la oferta y califica la decisión de aceptar la propuesta como un “acelerador de la relación militar y comercial creciente” que mantienen los dos países. Un caso típico se describe en otro cable dirigido al Departamento de Estado, procedente de Oslo esta vez. Recapitula los esfuerzos de la embajada estadounidense para persuadir al gobierno de Noruega de que compre jets JSF a la Lockheed Martin en vez adquirir el Gripen fabricado por la empresa sueca Saab AB. Es un verdadero manual para diplomáticos vendedores de armas que, entre otras cosas, aconseja consultar a la Lockheed Martin “para determinar los aspectos de la compra que conviene subrayar” y desarrollar “una estrategia mediática conjunta”. Es inocultable que la mayoría de esas exportaciones no son inocentes: Wa-shington ha logrado con ellas mutilar la influencia rusa en Europa del Este, extender su influencia en Asia y Medio Oriente y crear además una suerte de cerco militar alrededor de Rusia, Irán y China. El sueño imperial de EE.UU. sigue en pie y así, como se dice, se juntan el hambre con las ganas de comer.Tomado de Página 12

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