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La perversión del veganismo: el sensocentrismo | El guardián de los cristales
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Adrián López Galera	30 abril, 2016	23 comentarios en La perversión del veganismo: el sensocentrismo
Cuando una ideología se expande entre un grupo numeroso de gente, más tarde o más temprano surgen corrientes que toman algunas de sus bases y añaden argumentos ajenos o incluso contrarios a dicho pensamiento. Me comentan a menudo que no debemos discutir o debatir porque todos estamos en el mismo barco. Realmente no, no lo estamos. Y ya no solamente abordamos un barco distinto; sino que me topo con individuos que portan la bandera del veganismo mientras pervierten su significado.
En esta entrada me centraré en la que considero, con diferencia, una perversión del veganismo tremendamente perjudicial para el movimiento y, cuando menos, para las víctimas no humanas. Se trata del sensocentrismo.
El sensocentrismo establece como principio una versión particular de hedonismo (búsqueda placer y evitación del sufrimiento) en la cual los animales no humanos quedan reducidos a un alter ego. Constituye una forma de utilitarismo moral vestido de ética. Podemos calificarlo legítimamente como un dogma; puesto que, como doctrina utilitarista, no puede demostrar su corrección sin caer en una petición de principio.
Los utilitaristas lo son porque entienden que esa teoría corresponde con lo que a ellos les conviene para su propio beneficio o su propia complacencia personal. Hay datos empíricos (investigación enlazada) que avalan esta idea:
Estudio científico sobre las decisiones de los utilitaristas
En este estudio se realizaron encuestas sobre dilemas morales a utilitaristas declarados y los investigadores descubrieron que estos individuos no seguían la respuesta coherente con la doctrina del utilitarismo sino, sobre todo, con el egoísmo personal.
El sensocentrismo considera dogmáticamente que la sintiencia es un criterio moral y discrimina entre animales no humanos según el grado de desarrollo de sus sentidos. Rechazan la explotación animal porque implica un sufrimiento innecesario; no a tenor de que los consideren iguales desde el punto de vista moral. Por tanto, sostienen la importancia de intervenir en la naturaleza y controlar las vidas de otros animales para evitarles sufrimiento.
En la práctica, implica limitar y restringir la libertad de tales individuos mediante una apelación a la potencialidad (falacia lógica). Ellos parten del dogma de que la libertad es un concepto humano y que, por ende, los demás animales no valoran su libertad. No sólo nunca justifican esa petición de principio; sino que hay evidencias de sobra en contra: ¿acaso no luchan los animales no humanos por ser libres? ¿No precisamos correas, riendas, cadenas y otros artilugios para detenerlos? ¿Para qué íbamos a necesitar tales objetos si los animales no humanos solamente gustaran de un «buen» trato?
Este detalle merece una atención especial; pues el veganismo parte del principio de igual consideración entre sujetos. Ello significa que reconoce en todos los sujetos un valor intrínseco porque cada uno de nosotros nos valoramos con independencia de la estima ajena. La lógica siempre es, esencialmente, el principio de identidad. Decir lógica supone colocar dicho principio y todas sus aplicaciones sobre la mesa.
Por el contrario, el sensocentrismo considera al individuo como un mero contenedor cuyo único fin en la vida se resume en una satisfacción sensitiva. En consecuencia, justificarían cualquier acción efectuada si la persona (humana o no) no sufriese durante el desarrollo de ésta. Y, asimismo, optarían por el asesinato de un sujeto si, supuestamente, apenas alcanzase una vida corta o llena de sufrimiento.
Tampoco cuestionan el hecho de que los animales no humanos sean nuestras propiedades; pues no reconocen un valor intrínseco o el deber de respetar su integridad. Aprueban actividades, acciones y maniobras encaminadas al control de sus vidas (cambio de dieta, aparcelamiento, amputación, etc.) precisamente a causa de que los ven como contenedores de placer.
La imagen que encabeza este artículo representa el objetivo último del sensocentrismo: convertir la Tierra en un zoológico gigante en el cual los humanos cuidásemos amablemente de las restantes especies animales e impidiésemos que se hicieran daño los unos a los otros sin importarnos su libre albedrío ni ninguna necesidad básica. Me pregunto cómo se las ingeniarían con especies marinas o voladoras; prefiero no saberlo.
Esta disertación perdería parte de su sentido si no ilustrase tal postura con ejemplos reales que reflejan cada uno de los puntos tratados. Aquí presento una cita de David Díaz, autor de la página Respuestas Veganas, a quien le gusta apodarse «David Sensocentrista». Tanto yo como otros activistas hemos instado a que modifique tal nombre por el de «Respuestas utilitaristas»:
A continuación argumento cómo un «mundo vegano» puede tener más sufrimiento que un “mundo no vegano”. Defino «mundo vegano» como un mundo en el que los seres humanos no intervienen en la naturaleza. Si esta no fuera exactamente la definición de «mundo vegano», todo lo que viene a continuación sería diferente. Precisamente el objetivo de este post es fomentar la evolución del concepto de «mundo vegano» hacia algo más beneficioso para los animales.
[…] [Los] valores negativos indican que dicha vida no merece la pena ser vivida.
No puedo ofrecer enlaces como referencia de tales palabras porque ambos autores los hicieron a través de Facebook y ya no están disponibles. Esta captura tomada de un comentario realizado en blog de Filosofía Vegana sirve para ejemplificar la línea que siguen:
Aunque de una manera mucho más subrepticia y cautelosa, la organización Ética Animal del filósofo Óscar Horta también apoya el intervencionismo en la naturaleza. Sus miembros, en vez de mostrarse abiertamente como hedonistas extremos, vedan sus palabras con un profundo oscurantismo y responden a medias con el fin de no echar para atrás a primera vista. Hay que insistirles hasta que no les queda más remedio que reconocerla; mas nunca de forma oficial y directa. No propugnan a los cuatro vientos que alguna especie haya de acabar extinta o «reeducada»; pero sí defienden irracionalmente que debemos «ayudar» como un deber moral sin importar las secuelas. Situar la ayuda, una virtud, al nivel de un deber conlleva que tanto el emisor como el receptor de las acciones se los trata como recursos para una finalidad establecida. No hay libertad de elección. Tal mentalidad utilitarista se refleja claramente en dicha falacia consecuencialista de que el fin justifica los medios. Para ellos, los animales no humanos (amorales) que causan sufrimiento son malos; quienes no, buenos. Nosotros somos dioses para convertir la Tierra en un paraíso y hacer y deshacer a nuestro antojo.
Como mencioné al principio, el veganismo aspira al cese de la opresión humana sobre los demás animales. El sensoncentrismo es una forma de opresión camuflada de altruismo que responde a una necesidad íntima.
Activismo, Derechos de los animales derechos animales, sensocentrismo, veganismo
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23 comentarios en “La perversión del veganismo: el sensocentrismo”
Flex 7 mayo, 2016 5:21
Hola Adrián. Acabo de leer tu artículo completo y tengo varias dudas y objeciones (entre otras sobre las definiciones que usas). Yo prefiero tratar un tema pequeño y sólo pasar al siguiente si se ya llegado a un acuerdo.
2) Mostrar una caricatura en la segunda parte no coloca la postura que refutas en igualdad de condiciones. Primero, por el hecho mismo de ser una caricatura, pero, fundamentalmente por el hecho que una imagen real sería bastante diferente. De hecho, sería una imagen no muy diferente a la imagen de los elefantes que colocas. Igual te exhorto a cambiarla. Ejemplo: http://www.shurya.com/wp-content/uploads/2013/11/nuestra-responsabilidad-con-los-animales.jpg
Adrián López Galera Autor del artículo 7 mayo, 2016 16:02
Seré breve, sobre todo, en vista de que tus “refutaciones” se resumen en simples alegatos carentes de fundamentos. Discutir con un sensocentrista es como hacerlo con un Testigo de Jehová. Ambos os basáis en dogmas y argumentáis exactamente como os han inculcado: enlaces a la wikipedia, vídeos de Youtube, publicaciones de la secta e imágenes cruentas. Siempre el mismo mantra.
David 10 mayo, 2016 6:20
El antropocentrismo dice que lo que diferencia a las personas de las cosas es “ser de la especie humana”. El sensocentrismo dice que lo que diferencia a las personas de las cosas es “ser sintiente”, nada más. Todos los veganos son sensocentristas, excepto aquellos que diferencian a las personas de las cosas por el reino (son reinistas). Por eso es totalmente erróneo lo que dice este artículo sobre sensocentrismo.
Adrián López Galera Autor del artículo 18 septiembre, 2016 19:42
Alexis 10 julio, 2016 19:48
Gracias Adrián por tu post . No creo que haya un problema con el sensocentrismo en sí, sino más bien con la aplicación y los razonamientos de algunos sensocentristas. Créeme, yo también he estado allí y se de lo que hablas.
Adrián López Galera Autor del artículo 10 julio, 2016 21:04
Así, a modo de ejemplo, aunque comer plantas fuera peor para nuestra salud y más dañino para el medio ambiente, aun así sería lo justo frente al asesinato de otros sujetos. Asimismo, el concepto de maltrato es subjetivo y no sirve para defender los Derechos Animales: http://elguardiandeloscristales.com/wordpress/el-concepto-de-maltrato-animal-es-erroneo/
http://filosofiavegana.blogspot.com.es
Pablo C. 15 julio, 2016 17:35
En primer lugar agradecer a Adrián su entrada, pues me ha resultado sumamente interesante (me la enlazaste a través de twitter y te lo agradezco).
Aun así también me surge la duda: si al ser humano los veganos le exigimos que respete al resto de animales ¿no podemos exigir al resto de animales lo mismo? Es algo sobre lo que he estado reflexionando y creo que efectivamente no. Porque los humanos somos conscientes del daño que causamos y racionalmente podemos decidir no hacerlo. ¿Qué opinas sobre esto Adrián?
Adrián López Galera Autor del artículo 22 septiembre, 2016 23:43
Estoy de acuerdo prácticamente en todo. Sin embargo, un sensocentrista jamás puede ser vegano porque no dudaría en explotar animales no humanos con un fin “bondadoso”. Dado que no reconocen ningún valor moral en el propio sujeto, toda acción que suponga mayor placer futuro que sufrimiento presente quedaría justificada. Una forma de explotación sería obligar a que determinados animales no humanos habitaran o se alimentasen de determinados alimentos para evitar el daño a otros. En esta caso estamos usando a un individuo como medio para un fin: cumplir con su concepción obsesiva en el sufrimiento.
Luis 28 septiembre, 2016 13:35
Adrián López Galera Autor del artículo 28 septiembre, 2016 14:16
Daniel 24 julio, 2016 6:46
Diego 3 agosto, 2016 1:28
Siguiendo tu lógica, no estas tu pidiendo poner la “libertad” comásto dogma? Por qué la “libertad” tendría más valor intrínseco que el “hedonismo” ?
Adrián López Galera Autor del artículo 4 agosto, 2016 3:37
Nico 11 agosto, 2017 8:27
¿Mi mamá preferiría la libertad de que mi padre le rompa la cara o preferiría que lleguen los utilitaristas de la justicia a negar su “derecho esencial de la libertad”? Seguramente si le preguntas a las personas en la calle, muchos te dirán que no es maltrato intrafamiliar golpear a una mujer, como bien sabes es un concepto subjetivo. Lo mejor sería dejar que le sigan pegando a mi madre y a muchas más hasta que mágicamente a todos los machistas se les ocurra dejar de hacerlo porque todas las mujeres, en su conjunto, poseen un “valor intrínseco”. Hay que ser radical y oponerse a la explotación de todas las mujeres mientras que por omisión matamos a miles (cosas que pasan). Como mi padre es demente (amoral) no debo jugar a ser dios e imponer mi concepción del bien a éste. Por otro lado, sería especista si considero a mi padre como responsable solo por ser humano, como es un ser amoral debo respetar el principio de igualdad en la consideración de los intereses y dejar que le siga pegando a mi madre así como dejaría a mi perro comerse al gato del vecino. Me gusta bastante tu línea de razonamiento, de hecho se la expuse a mi madre y me pareció extraño que no le gustara, aunque quizás la sangre que le caía de los ojos le impedía leer bien. En fin, ella debería comprender que es una “acción involuntaria” por parte de mi padre, y que el interés en ser libre es mucho más importante… es más, ella misma me lo ha dicho: “Deja todo como está, no hagas nada”. Ciertas personas creen que le gusta que le peguen y otras dicen que sus deseos son a consecuencia del maltrato, pero dada la subjetividad conceptual y de opinión debo velar por el interés de mi madre en querer ser golpeada. Como un fiel seguidor de tus propuestas me mantendré firme y respetaré la libertad de mi padre y madre. Saludos.
Adrián López Galera Autor del artículo 11 agosto, 2017 14:15
Juan Carlos 22 septiembre, 2016 23:03
Hola, Adrián: La duda que tengo sobre tu comentario es si sensocentrismo está ligado a intervencionismo-utilitarismo, o en cambio, se puede ser sensocentrista sin más. Un saludo y muchas gracias.
Adrián López Galera Autor del artículo 22 septiembre, 2016 23:36
No sólo carece de base argumentativa tomar el placer/sufrimiento como criterio moral; sino que al defender estos parámetros ningunean otros intereses de tales animales como, por ejemplo, la libertad. Consideran que los animales no humanos (excepto ellos, claro) carecen de interés en ser libres. Los ven como contenedores de placer/sufrimiento a quienes deben cuidar (incluso con sexo…). En este sentido, suelen caer en continuas falacias paternalistas por el cual culpan a otros activistas (y humanos en general) del sufrimiento de animales no humanos en la naturaleza. Mezclan las acciones voluntarias e involuntarias y se arrogan un papel “protector” que en ningún momento argumentan.
Juan Carlos 23 septiembre, 2016 19:16
Hola de nuevo, Adrián; muchas gracias por sacarme de la duda y también por molestarte. Un saludo y a seguir luchando por el veganismo.
Mario 28 septiembre, 2016 19:26
En su libro “Apoyo mutuo” toca puntos sobre la evolución en las especies, mediante la solidaridad de los individuos, argumento que choca de frente con el de Darwin.
Etrayos 13 septiembre, 2017 22:44
Soy vegetariano y animalista desde hace un par de años, y hace un rato me acabo de enterar de que hay algo llamado “intervencionismo en la naturaleza”. ¿Va en serio? Pero esto de que va, ¿metemos a los leones en parcelas y les damos brócoli, pa que no se coman a las cebras?? ¿Estamos locos o qué?
Adrián López Galera Autor del artículo 13 septiembre, 2017 23:06
Gracias por el comentario. En este artículo critico tales acciones porque implican privar de libertad y van contra los intereses inalienables de dichos animales. En tu comentario observo una ligera malinterpretación (quizás por no haberlo leído a fondo): que los leones cacen en la naturaleza no implica que esté bien o sea respetable por ser “natural”; sino que la clave está en que no hemos de injerirnos en la naturaleza porque los animales no humanos carecen de conciencia moral sobre sus actos y éstos no son condenables. Por tanto, no se trata de que no nosotros vayamos a favor o en contra de unas supuestas leyes de la naturaleza (que no existen). La ética se basa en el respeto a la libertad de los individuos y las acciones descritas en el ensayo son injustas porque implican sometimiento y control.
Las dietas 100% vegetales están avalados científicamente para perros y gatos. Referencia: http://www.mdpi.com/2076-2615/6/9/57
Los gatos sólo requieren taurina para vivir con una salud plena. Dado que este componente puede sintetizarse en laboratorio, ¿por qué causar muertes? Es incongruente (especista) alimentar a unos animales a costa de otros. Y es más, no existe “naturalidad” alguna: hablamos de una población artificial de animales domesticados alimentados a base de otra población artificial de animales domesticados.
No tiene sentido oponerse a una dieta vegana en perros y gatos con el argumento de que “no es natural” porque su propia existencia y vida en nuestros hogares no tiene nada de natural. Si nos importan las víctimas de la opresión humana, debemos respetarlas a todas por igual.
Etrayos 14 septiembre, 2017 9:10
En una ocasión leí una frase de un gurú, que era algo así como “si amas a una flor, déjala ser, porque si la arrancas, dejará de ser aquello que amas”. No se me malinterprete, no estoy cayendo en el extremo radical (y erróneo) de que no debemos actuar sobre el mundo en absoluto; evidentemente tenemos que comer vestirnos etc. Lo único que quiero es poner esta frase de ejemplo, para decir que para mi un motivo en contra del intervencionismo es que amo a la naturaleza, y por tanto quiero que esta se exprese en libertad, como ella realmente es. Si la adapto a mis fantasías no la amo ni la respeto, más bien al contrario, ya que quiero convertirla en el objeto de mis captichosEn realidad creo que esta forma de pensar es muy similar a la que defiendes, solo que con otras palabras, ya que si yo digo que no quiero impedir que el leon coma a la cebra porque quiero que el león exprese su naturaleza y que no tengo derecho a cohartarla, es lo mismo que hablar de su libertad e identidad; en definitiva a respetarlo como individuo.
Yo personalmente no tendría nada en contra de alimentar a mis dos gatos, que son mis hijos y los amo con locura, de forma vegana; pero solamente si estuviera COMPLETAMENTE SEGURO de que esta dieta es 100% sana equilibrada y nutritiva para ellos. No se trata de observar la dieta desde un punto de vista nutricional, si no también de su adecuación mecánica al organismo. Thor cuando era pequeño, ya tuvo un problema de que meaba sangre porque el pienso que le daba era una mierda, y desde aquello siempre le doy un pienso de excelente calidad de 40pavos para arriba el saquito. Así que es comprensible que me de miedo alimentarlo a base de brócoli y espinacas, además por otra parte probablemente el gato me miraría en plan “eso te lo comes tú”.
Adrián López Galera Autor del artículo 15 septiembre, 2017 21:23
La razón por la cual los animales merecemos respeto está en que poseemos intereses; no en que suframos (una de las consecuencias o emociones generadas por un sistema nervioso). Las plantas no pueden poseerlos porque carecen de mecanismos capaces de retener y modular potenciales de acción. El argumento de que “la naturaleza se exprese” puede ser bastante poético; pero carece de valor ético. Esto es así porque si un organismo no es un sujeto al carecer de conciencia, ello implica que todas sus acciones son meras reacciones químicas condicionadas por el ADN y el entorno. Las plantas no tienen (por deducción) sentido de la libertad, de hecho, tendría poco sentido para un organismo sésil. La sintiencia se desarrolló evolutivamente en los animales porque incrementaba la supervivencia al impulsar un cambio conductual que podía albergarse (memoria) y así usarlo para un mismo evento futuro. Las plantas, debido a su condición, necesitan mecanismos que detecten estímulos y respondan de maneras química o mecánica. Su ausencia de desplazamiento imposibilita que puedan encontrar otro sitio (otras condiciones) en que pudiesen defenderse en el futuro y, a la vez, sus mecanismos de defensa autómatica no sirvieran (factor adaptativo).
En relación a los gatos. Decir que “si un animal es X entonces debemos hacer Y” es tanto una malinterpretación biológica como una falacia dialéctica. Las catalogaciones del tipo “herbívoros”, “omnívoros”, etc., son meras convenciones heredadas desde los tiempos antiguos para referirnos a la alimentación de los animales no humanos. En realidad existe un enorme espectro alimenticio según el acerbo enzimático de los organismos. En tal alimentación influyen condicionantes biológicos (metabólicos, etológicos) y contextuales (aprendizaje, cultura, disponibilidad, etc.). Por ello, que un animal sea X no implica necesariamente que no pueda comer un alimento determinado. A modo de ejemplo, los cocodrilos pueden digerir bien el arroz.
Asimismo, como indicaba, alegar este supuesto incurre en la denominada “falacia naturalista”: confusión entre el ser y el deber ser. Los humanos preocupados por los demás animales cambiamos nuestra dieta porque podemos y lo asumimos como un deber. Para los gatos se aplica exactamente la misma ética que con nuestros hijos: nosotros elegimos su dieta porque somos responsables morales de sus acciones. Al igual que no dejaríamos que nuestros hijos robasen, no debemos dejar tampoco que “nuestro” gato cace a otros animales inocentes ni se justifica que causemos víctimas para mantenerlo. Un animal en la naturaleza debe ser libre de tomar sus propias decisiones; pero eso no resulta válido cuando el animal de turno depende de nosotros y son nuestras acciones para con él las que implican víctimas. Al alimentarlos con cadáveres estás afirmando que la vida de tus animales recogidos valen más que la de aquellos que no ves por estar retenidos en una granja y se los asesina posteriormente en un matadero. Si alguien no está de acuerdo con los piensos veganos para “respetar la naturaleza”, debiera, por coherencia, abstenerse de mantener animales en cautividad y de igualmente alimentarlos con los restos de otros animales traídos artificialmente al mundo.
Comprendo que tengas tus reticencias. Nunca existe nada “100% seguro”, es imposible tanto en la ciencia como en la práctica. Sin embargo, sí puedo explicar que los estudios actuales demuestran que con la dosis correcta y buena planificación no debería de haber ningún inconveniente.

References: artículo 7
 artículo 18
 artículo 10
 artículo 22
 artículo 28
 artículo 4
 artículo 11
 artículo 22
 artículo 13
 artículo 15