Source: https://aldiaargentina.microjuris.com/2013/01/04/la-corte-ordena-al-gobierno-de-la-ciudad-de-buenos-aires-garantizar-el-acceso-a-una-vivienda-digna-y-a-asistencia-social-y-sanitaria-para-una-madre-y-su-hijo-menor-aquejado-por-una-grave-discapacidad/?shared=email&msg=fail
Timestamp: 2019-12-13 02:21:21+00:00

Document:
La Corte ordena al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires garantizar el acceso a una vivienda digna y a asistencia social y sanitaria para una madre y su hijo menor, aquejado por una grave discapacidad. – AL DÍA | ARGENTINA
Partes: Q. C. S. Y. c/ Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires s/ amparo
Cita: MJ-JU-M-71730-AR | MJJ71730 | MJJ71730
Se ordena al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires garantizar el acceso a una vivienda digna y a asistencia social y sanitaria para una madre y su hijo menor, aquejado por una grave discapacidad, siendo ambos habitantes y residentes del citado Estado local, sin que su situación personal, económica y social les permita, pese a razonables esfuerzos, acceder a un lugar para vivir con las condiciones mínimas de salubridad, higiene y seguridad necesarias para preservar su integridad física, psíquica y moral.
1.-Frente a la situación de extrema vulnerabilidad de una madre y su hijo menor, aquejado por una grave discapacidad, siendo ambos habitantes y residentes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sin que su situación personal, económica y social les permita, pese a razonables esfuerzos, acceder a un lugar para vivir con las condiciones mínimas de salubridad, higiene y seguridad necesarias para preservar su integridad física, psíquica y moral, debe ordenarse al Gobierno local que intervenga, con sus equipos de asistencia social y salud, para asegurar al niño la atención y el cuidado que su estado requiere y proveer a su madre de asesoramiento y orientación para la solución de las causas de su problemática habitacional, en los términos de la res. 1554/08 del Ministerio de Desarrollo Social comunal-, garantizándoseles, aun en forma no definitiva, un alojamiento con condiciones edilicias adecuadas a la patología que presenta el niño, sin perjuicio de contemplar su inclusión en algún programa de vivienda en curso o futuro para la solución permanente de la situación de excepcional necesidad planteada.
2.-Los derechos fundamentales que consagran obligaciones de hacer a cargo del Estado con operatividad derivada -es decir, supeditada a una ley del Poder Legislativo o una decisión del Poder Ejecutivo- están sujetos al control de razonabilidad por parte del Poder Judicial, lo que significa que, sin perjuicio de las decisiones políticas discrecionales, los poderes estatales deben atender a las garantías mínimas indispensables para que una persona sea considerada como tal en situaciones de extrema vulnerabilidad.
3.-Ante el extremo desamparo de una madre y su hijo menor, afectado por una grave discapacidad, siendo ambos habitantes y residentes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sin que su situación personal, económica y social les permita, pese a razonables esfuerzos, acceder a las líneas de crédito para vivienda que prevé la ley local 341 -por carecer de ingreso mínimo superior a $ 2.000-, a lo que se añade que los paradores, hogares y refugios locales no son aptos para atender la patología del niño -por ausencia de habitaciones y baños privados- y que el beneficio previsto en el dec. 690/06 resulta insuficiente para solucionar el problema habitacional suscitado, corresponde disponer que los equipos de asistencia social y salud del Gobierno local aseguren al niño la atención y el cuidado que su estado requiere y provean a la madre de asesoramiento y orientación para la solución de las causas de su problemática habitacional, garantizándoseles, aun en forma no definitiva, un alojamiento con condiciones edilicias adecuadas a la patología del niño, sin perjuicio su inclusión en algún programa de vivienda en curso o futuro para la solución permanente de la situación de excepcional necesidad planteada.
4.-La Constitución Nacional, en cuanto norma jurídica, reconoce derechos humanos para que éstos resulten efectivos y no ilusorios, pues el llamado a reglamentarlos no puede obrar con otra finalidad que no sea la de darles todo el contenido que aquélla les asigne; precisamente por ello, toda norma que debe garantizar el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por la Ley Fundamental de la República y por los tratados internacionales vigentes en materia de Derechos Humanos, debiendo tenerse presente que garantizar significa mucho más que abstenerse sencillamente de adoptar medidas que pudieran tener repercusiones negativas.
5.-La red de paradores estatales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es una mínima contención que no puede ser razonablemente equiparada a una vivienda digna -arts. 14 bis , CN.; XI, Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; 25, Declaración Universal de Derechos Humanos; y 11 , Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales-; por tal razón, la propia ley local 3706 considera en situación de calle a los hombres o mujeres adultos/as o grupo familiar, sin distinción de género u origen, que habiten en la calle o espacios públicos de la ciudad de Buenos Aires en forma transitoria o permanente y/o que utilicen o no la red de alojamiento nocturno -art. 2º-, resultando meridianamente claro que se trata de lugares transitorios donde las personas deben, generalmente, solicitar una plaza en forma diaria y en horarios determinados, sin que pueda mantenerse allí la unidad familiar, por lo que son particularmente inadecuados para albergar dignamente a niños que requieran especial atención y cuidados (del voto del doctor Petracchi – Mayoría).
6.-Ante el extremo desamparo de una madre y su hijo menor, afectado por una grave discapacidad, siendo ambos habitantes y residentes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sin que su situación personal, económica y social les permita, pese a razonables esfuerzos, acceder a las líneas de crédito para vivienda que prevé la ley local 341 -por carecer de ingreso mínimo superior a $ 2.000-, a lo que se añade que los paradores, hogares y refugios locales no son aptos para atender la patología del niño -por ausencia de habitaciones y baños privados- y que el beneficio previsto en el dec. 690/06 resulta insuficiente para solucionar el problema habitacional suscitado, debe entenderse que el Gobierno local ha incumplido su obligación de implementar razonablemente el derecho a una vivienda digna en su jurisdicción, omisión inconstitucional que resulta aún más grave si se advierte que los derechos en juego y el sector de la población postergado son, precisamente, aquellos a los que la Constitución Nacional asigna especial prioridad -conforme art. 75, inc. 23- (del voto del doctor Petracchi – Mayoría).
7.-Las carencias presupuestarias, aunque dignas de tener en cuenta, no pueden justificar el incumplimiento de la Constitución Nacional ni de los tratados internacionales a ella incorporados, especialmente cuando lo que se encuentra en juego son derechos fundamentales, ya que al distribuir sus recursos, el Estado no puede dejar de considerar los principios de Justicia social y protección de los Derechos Humanos que surgen de la Ley Fundamental -arts. 75, incs. 19, 22 y 23- (del voto del doctor Petracchi – Mayoría).
8.-Si bien el Estado no tiene obligaciones, en materia de Derechos Humanos, más allá de sus reales capacidades económicas, ni deben soslayarse las limitaciones de recursos presupuestarios al momento de determinar el alcance de sus deberes, es éste quien debe demostrar que ha realizado todo esfuerzo por satisfacer tales deberes, y no el afectado que ve sus derechos insatisfechos, carga probatoria que responde a la incontrastable realidad de que es el propio Estado quien tiene y produce la información presupuestaria, y no el habitante, para quien el acceso a esos datos resulta notoriamente más dificultoso (del voto del doctor Petracchi – Mayoría)..
9.-Debe admitirse el recurso extraordinario federal -art. 14 , ley 48- deducido contra la sentencia que rechazó la acción de amparo promovida para hacer cesar la situación de extrema vulnerabilidad de una madre y su hijo menor, aquejado por una grave discapacidad, siendo ambos habitantes y residentes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sin que su situación personal, económica y social les permita, pese a razonables esfuerzos, acceder a un lugar para vivir con las condiciones mínimas de salubridad, higiene y seguridad necesarias para preservar su integridad física, psíquica y moral, ya que debió haberse tratado a los amparistas de un modo distinto al establecido en el régimen general de personas en situación de calle , en atención a las graves patologías del niño (del voto de la doctora Argibay – Mayoría).
10.-Habida cuenta de que el tema habitacional involucra a las prestaciones financiadas con dinero público, el Estado no puede prescindir, al delinear sus políticas, de la condición especial que revisten las personas con discapacidad, de modo que resulta irrazonable incluirlos dentro del mismo grupo en el que se encuentran otras personas sin discapacidad, a los efectos de aplicar a todas idénticas restricciones presupuestarias, siendo que el Gobierno, en su carácter de administrador de fondos públicos, tiene competencia para redistribuir; es decir, transferir o asignar dinero para ciertos y especiales grupos de personas (del voto de la doctora Argibay – Mayoría).
La Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Sala 2) resolvió -por sentencia del 6 de abril de 2009 (fs. 337/340 de los autos principales, a la que me referiré en adelante)- ordenar a la demandada (Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) la provisión de un subsidio que permita a la actora y su grupo familiar -Sonia Yolanda Q. C. y su hijo discapacitado J. H. Q. C.- abonar en forma íntegra un alojamiento en condiciones dignas de habitabilidad, hasta tanto se acrediten nuevas circunstancias que permitan concluir que el estado de necesidad cesó. Ello así toda vez que el monto del subsidio establecido en el decreto 960/08 , modificatorio del decreto 690/06 , y los términos de la resolución 1554/MDSSGC/08 , frente a la acreditada situación de vulnerabilidad de la amparista y su familia, podría resultar insuficiente para garantizar el derecho afectado.
A fs. 347/357, el representante del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires interpuso el recurso de inconstitucionalidad de los arts. 113 ine. 3° de la Constitución local y 27 y siguientes de la ley local 402, que fue concedido -excepto respecto de la invocación de las doctrinas de arbitrariedad y gravedad institucional- por entender que la cuestión sometida al tribunal no se centró en el análisis de la obligación ya cumplida por el gobierno local sino que resuelve el problema jurídico relativo al modo en que la ciudad habrá de confrontar la posible subsistencia de la situación de origen de la actora (“situación de calle”) a la cual atendía el programa asistencial ya cumplido (fs. 3721373).
A fs. 397/437, el 12 de julio de 2010, se expidió el Superior Tribunal de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.Por voto de mayoría, se resolvió hacer lugar al recurso de inconstitucionalidad interpuesto por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; revocar la sentencia de fs. 337/340 y reenviar la causa a la cámara de origen para que “. los mismos jueces que entendieron en ella se expidan con el alcance señalado en el punto 16 del voto de los Sres. Jueces Ana María Conde y Luis Francisco Lozano en la sentencia pronunciada el 12 de mayo de 2010 en la causa ‘Alba Quintana, Pablo el GCBA y otros si amparo (art. 14 CCABA) si recurso de inconstitucionalidad concedido’, expte. n° 6754/09. Sin costas.” Contra dicha resolución, la actora -con el patrocinio de la Defensoría General del Ministerio Público de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires- dedujo el recurso extraordinario federal de fs. 454/473, contestado por la demandada a fs.477/482, que por resolución del 4 de octubre de 2010 -según fs. 484/487-‘ fue denegado por el Superior Tribunal de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por entender que no se dirigía contra una sentencia definitiva.
Disconforme, la señora Q C, por derecho propio y en representación de su hijo menor discapacitado, se presentó en queja ante V.E. c0tl fecha 13 de octubre de 2010, específicamente para demandar que el Gobierno local tutele de manera adecuada su derecho constitucional a la vivienda digna.
Los agravios, en resumen, son los siguientes:a) que se trata de una sentencia definitiva porque los lineamientos que debería seguir la alzada al emitir un nuevo pronunciamiento llevan a la desestimación del amparo; b) que las pautas que debe tomar en cuenta la cámara parten de una interpretación irrazonable del derecho humano a una vivienda digna; c) que no se garantiza el derecho a la vivienda de manera plena sino como puramente asistencial; y d) se viola el derecho a una tutela judicial efectiva.
Ante todo, cabe recordar que, a efectos de habilitar la instancia extraordinaria, d recurso debe dirigirse contra una sentencia definitiva o equiparable, calidad de la que carece -en principio- la sentencia apelada toda vez que deja subsistente el acceso a la revisión judicial una vez que la alzada se pronuncie finalmente respecto de la solicitud de autos.
Con arreglo a dicha doctrina, estimo que el recurso intentado no se dirige contra una sentencia definitiva o asimilable a tal desde que el Superior Tribunal, al revocar el pronunciamiento de la anterior instancia sólo estimó que no surgía arbitrariedad o ilegalidad de las normas asistenciales en relación con las atribuciones de la propia administración local para encarar la elección de los mecanismos que aseguren el debido respeto del derecho a una vivienda digna conforme a las leyes que reglamentan su ejercicio y dio las pautas qhe’ podían enmarcar un pronunciamiento de la Juzada sin que se violara el principio de división de poderes.
Asimismo, estimar -como lo hace la queJosa- que una decisión de la cámara resultará denegatoria de la acción intentada, es, a todas luces, una afirmación dogmática, carente de fundamento y prematura.
Por otro lado, debe tenerse en cuenta que, con posterioridad a la sentencia del Superior Tribunal atacada, éste se pronunció -con fecha 12 de mayo 2010- en una causa iniciada por la Asesoría General Tutelar de la Ciudad -por la que solicitó la declaración de inconstitucionalidad y pérdida de vigencia de diversas disposiciones del decreto 960/08 que modificó el programa de “Atención para Familias en Situaciónde Calle” aprobado por el decreto 690/06- cuya resolucién conllevó el dictado del decreto local 167/2011 que viene a sustituir y modificar las normas en juego en esta causa y que, a todo evento, deberían ser evaluadas por los órganos judiciales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en cuanto resulten de aplicación al presente.
Por lo demás, cabe destacar que no se configura en autos, en mi criterio, gravedad institucional que justifique prescindir del requisito de sentencia definitiva.
En virtud de lo expuesto, opino que el recurso extraordinario federal es inadmisible y que fue correctamente denegado.
Buenos Aires, 26 de mayo de 201l.
1°) Que S. Y. Q. C., por derecho propio y en representación de su hijo menor de edad J. H. Q. C. -quien sufre una discapacidad producida por una encefalopatía crónica no evolutiva-, inició una acción de amparo contra el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Solicitó que la demandada cesara en su conducta ilegítima que, al denegarle la inclusión en los programas gubernamentales vigentes en materia de vivienda y no proporcionarle alternativas para salir de la “situación de calle” en la que se encontraba junto a su hijo, violaba sus derechos fundamentales a la salud, la dignidad y la vivienda reconocidos no sólo en la Constitución local, sino también en la Constitución Nacional y en diversos tratados internacionales incorporados a su art. 75, inc.22 .
A partir de lo expuesto, la peticionaria solicitó “una solución condiciones que dignas nos permita acceder de habitabilidad, a una vivienda preservándose en nuestra integridad familiar”. Aclaró que, en el caso de que decidiera brindarle un subsidio, su monto debía ser suficiente para abonar en forma íntegra el valor de un lugar que cumpliera con las características señaladas; pues los subsidios previstos por el decreto local 690/06 no garantizaban adecuadamente sus derechos.
Así lo estimó disponibilidad porque, de por recursos un lado, del estaban ejercicio sujetos “a presupuestario la que corresponda” y, por otra parte, eran parciales y limitados a seis cuotas de 450 pesos, a cuyo término sólo podía solicitarse el pago de cuatro cuotas adicionales, a criterio de la autoridad de aplicación, aún cuando los peticionarios demostraran que subsistía su situación de desamparo.
2°) Que la Jueza de primera instancia en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad de Buenos Aires hizo lugar a la acción de amparo.La Sala II de la cámara del mismo fuero confirmó lo decidido y resolvió que “frente a la acreditada situación de vulnerabilidad en la que se encuentran la amparista y su grupo familiar y a que el monto establecido [por el decreto 960/08, modificatorio del decreto 690/06]. podría resultar insuficiente para garantizar el derecho afectado .la demandada deberá proveer.un subsidio que les permita, a la actora y a su grupo familiar, abonar en forma íntegra un alojamiento en condiciones dignas de habitabilidad, hasta tanto se acrediten nuevas circunstancias que permitan concluir que su estado de necesidad ha cesado”.
Para determinar las obligaciones del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en materia de vivienda resulta imprescindible interpretar -además de la Constitución local- la Constitución Nacional y, en particular, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC). Ello es así pues, “la necesariamente interpretación de pauta que para la de de él la se haga norma servirá local, por aplicación de la regla hermenéutica, tantas veces recordada por la CSJN, con arreglo a la cual de dos interpretaciones debe optarse por aquella que armoniza mejor con la norma de rango superior”.
Según el PIDESC, los Estados parte no están obligados a proporcionar vivienda a cualquier habitante de su país que adolezca de esa necesidad.
Su deber se concreta en fijar programas y condiciones de acceso a una vivienda, dentro de las posibilidades que sus capacidades económicas les permitan, conforme el aprovechamiento máximo de los recursos presupuestarios disponibles.A su vez, el Pacto impone una obligación de progresividad.
Ello significa, que los países signatarios deberán adoptar medidas que demuestren un avance en las políticas públicas destinadas a garantizar plenamente los derechos allí reconocidos. Sin embargo, esta mejora tiene que ser medida respecto al conjunto general de la población, y no según lo que toque a cada individuo. Lo contrario supondría admitir que, por ejemplo, una nueva política que afecta mayores recursos y duplica si invalidada los grupo el beneficios de disponibles destinatarios podría sufre quedar cualquier alteración en su prestación individual.
Por ese motivo, no resulta inconstitucional que los subsidios previstos por el decreto 690/06 (modificado por decreto 960/08) sean parciales y temporarios, ni que los montos otorgados a sus beneficiarios resulten solventar el costo de una vivienda digna.
Sin perjuicio de lo expuesto, el otorgamiento de subsidios no es absolutamente discrecional. Por el contrario, los jueces tienen el deber de controlar y asegurar que la asignación de estos beneficios respete las prioridades previstas por el bloque constitucional que rige la materia. Concretamente, tanto el art. 31 de la Constitución local, como las pautas emergentes del PIDESC, impiden subsidiar a un grupo, sin subsidiar a otro sector que esté más necesitado.A tal fin, quien pretenda obtener el subsidio debe cumplir con la carga de probar su situación prioritaria en relación con otros posibles destinatarios del régimen.
Desde esa perspectiva, los decretos 690/06 y 960/08 resultan cuestionables previsiones claras que e ilegítimos, resguarden el pues no sistema contemplan de prioridades referido, ni la igualdad entre iguales en el reparto de fondos; otorgan una considerable discrecionalidad a la autoridad administrativa encargada de aplicarlos para elegir a quiénes y cuánto dar; y en consecuencia no se garantiza que el subsidio se otorgue a los más necesitados frente a los que lo están en menor medida, conforme los parámetros constitucionales en juego.
Alega que la existencia de paradores estatales no es suficiente para garantizar el umbral mínimo del derecho a la vivienda exigido por el PIDESC.Sostiene que, en el caso de la Ciudad de Buenos Aires, los refugios y albergues sólo ofrecen alojamiento nocturno, salubridad, no seguridad e reúnen higiene, condiciones y no dignas permiten gozar de de privacidad o aislamiento.
Asimismo, manifiesta que el programa de subsidios vigente no es adecuado para atender situaciones de desamparo como la de la actora.
Detalla que se trata de medidas de emergencia, que sólo se otorgan por un plazo máximo de diez meses y por montos que no alcanzan para costear un lugar para vivir.
Por otra parte, se agravia por el alcance restrictivo que la sentencia apelada otorgó al principio de progresividad.
Sostiene que si la progresividad se mide con relación al conjunto general de la población -y no respecto de la situación de cada individuo- resulta prácticamente imposible evaluarla.
Explica que regresiva ello a destinadas a culturales -de obligaría cotejar todos forma a los tal afectados las todas los partidas derechos de por medida presupuestarias económicos, determinar una si sociales la y regresión denunciada puede entenderse subsanada o compensada-.
Por último, considera que la demandada no realizó el máximo esfuerzo para lograr, progresivamente económicos disponibles, la plena efectividad del derecho reclamado y que las invocadas carencias presupuestarias no han sido debidamente acreditadas.
6°) Que el recurso extraordinario resulta formalmente admisible pues se encuentra en juego la interpretación de normas de naturaleza federal (arts. 14 bis y 75, inc. 22, de la Constitución Nacional) y la decisión adoptada es contraria a la pretensión de la recurrente que se fundó en ellas (art. 14, inc.3° , de la ley 48). Cabe recordar, en este punto, que en la tarea de establecer la inteligencia de preceptos constitucionales y de normas federales, el Tribunal no se encuentra limitado por las posiciones del a quo ni por los argumentos de las partes, sino que le incumbe efectuar una declaración sobre el punto disputado, según la interpretación que rectamente les otorgue (Fallos: 326:2880 ; 328:2694; 329:2876 y 3666, entre muchos otros).
I.Que, por una parte nuestra Constitución Nacional se ha reconocido que el Estado debe otorgar los beneficios de la seguridad social en “que tendrá carácter de integral e irrenunciable” y en especial se previó que la ley establecerá “el acceso a una vivienda digna” (art. 14 bis, tercer párrafo, tributario en este punto del art. 37 de la Constitución de 1949). A su vez, la reforma operada en 1994 reforzó el mandato constitucional de tutela para situaciones de vulnerabilidad como la que es objeto de examen al advertir que el Congreso debe “legislar y promover medidas de acción positiva que garanticen (.) el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por esta Constitución y por los tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos, en particular respecto de los niños (.) y las personas con discapacidad (.)” (primer párrafo del art. 75, inc. 23).
Esta norma dirigida específicamente al legislador federal, debe igualmente servir de pauta de orientación para toda autoridad estatal en su ámbito de competencia, que deberá además contemplar -por expreso mandato constitucional- el diseño de un régimen de seguridad social, especial e integral para proveer a la “protección del niño en situación de desamparo, desde el embarazo hasta la finalización del periodo de enseñanza elemental.” (segundo párrafo del art. citado).
II. Que en el plano internacional, se destaca la Declaración Universal de Derechos Humanos -de rango constitucional, art. 75, inc. 22- que en su art.25 reconoce el derecho de toda persona “a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”.”a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad” (apartado 1°) y estipula que “la maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales” (apartado 2°).
Resulta asimismo elocuente el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales en tanto en él los Estados Partes “reconocen el der echo de toda persona a un nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluso alimentación, vestido y vivienda adecuados, y a una mejora continua de las condiciones “medidas de existencia” apropiadas para y asumen asegurar el la compromiso de efectividad tomar de este derecho, reconociendo a este efecto importancia esencial de la cooperación internacional fundada en el libre consentimiento” (art. 11.1).
Por su parte, en la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre se encuentra plasmado el derecho de toda persona “a que su salud sea preservada por medidas sanitarias y sociales, relativas a la alimentación, el vestido, la vivienda y la asistencia médica, correspondientes al nivel que permitan los recursos públicos y los de la comunidad” (art.XI).
Finalmente, en la Convención sobre los Derechos del Niño , se reconoce que “el niño mental o físicamente impedido deberá disfrutar de una vida plena y decente en condiciones que aseguren su dignidad, le permitan llegar a bastarse a sí mismo y faciliten la participación activa del niño en la comunidad” así como su derecho a recibir cuidados especiales, comprometiéndose los estados a alentar y asegurar, con sujeción a los recursos disponibles, la prestación al niño que reúna las condiciones requeridas y a los responsables de su cuidado de la asistencia que se solicite y que sea adecuada al estado del niño y a las circunstancias de sus padres o de otras personas que cuiden de él (art. 23).
Asimismo, se hace expreso reconocimiento del derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de salud y a servicios para el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación de la salud (art. 24) y a un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social (art. 27.1).
Sobre este último se estipula que los Estados partes “adoptarán medidas apropiadas para ayudar a los padres y a otras personas responsables por el niño a dar efectividad a este derecho y, en caso necesario, proporcionarán asistencia material y programas de apoyo, particularmente con respecto a la nutrición, el vestuario y la vivienda” (art.27.3). Por último, en su art. 3° la Convención marca como principio rector que “en todas las medidas concernientes a los niños que bienestar tomen las social, administrativas o los instituciones los públicas tribunales, órganos o privadas de las legislativos autoridades una consideración primordial a que se atenderá será el interés superior del niño”.
III. Que en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad -aprobada por la Argentina mediante ley 26.378, publicada en el B.O.del 9 de junio de 2008- se establece que los Estados Partes tomarán “todas las medidas necesarias para asegurar que todos los niños y las niñas con discapacidad gocen plenamente de todos los derechos humanos y libertades fundamentales en igualdad de condiciones con los demás niños y niñas”, debiendo tenerse especial consideración por la protección del interés superior del niño (art. 7°, aps. 1 y 2).
Asimismo, reconocen adecuado incluye mejora el se derecho nivel de de vida alimentación, continua de establece las los Estados Partes personas con discapacidad ellas para vestido sus que sus familias, lo adecuados, y y y vivienda condiciones de vida, y que a un cual a la deberán adoptar las medidas pertinentes para salvaguardar y promover el ejercicio de este derecho sin discriminación por motivos de discapacidad. En ese mismo marco, se reconoce el derecho de las personas con discapacidad a la protección social y a gozar de ella sin discriminación por discapacidad, debiendo los estados adoptar las medidas para proteger y promover el ejercicio de este derecho entre ellas “asegurar el acceso de las personas con discapacidad a programas de vivienda pública” (art. 28, ap. 2 especialmente punto d).
En la Convención Interamericana para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Personas con Discapacidad -aprobada en nuestro país por ley 25.280 , publicada en el B.O. del 4 de agosto de 2000- se estipula que los Estados Parte, a fin de lograr los objetivos de la convención, se comprometen a adoptar medidas “.para eliminar progresivamente la discriminación y promover la integración por parte de las autoridades prestación gubernamentales o suministro de y/o entidades bienes, privadas servicios, en la instalaciones, programas y actividades, tales como (.), la vivienda” (art. 3°).
IV. Que, en el ámbito específico del Estado demandado, en el art.31 de la Constitución local se establece que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires reconoce el derecho a una vivienda digna y a un hábitat adecuado, y para ello se obliga a “.[resolver] progresivamente el déficit habitacional, de infraestructura y servicios, dando prioridad a las personas de los sectores de pobreza crítica y con necesidades especiales de escasos recursos.”. En línea con lo señalado, en el art. 17 del referido texto se dispone que “.[corresponde a las autoridades desarrollar] políticas coordinadas para superar las condiciones de pobreza y exclusión mediante recursos presupuestarios, técnicos y humanos. Asiste a las personas con necesidades básicas insatisfechas y promueve el acceso a los servicios públicos para los que tienen menores posibilidades”.
La Ciudad de Buenos Aires dictó distintas leyes y decretos orientados a hacer efectivo el derecho a una vivienda digna reconocido en los preceptos constitucionales. Así, por ejemplo, en la ley 341 se estableció que el Poder Ejecutivo instrumentará políticas de acceso a vivienda para uso exclusivo y permanente de hogares de escasos recursos en situación crítica habitacional, asumidos como destinatarios individuales o incorporadas en procesos de organización colectiva verificables, a través de cooperativas, mutuales o asociaciones civiles sin fines de lucro, mediante subsidios o créditos con garantía se creó hipotecaria (confr. art. 1°).
En igual sentido, en la ley 1251 el “Instituto de Vivienda de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, con el objeto de ejecutar políticas de vivienda de acuerdo a lo establecido en el art. 31 de la Constitución local (confr. Art. 3º). Entre los principios rectores del accionar del órgano se encuentra el de “.contribuir al acceso a la vivienda digna a todos los habitantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, imposibilitados por razones económicas y sociales de acceder a la misma por cualquiera de los medios regidos por el sector privado y que requieran de la participación del sector público para lograrlo, priorizando lo enmarcado en el inc. 1 del Art.31 de la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.” y el de “.Promover el efectivo ejercicio del derecho al hábitat y a la vivienda de todos los habitantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.” (confr. art. 4°, inc. a y c).
Asimismo, mediante la ley 3706 se buscó proteger integralmente y hacer operativos los derechos de las personas en situación de calle y en riesgo de situación de calle (art. 1° ), para lo cual estableció que “.Es deber del Estado de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires garantizar: art. 4°.c) La formulación e implementación de políticas públicas en materia de salud, educación, vivienda, trabajo, esparcimiento y cultura elaboradas y coordinadas intersectorial y transversalmente entre los distintos organismos del estado.”.
También, y a los efectos de paliar la problemática habitacional de las familias en “situación de calle”, se dictó el decreto 690/06 (y sus modificatorios 960/08 y 167/11 ) en el que se creó el programa “Atención para Familias en Situación de Calle” (art. 2°), consistente en un subsidio destinado a mitigar la emergencia Autónoma de habitacional Buenos de Aires los (art.residentes 3º). en el Además, la Ciudad mencionado decreto 690/06, vigente para el momento en que la actora recibió el subsidio habitacional en trato, establecía expresamente el deber de la autoridad estatal de asesorar a la beneficiaria del subsidio para superar la crítica situación habitacional en la que se encontraba inmersa (art. 3º). Si bien la previsión que contenía este decreto fue denegada en este aspecto por su modificatorio 960/08, lo cierto es que la resolución 1554/08 del Ministerio de Desarrollo Social del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que administración los a reglamenta, brindar obliga actualmente asesoramiento, y a a la “realizar derivaciones a otros programas, elaborar los informes técnicos que le sean solicitados y colaborar con el correcto funcionamiento del Programa, asentando y comunicando cualquier observación que considere menester” (art. 3, incs. b y e).
9°) Que, conforme a lo expuesto en el considerando anterior, el conformado sistema por internacionales Autónoma de la de fuentes Constitución mencionados, Buenos Aires la y la aplicable al Nacional, los Constitución legislación caso tratados de local está la Ciudad dictada en consecuencia.De dicho sistema se desprende el reconocimiento de un derecho de acceso a una vivienda digna y el deber de protección de sectores especialmente vulnerables como las personas con discapacidad y los niños en situación de desamparo, de modo que corresponde a esta Corte establecer el alcance de dichos preceptos en relación al caso.
10) Que la primera característica de esos derechos y deberes es que no son me ras declaraciones, sino normas jurídicas operativas con vocación de efectividad.
Esta Corte en reiteradas oportunidades ha sostenido que la Constitución Nacional en cuanto norma jurídica reconoce derechos humanos para que éstos resulten efectivos y no ilusorios, pues el llamado a reglamentarlos no puede obrar con otra finalidad que no sea la de darles todo el contenido que aquélla les asigne; precisamente por ello, toda norma que debe “garantizar el reconocidos por internacionales pleno goce esta y ejercicio Constitución vigentes sobre y de los derechos los tratados humanos” (Fallos: por derechos 327:3677 ; 332:2043 ) y “garantizar”, significa “mucho más que abstenerse sencillamente de adoptar medidas que pudieran tener repercusiones negativas”, según indica en su Observación General n° 5 el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que constituye el intérprete autorizado del Pacto homónimo en el plano internacional y cuya interpretación debe ser tenida en cuenta ya que comprende las “condiciones de vigencia” de este instrumento que posee jerarquía constitucional en los términos del art. 75, inc. 22, de la Constitución Nacional (Fallos: 332:709 ).
Este grado de operatividad significa que, en principio, su implementación requiere de una ley del Congreso o de una decisión implementación.del Ello Poder es así Ejecutivo porque que existe provoque la su necesidad de valorar de modo general otros derechos, como por ejemplo la salud, las prestaciones jubilatorias, los salarios, y otros, así como los relación recursos compleja legitimado pasivo entre pasivo indirecto necesarios. el directo que es estos titular que el En es el resto de supuestos la Estado de la hay pretensión, y el una el legitimado comunidad que, en definitiva soporta la carga y reclama de otros derechos. Por esta razón, esta Corte no desconoce las facultades que la Constitución le asigna tanto al Poder Ejecutivo como al Poder Legislativo competencias, locales, para en el implementar ámbito los de programas sus respectivas o alternativas destinadas a hacer operativo el derecho a la vivienda y al hábitat adecuado. Es incuestionable que no es función de la jurisdicción determinar qué planes concretos debe desarrollar el gobierno.
Lo razonable en estos casos está relacionado con el principio que “manda desarrollar las libertades y derechos individuales hasta el nivel más alto compatible con su igual distribución entre todos los sujetos que conviven en una sociedad dada, así como introducir desigualdades excepcionales con la finalidad de maximizar la porción que corresponde al grupo de los menos favorecidos (Rawls, John, “A Theory of Justice”, 1971, Harvard College)”. Estos principios de igualdad democrática sectores y de excluidos diferencia con deben respetados ser finalidad por tuitiva de los quienes deciden políticas públicas.
En el campo de las reglas normativas, ello significa que hay una garantía mínima del derecho fundamental que constituye una frontera a la discrecionalidad de los poderes públicos.
Para que ello sea posible, debe acreditarseuna afectación de la garantía, es decir, una amenaza grave para la existencia misma de la persona. Estos requisitos se dan en el caso, ya que es difícil imaginar un estado más desesperante: hay un niño discapacitado, con una madre en situación de calle.
La perjuicio de razonabilidad las significa decisiones políticas entonces que, discrecionales, sin los poderes deben atender a las garantías mínimas indispensables para que una persona sea considerada como tal en situaciones de extrema vulnerabilidad. interpretación Esta división de poderes, la permite hacer discrecionalidad compatible política del la Poder Ejecutivo y del Congreso, con las necesidades mínimas de los sectores más desprotegidos cuando éstos piden el auxilio de los jueces.
Así, cabe señalar que el compromiso normativo asumido por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en la materia fue expresamente reconocido por la Ministra de Desarrollo Social de esa jurisdicción, licenciada María Eugenia Vidal, en su exposición ante esta Corte en la audiencia pública celebrada el 15 de septiembre de 2011.
En esa oportunidad expresamente precisó que “.El art. 31 de la Constitución de la Ciudad reconoce el derecho a la vivienda y al hábitat adecuado y habla de una resolución progresiva de este déficit. Ahora, lo que está en discusión, creo yo, no es el reconocimiento del derecho a la vivienda y al hábitat, y dentro de él al acceso a los programas de emergencia habitacional, sino cómo este derecho se operativiza.” (confr. pág.15).
Que a la hora de examinar la respuesta que en materia habitacional prevé la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para atender a una situación extrema como la de la actora, resultan ilustrativas las palabras de la citada Ministra que, en la ya aludida audiencia, afirmó que “.dentro de los programas de vivienda definitiva no hay uno específico para personas en calle.” (pág. 18). De manera que la asistencia para este sector se limita al alojamiento en hogares o paradores o, en su defecto, en el ofrecimiento de un programa como el previsto en el decreto 690/06 -y sus modificatorios-, que tiene un plazo de duración máximo de diez meses y que, según las propias afirmaciones de la funcionaria, en ningún caso es renovable sin sentencia judicial, aun cuando la situación que originó el otorgamiento del beneficio no se hubiera modificado (confr. Pág. 21).
Respecto de la primera de estas opciones, se impone señalar que las condiciones edilicias de estos lugares que carecen de habitaciones o baños privados y alojan a más de una familia (confr. exposición de la Ministra, pág. 17), no resultan adecuadas para la patología del niño que, tal como lo informó el Defensor Oficial ante esta Corte, doctor Langevin, ha sufrido graves afectaciones en su salud y su desarrollo evolutivo como consecuencia de haberse alojado en hoteles con baños y cocinas comunes (pág.12). La especial atención que demanda el niño y las graves consecuencias que su desatención trajo aparejada fueron señaladas por el citado funcionario ante este Tribunal al señalar que “.hasta hace muy poco J. no podía masticar, y esto no se debía a su enfermedad. Se debía a que la madre no cuenta con una cocina donde pueda elaborar los alimentos. Entonces, le tenía que dar papilla. La cocina es común y J. molestaba con sus chillidos, que son su forma de comunicarse, y entonces le tenía que dar papilla, y a los seis años no sabía masticar, pese a tener toda la dentadura completa.En anteriores alojamientos no tenía un baño propio, y por compartirlo contrajo hepatitis A.
Entonces ha tenido que hacer sus necesidades en un tacho en la habitación.” (pág. 12).
Tampoco el programa “Atención para Familias en Situación de Calle” creado el decreto 690/06 en brinda una respuesta que atienda suficientemente a la situación examinada en autos. En efecto, dicha asistencia no sólo no constituye una solución definitiva familiar en al situación problema habitacional de este grupo de extrema vulnerabilidad sino que se limita a brindar un paliativo temporal, cuyo monto, en este supuesto, fue considerado insuficiente por los magistrados intervinientes para atender a las necesidades del caso.
Que resulta evidente que el esfuerzo estatal realizado para garantizar los derechos económicos, sociales y culturales que las normas constitucionales garantizan a la señora S. Y. Q. C. y su hijo no es suficiente o adecuado ya que ni siquiera atiende a las mínimas necesidades que la situación del grupo familiar demandante requiere.Si bien puede admitirse que no hay una única manera de responder al derecho de vivienda, lo cierto es que las alternativas implementadas por la ciudad no dan una respuesta adecuada, definitiva y acorde a las extremas circunstancias que debe afrontar la recurrente.
Si bien es cierto que esta defensa ha sido extemporáneamente introducida por la demandada en el curso de una audiencia con finalidad informativa, será igualmente examinada por el Tribunal a fin de garantizar al máximo el derecho de defens a y brindar un tratamiento exhaustivo a una controversia de trascendencia institucional.
Frente a este argumento, resulta pertinente observar que en el marco Internacional de del Derechos Protocolo Económicos, Facultativo Sociales del y Pacto Culturales (aprobado por la República Argentina por ley 26.663 publicada en el B.O. Del 12 de abril de 2011), el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas ha fijado una serie de pautas para establecer cómo puede entenderse el compromiso de los estados “.de adoptar medidas.hasta el máximo de los recursos de que disponga.” con el objeto de lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos reconocidos, tal como lo dispone -en cuanto al caso interesa- el art. 4.2 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
En ese sentido, el Comité afirmó en primer término que “la ‘disponibilidad de recursos’ aunque condiciona la obligación de adoptar medidas, no modifica el carácter inmediato de la obligación, de la misma forma que el hecho de que los recursos sean limitados no constituye en sí mismo una justificación para no adoptar medidas.Aunque se demuestre que los recursos disponibles son insuficientes, sigue en pie la obligación del Estado Parte de velar por el disfrute más amplio posible habida de los cuenta derechos de las económicos, circunstancias sociales y culturales, reinantes.los Estados Partes tienen el deber de proteger a los miembros o grupos más desfavorecidos y marginados de la sociedad aun en momentos de limitaciones graves de recursos, adoptando programas específicos de un costo relativamente bajo” (punto 4 de la Evaluación de la obligación de adoptar medidas hasta el “máximo de los recursos que disponga” de conformidad con un protocolo facultativo del Pacto: Declaración del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, E/C. 12/2007/1).
A continuación, advirtió que la garantía de los derechos reconocidos “no exige forzosamente importantes asignaciones de recursos” (punto 7); más precisamente, estableció que en el caso de que un Estado aduzca limitaciones de recursos, el comité consideraría
una serie de criterios objetivos para examinar el argumento entre los que vale mencionar tres de ellos:a.) “el nivel de desarrollo del país”; b.) “la situación económica del país en ese momento, teniendo particularmente en cuenta si atraviesa un período de recesión económica”; y c.) “si el estado intentó encontrar opciones de bajo costo” (punto 10 de la Declaración citada).
En este contexto, el argumento de la utilización de los máximos recursos disponibles parece subordinado a un análisis integral por parte de la Ciudad de la asignación de sus recursos presupuestarios, obligación primera que que surge no de podrá los prescindir tratados a los de la que se comprometió la Argentina, que es dar plena efectividad a los derechos reconocidos en sus textos.
15) Que, como ya ha quedado expresamente de manifiesto, el caso en examen no sólo es un simple supuesto de violación al derecho a una vivienda digna pues involucra a un niño discapacitado que no sólo exige atención permanente sino que además vive con su madre en situación de calle.Entran aquí también en juego aspectos relativos a la situación en la sociedad de los discapacitados y la consideración primordial del interés del niño que la Convención sobre los Derechos del Niño impone a toda autoridad pública en los asuntos concernientes a ellos, que no es admisible que pueda resultar notoriamente dejado de lado por la demandada.
En este sentido, la intervención estatal hasta el presente, no obstante reconocer que es costosa para el Estado, no parece ser adecuada para resolver la grave problemática que en el sub examine se plantea.
Esta no sólo obedece a las condiciones del pequeño, sino a la imposibilidad de que su madre trabaje sin que deba separarse de la criatura o dejarla en manos de terceros sin preparación para su adecuada atención, lo que requiere una intervención estatal en forma de atención global y especializada para el caso, o sea, de asistencia al niño y a su madre, en forma que esta última pueda ejercer alguna actividad rentable sin perjudicar ni poner en peligro la integridad física y la salud del niño como tampoco su aspecto emocional -elemental para su calidad de vida, considerando su padecimiento-, y que, además, le permita en algún momento acceder a condiciones de convivencia adecuadas a las particularidades del caso.
Con relación a esta cuestión, es importante destacar que la propia normativa local que rige esta materia pone en cabeza de la intervención de administración los el distintos deber de programas articular públicos la que correspondan actuar para que la actora y su hijo puedan superar su especial grado de vulnerabilidad así como también el deber de asesorar a la primera en búsqueda de estrategias integrales que le permitan encontrar una solución al problema habitacional que motivó esta demanda, obligaciones que, en el caso, no fueron cumplidas en forma acabada y total.
No se trata en esta situación de evaluar el precio del servicio que paga el Estado y dado su costo dar por cumplido el deber que leincumbe, conforme a un estándar de realización de los derechos, sino de valorar su calidad en cuanto a la adecuación a las necesidades del caso. Es decir, la inversión del Estado debe ser adecuada, lo que no depende únicamente del monto que éste destina, sino fundamentalmente de la idoneidad de la erogación para superar la situación o paliarla en la medida de lo posible.
Esta última circunstancia fue puesta de manifiesto por el Defensor Oficial en la audiencia pública al detallar las condiciones edilicias del hotel Casona Solé, del barrio de Floresta, donde la actora y su hijo se encuentran alojados.
Señaló el funcionario que se trata de “.una habitación en un hotel familiar, de alrededor de tres metros por tres metros; no tiene ventanas -es decir que carece de luz solar-; no tiene un lugar de juegos porque no se permite a los niños jugar en los pasillos; se accede a través de un primer piso por escalera, lo cual es una situación no recomendable para un chico en esta condición, y la habitación misma tiene un altillo al cual no puede acceder.
Tiene una sola cama matrimonial, en la cual pernoctan ambos.” (pág. 11). Cabe agregar que, según el mismo funcionario la calefacción de las habitaciones es opcional y se debe abonar por separado (pág.12).
De estatal es manera que considerable, aún no cuando parece el esfuerzo ser el económico resultado de un análisis integral para encontrar la solución más eficiente y de “bajo de costo”, en los términos que recomienda el Comité citado Naciones garantizar Unidas; la discapacitado tampoco protección que, y conforme parece la ser el asistencia los adecuado integral compromisos para al niño internacionales asumidos por el Estado Nacional en esta materia, constituye una política pública del país. En este punto cabe recordar que ha sostenido esta Corte que los menores, máxime en circunstancias en que se desarrollo, encuentra a más de comprometida la especial su salud atención que y su normal requieren de quienes están directamente obligados a su cuidado, requieren también la de los jueces y de la sociedad toda; más aún si se tiene en cuenta la consideración primordial del interés del niño que la Convención sobre los Derechos del Niño, a la que ya se ha hecho mención, impone a toda autoridad nacional en los asuntos concernientes a ellos (Fallos: 327:2127).
En consecuencia, en la presente circunstancia se impone que el Estado intervenga con asistencia social en forma integral, lo que incluso podría requerir un esfuerzo patrimonial menor que el realizado en función de la medida cautelar dispuesta.Debe advertirse que la ausencia de una planificación coordinada y adecuada por parte de la demandada hace que en la actualidad deba erogar, por una básica habitación en un hotel en el barrio de Floresta, valores que exceden a los requeridos en el mercado inmobiliario por el alquiler de un departamento de dos ambientes en el mismo barrio.
Lo anterior debe complementarse con un trabajo que le permita su subsistencia y la del niño, fuera del marco asistencial, puesto que éste es siempre una situación precaria que en algún momento debe cesar. La intervención estatal, pues, debe tener por objeto alcanzar esta sol ución y facilitar la superación de la emergencia. Para ello, en el caso concreto, el Estado debe proveer a la actora, tal como la normativa se lo impone, el asesoramiento y orientación necesarios.Tampoco esto requiere una inversión estatal Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dispone de equipos de asistencia social que tienen capacidad para proveer este servicio, indicando a quienes recurrir e incluso ofreciendo los servicios de la actora a los privados que puedan demandarlos.
17) Que a modo de conclusión corresponde señalar que los derechos fundamentales que consagran obligaciones de hacer a cargo del Estado con operatividad derivada, están sujetos al control de razonabilidad por parte del Poder Judicial. Que ello significa que, sin perjuicio discrecionales, los poderes de deben las decisiones atender a las políticas garantías mínimas indispensables para que una persona sea considerada como tal en situaciones de extrema vulnerabilidad.
2) Garantice a la actora, aun en forma no definitiva, un alojamiento con condiciones edilicias adecuadas a la patología que presenta el niño, sin perjuicio de contemplar su inclusión en algún programa de vivienda en curso o futuro para la solución permanente de la situación de excepcional necesidad planteada.
Asimismo, y hasta tanto la demandada cumpla con lo ordenado, se dispone mantener la medida cautelar.
Agréguese la queja al principal, notifíquese y oportunamente, remítase. RICARDO LUIS LORENZETTI – ELENA I. HIGHTON de NOLASCO – CARLOS S.FAYT – ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI (según su voto) – JUAN CARLOS MAQUEDA – E. RAÚL ZAFFARONI – CARMEN M. ARGIBAY (según su voto).
8°) Que el derecho a una vivienda digna se encuentra reconocido y garantizado por la Constitución Nacional, tanto en su art. 14 bis, como en varios de los tratados incorporados a la Carta Magna en el art. 75, inc. 22 (art. XI de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, art. 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, y art. 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales). En particular, Sociales y el Pacto Culturales persona a incluso alimentación, Internacional de Derechos Económicos, (PIDESC) reconoce “el derecho de toda un nivel de vida adecuado para sí y su familia, vestido y vivienda adecuados, y a una mejora continua de las condiciones de existencia” (art. 11, inc. 1).
Finalmente, cabe recordar que el art. 75, inc. 23, de la Constitución Nacional; la Convención de los Derechos del Niño, incorporada al art. 75, inc.22, de la Ley Fundamental; y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad aprobada -junto con su protocolo facultativo- por la ley 26.378 ; imponen al Estado deberes adicionales de protección respecto de quienes, como el menor en este caso, se encuentran en especiales situaciones de vulnerabilidad.
9o) Que esta Corte tiene dicho que la Constitución Nacional asume el carácter de una norma jurídica y, en cuanto reconoce derechos, lo hace para que éstos resulten efectivos y no ilusorios, sobre todo cuando se encuentra en debate un derecho humano fundamental (Fallos: 327:3677; 330:1989 ).
Por su parte, el PIDESC también impone obligaciones a los Estados, de modo de evitar que sus previsiones se transformen en meras expresiones de deseos. A tal fin, su art. 2°, inc. 1°, establece que “cada uno de los Estados Partes en el presente Pacto separado como se compromete mediante a la adoptar asistencia medidas, y la tanto por cooperación internacionales, especialmente económicas y técnicas, hasta el máximo de los recursos de que disponga, para lograr progresivamente, por todos los medios apropiados, inclusive en particular la adopción de medidas legislativas, la plena efectividad de los derechos aquí reconocidos”.
10) Que, además, esa reglamentación debe respetar tanto la finalidad como los límites impuestos por las normas de jerarquía superior, en este caso, la Constitución Nacional y el PIDESC. Por ello: a) Las medidas adoptadas deben ser proporcionadas, esto es, adecuadas para alcanzar, a partir de la realidad que pretenden regular, la finalidad impuesta por la Ley Fundamental (art. 28 de la Constitución Nacional y Fallos:243:449 y 467; 248:800; 313:1638; 330:855 ; 334:516 , entre otros). Ello implica que el Estado debe tener en cuenta las distintas capacidades personales, sociales y económicas de los habitantes y, sobre esa base, implementar políticas apropiadas y conducentes para lograr que todos tengan la oportunidad de acceder a una vivienda digna. b) El diseño de las políticas públicas debe tener en cuenta las normas y principios fundamentales del derecho en el grado y jerarquía en que éstos son valorados por el ordenamiento jurídico en su conjunto. En particular, tiene que respetar las prioridades que la Constitución asigna a la satisfacción de los derechos fundamentales y a los grupos más vulnerables de la población, tal como se señaló en el considerando 8o. c) El Estado debe realizar el mayor esfuerzo posible, en razón de lo previsto por el PIDESC, para lograr, en forma progresiva y dentro de sus reales capacidades y limitaciones económicas, la plena efectividad del derecho a la vivienda digna de todos sus habitantes.
Por ese motivo, siempre y cuando se respeten los límites señalados en el considerando precedente, las políticas de acceso a la vivienda pueden variar o fijar prioridades según las distintas necesidades y capacidades de los habitantes, e incluso exigir algún tipo de contraprestación a quienes puedan proporcionarla. En particular, cabe resaltar cuando se trata de personas que están en condiciones de trabajar, la exigencia de un aporte -ya sea en dinero o en trabajo- no sólo resulta constitucionalmente válida sino que, además, contribuye a garantizar otros derechos fundamentales, tales como la dignidad humana y el derecho a procurarse la satisfacción de las necesidades básicas y vitales mediante el propio trabajo (art.6°, PIDESC).
En tales condiciones, las alternativas que la Ciudad ofrece a quienes no cuenten con el ingreso mínimo mencionado, se limitan a la entrega de un subsidio en dinero -en los términos del decreto 690/06 y sus modificatorios-, o a la posibilidad de dormir en alguno de los paradores y albergues que provee la Ciudad, en caso de que haya plazas disponibles.
13) Que el subsidio mencionado se concede por un plazo máximo de seis meses, y sólo puede ser prorrogado excepcionalmente por cuatro meses más, al cabo de los cuales no puede ser renovado bajo ningún concepto (según decreto 690/2006, modificado por el decreto 167/2011). Esto implica que, al cabo de un máximo de diez meses, quienes obtuvieron el beneficio quedan nuevamente en la calle y ya sin ninguna alternativa para salir de esta situación.Eso es, precisamente, lo que hubiera ocurrido con la actora y su hijo menor de edad si no se hubiera dictado la medida cautelar a su favor en esta causa.
Sumado a ello, el monto del beneficio (que va desde los 700 a los 1.200 pesos mensuales) tampoco resulta suficiente para costear -en las reales condiciones que exige el mercado a quienes carecen de garantías e ingresos comprobables- un lugar para vivir con condiciones mínimas de habitabilidad y dignidad.
En efecto, tal como se acreditó en esta causa, la habitación en un hotel familiar, que acepta menores de edad, y que reúne condiciones mínima s de habitabilidad (dimensiones de 3 metros x 3 metros, sin ventanas, baño y cocina compartidos, primer piso por escalera), ha tenido para la actora un costo mensual de 1.700 pesos (ver fs. 3, 4, y 12 de la versión taquigráfica de la Audiencia Pública del 15 de septiembre de 2011).
14) Que, por otra parte, la red de paradores estatales que provee la Ciudad de Buenos Aires es una mínima contención que no puede ser razonablemente equiparada a una vivienda digna; tanto es así que la propia ey local 3706 considera “en situación de calle a los l hombres o mujeres adultos/as o grupo familiar, sin distinción de género u origen que habiten en la calle o espacios públicos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en forma transitoria o permanente y/o que utilicen o no la red de alojamiento nocturno” (art. 2º).
En efecto, se trata de lugares transitorios donde las personas deben, generalmente, solicitar una plaza en forma diaria y en horarios determinados. Tampoco permiten mantener la unidad familiar ya que, en su mayoría, no admiten hombres, mujeres y niños en el mismo establecimiento (fs.5, 6, 17, y 18 de la versión taquigráfica de la Audiencia).
Estas características resultan especialmente inadecuadas para albergar dignamente a un niño que, como se ha demostrado en esta causa, requiere especial atención y cuidados.
Por lo demás, los paradores tampoco resultan suficientes en número para albergar, siquiera transitoriamente, al total de las personas sin techo de la Ciudad de Buenos Aires.
Según los dichos de la propia demandada, existen 7 paradores estatales, más otros tantos privados con los que el Estado local tiene convenio. Estos cuentan, aproximadamente, con un total de 1600 plazas. Sin embargo, son 7000 personas por año las que solicitan el subsidio, de las que actualmente 4500 están cobrando el beneficio por haber acreditado carecer de ingresos suficientes para costear una vivienda (ver Audiencia Pública, fs. 17 a 19 de la versión taquigráfica).
15) Que, en tales condiciones, la Ciudad de Buenos Aires no ha cumplido razonablemente el con derecho su a obligación una de vivienda implementar digna en su jurisdicción, en los términos de lo señalado en el considerando 10.
En efecto, políticas públicas encuentra en económica y la que demandada permitan situación social -como de no que mayor la diseñó la ni población vulnerabilidad actora y su implementó hijo- que se personal, tenga una verdadera oportunidad de procurarse un lugar para vivir, con las condiciones mínimas de salubridad, necesarias para preservar su integridad física, psíquica y moral.En otras palabras, quienes carecen de un ingreso mínimo comprobable de 2.000 pesos no tienen la oportunidad de acceder a ningún programa que les permita, ni inmediata ni progresivamente, acceder a una vivienda digna.
Esta Corte tiene dicho que las carencias presupuestarias, aunque dignas de tener en cuenta, no pueden justificar el incumplimiento de la Constitución Nacional ni de los tratados internacionales a ella incorporados, especialmente cuando lo que se encuentra en juego son derechos fundamentales (Fallos: 318:2002 y 328:1146 ).
Es que, al distribuir sus recursos, el Estado no puede dejar de considerar los principios de justicia social y protección de los derechos humanos que surgen de la Ley Fundamental (arts. 75, incs. 19, 22 y 23; y Fallos: 327:3753 y 330:1989, considerandos 12 y 5, respectivamente).
Por ese motivo, cuando se demuestra que el Estado, al elegir prioridades presupuestarias, ha dejado en situación de desamparo a personas en grado de extrema vulnerabilidad como se advierte en necesidades presunción el presente vitales de que caso, básicas prima y facie que no pueden perentorias, no ha se implementado procurarse impone la políticas públicas razonables, ni tampoco ha realizado el máximo esfuerzo exigido por el art. 2° del PIDESC.
Ello es lo que ocurre, precisamente, en este caso, donde se ha probado holgadamente que el segmento más vulnerable de la población de la Ciudad no tiene garantizadas soluciones mínimas y esenciales en materia habitacional.Se suma a ello el hecho de que tampoco existen políticas públicas, ni a largo ni a mediano plazo, destinadas a que estas personas logren acceder a un lugar digno para vivir.
Por el contrario, el PIDESC ha sido redactado de modo tal de reflejar un balance adecuado entre el objetivo de lograr la plena efectividad culturales, y los de los derechos económicos, sociales y reales problemas de los Estados para implementarlos.
La presunción señalada simplemente implica que, para atribuir la falta de cumplimiento de las obligaciones mínimas a una falta de recursos disponibles, demostrar que ha realizado todo esfuerzo por satisfacer sus deberes, y no el afectado que ve sus derechos insatisfechos.
Esta carga probatoria en cabeza del Estado está doblemente justificada. Por un lado, deriva de la ya señalada presunción de inconstitucionalidad.Por el otro, responde a la incontrastable realidad de que es el Estado quien tiene y produce la información presupuestaria, y no el habitante, para quien el acceso a esos datos resulta notoriamente más dificultoso.
La Ciudad de Buenos Aires no ha cumplido siquiera mínimamente con esa carga probatoria.
No aportó información fehaciente y concreta sobre las restricciones presupuestarias alegadas, y se limitó a realizar afirmaciones teóricas y abstractas en el sentido de que los recursos económicos son escasos por naturaleza, y que el Gobierno debe atender múltiples actividades y necesidades de la población.
En efecto, la modalidad elegida por el Estado para enfrentar la alternativas emergencia más habitacional del onerosas resulta y, mercado sin una de las embargo, sólo otorga a sus beneficiarios paliativos parciales e inadecuados.
Tal como ha quedado acreditado en esta causa, y se señaló en el considerando 12, quienes como la actora no tienen ingresos comprobables y carecen de garantías no reúnen los requisitos exigidos por el mercado para alquilar una vivienda.
Por ese motivo, no tienen otra opción que acudir a la renta de habitaciones en hoteles familiares que, frente a la necesidad de estas personas, exigen el pago de sumas excesivas por habitaciones pequeñas y precarias.
Por ello, oída la señora Procuradora Fiscal, se declara admisible la queja, se hace lugar al recurso extraordinario y se revoca la sentencia apelada.Asimismo, se hace lugar al amparo interpuesto y se condena al Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a otorgar a la actora y a su hijo menor de edad una solución habitacional considerandos del adecuada presente fallo, en los hasta términos tanto se de los acrediten nuevas circunstancias que permitan concluir que su estado de necesidad ha cesado (art. 16, segunda parte, de la ley 48).
Notifíquese y devuélvase. ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI.
De ahí en más, se alojaron en diversos paradores, hogares y hoteles hasta que finalmente quedaron en situación de calle, motivo por el cual recurrió al Gobierno de la Ciudad y obtuvo su inclusión en el Programa de Subsidios regulado por el decreto 690/06, modificado por los decretos 960/08 y 167/11.
Finalizadas las diez cuotas previstas, pidió continuar con el beneficio, pero el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se negó con sustento en que no podía excederse el tope normativo allí fijado, lo que la condujo nuevamente a deambular por la ciudad de Buenos Aires.
En estas condiciones y por medio del Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad de Buenos Aires, la señora S. Y. Q. C. interpuso la presente acción de amparo por sí, y en representación de su hijo menor de edad J. H.Q. C. contra el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires con el objeto de que ambos pudieran acceder a una vivienda adecuada y en condiciones dignas.
Adujo que la demandada no reconocía su derecho a un techo pues les programas había negado habitacionales la inclusión vigentes, a en pesar alguno de de persistir los en situación de emergencia habitacional. Asimismo, peticionó que, en forma provisional y como medida cautelar, se le ordenara que los incorporase en alguno de ellos, solución que de consistir en un subsidio permitiese abonar en forma íntegra el valor del alojamiento.
La jueza de primera instancia en lo Contencioso, Administrativo y Tributario no 12 de la Ciudad de Buenos Aires, hizo lugar demandada a que la medida incluyera cautelar a la solicitada familia de la y ordenó actora a la “en un programa de emergencia habitacional que asegure la unidad del grupo familiar” y que permita costear una vivienda (fojas 65/67).
Para así decidir, refirió el Estado local se encuentra alcanzado por numerosas normas que consagran el derecho a la vivienda y le imponen el deber de hacer. Que resulta fundamental el art.2º del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales en cuanto prevé que cada uno de los Estados Partes se compromete a adoptar medidas.hasta el máximo de los recursos de que disponga, para lograr progresivamente.la plena efectividad de los derechos aquí reconocidos.
Asimismo dijo, que no corresponde al Poder Judicial expedirse respecto de cuáles son las medidas a adoptar, sino sobre su constatada razonabilidad como se en el caso encontraba concreto en autos y la concluyó que situación de emergencia habitacional de la actora y su hijo, correspondía confirmar la condena dispuesta en primera instancia, con el fin de otorgar certeza a la cobertura que brinda auxilio económico al grupo familiar de la demandante.
3o) El Superior Tribunal de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, por mayoría, inconstitucionalidad planteado hizo por lugar Gobierno al de recurso la Ciudad de de Buenos Aires contra esa decisión, revocó el fallo y reenvió la causa a la cámara de apelaciones que intervino previamente para que los jueces se expidan respecto de la situación de la señora S. Y. Q. C. teniendo en cuenta lo señalado en el punto 16 del voto de los señores jueces Ana María Conde y Luis Francisco Lozano en el precedente “Alba Quintana” a cuyos términos remitió (fs. 397/437).
En esa sentencia, básicamente se sostuvo que el bloque normativo que regula el derecho a la vivienda “no brinda derecho inmediato e irrestricto a obtener una vivienda, los subsidios son medios paliativos que pueden ostentar carácter parcial y temporario sin que corresponda a los jueces asignarlos aunque a ellos toca asegurar que esa asignación respete las prioridades previstas en el art.31 CCBA, pudiendo presumirse que la vigencia accionante del cumple beneficio con la carga debe de mantenerse probar cuando su el situación prioritaria en relación con otros posibles destinatarios del régimen”.
Tales asertos fueron fundados en que “no existe un derecho subjetivo inmediata y de directa cualquier persona para exigir en forma de la Ciudad de Buenos Aires la plena satisfacción de su necesidad habitacional. Sí, en cambio, para que el universo de destinatarios a quienes el GCBA debe asistir, pueda requerir cobertura habitacional través de hogares o paradores-“.
Al abordar puntualmente el tema de los subsidios habitacionales, se expresó que las restricciones que surgen de las normas reglamentarias, resultaban constitucionales, aún cuando fueran limitadas en el tiempo y en su monto máximo.
Empero, expresó, que lo que transformaría en inconstitucionales a tales instrumentos, subsidios, por sería naturaleza que la distribución limitados, no de esos respetara las prioridades establecidas en el art.31 de la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; situación que, puede ser presumida por los jueces cuando el beneficio le era denegado a una persona que se hallaba dentro del universo de personas con prioridad.
5º) Los agravios centrales de la amparista pueden resumirse de la siguiente manera:a) Existencia de una sentencia definitiva.
La apelante esgrime que si bien el Tribunal Superior de justicia de la Ciudad ordenó a la Cámara de Apelaciones que emita un nuevo fallo, las condiciones y pautas que determina la remisión al precedente “Alba Quintana”, no permiten a los jueces a quienes ordenan el reenvío la posibilidad de que le reconozcan de manera plena y adecuada su derecho constitucional a la vivienda, dado que tales líneas de pensamiento parten de una interpretación sesgada, irrazonable e insuficiente de esa garantía y fijan un estándar de asistencia minimalista que lo desnaturaliza como derecho humano y contradice su carácter operativo.
Sostiene tal afirmación, en que la cámara no podría apartase de lineamientos tales como:
I- Cumplir con los criterios de prioridad en la asignación de la ayuda estatal, conforme la reglamentación que reputa constitucional plasmada en el decreto 960/08 y la resolución 1554/08 del Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
II- Ponderar los efectos que su decisión tiene en la utilización de los recursos presupuestarios.
III- Que en su caso, ya no podrá “continuar recibiendo el importe del decreto 960/08”, puesto que la reglamentación dictada por la Ciudad solamente ha previsto su prórroga por un plazo de seis a diez meses que ya se han agotado, por lo que habría quedado comprendida dentro del grupo respecto del cual la obligación de la demandada según el fallo, se limita a la protección de un techo o albergue básico. IV- Que deberá cumplir con la carga de probar su situación prioritaria, sin que los jueces puedan “asignar” los subsidios ni “afectar” recursos, precedente dado que “Alba la sentencia Quintana” impugnada que remite al afirma que dicha función sólo le compete al órgano ejecutivo.b) La interpretación que hace el antecedente en el que se sustenta el reenvío de la causa para ser nuevamente fallada, desconoce el verdadero alcance, contenido y naturaleza operativa del derecho constitucional a la vivienda reconocido en el orden nacional e internacional, pues asigna al principio de progresividad un alcance restrictivo que ignora el umbral mínimo para el efectivo goce del derecho, además de impedir la evaluación de que en el sub lite, la demandada no realizó el máximo esfuerzo para lograr con los recursos disponibles la plena efectividad del derecho que ha reclamado. c) La remisión lisa y llana al precedente “Alba Quintana” efectuada por la Corte local en la sentencia apelada resulta incompatible con la exigencia de evaluación individual que requiere el sub lite.
6º) Cabe aclarar, que en el presente expediente las partes están de acuerdo en que el niño J. H. Q. C padece una patología congénita de tipo neurológico que se denomina encefalopatía no evolutiva, que afecta gravemente su desarrollo intelectual. Que en consecuencia, sufre un severo retraso en el aspecto cognitivo, y que tiene defectos auditivos y visuales: que requiere alimentarse, (conf. atención para constante vestirse audiencia, fs. para deambular, para y para comunicarse con los demás 11/12.).
Asimismo, que hasta la concesión de la medida cautelar que se concedió, que aún tiene vigencia, ambos se encontraban en situación de calle (fs.65/67, 261/262 y 2 de la versión taquigráfica de la Audiencia Pública llevada a ca bo ante este Tribunal el día 15 de septiembre de 2011).
7º) Asiste razón a la recurrente en su afirmación de que la sentencia apelada resulta equiparable a definitiva. Así lo creo, puesto que la Corte local ha ordenado a los jueces de cámara la resolución del presente caso de conformidad con los argumentos vertidos presupuestos en fácticos el precedente difieren “Alba Quintana”, substancialmente de los cuyos que motivan este amparo, por lo que no sirven de base para abordar un aspecto central del caso, cual es la discapacidad del hijo de la solicitante que aquí se plantea y exige ser ponderada para resolver la causa.
8º) El recurso extraordinario es procedente, en cuanto la señora S. Y. Q. C. ha fundado su derecho -entre otras consideraciones- en la particular situación que se encuentra por tener un hijo con una severa discapacidad, de lo que se deriva que a efectos de hacer efectivo su derecho a una vivienda digna debía brindársele un trato preferente en la asignación de recursos (art. 14 bis de la Constitución Nacional, Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, Convención Interamericana para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las personas con discapacidad, art. 75 inciso 22) y la resolución de la corte local ha otorgado fundamentos que no incluían ese especial tratamiento (art.14.3 de la ley 48).
En función de lo expuesto, la competencia de esta Corte ha patología quedado del niño habilitada y la para delicada revisar si situación ante la económica seria de la madre, el gobierno local demandado podía negarse a darle una respuesta frente al reclamo habitacional que formuló en este expediente, sin vulnerar a la vez sus derechos constitucionales.
9o) Adelanto mi postura en el sentido de que los extremos antes mencionados, son relevantes para privar de validez a la negativa de la demandada al pedido efectuado por la señora S. Y. Q. C., con apoyo en que la peticionaria no cumple con los requisitos establecidos en los programas para los que ha afectado su presupuesto público en materia de vivienda, sin que ello implique propiciar el mismo temperamento respecto de otros pobladores de la ciudad que se encuentran en otras condiciones.
Los instrumentos internacionales incorporados a la Carta Magna reconocen “el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluso la alimentación, vestido y vivienda adecuados, y a una mejora continua de las condiciones de existencia” (Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, art. 11 inc. 1º); el derecho de toda persona “a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios” (Declaración Universal de Derechos Humanos, art.25); El derecho de toda persona “a que su salud sea relativas preservada a la por medidas alimentación, el sanitarias vestido, la y sociales, vivienda y la asistencia médica, correspondientes al nivel que permitan los recursos públicos y los de la comunidad (Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, art. XI).
Por su parte, en la Convención Interamericana para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las personas con discapacidad -aprobada en nuestro país por la ley 25.280 , publicada en el B.O. estipula que los Estados Parte, a fin de lograr los objetivos de la convención, eliminar se comprometen progresivamente la a adoptar medidas discriminación y “.para promover la integración por parte de las autoridades gubernamentales y/o entidades privadas en la prestación o suministro de bienes, servicios, instalaciones, programas y actividades, tales como (.) la vivienda” (art. 3°).
En la Convención sobre los derechos de las Personas con Discapacidad -aprobada por la Argentina mediante la ley 26.378 , publicada en el B.O. Del 9 de junio de 2008- se reconoce el derecho de las personas con discapacidad a la protección social y a gozar de ella sin discriminación por discapacidad, debiendo los Estados adoptar las medidas para proteger y promover el ejercicio de este derecho, entre ellas “asegurar el acceso de las personas con discapacidad a programas de vivienda pública” (art. 28, ap. 2, especialmente punto d).
Asimismo, se establece que los Estados Partes tomarán “todas las medidas necesarias para asegurar que todos los niños y las niñas derechos con discapacidad humanos condiciones con y libertades los demás gocen plenamente fundamentales niños y niñas”, de en todos igualdad debiendo los de tenerse especial consideración por la protección del interés superior del niño (art.7o apartados 1 y 2).
11) Las pautas antes señaladas son las que gobiernan la causa sub examine, por lo que frente al pedido aquí formulado de una vivienda digna, la ciudad debió haber tratado a la actora y a su hijo de un modo distinto al establecido en el régimen general, en atención a las graves patologías que este último padece.
Es que involucrando el tema habitacional a las prestaciones financiadas con dinero público, la demandada no podía prescindir al delinear sus políticas de la condición especial que revisten las personas con discapacidad.
Ello así, dado que sólo le corresponde a este Tribunal en función de su competencia apelada, establecer en el caso el enfoque con el que la demandada debió haber abordado el reclamo de la actora para hacer efectivo su derecho constitucional a una vivienda digna en función de su carencia absoluta de recursos económicos y la severa iscapacidad del niño, lo que no incluye la determinación de la prestación que debe otorgársele ni su cuantificación en términos económicos. En consecuencia, es el gobierno local quien deberá establecer la modalidad que adoptará para cumplir el compromiso a su cargo en el marco de las líneas interpretativas fijadas en el presente voto.
Por todo lo expuesto, oída la señora Procuradora Fiscal, se declara admisible la queja, procedente el recurso extraordinario interpuesto y se revoca la sentencia apelada con el alcance indicado en los términos del presente fallo.
Notifíquese y devuélvase. CARMEN M. ARGIBAY.
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erika	 11 junio 2014 de 6:58 PM
tengo 1 hermanito discapacitado de 13 años y una hermanita discapacitada de 12 años ,mi madre soltera y 2 hermanas mas menores de edad vivimos en una vivienda absurda donde nos llueve hay grietas y solo 3 hanbientes junto con el baño un desastre a la hora de bañar a los chicos ya que estan cada vez mas grande y el baño cada vez mas chiquito sin agua corriente ni gas y la calle ala hora de salir con las sillas de rueda no se puede ya que la calle es de tierra y ningun remis entra a la hora de una urgencia y cuando llueve se indunda todo ya que hay un arrollo lleno de basura y animales muertos.en fin quiero una vivienda digna para mis hermanos .desde ya muchas gracias ..at erika
noelia mill	 16 julio 2015 de 9:26 AM
ola yo tengo una casilla y dos nene de 3 y 1 año mi marido ase changa y mi casa es muy chiquitas
mis hijas no tiene una comodidad ni p poner una cuna y vivo atrás de la casa d mis suegros q también son pobres y tienen muchos chicos yo quisiera tener una comodidad mejor p mis nenas ya q no me alcansa p comprar materiales espero q me puedan ayudar ta ca muchas grasias espero surespuesta

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