Source: http://boliviateamo.blogspot.com/2006/07/si-gana-el-no-nivel-nacional-la.html
Timestamp: 2017-08-18 19:49:51+00:00

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BOLIVIA... LO MEJOR QUE TENEMOS: SI GANA EL NO A NIVEL NACIONAL, LA CONSTITUYENTE NO ESTARÍA OBLIGADA A DEBATIR LAS AUTONOMÍAS
SI GANA EL NO A NIVEL NACIONAL, LA CONSTITUYENTE NO ESTARÍA OBLIGADA A DEBATIR LAS AUTONOMÍAS
Hermano boliviano: El tema “autonomías” es una propuesta simplista llena de medias verdades y mentiras. Un discurso con actitudes separatistas de grupos de poder que se han apoderado de la dirección cívica de Santa Cruz; logias que desde las sombras alientan la intolerancia y el racismo, para apoderarse de los recursos naturales de Santa Cruz y del país.
Estas logias, que hoy se oponen a la distribución de tierras, están atrincherados en la CAINCO, la CAO, la ANAPO y el Comité Cívico pro Santa Cruz. Estas logias encabezadas por croatas, libaneses y otros extranjeros, se olvidaron que Bolivia es la patria de todos los bolivianos; por lo tanto, es un deber sagrado de todos los bolivianos preservar la integridad territorial aún a costa de la vida, ya pasaron los tiempos en que quitarle un pedazo de tierra a Bolivia era más fácil que quitarle un dulce a un niño. La oligarquía cruceña (empresarios) con su demanda de autonomía pretende dividir el país.
¡¡¡No a las autonomías…!!!
¡¡¡ Todo el POde al MAS !!!
¡¡¡Viva Bolivia unida…!!!
Es decir, que el Departamento Autónomo tenga su propio Parlamento o legislativo; y también, su propia burocracia] y los recursos económico-financieros que les asigne la
nueva Constitución Política del Estado y las leyes? [Significa, que los Departamentos Autónomos también deberán recibir del Estado lo que recaudan de impuestos en sus territorios, lo que perciben de aranceles, lo que pagan de regalías y patentes los inversionistas privados, etc. Es decir, el Régimen Autonómico Departamental deberá decir claramente cuánto, cómo y de qué recibirán recursos estos departamentos]
Nótese claramente, que como mandato del referéndum y ganando el ¡SI!, la Asamblea Constituyente deberá diseñar un Régimen de autonomías departamentales. El ¡SI! creará un chaleco de fuerza que impedirá a la Asamblea Constituyente tratar otro planteamiento autonomista que no sea "departamental". El ¡SI! "departamental" no es igual al ¡SI! regional o provincial. Por eso, vote ¡NO!
La autonomía departamental reproducirá, departamentalmente, el centralismo nacional que tanto criticamos, en desmedro de provincias, secciones o regiones que buscan autonomía.
La autonomía departamental será el candado a cualquier aspiración regional de convertirse en nuevo departamento, y evitará que la Asamblea Constituyente delibere sobre los tipos y formas de autonomía demandadas por regiones, sectores sociales e indígenas del país.
La autonomía departamental reavivará y fortalecerá al obsoleto aparato administrativo Prefectural, que hoy en día compite con la administración pública Municipal, mantiene una burocracia parasitaria, acapara más recursos que los municipios, refugia a los políticos tradicionales, y engorda a la oligarquía nacional.
La autonomía departamental buscará la libre disposición de recursos naturales nacional-estratégicos como el gas, para entregarlos a la rapiña de los capitales transnacionales.
La autonomía departamental legalizará las aspiraciones oligárquicas de Santa Cruz y Tarija, que consisten en manejar y controlar a las provincias a fin de que sigan aportando con sus riquezas naturales al progreso de sus empresas, industrias y latifundios, y de la capital de departamento.
La autonomía departamental pondrá en riesgo la existencia de los departamentos que no tienen suficientes recursos para sostenerse y desarrollarse, por lo tanto, se generarán condiciones económicas y sociales desequilibrantes para el país. La desigualdad intranacional será un resultado inevitable.
La autonomía departamental concentrará el poder político y económico en capitales de departamento, poniendo en riesgo la satisfacción de necesidades provinciales, seccionales y cantonales.
La autonomía departamental favorecerá a las élites económicas y políticas de las provincias, cuyos intereses coinciden con los de las roscas departamentales, y son contrarios a las verdaderas aspiraciones del pueblo trabajador y campesino.
La autonomía departamental conferirá mayores competencias a los gobiernos departamentales. No así a las provincias, secciones y cantones, que tendrán que seguir dependiendo del centralismo y la politización capitalina.
La autonomía departamental entregará más recursos económicos, financieros y técnicos a los gobiernos departamentales. No así a las provincias, secciones y cantones, que tendrán que resignarse a las migajas que arroje el centralismo capitalino.
SI GANA EL ¡SI! EN EL REFERENDUM:
CHAU AUTONOMIA REGIONAL
CHAU DECIMO DEPARTAMENTO
SI QUEREMOS DEBATIR EN LA CONSTITUYENTE EL
TIPO DE AUTONOMIA QUE QUEREMOS...
EN EL REFERENDUM MARQUEMOS EL ¡NO!
¿AUTONOMIAS DEPARTAMENTALES? ¡NO!
Este es el volante que circula en las provincias del Chaco que convoca a votar por el No en el Referéndum Autonómico.
El presidente boliviano pretende introducir métodos y conceptos precolombinos en las estructuras del Estado moderno
La semana pasada los aymaras celebraron su entrada en el año nuevo, exactamente el 5514 de su cronología. En ceremonias que no han dejado de repetirse desde antes de la llegada de los españoles, millares de indígenas se disponían a vivir sus celebraciones religiosas con la particularidad de que, por primera vez desde la colonización, el presidente del país es un aymara. Uno de los ritos más esperados es la quema de objetos viejos durante la noche, para que los indígenas reciban purificados los primeros rayos del sol.
Pero mientras el Ayuntamiento de Alto -pegado a La Paz- aprobaba por un voto su apoyo para recibir con todos los fastos al 5514 aymara, la gobernación de la capital boliviana ordenaba aplicar en su territorio la legislación del 2006 cristiano y prohibía las fogatas, alegando "contaminación medioambiental". La pugna entre administraciones, sirve de ejemplo a lo que puede suceder a gran escala con el proyecto de Evo Morales de introducir constitucionalmente los mecanismos indígenas en la maquinaria de un Estado ajeno a ellos, una iniciativa que abre numerosos interrogantes.
La "vuelta a los valores indígenas" reiterada por el mandatario boliviano en sus intervenciones ya ha comenzado a tener aplicaciones prácticas, cuya aceleración y ampliación dependerá en gran medida del resultado de las elecciones de hoy, donde los bolivianos elegirán una nueva Asamblea Constituyente. Si Morales se hace con los dos tercios de la Cámara, la nueva Constitución boliviana se convertirá en la primera en la historia de un Estado moderno en la que quedan reflejados procedimientos indígenas precolombinos en temas como la aplicación de la justicia o la definición de territorios.
El presidente boliviano pretende que el nuevo texto constitucional recoja el concepto de "justicia comunitaria" -ya amparado en leyes de menor rango- que establece la resolución de conflictos mediante consejos indígenas que se rigen por las normas propias del grupo, pero no queda claro cómo interactúa este sistema con la justicia ordinaria. "En algunos lugares han ahorcado al alcalde, un caso extremo, pero que entra dentro de la justicia comunitaria. ¿Cómo se explica que eso es justicia?", advierte un empresario en La Paz.
Actualmente, en algunas zonas del país existe un control indígena sobre sus gobernantes que incluye el premio o la pena, incluyendo el castigo corporal, en función de su desempeño. Morales busca el reconocimiento legal y constitucional de esta tradición, a la que se ya se denomina en Bolivia "el cuarto poder".
La relación de los indígenas con la Administración ha cambiado radicalmente, pero a diario se producen ejemplos de que no es tan fácil casar dos conceptos muy diferentes de lo que es el ejercicio del poder. "¡Queremos ver al compañero Evo y decirle que tenemos problemas para votar!", dice un grupo de mujeres indígenas en el interior de la sala de acceso del Palacio Quemado, la sede presidencial. "Él [Morales] nos ha prometido que nos atendería, que esta casa también es del pueblo", recuerda una de las indígenas a un funcionario de protocolo, que con calma trata de explicar que el presidente -que en ese momento se encuentra un piso más arriba- no puede recibirlas, pero que su problema será resuelto. "El compañero Evo es ahora el presidente, y trata de solucionar muchos problemas además del de ustedes", asegura el hombre ante la mirada poco convencida de sus interlocutoras.
El mandatario boliviano también busca un reconocimiento para el aymi, el principio de reciprocidad indígena que se plasma en el trabajo comunitario, y que ayuda a particulares que lo necesitan y que éstos luego restituyen colaborando en el trabajo comunitario de ayuda a otro particular. Un principio que, según varias fuentes consultadas en la capital boliviana, el mismo presidente aplica a las relaciones internacionales. "Morales considera que la ayuda que recibe de Venezuela o los apoyos que recibe de Argentina será algo que tendrá que devolver cuando Bolivia se encuentre en mejor situación", señalan.
Uno de los puntos más polémicos es el que define a la tierra y al territorio. El presidente quiere que se defina al territorio como una entidad cultural que implique tanto la propiedad de lo que crece en ella como de sus recursos naturales; y, según este proyecto, todo lo que quede debajo de la superficie en estas zonas no pertenecerá al Estado, sino a los indígenas que habitan el territorio.
En algunos casos, el sistema comenzará a funcionar antes de estar definido en la Carta Magna. El mes que viene se lanzará la denominada Política Nacional de Recursos Hídricos, donde la vieja Ley de Aguas, que data de 1906, será sustituida por otra en la que se incluye el uso primitivo del agua, "por lo que se realizan consultas con los principales actores que son los pueblos indígenas", anunció el viceministro de Cuencas y Recursos Hídricos, Walter Valda.
Y mientras el Gobierno se propone aprobar una ley que obligue a la utilización de una lengua indígena además del castellano en los colegios, los jóvenes de La Paz están más pendientes de la llegada del vocalista de Iron Maiden, prevista para agosto, y del grupo Scorpions, en octubre.
MÁS QUE UN REFERÉNDUM, UN PLEBISCITO DE GOBIERNO
El voto de hoy en Bolivia tiene un significado que va mucho más allá de la cuestión autonomista. El gobierno de Evo Morales quiere apoyo para profundizar su modelo con reformas en educación y fuerzas armadas.
Hoy en la noche no sólo se conocerá el color político que teñirá a la Asamblea Constituyente y si los bolivianos quieren o no cambiar el régimen unitario por uno autonómico; los resultados electorales serán leídos tanto por el oficialismo como por la oposición como un plebiscito para la breve e hiperactiva gestión del presidente Evo Morales Ayma. Este plebiscito se expresará tanto en el número de asambleístas que conquiste el oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) como en la cantidad de voluntades que logre atraer el Sí y el No a las autonomías departamentales.
En los últimos días, el mandatario boliviano –que participó en actos de campaña en los nueve departamentos (provincias) del país– renovó su campaña por el rechazo a las autonomías “separatistas” y “oligárquicas”. “Quiero decir con mucha sinceridad, yo quería apostar a que gane la autonomía pero después de ver, en estos cinco meses de presidente, cómo manejan los prefectos la autonomía me he quedado decepcionado. Quieren una autonomía para la burguesía, para los ricos y no para los pueblos”, insistió Morales antes de la veda electoral. El movimiento autonomista del oriental departamento de Santa Cruz también reforzó su campaña en favor del voto afirmativo y concentró más 250 mil personas por el Sí. De hecho, la pelea regional parece entusiasmar más a los bolivianos que el debate constitucional y se perfila como una piedra en el camino para el gobierno a partir de mañana.
Desde el oficialismo ya han comenzado a ensayar varios argumentos técnico-jurídicos para desinflar un casi seguro triunfo del Sí en Santa Cruz. “Si para cualquier decisión de la Asamblea Constituyente se exige dos tercios de los votos, no es lógico que con sólo el 50 por ciento más uno se decida la autonomía en el referéndum”, dijo el diputado masista Ignacio Mendoza. “El MAS está comprometido a construir una arquitectura autonómica en Bolivia. Lo que es cierto es que si gana el No a nivel nacional probablemente no prospere el modelo cruceño y se aliente otro tipo de autonomías, como las provinciales o las indígenas”, le dijo a Página/12 el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, quien considera que una mayoría masista en la convención deberá servir para “constitucionalizar” las medidas más importantes del gobierno, como la nacionalización de los hidrocarburos, y avanzar más allá. “La Constituyente deberá convivir con el actual armazón institucional heredado del neoliberalismo, pero dando saltos cualitativos para desmontarlo, por ejemplo en el caso de la reforma de la política de Defensa Nacional –incorporando a las fuerzas armadas al actual proceso de cambio, incluyendo actividades productivas– o en el tema de la descolonización del sistema educativo, por citar sólo dos áreas”, continuó Quintana. De la reelección nadie quiere hablar en el gobierno.
Para los bloques en pugna es una cuestión de vida o muerte: el gobierno lee la realidad como una pelea entre la nación y la antinación, señaló el vicepresidente Alvaro García Linera en varios cierres de campaña, y los movimientos conservadores de Santa Cruz consideran a la autonomía una malla de contención al avance populista –e incluso comunista– en el país. Allí el temor es que, apoyado en Cuba y Venezuela, el gobierno intentaría utilizar la Constituyente para perpetuarse en el poder. “Esperamos el voto mayoritario para avanzar. Hay un doble discurso en el Ejecutivo sobre las autonomías. Evo Morales las apoyaba cuando no estaba en el poder, pero ahora no quiere abandonar el centralismo. El gobierno ha ido cambiando hacia un proyecto autoritario”, declaró el viernes el prefecto cruceño Rubén Costas, en un ambiente crispado.
Junto con la figura presidencial, hoy se plebiscitará un paquete de medidas aplicadas por el gobierno, embarcado en un nacionalismo de corte indígena que en lo político promueve una alianza de clases entre “campesinos, obreros, empresarios nacionales que no vivan del Estado y militares patriotas”, según la descripción de uno de sus ideólogos, y en lo económico un retorno al capitalismo de Estado y a la teoría de la dependencia, todo ello condimentado con una fuerte dosis de multiculturalismo. “Industria o muerte”, gritó con voz ronca García Linera en el cierre de campaña de Cochabamba. “Bolivia debe dejar de ser un país exportador de materias primas, base económica del colonialismo”, afirmó al tiempo que defendía la idea de “padre Estado”.
Sin encuestas, ni gubernamentales ni independientes, los pronósticos electorales sólo se basan en intuiciones. “Estoy convencido de que habrá sorpresas. En el Oriente hay rebeldía frente a la burguesía que impulsa las autonomías”, se entusiasmó Evo Morales, que hoy votará en la localidad cocalera de Villa Tunari, cuna y plaza fuerte del MAS. (Morales se jacta se ser uno de los pocos que anticipó el aplastante triunfo de su partido el 18 de diciembre pasado.) Esa sorpresa se concretaría apelando a la Bolivia del No existente –e invisibilizada– dentro de la geografía del Sí: los sectores campesinos e indígenas que buscan consolidar un anillo “antioligárquico” alrededor de las capitales de los departamentos díscolos. También votarán No los pobladores del Gran Chaco, sede de las principales reservas de gas, que reclaman su propia autonomía de Tarija.
Otra vez se enfrentarán las dos Bolivias, separadas por antagonismos regionales, étnicos y sociales. A partir del 6 de agosto se comenzará a develar si la anhelada Constituyente que sesionará en Sucre será el escenario para resolver pacíficamente estos antagonismos y refundar el país o será el caldo de cultivo de nuevas batallas.
A pocas horas de abrirse el proceso electoral para elegir a los futuros constituyentes y decidir sobre el referéndum de autonomías, algunos bolivianos se sienten un poco nerviosos, mientras que otros irradian alegría, ante la histórica jornada que vivirán en breve.
Marta Guzmán es ama de casa y este sábado la encontré haciendo compras cerca de la Plaza Murillo, frente a la casa presidencial.
"Me siento un poco nerviosa, usted sabe que antes de las elecciones las cosas se ponen un poco caliente", explicó Marta a BBC Mundo.
En medio de la charla interviene un señor boliviano y dice a viva voz que no hay que sentir miedo alguno.
"Mire señora, no hay que tener miedo. Señor periodista, esta es una fiesta y vamos a festejarla con alegría", dice este hombre quien se identificó como Ramiro.
La ciudad de La Paz no es la misma desde el día que llegué. Hoy el tráfico vehicular está reducido, hay poca gente en las plazas y los buses de transporte se ven vacíos.
Todo esto hace parte de un período de reflexión antes de las elecciones de éste domingo.
A partir de la media noche del viernes entró en vigor una ley que impide la venta y consumo de bebidas alcohólicas.
En una resolución firmada por el prefecto (Gobernador) del Departamento de La Paz, Elías Troche, quedó prohibido desde 48 horas antes -hasta 12 horas después del día de la elección- el expendio y consumo de bebidas alcohólicas tanto en domicilios particulares como en los establecimientos públicos.
Las autoridades resolvieron también prohibir el porte de armas, medida que no se aplica a la policía y otros servicios de vigilancia.
Decretos y mesas
Entre la plaza Murillo y mi recorrido hasta La plaza del Estudiante pude observar algunos policías, pero no muchos. "Lo que pasa es que están acuartelados porque mañana son las elecciones y tenemos que vigilar el desorden público", me explicó un agente de la policía que prefirió no ser identificado.
Si a tempranas horas de la tarde había pocos autos circulando por las calles de Bolivia, esta noche será peor, y es que entra en vigencia a las cero y hasta la medianoche un decreto que prohíbe el paso de vehículos motorizados y sólo aquellos con matricula especial otorgada por la Corte Nacional Electoral podrán circular.
Otros vehículos que podrán desplazarse este domingo son los que pertenecen a las misiones diplomáticas, observadores internacionales y algunos medios adscritos ante el CNE.
Las mesas de votación ya están colocadas en los recintos, en su mayoría en colegios públicos y universidades.
Muchos restaurantes y plazas de comidas no abrirán sus puertas. Los que lo hagan tendrán un permiso especial de funcionamiento.
"Sólo funcionarán aquellos restaurantes que tengan un permiso especial del CNE, un permiso que nos acredita venderle comida a los funcionarios de mesas y a la gente, pero se abrió más para los trabajadores del CNE", explica Prudencio Herrera, gerente de un restaurante en La Paz.
Sigo caminando desde la Plaza del Estudiante hasta el hotel. No es lejos, pero me doy cuenta de que 24 horas antes de las elecciones cualquier lugar se torna solitario y más a medida que cae la noche.
Mi mente juega también con las imágenes que se podrán ver el domingo a temprana hora, cuando se abran las mesas de votación, y el silencio de hoy deje paso a la algarabía y el bullicio de una jornada histórica.
ELECCIONES EN BOLIVIA: TEMEN EL RECRUDECIMIENTO DEL CONFLICTO ENTRE LAS REGIONES RICAS Y LAS POBRES
BOLIVIA VOTA EN LA PRIMERA PRUEBA DE FUEGO PARA EL GOBIERNO DE EVO
Deben elegir constituyentes para reformar la Carta Magna y decidir si aceptan darle mayor autonomía a las provincias que así lo pidan. La gente llega a las urnas sin tener muy en claro qué está en juego.
Con más dudas que certezas, algunos con expectativas exageradas, en un clima de confrontación entre el gobierno de Evo Morales, abanderado de la Bolivia indígena y campesina, y las élites del oriente rico, más de 3,7 millones de bolivianos votarán hoy por partida doble. Elegirán a los 255 miembros de la Asamblea Constituyente y dirán sí o no a una mayor autonomía política y financiera de las provincias.
Pero, pese a los didácticos anuncios que invadieron los espacios de televisión y las páginas de los diarios locales con explicaciones sobre cómo completar las papeletas para el voto, gran parte de la población parece desorientada en cuanto al significado del proceso político que se abre hoy.
Tras una escalada de acusaciones cruzadas entre el presidente y los líderes de la oposición, la campaña terminó el primer minuto del viernes y La Paz recobró su ritmo habitual, sin marchas ni banderas partidarias. Pero la Corte Nacional Electoral trabajó ayer sin pausa, mientras cantidades de personas consultaban dónde y cómo votar. Tal vez el movimiento siga hoy y, para evitar incidentes, unos 15.000 policías vigilarán la elección en todo el país.
Distintos analistas políticos consultados por Clarín coincidieron en que, pese a la fuerte propaganda de las últimas semanas, no está claro para muchos ciudadanos qué está en juego en la Asamblea que redactará una nueva Constitución para este país de 9 millones de habitantes mayoritariamente indígenas."La gente tiene mucha esperanza en la Constituyente. Cree que va a haber mejoras en salud, educación, empleo. Pero en una encuesta que hemos realizado, vimos que hay una gran falta de conocimiento sobre qué se va a debatir, y no se conoce a los candidatos", señaló el economista Javier Gómez, del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA).
Evo Morales, el primer indígena que llega a la presidencia en este país, ha presentado a la Constituyente como el camino hacia la "refundación" de Bolivia, y no es casual la fecha elegida para su inauguración: el 6 de agosto, día del nacimiento de esta república, en 1825. Sesionará en Sucre, la capital histórica, entre seis y 12 meses. Luego la nueva Constitución deberá ser confirmada por los bolivianos en otro referéndum.¿Qué se debatirá? Un tema clave será cómo implementar las autonomías si, como se prevé, el "sí" se impone hoy en al menos un departamento. Pero hay una larga lista de propuestas que van desde la inclusión de las lenguas indígenas entre las oficiales, la separación de la iglesia y el Estado y mayores oportunidades para las mujeres. Oficialismo y oposición —encabezada por los partidos de derecha Podemos y Unidad Nacional— presentaron propuestas vagas como la inclusión de la reelección presidencial o el paso a un Estado parlamentario, con un primer ministro además del presidente, entre otras. "Es posible que la Constituyente genere cambios en relación a los derechos de los pueblos indígenas y de las mujeres, y se debatirán algunas reformas políticas", señaló también a esta enviada Gómez, del CEDLA.
"Pero no creo que haya cambios sustanciales en la estructura económica. No se dará la supuesta abolición del neoliberalismo que se anunciaba. No habrá un debate profundo sobre la política de hidrocarburos, porque el gobierno ya ha puesto un candado con el decreto de nacionalización y marcó un límite en la participación estatal. No hubo un cambio fuerte en cuanto a la presencia de empresas privadas", agregó. El analista político Carlos Toranzo interpretó: "Si el gobierno ve dificultades para tratar ciertos temas en la Constituyente, los resuelve por decreto". Y concluyó que "es exagerado hablar de una nueva Bolivia. Pienso que no saldrá una Constitución muy distinta, y va a haber decepción de quienes esperan demasiado de la Asamblea. La ley por sí sola no cambia la realidad. Son procesos que se construyen día a día".
Bolivia va a las urnas
PRIMER TEST ELECTORAL DE MORALES
En el primer test electoral para el presidente Evo Morales, cerca de cuatro millones de bolivianos eligen hoy la conformación de la Asamblea Constituyente y, de forma paralela, deciden en un referéndum si aprueban o no un sistema que otorga mayor autonomía a las regiones del país.
La consulta popular de hoy, la quinta desde junio de 2002, será determinante para el actual mandato de Morales, quien se propone "refundar", mediante la Asamblea Constituyente, al país más pobre e inestable de la región. El actual presidente boliviano, primer indígena que llega a lo más alto del poder de su país, apunta a "asegurar el cambio" que inició en mayo pasado con LA NACIONalización de los hidrocarburos -que durante la última década estuvieron en manos extranjeras- y el resistido reparto de tierras a los desposeídos. Analistas locales sostienen que estos comicios son una suerte de plebiscito sobre las reformas emprendidas hasta hoy por Morales, entre otras cosas porque el mandatario se metió de lleno en el debate y apoyó de forma activa la campaña de su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS).
Los electores bolivianos seleccionarán hoy a los 255 constituyentes que redactarán una nueva Carta Magna a partir del 6 de agosto en la ciudad de Sucre, la capital constitucional del país. También deberán definir la instalación de un régimen autonómico -modelo impulsado por el rico departamento de Santa Cruz- en un referéndum que ha generado tanto o más interés que la otra votación.
A pesar de que la consulta establece que las competencias de las futuras autonomías las fijará la Asamblea Constituyente, las regiones en las que la respuesta al referéndum sea afirmativa tendrán una importante arma con la que presionar al gobierno central.
Con el propósito de controlar al menos dos tercios de la Asamblea Constituyente, la octava en la historia republicana del país, y de hacer propaganda a favor del No en el referéndum, Morales ha esgrimido los logros de su gobierno de apenas cinco meses.
En este camino, el dignatario ha asegurado que industrializará la economía, ha elevado los precios del gas que exporta a la Argentina y Brasil, y ha propuesto alfabetizar en dos años a un millón de indios y mestizos en el país con el más alto índice de iletrados de América del Sur.
El candidato también ha criticado fuertemente a los defensores de la autonomía regional, a quienes identificó con "las oligarquías" y los partidos tradicionales que derrotó en las elecciones generales de diciembre pasado.
En el curso de una campaña caliente, cargada de epítetos y acusaciones, Morales ha reclamado el voto para el MAS al inaugurar al menos una decena de hospitales financiados por Cuba en regiones rurales alejadas de los centros urbanos.
Su cercanía a los mandatarios venezolano, Hugo Chávez, y cubano, Fidel Castro, y, en consecuencia, su alejamiento de Estados Unidos, le han valido críticas de la oposición y del conglomerado político-empresarial de la provincia oriental de Santa Cruz, que logró expandir su proyecto autonomista a las provincias amazónicas de Beni y Pando y la sureña Tarija, en cuya jurisdicción se emplaza la riqueza gasífera. Morales, que según analistas locales parece tener asegurado el triunfo en las elecciones para la Constituyente, libra una crucial pulseada al mismo tiempo con el ex mandatario derechista Jorge Quiroga, líder del partido opositor Podemos, que suscribió la prédica de que la descentralización política y administrativa llevará prosperidad a todas las regiones bolivianas.
La demanda autonómica nació en Santa Cruz -departamento que genera un tercio del producto interno boliviano- en 2003, en respuesta a los movimientos sociales que, en La Paz, rechazaron una eventual exportación de gas a Estados Unidos utilizando puertos chilenos y terminaron obligando a renunciar al entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y exigiendo una Constituyente para "refundar Bolivia".
Las regiones pudientes buscan obtener una mayor autonomía para administrar sus recursos con independencia del poder central. En tanto, a través de la Constituyente, los partidos intentarán definir qué tipo de Estado pretenden para el futuro.
Millones de electores votarán el próximo 2 de julio para elegir a los próximos asambleístas y decidir en el referéndum sobre las autonomías. Sin embargo, la población boliviana no entiende a cabalidad cuál es el significado de las autonomías y los abogados tampoco se ponen de acuerdo en relación a los efectos legales de esta consulta.
Para Juan Carlos Urenda, abogado del Comité Cívico de Santa Cruz, el referéndum busca que cada persona vote y decida si quiere o no la autonomía, y eso es democrático. Hay más de una docena de países en todo el mundo que han adoptado el sistema de las autonomías exitosamente. España, Italia, Francia, Inglaterra, Colombia, Uruguay, Paraguay y Perú han implementado las autonomías, sin que ninguno de esos países se haya desmembrado o desintegrado. Según Urenda, las autonomías no son un fenómeno inventado por el Comité Cívico, son modelos de administración existentes desde hace mucho.
Por el contrario, para el experto en derecho constitucional y derecho comparado, Mauricio Ochoa Urioste, las consecuencias jurídicas de este referéndum de las autonomías son harto problemáticas. Según Ochoa, es inédito en la historia de la humanidad un mandato vinculante para los miembros de una Asamblea Constituyente. El Poder Constituyente es supremo, esto significa que es superior a toda manifestación de autoridad, desde que la crea o constituye (poder constituido), determina su naturaleza, organiza su funcionamiento y fija sus límites. Además, añade Ochoa, sorprende el hecho que este referéndum nacional tenga efectos vinculantes a nivel departamental, cuando claramente el artículo 2 de la Ley Marco del Referéndum indica que el referéndum nacional se decide en circunscripción nacional. Por el contrario, 'surge la duda de si este referéndum nacional, tiene la legitimidad y la legalidad suficiente para introducir un Estado de las Autonomías en la nueva Constitución - bajo el principio de voluntariedad o dispositivo - en el hipotético caso de que más del 50% de los electores dentro de la circunscripción nacional decida por el ‘No' a la pregunta del referéndum sobre las autonomías', apunta el letrado.Ochoa considera que es equivocado equiparar el proceso autonómico boliviano con el español, porque en España una vez aprobada la Constitución Española el 6 de diciembre de 1978, que reconoció el Estado de las Autonomías con el consenso entre casi todos los partidos, recién las provincias convocaron a un referéndum para la aprobación de sus Estatutos de Autonomía, en el marco de la nueva Constitución - las primeras provincias en convocar a un referéndum para la aprobación de su Estatuto Autonómico fueron el País Vasco y Cataluña el año 1979 -.
Por el contrario, un eventual Estado de las Autonomías en Bolivia se lleva en sentido opuesto, toda vez que a partir del resultado del Referéndum sobre las Autonomías, algunas agrupaciones ciudadanas y partidos políticos desean constituir un régimen de autonomías departamentales sin previos consensos políticos, y con anterioridad a la entrada en vigencia de los Estatutos de Autonomía.
Además, 'hasta la fecha la Constitución boliviana ni las leyes han definido el significado ni el alcance de las autonomías departamentales, ni existen antecedentes histórico - legales en la época republicana de territorios dotados de un régimen provisional de autonomía, ni órganos preautonómicos. Tampoco se conoce cómo serían coaccionados los asambleístas en caso de incumplir este mandato vinculante. ¿Serían responsables ante la justicia pese a que el Poder Constituyente es por antonomasia supremo? ¿Serían también responsables aquéllos asambleístas que denieguen la aprobación de la nueva Constitución si ésta reconoce las autonomías departamentales?', se cuestiona Ochoa.
¿Qué pasa si gana el NO
El artículo 2 de La Ley Marco del Referéndum (Modalidades y ámbitos) señala que existen varias modalidades y ámbitos de referéndum: a) Referéndum nacional, sobre materias de interés nacional, en CIRCUNSCRIPCION NACIONAL; b) Referéndum departamental, sobre materias de interés departamental, en circunscripción departamental y c) Referéndum municipal, sobre materias de interés municipal, en circunscripción municipal. El artículo 8 de la misma norma (Resultados), indica que la Resolución del referéndum será adoptada por la mayoría simple de votos válidos DE LA RESPECTIVA CIRCUNSCRIPCION y tendrá validez si participa al menos el cincuenta por ciento (50%) del electorado.
Según Ochoa Urioste, 'por el artículo 8 de la Ley Marco del Referéndum, la única resolución legalmente válida en un referéndum nacional resulta del cómputo de votos de la circunscripción nacional que comprende todo el territorio de la República'.
Consultado si la Corte Nacional Electoral puede determinar los alcances legales del Referéndum Nacional sobre las Autonomías, el jurista explica que 'Las interpretaciones legales de don Salvador Romero Ballivián o de la Corte Nacional Electoral sobre una ley de la República, son meras opiniones personales o colegiadas, respetables sí, pero sin valor legal alguno. El Organo Electoral no tiene atribuciones legislativas, ni de interpretación de leyes electorales, ni mucho menos la facultad de modificar una norma jurídica. Además, si fuera así, se afectaría la autonomía, independencia e imparcialidad del Organo Electoral, principios éstos establecidos en la Constitución Política del Estado y que son las máximas que deberían regir la ética de los miembros de la Corte Nacional Electoral'.
Los candidatos a la Asamblea Constituyente coinciden mayoritariamente en que si en el cómputo del referéndum nacional sobre las autonomías el NO suma más del 50% de los votos a nivel nacional, la Asamblea Constituyente no estaría obligada a debatir las autonomías departamentales.
El candidato de UN en la Circunscripción 9, Jorge Lazarte, explicó que, desde el título, el referéndum hace mención a una consulta nacional, y que además la pregunta incluye un condicionamiento de aceptación nacional para avanzar a las autonomías locales.
'Es decir que primero tiene que aprobarse nacionalmente como hace referencia la primera parte de la pregunta (¿Está usted de acuerdo, en el marco de la unidad nacional, en dar a la Asamblea Constituyente el mandato vinculante para establecer un régimen de autonomía departamental...) para que proceda lo otro (segunda parte: aplicable inmediatamente después de la promulgación de la nueva CPE en los departamentos donde este referéndum tenga mayoría...) y por tanto si gana el NO, no hay ese mandato imperativo y el problema que se va a presentar es qué hacer ahora con los departamentos en los que el SI ha ganado', asegura Ochoa.
El postulante de UN por la Circunscripción 7 Julio Aliaga coincide en que si gana el NO a nivel nacional los constituyentes no estarían obligados a tratar el tema, aunque adelantó que su partido verá que el tema de las autonomías se discuta de una u otra manera, porque en otro caso se correría el riesgo de una confrontación'. Según el senador del MAS Antonio Peredo, 'en caso de que a nivel nacional triunfe el SI (la autonomía) se incorporará en los términos que establece la pregunta a través de la ley (de convocatoria)'. El primer aspirante departamental de La Paz del MAS, Roberto Aguilar, fue más preciso. 'Si gana el Sí en el referéndum autonómico a nivel nacional, hay obligatoriedad de tratar el tema en la Asamblea Constituyente, pero si a nivel nacional gana el NO, al margen de cualquier resultado que se dé en los departamentos, eso va a dar pie para que el carácter vinculante respecto del régimen autonómico se pierda', señala.
Por su parte, el abogado constitucionalista y ex Viceministro de Justicia, Carlos Alarcón, afirma que la pregunta del referéndum para las autonomías departamentales es un engaño y un fraude a la expectativa de los ciudadanos que quieren una verdadera autonomía. 'Si se lee con atención la pregunta, el Estado nacional va seguir teniendo competencia'.
'Con la pregunta no se está cambiando absolutamente nada a la situación que se tiene con la elección de los prefectos. La esencia de una autonomía es que se tenga atribución legislativa no administración normativa administrativa y precisamente', explicó. Por: BOLPRESS
EL REFERÉNDUM Y LA ELECCIÓN DE CONSTITUYENTES ABREN HERIDAS EN UNA BOLIVIA DIVIDIDA
Lo que parecía una solución para Bolivia tiene visos de convertirse en un problema mayor. El referéndum de hoy para dar luz verde (o roja) a las autonomías así como las elecciones para la conformación de una Asamblea Constituyente, con el fin de elaborar una nueva Carta Magna, generan una polarización del país peligrosa y abre más interrogantes que respuestas.
El fantasma de las revueltas populares puede resucitar si no se da una salida adecuada al delicado tema autonómico. La consulta popular es blanco de críticas no sólo por la forma en que se plantea sino porque el Gobierno ha hecho una interpretación de fondo, a última hora, que podría dejarla vacía de contenido. Evo Morales, que aceptaba autonomías discrecionales, ahora entiende que o se aplican en todas las provincias con un «sí» nacional o en ninguna.
El presidente ha pasado en unos meses de defender un régimen autonómico a defenestrarlo por considerarlo propio de «los empresarios parásitos» que «quieren tener la mamadera departamental (provincial)» y ha puesto en pie de guerra a medio país. «Con el MAS (Movimiento Al Socialismo de Morales) está jugando peligrosamente contra Bolivia. Como nunca en la Historia, está enfrentando a los bolivianos, está enfrentando a cambas (habitantes de Santa Cruz) y a collas (indígenas), a ricos y a pobres. En definitiva, a moros y cristianos». El historiador Alcides Parejas no es el único en criticar los vaivenes del presidente Morales. El economista y analista político Carlos Toranzo recuerda: «El año pasado se llegó a un pacto para convocar al mismo tiempo la Asamblea Constituyente y el referéndum autonómico. Todo el país bailó al unísono, pero ahora el Gobierno parece ir contra ese pacto al defender un Estado muy centralizado. En este contexto veo un escenario de conflicto». La historiadora y columnista Jimena Costa coincide en que «habrá conflictos, pero no veo un proceso de crisis incontrolable».
Interpretación «tramposa»
Al cambio de opinión de Evo Morales se suma «un cuestionamiento de última hora» que ha desatado la ira en las provincias que claman históricamente por su autonomía, como son las ricas del Oriente: Santa Cruz, Beni, Pando y la que concentra el 80 por ciento de las reservas de gas de Bolivia, la sureña Tarija. Ahora resulta que «si se impone el «no» a nivel nacional, el régimen de autonomías no sería tratado en la Asamblea Constituyente. Esa es una interpretación tramposa alentada por el Gobierno que ha faltado a su palabra burlándose de medio país». El escritor y ex embajador en Argentina Mandred Kempff, como el resto de los analistas, insiste en que no se pueden cambiar a mitad de partido las reglas: «Estaba determinado que el referéndum es vinculante departamentalmente, por tanto es obligatorio que si triunfa el «sí» en un departamento, ese departamento asuma el régimen autonómico».
Abierto el debate antes que las urnas, la futura Asamblea Constituyente y sus 255 «asambleistas», tendrán entre seis meses y un año para poner todos los puntos y comas a la nueva Constitución.
Para imponer su voluntad, es decir, para hacer la Carta Magna a su medida, Evo Morales necesita dos tercios, un porcentaje, a juicio de Kempff, imposible de lograr por su postura en la causa autonómica. «No los tendrá y, mucho peor, tendrá en contra a, por lo menos, cuatro departamentos. Es decir, que con una torpeza política inaudita, está partiendo a Bolivia en dos, como se parte un pastel».
Evo Morales está contra los intentos separatistas de los departamentos más ricos
LOS BOLIVIANOS DECIDEN HOY LA REFUNDACIÓN DEL PAÍS Y LAS AUTONOMÍAS REGIONALES
Una elección es para elegir una Asamblea Constituyente, con la cual se pretende que los indígenas tengan poder. En la otra, impulsada por Santa Cruz, se vota si los departamentos manejarán sus propios recursos económicos.
Bolivia vota hoy una Asamblea Constituyente con la que el presidente Evo Morales quiere refundar el país, como así también un referéndum sobre las autonomías.
Desde las 08.00 horas locales y durante ocho horas, los cerca de 3,7 millones de ciudadanos registrados en el padrón electoral podrán emitir su sufragio en dos papeletas, bajo la supervisión de 120.000 jurados electorales. En la primera seleccionarán a los 255 constituyentes que redactarán una nueva Carta Magna a partir del 6 de agosto en la ciudad de Sucre, la capital constitucional del país.
Un total de 210 saldrán de las 70 circunscripciones electorales existentes, mientras que los restantes 45 lo harán directamente de los nueve departamentos bolivianos, cinco por cada uno.
Para sus impulsores, encabezados por Morales, la Asamblea Constituyente representa la culminación de la lucha de los sectores más desfavorecidos de Bolivia por alcanzar el poder, plasmada en la grave crisis política y social que desde 2002 dejó un saldo de decenas de muertos y cuatro presidentes distintos.
En el segundo voto, los ciudadanos definirán la instalación de un régimen autonómico en un referendum que ha provocado tanto o más interés que la otra votación.
A pesar de que la consulta establece que las competencias de las futuras autonomías las fijará la Asamblea Constituyente, las regiones en las que la respuesta al referéndum sea afirmativa tendrán un importante arma con la que presionar al gobierno central, con sede en La Paz.
El impulsor de este modelo administrativo es el departamento oriental de Santa Cruz, el más pujante de la nación andino-amazónica.
Para dejar patente la legitimidad de su reclamo, los líderes civiles y empresariales cruceños lograron reunir el miércoles pasado a medio millón de personas en la capital del departamento, según los organizadores, en uno de los actos más multitudinarios de la reciente historia boliviana.
En respuesta, el presidente Morales ha pedido a sus seguidores que voten por el "No" en el referéndum, pues según su perspectiva, las autonomías identifica a los defensores del regionalismo, las "oligarquías" y los partidos tradicionales que fueron derrotados en las elecciones generales de diciembre pasado.
La discusión sobre las autonomías, respaldadas por la principal fuerza opositora, la conservadora Poder Democrático y Social (Podemos), ha sido uno de los temas más candentes de la campaña electoral, que duró dos meses y concluyó el jueves pasado.
La posibilidad de dar gobiernos autónomos a los nueve departamentos del país y denuncias sobre la injerencia del gobierno venezolano en la política nacional tensaron el debate electoral.
PolarizaciónEn la recta final de la campaña el referéndum autonómico ha polarizado más las opiniones entre los departamentos ricos situados en el oriente y sur de Bolivia y las regiones pobres de occidente que se oponen a la autonomía que reclaman aquellas por temor a que el país se fracture.
La Asamblea Constituyente y el referéndum sobre autonomías se presenta después de una crisis social y política muy fuerte que ha sacudido a Bolivia en los últimos años provocando profundas divisiones sociales, étnicas y regionales.
Poco más de doscientos observadores internacionales vigilarán el proceso electoral.
Evo Morales inauguró ayer las operaciones de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) como distribuidor de combustibles.
Bolivia es un país con un gobierno central el cual se encuentra en La Paz, en el occidente del país. El país se encuentra dividida políticamente en nueve departamentos, los cuales son Beni, con su capital Trinidad; Chuquisaca, capital Sucre; Cochabamba, capital Cochabamba; La Paz, capital La Paz; Oruro, con su capital Oruro; departamento Pando, y su capital Cobija; Potosí, y su ciudad centro, Potosí; y los ricos departamentos Santa Cruz, cuya capital lleva el mismo nombre, lo mismo que el departamento Tarija, con su idéntico nombre de ciudad sede.
Los indígenas, eje de Morales
El indigenismo de Bolivia es una de las principales controversias para la Asamblea Constituyente que se elegirá hoy, por la intención del presidente del país, Evo Morales, de refundar el país en favor de sus pobladores originarios.
El gobernante considera que este sector estuvo marginado de la toma de decisiones en esta nación andino-amazónica desde la conquista de América y tras la independencia de la república, en 1825, pese a ser "los verdaderos dueños de esta noble tierra".
Por eso, la Asamblea puede ser el escenario idóneo para poner las cosas en su sitio, cree Morales, cuyo borrador de texto constitucional sugiere una discriminación positiva para estos grupos.
El mandatario pertenece a la etnia aymara, una de las 34 reconocidas en el país, y basó su éxito en el respaldo de los ciudadanos más desfavorecidos, la mayoría de los cuales forman parte de las comunidades autóctonas. Para el antropólogo Ramiro Molina Rivero, rector de la Universidad Cordillera, de La Paz, "la utilización del término indígena tiene muy poca base objetiva". "Hay una influencia muy fuerte de la academia norteamericana y europea, donde las clasificaciones estadísticas se definen por temas raciales", manifestó.
Molina admitió que "Bolivia tiene rasgos racistas muy profundos, combinados con la discriminación socio-económica", y que están fundamentados en las diferencias culturales, como en la mayorías de sociedades.Según el Informe Nacional de Desarrollo Humano del 2004, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), los municipios "que tienen mayor grado de pobreza son los que más se autoidentifican como indígenas". El estudio añade que existe "una estratificación social y otra étnica que tienden a confluir (...) por la persistencia de una jerarquía de sello colonial".
Según el último censo, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística en el año 2001, el 62 por ciento de los ciudadanos dice pertenecer a un pueblo originario. Sin embargo, también indica que el 72 por ciento de la población se siente igualmente mestiza. El censo registró que el 73 por ciento de los bolivianos utilizan el castellano como idioma principal, el 25 por ciento hablan quechua y el 17 por ciento aymara.
LAS DOS BOLIVIAS DECIDEN HOY EN REFERÉNDUM EL FUTURO DE LAS AUTONOMÍAS
Los departamentos con mayores recursos apoyan el 'sí' contra el MAS de Morales, para quien las autonomías "destruirán" a Bolivia. Los ciudadanos también elegirán a los encargados de redactar el texto de la nueva Constitución.
Al menos 3,7 millones bolivianos están convocados hoy a las urnas para decidir en referéndum el destino de las autonomías en el país y para elegir los nombres de los 255 miembros que formarán parte de la Asamblea Constituyente que el Gobierno de Evo Morales tiene previsto instalar en agosto para redactar una nueva Carta Magna.
Incluso entre las propuestas figuraba eliminar el carácter oficial de la religión católica, punto que ha generado una viva polémica en el seno del Gobierno y que se saldó con una confesión pública de respaldo al catolicismo realizada por Morales y su vicepresidente, Alvaro García Linera. Mientras, la ministra de Justicia, Casimira Rodríguez, y el de Asuntos Exteriores, David Choquehuanca, mostraban su predilección por el Estado laico y se declaraban respectivamente, seguidores del metodismo y la 'religión cósmica'.
Así, a pesar de la relevancia del proceso --punto especialmente resaltado por Morales en sus últimos discursos-- y de las posteriores polémicas que sus reformas podrían suscitar, los ojos de todos los bolivianos están fijos en el referéndum autonómico, una votación que saca a flote dos Bolivias: la representada por los departamentos ricos de Santa Cruz, Beni, Tarija y Chuquisaca y aquella que forman el resto de los habitantes del país más pobre de Sudamérica.
Diversos grupos sociales, sindicatos y estudiantes del país mostraron su rechazo a este nuevo sistema que, a su juicio, "destruirá" la unidad del país y se convertirá en "instrumento para que las oligarquías que tienen como base de operaciones en Santa Cruz se apoderen definitivamente de los recursos naturales de Bolivia". Esta es la postura de la Federación de Estudiantes de Secundaria (FES) de El Alto, que realizará una campaña en rechazo a la autonomía de los gobiernos departamentales; la de la Federación de Comunidades Agrarias del Radio Urbano y Sub Urbano (Fescarusu) y la de grupos como la Central Obrera Regional (COR) o la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve).
El partido de Morales respalda también el 'no' a las autonomías, un sistema de división política y territorial que, desde el punto de vista del MAS, beneficiará a las "oligarquías" que por años controlaron las tierras y los recursos naturales, en detrimento de los más pobres y de la unidad de Bolivia.
EL MAS CONTRA LAS AUTONOMIAS
"No quiero mentir. Jamás vamos a manejarnos con propuestas bajo la manga. Quiero decir con mucha sinceridad. Yo quería apostar a que en todo el pueblo boliviano gane la autonomía. Después de ver, en estos cuatro o cinco meses de presidente, cómo manejan los prefectos la autonomía me he quedado decepcionado. (Ellos) quieren una autonomía para la burguesía. Sólo quieren una autonomía para los ricos y no para los pueblos compañeros. Entonces no sirve para nada. No sirve para los bolivianos", declaró el presidente Morales.
Contra la postura oficial, promoviendo el 'sí' con una multitudinaria campaña que concluyó esta semana, se situaron desde el primer momento los departamentos del este de Bolivia, productores de gas y petróleo que buscan ahora mejores beneficios económicos. A la cabeza de este movimiento, el Comité Cívico Pro Santa Cruz.
En los departamentos del oeste del país --La Paz, Oruro, Cochabamba y Potosí-- el respaldo al 'sí' es menos evidente, pero tampoco ha sido cuantificado con precisión desde el punto de vista estadístico. Esta semana en Cochabamba se registraron enfrentamientos durante tres días consecutivos, entre partidarios del 'sí' y el 'no'.
Durante el cierre de campaña para el referéndum, el presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Germán Antelo, reiteró los principios bajo los que su departamento busca el respaldo para las autonomías. "Quiero que demostremos a todos que la patria del 'sí' es posible, (que) Bolivia es posible, la podemos hacer viable todos, tenemos que hacerla factible con nuestra patria, con leyes grandes para los más chicos", manifestó Antelo.
Señaló que los cívicos han definido 11 tareas que se deben realizar en el marco de las autonomías y en busca de la unidad y el progreso de todas las regiones del país, en contra de los que defienden --entre ellos los miembros del Movimiento Al Socialismo (MAS) y diversas organizaciones sociales, estudiantes y sindicatos-- que el 'sí' signifique la "destrucción" del país.
"La marcha hacia el norte para que desde el oriente y el occidente valoremos su producción maderera, ganadera, castañera. La marcha hacia el sur para apoyar entre todos el esfuerzo de levantar esa región y el país en su conjunto elaborando un eje energético e industrializador. La marcha hacia el este para ir hacia el Atlántico consolidando nuestra salida al mar y el Mutún abriendo nuevos corredores de integración", detalló al hablar de sus planes.
SIN ENCUESTAS A NIVEL NACIONAL
Según la Corte Nacional Electoral (CNE), un total de 25 partidos y agrupaciones ciudadanas participarán en las elecciones para la Asamblea Constituyente con 2.124 candidatos. A diferencia de las elecciones nacionales del 18 de diciembre de 2005, ninguna empresa especializada ha realizado una encuesta nacional sobre la intención de voto, por lo que no existen referencias de posibles resultados.
No obstante, el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) realizó una encuesta entre el 5 y el 23 de junio pasados en diferentes centros urbanos y rurales de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y Tarija, que dio la victoria al 'sí'. CEDLA sostiene que en el departamento de La Paz, el voto por el positivo llegará al 49,2% frente al 40,5% que lograría el 'no' a las autonomías, decisión en la que se mostraría indecisa un 10,3%.
Por otra parte, un sondeo realizado el pasado 26 de junio por estudiantes de la Universidad San Francisco de Asís constataba que el 43% de los ciudadanos de La Paz y El Alto se mostraban aún indecisos ante la elección de constituyentes a la que, por otra parte, le faltó una campaña contundente por parte de los candidatos, según reconocieron las propias autoridades del país.
OBSERVADORES DE LOS PROCESOS
Ante la expectación despertada y para velar por la claridad de ambos procesos, un total de 20 observadores de la Unión Europea (UE) están en Bolivia desde principios de este mes para supervisar la fase previa de ambos procesos y otros 30 observadores llegaron el los últimos días al país para reforzar al grupo de cara al domingo electoral. Así lo confirmó el presidente de la CNE, Salvador Romero.
También colabora desde principios de mes en las tareas de supervisión un grupo de representantes de la Organización de Estados Americanos (OEA), organismo que cuenta con una misión permanente en el país andino, y otro de miembros del Parlamento Andino.
Velarán también por la transparencia de los procesos un grupo de 20 observadores --en su mayoría vocales y jueces-- de 15 países latinoamericanos, entre ellos Argentina, Colombia, Nicaragua, República Dominicana, Paraguay y Perú.
RUTAS, GUARDERIAS, SEMAFOROS Y SALIDAS AL MAR
CUALQUIER COSA POR DOS VOTOS
El proceso electoral boliviano tiene ingredientes históricos, pero se inscribe en un esquema de desencuentro con los electores. Pocos saben en el país qué ocurrirá realmente este domingo una vez que los ciudadanos elijan la Asamblea Constituyente y se pronuncien sí o no por las autonomías regionales. Los candidatos asambleístas han dado muestras de una curiosa tendencia a sembrar la confusión. Las propuestas hechas por los postulantes a la Asamblea Constituyente no se parecen en nada a las que normalmente podrían esperarse en una consulta electoral semejante. De los folletos distribuidos y de la propaganda electoral en general sobresalen muchas cosas menos lo que está en juego. Los candidatos se dirigen a los electores para presentarles lo que ellos suponen que el votante espera. Una guardería para niños, la recuperación del acceso al Pacífico, limpiar la basura de la calle, aumentos de salario, puestos de trabajo, trazado de rutas, el enjuiciamiento del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y hasta la instalación de un semáforo en una esquina peligrosa figura en el incongruente paquete de medidas ofrecidas por los asambleístas.
En el barrio paceño de Sopocachi, los vecinos miran con incredulidad los curiosos folletos distribuidos. Mirta Sánchez Tarona muestra una propaganda del partido Unidad Nacional en donde no hay una sola línea sobre la Asamblea Constituyente, ni sobre la revocación del mandato presidencial y la elección de los jueces de la Corte Suprema. Mirta Sánchez Tarona no tiene la menor idea de lo que significan las autonomías, ni en qué consisten las autonomías comunales o departamentales. La mujer protesta con vehemencia: “Han diluido el sentido de la Constituyente. Una Asamblea así es para rehacer las leyes que rigen nuestro sistema y no para decidir aumentos de salarios o la realización de obras en los vecindarios”. Alberto Marqueno, un empleado del populoso paseo de El Prado, exhibe con una sonrisa los volantes que recibió en los últimos días. Los partidos han recurrido a todos los estilos posibles, desde las historietas hasta folletos basados en el Mundial de Fútbol Alemania 2006. Marqueno confiesa que en un clima semejante está tentado a votar en contra de todo. “La verdad es que no entiendo. El presidente ha repetido que la Constituyente era indispensable para cambiar el país y gobernar, pero los candidatos del MAS (Movimiento al Socialismo de Evo Morales) no han presentado propuestas coherentes”, opinó. Aldo Camacho, postulante asambleísta de la circunscripción 8 del partido Unidad Nacional distribuyó afiches con el lema “Recuperaremos nuestro mar”. Gonzalo Colque, del MBL, imprimió calendarios con una foto suya seguida del siguiente mensaje: “Poder Político para todas las bases”. Y Ricardo Iber Vásquez, de tendencia evangélica, se le ocurrió repartir folletos con la historia de los éxitos que logró en su vida a pesar de ser un discapacitado.
La sociedad boliviana se queja por la guerra sucia que rodeó la campaña electoral, la falta de propuestas y la ausencia de una pedagogía general acerca del impacto de las autonomías sobre el régimen administrativo de Bolivia. Mauro Bertero, jefe del partido de Banzer ADN, Acción Democrática Nacionalista, reconoce que se cometió un error de comunicación. “Las peleas personales que llenaron la campaña enturbiaron el mensaje. Al final se le hizo daño al proceso constituyente”, dijo.
Lo de Néstor Kirchner y Lula Da Silva no fue lo que se llama un amor a primera vista. Eduardo Duhalde, a la sazón Presidente, los juntó para que se conocieran e inmortalizaran el momento en una foto. El bonaerense pensaba que la imagen podría darle un pequeño aventón a su candidato en las elecciones de 2003. Kirchner sabía que tendría que sudar la gota gorda para llegar a la segunda vuelta y no estaba en capacidad de desdeñar ninguna ayuda de sus amigos, pero seguramente en su fuero íntimo renegaba de tener que deberle algo a un ajeno, así fuera un presidente. Roberto Lavagna y Daniel Scioli, otros dos refuerzos que le puso Duhalde, sabrían más tarde de esos resquemores.
Pero, además, Kirchner y sus aliados más cercanos no compartían el entusiasmo de Duhalde por la figura de Lula. Para Duhalde, el brasileño reavivaba una vieja ceniza de la mitología peronista, la del obrero industrial que supo llevar en su mochila el bastón de mariscal. Para el santacruceño el líder del PT era un hombre demasiado pragmático, carente de ideología consistente. Alguno de sus allegados, de esos que no reniegan del pensamiento del jefe pero que a veces lo simplifican demasiado, lo definió ante este cronista como “un pichón de Menem”.
El modo distante con que abordó Lula los primeros rounds de la discusión del Gobierno sobre la deuda externa acentuó naturalmente los resquemores. Y la ortodoxia económica a que se apegó el mandatario brasileño le ponía el moño a una caracterización demasiado veloz, demasiado autoelogiosa, muy poco atenta a las premisas de los otros. O sea, una de esas caracterizaciones que suelen arraigar en Palacio.
El tiempo fue variando esa posición, no de modo abrupto pero sí constante. Tan es así que el apoyo de Kirchner a la reelección de Lula, pronunciado en la semana que pasó, se inscribe como una continuidad de lo sucedido entrambos, por decir una fecha redonda, desde comienzos de 2005.
En la actual, más matizada, lectura kirchnerista de la realidad regional Lula es su principal interlocutor y aliado. La profesión de presidente, coinciden calificados contertulios de los que mandan o mandaron, es muy particular pues su cabal ejercicio se aprende mientras se desempeña el cargo. Las relaciones internacionales, un tópico ajeno a los afanes de un gobernador, confirman (y aun multiplican) esa tendencia.
El trato entre jefes de Estado en esta etapa de la historia incluye muchísima relación personal, reuniones de cuerpo presente, teléfonos rojos muy trajinados. El desarrollo de las comunicaciones, el relativo borroneo de las fronteras territoriales, la velocidad con que se toman las decisiones son justificaciones objetivas del fenómeno. La existencia de una nueva etapa económica y política en América del Sur y una serie de afinidades generales redondearon, en el caso de Kirchner y Lula, lo que es de todos modos una proclividad inevitable.
En el nuevo trazado de “su mapa” de la región Kirchner ha computado una realidad demasiado negada por ciudadanos y elites argentinos: que Brasil es la potencia de la región y nuestro país su aliado natural, necesario.
Las acciones conjuntas que desplegaron ambos gobiernos en las crisis políticas de Bolivia y Haití sirvieron para encontrar puntos comunes y aliviar recelos. El oficialismo argentino empezó a percibir que la política exterior de Lula en relación a Estados Unidos nada tiene que ver con la de Menem. Y, con presumible placer, el Presidente observó que acciones positivas realizadas en países más desfavorecidos inflan su imagen en el exterior, amén de proveer a la relativa paz de la región. La reciente visita de Estado a España, con castizas alusiones a ese liderazgo, agrandó la autoestima presidencial, comentan los contertulios de la Rosada.
La existencia de intereses, desafíos y adversarios comunes no basta para transformar en idílica la convivencia entre dos países limítrofes de escala diferente y con economías bastante competitivas entre sí. Pretensión que se vuelve más peliaguda si las burguesías respectivas tienen distinto piné y ambas sociedades están transidas por feroces desigualdades. Pero lo cierto es que Lula es la mayor referencia que tiene Kirchner en el vecindario y que su apoyo a la reelección (de improbable efecto en Brasil) trasunta su pensamiento más íntimo.
Con otros colegas, incluidos Hugo Chávez y Evo Morales, las cosas son un poco distintas.
Los más empinados ocupantes de Cancillería y de la Rosada coinciden en describir que existen dos esbozos de ejes en la región: el que vertebran Argentina y Brasil y el que pretenden estructurar Hugo Chávez, llevando a su vera a Bolivia y Cuba. En su diagnóstico, el presidente venezolano hace buenas migas con Fidel Castro pero, como algunas empresas extranjeras que comercian con la Selección, es más sponsor que hincha.
Consolidado en su país, frente a una oposición diezmada y golpista, el presidente bolivariano sabe valerse de la riqueza petrolera para expandir su influencia internacional. Kirchner asume que no piensan igual y que no tienen proyectos idénticos pero lo define como un político astuto, más dúctil de lo que le gusta parecer y confiable cuando pacta algo. La relación mutua ha estado signada por la instrumentalidad antes que por la retórica común.
Los actuarios del gobierno argentino computan en el haber de ese toma y daca la venta express de fuel oil durante la crisis energética, la apertura de los astilleros Río Santiago, la compra de Boden cuando Kirchner lo sugirió.
El gasoducto sudamericano es algo así como la utopía con caños de esa relación. Se trata de una obra pública sin precedentes, inimaginable por variadas razones en las últimas décadas. Los gobiernos argentinos, brasileño, venezolano y ahora el boliviano están comprometidos en esa hipótesis de la labor que Kirchner y Julio De Vido dan por hecha aunque de momento no hay ni caños ni siquiera traza que se conozca. Un par de empresas nacionales, Techint a la cabeza, tienen buenas razones para desear que ese emprendimiento se plasme. La construcción de tamaña obra no tiene muchos postores posibles y el rinde eventual no es moco de pavo.
La construcción de ese gasoducto y el del Noroeste Argentino serán la prueba de fuego acerca de la solidez de los lazos con dos gobiernos aliados, distintos, no necesariamente afines.
Cuando el Presidente, ni qué decir De Vido, hablan de “Hugo” (Chávez) sonríen, aun cuando la referencia sea en tono crítico. Evo Morales hace fruncir más entrecejos. A los ojos del gobierno argentino, su admirable rush a la presidencia fue demasiado veloz, sorprendió al MAS sin experiencia de gestión y con un plantel de cuadros políticos muy desparejo. Además, entienden que el presidente boliviano es muy rígido en sus posturas ideológicas, que asocian a una izquierda algo arcaica. Esa caracterización se matiza al reconocer que Morales es consecuencia de la discriminación y la exclusión de buena parte de las clases populares en Bolivia. Por añadidura, Evo no tiene la solidez económica ni política de que goza hoy Chávez. La recuperación de la soberanía en materia energética y la negociación de nuevas condiciones con mano firme son una necesidad democrática del flamante presidente boliviano. El presidente argentino, que hace un culto de mantener la legitimidad día a día, reconoce esa urgencia en sus pares, persuadido de que apuntalar su gobernabilidad consolida el sistema político del subcontinente.
El convenio marco firmado el jueves pasado en Hurlingham por los dos gobiernos debe ser refractado a través de ese prisma y no sólo como una compraventa entre particulares, en la que el precio es el factor esencial. En un acuerdo imaginado a largo plazo entre Estados, obviamente, el costo es importante pero la pretensión del Gobierno es que la compra de gas sea la base de una complementación económica que favorezca el desarrollo de Bolivia, lo que le daría solidez a mucho más que su economía. Es aventurado inferir, con los datos de hoy, si ese designio del gobierno argentino habrá de cumplirse pero, a los ojos de este cronista, sería todo un logro que así fuera.
La voluntad argentina es que aumenten las transacciones y se diversifiquen los medios de pago, como ya ocurre con Venezuela. De tal modo, se podrían triangular pagos con productos industriales argentinos o con la construcción de obras públicas en Bolivia, con la consecuente sinergia entre los países y sus sectores productivos. Entre las fantasías (o proyectos, el tiempo aclarará) del ministro De Vido se cuenta que capitales y experiencia argentina posibiliten la utilización local y doméstica del gas en el país vecino. “Ellos deben tender redes domiciliarias y armarse a tambor batiente un parque automotor con motor a gas. El combustible podría salirle gratis.” Esa cooperación en la que quieren anotarse Gobierno y “empresarios nacionales” no es inocente en términos políticos pero eso no la priva de encanto.
Los objetivos de Argentina son garantizarse un volumen mucho mayor de suministro, en un marco de mayor previsibilidad. La prognosis ulterior es que la relación entre Bolivia y Chile irá mejorando, a punto tal de que se supere la objeción de hacer by-pass de gas al país trasandino, prohibición que de todos modos ahora no es absoluta.
El gobierno argentino no está en capacidad de decirlo en público pero sus principales figuras registran que Bolivia no debe recibir de los países “grandes” el trato abandónico que les propinó el Mercosur a Paraguay y Uruguay. La crisis de las pasteras tiene causas más inmediatas y más complejas pero la agrava el justo resentimiento del Uruguay con Argentina. El naciente collar gasífero, que pone en la mesa a presidentes y no a gerentes de empresas, puede servir para evitar reiteraciones de ese precedente desdichado.
Los instrumentos siempre son controvertibles, la lógica básica de la relación del Gobierno con el de Brasil es difícil de reprochar. La imponen, por cojones, la historia, la geografía, la política y la economía. En lo central, ese nudo de la política exterior argentina es sensato, distante de la irracionalidad que suele achacarse al Presidente. Ningún otro mandatario con dos dedos de frente podría proponerse un rumbo antagónico al vigente.
Los afanes oficiales con relación a Bolivia y Venezuela están mucho más connotados por hechos novedosos: los liderazgos plebiscitarios en ambos países y la explosión de sus respectivas riquezas de fuente energética. En ese marco, la cooperación y la integración pueden ser un aporte a la consolidación cabal del sistema democrático en este Sur. La paz de la región, que posibilita un grado bajo de intervención norteamericana, es una ventana de oportunidad que vale la pena apuntalar.
Las tareas a realizar, por su magnitud y falta de precedentes cercanos, despiertan dudas acerca de su factibilidad. Es válido y hasta lógico dudar acerca de si se plasmarán dos gasoductos fenomenales, cuya erección insumiría años y miles de millones de dólares, requiriéndose para colmo el concurso de varios países. Vaya a saberse si se podrán concretar acuerdos de cooperación industrial de largo plazo entre Estados cuyos ADN no incluyen mucha estabilidad.
La oportunidad esta ahí, esquiva como siempre. Si se evapora, se habrá echado al viento mucho más que gas.
José Pinelo, cónsul de Bolivia en Santiago
“GRACIAS A KIRCHNER ENTRAMOS AL MERCADO REAL DEL GAS”
El representante de Evo Morales cumple un mes en Santiago y explica cómo el acuerdo con Argentina les permite, más que cualquier alianza con Chávez, desarrollar su política de hidrocarburos. Plantea que en esto no hay nada hostil con Chile y dice que nuestro país no les ha planteado la posibilidad de cambiar gas por mar. También cuenta el nuevo rol que tendrá el “bolivianizado” ferrocarril Arica-La Paz en la integración sudamericana.
Tenía 14 años cuando, en 1967, un día llegó a su casa el general Ovando Candia, miembro del mando nacional militar y primo hermano de su madre, contando que habían dado muerte al Che Guevara, cuando aún no se hacía pública la noticia. En ese entonces, José Pinelo no era admirador del líder guerrillero, pero sí había empezado a interesarse en política leyendo libros de denuncia sobre las injusticias sociales que en Bolivia se ven en cada esquina. Más crecido, se fue a Lima a estudiar Sociología en la Universidad Católica de esa ciudad, donde le hizo clases el padre Gustavo Gutiérrez, figura clave de la influyente Teología de la Liberación. Sin nunca dejar su catolicismo, en 1975 Pinelo ingresó al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, el MIR boliviano, donde militó hasta 1984, cuando éste hizo un giro hacia la socialdemocracia.
Vinculado a Evo Morales y el movimiento indigenista desde 1987, hoy, con 53 años, el cónsul altiplánico en Santiago explica qué significa esta izquierda que vuelve a hablar de nacionalización cuando el viento de la historia soplaba a favor de las privatizaciones. Y que lo hace hablando en lengua quechua, aymara y guaraní. “La izquierda nunca se dio cuenta que las formas de lucha de nuestro movimiento boliviano no tenían nada que ver con las formas de lucha que, por ejemplo, el Che Guevara llevó a Bolivia. ¿Por qué fracasa el Che? Porque trae al país lo que llamamos la concepción heroica de la lucha del Caribe, y nuestra concepción de la lucha es trágica. En la heroica, si a ti te dan un puñete tú revientas; en la trágica, te dan un puñete y tú lo asimilas, te dan otro y lo asimilas.
–¿Hay una historia de sometimiento dice usted?
–Hay una historia de acumulación en silencio, que estalla al final de cada siglo, y el método de lucha, por lo tanto, es el de sublevación; eso es lo que el movimiento indígena boliviano siempre ha hecho.
–Una de las características de la política boliviana es la debilidad de las instituciones tradicionales, que es una de las causas de que los presidentes no cumplan su mandato. ¿Están conscientes que eso mismo le puede pasar a Evo Morales?
–Las razones por las cuales no terminan su período no quiere decir que la democracia no esté consolidada en Bolivia. Lo que ha hecho aguas en Bolivia son instituciones no representativas. ¿Qué es lo que se ha debilitado profundamente? Un sistema de partidos políticos que creyó que entrar al Estado era como entrar en sus propiedades, y lo administraban como tal. Al ser un sistema que efectivamente genera mucha corrupción, podría realmente haber liquidado la institucionalidad democrática. Pero hemos recuperado la soberanía y solemnidad de la institución presidencial.
–Pero Morales deberá cumplir con muchas expectativas sociales que en algún minuto le pueden jugar en contra.
–Es cierto, hay mucha pobreza. El ritmo de aceleración de la pobreza era de 180 mil nuevos pobres al año, y ese ritmo se puede mantener si no cambia la política económica. Con las anteriores políticas, el decil más pobre iba a salir de la indigencia en 161 años. Acá no se ha liquidado la democracia, la democracia ha remontado con un solo objetivo: enfrentar esa situación.
–¿Ustedes están en un proceso refundacional de la institucionalidad boliviana parecido a lo que hizo Chávez?
–Es totalmente distinto.
–Porque los indígenas, que son 32 nacionalidades, no participaron en el proceso de fundación de la República, y por eso nosotros decimos que vamos a refundar incluyéndolos a todos. La realidad venezolana no es modélica, como nada es modélico en el mundo de hoy. Lo que estamos viviendo en Bolivia es realmente propio.
–Pero ustedes están llamando a una Asamblea Constituyente, que es lo mismo que hizo Chávez.
–La lucha por la Constituyente es una lucha antigua; el ’94 logramos reformas constitucionales, donde incorporamos por ejemplo la multiculturalidad; luego, en 2002, incorporamos el tema del referéndum, hay un proceso de consolidación de la constituyente que es fruto de un proceso muy anterior al propio Chávez. Lo que hizo Chávez, lo que se hizo en Ecuador con la constituyente, o lo que se hizo en Colombia y Panamá, es parte del proceso latinoamericano que busca nuevas reglas. El nuestro se está completando recién ahora.
–¿Podría realizar la política que está haciendo el Gobierno boliviano, por ejemplo la nacionalización de los hidrocarburos, sin el apoyo que les presta Chávez?
–Más importante que el apoyo de Chávez, hoy es el apoyo de Kirchner.
–Con la nacionalización logramos mejorar la posición de nuestro Estado respecto al precio, a los impuestos o a las regalías; es un proceso de fortalecimiento del Estado nacional, que nos permite contar con 500 millones de dólares. Con Kichner, en el momento en que aceptan nuevos precios, nos permiten otros nuevos 500 millones de dólares, eso es muy importante para la calidad de vida nacional y para el Gobierno. Gracias a Kirchner entramos al mercado real del gas, Kirchner nos permite consolidar la nacionalización de los hidrocarburos.
“PETRÓLEO NO NOS LLEGA”
–¿Y Chávez qué les permite? ¿Están conscientes que está alianza con él puede terminar siendo el abrazo del oso?
–¿Pero por qué dices alianza con Chávez?
–Hablo del eje La Habana-Caracas-La Paz.
–Eso lo plantea Bush. Lo que nosotros tenemos es un proceso en que la posición de nuestro Presidente permite solidaridades, nuevas relaciones, como la bilateral con Chile. Hay solidaridades como la de Castro, la de Chirac o la de Rodríguez Zapatero.
–Claro, pero el petróleo de Chávez es muy importante para ustedes.
–Petróleo, a nosotros no nos llega.
–¿Desmiente que haya una alianza estratégica entre Chávez y Morales?
–Es que alianza estratégica, con enemigo al frente, no hay.
–Así es leído en Chile, por lo menos.
–Lo que tenemos es un proceso en el cual Bolivia quiere posicionarse en el mundo globalizado; a esto que es nuestra referencia básica, que es la diversidad que viene desde lo indígena, obviamente Chávez se acerca, Castro también, Kichner también, Bachelet también.
–La política de Chávez es torear a Estados Unidos en todos los frentes.
–Ese es problema de Chávez.
–¿Y ustedes no quedan en el mismo paquete?
–No, nos interesa. Evo Morales ha invitado a Bush al acto de inauguración de la Asamblea Constituyente.
–¿Y va a ir o no?
–Hay que preguntarle a Bush.
–¿Y la Presidenta Bachelet va a ir?
–Esperamos que vaya.
–¿Usted invitó formalmente a la Presidenta?
–No tengo todavía la gran satisfacción de conocerla; en su momento lo haré.
EL TREN DE LOS LUKSIC
–La Presidenta aún no ha respondido. ¿Ustedes se dan cuenta que esta cautela chilena se debe a episodios como, por ejemplo, el de la cláusula candado en el tratado de gas con Argentina?
–Al acto en Argentina fue invitado el embajador chileno; lo que él dice es que lo que está en el contrato es un acto cordial, lo dice Maira.
–El senador Sergio Romero lo calificó como una acción hostil.
–¿De qué partido es Romero?
–De Renovación Nacional.
–A nosotros nos interesa explicar este proceso con la mayor y más meridiana claridad. Hemos logrado algo que es muy importante, que es asegurar que exista una relación bilateral con Argentina. Por ejemplo, que Argentina no venda gas a Paraguay, y nosotros estamos empezando a discutir la posibilidad de un gasoducto a Paraguay, por una cantidad cercana a los dos mil millones de dólares. Obviamente, si Argentina le venda gas a Paraguay se impide una relación bilateral nuestra con Paraguay.
–¿Ustedes quieren negociar directamente con cada Estado?
–Exactamente, se trata de eso. Ese es el sentido de la cláusula.
–¿Y todavía está vigente la tesis del ex Presidente Meza de gas por mar?
–Esa es la tesis de Meza. Evo Morales representa la cultura del diálogo, y Chile no nos ha planteado eso.
–¿Estaría contemplado dentro de la política exterior boliviana algo así?
–Chile no nos ha planteado el tema del gas, Chile todavía está sensible a la utilización del tema que hizo Meza. Pero no está descartado hablar de ningún tema. Nuestro ministro de Energía lo que ha planteado precisamente es trabajar el tema de termoelectricidad y de gas con Chile.
–¿Cuál es su olfato? ¿Cuánto falta para una relación con Chile a nivel de embajadores?
–Estamos bien en el proceso, hemos iniciado el dialogo bilateral. Lagos ha estado en la casa de Evo Morales, Evo vino acá, eso es lo que hay que leer. Ambos presidentes nos han abierto las puertas de nuestro países, y ahí viene la decisión nuestra del diálogo bilateral. ¿Cuánto falta para establecer relaciones? No puedo decirlo, no tengo oráculo, tengo escenarios.
–Pero de uno a cien, ¿en cuánto estamos?
–En treinta.
–En esta era de Internet lo puedes hacer en cuatro o cinco meses.
–¿Y cómo podría afectar al restablecimiento de relaciones diplomáticas plenas la nacionalización del ferrocarril Arica-La Paz, donde hay importantes capitales chilenos?
–Ese es otro tema muy importante. Sánchez de Lozada capitalizó la Empresa Nacional de Ferrocarriles, que era estatal, y en esa época existía la red oriental y la red occidental. Después de diez años, el tren no llega a La Paz, que es como si el tren no llegara a Santiago. El ferrocarril Arica-La Paz no existe, lo que existe es el ferrocarril Arica-Viacha. Ahora lo que tienes es una decisión estatal de recuperar varios tramos, y obviamente a una empresa no le interesa un emprendimiento si éste no es rentable; entonces, no estamos discutiendo el cumplimiento del contrato.
–¿Y qué están discutiendo?
–Lo que estamos discutiendo es la política nacional de vinculación caminera, ferroviaria, que nos permita cumplir el rol latinoamericano que nos ha definido la integración sudamericana. Bolivia sin red occidental no puede vincular el Pacífico y el Atlántico; hoy día, no hay empalme entre la red oriental y la occidental, pero al Estado le interesa que exista. Lo que se busca es recuperar la red ferroviaria, que el tren llegue a la Paz.
–¿Van a negociar con el grupo Lucksic, que tiene una parte de la propiedad del tren?
–Esperamos lograr la mayoría de la propiedad, pero no le vamos a decir a Lucksic que se vaya; nos interesa tener capitales.
–Pero ustedes quieren decidir cuál es el negocio.
–Lo que nosotros queremos es decir cuál es la política. Me imagino que el grupo Luksic nos va a dar mucha luz en esto de la integración latinoamericana. Luksic tiene, si no me equivoco, el tren del tramo norte de Argentina; entonces, tienen experiencia.
–Usted se reunió esta semana con el senador Roberto Muñoz Barra, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. ¿Cómo le fue?
–Lo que se estableció allí fue seguir desarrollando las relaciones entre Congresos, la posibilidad de la discusión del tema Bolivia-Chile en ambos países, sin que esto impida o impacte negativamente sobre Cancillería.
–En Chile, la política exterior la lleva la Presidencia.
–Por eso digo, sin que altere o impacte negativamente. Hay una decisión del senador Muñoz de avanzar en esas relaciones. Si se encuentran nuestros senadores y diputados, obviamente van a discutir el tema del gas institucionalmente.
–¿No es una política exterior paralela?
–No, obviamente van a discutir el tema del mar, van a discutir del contrabando, un sinfín de temas que me imagino que van a permitir cercanía.
–¿Hablaron de soberanía marítima para Bolivia?
–Hemos hablado del tema, pero obviamente no podemos avanzar en lo que la Cancillería tiene que hacer, los presidentes son los que tienen que tomar las decisiones finales.
–Usted lleva un mes en Santiago. Siempre se dice que los chilenos somos percibidos como soberbios por el resto de la región. ¿Cuál es su percepción?
–No he encontrado ningún personaje, y te digo personaje, cerebros organizados, con capacidad estratégica, que tenga esa soberbia.
–Y el chileno de la calle, ¿qué tal?
–Sensacionalmente simpático. El otro día, por ejemplo, se acerca un hombre de unos 30 años y me dice: “Señor cónsul, no le digo hola porque como no tiene mar se puede ofender”. Si alguien se me acerca riendo, y de esa manera, es que son un pueblo sensacional.
Roberto Muñoz Barra, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado
BUENA NOTA PARA EL CÓNSUL
–¿Cómo fue la reunión que tuvieron con el cónsul Pinelo esta semana?
–De la reunión desprendo que esta autoridad diplomática tiene características que hacen pensar que va a haber un diálogo positivo. Él me indicó la voluntad de ir institucionalizando las relaciones entre ambos países, tanto a nivel de Cancillería como de lo que se ha denominado la diplomacia parlamentaria. Él me planteó que Hernán Somerville, presidente de la CPC, estaría preparando una delegación empresarial para concurrir a Bolivia en fecha próxima.
–¿Eso puede tener que ver con que Somerville es un personaje cercano al grupo Luksic, quienes tienen parte de la propiedad del ferrocarril Arica-La Paz, que va a ser nacionalizado?
–No tocamos el tema de las privatizaciones o nacionalizaciones en Bolivia. Yo desconozco la agenda que está preparando Hernán Somerville para esa visita.
–¿No quedó en entredicho la diplomacia parlamentaria después del último episodio de congresistas que fueron a Bolivia?
–La Moneda, la Cancillería y los propios partidos políticos no le dieron un piso de sustentabilidad a un viaje intempestivo de dos senadores y tres diputados.
Le reiteré al cónsul que nosotros no habíamos rechazado esa concurrencia, y que estábamos analizando un viaje de 19 parlamentarios chilenos, tanto de la Concertación como de la Alianza. Él me dijo que una vez que esa visita se realice, ellos le van a dar la representatividad y el protocolo que corresponda.
–¿Puede haber diplomacia parlamentaria, entonces?
–La diplomacia parlamentaria no está puesta en cuestión. El tema es que ésta significa intercambio de ideas, pero las relaciones exteriores son facultad del Ejecutivo. Los parlamentarios no tienen facultades de torcer la estrategia que éste tiene. Nunca hemos puesto en cuestión que los congresistas viajen a todas partes del mundo, pero aquí ocurrió algo que no puede ser pasado por alto, que es que se firmó una acta de acuerdo de La Paz, que es una carta de navegación donde incluso estaba el tema de la mediterraneidad boliviana con soberanía, porque ahí se reconoce incluso el derecho de Bolivia de tener acceso al mar.
–¿Y usted habló con el cónsul del acceso de Bolivia al mar?
–Se trató el tema con mucha delicadeza. Quiero destacar la alta capacidad profesional del cónsul. Nunca fue impertinente al tocar este punto y nos planteó la necesidad de Bolivia de un acceso más ancho al Pacífico, y puso como ejemplo que ellos venden maderas en bruto a países asiáticos y que esa salida les daría valor agregado.
–¿Qué nota le pone a la reunión?
–Un 6,5. Pero después, uno escucha las declaraciones del canciller boliviano, quien dice muy duramente que sin mar con soberanía no hay gas. Posteriormente, el Presidente Evo Morales lo respalda. Después está el tratado con Argentina, donde se reitera que ninguna molécula de gas boliviano pasará a nuestro país.
–¿Ese es un acto hostil cree usted?
–Es un acto inamistoso en un momento en que debemos tener la mayor capacidad de conversar racionalmente. Esa cláusula de que Argentina no puede vender el gas a terceros Estados, con Uruguay y Paraguay, es un asunto de conveniencia económica de Bolivia, muy respetable, pero en el caso de Chile es un asunto político.
Análisis: gas/Bolivia
DOS DESAFÍOS SIN ESTRATEGIAS DETRÁS
La reducción a un dígito de la tasa de desempleo es, sin dudas, una buena noticia. El acuerdo con Bolivia para aumentar el precio del gas, en cambio, no despeja ninguna incertidumbre sobre el futuro energético, salvo pagar más caro lo que ya se venía importando. Una y otra cuestión suponen grandes desafíos para la Argentina. Y aunque fueron anunciadas simultáneamente, el denominador común que las enlaza es que el Gobierno no ha definido estrategias articuladas a mediano y largo plazo en ninguno de los dos terrenos.
Con una economía que creció al 9% anual durante tres años consecutivos y se aproximará al 8% en 2006, era evidente que, más temprano que tarde, la tasa de desempleo iba caer a menos de 10% y a ubicarse en niveles similares a los de 1994. Desde el punto de vista económico ha sido un logro del gobierno de Kirchner haber reducido a la mitad la desocupación que existía durante la crisis de 2001/2002.
Pero si se analiza la cuestión desde el punto de vista social, hay bastante menos que celebrar. Un informe de la consultora SEL revela, por ejemplo, que si bien ahora la tasa de desempleo (considerando como ocupados a los beneficiarios de planes sociales que suman casi tres puntos) es similar a la de 1994, en la Argentina la pobreza afecta a dos tercios más de personas que entonces; que la indigencia creció casi tres veces y que también se ha ensanchado a favor de los primeros la brecha entre ricos y pobres. A esa comparación hay que agregar el fuerte aumento de 13 puntos en el empleo en negro que, si bien últimamente se redujo, todavía afecta a casi el 45% de la población activa. Lo cual supone un desafío para el futuro (en términos de cobertura médica y jubilatoria) y también para el presente, por la creciente brecha de ingresos que existe entre quienes trabajan en blanco o en negro. Según el titular del SEL, Ernesto Kritz, en el país hay más ocupados pobres que desocupados en la misma condición.
Desde otra perspectiva, estos indicadores revelan además que se está llegando al núcleo duro de la desocupación. Porque muchas empresas que buscan personal no pueden encontrar trabajadores calificados y, por la misma razón, muchos desempleados que buscan trabajo no pueden reinsertarse en el circuito productivo.
Esto significa que de ahora en más habrá que pedirle menos a la economía y mucho más a las políticas sociales, laborales y educativas. Aunque el Gobierno tiene todo el derecho de presentar la baja del desempleo como un éxito, también deberá admitir que tendrá que cerrar la etapa de la emergencia; que los planes sociales son hoy sólo un paliativo cada vez más insuficiente y que deberá ponerse a trabajar en estrategias más complejas que redituables electoralmente. Por ahora no hay mucho a la vista en esta materia; y lo que está en marcha (recuperación de escuelas técnicas, nueva ley de educación) sólo podrá mostrar resultados en el mediano o largo plazo. El único avance, si se lo puede llamar así, ha sido haber levantado el pie del acelerador con los proyectos de ley de la CGT que tornan más rígida y costosa la legislación laboral y por lo tanto van a contramano de la necesidad de bajar el empleo en negro. Lo mismo podrá ocurrir cuando, al confirmarse la tasa de desempleo inferior a dos dígitos, antes de fin de año caduque automáticamente el plus de 50% para indemnizaciones por despido.
Energía escasa
Si la calidad del empleo y la capacitación laboral es un desafío con mayúsculas para evitar que con el tiempo se transforme en un freno al crecimiento y al desarrollo social, otro tanto ocurre con la disponibilidad y el costo de la energía.
El acuerdo firmado con Evo Morales tuvo mucho cotillón político, pero sólo rige hasta fin de año y no despeja el interrogante principal: de dónde provendrá la energía que le faltará a la Argentina en los próximos años para seguir creciendo.
Bolivia debería ser el principal abastecedor de gas natural, pero hoy no está en condiciones de asegurarlo. Le vende casi seis millones de metros cúbicos diarios (algo menos de 5% del consumo local) y podría aumentar ese volumen a 7,7 millones cuando la Argentina amplíe la capacidad de sus actuales gasoductos. El nuevo precio que aceptó el gobierno de Kirchner, de cinco dólares por millón de BTU (la unidad de medida), no cayó nada bien en Brasil, que paga 3,85 dólares en su contrato de 30 millones de metros cúbicos diarios a 25 años de plazo y puede significarle un nuevo piso. Tampoco entre los productores locales, que perciben alrededor de 1,6 y sólo pueden cubrir los costos, sin encarar inversiones hasta que llegue a dos dólares a fin de año. Después de esta negociación unilateral, el Gobierno planea ahora cubrir el mayor costo del gas boliviano que importará Enarsa aumentándoles el derecho de exportación a Chile, que hoy paga también 1,60 y se ha convertido en la variable de ajuste cuando la demanda local supera a la oferta.
Pero el problema de fondo es que todavía no se puede cerrar con Bolivia el acuerdo clave, para importar 20 millones de metros cúbicos diarios durante un plazo no menor a 20 años, que permitiría licitar el Gasoducto del Noreste (GNEA) y abastecer a dos nuevas centrales termoeléctricas de ciclo combinado en la región litoral.
Contra lo que se dijo en estos días el GNEA no puede licitarse, sencillamente porque no se sabe qué gas habrá de transportar. LA NACIONalización de hidrocarburos en Bolivia frenó todo. A tal punto que el gobierno de Evo Morales todavía no comenzó la negociación con los principales operadores, entre ellos Petrobras y Repsol. Para licitar un gasoducto primero hay que certificar las reservas para tantos años y ello requiere inversión, lo mismo que para desarrollar los yacimientos, que nadie sabe quién hará en Bolivia.
El Ministerio de Planificación postergó hasta el 23 del actual la licitación de las centrales, cuyos pliegos (que compraron Siemens, Mitsubishi, GM y Alstom) prevén que funcionen a gas, o bien con gasoil, mucho más caro. Pero si emplean gas sin que se amplíe el contrato con Bolivia, habría que restárselo a otros sectores ya que la oferta es insuficiente. En la Casa Rosada se sondeó discretamente la posibilidad de que funcionen con carbón de Río Turbio, pero esa alternativa sería técnicamente inviable y obligaría a un replanteo que demoraría aun más las obras.
Estas centrales son vitales para que la Argentina no sufra problemas eléctricos a partir de 2007/2008. Su financiación merece un párrafo aparte, porque una parte proviene de la capitalización de deudas que el Estado mantiene con las propias generadoras que habrán de operarlas y otra de quienes las instalen. Como no alcanza, el Gobierno apuntó a las AFJP con este tono épico que tanto lo gratifica, si bien hay conversaciones desde hace tiempo para que se sumen como fuente de financiación a largo plazo. Lo que falta, además de gas asegurado, son la ingeniería financiera y las garantías, ya que esos fondos no pertenecen a las Administradoras sino a los futuros jubilados. Que ya están bastante curados de espanto para ser embarcados en proyectos donde la estrategia, la planificación, la transparencia y la gestión por ahora sólo aparecen en los discursos.
El acuerdo con Evo Morales
ARGENTINA ENFRENTA UNA INMINENTE FALTA DE GAS
Luego de la visita del presidente boliviano Evo Morales al país y tras el acuerdo que logró Néstor Kirchner del precio del gas, el experto y consultor privado en energía, Eduardo Barreiro, consideró que se trata de un acuerdo razonable debido a "la falta de gas que se viene en el país". Barreiro consideró que los cinco dólares por millón de BTU que se empezarán a pagar son para el gas entero, es decir, el que está sin tratar. Sostuvo que este precio es muy similar al de frontera entre Canadá y Estados Unidos y estima que es un poco caro, aunque es un acuerdo razonable teniendo en cuenta la situación energética en la que cayó la Argentina.
El especialista sostuvo también que no va a influir demasiado en el precio de los usuarios, ya que involucra por ahora a un volumen pequeño en relación con lo que se consume en el país. Se trata de un máximo de un 5 a 7 por ciento del consumo interno. Sin embargo, Barreiro cree que cuando se discuta el nuevo contrato para el gasoducto del NEA los términos serán otros porque ese volumen de gas va a ser más significativo respecto del total del gas que se emplea en el país.
En cuanto al abastecimiento, el especialista estimó que no va a ser decisivo el acuerdo y señaló que el problema radica en que los abastecimientos de gas en Argentina, se están agotando Barreiro aconsejó buscar más gas y volcar recursos a la exploración, ya que las reservas se han achicado dramáticamente. Sostuvo que en cinco o siete años aumentará la dependencia del gas importado.
El precio que Argentina pagará por el gas a Bolivia es muy similar al de frontera entre Canadá y los Estados Unidos. Se estima que este precio es un poco caro, aunque es un acuerdo razonable teniendo en cuenta la situación energética en la que cayó nuestro país.
La urgencia por las inversiones
Barreiro dijo que la construcción del gasoducto con el país vecino no sólo es posible, sino que necesaria por dos motivos: uno es el propio agotamiento del gas, y lo otro es porque permitiría abastecer con gas domiciliario a varias provincias. Sin embargo, sostuvo que ese gasoducto debe estar anclado con un contrato de provisión de gas de Bolivia. Por otra parte, en relación a la excesiva politización de los acuerdos con Bolivia y Venezuela, el especialista advirtió que "el mega - gasoducto puede ser que exista alguna vez, pero recién para el año 2015 como mínimo", porque hay que descubrir reservas libres en Venezuela, ya que de ese país están asociadas a la producción de petróleo. Barreiro cree que ninguna entidad financiera o de gobierno va a financiar un gasoducto que no esté basado en la reserva de gas libre y si bien tiene recursos muy grandes, no tiene reservas.
Entrevista: Eduardo Sigal
''HABRÁ PARLAMENTO DEL MERCOSUR''
El subsecretario de Integración Económica de la Cancillería dijo que Argentina acompaña decididamente la construcción de un gasoducto para América del Sur. Señaló que Bolivia debe ingresar como miembro pleno del MERCOSUR.
- ¿Cuáles son los aspectos que más rescata de la visita oficial que hizo el presidente boliviano a la Argentina?- Hay varias cuestiones. Primero, estrechar el vínculo entre el Gobierno y el pueblo argentino con el Gobierno y el pueblo boliviano. Segundo, avanzar en un acuerdo previsible de mediano y largo plazo en materia energética. Tercero, trabajar para la legalización de muchos ciudadanos de la colectividad boliviana que en la Argentina no están con la documentación al día y el programa Patria Grande que está funcionando en nuestro país permite regularizar esa situación. Desde mi punto de vista espero que se pueda avanzar también en una mayor comprensión en la relación del MERCOSUR con la Comunidad Andina que son los dos pilares para la Comunidad Sudamericana de Naciones.
- ¿Se baraja un ingreso de Bolivia como miembro pleno del MERCOSUR?
- El deseo de Argentina es que Bolivia ingrese como miembro pleno ya que hoy es un Estado asociado. Hace diez años tenemos un acuerdo de complementación económica entre Bolivia y el MERCOSUR que facilitaría, si hay decisión política del lado boliviano de hacerlo, que ese país entre al bloque regional. Con todos los socios del MERCOSUR hablamos de esta posibilidad y unánimemente se ve con buenos ojos esta cuestión.
- ¿Cómo avanza la construcción del gasoducto propuesto por Hugo Chávez?-
Estamos trabajando en eso decididamente. Se está finalizando la etapa de estudios técnicos, en eso está el ministerio de Infraestructura y sus pares de los distintos países de la región. Lo estamos coordinando entre Venezuela, Brasil, Bolivia y Argentina y creemos que será la gran obra de esta parte del siglo que nos permitirá seguir sosteniendo este ciclo virtuoso de la economía de nuestros países.
SUBE LA LUZ EN CHILE POR LAS RETENCIONES ARGENTINAS AL GAS
Las relaciones gasíferas entre Chile y la Argentina pasan por su momento más duro desde que comenzó la crisis en 2004. El gobierno chileno reconoció que la Argentina aplicará un impuesto adicional a los productores que envían el combustible a Chile, lo que de paso implicará un alza en las tarifas para los consumidores. La decisión del gobierno de Néstor Kirchner se da tras el acuerdo con Bolivia para elevar en 56% el precio del gas que su país paga al del presidente Evo Morales -desde US$ 3,20 a 5 el millón de BTU hasta el 31 de diciembre, para luego seguir reajustándose-, y busca evitar que se traspasen estos mayores costos al mercado interno. El ministro de Planificación argentino, Julio De Vido, llamó el jueves a la ministra de Minería y Energía, Karen Poniachik, para contarle sobre esta decisión, aunque aún no está definido ni el monto del alza impositiva ni desde cuándo comenzaría a aplicarse.
"La Argentina aplicará retenciones graduales a las exportaciones de gas a los países vecinos [Chile y Uruguay] a los que vendemos gas, para que no haya impacto en el mercado interno", dijo anteayer De Vido. Esto provocó la molestia del Palacio de La Moneda [casa de gobierno de Chile], que interpreta este hecho como una nueva vulneración del protocolo gasífero que en 1995 firmaron los presidentes Eduardo Frei [de Chile] y Carlos Menem.
Por esto es que la presidenta Michelle Bachelet encomendó a la ministra Poniachik que viajara de urgencia a Buenos Aires para pedir explicaciones a De Vido, lo que sólo se concretará el próximo jueves, porque antes el ministro estará en Venezuela. La presidenta le exigió "dureza en la negociación" a la ministra, y por eso Poniachik dispuso que un equipo de técnicos de la Comisión Nacional de Energía (CNE) elaborara fórmulas para ver cómo se aplicarían estas alzas de tarifas por el nuevo impuesto, cuál sería su efecto final y qué opciones se le pueden plantear a la Argentina para aminorar el impacto. El alza de los tributos a la exportación de gas en la Argentina es un escenario que la industria nacional ya conoce. En 2004, el gobierno argentino aplicó un aumento del 20% en el impuesto por este concepto, lo que impactó seriamente a los importadores chilenos.
Frente al nuevo tributo, la ministra Poniachik aseguró: "Podría reflejarse en un aumento en las tarifas, pero como dije quiero ser muy clara en garantizarles a los chilenos que el gobierno va a hacer todo lo que está en sus manos para lograr que el impacto, si es que lo hay, sea lo menor posible en los precios". El impacto real de este nuevo impuesto se haría notar en los precios de la electricidad. En la próxima fijación de octubre de los precios nudo -que representan 50% de la cuenta de electricidad- se podría ver reflejado este nuevo factor.
 La Argentina aceptó el jueves pasado un aumento del 56% en el precio del gas que importa desde Bolivia.
 Como el gobierno de Néstor Kirchner no quiere que esa suba impacte en las tarifas locales, decidió aumentar la oferta, desalentando las exportaciones del fluido a Chile y Uruguay, a través de más retenciones.
 El gobierno chileno admitió que la suba de retenciones de la Argentina impactará en un aumento de tarifas de electricidad.
 La presidenta chilena (foto) enviará esta semana a Buenos Aires a su ministra de Energía, Karen Poniachik, para negociar.
Es amazónica y no andina. Es la región más poblada y rica. Un tercio del PIB de Bolivia se genera ahí. Estas razones - y otras más singulares como la belleza de sus mujeres y la calidad de sus futbolistas- han encendido por años el orgullo regional que se resume en la frase "Santa Cruz es otro país". Este domingo cuando los bolivianos voten si están a favor o en contra de las autonomías regionales se podrá comprobar si verdaderamente esta ciudad puede ser otro país. Evo Morales sufragará en contra.
Siempre que visito Santa Cruz me llama la atención la ubicua presencia de la bandera verde, blanca y verde del departamento. Uno la puede encontrar tanto en discotecas como en centros comerciales y casas de vecinos. De hecho, hay más banderas de Santa Cruz flameando al viento que banderas nacionales. Sería casi imposible que ocurriera algo similar en Cochabamba, La Paz o Tarija; en general, las banderas de los departamentos sólo aparecen en las efemérides locales.
Santa Cruz, enclavada en la región tropical, amazónica, de un país que suele verse -y al que se lo ve- como "andino", es hoy la ciudad de Bolivia con más habitantes: va camino al millón y medio; uno de cada cuatro bolivianos vive en el departamento de Santa Cruz (en 1950, allí sólo vivía el 9% de la población nacional). Este departamento es también el más importante del país en términos económicos. Mientras que en las otras regiones la actividad económica sufre de una suerte de hemiplejia o parálisis, Santa Cruz sigue creciendo, con prisa y sin pausas. Un tercio del PIB nacional se genera en Santa Cruz, y es en la tierra cruceña donde se recauda el 40% de los impuestos anuales. El 48% de la inversión extranjera en Bolivia se queda en Santa Cruz (a manera de comparación, a la capital de Bolivia, La Paz, sólo llega el 15%). Este dinamismo económico ha convertido a Santa Cruz en un lugar ideal para emigrar; la emigración interna es la más importante, pero no la única: argentinos, brasileros y uruguayos tienen colonias importantes en el departamento.
El orgullo regional y el desarrollo económico hicieron que, a fines del siglo pasado, se hiciera normal una frase en Bolivia: "Santa Cruz es otro país". Los lugares comunes, esos que a pesar de ser tan poco originales nos revelan un poco de cómo se ve la gente a sí misma y cómo vemos a los demás, decían lo siguiente: los cruceños, tan francos y poco reservados, te dicen las verdades en la cara (en el resto del país las verdades suelen decirse de manera algo más retorcida). Mientras que en el valle y los Andes todo es lamento y obstáculos, Santa Cruz tiene un carnaval muy influido por el de Brasil, que desborda optimismo y alegría. En el mundo andino la escasez es la norma; Santa Cruz es la tierra de la abundancia. Las mujeres son las más bellas y exuberantes del país, la mayoría de los futbolistas de la selección nacional son cruceños? En fin: Santa Cruz funciona, el resto del país no. Como dicen Claudia Peña y Nelson Jordán en "Ser Cruceño en octubre" (La Paz: Gente Común, 2006), los líderes cívicos cruceños han sido exitosos a la hora de instalar en el imaginario nacional la idea de que Bolivia es la "encarnación del pasado", mientras que Santa Cruz es el futuro.
En el restaurante "Miraflores" de Cochabamba se encuentran, en las paredes, fotos en blanco y negro de la plaza principal de Santa Cruz en los años cincuenta. Cualquiera que vea esas fotos se sorprenderá del cambio. En ese entonces la plaza era de calles de barro, y podían verse circulando carretas tiradas por bueyes: era apenas un gran pueblo, que se esforzaba por desperezarse y despertar del olvido en el que lo tenía el gobierno central situado allá lejos y entre montañas, en La Paz. El aislamiento de Santa Cruz era concreto: la falta de caminos adecuados hacía que se tardaran seis días en recorrer los quinientos kilómetros que separaban a la ciudad de Cochabamba.
Fue en la convulsionada década del cincuenta -años de la revolución nacional de Paz Estenssoro- que Santa Cruz comenzó su desarrollo imparable. En esa década, luchó para conseguir del gobierno central el 11% de las regalías obtenidas por la venta del petróleo. Triunfó en esa batalla, pero no fue fácil. Esa lucha por el 11% es emblemática de la relación entre Oriente y Occidente: Santa Cruz siente que debe pelear para conseguir concesiones del gobierno en La Paz, y sospecha con fundadas razones -mejor, tiene la certeza-, que el centralismo de La Paz es incapaz de mirarse más allá de su propio ombligo. El fuerte sentimiento regionalista que existe en Santa Cruz es una forma de autodefensa: si no nos valoran los demás, comencemos por valorarnos a nosotros mismos. Y si los demás no nos ayudan a desarrollarnos, entonces pensemos en desarrollarnos por nosotros mismos.
¿Valora el resto del país a Santa Cruz? Lo cierto es que a lo largo del siglo XX predominó un estereotipo negativo del habitante de Santa Cruz. Para los "collas", el "camba" -el campesino, el habitante rural de Santa Cruz- era un hombre simple, de escasas luces, inculto y además flojo. Hasta los años ochenta, era moneda corriente escuchar que el desarrollo de Santa Cruz se debía a la inmigración "colla". La migración de profesionales calificados -cochabambinos, paceños- contribuyó al desarrollo de la región, pero es falso que sólo esa migración haya sido responsable del progreso.
En cuanto al estereotipo de una Santa Cruz inculta y superficial, es verdad que en el departamento no parece pasar un día sin un concurso de belleza: hay reinas de la Soya y del Carnaval, de Antaño e Infantiles, y las páginas de sociales de los periódicos abundan en modelos (las icónicas Magníficas). Santa Cruz tiene un rostro frívolo, pero no se limita a eso: hoy la ciudad tiene un importante festival anual de teatro, uno de los más notables festivales latinoamericanos de cine, y una respetable Feria del Libro. Se dice que "nadie lee en Santa Cruz", pero en la ciudad se encuentra La Hoguera, la editorial más importante de Bolivia. ¿Contradicciones? Los estereotipos se resisten a morir, y por ello hoy coexisten las imágenes de la Santa Cruz de los "cruceños" pujantes y productivos con las de la ciudad de "cambas" flojos e incultos. Esa coexistencia no durará mucho: poco a poco, el valor negativo de lo "camba" está desapareciendo, para ser reemplazado por el valor positivo de lo "cruceño".
El regionalismo cruceño contribuyó a que se estigmatizara a sus habitantes como "separatistas". En Occidente se sospecha que los actuales movimientos autonomistas impulsados por Santa Cruz son tan sólo el inicio de un intento de secesión: se cree que, en el fondo, los cruceños sienten que les iría mejor sin Bolivia. Sin embargo, autonomía no es lo mismo que secesión. Hay, es cierto, agrupaciones de la derecha radical que reivindican a un Oriente boliviano separado del Occidente (la Nación Camba, sectores de la Unión Juvenil Cruceñista), pero las encuestas indican que, a lo sumo, el 4% de cruceños quisiera una Santa Cruz independiente; como dice Carlos Valverde, conocido comentarista de la televisión, los cruceños se sienten "bolivianos porque les da la gana". Pese al olvido y al aislamiento en que se tuvo a la región desde que Bolivia se fundara en 1825, los cruceños nunca dejaron de sentirse profundamente bolivianos. Hubo luchas autonomistas ya en la segunda mitad del siglo XIX, pero éstas nunca enarbolaron una bandera independentista; hacia 1874, Andrés Ibáñez, jefe del Partido Igualitario, peleaba en Santa Cruz no por la independencia sino por un federalismo que permitiera que Santa Cruz fuera igual a La Paz (¿la respuesta del gobierno central?, descabezar el movimiento federalista fusilando a Ibáñez). Hoy, el movimiento autonomista cruceño quiere mayor capacidad de autodeterminación y, sí, que buena parte de la riqueza que produce el departamento se quede en el departamento, pero eso no significa la creación de la República de Santa Cruz.
Este domingo 2 de julio se escribirá otro capítulo en la pugna entre Oriente y Occidente. Los movimientos sociales en Occidente han logrado que se convoque a elecciones para elegir una Asamblea Constituyente que redacte una nueva Constitución; por su parte, gracias a un movimiento generado en Santa Cruz, ese mismo día los bolivianos votarán a favor o en contra de la instauración de un sistema autonómico en los nueve departamentos. El presidente Evo Morales, que se había comprometido a votar a favor de las autonomías, ha cambiado de opinión y ha dicho que votará en contra; su partido, el MAS, ha concluido que, tal como está propuesta la autonomía desde Santa Cruz, se trata de un sistema que favorecerá a las oligarquías regionales, a las elites locales. Por supuesto, detrás de ese rechazo se encuentra una clara pugna de poder; Evo Morales y el MAS han apostado a un refortalecimiento del Estado central, y ven el sistema autonómico como un peligroso contrapeso a ese refortalecimiento. Desde el gobierno central se ha tratado de demonizar, con cierto éxito, al movimiento autonomista; se ha dicho que es un movimiento racista que trata de dividir al país. Lo más probable es que el voto a favor de las autonomías gane en Santa Cruz, aunque quizás no con la mayoría abrumadora con la que se pensaba que ganaría hace tan sólo seis meses. Evo, a quien se consideraba un líder resistido en el Oriente, sorprendió al lograr en las elecciones de diciembre 33% de votos en Santa Cruz; hoy, su nivel de aprobación en Santa Cruz es de un notable 54% (a nivel nacional está en el 75%).
El problema que tiene Santa Cruz es que su peso económico no se traduce todavía en peso político. Este departamento ha producido grandes líderes regionales -sobre todo aglutinados en torno al Comité Cívico Pro Santa Cruz- capaces de defender con fervor los intereses del departamento, pero no ha podido, todavía, crear líderes nacionales que puedan estar a la altura de los desafíos históricos del presente. Los cruceños se quejan de que con Evo Morales en el poder se está produciendo la "aimarización" del país, en desmedro de la diversidad cultural, sobre todo de las culturas del Oriente. No es suficiente quejarse y abroquelarse en la defensa del región. Lo que es necesario es que ese liderazgo que ha logrado construir la identidad "cruceña" como algo positivo a lo que muchos bolivianos aspiran, ayude a construir la identidad boliviana como algo positivo.
¿Serán los cruceños capaces de utilizar su dinamismo para ponerse al país a la espalda y sacarlo adelante? A juzgar por los indicadores económicos y por su desarrollo cultural, ya lo están haciendo. Ahora sólo faltan los líderes con el coraje y las convicciones para articular su fervor cívico regionalista a un proyecto de nación claro y coherente, de modo que ya no se diga que Santa Cruz es "otro país" sino, más bien, el departamento que condensa a Bolivia.

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 artículo 2
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 artículo 8
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