Source: http://www.europarl.europa.eu/doceo/document/A-8-2015-0275_ES.html
Timestamp: 2019-10-19 05:18:23+00:00

Document:
INFORME Hacia un nuevo acuerdo internacional sobre el clima en París
Procedimiento : 2015/2112(INI)
Ciclo relativo al documento : A8-0275/2015
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Ponente: Gilles Pargneaux
– Visto el Libro Verde de la Comisión, de 27 de marzo 2013, titulado «Un marco para las políticas de clima y energía en 2030» (COM(2013)0169),
– Vista la Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones titulada «Afrontar los desafíos de la deforestación y la degradación forestal para luchar contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad»,
K. Considerando que hasta hoy la Unión Europea ha desempeñado un papel pionero en la lucha contra el calentamiento global y que debe seguir haciéndolo en pos de un nuevo acuerdo internacional sobre el clima en París a finales de 2015;
1. Reconoce la escala y la gravedad extraordinarias de las amenazas derivadas del cambio climático y se muestra sumamente preocupado por el hecho de que la comunidad internacional está lejos del objetivo de limitar el aumento del calentamiento global por debajo de 2 °C, por encima de los niveles preindustriales; pide a los Gobiernos que tomen inmediatamente medidas concretas vinculantes para luchar contra el cambio climático y lograr un acuerdo mundial ambicioso y jurídicamente vinculante en París en 2015 con el fin de alcanzar este objetivo; acoge con satisfacción, por consiguiente, la encíclica «Laudato si'»;
6. Reconoce la extrema importancia de un sistema climático estable para la seguridad alimentaria, la producción de energía, el agua y el saneamiento, las infraestructuras y la conservación de la biodiversidad y de los ecosistemas terrestres y marinos, así como para la paz y la prosperidad en el mundo; recuerda que el cambio climático acelera la pérdida de biodiversidad;
13. Pide que se revitalice en términos generales la política climática de la UE, lo que ayudaría a dinamizar el debate internacional sobre el clima y estaría en consonancia con el límite máximo del compromiso de la UE de reducir, de aquí a 2050, sus emisiones de gases de efecto invernadero entre el 80 % y el 95 % en comparación con los niveles de 1990; toma nota del objetivo vinculante de la UE de reducir, para el año 2030, el 40 % de las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con los niveles de 1990; pide a los Estados miembros que consideren la posibilidad de asumir compromisos complementarios basados en el objetivo acordado para 2030, en particular medidas fuera de la UE, con el fin de permitir que el mundo alcance el objetivo de limitar la temperatura por debajo de 2 °C;
14. Recuerda su Resolución de 5 de febrero de 2014, en la que pide tres objetivos vinculantes, a saber, un objetivo de eficiencia energética del 40 %, un objetivo de energías renovables de al menos el 30 % y un objetivo de reducción de gases de efecto invernadero de al menos el 40 %, y pide de nuevo al Consejo y a la Comisión que adopten y que apliquen, como elementos del marco para las políticas de clima y energía en 2030, un enfoque polivalente basado en objetivos coordinados y coherentes que se refuercen mutuamente para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, el desarrollo de las fuentes de energía renovables y la eficiencia energética; señala que los objetivos en materia de eficiencia energética y de energías renovables solicitados por el Parlamento darían lugar a reducciones de emisiones significativamente superiores al 40 % de aquí a 2030;
15. Destaca la necesidad de que el acuerdo de 2015 prevea un régimen de cumplimiento eficaz aplicable a todas las Partes; hace hincapié en que el acuerdo de 2015 ha de promover la transparencia y la responsabilidad mediante un régimen basado en normas comunes que incluya reglas de contabilización y medidas de seguimiento, información y verificación; considera que la evolución del sistema de transparencia y rendición de cuentas debe llevarse a cabo en el contexto de un enfoque de convergencia gradual;
16. Subraya la importancia de que los derechos humanos sigan ocupando un lugar central en la acción por el clima, e insiste en que la Comisión y los Estados miembros velen por que el acuerdo de París contenga las disposiciones necesarias para abordar la dimensión de derechos humanos del cambio climático y ofrezca apoyo a los países más pobres cuyas capacidades se ven debilitadas por los efectos del cambio climático; insiste, en este contexto, en que se respeten plenamente los derechos de las comunidades locales y los pueblos indígenas que son especialmente vulnerables a los efectos adversos del cambio climático;
17. Insiste, en particular, en la urgente necesidad de avanzar en el cierre de la brecha de gigatoneladas que existe entre los análisis científicos y los actuales compromisos de las Partes para el periodo que va hasta 2020; hace hincapié en la importante función de otras medidas políticas a las que hay que dedicar esfuerzos conjuntos, en particular la eficiencia energética, los ahorros sustanciales de energía, la energía renovable, la eficiencia en el uso de los recursos, la eliminación progresiva de los HFC, la producción y el consumo sostenibles, la eliminación progresiva de las subvenciones a los combustibles fósiles, incluida la financiación de las exportaciones para la tecnología de las centrales de carbón, y el refuerzo del papel de la tarificación generalizada del carbono, para contribuir al cierre de la brecha de gigatoneladas;
18. Señala que la UE ahora avanza por el buen camino para lograr los objetivos para 2020 de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y de energías renovables, y que se han introducido mejoras importantes en relación con la intensidad energética gracias a edificios, productos, procesos industriales y vehículos más eficientes, al tiempo que la economía europea ha crecido en un 45 % desde 1990; subraya que los objetivos 20/20/20 para las emisiones de gases de efecto invernadero, las energías renovables y el ahorro energético han desempeñado un papel esencial para impulsar este avance y lograr la creación de más de 4,2 millones de empleos en distintas industrias ecológicas(12), con un crecimiento continuo durante la crisis económica;
19. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que presenten a la CMNUCC las últimas emisiones de gases de efecto invernadero previstas para el periodo hasta 2020 y anuncien que la UE superará su objetivo de reducción para 2020 en al menos 2 gigatoneladas;
20. Aclara que, a pesar de que el segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto será de duración limitada, debe verse como un paso intermedio muy importante, y pide por ello a las Partes, incluidos los Estados miembros de la UE, que completen el proceso de ratificación cuanto antes y en todo caso antes de diciembre de 2015; señala que el Parlamento ha cumplido su parte dando su aprobación, y que la inclusión de la sociedad civil y la transparencia son necesarias para contribuir a la comprensión mutua de las negociaciones y para construir un clima de confianza entre todas las Partes con vistas a la Conferencia de París;
21. Pide a la UE y a sus Estados miembros que trabajen con todos los interlocutores de la sociedad civil (instituciones, sector privado, ONG y comunidades locales) para desarrollar iniciativas para la atenuación en los sectores clave (energía, tecnología, ciudades, transportes, etc.), así como iniciativas de adaptación y resiliencia para responder a los problemas de adaptación, sobre todo en relación con el acceso al agua, la seguridad alimentaria y la prevención de riesgos; insta a todos los gobiernos y a todos los interlocutores de la sociedad civil a que apoyen y refuercen esta agenda de acción;
22. Destaca que cada vez son más los agentes no estatales que están tomando medidas para la descarbonización y para llegar a ser más resistentes al cambio climático; hace hincapié, por consiguiente, en la importancia de un diálogo estructurado y constructivo entre los Gobiernos, la comunidad empresarial, las ciudades, las regiones, los organismos internacionales, la sociedad civil y las instituciones académicas, con el fin de emprender acciones firmes a nivel mundial que favorezcan sociedades con bajas emisiones de carbono y resistentes; pone de relieve su papel a la hora de dinamizar el debate de cara a París y para el Plan de Acción Lima-París; señala, a este respecto, que el Plan de Acción de Lima-París anima a los organizadores de iniciativas a que aceleren sus tareas e informen de sus primeros resultados durante la Conferencia de París;
23. Anima a la creación de mecanismos que permitan favorecer esta dinámica de soluciones, tales como el etiquetado de proyectos innovadores de la sociedad civil;
24. Señala que la bioeconomía tiene el potencial de contribuir de manera sustancial a la reindustrialización y la creación de nuevos puestos de trabajo en la UE y en el resto del mundo;
25. Subraya que los esfuerzos para crear una economía circular puede contribuir significativamente a alcanzar los objetivos luchando contra el desperdicio de alimentos y reciclando las materias primas;
26. Recuerda a las Partes y a las Naciones Unidas que la acción individual es tan importante como la acción de los gobiernos y las instituciones; pide, por consiguiente, mayores esfuerzos en campañas y acciones de concienciación e información de la población sobre los pequeños y grandes gestos que pueden contribuir a la lucha contra el cambio climático en los países desarrollados y en los países en desarrollo;
27. Pide asimismo a las empresas que acepten y ejerzan activamente sus responsabilidades y apoyen activamente el acuerdo sobre el clima incluso con antelación;
28. Acoge con satisfacción el desarrollo de regímenes de comercio de derechos de emisión a nivel mundial, entre ellos los diecisiete regímenes que están en funcionamiento en cuatro continentes, que representan el 40 % del PIB mundial y contribuyen a reducir las emisiones de una forma rentable; alienta a la Comisión a que fomente los vínculos entre el RCDE UE y otros regímenes de comercio de derechos de emisión con miras a crear unos mecanismos del mercado de comercio de derechos de emisión de forma que aumente la ambición en materia climática y se ayude al mismo tiempo a reducir el riesgo de fuga de carbono al equilibrar las condiciones de competencia; pide a la Comisión, no obstante, que establezca salvaguardias para garantizar que los vínculos entre el RCDE UE y otros regímenes de comercio de derechos de emisión no socaven los objetivos de la UE en materia de clima ni el alcance del RCDE UE; pide que se elaboren disposiciones para su establecimiento, que incluyan normas de contabilidad y aseguren que los mercados internacionales y los vínculos entre los mercados nacionales de carbono contribuyen de forma permanente a la mitigación y no socavan los objetivos internos de reducción de la UE;
29. Hace hincapié en la necesidad de garantizar a largo plazo la estabilidad de los precios de los derechos de emisión y un entorno regulador previsible, que oriente las inversiones hacia medidas destinadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y promueva la transición hacia una economía hipocarbónica;
30. Aboga por un acuerdo que abarque los sectores y las emisiones de una manera global y que establezca objetivos absolutos para el conjunto de la economía, asociados a presupuestos de emisiones que deberían garantizar el mayor grado de ambición posible; subraya que, según las conclusiones del IPCC, el uso del suelo (agrícola, ganadero, silvícola u otro) tiene un significativo potencial rentable de mitigación y de mejora de la capacidad de resistencia y que, por lo tanto, se requiere un fortalecimiento de la cooperación internacional para maximizar el potencial de retención de carbono de los bosques y los humedales; destaca que el acuerdo debe establecer un marco de contabilización exhaustivo para las emisiones y los cambios en el uso del suelo (UTCUTS); hace hincapié, en particular, en que las acciones de mitigación y adaptación a la hora de asignar zonas de suelo deben perseguir la consecución de objetivos comunes y no socavar otros objetivos de desarrollo sostenible;
31. Observa que la deforestación y la degradación de los bosques son responsables del 20 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, y pone de relieve el papel de los bosques en la mitigación del cambio climático y la necesidad de potenciar las capacidades de adaptación y la resistencia de los bosques frente al mismo; pide a la UE que persiga el objetivo de detener la pérdida global de bosques para 2030 y, al menos, reducir a la mitad la deforestación tropical para 2020 en comparación con los niveles de 2008; subraya que el cumplimiento de estos compromisos junto con la restauración de 350 millones de hectáreas de bosques, tal como se pidió en la Declaración de Nueva York sobre los bosques, puede reducir las emisiones anuales de CO2 en 4 500-8 800 millones de toneladas para 2030; destaca que, sin un nuevo esfuerzo importante de mitigación centrado en el sector de los bosques tropicales (REDD+), la consecución del objetivo de los 2 °C será probablemente imposible; pide, además, a la UE que aumente la financiación internacional para reducir la deforestación en los países en desarrollo;
32. Toma nota de la eficacia del mecanismo de mitigación REDD+ actual y anima a los Estados miembros a incluirlo en cualquier esfuerzo de mitigación del cambio climático; pide a los Estados miembros que establezcan asociaciones internacionales voluntarias para la mitigación con aquellos países en desarrollo especialmente afectados por la deforestación tropical, a fin de proporcionar asistencia financiera y técnica para detener la deforestación mediante políticas sostenibles de uso de la tierra o reformas de la gobernanza; pide asimismo a la Comisión que proponga medidas estrictas para detener las importaciones en la UE de bienes procedentes de la deforestación ilegal; destaca el papel de las empresas en la eliminación de la demanda de materias primas provenientes de la deforestación ilegal;
33. Recuerda que el transporte es el segundo sector que más emisiones de gases de efecto invernadero produce, e insiste en la necesidad de poner en marcha una serie de políticas dirigidas a la reducción de las emisiones de este sector; reitera la necesidad de que las Partes de la CMNUCC actúen para regular y limitar de forma efectiva las emisiones procedentes de la aviación y el transporte marítimo internacionales, de acuerdo con las necesidades y la urgencia requeridas; pide a todas las Partes que trabajen con la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y la Organización Marítima Internacional (OMI) para elaborar un marco político general a fin de poder dar una respuesta eficaz y tomar medidas al objeto de establecer objetivos adecuados antes de que finalice 2016 para conseguir las reducciones necesarias a la vista del objetivo de los 2 °C;
34. Insta a la Comisión a que ofrezca su apoyo y sus conocimientos especializados a las Partes de la conferencia CP21 a la hora de definir sus contribuciones nacionales, al tiempo que aumenta la concienciación del rol que el sector del transporte ha de desempeñar en la adopción de estrategias globales de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero;
35. Señala que las estrategias de mitigación de los efectos del transporte tanto a corto como a largo plazo son esenciales si han de lograrse unos objetivos ambiciosos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero;
36. Destaca la importancia de tener en cuenta la situación específica de las regiones insulares y las regiones ultraperiféricas, con el fin de asegurar que el compromiso ambiental no afecte a la movilidad y la accesibilidad de estas regiones en particular;
37. Considera que, si no se presta una mayor atención a la reducción de las emisiones procedentes del sector del transporte, será imposible alcanzar los objetivos generales en materia de clima, ya que el transporte es el único sector en el que las emisiones de gases de efecto invernadero han seguido aumentando (en un 30 % durante los últimos 25 años); subraya que esto solo podrá lograrse mediante objetivos vinculantes de reducción de los gases de efecto invernadero, acompañados de la plena integración de las fuentes renovables de energía en el mercado, un enfoque tecnológicamente neutro sobre la descarbonización y una política de transportes e inversiones más integrada que incorpore políticas de transferencia modal junto con avances tecnológicos y una reducción de la necesidad de transporte (por ejemplo, a través de una logística sostenible, una planificación urbana inteligente y una gestión de la movilidad integrada);
38. Señala que más de la mitad de la población mundial vive actualmente en ciudades y el transporte urbano es una de las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero dentro del sector del transporte; insta, por consiguiente, a la Comisión y a los Estados miembros a que sensibilicen de manera activa a los ciudadanos sobre el papel de la movilidad urbana sostenible en el cumplimiento de los compromisos de reducción; hace hincapié en que el uso y la planificación responsables del suelo y las soluciones de transporte sostenibles en las zonas urbanas contribuyen de manera eficaz al objetivo de reducción de las emisiones de CO2;
39. Subraya que es necesaria una buena combinación energética en el sector del transporte, que puede lograrse a través del fomento de vehículos alternativos que funcionen con gas natural y biogás y de todas las políticas dirigidas a reforzar los modos sostenibles de transporte, incluidas la electrificación y la utilización de sistemas de transporte inteligentes; destaca que es necesario centrarse en los ferrocarriles, los tranvías, los autobuses eléctricos, los coches eléctricos y las bicicletas eléctricas, incorporar la perspectiva del ciclo de vida completo y esforzarse por explotar plenamente las fuentes de energía renovables; alienta enérgicamente a las autoridades locales responsables del transporte público y a los operadores de transporte a convertirse en pioneros de la introducción de flotas y tecnologías hipocarbónicas;
40. Pone de relieve el gran potencial existente para reducir las emisiones a través de una mayor eficiencia energética y el desarrollo de energías limpias; considera que maximizar la eficiencia del uso de la energía en todo el mundo es el primer paso hacia la reducción de las emisiones energéticas, al tiempo que se contribuye al reto de mitigar la pobreza energética;
41. Hace hincapié en las graves consecuencias negativas —a menudo irreversibles— que entraña la inacción, al tiempo que recuerda que el cambio climático afecta a todas las regiones del mundo de un modo que, aun siendo distinto, resulta siempre sumamente perjudicial, lo que da lugar a flujos migratorios y a la pérdida de vidas, así como a pérdidas económicas, ecológicas y sociales; destaca la importancia de los datos científicos como motor de las decisiones políticas a largo plazo y resalta que las ambiciones deberían basarse en recomendaciones científicas sólidas; subraya que un impulso político y financiero concertado a nivel mundial a las actividades de investigación, desarrollo e innovación de tecnologías de energías limpias y renovables y de eficiencia energética es fundamental para cumplir nuestros objetivos climáticos y facilitar el crecimiento;
42. Pide a la UE que intensifique los esfuerzos por regular una disminución gradual a escala mundial de los HFC en el marco del Protocolo de Montreal; recuerda que la UE ha adoptado una legislación ambiciosa para reducir gradualmente en un 79 % los HFC hasta 2030, dado que existen numerosas alternativas respetuosas con el medio ambiente cuyo potencial debe aprovecharse plenamente; señala que reducir el uso de los HFC representa un objetivo asequible de las medidas de mitigación tanto dentro como fuera de la UE, y pide a la Unión que se implique activamente para facilitar una acción mundial sobre los HFC;
43. Considera que una mayor implantación de tecnologías de energía limpia allí donde su impacto sea más positivo depende de la creación y el mantenimiento de una sólida capacidad innovadora tanto en los países desarrollados como en los emergentes;
44. Subraya que estimular la innovación de los modelos tecnológicos y empresariales puede impulsar tanto el crecimiento económico como la reducción de emisiones; resalta que la tecnología no avanzará de forma automática hacia una economía hipocarbónica, sino que serán necesarias señales políticas claras, como la reducción de los obstáculos jurídicos y del mercado a los que se enfrentan los nuevos modelos tecnológicos y empresariales, e inversiones públicas bien orientadas; alienta a los Estados miembros a aumentar las inversiones en investigación y desarrollo públicos en el sector de la energía para contribuir a crear una nueva ola de tecnologías eficientes en términos de recursos y con bajas emisiones de carbono;
45. Reconoce la importancia de la investigación y la innovación en la lucha contra el cambio climático y solicita a las Partes que no escatimen esfuerzos para apoyar a los investigadores y fomentar aquellas nuevas tecnologías que puedan contribuir a la consecución de los objetivos de reducción que puedan ser fijados, así como a las acciones de mitigación y de adaptación al cambio climático;
46. Anima a la Comisión a aprovechar mejor el hecho de que Horizonte 2020 esté completamente abierto a la participación de terceros países, en particular en los ámbitos de la energía y el cambio climático;
47. Considera que la política espacial de la UE y las inversiones en ella, como el lanzamiento de satélites que desempeñan un papel importante en el control de los accidentes industriales, la deforestación, desertificación, etc., junto con la colaboración con socios de terceros países, pueden ser esenciales para supervisar y abordar los efectos del cambio climático en todo el mundo;
48. Subraya que la UE debe redoblar sus esfuerzos en materia de transferencias de tecnología para los países menos adelantados (PMA), al tiempo que respeta los derechos de propiedad intelectual existentes;
49. Solicita que se reconozcan y apoyen plenamente las funciones del Centro y Red de Tecnología del Clima (CTCN) y del Comité Ejecutivo de Tecnología como facilitadores del desarrollo tecnológico para la mitigación del cambio climático y adaptación al mismo;
50. Acoge con satisfacción los esfuerzos realizados en pro de la cooperación entre la UE y el Departamento de Energía de los Estados Unidos, en particular sobre la investigación de tecnologías contra el cambio climático; considera que existe un gran potencial para reforzar la cooperación en materia de investigación entre la UE y otras economías importantes; subraya que los resultados de la investigación realizada con financiación pública deben estar disponibles de forma gratuita;
51. Señala que debe tenerse en cuenta el uso de recursos espaciales a la hora de poner en marcha medidas para mitigar y adaptarse al cambio climático, en especial mediante la supervisión y la vigilancia de las emisiones de gases de efecto invernadero; insta a la Comisión a que contribuya de manera activa a la implantación de un sistema de supervisión mundial para el CO2 y el CH4; pide a la Comisión que favorezca el desarrollo de un sistema europeo de medición de las emisiones de gases de efecto invernadero de manera autónoma e independiente mediante el uso y la ampliación de las misiones del programa Copérnico;
52. Considera que los medios de ejecución, entre ellos la financiación destinada a la lucha contra el cambio climático, la transferencia de tecnología y el desarrollo de las capacidades, desempeñarán un papel esencial a la hora de alcanzar un acuerdo en la Conferencia de París y urge, por ello, a la UE y a otros países a que preparen un «paquete financiero» creíble que cubra los períodos tanto anterior como posterior a 2020 con el fin de apoyar unos esfuerzos mayores en favor de la reducción los gases de efecto invernadero, la protección de los bosques y la adaptación a los efectos del cambio climático; pide que se incluya la financiación de la lucha contra el cambio climático en el acuerdo como un elemento dinámico que refleje las realidades ambientales y económicas cambiantes y respalde una mayor ambición en relación con las contribuciones a la mitigación y las medidas de adaptación; solicita, por consiguiente, a las Partes en condiciones de hacerlo que contribuyan a dicha financiación;
53. Pide que la UE y sus Estados miembros acuerden una hoja de ruta para incrementar el nivel de financiación predecible, nueva y adicional, en consonancia con los compromisos existentes, con vistas a alcanzar el porcentaje que le corresponde de la cantidad total fijada en 100 000 millones de dólares estadounidenses anuales de aquí a 2020 procedente de diversas fuentes públicas y privadas, y que resuelvan el desequilibrio entre los recursos destinados a la mitigación y la adaptación; pide a la UE que anime a todos los países a alcanzar el porcentaje que les corresponde en relación con la financiación del cambio climático; aboga por un sólido marco de supervisión y rendición de cuentas con el que llevar a cabo un seguimiento eficaz de la aplicación de los compromisos y objetivos en materia de financiación de la lucha contra el cambio climático; recuerda que, conforme aumenta la financiación de la lucha contra el cambio climático procedente de los presupuestos de ayuda, debería incrementarse también la totalidad de dicho presupuesto como un primer paso hacia la adicionalidad plena;
54. Pide compromisos concretos a nivel de la UE e internacional para facilitar fuentes adicionales de financiación de la lucha contra el cambio climático, incluidas la reserva de algunos derechos de emisión del RCDE UE en el período 2021-2030 y la asignación de ingresos procedentes de las medidas de la UE e internacionales sobre las emisiones de la aviación y el transporte marítimo a la financiación internacional de la lucha contra el cambio climático y al Fondo Verde para el Clima, entre otros proyectos de innovación tecnológica;
55. Aboga por la tarificación generalizada de las emisiones de carbono como un instrumento mundialmente aplicable para la gestión de las emisiones y la asignación de los ingresos procedentes del comercio de los derechos de emisión a las inversiones relacionadas con la lucha contra el cambio climático, así como los ingresos procedentes de la tarificación de las emisiones de carbono de los combustibles para el transporte internacional; solicita, además, el uso parcial de las subvenciones agrícolas para garantizar las inversiones en la producción y el uso de energías renovables en las explotaciones; destaca la importancia de movilizar el capital del sector privado y de desbloquear la inversión necesaria en tecnologías hipocarbónicas; pide un compromiso ambicioso de los Gobiernos y las instituciones financieras públicas y privadas, entre ellas los bancos, los fondos de pensiones y las aseguradoras, en aras de un alineamiento de las prácticas de préstamo e inversión con el objetivo de los 2 °C y de la desinversión en los combustibles fósiles, incluida la eliminación progresiva de los créditos a la exportación para las inversiones en combustibles fósiles; aboga por garantías públicas específicas en favor de las inversiones ecológicas, y certificados y ventajas fiscales para los fondos de inversión ecológicos y para la emisión de bonos verdes;
56. Considera que el sistema financiero debería integrar el riesgo climático en sus decisiones de inversión; pide a la Comisión, a los Estados miembros y a todas las Partes en la CMNUCC que utilicen todos los medios de que dispongan para animar a los agentes financieros a que reorienten sus inversiones en la medida necesaria de modo que financien una auténtica transición hacia economías resistentes e hipocarbónicas;
57 Solicita que se tomen medidas concretas, entre ellas un calendario, además de las promesas de los países del G-20 en 2009, para la eliminación gradual de todas las subvenciones a los combustibles fósiles a más tardar en 2020;
58. Anima a los agentes más progresistas a que adquieran compromisos voluntarios favorables a la transición hacia una economía hipocarbónica, aprovechando las buenas prácticas que ya se han puesto en marcha en el sector; confía en que esta movilización se extienda y que los compromisos estén más estructurados en el futuro, particularmente a través de las plataformas de registro integradas en la Convención sobre el cambio climático;
59. Toma nota de la estrecha relación entre la Conferencia sobre Financiación para el Desarrollo, la Cumbre de las Naciones Unidas sobre objetivos de desarrollo sostenible y la 21ª Conferencia de las Partes en la CMNUCC en 2015; reconoce que las repercusiones del cambio climático menoscabarán seriamente los intentos de lograr el marco de desarrollo sostenible previsto después de 2015 y que el marco general de financiación del desarrollo habrá de acompasarse a un mundo con bajas emisiones de carbono y resistente al cambio climático sostenible, y ser capaz de respaldarlo;
60. Anima a que se fomenten las iniciativas privadas del sector financiero, especialmente en la reunión del G-20 de noviembre de 2015 pero también, de manera general, durante los numerosos eventos financieros específicos que jalonan la preparación de la Conferencia de París de 2015;
61. Hace hincapié en que las medidas de adaptación constituyen una necesidad ineludible para todos los países si han de minimizar los efectos negativos y utilizar plenamente las oportunidades de un crecimiento y un desarrollo sostenible resistentes al cambio climático, y que deben desempeñar una función esencial en el nuevo acuerdo; pide que, en consecuencia, se establezcan objetivos de adaptación a largo plazo; destaca que actuar ahora para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero resultará menos costoso para las economías mundial y nacionales, y reduciría los costes de las acciones de adaptación; reconoce que la adaptación es necesaria, en particular en los países sumamente vulnerables a esos efectos, y especialmente para garantizar que la producción de alimentos y el desarrollo económico puedan continuar de manera que resistan el cambio climático; pide un apoyo activo a la elaboración de planes de adaptación integrales en los países en desarrollo teniendo en cuenta las prácticas de los agentes locales y los conocimientos de la población indígena;
62. Reconoce que la ambición de mitigación lograda por las contribuciones determinadas a nivel nacional influye fuertemente en los esfuerzos de adaptación necesarios; pide un objetivo mundial para la adaptación y la financiación de la adaptación en el Acuerdo de París, junto con compromisos para el desarrollo de más enfoques a fin de abordar de manera eficaz las pérdidas y los daños;
63. Subraya la necesidad de fortalecer la coordinación y la gestión de los riesgos climáticos a escala de la UE y de crear una estrategia de adaptación clara de la UE; pide la puesta en marcha de estrategias regionales de adaptación;
64. Recuerda que los países en desarrollo, en especial los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo, han sido los que menos han contribuido al cambio climático y son los más vulnerables frente a sus efectos negativos y los que tienen menor capacidad de adaptación; aboga por que la ayuda a la adaptación y las pérdidas y los daños sean elementos esenciales del Acuerdo de París, y por que los países en desarrollo reciban asistencia tangible en su transición hacia formas de energía sostenibles, renovables e hipocarbónicas, y se garanticen, por lo tanto, sus necesidades de adaptación tanto a corto como a largo plazo; pide que se tome en serio la problemática de los refugiados climáticos y el alcance de dicha problemática derivada de catástrofes climáticas provocadas por el calentamiento de la Tierra;
65. Destaca que este acuerdo debe ser flexible para tener en cuenta las circunstancias nacionales, las necesidades y las capacidades respectivas de los países en desarrollo, así como las especificidades de algunos países, sobre todo los menos adelantados y las islas pequeñas;
66. Pide a las principales economías desarrolladas que aprovechen sus infraestructuras avanzadas ya existentes para fomentar, mejorar y desarrollar un crecimiento sostenible, y que se comprometan a apoyar a los países en desarrollo para que creen sus propias capacidades con el fin de garantizar que, en el futuro, se logre un crecimiento económico en todo el mundo sin ningún otro coste adicional para el medio ambiente;
67. Recalca la importancia del papel que deberían desempeñar la comunidad de desarrollo, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y su Comité de Asistencia para el Desarrollo (CAD), trabajando estrechamente con los interesados y las organizaciones pertinentes para evaluar y mitigar los peores efectos del cambio climático en los seres humanos, que se espera sean complejos incluso con un nivel de calentamiento por debajo de los 2 °C;
68. Afirma que luchar eficazmente contra el cambio climático debe ser una prioridad estratégica para la UE y los demás agentes del panorama internacional, y que esto requiere incorporar la acción por el clima a todas las políticas pertinentes y buscar la coherencia en estas políticas; considera importante que la UE fomente vías de desarrollo hipocarbónicas en todos los ámbitos y sectores pertinentes, y pide a la UE que proponga modelos de producción y consumo sostenibles, por ejemplo, indicaciones sobre la manera como la UE prevé reducir el consumo y desvincular la actividad económica del deterioro medioambiental;
69. Observa con preocupación que, entre 2008 y 2013, 166 millones de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares a causa de inundaciones, huracanes, terremotos u otras catástrofes; llama la atención particularmente sobre el hecho de que los acontecimientos relacionados con el clima en zonas de África podrían contribuir a una escalada en la crisis de los refugiados en el Mediterráneo; lamenta que el estatuto de «refugiado climático» todavía no se haya reconocido como tal y que se mantenga una laguna jurídica que impide a las víctimas acogerse a él;
70. Insiste en que deberían realizarse mayores esfuerzos para abordar el cambio climático mundial de manera conjunta por parte de los países desarrollados y los países en desarrollo, de acuerdo con el principio de la responsabilidad común pero diferenciada;
71. Hace hincapié en que, de conformidad con el artículo 3, apartado 5, del Tratado de la Unión Europea, el objetivo de la UE en sus relaciones con el resto del mundo consiste en contribuir a la solidaridad y al desarrollo sostenible del planeta, así como al estricto respeto y al desarrollo del Derecho internacional; señala que, en virtud del artículo 191, apartado 1, del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, la política de la UE en el ámbito del medio ambiente fomentará medidas a escala internacional destinadas a luchar contra el cambio climático;
72. Subraya la necesidad de que la diplomacia climática sea parte de un enfoque integral con respecto a la acción exterior de la UE y, en este contexto, la importancia de que la Unión Europea desempeñe un papel central y ambicioso en la Conferencia, hablando «con una sola voz», y un rol de mediación en la búsqueda de avances de cara a la consecución de un acuerdo internacional, y que se mantenga unida en ese sentido;
73. Pide a los Estados miembros que coordinen sus posiciones con las de la UE en este ámbito; destaca que la UE y sus Estados miembros poseen una enorme capacidad en materia de política exterior y deben dar muestras de liderazgo en el ámbito de la diplomacia climática, así como movilizar esta red para encontrar una base común de entendimiento sobre los principales puntos que se acordarán en París, en particular la mitigación del cambio climático y la adaptación al mismo, las cuestiones relacionadas con la financiación, el desarrollo y la transferencia de tecnología, la transparencia de las medidas y del apoyo y la creación de capacidades;
74. Celebra el plan de acción para la «diplomacia climática» de la Unión, suscrito por el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE el 19 de enero de 2015; espera que la Comisión asuma un papel proactivo en las negociaciones; pide a esta institución que deje claro que el desafío climático es su máxima prioridad estratégica y que se organice de manera acorde en todos los niveles y ámbitos políticos;
75. Hace hincapié en el papel de liderazgo que desempeña la UE en la política climática y subraya la necesidad de coordinar y establecer una posición común de los Estados miembros; insta a la Comisión, a los Estados miembros y al Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) a que prosigan e intensifiquen sus esfuerzos diplomáticos antes de la Conferencia y durante su celebración al objeto de entender mejor las posiciones de sus socios y de animar a las demás Partes a tomar medidas efectivas para no dejar de cumplir el objetivo de los 2 °C y para concertar acuerdos y adquirir compromisos, especialmente en el caso de los Estados Unidos, destinados a ajustar las mayores emisiones a las de los ciudadanos de la Unión, quienes ya han realizado numerosos esfuerzos para conciliar el desarrollo económico con el respeto del medio ambiente y el clima; pide a la UE que utilice su posición para conseguir una cooperación más estrecha en temas relativos al clima con los países vecinos y los países candidatos a la adhesión a la Unión;
76. Destaca que se necesitan mayores esfuerzos diplomáticos previos a la Conferencia y durante la misma, en especial para hallar un punto de encuentro sobre la naturaleza de las diferentes obligaciones de las Partes, vistas sus circunstancias nacionales, y sobre el papel de las pérdidas y los daños en el acuerdo;
77. Pide a la vicepresidenta de la Comisión / alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad que defina prioridades estratégicas para la política exterior en materia climática en el marco de los objetivos generales de política exterior y que vele por que las delegaciones de la UE presten una mayor atención a las políticas climáticas y a la supervisión de los esfuerzos que realizan los distintos países para mitigar los efectos del cambio climático o adaptarse al mismo, así como a la prestación de ayuda en términos de creación de capacidades, y por que dispongan de los medios necesarios para actuar en el ámbito de la supervisión del clima; pide asimismo a la UE que refuerce su cooperación sobre cuestiones climáticas con los países vecinos y candidatos y que les inste a que armonicen sus políticas con los objetivos climáticos de la UE; invita a los Estados miembros y al SEAE a que creen puntos de contacto centrados en el cambio climático en las delegaciones de la UE y embajadas de los Estados miembros;
78. Reconoce la importancia de luchar contra el cambio climático y las posibles amenazas que este supone para la estabilidad y la seguridad, así como la importancia de la diplomacia climática con vistas a la Conferencia de París sobre el Clima;
79. Se felicita por la Comunicación de la Comisión y los objetivos de la contribución de la UE a la Conferencia sobre el Clima CP 21 que se celebrará en París en diciembre de 2015;
80. Se compromete a utilizar su papel internacional y su pertenencia a las redes parlamentarias internacionales para procurar avanzar de manera coherente hacia un acuerdo internacional sobre el clima jurídicamente vinculante y ambicioso en París;
81. Opina que es necesario que esté debidamente integrado en la delegación de la UE, ya que tendrá que dar su aprobación a cualquier acuerdo internacional que se alcance; confía, por consiguiente, en que se le permita asistir a las reuniones de coordinación de la UE en París;
82. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo y a la Comisión, a los Gobiernos y los Parlamentos de los Estados miembros y a la Secretaría de la CMNUCC, con la solicitud de que la distribuya a todas las Partes que no sean miembros de la UE.
El calentamiento climático es uno de los mayores retos para la humanidad por lo que se refiere al desarrollo sostenible, la salud y la economía mundial. La subida de las temperaturas, el derretimiento de los glaciares y la multiplicación de sequías e inundaciones son signos de que ha empezado el cambio climático, fenómeno que requiere una respuesta urgente, responsable y global que se base en la solidaridad de la comunidad internacional.
El 25 de febrero de 2015, la Comisión Europea adoptó una comunicación titulada «El Protocolo de París, un plan rector para combatir el cambio climático más allá de 2020», que prepara a la Unión Europea para el último ciclo de negociaciones que se desarrollará antes de la 21ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el clima que se celebrará en París del 30 de noviembre al 11 de diciembre de 2015.
El 6 de marzo de 2015, los ministros europeos de Medio Ambiente adoptaron formalmente los compromisos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión Europea. La Unión Europea y sus Estados miembros se han comprometido a respetar conjuntamente el objetivo vinculante consistente en reducir para 2030 las emisiones de gases de efecto invernadero por lo menos en un 40 % con respecto a los valores de 1990. En marzo de 2015, la Unión Europea remitió a la Secretaría de la Convención sobre el cambio climático (CMNUCC) su contribución determinada a nivel nacional (CPDN).
Los objetivos apuntan en la dirección correcta pero deberían ser más ambiciosos. A fin de reforzar la posición de la Unión Europea en las negociaciones internacionales, el Parlamento Europeo debe defender el establecimiento de objetivos ambiciosos y realistas centrados en la disminución para 2030 de las emisiones de gases de efecto invernadero en un 50 % respecto de los niveles de 1990, incrementar la proporción de las energías renovables en la combinación energética hasta alcanzar el 45 % y ahorrar un 40 % en energía.
La Conferencia de París no es un encuentro de prueba sino para tomar decisiones. Será una etapa decisiva en la negociación del nuevo acuerdo mundial sobre el clima que entrará en vigor en 2020.
La Conferencia de París no es un fin en sí misma, sino el punto de partida de un proceso dinámico y evolutivo que permitirá a la comunidad internacional corregir la trayectoria para conseguir que las temperaturas suban menos de 2° C.
Un acuerdo ambicioso, universal y vinculante desde el punto de vista jurídico
El acuerdo de París debe:
- ser ambicioso, universal y vinculante desde el punto de vista jurídico para dar una respuesta a largo plazo que esté a la altura del desafío climático y del objetivo consistente en limitar el aumento de las temperaturas a menos de 2° C;
- ser sostenible y dinámico, de manera que pueda guiar y reforzar la acción contra el cambio climático más allá de las primeras contribuciones presentadas por los Estados, partiendo concretamente de un objetivo a largo plazo en materia de mitigación del cambio;
- ser diferenciado para que se tengan en cuenta, de manera evolutiva, las necesidades y capacidades de cada país y también sus circunstancias nacionales, y garantizándoles los medios necesarios para la puesta en práctica de sus compromisos;
- permitir un tratamiento equilibrado de la mitigación y adaptación para facilitar la resiliencia de los países más vulnerables al impacto del cambio climático, favorecer las trayectorias de desarrollo sostenible de los países, hacer lo necesario a fin de que el incremento de las temperaturas sea inferior a 2° C y ayudar a cada país en la ejecución y consolidación de los planes de acción nacionales en materia de adaptación;
- tener el suficiente peso para dirigir a los agentes económicos las señales que permitan iniciar la transición hacia una economía hipocarbónica.
El componente financiero, piedra angular del acuerdo de París
Cada año hasta 2020 se tienen que transferir 100 000 millones de dólares a los países en desarrollo para ayudarlos a pagar las reducciones de las emisiones de gases de efecto invernadero y los proyectos destinados a proteger a las comunidades en situación de riesgo a causa de los efectos del cambio climático, como el aumento del nivel de mares y océanos, largos periodos de sequía y daños en los cultivos de productos alimenticios.
En el marco de la Conferencia de Lima de finales de 2014, el Fondo Verde para el Clima consiguió reunir 10 400 millones de dólares, cantidad que, en opinión del ponente, es insuficiente. Para restablecer la confianza de los países en desarrollo, la Unión Europea y los países industrializados deben ser claros y precisos en lo que se refiere a los medios que prevén desplegar para reunir los 100 000 millones de euros de la ayuda anunciada en la Conferencia de Copenhague de 2009.
Es de lamentar que en la comunicación de la Comisión Europea de 25 de febrero de 2015 se aborde de una forma vaga la cuestión de la movilización de los medios de financiación. Sin embargo, la piedra angular del acuerdo de París será la aportación de nuevos fondos.
Para responder a los compromisos asumidos en el marco de la COP 21 hay que inventar, examinar y elaborar mecanismos de financiación innovadores. A tal fin es necesario:
- fijar un precio correcto para el carbono en todas las grandes economías del planeta con objeto de desarrollar soluciones favorables para el clima;
- incitar a todos los agentes financieros a reorientar sus inversiones en la escala necesaria para financiar una auténtica transición hacia economías que demuestren resiliencia y sean hipocarbónicas;
- contar con garantías públicas específicas en favor de las inversiones ecológicas;
- utilizar el Plan Juncker en Europa a través del Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas;
- disponer de una hoja de ruta ambiciosa con los compromisos de los bancos públicos y multilaterales en favor de la financiación de la transición ecológica;
- prever etiquetados y ventajas fiscales para los fondos de inversión ecológicos y las emisiones de obligaciones ecológicas;
- establecer una tasa para las transacciones financieras y asignar una parte de lo que se obtenga con ella a inversiones ecológicas.
El sector financiero desempeñará un papel esencial en el marco del acuerdo al que se quiere llegar antes de la conferencia de París. A ese respecto procede preparar un «paquete finanzas» que resulte verosímil tanto para los países desarrollados como para los países en desarrollo, con vistas a intensificar los esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse a los efectos del cambio climático.
Una política interna de la Unión Europea ejemplar en el ámbito del clima
Si bien el ponente defiende unos objetivos más ambiciosos, también acoge positivamente la presentación por la Unión Europea de su contribución determinada a nivel nacional antes del plazo indicativo de marzo de 2015 fijado mediante la decisión de Varsovia. Dicha contribución ha tenido un impacto y un efecto de arrastre significativo respecto de los socios internacionales y debe prolongarse mediante la adopción de medidas concretas que permitan llevar a cabo la transición hacia una economía hipocarbónica dentro de la Unión.
En cuanto hayan finalizado los trabajos sobre la reserva de estabilidad, la Comisión Europea ha de iniciar la revisión de la Directiva relativa al mercado europeo del carbono y además preparar los trabajos relativos a la distribución de los esfuerzos entre los Estados miembros.
La Unión Europea debe concluir cuanto antes su proceso de ratificación de la enmienda de Doha al Protocolo de Kyoto y animar a las demás Partes a ratificarlo también para que entre en vigor rápidamente.
Para que la Unión Europea goce de credibilidad en las negociaciones es determinante que asuma unos compromisos ambiciosos. La Unión debe aplicar una política ambiciosa y eficaz con vistas a la transición energética para 2050, movilizando no solo los instrumentos de la política relativa al clima y a la energía sino también a otros ámbitos como los transportes, la investigación y la innovación, el comercio o la cooperación al desarrollo.
Una política exterior de la Unión Europea eficaz para desarrollar un efecto de arrastre
La Unión Europea debe movilizarse intensamente en todos los encuentros internacionales previstos para 2015 en la perspectiva de la COP 21 y respecto a todos los agentes.
La contribución de la Unión Europea debe servir de inspiración para las demás Partes en cuanto a claridad, transparencia y ambición. El éxito de la Unión Europea en la reducción de sus emisiones en un 19 % entre 1990 y 2012 al tiempo que su PIB aumentó en un 45 %, así como la disminución continuada de su parte en las emisiones mundiales, demuestran la compatibilidad de la mitigación con el desarrollo económico.
La Unión Europea debe seguir adelante con sus esfuerzos diplomáticos e intensificarlos para entender mejor las posiciones de los países socios, animarlos a adoptar políticas ambiciosas de lucha contra el cambio climático y establecer alianzas en favor de esa ambición.
El ponente toma nota de la intención de la Comisión Europea de organizar junto con Marruecos, en otoño de 2015, una conferencia sobre la «brecha» en materia de ambición, es decir, el desfase existente entre los compromisos de las Partes y el objetivo consistente en limitar el calentamiento del planeta a menos de 2° C. No obstante, pide a la Comisión que garantice que el primer objetivo de ese encuentro será progresar hacia la conclusión de un acuerdo antes de la Conferencia de París. Desde esa perspectiva, en ese encuentro se deberá fomentar una actitud positiva respecto de la ambición y permitir a las Partes mantener un intercambio constructivo orientado a la acción.
El ponente pide que se intensifiquen rápidamente las conversaciones dentro de la UE para elaborar una posición común, particularmente sobre los diferentes puntos clave de la negociación internacional, como la financiación y el fortalecimiento de las capacidades y de la transferencia de tecnologías.
La credibilidad de los compromisos asumidos por las Partes del acuerdo de París dependerá también de los esfuerzos que desplieguen los agentes no estatales, como las ciudades, las regiones, la industria o los inversores. La Conferencia de París debe dar una señal clara a esos agentes para incitarlos a actuar, por ejemplo reconociendo en el ámbito internacional sus esfuerzos. La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), la Organización Marítima Internacional (OMI) y las Partes del Protocolo de Montreal también deben actuar para regular las emisiones que genera el transporte internacional, así como la producción y el consumo de gases fluorados antes de finales de 2016.
La Unión Europea debe ser el portavoz de la ambición en las negociaciones. El ponente considera que sería perjudicial para la credibilidad de la Unión validar un acuerdo claramente insuficiente para limitar el cambio climático. La Unión debe rechazar todo compromiso inadecuado mostrando al tiempo la flexibilidad necesaria para llegar a un consenso.
El Parlamento Europeo sigue siendo un agente imprescindible en el marco de una política europea ambiciosa en materia de lucha contra el cambio climático. A modo de conclusión, el ponente desea recordar que el Parlamento Europeo deberá dar su acuerdo a la ratificación por la Unión Europea del acuerdo jurídicamente vinculante que se derive de la Conferencia de parís. Por consiguiente, el Parlamento Europeo deberá participar plenamente en las reuniones de coordinación durante la Conferencia de París.
OPINIÓN de la Comisión de Industria, Investigación y Energía (*)
Ponente de opinión (*): Seán Kelly
1. Acoge con satisfacción el liderazgo de la UE en materia de mitigación del cambio climático y adaptación a este, incluida la creación de conocimientos, capacidades, empleo y crecimiento que este trae aparejado; señala la imperiosa necesidad de que en París se concluya un acuerdo mundial ambicioso y jurídicamente vinculante, que asuma el firme compromiso de mantenerse dentro de los 2 ºC aconsejados por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), y subraya que para que la UE conserve el liderazgo en este ámbito es necesario el pleno compromiso de todas las Partes para con el acuerdo, si se quiere que este sea un medio eficaz para evitar el cambio climático; insiste en que se lleven a cabo evaluaciones de los resultados periódicas y transparentes —también sobre las contribuciones previstas determinadas a nivel nacional (CPDN)—, sobre la base de la tecnología y los datos científicos más actualizados y de conformidad con el Séptimo Programa Medioambiental(13);
2. Señala que la UE avanza ahora por buen camino para lograr los objetivos fijados para 2020 en materia de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y energías renovables, y que se han introducido mejoras importantes en el uso de la intensidad de la energía gracias a edificios, productos, procesos industriales y vehículos más eficientes, al tiempo que la economía europea ha crecido un 45 % desde 1990; subraya que los objetivos 20/20/20 para las emisiones de gases de efecto invernadero, las energías renovables y el ahorro energético han desempeñado un papel esencial para impulsar este avance y lograr la creación de más de 4,2 millones de empleos en distintas industrias ecológicas(14), con un crecimiento continuo durante la crisis económica;
3. Subraya la importancia de que se alcance un acuerdo mundial eficaz y vinculante en la Conferencia de París y señala que seguir careciendo de tal acuerdo pondrá aún más en peligro la competitividad de la economía de la UE y la expondrá al riesgo de fuga de carbono;
4. Acoge con satisfacción el compromiso de los dirigentes del G-7 relativo a la descarbonización de la economía mundial en el transcurso de este siglo y a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en un porcentaje situado en lo alto de la horquilla del 40 % al 70 % de aquí a 2050, tomando como base los niveles de 2010;
5. Subraya la necesidad de fortalecer la coordinación y gestión de los riesgos climáticos a escala de la UE y de crear una estrategia de adaptación clara de la UE; recomienda la aplicación de objetivos ambiciosos y vinculantes para las emisiones de CO2 y las energías renovables, tanto a nivel nacional como de la UE, a fin de permitir y garantizar la transición a una economía sostenible y segura;
6. Subraya que el artículo 191, apartado 2, del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea establece que la política de la Unión se basará en el principio de quien contamina paga; destaca, no obstante, que en caso de que otras economías importantes no asuman compromisos comparables en materia de reducción de los gases de efecto invernadero, se mantendrán y, en su caso, reforzarán las disposiciones relativas a la fuga del carbono, destinadas en particular a aquellos sectores con una gran intensidad comercial en los que los costes de carbono representan una parte importante de la producción; considera, sin embargo, que será necesario encontrar una solución a más largo plazo en la próxima revisión del RCDE UE o estableciendo un sistema de ajuste del carbono en las fronteras; considera fundamental que en las industrias europeas esenciales, incluidas las de alto consumo de energía y las del sector agroalimentario y agroempresarial de carácter sostenible, se evite la fuga de carbono; reconoce la necesidad de reducir la dependencia de los combustibles fósiles en la producción de alimentos;
7. Subraya que el acuerdo debería tener en cuenta el objetivo mundial paralelo de velar por la seguridad alimentaria;
8. Subraya que cuanto más se demore la adopción de medidas, mayor será el coste de la mitigación del cambio climático y de la adaptación al mismo, y menores las opciones tecnológicas disponibles; considera que adoptar medidas tempranas tendrá un impacto positivo en la competitividad a largo plazo de las industrias y los productores de energía europeos;
9. Alienta a la Comisión a que, a fin de mantener unas condiciones equitativas para la industria y el sector de la energía de la UE, fomente los vínculos entre el RCDE UE —ya sea antes o después de una reforma global y estructural posterior a 2020 que mejorará sus resultados— y otros regímenes de comercio de derechos de emisión, con miras a crear un futuro mercado mundial de comercio de derechos de emisión a fin de reducir de forma significativa y rentable las emisiones e incrementar la competitividad industrial; pide a la Comisión, no obstante, que establezca salvaguardias para garantizar que los vínculos entre el RCDE UE y otros regímenes de comercio de derechos de emisión no socaven los objetivos de la UE en materia de clima ni el alcance del RCDE UE; acoge con satisfacción en este sentido el desarrollo de regímenes de comercio de derechos de emisión a nivel mundial y otros mecanismos de fijación de precios, entre ellos 17 regímenes que están en funcionamiento en cuatro continentes y que representan el 40 % del PIB mundial, lo que ayudará a reducir el riesgo de fuga de carbono; destaca que, al reducir los costes para las empresas y equilibrar las condiciones de competencia, un régimen de comercio de derechos de emisión a nivel mundial podría ser un medio para reforzar los objetivos mundiales en el ámbito climático;
10. Pide a la Comisión que, a fin de mantener una competitividad leal en el mercado de la UE, aplique a los productos de alto consumo energético importados de terceros países un suplemento para compensar los costes adicionales en que incurren los fabricantes de la UE debido a las tasas por emisiones de CO2;
11. Hace hincapié en la necesidad de garantizar a largo plazo la estabilidad de los precios de los derechos de emisión y un entorno regulador previsible, que oriente las inversiones hacia medidas destinadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y promueva la transición hacia una economía hipocarbónica;
12. Insiste en que se eliminen progresivamente en todo el mundo las subvenciones perjudiciales para el medio ambiente, incluidas las subvenciones a los combustibles fósiles, que distorsionan la competencia y el mercado interior de la energía, desincentivan la cooperación internacional y entorpecen la innovación; pide que se integren como parte del acuerdo una serie de medidas concretas, como un calendario para la eliminación progresiva de esas subvenciones a escala mundial; señala asimismo que es necesario apoyar y alentar la inversión en empresas que adopten un enfoque positivo respecto de las reducciones de gases de efecto invernadero, y reconoce así que, si se utilizan correctamente, las subvenciones pueden contribuir al desarrollo de una economía sostenible;
Apoyar el desarrollo y la implantación de tecnologías relacionadas con el clima
13. Destaca la importancia de evaluar la posibilidad de que las economías hagan un uso menos intensivo del carbono, disminuyendo para ello su dependencia de los combustibles fósiles; considera que dicha evaluación deberá basarse en estudios técnicos y científicos, y tener el mismo horizonte temporal que los objetivos de reducción establecidos; reitera que la UE debe dar ejemplo en este ámbito, ya sea a través de iniciativas propias o promoviendo la cooperación con sus socios internacionales;
14. Hace hincapié en las graves consecuencias negativas —a menudo irreversibles— que entraña la inacción, dado que el cambio climático afecta a todas las regiones del mundo de un modo que, aun siendo distinto, resulta siempre sumamente perjudicial, lo que da lugar a flujos migratorios y a la pérdida de vidas, así como a pérdidas económicas, ecológicas y sociales; destaca la importancia de los datos científicos como motor de las decisiones políticas a largo plazo y hace hincapié en que el grado de ambición debería basarse en recomendaciones científicas sólidas; subraya que un impulso político y financiero concertado a nivel mundial en actividades de investigación, desarrollo e innovación en tecnologías de energías limpias y renovables y en eficiencia energética es fundamental para cumplir nuestros objetivos en materia de clima y facilitar el crecimiento en los sectores de la economía verde de la UE, aumentando el número de trabajadores cualificados activos en el sector y fomentando el conocimiento y las mejores prácticas, sin dejar de garantizar una reconversión justa de la mano de obra que cree puestos de trabajo de calidad; subraya la necesidad de fortalecer la coordinación y gestión de los riesgos climáticos a escala mundial y de la UE y de crear una estrategia de adaptación clara, así como la importancia de ayudar a evitar que se cree una burbuja de carbono o que esta siga creciendo;
15. Subraya que la UE debe redoblar sus esfuerzos en materia de transferencias de tecnología para los países menos desarrollados, al tiempo que respeta los derechos de propiedad intelectual existentes;
16. Señala que hay distintas maneras de fomentar la innovación en una economía basada en el mercado; pide a la Comisión que evalúe los distintos mecanismos para premiar a las empresas vanguardistas que se distinguen por su capacidad de generar innovación y de transferir y desplegar tecnologías a escala global;
17. Considera que una mayor implantación de tecnologías de energía limpia allí donde su impacto sea mayor depende de la creación y el mantenimiento de una sólida capacidad innovadora tanto en los países desarrollados como en los emergentes;
18. Señala que las reducciones necesarias de las emisiones están condicionadas por el mayor desarrollo e implantación de tecnologías de baja emisión de carbono;
19. Reconoce que crear una capacidad tecnológica exige mecanismos de financiación eficaces; subraya la necesidad de financiar acciones contra el cambio climático en los países en desarrollo y reitera el llamamiento de la Comisión en pro de compromisos concretos para que los países más pobres y vulnerables reciban un apoyo prioritario en virtud del Fondo Verde para el Clima; apoya además medidas para la movilización conjunta de recursos procedentes de distintas fuentes: públicas y privadas, bilaterales y multilaterales; pide a la Comisión que evalúe la posibilidad de reservar una serie de derechos de emisión del RCDE UE para apoyar económicamente a los países menos desarrollados a fin de financiar las medidas de mitigación del cambio climático y adaptación al mismo;
20. Solicita que se reconozca y apoye plenamente el papel desempeñado por el Centro y la Red de Tecnología Climática (CTCN) y del Comité Ejecutivo de Tecnología como facilitadores del desarrollo tecnológico para la mitigación y adaptación al cambio climático;
Investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación, incluida la política espacial
21. Subraya que estimular la innovación de los modelos tecnológicos y empresariales puede impulsar tanto el crecimiento económico como la reducción de emisiones; señala que la tecnología no avanzará de forma automática hacia una economía hipocarbónica, sino que serán necesarias señales políticas claras, como la reducción de los obstáculos jurídicos y del mercado a los que se enfrentan los nuevos modelos tecnológicos y empresariales, e inversiones públicas bien orientadas; alienta a los Estados miembros a aumentar las inversiones en investigación y desarrollo públicos en el sector de la energía para contribuir a crear una nueva ola de tecnologías eficientes en términos de recursos y con bajas emisiones de carbono;
22. Reconoce la importancia de la investigación y la innovación en la lucha contra el cambio climático y solicita a las Partes que no escatimen esfuerzos para apoyar a los investigadores y fomentar aquellas nuevas tecnologías que puedan contribuir a la consecución de los objetivos de reducción que puedan ser fijados, así como a las acciones de mitigación y de adaptación al cambio climático;
23. Anima a la Comisión a aprovechar mejor el hecho de que Horizonte 2020 esté completamente abierto a la participación de terceros países, en particular en los ámbitos de la energía y el cambio climático;
24. Considera que la política espacial de la UE y las inversiones en ella, como el lanzamiento de satélites que desempeñan un papel importante en el control de los accidentes industriales, la deforestación, desertificación, etc., junto con la colaboración con socios de terceros países, pueden ser esenciales para supervisar y abordar los efectos del cambio climáticos en todo el mundo;
25. Subraya que la UE no debe escatimar esfuerzos en París para alentar a las Partes a adoptar un enfoque holístico, que combine la reducción de las emisiones con un nuevo modelo energético basado en la eficiencia energética y en las energías renovables;
26. Pone de relieve el gran potencial existente para reducir las emisiones a través de una mayor eficiencia energética y el desarrollo de energías limpias; considera que maximizar la eficiencia del uso de la energía en todo el mundo es el primer paso hacia la reducción de las emisiones energéticas, al tiempo que se contribuye al reto de mitigar la pobreza energética;
27. Pide una participación inclusiva de las comunidades locales afectadas por los procesos y proyectos relacionados con la mitigación del cambio climático y la adaptación a este; subraya la importancia de descentralizar la producción de la energía, en particular favoreciendo las cooperativas locales, los proyectos ciudadanos en el ámbito de las energías renovables y las actividades destinadas a estimular la autoproducción y el autoconsumo, para fomentar así la transición de un sistema económico basado en los combustibles fósiles a otro basado en las energías renovables;
28. Subraya el importante potencial para mitigar las emisiones de carbono que tienen los bosques resistentes al cambio climático gracias a su mejor capacidad para retener, almacenar y sustituir el CO2; destaca asimismo el potencial de los productos biológicos y derivados de la madera y, en particular, de un sector bioenergético sostenible, así como la importancia de los bosques y otros usos de la tierra para mantener e incrementar la capacidad de retención y almacenamiento del carbono; señala que, combinada con la tecnología de captura y almacenamiento de carbono (CAC), el uso de la biomasa como combustible para la generación de energía podría traer consigo una reducción significativa de las emisiones de carbono; pide que se reconozcan e incentiven las materias primas renovables, como las procedentes de la agricultura, los pastizales y la silvicultura, dada su capacidad para reducir las emisiones y contribuir al crecimiento verde y la descarbonización de la economía; señala que las emisiones mundiales totales de carbono procedentes de los bosques se redujeron en más de un 25 % entre 2001 y 2015, debido principalmente a la desaceleración de las tasas de deforestación globales, y pide por consiguiente a la UE que aumente la financiación internacional para reducir la deforestación en los países en desarrollo; señala la necesidad de establecer un marco de contabilización sencillo, transparente y coherente para las emisiones y absorciones que se dan en los sectores relacionados con el uso de la tierra, el cambio de uso de la tierra y la silvicultura (UTCUTS);
29. Recuerda que el transporte es el segundo sector con mayores emisiones de gases de efecto invernadero después del energético; insiste en la necesidad de introducir una serie de políticas destinadas a reducir las emisiones en este sector y en la necesidad de iniciativas de la UE más ambiciosas para desarrollar e implantar infraestructuras de combustibles alternativos, a fin de incentivar aún más la producción y el uso de biocombustibles avanzados y para acelerar la electrificación del transporte;
30. Pone de relieve la importancia de la inversión en infraestructuras desarrollada con los Estados miembros para facilitar el libre comercio transfronterizo de energía;
31. Acoge con satisfacción los esfuerzos realizados en pro de la cooperación entre la UE y el Departamento de Energía de los Estados Unidos, en particular sobre la investigación de tecnología contra el cambio climático; considera que hay mucho potencial para reforzar la cooperación en materia de investigación entre la UE y otras economías importantes; subraya que los resultados de la investigación realizada con financiación pública deben estar disponibles de forma gratuita;
32. Insiste en que la Comisión Europea utilice el Pacto entre Alcaldes para informar de su posición negociadora, dado que las ciudades, regiones y comunidades locales serán agentes fundamentales a la hora de garantizar que la legislación y las medidas de acción contra el cambio climático se apliquen efectivamente a nivel local;
33. Señala que la bioeconomía tiene el potencial de contribuir de manera sustancial a la reindustrialización y creación de nuevos puestos de trabajo en la UE y el resto del mundo;
34. Señala que el acuerdo debería tener en cuenta el potencial del sector UTCUTS para contribuir a alcanzar el objetivo de la UE de reducir en al menos un 40 % las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 en comparación con los niveles de 1990;
35. Pide al Gobierno francés que, como muestra de buena voluntad, entable negociaciones serias con el Parlamento Europeo para avanzar en el proyecto de sede única, a fin de reducir la gran cantidad de emisiones de CO2 que se derivan del hecho de que el Parlamento Europeo tenga sede tanto en Bruselas como en Estrasburgo(15);
36. Aplaude el compromiso de los Estados Unidos y de China de asumir un mayor protagonismo en asuntos climáticos a escala mundial; confía en que estas señales faciliten que la Conferencia de París tenga un desenlace positivo y, con esto en mente, insta a ambos países a garantizar que su compromiso se plasme en medidas concretas; señala los beneficios medioambientales, sociales y económicos que los compromisos sólidos a nivel mundial generan para la competitividad de la industria de la UE, y considera que la Unión debería desempeñar un papel más importante a la hora de promover la transición hacia un sistema mundial de compromisos y estrategias contra el cambio climático; destaca que estos compromisos, que crean verdadero valor a largo plazo para todos los ciudadanos, ayudan a reforzar las relaciones internacionales orientadas hacia una paz duradera, la solidaridad y la sostenibilidad; lamenta que algunos países desarrollados sigan aumentando sus emisiones per cápita;
37. Recuerda a las Partes y a las Naciones Unidas que la acción individual es tan importante como la acción de los Gobiernos y las instituciones; pide por ello que, mediante campañas y acciones de información y concienciación, se ponga más empeño en educar y sensibilizar a la población sobre los pequeños y grandes gestos que están en su mano para ayudar a luchar contra el cambio climático en los países desarrollados y en los países en desarrollo.
Ponente de opinión: Dubravka Šuica
La Comisión de Asuntos Exteriores pide a la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, competente para el fondo, que incorpore las siguientes sugerencias en la propuesta de Resolución que apruebe:
1. Hace hincapié en que, de conformidad con el artículo 3, apartado 5, del Tratado de la Unión Europea, el objetivo de la UE en sus relaciones con el resto del mundo consiste en contribuir a la solidaridad y al desarrollo sostenible del planeta, así como al estricto respeto y al desarrollo del Derecho internacional; señala que, en virtud del artículo 191, apartado 1, del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, la política de la UE en el ámbito del medio ambiente fomentará medidas a escala internacional destinadas a luchar contra el cambio climático;
2. Reconoce la extrema importancia de un sistema climático estable para la seguridad alimentaria, la producción de energía, el agua y el saneamiento, las infraestructuras y la conservación de la biodiversidad y de los ecosistemas terrestres y marinos, así como para la paz y la prosperidad en el mundo; reconoce asimismo el peligro de que no se tomen medidas de mitigación del cambio climático y subraya la urgencia de llegar a un acuerdo en la 21ª Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que se celebrará en París (Conferencia de París sobre el Clima);
3. Reconoce la importancia de luchar contra el cambio climático y las posibles amenazas que este supone para la estabilidad y la seguridad, así como la importancia de la diplomacia en relación con el clima, de cara a la Conferencia de París sobre el Clima; pide al Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) que intensifique la diplomacia en relación con los objetivos de la política climática con vistas a obtener apoyo de cara al logro de un acuerdo global, ambicioso, transparente, dinámico y jurídicamente vinculante para limitar el calentamiento de la Tierra a 2°C; subraya, de conformidad con las obligaciones internacionales en materia de clima y los principios de la CMNUCC, la importancia de la UE como actor de relieve en la diplomacia sobre el clima y hace hincapié en la necesidad de hablar con una sola voz; pide, en este contexto, que se intensifique el diálogo intraeuropeo para poder alcanzar una posición común, en particular respecto de los puntos clave de las negociaciones; pide a los Estados miembros que coordinen sus posiciones con las de la UE en este ámbito; destaca que la UE y sus Estados miembros poseen una enorme capacidad en materia de política exterior y deben dar muestras de liderazgo en la diplomacia sobre el clima, así como movilizar esta red para encontrar un terreno común de entendimiento sobre los principales puntos que se acordarán en París, en particular la mitigación del cambio climático y la adaptación al mismo, las cuestiones relacionadas con la financiación, el desarrollo y la transferencia de tecnología, la transparencia de las medidas y del apoyo y la creación de capacidades; pide a las partes interesadas en los aspectos medioambientales de las negociaciones comerciales de la UE, en particular de las actuales negociaciones de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (ATCI), que tengan en cuenta las conclusiones de la Conferencia de París sobre el Clima;
4. Hace hincapié en que la diplomacia en el ámbito del clima forma parte del enfoque global de la acción exterior de la UE; reconoce que el cambio climático afectará a cada país con distinta intensidad de manera que los países menos desarrollados resultarán más perjudicados debido a su falta de recursos a la hora de mitigar los efectos del cambio climático y adaptarse al mismo; reconoce asimismo que la transformación del Ártico supone una consecuencia de primer orden del cambio climático que repercute en la seguridad de la UE; pide que se aplique una política de prevención en relación con el cambio climático y que se mantenga un debate sobre una estrategia prospectiva de la UE que aborde las consecuencias políticas y estratégicas de la inestabilidad geopolítica debida al clima, de manera que la UE pueda responder a los conflictos existentes en torno a los recursos reforzando la cooperación con los países más afectados por los efectos del cambio climático;
5. Considera que el Parlamento debe utilizar su función y su influencia en las redes parlamentarias internacionales para intensificar los esfuerzos destinados a obtener un acuerdo internacional ambicioso y jurídicamente vinculante en París;
6. Acoge con satisfacción el plan de acción para la diplomacia climática, que establece que el SEAE, la Comisión y los Estados miembros deben aplicar juntos un plan estratégico, coherente y cohesivo para la diplomacia en materia de clima durante 2015; destaca que, en las conclusiones de las reuniones del Consejo de Asuntos Exteriores de julio de 2011 y junio de 2013, se aprobaron los documentos conjuntos no oficiales del SEAE y la Comisión, que determinaban las tres líneas de acción para la diplomacia en el ámbito del clima, y que el plan de acción debe formar parte integral de esta estrategia; pone de relieve el papel crucial que el SEAE puede desempeñar en la propagación de los puntos de vista de la UE antes y durante la Conferencia de París sobre el Clima, así como en la generación de un entendimiento mutuo entre todas las partes interesadas sobre cómo recabar apoyo internacional en favor de un desarrollo resistente al cambio climático;
7. Subraya la importancia del diálogo entre la UE y los Parlamentos nacionales, las entidades locales, la sociedad civil, el sector privado y los medios de comunicación, tanto dentro como fuera de la UE, ya que todos ellos desempeñan un papel cada vez más determinante en el debate sobre el clima; considera que este diálogo contribuirá al logro de un acuerdo transparente e inclusivo;
8. Hace hincapié en que el plan de acción debe incluir unos objetivos claramente definidos, así como estrategias para alcanzar dichos objetivos;
9. Subraya la importancia de que los derechos humanos sigan ocupando un lugar central en la acción por el clima y pide que la Comisión y los Estados miembros velen por que el acuerdo de París reconozca que el respeto, la protección y el fomento de los derechos humanos, en particular la igualdad de género, una participación plena y equitativa de las mujeres y la promoción activa de una reconversión justa de la mano de obra, que cree empleos dignos y trabajos de calidad para todos, constituyen un prerrequisito para una acción por el clima eficaz a escala mundial;
10. Observa que las partes de la CMNUCC decidieron en la COP18 (Decisión 23/CP.18) adoptar un objetivo en materia de equilibrio de género en los órganos establecidos en virtud de la CMNUCC y del Protocolo de Kioto a fin de aumentar la participación de las mujeres y de contar con una política sobre el cambio climático más eficaz que tenga en cuenta la necesidades de las mujeres y los hombres por igual, así como hacer un seguimiento de los avances realizados con respecto al objetivo de equilibrio de género en la promoción de una política climática sensible a las cuestiones de género;
11. Pide a la vicepresidenta de la Comisión / alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad que defina prioridades estratégicas para la política exterior en materia de clima en el marco de los objetivos generales de política exterior y que vele por que las delegaciones de la UE presten mayor atención a las políticas climáticas y a la supervisión de los esfuerzos que realizan los distintos países para mitigar los efectos del cambio climático o adaptarse al mismo, así como a la prestación de ayuda en términos de creación de capacidades, y por que dispongan de los medios necesarios para actuar en el ámbito de la supervisión del clima; pide asimismo a la UE que refuerce su cooperación sobre cuestiones climáticas con los países vecinos y candidatos y que les inste a que armonicen sus políticas con los objetivos climáticos de la UE; invita a los Estados miembros y al SEAE a que creen puntos de contacto centrados en el cambio climático en las delegaciones de la UE y embajadas de los Estados miembros;
12. Recuerda que se prevé que el cambio climático provoque cambios significativos en los patrones de migración en todo el mundo en desarrollo; pide a la UE que apoye a las comunidades de los países en desarrollo, en particular en los países menos desarrollados, en su labor de adaptación al cambio climático y en el refuerzo de su capacidad de resistencia ante los riesgos medioambientales;
13. Destaca que el cambio climático debe ser uno de los elementos de la política de desarrollo y que ha de tenerse en cuenta en la planificación del presupuesto de la política de ayuda humanitaria y de desarrollo.
sobre «Hacia un nuevo acuerdo internacional sobre el clima en París»
1. Destaca que el quinto y último Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ha puesto en evidencia que el calentamiento de nuestro sistema climático es inequívoco y que la actividad humana es la causa predominante del cambio climático observado desde mediados del siglo XX; subraya que el cambio climático supone una seria amenaza para los países en desarrollo, y es especialmente grave para los países menos adelantados (PMA) y los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID); señala que las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en los países más vulnerables son insignificantes y que, por lo tanto, no son ellos los responsables de la situación a la que se enfrentan; pide que en el acuerdo de París se haga mayor hincapié en proporcionar apoyo, tanto mediante ayuda financiera como mediante transferencias de tecnología, para establecer medidas de adaptación y mitigación en los PMA y los PEID, orientadas a la erradicación de la pobreza, la reducción de la desigualdad y la sostenibilidad;
2. Insiste en que el cambio climático supondrá un obstáculo para conseguir los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) y que si no se consigue mantener el calentamiento global por debajo de 2 ºC, como se acordó en la Conferencia de Copenhague sobre el cambio climático, correrán peligro los avances en materia de desarrollo, teniendo en cuenta que un calentamiento de 2 ºC provocaría no obstante pérdidas y daños importantes en el medio ambiente y en algunas comunidades y podría amplificar las vulnerabilidades ya existentes y dar lugar a que se agraven las crisis humanitarias;
3. Señala el reciente informe del PNUMA sobre la brecha de adaptación, en el que se estima que, solo en África, e incluso dando por hecho que los esfuerzos internacionales mantendrán el calentamiento global por debajo de 2 ºC durante este siglo, el coste de adaptación al cambio climático ascenderá a 50 000 millones de dólares estadounidenses anuales hasta 2050; considera que, aunque se lleven a cabo todas las adaptaciones rentables, seguirán produciéndose daños «residuales» cuando la adaptación ya no sea posible; reconoce que estos daños residuales duplicarán los costes de adaptación durante el período 2030-2050;
4. Señala la relación entre las emisiones de GEI, el cambio climático y las condiciones meteorológicas excepcionales, por un lado, y la incidencia y la gravedad de las catástrofes naturales, la degradación del suelo, las crisis alimentarias, el acceso cada vez más difícil al agua potable, los flujos migratorios a gran escala y los conflictos, por otra; observa que tales fenómenos tienen un impacto negativo en el esfuerzo global por alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible y tienen consecuencias más dramáticas para los grupos más pobres y más vulnerables;
5. Insiste en la necesidad de que se establezca en la CP 21 de París un sistema común de contabilidad de las emisiones de GEI para garantizar que la aplicación de las contribuciones nacionales sea transparente y cuantificable;
6. Destaca que, para reducir las emisiones de GEI en los países en desarrollo, es necesario establecer mecanismos que aumenten el uso de fuentes de energía renovables y mejoren la eficiencia energética y el uso de recursos industriales con una huella de carbono baja o nula;
7. Recalca la necesidad imperiosa de que se mejore la capacidad en términos de prevención, resiliencia, reducción del riesgo de desastres naturales y adaptación de los países en desarrollo; pide que estos desafíos tengan la máxima prioridad en el contexto de las políticas de infraestructuras, desarrollo urbano, agricultura e inversiones, e insta a que se desarrollen las tecnologías necesarias para luchar contra el cambio climático;
8. Observa con preocupación que, entre 2008 y 2013, 166 millones de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares a causa de inundaciones, huracanes, terremotos u otras catástrofes; llama la atención particularmente sobre el hecho de que los acontecimientos relacionados con el clima en partes de África podrían contribuir a una escalada en la crisis de los refugiados en el Mediterráneo; lamenta que el estatuto de «refugiado climático» todavía no se haya reconocido como tal y que deje una laguna jurídica que afecta a víctimas que no pueden acogerse al estatuto de refugiado;
9. Destaca la importancia de que se intensifiquen los esfuerzos en pro de la reconstrucción después de las catástrofes naturales y recuerda la necesidad de que se establezcan mecanismos proporcionales a las pérdidas y daños ocasionados por el cambio climático y las catástrofes naturales en los países en desarrollo;
10. Insiste en que los esfuerzos para hacer frente al cambio climático global deberían realizarse conjuntamente, tanto por parte de los países desarrollados como de los países en desarrollo, teniendo en cuenta el principio de la responsabilidad común pero diferenciada; apunta que la UE debe intensificar sus intentos de establecer un acuerdo internacional jurídicamente vinculante en el que participe el mayor número posible de países, incluidos los que más contaminan, y que garantice que se incrementan los esfuerzos de mitigación y adaptación; considera que fuentes de financiación innovadoras, como la tarificación de las emisiones de carbono del transporte internacional o la asignación de ingresos procedentes de un impuesto sobre las transacciones financieras, contribuirían a satisfacer las necesidades financieras crecientes de la acción por el clima a escala mundial;
11. Hace un llamamiento en favor de un esfuerzo centrado en evitar el acaparamiento de tierras, mediante la promoción de las salvaguardias adecuadas, ya que el cambio de uso de la tierra es responsable por sí solo de aproximadamente el 20 % de las emisiones anuales de dióxido de carbono y que las prácticas agrícolas no sostenibles contribuyen al cambio climático, ponen en peligro la seguridad alimentaria y contaminan el medio ambiente;
12. Insiste en que deberían realizarse mayores esfuerzos para hacer frente al cambio climático global y que deberían efectuarse conjuntamente, por parte de los países desarrollados y de los países en desarrollo, de acuerdo con el principio de la responsabilidad común pero diferenciada; destaca que estos esfuerzos no deberían pasar por alto los gases fluorados de efecto invernadero, ya que estos gases desempeñan un papel fundamental en el cambio climático mundial, e insiste en que en la conferencia de París debe alcanzarse un acuerdo jurídicamente vinculante y aplicable a todos los países; hace hincapié en la necesidad de que se encuentre financiación adecuada, estable y predecible para la lucha contra el cambio climático, así como un equilibrio adecuado entre adaptación y mitigación;
13. Destaca que, para reducir las emisiones de GEI en los países en desarrollo, es necesario establecer mecanismos que aumenten el uso de fuentes de energía alternativas y eficientes; anima a los países en desarrollo a invertir en la producción a pequeña escala de energía renovable, no dependiente de la red y descentralizada; aboga por un aumento del apoyo de la UE a este tipo de producción y de la eficiencia energética, así como por una pesca y una agricultura sostenibles que se centren en los pequeños agricultores, la diversificación de los cultivos, las prácticas agroforestales y agroecológicas, incluida la asistencia para la formación en las comunidades rurales; expresa su convencimiento de que actuar en todas estas áreas puede contribuir considerablemente a mitigar y adaptar el cambio climático, así como a reducir el riesgo de catástrofes naturales;
14. Afirma que luchar eficazmente contra el cambio climático debe ser una prioridad estratégica para la UE y los demás agentes del panorama internacional, y que esto requiere incorporar la acción por el clima en todas las políticas pertinentes y desarrollar coherencia en estas políticas; considera importante que la UE fomente vías de desarrollo hipocarbónicas en todos los ámbitos y sectores pertinentes, y pide a la UE que proponga patrones de producción y consumo sostenibles, por ejemplo, indicaciones sobre las medidas que prevé tomar la UE para reducir el consumo y desvincular la actividad económica del deterioro medioambiental; pide a la UE que asuma una posición de liderazgo en la conferencia de París y reclame medidas concretas para alcanzar el objetivo de los 2 ºC;
15. Llama la atención sobre la vital importancia de que se facilite financiación para la lucha contra el cambio climático en el contexto del acuerdo de París; reitera su llamamiento a los países de la UE y a los países desarrollados para que cumplan su compromiso de proporcionar financiación adicional para la lucha contra el cambio climático, proveniente de fuentes bilaterales y multilaterales tanto públicas como privadas, por un importe de 100 000 millones de dólares estadounidenses anuales hasta 2020; señala que, para cumplir el requisito de adicionalidad, la ayuda oficial al desarrollo (AOD) debería incrementarse al menos al mismo nivel que la financiación para la lucha contra el cambio climático; reconoce el papel de la financiación privada en este ámbito que, no obstante, no debería sustituir sino complementar la financiación pública, y toma nota de la necesidad de transparencia en la presentación de informes y la rendición de cuentas así como de salvaguardias sociales y medioambientales;
16. Apoya el uso de fuentes innovadoras de financiación para la lucha contra el cambio climático, así como los acuerdos de intercambio de cuotas de emisión; pide un compromiso colectivo en el marco del acuerdo de París, que vaya acompañado de calendarios, con objeto de eliminar gradualmente las subvenciones a los combustibles fósiles;
17. Pide a la UE y a los países desarrollados que incrementen la financiación destinada a la mitigación, la adaptación, el desarrollo y la transferencia tecnológicos y la creación de capacidades en los países en desarrollo; reitera su llamamiento a los países de la UE y los países desarrollados para que cumplan su compromiso colectivo de proporcionar financiación nueva y adicional para la lucha contra el cambio climático (proveniente de fuentes bilaterales y multilaterales tanto públicas como privadas) por un importe de 100 000 millones de dólares estadounidenses hasta 2020; pide para ello a la UE que aumente la ayuda financiera destinada a la acción por el clima en los países en desarrollo utilizando nuevas fuentes de financiación, como los ingresos procedentes de las subastas del régimen de comercio de derechos de emisión (RCDE), el impuesto sobre las transacciones financieras y otros impuestos sobre las emisiones procedentes de los combustibles fósiles provocadas por el transporte aéreo y marítimo internacional; señala que es necesaria una contabilidad independiente de la financiación para la lucha contra el cambio climático a fin de rastrear la adicionalidad de los compromisos financieros; señala asimismo que la apropiación por parte de los países y la integración de los objetivos climáticos en las estrategias nacionales de desarrollo son elementos fundamentales para un uso efectivo de la financiación para la lucha contra el cambio climático que está condicionado por la eficiencia energética y la utilización de las energías renovables; alienta a la UE a dotarse de los medios necesarios para desempeñar un papel de liderazgo en este contexto;
18. Apoya un objetivo de financiación para la mitigación y la adaptación globales, basado en planes de adaptación nacionales y regionales, para contribuir a colmar la brecha en materia de eficiencia y garantizar una estrategia de reducción de los riesgos de catástrofes naturales, tal como se establece en el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres;
19. Hace hincapié en que, de conformidad con el principio de coherencia de las políticas en materia de desarrollo, deben eliminarse los incentivos públicos para la producción de biocombustibles a base de cultivos (como el objetivo vinculante de la UE de utilizar un 10 % de energía renovable en el transporte o las subvenciones), ya que estas medidas podrían incentivar la deforestación, que ya es responsable del 20 % de las emisiones de GEI, otros cambios en el uso de la tierra y el acaparamiento de tierras, al mismo tiempo que podrían repercutir sobre el derecho a la alimentación en países terceros;
20. Considera importante garantizar que el Fondo Verde para el Clima actúe como una institución que dé prioridad a las necesidades de las personas afectadas por el cambio climático en los países en desarrollo, obrando estrictamente en interés público y comprometiéndose con empresas y financieros privados solo en la medida en que garanticen el respeto de normas elevadas en materia de medio ambiente y de derechos humanos y sociales, poniendo en práctica procesos sólidos y transparentes y prohibiendo los compromisos con los agentes del sector privado implicados en actividades elusivas, de evasión fiscal y de blanqueo de dinero, fraude y corrupción;
21. Pide a las principales economías desarrolladas que aprovechen sus infraestructuras avanzadas ya existentes para fomentar, mejorar y desarrollar un crecimiento sostenible, y que se comprometan a apoyar a los países en desarrollo para que creen sus propias capacidades con el fin de contribuir a garantizar que, en el futuro, se logre un crecimiento económico en todo el mundo sin ningún otro coste adicional para el medio ambiente;
22. Recalca la importancia del papel que deberían desempeñar la comunidad de desarrollo, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y su Comité de Asistencia para el Desarrollo (CAD), trabajando estrechamente con los interesados y las organizaciones pertinentes para evaluar y mitigar los peores efectos del cambio climático en los seres humanos, que se espera que sean complejos incluso con un nivel de calentamiento por debajo de los 2 ºC;
23. Reconoce las repercusiones de las fuentes de alimentos hipercarbónicas y las emisiones agrícolas derivadas, como el metano y el óxido nitroso, y propone que se tomen medidas para afrontarlas; pide asimismo que se tomen medidas contra la deforestación derivada del cambio de uso de la tierra para piensos y pastos con el fin de evitar emisiones asociadas a los mercados de fuentes de alimentos; pide que se tomen medidas para aumentar la sensibilización sobre las repercusiones climáticas de los métodos de producción de alimentos de gran impacto y para contribuir al cambio de comportamiento de las personas y de las empresas; solicita que se incorporen medidas adicionales, incluidas medidas para reducir el desperdicio de alimentos, en los planes de mitigación nacionales, especialmente en los países que presentan niveles de consumo superiores a la media.
Ponente de opinión: Bas Eickhout
La Comisión de Transportes y Turismo pide a la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, competente para el fondo, que incorpore las siguientes sugerencias en la propuesta de Resolución que apruebe:
1. Se felicita por la Comunicación de la Comisión y los objetivos de la contribución de la UE a la Conferencia sobre el Clima CP 21 que se celebrará en París en diciembre de 2015; subraya la necesidad de que tanto la Comisión como los Estados miembros mejoren la visibilidad del sector del transporte durante la Conferencia, en relación, entre otras cosas, con iniciativas como la Agenda de Soluciones, y que desempeñen un papel destacado en el logro de un acuerdo internacional vinculante y transparente que reconozca el papel de los agentes no estatales; invita a la Comisión a apoyar activamente las iniciativas en el ámbito de la movilidad urbana sostenible y el transporte público en el marco de la Conferencia;
2. Insta a la Comisión a que ofrezca su apoyo y sus conocimientos especializados a las partes de la Conferencia a la hora de definir sus contribuciones nacionales, a la vez que pone de relieve el rol que el sector del transporte ha de desempeñar en la adopción de estrategias globales de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero;
3. Constata que la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) se ha comprometido a desarrollar un mecanismo internacional basado en el mercado para reducir las emisiones de la aviación; lamenta, no obstante, la falta de progresos y ambición existente hasta la fecha; insiste en que son necesarias unas normas acordadas a escala mundial en el seno de la OACI y la Organización Marítima Internacional (OMI) para cumplir con los objetivos de emisión de CO2 para el tráfico aéreo y marítimo; pide, en consecuencia, a todas las partes que se comprometan a adoptar un instrumento y medidas eficaces y de carácter estructural que garanticen la reducción de las emisiones de CO2 en la aviación; pide a la OMI que intensifique las acciones para alcanzar un acuerdo que regule de manera eficaz las emisiones del transporte marítimo internacional y las reduzca, a más tardar para finales de 2016;
4. Pide que el Protocolo de París incluya objetivos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero para la aviación internacional y el transporte marítimo que sean coherentes con el presupuesto mundial de carbono, en consonancia con el objetivo de 2° C, y solicita a todas las partes, incluidos la Comisión y los Estados miembros, que en el Protocolo de París se comprometan con carácter prioritario a alcanzar unos objetivos de reducción de los gases de efecto invernadero cuantificados y de alcance mundial y que trabajen, en el seno de la OACI y la OMI, para llegar a un acuerdo antes de que finalice 2016 sobre un instrumento creíble que pueda contribuir a lograr las reducciones necesarias; destaca la importancia de tener en cuenta la situación específica de las regiones insulares y las regiones ultraperiféricas, con el fin de asegurar que el compromiso ambiental no afecte a la movilidad y la accesibilidad de estas regiones en particular;
5. Constata que, según el Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, el presupuesto mundial de carbono capaz de limitar el aumento de la temperatura a menos de 2 °C exige que las emisiones totales mundiales de CO2 entre 2011 y 2100 permanezcan por debajo de las 1 010 gigatoneladas;
6. Considera que, si no se presta una mayor atención a la reducción de las emisiones procedentes del sector del transporte, será imposible alcanzar los objetivos generales en materia de clima, ya que el transporte es el único sector en el que las emisiones de gases de efecto invernadero han seguido aumentando (en un 30 % durante los últimos 25 años); subraya que esto solo se podrá lograr mediante objetivos vinculantes de reducción de los gases de efecto invernadero, acompañados de la plena integración de las fuentes renovables de energía en el mercado, un enfoque tecnológicamente neutro sobre la descarbonización y una política de transportes e inversiones más integrada que incorpore políticas de transferencia modal junto con avances tecnológicos, así como mediante una reducción de la necesidad de transporte (por ejemplo, a través de una logística sostenible, una planificación urbana inteligente y una gestión de la movilidad integrada);
7. Señala que el 94 % del transporte –principalmente en los sectores del transporte por carretera, aéreo y marítimo– depende de los combustibles fósiles, por lo que se necesitan medidas urgentes para acelerar los avances que permitan alcanzar cuanto antes los objetivos establecidos por el Libro Blanco para 2030, en relación con los combustibles renovables, la electricidad y las alternativas hipocarbónicas; considera que la mejora de la eficiencia energética del transporte debe ser una de las principales prioridades de la política europea de transportes; destaca la necesidad de desarrollar en profundidad los canales de distribución de las nuevas fuentes de energía sostenibles y libres de emisiones para reforzar la ambiciosa transición hacia una energía más sostenible y disminuir la dependencia de los combustibles fósiles y las importaciones de energía;
8. Señala que más de la mitad de la población mundial vive actualmente en ciudades y el transporte urbano es una de las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero dentro del sector del transporte; insta, por consiguiente, a la Comisión y a los Estados miembros a que sensibilicen de manera activa a los ciudadanos sobre el papel de la movilidad urbana sostenible en el cumplimiento de los compromisos de reducción; subraya que el uso y la planificación responsables del suelo y las soluciones de transporte sostenibles en las zonas urbanas contribuyen de manera eficaz al objetivo de reducción de las emisiones de CO2; pide a la Comisión que adopte las medidas necesarias para fomentar enérgicamente el transporte público, las soluciones de movilidad compartida y las posibilidades de desplazamiento a pie y en bicicleta, especialmente en zonas densamente pobladas, y que presente propuestas de mejora de la normativa de la UE, en caso necesario, al objeto de promover la multimodalidad y los nuevos servicios de movilidad y logística;
9. Subraya que es necesaria una buena combinación energética en el sector del transporte, que puede lograrse a través del fomento de vehículos alternativos que funcionen con gas natural y biogás y de todas las políticas de refuerzo de los modos sostenibles de transporte, incluidas la electrificación y la utilización de sistemas de transporte inteligentes; destaca que es necesario privilegiar los ferrocarriles, los tranvías, los autobuses eléctricos, los coches eléctricos y las bicicletas eléctricas, incorporar la perspectiva del ciclo de vida completo y esforzarse por explotar plenamente las fuentes de energía renovables; anima enérgicamente a las autoridades locales responsables del transporte público y a los operadores de transporte a convertirse en pioneros de la introducción de flotas y tecnologías hipocarbónicas;
10. Hace hincapié en la necesidad de internalizar de forma gradual el impacto climático del transporte a través de un paquete exhaustivo de medidas para «lograr precios correctos» en este sector y establecer una competencia leal entre los modos de transporte; pide a la Comisión que vele por que aquellos proyectos del sector del transporte que tengan un impacto ambiental positivo cuenten con instrumentos financieros y fondos de inversión de la UE adecuados, incluidos los fondos destinados al ámbito del clima, sin exclusión de ningún modo de transporte y especialmente para fomentar el desarrollo de planes de movilidad urbana sostenible; pide, por tanto, una combinación de varios instrumentos, incluidas medidas destinadas a incorporar externalidades negativas y que pasen por la financiación de la investigación y el desarrollo y de proyectos de demostración a gran escala de tecnologías de transporte limpias y por la creación de incentivos para la adopción de estas tecnologías;
11. Señala que las estrategias de reducción del transporte tanto a corto como a largo plazo son esenciales si han de lograrse unos objetivos ambiciosos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero;
12. Señala que debe tenerse en cuenta el uso de recursos espaciales a la hora de poner en marcha medidas para mitigar y adaptarse al cambio climático, en especial mediante la supervisión y la vigilancia de las emisiones de gases de efecto invernadero; insta a la Comisión a que contribuya de manera activa a la implantación de un sistema de supervisión mundial para el CO2 y el CH4; pide a la Comisión que favorezca el desarrollo de un sistema europeo de medición de las emisiones de gases de efecto invernadero de manera autónoma e independiente, mediante el uso y la ampliación de las misiones del programa Copérnico;
13. Resalta que la UE ha de desempeñar su función de liderazgo de un modo responsable y reconoce que, si no se comparten en otras regiones del mundo sus ambiciones y objetivos, la competitividad de la UE puede verse mermada.
DO C 285 E de 21.10.2010, p. 1.
DO C 341 E de 16.12.2010, p. 25.
DO C 99 E de 3.4.2012, p.77.
DO C 153 E de 31.5.2013, p. 83.
Textos Aprobados, P7_TA(2012)0452.
Textos Aprobados, P7_TA(2013)0443.
Textos Aprobados, P8_TA(2014)0063.
DO C 67 E de 18.3.2010, p. 44.
DO C 251 E de 31.8.2013, p. 75.
Datos de Eurostat sobre el sector de bienes y servicios medioambientales citados en «Un marco estratégico en materia de clima y energía para el periodo 2020-2030» (COM(2014)0015).
«Vivir bien, respetando los límites de nuestro planeta» (COM(2012)0710).
El impacto total de CO2 resultante de la actividad en Estrasburgo es de al menos 18 884,5 toneladas anuales. La decisión de tener una única sede de actividades en Bruselas supondría un ahorro de casi 19 000 toneladas de CO2 todos los años, según un estudio sobre los costes medioambientales de la actividad del Parlamento Europeo en dos sedes, realizado por Eco-Logica Ltd. en septiembre de 2007.

References: Resolución 
 artículo 3
 artículo 191
 Resolución 
 artículo 191
 Resolución 
 artículo 3
 artículo 191
 Resolución