Source: http://asodegue.org/hia207.htm
Timestamp: 2019-02-17 04:53:58+00:00

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ACTA DE LA SÉPTIMA SESIÓN PLENARIA. SEGUNDA FASE
En Madrid, a trece mayo de mil novecientos sesenta y ocho, en el Salón de Embajadores del Ministerio de Asuntos Exteriores, tiene lugar la VII Sesión Plenaria de la II Fase de la Conferencia Constitucional de Guinea Ecuatorial, bajo la Presidencia del Vicepresidente de la misma, Excmo. Señor Don Ramón Sedó Gómez, Subsecretario de Política Exterior, con la asistencia de las Delegaciones del Gobierno español y de la Guinea Ecuatorial.
La Mesa queda constituida por el Excmo. Señor Don Ramón Sedó Gómez, el Excmo. Señor Don Gabriel Mañueco de Lecea, Director General de África y Próximo Oriente y el Excmo. Señor don Gabriel Cañadas Nouvilas, Secretario General del Consejo Superior de Asuntos Exteriores y de la Conferencia.
El Presidente de la Mesa abre la sesión a las diecinueve horas y veinte minutos y dice:
Se abre la sesión. Voy a dar lectura a un documento dirigido al Excmo. Señor Ministro de Asuntos Exteriores. Dice así:
"Excmo. Señor: Me complazco en participar a V.E. que en el día de hoy, de conformidad con el sistema de rotación anual de la Presidencia de la Asamblea General de Guinea Ecuatorial previsto por el artículo 14, 1, del Texto regulador del Régimen Autónomo, ha cesado en dicha Presidencia el Excmo. Señor Don Federico Ngomo Nandongo y he tomado posesión del indicado cargo en virtud de mi condición de Presidente de la Diputación Provincial de Fernando Póo.- Dios guarde a V.E. muchos años.- Madrid, 13 de mayo de 1968,- El Presidente, Enrique Gori Molubela".
Excmos. e Iltmos. Señores.
Supongo que es para una cuestión incidental.
He pedido la palabra como cuestión previa, antes de entrar en el orden del día, por la petición que más adelante haré. Y quiero a seguido precisar que mi intervención la hago por mi condición de Consejero Nacional del Movimiento, aclarando que la isla de Fernando Póo participa en esta Conferencia con una representación amplísima, formada por miembros de la Asam­blea Regional, Consejeros del Gobierno Autónomo, Consejero Nacional y Procuradores en Cortes, Unión Bubi, un líder Bubi, Unión Democrática de Fernando Póo, un representante del Grupo Étnico Fernandino, y otros miembros encuadrados dentro de los partidos políticos "MUNGE" y "MONALIGE" que, si bien revela el especial deseo de España de dar cabida y oír todas las opiniones, acaso resulte algo excesiva, porque no se le oculta a nadie que en estos momentos en que debe tenerse presente el refrán de que "la unión hace la fuerza", se observa una notable disparidad de criterios en nuestras intervenciones, reveladoras de una que podríamos llamar falta de madurez para el importante paso que vamos a dar.
Independientemente de mi condición de Consejero Nacional, agradezco profundamente el mandato que me otorgó el pueblo de Fernando Póo al incluirme en la lista de sus representantes para tomar parte en estas conversaciones; mandato que acepté muy gustosamente porque él representaba una continuidad a mis treinta y cinco años de servicios a mi país y a España; pero he de confesar que, tal como la Conferencia va desarrollándose, más parece que mis servicios son más ineficaces que constructivos, y al decirlo no trato de llenar una rúbrica obligada en todo exordio cortés, sino que, por el contrario, responde a una realidad íntima del estado de ánimo en que en estos momentos me encuentro.
Decía yo a mis connaturales durante la I Fase de nuestra autonomía, que España es un pueblo de hidalgos que siempre hacía honor a lo que promete; hoy, los que vivimos, podemos atestiguar esta gran verdad y rechazar como falsa la idea de que la autonomía era una pancarta que España enarbolaba con otros fines distintos a los perseguidos: colocarnos en condiciones de alcanzar la independencia en las mejores condiciones de preparación posibles. Porque, y decirlo no creo sea una opinión aventurada, la evolución que está experimentando toda África yo no dudé de que llegaría a nuestra Guinea Ecuatorial.
Esta evolución puede compararse a la de los volcanes, que tienen momentos en que su actividad está adormecida y otros en que estalla la violencia: así vemos que a los períodos de aparente calma siguen los de violencia verbal, que no deben tomarse literalmente, pues estoy seguro de que no han sido expresadas con el ánimo ni el deseo de ofender.
Por ello, siguiendo este orden de cosas, no puedo, ni debo, ni quiero asociarme a las palabras agrias pronunciadas en esta sala contra los técnicos españoles.
Y como considero que las palabras pronunciadas lo fueron en un momento de arrebato apelo al buen sentido de los diferentes Delegadas, respetando las intervenciones habidas en esta sala y les digo que retiren sus palabras y frases pronunciadas en un momento de nerviosismo, pues "lo cortés no quita lo valiente", y se evitan interpretaciones erróneas que puedan ser utilizadas torcidamente; y al señor Presidente de la Conferencia que mande no consten en Acta aquellas palabras. Porque lo que hemos venido a hacer aquí es negociar nuestra independencia, buscar solución a los problemas que se nos presenten, pero dando de lado a las pasiones que se agitan en nuestro derredor; pasiones que son humanas, como humanas son la codicia y la ambición de los hombres, pero que no sirven al fin que perseguimos el cual no alcanzaríamos si no prescindimos del maremagnum de empeños políticos que sólo pueden conducirnos a un mar de confusiones.
Tengamos fe y confianza en España para que con su asistencia técnica y moral encontremos una fórmula de buena voluntad que garantice nuestra supervivencia, sin la cual no podremos estructurar la personalidad de Fernando Póo, con lo que cumpliremos el mandato que nos confieren nuestros connaturales de la Isla, quiénes, en un próximo futuro, tendrán que agradecernos lo que por nuestra y su supervivencia hemos realizado en esta Conferencia.
Para terminar, sólo he de deciros que la Historia no vuelve hacia atrás y que será nuestro Juez el día de mañana, por lo cual debemos procurar que nuestros sucesores puedan algún día agradecernos el trabajo que en su favor hemos realizado con la mira puesta en su mejoramiento.
Sobre esta propuesta ¿alguien quiere tomar la palabra?. La Mesa está de acuerdo en que no consten en Acta ciertas declaraciones, siempre que quien las pronuncie esté dispuesto a retirarlas.
Verdaderamente, lo que dije yo era a título de simple ejemplo y sin intención de herir a nadie. Pero ya que el señor Jones, como Consejero Nacional por Fernando Póo lo ha pedido, y, en prueba de que yo no he tenido intención de ofender ni herir a nadie, estoy de acuerdo en que queden retiradas las citadas expresiones.
¿Quiere retirar las palabras que hacían alusión a los técnicos españoles asesores de esta Conferencia?
Lo demás son hechos reales y conviene que conste en Acta.
Doy la palabra a los asesores técnicos para que les den cuenta del dictamen sobre la enmienda a la totalidad del anteproyecto constitucional elaborado por el Comité Técnico hispano-guineano, presentada por 23 miembros de la Delegación guineana.
Señor Presidente, voy a dar lectura al dictamen del Comité Técnico Asesor sobre la enmienda a la totalidad del Anteproyecto Constitucional elaborado por el Comité Técnico hispano-guineano, presentado por 23 miembros de la Delegación guineana: El informe dice así:
El Comité Técnico ha estudiado la enmienda a la totalidad del anteproyecto presentado en forma de proyecto constitucional y estima deben hacerse las tres observaciones siguientes:
1.- El proyecto de Constitución que se somete a dictamen resulta inadmisible para la Conferencia Constitucional de Guinea Ecuatorial por no ajustarse a los principios rectores de los trabajos de dicha Conferencia, marcados por la declaración del Gobierno español que consta en el Acta de la Primera sesión de la II Fase de la misma Conferencia Constitucional, al no salvaguardar debidamente la personalidad de la isla de Fernando Póo en el seno del Estado de Guinea. Tan sólo se prevé en dicho proyecto una disposición que podría interpretarse corno garantía constitucional de la salvaguarda de dicha personalidad, exigencia contenida en el artículo 14, de que el Vicepresidente provenga de Provincia distinta de que proceda al Presidente. Sin embargo, las principales garantías constitucionales de la personalidad de Fernando Póo a cuya determinación habían llegado conjuntamente con el Comité Técnico, los Delegados provenientes de una y otra Provincia, no se recogen. Así no existe ninguna determinación concreta de cuales hayan de ser las competencias reservadas a la provincia; puesto que lo previsto en el art. 45 a) del Proyecto dictaminado según el cual los asuntos municipales corresponden al Municipio, los provinciales a la Diputación, los de la Nación al Estado, es una simple tautología carente de significado, ya que el problema importante y que sigue sin solución, es determinar exactamente cuales son los asuntos de. índole provincial y cuales los de índoles nacional.
Por otra parte, la representación de Fernando Póo en la Asamblea Nacional del Estado de Guinea es de 14 miembros frente a 31 de la Provincia de Río Muni (art. 27 e)), con lo cual la disposición del artículo 29, según el cual los acuerdos referentes a las Leyes calificadas de institucionales, exigirán la mayoría cualificada de dos tercios de los miembros de la Asamblea, es puramente aparente, puesto que la representación de Río Muni puede reunir la mayoría de los dos tercios sin contar con ninguno de los Diputados representantes de Fernando Póo.
La exigencia constitucional de que un tercio de los miembros del Gobierno provenga de cada provincia, lo cual garantizaba en todo caso la representación de Fernando Póo en el seno del ejecutivo nacional, no está expresado con suficiente claridad y rigor en la norma transitoria 5ª del proyecto.
Por otra parte, en el artículo 37 del proyecto se contiene una previsión discriminatoria contra Fernando Póo al atribuir a Río Muni una mayoría de miembros y en todo caso la Presidencia del Tribunal Constitucional del Estado. Igualmente discriminatoria es la disposición del artículo 27 e), según la cual Santa Isabel elegiría tres Diputados y Bata cinco, siendo la población de esta ciudad mucho menor que la de la primera.
Por ultimo, la organización de las instituciones provinciales, cuya importancia política y administrativa para salvaguardar la autonomía de las provincias debe exigir su regulación constitucional, no se trata sino muy vagamente remitiéndose en lo fundamental, el proyecto de Constitución dictaminado, a unas futuras Leyes institucionales cuya elaboración según queda dicho, es exclusiva competencia de la Asamblea Nacional siempre dominada por una mayoría de Río Muni.
2.- Este proyecto de enmienda a la totalidad es también, a pesar de no salvaguardar la personalidad de Fernando Póo, es contrario a la unidad de Guinea Ecuatorial, por las siguientes razones:
a), en los artículos 4 y 14 se hace referencia a las "comunidades diferenciadas naturales" que constituyen Guinea Ecuatorial, lo cual parece una insistencia en la composición tribal del Estado.
b), el papel que juegan los Alcaldes en este proyecto es decisivo, lo cual hace pensar que los notables locales tendrán una influencia desmesurada en los Organismos más importantes del Estado, los cuales favorecerán al mantenimiento de las diferencias locales. Así, por ejemplo, los Alcaldes y los jefes de poblado (que estén asimilados a aquellos), designan a ocho representantes en la Cámara Nacional, designan a los Presidentes de las Diputaciones y designan a miembros del Tribunal Constitucional.
3.- El sistema electoral, que es de una extraordinaria complicación, puesto que puede requerir de ocho a diez elecciones distintas y separadas, está basado en el sistema mayoritario simple en circunscripciones unipersonales, lo cual, aparte de los graves problemas de delimitación que plantearía favorecerá sin duda el que los representantes en la Asamblea Nacional sean notables locales, y no personas defensoras de programas nacionales.
Por otra parte, y dado el mecanismo del sistema mayoritario simple en circunscripciones unipersonales, este sistema electoral no garantiza la representación de minorías no localizadas geográficamente, cosa que en cambio ocurre con el sistema proporcional.
Así, por ejemplo, las minorías Fernandinas y Ndowe podrán no contar con ni un solo representante en la Asamblea Nacional.
4.- El Comité Técnico cree su deber hacer constar que, por haber tenido el honor de trabajar en íntimo contacto con la Delegación guineana y habiendo podido apreciar la preparación técnica de muchos de sus miembros y el buen sentido político de la totalidad de ellos, manifiesta su asombro por la redacción del actual proyecto y se resiste a creer que proceda realmente de los Delegados de Guinea. El Comité técnico sugiere que una Comisión de expertos en Gramática Castellana, en Lógica, en Teoría General del Derecho y en Derecho Público, dictamine sobre si el proyecto constitucional comentado reúne las mínimas condiciones de rigor lingüístico y racional para hacerlo inteligible y poder tomarlo como base de cualquier discusión; a simple título de ejemplo, el Comité Técnico quiere señalar la formulación simplemente absurda del artº 1º, 4º, 5º, 6º, 8º, 9º (párrafo 3º), 13, 15 c), 22, 23 y 31 e). En algunos de estos casos, las disposiciones contenidas en el proyecto dictaminado son lógicamente contradictorias, así el Vicepresidente, según la autoridad del Estado, se ocupará de las tareas de promoción económica, cultural o política de la Nación, sin poder asumir las tareas ejecutivas del Gobierno de la Nación y sin poder ser destituido salvo en los "casos de destitución", asumiendo personalmente el Gobierno de la República en casos de remoción del Presidente, sin perjuicio de ser removido a la vez que el mismo Presidente (artículos 22 y 19 d)).
También existen numerosas disposiciones que se refieren a una categoría desconocida por la ciencia política y por el derecho comparado, como es la democracia inmediata a través de elección indirecta o el llamado Plan de Acomodo Territorial.
Los expertos informantes han tropezado con graves dificultades para poder emitir un dictamen técnico sobre un documento concebido en tales términos, sin embargo, y tras un notable esfuerzo de interpretación, han llegado a la conclusión de que la mayoría de los artículos del mismo contienen fórmulas improcedentes (art. 2, párrafo 2º; 3º, párrafo 2º; 27; 37 párrafo 2º; 40, disposiciones transitorias 1ª, 2ª y 7ª), exóticas, como es el caso de la previsión de conmoriencia del Presidente y del Vicepresidente (art. 25) o la previsión constitucional de la disolución de las Naciones Unidas (art. 47) o claramente contradictorias, como el citado artículo 22, la exclusión de todo control del Presidente y Vicepresidente por la Asamblea (art. 31 g)) junto con la previsión de la remoción de aquellos por censura de ésta (art2 18, b)), la previsión del Sindicato único (art. 32), junto con la libertad sindical (art. 50, 57-58).
En aquellos casos en que el proyecto dictaminado alcanza niveles de expresión que le hacen parcialmente inteligible, el Comité Técnico señala, el carácter nocivo de algunas de sus instituciones, como es la elección de los Magistrados del Tribunal Constitucional por los Alcaldes, sistema comprensiblemente inédito en el Derecho Constitucional, la inútil pluralidad de órganos mediante la dispersión de competencias mínimas entre numerosos órganos (Cámara Nacional para dictaminar el Plan de Desarrollo y el misterioso Plan de Acomodo Nacional, un Tribunal Constitucional como instancia resolutoria de conflictos , un Tribunal Supremo como instancia puramente judicial) el monopolio por los partidos políticos del control del proceso electoral (art. 43 y siguientes) y la configuración de una Vicepresidencia cuyo titular es elegido por sufragio universal y que, como demuestra la constante experiencia de los países africanos, conduce al planteamiento de conflictos, violentos a veces, entre los dos supremos Magistrados del Estado.
¿Algún miembro de las Delegaciones guineana o española quiere hacer alguna pregunta al Comité Técnico respecto a lo que acaba de exponer, o se abre debate sobre este dictamen? (Silencio). Si nadie contradice el dictamen de los técnicos, la Mesa hará suyo el dictamen.
EL SEÑOR ATEBA NSON (DON CLEMENTE), del IPGE:
Yo había pedido la palabra, porque aquí se le entiende difícilmente.
Había preguntado si alguien de la Delegación guineana o de la española, después de oír el dictamen, quería hacer uso de la palabra para pedir alguna aclaración a los técnicos. De no ser así, se abriría el debate sobre el dictamen.
EL SEÑOR GRANJE (DON AGUSTÍN DANIEL):
Muchas gracias, señor Presidente, por concederme la palabra. Yo, como uno de los firmantes del anteproyecto presentado, conjuntamente con otros 23 miembros de esta Delegación guineana, creo que es mi deber decir algo sobre ese proyecto que habíamos presentado. En primer lugar, creo que voy a empezar citando parte de la declaración del Excmo. Señor Ministro en su discurso de apertura, en el cual, en una de las conclusiones, en el epígrafe "El camino de la independencia", en su artículo 1º, decía : "Al finalizar las reuniones de esta Conferencia y una vez que ustedes hayan podido llegar a un acuerdo sobre el texto de la Constitución, etc. ... ambos documentos deberán ser sometidos a una consulta popular en la que todos los guineanos mayores de edad tendrán la oportunidad de emitir su voto". En otro segundo documento, "Puntos básicos para un borrador de Constitución" se decía: "La Constitución será el resultado de un acto de libre voluntad del pueblo de Guinea y no un acto legislativo del Gobierno español". Y, por último, en una carta circulada por la Secretaría a todos los miembros de esta Delegación, concediéndonos una prórroga para la preparación de nuestra Constitución, se dice: "Mientras tanto, la Secretaría de la Conferencia permanecerá abierta con el fin de poder recibir los escritos que puedan ser dirigidos a la Presidencia por les miembros de la Delegación de Guinea, defendiendo las enmiendas que estimen oportuno presentar a algunos de los artículos de] borrador articulado o a la totalidad de su articulado".
Empezando por lo que se había acordado como trabajo de esta Conferencia, cuando se reanudó el día 9, me parece que se dijo por la Presidencia que procedería primero a analizar los documentos presentados como enmiendas a la totalidad de la Constitución, basándose sobre el que fue redactado por los técnicos españoles. Insisto en que este primer proyecto de Constitución -como ya dije el viernes- sobre el que se han basado todos los trabajos y las enmiendas a la totalidad, ha sido rechazado por 33 miembros de los 44 que forman la Delegación guineana: 23 miembros que han avalado ese documento de Constitución que acabamos de escuchar, que ha sido desestimada por los técnicos españoles, más diez miembros de Fernando Póo que también rechazaron ese mismo documento. Por lo tanto, yo creo que en este momento, en cuanto al primer documento se refiere, deja de existir o, por lo menos, no tiene fuerza para que podamos empezar a trabajar sobre él, ya que ha sido rechazado por la mayoría de los guineanos.
Por lo tanto, el segundo documento, como se decidió aquí en la última sesión, que fue un documento presentado por los Delegados de Fernando Póo, que se basó exclusivamente sobre la separación de Fernando Póo de Río Muni. Una Constitución que crea un Estado independiente soberano, sólo de Fernando Póo y que no habla nada de Guinea Ecuatorial. Después de amplia discusión sobre esa Constitución, en la última sesión fue rechazada. Yo en la última sesión también hice referencia con unos argumentos, aunque por el ilustre representante de la Secretaría General del Movimiento fui calificado de leer un documento prefabricado . Pero sí fue una mera coincidencia de que la prefabricación de aquel documento coincidió con la decisión de la Mesa y de la Delegación española que yo creo que en lugar de calificarme así debería haber sido más o menos un elogio, aunque no lo merezco, de parte del ilustre representante español y ver de que en mi documento o en mi propio pensamiento prefabricado tenía más o menos una visión que coincidió con la decisión de la Mesa de la Delegación española, así como también de gran parte de la Delegación guineana.
Dejando esto aparte, nos queda por analizar el documento que acabamos de oír, que ha sido rechazado por inadmisible. Ese documento, en realidad, ha sido firmado y avalado por 23 miembros de esta Delegación guineana, que supongo en estos momentos representa una mayoría. Nosotros, basándonos en esas declaraciones, a las cuales he hecho referencia anteriormente, creo que tenemos derecho como guineanos de presentar ante la Delegación española nuestros puntos de vista y nuestra Constitución Porque creemos que la Constitución se ha hecho no para la Delegación española ni para el pueblo español, sino que para el pueblo de Guinea Ecuatorial. Cuando lo redactamos, ya que en realidad se puede decir aunque no lo hemos redactado técnicamente, pero también hemos tenido la intervención de técnicos nacionales, que nos non dado formas técnicas a las aspiraciones nuestras, se ha discutido ampliamente más o menos sobre la personalidad de Fernando Póo. Pero, hasta este momento, ni la Mesa, ni la Delegación española ni el Gobierno español nos han definido exactamente el significado de la personalidad de Fernando Póo. Cuando se ha dicho o se dice que dar una independencia unitaria a Guinea Ecuatorial, salvaguardando la personalidad de Fernando Póo, una independencia que se da a un país que solamente tiene dos provincias ¿no se entiende que también el Gobierno español salvaguarda la personalidad también de Río Muni?. Yo creo que sí. En este caso, yo creo que no solamente el Gobierno español quiere salvaguardar la personalidad de Fernando Póo, sino que también la de Río Muni. Que quiere decir que en realidad lo que quiere hacer el Gobierno español, o lo que quiere decir es que salvaguarda la personalidad de la Guinea Ecuatorial como un Estado soberano. No voy a hacer una amplia crítica del documento, porque en este caso yo creo que no soy capaz, ya que no soy un técnico, para enfrentarme con los técnicos que tenemos aquí en este Salón, para discutir punto por punto este documento que hemos presentado. Si los señores técnicos necesitan más o menos alguna otra explicación, yo creo que podían más o menos decírnoslo o pedirnos que nuestros técnicos se reúnan con ellos para explicarles y darles mejor conocimiento de ese documento que se ha presentado y creo que en el documento que presentamos en una petición anterior pedimos a la Conferencia que se nos conceda que técnicos nuestros no tendrían ningún inconveniente en reunirse con los técnicos españoles para explicar a fondo ese documento de Constitución. Al rechazar más o menos este documento, no sé, no comprendo qué otro paso o camino nos queda para esta Conferencia, porque nos hemos encontrado o nos encontramos en este momento en un vacío completo, sin ningún documento para empezar. Porque el documento básico ha sido rechazado por la gran mayoría de los representantes guineanos, como inadmisible, y sin documento básico para ese trabajo que estamos elaborando no es posible. El segundo proyecto también fue rechazado por no llevar el espíritu de la declaración del Gobierno español en cuanto a la unidad que le viene de la salvaguardia de la personalidad de Fernando Póo.
Y este tercer documento también ha sido rechazado por los técnicos como inadmisible, porque no tiene garantías suficientes para Fernando Póo.
Entonces, yo re pregunto y me permito preguntar a la Mesa, ¿qué caminos nos quedan y cómo piensan que podemos ahora seguir con esta Conferencia, ya que no tenemos ningún documento básico para trabajar?
A mi me parece que estamos en la misma situación que cuando llegamos aquí para negociar esta I fase; en las mismas condiciones que el segundo día después del discurso del Excmo. Señor Ministro, en el cual no tuvimos ningún papel, ningún documento sobre el que poder trabajar.
Nosotros, los guineanos que hemos preparado esto, creemos que no por la sencilla razón de que se han aumentado más o menos los Diputados de Río Muni sin aumentar los Diputados de Fernando Póo, razón suficiente para que un trabajo de este tipo lo rechacemos.
Cuando lo hemos preparado hemos tenido en cuenta el sentido de nacionalismo, porque estamos aquí para crear una Nación, que es la Nación de Guinea Ecuatorial, unida, grande y libre el día de mañana. Pero aquí veo que todo lo que estamos haciendo es hacer una Constitución en la cual, aunque la separación en este momento no se admite, en el futuro, después de la independencia, dará lugar a que también quedemos en la misma situación. Los Diputados de la Asamblea, lo que sea, todo esto yo creo que cosas insignificantes, cuando uno piensa crear una nación.
Tenemos el ejemplo en España. Navarra, si no me equivoco, tiene más o menos un sistema de autonomía administrativa. En la Ciudad Condal, me parece que pasa igual y en otras tantas provincias. Pero, sin embargo, no me consta que en la Constitución española haya ningún artículo que hable de la salvaguarda de estas personalidades, en la cual le den tantos escaños, ciertos privilegios sobre las otras. Yo creo que se ha distribuido la representación de todas estas provincias equitativamente para que, conjuntamente, en una legislatura, puedan trabajar con sentido de nacionalismo, para que esta Nación sea un ejemplo, sea grande y sea. libre, y en realidad hemos visto y lo estamos viendo el resultado de esté sistema. Y por lo tanto, creo que en este momento es deber de España de ayudarnos a emitir, más o menos, el sistema que ellos mismos, los españoles, han establecido para su país.
Por tanto, repito, los señores técnicos no debían fijar se tanto en la desigualdad de representación de los Diputados. Cuando se hizo eso se tuvo en cuenta la salvaguarda, no solamente de Fernando Póo, sino de las minorías, porque creo que España también dijo en alguna ocasión que quedaran garantizados los derechos de las minorías. Y como en el continente estas minorías no están localizadas, hemos hecho la distribución para que en las elecciones estas minorías tengan la posibilidad de ser elegidas y de ser representadas también en la Asamblea. Mientras que en el primer documento, con el sistema proporcional de listas, era imposible o casi imposible que las minorías saliesen elegidas. Las oportunidades solamente eran para la mayoría de los "Fang" en el continente y la mayoría de los "Bubis" en Fernando Póo.
Aunque he procurado ir un poco al detalle, insisto en . que no soy capaz de ir al fondo en la crítica porque no soy un técnico y, cuando llegue el momento, si se nos permite, nuestro técnico podría reunirse con el del Ministerio para que se pueda tener una amplia explicación sobre el documento que hemos presentado. Nosotros, que hemos firmado ese documento, y yo en especial, insistimos y mantenemos el texto de Constitución que hemos presentado.
Y si la Delegación española ve que no se puede aceptar ni tomar en consideración nuestros deseos, pedimos, si no se considera mal, que los tres proyectos que se han presentado en esta sala de Conferencias -el elaborado por los técnicos españoles; el de los representantes de Fernando Póo y este documento de Constitución nuestro- sean sometidos a la revisión del órgano internacional para que decida y vea si verdaderamente nuestro documento recoge las aspiraciones del Gobierno español, en cuanto a la salvaguardia de la personalidad de Fernando.Póo.
Agradezco las palabras del señor Granje que han tenido, a pesar de las expresiones de modestia con que las ha acompañado, un gran valor por el tono correcto, ponderado y justo expresando con claridad sus opiniones.
Corresponde ahora hablar al señor Nang.
Señor Presidente, señores. El señor Grange han puntualizado sobre determinados extremos y yo también voy a hacer unas breves consideraciones.
En relación con el dictamen, el cual censura el anteproyecto que hemos presentado respecto a las garantías de salvaguarda de la personalidad de la isla de Fernando Póo, yo pregunto: ¿Cuáles son esas garantías del anteproyecto que esos técnicos elaboraron y que desean mantener como base?. Y en cuanto a la competencia provincial a que hace referencia el artículo 27 del borrador sobre que no puede ir más allá de lo que el ordenamiento de la Administración local atribuye a las provincias, yo creo que hay un hecho evidente y es que, a pesar de llevar tanto tiempo discutiendo en esta Conferencia, todavía no se nos ha dicho en que consisten las garantías a la personalidad de la isla de Fernando Póo, y que estas garantías deben ser concretadas en el anteproyecto. Es decir, que por parte del Comité Técnico se nos diga donde están esas garantías en el anteproyecto que ellos elaboraron. Los Bubis de Fernando Póo lo ignoran; nosotros lo ignoramos. Hemos presentado este anteproyecto nuestro para salvaguardar la personalidad de Fernando Póo. En el anteproyecto de los técnicos se dice que está salvaguardada la personalidad de Fernando Póo, pero no lo vemos por ningún sitio.
Muestro anteproyecto debería ser tomado en cuenta por razón de la mayoría que lo suscribe y porque este acto debe ser a iniciativa de la representación de Guinea Ecuatorial y no por el aspecto técnico que se le quiere dar. Nosotros no nos quejamos de la parte técnica, sino del sentido que se quiere dar a la salvaguarda de la personalidad de la isla de Fernando Póo. Lo que deseamos es que ustedes nos concreten y entonces ya sabríamos que es eso y luego que lo den la forma que quieran. Que el Comité Técnico diga lo que sea en la forma que quiera, pero que nos concrete que es eso, y de esta manera no les daremos más trabajo.
Si se rechaza el anteproyecto que ha presentado la Delegación guineana, quiero decir de la mayoría de la Delegación guineana y hemos de atenernos al anteproyecto de los técnicos españoles, no veo por qué no podríamos traer nosotros unos técnicos que defendieran el nuestro y, al mismo tiempo, ponerse de acuerdo con los técnicos españoles. Pero la verdad es que, si existen esos técnicos guineanos, yo no los veo por ninguna parte. Pero la realidad es que con técnicos o sin ellos, no podemos estar subordinados al Comité Técnico español. Lo único que deseamos es que se nos concrete qué quiere decir la expresión "salvaguarda de la personalidad de la isla de Fernando Póo".
No veo por qué se obstinan en mantener el anteproyecto de los técnicos españoles como base. Lo mismo el anteproyecto del Comité Técnico español que el de la Delegación guineana creo que tienen cosas buenas y coseos malas; pues vamos a ponernos de acuerdo y aceptar aquello que de bueno hay en los dos. Y, si es necesario, buscar técnicos por nuestra parte, los buscamos.
A fin de aclarar ideas para los futuros oradores, quiero decir que sobre la mesa no hay más que un dictamen técnico. Nadie ha dicho que el texto que se ha de discutir sea el proyecto preparado por el Comité técnico español juntamente con la Delegación guineana. No se puede negar que dicho texto fue elaborado con ustedes. Ese proyecto ha servido como base para presentar enmiendas. Si se hubiera aceptado una enmienda a la totalidad, entonces tal enmienda hubiera pasado a ser el texto base para nuestras deliberaciones.
En este momento hay un dictamen de los técnicos sobre si el proyecto a la totalidad está dentro del plan señalado por el Gobierno español como marco a esta Conferencia, Y esto es lo que estamos debatiendo. Queremos oír la opinión de todos los Delegados guineanos al respecto.
EL SEÑOR NANG ONDO (DON ANTONIO CÁNDIDO) :
Vuelvo a repetir lo que dije antes: necesitamos que los técnicos nos digan, para tomar como base el borrador que elaboraron en su día, cuáles son las garantías para salvaguardar la personalidad de la isla de Fernando Póo. Lo demás, no nos interesa de momento.
¿Se dan cuenta de que su propuesta consiste en reconocer a este texto como base de discusión?
Si ustedes piden una aclaración sobre este texto es que estamos considerando dicho texto. Nuestro ofrecimiento a la Delegación guineana fue que nombrara una Comisión para trabajar con los técnicos españoles, a fin de fijar un texto que sirviera a las tareas del pleno de la Conferencia. Es decir, nunca ha habido imposición de ninguna clase y sí aceptación de un plan de trabajo que buscaba en la colaboración llegar a una fórmula de compromiso entre las tesis opuestas que se habían manifestado en la Delegación guineana.
Nunca se ha pedido a los técnicos españoles que definan cómo entienden la personalidad de Fernando Póo y manera de salvaguardarla. Si hay una propuesta de la Delegación guineana en este sentido, la aceptaríamos. Continúa con la palabra el señor Nang. Yo lo que pretendo es ayudarles para que vayamos centrando el debate y no hablemos inútilmente sobre cuestiones que están al margen del mismo. La Mesa o la Delegación española no están intentando que el proyecto que pase sea el que los técnicos españoles elaboraron para la Delegación guineana; ésta es una cuestión que estamos debatiendo ahora libremente y la Mesa no ha tomado todavía posiciones.
Yo creo, en este sentido, que se deja de dar a conocer a la Delegación guineana lo que es preciso conocer; porque si a mí me piden que tome como base el borrador del proyecto presentado por el Comité Técnico, yo considero que, al no serme conocido, no me es posible y, por tanto, diría que no, porque no puedo aceptarlo.
Siempre considerando que el texto no es otra cosa que un documento base. Está redactado para que sobre él vayamos estudiando punto por punto todas las cuestiones que suscita una Constitución. Desde luego, nadie ha dicho tampoco que al rechazar la enmienda a la totalidad queden rechazados todos los principios que en tal documento se contienen. Es un dictamen todavía de la Comisión técnica que la Mesa no ha hecho suyo y, por lo tanto, queremos oír a todos los oradores.
Entonces, si todo ha de ser admitido simultáneamente y admitiremos una parte buena y rechazaremos otra mala de los proyectos presentados, ¿qué razón hay para que no sea este proyecto presentado el que se considere como base?
La que ha servido de base a nuestro trabajo. Es decir, se ha redactado un proyecto, sobre el cual se presentan enmiendas y estas enmiendas no son rechazables porque se aparten del proyecto citado. Se rechazan estas enmiendas porque aun no están dentro del marco señalado por el discurso del Ministro de Asuntos Exteriores. Lo que los técnicos dicen es que ese proyecto está en contradicción con el marco señalado para esta Conferencia Constitucional por el Gobierno español. Puede estimarse que los técnicos están equivocados, y esto es lo que debemos debatir. Pero si no se rebate de forma fundamental la opinión de los técnicos, no se podrá aceptar la enmienda a la totalidad. No se trata de defender el texto elaborado por los técnicos en colaboración con la Delegación guineana, sino comprobar si este proyecto de enmienda a la totalidad entra dentro del marco señalado por el Gobierno español para esta Conferencia Constitucional.
Quisiera ver como se desarrolla todo esto y cedo la palabra, pero antes quisiera que me explicaran algo que no conozco, en el sentido de la base y en el sentido de las enmiendas, toda vez que los dos textos tienen enmiendas y los dos tienen una parte buena, por lo que tomar como base y tomar como enmienda a los tres no está claro. Por eso cedo la palabra.
Todos tendrán la oportunidad de hablar sobre este tema, tema central de la Conferencia, el número de veces que sea necesario para solicitar aclaraciones. Para eso estamos aquí, tanto los técnicos como la Mesa, para ofrecer las aclaraciones necesarias.
EL SEÑOR BEHOLI (DON LUCAS), de la Isla de Corisco:
Señor Presidente, este acto es similar a un pleito en el cual permiten a ambas partes presentar sus defensores. Como verán, tenemos a la vista los defensores del Gobierno español, los cuales están siguiendo las directrices que les han sido marcadas. Por ello, la Mesa debe permitir la entrada de nuestros técnicos y aclarar los artículos y apartados que nos comentan, ya que nosotros no somos técnicos. Muchas gracias.
Perdón, ustedes tienen el sentido político suficiente y la preparación técnica demostrada con creces para no tener que recurrir a que venga ningún técnico que no sean los que el Gobierno español ha puesto a su disposición, que deseamos les ofrezcan garantías. Ningún otro especialista puede contravenir el dictamen de nuestros técnicos sobre si una determinada enmienda a la totalidad contradice o no la declaración del Gobierno español. No en balde son los asesores nombrados por el Gobierno español, exactamente para dictaminar si un documento queda o no enmarcado dentro de la Declaración de principios gubernamental.
Pues bien, en ese caso, el Gobierno español nos manda como a una colonia, porque en los Tribunales ambas partes tienen derecho a presentar sus defensores; porque yo personalmente, no puedo discutir con el señor Herrero: me va a dar cincuenta vueltas y no me aclaro nunca: él es un técnica y yo no.
No es procedente que se pida que vengan otros técnicos a discutir un problema que tiene que quedar resuelto en el seno de la Conferencia. Eso está clarísimo.
En ese caso, si la Mesa considera que sobran los técnicos, ¿por qué debemos dialogar con ellos?
Los técnicos están aquí por si se les pide alguna aclaración. Ustedes dialogan conmigo, con la Mesa y con la Delegación española y los técnicos están aquí en función de un asesoramiento que si se les pide dan, pero no toman la palabra por su cuenta.
Aquí hay un pleito y un sólo abogado no puede trabajar para ambas partes.
Esto no es un pleito.
En el momento en que hay planteada una oposición sobre una cosa ya es un pleito; pero aquí están ustedes y estamos nosotros y están los técnicos para las dos partes; pero los técnicos están únicamente en favor del Gobierno español, porque el Gobierno español es quien les paga y el que paga manda.
No hay tesis del Gobierno español. El Gobierno español ha formulado una declaración política a la que nos tenemos que atener. Y esta declaración política no la puede limitar ningún técnico, ni la Presidencia, ni la Mesa, ni la Delegación española ni la Delegación guineana. Nos tenemos que mover dentro de este marco en la Conferencia y si una declaración cabe o no dentro de este marco es competencia de un dictamen técnico que la Mesa puede o no hacer suyo. Los técnicos que utiliza son los nombrados al efecto, en los cuales tiene confianza. Evidentemente.
EL SEÑOR IBONGO (DON SATURNINO) (MONALIGE) :
Gracias, Señor Presidente. En primer lugar, no voy a practicar el tecnicismo. Aquí hay dos puntos esenciales a discutir: Primero, si la Mesa considera vinculante para la Delegación guineana el proyecto borrador que se presentó a los guineanos hace quince días; y en segundo lugar, cuál va a ser el marco sobre el cual vamos a trabajar en la futura Constitución. Creo y apelo a la buena razón de mis hermanos de Guinea Ecuatorial, que no se dejen llevar de la hipersensibilidad; que aún sobre el marco del borrador, que es un borrador, podemos hacer milagros. Sobre estas ruinas debemos levantar un gran edificio. Sobre estos restos podemos realizar milagros.
El tercer aspecto que me gustaría considerar es de tipo general y psicológico con la Delegación guineana. Señores: las Constituciones no son perfectas. No es perfecta la Constitución americana que tiene ya veinticinco enmiendas; no fue perfecta, la Constitución francesa de la Tercera República, que nació en la época del fervor liberal; no fue perfecta la Constitución francesa de después de la Segunda Guerra mundial y no es, no ha sido perfecta la Constitución del 58, del General De Gaulle, que también ha tenido que sufrir unas enmiendas. Hermanos: la Constitución que estamos elaborando o la Ley constitucional que queremos elaborar, tiene una misión fundamental: ser el documento que nos lleve a la independencia. Su misión es funcional. Es el trampolín sobre el cual, dentro de unos meses, veremos enarbolar la bandera guineana en los aires africanos. Y creo que sin este entendimiento sentimental y nacionalista, todos los puntos de vista que pretendemos exponer aquí se diluyen en una dialéctica contradictoria. Aquí nada me vincula. El borrador no vincula a MONALIGE; el borrador no debe vincular a nadie. Creo mi deber, dejando aparte estas explicaciones, entrar en el fondo del borrador por razones de tipo subjetivo. No tengo ningún prejuicio de la forma en que se redactó este proyecto que estamos discutiendo, pero llegó a mis manos y creo que es mi deber, como guineano tengo tres cursos de Derecho Constitucional y creo que sé algo de Derecho Constitucional, tratar de hacer, y lo hago también en nombre del grupo de MONALIGE que se sienta en este escaño. En el último debate, arrojamos por la borda el proyecto presentado por una decena de Representantes de Fernando Póo. En aquella ocasión, el proyecto iba en contra de un principio fundamental: la unidad de la Guinea Ecuatorial. Hoy nos enfrentamos con otro aspecto del mismo tema: cómo salvar la unidad, respetando la personalidad de Fernando Póo. El proyecto de Constitución no respeta la personalidad de Fernando Póo. Seamos realistas. La dualidad geopolítica de Guinea Ecuatorial existe. Ella se refleja en los discursos de todos nosotros. Se ha convertido en un síndrome, cuyas consecuencias son el enfrentamiento de dos tendencias: la unidad a ultranza y la separa­ción a ultranza. Esas dos tendencias no deben, no pueden sobrevivir. Deben morir como mueren las ideas hueras, sin ruido, sin pena ni gloria. Si de aquí saliera triunfante cualquiera de ambas tendencias, llevaríamos a Guinea, queridos hermanos, no una Constitución, sino un arma destructiva del alma nacional guineana. Y, queridos hermanos, permitidme que os diga y repita, como Ortega y Gasset, que se puede guerrear con las espadas, pero no puede uno sentarse sobre ellas. La tiranía de la mayoría es tan vil como la tiranía de la minoría. Con todos los respetos que me merecen las mentes que han inspirado este proyecto y las manos que lo trazaron, sinceramente este proyecto se escapa de la línea del pensamiento del MONALIGE, se escapa de la línea del pensamiento de la Declaración del Gobierno español; y se escapa de la seguridad que debemos dar a nuestros hermanos de Fernando Póo, que por razón de un miedo físico, biológico o psicológico, necesita en este momento una confesión por nuestra parte. El proyecto, defendido por 23 firmantes, ha roto, en su forma y en su fondo, no sólo la esencia de la independencia guineana, sino la más estricta y más conservadora interpretación de la Declaración española. Permitidme que entre artículo por artículo, y digo que no voy a ser como un senador cuando se trata de los Derechos Civiles. No voy a perder el tiempo sino entrar en el meollo.
El artículo primero dice: "La independencia de Guinea Ecuatorial crea la unidad del Estado y el sentimiento nacional de los pueblos ...". Interpretemos esto. Siempre hemos creído en el MONALIGE, y ha sido la expresión de sus líderes, que es la conciencia nacional la que se plasma en una aspiración indiferentista utilizando las Instituciones coloniales ya existentes con el fin de ir hacia el encuentro del baremo nacionalista. No creo que se trate de ver quien fue el primero, si el huevo o la gallina. Se trata de una cuestión de ignorancia sobre el proceso de colonización. Uno de los aspectos del colonialismo es el imperialismo cultural. Europa, los europeos proyectan sobre África la concepción de sus Instituciones y su experiencia histórica se convierte en luz que ilumina el futuro de nuestros países. Este imperialismo cultural está reflejado en la interpretación del nacionalismo del proyecto que discutimos.
El proceso de la formación de los Estados en Europa, ya sea con la caída de los reinos feudales en el siglo pasado, con el nacionalismo italiano o la formación de los Estados de Alemania, es distinto, completamente distinto de la formación de los Estados en África.
Señores, somos africanos. iQué ironía! ¡Qué ironía para muchos de nosotros que tuviera que ser el Ministro de Asuntos Exteriores español el que nos dijera públicamente que somos africanos! Interpretemos el nacionalismo africano porque vamos a vivir en África.
El párrafo segundo tendría sentido en el contexto del Derecho Internacional, si el nacimiento de Guinea Ecuatorial. como sujeto de derecho en la Sociedad de Naciones, fuese objeto de un Tratado de neutralización, tal como es el caso de Suiza y. Austria.
Si ustedes siguen el proyecto verán que dice: (PAUSA)
"En consecuencia, el pueblo de Guinea Ecuatorial renuncia también a la creación o al mantenimiento de fuerzas armadas o potencial de guerra alguno. El derecho de beligerancia del Estado no es reconocido. La defensa del territorio de Guinea Ecuatorial Independiente la confía el pueblo guineano a la opinión pública mundial y, de una forma directa, a la Organización de las Naciones Unidas y a la Organización de la Unidad Africana".
Estos defectos de concepción política creo que se deben a que, en lugar de ocho días, hubiésemos necesitado ocho meses.
¿Cómo se va a dejar la defensa de un Estado a la opinión pública mundial? ¿Qué es la opinión pública mundial? ¿Un editorial del New York Times? ¿De Le Monde?
Vayamos más al fondo. El encargar la defensa de un Estado a una Organización supone una situación contractual, supone un acuerdo, un tratado. ¿Cómo, unilateralmente, vamos a encargar la defensa de Guinea a las Naciones Unidas sin consentimiento de las Naciones Unidas? Sólo ha existido un caso, el de Togo, que por miedo a la expansión de Kruma, se buscó una fórmula para que, en caso de que hubiese invasión, las fuerzas de las Naciones Unidas intervinieran, pero era una situación por su independencia. En ninguna Constitución del mundo se deja a un Estado como el nuestro en una situación que nosotros conocemos, que no quiero citar en este momento, a que seamos el bocado de nuestros vecinos. Señores, creo que esto va también en contra de la presencia nuestra como miembros de las Naciones Unidas. Una cosa es ser un Estado que programa la solución de los problemas por vía pacífica y otra cosa es hacer de un Estado un Estado pacifista. Si vamos a ser miembros de las Naciones Unidas, eso quiere decir que la Carta nos protege, y si queremos poder usar la Carta en caso de agresión. La Carta de las Naciones Unidas programa - no encuentro la expresión en castellano -, permite que los Estados, individual o colectivamente, usen el derecho de autodefensa.
En función de esto, permitidme que yo me refiera a estos puntos, porque me da la impresión de que muchos de los hombres que han intervenido en esto, o han sido engañados o no conocían realmente el alcance de sus asertos, y por tanto, Señores, no es cuestión de discutir la validez técnica de la Constitución, sino la validez política de este proyecto.
La Constitución no respeta la personalidad de Fernando Póo :un punto importante en el futuro de las relaciones Gobierno nacional y provincial de Guinea Ecuatorial. Es cierto que la Declaración española es frívola, con la frivolidad de una madre. Porque el decir a secas la personalidad de Fernando Póo da lugar a muchas interpretaciones. Pero nosotros buscamos una interpretación positiva. Ninguna voz se levantó aquí de los 23 firmantes en contra del discurso del Ministro a las veinticuatro horas de pronunciado. En estos momentos, Señores, ninguna voz debería dejar aparte el marco de aquella Declaración.
Fernando Póo tiene una población autóctona que es la treceava parte de Río Muni. Fernando Póo tiene 2.000 kilómetros cuadrados y Río Muni tiene 26.000; pero Fernando Póo, dentro de su minúsculo valor cuantitativo, tiene un valor cualitativo. Nosotros no somos los culpables. Es la colonización. Nosotros no creamos el centralismo que se desarrollaba, desde Santa Isabel, con la colonización.
Pero al igual que España nos va a dar unas Instituciones, nos da un activo y un pasivo. También nos deja a Fernando Póo como es y lo que representa.
Creo, queridos hermanos, que debemos buscar una fórmula intermedia entre la separación a ultranza y la unidad a ultranza. Y esa fórmula intermedia está reflejada – i cómo no!-en el borrador.
¿Cómo se respetan las personalidades provinciales en las Constituciones? Dando una serie de atribuciones específicas a los órganos que se respetan. ¿Cómo se respeta la competencia de un órgano en la Administración? Atribuyéndole una esfera de acción; atribuyéndole una esfera de competencia. ¿Cómo se respeta la personalidad del hijo que ya es mayor de edad? Dándole responsabilidad en las decisiones.
Olvidamos que somos africanos. En la tradición africana, los hombres se sentaban a la sombra del árbol; discutían sus problemas pacíficamente. Siempre se llegaba a un acuerdo. Hoy, en este lujoso marco del Salón de Embajadores, es lo suficientemente fuerte para que usemos la razón.
Existen otros puntos esenciales del proyecto, cuyos errores no se pueden olvidar, aunque uno haya participado en ellos. Este proyecto incurre en errores que han ocasionado crisis políticas en varios países africanos. El primero de ellos es que el Presidente y el Vicepresidente son elegidos por sufragio universal directo, situaciones que han dado lugar a posiciones de antagonismo personal, como el caso de Togo y Dahomey.
Los dos son "primus inter pares" y cuando los dos son "primus inter pares", ante la Ley, van a pertenecer a Provincias distintas, a grupos étnicos diferentes y los dos van a llevar la misma representatividad, con el mismo refrendo nacional. Señores: ahí tenemos la separación.
Existe una pluralidad de Instituciones concurrentes, un Tribunal constitucional, una Cámara nacional, un Tribunal Supremo y una Comisión electoral. Todos esos órganos, Señores Representantes, el gran número de personas que los constituyen, cargan el presupuesto nacional de forma ostensible, provocándose muchas intrigas y muchas corrupciones entre elementos ávidos, lo que resulta muy pernicioso para el desarrollo.
Señores: si el Tribunal Supremo, la Cámara Nacional, el Tribunal Constitucional y la Comisión Electoral van a estar dotados con 10.000 pesetas por cada uno de los miembros que los compongan, el 10% del presupuesto de Guinea va a ir a ellos.
Es curioso que la ironía de la Historia se repita. Es curioso que esta Constitución refleja muchos Órganos, el mismo sistema de representatividad que la fallida Constitución del típico Estado de Katanga. Una cosa puede ser cierta, y muchos de ustedes estarán de acuerdo conmigo: y es que ha habido fuerzas ajenas a la voluntad del pueblo guineano. Ayer fue el pueblo congoleño, mañana puede ser el pueblo guineano.
Otro de los defectos que yo encuentro y que subjetivamente nos puede interesar es el sistema electoral. El sistema electoral no garantiza un equilibrio entre el numere de votos y los representantes. No asegura la existencia de los partidos nacionales, base de una auténtica democracia de elementos positivos de integración nacional. Por otra parte, favorece la formación de grupos locales, debilitando con ello la conciencia nacional. He buscado, haciendo estadísticas, la explicación de por qué un territorio determinado tiene cinco diputados y otro, con una población doble, tiene sólo seis. He buscado en la estadística la explicación de por qué se asignan a Fernando Póo cuatro Diputados. Yo pienso si quizás este sistema no sería más correcto si en él tuviera un valor más objetivo el número de la población, por ejemplo.
Muchos de estos aspectos deberían tratarse en la Ley Electoral, pero con una demagogia fuera de sitio se ha querido satisfacer las glándulas de mis hermanos de la mayoría, prometiéndoles que con ello van a obtener representaciones.
Por otra parte, existen ciertas irregularidades en la redacción de la Constitución. El artículo 15, apartado 3, dice: "0 por dos mil quinientos electores como mínimo, que sepan leer y escribir y que, provistos del Documento Nacional de Identidad, no sean cónyuge, padre, hijo, hermano o empleado de cualquiera de los aspirantes a la candidatura".
Es irónico el espíritu de este artículo-, por cuanto el señor candidato debe ser enemigo político de sus parientes más allegados.
El artículo 22 dice, hablando del Vicepresidente del Gobierno, que "no será políticamente responsable, no pudiendo asumir tareas ejecutivas del Gobierno de la Nación, no podrá dimitir, ni ser destituido sino en casos de incapacidad o inconstitucionalidad prevista".
Como ven ustedes, un Vicepresidente, elegido en la misma candidatura que el Presidente, resulta que es irresponsable políticamente. Entonces ¿para qué lo tenemos? No puede dimitir, ni puede ser destituido. Si este señor es libre, creo que puede dimitir. Sólo faltaba que se dijera que debería ser manco, tuerto, alto, bajo y que no le guste el fútbol.
El artículo 27, apartado a) dice: "Las elecciones nacionales deberán celebrarse después de las presidenciales, en un plazo no superior a sesenta días y previa formación del Gabinete ministerial". ¿Qué son elecciones nacionales? ¿Es que las presidenciales no son nacionales?
No quisiera ser frívolo, pero el apartado b) habla de hombre o mujer. Me da la impresión de que los autores se han movido más por instinto al diferenciar entre hombre y mujer para ser Diputado. Mi imaginación no ha alcanzado la madurez suficiente para comprender este elemento neutro.
La Constitución en su artículo 4-5 habla de un "Estatuto de competencias como Ley institucional, regulará la organización y el funcionamiento de la Administración estatal, provincial y municipal y la distribución de sus competencias, inspirándose en los siguientes principios".
Como se ve, el problema está resuelto, pero en lo que menos quebraderos de cabeza da. Yo quisiera saber, los Fernandinos quieren saber cuáles son las atribuciones provinciales. Pero, seamos objetivos, nos adherimos completamente al plan revolucionario que significa el acceder a la independencia, nos adherimos a la Carta de los Derechos.
En cuanto a disposiciones transitorias, son notorios los siguientes elementos: la revisión de la resolución de las Naciones Unidas._ Yo no sé si los autores han visto otras Constituciones. Señores: esto me suena a comedia y, que yo sepa, no estoy en el Teatro Calderón.
El punto 7º de las transitorias dice: "El pueblo guineano agradece al Estado Español su política descolonizadora y apoya las justas reivindicaciones del pueblo español sobre Gibraltar".
Gibraltar, para muchos de nosotros, es una situación respetable y cualquiera que fuera el Gobierno que estuviera en el poder en Guinea el día de mañana, debe tomar Gibraltar como uno de los elementos de la programación de su política exterior, no sólo en las Naciones Unidas, sino en sus relaciones con los países africanos de la "Commonwealth". Este principio debe ser muy respetable, y es respetado por todo el MONALIGE, es respetado por mí, personalmente, a pesar de mi pasión descolonizadora siempre quise bien a España.
Pero creo que no es principio constitucional. Aquí, los autores de este proyecto han querido dar una de cal y otra de arena. La experiencia en la descolonización africana nos ha puesto en contacto con grupos políticos franceses que antes del pronunciamiento de Lefévre y antes del pronunciamiento de De Gaulle para dar la independencia dentro de la comunidad, eran los apóstoles de la independencia africana. Pero cuando Senghor, en la Asamblea francesa, propuso la creación de Estados independientes en la Comunidad francesa, un Diputado socialista, dijo: "No queremos ser colonia de las colonias". Es posible que ciertos grupos españoles piensen lo mismo.
Ante todo lo expuesto, pido a la Presidencia, pido a mis hermanos los 23 firmantes de este documento, que lo acepten - ¡cómo no! ha sido una labor de ocho días de trabajo -como una enmienda, pero no como una enmienda total, sino que a la hora de trabajar, los puntos positivos del mismo se plasmen en la redacción del futuro documento que va a ser la Constitución guineana. Pero creo y no necesito decirles que esto es cosecha propia, que no estoy ni lo estaré posiblemente si - cualquiera sabe - en un escrito teledirigido, creo que el proyecto que les ha costado a ustedes ocho días de trabajo, les ha llevado fuera del marco de la Declaración española, les ha llevado fuera del marco de la concordia que nosotros queremos tener en Guinea, les ha llevado fuera del sentido de respeto a la personalidad de Fernando Póo. Entonces vamos a crear una nación. No perdamos la razón, porque seremos responsables ante nuestros hijos de todo lo que hagamos aquí por imprudencia. Gracias, Señor Presidente.
Muchas gracias por sus palabras. El Señor Eworo tiene la palabra.
EL SEÑOR EWORO OBAMA (DON ANTONIO) (IPGE):
Gracias, Señor Presidente. Agradezco al Señor Presidente y a toda la Sala, pero aunque con un poquito de furia, Señores, quiero rogar a los Representantes españoles aquí presentes un poco que me expliquen lo que se llama oprimir; no se hasta qué punto o en qué extremos España lo quiere reconocer o sabe que nos impone en esta Conferencia. Yo me lo observo desde el primer día. Yo ya dije desde el primer día que no nos pongan a discutir con los técnicos. Yo, particularmente hablando ya sé que aunque el técnico me diga a mí "a", no es sólo "a", tiene mil sentidos, y tanto dijo “a” como dijo punto o coma. Más o menos, él sabe lo que hace; para más tarde y si yo acepto sus condiciones, sea fácil que al fin y al cabo me caiga en una lata de sardinas de la que no pueda salir. Me diría en su día: usted lo aceptó. ¡No faltaba más! El hecho de que el proyecto que fue elaborado por los buenos técnicos españoles aquí presentes sea el que vale; pero los 23 firmantes estamos decididos a no aceptar, bajo ningún concepto, el proyecto que nos ha presentado España. Gracias, mi Presidente, y no alargo más.
EL SEÑOR MBA NSUE (DON JUSTINO) (MUNGE):
Es difícil que después de la disquisición que hemos escuchado trate yo de sacar algo nuevo. Pero quisiera ante to do pedir perdón por una parte a la Delegación española, que con mucho respeto nos está escuchando y a veces aguantando hasta cierto punto expresiones nuestras, y hacerles ver que no es sino una cosa que, en ciertos aspectos, nos afecta mucho. Aquí tratamos de dar solución a un problema ya planteado, y es que en este concreto momento parece que se está tratando ya de rechazar el segundo proyecto presentado por la Delegación de Guinea, Se rechazó la de Fernando Póo por atentar contra la unidad proclamada en la Declaración del Gobierno español; ahora se dice que se rechaza la actual, a mi manera de entender, por no salvaguardar la personalidad de Fernando Póo. Es curioso - a mí me ha resultado muy curioso -que siendo éste el motivo del rechace del proyecto presentado por 23 firmantes de la Guinea Ecuatorial, sea precisamente un miembro de la Guinea Ecuatorial el que, aunque de alguna manera, haya colaborado, haya pertenecido a la Comisión técnica que elaboró el proyecto español, desconozca el origen del verdadero problema que tenemos, que es: ¿Qué es la personalidad de Fernando Póo, que tanto lío nos trae? Fernando Póo lo ha interpretado como ha dicho el Sr, Nang a su manera. Río Muni, por otra parte, ha contestado a eso como lo entendía, que también así han creído sin mala fe de ninguna clase, porque lo que también quisiera hacer ver es que la Delegación de Guinea ha llegado a España a buscar la independencia, dentro de la máxima armonía y entendimiento con España.
Nosotros no venimos .a juzgar al pueblo español; cuales son los españoles malos y cuales son los buenos españoles. No conocemos mas que quien puede aportarnos un consejo, porque nosotros mismos, por muy ignorantes que seamos, sabemos qué queremos; un consejo que después que nos lo dan procuramos amoldarlo y decir: nosotros queremos tal cosa y agradecemos se nos diga cómo técnicamente se puede expresar. Por tanto, en razón a esto, está claro que, reconociendo nuestra ignorancia, un proyecto que presentemos, aunque "hablar" lo hayamos puesto sin hache, siempre que exprese lo que nosotros queremos, es obra nuestra. Si el que nos ha aconsejado ha dicho que hablar se escribe sin hache, la culpa no es nuestra, pero no obstante habremos expresado lo que queremos. Esto por una parte, ¿por qué situaciones que nosotros hemos creído que al plasmarlas en nuestro anteproyecto iban a ser objeto de alabanzas, pueden transformarse con expresiones que ya conocemos, que varían en muchas personas según donde está hablando? No se ha hablado de bases aéreas en Fernando Póo y Río Muni. ¿Es que ha habido esas bases? Un ejército, se sabe muy bien que nuestra economía no responde, no podemos tener un ejército. ¿Y vamos a tener un ejército que van a creer que es de España, o es de Rusia o es de cualquier otra parte? Nosotros hemos venido con un solo objetivo: buscar la independencia de nuestro pueblo, en perfecto entendimiento con la Delegación española. Para nosotros sería una verdadera pena que la buena fe de la Delegación española tenga apariencia de una imposición. De los 23 que hemos firmado este escrito, sumados a los 10 de Fernando Póo, que también, por otra parte, con sus motivos rechazaron el escrito primero, hacen 33 que lo rechazamos. Yo no quiero meterme con los técnicos, pero yo desconozco muchas de las cosas que aquí nos han achacado en el escrito. Un proyecto como el llamado teledirigido, las tres cuartas partes no están bien representadas, no están bien salvaguardadas competencias provinciales y, en fin, que a nosotros, encima de todo esto, nos digan que hemos implantado el monopolio de los partidos, cuando con el otro sería exactamente lo mismo. Todas esas cosas es mirar el trabajo que hemos hecho con buena fe un poco más de hacia allá. Entonces, quedarían las preguntas. Haremos lógicamente una serie de preguntas: ¿para quien es la Constitución que se trata de elaborar aquí? Si es para nosotros, pues creemos que la mayoría, 23, hemos firmado el proyecto este. Al menos que valga como punto de partida. Segundo: ¿quienes son los que más o menos deben de participar, deben de tener voz y voto sobre la Constitución de Guinea? ¿0 es, como muchos han estado diciendo, que España, al fin y al cabo, no es parte en la Conferencia por qué lo hace todo?. Yo rogaría, aparte de que yo manifieste mi total apoyo, desde luego, a las manifestaciones del señor Grange, podamos seguir elaborando la Ley Constitucional y que el dictamen éste, si no puede ser estudiado de nuevo, sea sometido, como ha dicho el señor Grange últimamente, a. una persona que nos inspire confianza, es decir, a la 0rganización de las Naciones Unidas, o un técnico de ellas, que nos diga si nuestra Constitución no da garantías a Fernando Póo. Muchas gracias.
EL SEÑOR MBA (DON JUSTINO):
Agradezco al señor Presidente porque me ha permitido intervenir en la tarde de hoy. Al presentar mis puntos de vista con respecto al tema que ahora nos ocupa, es posible que sea un poco largo, pero no quisiera. Lo seré porque los motivos que me mueven a ello se lo merecen. He hablado del anteproyecto elaborado por una Comisión Mixta de esta Conferencia, compuesta por técnicos españoles y guineanos. Este proyecto, como todos los aquí presentes, fue rotundamente rechazado el último día de la Sesión Plenaria de esta Conferencia. Yo no creo que los señores redactores de dicho proyecto estén en el proceso siguiente de las conversaciones de ésta II Fase de la Conferencia, poseídos de un -perdonad la palabra- egoísmo, estén poseídos de una cierta complejidad porque sus puntos de vista no habían sido aceptados como se esperaba. Estoy muy seguro que esos señores, que habían puesto su buena voluntad en la elaboración de esos trabajos, con arreglo al programa establecido por el Gobierno español, lo hicieron para que, tanto la Mesa como el Pleno de esta Conferencia, dictaminaran, y, sobre todo, encuadrando todo con arreglo a la idiosincrasia de nuestro país. Estoy muy agradecido porque hasta este momento, salvo algunos arrebatos surgidos por una causa que en este mismo momento no puedo calificar, el debate se desarrolla en términos para mi muy razonables. Haciendo unas pequeñas referencias al dictamen que esta misma tarde ha presentado el Comité técnico de esta Conferencia sobre el anteproyecto presentado por la mayoría de la Delegación guineana, cuya cifra viene reflejada en muchísimas ocasiones, voy a puntualizar algunos externos. No cabe duda que nuestra intención -española y guineana- es salvar el prestigio, primero, de los dos pueblos, y segundo, de las instituciones que se establezcan en la Guinea Ecuatorial. A esto, más que nada, debe ir enfocado nuestro afán, nuestro espíritu de trabajo, y yo creo, y estoy seguro, de que la historia de Guinea, que es la historia independentista española, tendría que registrar unas páginas loables para todos aquellos que han participado en esta fase de la Conferencia Constitucional.
Es bien sabido que la Constitución que se trata de elaborar, como clara y abiertamente lo ha manifestado el Gobierno español a través de la Comisión Técnica, registrada en el anteproyecto de los puntos básicos que nos entregaron, es que este anteproyecto, o más bien esta Ley Constitucional, esté elaborada por el propio pueblo guineano a través de sus representantes en esta Conferencia. No cabe duda que los puntos que en este momento estamos discutiendo, el anteproyecto presentado el otro día por la mayoría de la Delegación guineana, tiene algunas lagunas que observar. Tampoco cabe duda que el mismo anteproyecto encierra unos principios básicos, que están muy de acuerdo con nuestra manera de ser, con nuestra idiosincrasia.
Por eso, permítanme los señores técnicos: su informe no creo que esté plenamente basado en algunos argumentos que puedan beneficiar la futura política de nuestro país.
Aquí, al tomar la palabra, estoy hablando en nombre y representación de mi organización, que es MUNGE. Esta organización ha agregado en sus filas, tiene en sus archivos las fichas del señor Presidente de la Asamblea guineana, del señor Vicepresidente de la misma, del señor Presidente del Consejo de Gobierno, del Procurador en Cortes don José Nsue, de uno de los representantes de la Unión Bubi, de unos cuantos que no quiero hacer mención, puesto que esto siempre encierra protestas entre una y otra organización. De la misma organización esa se ha enviado a esta Conferencia una Delegación propia cuyas credenciales estoy seguro que obran en la Secretaría de esta Conferencia. Hago alusión a esto para hacer ver que mis palabras son sobradamente auténticas, son sobradamente "no dirigidas"; mis palabras encierran muchísima responsabilidad.
Para ello existen referencias al sistema electoral, que justamente han referido los señores técnicos en su informe sobre el anteproyecto que estamos discutiendo. No cabe duda que habría que buscar nuevas formulas para que el número de Diputados de Fernando Póo esté reflejado de una manera razonable con respecto al número de Diputados de Río Muni. Sobre esto no existe oposición entre unos y otros. Pero lo que nos ha guiado a ese extremo del cómputo establecido de la totalidad de Diputados en la Asamblea Nacional y con un margen un poco superior la representación de Río Muni, es porque todos nosotros lo vivimos.
Nosotros sabemos que los problemas internos son todos solubles, tanto de Río Muni como de Fernando Póo. Nosotros sabemos que todos los grupos, así como las respectivas provincias, deben tener una respetable representación en la Asamblea Nacional. Por eso, el número de todos va reflejado en nuestro anteproyecto. Se ha hecho previo estudio entre unos y otros grupos para que podamos llegar a él.
No quisiera que nosotros, para hacer un trabajo efectivo -ya que, al fin y al cabo es el pueblo de Guinea el que ha de pronunciarse en último extremo sobre si le conviene o no- tengamos que lanzarnos a una demagogia, a unas alternativas de carácter personal.
Voy a pedir previamente a mi querido amigo y compañero señor Ibongo, porque voy a sacar su nombre a colación, que no lo considere como una expresión ofensiva. Yo recuerdo que el señor Ibongo ha intervenido en las Naciones Unidas, alegando ser representante del pueblo guineano. Ha expresado sus opiniones, que ni las rechazamos ni las admitimos, desde el armamento de las fuerzas armadas- de una base militar hasta todo lo demás que ha querido decir, con respecto al Gobierno español.
Yo recuerdo que en esta misma Fase de la Conferencia -no lo sé, porque desconozco las actividades administrativas de la Secretaría de la misma- cada representante guineano puede aportar unas credenciales del grupo que aquí representa. Ello le da carácter suficiente para que pueda defender su postura, para que no pueda tener después unas críticas que, a la larga, perjudican a España, y en gran manera -aunque no queráis, este punto bueno es recordarlo- perjudica a los que representan al pueblo de Guinea Ecuatorial.
Se ha hablado del rechace de las fuerzas armadas. Esto consta en la Constitución. Esto no perjudica a las relaciones, a los acuerdos que posteriormente el Gobierno legal que se establezca en el futuro pueda mantener con el Gobierno español. Si no me equivoco, el señor Ibongo había hecho alusión á un caso excepcional, no sé de que República -en este momento no me acuerdo-,africana que había pedido ese amparo de las Naciones Unidas en evitación de que fuese absorbida o invadida por otro pueblo vecino.
Me cabría -aunque ahora mismo no quisiera su respuesta-, me cabría preguntarle : en torno a Guinea Ecuatorial ¿no convendría que usáramos de los mismos privilegios?. Aquí Guinea Ecuatorial no ha rechazado el mantenimiento de unas fuerzas para sostener el orden interno. No viene reflejado, creo yo, en nuestro anteproyecto constitucional.
Yo estoy seguro de que en el anteproyecto que nosotros hemos presentado nunca se pensó en que su texto integro fuera un poquito más allá del marco establecido por el muy respetable Gobierno español. Ahí se ha previsto la unidad entre Río Muni y Fernando Póo. Los artículos estarán puestos de una o de otra manera. El texto, el espíritu del texto, posiblemente no coincidirá con el espíritu de cada uno de los aquí presentes. En el texto de ese anteproyecto se ha previsto la representatividad de todos los grupos étnicos de Guinea Ecuatorial que vendrá, mejor reflejada, como lo habíamos pensado en la Ley Electoral, donde estarían exactamente clasificados los distintos grupos y vendrían también determinadas las representaciones de los mismos, tanto en la Asamblea como en los demás órganos legislativos.
Vuelvo a decir que tenemos que salirnos un poquito más de la demagogia, porque ella, al fin y al cabo, no resuelve el problema que tenemos aquí presentado. Yo pediría una máxima colaboración, no sólo al Gobierno español, con el que siempre mantendremos lazos sino también al pueblo español, porque tanto al Gobierno como al pueblo español tenemos que anticiparles nuestros deseos,, tenemos que presentarles nuestras necesidades, y, de esta, manera, las relaciones entre unos y otros serán más efectivas.
He hablado de la falta de representatividad del grupo NDOWE, con respecto a los Diputados de Río Muni, Yo no sé si el señor Ibongo ostenta también aquí la representación del grupo NDOWE, porque, efectivamente, también lo es; pero lo que si sé con perfección es que el grupo NDOWE tiene aquí un representante y este representante colaboró, contribuyó con sus opiniones, con su pensamiento y con los deseos de su grupo, a elaborar ese anteproyecto, y estoy seguro, plenamente convencido, de que el número que ha propuesto para representación de su grupo étnico en la Comisión ha sido admitido por todos.
¿Y qué ocurre? ¿Por qué no tenemos que oír a la representación de un determinado grupo étnico?. Porque no podemos por falta de representatividad. Este es el caso de mi grupo que desde la I Fase de la Conferencia no ha podido manifestarse como tal grupo étnico. ¿Es que no se lo merece?. Si vamos a tener un Ejército en Guinea no lo sé, pero en el momento de un hipotético conflicto bélico contra, pongamos por caso, Nigeria, Camerún, etc. ¿de dónde procederán la mayor parte de los soldados que ofrezcan su vida por la Patria?., ¿Por qué tenemos, pues, que anteponer sobre todo los puestos?
Nosotros estamos dispuestos a ofrecer nuestros votos a los que mejor sirvan al país y al que mejor pueda llevar a nuestro pueblo hacia delante.
Volviendo a lo que más nos interesa, yo creo que las Naciones Unidas pueden jugar un importante papel. España es miembro de esta Organización internacional. Yo no sé si en lo que voy a decir estaré equivocado, pero rechazar la intervención de las Naciones Unidas es rechazar la acertada política internacional de España. Vuelvo a repetir que debemos procurar todos librarnos de la demagogia, porque de nada nos sirve. Las Naciones Unidas han resuelto los mayores conflictos internacionales. Los pueblos han expuesto a las Naciones Unidas sus problemas y, más o menos, han sido resueltos. Las Naciones Unidas es el recurso de los débiles, y aún de los fuertes. No podemos, en esta Conferencia de dialogo entre Guinea y España, de ninguna manera, dejar de exponer nuestros puntos de vista y si no se cumple lo que acordaron las Naciones Unidas, ponemos a España en entredicho. Es muy fácil que la gente del exterior llegue a creer que si España no nos ayuda a elaborar nuestra descolonización, España contribuye a que todos atentemos contra esa Organización internacional. Alejémonos de ello, así como nos debemos alejar de aquellas manifestaciones que están al margen de la Conferencia.
Apoyo la idea expresada por el mismo compañero mío -y digo compañero porque hemos sido colegas de Magisterio- y, por tanto es muy conocido mío y por eso le llamo compañero-en cuanto a la referencia que se había hecho de Gibraltar. Nosotros los guineanos -y los que no lo quieran así que renuncien a ser guineanos- estamos obligados, tanto ahora como después a dar lo poco que podamos tener para tratar de conseguir una solución viable, favorable a todos y rescatar ese trozo de tierra española que, al fin y al cabo, no es más que otro trozo de tierra colonizable. Tenemos que poner todos nuestro máximo empeño para que este problema tenga solución, España pondrá todos sus medios pero a ellos debemos añadir los pocos que podamos aportar nosotros. En esto apoyo al señor Ibongo, como apoyo también lo expresado por el señor Jones.
Haciendo referencia a los distintos órganos que hemos llamado de control de gobierno, se ha hablado también de la Presidencia y de la Vicepresidencia. Ahora ocurre que no sabemos él alcance de las garantías que se nos dan. Se ha tratado de garantizar a Fernando Póo y a Río Muni y yo creo que esta garantía como mejor se obtendrá es con una descentralización de nuestra actividad económica, que es lo que siempre ha expresado Fernando Póo ante el Gobierno español y ante los guineanos. Y esto está previsto en nuestro anteproyecto. No tengamos en cuenta las teclas económicas. Estas teclas económicas son las que prevén si debe haber un Diputado o cinco. De esta concepción sale el que un señor que expresa sus ideas de una forma parecida diga: Yo, como Diputado, debo cobrar 100.000 pesetas. Esto no hay que pensarlo. Lo que interesa es promover nuestro país, con dinero o sin él, en el aspecto político, en el aspecto económico, en el aspecto social. Nada importa que un Diputado tenga que cobrar mucho o poco, lo que importa es que ese Diputado lleve la impresión del Gobierno al pueblo, al sector que representa y al sector que representa al Gobierno, para que, de esta manera, tengan solución los problemas, no existan conflictos, y podamos llegar a construir un pueblo que sea admiración del mundo.
Tenemos que liquidar lo de la mayor o menor representatividad en los órganos legislativos, puesto que el factor económico con referencia al suelo no es lo que interesa, por que lo que interesa verdaderamente es promover este factor económico en todo lo demás, menos en cuanto al suelo. Para equiparar estos equilibrios de los órganos, tanto legislativos como ejecutivos, así como los demás que hemos llamado de control de gobierno, se han establecido unos cuantos que, posiblemente, no disfrutan todos los países africanos. En estos países se notan lagunas. Estos órganos interesa que existan en Guinea Ecuatorial, puesto que son los promotores de todas las actividades económicas, de todo el control que se necesita para evitar conflictos, y por eso, en el estudio que se había hecho entre todos los firmantes de este anteproyecto, se ha tenido en cuenta la equidad de la representación entre la isla de Fernando Póo y Río Muni.
Señores, yo no sé si es un error por nuestra parte el que tengamos que recurrir a otros asesores para que colaboren con nosotros. No puede ser un error, no puede ser un error, porque todos son españoles, así como todos somos guineanos» No puede ser un error, porque ¿quién nos dice que esta Constitución no puede ser aceptada, en realidad por el pueblo guineano, sin menoscabo de todo cuanto aquí se ha dicho? ¿por qué nosotros queremos que se tenga que hablar aquí como sí fuesen las Naciones Unidas, cuando lo que nos interesa es que los técnicos nos digan que les presentemos nuestros puntos de vista, y nos den la forma técnica de la Constitución de Guinea, como les había dicho mi querido amigo José y tiene que aprobar el pueblo de Guinea, porque va a regir al pueblo de Guinea?
Yo estoy esperando, desde que participo en esta Conferencia que el Gobierno español, a través de sus representantes aquí, cuando se elaboren los anteproyectos de acuerdos o lo que sea, nos expresarán sus posturas con respecto a Guinea y los guineanos les presentarán las suyas para que se llegue a unos acuerdos firmes. Esto es lo que yo estoy esperando. Por tanto, hagan el favor de dar, si conviniere, la forma técnica que necesiten todos los puntos que hemos presentado y sobre todo con respecto a la salvaguarda de las dos provincias, porque tendría que volver un poco atrás, no sabemos cual es la provincia hija y cual es la provincia hijastra. Creemos que todas las provincias de Guinea Ecuatorial, Fernando Póo y Río Muni, han sido descolonizadas por España, han sido tratadas por igual por España. Si; alguien dirá que me he equivocado y que se ha atendido más a la provincia de Fernando Poó. Es posible, pero existe una circunstancia: nosotros mismos, ahora, hemos elegido como capital de Guinea Ecuatorial la ciudad de Santa Isabel. Ahí residirán los Ministros, los Diputados, pero ¿qué ocurriría el día de mañana si encontraran que esta Capital no es merecedora del prestigio que se la otorga? Por eso, en la política colonial esa provincia resulta más atendida que la de Río Muni. La otra razón es que esa provincia es menos extensa. La inversión que se puede hacer sobre Fernando Póo no puede equipararse a la que se puede hacer en Río Muni. No obstante, Río Muni no deja de reclamar que también sea atendida al igual que ha venido atendiéndose a la provincia hermana de Fernando Póo. Tenemos que escaparnos de la demagogia, porque no es España la que tiene que aprobar la Constitución guineana. Si amamos a España, como muchos lo dicen de palabra, pero creo que obras son amores y no buenas razones. Si en realidad amamos a España, tenemos que entendernos, para que esta Constitución sea aprobada por el pueblo de Guinea y presentarla en la ONU, con una mayoría absoluta de votos en el referendum. Entonces habremos sabido defender a España, entonces podremos decir aquello que muchos se jactan de decir en defensa de aquello que en realidad no defienden. ¿Por qué lo que decíamos ayer no podemos reconocerlo ahora?. ¿Por qué lo de ahora no podemos enfocarlo para mañana?. En resumen, nuestra Constitución, no está su elaboración teledirigida aunque ¿quién no ha venido aquí a leer un texto?. Y ese texto ¿está teledirigido?. ¿Quién no ha venido aquí a defender un texto que no es suyo originariamente?. Pero lo que nos interesa es, ni más ni menos, defender nuestra postura. Las relaciones entre el pueblo de Guinea y el Gobierno y el pueblo español seguirán y no hay ni un sólo guineano que se pronuncie en contra de España desde que se está desarrollando la Conferencia, menos los que han ido a las Naciones Unidas, y allí han hablado lo que han querido, sin contar con el pueblo guineano. Desgraciadamente, tampoco al representante español le interesó pedirles las credenciales para que pudieran hablar en nombre de Guinea; de haberlo hecho, quizás hubiera sido bastante. Pero nosotros debemos exponer a España nuestros verdaderos sentimientos y tenemos que sentir este amor a España en las Naciones Unidas, en Francia y ante Moscú. Allí es donde tenemos nosotros que expresar nuestros deseos, nuestro acercamiento, nuestra vinculación en las relaciones con España. Allí y no aquí, en la Sala, porque aquí todos decimos lo que nos conviene. El que ha ofendido a España en las Naciones Unidas, aquí no puede mostrarse como el que puede defenderla mejor. De modo que, señores, esta es la cuestión que quería exponer. Y para terminar, yo, en nombre de mi Organización no hago ni más ni menos que apoyar las palabras expresadas por el señor Grange esta misma tarde, de apoyar el escrito de anteproyecto nuestro presentado el día anterior a la última sesión de la Conferencia. Nada más; muchas gracias.
Todos los que tengan que hablar que levanten la mano para darnos cuenta de la duración que va a tener este debate.
En este momento hay once Delegados guineanos y dos españoles.
La Mesa, desde luego, no clausurará esta sesión hasta que lo solicite la Delegación guineana, es decir, mientras haya oradores.
EL SEÑOR KING (DON THOMAS ALFREDO):
Excelencia, señores: Autorizado por la Mesa, tomo la palabra con el sólo objeto de puntualizar. Pero deseo, en primer lugar aclarar una posición personal mía, personal prosición que tiene caracteres, aspectos, que pueden incidir en las líneas generales de determinados asuntos que revisten, a mi juicio, cierta importancia para la debida marcha de esta Conferencia.
Han intervenido, o me han precedido en el uso de la palabra, por lo menos, según las notas que llevo, siete u ocho oradores, de los cuales seis de ellos han tratado o por lo menos lo han utilizado, intencionadamente o no, el término de imputar el proyecto, su elaboración, como proyecto no guineano. Entiendo que esto no es, ni más ni menos, que cometer una anomalía flagrante. La historia de esto está en la memoria de todos. Se sabe que el proceso de estos trabajos, que concluyeron en un proyecto, tuvo como origen unas reuniones celebradas primero conjuntamente entre las Delegaciones procedentes de la isla y las de Río Muni. Luego, por separado, y por separado se presentaron por unas y otras unas sugerencias por escrito. Escrito del señor Gori sobre lo que conceptuaba debía de ser la Constitución de Guinea; escrito de don Alfredo Jones; dos escritos de soluciones alternativas; y el que tiene el honor de dirigirse a ustedes, también presentó una serie de puntos que deben obrar en poder de ustedes. Muchos de ellos, aun cuando, como he dicho, formaban parte de dicha Comisión, fueron rechazados por improcedentes. Una vez reunidas dichas Comisiones, mejor dicho las Delegaciones para reducir todavía más y hacer más eficaz el trabajo, fueron designados: por Fernando Póo, el señor Morgades; el señor Jones (D. Wilwardo) , el señor Gori y el que habla, y, posteriormente reducidos al señor Morgades y yo. Y la Delega­ción de Río Muni -perdonen el orden que he seguido- al señor Salvador Ntutumo y al señor Ibongo. Y estos señores, procedentes de la Delegación guineana, con los señores Condomines y Herrero, nos reunimos en una serie de largas y pesadas sesiones de trabajo. Debo hacer notar también que continuamente el señor Ibongo se hacía cargo de documentos que le iban siendo facilitados por elementos de la Delegación guineana, que reflejaban puntos de vista que debían ser recogidos en dicha Constitución. Al señor Ibongo le consta que en más de una ocasión tuvo que enfrentarse casi personalmente conmigo puesto que trataba de dar cierta orientación que entendía no era la más apropiada para la futura paz guineana. Esa paz, tratando de ser consecuente, es por la que personalmente me opuse al proyecto puramente de tanteo, puramente separatista, puesto que entendía que todos los miembros de la Delegación guineana habían tenido ocasión de aportar su grano de arena en su futura Constitución. Y yo siempre mantuve que aquello quedaba vinculado, por lo menos en el curso condicionado de los trabajos. Claro, condicionado al Decreto que nos autoriza a reunimos aquí, condicionado a la voluntad de Guinea y condicionado, pues, a una serie de factores que no podemos denegar, y, por su parte, la Delegación de Río Muni también quedaba vinculada a mi juicio. Y ese es el proyecto que deseo que se siga llamando "Trabajos de la Delegación guineano-española", puesto que tenemos una mayor representatividad en él, aunque por ciertas intervenciones se ha dejado ver que Guinea carece de técnicos, tengo que oponerme sencillamente por moral. Entiendo, porque ostento un título que me viene de una serie de Instituciones del país, que no puedo ser desautorizado al opinar en un cuadro político que se expresa con intereses guiados por intenciones políticas. Nuestra condición de técnicos nos permitió elaborar un proyecto que reviste, no cabe duda, por lo menos en las mínimas condiciones exigidas, frente a lo que en definitiva. ha de ser rechazado, que, por lo menos, sea admitido en lo que tiene de constructivo, porque lo tiene, para servir a la finalidad de esta reunión. Y por ello, concluyendo, sostengo el parecer de que dicho proyecto sea admitido como sugerencia. Tiene puntos aprovechables, muy aprovechables; expresa un sentimiento de un sector del pueblo de Guinea, es cierto, pero esos sentimientos, en cuanto no sean viables, cuando se oponen a los intereses generales de la isla, por las mismas razones por las que se rechazó la posición estimada de Fernando Póo,.deben ser rechazados, y ese mismo proyecto, por la mínima, exigua o nula participación de Fernando Póo, en su redacción debe ser también rechazado.
Señor Presidente. Primero voy a expresar mi sentimiento, y creo que ese sentimiento abarca también a los veintitrés firmantes del documento que hemos entregado, que constituye el proyecto de Constitución de Guinea Ecuatorial. Yo, como firmante de esa Constitución no puedo variar mi actitud. Mi firma la mantengo, auténtica. Como he dicho antes, voy a expresar mi dolor -y quiero que se haga constar en el Acta- porque el Gobierno español ha clasificado a la Conferencia Constitucional con el concepto de "secreto". Es un dolor para el pueblo guineano. Nosotros no podemos ya comunicar con la Guinea Ecuatorial. La Guinea Ecuatorial está pendiente de los resultados de la Conferencia Constitucional. Este Decreto representa que en Guinea nadie podrá hablar de política ni de la marcha de esta Conferencia. En España, ustedes lo consideran de otra forma, pero en Guinea, una vez esa Ley rige, no hay nadie que pueda hablar. Este es mi dolor, que quiero se haga constar en Acta.
Para aceptar una Constitución tenemos la responsabilidad ante Dios y la Historia y ante el, país colonizado. Hemos dé comunicar y estar en contacto con nuestro pueblo, pero el "secreto" éste que se pone en los documentos nos priva de todos los derechos.
Con respecto al problema que nos ocupa del proyecto de Constitución que hemos entregado,.quiero leer un pequeño párrafo del borrador que nos dieron los técnicos:
"La Constitución será el resultado de un acto de libre voluntad del pueblo de Guinea y no un acto legislativo del Estado español".
Yo, con mi poca experiencia política, entiendo que es el propio pueblo de Guinea el que debe determinar su futura Constitución, sin que España tenga ninguna obligación de imponérnosla. Que conste.
Con respecto a los técnicos que dicen: "una Comisión Mixta hispano-guineana”, yo no la reconozco, como no la reconocí el primer día.
El señor Ibongo ha estado en Nueva York como representante del MONALIGE. Yo no le ataco. No como técnico. No, señor.
Yo, el primer día, cuando me reuní con los técnicos, rechacé esto de la Comisión Técnica hispano-guineana. ¿Por qué?. Porque si España nos hubiera dicho que nosotros presentásemos una redacción de la Constitución, la hubiéramos presentado automáticamente.
No me interrumpa, Señor Presidente.
Una de las primeras iniciativas de esta Mesa consistió en preguntar públicamente a la Delegación guineana si tenía algún proyecto de Constitución para iniciar sobre él los trabajos e invitó a que presentase textos. Esto consta en las actas.
Señor Presidente, tenga la bondad de no interpelarme. Su misión está para que intervengan los oradores. Las interpelaciones no son buenas, por favor. Cuando yo termine de hablar, entonces me interpela, tanto si digo mal como si bien, pero las interpelaciones por la Delegación guineana son rechazadas, porque se trata de una imposición. He estado antes en las Naciones Unidas y no me interrumpieron. Yo hablé todo cuanto quise hablar. El Presidente de la Mesa me entiende. Que haga el favor de no interpelarme, porque estamos aquí para asumir la responsabilidad de nuestro pueblo, tal como la asumen ustedes en España peninsular. Nosotros vamos a ser los únicos responsables, pero a ustedes, moralmente, también les van a pedir responsabilidades cuando las cosas salgan mal. Por lo tanto, deje de interpelarnos.
No me voy a meter a fondo en la Constitución, aunque podría hacerlo y analizar artículo por artículo con la experiencia de mi país, no con el dogma de Europa, sino con el dogma de África. Yo puedo comenzar artículo por artículo porque sé como piensa mi pueblo. Ahí es donde se basa la Constitución. El proyecto que nos han presentado no responde a la verdadera voluntad del pueblo guineano. Hemos presentado un proyecto que mantenemos firme. En todas las peleas, en todas las guerras, en todos los ensayos siempre tiene que haber un arbitro. Precisamente después de la Segunda Guerra Mundial se han desarrollado las Naciones Unidas y antes había existido la Sociedad de las Naciones, donde los hombres quieren que sus problemas sean resueltos pacíficamente .
España, en el Decreto -no sé si me equivoco- de Y? de febrero, dice que todo se hará de acuerdo con las Naciones Unidas. ¿Cuándo se va a llevar a cabo el proceso de Constitución de Guinea Ecuatorial?
También recuerdo -no sé si me equivoco; si es así pido perdón- que en el discurso inaugural del Señor Ministro también se hizo alusión a que se hará conforme, todo lo que se haga aquí, de acuerdo con las Naciones Unidas.
¿Por qué estamos discutiendo? Precisamente he dicho que para las peleas, para las guerras, tiene que haber un mediador.
Hemos presentado un proyecto constitucional, que mantenemos con veintitrés firmas, y lo mantenemos porque ustedes no pueden imponérnoslo.
Yo solicito de la Presidencia que haga llegar al Gobierno español nuestro deseo de que vengan a esta Conferencia dos técnicos de las Naciones Unidas que dictaminen los dos proyectos. ¿Por qué? Porque los técnicos españoles que redactaron la Constitución son los mismos que están dictaminando. España, con buena voluntad, accedió en 1966 -creo que fue en el mes de agosto- a que fuese una Comisión de los miembros del Comité de Descolonización de los Veinticuatro a Guinea Ecuatorial. Por la Resolución de 19 de diciembre de 1967, las Naciones Unidas vuelven a instar a la potencia administradora para que en el proceso de descolonización de Guinea Ecuatorial pudieran asistir unos miembros de las Naciones Unidas.
Estamos aquí discutiendo hace un mes. No somos ricos. En nuestro país, viviendo en la forma que Dios nos ha dejado. Se pueden comer la yuta, el plátano, pero en Madrid estamos invirtiendo ya más recursos de los que disponemos, y llevamos un mes -y me voy a apoyar en las palabras de mi compañero Señor Gori- y estamos en un punto cero. Por lo tanto, se nos ha presentado una Constitución y nosotros hemos presentado un contraproyecto de esta Constitución. ¿Por qué el Gobierno español no puede traer dos técnicos de las Naciones Unidas para que colaboren con los técnicos españoles y dictaminen el proyecto y luego se mande al referendum de Guinea? ¿Por qué no? Llevamos dos meses. Cuentan también los meses anteriores. Discusiones, discusiones. Parece que nos tienen de niños gordos.
Señor Presidente, que le conste que ya somos personas. África está evolucionando. Ningún pueblo ha empezado siendo grande. Todos los pueblos han empezado pequeños; de pequeños a grandes.
Por lo tanto, insisto: en nombre de los veintitrés firmantes del documento requerimos la presencia de dos técnicos de las Naciones Unidas, en colaboración con los técnicos españoles, para que dictaminen la Constitución. ¿Por qué lo digo? Porque todos van a las Naciones Unidas. España tiene la representación permanente; las dos potencias mundiales, también. Todos los países la tienen. ¿Por qué están gastando dinero allí? Algo habrá. Y ustedes como han aceptado esta Resolución, porque yo estuve presente cuando la votó el señor Piniés, deben venir aquí dos técnicos de las Naciones Unidas, porque nosotros mantenemos nuestra postura de que hemos entregado un proyecto y deseamos que el mismo sea dictaminado.
No quiero hablar del proyecto de Fernando Póo. No quiero atacar a mis hermanos. Ellos hablaban de independencia. Pero como se ha acordado que los dos territorios de la Guinea Ecuatorial entrarán en la independencia unitaria, por eso hemos presentado una Constitución unida, la cual mantenemos enérgicamente y no la podemos variar en nada.
Si usted no quiere que se impugne la Constitución en Guinea Ecuatorial, acepte nuestras proposiciones. Porque si nos dan después una Constitución con la que no estemos de acuerdo, la impugnamos y no la votamos. Y esto es lo que no conviene, Y después dicen "Garantizar".
¿Cuántos técnicos tiene Guinea Ecuatorial? Porque los técnicos españoles, si hacemos un porcentaje de lo que están cobrando, es más de lo que se invierte en Guinea Ecuatorial. ¿Por qué nos están dando vueltas durante dos meses aquí, para una cosa tan sencilla? El día de mañana, un magistrado español es el que va a estar en el Tribunal, tal como está ahora; el día de mañana el que va a ser técnico de la Presidencia será un español, si bien actuarán los nativos. Es que queremos abrirnos camino como lo han hecho los demás países de África. ¿Por qué estamos dando vueltas? Nosotros insistimos en que vengan dos técnicos, que no rechazamos, pero mantenemos nuestra postura de que hemos presentado un proyecto y queremos que sea dictaminado. El ser dictaminado por cuatro técnicos de Guinea, yo desde el principio lo rechacé. ¿Por qué? El Señor King es destacado nacionalista que ha luchado mucho tiempo por la independencia, igual que otros; no me gustaría que figurara como técnico. El Señor Ibongo, tampoco. Salvador Nsi - , .un chico recién venido del estudio, tampoco. No digo que no saben nada. Para quedarnos tranquilos queremos que vengan los dos técnicos de las Naciones Unidas con los dos técnicos españoles. Cualquier Constitución que se nos dé ahora, que sea buena, porque la Guinea ha pasado por muchas vicisitudes políticas.
En Guinea ha habido una imposición. Yo no quisiera decir lo que ha pasado con aquellas provincias. Nos han dado la autonomía. No quiero volver a repetir lo que he dicho antes. Para que podamos ir contentos, lo mejor que puede hacer España es facilitar la presencia de dos técnicos de las Naciones Unidas, que dictaminen tanto el proyecto que han preparado ustedes como el nuestro. Y esto lo hacemos porque creemos que las Naciones Unidas son arbitro para todas las discusiones. Esto es lo que yo pido a la Mesa.
¿Me permite una aclaración? No he tratado de interpelarle ni de contrarrestar sus argumentos, sino simplemente hacerle una observación, por si podía serle útil. Si hago alguna observación es para ayudar y colaborar con el orador, recordándole algún dato incontrovertible con el fin de evitar que, por error u olvido, apoye su argumentación sobre una base errónea.
Yo vuelvo a añadir que nuestro proyecto no debe ser considerado como enmienda. Nuestro proyecto no está considerado como enmienda por nosotros, sino como un. proyecto de Constitución para Guinea Ecuatorial, para Fernando Póo y para Río Muni, y si hay duda de esto, que traten el problema junto con los dos técnicos españoles, dos técnicos de las Naciones Unidas. Así nos quedaremos todos tranquilos, aquí y en Guinea.
Voy a suspender mi intervención porque la sesión se está alargando demasiado.
Puede Vd. hacer uso de la palabra.
Iba a renunciar al uso de la palabra, pero, en fin, voy a continuar.
Solamente voy a leer este pequeño escrito y lo que hemos acordado esta mañana en la reunión sobre el proyecto de Constitución que se acaba de presentar El escrito dice así:
"La representación de Fernando Póo, después de haber estudiado el Proyecto de Constitución, presentado por el que dice llamarse Secretariado Conjunto, pide a la Mesa lo rechace totalmente, ya que se encuentra fuera del marco establecido al no garantizar en absoluto la personalidad de Fernando Póo.
En ella y en plan general sólo se crean Instituciones, manejadas totalmente por Río Muni y se deja para más adelante la creación de las Leyes, que también serán a la comodidad de Río Muni, sin ninguna garantía para Fernando Póo.
Sería asombroso y verdaderamente improcedente que la Mesa entrase a discutir este Proyecto de Constitución, cuando se sabe sin lugar a dudas que no ha sido elaborado por la libre voluntad de los Miembros de dicho Secretariado Conjunto, sino por un individuo ajeno totalmente a la vida guineana y a sus preocupaciones políticas actuales.
En una sesión anterior, se nos dijo que de salir fuera del marco del acuerdo del Consejo de Gobierno, podríamos dirigirnos directamente al Gobierno Español. Así lo hicimos y de fuente fidedigna sabemos que nuestro escrito al Jefe del Estado Español, Generalísimo Franco, ha sido remitido a la Secretaría de esta Conferencia, cuyo texto leo para información de los demás miembros de esta Conferencia.
Si Vds. me permiten, pedimos que ese escrito sea tenido en cuenta más adelante. Nada más.
No haré uso de la palabra hasta que se lea completo el escrito que ha mencionado el Señor Watson.
Este escrito no puede leerse aquí. Figurará como un documento anejo a los trabajos de la Conferencia, (anejo nº 1).
Muchas gracias, Señor Presidente, por haberme concedido la palabra.
Una vez más, siento manifestar el disgusto que me va causando la marcha de la Conferencia. Una vez más estoy descubriendo que los hombres de la Guinea Ecuatorial se han olvidado o pretenden olvidarse de cuanto se ha dicho en cuanto a la independencia de los países africanos. Estoy observando que en vez de aunar criterios para que esta independencia llegue a la Guinea Ecuatorial, estamos creando obstáculos. Claro está que la Delegación española no puede intervenir. ¿Por qué no puede intervenir? Porque no la dejamos que lo haga.
Quisiera preguntar, con perdón, a la Presidencia si la Isla de Fernando Póo puede obtener su independencia. Este es el punto alrededor del cual está girando toda esta Conferencia. Porque yo entiendo que si la Isla de Fernando Póo, a través de los representantes de la Unión Bubi, han entendido que salvaguardar la personalidad de la Isla de Fernando Póo es darle su independencia, al rechazar la propuesta de la Delegación Bubi había que aclarar, de una forma clara y general, ante todos nosotros la trayectoria a seguir, porque parece que mientras ellos entienden que salvaguardar es dar la independencia a Fernando Póo, los firmantes del anteproyecto creemos que es respetar ciertas condiciones porque estas condiciones no estén totalmente respetadas, pero esto no quiere decir que no podamos llegar a un diálogo.
Antes de confeccionar la Constitución, ésta que un guineano ha calificado de teledirigida, se había pedido a todos los miembros de la Delegación su colaboración.
Yo entiendo que si queremos la independencia de Guinea Ecuatorial, debemos olvidarnos de estas propagandas un poco raras que existen ahora con vistas a las elecciones sobre quién va a mandar, quién va a dirigir, qué se va a cobrar. ¿Qué va a pasar? Mientras nosotros sigamos pensando en esto, en vez de pensar en cultivar la tierra, la Conferencia va a durar -¡qué se yo!- dos, tres, cuatro meses, o cuatro años y, mientras tanto, iremos consumiendo el presupuesto de la Guinea Ecuatorial.
La Constitución presentada, en vez de ser rechazada, yo pido a los señores Técnicos que como ellos no entienden la reacción africana, porque nosotros, los africanos, tenemos otra forma de reaccionar, que permitan que los hombres de Fernando Póo y los hombres de Río Muni dialoguen; que lo permitan, porque esta Constitución, si se habla de 43 diputados o de 63 diputados, esto no es punto clave. Existe otro punto clave, que hay que permitir que estos hombres se entiendan. Si no se va a dar la independencia a Fernando Póo permitid a estos hombres entenderse, porque si siguen estas rivalidades , estas discusiones, esta separación, la independencia no será para nosotros una gloria, sino la destrucción de la Guinea Ecuatorial, porque estos hombres que estamos aquí saldremos de aquí odiándonos y cuando lleguemos a Guinea no elaboraremos nada que nos pueda llevar hacia el futuro. Así puede que empezaran los otros países africanos, discutiendo y puede que no se diera importancia a las discusiones, pero ahora estamos viendo los resultados en África. Si se va a dar la independencia a Fernando Póo y si se va a respetar la resolución del Consejo de Ministros, que se permita que los hombres de Guinea no lleguen a odiarse como estamos en camino ahora. Hasta ahora no nos odiamos, a Dios gracias, pero si la cosa sigue así, llegaremos a ello; y cuando tengamos la independencia y a la mañana siguiente, cuando se vayan los europeos, empezaremos a matarnos. No lo tomen a broma, porque esto va muy en serio. Nosotros estamos aquí, en España, hablando mucho, donde cada cual puede hablar, pero existe otra cosa: los hombres de Fernando Póo y los hombres de Río Muni ya hoy no se quieren. Esas discusiones que ven ustedes aquí, tienen su proyección en África. Y esta proyección puede traer otras consecuencias.
Claro está, las consecuencias aún las podemos evitar. El espíritu de la Conferencia es el de la unidad, y esta unidad sería artificial, si no llegamos a ponernos de acuerdo. Ante una unidad artificial no se puede conseguir el desarrollo de un país, sino su destrucción. Yo lo siento, señores; aquí ha habido discursos de los hombres que saben hablar, y yo les aplaudo, desde luego; les aplaudo mucho. Pero estos hombres tenían que haber vivido en la Guinea Ecuatorial. Aquí hay unos cuantos hombres que se enfrentaron con el problema de la autonomía; lo vivieron, mientras algunos estuvieron tranquilamente sentados, mientras otros hombres rechazaron la autonomía. Ahora estamos ante el problema de la independencia y la unidad. Este problema hay que resolverlo. A los hombres de Guinea les pido que se entiendan. No podemos sembrar demagogia, porque el criterio que adopta un Gobierno es un criterio que este Gobierno, en cualquier momento, defenderá, y yo sé y lo siento, que este Gobierno no cederá porque es lo que el Gobierno cree que podría ser la prosperidad del territorio que un día descolonizó.
Nosotros, ahora, ¿qué queremos hacer? ¿Queremos que mañana se diga que la colonia española en África ha resultado peor que las demás colonias africanas? ¿Queremos figurar en la Historia al igual que el Congo, que desde que obtuvo la independencia, ésta no ha sido la independencia sino un matadero de hombres? ¿Es esto lo que queremos?
No valen las buenas palabras aquí; no valen para nada. Hay que sentir el problema de Guinea. Hay que sentirlo de verdad. Si nosotros no sentimos el problema de Guinea, nosotros, los que estamos aquí, seremos los artífices de la destrucción de Guinea.
Ahora queremos que los hombres que en Guinea llamamos los blancos nos digan algo. Pero estos hombres ¿qué nos van a decir? Absolutamente nada. Estos hombres nos tienen que escuchar. Ellos no pueden decir absolutamente nada. Todo lo que diga un europeo aquí, no va a misa. Así somos nosotros los africanos. Todo lo que pueden hacer los técnicos serán textos, pero el europeo todavía no ha llegado a descubrir al africano. ¿Por qué? Porque el africano, él mismo, se va a descubrir cuando escriba sus textos. Así que yo pido, señores, que no dejemos en evidencia al Gobierno español. Porque nosotros estamos haciendo todo lo posible porque España quede mal internacionalmente. Decimos que amamos a España, sí; eso es hablar. Pero no amamos a España. Estamos viendo hombres aquí, pero no vemos España. Un día recuerdo que me dijo un secretario de Sindicatos que no se tenía que confundir un español con todos los españoles; por tanto, nosotros aquí no debemos confundir a un español con todos los españoles.
El asesoramiento lo necesitamos. Yo pido, una vez más, que dejemos todo aquello que podamos haber estudiado en las universidades o en los centros de estudio, que sintamos el problema nuestro de verdad, que nos acerquemos a nuestra provincia, porque nosotros somos los que vamos a sufrir las consecuencias mañana, nosotros y nuestros hijos. Estamos envenenando el país y mientras envenenamos al país, entre nosotros el que no existen rivalidades es una pura mentira. Estamos aquí mintiendo. Cuando nos levantamos cada cual ataca al otro. Es una mentira. Lo que estamos preparando es que esos hombres que están en el campo, que tomaban una copa de vino juntos, no nos van a tocar; ellos mismos se están matando en el bosque y nosotros estaremos en la ciudad, en los cargos, y no nos tocarán. Que las consecuencias las van a sufrir los hombres que ni cobrarán, ni vivirán bien ni tendrán coche; nosotros, que tendremos coche, y tendremos cargos y viviremos bien, somos los que estamos envenenando al país.
La Delegación española no nos dice nada; nos está escuchando y yo ahora, después de hablar mucho, parecerá que soy un hombre que se le puede oír. No, señores. Ustedes no nos conocen. Aquí no ha habido sinceridad; no ha habido sinceridad. Hemos expuesto las cosas que hemos pensado algunos, pero ustedes no pueden entender, no pueden llegar a interpretar que una delegación que se denomina Delegación guineana, no se entiende en un momento en que ha sido, precisamente esta Delegación, la que ha solicitado a través de la ONU la independencia.
Si nosotros hemos mandado exiliados, los hemos pagado. Yo recuerdo que los bubis iban al bosque y tenían que vender sus productos para mantener a estos hombres en el exilio, que fueron a pedir nuestra independencia, en la creencia de que España diría que no, y para dejarles mal. Ahora que España ha dicho que sí, ya no podemos mantenerlos. La independencia ya la tenemos. España dice que la tendremos en cualquier momento. Nosotros hemos dicho que la queremos para el día 15 de julio. Y aquí no importa lo que opina el partido Monalige, ni el Munge, ni nadie. Importa la Guinea Ecuatorial. Como tampoco importan las tribus en sí porque constituyen la Guinea Ecuatorial. El Señor Macías dijo que aquí en España no tenían en cuenta esas tribus, y yo digo que es algo parecido a lo que ocurre entre los españoles, aunque no lo dicen, porque el catalán es de su tribu, y el gallego es de su tribu, porque son tribus también. Pero hoy viven muy bien. Nosotros debemos pensar en esto. Llegar a formar una nación, claro está, como quiera que nosotros no tenemos eso que llaman conciencia nacional existe ese problema. Este es un problema que existe pero que hay que vencer. Hay que formar una nación. En la Constitución parece que no queremos un ejército. Aunque parezca mal, ¿el Ejército, qué quiere decir?. Quiere decir guerras. ¿Nosotros vamos a guerrear, contra quién?. ¿Contra los nigerianos?. Nosotros no podemos guerrear porque la guerra sería acabar con la Guinea Ecuatorial. No podemos. La República de Camerún, la Federación de Camerún no tiene más que enviar unos cuantos y acaba con nosotros. Ejército no nos hace falta. Lo que hace falta es que nosotros nos entendamos, nos comprendamos y podamos vivir juntos. ¿Cómo podemos llegar a vivir juntos? Únicamente podremos llegar a vivir juntos si entre nosotros, porque estamos aquí precisamente los que podemos mandar, cedemos. Hay que ceder. Nosotros todos no podemos ser ministros. No podemos ser el Presidente. Todos no podemos estar encima de un papel para trabajar, pero cuando se diga que a trabajar en pro de la Guinea Ecuatorial, lo normal es que trabajemos. Si uno sabe mucho, que lo refleje en los trabajos en favor de su Guinea Ecuatorial. Porque si se reúnen cuatro elementos que no entienden y desarrollan lo que ellos creen que está bien en favor de la Guinea Ecuatorial, después de haber llamado a algún hermano para que colabore, y éste no ha intervenido, y luego venga a criticar, esto es lo peor. Todos tenemos que hacer acto de presencia en los trabajos, para luego ponernos de acuerdo y que la Delegación española vea la unidad. Porque Vds. no se han fijado en eso de que la Delegación española, eso de ponerse aquí tranquilamente escuchándonos, no hacen más que valorarnos. Nos están mirando fríamente, están descubriendo lo que va a ser el futuro de nuestro país. Y ellos no están viendo más que una revolución lo que va a vivir Guinea. No demos sensación de inseguridad. Procuremos dar sensación de seguridad ante el Gobierno español y entonces este Gobierno podrá apoyarnos y ayudarnos, y entonces veremos una Guinea Ecuatorial próspera, pero de otra forma, mientras sigamos atacándonos, porque cuando uno empieza a hablar tomamos nota de los puntos flacos de lo que dice, ha tocado ese punto, y luego lo tratamos para desacreditarlo. Eso no es conferenciar. El pueblo de Fernando Póo. Salvaguardar el pueblo de Fernando Póo se ha interpretado como hemos visto aquí, en una independencia a Fernando Póo. Muy bien. Fernando Póo así lo ha dicho, pero el Gobierno español sabe que esto no es lo que quiere decir. Hay que aclarar a los miembros de Fernando Póo que salvaguardar Fernando Póo no es la independencia de Fernando Póo. Y me parece que se ha dicho. Y nosotros, que entendemos poco, no queremos oír. Queremos seguir armando follones. Que sigan mandando cuartos a la Guinea Ecuatorial ¿para qué?. Para que luego un tío, que no tenga ni idea de nada, asesine a uno, y luego sus partidarios reaccionen y empiecen los follones. Es lo que nosotros queremos aquí, nada más. Y ¿luego qué?. Los europeos que tenemos allí empiezan porque -ustedes todos lo saben- esos hombres ya todos tienen pasaje para volver. Todos vosotros lo sabéis y aquí seguimos jugando. Así que yo les pido, señores, que no pongamos en evidencia al Gobierno español, ni a los técnicos ni a nadie. Ustedes no son responsables de lo que está ocurriendo. Pueden estar tranquilos. Somos nosotros los mismos responsables porque no somos sinceros. Se ha presentado una Constitución. ¿Por qué no marchamos juntos? ¿Por qué uno de estos señores no se ha presentado a uno de los firmantes, exponiéndole los puntos que no le parecen razonables, y que nosotros podamos aunar criterios para luego sentarnos aquí, como un solo bloque, como una Delegación verdadera? ¿Por qué no se ha hecho esto?. Sólo otros han preparado escritos para luego venir aquí a hacer a la gente perder el tiempo. Perdone, señor Presidente, mi forma brusca de hablar. Así soy yo. Así que yo les pido, señores, que ha llegado el momento. No cansemos a la Delegación española. Cualquier día de estos nos va a lanzar una Constitución sin tener en cuenta la independencia ni nada. Porque estos hombres están cansados. El mismo Señor Presidente -no sé si entenderé de hombres- pero veo que aguanta. Porque hay cosas que le llegan, le chocan y las aguanta, y contesta de una forma delicada. Y vamos a no dar la sensación de que él también pueda reaccionar. Suavicen la situación. No sigamos engañando señores. Sabemos que la independencia va a ser unida. ¿Cómo hay que respeta: a los hermanos de Fernando Póo?. Los hermanos de Fernando Póo, nosotros que redactamos la Constitución esta teledirigida, todos los trabajos que podamos hacer, si se interpreta por trabajo teledirigido, el asesoramiento técnico, etc. Hemos creído que hay que salvaguardar Femando Póo y los hermanos de Fernando Póo han descubierto que no están defendidos. Vamos a sentarnos y tratarlo. Pero es necesario que sigamos rechazando lo malo, pero también aceptando lo bueno. Aquí aparece que se ha rechazado el trabajo de los técnicos; se ha rechazado el trabajo que ha presentado la Delegación Bubi; se ha rechazado el trabajo del Secretariado. Y no son los técnicos los que rechazan solamente. Somos también nosotros.
Porque si los técnicos nos dicen que lo rechazan, nosotros nos presentamos como un solo bloque y decimos lo que queremos para la Guinea Ecuatorial. No son los técnicos; somos nosotros. No podemos atacar a los técnicos. Ellos lo rechazaron. No han vivido en Fernando Póo y Río Muni. No saben lo que pasa allí. Ellos se dejan guiar por lo que han estudiado. Muy bien, lo aceptamos. Pero ellos no saben los problemas que tenemos; los únicos que sabemos estos problemas somos nosotros mismos.
Así que yo les ruego, señores, que seamos sinceros con nosotros mismos; que seamos sinceros. El hombre que vale ya se verá su valía. No puede haber ochenta Presidentes ni setenta Ministros. Así que les ruego, señores -perdón, Señor Presidente, por haberme levantado- que nosotros seamos sinceros con nosotros mismos y miremos el problema un poco más como africanos, como africanos. El problema africano lo deben entender los africanos más que los europeos. Ahora esperar que los europeos resuelvan nuestros problemas, nunca: estaremos aquí sesenta, setenta años y no lo van a resolver. Nosotros tenemos que resolver este problema.
Si alguien tiene alguna propuesta que presentar, le concederé la palabra.
Hay aún diez oradores que han pedido la palabra y a este paso no vamos a terminar en toda la noche.
Mientras haya quien insista en querer hablar, continuaremos en sesión.
Tenía pedida la palabra el Señor Ibongo „„. El Señor Gori tiene la palabra.
EL SEÑOR GORI MOLUBELA (D.. ENRIQUE):
La dejo para mañana. Señor Presidente.
La tienen pedida Jesús Alfonso, Ateba, además de los Señores Barreiro y Gómez de Aranda y Aguilar. Ustedes verán. Si no renuncian a la palabra, continuaremos.
VARIOS SEÑORES:
No, no; mientras haya alguien que pida la palabra, se la doy.
¿El Señor Ibongo quiere hablar ahora?
(Se oye una voz que dice): Si permite que hable ahora el Señor Ibongo, los demás peticionarios también lo harán.
EL SEÑOR IBONGO:
He pedido la palabra haciendo uso del derecho de réplica por expresiones de tipo personal que me ha dirigido mi compañero dos sillas a la izquierda, refiriéndose a mi actuación en las Naciones Unidas. Es irónico porque nunca ha estado dos sillas a la izquierda, porque hasta este momento hemos estado frente a frente, poniendo la mano en el mismo pleito, según la tradición africana.
Las palabras de tono venenoso de este señor no me han molestado, porque yo he tenido el valor ético de referirme a los principios del proyecto de Constitución sin citar a los individuos, cosa que me parece, para un futuro líder, no muy apropiada.
Soy responsable de todo cuanto he dicho en la IV Comisión de las Naciones Unidas. Espero, si tengo alguna responsabilidad, que caiga sobre mí en este momento la espada de Damocles. Pero tratar de hacer polémica a nivel de individuos, en lugar de referirse a los principios políticos que yo he tratado de defender aquí, creo que desvirtúa la razón de ser de nuestra esencia en esta sala.
Muchas de las acusaciones en las Naciones Unidas estaban firmadas por cartas e informes del Secretariado Conjunto , las cuales llegaban a mis manos; cartas e informaciones que venían a mí porque yo tengo una credencial, firmada por el Secretariado Conjunto, fecha diciembre, en la que, además de como representante del Monalige en la IV Comisión, se me reconocía como representante de ese órgano- formado durante la primera fase de la Conferencia.
El hecho de que dijera en las Naciones Unidas, el día 7 de marzo de este año, que existían bases militares, fue una mala interpretación de mi querido amigo Jaime Piniés. Si ustedes leyeran mi intervención verían que dije, citando el último párrafo de una carta dirigida a las Naciones Unidas -en esto tengo la memoria fresca- por el Secretariado Conjunto, que habían firmado Don Francisco Macías, en nombre del Monalige, Don Justino Mba, en nombre del Munge, y el señor, me parece, Don Clemente Ateba, dije, repito: "Las fuerzas de ocupación en el territorio están amenazando a los nacionalistas que se oponen a la petición de autonomía", y otras expresiones de tipo parecido a lo que yo manifesté.
La información referente al paso de los aviones sudafricanos y portugueses, aprovechando la oscuridad de la noche, sobre el aeropuerto de Santa Isabel, venían refrendadas por un documento avalado por el Secretariado Conjunto y que obra en este momento en la Secretaría de las Naciones Unidas, en el Comité de los Veinticuatro.
Creo que en mis tres intervenciones no he tenido palabras de alabanza para halagar las glándulas de ciertos sectores económicos o políticos españoles. Me he referido a los hechos. Y cuando me he referido a los hechos lo he hecho desde el punto de vista académico.
Creo que es insultante, y no lo voy a consentir, que ciertos señores utilicen esto como una plataforma electoral. Que quede claro para todos los miembros de la Delegación guineana. Cuando yo hablo sentado en este sitio hablo como miembro del Monalige. Por lo tanto, es la opinión del grupo. Estamos acostumbrados a no opinar como miembros de un grupo. Yo soy miembro de un grupo y, por tanto, hay organización, hay criterios y hay jerarquía. En un momento es posible que yo lea el discurso; en otro momento puede ser que sea el Secretario General o el Presidente, pero aquí no habla Saturnino Ibongo. Por ahí tenemos que empezar para construir Guinea. Que quede bien claro también que he tenido Oportunidades para ir a Guinea y alcanzar esos cargos. Sólo tenía que ser buen chico. Igual que muchos de mis compañeros, hemos pasado por la escuela superior. No quiero hacer mi historial en este momento, pero creo que, por mi experiencia administrativa o académica, puedo tener acceso al más preciado puesto en la Guinea Ecuatorial.
Y que quede bien claro también, y se lo he dicho a amigos míos que en lugar de atacarme me han pedido explicaciones , que no es intención mía al venir a Madrid participar ni en las elecciones ni en el primer Gobierno que se va a formar en Guinea. Yo tengo una trayectoria académica fijada y cuando regrese a Estados Unidos seguiré mi formación.
Quiero que quede claro que las palabras que ha pronunciado mi compañero de la izquierda reflejan unos sentimientos de los que no nos enseñan en la Escuela superior, reflejan una actitud que yo no he tenido con él personalmente, ni la he tenido con ningún miembro de la Delegación guineana. Estamos tratando aquí una cuestión a un nivel por encima de las personas. Si vamos a ser independientes, si muchos de Vds. van a ir a conferencias internacionales t deben estar preparados para dialogar a nivel de principios, no a nivel de individuos. Yo he dicho que el artículo 3º nos deja en manos unos de otros. Naturalmente, Israel es más pequeño que muchos países árabes, pero esto no quiere decir que dos millones de israelíes no hayan demostrado por tres veces que pueden, ser superiores a sus vecinos más grandes. El principio mío de que la no existencia de fuerzas armadas va en contra del proyecto de Constitución que dice que el Presidente va a ser el Jefe de las Fuerzas Armadas, es pura lógica, no es demagogia para conseguir ser Ministro en Guinea.
El principio mío de que nuestra política va a ser pacifista, me parece que está dentro de la línea de las Naciones Unidas. Es una fórmula de arreglo pacífico de los conflictos. Podemos recurrir al Consejo de Seguridad, a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Yo creo que un pacifismo en ese sentido no añade ni quita nada, todo lo contrario: supone una candidez total.
Perdone, Señor Presidente, voy a terminar refiriéndome a otro escrito que se ha tratado aquí.
Yo no me he referido a los participantes en el proyecto en el sentido de que han sido teledirigidos. He dicho que mi intervención era cosecha mía, por cuanto todos participamos en el proyecto que se está discutiendo. Por lo tanto, yo no puedo ir en contra de mis propios actos. Yo intervine, sí; los miembros del Secretariado son honestos; por mis manos pasaron todas las enmiendas, y el Señor Herrero lo sabe, fui el más decidido defensor de cada una de las palabras de las enmiendas del Secretariado.
Hay una cosa que sí es segura: mi formación. Por donde he pasado, por las instituciones que he pasado me han enseñado modestia, pero voy a decir también algo muy claro en estos momentos: muchos de mis detractores no pueden presentar la limpieza de vida que yo he presentado.
No hagamos de la lucha por la independencia una lucha en favor de las personalidades. Creo que la sensatez en un momento como éste exige, no el silencio ni la palabra, sino un poco de meditación. Mientras yo medito dejo a los luchadores por los puestos que construyan esa Guinea, de la cual yo no puedo ser ni un grano de arena. Gracias, Señor Presidente.
Hay una propuesta concreta de parte de D. Miguel Edyand, previa a continuar los oradores en el uso de la palabra.
Como ha dicho muy bien el Señor Presidente, la mía no es más que una simple propuesta, no es una intervención. Pero antes de formularla quisiera decir dos palabras en torno al dictamen presentado por los técnicos españoles.
El Comité Técnico, en mi personal opinión, ha parado más mientes en lo que se refiere al ropaje literario del anteproyecto presentado por nosotros. Soy un firmante y por eso lo digo. Quiero decir con esto que el dictamen ya mencionado parece ser que quiera que esté fuera de ley el anteproyecto por nosotros presentado cuando, de hecho, no lo está. Ahora bien; yo creo que el dictamen de estos señores debiera haber recogido alguna sugerencia en torno a los posibles fallos que surjan alrededor de la salvaguarda fernandina. Como consecuencia de esto, se me ocurre presentar la siguiente fórmula o propuesta: Que los que dicen llamarse beneficiarios de la ya llamada salvaguarda fernandina, se sienten alrededor de una mesa con el Gobierno español, y que la Delegación fernandina nos diga expresamente cómo y de qué forma desean salvaguardar la personalidad. Yo no retiro mi firma del anteproyecto presentado por nosotros; por el contrario, la ratifico. Quiero decir también que ni en el anteproyecto presentado por el Gobierno español ni en el nuestro, ninguna de las enmiendas tiene importancia, mientras Fernando Póo no nos demuestre cómo desean salvaguardar la personalidad. La Mesa dará muestras de una caballerosidad palpable si tiene a bien aceptar mi propuesta, cosa que, por otra parte, está a su alcance.
Seguirá el turno de oradores. Tenemos dos propuestas: una, sobre el supuesto de que la dificultad viene de que los guineanos no están de acuerdo entre sí, sugiere que debería reunirse la Delegación guineana para intentar llegar a una posición aceptada unánimemente. La otra propuesta, la del Señor Edyand, dice que la Delegación de Fernando Póo tiene que reunirse con la Delegación española. No entiendo bien esta proposición y las ventajas que podrían derivarse. La Delegación guineana no tiene ningún problema con el Gobierno español. La Delegación de Fernando Póo, al parecer, tiene un problema que consiste en que los Representantes de Río Muni acepten las garantías que ellos piden del Gobierno español. En este sentido, el Señor Ngomo ha manifestado que cree que lo más importante para avanzar es que la Delegación guineana se ponga de acuerdo entre sí, proponiendo al Gobierno español una fórmula respaldada por la totalidad de la Delegación de Guinea.
Esto sí que nos permitiría de verdad progresar en nuestros trabajos. De todas formas, los oradores pueden pronunciarse acerca de estas dos proposiciones aparte de presentar otras nuevas.
EL SEÑOR OYONO (DON ALFONSO JESÚS), del MONALIGE:
Muchas gracias, señor Presidente. En nombre de la representación! del grupo político a que pertenezco, el MONALIGE, y en el mío personal, rechazo en primer lugar y categóricamente el proyecto de Constitución elaborado por los técnicos españoles y presentado aquí, en esta segunda fase de la Conferencia Constitucional.
Entiendo por técnica, el abreviar el tiempo y ahorrar esfuerzo, y no, en manera alguna, un formato que necesariamente hay que aceptar por bueno, por el mero hecho de haber sido redactado por los técnicos. Por otra parte, de los 44 miembros que componen la Delegación guineana, 33 están en contra de dicho proyecto, presentado por los técnicos espa­ñoles; y que conste a los señores conferenciantes lo siguiente: los 33 Delegados que han votado en contra del proyecto no estiman, en forma alguna, que sea antigramatical el contenido del documento, sino que tanto la gramática como la técnica que encierra el proyecto no responden siquiera en asimilación los puntos de estructuración que desea el pueblo guineano compuesto por Fernando Póo y Río Muni. Que quede pues bien claro aquí, en esta sala, que no es la técnica, ni la gramática, los temas a tratar en esta Conferencia, sino el destino de todo un pueblo: Guinea Ecuatorial. Como es bien sabido alguien lo ha dicho en francés y el mío no es muy bueno- ''II vaut plus pour chacun sa prope loi d'action bien qu'imparfaite, que la loi d'un autre bien que'elle soit bien appliquée"; esto es: más vale para cada uno su propia ley de acción, aún imperfecta, que la ley ajena, aún bien aplicada.
En cuanto al proyecto, Excmo. señor y honorables Delegados, como miembro firmante del proyecto presentado el pasado día 9, no admite el grupo de MONALIGE que represento, enmiendas ni dictámenes de técnicos, únicamente aceptaría enmiendas si la Presidencia interesa la intervención de la ONU, dando así vida a la Constitución que para el futuro tendrá que regir los destinos de nuestra joven República. Y yo pregunto a la Presidencia: aquí se han recogido dos propuestas y esta última que lo está antes por el Sr. Macías. el Sr. Grande y el Sr. Justino, y otros que han abogado por la intervención de los miembros de las Naciones Unidas, para que examinen los tres proyectos presentados, ¿cómo no la ha recogido la Presidencia esta tercera propuesta?.
No considerará Vd. que le interrumpo si le digo que la Presidencia no tiene facultades para contestar a esta proposición. La Presidencia recoge las propuestas que caen dentro de sus atribuciones y dentro de la misión que tiene encomendada, pero ésta sobrepasa el nivel de decisión de la Mesa. Una intervención de un Organismo internacional en una actividad interna de España ni Vd. ni yo podemos decidirla.
Muchas gracias por la aclaración y voy a continuar. Ahora, en este caso, nosotros nos hemos quedado casi sin salida, si es que sólo se recogen dos propuestas y la nuestra no es de la competencia de la Presidencia, voy a aclarar un poquito pidiendo al señor Presidente que nos mantendremos en pie con nuestra propuesta de que los tres proyectos sean examinados y discriminados por las Naciones Unidas. Muchas gracias.
A eso tiene perfecto derecho.
Quisiera seguir dentro del mismo círculo anterior, manifestando en principio que no estoy en contra ni niego a las personas aquí presentes por su condición técnica, pero sí me relaciono con el trabajo que la Comisión técnica nos presentó y la razón que se quiere dar a ese trabajo como base.
Uno de los nuestros se ha expresado en el sentido de que nosotros mismos nos estamos dando vueltas sobre le mismo asunto, pero considero personalmente que la parte de la Delegación española la que desde el principio hasta este punto no nos ha aclarado, que desconocemos el punto por el que aquí estamos dando vueltas sobre nosotros mismos. Si hemos recibido ya en esta Conferencia el dictamen técnico sobre los proyectos presentados, pregunto yo, ahora, si el presentado por la Comisión técnica, que en su día se formó para la redacción del anteproyecto que se quiere ahora tomar como base, ¿ese proyecto no requiere ninguna enmienda? Y si la requiere, ¡por qué, pues, no nos dan el dictamen sobre ese proyecto?
En primer lugar, no podemos aceptar que el proyecto se llame “Proyecto presentado por los técnicos españoles”, sino “Proyecto elaborado por una representación guineana, ayudada por técnicos españoles”, cosa que nadie puede negar. Es un proyecto hispano-guineano de Constitución que siempre hemos calificado como sometido y a todas las enmiendas, artículo por artículo, que se presenten. Y si lo hemos tomado como base de discusión ha sido porque la Mesa creía que contenía los elementos necesarios para facilitar nuestros trabajos. Pero no es lícito deducir que por ello aceptábamos como definitivos todos los artículos.
Vd. pregunta ahora: ¿queda bien claro que este proyecto constitucional, en que caso de que se aceptara como texto para trabajo de la Conferencia Constitucional, no significaría su aprobación? Y yo le repito que tal proyecto tiene como objetivo facilitar el ir exponiendo nuestras opiniones, según se vaya sucediendo en examen de sus artículos. Vd., para aceptar tal función de dicho documento, al parecer necesita un informe técnico que explicara cómo en este proyecto está concebida la personalidad de Guinea. Los técnicos al redactarlo han querido salvaguardar esta personalidad, atendiendo las indicaciones que han recibido, por una parte, de los Delegados de Fernando Póo, y de otra, de la representación de Río Muni. Han elaborado, por consiguiente, un proyecto de compromiso, porque es la única fórmula de llegar a una solución aceptable por todos, objetivo que el Gobierno español se complacería en alcanzar. Si la proposición del Sr. Nang es aceptada, los técnicos españoles harán un informe explicando cómo han intentado reflejar en el proyecto que han elaborado con los representantes guineanos las garantías que Fernando Póo pide, y también cómo han creído respetar la unidad que el Gobierno español entiende debe caracterizar la independencia de Guinea. Conste que tal proyecto no es necesariamente el que va a ser sometido a discusión. La Mesa no se ha pronunciado. Hemos abierto este debate porque nos interesa conocer la opinión de todos para formar un criterio.
Recuerdo que este grupo de trabajo se constituyó a petición de la Delegación guineana. No fue, por tanto, ni una imposición del Gobierno español ni mucho menos de esta Mesa.
Para la tranquilidad de los firmantes de la propuesta de Constitución que lleva 23 firmas, nos interesa una aclaración. Sobre la propuesta que ha hecho el señor Macías y otros firmantes, que es, si el Gobierno español lo estima procedente, se invite a una Comisión de la ONU, para que dictamine las tres proposiciones de Constitución que se han presentado a la Mesa. Porque para nosotros no nos interesa ya cualquier dictamen técnico de los que tenemos aquí presentes en la Conferencia. Cualquier dictamen de estos señores ya no nos infunde confianza. Para nosotros, la solución del problema está en que se invite a una Comisión de la ONU y que estudie la proposición y su dictamen sería el aceptado.
Yo no puedo elevar al Gobierno esa petición...
Una aclaración. A la Mesa corresponde aclararnos una cosa. Si se considera incompetente para una respuesta concreta a esta sugerencia, que nuestra propuesta la eleve al Gobierno para que el Gobierno nos conteste. Yo creo que es lo mejor.
Cualquier propuesta unánime de la Delegación guineana se elevará al Gobierno español. Una propuesta de una parte de la Delegación guineana nunca podrá representar la voluntad de la Delegación guineana. Uds. hablan de número de firmantes, y éste no es un concepto determinante, porque precisamente, dilucidándose el respeto a unas minorías que no están representadas por número equilibrado de miembros, hay que basarse no en el número sino en las posiciones políticas.
Por consiguiente, mientras no se produzca una toma de posición conjunta de la Delegación de Guinea que pueda trasladarse al Gobierno, la Mesa no puede elevar propuesta alguna, limitándose a su misión, que es la de buscar una fórmula de compromiso. el número de firmas es, por tanto, un elemento importante, pero no es decisivo.
Aparte de no haber terminado en el uso de la palabra, estoy notando algo en esta Conferencia que no sé si llego a definir. Hay, por ejemplo, una pregunta de la Delegación de Guinea que no sé si ha sido aceptada.
El delegado que ha hablado después que Vd. ha rechazado la posible aceptación de esta propuesta. Ha manifestado claramente que al grupo firmante de este documento no le interesa ningún dictamen de los técnicos españoles, pues no le inspiran confianza.
Señor Presidente. Si es un compañero quien determina en esta Conferencia, estamos de acuerdo. Pero lo que aquí cabe es poner su punto de vista si es aceptado por la mayoría.
Que hablen más oradores, para conocer su opinión.
Pero es que lo más seguro es que los nuevos oradores no se referirían al mismo punto, sino que se irían a otro punto, dejando en el aire la anterior propuesta. La petición aquí es cómo se rechaza un anteproyecto por unos técnicos, sin que yo conozca su sentido material.
Ahora todos hablan de independencia y reclaman la salvaguardia de la personalidad de Fernando Póo, pero yo entiendo que es preciso ya ir concretando puntos para conseguir lo que verdaderamente anhelamos todos, que es la independencia de Guinea.
Si una petición suya no encuentra apoyo, la Mesa no puede tomarla en consideración. Tiene que comprender. Yo sim­patizo con lo que dice, puro resulta que el único orador que ha hablado después de Vd. se ha manifestado en contra.
No voy a hacer mas que recalcar todo cuanto se ha estado repitiendo. Es decir, la aspiración de la Delegación guineana es conseguir que avancemos en la elaboración de los -documentos principales, que son las Leyes Constitucional y del Electorado.
Pero parece que desde el momento en que se constituyó una Comisión llamada técnica, que deciden que era una manera neutral, y en ella asistieron unos cuantos y con la buena voluntad de los propios guineanos, porque nunca trajimos una comisión técnica, el documento que había elaborado, que tenía que estar dentro de las bases de que la Constitución era un objeto de libre discusión de la Delegación guineana, ahora nos encontramos con que al admitir que a aquel borrador se podían presentar enmiendas parciales o totales, esto que se ha llevado a cabo durante los dos días que estamos aquí por un grupo de Fernando Póo y otros de Fernando Póo y Río Muni, de una mayoría de treinta y tres contra once de la Delegación guineana que dicen que libremente pueden elaborar aquellas leyes, nos encontramos en el aprieto, y este aprieto está en que en las primeras reuniones, o aquellas secundarias que se hicieron por una parte de Fernando Póo, presentaron ciertos miembros unos puntos de vista que ellos consideraban que ya estaban sintetizados en la famosa frase "salvaguardar la personalidad", y otros tantos fueron contestados por Río Muni. Nosotros entendíamos que estas proposiciones debían de figurar en las cuestiones económico-administrativas como puntos de base para la provincia. He ahí donde se daban atribuciones a los órganos propiamente locales o provinciales, como la Diputación Provincial, con una serie de atribuciones que nosotros no entendíamos que sólo viniesen de una Constitución. Porque existe una Ley de Régimen Local, que está aplicando España en nuestro reglamento. No creo que en la Constitución podamos poner un texto, un libro entero, que desarrolle cuáles son las atribuciones provinciales, las municipales, que tienen incluso las juntas vecinales, por lo que, si el proyecto que se ha elaborado últimamente no cita todas estas atribuciones y competencias, no ha sido porque se olvidaran los pequeños acuerdos que de una manera privada se habían reflejado dentro de esos documentos. Nosotros entendíamos que esto sería parte de unas leyes que fueran a desarrollar más tarde una Constitución, de tipo, pudiéramos decir, de carácter internacional.
La lucha entablada aquí está por los señores en los cuales nosotros habíamos depositado nuestra confianza, por cierta preparación que pudieran haber adquirido y que colaboraron en los trabajos de la Comisión que hoy llaman técnicamente hispano-guineana. Que yo recuerde, la Delegación guineana no ha nombrado ninguna Comisión mixta hispano-guineana, sino — unos señores que pudieran cooperar con los técnicos que la Delegación española había puesto a disposición de la Conferencia.
Nos extrañamos de que aquí, puestos sobre la Mesa, estos señores se coloquen también contrarios a la opinión que se ha presentado, que decían que el texto que se ha elaborado no salvaguarda la personalidad. Los veintitrés que han firmado otros documentos, van en contra como si esto fuese ya una cosa de tipo particular, de aquellos señores que se habían ofrecido a hacerlo.
Yo recuerdo que durante los ocho días que nos habían concedido de prórroga tuvimos en varias ocasiones conversaciones con estos señores citándoles para que, con la misma confianza que se les había depositado en ayudar a los técnicos, pudieran asistir y allí derrochar todo lo posible dentro de su inteligencia para que, de común acuerdo, se llegara a elaborar un texto para que hoy no nos llamen teledirigidos. Porque estos señores desestimaron la asistencia. Nosotros suponíamos que el pueblo guineano nos reuniese; incluso se llegó a aceptar a todos los de Fernando Póo. La Delegación guineana se negó. La Unión Democrática y la Unión Bubi, todas las Delegaciones de Fernando Póo, para que, unida la Delegación guineana con los técnicos que tenemos al efecto, elaborásemos una cosa conjunta, después de haber recogido las aspiraciones de lo que Fernando Póo quería, que era salvaguardar su personalidad. Por consiguiente, aquí se nos plantea un problema. Ese problema conviene que lo resolvamos. Si la expresión primitiva fue que esto estaba a nuestro libre albedrío, los veintitrés de la Delegación guineana se han presentado contra aquello que ha sido elaborado por los técnicos españoles con ayuda nuestra, nosotros ahora preguntamos si es que se trata de jugar con nuestra confianza, de que aquel borrador no puede ser rechazado, entonces dejamos que esos técnicos elaboren totalmente la Constitución y nosotros nos inhibimos de la reunión, porque si nuestra palabra no vale así como tampoco nuestras firmas, nosotros no seremos responsables de lo que pueda suceder mañana.
Hemos vivido en un clima bastante duro sobre una ley de bases que se venía a hacer aquí, y esta ley de bases, según los señores que estaban en Madrid, dicen que no nos permitirá la discusión sobre ni un solo punto. Les dieron esto y se llevó a Guinea, se predicó, y ha habido atribuciones que pudieron permitirles desarrollar la actividad como lo habían pensado.
Por consiguiente, nosotros estamos ahora aquí por una imposición que se nos quiere hacer de un borrador que se ha presentado y rechazado por veintitrés miembros de la Delegación guineana. Nosotros no seremos responsables; no podemos llevar este texto a la Guinea Ecuatorial y hablo en nombre de los que lo han firmado.
Insistimos en que se ha de basar, como texto para el trabajo de la Conferencia, el presentado por los delegados guineanos, porque aquí realmente no se acaba de saber qué es lo que se llama salvaguardar la personalidad de Fernando Póo.
Si el Sr. Gori, que ha manifestado que -perdone que le cite, Señor Presidente- presentó un escrito por el que entendía que se salvaguardaba la personalidad de Fernando Póo, ayer mismo o el sábado, el último día de la Conferencia, estaba diciendo que aquello que nos han presentado aquí no salvaguarda la personalidad, yo me voy a lo que dice el Sr. Grange que salvaguarda y no va contra las directrices que ha dado el Gobierno español; es decir, que el Gobierno español nos presente un papel o algo que diga que verdaderamente salvaguarda la personalidad de Fernando Póo, y dentro de esto que elabore un texto, porque de lo contrario estamos con estas mismas contradicciones.
Todos han dicho que esto no salvaguarda la personalidad le Fernando Póo y que esto tiene que ser una Constitución que nos interese al pueblo guineano. Nosotros mismos hemos trazado ciertas líneas y sabemos que sobre ellas podemos desarrollar nuestro pequeño pueblo de Guinea, y estas líneas dicen que no están bajo el marco que ha trazado el gobierno español, y no queda más remedio que solucionarlo, porque si no va a haber una tirantez debido .a que se rechaza lo que Fernando Póo y Río Muni han presentado.
Yo propongo, como también lo han dicho otros compañeros aquí, que haya unos señores imparciales que nos puedan resolver la cuestión, porque, de otra forma, nunca llegaremos a nada y estaremos continuamente discutiendo. Si no hay una solución viable que garantice a las dos partes, tendríamos que recurrir a la intervención de negros imparciales, porque se ha rechazado la solución que se apuntó como base para la Constitución y que está refrendada por la mayoría de miembros de la Delegación guineana. No nos queda más remedio que ir a eso. Si no se acepta el borrador rechazado que iba firmado por 23 miembros de esta Delegación, recurriremos a la Organización Internacional suprema que es la ONU.
Quiero intervenir para una cuestión incidental. Estamos entrando en un punto muerto en el que se suceden las intervenciones y las discusiones. Todo esto lo único que hace, a mi entender, es destrozar toda labor positiva, con una pérdida de tiempo mayor de la que conviene.
El borrador de Constitución hecho por técnicos españoles con la Delegación guineana está rechazado tanto por las intervenciones de ayer de los representantes de Fernando Póo como por las habidas esta tarde. El informe técnico rechazó ayer la Constitución que ha presentado el conjunto de los 23. Yo de procedencia política soy MUNGE y, por tanto, es lógico que un documento que venga del MUNGE lo apoye y, sin embargo, me abstuve de firmarlo. Si lo que la Mesa quiere es intentar empezar el trabajo sobre una base ¿por qué no hace el favor de admitir el documento de los 23, al menos como enmienda, ya que el informe técnico no ha dado la posibilidad de que dicho documento fuera a ser base?
No ha existido tal propuesta.
Yo creo que no debería haber inconveniente en que se aceptara como enmienda. ¿Tampoco dejan esta posibilidad?
¿Hay alguna propuesta en este sentido?
Yo nunca he visto claro cómo el Gobierno español salvaguarda la personalidad de Fernando Póo. ¿No se encuentra el Gobierno español en la obligación moral de demostrarnos sobre qué punto debemos empezar y, en todo caso, admitir el escrito de los 23 como una enmienda, y así empezamos a trabajar?
Si nosotros sabemos que por la mayoría se ha rechazado el proyecto de los técnicos españoles, entonces buscamos qué es lo que se quiere como base y como enmienda. Precisamente, se fijarán Vds. que nosotros no pedimos que el nuestro se tome como enmienda si es que se ha rechazado el anterior.
Los técnicos han rechazado el proyecto de enmienda a la totalidad no porque estuviera en contradicción con el proyecto que había elaborado la Delegación hispano-guineana, sino porque está en contradicción con el marco señalado por el gobierno español.
Respecto al mismo, la opinión de los guineanos está dividida. Hay quien no lo acepta porque es antitético con sus concepciones políticas o porque no garantiza la personalidad de Fernando Póo, independientemente de que el proyecto sea malo o bueno, Este proyecto hispano-guineano -no me cansaré de repetirlo- sólo representa una base para la discusión, un instrumento de trabajo que facilita la presentación de enmiendas. Es, pues, infundado calificarlo de proyecto del Gobierno español, que quiere imponerlo a la Conferencia.
Ahora, ¿por qué no se estudian los tres proyectos y se ve en cada artículo qué es lo bueno de uno y de otro para admitirlo?
Vuelvo a repetir que no serán nunca objeto de discusión aquellos puntos que caigan fuera del marco señalado por el Gobierno español para esta Conferencia. El resto puede ser objeto de enmiendas.
Proponer a la Delegación guineana que, sin hacer imposiciones a la Conferencia, se acepte una de las propuestas presentadas, siempre a la vista de la razón que nos dé el Comité Técnico.
Si este es el criterio general, no opondré inconveniente alguno.
Pedimos a la Delegación española que nos aclare qué es lo que quería decir con la expresión “salvaguardar la personalidad de Fernando Póo". Entonces yo rogaría que el Comité Técnico nos mostrara qué es lo que manifestaba el Gobierno español en su Decreto a este respecto.
El asesor técnico, Sr. Herrero, quisiera hacer una aclaración.
Referente a lo que acaba de decir el Sr. Nang, tal vez fuera útil para lo que sigue. El Comité Técnico está siempre dispuesto, si la Presidencia de la Conferencia se lo indica, a elaborar el informe técnico a que se refiere el Sr. Nang, que podría ser útil. Ahora bien, en cuanto a lo que el Comité Técnico entiende por salvaguarda de la personalidad de Fernando Póo, ya lo expuse aquí, ante ustedes, en la tercera Sesión Plenaria de esta Conferencia y consta en acta.
El anteproyecto elaborado por la comisión mixta tuvo en cuenta esas bases para la redacción del anteproyecto; por lo tanto, lo que habíamos entendido por salvaguarda de la personalidad de Fernando Póo eran esas instituciones que reservan la competencia de las provincias, participación en el Gobierno, exigencia de mayorías cualificadas, etc. Por ahí debería seguir el informe técnico a que se refiere el Sr. Nang y cuando hemos dictaminado en contra del proyecto que presentaron los veintitrés, es porque ninguna de estas salvaguardas de Fernando Póo se encuentran en él.
EL SEÑOR COPARIATE MUEBAQUE (DON GASPAR), UNIÓN BUBI:
Para aclarar que esos datos que se supone que son las garantías de Fernando Póo nosotros las consideramos como insuficientes. Nada más.
EL SEÑOR N'DONGO MIYONE (DON ATANASIO), DE MONALIGE:
Voy a ser el último orador esta tarde (rumores de duda) y ruego guardar calma porque muchos pretenden representar una mayoría cualificada en la Guinea Ecuatorial. Pido serenidad a las dos Delegaciones, porque el carácter latino empieza ya a definirse durante estos debates. Se ha hablado, yo quisiera hacer una aclaración sobre el particular, de lo que entiendo por mayoría dentro de la Delegación guineana. Esto es muy importante y sobre todo me dirijo a la Presidencia para el control de los debates.
Aquí estoy viendo que nos están llevando a una presión y temo que la Presidencia quiera aceptar esa presión. La Delegación española no ha actuado como ayer, cuando esta tarde tenía que actuar. ¿Por qué dejan todo el peso de la discusión a la Delegación guineana, cuando nos encontramos con una discusión?
Es culpa mía, porque han pedido la palabra tres señores delegados (El Sr. Gómez de Aranda: desde las siete de la tarde, y no lo he conseguido todavía). Ello ha sido debido a que no he querido interrumpir a la Delegación guineana en el uso de la palabra.
Precisamente lo digo porque el carácter latino está entrando mucho dentro de la Delegación guineana. Me dicen que aquí hay un grupo que ha presentado un voto de veintitrés. Estoy muy de acuerdo en que este grupo se denomine como mayoría, hasta cierto punto. Aquí se ha pretendido hacer creer a la Delegación española que MONALIGE era el último gato que estaba aquí presente, y no es verdad; aquí, MONALIGE es la mayoría. Si MONALIGE es la mayoría, tiene la responsabilidad de lo que se pueda avanzar en esta tarea. Y MONALIGE reafirma su postura: aquí venimos a negociar con el Gobierno español. En su día y en su momento oportuno, todos los asesores que tenga el pueblo español se pondrán a disposición del pueblo de Guinea. Por ahora, nosotros no dialogamos con el Gobierno español. Como ya dije en mi última intervención, aquí, el derecho de petición compete únicamente a la Delegación española, y no a capricho de unos asesores, por muy competentes que sean. Por eso, señores delegados españoles, nosotros no quisiéramos que Vds. se retirasen esta tarde sin darnos su punto de vista sobre este texto.
Por consiguiente, solamente en un aspecto de lo que es la Constitución o el proyecto constitucional que una mayoría pretendida ha presentado, solamente quisiera limitarme a un punto de vista, y ese será el de la proporcionalidad.
Considerando el proyecto de Constitución presentado por algunos miembros de la Delegación guineana, implica una acumulación de problemas, que son lo bastante diferentes en práctica constitucional y teniendo en cuenta la situación geopolítica del país, no puede ser aceptado en su totalidad como texto de base para nuestras negociaciones.
El texto en debate a más de ser complicado, incurre en vicio de proliferación de materia electoral. La organización de poderes públicos en Guinea, tiende a afianzar la idea de la representación proporcional. Con ello, se considera que la representación proporcional es hacer de las elecciones un debate, de doctrinas o programas, entre dos o más grupos o partidos políticos y no una lucha personal entre los candidatos, como es el caso del escrutinio uninominal reflejado en el texto a debate.
El escrutinio uninominal, ha dado un resultado negativo y de consecuencias deplorables en el desarrollo de las instituciones políticas y en la inestabilidad permanente de los gobiernos de los jóvenes Estados africanos, puesto que con esta forma de votación individual se ha incrementado cada vez más el espíritu regionalista y tribalista y ha originado el mantenimiento de teorías de feudalidades electorales. Pues es conocido políticamente el axioma de la "facilidad de envenenar un vaso de agua, ante la imposibilidad de hacerlo con un río".
El fundamento teórico de la representación proporcional, es esencialmente un argumento de justicia, puesto que permite la representación del país con todas sus peculiaridades. Con la representación proporcional, no solamente quedan garantizados los derechos de las mayorías, sino también los de Las minorías. Aquí el argumento de justicia es irrefutable, puesto que la representación proporcional asegura a los electores la igualdad de sus sufragios. Está claro que en un principio, la representación proporcional representa un valor indiscutible, puesto que reemplaza el sistema mayoritario, en el que la minoría no se tendría en cuenta, una representación equitable.
Por otra parte, concuerda mejor con la idea misma de régimen de Gobierno representativo, ya que permite el reflejo exacto de las diferentes tendencias del cuerpo electoral. Si esta condición no se cumpliese, no existiría en Guinea un Gobierno de igualdad y representatividad como es el firme deseo de la mayoría del pueblo de Guinea y por el contrario, tendría nuevamente que soportar un Gobierno de tendencias tribales y de privilegios.
Por otra parte, el sistema proporcional asegura la representatividad de los partidos políticos serios y organizados.
Se ha de tener en cuenta, que no solamente con la justicia y la exactitud se constituye un sistema electoral. Hace falta que sea eficaz, es decir, que permita la constitución de una mayoría representativa del Gobierno.
La representación proporcional permite la representación de la minoría. El escrutinio proporcional se basa sobre un punto de vista teórico exacto: en una democracia que aplica el principio de igualdad, cada tendencia debe estar representada de una manera proporcional; una mayoría de electores debe por regla general, tener una mayoría de representantes, más lo mismo una minoría de electores ha do contar con una minoría de representantes: hombre por hombre, deben ser representados plenamente lo mismo que la mayoría. Con esto termino la parte técnica de mi exposición.
Ruego a la Mesa y realmente ruego a la Presidencia, que la Delegación española no se retire sin darnos su punto de vista sobre este tema. Muchas gracias.
Muchas gracias. Me parece que el sentimiento general de la Delegación española, si soy capaz de interpretarlo correctamente, coincide en que estamos perdiendo de vista la función y la naturaleza de la propia Conferencia. Cuando pedí la palabra, hace ya bastante tiempo, y el hecho de que no me haya sido concedida a mí, como a los demás miembros de la Delegación española, dice mucho en favor de la exquisita atención que el señor Presidente está teniendo con la Delegación guineana, yo pensaba empezar mi intervención destacando que no soy técnico en Derecho Constitucional, porque tal como están rodando las cosas, casi parece un pecado, a pesar de que la propia Delegación guineana, a través de la boca de alguno de sus miembros, ha puesto muy de relieve que es capaz de entenderse con nosotros también en terreno técnico. Soy técnico, sin embargo, en pleitos. Y aquí se ha dicho que esto era un pleito, y que como tal pleito requería la asistencia de defensores. A mí me parece que esta es una idea totalmente equivocada y que aquí no hay ningún pleito. Aquí no hay nada que enfrente a la Delegación española con la guineana, si acaso la mera colocación física que no tiene trascendencia de ninguna clase. Lo que sí hay es un pequeño pleito, en cambio, un pleito muy visible, en la Delegación guineana, que es la que está esterilizando hasta ahora los trabajos que con tanto esfuerzo estamos llevando a cabo. Si este pleito fraternal no desemboca en una solución de concordia, mucho me temo que la labor que nos ha sido encomendada no pueda discurrir por los cauces por los que debe hacerlo. Porque lo que se nos ha encomendado es un trabajo en común, si bien es cierto que la Constitución será el resultado de un acto de libre voluntad del pueblo de Guinea, y no un acto del Gobierno español como se ha señalado en los puntos básicos para un borrador de Constitución. También es cierto que el acto de libre voluntad del pueblo de Guinea se manifestará a través del referéndum sobre el cual ha de pronunciarse y el cual tenemos que preparar, y tenemos que preparar conjuntamente, sin que se aplique el sistema de las mayorías, el dudoso sistema de mayorías, hacia el cual se está haciendo referencia continuamente en una Conferencia en donde las mayorías no están estructuradas, incluso porque la Delegación española no está concebida en función de mayoría, porque de lo contrario, entonces podríamos inundar el salón de delegados, evidentemente. Debemos conducirnos en interés común, interés común en el que todos debemos coincidir, tanto en el punto de partida como en el punto de llegada. Esta obra, como naturalmente se hubiera facilitado mucho es si la Delegación guineana se mostrase unánime en los puntos fundamentales. Creo que entonces podemos afirmar todos que no habría habido problemas ni oposición por parte de la Delegación española. Si así hubiera sucedido, si la Delegación guineana hubiera sido capaz de presentar un proyecto para mostrar una postura formal, la Delegación española no hubiera tenido efectivamente nada que decir; porque si bien ese trabajo en común, efectivamente de manera directa afecta en el resultado del mismo al pueblo de Guinea de manera directa, en forma indirecta también afecta al pueblo español, porque el trabajo en común no termina en la Conferencia y todos abrigamos la esperanza, y así se ha manifestado repetidas veces por la Delegación guineana, de que la cooperación española, la ayuda española, haga posible que el nacimiento de la nueva nación guineana se lleve a cabo en las mejores garantías de éxito, de prosperidad, de seguridad y de tranquilidad para todos los ciudadanos del nuevo país. En este objetivo común coincidimos todos, pero para poder llegar a él, tenemos que pasar por el estadio precedente. En este aspecto, precisamente, como elementos auxiliares, la Delegación española ha utilizado, porque los necesita, igual que los necesita la Delegación guineana, técnicos, con el exclusivo y único objeto de facilitar su trabajo, porque el trabajo encomendado tiene grandes dificultades; como todos sabemos, las tiene normalmente la elaboración de una Constitución, y mucho más cuando esta Constitución tiene además una misión concreta, señalada por el Gobierno, que es la de salvaguardar la personalidad de la Isla de Fernando Póo, salvaguardia que, por supuesto, no es un mero problema de circunscripción administrativa, porque entonces no merecía siguiera el haber sido mencionada por el Gobierno español. Es un problema que afectará a la división administrativa, pero que afecta también, porque se trata de la personalidad, que afecta también a las raíces políticas y económicas del desenvolvimiento de la Isla de Fernando Póo . Este desenvolvimiento, estas raíces políticas y económicas, encuentran su contrapartida en que normalmente estos principios políticos y económicos están encomendados al Estado, y entonces se presenta aquí una pequeña conjunción, un juego de palabras que constituye realmente nuestro trabajo, porque lo que tiene que decir la Conferencia en este punto es hasta dónde llegan las facultades de Fernando Póo y donde comienzan las del Estado unitario de la Guinea Ecuatorial. Cuando hemos empezado a trabajar en las enmiendas que se han presentado, nos hemos encontrado con que hay una enmienda que se aparta de la finalidad de salvaguardar la personalidad porque desconoce el sentido unitario de la independencia, y ahora nos hemos encontrado con otra, dejando aparte los defectos accesorios que realmente no deben preocuparnos en este momento porque tienen relativamente poca importancia, pero lo que sí la tiene es que también se aparta del cauce marcado por el Gobierno y la propia Conferencia, y, por consiguiente, este punto, constituye un escollo prácticamente insalvable para llegar a un resultado de trabajo en común.
Como consecuencia de esto surge y casi inevitablemente, y sin que nosotros nos pronunciemos ahora sobre su bondad -porque naturalmente no es más que un proyecto; nuestro Presidente lo ha dicho dos o tres veces: no es más que un proyecto que tenemos de trabajo-, surge, naturalmente, el anteproyecto elaborado por los técnicos españoles en colaboración con los representantes de Guinea. Y surge casi inevitablemente porque es la fórmula de compromiso, de transacción. En términos judiciales, ya que me he referido antes a los pleitos, diré que es una sentencia arbitral, en la que, como primera medida, naturalmente, no ha gustado a ninguna de las partes, que están separadas, y esto casi es una garantía de su equidad.
Como elemento de trabajo tenemos que partir, y me estoy adelantando un poco al tema de la Conferencia, pero casi es inevitable, de que el punto de arranque de nuestros trabajos tiene que ser el único proyecto de equilibrio de que disponemos, porque está visto que la postura intransigente-y ruego a todos Vds. que me disculpen el calificativo-, la postura intransigente de algunos delegados guineanos hace prácticamente imposible que se tome como punto de partida cualquiera de las dos enmiendas presentadas, porque resulta inaceptable para el otro grupo. Entonces, si queremos seguir adelante -y yo estoy convencido de que sí queremos seguir adelante (la Delegación española, por supuesto, y también la Delegación guineana)- -tenemos que partir del único proyecto que en este momento puede ser utilizado, que es el elaborado por los técnicos y por los representantes guineanos, lo cual, por supuesto, no prejuzga ni significa nada.
Todos los puntos recogidos en las dos enmiendas a la totalidad, salvo los esenciales que han sido rechazados, podrán ser discutidos cuando se trate del articulado. Por eso, a mi personalmente me ha parecido muy bien, muy razonable la propuesta del Sr. Ngomo, que tal vez, salvando una pequeña omisión cometida por todos nosotros, pretender poner en claro que, si bien se rechaza la enmienda del grupo de los veintitrés en aquello que es inadmisible, puede servir como elemento de trabajo, igual que servirá la presentada por los representantes de Fernando Póo. Con estos elementos discutiremos nosotros, los miembros de las dos Delegaciones; los técnicos nos ayudarán si es preciso, pero puede que no lo sea siquiera; en tanto no lo sea no tendrán que intervenir. Seguiremos adelante, daremos a luz un trabajo y este trabajo puede merecer la aprobación -espero que sí, espéranos todos que sí- de las dos Delegaciones. En cuyo caso la Conferencia terminará como debe terminar; poro si así no fuera, y ante la eventualidad de que esta situación se produzca, a mí se me rasgan las carnes pensando en que lleguemos a un punto en que haya que reconocer el fracaso paladino, no de la Conferencia en sí misma, pero sí de la representación guineana por estar enfrentada prácticamente con el primer acto de autogobierno que ha puesto en sus manos la recién concedida independencia. Porque si aquí en esta Mesa de Conferencias, donde se está determinando, como se está determinando, el poder de autodeterminación del Estado, del nuevo Estado guineano, si no se es capaz de ponerse de acuerdo sobre la Constitución, malas perspectivas podemos esperar todos, incluso de las Naciones Unidas, sobre el futuro de este nuevo país. Como esto no puede ser así, como estamos todos convencidos de que no es así, tenemos que romper el escollo en que nos encontramos varados en este momento, aceptando la propuesta de don Federico Ngomo, aceptarla ya en este momento para seguir adelante y seguir discutiendo, comenzando a trabajar el próximo día, en la seguridad de que la Delegación española pondrá de su parte todo lo posible para que podamos llegar a terminar nuestros trabajos lo más pronto, lo más rápida y lo más eficaz posible.
Antes de terminar permítanme Vds., simplemente, que salga al paso de una afirmación que se ha vertido reiteradamente en la Conferencia y que puede ser un obstáculo para que mis argumentos sean aceptados. Varias veces se ha dicho aquí que el anteproyecto se había rechazado por treinta y tres firmantes. Esta es una verdad relativa, que encierra una conclusión, que conduce a una conclusión absolutamente errónea. No se ha rechazado por treinta y tres enmendantes, porque los treinta y tres enmendantes no coinciden. Hay un grupo de veintitrés y hay otro, totalmente distinto, de diez. Y el sacar conclusiones unitarias favorables a un texto que ha sido rechazado por inservible, el hecho de que aparezcan treinta y tres enmendantes es un manifiesto error. Del supuesto de dos eventualidades como ésta, no puede salir nunca la luz; la luz no puede recaer sobre algo engañoso, como es la repulsa al anteproyecto, que por cierto creo que ninguno de nosotros estamos en condiciones de rechazar, porque no lo hemos estudiado a fondo, no lo hemos discutido en el pleno, y tenemos que hacerlo nosotros en el pleno, en el sentido político, en el sentido común y en el de la convivencia, a la que todos estamos obligados.
Tiene la palabra el Sr. Maclas.
EL SEÑOR MACLAS NGUEMA. (DON FRANCISCO) :
Aquí hay muchos que se les ha dado la palabra y han repetido.
¡ Si le he dado la palabra ....!
EL SEÑOR MACIAS NGÜEMA (DON FRANCISCO) :
Señor Presidente, yo estoy viendo que Vds. los técnicos y políticos españoles no quieren dar la independencia a Guinea. ¿No hay países pequeños en Europa?. Por ejemplo, los países escandinavos: Dinamarca, Suecia; esos países pertenecen a Europa y no tienen ninguna colonia y no sobrepasan a la población española. España, si no me equivoco, tiene treinta y tantos millones de habitantes. Por lo tanto, puede vivir campante.
Francia ha llevado en África una política más sana. El General De Gaulle, para captar la amistad de todos sus países, les concedió inmediatamente la independencia y esos países viven con Francia. Inglaterra está haciendo igual. En mi última intervención en las Naciones Unidas, que fue el día 19, me parece que había un representante, no sé si de Isla Mauricio, y tiene su independencia.
Ustedes no quieren darnos la independencia. Después la culpa será de la Delegación guineana, y los guineanos que vienen aquí a corregir las faltas de sus hermanos no pueden hacerlo en Guinea. Porque aquí no es el lugar de corregir a los guineanos. Hasta ahora ningún español ha corregido a otro.
Ustedes nos han dividido y si no quieren darnos la independencia, ¿por qué no adoptan la postura portuguesa?. Pero esa burla no se puede consentir.
No quieren ustedes darnos la independencia. El procedimiento llevado por Francia a sus colonias ha sido bueno. Inmediatamente el General De Gaulle vio todos los problemas y De Gaulle corrió el riesgo del atentado, y ese señor concedió la independencia a todas las colonias. España, desde la creación de la ONU, ¿qué territorio ha descolonizado?. ¿Cuál?. Unas pequeñas posesiones que no representan nada para ella. Para descolonizar, Guinea Ecuatorial no represen­ta nada a España, frente a treinta millones-de habitantes.
¿Por qué nos están dando vueltas?. Llevamos un mes hablando. Vds. quieren darnos la independencia, la hubieran dado seguramente; no son ustedes propiamente; Vds. llevan su intención, llevan unas instrucciones para hablar con nosotros. Pero con el propósito de descolonizar un pueblo Vds. vueltas. Eso no es lo formal para dar la independencia. Lo formal que se ha hecho en muchas Conferencias, lo hemos visto en el Camerún.
Vds. han inventado la palabra "salvaguardar" y es la que está dando ruido a la Constitución. Fernando Póo, efectivamente, quiere la independencia, pero como han puesto la palabra "salvaguardar" estaremos aquí varios meses y no sacaremos nada.
Vds. no quieren darnos la independencia. Vds. nos dividen. Se aprovechan de que unos salen y empiezan a atacar a los otros. Después de darnos la independencia, cada uno presenta su candidatura; si pierde puede trabajar de otra forma. Eso es lo que está ocurriendo en la Delegación guineana: una división que han empezado Vds. Esto no puede seguir así. Esa no es forma de dar la independencia a un pueblo. Si Vds. nos hubieran presentado una Constitución realista, todo eso no ocurriría, se sometería a referéndum y con él tendríamos la independencia. Nosotros queríamos la independencia para el 15 de julio, con esta manera de proceder no hacemos nada práctico y la independencia se retrasa. Es una lástima, por nuestra parte, los africanos venga a decir tonterías, más tonterías y más tonterías y no aprovechamos nada. Los técnicos se ponen a hablar, a hablar, a hablar.
Si Vds. no quieren descolonizar Guinea, tomen postura y, en su día, África nos descolonizará. Esta no es forma de descolonizar y su proceder nos obliga incluso a hablar con falta de respeto. Tenemos una cultura propia y es lo que queremos conservar en nuestra pequeña nación. Vds. son responsables de lo que ha pasado; Vds. nos han dividido.
Lo que tienen que hacer es dar la independencia a Fernando Póo y a Río Muni. Vds. plantean un problema colonial. No estamos contentos con lo que Vds. hacen desde la primera fase de la Conferencia.
Aquí hay quien viene a atacar a sus hermanos, en vez de dialogar, de hablar desde otro nivel. ¿Qué delito hemos cometido?. Nosotros somos corteses y tenemos respeto a la Presidencia. A cualquier blanco se le respeta en Guinea, y el que allá viva no tendrá temor a nada. En cualquier pueblo, tanto pamú como bubi, un blanco puede vivir y no lo hacen nada.
Si Vds. no quieren dar la independencia díganlo de una vez y nosotros como africanos buscaremos la fórmula. No podemos vivir en esta situación. La gente está agotada de hablar. Vds. no nos han dado una Constitución para una independencia, nos quieren dar una Constitución que, andando el tiempo, si las cosas salen mal les permita decir que los africanos nunca valen para nada. Esa Constitución que Vds. nos dan no vale para nada. No somos capaces de redactar una Constitución porque no nos lo han permitido. Somos capaces, y pedimos a la potencia administradora que la ONU puede participar en todo el proceso. ¿Por qué nos niega el Gobierno español todo eso?. Que vengan las Naciones Unidas, para evitar que el proyecto de Constitución esto dando vueltas y más vueltas. La gente está agotada, el pueblo está agotado. Tenemos que estar siempre esperando y ahora,, con esto de hacer los documentos de la Conferencia secretos, nadie se puede enterar de nada en Guinea.
Estamos agotados, Señor Presidente. Si Vds. no quieren darnos la independencia, hacedlo constar aquí: que no quieren dar la independencia a Guinea Ecuatorial. Nada más.
EL SEÑOR SAAVEDRA PATIÑO (DON ANTONIO):
Lo que está ocurriendo aquí esta tarde me recuerda una escena del teatro benaventino. Decía Benavente que es muy triste que nos pidan oro y no poder ofrecer más que cobre, pero mucho más triste es que nos ofrezcan oro y decir que tenemos bastante con el cobre. España está dando oro, España está dando toda clase de satisfacciones al pueblo de Guinea; ha puesto a disposición del pueblo guineano a sus técnicos, a todo lo más granado de la Administración española a fin de ayudarles a ponerse de acuerdo, a pesar de lo cual todavía, a pesar del tiempo transcurrido, no se ha logrado nada y, por lo que venos, la decisión depende de Vds. El Grupo de Monalige se opuso al Grupo Fernandino, con el mismo motivo el Grupo Fernandino se opuso al Grupo Monalige. Recientemente, además, el Sr. Watson nos dijo que el proyecto no ha sido redactado por los guineanos; éste que la Delegación española ha rechazado, no ha sido preparado por los guineanos. Yo creo que los mismos deseos que tienen Vds., los tiene la Mesa de llegar cuanto antes a que Vds. puedan construir su Estado guineano.
EL SEÑOR ONDO EDU (DON BONIFACIO) :
Yo creo que se podría levantar ya la sesión hasta mañana, porque así nos dará tiempo de pensar un poco-más detenidamente y poder avanzar más en la próxima sesión.
El Sr. Gómez de Aranda tiene la palabra.
Renuncio a hacer uso de la palabra. Estoy agotado.
EL SEÑOR AGUILAR HARDISSON:
Voy a ser breve. Quiero referirme a las distintas intervenciones de los representantes guineanos haciendo una acusación contra el Gobierno español y más singularmente, contra los técnicos españoles, de querer imponer una Constitución al nuevo Estado guineano. No voy a declarar que la acusación es infundada.
Rechazo categóricamente la afirmación del Sr. Macías de que España no quiere dar la independencia, porque desde luego, tenemos todos la convicción de lo contrario, y voy a dirigirme al buen sentido de los Delegados con unas palabras:
¿Qué otro objeto podía pretender el Gobierno español y su Delegación en esta Conferencia sino ayudarles?. Porque ¿qué le puede afectar al Gobierno español que el mandato presidencial tenga una duración u otra, de cinco o seis años, o la distribución de las zonas de su territorio, cómo se forma la Asamblea General, etc.?. Además, todos Vds. lo saben, sería un esfuerzo inútil por parte de España. ¿Qué se hubiera conseguido cuando, una vez lograda la independencia, el Gobierno guineano puede modificarlo y volver a promulgar una Constitución?. Si intentamos participar es con el exclusivo ánimo de ayudarles, dándoles unos criterios técnicos para lograr una redacción correcta, un texto viable y por creernos obligados los españoles a colaborar en la puesta en marcha de una Guinea independiente, nación a la que España, desde luego -todos lo sabéis-, está dispuesta a ayudar técnica y económicamente. Como representante del Ministerio de Hacienda, lo único que me preocupa es la repercusión en el Presupuesto nacional. Por lo tanto, no tienen sentido ninguno las insinuaciones de algunos Delegados, como no sea el propósito de hacer fracasar la Conferencia. Yo repito que considero que nuestra colaboración es desinteresada, porque lo es, y no tengan Vds. recelos injustificados. Yo creo, por tanto, de acuerdo con el Sr. Barreiro, que el texto tiene más viabilidad de lo que pudiera pensarse y, por tanto, podemos empezar a trabajar sobre el articulado.
Yo estimo que estamos pasando ya los límites de derecho moral. Muchos no podrán hablar bien, ni aguantar ya, e incluso van a dormir hoy sin comer. A ver si podemos levantar la sesión.
Cuando no haya más oradores, levantaré la sesión.
Una cuestión incidental: había pedido la palabra y pensaba haberme retirado en su uso, pero veo que parece que se está dando demasiada importancia a unos privilegios especiales, a un anteproyecto de Constitución, lo que no se hizo con la Constitución, en mala hora presentada por la Delegación de Fernando Póo el viernes pasado. Yo, uno de los firmantes, hice uso de la palabra y abundé en los criterios de los representantes españolas, Sr. Barreiro y otros, que dieron una fórmula, al ver que en aquel anteproyecto, en su artículo primero, establecía la independencia para Fernando Póo lo cual estaba fuera del marco trazado por el Gobierno español. Evidentemente, sería yo un tonto en imponerme en mantener este principio. Retiramos este criterio y luego, en virtud del dictamen de la Comisión técnica, se rechazó y a. propuesta de otros señores se acordó que en el momento del estudio del articulado del anteproyecto, que me extrañó que los demás dijeran que no lo conocían porque bastantes artículos de ese anteproyecto que tenemos que se utilizará como base, varían de los artículos modestamente partieron de un borrador que presenté aquí, así como de otras intervenciones como ha dicho el Sr. King. Cada uno ha ido a lo suyo. He firmado un anteproyecto rechazado; no me queda más remedio que callarme. Ahora llevamos aquí desde las siete de la tarde discutiendo un anteproyecto para darle prioridad. ¿Por qué?. Los técnicos han dicho que se rechaza, e igual que se hizo con el nuestro, que sirva de enmienda al articulado, cuando se discuta artículo por artículo.
La última palabra del Sr. Gori no ha dado motivo para que hable, por la sencilla razón de que se trata de defender cierta postura de urgencia, aunque uno no esté de acuerdo en que no esté bien. Si Gori mismo reconoce que en el artículo 1º de su propuesta se ponía fuera del marco de esta Conferencia, no se puede hacer comparación con la de los veintitrés. Y ahora quiero hacer un poco de hincapié a la pregunta que ha hecho don Federico. Incluso cuando aquel proyecto no encajaba desde el primer artículo en el marco de la Conferencia, todavía se le dio tolerancia de poder seguir como enmienda al articulado. A nosotros no se nos ha permitido esto. Y quiero continuar: aquí el segundo problema está en la famosa salvaguarda. Copariate acaba de manifestar que los técnicos no le dieron la suficiente. Nosotros aceptamos la mayoría de las propuestas de Fernando Póo, que nos parecen excesivas. Entonces, nunca llegaremos a un acuerdo. ¿Por qué no dejar aparte los dictámenes ahora y que el Gobierno español nos diga qué es la salvaguarda, desde dónde empieza y hasta dónde llega y nosotros no saldremos de ahí?. Que sea el Gobierno español quien diga eso como dentro de la independencia unitaria.
¿Debo considerar como propuesta de la Delegación guineana el que el Gobierno español explique cómo concibe la salvaguarda de la personalidad de Fernando Póo?. (Rumores). ¿Que tal criterio se someta a consideración de la Conferencia?. (Voces: Sí, sí).
Que tanto el anteproyecto de Fernando Póo como el de los veintitrés se entiendan como enmiendas al articulado, pero que la salvaguarda oficialmente la declare el Gobierno español, expresando qué dimensión, qué altura, qué tamaño tiene.
EL SEÑOR COPARIATE (DON GASPAR):
Iba a decir sólo una cosa: ¿Por qué, sin tanta prisa y sin calentarse, no dejan que Fernando Póo defina claramente lo que es su salvaguarda?
Eso ya lo hicieron en el seno de la Comisión hispano-guineana.
Muchas de nuestras propuestas fueron rechazadas por los técnicos.
¿Está de acuerdo toda la Delegación guineana en que la Delegación de Fernando Póo presente una propuesta diciendo cómo concibe la salvaguarda de su personalidad? (Voces negativas).
Pongámonos de acuerdo en una propuesta: ¿Quedamos entonces en que la Delegación española presente un borrador de cómo puede ser la salvaguarda de la personalidad de Fernando Póo y la someta a la consideración de la Conferencia? (Voces afirmativas). ¿De acuerdo? (Sí, sí)
No es como para que el Gobierno español presente cómo cree que la personalidad de Fernando Póo está salvaguardada, sino que debe consultarse a Fernando Póo si está dispuesto a negociar y después si cree que salvaguarda es independencia; sin no es independiente, decirle que no hay separación.
La separación no existe. La postura del Gobierno español está clara. Invitamos a la Delegación de Fernando Póo a que se ponga de acuerdo con la de Río Muni sobre la distribución de competencias y sobre las garantías constitucionales para la Isla.
EL SEÑOR MBA (D. ANDRÉS MOISÉS):
En el momento en que los de Santa Isabel acepten las proposiciones del Gobierno español de lo que entiende por salvaguarda, entonces invitarles a sentarse a la mesa con ellos; o sea, que de entrada ya saben que no hay separación, pues hay escritos circulando porque creen que la separación subsiste.
El Gobierno español ha declarado taxativamente que no hay independencia separada.
En el momento en que acepten la negociación con nosotros, entonces invitarnos a sentarnos a la mesa y negociaremos.
La Delegación guineana debería promover en su seno una reunión de representantes de Río Muni y Fernando Póo para esforzarse en llegar a un acuerdo. En vista de que ello no parece posible, el Gobierno español toma la iniciativa de decidir cómo en su concepto puede salvaguardarse la personalidad de Fernando Póo.
Eso compete al Gobierno español, no a la Delegación. En nuestra Constitución no queremos salvaguardas. Ustedes lo han dicho y tienen que concretarlo.
Entonces, ¿de acuerdo? (De acuerdo). Levantamos la sesión hasta mañana a las siete.
Son las cero horas cuarenta y cinco minutos del día 14.

References: artículo 14
 artículo 14
 artículo 29
 artículo 37
 artículo 27
 artículo 22
 artículo 1
 artículo 27
 artículo 15
 artículo 22
 artículo 27
 artículo 4
 resolución 
 Resolución 
 resolución 
 artículo 3
 artículo 1