Source: http://circa.europa.eu/irc/opoce/fact_sheets/info/data/policies/transport/article_7262_es.htm
Timestamp: 2013-05-22 07:41:15+00:00

Document:
La política de transportes: cuestiones generales
Presentación	Índice	El funcionamiento de la UE	La Europa de los ciudadanos El mercado interior	Las políticas comunes	La Unión Económica y Monetaria	Las relaciones exteriores de la UE	La Estrategia de Lisboa	Política agrícola común	Política forestal	Política pesquera común	Política regional y de cohesión	Política de transportes	La política de transportes: cuestiones generales
Transporte por carretera: acceso al mercado
Transporte terrestre: armonización legislativa
Tráfico rodado: normas de tráfico y de seguridad
Transporte aéreo: acceso al mercado
Transporte aéreo: competencia y derechos de los pasajeros
Transporte aéreo: tráfico aéreo y normas de seguridad
Transporte marítimo: acceso al mercado y competencia
Transporte marítimo: normas de tráfico y de seguridad
Navegación interior, intermodalidad y logística
Redes transeuropeas	Política industrial	Política social y de empleo	Política de medio ambiente	Protección de los consumidores y salud pública	Un espacio de libertad, seguridad y justicia	La política energética	La política de investigación y desarrollo tecnológico	Las pequeñas y medianas empresas	El turismo	Cultura y educación	Política fiscal	La política de transportes: cuestiones generales
La política de transportes es uno de los primeros ámbitos políticos contemplados en el Tratado de Roma. Junto con la apertura de los mercados del transporte y la creación de unas condiciones adecuadas para el ejercicio de la libre competencia, en estos últimos años ha ido ganando cada vez más importancia el principio de la «movilidad sostenible». FUNDAMENTO JURÍDICOArtículo 3, apartado 1, letra f) y título V del Tratado CE [Tratado de Lisboa: artículo 4, apartado 2, letra g) y título VI del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea].OBJETIVOSLos Estados miembros ya recalcaron la importancia de una política común de transportes en los Tratados de Roma dedicándole un título propio. El transporte pasó a ser uno de los primeros ámbitos políticos comunes de la Comunidad. La prioridad radicaba en la creación de un mercado común de transportes, es decir, en la materialización de la libre prestación de servicios y la apertura de los mercados de transportes. Este objetivo se ha conseguido en gran parte en la actualidad. No obstante, sobre todo el transporte ferroviario constituye una excepción cuyo mercado interior se ha realizado solo parcialmente.En el marco de una apertura de los mercados de transportes también es preciso establecer unas condiciones adecuadas para el ejercicio de la libre competencia entre los diferentes modos de transporte y dentro de cada uno de ellos. Por esta razón, con el tiempo ha ido aumentando la importancia de una armonización de las disposiciones legales y administrativas nacionales, incluidas las condiciones técnicas, sociales y fiscales.La realización efectiva del mercado interior europeo, la supresión de las fronteras interiores, el descenso de los precios del transporte a raíz de la apertura y liberalización de los mercados de transportes, así como los cambios del sistema de producción y almacenaje han comportado un constante incremento del volumen de transporte. En los últimos 30 años, el transporte de personas y mercancías se ha duplicado con creces. Sin embargo, el sector del transporte, próspero y dinámico desde el punto de vista económico, chocaba cada vez más con las secuelas de su costes sociales y ecológicos. Por ello ha adquirido una importancia creciente el principio de la «movilidad sostenible».Este principio está condicionado pordos aspiraciones diferenciadas. Por un lado se trata de garantizar una movilidad económica y eficiente de mercancías y personas como elemento central de un mercado interior de la UE competitivo y fundamento de la libre circulación de personas. Por otro se trata de gestionar el creciente volumen de transporte y minimizar los costes derivados del mismo, causados por accidentes de circulación, enfermedades respiratorias, ruido, contaminación ambiental o atascos.La aplicación de este principio exige un enfoque integrado para optimizar la eficiencia del sistema y la organización de los transportes, así como la reducción del consumo de energía y de los impactos ambientales. Los principales factores son, entre otros, el refuerzo de la competitividad de medios de transporte más respetuosos con el medio ambiente, la creación de cadenas de transporte integradas combinando dos o más modos de transporte (transporte combinado e intermodalidad) y el establecimiento de unas condiciones de libre competencia entre los medios de transporte mediante una imputación justa los costes que originan.REALIZACIONESA. Orientaciones políticas generalesEl Libro Blanco sobre realización del mercado interior de 1985 contiene una serie de recomendaciones destinadas a garantizar la libre prestación de servicios y recuerda ciertos imperativos de la política común de transportes. En noviembre de 1985, el Consejo aprobó tres orientaciones fundamentales en los siguientes ámbitos: la creación de un mercado libre (sin restricciones cuantitativas) a más tardar en 1992, el aumento de los contingentes bilaterales y del contingente comunitario así como la eliminación de las distorsiones de la competencia. También adoptó un programa de trabajo en el que se fijaban los objetivos que debían alcanzarse antes del 31 de diciembre de 1992 para el conjunto de los modos de transporte (terrestre, marítimo y aéreo). Estos objetivos incluían la construcción de infraestructuras de interés comunitario, la reducción de los controles y formalidades en las fronteras y la mejora de la seguridad.El 2 de diciembre de 1992, la Comisión Europea aprobó el Libro Blanco sobre el curso futuro de la política común de transportes.Este documento estaba centrado era la apertura de los mercados de transportes. El Libro Blanco constituyó al mismo tiempo un punto de inflexión a favor de una concepción integrada de la globalidad de los transportes basada en un principio de «movilidad sostenible».En el Libro Verde de la Comisión de 20 de diciembre de 1995, titulado «Hacia una tarificación equitativa y eficaz del transporte» [COM(95) 691], la Comisión analiza los costes externos del transporte.Con el Libro Verde, la Comisión perseguía la creación de un sistema de precios justo y eficiente para el sector del transporte, destinado a reflejar estos costes. Con ello se pretendían disminuir las distorsiones de la competencia entre los diferentes modos de transporte y dentro de cada uno de ellos. En este contexto, el debate principal giró en torno a las medidas fiscales. En el Libro Blanco de la Comisión de 22 de julio de 1998 sobre «Tarifas justas por el uso de las infraestructuras: una estrategia gradual para un marco común de tarificación de infraestructuras de transporte en la Unión Europea» [COM(98) 466], publicado posteriormente,la Comisión señala las grandes diferencias entre los Estados miembros a la hora de tarificar los transportes, con las consiguientes distorsiones de la competencia intra e intermodal. Además, según el documento, hasta entonces los sistemas de tarificación existentes no habían tenido en cuenta suficientemente los aspectos ecológicos y sociales del transporte.En el Libro Blanco «La política Europeade transportes de cara al 2010: la hora de la verdad»[COM(2001) 370].la Comisión analiza en primer lugar los problemas y desafíos a que se enfrenta la política de transportes europea, principalmente en relación con la entonces inminente ampliación hacia el este de la UE. La Comisión pronosticó un fuerte incremento del volumen de transporte, que se traduciría en un aumento de las sobrecargas y atascos, especialmente en el transporte por carretera y aéreo, así como en crecientes impactos ambientales y secuelas para la salud de la población. Todo ello podía poner en peligro la competitividad de la UE y sus objetivos en la lucha contra el cambio climático. Para contrarrestar dichas tendencias y crear un sistema de transportes económicamente eficiente, que al mismo tiempo fuera social y ambientalmente tolerable, la Comisión propuso un paquete de 60 medidas encaminadas a desvincular el crecimiento económico del incremento del volumen de transporte, así como a hacer frente al crecimiento desigual de los modos de transporte.Según la Comisión, uno de los mayores retos es el desarrollo desequilibrado de los distintos modos de transporte. El objetivo del Libro Blanco es estabilizar la proporción de los medios de transporte respetuosos con el medio ambiente en el nivel que presentaban en el año 1998. Para ello traza sobre todo una serie de medidas de reanimación del transporte ferroviario, de fomento del transporte marítimo y la navegación interior y de impulso de la combinación de medios de transporte.Además, la Comisión presentó una revisión de las orientaciones sobre las redes transeuropeas de transporte (RTE-T/*4.6.1.) para adaptarlas a la UE ampliada y agilizar la eliminación de los cuellos de botella transfronterizos.La tercera parte del Libro Blanco se centra en los derechos y obligaciones de los usuarios de los sistemas de transporte. Entre las medidas propuestas figuran un programa de acción para mejorar la seguridad vial, el refuerzo de los derechos de los pasajeros así como la garantía de transparencia de costes para todos los medios de transporte a través de la armonización de los principios de tarificación del uso de las infraestructuras. En cuarto lugar, la Comisión insiste en la necesidad de hacer frente a los efectos de la globalización del transporte. Para proteger mejor los intereses de la UE, la Comisión propone reforzar el papel de la Comunidad en organizaciones internacionales como la Organización Marítima Internacional y la Organizaciónde la Aviación Civil Internacional.B. AplicaciónA pesar de los esfuerzos de la Comisión, la política común de transportes avanzó muy poco hasta la segunda mitad de los años ochenta. La vía hacia una legislación comunitaria en el ámbito de los transportes se abrió con el recurso por omisión presentado por el Parlamento Europeo contra el Consejo. En su sentencia de 22 de mayo de 1985 sobre el asunto 13/83, el Tribunal de Justicia europeo condenó al Consejo por su inactividad en el ámbito de la política de transportes. Solo entonces cobró dinamismo la política de transportes europea.Mientras tanto se han aplicado o se han puesto en marcha muchas de las medidas propuestas en los Libros Blancos de 1992 y 2001 (véase al respecto el capítulo siguiente).Por otro lado, con el sistema de navegación por satélite Galileo, el sistema europeo de gestión del tráfico ferroviario (ERTMS) y el programa SESAR de mejora de la infraestructura de gestión del tráfico aéreo, la UE ha puesto en marcha una serie de proyectos propios de tecnología avanzada. Estos grandes proyectos europeos están concebidos para contribuir en el futuro a una gestión más eficiente y segura del transporte.En julio de 2006, la Comisión publicó una revisión intermedia del primer Libro Blanco [COM(2006) 314]. A pesar de los múltiples avances de la política común de transportes, la Comisión opina que las medidas previstas en el 2001 son insuficientes para alcanzar los objetivos formulados. Por ello propone o empieza a aplicar nuevos instrumentos para alcanzar esos objetivos. Las propuestas comportan, entre otras cosas, a) un plan de acción para la logística del transporte de mercancías, b) el fomento de sistemas de transporte inteligentes y de las nuevas tecnologías para una movilidad más eficiente y respetuosa con el medio ambiente, c) enfoques europeos de la movilidad en zonas de aglomeración, d) un plan de acción para fomentar la navegación interior y e) un programa de combustibles respetuosos con el medio ambiente para el tráfico de carretera.PAPEL DEL PARLAMENTO EUROPEO1. CompetenciasHasta la entrada en vigor del Tratado de Maastricht se aplicaba el procedimiento de consulta para legislar en el ámbito de los transportes. Después se comenzó a aplicar el procedimiento de cooperación a casi todos los aspectos de la política común de transportes (procedimiento de codecisión para establecer orientaciones sobre redes de transportes transeuropeas). A partir del Tratado de Amsterdam en el ámbito de la política de transportes (con determinadas excepciones) se legisla principalmente mediante elprocedimiento de codecisión. Desde entonces, el Parlamento Europeo, en su calidad de colegislador, ha influido decisivamente en muchos procedimientos legislativos en el ámbito de los transportes.El Tratado de Lisboa no contempla cambios sustanciales en materia de política europea de transportes.2. Orientación generalEl Parlamento Europeo ha reclamado desde hace tiempo, por amplia mayoría, un enfoque global de la política común de transportes. El ya mencionado recurso contra el Consejo supuso un importante impulso en favor de la realización de la política común de transportes. Además de mostrar su apoyo a la liberalización de los mercados de transportes, el Parlamento Europeo ha hecho hincapié una y otra vez en la necesidad de hacerlo al compás de una amplia armonización de las condiciones sociales, fiscales y técnicas, y de las normas de seguridad. Además, el Parlamento Europeo ha apoyado regularmente el principio de movilidad sostenible mediante propuestas y peticiones concretas.El 12 de febrero de 2003 el Parlamento aprobó una Resolución sobre el Libro Blanco de la Comisión titulado «La política europea de transportes de cara al 2010». En dicha resolución remarcó que la idea de sostenibilidad debía ser la base y la vara de medir de la política europea de transportes. El Parlamento hizo suyo el análisis de la Comisión respecto a la magnitud de los problemas en el ámbito del transporte y el crecimiento desigual de las diferentes modalidades de transporte. Se acentuó la necesidad de crear un sistema global de transportes integrado. Se apoyó tanto la transferencia de actividades de transporte a modalidades más respetuosas con el medio ambiente, manteniendo la competitividad del transporte por carretera, como la justa imputación de los costes de infraestructura y externos a cada modo de transporte. El Parlamento planteó además que el transporte debía recibir la atención política y presupuestaria que merecía por su carácter estratégico y su calidad de servicio de interés general. El Parlamento concretó esta orientación general en una serie de exigencias y propuestas para cada una de las modalidades de transporte, la seguridad, el calendario y la financiación de la red transeuropea de transportes así como propuestas para mejorar la coordinación con otros ámbitos políticos de la UE. Lo mismo se aplica a otros temas de política de transportes como la intermodalidad, la investigación, el desarrollo y las nuevas tecnologías. La Comisión había tratado muchas estas cuestiones en propuestas legislativas anteriores.En su resolución sobre la revisión intermedia del Libro Blanco sobre el transporte, el 12 de julio de 2007 el Parlamento Europeo reconoció los avances logrados en ciertos ámbitos de la política de transportes y acogió con satisfacción las medidas complementarias planteadas por la Comisión en dicha revisión intermedia. No obstante, al mismo tiempo formuló una advertencia sobre los desafíos pendientes en política de transportes para la UE y expuso un amplio catálogo de peticiones.En su resolución de 11 de marzo de 2008, el Parlamento Europeo formuló numerosas recomendaciones para la política europea de transportes en el ámbito del medio ambiente, el cambio climático y la política energética. El Parlamento propuso una combinación de políticas compuesta por mejoras tecnológicas, instrumentos económicos de mercado y medidas complementarias para conciliar las políticas de transportes, medio ambiente y energía. Entre otras cosas reclamó medidas para gestionar la demanda (por ejemplo, los peajes urbanos y las tasas de uso de carreteras), la distinción de tasas de despegue y aterrizaje en los aeropuertos en función de las emisiones así como la reducción de las emisiones de CO2, SO2 y NOx en el transporte marítimo.El 9 de julio de 2008, el Parlamento Europeo aprobó una resolución sobre el Libro Verde de la Comisión «Hacia una nueva cultura de la movilidad urbana». El Parlamento reclamó la elaboración de un planteamiento global europeo integrado sobre movilidad urbana que creara un marco de referencia para actores europeos, nacionales, regionales y locales (municipios, ciudadanos, comercio e industria). Entre otras cosas, el Parlamento subrayó la importancia de unos planes integrados y exhaustivos sobre movilidad urbana sostenible (SUMP), basados en una planificación urbana y territorial a largo plazo, la investigación y el desarrollo en el ámbito del transporte, la participación de la UE en el desarrollo y el fomento de sistemas de transporte inteligentes (ITS) y la financiación de tecnologías innovadoras.Nils DanklefsenJulio de 2008 © European Communities, 2009

References: artículo 4
 Resolución 
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