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LOS GOBIERNOS LOCALES Y LA SEGURIDAD CIUDADANA - PDF
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María Luz Vera Aguilar
1 LOS GOBIERNOS LOCALES Y LA SEGURIDAD CIUDADANA Hugo Acero Velásquez * * Consultor Internacional de PNUD en los temas de convivencia y seguridad ciudadana y Asesor y Coordinador del Programa Departamentos y Municipios Seguros liderado por la Policía Nacional de Colombia
2 1. Introducción Cuando se analiza el tema de la seguridad ciudadana a nivel de América Latina, se comprueba que la gran mayoría de los países tienen una organización estatal que responde más a la seguridad nacional (a la seguridad del estado), que a la seguridad ciudadana. Es decir que a pesar de haberse acabado hace mas de 10 años la Guerra Fría 2, todavía se sitúa la seguridad en términos de los enemigos internos y externos que atentan en contra de la estabilidad de los estados, persistiendo las estructuras y los conceptos que sustentan esta doctrina, los cuales se vuelven a retroalimentar con la visión de seguridad que se centro en el terrorismo después del 11 de septiembre de de Lo más grave de la anterior situación, es que las autoridades todavía pretenden dar respuesta a los problemas actuales que afectan la convivencia y la seguridad ciudadana, a partir de los principios y supuestos de esta doctrina, mediante una centralización excesiva en manos del ejecutivo nacional, desconociendo que las manifestaciones de inseguridad tienen características locales. De esta manera, se conserva en las instituciones, como la policía, estructuras aisladas 2 A partir de 1945 se construye una noción de seguridad completamente ajena a la vida de los seres humanos y las necesidades de los ciudadanos comunes. La estrechez del concepto logra dejar de lado las preocupaciones legítimas de la gente común que procuraba tener seguridad en su vida cotidiana (Organización de Naciones Unidas, 1994) dando prioridad a las preocupaciones e intenciones que cada estado-nación tenía según el bloque al que pertenecía.
3 Fundación SEGURIDAD & DEMOCRACIA de la comunidad y se atienden estos problemas con ópticas eminentemente policiales, sin reconocer la multicausalidad de los mismos y la necesidad de dar respuestas integrales en las cuales se debe contar con la participación activa de las autoridades locales, con quienes indiscutiblemente, deberían compartir las responsabilidades las autoridades nacionales. Cabe anotar como, paralelo a lo anterior, las autoridades locales de la mayoría de los países de América Latina, no se sienten responsables de estos temas, ni asumen sus responsabilidades, a pesar de que las comunidades, cada vez más, les demandan acciones en estas materias 3. Si se mira la organización vigente en materia de seguridad de la gran mayoría de los países Latinoamericanos, son muy pocos en los cuales las autoridades locales, llámense alcaldes, gobernadores e intendentes, tienen responsabilidades constitucionales y legales en materia de seguridad ciudadana. En la gran mayoría de los países la responsabilidad de la seguridad ciudadana recae en el ejecutivo nacional, como es el caso de El Salvador, Ecuador, Venezuela, Chile, entre otros. En países como Brasil, Argentina y México las autonomías territoriales (estados, federaciones, gobernaciones, etc.) han permitido que este tema se maneje a nivel local, incluso llegando a tener cuerpos policiales propios, con la dificultad manifiesta que no existe o existe muy poca coordinación entre estas autoridades locales, las autoridades de policía y los cuerpos armados nacionales. Suele suceder, en estos últimos países, que el manejo de las problemáticas de seguridad se encuentra fraccionado, por ejemplo, en materia de delitos, mientras las autoridades nacionales atienden delitos transnacionales como el narcotráfico, el lavado de activos, 3 Al respecto es importante analizar por ejemplo las reacciones de ciudadanos en Buenos Aires ante el incendio que se presentó en una de las discotecas de la ciudad en la cual se perdieron gran cantidad de vidas humanas 170
4 LOS GOBIERNOS LOCALES Y LA SEGURIDAD CIUDADANA el contrabando, el comercio ilegal de armas y la trata de personas entre otros, los gobiernos locales manejan delitos que afectan la vida, integridad y bienes de los ciudadanos, como son los hechos de violencia y delincuencia cotidianos. Teniendo en cuenta lo anterior y frente a los crecientes problemas de violencia y delincuencia que afectan la convivencia y la seguridad ciudadana, especialmente en las grandes ciudades, los modelos centralizados en cabeza del ejecutivo nacional adecuados para el manejo de la seguridad nacional, hoy no son funcionales; prueba de ello es la creciente violencia que se ha registrado en los países de la región desde finales de los años 70, como lo muestra la tabla No 1. Tabla N 1 4 Tasa de homicidios en países de América Latina por periodos Producto del aumento de la violencia y la inseguridad, este tema comienza a manifestarse como una de las principales preocupaciones de los ciudadanos, desplazando de los primeros lugares temas como la pobreza y el desempleo. Hoy uno de cada dos e incluso uno de cada tres ciudadanos en América Latina ha sido víctima de algún delito, según las últimas encuestas disponibles (Ver tabla No 2). 4 CARRION, Fenando. La seguridad ciudadana en América Latina y en el Ecuador. En Informe Ecuador, Seguridad Ciudadana y Violencia. FLACSO. AGORA Marzo de 2003 Págs. 26 Actualizado para el año 2000 a 2002 con Ayres (1998), OPS (1998), Perú Instituto INEI (1998), Paz Ciudadana (1998), BID (1998),BID (2003) PNUD para El Salvador
5 Fundación SEGURIDAD & DEMOCRACIA Tabla N 2 5 Victimización en diferentes países de la región Encuesta sólo en ciudades % de hogares Guatemala 54 El Salvador 46 Venezuela 46 México 43 Ecuador 41 Argentina 38 Perú 38 Brasil 38 Costa Rica 38 Honduras 38 Nicaragua 37 Colombia 36 Bolivia 34 Paraguay 33 Chile 31 Panamá 26 Uruguay 25 Este fenómeno de inseguridad, que tiene sus manifestaciones más claras en las ciudades, ha desplazando en importancia otros problemas que desde hace algún tiempo también afectan los conglomerados urbanos, como son: la contaminación ambiental, los problemas en el manejo de los residuos, las dificultades de movilidad, el desempleo, las consecuencias propias de la sobrepoblación y los procesos de desplazamiento internos y de migraciones. De acuerdo con lo anterior, resulta pertinente observar la 5 Fuente: Mauricio Rubio Latinobarómetro tomado de Gaviria y Pagés (
6 LOS GOBIERNOS LOCALES Y LA SEGURIDAD CIUDADANA siguiente gráfica la cual da cuenta del comportamiento de las tasas de homicidio en algunas ciudades de América Latina: Grafica N 2 Tasas de homicidios en diferentes ciudades de América Latina 2004 Fuente: Revista América Economía 2004 y Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Colombia En este orden de ideas, el siguiente texto tiene como objetivo dar cuenta de la importancia y pertinencia del papel que desempeñan las autoridades locales en el manejo de la convivencia y la seguridad ciudadana. Partiendo del supuesto según el cual ha llegado el momento de reconocer que muchos delitos tienen particularidades locales y que su solución debe ser abordada desde los gobiernos municipales, e incluso reconocer que los delitos considerados transnacionales como el narcotráfico, el comercio ilegal de armas, la trata de personas, el hurto de automotores, entre otros, terminan afectando a los ciudadanos en su vida cotidiana, como es el caso de la venta y consumo de drogas al menudeo, el comercio ilegal y el uso de armas de fuego en manos de los particulares, la difusión de la cultura mafiosa que se expresa en los estereotipos y en el uso indiscriminado de la violencia para resolver cualquier conflicto. 173
7 Fundación SEGURIDAD & DEMOCRACIA Para lograr lo anterior, el presente texto se encuentra dividido en cuatro partes. Una primera parte, en la cual se presentan las nociones de convivencia y seguridad ciudadana que se han desarrollado a partir de los conceptos de desarrollo humano sostenible y seguridad humana planteados por la Organización de Naciones Unidas desde principios de la década de los años 90, los cuales, indiscutiblemente, deben ser el sustento filosófico de los procesos que se desarrollen para el manejo de estas problemáticas. La segunda parte, da a conocer los aspectos más importantes de los procesos desarrollados en las ciudades de Bogotá, Medellín, Quito y la República de El Salvador 6. La tercera parte, presenta los avances que se están produciendo en Colombia en materia de seguridad ciudadana a partir del Programa Departamentos y Municipios Seguros que tiene como fundamento replicar la experiencia exitosa de Bogotá en todos los departamentos y municipios del país, partiendo del supuesto según el cual las problemáticas de convivencia y seguridad ciudadana son en su mayoría de carácter local y deben ser tratas por las autoridades locales. Y la cuarta y última parte, presenta algunas conclusiones que buscan dejar abierta la discusión sobre el manejo adecuado de las problemáticas de seguridad ciudadana. 2. El desarrollo humano sostenible y la noción de seguridad humana En 1994 la Organización de Naciones Unidas, ONU, planteó por primera vez el concepto de seguridad humana. El cual se encuentra inmerso en el paradigma desarrollo humano sostenible diseñado por la misma organización a principios de los años 90. Los cambios que empiezan a presentarse en el mundo en la década de los años 80 y la finalización de la guerra fría permitieron que los ciudadanos del mundo se 6 Las experiencias de seguridad aquí documentadas han sido ejecutadas con la participación de muchos profesionales e instituciones, pero en particular en el marco del Programa de Gobernabilidad del PNUD Colombia, del cual también hace parte el Doctor Héctor Riveros Serrato. 174
8 LOS GOBIERNOS LOCALES Y LA SEGURIDAD CIUDADANA cuestionaran acerca de lo que hasta entonces entendían por desarrollo. Desde ese momento el concepto de desarrollo humano, empieza a ser entendido como el proceso de expansión de las capacidades de las personas que amplían sus opciones y oportunidades, lo que hizo explicito que las personas son la verdadera riqueza de una nación. De otra parte, la noción seguridad humana se empezó a entender como la búsqueda de seguridad basada en el fortalecimiento de las instituciones democráticas y del estado de derecho, proporcionando al individuo condiciones adecuadas para su desarrollo personal, familiar y social. De esta forma, en la actualidad la seguridad es vista por el PNUD como un asunto relacionado directamente con el respeto por la vida y la dignidad, que incluye la seguridad económica, alimentaría, sanitaria, medioambiental, personal, comunitaria y política, dimensiones relacionadas con los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El concepto de seguridad humana pone el acento en las personas, lo cual conlleva, a su vez, una resignificación del concepto de seguridad. Hasta hace relativamente poco tiempo el concepto predominante al hablar de seguridad era el de seguridad nacional, entendida como la defensa de la nación y sus valores fundamentales de cara a los enemigos externos e internos que amenazan seriamente la integridad del Estado. Bajo la doctrina de la seguridad nacional, el sujeto amenazado no era el ciudadano, lo cual relegaba a un segundo plano su derecho a desenvolverse diariamente libre de amenazas a su vida o a sus bienes. Reconceptualizar la seguridad supone considerar que el centro de ella es el ciudadano, la persona considerada en tanto individuo y ser social 7. Así, la seguridad ciudadana es una parte vital de la seguridad humana 8. Si la seguridad humana es un 7 SALINAS, Hoecker, El Informe sobre Desarrollo Humano de 1994 precisa que: Al hablar de seguridad ciudadana o seguridad pública hacemos alusión a una dimensión más amplia que la mera supervivencia física. 175
9 Fundación SEGURIDAD & DEMOCRACIA componente necesario e inherente del desarrollo humano, la seguridad ciudadana es, a su vez, un elemento intrínseco y esencial de aquella y, por tanto, del desarrollo. Entendida como un bien público, la seguridad ciudadana se refiere a un orden ciudadano democrático que elimina las amenazas de la violencia en la población y permite la convivencia segura y pacífica. Este enfoque tiene una serie de implicaciones sustanciales. Al tener su centro en la noción de amenaza, y, de manera implícita, en las de vulnerabilidad y desprotección, la definición se aparta de determinadas concepciones que definen la seguridad ciudadana puramente en función de la criminalidad y el delito y enuncia explícitamente la dualidad objetiva/subjetiva del concepto de seguridad ciudadana, la cual, de acuerdo a lo anterior, se convierte en un derecho exigible frente al Estado. Dado lo anterior, y reconociendo que la razón fundamental de ser de las instituciones de seguridad y convivencia de los Estados son los ciudadanos, uno de los retos fundamentales de las autoridades locales es garantizar el cumplimiento de este derecho, px1ara lo cual es necesario que las autoridades locales tengan responsabilidades y competencias sobre la materia, las cuales deben ser compartidas con las instituciones responsables de este tema en el ámbito nacional. 3. Las autoridades locales deben gestionar la seguridad de los ciudadanos. Las autoridades locales son aquellas que en cualquier Estado están más cerca de la vida cotidiana de los ciudadanos, mientras que las autoridades nacionales son las encargadas 8 La seguridad es una creación cultural que hoy día implica una forma igualitaria (no jerárquica) de sociabilidad, un ámbito compartido libremente por todos. Esta forma de trato civilizado representa el fundamento para que cada persona pueda desplegar su subjetividad en interacción con los demás. De esta manera, frente a los hechos que afectan la seguridad de los ciudadanos está en juego no sólo la vida de la persona individual, sino igualmente la de la sociedad. 176
10 LOS GOBIERNOS LOCALES Y LA SEGURIDAD CIUDADANA de fijar las líneas de acción general a desarrollarse en todo el territorio. Partiendo de este supuesto y siguiendo los planteamientos conceptuales anteriormente enunciados sobre la importancia de los ciudadanos en lo que se refiere a la seguridad ciudadana, son las autoridades locales, en representación del Estado, a las que en un primer momento les toca dar respuesta a las problemáticas que afectan la convivencia y seguridad de los ciudadanos. Este planteamiento tiene su justificación en que las problemáticas de seguridad ciudadana, además de ser multicausales, tienen diferentes formas de manifestarse de acuerdo con los lugares donde se presentan, por cuanto median en las mismas las características culturales, sociodemográficas, condiciones económicas y hasta en ciertas oportunidades las condiciones geográficas. Por otro lado, al tener las autoridades locales jurisdicciones sobre determinados territorios, tienen la posibilidad de intervenir sobre los problemas de seguridad con más elementos de juicio y a tiempo, obviamente siguiendo unas líneas generales de acción que indiscutiblemente provienen del nivel nacional. Pese a la trascendencia de los anteriores planteamientos y a su pertinencia en cuanto al manejo de las problemáticas de seguridad ciudadana, son muy pocas las administraciones locales que en América Latina han liderado procesos en la materia con buenos resultados. De igual forma, son muy pocos los Estados en los cuales la normatividad permite que sean las autoridades locales las responsables del tema de seguridad ciudadana. Aunque existe una buena cantidad de experiencias exitosas en la región en el manejo de ciertos aspectos de seguridad ciudadana, las cuales en algunas ocasiones han sido excelentemente documentadas, son muy pocos los procesos integrales en la materia que se han producido desde el 177
11 Fundación SEGURIDAD & DEMOCRACIA ámbito local. Los procesos desarrollados en la ciudad de Bogotá en el transcurso de 9 años consecutivos durante tres administraciones distritales, así como los avances de la ciudad de Quito en los últimos 4 años, las acciones desarrolladas por la actual administración de la ciudad de Medellín, los intentos que actualmente esta realizando la República de El Salvador en compañía de una asesoría especial por parte de PNUD, para empezar a manejar desde lo local las problemáticas de seguridad ciudadana, así como, el ejercicio que está realizando la Policía Nacional de Colombia en compañía de los Ministerios del Interior y la Justicia y de Defensa mediante el Programa Departamentos y Municipios Seguros, se constituyen en buenos ejemplos de lo que significa que la seguridad ciudadana sea asumida por las autoridades locales. En los siguientes apartes, se presenta de manera breve y sucinta las características más importantes de estos procesos y las enseñanzas que han dejado. Lo anterior, no sólo con el fin de demostrar la pertinencia del supuesto inicial, sino además en un intento por documentar estos procesos con el fin de que se conviertan en experiencias replicables. Colombia: entre el manejo del orden público y la seguridad ciudadana. En Colombia, el manejo histórico de los problemas de violencia y delincuencia ha sido tradicionalmente policial y militar. Los distintos gobiernos delegaron esta función en cabeza de las fuerzas armadas, sin que existiesen políticas integrales de seguridad del Estado y de seguridad ciudadana lideradas por el ejecutivo. Durante muchos años, primo una visión particular que privilegio el uso legítimo de las armas, la resolución violenta de los conflictos y las respuestas coercitivas frente a estos problemas y en algunos casos frente a los conflictos sociales, dejando de lado las acciones preventivas e integrales. 178
12 LOS GOBIERNOS LOCALES Y LA SEGURIDAD CIUDADANA En medio de esta situación creció la violencia y la delincuencia, por ejemplo los homicidios comunes pasaron, según la Revista Criminalidad de la Policía Nacional de 2003, de en 1980 a en el 2002, es decir que se registró un incremento del 236% en apenas 22 años; el hurto de automotores paso de a (+933%); el secuestro extorsivo paso de 72 a (+4047%); la extorsión de 404 paso a casos (+521%) y el atraco callejero paso de en 1988 a en 2002 (+508%) en solo cinco años. Adicional al incremento de la delincuencia y la violencia, el problema carcelario no ha sido preocupación de casi ningún gobierno. Las cárceles con infraestructuras viejas, inadecuadas y en estado de hacinamiento lo que no les permite cumplir con su razón de ser, por el contrario se han constituido en sitios que reproducen con mayor intensidad la criminalidad. A pesar de los esfuerzos por construir nueva infraestructura que se vienen haciendo desde 1998, estas situaciones y la violación permanente de los derechos humanos persisten. Esta falta histórica de manejo de Estado de la seguridad, y de manera particular de la seguridad ciudadana, se ha visto reflejada en la poca claridad respecto al concepto y manejo del orden público, el cual es equiparado, comúnmente, a los problemas del conflicto armado y no al concepto de orden de lo público, que puede ser alterado no sólo por acción de los grupos armados al margen de la ley, sino por acciones del narcotráfico, de la delincuencia organizada o común, e inclusive por hechos de corrupción. No hay que olvidar, que fue la Constitución de 1991 la que le dio la amplitud a este concepto y además determinó, de manera clara, que el Presidente, los gobernadores y los alcaldes son los responsables del manejo del orden público en sus respectivas jurisdicciones, lo que incluye, desde 179
13 Fundación SEGURIDAD & DEMOCRACIA luego, la seguridad de los ciudadanos frente a cualquier hecho que pueda afectar su vida, integridad, bienes y honra, tal y como lo establecen los artículos 189, 296, 303, 315 y y las leyes que existen para tal fin. En el marco de esta Constitución, sólo hasta el año 1991, el país contó, por primera vez, con un documento de política de Estado en materia de seguridad, titulado Estrategia Nacional contra la Violencia del Presidente Cesar Gaviria, que aunque privilegiaba la seguridad del Estado, avanzó en la identificación y formulación de acciones para enfrentar otros hechos que afectan la seguridad y la convivencia, como la violación de los derechos humanos y la atención de grupos vulnerables, en especial los jóvenes. En el año 1993, se avanzó en temas de seguridad ciudadana con el documento Seguridad para la Gente, el cual no tuvo la trascendencia e importancia que el anterior. Sin embargo, estas políticas que pretendían mejorar la seguridad del Estado y de los ciudadanos, terminaron siendo dos documentos más, 9 La Constitución Nacional, establece: Artículo 189. Corresponde al Presidente de la República como Jefe de Estado, Jefe del Gobierno y Suprema Autoridad Administrativa:. 3. Dirigir la fuerza pública y disponer de ella como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de la República. 4. Conservar en todo el territorio el orden público y restablecerlo donde fuere turbado. 5. Dirigir las operaciones de guerra cuando lo estime conveniente. 6. Proveer a la seguridad exterior de la República, defendiendo la independencia y la honra de la Nación y la inviolabilidad del territorio; declarar la guerra con permiso del Senado, o hacerla sin tal autorización para repeler una agresión extranjera; y convenir y ratificar los tratados de paz, de todo lo cual dará cuenta inmediata al Congreso. Artículo 296. Para la conservación del orden público o para su restablecimiento donde fuere turbado, los actos y órdenes del Presidente de la República se aplicarán de manera inmediata y de preferencia sobre los de los gobernadores; los actos y órdenes de los gobernadores se aplicarán de igual manera y con los mismos efectos en relación con los de los alcaldes. Artículo 303. En cada uno de los departamentos habrá un gobernador que será jefe de la administración seccional y representante legal del Departamento; el gobernador será agente del Presidente de la República para el mantenimiento del orden público Artículo 315. Son atribuciones del alcalde: 2. Conservar el orden público en el municipio, de conformidad con la ley y las instrucciones y órdenes que reciba del Presidente de la República y del respectivo gobernador. El alcalde es la primera autoridad de policía del municipio. La Policía Nacional cumplirá con prontitud y diligencia las órdenes que le imparta el alcalde por conducto del respectivo comandante. Artículo 330. De conformidad con la Constitución y las leyes, los territorios indígenas estarán gobernados por consejos conformados y reglamentados según los usos y costumbres de sus comunidades y ejercerán las siguientes funciones: 7. Colaborar con el mantenimiento del orden público dentro de su territorio de acuerdo con las instrucciones y disposiciones del Gobierno Nacional. 180
14 LOS GOBIERNOS LOCALES Y LA SEGURIDAD CIUDADANA mientras la violencia y la delincuencia crecían durante la década de los noventa, especialmente en las grandes ciudades. Cabe anotar, como a pesar de estos antecedentes de políticas de Estado y del reconocimiento del papel y de la responsabilidad Constitucional que tienen el Presidente, los gobernadores y los alcaldes en este tema, han sido pocos los mandatarios nacionales y locales que han asumido de manera directa la dirección de la seguridad y el orden público del país, de los departamentos y de los municipios. Se ha venido observando con preocupación cómo, paralelo a la creciente diversificación e incremento de las manifestaciones de violencia e inseguridad, la mayoría de las autoridades locales han declinado su responsabilidad esencial en estas materias, dejándolas, exclusivamente, en manos de los organismos de seguridad y de justicia. En la mayoría de los casos, los gobernadores y alcaldes no han sabido como responder por estas materias. Los consejos de seguridad sólo se reúnen después de sucedidos los hechos (tomas de pueblos por grupos armados al margen de la ley, masacres, acciones terroristas, amenazas, etc.) constituyéndose en instancias reactivas y a destiempo, antes que preventivas y planificadoras de la seguridad. Las reuniones esporádicas de seguridad que se llevan a cabo en algunos departamentos y municipios se reducen, en la mayoría de los casos, a los informes de los comandantes, en donde, dependiendo de la situación de inseguridad y orden público, se toman decisiones al respecto. Algunos mandatarios locales no ejercen su función de velar por la seguridad y tranquilidad de los ciudadanos. Los argumentos para no hacerlo están ligados casi siempre a que este es un tema exclusivo de los uniformados, a la falta de tiempo, la excesiva cantidad de funciones que les impiden hacerlo, al trabajo represado que existe en las dependencias 181
15 Fundación SEGURIDAD & DEMOCRACIA y a la carencia de personal idóneo para manejar la seguridad y la convivencia en sus respectivas jurisdicciones. La problemática se agrava porque casi en ningún departamento o municipio existen estudios de inseguridad que diagnostiquen la verdadera situación en cada uno de ellos. En contados departamentos y municipios existen planes locales preventivos y coercitivos que cuentan con recursos que les permiten apoyar la labor de la fuerza pública, de la justicia y desarrollar proyectos y programas que mejoren la convivencia ciudadana. De otra parte, y correlacionado con la anterior situación, se ha difundido entre algunos integrantes de la fuerza pública una tendencia hacia la solidaridad corporativa que se inclina hacia el acatamiento preferencial de las orientaciones surgidas del interior de los mandos de las instituciones armadas, relegando así, de manera inconveniente, los mandatos de las autoridades administrativas locales, situación que entraba el desarrollo de las normas constitucionales y legales que disponen que los alcaldes y gobernadores son las primeras autoridades de policía y responsables del manejo del orden público en sus jurisdicciones. Este desconocimiento de la autoridad local, no solo contraviene los mandatos de la Constitución Nacional, sino que desconoce las facultades otorgadas a los alcaldes por la ley 4 10 de 1991 y la ley 62 de La Ley 4 de 1991 en sus artículos 9 y 12 establece que: Las órdenes y decretos del Alcalde en materia de policía, serán de aplicación preferente e inmediata frente a las disposiciones y medidas que adopten los inspectores y demás autoridades de policía de su jurisdicción (art.9o). El alcalde, como jefe de Policía en el Municipio, puede revocar las decisiones tomadas por los Comandantes de Estación o Subestación, o quien haga sus veces en relación con las contravenciones y demás decisiones de su competencia. cuando éstas sean violatorias de la legalidad o cuando la conveniencia pública lo exija para la conservación y mantenimiento del orden público. (art. 12). En casos de perturbación grave del orden público el alcalde amparándose en la ley 136 de 1994 puede a) Restringir y vigilar la circulación de las personas por vías y lugares públicos. b) Decretar el toque de queda. c) Restringir o prohibir el expendio y consumo de bebidas embriagantes. d) Requerir el auxilio de la fuerza armada en los casos permitidos por la Constitución y la Ley. e) Dictar dentro del área de su competencia, los reglamentos de policía local necesarios para el cumplimiento de las normas superiores, conforme al artículo 9o. del decreto 1355 de 1970 y demás disposiciones que lo modifiquen o adicionen. 182
16 LOS GOBIERNOS LOCALES Y LA SEGURIDAD CIUDADANA Como se puede observar, los gobernadores y en especial los alcaldes cuentan con instrumentos constitucionales y legales para asumir las responsabilidades en estas materias. Parecería más bien, que el problema radica en la ausencia de una política publica nacional de seguridad ciudadana, en la falta de liderazgo de los mandatarios locales, en la visión tradicional de que los problemas de seguridad son responsabilidad exclusiva de los organismos de seguridad y justicia y en la no muy clara fuente de recursos económicos que les permita a los alcaldes y gobernadores asumir de manera adecuada la garantía del derecho a la seguridad que tienen los ciudadanos. En medio de estos problemas, durante los años 90 del siglo anterior, las ciudades de Medellín (1991), Cali (1992) y Bogotá (1995) fueron las únicas ciudades que abordaron el tema de manera integral y que obtuvieron importantes reducciones de la violencia y la delincuencia. En el caso particular de Bogotá, sus logros más importantes son la reducción de la violencia homicida, que paso de una tasa 11 Esta Ley en su artículo 16 estableció las siguientes atribuciones y obligaciones de los de los gobernadores y alcaldes en relación con los comandantes de policía. 1. Proponer medidas y reglamentos de policía, de conformidad con la Constitución y la Ley, a las asambleas departamentales o a los concejos municipales, según el caso, y garantizar su cumplimiento. 2. Impartir órdenes a la Policía Nacional atinentes al servicio, por conducto del respectivo comandante. 3. Disponer con el respectivo Comandante de la Policía, el servicio de vigilancia urbana y rural. 4. Promover en coordinación con el Comandante de Policía programas y actividades encaminados a fortalecer el respeto por los derechos humanos y los valores cívicos. 5. Solicitar al Comandante de Policía informes sobre las actividades cumplidas por la institución en su jurisdicción. 6. Emitir un concepto en forma periódica sobre el desempeño del Comandante de la Policía. 7. Convocar y presidir el Consejo de Seguridad Departamental o Municipal y desarrollar los planes de seguridad ciudadana y orden público que apruebe el respectivo Consejo. 8. Verificar el cumplimiento del Código Nacional de Policía y en cuanto al conocimiento y corrección de contravenciones por parte de los Comandantes de Estación. 9. Solicitar el cambio motivado del Comandante titular de la Policía que se halle en ejercicio de sus funciones. 10. Pedir a las instancias competentes que se investigue disciplinariamente a los oficiales, suboficiales y agentes que presten sus servicios en la respectiva jurisdicción Analizar las necesidades de la Policía Nacional y promover ante la Asamblea Departamental o ante el Concejo Municipal, según el caso, la destinación de partidas presupuestales para el efecto. 183
Experiencias exitosas de seguridad en gobiernos locales.
CasosExi t ososdesegur i daden Gobi er noslocal es Experiencias exitosas de seguridad en gobiernos locales. Guayaquil, Quito, Medellín, Bogotá y el Programa Departamentos y Municipios Seguros DMS-. Por:
Municipios Seguros (DMS): Responsabilidad local de la convivencia y la seguridad ciudadana. Hugo Acero Velásquez
3. Departamentos y Municipios Seguros (DMS): Responsabilidad local de la convivencia y la seguridad ciudadana Hugo Acero Velásquez Hugo Acero, sociólogo, actualmente ejerce como Asesor y Coordinador del

References: resolución 
 Artículo 189
 Artículo 296
 Artículo 303
 Artículo 315
 Artículo 330
 artículo 9
 artículo 16