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Timestamp: 2019-08-20 18:14:55+00:00

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Sentencia de Corte Suprema de Justicia (Pleno), 1ª de lo Civil, 20 de Marzo de 1995 - Jurisprudencia - VLEX 31670641
Fecha de Resolución: 20 de Marzo de 1995
El licenciado E.S.S.A. en representación de J.B.M. ha interpuesto recurso de casación en contra de la sentencia de 29 de diciembre de 1994, emitida por el Tribunal Superior de Trabajo, dentro del proceso laboral J.B.M. -vs- RODRIGO DE V.S..
El casacionista señala que el Tribunal Superior de Trabajo ha violado las siguientes normas: artículos 14, 62, y 65 del Código de Trabajo.
Del recurso incoado se le corrió traslado a la contraparte para que contestara de acuerdo al artículo 927 del Código de Trabajo, y la misma no ejerció el derecho establecido en la ley.
El presente caso tiene sus inicios en el Juzgado de Trabajo de la Sexta Sección en donde el señor J.B.M. interpuso demanda laboral contra RODRIGO DE V.S.O., para que se le cancelara la suma de setenta y un mil quinientos veintiún balboas, con siete centésimos (B/.71,521.07), en concepto de vacaciones y décimo tercer mes vencidos y proporcionales, horas extras, trabajo en día domingo y días de fiesta o duelo nacional. El juzgador de primera instancia, mediante Sentencia Nº 7 de 9 de agosto de 1991, condenó al señor R.D.V.S.O. a pagarle al señor J.B. la suma de veintiocho mil treinta y un balboas con cincuenta y siete centésimo (B/.28,031.57) en concepto de vacaciones; décimo tercer mes, prima de antigüedad, días de fiesta y duelo nacional, más el recargo del 50% al comprobarse la relación de trabajo.
Posteriormente el demandado interpuso recurso de alzada ante el Tribunal Superior de Trabajo. Este Tribunal Colegiado revocó la decisión del juez de primera instancia, fundamentándose en que el trabajador no demostró la existencia de la relación laboral, frente al argumento del demandado de que dicha relación de trabajo no existía. Dentro de esta instancia el Magistrado A.R. salvó el voto, señalando que las declaraciones de los testigos presentados por la parte demandante probaron la relación de trabajo entre el señor J.B. y el difunto M.S.T., pues la actividades que realizaba aquel dentro de la finca era de ordeño, cuidado del ganado y el de mayoral de la finca. Que la existencia de esa relación laboral data del año 1932 y que si se verifica la figura de la sustitución patronal alegada. Que el trabajador tiene derecho a que se le reconozca vacaciones, décimo tercer mes y prima de antigüedad, más no así horas extras, ni días feriados, duelo nacional, domingos, días libres y compensatorios, por no haber sido acreditadas.
Encontrándose el proceso en este estado los Magistrados de la Sala Tercera entran a resolver el presente recurso.
La primera norma que se estima conculcada es el artículo 14 del Código de Trabajo que dice:
"Artículo 14. Toda alteración en la estructura jurídica o económica de la empresa, o la sustitución del empleador, se regirá por las siguientes reglas:
La alteración o la sustitución no afectarán las relaciones de trabajo existentes, en perjuicio de los trabajadores.
Sin perjuicio de la responsabilidad legal entre ambos, conforme al derecho común, en todo caso el empleador sustituido será solidariamente responsable con el nuevo empleador, por las obligaciones derivadas de los contratos o de la ley, nacidas antes de la fecha de la sustitución y hasta por el término de un año, contado a partir de la fecha de la notificación a que se refiere el ordinal siguiente. Concluido este plazo, la responsabilidad subsistirá únicamente para el nuevo empleador.
La sustitución debe notificarse por escrito a los trabajadores y a los sindicatos respectivos, a más tardar dentro de los quince días siguientes a la fecha de la sustitución.
La inexistencia de la notificación mantendrá la responsabilidad solidaria de los empleadores hasta tanto se haga la notificación correspondiente.
En ningún caso afectarán los derechos y acciones de los trabajadores, ni alterarán la unidad del empleador, el fraccionamiento económico de la empresa en la que presten sus servicios, ni los contratos, arreglos o combinaciones comerciales que tiendan a disminuir o distribuir las responsabilidades del empleador."
Señala el recurrente que esta norma ha sido vulnerada por la Sentencia de 29 de diciembre de 1994, en virtud de que el Tribunal Superior de Trabajo incurrió en un error en la apreciación de la prueba, al considerar que no ha existido sustitución patronal. Esto es que el difunto M.S.T. fue precedido por su hijo R.V.S.O. como empleador. Que el tribunal de segunda instancia, no tomó en consideración las declaraciones de los testigos que aseguran que el señor J.B. ha trabajado de manera ininterrumpida por más de cuarenta (40) años.
Ahora bien, nos compete determinar si efectivamente el artículo 14 del Código de Trabajo fue o no aplicado al caso en concreto de acuerdo a las pruebas que reposan en el expediente.
De acuerdo a las piezas probatorias que reposan en el cuadernillo contentivo de los antecedentes de este recurso, no cabe duda de que J.B. laboró para M.S.T. (q. e. p. d.), y que la defunción de éste no impidió que el demandante siguiera laborando para los herederos en principio, y luego sólo para R.D.V.S.O.. En este orden de ideas la existencia de la relación de trabajo entre el señor BAZÁN y RODRIGO DE V.S.O. por sustitución patronal es perfectamente admisible en este caso. Esto lo afirmamos, dado que de manera clara los testimonios, salvo el del testigo presentado por el propio demandado, A.G., coinciden en que el precitado trabajador se mantenía en la finca, hoy de propiedad de R.V.S.O., ejecutando las labores de ordeñador, mayoral y otras actividades propias del campo, de la misma manera que las venía desempeñando cuando laboraba para el señor S.T. (q. e. p. d.).
Al respecto la doctrina ha sido clara al afirmar que la muerte del empleador no determina necesariamente la terminación de la relación de trabajo, situación ésta contraria a lo que quiso demostrar el demandado. El D.R.M.T. ha señalado que "si el propietario de un negocio es una persona natural y ésta fallece, su muerte no provoca `ineludiblemente' ni el cierre del negocio ni la terminación de la relación de trabajo. En virtud de ese carácter de permanencia a que antes aludíamos, la empresa continúa existiendo más allá de la muerte de su propietario" (MURGAS TORRAZA, R. y Otros. La Extinción de la Relación Laboral. Coordinación de M.P.C.. Editorial AELE. Lima, Perú 1987. P.. 181.).
En conclusión el señor B. jamás dejó de laborar en las fincas ubicadas en la Provincia de H., y actualmente de propiedad del señor S.O.. Claramente la sustitución patronal queda en evidencia desde el momento que las fincas de propiedad de M.S.T. (q. e. p. d.) finalmente pasaron a manos de su hijo hoy demandado y en ellas siguió prestando sus servicios J.B.. Por estas razones prospera el cargo endilgado.
Otra norma que se considera vulnerada es el artículo 62 del Código de Trabajo que dice:
"Artículo 62. Se entiende por contrato individual de trabajo cualquiera que sea su denominación, el convenio verbal o escrito mediante el cual una persona se obliga a prestar sus servicios o ejecutar una obra a favor de otra, bajo la subordinación o dependencia de éste.
Se entiende por relación de trabajo, cualquiera sea el acto que le de origen, la prestación de un trabajo personal en condiciones de subordinación jurídica o dependencia económica.
Aduce el recurrente que esta disposición no ha sido observada por el Tribunal Superior de Trabajo desde el momento en que ha desconocido la relación de laboral entre el demandante J.B. y el demandado R.D.V.S.O. a pesar de todas las pruebas testimoniales que obran en el expediente.
Frente a los elementos que deben configurarse para que se constate la relación de trabajo, se pudo corroborar la subordinación jurídica a que estaba sometido el señor B., ya que el precitado ordeñaba el ganado, arreglaba las cercas de la finca y cuidaba el ganado, todo esto de propiedad del demandado y bajo la supervisión de éste, tal y como se desprende de las propias declaraciones de S.O., que van de foja 94 a foja 96 del antecedente. De igual manera la dependencia económica pudo demostrarse, desde el momento en que todos los testimonios evidenciaron el hecho de que el señor B. sólo laboraba para el señor S.O. y que tal como lo señaló el propio demandado, en razón de la supuesta sociedad a media, el trabajador dependía de ésta. No demostró el señor R.D.V.S.O. que el señor J.B. era su socio a media en la administración y mantenimiento de la finca; al contrario el propio demandado señaló en sus declaraciones que él sufragaba todos los gastos de arreglo de cerca, deshierbe, ordeño de vacas y empleados de la finca. En lo tocante a la sociedad a media, que en nuestra legislación laboral es conocido como contratos de aparcería, es fundamental tener en cuenta lo que dispone el artículo 235, ordinal 2 del Código de Trabajo el cual prevé lo siguiente:
"Artículo 235. Las relaciones de los trabajadores del campo se regirán por las siguientes normas:
Serán tenidos como contratos de trabajo, para todos los efectos de este Código, los contratos de aparcería y colonato, si hubiere dependencia económica, de acuerdo a la disposición de este Código". (Subrayado es nuestro).
Aunado a esto está el hecho de que el señor R.D.V.S. se comprometió a pagarle una gratificación de cien balboas (B/.100.00) mientras viviera el señor B., lo que desvirtúa el argumento de que ambos eran socios. Cabe destacar que de las declaraciones del demandado, se infiere que el señor B. no tenía libertad de disponer de los bienes y ganado de la finca, porque de lo contrario no habría necesidad de que el señor S.O. de su pecunio y de manera voluntaria le reconociera dicha gratificación.
Lo expresado en los párrafos que antecede, no ha sido desvirtuado por el propio demandado, a pesar de que ante la demanda incoada por el señor J.B., en la contestación manifestó que no existía relación laboral, por lo que no procedía el reclamo de derechos y prestaciones. El señor RODRIGO DE V.S. no pudo demostrar palmariamente la inexistencia de dicha relación que se había iniciado aproximadamente cuarenta años atrás, tal y como le correspondía de acuerdo al artículo 735 del Código de Trabajo. De ser esto así, la relación de trabajo se presume y aunado a las pruebas que reposan en el expediente se acredita que el señor B. era trabajador en la finca de R.D.V.S.. Hechos aislados sin mayor consistencia no pueden ser catalogados como prueba fehaciente de inexistencia de la relación de trabajo. Por ende consideramos que el Tribunal Superior de Trabajo no valoró las pruebas en el expediente a la luz de las presunciones contenidas en el Código y en concordancia con la norma que estipula la carga probatoria, por ende si prospera el cargo endilgado.
Para este Tribunal de Casación es imperante aclarar que el artículo 737 del Código de Trabajo establece las presunciones en las relaciones de trabajo y las mismas operan a favor del trabajador. Esta disposición establece una serie de situaciones que deben considerarse como un hecho, salvo prueba en contrario. Uno de los supuestos que se presenta, es que si se ha acreditado la prestación de servicio, supone la existencia de la relación de trabajo y quien debe probar lo contrario es el empleador, si este lo alega dentro del proceso. Esta S. en Sentencia de 20 de enero de 1993, fue clara al manifestar que de acuerdo al artículo 735 del Código de Trabajo, si el empleador fundamenta el hecho de no reconocer derechos y prestaciones al trabajador en la inexistencia de la relación de trabajo, éste tiene la carga de la prueba, pues ha excepcionado la pretensión del demandante.
En el caso sub-júdice el señor R.V.S.O. era el responsable de probar su excepción de inexistencia de la relación de trabajo con el señor J.B., y no lo contrario.
En lo que respecta al cargo que se le adjudica a la Sentencia de 29 de diciembre de 1994, proferida por el Tribunal Superior de Trabajo, de violentar lo preceptuado en el artículo 65 del Código de Trabajo, el cual alude a los casos que demuestran la dependencia económica, se le aplica el criterio vertido en relación al artículo 62 del Código de Trabajo.
Por último, a propósito de las prestaciones reclamadas, esta Corporación Judicial no puede pronunciarse en lo relativo a las horas extras, días de fiesta y duelo nacional, y domingos, ya que no han sido plenamente probados en este proceso.
El salario que se ha tomado de base para el cálculo de prestaciones y derechos, es el contenido en el Decreto Nº 21 de 1 de diciembre de 1982, vigente a la fecha de la terminación laboral, para los trabajadores agrícolas de toda la República, que corresponde a B/.4.70 diario.
Por todo lo expuesto, los Magistrados de la Sala Tercera de la Corte Suprema administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley CASAN la Sentencia de 29 de diciembre de 1994 emitida por el Tribunal Superior de Trabajo, y en consecuencia SE ORDENA el pago de vacaciones vencidas que consisten en B/.5,982.90, que corresponden al período que va desde primero (1) de marzo 1948 a veintiocho (28) de febrero de 1990; décimo tercer mes vencidos que asciende a B/.2,635.32 y proporcionales que consisten en B/.25.90, que corresponde al período comprendido desde el quince (15) de diciembre de 1971 a veintiocho (28) de febrero de 1990 y la prima de antigüedad a partir se 2 de abril de 1963 a 28 de febrero de 1990, en razón de 27 años y 10 meses de trabajo, suma que asciende a B/.888.25. La suma total a pagar al trabajador J.B. es de B/.9,532.37.
Sentencia de Corte Suprema de Justicia (Pleno), 2ª de lo Penal, 5 de Noviembre de 1997 (caso Recurso de casación penal de la Corte Suprema de Justicia - Sala Segunda de lo Penal -, de 05 de Noviembre de 1997)

References: artículo 927
 artículo 14
 artículo 14
 artículo 62
 artículo 235
 artículo 735
 artículo 737
 artículo 735
 artículo 65
 artículo 62