Source: http://www.slideshare.net/AMSI1113/11711501004
Timestamp: 2016-12-07 16:59:02+00:00

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Redalyc Sistema de Información CientíficaRed de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal PÉREZ MARTÍNEZ, MANUEL ENRIQUE La adaptabilidad de pobladores y asentamientos rurales en áreas de conurbación: El caso de la ciudad de Bogotá (Colombia) Cuadernos de Desarrollo Rural, Vol. 5, Núm. 60, enero-junio, 2008, pp. 61-86 Pontificia Universidad Javeriana Colombia Disponible en: http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=11711501004 Cuadernos de Desarrollo Rural ISSN (Versión impresa): 0122-1450 janeth.munoz@javeriana.edu.co Pontificia Universidad Javeriana Colombia ¿Cómo citar? Número completo Más información del artículo Página de la revista www.redalyc.org Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto 2.
La adaptabilidad de pobladores y asentamientos rurales en áreas de conurbaciónISSN: 0122-1450 61 La adaptabilidad de pobladores y asentamientos rurales en áreas de conurbación: El caso de la ciudad de Bogotá (Colombia)1MANUEL ENRIQUE PÉREZ MARTÍNEZ 2Recibido: 2007-11-10 Aceptado: 2008-05-28 Resumen El presente artículo expone los principales hallazgos y conclusiones obtenidos en razón del proyecto de investigación titulado: Los procesos sociales de adaptabilidad de los espacios rurales en la ciudad de Bogotá. Retos y perspectivas para el desarrollo del territorio rural en áreas de conurbación. El interés que subyace a este trabajo, es el de revelar el vacío que existe entre los procesos de adaptabilidad histórico-espacial, económico, social y ambiental, desde los cuales se manifiestan diversas formas de concentración/desagregación del medio rural en los espacios que bordean la periferia en la ciudad de Bogotá. El trabajo sugiere la necesidad de valorar las unidades espaciales urbano-rurales, denominadas aquí: áreas de conurbación,1 El estudio hace parte de las líneas investigación del Grupo Conflicto, Región y Sociedades Rurales, adscrito al Departamento de Desarrollo Rural y Regional de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana. La línea de profundización en la cual se gestó el proyecto se denomina: Configuración territorial en fronteras urbano rurales, la cual tiene por objeto comprender y analizar los efectos ocasionados por la expansión urbana sobre el medio rural, sus actores e instituciones, así como la creación de nuevas significaciones de lo rural en el ámbito urbano. El trabajo fue apoyado por la Oficina de Fomento a la Investigación de la Vicerrectoría Académica de la Universidad y se ejecutó durante el periodo 2006-2007.2 Sociólogo y magíster en Planificación y Administración del Desarrollo Regional. Profesor asistente. Departamento de Desarrollo Rural y Regional. Director de la Maestría en Desarrollo Cuadernos Des. Rural, Bogotá (Colombia), 5de Desarrolloenero-juniopp 11-35 Cuadernos (60): 61-86, Rural 5 (60), Cuadernos de Desarrollo Rural (59), 2007 - de 2008 3.
62 Manuel Enrique Pérez Martínez desde las cuales se propone definir zonas coherentes de ordenación territorial, interacción social, desarrollo y conservación de recursos naturales. Palabras clave: adaptabilidad urbano-rural, territorios rurales, conurbación, políticas públicas, planificación. ADAPTABILITY OF RURAL DWELLERS AND SETTLEMENTS IN CONURBATION AREAS: THE CASE OF BOGOTÁ, COLOMBIA Abstract This article discusses the main findings and conclusions reached from the research project called Social Processes of Rural Space Adaptability in Bogotá. Challenges and Perspectives for Rural Development in Conurbation Areas. The motivating purpose is to show the gap that exists in the processes of historical, spatial, economic, social and environmental adaptability, through which the rural milieu concentrates/disintegrates in the suburbs of Bogotá. The work carried out suggests the need to value the urban-rural space units, here called conurbation areas, from which coherent zones with land planning, social interaction, development and preservation of natural resources can be established. Key words: Urban-rural adaptability, rural territories, conurbation, public policies, planning. L’ADAPTABILITÉ D’HABITANTS ET AGGLOMERATIONS RURAUX DANS DES SECTEURS DE CONURBATION : LE CAS DE LA VILLE DE BOGOTÁ (COLOMBIE) Résummé Le présent article expose les principales découvertes et conclusions obtenues à partir du projet de recherche intitulé : Les processus sociaux d’adaptabilité des espaces ruraux dans la ville de Bogotá. Défis et perspectives pour le développement du territoire rural dans des secteurs de conurbation. Ce travail a eu son origine dans l’intérêt de révéler le vide qui existe entre les processus d’adaptabilité historico-spatiale, économique, sociale et environnementale, à partir desquels se manifestent diverses formes de concentration / désagrégation du milieu rural dans les espaces qui encadrent la périphérie dans la ville de Bogotá. Le travail suggère la nécessité d’évaluer les unités spatiales urbaino-rurales, dénommées ici : des aires de conurbation, à partir desquelles on se propose de définir des zones cohérentes d’organisation territoriale, d’interaction sociale, de développement et de préservation de ressources naturelles. Mots clés : adaptabilite urbain-rurale, territoires ruraux, conurbation, politiques publiques, planification. Rural Facultad de Estudios Ambientales y Rurales. Pontificia Universidad Javeriana. E-mail: manperez@javeriana. edu.co.Cuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 4.
La adaptabilidad de pobladores y asentamientos rurales en áreas de conurbación 63○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○1. La expresión espacial de la concentración-desagregación urbano-rural: aproximación a la zona de estudioLa ciudad de Bogotá, se encuentra ubicada en el departamento de Cundinamarcaen el centro del país. Está dividida en 20 localidades las cuales ocupan un áreatotal de 163.575,20 ha3 . Doce de las 20 localidades presentan vocación desuelo urbano y ocho con usos diversos, entre ellos: suelo rural, áreasprotegidas y suelos de expansión urbana. Las zonas rurales y de protección,a las cuales hace referencia este estudio son: “Usaquén (área total 6.532.23ha. Área de protección 2.720 ha. Suelo urbano 3.522 ha); Chapinero (áreatotal: 3.899 ha. Suelo rural 2.664 ha. Área de protección 198 ha. Suelourbano 1.235 ha); Santa Fe (área total de 4.488 ha. Suelo rural 3.803 ha.Área protegida: 94 ha) y Suelo urbano 685 ha); San Cristóbal (área total4.816 ha. Suelo rural 3.187 ha. Área protegida: 204 ha y Suelo urbano 1.629ha; Usme (área total de 21.556.34 ha. Suelo rural 9.293 ha. Área protegida9.068 ha y Suelo urbano 2.064 ha); Suba (área total 10.054.11 ha. Suelorural 3.141 ha. Área protegida 465 ha. Suelo urbano 6.033 ha); CiudadBolívar (área total 12.998.77 ha. Suelo rural 5.574 ha. Áreas protegidas3.982 ha. Suelo urbano 3.238 ha); Sumapaz (área total 78.096 ha. Suelorural 31.284 ha. Áreas protegidas 46.812 ha. No presenta suelo de usourbano). Con estos datos se deduce que el espacio dedicado a actividades detipo rural y áreas protegidas se concentran en el 86,9 % del territorio de laciudad y su área urbana específica representa el 13,03 % del territorio. A su vezy aun detallando el área total del Distrito Capital: 163.575,20 ha, quiere decirque el 87,07% de ésta equivale a zonas de vocación rural y de protección,frente a un 12,92 % de área urbanizada. Sin contar con las áreas de expansiónque corresponden a 2.560.45 ha. (Véase Tabla 1 y Mapa).3 1. Usaquén; 2. Chapinero; 3. Santa Fe; 4. San Cristóbal; 5. Usme; 6. Tunjuelito; 7. Bosa; 8. Kennedy; 9. Fontibón; 10. Engativá; 11. Suba; 12. Barrios Unidos; 13. Teusaquillo; 14. Los Mártires; 15. Antonio Nariño; 16. Puente Aranda; 17. Candelaria; 18. Rafael Uribe Uribe; 19. Ciudad Bolívar y 20. Sumapaz. Cuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 5.
Tabla 1Cuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 64 Localidades con áreas rurales y de conservación en Bogotá Manuel Enrique Pérez Martínez Fuente: Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca –CAR– (2006) 6.
La adaptabilidad de pobladores y asentamientos rurales en áreas de conurbación 65 Mapa 1 Localidades con áreas rurales y de conservación en Bogotá Nota:* Suelo de expansión ya desarrollado. Cálculos: Subdirección de Desarrollo Social, Sistema de In- formación Geográfica. Bogotá, D.C. Fuente: DAPD, POT, Decreto 619 de 2000 y Mapa Único. Fuente Tabla: Recorriendo Usaquén, Chapinero, Santa Fe, San Cristóbal, Usme, Suba, Ciudad Bolívar y Sumapaz. Diag- nóstico físico y socioeco-nómico de las localidades de Bo- gotá, D.C. Año 2004. Alcaldía Mayor de Bogotá, D.C., Secretaría de Hacienda - Departamento Administrativo de Planeación - Bogotá Sin Indiferencia. Zona urbana de la ciudad de Bogotá Zona de expanción urbana Zonas rurales Fuente: Mapa: POT de Bogotá (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2000) Adaptación y diseño:Manuel Pérez (2007). Respecto al tema demográfico, según el Censo General 2006, elaboradopor el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas de Colombia(DANE), Bogotá está habitada por 6.776.009 personas, cifra dentro de la cualparticipan las localidades con vocación de uso rural y de conservación. Enellas se albergan 49.187 pobladores. Es decir, una población dispersa quecorresponde al 0,73% del total de los habitantes de la capital y singularmentelocalizada en la parte oeste y suroeste de la ciudad, lugares en los que sedelimita la más alta riqueza geológica y de biodiversidad de la ciudad (véaseTabla 2). Allí nacen más de 100 quebradas y ríos como el Teusacá y SanFrancisco, en las localidades 2 de Chapinero y 3 de Santa Fe; Fucha y Tunjueloen las localidades 5 de Usme y 20 de Sumapaz4 . De esta manera y corrobo-4 La altura de Bogotá sobre el nivel del mar y su ubicación estratégica cerca de los páramos circundantes de Sumapaz y Chingaza, lugares donde se generan procesos de recepción y distribución de agua, Cuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 7.
66 Manuel Enrique Pérez Martínezrando los datos de uso específico del suelo, aproximadamente, en las 18.402ha área urbana, se concentran entonces 6.726.822 pobladores, mientras queen un área de 123.873 ha habitan 49.187 pobladores rurales que se encuentranfuertemente amenazados por la expansión de la ciudad y bajo una alta escalade pobreza en la cual su índice promedio necesidades básicas insatisfechasllega al 49,9% de (Véase Tabla 3). Tabla 2 Población localizada en áreas rurales y de conservación en la ciudad de BogotáLocalidad Total de población Total de población * Total de población (urbana) fuera de UPZ (rural)Chapinero 119.900 3.091 122.991Usaquén 431.699 7.645 439.344Santa Fe 103.198 3.845 107.043Suba 736.094 17.497 753.591Usme 258.145 1.043 259.188San Cristóbal 447.348 10.378 457.726Ciudad Bolívar 625.462 3.210 628.672Sumapaz - 2.478 2.478Totales 2.721.846 49.187 2.771.033* DAP. Subdirección de Desarrollo Social. D.C. 2002.** Corresponde a población localizada en la UPZ parque Entrenubes.Fuente: Documentos Recorriendo Usaquén, Chapinero, Santa Fe, San Cristóbal ySumapaz. Diagnóstico físico y socioeconómico de las localidades de Bogotá D.C. Año2004. Alcaldía Mayor de Bogotá, Secretaría de Hacienda - Departamento Administrati-vo de Planeación “Bogotá sin indiferencia”. han jugado favorablemente en la conformación de la red hidrográfica de la ciudad. Ello ha dado lugar a vertimientos de aguas superficiales y subterráneas que proceden de la cuenca del río Bogotá que nace a 3.4000 msnm en el municipio de Villapinzón al noreste de Cundinamarca y desemboca a 280 msnm en el río Magdalena en el municipio de Girardot, tras un recorrido aproximado de 370 km. La cuenca alta del río Bogotá, demarca la Sabana con un área total de 4.321 km² y 15 subcuencas: los embalses de Sisga, Tominé, Muña, y Tibitó; Salto de Tequendama y los ríos Bogotá, Teusacá, Tibitó, Negro, Frío, Chicu, Balsillas, Tunjuelito, Fucha y Soacha. El distrito cuenta con una gran oferta hídrica en la localidad de Sumapaz, pero con excepción del río Tunjuelo, el resto pertenece a la cuenca del río Sumapaz. Son innumerables los cuerpos de agua en esta localidad por lo cual es muy importante su protección, mientras se mantengan estas zonas de cierto modo se puede estar asegurando agua potable para la ciudad. Véase: http://www.redbogota.com/endatos/0100/0110/ 0112-hidro/index.htmCuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 8.
La adaptabilidad de pobladores y asentamientos rurales en áreas de conurbación 67 Tabla 3 Datos de NIB por localidades en Bogotá % Población Bogotana con necesidades básicas insatisfechas en BogotáLocalidad 1993 1999 2001Ciudad Bolívar 35.3 29.2 26.2Usme 34.6 26.9 23.8San Cristóbal 25.9 20.0 17.8Bosa 24.2 19.3 17.1Santa Fe 24.7 18.4 16.3Rafael Uribe Uribe 21.0 16.0 14.3Tunjuelito 18.6 14.2 12.8Kennedy 14.3 13.3 12.6Candelaria 17.4 13.3 12.0Fontibón 13.9 12.5 11.7Usaquén 11.9 11.8 11.4Suba 13.8 11.1 10.1Engativá 11.0 8.8 8.1Los Mártires 10.6 8.8 8.1Antonio Nariño 10.0 8.2 7.6Puente Aranda 9.1 7.7 7.2Barrios Unidos 8.8 7.4 6.9Chapinero 7.2 6.3 5.9Teusaquillo 4.2 4.2 4.2Total cabecera 17.2 14.5 13.4Fuente: NBI por localidades. DABS, proyecciones de Necesidades Básicas Insatisfe-chas, 1997, con base en DANE.Cálculos: SHD, Dirección de Estudios Económicos.Nota: En lo referente a la pobreza en el Sumapaz, se tiene que toda la localidad se encuentra catalogadadentro del estrato 1 y el 88,9% de la población presenta necesidades básicas insatisfechas. Adicionalmenteel 35,4% de la población entre 2003 y 2004, fue catalogada en el Sistema de Potenciales Beneficiarios paraProgramas Sociales y el 47,2% en el nivel II. Pese a que lo anterior indica que existe un predominio delas condiciones de pobreza en la localidad, se debe considerar que se trata de una localidad rural, por loque estas cifras no son comparables con las resultantes de la medición de la pobreza en el nivel urbano.Véase: Alcaldía Mayor de Bogotá, D.C. Secretaría de Hacienda Departamento Administrativo dePlaneación. Recorriendo Sumapaz. Diagnóstico físico y socioeconómico de las localidades de Bogotá, D.C.2004.2. De lo conurbano a la revalorización y adaptabilidad de los espacios ruralesEl entramado social y ambiental descrito, nos lleva a reconocer la expresiónsilenciosa de espacios y poblaciones que dentro de la estructura de la ciudad,han procurado salvaguardar sus orígenes históricos, sus formas de apropia-ción, producción, y protección de los recursos naturales. Son las gentes del Cuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 9.
68 Manuel Enrique Pérez Martínezmedio rural que aún habitando los bordes de la ciudad, exigen derechos yreconstruyen sus relaciones con el medio urbano. En este campo de acción,consideramos que se encuentran las pistas para reivindicar una vinculaciónemergente entre el medio rural y urbano en la ciudad de Bogotá, otorgando asíun sentido de planificación ascendente y real que contribuya a la configura-ción de una ciudad ecológica y socialmente sustentable. Desde esta perspectiva, estos territorios están inmersos en una dobledinámica de ocupación, con lo cual nos referimos a franjas entre la periferiaurbana y las áreas definidas como suburbanas en las que habitan comunidadespropiamente rurales, donde todavía no hay una gran densificación y persisteun loteo intenso de pequeñas parcelas, las cuales comparten sus medios deproducción con residencias de recreo de habitantes urbanos, centroshabitacionales de interés social o, incluso, sectores dormitorios de empleadosurbanos. Por tanto, este estudio propone la revalorización de lo rural en la ciudad,basándonos para ello en las siguientes consideraciones: su contribución alespacio urbano es lugar de preservación, equilibrio ecológico, patrimoniocultural, depositario de actividades productivas no agrícolas, un modelopropio de comunidad y desarrollo, una gestión del suelo basada en derechosy deberes, una economía incluyente a partir de cohesión social y territorial, unabase ciudadana que ha procurado representación e incidencia en las organi-zaciones públicas. Al respecto podemos considerar que nos encontramos,frente a la urgente necesidad de redefinir, aquellos espacios rurales que nopueden restringirse ni dejar de existir por el avance de la urbanización, comolo confirma LLAMBÍ (2004) “(…) en zonas anteriormente consideradas margi-nales para las tendencias del crecimiento y que por causas de la expansiónurbana han terminado como espacios de residenciales”. Por tanto, proponemos concebir estos lugares de cohesión rural-urbana,como espacios de conurbación, caracterizados por la vocación agrícola y lasformas de vida rural que en las periferias de una ciudad, estarían definiendoun territorio, que a la vez es discontinuo y compuesto, marcado por unasuperposición, no siempre congruente de los centros de decisión. Desde esta perspectiva, la inclusión del medio rural a la configuraciónurbana, es indagada en este estudio, dentro de un marco desde el cual,buscamos revelar, mediante la identificación de procesos sociales de adapta-bilidad, la configuración de un territorio que se enfrenta y resiste a la presiónde la ciudad, pero que al mismo tiempo, garantiza la viabilidad medioambiental,económica, cultural y política de su desarrollo. De esta manera, proponemosCuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 10.
La adaptabilidad de pobladores y asentamientos rurales en áreas de conurbación 69caracterizar las capacidades de adaptabilidad de los espacios y pobladoresrurales, siguiendo para ello las premisas que nutren los procesos de evaluaciónde la política europea de desarrollo rural a saber5 :♦ Adaptabilidad histórica y espacial: concebida como la capacidad y el reconocimiento colectivo de la memoria comunitaria y las transformacio- nes espaciales ejercidas por los agentes sociales que revelan antecedentes temporales y espaciales desde los cuales se define la configuración de un territorio.♦ Adaptabilidad económica: entendida como la capacidad de los actores sociales para producir y mantener el máximo de valor sobre la capacidad productiva en el territorio, mediante el refuerzo de vínculos entre sectores, combinando activos para valorizar el carácter específico de los productos y servicios locales.♦ Adaptabilidad medioambiental: deducida como la capacidad de los agentes sociales para valorizar su entorno, haciendo del mismo, un elemento “distintivo”, garantizando al mismo tiempo, la conservación y renovación de sus recursos naturales y patrimoniales.♦ Adaptabilidad social: entendida como la capacidad de los agentes sociales a fin de actuar, eficazmente y de manera conjunta, sobre la base de una concepción consensuada y fomentada por la concertación entre los distintos niveles y sectores del aparato institucional.♦ Adaptabilidad en el contexto global: derivada de la capacidad de los agentes sociales para situarse relación a los “otros” territorios y con el mundo exterior. En este sentido entendemos lo rural, siguiendo los aportes de FRANCISCOENTRENA DURÁN (1998), como un “concepto en evolución constante”, que seretrae del retraso interpretativo al que ha estado sujeto a causas de laimposición del modelo de desarrollo urbano industrial, el cual lo califica comoun concepto residual, autárquico y atrasado. Sobre estos argumentos, coinci-dimos en afirmar que lo rural hoy, representa un proceso social imprecisamen-te concebido y convencionalmente relacionado con el sector primario de laeconomía. Pero, dadas las condiciones del crecimiento, los factores del5 Véase: Observatorio europeo LEADER (1999) La competitividad territorial. Construir una estrategia de desarrollo territorial con base en la experiencia de LEADER. “Innovación en el medio rural” Cuaderno Nº 6 - Fascículo 1. Puede consultarse en Internet: http://www.yorku.ca/ishd/ LEDCD.SP/Links%20BQ/97_La_competitividad_territorial_LEADER.pdf Cuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 11.
70 Manuel Enrique Pérez Martínezpoblamiento y los nuevos patrones del consumo, entre otros aspectos de lamundialización, el concepto se vitaliza como una categoría de orden “(…) espacial determinada y relacionada a la calidad de vida, a ciertas pautas económicas y determinados valores. Lo cual determinaría a lo rural como un asunto eminentemente sociocultural tanto en lo ocupacional como en lo ecológico”. (ENTRENA, 1998). La anterior orientación coincide con los análisis que en la actualidad handefinido nuevas funciones e interrelaciones entre el medio rural y el medioambiente. En relación a ello y siguiendo los aportes de EDELMIRA PÉREZ (2001),se incorporarían nuevas funciones de los espacios rurales como marcosfuncionales de crecimiento y efectivos espacios de articulación con lasdinámicas urbanas para el desarrollo. Se deduce de lo anterior, que el horizontede comprensión de lo rural que aquí seguimos, acoge la inclusión de ladimensión ambiental como ámbito determinante de las complejasinterrelaciones entre la actividad humana y su entorno natural. Escenariodesde el cual, debe encaminarse la promoción del desarrollo bajo una nociónde mejoramiento cualitativo de los niveles de bienestar social en el largo plazoy el adecuado uso de los recursos biofísicos del ecosistema6 . A partir de los argumentos interpretativos señalados, exponemos enseguida las evidencias que estarían demostrando las diversas formas deadaptabilidad (concentración/desagregación) que ha enfrentado el mediorural a consecuencia de la consolidación urbana en la ciudad de Bogotá.3. La evidencia empírica en la configuración de los espacios rural-urbanos en la ciudad de Bogotá· Adaptabilidad histórico espacialEl panorama rural - urbano de Bogotá se configura como producto de losprocesos de expansión de su centro urbano, localizado en la zona oriental dela sabana, sobre las 19 haciendas que constituían la Bogotá de principios del6 Véase: GONZÁLEZ L. DE G. FRANCISCO. (1990). La investigación ambiental en la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas. En: Cuadernos de Agroindustria y Economía Rural. No. 25. Segundo semestre. Pontificia Universidad Javeriana; (1996) Reflexiones acerca de la relación entre los conceptos: ecosistema, cultura y desarrollo. Ambiente y Desarrollo. Ensayos. Instituto de Estudios Ambientales para el Desarrollo. IDEADE. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá; (2001) Desarrollo, ambiente, biodiversidad y paz. En: Revista Javeriana, vol. 136, No. 674, págs. 307-314.Cuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 12.
La adaptabilidad de pobladores y asentamientos rurales en áreas de conurbación 71siglo XX7 . No obstante la transición, ya desde aquellas épocas se definían, enlas periferias de su centro urbano, (hoy localidad 17 de Candelaria), lugaresde producción y provisión de alimentos, regulación de caudales y manuten-ción de fuentes hídricas que colindaban con los municipios aledaños. Poste-riormente el proceso de urbanización se incrementó, producto del afán deocupación sobre las zonas cenagosas de la sabana, las cuales comenzaron aser rellenadas con materias de desecho que provenían de los escombrosocasionados por la explotación de las cárcavas de roca. De esta manera se fuedrenando la sabana y se posibilitó la edificación de barrios en las partes bajasde los cerros orientales. Como lo confirma SAMUEL JARAMILLO citado por elestudio de BELTRÁN FAIR PRECIADO, LEAL PULIDO ROBERT ORLANDO y ALMANZACASTAÑEDA CECILIA (2005): “(…) Bogotá se encontraba en el centro de una vasta concentración rural, que geográfica y políticamente atraía algunos núcleos de población migrante. La población campesina buscaba nuevas y mejores alternativas productivas y la ciudad era el centro para llenar las expectativas. La expansión urbana que hasta la década del 30 se orientó hacia el norte de Bogotá, y estructuró los barrios de Chapinero, Teusaquillo y en general la zona de San Diego hasta la avenida Chile. Ya para los años de 1940 la estructura vial rural se aprovecha para proyectar las nuevas vías de penetración, tal es el caso del camino de Montes, el camino a Tunjuelo, el camino a Engativá o el ferrocarril del nordeste8 . Según los testimonios recolectados en campo, la población indígena ycampesina que llegaba a la ciudad se instaló en los llamados cerros orientales,los límites con los municipios de La Calera, Choachí, Soacha y Usme. Estasfamilias iban colonizando y adecuando asentamientos de tipo rural al margende la naciente ciudad, configurándose así, lo que hoy son las aproximadamen-te 70 veredales que definen el territorio rural de la ciudad de Bogotá.7 La Bogotá de inicios del siglo XX era la expresión de las herencias coloniales y estaba constituida por las haciendas los Ajos y Tunjuelo, Chapinero (antes San Luis y San Cristóbal); Salgado, Techo, Tintal y Tintadito; Fragua, Laguna, Tunal y Quiroga; Salitre y Aranda; La Fiscala, La Picota y Molino de Chiguaza; Cofradía de la Virgen, Capellanía y Casa Vieja; Chizacá y El Chicó. Presentaba terrenos baldíos tales como: La Candelaria y Terreros; Juan Amarillo y La Conejera. Asimismo tenían asiento siete resguardos indígenas localizados en la zona occidental de la sabana: Bosa, La Isla y Osorio; Soacha; Fontibón; Engativá; Suba; Chía y Usaquén que ya se encontraba en parcelación. Estos lugares pasaban de una familia a otra y se fragmentaban a medida que los pleitos familiares o legales decretaban los embargos y los remates. Lo cierto es que la ciudad va creciendo y estos lugares empiezan a desaparecer. Véase: BELTRÁN FAIR PRECIADO, LEAL PULIDO ROBERT ORLANDO y ALMANZA CASTAÑEDA CECILIA (2005). Historia ambiental de Bogotá, siglo XX: elementos históricos para la formulación del medio ambiente urbano, Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Bogotá, págs. 125-126.8 Op. cit., BELTRÁN FAIR PRECIADO, LEAL PULIDO ROBERT ORLANDO y ALMANZA CASTAÑEDA CECILIA (2005), págs. 122 y ss. Cuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 13.
72 Manuel Enrique Pérez Martínez Con el tiempo estos lugares comenzaron a ser valorados como zonas parala captura de dióxido de carbono producido a consecuencia de la expulsión degases de las fábricas y el transporte urbano, áreas de producción de materiasprimas y especialmente de valor estético para la ciudad9 . Estos espacios seestiman no sólo por su extensión y provisión de servicios ambientales, tambiénentran a jugar en la actualidad un papel primordial en el alcance del paradigmade la sostenibilidad que se consigna en políticas públicas, tales como el Plande Ordenamiento Territorial (decreto 619 de 2000) y que de acuerdo con elartículo 15 del decreto 469 de 2003 se concibe: “El ordenamiento del territorio rural del Distrito Capital sobre la base del fortalecimiento de sus dos funciones principales: la conservación de los valores y servicios ambientales concentrados en sus ecosistemas estratégicos, y el mejoramiento de la productividad y sostenibilidad de la actividad agropecuaria”. (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2000:255). “El territorio rural del Distrito Capital es un espacio fundamental en la articulación de la región Bogotá - Cundinamarca, en términos de prestación de servicios ambientales, gobernabilidad y seguridad alimentaria (…) En concordancia se buscará el fortalecimiento e integración de manera funcional, económica y social del territorio rural a la región Bogotá - Cundinamarca y al área urbana del Distrito Capital, preservando su riqueza natural y aprovechando sus oportunidades potenciales”. (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2000). Sin embargo, en todas las localidades, a excepción de Sumapaz, sepresentan problemas de invasión de áreas de expansión urbana. Hacia el surde la ciudad, esta incidencia tiende a ser menos planeada, convirtiéndose enáreas de recepción de población migrante. Hacia el norte estas invasiones son9 En las zonas rurales de Bogotá se pueden encontrar tres ecosistemas principales: el Alto Andino, subpáramo y páramo (CAR, 2006a:100). Para el bosque Alto Andino, las especies vegetales principales son cedro (Cederla montana), raque (Vallea stipularis), tibar (Escallonia paniculata), encenillo (Weinmannia tomentosa) y chuwaca (Prunus buxifolia); las cuales se presentan en patrones dispersos evidenciando que el bosque está altamente intervenido y que sus especies típicas se encuentran en condición relictual (CAR, 2006:100-104) en su gran mayoría en la localidad de Sumapaz. El subpáramo se caracteriza por la presencia del encenillo (Weinmannia tomentosa) y el canelo (Drimys granadensis) mientras en el páramo son comunes el frailejón (Espeletia grandiflora) y paja (Calamagrostis efusa) siendo dominantes los estratos arbustivo y herbáceo, con un área aproximada de 84.666 ha de las cuales muchas de ellas son Bosque Alto Andino que luego de ser talados se restauraron naturalmente en páramos (LÓPEZ & PINZÓN, 1998). De ahí que los bosques de las zonas bajas, donde los hay, sean principalmente plantaciones de especies exóticas como pinos (Pinus patula, Pinus sp.), eucaliptos (Eucaliptus globulus) y cipreses (Cuprus sp.) (El retamo espinoso aparece como una plaga); mientras en las partes altas aun quedan áreas importantes de páramo susceptibles a la expansión de la frontera agrícola. Los bosques nativos tienen presencia de encenillales y cedros, pero están altamente disturbados y reducidos a rondas de quebradas y zonas escarpadas. Hacia Sumapaz se pueden encontrar áreas mejor preservadas. En resumen, la problemática más importante respecto a la cobertura es la pérdida de bosques nativos, por tanto de biodiversidad y de funcionalidad ecosistémica. Véase: LÓPEZ, FRANCISCO; PINZÓN, LUZ MIREYA & ÁNGEL, GERMÁN. 1998.Cuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 14.
La adaptabilidad de pobladores y asentamientos rurales en áreas de conurbación 73planificadas y representan urbanizaciones de estratos altos, especialmente enSuba y Usaquén (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2004 b, h). Suba representa uncaso especial ya que, según documentos oficiales, posee área rural (AlcaldíaMayor de Bogotá, 2004 h, 2006), pero según el Plan de OrdenamientoTerritorial esta zona no es considerada como tal, pero sí se considera área deexpansión (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2000). Por tanto, la política incentiva,la invasión de este tipo de territorios. Sobre estos fenómenos de conurbaciónel POT manifiesta lo siguiente: «Estas conurbaciones se encuentran en la zona rural de Usaquén, Chapinero, Santa Fe, San Cristóbal y Usme, y se destacan: San Cristóbal Alto, Santa Cecilia y Cerro Norte (Usaquén). El proyecto urbanístico - recreacional Byron López en Torca (Cl. 190), el eje de la carretera a La Cita, que conecta la 170 con el asentamiento de Serrezuela y las areneras de La Aurora en La Calera, a través de un complejo de barrios subnormales en diferentes grados de conurbación, como El Codito, La Estrella, Mirador del Norte, y otro sobre la vía a La Calera, que agrupa las discotecas y sitios de recreación nocturna, más de una docena de barrios en el complejo La Capilla (barrio Mariscal Sucre y aledaños) en Chapinero, con procesos muy similares en distintos estados de consolidación, en Santa Fe (Monserrate), San Cristóbal (complejo Corintio - Triángulo) y se extienden a través de la salida a los Llanos, hasta presionar sobre las comunidades rurales de Los Soches (Usme)” (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2000:66). Otras discrepancias ocurren en lo referente al nombre y número deveredas, ejemplo de ello son las veredas de la localidad Sumapaz10 y la veredaPáramo entre Chapinero y Usaquén, de las cuales no se tiene claridadespecífica quién depende de su jurisdicción. Hacia las montañas localizadasal oriente de la ciudad, se encuentran ecosistemas que históricamente han sidotransformados, especialmente por la explotación de madera y minera para laconstrucción (CAR, 2006).· Adaptabilidad económicaEn cuanto a usos productivos del suelo rural, según el Departamento Admi-nistrativo del Medio Ambiente (DAMA) en la actualidad Secretaría Ambientaldel Distrito, la situación es la siguiente: 70,7% lo constituye la cobertura depáramo, bosque alto andino y matorrales 9,1%, plantaciones forestales 1,6%,pastos 15,5%, mientras que en cultivos se usa sólo un 2,9% y otros usos 0,2%.Es decir, según fuentes de las Unidades Locales de Asistencia Técnica y el PlanMaestro de Abastecimiento de Bogotá, el territorio rural del Distrito Capital,oficialmente aporta menos de 1% del consumo de la ciudad, con unaproducción que se concentra principalmente en las localidades de Usme,10 LÓPEZ y PINZÓN (1998g: 4) afirman que son 40 las veredas de Sumapaz, mientras la Alcaldía Mayor informa que son solamente 28 (2004:15). Cuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 15.
74 Manuel Enrique Pérez MartínezCiudad Bolívar y Sumapaz. El gran aporte de la ruralidad distrital a laproducción alimentaria de la ciudad y del centro de país, está en su ofertahídrica. Sin embargo, mediante el trabajo de campo realizado en esta investi-gación, se logró definir de forma cualitativa que existe, de aquel 1% deproducción agrícola, una gama variada de productos, entre los que sedestacan: la producción de huevos, ganado y sus derivados, papa, madera,yerbas aromáticas, hortalizas, trucha, frutas, cereales y servicios ambientales. Es notorio que en las localidades han existido estrategias de adaptabilidadeconómica, dentro de las cuales se destacan precisiones tales como: (…) la gente lo que hizo fue implementar lo que institucionalmente les llevaban las entidades del Estado y del Distrito, desde los años 40 y 50. El modelo era de monocultivos y uso de químicos y producciones altas. Eso fue lo que se les vendió a la gente, ahora desde la institución se les vende otro modelo: el de conservar los recursos naturales, sin un mayor usufructo por parte de quienes habitamos la localidad. (…) se evidencia la falta de políticas institucionales frente al agro, estamos llevando a que los ecosistemas se acaben, así de sencillo y con tanta improvisación de las instituciones! (…) La culpa no es del campesino, no es del que labra la tierra, la culpa la tienen los grandes modelos económicos. Vea un modelo económico como el de la revolución verde, por ejemplo, lo que vino a fortalecer fue la industria agroquímica estadounidense y destruyó de paso nuestro ecosistema. Nos metieron un modelo sin ninguna consideración. (…) y ahora, se trata de revertir el proceso de años atrás y se ha incorporado en la cultura campesina, pero bajo la amenaza constante y desastrosa de vernos obligados a migrar a la ciudad (…)”. (Tomado de relatos de habitantes localidades rurales en desarrollo del trabajo de campo de la investigación. Octubre, 2006). Ante la incidencia de modelos de intervención, en la actualidad es claropara los habitantes, la necesidad de adoptar un modelo de “sostenibilidadterritorial”, en otras palabras, de “producción agrícola y no agrícola soste-nible”. Con lo cual se espera la mitigación de los impactos causados por lastendencias de la productividad a gran escala, mediante la reducción demonocultivos, implementado estrategias de planificación predial y procuran-do la transición hacia la agricultura orgánica, el turismo y los serviciosambientales. Sin embargo, consideran que uno de los campos que merece unamayor restricción y cambio, es el de propiciar una ganadería sostenible, encontraposición a la ganadería extensiva. Para los funcionarios de la UnidadLocal de Asistencias Técnica Agrícola (ULATA) éste es un asunto deadopción lenta, ya que persiste la costumbre desde épocas pasadas de lacultura ganadera traída por los colonos provenientes de las tierras llanasubicadas al oriente del país. Al respecto se menciona: “(…) cuando el Sumapaz eran dos haciendas contaban con una base ganadera de 40.000 cabezas de ganado que en el páramo tienen un impacto muy alto y lo manejaban de manera extensiva como en el llano. La gente retomó las costumbres y al pedir crédito se les preguntaban en qué olla lo iban a tener, pero la olla es el verdadero reservorio de agua, en el momento queCuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 16.
La adaptabilidad de pobladores y asentamientos rurales en áreas de conurbación 75 el ganado entra en las ollas, el reservorio se pierde porque el agua se escurre”. (Tomado de relatos de habitantes localidades rurales en desarrollo del trabajo de campo de la investigación. Octubre, 2006). Para las entidades que prestan la asistencia técnica, es claro que no sepretende convertir al poblador en un “guardabosques” o dar exclusividadpara que se desarrollen servicios ambientales sugeridos por las entidades yorganizaciones foráneas al territorio. Pero sí se considera dar claridad a loscampesinos y revertir las inversiones de la nación, ya que como se menciona,por parte de habitantes locales: “(…) han entrado millones dólares por intermedio del Fondo de Patrimonio Natural o de Áreas Protegidas, a expensas de que se va a cuidar y a proteger el territorio (…) por otro lado, se dice que los mecanismos de Desarrollo Limpio y el intercambio del dióxido de carbono por oxígeno, argumentados por el Protocolo de Kyoto, deben cumplirse (…) y bueno, es plata que está entrando, ya existe, pero a los campesinos no les llega nada”. Según los relatos de funcionarios y campesinos locales, éstos coinciden en afirmar que: (…) si a los campesinos se les retribuye para conservar y habitar, seguro que el impacto disminuirá y la preservación de páramo mejorará (…) pero eso sí, sólo mediante el mecanismo de dejar que las comunidades rurales participen, que los dejen incidir y que las entidades otorguen confianza a sus procesos históricos y organizativos (…) así mismo veremos los beneficios, que nos vinculen con ese deseo global de proteger la tierra, pero que nos dejen mantener nuestra cultura campesina y dar a nuestras generaciones un sentido de armonía entre nosotros y la naturaleza. De resto, seguiremos hablando en el plano de las ilusiones11 . Un reciente estudio sobre el balance de los planes de manejo predial parala formulación de programas de asistencia técnica agropecuaria y ambientalen la localidad de Sumapaz, reseña la experiencia que se viene implementandodesde el año 2001 por parte de la Corporación Colombiana de InvestigaciónAgropecuaria CORPOICA, el Fondo de Desarrollo Local FDL y el Departa-mento Administrativo Ambiental DAMA, quienes impulsaron la conforma-ción de la Escuela para el Desarrollo Sostenible de la Localidad de Sumapaz.Programa en el cual se han realizado esfuerzos con miras a construir modelosde planificación y restauración de fincas en torno al manejo ordenado yconcertado del territorio mediante escuelas para el desarrollo sostenible enla localidad de Sumapaz. Trabajo específico que se adelantó mediante unproceso de Planificación y el Ordenamiento Predial (SANTANA M. NATALIA,2007). La escuela se desarrolló entre julio de 2005 y diciembre de 2006, sumadaa las anteriores escuelas, se llevó un proceso de aproximadamente cinco añosno continuos en la zona; los periodos intermitentes han estado en función de11 Op. cit., varios relatos de habitantes localidades rurales. Octubre 2006. Cuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 17.
76 Manuel Enrique Pérez Martínezla voluntad de las administraciones locales y demás entes distritales. Unobjetivo de la escuela fue el hacer partícipes a los habitantes de la localidad enla planificación y ordenamiento del territorio empezando por sus fincas. Esteenfoque permitió que el propietario identificara y reconociera las conexionesque existen entre el predio y el entorno y comprendiera la necesidad deldiálogo con el vecino en torno a la región. Además, se asumió la premisa enla cual “el ordenamiento del territorio se construye con la unión y concertaciónde voluntades”. Las lecciones de este proceso están pendientes de sersocializadas por parte de la institución a la comunidad. Sin embargo, estainiciativa podría generalizarse e implementarse sobre las zonas rurales deBogotá, como una estrategia de microplanificación ascendente y solidaria conlas condiciones del medio ambiente, así como mediante la valoración ybienestar de las formas de vida rural en la periferia de la ciudad.· Adaptabilidad ambientalLos procesos de adaptabilidad medioambiental, en las zonas rurales, han sidoexpresión de continuos conflictos de origen múltiple que trascienden la escalalocal, regional, nacional e internacional. En ese sentido, los usos del suelo ruralde Bogotá, manifiestan una serie de conflictos, dentro de los cuales sedestacan:1. Problemas de invasión de áreas rurales, ya sea por el establecimiento de actividades no rurales, como lo es el área del relleno sanitario Doña Juana y la recepción de población vulnerable que reproduce el desarrollo de barrios subnormales no planificados.2. Ingreso a la ciudad de población víctima del conflicto armado. En ese sentido, la guerra es un problema al cual Bogotá no es ajena.3. El impacto de políticas regionales y nacionales que modifican el contexto local rural de la ciudad. Políticas como el Tratado de Libre Comercio (TLC), los impactos de la reciente Ley Forestal y el proyecto de Ley de Agua (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2006), son ejemplos de esta incidencia global-local.4. Los diferentes niveles de intervención de organización y jerarquías administrativas, generan restricciones en la ejecución de acciones en beneficio de las zonas rurales.5. De acuerdo con la Alcaldía Mayor de Bogotá (2006) existen conflictos de ordenamiento entre la nación y el Distrito: “...en el manejo y normatividadCuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 18.
La adaptabilidad de pobladores y asentamientos rurales en áreas de conurbación 77 de una porción significativa rural (…) hay una desarticulación funcional entre el área rural y urbana del Distrito que crea una relación asimétrica que castiga a la zona rural, en particular en los temas de expansión urbana, ordenamiento de áreas de actividad minera y de usos para disposición final de residuos sólidos”. (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2006).6. Intereses de conservación de entidades como la Corporación Autónoma Regional con injerencia departamental en Cundinamarca (CAR) sobre los intereses de desarrollo agrícola de los campesinos e incluso de la proyec- ción social de las alcaldías respectivas: “La importancia ambiental del conjunto del territorio rural ha sido priorizada en normas establecidas desde una perspectiva de conservación en áreas de reserva para la prestación de servicios a la zona urbana, en particular como área disponible para la expansión, lo cual impide el desarrollo sostenible y endógeno”. (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2006). En ese orden de ideas, se puede afirmar que la mayor dificultad enequilibrar los procesos de adaptabilidad medioambiental, obedece a lasdisparidades y desencuentro entre la producción - conservación que promue-ven las instituciones para hacer cumplir la política que establece comofundamento: “El ordenamiento del territorio rural del Distrito Capital basadoen el fortalecimiento de sus dos funciones principales: la conservación de losvalores y servicios ambientales concentrados en sus ecosistemas estratégicos,y el mejoramiento de la productividad y sostenibilidad de la actividadagropecuaria”. (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2000). Por tanto, el punto clavees mantener una producción agropecuaria sostenible bajo niveles de produc-tividad óptimos para el productor y a la vez que se conserven no sólo áreas,sino funciones ecosistémicas de las que se beneficiaría todo el Distrito. A continuación se presenta un Diagrama Causal respecto a las relacionesentre los principales conflictos de uso del suelo a manera de explicación de lainsostenibilidad de los sistemas productivos. Como se puede apreciar en elGráfico 1, existen tres ciclos de retroalimentación que funcionan como“trampas de pobreza” (PERRINGS, 1998), dirigiendo los sistemas productivoshacia el deterioro por reducción de la productividad y daños a la estructuraecosistémica que los sostiene. El punto central es la percepción de riesgo medio ambiental de loscampesinos, la cual genera dos efectos importantes: el uso intensivo de la tierray la expansión de la frontera agrícola. El uso intensivo de la tierra genera porun lado el incremento de agroquímicos, aumentando los costos de producción,y por tanto, disminuye la rentabilidad de la actividad agrícola; por el otro lado, Cuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 19.
78 Manuel Enrique Pérez Martínezel uso intensivo manifestado como siembras más frecuentes y menor tiempode descanso de la tierra, genera una disminución importante en la fertilidad delsuelo y por tanto, de la producción agrícola. Cuando se disminuye laproducción agrícola (en cantidad o calidad) y la rentabilidad se reduce, lapercepción de riesgo del campesino aumenta por temor a la pérdida en losciclos de producción. Gráfico 1 Diagrama causal de los conflictos de uso del suelo de BogotáFuente: Estudio preliminar de las condiciones y conflictos ecológicos en las zonas ruralesde Bogotá. Gráfico elaborado por: JUAN CARLOS ROCHA GORDO. Ecólogo, Pontificia Univer-sidad Javeriana quien colaboró mediante asistencia profesional en esta investigación.juancarlosrochag@gmail.com Una alternativa es la de buscar nuevos terrenos para la producción. Laexpansión de la frontera agrícola hacia áreas de páramo (entre 2900 y 3100msnm) genera a su vez nuevas áreas para la ganadería, actividad que terminasiendo más rentable por los costos de transporte que implica cultivar en zonaslejanas. La expansión de la frontera agrícola implica la pérdida de coberturavegetal, tanto de bosque alto andino como de páramo, generando efectosevidentes en la capacidad ecosistémica de almacenamiento e infiltración deCuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 20.
La adaptabilidad de pobladores y asentamientos rurales en áreas de conurbación 79agua. Este impacto en la regulación hídrica es el causante de inundaciones enépocas invernales sobre el casco urbano, y también de la reducción de caucesy oferta hídrica cuenca abajo, además de aumentar los procesos erosivos. Otroimpacto generado por la reducción de la cobertura vegetal es el aumento dela circulación eólica que a su vez genera mayor erosión. Finalmente, estaaceleración de los procesos erosivos naturales provoca pérdida de la fertilidaddel suelo e inestabilidad, por tanto, aparecen zonas con riesgo alto de remociónde masa. Este complejo de relaciones ha sido tema de análisis de instituciones comoCORPOICA; sin embargo, han sido abordados como causas aisladas para lasque sólo se recomienda asesoría técnica, con el fin de mejorar la productividadde los cultivos y la ganadería (LÓPEZ y PINZÓN, 1998e). Si bien, la asistenciatécnica es necesaria para optimizar los procesos productivos y reducir losimpactos a los ecosistemas, vale la pena anotar que no se trata solamente decambios tecnológicos, sino de cambios en las costumbres productivas arrai-gadas a la cultura campesina bogotana, por tanto, dichos cambios deben serpromovidos mediante la participación, la concertación y el diálogo permanen-te (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2006). Prueba de ello es que la causa principalde las elecciones de los campesinos es lo que aquí se ha denominado supercepción de riesgo.· Adaptabilidad socialLos procesos y capacidades de los pobladores rurales para desenvolverseeficazmente entre los distintos niveles institucionales, se ha visto fuertementeafectada, a consecuencia de la no resolución de los conflictos sobre lapropiedad y el uso de la tierra. Asunto que se ha manifestado bajo un carácterimpositivo, luego de declararse jurídicamente en varias localidades, la dispo-sición de ser catalogadas como áreas de conservación y protección de losrecursos naturales. Asunto que revela un detrimento de los asentamientoshumanos que históricamente han ocupado estos territorios. La naturalezainconsulta de este hecho, ha generado resentimiento de las poblaciones frentea las entidades nacionales especialmente, dado el cruce de intereses entre lasinstituciones que abogan por la sola conservación sin las comunidades yaquellas que consideran alternativas técnicas que excluyan a los campesinosde los procesos de preservación y producción del medio ambiente. Lo anteriorse ha debido a que, en medio de las presiones legales y continuas declaracionespúblicas de presionar para desocupar estas zonas, las entidades distritalescontinúan proporcionando asistencia técnica y aportando recursos, a fin decontrarrestar las condiciones de pobreza de las poblaciones. Al respectomencionan sus líderes: Cuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 21.
80 Manuel Enrique Pérez Martínez (…) La gente siguió cumpliendo con sus créditos esto desde año de 1975. La gente pagó por las mejoras que se hicieron en los predios. Pero con la declaración de la zona como Parque Nacional Natural mediante Acuerdo No. 014 de 1977 del Instituto Nacional de los Recursos Naturales Renovables y del Medio Ambiente —INDERENA—, que valga la pena aclarar jamás se consultó con las comunidades, la vocación del suelo pasó de ser de producción campesina a conservación de la flora y la fauna, las bellezas escénicas, complejos geomorfológicos, manifestaciones históricas o culturales, con fines científicos, educativos, recreativos o estéticos. Esta situación ha generado, que desde hace más de 30 años, los pobladores recuerden que “(…) una noche se acostaron como propietarios legítimos y a la mañana siguiente: amanecieron como ilegales”. Se hace evidente un imaginario excluyente por parte de los pobladoresrurales que se ven amenazados ante la declaratoria de estar habitando un áreade conservación, a lo cual testimonian: “(…) Lo que para las disposiciones del Distrito y del Estado, mediante sus organismos de control, es una norma, para nosotros los campesinos es un robo que privilegia la protección de los recursos naturales, por sobre la vida y familias que hemos habitado estas tierras desde principios del siglo pasado” (Testimonio de Luis Francisco Garzón R., Compromisarios rurales, vereda Verjón Alto - localidad de Santa Fe). El conflicto sobre el uso del territorio se ha venido agudizando ya que aúnhoy, no se han definido los límites internos de estas áreas y de su jurisdiccióncon las zonas urbanizadas. Esta situación es reconocida por los pobladores,como una lucha por reivindicar su estado de vulnerabilidad sobre los derechosde propiedad que el Estado les impone y que aún sigue sin resolver. La otraimagen que tiene los pobladores de las entidades que asisten las zonas rurales,es la realización de programas que representan intereses esporádicos yllevados a cabo en momentos de activismos electoral o cierres de procesosadministrativos locales. Se implementan actividades de integración, entre lolocal y lo veredal, se realizan conversatorios entre las poblaciones rurales y elDepartamento Administrativo de Bienestar Social del Distrito, a fin de dartratamiento a la problemática de la niñez, juventud y adultos mayores. Setoman nota de las actividades y se propician programas, que según loshabitantes: “son paliativos y asistenciales”. Entre ellos destacan: “las briga-das de salud y los comedores para los niños en la escuela. Últimamente seprograman visitas de colegios y universidades que se animan a conocer elsector, supervisados por funcionarios del distrito en el marco de las camina-tas ambientales, que como decimos por aquí, poco y nada dejan a loshabitantes”. (Tomado de relatos de habitantes localidades rurales en desarro-llo del trabajo de campo de la investigación. Noviembre, 2006). No obstante, el panorama que se proyecta en la actualidad implica nuevosretos para la inserción y adaptación de las poblaciones rurales en la ciudad, elCuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 22.
La adaptabilidad de pobladores y asentamientos rurales en áreas de conurbación 81hecho fundamental se produce a consecuencia de las disposiciones normati-vas del Plan de Ordenamiento Territorial de Bogotá en el cual se indica: “(…) la construcción de una política que integre el territorio rural al Sistema de Planeación del Distrito Capital y al sistema regional, mediante el fortalecimiento de la institucionalidad, el capital social, la programación y ejecución coordinada de la inversión para frenar las dinámicas de marginalidad y exclusión social de la población campesina12”. Por esta razón la administración distrital asumió la tarea de incorporardicha iniciativa al Plan de Desarrollo 2004-2008 “Bogotá sin Indiferencia. Uncompromiso social contra la pobreza y la exclusión”13, con el compromiso dedesarrollarla de manera concertada con un horizonte de largo plazo para losterritorios rurales de Bogotá. Este ha sido un proceso afortunado que inicio enmarzo de 2004 el cual convocó a la institucionalidad pública de la ciudad,campesinos y campesinas, líderes comprometidos con la ruralidad de Bogotá.El objetivo de la Política de Ruralidad Distrital es el de orientar la acción de laadministración local y los acuerdos con otros entes territoriales, actoreseconómicos y sociales de la región, dirigidos a la integración urbano-rural yregional y a las demás acciones relacionadas con el medio rural del Distrito.Plantea como uno de sus principales objetivos la protección del patrimonioambiental donde se destaca el agua, la diversidad biológica, el oxígeno, laenergía y los alimentos, que son indispensables y benefician a las poblacionesurbanas y rurales. Además de ser un instrumento para contener los procesosde expansión urbana desordenada14 . Esta política recientemente ha sidoaprobada por el gobierno distrital mediante decreto 327 del 25 de julio de12 Decreto 469 del 23 de diciembre de 2003 artículo 27 [decreto por el cual se revisa el POT]. El decreto 190 de junio 22 de 2004, de nuevo en el artículo 27, consigna la “estructura del territorio rural” y en el artículo 15 “políticas para el área rural”.13 Acuerdo 119 de 2004. Artículo 15, Metas del eje urbano - regional.14 En seguida se relacionan los aspectos programáticos de cada uno de los ejes que constituyen esta política: “Territorialidad. Consolidar para Bogotá un territorio que integre funcional, ambiental, económica, social, política y culturalmente el área rural y la vida propia de su población con la ciudad, en correspondencia con las bases de ordenamiento, zonificación y definición de los sistemas estructurantes del Ordenamiento Territorial del Distrito Capital, a través de la orientación estratégica de los instrumentos de planificación y de inversión pública. Desarrollo humano sostenible, productividad y seguridad alimentaria. Alcanzar un equilibrio entre los logros de conservación ambiental, crecimiento económico productivo y bienestar y equidad social, que permita la transición hacia un modelo de gestión sostenible, participativo que garantice a los habitantes de las áreas rurales las capacidades, activos y oportunidades que ofrece la pertenencia a la región más dinámica y rica del país. Identidad y culturas campesinas. Garantizar las condiciones democráticas a todos los grupos sociales y poblacionales para el ejercicio de sus derechos y de sus expresiones culturales y patrimonio cultural, en la perspectiva de la interculturalidad. Institucionalidad democrática. Generar una cultura de ciudadanía activa con efectiva participación de actores sociales e institucionales, en Cuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 23.
82 Manuel Enrique Pérez Martínez2007, con lo cual se convierte en el instrumento que rige a todas aquellas áreasrurales contenidas dentro del límite administrativo del territorio distrital. La estrategia es vista por los pobladores, como una herramienta poderosaque proyecta su inclusión efectiva en el medio urbano, sin perder suscondiciones básicas de subsistencia, según los líderes y gestores de lainiciativa: “(…) A la política de ruralidad le metimos todo el empeño. Llegamos pensar que el actual alcalde, Lucho Garzón (Luis Eduardo Garzón (2004 - 2007), no se iba poner la camiseta de los campesinos en la ciudad (…) es una oportunidad para reivindicar lo que queda de ruralidad y de recursos naturales en la ciudad (…) Esta política nos conviene y nos sirve para proteger nuestras veredas y fomentar otros sistemas de producción más acordes con el medio ambiente. Somos conscientes que estamos frente a grandes intereses, mire por ejemplo el tema del agua, los bosques, la explotación minera para la construcción y por ahí mismito la expansión de la ciudad. Ahora que legislo la política hay que retomar los procesos con la comunidad y desarrollar la figura de zonas de reserva campesina (…) nos queda esperar que a la iniciativa le invierta recursos el próximo alcalde de la ciudad. (...) Esta herramienta se vuelve una oportunidad para llegar a acuerdos efectivos con la autoridad ambiental, de la cual esperamos respete lo que convenimos en la política y podamos permanecer en estos territorios por siempre y en beneficio de todos los habitantes de la ciudad. (…) Fíjese que esta reglamentación es única, ¿dónde se ha visto una ciudad en el mundo que proteja al mismo tiempos sus recursos naturales y convenga esta iniciativa con la misma comunidad rural? este es un logro que debemos aprovechar al máximo”. (Tomado de varios relatos de habitantes localidades rurales en desarrollo del trabajo de campo de la investigación. Julio 2007).• Adaptabilidad al contexto globalAnte las limitaciones, fortalezas y oportunidades que los pobladores recono-cen como evidencias de su capacidad para adaptarse a nuevos contextos, susiniciativas demuestran el profundo interés por dar un sentido de sostenibilidadal entorno rural en la ciudad de Bogotá. Por tanto y a manera de reflexión yrecomendaciones, ilustramos a continuación, los resultados de un ejercicio deprospectiva, realizado con los pobladores rurales, en el cual se destacan lasprincipales percepciones y retos para afrontar su futuro en el contexto de laglobalización y de las condiciones básicas para su desarrollo: la planeación, gestión, seguimiento y control ciudadano al desarrollo rural, que garantice la integración de la ruralidad a la estructura institucional y de participación del distrito; avanzar en las transformaciones institucionales para una gestión adecuada a la nueva ruralidad”. Tomado de: Alcaldía Mayor de Bogotá. Política Pública de Ruralidad de Distrital Capital. Bogotá: Alcaldía Mayor de Bogotá, 2006.Cuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 24.
La adaptabilidad de pobladores y asentamientos rurales en áreas de conurbación 83♦ Tanto los pobladores rurales como urbanos deben reconocerse como pertenecientes a la ciudad y cada uno tiene un papel importante en los procesos de sostenibilidad del ecosistema.♦ Los procesos educativos y de formación con las comunidades tienen que sensibilizar y concienciar a todos los pobladores que son habitantes de una ciudad y a la vez de un territorio.♦ Debe redefinirse la legitimidad en el uso de los ecosistemas estratégicos a fin de instaurar en ellos usos no agrícolas que generen estabilidad para las comunidades y conservación de la biodiversidad, la cual incluye a la población humana y no humana.♦ No puede seguirse propiciando la desocupación de las zonas rurales sobre la idea de vender las tierras sobre la amenaza de la expropiación. Esto refleja una falla del proceso de descentralización y autonomía local que se promulga pero no se aplica por la constitución de los Estados.♦ Enriquecer e integrar nuevas visiones para el desarrollo de políticas de ruralidad y asimismo reglamentar su gestión en todas las ciudades del mundo.♦ Declarar zonas de reserva campesina a las franjas de asentamiento poblacional que se localizan en las periferias de las ciudades y definirlos como espacios destinados para la conservación de cuencas agrológicas mediante la elaboración de procesos de planificación predial que integren y legitimen a su vez las trayectorias históricas y socioeconómicas de sus pobladores.♦ Debe transformarse la idea que se tiene del desarrollo rural, al parecer de las comunidades y funcionarios que abogan por los temas de ruralidad, este proceso está mal entendido, la gente lo asocia con: “(…) construccio- nes, vías, maquinaria, canalizar las quebradas, urbanizar (…). El proce- so del desarrollo rural debe entenderse como una posibilidad de conexión entre las comunidades rurales mediante relaciones económicas y sociales mucho más estables con el medio urbano.♦ El desarrollo debe pensarse primordialmente en armonía con el entorno y para las comunidades rurales asentadas en dichos lugares. Por lo tanto, se sugiere: • Propiciar procesos de producción de bajo impacto ambiental. • Capacitación en manejos alternativos del agua. Cuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 25.
84 Manuel Enrique Pérez Martínez • Compensaciones económicas especiales a los habitantes rurales por la conservación de las fuentes hídricas. • Obligación y sanción para el cuidado de los recursos naturales tanto de los habitantes de los barrios aledaños, como de los habitantes de las veredas en las localidades.ConclusionesLas formas de adaptabilidad de los espacios rurales en la periferia de lasciudades deben ser catalogadas como procesos microsociales de conurbación.Esto demanda respuestas cada vez más eficientes y legítimas, e implican elaumento de las capacidades locales en materia de previsión y pensamientoestratégico para el abordaje del desarrollo por parte de las instituciones y desu concreción ascendente en el desarrollo comunitario. Por tanto, de ello sesugiere, la generación de escenarios en los que se reconozcan los intereseslocales y se discuta la compensación del crecimiento económico de estaszonas, la equidad en la distribución de la riqueza, la sostenibilidad de losrecursos naturales y el fomento a la participación ciudadana. Dicha perspec-tiva debe considerar aquellas sinergias que promovidas desde lo localpodrían: “(…) aumentar la capacidad colectiva para realizar acciones encomún sobre la base de una misma interpretación de la realidad y de susposibilidades de cambio (…) Estableciendo dicha premisa valorativa, enton-ces, naturalmente sí podríamos hablar de desarrollo en un territorio, ya que élconfiguraría aspectos tales como: “libertad, democracia, justicia, paz, solidaridad, igualdad, ética, heterogeneidad y alteridad, sin los cuales es impensable el desarrollo general, y otro número de valores singulares, propios del territorio en cuestión, que son los valores que confieren una identidad, la que unifica hacia adentro y distingue y separa hacia afuera; sin este segundo conjunto no será posible conformar una fuerte cooperación y solidaridad interna”. (BOISIER, 2003). Lo anterior sugiere reconocer que este tipo de juicios, debe definir valoresde singularidad en el contexto y en el lugar que se habita. Lo cual implica unadefinición rural territorial que debe involucrar y reconocer a: “Las personas y su subjetividad, no como un recurso adicional, sino como un requisito indispensable; La subjetividad social, no construida desde refugios y defensas frente a la globalización, sino potenciar su capacidad de manejarla; La reivindicación de la subjetividad colectiva como objetivo y motor del desarrollo no debe derivar en un populismo voluntarista; y la toma de decisiones para el desarrollo, no puede ser tecnocrática, pues involucra incertidumbre, respecto a la diversidad y discernimiento publico”. (BOISIER, 2003).Cuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 26.
La adaptabilidad de pobladores y asentamientos rurales en áreas de conurbación 85 Las evidencias encontradas en este estudio nos llevan a concluir que lasáreas de conurbación tiene entonces una argumentación positiva, con lo cualpodemos mencionar que se plantea una contradicción, entre la posturacientífica tradicional, la cual defiende la existencia de un límite urbano más omenos rígido, condicionado por las reglas del mercado, donde las actividadesagrícolas y las formas de vida rural se presentan como marginales; y loshallazgos encontrados en este estudio, los cuales enfatizan en una nuevavaloración de los espacios y pobladores rurales como agentes dinámicos deldesarrollo y del ordenamiento territorial de las ciudades.BibliografíaAcuerdo 119 de 2004. Metas del eje urbano - regional.Alcaldía Mayor de Bogotá D.C. (2000). Plan de Ordenamiento Territorial: POT Bogotá. Decreto 619 de 2000. Documento técnico de soporte. Departamento Administrativo de Planeación Distrital. Bogotá.Alcaldía Mayor de Bogotá D.C. (2006). Política pública distrital de ruralidad. Síntesis de discusión y acuerdos del proceso colectivo de construcción. Bogotá D.C.BELTRÁN FAIR PRECIADO; LEAL PULIDO, R. O. y ALMANZA CASTAÑEDA, C. (2005). Historia ambiental de Bogotá, siglo XX: elementos históricos para la formulación del medio ambiente urbano. Universidad Distrital Francis- co José de Caldas. Bogotá.BOISIER, S. (2003). ¿Y si el desarrollo fuese una emergencia sistémica?, en Revista del CLAD Reforma y Democracia No. 27. Caracas, Venezuela.Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca —CAR—. (2006). Plan de manejo de la reserva forestal protectora bosque oriental de Bogotá. Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, Bogotá D.C.Decreto 469 del 23 de diciembre de 2003 artículo 27 [decreto por el cual se revisa el POT].ENTRENA DURÁN, F. (1998). Cambios en la construcción social de lo rural. Editorial. Tecnos.GONZÁLEZ L. DE G., F. (1990). La investigación ambiental en la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, en Cuadernos de Agroindustria y Economía Rural. No. 25. Segundo semestre. Pontificia Universidad Javeriana. Cuadernos de Desarrollo Rural 5 (60), 2008 27.
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References: in fine
 resolución 
 artículo 27
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 artículo 15
 Artículo 15
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