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Timestamp: 2019-12-05 15:48:12+00:00

Document:
Asunto: [AndaluciaLibre] nº 297 - CUT/BAI - Palestina y Libano
Fecha: Miercoles, 27 de Septiembre, 2006 22:01:15 (+0200)
*Andalucía - Encuesta: ¿Qué voto pedirá CUT-BAI al Estatuto reformado?
*Estatuto - Enmiendas presentadas en el Parlamento español / Enlace
*Estatuto - Seguimiento de Noticias / Enlace
*Nueva entrada adicional en la Red a Andalucía Libre
*Palestina/Libano: Manifestación solidaria: Sevilla, 30 de Septiembre
*Documento - Manifiesto Andalucía con el Pueblo Palestino
*Revista de Prensa sobre Palestina y Libano - Enlaces
- La situación de Libano, la naturaleza de Hezbolá y el balance de la guerra
- La resolución 1701 de la ONU y el nuevo envío de tropas extranjeras al Líbano
- Situación palestina y árabe y conflicto arabe-israelí
*La 'transferencia tranquila' en Jerusalén Este está a punto de completarse, Elodie Guego
*Jurisdicción y Legitimidad: Claves para entender el conflicto Palestina/Israel, Xavier Abu Eid
Introducción a la Encuesta:
La reforma estatutaria prosigue su curso en Madrid. El proceso se mantiene dentro de los márgenes ya previamente delimitados en el Parlamento andaluz con el texto apoyado por PSOE-IU. Las previsibles enmiendas al anteproyecto presentadas por el PSOE –muchas de ellas anunciadas ya en el tramo final de su tramitación andaluza- se ubican en ese contexto y tienden a reafirmar los perfiles políticos esenciales de la Reforma con el objetivo de atraer al PP al consenso estatuario o al menos hacer más costosa su artificiosa y formal “oposición”.
El Estatuto reformado reafirmará con contundencia –incluso más que en el texto hoy vigente- la pretendida “españolidad” de Andalucía y revalidará el compromiso con la “indisoluble unidad de la Nación española”. Negará la Soberanía Nacional y el derecho a la Autodeterminación de Andalucía.
Mantendrá el cuadro competencial vigente que impide que Andalucía disponga de competencias políticas exclusivas –legislativas y reglamentarias- reales y operativas y muy posiblemente recortará o anulará las parciales ampliaciones de competencias de gestión sectorial, inicialmente anunciadas. Andalucía seguirá sin disponer de capacidad para determinar políticas propias y condenada como Nación por tanto a seguir sufriendo asimilación y dependencia.
Descartado de antemano por las fuerzas parlamentarias en cuanto a financiación un marco de soberanía fiscal y concierto económico –único instrumento transitorio justo y potencialmente eficaz para las condiciones especificas andaluzas- los apaños narcóticos de financiación por población parece que incluso se atenuaran. Mientras tanto Cataluña y Baleares lo hacen o harán en sus respectivos textos reformados por porcentaje del PIB y las dos comunidades en que está escindida Euskadi –la del País Vasco y Navarra- seguirán disfrutando en solitario de los beneficios del régimen de concierto.
En resumen, el texto reformado no supone en la practica mejora alguna. Tampoco servirá como barómetro político de afirmación nacional como sí ocurrió el 28 de febrero de 1980, cuando votó el 64,19% del censo en unas condiciones políticas concretas para expresar la demanda de autogobierno. Procede recordar que en el subsiguiente referéndum del 20 de octubre de 1981, cuando lo que se votaba era el texto estatutario en el se defraudaban las aspiraciones del 28-f, voto sólo el 53,49% (o que en Galicia votó muchísima menos gente; por su parte en la CAV hubo fuerte abstención política y en el reciente de Cataluña ha ido a las urnas menos de la mitad. El resto de Comunidades autónomas no ha hecho referendums alguno).
Ante esta situación, a día de hoy, PSOE y PCE-IU mantienen su voto SI. Les acompaña en esta posición el extraparlamentario PSA de Pedro Pacheco (ahora socio del PSOE en Jerez). El ultraespañolista PP hace demagogia y coquetea con el NO mientras ahora abre puertas y avanza en negociaciones con el PSOE. Su postura se decidirá en Madrid. El Partido Andalucista ha defendido hasta ahora el NO, esencialmente con una posición de “agravio comparativo” en relación al Estatuto de Cataluña; haciendo especial hincapié en el reconocimiento de Andalucía como “Nación” (también lo decía el PCE-IU). Últimamente el PA combina reafirmaciones, propuestas y emplazamientos a la negociación (al vigente Estatuto los andalucistas le votaron NO en Madrid para luego pedirle el Sí en el referéndum).
El voto SI es el voto favorable al modelo político, económico y social de “Andalucía española” que propone el estatuto; que es a su vez directa continuación del vigente.
El voto NO es esencialmente una manifestación de oposición política clara a este modelo. Sus efectos van e irán más allá del momento del referéndum y superan y trascienden lo que pueda hacer coyunturalmente el PP (que al día siguiente del plebiscito no tendrá problemas en asumir un Estatuto que es política e ideológicamente tan suyo como del PSOE y del PCE-IU...). Aun así, si el PP optará por el NO, planteará una objetiva prueba de independencia a quienes se oponen al estatuto por razones diametralmente opuestas al españolismo.
La Abstención será previsiblemente importante dada la situación y los contenidos amorfos del estatuto, pero no por rechazo consciente sino por atonía social y despolitización. No es seriamente reivindicable como acto de oposición activa.
El Voto Nulo –una especie de abstención alternativa- es difícilmente explicable y cuantificable y menos contundente que el NO.
Desde 1981, la oposición al Estatuto de Carmona ha sido no sólo seña de identidad de la izquierda y el independentismo sino también el elemento más claro y central de delimitación política en Andalucía. La cuestión vuelve a plantearse ahora que se propone la actualización estatutaria.
CUT-BAI ha rechazado hasta hoy el texto estatutario reformado(1), aunque valoró positivamente el acuerdo en el apartado de financiación entre PSOE y PCE-IU(2). Es una formación política de izquierda de ámbito nacional que reivindica la Soberanía Nacional y el derecho a la Autodeterminación de Andalucía -aunque su alternativa estratégica no supere los rutinarios enfoques y limites tradicionales de la extrema izquierda española- pero a la vez forma parte de una coalición de izquierda reformista española como es IU, que pedirá el SÍ. Como es sabido, durante años y hasta la fecha CUT-BAI ha actuado como referencia y expresión política del SOC; circunstancia que le ha permitido mantener una pequeña -en términos nacionales- pero muy significativa capacidad de movilización propia y poseer representación y hasta alguna alcaldía -al amparo de las listas de IU- en ayuntamientos de algunos pequeños y medianos pueblos de las provincias de Sevilla y Cádiz. Esas citadas capacidad de movilización (y consecuentemente de iniciativa y aparición políticas) y esa representación institucional -y los recursos que de ella se derivan- han históricamente singularizado siempre y singularizan a lo que hoy es CUT-BAI en relación a otras fuerzas de la llamada "extrema izquierda". Su discurso radical -en algunos temas- no le ha impedido instalarse establemente en la condición de "minoría crónica" dentro de IU, sosteniendo pragmáticamente acuerdos permanentes con fracciones del PCE para la gestión cotidiana de la coalición en los ámbitos territoriales más cercanos e inmediatos. Tras muy diversos avatares y experiencias vividas a lo largo de su historia, CUT-BAI integra hoy a algunos activistas que mantienen a su vez su militancia en pequeños grupos de extrema izquierda y también sostiene y forma parte del Bloque Andaluz de Izquierda (BAI); frente en que convive con la organización juvenil independentista Jaleo, dos organizaciones de extrema izquierda española -PCPE y Espacio Alternativo- y algunas personas sin otra afiliación. Este BAI -al que no hay que confundir con la CUT-BAI- aunque formalmente de ámbito nacional, es operativo esencialmente en las ciudades de Sevilla y Málaga. El Colectivo por la Unidad de los Trabajadores-Bloque Andaluz de Izquierda (CUT-BAI) compatibiliza hasta el momento su actuación política preferente en el seno y a traves de IU -que a su vez permite actuaciones individuales o locales fuera de IU- con su presencia en el BAI.
Esta compleja situación ubica a CUT-BAI en un contexto particular y confiere a su postura en el Referéndum ante el Estatuto un interés particular.
En esta histórica coyuntura, sumarse hipotéticamente al Sí al Estatuto reformado, significaría por su parte entrar en contradicción total con sus declaraciones anteriores al respecto. Apoyar el NO sería coherente con una parte de su discurso, pero le llevaría a una confrontación frontal con el PCE-IU en vísperas de las elecciones municipales y haría algo incomodo mantener su presentación en listas de IU en las inmediatas y sucesivas elecciones que se atisban. Abstenerse, como salida intermedia, rebajaría en tensión ese enfrentamiento, aunque diluiría extremadamente su postura anterior. Subir un escalón en esa búsqueda de conciliación doméstica y en relación con el PCE-IU y dar libertad de voto entre la abstención y el NO como solución de compromiso interno cuestionaría su entidad y sobre todo su ya menguada credibilidad como proyecto y organización nacional y manifestaría la primacía de sus intereses orgánicos locales sobre sus declaraciones y definiciones políticas nacionales ante una cuestión de ámbito claramente nacional.
Sea como fuere, la posición de voto que adopte y defienda públicamente CUT-BAI será un dato significativo. No sólo para la campaña y la deslegitimación del Estatuto sino también para el futuro de la izquierda andaluza y el movimiento nacionalista andaluz y por tanto resulta de interés general.
La encuesta se formula no sobre lo que debería votar CUT-BAI, sino sobre lo que pueda decidir votar. Aunque sea sólo como especulación y para suscitar debate, sin ninguna pretensión y quizá como aportación a la discusión, se plantea aquí la encuesta. Podéis votar bien a traves de correo electrónico, siguiendo las indicaciones del correo que habéis recibido, bien acudiendo aqui.
Encuesta - Voto
(1) Juan Manuel Sánchez Gordillo, Nos quieren tomar el pelo - Las razones por las que CUT-BAI no respalda el actual proyecto
(2) CUT-BAI ante el acuerdo de financiación andaluza suscrito entre IU y PSOE, Andalucía Libre nº 278, 4/12/2005, '¿Andalucia tiene lo que se merece?'
El Estatuto reformado - Debate en el Parlamento español
Enmiendas presentadas en el Parlamento español al Anteproyecto de Reforma del Estatuto de Andalucía
Boletin Oficial de las Cortes Generales - Coongreso de los Diputados
VIII Legislatura Serie B Proposiciones de Ley
13 de septiembre de 2006 nº 246-5
Nueva entrada a ANDALUCIA LIBRE en la Red
Como sabéis, ANDALUCÍA LIBRE se distribuye por correo electrónico y también puede leerse en la Red.
Para facilitar su acceso, desde hace tres años sumamos a su dirección de pagina principal http://www.elistas.net/lista/andalucialibre un dominio gratuito que redirecciona automáticamente y que hemos difundido abundantemente: http://www.andalucialibre.tk/. Recientemente, hemos comprobado que este dominio tk. tiene problemas y da como no valido a través de algunas conexiones. Muy posiblemente resulte ser una incidencia temporal y por eso lo mantenemos.
No obstante, para ampliar facilidades, hemos sumado a las dos anteriores una nueva vía de entrada a ANDALUCÍA LIBRE a traves de la siguiente dirección ya operativa: http://andalucialibre.cjb.net/
Os informamos de ello para que la incluyáis entre vuestros favoritos y le deis, si así lo estimáis oportuno, la más amplia difusión.
Manifestación Nacional Unitaria: Sevilla, 30 de Septiembre
Documento: MANIFIESTO DE SOLIDARIDAD CON PALESTINA
Andalucía con el Pueblo Palestino
Plataforma Andalucia con Palestina
Partidos, sindicatos y asociaciones apoyan la convocatoria de la plataforma de asociaciones andaluzas "Andalucía con Palestina"
La manifestación recorrerá el casco antiguo de Sevilla desde la Encarnación hasta el Parlamento Andaluz
El mundo ha contemplado despavorido cómo Israel asolaba Líbano, asesinando impunemente a civiles y aterrorizando a todo un pueblo, devastando sus infraestructuras económicas, sus hogares y sus ciudades. Las matanzas perpetradas por el estado israelí en Líbano no ha detenido, sin embargo, el genocidio planificado que realiza contra el pueblo palestino, perpetrado con la connivencia de la mal llamada “comunidad internacional” desde hace 60 años. Los dirigentes sionistas han convertido a Israel en una nación prisionera de una ideología colonialista, racista y militarista, incapaz de convivir en paz con ningún pueblo vecino y haciendo de la limpieza étnica, del expolio, de los asesinatos de estado y de la agresión constante su razón de ser. Incluso ese 20 % de habitantes de Israel que son árabes viven tratados como ciudadanos de segunda o tercera categoría. El que fuera primer ministro de Israel, el carnicero de Sabra y Chatilla, Ariel Sharon expresaba en 1998, más allá de la retórica mística del “pueblo elegido”, la naturaleza del carácter racista y expansionista del sionismo: “Es el deber de los israelíes explicar a la opinión pública, claramente y con valor, un cierto número de hechos que con el tiempo se van olvidando. El primero de ellos es que no hay sionismo, colonización ni estado judío sin el desahucio de los árabes y la expropiación de sus tierras”.
El mundo lleva décadas asistiendo a la tragedia del pueblo palestino y a su heroica resistencia, el mismo tiempo que Israel lleva violando el Derecho Internacional y riéndose de las más de 47 resoluciones de Naciones Unidas que le condenan por impedir el derecho al retorno de miles de refugiados y deportados palestinos, por continuar su política de expulsión y robo de tierras y recursos, como el agua, por confinar a la población palestina en guetos aislados, auténticos campos de concentración, en donde se les impiden los movimientos naturales de las personas y la supervivencia económica, por la construcción de un Muro de anexión y apartheid que termina convirtiendo a esos guetos en auténticos campos de exterminio del pueblo palestino, en una trágica paradoja que recupera y actualiza la visión siniestra del Holocausto nazi. Israel, día tras día, secuestra y asesina impunemente a indefensos niños, mujeres, ancianos, hombres de Gaza y Cisjordania y a sus representantes democráticamente elegidos y, a diario también, su presencia militar en estos territorios palestinos se caracteriza por la demolición de casas y edificios sociales, por el robo de las mejores tierras para implantar en ellas colonias, por el acoso psicológico y por el estrangulamiento de la economía palestina. Las cifras de la tragedia humanitaria son contundentes: en 2006, el 80% de la población palestina vive en condiciones de pobreza, con serias dificultades en el acceso a alimentos y medicamentos. Más de 9000 palestinos están secuestrados en siniestras prisiones de Israel, de ellos 800 son niños. Cinco millones son refugiados y viven fuera de su tierra. En Gaza y Cisjordania las infraestructuras civiles han sido sistemáticamente destruidas. Israel desprecia también la Convención de Ginebra que establece que “la potencia ocupante no podrá transferir parte de su propia población civil a los territorios que ocupa”.
¿Es otra cosa esto que genocidio, terror de estado y crímenes contra la Humanidad?. Felicia Langer, abogada israelí y Premio Nobel Alternativo lo expresaba con estas palabras: “Si nuestros mártires del Holocausto se levantaran de sus tumbas y vieran lo que estamos haciendo con el pueblo palestino nos maldecirían para siempre. Es por eso que los malhechores que actúan contra el otro pueblo son también enemigos del nuestro”. Israel es una potencia ocupante destructiva y sin valores democráticos ni morales. Su fuerza proviene del apoyo político, económico y militar de los Estados Unidos, pero también de su aliada, la Unión Europea, que calla y acepta los crímenes de Israel y mantiene acuerdos e intercambios comerciales y militares. En esta lógica de apoyo y complicidad se inscribe la injusta Resolución 1701 impuesta a la ONU, que justifica y ampara la destrucción de Líbano por Israel y toda la barbarie ocasionada, que militariza y legaliza la ocupación y el belicismo sionistas e impide, mediante el envío de tropas, una solución justa y política a las verdaderas causas del conflicto.
Desde Andalucía, manifestamos nuestra solidaridad con el pueblo palestino, que, frente a la política criminal de Israel, muestra cada día al mundo su tenacidad para luchar por su dignidad y por su futuro. Decenas de organizaciones sociales, culturales y políticas constituyen la urdimbre plural y democrática de una sociedad palestina que, sin embargo, se presenta unida y firme en su resistencia contra la ocupación. Defendemos el derecho del pueblo palestino a defenderse y a resistir al feroz aparato militar sionista.
Denunciamos la complicidad occidental con las agresiones sionistas. Israel es un estado patológico, que rechaza todas las propuestas de paz, porque son un obstáculo a su lógica de expansión territorial y responde con atrocidades y con un absoluto desprecio por la vida y por la legalidad internacional. Los responsables sionistas de crímenes contra la Humanidad y genocidio deben ser juzgados por el Tribunal Penal Internacional e Israel debe ser obligado a reparar toda la destrucción realizada y a financiar la reconstrucción de Líbano y Palestina.
Exigimos el cumplimiento de lo dispuesto por la Corte Internacional de Justicia de La Haya con respecto a la construcción del Muro que obliga a todos los Estados “a no reconocer la situación ilegal resultante de la construcción del muro y a no dar ayuda o asistencia en el mantenimiento de la situación creada por dicha construcción”, así como están además en la obligación para la protección de las víctimas, “en tanto respetan la Carta de las Naciones Unidas y la legislación internacional, de asegurar el respeto de Israel a la legislación internacional humanitaria como está expresado en esa Convención”.
Reclamamos al gobierno andaluz que presione al español para la suspensión de relaciones diplomáticas y políticas con Israel, mientras siga cometiendo crímenes y violaciones de convenciones y leyes internacionales, y el cese total de intercambios comerciales y militares. Exigimos la suspensión del Acuerdo de Asociación Unión Europea-Israel y que los estados miembros y otros organismos como el Banco Mundial cesen en la financiación de ninguna infraestructura de la ocupación.
Sevilla a 30 de Septiembre de 2006
Revista de Prensa sobre Palestina y Libano
En estos tiempos, a veces, la sobreabundancia de informaciones y análisis resulta al final tan abrumadora como en otras ocasiones su carencia.
Por ello, hemos intentado resolver este problema procediendo a una selección sistematizada de aportaciones interesantes. El conjunto es relativamente asequible para quienes quieran conocer la situación desde diversas perspectivas y con un nivel suficiente de calidad. Las hemos agrupado en secciones temáticas, insertando enlaces para su acceso directo (formula que además nos permite no sobrecargar en exceso el Boletin para facilitar su descarga, especialmente a traves de conexiones baratas).
A continuación, reproducimos primero, un texto dedicado especificamente a la situación en curso en Jerusalen Este, que hemos seleccionado a modo de exponente y alerta y un analisis general sobre la situacion palestina que ejemplifica y desvela las contradicciones del discurso sionista y las implicaciones de su practica.
La situación de Libano, la naturaleza de Hezbolá y el balance de la guerra
Una carta para Francia, Análisis de Hizbulá sobre la situación en Líbano, Hasan Nasralá
Hezbolá, mina reputación militar de Israel, Thalif Deen
Hizbolá: algo más que terroristas, Antonio Martínez Castro
Hizbula afirma que «Israel y EEUU buscan un triunfo político tras su derrota militar»
Hizbula celebra su «victoria» sobre el Ejército israelí
Israel 0- Hezbola 1, Lidon Soriano
Otros rasgos de Hezbolah, Nazanín Amirian
La resolución 1701 de la ONU y el nuevo envío de tropas extranjeras al Líbano
Texto de la Resolución 1701
Resolución 1701: Más agujeros pro-israelíes que un colador, Virginia Tilley
La resolución de la ONU sobre Líbano, última oportunidad para los regímenes árabes prooccidentales, Alberto Cruz
La guerra de los 33 días y la resolución 1701 del Consejo de Seguridad, Gilbert Achcar
El último servicio de Kofi Annan, Alberto Cruz
Europa cómplice del terrorismo de Estado israelí, apoyado por EEUU, Ramón Fernández Durán
Intervención parlamentaria del portavoz de IU en apoyo del envío de tropas españolas al Líbano
Contradicciones y polémicas de la izquierda española ante la situación del Libano
Por qué no hay que enviar tropas al sur del Líbano, Santiago González
Israel continúa la guerra pese a la resolución de la ONU, Salah Salah
Situación palestina y árabe y conflicto arabe-israelí
El fracaso del proyecto sionista, Olivia Zémor,
Los argumentos por Palestina, Claudio Katz
La desarabización de la Liga Árabe, Nicola Nasser
La memoria borrada: inventando "Palestina" y descubriendo "Líbano", Hisham Bustani
Crecen asentamientos sionistas en Cisjordania ocupada
Hamas, dispuesta a una paz justa, Jaled Meshaal
Hamas dice que no encabezará ningún gobierno que reconozca a Israel
Líneas generales del programa político del Gobierno de unidad nacional palestino, 25/9/2006
La 'transferencia tranquila' en Jerusalén Este está a punto de completarse,
Elodie Guego, Electronic Intifada -
Israel está cerca de implementar un plan a largo plazo para transformar la estructura demográfica del anexionado Jerusalén este. Las políticas para revocar los permisos de residencia de los jerusalemitas palestinos y para judaizar la ciudad han sido descritas como limpieza étnica.
Tras su victoria en la Guerra de los Seis Días en 1967 Israel se anexionó Jerusalén Este - la parte de la ciudad que estuvo bajo dominio jordano desde el fin del Mandato británico en 1948 - junto con otros 64 kilómetros cuadrados que habían sido parte de Cisjordania. Jerusalén se convirtió así en la ciudad más grande de Israel y fue declarada su 'capital eterna y unida'. La comunidad internacional, encabezada por Naciones Unidas, ha denunciado continuamente este acto unilateral de anexión alegando que es una violación del principio fundamental del derecho internacional que prohíbe la adquisición forzosa de territorio. De forma sistemática la comunidad internacional ha considerado Jerusalén este un territorio ocupado y, por consiguiente, vinculado a Gaza y Cisjordania.
Su apoyo al derecho palestino a Jerusalén este estaba reforzado por el hecho de que en el momento de la ocupación los palestinos constituían la mayoría de los residentes de este sector de la ciudad. Israel ha emprendido una batalla demográfica para asegurar la soberanía israelí sobre toda la ciudad. Durante casi cuatro décadas los sucesivos gobiernos han implementado políticas diseñadas para transformar la estructura de la población de la ciudad y asegurar la superioridad numérica de los judíos. Hasta la construcción del Muro en y alrededor de Jerusalén este estos objetivos se lograban a través de una serie de normativas discriminatorias para reducir la población palestina que hacían que su vida fuera cada vez más insufrible y fomentaban el crecimiento de los asentamientos israelíes en los barrios palestinos. Hoy en día los aproximadamente 23.000 jerusalemitas palestinos representan en torno al 30% de la población total de Jerusalén.
Según el plan post-1967 diseñado por el mando militar israelí, no se incluyeron en Jerusalén zonas densamente pobladas de palestinos, pero se incorporaron las tierras que pertenecían a varios pueblos palestinos. Quienes quedaron fuera de los nuevos límites municipales o que casualmente estaban fuera de Jerusalén en 1967 se convirtieron en residentes en Cisjordania y como tales, bajo mando militar. El gobierno israelí elaboró un censo de la población palestina que vivía dentro de los nuevos limites municipales de la ciudad y garantizó un estatuto de residente permanente a los palestinos residentes en las zonas anexionadas. Se les concedía el derecho a convertirse en ciudadanos israelíes a condición de acceder a jurar lealtad al Estado de Israel. La masiva negativa a reconocer la soberanía israelí sobre el Jerusalén ocupado supuso que sólo el 2.3% de los palestinos jerusalemitas se convirtieran en ciudadanos israelíes. Los demás se convirtieron en residentes permanentes en Israel sujetos al derecho y jurisdicción israelíes, igual que los extranjeros asentados voluntariamente en Israel.
El estatuto de residente permanente en Jerusalén difiere significativamente del de ciudadanía. Los residentes permanentes de Israel están autorizados a trabajar y vivir en Israel sin permisos especiales, a recibir beneficios sociales del Instituto Nacional de Seguros y a votar en las elecciones locales. Sin embargo, no se garantiza automáticamente la residencia permanente a los hijos o cónyuges de los que tiene el permiso y a diferencia de los ciudadanos israelíes, los residentes permanentes no gozan del derecho a retornar a Israel en cualquier momento.
Entre 1967 y 1994 Israel confiscó 24.8 kilómetros cuadrados de tierra palestina en Jerusalén este, el 80% de los cuales pertenecía a palestinos. La expropiación de tierras es continua. Hoy solamente un 7% de la zona de Jerusalén este sigue siendo disponible para los palestinos. La mayoría de la tierra confiscada ha sido utilizada para la construcción de asentamientos judíos y de carreteras de circunvalación de los asentamientos violando el derecho humanitario internacional que prohíbe a una potencia ocupante transferir parte de su propia población a un territorio que ha ocupado. El ayuntamiento de Jerusalén ha utilizado a su conveniencia las restricciones de zonificación para establecer 'zonas verdes', supuestamente reservadas para fines medioambientales y recreativos, pero utilizadas de hecho como táctica para quitarle a la tierra un uso palestino y crear una reserva para alojamientos judíos.
El Plan de Planificación de Ciudad (TPS, en sus siglas en inglés), otro instrumento clave de la 'transferencia tranquila', restringe los permiso de construcción en zonas ya urbanizadas, las únicas disponibles para uso de los palestinos. El TPS se ha utilizado para restringir el desarrollo de los barrios palestinos. A los palestinos sólo se les permite construir edificios de una o dos plantas mientras que los edificios judíos adyacentes pueden tener hasta ocho plantas. Los palestinos deben pasar por un complejo y larguísimo proceso administrativo para obtener un permiso de construcción. Cuesta en torno a los 25.000 dólares, un obstáculo considerable ya que los ingresos de los palestinos son considerablemente inferiores a los de los israelíes. Los palestinos obtienen un desmesuradamente pequeño porcentaje de los permisos de construcción concedidos cada año por el ayuntamiento de Jerusalén. Sólo el 7.5% de las casas construidas legalmente durante el periodo comprendido entre 1990-1997 pertenece a los palestinos.
En 1995 el ministerio del Interior israelí introdujo una nueva normativa que requería a los residentes palestinos demostrar que habían estado trabajando y viviendo de forma continua en Jerusalén durante los siete años anteriores. El baremo para demostrarlo es tan estricto que incluso personas que nunca han abandonado Jerusalén tiene dificultades para ajustarse a él. Los palestinos que no pueden demostrar que su 'centro de vida' es Jerusalén se arriesgan a que les revoquen su estatuto de residencia y que se le deniegue la petición de reunificar a la familia y los hijos. El número de permisos de residencia en Jerusalén revocados tras la promulgación de la política del 'centro de vida' asciende a más del 600%. Barrios del extrarradio de Jerusalén a los que muchos habitantes de Jerusalén este emigraron a consecuencia de anteriores políticas discriminatorias fueron declarados fuera de Jerusalén y, por consiguiente, se suprimieron los derechos de residencia de más de 50.000 personas. Para defender su derecho a la residencia y los derechos sociales que van unidos a él, unos 20.000 palestinos volvieron a vivir dentro de los límites municipales de Jerusalén.
La política israelí del 'centro de vida' afecta gravemente al derecho de los palestinos a los beneficios sanitarios y sociales, a la reunificación familiar, al registro de los hijos y a beneficiarse del Plan Nacional de Seguros israelí. El 'centro de vida' se verifica con cada revisión anual de los permisos de residencia de los cónyuges. A miles de niños palestinos nacidos en Jerusalén de padres uno de los cuales no tiene un permiso de residencia en Jerusalén se les niega el ser registrados y no pueden ejercer sus derechos básicos, incluyendo el derecho a la educación. Aunque la política del 'centro de vida ' ha sido oficialmente discontinua, el estallido de la Intifada de Al Aqsa en septiembre de 2000 hizo que se reactivara. Desde mayo de 2002 Israel se ha negado a aceptar peticiones de reunificación familiar y se ha negado a registrar a los hijos de residentes permanentes nacidos en los territorios palestinos ocupados.
El Muro consolida los objetivos de la política del 'centro de vida' . No solo aísla Jerusalén este de Cisjordania y lo incorpora a Israel sino que divide los barrios palestinos de Jerusalén este. El Muro se está levantando al este de los barrios que antes formaban parte del municipio de Jerusalén (el campo de refugiados de Shu'afat y West Anata con una población de 55.000 personas), la mayoría de cuyos habitantes tiene permisos de residencia en Jerusalén. También separa de Jerusalén los barrios que dependen completamente de la ciudad para su supervivencia y los aproximadamente 50.000 residentes permanentes palestinos obligados a trasladarse debido al discriminatorio régimen de impuestos y las restricciones a los permisos de construcción impuestas por las autoridades israelíes.
Los palestinos que tiene un permiso de residencia permanente y que se encuentran ahora en el lado cisjordano del Muro, particularmente aquellos que viven fuera de los límites de Jerusalén, están empezando a perder su estatuto de residencia según la política del 'centro de vida'. El Muro hace imposible que muchos de ellos lleguen a sus puestos de trabajo y servicios básicos dentro de Jerusalén, lo cual es necesario para conservar su estatuto de residencia israelí. Ahora los miembros de las familias que no tienen tarjeta de residente permanente no podrán esquivar la normativa israelí sobre residencia y sus cónyuges que poseen un carné de identidad israelí tendrán que elegir entre vivir al otro lado del muro o perder sus trabajos y permiso de residencia en Jerusalén. Según el Relator Especial de Naciones Unidas sobre la situación de lo derechos humanos en los territorios palestinos ocupados "Israel espera reducir la población palestina de Jerusalén este obligando a los cónyuges a trasladarse al lado cisjordano del Muro".
La crisis de vivienda y el nivel de superpoblación de los barrios palestinos son tales que los palestinos se han visto forzados a salir de los límites municipales u obligados a construir sus casas violando las leyes israelíes. Al construir ilegalmente se exponen a elevadas multas y al peligro de demolición. En los últimos años el número de casa demolidas por falta de permiso ha crecido de forma significativa. Según la asociación de derechos humanos israelí B'tselem, entre 1999 y 2003 fueron demolidas en Jerusalén este 229 casas y otras estructuras mientras que solo en 2004 y 2005 se demolieron 198 casas, y 594 personas fueron desplazadas. Este incremento coincide con las nuevas expropiaciones de tierra y planes para el desarrollo de nuevos asentamientos judíos en el corazón de los barrios palestinos, como Ras-al-amud o el Monte de los Olivos.
La construcción del Muro a lo largo y dentro de los límites municipales de Jerusalén impedirá definitivamente la vuelta de los palestinos expulsados de Jerusalén por la confiscación de sus tierras, la demolición de sus casas o presiones de grupos de colonos extremistas. Perderán sus derechos de residencia permanente en Jerusalén según la política del 'centro de vida' y nunca más podrán entrar en la ciudad sin permisos especiales. Las propiedades que han abandonado en Jerusalén pueden serles arrebatadas según la ley israelí de Propietarios Ausentes.
Este Muro de ocho metros de altura ha dado a Israel un pretexto para bajo el disfraz de la seguridad lograr unos objetivos establecidos hace mucho tiempo. Jerusalén está en el corazón de todos los antagonismos en Oriente Medio. El silencio internacional y el fracaso en impedir la estrategia de transferencia israelí tendrá con toda probabilidad consecuencias irreversibles y acabará con las posibilidades regionales de paz. La transferencia de palestinos será pronto una realidad indiscutible pero dejará de ser 'tranquila'.
Elodie Guego, es una abogado especializada en derechos humanos; en 2005 trabajó como voluntaria en los territorios palestinos ocupados y actualmente es Analista de un Pais Asistente en el Centro de Observación de los Desplazamientos Internos del Consejo Noruego de Refugiados, en Ginebra. Este artículo fue publicado originariamente el número de agosto de 2006 de [la revista] Forced Migration Review, con el titulo de Palestinian displacement: A case apart?, y se reproduce con autorización. Forced Migration Review, que se publica en inglés, árabe, español y francés, proporciona un foro de debate con fines prácticos sobre cuestiones relacionadas con refugiados y personas desplazadas para mejorar políticas y prácticas, e involucrar a refugiados y desplazados internos en el diseño e implementación de programas.
Jurisdicción y Legitimidad:
Claves para entender el conflicto Palestina/Israel
En el territorio total de Israel/Palestina, habitan aproximadamente 5 millones de judíos y 4 millones y medio de palestinos (cristianos y musulmanes). Para los 5 millones de judíos, independiente donde habiten, la ley es una sola, sin embargo, para los aproximadamente 3 millones de palestinos que habitan los Territorios Ocupados (Jerusalén Este, Gaza y la Ribera Occidental), la ley es completamente distinta.
Los colonos israelíes que habitan territorio palestino ocupado, se someten a los beneficios de su estado de derecho. Sin embargo, los palestinos que habitan en el mismo territorio son discriminados por la ley y son sometidos a leyes marciales de la ocupación, sin siquiera tener derecho a votar por ellas.
La situación sería distinta si Israel anexase los territorios y diese derecho a voto a las personas que allí habitan, sin embargo, al ser no judíos, ello presentaría un problema para su ideal de “estado del pueblo judío”. Según la ley israelí, un inmigrante sionista europeo hoy va a tener total derecho de vivir en un asentamiento en Hebron, mientras un palestino de la misma ciudad puede verse forzado a emigrar debido a todas las restricciones que se imponen al campo social y económico de la zona para brindar seguridad a los fundamentalistas habitantes de los ilegales asentamientos.
Esa distinción entre judío y no judío es lo que brinda la base para hablar sobre la existencia de un sistema de apartheid en Israel, donde el tener una religión específica determina el derecho a la salud, educación, la continuidad territorial, libertad religiosa y el acceso al agua, entre otros.
Podemos ejemplificar para tener mas claro la calidad democrática israelí: Un estudiante palestino residente en la Franja de Gaza pero que estudia en la Universidad de Bir Zeit, puede verse imposibilitado de culminar sus estudios debido a la negativa de las autoridades israelíes por dar permisos; como contrapartida, un estudiante israelí del asentamiento de Efrat, puede asistir de forma normal a la universidad israelí que desee.
Una mujer palestina del pueblo de Husan, puede verse imposibilitada de llegar a un hospital para dar a luz, porque una carretera de uso exclusivo de colonos (carretera 60), la separa del hospital mas cercano (en Beit Jala). Sin embargo, una mujer judía del asentamiento de Betar Illit (construido en tierras expropiadas a los habitantes de Husan) puede llegar al hospital Hadassa en Jerusalén a través de la misma carretera que divide Husan de Beit Jala en menos de 10 minutos.
Las hortalizas de un asentamiento en el norte de la Ribera Occidental pueden demorarse 1 hora en llegar a Jerusalén; los productos palestinos de Belén, tardan más de cuatro horas en llegar a Ramallah, distante a solo 50 kilómetros. Un palestino de Abu Dis, debe solicitar un permiso que rara vez es obtenido si es que desea orar en la Mezquita de Al Aksa o la Iglesia del Santo Sepulcro, distantes a menos de 5 kilómetros de su casa; a su vez, cualquier judío puede no solo libremente orar en El Muro de las Lamentaciones, sino que también puede hacerlo en la Tumba de Abraham (Hebron) o la Tumba de Raquel (Belén), ambos lugares sagrados también para cristianos y musulmanes, pero vedados a la población palestina a través de la construcción de un muro de 8 metros de alto y la imposición de verdaderas guarniciones militares alrededor de los santuarios.
Del total del agua de la Ribera Occidental, un 80% es utilizada por los colonos judíos (425.000) y solo un 20% por la población local (2 millones), sin mencionar que el costo de ese 20% del agua, para cada palestino significa un precio cuatro veces superior (o que el agua en el caso de los colonos judíos, se encuentra subvencionada por el estado ).
En otras palabras, la población palestina es sometida a un régimen de ocupación militar, que entrega derechos distintos, partiendo por el derecho a voto, a personas que habitan un mismo territorio, dependiendo de su religión.
Para los palestinos, ocupación no solo ha significado muerte, sino que un sistema de discriminación racial que domina absolutamente todos los destinos de nuestras vidas: ¿Qué se diría hoy por ejemplo si es que un país tuviese como política oficial la expropiación de tierras de judíos o que simplemente prohibiese que un ciudadano de su país pueda asentarse en éste si se casa con una judía?. Claramente que se hablaría de un flagrante caso de discriminación, de antisemitismo y seguramente, de sanciones internacionales en contra de ese país, en virtud del principio de responsabilidad colectiva asumido en otros casos, como durante el Apartheid sudafricano.
Sin embargo, lo anterior en Israel es legal a través de una serie de instituciones y leyes. Entre las leyes que restringen solo a los ciudadanos no judíos del estado de Israel se cuentan :
A) Fondo Nacional Judío: El 90% de las tierras de Israel pertenece a esta institución, que por estatutos no puede ni vender, arrendar o siquiera permitir que esa tierra sea trabajada por un “no judío”.
B) Ley de Nacionalidad: Establece claras diferencias en la obtención de la ciudadanía para judíos y no judíos.
C) Ley de Ciudadanía: Ningún ciudadano israelí puede casarse con un residente de los Territorios Ocupados de Palestina; en caso de realizarse la unión, se pierden los derechos ciudadanos en Israel y la familia si no es separada, debe emigrar.
D) Ley de Retorno: Cualquier judío del mundo puede ser ciudadano israelí. En el caso de los ciudadanos palestinos del estado de Israel que tienen familiares en el extranjero, éstos no pueden obtener el mismo beneficio solo por el hecho de que no son judíos.
E) Ley del Ausente: Expropiación de tierras que no hayan sido trabajadas durante un tiempo. Paradójicamente, nunca se ha expropiado la tierra de un judío y la mayoría de ellas han sido expropiadas a refugiados palestinos en el exilio, así como de palestinos ciudadanos de Israel y todo aquél palestino que residiendo en la Ribera Occidental tenga tierras en el área ampliada de Jerusalén.
Estas leyes, que son solo un ejemplo del total utilizado exclusivamente en contra de la población árabe en Israel, no solo tienen un elemento económico importante (por la perdida de numerosas extensiones de tierras), sino que principalmente poseen un componente social: la división de familias, instándolas a emigrar.
¿Cómo se soluciona aquello?. Israel tiene dos opciones: O se retira, en virtud de la resolución 242, de todos los Territorios Ocupados para que los palestinos puedan efectivamente legislar sus propias leyes, o por el contrario, anexa los territorios dándole derechos ciudadanos a los palestinos... como la segunda opción está rechazada (el “peligro demográfico” de anexar tres millones de “no judíos”), y la primera se hace inviable (el muro y los bloques de asentamientos hacen imposible la solución dos estados) resulta bastante difícil poner un fin a la política de Apartheid impuesta en Palestina.
Sodepaz-Intifada Campaña contra el Muro en Palestina Zajel
Ingles-Árabe-Hebreo-Francés: AIC, Indymedia Palestina, Electronic Intifada,
Solidarité Palestine Israel en Libano
Música de fondo: Jerusalem of Gold
(Esta canción se convirtio en simbolo de la victoria sionista en la Guerra de los Seis Dias de 1967)
[Adjunto no mostrado: Jerusalem_of_Gold1[1].mid (audio/mid) ]

References: resolución 
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