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1. Introducción Antecedentes y evolución reciente Naturaleza y usos de los índices de precios al consumidor (IPC)... - PDF
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Sergio Aguilar Nieto
1 Indice 1. Introducción Antecedentes y evolución reciente Naturaleza y usos de los índices de precios al consumidor (IPC) Ambito del IPC Elaboración de un IPC Recolección de precios y cambios de la calidad Exactitud: errores y sesgos Divulgación Propuestas para un proyecto de resolución sobre índices de precios al consumidor Anexo I. Resolución sobre índices de los precios del consumo, adoptada por la decimocuarta Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo (octubre noviembre de 1987) Anexo II. Clasificación del consumo individual por finalidades (COICOP) Grandes divisiones Bibliografía MELS-R ES iii
3 1. Introducción 1. El índice de precios al consumidor (IPC) es posiblemente el dato estadístico más importante producido por los institutos nacionales de estadística. Su evolución tiene una incidencia considerable a la hora de determinar las políticas económicas y monetarias de cada país y es seguida muy de cerca por las empresas y las familias, ya que las obligaciones contractuales, las tasas de interés y las remuneraciones suelen regularse en función de las variaciones del IPC. Habida cuenta de la importancia de este índice, no es sorprendente que las cuestiones de medición relacionadas con el IPC hayan atraído tanta atención en el curso de los años. 2. En los últimos años, se han formulado muchas observaciones acerca de las posibles fuentes de sesgo en el cálculo del IPC. En particular, se han planteado interrogantes acerca de la valoración dada a los cambios de calidad o a los productos nuevos, así como sobre la elección de la fórmula de cálculo del índice, la vigencia de las ponderaciones utilizadas, etc. El hecho de que el IPC pueda sobrevalorar la variación real de los precios, lo que puede entrañar a largo plazo consecuencias financieras importantes para los presupuestos gubernamentales, ha obligado a muchos institutos de estadística a reconsiderar y modificar sustancialmente su metodología de cálculo del IPC. 3. Hoy, existe una mejor comprensión del hecho de que, para proporcionar índices de precios fiables, objetivos y creíbles, se debe proceder a la revisión de los siguientes elementos, relevantes para la calidad del IPC: la fórmula de cálculo utilizada; la frecuencia con que se actualizan las ponderaciones; los procedimientos de ajuste por calidad, y la introducción de nuevos artículos y puntos de venta; los métodos de muestreo utilizados, etc. 4. Entre las demás cuestiones planteadas figura la necesidad de elaborar y publicar más de un índice para responder a situaciones específicas, ya que no hay un único índice que pueda servir con la misma eficacia para todos los fines. También podría ser útil calcular índices IPC distintos para grupos de población diferentes, ante la posibilidad de que el costo de vida de estos grupos tal vez experimente aumentos mucho más rápidos o mucho más lentos que el aumento del IPC general. Tales desfases podrían originarse en diferencias no sólo en las pautas de gastos, sino también en la evolución de los precios pagados. Otro punto que ha de abordarse es el de la corrección de los índices ya publicados. MELS-R ES 1
4 5. Durante la decimosexta Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo (CIET) celebrada en 1998, se manifestó la necesidad de revisar, actualizar y seguir desarrollando las normas internacionales en materia de IPC. Teniendo en cuenta esto, el Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo decidió, en su 277.ª reunión de marzo de 2000, convocar en Ginebra, del 22 al 31 de octubre de 2001, una Reunión de expertos en estadísticas del trabajo, cuya segunda parte (del 26 al 31 de octubre) se dedicará a los índices de los precios al consumidor. 6. La Oficina ha elaborado el presente informe en el marco de los preparativos de esta Reunión. 7. Las conclusiones a que esta Reunión llegue en cuanto a la necesidad de revisar la actual resolución de la CIET sobre los índices de los precios del consumo (1987) y a las cuestiones mencionadas anteriormente se tendrán en cuenta cuando la Oficina de Estadística de la OIT redacte un nuevo proyecto de resolución que se someterá a la consideración de la decimoséptima Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo, prevista en Ginebra para Estructura del informe 8. Preparado para facilitar los debates de la Reunión, el informe que se presenta a continuación está organizado de la forma siguiente. En el capítulo 2 se proporciona una información básica general y se señalan algunos antecedentes históricos, así como ejemplos de avances recientes en el plano nacional e internacional, especialmente en relación con las posibles fuentes de sesgo en el cálculo del IPC. En el capítulo 3 se describe sucintamente la naturaleza del IPC, sus usos y la relación existente entre el IPC concebido para calcular la variación «pura» de los precios y el IPC que tiene por objeto medir la evolución del costo de la vida «real». En el capítulo 4 se examinan el ámbito y la cobertura de los IPC y las consecuencias que tiene la adopción de los enfoques de la compra, el consumo o el pago en el tratamiento de las viviendas ocupadas por los propietarios. El capítulo 5 describe la elaboración de un IPC y se refiere en particular a los procedimientos de muestreo y ponderación y al cálculo de números índices elementales y de índices más complejos (para niveles de mayor agregación). La recogida de precios y el tratamiento de los cambios de calidad se abordan en el capítulo 6. El capítulo 7 pasa revista a diversas clases de errores, ya sea en la observación de los precios o en la elaboración de índices, que pueden provocar sesgos en el IPC general, y examina algunos métodos que permiten reducir o eliminar dichos errores. El capítulo 8 se centra en la divulgación de los índices. Por último, en el capítulo 9 se presenta el proyecto de una nueva resolución sobre los índices de precios al consumidor. En el anexo I se ha incluido la resolución adoptada en 1987 por la decimocuarta CIET; en el anexo II figura la Clasificación del consumo individual por finalidades (COICOP). 9. Cuando era procedente, el texto se remitió a uno de los puntos propuestos para su inclusión en el proyecto de resolución sobre los IPC. En algunos pasajes se 2 MELS-R ES
5 plantearon cuestiones específicas que no figuran en el proyecto de resolución, pero sobre las cuales se desea conocer las opiniones de los participantes en la Reunión. MELS-R ES 3
6 2. Antecedentes y evolución reciente Antecedentes 10. Una arraigada tradición de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), organismo encargado de la cuestión de los índices de precios al consumidor dentro del sistema de las Naciones Unidas, ha sido velar por que en las normas internacionales sobre esta materia se recojan las mejores prácticas y los avances metodológicos más recientes. La primera resolución de la OIT sobre el IPC fue adoptada ya por la segunda Conferencia Internacional de Estadígrafos del Trabajo, celebrada en 1925; posteriormente, se adoptaron resoluciones revisadas en las sexta (1947), décima (1962) y decimocuarta CIET (1987). 11. En la época en que se adoptó la resolución de 1925, la principal finalidad del cálculo del IPC era su utilización en el ajuste de los salarios para compensar los cambios del costo de la vida. De ahí que el primer conjunto de normas se refiriera más bien al «costo de la vida», y no a los IPC. Por cierto, los términos «índice del costo de la vida» e «índice de precios al consumidor» solían usarse indistintamente, como si se tratara de sinónimos. 12. La resolución de 1987 abarcaba aspectos tan importantes como el ámbito del índice, la definición de los agregados elementales, la obtención de ponderaciones, el muestreo, los procedimientos de recogida de datos sobre precios, los problemas relativos a las sustituciones, etc. Posteriormente, en 1989, se publicó un manual metodológico que proporcionaba a los países orientaciones sobre la aplicación práctica de las normas. Evolución reciente 13. En los últimos años, se ha estado llevando a cabo a nivel internacional una intensa actividad sobre la metodología de los índices de precios, como resultado de la constitución del Grupo Internacional de Trabajo sobre Indices de Precios. Dicha entidad, más conocida como Grupo de Ottawa, se estableció en 1994 bajo los auspicios de la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas, con el objetivo de promover una discusión técnica sobre aspectos conceptuales del IPC en particular, la posibilidad de estimar los sesgos del IPC relacionados con factores como los cambios de calidad, la aparición de nuevos productos, etc., y sobre las consecuencias y ventajas por ejemplo, para la recogida de información sobre precios que podrían derivarse de la utilización de datos escaneados. 14. El informe final de la Comisión Boskin (comisión consultiva encargada del estudio del IPC de los Estados Unidos, establecida por el Comité de Finanzas del Senado de ese país en 1995) suscitó un amplio debate respecto de la cuestión de los sesgos de medición del IPC. En dicho informe se analizaban las posibles fuentes de sesgo 4 MELS-R ES
7 del IPC, como, por ejemplo, la sustitución y en particular la sustitución de puntos de venta, la variación de calidad y la aparición de nuevos productos. El informe Boskin tuvo el mérito de despertar el interés por cuestiones como la precisión y la utilidad del IPC entre personas que no se ocupan especialmente de estas materias en el marco de sus actividades profesionales. 15. En su informe, la Comisión Boskin también hizo hincapié en que, dado el uso generalizado del IPC en los EE.UU. para la indización de prestaciones sociales tales como las pensiones y de otros gastos del Estado, los efectos acumulativos de los posibles sesgos, por reducidos que sean, pueden tener importantes consecuencias financieras en el presupuesto público a largo plazo. 16. El hecho de que el IPC pueda redundar en la sobrevaloración de la tasa de inflación ha sido objeto de una considerable atención por parte de diversos usuarios, tanto en los círculos académicos y empresariales como políticos. Entre los países que han emprendido recientemente vastos proyectos de investigación para estudiar la presencia e importancia de posibles sesgos al alza en el IPC figuran el Canadá, Reino Unido, Francia y Australia. 17. Otro motivo de preocupación respecto del IPC, es el lugar prioritario que hoy ocupa el control de la inflación entre los objetivos de las políticas en la mayor parte de los países, a raíz de los períodos de inflación alta (e incluso de hiperinflación) que experimentaron en los últimos tres decenios del siglo XX. La disminución de las tasas de inflación registrada en muchas partes del mundo en los años 1990 (en comparación con los decenios de 1970 y 1980), lejos de reducir el interés por la medición de este fenómeno, ha generado una demanda de índices de inflación más precisos y fiables. Si bien es cierto que la presencia de un error o un sesgo de uno o incluso dos puntos porcentuales tal vez no se considere importante en una tasa anual de inflación de 10 ó 20 por ciento, o incluso superior, en cambio sí resulta muy significativa cuando los valores de la tasa de inflación se sitúan precisamente en torno a un 1 o un 2 por ciento. 18. Por lo que se refiere a la Unión Europea, Eurostat y los Estados miembros de la UE han establecido recientemente procedimientos y normas para el cálculo de los Indices de Precios al Consumo Armonizados (IPCA). Los IPCA son los indicadores de inflación utilizados para fijar los tipos de interés de la Unión Monetaria. También están aplicando dichas normas los países candidatos de Europa Oriental. 19. Estas discusiones e investigaciones han producido un abundante material de información que servirá para fomentar un mejor entendimiento tanto del significado del IPC como de sus limitaciones, y han dado lugar también a diversas solicitudes de revisión de las actuales normas internacionales en materia de IPC. 20. En 1998 se estableció un Grupo de Trabajo entre secretarías sobre estadísticas de precios con el mandato de revisar las normas internacionales, en particular el manual Consumer price indices de la OIT, y de coordinar los esfuerzos y MELS-R ES 5
8 competencias técnicas de las principales organizaciones que se ocupan del IPC. El Grupo de Trabajo tiene por cometido elaborar y documentar directrices sobre conceptos y métodos aplicables a las estadísticas e indicadores de precios, que estén en conformidad con el consenso metodológico establecido y con las mejores prácticas nacionales. 6 MELS-R ES
9 3. Naturaleza y usos de los índices de precios al consumidor (IPC) 21. El IPC es considerado en casi todos los países como uno de los indicadores básicos del funcionamiento de la economía. Su objetivo es medir las variaciones ocurridas a lo largo del tiempo en el nivel general de precios de los bienes y servicios de consumo adquiridos, utilizados o pagados por la población de referencia. Dichas variaciones afectan al poder adquisitivo real de los ingresos monetarios y a la riqueza y bienestar efectivos de los consumidores. Habida cuenta de que los precios de los diferentes bienes y servicios no cambian al mismo ritmo, un índice de precios sólo puede reflejar sus variaciones promedio. Por regla general, a un índice de precios se le asigna el valor 100 para un período base determinado; los valores que dicho índice alcance para otros períodos de tiempo servirán luego para estimar la variación porcentual media de los precios con respecto al período de base (véase el párrafo 2 del proyecto de resolución, en el capítulo 9 del presente informe). 22. Un IPC puede estar concebido para medir la variación media de los precios de un conjunto fijo de bienes y servicios adquiridos por los hogares para su consumo propio, o bien para medir la variación del costo que implica el mantenimiento de un cierto nivel de vida. Los resultados de estas mediciones pueden ser diferentes, dado que, a medida que transcurre el tiempo, los consumidores no siguen comprando un mismo conjunto de bienes y servicios, sino que ajustan sus gastos en función de los cambios en los precios relativos y de otros factores (véanse los párrafos 3-4 del proyecto de resolución, en el capítulo 9 del presente informe). 23. En los párrafos siguientes se analizan las diferencias entre el IPC definido para medir la variación del precio de un conjunto fijo de bienes y servicios y el IPC definido para medir la variación del costo que implica mantener un cierto nivel de vida. 24. Los cambios en los precios al consumidor tienen repercusiones en el poder adquisitivo real de los ingresos monetarios de los hogares y, por ende, en la riqueza y el nivel de vida o bienestar que representa realmente una suma de dinero específica. En vez de tratar simplemente de resumir las variaciones de precios para un conjunto específico o canasta de bienes y servicios, el objetivo de un IPC puede consistir en calcular qué efectos han tenido las variaciones de precios en el costo que supone el logro de un cierto nivel de vida. Tal indicador se llama índice del costo de la vida (en adelante, ICV). En un contexto de alza de los precios, el ICV sirve para medir el porcentaje mínimo en que los ingresos y los gastos de los hogares deberían aumentar a fin de que éstos sigan disfrutando del mismo nivel de vida. 25. Mantener un nivel de vida constante no significa que haya que continuar consumiendo una canasta fija de bienes y servicios cuando esté cambiando la relación entre los precios de los distintos bienes y servicios que la componen. Todo índice del costo de la vida debe admitir la posibilidad de que los hogares que tratan de maximizar el bienestar que obtienen a partir de un gasto específico puedan MELS-R ES 7
10 lograrlo ajustando sus patrones de gastos con arreglo a la evolución de los precios relativos, sustituyendo los bienes o servicios que han pasado a ser relativamente más caros por otros relativamente más baratos. 26. Cabría señalar que en el cálculo de un ICV completo deberán tenerse en cuenta no sólo los cambios en el tiempo, determinados por los precios, en la cantidad que deben desembolsar los consumidores para alcanzar un cierto «nivel de utilidad» o «nivel de vida», sino también los cambios en otros factores que afectan al bienestar de los consumidores, como, por ejemplo, las políticas gubernamentales o diversas cuestiones medioambientales. Resulta muy difícil determinar cuál es el tratamiento adecuado de los bienes públicos como la educación, la salud, la calidad del agua o el cumplimiento de la ley que debería formar parte de un ICV completo. 27. El IPC, definido como medida de la variación de precios de un conjunto fijo de bienes y servicios de calidad y características constantes, no es nada más que un indicador de la evolución de los precios. En otras palabras, no refleja los cambios en los patrones de consumo inducidos por la evolución de los precios relativos. Por lo tanto, este índice sólo puede proporcionar valores aproximados del costo de la vida real. Usos del IPC 28. El índice de precios al consumidor sirve para una amplia variedad de objetivos, ya que en la práctica sigue siendo la medida más precisa de la inflación que afecta a los hogares. También es el barómetro del comportamiento de la economía y un indicador clave para evaluar los resultados de la política monetaria y fiscal de un país. El IPC se utiliza frecuentemente para ajustar los salarios y las prestaciones de seguridad social (por ejemplo, las pensiones) y compensar así las variaciones del costo de la vida. Asimismo, la evolución del IPC es importante a la hora de formular medidas de política social y ajustar las prestaciones de seguridad y asistencia sociales. Además, los índices parciales del IPC se utilizan en las Cuentas Nacionales para deflactar los subcomponentes del consumo total de los hogares, en precios corrientes. 29. Los principales usos del IPC han ido cambiando con el tiempo y pueden diferir de un país a otro. En un principio, la mayoría de ellos calculaban los IPC para disponer de un instrumento de ajuste automático de las remuneraciones a fin de compensar a los asalariados el aumento de precio de los bienes y los servicios adquiridos; de esta manera, los IPC han desempeñado una función importante en el proceso de ajuste de los ingresos. 30. Más recientemente, muchos países han modificado el uso principal del IPC, que ha pasado a ser una medida general de la inflación de los precios para el sector de los hogares en su conjunto. Un ejemplo de ello es el desarrollo del Indice Europeo de Precios al Consumo Armonizado (IPCA). 8 MELS-R ES
11 31. En la práctica, la mayoría de los IPC suelen utilizarse al mismo tiempo para determinar tasas de compensación y para calcular la inflación (véase el párrafo 5 del proyecto de resolución, en el capítulo 9 del presente informe). 32. En medio de tanta aplicación del IPC, resulta fácil perder de vista el propio índice, los fines específicos para los que éste fue creado y, por ende, las hipótesis que sustentaron su elaboración así como las limitaciones que presenta para las nuevas aplicaciones a que se destina hoy. Ahora bien, es improbable que un único IPC pueda servir de forma satisfactoria para todos sus múltiples objetivos. Por lo tanto, quizá sea apropiado elaborar una serie de IPC distintos, cada uno con fines específicos (véase el párrafo 7 del proyecto de resolución, en el capítulo 9 del presente informe). 33. Pueden calcularse IPC diferenciados para distintos grupos de población, dada la posibilidad de que el costo de la vida de cada grupo crezca a un ritmo más rápido o más lento que el IPC general. Por ejemplo, es probable que las personas mayores gasten más en asistencia médica y que los jóvenes gasten más en nuevos productos como teléfonos móviles u ordenadores que el «consumidor medio». Otras diferencias pueden derivarse también de la diversidad de precios pagados (por ejemplo, algunos grupos tal vez reciben subsidios de transporte, alquiler u otras prestaciones, quedando de esta manera mucho más expuestos que otros grupos a la evolución diferenciada de los precios en caso de que cambie el nivel de dichos subsidios). Asimismo, las variedades y calidades de los artículos específicos (por ejemplo, el vestido) que consumen las personas de edad avanzada quizás sean muy diferentes de las que consume el consumidor medio. 34. No obstante, también se debe reconocer que la publicación de más de un IPC puede inducir a confusión, y que la coexistencia de índices de medición diferentes podría restarles, sin excepción, credibilidad ante muchos usuarios. Por esta razón, en el párrafo 7 del proyecto de resolución (véase el capítulo 9 del presente informe) se pide que sólo se denomine IPC a un único índice. 35. El uso principal a que se destine el IPC influirá en el tipo de índice que se va a elaborar, en términos de gama de bienes y servicios incluidos, ámbito geográfico, categorías de consumidores a que se refiere, forma de definir el universo de artículos, concepto de precio aplicado y fórmula de cálculo (véase el párrafo 6 del proyecto de resolución, en el capítulo 9 del presente informe). Estas cuestiones se analizan más adelante, en los capítulos 4 y 5. El IPC como índice de la inflación 36. El IPC se utiliza a menudo como indicador general de la inflación (o de la deflación). Este uso se justifica por el hecho de que el IPC mide las variaciones de los precios en el comercio minorista, fase final de las transacciones en la economía. No obstante, cabría señalar que el IPC no da una imagen exhaustiva de la inflación, ya que mide únicamente las variaciones de precios de los bienes y servicios de MELS-R ES 9
12 consumo adquiridos por los hogares; en cambio, no abarca ni los bienes de capital, como las casas, ni los bienes y servicios consumidos por las empresas o los gobiernos. Por consiguiente, cualquier intento por analizar las presiones inflacionistas en la economía deberá tener en cuenta también otras fluctuaciones, como, por ejemplo, la evolución de los precios de las importaciones y exportaciones, de los insumos y la producción industriales, y de los activos. El IPC es sólo una parte del conjunto de medidas más generales de la inflación que cubren a la economía en su totalidad. 37. Un índice de inflación que abarcase todas las transacciones realizadas en la economía sería tan amplio y de elaboración tan costosa que no existe en la actualidad en ningún país (únicamente unos pocos países calculan un índice de precios más amplio que les permite disponer de una medida de la inflación para la economía en su conjunto; ahora bien, dicho índice sólo se obtiene varios meses después del período de referencia). 38. La mayoría de los países utilizan el IPC por considerar que es la mejor medida de la inflación disponible; de hecho, por ahora no existe ningún otro índice que tenga un grado de aceptabilidad comparable y que ofrezca al mismo tiempo una descripción más precisa de la evolución de los precios para la sociedad en general. 10 MELS-R ES
13 4. Ambito del IPC 39. El ámbito del IPC depende de la utilización a que esté destinado. Por ende, las decisiones sobre los tipos de bienes y servicios y de hogares que serán cubiertos por el índice sólo podrán tomarse después de que se hayan determinado los usos principales previstos para el índice. Teniendo en cuenta las necesidades de los usuarios, los encargados de elaborar el índice tienen que decidir qué grupo de hogares y qué gama de bienes y servicios de consumo quedarán comprendidos en el ámbito del IPC. Cuando el IPC tenga por objeto medir la inflación, no debería incluir las compras de consumo hechas en el extranjero; en cambio, sí debería incluir las compras de consumo hechas en el país por extranjeros de visita (véase el párrafo 8 del proyecto de resolución, en el capítulo 9 del presente informe). 40. En general, un índice nacional debería definirse lo más ampliamente posible, de forma que abarque todos los hogares del país. Dependiendo de las principales aplicaciones del índice, pero a veces también por razones prácticas o en función de los costos, podrían quedar excluidas de las ponderaciones ciertas categorías de hogares como, por ejemplo, los hogares relativamente muy ricos o muy pobres o determinadas zonas geográficas. En tal caso, deberían mencionarse explícitamente los hogares, grupos de población o zonas geográficas que se excluyan (véase el párrafo 9 del proyecto de resolución, en el capítulo 9 del presente informe). 41. Aunque puede resultar interesante disponer de un IPC cuya definición sea lo más amplia posible a fin de abarcar todos los bienes y servicios consumidos por los hogares, en principio también sería posible definir muchos otros IPC que cubran determinados grupos de población o zonas geográficas, y que, por ende, podrían resultar más útiles para determinados fines analíticos o de políticas (véase el párrafo 10 del proyecto de resolución, en el capítulo 9 del presente informe). 42. Un IPC mide las variaciones en los precios de los bienes y servicios adquiridos, utilizados o pagados por los hogares para su propio consumo; ningún artículo debería omitirse, pues, por consideraciones de orden moral o social. A continuación, se dan algunos ejemplos de categorías de gastos que deberían quedar excluidas: bienes y servicios adquiridos con fines comerciales; bienes de patrimonio como, por ejemplo, las obras de arte; inversiones financieras (distintas de los servicios financieros), y pagos en concepto de impuestos sobre la renta, contribuciones a la seguridad social y multas. El pago de impuestos sobre la renta debería quedar excluido en vista de que es imposible asociar un monto específico de impuestos pagados a una cantidad específica de servicios recibidos. Los impuestos sobre el patrimonio son un caso particular. En efecto, aunque no están directamente relacionados con cantidades o calidades específicas de bienes y servicios obtenidos por los propietarios de viviendas, estos impuestos se consideran parte integrante del costo que supone poseer y utilizar tales viviendas, y por esta razón pueden ser incluidos en el IPC. Las demás categorías mencionadas deberían quedar excluidas en la medida en que no son consideradas ni bienes ni servicios de consumo. Por ejemplo, deberían excluirse los seguros de vida, dado que podrían incluirse entre las transacciones financieras (véase el párrafo 11 del proyecto de resolución, en el capítulo 9 del presente informe). MELS-R ES 11
14 43. Hay algunos bienes y servicios cuya inclusión en el IPC plantea problemas especialmente difíciles de resolver. Por ejemplo, los servicios de salud y de educación que se prestan a la población a través de los sistemas de seguro médico y de enseñanza pudieran estar subvencionados o totalmente financiados por el Estado. En general, la cuantía de estos servicios se desconoce o es difícil de estimar. A veces, resulta imposible poner un precio a estos servicios, ya que no se compran ni se pagan como tales. Por consiguiente, puede que sea necesario adoptar un enfoque especial y que haya que informar a los usuarios sobre los artículos y métodos utilizados (véase el párrafo 12 del proyecto de resolución, en el capítulo 9 del presente informe). Los enfoques de la adquisición, la utilización y el pago como bases para las ponderaciones 44. La distinción entre estos conceptos carece de interés cuando se trata de bienes no duraderos o de bienes duraderos comprados al contado. En cambio, sí reviste importancia cuando el índice se refiere al consumo propio, la vivienda ocupada por el propietario, el crédito al consumo, los bienes duraderos comprados a crédito, la remuneración en especie, y los bienes y servicios suministrados gratuitamente o subvencionados por entidades públicas. De estas cuestiones, la más controvertida es el tratamiento de la vivienda ocupada por el propietario. Este artículo requiere un tratamiento especial en razón de sus características una larga vida útil y un precio de compra elevado y también debido a que su compra generalmente está vinculada a un crédito a largo plazo (véase el párrafo 13 del proyecto de resolución, en el capítulo 9 del presente informe). 45. Las prácticas nacionales relativas al tratamiento que debe darse en el IPC a la vivienda ocupada por el propietario varían enormemente de un país a otro. En algunos países, se considera que los gastos en la vivienda propia son inversiones de capital y por consiguiente quedan excluidos del IPC. En otros, se reconoce que la vivienda ocupada por el propietario contiene elementos de capital y de consumo; en tal caso, la principal dificultad reside en cómo delimitarlos. El problema consiste en que, por lo que se refiere a la vivienda ocupada por el propietario, puede haber un desfase importante entre el momento de la adquisición, el momento del pago y el momento del consumo. 46. En general, en la elaboración de un índice relativo a la vivienda ocupada por el propietario se adoptan dos enfoques diferentes (véase el párrafo 14 del proyecto de resolución, en el capítulo 9 del presente informe): a) el enfoque del «gasto» mide las variaciones de precio relacionadas con el gasto de compra de la casa y también con los gastos corrientes por conceptos conexos, como las reparaciones y el mantenimiento. Este enfoque presenta dos variantes principales: 12 MELS-R ES
15 el enfoque de la «adquisición neta», que tiene por objeto medir la variación del precio de compra de una vivienda. La compra de una vivienda destinada a ser ocupada por el propietario recibe el mismo tratamiento que la compra de otros bienes de consumo duraderos de mayor valor (como, por ejemplo, coches y muebles). Así, el precio total de la vivienda se incluye en el índice en el momento de la compra o adquisición, independientemente de cuándo tenga lugar el consumo; el enfoque del «pago», con el que se procura medir la variación de los gastos corrientes y efectivos en que incurren los hogares por concepto de su vivienda propia. En el enfoque del pago se incluyen los desembolsos efectivos, independientemente del momento en que se adquirieron o consumieron los bienes o servicios correspondientes. En principio, pueden quedar comprendidos todos los gastos relacionados con la vivienda: desembolsos en metálico para la adquisición, transformación o ampliación de la vivienda, así como el pago de los seguros, la hipoteca y los intereses de la hipoteca, b) el enfoque del «consumo» o utilización, en cuyo marco se considera que la compra de una vivienda es una inversión; por lo tanto, los gastos incurridos en la compra o las mejoras quedarán excluidos de las ponderaciones del índice. Otros gastos de capital relacionados con la vivienda, como las grandes reparaciones, las transformaciones y las ampliaciones de la vivienda, los seguros y los gastos de transacción también quedan excluidos. Según el enfoque del consumo, la compra de una casa es una inversión de capital que proporciona servicios al usuario; por consiguiente, se han de medir las variaciones del costo que supone el consumo de dichos servicios. Esto puede calcularse aplicando el método del «alquiler equivalente» o el método del «costo para el usuario»: de acuerdo con el método del «alquiler equivalente» (el más utilizado actualmente), el alquiler de la vivienda ocupada por el propietario se calcula en función de los alquileres practicados en el mercado para viviendas de características similares (por lo que se refiere a tamaño, instalaciones, ubicación, año de construcción, etc.). Este método es impracticable si el mercado de las viviendas de alquiler es muy reducido en relación al mercado de las viviendas ocupadas por sus propietarios o si las viviendas alquiladas son de un tipo distinto de las viviendas propias. Este método podría ser también inadecuado para los países en los que se plantea la cuestión del tipo de alquiler que se ha de utilizar en el índice: los alquileres libres del mercado o los alquileres controlados por el Estado; la ponderación resultante podría ser muy diferente si los alquileres controlados por el Estado son sustancialmente más bajos. Otro problema que se plantea en muchos países es la falta de información fiable sobre los alquileres reales practicados en el mercado. A menudo, se establecen dos contratos entre el arrendador y el inquilino, y sólo se facilita la información contenida en la versión redactada de conformidad con las normas vigentes; MELS-R ES 13
16 el método del «costo para el usuario» trata de medir las variaciones del precio correspondiente al consumo del servicio que representa una vivienda ocupada por el propietario. Según este método, el valor efectivo del servicio constituido por la ocupación de la vivienda debe incluirse en el IPC; la cuantía de dicho consumo se fija calculando los gastos que supone la utilización de la vivienda por su propietario. 14 MELS-R ES
17 5. Elaboración de un IPC Clasificación 47. Los artículos seleccionados para la canasta del índice deberían agruparse en categorías homogéneas que permitan establecer un sistema de clasificación jerarquizado (por ejemplo, en divisiones, grupos y clases), de manera que el índice pueda emplearse con fines analíticos. A efectos de establecer comparaciones internacionales, sería conveniente que el sistema de clasificación de bienes y servicios sea compatible con la norma internacional COICOP (Clasificación del consumo individual por finalidades). La versión más reciente de la COICOP, conforme a la cual los gastos del consumo individual de los hogares se clasifican en 12 grupos principales, fue adoptada por la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas en su 30.º período de sesiones, en marzo de 1999 (véase el anexo II). A fin de facilitar la estimación y aplicación de las ponderaciones, la clasificación que se adopte debería ser también compatible con las demás clasificaciones utilizadas para las encuestas de gastos de los hogares y otras estadísticas (véase el párrafo 17 del proyecto de resolución, en el capítulo 9 del presente informe). Ponderaciones 48. La calidad de las ponderaciones utilizadas es muy importante para la pertinencia, exactitud y fiabilidad de las estimaciones del IPC. Por esta razón, es fundamental la elección de las fuentes a partir de las cuales se establecen las ponderaciones. Las mediciones de los gastos en las distintas clases de gasto pueden obtenerse a partir de un cierto número de fuentes. Dos de estas fuentes son los resultados obtenidos de las encuestas de gastos de los hogares y las estimaciones de los componentes del consumo final de los hogares realizados para las Cuentas Nacionales. Los resultados de las encuestas de gastos de los hogares proporcionan una información más detallada que las estimaciones de las Cuentas Nacionales, las cuales se basan por regla general en una combinación de los resultados de dichas encuestas y estadísticas de otras fuentes. Las estimaciones de las Cuentas Nacionales pueden ser importantes cuando se calculan las ponderaciones para categorías de consumo que suelen subestimarse en gran medida en las encuestas de gastos de los hogares, cuando los resultados de dichas encuestas tienden a ser particularmente imprecisos (por ejemplo, cuando de efectúan gastos importantes a grandes intervalos), o cuando estos resultados son distorsionados por una proporción elevada de respuestas parciales o faltantes. 49. También se podría necesitar información estadística adicional sobre la producción y el comercio, preparada por entidades estatales, productores, organismos de comercialización y empresas, especialmente cuando se asignan ponderaciones a los artículos más detallados. La decisión sobre las fuentes que se consultarán y la forma de utilizarlas dependerá del análisis de sus respectivas ventajas e inconvenientes y de la finalidad principal del índice (véase el párrafo 18 del proyecto de resolución, en el capítulo 9 del presente informe). MELS-R ES 15
18 50. Cuando se trate de fijar ponderaciones que tendrán una vigencia de varios años, deberían adoptarse las que parezcan más aptas para ser representativas del comportamiento futuro de los hogares consumidores, y no las que reflejen su comportamiento en un período de observación determinado que pudiera ser de alguna forma atípico (por ejemplo, un consumo afectado por diferentes factores, como los bloqueos económicos, unas condiciones meteorológicas muy favorables, o muy desfavorables, etc.). En consecuencia, tendrían que realizarse los ajustes necesarios en los datos de la encuesta a fin de tener en cuenta las circunstancias que han afectado al consumo en el período de referencia de las ponderaciones. Dicha necesidad podría surgir también si los gastos de algunos artículos no figuran en el resultado de la encuesta de gastos de los hogares. Esto podría darse cuando se introduce un nuevo artículo en el mercado (como los teléfonos móviles) después de haber finalizado la encuesta. En estos casos, se tendrían que realizar los ajustes necesarios para que los datos de la encuesta reflejen los cambios ocurridos. Los gastos correspondientes a estos nuevos artículos deberían imputarse sobre la base de la información disponible de otras fuentes (por ejemplo, las estadísticas sobre importaciones y ventas al por menor), tomando en consideración la necesidad de ajustar los gastos de las empresas y los gastos con fines comerciales. Sin embargo, estos ajustes serán menos necesarios si las ponderaciones se actualizan con más frecuencia, por ejemplo, anualmente (véase el párrafo 18 del proyecto de resolución, en el capítulo 9 del presente informe). 51. La actual resolución sobre el IPC estipula que las ponderaciones deberían revisarse al menos una vez cada diez años, para garantizar la objetividad y fiabilidad del índice. Sin embargo, en los mercados de la mayoría de los países está apareciendo continuamente un gran número de nuevos productos, mientras que otros desaparecen. También se observan cambios de calidad importantes y frecuentes en los productos existentes, y una evolución de los precios relativos de los bienes y servicios en respuesta a los cambios en la demanda del consumidor. Por esta razón, el párrafo 19 del proyecto de resolución (véase el capítulo 9 del presente informe) propone que se revisen las ponderaciones al menos una vez cada cinco años. 52. Para lograr la mejor medición posible de la tasa actual de inflación de los precios al consumo, es necesario que las ponderaciones reflejen lo más fielmente posible la estructura de gastos del consumidor en ese momento. Esto supondría que las ponderaciones de los gastos se actualicen más a menudo (por ejemplo, anualmente). La ventaja de las actualizaciones anuales reside en que tienden a reducirse las diferencias entre los resultados obtenidos a partir de fórmulas diferentes (véase el párrafo 19 del proyecto de resolución, en el capítulo 9 del presente informe). Muestreo 53. Un IPC es una estimación que se basa en una muestra de hogares utilizada para calcular ponderaciones, así como en observaciones de precios en una muestra de zonas comprendidas en las regiones, una muestra de puntos de venta, una muestra de artículos y una muestra de observaciones de los precios. 16 MELS-R ES
19 54. La elección de los artículos que se incluirán en la observación de precios puede basarse (en parte) en los resultados de las encuestas de gastos de los hogares. Los datos de estas encuestas reflejan una variedad de bienes y servicios mucho más amplia de la que se puede observar cuando se recopilan los precios que servirán para el cálculo del IPC. Por esta razón, cada clase de gasto tiene que estar representada por una selección de bienes y servicios que se consideren importantes o característicos de su clase. Luego, se registran las variaciones de los precios de estos bienes y servicios, cuya media ponderada se utiliza posteriormente como medida de las variaciones de precio en dicha clase. 55. En principio, las encuestas sobre ingresos y gastos de los hogares pueden proporcionar información sobre el gasto en consumo desglosado por ubicación regional, tipos de puntos de venta y otros factores que guardan relación con los patrones de gasto, si se solicita que figure dicha información. Las encuestas efectuadas en el comercio minorista o en los lugares de compra pueden proporcionar también una información valiosa sobre el desglose del consumo por tipo de punto de venta y por región. Cuando no se disponga de esta información, puede resultar útil el conocimiento personal de los mercados y de su naturaleza (véase el párrafo 23 del proyecto de resolución, en el capítulo 9 del presente informe). 56. La distribución en el tiempo de la recolección de precios (por trimestre, mes, día del mes u hora del día) es un factor importante a tener en cuenta para determinados tipos de artículo. 57. Los métodos de selección de muestras y el tamaño de las mismas deberían ser tales que garanticen la exactitud que requieren los objetivos del índice. Así, pues, las muestras de ciudades, de zonas urbanas o regiones, de viviendas, de puntos de venta y de artículos y variedades deberían ser lo más representativas posible. 58. La teoría estadística recomienda el muestreo probabilístico como medio apropiado para evitar los sesgos estadísticos. Sin embargo, esto no es fácil de lograr y la mayor parte de los países aplican algún tipo de muestreo intencional, en lugar del muestreo probabilístico; además, el tamaño de las muestras depende más de los costos que dicho tamaño implique y de las decisiones tomadas en el pasado, arbitrarias, que del nivel de precisión requerida. La decisión en cuanto a los precios que habrán de recolectarse vendrá a menudo determinada por el grado de cooperación de los comerciantes minoristas y por otras consideraciones operacionales (véanse los párrafos 24 y 25 del proyecto de resolución, en el capítulo 9 del presente informe). 59. Los tres tipos de muestreo probabilístico que figuran a continuación se utilizan ampliamente en la práctica de las encuestas: muestreo aleatorio simple, muestreo con probabilidad proporcional al tamaño y muestreo estratificado combinado en cada estrato con muestreo aleatorio simple o muestreo con probabilidad proporcional al tamaño. La ventaja del muestreo aleatorio simple, que se caracteriza porque cada individuo de la población tiene las mismas probabilidades MELS-R ES 17
20 de ser incluido en la muestra, es precisamente su simplicidad. La ventaja del muestreo con probabilidad proporcional al tamaño reside en que los elementos más importantes tienen muchas probabilidades de ser incluidos en la muestra, y en que al mismo tiempo se admite un componente aleatorio en el proceso de selección. 60. Los diseños con probabilidad desigual pueden dar lugar a importantes reducciones de varianza en relación con los diseños con probabilidad igual. En el muestreo estratificado, la población se divide en subpoblaciones no superpuestas denominadas estratos. Por ejemplo, la Oficina de Estadísticas Nacionales del Reino Unido desglosa el universo de los puntos de venta según distintos tipos (múltiple, independiente o especializado, como, por ejemplo, las panaderías y carnicerías) para formar así diferentes estratos. En cada estrato se selecciona una muestra con arreglo a un determinado diseño. Una de las razones que explica la gran aceptación del muestreo estratificado es que la mayor parte de las mejoras potenciales de precisión que ofrece el muestreo de probabilidad proporcional al tamaño pueden obtenerse con una selección estratificada y un muestreo aleatorio simple dentro de estratos bien definidos. 61. Cuando no existen marcos de muestreo adecuados, las muestras se eligen mediante métodos no probabilísticos. El muestreo dirigido o de juicio (es decir, elegido por el experto) es una forma de selección no aleatoria. En este caso, el experto establece una lista de los productos o puntos de venta respecto de los cuales han de reunirse datos con miras a formular conclusiones sobre el conjunto del universo. Un método no probabilístico más complejo es el muestreo por cuotas, que divide al universo en un cierto número de estratos. Para cada estrato, se fija el número (la «cuota») de elementos que ha de incluir la muestra. El entrevistador en el terreno se ocupa simplemente de «completar las cuotas», lo que en el caso del muestreo de puntos de venta significa que la selección de dichos puntos de venta quedará a discreción de los agentes encargados de recolectar los precios. La muestra seleccionada debería tener la misma proporción de unidades que el universo en lo que respecta a determinadas características conocidas, tales como el subgrupo de productos, el tipo de punto de venta, su ubicación, etc. Otro método no probabilístico es el muestreo por valores umbrales, con arreglo al cual una parte del universo de estudio queda deliberadamente excluida de la sección de la muestra. El término «valores umbrales» se refiere a los valores límites que separan a las unidades incluidas de las excluidas. 62. El principal problema que plantea el muestreo no probabilístico es que no hay forma de saber si la varianza de los datos de la muestra refleja fielmente la varianza del conjunto del universo de estudio. El muestreo probabilístico permite estimar la varianza de la muestra y, por ende, optimizar el tamaño de las muestras por localidades, puntos de venta, artículos y variedades. Para ello, será necesario determinar cuál es la correcta combinación entre el número de agregados elementales y el número de precios en cada agregado elemental que permitirá obtener un IPC suficientemente fiable. 63. Siempre y cuando se conozcan los diseños muestrales de las encuestas de gastos de los hogares y de la encuesta de recolección de precios, la varianza muestral de un 18 MELS-R ES

References: resolución 
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