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Timestamp: 2018-10-18 18:31:07+00:00

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Acoso escolar, una realidad invisible. Martín & Barcelo Advocats
21 agosto, 2017 28 febrero, 2017 por Bernat Barceló
Si además, este acoso y violencia se traslada a las redes sociales o a internet, hablamos de cyberbullying.
¿Y por qué es invisible? Una tradicional aceptación del acoso escolar, cuando no su negación, han contribuido a que disfrutase de una total impunidad (Quien no ha escuchado nunca la frase “son cosas de niños”).
El silencio de las víctimas y los testigos, incluso de los propios centros escolares, ha fomentado el desconocimiento y la minimización del problema.
Que sean niños y niñas no le quita importancia. Se trata de una forma de violencia entre iguales que se caracteriza por ser intencionada y recurrente, y por dejar a la víctima indefensa ante un atacante que tiene más poder físico, psicológico o social.
La ley de silencio que impera ante este fenómeno entre niños y niñas agrava la situación y hace que sea más difícil identificar el acoso y el ciberacoso.
Video muy ilustrativo del canal de Youtube de Iesfisterra fin
2 CAUSAS DEL ACOSO ESCOLAR
3 REGULACIÓN LEGAL DEL ACOSO ESCOLAR
3.4 Real Decreto 732/1995
4 ¿CÓMO ACTUAR ANTE EL ACOSO ESCOLAR?
5 QUIERO EMPRENDER ACCIONES LEGALES. ¿AHORA QUÉ?
5.1 Vía Penal
5.2 Vía Civil
5.3 Vía Administrativa
5.4 ¿Cuál es mejor?
6 DATOS Y ESTADÍSTICAS DEL ACOSO ESCOLAR
Hoy día está asumido que el acoso escolar es una realidad presente en la vida de menores y adolescentes, con el agravante de que los medios y tecnologías de la información y comunicación (TICs) pueden ampliar sus efectos devastadores (ciberbullying).
La relación entre las TICs y los menores es cada vez más complicada; considerando los riesgos que comportan actualmente las nuevas tecnologías en las telecomunicaciones y los nuevos medios de difusión, como las redes sociales o los servicios de mensajería instantánea a través de la telefonía móvil, para los menores de edad.
A día de hoy, uno de cada cuatro casos de acoso ya se producen vía redes sociales o teléfono móvil; medios que extienden el acoso a las víctimas a entornos ajenos al escolar, las 24 horas del día.
El riesgo crece con el avance de la sociedad de la información y las tecnologías y, en este entorno, caracterizado por la inmediatez, la rapidez y la amplia difusión de dichos contenidos, se facilita el ataque a los derechos fundamentales de los usuarios más vulnerables, los menores de edad.
Entre una generación de nativos digitales, las TRIC (tecnologías + relación + información + comunicación) son una herramienta esencial para la interacción, el aprendizaje y el juego.
Pero también hay riesgos asociados al tipo y cantidad de relaciones que se generan.
No hay contacto cara a cara y la audiencia del acoso puede amplificarse sin control y se prolonga más en el tiempo, ya que un insulto o una imagen se quedan colgados en las redes.
Parece claro que las causas que concurren en la violencia ya no se pueden explicar, aunque también, con las propias características del agresor o del propio marco escolar sino que a ellas hay que añadir otros factores que surgen fundamentalmente del contexto que rodea al propio agresor.
Imágen de stevepb – pixabay
El fenómeno de la violencia, debido a las múltiples y complejas causas que coexisten, puede ser, como advierten psicólogos y sociólogos especialistas en el sector, de una difícil solución.
Las características del mismo acosador: Impulsivos, con escasas habilidades sociales, baja tolerancia a la frustración, dificultad para cumplir normas, relaciones negativas con los adultos o bajo rendimiento escolar. Todos ellos son síntomas que según los expertos, potencian las posibilidades de convertirse en un acosador.
Cuando los niños están expuestos a la violencia familiar. A través de la familia se adquieren los primeros modelos de comportamiento, que tienen una gran influencia en el resto de relaciones que se establecen con el entorno.
Las investigaciones realizadas sobre la influencia del ambiente escolar en la aparición de la violencia han puesto en evidencia igualmente que ciertos aspectos organizativos del centro y en particular de las aulas donde se imparte la docencia, pueden ser determinantes o claramente contribuyentes, de la gestación, o no, de un clima de violencia entre los distintos compañeros.
Así, se ha comprobado que factores como la masificación, la carencia de normas de gestión acerca de las pautas de comportamiento o la aplicación incoherente o irregular de las normas disciplinarias vigentes en el centro pueden claramente favorecer la violencia interpersonal así como el vandalismo.
REGULACIÓN LEGAL DEL ACOSO ESCOLAR
El bullying es un fenómeno tan amplio y extenso que no existe una regulación específica para su tratamiento.
Por eso, existen distintas leyes que regulan el acoso escolar desde distintas perspectivas.
Así, a nivel internacional tenemos la Convención de Derechos del niño, que en su artículo 2.2 establece:
En cuanto a la legislación nacional, tres son los textos legales que regulan, en mayor o menor manera, estas situaciones: la Constitución Española de 1978 (arts. 27 y 15), la Ley Orgánica de Educación y el Real Decreto 732/1995, de 5 de mayo de 1995, por el que se establecen los derechos y deberes de los alumnos y normas de convivencia en los centros.
Este último texto, el Real Decreto 732/1995 , estableció los derechos y deberes de los alumnos y las normas de convivencia en los centros, así como trató de determinar quiénes son los encargados de poner freno al acoso escolar; según el citado Real Decreto: la Administración educativa y los Órganos de dirección del centro docente.
Esto significaría que, ante una situación de acoso escolar, son los propios profesores del centro educativo quienes deben poner medidas para resolver este tipo de situaciones.
Así mismo, el centro sería responsable de cualquier daño causado a un menor y de adoptar las medidas necesarias para garantizar la mejor solución.
En cuanto a la regulación penal de este tipo de situaciones; hasta la última reforma operada en 2015 del Código Penal, no existía ningún delito específico que tratara específicamente el acoso escolar, por lo que estas situaciones se resolvían aplicando el art. 173. 1 del Código Penal y calificándolo en el mejor de los casos como delito contra la integridad moral o en el art. 620.2 del mismo texto como una simple falta de vejación injusta.
Esa falta de regulación específica llevó al legislador, empujado por la presión social y mediática, a replantearse la estrategia a seguir.
Actualmente, se ha incluido en el Código Penal el artículo 172 ter, el nuevo delito de acoso, que dicta así: aquellas conductas que se realicen de forma insistente y reiterada por medio de las cuales se menoscaba gravemente la libertad y el sentimiento de seguridad de la víctima, a la que se somete por ello a vigilancia, persecuciones u otros actos de hostigamiento. Castigándose con la pena de prisión de tres meses a dos años o multa de seis a veinticuatro meses.
Por tanto, los actos de bullying en función de su gravedad y circunstancias pueden suponer tanto un delito del artículo 173.1 del Código Penal como “delito contra la integridad moral” como en el artículo 172 ter como “delito contra la libertad”.
Hemos definido qué es, cómo se produce el acoso escolar y que normas o leyes regulan esa situación, pero no hemos hablado de lo más importante:
¿Qué medidas legales podemos tomar?
Lo primero que hay que hacer en estos casos es informar al tutor del menor, de forma escrita si puede ser.
Si el problema perdura o vemos que el tutor no se hace cargo de la situación debemos dirigirnos al jefe de estudios o al director del centro.
La forma más segura de advertir al centro es con un burofax o correo certificado. Algo que nos permita determinar la fecha del envío y de la entrega, así como del contenido del mensaje. A tal efecto, también podemos presentar un escrito en la secretaria del centro y pedir que nos sellen una copia.
Aconsejo en todo caso grabar las tutorías o reuniones en las que se trate este tema, pues los centros escolares no suelen pronunciarse por escrito en estos casos, prefieren que todo se trate de forma verbal, y para que quede constancia de lo que en esas reuniones se discute lo mejor es grabarlas.
Si aun con esto el centro no toma las medidas oportunas o la respuesta al problema no da sus frutos, el siguiente paso es acudir al órgano estatal de educación correspondiente a tu comunidad autónoma.
Si hemos dado todos estos pasos y hemos dejado constancia escrita de todo ello, tendremos una base probatoria, de forma que si el centro escolar no ha actuado con la diligencia debida, se le podrán exigir responsabilidades.
Piensa que si no tenemos ninguna prueba, será la palabra de unos contra la de otros y, salvo casos muy puntuales, los hechos quedarán impunes.
Recomiendo no acudir a los juzgados salvo en casos extremos y siempre y cuando hayamos cumplido con todos los pasos anteriores. Este debe ser el último recurso.
Si todos los pasos dados no han resultado, lo recomendable es cambiar al menor de colegio, otra opción supone aumentar su sufrimiento.
Llegados a este punto quedan dos alternativas. O se hace borrón y cuenta nueva, lo cual es perfectamente comprensible o se toman acciones legales.
¿Y por qué deberían tomarse acciones legales si el daño ya está hecho? Por qué en los casos más graves los hechos no pueden quedar impunes. Exponemos a otros niños y niñas a pasar por lo mismo y los acosadores no serán conscientes de la magnitud de sus acciones y no se responsabilizarán de las mismas.
QUIERO EMPRENDER ACCIONES LEGALES. ¿AHORA QUÉ?
Ante esta tesitura existen tres vías posibles: la vía penal, la vía civil y la vía administrativa.
Interpondremos denuncia ante la policía o el juzgado más cercano y en función de la edad del agresor se producirán distintas respuestas
Si el agresor es menor de 14 años, el Ministerio Fiscal dará parte de la denuncia al centro escolar para que este tome las medidas oportunas de protección a la víctima y/o disciplinar al acosador.
En cambio, si el acosador es mayor de 14 años pero menor de 18 años, se podrá exigir responsabilidad penal y civil conforme al Código Penal, por el proceso penal de menores.
Finalmente, si el agresor es mayor de 18 años, se podrá exigir responsabilidad penal y civil conforme al Código Penal, por el proceso penal ordinario.
Por la vía civil podemos reclamar la reparación del daño y la indemnización por los perjuicios causados derivados de la culpa o negligencia del profesor, centro o padres del menor. Todo ello al amparo del artículo 1.903 del Código Civil.
Si tu hijo va a un colegio público o concertado, la administración, como titular del centro, puede responder también de los daños causados como consecuencia del acoso que sus centros no supieron detener.
Respuesta difícil de responder. Como penalista me inclino por la vía que conozco, la penal.
Podemos solicitar al mismo tiempo que las penas, la indemnización que solicitaríamos por la vía civil, los tiempos de gestión son normalmente un poco más cortos y salvo que hayamos interpuesto la denuncia con una temeridad manifiesta, no corremos el riesgo de que nos impongan las costas.
DATOS Y ESTADÍSTICAS DEL ACOSO ESCOLAR
Según un estudio realizado por la Fundación Save the Children, el bullying o acoso escolar nos deja estos datos:
un 9,3% de los estudiantes encuestados considera que ha sufrido acoso tradicional en los dos últimos meses. Un 6,9% se considera víctima de ciberacoso. Al ser una encuesta representativa, se puede extrapolar al conjunto de la población, con el resultado de que el número de estudiantes de centros públicos que han sufrido acoso se eleva a 111.000 y 82.000 niños y niñas respectivamente.
En cuanto a diferencias entre comunidades autónomas, Andalucía, Murcia, Melilla e Islas Baleares, el promedio de niños y niñas que han sufrido acoso o ciberacoso o reconocen haber acosado o ciberacosado a alguien es superior a la media estatal.
Recensión a Pérez Vallejo, a. Mª. y Pérez Ferrer, f., bullying, ciberbullying y acoso con elementos sexuales: desde la prevención a la reparación del daño, dykinson, s.l., madrid, 2016
DÍAZ-AGUADO, M. J.; “Por qué se produce la violencia escolar y cómo prevenirla”, Revista Iberoamericana de Educación, nº 37, p. 19; “Educación para la tolerancia y prevención de la violencia en los jóvenes. En obra colectiva, Los problemas de la convivencia: un enfoque práctico, op. cit., p. 64; ESPERANZA, J.: “La convivencia escolar: un problema actual”. En obra colectiva, Los problemas de la convivencia: un enfoque práctico, op. cit., p. 28.
Save the Children. (2017). Yo a eso no juego. [online] Available at: https://www.savethechildren.es/publicaciones/yo-eso-no-juego [Accessed 27 Feb. 2017].
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References: Real Decreto 
 artículo 2
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 artículo 172
 artículo 173
 artículo 172
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