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Timestamp: 2020-02-18 12:30:09+00:00

Document:
Cuadragésimo séptimo período extraordinario de sesiones washington, D. C
WASHINGTON, D.C. 12 de septiembre de 2014
CUADRAGÉSIMO SÉPTIMO PERÍODO EXTRAORDINARIO DE SESIONES
OEA/Ser.P/XLVII-E.2
AG/RES. 1 (XLVII-E/14)
(Texto certificado en español, francés, inglés y portugués)
I. ACTAS DE LA SESIÓN
A. Acta de la sesión plenaria 3
1. Palabras del Presidente provisional 5
2. Elección de Presidente 5
3. Palabras del Presidente de la Asamblea General 7
4. Palabras del Secretario General 7
5. Aprobación del proyecto de temario 13
6. Aprobación del proyecto de calendario 15
7. Formalización de los acuerdos adoptados por la
Comisión Preparatoria 15
8. Informe del Secretario General sobre credenciales 15
9. Consideración de la propuesta del Consejo Permanente
de las orientaciones y objetivos estratégicos que
deberán sustentar la Visión Estratégica,
a fin de que se vean reflejados en el
programa-presupuesto 2015-2016 de la Organización 16
B. Acta de la sesión de clausura 51
Palabras de clausura del Presidente de la
Asamblea General 53
2. Entrega de un juego de banderas al
Presidente de la Asamblea General 54
II. RESOLUCIÓN APROBADA
– Orientaciones y objetivos de la Visión Estratégica de la
(AG/RES. 1 (XLVII-E/14)) 61
– Orientations et objectifs de la Vision Stratégique de
(AG/RES. 1 (XLVII-E/14)) 71
Guidelines and objectives of the Strategic Vision of the
(AG/RES. 1 (XLVII-E/14)) 81
– Orientações e objetivos da Visão Estratégica
(AG/RES. 1 (XLVII-E/14)) 91
AG/RES. 2814 (XLIV-O/14), Visión Estratégica de la
Organización de los Estados Americanos 103
Temario 107
Orden de precedencia de los Estados Miembros 109
Orden de precedencia de los Observadores Permanentes 111
Autoridades de la Asamblea General 113
Lista de participantes 115
Lista de documentos 141
ACTA DE LA SESIÓN PLENARIA1/
Presidente: Embajador Emilio Rabasa Gamboa
Presentes: Jorge H. Miranda C. (Panamá)
Elisa Ruiz Díaz (Paraguay)
Juan Jiménez Mayor (Perú)
Francisco Cruz (República Dominicana)
Justin Hawley (Saint Kitts y Nevis)
Néstor Alejandro Rosa (Uruguay)
Carmen Velásquez de Visbal (Venezuela)
John Beale (Barbados)
Nestor Mendez (Belize)
Diego Pary Rodríguez (Bolivia)
Breno Dias da Costa (Brasil)
Jennifer Loten (Canadá)
Juan Pablo Lira B. (Chile)
Andrés González Díaz (Colombia)
Alejandro Solano Ortiz (Costa Rica)
Marco Albuja Martínez (Ecuador)
Joaquín Alexander Maza Martelli (El Salvador)
Carmen Lomellin (Estados Unidos)
E. Angus Friday (Grenada)
José María Argueta Cifuentes (Guatemala)
Bayney Karran (Guyana)
Stephen Vasciannie (Jamaica)
Dolores Jiménez Hernández (México)
José Miguel Insulza (Secretario General)
Palabras del Presidente provisional
El PRESIDENTE PROVISIONAL: Muy buenos días.
Señoras y señores Jefes de Delegación; señoras y señores Representantes de los Estados Miembros; señor Secretario General de la Organización de los Estados Americanos; señor Secretario General Adjunto; señoras y señores Observadores Permanentes ante la Organización de los Estados Americanos; representantes de los organismos internacionales y de la sociedad civil; invitados e invitadas especiales; señoras y señores:
Es para mí un honor dar inicio a esta primera sesión plenaria del cuadragésimo séptimo período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos, convocada para considerar la propuesta del Consejo Permanente de las orientaciones y objetivos estratégicos que deberán sustentar la Visión Estratégica de esta Organización, a fin de que se vean reflejados en su programa presupuesto 2015-2016.
Como es de su conocimiento, este proceso de Visión Estratégica de la Organización se inició hace más de dos años con la presentación por el señor Secretario General, José Miguel Insulza, al Consejo Permanente del documento CP/doc.4673/11, de fecha febrero de 2012, titulado “Una Visión Estratégica de la OEA”, así como su versión revisada contenida en el documento CP/doc.4673/11 rev. 1 presentada en abril de 2013.
A partir de ese momento, los Estados Miembros han venido realizando una ardua labor de reflexión sobre el tema, primero en el Consejo Permanente y luego, a partir del 10 de septiembre de 2013, en el Grupo de Trabajo del Consejo Permanente sobre la Visión Estratégica de la OEA, el cual fue magistralmente presidido por el Embajador Emilio Rabasa, Representante Permanente de México, a quien agradecemos su liderazgo, buena disposición y apoyo a dicha labor.
En el día de hoy, esta sesión extraordinaria de la Asamblea General va a considerar los objetivos y orientaciones de la Visión Estratégica de la Organización, delineados por el Grupo de Trabajo, ciertamente un paso de gran importancia para el avance en este proceso.
El PRESIDENTE PROVISIONAL: Nos corresponde ahora proceder a la elección del Presidente del cuadragésimo séptimo período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la OEA, para lo cual me es grato ofrecer la palabra a las distinguidas delegaciones. Ofrezco la palabra a la Delegación de El Salvador.
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DE EL SALVADOR: Muchas gracias, señor Presidente. Muy buenos días a todos.
Distinguidas delegaciones ante este cuadragésimo séptimo período extraordinario de sesiones de la Asamblea General; señor Secretario General; señor Secretario General Adjunto; distinguidos delegados; amigas y amigos todos:
Con el debido respeto, quisiera proponer al distinguido Embajador de México, don Emilio Rabasa, como Presidente de este período extraordinario de sesiones de la Asamblea General que hoy nos convoca. Como ustedes saben, el Embajador Rabasa ha trabajado arduamente en este proceso en el que lo hemos acompañado en todo momento, estando nosotros seguros de que su labor debe de continuar.
En nombre de la Delegación de El Salvador respetuosamente propongo para la Presidencia de este cuadragésimo séptimo período extraordinario de sesiones de la Asamblea General al distinguido Embajador de México, don Emilio Rabasa.
El PRESIDENTE PROVISIONAL: Muchas gracias. Ofrezco la palabra al señor Embajador de Dominica.
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DE DOMINICA: Thank you very much, Mr. President, and good morning to all!
Mr. President, I take the floor to support the recommendation that Ambassador Rabasa, who has been extensively involved with us in this process, continue to lead us in today’s work. I would have asked that this be done in a way that prevents us from having too much discussion on it, but I notice that two other delegations have asked for the floor. So, I unreservedly recommend that we accept the recommendation that Ambassador Rabasa lead us in this process.
El PRESIDENTE PROVISIONAL: Muchísimas gracias. Ofrezco también la palabra a la Delegación del Perú.
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DEL PERÚ: Muchas gracias, señor Presidente.
Hacemos uso de la palabra para sumarnos también como delegación a la propuesta formulada por el señor Embajador de Dominica. Creo que debería ser el espíritu de esta sesión extraordinaria de la Asamblea General no dilatar más este pronunciamiento y ojalá poder aprobarlo por aclamación así como que el señor Representante de México sea quien pueda presidir nuestras deliberaciones.
El PRESIDENTE PROVISIONAL: Felicitamos al señor Embajador de México por su designación como Presidente de esta Asamblea General Extraordinaria y le deseamos el mejor de los éxitos. Pregunto a la Delegación de Costa Rica si va a referirse al mismo punto a fin de ofrecerle la palabra. Tiene la palabra la Delegación de Costa Rica.
El JEFE DE LA DELEGACIÓN DE COSTA RICA: Buenos días, señor Presidente y señor Secretario General. Sí, efectivamente, era sobre el mismo punto, pero ya el hecho de que se hubiese adoptado por aclamación la designación del señor Embajador de México nos complace sobremanera. Queríamos simplemente reiterar también la posición de apoyo a esta postulación.
El PRESIDENTE PROVISIONAL: Su Excelencia Embajador Emilio Rabasa, permítame expresarle en nombre de todas las delegaciones y en el mío propio las más sinceras felicitaciones por su elección como Presidente de este cuadragésimo séptimo período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos. Al desearle los mejores augurios por una exitosa labor, me complace invitarlo a que ocupe su asiento en la mesa principal. Muchas gracias a todos y muchas gracias a usted, señor Presidente.
[Ocupa la presidencia el Jefe de la Delegación de México.]
El PRESIDENTE: Señoras y señores Jefes de Delegación; señoras y señores Representantes de los Estados Miembros; señor Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza; señor Secretario General Adjunto; señoras y señores Observadores Permanentes ante la OEA; representantes de organismos internacionales y de la sociedad civil; invitados e invitadas especiales; señoras y señores:
Antes de continuar con el siguiente punto de la agenda de hoy, quisiera agradecer a las distintas delegaciones la confianza depositada en mi persona para presidir esta sesión extraordinaria de la Asamblea General, convocada por el Consejo Permanente en cumplimiento del mandato emanado de la resolución AG/RES. 2814 (XLIV-O/14), titulada “Visión Estratégica de la Organización de los Estados Americanos”, la cual fuera aprobada el pasado 4 de junio en Asunción, Paraguay.
Como es de su conocimiento, mediante dicha resolución la Asamblea General encomendó al Consejo Permanente presentar a la consideración de la Asamblea General en sesión extraordinaria, antes del 15 de septiembre de 2014, “Una propuesta de las orientaciones y objetivos estratégicos que deberán sustentar la Visión Estratégica a fin de que se vean reflejados en el programa-presupuesto 2015-2016 de la Organización”.
El PRESIDENTE: Ofrezco la palabra al señor Secretario General, José Miguel Insulza, quien nos dirigirá un mensaje.
Quiero comenzar estas palabras felicitando al Grupo de Trabajo del Consejo Permanente sobre la Visión Estratégica de la OEA, que usted preside, señor Presidente, por el trabajo que ha llevado a cabo. Yo espero sinceramente que ese esfuerzo pueda concluir exitosamente en el día de hoy con una definición clara y precisa de los principios y objetivos que deben orientar las labores de la OEA, a fin de que esta se sitúe a la altura de las responsabilidades que la historia le ha impuesto y que todos nosotros tenemos la obligación de cumplir.
Ha sido nuestra preocupación constante la necesidad de definir una visión estratégica de la Organización acorde con los tiempos actuales y capaz de hacerse cargo de todos los desafíos y condicionantes de la acción multilateral contemporánea en el ámbito hemisférico.
Sin embargo, como lo he manifestado ante el Consejo Permanente varias veces, no creo que la necesidad de esa visión estratégica sea motivada por alguna crisis o por pérdida de rumbo de esta Organización. Al contrario, si la OEA sigue existiendo y si, a pesar de aquellas voces que proclaman a cada rato su obsolescencia, sigue siendo el referente internacional principal del debate político y la cooperación entre todos los países de América, es precisamente porque ha sabido adaptarse a los cambios enormes que esta región ha vivido.
Los mismos pilares que hoy proclamamos como eje central de la Organización se han ido forjando a lo largo del tiempo para enfrentar desafíos muy concretos para nuestros países.
Fueron los crímenes de las dictaduras que proliferaron en nuestra región hace unas décadas los que hicieron imperiosa la instalación de una Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la firma posterior de la Convención e instalación de la Corte. Fueron la evidencia de que nuestro hemisferio no tenía los grandes desafíos de seguridad externa común que se pretendía enfrentar y el daño causado por la violencia que provoca la expansión del narcotráfico y otra serie de delitos comunes, en medio de la acción del crimen organizado, los que nos llevaron hace una década a la Declaración sobre Seguridad en las Américas, adoptada en México en 2003 y a la creación de nuestra Secretaría de Seguridad Multidimensional (SSM) algunos años después, durante mi mandato como Secretario General.
El área de desarrollo mismo no existía cuando nació la OEA pero, como producto de nuestra experiencia, se hizo esta indispensable para enfrentar los problemas económicos, sociales y ambientales de este hemisferio, tan rico en recursos como injusto en su distribución.
Fue la lucha denodada de nuestros pueblos por la democracia lo que hizo que esta forma de organización política, cuyo contenido va mucho más allá de lo electoral para incluir el respeto a los derechos humanos, el pluralismo político, la gestión transparente y el Estado de Derecho, se implantara desde hace tres décadas como el principal motivo de unidad de nuestra Organización. Lo que antes era una aspiración retórica de algunos documentos se convirtió, hace ya trece años, en un derecho de todos los pueblos de América, como reza nuestra Carta Democrática Interamericana.
Es necesario, entonces, proyectar hacia el futuro nuestra historia de más de un siglo de convivencia pacífica y de esfuerzos colectivos por impulsar el desarrollo económico de los pueblos de las Américas.
El tema que hoy enfrentamos no es primariamente financiero ni organizacional, aunque esos aspectos también estén íntimamente ligados al cumplimiento de nuestros objetivos. Pero para poder resolver esos asuntos, hay que previamente definir las cuestiones sustantivas que le dan sentido y proyección al pacto centenario que nos une. Fue por eso que propuse abordar, como lo pidieron numerosos miembros del Consejo, como un requerimiento para reorganizar y priorizar los muchísimos mandatos que se han ido acumulando en todos estos años, una discusión sobre los principios fundamentales y las tareas que constituyen la esencia de la Organización de los Estados Americanos de cara al siglo XXI.
Por ese motivo en dos oportunidades me dirigí al Consejo Permanente con este propósito, teniendo lugar la primera de ellas en diciembre de 2011, cuando fue discutido, algunos meses después, el documento “Una Visión Estratégica de la OEA”. Luego, en abril de 2013, presenté un segundo documento titulado precisamente “Una Visión Estratégica de la OEA – Segunda Entrega”, en el que busqué profundizar los conceptos y proposiciones que había adelantado en la primera versión.
En esos textos fui franco en señalar que pretendía presentar una propuesta de naturaleza política y que buscaba retomar aquello que es fundamental para nuestra Organización, fijando nuestra atención y quehacer en los cuatro pilares en torno a los cuales –es mi convicción– debemos concentrar nuestra actividad política y de cooperación: fortalecimiento de la democracia, promoción y protección de los derechos humanos, impulso al desarrollo integral y fomento de la seguridad multidimensional.
Al presentar la segunda entrega de la Visión Estratégica ante el Consejo, señalé que la situación de cambio que vivíamos hacía necesario contar con una Organización inclusiva de países soberanos, diversos y legitimados por la democracia, que actuaran sobre una misma agenda hemisférica en plena igualdad. Esa es, a mi juicio, la definición de la OEA del siglo XXI.
Pero no construimos de cero. Nuestra Visión Estratégica debe fundarse en lo construido todos estos años. Por eso, y me alegro de comprobarlo ahora, el objeto de este ejercicio no ha sido inventar una nueva OEA dentro de un laboratorio sino sincerar las relaciones entre nuestros objetivos estratégicos y aquellos valores que compartimos como organización política hemisférica y la forma de organizar, financiar y controlar nuestras actividades.
Junto con esta orientación general, debo advertir nuevamente sobre la necesidad de que los lineamientos políticos, una vez identificados en conjunto por los Estados Miembros y la Secretaría General, sean los que informen la toma de decisiones financieras y no al revés.
Los pilares esenciales en que se funda la Organización de los Estados Americanos son los que se definen adecuadamente en la resolución de la Asamblea General de Asunción y se desarrollan más en el proyecto de resolución que está ante esta sesión extraordinaria de la Asamblea General. Esos pilares se sustentan en dos bases, en dos riquezas fundamentales que constituyen la verdadera fuerza de la OEA, a saber, el diálogo y el derecho.
Nunca debemos perder de vista que nuestra misión fundamental es servir de foro político y que los Estados de nuestro continente deben tener siempre aquí un lugar para un diálogo constructivo, democrático e igualitario, en el que puedan exponer sus coincidencias y diferencias y organizar ese actuar colectivo. En las condiciones actuales del Hemisferio, el diálogo entre iguales es condición esencial.
Para ese propósito fue creada la OEA y en función de él hemos logrado construir la unión de Estados más antigua y prolongada entre todas las formas contemporáneas de asociación política regional. Esa unión no se logra –como se ha pretendido en algunas épocas– mediante una unanimidad ideológica o de criterios políticos dentro de nuestros Estados. Se ha logrado porque las diferencias ideológicas y políticas entre ellos han encontrado en la Organización de los Estados Americanos el espacio necesario para ser debatidas y el marco jurídico institucional que ha permitido su superación en términos pacíficos y de mutua solidaridad y cooperación.
En estos años nuestra capacidad de ofrecer ese foro político se ha acentuado y su Consejo Permanente y su Asamblea General se han convertido en el espacio en que los países de la región pueden abordar y solucionar sus diferencias y conflictos.
La diversidad de corrientes ideológicas y políticas que hoy día caracterizan a nuestra América se ha manifestado en la OEA y ello, lejos de debilitarla o dividirla, la ha fortalecido. El foro político que la OEA proporciona a todos los Estados del Hemisferio alcanza hoy a prácticamente la totalidad de las áreas principales de interés hemisférico de nuestros Estados. Cuando hay un problema que ventilar, todos vienen a este foro a decir su verdad y a contrastarla con la de los demás.
Y aquí también, en nuestros cada vez concurridos foros de la sociedad civil, todas las organizaciones sociales de la región pueden decir lo que piensan y hablar de sus problemas. No hay otra organización internacional en el Hemisferio (pocas en el mundo) que ofrezca este espacio de manera tan amplia e indiscriminada.
Nuestra segunda riqueza es el derecho. La OEA es la depositaria, la titular de todo el derecho de las Américas. Ningún acuerdo que se logre a nivel hemisférico deja de tener aquí un referente. Todas las instituciones hemisféricas se crean por acuerdo de la OEA y cada uno de los pilares a los cuales nos estamos refiriendo en esta sesión extraordinaria de la Asamblea General y nos referimos en la sesión ordinaria de la Asamblea, tiene su fundamento operativo en alguna convención o acuerdo dentro de la Asamblea de la Organización de los Estados Americanos.
Cuando hablamos de los principios de la Organización no podemos olvidar la Carta de la OEA, que poco la leemos a veces. Ahí están todos los principios en que se ha fundado –o debería haberse fundado– nuestra unidad: la igualdad jurídica de los Estados, la autodeterminación, la no intervención, la solución pacífica de las controversias, además de los fundamentos de nuestra acción en materia de democracia, desarrollo y derechos humanos.
Pero, además, cada pilar tiene su preferente fundamental. Nuestra acción política tiene:
En la resolución de conflictos, el Pacto de Bogotá sobre solución pacífica de controversias;
En la promoción y defensa de la democracia, la Carta Democrática Interamericana;
En la defensa de los derechos humanos, la Convención Americana de Derechos Humanos;
En el desarrollo integral, la Carta Social de las Américas y el Protocolo de San Salvador;
En seguridad multidimensional, la ya mencionada Declaración sobre Seguridad en las Américas, adoptada en México en 2003.
Nuestra acción política tiene, además, un conjunto de otros tratados y acuerdos como la Convención Interamericana contra la Corrupción, la Convención sobre la Desaparición Forzada de Personas, las tres convenciones sobre discriminación y la Convención de Belém do Pará, para nombrar solo algunas.
Tenemos, entonces, los instrumentos necesarios para hacer realidad nuestra visión, sin necesidad de dictar nuevas normas para ello, en la medida en que todos las aceptemos, estemos dispuestos a regirnos por ellas y adoptemos las decisiones políticas que corresponden.

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