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Timestamp: 2017-10-20 07:15:36+00:00

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POR LOS DERECHOS DE LOS PADRES A SUS HIJOS: LA DOBLE VICTIMIZACIÓN Y EL SINDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL COMO VIOLENCIA FAMILIAR
LA DOBLE VICTIMIZACIÓN Y EL SINDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL COMO VIOLENCIA FAMILIAR
LA DOBLE VICTIMIZACIÓN Y EL SINDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL COMO VIOLENCIA FAMILIAR [1]
El trabajo procura observar los efectos de las leyes de protección de menores en el Perú, a raíz de las últimas modificaciones a la Ley, las cuales han flexibilizado las normas tuitivas de derecho, provocando un efecto indeseado que incrementa la violencia familiar.
Victimización; Síndrome de Alienación Parental; Violencia Familiar; Ley del Deudor Alimentario
Estos momentos críticos, se producen en etapas del devenir familiar, en las cuales se afronta un momento de evolución (o involución) que implican cambios tantos en la perspectiva individual de un miembro de la familia como de todo el conjunto familiar. Los momentos de indefinición, contradicciones de voluntades e intereses, producen una redefinición de las expectativas individuales y colectivas.[3]
ii. LA LEGISLACIÓN FAMILIAR.
2.1. Analizando de forma detenida el Código de los Niños y adolescentes, respecto de los sujetos primarios que calificamos dentro de una doble victimización, debemos observar dos elementos opuestos, respecto del nivel de tuición.
2.1.1. El Interés Superior del Niño.
2.1.2. La tenencia a favor de la madre hasta los tres años.
2.1.3. Ser escuchado y ser tomado en cuenta.
2.2. La Ley La Ley que crea el Registro de Deudores Alimentarios Morosos (Ley Nº 28970) y sus concordancias, Decreto Supremo Nº 002-2007-JUS (Reglamento) y la Resolución Ministerial Nº 044-2007-JUS, en un análisis objetivo, si bien tiene un origen noble de protección de las mujeres y niños en estado de abandono material y moral frente al progenitor que rehúsa cumplir sus obligaciones forma parte de una tendencia legislativa denominada “populismo legislativo”[4], por cuanto su contenido y regulación no asegura una efectividad social frente al problema del abandono material y moral hacia la familia.
2.3. Ley Nº 28457, Ley que regula el proceso de filiación judicial de paternidad extramatrimonial. Las estadísticas de abandono material, moral y económico de muchos niños ha motivado una serie de acciones legisltativas para paliar estos índices que de por sí justifican la creación de la mencionada ley, sin embargo, la ley presenta dos observaciones que se deben tomar en cuanta:
2.3.1. Los plazos procesales sustituyen el fondo de la causa. Para este procedimiento judicial, la fundamentación de la resolución judicial parecería innecesaria frente a la contundencia de una prueba biológica (la que fuese), por cuanto el derecho a la defensa se flexibiliza para atender a una justificación estadística[5], conforme lo señala el segundo párrafo del artículo 1º de la mencionada ley, señala: “Si el emplazado no formula oposición dentro del plazo de diez días de haber sido notificado válidamente, el mandato se convertirá en declaración judicial de paternidad”,
2.3.2. El legislador lo que hizo en defecto en el primer artículo, en el artículo 5º pecó de exceso “La declaración judicial de filiación podrá ser apelada dentro del plazo de tres días. El Juez de Familia resolverá en un plazo no mayor de diez días”. Si existe una prueba genética que acredita la relación biológica entre el presunto padre con su hijo, no es posible apelar dicha verdad científica.
2.4. El hijo alimentista (artículos 415º y 417º del Código Civil). Esta figura jurídica, bajo el contexto de las leyes Nº 28439, Ley que simplifica las reglas del proceso de alimentos y Nº 28457, Ley que regula el proceso de filiación judicial de paternidad extramatrimonial, debiera ser derogado, por cuanto ya no tendría sentido mantenerla en la legislación familiar y bien pudo la última ley mencionada incluir una Disposición Final[6] de adecuación procesal de los expedientes judiciales de todos los casos en los cuales se hubieran decretado la condición de “hijos alimentistas” para que se proceda a realizar una prueba biológica entre el menor y el presunto padre.
iii. EL CONTEXTO SOCIO ECONÓMICO Y JUDICIAL DE VIOLENCIA IMPLICITA[7]
El Perú se encuentra en un proceso de crecimiento macro económico, a razón de un promedio superior al 7.9% de PBI en los primeros trimestres del año 2007.[8] Del mismo modo, es posible apreciar una evolución de más de 50 puntos en el índice del PBI Per cápita, el cual en 1991 era de (-) 83.5, y para el 2006 era de 134.1, lo cual nos arroja como cifra, el promedio (para el 2007) de US $ 2,536.8[9]. Los índices de inflación son los más bajos en los últimos 50 años, a razón de un promedio inferior al 1% de inflación mensual[10].
Frente a estas estadísticas, podemos observar como cosa curiosa que la capacidad adquisitiva de las familias peruanas, ubicadas en los departamentos más “productivos” y beneficiados por la bonanza macroeconómica, es relativamente baja. Así observamos el promedio de remuneración familiar mensual en nuestro país, poniendo como ejemplos: Lima (S/.1,435), Cajamarca (S/.1,309), Trujillo (S/.1,028), Cusco (S/.1,097), Huancayo (S/.987), Chiclayo (S/.947) y Arequipa (S/.936).[11]
Frente a los costos de la Canasta Básica Familiar (US $ 350.3[12]), observamos que los márgenes sociales (en promedio) constituyen un elemento a tomarse en cuenta, respecto de las políticas de implementación social y económica, complementada con una adecuada legislación protectora de derechos, en particular de los menores respecto de problemas de violencia familiar de todo tipo.
Frente al promedio remunerativo mensual y a la Remuneración Mínima Vital (S/500.00[13]) podemos observar que este no alcanza ni la mitad del costo de la Canasta Básica Familiar y que sólo Lima y Cajamarca superan estas estadísticas. Dos departamentos de veinticuatro más una Provincia Constitucional.
Pero adicional a los problemas institucionales, logísticos, de corrupción y otros, el problema de la impartición de justicia en materia tutelar familiar, responde al hecho de la difusividad de procedimientos de protección de derechos, en particular de aquellos que tienen menos garantías de acceso a la justicia[14].
iv. EL INCREMENTO DE VICTIMIZACIÓN: LOS RESULTADOS INESPERADOS
En términos dogmático jurídicos, tanto la víctima como el proceso de victimización, se encuentran como área de investigación de la victimología, la cual tiene por objeto investigar y mejorar la situación de la víctima en el ámbito de las relaciones de esta, con el sistema legal y tal como señala Tapia Gómez, todavía no existe una delimitación terminológica determinante.[15]
Los procesos por los cuales se produce daño, en forma extendida, puede ser clasificada en dos niveles: victimización primaria y secundaria. En la primera de ellas, existe una relación directa e inmediata entre el sujeto víctima y el hecho que le origina un daño. En la victimización secundaria, se considera que existe una relación con un tercer elemento, que en la mayoría de situaciones son sistemas o instituciones, con las cuales el sujeto víctima se involucra o tiene contacto. [16]
Un Sistema Judicial, ajeno al respeto de los plazos procesales, ajeno a la elaboración de razonamientos jurídicos fundamentados, propenso al “chancado”[17] de resoluciones judiciales, supeditado a la discrecionalidad de los magistrados, auxiliares jurisdiccionales y fiscales y hasta de la misma Policía Nacional, provoca en las víctimas de violencia familiar una situación que agrava su condición de indefensión.
La relación resquebrajada entre los padres, no puede trasladarse a la relación de los padres al menor, el cual debe estar afuera de este proceso de separación o quiebre del vínculo matrimonial o convivencial. [18]
Frente a esta situación, usualmente se pactan visitas familiares del padre/madre respecto del menor, pero limitados a un especio temporal que reduce el contacto y el nivel de vinculación entre el padre/madre con el menor. Lo ideal sería que los problemas de los padres, no influyan siquiera respecto de la tenencia y esta sea compartida entre ambos padres, para generar en el menor la debida confianza para su desarrollo psicológico y social.[19] Inclusive los abuelos deberían tener una mayor participación en la educación psicosocial de sus nietos, debiendo la ley y la misma práctica judicial fijar parámetros para garantizar este acceso, modificando necesariamente algunos parámetros obsoletos de la judicatura nacional, que atomizan los problemas de violencia familiar.
Lamentablemente esta consideración idílica, no es aplicable en contextos en los cuales luego de la separación de los padres, estos mantienen una relación de conflicto entre sí y respecto del menor, el cual repercute en los mismos bajo el término psicológico del Síndrome de Alienación Parental[20] (SAP), al nivel de observarse una alta de suicidios en el presente años[21], justamente por la separación de los padres.
v. ¿QUÉ HACER?. PROBABLES SOLUCIONES
Se debe realizar una modificación legislativa, a efectos de obtener una unificación general de procesos en los cuales se involucre un niño o adolescente, en el “Proceso Único” que señala el CNA, a efectos de conceder al cónyuge un procedimiento judicial más inmediato, menos oneroso en términos económicos y menos perjudicial para las doble relación: del padre/madre con el hijo y la de los padres entre sí.
La modificación legislativa, debe igualmente contemplar la Tenencia Compartida. La determinación de conceder a una madre/padre la tenencia en términos temporales frente al otro padre/madre, disminuye la vinculación de este no sólo con quien no ve más seguido, sino también con quien tiene mayor contacto físico. Del mismo modo, provoca que la madre/padre víctima genere en su hijo, el Síndrome de Alienación Parental, lo cual no sólo lo convierte en una doble víctima, sino que además le da mayores motivos para provocar una crisis de personalidad que puede provocar un suicidio infantil.
Suspensión temporal de derechos del padre que provoque el Síndrome de Alienación Parental, por cuanto, sus acciones no constituyen una garantían para que mantenga un derecho en forma desproporcionada frente al otro padre/madre.
[1] A mis mellizas, con la esperanza de volver a verlas y darles un beso, todos los días de mi vida.
[2] Abogado. Docente de la Escuela de Postgrado de la UPAO. Mbermudez@pucp.edu.pe
[3] Fuente: Idarmis Gonzáles Benitez, Las crisis familiares. Revista Cubana de Medicina General Integral, mayo-jun. 2000, vol.16, no.3, p.270-276.
[4] Ver: Gabriel C. Salvia y Adrián Lucardi . El populismo legislativo: Congreso y gasto público en la Argentina 2005-2007. En Web pag de CADAL http://www.cadal.org/documentos/documento_71.pdf
[5] Respecto del alto número de padres (varones) que omiten sus responsabilidades.
[6] Hubiera sido más práctica que las disposiciones complementarias que se encuentran en la Ley Nº 28457
[7] Lamentablemente no podemos utilizar cifras estadísticas del INEI sobre el último censo poblacional en nuestro país (2005), porque estas han sido rechazadas y cuestionadas y sólo se tienen acceso a índices estadísticos de hasta el año 2001, lo cual podría desvirtuar cualquier opinión o comentario sobre el particular y en razón a ello, utilizaremos como fuente, otras muestras estadísticas, incluyendo algunas del mismo INEI que no las ha descartado.
[8] Fuente: INEI, web page. Indicadores económicos – producción. Evolución Mensual del PBI: 2005 - 2007
[9] Fuente: Avance Económico. http://www.avanceeconomico.com/indicadores_economia.htm
[10] En abril de 2007, la Inflación mensual fue de 0.18% Fuente INEI. Inflación Mensual: 2005 - 2007
[11] Fuente: “Si atiendo provincias”. Diario La República. Sección “domingo”. Lima, 13 de mayo 2007
[12] Al tipo de cambio arroja un promedio de S/. 1100.00 Fuente: Avance Económico http://www.avanceeconomico.com/indicadores_economia.htm
[13] de acuerdo a lo establecido por el Decreto Supremo Nº 016-2005
[14] Inclusive el procedimiento “único” del Código del Niño y del Adolescente, no permite acumular procedimientos judiciales cuando existe un proceso de divorcio en trámite.
[15] En efecto, es amplísimo el listado de autores que usan el término “victimizar” sin darle claro contenido a la mencionada palabra. Cfr.: Elias, M.J., & Zins, J. “Bullying, peer harassment, and victimization in the schools:The next generation of prevention”. Journal of Applied School Psychology, Special Issue,Winter 2003/2004. Craig, W. M., & Pepler, D.J. Observations of bullying and victimization in the schoolyard. Canadian Journal of School Psychology, nº 13, 1997. Págs 41-59. Hanish, L. D., & Guerra, N. G. “Children who get victimized at school:What is known? What can be done?” Professional School Counseling, nº 4, 2000, pags. 113-119. Duncan, R. D. Maltreatment by parents and peers:The relationship between child abuse,bully victimization and psychological distress. Child Maltreatment,nº 4, 1999. Págs. 45-55. Ladd, G. W., & Ladd, B. K. “Parenting behaviors and parent-child relationships: Correlates of peer victimization in kindergarten”. Developmental Psychology, 34, 1998, Págs. 1450-1458. Pellegrini, A.D. “Bullying and victimization in middle school: A dominante relations perspective. Educational Psychologist”. nº 37, 2002. Págs. 151-163. Craig, W.M., Henderson, K., & Murphy, J.G. “Prospective teachers' attitudes toward bullying and victimization”. School Psychology International, nº 21, 2000. Págs. 5-21. En España: BERISTAIN, Antonio. El protagonismo de las víctimas de hoy y mañana. Valencia, Tirant lo Blanch, 2005. pag. 47. BUSTOS, Juan. Victimología: presente y futuro, hacia un sistema penal de alternativas. Barcelona, Promociones y Publicaciones Universitarias, S.A. (PPU). 1993. págs. 41, 42, 48. LARRAURI, Elena. En: BUSTOS, Juan/LARRAURI, Elena. Victimología: presente y futuro… (1993), págs. 58, 89. LANDROVE DIAZ, Gerardo. La moderna victimología. Valencia, Tirant lo blanch, 1998. Tiene un capítulo dedicado a la “victimización terrorista” Capitulo VII. (págs, 139 – 157) y usa en otros términos la victimización muy cercano a la victimación. SORIA VERDE, Miguel Ángel. La Víctima: entre la justicia y la delincuencia; aspectos psicológicos, sociales y jurídicos de la victimización. Barcelona: PPU, 1993. RODRIGUEZ CARRILLO, Luis. Victimización policial (Manual: formación continua y ocupacional). Valencia, Edit. CEP, 2005. MARTINEZ DE BRINGAS, Asier. Exclusión y victimización: los fritos de los derechos humanos en la globalización. Bilbao, Alberdania, 2005. VILLANUEVA. L; CLEMENTE, R. A. El menor ante la violencia. Procesos de victimización. Valencia, Universidad Jaume I, Servicios de comunicación y publicacione, 2002. DIEZ RIPOLLES, J. L.; STANGELAND, Per; CEREZO DOMINGUEZ, Ana Isabel; GIRON GONZALES-TORRE, F.J. Delincuentes y víctimas. Valencia, Tirant lo Blanch, 1996; hace referencias a la existencia de “Índices de victimización”. ORTS BERENGUER, Enrique y otros. Menores: victimización, delincuencia y seguridad (Programas formativos de prevención de riesgos) Valencia, Tirant lo Blanch. 2006. HERRERA MORENO, Myriam. “Itinerario ideológico de la victimización sexual de la mujer”. En: Cuadernos de política criminal; 1996, nº 60, p. 745-770. ORTEGA RUÍZ, Rosario. “Agresividad y violencia. El problema de la victimización entre escolares”. En: Revista de educación; 1997, nº 313, p. 7-28. VALENZUELA RATIA, Diego. “Criminalidad y victimización en 1995”. En: Ciencia policial; 1997, nº 39, p. 167-186. DURAN DURAN, Mª Auxiliadora. “La victimización de las mujeres marroquíes en Málaga”. En: Cuadernos de política criminal; 1998, nº 65, p. 467-494. PALMA CHAZARRA, Olga Mª. “Prevención de la delincuencia y victimización social”. En: Cuadernos de política criminal Nº 80, 2003, p. 383-397. MAGRO SERVET, Vicente. “La victimización secundaria de los menores en el proceso penal”. En: La Ley: Revista jurídica española de doctrina, jurisprudencia y bibliografía. Nº 3, 2005, p. 1942-1952. En: Alejandro Tapia Gómez. Crítica de la Victimización. la construcción social de las víctimas. En: Cátedra “Antonio Beristain” de estudios sobre el Terrorismo y sus Víctimas, del Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madrid – España. http://www.catedravt.idhbc.es/atapia.html y www.surandina.org
[16] Gerardo Landrove Díaz. La moderna victimología / Gerardo Landrove Díaz.- Valencia: Tirant lo Blanch, 1998.
[17] El acto de “chancar” una resolución judicial, implica la modificación de las características de la causa a una resolución “tipo”.
[18] Estudios psicológicos determinan que los cónyuges víctimas generan una mayor frustración entre los menores, respecto de las consideraciones que estos tienen de su otro padre/madre
[19] En Catalunya, España, se ha observado una “presión social” desde el 2005, respecto de la necesidad de regular legislativamente la tenencia y custodia de hijos en forma compartida, frente a los procesos de reforma legislativa de los procedimientos de divorcio. Ver: www.gencat.es
[20] Ver: Ignacio Bolaños Cartujo. Tesis doctoral “Estudio descriptivo, del Síndrome de Alienación Paternal en procesos de separación y divorcio. Diseño y aplicación de un programa piloto de mediación familiar”. Barcelona, 2000 http://www.tdx.cesca.es/TESIS_UAB/AVAILABLE/TDX-0613102-130415/ibc1de2.pdf
[21] Se estima que la cifra de autoeliminaciones infantiles en el Perú para el año 2006, será de 60 casos. Fuente: Diario LA República. Lima, 17/12/2006 “Aumenta casos de suicidio infantil por fin de año escolar en diversos lugares del Perú”
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