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Timestamp: 2019-08-21 00:29:08+00:00

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Capítulo 4 - Iglesia de la Ascensión - Sevilla - España (UE)
¡Creer con estilo!
Esta unidad trata sobre la doctrina anglicana. Si bien las doctrinas más importantes del anglicanismo son las mismas que las de otras confesiones cristianas, éste posee algunas debilidades características y un estilo de “aplicar la doctrina” que le da su propio sabor.
¡ENTIENDE CÓMO CREES!
Un edificio con cimientos
Los anglicanos cuentan con diferentes medios para decidir en lo que creen, para definir el contenido de su doctrina:
Las Escrituras — la Biblia se reconoce como la ‘base’ sobre la que debe fundarse toda expresión de fe cristiana.
Los antiguos credos — estos son los cimientos sobre los cuales se debe construir el cristianismo. El culto anglicano consagra los credos, por lo que la gente nunca se puede alejar de ellos.
Las diferentes formas de adoración — Lex orandi, lex credendi16. La vida de adoración de la Iglesia informa sobre asuntos de doctrina. La vida de devoción también contiene verdades importantes.
Las declaraciones doctrinales — los Treinta y Nueve Artículos desempeñan una función clave en este aspecto,
Los textos importantes — esto incluye sermones y libros a los cuales se les ha asignado una función definitiva, pues el consenso en torno a ellos ha aumentado con el tiempo. Un antiguo ejemplo son las Homilías del siglo XVI. Aunque parezca raro, el Cuadrilátero de Lambeth, que se tenía previsto como un documento de trabajo para fines ecuménicos, encaja muy bien aquí. También deberíamos incluir declaraciones sinódicas locales y regionales, las cuales no poseen la fuerza de la ley, pero añaden sabor a las definiciones doctrinales.
El diálogo continuado — las Conferencias de Lambeth y el Consejo Consultivo Anglicano, así como las reuniones entre los líderes de las Provincias Anglicanas (llamados ‘Primados’) constituyen un foro mundial para la discusión de asuntos de doctrina entre los anglicanos. La admisión de niños a la comunión y la ordenación de mujeres dividen categóricamente a la Comunión Anglicana. A veces la consulta continua conduce a acuerdos de doctrina. Por lo menos, ayuda a evitar que el desacuerdo se convierta en enemistad y le permite a la gente vivir sin la necesidad de aclarar todos los asuntos de doctrina.
Los anglicanos además poseen un estilo muy diferente de practicar su doctrina.
Tolerantes — son como el casero de la parábola de Jesús, que sacó de sus tesoros “cosas viejas y cosas nuevas”. No dependen de una sola autoridad para decidir la doctrina, ya sea las Escrituras, la tradición o la razón. Cada anglicano y algunos grupos de anglicanos valoran uno de esos elementos más que los demás. Incluso hay anglicanos que dicen que no es que uno o varios de esos elementos sean menos importantes, sino que sencillamente no tiene validez. Pero en la definición de anglicanismo en general, es imprescindible considerar el panorama completo. Y no dé por sentado que lo que sucede en su congregación, diócesis o provincia es el panorama completo.
Flexibles — los anglicanos tienden a molestarse más cuando la liturgia está cambiando y se está volviendo “menos anglicana’ que cuando las doctrinas parecen estar cambiando. Un énfasis acentuado en el culto significa que el culto es una de las claves de la identidad anglicana y la enculturación del culto es una idea difícil y novedosa para muchos. Pero los anglicanos llevan siglos replanteando la doctrina con mucha flexibilidad de modo que se ajuste a idiomas nuevos, a nuevas maneras de entender el mundo y a nuevos contextos culturales a medida que van surgiendo en cada generación.
Devotos — en el anglicanismo la doctrina constituye una estructura que ayuda a la gente a acercarse más a Dios. Saber sobre Dios es un paso hacia conocer a Dios. La gracia por medio de la fe es lo que salva, no la doctrina correcta. En esto los anglicanos se aferran a la tradición de la iglesia primitiva y al corazón del mensaje de las Reformadores del siglo XVI.
Dinámicos — quizás esto le suene extraño a quienes sólo conocen el anglicanismo occidental del siglo XX, en el que la Iglesia Anglicana se ha estancado en lo mismo desde mucho más de lo que debiera. Pero en realidad, el anglicanismo ha estado cambiando en la mayor parte del mundo durante la mayor parte de su historia. El Evangelio siempre es el mismo. El anglicanismo se ve a sí mismo como una manera de responder a ese Evangelio.
Acogedores — la naturaleza de Dios es acercar la gente a sí mismo y los anglicanos se resisten a excluir a la gente de la Iglesia por motivos de doctrina. Ellos prefieren estar en desacuerdo pero estar en comunión, aunque haya excepciones. Esta cualidad tiende a encauzar su actitud hacia el ecumenismo.
Corporativos — ser fiel al espíritu del anglicanismo requiere invertir en mantenerse unidos y rehusarse a permitir que ciertos individuos de carácter fuerte se salgan con la suya. El anglicanismo no tiene Papa. Ha habido muchos intentos de dividir al anglicanismo a lo largo de los siglos: los no jurantes del siglo XVII, la Iglesia Libre de Inglaterra y la Iglesia de Inglaterra en Sudáfrica en el siglo XIX, algunas de las Iglesias Anglicanas Continuadas del siglo XX. Pero la historia ha demostrado que sólo una expresión de anglicanismo sobrevive como anglicana.
Desde su propio punto de vista, resuma lo que usted cree que son los elementos clave de la doctrina anglicana. Si es anglicano, piense en las enseñanzas de su propia iglesia. De lo contrario, piense en las anglicanos que conoce o sobre los que haya leído. Tenga la lista a la mano mientras estudia la unidad 4 y haga comparaciones. Al final, revise su lista para determinar la precisión de sus impresiones.
Examine su patrimonio
Existe el peligro de definir el anglicanismo doctrinalmente en base a lo que lo diferencia. De hecho, las doctrinas más importantes en el anglicanismo son las que tiene en común con los cristianos universalmente. Cuando las tomamos en serio, entonces podremos examinar los distintivos anglicanos.
EI Credo Niceno es uno de los instrumentos más útiles para definir las características de la doctrina común entre anglicanos y los demás. Lea el texto a continuación y anote lo que piense que son las doctrinas fundamentales. El texto proviene del Libro de Liturgias Alternativas; la versión del Libro de Oración Común se encuentra en el oficio de la Santa Comunión del LOC. AI emplear el Credo para este fin, nos atenemos al segundo de los cuatro elementos del Cuadrilátero de Lambeth.
Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador de cielo y tierra, de todo lo visible e invisible. Creemos en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros y por nuestra salvación bajó del cielo; por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre. Por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato: padeció y fue sepultado. Resucitó al tercer día, según las Escrituras, subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre. De nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos y su reino no tendrá fin. Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo. Que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria y que habló por los profetas. Creemos en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Reconocemos un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
El patrimonio de la Reforma
La historia vincula el anglicanismo con los primeros cristianos. Pero como la historia de la iglesia se divide en cristianismo oriental y occidental, la iglesia inglesa inevitablemente adoptó las características de la corriente occidental. A esa corriente occidental ahora se la conoce como la Iglesia Católica y a la corriente oriental se la conoce como la Iglesia Ortodoxa.
Si bien los anglicanos cristianos católicos heredaron las expresiones occidentales del patrimonio cristiano común, existen algunas diferencias importantes entre los credos católico y ortodoxo. En particular, el Credo.
Niceno dice que el Espíritu Santo “procede del Padre y del Hijo’, mientras que los cristianos de la corriente oriental solamente dicen “del Padre’. Este es el debate Filioque (del latín que significa “y del Hijo”) que fue la causa inmediata de la división entre el Oriente y el Occidente.
Durante la Reforma, bajo el reinado de Eduardo VI, desde 1547 hasta 1553, la Iglesia de Inglaterra reconoció que se habían trastornado algunas características de su doctrina y buscaba restaurarlas a su anterior sencillez cristiana.
Hay un lema latino que ilustra otra característica clave del anglicanismo: Ecclesia semper reformanda. “La iglesia siempre necesita reformas”. Esto es, nuevamente, la naturaleza dinámica del anglicanismo.
En el anglicanismo, la Iglesia no es infalible. Los líderes de la Iglesia no son infalibles. La Iglesia es de Dios, pero debe autoexaminarse con regularidad para asegurar que su vida, culto y conducta coinciden con la misión de Dios. Esto se puede ver ilustrado en los Artículos 19, 20, 21 y 26.
Esta autoevaluación es lo que ocurrió en el siglo XVI, con lo que el anglicanismo se convirtió en católico y reformado. Esto le ha ocurrido otras veces al anglicanismo y le ocurrirá nuevamente. Quizás sea que el gran debate sobre la enculturación producirá un nuevo entendimiento universal de lo que es la identidad anglicana y los historiadores futuros lo considerarán como una Reforma moderna.
A veces han descrito a los anglicanos como “los creyentes que tienen un Libro de Oración católico y un conjunto de Artículos protestantes”. Su Vida de culto posee un arraigado sentido de continuidad con la tradición ‘católica’ cristiana general. Los 39 Artículos, el Ordinal y las Homilías compuestas por Cranmer y otros construyen un tipo especial de iglesia ‘Reformada’ sobre el cimiento católico.
ALGUNOS DE LOS 39 ARTÍCULOS
XIX De la Iglesia
La Iglesia visible de Cristo es una Congregación de hombres fieles, en donde se predica la pura Palabra de Dios, y se administran debidamente los sacramentos conforme a la institución de Cristo, en todas las cosas que por necesidad se requieren para los mismos. Como la Iglesia de Jerusalén de Alejandría y de Antioquia han errado, así también ha errado la Iglesia de Roma, no sólo en cuanto a la vida y la forma de ceremonias, sino también en asuntos de fe.
XX De la Autoridad de la Iglesia
La Iglesia tiene poder para decretar ritos o ceremonias y autoridad en las controversias de fe. Sin embargo, no es lícito que la Iglesia ordene cosa alguna contraria a la Palabra Divina escrita, ni puede exponer una parte de las Escrituras de modo que contradiga a otra. Por ello, aunque la Iglesia sea testigo y custodio de los Libros Sagrados, así como no debe decretar nada en contra de ellos, así tampoco no debe obligar a creer cosa alguna que no se halle en ellos, como requisito para la salvación.
XXI De la Autoridad de las Concilios Generales
No deben convocarse Concilios Generales sin mandamiento y voluntad de los príncipes. Y al estar reunidos (ya que son una asamblea de hombres, en la que no todos son gobernados por el Espíritu y la Palabra de Dios), pueden errar y a veces han errado, aun en las cosas que son de Dios. Por lo tanto, aquellas cosas ordenadas por ellos como necesarias para la salvación no tienen fuerza ni autoridad, salvo que se pueda afirmar que son tomadas de las Sagradas Escrituras.
XXVI De que la indignidad de los ministros no impide la eficacia de los sacramentos
Aunque en la Iglesia visible los malvados están siempre mezclados con los buenos, y algunas veces los malos obtienen autoridad superior en el Ministerio de la Palabra y de los Sacramentos, no obstante, como no lo hacen en su propio nombre, sino en el de Cristo, y ministran por medio de su comisión y autoridad; y podemos aprovecharnos de su ministerio, oyendo la Palabra de Dios y recibiendo los sacramentos. El efecto de la institución de Cristo no es eliminado por su iniquidad, ni es disminuida la gracia de los dones divinos se disminuye con
respecto a los que por fe reciben debidamente los sacramentos que se les ministran; los cuales son eficaces, debido a la institución y promesa de Cristo, aunque sean ministrados por hombres malvados. Pertenece, sin embargo, a la disciplina de la Iglesia el que se averigüe sobre los ministros indignos, y que sean acusados por los que tengan conocimiento de sus ofensas; y que, finalmente, hallados culpables, sean depuestos por sentencia justa.
El legado común
De manera que los anglicanos se inspiran en los credos primitivos de la Iglesia Cristiana (en común con todas las iglesias cristianas, aunque en su forma ‘occidental’) y del legado doctrinal de la Reforma (en común con todas las iglesias protestantes, aunque con su propio sabor anglicano particular).
Los indicadores del credo
Esto es lo que se cosechó del Credo Niceno. Sería bueno que lo comparara con sus propias observaciones.
Los anglicanos creen en el Dios Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Si bien el anglicanismo tiene teólogos que no creen en la Trinidad de Dios, es admirable cuán tolerante se es al respecto. Pero eso no se debe interpretar como si significara que el unitarianismo tiene el mismo valor en el anglicanismo que el trinitarianismo.
Los anglicanos creen en la naturaleza divina y en la naturaleza humana histórica de Jesús. Junto con teólogos de muchas tradiciones, los anglicanos han debatido durante siglos sobre las implicaciones filosóficas y teológicas de esto. Pero siempre que se ha puesto en duda o comprometido la divinidad esencial de la verdadera humanidad de Jesús, la Iglesia Anglicana ha sido clara: así no es como interpretan las Escrituras. Aunque a veces entre sus fieles hay quienes tienen unas perspectivas muy excéntricas, no por ser miembros se le conceden a sus escritos o sermones la misma condición.
Los anglicanos creen en un Dios que se preocupa por nosotros y por todo el mundo y quien actuó hacia nosotros por nuestra salvación. La mecánica de la salvación siempre ha sido flexible y variadamente interpretada por los anglicanos con la convicción de que la labor de Dios en Cristo no se puede limitar a una interpretación de la expiación. Los mismos Padres de la Iglesia primitiva consideraron la obra de Cristo de cuatro maneras diferenciadas: por medio de su ejemplo, por medio de su victoria, por medio de su sacrificio y por medio de su divina iluminación. EI anglicanismo en general no se siente feliz de suscribirse a una teoría de la expiación que excluya a los demás.
Los anglicanos creen en la Iglesia visible como el lugar (pero no el único lugar) donde se determina la misión de Dios para el mundo. Es una Iglesia singular, universal, que se remonta a Jesús y sus apóstoles. Y es una Iglesia santa, cuyos ‘santos’ (lo cual significa todos sus miembros) también son llamados a ser santos, en comunión mutua con sus hermanos.
Los indicadores de los artículos
Nuevamente, aquí explico lo que se ha cosechado de los 39 Artículos, para que lo compare con sus notas.
La relación entre gracia y obra. Como herederos de la Reforma, los anglicanos tradicionales evitan los extremos doctrinales que subrayan que Dios hace todo por la salvación y que los humanos son pasivos por un lado o por otro lado, que tenemos que ganarnos nuestra propia salvación. Primero es la gracia, pero “la fe puede ser tan evidentemente conocida como el árbol que la propia fruta distingue”. Probablemente ha analizado las cuestiones de predestinación y elección, y el debate sobre la pecaminosidad de los seres humanos. Se ubican dentro de un debate particular en el tiempo, pero nos recuerdan respectivamente de la soberanía y realeza de Dios y de lo pecaminosos que somos. La cuestión del grado es debatible y la mayoría de los anglicanos han superado la discusión.
La Iglesia es sagrada y humana. Este fue un recordatorio oportuno a la generación del siglo XVI (y lo es hoy para nosotros) de que la Iglesia es de Dios, que es visible y que es un organismo y una organización incompleta y desordenada.
Hay dos Sacramentos instituidos por Cristo. El Credo Niceno menciona el Bautismo, lo cual no es sorprendente ya que los Credos originalmente fueran textos bautismales. Pero ni en el Credo Niceno ni en el Credo de los Apóstoles se menciona la Eucaristía. El Artículo 25 trata sobre ella, y también se ha convertido en uno de las cuatro elementos del cuadrilátero de Lambeth.
El orden del ministerio tiene tres aspectos. Como doctrina, es la clave para mucho de lo que nos distingue de muchas otras tradiciones Protestantes. Eso lo trataremos con detalle en la unidad 5. Tiene que ver con el cuarto elemento del Cuadrilátero de Lambeth.
Las tradiciones son buenas, pero están subordinadas a las Escrituras. El ‘edificio’ anglicano no vale nada a menos que se encuentre fundamentado en las Escrituras. El artículo 34 es una buena ilustración de esto.
La política es parte de la tarea cristiana. Esto se insinúa en los Artículos 38 y 39 y puede pasarse desapercibido con facilidad. A lo largo de los siglos ha habido muchos intentos por parte de los cristianos de dejar el mundo y encontrar el cielo en algún otro lugar. Pero la doctrina de la encarnación significa que Dios se preocupa por el mundo entero. Gran parte de lo que atañe al anglicano en cualquier época son los problemas sociales, económicos y políticos del día. Los anglicanos consideran que viven su vocación en todas las arenas de la vida del mundo.
+ DE LOS 39 ARTÍCULOS
XXV De los sacramentos
Los Sacramentos instituidos por Cristo, no solamente son señales o pruebas de la profesión de los cristianos, sino más bien testimonios ciertos y signos eficaces de la gracia y buena voluntad de Dios hacia nosotros por los cuales él obra invisiblemente en nosotros y no solo aviva, sino también fortalece y confirma nuestra fe en él. Dos son los Sacramentos ordenados por nuestro Señor Jesucristo en el Evangelio, a saber, el Bautismo y la Cena del Señor. Aquellos cinco, comúnmente llamados sacramentos, es decir, la Confirmación, la Penitencia, las Órdenes, el Matrimonio, y la Extrema Unción, no deben contarse como sacramentos del Evangelio, habiendo emanado, en parte, de una imitación corrompida de los apóstoles, y en parte son estados de la vida permitidos en las Escrituras; pero no tienen igual naturaleza de sacramentos, como lo tienen el Bautismo y la Cena del Señor, porque carecen de algún signo visible o ceremonia ordenada por Dios.
Los sacramentos no fueron instituidos por Cristo para ser contemplados o llevados en procesión, sino para que hagamos debido uso de ellos; y sólo en aquéllos que los reciben dignamente producen un efecto u operación saludable, pero los que indignamente los reciben, adquieren condenación para sí mismos, como dice San Pablo.
XXXIV De las tradiciones de la Iglesia
No es necesario que las tradiciones y ceremonias sean en todo lugar las mismas o totalmente parecidas, porque en todos los tiempos han sido distintas y pueden cambiarse según la diversidad de los países, los tiempos y las costumbres, con tal que en ellas nada se ordene contrario a la Palabra de Dios. Cualquiera que, por su propio juicio, voluntaria e intencionalmente quebrante abiertamente las tradiciones y ceremonias de la Iglesia, cuando éstas no rehúsen la Palabra de Dios y estén ordenadas y aprobadas por la autoridad común, debe ser públicamente reprendido (para que teman otros de hacer lo mismo), como quien ofende contra el orden común de la Iglesia, perjudica la autoridad del magistrado, y como quien vulnera la conciencia de los hermanos débiles.
Toda Iglesia particular o nacional tiene la facultad para ordenar, cambiar y abolir las ceremonias o ritos eclesiásticos ordenados por la autoridad del hombre, con tal que todo se haga para su edificación.
XXXVIII Que los bienes de los cristianos no son comunes
Las riquezas y los bienes de los cristianos no son comunes en cuanto al derecho, título y posesión, como falsamente se jactan ciertos anabaptistas. No obstante, todos deben dar liberalmente de lo que poseen a las pobres, según sus posibilidades.
XXXIX Del juramento del cristiano
Así como confesamos que a los cristianos les está prohibido por nuestro Señor Jesucristo y su apóstol Santiago, el juramento vano y temerario, también juzgamos que la religión cristiana de ningún modo prohíbe que juren cuando lo exige el magistrado en causa de fe y caridad, con tal que se haga según la doctrina del profeta, en justicia, en juicio y en verdad.
Decidir la doctrina hoy
En cada época el anglicanismo ha tenido que tratar con ciertos asuntos de doctrina y ética que han sido controversiales. Como resultado, ha ocupado más tiempo en esos asuntos particulares y quizás por ello las generaciones posteriores sientan que ese énfasis está desmedido.
En el siglo XVI, se redactaron los 39 Artículos en respuesta contra el catolicismo romano y los recién formados anabaptistas. Posiblemente cuando leyó las 39 Artículos haya sentido que en algunos aspectos de la doctrina se ponía un énfasis desmedido como en: el pecado, la cuestión de las buenas obras o la doctrina de la Eucaristía.
Esos eran asuntos que los anglicanos de esa época consideraban necesario tratar. No significa forzosamente que lo que querían era expresar que esas cosas eran consideradas como lo más importante del cristianismo o del anglicanismo.
Ya casi no existen anglicanos hoy en día que sepan de la existencia de las Homilías. Nos preguntamos… ¿hasta qué punto pueden ser efectivas como uno de los elementos de definición doctrinal? Eso nos lleva al meollo del problema anglicano. Muchos anglicanos no son reflexivos o estudiosos, por lo que dependen mucho de la Iglesia o de hermanos y hermanas anglicanos con más conocimientos para que los guíen, para que conscientemente les tomen de la mano y les puedan transmitir la tradición.
Si bien los obispos anglicanos son formalmente los guardianes de la doctrina de la Iglesia, en el mundo moderno esa tarea ya no se puede limitar al clero. El mundo es demasiado complejo para eso. Los anglicanos laicos deben tener la capacidad de explicar y aclarar la visión anglicana en la maraña de la vida moderna.
Mientras más se estudien los documentos históricos de la fe cristiana, los textos contemporáneos (bien sean litúrgicos, educativos o controversiales) y los debates actuales en el corazón de la Comunión Anglicana, más saldrá fortalecida la identidad anglicana de hoy.
Las Credos Católicos, enraizados en el suelo de las Escrituras, forman los cimientos del anglicanismo. La Reforma construyó sobre ese patrimonio común los primeros dos ‘pisos’ del anglicanismo (consulte el diagrama de la página 49). Ya no hay mucha gente viviendo en esos pisos bajos —sólo los anglicanos que consideran a la Iglesia como un “museo activo” que desean conservar para la posteridad. El futuro del anglicanismo está adquiriendo forma en el piso de arriba.
Las primeras partes de este ‘piso’ se remontan bastante en la antigüedad. Entre las obras anglicanas que han aportado al anglicanismo que conocemos hoy, se cuentan el Libro de los Mártires de Foxe, Política eclesiástica de Hooker y algunos himnos inmortales. Pero hay dos fuentes, una antigua y la otra moderna, que se merecen un estudio más detallado. Y el proceso sinódico es la tercera influencia en el debate sobre doctrina.
¿HA LEÍDO UNA HOMILÍA?
Si tiene la fortuna de poseer un ejemplar de las Homilías, lea la del Arzobispo Cranmer titulada A Sermon of the Salvation af Mankind by only Christ our Saviour from Sin and Death Everlasting. De lo contrario, consulte el apéndice (página 122) y lea las secciones de ese sermón que allí se encuentran reproducidas. Luego sugiera de qué manera esta Homilía subraya algunas de las doctrinas que son importantes para los anglicanos.
Las Homilías se redactaron en el siglo XVI como un intento de que la Iglesia de Inglaterra mejorara su enseñanza. La calidad de la educación de los predicadores de ese tiempo, en su mayoría clérigos, dejaba mucho que desear. Y a veces a los predicadores les interesaba más usar el púlpito para el debate público que para presentar el Evangelio. Esto era un problema tan grande al comienzo del reinado de Elizabeth I que por un tiempo prohibió toda forma de predicar, exigiendo que todos utilizaran las Homilías ya publicadas.
Conferencias de Lambeth
Cada Conferencia de Lambeth le ha facilitado a la Comunión Anglicana una serie de textos —informes y resoluciones— que tratan los asuntos de doctrina, ética, liturgia y misión de interés actual. Esos pronunciamientos son de naturaleza informativa, ya que no pueden tener carácter obligatorio en ninguna provincia. Pero los anglicanos aceptan que esos pronunciamientos son de gran autoridad moral para ellos. Eso se debe en parte a que (tienden a) tomar en serio a sus obispos. También se debe a que en el contexto de la política democrática moderna, los anglicanos aceptan que las decisiones importantes sobre la fe y vida de la iglesia las debe tomar un organismo representativo.
La Década del Evangelismo ha tenido un impacto, si bien importante pero desigual, sobre las iglesias anglicanas. Una resolución de la Conferencia de Lambeth de 1988 lanzó esa década y demuestra de qué manera un texto anglicano semiformal puede alterar el carácter de la Comunión Anglicana. La reformó, encauzándola nuevamente hacia la Gran Comisión de Cristo.
La resolución no es tan sólo una sugerencia práctica de acción en las Iglesias Anglicanas. Consagra un comentario doctrinal claro sobre la función de la Iglesia en el logro de los propósitos de Dios en el mundo. En Lambeth 1998, los obispos recurrieron a esta resolución, recordándoles a las anglicanos que:
La misión no es una opción para los cristianos; es sencillamente parte de estar en Cristo. Y la misión y el evangelismo no son dos, sino una sola cosa: ser enviado es portar vida que transforma —Buenas
Nuevas. Es estar vivo con la vida de Jesús, que comunica gracia y verdad. Compartir buenas nuevas siempre es la meta y enfoque del camino cristiano con Jesucristo. Posiblemente no muchos en el futuro lean la Resolución de 1988 y la reafirmación de 1998. Por una parte, no cuentan como declaraciones doctrinales, pero han transformado la manera de actuar de la Iglesia. Son “ayudas doctrinales” que han obligado a la Iglesia a considerar con más seriedad la doctrina del evangelismo.
Los textos modernos como éste pueden aportar al fortalecimiento de la definición doctrinal anglicana, en este caso remontándola a una creencia primaria en el evangelismo. Sin esta “doctrina práctica”, ninguna Iglesia puede realmente llamarse una ‘Iglesia”. De manera similar, la Homilía sobre la Salvación unificó a toda una generación de cristianos ingleses del siglo XVI entorno a la creencia en la labor salvadora de Cristo, sin la cual, de manera similar, sería difícil considerar que la Iglesia es realmente una “Iglesia”.
Algunas discusiones de doctrina se limitarán a una diócesis o provincia particular. En algunas provincias africanas durante muchos años han habido discusiones sinódicas sobre el estado de la poligamia entre los recién convertidos, un asunto que por razones obvias no ha surgido en, por poner un ejemplo, en la Provincia de Brasil ni en la Iglesia Anglicana de Japón. Pero tanto en Japón como en partes de África, se han tratado los asuntos del culto de los antepasados y las oraciones por los muertos, pues esos son temas específicos de esas regiones.
Aquí existe algo de tensión entre la Iglesia Anglicana local y la universal. El desafío es que por extensión el problema de una Provincia pase a ser problema de otra Provincia y que se respeten las diferencias de los énfasis.
Donde esto ocurre, las provincias aprenden mutuamente. De manera que aquellas provincias con problemas de justicia para la población aborigen (Canadá, Nueva Zelanda, Australia, Brasil) tienen mucho que enseñarles a los demás acerca de una preocupación por los desfavorecidos.
Algunos asuntos pasarán a las agendas provinciales debido al interés de los medios de comunicación o por sus repercusiones internacionales o ecuménicas, como la ordenación de la mujer al presbiterio. Algunas diócesis o provincias no piensan que su situación cultural particular requiere la discusión ni permite el cambio, independientemente de que existan o no obstáculos teológicos. Cabe citar los casos de las Diócesis de Guyana y Belice en la Provincia de Las Antillas. No obstante, debido a que se trata de una discusión de importancia mundial y el Sínodo Provincial ha debatido el asunto y aprobado la ordenación de la mujer (1995), Belice y Guyana han tenido que tratar el asunto.
En la unidad 2 se trató el triángulo de las Escrituras, la razón y la tradición como cimiento para una buena doctrina, para nuestra manera de pensar. Esta unidad comenzó con un recordatorio de que la manera de adorar es un enfoque fundamental de la doctrina.
Si consideramos con seriedad la doctrina de la iglesia Visible, nuestro entendimiento de la Iglesia (nuestra ‘eclesiología’) es la tercera clave del proceso doctrinal: la manera en que vivimos juntos. Este es el concepto de koinonia, comunión…
La comunión como teología
Los anglicanos creen que la Iglesia es la comunión del pueblo de Dios, como iguales y en mutua compañía. Dentro de esa igualdad hay distinciones de autoridad a fin de facilitar un rumbo claro, una visión conjunta, disciplina y orden. Y esa comunión de la Iglesia existe por el bien del Reino y no simplemente para su propia perpetuación.
El tema teológico de koinonia es un nuevo énfasis en escritos y debates anglicanos. Es recuperar una verdad de lo que significa ser anglicano.
“El Nuevo Testamento utiliza el término Koinonia para describir nuestra comunión con Dios… y nuestra comunión con los demás… El término se ha vuelto tan importante en discusiones recientes como una manera de hablar sobre la Iglesia, su unidad y la función del ministerio, particularmente del episcopado, para conservar y alimentar esta unidad”.
Informe de Lambeth de 1988, página 5
En años recientes, el término koinonia ha adquirido mucha atención en una diversidad de comisiones que tratan con asuntos contenciosos que amenazan dividir la Comunión. La más reciente de éstas es el Informe de Windsor del 2004. Por el momento, no estamos tratando con los problemas que dieron lugar a las comisiones, sino con los principios teológicos subyacentes de koinonia.
Koinonia se traduce como ‘comunión’.
Define a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo como una comunión divina.
También define a Dios como el único que busca comunión con su pueblo.
Define además a la Iglesia como una comunión con el Dios Trino.
“Esta comunión determina teológicamente la relación entre nosotros mismos”.
Informe de la Comisión de Eames, página 16
AMPLIA — CON FRONTERAS
“Contamos con una rica tradición doctrinal de la que, justificadamente, podemos sentirnos orgullosos, si en verdad orgullo es la palabra adecuada. Los anglicanos son parte de la una, verdadera, santa, Iglesia Católica y Apostólica fundada por nuestro Señor. Nos aferramos a los elementos esenciales de esa tradición antigua a la vez que somos suficientemente flexibles para avanzar con los tiempos. Reconociendo que en cada época ciertos problemas aflorarán, respondemos con nuevas presentaciones de las mismas verdades, expresadas en el lenguaje y los símbolos de la época”. “Somos tolerantes, aceptadores y experimentadores, aunque no deseosos del cambio por el cambio. Ni aceptamos cualquiera y todas las cosas, reconociendo que existe un momento cuando es imposible dar vuelta atrás, fuera de lo cual se pierde la identidad cristiana. Pero, más que nada, consideramos que toda doctrina nos debe conducir a una relación más profunda con Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, mediante el cual todos podremos ser transformados de gloria en gloria”.
Una teología en la práctica
Los sacramentos son signos de esta koinonia, el bautismo como el sacramento de la iniciación en la comunión con Dios y el pueblo de Dios; la Eucaristía como el alimento común de unidad, simbolizado por la fracción del pan. La Iglesia tiene el llamado de utilizar esa comunión divina para acercar a todo el mundo a la comunión con Dios. Esta koinonia, como todas las partes de la vida del Reino, aún no se ha completado. La Iglesia vive en tensión, parcialmente unida y parcialmente dividida. Los debates actuales han hecho dos cosas: nos han hecho pensar creativamente que quizás estemos viviendo esta tensión. También nos han hecho preguntarnos si la tensión está llegando a ser de tal magnitud que es imposible mantener la koinonia. A la hora del debate no debemos desviar la mirada del corazón de la koinonia: estamos entregados a orar los unos por los otros, en mutua responsabilidad y cuidado, en un intercambio de recursos y bienes y en una entrega mutua hacia la misión.
La mejor definición de koinonia no es dependencia, sino interdependencia, una palabra que en discusiones recientes ha sido el centro de atención:
“La vida de la Comunión cuenta con el adhesivo de la tensión creativa de la autonomía e interdependencia provincial. Las diferentes provincias han llegado a darse cuenta de que necesitan mutuamente de los recursos materiales, intelectuales y espirituales de las demás a fin de cumplir su tarea de misión. Cada provincia tiene algo diferente que puede ofrecerles a las demás y a su vez las necesita para servir a Cristo adecuadamente en su propio contexto”.
Informe de la Comisión de Eames, página 21
De manera que para los anglicanos, ser la Iglesia significa estar en comunión, en koinonia, aunque de vez en cuando esa comunión está sometida a mucha tensión. Perder este principio es perder algo fundamental de la tradición anglicana. Cambia la base sobre la que se resolvieron y acordaron estos asuntos de doctrina.
Los temas debatidos en el Consejo Consultivo Anglicano desde su primera reunión en 1971 comprenden: la función de los obispos, la ordenación de la mujer, la centralidad de la misión, el significado del matrimonio cristiano, la iniciación cristiana. La agenda subyacente de estos asuntos es que el CCA está preocupado por:
crear una identidad pan—anglicana.
resolver las diferencias entre las provincias y crear confianza donde queden diferencias por
identificar la naturaleza de la autoridad en el anglicanismo.
desafiar a los anglicanos corporativamente a que tengan una visión del futuro.
Por contraste, los objetivos de las sínodos locales giran entorno a:
resolver las diferencias locales y crear confianza donde queden diferencias.
explorar la visión local desde la perspectiva de lo que significa ser anglicano.
crear un papel más activo para la iglesia local honrando la autoridad del obispo tanto como supervisor como custodio de la fe.
Ensayo breve 3: George Fetiza
La crianza cristiana y el ministerio de presbítero en la Iglesia Episcopal Filipina reflejan la riqueza y variedad del anglicanismo. La familia de su padre pertenecía a la Iglesia Independiente Filipina, un grupo que se apartó de la Iglesia Católica Romana hacia finales del siglo XIX tras el nacionalismo antiespañol. Esta Iglesia ahora está en plena comunión con la familia anglicana en todo el mundo. La madre de George fue la primera en su familia que se convirtió de las tradiciones ancestrales de su tribu al cristianismo. Fueron educados por misioneros americanos episcopales y ella y su esposo trabajaron en un Hospital de Misión en Manila. George empezó su Vida en Manila a las dos años de edad, lo bautizaron y a la edad de 12 años, fue confirmado por un obispo americano.
Cuando era joven, George tenía la intención de ser ingeniero. Debido a la muerte prematura de su padre él tuvo que mantener a la familia por lo cual le pidió ayuda a su obispo para pagar la carrera de ingeniería. Dice que eso fue cuando “Dios se apoderó de él’”. El obispo sugirió que se convirtiera en seminarista u ordenando y no obstante su rechazo, al poco tiempo recibió un telegrama que lo felicitaba por haber sido aceptado. Después de seis años de estudio fue ordenado diácono en 1979 y presbítero en 1980.
Luego de servir como ayudante, fue asignado a una iglesia parroquial en un área de Luzón central, donde estaban plantándose iglesias; allí él plantó dos iglesias en la ciudad, siete iglesias de la comunidad y tres misiones organizadas. Al principio estaba solo en su ministerio, pero en poco tiempo se dio cuenta de la imposibilidad de realizar la tarea él mismo y comenzó a movilizar a los laicos, pidiéndoles que:
organizaran clases de Biblia
dirigieran las oraciones nocturnas de 7 días después de los funerales
asistieran a las celebraciones de cumpleaños
Su visión especial es tener grupos de células en cada comunidad, grupos que comparten el amor por Cristo con sus vecinos y los atraen a la comunidad cristiana. El cree que la evangelización comienza a suceder cuando visitamos a los enfermos y oramos por ellos, cuando le lavamos la ropa a nuestro vecino enfermo y cuando vivimos con una fe práctica. Un caso típico es el de un agricultor local con educación primaria que vive el evangelio en su vida cotidiana y dirige una célula. George los nombra después de enseñarles sobre la Biblia, la Iglesia y la misión de Dios.
Ahora, en su puesto como Director de Evangelismo de su diócesis, quiere lograr que los grupos de anglicanos utilicen materiales de aprendizaje a distancia (como éste) mucho más ampliamente en su entrenamiento para la misión y ministerio. Desde su punto de vista, el valor de la Educación Teológica por Extensión es que:
posibilita el uso de recursos provenientes de todo el mundo cristiano.
pueden ser contextualizados según el panorama local.
la iglesia entera puede participar en el programa de entrenamiento.
la iglesia es transformada de una organización jerárquica y clerical a una donde se comparta más como una familia de fe.
George es un hombre callado, de mucha fortaleza, que habla 20 idiomas y dialectos locales y le apasiona llegar a su pueblo con el evangelio en su propio ambiente. También ha participado en la traducción del Libro de Oración Común al filipino. Las cosas que él aprecia en particular de la manera anglicana de ser cristiano son:
su forma serena de acoger a la gente en la iglesia.
su unidad en la diversidad. Él dice que es “flexible, mixta y singular…”
su naturaleza incluyente y acogedora, lo cual significa que hay más de una manera de ser miembro y muchas maneras de expresar la identidad y culto anglicano.
16 La ley de la oración es la ley de la fe

References: Artículo 25
 artículo 34
e contrario
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