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Timestamp: 2020-07-02 21:40:33+00:00

Document:
Sentencia: C-693-2008
La delegación no exonera de responsabilidad al delegante, el cual tiene un deber de orientación, vigilancia y control sobre el delegante
C-693-2008
Jefes o representantes de las entidades estatales
DEMANDA DE INCONSTITUCIONALIDAD CONTRA EL INCISO 2° DEL ARTÍCULO 21 DE LA LEY 1150 DE 2007
“Artículo 21. De la delegación y la desconcentración para contratar. El artículo 12 de la Ley 80 de 1993, tendrá un inciso 2° y un parágrafo del siguiente tenor:
“En ningún caso, los jefes y representantes legales de las entidades estatales quedarán exonerados por virtud de la delegación de sus deberes de control y vigilancia de la actividad precontractual y contractual.
“Parágrafo. Para los efectos de esta ley, se entiende por desconcentración la distribución adecuada del trabajo que realiza el jefe o representante legal de la entidad, sin que ello implique autonomía administrativa en su ejercicio. En consecuencia, contra las actividades cumplidas en virtud de la desconcentración administrativa no procederá ningún recurso”.
¿Puede el Congreso de la República disponer que en ningún caso los jefes o representantes legales de las entidades públicas quedan exonerados de sus deberes de control y vigilancia de la actividad precontractual y contractual en virtud de la delegación, sin vulnerar el artículo 211 de la Constitución Política, el cual establece que la delegación exime de responsabilidad al delegante?
Alcance e interpretación de la expresión “la delegación exime de responsabilidad al delegante, la cual corresponderá exclusivamente al delegatario” prevista en el artículo 211 de la Constitución Política. «(…) a. El artículo 211 de la Constitución no puede ser interpretado el sentido según el cual la delegación exime absolutamente de responsabilidad al delegante. Esta interpretación proviene de una lectura aislada y descontextualizada de dicha disposición superior, que es descartada por la Corte.
b. Tampoco se deriva de su texto que la delegación signifique que delegante responde siempre por las actuaciones del delegatario. Esta interpretación desconoce el principio de responsabilidad subjetiva de los servidores públicos.
d. Además del artículo 211 superior, existen en el texto de la Carta otras normas constitucionales “que imponen deberes de dirección, orientación, seguimiento y control de la actuación administrativa, en general, y del ejercicio de la delegación, en particular”, contenidas especialmente en los artículos 1°, 2°, 6°, 123, 124 y 209 superiores.
e. Una lectura sistemática de estas normas constitucionales, junto con lo prescrito en el artículo 211 de la Carta, lleva a concluir que la delegación implica la permanencia de un vínculo entre el delegante y el delegatario, que se manifiesta en las atribuciones de orientación vigilancia y control que el primero mantiene sobre el segundo. El delegante siempre responde por el dolo o culpa grave en el ejercicio de este tipo de atribuciones. (…)»
La delegación genera vínculo entre delegante y delegatario «(…) Al delegar se establece un vínculo funcional especial y permanente entre delegante y delegatario para el ejercicio de las atribuciones delegadas. Es especial en cuanto surge a partir del acto de delegación, de forma adicional a la relación jerárquica o funcional que exista entre ellos y es permanente en cuanto permanece activo mientras rija el acto de delegación. En virtud de tal vinculación, el delegante conserva y ejerce la facultad para reformar o revocar los actos o resoluciones del delegatario y para revocar el acto de delegación. (…)».
«(…) Así pues, de la jurisprudencia transcrita <> se extraen válidamente las siguientes conclusiones:
a. El artículo 211 de la Constitución no puede ser interpretado el sentido según el cual la delegación exime absolutamente de responsabilidad al delegante. Esta interpretación proviene de una lectura aislada y descontextualizada de dicha disposición superior, que es descartada por la Corte.
e. Una lectura sistemática de estas normas constitucionales, junto con lo prescrito en el artículo 211 de la Carta, lleva a concluir que la delegación implica la permanencia de un vínculo entre el delegante y el delegatario, que se manifiesta en las atribuciones de orientación vigilancia y control que el primero mantiene sobre el segundo. El delegante siempre responde por el dolo o culpa grave en el ejercicio de este tipo de atribuciones.
Al respecto, encuentra que dicha disposición no sólo no desconoce los postulados de dicha norma superior, sino que al contrario los desarrolla plenamente. Ciertamente, como se acaba de ver, la interpretación armónica del artículo 211 de la Carta, junto con otros principios constitucionales recogidos en los artículos 1°, 2°, 6°, 123, 124 y 209 superiores, especialmente con el principio de coordinación de la actividad administrativa contenido en el artículo 209[3].
De otro lado, el principio de responsabilidad subjetiva de los servidores, a que se refiere el artículo 124 de la Carta[5]
Así las cosas, reiterando la jurisprudencia y el precedente sentados en la Sentencia C-372 de 2002, en la parte resolutiva de la presente decisión se declarará la exequibilidad del inciso segundo del artículo 21 de la Ley 1150 de 2007, en el entendido según el cual el delegante sólo responderá del recto ejercicio de sus deberes de control y vigilancia de la actividad precontractual y contractual, cuando haya incurrido en dolo o culpa grave en el ejercicio de dichas funciones.(...)»
[1] “ARTICULO 209. La función administrativa está al servicio de los intereses generales y se desarrolla con fundamento en los principios de igualdad, moralidad, eficacia, economía, celeridad, imparcialidad y publicidad, mediante la descentralización, la delegación y la desconcentración de funciones.
Las autoridades administrativas deben coordinar sus actuaciones para el adecuado cumplimiento de los fines del Estado. La administración pública, en todos sus órdenes, tendrá un control interno que se ejercerá en los términos que señale la ley.”
[2] “C.P. ARTICULO 124. La ley determinará la responsabilidad de los servidores públicos y la manera de hacerla efectiva.”
[3] M.P. Jaime Córdoba Triviño
[4] “C.P. ARTICULO 124. La ley determinará la responsabilidad de los servidores públicos y la manera de hacerla efectiva.”
[5] Sentencia C- 430/2000 M.P. Antonio Barrera Carbonell.
El Congreso de la República sí puede disponer que en ningún caso los jefes o representantes legales de las entidades públicas quedan exonerados de sus deberes de control y vigilancia de la actividad precontractual y contractual en virtud de la delegación, sin vulnerar el artículo 211 de la Constitución Política, el cual establece que la delegación exime de responsabilidad al delegante, debido a que este artículo debe ser interpretado de manera sistemática junto con otras normas constitucionales como los artículos 1°, 2°, 6°, 123, 124 y 209, entendiendo que la delegación genera un vínculo entre el delegante y el delegatario, que se manifiesta en atribuciones de orientación, vigilancia y control y por lo tanto, el delegante siempre responde por dolo o culpa grave en el ejercicio de este tipo de atribuciones.
Declarar EXEQUIBLE el inciso segundo del artículo 21 de la Ley 1150 de 2007, en el entendido según el cual el delegante sólo responderá del recto ejercicio de sus deberes de control y vigilancia de la actividad precontractual y contractual, cuando haya incurrido en dolo o culpa grave en el ejercicio de dichas funciones.
Sentencia C- 430 de 2000.
Artículos 1°, 2°, 6°, 123, 124 y 209 de la Constitución Política.
Artículo 21 de la Ley 1150 de 2007.
Documento: C-693-2008
La delegación no exonera de responsabilidad al delegante, el cual tiene un deber de orientación,..

References: ARTÍCULO 21
 artículo 12
 artículo 211
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 artículo 211
 artículo 211
 artículo 211
 artículo 211
 artículo 209
 artículo 124
 artículo 21
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 artículo 21

Artículo 21