Source: https://es.scribd.com/document/348506721/La-educacion-afectivo-y-sexual-un-derecho-una-prioridad
Timestamp: 2018-08-17 07:48:11+00:00

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Descripción: Dentro del proyecto de Derechos Sexuales y Reproductivos en la Agenda Global y la Agenda de Cataluña que coordinamos junto a Creación Positiva y la APFCIB, hemos realizado la investigación “La educ...
Dentro del proyecto de Derechos Sexuales y Reproductivos en la Agenda Global y la Agenda de Cataluña que coordinamos junto a Creación Positiva y la APFCIB, hemos realizado la investigación “La educación afectiva y sexual: un derecho, una prioridad” que pretende analizar los modelos pedagógicos así como las perspectivas que existen actualmente en torno a la educación en afectividad y sexualidad en los centros educativos públicos de Cataluña. Partiendo de la base de que la educación afectiva y sexual tiene que ser el espacio para entender la sexualidad, la diversidad sexual y de género y fomentar la no-discriminación, las relaciones afectivas en igualdad y muchos otros aspectos, realizamos una radiografía de cómo se imparte esta materia, con tal de poder ser críticas y capaces de incidir positivamente. Dado que hay una falta de estudios al respecto, esperamos que esta investigación ayude a entender el estado de la cuestión en Cataluña. Investigación realizada por: Mar Companys Alet con la colaboración de Mercè Nebot Ventura Barcelona - 2016.
afectiva y sexual:
un derecho,
“Lo erótico ofrece un pozo de fuerza para
la mujer que no teme su revelación”.
Mar Companys Alet con la colaboración de Mercè Nebot Ventura
Creación Positiva, CooperAcció y APFCIB
- Septiembre 2016 - Barcelona
Ilustraciones de portada:
elKaníbal
Esta publicación se realiza dentro del proyecto Derechos Sexuales y Reproductivos
en la Agenda Global y en la Agenda de Barcelona, con el apoyo de:
Más información: agendessexuals.wordpress.com
Agradecemos la voluntad de compartir su tiempo, conocimientos
y experiencias a todas las personas entrevistadas en esta
investigación: David Paricio, director de Sida Studi; Mercè Garcés,
maestra de la Escola Àngel Baixeras (Barcelona); Jordi Baroja,
director del Centro Joven de Anticoncepción y Sexualidad; Anna
Castellón, maestra de la Escola Canigó (Sant Just Desvern); Rosa
Artigal, directora del Institut Escola Costa i Llobera (Barcelona);
Antonia Maria Maura, profesora del Institut Escola Costa i
Llobera; Marta Ribas, coordinadora de ESO del Institut Escola
Turó de Roquetes (Barcelona); Jèssica Obispo, coordinadora de
ESO del Institut Sant Andreu (Barcelona); Maria José Cesena,
jefa del área de Salud del Consorcio de Educación de Barcelona;
Pere Font i Anissa Ouali, expertos en educación afectiva y sexual;
Rosa Aznar, maestra del Instituto Esteve Terradas (Cornellà de
Llobregat); Rosa Bofill, maestra de la Escola Barrufet (Barcelona);
Rosa Sanchis, profesora de catalán y de educación sexual en el
Instituto Isabel de Villena (Valencia); María Honrubia, experta en
educación sexual y diversidad funcional, y vicepresidenta de la
APFCIB; Teo Juvateny, tallerista en educación afectiva y sexual;
Mirta Lojo, experta en educación afectiva y sexual; Olga Juárez,
jefa de salud comunitaria y equipo de enfermeras de la Agencia
de Salud Pública de Barcelona; Sara Melero, Manuel Pulido León,
Marcel Canals Codina y Ainara Iriarte, participantes del grupo
focal sobre la educación sexual en los institutos catalanes.
10	Lista de acrónimos y siglas
11	Presentación
15	I. La educación afectiva y sexual en las agendas internacionales
19	II. Marco teórico: qué implica y qué abarca la educación
23	III. Más que un derecho a cumplir: argumentos a favor de la
29	IV. La educación sexual en los centros educativos de Cataluña
1// El contexto legislativo
2// Análisis de la situación actual
3// Modelos e intervenciones existentes en Cataluña
- Tipología de intervenciones pedagógicas
- Enfoques pedagógicos
45	V. Carencias y defectos de los modelos pedagógicos actuales
49	VI. Propuestas de mejora
53	VII. Un ejemplo a seguir
57	Como conclusión
59	Bibliografía
APFCIB	Asociación de Planificación Familiar de Cataluña y Baleares
ASPB	Agencia de Salud Pública de Barcelona
ASSIR	Atención a la Salud Sexual y Reproductiva
CEDAW	Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer
CIPD	Comisión sobre Población y Desarrollo
CJAS	Centro Joven de Anticoncepción y Sexualidad
CSW	Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer
DSyR	Derechos Sexuales y Reproductivos
IPPF	Federación Internacional de Planificación Familiar
JASP	Jóvenes Adolescentes Sexualmente Preparados
LGBTI	Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales
ODS	Objectivos de Desarrollo Sostenible
ONU	Organización de las Naciones Unidas
ONU SIDA	Organización de las Naciones Unidas por el Sida
SSyR	Salud Sexual y Reproductiva
VIH	Virus de Inmunodeficiencia Humana
Creación Positiva, CooperAcció y la Asociación de Planificación Familiar de
Cataluña y Baleares (APFCIB) hemos elaborado conjuntamente este estudio
sobre la educación afectiva y sexual en Cataluña. El estudio se enmarca
dentro del proyecto Derechos Sexuales y Reproductivos en la Agencia Global
y la Agenda de Cataluña, que pretende crear un espacio de capacitación
común sobre las agendas internacionales relacionadas con los derechos
sexuales y reproductivos (DSyR). Desde el proyecto, se persigue incorporar a
nivel local todo lo que surja de la participación en procesos internacionales
como la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) y la
Comisión sobre Población y Desarrollo (CIPD) de Naciones Unidas, con tal
de trabajar por los objetivos de desarrollo sostenible y, a la vez, sensibilizar y
capacitar a la sociedad civil organizada de Cataluña para poder tener voz en
debates internacionales y decisorios multilaterales.
Este estudio examina desde qué modelos se imparte la educación
afectiva y sexual en Cataluña, partiendo del hecho de que no está presente
en el currículum oficial de una forma concreta y habita en una zona incierta
dependiendo principalmente de la voluntad del profesorado. El estudio
pretende, de esta manera, ilustrar diversas carencias en la garantía de los
DSyR en Cataluña, empezando por el vacío formal que hay de esta materia
en la educación pública en Cataluña y, consecuentemente, la desigualdad en
educación afectiva y sexual que existe. Teniendo en cuenta que la educación
es la herramienta transformadora más potente para comunicarlos y hacerlos
efectivos, esta investigación se adentra en las intervenciones pedagógicas
que existen a lo largo de la escolaridad obligatoria en Cataluña.
Partiendo de la base de que la educación afectiva y sexual tiene que ser
el espacio para entender la sexualidad, la diversidad sexual y de género y
fomentar la no-discriminación, las relaciones afectivas en igualdad y muchos
otros aspectos, realizamos una radiografía de cómo se imparte con tal de
poder ser críticas y capaces de incidir positivamente. Esperamos que esta
investigación ayude a entender el estado de la cuestión en Cataluña, ya que
hay una falta de estudios al respecto.
A nivel internacional, la educación sexual es concebida como fundamental
para conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) marcados por
la ONU y así garantizar los derechos sexuales y reproductivos de todas las
A pesar de estar integrada en las agendas globales (ONU, OMS, UNESCO,
UNFPA), en la mayoría de países es deficiente. La Federación Internacional
de Planificación Familiar (IPPF) define globalmente la actual situación de
la educación sexual como “demasiado poca, demasiado tarde, demasiado
biológica”1.
Para la realización del estudio se ha llevado a cabo una metodología
feminista, asegurando que la investigación preste atención a las relaciones
de poder desiguales, las fronteras de inclusión y exclusión y la situación
de las investigadoras durante todo el proceso. La metodología feminista
tiene en cuenta las normas y roles de género y las estructuras de poder
que se manifiestan entre género, raza, etnia, clase, neocolonialismo y
heteronormatividad, entre otras. Un análisis basado en el género permite
identificar y deconstruir las masculinidades y feminidades aparentemente
1 Todos tienen derecho al conocimiento: educación integral en sexualidad para toda la gente joven. IPPF (2016)
inherentes en prácticas y conceptos en el campo de la sexualidad y
posteriormente ofrecer propuestas alternativas.
Así pues, la conceptualización de la educación afectiva y sexual
en este estudio se hace desde una perspectiva de género y se vincula
estrechamente a los derechos sexuales y reproductivos, como instrumento
de empoderamiento y elemento clave para el desarrollo de una sociedad.
El estudio se construye sobre el argumento de que la educación sexual es
un derecho fundamental de cualquier persona a saber sobre su cuerpo y su
Los principales métodos que se han utilizado para obtener la información
son la revisión y análisis de documentación relevante (informes, currículums,
planes de estudio, estrategias actuales de los diferentes gobiernos, leyes y
medidas de gobierno recientes) y entrevistas semi-estructuradas a personas
implicadas. Concretamente, para elaborar el contexto se han consultado
las leyes y medidas de gobiernos relacionadas con los derechos sexuales y
reproductivos más recientes, estudios globales y locales sobre educación
afectiva y sexual y los derechos sexuales y reproductivos y diversos materiales
pedagógicos. Para analizar las necesidades actuales y capturar los modelos
pedagógicos existentes se ha entrevistado a profesionales del mundo de la
educación, profesorado, formadores/as externos/as, técnicos y técnicas de
instituciones públicas así como personas expertas que trabajan en el campo
de la educación sexual. Por limitaciones de tiempo y espacio, la mayoría de
entrevistas se han realizado en el área de Barcelona. Aun así, se ha procurado
tener una visión general del territorio de Cataluña.
en las agendas
El Examen Operacional exhaustivo de la Conferencia Internacional sobre
la Población y el Desarrollo (CIPD) después de 20142 llegó al consenso
mayoritario de que la inversión en los derechos humanos, las capacidades
y la dignidad de las personas —en múltiples sectores y a lo largo de toda la
vida— constituye la base del desarrollo sostenible. Más concretamente, la
protección y promoción de los derechos humanos se concibe como condición
sine qua non para la mejora del bienestar de las niñas y las mujeres, así como
el requisito para que puedan ejercer sus derechos reproductivos. La CIPD
concluye que la estrecha relación entre la salud sexual y reproductiva y las
dinámicas de población es un factor fundamental a tener en cuenta para el
desarrollo sostenible del planeta.
Así pues, los DSyR y su difusión se sitúan también en el centro de los ODS
establecidos por las Naciones Unidas3. Particularmente, en tres de los ODS, la
educación sexual se presenta como uno de los instrumentos más poderosos
para conseguir una vida saludable y garantizar los derechos humanos:
•	ODS 3: Una vida saludable y bienestar. Se establece que de cara al
2030, se tiene que asegurar el acceso universal a los servicios de salud
sexual y reproductiva, incluida la planificación familiar, información y
2 Comisión sobre la Población y el Desarrollo <http://www.unfpa.org/icpd>
3 Web oficial de los Objetivos de Desarrollo Sostenible [en línea]
educación, así como la integración de la salud reproductiva en las
estrategias y programas nacionales.
•	ODS 4: Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y
promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para
todas y todos. Basándose en el modelo coeducativo, manifiesta la
importancia de educar sin roles estereotipados, ofreciendo una
visión inclusiva, sin prejuicios. Dado que la escuela es una vía de
transmisión del patriarcado, del androcentrismo y del sexismo, este
objetivo propone poner atención en el contenido de los libros, el
lenguaje sexista que se usa o la poca cobertura de la figura y legado
de las mujeres, con tal de acabar con el sesgo de género que existe y
la exclusión de las mujeres en el campo de las ciencias.
•	ODS 5: Igualdad de género. Dentro de este objetivo se incluye el
acceso universal a la salud sexual y reproductiva y de los derechos
reproductivos, como se acordó, de conformidad con el Programa
de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el
Desarrollo y la Plataforma de Acción de Beijing.
En resumen, la ONU recoge en tres ocasiones la importancia de la
educación en afectividad y sexualidad. Por un lado, como parte fundamental
de la salud y el bienestar de la persona, y por el otro, como factor crucial
para conseguir la igualdad de género. Según el organismo supranacional,
todo el mundo ha de poder acceder a una educación sexual de calidad4.
La educación sexual integral permite a los/las jóvenes tomar decisiones
fundamentadas sobre su sexualidad y su salud. De ahí la necesidad de
implementar programas educativos que preparen para la vida con una
perspectiva que ayude a fomentar los derechos humanos, la igualdad de
género y el empoderamiento de la ciudadanía y que faciliten la toma de
decisiones sobre su salud sexual.
Las agendas internacionales no sólo han tomado conciencia de la
importancia de la educación sexual en términos de derecho a la educación,
4 Web oficial de los Objectivos de Desarrollo Sostenible [en línea]
a una vida saludable y en igualdad de género, sino como una cuestión
enmarcada en la educación integral del individuo y de la colectividad, a la
vez que un tema de desarrollo sostenible.
Esta concepción interdisciplinaria se manifiesta en las diversas iniciativas
que se han llevado a cabo en las agencias dedicadas a la salud, la educación y la
igualdad de género. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha elaborado
los criterios que tendrían que seguir los programas de educación sexual de
forma que sean efectivos y garanticen los derechos del alumnado. Por lo
que respecta a la UNESCO —la agencia de la ONU dedicada a la educación,
la ciencia y la cultura— ha abordado la educación sexual como una cuestión
de vital importancia para el desarrollo de los niños y niñas, y ha elaborado
materiales con orientaciones técnicas internacionales con el objetivo de que
los responsables en la toma de decisiones sobre salud y educación tengan
herramientas para afrontar la enseñanza en sexualidad. Al mismo tiempo, la
UNESCO colabora con otras divisiones del organismo supranacional, como
ONU Sida , la OMS, UNFPA y UNICEF, hecho que ilustra la transversalidad que
caracteriza al tema.
En resumen, los ODS de la ONU son un reflejo de las nombrosas áreas
en las que la igualdad de género, la salud y la educación se convierten en
objetivos que conjuntamente ayudan a lograr muchos de los otros objetivos
de salud, desarrollo sostenible y garantía de derechos humanos.
qué implica y qué
El marco conceptual que propone la IPPF establece que la educación sexual
debe ser integral. Esto significa que debe incluir temas clave sobre sexualidad
y prevención del VIH y las ITS, pero no sólo estos aspectos. La educación
sexual va más allá de la prevención de resultados negativos para la salud o el
embarazo no planificado, y concibe la sexualidad como un aspecto positivo
de la vida y una dimensión mucho más amplia, “haciendo pedagogía de las
diversas formas de placer que existen y huyendo de la idea de genitalidad”
remarca María Honrubia, miembra de la junta de APFCIB. La educación
sexual va de la mano de la afectividad. Este componente trata de reforzar
“la importancia de quererse, respetarse y tener en cuenta a las personas
con quienes nos relacionamos” —apunta Honrubia— teniendo en cuenta la
diversidad sexual y de identidad de género, concluye la experta.
La educación afectiva y sexual debe basarse en los principios de los
derechos humanos, y en las leyes que garantizan la dignidad humana, el
trato igualitario y las oportunidades de participación5. Por consiguiente,
debe estar orientada a promover una ciudadanía responsable, habilidades
para el pensamiento crítico y compromiso cívico. El último uniforme de
la IPPF indica que “los programas de educación sexual son una inversión
positiva, ya que empoderan, desarrollan la autoestima, brindan información
sobre derechos y conducen a que las personas disfruten de mejor salud y
5 Todos tienen derecho al conocimiento: educación integral en sexualidad para toda la gente joven. IPPF (2016)
bienestar”6. Así pues, está demostrado que la educación afectiva y sexual
afecta positivamente a la comunidad, porque es una ciudadanía más
saludable e informada de sus derechos.
Desde una perspectiva de derechos humanos y género, la UNFPA propone
una educación sexual integral que se apoye en tres pilares que permitan que
sea sujeto de implementación en cualquier país:
1.	Los valores universales de los DDHH. La educación afectiva y sexual
deviene la herramienta para promover la igualdad entre los géneros
y los derechos humanos, el derecho a la salud y la no-discriminación,
y conforma un instrumento para garantizar los derechos sexuales y
reproductivos de todo el mundo.
2.	Un enfoque integral de género. Los acuerdos internacionales exigen
que la educación integral de la sexualidad promueva la igualdad entre
los géneros, al mismo tiempo que las investigaciones en materia de
educación integral de la sexualidad confirman que ésta es la clave de
su eficacia. Más allá de los planes de estudios, el enfoque de género
suma esfuerzos para eliminar las normas nocivas relativas al género
en el entorno del aprendizaje.
3.	Información exhaustiva y científicamente precisa. El alumnado tiene
el derecho a ser informado para tener una vida sexual saludable pero
también satisfactoria con conocimiento del derecho al placer7.
Aunque la sexualidad de la infancia difiere comparada con la de
las personas adultas en muchos aspectos —como por ejemplo, en su
expresión— un niño o una niña se entiende como un ser sexuado desde el
principio de su vida8. A medida que el niño crece, aparecen dudas, preguntas
y comportamientos como: placer por mostrar partes del propio cuerpo,
6 IPPF (2016), pág. 4
7 Directrices operacionales del UNFPA para la educación integral de la sexualidad: Un enfoque basado en los
derechos humanos y género. UNFPA (2014)
8 Estándares de educación sexual para Europa. OMS (2010)
mirar a los demás, mostrar vergüenza ante las otras personas, etc., a las
cuales se debe responder pedagógicamente, de forma apropiada a la edad,
y transmitir que las cuestiones en torno a la sexualidad son positivas. Hay
que tener presente el desarrollo psicosexual del niño, su desarrollo físico,
emocional, cognitivo y social.
En este sentido, educación en afectividad y sexualidad es mucho más que
cubrir la reproducción y la prevención de riesgos. Ayuda a desarrollar las
sensaciones y la imagen corporal del niño o la niña, a la vez que refuerza la
confianza en sí mismos/as y contribuye al desarrollo para tomar decisiones
de forma libre9.
9 OMS (2010)
MÁs que un derecho a
cumplir: argumentos
Basándonos en varios marcos de actuación así como en las opiniones de las
personas expertas entrevistadas, trazamos los puntos más relevantes por los
cuales proporcionar una educación afectiva y sexual es más que un derecho
a cumplir, es una prioridad para que la sociedad avance hacia la igualdad, la
democracia y la justicia.
Todas las personas desde que nacen son seres sexuados y tienen
la potencialidad de desarrollar su sexualidad de una u otra forma10. La
educación sexual ayuda a preparar a las criaturas para la vida en general
y especialmente para construir y mantener relaciones satisfactorias que
contribuyan a desarrolar de forma positiva la personalidad y la autoestima.
David Paricio, director de Sidastudi, añade que “es una dimensión muy
importante de la persona ya que tiene que ver con cómo nos relacionamos
con los demás y si se desarrolla bien puede revertir en una mayor felicidad”.
Rosa Bofill, profesora jubilada de la Escola Barrufet (Barcelona), argumenta
que “no se forman personas completas si no se ha elaborado el tema de la
sexualidad”. Jèssica Obispo, profesora del Institut Sant Andreu (Barcelona),
conluye que “si entiendes la educación como algo más que transmisión
de conocimiento, y como una formación integral del individuo, este tipo
10 lPPF (2014)
de contenido, valores, etc., son esenciales para la educación completa del
alumno/a”.
Es una cuestión de derechos
La educación sexual se basa en los derechos humanos y más concretamente
en los derechos sexuales y reproductivos de todas las personas, apunta la
OMS. La Convención de los Derechos de la Infancia de las Naciones Unidas
establece claramente el derecho a la información y la obligación de los
Estados de proporcionar a la infancia las medidas educativas necesarias.
Así pues, la educación sexual es un instrumento para garantizar que los
derechos sexuales y reproductivos sean informados.
En el Artículo 8 de la Declaración de la IPPF sobre el derecho a la educación
y la información se puede leer: “Todas las personas, sin discriminación, tienen
el derecho a la educación e información en general y a una educación sexual
integral, a la información necesaria y al pleno ejercicio de la ciudadanía y la
igualdad en los dominios privados, públicos y políticos”11.
La educación sexual contribuye al empoderamiento
individual y comunitario
Al adoptar una visión holística de la sexualidad y el comportamiento
sexual, que va más allá de un enfoque centrado en la prevención del embarazo
y las infecciones de transmisión sexual (ITS), la educación integral de la
sexualidad permite a niños y jóvenes desarrollar habilidades para la vida12.
La educación sobre el consentimiento o no consentimiento es esencial para
la construcción de relaciones saludables y respetuosas, la buena salud sexual
y la protección de personas potencialmente vulnerables al daño. Enseñar a
la gente joven a reconocer y respetar los límites personales de los demás
puede ayudar a crear una sociedad donde nadie se sienta avergonzado de
participar voluntariamente o rechazar la actividad sexual.
11 Observatorio derechos sexuales y reproductivos [en línea]
12 IPPF (2016)
Expertas y profesionales que se han entrevistado afirman que la educación
sexual es también un método muy efectivo para empoderar al alumnado
a ser quienes quieren ser y tomar las decisiones de manera responsable y
con conocimiento. En definitiva, un factor clave para desarrollarse como
persona —”es una competencia para la vida, forma parte de hacerse dueño
de uno mismo”— apunta la maestra Antonia Maria Maura del Institut
Escola Costa i Llobera de Barcelona. Rosa Aznar, del Institut Esteve Terrades
(Cornellà de Llobregat) apunta que “la escuela es un oasis donde podemos
poner en marcha procesos revolucionarios, donde más se pueden proteger
las personas, donde más podemos tratar la diversidad [...]”. Rosa Sanchis,
profesora de catalán del Institut Isabel de Villena de Valencia y autora del
blog Karícies, pone ejemplos de antiguos alumnos que han identificado
relaciones violentas o se han atrevido a salir del armario gracias a sus clases
La educación sexual es el canal idóneo para proporcionar información
adecuada sobre los aspectos físicos, cognitivos, sociales, emocionales y
culturales de la sexualidad, la contracepción, la prevención de ITS y la coacción
sexual13. La educación afectiva y sexual trata de revertir los prejuicios y
percepciones instalados en torno a la sexualidad como una amenaza para
la salud de las personas. Con la información recogida los últimos años y
el progreso de la ciencia, las ITS son tratables y existen múltiples métodos
de planificación familiar para evitar embarazos no planificados. Además,
la UNESCO recoge que la educación efectiva en sexualidad representa un
elemento vital en la prevención del VIH, siendo esencial para el cumplimiento
de las metas de acceso universal a la salud reproductiva y a la prevención,
tratamiento, cura y soporte ante el VIH14. La educación sexual hace pedagogía
de la sexualidad desde un punto de vista del placer y de los derechos a tener
13 OMS (2010)
14 ONUSIDA (2006) en Orientaciones Técnicas Internacionales sobre Educación en Sexualidad Enfoque basado
en evidencia orientado a escuelas, docentes y educadores de la salud. UNESCO (2010)
una vida sexual satisfactoria. De esta manera, progresivamente, la sexualidad
va dejando de ser un tema tabú o prohibido.
Promoción de la igualdad de los géneros
Una educación sexual con perspectiva de género trabaja para deconstruir
mitos y creencias sobre la sexualidad femenina y masculina. Según la UNFPA,
integrar la perspectiva de género puede influir para reducir la violencia y el
acoso por razón de género, y promover relaciones más equitativas entre
las niñas y los niños15. María Honrubia, experta en educación afectiva y
sexual, coincide con este pronóstico y recalca que una educación sexual que
hable de la importancia de quererse y respetarse, y tener en cuenta a las
otras personas con las que nos relacionamos, es preventiva de violencias de
género. Además, si comprende la diversidad sexual y la identidad de género
así como la diversidad de orientaciones sexuales y de tendencia, también
sería preventiva de otros tipos de violencias como las fobias a los colectivos
de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales (LGBTI).
Desde los centros, la maestra Jèssica Obispo señala la gran importancia
de la educación sexual en secundaria porque de una forma creciente se
detectan conductas muy estereotipadas y, por tanto, hay la necesidad de
romper con estos comportamientos y de trabajar estos temas cuanto antes
mejor. Por eso, la perspectiva de género es crucial para abordar la afectividad
La OMS también incluye la importancia de ser capaces de construir
relaciones igualitarias basadas en el conocimiento mutuo y el respeto para
las necesidades y los límites de las otras personas. Esto contribuye a la
prevención de los abusos sexuales y la violencia. Marta Ribas, coordinadora
15 UNFPA (2014)
de ESO en el Institut Escola Turó de Roquetes de Barcelona, lo corrobora. En
un contexto de embarazos adolescentes, relaciones desiguales y violencias,
entre muchas otras problemáticas, la educación afectiva y sexual es
fundamental. Para Ribas, la educación en afectividad es la clave para incidir
en la autoestima de los alumnos, prevenir conductas de riesgo, parar la
perpetuidad de ciertas actitudes, etc. Ribas destaca la parte afectiva ya que
es crucial y se interconecta en muchos otros temas que afectan al alumnado,
como por ejemplo la gestión de las emociones. Si hay una buena base de
educación y afectividad, el camino de la sexualidad es mucho más llano.
Según la OMS, la educación afectiva y sexual nos permite desarrollarnos como
seres sexuados, aprendiendo a expresar los sentimientos y las necesidades
para vivir la sexualidad de manera gratificante así como desarrollar nuestra
La prevención de comportamientos de
riesgo, violencias y discriminaciones
Numerosos estudios muestran que alrededor de dos tercios de los
programas de educación integral de la sexualidad que se han evaluado
conducen a la reducción de uno o más comportamientos de riesgo16.
Expertos y expertas señalan que trabajar la salud afectiva y sexual tiene
un impacto en la prevención de abuso de sustancias, trastornos de la
alimentación, enfermedades mentales y violencias y bullyings ejercidos en
16 UNFPA (2014)
educativos de cataluña
Tanto en Cataluña como en el Estado español, la educación sexual no es una
asignatura oficial. Aun así, la garantía de los derechos sexuales y reproductivos
aparece en numerosas ocasiones y la educación sexual se plantea como un
derecho y una materia vital en varias leyes y medidas de gobierno como las
•	Ley orgánica 2/2010, de salud sexual y reproductiva y de la
En el capítulo I, correspondiente a las políticas públicas, la educación
sexual figura dentro del artículo 5 donde se indica que los poderes
públicos deben garantizar “la información y la educación afectiva
y sexual y reproductiva en los contenidos formales del sistema
educativo”17. Más adelante, dentro del capítulo III, en “medidas en el
ámbito educativo”, el artículo 9 es exclusivo sobre “la incorporación
de la formación en salud sexual y reproductiva en el sistema
educativo”18. En el artículo se especifica que la formación en salud
sexual y reproductiva debe incluir un enfoque integral que contribuya
a la igualdad de género y que preste atención a la prevención de la
violencia de género; reconocimiento y aceptación de la diversidad
sexual; desarrollo armónico de la sexualidad en relación a los y
17 Ley orgánica 2/2010, pág. 6
18 Ley orgánica 2/2010, pág. 7
las jóvenes; la prevención de las ITS y especialmente del VIH y la
prevención de embarazos no deseados. Por otro lado, recoge que
la incorporación de la salud y la salud sexual y reproductiva en el
sistema educativo tenga en cuenta la realidad y las necesidades de
los grupos más vulnerables como el de las personas con discapacidad.
Seguidamente, en el artículo 10 sobre actividades formativas, apunta
que los poderes públicos darán soporte a la comunidad educativa en
la realización de actividades formativas relacionadas con la educación
afectivo-sexual facilitando información a padres y madres.
Finalmente, en el capítulo IV se presenta la herramienta ejecutiva
de la ley: la Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva. En
la estrategia se recomienda que se potencie la educación sexual en
primaria y secundaria con una visión holística de la sexualidad y la
•	Ley 17/2015 de igualdad efectiva entre hombres y mujeres.
La reciente ley aprobada por el Parlamento de Cataluña menciona la
educación sexual en el contexto de la coeducación. Recoge que “La
Administración educativa debe ofrecer formación en coeducación a
su personal docente, incluidas la educación sexual y contra la violencia
machista [...]”19. La ley ordena más adelante “la implantación de una
educación afectiva y sexual que favorezca la construcción de una
sexualidad positiva, saludable, que respete la diversidad y evite todo
tipo de prejuicios por razón de orientación sexual y afectiva”20.
•	Ley 11/2014, para garantizar los derechos de lesbianas, gays,
bisexuales, transgénero e intersexuales y para erradicar la
homofobia, la bifobia y la transfobia.
Aprobada por el Parlamento de Cataluña, la ley aún está por desplegar.
El artículo 12 pertenece a la educación y remarca que se debe
garantizar la coeducación así como la incorporación de la diversidad
19 Ley 17/2015, pág. 14
20 Ley 17/2015, pág. 13
sexual y de género en los libros de texto, proyectos de centro y
•	Ley 14/2010 de los derechos y oportunidades en la infancia y
Aprobada en 2010 por el Parlamento de Cataluña, en el capítulo de
Salud, el artículo 44 recoge el derecho a la prevención, la protección
y la promoción de la salud, en particular, sobre la fisiología de la
reproducción, la salud sexual y reproductiva, el riesgo para la salud
que comporta el embarazo en edades muy tempranas, la prevención
de las ITS y del VIH, y también la promoción de una sexualidad
•	Ley 5/2008 del derecho de las mujeres a erradicar la violencia
Esta ley aprobada por el Parlamento de Cataluña hace mención a la
importancia de la coeducación efectiva con tal de transmitir mensajes
libres de heteronormatividad y androcentrismo.
•	Medida de Gobierno para promover la salud sexual y
reproductiva en la ciudad de Barcelona.
En 2014, el Ayuntamiento de Barcelona aprueba una medida que tiene
el objetivo de mejorar la salud sexual y reproductiva de la población
barcelonesa. Cuenta con una línea estratégica dedicada al ámbito
educativo que se propone, entre otras, “aumentar la cobertura de las
actividades de educación afectiva-sexual, incorporando la perspectiva
de género, la diversidad sexual, los valores culturales diversos
como base para la prevención de las violencias (violencia machista,
bullying homofóbico...) y facilitar formación continuada a maestros
y profesores/as en el ámbito afectivo-sexual y de salud sexual y
reproductiva”21.
21 Medida de Gobierno para promover la salud sexual y reproductiva en la ciudad de Barcelona (2014), pág. 21.
•	Medida de Gobierno para la implementación de la Red
de Escuelas e Institutos para la igualdad de trato y no-
El Ayuntamento de Barcelona aprueba el mismo año un programa
de coeducación, con una perspectiva de prevención de la violencia
machista y discriminación por razón de diversidad, a la vez que de
promoción de relaciones equitativas y respetuosas de reconocimiento
de la diferencia. Se hace un trabajo transversal de formación del
profesorado principalmente en dos ámbitos: diversidad sexual y de
género y diversidad funcional y diversidad de etnia con el objetivo de
que posteriormente este profesorado trabaje estos conceptos en las
asignaturas de forma transversal. Después de haber llevado a cabo un
pilotaje se está evaluando su implementación.
Paralelamente a estas leyes y medidas de gobierno, en 2013 tiene lugar
una reforma educativa impulsada por el Ministerio de Educación que
hace desaparecer temas de educación afectivo-sexual ya que se elimina la
asignatura de educación para la ciudadanía, en la cual se incluía el tratamiento
de muchas cuestiones relacionadas22.
de la ONU, que contempla “el derecho de todas las personas a tener control
sobre su sexualidad, incluida la salud sexual y reproductiva y a decidir libre y
responsablemente, sin ser objeto de coerción, discriminación o violencia”23
analiza con lupa cualquier acción legislativa y ejecutiva del Estado español
que tenga que ver con la igualdad de género. Gracias al informe de la
22 Elena Cabrera, “España ignora la educación sexual” Eldiario.es, 13 de enero de 2013. Documento en línea.
23 Observaciones finales sobre los informes periódicos séptimo y octavo combinados de España. CEDAW
(2015), pág 2
Plataforma Sombra Cedaw España24 que contrapuso al oficial enviado por el
Gobierno estatal, el Comité CEDAW dio un importante toque de atención a
las políticas del Estado español.
En el último informe pone sobre la mesa la insuficiencia de la educación
sexual en el Estado español. Entre la lista de motivos de preocupación que
se exponen, se critica la substitución de la asignatura de “Educación para
la ciudadanía y los derechos humanos” por una materia llamada “Valores
éticos”. Argumenta que este cambio de enfoque elimina la perspectiva de
los derechos humanos y enmarca ciertos debates como morales o éticos. El
informe también demuestra la preocupación por que en las escuelas no se
imparta educación integral sobre salud y derechos sexuales y reproductivos,
ni con carácter obligatorio ni adaptada a la edad. El informe remarca que el
equipo directivo de cada centro educativo es el que decide cómo impartir la
educación sexual, en lugar de formar parte de una política de enseñanza. La
crítica va seguidamente vinculada a una recomendación de implantar como
parte del plan de estudios ordinarios la enseñanza obligatoria —integral
y adaptada a la edad— sobre salud y derechos sexuales y reproductivos.
Se menciona específicamente la importancia de hacer pedagogía sobre el
comportamiento sexual responsable y la prevención de embarazos precoces
y de las ITS25.
A pesar del informe de la CEDAW y de que la educación sexual forma parte
de la Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva introducida en la
Ley de Salud Sexual y Reproductiva e interrupción voluntaria del embarazo,
no ha habido ningún avance al respecto.
Por otro lado, en el baremo del acceso de las mujeres a la libre elección de
anticonceptivos modernos en 16 países de la UE (IPPF, 2014), se hace patente
la necesidad de mejorar la educación sexual en todos los países estudiados.
Por lo que respecta a los rasgos más característicos de la educación afectiva
24 La Plataforma Sombra Cedaw España está formada por 50 organizaciones no gubernamentales de muje-
res, cooperación internacional y derechos humanos que elabora el informe Sombra sobre la aplicación de la
CEDAW en España.
25 Observaciones finales sobre los informes periódicos séptimo y octavo combinados de España. CEDAW (2015)
y sexual en el Estado español, el baremo hace énfasis en el hecho de que la
ley española no indica cómo se debe incluir en el currículum escolar (en caso
de que el centro/profesorado decida impartir afectividad y sexualidad) y
tampoco hay un presupuesto asignado. Además, no se especifica la edad en la
que se debería iniciar la materia, ni prevé impartir formación al profesorado.
Así pues, la formación en afectividad y sexualidad queda en manos de la
voluntad e inquietud del profesorado, el cual puede optar por formarse por
libre, aunque no es obligatorio y se tendría que hacer en horario no laboral,
o bien contar con intervenciones externas, de asociaciones, ONG y entidades
privadas, a veces subvencionadas públicamente, para sensibilizar y formar al
alumnado26.
Para acabar, el estudio presenta unas recomendaciones políticas
orientadas a que la educación sexual sea, primeramente, obligatoria, de
manera que el derecho a la educación en afectividad y sexualidad se hace
efectivo, es igualitario y todo el mundo tiene acceso a él. En segundo lugar,
que se asigne un presupuesto para la tarea y finalmente, que se desarrollen
guías de contenidos para el profesorado, así como formación adecuada para
Por lo que respecta a Cataluña, no se encuentran estudios específicos
que evalúen el sistema educativo y el estado de educación afectiva y
sexual. Este hecho ya es ilustrativo de la poca atención que despierta y
la poca sensibilización que existe en torno a la temática. No obstante, la
educación afectiva y sexual también es una materia desigual dependiendo
de los centros. La legislación catalana ordena su ejecución en diversas leyes
—como se ha expuesto en el apartado anterior— pero esto no garantiza la
implementación. Tal como pasa a nivel estatal, no hay unas directrices para
la implementación y ejecución de estos artículos y ninguna de las leyes se
han llegado a desplegar a día de hoy.
26 Barómetro del acceso de las mujeres a la libre elección de anticonceptives modernos en 16 países Europeos
de la UE. Principales conclusiones y recomendaciones políticas. IPPF (2014)
La situación de la educación afectiva y sexual en Cataluña sufre de las mismas
debilidades que en las otras partes del Estado español. La materia no figura
como obligatoria en los planes de estudio sino que el equipo directivo del
centro tiene el poder decisorio en torno a qué impartir y cómo hacerlo,
muchas veces asesorado por el ayuntamiento o la oferta externa de una
asociación. Existe, pues, un amplio descontento en torno al estado actual de la
educación sexual. Tanto expertos/as como profesorado expresan frustración
hacia el modelo pedagógico dominante, que consiste en una intervención
externa de carácter puntual y muy corta.
El director del Centro Joven de Anticoncepción y Sexualidad (CJAS), Jordi
Baroja, ilustra así la problemática:
“La educación sexual en los centros educativos es básicamente
inexistente ya que es una asignatura voluntaria, basada en formaciones
de unas pocas horas en el segundo ciclo de la ESO, cuando los jóvenes
ya se han adentrado en el mundo de las relaciones sexuales.”
Así pues, Baroja pone sobre la mesa que el peso importante de la materia
recae sobre las formaciones externas. Esta decisión se da por una carencia de
formación entre el profesorado. Baroja también expresa una característica
importante a tener en cuenta, que consiste en la tardanza. El profesorado
sabe que algunos y algunas alumnas comienzan a tener relaciones sexuales
en el primer ciclo de la ESO y, en este sentido, la educación sexual llega tarde.
El experto en educación sexual, Pere Font, suspende la educación
sexual en Cataluña con un cero porque no hay ningún programa oficial ni
obligatorio. Otro factor a tener en cuenta es que sin ser una instrucción, la
educación sexual se puede convertir en un riesgo o un trabajo incómodo
para los profesores/as. A pesar de la rotundidad de las palabras de Font,
desde el Consorcio de Educación de Barcelona, se asegura que la educación
sexual y afectiva existe y está reflejada en los currículums de infantil, de
primaria y de secundaria. Maria José Cesena, responsable de los programas
de Salud, expone que en educación infantil figura como capacidad llegar a
ser y actuar de manera autónoma respetando a uno mismo y a los demás. En
primaria forma parte de las competencias y se indica que se deben trabajar
las emociones y los sentimientos. Por último, en secundaria, la educación
sexual se incluye en dos vertientes: la científica y fisiológica y la parte afectiva,
donde se contempla entender la diversidad sexual, etc.
Así pues, la educación sexual consta de manera transversal, sobre todo
si forma parte del proyecto de centro. De esta manera, las emociones, el
respeto a la diferencia, al otro, etc. se promueven de manera conjunta en todo
el profesorado. La transversalidad se basa en la confianza en el profesorado y
recalca que se debe a una filosofía y cultura organizativa del Consorcio, que
cree que hacer ver la necesidad es más efectivo que imponer una asignatura
o un contenido obligatorio. Desde el Consorcio se hacen formaciones y se
hace pedagogía de la importancia de la educación sexual de una forma
transversal y por tanto se opta por no imponerla en un espacio concreto del
currículum. Ahora bien, ¿acaba siendo efectiva esta transversalidad?
3.1 Tipología de intervenciones pedagógicas
La educación afectiva y sexual se imparte principalmente a través de
intervenciones externas y del trabajo interno del profesorado en los centros.
Concretamente se distinguen tres tipologías de intervenciones que hoy en
día caracterizan al sistema educativo catalán.
I. Educación afectiva y sexual impartida a través de una interven-
ción externa
Es el modelo que deposita la responsabilidad de abordar la sexualidad y
la afectividad en los hombros a formadores/as externos/as que organizan
talleres y actividades específicas y de manera puntual. Estos centros
destinan algunas horas de tutoría, a menudo durante el segundo ciclo de la
ESO, a recibir a algún tallerista de asociaciones o bien siguiendo programas
que proporciona algún organismo público. A nivel interno, la escuela o el
instituto se limita a cubrir la sexualidad desde una perspectiva biologista en
asignaturas como Medio Natural o Biología, como pasa en la Escola Àngel
Baixeras (Barcelona):
“… a pesar de que para el claustro es un tema de relevancia, después
se materializa poco y más allá de la reproducción en 6º de primaria,
cubrir temas de afectividad y sexualidad depende del interés de la
maestra o el maestro.”
Profesora Mercè Garcés, Escola Àngel Baixeras de Ciutat Vella (Barcelona)
La maestra Garcés puntualiza que las tutorías también se transforman
en el espacio para profundizar en cuestiones de valores, pero no se tiene
acceso a formación y desde el centro no se hace ninguna programación.
Esta carencia entre el profesorado plantea una cuestión de fondo: mientras
la formación en afectividad y sexualidad se deja en manos de consultorías
o asociaciones privadas, se está produciendo una externalización de la
educación sexual. Entonces se convierte en un asunto privado y no público.
Esta externalización de una parte de la educación de los niños/as y de los/as
jóvenes no está regulada por ningún tipo de criterio que tiene que cumplir o
perspectivas que debe integrar, hecho que plantea otro dilema en cuanto a
contenidos y discursos que transmite.
II. Modelo mixto: trabajo interno e intervención externa
Este modelo de intervención pedagógica es el más común entre las escuelas
e institutos que se ha estudiado. Se combina un trabajo en el centro, ya sea
en optativas, créditos de síntesis o actividades concretas, con la intervención
extra de talleristas que aportan conocimientos y debates alrededor de temas
más complejos como la prevención de conductas de riesgo, violencias de
género, bullying, etc.
Un ejemplo de este modelo es la Escola Canigó, de Sant Just Desvern.
Anna Castellón, tutora de 6º, apunta que además de contar con algún taller
externo, se trabajan las emociones y los sentimientos en el segundo ciclo y
se hacen proyectos interdisciplinarios como por ejemplo sobre la publicidad,
donde se trata el sexismo y los estereotipos de género.
Otro caso de modelo mixto es el Institut Escola Turó de Roquetes de
Barcelona. El instituto está abierto a cualquier refuerzo externo que dé
soporte a la educación afectiva y sexual desde la ESO y a la vez se intenta
trabajar en el centro. La coordinadora de ESO del centro, Marta Ribas, apunta
“… hay unas grandes necesidades por el contexto socioeconómico
del centro y por eso se está abierto a todo. [...] A pesar del gran número
de programas y actividades que hacemos, el tema sigue sin estar bien
resuelto“
Profesora Marta Ribas, Institut Escola Turó de Roquetes de Nou Barris (Barcelona)
La profesora argumenta que el centro acepta todo tipo de talleres
organizados por varios organismos e instituciones públicas, desde Hablemos
de ello de la ASPB hasta el Jóvenes Adolescentes Sexualmente Preparados
(JASP) de la ASSIR. No sólo abordan la temática desde una óptica sanitaria
y de prevención de conductas de riesgo, sino que cuentan con equipos de
Servicios Sociales, enfermeras y educadores/as de calle para reflexionar
sobre la autoestima, las violencias de género, etc. En definitiva, se procura
cubrir la afectividad y la sexualidad desde el máximo de puntos de vista
Internamente, Marta Ribas asegura que no hay ninguna consigna de
transversalidad pero ella lo aplica a su asignatura de catalán. Ribas concluye
que la afectividad es la única vía para poder transmitir los conocimientos y
establecer un vínculo con el alumnado. Aun así, no está suficientemente bien
vertebrado o integrado, en un contexto muy complicado, donde la educación
afectiva y sexual es más importante que nunca. Problemáticas que abarcan
relaciones desiguales entre alumnos, conductas discriminatorias y embarazos
no deseados, entre otras, siguen siendo una realidad que cuesta cambiar.
Uno de los peligros de que se trate en proyectos puntuales y no forme parte
del proyecto de centro es que acaba siendo poco constante y no ayuda a
implantar culturas conductuales que ayuden a evitar las problemáticas
mencionadas. En estos casos, las intervenciones externas deben estar muy
bien adaptadas a las necesidades del alumnado y deben ir de la mano de un
trabajo interno mucho más profundo.
III. Educación afectiva y sexual impartida transversalmente
Este último modelo pedagógico es el menos extendido. Las escuelas e
institutos enseñan la educación en afectividad y sexualidad de forma
transversal a través de incorporarla al proyecto de centro. En Barcelona
encontramos al menos dos casos: la Escola Barrufet y el Institut Escola Costa
i Llobera.
Ambas se basan en modelos coeducativos muy sólidos que han
desarrollado al máximo posible. Rosa Bofill, maestra jubilada de la Escola
Barrufet define la transversalidad como la programación de actividades con
los niños y niñas en todas las etapas educativas y de forma vivencial. Bofill
“Los responsables de educar en afectividad y sexualidad son los
maestros, ya que son los que tienen el vínculo del día a día.”
Maestra Rosa Bofill, Escola Barrufet de Sants (Barcelona)
El ideario detrás de la forma de trabajar que comenta Bofill radica
en demostrar que la educación afectiva y sexual no tiene un cariz de
excepcionalidad sino que es un tema cotidiano y vital que hay que trabajar.
El tutor o la tutora del grupo acostumbra a ser el vínculo más próximo
al alumno/a y es éste/a la que mediante tutorías individuales o bien
acompañando trabajos sobre experiencias de las criaturas se llegan a educar
Con tal de que la transversalidad sea efectiva hay que introducirla en
el proyecto de centro. Rosa Artigal, ex-directora del Institut Escola Costa i
Llobera (Barcelona), afirma que se trata de un tema transversal porque
surge en muchos momentos a lo largo del día donde se puede hablar del
tema. En primero de primaria uno de los proyectos del curso es el proceso
de crecimiento (vivencias sobre cómo han llegado al mundo, cómo han
crecido y todos los retos que tengan en torno a la educación sexual). En
quinto de primaria se trabajan el cuerpo y los órganos pero se liga con un
trabajo más profundo de las emociones. Las y los maestros son los que de
forma transversal cubren la educación en afectividad, sexualidad, valores,
autoconocimiento, diversidad, entre otros, a lo largo de varias materias,
comenta Antonia Maria Maura, maestra del centro.
Aparte de los ejemplos de los centros, un caso pionero, en este caso en la
Comunidad Valenciana, es el de Rosa Sanchis, profesora del instituto Isabel
de Villena (Valencia) que empieza impartiendo educación sexual en las horas
de tutoría y más tarde incorpora la educación afectiva y sexual en sus clases
de catalán. Para trabajarlo utiliza su propio blog, donde prepara actividades
basadas en canciones, películas, textos... y el alumnado debe comentar
elaborando textos expositivos, argumentativos, entre otros. Sanchis decide
impartir estos conocimientos desde una perspectiva de género y con
amplitud de miras, con el objetivo de cuestionar el modelo hegemónico
sexual y promover la legitimación de placeres personales al margen de los
modelos. En la misma línea, pretende cuestionar el heteropatriarcado y por
tanto combatir las LGTB fobias con acciones más concretas.
La educación sexual que imparte Sanchis trabaja las habilidades sociales
del alumnado como por ejemplo la comunicación, la negociación por un
sexo seguro y la relación con el propio cuerpo —que acostumbra a ser mala,
sobre todo en las chicas—.
3.2 Enfoques pedagógicos
En las diferentes intervenciones educativas que se han analizado en la
sección anterior se han detectado principalmente dos enfoques, o bien el
enfoque médico preventivo o el integral con perspectiva de género.
•	Enfoque médico y preventivo
Este enfoque se basa en parámetros biologistas y de salud en sentido
restringido, cubriendo la prevención de las ITS y los embarazos no deseados.
Esta intervención pedagógica parte de una perspectiva fisiológica y se
centra en aplicar una explicación normativa sobre cómo evitar los riesgos
potenciales de la sexualidad con un discurso basado en el miedo. También se
le llama “médico-reparador” porque persigue minimizar las consecuencias
negativas de la actividad sexual (María Honrubia). Este tipo de enfoque se
crea alrededor de un discurso en torno al comportamiento correcto y el
incorrecto y no deja un espacio de reflexión ni debate.
Es el enfoque que se encuentra en los libros de texto cuando se trata
la reproducción y es también el modelo dominante en las intervenciones
externas durante la educación secundaria, como es el caso del programa
Parlem-ne. El programa creado por la Agencia de Salud Pública de Barcelona
(ASPB) sigue un modelo informativo y heteronormativo que gira en torno a
la salud sexual y reproductiva. Ahora bien, en los últimos años se ha añadido
la educación en habilidades sociales, de comunicación con la pareja, etc.,
y se han incluido actividades suplementarias que van más allá, como por
ejemplo promover que conozcan organizaciones y centros en sexualidad
del entorno como el CJAS o las consultas de la Atención a la Salud Sexual
y Reproductiva (ASSIR). El programa ha demostrado ser capaz de provocar
cambios conductuales en el alumnado, hecho que cumple con los objetivos
iniciales. Por tanto, se proporcionan los contenidos y la metodología y
queda en manos de profesores/as llevarlo a la práctica. En principio, ésta
es una característica positiva y recomendada por la OMS, pero la falta de
información del profesorado hace que no todo el mundo se sienta cómodo
a la hora de compartirlo.
•	Enfoque integral con perspectiva de género
La segunda perspectiva que se encuentra es el modelo que recomiendan
los organismos internacionales como la OMS, la UNFPA o la UNESCO. Este
modelo es definitivamente menos común, presente en aquellos centros
educativos donde la educación sexual está incorporada al proyecto de centro
o cuenta con talleres externos de ciertas asociaciones que trabajan desde
este enfoque. Una explicación precisa es la siguiente:
“El enfoque integral consiste en una visión social, relacional y
afectiva de la sexualidad [...] que incluye ciertas dimensiones del
modelo médico pero desde una perspectiva psicosocial y cultural.”
Mirta Lojo, responsable de la Red de Escuelas para la igualdad y la no discriminación
Este modelo da lugar al tratamiento de los prejuicios y remueve las falsas
creencias, así como las relaciones abusivas y la violencia machista, pero
también el conocimiento y la relación positiva con el propio cuerpo. También
engloba el derecho al placer individual o en compañía. La importancia
del cuidado en las relaciones interpersonales y el reconocimiento de la
diversidad como característica inherente a la existencia”. Así pues, se trabaja
la educación afectiva y sexual para construir positivamente el individuo en
Es el enfoque adoptado por asociaciones como Sidastudi, que ofrecen
los talleres puntuales en los institutos. “Se amplía la idea de sexualidad que
tiene el alumnado y se enfoca a la sexualidad como un derecho y, sobre todo,
va más allá del sexo”, remarca el tallerista de Sidastudi, Teo Juvanteny. Los
talleres se vertebran en tres ámbitos: el cuerpo y el placer; los sentimientos y
las emociones; las decisiones y los posibles riesgos. De fondo, la perspectiva
de género como marco conceptual. Desde sus talleres hay la intención
de ampliar la mirada del alumnado, huyendo de la idea hegemónica de
la sexualidad: la penetración como fuente primaria de placer, los roles
femeninos y masculinos, y otros mitos que envuelven, por ejemplo, a la
primera vez. La diversidad sexual se trabaja de forma específica y se pone
énfasis en que sexo y reproducción no van ligados de la mano.
En los centros educativos donde el modelo coeducativo es efectivo y
figura en el proyecto de centro de una manera explícita, la educación sexual
se concibe con perspectiva de género. Es ejemplo de ello Esteve Terrades, de
Cornellà de Llobregat, un centro donde la educación sexual no tenía un peso
demasiado importante hasta que, a raíz de un número elevado de embarazos
adolescentes, se decidió dedicar una asignatura de un trimestre de 2º ESO que
correspondía a la alternativa a la religión, a impartir afectividad y sexualidad.
La profesora Rosa Aznar expone que de esta manera se cubren muchos
temas y sobre todo se deja un espacio para que el alumnado comparta sus
dudas y preguntas. Aznar trataba los temas desde una perspectiva integral
y de género con tal de profundizar en el autoconocimiento. Para Aznar, es
una cuestión de derechos: “Las personas tenemos derecho a decidir sobre el
propio cuerpo y si no conocemos nuestro cuerpo no podemos decidir”.
El paradigma de la educación sexual actual vulnera derechos porque no
se tiene un acceso universal y no se están proporcionando la información
y las competencias necesarias. La falta de obligatoriedad es la razón por
la cual la educación afectiva y sexual no tiene un papel vertebrado en el
currículum escolar. Este factor es vital para que la afectividad y la sexualidad
se tomen seriamente y ocupen un lugar relevante en el currículum. A la vez,
evitaría conflictos con las familias y comunidad escolar que puedan estar
en desacuerdo. Por tanto, es la única vía para garantizar el cumplimiento
del derecho a ser informado e informada sobre los derechos sexuales y
reproductivos de cada uno y cada una.
Otro defecto que surge es la mala coordinación y comunicación de las
diversas intervenciones que se efectúan en un mismo centro, sobre todo en
aquellos donde la necesidad es muy elevada. Esta mala coordinación también
se da en las instituciones. La educación sexual se vincula principalmente
al Departamento de Salud —hecho que condiciona la mirada y el enfoque
que se adopta— y no trabaja en red con otros departamentos como el de
enseñanza, el de juventud o el de bienestar social, los cuales también tienen
Más allá de obstáculos institucionales basados en culturas organizativas,
varias personas entrevistadas argumentan que la inmovilidad hacia el
progreso se debe a que la sexualidad es todavía un tabú para nuestra sociedad,
para los partidos políticos, las familias y el profesorado. El heteropatriarcado
incrustado en el propio engranaje del sistema educativo queda ilustrado
sobre todo en el modelo médico rehabilitador, el cual enfoca la sexualidad
desde la prevención y el control de riesgos y no incluye aspectos cruciales
para vivir la sexualidad en igualdad, placer y autonomía. No se habla de
la negociación, el consenso, cómo debe ser una relación de igualdad, la
comunicación entre la pareja, etc. Persisten discursos alrededor del mito
del amor romántico —que la pareja debe ser para siempre, que cortar con
alguien es un fracaso, etc. A la vez, las relaciones de poder siguen estando
presentes en las relaciones de pareja y los discursos que imperan. En cambio,
la actividad sexual gira en torno a los genitales sin incluir ninguna otra forma
de placer. Así pues, hay todo un seguido de mitos y creencias alrededor de
la actividad sexual, las relaciones, etc. que esta perspectiva pedagógica no
aborda, y consecuentemente ayuda a su perpetuación.
En cuanto al modelo dominante de intervención externa, puntual y
esporádica, reúne ciertas carencias. Los talleres impartidos por expertos y
expertas son, por un lado, la solución que los centros encuentran a la hora
de dar unos conocimientos muy concretos que el profesorado no puede
ofrecer y, por el otro, una vía insuficiente para cubrir las grandes necesidades
y dudas alrededor de la afectividad y la sexualidad que tiene el alumnado.
Según el experto Pere Font, “los talleres no son una buena solución pero
ayudan a tapar el agujero”. Font argumenta que este modelo educativo
nace de un problema de diagnosis. En lugar de diagnosticar una necesidad
educativa en las criaturas, se detectan las carencias del profesorado a la hora
de afrontar este tema. Olga Juárez, de la ASPB, coincide con Font y expone
que la mala representación del problema conduce a que se esté tratando
fundamentalmente desde la vertiente de la salud. Juárez argumenta que
para lograr los objetivos que se formulan, tiene que haber una voluntad
e implicación desde la vertiente educativa que cree unas bases sólidas en
Además, hay que tener en cuenta que no existe ninguna lista de criterios
los cuales deban seguir y cumplir las intervenciones con tal de que la educación
sexual impartida externamente sea con perspectiva de género, basada en
derechos, integral, etc. Por otro lado, voces expertas, así como también la
OMS, apuntan que el trabajo interno de la mano de las y los maestros que
comparten el día a día con las criaturas es más efectivo y más empoderador
que si lo imparte una persona desconocida. Contrariamente, profesionales
de los centros se oponen a este principio por la sencilla razón de que falta
información y por tanto creen que una experta externa puede proporcionar
mejor los conocimientos. Las coordinadoras de ESO del Institut Sant Andreu
y del Turó de Roquetes, Jèssica Obispo y Marta Ribas respectivamente,
coinciden en señalar la insuficiente formación del profesorado de los
centros donde trabajan y aseguran que es una queja general de tutores y
tutoras que muchas veces se ven sobrepasados con temas que salen en
clase en relación a la afectividad y la sexualidad. Aunque desde la ASPB se
recomienda al profesorado que vaya al CJAS a recibir información, es en
horario lectivo y no es obligatorio. Por tanto, las posibilidades de recibir la
formación son reducidas.
La falta de formación del profesorado es un obstáculo si se opta por
la transversalidad de la educación sexual. Buena parte de los maestros,
profesoras y profesores consideran que la educación afectiva y sexual no es
su responsabilidad, que no tienen la formación adecuada para hacerlo y que
el tema les genera mucha inseguridad. Consecuentemente, a pesar de que
es un modelo ideal para muchas de nuestras entrevistadas, también cuenta
con algunas desventajas. En primer lugar, son numerosas las opiniones que
apuntan que la transversalidad conduce a que se diluya la materia y se pase
de puntillas. Aunque hay un consenso en que es más fácil implementarlo
en primaria, la carencia se hace más visible en secundaria, donde la
transversalidad se vuelve más compleja y requiere más esfuerzo.
Mirta Lojo explica que se está educando también en el silencio y la invi-
sibilización de determinados saberes. Se trata del currículum oculto a través
del cual se transmiten de forma involuntaria las representaciones subjetivas
de cada docente. Este currículum oculto puede ser contraproducente si el
profesorado reproduce estereotipos de género y otros discursos contradic-
torios. Éste es, pues, uno de los mayores obstáculos a la hora de suponer que
cada uno puede incorporarla en su materia de manera adecuada sin antes
haber recibido una formación feminista.
A estas carencias se les suma el hecho de que la transversalidad no
está evaluada por ningún indicador ni plan de evaluación, por tanto falta
una estrategia de evaluación que ayude a saber hasta qué punto se está
trabajando y si es efectiva.
De todas las inquietudes y reivindicaciones recogidas, se ha decidido escoger
tres de capital importancia para conseguir una mejora sustancial en el
modelo pedagógico actual.
En primer lugar, para que la educación afectiva y sexual sea efectiva y
accesible para todo el mundo, se propone que conste como materia obligatoria
durante toda la educación reglada. En segundo lugar, se sugiere que tenga
un enfoque feminista y basado en los derechos sexuales y reproductivos,
con el objetivo de empoderar a las personas y, en último lugar, se plantea
que se apueste por introducirlo en un espacio concreto del currículum en
combinación con una progresiva transversalidad.
La obligatoriedad de la educación sexual en el currículum escolar,
con unos contenidos, un presupuesto vinculado y un espacio concreto es
vital si se quieren conseguir los objetivos en capacidades, competencias
y conocimientos ya establecidos por el Departamento de Enseñanza. En
caso contrario, la educación sexual y afectiva queda en tierra de nadie y
se termina por no profundizar. Así pues, la única manera de garantizar el
derecho a ser informado/a en afectividad y sexualidad es que sea de oficial
y obligatoria enseñanza. De esta forma, no se deja la garantía del derecho
en la aleatoriedad de los institutos. El carácter obligatorio de la materia
también repercute en que el profesorado se sienta más libre y legitimado a la
hora de impartirla. Entonces, los problemas con las familias o la comunidad
escolar no supondrían un obstáculo. Eso sí, para combatir el descontento o
la queja de las familias se tendrían que incluir programas de sensibilización y
capacitación tanto para familias como para educadores/as.
La obligatoriedad ya está recogida en muchas leyes. No obstante, falta
desarrollarla e implementarla desde la guardería hasta bachillerato. Por
tanto, pedimos que se cumpla de una vez por todas lo que está escrito y
justificado por múltiples motivos.
Educación sexual basada en derechos y con perspectiva de género
La educación afectiva y sexual debe plantearse como una educación
sexual basada en derechos, como se pactó en la Conferencia de El Cairo de
1994, y tiene que incluir también a las personas con diversidad funcional,
tal como incorpora la Convención sobre los Derechos de las Personas
con Discapacidad27. Es, pues, desde la perspectiva de derechos que las
administraciones tienen la responsabilidad de cumplir con este derecho de
manera universal, durante todas las etapas formativas y dotando de recursos
al ámbito escolar: materiales pedagógicos y formaciones al profesorado.
En cuanto al enfoque que se adopta, hay que dejar atrás el modelo médico
reparador y concebir la educación sexual desde un punto de vista integral y
con perspectiva de género. Lo que se necesita es aplicar una visión amplia
de la sexualidad y la afectividad que trabaje especialmente la afectividad y
que se introduzca posteriormente la sexualidad. Pere Font apunta que es
muy importante que tanto la formación del profesorado como las clases
de educación afectiva y sexual sean reflexivas, que promuevan el debate,
que hagan remover los prejuicios y crear conciencia de los propios marcos
discriminatorios en lugar de recorrer a enfoques normativos. La salud y la
prevención de conductas de riesgo es una parte fundamental pero se tiene
que enfocar desde una perspectiva de género empoderadora.
Así pues, la educación afectiva y sexual debe incluir contenido sobre el
derecho al placer, la diversidad sexual, la identidad de género, las relaciones
27 La Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo de el Cairo se celebró en 1994 y tuvo una gran
repercusión por apostar firmemente por los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. La Convención
sobre los Derechos de las Personas con discapacidad fue adoptada en 2006 por la Asamblea General de las
Naciones Unidas para pedir a los Estados que luchasen por la no discriminación y la acción positiva de las per-
sonas con discapacidades.
saludables y en igualdad, etc. Es crucial que la educación afectiva y sexual
vaya de la mano del modelo coeducativo del centro. Estableciendo unos
criterios a seguir en torno a la perspectiva de género y de derechos, se evita
que los talleres externos o los contenidos de los libros de texto no lo incluyan,
ya que habría que cumplir estos estándares.
Espacio concreto en el currículum y progresiva transversalidad
Aunque el debate está muy vivo, para asegurar que la educación sexual
se imparta, ésta ha de tener un espacio concreto en el currículum. Se trata
de una decisión necesaria que se adecúa a las circunstancias actuales. Dada
la poca formación del profesorado, es más factible formar una parte que
tenga la voluntad y la motivación para impartirlo que imponerlo y que no
se haga de buena gana. La educación afectiva y sexual ocupa un lugar en
el plan de estudios de cada curso escolar y de esta manera se consiguen
cubrir los contenidos que se indican. Esto no significa que las formaciones
externas desaparezcan automáticamente. Como refuerzo es un recurso que
puede ser muy positivo pero no puede substituir un trabajo de centro, sino
funcionar como complemento.
Paralelamente, hay que llevar a cabo una sensibilización de todo el
profesorado para que progresivamente se pueda combinar la educación
sexual impartida por separado con la transversalidad. Imponer una
transversalidad desde un principio no se considera una solución efectiva, al
menos en secundaria, ya que según el Consorcio ya es lo que actualmente
existe y no acaba de funcionar a nivel de secundaria. Si no hay una persona
responsable, existe la posibilidad de que no acabe teniendo lugar. Honrubia
apunta que en primaria ya se hace un trabajo muy transversal de las emociones,
sentimientos, afectos, por tanto está bastante alcanzado, y la transversalidad
funciona y es posible. Ahora bien, en secundaria la transversalidad es más
difícil de implantar. Así pues, un espacio concreto en el currículum, dentro de
una asignatura como era “educación para la ciudadanía” o la nueva “valores y
ética” encajaría con la propuesta. Poco a poco, a medida que se va formando
profesorado se puede ir planteando de una forma transversal y, por ejemplo,
promover que se pongan en marcha proyectos de diferentes áreas con
temáticas relacionadas. Con visión de salud, Olga Juárez aporta argumentos
para que desde los centros educativos haya una mayor incidencia en temas de
salud —más allá de la salud sexual y reproductiva— en proyectos concretos.
Además, se hace énfasis en la importancia de incidir en los colectivos vecinos
de la comunidad escolar: las familias y los/las educadores/as de calle.
Por lo que respecta a la formación del profesorado —la mayor carencia
actual— el primer factor a trabajar es el posicionamiento del profesorado
ante este tema, la revisión de los propios prejuicios, concepciones y marcos
mentales. Mirta Lojo apuesta por el asesoramiento en centro más que
por la formación en sentido clásico como transmisión de conocimientos, y
argumenta que, aun así, esta formación “comprende procesos de máxima
complejidad, que son lentos porque afectan aquello que es personal y los
resultados nunca son absolutos ni inmediatos”. María Honrubia, experta
en formar profesorado, expone que la formación se debe introducir en
los grados universitarios de educación infantil y primaria, pero también en
educación social, trabajo social, pedagogía y en el máster para ser profesor/a
de instituto, así como en los de salud: psicología, medicina y enfermería. Por
tanto, la sensibilización y formación de futuros profesionales es vital para que
el cambio se empiece a notar cuanto antes mejor.
UN EJEMPLO A
En la sección anterior se plantea y propone una educación sexual que cumpla
tres requisitos. No obstante, no se entra en el posterior debate de cómo
incluirla en el plan de estudios, qué contenidos impartir en cada curso o
cómo formar al profesorado. Éste es un debate complejo que debe involucrar
a profesionales de la enseñanza y la salud, entre otras muchas áreas. Con
tal de diseñar el modelo pedagógico, es una ayuda complementaria contar
con casos de éxito. Por esta razón, exponemos el caso de Dinamarca y su
efectiva manera de incorporar la educación afectiva y sexual.
La educación sexual en Dinamarca se convierte en una parte obligatoria
del sistema educativo en el año 1970 y, desde entonces, ha ido evolucio-
nando y adaptándose a las necesidades de la sociedad. Sexo y Sociedad28
—antes llamada Asociación de Planificación Familiar de Dinamarca— es la or-
ganización no gubernamental que desde su creación, en el año 1956, ha lucha-
do por la legalización del aborto (conseguido en el año 1973) y la educación
sexual obligatoria en Dinamarca, entre muchos otros derechos sexuales29.
En un principio, los argumentos se encuentran con la necesidad de reducir
las infecciones de transmisión sexual y embarazos no deseados y el objetivo
es formar el carácter del niño/niña y la promoción de un determinado
comportamiento. No obstante, la educación sexual en Dinamarca ha estado
en permanente evolución y actualización constante. La materia se ha ido
orientando hacia un enfoque mucho más democrático. Iniciándose en
un modelo biológico y preventivo ha pasado a optar por una perspectiva
integral que engloba muchos otros aspectos30.
28 Traducido del danés “Sex og Samfund”
29 Sexo y Sociedad (2015)
30 Roien, L. A. (2015) The Danish Experience: Introduction to Health and Sex Education in Denmark, Teaching
La conexión directa entre la realidad y el currículum de la asignatura es una
de las grandes fortalezas del “modelo danés”. El profesorado se concibe como
una pieza clave y, desde el principio, su formación deviene una prioridad.
¿Cómo incluyen la educación sexual en el plan de estudios?
Sexo y Sociedad explica que el sistema escolar danés incorpora la educación
sexual entre los seis y los dieciséis años dentro de una materia obligatoria
llamada “La salud y la educación sexual y estudios de la familia”. La
asignatura se da ininterrumpidamente desde primaria hasta secundaria y
trata otros temas de salud que no están directamente relacionados con la
educación sexual como alcohol, drogas, alimentación saludable, etc. Aunque
tiene unos objetivos concretos, los conceptos se van enseñando conforme es
pertinente por edad e interés del alumnado.
El principal objetivo que se quiere transmitir es vivir la salud en positivo.
Por eso, la educación se basa en la competencia de acción (empoderamiento),
centrada en educar para la capacidad de conocimiento, el compromiso
y el sentido crítico, entre otros. La perspectiva de empoderamiento está
orientada a hacer participar activamente al alumnado y, por tanto, los
métodos de enseñanza se centran en el diálogo y las actividades pueden
ir desde explicar casos reales hasta organizar juegos de roles para generar
debate. Una de las actividades que se han promovido más recientemente,
de la mano de Sexo y Sociedad, es la Semana de la Sexualidad. Durante esa
semana, desde 1º de primaria hasta 4º de ESO, se focaliza en hablar y debatir
cuestiones de sexualidad adaptadas a cada edad31.
Este modelo pedagógico resulta tener una visión amplia e integral de la
salud y de la sexualidad y acompaña el ciclo de la vida de las criaturas, de
manera que adapta los conocimientos a cada etapa. Al mismo tiempo, opta
de forma exitosa por darle un lugar específico y propio a la asignatura, que
hace que tenga más peso dentro del currículum escolar que si, en cambio,
sólo se optara por la transversalidad.
31 Roien, L. A. (2015)
La asociación Sexo y Sociedad es consciente de que la educación sexual
danesa no es perfecta pero trabaja por presionar y conseguir mejoras en el
sistema de forma continua. Hay que mencionar, pues, que este carácter de
revisión y permanente mejora es uno de los aspectos imprescindibles a la
hora de incorporar la educación sexual en el plan de estudios.
Este estudio ha perseguido el objetivo de analizar el estado de la cuestión en
torno a la educación afectiva y sexual en los centros de primaria y secundaria
públicos de Cataluña y proporcionar argumentos y propuestas para su
Actualmente se está vulnerando el derecho a recibir una educación sexual
integral y este incumplimiento radica en la falta de liderazgo para encabezar
unas políticas firmes y concebidas en educación sexual. El inmovilismo en
algunas instituciones públicas, que cuentan con culturas organizativas lentas
o que no quieren encarar el tema de la educación sexual como un asunto
propio, configura el primer obstáculo a superar.
Si se quiere que las propuestas presentadas se lleven adelante, la
educación sexual debe formar parte de una gran política educativa que
debe hacer patente la importancia de tal materia para el desarrollo de una
sociedad democrática, igualitaria, libre, autónoma y empoderada. Para
que eso sea posible, es necesario que el Departamento de Enseñanza de la
Generalitat de Catalunya se implique al máximo, tome decisiones a corto,
medio y largo plazo y se coordine con otras áreas del Gobierno como el
Departamento de Salud. Hacen falta grandes consensos y mucha voluntad
política y transformadora con el fin de que la educación afectiva y sexual sea
un eje vertebrador de la educación de nuestra sociedad.
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