Source: http://www.soycomounpeniquefalso.es/2018/03/07/hp-omen-x-analisis-el-portatil-que-aspira-a-enamorar-a-los-jugones-que-no-estan-dispuestos-a-renunciar-al-juego-en-4k/
Timestamp: 2018-06-20 11:18:24+00:00

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HP Omen X, análisis: el portátil que aspira a enamorar a los jugones que no están dispuestos a renunciar al juego en 4K - Soy como un penique falso...
por Soy como un penique falso, siempre reaparezco. | Mar 7, 2018 | Tecnología | 0 Comentarios
El juego en 4K UHD es posible en el mundo de las consolas si nos hacemos con una PS4 Pro o una Xbox One X. Pero, como os contamos en su momento, estas máquinas solo nos permitirán jugar con resolución 4K nativa en algunos juegos, pero ni mucho menos en todos. Actualmente si nuestro objetivo es jugar con esta resolución con las mínimas restricciones posibles la mejor opción no es otra que hacernos con un PC. Y el Omen X que protagoniza este artículo se postula como candidato.
Por nuestro laboratorio han pasado hasta ahora varios equipos de la familia Omen de HP, que es la gama de ordenadores para jugones de la marca estadounidense. Pero, sin lugar a dudas, este Omen X es el portátil más ambicioso de esta serie que hemos probado hasta la fecha. Y es que a una configuración bastante imponente une unas posibilidades de ampliación y overclocking que harán la «boca agua» a muchos jugones. Veamos qué nos ofrece esta pequeña bestia.
HP Omen X: especificaciones de alta gama
Este portátil viene embalado de fábula (como cabe esperar en un equipo que supera con holgura los 3.000 euros). Además, lo mucho que pesa la caja que lo contiene ya nos predispone a extraer de su interior un ordenador ambicioso, algo que es fácil comprobar con un simple vistazo a sus especificaciones (os las detallamos pormenorizadamente un poco más adelante).
Dos de sus características que revelan con más claridad que estamos ante un portátil para jugones, más allá de su diseño, son sus notables posibilidades de ampliación y overclocking. Si retiramos la base del ordenador tendremos acceso directo tanto a las ranuras para módulos de memoria como a los conectores PCIe para discos duros, por lo que ampliar las capacidades de estos dos subsistemas de almacenamiento, el de memoria principal y el secundario, es sencillo.
WLED de 17,3 pulgadas antirreflejos 4K UHD eDP 120 Hz con conmutación en plano (3.840 x 2.160 puntos) y tecnología NVIDIA G-SYNC
425 x 327,2 x 36,4 mm
Intel Core i7-7820HK (frecuencia base de 2,9 GHz hasta 3,9 GHz con Intel Turbo Boost, 8 Mbytes de caché y 4 núcleos físicos)
32 GB DDR4 (2.400 MHz) / 2 x 16 GB SDRAM
SSD 256 GB NVMe M.2 + 1 TB SATA HDD 7.200 rpm
Ion-litio de 6 celdas / 99 Wh
1 x RJ-45 / 2 x Thunderbolt 3 USB-C / 3 x USB A (3.1 Gen1) / 1 x mini-Display Port / 1 x HDMI / 1 x combo auriculares y micrófono / 1 x micrófono / 1 x lector de tarjetas SD
Por otro lado, el overclocking en este ordenador portátil es posible gracias a su microprocesador Intel Core i7-7820HK, que trabaja a una frecuencia de reloj base de 2,9 GHz, pero que puede alcanzar los 3,9 GHz gracias a la tecnología Turbo Boost, y también debido a la implementación de un sistema de refrigeración pensado para extraer con eficacia el aire caliente del interior del equipo.
En la parte posterior de este Omen X podemos ver dos toberas por las que saldrá el calor que, mediante un proceso de convección, es transportado desde la superficie de disipación de la CPU y la GPU al aire. Si este aire caliente no fuese expulsado fuera del chasis de una manera eficaz la temperatura de estos dos componentes podría elevarse más allá de su umbral máximo de trabajo en condiciones óptimas.
Cuando sucede esto debido a que el sistema de refrigeración no ha sido correctamente diseñado (os adelanto que no es el caso y que el de este equipo cumple su función eficazmente) suelen aparecer problemas de sobrecalentamiento, e, incluso, fugas de corriente, lo que provoca que el ordenador se vuelva inestable y adquiera un comportamiento errático.
En cualquier caso, en un primer vistazo este ordenador portátil impresiona. Tiene un tamaño y un peso imponentes, un mecanizado cuidado y una configuración que nos predispone a obtener un rendimiento, cuando menos, llamativo. Y es que lo realmente importante de esta propuesta es comprobar si da la talla al jugar a 1.080p, y también en qué condiciones nos permite disfrutar el juego en resolución 4K UHD (3.840 x 2.160 puntos). No tardaremos en disipar estas dudas.
En un primer vistazo, este ordenador portátil impresiona por su tamaño, sus más de 4,5 Kg de peso, su cuidado mecanizado, y, cómo no, también por sus llamativas especificaciones
Es evidente que HP se ha esmerado al poner a punto la configuración de esta máquina. Y es normal que sea así porque, de lo contrario, no estarían justificados los casi 3.500 euros que cuesta este equipo. Sin duda, es un dineral, y la única manera de conciliar esta cifra con los jugones que están dispuestos a invertir esta cantidad en su ordenador pasa por ofrecerles unas especificaciones de «primera división». Y sí, las de este Omen X lo son.
Destacan especialmente su pantalla de 17,3 pulgadas con resolución 4K UHD, su CPU, su procesador gráfico y su subsistema de memoria principal. No me parece tan atractivo su subsistema de almacenamiento secundario porque, por ese precio, en mi opinión debería integrar, además del disco duro mecánico de 1 Tbyte, una unidad SSD de 512 Gbytes. Y, sin embargo, la que incorpora se queda en unos comedidos 256 Gbytes. En cualquier caso, os invito a que saquéis vuestras propias conclusiones.
Como cabía esperar, el diseño estético de este equipo sigue las mismas líneas de los otros ordenadores de la familia Omen que hemos tenido la oportunidad de analizar. Al igual que otras propuestas portátiles para jugones, tiene un diseño que se debate entre la agresividad que tanto gusta a algunos aficionados y la elegancia por la que se decantan otros tantos. Y es razonable que sea así.
El acabado de este portátil es estupendo y su diseño está a la altura, aunque habríamos agradecido unos marcos más finos
Este apartado es claramente subjetivo, por lo que en lo que concierne al diseño solo puedo ponerle una única pega, que, por otra parte, es la misma de la que adolecen casi todos los ordenadores portátiles que podemos encontrar actualmente en el mercado: el excesivo grosor de los marcos de la pantalla. Y es que si fuesen más finos sería posible reducir unos centímetros tanto la anchura como la profundidad del portátil, algo que se agradecería en un equipo que tiene unas dimensiones de 42,5 x 32,72 cm.
Vamos ahora con otro apartado esencial en un equipo de esta envergadura: su construcción. Y es que si estamos dispuestos a pagar más de 3.000 euros por un ordenador portátil nos encontramos en la tesitura de exigir que su acabado sea impecable. La buena noticia es que este Omen X está realmente bien construido. La calidad del plástico utilizado en el chasis es alta, y el mecanizado de las partes metálicas, como la cubierta de aluminio cepillado que recubre el área del teclado y el touchpad, es irreprochable.
Algo que me ha sorprendido gratamente es la solidez de las bisagras que mantienen unida la pantalla a la base del ordenador. Y es que un panel de las dimensiones del que incorpora este Omen X debe estar bien anclado si queremos transportarlo y utilizarlo durante años sin vernos obligados a pasar por el servicio técnico.
Unas bisagras endebles o con un tamaño excesivamente reducido pueden provocar que, con el tiempo, se deterioren los conductores que transportan la señal de vídeo hasta el panel. Y, cuando sucede esto, los quebraderos de cabeza están garantizados. Afortunadamente, en este equipo me parece poco probable que se reproduzca este problema.
El esmero de los ingenieros de HP en todo lo que tiene que ver con el sistema de refrigeración de este equipo es evidente si observamos que, además de las toberas posteriores, cuenta con orificios de refrigeración en la base. Su cercanía a la superficie sobre la que está colocado el ordenador portátil limita considerablemente el flujo del aire caliente que puede salir por estos orificios, pero resultan acertados para extraer el calor que disipan los módulos de memoria y los discos duros, que es muy inferior a la energía disipada en forma de calor por la CPU y la GPU.
La eficacia del sistema de refrigeración diseñado por los ingenieros de HP es indudable si observamos que la temperatura media de trabajo de la CPU oscila en torno a los 80 grados centígrados. Eso sí, se debate entre 90 y 92 grados cuando se somete al equipo a un estrés intenso. Aun así, estas temperaturas quedan por debajo del umbral máximo estipulado por Intel (100 grados), por lo que durante nuestras pruebas no afectaron negativamente a la estabilidad del equipo. La temperatura de la GPU bajo estrés no rebasó los 70 grados centígrados, y tampoco dio muestras de inestabilidad.
Un apunte interesante: con el destornillador adecuado, retirar el panel que recubre la base del equipo para acceder a las ranuras para módulos de memoria y a los conectores para discos duros es «pan comido», algo que todos los usuarios agradecemos, y que demuestra que este Omen X ha sido diseñado para facilitar el acceso a su interior. Y esto no es tan frecuente como debería ser.
Vamos ahora con uno de los apartados fuertes de este equipo: su pantalla. Los ingenieros de HP se han decantado por un panel LCD IPS de 17,3 pulgadas y 120 Hz, con retroiluminación WLED y una resolución nativa de 3.840 x 2.160 puntos. Llegados a este punto podemos iniciar el debate acerca de si merece la pena optar por jugar con resolución 4K UHD en una pantalla de poco más de 17 pulgadas, o, si por el contrario, es preferible jugar a 1.080p pero con una cadencia de imágenes muy superior. Profundizaremos más en este escenario en el apartado que hemos dedicado a nuestras pruebas.
El panel IPS de 17,3″, 120 Hz y resolución 4K UHD de este portátil ha cumplido con holgura en nuestros tests de calidad de imagen
La calidad de imagen global de la pantalla de este equipo es muy alta. Tiene unos ángulos de visualización cercanos a los 180 grados, un negro intenso, un nivel de detalle en regiones oscuras casi sobresaliente (dejamos el sobresaliente en este terreno para los paneles OLED) y un brillo satisfactorio, aunque no impactante, de unos 335 nits.
En lo que concierne a la colorimetría recurrí a mis habituales Nokia Test y DisplayMate para ver cómo se desenvuelve el panel de este Omen X, y el resultado que obtuve es muy bueno, aunque no enamora. Para juegos su capacidad de restitución de los colores es plenamente satisfactoria, y dudo mucho que alguien eche de menos una cobertura más exigente de los espacios de color sRGB y AdobeRGB.
Sin embargo, quien quiera utilizarlo para diseño gráfico o aplicaciones profesionales de retoque fotográfico, tiene opciones mejores a su disposición. No obstante, no debemos perder de vista que este es un equipo, ante todo, para juegos. Si, además, lo queremos usar para retoque fotográfico u otras aplicaciones que requieren la mayor precisión cromática posible, siempre podemos conectarlo a un monitor profesional, como, por ejemplo, el BenQ SW271 que han probado recientemente nuestros compañeros de Xataka Foto, y que cubre el 99% del espacio de color AdobeRGB, el 93% del DCI-P3 y el 100% del sRGB.
El sonido: la cuenta pendiente de este Omen X
El logotipo de Bang & Olufsen que luce este ordenador portátil en la esquina superior derecha del teclado parece presagiar que vamos a encontrarnos con un audio de nivel. Y no es así. Este Omen X no suena mal, pero su calidad de audio no está a la altura de sus prestaciones en los demás apartados. Y, ¿por qué no lo está? Pues porque su resolución, pegada y dinámica no son «para tirar cohetes».
Para hilar fino y ponerlo a prueba no solo lo probé con juegos, sino también con música con calidad de máster de estudio, que es la misma que utilizo para probar componentes de alta fidelidad. Sí, es una prueba dura, pero es muy probable que muchos usuarios, además de utilizarlo para jugar, también quieran usarlo para escuchar su música favorita. Y me veo en la obligación de anticiparles qué pueden o no esperar.
Si el nivel de presión sonora es moderado, este ordenador cumple. Simplemente cumple. Pero si nos gusta escuchar el sonido de nuestros juegos o nuestra música con un volumen elevado, la distorsión se incrementará sensiblemente, y esto provocará que, después de un período prolongado de escucha, suframos fatiga auditiva. ¿Cómo resolverlo? Haciéndonos con unos buenos auriculares, o con unas cajas acústicas de calidad.
Teclado y touchpad: bien resueltos
En este apartado no me andaré con rodeos: el teclado mecánico de este portátil es una auténtica delicia. El recorrido de las teclas, su tacto y el ruidito que hacen al presionarlas son una gozada. Aquí se nota que los ingenieros de HP han hecho muy bien los deberes. Además, las teclas prácticamente no tienen ningún tipo de oscilación transversal, por lo que podemos utilizar el teclado durante horas sin apenas notar fatiga en las muñecas (eso sí, siempre y cuando cuidemos nuestra postura).
Por otro lado, como cabe esperar en un equipo para jugones de este nivel, el teclado incorpora retroiluminación LED RGB personalizable. Y, además, las teclas son fácilmente extraíbles. Por todo esto, a este componente no puedo ponerle ni un solo «pero».
El touchpad no me ha sorprendido tanto como el teclado (sobre todo porque es un elemento con menos capacidad de llamar la atención), pero también está cuidado. Su superficie es amplia, el tacto de los botones es estupendo y admite gestos multitáctiles, así que no echo en él de menos nada.
Este es otro apartado en el que este equipo sale airoso. Y es que tiene todo lo que podemos exigir a un portátil de gama alta hoy en día. En materia de conectividad inalámbrica cuenta con una controladora WiFi compatible con el estándar IEEE 802.11ac, y también con Bluetooth 4.2, así que va bien encaminado.
Si nos fijamos en su lateral derecho veremos la pertinente ranura para tarjetas de memoria multiformato y un puerto USB 3.1 Gen 1. Pero aún hay mucho más.
Lo más jugoso lo tenemos en la parte posterior del portátil. Aquí residen el puerto RJ-45 (que es Gigabit Ethernet, como cabía esperar), la salida HDMI, dos puertos USB de tipo C compatibles con Thunderbolt 3, y, por tanto, capaces de alcanzar una velocidad de transferencia máxima de 40 Gbps; un puerto mini-Display Port, y, por último, un conector USB 3.1 Gen 1 adicional.
Merece la pena que nos fijemos en las dos toberas laterales de las que os hablé en los primeros párrafos del análisis, y cuya función es expulsar el aire caliente del interior del equipo con el objetivo de que tanto la CPU como la GPU trabajen siempre por debajo de su umbral máximo de temperatura.
Por último, en el lateral izquierdo del equipo tenemos el tercer puerto USB 3.1 Gen 1, la entrada para micrófono y un conector jack multifunción que puede comportarse tanto como una salida para auriculares como una entrada adicional para micrófono.
Y, por fin, llegamos a la parte más jugosa del análisis: el rendimiento de esta pequeña bestia. Como podéis ver en la gráfica que tenéis justo debajo de estas líneas, su productividad en el escenario Home de PCMark 8 está a buen nivel. Supera al Thunderobot GX97 que hemos analizado recientemente, algo que cabía esperar dado que la configuración del Omen X es mucho más ambiciosa, y queda por detrás de otras propuestas también muy capaces, como el ROG Zephyrus de ASUS o el Omen 17 de la propia HP. La verdad es que esperaba que el Omen X se codease de tú a tú con estos últimos, pero, aun así, su rendimiento en esta prueba es alto.
El resultado que hemos obtenido en el escenario de creación de contenidos de PCMark 8 es casi calcado al anterior, por lo que aquí hay poco que añadir: el Omen X cumple con holgura, pero sin llegar a despuntar.
La prueba sintética en la que el trinomio constituido por el microprocesador Intel Core i7, la GPU NVIDIA GeForce GTX 1080 con sus 8 GB GDDR5 y los 32 GB de RAM GDDR4 ha marcado la diferencia es 3DMark. Y es que, como podéis ver en la gráfica, este portátil para jugones ha rebasado ampliamente los 14.000 puntos, quedando en esta prueba solo por detrás del Omen X de sobremesa, que también pasó por nuestro laboratorio. Su rendimiento aquí es estupendo y nos prepara para lo que viene en nuestro próximo escenario de pruebas.
Llegamos a los test con motores reales de juegos, y el resultado habla por sí mismo. Si os fijáis en la gráfica veréis que el hardware de este equipo le permite mover los juegos en resolución 4K UHD arrojando una cadencia media de imágenes por segundo superior a los 40 FPS con la máxima calidad de imagen. Tan solo en ocasiones muy puntuales la tasa puede caer por debajo de los 30 FPS, y solo con juegos tan exigentes como The Witcher 3, por lo que si no aspiramos a jugar siempre a 60 FPS, el juego en 4K UHD con este equipo sí es posible. Y, lo que es más importante, es disfrutable.
La buena noticia es que si su rendimiento es bueno al procesar los gráficos a resolución 4K UHD, si pasamos a 1.080p la cadencia de imágenes es fantástica. En este escenario de uso adquiere importancia la frecuencia de refresco nativa del panel, que asciende a 120 Hz, porque nos va a permitir obtener unas imágenes extraordinariamente suaves en Full HD, incluso aunque pongamos los parámetros de calidad de los motores gráficos al máximo. Sin duda, este es el sueño de muchos jugones.
Los resultados de estas pruebas los hemos obtenido con todos los componentes clave trabajando a su frecuencia de reloj nominal, y, por tanto, sin practicar overclocking. Como veis, no hace falta ser agresivos con el hardware de este equipo para obtener un rendimiento estupendo, pero, si queremos, aún tenemos margen para exprimirlo un poco más e incrementar las cadencias de imágenes por segundo que aparecen en la última gráfica.
En lo que concierne al nivel de ruido, nuestro sonómetro Velleman DVM805 midió 39,5 dB cuando el equipo está procesando aplicaciones ofimáticas o cualquier otra herramienta que no requiera un esfuerzo de cálculo muy importante, lo que está muy bien porque no molesta en absoluto.
Cuando no estamos jugando el nivel de ruido de este equipo oscila entre 39,5 y 40 dB, que está muy bien. Eso sí, bajo estrés intenso se incrementa hasta alcanzar picos de 56 dB
Cuando llevamos un rato jugando y el sistema de refrigeración tiene que pisar el acelerador, el ruido se incrementa hasta alcanzar picos de unos mucho más molestos 56 dB, pero no es nada que no podamos resolver utilizando unos buenos auriculares o unas cajas acústicas externas de cierta calidad.
Un último apunte: la autonomía real de este Omen X cuando lo utilizamos en un escenario que combina aplicaciones ofimáticas, de creación de contenidos y juegos asciende, según nuestras pruebas, a 5 horas y 37 minutos, una marca que está realmente bien. Aquí su batería de 99 Wh tiene mucho que decir. Y es de agradecer. Eso sí, con juegos únicamente la autonomía se resiente mucho y puede reducirse drásticamente en función del estrés al que somete cada juego en particular al hardware.
HP Omen X: la opinión y nota de Xataka
Aun así, lo mejor de todo es su rendimiento con juegos. Y es que, como hemos visto, con este portátil es posible jugar a 4K UHD en calidad alta con una tasa de imágenes que oscila entre 40 y 60 FPS (en DiRT Rally alcanza incluso una cadencia superior). Y, si preferimos jugar a 1.080p para obtener una tasa de imágenes muy superior y movimientos más fluidos, la cadencia de imágenes supera en muchos juegos los 100 FPS en calidad Ultra. Una auténtica gozada.
Si no tenéis claro si merece la pena sacrificar imágenes por segundo y ganar calidad gráfica, o bien reducir la resolución a Full HD y obtener un movimiento más fluido, solo puedo deciros que en una pantalla de poco más de 17 pulgadas la diferencia de calidad entre las imágenes 4K UHD y Full HD aunque existe, es reducida. Aun así, os invito a que hagáis vosotros mismos la prueba si se os presenta la oportunidad.
No puedo concluir el análisis sin mencionar las dos «pegas» más importantes que le veo a este equipo. La primera es su sonido, que, como os he explicado, no está a la altura de los demás subsistemas de este Omen X. Y la segunda, como no puede ser de otro modo, es su precio. Y es que 3.500 euros son muchos euros. Incluso cuando a cambio de esta cantidad nos dan un maquinón como este portátil.
La lástima es que muchos aficionados a los juegos no podrán hacerse con este equipo por su alto precio. Eso sí, aquellos que puedan, y quieran, regalárselo podrán olvidarse de actualizaciones y otros gastos durante mucho, mucho tiempo.
Nos permite jugar en Full HD con la máxima calidad muy por encima de 60 FPS, y en 4K por encima de 30 FPS
Su sonido no está a la altura de los demás subsistemas del equipo
Su diseño habría mejorado de haber contado la pantalla con unos marcos más finos
Su elevado precio lo coloca, desafortunadamente, fuera del alcance de buena parte de los jugones
En Xataka | HP Omen 15, análisis: un portátil gaming sin estridencias creado para el gran público

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