Source: http://elobservatoriodemediosdeargentina.blogspot.com/2009/
Timestamp: 2017-05-26 05:36:58+00:00

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El Observatorio de Medios de Argentina: 2009
¡Feliz 2010, viva la nueva Ley de Medios de la Democracia y nos reencontramos en febrero!
Presentación del libro "Nocturnidad y sigilo en las prácticas periodísticas hegemónicas..." y del Observatorio de la Universidad Nacional de Cuyo
El Observatorio de Periodismo y Derechos Humanos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nación de Cuyo desnuda los mecanismos tergiversadores de la realidad utilizados por los diarios Los Andes y Uno.El recurso que más utilizaron los diarios Los Andes y Uno en la construcción de sentido opositor y deslegitimante del proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, durante su reciente debate parlamentario (que finalizó con su sanción y promulgación), fue la selección, omisión o carencia de fuentes. Cabe destacar respecto de diario Uno, por ejemplo, que la fuente más utilizada para la construcción de su cobertura fue el dueño de la multimedia a la que pertenece el periódico, Daniel Vila.El equipo de trabajo del Proyecto de Investigación Observatorio de Periodismo y Derechos Humanos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo llevó a cabo una investigación respecto de cómo y con qué intencionalidad los dos diarios locales, Los Andes y Uno, abordaron la temática del proyecto devenido en Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.Ese equipo está integrado por Ernesto Espeche (Director); Roberto Follari (Co-Director); Soledad Gil y Jimena Marín (Coordinadoras) y Juan Pablo Rojas, Penélope Moro, Mariana Olguín y Moisés Ortiz (Observadores y Observadoras).Estas conclusiones y la investigación que presentamos a continuación, se basan en el modelo teórico-metodológico de la Intencionalidad Editorial.En síntesis, los enunciados que conforman el sustento filosófico del modelo como propuesta teórico – metodológica para analizar los procesos periodísticos, son: “el proceso periodístico es en esencia la conversión de una parcialidad determinada (de clase o grupo) en un valor universal o natural. Que por ello se apoya en una serie de mitos para ocultar su naturaleza. Que ese rasgo manifiesta el carácter ideológico del periodismo y su rol en la construcción de Hegemonía. Que su ineludible involucramiento en la disputa por el Poder lo ubica en el plano de la propaganda” (Espeche, 2006: 19).Cuando decimos que el periodismo forma parte del concepto genérico de propaganda, supone que aquél comparte con éste una serie de métodos comunes que son punto de relación y de identidad. La particularidad del periodismo como parte de la propaganda se define por la relación dialéctica entre objetividad y parcialidad. “Por objetividad entendemos que el hecho periodístico puede ser confirmado y contrastado a partir de las fuentes, mientras que la parcialidad se advierte en la medida en que siempre existe una toma de posición frente a ese mismo hecho” (López, 2005: 48).Dicho esto, es necesario analizar los puntos de relación e identificación entre la propaganda en sentido genérico, y el periodismo como forma especial de propaganda. En este sentido, Domenach menciona cinco reglas de la propaganda que pueden servirnos como referencia: simplificación y enemigo único, exageración y desfiguración, orquestación, transfusión y unanimidad y contagio.Hablamos de simplificación en el sentido de que toda propaganda, para alcanzar su objetivo debe buscar la síntesis de lo complejo. La titulación en la prensa encierra esta condición al sintetizar el tema central de un artículo en una unidad compuesta por una volanta, un título y una bajada. Pero en realidad la simplificación atraviesa todo el cuerpo del medio.La regla de la exageración se presenta cuando un hecho es sobredimensionado con el fin de acentuar determinados aspectos. Esto implica entonces una desfiguración del acontecimiento. En periodismo ésta se identifica muchas veces como la “espectacularización de la noticia”.La orquestación se trata de la repetición de un tema bajo diferentes aspectos, hasta lograr imponerlo en la “opinión pública” ya que el fin es que el destinatario hable sobre él, lo discuta y tome posición frente al mismo.La transfusión tiene que ver con la regla que establece que toda propaganda opera sobre una base preexistente que la sustenta. Es decir, se trata de reforzar ideas, miedos, prejuicios, un orden establecido, más que estimular un cambio.Finalmente, la regla llamada unanimidad y contagio hace referencia a la tendencia de la propaganda a expresar la opinión de un grupo como unánime a toda la sociedad civil. Un buen medio para lograr esto es contar con la adhesión de intelectuales prestigiosos o personalidades públicas que garanticen de por sí la posibilidad de contagiar opiniones.Dada esta explicación podemos afirmar que existe una estrecha relación entre el periodismo y la propaganda, por tanto es necesario concebir al primero como una forma especial de propaganda objetiva para comprender el concepto de intencionalidad editorial y su influencia en el terreno del debate y de la lucha por el poder.Los mecanismos de propaganda del periodismo, institución superestructural, serán claves para naturalizar ciertos valores y concepciones de clase y para poner en marcha el consenso que determinará el grado de dominio del bloque hegemónico.Para seguir con la dicotomía objetividad/subjetividad afirmamos, en términos deDucrot, que el discurso periodístico es objetivo ya que se basa en hechos susceptibles de ser confirmados y constatados a través de fuentes directas o indirectas. Asimismo, el periodismo es necesariamente parcial como toda actividad humana entendida como la asunción de una posición propia del periodista y/o del medio ante la complejidad de los hechos sobre los que trabaja la práctica periodística.En síntesis, el objetivo final de la IE y por ende su utilidad, es desentrañar cuál es la parcialidad de grupo/sector/clase convertida en valor universal o natural a través del sentido común construido en las noticias sobre un determinado tema. Asimismo cuáles son los mecanismos que se utilizan para enmascarar esa parcialidad. Para llegar a esto, el modelo metodológico plantea un análisis cuantitativo y cualitativo de la información relevada bajo el método de un observatorio de medios.En este sentido, Los Observatorios de Medios reconocen el derecho de todo medio y de todo/a periodista a manifestar su posicionamiento editorial pero condenan que ese posicionamiento se lleve a cabo en forma encubierta, procurando esconderse detrás del falsamente denominado "periodismo independiente", por considerar que tal manipulación es violatoria del derecho que todos/as los/as integrantes de una sociedad tienen a informar y a estar informados/as.Respecto de esta investigación en particular, constatamos que los medios pertenecientes o portavoces del corporativismo hegemónico han dejado de ser medios en el sentido técnico de la palabra, para convertirse en actores y sujetos propios, con una especialidad: producir y reproducir sentidos comunes favorables a ese corporativismo y a sus propios intereses empresarios.Luego de relevar y analizar el período 27 de agosto/11 de octubre, podemos decir que los dos medios observados, diario Los Andes y Uno, actúan como sujetos activos en la oposición y deslegitimación del proyecto luego devenido en Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Se trata de un ejemplo más de la conducta de los medios que responden a los intereses hegemónicos. Esta posición no es azarosa sino que obedece a la economía política los medios, y a la ideología que -a partir de defender sus intereses hegemónicos- estos diarios conservan. Encuadrados en este punto es preciso remarcar que Diario UNO de Mendoza, pertenece al Grupo Uno Vila- Manzano. Salió por primera vez a la calle, el 27 de junio de 1993 bajo el slogan “nuevo diario para una Mendoza nueva”. Según la página Web institucional del diario se invirtieron en el mismo 7 millones de dólares. La cabeza visible del medio es Daniel Vila, hijo del empresario de la construcción Alfredo Vila Santander.Diario UNO representa además, a la Cámara Empresaria Mendocina (CEM) ligada ésta a ex funcionarios del ex Banco de Mendoza. En materia ideológica sigue los lineamientos de un ultra neoliberalismo económico y político, basado en la preponderancia de las inversiones extranjeras y de sectores económicos agro- exportadores que concentran la mayor parte de la torta de capital monetario de nuestra provincia y del país.Es importante resaltar, que al momento del nacimiento de Diario UNO, quien detentaba el máximo poder en nuestro país era Carlos Saúl Menem; por lo que el escenario era favorable para desplegar ciertas acciones en pos del desarrollo de los intereses societales y personales de éste grupo económico y político.El Grupo nació con la compra de una radio en 1983 y en apenas una década se transformó en uno de los principales propietarios de canales de cable y radios del interior del país, con presencia en varios países de América Latina.En 1994 fundaron un sistema de TV por cable Supercanal. Este sistema fue la matriz de lo que luego se convertiría en Supercanal Holding, que llegó a ocupar el tercer lugar entre los canales de cable del país.Tras la crisis de 2001, entran en el directorio de América TV (uno de sus dueños es Francisco De Narváez), Daniel Vila y el ex ministro del interior José Luís Manzano, dueños del Grupo Uno con fuerte presencia en el interior del país a través del Diario Uno de Mendoza; la compañía de cable Supercanal; la transmisora de televisión digital Televisión Directa al Hogar y el Multimedios la Capital, con más de 20 medios de comunicación en Santa Fe y Entre Ríos. En un intercambio empresarial, y a consecuencia de su ingreso al canal, la sociedad Vila-Manzano se quedó con la revista El Gráfico y la radio AM La Red, que hasta ese momento manejaba Ávila a través de Torneos y Competencias.Por su parte, LOS ANDES fue el primer diario de Mendoza. Fundado por Adolfo Calle en 1882, se constituyó en un medio conservador, familiar y representante de la clase “intelectual” de la provincia, difundiendo la ideología del sector que detentaba el poder político y económico. Este medio, que a lo largo de su extensa historia apoyó la lógica hitleriana para luego distanciarse de ella, y supo –junto con muchos otros medios nacionales- generar el clima apropiado para el consecuente golpe militar de 1976, pasó en la década del ’90 a conformar parte del principal multimedia del país. A partir de 1997, y respondiendo a las políticas económicas impulsadas durante la presidencia de Carlos Menem, (monopolización y concentración) LOS ANDES pasa a ser controlado por CIMECO (Compañía Inversora de Medios de Comunicación), formada en ese momento por La Nación y el Grupo Clarín. Sin embargo, el 4 de abril de 2008, Clarín se convirtió en el dueño de CIMECO, al adquirir el 80 por ciento de las acciones de la Compañía. Para ello, compró la totalidad de las acciones de SA La Nación en CIMECO por aproximadamente 62 millones de dólares. De esta forma, el Grupo Clarín sumó el 80% de las acciones, mientras el otro 20% continúa en manos de los accionistas de LOS ANDES y del diario La Voz del Interior, de Córdoba. Esto puede explicar muchos de los comportamientos y posicionamientos de LOS ANDES a partir de ese año. Ya en manos de Clarín, LOS ANDES supo reproducir la línea editorial de su multimedia, quien mantuvo una posición complaciente con el gobierno nacional durante la gestión de Néstor Kirchner, siendo el grupo mediático que más publicidad oficial recibió en todo el país. Sin embargo, el conflicto con las patronales agrarias que comienza en marzo de 2008, durante la presidencia de Cristina Fernández, provocó un giro en el posicionamiento editorial de Clarín con la Casa Rosada. Tras éste, la relación –Gobierno y Clarín- se convirtió en un enfrentamiento público debido a la cobertura funcional al “campo” realizada por el multimedia. Adentrándonos ya de lleno en la temática del tratamiento que tuvo la Ley de Servicios de comunicación Audiovisual en los diarios de mayor tirada de Mendoza, podemos decir que construyeron un sentido de oposición y deslegitimación a partir de diversos mecanismos. Por una parte, la construcción de sentido se apoya en distintos conceptos o ideas-fuerza, con las cuales el medio busca justificar su posición y obtener consenso. De esta manera, la mayoría de las piezas publicadas por LOS ANDES y UNO, se apoyan en un concepto dicotómico generado por los principales multimedia, al sentir afectados sus intereses económicos ante la posibilidad de concretarse esta iniciativa. Esta construcción dicotómica -Gobierno Nacional vs. Medios de Comunicación- dota a cada uno de los bandos de determinadas cualidades. En el caso del Poder Ejecutivo, adquiere las siguientes descripciones: autoritario, tirano, censurador, controlador. En contraposición, los medios de comunicación son exhibidos como sinónimo de libertad de expresión, independencia, verdad, democracia. Esto se presenta con duras y reiteradas adjetivaciones hacia el Gobierno Nacional y el proyecto, que se exhibe como fruto de su absoluta imposición. Entre ellas: “Ley de medios K”, “Proyecto K”, “Proyecto oficialista”; “controlar los medios”, “desaparezca la prensa libre”, “intimidar o afectar la tarea periodística”, “busca restringir la libertad de expresión y de prensa”, “monopolio estatal”.También, enmarcado en esta supuesta guerra del gobierno contra los medios, LOS ANDES reproduce el discurso generado por el multimedia al que pertenece. De esta manera, Clarín aparece en numerosas piezas como víctima de la furia presidencial, tanto en los operativos de la AFIP como con los supuestos dichos del secretario de Comercio Interior, en la empresa Papel Prensa. Sorprendentemente, UNO, medio perteneciente al grupo mediático que compite con Clarín, construye igual sentido respecto de la situación. Por otra parte, un alto porcentaje de las notas que exponen una tendencia opositora, se elaboran a partir de otro concepto con el cual el medio justifica su postura y busca obtener consenso. Dado que alentar la conservación de la normativa vigente desde la dictadura militar no es una opción viable para un medio que se jacta de democrático, LOS ANDES y UNO se oponen al proyecto desde el concepto de ilegitimidad del Congreso. Así, acentúan en innumerables piezas que el Congreso actual no responde a la representatividad elegida por el pueblo en la última elección parlamentaria, (28 de junio) y corresponde esperar a la renovación del 10 de diciembre para tratar este importante proyecto. Esta Idea-Fuerza surge con las primeras piezas que los diarios publican sobre el tema.La ubicación de las piezas también constituye un asunto importante en la construcción de sentido opositor y deslegitimante. Esto se evidencia cuando las escasas dos piezas -que entre un total de 225- LOS ANDES presenta a favor del proyecto devenido en ley, se publican de modo secundario. Dato por demás relevante si se tiene en cuenta que, durante los días centrales del tratamiento de la ley, este diario le dedicó una página entera al tema (en general, entre las páginas 3 y 5). UNO por su parte, de los 35 titulares que publicó durante el período establecido respecto de la ley, el 100% construyó un sentido opositor mientras que 22 tuvieron una ubicación destacada en las portadas. En páginas interiores, de 184 piezas publicadas sobre la temática, 178 construyeron un sentido opositor a la ley, la mayoría con un posicionamiento destacado.También es necesario detenerse a comentar que el 59,55% de las piezas del tema en LOS ANDES no exhibe autor. Este porcentaje responde en su mayoría a notas presentadas en la sección Política. En cuanto al porcentaje de piezas con autor (40,45%), la sección Opinión apelará a sus columnistas más reconocidos y de mayor peso: Carlos Salvador La Rosa, Joaquín Morales Solá, José Luis Toso y Mario Fiore, para construir su sentido opositor. Otro punto a señalar es que, en reiteradas ocasiones, LOS ANDES reproduce textualmente el discurso del multimedia al cual pertenece. De hay que muchas de las piezas sobre el tema consignan al final, a modo de firma, CC –Clarín Contenidos-, y/o Agencia DyN –perteneciente al Grupo Clarín. El Diario UNO, mayoritariamente, es autor de las piezas publicadas del género información y opinión. Asimismo, publica notas de opinión de periodistas de La Nación, CNN, etc. Las imágenes que acompañan e ilustran las piezas también constituyen un valioso recurso de construcción de sentido. Así, la mayor parte de las fotografías publicadas retratan a los máximos referentes opositores a la mencionada ley. En el caso de Los Andes, otorga el mayor peso a las caricaturas expuestas en la sección Opinión. El arte gráfico del ilustrador Gabriel Fernández desarrolla elementos peyorativos hacia las principales figuras de oficialismo con la clara intención de atribuirles aspectos autoritarios, irascibles, censuradores, amordazadores e irracionales. Además, a través de estos recursos, tiende a enaltecer y a victimizar a las figuras opositoras al proyecto devenido en ley. Los dos medios, utilizan el recurso de las imágenes para profundizar y reforzar el sentido común construido de oposición y deslegitimación. No obstante, el recurso que más utilizan LOS ANDES y UNO en la construcción de sentido opositor y deslegitimante del proyecto ley es la selección, omisión o carencia de fuentes. En primer lugar, la mayoría de las notas refiere a fuentes que se oponen de modo directo a la ley o, indirectamente -tal como ya se ha manifestado- al tratamiento de la misma antes del recambio legislativo del 10 de diciembre. Las mismas se pueden clasificar en tres grandes grupos íntimamente relacionados: el sector empresarial vinculado principalmente con el negocio mediático; Partidos políticos que históricamente han respondido a intereses corporativos; y los Sectores religiosos más reaccionarios. En segundo lugar, las voces que se citan a favor de la ley ocupan, dentro de la diagramación de cada pieza, un espacio mucho menor que las correspondientes a voces disidentes, y se confrontan fuertemente con las mismas. Hay que sumar a ello que, las fuentes a favor de la ley obedecen siempre a funcionarios o partidarios oficialistas, reforzando la idea de “proyecto oficial”. Se elude consignar, de esta manera, la opinión de múltiples sectores de la sociedad argentina que han participado en este proyecto, como así también la posición de sectores reconocidos internacionalmente que han avalado y destacado sus aspectos positivos. Cabe destacar respecto de diario UNO, que la fuente más utilizada para la construcción de las piezas es Daniel Vila, dueño del Multimedia Uno. El intencionado empleo de las fuentes se ve reforzado en ambos medios con la utilización de ciertas reglas de la propaganda. Se apela fuertemente a la regla de orquestación, reiterando continuamente los conceptos claves construidos por los multimedia (ilegitimidad del Congreso, ley mordaza, ley para controlar la prensa, etc.) para lograr imponerlo en la opinión pública. También LOS ANDES y UNO utilizan la regla de transfusión, la cual consiste en generar miedos e inseguridad en la sociedad, ante circunstancias que conlleven cambios. Esta regla es utilizada constantemente en la construcción de un tercer concepto o idea-fuerza: el tratamiento de este proyecto ley, tras el conflicto del campo, generará entre los ciudadanos confrontación/desintegración/división. Por otra parte, estos medios hacen uso de la regla de exageración y desfiguración. La misma, tal como señala su nombre, sobredimensiona detalles irrelevantes o distorsiona hechos y datos para generar actitudes de desaprobación del proyecto en la sociedad. Asimismo, se halla la regla de unanimidad y contagio, que consigna como voces autorizadas a profesionales y personajes reconocidos que responden a la posición del medio, para generar mayor aval en dicha postura. Finalmente, la regla que mayor protagonismo adquiere a lo largo de todo el tratamiento de esta ley es la regla de simplificación, la cual consiste en reducir a un grupo de ideas básicas un tema que requiere de una contextualización profunda y abarcadora, para alcanzar una real comprensión del mismo. En este caso, LOS ANDES y UNO nunca explican apropiadamente cómo se generó este proyecto, el tiempo desde el cual viene debatiéndose en foros públicos, cómo nació la Coalición para una Radiodifusión Democrática, qué contemplaron los 21 puntos que redactó esta Coalición, cómo se tradujeron o no en la iniciativa que presentó el Ejecutivo al Congreso, en qué consiste este proyecto, y muchos aspectos más de suma relevancia en la elaboración de una opinión independiente y libre, por parte de cada uno de los lectores. Por el contrario, estos diarios exponen durante todo este periodo, que la ley es una iniciativa que buscan imponer los Kirchner.En síntesis, los mecanismos desplegados en la construcción de las noticias, respecto de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, en LOS ANDES y UNO, enmascaran los intereses económicos, políticos e ideológicos particulares de estas corporaciones mediáticas mostrándolos como universales y/o naturales. Construyen un sentido común con el fin de mantener su hegemonía y el status quo. Asocian el proyecto promovido y construido por los/as ciudadanos/as a través de las organizaciones de la sociedad civil, al gobierno nacional, al cual, a su vez, desprestigian y descalifican con el fin de desprestigiar y descalificar al proyecto devenido en ley. Defienden, a través del sentido que construyen, sus intereses empresariales y económicos, ocultándolo mediante mecanismos que manipulan y contienen la deriva del sentido. Para obtener más información y los informes completos, contactar con proyectoobservatorio.blogspot.com y proyecto.observatorio@yahoo.com.ar Publicado por
Lea el despliegue informativo que la agencia APM ( www.prensamercosur.com.ar )publicó sobre la investigación realizada en el marco del Seminario: Observatorio de Medios. Intencionalidad Editorial, dictado en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Solicitar la versión completa cuanti-cualitativa a elobservatoriodemedios@gmail.com
¿Cómo construyen sus versiones de lo real?Presentaron el libro “Sigilo y nocturnidad en las prácticas periodísticas hegemónicas: una introducción al modelo teórico y metodológico Intencionalidad Editorial”. Un aporte de investigadores de las universidades nacionales de La Plata, Cuyo y Buenos Aires. Editó el Centro Cultural de la Cooperación, de Argentina.Sigilo y nocturnidad en las prácticas periodísticas hegemónicas es la primera aproximación editorial a un modelo para la producción y el análisis de contenidos y procesos periodísticos, desde una perspectiva contrahegemónica y fundada sobre categorías como Propaganda, Poder y Hegemonía, entre otras. Ese modelo teórico es un punto de quiebre en el ámbito de las reflexiones contemporáneas sobre comunicación social y periodismo, decididamente enfocado hacia la disputa teórico-ideológica respecto de los poderes establecidos en los ámbitos académicos, políticos y profesionales, argentinos e internacionales.Los autores consideran que los estudios semiológicos, los estudios culturales y las descripciones de rutinas han sido aportes útiles pero insuficientes a la hora de construir una “teoría” propia de la comunicación social y del periodismo en particular.Las constataciones sistémicas y prácticas, después de más de tres años de trabajo en ese sentido, dicen los investigadores, “nos han demostrado que el modelo Intencionalidad Editorial llena un vacío teórico y metodológico, a la vez que brinda herramientas políticas para la confrontación en el espacio simbólico, frente a la maquinaria de propaganda y guerra mediática como diseños estratégicos del actual bloque de poder, al que caracterizamos en una etapa muy especial del sistema capitalista-imperialista de organización global.Sus autores: Ernesto Espeche es director de la Carrera de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Cuyo. Fernando López es egresado de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata (NLP), periodista y coordinador del Observatorio de Medios de Argentina, de esa misma facultad. Carlos Rodríguez Esperón es académico a investigador de la Universidad de Buenos Aires. Víctor Ego Ducrot (autor y compilador) es periodista, escritor y profesor de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.Fue presentado el martes de la semana pasada en el Centro Cultural de la Cooperación (CCC), de Buenos Aires, entidad que tuvo a su cargo la edición.Las disertaciones estuvieron a cargo de Alejandro Verano (Decano de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP); Roberto Caballero (Director de la Revista Veintitrés) y Pedro Lanteri (Director de la radio “La Voz de las Madres).Desde el ámbito académico, Verano destacó a la obra por sus aportes teóricos y como consecuencia del trabajo de investigación que auspicia la universidad pública, en particular la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP. Coincidió con los otros presentadores en cuanto a la oportunidad práctica y política de la aparición de este libro, en medio del proceso de democratización mediática que vive Argentina, tras la entrada en vigor de la nueva ley regulatoria para medios audiovisuales, impulsada por numerosos sectores sociales y el gobierno nacional.Por su parte, Lanteri ubicó a la propuesta teórica y metodológica del libro en el marco de la lucha contra el discurso único que enarbola la corporación de medios monopólicos. Consideró que la obra es un aporte de gran envergadura para la recuperación de la palabra por parte de la sociedad.Caballero subrayó el significado del libro como contribución teórica en auxilio de la práctica periodista profesional y cotidiana. Advirtió asimismo sobre cómo se está resquebrajando la influencia de los grandes medios y acerca de las oportunidades que pueden abrirse para la aparición de nuevos actores, democráticos y con rigor en la producción y distribución de contenidos.El modelo Intencionalidad Editorial se difunde en seminarios de grado y postgrado que se dictan en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, en la carrera de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Cuyo y en otros centros de estudios. Esta siendo aplicado en tesis de grado y postgrado y es el marco de trabajo del Observatorio de Medios de Argentina (de la UNLP) y del Observatorio de Medios de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Cuyo.
La Agencia Periodística de Mercosur (APM) publica esta semana una serie de artículos que abordan diversos tópicos del Derecho a la Información. Se accede a la edición completa en www.prensamercosur.com.arNo se sabe aún si el Congreso le dará su sanción al proyecto de ley de medios audiovisuales que impulsa el gobierno nacional, pero éste ya logró lo que ningún otro en casi tres décadas de vigencia constitucional: que la sociedad en su conjunto debata un punto capital para todo régimen republicano, la libertad de expresión y el derecho de todas y todos a informar y estar informados.Sus esfuerzos por llevar a juicio a los responsables de las graves violaciones a los derechos humanos durante la pasada dictadura militar, los realizados en forma todavía inconclusa e insuficiente para mejor la calidad de vida de los argentinos y los vinculados a la cuestión que abordamos en esta edición de APM – sus intentos por la democratización de la palabra y la imagen-, son los mejores logros de la gestión que encabeza la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien intenta darle continuidad a la política de Estado de su antecesor y marido, Néstor Kirchner, pese al cúmulo de dificultades, limitaciones propias, y a la sistemática oposición de los sectores más retrógrados de la sociedad.Faltan días y debates para saber si por fin el Senado completará la labor iniciada en Diputados, para convertir en ley el nuevo marco regulatorio referido al otorgamiento y uso de licencias sobre el espacio radioeléctrico y televisivo. Sin embargo el gobierno, que recogió las iniciativas que por años impulsaron diferentes organizaciones y ciudadanos y ciudadanas democráticas, ya obtuvo una victoria de especial significado: hizo posible que la sociedad debatiese en distintos espacios, y contra los vientos manipuladores y descalificadores provenientes de los monopolios mediáticos y sus voceros políticos e institucionales, una cuestión crucial para toda democracia, el derecho a la información como capítulo de Derechos Humanos, tal cual es contemplado por la Convención de San José de Costa Rica, que tiene rango constitucional.En sus distintos informes y estudios sobre coberturas periodísticas, como así también desde la actividad docente, el Observatorio de Medios de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata, viene subrayando la necesidad urgente de esa polémica y de poner en acto la ampliación irrestricta de los principies de libertad de prensa y expresión, toda vez que considera que los mismos son garantías constitucionales para todos y todas las que habitan suelo argentino, no solamente para titulares de medios y periodistas.En las aulas de la universidad pública, en ámbitos académicos y en foros sociales y políticos, el Observatorio y el núcleo de especialistas que lo integran tratan asimismo de dar el debate ideológico en torno a la necesidad de un modelo teórico y metodológico que desenmascare el sigilo y la nocturnidad de las prácticas mediáticas hegemónicas, que encubren su parcialidades corporativas y políticas con discursos de supuesta “objetividad”.Con distintos artículos, la presente edición APM aborda el derecho a la información en su aspecto jurídico, incluyendo un análisis sobre la importancia del perito forense especializado en comunicación; revisa la tan vapuleada cuestión sobre administración y otorgamiento de pautas publicitarias oficiales, y otros aspectos vitales para la materia.
El gobierno argentino presentó ante el Congreso Nacional su proyecto para reemplazar la actual regulación de radio y televisión, herencia de la última dictadura, que benefició a los oligopolios.Publicadoel 28-08-09 en www.prensamercosur.com.ar"Que la voz de todos y todas pueda ser escuchada", dijo la presidente Cristina Fernández, al firmar el jueves pasado el mensaje 1139, por el que envió al Congreso el nuevo proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que reemplaza al decreto-ley de la dictadura militar. Fernández afirmó que no se trata del proyecto de un gobierno o un partido, sino de "todos los que queremos vivir en una Argentina más democrática y más plural".Además, pidió no confundir "libertad de expresión con libertad de extorsión". El interventor del COMFER (organismo estatal regulador), Gabriel Mariotto, destacó el aporte ciudadano al proyecto y sostuvo que esto tiene que ser "un soporte para nuestros legisladores, que cuando reciban la presión tengan un pueblo atrás que los está sosteniendo".La presidente consideró que, en 26 años, no hubo proyectos de cambio integral de la ley de radiodifusión porque "había un supra poder" en el país, que "tiene la suficiente fuerza para imponer y arrancar decisiones en cualquiera de los tres poderes (del Estado), a partir de la presión".De ser arrobada por las Cámaras y posteriormente promulgada por el Ejecutivo, la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual tendrá tres segmentos: un tercio para el sector comercial, otro para el espacio público y uno más para las organizaciones sociales."Se sustituirá el viejo directorio militar por un organismo más amplio, con la participación del Poder Ejecutivo y de la oposición parlamentaria", dijo la jefa de Estado."Sería ingenuo no advertir la necesidad de esta norma como un salto a las nuevas tecnologías", añadió.La presidente afirmó además que la calidad institucional "es de contenido y de sustancia cuando las instituciones de la Constitución sirven al pueblo y nada más que al pueblo"."No hay calidad institucional únicamente por las formas. La calidad institucional es de fondo, de contenido, de sustancia, cuando las instituciones de la Constitución sirven al pueblo y solamente al pueblo y no a otros intereses", añadió.La presidente aseveró también que la discusión en el Congreso de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual "va a poner a prueba a la democracia argentina".El gobierno recibió el apoyo del relator de Naciones Unidas (ONU) sobre Libertad de Expresión, Frank La Rue.Los cambios más importantes respecto del régimen de la dictadura, aun vigente, están vinculados a las controversias que había despertado el anteproyecto original: la revisión de licencias cada dos años, la convivencia entre cooperativas de servicios públicos y distribuidoras de TV por cable de alcance local en el interior del país, el desembarco de las telefónicas a la comunicación audiovisual y la regulación para el “triple play”. Otros cambios apuntan a ampliar los derechos de pueblos originarios, hacer más federal el funcionamiento de la Defensoría del Público y declarar el espectro radioeléctrico como un bien público.Revisión de licencias: El artículo 38, en su redacción original, dispone que cada dos años se revisarán las licencias en poder de los adjudicatarios. La oposición planteó que el artículo permitiría que el gobierno ejerciera un poder discrecional para cambiar las reglas y digitar el escenario tecnológico cada dos años. En el gobierno aseguran que con la nueva redacción del artículo se ofrecerán garantías claras de que no va a haber discrecionalidad en la distribución de licencias. La constatación bianual tendrá como único objetivo evitar que la incorporación de nuevas tecnologías en la comunicación audiovisual –la famosa digitalización– termine distorsionando el espíritu de evitar la concentración y preservar la pluralidad.Pulseada entre cableoperadores locales y cooperativas de servicios públicos: Esta situación se produjo principalmente en localidades alejadas de los principales centros urbanos, donde los servicios de electricidad y teléfonos son brindados por cooperativas de usuarios. El artículo 23 excluye a las prestadoras de servicios públicos de la posibilidad de ofrecer servicios de comunicación audiovisual. En el artículo 25 se plantean las excepciones a esa regla. Allí se establece que las personas de existencia ideal sin fines de lucro –léase cooperativas– pueden dar esos servicios pero con una condición: antes deben pedir un dictamen de la Comisión de Defensa de la Competencia. Si ese organismo considera que las cooperativas no se quedarán con más del 35 del mercado, las cooperativas podrán desembarcar en el negocio de la TV por cable. Las pequeñas empresas de distribución de cable habían planteado que si las cooperativas ingresaban en la actividad les resultaría imposible competir con ellas. “Vamos a ofrecer condiciones de convivencia”, responden en el gobierno.El “triple play” y las condiciones para que las telefónicas puedan ingresar al negocio del cable: El mismo artículo 25 plantea que las telefónicas privadas, con una lógica comercial, también podrán ingresar al negocio de la distribución por cable –lo que haría realidad el famoso “triple play”, la posibilidad de brindar Internet, teléfono y cable en un mismo soporte– si antes cumplen con una serie de requisitos bastante exigentes: interoperabilidad de redes, portabilidad numérica y demostrar que el 70 por ciento del capital es de origen argentino. En el Ejecutivo dicen que el proyecto establecerá mecanismos de seguimiento para controlar la composición accionaria de cada telefónica que pretenda desembarcar en la actividad audiovisual.
El acuerdo firmado el 1º de agosto de 1991 entre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y Torneos y Competencias (TyC), por el cual se le otorgó a esa firma los derechos exclusivos de las transmisiones hasta el año 2014, extendió un manto de silencio en los medios. Tanto la máxima autoridad del fútbol, Julio Humberto Grondona, como la empresa se convirtieron en “intocables”. Con el correr de los años, los periodistas que se animaron a cuestionar algunos aspectos de la relación entre los socios entenderían, poco a poco, que “de eso no se habla”.Aquellos periodistas que hoy peinan canas, recuerdan que a medida que el acuerdo entre ambas partes se consolidaba, florecían medios de comunicación, periodistas, productoras y convenios de comercialización que tenían como eje a la AFA y a Torneos. Explican que esos medios y esos profesionales se convirtieron en las voces del “establishment” futbolístico. Y fueron esas voces las que -en mayor medida- se impusieron como referentes de la información futbolera en los grandes medios. Apuntan que se constituyó así, un “monopolio de opinión”, en donde la construcción informativa respecto del futbol tuvo el sesgo de la empresa que tenía los derechos.Años después, el ingreso del Grupo Clarín en la sociedad propietaria de los derechos (TSC) hizo todo más difícil, aseguran. Precisan que el sesgo editorial no sólo fue para los periodistas que participaban en Torneos, sino para aquellos del principal multimedios del país, que edita el diario más vendido y el único matutino deportivo, el popular Olé. También con sus señales televisivas (TyC Sports, Canal 13, TN) el Grupo dominó la cobertura televisiva del deporte (con Fútbol de Primera como buque insignia, “dueño” de los goles hasta las 24 de cada domingo). Además, hay que recordar que Fox Sports tercerizó en Torneos la producción periodística en nuestro país. Ese canal se sumaría entonces a la uniformidad informativa.Es cierto: siempre hubo canales de TV, emisoras radiales, revistas y espacios deportivos en otras empresas que intentaron competir. Pero nunca ni el Grupo Uno (Vila/Manzano/De Narváez) ni el Grupo Telefónica fueron serios rivales.Con tal dispositivo empresarial ya no fue necesario –con el correr de los años- ejercer la censura directa: miles de periodistas deportivos sabían de hecho que ese era un tema “tabú”. Más en Deportes: había tanto para decir y criticar que no era necesario buscarse problemas laborales obsesionándose con esta temática.Sin embargo, hubo un puñado de periodistas que eligieron otro camino. Se privaron de las luminarias y la visibilidad mediática, soportaron dificultades en sus lugares de trabajo (los medios, en general, tienen relaciones de “buena vecindad” entre ellos y ninguno quiere enfrentarse a otro), no les importó que sus voces fueran marginales y miraron con cierta decepción como colegas que admiraban o respetaban, quedaban presos del “mainstream” mediático.Desde espacios televisivos, radiales y gráficos, este grupo de periodistas cuestionó, investigó, analizó con mirada crítica, publicó información y editó notas con fuertes objeciones a ambos socios en la televisación del fútbol. En muchos casos tensando los límites de los medios para los que trabajaron y haciendo periodismo en un escueto andarivel informativo.Ellos son (por el orden alfabético) Diego Bonadeo, Ezequiel Fernández Moores, Pablo Llonto, Víctor Hugo Morales, Gustavo Veiga, Norberto “El Ruso” Verea, Pablo Vignone y Juan José “El Nene” Panno. Ante el nuevo escenario que se abre, tras la ruptura parcial de la AFA con el Grupo Clarín, en el que el Estado Nacional jugará como elemento clave, es oportuno reproducir aqui algunos de los criterios vertidos por esos colegas.1-¿Qué opinión tiene del cambio en la televisación de los partidos de fútbol?Diego Bonadeo: Me parece absolutamente obsceno de parte del gobierno nacional hacer como que acude al “salvataje” financiero del fútbol con la cantidad de carencias que el INDEK oculta con perversos dibujos (exclusión, pobreza, indigencia, educación, salud, vivienda, etc.) cuando en realidad lo que está haciendo es profundizar su pelea con Clarín. No otra cosa que eso es la posibilidad de televisar parte del fútbol por Telefé, el enemigo visible de Canal 13.Ezequiel Fernández Moores: Es saludable que la AFA haya decidido por fin decirle basta al monopolio que se hizo poderoso a costa del fútbol. Por supuesto que tengo mis reservas sobre si realmente se abrirá ahora una democratización de esos derechos. Es lo que muchos esperamos. Pero sabemos que esto es una batalla entre tres corporaciones que dicen representar a la gente, pero pocas veces lo hacen: la corporación mediática, la política y la del fútbol.Pablo Llonto: Momento. Nadie puede celebrar un triunfo en el primer tiempo. Sería absurdo. Ni Clarín perdió el partido, ni ha ganado el pueblo argentino. Es el fin de un contrato repugnante, entregador. Sólo eso. Pero mejor ni hablemos de los dirigentes del fútbol, encabezados por un pirata que ahora, también recibe elogios. Grondona no hizo una sola cosa bien durante los 30 años que lleva en AFA (más de treinta clubes quebrados o en concurso, mayor tasa de muertos en las canchas, corrupción en todas las transferencias, tres décadas de evasiones al fisco...) Resta conocer lo que se viene. ¿Tendremos fútbol gratis? ¿O habrá que pagarlo en otro cable? ¿Seguirá la fiesta y el despilfarro en los clubes o llegó la hora de la austeridad? ¿Responderán con sus patrimonios todas las comisiones directivas que destrozaron nuestro fútbol? Mejor esperar para ver si todo esto no es más de lo mismo.Víctor Hugo Morales: Creo que es un gran alivio para la decencia pública, un viento renovador que ayudará al futbol a salir de la estafa monopólica. Estoy seguro de que esto ayudará a los medios que tendrán la oportunidad de volver a hacer periodismo y no a tener que hacer una vergonzosa defensa de intereses. También abrigo la esperanza sobre el posible ingreso del Gobierno: espero que no sea para gastar dinero sino ganar.Gustavo Veiga: Es una medida justa instrumentada por dirigentes que la acompañaron por inercia. Nada hicieron para merecer sus potenciales réditos. Si se permite la comparación antojadiza: fue algo así como la recuperación de las islas Malvinas en manos de Galtieri. La promiscua relación de 18 años entre la AFA y las empresas que tenían los derechos, tuvo un divorcio impensado. Por eso, los presuntos damnificados, lo viven como una infidelidad cometida con el peor enemigo, el gobierno. Tengo mis reservas sobre si el mapa del fútbol televisado se modificará sustancialmente. Y si el dinero que ahora recibirían los clubes será bien usado. Pero ésa es la segunda parte de esta historia. La decisión de romper con Clarín no redime a Grondona.Norberto “Ruso” Verea: Tengo una sensación de asombro. Por que me pregunto ¿cómo lo van a hacer? Y después me pregunto ¿por qué lo hacen? Y ahí se me ocurren algunas respuestas: lo hacen ligado al poder reinante que es el matrimonio Kirchner y porque el fútbol es indudable que así no podía seguir. Ahora yo digo: guarda. ¿Rompemos todo y nos asociamos al que armó todo? Eso me hace ruido. Si esto fuera una decisión autónoma del Gobierno, podría pensarse otra cosa. Pero acá hay un problema, que es la existencia de una entidad privada (la AFA) que maneja a clubes que son sociedades sin fines de lucro. Entonces me pregunto: ¿Cómo vas a hacer una revolución si te hacés socio del que hace 20 años le entregó un negocio leonino a los que ahora se quiere separar? Todo eso generó un desastre para el futbol y ahora se asocian con ellos. Es una a vergüenza. Hoy digo: yo me aparto de todo esto. Y afirmo que cuando hay negocios, cuando hay plata, no hay víctimas sino sólo victimarios. Amén de subrayar que esto pasa por una pelea entre el Gobierno y el Grupo Clarín. Esto está lejísimos de los hinchas, está lejos de lo que nosotros queremos.Pablo Vignone: El fútbol es un espectáculo popular. Como tal tiene que ser accesible. Lo pienso sin tener cuidado por la arista del negocio: no es mi responsabilidad periodística velar por las cuentas de otros. Si el cambio va en ese sentido, me parece adecuado. La situación monopólica no es beneficiosa en ningún aspecto ni tolerable bajo punto de vista alguno.Juan José “Nene” Panno: El cambio, a primera vista, es positivo. Toda medida que resulta beneficiosa para la gente (y esta parece que lo es, porque los usuarios dejarán de ser esclavos de los cables) debe ser bienvenida. Eso de que el Estado debe ocuparse de otras cuestiones más urgentes es una falacia porque: 1) el fútbol puede ser un negocio rentable aún para quienes manejen la televisión como un servicio, sin voracidad ni desmedido afán de lucro. 2) ahora resulta que algunos políticos de la oposición más despiadada descubrieron, a través del fútbol, la pobreza y la injusticia social que padecemos y 3) pese a todos sus defectos este gobierno ha dado algunos pasos para combatir la pobreza y los primeros en poner palos en la rueda han sido muchos de los que ahora hablan de la pobreza. Por otro lado, nada de lo que se haga con la televisación limpiará la responsabilidad de Julio Grondona y de la mayoría de los dirigentes en los muchísimos males que aquejan al fútbol nacional.2- A lo largo de estos 18 años en que rigió el contrato entre la AFA y TyC, ¿cómo se sintió a la hora de buscar información, escribir u opinar sobre el tema? ¿Qué dificultades enfrentó y con qué apoyo contó?Diego Bonadeo: El levantamiento de “Fútbol prohibido” fue el más claro signo de censura por parte de la corporación aliada al régimen y al establishment. Apoyos tuve varios. Inclusive de algunos conversos, que ahora mensajean para Torneos, Clarín y compañía.Ezequiel Fernández Moores: Sabiendo que esa información sólo podría ser escrita en medios que no estuvieran vinculados con el negocio. Que, más allá de eventuales ofertas, jamás se podría laburar seriamente allí y sabiendo también que, aún cuando muchas puertas se cerraran al buscar información, siempre habría otras que se abrirían y, en rigor, haciendo muy a gusto lo que había elegido desde que comencé a ganarme la vida como periodista.Pablo Llonto: Era más fácil entrar a los documentos del Pentágono que acercarnos a los contratos entre TyC y la AFA. Nunca se mostraron los números al periodismo. Recién ayer Clarín Deportes mostró algún panorama superficial, pero por qué no publica Clarín los números de sus ingresos año por año desde que compró los primeros derechos. Apoyo cero. Los periodistas nunca contamos con alguien desde el Estado que le exigiera a Clarín ni a Carlos Ávila mostrar sus balances.Víctor Hugo Morales: La cobertura ha sido monopólica. A lo largo de estos años hemos visto medios y periodistas que decidieron no pensar, no reflexionar. Fue pura guaranguería y adulación. Esos medios y periodistas han escrito la peor etapa del periodismo deportivo argentino. La felonía contra este oficio como nunca se había visto. Llevaron a cabo operaciones, desnaturalizaron el juego y sus reglamentos, limitaron el acceso al trabajo de mucha gente, han llevado por delante a empresas serias del deporte de todo el país. Hasta han debilitado transmisiones de radio, inventando una indigna “transmisión sin imagen del partido” por TV. Han hecho un daño infinito. Se han robado el fútbol. Fue un estropicio inolvidablemente negativo.Gustavo Veiga: No me sentí ni bien ni mal. Sólo percibía que, hurgando en las cuentas de la AFA y las empresas, hacía el periodismo que más me gusta: ése que investiga lo que se pretende ocultar y que no acepta mansito la versión oficial de los hechos. Disfruté mucho ocupándome de Grondona, símbolo de poder entre otros poderes. Él una vez me dijo: los periodistas no sirven para nada. Todos estos años intenté demostrarle (y demostrarme) que se equivocó muy feo con lo que dijo. Dificultades tuvieron los periodistas desaparecidos que pagaron su compromiso con la vida, José Luis Cabezas o Mario Bonino. Nosotros, el puñadito que nos abocamos a los negociados del fútbol, nada que ver. ¿Un apriete? ¿Una carta documento? Esas no son dificultades. El colega Hernán López Echague diría que son gajes del oficio.Norberto “Ruso” Verea: La cobertura no fue transparente, en absoluto. Cuando yo daba nombres y apellidos me decían “no hagas periodismo de periodistas” y yo intentaba aclarar que era información, que eran datos. Pero bueno, hay gente que no tuvo problemas en someterse y hay otros que prefirieron seguir erguidos.Pablo Vignone: Para escribir y publicar sobre el tema, a veces tuvimos apoyo de los sectores menos pensados y, a la vez, trabas en los planos más permisivos. En general no ha sido sencillo avanzar contra la corriente. Claro que hemos tenido más fortuna que otros para encontrar un terreno propicio sobre el que volcar inquietudes.Juan José “Nene” Panno: Los más indicados para responder con profundidad a esta pregunta son Gustavo Veiga y Ezequiel Fernández Moores, los periodistas que más datos han aportado en esta cuestión. El apoyo mayor que he tenido para escribir sobre este tema partió justamente de las excelentes investigaciones que desarrollaron ellos, en primera fila y eventualmente otros colegas.3- ¿Qué opinión tiene de la cobertura del periodismo deportivo sobre esta temática a lo largo de estos 18 años? ¿Qué méritos y qué defecciones observó entre sus colegas?Diego Bonadeo: La sarta de amanuenses que prohijó durante tantos años desde los medios esta perversa “intercorporación” ahora, según como venga la mano, van a jugar para quien les convenga. Y ya hay señales en ese sentido, en especial en varios alcahuetes militantes de Grondona, que ahora lo cuestionan.Ezequiel Fernández Moores: En Torneos y en Clarín, todos lo sabemos, hay excelente profesionales. Pero sus condicionamientos eran inevitables. Lo peor, me parece, sucedió en la tele, donde se eligió de modo grotesco entretener antes que informar. Se inició una nueva era en el periodismo deportivo. El colega Walter Vargas la definió mejor que nadie: la era del periodismo “fierita”.Pablo Llonto: Una vergüenza. Que la Argentina haya tenido sólo diez o quince periodistas dispuestos a hablar de los contratos de televisión (sobre más de 10.000 periodistas deportivos que se calculan en todo el país) da una idea de lo mal que estamos. Fuimos muy cobardes, y algunos nos despertamos demasiado tarde. Por eso cada vez tienen más valor Rodolfo Walsh y Dante Panzeri; ellos hubiesen denunciado todo esto mucho antes. Defecciones muchas, pero no sólo ocurre en el periodismo deportivo. En la Argentina el periodismo de investigación en general ha muerto. Y los asesinos están en la calle Piedras, en la calle Lima y en la calle Mansilla. Entre los ejemplos de nuestras defecciones tienen a Marcelo Araujo, primero fiel a Torneos, luego enemigo de Torneos y en un tiempo más relator del Estado, seguramente de la mano de Don Julio.Víctor Hugo Morales: Con toda franqueza, sólo puedo mencionar a los miembros del equipo de Competencia. Aunque sé que soy injusto, porque no soy un seguidor de lo que hacen los colegas. Lo mío es una apreciación en conjunto del periodismo, no de manera individual. En cuanto a los apoyos que yo tuve fueron nulos. En un periódico –que no voy a nombrar- en que pensé que podría escribir con total libertad, me traicionaron de la peor manera, por lo que una vez más quedé pedaleando en el aire.Gustavo Veiga: Tengo la peor imagen, pero ese periodismo deportivo es hijo dilecto de la industria del entretenimiento en que se transformó el fútbol. En ella, hay temas que no se tocan. ¿Acaso se vio alguna vez una cámara oculta en las oficinas de la AFA para investigar el Colegio de Árbitros, la Oficina de Jugadores o el Tribunal de Disciplina? Nunca. En ese contexto, son pocos los méritos. En el periodismo en general falta rigurosidad, metodología de la investigación y afán de ir hasta el hueso con los temas. Los peores de todos son los colegas que hicieron crítica de barricada contra TyC o la AFA y después le golpearon la puerta a Ávila o Grondona para pedirles trabajo. Una vergüenza.Norberto “Ruso” Verea: En estos 18 años, mi decisión de no pertenecer a un monopolio tuvo que ver con una manera de pensar propia. Pero nunca me sentí un tipo perseguido. De hecho, TyC siempre me invitó a sus programas. De todas maneras, hay que decir que el monopolio generó cosas negativas como los periodistas que no pudieron trabajar en otros lados y la información que se pierde en el éter y nunca llegó a los futboleros. En “Fútbol Prohibido” duramos 7 programas, eso es una muestra de cómo se manejaban las cosas.Pablo Vignone: No me toca a mí juzgar la actitud de los colegas. Cada cual sabe bien qué papel desempeñó en este tema en particular y, lo que es más importante, los hinchas lo saben mejor todavía.Juan José “Nene” Panno: El arco es muy amplio y va desde los colegas mencionados en el punto 2 hasta los alcahuetes funcionales a los intereses de las empresas para las cuales trabajan y que a veces resultan más papistas que el Papa. En el medio aparecen los indiferentes; los que callan por las dudas y los que han levantado la voz para denunciar los abusos del poder, cada vez que han podido.Tomado de Diario sobre Diarios. Publicado por
Los medios en las pasadas elecciones legislativas en Argentina
El Observatorio de Medios en Escenarios Electorales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo, con el asesoramiento de nuestro Observatorio de Medios de Argentina, de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, investigó las coberturas de los diarios Clarín, de Buenos Aires; Los Andes y UNO, de Mendoza, y del diario digital mendocino MDZ, sobre las recientes elecciones legislativas del 28 de junio, en nuestro país.Los informes pueden ser solicitados por correo electrónico a elobservatoriodemedios@gmail.comMuchas gracias.
Una vez más, quedó expuesto el contubernio que existe entre la corporación mediática y los sectores más concentrados de la economía. Dios los cría y el viento los amontona. Un caso argentino.Por Víctor Ego DucrotEn medio de la polémica desatada luego de que Hugo Chávez estatizara tres firmas siderúrgicas en las que participaba el Grupo Techint, los diarios Clarín y La Nación editaron la información en sintonía con la mirada de la empresa sobre el conflicto. Sin embargo, ninguno de los dos matutinos les cedió a sus lectores datos de contexto sobre la relación entre ambas empresas periodísticas y el grupo que comanda Paolo Rocca. Clarín y Techint son socios en la firma Impripost Tecnologías S.A. (con el 50 por ciento cada uno), que se dedica a “soluciones para el manejo de documentos e información”. Por el lado de La Nación, la revista Apertura, en mayo de 2004, presentó una entrevista al presidente de ese diario, Julio Saguier. En la nota, la revista afirmó que Paolo Rocca fue uno de los “angels” (benefactores) que ayudaron a La Nación a reestructurar su deuda, con un “pago cash” efectuado a título personal. Aquella nota, firmada por el periodista Gustavo Sencio llevó cómo título “La Nación después del default” y señaló que Rocca, Carlos Miguens (Grupo Bemberg) y Stephan Schmidheiny (un millonario suizo filántropo) fueron los apoyos fundamentales para la reestructuración de la deuda del diario. Al menos hasta ayer, ninguno de los dos diarios les informó a sus lectores sobre el entramado de relaciones que las empresas mantienen con el Grupo Techint. ¿Lo harán?Le agradecemos al portal http://www.diariosobrediarios.com.ar/ por la calidad de la información que acabamos de citar, y nos animamos a ensayar una respuesta a la pregunta que dejan flotando en su texto.No. Ninguna de las dos empresas periodísticas habría estado dispuesta a reconocer el entramado que las vincula con la transnacional Techint, por otra parte fundada con capitales de no muy conocida procedencia y fortalecida en sus estructura gracias a los sólidos vínculos que supieron entablar con la última dictadura militar, la misma que impuso la aun vigente Ley de Radiodifusión, que tanto ayudó al Grupo Clarín a convertirse en la potencia mediática que es en la actualidad.Jamás hubiesen reconocido el contubernio por razones que nos proponemos sintetizar en las próximas líneas, lo que además vienen a confirmar algunos de los ejes del modelo teórico y metodológico que se utiliza en el Observatorio de Medios de Argentina, que trabaja en el merco de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social (FPyCS) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) –ver en http://www.pecyp.com.ar/ y en elobservatoriodemediosdeargentina.blogspot.com -.Si esos diarios informasen sobre sus respectivas pertenencias a la redes del sistema económico y financiero corporativizado estarían ventilando las bases de materialidad desde la cual construyen y distribuyen su producción simbólica (los contenidos informativos), y eso los conduciría a admitir la parcialidad (la toma de posición política e ideológica) con la cual abordan sus agendas, seleccionan sus fuentes y eligen sus herramientas y gramáticas profesionales.Y si los medios hiciesen públicas sus propias parcialidades estarían afectando las posibilidades de eficacia a la hora de cumplir con su cometido central, con sus función específica, que consiste en establecer en el seno de la sociedad un sistema de sentidos comunes hegemónicos (un conjunto de valores de grupo o de clase encubiertos por el velo de la “objetividad”), tendientes a disciplinar a esa misma sociedad en orden a sus intereses y no conforme al conjunto de intereses sociales diversos.En otras palabras, Clarín y La Nación le estarían diciendo a sus lectores defendemos a Techint porque compartimos sus intereses, que son los nuestros, y no porque entendamos que a esa empresa le asiste la razón.Esas prácticas de sigilo y nocturnidad –equiparables al sigilo y la nocturnidad con los que las dictaduras aplicaron la técnica de desaparición forzada de personas, prevista en los viejos manuales de la llamada doctrina de la seguridad nacional- son utilizadas por el conjunto de la corporación mediática oligopolizada, aquí y en el resto del mundo donde ella es ama y señora de la palabra, de la palabra que debería ser de todos y de todas y no sólo de un puñado de grandes empresas.Con operaciones como Clarín y Techint, chirin chín chín los oligopolios mediáticos sintetizan tácticas y estrategias, como verdaderos conductores militares; al fin y al cabo tuvieron que leer al prusiano Carl Philipp Gottlieb von Clausewitz para poder concluir que, en la actualidad, la guerra es la continuación de la política a través de los medios.Para el caso que nos ocupa, Clarín y La Nación –sobre todo el primero que es el grupo multimediático más poderoso del país- conciben como estrategia su alineamiento estructural con los otros actores del bloque financiero –económico concentrado al que pertenecen, incluso en ocasiones en las, dentro del seno mismo de bloque, surgen diferencia faccionales (por ejemplo Clarín no se abroquelaría hoy tras el discurso de la telefónicas porque aspira a competir con ellas por el control de la telefonía y de Internet, pero si estaría dispuesto a hacerlo en todo aquello que defienda el modelo de economía concentrada).Y como táctica, en medio de una coyuntura electoral (las parlamentarias del 28 de junio próximo) Clarín asume como propio el posicionamiento común del bloque hegemónico contra del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y sus listas de candidatos oficialistas.¿Por qué esto último? Porque el bloque hegemónico tiene claro que no debe sobrevivir ninguna experiencia que pueda, aunque sea en forma tenue, controvertir sus intereses corporativos, ni mucho menos que pueda, por la dialéctica de los acontecimientos sociales y políticos, favorecer el surgimiento de una opción cuestionadora.Es en ese complejo marco de estrategia y táctica, es que la operación Clarín y Techint chirin chín chín enderezó sus cañones contra el gobierno de Venezuela. Apuntar contra Chávez y contra el gobierno de la señora de Kirchner cierra el círculo tal cual lo cerraría el mismísimo von Clausewitz.Es que, entre aquella vieja Prusia y nuestra América de la actualidad, acontecieron varios hechos novedosos; entre ellos, la aparición de la denominada Perversa Trinidad, en la que el lugar del Padre lo ocupa el poder económico concentrado, el del Hijo los políticos profesionales a su servicio, y el del Espíritu Santo las corporaciones mediáticas, como un hálito eterno y capaz de filtrarse por todos los intersticios del cuerpo social.Artículo publiado por www.prensamercosur.com.ar
¡Feliz 2010, viva la nueva Ley de Medios de la Dem...
Presentación del libro "Nocturnidad y sigilo en la...
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