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Timestamp: 2018-09-22 17:23:57+00:00

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ACENTOGALLEGO : VINOS GALLEGOS
JOSH RAYNOLDS CATA "DOM BARDO" Y GERRY DAWES Y ALICE FEIRING DESTAPAN A ROBERT PARKER
Hechos recientes en el mundo del vino puede que anuncien que los albariños y otros vinos gallegos se escapen de la rutina y de la influencia de Robert Parker, una especie de "todo a cien" al servicio de los importadores norteamericanos. En Galicia hay que cambiar más cosas de las que pensamos, pero una de ellas es la forma de hacer vinos y la manera de venderlos. Lo más urgente es que los políticos, que se distinguen por un exceso de carencias, dejen de entrar en las bodegas sin poner los pies en ellas. No carecen de mala uva, pero esa no es fruta de la viña. También es urgente olvidarse del jefe Parker. Gurú es "persona a quien se considera maestro o guía espiritual, o a quien se le reconoce autoridad intelectual". ¿Cómo podemos aceptar como gurú en materia de vinos gallegos a quien "ni siquiera ha pisado una bodega española en toda su carrera, lo que me parece incluso una falta de respeto", como ha declarado a La Voz su compatriota Gerry Dawes? Pero Dawes todavía dijo más de Parker: "No tiene ni idea de lo que es Galicia". "Solo trata -añadió- con los importadores y ellos buscan vinos idénticos pensados para su gusto". La verdad es que sin recorrer un territorio, conocer su suelo y su climatología y observar donde están los viñedos y los cuidados que se le dedican, falta base para interpretar sus vinos. Cuando las cepas están en tierras agrícolas de primera, con suelos profundos y húmedos, es difícil que las uvas lleguen a madurar por el tiempo de "San Migueliño das uvas maduras, que tarde me ves e pouco me duras". ¿Cuántos viñedos de O Salnés están orientados al mediodía? Otra cosa sería si las uvas, como sostiene un viejo amigo mio, que aprendió del albariño con su abuelo, madurasen como los plátanos de Canarias. Pero como esa forma de madurar no se descubrió, en esas tierras mejor cultivar maiz y repollos. Es más rentable. Los viejos cosecheros de albariño dejaron dicho que "un año para hacerlos y un año para beberlos". Lo cual no quiere decir que en años con climatología favorable no sea factible elaborar caldos que aguanten unos años sin perder el tipo. Pero tiene el albariño otra característica, quiza única en el mundo para blancos, la segunda fermentación, la maloláctica.
Las más de las bodegas de O Salnés huyen de la segunda fermentación, porque tiene sus dificultades. En vez de degradar el ácido málico con bacterias lácticas echan mano de los carbonatos. Disfrazan la acidez, pero a costa de castigar el sabor y el amor del vino. Alice Feiring, columnista de vinos de Los Angeles Time Magazine, en su libro "La batalla por el vino y el amor o cómo salvé al mundo de la parquerización", (apareció en inglés en 2008 y se espera la edición española de Tusquets para 2010), defiende, según escribe en El País la periodista Rocío Ayuso en crónica titulada "Contra el pensamiento único de Robert Parker", que es posible hacer vino de otra forma, de una forma más natural, sin tantos sulfitos y otros componentes químicos para los que hay alternativas y que no dejan que cada vino cuente su historia. Recientemente, Alice Feiring confiensa a A. Gil que "un día me desperté y vi que todos mis vinos favoritos desaparecían; pensé en salvarlos y comence a escribir por pura frustración". Recuerda Feiring que tiene un problema con el albariño: "Disfruté mucho con ese vino, pero su estilo ha cambiado por completo. Era austero, refrescante y delicioso y ahora es como el chardonnay. Hoy no encuentro un albariño que no sea tropical".
En agosto del año pasado, la bodega Agrupación de Cosecheros Albariño do Salnés, SAT comenzó a exportar su marca Dom Bardo a Norteamérica. Lo curioso fue que el importador vino a la bodega, en vez de ir la bodega a hacerse un hueco en el mercado norteamericano. Su producción, alrededor de las 300.000 botellas, hasta ahora se vendía directamente en bodega con el reclamo de su calidad. Su mejor mercado está en Cataluña por Navidades. Un emigrante gallego fue el que dio la pista de este vino al distribuidor americano, cuando en aquel inmenso mercado, tan grande como el europeo, arreciaba la polémica contra la "parkerización". A poco de entrar en el mercado americano, el crítico Josh Raynolds de International Wine Cellar, publicación bimensual de Steve Tanzer, publica la primera cata de Dom Bardo. Fue en el número de septiembre-octubre de 2008. Y cuya traducción dice así:
" Color dorado medio. Profundo en nariz presenta una intensidad con aromas de pera ahumada y melocotón entrelazados con especias calientes y un toque mineral. En boca permanecen los aromas del limón ácido y la manzana verde que se enriquecen con el aire. Se recogen también cualidades de las frutsas de hueso (melocotón) y el ligero amargor de la piel de la pera. Las hierbas aromáticas (hierbas carnosas) y una pizca de anís persisten en un acabado largo que casi se mastica. Esto se aparta mucho de la mayoría de los vinos elaborados con esta uva, que son tipicamente más picantes y ácidos. Será el acompañamiento ideal de los mejores platos de pescado".
Resalta Josh Raynolds que otros albariños "son tipicamente más picantes". Ha apuntado el quid de la cuestión. Los albariños que no han pasado por la fermentación maloláctica, porque la han sustituido por la facilidad de los carbonatos, resultan picantes. Dom Bardo está en el grupo, escaso de número, de los excelentes albariños del Salnés desde 1974. Y el "gurú" Parker ni se enteró.
Ocurre que los Estados Unidos de América superan los 305 millones de habitantes. Y entre ellos figuran los de la llamada Generación Milenio, integrada por unos 76 millones de ciudadanos, de entre 21 y 30 años, con poder adquisitivo, que gustan de conversar con los amigos en torno a una botella de vino. A lo largo del año catan casi todos los vinos del mundo que llegan al mercado norteamericano. Otro dato: el 55% de las mujeres compran vino en Estados Unidos. Para esa inmensidad de compradores de vino se editan en aquel país bastantes revistas además de reseñas que publican los diarios. Robert Parker edita la revista "Wine Advocate". Tiene 62 años, abogado, que trabajó como empleado de banca. Se interesó por los vinos en Francia, hace más de 30 años, con ocasión de una visita a la que hoy es su mujer. De ahí arranca su amor por los vinos de Burdeos. En 1978 comenzó a editar su revista, que actualmente está en los 40.000 ejemplares y mantiene una web en Internet. No obstante, no es la publicación con mayor difusión, pero si la más influyente por el montaje de Parker, ayudado por un equipo de colaboradores. El catador que se encarga de los vinos españoles también se ocupa del Noroeste del Pacífico, Australia y Sudamérica. Se trata de Jay S. Miller, que cuando recibió el encargo abandonó su trabajo en una tienda de vinos de Baltimore. Para los vinos de Alemania y Austria cuenta con David Schildkneccht desde 2005, que hasta enero de 2007 no dejó su trabajo en el negocio del vino. En fin, el equipo de Parker está formado por amigos, muchos comerciantes del ramo. También publica una guía de más de mil páginas para el comprador, con precios y valoración de 8.000 vinos. La mitad de sus páginas está dedicada a los vinos de Burdeos y Borgoña. A los vinos de California dedica una carta parte de la guía. Cuida a Italia y a España le dedica pocas páginas.
En Estados Unidos se cuentan más de 300.000 puntos de venta de vino y otros tantos restaurantes. El consumo de vino está en unos 2.754 millones de litros, de los cuales importan más del 20 por ciento, por encima de los 550 millones de litros. Controlan el 75% de los vinos de importación el 20% de los distribuidores, y algunos representan más de 500 marcas. La crisis está reduciendo el consumo, pero ya con anterioridad se puso en marcha un aumento de la producción propia. Hasta producen albariño. Como dato, en 1999 contaban 2.700 bodegas y en la actualidad casi llegan a las 5.000. Otra característica del mercado americano es que cada año beben más vino tinto por razones de salud. España exportó en 2008 a Estados Unidos unos 126 millones de litros por valor de 188 millones de euros, con un precio medio por litro de 3,51 euros, que equivalen a 4,66 dólares. El precio medio para la botella de tres cuartos es de 2,63 euros. El vino de mesa supone el 64% de la exportación, con un precio medio por litro entre 0,38 y 0,75 euros.
¿A qué precio se exporta el litro de albariño de la D.O. Rías Baixas? El Consello Regulador exporta litros, pero hace tiempo que en su web no alude al valor. No obstante, por informaciones periodísticas se sabe que en 2007 se vendieron al exterior 3,2 millones de litros que se acercaron a los 20 millones de euros, lo que daría 6,25 euros por litro o 4,68 euros o 3,52 dólares por botella. Otra fuente periodística pone las exportaciones en 4,4 millones de botellas de 77 bodegas, que alcanzaron un valor de mercado de 17.728.926 euros. Esto es, 4,02 euros o 3,03 dólares botella. Los precios de venta de los albariños en el mercado americano superan los 20 dólares por botella, incluso los hay que sobrepasan los 40 y que no se distinguen por su calidad. El negocio es para los americanos.
Los litros vendidos en 2007 en Estados Unidos ascendieron, según los periódicos, a 1,7 millones de litros. Pero para la venta de este vino en el mercado americano se ha montado una campaña de promoción, que se encuentra en el quinto año consecutivo y con un coste anual de 750.000 euros, que financia el Consello Regulador, el ICEX y el IGAPE y en la de este año participan 15 bodegas, de las 171 inscritas. Esto equivale a que el dinero público aporta 0,44 euros por cada botella vendida. Pero no para ahí el gasto público, ya que el año pasado la consellería de Medio Rural destinó 160.000 euros en señalizar la Ruta do Viño das Rías Baixas y 1,5 millones de euros en subvención a una nueva bodega, que por lo menos en este caso, sus socios poseen viñedo. Y también anunció un Plan Especial Rías Baixas en convenio con 39 concellos con un presupuesto de 3,2 millones de euros. Seguro que hay gallegos que sin catar ni una vez el albariño contribuyen con sus impuestos para mantener un consello regulador -desgraciadamente no es el único-, cuyo futuro la crisis económica va a poner en aprietos. Tampoco sería malo que la crisis obligara a cambiar el rumbo de la D.O. Rías Baixas , reestructurar la zona y volver a los vinos del Salnés, de Rubiós, del Condado y del Rosal, cuidando desde la viña hasta la elaboración de los vinos. Sin subvenciones, claro. Pero eso sí, crear de una vez una escuela de Enología para formar a los cosecheros de cara a elaborar vinos únicos, de los buenos del mundo, que para eso hay materia prima. Entonces acudir al mercado exterior con un precio mínimo botella en bodega por encima de los diez euros no asustará a los consumidores americanos.
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RIAS BAIXAS: UNOS QUIEREN VINOS Y OTROS PURRELAS DEL UMIA Y DEL MIÑO BENDECIDOS POR UNIÓNS AGRARIAS
Cuenta lavozdegalicia.es (12/04/2008) que el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas ha comunicado que la sesión del pleno había resultado insuficiente para aprobar el nuevo reglamento de funcionamiento. Han dejado sobre la mesa el artículo que se refiere al rendimiento de la uva. Ya saben que este rendimiento está en 11.000 kilos por hectárea, y entre las opciones metieron una que pretendía elevar la cantidad hasta 13.000 kilos. Según la información de la edición de Pontevedra del diario coruñés, la mitad del pleno defiende la opción 2 y la otra mitad se inclina por la opción 4. Veamos: la opción 2 mantiene el rendimiento vigente (11.000 kilos para el Albariño, 10.000 para las variedades tintas y 12.550 kilos para las demás variedades, y "se mantiene la posibilidad de aumentar el 25% en caso de años excepcionales, pero para ello se requeriría tomar la decisión por acuerdo del pleno del Consejo Regulador y en todo caso previos los informes técnicos del Órgano de Control".
La opción 4 eleva los rendimientos hasta 13.000 kilos para las variedades Albariño, Caíño blanco y Godello; mantiene 10.000 kilos para las variedades tintas y pone 14.000 kilos para las demás variedades y "se mantiene la posibilidad de aumentar el 25% en caso de años excepcionales pero para ello se requerirá tomar la decisión por acuerdo del Pleno del Consejo Regulador con una mayoría cualificada de 2/3 y en todo caso previos los informes del Órgano de Control".
El Órgano de Control que prevé el nuevo Reglamento es como un satélite del Consejo Regulador. Hubo un tiempo en que la analítica para calificar los vinos se realizaba en la Estación de Viticultura y Enología de Galicia (Evega), de Leiro, pero los resultados servían al Consejo para hacer mangas y capirotes. (Por cierto, "Nova web Evega/en construcción. 30/03/2007". Un año para cambiar una nueva página web no es signo de eficacia). Las autoridades políticas en vez de hacer respetar criterios objetivos para calificar vinos, dejaron hacer y hasta allanaron el camino para que siguieran con esas prácticas nefastas. Con el cambio de gobierno y las elecciones para el Consejo se esperaba un cambio hacia la calidad. Pero parece que la esperanza se pierde.
Resalta el dislate de 13.000 kilos para Albariño, Caíño blanco y Godello y 10.000 para los tintos si se compara con los rendimientos autorizados para la Indicación Geográfica Vino de la Tierra de Barbanza e Iria (mayo 2007) de 10.000 kilos para las mismas variedades blancas y 8.000 para idénticas tintas. Una mayor producción de 3.000 y 2.000 kilos por hectárea para los vinos de una DO sobre vinos de la tierra. Para los vinos de la Tierra de Betanzos (noviembre 2000) las cantidades son de 10.000 kilos para las variedades tintas recomendadas (mencía, brancellao y merenzao), de 11.000 para las blancas (godello) y de 11.500 kilos por hectárea para las variedades blanca Palomino y las tintas gran negro y garnacha tintorera. Así no se fomenta la producción de vinos de calidad.
Según informa Lavozdegalicia.es, a las puertas del Pazo de Mugartegui se concentraron un grupo de viticultores para mostrar su apoyo a los vocales de Unións Agrarias, "partidarios del aumento del rendimiento de la uva, y pedirle al resto de los integrantes del pleno que respaldaran sus reivindicaciones". Ahí tienen un sindicato con teorías que pueden convertir los vinos DO en purrelas del Umia y del Miño. Lo peor de esta postura es que la sostengan viticultores, que serán los paganos de políticas erróneas. Porque a mayor cantidad de uva, menor precio, si es que la abundancia le permite a las bodegas recoger tanta cantidad. Hay ejemplos recientes de que el exceso de producción bajó los precios y deejó uva sin recoger, lo que contribuyó al aumento de "furanchos" o "loureiros", única manera de que los productores obtengan ingresos más justos por su dedicación a la viña.
El Reglamento de la Denominación de Origen Calificada Rioja, en su artículo 8, dice: "La producción máxima admitida por hectárea será de 65 quintales métricos de una para las variedades tintas, y de 90 quintales métricos para las variedades blancas". En la DO Rías Baixas pretenden superar a La Rioja en 4.000 kilos más por hectárea en blancos y 3.500 en tintos. Bien harían en imitar a la DO Rioja, que con una apuesta firme por prestigiar los vinos, factura más de mil millones de euros anuales. Hay que esperar que, si el Pleno del Consejo Regulador no da marcha atrás y se dedica a defender la producción de vinos de calidad, la Consellería de Medio Rural ponga un poco de orden en este desconcierto, aunque se enfanden los "viticultores" de Unións Agrarias. ¡Qué tropa!
EL VIEJO ENGAÑO DE PLANTAR CEPAS EN TIERRAS DE LEGUMBRES Y VERDURAS
Antonio Casares y Rodrigo fue un científico gallego de categoría, conocido en toda Europa por sus aportaciones a la Ciencia. Fue uno de los creadores del análisis químico en España. Creó escuela en los análisis de las aguas minero-medicinales, que todavía tiene continuadores, pero en Cataluña. Como científico comprometido con su tierra dejó diversas obras. En el campo de la agricultura cabe mencionar el "Manual de química general: con aplicaciones a la industria y con especialidad a la agricultura" (1873) y el "Informe acerca del modo de descubrir la adulteración de los vinos por la fuchsina" (1876). Pero en este campo su obra más sobresaliente es "Observaciones sobre el cultivo de la vid en Galicia" (1843). El profesor Casares falleció en Santiago el 12 de abril de 1888. El próximo 28 de abril se cumplirán 196 años de su nacimiento en Monforte. Faltan cuatro años para el bicentenario, ocasión que debiera aprovecharse para divulgar su figura y su alta dedicación a la docencia y a la investigación. Es todo un ejemplo.
De sus "Observaciones sobre el cultivo de la vid en Galicia", publicado en Santiago en 1843, voy a reproducir unos párrafos que ayer, hace 165 años, como hoy constituyen la triste de realidad de convivir con un problema porque no hay manera de aplicar las soluciones conocidas.
"Siempre fue mirado por los agrónomos como mui ventajoso el cultivo de la Vid i no cabe duda que á esta causa es debida la grande estensión que se le ha dado en Galicia de cien años acá. Desgraciadamente por circunstancias particulares, una gran parte de los terrenos destinados á la Vid no debieran dedicarse á otra cosa que al cultivo de cereales i legumbres; por que ni por su calidad ni por su posición pueden producir vinos buenos; pero el que especula atiende solo á la ganancia, i es indisputable que si la Vid no la proporcionára mayor que otras plantas, no la cultivaría. Se observa no obstante una anomalía, i es, que mientras en sitios donde hasta ahora no se han visto cepas se afanan algunos en plantarlas; en el Rivero y otros puntos destinados de tiempo inmemorial á este cultivo se arrancan las viñas, ó para dejarlas abandonadas, ó para destinarlas a otra cosa. Fácil es esplicar este fenómeno. En algún tiempo los vinos de las riberas del Sil, Avia i Miño eran buscados con afán por los estrangeros, sobre todo por los Ingleses, que los apreciaban i pagaban segun su calidad. La esportación a otros reinos proporcionaba muchas utilidades á los propitarios, i los estimulaba á hacer nuevos plantíos, i cuidar esmeradamente de conservar á sus caldos las cualidades que los hacían apetecibles, i comparables á los de otros países. Por circunstancias políticas, por falta de habilidad de nuestros gobernantes faltó la esportación al estrangero, i solo el comercio interior proporcionó salida á este artículo: desde esta época decayó el cultivo de la Vid, y mucho mas desde que nuestros paysanos con un paladar menos delicado en este punto que el de los estrangeros, no supieron distinguir las diferentes clases de vino, i á todas las señalaron igual precio. Desde entonces los cosecheros no se esmeraron en coger buen vino, sino mucho, para compensar con la cantidad lo que perdían en la desestimación de la calidad: desde entonces no se contentó Baco con ocupar los collados i rápidas pendientes, sino que invadió las llanuras ocupadas por Ceres y Pomona: desde entonces los valles del Ulla i mucha parte de las Mariñas se empezaron a cubrir de cepas, que producen mucho vino, pero malo. I este vino por su precio más acomodado es preferido al del Rivero, Amandi i otros puntos, por la generalidad de los consumidores; y he aquí la esplicación de lo que á primera vista parece una anomalía.
"Graves daños se originan de aquí á la agricultura; las rápidas pendientes de las riberas del Miño, Sil i Avia apenas pueden destinarse á otro cultivo, i si falta la vid, se cubrirán de brezos y helechos improductivos; i los fértiles valles propios para la siembra del maiz, del centeno, i de las patatas, se convertirán en viñas; i habrá necesidad de traer de afuera para el consumo los granos que debieran sobrarnos; disminurá el ganado vacuno, como innecesario para la labranza de las viñas, i por precisión todo irá en decadencia. ¿I no habrá un medio para remdiar tantos males? Si le hay, le ha indicado ya la Sociedad económica de Santiago en un informe, que corre impreso, dado el Gefe Político de la Coruña en Noviembre de 1837. Abranse las carreteras tantos años ha proyectadas en Galicia, i hágase navegable el Miño desde su embocadura hasta Orense, i todo cambiará de aspecto. Transportados á poco coste los vinos de los paises propios para su cosecha á todos los puntos de Galicia, apenas subirá su precio, i serán preferidos a los demás en el mercado; i por consecuencia en los valles y llanos desaparecerán las cepas para dar lugar á los cereales; i en el Rivero y demás puntos se descuajarán las tierras incultas i se convertirán en viñedos. I no parece que la navegación del Miño sea imposible, pues en la antigüedad fué navegable segun Estrabon por espacio de ocho cientos estadios, i en mi poder ecsiste una mui curiosa representación dirigida la Rey D. Carlos III, en que se enumeran las considerables ventajas que proporcionaría tal empresa, i se demuestra que no es tan difícil como otras, que se han llevado a cabo bajo el reinado de aquel tan nombrado Monarca".
Actualmente, en O Ribeiro y en O Salnés están a la vista plantaciones de viñedos, en tierras que se anegan por las crecidas de ríos y regatos. Son predios que ofrecerían mayor rendimiento económico, si se cultivan correctamente, dedicados a hortalizas y verduras. En O Salnés hay plantaciones de viñedos en suelos de finos, expuestos al Poniente y sin abrigo. Y lo indignante es que viñedos así, que se encharcan casi todos los inviernos, han contado con subvenciones públicas para su implatación. Mientras, bien cerca, laderas abrigadas y bien orientadas al Mediodía son eucaliptales. En tanto ocurren estas cosas, la verde Galicia consume repollos corazón de piedra de Murcia o Valencia, judías de Marruecos, ajos de China, perejil de Madrid, coliflor de Valencia, Zanahoria de Castilla... Ni la diosa de la agricultura y la diosa de las huertas y frutos comprenderían un país agrícola sin agricultura. En fin, se mantiene el viejo engaño de plantar cepas en sitios óptimos para cultivar verduras y hortalizas, maíz o patatas. Así salen de malos muchos de nuestros vinos. Pero ocurre que cultivar verduras y hortalizas exige ciertos conocimientos, y aquí no hay escuelas de prácticas agrícolas, y lo peor es que tampoco se sabe vender.
EL CONSEJO REGULADOR DE LA DENOMINACIÓN RIAS BAIXAS PREPARA EL CAMINO DE LA CANTIDAD EN VEZ DE APOSTAR POR LA CALIDAD
El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas está en trance de modificar su Reglamento. Ya tiene preparado el borrador, que envió a viticultores y bodegueros para que, si lo creían conveniente, presentasen alegaciones durante el mes de marzo. Pronto se cumplirá un año desde las elecciones que prometían una renovación de todas las DO gallegas. Pero el grupo de presión, o si prefieren el "lobby", que desde siempre mangoneó el Consejo Regulador de la DO Rías Baixas, puede que cambiaran de cara, pero están ahí. Siempre dispuestos a aprovechar la situación para hacer su negocio. Error.Y ahora que en el mundo del vino se impone cada día más la calidad, resulta que tienen entre manos aumentar en 2.000 kilos la producción máxima admitida de 11 toneladas por hectárea para la variedad Albariño, si es que le sale la jugada de colar la opción 4, donde también colocan el Caíño blanco y el Godello. O sea, Albariño, Caíño blanco y Godello, 13.000 kilos. 10.000 kilos para las variedades tintas y 14.000 kilos para las demás variedades. Por si fuera poco el incremento, todavía mantienen la posibilidad de aumentar el 25% en caso de años excepcionales.
El Reglamento actual recoge que "se aplicarán presiones adecuadas para la extracción del mosto y del vino, y su separación de los orujos, de forma que el rendimiento no sea superior a sesenta y siete (67) litros de mosto o vino por cada cien kg. de uva de la variedad Albariño, y de setenta litros (70) de mosto o vino por cada cien kg. de uva para el resto de variedades" (Son: Loureira blanca o Marqués, Treixadura, Caíño blanco, Caíño tinto, Espadeiro, Loureira tinta, Sousón, Torrontés, Godello, Mencía y Brancellao).
Lo que pretenden es elevar el rendimiento de sesenta y siete (67) a setenta (70), tres litros más, por cada cien kilos de uva para las variedades blancas Albariño, Caíño, Godello y Torrontés. "En el caso de las variedades blancas Loureira y Treixadura y todas las variedades tintas el rendimiento no será superior a setenta y dos litros (72) de vino por cada cien kg. de uva". Pero aún añaden: "El límite de litros fijados por cada cien kg. de uva podrá ser modificado excepcionalmente en determinadas campañas por el Consejo Regulador, por propia iniciativa o a propuesta de los elaboradores inscritos, previos los informes preceptivos del Órgano de Control y comprobaciones necesarias, sin sobrepasar los límites establecidos en el artículo 8.1 del Real Decreto 157/88, de 22 de febrero". Y en el citado artículo está que "en cada Reglamento particular de una Denominación de Origen se fijará un rendimiento máximo en el proceso de transformación, el cual en ningún caso podrá exceder de 74 litros de mosto o vino por cada 100 kilogramos de uva". ¿Por qué remitir al citado Real Decreto en vez de señalar en el Reglamento el máximo de 74 litros que se establece en un decreto promulgado quince años antes que la ley de la Viña y el Vino?
Uno de los mayores despropósitos en contra de la calidad de los vinos incluidos en el cajón de sastre Rías Baixas aconteció en 2000 cuando, por orden del conselleiro Cástor Gago Álvarez, se sacó de la manga la subzona Ribeira do Ulla, con lo que se añadió el vino Rías Baixas Ribeira do Ulla, a los existentes R.B. Albariño, R.B. Condado do Tea, R.B. Rosal, R.B. Salnés, Rías Baixas, R.B. Barrica y Rías Baixas tinto. En la subzona Ribeira do Ulla entran el municipio de Vedra, 4 parroquias de Padrón, 7 de Teo, 6 de Boqueixón, 1 de Touro, 14 de A Estrada, 1 de Silleda y 3 de Vila de Cruces. Aprovechando la creación de la subzona Ribeira do Ulla, se incrementó la subzona Val do Salnés (¿Desde cuándo una península es un valle?) con el municipio de A Illa de Arousa, Condado do Tea con 4 parroquias de Tui y 1 de Mos y O Rosal con siete parroquias de Tui. En el nuevo Reglamento que preparan se mantiene la zona de producción de 2000. No se accede a la pretensión de los municipios de Catoira, Poio y Pontevedra de ver protegidos sus vinos por la DO Rías Baixas. Si elaboran buenos vinos, que aún no es el caso, no pierden nada. Sin embargo, resulta insólito que la sede de la DO -en principio, en Cabanas-Salcedo, y desde septiembre de 2005 en el barroco Pazo de Mugártegui, plaza da Pedreira número 10, ambas en el municipio de Pontevedra- siga fuera del territorio de producción de los vinos que protege. Sin embargo, tienen en el Reglamento que "la descalificación de los vinos podrá ser realizada por el Consejo Regulador en cualquier fase de su elaboración, en el interior de la zona de producción". Y la sede del Consejo, fuera de la zona de producción, lejos de los viñedos. En la "Pontevedra é boa vila, da de beber a quen pasa, a fonte na Ferrería, San Bartolomé na praza". La actual sede del Consejo está más próxima a San Bartolomé que a Ferrería, pero también muy cerca de la fuente.
Una de las preocupaciones del "lobby" es inventar dos nuevos vinos. Se trata del Rías Baixas Dulce y el Rías Baixas Espumoso. Éramos pocos y parió la abuela. Las estadísticas de 2005 del ministerio de Agricultura no recogen producción alguna en Galicia de este tipo de vinos.
En el borrador de Reglamento definen el dulce como "elaborado a partir de las variedades reconocidas, producidas en cualquiera de las subzonas citadas en el Artículo 4, cumpliendo los límites analíticos estipulados en este reglamento y la normativa nacional y comunitaria y en todo caso con la característica principal de contener en su aforo una concentración de azúcar residual de 45 gramos por litro, como mínimo".
En cuanto al espumoso, sacan de la manga que debe ser "elaborado a partir de las variedades reconocidas, producidas en cualquiera de las subzonas citadas en el Artículo 4, cumpliendo los límites analíticos estipulados en este Reglamento, la Normativa Nacional y Comunitaria referentes a los Vinos Espumosos de Calidad y en el Manual de Calidad".
Pero, ¿qué piensan hacer, vino espumoso o vino gasificado? Si tienen entre manos el vino espumoso tendrían que aclarar si champán o cava (segunda fermentación en botella), transfer (segunda fermentación en grandes depósitos y terminar su maduración en botella) o gran vas (segunda fermentación en grandes envases cerrados a presión). Si se elige el gaseado, no hay más que añadir anhídrido carbónico una vez elaborado. Sencillito. (Cunqueiro escribió en 1973: "Non pensen que é viño do Rosal esa purrela gaseada que dan nos bares das vilas"). En la zona no hay tradición ni de espumosos ni de vinos dulces. Y para elaborar vinos dulces anda por Portugal la variedad "Moscatel galego", cepa que desapareció de Galicia. En el Ribeiro han recuperado la vieja tradición del vino tostado y en Valdeorras estudian hacer lo mismo.
¿Por qué no pensaron los mangoneadores de Rías Baixas en el vinagre? Tal como van las cosas abundarán vinos que por accidente terminen en vinagre. Pero si estudian bien el tema hasta dominar la fermentación acética, hasta pueden llegar al "aceto balsámico" y competir con Módena. El mercado cada vez demanda más vinagres, no sólo para condimentar ensaladas o para escabeches sino hasta para decorar platos. Claro que si califican vinos tan químicos, que nada tienen que ver con la tradición, que desertan de la fermentación maloláctica (como "el gato escaldado, del agua fría huye"), de escasa calidad, acidez excesiva, que se exportan a más o menos dos euros botella o litro, ¿cómo se pueden esperar nuevos productos de auténtica calidad?
Está establecido que para calificar los vinos hay que someterlos a una analítica y a un examen organoléptico. Hasta ahora el Consejo Regulador tiene en su Reglamento las características analíticas referentes al grado alcohólico, acidez volátil real máxima y sulfuroso total máxima. En el borrador de Reglamento mantiene el grado alcohólico y señala para los viños añadidos 11,00% vol. para el Rías Baixas Dulce y 10,00% vol. para el Rías Baixas Espumoso. Desaparecen las cifras de la acidez volátil real máxima y del sulfuroso total máximo, que ya eran bastante elevadas, y despachan la cuestión con esta huída hacia la ley vigente: "En cuanto al sulfuroso total máximo y a la acidez volátil se atenderá a la normativa general vigente en la materia". Pues no. La acidez volátil real máxima en el Reglamento actual está entre 0,65 y 0,80 gr/litro (expresada en ácido acético), que es mucha y la superan muchas bodegas. Si es posible conseguir los 0,35, no vale dejar la cuestión a la normativa general vigente.
La confusión crece al fijar las características organolépticas, que despachan con esta frase de hueco contenido: "Los vinos amparados por esta Denominación deben mantener en todo momento sus atributos varietales y tipicidad característicos". ¿Cuáles son esos "atributos varietales"? ¿Y cuáles las características? Color, espuma, olor, limpieza...
DEJEN EN PAZ A CUNQUEIRO
En la página de inicio de la web del Consello Regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas, destacan este párrafo de Alvaro Cunqueiro:
"Lo que más soprende de los albariños de calidad es encontrarlos tan humanosmcompañeros a su irrefutable mocedad. Si fueran hombres en vez de vinos, estarían los albariños en ese grupo de los genios precoces, en los que uno no cree compatible la llama poética o la suprema ciencia con los años de adolescencia".
Utilizan a Cunqueiro de la misma manera que Parker los utiliza a ellos. Cunqueiro dejó escrito en "A cociña galega" (primera edición,1973), que "os albariños do Ribeiro do Avia son diferentes dos albariños de Arbo, i éstes dos de Soutomaior, poño por caso, e os do Salnés".
Desde 1996, y Cunqueiro murió en 1981, los albariños de Soutomaior, Salnés, O Rosal, Arbo, Salvaterra y años después los del Ulla están todos en el mismo saco. Los más son desastrosos, los menos excelentes, pero por ello escasos. Y por encima, dinero público para mantener la parafernalia y explotar a los viticultores.
Pero volvamos a Cunqueiro: "Ao albariño do Salnés fáiselle festa todos os anos de Deus na vila de Cambados. Acoden puntuáis os albariños das viñas ribeiranas do mar, que son un algo máis doces, e os de terra adrento, máis secos. Tantos anos catando, xa sabe ún de qué parroquia son, si de Ribadumia ou Fefiñáns. Coido que un bon albariño é o millor blanco do noso país. Agora, cos adiantos de escola, todos teñen a mesma color, pro eu aínda me lembro dunha varia gama de ouros, que amencían nas copas da capa como fillos de soles diferentes. Non lembran pra nada as cepas nais do Mosela e do Reno, de onde as trouxeron os monxes de Cluny e do Cister". Tamén dí Cunqueiro: "Hai que ir á Ulla a beber uns viños fraques e acedos, ou darlle unha volta á península do Morrazo e catar os brancos de Nerga e de Donón, e despóis rubir ate Betanzos, a refrescar co agudelo de acolá, fillo das cepas máis septentrionáis de Galicia, co saúdo do ramallo de loureiro no dintel da porta da adega. Ten ese roxo color lúcido da espinela. Viño escasamente graduado e betanceiro, nos bons anos ten unha gracia inesquencibre".
Los problemas del albariño que detectó Cunqueiro hace 35 años eran "pecata minuta" comparados con lo que acontece hoy. El abuso del llamado "sulfito", cuyo exceso da dolor de cabeza. El abuso de carbonatos para camuflar la acidez. Lo peor de todo es que van a pagar justos por pecadores, porque los pequeños bodegueros que sólo elaboran las uvas de sus pagos, que ofrecen vinos muy dignos, van a sufrir las consecuencias de la química fácil en que se mueven otros. Los viticultores que no elaboran sus uvas ya están pagando las consecuencias con unos precios que no dan para sostener un cuidado responsable de la viña.
CADA AÑO SE CONSUME MÁS TINTO
Los vinos VCPRD, siglas de "vino de calidad producido en región determinada", de Galicia en 2005 llegaron al 36,8% del vino nuevo producido. De los vinos VCPRD de Galicia, los blancos supusieron el 44,4% (Rías Baixas el 100%). En cuanto a España, el 76,3% corresponde a los tintos. Del total de vinos gallegos VCPRD, el 50,5% corresponde a los tintos de Ourense (DO Ribeiro, Valdeorras y Monterrei). En 1997, Galicia estaba en un 65,7 de blancos y España en un 71,3% de tintos. En nueve años, los vinos blancos VCPRD de Galicia pasaron del 65,7 al 44,4%, perdieron más de 21 puntos, mientras que los tintos crecieron del 34,3 al 55,6% que representaban en 2005. En vinos de calidad los tintos ganan mercado cada año, sin duda, porque su consumo moderado se considera cardiosaludable.
Cuando el consumo va por los tintos, la DO Rías Baixas es de blancos. Sin embargo, en el borrador de Reglamento aciertan al añadir la tinta Pedral a las variedades autorizadas. Lástima que no incluyan la variedad Retinto, que es la fundamental en la elaboración del tinto de Rubiós, en el cual la Pedral es complementaria. Aquí viene bien recordar unas palabras de Cunqueiro: "Eu aseguro que o millor tinto galego que catéi na miña vida, foi un de Rubiós: ¡Deus, qué ancho era, qué farto, qué amistoso, qué quentador, qué conselleiro!".
El borrador de Reglamento tiene muchos puntos para borrar y tiene una serie de inconcreciones en cuestiones fundamentales que no caminan hacia la calidad. La DO Rías Baixas necesita un giro de 180 grados. ¿Estarán dispuestos a cambiar el rumbo? ¿Le obligará la Consellería de Medio Rural (en el borrador la denominan "consellería competente") a definir en el nuevo Reglamento las muchas lagunas del borrador?
LOS VINOS EXCELENTES NO SON EXCLUSIVOS DE LAS DENOMINACIONES DE ORIGEN
El primero de agosto del año próximo entrará en vigor la reforma de la Organización Común de Mercado (OCM) del vino. Esta reforma mantiene la "chaptalización", un invento del francés Jean Antoine Chaptal, que consiste en añadir azúcar de remolacha al mosto antes de la fermentación para aumentar el nivel de alcohol. Esta práctica, que está prohibida en España, es habitual en aquellos países donde el sol no calienta lo suficiente, como Alemania o las zonas nórdicas de Francia e Italia. Otro aspecto de la reforma es que en 2015 (aunque las autoridades nacionales podrá posponerla hasta 2018) se vuelve a la liberalización de plantaciones. Regula la reconversión de los viñedos y establece medidas para determinar la trazabilidad de los vinos con mayor precisión.
En España, la reforma es aplaudida por unos, pero rechazada por otros. En Galicia saltaron los consejos reguladores para acusar a la Comisión Europea de equiparar los vinos de calidad con los de mesa. (El albariño no tuvo DO hasta1988). Los socialistas están a favor de la normativa, con el único argumento de que la reforma supondrá más ayudas para los viticultores porque una ministra socialista trabaja por mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. En cambio, el conselleiro de Medio Rural declara que la reforma no protege suficientemente los vinos de calidad. Por su parte, Xóvenes Agricultores, que mejor estaría callado porque carece de credibilidad, sobre todo en el asunto, ya vaticina una bajada del precio de la uva y hasta cuantifica las pérdidas que traerá la OCM por parroquia, digo, por denominación de origen. El albariño es un vino que, según la propaganda, triunfa en todas las partes. Entonces, ¿a qué temen? ¿Por qué buscan privilegios si ofertan calidad?
En 2004, según las estadísticas de la Consellería de Medio Rural, la superficie total de viñedo gallego alcanza las 33.705 hectáreas, de las cuales ya están en producción 27.889 hectáreas. La superficie inscrita en las cinco denominaciones de origen es de 8.715 hectáreas, poco más del 31% del viñedo en producción. Las cepas que no están amparadas por las D.O. suponen el 68,76%. La mayor parte del cultivo de la vid en Galicia no tiene defensores, a pesar de que cuenta con más viticultores, que se han visto obligados a comercializar por medio de furanchos, loureiros... Idenfificar los vinos DO como de calidad, y los otros, que son los llamados "vinos de mesa", (antiguamente se tenían por "vinos ordinarios"), de menor calidad, es un grave error. Hay vinos DO que son malos de solemnidad. Otro tanto ocurre con vinos de mesa, que casi llegan a la categoría de "purrela" . Pero hay vinos de cosechero muy aceptables y excelentes, comparables a los que llevan contraetiqueta.
Acabo de estar en un supermercado con 29 marcas de albariños en sus estanterías. El más caro, 13,05 euros, el más barato, 4,15. Ambos vinos se producen en Ribadumia, el más caro por una sociedad anónima, y el más barato es fruto de una Sociedad Agraria de Transformación. Ninguno de los dos son de mi agrado, aunque ambos llevan la contraetiqueta del Consello Regulador Rías Baixas. Si se utilizase la analítica, más objetiva que la cata, algunos de los vinos garantizados por el Consello Regulador como mucho podrían presumir de ordinarios. Ya se dispone de técnicas analíticas que descubren la presencia de carbonato cálcico, usado para camuflar la acidez, aunque por más activo para esconder el pH recurren al bicarbonato potásico. El uso de carbonatos debe comunicarse al Servicio de Fraudes de Calidad Alimentaria. Una analítica sencilla eliminaría del mercado los más de los albariños con contraetiqueta. ¿No creen que sería positivo para los que hacen el vino como debe ser que se evitase ese bochorno de albariños que fermentan en botella?
También el análisis revela la cantidad del vulgarmente conocido como "sulfito", un antiséptico que hay que utilizar con mucha moderación, porque el exceso produce dolor de cabeza. Para reducir la acidez está la fermentación maloláctica, indispensable para los albariños del Salnés, pero como es una operación de riesgo, hay enólogos que en vez de controlar que las bacterias transformen el ácido málico en láctico, que es el que le da el paladar fino y aterciopelado al vino, desechan la degradación biológica y eligen la química por más fácil. Hay bodegas (espacio físico), tal vez como consecuencia de que la bacteria es exigente en limpieza y enemiga del sulfuro, donde la segunda fermentación se desarrolla por si sola sin problemas cuando llega la primavera. A veces, aparece con el verano. Los viejos cosecheros suelen decir del albariño: un año para hacerlo y un año para beberlo. Ahora hay industrias que lo ponen a la venta por Navidad, como hacen en Francia con el Beaujolis Nouveau, cuya última cosecha investiga la Justicia por un supuesto tráfico de azúcar para su chaptalización. La Maloláctica hasta los años sesenta del siglo pasado pasaba inadvertida, pero a la década siguiente se comprobó que era indispensable para vinificar los tintos y algunos blancos. Y en esa época fue el enólogo Jesús Requena Gómez quien enseñó a los agricultores del Salnés, que después de la fermentación de los azúcares venía la fermentación del ácido málico, "que es el que más predomina -dejó escrito Requena en un folleto de 1975- y en pocos días su acidez queda tan reducida que puede quedar hasta de 4 o menos gramos por litro, en acidez tartárica". "De esta fermentación producida por las bacterias micrococus Malolacticus (fermentación maloláctica) -sigue Requena- dependerá el porvenir de dicho vino, ya que si no se controla dicha fermentación, que al fin y a la postre es una enfermedad, podrá salir un gran vino o un vino que no servirá para nada".
La diferencia de precio entre una botella y otra es de 8,90 euros, uno cuesta tres veces más que el otro. ¿Son ambos vinos de calidad? Las bodegas no son empresas sin ánimo de lucro. Y los supermercados tampoco. Y de los 4,15 euros que paga el consumidor, habrá que deducir el porcentaje (¿30%?) que se lleva la comercialización. Si aplicamos ese tanto por ciento la bodega en un caso recibe 9,14 euros por botella y en el otro, 2,91. La cotización de la uva es baja, a lo que contribuyó la fundación de bodegas sin viñedo, pero con subvenciones europeas. (Lo peor de la Unión Europea son las subvenciones). La uva albariña de calidad llegó a cotizarse a 3 euros kilo, pero hoy día no alcanza el euro. Para un litro de vino albariño se necesitan alrededor de kilo y medio de uvas. Pero además está el coste de la botella, corcho, etiqueta, contraetiqueta, publicidad, gastos financieros, mano de obra en bodega, etc. Los conselleros reguladores gallegos deben cambiar.
Los albariños del Salnés tienen que ser excelentes. Y la mayoría no lo son. Todavía no existe en Galicia una escuela de Enología.

References: artículo 8
 artículo 8
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 Artículo 4
 Artículo 4