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Timestamp: 2017-06-28 08:40:17+00:00

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CIUDADANOS DEL MUNDO: 2015
A veces las cosas son
tan evidentes que pasan desapercibidas ¿A quién no le ha pasado no ver las
llaves que se encontraban delante de sus narices? Algo semejante está pasando
en el mundo jurídico con el delito de maltrato animal y los espectáculos taurinos.
Prácticamente todos los abogados, jueces y fiscales piensan que los maltratos
de toros en fiestas legalmente autorizadas
no constituyen un delito de maltrato animal tipificado en el artículo 337 del
Código Penal. Y se mantiene esta creencia porque en este artículo se castiga la
producción de lesiones graves o la muerte de una animal cuando es injustificada
(también se castiga la explotación sexual pero no viene al caso en este
artículo). Y, claro, la mayoría piensan que la fiesta de los toros es una tradición
tan española, de tan arraigada costumbre, que cuando el legislador introdujo el
adverbio de modo “injustificada”, estaba pensando, entre otros supuestos, en
interpretación no es la correcta porque genera graves contradicciones. La
primera es que si una persona lesiona gravemente o mata a un toro de lidia
fuera de una plaza, en un contexto que no sea una corrida autorizada, comete el
delito del artículo 337, mientras que si realiza la misma conducta en una plaza
de toros, en un espectáculo organizado con todos los requisitos que manda la
ley, no lo comete. El hecho es el mismo, el resultado también, pero la
consecuencias no. Pero, ¿qué es lo que cambia? Que lo primero se hace a solas y
lo segundo no. Resultaría que las leyes protegen, no a los toros, sino el goce
de los espectadores, pero esto no es posible. Pero, y si las lesiones o muerte
del toro se realiza en una fiesta pública no autorizada, ¿se comete delito de
maltrato animal? En este caso estaríamos sin duda alguna ante la comisión del
delito. De modo que cuando se interpreta que las lesiones o muertes
justificadas de un toro se dan en el ámbito de una corrida autorizada
legalmente, en una plaza de toros que cuenta con los permisos y autorizaciones
pertinentes, en el fondo lo que se está protegiendo, no es la fiesta sino el
negocio, la actividad mercantil, la recaudación de la empresa taurina.
hubiera querido proteger la fiesta de los toros como costumbre, tradición
cultural o fenómeno etnológico, lo habría incluido expresamente en el texto del
artículo 337 o en alguna disposición adicional, tal y como sucede en el delito
de aborto, en el que hay una serie de casos expresamente excluidos. Pero no se
ha hecho así. Es verdad que el apartado 4 del artículo 337 se dice “Los que,
fuera de los supuestos a que se refieren los apartados anteriores de este
artículo, maltrataren cruelmente a los animales domésticos o a cualesquiera
otros en espectáculos no autorizados
legalmente, serán castigados con una pena de multa de uno a seis meses.”
¿Qué quiere decir? Que en espectáculos autorizados legalmente –como es el caso
de los espectáculos taurinos- se puede maltratar cruelmente. Claro está,
siempre y cuando no se produzcan los resultados de los apartados anteriores:
lesiones que agraven la salud o muerte del animal. Producir a un toro lesiones
que agraven su salud o su muerte es un delito, por muy autorizado que esté el
contradicción. Cuando en el texto del artículo 337 se dice que las lesiones o
muertes injustificadas constituyen el
delito de maltrato animal, nos obliga a buscar qué lesiones o muertes de
animales domésticos están justificadas. Está claro que las que tienen como finalidad
la alimentación humana, es decir que los matarifes que sacrifican animales
destinados al consumo humano no cometen delito (ahora no entramos en la
consideración de si se debe comer o no carne animal). Está claro que las
lesiones o muertes que tienen como finalidad la experimentación científica no
entran dentro del tipo penal, no son delito (tampoco entro en la consideración
ética de estas prácticas). Un investigador que mata y disecciona a una rata de
laboratorio –animal doméstico puesto que convive habitualmente con el hombre-
para encontrar una vacuna no comete delito. Y, para algunos, también se
incluyen dentro de las conductas justificadas las corridas de toros. Esta
inclusión encuentra un potente obstáculo en la Constitución Española. En ella se reconoce como derecho fundamental (artículo 15) la vida y a la
integridad física –se sobreentiende que alimentarse es presupuesto básico de
vida-; y también se reconoce como derecho
fundamental (artículo 20.1.b)
la producción y creación científica y técnica. Sin embargo, no se reconocen
como un derecho fundamental los
espectáculos taurinos, ni el goce que puedan producir, ni la recaudación. De
modo que la alimentación y el desarrollo científico son más importantes que los
espectáculos taurinos. Incluir a estos últimos entre las actividades que pueden
producir maltratos justificados, es crear una norma legal que contiene una
discriminación no amparada por la Constitución, puesto que se estaría protegiendo
igualmente un espectáculo –que no es un derecho fundamental- que la
alimentación y el desarrollo científico. Y se pretende interpretar el artículo
337 de modo que las tres actividades sean igualmente importantes. Se pretende
que para el legislador sea igual de
importante el espectáculo que la alimentación o la investigación científica. Para
salvar estas graves contradicciones, debe interpretarse el Código Penal de modo
que la palabra “injustificadamente”, haga referencia a las actividades
destinadas al consumo humano, a la producción científica y, obviamente, la
defensa propia o ajena ante el ataque de un animal doméstico, es decir, a los
derechos fundamentales. Esta es la interpretación más coherente con la propia
Carta Magna y las Declaraciones Universales de Derechos del Hombre.
especialista en Derecho Animal considero que las lesiones que agravan la
integridad física y la salud de los toros o las muertes de los mismos, se
produzcan en el ámbito que se produzcan, constituyen actualmente un delito de
maltrato animal del artículo 337 del Código Penal, puesto que no están
justificados. Y animo a la Administración del Estado a que impida la
celebración de los espectáculos taurinos puesto que son actividades donde
existe un alto riesgo de comisión de delitos.
de MAAT Abogados & Asociados
Nuestro queridísimo Ramón Llull, apodado “lo foll”, bien pudiera haber sido el modelo que inspirara el libro del mismo título –El Loco- del poeta libanés Khalil Gibran. Tanto el personaje de ficción como el filósofo mallorquín mantuvieron un estilo de vida basado en la búsqueda del conocimiento y el amor hacia todos los seres humanos. Philo-sophos, la palabra griega de la que deriva la latina “filosofía”, tiene varias acepciones relacionadas con esa forma de vida. Puede significar tanto el amor por la sabiduría, como el conocimiento del amor. Dos conceptos hijos de una misma idea: vivir apasionadamente el conocimiento de la vida y la búsqueda del sentido de la misma.
Con este preámbulo quiero unir dos eventos muy importantes, el 700 aniversario de la muerte del “Beato” y la declaración por la UNESCO del tercer jueves del mes de noviembre como el Día Mundial de la Filosofía. Este año 2015 debería ser una oportunidad para promocionar la filosofía, con todos los valores que contiene. El filosofar, entendido como una manera de vivir, aporta claridad mental, serenidad psicológica, respeto hacia lo diferente, capacidad de convivencia, ánimo descubridor, espíritu de aventura interior, formación ética, coherencia individual, inteligencia teórica y práctica, felicidad, mística, buen humor y capacidad de solucionar conflictos. Justamente, aporta una serie de valores y cualidades que son hoy más necesarios que nunca.
Sin embargo, los gobiernos de este país se llenan la boca de cifras y dejan frustradas las esperanzas educativas. Pareciera que todo va bien porque la macroeconomía presenta buenas cifras, baja la tasa de paro interanual, baja el déficit y se lanzan las campanas al vuelo. Pero, ¿qué pasa con los jóvenes, están recibiendo una correcta educación? ¿Qué pasa con los ancianos, quién les ayuda a afrontar con ánimo sereno el misterio de la muerte? ¿Qué pasa con los nuevos pobres –la otra cara de los nuevos ricos-quién les enseña que la derrota definitiva no existe, que siempre se puede volver a empezar? ¿Qué pasa con los jóvenes investigadores, quién se cuida de ellos? ¿Quién se cuida de enseñar a pensar, a sentir y a actuar con principios éticos? ¿Quién enseña a aprender de los propios errores? ¿Quién enseña a buscar a dios más allá de las religiones? ¿Quién enseña que todos los seres humanos vamos en un mismo barco y que si hace aguas el barco naufragamos todos? ¿Quién enseña a dialogar, a escuchar, a compartir ideas, a crecer juntos con el diálogo, a descubrir juntos nuevos horizontes del conocimiento? Todas estas preguntas y muchas más quedan sin respuesta por parte de los gobiernos de turno. Han perdido otra ocasión, sobre todo en Mallorca, para promocionar la filosofía y sus valores. No voy a entrar a considerar qué beneficios extraen los políticos de la incultura de los ciudadanos, pues tú, querido lector, ya lo sabes. Cuando Platón describió la Caverna como una alegoría de la sociedad sin educación, confeccionó una especie de plantilla que sirve para descubrir a los ignorantes que se disfrazan de sabios, a los niños sin carné de conducir que pretenden conducir a los demás o en palabras del flamante Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, Emilio Lledó, "un ignorante con poder político y repleto de ignorancia que determina nuestras vidas". Como homenaje a Ramón Llull y para celebrar el Día Mundial de la Filosofía, hablaremos de ésta como una forma de vivir. Las escuelas de filosofía helenísticas divulgaron el arte de vivir como un vía de perfeccionamiento personal y moral que conquista la alegría del alma (Martha Nussbaum). El filósofo francés Pierre Hadot nos dice que desde la Antigüedad hasta los llamados Padres de la Iglesia, la filosofía no se entendió como en la Edad Contemporánea: “filosofar era un estilo de vida y no una actividad teórica intelectual, un discurso, una pensar y nada más”. “La filosofía enseña a hacer, no a decir”, escribió Séneca. “Vano es el discurso del filósofo que no cura las enfermedades del alma”, enseñaban los epicúreos. Un filósofo, en la antigua Roma, era una persona que se esforzaba por vivir coherentemente sus ideas y principios morales. “Es necesario que la teoría se convierta en nosotros en naturaleza y vida”, escribió el neoplatónico Porfirio en el siglo III d.C.
Más modernamente, encontramos la misma idea. Mauricio Abadía, en su magnífico ensayo sobre otra civilización posible, dice: “Se lanza aquí una llamada a la filosofía. ¿Para qué? Para que esta, en su milenaria contribución a la humanidad, deje de ser (…) apenas un juguete en manos de malabaristas de conceptos”. Karl Jaspers, en su Introducción a la filosofía añade: “Si fuese vigorosa en su elaboración, convincente por sus argumentos y digna de fe por la integridad de sus expositores, la filosofía podría convertirse en instrumento de salvación. Solo ella tiene el poder de alterar nuestra forma de pensamiento. Aun delante del desastre posible y total, la filosofía seguiría preservando la dignidad del hombre en decadencia”.
¿En qué consiste este arte de vivir filosófico? Desde luego no se caracteriza por retirarse del mundanal ruido y vegetar en una cueva construida con libros. Una de las características fundamentales es ser útil a la sociedad. El filósofo debe ser un ejemplo de coherencia ética. Para ello debe vivir lo que piensa y pensar en función de lo que vive. Confucio decía de sí mismo “yo predico según mi práctica y practico según mi prédica”. Esta manera de estar con uno mismo y cumpliendo una función social aporta felicidad y serenidad. Al filosofar se pueden descubrir las ideas que explican coherentemente el sentido de la vida. Estas ideas se practican y se viven en base a los valores éticos que se desprenden de ellas. De modo que pensar, sentir y actuar son un todo que, como una orquesta bien conducida, produce música, es decir, armonía en el vivir. Los ciudadanos necesitan urgentemente estos ejemplos.
Otra característica es la humildad. ¿Quién puede jactarse de saberlo todo y más que ningún otro? Nadie. ¿Cuánto ignoramos acerca de la naturaleza y del cosmos? Muchísimo. ¿Cuánto conocemos de nosotros mismos? Una ínfima parte. Al reconocer lo que sabe y lo que no sabe, el filósofo desarrolla esa maravillosa cualidad humana que es la humildad, “la más preciosa piedra en la corona de las virtudes”. La humildad abre el camino del conocimiento, mientras que la vanidad intelectual, la soberbia y el orgullo lo obstaculizan. Es triste observar a filósofos que, disponiendo de miles de datos y definiciones en su cerebro, son incapaces de poner orden en sus actos y armonía en sus vidas. Conozco profesores de filosofía borrachos que llevan su infelicidad a las aulas; catedráticos de filosofía que están más pendientes de la venta de sus libros que de descubrir el alma de los estudiantes para enseñarles mejor. Afortunadamente, son una minoría; desgraciadamente, ese mal ejemplo eclipsa la cara luminosa de la filosofía.
Por estas razones, proponemos un renacimiento, una renovación en el mundo de la filosofía, para que vuelva a ser lo que es, una manera de vivir el presente, apoyándose en lo mejor del pasado y proyectándose hacia un futuro más humano. Francisco Capacete González
Los ciudadanos somos cada vez más
conscientes de cómo nos afecta el clima. Numerosas investigaciones se unen al
saber de los hombres y mujeres del campo para decirnos que debemos cuidar el
cielo y la tierra de nuestro planeta. Esta toma de conciencia no es suficiente
porque existen intereses contrarios a la defensa del clima. Las negociaciones y
los encuentros internacionales van demasiado lentos, mientras que el
calentamiento global persiste y aumenta indefectiblemente.
víspera del inicio de la Cumbre Mundial del Clima de París, los ciudadanos de
todo el globo estamos convocados a manifestarnos para exigir a los
representantes políticos presentes en la cumbre que tomen medidas contundentes
y urgentes para combatir el cambio climático antes de que sea demasiado tarde. En Palma, la cita será en Plaza
de España, a las 12 h, en una convocatoria conjunta de diversos agentes
sociales, coordinados por Es Racó de ses Idees, organización que ha tomado la
iniciativa en Mallorca de la mano de Avaaz.org. Según el IPCC (Panel
Internacional de la ONU sobre Cambio Climático), la temperatura de la
superficie terrestre ha aumentado aproximadamente 1°C en el último siglo, y al
ritmo actual de emisiones, la temperatura global subirá entre 3 y 6°C en los
próximos 100 años. Este cambio climático producido por la actividad humana será
el más drástico en los últimos 100.000 años. Los efectos del cambio climático en
las próximas décadas serán, entre otros, la degradación de los suelos, la
desertificación, las inundaciones, la escasez de agua, el impacto de las
sequías y los efectos de los fenómenos climáticos extremos. En las sociedades
cuyas condiciones de supervivencia son ya de por si limitadas, producirá
situaciones catastróficas ante las que no disponen de capacidad de respuesta.
El colapso de las estructuras sociales y la escasez o degradación de los
recursos de subsistencia causarán situaciones de crisis, conflictos y
violencia. La Organización Mundial de la Salud lo plantea así: "El cambio
climático con certeza conllevará una significativa pérdida de vidas humanas
junto con la extinción de incontables especies de plantas y animales".
En las Cumbres Mundiales del
Clima de Copenhague 2009 y Cancún 2010 se recalcó la necesidad de no sobrepasar
el umbral de los +2° C, cifra a partir de la cual el problema del calentamiento
global se nos iría definitivamente de las manos. Lamentablemente los acuerdos
solamente están siendo declaraciones de intenciones, no de compromisos
efectivos y ni vinculantes. España está entre los países más incumplidores del
Protocolo de Kioto, lo que nos ha llevado a gastar más de 800 millones de euros
en la compra de derechos de emisión. Las soluciones son claras: por un
lado dejar de emitir CO2, abandonando el carbón, los combustibles fósiles y
apostar de una manera decidida por las renovables, por otro lado capturando el
CO2 que ya se encuentra en la atmósfera fomentando la reforestación, y
finalmente invertir en tecnologías que permitan ser más eficientes con el uso
de la energía. La ciencia ha hablado, y ahora la pelota está en el tejado de la
política y por tanto de la sociedad. Tenemos la responsabilidad de exigir a los
gobiernos que asuman políticas climáticas y energéticas que nos mantengan lejos
del aumento de la temperatura de 2°C. Debemos exigir a las grandes empresas
emisoras de gases de efecto invernadero responsabilidad. Y debemos exigir a los
gobiernos que las empresas causantes
del cambio climático no sean las que decidan las políticas climáticas y
Los ciudadanos sensibilizados por
la defensa del clima y de la Tierra debemos reclamar que esos combustibles permanezcan
bajo tierra y exigir una revolución energética. No se trata de confrontar
posiciones, se trata de actuar en consonancia con nuestra conciencia. Todos
sabemos que sobran productos industriales y de consumo en el mundo; se produce
muchísimo más de lo que se necesita. Un pequeño ejemplo es la industria
automovilística. En España se fabrican cada año más de 2 millones de coches y
se matriculan una media de 700.000, es decir que se fabrica casi más del triple
de lo necesario. La agresión al planeta y a todos sus habitantes no está
justificada. Regresemos, todos juntos, hacia una manera de vivir más acorde con
la naturaleza. Es muy posible que, además de estar más sanos, seamos más
felices. La felicidad será el precio que, seguramente, tendremos que pagar por
reducir, no la calidad de vida, sino la cantidad de cosas que acumulamos para
vivir. Merecería la pena pagar este precio, ¿verdad?
Estamos presenciando una
agudización del problema no resuelto de las olas migratorias. En los últimos
meses están llegando miles de personas a Europa desde países en conflicto. Se
han abierto nuevas rutas de migración que se añaden a las ya existentes, como
el estrecho de Gibraltar o el paso de la isla de Lampedusa. Tenemos la
sensación de que están llegando más emigrantes que nunca, pero todavía no se
han superado las cifras del quinquenio 2000-2005, durante los que solamente
España recibió 2,7 millones de emigrantes.
Los medios están haciendo
hincapié en la migración de ciudadanos de Siria. Sin embargo, no son la
mayoría. Europa soporta una presión migratoria procedente de Pakistán, Afganistán,
Eritrea, África Subsahariana (principalmente
Mauritania, Mali, Níger, Chad, Costa de Marfil, Burkina Faso y Guinea-Bissau)
que, conjuntamente con los ciudadanos de Iraq y Libia, sobrepasa con creces la
procedente de Siria. Se habla del drama sirio para referirse a los nacionales
de este país que han tenido que huir a causa de la guerra que ha destruido sus
casas y sus esperanzas. Es terrible y los sirios no son los únicos que padecen
la cruel lacra de la devastación bélica. Los iraquíes, los libios, los
ruandeses y muchos pueblos más se encuentran en esa misma situación.
los medios de comunicación occidentales destacan tanto la migración siria y su
dolor? ¿Por qué no destacan la migración libia e iraquí? Esto no es periodismo objetivo
porque no se informa de todo lo que está pasando, sino de una parte.
un poco de historia. En mi artículo “El otoño de la Primavera Árabe” (Revista
Esfinge, sept-2013), mencionaba cómo los intereses comerciales de las potencias
occidentales, de China y Rusia fueron los verdaderos causantes de la rápida
desestabilización del norte de África. Los casos más sangrientos fueron Libia e
Iraq. Todos sabemos que la invasión de Iraq no fue provocada por la posesión de
armas químicas por parte del régimen de Sadam Hussein, sino por la sed de
ganancias económicas de los países integrantes de la Alianza Atlántico Norte.
Estos destrozaron y siguen destrozando Libia e Iraq para quedarse con el
petróleo y proteger los intereses estratégicos de Israel.
año 2011 se estimaba que en el peor de los escenarios posibles tras la muerte
de Gadafi, unos 200.000
libios podrían huir a Egipto y Túnez y otros 600.000 podrían necesitar ayuda
humanitaria dentro de Libia. “Es aventurado predecir el número de libios que
podrían emigrar a la UE” (Gil Arias, Director Ejecutivo de Frontex, Agencia
Europea para la gestión de la cooperación operativa en las fronteras exteriores
de los Estados miembros de la UE). Frontex confirmó en 2013
que hubo un gran aumento en el número de migrantes que realizan el peligroso
viaje en barco desde Egipto y Libia.
Hace pocos días la prensa
italiana aseguraba que el Gobierno podría poner en marcha una operación militar
en Libia para frenar al millón de personas que esperan para lanzarse al
Mediterráneo (El Confidencial). El profesor de Derecho al Asilo en la
Universidad de Palermo, Fulvio Vassallo, propone “reforzar la actual misión de Naciones Unidas
en Libia para intentar estabilizar el país". Estos son algunos datos
objetivos que hablan de la emigración procedente del país norteafricano. Muchos
libios han muerto ahogados al intentar llegar a Europa. Sin embargo, la
sensación general es que sólo mueren sirios. Y esto no es cierto. Ni siquiera
gobiernos de EE.UU., CEE y demás países integrantes de la OTAN, pretenden
silenciar el genocidio que han causado en países como Iraq y Libia. ¿Cómo lo
logran si los datos claman al cielo? Muy sencillo, amplificando el drama provocado
por el autodenominado EI y Bashar al-Asad en Siria. Fotos de niños aparecidos
muertos en la playa recorren el mundo en pocos instantes, se cuadriplican los
espacios en los medios de comunicación para reflejar el drama sirio. La
búsqueda “refugiados iraquíes” tiene 573.000 resultados en Google; la búsqueda
“refugiados libios” 1.080.000; y la búsqueda “refugiados sirios” ¡8.590.000
la hipocresía de los gobiernos hace gala de presencia. Y digo de los gobiernos
porque estos son los que acuerdan contratos con las grandes multinacionales del
petróleo y del armamento. ¿Quién es el verdadero enemigo? ¿Los fundamentalistas
islámicos (que no deberían llamarse así porque son simplemente terroristas
asesinos)? ¿El “monstruo” Bashar al-Asad? No, queridos lectores. El verdadero
enemigo es la barbarie, tanto la que practican unos como la que practican
otros. Destrozar un país entero para conseguir más petróleo es barbarie.
Desestabilizar países enteros para que China no consiga contratos de materias
primas es barbarie. Los
gobiernos occidentales nos tratan como niños. Nos dicen a través de los medios
de comunicación que el “otro” (EI y al-Asad) son muy, muy malos y que tratan
muy mal a las personas, mientras silencian sus crueles juegos comerciales que
provocan muerte, desplazamientos y miseria a millones de personas en el mundo.
Comunidad Europea? Se han activado dos operaciones, Tritón y Mare Nostrum, para
tratar de anular a las mafias que comercian con los emigrantes en el
Mediterráneo. Se han establecido las cuotas de refugiados que cada país debe
acoger. Pero el problema sigue sin resolverse: ¿qué hacer con todas estas
personas? ¿Las acogemos y les damos un bocadillo de mortadela? O ¿les damos
medios para que puedan vivir dignamente? ¿Tenemos esos medios? ¿La CEE tiene
dinero suficiente? ¿Qué hacer si los europeos, temerosos de perder su nivel de
vida, no aceptan la llegada de refugiado o emigrantes a sus ciudades y barrios?
¿Se ha pensado en una concienciación de la sociedad europea y una formación
para integrar a la nueva población?
países que participaron en la desintegración de Iraq y Libia han metido la pata
hasta el fondo. Han provocado un éxodo masivo de personas hacia "El
Dorado" europeo y ahora no saben qué hacer. Afortunadamente, más allá de
los gobiernos, los pueblos hacen gala de solidaridad organizándose rápidamente
para ayudar de la manera más eficaz a todos los emigrantes y refugiados,
procedan de donde procedan. Hace falta educar y educarnos en valores éticos
como la solidaridad, la convivencia, la concordia, la fraternidad, el respeto,
la capacidad de sacrificio por el bien de todos, la responsabilidad histórica.
No es suficiente con organizar, hay que educar para la confraternidad entre
10 AÑOS MOVIENDO LA FILOSOFÍA
Mover las ideas e
inspirar las acciones, con una buena dosis de entusiasmo como nexo de unión
entre teoría y práctica, fue la divisa que impulsó la puesta en marcha de la
escuela de filosofía Es Racó de ses Idees en el año 2005. Ha transcurrido un
decenio y no hemos parado de mover la filosofía, de llevar a la práctica las
buenas ideas de griegos, indos, chinos, neoplatónicos, estoicos, herméticos,
racionalistas, vitalistas, existencialistas, etc. Así como los músculos se
vuelven rígidos cuando no se ejercitan, así la filosofía también se endurece y
deviene inservible cuando las ideas no se practican. En un mundo donde las
ideas se hacen cada vez más dogmáticas –prueba de ello es la ausencia de
diálogo en tantos ámbitos de la sociedad- venimos proponiendo “sacudir”
la filosofía, quitarle el polvo del discurso intelectual estéril y liberarla de
la etiqueta de “cosa rara y pesada”. La movemos y renovamos para que vuelva a
ser el numen luminoso que fue.
venido haciendo desde 2005. ¿Cómo se mueve la filosofía? ¿Cómo se renueva, se
rejuvenece y se hace más flexible? Nuestra fórmula ha sido el binomio
filosofía/voluntariado. Que las ideas inspiren acciones útiles para el conjunto
de la sociedad mediante el voluntariado, y que los voluntarios sean conscientes
del sentido de sus acción participativa. La filosofía es una muy buena
herramienta para encontrar el sentido de la vida, y el voluntariado es un medio
para comprobar que ese sentido es real. El filósofo voluntario armoniza la
mente, el corazón y las manos, pone de acuerdo lo que piensa, lo que siente y
lo que hace. Esta autenticidad individual es una de las fontanas de la
Pero nuestra fórmula no
es original. Ya en la Academia de Platón y en la Escuela de los Filaletheos de
Alejandría, los discípulos se formaban para comprender las leyes de la vida y
para ayudar solidariamente a la sociedad. Y esta falta de originalidad es una
de las características de la escuela de filosofía que dirijo. Lo que transmitimos
es el saber de la humanidad, la tradición de oriente y occidente. No hemos
inventado nada y es que, a estas alturas, poca cosa se puede inventar sobre el
¿Es necesaria una escuela
de filosofía? ¿Se puede aprender la búsqueda del sentido de la vida? La
respuesta la dio hace 2.500 años el genial Sócrates. Le preguntó a uno de sus
discípulos que si buscaba zapatos dónde iría a buscarlos y el discípulo le
contestó que obviamente al mercado; entonces –siguió Sócrates- si buscas el
conocimiento del sentido de la vida ¿a dónde vas a ir? ¡A una escuela de
filosofía! Es Racó de ses Idees es una escuela de filosofía sin barreras, sin
complejos, sin discriminaciones, abierta a todos los que apasionadamente buscan
el conocimiento que crece desde el corazón-conciencia.
Algo que nos satisface es
habernos mantenido fieles a los principios fundacionales. Uno de ellos es
favorecer la participación de todos los ciudadanos y acercar a todos la
cultura. Todas nuestras actividades culturales son de entrada libre, no le
ponemos precio a la cultura porque la cultura no tiene precio; tiene valor, un
valor de transformación de la sociedad y del individuo. La cultura y las
tradiciones de Mallorca han tenido y siguen teniendo un lugar destacado en Es
Racó de ses Idees. Hemos visitado la Mallorca talaiótica, romana, islámica,
medieval y cristiana. Nos hemos acercado a Ramón Llull, Jaume I, al archiduque
Luis Salvador y a personalidades de la cultura actual. En los tiempos de crisis
que vivimos mantenemos nuestro compromiso y seguiremos esforzándonos para que
nadie se quede sin cultura.
Filosofía, voluntariado y
cultura son los tres campos de acción de esta escuela de filosofía. El sentido
de la filosofía es la formación del individuo. El sentido del voluntariado es
ayudar en la formación de lazos de fraternidad real entre los seres humanos. El
sentido que le damos a la cultura es ser generadora de un buen ambiente social.
Tres campos de acción con finalidades claras y útiles para todos. Este 2015 cumplimos 10
años moviendo la filosofía, el voluntariado y la cultura hacia un ideal de
conocimiento, justicia y belleza que nos lleve, en los años venideros, a lograr
una Mallorca mejor de la que tenemos. Tenemos que agradecer públicamente a
quienes han hecho posible la plasmación de este sueño, a todos los miles de
asistentes a las actividades, a los estudiantes y, por supuesto, a los maestros
de filosofía como Platón, Sócrates o Buda, entre otros muchos.
Lo que el rescate griego esconde
Según informa el rotativo Cinco
Días, el 25 de junio se filtró el borrador donde se recogen las condiciones
propuestas por la troika comunitaria al Estado griego para conceder una prórroga
del rescate financiero. Estas son algunas de las condiciones:
1. IVA. La troika pide una recaudación adicional del 1% del
PIB (frente al 0,74% del gobierno de Alexis Tsipras), mediante el aumento del
2. Pensiones. Eliminar la subida de 3,9 puntos
de las cotizaciones sociales. La troika también pide aumentar la contribución
de los pensionistas al sistema de salud hasta el 5% de la pensión y eliminar
otro aumento de las cotizaciones destinadas a pensiones no contributivas.
3. Impuesto de Sociedades. Eliminar un impuesto puntual del
12% para las empresas que ganen más de medio millón de euros. El tramo general
del impuesto de sociedades al 28% (ahora está en el 26%) y no al 29% como
propone Grecia.
4. Otras medidas. La troika exige eliminar un
impuesto especial a las máquinas recreativas, la subasta de licencias 4G y 5G,
frenar la corrupción en la Administración Pública y aumentar los recortes en
Evidentemente, estas medidas
favorecen a algunos y perjudican a muchos. ¿Quiénes harían el mayor sacrificio
de aplicarse estas medidas? Los ciudadanos griegos de rentas más humildes. El
IVA, como todo el mundo sabe, es un impuesto directo que graba el consumo, es
decir, que son los consumidores finales quienes terminan pagando este impuesto.
Pero es un impuesto injusto, porque le es más difícil asumirlo a las rentas más
bajas que a las más altas. Si, además, no se les aplica el tipo reducido a los
alimentos básicos como la leche, el aceite y el queso, la presión fiscal a las
familias humildes aumenta considerablemente. Por el contrario, para una familia
de economía media y alta, no representa un sacrificio tan grande.
Se propone subir el tipo del IVA en
la hostelería –recordemos que la principal fuente de ingresos del país heleno
es el turismo- y, pareciera que es una buena idea, porque los turistas
extranjeros aportarían una parte del PIB requerido. Sin embargo, un aumento de
precios en el sector turístico, en un mercado tan competitivo, supondrá una
disminución considerable de visitas y una recaudación mucho menor. ¿Por qué,
entonces, propone la troika este aumento si va a perjudicar la recaudación? La
intención es clara: beneficiar a Turquía. La CEE no termina de aprobar el
ingreso de este país en sus filas porque es mayoritariamente islámico. Sin
embargo, lo necesita en la lucha contra la hegemonía irania y china en la zona
de Oriente Medio. ¿Cómo recompensar a Turquía por ser “amiga” de Occidente?
Hace unos años, en 2003, se le regaló el primer premio del festival de Eurovisión –los que lo recuerdan saben que
ganó in extremis. Ahora, aprovechando
la crisis griega, quieren favorecerle de nuevo regalándole una porción del
pastel turístico. Lo de menos es el sufrimiento de los ciudadanos. Este no es
un tema que preocupe a los gobernantes comunitarios. La motivación de fondo es
que gane el mercado, es decir, las grandes y monstruosas “agencias” de hacer
Nos encontramos más de lo mismo en
la reforma de las pensiones. Se trata de beneficiar a los empresarios
rebajándoles las contribuciones sociales. Es una medida que pretende que las
empresas estén en condiciones de generar empleo. Si los trabajadores son más
baratos, porque hay que pagar menos a la seguridad social, las empresas tendrán
más dinero disponible para concertar más contratos de trabajo. Muy bien, pero
la consecuencia de esta medida macroeconómica sin corazón, será una menor
protección social de los trabajadores. Medidas como estas lo que generan a
corto y medio plazo es el aumento del trabajo esclavista. Además, proponen que
los pensionistas cobren menos. Nuevamente, la troika pretende que sean los
ciudadanos más humildes quienes paguen los platos rotos de los gobernantes
responsables de la crisis financiera griega. El gobierno de Tsipras
pretende que las empresas que obtengan beneficios superiores al medio millón de
euros, paguen un impuesto adicional del 12% y que el tipo del impuesto de
sociedades sea del 29%. La troika dice “¡NO, que paguen el desastre los
trabajadores. No los que gana más, sino los que ganan menos!” Se habla mucho de crisis
financiera, de desastre económico, de rescates a países -eufemismo para designar el negocio de
préstamos billonarios con el que se lucran unos pocos-, cuando el escenario que
tenemos es el desastre democrático, social y ético. ¿Dónde ha quedado el gobierno
del pueblo para el pueblo? ¿Dónde han quedado los valores de la democracia? En
el cubo de la basura. ¿Dónde guardan los políticos el principio de
responsabilidad? En la nueva caja fuerte de Pandora, cerrada a cal y canto para
que no se escapen todos los bienes de la humanidad. Los gobernantes son
irresponsables. Si nos preguntáramos quiénes son los causantes de la quiebra
económica de un país y buscáramos nombres y apellidos lo tendríamos bien
difícil. Nadie lo dice claramente. Pero, es obvio, que los responsables son los
presidentes de gobierno y los ministros de economía que han gobernado durante
los años en los que se fue generando la enfermedad, porque no hicieron nada por
curarla, así como el responsable de la quiebra de una empresa es el que
administra las cuentas y el que toma las decisiones. ¿Por qué a aquellos
gobernantes no se les exigen responsabilidades? Han sumido a un país entero en
la ruina y ni siquiera tiene que rendir cuentas. Miles de familias han pasado
penurias y las siguen pasando y ninguno de esos ministros es auditado. Miles de
trabajadores han perdido sus puestos de trabajo y ni siquiera piden disculpas.
¡Es una monstruosidad democrática!
Estos sucios negocios
también han causado sufrimiento en nuestro país, así como en Portugal e
Irlanda. Y lo peor de todo esto es que los responsables de los recortes y de
las crisis económicas siguen en la política y se les sigue dando confianza para
gobernar. No hay comentarios:
levantan voces críticas con los políticos porque están degradando la cultura
democrática. Los numerosos casos de corrupción política, la falta de educación
y respeto en las discusiones parlamentarias, la enorme cantidad de horas
dedicadas a la imagen y no al gobierno real, son algunos hechos en los que se
fundamentan quienes piden una democracia mejor. Y no les falta razón. Si bien,
hemos transitado desde la dictadura hasta el sistema parlamentario democrático,
nos queda mucho por andar hasta llegar a una verdadera democracia, esto es, un
gobierno del pueblo y por el pueblo. Si no profundizamos en los valores
democráticos y en la ética de los gobernantes, el actual sistema político va a
derivar a nuevas formas feudales y estamentales. Hacia ello nos dirigimos,
desgraciadamente. La figura del rey absoluto ha sido ocupada por los grandes holding y lobby. Estas organizaciones o grupos de poder pueden hacer lo que
deseen sin estar sujetos a derecho alguno. No están limitados por ninguna clase
de responsabilidad. La clase política y las Iglesias han terminado comportándose
como la nobleza y el clero de la sociedad estamental. Disponen de una serie de
privilegios que el resto del pueblo no tiene. Por ejemplo, los políticos son
aforados. ¿Esto qué quiere decir? Que les juzga, en caso de un procesamiento,
un Tribunal Superior directamente. Sin embargo, los ciudadanos de a pie no
poseen esta protección. La iglesia Católica, por ejemplo, tiene concedido un
privilegio a la hora de inscribir inmuebles en el Registro de la Propiedad que
el resto de ciudadanos no posee. Y el pueblo…, el pueblo sigue como siempre,
sin privilegios, sin protección, sin verdaderos representantes.
Por estas razones podemos afirmar
que la democracia actual pasa por una grave crisis causada por la crisis de los
partidos políticos. Los partidos políticos son los responsables de la
decadencia de la democracia actual. Su funcionamiento interno no es
democrático, sino oligárquico. Su financiación es oscura. Los partidos
políticos dedican el 85 % de sus recursos a la publicidad y al marketing, es
decir, a captar votos. El 15 % restante lo dedican a los asuntos públicos. No
tienen ideología, solo propuestas -que no cumplen. Siguen defendiendo sus
privilegios en lugar de los intereses de los ciudadanos; prueba de ello es que
no se ha aprobado ninguna ley que limite y controle las propiedades de los
políticos y los partidos, sus sueldos, sus dietas, sus complementos, sus
pensiones vitalicias… Es más, este tema ni siquiera se debate en los
parlamentos. Para conseguir una democracia real y
un sistema parlamentario eficaz, debemos revisar el tema de los partidos
políticos. Los actuales no funcionan, no cumplen con su cometido. Para aclarar
este polémico tema tenemos que ir a los orígenes. En la Asamblea Nacional
establecida en la Revolución Francesa existían dos sectores, ambos
pertenecientes a la burguesía y coincidentes en la lucha contra el
rey, la nobleza e imponer los principios liberales, pero distanciados
con respecto a sus intereses y los medios para lograr sus objetivos. Los girondinos
consideraban prudente hallar un acuerdo con la monarquía y la nobleza,
limitando el poder real, pero sin permitir el derecho a voto a las clases
pobres, que no pagaban impuestos. El otro sector era el de los jacobinos, estaba
principalmente integrado por profesionales y modestos propietarios que querían
abolir definitivamente la monarquía y proclamar una República democrática, con
derecho a voto para todas las clases sociales. El primer sector se colocaba
para deliberar, a la derecha en la Asamblea, el segundo, a la izquierda, y de
allí proviene la posterior división entre partidos de derecha y de izquierda,
según sean conservadores en su accionar político o propongan medidas tendientes
a cambios profundos y violentos.
Poco a poco, con marchas y
contramarchas, fueron apareciendo formaciones políticas que representaban a
todos los sectores de la ciudadanía. Y se conformó un sistema parlamentario de
representación indirecta. Los políticos eran elegidos por los votantes para que
los representaran y gobernaran en su nombre. Este es un sistema parlamentario democrático,
pero no el único sistema parlamentario democrático. Existe la democracia
directa, no la olvidemos, que se erige como una solución cada vez más adecuada
a los problemas políticos del siglo XXI.
¿Por qué hay tantas formaciones
políticas? Porque representan las diferentes opiniones de los ciudadanos. Pero,
¿acaso arreglar la sanidad depende de la ideología o de la opinión? No. Lo que
permite solucionar los problemas de la sanidad –por seguir con este ejemplo- es
el conocimiento de las causas y el poder implementar medios adecuados para
solucionarlos y esto no depende de la orientación política. Las diferentes
opiniones o ideologías tienen que ver con la manera de entender la vida y la
naturaleza, pero no con la solución de los problemas concretos, como por
ejemplo, ser operado de cáncer. No existe ninguna relación entre el liberalismo
o el socialismo y una operación de cáncer; no existe relación entre la
democracia cristiana y la recogida de residuos sólidos urbanos. Los partidos
son los auspiciadores de un mal que padecen los pueblos: la división y el
enfrentamiento. De ahí su nombre “partido”. Cuando los ciudadanos están “partidos”,
divididos y no pueden ponerse de acuerdo son fácil presa de los que detentan el
poder, sobre todo, si éstos son corruptos. ¿Por qué siguen en la política,
protegidos por los partidos, quienes han cometido delitos? ¿Por qué pueden los
partidos amañar concursos públicos, destrozar el territorio y dañar el medio
ambiente? Y sobre todo, ¿por qué siguen haciéndolo? Porque el pueblo está
dividido, enfrentado y no consigue disponer de suficiente fuerza para acabar
con todo ello. ¿Por qué la coalición de la OTAN, liderada por los gobiernos de
Bush, Aznar y Blair, consiguió comenzar la invasión de Irak, cuando cientos de
miles de ciudadanos salieron a las calles oponiéndose a esa guerra? Porque sus
representantes en los diferentes parlamentos estaban divididos.
Los actuales partidos políticos ya
no sirven para hacer una democracia real. Más bien al contrario, son un lastre
y un problema. Si queremos democracia y gobierno para el pueblo tenemos que
dejar de lado a los partidos políticos y volver a la democracia directa: que
los ciudadanos elijan a los gobernantes directamente y que decidan sobre las
decisiones importantes directamente. Y hoy, con el desarrollo de la tecnología
telemática, es posible. Disponemos de medios eficaces para que miles todos los
ciudadanos puedan votar las leyes y quitarnos de encima a unos representantes
políticos que no representan a quienes les votaron. Disponemos de medios
eficaces para seguir las acciones de los gobernantes, como por ejemplo,
ponerles un localizador GPS y averiguar cuántas horas se pasa trabajando en su
oficina y cuántas se las pasa de fiesta en fiesta, inaugurando pantanos o
carreteras – como hacía el gallego aquel.
¡Ya somos mayorcitos como para
seguir necesitando representantes!
Yemen, la otra historia
Un nuevo conflicto armado
sacude el Oriente Medio. Yemen es el escenario. Enfrentados hay dos bandos, los
chíies (los hutíes) y los suníes (el gobierno) y el hecho de que diversas
naciones internacionales hayan tomado partido por unos y otros amplia la lucha violenta y
encarnizada que está causando la muerte de inocentes civiles. Aunque los
enfrentamientos se están produciendo primordialmente entre los rebeldes
hutíes y el gobierno, hay terceros países colaborando con uno y otro bando. La
coalición CCG (Consejo de Cooperación del Golfo) está liderada por Arabia
Saudí, que ha enviado 100 cazas, cerca de 150.000 soldados y varios buques de
guerra. Participan en la alianza Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait,
Bahrain, Jordania y Marruecos. EEUU ha mostrado su apoyo a la coalición
liderada por los saudíes. Por otro lado, Irán apoya a los rebeldes hutíes, si bien,
no trasciende cómo lo hace: "Los ataques aéreos liderados por Arabia Saudí deben
parar inmediatamente y van contra la soberanía de Yemen (...) Haremos todos los
esfuerzos para controlar la crisis en Yemen ", ha señalado el ministro de
Exteriores de Irán Mohammad Javad Zarif.
Los rebeldes hutíes toman
su nombre de Hussein Badreddin al-Houthi, quien en 2004 reavivó una
insurgencia estudiantil reclamando más derechos para la población más pobre,
aunque murió a manos del gobierno ese mismo año. Los hutíes llevaron a cabo su
reciente golpe de estado durante 2014 y 2015, echando al presidente de Yemen de
la capital, bajo el liderato de Abdul-Malik al-Houthi. Durante el periodo
de las primaveras árabes, los hutíes formaron parte de las protestas
contra el gobierno yemení, tomando el poder de varias regiones. La
represión del gobierno, aseguran los expertos "convirtieron a un
movimiento estudiantil en un grupo insurgente". En septiembre de 2014,
tomaron partes de la capital en su nueva insurgencia, y, en enero de este año, tomaron
la residencia del presidente, obligándolo a salir de la capital. Actualmente,
controlan el este del país y se vive una verdadera guerra civil.
Para comprender –aunque no justificar- la
injerencia de tantos países extranjeros debemos conocer la importancia estratégica
de Yemen. A pesar de ser el país más pobre de las naciones árabes del Golfo, la
importancia de Yemen reside en su situación en el estrecho de Bab Al
Mandab, que une el Mar Rojo y el Golfo de Adén, un importante paso
comercial. Por lo que la lucha contra el terrorismo de al Qaeda se
sospecha que es una excusa para legitimar privilegios comerciales. Si la Coalición
Occidental controla Yemen mantendrá el poder sobre el petróleo y la pesca de la
zona. Si los hutíes con Irán toman el gobierno de Yemen, habrán dado un paso
más en el debilitamiento del poder occidental del Golfo Pérsico y el “Cuerno de
África”, factor que favorecería a los intereses comerciales de China. No
olvidemos que su presencia militar en la zona está formada
por las fragatas "Linyi" y "Weifang" y el buque de apoyo
"Weishanhu". Nuevamente, nos
encontramos que los intereses comerciales, la ambición y la avaricia de los
gobiernos y las multinacionales –que son los verdaderos amos de los gobiernos-,
son la fuente de matanzas y genocidios. Durante los 10 meses de 2011 que
duraron las protestas contra Saleh hubo al menos 746 muertos en enfrentamientos
entre leales al presidente y fuerzas de seguridad y los opositores. Cientos de
personas han muerto en atentados terroristas: el más grave el que mató a 137
personas el 20 marzo de 2015. Las fuentes más fiables hablan de más de 2000
muertos a consecuencia del conflicto armado.
Me duele observar la
hipocresía de los políticos occidentales. Declaran luto nacional por la muerte
de 150 pasajeros de un avión, causado por un suicida. Incluso el representante
de la Casablanca transmite su pésame. En Yemen mueren miles de seres humanos a
consecuencia de terroristas, suicidas y ejércitos y no hay condena
institucional, ni luto nacional, ni los presidentes transmiten su pésame a los
países de los que eran nacionales las víctimas. ¿Valen más las vidas de los
españoles, catalanes, alemanes, etc., que las de los yemeníes, sirios,
palestinos, ucranianos,…?
Y lo que más me duele es que los gobiernos disfracen su voracidad comercial de
lucha antiterrorista. ¿Por qué tanto interés en luchar contra Al Qaeda y sus
filiales? ¿Cuál es el propósito real? Demostrado está que no es defender las
vidas y los derechos de las personas. Tampoco pienso que sea la defensa de la
fe cristiana, ni la protección de las obras de arte –por cierto, tras dar la
vuelta a todo el mundo las imágenes de los terroristas destrozando obras de la
antigüedad, se demostró que eran apenas unas rústicas copias de yeso-. No es
nada de todo esto. Son apenas un lavado de imagen para poder seguir depredando
a costa de vidas humanas. En estos conflictos no hay gobiernos buenos y
gobiernos malos, todos se mueven por interés. No hay comentarios:
mentiras. Los políticos mienten en las campañas electorales y en los comunicados
informativos. Los medios de comunicación tergiversan los hechos en función de
los intereses mercantiles de sus propietarios. Los publicistas exageran las
cualidades de los productos que las empresas necesitan vender. Y, a pesar de
que podemos reconocer cuándo nos mienten y cuándo nos cuentan la verdad,
seguimos creyendo que todas esas falsas promesas terminarán cumpliéndose ¿Somos
ingenuos o nos han narcotizado con tantas dosis de mentiras que ya no podemos
vivir sin ellas? Hay quienes llegan a pensar que la verdad no existe.
Analicemos la publicidad. Hay entidades bancarias que
ofrecen tarjetas de crédito gratuitas, concesionarios de coches que prometen
una familia feliz, refrescos que aseguran experiencias apasionantes, compañías
aéreas con descuentos elefantinos que dejan el precio del billete en 5 o 10 euros,
compañías de telefonía móvil que prometen ahorrar como nunca con la compra del
nuevo terminal, detergentes que dejan la ropa impecable sin esfuerzo o lavavajillas
que duran más que Matusalén. La lista de productos “milagrosos” es
interminable. La publicidad actual nos recuerda a aquellos vendedores ambulantes
medievales que vendían poción de momia para curarlo todo. Cuando lo vemos en
las películas nos resulta gracioso descubrir cómo convencían a los pobres
lugareños con su consumada retórica, sin darnos cuenta que a nosotros nos
convencen a diario con el mismo truco: poción de móvil, poción de auto, poción
de detergente, poción de gratis con las que alcanzar la felicidad.
¡Cómo puede ser que disponiendo de mucha más información
y formación que los hombres y mujeres de antaño, caigamos en la misma trampa! ¿Qué
mecanismos psicológicos se ponen en marcha -o se adormecen- en nosotros para
que terminemos comprando lo que ofertan sabiendo a ciencia cierta que es
Pienso que ese mecanismo es la esperanza. Por muy mal que
vayan las cosas siempre nos queda la esperanza de vivir mejor. Somos conscientes
de la grave crisis que afecta a la política y, sin embargo, se sigue confiando
en los políticos y se los mantiene al frente de los partidos. Somos conscientes
del veneno que hay en los fármacos y se siguen tomando. Todos conocemos lo
difícil que es ser el premiado en la lotería y seguimos participando. Si lo
reflexionáramos con cierta objetividad caeríamos en la cuenta de lo absurdo de
muchas de nuestras decisiones. Y es que la esperanza, cuando no está
fundamentada en hechos, es irracionalmente absurda. Las cosas no se arreglan solo
con esperanza. Es verdad que ayuda a mantener elevado el ánimo, pero no
soluciona los problemas. ¿Acaso la esperanza puede hacer que aprobemos un
examen sin estudiar? ¿Puede aumentar el saldo de las cuentas bancarias? ¿La
esperanza nos va a hacer felices sin necesidad de mover un solo dedo? La
respuesta es, obviamente, no.
Esta esperanza irracional, absurda, ciega, es la que nos
lleva a seguir creyendo en la mentira. Y es que la verdad nos dice lo que
tenemos que hacer, la esperanza lo que tenemos que creer. Es mucho más cómoda
la segunda que la primera.
Es preferible desarrollar una esperanza de diferente
naturaleza, más racional, más realista, más convincente, es la esperanza en uno
mismo, en nuestras propias fuerzas, en nuestros sueños por muy imposibles que
parezcan, en nuestra capacidad de amar, en nuestra fuerza interior. Mantengamos
la esperanza en la justicia y en la verdad, porque de lo contrario, la mentira
y la injusticia arrasarán con todo lo bello y armonioso que queda en todavía en
Este siglo XXI, emblema del caos y la
corrupción, revela con precisa claridad su carácter medieval. Pensadores como
Umberto Eco y Jorge A. Livraga, alertaron ya en los años sesenta de la llegada
de una nueva edad media. Y los acontecimientos que se han ido desarrollando
desde entonces no dejan de darles la razón. Tendencia al feudalismo, economías de subsistencia, aparición de mercados basados en el
trueque, bardos que cantan las injusticias con una sencilla guitarra o la
atomización de las creencias religiosas son características propiamente
medievales que han aparecido aquí y allá.
edad media es una época que, como su propio nombre indica, se enclava entre dos
épocas de esplendor o desarrollo. La historia de la humanidad ha conocido
muchas edades medias. La civilización china pasó por varias, como la llamada
Era de los Estados Combatientes. El Antiguo Egipto también pasó por épocas
medievales o “intermedias”, así como la Grecia antigua tras el esplendor de las
culturas cicládicas y minoicas. De modo que, como le ocurre al individuo, la
humanidad pasa por fases o ciclos de desarrollo y decadencia, de expresión y de
consunción, de vitalidad y de senectud.
El medioevo se caracteriza por una pérdida de los
valores fundamentales. De ahí
proviene el caos, es decir, la percepción psicológica del caos, de no poder
distinguir qué es cada cosa, para qué sirve cada institución, cada
subestructura de la sociedad. Si preguntáramos a cualquier ciudadano para qué
sirve la política, la religión, la familia, el ejército, la educación, etc., se
vería en serios aprietos para responder, porque todos estos sistemas han
perdido sus valores fundamentales. Y como no se sabe cuál es su naturaleza
fundamental, cada cual los usa según para sus propias necesidades, desnaturalizándolos. La
política se usa para alcanzar el poder y no para organizar adecuadamente la
sociedad, la religión para adoctrinar en lugar de llevar el alma hacia la
divinidad, la familia para procrear y no para fomentar la fraternidad, el
ejército para hacer campañas de imagen y no para terminar las guerras, la
educación para fabricar mano de obra y no para enseñar a ser libres e íntegros.
en una época de caos, de falta de valores fundamentales, de pérdida de
teleología. No es la peor ni la mejor de las épocas históricas. Es nuestro
tiempo y si nos sirve para encontrar los principios fundamentales será una buena
época. Toda crisis es un periodo donde aparecen problemas y los problemas
ayudan a encontrar soluciones, pues todo problema contiene en sí mismo una
solución. La búsqueda de soluciones favorece el desarrollo de la inteligencia. Y
la solución al caos actual llega de la mano de la utopía. El término “utopía”
es acuñado en el Renacimiento por Tomás Moro para designar la ciudad ideal. De
modo que una utopía es un ideal político. Moro, Campanella y Bacon se
inspiraron para escribir sus utopías políticas en Platón y, más en concreto, en
el diálogo “La República” -que en el original griego se titulaba “La Ciudad”.
Este libro es el mejor tratado de ciencia política de la historia de la
humanidad y describe cómo construir una ciudad plena, con unos políticos
honrados, con un sistema educativo integral y no dogmático, con una sanidad que
prima la prevención y la concienciación de la población, con unos principios
éticos basados en la Justicia, etc. Cuando
se dice que las utopías son irrealizables, se cae en un error. Es
falso que una utopía sea imposible de plasmar en la realidad cotidiana. Los
antibióticos fueron una utopía antes que una realidad; los vuelos espaciales
fueron una utopía; la conquista de los Polos; la democracia; incluso tú,
lector, es posible que mucho antes de nacer, para tus padres fueras una
utopía. Obviamente, las utopías o los
ideales no son fáciles de alcanzar, como no fueron fáciles de plasmar la
Capilla Sixtina, el Partenón de Atenas, ni la política social de Confucio. Pero
con ideas claras, sentido histórico y ético y constancia todo se logra.
hacia la utopía de un mundo nuevo y mejor. Pongamos en nuestras alforjas una
nueva ciencia liberada de dogmatismos, un nuevo arte liberado de
intelectualismos, una nueva política liberada de loca ambición y una nueva
mística liberada de fundamentalismos. Y no olvidemos lo más importante,
necesitamos un hombre y una mujer que rescaten los valores fundamentales de la
vida, del individuo y de la sociedad humana.
El delito de maltrato animal y los espectáculos ta...

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