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Timestamp: 2014-10-21 02:08:52+00:00

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Efectos del PGC sobre el patrimonio neto de las empresas españolas | edirectivos
Efectos del PGC sobre el patrimonio neto de las empresas españolas 0 1 2 3 4 Recomendar
Plan General Contable, Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), Patrimonio neto, contabilidad Revista Revista Contable,
Nº 227,
Publicado hace casi 4 años Los cambios en los criterios contables introducidos en el PGC 07 como consecuencia de la adopción de la normativa internacional han supuesto una alteración
significativa en el valor del patrimonio neto de las empresas españolas de la mayoría de los sectores, elevandolo de manera relevante y mejorando su capacidad informativa
Susana Callao Gastón, Cristina Ferrer García, José Ignacio Jarne Jarne, Universidad de Zaragoza Descargar artículo en PDF
La última reforma contable de nuestro país ha dado lugar al nuevo Plan General de Contabilidad (Real Decreto 1514/2007), cuya aplicación se inicia en el ejercicio 2008, en el que se centra el presente trabajo, con el objetivo de cuantificar el impacto de los cambios en los criterios contables sobre la cifra de patrimonio neto de las empresas españolas y evaluar la capacidad informativa de dicha variable antes y después del cambio. Los resultados obtenidos muestran que el patrimonio neto de las empresas españolas ha incrementado significativamente y ha ganado capacidad informativa sobre el valor de la empresa en el mercado. Al realizar un análisis por sectores, los resultados son similares en todos ellos, excepto en el de Bienes de consumo.
La aprobación del Reglamento 1606/2002 de la UE, relativo a la aplicación de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), hizo obligatorio su uso en la elaboración de la información financiera consolidada de los grupos cotizados europeos a partir de enero de 2005. Asimismo, establece la posibilidad de que los Estados miembros permitan o requieran a las sociedades no obligadas a aplicar la normativa internacional, que elaboren sus cuentas anuales individuales y consolidadas siguiendo los criterios de las NIIF.
A este respecto, en España, la Comisión de Expertos creada para la elaboración de un informe sobre la situación actual de la contabilidad en nuestro país y las líneas básicas para abordar su reforma (Libro Blanco de la Contabilidad) estimó conveniente que los principios y criterios que las empresas deben emplear en la elaboración de sus cuentas individuales han de ser los de la normativa nacional, si bien, para lograr la adecuada homogeneidad de la información contable suministrada en el ámbito español, la normativa nacional debe estar en sintonía con lo regulado en las NIIF adoptadas por la UE. A partir de estas recomendaciones, se aborda la reforma a través de la Ley 16/2007, de reforma y adaptación de la legislación mercantil en materia contable para su armonización internacional con base en la normativa de la Unión Europea, por la que se modifican el Código de Comercio y el Texto Refundido de la Ley de Sociedades Anónimas. Y como desarrollo de la citada ley, se aprueba el Real Decreto 1514/2007, del Plan General de Contabilidad (PGC). Este Real Decreto establece la aplicación obligatoria del PGC en el primer ejercicio, que se inicia a partir del 1 de enero de 2008 y, aunque se establece en la Disposición Transitoria primera que los criterios establecidos en el PGC deberán aplicarse de forma retroactiva, también se permite a las empresas optar por valorar todos los elementos patrimoniales del balance de apertura conforme a los principios y normas vigentes antes de la entrada en vigor de la Ley 16/2007, salvo los instrumentos financieros que se valoren por su valor razonable. Además de ofrecer esta posibilidad, la Disposición Transitoria cuarta establece que las cuentas anuales publicadas en el ejercicio 2008 se consideran cuentas anuales iniciales y, por tanto, no reflejan cifras comparativas. Y aunque la empresa puede, voluntariamente, presentar información comparativa del ejercicio anterior (2007), hemos podido constatar que la mayoría de las empresas han seguido el criterio general. Por esto, no se dispone de información financiera de las empresas españolas elaborada a partir de los criterios recogidos en el PGC de 1990 y los principios y normas del nuevo PGC, aprobado en 2007. No obstante, a efectos comparativos, en las primeras cuentas anuales se debe incluir un apartado con la denominación de “Aspectos derivados de la transición a las nuevas normas contables” en el que debe recogerse una explicación de las principales diferencias entre los criterios contables aplicados en el ejercicio anterior (PGC de 1990) y los actuales (PGC de 2007), así como la cuantificación del impacto que tiene la variación de los criterios contables sobre el patrimonio neto de la empresa. De esta forma, sólo es posible observar el efecto del cambio en la normativa aplicada para la elaboración de su información financiera sobre la cifra de patrimonio neto. Sin embargo, podemos constatar que las empresas, en general, no aportan gran cantidad de información sobre cuáles han sido estos efectos. En este contexto, considerando la información publicada por las empresas españolas en la nota de la memoria que recoge los efectos de la transición a las nuevas normas contables, el objetivo del presente trabajo es analizar el efecto de los cambios en las políticas y criterios contables sobre el patrimonio neto de éstas como consecuencia de la adaptación de la normativa local a la internacional, instrumentada a través del nuevo PGC, y evaluar la capacidad informativa de la cifra de patrimonio neto cuantificada según una y otra normativa. Asimismo, trataremos de evaluar estos efectos de la transición a la nueva normativa para los distintos sectores de actividad. La literatura contable de los últimos años recoge gran cantidad de trabajos que tratan de analizar los efectos de la aplicación de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), de obligado cumplimiento para los grupos cotizados europeos desde 2005. Entre los principales trabajos en Europa se encuentran los que estudian los efectos de las NIIF en un determinado país o un determinado contexto (Jermakovick, 2004; Silva y Couto, 2007; Callao et al., 2007 y 2009; Hung y Subrayaman, 2008; etc.)
Dada la posibilidad que ofrece el Reglamento 1606/2002 a los países miembros de mantener la normativa contable local, también existen estudios que abordan la adaptación de la normativa contable nacional al nuevo contexto europeo. Haller y Eierle (2004) estudian la situación institucional en Alemania y los cambios estatutarios necesarios para abordar el cambio de régimen contable y su adaptación al contexto europeo. Delvaille et al. (2005) tratan de describir y comparar los procesos de adaptación a la normativa internacional de Francia, Alemania e Italia. En el contexto español, que es en el que se aborda este trabajo, todavía es difícil encontrar trabajos de carácter académico sobre la implantación de la nueva normativa, si bien la literatura de carrácter profesional y comunicaciones en congresos y jornadas sobre contabilidad han generado trabajos sobre la primera aplicación de esta nueva normativa (Martínez Churiaque, 2007; San Frutos, 2008; Amat, 2008; etc.)
Del mismo modo, la investigación en calidad de la información contable ha producido gran cantidad de resultados sobre los efectos de la aplicación de la normativa internacional sobre la relevancia valorativa, como es el caso, entre otros, de Bartov et al. (2005), Gassen y Sellhorm (2006), Schiebel (2006), Horton y Serafeim (2006), Beckman et al. (2007) o Prather-Kinsey et al. (2008).
Para abordar los objetivos planteados vamos a estructurar el contenido de nuestro trabajo describiendo inicialmente la muestra y la metodología utilizada en el análisis, posteriormente comentaremos los resultados, tanto para la muestra global, como de forma sectorial y finalmente expondremos las conclusiones.
La muestra de empresas seleccionada para el presente estudio está configurada por el conjunto de empresas españolas no financieras que cotizan en el mercado bursátil español, más concretamente, todas aquellas que han publicado su información financiera correspondiente al ejercicio finalizado el 31 de diciembre de 2008 en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Las empresas relacionadas con la prestación de servicios financieros se han excluido de la muestra debido a las peculiaridades del sector financiero y a que la información financiera que deben presentar difiere de la del resto de sectores. La selección inicial contaba con los estados financieros de 130 empresas, de las que han sido eliminadas nueve de ellas por no disponer de la información necesaria sobre el efecto de la transición, por lo que la muestra final cuenta con 121 empresas. Para el análisis sectorial realizado utilizamos la clasificación de Bolsas y Mercados Españoles (BME) que contempla seis sectores básicos, tal y como muestra la Tabla 1. Sin embargo, debido al reducido número de empresas de Tecnología y Telecomunicaciones, este sector y las dos empresas que pertenecen a él se eliminan de los análisis sectoriales. Tabla 1. Clasificación sectorial bursátil
2. Materiales básicos, industria y construcción
5. Servicios financieros e inmobiliarias
La información a analizar para la evaluación del efecto del cambio de normativa es la contenida en la nota de la memoria del ejercicio 2008 denominada “Aspectos derivados de la transición a las nuevas normas contables”; más concretamente, la conciliación del patrimonio neto recogida en esta nota, así como la explicación de los efectos que ha producido la transición. De la conciliación que publican las empresas entre la cifra de fondos propios del balance al cierre del ejercicio 2007 y la cifra de patrimonio neto del balance de apertura del ejercicio 2008, obtenido aplicando la nueva normativa contable, extraemos los ajustes que realizan para llegar a la cifra inicial de patrimonio neto del ejercicio 2008, así como la explicación que incluyen sobre los efectos de la transición. De esta forma podremos clasificar y poner en común los distintos ajustes realizados por todas las empresas objeto de análisis.
Además, para evaluar los efectos que ha tenido la transición a la nueva normativa sobre la capacidad informativa, medida a través de la relación entre el valor contable en libros y el valor de la empresa en el mercado, obtenemos la capitalización bursátil de la empresa a partir del número de acciones y la cotización del día de cierre del ejercicio 2007 para cada una de las empresas analizadas.
El presente trabajo, en primer lugar, trata de evaluar cuál ha sido el impacto del cambio de normativa sobre la cifra de patrimonio neto de la empresa; o, lo que es lo mismo, si la cifra de patrimonio neto es significativamente diferente según cuál sea la normativa aplicada: el PGC de 1990 o el nuevo PGC. La magnitud “Patrimonio neto” no existía como tal en la normativa contable vigente hasta la reciente reforma mercantil, si bien ha sido una partida objeto de regulación a través de la Resolución del ICAC de 20 de diciembre de 1996, por la que se fijan los criterios generales para determinar el concepto de patrimonio neto contable a efectos de los supuestos de reducción de capital y disolución de sociedades regulados en la legislación mercantil. El nuevo modelo de balance del PGC de 2007 sí que incluye una agrupación con la denominación “Patrimonio neto” que equivale a la magnitud definida en la resolución citada con anterioridad. La conciliación que presentan las empresas del patrimonio neto a 1 de enero de 2008 parte de la cifra de fondos propios de la sociedad, de acuerdo con la normativa anterior, para llegar a la cifra de patrimonio neto, tal y como se recoge en el nuevo PGC; por lo que, el primer paso para contrastar la información aportada por una y otra normativa, es homogeneizar el punto de partida. Para ello, ajustamos la cifra de fondos propios para conseguir el valor del Patrimonio Neto según el PGC de 1990 a 31 de diciembre de 2007.
De esta forma es posible comparar el valor del patrimonio neto a 1 de enero de 2008 según una normativa y otra para cada una de las empresas objeto de estudio; esto es, analizamos muestras relacionadas sobre las que aplicaremos un test paramétrico o no paramétrico en función de si las variables siguen o no una distribución normal. Así pues, tras comprobar que ninguna de las dos series analizadas resulta normal, aplicamos el test no paramétrico de los rangos con signo de Wilcoxon para analizar la existencia o no de diferencias significativas entre el valor del patrimonio neto en el balance de apertura del ejercicio 2008 según el anterior PGC y el actual.
Tras establecer el efecto global del cambio de normativa sobre la cifra de patrimonio neto, nos planteamos analizar qué ajustes son los que provocan mayores efectos en el periodo de transición. Para ello, clasificamos los ajustes realizados por las empresas en su conciliación del patrimonio en función de su origen y las partidas que se ven afectadas y calculamos el peso relativo de cada uno de ellos sobre el total de ajustes realizados en cada empresa. El peso relativo de cada ajuste se calcula, como indica la ecuación 1, como cociente entre el valor absoluto del ajuste en cuestión y la suma de los valores absolutos de todos los ajustes efectuados para esa empresa.
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Para obtener la medida global del peso relativo de cada ajuste en el total de empresas calculamos la media del peso relativo de cada uno de los ajustes.
El último análisis realizado trata de estudiar la capacidad informativa de la cifra de patrimonio neto según cuál sea la normativa empleada para su cuantificación. Para ello, comparamos el valor contable de la empresa, medido a través de la cifra de patrimonio neto y el valor de mercado de la misma, calculado mediante su capitalización bursátil. Dicho valor de mercado se obtiene del producto entre el número de acciones en circulación de la empresa en la fecha de cierre del ejercicio 2007 y su precio de cotización en esta fecha. En primer lugar, contrastamos si el valor contable de la empresa difiere de forma significativa del valor del mercado, tanto para el patrimonio neto según la normativa antigua como para el PGC de 2007. Para ello, aplicamos el test de los rangos de Wilcoxon, dado que ya hemos comprobado con anterioridad que las series de valores del patrimonio neto no siguen la distribución normal.
A continuación, calculamos el ratio Book to Market (BtM) tal y como muestra la ecuación 2, que establece la relación que existe entre el valor contable y el valor de mercado de la empresa. Este ratio lo calculamos considerando el patrimonio neto medido con el PGC de 1990 y con el de 2007, de forma que nos permite analizar si la relación entre el valor de mercado y el valor contable difiere cuando este último se calcula con una normativa y otra. Esto es, evaluamos si el BtM90 difiera significativamente de BtM07.
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Además, todos los análisis explicados con anterioridad han sido realizados para los distintos sectores en función de la clasificación sectorial bursátil con el fin de explicar diferencias sectoriales. RESULTADOS
Tipología de ajustes
El propósito de este apartado es describir los ajustes contenidos en la conciliación del patrimonio neto a 1 de enero de 2008 según el PGC de 1990 y el PGC de 2007. En todas las empresas, la magnitud de partida es el importe de la masa patrimonial “Fondos propios” que aparece recogida en el modelo de balance del PGC de 1990, por lo que, en primer lugar, analizamos las reclasificaciones que plantean las empresas y que realmente no son ajustes del patrimonio neto, sino que recogen las anotaciones necesarias para obtener el patrimonio neto de acuerdo a la Resolución del ICAC de 19961. Posteriormente, realizamos el estudio de los ajustes que realmente generan las diferencias entre el patrimonio neto de las sociedades de acuerdo al plan de 1990 y el de 2007.
Las reclasificaciones que realizan las empresas en sus fondos propios para obtener el patrimonio neto según el PGC de 1990, a 31 de diciembre de 2007, son las siguientes:
- Gastos a distribuir en varios ejercicios: suponen la eliminación contra el patrimonio neto tanto de los gastos de establecimiento activados en ejercicios anteriores como de los gastos de formalización de deudas, dada la no activación de este tipo de gastos de acuerdo al PGC de 2007. - Acciones propias: considerando la autocartera como menor neto patrimonial en el nuevo plan, esta magnitud se ve minorada por el importe de las acciones propias existentes. - Ingresos a distribuir en varios ejercicios: la práctica totalidad de las reclasificaciones responden a dos circunstancias. Por un lado, la consideración de las subvenciones de capital como neto patrimonial y, por otro lado, el tratamiento otorgado a las diferencias positivas en moneda extranjera (no materializadas) que, de acuerdo al nuevo plan, pasan a formar parte del neto vía resultados, dado la inclusión de las diferencias positivas de cambio en el resultado del ejercicio. - Préstamos participativos: en este caso, se incorporan al neto patrimonial en la medida que se trata de préstamos que no serán devueltos a la sociedad que los concedió ni devengan ningún tipo de interés. Una vez consideradas las reclasificaciones, se puede hablar de la conciliación de la cifra de patrimonio neto, propiamente dicha, obtenida con los criterios de reconocimiento y valoración de la antigua normativa y con los de la nueva. En las conciliaciones de las empresas analizadas se observan distintos tipos de ajuste que sí que generan diferencias entre el patrimonio neto obtenido con una u otra normativa. Los ajustes más significativos se describen a continuación:
- Fondo de comercio; en esta partida, se dan dos casos diferentes. Por un lado, se producen ajustes negativos en el neto patrimonial por la eliminación del fondo de comercio positivo surgido en una aportación no dineraria de un bien sobre el cual la empresa no mantiene el control. Por otro, se realizan ajustes positivos debido a la no amortización sistemática del fondo de comercio, lo que provoca la reversión de la dotación del ejercicio 2007, no habiéndose detectado pérdidas por deterioro. - Provisión acciones propias: incrementos en el neto patrimonial por la reversión de esta provisión, dada la valoración de la autocartera a coste de adquisición sin necesidad de compararlo con el valor de mercado o valor teórico contable para, en su caso, dotar la correspondiente provisión. - Pagos basados en instrumentos de patrimonio: la tipología de ajustes incluidos en este apartado es variable. Existen ajustes negativos derivados de la consideración como pasivos de sistemas de retribución variables consistentes en la entrega de opciones sobre acciones, que son valorados a valor razonable en la fecha en la que se cumplan los requisitos para su reconocimiento. En otro caso, se producen ajustes positivos derivados de la consideración como neto, y no como pasivo, de la obligación de entrega de acciones propias de la matriz a empleados de las filiales como parte de su remuneración. - Valoración inversiones en el patrimonio de empresas del grupo y asociadas: supone mayoritariamente incrementos en el neto patrimonial por la reversión de provisiones sobre estos títulos dotadas de acuerdo al PGC de 1990. El cálculo del importe recuperable de la inversión en función del valor actual de los flujos de efectivo futuros derivados de la misma hace que éste sea en la mayoría de los casos superior al importe en libros y, en consecuencia, no sea necesaria la provisión. - Valoración instrumentos financieros a coste amortizado: la actualización tanto de activos como de pasivos financieros con vencimiento superior a doce meses ha provocado tanto ajustes positivos como negativos en el neto patrimonial de las empresas, siendo no obstante mayoritarios los primeros. - Valoración instrumentos financieros a valor razonable: la incorporación de la valoración a valor razonable de los instrumentos financieros ha provocado un gran número de ajustes que han incidido en el neto patrimonial de las empresas. Los más numerosos se han derivado de la valoración de la cartera de negociación, de los activos financieros disponibles para la venta y de los derivados financieros. El signo de los ajustes es muy variable en función de la relación existente entre la valoración de acuerdo al PGC de 1990 y el valor razonable. - Operaciones de cobertura: ajustes positivos y negativos debido al reconocimiento y valoración de las operaciones de cobertura. - Provisiones para riesgos y gastos: la existencia de una obligación presente como consecuencia de un suceso pasado, que sea probable que la sociedad tenga que desprenderse de recursos y, que la estimación del importe sea fiable, son las condiciones para el reconocimiento de una provisión; lo que ha provocado que se hayan liberalizado buena parte de las existentes de acuerdo al PGC de 1990 (por ejemplo, las de grandes reparaciones), provocando ajustes positivos en el neto patrimonial. - Existencias e ingresos: en este tipo de ajustes hemos incluido, por un lado, el efecto positivo en la cifra de patrimonio neto del paso del criterio de valoración de existencias LIFO a otro (coste medio ponderado o FIFO). Por otro lado, hemos recogido el efecto negativo generado por el reconocimiento de ingresos en determinadas inmobiliarias, considerando la necesidad de la transferencia de los riesgos y beneficios significativos inherentes a la propiedad de los bienes y no únicamente vincular dicho reconocimiento a haber alcanzado un porcentaje (80%) de los costes. - Reconocimiento de intangibles: se trata de ajustes negativos derivados de la no consideración como activos intangibles de determinadas inversiones que estaban catalogadas como inmaterial. Se eliminan, por ejemplo, los costes de la web corporativa, marcas o determinados proyectos de I+D. - Valoración y amortización de activos: en este caso, hemos observado fundamentalmente aumentos del valor del inmovilizado derivados de la aplicación del nuevo PGC. En ellos destacan la incorporación al valor del inmovilizado de las obligaciones derivadas del desmantelamiento, retiro o rehabilitación del lugar en el que se asienten los activos (antes se recogía como una provisión para riesgos y gastos); el reconocimiento como inmovilizado de gastos que se habían considerado de establecimiento y la reestimación de su vida útil; reconocimiento de determinadas permutas como comerciales con la afloración de la correspondiente plusvalía; o la incorporación como activos de los bienes en régimen de arrendamiento financiero. En el lado de las disminuciones del neto patrimonial, nos encontramos con la evaluación del deterioro respecto a las provisiones por depreciación. - Arrendamiento financiero; la consideración como arrendamiento financiero de los contratos de alquiler con una duración superior a la mayor parte de la vida económica del bien objeto de arrendamiento ha llevado a considerar que operaciones que eran catalogadas como arrendamientos operativos pasen a considerarse arrendamientos financieros. El efecto en el neto patrimonial es variable en función de las características del contrato y del momento del tiempo en la duración del contrato en que nos encontremos. - Aspectos fiscales; en este apartado fundamentalmente confluyen dos circunstancias con un efecto significativo. Por un lado, el efecto fiscal de los ajustes que se han realizado en el neto patrimonial y que hemos descrito hasta el momento, cuyo signo estará en función de si se trata de un incremento o una disminución en dicha magnitud. Por otro lado, la afloración de activos por impuestos diferidos (diferencias temporarias deducibles, créditos por pérdidas a compensar y deducciones y bonificaciones pendientes de aplicar) que, de acuerdo al PGC de 1990, no habían sido reconocidos, fundamentalmente por la referencia al ámbito temporal de 10 años para su aplicación o reversión, que en la nueva normativa no aparece. Esto supone significativos incrementos en el neto patrimonial. - Otros; en este apartado, hemos recogido ajustes que o no eran recurrentes, eran cuantitativamente poco significativos, o que la empresa los incluye en la conciliación en un apartado con dicha denominación. En lo que resta del trabajo, nos centramos en el estudio del impacto en el patrimonio neto y la significatividad de cada uno de estos ajustes. Frente a las reclasificaciones, los ajustes determinan las diferencias entre dos magnitudes que son realmente comparables: la cifras de patrimonio neto bajo el PGC de 1990 y bajo el PGC de 2007.
Impacto cuantitativo del cambio normativo en el patrimonio neto
Los resultados del test de Wilcoxon (Tabla 2) revelan que el cambio normativo ha ocasionado un incremento significativo (al 1%) en el valor del patrimonio neto de las empresas españolas. Si hacemos un análisis sectorial, observamos que los resultados obtenidos para todos ellos son similares, con excepción del sector de Bienes de consumo. En los sectores de Petróleo y energía, Materiales básicos, industria y construcción; Servicios de consumo y Servicios financieros e inmobiliarias, el patrimonio neto ha experimentado un incremento significativo, al 1% en todos los casos, excepto en Servicios financieros e inmobiliarias (en este caso al 5%). En el sector de Bienes de consumo, el efecto del cambio de normativa ha sido el contrario, las empresas han experimentado una disminución en el valor del patrimonio neto, si bien dicha reducción no ha sido estadísticamente significativa.
Tabla 2. Resultados del test de rangos y signos de Wilcoxon para las variables PN90 y PN07
-5,340*
-2,970*
-3,532*
-2,677*
-2,417**
PN90: patrimonio neto según PGC de 1990
PN07: patrimonio neto según PGC de 2007
*: significativo al 1%; **: significativo al 5%
Considerando globalmente todas las empresas de la muestra, el impacto cuantitativo total que ha experimentado el patrimonio neto queda explicado principalmente por los cambios de criterio relativos a la valoración de inversiones en empresas del grupo y asociadas (en un 25,4%), la valoración de instrumentos financieros a valor razonable (en un 22,2%), los aspectos fiscales (en un 16,9%) y el tratamiento de las operaciones de cobertura (11,5%). En la Tabla 3 se muestran los ajustes realizados por las empresas con motivo del cambio normativo, ordenados según su importancia relativa en el impacto total experimentado por el patrimonio neto.
Por sectores, empezando con el sector de Petróleo y energía, los cambios que han ocasionado los ajustes más relevantes han sido: la valoración de inversiones en empresas del grupo y asociadas, que explican un 30,2% de la variación total en el patrimonio neto, los aspectos fiscales (un 21,7%), la valoración de instrumentos financieros a valor razonable (un 20,5%) y el tratamiento de las operaciones de cobertura (un 14,9%).
En el sector de Materiales básicos, industria y construcción, el cambio contable más significativo ha sido la valoración de instrumentos financieros a valor razonable, que ha ocasionado un ajuste que supone el 44,2% del impacto total en el patrimonio. Otros cambios con un peso relativo importante han sido la valoración de inversiones en empresas del grupo y asociadas (suponen un 18,4% del impacto total), los aspectos fiscales (12,1%) y las operaciones de cobertura (11,4%). El cambio de criterio en la valoración de inversiones en empresas del grupo y asociadas es el que ha provocado el ajuste más significativo en el sector de Bienes de consumo, explicando un 26,8% de la variación total en el patrimonio neto. En orden de peso relativo le siguen los aspectos fiscales (un 22,9%), la desaparición de la provisión para acciones propias (un 15,3%), la valoración de instrumentos financieros a valor razonable (un 14,5%) y el tratamiento de las operaciones de cobertura (12,6%).
En el sector de Servicios de consumo, el impacto en el patrimonio neto ha sido principalmente debido al cambio en la valoración de inversiones en empresas del grupo y asociadas (el ajuste correspondiente supone un 29% del impacto total), los aspectos fiscales (representan un 18,3%) la valoración de instrumentos financieros a valor razonable (12,3%) y la valoración de instrumentos financieros a coste amortizado (10,2%). Por último, en el sector de Servicios financieros e inmobiliarias, cabe destacar la importancia relativa de los ajustes motivados por el cambio en la valoración de las inversiones en empresas del grupo y asociadas (un 19,8%), por el tratamiento de las operaciones de cobertura (16,1%), por la aplicación del valor razonable en la valoración de instrumentos financieros (un 12,4), por el reconocimiento y valoración de existencias e ingresos (un 11,4%) y por los aspectos fiscales (11,2%). A modo de resumen, podemos señalar que los cambios contables que han incidido de forma más relevante tanto globalmente como en los distintos sectores han sido el cambio en la valoración de inversiones en empresas del grupo y asociadas, la aplicación del valor razonable para valorar instrumentos financieros y los efectos fiscales de la transición a las nuevas políticas contables. Por su parte, las operaciones de cobertura han repercutido con más de un 10% en la variación del patrimonio neto en todos los sectores excepto en el de Servicios de consumo.
Indicar también que algunos ajustes sólo han sido importantes en términos relativos en algunos sectores. Así, por ejemplo, la provisión para acciones propias sólo ha tenido impacto relevante en el sector de Bienes de consumo, el reconocimiento y valoración de existencias e ingresos sólo en el sector de Servicios financieros e inmobiliarias, y la valoración de instrumentos financieros a coste amortizado sólo en el sector de Servicios de consumo. El resto de ajustes practicados por las empresas españolas han tenido un efecto cuantitativo poco significativo en el cambio experimentado por el patrimonio neto.
Tabla 3. Importancia relativa de cada ajuste en la variación total experimentada por el patrimonio neto
%que representa cada ajuste en la variación total
Valoración inversiones en empresas del grupo y asociadas
Valoración instrumentos financieros a valor razonable
Provisión acciones propias
Existencias e ingresos
Valoración instrumentos financieros a coste amortizado
Valoración y amortización de activos
Reconocimiento de intangibles
Efectos del cambio normativo sobre la capacidad informativa del patrimonio neto
Como paso previo, contrastamos si el valor de mercado difiere significativamente o no del valor contable de la empresa resultante de cada una de las dos normativas analizadas, obteniendo que el primero es significativamente mayor que el segundo ya sea bajo el PGC de 1990 o bajo el PGC de 2007. Este resultado se observa tanto globalmente como en cada uno de los sectores analizados.
Una vez constatado este hecho, como ya indicamos en el apartado correspondiente a metodología, para comparar la capacidad informativa del patrimonio neto, medido según el PGC de 1990 y de 2007, contrastamos la existencia de diferencias significativas en el ratio Book to Market calculado según PGC de 1990 y según PGC de 2007. Los resultados de la aplicación del test de Wilcoxon se recogen en la Tabla 4.
Tabla 4. Resultados del test de rangos y signos de Wilcoxon para el ratio BtM90 y BtM07
-4,849*
-3,110*
-3,619*
-1,647***
BtM90: ratio book to market según PGC de 1990
BtM07: ratio book to market según PGC de 2007
*: significativo al 1%; ***: significativo al 10%
Globalmente, considerando conjuntamente todas las empresas de la muestra, los resultados obtenidos ponen de manifiesto que el ratio Book to Market bajo criterios del PGC de 1990 difiere significativamente al 1% del ratio calculado según PGC de 2007, siendo superior este último. Este incremento significativo en el ratio indica que el PGC de 2007 ha producido un acercamiento entre el valor contable y de mercado de la empresa, es decir, el patrimonio neto ha ganado capacidad informativa sobre el valor de la empresa en el mercado. Si realizamos un análisis por sectores, los resultados son similares en todos ellos, excepto en el de Bienes de consumo. En los sectores de Petróleo y energía; Materiales básicos, industria y construcción; Servicios de consumo y Servicios financieros e inmobiliarias el ratio Book to Market ha incrementado. En los dos primeros, el aumento es estadísticamente significativo al 1%; en el sector de Servicios financieros e inmobiliarias lo es al 10%, mientras que en el sector de Servicios de consumo dicho incremento no es estadísticamente significativo. En el sector de Bienes de consumo el ratio ha disminuido, es decir, en este caso el valor contable de la empresa, según PGC de 2007, se ha distanciado todavía más del valor de mercado que con el PGC anterior. No obstante, hay que señalar que esta disminución no es estadísticamente significativa.
Los cambios introducidos en el nuevo PGC han supuesto un incremento significativo del patrimonio neto de las empresas españolas. Todos los sectores, excepto el de Bienes de consumo, en el que se reduce, confirman el aumento de dicha magnitud. La variación en el patrimonio neto viene motivada principalmente por los cambios en las políticas contables centradas en la valoración de inversiones en el patrimonio de empresas del grupo y asociadas, en la valoración de instrumentos financieros a valor razonable, en los efectos fiscales de la transición y en el reconocimiento y valoración de las operaciones de cobertura. Esto confirma el importante efecto que ha tenido la primera aplicación del valor razonable sobre los instrumentos financieros.
La relevancia de estos cambios en criterios contables sobre el patrimonio neto viene explicada también en el análisis sectorial realizado, en el que se confirma la mayor significatividad de estos ajustes. También se muestran relevantes en términos relativos en algunos sectores los ajustes por la provisión para acciones propias, el reconocimiento y valoración de existencias e ingresos y la valoración de instrumentos financieros a coste amortizado. El resto de cambios en políticas contables realizados por las empresas españolas han tenido un efecto cuantitativo poco significativo en el cambio experimentado por el patrimonio neto.
Tanto globalmente como en cada uno de los sectores analizados, el valor de mercado de las empresas difiere significativamente de su valor contable, calculado según criterios del anterior PGC y del nuevo. El incremento significativo en el ratio Book to Market muestra que el PGC de 2007 ha producido un acercamiento entre el valor contable y de mercado de la empresa, es decir, el patrimonio neto ha ganado capacidad informativa sobre las percepciones de valor que el mercado tiene en relación a la empresa. Por sectores, los resultados son similares. En todos ellos, excepto, lógicamente, en el de Bienes de consumo, el ratio se ha incrementado. En el de Bienes de consumo la disminución en el valor del ratio no es estadísticamente significativa.
En suma, podemos concluir que los cambios en los criterios contables introducidos en el nuevo PGC como consecuencia de la adopción de la normativa internacional han supuesto una alteración significativa en el valor del patrimonio neto de las empresas españolas, elevando éste de manera relevante y mejorando su capacidad informativa. Es de esperar en la persistencia de dicho efecto a medio y largo plazo, si bien a corto puede verse alterada por factores relacionados con la actual crisis económica. Bibliografía
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(1) Recordemos que en dicha resolución se consideran componentes positivos del neto: los fondos propios, las subvenciones de capital y las diferencias positivas de cambio recogidas en el balance, los ingresos fiscales a distribuir en varios ejercicios y los préstamos participativos. Con signo negativo se incluyen las acciones o participaciones propias, los gastos de establecimiento y los gastos a distribuir en varios ejercicios.
Los estados contables por obras
Estados contables de las empresas de promoción inmobiliaria.
Análisis empresarial del sector construcción en España
La NIC 11: Contratos de Construcción

References: Real Decreto 
 Real Decreto 
 Resolución 
 resolución 
 Resolución 

Real Decreto 
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