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María del Carmen Carrizo Espinoza
1 LA FRUSTACIÓN DEL CONTRATO EN EL DERECHO COMPARADO Y SU INCIDENCIA EN LA CONTRATACIÓN INTERNACIONAL 45 LA FRUSTACIÓN DEL CONTRATO EN EL DERECHO COMPARADO Y SU INCIDENCIA EN LA CONTRATACIÓN INTERNACIONAL* Por Sixto o Sánchez Lor orenz enzo Catedrático de Derecho Internacional Privado. Universidad de Granada. SUMARIO: I. INTRODUCCIÓN. II. IMPOSIBILIDAD: 1. Imposibilidad material: A) Imposibilidad física; B) Imposibilidad legal; C) Imposibilidad personal. 2. Imposibilidad económica. 3. Frustración de la causa. 4. Claves jurídicas de la doctrina de la imposibilidad: A) Inimputabilidad, B) Precisión temporal del acontecimiento impeditivo; C) Imprevisibilidad; D) Efectos del incumplimiento; E) Incumplimiento temporal o permanente; F) Incumplimiento total o parcial; G) El juego de la autonomía de la voluntad III. EXCESIVA ONEROSIDAD: 1. El régimen singular del hardship en el Derecho comparado; 2. El hardship en los textos internacionales: A) Convenio de Viena de 1980; B) Los Principios UNIDROIT; C) Los PECL. 3. Efectos específicos de la excesiva onerosidad. IV. UNAS CONCLUSIONES FUNCIONALES: 1. Elementos comunes y diferenciales de los distintos regímenes. A) Common Law; B) El modelo continental dominante; C) El modelo continental excepcional. 2. Es posible una unificación internacional del régimen de la frustración del contrato? 3. El contrato internacional y la frustración del contrato. * Este trabajo se enmarca en el proyecto de investigación del MEC BJU ("Derecho privado europeo")
2 46 REVISTA DE LA CORTE ESPAÑOLA DE ARBITRAJE 2005 I. INTRODUCCIÓN 1. La dificultad de hallar un título adecuado para un estudio de Derecho comparado acerca de los supuestos de exoneración de responsabilidad contractual debidos a circunstancias sobrevenidas tras la celebración del contrato permite advertir ab initio el complejo y plural panorama que se nos va a presentar. Tratar de englobar estos supuestos en el término "frustración" no obedece a criterio científico alguno, pues ni siquiera pretende incorporar un anglicismo (frustration of contract), sino más bien emplear un término conscientemente ambiguo y sin perfiles jurídicos en el Derecho contractual en lengua hispana, pero que resulta en cierto modo gráfico y omnicomprensivo. Sentado el carácter puramente instrumental del término "frustración" que hemos empleado en el título, el presente estudio trata de abordar, desde una perspectiva comparada, el tratamiento jurídico de aquellos supuestos que dispensan a una parte del contrato, el deudor, del cumplimiento de su obligación, liberándolo, por tanto, de su responsabilidad contractual, por concurrir circunstancias sobrevenidas, imprevisibles en el momento de celebración del contrato, que hacen imposible, absurdo o excesivamente oneroso el cumplimiento. En virtud de la frustración del contrato, el incumplimiento de la obligación pactada no genera o mengua la responsabilidad contractual. Siendo así, se trata de una excepción o limitación al principio "pacta sunt servanda" (sanctity of contract) (1). El interés de esta cuestión dentro del Derecho contractual no es nuevo, aunque sí recurrente. Su actualidad renovada radica especialmente en el incremento exponencial de los contratos de larga duración, pero también en uno de los efectos colaterales de cierta globalización, a saber, la proliferación de acontecimientos y circunstancias sus- (1) En el Common Law, originalmente la obligación contractual se concibe como una obligación absoluta. Dicho principio se establece en el precedente Paradine v. Jane (1647), que se mantiene hasta bien entrado el siglo XIX, en el que se encuentran los orígenes de la doctrina de la frustración del contrato en el Derecho inglés, aunque algunos autores han relativizado su alcance (W.H. Page, "The Developoment of the Doctrine of Impossibility of Performance", Michigan L. Rev., vol. 18 ( ), pp ). Jane era al arrendatario del territorio de Paradine por un número de años. El príncipe alemán Ruperto ocupó el territorio militarmente durante tres años, y el King s Bench sentencia que debe pagar la merced correspondiente a dicho período. El tribunal declara en este asunto: "Cuando una parte, en virtud de su propio contrato, crea una obligación o deber sobre sí mismo, está obligado a cumplir, a pesar de cualquier accidente por fuerza mayor, porque debería haberse precavido contra él en su contrato". El mismo principio de que "los accidentes deben preverse en el contrato" se mantiene en la jurisprudencia escocesa de 1854 (Clark v. Glasgow Assurance Co). En EE.UU. el equivalente viene a ser el caso Adams v. Nichols (1837) resuelto por el Tribunal Supremo de Massachussets (vid. M.C.A. Prado, "La théorie du hardship dans les principes de l Unidroit rélatifs aux contrats du comerce international (une approche comparative des principes et des solutions adopotés par le droit français et par le droit américain", Dir.comm.int., 1997, pp En los sistemas romano-germánicos el principio se plasma legalmente a través de la fuerza de ley de las obligaciones contractuales (ad.ex. art del C.c. francés).
3 LA FRUSTACIÓN DEL CONTRATO EN EL DERECHO COMPARADO Y SU INCIDENCIA EN LA CONTRATACIÓN INTERNACIONAL 47 ceptibles de afectar al cumplimiento del contrato cuyos efectos son universales o globales. El predominio de los contratos de larga duración en el comercio internacional, así como su mayor exposición a acontecimientos y oscilaciones económicas impredecibles, justifican una atracción especial del objeto de estudio desde la dimensión de la contratación transfronteriza, y en buena medida el tratamiento que sigue a continuación tiene como objetivo llevar a cabo una prospección comparativa para evaluar las posibilidades de alcanzar un régimen satisfactorio de la frustración de los contratos internacionales. II. IMPOSIBILIDAD 1. Imposibilidad material 2. Jurídicamente, el término "imposible" es tan relativo como pueda serlo en el lenguaje vulgar. La caracterización como "imposible" de la ejecución de una obligación contractual depende en gran medida del objeto y de la función del contrato y, en suma, de su interpretación. Cuando se adjetiva la imposibilidad como "material" se hace referencia a toda una serie de supuestos que impiden al deudor el cumplimiento de forma perentoria, es decir, al margen de su propia disposición o voluntad de cumplir. Dentro de esta imposibilidad "material" o "absoluta" cabe distinguir asimismo algunas hipótesis. A) Imposibilidad física 3. El primer supuesto de imposibilidad material, tanto histórica (2) como lógicamente, consiste en la imposibilidad física de llevar a cabo la prestación pactada (3). La destrucción del objeto o cosa sobre la que recae el contrato constituye el supuesto (2) La doctrina de la imposibilidad pasa desde el Derecho romano y el ius commune a la pandectística alemana, y en el siglo XIX recibe un impulso notable por parte de F. Mommsen, que introduce la categoría específica de "imposibilidad de cumplimiento" (non impleat quia non potest), y ya distingue diversos pares de conceptos: inicial/sobrevenida, natural/legal, absoluta/relativa, objetiva/subjetiva, permanente/temporal, total/parcial, aparente/real. De la pandectística pasa al 275 BGB (sobre este precepto vid. especialmente W. Emmerich, " 275", Münchener Kommentar Bürgerliches Gesetzbuch. Shuldrecht. Allgemeiner Teil, 4ª ed., Munich, CH Beck, 2001, pp ), extendiéndose a las obligaciones de hacer, esto es, más allá de los límites del Derecho romano, que sólo lo contemplaba en las obligaciones de dar (R. Zimmermann, The Law of Obligations (Roman Foundations of the Civil Traditions), Oxford, 1996, pp ). La doctrina de la imposibilidad en el Derecho romano incide a su vez en el Derecho escocés, confiriéndole una impronta diferente a la evolución propia del common law (W.W. Buckland, "Casus and Frustration in Roman and Common Law", Harvard L. Rev., vol. 46 ( ), pp ). (3) La exoneración de la responsabilidad en estos supuestos se contemplaba en los primeros códigos exclusivamente en relación con las obligaciones de entregar una cosa determinada, en caso de destrucción de ésta ( C.c. austríaco y art C.c. francés). Los Códigos más modernos extienden la previsión legal acerca de la imposibilidad a las obligaciones de dar, a las de hacer y a cualquier obligación con carácter general ( 275 BGB; arts y º C.c. italiano; arts. 6:74 y 6:75 C.c. holandés; arts. 336 y 380 C.c. griego; arts , y C.c. español; art. 790 C.c. portugués; art. 119 C.O. suizo; art C.c. cubano; art C.c. ecuatoriano; art II
4 48 REVISTA DE LA CORTE ESPAÑOLA DE ARBITRAJE 2005 más característico de imposibilidad física, que ya da carta de naturaleza a la "imposibilidad" en el Digesto: "Debitor speciei liberatur casuali interitu rei" (4). En el Common Law un supuesto de este tipo, que sirvió como leading case en la materia, nos ayuda como ilustración. Se trata del asunto Taylor v. Caldwell resuelto por el Queen s Bench en Taylor había arrendado un music-hall a Caldwell por cuatro días consecutivos. Dos días antes del primer concierto, el teatro fue consumido por el juego de forma accidental. Taylor demandó por daños y perjuicios, pues perdió el beneficio previsto con los conciertos. El Queen s Bench rechazó la reclamación modificando la jurisprudencia Jane v. Paradine: "A nosotros nos parece que el principio es que, en aquellos contratos en que el cumplimiento depende de la existencia continua de una persona o cosa determinadas, existe una condición implícita de que la imposibilidad de cumplimiento derivada de la pérdida de la persona o cosa excusa dicho cumplimiento. En ninguno de estos casos la promesa se manifiesta más que en palabras positivas, ni existe estipulación expresa alguna acerca de que la destrucción de la persona o cosa deba excusar del cumplimiento; pero semejante excusa está legalmente implícita, pues de la naturaleza del contrato se desprende que las partes contrataron sobre la base de la continua existencia del bien o persona particulares" (5). 4. Es preciso distinguir, sin embargo, aquellos casos en que la destrucción del objeto imposibilita el cumplimiento de aquellos otros que lo hace meramente más oneroso (6). C.c. chileno; art C.c. venezolano; art. 888 C.c. argentino; arts C.c. peruano; art. 893 Proyecto de C.c. colombiano de 2001; art. 536 C.c. japonés; art. 416 C.c. ruso; art. 386 C.c. bielorruso; art. 349 C.c. uzbeco; art. 56 de la Contracts Act hindú de 1872; arts. 27 y 40 Ley sobre la compraventa finlandesa y sueca; art. 24 Ley sobre la compraventa danesa; arts. 107 y 153 de los Principios Generales de Derecho Civil de la República Popular de China de 12 de abril de 1986; art de los Principios sobre los Contratos Comerciales Internacionales, Roma, UNIDROIT, 1995: en adelante Principios UNIDROIT; art Principles of European Contract Law (ed. O. Lando y H. Beale), part. I y II, La Haya, Kluwer, 2000: en adelante PECL), o bien abocan a dicha solución sobre la doctrina genérica de la fuerza mayor o el caso fortuito (art C.c. francés, belga y luxemburgués; art C.c. mexicano; art. 393 C.c. brasileiro). La distinción entre el caso fortuito y la fuerza mayor no parece que despliegue una trascendencia esencial, y son utilizados como sinónimos en sistemas como el francés o el belga. Curiosamente, el Derecho francés acuña el termino force majeure con el mismo significado de la Unmöglichkeit en el Derecho alemán. Téngase en cuenta que Napoleón permettez la boutade -fue el padre del Code y que para él impossible n était pas Français. Incluso en aquellos sistemas que utilizan ambos conceptos, como el Derecho español (arts. 457, 1.096, 1.603, 1.625, 1.777, y C.c.), los efectos no varían por más que quepa distinguir entre supuestos ajenos al deudor que ocurren dentro de su esfera interna (y siendo imprevisibles, de haberse previsto resultaría evitables) de aquellos que provienen acontecen en su esfera externa (siendo irresistibles e inevitables), o bien la diferencia se establezca por la gravedad del suceso. En el Derecho suizo la distinción se orienta hacia la carga de la prueba (H. Lesguillons, "Frustration, Force Majeure, Imprévision, Wegfall der Geschäftsgrundlage", D.P.C.I., t. 5, 1979, núm. 4, p. 519). (4) Vid. R. Zimmermann, op.cit., p (5) En el Derecho norteamericano, el Uniform Commercial Code (UCC) incorpora una regla especial en la sección (6) Así, si un constructor se obliga a reparar un bien inmueble, que resulta destruido por un evento imprevisto, evidentemente no puede cumplir su prestación, mientras que si se compromete a cons-
5 LA FRUSTACIÓN DEL CONTRATO EN EL DERECHO COMPARADO Y SU INCIDENCIA EN LA CONTRATACIÓN INTERNACIONAL 49 En segundo lugar, las reglas generales sobre imposibilidad resultan a menudo exceptuadas en los supuestos de destrucción del bien en contratos específicos, singularmente los de compraventa, al existir normas especiales sobre la transmisión de los riesgos, cuyo régimen legal prevalece, sin perjuicio de la autonomía que la voluntad de las partes pueda desplegar en este punto (7). Por último, la frustración del contrato no concurre cuando el objeto destruido resulta ser un bien genérico, que resulta reemplazable (8). El criterio no opera de forma automática. Así, los productos agrícolas o ciertas materias primas son por definición genéricos y reemplazables, pero una determinada caracterización de la mercancía o de su origen puede convertirlos en productos perfectamente determinados. Si se especifica la adquisición de mármol de Carrara, es posible que un evento imprevisible impida su suministro, sin que quepa sustituirlo por mármol de cualquier otra procedencia (9). truir un edificio que por el mismo motivo resulta destruido a mitad de la obra, no está excusado de volver a erigirlo conforme a lo pactado. Vid. los casos jurisprudenciales citados, en sede del Common Law, por GH. Jones y P. Schlechtriem, International Encyclopedia of Comparative Law, vol. VII (Contracts in General), chapter 15 (Breach of Contract), Tubinga, Mohr Siebeck, 1999, p (7) La subsidiariedad de las normas sobre imposibilidad respecto de las reglas sobre transmisión de riesgos se formula expresamente en el art. 536 del C.c. japonés en relación con los arts. 534 y 535, y es esencial en las relaciones entre el art. 79 y los arts del Convenio de Viena (CV) de 1980 sobre compraventa internacional de mercancías (D. Tallon, "Art. 79", Commentary on the International Sales Law (The 1989 Viena Sales Convention), ed. C.M. Bianca y M.J. Bonell, Milán, Giuffrč, 1987, p. 575). Para la transmisión de los riesgos, los sistemas romano-germánicos contemplan una gran variedad de soluciones, dependiendo en buena medida de los distintos regímenes de transferencia de la propiedad. En el Derecho español, ya se encuentran buenos ejemplos de reglas sobre transmisión de los riesgos en las fuentes históricas más prístinas. En las III, IV y V Leyes Antiguas del Título V del Libro V del Fuero Juzgo (año 681) se hace referencia a "cosas emprestadas que se pierden por fuego, hurto, ventura, agua...", etc. Y las Leyes 23 a 27 del Título V de la Partida V del Rey Alfonso X El Sabio ya incluían en el siglo XIII reglas muy precisas sobre transmisión de riesgos. En el Common Law, el régimen legal, disponible por las partes, se encuentra recogido en la Sales of Goods Act de 1979, y desde Inglaterra se ha incorporado a todas las jurisdicciones de la Commonwealth. En la compraventa de bienes determinados en que los bienes desparecen una vez celebrado el contrato, sin culpa de las partes, antes de que el riesgo se transmita al comprador, el contrato es anulable (secc. 7ª). El del UCC libera asimismo al vendedor de la obligación de entrega, en la compraventa de bienes determinados, si éstos desaparecen sin mediar culpa de las partes. En el caso de destrucción parcial, el comprador puede optar entre la resolución o el cumplimiento parcial, con la consiguiente rebaja proporcional del precio. (8) Esta vieja regla, existente en el ius commune y explícita en el aforismo "genus perire non potest". En la Ley 24 del Título V la V Partida del Rey Alfonso X se recogía asimismo el riesgo para el vendedor en la transmisión de cosas fungibles "que se suelen contar, o pesar, o medir, o gustar después que fueren vendidas". (9) La jurisprudencia angloamericana sirve algunos ejemplos del juego de esta regla. Así, mientras que en un contrato de entrega de una determinada cantidad de cereal no se puede excusar el vendedor en la pérdida de la cosecha de un bien reemplazable (Bunge Corp. v. Recker, 8 Circuit 1985), sí puede hacerlo si el compromiso recaía sobre el cereal recolectado en una determinada plantación que resulta arruinada [Howell v. Coupland (Q.B.D., 1876), Squillante v. California Lands, Cour of Appeal California, 1935)]. En el Derecho francés, la regla deriva de la rigidez con que la fuerza mayor debe provocar una imposibilidad "absoluta".
6 50 REVISTA DE LA CORTE ESPAÑOLA DE ARBITRAJE 2005 Finalmente, de la excepción se exceptúa a su vez el dinero, bien genérico por excelencia, pero que puede dar lugar a supuestos de imposibilidad económica en situaciones de inflación extrema (10). B) Imposibilidad legal 5. Cabe reconocer en el Derecho comparado una general equiparación de la imposibilidad física y de la imposibilidad legal. En esta última, el deudor tiene la posibilidad física de cumplir su obligación, pero su cumplimiento implicaría una conducta ilícita, contraria a una prohibición legal, impuesta bien por el Derecho del foro o, en caso de contratos internacionales, por la ley aplicable al contrato o por la ley de un tercer Estado cuya aplicación o toma en consideración resulte preceptiva. Tales supuestos aparecen, con frecuencia, como consecuencia de restricciones comerciales adoptadas en casos de conflictos armados (11), crisis económicas o sanitarias, etc. Sin embargo no se suelen considerar supuestos de imposibilidad legal aquellos en que la disposición legal impide realizar propósitos que no eran consustanciales al contrato (12). En el Common Law se acepta sin fisuras el principio de exoneración de la responsabilidad contractual en caso de incumplimiento de la obligación por imposibilidad legal sobrevenida (13). En los sistemas romano-germánicos o latinoamericanos es el principio es el mismo y a veces aparece expresamente recogido en la ley (14). (10) K. Zweigert y H. Kötz, An introduction to Comparative Law, 3ª ed., Oxford, 1998, pp (11) Sobre los supuestos de frustración del contrato en tiempo de guerra, pueden consultarse los trabajos clásicos: G.W.R., "Frustration of Leases during World War II", Virginia L. Rev., vol. 33, 1947, pp ; J.G. Fiedler, "Impossibility of Performance due to War", Wisconsin L. Rew., vol. 3 ( ), pp ; o A.D. McNair, "War-Time Impossibility of Performance of Contract", The Law Quarterly Rev., vol. 35, 1919, pp (12) Así, cabe reproducir el ejemplo señalado por D.M. Walker (The Law of Contracts and related Obligations in Scotland, 3ª ed., Edimburgo, T&T Clark, 1995, num ) en el Derecho escocés: "Si el contrato no es refiere al propósito expreso de la exportación y ésta resulta imposible por trabas legales, la imposibilidad no libera a la parte de su obligación de aceptar los bienes y pagar su precio". Del mismo modo, la imposibilidad de obtener una licencia o el mero hecho de que el potencial inmobiliario de una finca adquirida se vea sensiblemente reducido por haber sido declarada de interés arquitectónico o histórico, con la consiguiente depreciación comercial, no frustra el contrato si no consta de modo inequívoco del contrato que tal era la finalidad de la adquisición y la plusvalía prevista por ambas partes (Amalgamated Investment & Property Co. Ltd. v. John Walker & Sons Ltd, 1976). (13) El principio aparece formulado con claridad en el procedente Reilly v. The King, Como afirma Lord Macmillan en el asunto Denny, Mott and Dickson Ltd. v. James B. Frasers & Co. Ltd. (1944), "no puede haber falta en no hacer lo que la ley prohíbe hacer". O como señala la Court of Appeal en el asunto Ralli Brothers c. Compañía Naviera Sota y Aznar (1920): "Si a mí se me preguntase sobre si la verdadera intención de las partes era obligarse a realizar un acto aunque fuera ilegal conforme a la ley del lugar de su realización y aunque tal ley fuera la de su propio país; o si la verdadera intención de las partes era realizar el acto pero bajo la condición implícita de que el mismo fuere legal en el lugar de su realización, opto, sin duda, por la segunda alternativa: lo haré siempre que pueda hacerlo legalmente me parece infinitamente preferible y más lógico que lo haré aunque sea ilegal ". (14) Ad.ex. art C.c. español o art. 888 C.c. argentino.
7 LA FRUSTACIÓN DEL CONTRATO EN EL DERECHO COMPARADO Y SU INCIDENCIA EN LA CONTRATACIÓN INTERNACIONAL 51 C) Imposibilidad personal 6. La imposibilidad material puede derivar de la naturaleza intuitu personae de la obligación, en aquellos casos en que el cumplimiento por el sujeto resulta imposible por sobrevenir su muerte, incapacidad o indisposición para el cumplimiento (15). (15) Como curiosidad histórica cabe señalar la Ley 23 del Título V de la V Partida del Rey Alfonso X, que bajo la rúbrica "a quién pertenece el provecho o el daño de aquellos que es vendido si se mejora o empeora", se refiere, amen de la transmisión de riesgos al comprador solo consensu, a supuestos de frustración del objeto, muerte, enfermedad del comprador, etc. En los sistemas romanogermánicos es raro encontrar la formulación legal de este principio con carácter general, aunque su aplicación es indubitada. Como excepción, cabe citar el del C.c. austriaco; el nuevo 275 BGB tras la reforma del 2002, o el art. 791 del C.c. portugués. Más habitual es la contemplación, como causa de la resolución del contrato, de la muerte del trabajador o del prestador el servicio (ad ex. 613 BGB; C.c. austriaco; art II y C.c. italiano, art C.O. suizo). En contrapartida, la relación laboral no se ve afectada por la muerte del empleador, aunque quepa inferir otro resultado a la luz del contrato particular, por ejemplo, si el trabajo consiste precisamente en atender y cuidar al empleador en su última enfermedad (art. 338 C.O. suizo). En el Derecho angloamericano, puede verse la jurisprudencia citada por G.L. Widman ("Life-Care Contracts: Premature Death and Restitution; Assumption of Risk; Failure of Consideration; Frustration; Impossibility", The Hastings L. Journ., vol. 12, , pp ). Asimismo, en los contratos de agencia, la muerte del agente o del principal es considerada comúnmente como causa de extinción del contrato ( C.c. austriaco; art C.c. francés; 673 BGB; art C.c. italiano; art C.c. español; art. 405 C.O. suizo); únicamente el Derecho alemán parte de la idea contrapuesta de que, en caso de duda, el contrato de agencia no se extingue por la muerte del principal ( 672 BGB). Incluso cuando el contrato de agencia termina por muerte del principal, la agencia se considera subsistente, siempre que la terminación del contrato pusiere en peligro el interés del principal o de sus herederos. Del mismo modo, un contrato de obra que implique labores que requieran capacidades personales especiales se extingue por fallecimiento del constructor. La muerte del comitente o de un tercero no extingue el contrato, salvo supuestos excepcionales en que la ejecución del contrato requiera su participación personal. GH. Jones y P. Schlechtriem (op.cit., p. 116) recurren al ejemplo de la ejecución de un retrato del comitente o de uno de sus familiares. Finalmente, debe tenerse en cuenta la autonomía con que el Derecho alemán, tras la reforma del Derecho de obligaciones del 2002, trata el problema de la imposibilidad moral (nuevo BGB), que puede englobarse, sin embargo, como una especialidad de la imposibilidad subjetiva (Vid. K.J. Albiez Dohrmann, "Un nuevo Derecho de obligaciones. La reforma 2002 del BGB", Anuario de Derecho civil, t. LV, fasc. III, julio-sept. 2002, p ). En los sistemas del Common Law se contempla asimismo la imposibilidad derivada de la muerte o incapacidad sobrevenida de una de las partes del contrato, si la personalidad forma parte esencial de la prestación, y con carácter general en los contratos laborales y de agencia (vid. P. Birks, English private Law, vol. II, Oxford, 2000, p. 150). Es una posibilidad de suyo más frecuente en contratos vinculados a la ejecución artística que estrictamente comercial, donde las prestaciones son más bien objetivas que subjetivas. En el Derecho inglés (Condor v. The Barron Knigts Ltd, 1966), el riesgo grave para la salud del prestador es un supuesto de imposibilidad personal, de seguro compartible por los sistemas romano-germánicos. De hecho, que un supuesto semejante haya sido contemplado como fuerza mayor por la jurisprudencia francesa ha llevado a algún autor a defender una concepción más relativa del concepto de imposibilidad en el Derecho francés, a nuestro modo de ver de forma poco justificada (cf. J. Denson Smith, "Impossibility of Performance as an Excuse in Fench Law: The Doctrine of Force Majeure", Yale L. Journ., vol. 45, , p. 456). La muerte o incapacidad del acreedor, al igual que en los sistemas romano-germánicos, puede constituir excepcionalmente una causa de imposibilidad, si su concurso en la prestación es necesario. Así, en el Asunto Parker v. Arthur Murray Inc, resuelto por el Tribunal de Apelación de Illinois en 1973, se determinó la imposibilidad de cumplimiento de un contrato de enseñanza de baile por una grave lesión del destinatario de las clases. También el Derecho escocés contempla la exoneración de responsabilidad por imposibilidad personal en los contractos delectus personae (D.M. Walker, op.cit., núm ).
8 52 REVISTA DE LA CORTE ESPAÑOLA DE ARBITRAJE Imposibilidad económica 7. La imposibilidad económica u "onerosidad extrema" es el fruto de una circunstancia sobrevenida que altera el equilibrio económico del contrato de forma absoluta o dramática. No es un mero encarecimiento de la prestación, sino una disfunción absoluta de la economía del contrato que supera sin duda alguna el aleas razonablemente exigible. No consiste en una imposibilidad física, pues el deudor puede estar en condiciones económicas de asumir el cumplimiento, pero éste no resulta exigible en la medida en que produce una onerosidad insoportable para el deudor. En estos casos, no se trata únicamente de que el deudor pueda sortear la exigencia de cumplimiento específico (16), sino de que quede eximido asimismo de responsabilidad por daños. En cierto modo, la imposibilidad económica puede considerarse un supuesto de frustración de la causa, que analizaremos en el apartado siguiente, en la medida en que convierte a la prestación pactada en algo radicalmente diferente una vez que ha sobrevenido la circunstancia impeditiva, y puede afectar tanto a la prestación característica como, propiamente, a la prestación dineraria. Un ejemplo ilustrativo es el que hace referencia a los casos de inflación extrema que se produjeron particularmente en algunos países europeos tras las dos conflagraciones mundiales del siglo XX. 8. Dentro del Common Law, en principio la imposibilidad económica no está contemplada como causa de exoneración en el Derecho inglés. No obstante, en casos extremos no puede descartarse que la doctrina de la frustración del contrato sea capaz de incluir supuestos de imposibilidad económica u onerosidad extrema. La admisión de la "imposibilidad económica" parece más clara, sin embargo, en el Derecho norteamericano, particularmente en virtud del concepto de "impracticabilidad" contenido en el parágrafo UCC y en el 261 del Restatement Second of Contracts y seguido por parte de la jurisprudencia norteamericana (17). La mayor dificultad en la apreciación de la impracticabilidad, como causa de exoneración de la responsabilidad, consiste en determinar cuándo la onerosidad es tan extrema que la operación resulta comercialmente impracticable o imposible. La cuestión no es muy diferente para los sistemas romano-germánicos, más proclives a reconocer asimismo (16) Este sería el supuesto contemplado en especial para las prestaciones características o no dinerarias en los arts de los Principios UNIDROIT; art PECL; o en el 275.II B.G.B. en su nueva redacción tras la reforma operada por la Ley de modernización del Derecho de obligaciones de 26 de noviembre de (17) Al final, sin embargo, la impracticabilidad del Derecho norteamericano no acaba yendo mucho más allá de los supuestos de frustración de la causa del Derecho inglés. Como han señalado algunos autores, la jurisprudencia norteamericana ha frustrado el afán liberalizador del UCC en orden a dar el paso desde la frustración a la impracticabilidad (vid. G. Wallach, "The Excuse Defense in the Law of Contracts: Judicial Frustration of the UCC Attempt to Liberalize the Law of Commercial Impracticability", The Notre Dame Lawyer, vol. 55, , 203, ). Sobre la ambigüedad de dicho precepto vid. L. Crandall, "Commercial Impracticability and Intent in UCC Section 2-615: A Reconciliation", Connecticut L. Rev., vol. 9, ( ), pp
9 LA FRUSTACIÓN DEL CONTRATO EN EL DERECHO COMPARADO Y SU INCIDENCIA EN LA CONTRATACIÓN INTERNACIONAL 53 un tratamiento de la "excesiva onerosidad" o hardship. Pero para estos sistemas, la duda es si se trata de imposibilidad económica o de simple onerosidad excesiva, cuyos regímenes jurídicos y efectos pueden diferir notablemente (18). 9. En los sistemas romano-germánicos, la imposibilidad económica, entendida como onerosidad extrema, se encuentra recogida al igual que la excesiva onerosidad o hardship, si bien la dificultad estriba en diferenciar cuando nos encontramos ante uno u otro supuesto, por los diferentes efectos aparejados a cada una de las situaciones. Aunque en principio la parte que se obliga debe cumplir aún cuando los costes de su prestación se hayan elevado, el grado de ese incremento puede permitir considerar que nos encontramos ante un caso de excesiva onerosidad o incluso de imposibilidad económica (19). (18) Un estudio de la jurisprudencia norteamericana, revela que una duplicación del coste no genera impracticabilidad, mientras que ésta es clara si supera un incremento diez veces superior al previsto en el contrato. La zona gris queda enmarcada por aquellos supuestos de incremento de la onerosidad entre el 200% y el 1.000%, que no es, precisamente, una horquilla desdeñable ni cualitativa ni cuantitativamente (G. Wallach, op.cit., p. 217). Para S.W. Hubbard dicha horquilla oscilaría entre el 100 y el % ("Relief from Bundersome Long-Term Contracts: Commercial Impracticability, Frustration of Purpose, Mutual Mistake of Fact, and Equitable Adjustment", Missouri L. Rev., vol. 47, 1982, p. 91) (19) La desgraciada experiencia alemana en las dos posguerras mundiales con procesos de inflación desatada justifica el protagonismo del Derecho alemán a la hora de incluir los supuestos de imposibilidad económica u onerosidad extrema, cuya base legal se encontró muy pronto en el principio de buena fe en la ejecución de las obligaciones contenido en el 242 BGB. Si se trata de un supuestos de onerosidad extrema equivalente a imposibilidad económica, su tratamiento venía siendo el propio de la imposibilidad recogida en el 275; si se consideraba un supuesto de mera excesiva onerosidad, se aplicaba la doctrina de la Wegfall der Geschäftsgrundage sobre la base del 242 BGB (vid. F. Lesguillons, op.cit., p. 527). La extensión de la doctrina de la imposibilidad, a menudo basada en el concepto de Opfergrenze (P. Van Ommeslaghe, "Les clauses de force majeure et d imprévision (hardship) dans les contrats internationaux", R.D.I.D.C., t. LVII, 1980, p. 23), rompe para algunos (K. Larenz, Base del negocio jurídico y cumplimiento de los contratos, Madrid, 1956) la propia coherencia del modelo alemán de la Unmöglickeit, de forma poco justificada pues, por definición, se extiende a bienes genéricos a los que no resulta aplicable la doctrina de la imposibilidad, además de "subjetivizar" una institución eminentemente objetiva. Con todo, el modelo alemán inspira en este punto, de forma directa, las soluciones del Derecho japonés (A.H. Puelinckx, "Frustration, Hardship, Force Majeure, Imprévision, Wegfall der Geschäftsgrundlage, Unmöglichkeit, Changed Circumstances. A Comparative Study in English, French, German and Japanese Law", Journ.Int.Arb., vol. 3, núm. 2, June 1986, p. 61). Tras la reforma del año 2002, sin embargo, parece que el tratamiento de la imposibilidad económica se desplaza en conjunto hacia la figura del nuevo 313 BGB (Störung ser Geschäftsgrundlage), que incluiría tanto ésta como la excesiva onerosidad, aunque la admisión del concepto de "imposibilidad fáctica" en el 275 BGB puede perjudicar una correcta asignación de la imposibilidad económica al 313 BGB, al menos cuando dicha imposibilidad sea absoluta o extrema (vid. K.J. Albiez Dohrmann, loc.cit., pp ). De hecho, en el Derecho alemán, pero también el Derecho austriaco o suizo, el concepto de "distorsión de equivalencia" (Äquivalenzstörung) ha servido para introducir cauces de equilibrio contractual allí donde incluso no podría hablarse de excesiva onerosidad, por el mero hecho de que la distorsión pueda provocar la ruina, quiebra o inviabilidad del negocio de una de las partes. Los costes de la reunificación alemana y las necesidades económicas imperantes han consolidado esta tendencia jurisprudencial que busca la adaptación del contrato y la supervivencia empresarial (Sent. BGH 1 de junio de 1994). La imposibilidad económica se incluye asimismo en los regímenes legales sobre la imposibilidad
10 54 REVISTA DE LA CORTE ESPAÑOLA DE ARBITRAJE 2005 La excepción a esta posibilidad la encontramos en el Derecho francés que no sólo rechaza, como veremos, cualquier efecto legal a los supuestos de excesiva onerosidad sobrevenida (rebus sic stantibus) sino que, dado su estricto régimen de la fuerza mayor, no es proclive a reconocer la extrema onerosidad como un supuesto de imposibilidad. En este punto coincide en Derecho escocés, tal y como acredita jurisprudencia reiterada (20). 10. Las alteraciones provocadas por las crisis inflacionistas son un excelente laboratorio para los distintos planteamientos referidos. Por una parte, exigen distinguir los supuestos de creciente inflación, cuya mayor o menor oscilación entra dentro de los previsible, aunque los cálculos puedan errar y perjudicar a una de las partes. En estas oscilaciones, el deudor (o el acreedor) asume el riesgo monetario con normalidad, sin que se altere o deba terminarse el contrato, máxime cuando siempre son posibles las cláusulas de indexación (21). Cuestión bien distinta son los casos de inflación extrema y absolutamente imprevisible, consecuencia en particular de las grandes conflagraciones mundiales del siglo XX. En estos casos, sin embargo, la reacción de la jurisprudencia alemana, o japonesa, y francesa resulta radicalmente distinta. Mientras que los Tribunales alemanes acaban integrando estos supuestos como casos de frustración del contrato o imposibilidad, que generan un desequilibrio económico absoluto, en la jurisprudencia francesa sigue imperando el criterio rígido de la fuerza mayor y la vinculación absoluta a la obligación pactada. Ello explica que para alcanzar la justicia material fuera necesaria una corrección de índole legislativa, como la que representó la Loi Failliot de 21 de enero de 1918, autorizando la resolución de los contratos celebrados con anterioridad al 1 de agosto de 1914, o la de 22 de abril de 1949 previendo idéntico efecto para los contratos concluidos antes de la segunda guerra mundial (22). En el caso del Common Law estas experiencias no se produjeron, pues en ambos conflictos la economía inglesa no sufrió crisis de inflación extrema, pero no es descartable que, de haberse producido alguna vez en su historia económica, hubieran optado por el criterio alemán sobre la base de la "frustración de la causa". 3. Frustración de la causa 11. Lo que comúnmente se conoce como frustración del objeto, fundamento o finalidad del contrato, hace referencia a circunstancias sobrevenidas que, realmente, de sistemas como el finlandés, sueco, danés, holandés, griego o belga. Es preciso retener que en los sistemas que no lo reconocen en este ámbito es fácil que la imposibilidad económica se englobe en la "excesiva onerosidad" con resultado de terminación del contrato, como señalan los propios PECL (p. 384) (20) Vid. D.M. Walker, op.cit., núm (21) G.H. Jones y P. Schlectriem (op.cit., pp ) ofrecen muestras de esta solución en las jurisprudencias alemana, suiza o francesa. (22) Una relación detallada de estas disposiciones se encuentra en M.C.A. Prado, loc.cit., p Leyes similares se promulgaron en sistemas tributarios del Derecho francés con concepciones estrictas acerca de la imposibilidad, como en Bélgica o en España tras la guerra civil de (F. Suárez González, "Note sull eccessiva onerositŕ sopravvenuta nel diritto civile spagnolo", Riv.trim.dir.proc.civ., 1960, pp ).
11 LA FRUSTACIÓN DEL CONTRATO EN EL DERECHO COMPARADO Y SU INCIDENCIA EN LA CONTRATACIÓN INTERNACIONAL 55 no hacen imposible materialmente la ejecución del contrato, pero anulan de forma manifiesta su fin económico-jurídico, tal y como fue concebido por ambas partes. El asunto Krell v. Henry (1903) ilustra a la perfección el concepto, tal y como se gesta en el Derecho angloamericano. Trataba el caso del alquiler de unas habitaciones con vistas al trayecto previsto de la procesión correspondiente a la coronación del rey Eduardo VII. Ambas partes del contrato eran conscientes de que tal era el único propósito del contrato. La procesión fue cancelada con motivo de la enfermedad del rey, y las partes precisaban una clarificación del contrato. El Tribunal sentenció que se produjeron circunstancias externas ajenas al control o responsabilidad de las partes que habían hecho imposible el cumplimiento del contrato en la forma en que se había pretendido y, consecuentemente, procedió a entender resuelto el contrato. En cierto sentido, el alquiler de las habitaciones resultaba posible materialmente, pero no, de hecho, el alquiler de las habitaciones con el objeto de asistir a una procesión que no iba a celebrarse. En realidad, en estos casos se produce una frustración de la causa del contrato, una imposibilidad de alcanzar el fin económico-jurídico perseguido por las partes, de forma que el cumplimiento no parece exigible. El hecho de que el mantenimiento de la obligación perjudique al deudor en beneficio del acreedor no es suficiente para considerar al caso como un supuesto de imposibilidad o frustración, pues tal es la razón de los ajustes a que conduce el hardship o la excesiva onerosidad. La circunstancia sobrevenida no tiene por efecto hacer más onerosa la prestación, sino que la hace "infinitamente onerosa", pues no existe en realidad una contraprestación, ya que la frustración de la causa convierte lo pactado y lo exigidos en prestaciones radicalmente diferentes (23). La gran dificultad de estos casos estriba en determinar cuándo existe una auténtica frustración del objeto o causa del contrato, y no una mera insatisfacción de los "motivos" de una de las partes. Resulta crucial, a este respecto, que la causa o finalidad cuya frustración se invoca haya sido compartida o asumida por ambas partes al celebrarse el contrato (24) ; en segundo lugar, es importante que la frustración de la finalidad del contrato sea completa, y no meramente parcial o tangencial; asimismo, es necesario que el contrato se encuentre aún pendiente de ejecución, siquiera sea parcialmente. (23) La comprensión de la doctrina, y su vinculación a la frustración de la causa del contrato, se aprecia claramente en el contraste de los asuntos Krell v. Henry y Herne Bay Steamboat Company v. Hutton, resueltos por el mismo tribunal (King s Bench) el mismo año de En este caso, se trataba de un contrato para alquilar una embarcación con el objeto de asistir a una revista naval y realizar un crucero de un día alrededor de la flota en Spithead. La revista fue cancelada, si bien la flota permaneció anclada en dicho lugar. En este caso, el Tribunal no sentenció la frustración del contrato, pues su objetivo podía aún cumplirse en buena parte. (24) Especialmente vid. L. Ebin, "UCC 2-615: Defining Impracticability Due to Increased Expense", University of Florida L. Rev., vol. 32 ( ), pp
12 56 REVISTA DE LA CORTE ESPAÑOLA DE ARBITRAJE La frustración de la finalidad del contrato en el sentido expuesto se encuentra contenida entre los supuestos de frustración o imposibilidad que excusan el cumplimiento tanto en el Derecho inglés como en el norteamericano (frustration of purpose). Aunque teóricamente el Derecho inglés parece ampararse en un concepto general de imposibilidad o de "frustración del contrato", la formulación más moderna va mucho más allá de los supuestos de imposibilidad material. En su formulación moderna, los supuestos de "frustración" stricto sensu aparecen en la fórmula amplia empleada por Lord Radcliffe al hilo de la decisión de la House of Lords en el asunto Davis Contractors Ltd. V. Fareham U.D.C. (1956): "...Existe frustración siempre que el Derecho reconoce que, sin culpa de las partes, el cumplimiento de una obligación contractual deviene imposible porque las circunstancias en que es exigido tal cumplimiento lo convierten en algo radicalmente diferente a lo contemplado en el contrato. Non haec in foedera venit. No era ésto lo que habíamos convenido..." (25). 13. En los sistemas romano-germánicos, el concepto de frustración de la causa o del propósito aparece preferentemente por vía de desarrollo judicial en los sistemas tributarios del modelo germánico (Zweckstörungen), si bien el principio se recoge en algunas disposiciones tangenciales ( 936 C.c. austriaco; 812.I BGB; 36 de la Ley Escandinava sobre Contratos), hasta la consagración legal definitiva en el 313 BGB (Störung des Geschäftsgrundlage) tras la reforma del año 2002 y que viene a demostrar que, finalmente, los principios que justifican la "frustración de la causa" no difie- (25) La consolidación de este criterio, frente al primigenio principio de la "condición implícita" de Taylor v. Caldwell se confirma en decisiones posteriores de la House of Lords, como National Carriers Ltd. v. Panalpina (Northern) Ltd. (1981). La doctrina de la "frustration of purpose" funciona asimismo ante los Tribunales norteamericanos, por más que su aplicación resulte variable, incluso por la jurisdicción de un mismo Estado, tal y como ha demostrado T.W. Chapman ("Contracts Frustration of Purpose", Michigan L. Rev., vol. 59, , pp ) o G. Wallach (loc.cit., pp ), y se encuentra explícitamente recogida en el 265 del Restatement Second of Contracts. Sobre el origen de la frustración de la causa en la jurisprudencia angloamericana, vid. W.L. Conlen, ("The Doctrine of Frustration as Applied to Contracts", University of Pennsylvania L. Rev., vol. 70, , pp ). No faltan opositores a dicha doctrina sobre la base de la parole evidence rule y, sobre todo, del principio de que los jueces interpretan, pero no rehacen, los contratos. La contestación por parte de los defensores de la doctrina, como era de esperar, incide en que la doctrina atiende precisamente a una interpretación del contrato con criterios de justicia social. La diferencia, a nuestro juicio, se encuentra seguramente en dos concepciones muy diferentes acerca del contrato y, por ende, del Derecho contractual, que trataremos de apuntar más abajo. Pero lo cierto es que el concepto parece más amplio en el Derecho norteamericano, deslizándose hacia auténticos supuestos de hardship o al menos de onerosidad extrema (K. Zweigert y H. Kötz, op.cit., pp ), que podrían haber concebido como frustration of purpose casos como Herne Bay Steamboat Company v. Hutton. En otros sistemas del Common Law el concepto se ha incorporado, tal y como se formula en el asunto Davis Contractors. Así ha ocurrido en la Sent. High Court of Australia de 1982 (Codelfa Construction Pty. Ltd. V. State Rail Authority of NSW: Vid. A. Ehlert, "Frustration and Force Majeure und Unmöglichkeite and Wegfall der Geschäftsgrundlage: the Legal Consequences of Excused Inability to Perform Contract", The bullet"iln", vol.1, núm. 2 (www.ag-internet.com/bullet_iln_one_three/ ehlert.htm), p. 1). La doctrina en este caso sí alcanza al Derecho escocés (D.M. Walker, op.cit., núms
13 LA FRUSTACIÓN DEL CONTRATO EN EL DERECHO COMPARADO Y SU INCIDENCIA EN LA CONTRATACIÓN INTERNACIONAL 57 ren en gran medida de los que amparan la respuesta a los casos de excesiva onerosidad, particularmente en el modelo germánico (26). Al igual que ocurre en los sistemas del Common Law, la frustración del propósito o causa del contrato sólo es concebible si se trata de una finalidad o causa compartida o asumida por ambas partes del contrato en el momento de celebrarse (27). Evidentemente, el modelo francés, y sus sistemas tributarios no admiten la frustración de la causa como supuesto de fuerza mayor. En sí mismo, el concepto de fuerza mayor exige una imposibilidad absoluta e irresistible de cumplimiento, que no se da en las eventuales hipótesis de frustración de la causa. Si la llamada "imposibilidad económica" no cabe en el estrecho concepto de fuerza mayor, con menor razón los casos de frustración de la causa. 4. Claves es jurídicas de la doctrina de la imposibilidad A) Inimputabilidad 14. Tanto la exoneración de la responsabilidad del deudor por incumplimiento de la obligación cuya ejecución deviene imposible, como la correlativa dispensa del acreedor a cumplir su contraprestación, se hacen depender de la falta de culpabilidad o intervención de las partes en los hechos que determinan la imposibilidad (28). Como (26) Otra excepción a la omisión legal de esta doctrina particularmente llamativa se halla en el art del Proyecto de C.c. colombiano de 2001, que bajo el epígrafe "Frustración de la finalidad" dispone: "La frustración definitiva de la finalidad del contrato autoriza a la parte perjudicada a declarar su rescisión, si tal frustración proviene de una alteración de carácter extraordinario de las circunstancias existentes al tiempo de su celebración, y la alteración sobreviene por causas ajenas a las partes y excedentes al riesgo asumido por la que es afectada. La rescisión es operativa cuando esta parte comunica su declaración extintiva a la otra". (27) Un ejemplo de triste actualidad lo proporciona en tal sentido la Sent. LG Karlsruhe de 29 de abril de 1992: un vendedor de armamento, con motivo de la primera guerra de Iraq, no pudo enviar nuevos suministros de armas a dicho país, por lo que pretendía no aceptar los suministros ya subcontratados de parte de dicho material con terceros, quienes desconocían el destino final del armamento y, en consecuencia - según el Tribunal -, no habían asumido el riesgo de utilidad de la otra parte contractual, dependiente de sus acuerdos con los iraquíes. En general, la jurisprudencia continental es muy restrictiva a la hora de admitir los efectos de una eventual frustración de la causa, hecho que únicamente admite en supuestos excepcionales (Sent. BGH 16 de enero de 1953). (28) La ausencia de culpabilidad como consustancial a la exoneración de responsabilidad por imposibilidad encuentra su origen en el Derecho romano, y, concretamente, en tres pasajes del Digesto. La condición aparece recogida en la Ley 23 del Título V de la V Partida del Rey Alfonso X el Sabio. De hecho, en el leading case del Common Law (Taylor v. Caldwell) el propio Juez Blackburn refuerza su razonamiento refiriéndose al Derecho romano (vid. F.H. Lawson, "Fault and Contract A Few Comparisons", Tulane Law Review, vol. 49, , p. 299). En los sistemas del Common Law el criterio general es que ninguna de las partes puede prevalerse de la frustración o imposibilidad cuando éstas han sido inducidas por un acto voluntario de esa parte (self-induced frustration). La ausencia de culpa se recoge expresamente en el 266 del Second Restatement of Contracts. Así, el naviero que, contra lo estipulado en el contrato, envía un buque a una zona de guerra no puede prevalerse de la confiscación del navío; si un contrato prevé la posibilidad de que, para su cumplimiento, el deudor pueda optar entre dos buques, y elija uno por destinar el
14 58 REVISTA DE LA CORTE ESPAÑOLA DE ARBITRAJE 2005 una condición vinculada a la falta de culpa se hace mención asimismo a la inevitabilidad y exterioridad de las circunstancias impeditivas. Básicamente, se trata de que la circunstancia se encuentre fuera del control de las partes (29). 15. Otra circunstancia diferente, pero asimilable, y determinante de la culpa del deudor que impide la exoneración de su responsabilidad, es la mora, seguida del acontecimiento impeditivo (30). otro a un trabajo para el que el primero no es apto, no puede alegar el hundimiento como causa de la frustración del contrato, pues fue su opción la causante de la imposibilidad de cumplimiento (The Superservant Two, 1990); el empleador cuyo trabajador ha sido encarcelado puede aducir esta circunstancia como causa de la imposibilidad de ejecución, pero no el propio trabajador (vid. las referencias jurisprudenciales de estos supuestos en G.H. Jones y P. Schlechtriem, pp y R.J. Friel, The Law of Contract, 2ª ed., Dublín, Sweet & Maxwell, 2000, pp ). En los modelos romano-germánicos los preceptos legales que regulan la imposibilidad o fuerza mayor incluyen la referencia a la ausencia de culpa como un elemento consustancial a la exoneración de la responsabilidad. Ello no impide afirmar que cualquier imposibilidad, culpable o no, imposibilita o impide jurídicamente el cumplimiento, como parece aclarar el nuevo 275 BGB tras la reforma de 2002 (vid. C-W. Canaris, "Die Reform des Rechts der Leistungsstörungen", JZ, 10/2001, p. 500). En algunos sistemas, se entiende que culpa se presume, y corresponde al deudor probar su falta de culpabilidad, pues la exoneración de la responsabilidad es una excepción al cumplimiento de la obligación; este sería el caso del Derecho español sobre la base del art C.c. (vid. X. O Callaghan, Compendio de Derecho Civil, t. II (Obligaciones y contratos), vol. 1º, 3ª ed., corregida y puesta al día, Madrid, Edersa, 2001, p. 177). En otros, como el Derecho francés, la carga de la prueba de la culpabilidad recae normalmente en quien la alega, pero la cuestión varía según se trate de obligaciones de resultado o de comportamiento (vid. F.H. Lawson, loc.cit., p. 302). El art de los Principios UNIDROIT y en el art PECL se habla de "impedimentos ajenos a su control" o "fuera de su control". (29) El concepto restrictivo de fuerza mayor del Derecho francés exige, junto a la imprevisibilidad, que se trate de un acontecimiento "irresistible" y "externo". Los supuestos de huelga son un buen test para medir la comprensión de esta condición e el Derecho comparado. Es evidente que la huelga es una circunstancia inevitable o fuera del control del deudor cuando se trata de una huelga general o de una huela sectorial en el ramo del comercio a que se dedica, así como si se trata de una huelga de trabajadores empleados por terceros pero necesarios para cumplir lo pactado (transportistas). A sensu contrario, suele estimarse que hay responsabilidad del deudor si se trata de sus propios trabajadores, salvo que concurra intimidación o intervención por terceros (piquetes), pues, al menos hipotéticamente, la solución del conflicto está en su mano, evidentemente accediendo a las demandas laborales. Este es el modelo de solución que defiende, por ejemplo, la jurisprudencia francesa mayoritaria (vid. M.D. Aubrey, "Frustration Reconsidered Some Comparative Approach", I.C.L.Q., vol. 12, 1963, p ; F. Lesguillons, loc.cit., pp ). En cierto modo, se trata de un planteamiento conforme con el carácter restrictivo del modelo francés, ajeno al efecto de cualquier incremento en la onerosidad del contrato, pues las reivindicaciones laborales que evitarían la huelga, y la imposibilidad, pueden suponer una carga económica poco razonable, capaz incluso de una "imposibilidad económica". Pero estos planteamientos resultan más acordes con otros sistemas que admiten tanto este último concepto como el de hardship. Con todo, no faltan algunas decisiones judiciales francesas que consideran como fuerza mayor la huelga "interna" (Sent. Cour de Cassation de 6 de octubre de 1993 citada por M. Porchy-Simon, Droit civil, 2e année, Les obligations, París, Dalloz, 2000, p. 234). (30) Así se contempla expresamente en los arts y del C.c. español, o en el art del C.c. ecuatoriano (art C.c. chileno): "El deudor no es responsable del caso fortuito, a menos que se haya constituido en mora (siendo el caso fortuito de los que no hubieran dañado a la cosa debida, si hubiese sido entregada al acreedor) o que el caso fortuito haya sobrevenido por su
15 LA FRUSTACIÓN DEL CONTRATO EN EL DERECHO COMPARADO Y SU INCIDENCIA EN LA CONTRATACIÓN INTERNACIONAL 59 En el caso de la exoneración de la contraprestación del acreedor existen asimismo límites derivados en su participación o responsabilidad en los hechos o circunstancias de la imposibilidad, siempre sin perjuicio de un reparto de riesgos diferente que emane del propio contrato (31). B) Precisión temporal del acontecimiento impeditivo 16. Una de las exigencias de la imposibilidad como causa de exoneración de la responsabilidad contractual respecto de la que cabe afirmar una acusada convergencia es la referida a la necesidad de que los hechos impeditivos sean posteriores a la celebración del contrato (32). En efecto, si las circunstancias causantes de la imposibilidad de cumplimiento existen en el momento de perfeccionarse el contrato, éstas determinar su nulidad por error o por recaer sobre un objeto imposible o irrealizable, en cuyo caso las eventuales acciones que pudiera ejercer el acreedor se situarían en la órbita de la responsabilidad precontractual. Por lo demás, la existencia de las circunstancias al momento de contratar explica que la doctrina de la nulidad o del error culpa". De forma parecida, el C.c. argentino contempla la asimilación de la mora a la culpa (art. 889) y establece una corrección en su art. 892: "El deudor cuando no es responsable de los casos fortuitos sino constituyéndose en mora, queda exonerado de pagar daños e intereses, si la cosa que está en la imposibilidad de entregar a consecuencia de un caso fortuito, hubiese igualmente perecido en poder del acreedor". Una disposición similar se contiene en el art. 899 del Proyecto de C.c. colombiano de (31) Vid. especialmente A. Lamarca Marqués, El hecho del acreedor y la imposibilidad de la prestación, Bolonia, Publicaciones del Real Colegio de España, 2001, esp. pp Sobre la base de un principio general que hallamos en el art. 80 del CV de 1980 o en el antiguo 324 BGB (actual 326.II), el régimen de esta excepción es particularmente claro en el Derecho alemán. El 326.II BGB (antiguo 324 antes de la reforma de 2002) previene que el deudor mantiene su derecho a reclamar el cumplimiento específico en supuestos de mora creditoris que, al impedir el cumplimiento puntual del deudor, aboca a una imposibilidad sobrevenida por destrucción del objeto. Idéntica regla reconoce el 615 a aquellos casos en que el acreedor se demora en recibir los servicios ofrecidos por el deudor, cuya ejecución posterior deviene imposible. La nueva redacción del precepto, tras la Ley de 2002, incluye junto a la demora el concepto de riesgo del servicio (Betriebsrisiko). En otros sistemas romano-germánicos, aunque tal principio no se formule con un alcance general, cabe inducirlo de algunas reglas especiales sobre contratos específicos: contrato laboral o de compraventa en el Derecho suizo, contrato de compraventa en el Derecho italiano, contratos de obra o de servicios en el Derecho austríaco, contratos de servicios en el Derecho francés. También existen reglas especiales que pueden prever un reparto de riesgos diferente, aún sin culpa alguna por el acreedor o el deudor, particularmente en los contratos de construcción y, sobre todo, de transporte de personas. (32) Junto con algunos sistemas civilistas más clásicos (Derecho administrativo francés sobre la imprevisión), una excepción en este punto es la que propone el 266 del Second Restatement of Contracts al considerar supuestos de impracticabilidad o frustración los motivados por circunstancias existentes en el momento de contratar, pero que resultaban desconocidas ni razonablemente cognoscibles por la parte perjudicada. De igual modo, la precisión temporal suscita dudas en el art de los Principios UNIDROIT y en el propio art. 79 del CV de 1980 (D. Tallon, loc.cit., op.cit., p. 577). Para J. Barrigan Marcantonio ("Unifying the Law of Impossibility", Hasting International and Comparative L. Rev., vol. 8, , pp ) el art. 79 incluye dichos supuestos temporales de frustración, a juzgar por el comentario oficial y los propios antecedentes del precepto, aunque lo atribuye de forma discutible a la tradición del civil law, que, como hemos visto, es, en realidad, propia del Derecho norteamericano.
16 60 REVISTA DE LA CORTE ESPAÑOLA DE ARBITRAJE 2005 acerca de dichas circunstancias sea de aplicación acusadamente más rigurosa que a la hora de interpretar la frustración, donde el desconocimiento y la imprevisibilidad acerca del acontecimiento impeditivo actúa a favor de la resolución del contrato con más motivo (33). C) Imprevisibilidad 17. Una de las condiciones aparentemente consustanciales a los supuestos de frustración del contrato es la imprevisibilidad en el momento de contratar de las circunstancias sobrevenidas que impiden el cumplimiento. En caso de ser previsibles, el deudor había de haberse precavido y cabía introducir en el contrato cláusulas de reparto o asunción del riesgo previsible. Aunque en primera instancia esta circunstancia puede parecer clara, no deja de ser un concepto subjetivo y una exigencia que a la postre no es tan variable según los sistemas jurídicos. En el Common Law se apunta no tanto a la previsibilidad como a la probabilidad. En el fondo, la previsibilidad es un concepto bastante ideal que depende en buena medida del grado de imaginación del sujeto, escasamente mesurable a efectos jurídicos. Los Tribunales angloamericanos conciben que las partes hayan podido prever la posibilidad de un acontecimiento sin haber previsto nada al respecto en el contrato, y sin que ello signifique la responsabilidad y la asunción del riesgo por el deudor (34). (33) A título de ejemplo, la nulidad por error o imposibilidad es la sanción que contemplan expresamente las siguientes disposiciones: antiguo 306 BGB (vid. R. Thode, " 306", Münchener Kommentar Bürgerliches Gesetzbuch. Shuldrecht. Allgemeiner Teil, 4ª ed., Munich, CH Beck, 2001, pp ); art. 20 C.O. suizo; 878 C.c. austríaco. En particular, para la compraventa: art C.c. francés; arts y C.c. italiano; art C.c. portugués; art C.c. español; Arts y PECL. Sin embargo, cabe notar que los sistemas más modernos no siguen el principio "impossibilium nulla est obligatio", de forma que el hecho de que la prestación resulte imposible en el momento de contratar no invalida por sí misma el negocio, sino sólo cuando concurre un error propiamente dicho (art Principios UNIDROIT; art PECL; 275 y 311a BGB tras la reforma de 2002). Vid. C-W. Canaris, loc.cit., p (34) G.H. Jones y P. Schlechtriem (op.cit., p. 101) recogen el pronunciamiento de la Circuit Court of Appeal for the Fourth Circuit de los EE.UU.: "[Previsibilidad]...es, en el mejor de los casos, una circunstancia a tener en cuenta a la hora de resolver, en primer lugar, cuán probable era que aconteciera el suceso, y, en segundo lugar, si tal suceso, según la experiencia pasada, resultaba tan razonablemente probable que el deudor debía no solamente haber previsto el riesgo, sino, habida cuenta del grado de dicha probabilidad, haberse protegido frente a él o haber dispuesto la exoneración de su responsabilidad ante dicho riesgo". En palabras de H.J. Berman ("Excuse for Nonperformance in the Ligth of Contract Practices in International Trade", Columbia L. Rev., vol. 63, 1963, pp. pp ), la cuestión no es determinar la previsibilidad del evento en sí, sino interpretar el contrato como un todo, procediendo a asignar los riesgos comerciales. Por lo demás, en el Derecho norteamericano es manifiesto que la imprevisibilidad se juzga con mayor rigor en los supuestos de frustración que en aquellos de impracticabilidad (M.C.A. Prado, pp. 1997, , siguiendo a A. Farnsworth). Se trata, a nuestro modo de ver, de algo consustancial, puesto que en casos de impracticabilidad o fuerza mayor, la imprevisibilidad puede reconducirse con facilidad a la inevitabilidad, pero no así en los supuestos de frustración de la causa, donde si los eventos resultan previsibles requieren en mayor medida una precisión contractual y una configuración más estricta de la finalidad del contrato asumida por ambas partes.
17 LA FRUSTACIÓN DEL CONTRATO EN EL DERECHO COMPARADO Y SU INCIDENCIA EN LA CONTRATACIÓN INTERNACIONAL 61 El tratamiento no difiere en este punto de los sistemas romano-germánicos en que la previsibilidad se reconduce asimismo a términos de probabilidad razonable, pues, al fin y al cabo, salvo que de las disposiciones de las partes se desprenda otra cosa, todo y nada puede resultar previsible según el grado de imaginación del sujeto (35). 18. La imprevisibilidad, inevitabilidad o aleas puede aparecer, sin embargo, como un elemento consustancial al contrato, en cuyo caso el hecho de que se produzca o no el acontecimiento aleatorio no altera en modo alguno las obligaciones establecidas en el contrato. Piénsese en los contratos de seguro, bursátiles o en las obligaciones relativas a los juegos de azar. Por otra parte, aún no siendo consustancial, el evento improbable puede haber sido parte consustancial de un contrato no necesariamente aleatorio. En efecto, en muchos casos los contratos se llevan a cabo con un talante especulativo, en la con- En el Derecho inglés el criterio no varía mucho. A juicio de P. Birks "el evento debe haber sido tal que personas de una inteligencia media pudieran haberlo apreciado como probable. Por lo demás el evento y sus circunstancias debe haber sido previstos con cierto detalle: para excluir la frustración no es suficiente, por ejemplo, que hubiese sido previsible alguna interferencia en el cumplimiento, si la interferencia que acontece en realidad tiene un alcance completamente distinto al previsto o previsible" (op.cit., p. 157). En la jurisprudencia inglesa: WJ Tatem Ltd. v. Gamboa, 1939 o The Eugenia, (35) Tal es el sentido de la fuerza mayor motivada por un evento "imprevisible" según el Derecho francés, que admite la fuerza mayor cuando el evento, aún previsible, resultaba inevitable (vid. J. Denson Smith, "Impossibility ", loc.cit., p. 156; H. Lesguillons, loc.cit., p. 521; M. Porchy-Simon, op.cit., p. 232.). En el Derecho español, la imprevisibilidad se concibe asimismo en términos de improbabilidad razonable. Como indica la Sent. T.S. de 9 de noviembre de 1948, confirmada por otras posteriores, la imprevisibilidad abarca "aquellos sucesos totalmente insólitos y extraordinarios que, aunque no imposibles físicamente y, por tanto, previsibles en teoría, no son los que puede calcular una conducta prudente atenta a las eventualidades que el curso de la vida puede deparar; y en cuanto a la imposibilidad de evitar los sucesos previstos, si bien no excusa de prestar la diligencia necesaria para vencer las dificultades que se presenten, no exige, sin embargo, la llamada prestación exorbitante, es decir, aquella que exigiría sacrificios desproporcionados o violación de deberes más altos". Para L. Díez Picazo y A. Gullón (Sistema de Derecho civil, vol. II, 9ª ed., Madrid, Tecnos, 2002, p. 201), la probabilidad razonable debe medirse con un criterio relativo, según la diligencia exigible al deudor. La particularidad del Derecho español, es asociar a la imprevisibilidad como causa de exoneración de la responsabilidad la "inevitabilidad" de sucesos previsibles (art C.c.). En el Derecho alemán, la imprevisibilidad ni siquiera aparece en el 275 BGB. La esencia de la Unmöglichkeit no radica en la imprevisibilidad, sino en la imposibilidad de ejecución. En el Derecho escocés, la exoneración de la responsabilidad no se produce si el efecto había sido previsto o debía haber sido previsto por la parte afectada. La jurisprudencia, sin embargo, vacila a la hora de determinar si existe frustración cuando el hecho debía haber sido previsible para ambas partes (D.M. Walker, op.cit., núm ). El art de los Principios UNIDROIT y el art PECL participan de un concepto débil de imprevisibilidad/inevitabilidad (L. Díez Picazo, E. Roca Trías y A.M. Morales, Los principios del Derecho Europeo de Contratos, Madrid, Cívitas, 2002, pp ). Los PECL señalan la relatividad de los criterios contemplados en el art , pues depende de las circunstancias atribuir a la parte la responsabilidad de haber tomado mediadas paliativas, teniendo en cuenta que no puede exigirse a una parte la adopción de precauciones desproporcionadas por su coste en razón del riesgo real, ni, por ende, la asunción de medidas preventivas ilícitas (p. 381).
18 62 REVISTA DE LA CORTE ESPAÑOLA DE ARBITRAJE 2005 fianza de que un hecho improbable no ocurra o, al contrario, acontezca (una recalificación de un terreno, su expropiación, el cambio de régimen urbanístico, etc). Esta ventaja del azar forma parte, en consecuencia, de muchos contratos y es asumida por ambas partes, tanto en lo que respecta al riesgo como, por supuesto, al coste de la operación habida cuenta del riesgo. Corresponde al juez determinar en este tipo de contratos, a la luz de las circunstancias del caso, en qué medida el evento inopinado formaba parte de su causa, y hasta qué punto puede considerarse un contrato especulativo, pues, en particular esta consideración es esencial a la hora de decidir la resolución del contrato ocasionada en la frustración de su finalidad o causa (36). D) Efectos del incumplimiento 19. La imposibilidad exonera al deudor de su responsabilidad, al no considerarse un supuesto de "incumplimiento" contractual. No anula el contrato, como ocurre en aquellos supuestos en que concurre al momento de perfeccionarse al contrato. El lugar más común, en relación con los efectos de la imposibilidad, tiene que ver con la exoneración de responsabilidad del deudor a través de la pérdida por el acreedor de una acción de indemnización por daños y perjuicios (37). Además de este criterio, se suele admitir que los casos de imposibilidad evitan cualquier acción por el acreedor de cumplimiento específico, habida cuenta de que resultaría absurdo exigir un cumplimiento imposible (38). Mayores diferencias se detectan a la hora de establecer si la concurrencia de la imposibilidad conlleva la resolución automática del contrato. Este no es un efecto consustancial para algunos regímenes (39). (36) En este sentido, R. J. Friel, op.cit., pp (37) En los sistemas romano-germánicos generalmente se trata de un efecto previsto legalmente (ad.ex. art y C.c. francés). En los sistemas angloamericanos, se entiende que el deudor queda dispensado del cumplimiento de su obligación desde el momento en que sobreviene el acontecimiento impeditivo. (38) En el régimen previsto en el CV 1980, se admite por algunos autores que el acreedor conserva incluso la acción de cumplimiento, aún cuando el deudor quede exonerado de la obligación de indemnizar por daños y perjuicios [vid. G.J. Jones y P. Schlechtriem, p. 98; p. Salvador Cordech, "Art. 79", La compraventa internacional de mercaderías (comentario a la Convención de Viena), Madrid, Cívitas, 1998, pp ]; a favor de la exclusión implícita se manifiesta J.O. Honnold (Uniform Law for International Sales under the 1980 United Nations Convention, 2ª ed., Deventer/ Boston, Kluwer, 1991, p. 551). Los PECL son claros al respecto (pp ): no cabe la acción de cumplimiento específico contemplada en el art (2) a), ni la acción por daños y perjuicios del art (1). (39) En algunos sistemas, la extinción del contrato ipso iure viene prevista legalmente (art º C.c. cubano). En el Common Law, la frustración implica asimismo la terminación automática del contrato desde que tiene lugar el acontecimiento impeditivo, sin carga alguna para las partes de notificar el hecho o ejercitar acciones específicas. En la práctica, evidentemente, la alegación de frustración por el deudor tiene lugar al ser requerido por el acreedor para el cumplimiento o por incumplimiento. En otros regímenes, los supuestos de imposibilidad no impiden que el deudor ejercite la acción correspondiente para la resolución o terminación del contrato, a la luz del régimen previsto en el art (4) Principios UNIDROIT o el art CV de En los PECL, en caso de imposibilidad el
19 LA FRUSTACIÓN DEL CONTRATO EN EL DERECHO COMPARADO Y SU INCIDENCIA EN LA CONTRATACIÓN INTERNACIONAL El incumplimiento del deudor dispensa asimismo al acreedor del cumplimiento de su contraprestación (40). La cuestión problemática en este punto consiste en determinar en qué medida las prestaciones llevadas a cabo antes del acontecimiento impeditivo resultan recuperables (41). contrato termina ipso iure (pp ), sin que tenga relevancia alguna la declaración o notificación de terminación [art (4)], salvo en aquellos supuestos en que el incumplimiento es parcial, en que deviene decisiva la consideración por el acreedor acerca de si la demora conlleva un incumplimiento esencial que le habilita a dar por terminado en contrato o a una reducción del precio (art ). (40) Vid. las referencias comparadas de M. Castilla Barea, La imposibilidad de cumplir los contratos, Madrid, Dykinson, 2001, pp En algunos sistemas romano-germánicos esta consecuencia, que se produce ipso iure, se encuentra expresamente contemplada en la ley (ad. ex. art C..c italiano, art C.O. suizo, 275 y 326.I BGB, tras la nueva redacción y numeración operada por Ley de 1 de enero de 2002). También lo prevé expresamente el art. 536 del C.c. japonés. En aquellos sistemas que únicamente prevén la dispensa del cumplimiento de la parte cuya obligación deviene imposible (ad. ex. art C.c. francés y C.c. belga; C.c. austríaco), la dispensa correlativa de la contraprestación viene precisada por vía jurisprudencial. Este efecto goza de un tratamiento semejante en los sistemas del Common Law. En ambos casos, es preciso tener en cuenta la presencia de un régimen específico de transmisión de riesgos contemplado en el propio contrato o, según su naturaleza, en su régimen legal correspondiente. (41) En los sistemas latinoamericanos cabe citar la previsión del artr del C.c. cubano, al entender que "en los contratos bilaterales, el deudor liberado por imposibilidad de cumplimiento está obligado a restituir lo que hubiese recibido". Una disposición similar se encuentra en el art. 895 C.c. argentino; art. 386 C.c. bielorruso; art. 416 C.c. ruso y el idéntico art. 349 C.c. uzbeko (a sensu contrario). En los sistemas romano-germánicos destaca la previsión expresa del art. 795 del C.c. portugués, que contempla la recuperación de las prestaciones ya realizadas sobre la base de las reglas generales del enriquecimiento sin causa. El art C.c. italiano contempla la misma solución a través de la normas relativas a la ripetizione dell índebito. La vieja regla del Common Law de que el riesgo del incumplimiento justificado en casos de imposibilidad o impracticabilidad "the loss lies where it falls" resultaba sin duda una regla excesivamente estricta y desequilibrada (Appleby v. Myers, Exequer Chamber, 1867). La House of Lords introdujo una modulación sensible en el asunto Fibrosa Spolka Akcjna v. Fairbain Lawson Combe Barbour Ltd. (1943), al reconocer al acreedor el derecho a recuperar el pago realizado previamente al hecho frustrante, sobre la base de ausencia de consideration. Como quiera que se trataba de una solución puramente parcial al problema, el parlamento promulgó la Law Reform (Frustrated Contracts Act) de 1943, que, pese a sus críticas, fue adoptada no solo en Inglaterra, sino también en Nueva Zelanda, Victoria (Australia) y muchas provincias canadienses. La Ley establece el derecho del acreedor a recuperar las cantidades entregadas antes del acontecimiento impeditivo, aunque tal derecho se limita en aquellos casos en que el deudor haya incurrido en gastos motivados por la celebración del contrato. En el caso de prestaciones no pecuniarias realizadas con motivo de la celebración del contrato, y antes del acontecimiento impeditivo, se sigue una solución contraria al Common Law (vid. P. Birks, op.cit., p. 160), que estriba en arbitrar una compensación, siempre que tales prestaciones hayan producido un enriquecimiento de la otra parte (valuable benefit), circunstancia que avala la idea de que la Ley no intenta un auténtico reparto de riesgos entre las partes, hecho que a su vez justificaría el rechazo a la Ley en Nueva Gales del Sur, Australia del Sur o British Columbia (G.H. Jones y P. Schechtriem, op.cit., p. 103). Las disposiciones de la Ley resultan en todo caso derogables por voluntad de las partes y excluye el especial régimen de los contratos de transporte marítimo, contratos de seguros y compraventa de bienes específicos cuya causa de frustración sea su destrucción, al estar sometidos a reglas específicas de transmisión de riesgos y no recuperabilidad de pagos [Su texto y la interpretación dada al mismo en el asunto BP Exploration Co. (Libya) v. Hunt (No. 2), (QB
20 64 REVISTA DE LA CORTE ESPAÑOLA DE ARBITRAJE Otra cuestión relevante es si la resolución del contrato puede hacerse depender de la notificación por el deudor al acreedor tanto del impedimento como de su efecto sobre el cumplimiento de su prestación, en un plazo razonable o determinado. Normalmente, aunque se trate de una condición legal en algunos sistemas, no impide la resolución del contrato, si bien puede generar responsabilidad por los daños que pudiera motivar la falta de notificación (42). E) Incumplimiento temporal o permanente 22 La imposibilidad de ejecución de la obligación puede resultar meramente temporal. En tal caso, es preciso determinar si la duración limitada del impedimento implica un mero aplazamiento del cumplimiento o es suficiente para la resolución del contrato. La solución, en este caso, no debe variar sustancialmente de los criterios que se utilizan para calificar la mora debitoris. En atención a la naturaleza y finalidad del contrato y a la debida interpretación de sus disposiciones, debe inferirse en qué supuestos un incumplimiento temporal, aún debido a imposibilidad, impide de forma absoluta atender a la finalidad del contrato, en cuyo caso la imposibilidad, incluso temporal, resolverá el contrato, dispensando al deudor de su obligación de forma permanente. Este efecto se produce normalmente en los contratos con plazo o a tiempo absolutamente determinado, en que el momento del cumplimiento tiene tal significación que llevarlo a cabo en un momento distinto constituye una prestación diferente. Así 1 All ER, 925) puede consultarse en R. Stone y N. Lucas, Law of Contract (Cases and Materials), 2ª ed., Londres, Blackstone, 1998.pp ]. En los EE.UU. la mayoría de las jurisdicciones han rechazado asimismo el principio "The loss lies where it falls", si bien los Tribunales se han limitado a conceder la restitución del importe del valor del beneficio transmitido por una parte a la otra. No obstante, el concepto de "benefit" es tan abierto, que acaba abarcando bienes o servicios cuyo valor es en realidad nulo, a la vista del evento impeditivo. Como señalan G.H. Jones y P. Schlechtriem (op.cit., p. 103), se han recuperado los gastos de reparación de estructuras que fueron totalmente destruidas por el fuego. La responsabilidad del propietario se ha medido en razón del valor del trabajo o prestación contractual realizada (Young v. Chicope, Massachsetts, 1904; Carroll v. Bowersock, Kansas, 1917). De hecho, la sección 272 del Restatement Second of Contracts va más allá del derecho a la simple restitución e incluye la recuperación de gastos e incluso de daños negativos o "reliance", de forma muy parecida a los supuestos de responsabilidad precontractual. Aunque esta mayor flexibilidad ha sido saludada por la doctrina (R.J. Friel, op.cit., p. 331), su inseguridad explica la reticencia de los Tribunales a seguir los criterios del Segundo Restatement y penetrar en el "laberinto de la incertidumbre". A diferencia del Common Law, el Derecho escocés ha reconocido el derecho de restitución desde el siglo XVII (vid. L.M. Drachsler, "Frustration of Contract: Comparative Law Aspects of Remedies in Cases of Supervening Illegality", New York Law Forum, vol. 3, 1957, p. 64). (42) Esta es la solución contemplada concretamente en el art (3) de los Principios UNIDROIT (vid sobre este precepto D. Morán Bovio, "Art ", Comentario a los Principios de Unidroit para los contratos del comercio internacional, Pamplona, Aranzadi, 1999, pp ); art (3) PECL; art CV de 1980 y que es defendida asimismo en los sistemas finlandés, sueco, danés, griego, alemán, italiano, español, aunque no tiene parangón ni en el Common Law ni en el Derecho escocés (vid. PECL, p. 384).
Documento BIB 2014\938
La cláusula rebus sic stantibus y otras fórmulas alternativas utilizadas en la jurisprudencia. Especial referencia a los recientes pronunciamientos judiciales. BIB 2014\938 Publicación: Aranzadi digital
TEMA 3. EL CONTRATO DE COMPRAVENTA MERCANTIL. 1. INTRODUCCIÓN La finalidad de este capítulo y el siguiente- es la de analizar las instituciones jurídicas que sirven para realizar la distribución de bienes
Responsabilidad Precontractual MANUEL PEREIRA BARROCAS SUMARIO: 1. Introducción. 2. En general. 3. Responsabilidad precontractual en el Derecho Consuetudinario. 3.1. Inglaterra. 3.2. EE.UU. 3.3. Australia.

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