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Timestamp: 2018-08-21 23:08:46+00:00

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La 1325 en Colombia, opiniones de las mujeres pazconmujeres.org
Durante este año la Corporación Humanas adelantó una investigación para establecer qué ha hecho el Estado colombiano para cumplir con lo dispuesto en la resolución 1325 y también qué iniciativas se gestan desde las organizaciones sociales, sobre todo las de mujeres, con el mismo espíritu que tiene este instrumento internacional1.
Así se indagó qué se hace para: garantizar que las mujeres participen en los espacios de decisión para la construcción y mantenimiento de la paz; garantizar una atención y una protección a las mujeres durante y después de superados los conflictos; luchar contra la impunidad en los crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos contra las mujeres, sobre todo los de violencia sexual; y documentar y visibilizar las formas cómo el conflicto armado afecta a las mujeres y cómo ellas aportan a la paz y a la resolución de los conflictos.
Las entrevistas se llevaron a cabo en un momento excepcional para Colombia: la búsqueda de una salida negociada al conflicto armado. En las conversaciones de paz que discurren en La Habana ha sido palpable la ausencia de mujeres en calidad de plenipotenciarias. La investigación no quiso dejar pasar esta realidad e indagó sobre la importancia que la resolución 1325 tiene para las mujeres entrevistadas, el valor que encierra la participación de las mujeres en las conversaciones de paz, y sobre los temas que deberían estar en la agenda de negociación. En este artículo se recogen esas apreciaciones.
Importancia de la resolución
En general, la resolución es considerada por las organizaciones sociales consultadas como una herramienta importante. Las razones más mencionadas son que la resolución contiene disposiciones para garantizar la participación de las mujeres en los procesos y escenarios decisorios de paz y, relacionado con ello, que reconoce a las mujeres como sujetas políticas y no sólo por su condición de víctimas. Ese carácter político también, como lo menciona una de las entrevistadas, se les reconoce a las mujeres que estuvieron en armas.
A pesar de que las mujeres entrevistadas consideran que la resolución brinda posibilidades para incidir y exigir, no desconocen que el gobierno de Juan Manuel Santos incumplió con la resolución puesto que no designó a ninguna mujer como plenipotenciaria. Por ello, también se hace notar que hacen falta mecanismos reales para hacerla valer.
Otros de los aspectos considerados importantes por varias de las entrevistadas es que la resolución permite visibilizar la situación de violencias que viven las mujeres en el marco del conflicto armado. Es más, los informes del secretario general sobre la victimización de las mujeres por el conflicto armado podrían tener eco en la Corte Penal Internacional.
Varias de las mujeres entrevistadas recordaron que la resolución 1325 es el resultado del trabajo de incidencia que llevaron a cabo mujeres de diversas partes del mundo para que el Consejo de Seguridad se pronunciara ante los efectos diferenciados de los conflictos armados, tomara medidas y reconociera el papel que las mujeres han jugado en la solución de los conflictos en muchos países del mundo.
Por qué deben participar las mujeres
Todas las organizaciones consultadas consideran que la participación de las mujeres en las conversaciones para la finalización del conflicto que se adelantan en La Habana es importante en mayor o menor medida. Los matices están en las razones que sustentan esa valoración.
El mayor peso lo tienen quienes resaltan que las mujeres deben participar en el proceso de negociación de La Habana por ser las principales víctimas y sobrevivientes y debido a las afectaciones e impactos diferenciales que sobre ellas ha generado la vivencia del conflicto armado. En consonancia con la anterior postura están las organizaciones que consideran que existe aún la necesidad de visibilizar las violencias padecidas por las mujeres y los efectos del conflicto en sus cuerpos y son las propias mujeres víctimas quienes mejor pueden hacerlo y pueden aportar a que se sepa la verdad de los hechos.
Otras opiniones plantean que la participación de las mujeres es importante por su experiencia de resistencia y por las acciones de paz que han emprendido en diversos lugares del país. Desde una perspectiva similar, también se argumenta que las mujeres pueden aportar debido a su experiencia en la reconstrucción del tejido social y comunitario o por su capacidad de conciliación.
También se afirma que la participación es un derecho humano, que garantiza un ejercicio democrático en el marco de la ciudadanía. Ligado con ello, varias entrevistadas observan que la ausencia de las mujeres en las conversaciones es una perpetuación de las prácticas discriminatorias y de exclusión hacia ellas. Su participación rompería con los patrones que las sustentan. Las mujeres deben hacer oír su voz y no estar en las voces; sólo así podrán hacer valer sus derechos.
Desde una perspectiva meramente cuantitativa se refiere a que las mujeres son la mitad o más de la mitad de la población y por tanto deben participar en la definición de la paz. Si no es así no se podrá negociar una paz “completa”; sin la mitad de la población no son legítimos los acuerdos.
De otra opinión son quienes manifiestan que la discusión va más allá de si las mujeres están sentadas en la mesa de negociación o no. Lo que se resalta como importante es la movilización y la incidencia en las negociaciones de paz por parte de las mujeres y sus organizaciones y por parte de la sociedad civil para dar a conocer la agenda de las mujeres pensada desde el feminismo y el antimilitarismo.
Son varios los temas relacionados con las mujeres que se consideran deben estar en la agenda de negociaciones. Los siguientes fueron mencionados por varias organizaciones y su enunciación se hace en orden decreciente, siendo el primero el que más mujeres consideró que deben ser incluidos.
Un punto esencial de la agenda es que todas las violencias que se cometieron contra las mujeres por razones del conflicto armado sean juzgadas; una justicia que contemple además la verdad y la reparación integral y transformadora.
Otro tema es lo que genéricamente se denominó como la situación de las mujeres, que sean reconocidas como víctimas así como que se reconozcan sus afectaciones, y de las futuras desmovilizadas de las Farc.
Más que un tema para incluir, lo que plantearon varias entrevistadas es que todos los temas que están siendo tratados en la agenda de negociación deben ser pensados en perspectiva de género para garantizar que la situación de las mujeres sea tenida en cuenta en cada uno de ellos.
La participación de las mujeres en los diversos escenarios en donde se toman decisiones para el país es un tema que debería ser central en la agenda de negociación y de la mesa misma. Para algunas además debería pensarse en términos de paridad política.
Las mujeres rurales, su relación con la tierra y con el tema agrario, es otro punto que debe incluirse en la agenda.
También se mencionaron los siguientes temas, esta vez solo por una o dos organizaciones:
El papel de las mujeres en el pos conflicto.
La garantía y goce efectivo de los derechos humanos de las mujeres.
La refrendación de los acuerdos por las mujeres.
Las drogas y el narcotráfico. El modelo económico y la situación de las mujeres.
El papel de los medios de comunicación como legitimadores de las violencias contra las mujeres.
1 Los resultados de la investigación saldrán a la luz pública en noviembre bajo el título Los trece de la 1325 en Colombia.

References: resolución 
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