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Timestamp: 2015-08-04 21:52:31+00:00

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Divisi�n de la herencia
División de herencia Jurisprudencia Provincial
C�digo Civil Art. 3449. Si hay varios herederos de una sucesión, la posesión de la herencia por alguno de ellos, aprovecha a los otros. Nota al 3449: "Demolombe, tomo XV, n° 483".
Art. 3450. Cada heredero, en el estado de indivisión, puede reivindicar contra terceros detentadores los inmuebles de la herencia, y ejercer hasta la concurrencia de su parte, todas las acciones que tengan por fin conservar sus derechos en los bienes hereditarios, sujeto todo al resultado de la partición. Nota al 3450: "Zachariae, � 387 - Aubry y Rau, � 620 - Demolombe, tomo XV, n° 481 - Proudhon, Usufructo, tomo II, n° 678 (*) - No puede oponerse al derecho de reivindicar las cosas hereditarias por uno solo de los herederos, el que la acci�n de reivindicaci�n tiende principalmente a la entrega de la cosa reivindicada, y que una parte ideal como la del heredero no puede ser entregada, pues aunque esa parte ideal fuese el objeto principal de la acci�n de reivindicaci�n, basta para ser admitida la acci�n del heredero que tenga por fin el que se le reconozca su derecho indiviso de copropiedad contra el contra el tercer detentador. "Cuando decimos sujeto todo al resultado de la partición, es para limitar el efecto de la reivindicación a la parte que la división de la herencia adjudique al heredero. Si quedan tres sucesores, por ejemplo, el heredero tal vez creería que puede reivindicar la tercera parte de la finca, y ser tenido por comunero en la tercera parte del inmueble. Su derecho no se convierte en propiedad real y efectiva sino por la partición, la cual determina los bienes y la parte de ellos que corresponde a cada heredero. La partición debe ser precedida de una liquidación de lo que deban los mismos herederos, de lo que hubiesen ya recibido, etc. No hay parte alguna de la herencia de la cual el heredero pueda decir: ésta es mía. ¿Cómo se admitiría antes de la partición una acción individual de propiedad respecto de terceros?".
Comentario: (*) Vélez, cita tomo II, pag. 678, que no existe, corresponde n° 678, citado supra, según Zachariae y Aubry y Rau.
Art. 3451. Ninguno de los herederos tienen el poder de administrar los intereses de la sucesión. La decisión y los actos del mayor número, no obligan a los otros coherederos que no han prestado su consentimiento. En tales casos, el juez debe decidir las diferencias entre los herederos sobre la administración de la sucesión. (*)
Nota al 3451: "Demolombe, n° 484 - Troplong, Louage, n° 100 (**). En las sociedades la ley juzga que los socios se han dado rec�procamente el poder da administrar los intereses sociales; mas esto no puede aplicarse a les comuneros porque la comunión de las cosas es una situaci�n accidental y pasajera que la ley en manera alguna fomenta cuando lo contrario sucede en la sociedad. Esta se forma siempre por un contrato, por la voluntad de los asociados y la comunidad que existe entre los coherederos, procede de una causa extraña a la voluntad de los partícipes. Dice la Ley Romana Quoniam cum coherede non contrahimus, sed incidimus in eum, L. 25 � 16,T�t. 2, Lib. 10, Digesto, Familiae erciscundae. Mientras que la comunidad en una sucesión es estado puramente pasivo en que los copropietarios de la herencia no están unidos sino por la causa misma y no por su voluntad, y que la comunidad deja a cada uno, con toda su independencia de acción, el derecha de no procurar sino sus intereses particulares". Comentario: (*) Ver artículo 2709 del Cód. Civil. (**) Tanto Demolombe, como Troplong, citan a Duvergier, en tomo I, n° 87. Troplong, también lo cita, en tomo I, n° 86.
Art. 3452. Los herederos, sus acreedores y todos los que tengan en la sucesión algún derecho declarado por las leyes, pueden pedir en cualquier tiempo la partición de la herencia, no obstante cualquiera prohibición del testador, o convenciones en contrario. Nota al 3452: "Chabot, sobre el artículo 815, n° 4 - Belost-Jolimont, observ. 1. Vazeille, artículo 815 - LL. 1 y 2, T�t. 15, Partida 6� - Cód. Francés, artículo 815 - Este último Código permite convenir en suspender la partición por un tiempo que no pase de cinco años. Sobre el derecho de los acreedores de los herederos, véase Zachariae, § 388, nota 2. "El artículo establece un principio de la razón natural cuya aplicación no es limitada en la división de las sucesiones. Es una regla general que se extiende a todas las cosas indivisas bajo las excepciones y modificaciones que la ley establece o permite, o que resultan necesariamente de la naturaleza y de las reglas particulares de ciertas posiciones como en las sociedades. "El artículo evidentemente no tiene aplicación en las cosas indivisibles como las servidumbres prediales; mas el principio puede aplicarse a las cosas que no pudiendo ser divididas, pueden sin embargo ser licitadas. Pablo, por ejemplo, tiene sobre el campo de su vecino un pasaje; a su muerte el fundo dominante se divide entra sus dos hijos, pero el pasaje es indivisible y no puede ser licitado porque en su totalidad es el accesorio de cada porción del campo. "La división puede ser demandada durante el goce del usufructuario sin perjuicio de éste, aunque el usufructo sea sobre la totalidad de bienes indivisos. Cada coheredero puedo tener interés en hacer determinar por una partición los bienes de los que él tenga la nuda propiedad, para velar por su conservación, o para disponer de ellos con certidumbre y de una manera fija. Véase Chabot, en el lugar citado. - Duranton, tomo VII, n° 79. - Vazeille, sobre el artículo 815, n°s. 1 y sgtes.".
Art. 3453. Aunque una parte de los bienes hereditarios no sea susceptible de división inmediata, se puede demandar la partici�n de aquellos que son actualmente partibles. Nota al 3453: "Demolombe, n° 194 - Aubry y Rau, � 621".
Art. 3454. Los tutores y curadores, interesados en la sucesión, los padres por sus hijos, el marido por la mujer y la mujer misma con autorización de su marido o del juez, pueden pedir y admitir la partición pedida por otros. Nota al 3454: "Demolombe, tomo XV, n° 553 - Véase Cód. Francés, arts. 817 inc. 1 y 818". Art. 3455. Si el tutor o curador lo es de varios incapaces que tienen intereses opuestos en la partición, se les debe dar a cada uno de ellos un tutor o curador que los represente en la partición. Nota al 3455: "Demolombe, 554". Art. 3456. A los menores emancipados se les nombrará un curador, sea para formar la demanda de partición, sea para responder a la que se entable contra ellos. Nota al 3456: "Demolombe, tomo II, n° 304 (*) - Chabot, n° 3" (**).
Comentario: (*) Veáse la remisión de Demolombe, en su tomo XV, n° 557, a este número, del "Tratado de la Minoridad, etc.". Véase, también, el tomo XV, n° 553, "Tratado de las Sucesiones", citado supra por el mismo Vélez. (**) Chabot sobre el artículo 817, del Cód. Francés.
Art. 3457. Si hay coherederos ausentes con presunción de fallecimiento, la acción de partición corresponde a los parientes, a quienes se ha dado la posesión de los bienes del ausente. Si la ausencia fuese sólo presunta, no habiendo el ausente constituido un representante, el juez nombrará la persona que deba representarlo, si no fuese posible citarlo. Nota al 3457: "Demolombe, tomo XV, n° 564, trata de todos los casos en que haya un heredero ausente, y véase tomo VII, n° 3 - Duvergier, T° II, n° 408, nota b - Chabot, art. 817, n°s. 4 a 8 - Demante, tomo III, n° 145 bis". Art. 3458. Los herederos bajo condición, no pueden pedir la partición de la herencia hasta que la condición se cumpla; pero pueden pedirla los otros coherederos, asegurando el derecho del heredero condicional. Hasta no saber si ha faltado o no la condición, la partición se entenderá provisional. Nota al 3458: "Véase Goyena, artículo 896".
Art. 3459. Si antes de hacerse la partición, muere uno de los coherederos, dejando varios herederos, bastará que uno de éstos pida la partición: pero si todos ellos lo hicieren, o quisieren intervenir en la divisi�n de la herencia, deberán obrar bajo una sola representación. Nota al 3459: "L. 48, Tít. 2, Lib. 10, Digesto".
Art. 3460. La acción de partición de herencia es imprescriptible, mientras que de hecho continúe la indivisión; pero es susceptible de prescripci�n, cuando la indivisión ha cesado de hecho, porque alguno de los herederos, obrando como único propietario, ha comenzado a poseerla de una manera exclusiva. En tal caso la prescripción tiene lugar a los veinte años de comenzada la posesión. (Ley 17.940)
Nota al 3460: "Aubry y Rau, � 621 - Cód. de Luisiana, artículo 1227 - Goyena, artículo 915 (*)".
Comentario: (*) Goyena cita el artículo 816, del Cód. Francés; Sardo 1039; Napolitano 755; Holandés, 1113; 720 de Vaud; La L. 2, Tít. 39, Lib. 7, Cód. Romano y L. 1 § 1,Tit. 40, Lib. 7, Cód. Romano y LL. 2 y 5, Tit. 8, Lib. 11, Nov. Rec..
Algo más: Véanse las normas y jurisprudencia, sobre el tema, en el Derecho Español.
Art. 3461. Cuando la posesión de que habla el artículo anterior, ha sido sólo de una parte alícuota de la herencia, o de objetos individuales, la acción de partición se prescribe por veinte años respecto a esa parte o a esos objetos, y continúa existiendo respecto a las partes u objetos que no han sido así poseídos. (Ley N° 17.940).
Nota al 3461 original: "Duranton, tomo VII, n° 91 - Aubry y Rau, lugar citado". Partición de la herencia Escrituras simultáneas
Fuero de atracción C�digo Civil Art. 3462. Si todos los herederos están presentes y son capaces, la partición puede hacerse en la forma y por el acto que por unanimidad juzguen convenientes. (Ley N° 17.711)
Nota al 3462: "L. 80,Tít. 18, Part. 3� - L. 8,Tít. 4, Lib. 3, Fuero Real - Véase Cód. Francés, artículo 819 - Demolombe, tomo XV, n° 612 y sgtes. Supóngase el caso ya juzgado en los tribunales de Francia, que en el acto de una partición convengan los herederos en que si apariciesen algunas minas en lo terrenos que forman el lote de las partes, el uso de ellas sería común a todos los coherederos. La indivisión en tal caso quedaría en pie y obligaría a una nueva división. Cláusulas semejantes a esas, respecto a pérdidas fortuitas que podrían sobrevenir a los lotes de los herederos, se tendrían por no escritas.
Fijamos la mayoría en el número de las personas por los fundamentos que expone Demolombe en el tomo XV, n° 650".
Art. 3463. Si algunos herederos estuvieren ausentes, se les citará por el término que el juez señale, y si no compareciesen, se les nombrará un defensor que los represente.
Art. 3464. La partición se reputará meramente provisional, cuando los herederos sólo hubiesen hecho una división de goce o uso de las cosas hereditarias, dejando subsistir la indivisión en cuanto a la propiedad. Tal partición, bajo cualesquiera cláusulas que se haga, no obstará a la demanda de la partición definitiva que solicite alguno de los herederos. Nota al 3464: "Chabot, sobre el art. 815, n° 4 - Duranton, tomo VII, n°s. 76, 174 y 178 - Demante, tomo III, n° 170 bis - Duvergier, T° II, n° 413, nota a.
Art. 3465. Las particiones deben ser judiciales:
1º) Cuando haya menores, aunque estén emancipados, o incapaces, interesados, o ausentes cuya existencia sea incierta;
2º) Cuando terceros, fundándose en un interés jurídico, se opongan a que se haga partición privada;
3º) Cuando los herederos mayores y presentes no se acuerden en hacer la división privadamente. Nota al 3465: "Demolombe, tomo XV, n° 593 - Zachariae, � 390".
Art. 3466. La tasación de los bienes hereditarios en las particiones judiciales, se hará por peritos nombrados por las partes. El juez puede ordenar una retasa particular o general, cuando alguno de los herederos demuestre que la tasación no es conforme al valor que tienen los bienes. Art. 3467. Derogado por la Ley N° 17.711. Art. 3468. La partición de la herencia se hará por peritos nombrados por las partes. Nota al 3468: "Cód. Francés, artículo 824".
Art. 3469. El partidor debe formar la masa de los bienes hereditarios, reuniendo las cosas existentes, los créditos, tanto de extraños como de los mismos herederos, a favor de la sucesión, y lo que cada uno de éstos deba colacionar a la herencia. Art. 3470. En el caso de división de una misma sucesión entre herederos extranjeros y argentinos, o extranjeros domiciliados en el Estado, estos últimos tomarán de los bienes situados en la República, una porción igual al valor de los bienes situados en país extranjero de que ellos fuesen excluidos por cualquier título que sea, en virtud de leyes o costumbres locales. Nota al 3470: "Ley de Francia del 14 de julio de 1819. Sobre las razones y conceptos del artículo, véase Aubry y Rau, � 592".
Art. 3471. Las deudas a favor de la sucesión, pueden adjudicarse a cada uno de los herederos, entregándoles los títulos de los créditos. Art. 3472. Los títulos de adquisición serán entregados al coheredero adjudicatario de los objetos a que se refieran. Cuando en un mismo título estén comprendidos objetos adjudicados a varios herederos, o uno sólo dividido entre varios herederos, el título hereditario quedará en poder del que tenga mayor interés en el objeto a que el título se refiere; pero se darán a los otros, copias fehacientes a costa de los bienes de la herencia.
Nota al 3472: "L. 7,T�t. 15, Part. 6� - L. 4, § 3,Tít. 2, Lib. 10, Digesto - Cód. Francés, artículo 842". Art. 3473. Los títulos o cosas comunes a toda la herencia, deben quedar depositados en poder del heredero o herederos que los interesados elijan. Si no convienen entre ellos, el juez designará al heredero o herederos que deban guardarlos.
Nota al 3473: "LLamamos títulos a cosas comunes a la herencia: los títulos honoríficos del difunto, su correspondencia, los manuscritos que deje, retratos de familia, etc., etc. Sobre la materia, Demolombe, tomo XV, desde el n° 695". Art. 3474. En la partición, sea judicial o extrajudicial, deben separarse los bienes suficientes para el pago de las deudas y cargas de la sucesión. Nota al 3474: "Entendemos por cargas de la sucesi�n las obligaciones que han nacido despu�s de la muerte del autor de la herencia quamvis ab hærede cperint, seg�n la expresi�n de la Ley Romana (L. 40, Digesto, De obligat. et act.), tales como los gastos funerarios y los relativos a la conservaci�n, liquidaci�n y divisi�n de los derechos respectivos, inventarios, tasaci�n, etc., etc. Por esto llamaremos acreedores de la sucesi�n, tanto a los que lo sean por deudas propiamente dichas, como a los que resulten por cargas a la herencia".
Art. 3475. Los acreedores de la herencia, reconocidos como tales, pueden exigir que no se entreguen a los herederos sus porciones hereditarias, ni a los legatarios sus legados, hasta no quedar ellos pagados de sus créditos.
Nota al 3475: "Goyena, artículo 912 (*) y la L. 8, T�t. 33, Part. 7� - Como las deudas se dividen entre los herederos, si uno de ellos ofrece al acreedor su parte en la deuda reclamada, el embargo cesar� en los bienes que se le hubiesen adjudicado. Para la venta de los bienes, a fin de pagar a los acreedores, el mayor n�mero no se determina por las personas llamadas a la sucesi�n que s�lo vengan a ella por derecho de representaci�n. Los votos se cuentan por estirpes y no por cada individuo. En caso de igualdad de votos queda decidida la venta, pues depende de los que no la quieren impedir por su cuenta, pagando su parte en las deudas. - V�ase Vazeille, sobre el artículo 826.
Comentario: (*) Goyena cita el § 2, artículo 842, del Cód. Francés; LL. 4 § 3, y 5, Tít. 2, Lib. 10, Digesto y L. 7, Tit. 15, Part. 6.
Art. 3475 bis. Existiendo posibilidad de dividir y adjudicar los bienes en especie, no se podrá exigir por los coherederos la venta de ellos.
La división de bienes no podrá hacerse cuando convierta en antieconómico el aprovechamiento de las partes, según lo dispuesto en el artículo 2326. (Ley N° 17.711).
Jurisprudencia: "El hecho de que un bien componga la masa hereditaria partible no obliga forzosamente a que se lo divida, pues puede ser adjudicado �ntegramente a un solo heredero o en condominio si hubiere conformidad, y a tal posibilidad tambi�n alude el art. 3475 bis del C�digo Civil en cuanto manda dividir y adjudicar en especie si fuere posible, pero debiendo distribuirse los bienes seg�n su valor, en proporci�n a la cuota de cada heredero, siendo de la esencia de la partici�n la igualdad de los lotes o hijuelas"
Comentario: En el artículo 908, del proyecto de Goyena, se establece: "En la partición de herencia se ha de guardar la posible igualdad, haciendo lotes o adjudicando a cada uno de los herederos cosas de la misma naturaleza, especie y calidad". Acto seguido, refiere Goyena: "Esto es de equidad y justicia conforme con todos los Códigos: artículo 832, Francés - 1123, Holandés - artículo 1287, de Luisiana - 1055 Sardo y 751 Napolitano...".
Lo sigue, con el mismo criterio, el Código Civil Español, en su artículo 1061.
El Código Civil Chileno, en su artículo 1337, reproduce términos similares, estableciéndose, por Jurisprudencia de la Corte, el reparto por sorteo, para el caso de no existir acuerdo, en la forma de adjudicarse los lotes, ya formados.
En nuestro Código Civil, el artículo 2068, establace el sorteo para resolver la partici�n de cosas comunes y el artículo 2698 aplica, a la división de cosas particulares, las reglas relativas a la división de las sucesiones. Art. 3485. Los cr�ditos divisibles que hacen parte del activo hereditario, se dividen entre los herederos en proporci�n de la parte por la cual uno de ellos es llamado a la herencia.
Nota al 3485: "Véase Toullier, tomo VII, n° 752, en la nota y Duranton, tomo XII n° 277 - Zachariae, § 403 - Aubry y Rau, § 635". 3486. Desde la muerte del autor de la sucesi�n, cada heredero est� autorizado para exigir, hasta la concurrencia de su parte hereditaria, el pago de los cr�ditos a favor de la sucesi�n.
Nota al 3486: "No es solamente como mandatarios respectivos los unos de los otros, sino en calidad de propietario, que los herederos pueden reclamar el pago de su parte hereditaria en los cr�ditos pertenecientes a la herencia". Art. 3487. Todo heredero puede ceder su parte en cada uno de los cr�ditos de la herencia. Art. 3488. El deudor de un cr�dito hereditario se libra en parte de su deuda personal, cuando paga a uno de los herederos la parte que �ste tiene en ese cr�dito. Art. 3489. Los acreedores personales de uno de los herederos pueden embargar su parte en cada uno de los cr�ditos hereditarios, y pedir que los deudores de esos cr�ditos sean obligados a pagarlos hasta la concurrencia de esa parte.
Nota al 3489: "Sobre los cinco actículos anteriores, Demolombe, tomo XVII, n° 46, y véase Zachariae, §§ 403 y 404, y la nota 3".
Art. 3490. Si los acreedores no hubieren sido pagados, por cualquiera causa que sea, antes de la entrega a los herederos de sus partes hereditarias, las deudas del difunto se dividen y fraccionan en tantas deudas separadas cuantos herederos dej�, en la proporci�n de la parte de cada uno; h�yase hecho la partici�n por cabeza o por estirpe, y sea el heredero beneficiario o sin beneficio de inventario.
Nota al 3490: "Código Francés, arts. 873 y 1220 - Aubry y Rau, § 636 - Chabot sobre el artículo 873, nº 4 - Zachariae, § 405 - El artículo citado del Código Francés dice así: "los herederos están obligados por las deudas y cargas de la sucesión personalmente por su parte y porción viril". Pero la porción viril es una fracción cuyo denominador es igual al número de herederos, pues que ella se determina por cabeza, pro numero virorum, y por consiguiente las partes viriles son necesaramiente iguales. Viriles, id est aequales portiones, dice la Ley Romana. Merlin, Repert., verb. Portion virile. "La porción hereditaria es determinada por la cantidad que cada uno de los herederos recibe de la sucesión, y si la parte viril y la parte hereditaria se confunden cuando todos los herederos son llamados a suceder por iguales porciones, ellas son, al contrario, muy diferentes cuando son Ilamados por porciones desiguales. No es extraño, pues, que ese artículo haya dado tanto que escribir a los comentadores del Cód. Francés. "Cuando la partición de una sucesión se hace por estirpes, todos los herederos en la misma estirpe no están obligados conjuntamente en las deudas y cargas en proporción de la parte que la estirpe entera tiene derecho a recibir, sino que cada uno de los herederos está obligado separadamente en la proporción de la parte que es llamado a recibir de la masa total de la herencia. Si, pues, una persona tiene, por herederos dos hermanos y cuatro sobrinos por representación de un tercer hermano, cada uno de los sobrinos no estará obligado sino por su cuarta parte en el tercio de la sucesión. La razón es que los que suceden por representación no son herederos sino por la porción que tienen en la parte de la herencia que correspondería, a la persona que representan - Chabot, lugar citado - Pothier, Sucess., Cap. 5, art. 3, § 2 - Zachariae, nota 3 al § 405". Art. 3491. Cada uno de los herederos puede librarse de toda obligaci�n pagando su parte en la deuda. Art. 3492. Si muchos sucesores universales son condenados conjuntamente en esta calidad, cada uno de ellos ser� solamente considerado como condenado en proporci�n de su parte hereditaria. Nota al 3492: "Zachariae, § 405". Art. 3493. La interpelaci�n hecha por los acreedores de la sucesi�n a uno de los herederos por el pago de la deuda, no interrumpe la prescripci�n respecto a los otros. Nota al 3493: "Demolombe, tomo XVII, n° 46".
Art. 3494. La deuda que uno de los herederos tuviere a favor de la sucesi�n, lo mismo que los cr�ditos que tuviere contra ella, no se extinguen por confusi�n, sino hasta la concurrencia de su parte hereditaria.
Nota al 3494: "Chabot, sobre el artículo 873 n°20 - Demolombe, tomo XVII, n° 46 - Zachariae, § 405".
Art. 3495. La insolvencia de uno o de muchos de los herederos no grava a los otros, y los solventes no pueden ser perseguidos por la insolvencia de sus coherederos. Nota al 3495: "Toullier, tomo IV, n° 532 y tomo VI, n° 759 - Zachariae, § 405 - Pothier, Obligat. n°s. 310 y 319 - Duranton, tomo XVII, n° 444 - Chabot, sobre el artículo 873, n° 6 - Demolombe, tomo XVII, n° 22 - Lafontaine, ha escrito una interesante memoria en la Revista Crítica de Legislación y Jurisprudencia contra el principio de la división de las deudas entre los herederos y contra las consecuencias que de ello resultan. Sostiene que los acreedores hereditarios pueden perseguir a cada uno de los herederos por el todo sobre los bienes de la sucesi�n, sea antes, sea despu�s de la partici�n, sin tener necesidad de demandar la separaci�n de los patrimonios. "La Comisión que proyectó el Código Civil para España, resuelve y proyecta así: Hecha la partición, los acreedores podrían exigir el pago de sus deudas por entero, de cualquiera de los coherederos que no hubiese admitido la herencia con beneficio de inventario, y hasta donde alcance su porción hereditaria, en el caso de haberla admitido con aquel beneficio; pero en un uno y otro caso, el demandado tendrá derecho de hacer citar y emplazar a los otros.
"El Cód. de Vaud, artículo 787, acepta la doctrina de la solidaridad de los herederos respecto a las deudas de la sucesión. Dispone así: Los coherederos están obligados solidariamente a las deudas y cargas de la herencia. "Goyena en la nota al artículo 932, sostiene lo mismo, y principalmente contra el art�culo nuestro, que salva al coheredero de los efectos de la insolvencia de uno de los herederos. Argumenta de esta manera: El acreedor contrajo con el difunto, �por qu�, pues, se le han de imponer las molestias y gastos consiguientes a tener que demandar uno tras otro a todos los coherederos, que tal vez sean de distintos fueros, y est�n domiciliados en pa�ses muy lejanos; y si uno de ellos resultase insolvente, tendr� que repetir la misma serie de demandas, con la engorrosa subdivisi�n de la parte insolvente en la proporci�n hereditaria? �No es m�s sencillo y justo que estas molestias y gastos recaigan en los mismos coherederos beneficiados por la herencia, que intervinieron en su partici�n y quedaron obligados a garantirse rec�procamente? Al coheredero no se causa agravio, mientras no se le exija m�s de lo que percibi� del difunto. Puede tambi�n suceder que, por la insolvencia de un coheredero, no cobrase al acreedor enteramente sus cr�ditos, aunque con toda evidencia quedasen bienes hereditarios en poder del otro.
"Esta es tambien la opinión de Voet, y dice que se observa en su país, Lib. 10,Tít. 2, n° 27. "Pothier, en su tratado De Las Obligaciones, Parte 2°, Cap. 4°, Art. 2, § 2, n° 309, defiende la doctrina que forma nuestro artículo. "Demolombe, tomo XVII, n° 20, defiende también la doctrina del artículo. �De d�nde, dice, se deriva contra los herederos la obligaci�n de pagar las deudas del difunto? Unicamente de la causa de ser herederos. Y �de d�nde se deriva esta causa misma? De recibir ellos la universalidad de los derechos activos y pasivos del difunto. El que no recibe, pues, sino una porci�n de la universalidad hereditaria, no es un heredero m�s que por esta porci�n".
Art. 3496. Si uno de los herederos muere, la porci�n de la deuda que le era personal en la divisi�n de la herencia, se divide y se fracciona como todas las otras deudas personales entre sus herederos, en la porci�n que cada uno de ellos est� llamado a la sucesi�n de este �ltimo. Nota al 3496: "Chabot, sobre el artículo 873, n° 24 - Demolombe, tomo XVII, n° 47".
Art. 3497. Si uno de los herederos ha sido cargado con el deber de pagar la deuda por el t�tulo constitutivo de ella, o por un t�tulo posterior, el acreedor autorizado a exigirle el pago, conserva su acci�n contra los otros herederos para ser pagado seg�n sus porciones hereditarias. Nota al 3497: "Aubry y Rau, § 636 - Zachariae, § 406".
Art. 3498. Cada heredero est� obligado respecto de los acreedores de la herencia, por la deuda con que ella est� gravada, en proporci�n de su parte hereditaria, aunque por la partici�n no hubiese en realidad recibido sino una fracci�n inferior a esta parte, salvo sus derechos contra sus coherederos.
Nota al 3498: "Chabot, sobre el art�culo 873, n° 4 - Aubry y Rau, § citado - Zachariae, § 406 - L. 1,Tít.2, Lib. 4, Cód. Romano".
Art. 3499. Los legatarios de una parte determinada de la sucesi�n est�n obligados al pago de las deudas en proporci�n a lo que recibieren. Los acreedores pueden tambi�n exigirles lo que les corresponde en el cr�dito, o dirigirse s�lo contra los herederos. Estos tendr�n recurso contra los legatarios por la parte en raz�n de la cual est�n obligados a contribuir al pago de las deudas. Nota al 3499: "Duranton, tomo VI, n° 291, y tomo VII, n° 435, y véase la nota 5 al § 636 de Aubry y Rau".
Art. 3500. Los herederos, para sustraerse a las consecuencias de la insolvencia de los legatarios, pueden exigir de ellos el pago inmediato de la parte con que deban contribuir a satisfacer las deudas de la sucesi�n. Nota al 3500: "Aubry y Rau, lugar citado, y nota 5 al fin".
Art. 3501. Los legatarios de objetos particulares o de sumas determinadas de dinero, s�lo son responsables de las deudas de la herencia, cuando los bienes de �sta no alcanzasen; y lo ser�n entonces por todo el valor que recibieren, contribuyendo entre ellos en proporci�n de cada legado. Nota al 3501: "Pothier, Sucess., Cap. 5, art. 2, § 3 - Demolombe, tomo XVII, n° 27".
Art. 3502. El coheredero acreedor del difunto puede reclamar de los otros el pago de su cr�dito, deducida su parte proporcional como tal heredero.
Nota al 3502: "Cód de Luisiana, artículo 1378 - Cód. de Vaud, artículo 790". Partición y Disposición de Partes Indivisas Actos Dispositivos en la Comunidad de Bienes C�digo Civil Art. 3503. Se juzga que cada heredero ha sucedido solo e inmediatamente en los objetos hereditarios que le han correspondido en la partici�n, y que no ha tenido nunca ning�n derecho en los que han correspondido a sus coherederos; como tambi�n que el derecho a los bienes que le han correspondido por la partici�n, lo tiene exclusiva e inmediatamente del difunto y no de sus coherederos.
Nota al 3503: "Cód. Francés, artículo 883 - Aubry y Rau, § 625 - Zachariae, § 392 - Pandectes fran�aises, tomo III, pag. 394 - Vazeille, sobre el artículo 883 - Por las Leyes Romanas la partición era asimilada a la venta. Nosotros sentamos el principio contrario que resuelve mil dificultades".
Art. 3504. Si uno de los herederos ha constituido antes de la partici�n un derecho de hipoteca sobre un inmueble de la sucesi�n, y ese inmueble es dado por la divisi�n de la herencia a otro de los coherederos, el derecho de hipoteca se extingue.
Nota al 3504: "Zachariae, § 392, y la larga nota 5 - Grenier, tomo II n° 546 - Marcadé, sobre el artículo 883 - Pothier, Sucess., cap. 4, art. 5� - Vazeille, sobre el artículo 883. En contra: L. 6, � 8, Digesto, Communi Dividundo. La partici�n tiene un derecho retroactivo a la apertura de la sucesi�n; y se juzga por esto, que cada heredero no ha tenido nunca la propiedad de los otros bienes de la sucesi�n. La hipoteca, pues, de que trata el art�culo, ha sido constituida por el que no ten�a ning�n derecho en el inmueble".
Art. 3505. Los coherederos son garantes, los unos hacia los otros, de toda evicci�n de los objetos que les han correspondido por la partici�n, y de toda turbaci�n de derecho en el goce pac�fico de los objetos mismos, o de las servidumbres activas, cuando la causa de la evicci�n o turbaci�n es de una �poca anterior a la partici�n. Nota al 3505: "L. 9,Tít. 15, Part. 6� - Cód. Francés. artículo 884 - Holandés, 1129, Napolitano 804, de Vaud. art. 796 - L.14,Tít. 36, Lib. 3, Cód. Romano - Chabot, sobre el artículo del Cód. Francés". Art. 3506. La garant�a de los coherederos es por el valor que ten�a la cosa al tiempo de la evicci�n. Si a los coherederos no les conviniese satisfacer este valor, pueden exigir que se hagan de nuevo las particiones por el valor actual de los bienes, aunque algunos de ellos estuviesen ya enajenados.
Nota al 3506: "La materia de este artículo presenta la más serias dificultades y ha dividido la opinión de los jurisconsultos.
"Unos enseñan que, para determinar la pérdida que la evicción ha causado al coheredero, es necesario considerar el valor que tenía al tiempo de la partición, el objeto que la evicción le quita, sin tener en cuenta el valor diferente, superior o inferior, que ese objeto podría tener a la época de la evicción. "Otros creen que es necesario hacer una distinción. Si el valor relativo de los diferentes lotes no ha variado después de la partición, se debe calcular la pérdida que la evicción ha causado según el valor de la cosa a la época de la partición. Si al contrario, el valor respectivo de los lotes ha variado, la garantía debe ser por el valor actual de la cosa; y para saber si, en efecto, el valor respectivo de los diferentes lotes ha cambiado, se les debe reunir ficticiamente en una sola masa y proceder a una nueva estimación, a fin de atribuir al vencido, en la suma de esta estimación, una parte proporcional a su parte hereditaria.
"La tercera opinión, que es la que aceptamos, enseña que la indemnización debe ser calculada según el valor que tenía la cosa de que el coheredero es vencido, no a la época de la partición, sino a la época de la evicci�n. - Toullier, tomo IV, 564 - Chabot, art. 884, n° 10 - Belost-Jolimont, sobre Chabot, observ. 1 - Duranton, tomo VII, n° 546 - Aubry y Rau § 625 y nota 38 - Demolombe, tomo XVII, n° 363 - Zachariae, § 392 y la nota 13. Si la indemnizaci�n tiene por objeto la p�rdida que la evicci�n ha causado el coheredero, esta p�rdida es la del valor actual de la cosa, aunque ese valor hubiese aumentado respecto al que se le dio al tiempo de la partici�n. Si ha disminuido, el coheredero no tiene de qu� quejarse, pues se le indemniza la p�rdida real que ha sufrido. Se supone tambi�n que si la cosa vencida ha subido de valor, habr�n subido tambi�n las cosas adjudicadas en los otros lotes. "Contra esta �ltima observaci�n hay una objeci�n verdaderamente muy grave. Es posible, y sucede todos los d�as, que el valor de una cosa sube, y que el de otras queda estacionado o baja. Por ejemplo: a un heredero se le ha dado en su parte una finca, y a los otros ganados. Las fincas pueden haber subido, y bajado el valor de los ganados, o conservar s�lo el precio de la adjudicaci�n. Si los coherederos hubiesen de indemnizar el valor actual de la finca, podr�an perder toda o mucha parte de su porci�n hereditaria, y ganar el coheredero vencido, a costa de sus coherederos. Este, en verdad, es un caso excepcional; pero a fin de evitar la desastrosa consecuencia de la acci�n de garant�a, era necesario ponerle un l�mite, y es el que determinamos en el art�culo: un nuevo c�lculo de las partes hereditarias seg�n los valores actuales de las cosas adjudicadas. La materia del art�culo ha sido extensamente discutida por Demolombe, en el lugar citado de su obra, y por Vazeille, Success., sobre el art. 885 desde el n° 3". Art. 3507. Es aplicable a la garant�a de los coherederos por la evicci�n, lo dispuesto en los art�culos 2140 a 2144, salvo las disposiciones especiales de este Cap�tulo.
Art. 3508. La obligaci�n rec�proca de los coherederos por la evicci�n, es en proporci�n de su haber hereditario, comprendida la parte del que ha sufrido evicci�n; pero si alguno de ellos resultare insolvente, la p�rdida ser� igualmente repartida entre el garantizado y los otros coherederos.
Nota al 3508: "Goyena, artículo 920 (*) - Cód. Francés, artículo 885 - Holandés, 1130 - de Luisiana, artículo 1426 - Napolitano, 805 - Marcadé sobre el artículo 876".
Comentario: (*) Goyena cita, además, el 797 de Vaud; el 1107, Sardo y la L. 2, T�t. 32, Lib. 8, C�d. Romano. Art. 3509. Los coherederos est�n igualmente obligados a garantizarse, no s�lo la existencia, en el d�a de la partici�n, de los cr�ditos hereditarios que les han correspondido, sino tambi�n la solvencia, a esa �poca de los deudores de esos cr�ditos.
Nota al 3509: "Chabot, sobre el artículo 884, n° 6 - Duranton, tomo VII, n° 543 - Auby y Rau, § 625 - El Cód. de Vaud, artículo 798 dispone así: "Los herederos están obligados recíprocamente a la garantía de la solvencia de los deudores de la herencia" (*). Por el Derecho Romano (**) el vendedor de un crédito no es responsable de la solvencia del deudor, ni aun al tiempo de la venta, a menos de dolo o pacto especial. Pero hemos dicho que aun cuando haya analogía en la venta con la partición, sus consecuencias no son siempre las mismas".
Comentario: (*) Goyena, que copia completo el artículo 798, agregando: "Esta garantía no puede ejercerse sino en los tres años siguientes a la partición", cita también el 1131 Holand�s; 1108 Sardo; 806 Napolitano; arts. 1427y 1428, de Luisiana. (**) Se trata de la L. 4, Tít. 4, Lib. 18, Digesto. Art. 3510. Los herederos se deben garant�a de los defectos ocultos de los objetos que les han correspondido, siempre que por ellos disminuyan �stos una cuarta parte del precio de la tasaci�n.
Nota al 3510: "Demolombe, tomo XVII, n° 343 - Demante, tomo III, n° 226 bis".
Art. 3511. La obligaci�n de la garant�a cesa s�lo cuando ha sido expresamente renunciada en el acto de la partici�n, y respecto a un caso determinado de evicci�n. Una cl�usula general por la cual los herederos se librasen rec�procamente de toda obligaci�n de garant�a, es de ning�n valor.
Nota al 3511: "Demolombe, tomo XVII, n° 347 y sgtes. Esta es otra diferencia de la venta".
Art. 3512. Aunque el heredero hubiese conocido al tiempo de la partici�n el peligro de la evicci�n del objeto recibido por �l, tiene derecho a exigir la garant�a de sus coherederos, si la evicci�n sucediese.
Nota al 3512: "Demolombe, tomo XVII, n° 348 - Chabot, sobre el artículo 884, n° 7".
Art. 3513. La acci�n de garant�a se prescribe por el t�rmino de diez a�os, contados desde el d�a en que la evicci�n ha tenido lugar. Comunidad hereditaria y Condominio
"El condominio no resulta del mantenimiento de la indivisión hereditaria cuando ha mediado un lapso prolongado desde la registración de la declaratoria de herederos sin que se haya puesto fin a la indivisión de bienes, pues tal criterio, además de apartarse de los textos legales, dejaría en la inseguridad la situación jurídica de los bienes, ya que quedaría librada a la interpretación de cada caso particular la determinación de cuando se constituyó el condominio, habiéndose resuelto que no lo implica la mera inscripción de aquellos en el Registro de la Propiedad". "Se ha reconocido la posibilidad de invocar el artículo 3573 bis hasta el momento en que el peticionario d� expresa conformidad a la partición en pleno dominio del inmueble, aunque la declaratoria de herederos o el testamento estuvieren inscriptas porque la inscripci�n no significa adjudicación en condominio del inmueble, sino exteriorización de la indivisión hereditaria o postcomunitaria entre el cónyuge y los herederos del causante". "La inscripci�n de la declaratoria de herederos en el Registro de la Propiedad tiene efectos publicitarios y no aporta por si sola la constituci�n de un verdadero condominio entre los herederos. Menos a�n, lo importa el prolongado mantenimiento de la comunidad hereditaria despu�s de esa inscripci�n con basamento en la nota del codificador al art�culo 2675 del C�d. Civil, ya que la misma no tiene valor de ley y la transformaci�n de una figura por otra por el solo transcurso del tiempo pondr�a a los bienes que componen la herencia en inseguridad jur�dica manifiesta, dado que no son similares "los derechos de los condóminos sobre la cosa en condominio que el de los comuneros sobre la cosa en indivisi�n". "Motivos de seguridad y orden público impiden considerar que la inscripción de la declaratoria constituya un derecho real, algunas veces si y otras no. La forma de constitución de los derechos reales está taxativamente enumerada en nuestro Código, y la interpretación de la voluntad de las partes que inscriben una declaratoria de herederos no se encuentra prevista como una manera válida de constituir derechos reales. La jurisprudencia de los tribunales capitalinos ha advertido sobre los problemas de seguridad jurídica que origina el considerar que la declaratoria de herederos inscripta da origen a un condominio, diciendo: La inscripción de la declaratoria de herederos no modifica el estado de indivisión. La indivisión hereditaria no es igual a copropiedad de la cosa, puesto que comprende a la universalidad". "Antes de la partición la indivisión hereditaria pervive, sin que la altere la inscripci�n de la declaratoria, que por sí sola no constituye, ni transmite, ni modifica ni declara derechos reales sobre inmuebles, allende su importancia para el tracto abreviado en caso que los herederos declarados pretendiesen disponer de los mismos mediante él. La inscripción no implica adjudicación de inmuebles en condominio, sino simplemente exteriorización de la indivisión, publicidad y medio de oponibilidad de ella a terceros". Divisi�n hecha por el padre o madre y dem�s ascendientes Art. 3514. El padre y madre y los otros ascendientes, pueden hacer, por donaci�n entre vivos o por testamento, la partici�n anticipada de sus propios bienes entre sus hijos y descendientes, y tambi�n, por actos especiales, de los bienes que los descendientes obtuviesen de otras sucesiones.
Nota al 3514: "L. 7,T�t. 1, Part. 6� - L. 9,Tít. 15, Part. 6� - Cód. Francés, artículo 1075 - de Luisiana, articulo 1225 - L. 10,T�t. 36, Lib. 3, C�d. Romano - Novela 107, Capítulos 1 y 3 , y L. 10,Tít. 21, Lib. 10, Nov. Rec. La ley le confiere este poder a los ascendientes como medio de prevenir las diferencias a que pudiera dar lugar la partición después de la muerte de ellos. Ut a fraterno certamine eos praeservent, dice la Ley Romana (*). Esa facultad evita también los gastos de división que podría solicitar la minoridad de uno de los hijos. Los padres substituyen su voluntad ilustrada a la decisión de la suerte, puede decirse, para atribuir a cada uno de sus hijos el bien que conviene a su carácter, a su profesión o a su posición pecuniaria. Este poder exclusivamente limitado a los padres y dem�s ascendientes, no debe confundirse con la facultad de disponer, a t�tulo gratuito, que la ley acuerda bajo ciertos l�mites a todas las personas capaces. No se trata de crear por la voluntad del hombre un derecho de sucesi�n, sino de reglar el ejercicio del derecho de sucesi�n conferido por la ley. Esta prerrogativa de los padres es ciertamente independiente de la facultad de disponer, pues que ella se aplica aun a la porci�n de bienes no disponibles. Ser�a in�til consagrar de nuevo el derecho que pertenece a todo propietario, de disponer de sus bienes y repartirlos entre sus legatarios; pero en el caso del art�culo, los padres reglan la suerte de las leg�timas de sus hijos que la ley sustrae a su acci�n. Cuando el que no tiene hijos reparte por testamento sus bienes, hace solamente legados, sin que a estos legados sean inherentes las consecuencias de una partici�n, si �l expresamente no la ha impuesto. Estas consecuencias son: las garant�as de los lotes, o las causas especiales de nulidad o de rescisi�n fundadas, ya en la omisi�n de alguno de los herederos, ya en la desigualdad de las partes atribuidas a cada heredero leg�timo, si no hay mejora. Como la divisi�n que hacen los padres abraza tambi�n la leg�tima de los hijos, tiene todas las consecuencias de una partici�n de los bienes, y no las que resultar�an de una mera divisi�n de la propiedad del testador entre sus legatarios, los cuales no estar�an obligados a sanearse entre sus respectivos lotes. Decimos en el art�culo, que tambi�n los padres pueden hacer entre sus hijos los inventarios, tasaciones y partici�n de los bienes que sus descendientes obtuviesen de otras sucesiones. Para esto militan las mismas razones que para la disposici�n de la primera parte del art�culo. La L. 10,Tít, 21, Lib. 10, Nov. Rec., ha dispuesto que los padres pueden autorizar a los tutores de sus hijos para hacer particiones extrajudiciales de los bienes que les dejaren; con mayor raz�n podr�n ellos hacerlo de la herencia materna, por ejemplo, que les correspondiere enviudando el padre".
Comentario: (*) Novela 18, Capítulo VII.
Art. 3515. Los ascendientes que nombren tutores a sus descendientes menores, pueden autorizarlos para que hagan los inventarios, tasaciones y particiones de sus bienes extrajudicialmente, present�ndolas despu�s a los jueces para su aprobaci�n.
Nota al 3515: "L. 10,Tít, 21, Lib. 10, Nov. Rec.".
Art. 3516. La partici�n por donaci�n s�lo podr� hacerse por entrega absoluta de los bienes que se dividen, transmiti�ndose irrevocablemente la propiedad de ellos. Esta partici�n necesita ser aceptada por los herederos.
Nota al 3516: "Marcadé, sobre el artículo 1076".
Art. 3517. La partici�n por donaci�n entre vivos no puede ser hecha bajo condiciones que dependan de la sola voluntad del disponente, ni con el cargo de pagar otras deudas que las que el ascendiente tenga al tiempo de hacerla, ni bajo la reserva de disponer m�s tarde de las cosas comprendidas en la partici�n.
Nota al 3517: "Marcadé, lugar citado - Toullier, tomo V, n° 808 - Duranton, tomo IX, n° 626 y sgtes. - Aubry y Rau, § 733".
Art. 3518. La partici�n por donaci�n no puede tener por objeto sino los bienes presentes. Los que el ascendiente adquiera despu�s, y los que no hubiesen entrado en la donaci�n, se dividir�n a su muerte, como est� dispuesto para las particiones ordinarias.
Nota al 3518: "Cód. Francés, artículo 1076 - Troplong, Testaments, sobre dicho artículo".
Art. 3519. Cuando el ascendiente efect�a la partici�n por donaci�n entre vivos, entregando a los descendientes todos los bienes presentes, los descendientes est�n obligados al pago de las deudas del ascendiente, cada uno por su parte y porci�n, sin perjuicio de los derechos de los acreedores para conservar su acci�n contra el ascendiente.
Nota al 3519: "El auto de la partición no puede ser mirado como una sucesión verdadera, pues que no hay herencia de persona viva. Los hijos o descendientes no continúan la persona que trasmite los bienes, pues que esa persona existe. Sus deudas actuales no pueden ser debidas por los hijos sino hasta la concurrencia del valor de los bienes".
Art. 3520. La responsabilidad de los descendientes por las deudas del ascendiente, no tiene lugar cuando los acreedores encuentran en poder del ascendiente, bienes suficientes para satisfacer sus cr�ditos.
Nota al 3520: "Troplong, Testaments, n° 2311".
Art. 3521. La partici�n por donaci�n entre vivos puede ser revocada por acci�n de los acreedores del ascendiente, con las solas condiciones requeridas para revocar los actos por t�tulo gratuito.
Nota al 3521: "Aubry y Rau, § 728".
Art. 3522. La partici�n por donaci�n es irrevocable por el ascendiente; pero puede revocarse por inejecuci�n de las cargas y condiciones impuestas, o por causa de ingratitud.
Nota al 3522: "Aubry y Rau, § 728, págs. 216 y 217, 3� edic.".
Art. 3523. La partici�n por donaci�n debe hacerse en las formas prescriptas para las dem�s donaciones de esa clase.
Art. 3524. Sea la partici�n por donaci�n entre vivos, o por testamento, el ascendiente puede dar a uno o a algunos de sus hijos, la parte de los bienes de que la ley le permite disponer; pero no se entender� que les da por mejora la parte de que la ley le permite disponer con ese objeto, si en el testamento no hubiere cl�usula expresa de mejora. El exceso sobre la parte disponible ser� de ning�n valor. En la partici�n por donaci�n, no puede haber cl�usula de mejora.
Art. 3525. La partici�n, sea por donaci�n entre vivos, sea por testamento, s�lo puede tener lugar entre los hijos y descendientes leg�timos y naturales, observ�ndose el derecho de representaci�n.
Art. 3526. La partici�n por el ascendiente entre sus descendientes, no puede tener lugar cuando existe o contin�a de hecho la sociedad conyugal con el c�nyuge vivo o sus herederos.
Art. 3527. No habiendo manifiestamente gananciales en el matrimonio, la partici�n por testamento debe comprender no s�lo a los hijos leg�timos y naturales, y a sus descendientes si aqu�llos no existen, sino tambi�n al c�nyuge sobreviviente.
Art. 3528. Si la partici�n no es hecha entre todos los hijos leg�timos y naturales, que existan al tiempo de la muerte del ascendiente, y los descendientes de los que hubiesen fallecido y el c�nyuge sobreviviente en el caso del art�culo anterior, ser� de ning�n efecto.
Nota al 3528: "Cód. Francés, artículo 1078, y véase Marcadé, sobre dicho artículo. Troplong, Testaments, n° 2324, y Duranton, tomo IX, n° 635, enseñan que la omisión de un hijo natural en la partición es una causa de nulidad que él debe respetar, y reclamar la parte de herencia que le corresponde. Toda la razón que dan es que el hijo natural es un mero acreedor de la nsucesión y no un heredero. Cuando tratemos de las sucesiones intestadas sostendremos que el hijo natural, salvo la cantidad que en la herencia le corresponde, es tan heredero de su padre como el hijo legítimo".
Art. 3529. El hijo nacido de otro matrimonio del ascendiente, posterior a la partici�n, y el hijo p�stumo, anulan la partici�n. La exclusi�n de un hijo existente al tiempo de la partici�n, pero muerto sin sucesi�n antes de la apertura de la sucesi�n, no invalida el acto. La parte del muerto se divide entre los otros herederos. Nota al 3529: "Aubry y Rau, § 732".
Art. 3530. Para hacer la partici�n, sea por donaci�n o por testamento, el ascendiente debe colacionar a la masa de sus bienes, las donaciones que hubiese hecho a sus descendientes, observ�ndose respecto a la colaci�n lo dispuesto en el Capítulo Tercero de este T�tulo.
Art. 3531. La partici�n hecha por testamento est� subordinada a la muerte del ascendiente, el cual durante su vida puede revocarla. La enajenaci�n que �l hiciera en vida, de alguno de los objetos comprendidos en la partici�n, no la anula si quedan salvas las leg�timas de los herederos a quienes esas cosas estaban adjudicadas.
Art. 3532. La partici�n por testamento hace cargar a los herederos con todas las obligaciones del testador.
Nota al 3532: "Aubry y Rau, § 733".
Art. 3533. La partici�n por testamento tiene los mismos efectos que las particiones ordinarias. Los herederos est�n sometidos, los unos hacia los otros, a las garant�as de las porciones recibidas por ellos.
Nota al 3533: "Aubry y Rau, § 733 - Toullier, tomo V, n° 807 - Duranton, tomo IX, n° 633".
Art. 3534. La extensi�n de esta garant�a debe referirse a la �poca de la muerte del ascendiente. Si �ste, despu�s de la partici�n por testamento, hubiese enajenado objetos que hac�an parte de la porci�n de uno de los descendientes, le es debida la garant�a de los objetos enajenados.
Nota al 3534: "Aubry y Rau, § 733. En vano se objetará dicen estos jurisconsultos en la nota 11, que cuando la partición tiene lugar por testamento está facultado para revocarla en todo o en parte, sea de una manera expresa, sea de una manera tácita; que la enajenación de ciertos objetos comprendidos en el lote de uno de los descendientes constituye una revocación tácita y no hay lugar a una garantía de la cosa enajenada. El vicio de esta doctrina consiste en el falso punto de vista, considerando la partición del ascendiente como un acto de liberalidad cuando debe mirarse como un acto de igualdad, toda vez que se trate de apreciar las relaciones respectivas de los descendientes que son llamados a tomar parte en ella".
Art. 3535. Los hijos y descendientes entre los cuales se ha hecho una partici�n por donaci�n entre vivos, y sus herederos o sucesores, est�n autorizados para ejercer, aun antes de la muerte del ascendiente, todos los derechos que el acto les confiera a los unos respecto de los otros, y pueden demandar la garant�a de las cosas comprendidas en sus porciones desde la evicci�n de ellas.
Nota al 3535: "Aubry y Rau, § 733 al fin".
Art. 3536. La partici�n por donaci�n o testamento, puede ser rescindida cuando no salva la leg�tima de alguno de los herederos. La acci�n de rescisi�n s�lo puede intentarse despu�s de la muerte del ascendiente.
Art. 3537. Los herederos pueden pedir la reducci�n de la porci�n asignada a uno de los part�cipes, cuando resulte que �ste hubiese recibido un excedente de la cantidad de que la ley permite disponer al testador. Esta acci�n s�lo debe dirigirse contra el descendiente favorecido.
Nota al 3537: "Aubry y Rau, § 734".
Art. 3538. La confirmaci�n expresa o t�cita de la partici�n por el descendiente, al cual no se le hubiese llenado su leg�tima, no importa una renuncia de la acci�n que se le da por el art�culo anterior. Transmisión de derechos por causa de muerte
Art. 2363.- Conclusi�n de la indivisi�n. La indivisi�n hereditaria s�lo cesa con la partici�n. Si la partici�n incluye bienes registrables, es oponible a los terceros desde su inscripci�n en los registros respectivos. Art. 2364.- Legitimaci�n. Pueden pedir la partici�n los copropietarios de la masa indivisa y los cesionarios de sus derechos. Tambi�n pueden hacerlo, por v�a de subrogaci�n, sus acreedores, y los beneficiarios de legados o cargos que pesan sobre un heredero. En caso de muerte de un heredero, o de cesi�n de sus derechos a varias personas, cualquiera de los herederos o cesionarios puede pedir la partici�n; pero si todos ellos lo hacen, deben unificar su representaci�n. Art. 2365.- Oportunidad para pedirla. La partici�n puede ser solicitada en todo tiempo despu�s de aprobados el inventario y aval�o de los bienes. Sin embargo, cualquiera de los copart�cipes puede pedir que la partici�n se postergue total o parcialmente por el tiempo que fije el juez si su realizaci�n inmediata puede redundar en perjuicio del valor de los bienes indivisos. Art. 2366.- Herederos condicionales. Los herederos instituidos bajo condici�n suspensiva no pueden pedir la partici�n mientras la condici�n no est� cumplida, pero pueden pedirla los coherederos, asegurando el derecho de los herederos condicionales. Los instituidos bajo condici�n resolutoria pueden pedir la partici�n, pero deben asegurar el derecho de quienes los sustituyen al cumplirse la condici�n. Art. 2367.- Partici�n parcial. Si una parte de los bienes no es susceptible de divisi�n inmediata, se puede pedir la partici�n de los que son actualmente partibles. Art. 2368.- Prescripci�n. La acci�n de partici�n de herencia es imprescriptible mientras contin�e la indivisi�n, pero hay prescripci�n adquisitiva larga de los bienes individuales si la indivisi�n ha cesado de hecho porque alguno de los copart�cipes ha intervertido su t�tulo posey�ndolos como �nico propietario, durante el lapso que establece la ley. Modos de hacer la partici�n Art. 2369.- Partici�n privada. Si todos los copart�cipes est�n presentes y son plenamente capaces, la partici�n puede hacerse en la forma y por el acto que por unanimidad juzguen convenientes. La partici�n puede ser total o parcial. Art. 2370.- Partici�n provisional. La partici�n se considera meramente provisional si los copart�cipes s�lo han hecho una divisi�n del uso y goce de los bienes de la herencia, dejando indivisa la propiedad. La partici�n provisional no obsta al derecho de pedir la partici�n definitiva. Art. 2371.- Partici�n judicial. La partici�n debe ser judicial: a. si hay copart�cipes incapaces, con capacidad restringida o ausentes; b. si terceros, fund�ndose en un inter�s leg�timo, se oponen a que la partici�n se haga privadamente; c. si los copart�cipes son plenamente capaces y no acuerdan en hacer la partici�n privadamente. Art. 2372.- Licitaci�n. Cualquiera de los copart�cipes puede pedir la licitaci�n de alguno de los bienes de la herencia para que se le adjudique dentro de su hijuela por un valor superior al del aval�o, si los dem�s copart�cipes no superan su oferta. Efectuada la licitaci�n entre los herederos, el bien licitado debe ser imputado a la hijuela del adquirente, por el valor obtenido en la licitaci�n, quedando de ese modo modificado el aval�o de ese bien. La oferta puede hacerse por dos o m�s copart�cipes, caso en el cual el bien se adjudica en copropiedad a los licitantes, y se imputa proporcionalmente en la hijuela de cada uno de ellos. No puede pedirse la licitaci�n despu�s de pasados treinta d�as de la aprobaci�n de la tasaci�n. Art. 2373.- Partidor. La partici�n judicial se hace por un partidor o por varios que act�an conjuntamente. A falta de acuerdo un�nime de los copart�cipes para su designaci�n, el nombramiento debe ser hecho por el juez. Art. 2374.- Principio de partici�n en especie. Si es posible dividir y adjudicar los bienes en especie, ninguno de los copart�cipes puede exigir su venta. En caso contrario, se debe proceder a la venta de los bienes y a la distribuci�n del producto que se obtiene. Tambi�n puede venderse parte de los bienes si es necesario para posibilitar la formaci�n de los lotes.
Art. 2375.- Divisi�n antiecon�mica. Aunque los bienes sean divisibles, no se los debe dividir si ello hace antiecon�mico el aprovechamiento de las partes. Si no son licitados, pueden ser adjudicados a uno o varios de los copart�cipes que los acepten, compens�ndose en dinero la diferencia entre el valor de los bienes y el monto de las hijuelas. Art. 2376.- Composici�n de la masa. La masa partible comprende los bienes del causante que existen al tiempo de la partici�n o los que se han subrogado a ellos, y los acrecimientos de unos y otros. Se deducen las deudas y se agregan los valores que deben ser colacionados y los bienes sujetos a reducci�n. Art. 2377.- Formaci�n de los lotes. Para la formaci�n de los lotes no se tiene en cuenta la naturaleza ni el destino de los bienes, excepto que sean aplicables las normas referentes a la atribuci�n preferencial. Debe evitarse el parcelamiento de los inmuebles y la divisi�n de las empresas. Si la composici�n de la masa no permite formar lotes de igual valor, las diferencias entre el valor de los bienes que integran un lote y el monto de la hijuela correspondiente deben ser cubiertas con dinero, garantiz�ndose el saldo pendiente a satisfacci�n del acreedor. El saldo no puede superar la mitad del valor del lote, excepto en el caso de atribuci�n preferencial. Excepto acuerdo en contrario, si al deudor del saldo se le conceden plazos para el pago y, por circunstancias econ�micas, el valor de los bienes que le han sido atribuidos aumenta o disminuye apreciablemente, las sumas debidas aumentan o disminuyen en igual proporci�n. Si hay cosas gravadas con derechos reales de garant�a, debe ponerse a cargo del adjudicatario la deuda respectiva, imput�ndose a la hijuela la diferencia entre el valor de la cosa y el importe de la deuda. Las sumas que deben ser colacionadas por uno de los coherederos se imputan a sus derechos sobre la masa. Art. 2378.- Asignaci�n de los lotes. Los lotes correspondientes a hijuelas de igual monto deben ser asignados por el partidor con la conformidad de los herederos y, en caso de oposici�n de alguno de �stos, por sorteo. En todo caso se deben reservar bienes suficientes para solventar las deudas y cargas pendientes, as� como los legados impagos. Art. 2379.- T�tulos. Objetos comunes. Los t�tulos de adquisici�n de los bienes incluidos en la partici�n deben ser entregados a su adjudicatario. Si alg�n bien es adjudicado a varios herederos, el t�tulo se entrega al propietario de la cuota mayor, y se da a los otros interesados copia certificada a costa de la masa. Los objetos y documentos que tienen un valor de afecci�n u honor�fico son indivisibles, y se debe confiar su custodia al heredero que en cada caso las partes elijan y, a falta de acuerdo, al que designa el juez. Igual soluci�n corresponde cuando la cosa se adjudica a todos los herederos por partes iguales. Art. 2380.- Atribuci�n preferencial de establecimiento. El c�nyuge sobreviviente o un heredero pueden pedir la atribuci�n preferencial en la partici�n, con cargo de pagar el saldo si lo hay, del establecimiento agr�cola, comercial, industrial, artesanal o de servicios que constituye una unidad econ�mica, en cuya formaci�n particip�. En caso de explotaci�n en forma social, puede pedirse la atribuci�n preferencial de los derechos sociales, si ello no afecta las disposiciones legales o las cl�usulas estatutarias sobre la continuaci�n de una sociedad con el c�nyuge sobreviviente o con uno o varios herederos. El saldo debe ser pagado al contado, excepto acuerdo en contrario. Art. 2381.- Atribuci�n preferencial de otros bienes. El c�nyuge sobreviviente o un heredero pueden pedir tambi�n la atribuci�n preferencial: a. de la propiedad o del derecho a la locación del inmueble que le sirve de habitación, si tenía allí su residencia al tiempo de la muerte, y de los muebles existentes en él;
Art. 2382.- Petici�n por varios interesados. Si la atribuci�n preferencial es solicitada por varios copart�cipes que no acuerdan en que les sea asignada conjuntamente, el juez la debe decidir teniendo en cuenta la aptitud de los postulantes para continuar la explotaci�n y la importancia de su participaci�n personal en la actividad. Art. 2383.- Derecho real de habitaci�n del c�nyuge sup�rstite. El c�nyuge sup�rstite tiene derecho real de habitaci�n vitalicio y gratuito de pleno derecho sobre el inmueble de propiedad del causante, que constituy� el �ltimo hogar conyugal, y que a la apertura de la sucesi�n no se encontraba en condominio con otras personas. Este derecho es inoponible a los acreedores del causante. Art. 2384.- Cargas de la masa. Los gastos causados por la partici�n o liquidaci�n, y los hechos en beneficio com�n, se imputan a la masa. No son comunes los trabajos o desembolsos innecesarios o referentes a pedidos desestimados, los que deben ser soportados exclusivamente por los herederos que los causen.
C�digo Civil Efectos de la partición
Art. 2403.- Efecto declarativo. La partición es declarativa y no traslativa de derechos. En razón de ella, se juzga que cada heredero sucede solo e inmediatamente al causante en los bienes comprendidos en su hijuela y en los que se le atribuyen por licitación, y que no tuvo derecho alguno en los que corresponden a sus coherederos.
Los actos válidamente otorgados respecto de algún bien de la masa hereditaria conservan sus efectos a consecuencia de la partición, sea quien sea el adjudicatario de los bienes que fueron objeto de esos actos. Art. 2404.- Evicción. En caso de evicción de los bienes adjudicados, o de sufrir el adjudicatario alguna turbación del derecho en el goce pacífico de aquéllos, o de las servidumbres en razón de causa anterior a la partición, cada uno de los herederos responde por la correspondiente indemnización en proporción a su parte, soportando el heredero vencido o perjudicado la parte que le toque. Si alguno de los herederos resulta insolvente, su contribución debe ser cubierta por todos los demás.
Ninguno de los herederos puede excusar su responsabilidad por haber perecido los bienes adjudicados en la partición, aunque haya sido por caso fortuito. Art. 2405.- Extensión de la garantía. La garantía de evicción se debe por el valor de los bienes al tiempo en que se produce. Si se trata de créditos, la garantía de evicción asegura su existencia y la solvencia del deudor al tiempo de la partición.
Art. 2406.- Casos excluidos de la garantía. La garantía de evicción no tiene lugar cuando es expresamente excluida en el acto de partición respecto de un riesgo determinado; tampoco cuando la evicción se produce por culpa del coheredero que la sufre. El conocimiento por el adjudicatario al tiempo de la partición del peligro de evicción no excluye la garantía. Art. 2407.- Defectos ocultos. Los coherederos se deben recíprocamente garantía de los defectos ocultos de los bienes adjudicados. Art. 2408.- Causas de nulidad. La partición puede ser invalidada por las mismas causas que pueden serlo los actos jurídicos.
El perjudicado puede solicitar la nulidad, o que se haga una partición complementaria o rectificativa, o la atribución de un complemento de su porción. Art. 2409.- Otros casos de acción de complemento. El artículo 2408 se aplica a todo acto, cualquiera que sea su denominación, cuyo objeto sea hacer cesar la indivisión entre los coherederos, excepto que se trate de una cesión de derechos hereditarios entre coherederos en la que existe un álea expresada y aceptada.
Art. 2410.- Casos en que no son admisibles las acciones. Las acciones previstas en este Capítulo no son admisibles si el coheredero que las intenta enajena en todo o en parte su lote después de la cesación de la violencia, o del descubrimiento del dolo, el error o la lesión. Partición por los ascendientes Art. 2411.- Personas que pueden efectuarla. La persona que tiene descendientes puede hacer la partición de sus bienes entre ellos por donación o por testamento. Si es casada, la partición de los bienes propios debe incluir al cónyuge que conserva su vocación hereditaria. La partición de los gananciales sólo puede ser efectuada por donación, mediante acto conjunto de los cónyuges.
Art. 2412.- Bienes no incluidos. Si la partición hecha por los ascendientes no comprende todos los bienes que dejan a su muerte, el resto se distribuye y divide según las reglas legales.
Art. 2413.- Colación. Al hacer la partición, sea por donación o por testamento, el ascendiente debe colacionar a la masa el valor de los bienes que anteriormente haya donado y sean susceptibles de colación. Art. 2414.- Mejora. En la partición, el ascendiente puede mejorar a alguno de sus descendientes o al cónyuge dentro de los límites de la porción disponible, pero debe manifestarlo expresamente.
Art. 2415.- Objeto. La partición por donación no puede tener por objeto bienes futuros. Puede ser hecha mediante actos separados si el ascendiente interviene en todos ellos. Art. 2416.- Derechos transmitidos. El donante puede transmitir la plena propiedad de los bienes donados, o bien únicamente la nuda propiedad, reservándose el usufructo.
Art. 2417.- Acción de reducción. El descendiente omitido en la partición por donación o nacido después de realizada ésta, y el que ha recibido un lote de valor inferior al correspondiente a su porción legítima, pueden ejercer la acción de reducción si a la apertura de la sucesión no existen otros bienes del causante suficientes para cubrirla.
Art. 2418.- Valor de los bienes. En todos los casos, para la colación y el cálculo de la legítima, se debe tener en cuenta el valor de los bienes al tiempo en que se hacen las donaciones, apreciado a valores constantes. Art. 2419.- Garantía de evicción. Los donatarios se deben recíprocamente garantía de evicción de los bienes recibidos. La acción puede ser ejercida desde que la evicción se produce, aun antes de la muerte del causante.
Art. 2420.- Revocación. La partición por donación puede ser revocada por el ascendiente, con relación a uno o más de los donatarios, en los casos en que se autoriza la revocación de las donaciones y cuando el donatario incurre en actos que justifican la exclusión de la herencia por indignidad. Partición por testamento
Art. 2421.- Enajenación de bienes. La partición hecha por testamento es revocable por el causante y sólo produce efectos después de su muerte. La enajenación posterior al testamento de alguno de los bienes incluidos en la partición no afecta su validez, sin perjuicio de las acciones protectoras de la porción legítima que pueden corresponder.
Sus beneficiarios no pueden renunciar a ella para solicitar una nueva partición, excepto por acuerdo unánime. Art. 2422.- Efectos. La partición por testamento tiene los mismos efectos que la practicada por los herederos. Art. 2423.- Garantía de evicción. Los herederos se deben recíprocamente garantía de evicción de los bienes comprendidos en sus lotes.
Condominio y comunidad hereditaria Comunidad hereditaria e indivisión hereditaria

References: artículo 2709
 artículo 815
 artículo 815
 artículo 815
 artículo 815
 artículo 817
 artículo 896
 artículo 1227
 artículo 915
 artículo 816
 artículo 819
 artículo 824
 artículo 842
 artículo 912
 artículo 826
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 artículo 2326
 artículo 908
 artículo 832
 artículo 1287
 artículo 1061
 artículo 1337
 artículo 2068
 artículo 2698
 artículo 873
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 artículo 787
 artículo 932
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 artículo 1378
 artículo 790
 artículo 883
 artículo 883
 artículo 883
 artículo 883
 artículo 884
 artículo 920
 artículo 885
 artículo 1426
 artículo 876
 artículo 884
 artículo 798
 artículo 798
 artículo 884
 artículo 3573
 artículo 1075
 artículo 1076
 artículo 1076
 artículo 1078
 artículo 2408