Source: http://tribunalsupremo.organojudicial.gob.bo/Autos%20Supremos/civil/civil-I/2014/as201421469.html
Timestamp: 2019-03-20 17:54:11+00:00

Document:
as201421469
Auto Supremo:469/2014
Sucre: 27 de agosto2014
Expediente: CB – 51 – 14 - S
Partes: Beyba Vanesa Fernández Veizaga. c/ Javier Carlos Quispe Camacho.
Proceso: Maltrato Psicológico
VISTOS: El recurso de casación en el fondo y en la forma 191 a 193 interpuesto por Javier Carlos Quispe Camacho, contra el Auto de Vista Nº 32 de 07 de febrero de 2014, cursante de fs. 186 a187 y vta., pronunciado por la Sala Civil Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba, en el proceso ordinario de denuncia de maltrato psicológico seguido por Beyba Vanesa Fernández contra Javier Carlos Quispe Camacho; los antecedentes del proceso, Auto de concesión de fs. 196, los antecedentes del proceso; y:
Beyba Vanesa Fernández Veizaga interpone denuncia de maltrato psicológico, en contra Javier Carlos Quispe Camacho refiriendo que contrajo matrimonio con el denunciado el 22 de mayo de 2010, producto de aquel enlace procrearon al menor JDQF nacido el 24 de noviembre de 2011, el cual a la interposición de la presente demanda cuenta con un año y siete meses, que habiéndose separado ambos progenitores de común acuerdo convinieron que el padre recoja al menor los días sábados y lo retorne a su hogar al día siguiente (domingo), sin embargo el 13 de junio de 2013su padre recogió al menor con el pretexto de llevarlo a un cumpleaños sin que hasta el presente lo hay restituido al domicilio materno, utilizando al niño para chantajearla, presionarla y retenerlo ilegalmente, en base a estos antecedentes plantea demanda de maltrato psicológico previstos por los arts. 108 y 109-6) del Código Nina Niño y Adolescente.Respondida la demanda, el progenitor argumenta que Beyba Vanessa Fernández nunca asumió su rol de madre, pues siempre descuido al menor, dejándolo con sus abuelos, actitud contraria a su asumida por su persona, que se dedicó en forma íntegra de atender todas las necesidades del menor, llegando incluso a tenerlo tiempo completo desde el mes de noviembre del 2012 hasta mayo de 2013, cuando solicito a su madre que le ayude con algunos gastos, quien ante esta solicitud se llevó a su hijo, motivo por el cual y ante el descuido de la madre hacia el menor una vez iniciada la demanda de guarda en otro juzgado se llevó a su hijo para que viva con él.
Sustanciado el proceso en primera instancia conforme a las disposiciones de la Ley 2026, la Juez Segundo de Partido de la Niñez y Adolescencia de la ciudad de Cochabamba, por Sentencia Nº 496 de fecha 17 de octubre del 2013 cursante de fs. 133 a 136 y vta., declaróprobada la denuncia de maltrato psicológico, tomando las siguientes determinaciones: Que, Javier Carlos Quispe se someta a terapia psicológica; se mantenga el régimen de visitas dispuesto por proveído de 10 de julio de 2010, mientras se defina la situación del menor como consecuencia del proceso de guarda instaurado en forma paralela; que ambos progenitores asistan a la escuela de padres y madres auspiciados por el SLIM, quedando prohibidos ambos progenitores de involucrar al menor en conflictos personales velando siempre por el interés superior del mismo.
Resolución de primera instancia que fue objeto de apelación por el demandado en mérito a la cual la Sala Civil Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba, por Auto de Vista Nº 32 de fecha 07 de febrero de 2014, cursante de fs. 186 a 187 y vta., confirmó la Sentencia apelada.
Resolución de alzada que dio lugar al recurso de casación en el fondo y en la forma interpuesto por Javier Carlos Quispe Camacho que es motivo de autos.
El recurrente interpone recurso de casación en la forma y en el fondo de conformidad a lo dispuesto por los arts. 254 núm. 4 y 253 núm. 1) y 3) del Código de Procedimiento Civil, del cual se puede extraer los siguientes agravios:
Acusa que el Tribunal de Alzada refirió que los argumentos esgrimidos en el recurso de apelación no tendrían mérito alguno,para evitar pronunciarse respecto a la falta de valoración de las pruebas que cursan en el proceso como el informe psico-sociales que refiere que la progenitora no cumple con su rol de madre a cabalidad prefiriendo ser mujer antes que madre, motivo por el cual acusa la vulneración del art. 236 del Código de Procedimiento Civil.
Que,el Tribunal de Alzada dictaron una Resolución ultrapetita, debido a que se pronunciaron sobre la existencia de una supuesta alienación parental la cual no fue demandada y menos objeto de recurso de apelación, vulnerando los arts. 90, 91 y 236 del Código de Procedimiento Civil.
El recurrente en forma reiterada acusa que la actora en su demanda principal refirió su persona utiliza al menor para chantajearla, presionarla, reteniendo al menor ilegalmente, aspectos que constituirían maltrato psicológico, sin embargo este extremo no fue respaldado por ningún medio probatorio, menos aun por el informe psico-social emitido por el equipo técnico del Juzgado, másaun cuando siempre hubo predisposición de que la actora vea al menor, quien en forma voluntaria no asistió a las visitas programadas en el juzgado en más de 32 oportunidades, vulnerando con ese proceder el debido proceso y a la seguridad jurídica, tutelados por la Constitución Política del Estado.
Concluye solicitando se case el Auto de Vista recurrido.
El recurrente en forma desordenada y confusa interpone recurso de casación en la forma y en el fondo, entremezclando los mismos, sin embargo y pese a esta deficiencia, tomando en cuenta los nuevos principios que orientan la administración de justicia previstos en el art. 180 parágrafo I de la Constitución Política del Estado y replicados a su vez en los arts. 3 y 30 de la Ley Nº 025 del Órgano Judicial, con el fin de dar respuesta al recurrente, se pasa a considerar y resolver el mismo.
Sobre la falta de pronunciamiento del Tribunal de Alzada refiriendo que los argumentos esgrimidos en el recurso de apelación no tendrían mérito alguno, para evitar pronunciarse sobre la prueba que cursa en el proceso, vulnerándose el art. 236 del Código de Procedimiento Civil, al respecto cabe aclarar que el Tribunal de segunda instancia en la resolución recurrida refirió que: “…no se está juzgado si cumple o no con sus deberes de cuidado del niño, sino que lo utilice al menor para hostigar a la madre, de la cual – al parecer por decisión de ésta – se encuentra separado, ……. y esa actitud se ha demostrado durante la sustanciación del proceso, en el que se puede notar que el apelante innecesariamente reprocha la actitud de la esposa que haber constituido una nueva relación sentimental”, es decir, que la sustanciación del proceso tiene por finalidad establecer si existe o en su caso existió maltrato contra el menor traducida en violencia psicológica, conforme prevén los arts. 108 con relación al 109 inc. 6) del Código Niño, Nina y Adolescente (Ley Nº 2026), por consiguiente la prueba producida por las partes debe estar dirigida a probar o desvirtuar la existencia de la violencia acusada, de ahí que resulta correcta la apreciación del Tribunal de grado en sentido de determinar que no tendría relevancia en éste proceso del hecho de que la esposa haya constituido una nueva relación sentimental, motivo por el cual no es evidente la vulneración de la norma acusada como infringida.
Con relación a que el Tribunal de Alzada hubiera dictado un fallo ultrapetita, al hacer referencia a la existencia de alienación parental, aspecto que no hubiera sido objeto de la demanda y menos objeto de recurso de apelación, vulnerando los arts. 90, 91 y 236 del Código de Procedimiento Civil, al respecto cabe referir que si bien el Tribunal de instancia hizo mención al síndrome de alienación parental, fue para describir que el mismo por lo general se presenta en procesos de separación de los progenitores, consistente en estrechar los lazos afectivos con el menor para generar sentimientos contrarios, como destruir los vínculos filiales a través de la distorsión de la imagen y el afecto hacia el progenitor que no ejerce custodia sobre el menor, sin embargo la resolución impugnada no refirió que este tipo de violencia psicológica este presente o haya sido ejercida por el padre hacia el menor, como erradamente argumenta el recurrente, no siendo evidente que el Tribunal de alzada haya pronunciado una Resolución ultrapetita, pues como se refirió esta figura de alienación parental solo fue con el objeto de establecer que esta se presenta frecuentemente en procesos de separación, mas no acusó la existencia de la misma en el caso de Autos, motivo por el cual tampoco resulta evidente dicho agravio.
Con relación a que la actora en su demanda principal acusó al recurrente de usar a su hijo para chantajearla, presionarla, reteniendo al menor ilegalmente, actitudes que constituirían maltrato psicológico, extremos que no fueron probados por ninguna de las pruebas producidas, mas al contrario siempre hubo predisposición de que la actora vea al menor, quien en forma voluntaria no asistió a las visitas programadas en el juzgado en más de 32 oportunidades, vulnerando con ese proceder el debido proceso y a la seguridad jurídica, tutelados por la Constitución Política del Estado.
Con relación al agravio acusado, de la revisión de antecedentes se advierte que la madre denunció maltrato psicológico debido a que el recurrente estuviera usando al menor para chantajearla, presionarla, reteniéndolo ilegalmente, aspectos que evidentemente fueron desvirtuados por el informe psicológico emitido por la psicóloga del Juzgado Segundo de Partido Niñez y Adolescencia cursantes defs. 118 a 124, por el que se determinó que: “no se pudo evidenciar maltrato hacia el niño JDQF por parte de su progenitor Carlos Javier Quispe”, continua refiriendo el informe “el niño se encuentra estable emocionalmente a lado del mismo”, sin embargo conforme se advierte de la última parte, refiere la situación actual del menor, quien por su corta edad fácilmente puede mostrar apego hacia quien le prodiga cariño, asiste sus necesidades de forma inmediata y está en todo momento con él, sin embargo es pertinente analizar la actitud asumida por el progenitor al separar al menor de su madre.
En ese entendido la denunciante refirió que al encontrarse separada de su esposo, convinieron de común acuerdo que el padre lleve al menor el día sábado para retornarlo al día siguiente (domingo), sin embargo en fecha 13 de junio de 2013 recogió con el pretexto de llevarlo a un cumpleaños sin que hasta el presente haya restituido a su hijo a su domicilio, por su parte, el denunciado refiere que en fecha 14 de junio inició la demanda de guarda, y a partir de esa fecha ya no le permitió a su madre lleve al niño, de dichas expresiones se infiere que el niño JDQF vivía junto a su madre en la casa de los padres de la misma, motivo por el cual el padre del menor lo recogía los sábados para retornarlo al día siguiente, sin embargo a partir de fecha 13 de junio de 2013, el progenitor en forma unilateral y sin que medie decisión judicial alguna separó al menor de su progenitora, llevándoselo a vivir con él en forma permanente.
En primer término debemos considerar que se denomina maltrato infantil a cualquier acción física, sexual o emocional u omisión no accidental en el trato hacia un menor por parte de sus padres o cuidadores, que ocasiona daño físico o psicológico que amenaza su desarrollo tanto físico como psicológico, conforme prevé el art. 108 y 109 del Código Nino, Niña y Adolescente, en este entendido diremos que el proceder del padre,que obró de manera unilateral, sin definición previa voluntaria ni judicial a propósito de la guarda del menor, es reprochable aun cuando dicho acto haya sido en virtud al supuesto abandono de los cuidados que la madre debía tener con el niño, alejamiento o separación abrupta y definitiva de su madre como el resto de la familia de ésta, que constituye una vulneración injustificada de los derechos fundamentales del menor así como el perjuicio que se le está causando en su desarrollo psico-social afectivo, pues debe tenerse especial cuidado a momento de tomar decisiones tratándose de niños de temprana edad, como sucede en el caso de Autos, cuyo proceso de desarrollo puede verse afectado en forma definitiva e irremediable al tomar decisiones en función a los intereses de otra persona y no a la del menor, pues si el progenitor consideraba que el menor era descuidado por la madre, debió recurrir a la instancia legal pertinente y no tomar decisiones de hecho como lamentablemente ocurrió en el caso de Autos.
De lo expuesto, este Tribunal advierte que los Tribunales de grado al determinar que hubo maltrato psicológico hacia el menor al no respetarlo como persona sujeto de derechos, progenitor que vio al mismo como un medio y objeto de chantaje y venganza para con su esposa, es errónea correspondiendo ser reorientada por este Tribunal, pues conforme se fundamentó, evidentemente existió maltrato psicológico, pero con la aclaración que la misma se ejerció al momento de alejar al menor de su madre por una decisión unilateral, sin mediar acuerdo entre los progenitores, o decisión judicial alguna para ello, quien fuera tratado por su propio progenitor como un objeto desconociendo los derechos que le asisten previstos no solo por el Código Niño, Niña y Adolescente, sino también por normas de orden fundamental, convenciones y tratados internacionales.
Por lo anteriormente señalado corresponde resolver el recurso interpuesto en la forma prevista por los arts., 271 num. 2) y 273 del Código de Procedimiento Civil.
POR TANTO: La Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, con la facultad conferida por el art. 42 parágrafo I núm., 1) de la Ley Nº 025 del Órgano Judicial y en aplicación a lo previsto en los arts. 271 núm. 2) y 273 del Código de Procedimiento Civil, declara INFUNDADOS el recurso de casación en la forma y en fondo interpuesto por Javier Carlos Quispe Camacho, contra el Auto de Vista Nº 32 de fecha 07 de febrero de 2014 cursante de fs. 186 a 187 y vta., pronunciado por la Sala Civil Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba. Con costas.
No se regula honorarios por no existir respuesta.

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