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Timestamp: 2020-07-12 22:18:27+00:00

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﻿ PERCEPCIONES DE LAS ORGANIZACIONES SOBRE LA CONTABILIDAD FINANCIERA. UNA ILUSTRACIÓN PARA LA CIUDAD DE BUCARAMANGA, COLOMBIA
CONTENIDO:EL PROPÓSITO ORIGINAL DE ESTA INVESTIGACIÓN ERA OBTENER UNA IDEA DE LAS PERCEPCIONES RELACIONADAS CON LA CONTABILIDAD FINANCIERA —IMPLEMENTACIÓN, OBJETIVOS, REVELACIÓN DE INFORMACIÓN FINANCIERA E INFORMACIÓN SOBRE VALOR AGREGADO— EN LAS ORGANIZACIONES. ESTE ESTUDIO NO INTENTÓ VERIFICAR O FALSAR UNA HIPÓTESIS AL ESTILO DE LAS CIENCIAS PURAS. TALES PERCEPCIONES SE DOCUMENTARON ADECUADAMENTE EN EMPRESAS DE DISTINTO TAMAÑO EN LA CIUDAD DE BUCARAMANGA (COLOMBIA).
TÍTULO:PERCEPCIONES DE LAS ORGANIZACIONES SOBRE LA CONTABILIDAD FINANCIERA. UNA ILUSTRACIÓN PARA LA CIUDAD DE BUCARAMANGA, COLOMBIA
AUTOR:GARCÍA, NOHORA; DUEÑAS, NELSON; MORENO, JULIANNA
REVISTA INTERNACIONAL LEGIS DE CONTABILIDAD Y AUDITORÍA N°:48, OCT.-DIC./2011, PÁGS. 65-96
Percepciones de las organizaciones sobre la contabilidad financiera. Una ilustración para la ciudad de Bucaramanga, Colombia
Nelson Dueñas**
Julianna Moreno***
*Profesora, Universidad Nacional de Colombia Directora del Observatorio en Contabilidad
**Contador Público, Universidad Nacional de Colombia Integrante del Observatorio en Contabilidad
*** Contadora Pública, Universidad Nacional de Colombia Integrante del Observatorio en Contabilidad
Esta investigación tuvo como propósito contrastar algunos elementos teóricos sobre la contabilidad con las percepciones de los agentes sobre ciertos temas asociados con la contabilidad financiera (implementación, objetivos y revelación de información contable financiera). No se intentó realizar una verificación o falsación de una hipótesis al estilo de las ciencias puras. La pretensión fue la de obtener una idea aproximada de las percepciones que tienen los empresarios acerca de ciertas dimensiones de la contabilidad financiera. Como referencia específica se tomó el trabajo de campo llevado a cabo en la ciudad de Bucaramanga(1).
Antes de avanzar en los asuntos mencionados, se caracteriza a la ciudad de Bucaramanga y se presenta la aproximación metodológica seguida en el estudio.
1. Caracterización socioeconómica de Bucaramanga
Bucaramanga ubicada al nordeste del país, es la capital del departamento de Santander. Su área metropolitana comprende los municipios de Floridablanca, Girón y Piedecuesta, institución creada en 1981 con el fin de “buscar soluciones a los problemas originados por el fenómeno de la conurbación” (Arenas 2009: 300)(2). De acuerdo con el censo del 2005-2006, Bucaramanga posee una población de 509.918 habitantes que corresponden al 26% de la población de Santander(3).
En la ciudad se desarrollan distintas actividades productivas, destacándose la actividad comercial, donde “más de la mitad de la población, el 51,6% exactamente, según el censo de 2006, derivan su sustento de este tipo de actividad económica, mientras que solo el 12,4% de los establecimientos se dedican a la industria, el 30,3% a servicios y el 5,7% a otra actividad” (Olaya 2006: 121)(4). Aunque no se dispone de información para caracterizar el crecimiento económico de la ciudad, se ha afirmado que el departamento se constituye en la cuarta economía de la Nación colombiana, creciendo durante el periodo 1990-2005 a una tasa real de 4,2% anual, superior al 2,7% del promedio nacional (UIS-PNUD 2009: 16).
Al evaluar el entorno institucional para hacer negocios en Colombia, el Banco Mundial indicó que para crear una empresa en Bucaramanga en 2010 se requieren 38 días y tiene un costo que equivale al 16,4% del ingreso per cápita(5). Entre las 21 ciudades colombianas consideradas, Bucaramanga ocupó el lugar 18, mientras que Manizales obtuvo el primer lugar como ciudad donde es más fácil hacer negocios (Banco Mundial 2010: 7). En 2008, la ciudad obtuvo el puesto 8 en este escalafón (Banco Mundial 2008: 5). En lo que respecta al aumento de organizaciones formales “en los últimos tres años la Red de Afiliados de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, ha tenido un crecimiento cercano al 20%, pues de 2.500 afiliados en el año 2006, pasó a 3.018 en el año 2007 y en (sic) para el 2008 cerramos con 3.304”(6).
En relación con las condiciones socioeconómicas de la población bumanguesa, se ha indicado que entre 2008 y 2009 Bucaramanga redujo la pobreza en un 6,2%. Además, el menor porcentaje de pobreza en las ciudades colombianas se encuentra en esta ciudad (18,5%), mientras que la participación más alta se encuentra en Manizales (45,4%) (MESEP 2010).
Estas cifras han sido controvertidas por Jorge Castellanos de la ONG Compromiso. Según esta organización, “más de 254 mil personas en la ciudad viven con ingresos inferiores al salario mínimo y el 65% de la población empleada se dedica al ‘rebusque’ o está empleada informalmente. De igual forma se registran 120 mil personas en condición de desplazamiento, de las que el 85% se encuentra desempleado”(7). Respecto a este último tema, Flórez (2009: 34) menciona que en el 2009 se encontraban 3.226.442 personas en situación de desplazamiento en Colombia, de las cuales 128.207 estaban en Santander —70% de ellas en el área metropolitana de Bucaramanga—.
2. Metodología y desarrollo del trabajo de campo
2.1. Investigación cualitativa en contabilidad
Dadas las características de la variable de estudio, la percepción, fue necesario hacer uso de herramientas de investigación que van más allá de los tradicionales enfoques cuantitativos. De hecho, “en contraste con lo que ocurre en el caso de las ciencias de la naturaleza, el fenomenólogo lucha por lo que Max Weber (1968) denomina verstehen, esto es, la comprensión en un nivel personal de los motivos y creencias que están detrás de las acciones de la gente” (Taylor y Bogdan 1987: 16).
En ese sentido, la investigación cualitativa ha ampliado el horizonte de la disciplina contable, pues, entre otras cosas, le ha permitido adaptar herramientas de las ciencias sociales y ajustarlas a sus necesidades comprehensivas. Morgan y Willmott (1993: 4) exponen al respecto que “en lugar de iniciar desde una posición donde la contabilidad es vista como un conjunto de técnicas neutrales que simplemente reflejan la realidad, la nueva investigación reconoce la contabilidad “como constitutiva de, así como constituida por, las relaciones sociales y organizacionales a través de las cuales viaja, y con las que se involucra””(8). Esto implica que para comprender la contabilidad hay que entrar en el terreno de las interacciones entre los individuos, sin pretender catalogar los fenómenos en variables medibles. De allí que exista un juicio en esta investigación por seguir procedimientos más cercanos a la dimensión cualitativa.
Lee y Humphrey (2006) describen algunos de los métodos más usados en contabilidad para efectuar investigación de tipo cualitativo:
• Entrevistas semiestructuradas: su ubicuidad como un método de colección de datos en contabilidad permite su adaptación a una amplia gama de diferentes tipos de preguntas de investigación.
• Observación del participante: posee un gran potencial para reunir un amplio rango de información relevante no accesible por otros métodos.
• Evidencia documental: es usada a menudo en diferentes ramas de la investigación contable. Ha sido usada en la historia contable para proveer narrativas de fenómenos, tales como el desarrollo de las profesiones contables.
En este trabajo se utilizaron entrevistas semiestructuradas para facilitar la interacción y aprehensión de información con las organizaciones que voluntariamente aceptaron la entrevista.
2.2. Información base y entrevista aplicada
Teniendo en cuenta los objetivos planteados para la investigación, se hizo una solicitud a la Cámara de Comercio de Bucaramanga, que remitió una base de datos con 229 empresas disponibles para la realización de la entrevista, discriminadas por tiempo de supervivencia de la organización y tamaño (véase gráfica 1).
Se identificaron tres rangos de edad y cuatro tamaños de empresa. Para cada rango de edad y tamaño se seleccionaron aleatoriamente 5 empresas obteniendo una muestra aleatoria de 60 empresas a contactar.
La Cámara de Comercio de Bucaramanga le envió un comunicado a cada empresa en donde le informaba sobre su selección para hacer parte del estudio descrito. No obstante, se presentaron dificultades en el proceso de contacto y confirmación de las empresas debido a la negativa de las mismas a participar en el estudio. Las organizaciones argumentaron razones de tiempo, disponibilidad, no obligatoriedad, entre otras. De la muestra seleccionada confirmaron 15 empresas para llevar cabo las entrevistas semiestructuradas(9).
Para cada organización se intentó establecer contacto con una persona del área administrativa, así como con el contador. En el 67% de las empresas contactadas, se logró reunir ambos perfiles en el desarrollo de la entrevista. En los casos restantes solo se pudo tener uno de estos dos.
De la totalidad de empresas entrevistadas, el 67% realiza actividades de comercialización y distribución de diversos bienes y servicios, tales como electrodomésticos, papelería, víveres, entre otros. El 20% se dedica a actividades relacionadas con la construcción, mientras que el 13% restante efectúa actividades diversas como la reparación de autos colisionados y el cultivo de palma de aceite (oleaginosas).
En este trabajo, se utilizaron entrevistas semiestructuradas para facilitar la interacción y aprehensión de información con las organizaciones que voluntariamente aceptaron la entrevista.
La entrevista estuvo constituida por 21 preguntas relacionadas con la caracterización de la organización (primera parte), el rol de la contabilidad a nivel de la organización (segunda parte), las percepciones sobre la implementación del sistema contable (tercera parte), concepción y medición del valor agregado (cuarta parte) y, finalmente, caracterización de la relación institucional con la Cámara de Comercio de Bucaramanga (quinta parte).
Los temas que se analizan a continuación en este documento están contenidos en la entrevista de la siguiente manera: implementación: preguntas 13-14; objetivos: preguntas 4-10; revelación de información financiera convencional: preguntas 11-12; información sobre valor agregado: preguntas 16-19.
3. Dimensiones de la contabilidad financiera frente al estudio
El objetivo del estudio es detectar la percepción de ciertos agentes económicos sobre la contabilidad financiera, específicamente en los siguientes asuntos: implementación, objetivos de la contabilidad financiera y revelación de información contable financiera convencional y no convencional. En las siguientes páginas se detalla el fundamento teórico de algunos enfoques relativos a estos aspectos, y su consecuente contrastación con los resultados derivados de la entrevista practicada.
3.1. ¿Por qué los empresarios obtienen información contable financiera?
3.1.1. Perspectiva teórica
Desde una perspectiva histórica responder esta pregunta no es una cuestión sencilla, en tanto la evidencia es escasa y los resultados investigativos no son conclusivos (Goldberg 2001: 223). Así mismo, Goldberg recoge algunas razones que se configuran como posibles respuestas a esta inquietud. La información contable es un medio que facilita la rendición de cuentas por parte de los administradores. En el mismo sentido, es un requisito para los comerciantes con el fin de determinar los impuestos. Igualmente, es posible que cuando se empezaron a realizar las transacciones a crédito fue necesario disponer de la contabilidad como una ayuda a la memoria, así como para tener una evidencia en casos de disputa.
Sin embargo, los argumentos para dar respuesta a esta pregunta se pueden compendiar en dos explicaciones. De una parte, la contabilidad es un mecanismo que ayuda a que los diferentes contratos establecidos entre los agentes se cumplan. Así mismo, un agente decisor (individuo, empresa, sociedad) puede determinar que los beneficios de obtener o mantener registros contables exceden el costo de producción y revelación.
La contabilidad contribuye a facilitar la firma de los contratos, el seguimiento y la rendición de cuentas relacionada con estos, y sirve de prueba en caso de disputa respecto a los mismos. En primer lugar, se ampliará cada uno de estos roles.
En el caso del contrato que se establece entre el inversionista y la empresa, la información financiera que se revela ex ante a la firma del contrato es relevante para asegurar el cumplimiento. Teniendo en cuenta que los mercados no funcionan por sí mismos (Stiglitz 2002), La Porta, López y Shleifer (2006) sostienen que en los mercados financieros la regulación funciona mejor si protege al inversionista, lo cual se refuerza cuando los sistemas de ley tienen su origen en la ley común.
Los beneficios de esta tradición legal provienen de “su énfasis en la contratación privada y la revelación estandarizada y la confianza en la resolución privada de las disputas utilizando normas de responsabilidad favorables al mercado” (La Porta, López y Shleifer 2006: 28). En este caso, la información financiera facilita la contratación privada entre los agentes que controlan la firma y los inversionistas externos, a la vez que favorece el funcionamiento de tales mercados(10).
En el caso de la rendición de cuentas, el antecedente proviene de los primeros libros de cuentas llevados por los Massari quienes administraban los bienes de la ciudad de Génova hacia 1340 (Peragallo 1938; Lee 1941)(11). El contrato entre los ciudadanos y los administradores implicaba que la contabilidad era un mecanismo que permitía hacer seguimiento a la gestión del administrador. Según Ijiri (1975) el problema de la rendición de cuentas requiere que el responsable por la administración (accountor) mantenga los registros para beneficio del que delega la responsabilidad (accountee).
El asunto se complica una vez que el contador (accountant) debe asumir un doble rol. De una parte, colabora con la administración; de otra parte, provee información para quien asigna la responsabilidad. En este contexto, el rol principal de la contabilidad es medir e informar sobre el desempeño económico del responsable (Ijiri 1975: ix).
En la misma perspectiva Sunder (2005: 47) considera que la contabilidad es un mecanismo necesario para el funcionamiento de las organizaciones en tanto que no solo ayuda a definir los contratos, sino que también asiste a los agentes y organizaciones en el cumplimiento de los mismos. En este caso, Sunder (2008: 48) recuerda que este es solamente uno entre otros mecanismos necesarios existentes para hacer cumplir los contratos. Otros instrumentos son: el derecho consuetudinario, civil y criminal, así como el sistema judicial y las normas socioculturales.
Entonces, así como la contabilidad facilita la firma y seguimiento de los contratos, también contribuye a resolver los litigios. Gertz (1964) comenta que la ley romana Paetelia Papiria obligó a escribir la deudas como prueba de los empréstitos que se hacían entre patricios (acreedores) y plebeyos (deudores) en procura de evitar los enconados conflictos entre estos. Quizás esta misma razón animó tanto a la monarquía francesa como a la española a emitir ordenanzas mediante las cuales obligaba a los comerciantes a llevar libros de contabilidad. Tales libros tenían fuerza probatoria en los litigios y disputas entre comerciantes.
En esta perspectiva, la contabilidad es un medio probatorio de las transacciones económicas. Este enfoque tiene implicaciones en el reconocimiento de las transacciones:
“toda representación y valoración contable ha de estar sustentada sobre hechos o sucesos que, a efectos legales, puedan ser considerados como prueba, ya que lo que priva la expresión del patrimonio en términos cuantitativos no puede apartarse del concepto jurídico del mismo, en tanto la finalidad atribuida a la información contable consista en la presentación de unos datos que sirvan de garantía a terceras personas” (Cañibano 1975: 11-12).
La idea es sustentar que el hecho ocurrió en relación con una situación deudora o acreedora. A pesar de los costos de esta imposición, los comerciantes tuvieron que empezar a llevar registros de las transacciones.
En otra dimensión, el criterio costo-beneficio es suficiente para explicar la decisión de implementar o refinar la medición y revelación de información contable. Según Powelson (1955) un sistema contable se crea en un contexto en el cual su existencia se justifica por la relevancia de los datos obtenidos. Los beneficios de esta información se pueden relacionar tanto con facilitar una mejor actuación empresarial como con la posibilidad de utilizarse como un insumo para comprender el comportamiento económico. Desde este punto de vista, solo se creará un sistema contable cuando los beneficios de obtener tal información superen los costos(12). En ese caso, la contabilidad puede considerarse como un bien económico(13).
Esta misma intuición sobre la potencialidad de nuevas infraestructuras contables basadas en estructuras conceptuales consistentes, la tuvieron los economistas que apostaron por un sistema de cuentas nacionales orientado a obtener información para comprender el comportamiento social.
En esta perspectiva, la generación de información contable se puede asumir como una actividad económica en la cual hay una oferta y una demanda. La oferta implica unos costos de producción y la demanda, el pago por un bien, el cual debe consumirse antes de evaluarse su correspondencia con el precio (Shapiro y Varian 2000). De hecho, la generación de tal información al interior de la firma o su respectiva contratación dependerá de si los costos de generar tal información internamente superan o no los costos de un contrato externo (Coase 1937)(14).
Desde la perspectiva de Christensen y Demski (2002), la información contable debe tener al menos una ventaja comparativa frente a otros sistemas de información. La credibilidad de la información contable basada en la auditoría a tal información se constituye en el elemento diferenciador y a la vez de precaución por el papel que cumple el ejercicio del juicio profesional:
“El sistema contable sobrevive y prospera en un entorno competitivo. Los actores económicos tienen acceso a una miríada de fuentes de información, pero con todo, nosotros vemos con anticipación y preocupación lo que el sistema contable reportará. La fortaleza sugiere lo que abarca y juega la responsabilidad en la ventaja comparativa del sistema” (Christensen y Demski 2002: 442).
Las consecuencias de estas aproximaciones son diferentes. En el primer caso, los agentes y organismos asumen que la información es un costo necesario en el que hay que incurrir para facilitar la firma y seguimiento de contratos y para utilizarla, si es el caso, como mecanismo probatorio en situaciones de disputa. En esta dimensión, la información hace parte tanto de los costos de transacción como de los costos del contrato de agencia (Jensen y Meckling 1976)(15). En el segundo caso, los agentes ponderan los beneficios de la información contable respecto a sus costos. Esta se asume como una decisión racional tomada por el agente a nivel micro o macroeconómico. En ese caso, se configura un mercado para la obtención de información contable.
De las dos aproximaciones señaladas, ¿cuál caracteriza a la contabilidad financiera en Colombia? El análisis de la regulación contable financiera hecha por Sierra (2001) permite responder tal cuestión. Sierra propone cuatro periodos para comprender la dinámica de tal regulación en Colombia.
• Periodo hispánico: desde la Colonia hasta 1853 (primer Código de Comercio).
• Periodo patrimonialista: desde 1853 hasta 1918 (establecimiento del impuesto de renta).
• Periodo fiscalista: desde 1918 hasta 1986 (primera norma autónoma de contabilidad).
• Periodo de normalización contable: desde 1986 hasta hoy.
El autor considera que la evolución de la regulación contable colombiana está marcada por la influencia del sistema contable europeo y por las características de la economía colombiana. En principio, la adopción del sistema feudal español conllevó una dinámica política, administrativa, social y económica que trasladó ciertas tradiciones europeas al Nuevo Reino. Este fue el caso de la recopilación de leyes según intereses de los diversos estamentos y los intentos de codificación de estas.
En el caso de los comerciantes y en particular de la contabilidad, Carlos I de España expidió, en 1549, las Pragmáticas de Cigales, en las que se establecía “que de aquí en adelante todos los bancos y cambios públicos tengan cuenta de caja” y el método del “debe y haber”. Sierra (2001) observa que dado que los libros de contabilidad eran utilizados en España como prueba en los pleitos, esto hace pensar que este ordenamiento legal tuviera influencia en las colonias.
Posteriormente, con el ascenso de la monarquía borbónica viene la expedición en 1737 de las Ordenanzas de Bilbao, que desarrollan por primera vez un ordenamiento legal para que los comerciantes cumplan con ciertos requisitos asociados con los libros de contabilidad y su valor probatorio, entre otras cuestiones. Reglamentación que tiene su mérito por ser la antecesora de los futuros códigos de comercio.
Luego de la independencia, alcanzada en 1810, se siguió el mismo ordenamiento legal y, en particular, vale mencionar que se ratificó la Ordenanza de Bilbao hasta 1853 cuando las ideas liberales intentarían un giro de la economía colombiana. Esta nueva orientación conllevó la expedición del primer Código de Comercio colombiano (L. 1.ª/1853), dando origen a lo que Sierra denomina el periodo patrimonialista. Designación que proviene del interés en la medición del patrimonio del comerciante. Indica la norma que se deben llevar tanto los libros esenciales como los necesarios para que la información sea clara, completa y veraz (Sierra 2001)(16).
Este enfoque se cambia cuando se crea el impuesto de renta en Colombia mediante la Ley 56 de 1918. La regulación comercial contable quedaría sometida por la norma fiscal de tal modo que lo dominante sería la contabilidad como apoyo a la determinación del ingreso y la renta de los contribuyentes. En tal caso, la contabilidad es un instrumento que contribuye a mantener la estabilidad fiscal del Estado colombiano.
Las reformas no se hicieron esperar durante el siglo XX, manteniendo, en todo caso, esta disposición hasta que en 1986 se emite por primera vez en Colombia una disposición legal independiente que recogería las normas de contabilidad generalmente aceptadas(17). Así las cosas, este periodo se constituye en el marco legal que “da inicio a la autonomía de la contabilidad frente a la fiscalidad y a su ordenamiento contable” (Sierra 2001: 59). Tal ordenamiento está orientado por la pretensión de estandarizar la contabilidad financiera como se constata en el Decreto 2649 de 1993(18).
Aún cuando se evidencia la autonomía de la regulación de contabilidad financiera, esta norma contable continua reforzando la indicación del Código de Comercio colombiano, que en su artículo 19 menciona que “es obligación de todo comerciante: llevar contabilidad regular de sus negocios conforme a las prescripciones legales”. Además, cuando la contabilidad se lleva cumpliendo los requisitos exigidos por la ley, la misma se constituye en un medio de prueba oponible a terceros (litigios comerciales, tributarios, etc.)(19). De manera que es el ejercicio profesional del comercio el que exige la obtención de información contable. En este contexto, la contabilidad financiera en Colombia es en esencia un costo que deben asumir los entes económicos para poder comerciar y hacer que los contratos se cumplan.
3.1.2. Percepciones de los empresarios
Teniendo en cuenta el argumento de la contabilidad como un costo fijo que es necesario asumir con el propósito de transar, resulta interesante determinar qué tan arraigada se encuentra esta tradición entre los empresarios colombianos, en particular entre los empresarios de Bucaramanga.
Se interrogó a los administradores (propietarios) sobre la posibilidad de obtener esta información, si, en una situación hipotética, la misma no fuese un requerimiento legal para comerciar. El 91% de los encuestados respondió de forma favorable. Se argumentaron razones tales como que la contabilidad facilita el control de los recursos de la empresa y muestra la situación financiera de la misma, lo que a su vez permite una mejor toma de decisiones. De hecho, la gerente de una pequeña empresa indicó que “lo que no está en la contabilidad no existe”. El 9% restante argumentó que no lo haría ya que considera que la contabilidad es una simple norma legal, tiene unos elevados costos por el pago de honorarios a un profesional y no es relevante para tomar decisiones empresariales.
A la pregunta dirigida al contador y/o auxiliar contable, considerando el caso hipotético de que la ley no obligara a las empresas a llevar contabilidad, “¿cree usted que el gerente de la organización estaría interesado en producir información contable?” De los 14 contadores indagados, el 79% contestó de forma positiva. Justificaron la decisión en razones de control, orden y organización de la información financiera de la empresa; seguridad para los socios; una adecuada planeación tributaria y facilidad en el pago de los impuestos. También argumentaron el apoyo que brinda en la administración eficaz de los recursos del ente. El 21% restante indicó que la contabilidad en la actualidad se considera como una simple norma legal y que el gerente, además, no tiene confianza en la misma.
Según lo anterior, tales organizaciones obtendrían información financiera, incluso si la misma no es un requerimiento legal.
3.2. Los roles de la contabilidad
Los objetivos de la contabilidad se pueden organizar en dos aproximaciones: la contabilidad como una herramienta que cumple un fin práctico para los negocios o como un insumo informativo para comprender la realidad económica y social.
3.2.1. Los roles prácticos de la contabilidad
En la literatura incunable de la contabilidad, se comenta que en la conformación del capitalismo esta técnica surgió como una práctica asociada con la búsqueda de la prosperidad de los negocios (Pacioli 1994). Siendo este su objetivo central, Ten Have (1986) considera que el propósito de la contabilidad no ha sido estático. Por el contrario, cambia con las necesidades empresariales y la estructura económica.
En la antigüedad, gracias a la actividad bancaria, se inició la generación de información por clientes, convirtiéndose esta en una de las formas más viejas de teneduría: “bancos y banqueros ya eran mencionados en la biblia” (Ten Have 1986: 17). Por su parte, el comercio con los mercantes aventureros a riesgo motivó la necesidad de disponer de una cuenta de utilidades para precisar la distribución de utilidades entre el mercante y el comerciante capitalista(20).
Por su parte, los establecimientos comerciales se vieron en la necesidad de crear la contabilidad del factor, que pretendía hacer un seguimiento a la cantidad de bienes en tránsito o en custodia. Respecto al desarrollo industrial, con sus inversiones en activos fijos, se hizo necesario calcular la depreciación y vincular estos costos con la determinación de las utilidades.
Con el incremento de la complejidad organizacional los problemas contables se integraron con los problemas administrativos. Además, la revolución industrial transformó con sus innovaciones la práctica contable, haciéndola más ágil y permitiéndole manejar una masa abundante de datos asociados a transacciones, gracias al uso de las máquinas calculadoras y, posteriormente, a los computadores.
En el ámbito gubernamental, Ten Have (1986) menciona que desde el periodo mercantilista en Alemania se desarrollo el método cameralista basado en la partida simple y luego sustituido por sugerencia de Stevin por un sistema contable comercial basado en la técnica de la partida doble para su uso en la administración pública.
De la misma manera, la necesidad de las iglesias y monasterios de administrar las vastas extensiones de tierra, provocó especialmente en el siglo XIII el desarrollo de sistemas de contabilidad para los bienes raíces.
Ten Have (1986) documenta cómo cada uno de los campos de la contabilidad se va desarrollando a medida que nuevas actividades económicas aparecen y se vuelven cada vez más sofisticadas(21). En esta perspectiva, las características de la contabilidad, incluidos sus objetivos específicos, se definen por las particularidades del sector empresarial.
Sin embargo, en el intento por caracterizar en una perspectiva general la contabilidad, diferentes objetivos se suscriben a los propósitos de gestión y prosperidad de los negocios. Desde la perspectiva de Sunder (2005), al constituirse la contabilidad en un mecanismo necesario para el funcionamiento de las organizaciones, sus roles están asociados con la medición y revelación de información sobre el cumplimiento de los contratos. La contabilidad determina tanto las contribuciones de los agentes al fondo común de la organización como las remuneraciones (derechos contractuales) de cada agente participante. Al revelar esta información permite evaluar el cumplimiento de tales contratos, facilitando las decisiones de continuación o terminación de los mismos. Además, la información contable ayuda a mantener un mercado líquido para las participaciones de cada uno de los factores productivos.
En particular, la contabilidad financiera se ha caracterizado por estar regulada por autoridades nacionales y/o internacionales(22), producir información útil para usuarios externos en la toma de decisiones de inversión y permitir evaluar el desempeño de los administradores(23). Además de ello, tal información es auditada por contadores públicos independientes. En tal caso, “se supone que todas estas instituciones aseguran la calidad de los reportes financieros” (Wagenhofer 2004: 8). Convencionalmente, la información que se provee está asociada con la situación financiera así como con los resultados empresariales de una firma.
Gradualmente, la información financiera convencional empieza a ser complementada con información voluntaria sobre el desempeño financiero (Dye 1986) y con información relacionada con el impacto social, económico y ambiental de la actividad empresarial, en razón de las diferentes preocupaciones de los grupos de interés y los posibles conflictos creados por la actividad empresarial (Jensen 1976)(24).
3.2.2. La contabilidad y la comprensión del comportamiento económico
La creación de la contabilidad nacional inauguró un nuevo rol para la contabilidad en términos de generar información para alimentar modelos explicativos y predictivos sobre el comportamiento social basados en relaciones de causalidad entre variables dependientes e independientes. Sin embargo, esta tendencia no solo fue característica de la contabilidad macroeconómica, sino que también se extendió al nivel microeconómico.
En el ámbito de la contabilidad financiera existe una vasta literatura contable que sostiene que los informes financieros son relevantes en la toma de decisiones por parte de los agentes. Existen tres áreas de investigación sobre el rol informativo de la contabilidad en la toma de decisiones (Feltham 1984: 179). La investigación proveniente de la rama de las finanzas que evalúa empíricamente la relación entre los reportes contables en las decisiones de inversión a través del cambio en el precio de las acciones. En este caso, el contenido informativo de los informes contables puede explicar el comportamiento del precio de las acciones.
En segunda instancia, desde la psicología se trata de evaluar “cómo los juicios o decisiones de los individuos actuando en un contexto artificialmente construido son influenciados por las variaciones en la información que ellos reciben”.
Finalmente, la economía de la información, siguiendo una metodología analítica, evalúa el impacto de sistemas de información alternativos en contextos de decisión hipotéticos con agentes racionales.
Aunque en estos análisis las cifras contables tienen un rol comprehensivo, también es cierto que la información obtenida con estos modelos tiene un fin utilitarista. A nivel macroeconómico, ayuda a orientar la política macroeconómica y la programación financiera (Ruggles 1949; Martin 1999)(25). A nivel empresarial e individual, contribuye tanto a la evaluación de las demandas de información así como a tener presente las implicaciones de la información contable en las decisiones.
3.2.3. Los objetivos de la contabilidad financiera en Colombia
Los objetivos específicos de la contabilidad financiera colombiana se encuentran establecidos en el artículo 3.º del Decreto 2649 de 1993. En el cuadro 1 es posible observar que las dos tendencias señaladas anteriormente aparecen recogidas en la regulación de la contabilidad financiera. A nivel de la unidad empresarial, los objetivos prácticos de este sistema contable son la determinación de la situación financiera y los resultados de la organización, así como el apoyo a la gestión y control de las operaciones de la empresa. Además, contribuye a la evaluación del desempeño de los administradores.
Los roles comprensivos de la contabilidad implican la existencia de algún modelo predictivo o explicativo. A nivel del usuario individual, la información contable financiera es un insumo en los modelos de predicción del flujo de efectivo, de fijación de precios y de decisiones de inversión y crédito. A nivel sectorial, esta misma información financiera ayuda a definir las tarifas con base en fórmulas reglamentadas en los sectores regulados. A nivel macroeconómico, su rol principal es el de soportar la construcción de la estadísticas nacionales, de acuerdo con las identidades macroeconómicas.
Adicionalmente la regulación prevé la contribución de la contabilidad financiera a la evaluación sobre el impacto social de la actividad económica. Evaluar tal impacto requiere disponer de una teoría que determine los efectos de las acciones empresariales. Aunque este imperativo informativo aparece formulado en la norma, este no se operacionalizó en un informe concreto.
3.2.4. Percepciones sobre los objetivos de la contabilidad
En términos generales, se indagó acerca de la percepción que tienen los administrativos sobre la contabilidad. La totalidad de los encuestados señaló tener una percepción positiva. Se argumentó que la contabilidad es una herramienta necesaria para el desarrollo de la organización y es un instrumento de control de los recursos y movimientos financieros. Así mismo, que es un canal de información que —si es preciso, ordenado y veraz— sirve para tomar decisiones.
Además, la contabilidad muestra tanto el panorama histórico-económico de la organización, a la vez que permite realizar las proyecciones de la compañía. Por ende, algunas organizaciones dejan en claro que la contabilidad debe ir de la mano con la gerencia(26). Estas percepciones muestran que los propósitos de la contabilidad financiera relacionados con la determinación de la situación financiera y los resultados empresariales de una entidad, así como la utilidad de esta información para gestionar la empresa y evaluar el desempeño de los gerentes, resultan evidentes.
En segundo lugar, aunque los adjetivos hacia la contabilidad abundaron al indagar sobre ella, todavía es muy notorio el enfoque eminentemente fiscalista de la contabilidad en Colombia. El 93% de las empresas encuestadas contemplan el uso y utilidad de la información contable para acceder a estímulos tributarios, arguyendo razones de planeación tributaria y descuentos en la declaración del impuesto sobre la renta. Ello significa que aunque la percepción sobre la información financiera ha cambiado, su uso se sigue enfocando en la función tradicional.
En tercer lugar, las organizaciones perciben que la contabilidad puede tener un rol en la toma de ciertas decisiones. Por ejemplo, para la fijación de precios, el 33% de las organizaciones declaró basarse en estudios sobre el comportamiento histórico de los precios; el 20% señaló basarse tanto en estudios por sector prospectivos como en estudios sobre el comportamiento histórico de los precios; el 13% se basó en la contabilidad de costos-administrativa; otro 13% se basó en los estados financieros; un 7% se basó tanto en los estados financieros como en la contabilidad de costos; 14% de los entes expresó basarse en otro tipo de información(27). Es decir, el 33% de las empresas encuestadas utilizan información contable para fijar los precios.
Aunque los agentes valoran de manera importante el rol de la contabilidad en la planeación empresarial, se observó que incluso un 27% de las empresas no realizan ningún proceso de planeación(28). En el mismo sentido, un 47% respondió que en la toma de decisiones no tienen en cuenta los impactos en el medioambiente. Por lo tanto, el papel que juega la contabilidad en este caso es nulo. Para las organizaciones que planean (73%) y aquellas que toman decisiones teniendo en cuenta los efectos medioambientales (47%)(29), no se tiene evidencia que tales organizaciones utilicen información contable para tales propósitos.
También se observa que, aun cuando se acepta que la contabilidad es un instrumento valioso para la gestión de las organizaciones, cualquier cambio (incluso estructural) genera poca atención entre estos agentes(30). Cuando se tiene en cuenta el tamaño de la organización, se observa que las grandes empresas conocen más acerca de las normas internacionales de contabilidad, mientras que en los otros tipos de empresa el conocimiento es nulo.
En conclusión, los agentes perciben que la contabilidad cumple un rol relevante en la gestión de los negocios y en la evaluación del desempeño de los administradores. Sin embargo, en la práctica domina el rol fiscalista. A pesar de esta realidad, también es cierto que las grandes organizaciones utilizan la contabilidad en los procesos de planeación y fijación de precios.
3.3. Revelación de información contable financiera convencional
Teniendo en cuenta que la contabilidad financiera no solo cumple el rol de medir, sino también de comunicar esta información, se documentaron, igualmente, las percepciones de los agentes sobre este tópico. En Colombia, la información contable financiera ha estado orientada principalmente hacia el propietario de la información, concepción que parece que hoy en día se mantiene(31).
El acceso a la información financiera se lleva a cabo en dos niveles. De una parte, al interior de la organización tienen acceso a la información contable y financiera las personas que se encuentran en el área de contabilidad (contador, asistentes y auxiliares contables), así como las personas del alto nivel administrativo (gerencia administrativa, gerencia financiera). Frente a terceros, quienes tienen acceso a la información son entidades con quienes las empresas tienen relación, tales como la DIAN, la Superintendencia de Sociedades, los bancos y entidades crediticias, así como los socios de la organización.
Sin embargo, cuando se formuló la pregunta sobre el interés en revelar la información contable financiera, el 53% de los encuestados reveló no tener interés por hacer esta información de conocimiento público. Esta percepción no cambia al tener en cuenta el tamaño de la organización(32). El 47% restante respondió de forma afirmativa. La mayoría de los empresarios prefieren ser discretos y reservados con la información contable(33); en algunos casos porque prefieren no revelar los valores que representan sus recursos. A ello también hay que sumar las condiciones de seguridad del país que refuerzan la decisión de que nadie conozca la situación financiera de las compañías y de los agentes individuales.
Este comportamiento en la revelación es diferente en las economías donde existen sistemas de derecho común y hay un desarrollo profundo del mercado de capitales(34). En ese caso, la revelación de información financiera es clave para las decisiones de inversión. De hecho, la tendencia en estas sociedades es revelar voluntariamente información financiera y no financiera, a efectos de reducir la incertidumbre sobre la calidad de las firmas y de sus acciones, facilitando las decisiones de inversión. A la vez, esta provisión de información redunda en la obtención de más capital en mejores condiciones (Meek, Roberts y Gray 1995: 555-556).
3.4. Revelación de información contable sobre valor agregado
Según Morley (1979) en 1975, el 25% de las 100 compañías británicas más grandes empezaron a revelar voluntariamente un estado de valor agregado(35). El valor agregado “puede simplemente definirse en economía como la diferencia entre el valor del producto elaborado por la firma durante un periodo de tiempo y el valor de los insumos comprados a otras firmas para obtener el producto” (Mandal y Goswami 2008: 99). En otras palabras, el valor agregado se refiere al incremento en la riqueza generada por el uso productivo de los recursos de la firma, antes de su asignación entre los accionistas, acreedores, trabajadores y el gobierno (Belkaoui 1988: 1). De esta manera, el estado de valor agregado está basado en una definición económica y calcula el valor de acuerdo con el cálculo del producto nacional bruto (van Staden 2003).
Algunas de las ventajas de obtener y revelar un estado de valor agregado están relacionadas con: i. Mejora la actitud de los empleados hacia la compañía; ii. Facilita que las empresas introduzcan esquemas de incentivos basados en la productividad; iii. Los ratios basados en el valor agregado son una herramienta útil para el diagnóstico y la predicción del comportamiento empresarial; iv. Provee una media del tamaño e importancia de la compañía y v. Favorece el vínculo entre la información financiera y la contabilidad nacional (Morley 1979).
Adicionalmente, Mandal y Goswami (2008) consideran que esta información es útil para revelar el valor agregado por una compañía durante un periodo de tiempo, estudiar el patrón de distribución del valor agregado entre las partes interesadas, determinar la riqueza creada, evaluar la productividad de la empresa y realizar análisis intra e interfirmas, entre otros propósitos.
Como desventajas se señalan que implícitamente trata a una empresa como un grupo cooperativo, lo cual puede ser diferente en la realidad(36); su inclusión en la información financiera puede causar confusión con el estado de resultados y se requiere trabajo extra para obtener esta información (Morley 1979).
Uno de los intereses de la muestra era evaluar las percepciones sobre la noción de valor agregado —así como la utilidad de esta información— y determinar, a la vez, qué tanta influencia ha tenido esta tendencia internacional en la medición y revelación de información financiera.
A la pregunta sobre lo que entiende el entrevistado sobre el valor agregado, 6.7% de los empresarios encuestados respondió que el valor agregado es el impuesto al valor agregado (IVA); 6.7% de los empresarios relacionó el concepto de valor agregado con los inventarios diversificados; 26.8% de los empresarios asoció el valor agregado con la agregación de beneficios a los productos o servicios que ofrecen en el mercado; 20% de los empresarios conceptualizó el valor agregado como aquellos beneficios que la empresa ofrece al cliente mediante el producto o servicio ofertado en el mercado; 6.7% de los empresarios definió el valor agregado como aquellos resultados producidos por el mantenimiento de una imagen empresarial, un excelente servicio y la confianza que el cliente deposita en el producto o servicio ofrecido en el mercado; 13% de los empresarios respondió que el valor agregado es lo que diferencia los productos o servicios de la empresa mediante la asesoría, publicidad e innovación ofrecida; 6.7% de los empresarios asoció el concepto de valor agregado con el respaldo y acompañamiento que la empresa ofrece al cliente y el 13.3% de los empresarios conceptualizó el valor agregado como los beneficios que la empresa ofrece al cliente (ver gráfica 2).
En cuanto a la pregunta sobre la utilidad de la medición del valor agregado, un 27% no encontró ninguna utilidad en la medición del valor agregado. Sin embargo, 73% de los empresarios encuestados encontraban útil medir el valor agregado, de acuerdo con la definición que adoptaron de dicho indicador. Este mismo porcentaje (73%) menciona que no conoce una metodología para determinar el valor agregado. El 23% respondió que conocen una metodología para medir tal valor agregado. Aunque los empresarios tienen alguna intuición sobre la utilidad de tal información, no saben cómo medirlo.
Respecto a la pregunta ¿cómo considera usted que su empresa crea valor agregado?, las respuestas son diversas y no hay una explicación que tenga gran acogida. Como se aprecia en la gráfica 3, el 26.7% de los empresarios encuestados respondió que sus empresas crean valor agregado mediante la calidad en el servicio que ofrecen a sus clientes; 13.3% de los encuestados asoció este concepto con los beneficios que los clientes reciben de las mismas; 13.3% respondió que lo observaba en el nivel de satisfacción de los clientes, entre otras razones.
Al relacionar las respuestas sobre el tema de valor agregado se puede concluir que conceptualmente ni administradores ni contadores pudieron precisar lo que se entiende por valor agregado. Tampoco tienen claridad sobre cómo medirlo. No obstante, cuando al final se pregunta sobre cómo se puede crear valor agregado, los encuestados ofrecieron diversas formas por medio de las cuales se puede aumentar la creación de riqueza.
Las respuestas de los entrevistados sobre este tema brindan la idea de que la práctica contable en Colombia no se ha visto influenciada por la tendencia internacional sobre la obtención y revelación de información del valor agregado a nivel empresarial(37). Según Mandal y Goswani (2008) los académicos y los organismos profesionales de contadores pueden cumplir una importante labor en el proceso de popularización de esta información.
El análisis de literatura que justifica la creación de un sistema contable muestra que existen dos argumentos. El primero asociado con la firma y cumplimiento de los contratos entre los agentes. En este sentido, la información es un costo de transacción y, dependiendo del contrato, igualmente un costo de agencia.
El segundo enfoque sostiene que la información contable es un bien económico y, por lo tanto, los beneficios de producirla superan los costos. Se encontró que en la regulación contable colombiana está implícito el primer enfoque. Sin embargo, cuando se preguntó a los empresarios si estos generarían información contable si no fuese un requisito legal, la respuesta fue favorable (91%). Esto significa que las organizaciones vienen asimilando que la contabilidad financiera no solo es un mecanismo que se requiere para facilitar las transacciones económicas, sino que también se puede aprovechar para la administración de la organización. Esta percepción fue compartida por empresas de todos los tamaños.
En los esfuerzos por parte del gobierno y de las organizaciones gremiales por posicionar en un lugar importante el desarrollo de las micro, pequeñas y medianas empresas, se ha dejado de lado la capacitación en tecnologías blandas como es el caso contable, especialmente en lo relacionado con el uso de tal información para la toma de decisiones(38). Esta claridad ya es dominante en las grandes organizaciones, puesto que utilizan tal información para la planeación y fijación de precios.
En esta dimensión se requiere que tanto en el ámbito académico como en el ámbito de los organismos empresariales y gubernamentales se desarrollen acciones destinadas a potencializar el rol de la información financiera (convencional y no convencional) como apoyo tanto a la gestión de las organizaciones como a la distribución del ingreso(39).
Respecto a la revelación de información financiera se encontró, para las empresas entrevistadas, que sigue teniendo un carácter reservado, quizás por la tradición (información para el propietario) pero también por cuestiones de seguridad. Este comportamiento es típico de las grandes, medianas y pequeñas organizaciones. Esta característica contrasta con la orientación de las normas internacionales de información financiera cuya vocación es la de revelar información para tomar decisiones de inversión.
Finalmente, respecto al concepto de valor agregado, aunque las percepciones sobre lo que se entiende por este son difusas, los agentes identificaron algunas actividades que lo pueden generar. De otra parte, los desarrollos de la práctica contable a nivel internacional en el ámbito de la medición y revelación del valor agregado, aparentemente, no han tenido ningún efecto en la práctica contable colombiana.
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(1) Agradecemos la colaboración de Iván Ardila, Sergio Mendoza (Cámara de Comercio de Bucaramanga) y de los empresarios que facilitaron esta investigación. Igualmente, deseamos reconocer tanto la colaboración recibida por parte de los estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas en la realización de las entrevistas en abril de 2008 como el apoyo académico de Duvan Carrero, Ignacio Uribe, Sandra Barrios, Carlos Rico, Nayibe Salinas y Oswaldo Bernal. Esta investigación recibió financiación del Fondo de Investigaciones “Jesús Antonio Bejarano” de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia.
(2) La Ordenanza 020 de diciembre 15 de 1981 dispuso el funcionamiento del área metropolitana de Bucaramanga.
(3) La población del área metropolitana se estimó para 2009 en 1.038.622 habitantes.
(4) En contraste, las actividades más representativas de Santander según el PIB departamental de 2005 fueron: industria (20,95%); sector agropecuario, silvicultura y pesca (12,42%); sector inmobiliario y alquiler de vivienda (8,58%); comercio (7,91%); construcción (6,46%); transporte (6,34%) —UIS-PNUD, 2009—.
(5) “La clasificación en facilidad de apertura de una empresa se basa en un promedio simple de la clasificación de la ciudad según el número de trámites y el tiempo y costo asociados para la apertura de una empresa (% del INB per cápita)” (Banco Mundial 2010: 14).
(6) Cámara de Comercio de Bucaramanga (s.d.). Consultado el 7 de julio de 2011 en: http://www.camaradirecta.com/index.php?id_seccion=4&id=1
(7) Esta información ha sido tomada de http://www.vanguardia.com/historico/60751-bucaramanga-ciudad-con-menor-pobreza. Consultada el 10 de julio de 2011.
(8) Citado por Lee y Humphrey (2006).
(9) De las 15 empresas entrevistadas, 2 empresas tienen 15 o más años de vida, 11 empresas tienen entre 5 y 15 años de vida y las 2 restantes tienen entre 1 y 5 años de existencia. Así mismo, del total de empresas indagadas, 4 se clasifican como grandes empresas, 2 son medianas empresas, 6 son microempresas y las 3 restantes se clasifican como pequeñas empresas.
(10) Sin embargo, la existencia de un sistema de derecho común no ha sido una condición suficiente para evitar los fraudes en los mercados financieros de los países con esta tradición legal.
(11) Peragallo (1938), citado en Golberg (2001).
(12) Según Canning (1929: 169) uno de los criterios a tener en cuenta en el refinamiento de la medición contable para que los contadores se aproximen a medir las ganancias verdaderas es el criterio costo/beneficio de la información que deberían pagar los empresarios.
(13) De acuerdo con Zeff (2000) la idea del costo/beneficio de la información contable fue formulada inicialmente por Canning (1929).
(14) A la vez, la determinación de tales costos, puede depender de la eficiencia del sistema contable (Coase 1990: 11).
(15) Según Jensen y Meckling (1976), los costos de agencia comprenden los gastos de monitoreo por parte del principal, los gastos de vinculación por parte del agente y la pérdida residual.
(16) Desde esta perspectiva, “la contabilidad continúa ligada a la concepción patrimonialista en el sentido en que solo al dueño o accionista de la empresa le interesa la información contable” (Sierra 2001: 54).
(17) La vigencia de las normas asociadas a la contabilidad así como de aquellas asociadas con el impuesto ha creado una tensión entre quienes consideran que la contabilidad debe supeditarse a la normativa tributaria y quienes le apuestan a la separación de estas regulaciones, puesto que cada tipo de información corresponde a propósitos diferentes (Sierra: 2001).
(18) El artículo 1.º de este decreto indica que “de conformidad con el artículo 68 de la Ley 43 de 1990, se entiende por principios o normas de contabilidad generalmente aceptados en Colombia, el conjunto de conceptos básicos y de reglas que deben ser observados al registrar e informar contablemente sobre los asuntos y actividades de personas naturales o jurídicas”.
(19) En su ámbito de aplicación, artículo 2.º del Decreto 2649 de 1993, se indica que: “El presente decreto debe ser aplicado por todas las personas que de acuerdo con la ley estén obligadas a llevar contabilidad. Su aplicación es necesaria también para quienes sin estar obligados a llevar contabilidad, pretendan hacerla valer como prueba”.
(20) En el mismo sentido, Ariza (2001) recuerda que la comenda en Suramérica, durante la época colonial, fue un tipo de asociación que vinculaba al comerciante activo con el socio capitalista (burgués calculador) y que por ende requería de un sistema de información que permitiera hacer un balance y deducir las utilidades para liquidar este tipo de “empresa”.
(21) Esta relación entre actividad económica y transformación de la práctica contable y la auditoria se continúa explorando en revistas académicas y publicaciones. Por ejemplo: i. En el caso de la contabilidad del sector petrolero —Journal of Petroleum Accounting, Brock (1990)—, ii. La contabilidad de las organizaciones sin ánimo de lucro —Canadian Institute of Chartered Accountants (1990; 1993); Sunder (2005)—, iii. La contabilidad para las empresas agrícolas —Martin (2006), Markham (1999), AICPA (1985), Sturrock (1976), —tsuki (1958)—, entre otras.
(22) Según Giner (1995: 20) “no es conveniente dejar en libertad al mercado para la provisión de este bien. La existencia de fallo en su funcionamiento hace recomendable su regulación, a fin de asegurar la provisión de información”.
(23) Desde la perspectiva de Sunder (2005), la contabilidad financiera centraría la atención en el contrato de los administradores y de los accionistas. Sin embargo, para determinar especialmente los derechos contractuales de los accionistas es necesario liquidar los demás contratos.
(24) Sin embargo, Husillos y Álvarez-Gil (2008: 146) mostraron que para pequeñas y medianas empresas españolas la revelación de información medioambiental no aumentó la transparencia de tales organizaciones.
(25) Por ejemplo, Martin (1999: 5) indica que “en cierto grado la elección del modelo no tiene importancia. Lo que realmente es crucial es lo que va dentro de él. [...] el elemento más vital es el uso de esos datos para establecer valores paramétricos, supuestos y objetivos de la política económica que determinarán las proyecciones endógenas, y sus combinaciones con los supuestos acerca de las variables exógenas para producir proyecciones coherentes”.
(26) Según Maldonado (2003: 124) “se pudo evidenciar a partir de las entrevistas con los empresarios que existe la convicción de que la información contable, por su excesiva normatividad, solo es útil para efectos de fiscalización por parte del Estado” (se destaca). Al contrastar esta afirmación con la percepción obtenida en este estudio, se observa que hay una concepción diferente. Esta situación es aceptable en la medida en que los humanos construimos activamente nuestras percepciones de la realidad, “la percepción es el universo en nuestras mentes” (Gregory 2004: 895).
(27) Este porcentaje equivale a las empresas que tienen un precio fijo para exportaciones debido a que participan en el mercado de futuros.
(28) De las empresas consultadas, las de mayor tamaño efectúan procesos de planeación estratégica.
(29) El 6% restante no respondió la pregunta sobre los efectos medioambientales en la toma de decisiones.
(30) El 80% de las empresas señaló no conocer nada sobre la adopción o adaptación de normas internacionales de contabilidad en Colombia. El 20% restante declaró tener conocimiento sobre el proyecto de ley de adopción de normas internacionales de contabilidad, así como saber de las normas mencionadas.
(31) Se asume como información financiera convencional aquella que está asociada con la posición financiera —balance general—, el desempeño financiero —estado de resultados— y el comportamiento en el financiamiento de una empresa —estado de cambios en la situación financiera— (Belkaoui 1988: 1).
(32) Este hecho es contraintuitivo. Todos los estudios indican que las empresas de mayor tamaño ofrecen un mayor nivel de información.
(33) Por ejemplo, cuando se procuró obtener información acerca del nivel de recursos (activos), el nivel de endeudamiento (pasivos) y los recursos propios (patrimonio), con el fin de tener más criterios de decisión en cuanto al tamaño de la organización, los empresarios fueron muy discretos en las cifras proporcionadas. En el 90% de los casos respondieron con porcentajes y valores estimados a la información solicitada.
(34) Sin embargo, para una muestra representativa de 55 empresas españolas que cotizaban en la Bolsa de Valencia para el periodo 1989-1991, del total de información financiera revelada el 40% es información entregada voluntariamente por las firmas (Giner 1995).
(35) Los antecedentes sobre la introducción del estado de valor agregado en Inglaterra se encuentran documentados en Van Staden (2003). Originalmente este informe fue el resultado de motivar la participación de los trabajadores en el desempeño económico durante la era de la postguerra. Se volvió a utilizar cuando estrategias similares fueron adoptadas por las compañías inglesas. La reaparición a mediados de la década de los setenta se debe a la recomendación en The Corporate Report.
(36) Sin embargo, quienes defienden este enfoque alegan que precisamente al implementar tal medición el trabajo en equipo puede mejorar (Morley 1979: 629).
(37) Gracias a los avances tecnológicos y a la disposición de las compañías a revelar información financiera no convencional, hoy en día se pueden consultar en internet los informes de valor agregado tanto de compañías como de grupos empresariales internacionales. Por ejemplo, el estado de valor agregado para el grupo empresarial BASF se puede consultar en: http://www.report.basf.com/2009/en/managementsanalysis/thebasfgroup/valueaddedstatement.html
(38) En este sentido se detectó un avance en la toma de decisiones de las medianas y pequeñas empresas en Cali (Colombia). González y Bermúdez (2008: 153) encontraron, para una muestra de empresas caleñas, que los gerentes de las micro, pequeñas y medianas empresas se basan para tomar decisiones en información financiera tradicional y, en menor medida, tienen en cuenta información no financiera.
(39) Por ejemplo, la Constitución Nacional de la Argentina establece “la participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección” (art. 14 bis). Razón por la cual se requiere que los empleados tengan conocimiento de los resultados empresariales. En ese sentido, la Ley 25.877 indica que “las empresas que ocupen a más de trescientos (300) trabajadores deberán elaborar, anualmente, un balance social” (art. 25). Tal balance, además de contener información financiera convencional, debe considerar información detallada sobre los trabajadores (art. 26).

References: resolución 
 artículo 19
 artículo 3
 artículo 1
 artículo 68
 artículo 2