Source: https://euskalbart.wordpress.com/la-alta-definicion-hddvd-vs-br/
Timestamp: 2018-07-20 21:49:47+00:00

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Alta Definicion | Next-gen Consoles(Analisis-Previews-Consolas)
Una vez que el DVD ha llegado al punto culminante de su desarrollo y existencia, cuando los contenidos que ofrece son mejores que nunca (imagen, sonido, extras) y los niveles de ventas son más altos, con el creciente nivel de exigencia del consumidor, no parece lógico -a priori- que haya llegado el momento de efectuar el siguiente paso en la cadena de la evolución.Sin embargo, durante el transcurso de estos casi 10 años, la resolución de los dispositivos de visualización ha crecido hasta dejar atrás la ofrecida por el DVD y en algunos países como EE.UU. y Japón disfrutan desde hace unos años de la alta definición en sus hogares -en Europa su implantación es aún muy minoritaria-, a través de diversos medios como pueden ser la gran variedad de canales televisivos con emisiones regulares en alta definición o sistemas domésticos como el D-Theater, ya extinto por su carácter circunstancial.
Principales empresas impulsoras
Capacidad 4.7GB (simple capa)
8.5GB (doble capa) 15GB (simple capa)
30GB (doble capa) 25GB (simple capa)
50GB (doble capa)
11.08Mbps (1x) 36.55Mbps (1x) 36.0Mbps (1x)
Tasa de Transferencia de vídeo (máx.) 9.8Mbps 28.0Mbps 40.0Mbps
(soportados obligatoriamente por los lectores) MPEG-2 MPEG-2
DTS Dolby True HD
DTS-HD Master Audio Dolby Digital Plus
Desde un principio, el propósito de esta mayor capacidad no es llenar los discos con más contenido sino abastecerlos de mayor calidad. Ésta viene dada por una mayor resolución, tanto de vídeo con 1920×1080 píxeles (5 veces superior al PAL y 6 al NTSC) como de audio al disponer de más canales, una mayor frecuencia de muestreo y cuantificación para los mismos y una compresión global menor.
Pero esto no termina aquí, sino que varias empresas buscan expandir los límites de la capacidad de almacenamiento más allá de las especificaciones iniciales de los nuevos formatos. Así, Toshiba ha presentado un disco HD DVD con capacidad para nada menos que 51Gb. Por otro lado, Sony tiene en desarrollo discos Blu-ray de 100 y hasta 200Gb.
En el siguiente gráfico a escala se pone de manifiesto la enorme diferencia entre la resolución de los actuales formatos de imagen que podemos encontrar en un DVD y el que encontraremos en los Blu-ray y HD DVD. Mientras que los nuevos formatos admiten hasta una resolución máxima de 1920 x 1080 píxeles, en un DVD ésta se limita a 720 x 576 píxeles (sólo un 20% respecto a la alta definicion) en PAL y 720 x 480 (un 17%) en NTSC. En el siguiente gráfico comparativo se confronta la resolución escalada (desanamorfizada) de un DVD tanto para NTSC como para PAL frente a la resolución del HD DVD y el Blu-ray.
Si dejamos de lado el DVD y nos centramos en los nuevos formatos de alta definición, observaremos que las similitudes entre ambos son muchas más que las diferencias que los separan. Entre ellas, además de la más que obvia distinta estructura de disco y capacidad, está la forma de implementar la interactividad (authoring / sistema de codificación del interface) entre ambos formatos.
El HD DVD implementará la tecnología iHD de Microsoft mientras que el Blu-ray utilizará BD-J, un sistema basado en Java (de Sun Microsystems) y, por tanto, libre de las ataduras de la multinacional informática. Ambos sistemas permiten un nuevo nivel de interactividad jamás visto hasta ahora y que harán del sistema de menú y accesos del DVD actuales algo obsoleto. Los partidarios del BD-J afirman que ofrecerá contenidos interactivos mejores y más atractivos; sus detractores consideran que es innecesariamente complicado y los royalties por su uso son excesivos.
Así pues, además de las distintas plataformas de desarrollo de la interactividad soportadas, nos queda que los únicos factores importantes que diferencian ambos soportes ópticos son los ya comentados anteriormente:
La capacidad, favorable al Blu-ray.
La estructura del disco, favorable al HD DVD, puesto que para su producción se requiere -o se requería hasta hace poco- una inversión muy inferior (del orden de un factor de 10) en la remodelación de la línea de producción de las plantas actuales de fabricación de DVD. Según afirma la BDA, se han realizado importantes avances en la línea de producción, logrando reducir los pasos necesarios en ésta y abaratar los restantes hasta niveles similares al del HD DVD e incluso al del DVD.
Es en este apartado donde se encuentran las principales -y numerosas- similitudes entre los dos nuevos formatos.
Tasa de transferencia (vídeo/audio)
10.08Mbps (<1x) 36.55Mbps (1x) 54.0Mbps (1.5x)
NTSC:720×480 (480i)
PAL: 720×576 (576i) 1920×1080 (1080p) 1920×1080 (1080p)
Codecs de vídeo MPEG-2 MPEG-2
Ambos permiten utilizar los mismos codecs de vídeo: MPEG-4 AVC (H.264) y SMPTE VC-1, además del MPEG-2 por compatibilidad. Los dos primeros implementan algoritmos de compresión mucho más evolucionados y eficientes que permiten gran calidad a bajas tasas de transferencia y limitado ancho de banda para la transmisión de datos. El grado de implantación de ambos codecs está siendo desigual, principalmente debido a las facilidades que ha otorgado Microsoft –creadora del VC-1, antes conocido como WMV HD– a los grandes estudios, Muchas de las primeras codificaciones han sido efectuadas por la propia compañía a la par que ha realizado seminarios exclusivos dirigidos a las principales empresas del sector, lo que ha facilitado enormemente su aceptación. Mientras tanto, el MPEG-4 AVC ha visto restringido su uso debido a sus mayores requerimientos y consumo de recursos (necesita de un mayor tiempo para su codificación) e incluso algunos estudios han optado por seguir utilizando el veterano MPEG-2, al que aún le queda vigencia pese a que en comparación podría considerarse obsoleto.
En cualquier caso, es evidente que, en cuanto a codecs, ambos formatos de alta definición ofrecen las mismas opciones, por lo que el nivel de calidad es, a priori, idéntico para el vídeo y, como veremos a continuación, lo mismo es aplicable al audio. Sólo se diferenciarán por la tasa de transferencia que se quiera emplear, puesto que ésta es variable y no necesariamente se va a utilizar siempre la máxima -al igual que ocurre con el DVD-, ya que el espacio disponible puede destinarse para otros propósitos, de modo que puede llegarse hasta el punto de que el flujo de datos en ambos formatos sea exactamente el mismo para un título determinado, puesto que en realidad nada impide que así sea.
No obstante, la tasa de transferencia para los contenidos de vídeo y audio del Blu-ray es un 50% superior a la del HD DVD. Esto, unido a su mayor capacidad, permite emplear una menor compresión en la imagen, de modo que es de esperar que el Blu-ray proporcione -al menos tiene el potencial para ello- una mayor calidad de imagen. Al menos, así debería ser si la BDA pretende conseguir que su especificación tenga mayor éxito que el de la competencia. Lamentablemente, los primeros títulos distribuidos por Sony y MGM no están haciendo gala de esta supuesta mayor superioridad debido a la utilización del –menos eficiente- MPEG-2, aderezado con el uso de pistas de sonido en formato PCM sin comprimir, dando como resultando una combinación ávida de espacio y, en consecuencia, una calidad que está lejos de ser óptima o, en cualquier caso, por debajo de la esperada.
Por otro lado, desde el principio se ha adoptado –tal como ya anunciábamos en la primera versión de este artículo- como norma la máxima resolución que permite el estándar de alta definición de la ATSC (Advanced Television Systems Committee), la cual, siempre que la fuente sea en su origen cinematográfica, es 1080p24, es decir una resolución de 1920×1080 píxeles a una velocidad de 24 imágenes por segundo en modo progresivo (o progresivo con segmentación de cuadros).
Éste es el formato digital utilizado desde hace varios años por los estudios para archivar los masters cinematográficos, a partir del cual se han estado obteniendo hasta ahora los DVD mediante la reducción de su resolución. Con la llegada de los nuevos soportes ideados y diseñados para la alta definición no sólo tendremos ahora a nuestra disposición estos masters en todo su esplendor visual, sino que además los tendremos prácticamente de inmediato gracias al esfuerzo llevado a cabo durante todo este tiempo por los estudios sin necesidad, en la mayoría de los casos, de realizar nuevos telecinados o escaneados digitales.
En cualquier caso, es evidente que ambos formatos pueden proporcionar -en comparación con el DVD– una definición mucho mayor gracias al aumento en resolución a la vez que una compresión mucho más eficiente, lo que redunda en una calidad de imagen globalmente superior. Asimismo, estos nuevos estándares se ajustan a las recomendaciones especificadas por la Unión Internacional de Comunicaciones que garantizan una colorimetría más amplia y precisa gracias a que los nuevos formatos permiten una mayor profundidad de color y frecuencia de muestreo, aunque esto no resulte tan obvio dado que no hemos abordado esta cuestión debido a que va más allá del alcance de este artículo.
Los codecs de audio también van a ser lo mismos: los nuevos Dolby Digital Plus, Dolby TrueHD (basado en el MLP lossless de Meridian utilizado en el DVD-Audio) y DTS-HD Master Audio, todos ellos con una capacidad de hasta 8 canales discretos. Por supuesto, también se adoptan los formatos Dolby Digital y DTS del DVD por retrocompatibilidad con éste, además del siempre presente LPCM, el cual no tiene ningún tipo de compresión.
Si en lo concerniente a la imagen, la ventaja de los nuevos soportes ópticos específicamente diseñados para la alta definición está clara con respecto al DVD, en el apartado de audio no se quedan ni mucho menos rezagados puesto que tanto el Dolby TrueHD como el DTS-HD Master Audio ofrecen, por fin, la tan deseada compresión sin pérdidas además de una serie de especificaciones no menos importantes -aunque no todas ellas disponibles simultáneamente- como frecuencia de muestreo de hasta 192Khz y cuantización de hasta 24bits en ambos codecs, además de los hasta 8 canales discretos -en múltiples configuraciones- ya mencionados. Por todo ello, la mejora en el audio será también ostensible.
Las siguientes tablas muestran las características básicas de cada uno de estos codecs en comparación con el Dolby Digital, el DTS y el LPCM que se pueden encontrar en un DVD:
6.144Kbps
Canales discretos (máx.)
Cuantización (máx.)
Frecuencia de muestreo (máx.)
24,5Mbps (BR)
Comparando los nuevos formatos entre sí tenemos los siguientes resultados:
3Mbps (HD DVD)
6Mbps (BR)
18Mbps (HD DVD)
48KHz (HD DVD)
192KHz (BR)
Al igual que en el apartado anterior, es obvio que la mejora será más notoria cuanto mayores sean los valores que se empleen de cada uno de los parámetros anteriores, siempre y cuando el máster de partida esté en las condiciones necesarias para poder sacar provecho de ellas o que, en caso contrario, su estado de conservación permita al menos restaurar y remasterizar el sonido original para lograr dotarlas de un nuevo esplendor, incluso superior al de su exhibición cinematográfica.
En definitiva, gracias a estos formatos podremos disponer en el ámbito doméstico de una calidad de imagen y sonido inigualables hasta la fecha por ningún otro sistema y equiparables a los masters de estudio de los que sólo se diferenciarán -en el apartado de vídeo- por la muy inferior tasa de compresión de éstos últimos.
Los nuevos codecs de audio no están soportados de la misma forma en ambos formatos. Debido a la retrocompatibilidad del HD DVD con el DVD, el flujo de audio para ambos codecs queda restringido a una menor tasa de transferencia, rebajando, por ejemplo, la máxima para DTS-HD Master Audio hasta los 18Mbps, mientras que el Blu-ray, gracias a una implementación más versátil, permite utilizar todo el ancho de banda mostrado en la tabla.
Para poder disfrutar en toda su plenitud de la mejora ostensible que ofrecen los nuevos codecs de audio existen tres opciones:
Que el lector decodifique al formato PCM Digital Multicanal y transmita dicha señal a través de la conexión HDMI. Tanto el lector como el amplificador o receptor A/V tienen que disponer de este tipo de conexión y ésta debe ser la versión 1.1 o superior en ambos dispositivos.
Que el lector convierta de digital a analógico la señal PCM Digital Multicanal obtenida anteriormente y la transmita al amplificador a través de las salidas analógicas. El lector y el amplificador o receptor A/V tienen que disponer de salidas y entradas analógicas multicanal respectivamente.
Que el lector transmita la señal original de audio de alta resolución directamente por la conexión HDMI y que sea el amplificador o receptor A/V el encargado de decodificarla. Tanto el lector como el amplificador o receptor A/V tiene que disponer de conexión HDMI en su versión 1.3, puesto que sólo a partir de dicha versión está habilitada la transmisión tanto de Dolby True HD como de DTS-HD.
La tercera opción -decodificación en el amplificador- es presumiblemente la mejor, puesto que permite que esa tarea se haga independientemente del lector y, por tanto, ofrece más versatilidad en cuanto a configuraciones. Sin embargo hay que tener en cuenta que los nuevos formatos nos brindan una nueva posibilidad de interactividad consistente en que el lector puede descargar pistas de sonido o subtítulos, como por ejemplo, una nueva pista de comentarios grabada con posterioridad al lanzamiento de la película en HD DVD o Blu-ray y remezclarlas con el resto de elementos sonoros previamente decodificados en el propio reproductor de forma sincronizada con la imagen y los subtítulos, cosa imposible de conseguir si se lleva a cabo la decodificación en el amplificador, anulando por completo esta nueva posibilidad de ocio.
Para garantizar la compatibilidad con los dispositivos de visualización, es imprescindible que el reproductor sea capaz de decodificar y convertir la señal de vídeo al formato que se acople mejor a aquél a través de las conexiones disponibles entre el lector y el visualizador. Si éste ya es un sistema de alta definición HDReady deberá aceptar -como mínimo- tanto 1080i como 720p ambos a 50 y 60 Hz de frecuencia de refresco a través de la conexión digital HDMI (High-Definition Multi-media Interface) compatible con HDCP (High-Bandwidth Digital Content Protection).
En consecuencia, el reproductor podrá realizar un escalado tanto de resolución como de velocidad de cuadro e incluso entrelazar la señal para acomodar ambos parámetros al visualizador, aunque siempre con el objetivo de mermar lo menos posible la calidad de imagen. Así pues, en función del tipo de conexión y el tipo de señal admitida por el visualizador a través de esa conexión, el lector podrá suministrar la señal sin ningún tipo de alteración o, si no es posible, se verá obligado a alterarla hasta alcanzar parámetros de compatibilidad de forma recíproca.
No obstante, el mejor modo de disfrutar de la mayor calidad de imagen es mediante un visualizador que sea compatible con el contenido visual transferido desde una fuente cinematográfica, es decir, que admita directamente a través de alguna de sus entradas –preferiblemente por HDMI– la señal nativa 1080p24 (1920×1080 píxeles, 24 fps, modo progresivo), garantizando así la perfecta suavidad de cualquier escena en movimiento que se vaya a mostrar en pantalla. Siempre es preferible evitar todo tipo de conversiones porque son susceptibles de degradar la señal, máxime cuando en algunas circunstancias, una posible consecuencia de éstas es la pérdida de la fluidez –de forma más o menos notoria- al tener que variar la cadencia de la imagen para sincronizar su frecuencia con alguna de las compatibles con el visualizador.
Asimismo, el lector se podrá ajustar a la capacidad del equipo de sonido, ya sea un amplificador o directamente el dispositivo de visualización, en función del tipo de conexionado y señal admitida por éste, procesando la señal en caso necesario para adaptarla a las características de compatibilidad o dejando que sea el receptor de la señal quien en último término actúe sobre ella.
Entiéndase por compatibilidad que tanto quien disponga de un equipo de cine en casa como quien sólo cuente con un TV convencional podrá ver y escuchar sin problemas el contenido de los discos, ya sean Blu-ray como HD DVD. No obstante, en ambos casos, cualquier adaptación -en aras de la compatibilidad- significa siempre una pérdida respecto a la señal de audio y/o vídeo original almacenada en el disco.
Por ello, desde hace ya un tiempo la EICTA, la asociación empresarial de la industria digital europea, implantó la certificación HDReady a la que se pueden acoger todos los dispositivos de visualización que, bajo el cumplimiento de ciertas características, sean compatibles con la señal de alta definición con el fin de que los usuarios y consumidores tuvieran un mecanismo para saber cuáles cumplían los requerimientos necesarios para disfrutar de la misma.
Sin embargo, aunque es bien conocido el conjunto de especificaciones recogidas bajo la etiqueta HDReady, éstas no garantizan la total y absoluta capacidad de un equipo audiovisual para mostrar todo el potencial que atesoran ambos formatos de alta definición. De entrada, porque esta especificación sólo recoge información asociada a la imagen y deja fuera cualquier parámetro relativo al sonido. Y en segundo lugar, porque para poder disfrutar de todo lo que estas nuevas especificaciones ofrecen es necesario una conexión que admita señales de vídeo 1080p24 y señales de audio de alta gama como son el Dolby TrueHD y el DTD-HD, ninguna de las cuales están contempladas por la certificación HDReady (ni tampoco era su intención en lo referente al sonido).
En cualquier caso, es conveniente saber que para poder gozar plenamente de las ventajas de la alta definición ofrecidas por ambos tipos de soportes domésticos, es indispensable que nuestro equipo esté dotado de al menos una conexión HDMI en su versión 1.3. Ésta es, de momento, la única que admitirá todos los formatos de audio y vídeo que pueden proporcionar tanto el Blu-ray como el HD DVD a su máximo nivel.
Por tanto, aunque no haya necesidad de actualizar ningún componente de nuestro equipo –salvo el lector, naturalmente- para poder ver y escuchar sus contenidos, gran parte de los aficionados al cine y a las nuevas tecnologías, tarde o temprano querrán actualizar sus equipos en cuanto estén disponibles tanto dispositivos de visualización que admitan señal 1080p24 como amplificadores que contemplen las nuevas especificaciones del HDMI y sean capaces de decodificar los nuevos formatos de audio. Mientras tanto, que no salten las alarmas ni que cunda el nerviosismo porque todo el mundo podrá experimentar con la alta definición aunque sea de manera limitada.
Es importante mencionar que, si bien no es un requerimiento del estándar Blu-ray y queda a merced de los fabricantes, los lectores anunciados para este tipo de soporte óptico serán todos ellos compatibles con los discos DVD y podrán leerlos sin problemas. Sony, conjuntamente con Nichia desarrolló hace más de un año un cabezal de lectura dual capaz de emitir láser rojo y azul específico de cada longitud de onda, necesario para tal cometido, y suficientemente reducido en tamaño para facilitar el diseño del conjunto óptico y su fabricación en cadena. Por supuesto, en el caso del HD DVD la compatibilidad viene garantizada por las propias especificaciones del estándar.
Por otro lado, se espera que en el futuro próximo haya lectores multiformato capaces de leer tanto los dos nuevos formatos como el DVD, así como sus variantes de grabación e incluso el resto de formatos basados en discos ópticos. De hecho, LG ha anunciado en la Feria Internacional de Electrónica (CES) de Las Vegas el primer lector dual HD DVD y Blu-ray que se espera facilite el camino hacia la alta definición a la gente que no acaba de decidirse por uno u otro formato. En la misma feria, Warner Bros. ha presentado un nuevo tipo de disco híbrido llamado Total HD (THD) capaz de albergar ambos formatos de alta definición, HD DVD y Blu-ray, en el mismo disco; la fecha de su comercialización se espera que sea a mediados de 2007.
Finalmente, no podemos olvidar que las especificaciones de ambos estándares incluyen la posibilidad de crear contenidos híbridos no por cuestiones de compatibilidad, sino como una opción más de cara a poder ofrecer un sistema dual. En el caso del BD de dos capas, es totalmente factible destinar la primera al sistema propio del Blu-ray mientras que la segunda puede ser de tipo DVD, siendo este sistema dual totalmente compatible tanto con los lectores actuales como con los lectores BD. El sistema híbrido del HD DVD es parecido salvo que destina una cara a cada formato en lugar de una capa. La ventaja en este caso es para el Blu-ray, puesto que en una misma cara pueden convivir las versiones SD y HD con el mismo sistema de navegación para ambas y sin tener que dar la vuelta al disco. Algunos estudios ya han empezado a comercializar títulos en soportes híbridos en HD DVD, mientras que por el contrario, los estudios asociados al Blu-ray no tienen previsto de momento –ni en un futuro inmediato- lanzar títulos en esta modalidad.
Hasta hace poco existía otra diferencia muy importante que podía decantar definitivamente la balanza hacia uno de los dos formatos en soporte óptico: el sistema de protección anticopia y, aunque parezca una contradicción, un nuevo sistema de “copia gestionada” (managed copy). Desde el principio, ambos sistemas han adoptado los mismos mecanismos de protección conocidos bajo el acrónimo AACS (Advanced Access Content System).
Sistemas adicionales -BD+
-ROM Mark
Sin embargo, el consorcio que promueve el HD DVD mantuvo la postura de que se debía también autorizar la distribución del contenido de cualquier disco desde un PC a todos los dispositivos de la casa que estuvieran conectados a través de un media center. No obstante, esta “libre” distribución debía estar siempre controlada por el sistema, por supuesto, mediante un nuevo sistema de protección incluido en el AACS y conocido como copia gestionada obligatoria (mandatory managed copy, MMC).
Por el contrario, la BDA, más complaciente con las demandas de los estudios de Hollywood, defendía que se dejase a éstos la opción de establecer los términos de dicha copia o, incluso, revocarla totalmente. Así se quedaría simplemente en copia gestionada (managed copy, MC). Este nuevo sistema, sin embargo, no es visto con buenos ojos por las empresas informáticas volcadas en este proyecto, puesto que para ellas puede suponer un retroceso en su adopción por parte de los usuarios que, probablemente, preferirán un sistema con una menor restricción para poder trabajar con mayor comodidad.
La copia gestionada obligatoria (MMC), a diferencia de la copia gestionada (MC) permite realizar al menos una copia de un disco para enviarla a un servidor de datos o a donde se quiera. Esto es importante para las empresas informáticas como HP, Microsoft o Intel, ya que quieren que los consumidores puedan almacenar películas en los PC Media Center y utilizar sus redes domésticas para distribuir la película por todos los dispositivos compatibles de la casa.
Pese a que finalmente la BDA ha aceptado soportar también la copia gestionada obligatoria (MMC), dada la presión ejercida por las multinacionales informáticas -con HP a la cabeza-, no se ha dado a conocer bajo qué condiciones. Por ello, en febrero pasado se acordó una licencia provisional para el AACS que no contempla la copia gestionada. Se espera que la licencia AACS definitiva llegue en menos de seis meses y, en cualquier caso, antes de la salida al mercado de Windows Vista, el sistema operativo de Microsoft que sustituye a Windows XP. En definitiva, lo que antes era una clara diferencia que beneficiaba al HD DVD, desde el punto de vista del consumidor, hoy en día ha dejado de serlo.
La diferencia principal entre el AACS y otros sistemas de protección como el CSS (utilizado en el DVD) es que, en el primero, cuando se detecta que se ha utilizado un lector para un uso indebido, es posible “revocar” la clave de desencriptado de ese aparato concreto, de forma que quede inutilizado para desencriptar todos los títulos que se publiquen posteriormente.
El AACS incluye otra función que puede afectar a muchos propietarios de pantallas HD: el Image Constraint Token (ICT). Se trata de un marcador en el disco que, en caso de estar activado, reduce la resolución máxima a la que se podrá ver la imagen cuando se conecte el lector al dispositivo de visualización por conexión analógica (por componentes). Así, aunque la resolución del disco sea 1080p (1920×1080), si no disponemos de una conexión digital y compatible HDCP, entonces la resolución máxima en un disco con ICT activada será únicamente de 540p (960×540). Ante la impopularidad de esta medida (que perjudicaría precisamente a los primeros compradores de pantallas de alta definición), muchos estudios han comunicado que por el momento sus discos no tendrán activado este marcador. En cualquier caso, esto confirma la importancia de comprar exclusivamente dispositivos HDReady.
Sin salir de los sistemas de protección, el Blu-ray contiene dos sistemas adicionales que complementan el AACS, aunque de forma independiente a éste:
Está orientado a actuar contra los aparatos manipulados indebidamente sin afectar a los demás del mismo modelo. Aún no se han dado a conocer los detalles acerca de su funcionamiento, de modo que pora ahora no podemos determinar hasta qué punto puede afectar globalmente al sistema de protección.
Es una marca de agua grabada en la superficie del disco cuyo objetivo es impedir falsificaciones ilegales en masa.
En conclusión, ambos formatos presentan en la actualidad sistemas de protección básicamente idénticos -sólo se diferencian por los dos añadidos anteriores- y no se preven cambios de última hora, de modo que, finalmente, las posibles diferencias en este apartados prácticamente se han desvanecido.
Tanto el HD DVD como el Blu-ray están disponibles en EE.UU. desde mayo y junio respectivamente. Su lanzamiento en Europa se ha invertido puesto que los primeros lectores Blu-ray de Panasonic y Samsung están disponibles desde noviembre, a un precio bastante por encima de los 1.000€, mientras que Toshiba no ha puesto a la venta su modelo básico hasta el mes de diciembre, aunque a un precio mucho más atractivo, muy por debajo de los modelos del formato rival. Pese a la falta de implantación de la alta definición que padece nuestro continente, la demora respecto al mercado americano ha sido sólo de aproximadamente seis meses, tal como estaba previsto y, por tanto, muy inferior a la que ocurrió con el DVD aunque por motivos bien distintos.
Se espera la inminente aparición en el mercado europeo de los modelos Blu-ray de Philips, Pioneer y Sony, los dos últimos con compatibilidad 1080p24 y el modelo de gama alta de Toshiba en HD DVD, con soporte para HDMI 1.3.
En otro orden de cosas, Sony también tiene previsto comercializar en Europa en el primer trimestre de 2007 su consola PS3 con lector Blu-ray y conexión HDMI 1.3 por un precio aproximado de alrededor de 600€. Asimismo, Microsoft ha anunciado para las mismas fechas la comercialización de un lector externo de HD DVD para su consola XBOX 360 con la idea de rivalizar con su más directo competidor no sólo en el terreno de los videojuegos, sino también en el de la alta definición. Aquellos que consideren que estos plazos son excesivos, quizá les interese saber que tanto la consola de Sony como el lector externo de Microsoft ya están disponibles en EE.UU. y Japón desde hace un tiempo.
LG ha anunciado en la Feria Internacional de Electrónica (CES) de Las Vegas el primer lector dual HD DVD y Blu-ray que permite leer discos con ambos formatos en un solo reproductor.
Casi todos los estudios de Hollywood han prestado su apoyo a uno o a ambos formatos y ya han lanzado sus primeros títulos durante los últimos meses. Cada distribuidora ha escogido el “bando” que a su juicio le ofrece mayor garantía de éxito, por lo que de momento sus preferencias están así:
En Estados Unidos las primeras en estar disponibles fueron películas en HD DVD por parte de Warner y Universal, con dos meses de adelanto respecto al Blu-ray, con lanzamientos de Sony, MGM y LionsGate. Paramount no tardó en lanzar sus primeros títulos en ambos formatos casi a la vez que Warner se iniciaba también en el formato Blu-ray. Finalmente, tanto 20th Century Fox como Buena Vista han lanzado también sus primeros discos en Blu-ray. Actualmente, el número de títulos ya disponibles junto con los anunciados de manera oficial en ambos soportes es muy similar, sin destacar ninguno por encima del otro.
En España también se pueden encontrar algunos títulos en HD DVD por parte de Universal y en Blu-ray de la mano de Sony y Fox, aunque de momento su número es más bien escaso. Otros estudios, como Warner y Buena Vista tienen previsto entrar en el mercado en breve. Mientras tanto, las distribuidoras nacionales más importantes -entre ellas DeAPlaneta, Filmax, Cameo Media y Manga Films– han anunciado de manera oficial su respaldo al formato HD DVD, aunque de momento el número de lanzamientos previsto es bastante limitado. El resto parece esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos y, sobre todo, a que el mercado nacional comience a moverse.
El consorcio del HD DVD no se ha manifestado aún de manera definitiva respecto a la separación en zonas -y, en cualquier caso, no parece que vaya hacerlo de momento pese a que sus primeros lanzamientos son inminentes-, mientras que la BDA sí lo ha hecho de forma efectiva con la distribución que se muestra a continuación:
Códificación regional
El DVD Forum aún no se ha pronunciado sobre la separación de zonas y no parece que vaya a hacerlo por ahora.
América, Japón y Extremo Oriente (excluida China)
Europa, África, Próximo Oriente y Australia
India, China, Rusia y el resto de países
Destaca, con respecto al DVD, que el número de regiones es inferior y que Japón ahora está en la misma región que EE.UU.
Los diseños estándar de los estuches que contendrán los discos Blu-ray y HD DVD son muy similares entre sí en forma y aspecto, pero en comparación al DVD serán de menor altura y grosor, conservando la misma anchura tal como puede observarse en el siguiente gráfico y en las fotografías. Para más detalle pueden leerse los artículos ya publicados en zonadvd sobre las cajas Blu-ray y las cajas HD DVD.
La principal duda que alimenta todas las conversaciones entre aficionados al cine en casa es ¿Cuál de los dos formatos se va a imponer finalmente?
Todo el mundo recuerda las anteriores guerras de formatos entre los tres primeros sistema de vídeo doméstico o la que aún persiste entre el DVD-Audio y el SACD. Es obvio que no beneficia a nadie una guerra -siendo siempre los consumidores los máximos perjudicados- y por ello los promotores de cada uno de los nuevos soportes propuestos para la alta definición han realizado interminables reuniones con el objetivo de llegar a un acuerdo de unificación válido para ambos grupos. Las mismas empresas lograron a mediados de 1995 -gracias a la mediación de IBM-, la unificación de los formatos primigenios MMCD (MultiMedia CD de Sony y Philips) y SD (SuperDisc de Toshiba) dando como resultado el hoy tan conocido DVD. Sin embargo, las entonces exitosas negociaciones se han tornado totalmente infructuosas, por lo que finalmente parece inevitable que debamos convivir con ambos formatos de alta definición, el Blu-ray y el HD DVD, al menos durante un tiempo.
Como en cualquier guerra, es de suponer que a la larga habrá un vencedor y un vencido, pero a priori es difícil conjeturar quien será el ganador, si es que llega el día que tal cosa ocurra. No obstante, podemos aventurarnos a realizar algunas hipótesis si tenemos en cuenta determinados factores:
Tal como se ha explicado a lo largo de este artículo, las diferencias de calidad entre ambos formatos son pocas y, según cómo se emplee cada uno, pueden llegar a ser nulas. Sin embargo, si se exprimen al máximo, es el Blu-ray el que puede llegar a ofrecer mayor calidad de imagen gracias a su mayor capacidad y tasa de transferencia.
Frente a la calidad, siempre se enfrenta otro parámetro tan o más importante, el precio. En este caso tenemos, por un lado, el de los lectores. Como ya se ha apuntado, el precio de los correspondientes al HD DVD es del orden de un 50% inferior al de sus homónimos para el soporte óptico rival, aunque se espera que pronto salgan reproductores de Blu-ray a precio más asequible, entre ellos la consola PS3, que saldrá a un precio estimado parecido al de las unidades lectoras de Toshiba. Además, es más que probable que con el tiempo acaben bajando el precio de ambos y que al final las diferencias se reduzcan al mínimo. En todo caso, esto es sólo una inversión inicial, pero lo que realmente preocupa a los aficionados es el precio del soporte, es decir, de los discos, porque es allí donde los coleccionistas, principales consumidores de cine en formato doméstico, realizarán a la larga elevados desembolsos.
El precio oficial de venta al público de las ediciones de películas en HD DVD y Blu-ray varía según la distribuidora a la que pertenezcan. Inicialmente en España, se han situado en la horquilla que va de los 25 hasta los 30 euros, independientemente del soporte. Así pues, en lo que se refiere al precio, no hay diferencias en función del soporte sino de la distribuidora, tal como ocurría al principio del formato DVD, pero hay que tener en cuenta que es algo coyuntural y que puede variar sustancialmente en el tiempo, tal como ya ha sucedido con otros tipos de soportes ópticos como el UMD, con el fin de atraer a futuros aficionados y consumidores en general.
Finalmente está el factor de la disponibilidad. En cuanto a las películas, su lanzamiento en ambos formatos ha sido prácticamente simultáneo en nuestro país, mientras que en lo que respecta a los primeros lectores, la diferencia ha sido de algo más de un mes, favorable al Blu-ray. Sin embargo, este ligero avance no va a ser un elemento determinante a favor de ninguno de los dos contricantes, puesto que poca gente se lanzará a comprarlos y, pasado un tiempo, esa ventaja carecerá de la más mínima importancia. Lo que sí es un factor clave es determinar el número de películas con los que cuenta cada “bando” y, por extensión, de que títulos se trata en cada caso, por supuesto.
Atendiendo tanto al número de distribuidoras como al de títulos que cada una de ellas posee, la balanza se inclina de manera muy favorable hacia el Blu-ray, puesto que, tal como se observa en el siguiente gráfico de distribución, el Blu-ray cuenta con más del 75% del catálogo global de títulos disponibles mientras que el HD DVD apenas llega al 50%.
A priori el Blu-ray partía con cierta ventaja, aunque en los primeros meses del formato la BDA no supo jugar bien sus cartas y no obtuvo la aceptación deseada entre los aficionados. Las causas de la preferencia por el HD DVD fueron las siguientes:
Disponer de lectores antes que su rival y a un precio muy inferior.
Mayor calidad de los títulos lanzados.
El uso del códec de vídeo VC-1, mientras que los primeros discos en Blu-ray seguían usando el menos eficiente MPEG-2.
No existencia de protección zonal.
Actualmente el Blu-ray parece que está tomando la delantera debido principalmente al incremento del número de títulos y al progresivo abandono del MPEG-2 por el MPEG-4. La próxima salida al mercado de la consola PS3 con lector Blu-ray puede terminar de decantar la balanza; no obstante, los caminos del mercado son inexorables y a día de hoy, estando aún en los inicios de su singladura, es todavía demasiado pronto para saber qué sucederá finalmente.
En cualquier caso, hay que ser positivo y pensar que quien no sepa por cuál formato decidirse, siempre tendrá la posibilidad de optar por los reproductores multiformatos, cuyo único hándicap será un coste superior a los compatibles con un único tipo de soporte, pero probablemente constituirán una alternativa más económica que comprar uno de cada.
Blu-ray tiene una ligera ventaja si se aprovecha al máximo, pero en la práctica se prevé que sea similar si se utilizan los codecs de última generación
Precio de lectores
inicialmente un 50% inferior
la disponibilidad tanto de títulos como de lectores es ligeramente superior en el caso del Blu-ray y es previsible que la diferencia en ambos casos vaya aumentando con el tiempo
Como conclusión final sólo queda decir que, ante todo, los amantes del cine están de enhorabuena porque por fin tendrán la oportunidad de disfrutar de su mayor pasión con un sistema que ofrece una calidad de imagen casi al mismo nivel que la exhibida en una sala de cine bien acondicionada y de un sonido sin lugar a dudas superior a ésta, además de una comodidad que sólo puede encontrarse en la calidez de nuestro hogar.
Articulo extraido de ZonaDVD.com

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