Source: https://www.albedomedia.com/pruebas/planar-t-85-mm-f14-zf2/
Timestamp: 2020-02-17 15:56:26+00:00

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Planar T* 85 mm f/1,4 ZF.2 | Albedo Media
Carl Zeiss presenta su serie de objetivos “ZF.2” una actualización de su ya conocida serie ZF de ópticas de altas prestaciones en focales fijas y montura Nikon F.
La versión ZF.2 se caracteriza por incorporar ROM o CPU en el objetivo, lo que ofrece –entre otros beneficios– el de poder gozar de confirmación electrónica de foco, además de la visual.
De esta forma, los objetivos Carl Zeiss destinados a las cámaras Nikon, se encuentran ahora al mismo nivel de capacidad de comunicación con los cuerpos de cámara que los más recientemente introducidos de la serie ZE, para canon EOS.
Así, estas nuevas ópticas Zeiss ZF.2, soportan todas las funciones más importantes tales como sistemas automáticos para el tiempo de exposición, posición de abertura de diafragma y lógicamente, programación.
La CPU también ayuda en el ajuste de exposición manual, incluyendo aquellos cuerpos de cámaras que no son del todo compatibles.
Puesto que la óptica transmite ahora los datos EXIF tales como fabricante, fecha, sistema de medición y exposición de la cámara, los fotógrafos ya no necesitan fijar los parámetros manualmente.
Esta capacidad de manejo rápida y fácil de las ópticas ZF.2 rsultará especialmente útil bajo condiciones donde se requiere un disparo rápido.
Todas las series, ZF.2, ZE, ZK (Pentax), Y ZS (Rosca M42) son de enfoque estrictamente manual.
El Carl Zeiss Planar T* 85 mm f/1,4 es una de esas ópticas míticas desde los tiempos de las no menos famosas Contarex y Rolleiflex (1), y ahora está disponible, en la nueva versión para Nikon, ZF.2.
Y aprovechando su introducción, hace unas pocas horas, estamos en disposición ya de publicar su primera prueba técnica.
Como de costumbre, recordamos la importancia de leer los condicionantes de las modernas pruebas sobre sensores digitales (2).
Carl Zeiss Planar T* 85 mm f/1,4 ZF.2.
Como puede apreciarse por el gráfico de barras que refleja la resolución en pares de líneas por milímetro, el Carl Zeiss Planar T* 85 mm f/1,4 alcanza su máximo rendimiento para f/4 y f/5,6, cumpliendo la conocida –pero no siempre fiel– regla de que “el máximo rendimiento de un objetivo se alcanza cerrando dos puntos sobre su abertura máxima”.
Para esos dos valores, el contraste de la imagen en el centro del fotograma es extraordinariamente alto, con una virtualmente total ausencia de aberraciones cromáticas.
Como puede verse, para esos mismos valores de abertura, el nivel de resolución para las esquinas es igual de alto, pero la imagen es menos limpia que en el centro, debido a la aberración cromática para el eje amarillo/azul (Y/B). Ver gráfico correspondiente.
Siguiendo con el gráfico, podemos ver que para los valores de abertura más cerrados que los citados en primer lugar, esto es, para f/8, f/11 y f/16 se produce una muy ligera caída, debida a la aparición de la difracción.
Sin embargo, solo se produce una muy limitada pérdida de contraste para f/11 y f/16 por ese orden.
Pero… suponemos que este objetivo lo hemos adquirido o estamos considerando adquirirlo –entre otras consideraciones– por su alta luminosidad, ¿no es eso?
Veamos el rendimiento a las aberturas mayores.
A f/1,4, la máxima abertura, la imagen en el centro ofrece, casi sorprendentemente el mismo contraste y limpieza que a las mejores aberturas citadas anteriormente, si bien es cierto que con algo menos de resolución.
En las esquinas, la resolución se ve afectada por un cierto nivel de astigmatismo, algo común en las ópticas de alta luminosidad. Ese nivel de astigmatismo se va reduciendo hacia f/2 y f/2,8, desapareciendo para f/4.
Pero a pesar de ello, los niveles de resolución son muy buenos para la alta luminosidad y focal del objetivo.
Sobre la estética, la plástica de la imagen nos extenderemos luego.
Probablemente no hace falta recordar que el viñeteado supone una disminución de la iluminación del objetivo sobre el fotograma desde el centro a las esquinas. También en este caso, al igual que los resultados de resolución y aberración cromática, el rendimiento viene afectado por la combinación de objetivo y sensor.
En el caso del Carl Zeiss Planar T* 85 mm f/1,4 la caída de iluminación es apreciable a plena abertura, situándose en aproximadamente un 37%, pero se recupera dramáticamente ya para f/2 (19%), y estabilizándose a prácticamente cero ya para f/2,8.
Podemos recordar que a efectos prácticos un 25% equivale aproximadamente a un cuarto de punto de diafragma.
El nivel de aberración cromática visible es prácticamente nulo para la zona central a todas las aberturas e inapreciable para el eje cían/rojo incluso en las esquinas, donde si que se aprecian valores para el eje amarillo/azul, en ligera disminución desde la plena abertura de f/1,4 a la mínima de f/16.
Ese nivel de aberración cromática se deja ajustar bastante bien a partir de los archivos RAW (NEF) en Photoshop, pero no al 100%.
Bokeh y plástica
¿Qué podemos decir de las características plásticas de este Carl Zeiss Planar T* 85 mm f/1,4, más allá de los puros y duros valores técnicos?
Avanzando acontecimientos, y resumiendo, podemos afirmar que es de una belleza probablemente incomparable.
Como puede verse, publicamos diversas tomas, obras todas ellas de Fernando Marcos, dentro de una de sus especialidades, que es la fotografía escénica.
En alguno de los casos, se ofrece la misma toma a aberturas que van desde f/14 a f/8 o f/11, a fin de que los propios visitantes puedan observar y compara cómo se desarrolla el bokeh, o la “belleza y armonía de las zonas desenfocadas de la imagen”.
A la plena abertura de f/1,4, la alta nitidez del plano enfocado, se extiende –según la distancia de enfoque a poco más de 1 mm por delante y por detrás del mismo, y a partir de ahí, las 9 palas del diafragma y el cuidadoso equilibrio de aberraciones residuales (3) hace que el resto de la imagen quede expresada en un suavísimo desenfoque y halos que no tienen nada que ver con el “flare” o reflejos internos sino todo lo contrario.
A esa abertura, dos caveat:
El enfoque es absolutamente crítico
Las distancias mínimas (100 cm) no son el terreno ideal para el Carl Zeiss Planar T* 85 mm f/1,4, pues para eso está el Carl Zeiss Makro Planar T* 100 mm f/2.
Lo más interesante, es que –a partir de ese valor de f/1,4– especial por sus características de imagen, el efecto se puede modular progresivamente a través de los pasos de f/2 y f/2,8, a partir de los cuales, el rendimiento plástico podría considerarse más propio de los objetivos de alta resolución y contraste: más convencional, pero nunca vulgar.
Puestos a ser críticos, podemos hacer la observación de que los ingenieros de Carl Zeiss todavía podrian mejorar más la forma, el perfil de las 9 palas de su diafragma, a fin de conseguir una abertura aún más circular.
Como puede entreverse, tanto por lo crítico del punto de enfoque a f/1,4 como por el propio nuevo concepto de la serie ZF.2, con confirmación electrónica (en el visor) del punto de enfoque, no nos encontramos ante una situación baladí.
Sobre este tema, el del “focus shift” y las distintas aproximaciones al enfoque de los objetivos sobre las modernas cámaras digitales, se habla mucho y queda… mucho por hablar.
Nosotros vamos a comunicar nuestras experiencias, estando seguros de no cerrar el tema, y sin embargo estamos en disposición de poder afirmar que llevamos unos 30 años en el oficio de las pruebas técnicas, y que las variaciones de enfoque, inconsistencias de los planos focales, y otras muchas cosas no nos pillan de sorpresa: ya se producían en las cámaras fílmicas (tal como las denomina muy acertadamente Pedro Saura). No lo sabemos todo y cada día aprendemos algo nuevo sobre este espinoso tema.
Tampoco deben de andar muy seguros los ingenieros cuando uno de ellos, de una gran firma, nos recomendó hace ya años.. “que a la hora de hacer pruebas de sus objetivos no nos fiásemos del sistema de enfoque de…¡sus cámaras!”
Se quedó mucho más tranquilo cuando le respondimos que… nunca lo habíamos hecho…
El esquema óptico del objetivo, con sus masivas lentes, es adecuado para un fino montaje de enfoque manual
Pues bien, como con estos Carl Zeiss T* ZE, ZF.2, ZK y ZS el enfoque es manual, podemos realizarlo en la forma más clásica, esto es, sobre la pantalla esmerilada del visor, o bien por las más modernas del Live View si la cámara lo permite, o también, mediante la amable y servicial confirmación de “foco conseguido” por el “punto verde” en el visor.
Como en todos los sistemas equivalentes de esta (Nikon) y otras marcas, según las escenas y ocasiones, puede ocurrir que el punto verde de confirmación de foco conseguido se ilumine coincidiendo con el punto más nítido de enfoque visual según nuestra apreciación, o quizá un poco después (más cerca en el caso de Nikon) o es posible que un poco más tarde….
En suma: siempre existirá un cierto “margen de incertidumbre”, tanto en el punto visual, como en el de confirmación, como –por supuesto– si hubiese autoenfoque.
En nuestra opinión, la confirmación electrónica de enfoque debe considerarse como una muy útil ayuda, sobre todo en escenas de baja iluminación.
Aunque no visible externamente, la nueva ROM incorporada en la serie ZF.2 permite gozar de confirmación electrónica de enfoque en el visor
Lo que debiera hacer el fotógrafo es hacer pruebas con su sistema, y determinar si el punto óptimo de confirmación está, bien justo cuando el punto se ilumina por completo o cuando parpadea por proximidad “antes” (más lejos en Nikon) o “después” (más cerca en Nikon).
Con ello conseguirá resultados óptimos y por supuesto, esa técnica tiene su equivalente en el enfoque visual. Vamos… ¡como toda la vida!
Con nuestra unidad de objetivo –a estrenar– y una bien probada Nikon D700, para sujetos tridimensionales se conseguía un enfoque algo más preciso con el enfoque visual aparente al 100% y justo un poco antes de la iluminación completa del diodo verde, al tiempo que con sujetos totalmente planos (miras técnicas de nitidez), el enfoque óptimo ha sido a través del punto verde de confirmación electrónica.
No podemos quejarnos de los resultados. (4).
Con sus casi 577 gramos y tan solo 85 mm de longitud, en la mano el Carl Zeiss Planar T* 85 mm f/1,4 ZF.2 ofrece ya de entrada una muy agradable sensación de robustez, de pieza valiosa, a lo que se añade la impresionante lente frontal y su diafragma de 9 palas, perfectamente visible tras las tres primeras lentes de su esquema óptico, merced a los buenos servicios de las capas antirreflejos Carl Zeiss T*.
Como era de esperar, el enfoque –a lo largo de sus 255 grados de arco de recorrido– es suavísimo, pero con el justo toque de dureza, al tiempo que los clics del diafragma encajan con excelente tacto.
Este objetivo ofrece la segunda “mini-escala” de cortesía de diafragmas para aquellos modelos Nikon clásicos que ofrecen dicha escala en el visor por medio de un prisma óptico.
Sobre un cuerpo cmo el de esta Nikon D700, el objetivoes muy compacto para su focal y luminosidad
Gracias a su alta luminosidad y foco muy selectivo a f/1,4, el enfoque visual se consigue con gran facilidad incluso en cámaras SLR con autoenfoque dotadas con la pantalla estándar, no pensada en realidad para el enfoque manual.
Con aquellas cámaras que permitan instalar una pantalla de enfoque específica, deber ser una experiencia notable.
La versión anterior con el acoplamiento para el mando de indicación de diafragma externo no AIS
Por el contrario, se ha eliminado la ya poco estética pieza de acoplamiento estilo Photomic, que siempre puede aplicarse (si se desea) a posterior en taller. El aro de diafragmas dispone de una posición de bloqueo, en la que debe acoplarse para el uso dle objetivo en aquellos modelos de cámara en los que el diafragma se controla desde el propio cuerpo.
Sobre una cámara réflex profesional, como puede ser una Nikon D3 o D3S o incluso sobre la más contenida en peso y volumen D700, se genera un conjunto muy equilibrado en reparto de masas, que se deja manejar con absoluta efectividad.
Por su parte, la alta luminosidad, unida al bajo ruido de los sensores de las cámaras mencionadas hacen que la combinación sea imbatible –en su gama de focales– en situaciones de baja luminosidad.
Para el nuevo vídeo en SLR
Tal como ya comentamos con ocasión de la reciente introducción del Carl Zeiss Distagon T* 35 mm f/2, existe una realidad, y no es otra que por muy buena que sea la calidad y refinamiento del diseño óptico, si el montaje de las lentes no está a la altura, y la mecánica de enfoque del sistema presenta juegos excesivos, todo el esfuerzo óptico realizado, puede ser en vano.
Por contraste, para alcanzar un autoenfoque veloz y a un tiempo preciso son necesarios desplazamientos cortos de un grupo de lentes interno unidos a tolerancias mecánicas menos estrictas. Aunque ello no proscribe buenos resultados, si que redunda –casi indefectiblemente– en arcos de recorrido del aro de enfoque en un ángulo muy reducido, lo que dificulta un fin enfoque manual.
En parte debido a ello, la recientemente incorporada opción de grabación de vídeo en casi todas las últimas cámaras réflex monoculares, está teniendo como consecuencia que reciban una especial atención por parte de los más exigentes fotógrafos, los objetivos Carl Zeiss de enfoque manual y focales fijas.
Por contraste con la inmensa mayoría de los objetivos existentes de producción actual, en los que el autoenfoque no es fiable por actuar a impulsos, con un nivel de ruido de operación que es registrado de forma molesta por el micrófono, y con los que, además, si se opera a mano, el recorrido del aro es tan corto o de tacto poco fiel que no resulta operativo para determinadas transiciones, los objetivos Carl Zeiss de enfoque manual ofrecen un aro de enfoque que gira, con tacto sedoso, a lo largo de un gran arco.
Pero los Carl Zeiss no solo son muy apreciados para esa nueva aplicación, sino para las más tradicionales, en las que el fotógrafo prefiere ejercer el máximo control sobre su punto de enfoque, y además disfrutar de la combinación de una buena mecánica, con diseños ópticos optimados para digital, en combinaciones de focales fijas con alta luminosidad.
El parasol, ofrecido en serie, es en metal, con acoplamiento a bayonetay un soberbio flocado interior
El objetivo Carl Zeiss Planar T* 85 mm f/1,4 es una carismática pieza de óptica fotográfica que por propio merecimiento merece figurar en la historia de la óptica fotográfica: hay otros Planar, con focales ligeramente más cortas o más largas, pero la de 85 mm en luminosidad f/1,4 es la de más personalidad.
Ahora, en la versión ZF.2 dotada de ROM, que permite la confirmación electrónica de foco, se convierte probablemente en el paradigma de la fusión entre lo clásico y lo digital.
No existe objetivo que en un volumen tan contenido ofrezca esa combinación de focal, luminosidad y prestaciones, con una personal y modulable estética de imagen.
Eso sí, es para usuarios expertos no amantes del autoenfoque.
Carl Zeiss Planar T* 85 mm f/1,4 ZF.2
Focal: 85 mm (Para formato Nikon FX o “full frame”)
Ángulo de toma (FX): 29º diagonal/24º horizontal
Focal equivalente para formato DX: aprox. 127,5 mm
Clics: enteros y medios
Lentes especiales: No indicado
Área cubierta a esa distancia: 24 x 36 cm
Ø de rosca para filtros: 72 mm
Ø x longitud: 78 x 85 mm
Peso (ZF.2): 576,5 gramos
Peso (ZF.2) con tapas: 602 gramos
Peso del parasol: 47 gramos
Peso total: 649 gramos
PVPR: 965 € + IVA
Disponible también en monturas para Canon EOS (ZE), Pentax (ZK) y rosca M42 (ZS)
Con confirmación electrónica de foco en ZF.2 y ZE
Los objetivos Carl Zeiss son distribuidos en España por Foto Técnica Import
Nota oficial acerca de otras ópticas dentro de la nueva serie ZF.2
Todas © Fernando Marcos
www.fernandomarcos.com
Blog de Fernando Marcos
(1) La historia del Planar merecería todo un artículo. Podemos comentar sucintamente que la fórmula, en su primera versión, ya figuraba en los catálogos de la firma entre 1890 y 1902, y que fué refinándose hasta alcanzar su configuración mas moderna actual de "doble Gauss" y seis lentes, en versiones de alta luminosidad. Precisamente otra de las ópticas míticas de la historia de la óptica en general, y de la científica y cinematógráfica en particular, es el Planar 50 mm f/0,7, diseñado para la NASA, y empleado por Stanley Kubrick para rodar determinadas escenas del film "Barry Lyndon".
(2) Sobre los Protocolos de Prueba
(3) La forma del orificio resultante de las palas de diafragma tiene una gran influencia en el bokeh, y por lo general, un elevado numero de las mismas (a partir de 7) genera una abertura muy circular, favorable a un bokeh armónico. No obstante, la propia forma de las palas puede hacer que una abertura sea más o menos circular para un numero determinado de ellas.
Pero además, los diseñadores ópticos suelen “jugar” con las inevitables aberraciones residuales, a fin de crear un bokeh más “dulce”. Los creadores japoneses suelen decantarse por esta segunda opción, pero ignoramos hasta qué punto la fabricación en Japón de las modernas ópticas diseñadas por los ingenieros de Carl Zeiss ha podido influir en la plástica de imagen de estos objetivos. Al fin y al cabo, hoy, el mercado manda.
(4) Existe una poderosa razón técnica para las ligeras discrepancias observadas en estos sistemas: en la mayoría de ellos, el sistema de confirmación electrónico opera bajo condiciones ópticas equivalentes a una abertura de diafragma de f/5,6 aunque visualmente lo estemos haciendo (en el caso de este objetivo) a f/1,4. Las discrepancias comentadas podrían ver del ligero “focus shift” de f/1,4 a ese f/5,6 equivalente.
No obstante, según los fabricantes, el Carl Zeiss Planar T* 85 mm f/1,4 ZF.2 adolece de menos desplazamiento de enfoque que otros objetivos equivalentes de firmas “competidoras”.
4 ZF.2
Carl Zeiss Planar T* 85 mm f/1
confirmación electrónica de foco

References: resolución 
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