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INTERRUPCIÓN DE LA PRESCRIPCIÓN POR DEMANDA. Luis MOISSET de ESPANÉS
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Ricardo Ramírez Páez
1 INTERRUPCIÓN DE LA PRESCRIPCIÓN POR DEMANDA Luis MOISSET de ESPANÉS
2 3 INDICE PRÓLOGO I.- INTRODUCCIÓN a) Fundamento de la prescripción b) Suspensión e interrupción c) Actos interruptivos de la prescripción d) El artículo 3986 comprende tanto a la prescripción adquisitiva como a la liberatoria e) Demanda judicial f) Extensión de la palabra demanda II.- ACTOS QUE NO INTERRUMPEN LA PRESCRIPCIÓN a) Gestiones privadas b) Gestiones administrativas c) Casos en que la ley exige las gestiones administrativas como condición previa para entablar la acción III.- CASOS EN QUE LAS GESTIONES ADMINISTRATIVAS INTERRUMPEN LA PRESCRIPCIÓN a) Gestiones administrativas en materia de leyes impositivas b) Jurisdicción pactada c) Gestiones administrativas en materia de derecho laboral Resumen IV.- ACTOS JUDICIALES QUE PUEDEN EQUIPARARSE A LA DEMANDA a) Reconvención b) Oposición de la compensación c) Juicio ejecutivo d) Presentación efectuada en concurso o quiebra e) Iniciación del juicio sucesorio del deudor f) Pedido de indemnización formulado en el proceso penal g) Medidas cautelares h) Medidas preparatorias de la demanda i) Otros actos procesales interruptivos de la prescripción. V.- DEFECTOS DE LA DEMANDA QUE NO LA PRIVAN DE EFECTO INTERRUPTIVO a) Juez incompetente b) Vicios de forma c) Incapacidad del actor d) Quién debe entablar la demanda? e) Contra quién debe dirigirse la demanda? f) Alcance de la interrupción VI.- MOMENTO EN QUE SE OPERA LA INTERRUPCIÓN Momento en que comienza a correr nuevamente el plazo. VII.- CAUSAS QUE DEJAN SIN EFECTO LA INTERRUPCIÓN
3 4 APÉNDICE a) Desistimiento b) Perención o caducidad de la instancia c) Absolución definitiva del demandado ACTUALIZACIÓN BIBLIOGRAFÍA
4 PROLOGO Para valorar debidamente este trabajo impónese retrotraernos a la época de su elaboración e indagar su propio origen. Pocos días faltan para que se cumpla un lustro de su presentación al tribunal del concurso abierto -por ese entoncesen la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba, para proveer cargos de profesores adjuntos en la Cátedra de Derecho Civil II (Obligaciones). Ello importa decir que el tema sorteado en esa competencia: La interrupción de la prescripción por demanda, que es materia del presente estudio, le fue impuesto al autor dentro de la rigidez y perentoriedad del plazo reglamentario, de conformidad con las disposiciones que regulan esos procesos de competencia. En consecuencia, derógase en tales circunstancias la vigencia de los principios generales que permiten la elección del tema conforme la natural predilección del autor, la concepción de ideas tendientes a la elaboración de un plan previo y la tarea de acopio y selección de antecedentes y materiales, que en definitiva, conforman el posterior desarrollo de toda obra científica. Por tanto, la particular ocasión en que debió cumplirse la tarea, hace que no sólo se valore el mérito de la labor desarrollada, sino también las condiciones especiales de capacidad que el autor debe demostrar en tales certámenes. A la dificultad ya señalada, súmase otro antecedente que hace aún más difícil la tarea del prologuista. El Doctor Luis Moisset de Espanés no necesita -por cierto- de presentación, ni tampoco de expresiones encomiásticas y benevolentes que destaquen su personalidad. No es este el lugar indicado para poner de manifiesto.su extraordinaria vocación docente, ni tampoco el mérito de su labor científica. Sin embargo, no podemos silenciar nuestra satisfacción de prologar este trabajo, en el cual se evidencian junto al fino criterio jurídico y un claro método
5 6 expositivo, las condiciones de tenaz investigador, de quien pocos años después -confirmando las esperanzas en él cifradas- lograra realizar su trabajo de tesis doctoral destinada al estudio orgánico y sistemático de La lesión en los actos jurídicos, importante obra que 'además de recibir el justiprecio máximo del Tribunal que la juzgara, resultó laureada -hace pocos meses- por la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires. Después de esta breve reseña,, fácilmente advertirá el lector que la presente monografía, es uno de los múltiples temas del rico elenco doctrinario del profesor Moisset de Espanés, que permite apreciar sus meditadas investigaciones y la reflexiva actitud del autor ante los complejos problemas jurídicos que aborda en sus trabajos, como así también su permanente seguimiento al inalcanzable ideal de la justicia. El presente trabajo comprende un completo y sistematizado desarrollo de los problemas que entraña la institución en estudio y las cuestiones procesales a ella conexas. El cuidado con que resulta hecho el examen y análisis de cada uno de los puntos que aborda el autor, es producto -sin duda- de un ordenado plan, concebido con método racional y lógico, a punto tal que podríamos decir que no escapa cuestión alguna de las que puedan suscitarse en materia de interrupción de la prescripción por demanda, tanto en el terreno doctrinario, como en el de la jurisprudencia, que no haya sido objeto de un detenido estudio y de apreciación crítica, logrando así un desarrollo metódico del tema, por regla general abordado en forma superficial e incompleta. El autor ha dividido su trabajo en siete capítulos. A modo de introducción, dedica el primero de ellos al estudio del fundamento de la prescripción y a la consideración de los actos interruptivos de la misma, para ocuparse luego de la extensión conceptual del término demanda En el segundo capítulo analiza aquellos actos que no producen efecto interruptivo de la prescripción, tales como las gestiones privadas cumplidas por el acreedor y las realizadas
6 7 ante los órganos administrativos del estado. Este terna se completa en el capítulo tercero con el estudio de los casos especiales en que las gestiones administrativas son susceptibles de producir aquel efecto interruptivo, como en las hipótesis previstas por la legislación impositiva, o del derecho laboral, etc. El cuarto capítulo está destinado al examen exhaustivo de los actos judiciales que pueden equipararse a la demanda, y como tal susceptibles de producir la interrupción de la prescripción. En el capítulo siguiente considera el autor los defectos de la demanda que no la privan del efecto interruptivo, ya sea por la incompetencia del tribunal donde fue deducida, ya sea por los vicios de formas o bien por la incapacidad de quien la promueve. El capítulo sexto contiene el estudio de, las cuestiones relativas al momento en que se opera la interrupción de la prescripción y al momento en que comienza a correr nuevamente, el plazo de aquélla. Finaliza el trabajo, con el desarrollo del capítulo séptimo que el autor consagra a la investigación de aquellas causas que dejan sin efecto la interrupción de la prescripción: desistimiento del actor; perención o caducidad de la instancia y absolución definitiva del demandado. Por último, el autor ha incorporado a su trabajo un breve apéndice destinado a puntualizar las reformas introducidas -en algunas legislaciones procesales, cuyas disposiciones habían sido objeto de, referencias en el texto de la obra, actualizando con ello el valor práctico de la misma. Extraño al carácter de estas líneas sería profundizar, aunque fuere de un modo particular, el análisis pormenorizado acerca del contenido del trabajo que hoy se publica, como así también el de señalar posibles disidencias o fijar discrepancias -tan usuales y casi infaltables en todo comentario sobre cualquier obra jurídica con las posiciones defendidas por el
7 8 autor. Al respecto, consideramos más que suficiente señalar que en todos los casos el Dr. Luis Moisset de Espanés compromete su opinión después de un reflexivo análisis de cada problema en particular, aportando siempre sólidos fundamentos de sustentación tanto doctrinarios como jurisprudenciales, que a la par de demostrar un amplio dominio de la materia, denota precisión en el encuadre jurídico, precisamente en un área en que nuestra ley de fondo -como es sabido- resulta bastante oscura e incompleta en muchos aspectos. En suma, entendemos que este trabajo del joven profesor, constituye un valioso aporte dentro de la literatura jurídica más destacada y representará seguramente una interesante fuente de consulta para quienes deseen encontrar metódicamente expuestas las soluciones más acordes con las nuevas orientaciones dominantes en la doctrina y jurisprudencia, relativas a la indispensable inteligencia de nuestra ley civil de fondo en materia de la interrupción de la prescripción por demanda. Réstanos decir -por último- que la generosa sugerencia del autor fue el origen de nuestro compromiso de prologar esta su obra. Una amistad surgida con motivo de la honrosa y responsable tarea compartida con él -desde hace tiempo- cual es la función docente universitaria, constituye el único título que tuvimos en consideración para aceptar el encargo y cumplir nuestro cometido, en la serena convicción que tal grata circunstancia no restaría objetividad a las opiniones antes expuestas. Córdoba, febrero 27 de 1968 Enrique Carlos Banchio
8 INTRODUCCIÓN Sabemos que en el campo de las obligaciones la prescripción constituye un medio de liberación, por el cual la obligación civil se transforma en natural, luego de cumplirse los plazos fijados por la ley, es decir que el transcurso del tiempo influye sobre la obligación extinguiendo la acción que la hacía exigible. a) Fundamento de la prescripción Hemos creído conveniente, por razones metodológicas, antes de encarar concretamente el tema central de este trabajo, dar algunas nociones que estimamos de fundamental importancia para la solución de ciertos problemas que se plantearán luego al estudiar con detenimiento los diversos aspectos que presenta este tema. Deseamos, pues, dejar establecido que adherimos a la posición que considera que el fundamento de la prescripción no está dado por una simple presunción de que la obligación se ha extinguido, sino que es una institución de orden público, cuyo fundamento real finca en el hecho de que al Estado, al ordenamiento jurídico le interesa que los derechos adquieran estabilidad y certeza. Por ello expresaba BAUDRY - LACANTINERIE (1) que la prescripción constituye una institución indispensable para la estabilidad de los derechos. Nada sería estable si no existiera la prescripción. 1. G. BAUDRY - LACANTINERIE y A. TISSIER, Traité théorique et Pratique de Droit Civil, De la prescription, T. XXV, 2, N 27, p. 20; 3ª ed. París, 1905.
9 10 TROPLONG (2) decía que todo derecho debe tener un fin, y que el Estado está interesado en que los derechos adquieran estabilidad (3). Y BIGOT - PREAMENEU manifestaba que los intereses particulares deben ceder frente a la necesidad de mantener el orden social y éste, sin duda ninguna, es el verdadero fundamento de la prescripción. La idea de la presunción de una liberación es un motivo accesorio y de segunda línea; el motivo predominante es el interés social. Más de un autor ha comparado la prescripción, desde el punto de vista de su interés social, con la autoridad de la cosa juzgada, considerando que ambas instituciones rinden servicios análogos. No insistiremos en estos conceptos acerca del fundamento de la prescripción, pero hemos considerado indispensable dar nuestra opinión al respecto y fijar la posición que adoptamos, porque ha de ejercer cierta influencia y reflejarse más adelante en algunas de las soluciones que propugnamos. b) Suspensión e interrupción Hemos dicho que la prescripción es la institución que estudia el efecto que tiene el transcurso del tiempo sobre la estabilidad de algunos derechos. Pero el curso de la prescripción puede verse alterado por algunos hechos, que constituyen lo que se llama la suspensión, y la interrupción de la prescripción. Tanto los hechos que originan la suspensión como la interrupción, actúan sobre el plazo que la ley fija para la prescripción, prolongándolo, pero sus efectos son distintos y obedecen a diferentes causas. 2. M. TROPLONG, Droit Civil expliqué.- De la prescription, T. I., Cap. 1, N 13, p Conf. Jorge Joaquín LLAMBÍAS, Parte General, T. II, Nº 2100, p. 641, 2ª ed., Buenos Aires,1964, e. Perrot. En igual sentido casi toda la doctrina nacional.
10 11 La suspensión, como muy gráficamente ha dicho algún autor, adormece el curso de la prescripción, y hace que deje de computarse el tiempo mientras subsistan los efectos del hecho que provocó la suspensión, pero el lapso transcurrido permanece vivo, intacto, y al desaparecer las causas que originaron la suspensión, continuará computándose el plazo de prescripción y se sumarán el período anterior y el posterior a la suspensión, hasta completar el total (art. 3983). Generalmente la ley concede la suspensión de la prescripción cuando se producen hechos que imposibilitan al derecho habiente -en nuestro caso al acreedorel ejercicio de su derecho (verbigracia la incapacidad). La interrupción, en cambio, da muerte totalmente al plazo de prescripción ya cumplido (o transcurrido con anterioridad), y cuando comience a correr nuevamente, deberá computarse en forma total a partir del momento en que desaparezcan los efectos del hecho interruptivo (art. 3998). c) Actos interruptivos de la prescripción Debemos referirnos ahora a los distintos actos interruptivos de la prescripción y, como lo hace la generalidad de la doctrina, los clasificaremos según la persona de quien emanan: a) del acreedor; b) del deudor y c) de ambos a la vez. Atento la importancia que tiene la interrupción de la prescripción, que borra totalmente el plazo ya transcurrido, y considerando de manera especial que la institución interesa al orden público, la ley sólo reconoce efecto interruptivo a hechos que pongan de manifiesto inequívocamente la voluntad de los sujetos de la relación obligatoria de mantener vivo el vínculo que los une; verbigracia el reconocimiento de la obligación
11 12 efectuado por el deudor, o la demanda judicial entablada por el acreedor (4). De acuerdo al tema que se nos ha fijado, debemos referirnos exclusivamente a un acto interruptivo de la prescripción emanado del acreedor: la demanda judicial, es decir un hecho mediante el cual el acreedor de modo cierto e indubitable pretende demostrar su interés por mantener vivo el derecho. En otros ordenamientos jurídicos distintos del nuestro, además de la demanda judicial, constituyen actos interruptivos de la prescripción emanados del acreedor todos aquellos actos que sirven para constituir al deudor en mora; verbigracia el Código Civil de Italia, artículo 2943, y el Código Civil español, que en su artículo 1973 considera que aún la reclamación extrajudicial interrumpe la prescripción. Es decir, se concede carácter interruptivo a actos que, aun no siendo judiciales, tienensuficiente certeza y seriedad, y mediante los cuales se prueba de manera inequívoca la voluntad del acreedor de mantener latente su derecho. Esta es la orientación más moderna en la doctrina y en la legislación comparadas. Sin embargo nuestros proyectos de reforma han mantenido el criterio de que la interrupción sólo puede producirse por una demanda judicial del acreedor, limitándose a enumerar entre los actos interruptivos que pueden equipararse a la demanda, la intimación de pago efectuada en juicio ejecutivo, la presentación del crédito en un concurso y la compensación alegada judicialmente (arts del Anteproyecto de BIBILONI y 316 del Proyecto de 1936). Creemos que esta solución es insuficiente y que debe adoptarse un criterio más amplio, similar al consagrado por el Código civil italiano de 4. En tal sentido se ha dicho que: Los actos interruptivos de la prescripción son de interpretación restrictiva, y no pueden ser equívocos; deben consistir en demanda, compromiso arbitral, reconocimiento de la deuda u otros igualmente idóneos ; voto del Dr. Cámara en Asoc. de Cooperativas Argentinas Ltda. c/ Kreimer, Amado, Cam. 2ª Civil y Com. de Córdoba, B.J.C., V-307.
12 ; sin embargo, como nuestro trabajo se refiere a la interrupción de la prescripción por demanda, debemos forzosamente ceñirnos a ese problema. Para terminar con esta breve introducción, que ha perseguido como propósito fundamental ubicarnos correctamente en él tema, es conveniente poner de relieve que el problema relativo a la interrupción de la prescripción por demanda gira principalmente alrededor de las normas contenidas en los artículos 3986 y 3987, cuyo prolijo análisis debemos efectuar (5). La sola lectura de los textos legales vigentes nos permite comprender fácilmente que dichas normas suministran un amplio marco que debe ser llenado por la jurisprudencia, con su labor creadora. Los jueces deberán integrar la norma, interpretando cuál es el sentido de los términos utilizados en ella. De esta forma se plantean una serie de problemas que deben ser analizados cuidadosamente, a la luz de los antecedentes jurisprudenciales, es decir de la aplicación que nuestros tribunales han hecho de estas normas. Nuestro esfuerzo, pues, se ha centrado muy especialmente en la búsqueda y rastreo de los casos de aplicación de estos dos artículos, efectuada en los repertorios jurisprudenciales. La diferencia que existe entre el texto de nuestro artículo 3986 y el de otros ordenamientos legales, nos obliga forzosamente a ceñirnos a la jurisprudencia y doctrina nacionales para efectuar el estudio de la interrupción de la prescripción por demanda, dentro de los términos utilizados por nuestra ley positiva vigente. 5. Art La prescripción se interrumpe por demanda contra el poseedor, aunque sea interpuesta ante juez incompetente, y aunque sea nula por defecto de forma, o porque el demandante no haya tenido capacidad legal para presentarse en juicio Art La interrupción de la prescripción causada por la demanda, se tendrá por no sucedida, si el demandante desiste de ella, o si ha tenido lugar la deserción de la instancia, según las disposiciones del Código de Procedimientos, o si el demandado ha sido absuelto definitivamente.
13 d) El artículo 3986 comprende tanto a la prescripción adquisitiva como a la liberatoria 14 Hemos visto ya que el artículo 3986 establece que la prescripción se interrumpe por demanda contra el poseedor.... Aquí se nos plantea el primer problema y es el de considerar si esta norma, al hablar de demanda contra el poseedor, ha querido referirse exclusivamente a la prescripción adquisitiva, o si comprende también los cases de prescripción liberatoria. Evidentemente, si nos atuviéramos al tenor literal del texto del artículo, sólo podría referirse a la usucapión o prescripción adquisitiva; sin embargo doctrina y jurisprudencia, en forma unánime consideran que el artículo 3986 comprende a ambos tipos de prescripción. COLMO (6), con su lenguaje siempre tan expresivo, nos dice que de aplicarse el precepto en su literalidad se llegaría a todo un escándalo jurídico, porque la prescripción extintiva no podría ser interrumpida por el acreedor ni siquiera mediante una demanda judicial, ya que el artículo sólo concede al poseedor la facultad de interrumpir la prescripción, es decir que únicamente en los casos de usucapión la demanda surtiría efectos interruptivos. Es obvio que jamás puede haber estado en el ánimo del legislador restringir la aplicación de la norma solamente al caso de la prescripción adquisitiva y nunca se han suscitado dudas ni discusiones al respecto; la doctrina, la jurisprudencia y los propios litigantes, han coincidido en admitir que el artículo 3986 comprende tanto a la prescripción adquisitiva como a la liberatoria. En este sentido podemos citar algún fallo de la 6. Alfredo COLMO, Obligaciones, N 932, p. 639.
14 15 Corte Suprema de la Nación (7) ; y otro de la Cámara de Apelaciones de Mercedes (8). Muy excepcionalmente hay quienes han sostenido que, como el texto habla de demanda contra el poseedor, surgiría del tenor literal del artículo que no se tuvo en cuenta en él a la prescripción liberatoria; pero este argumento se ha usado, no con el propósito de negar eficacia interruptiva a la demanda,, sino que se ha pretendido echar mano de él para sostener que en el caso de la prescripción liberatoria cualquier otro tipo de actos, aunque no constituyesen estrictamente una demanda judicial, podrían tener carácter interruptivo (9). Estimamos esta doctrina sumamente peligrosa e inaceptable; la prescripción es una institución que encuentra su fundamento en razones de orden público ya que se halla en juego el principio de la estabilidad de los derechos. Se atentaría gravemente contra el fundamento mismo de la prescripción si pretendiésemos de manera indiscriminada conceder efecto interruptivo a cualquier acto del acreedor, máxime teniendo en cuenta que la interrupción borra de manera absoluta el curso de la prescripción ya transcurrido. El orden jurídico no puede admitir que otros actos distintos de los establecidos en la ley, que no ofrezcan la suficiente certeza y seriedad, puedan mantener vivo 7. Solier v. Gobierno Nacional, CSN, J.A García, Agustín y otra c/ Calaón, Juan F., Cam. Apel. Mercedes, J.A III Juárez, Eduardo v. Goza Hnos., S.C. Buenos Aires, 12 de agosto de 1941; J.A ; pero es de hacer notar que en. el caso que comentamos se trataba de gestiones administrativas realizadas ante el Departamento del Trabajo, para reclamar la indemnización correspondiente a un accidente de trabajo y que existía una ley provincial que establecía la obligatoriedad de dichas gestiones. Se realiza por esta vía uno de los primeros esfuerzos de la jurisprudencia para admitir efecto interruptivo, en el campo del derecho laboral, a las gestiones administrativas. Oportunamente volveremos sobre este particular.
15 16 el derecho del acreedor (10).La Corte Suprema de la Nación (11) se ha referido expresamente al problema, sosteniendo que si el artículo 3986 no fuera aplicable a la prescripción liberatoria, tampoco podría argumentarse que las gestiones administrativas -y menos aún las reclamaciones privadas- pueden tener efecto interruptivo de la prescripción toda vez que faltaría el necesario precepto legal que así lo autorizara. En realidad, para corroborar nuestra afirmación de que el artículo 3986 es también aplicable a la prescripción liberatoria, debemos extraer argumentos de la propia ley. En primer lugar, si nos fijamos en la ubicación de la norma, veremos que este artículo se encuentra en el Capítulo Segundo, del Título Primero, cuya leyenda reza: De la prescripción de las cosas y de las acciones en general ; vale decir que las normas de este título se refieren tanto a la prescripción adquisitiva como a la liberatoria. Si no se considerara suficiente este argumento, ya que alguna de las normas podría referirse solamente a una de las instituciones, nos bastaría recorrer otros artículos del mismo capítulo, para ver que en muchos de ellos se hace referencia a la demanda judicial como acto interruptivo de la prescripción liberatoria. Encontramos así los artículos 3993, 3994, 3995 y 3997, que tratan especialmente de casos en que la prescripción liberatoria es interrumpida por demanda judicial. Por ejemplo, dice el primero de ellos: Art La demanda entablada contra uno de los coherederos, no interrumpe la prescripción respecto de los otros,.... -Pero sí la interrumpe contra aquél que ha sido demandado- 10. Fallo citado en nota N ver supra, nota N 4.
16 17... aun cuando se trate de una deuda hipotecaria, si la demanda no se ha dirigido contra el tenedor del inmueble hipotecado. No cabe duda que en la hipótesis se trata de una prescripción liberatoria, pues se - refiere a una deuda, aunque sea hipotecaria. La deuda continúa siendo una obligación, aunque esté garantizada por, el derecho real de hipoteca. Más claros aún son los artículos siguientes, que procuran delimitar con exactitud en - qué medida produce efectos interruptivos la demanda entablada por alguno de los acreedores solidarios (art. 3994), o por uno de los herederos de un acreedor solidario (art. 3995). Estas hipótesis tratan de vínculos, obligacionales con sujeto múltiple y se refieren, por tanto a la prescripción liberatoria. Podemos reproducir también el artículo 3997, que contempla el caso en que la obligación está afianzada, diciendo: Art La demanda interpuesta contra el deudor principal, o el reconocimiento de su obligación, interrumpe la prescripción contra el fiador; pero la demanda interpuesta contra el fiador,... o su reconocimiento de la deuda, no interrumpe la prescripción de la obligación principal. Los textos legales que hemos citado no dejan lugar a ninguna duda; la demanda interrumpe también la prescripción liberatoria, pese a que el artículo 3986, por una omisión sólo haya mencionado la hipótesis de la prescripción adquisitiva. Estos defectos de técnica legislativa resultan frecuentes en el Libro IV del Código, posiblemente por el cansancio de VÉLEZ SÁRSFIELD, que a punto de culminar ya su obra, luego de cuatro arduos arios de labor, con el deseo de dar pronto fin al trabajo, no realizó la labor de ajuste y pulimento que efectuó en los primeros libros, de los que llegan a encontrarse cinco borradores. La falta de esos últimos retoques se ha traducido en una serie de contra dicciones, errores y lagunas, que se encuentran
17 18 con bastante frecuencia en todas las secciones del Libro IV. e) Demanda judicial Qué debe entenderse por demanda? Uno de los problemas más serios que se presentan a la doctrina y a la jurisprudencia, es el relativo al alcance y valor que debe darse a este vocablo. No existen dudas -y sobre el particular hay coincidencia general- que se trata de una petición formulada ante los organismos judiciales, pese a que el texto no diga expresamente demanda judicial, a diferencia de lo que ocurre con el artículo correspondiente del Código Civil Francés, que habla de citation en justice. Entre los autores nacionales sólo COLMO (12) entiende que este concepto de demanda comprende cualquier reclamo, judicial o extrajudicial del acreedor contra el deudor, que implique el pedido de pago del respectivo crédito, insistiendo luego que cualquier reclamo privado (epistolar, telegráfico, verbal, etc.), equivale a la demanda interruptiva, y LLERENA (13), consideraba que las reclamaciones administrativas estaban incluidas dentro del concepto de demanda. Sin embargo la mayoría de la doctrina, desde los antiguos comentaristas de la escuela de la exégesis -SEGOVIA (14) y MACHADO (15) - hasta los más modernos tratadistas -SALVAT (16), 12. Alfredo COLMO, Obligaciones, Nros 932 y 934, p. 639 y 641; ed. Abeledo-Perrot, 3ª ed., Buenos Aires, Baldomero LLERENA, Código Civil Argentino, comentario al artículo 3986, Nº 3, t. 10, p Lisandro SEGOVIA, Código Civil Anotado, T. II, comentario al artículo 3988 (hoy 3986), nota 86. XI, p José Olegario MACHADO, Código Civil Anotado, artículo 3986, T. 16. Raymundo M. SALVAT: Tratado de Derecho Civil argentino - Obligaciones (rev. por Galli), T. III, N 2129, p. 483.
18 19 LAFAILLE (17), LLAMBÍAS (18), BORDA (19) y COLOMBO ( 20 )- afirma categóricamente que nuestro texto legal restringe su alcance a la sola demanda judicial, aunque algunos -como MACHADO- consideren injusta esta solución. Si alguna duda pudiera caber, bastaría recurrir a la nota al artículo 3986, en la que el codificador expone su pensamiento, expresando qué se refiere a la demanda judicial. En efecto, nos dice VÉLEZ SÁRSFIELD: Nota al art Una interpelación extrajudicial dirigida al poseedor de un inmueble no cambia el carácter de la posesión y no interrumpe la prescripción. Las denuncias de las pretensiones de la propiedad de una heredad, cuando no se someten a los jueces, se supone que no son serias, y que se carece de los medios de justificarlas. Vemos, pues, que en el pensamiento de VÉLEZ SÁRSFIELD, está claro el hecho de que el término demanda se circunscribía únicamente a las demandas judiciales, por considerar que; era el único acto que tenía la seriedad suficiente -por el hecho de haberse deducido ante la justicia -para poseer efectos interruptivos de la prescripción; ello obedece a que como la prescripción está fundada en razones de orden público, los actos interruptivos deben cumplir algunos requisitos que les confieran esa seriedad a que hace mención el codificador. Queda, pues, descartada cualquier actividad extrajudi- 17. Héctor LAFAILLE, Apuntes de Parte General (Argüello y Frutos). 18. Jorge Joaquín LLAMBÍAS, obra citada, T. II, N 2134, p Guillermo A. BORDA, Manual de Obligaciones, Nº 620, p Nos dice ahí que la cuestión está controvertida, pero que el principio general es que debe tratarse de la demanda judicial. No bastaría, pues, un reclamo privado, ni la simple gestión administrativa, a menos que ésta sea el presupuesto necesario para instaurar luego la acción judicial. 20. Leonardo A. COLOMBO, Actos interruptivos de la prescripción, La Ley , e Interrupción de la prescripción por acciones deducidas en juicio. Los casos previstos en el art. 3986", L.L
19 20 cial del acreedor, aunque de ella se desprenda de manera inequívoca la voluntad de mantener vivo el derecho a exigir su acreencia. Por tal razón los procedimientos administrativos y las gestiones privadas no tienen carácter interruptivo de la prescripción; salvo en los casos en que una ley especial les conceda tal efecto, cuando dichas gestiones constituyen un presupuesto necesario para entablar la demanda judicial. f) Extensión de la palabra demanda Un nuevo problema se plantea al efectuar un análisis de los distintos actos que puede realizar el acreedor dentro del proceso. Evidentemente, la palabra demanda que utiliza el artículo 3986, no puede contraerse al sentido estricto con que se la emplea en derecho procesal, es decir el acto por el cual una persona (actor), afirmando la -existencia de una voluntad concreta de la ley que le garantiza un bien, declara la voluntad de que la ley sea actuada frente a otra parte (demandado) e invoca para este fin la autoridad del órgano jurisdiccional (21). Los autores nacionales, al tratar el tema, ponen de relieve el hecho de que este vocablo tiene aquí un significado más extenso y comprensivo. También la jurisprudencia nacional, en forma reiterada y unánime, ha expresado que en la norma anotada la palabra demanda comprende todas aquellas peticiones judiciales que importen una manifestación de la voluntad del acreedor de mantener vivo su derecho. Este pensamiento lo encontramos expresado en diversos fallos, y nos parece conveniente recordar los términos en que 21. Giuseppe CHIOVENDA, Instituciones de Derecho Procesal Civil, ed. Revista de Derecho Privado, Madrid, Vol. I, 6, N 33, p. 173.
20 21 están redactados algunos, para ilustrar más sobre el particular. Así, por ejemplo, la Cámara Civil 1ª de La Plata, Sala III, ha manifestado que debe entenderse que interrumpe la prescripción todo acto procesal tendiente a obtener la declaración del derecho que se demanda (22). La Cámara Nacional Comercial, Sala C, en un fallo reciente ( 23 ), expresa que el término demanda que contiene el artículo 3986 del Código Civil debe tomarse en sentido amplio y comprende todo acto judicial tendiente a obtener el pago del crédito. Y la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires (24), agrega que el término demanda, empleado en el mencionado artículo no debe tomarse a la letra, y no excluye otros actos igualmente formales y demostrativos de la intención del acreedor de no permanecer en inactividad o silencio para el cobro de su crédito. En resumen, se considera que todos los escritos que integran el juicio, como actos procesales, pueden tener el carácter de actos interruptivos de la prescripción, siempre y cuando de ellos se desprenda una manifestación de voluntad que acredite en forma auténtica que el acreedor no ha abandonado su crédito y que su propósito es no dejarlo perder (25) ; es decir, involucra, en suma, todo acto judicial útil (26). Dos son, pues, los requisitos esenciales para que esta pretensión accionable -como la denomina SPOTA- interrumpan la prescripción: 1) Debe ser deducida ante los órganos jurisdiccionales; 22. Mieres, José c/ Flores, Hipólito W. y Cía., Cam. 1ª Civil y Com. de La Plata, D.J.B.A Camuyrano, Mario D. c/ Tobal, Ezra y otro, Cám. Nac. Com., sala C., L.L Vezzani, Arturo c/ River Plate Dairy Co. S.A., S. C. Buenos Aires, J.A IV Spoliansky, León c/ Abdala, Clemente A., S. C. Buenos Aires. J. A III B. J. c/ K., J. y otro, Cám. Nac. Civil, sala D, L.L
Honorable Comisión Bicameral para la. Reforma, Actualización y Unificación de los. Códigos Civil y Comercial de la Nación S / D
Sres. de la Honorable Comisión Bicameral para la Reforma, Actualización y Unificación de los Códigos Civil y Comercial de la Nación S / D Quienes suscriben la presente ponencia Jorge Eduardo Córdoba y

References: artículo 3986
 artículo 2943
 artículo 1973
 artículo 3986
 artículo 3986
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 artículo 3986
 artículo 3986
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 artículo 3986
 artículo 3997
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 artículo 3986
 artículo 3988
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