Source: http://luisdallanegra.bravehost.com/Confcol/capitu19.htm
Timestamp: 2019-12-10 10:08:14+00:00

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Modelos Mundiales de Agendas para la Resolución de Conflictos
Entre los estudiosos y constructores de Paz, cuando se trata de gestiones para alcanzar Pactos de Paz en situaciones de guerra o de conflicto armado, se ha aceptado la distinción entre:
a) negociaciones de procedimiento; y
b) negociaciones substantivas.
a) En los procedimientos se incluyen exploraciones, definición de sitios y logística, mecanismos de mediación, infraestructura y formatos de los diálogos, mecanismos de seguridad, verificación, etc. Se pueden considerar también, las limitaciones establecidas en los conflictos por la aplicación de las normas del DIH, o de pactos ad hoc que regulen el comportamiento de los combatientes o que signifiquen cese el fuego o de hostilidades temporales o definitivos en el curso de las conversaciones.
b) Las agendas substantivas contemplan temas de cambio político o socioeconómico, que alguna de las partes considera indispensables para justificar la terminación de la guerra o confrontación armada. La cuestión del poder -entendido como organización o manejo de instituciones y recursos del Estado-, está en el centro de esas Agendas y se concreta en asuntos que han servido para desencadenar o explicar el recurso a la violencia armada. En conflictos armados internos prolongados, o de impacto en toda la sociedad, la institucionalización del monopolio de las armas es tema crítico en la Agenda substantiva, lo mismo que el mecanismo de formalización del Pacto definitivo y de las garantías de su cumplimiento.
Hay asuntos de las Agendas que son, al mismo tiempo, procedimentales o substantivos, como por ejemplo los relacionados con definiciones humanitarias, con procesos de Verdad, Justicia, Reparación y Reconciliación o con procesos bilaterales o unilaterales de desarme, desmovilización y reincorporación cuando son pertinentes. También es cierto que resulta inútil discutir sobre la mayor importancia de la forma o del contenido, o de disociar procedimientos y contenido de los cambios, como si los pactos de poder no incluyeran formas y pasos de realización.
En la situación colombiana se ha reflexionado bastante sobre la solución política pero, después de los Pactos de 1990 y de la Constituyente de 1991, los escritos analíticos o de propuestas se han dedicado a los asuntos humanitarios, y de prerrequisitos para la negociación o para llegar a escenarios útiles hacia Pactos de Paz.
Después del fracaso de las conversaciones en el Cagüán con las FARC durante la Administración Pastrana, la polarización militar y el escalamiento de la guerra contrainsurgente relegaron a un segundo plano el tema de los Diálogos de Paz. En consecuencia, cualquier consideración sobre contenido de reformas y Pactos en Mesas de negociación, fue considerado fuera de tiempo e incluso, para ideólogos del Gobierno, un distractor cuyo papel final sería paralizar la voluntad de combate de las guerrillas. El avance de las exploraciones entre el Gobierno y el ELN volvió a colocar entre las prioridades, la deliberación sobre arquitectura, forma, tiempos y contenidos de posibles Pactos de Paz, con lo que se llegó a plantear consideraciones sobre lo deseable y posible con el conjunto de la guerrilla, incluyendo a las FARC; aunque este tema se detuvo hacia fines del 2007, siendo el Gobierno de Uribe el responsable de que se estanquen las negociaciones.
La mirada a experiencias internacionales y a la propia historia de los intentos de Paz negociada en Colombia, lleva a muchas conclusiones que cobran actualidad si se quiere transitar hacia la solución negociada. Entre esas conclusiones, cabe destacar la necesidad de prefigurar el conjunto del proceso, de modo que la sociedad y los Jefes políticos de las guerrillas, consideren escenarios de salida o terminación de la confrontación y el paso definitivo al postconflicto. Sólo cuando en las esferas de poder o en el liderazgo de la insurgencia se consideran seriamente esos escenarios de “salida”, y el contenido posible de Pactos que afectan la configuración política y económica, se puede decir que existen posibilidades de solución política a corto plazo 605.
Perspectiva Pedagógica o Racional de Resolución de Conflictos
Pensar en una elaboración inspiradora sobre “nuevos marcos para los temas substantivos”, que llevaría, a quienes están tomando decisiones o influyendo en la opinión pública, a preguntarse:
- ¿Están dispuestos a repensar algunos aspectos o ya tienen todo definido, claro e inamovible 606?
- ¿Miran a los otros como sujetos de su pedagogía o como interlocutores racionales, diferentes y conflictivos 607?
Cuando los voceros de las partes y de los grupos de interés se consideran sabios, llenos de certezas y los únicos representantes del interés general, están en su punto de maduración para justificar la guerra o la invitación al sometimiento, pero lejos para el Diálogo de Paz.
Cada una de las partes debe establecer un nuevo marco de análisis del conflicto, de forma tal que no desconozca ninguna de sus aspiraciones fundamentales pero que, a la vez, pueda reconciliar sus intereses con los de las demás partes, siempre y cuando éstas hayan asumido también establecer nuevos marcos de análisis. Esto podría formar parte del proceso previo de negociación, y llevarse a cabo en forma conjunta 608.
Construir un escenario gana-gana, implica que el diálogo debe superar la simple búsqueda de nuevos argumentos para deslegitimar al otro o para ganar ventajas y orientarse al Pacto con un interlocutor válido; se puede hablar de necesidades e intereses identificados por las partes y superar la negociación por posiciones e ideologías; es útil reconceptualizar esos intereses de modo que se construyan discursos de cooperación o complementariedad al tratar posibles cambios o reformas.
La importancia y posibilidad de Pactos de Paz substantivos que redefinan el conjunto del Estado y de la sociedad, muchas veces se dan en circunstancias históricas particulares e irrepetibles.
Uno de los ejemplos, es el caso de Sudáfrica, que necesitó del fin de la guerra fría y del sistema bipolar -condicionantes internacionales que favorecen/entorpecen la resolución de conflicto-, para poder encontrar el camino hacia una negociación que le permitiera generar transformaciones estructurales 609. Para los Gobiernos de Estados Unidos o de Gran Bretaña, era mucho más importante el rol del Gobierno blanco en Sudáfrica, en su condición de bastión en la lucha contra el avance del comunismo soviético-cubano en la región, que el problema del “apartheid”, de manera tal que sólo si el comunismo dejaba de ser un peligro para sus intereses, podían considerar cambios y flexibilización en sus posiciones frente a las demandas de la mayoría negra liderada por Mandela.
Gráfico 5: Factores que Inciden en un Proceso de Negociación
Elementos que Ayudan a Llegar a una Negociación Pacífica
Acuerdos sobre Derechos Humanos, incluyendo elementos de Derecho Internacional Humanitario.
Verificación de la ONU del cumplimiento de los compromisos de las partes, (favoreció un gradual desarrollo de confianza que permitió seguir con otra cadena de acuerdos en años sucesivos).
Papel de la Asamblea de la Sociedad Civil en despolarizar a la sociedad.
Caso Sri Lanka:
Elementos que retrasaron
Incapacidad del Gobierno de despertar consensos entre sus propias mayorías, con el propósito de sacar adelante reformas que sirvieran de base para la negociación.
Elementos que favorecieron
Las trabas en lo procedimental, solamente pudieron superarse con la intervención de un mediador eficaz, en este caso Noruega.
Caso Papúa Nueva Guinea - (Provincia de Bougainville):
La principal fuerza negociadora entre los insurgentes (desde moderados hasta radicales), fue la capacidad para presentarse en bloque ante los negociadores de la contraparte, lo que a su vez simplificó y, hasta cierto punto, facilitó las negociaciones.
Caso Provincia de Bougainville (Papúa Nueva Guinea) y Caso Irlanda del Norte:
Lo que no se pudo negociar directamente entre el Gobierno y los grupos armados, se dejó planteado en una salida salomónica, para un referendo diferido en el tiempo, a realizarse tras un período de transición donde se ejercieron acuerdos moderados que permitieron una reacomodación de fuerzas políticas con miras al referendo.
Caso Mozambique:
No existieron mecanismos de verificación que dieran garantías para el ejercicio de la oposición política.
Cuando las partes se dieron cuenta de que la guerra (vencer militarmente, modelo de poder 610), ofrecía menos garantías que el juego político, se decidieron a negociar, después de un lamentable alto costo para la población.
Marcos para una resolución eficaz de conflictos
Clem McCartney 611 dice que las teorías sobre resolución de conflictos, se basan en la idea de que para que sea sostenible, se requiere de soluciones que resulten aceptables para todas las partes en el conflicto. De otra forma, continuarán persiguiendo su propia solución hasta que una de ellas o todas -las respuestas- lleguen a extinguirse. Si se logra algún Acuerdo y el conflicto se suspende por un tiempo, es muy posible que surja de nuevo cuando los problemas subyacentes aún no se hayan resuelto, y alguna de las partes se sienta indebidamente tratada e insatisfecha con los Acuerdos alcanzados. Por lo tanto, la doctrina de resolución de conflictos procura entender la naturaleza de la dinámica del conflicto. Se esfuerza por:
1) identificar tanto los factores que dificultan/favorecen a las partes concebir una resolución pactada para la disputa;
2) encontrar las aproximaciones alternativas que ofrecen mejores posibilidades para que las partes trabajen juntas hacia una solución.
Incluso cuando las partes en el conflicto, han aceptado que comparten el interés por terminar el conflicto, y pueden haber convenido un cese el fuego o un cese de hostilidades 612, la experiencia demuestra que, con frecuencia, es difícil encontrar formas eficaces de negociar un Acuerdo mutuamente satisfactorio. El estudio de la resolución de conflictos ha explorado la contribución de numerosos factores en la continuación de un conflicto:
• Que las partes se apoyen en una política de poder;
• El nivel de resentimiento y hostilidad que se ha acentuado con el conflicto;
• La desconfianza, temor e inseguridad que las partes experimentan;
• Dolor y amargura sin resolver, y pérdidas físicas creadas por el conflicto;
• Problemas de comunicación y malentendidos entre las partes;
• La ausencia de estructuras y mecanismos para manejar la interacción
• Diversidad de puntos de vista sobre los temas en disputa y la forma de abordarlos 613.
Cómo pueden las partes desarrollar visiones alternativas sobre los temas en disputa para encontrar esquemas o marcos creativos que permitan satisfacer sus necesidades.
A menudo las partes, aunque hayan planteado que sus metas son innegociables y que es imposible hacer concesiones, han descubierto formas de encontrar Acuerdos que pueden satisfacer ambas metas aparentemente irreconciliables. Se deben establecer nuevos marcos para abordar la resolución, teniendo en consideración los análisis separados que del conflicto tiene cada una de las partes, procurando reorientarlos hacia un marco alternativo. Cuando los marcos que utilizan las partes resultan irreconciliables y, por lo tanto, no logran encontrar una resolución que tome en cuenta todos los marcos, es necesario replantear la naturaleza de los temas substantivos y el tipo de soluciones posibles.
Es posible que cada una de las partes establezca un nuevo marco de análisis del conflicto, de forma tal que no desconozca ninguna de sus aspiraciones fundamentales, pero a la vez pueda reconciliar sus intereses con los de las demás partes, siempre y cuando éstas hayan también asumido un proceso de establecer nuevos marcos de análisis. Idealmente, este proceso de establecer nuevos marcos puede llegar a hacerse de forma conjunta entre las partes. De hecho, esto frecuentemente sucede de manera implícita.
Diversos aspectos del conflicto podrían requerir nuevos marcos sobre:
La naturaleza de la solución;
La calidad e importancia de las partes y su relación;
Las necesidades y posiciones de las partes;
La manera de compartir o dividir los recursos;
La naturaleza de los temas en disputa;
La interrelación de los temas;
El potencial para que los marcos operen paralelamente.
1. La Naturaleza de la Solución
Buscar cambios en el pensamiento de las partes, de una búsqueda de formas ganador/perdedor, que harían que las partes deban ceder, a la vez que el conflicto continuaría latente, a formas ganador/ganador. Esto constituye la primera etapa en el proceso para establecer marcos alternativos para abordar el conflicto, y es a partir de esta base que se hacen posibles las demás formas para establecer nuevos marcos.
Caso Irlanda del Norte:
En noviembre de 1987, el padre Alex Reid, un sacerdote católico que había estado involucrado durante muchos años en la mediación de conflictos en Belfast, escribió un artículo invitando al debate, exponiendo los principios de autodeterminación y consenso sobre los cuales se podía basar el diálogo y la negociación necesarios para un Acuerdo político, incluyendo las circunstancias en las que el Gobierno británico había de retirarse de Irlanda. El artículo aceptaba la postura republicana desarrollada en la época de las elecciones generales en Irlanda en 1918 -realizadas bajo el Gobierno británico- que planteaba que la autodeterminación debía corresponder al pueblo de Irlanda en su conjunto y que implicaba el consenso. El artículo argumentaba que esto solamente era posible mediante el doble consenso del pueblo de tradición nacionalista y el de tradición unionista, y que esto, a su vez, únicamente se iba a alcanzar mediante el diálogo y el Acuerdo. El artículo proponía una Asamblea Constituyente que el Gobierno británico debía preparar para auspiciar y facilitar 614.
2. La Calidad e Importancia de las Partes y su Relación
Las partes en conflicto se ven mutuamente como oponentes que deben ser derrotados en una lucha por la supremacía, y tratarán de desacreditar y perjudicar a sus contrapartes por cualquier vía posible. Declaran que la otra parte es ilegítima, especialmente cuando se trata de una parte no estatal que hace un uso de la fuerza extra-legal, como en el caso de un movimiento secesionista o insurgente. Rechazan la legitimidad de las aspiraciones de la contraparte o aducen que no cuentan con autoridad moral, tal vez debido a violaciones a los derechos humanos o, como en el caso de Colombia, que son considerados delincuentes narcotraficantes. Las partes, con frecuencia, se apoyan en conceptos legales o pseudo-legales como la “integridad territorial”, la “autodeterminación”, el “derecho a la rebelión”, la “soberanía”, los “derechos inalienables”, la “exclusividad del derecho a la coerción” en términos “weberianos”, como en el caso Colombia, como si estos conceptos fueran absolutos y no estuvieran sujetos a calificación, y como si su significado no estuviera abierto a la duda.
Por ejemplo, en el conflicto en Mozambique entre el Gobierno del FRELIMO y el movimiento rebelde RENAMO durante la mayor parte de 1991-92, las negociaciones se estancaron ante la ausencia de una fórmula unificada que reconociera la “soberanía” del Gobierno y, a la vez, garantizara la aceptación de la RENAMO como un partido político del mismo nivel que el FRELIMO. Al reclamar una mayor legitimidad por esta vía, la parte estatal evitaba tocar los temas substantivos en el conflicto y acercarse directamente a sus oponentes, aunque la sola existencia del grupo opositor sugiriera que había asuntos en juego que debían ser abordados 615.
Una forma alternativa: Si las partes efectivamente reconocen que hay problemas que deben ser abordados, y que hay que encontrar soluciones mutuamente aceptables, entonces el problema se convierte en compartido y las partes tienen un interés común en encontrar soluciones aceptables, debiendo trabajar en alianza 616. En esta óptica, la contraparte se convierte en un aliado en la búsqueda de una resolución, por lo que las partes se necesitan mutuamente.
En la segunda mitad de los ‘80, el Gobierno del FRELIMO, presidido por Joaquim Chissamo, llegó a la conclusión de que tendría que negociar una solución con el movimiento rebelde RENAMO. Chissano viajó a lo largo de Mozambique para preparar a su pueblo para la eventualidad de las negociaciones. En el proceso, dejó de utilizar su expresión propagandística de “delincuentes armados” y comenzó a referirse a RENAMO por su nombre. El Quinto Congreso del FRELIMO en julio de 1989, se concentró en los sectores de línea dura dentro del FRELIMO, convenciéndolos de que les convenía iniciar acercamientos políticos con el RENAMO.
Esta comprensión, por lo general, solamente se da cuando se hace evidente que no podrá alcanzarse una solución, ignorando las aspiraciones de la otra parte. Este es el concepto del “estancamiento doloroso” 617.
En un estancamiento doloroso, cada bando es lo suficientemente fuerte para imponer su veto a las aspiraciones de la contraparte, de modo que ninguno de los dos puede alcanzar sus objetivos, y la continuidad de la situación sin resolver, les produce un daño, y por lo tanto resulta insostenible. Aunque este punto generalmente se alcanza cuando se agotan las posibilidades de derrotar al oponente, no es necesario que las partes atraviesen este proceso desgastador y destructivo, ya que sus puntos de vista, pueden modificarse mediante el debate interno, la evaluación de opciones alternativas y, tal vez, el apoyo externo. Lo problemático es cuándo las partes llegan a la conclusión o perciben que se encuentran en este punto. Muchas veces, como en el caso Colombia, por ejemplo, actores externos como Estados Unidos, generan la imagen en el Gobierno de que está avanzando positivamente -algo relevante para la mayoría de Gobiernos de América Latina, cuya “identidad” es variable dependiente de los intereses y “visto bueno” del hegemón 618-, y que debe mantenerse en esa condición de buscar la destrucción del otro, en vez de negociar. En el caso Sudafricano, el “cambio de paradigma” de Roelf Meyer del Partido Nacional, en realidad fue dado porque la guerra fría había terminado, sino no se hubiera dado tal cambio.
Se necesita más que un simple cambio pragmático de política, para crear una estructura sociopolítica que beneficie al pueblo. Se requiere un viraje substancial, no simplemente un ajuste del viejo paradigma y maniobras políticas, sino un cambio drástico en las creencias de lo que es justo para el país en su conjunto. En otras palabras, se requiere un cambio de paradigma, una genuina convicción sobre la necesidad de abandonar las formas anteriores de razonamiento y de acción. Acogerse a un nuevo futuro más que a un pasado modificado, puede lograr que se cambie de era y se oriente todo en la dirección de encontrar métodos para resolver el conflicto 619.
Para que el Gobierno colombiano llegue a esto, se está muy lejos, particularmente porque Estados Unidos -y también sectores empresariales y de la banca transnacional con base en ese país- tiene intereses en Colombia, y están lejos de la solución de la problemática y las demandas sociales, eso lo resolverá el “mercado”.
En casos como el de Mozambique, un proceso electoral constituyó una forma eficaz de otorgar legitimidad al grupo, porque fue posible argumentar que cuenta con mandato de su pueblo. De igual forma, un referendo ha sido el método adecuado para dar respaldo al Acuerdo final. Esta es la propuesta que ha hecho el Presidente de Colombia Juan Manuel Santos, al plantear:
Que se negocie la desmovilización y si la insurgencia quiere cambios, que los plantee como actor político, en el ruedo electoral.
Otras partes involucradas pueden necesitar replantear su relación con el conflicto. Los sectores de la población que habitan las comunidades donde se da la contienda armada: grupos indígenas, pequeños campesinos, afrodescendientes, desplazados, familiares de las víctimas -de todas las partes en el conflicto-, como en el caso Colombia; en vez de permanecer en el papel de víctimas con reclamos, adoptar el rol de actores interesados, si logran adquirir confianza y reivindicar sus intereses en un resultado negociado del enfrentamiento, pueden no sólo representar sus intereses, sino además, cumplir un importante papel de puente entre las partes para facilitar la comunicación y una nueva forma de pensar.
3. Las Necesidades y Posiciones de las Partes
Es sumamente importante distinguir entre posiciones y necesidades.
Las posiciones son expresadas por las “preocupaciones” que las partes tienen, y se definen como las “instancias” de negociación asumidas por las partes, por ejemplo: la independencia, o un reclamo soberano (caso Malvinas por Argentina; Guayana Esequibo por Venezuela; Belice por Guatemala). Las posiciones frecuentemente se presentan como irreconciliables e incompatibles porque se trata de exigencias absolutas.
Lo opuesto de las preocupaciones son las necesidades e intereses de las partes. Las dudas sobre la posibilidad de satisfacer esas necesidades e intereses conducen a las preocupaciones. Las necesidades pueden ser compatibles y por lo tanto contribuyen a formar una lista de requisitos para cualquier Acuerdo que incorpore las necesidades de ambas partes.
En el caso de la Provincia de Bouganville en Papúa Nueva Guinea, resulta claro que las necesidades de las partes han sido, de un lado, ejercer control de sus propios asuntos y promover su cultura e identidad, y de la otra, evitar las amenazas externas y la desestabilización del Estado. El tema específico de la integridad territorial versus la autodeterminación aparece menos crucial.
4. Las Maneras de Compartir o de Dividir los Recursos
Se supone que un recurso, pertenece a una persona o institución o Estado, y los demás deben renunciar a su pretensión sobre él. Caso de los “Hielos Continentales” entre Argentina y Chile. Cada parte reclama la soberanía sobre esa región, en vez de “compartirla” para explotarla, por ejemplo, para el turismo, que sería una solución ganador/ganador. La analogía de la naranja 620.
Categorías alternativas a considerar:
b) Expandir
c) Permutar/Compensar
d) Desagregar
e) Uso secuencial
a) División salomónica, mitad para cada uno. Participación equitativa, aunque las partes pudieron pretender cosas diferentes de la naranja. La solución podría estar en saber qué es lo que necesita cada uno.
b) La expansión, significaría encontrar y adquirir más de forma tal que cada parte pueda quedarse con tanto como deseaba. Por ejemplo, comprar más naranjas.
El Acuerdo entre Papúa Nueva Guinea y los grupos secesionistas en la Provincia de Bougainville, permitió el establecimiento de un Gobierno autónomo provincial, y la capacidad para implementar los Acuerdos y para financiar el programa del Gobierno provincial de reconstrucción, dependía de encontrar los recursos adecuados.
Las circunstancias económicas vigentes, significaban que el Gobierno debía buscar donantes extranjeros de ayuda, especialmente para la reconstrucción y el desarrollo, así como un subsidio inicial de establecimiento para facilitar el comienzo de las operaciones y el sostenimiento del Gobierno autónomo de Bougainville en su etapa de formación 621. En este caso, el recurso necesario era el aspecto financiero, pero muchas veces los recursos tienen un suministro limitado o bien el recurso en cuestión puede ser único, sin poder substituirlo por otro. Bajo estas circunstancias, la expansión puede no ser una opción viable.
c) Permutar/Compensar: Si resulta imposible compartir de alguna forma el recurso, una alternativa puede ser que una de las partes se quede con el recurso, mientras que la otra reciba a cambio una compensación por la pérdida, a manera de trueque. A veces, la “permuta o compensación” no funciona.
En negociaciones políticas, el papel de la comunidad de donantes, puede ser muy significativa para aportar los recursos que permitan compensar a una de las partes por la renuncia a alguna de sus aspiraciones. Las disputas a este nivel generalmente abarcan innumerables temas, y en tales circunstancias cada parte puede estar dispuesta a ceder en algunas de sus pretensiones con el fin de ganar en otros terrenos. Esto exige considerar las negociaciones globales como un paquete, donde la resolución de cada tema depende de la exitosa negociación de los demás. A medida que se llega a un Acuerdo aceptable en cada tema, se puede dejar de lado a la espera de las negociaciones sobre los demás asuntos. Si los demás temas no se pueden resolver, entonces caduca la propuesta de los temas temporalmente acordados. Esta aproximación se basa en el principio de que “nada está acordado hasta que no se acuerde todo” 622 y reconoce que puede haber una cierta interrelación entre las pérdidas y las ganancias de cada tema.
d) Desagregar: El recurso en disputa puede tener varios elementos o cualidades, y las partes pueden estar interesadas tan solo en algunos elementos específicos, de manera que es posible que cada parte tenga los elementos que desean sin tener que privar a los demás de sus aspiraciones, si se desagregan las partes constitutivas del recurso. En el ejemplo de la naranja, una persona puede querer la cáscara para hacer dulce o un pastel y la otra puede querer la pulpa para extraer el jugo y hacer una bebida. En tales circunstancias, no existe un conflicto real una vez que las partes aclaran sus intereses.
En los conflictos políticos o inter-comunitarios, puede ser que nunca se haga evidente lo que cada parte desea porque, como se explicó antes, el debate está en las posiciones o demandas de las partes y no en sus necesidades.
e) Uso Secuencial: es posible que las partes deseen o necesiten el recurso en diferentes momentos, de modo que su uso por una de las partes no agote el recurso, impidiendo que la otra la use más adelante. Nuevamente con la analogía de la naranja, una persona puede quererla para dibujar en su clase de arte y la otra puede luego usarla para hacer un pastel. Si se secuencia de esta forma el uso del recurso, las partes pueden utilizarlo de manera consecutiva.
El concepto de secuenciar también implica la idea de cláusulas de caducidad, que se han incorporado en un buen número de Acuerdos negociados de Paz. Se conviene que un conjunto de Acuerdos estarán vigentes por un período fijo antes de implementar la transición a un nuevo conjunto de Acuerdos. En la etapa inicial, se otorgan protecciones a una de las partes, generalmente la antigua parte dominante, mientras se preparan para una nueva circunstancia, donde sus privilegios ya no estarán vigentes.
5. La Naturaleza de los Temas en Disputa
Cuando se haya definido un nuevo marco para tratar el conflicto, enfocado en las necesidades de las partes más que en sus posiciones, y se haya aceptado la idea de compartir los recursos de diversas formas, puede resultar difícil determinar, cómo se pueden aplicar estos nuevos puntos de vista a los conceptos en disputa.
6. La Interrelación de los Temas
Los temas interactúan unos con otros. Puede haber una cierta complementariedad entre distintos temas, cuando una de las partes esta dispuesta a ceder en un campo a cambio de ganar en otro, de forma tal que en el balance general, aunque las partes no hayan ganado todo lo que deseaban, puedan, al menos, sentirse satisfechas con la totalidad del Pacto.
El avance en un área puede desatar cambios en la totalidad del sistema, lo que permite ganancias para todas las partes y aumenta su buena voluntad para aproximarse a las otras.
7. El Potencial para que los Marcos Operen Paralelamente
No es necesario elegir entre diversos puntos de vista, sino más bien explorar las formas en que los puntos de vista pueden operar simultáneamente.
Por ejemplo, en las discusiones sobre un referendo para el futuro status político de Bougainville, el Gobierno nacional de Papúa Nueva Guinea se mostraba reticente a ceder control de antemano sobre el resultado del referendo. Con la ayuda de Alexander Downer, el Ministro de Asuntos Exteriores de Australia, encontraron una fórmula que reconocía la autoridad del Gobierno:
En esencia, el compromiso implicaba que Papúa Nueva Guinea aceptaría que hubiera un referendo en el futuro sobre el tema de la independencia de Bougainville, mientras que Bougainville aceptaba que el resultado del referendo no fuera vinculante. El punto para venderle el Acuerdo al Gobierno nacional era que la autoridad última del Parlamento Nacional sobre el futuro de Bougainville se mantendría. Para persuadir a los grupos de Bougainville a aceptar el compromiso, Downer sugirió que la aceptación de la autoridad del Parlamento no era el final del asunto. Señaló el precedente de Timor del Este, dando a entender que si un gran porcentaje de pobladores de Bougainville votaba a favor de la independencia, la comunidad internacional no iba a ignorar este resultado.
7. 1. Resistencia al Cambio de Marcos
Las partes pueden haber adoptado sus marcos conceptuales, seguramente tras un prolongado análisis y largas discusiones, e invertido mucho tiempo y vidas en defender su punto de vista. Es difícil abandonarlo de un momento a otro, sin que parezca que abandonan y traicionen creencias valiosas y camaradas que han podido dar sus vidas por la causa. El marco vigente puede ser la única certidumbre con que cuenta el grupo insurgente o el Gobierno, en una situación de hostilidad y vulnerabilidad. El marco puede parecer un andamiaje que sostiene toda la edificación en la contienda, y si se mueve o cambia, hay un gran riesgo de que el edificio se venga abajo y colapse completamente el proyecto político. La conclusión típica es que más vale aferrarse ciegamente a las convicciones y esperar a que se consiga la meta última mediante el uso de los medios vigentes.
Puede ser necesario tener que enfrentar grandes derrotas antes de verse obligados a admitir que la estrategia vigente es insostenible, pero las circunstancias de una estrategia fallida, no constituyen la base ideal para un pensamiento renovado, tan necesario como haría falta en ese momento. El estímulo puede, más bien, provenir de terceros. En ocasiones lo que cuenta no es tanto qué se dice sino más bien quién lo dice 623.
Con el fin de poner a prueba las nuevas circunstancias, frecuentemente se hace una oferta de negociaciones, aunque condicionada. La contraparte puede tener que aceptar el statu quo, o bien ciertos asuntos se excluyen de las negociaciones, o tal vez ciertas partes o interlocutores son declarados inaceptables. El llamado a unas negociaciones sin precondiciones puede ser más beligerante que lo que parece a simple vista, pues puede constituir un reto para que la otra parte ignore sus propias preocupaciones más elementales. Raras veces funciona que una de las partes defina unilateralmente las bases para una negociación, ya sea bajo la forma de establecer precondiciones o de exigir que no las haya. Esto se interpreta más bien como una demostración de poder, para iniciar con ventajas en las eventuales negociaciones, y la otra parte puede considerar imposible aceptar negociaciones sobre esta base. No obstante, los intentos por imponer precondiciones, pueden ser una señal del comienzo de un proceso de movimiento y redefinición de marcos, tras lo cual puede sobrevenir un proceso de negociación.
Una alternativa más exitosa ha sido la creación de un documento marco, en el que se reconocen las exigencias de ambas partes para un Acuerdo aceptable. Por lo tanto, se establece que el problema radica en satisfacer todas estas aspiraciones y plantea los temas en disputa, como un problema compartido que ambas partes trabajarán para resolver. El documento marco, además, puede asegurar a las partes, que en la mayor medida posible el proceso de diálogo no las forzará a aceptar algo en detrimento de sus intereses.
Un ejemplo es la aceptación del Gobierno británico del derecho de autodeterminación sujeto a una aprobación consensuada, su renuncia a cualquier interés estratégico o económico egoísta, su determinación de “promover, permitir y facilitar” el proceso de alcanzar un Acuerdo por el pueblo de Irlanda, y su promesa de aceptar la incorporación del Sinn Féin al diálogo político con los otros partidos. Esto representaba un desafío a la convicción de continuar el enfrentamiento armado. Tuvieron que pasar otros ocho meses antes de que el movimiento republicano se convenciera 624.
Los diálogos incluyentes, son más eficaces para alcanzar una resolución duradera que no se vea erosionada por los sectores excluidos, aunque el proceso de negociación es más difícil cuando hay más participantes involucrados. Esto trae como resultado, equipos numerosos, costosos y difíciles de manejar; pero el carácter incluyente resulta fundamental, garantizando que cada etapa del proceso y cada compromiso sea entendido a cabalidad y aceptado por cada grupo 625.
Los diferentes Gobiernos en Colombia, en ningún caso han planteado diálogos incluyentes. Sus planteos de negociación han sido exclusivamente para tratar con la guerrilla y resolver los problemas vinculados a Derechos Humanos a través de una legislación transicional. La población, en general, ha sido siempre sujeto pasivo y observador sin voz ni voto, en cada uno de estos procesos.
El documento marco puede establecer la forma de las negociaciones, y generalmente incluye un Acuerdo sobre un tercero facilitador/conductor del proceso de diálogos, así como la estructura de los paneles negociadores y los subcomités, su papel y sus funciones. También puede estipular las bases sobre las que se ha de alcanzar un Acuerdo, y con el fin de proteger y dar garantías a las partes más débiles, no se basará en votaciones mayoritarias para evitar que una parte pueda ser invisibilizada por el voto. Una forma de toma de decisiones por consenso y el principio de que “nada está acordado hasta que todo esté acordado”, son las garantías en este sentido.
Es necesaria la ayuda de una tercera parte, bien sea de la sociedad civil -no en forma genérica, sino por sectores concretamente definidos 626- y/o de Estados amigos. Puede ser necesario que el documento marco sea presentado por un tercero, para que las partes no tengan que reconocer expresamente las aspiraciones de sus oponentes, lo que indicaría un cambio de postura.
Características del Proceso de Negociación en Guatemala
Luego de treinta y seis años de conflicto interno, en 1987 se firmaron los Acuerdos de Esquipulas II, que optaron por el camino de una Paz negociada. Entre Esquipulas II y la firma definitiva de la Paz, transcurrieron diez años, abarcando cuatro períodos gubernamentales diferentes, haciendo necesario y muy importante, que el conjunto de los partidos políticos fuera parte del proceso.
Hasta esa etapa, las estrategias imperantes a nivel mundial, que tenían una fuerte influencia en Centroamérica, estaban supeditadas a procurar la resolución de los conflictos armados por la vía militar procurando la derrota total de los sectores alzados en armas y los sectores insurgentes 627. Dos años antes de la firma de los Acuerdos de Esquipulas II, se celebró, en el orden mundial global, la Cumbre de Reykjavic entre Ronald Reagan y Mikjail Gorbachov, iniciándose una nueva etapa en los procesos en los que los conflictos localizados regionalmente, que tenían raíces vinculadas a la “guerra fría”, se tratarían de resolver por la vía negociada 628.
Los Acuerdos de Esquipulas II han sido muy importantes, porque fueron los que realmente desencadenaron de manera concreta el inicio de los procesos de negociación. El primer elemento importante fue generar las condiciones de voluntad política que requiere tanto una metodología de negociación, como de construcción de la Paz. Era necesario construir progresivamente los niveles de confianza suficientes para llegar a una negociación, que culminara de una manera positiva, en un contexto donde, al comienzo, las partes no estaban seguras de llegar a una solución de Paz.
Otro elemento crucial fue también la variable de contexto internacional. En aquel momento, en el mundo comenzaban a producirse grandes cambios, particularmente luego de la Cumbre de Reykjavic de 1985. El primer hito significativo ha sido la caída del Muro de Berlín en 1989 y la reunión de las “dos Alemanias” en 1990 y, poco después, en 1991, la desintegración de la Unión Soviética, dando paso a un proceso de “globalización” y de expansión del capitalismo neoliberal. En el caso de América Latina, la aplicación del Consenso de Washington de 1989, que generó un proceso de privatización de sus economías y de desarticulación y achicamiento del rol del Estado 629.
En el ámbito interno, en el año 1985 se realizaron en Guatemala, por una parte, la reforma constitucional, y por la otra, elecciones que dieron lugar a la puesta en marcha del Gobierno de Vinicio Cerezo con legitimidad democrática otorgada por la participación de la ciudadanía en las urnas. Esta ha sido una de las variables fundamentales para que prosperaran los Diálogos y luego el proceso de Paz. La insurgencia se empezaba a plantear la posibilidad de que los objetivos y los propósitos que estaban persiguiendo por la vía armada, también se podían lograr a través de la acción política realizada mediante la participación en las contiendas electorales 630.
Vinicio Cerezo puso en marcha lo que se llamó la Comisión de Reconciliación, en la que tuvo un papel destacado el Arzobispo de Guatemala, Monseñor Quesada Toruño. La Comisión de Reconciliación fue un espacio, donde progresivamente se fue gestando un Diálogo que condujo a lo que luego sería el proceso de Negociación de la Paz, en la medida en que fue creando, por un lado, las condiciones conceptuales, pero también un clima de debida comprensión y la convicción de que había que buscar una salida negociada al conflicto armado.
La Comisión de Reconciliación estuvo compuesta principalmente por personalidades de la iglesia y otros, no por grupos sectoriales. Aportó sobre todo a la despolarización interna de la sociedad guatemalteca, ya que había que crear un clima sociopolítico que permitiese que la negociación pudiera prosperar, a la vez que tendió puentes hacia la comunidad internacional. Más adelante se creó la Asamblea de la Sociedad Civil, donde participaron todos los sectores, salvo el sector empresarial organizado que tenía su propia Comisión de Paz.
El primer Embajador guatemalteco que llevó a cabo reuniones de diálogo con los insurgentes en la Embajada de Guatemala en España, fue asesinado a su retorno al país. Esto mismo se ha dado con el Gobierno de Alvaro Uribe en Colombia y el Gobierno norteamericano de Bush, que han criminalizado los vínculos del Gobierno de Venezuela y de Ecuador con las FARC, orientados hacia un Acuerdo humanitario.
El primero de los Acuerdos substantivos que se estableció, fue sobre los Derechos Humanos, para contribuir a que el Derecho Internacional Humanitario tuviese el mayor grado de vigencia posible, por lo que la ONU, estuvo presente con la Fuerza de Paz, aún en pleno conflicto. Esto permitió facilitar el diálogo y restarle fuerza a los niveles de polarización. La propia guerrilla propuso el cese el fuego unilateral, dado que se habían creado condiciones positivas en materia de Derechos Humanos.
Mecanismos que se establecieron para desobstruir el proceso cuando se llegaba a un punto muerto:
1) La incorporación de la ONU (actor neutral) con el rol de facilitador del diálogo entre ambas partes, pero también con la capacidad para tomar iniciativas que permitiesen que el proceso prosperase. El arte de construir estas negociaciones es ver cómo se pueden ir aproximando a una Agenda con contenido común. La ONU tendría un rol también de verificación del cumplimento de los Acuerdos de Paz y eso estaría acompañado por un rol de garantía del cumplimiento, por parte de la comunidad internacional.
2) La constitución de la Asamblea de la Sociedad Civil. Contribuyó con documentos de trabajo que fueron el punto de partida para que las partes negociadoras pudiesen avanzar en la negociación a partir de ese primer aporte.
3) Los miembros de la comunidad internacional constituidos en el Comité de Países Amigos. Estos países invitaban a que asistieran a sesiones de trabajo, sea al Comandante de los insurgentes, si la dificultad estaba ahí o a los miembros del Gobierno en su caso, y luego a ambas partes para que, por fuera de lo que era el proceso normal de negociación, pudieran darse toda una serie de diálogos políticos -dado que los procesos de Paz son eminentemente políticos-, que permitiesen reconstruir los niveles de diálogo y de negociación.
Los procesos de Paz, para prosperar, requieren realmente de contextos democráticos, y si ese contexto se interrumpía, quedaban rotas las garantías de base para poder negociar de manera firme y, sobre todo, las garantías para una implementación de lo acordado 631. Los países amigos se convirtieron también en garantes del proceso de Paz.
La comunidad internacional, principalmente la ONU por medio de sus diversas Agencias, participó proporcionando información, facilitando reuniones de trabajo y viajes para conocer y visitar distintos modelos de salud pública, de desarrollo, institucionales, etc., para tener como ejemplo que les permitiera ir construyendo sus propuestas concretas. En lo que no hubo una pedagogía ha sido en las características y transformaciones del sistema internacional, como factor condicionante en la concreción de las aspiraciones.
Luego de décadas de conflicto armado y de estar en combate en la selva y la montaña, más allá de los cambios que se han dado en el sistema internacional en general y en América latina en particular, algunos integrantes de los sectores insurgentes guatemaltecos mantenían visiones profundamente ideológicas que pertenecían más bien al mundo en el cual habían nacido o al momento en que se habían incorporado al conflicto armado.
Este es un punto sobre el que abordé también el caso de la guerrilla en Colombia 632. Igual mención hice para el caso de la resolución del conflicto en Sudáfrica. No tener en consideración estas variables sistémicas, hace que se pierda la perspectiva sobre cómo lograr aquello por lo que se está luchando -si las variables sistémicas cambian, la forma de modificar al sistema, debe tener en consideración esto para ser efectiva-, aunque los principios por los que se luche sean los mismos.
El conflicto armado surgió después de la ruptura del sistema democrático guatemalteco en 1974, y una de sus primeras motivaciones fue que se había instalado un Gobierno autoritario, prácticamente una dictadura, ya que si bien había elecciones, se desconocía el resultado real y se imponían presidentes 633.
Elementos que Contribuyeron al Fin del Conflicto
El 29 de diciembre de 1986 se firmaron los Acuerdos de Paz y no hubo un retorno al conflicto; al menos al conflicto manifiesto.
Como la causa detonante tuvo que ver con el golpe de Estado y Gobiernos autoritarios, lo fundamental era que Guatemala fuera una sociedad abierta, así que debían establecerse garantías de que el proceso de apertura democrática que se había iniciado en 1985 era un marco real y estable, que la Constitución de 1985 era un cimiento del cual se partía en materia de institucionalidad política en el país, pero que tendría modificaciones.
1) En uno de los Acuerdos se estableció la reforma constitucional en aspectos substantivos.
2) En otro se acordó el fortalecimiento del poder civil y la función del ejército en una sociedad democrática.
3) Resolver los temas socioeconómicos que habían dado lugar al nacimiento del conflicto. Guatemala es una de las sociedades latinoamericanas que tiene, no sólo altos niveles de pobreza, sino también de extrema pobreza e inequidad. Debía haber toda una serie de políticas orientadas a abordar las modalidades de acceso a la tierra, dado que Guatemala sigue siendo una sociedad fundamentalmente rural en su contribución al PIB pero, sobre todo, por el volumen de población económicamente activa que trabaja en el medio rural en forma directa, y en actividades conexas con el medio rural. Todo lo referente al agro o a las políticas laborales, debía ser modificado.
4) Un aspecto estructural era que se iban a atender fundamentalmente las causas generadoras de la exclusión por razones étnicas -es el país más multiétnico de América Latina-. Guatemala ha tenido altos niveles de discriminación contra la población indígena. La mayoría absoluta de la población extremadamente pobre es indígena, y todos los indicadores sociales son mucho más negativos en esta población -que es mayoritaria-, se trate de alfabetización, escolaridad, salud, maternidad infantil, etc. Se acordó impulsar una sólida política, sobre todo, encaminada a erradicar las causas de exclusión étnica, a la adopción de las lenguas -Guatemala tiene 23 lenguas-, al fortalecimiento de la justicia basada en sistemas autóctonos indígenas, el derecho consuetudinario y sobre todo a garantizar niveles altos de participación a través de la ley de Consejos de Desarrollo comunitarios, municipales, departamentales y nacional, asimismo una reforma educativa profunda, además de una legislación específica contra la discriminación étnica, lingüística, religiosa y de otro tipo.
Se procuraba, más que nada, poner en marcha procesos que, en primera instancia, era más bien una modernización de la sociedad para que, a partir de ahí, la ciudadanía, a través de los procesos electorales y procesos participativos, pudiera establecer el objetivo final hacía el cual se quería orientar.
La reinserción política partidaria de los actores insurgentes y su incorporación en la vida política del país.
Se llevó a cabo una reducción significativa del número de efectivos de las fuerzas armadas, se cambió la Doctrina de la “Seguridad Nacional” por una propia de un ejército para una sociedad democrática, y se propuso revisar la formación de los militares y su despliegue en el territorio, con amplios niveles de participación de la sociedad civil conjuntamente con el Estado guatemalteco.
Ha habido grandes avances en materia económica y social. Se incrementaron las cifras de escolaridad y de cobertura de salud, se duplicaron los presupuestos de educación y salud, se diseñó una nueva política de vivienda, y se pusieron en marcha inversiones económicas significativas en lo que habían sido las principales áreas de conflicto, para cumplir con el Acuerdo del retorno de las poblaciones afectadas por el conflicto armado.
No se han reiterado situaciones visibles de violencia. Hubo avances también en lo que es una cultura de Paz, una cultura de Derechos Humanos, un reconocimiento al derecho a la diferencia, de partidos, de ideologías que habían estado proscriptas durante décadas y que, como resultado de los Acuerdos, se pueden manifestar libremente y participar de la vida nacional, aunque de manera muy endeble aún.
No Logros
No prosperaron las reformas constitucionales. Se perdió el referendo por un problema de fuerte polarización, una falsa polarización impulsada por sectores muy conservadores de la sociedad guatemalteca. Hay algunas reformas muy importantes pendientes aún de cumplimiento. Se desencadenó un proceso que, en algunas materias, llevará más de una generación sacar adelante.
Debilidad del Estado guatemalteco, específicamente en materia de fondos económicos, dado que no se pudo lograr el Acuerdo de Paz que llevaba a un incremento de la recaudación fiscal del ocho porciento al doce porciento, que todavía sería muy bajo, pero que en los Acuerdos de Paz se especificó que era el mínimo que tenía que recaudar el Estado en el equivalente del PIB. Esto lo limitó y le restó capacidad financiera al Estado para implementar una serie de compromisos al interior de los Acuerdos de Paz.
Problemas de continuidad en la Asamblea de la Sociedad Civil, que había tenido un rol determinante durante la negociación. Por razones de disputas políticas, de divisiones, esta Asamblea tuvo una implosión y se disolvió. El proceso quedó afectado en un aspecto muy importante de participación de la sociedad. Cada sector siguió trabajando y demandando el cumplimiento de sus intereses sectoriales, por ejemplo los sectores indígenas dedicados al cumplimiento del Acuerdo indígena 634, los sectores campesinos vinculados al tema de la tierra, el sector de las mujeres con sus importantes avances en términos de equidad de género. Cada cual trabajó por sus aspectos particulares. Faltó una estructura que permitiera que el proceso pudiera avanzar en su conjunto.
Obstáculos en la institucionalidad propia. Los Acuerdos de Paz crearon lo que se llamó la Comisión de Acompañamiento, constituida por representantes del Gobierno, por sectores ex-guerrilleros, representantes de la sociedad civil y Naciones Unidas. La “Comisión de Acompañamiento” debe acompañar, y si bien la Secretaría de la Paz integraba esta Comisión y a su vez integraba el Gabinete con rango de Ministro, el hecho de que el Secretario de la Presidencia fuera miembro de la Comisión, no era suficiente como para poder redireccionar el conjunto de las políticas del Estado, de forma tal que tuvieran como elemento central de su accionar el cumplimiento de los Acuerdos de Paz.
En el país quedaron funcionando prácticamente dos Agendas: la Agenda de la Paz y la Agenda previa a los Acuerdos de Paz, dado que se firmaron en el medio del ejercicio de un Gobierno que había sido elegido con otras premisas.
Pese a que había un compromiso de los partidos políticos, no todos los partidos políticos, ni al interior de cada uno de ellos, asumieron con la misma fuerza el cumplimiento de los Acuerdos de Paz. Esto debía ser fundamental, ya que a la hora del diseño de las políticas públicas, de su aprobación, de su diligenciamiento, y sobre todo de su implementación, los cuadros de los partidos políticos que ocupaban cargos de dirección en cada Gobierno, y en general, el conjunto del aparato estatal, tenían una importancia relevante para darle vida a los Acuerdos de Paz.
Comparación entre los Procesos en Nicaragua y Guatemala
Se trata de dos modalidades fundamentalmente distintas de procesos de Paz, o de Acuerdos de Paz 635.
En el caso de Nicaragua, inicialmente lo único que se pactó fue un cese el fuego y una desmovilización. El Acuerdo de Paz era meramente procedimental, en el sentido en que se establecía un Acuerdo sobre la desmovilización de la guerrilla -la “contra”- y los plazos de la desmovilización, pero no había definición de estrategias de reinserción, ni mucho menos cambios a nivel institucional o social que pudieran crear las bases de un proceso de Paz. Después se hicieron algunos otros Acuerdos un poco más substantivos, pero siempre sin definir con claridad los calendarios ni las modalidades de cumplimiento de los Acuerdos. Al poco tiempo de hacerse la desmovilización, cinco o seis meses, ya se estaba dando un nuevo proceso de rearme, la “recontra” 636, los “recompa” 637 y la “recombinada” 638. Esto se debió a que se consideró que la Paz era tan solo una cuestión de desmovilizar grupos insurgentes y realizar elecciones que satisficieran al Gobierno de Estados Unidos, ya que las elecciones en las que Daniel Ortega había ganado anteriormente 639, más allá de que no fueron reconocidas por el Gobierno de Estados Unidos 640, fueron totalmente transparentes y con la presencia de observadores externos. Una visión bastante reduccionista de la Paz. La preocupación central estuvo en el “orden” tal como lo entendía el Gobierno de Estados Unidos que estaba preocupado por que hubiera Gobiernos de izquierda en la región, más que en la justicia, en términos de desarrollo económico y social 641.
El caso de Guatemala fue diferente. Hubo varios Acuerdos de Paz sobre los temas substantivos principales del país. Cada Acuerdo correspondía a una temática específica:
a) Derechos Humanos;
b) la cuestión indígena;
c) asuntos socio-económicos;
d) la cuestión militar y la subordinación del poder militar al poder civil;
e) Acuerdo sobre el cese el fuego (más procedimental, sobre cómo cesar hostilidades);
f) sobre la desmovilización y la reinserción, (establecía, por un lado, el procedimiento y calendario de la desmovilización y, por el otro, la estrategia de reinserción de los desmovilizados);
g) Acuerdo para establecer la Comisión de Esclarecimiento Histórico, (una Comisión de la verdad).
Era prácticamente una Agenda de desarrollo. Fue un proceso largo, que en total sumó más de diez años 642 y hubo diez Acuerdos diferentes entre el Gobierno y la insurgencia, la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) que, aunque tenía varias facciones, negociaba como un sólo actor.
Los Acuerdos más difíciles de negociar, porque exigían concesiones serias, fueron el de Derechos Humanos, el de subordinación del poder militar al poder civil, y el de la cuestión socioeconómica, ya que implicaban cambios importantes a nivel económico y en términos de la reformulación del poder, en temas de tierras y tributarios.
Fue necesario, también, un Acuerdo sobre el calendario de cumplimiento de todos los Acuerdos.
Acuerdos que No se Pudieron Implementar
No Logros para la Justicia
Los compromisos de la política fiscal y tributaria, que históricamente ha sido un problema serio en Guatemala, aun no se han podido implementar, porque tradicionalmente los sectores económicamente más fuertes siempre han pagado pocos impuestos. Un punto importante en los Acuerdos era elevar la tributación en un doce porciento.
En relación con el tema de la tierra, se planteaba la necesidad de emprender una política de desarrollo rural, que favoreciera a los sectores más excluidos, pero no generó resultados tangibles.
Uno de los Acuerdos que planteaba la reforma constitucional y el sistema electoral, no se cumplió porque se hizo un referéndum para tratar de constitucionalizar muchos de los aspectos de los Acuerdos de Paz, y el referéndum fue rechazado por la ciudadanía.
Logros para el Orden
Todos los compromisos que tenían que ver con la finalización de la guerra, se cumplieron. Hubo una Comisión de la Verdad que cumplió su cometido y emitió su informe, con propuestas. También se cumplió el cese el fuego, la desmovilización y la primera fase de la reinserción.
En el caso Guatemala, hubo una participación que fue más consultiva que decisoria. La Agenda de Paz se enriqueció mucho con las propuestas de los sectores sociales. A lo largo del tiempo se hicieron varias reuniones en el exterior -toda la negociación del caso Guatemala fue en el exterior- por parte de la insurgencia con sectores sociales diversos: con ONGs, con las cámaras empresariales, con los partidos políticos, con sectores sindicales, etc.
No fue una negociación tripartita: Gobierno, insurgencia, sociedad civil; no obstante, muchos temas propuestos por la sociedad civil se incluyeron en los Acuerdos. La sociedad civil estableció la Asamblea de la Sociedad Civil por la Paz, que fue el mecanismo a través del que consensuaba internamente las propuestas de Paz y después las llevaba a las reuniones. También la sociedad, junto a la insurgencia desmovilizada y la ONU, a través de la Comisión de Acompañamiento, mecanismo para monitorear el cumplimiento de los Acuerdos.
El tema de una Asamblea de la Sociedad Civil por la Paz, no ha sido contemplado en el caso colombiano -sea por el lado del Gobierno, las guerrillas o diferentes sectores de la propia sociedad civil-, aumentando el debilitamiento de su posición frente a los procesos de negociación -Gobierno-FARC y con el ELN-, en los que no se tienen en cuenta sus demandas y aspiraciones.
Cambios Necesarios en los Marcos de Análisis para Desencadenar un Proceso de Paz
El cambio en los marcos, tiene que ver con un cambio en los cálculos políticos y militares, con una relectura de costos y beneficios: acción armada vs. negociación.
En el caso Guatemala:
La guerrilla comprendió que no podía llegar al poder por la vía de las armas, que no podía hacer la revolución de esa manera, y que la guerra tenía cada vez mayores costos políticos y militares.
El Gobierno, comenzó a percibir que, si bien llevaba la delantera en el conflicto armado, no podía terminar de derrotar a la guerrilla por la vía de las armas.
En la apreciación de ambas partes, el conflicto tenía más costos que la perspectiva de un proceso de Paz. Es ahí donde comenzaron a cambiar los marcos de análisis.
Primeros Pasos hacia la Paz Posible
Uno de los primeros Acuerdos que se firmó, fue sobre la vigencia de los Derechos Humanos, donde Gobierno y guerrilla se comprometían a restringir sus conductas para no violarlos sistemáticamente y respetar el DIH. Esto ayudó a disminuir los niveles de violencia y a crear una cierta confianza entre las partes.
En El Salvador también se hizo lo mismo. Fueron los dos primeros casos en el mundo donde, aún durante la guerra, las partes se comprometían, a través de un Acuerdo de Derechos Humanos, a contextualizar dentro de ese marco, operaciones militares.
Para evitar que las partes dieran un paso atrás, se establecieron mecanismos de control y verificación. En Guatemala, la ONU se encargó de monitorear su cumplimiento.
Existía un desestimulo a cometer violaciones, porque si las partes beligerantes se veían involucradas en violaciones, esto se iba a dar a conocer en la comunidad internacional y les generaría un alto costo político.
La Decepción del Proceso de Guatemala: ¿Un Modelo para la Paz en Colombia?
El proceso de Paz en Colombia, tal como ha sido encarado, puede correr el mismo fin que tuvo el proceso guatemalteco. En este país se firmo la Paz en 1996, aunque todo sigue igual o peor. El Gobierno guatemalteco, logró hacer que la guerrilla se desmovilice y, de esa manera, recibir la confianza de los organismos internacionales de crédito y los inversores internacionales, para seguir con sus políticas neoliberales, mientras que las promesas hechas a la firma de los Acuerdos de Paz, nunca fueron implementadas 643.
El Proceso de Paz colombiano en La Habana, debió tener en consideración los Pactos de Paz de Guatemala de 1996, que en el presente son un completo fracaso. Una formula adecuada, hubiera sido la ampliación de la participación del pueblo en los Diálogos y Acuerdos.
El rumbo de las negociaciones de Paz de La Habana, los resultados de los Acuerdos, los avances en la construcción de la Paz, el papel del pueblo en la toma de decisiones y la implementación de los consensos, son puntos que debieron considerarse a la luz de la pésima experiencia de Guatemala; claro está, si el proceso encarado para Colombia tenía propósitos de Paz verdadera y no de terminar con la molestia de la guerrilla, para poder desarrollar, en toda su dimensión, el modelo neoliberal que viene siendo ejecutado desde hace décadas, como se prevé, según los términos establecidos por el Gobierno al inicio del proceso de negociaciones de que “quedó totalmente fuera de discusión el modelo de Estado y el desarrollo económico-social”.
En ese sentido, la Paz debería asumirse como proceso más que como Agenda; como un reto social más que institucional; como cultura de transformación y no como razón pragmática; como construcción conjunta, colectiva, plural, permanente.
Guatemala asiste, en la actualidad, a una gran manifestación popular y social contra la corrupción. El Presidente y la Vicepresidenta, están en la cárcel como consecuencia de sus actos. En Guatemala, históricamente, la mayoría de la población vive muy mal. El cincuenta y cuatro porciento está por debajo de la línea de pobreza. A eso se le suma un conjunto de problemas igualmente complejos que hacen de la vida cotidiana casi un calvario: racismo, machismo, corrupción, violencia desbocada e impunidad.
En Guatemala, terminó una guerra interna de treinta y seis años y nada cambió, por el contrario, empeoró. Los problemas identificados siguen intactos. El retorno de este precario proceso, con visos de democracia, después de haber despertado algunas esperanzas, se muestra hoy como otra frustración más. Se suceden las elecciones cada cuatro años, y todo sigue igual.
Las esperanzas que se podían tener algunos años atrás, terminada la larga guerra civil con la firma de los Acuerdos de Paz en 1996, se han diluido. La situación general de Guatemala, muestra en su superficie, todas las carencias estructurales que quedaron sepultadas pero latentes, con la firma de los Acuerdos de Paz de 1996. No hay direccionalidad para tanto malestar. Las fuerzas de la izquierda están diezmadas, fragmentadas, y continúan enquistadas en un pensamiento doctrinario y dogmático, en vez de buscar carriles alternativos en los que se pueda lograr, con cierto realismo, justicia social en un mundo predominantemente globalizado y capitalista. La protesta popular es básicamente de reacción y carece de conducción.
Los Acuerdos de Paz del 28 de diciembre de 1996 terminaron siendo un fracaso, porque el grueso de la sociedad fue marginada de la toma de decisiones. Las reformas pactadas en el Acuerdo de Paz, fueron negadas en un referendo que se hizo tres años después de su firma.
En el referendo se votó básicamente tres componentes substanciales:
i. independencia judicial y reforma al sector justicia -República-;
ii. los derechos de los pueblos indígenas -uno de los temas que menos se ha cumplido en el país-; y
iii. la cuestión de la carga tributaria -que en América Latina es la más baja-.
El enfrentamiento armado en Guatemala comenzó en la década de los ‘60, y se puede considerar como principal causa, el cierre de los espacios políticos y de participación provocado por los Gobiernos anticomunistas, después de haber derrocado, con el apoyo de Estados Unidos, al segundo Gobierno reformista, presidido por Jacobo Arbenz Guzmán. El movimiento guerrillero tuvo entre sus principales fundadores a ex-oficiales del Ejército de Guatemala, que habían participado en un fallido levantamiento en contra del Gobierno del Gral. Miguel Ydígoras Fuentes.
El proceso de negociación de Paz se inició en 1987 y concluyó el 29 de diciembre de 1996, con la firma del Acuerdo de Paz Firme y Duradera, que sintetizaba los Acuerdos firmados por el Gobierno y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) para poner fin al conflicto armado interno.
El punto de partida para la búsqueda de la Paz, fue la suscripción del Acuerdo de Esquipulas II, el 7 de agosto de 1987, por los Presidentes de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, para definir el procedimiento que permitiría establecer la Paz Firme y Duradera en Centroamérica, con base en la Declaración de Esquipulas y el Acta de Contadora para la Paz y la Cooperación en Centroamérica.
El Temario General y el procedimiento a partir de los cuales se llevó a cabo la negociación de los Acuerdos de Paz, fueron definidos en el Acuerdo de México, suscripto el 26 de abril de 1991.
Los Presidentes de Guatemala que participaron en la negociación de los Acuerdos de Paz, que contemplan trecientos compromisos específicos, fueron: Vinicio Cerezo Arévalo (1986-1991), Jorge Serrano Elías (1991-1993), Ramiro de León Carpio (1993-1996), y Alvaro Arzú Irigoyen (1996-2000).
El Acuerdo de Paz Firme y Duradera, firmado el 29 de Diciembre de 1996, introdujo las bases necesarias para un desarrollo en Paz y augurar un futuro moderno para el país.
El Acuerdo contiene diecisiete puntos que comprenden declaraciones de voluntad política. La adhesión a los principios orientados a garantizar y proteger la plena observancia y el respeto de los Derechos Humanos; el compromiso de investigar las violaciones de los Derechos Humanos ocurridos en el marco del enfrentamiento interno, para contribuir al fortalecimiento del proceso de conciliación nacional y la democratización en el país; el reconocimiento de la identidad y derechos de los pueblos indígenas como base para la construcción de una nación multiétnica, pluricultural y multilingüe. Como parte de la nómina de objetivos políticos, se planteó la necesidad de un desarrollo socioeconómico participativo orientado al bien común. Lograr un ambiente social mas justo, vinculado con la necesidad de un sistema fiscal más equitativo y eficiente. Erradicar la pobreza y el desempleo, mejorar la salud, la educación y capacitación y la seguridad social, como tareas prioritarias para el desarrollo. Otro aspecto importante fue la reforma del Estado y del ejército 644.
Nada de lo indicado fue implementado. Guatemala continúa en un constante estado de subdesarrollo, con problemáticas sociales estructurales. Los Gobiernos siguen llevando a cabo políticas que ignoran los Acuerdos alcanzados para lograr la Paz. El ejército sigue siendo un foco de violencia y corrupción en el Estado y la sociedad. Todos los oficiales comprometidos en masacres y actos de violencia contra las comunidades indígenas siguen impunes y convertidos en agentes políticos protagónicos 645.
Proceso para Llegar a la Agenda Substantiva de Negociación en El Salvador
Ese proceso tuvo la ventaja de que se juntaran los dos temas: la negociación y la Agenda. Las personas que estuvieron presentes desde el comienzo en los Acuerdos de Ginebra y, posteriormente, en los Acuerdos de Caracas, de San José de Costa Rica, de México, fueron las mismas personas que comenzaron el proceso de Paz 646. Todo esto se vio favorecido por el fin de la guerra fría.
Principales Temas de la Agenda Substantiva en las Negociaciones
Hubo cuatro grandes hitos en la negociación:
1) Los Acuerdos de Ginebra, que señalaron el rumbo: terminar el conflicto, impulsar la democratización, garantizar los Derechos Humanos y reunificar a la sociedad salvadoreña.
2) Con muchos altibajos, incluyendo lo que el FMLN llamó la “ofensiva final” que tomó la Capital de la República, se logró el Acuerdo de San José, después de pasar por el Acuerdo de Caracas, que definió la Agenda. El Acuerdo de San José fue sobre el respeto a los Derechos Humanos y determinó la creación de un organismo de verificación sobre ese tema. Le abrió la puerta de acceso a una Agencia o misión especializada de Naciones Unidas, que luego fue fundamental tanto en la verificación como en el seguimiento de los sucesivos Acuerdos a los que se llegó más adelante.
3) El Acuerdo de México, sobre las fuerzas armadas, la definición de la Doctrina, la creación de la fuerza de la policía nacional civil, la substitución del organismo de inteligencia por un organismo directamente dependiente de la Presidencia de la República, y la modificación substantiva de la justicia militar y de la Doctrina militar con principios democráticos y con sometimiento absoluto a la autoridad civil.
Propuesta de cambio y Acuerdo sobre el sistema judicial, que tenía una muy marcada dependencia de la Corte Suprema de Justicia, donde apareció la necesidad de crear a la Procuraduría de Derechos Humanos, el Consejo de la Judicatura, la Escuela de Capacitación Judicial, la carrera judicial.
Acuerdo sobre la modificación al sistema electoral, creando un Tribunal Supremo Electoral con participación de todos los partidos y movimientos, autorizando a Naciones Unidas para hacer el empadronamiento electoral y la reconstrucción del registro.
4) Acuerdo sobre la creación de la Comisión de la Verdad.
El conjunto de Acuerdos, le dio sustento al proceso que culminó con el llamado Acuerdo de Nueva York, donde se acopiaron todos los Acuerdos que se habían generado. Se adoptó una Agenda más condensada y arrancó el proceso de la negociación en firme.
La superación de los obstáculos, se llevó a cabo con la voluntad política de las partes y básicamente por la tarea de facilitación de Naciones Unidas.
Impulsado por la buena voluntad de las partes y por el Secretario General de la ONU, se creó la Comisión Nacional para la Consolidación de la Paz (COPAZ), organismo de control y participación de la sociedad civil en el proceso, que surgió de los Acuerdos de Nueva York.
La Comisión estuvo integrada por dos representantes del Gobierno de El Salvador, incluyendo un militar 647, dos representantes del FMLN y uno por cada uno de los partidos políticos y de las coaliciones con representación en la Asamblea Legislativa, el Arzobispo de San Salvador, y un delegado de ONUSAL 648. La sociedad civil propiamente dicha, no tuvo una participación destacada en el proceso, a diferencia del que tuvo la iglesia. En Guatemala, la Asamblea de la Sociedad Civil, encabezada por Monseñor Quesada Toruño, jugó un papel fundamental y generó cinco documentos que se acogieron plenamente en los Acuerdos finales de Paz. En el caso de El Salvador, se trabajó a nivel estrictamente institucional por el Gobierno de El Salvador y las fuerzas militares de una parte, y los partidos políticos -solamente aquellas coaliciones que tenían una representación en la Asamblea Legislativa-, el Arzobispo y el FMLN. No había una representación formal de la sociedad civil.
Forma de Vulnerar Acuerdos
Las conclusiones de la Comisión de la Verdad, fueron intensamente disputadas y dieron pie a que la Asamblea Legislativa se reuniera de urgencia y aprobara velozmente una amnistía total, con lo que se vulneró el sentido de todo lo que había sido el esfuerzo de la Comisión de la Verdad. Al mismo tiempo sirvió de base para presionar sobre el tema de la depuración de las fuerzas militares, de las cuales salieron ciento ochenta y cuatro altos oficiales, entre ellos prácticamente la cúpula entera de las fuerzas armadas de El Salvador.
También se puso en evidencia un hecho que fue gravísimo durante el proceso, con el establecimiento de la responsabilidad en el asesinato de los cuatro sacerdotes jesuitas de la Universidad Centroamericana y dos de sus empleadas, que se lo quisieron atribuir a la “ofensiva final” del FMLN para desprestigiarlo, pero que la Comisión de la Verdad pudo demostrar que estos hechos habían estado ligados a decisiones de la cúpula militar.
ONUSAL certificó que el noventa y siete porciento de los Acuerdos se cumplieron estrictamente, al menos en el papel. Todas las instituciones que se crearon se pusieron en marcha, el Ombudsman, la nueva conformación de la Corte Suprema de Justicia, la nueva doctrina militar, el organismo de inteligencia, la creación de la policía nacional civil, la creación de la academia de la policía nacional civil, todo el mecanismo electoral y desde luego el Defensor del Pueblo, contó desde siempre con un gran apoyo internacional en su tarea. Se abolieron las diferentes policías militarizadas que había, se cumplió la tesis de la doctrina militar en el sentido de que estaba solamente para salvaguardar la seguridad del Estado y las fronteras, y no para intervenir en temas de orden público sino en estado de estricta necesidad.
El proceso de adjudicación de tierras demoró significativamente, porque eran muy escasas en el Salvador. Esto hubo que reformularlo varias veces, inclusive desde los Acuerdos originales y todos los que se hicieron durante el curso de la ejecución.
Aunque se creó el partido político del FMLN, con los medios de expresión necesarios para hacer política, y han representado una alternativa real de poder, esto se ha visto continuamente frustrado por las divisiones internas. Al comienzo de la etapa de Paz, se dividieron en dos movimientos, uno de centro-izquierda, y el otro social-demócrata, conducidos por Joaquín Villalobos y Eduardo Sancho respectivamente. Luego se subdividieron en partidos, basados en la doctrina comunista de Schafick Handal, con nuevos actores de la izquierda. Muchos de los partidos políticos, como por ejemplo la Democracia Cristiana, desaparecieron. ARENA sigue siendo un partido organizado y fuerte, y ha elegido a la gran mayoría de los Presidentes hasta marzo del 2009 en que el candidato del FMLN, Mauricio Funes fue proclamado Presidente con el cincuenta y uno porciento de los votos derrotando, por un estrecho margen, al candidato del partido ARENA Rodrigo Avila.
El problema grave de El Salvador, es que:
1) los Acuerdos limitaron el número de efectivos de la fuerza de policía nacional a nueve mil, empezando una época de postguerra; y
2) se descuidó la reinserción de los desmovilizados de las fuerzas armadas de El Salvador, que bajaron de sesenta a veintisiete mil hombres y no se los atendió en la forma en que se planteaba en los Acuerdos. El desarme no se pudo llevar a cabo a pesar de los estímulos que tuvo.
El Salvador sigue teniendo una ciudadanía armada, ha surgido una delincuencia común -las maras- que, en parte, es resultante del desempleo, en parte se trata de pobreza y en parte de insatisfacción por no haberse cumplido a cabalidad la reinserción, lo que provocó que hubiera un aumento de la criminalidad en los años siguientes al proceso de Paz.
605 En base al trabajo de González Posso, Camilo, Agendas Substantivas para una Paz Posible, Documentos sobre Democracia y Paz Nº 41 Bogotá, febrero del 2007, ISSN 1909-0900, Colombia 2007, INDEPAZ.
606 El inamovible de Santos de: no se toca el sistema político o el modelo económico, pareciera llevar todo al terreno procedimental más que substantivo.
607 Una vez más, la idea de “pacificación” -“Pax”-, que han tenido todos los Gobiernos colombianos que han encarado procesos de negociación, pone a las guerrillas en el lugar de “sujetos de la pedagogía de paz” del Gobierno y no en sus interlocutores.
608 McCartney, Clem, (Asesor e investigador independiente en Irlanda del Norte, donde ha trabajado con los principales protagonistas del conflicto. También ha trabajado como asesor en los procesos de Sri Lanka y de Georgia/Abkhazia), citado en González Posso, Camilo, Agendas Substantivas para una Paz Posible, Documentos sobre Democracia y Paz Nº 41 Bogotá, febrero del 2007, ISSN 1909-0900, Colombia 2007, INDEPAZ.
609 En el caso de Colombia, el condicionante internacional es la globalización en la que está sumergida sin dirección propia, y el interno es el tema/problema de la identidad. Mientras los Gobiernos tienen una visión desde las élites hegemónicas de los países centrales sobre como operar en sus países -la mayoría ha sido formada o hecho cursos allá “adoptando”, en vez de adaptar los conocimientos a las necesidades y aspiraciones de sus países-, sus sociedades están fuera del sistema global, por ser subordinadas y carecer de instrumentos propios, ya que en todo -lo político, institucional y económico- se aplican los de los colonizadores y neocolonizadores.
610 Caso Colombia con el Gobierno de Alvaro Uribe.
611 McCartney, Clem, citado en González Posso, Camilo, Agendas Substantivas para una Paz Posible, Documentos sobre Democracia y Paz Nº 41 Bogotá, febrero del 2007, ISSN 1909-0900, Colombia 2007, INDEPAZ.
612 Un Cese de hostilidades es una suspensión temporal de violencia, un silencio de las armas que no incluye cambios de posición en el campo de batalla. Suele declararse al inicio de un proceso de Paz con el objeto de facilitar alguna acción humanitaria o como señal de buena voluntad para buscar una salida negociada al conflicto. Puede ser unilateral, al no precisar de negociaciones. En ese caso, se convierte en un gesto que suele invocar a la reciprocidad de la otra parte. Un alto el fuego o cese el fuego suele estar englobado en un marco más amplio de negociación. Cuando se produce al inicio de un proceso no es más que un cese de hostilidades acordado entre las partes, que busca facilitar las negociaciones y la asistencia humanitaria. Suele ser muy inestable y requiere de posteriores negociaciones. No resuelve las causas estructurales del conflicto. Cuando se produce al final de un proceso puede llegar a ser muy amplio y detallado. Un alto al fuego formal marca el final de la guerra y reconoce que las causas de la misma han sido resueltas. En esos casos se utiliza también el concepto de armisticio. Ver Fisas, Vicenç, y Herbolzheimer, Kristian, Análisis sobre Declaraciones de Alto al Fuego y Cese de Hostilidades en Procesos de Paz, Escola de Cultura de Pau, Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament, Abril del 2007.
613 Este es uno de los puntos más frecuentes, y se observa que está presente en todos los procesos de negociación iniciados en el caso Colombia.
614 Martin Mansergh, Revista Accord No. 8, 1999, http://www.c-r.org/accord.
615 Martín Rupiya, Revista Accord No. 3, 1998, http://www.c-r.org/accord.
616 No es el caso de Colombia, en que el Gobierno -todos los que han encarado históricamente un proceso de negociación- considera a la guerrilla como delincuentes o como narcoguerrilla. Además de los calificativos, están los inamovibles, como que el sistema político y el modelo económico -considerados por las guerrillas como eje estructural de la causa del conflicto- no se tocan.
617 Zartman, William y Berman, Maureen, The Practical Negotiator, (New Haven, Yale University Press, 1982).
618 Para entender lo dicho, ver el análisis que hago bajo el Título: “Colombia: ‘Estado Fallido’”, más adelante.
619 Vines, Alex, Revista Accord No. 3, 1998, http://www.c-r.org/accord.
620 El modelo de la “naranja”, hace referencia a la pelea entre un niño y su hermana, por tener la única naranja que había en la casa. El padre interviene y decide dirimir el conflicto partiéndola en dos de manera salomónica. Sin embargo, el niño quería la naranja para hacer jugo, por lo que se hubiera conformado con la pulpa, y la niña la quería para hacer dulce, por lo que se hubiera conformado con la cáscara. La solución salomónica, no resolvió el conflicto. Pensar en los intereses de las parte, se acerca más a la respuesta adecuada.
621 Avei, Moi, Ministro para Asuntos de Bougainville, Revista Accord No. 12, 2002, http://www.c-r.org/accord.
622 Este es el principio sobre el que se basan las conversaciones en La Habana, entre los representantes del Gobierno de Colombia y de las FARC.
623 Wolfers, Arnold, Revista Accord No. 12, 2002, pág. 48, http://www.c-r.org/accord.
624 Mansergh, Martin, Revista Accord No. 8, 1999, http://www.c-r.org/accord.
625 Regan, Anthony J., Revista Accord No. 12, 2002, http://www.c-r.org/accord.
626 Al estilo de “Diplomacia de Vías Múltiples”, ya definida más arriba.
627 Corlazzoli, Juan Pablo, La negociación de Paz en Guatemala: una Agenda de desarrollo, en “Agendas Substantivas para una Paz Posible”, Colombia 2007, Documentos sobre Democracia y Paz Nº 41 Bogotá, febrero del 2007 INDEPAZ, ISSN 1909-0900. Juan Pablo Corlazzoli fue Representante del Secretario General de Naciones Unidas en la negociación principal de los Acuerdos de Paz en Guatemala y Coordinador Residente de la Misión de Naciones Unidas en Guatemala, MINUGUA. Con posterioridad pasó a ser el Representante en Colombia de la Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
628 Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias Políticas en América Latina en el Contexto Mundial del Siglo XXI: Hacia una Teoría Política Realista-Sistémica-Estructural sobre América Latina, en Revista “Espiral”, Vol. XV, No. 43, Septiembre-Diciembre del 2008, págs. 96-111.
629 Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Bs. As., Edic. del Autor, 2001), ISBN: 987-43-2776-6, Cap. VIII.
630 Este es uno de los planteos centrales que el Gobierno de Juan Manuel Santos ha hecho, en relación con el proceso de negociación encarado con las FARC en La Habana.
631 En esa etapa, en Colombia, Uribe buscaba imponerse militarmente y ser reelegido por tercera vez, contando con el apoyo de Estados Unidos cuyo interés en la Paz, está ligado -Corolario Theodoro Roosevelt a la Doctrina Monroe- a sus intereses de seguridad y económicos.
632 Ver más arriba, bajo el Título: “Variaciones en las Características del Sistema Mundial Durante el Conflicto”.
633 Establecer las causas detonantes del conflicto, para cualquier caso, es relevante, desde el punto de vista de no manejar el proceso en términos de la situación vigente sino, y fundamentalmente, de los factores estructurales que hacen que todo desemboque en que haya conflictividad. Este es uno de los temas planteados como eje por las FARC y el ELN en sus propuestas de negociación.
634 Ver Acuerdo sobre la Identidad y los Derechos Indígenas en Guatemala: http://luisdallanegra.bravehost.com/Tratados/acuguain.htm.
635 Entrevista a Rosende, Raúl, Procesos Centroamericanos: una Acumulación de Aprendizajes, en Agendas Substantivas para una Paz Posible, Documentos sobre Democracia y Paz Nº 41, Bogotá, febrero del 2007, ISSN 1909-0900, INDEPAZ. Raúl Rosende fue miembro de la misión de verificación de los Acuerdos de Paz de Naciones Unidas en Guatemala, en Nicaragua y en Afganistán y a posteriori, Jefe de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios en Colombia.
636 Contras que volvieron a rearmarse.
637 Sandinistas que volvieron a rearmarse.
638 Contras y sandinistas que reclamaron conjuntamente contra el Gobierno de Violeta Chamorro.
639 Por un margen del sesenta porciento.
640 El Gobierno de Ronald Reagan, no sólo no reconoció al recién electo Daniel Ortega, sino que se encargó de armar y preparar en bases de contrainsurgencia norteamericanas, junto con militares argentinos, a la “contra”.
641 El proceso de desmovilización en Nicaragua, en el que he sido partícipe activo como observador internacional por la CIAV/OEA, lo he trabajado en Dallanegra Pedraza, Luis, Relaciones Políticas entre Estados Unidos y América Latina: ¿Predominio “monroista” o Unidad Americana?, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 1994), ISBN 950-43-5524-2, Caps. XVI y XVIII.
642 El Gobierno de Juan Manuel Santos, con tres años de proceso de negociación, ha manifestado impaciencia y tratado de ejercer presión para apurar el fin del proceso, cuya orientación es hacia la “Pax”; la Paz será una construcción que deberán lograr los ex miembros de las guerrillas y, fundamentalmente, la sociedad civil, a través de la participación activa en la política.
643 Ver Acuerdos de Paz en Guatemala con la Guerrilla; Acuerdos sobre el Fortalecimiento del Poder Civil; sobre los Derechos Humanos y sobre la Identidad y los Derechos de los Indígenas en: http://luisdallanegra.bravehost.com/apazguat.htm.
644 Los Consensos logrados fueron formalizados en los siguientes Acuerdos: Acuerdo marco sobre democratización para la búsqueda de la paz por medios políticos (Acuerdo de Querétaro) Querétaro (México), 25 de julio de 1991. Acuerdo global sobre derechos humanos México, D.F. (México), 29 de marzo de 1994. Acuerdo para el reasentamiento de las poblaciones desarraigadas por el enfrentamiento armado, Oslo (Noruega), 17 de junio de 1994. Acuerdo sobre el establecimiento de la Comisión para el esclarecimiento histórico de las violaciones a los derechos humanos y los hechos de violencia que han causado sufrimientos a la población guatemalteca, Oslo (Noruega), 23 de junio de 1994. Acuerdo sobre identidad y derechos de los pueblos indígenas, México, D.F. (México), 31 de marzo de 1995. Acuerdo sobre aspectos socioeconómicos y situación agraria, México, D.F. (México), 6 de mayo de 1996. Acuerdo sobre fortalecimiento del poder civil y función del Ejército en una sociedad democrática, México, D.F. (México), 19 de septiembre de 1996. Acuerdo sobre el definitivo cese el fuego, Oslo (Noruega), 4 de diciembre de 1996. Acuerdo sobre reformas constitucionales y régimen electoral, Estocolmo (Suecia), 7 de diciembre de 1996. Acuerdo sobre bases para la incorporación de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca a la legalidad, Madrid (España), 12 de diciembre de 1996. Acuerdo sobre el cronograma para la implementación, cumplimiento y verificación de los Acuerdos de Paz, Guatemala (Guatemala), 29 de diciembre de 1996. Acuerdo de paz firme y duradera, Guatemala (Guatemala), 29 de diciembre de 1996.
645 Con elementos del artículo de Duque, Horacio, Colombia. Paz: De Guatemala a Colombia ¿Se repetirá el fiasco?, en Kaosenlared.net, 6-9-2015, http://kaosenlared.net/colombia-paz-de-guatemala-a-colombia-se-repetira-el-fiasco/. También, http://anncol.eu/index.php/opinion/item/1836-paz-de-guatemala-a-colombia-se-repetira-la-historia.
646 Ramírez Ocampo, Augusto, El Poder Transformador del Cumplimiento de los Acuerdos Substantivos en El Salvador, en Agendas Substantivas para una Paz Posible, Documentos sobre Democracia y Paz Nº 41 Bogotá, febrero del 2007, ISSN 1909-0900, Colombia 2007, INDEPAZ. Augusto Ramírez Ocampo, encabezó la Misión de Naciones Unidas para El Salvador (ONUSAL). En Colombia fue Canciller de la República y es miembro de la Comisión de Conciliación Nacional.
647 En El Salvador, las fuerzas armadas tuvieron un rol “político” históricamente muy importante; al punto de operar como “árbitros” de todo el proceso político nacional por décadas. Ver Dallanegra Pedraza, Luis, El Sistema Político Latinoamericano, en Revista Reflexión Política, Instituto de Estudios Políticos, Universidad Nacional Autónoma de Bucaramanga, Colombia, Vol. V, Nº 10, Diciembre del 2003, ISSN: 0124-0781, páginas 6-32.
648 Organización de Naciones Unidas para El Salvador.

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