Source: http://www.europarl.europa.eu/doceo/document/A-9-2019-0008_ES.html
Timestamp: 2019-11-19 00:38:47+00:00

Document:
INFORME sobre la Recomendación del Consejo relativa al nombramiento del presidente del Banco Central Europeo
Procedimiento : 2019/0810(NLE)
Ciclo relativo al documento : A9-0008/2019
<Titre>sobre la Recomendación del Consejo relativa al nombramiento del presidente del Banco Central Europeo</Titre>
ANEXO 1: CURRICULUM VITAE DE Christine Lagarde
ANEXO 2: RESPUESTAS DE Christine Lagarde AL CUESTIONARIO
sobre la Recomendación del Consejo relativa al nombramiento del presidente del Banco Central Europeo
– Vista la Recomendación del Consejo, de 9 de julio de 2019[1],
– Visto el artículo 283, apartado 2, párrafo segundo, del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, conforme al cual ha sido consultado por el Consejo Europeo (C9‑0048/2019),
– Visto el artículo 130 de su Reglamento interno,
– Visto el informe de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios (A9-0008/2019),
A. Considerando que, mediante carta de 16 de julio de 2019, el Consejo Europeo consultó al Parlamento Europeo sobre el nombramiento de Christine Lagarde para el cargo de presidenta del Banco Central Europeo por un período de ocho años, contados a partir del 1 de noviembre de 2019;
B. Considerando que su Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios evaluó las cualificaciones de la candidata propuesta, en particular con respecto a las condiciones enunciadas en el artículo 283, apartado 2, del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, así como con respecto al imperativo de independencia total del BCE que se deriva del artículo 130 de dicho Tratado; y considerando que, en el marco de dicha evaluación, la comisión recibió de parte de la mencionada candidata su curriculum vitae y sus respuestas al cuestionario que se le había remitido por escrito;
C. Considerando que, posteriormente, dicha comisión celebró, el 4 de septiembre de 2019, una audiencia de dos horas y media de duración con la candidata, durante la cual esta realizó una declaración preliminar y a continuación respondió a las preguntas formuladas por los miembros de la comisión;
1. Emite dictamen favorable sobre la recomendación del Consejo de nombrar a Christine Lagarde presidenta del Banco Central Europeo;
Datos personales Fecha de nacimiento: 1 de enero de 1956
Julio de 2011 hasta hoy Directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Washington D. C.
Un mandato completo, desde julio de 2011 hasta julio de 2016, y parte del siguiente mandato, desde julio de 2016 hasta septiembre de 2019
Junio de 2007 a julio de 2011 Ministra de Economía y Hacienda de Francia
Presidencia francesa de la Unión Europea durante el segundo semestre de 2008
Presidencia del Ecofín
Presidencia francesa del G-20 en 2011
Presidencia del G-20 de Ministros de Hacienda
Mayo de 2007 a junio de 2007 Ministra de Agricultura y Pesca de Francia
Mayo de 2005 a mayo de 2007 Ministra de Comercio de Francia
Octubre de 1999 a mayo de 2005 Presidenta mundial del bufete de abogados internacional Baker and McKenzie, Chicago (EE. UU.)
Octubre de 1995 a octubre de 1999 Miembro del Comité Ejecutivo Mundial y socia
gerente, despacho de París de Baker and McKenzie.
Mayo de 1981 a 1999 Abogada especializada principalmente en Derecho mercantil, fusiones y adquisiciones, legislación de defensa de la competencia, Derecho laboral y arbitraje para clientes corporativos internacionales.
Septiembre de 1980 a Profesora de Derecho contractual en la Facultad de
septiembre de 1982 Derecho de París X
Licenciatura en Derecho mercantil, título de estudios superiores especializados (DESS) en Derecho mercantil y laboral
Facultad de Derecho de París X, 1980
Licenciatura con especialización en Economía y Hacienda, memoria sobre el movimiento estadounidense de defensa de los consumidores y Ralph Nader, Ciudadano Público.
Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Aix en Provence, 1977
Licenciatura en Literatura Americana
Escuela Superior de Arte de Aviñón, 1977
Título: Abogada del Colegio de París
Reconocimiento académico internacional
Lovaina la Nueva — Doctora honoris causa
Universidad de Montreal — Doctora honoris causa
Universidad del Pacífico — Título de miembro honorario
Washington College — Título honorífico
Claremont McKenna College — Título honorífico
Cambridge Robinson College — Miembro honorario
2011 Miembro del Consejo de Administración de Sciences Po
2011 Premio Ciudadanía Global de 2011 del Consejo Atlántico
2011 Miembro del Consejo de Administración del Foro Económico Mundial
2011 Premio del Liderazgo Transatlántico del Instituto Europeo
2012 Condecoración Hipólito Unanue al Mérito Económico – Financiero de Perú
2012 Oficial de la Orden Nacional de la Legión de Honor
2012 Premio a la Personalidad Global del Año del Consejo Internacional Canadiense
2012 Título honorífico de la Universidad de Lovaina
2012 Premio al Liderazgo de la Unión de Bancos Árabes
2013 Gran Oficial de la Orden Nacional de la República de Costa de Marfil
2013 Miembro del Consejo de Patronato de la Escuela Holton-Arms
2014 Premio inaugural a la Trayectoria Global de la Global Foundation
2014 Doctorado honoris causa de la Universidad de Montreal
2014 Miembro del Consejo de Gobierno de la Conferencia de Montreal
2014 Premio Diplomático del Año de la revista Foreign Policy
2015 Distinción honorífica de Baker and McKenzie
2015 Presidenta honoraria de la campaña de captación de fondos de la Escuela Holton‑Arms
2015 Presidenta del Comité honorario de la gira EE. UU. - Canadá de la Orquesta Nacional de Francia
2016 Miembro del Grupo de Alto Nivel sobre el Empoderamiento Económico de las Mujeres del Secretario General de las Naciones Unidas
2016 Premio de Liderazgo Mundial de la Escuela de Asuntos Públicos Internacionales de la Universidad de Columbia
2016 Medalla de Honor Mohamed Bin Rashid para las Mujeres
2016 Mujer del Año y Premio a la Trayectoria Profesional de Glamour Magazine
2016 Título de Miembro Honorario de la Universidad del Pacífico
2017 Premio de Liderazgo Mundial de Mujeres del Comité Internacional de Planificación de la Cumbre Mundial de la Mujer
2017 Título honorario del Washington College
2018 Participación en el Consejo Consultivo sobre la Igualdad de Género del G-7
2018 Comendadora de la Orden Nacional del 27 de junio de Yibuti
2018 Título honorífico del Claremont McKenna College
2018 Miembro del Instituto de la Banca
2018 Premio Líder Mundial de la Fundación Appeal of Conscience (Llamamiento de la Conciencia)
2019 Alumna Distinguida de la Escuela Holton-Arms
2019 Premio de Liderazgo Internacional Distinguido del Consejo Atlántico
2019 Miembro de la Red Internacional de Defensores de la Igualdad de Género y copresidenta de su plataforma financiera
2019 Miembro honorario del Robinson College
Selección de publicaciones en blogs del FMI
1. ¿Podría destacar los principales aspectos de sus competencias profesionales en asuntos monetarios, financieros y económicos, así como los aspectos más relevantes de su experiencia a escala europea e internacional?
Mi experiencia profesional se extiende a lo largo de las últimas cuatro décadas y se ha desarrollado en un contexto único de experiencias en el sector privado (como abogada y como directiva del bufete de abogados estadounidense Baker and McKenzie desde 1980 hasta 2005) y el desempeño de cargos públicos de primer orden, tanto a escala nacional (como ministra de Comercio y ministra de Economía y Hacienda desde 2005 hasta 2011) como internacional (en calidad de directora gerente del Fondo Monetario Internacional desde 2011 hasta la actualidad). Además, como ministra francesa y miembro del Consejo de la UE, he participado directamente en la toma de decisiones de la Unión.
En el desempeño de estos cargos tenido que ver con asuntos de carácter económico y financiero. Cuando trabajé como abogada, todos mis clientes fueron grandes empresas. También de trabajado muy de cerca con la comunidad financiera durante mis mandatos como ministra de Economía y Hacienda y de directora ejecutiva del FMI. He desempeñado estos cargos en un contexto nacional e internacional, tanto en el sector privado como en el público; en los últimos 40 años, mi lengua de trabajo ha sido el inglés, excepto los seis años que serví en el Gobierno francés.
He adquirido experiencia en numerosos sectores, desde la fiscalidad y la defensa de la competencia, el Derecho laboral, las fusiones y adquisiciones hasta la gestión de la crisis financiera a escala nacional e internacional durante la crisis financiera mundial. Mi experiencia profesional más reciente, como directora gerente del FMI, proviene de la combinación sin parangón de tres misiones: i) orientación política y control económico; ii) gestión de crisis y programas de concesión de préstamos; y iii) formación y desarrollo de capacidades. En el marco de todos estos cargos he mantenido intercambios regulares con los responsables políticos al más alto nivel y he podido servirme de estas relaciones en interés de las instituciones que he dirigido a lo largo de los años. La experiencia profesional así adquirida me ha permitido desarrollar amplios conocimientos sobre la economía europea y mundial, así como adquirir un cierto reconocimiento a escala internacional. Mi experiencia a la cabeza de una importante organización internacional como el FMI subraya, además, mi capacidad de escuchar tanto a mis colaboradores como a las distintas partes implicadas, desarrollar una visión común y moderna, adoptar un enfoque colegial y esforzarme por alcanzar un consenso para lograr mejores resultados.
Tras mi nombramiento como ministra de Comercio en 2005, dimití de todos los cargos que pudieran entrar en conflicto con esas funciones, como el de miembro del consejo de administración de ING y de otras entidades relacionadas con Baker and McKenzie, por ejemplo dimití de miembro del consejo del European Law Centre que había creado en 1995.
Desde entonces, solo he aceptado cargos honoríficos como el de miembro del consejo consultivo del Robinson College de Cambridge y el de miembro honorario del consejo de administración de la Escuela Holton-Arms de Washington, con el visto bueno del Comité Ético de la Junta de Gobernadores del FMI.
Además, siempre he defendido la causa de la mujer allí donde se produzcan discriminación y desigualdad. Tengo la intención de seguir haciéndolo, con la convicción de que ello no menoscabará mi autoridad para hablar sobre asuntos de carácter monetario ni me impedirá cumplir mis obligaciones en la medida de mis capacidades. Lo mismo puede decirse en lo que se refiere a las cuestiones relacionadas con el cambio climático y la protección del medio ambiente.
3. ¿Cuáles serían los principales objetivos durante su mandato de ocho años como presidenta del Banco Central Europeo?
El principal objetivo del BCE es mantener la estabilidad de precios y tendrá que hacerlo en un entorno nacional e internacional que ha evolucionado considerablemente en los últimos diez años. Este entorno se caracteriza, en las economías avanzadas, por un crecimiento moderado y una tasa de inflación baja. Si bien el sector financiero es más seguro y está mejor regulado que antes de la crisis financiera mundial, el lento crecimiento y la baja inflación constituirán un reto para los intermediarios financieros, cuyos modelos de negocio se establecieron en un contexto de crecimiento dinámico y de una tasa de inflación elevada. Además, tecnologías nuevas, y a menudo perturbadoras, están transformando el modo en que opera la economía. Se está poniendo en tela de juicio la cooperación internacional, el medio ambiente está amenazado por el cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos, y en muchas regiones del planeta la población está envejeciendo rápidamente.
En este contexto, el BCE deberá seguir controlando y analizando atentamente la evolución económica y financiera en Europa y en todo el mundo. En caso de ser nombrada presidenta del BCE, alentaré en el seno de la institución que se preste atención a estas tendencias nuevas y fomentaré su estudio. Intentaré desarrollar el consenso en el Consejo de Gobierno y me esforzaré por comunicar de modo tan claro y sencillo como sea posible tanto la estrategia como las políticas del BCE en un mundo complejo, teniendo en cuenta la diversidad y el carácter multicultural del público, que abarca desde los ciudadanos europeos hasta los mercados financieros.
Mi premisa básica es que el euro es un bien público europeo que debe seguir mejorando su estatuto a escala internacional. Una estructura institucional sólida de la Unión Económica y Monetaria (UEM) y un BCE decidido, centrado en la estabilidad de precios, son clave en este sentido y redundan en beneficio de todos.
4. ¿Qué opina de la política monetaria aplicada por el BCE en los últimos ocho años? ¿Qué cambios promovería, en su caso, al ser nombrada presidenta del BCE?
El principal objetivo del BCE es mantener la estabilidad de precios en la zona del euro. El BCE ha definido la estabilidad de precios como una tasa de inflación anual positiva inferior al 2 % y ha declarado que, en el marco de la estabilidad de precios, tendrá como objetivo una tasa de inflación inferior, aunque próxima, al 2 % a medio plazo.
El BCE se ha enfrentado a un entorno muy difícil a lo largo de los últimos 8 años. En respuesta a la crisis financiera y de la deuda soberana, el BCE adoptó una serie de medidas que han desempeñado un papel fundamental en la salvaguardia del mecanismo de transmisión de la política monetaria, el apoyo a la economía de la zona del euro y, en última instancia, el mantenimiento de la inflación hacia tasas más acordes con su objetivo político.
En particular, las medidas expansivas aplicadas desde junio de 2014, incluidas las operaciones de financiación a plazo más largo con objetivo específico, las tasas negativas, las compras de activos a gran escala y las orientaciones de expectativas, consiguieron evitar los riesgos de deflación y redenominación en el momento álgido de la crisis. En junio de 2014, la inflación global se situaba muy por debajo del 1 % y su tendencia era a la baja. Hoy en día, se espera que la inflación global ascienda al 1,3 % en 2019, al 1,4 % en 2020 y al 1,6 % en 2021. La zona del euro ha experimentado un crecimiento económico continuado durante los últimos seis años y el desempleo ha descendido a los niveles más bajos desde julio de 2008. La reducción de la oferta de mano de obra en el mercado laboral demuestra que las medidas políticas del BCE crean las condiciones necesarias para un aumento de la inflación.
En términos globales, teniendo en cuenta los últimos ocho años diría que la política monetaria del BCE ha sido eficaz y ha resultado satisfactoria. Según los cálculos del BCE, durante el período 2016-2020, el crecimiento y la inflación habrían sido aproximadamente 1,9 puntos porcentuales inferiores si el BCE no hubiese adoptado las medidas que adoptó entre mediados de 2014 y mediados de 2018. Al mismo tiempo, sin embargo, la inflación se ha situado siempre por debajo de niveles coherentes con el objetivo de inflación del BCE durante los últimos años. La expansión económica de la zona del euro también se ha ralentizado últimamente y los riesgos ligados a las perspectivas de crecimiento han disminuido. Por lo tanto, es evidente que la política monetaria debe seguir siendo altamente acomodaticia a corto y medio plazo.
De cara al futuro, convendría extraer lecciones de la crisis financiera en lo que se refiere a los cambios en el entorno macroeconómico y el proceso de inflación, que podrían servir de base para reflexionar en el futuro sobre el comportamiento y los aspectos operativos de la política monetaria del BCE, así como para examinar la mejor manera de apoyar las políticas generales de la Unión Europea, como un crecimiento sostenible e inclusivo, sin perjuicio de su objetivo primordial relativo al mantenimiento de la estabilidad de precios. Además, los cambios en el marco regulador y la intermediación financiera de los últimos años pueden justificar una revisión del marco operativo de la política monetaria. Al igual que otros bancos centrales, el BCE ha hecho grandes ajustes en la forma en que aplica su política monetaria en respuesta a la crisis financiera y a las prácticas de mercado. Por lo tanto, debe examinarse el modo en que se aplicará la política monetaria a largo plazo, en particular en lo que se refiere a las dimensiones y la composición de los balances de los bancos centrales y la elección de los instrumentos políticos.
5. ¿Cuáles son los principales riesgos y oportunidades para el euro de cara al futuro? ¿Cuáles son en su opinión los riesgos y desafíos más importantes a los que se enfrenta el BCE?
El entorno macroeconómico e internacional actual supone un reto importante a corto plazo para el BCE. El dinamismo del crecimiento de la zona del euro se ha ralentizado y el equilibrio del conjunto de riesgos a las perspectivas de crecimiento desciende. La inflación se mantiene bajo control. Por lo tanto, es evidente que la política monetaria debe seguir siendo altamente acomodaticia a corto y medio plazo. El BCE dispone de una amplia gama de instrumentos y debe estar dispuesto a actuar. La combinación exacta de los instrumentos a los que recurra deberá depender de la naturaleza de las perturbaciones que afecten a las perspectivas de inflación, así como de las condiciones del mercado financiero. Aunque no creo que, en lo que a los tipos de interés se refiere, el BCE haya alcanzado el límite inferior efectivo, es evidente que unos tipos bajos tienen repercusiones sobre el sector bancario y la estabilidad financiera en general. Por tanto, cuanto más tiempo se apliquen tipos bajos de interés, más importante será hacer un seguimiento estrecho de los efectos adversos que puedan producirse en el futuro.
Además, el BCE se enfrenta a un número cada vez mayor de desafíos estructurales y también tendrá que gestionar las expectativas sobre lo que puede y no puede hacer para mantener la confianza en las políticas. Si bien la política monetaria es un instrumento eficaz para estabilizar el ciclo económico, no puede aumentar el potencial de crecimiento a largo plazo de los países. En otros ámbitos y cuando surgen nuevos desafíos (que van desde la digitalización y las criptomonedas, la ciberseguridad y la lucha contra el blanqueo de capitales hasta el cambio climático), deberá aclarar el modo en que estos desafíos afectan sus actividades y cuál puede ser su contribución.
En lo que al euro se refiere, sigue estando incompleta la arquitectura institucional que comenzó a crearse durante la crisis, en particular la Unión Bancaria, el marco europeo de gestión de crisis y la Unión de los Mercados de Capitales (UMC). La arquitectura de la zona del euro también sigue careciendo de un instrumento fiscal central para la estabilización macroeconómica. El progreso en estos ámbitos no solo aumentará la resiliencia de la zona del euro sino que también apoyará la eficacia de la política monetaria y el papel del euro en la escena internacional. Otra de las lecciones importantes de los veinte primeros años del euro es que aprovechar las oportunidades de la moneda única requiere unas políticas económicas y fiscales nacionales sólidas, en interés tanto de los Estados miembros afectados como de la zona del euro en su conjunto.
6. La Reserva Federal y el Banco de Canadá han anunciado recientemente una revisión de su marco de política monetaria. Veinte años después de la introducción del euro, ¿considera que ha llegado el momento de llevar a cabo una revisión similar en el BCE?
En términos generales, la estrategia en materia de política monetaria debe evolucionar siempre de la forma que resulte más idónea para el mandato del BCE. Toda vez que ha transcurrido bastante tiempo desde la última revisión de la estrategia en 2003, sería conveniente extraer lecciones de la crisis financiera en lo que se refiere a los cambios en el entorno macroeconómico y en el proceso de inflación. También podría estudiarse cuál es el modo más adecuado para que la política monetaria del BCE apoye las políticas generales de la Unión Europea, como el crecimiento sostenible e integrador, sin mermar su objetivo primordial en relación con la estabilidad de precios.
En que se refiere a la aplicación de la política monetaria o al marco operativo, los bancos centrales han hecho numerosos ajustes importantes a la forma en que aplican su política monetaria en respuesta a la crisis financiera y económica mundial, en particular mediante la introducción de medidas no convencionales. No obstante, los mercados financieros también han experimentado cambios significativos, impulsados por la evolución del marco regulador, las infraestructuras del mercado y la intermediación financiera. En este contexto, también será importante revisar la manera de operar y de aplicar la política monetaria, en particular para estudiar qué elementos deben mantenerse a largo plazo. Teniendo en cuenta que la intermediación en los mercados financieros y el marco regulador han cambiado, es probable que los marcos operativos sean diferentes a los anteriores a la crisis, en particular en lo que se refiere a su volumen y a la estructura de los balances y los instrumentos para aplicar la política monetaria.
7. ¿Cómo debería el BCE aplicar a cabo su política monetaria en las condiciones macroeconómicas actuales? ¿Qué opinión le merece la labor del BCE en relación con el logro de su objetivo principal de mantener la estabilidad de precios? ¿Qué opina de las sugerencias realizadas recientemente en el sentido de interpretar el objetivo del 2 % de inflación como objetivo simétrico? ¿Qué opina de los llamamientos para añadir la estabilidad financiera o la inflación de los precios de los activos como segundo objetivo de la política monetaria del BCE?
La reacción del BCE en relación con la lucha contra los riesgos de deflación que comenzaron a surgir en 2014 fue muy contundente. Cuando el BCE puso en marcha su paquete global de medidas, en junio de 2014, la inflación global se situaba muy por debajo del 1 % y su tendencia era a la baja. En la actualidad, la inflación global se sitúa en torno al 1 %, y las previsiones del Eurosistema de junio prevén que se sitúe en el 1,3 % en 2019, el 1,4 % en 2020, y el 1,6 % en
2021. Según los mercados financieros, las probabilidades de una deflación también se han reducido con respecto a los niveles máximos registrados y el desempleo ha descendido a los niveles más bajos desde julio de 2008. La rigidez progresiva del mercado laboral es un indicio de que las medidas políticas del BCE crean las condiciones necesarias para que las presiones sobre los precios sigan reforzándose.
Sin embargo, los niveles actuales de inflación y las perspectivas de inflación que figuran en las proyecciones de Eurosistema no están en consonancia con el objetivo del BCE de una tasa de inflación «cercana, pero inferior, al 2 %». Así pues, y teniendo en cuenta el contexto mundial desfavorable que repercute negativamente sobre las perspectivas económicas de la zona del euro, sigue siendo necesario que el BCE garantice una política monetaria altamente acomodaticia para apoyar la expansión de la economía y la convergencia de la inflación en relación con su objetivo de manera sostenida. A este respecto, es importante la reciente aclaración de que el objetivo de inflación del BCE es simétrico. Esto implica que el BCE se ha comprometido a luchar contra una tasa de inflación superior a su objetivo en la misma medida que a luchar contra una tasa de inflación por debajo de ese objetivo. De hecho, la inflación puede desviarse del objetivo en las dos direcciones, siempre que la trayectoria de la inflación vuelva a converger con el objetivo de una tasa de inflación «cercana, pero inferior al 2 %» a medio plazo. Así pues, esto subraya el compromiso del BCE de alcanzar su objetivo de inflación a medio plazo.
Al mismo tiempo, si bien el BCE debe mantener un enfoque acomodaticio, otros ámbitos políticos deben contribuir de manera más decisiva para obtener el máximo beneficio de las medidas en materia de política monetaria.
Por lo que se refiere a la introducción de objetivos adicionales, el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea establece claramente la estabilidad de precios como objetivo principal del BCE. Si bien la estabilidad de precios y la estabilidad financiera están intrínsecamente interconectadas y tienden a reforzarse mutuamente, dos objetivos distintos justifican el uso de dos conjuntos diferentes de instrumentos. El objetivo de la política monetaria sigue siendo la salvaguardia de la estabilidad de precios a medio plazo. La principal función de la política macroprudencial es abordar los riesgos a la estabilidad financiera a fin de aumentar la resiliencia del sistema frente a las perturbaciones y, en última instancia, controlar el ciclo financiero, de modo que se reduzca el riesgo de que se produzcan crisis financieras y se atenúen los efectos económicos reales de las crisis financieras.
En general, los dos ámbitos de intervención están interrelacionados, por lo que deben examinarse las repercusiones de uno sobre el otro. La política macroprudencial influye en las condiciones de crédito y, por tanto, contribuye también a la economía global y, por ello, a las perspectivas de estabilidad de precios. La política monetaria, en aras de la estabilidad de precios, puede afectar a los riesgos financieros a través de una serie de canales de transmisión. Por lo tanto, centralizar la política monetaria y la política macroprudencial en una única institución genera sinergias positivas.
8. ¿Cuál es su opinión sobre las últimas decisiones del Consejo de Gobierno del BCE, en particular en lo que a las orientaciones de expectativas sobre los tipos de interés clave se refiere, que se espera que se mantengan en el nivel actual por lo menos hasta el primer semestre de 2020?
El crecimiento económico en la zona del euro ha sido moderado, mientras que la persistencia de la incertidumbre (debida, en particular, a factores geopolíticos, la creciente amenaza del proteccionismo y la vulnerabilidad en los mercados emergentes) han pesado en el clima económico. Como consecuencia de ello, las presiones inflacionistas han sido moderadas y tanto las tasas de inflación registradas como las previstas se han situado siempre por debajo de los niveles que el Consejo de Gobierno considera compatibles con su objetivo.
En este contexto, las decisiones más recientes del Consejo de Gobierno del BCE, como las orientaciones de expectativas en relación con los tipos de interés, están dirigidas, en mi opinión correctamente, a preservar las condiciones de financiación altamente acomodaticias para las empresas y los hogares necesarias para apoyar el crecimiento económico y, en última instancia, empujar la tasa de inflación al alza.
En particular, la decisión de ajustar las orientaciones de expectativas en relación con los tipos de interés clave ofrece acomodación al fijar mejor las expectativas del mercado en cuanto a la evolución prevista de los tipos de interés y reducir la incertidumbre. La formulación de orientaciones de expectativas contiene un elemento basado en los datos, es decir, el hecho de que se espera que los tipos de interés se mantengan en su nivel actual o en un nivel más bajo «por lo menos durante el primer semestre de 2020», lo que garantiza que la acomodación no se verá mermada por los participantes en el mercado que consideren que los tipos de interés podrían aumentar antes de esa fecha. Pero también implica un elemento ligado a la situación actual: que los tipos seguirán estando a los niveles actuales o inferiores y, «en cualquier caso, durante el tiempo necesario para garantizar la convergencia continua y sostenida de la inflación con el objetivo a medio plazo». Esto significa que la política monetaria del BCE depende de los datos y evolucionará de acuerdo con las perspectivas de inflación.
Como destaca el BCE, las orientaciones de expectativas en relación con los tipos de interés, combinadas con las reinversiones del importe considerable de activos adquiridos y la nueva serie de operaciones de financiación a plazo más largo con objetivo específico, proporcionan el estímulo significativo de la política monetaria necesario para apoyar la convergencia de la inflación de la zona del euro en relación con el objetivo del BCE. Dadas las perspectivas actuales en materia de inflación, es probable que siga siendo necesaria una política monetaria acomodaticia durante algún tiempo.
9. ¿Cómo respondería a las críticas en relación con unos tipos de interés bajos y sus efectos? ¿Cómo ve el equilibrio entre los efectos no deseados de la política de tipos de interés del BCE y la convergencia hacia la tasa de inflación a medio plazo prevista?
El principal objetivo del BCE es mantener la estabilidad de precios. Las medidas actuales en materia de política monetaria se adoptaron en respuesta a las condiciones que surgieron tras la crisis con el fin de alcanzar el objetivo de inflación.
Los tipos de interés bajos, junto con las otras medidas de política monetaria adoptadas, han contribuido a la desaparición de los riesgos deflacionistas y a apoyar el crecimiento económico y la creación de empleo.
Sin embargo, es evidente que es importante seguir supervisando los posibles efectos secundarios de unas condiciones monetarias acomodaticias no solo en relación con la transmisión de la política monetaria, sino también con la estabilidad financiera.
Cuando se trata de comprender el impacto de los tipos de interés negativos en los ciudadanos de la zona del euro, es importante adoptar un enfoque global que tenga en cuenta todos los mecanismos en juego. Por una parte, los bancos pueden decidir transferir el tipo de interés negativo a los depositantes, reduciendo los tipos de interés que estos últimos obtienen en relación con sus ahorros. Por otra parte, los mismos depositantes son también consumidores, trabajadores y prestatarios. Como tales, se benefician de una situación económica más fuerte, de un menor desempleo y de unos costes de endeudamiento más reducidos Teniendo en cuenta todos los elementos, y sin la política monetaria no convencional adoptada por el BCE, que incluye la adopción de tipos de interés negativos, los ciudadanos de la zona del euro estarían, en su conjunto, en peores condiciones.
En lo que se refiere al impacto de los tipos negativos en la rentabilidad de los bancos, el análisis empírico sugiere que los efectos negativos sobre los ingresos netos de los bancos se han compensado, hasta ahora, por los beneficios derivados de un aumento de los préstamos bancarios y por unos costes inferiores en relación con las previsiones y las pérdidas debidas a un entorno macroeconómico más favorable, que, en gran medida, es el resultado de una política monetaria acomodaticia. No obstante, es importante comprobar si pueden surgir efectos colaterales en el futuro en función del tiempo que estén en vigor los tipos de interés negativos y, en la medida que resulte necesario, utilizar los instrumentos de política microprudencial y macroprudencial disponibles.
En general, la coyuntura de bajo rendimiento debe entenderse en el contexto del prolongado descenso de los rendimientos reales desde la década de los 80. No es algo exclusivo de la zona del euro, sino que refleja en gran medida factores de mayor carácter estructural, como la ralentización del crecimiento de la productividad, el aumento del ahorro en previsión de periodos de jubilación más largos y la escasez de activos seguros.
10. ¿Qué opinión le merecen la heterogeneidad de las condiciones monetarias y el acceso al crédito en toda la zona del euro y sus efectos en la política monetaria unitaria del BCE?
Las condiciones de préstamo en los Estados de la zona del euro fueron, de hecho, muy heterogéneas durante la crisis financiera y de deuda soberana, lo que tuvo graves consecuencias en la aplicación de la política monetaria del BCE. Esta es la razón por la que, a mediados de 2014, el BCE puso en marcha el paquete de medidas en materia de política monetaria conocido como «facilitación del crédito». Tras la adopción de estas medidas, los tipos de interés de los préstamos aplicados por los bancos en la zona del euro han disminuido sustancialmente: según las estimaciones del BCE, el programa de compra de activos y los recortes en el tipo de interés aplicables a la facilidad de depósito dieron lugar a una reducción de unos 50 puntos básicos en los tipos de interés de los préstamos bancarios a las empresas desde junio de 2014 y, por otra parte, la transferencia de los tipos de interés del mercado a los tipos de crédito bancarios ha pasado a ser considerablemente más homogénea en todos los Estados miembro de la zona del euro. En todos ellos, los tipos de interés de los préstamos aplicados por los bancos a las empresas y los hogares se encuentran actualmente en niveles históricamente bajos o muy cerca de ellos. Además, las condiciones de acceso a los créditos bancarios (según se indica en la encuesta sobre préstamos bancarios de la zona del euro) siguen siendo favorables y propicias para el aumento de los préstamos.
Estas condiciones favorables de financiación, a las que ha contribuido la política monetaria del BCE, han apoyado la recuperación del crédito bancario. Desde mediados de 2015, el volumen de los préstamos a las empresas comenzó a aumentar de nuevo con tasas positivas y los análisis del BCE concluyen que casi la mitad del crecimiento anual de esos volúmenes en el tercer trimestre de 2018 puede asociarse a los beneficios del programa de compra de activos. Sin embargo, aunque las condiciones de préstamo son favorables en todos los Estados de la zona del euro, el crecimiento de los créditos bancarios sigue siendo heterogéneo en todos ellos. Esto se debe en parte a que los distintos Estados se encuentran en diferentes fases del ciclo económico y al uso diferenciado de instrumentos de financiación alternativos por parte de las empresas, como la emisión de valores de renta fija.
Más allá de los créditos bancarios, la financiación de la deuda de las empresas de la zona del euro ha seguido siendo moderada. A pesar de los bajísimos tipos de interés de los préstamos, las empresas no parece que hayan comenzado un nuevo apalancamiento tras el necesario desapalancamiento del sector empresarial tras la crisis.
En general, si bien las condiciones monetarias y el acceso al crédito son favorables en los países de la zona del euro, persisten algunas diferencias en relación con el aumento del crédito debido a una serie de factores, como la diferente demanda de crédito, la incertidumbre general y las diferencias en las presiones competitivas o las características institucionales (como sistemas jurídicos diferentes), lo que puede repercutir en las condiciones de crédito reales entre prestatarios, sectores y Estados. No obstante, en una unión monetaria sigue siendo adecuado que las condiciones de concesión de préstamos reflejen las características de los prestatarios, que difieren de un Estado a otro. Esto no constituye necesariamente un problema para la política monetaria y también se observa en otras áreas monetarias.
11. En la última década, en la UEM han aumentado las disparidades en relación con el rendimiento económico.
De cara al futuro, varios Estados miembros de la Unión se están preparando para adherirse a la zona del euro. ¿Cómo prevé evitar nuevas divergencias entre los Estados miembros de la zona del euro en la próxima década teniendo en cuenta las condiciones económicas de los países candidatos? ¿Cuál es el escenario económico preferido para la ampliación de la zona del euro?
La imagen de la evolución de las disparidades económicas en la UEM a lo largo de la última década se ve matizada en función de los parámetros utilizados y de los distintos Estados.
Desde el punto de vista de la política monetaria, lo más importante en una zona monetaria común es la sincronización cíclica. Permite que la política monetaria única funcione de manera eficaz y cumpla su función de estabilización en todos los Estados miembro. Y, de hecho, la dispersión cíclica entre las economías de la zona del euro ha disminuido con el paso del tiempo en la medida en que los miembros de dicha zona disfrutan ahora de un alto grado de sincronización en sus ciclos económicos y financieros. Por otra parte, en términos de convergencia real, es decir, hasta qué punto los miembros de la zona del euro con las rentas más bajas han ido ganando terreno en relación con los que disponen de rentas más altas en términos de renta per cápita, los resultados son más variados. Si bien en los últimos Estados que han adoptado el euro, en particular los países bálticos, se ha registrado un descenso de las disparidades en términos de renta con respecto a sus socios que disponen de rentas más elevadas, el grado de convergencia entre el conjunto original de miembros de la zona del euro, con la excepción de Irlanda, ha sido muy reducido o inexistente. Si bien los efectos de la política monetaria pueden ser positivos en materia de diferencias de renta, desde la perspectiva de los ciudadanos lo importante, en última instancia, es el crecimiento económico y las mejoras en el nivel de vida.
Los datos disponibles indican que las disparidades económicas en Europa pueden achacarse en gran medida a choques tecnológicos y relacionados con la globalización, al impacto de la crisis financiera mundial y a la fragilidad estructural de algunos Estados.
El euro es también el signo más tangible de la integración europea. Hoy en día es la moneda oficial de 19 Estados miembros de la UE y confío (y me alegraría) en que los demás Estados miembros de la UE que no han adoptado la moneda única se adhieran a ella en algún momento. Tal como se establece en el Tratado, se espera que adopten el euro antes o después todos los Estados miembros de la UE que no disponen de una cláusula de exclusión voluntaria, es decir los siete Estados que no son miembros de la zona del euro excepto Dinamarca y, por supuesto, el Reino Unido.
En mi opinión, las reformas económicas necesarias para la ampliación de la zona del euro deberían adaptarse a cada Estado miembro. Cada uno de los Estados que desee adoptar al euro debe adoptar las medidas y realizar las reformas que se imponen según su propio ritmo, modalidades y plazos. El calendario depende, en última instancia, de tres factores principales: voluntad política, tal como se refleja también en las estrategias nacionales de adopción del euro; la aceptación del proyecto por la población; y el grado de preparación económica.
En la actualidad existe una nueva dimensión en relación con la adopción del euro que debemos tener en cuenta: esta adopción implica automáticamente la participación en la Unión Bancaria. Por consiguiente, respaldo la nueva política establecida en el sentido de que los Estados miembros que se adhieran al mecanismo de tipos de cambio II (MTC II) también deben entablar una estrecha cooperación con la supervisión bancaria del BCE.
12. ¿Cómo prevé el desarrollo y el calendario de la normalización de la política monetaria del BCE, teniendo en cuenta, también, el contexto internacional, en particular los niveles de los tipos de interés en los Estados Unidos, que difieren considerablemente de los europeos? ¿Qué efecto espera que tenga en los mercados la estrategia de reinversión del programa de compra de activos? ¿Cómo afectará esto al conjunto de instrumentos monetarios si las condiciones generales se deterioran?
El BCE ha facilitado al mercado orientaciones de expectativas sobre los tipos de interés y la reinversión de los principales pagos de los valores adquiridos en el marco del programa de compra de activos. Las orientaciones de expectativas ya establecen la secuenciación de estos dos instrumentos de política monetaria. En concreto, la reinversión continuará durante un largo período de tiempo después de que el BCE empiece a aumentar sus tipos de interés básico.
Al adoptar las decisiones en materia de política monetaria, deben analizarse a fondo los datos económicos y financieros, tanto a escala nacional como internacional. La política monetaria debe seguir dependiendo de los datos y debe guiarse por las perspectivas de inflación de la zona del euro. En la coyuntura actual, hablar de «normalización política» resulta prematuro. En la actualidad, como consecuencia de las incertidumbres relacionadas con factores geopolíticos, las presiones proteccionistas y las vulnerabilidades en los mercados emergentes, los riesgos sobre las perspectivas tiendan en su mayor parte a la baja y las presiones inflacionistas están contenidas. Será necesaria una política monetaria acomodaticia durante un largo período de tiempo. Por lo tanto, es importante mantener todos los instrumentos políticos sobre la mesa para responder de forma adecuada y proporcionada en caso de que las perspectivas de inflación a medio plazo sigan sin alcanzar el objetivo del BCE.
13. ¿Cómo garantizará la transparencia en lo que respecta a la ejecución del programa de compra de activos? ¿Está de acuerdo en que podría aumentarse la transparencia en el programa de compra de bonos de titulación de activos (ABSPP) y el tercer programa de adquisiciones de bonos garantizados (CBPP3)?
La transparencia es vital para la buena gobernanza pero también para una buena comprensión por parte de la opinión pública de la política monetaria del BCE. Al mismo tiempo, los bancos centrales deben tener cuidado de que la información que proporcionen no socave la eficacia de sus políticas.
No cabe duda de que las políticas monetarias no convencionales y, en particular, el programa de compra de activos han generado una demanda de mayor transparencia. El BCE ha respondido positivamente (por ejemplo, facilitando desde un principio información sobre sus efectivos con frecuencia semanal y mensual) y, en los últimos años, la transparencia ha seguido aumentando, entiendo, también gracias a la información recibida por el Parlamento Europeo.
Además, el grado de transparencia del BCE es mayor que el de otros bancos centrales. Por ejemplo, publica (y actualiza semanalmente) información muy detallada (los llamados números internacionales de identificación de valores mobiliarios, o ISIN) sobre cada uno de los bonos que el Eurosistema posee en determinadas carteras.
Al debatir medidas adicionales para mejorar la transparencia, es muy importante ponderar las ventajas de la publicación de información más detallada frente al impacto sobre la eficacia de la política monetaria del BCE. Este impacto puede variar en función del funcionamiento de segmentos concretos de los mercados financieros y, por tanto, puede conducir a un enfoque diferenciado, en función del programa de compra.
14. ¿Cuáles son las condiciones que deben cumplirse para gestionar un aumento de los tipos de interés sin efectos perturbadores sobre los emisores soberanos y los mercados? ¿Qué se situaría en el marco de las competencias del BCE y dónde situaría la responsabilidad de los Estados miembros y de los participantes en el mercado?
El BCE ha señalado a través de las orientaciones de expectativas sobre tipos de interés e reinversiones que su política monetaria seguirá siendo acomodaticia. Estas orientaciones de expectativas tienen por objeto garantizar que los posibles cambios en la política de tipos de interés a corto plazo controlados por el BCE sean bien comprendidos por los participantes en el mercado y no puedan convertirse en una fuente de efectos perturbadores. Ofrecen a los mercados una función de reacción clara por parte del BCE. En particular, garantiza que una perspectiva de debilitamiento se refleje en tipos de interés a plazo más favorables y, por lo tanto, en condiciones de financiación más fáciles.
En el caso de los Estados miembros, las políticas fiscales nacionales sólidas son el mejor seguro frente a un posible aumento de los costes de endeudamiento. De hecho, numerosos miembros de la zona del euro aprovecharon el período de condiciones económicas y de financiación favorables para reconstruir posiciones presupuestarias sólidas, que permiten un margen para una política fiscal anticíclica. Es decisivo que todos los Estados miembros demuestren su compromiso con las políticas sostenibles como reconocimiento del marco presupuestario de la UE. Por otra parte, completar la UEM debe seguir siendo una prioridad.
15. En su opinión, ¿cómo puede contribuir el BCE al crecimiento económico, a la transición ecológica y al pleno empleo cumpliendo al mismo tiempo plenamente su objetivo principal de mantener la estabilidad de precios? ¿Qué opinión le merecería una modificación del mandato del BCE más acorde con los criterios de la Reserva Federal de los EE.UU.? ¿Existen, en su opinión, medidas adicionales de política monetaria que permitirían aumentar sus efectos positivos en la economía real? ¿Qué papel desempeñan las reformas estructurales en los Estados miembros en relación con la eficacia de las políticas monetarias y viceversa?
El mandato del BCE está consagrado en el artículo 127, apartado 1, del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, en el que se señala que el objetivo principal del BCE y de la política monetaria única es mantener la estabilidad de precios. Sin perjuicio de este objetivo principal, el BCE apoya las políticas económicas de la Unión con vistas a contribuir a los objetivos de la Unión. Dado que el mandato del BCE está definido por el Derecho primario de la Unión, solo puede ser modificado por los Estados miembros mediante una modificación del Tratado.
La estrategia del BCE en materia de política monetaria deja claro que la estabilidad de precios debe mantenerse a medio plazo. Esta orientación a medio plazo permite minimizar las fluctuaciones de la actividad económica real en las situaciones en las que la política monetaria pueda enfrentarse a una disyuntiva, como dar respuesta a una crisis del precio del petróleo que aumente temporalmente la inflación en un momento en que el crecimiento económico esté disminuyendo. Por lo tanto, en la práctica las diferencias con el mandato de la Reserva Federal de los EE.UU. pueden ser menos significativas.
Mantener la estabilidad de los precios a medio plazo es también una condición previa fundamental para lograr un entorno económico favorable y un alto nivel de empleo.
Sin embargo, a largo plazo, depende de factores distintos de la política monetaria, como la productividad, y está respaldada por políticas que fomentan la innovación y la inversión. Las reformas estructurales en los Estados de la zona del euro son importantes para impulsar la productividad y el potencial de crecimiento de la zona del euro, reducir el desempleo estructural y aumentar la resiliencia. Por lo tanto, las reformas estructurales pueden reforzar la política monetaria en el futuro, mientras que el enfoque actual altamente acomodaticio de la política monetaria reduce la carga de introducir tales reformas.
Por lo que respecta a la transición ecológica, debe considerarse prioritario el debate sobre si los bancos centrales y los supervisores bancarios pueden contribuir a mitigar el cambio climático y, en su caso, sobre cómo pueden hacerlo. El BCE ya está participando en este debate, por ejemplo como miembro de la Red de Bancos Centrales y Supervisores para Ecologizar el Sistema Financiero (NGFS, por sus siglas en inglés). Por otra parte, mi interpretación es que el BCE se ha centrado en apoyar a los participantes en el mercado, los legisladores y a los organismos de normalización al de identificar los riesgos derivados del cambio climático y proporcionar un marco claro para reorientar los flujos financieros y reducir tales riesgos.
16. ¿Qué opinión le merece el impacto negativo de la política del BCE en el cambio climático? ¿Qué podría mejorarse para garantizar que la política monetaria no favorece a las empresas contaminantes?
El principal objetivo del programa de compra de activos ha sido restablecer la inflación en consonancia con el objetivo de estabilidad de precios del BCE. Para proporcionar un amplio conjunto de valores susceptibles de compra, los criterios de admisibilidad en relación con este programa son necesariamente amplios. Esto ha contribuido a la eficacia del programa y, al mismo tiempo, ha evitado distorsiones en determinados segmentos del mercado.
Para aplicar el programa, el BCE se ha basado en el principio de neutralidad del mercado, sin hacer ningún tipo de discriminación positiva o negativa que favorezca o penalice los activos específicos sobre la base de criterios medioambientales o de otro tipo. En el caso del programa de compras de bonos corporativos (CSPP), la adquisición de valores emitidos por entidades no bancarias ha reflejado proporcionalmente el valor de mercado de todos los bonos admisibles en términos de sectores de actividad económica y grupos de calificación. Entiendo que hasta ahora no se hayan podido favorecer ni penalizar activos específicos sobre la base de criterios medioambientales porque no se habían definido criterios objetivos. Sin embargo, las iniciativas de la Comisión Europea sobre finanzas sostenibles para crear una definición armonizada de «activos verdes», es decir, lo que se denomina taxonomía, que según tengo entendido el BCE apoya activamente, mejorarán la transparencia y facilitarán una identificación más objetiva de lo que constituye un instrumento financiero verde. Tan pronto como se acuerde esta taxonomía, el BCE tendrá que evaluar si puede aplicarla a su programa de compra de activos y, si procede cómo llevarlo a cabo.
Por lo que se refiere a los bonos verdes, en las circunstancias actuales y en las condiciones de mercado presentes, son al menos dos los factores que limitan la capacidad del BCE de comprar en particular estos bonos en el marco de su programa de compra de activos. En primer lugar, el segmento verde sigue siendo una parte relativamente pequeña del universo de los activos financieros, a pesar del rápido crecimiento observado en los últimos años. Así, la compra de grandes cantidades de estos activos puede dar lugar a graves distorsiones en este segmento de mercado concreto. En segundo lugar, la calificación de lo que constituye un bien verde se encuentra aún en pañales, lo que complica la identificación de los activos verdes objeto de compra.
A pesar de las limitaciones existentes y de la ausencia de un objetivo medioambiental explícito en el programa de compra de activos, el BCE ha adquirido bonos verdes tanto en el marco del CSPP como del PSPP. Si bien el volumen global de bonos verdes en poder del BCE es relativamente pequeño, parece que las compras realizadas por el BCE han contribuido a reducir el rendimiento de los bonos verdes, apoyando la emisión de tales bonos por entidades no financieras.
17. ¿Cuál es su punto de vista acerca de los riesgos asociados al programa de compras de bonos corporativos (CSPP)? ¿Cree que podrían tener un efecto de distorsión de la competencia en el mercado interior? ¿Piensa que los posibles efectos de distorsión del CSPP pueden minimizarse?
En el marco del CSPP, el Eurosistema compra valores de sociedades no bancarias para facilitar la repercusión de sus compras de activos a la economía real. El CSPP es parte integrante del programa de compra de activos del Eurosistema, que ha contribuido sustancialmente a la expansión económica de la zona del euro, coadyuvando a que la inflación converja con su objetivo.
No se puede excluir totalmente del CSPP el riesgo de deterioro de la calidad crediticia de los emisores admisibles. Sin embargo, el alto nivel de diversificación del CSPP implica que, aunque ocasionalmente puedan darse rebajas de calificación y pérdidas en nombres individuales, en conjunto estas pérdidas están limitadas por el diseño. Por otro lado, entiendo que el Eurosistema dispone de un amplio marco de gestión de riesgos para seguir de cerca los riesgos asociados al CSPP. El balance del Eurosistema, pues, queda eficazmente protegido sin que se ponga en peligro la consecución de los objetivos estratégicos del CSPP.
En su búsqueda del mantenimiento de la estabilidad de los precios como objetivo primario, el Eurosistema tiene el mandato de actuar de acuerdo con el principio de una economía de mercado abierta y de libre competencia, fomentando una asignación eficiente de los recursos. La amplia gama de bonos admisibles para el CSPP apoya la eficacia del CSPP como instrumento de política monetaria, manteniendo al mismo tiempo unas condiciones de competencia equitativas para todos los participantes en el mercado y evitando distorsiones del mercado indebidas. Además, el BCE ha señalado que los posibles efectos de distorsión de la competencia en el mercado único se mitigan aún más en virtud de las compras del CSPP, lo que refleja proporcionalmente el importe pendiente nominal de los bonos admisibles.
A la hora de aplicar el CSPP, en mi opinión, estos son buenos argumentos para mantener este enfoque, lo que permite minimizar el impacto sobre los precios relativos en el conjunto de los bonos admisibles, así como los efectos colaterales no deseados sobre el funcionamiento del mercado.
18. ¿Cree que el CSPP debe integrar el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)? ¿Considera que el BCE debe alinear sus compras de activos con los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas y el Acuerdo de París sobre el clima? ¿Ve margen para que el BCE integre la transición a una economía hipocarbónica ⸻objetivo político clave de la UE— como objetivo secundario de la política monetaria?
Los objetivos de desarrollo sostenible abarcan una amplia gama de temas destinados a mejorar las condiciones de vida en todo el mundo. Trabajar para alcanzar estos objetivos es indispensable para todos los países. Sin embargo, los bancos centrales, en el marco del mandato de su mandato, probablemente solo puedan abordar un subconjunto limitado de estos objetivos.
Sé que el BCE se adhirió el año pasado a la NGFS y es también miembro del grupo de expertos técnicos en cambio climático de la Comisión Europea. Esto demuestra que el BCE reconoce el reto que plantea el cambio climático y ayuda a los participantes del mercado y a los organismos de normalización a abordar los riesgos relacionados con el clima.
Por lo que respecta a su programa de compra de activos, el Eurosistema ha adquirido aproximadamente 2.5 billones de títulos, la mayoría de ellos emitidos por Gobiernos. El porcentaje del CSPP en el total de las compras del programa de compra de activos es, en comparación, relativamente pequeño. En varios casos el BCE ha indicado que las compras se rigen por el principio de neutralidad del mercado para evitar distorsiones de este. Sin embargo, como se ha indicado anteriormente, esto no excluye que el BCE aplique en el futuro una taxonomía —actualmente en fase de desarrollo por la Comisión Europea— de los activos verdes.
Dicho esto, el BCE ya ha comprado algunos «bonos verdes» en el marco del PSPP y del CSPP y debe seguir adquiriéndolos en la medida en que cumplen los criterios de admisibilidad de los programas.
Un análisis del BCE en uno de sus boletines económicos ha demostrado que el CSPP no solo ha contribuido a reducir los rendimientos de los bonos verdes, sino que también ha respaldado su emisión por sociedades no financieras. Dado que el universo de bonos de perfil climático está en expansión pero sigue siendo relativamente pequeño, limitar las compras a estos bonos afectaría a la eficacia en el cumplimiento del objetivo del BCE. En este sentido, los legisladores también pueden desempeñar un papel en el desarrollo del universo de los bonos de perfil climático como parte de las iniciativas estratégicas que la Comisión podría iniciar en la actual legislatura.
19. Bajo su dirección, ¿qué papel desempeñaría el BCE en la Red para la Ecologización del Sistema Financiero (NGFS)? ¿Tiene intención de dar seguimiento a las recomendaciones de la NGFS contenidas en su primer informe exhaustivo?
El cambio climático es uno de los desafíos mundiales más acuciantes a los que se enfrenta hoy la sociedad. En mi opinión, todas las instituciones públicas y privadas, en el marco de sus mandatos, deben actuar para abordarlo. Bajo mi liderazgo, el FMI ha empezado a estudiar cómo podría contribuir a abordar el cambio climático, por ejemplo, investigando las posibilidades de utilizar las políticas presupuestarias para coadyuvar a los objetivos del Acuerdo de París.
Celebro que el BCE colabore con otros bancos centrales y supervisores a nivel mundial en la NGFS. Los bancos centrales y los supervisores prudenciales pueden contribuir a afrontar los retos que plantea el cambio climático, y el trabajo de la NGFS, tal como demuestra el primer informe, es esencial para comprender cuál es la mejor manera de hacerlo. En mi opinión, el BCE debe contribuir sustancialmente a este esfuerzo y dedicar importantes recursos a este proceso. Esto incluye tomar muy en serio las recomendaciones del grupo y darles seguimiento siempre que sea posible, sin socavar el mandato de estabilidad de los precios del BCE ni los demás objetivos.
20. ¿Cuál es su opinión sobre las medidas necesarias para financiar el Pacto Verde Europeo? ¿Cuál es el papel del sector público?
El cambio climático es, sin duda alguna, una de las amenazas existenciales de nuestro tiempo. Es un reto que requiere una cooperación europea e internacional, ya que ningún país puede resolverlo por sí solo. Se necesitarán importantes iniciativas políticas para luchar contra el cambio climático, apoyando tanto las políticas de mitigación como las de adaptación.
En este sentido, la provisión de medidas de reducción y mitigación implicaría —como también reconoció el FMI en mayo de este año— la necesidad de gasto público adicional o la exclusión de otros gastos de inversión pública. A nivel europeo, se han dado los primeros pasos gracias al apoyo del presupuesto de la UE y del Banco Europeo de Inversiones (BEI). La propuesta de la Comisión de mayo de 2018 de incrementar aún más la parte del presupuesto de la UE destinada a apoyar las políticas en materia de cambio climático en el próximo marco financiero plurianual y la petición del Parlamento Europeo de ir incluso más allá de ello contribuirán sin duda a movilizar los recursos financieros necesarios para poner en práctica los objetivos climáticos de la UE. Personalmente, espero que el Pacto Verde para Europa anunciado al Parlamento Europeo por la presidenta electa de la Comisión pueda ser un punto de inflexión en la modernización del papel de la UE en la financiación de proyectos sostenibles y pueda reorientar la inversión pública hacia soluciones hipocarbónicas.
Además de canalizar más fondos públicos hacia la inversión climática, sería esencial que los responsables de políticas pongan en marcha nuevas iniciativas para atraer más inversión privada. Es indiscutible que se requiere un gran volumen de capital privado para apoyar la transformación económica necesaria para afrontar el reto de una transición hacia una economía más ecológica. Así pues, las políticas públicas también deben centrarse en atraer recursos privados, apoyar la innovación tecnológica en las nuevas energías y tecnologías eficientes y abordar los retos que plantea la internalización de las externalidades medioambientales en las decisiones del sector privado.
En vista del gran impacto que el cambio climático puede tener en nuestras sociedades, también los bancos centrales y los supervisores prudenciales deben tener en cuenta este factor y reflexionar sobre la respuesta adecuada al mismo. De hecho, el BCE es miembro activo de la NGFS que, junto con otros bancos centrales nacionales del Eurosistema, también apoya activamente la agenda de finanzas sostenibles de la Comisión Europea. En última instancia, esta agenda podría mejorar la valoración del cambio climático y los riesgos de transición y fomentar la reorientación de los flujos financieros hacia productos de inversión sostenibles. De cara al futuro, espero que el BCE prosiga este trabajo, aportando, en el marco de su mandato, su propia contribución a la consecución de los objetivos establecidos en el Acuerdo de París.
Al mismo tiempo debemos ser realistas. La respuesta estratégica y las iniciativas más adecuadas están principalmente fuera del ámbito de las políticas de los bancos centrales. Si bien el BCE contribuye a los objetivos de sostenibilidad en el marco de su mandato, corresponde a las autoridades políticas definir y decidir las medidas reglamentarias y presupuestarias adecuadas para abordar estos retos.
21. ¿Excluiría usted la posibilidad de que los programas de compra de activos del BCE adquieran actividades medioambiental y socialmente dudosas según la definición contenida en el marco taxonómico de la UE?
El BCE, en el marco de su mandato, apoya diversas iniciativas para luchar contra el cambio climático tanto a nivel de la UE como a nivel mundial. Los activos ecológicos, aunque evolucionan rápidamente, siguen siendo una clase de activos relativamente limitada y la taxonomía de lo que constituye un activo ecológico está aún, por así decir, en pañales. El BCE está apoyando el desarrollo de dicha taxonomía y, una vez acordada, facilitará la incorporación de consideraciones medioambientales a las carteras de los bancos centrales.
Dicho esto, el BCE ya ha comprado algunos «bonos verdes» en el marco del PSPP y del CSPP, y seguirá adquiriéndolos, en la medida en que cumplen los criterios de admisibilidad de los programas, y con ello reduciendo los costes de financiación para las empresas con proyectos ecológicos.
22. ¿Qué opina sobre la aplicación de la Provisión Urgente de Liquidez (ELA)?
¿Qué podría mejorarse en el proceso de toma de decisiones para la provisión urgente de liquidez?
La provisión urgente de liquidez (ELA) desempeñó un papel fundamental en el mantenimiento de la estabilidad financiera durante la crisis financiera, al hacer frente a la escasez de liquidez de entidades solventes concretas.
En la actualidad, la responsabilidad de la provisión de ELA recae en buena medida en el nivel nacional, en los bancos centrales nacionales de que se trate. Este enfoque parece haber funcionado hasta ahora de manera fiable. Sin embargo, en el contexto de los avances hacia la unión bancaria, la continuación de la integración financiera y el papel del BCE como autoridad competente para la supervisión de todos los bancos (significativos) de la zona del euro, podría preverse que —de forma similar a la política monetaria— las decisiones en materia de ELA puedan adoptarse a nivel central, realizándose la provisión real de liquidez a través de los bancos centrales nacionales. Este aspecto también ha sido planteado por el FMI en su programa de evaluación del sector financiero de la zona del euro. Por supuesto que en última instancia esto dependerá del Consejo de Gobierno.
23. ¿Cuáles son los riesgos del desarrollo de monedas virtuales como el bitcóin para la estabilidad monetaria? ¿Qué papel cree que debe desempeñar el BCE respecto a las monedas virtuales? ¿Qué opina sobre los planes de Facebook para una nueva moneda digital a la que se llamaría libra? ¿Cuál cree que sería un marco regulador adecuado para las monedas virtuales?
Hasta ahora, se considera que las monedas virtuales existentes, como el bitcóin, también denominadas criptoactivos, no han tenido repercusiones tangibles para la política monetaria y la estabilidad financiera. Esta evaluación refleja el pequeño tamaño de los mercados de criptoactivos en relación con el sistema financiero, así como su limitado grado de interconexión con el sector financiero regulado y la economía. En términos relativos, la capitalización total de mercado de los criptoactivos en todo el mundo se sitúa actualmente en torno al 7 % de la capitalización de mercado de los llamados FAANG (Facebook, Apple, Amazon, Netflix y Google), o al 2 % del PIB de la zona del euro y al 3 % / 2 % del M1/M3 respectivamente. Esta situación puede cambiar a medida que el mercado siga evolucionando y los propios criptoactivos evolucionen. No cabe duda de que el BCE y los bancos centrales en general deben supervisar y evaluar estrechamente la evolución y contribuir a la labor internacional en curso sobre las respuestas estratégicas.
Los proyectos emergentes de stablecoins o criptomonedas estables, de la que la iniciativa libra de Facebook es un buen ejemplo, son un intento por parte del sector privado de mejorar los servicios financieros existentes y pueden aportar beneficios en cuanto a la eficiencia de los pagos transfronterizos y a la inclusión financiera. Estos proyectos, y en particular su tecnología subyacente de registro distribuido o cadena de bloques, pueden contribuir a facilitar la vida a los usuarios y brindar oportunidades desde una perspectiva de eficiencia y seguridad, en particular en países en los que actualmente no existen servicios eficientes de infraestructura de mercado. Aunque los criptoactivos tales como las criptomonedas estables y la tecnología de cadena de bloques en que se basan pueden ayudar a aprovechar las oportunidades, en particular en el ámbito de los pagos transfronterizos, hay que tener en cuenta que su uso generalizado también podría plantear riesgos para la política monetaria, la estabilidad financiera y el buen funcionamiento de la confianza pública en el sistema mundial de pagos. Espero con interés el informe final del grupo de trabajo de los ministros y los gobernadores del G-7 sobre las criptomonedas estables, al que también contribuye el FMI en su calidad de miembro. El grupo llevará a cabo un análisis de los beneficios y riesgos de las criptomonedas estables en coordinación con el G-20, el Consejo de Estabilidad Financiera y otros órganos de normalización pertinentes.
En cuanto al marco reglamentario, no cabe duda de que debe alcanzarse un equilibrio garantizándose que estas actividades no comprometan la estabilidad financiera pero permitiendo al tiempo la innovación financiera. De las lecciones extraídas de la regulación existente se desprende que, si la actividad es intrínsecamente la misma y el riesgo es el mismo, también la reglamentación debe ser la misma. Esto reduciría también el riesgo de arbitraje regulatorio en el que la innovación no se traduce en nuevos tipos de servicios, sino simplemente en intentos de eludir la reglamentación. Al considerar los enfoques reguladores de las iniciativas complejas en criptomonedas estables, es esencial superar los componentes individuales y evaluar todo el acuerdo, esto es, lo que algunos podrían llamar «ecosistema».
24. ¿Cómo valora las interacciones entre los sistemas de pago y la política monetaria? ¿Cuál debería ser el papel del BCE, como banco central emisor, respecto a las entidades de contrapartida central (ECC)?
El buen funcionamiento de los sistemas de pago es esencial para la estabilidad y la eficiencia del sector financiero y de la economía en su conjunto, así como para la política monetaria, que depende de manera crítica de una liquidación fluida en tiempo real de los flujos de pago de gran valor. Esta es la razón por la que los bancos centrales de todo el mundo supervisan los sistemas de pago para garantizar la seguridad y la eficiencia de los sistemas de pago y por la que uno de los cometidos básicos del Eurosistema es promover el buen funcionamiento de los sistemas de pago.
Los bancos centrales emisores, como el BCE para el euro, también están preocupados por la seguridad y la eficiencia de las ECC. Los problemas de liquidez de las ECC podrían afectar al buen funcionamiento de los sistemas de pago de gran valor y de los mercados de recompra, con posibles riesgos graves para la aplicación de la política monetaria. Además, puede pedirse a los bancos centrales que concedan préstamos de emergencia a las ECC o a los miembros compensadores de las ECC, que pueden ser entidades de crédito y, por ende, contrapartes de política monetaria. Esto también podría afectar a la consecución de los objetivos de política monetaria. Estas preocupaciones se han intensificado con el drástico incremento en magnitud, importancia sistémica y naturaleza transfronteriza de las ECC en los últimos años, y también son pertinentes en el contexto de la previsión de salida del Reino Unido de la UE.
En este contexto, las instituciones de la UE han emprendido una reforma del marco regulador de las ECC (EMR2), con vistas a reforzar el marco de reconocimiento de las ECC de terceros países y el marco de supervisión de las ECC de la UE. En el marco de su mandato, el BCE está dispuesto a contribuir a la aplicación del marco regulador revisado, en particular a través de las consultas y la cooperación con los bancos centrales emisores previstas en dicho marco. De hecho, la gestión de los riesgos planteados por las ECC para las funciones básicas del BCE debe seguir siendo una prioridad fundamental, lo que podría incluir la futura revisión de la cuestión de la participación reglamentaria de los bancos centrales en el futuro.
25. ¿Cuáles son los riesgos relacionados con el Brexit para la estabilidad financiera y cómo debe prepararse para estos riesgos el BCE?
Si bien tanto para la UE como para el Reino Unido sería preferible un proceso ordenado, sigue siendo una posibilidad un Brexit sin acuerdo el 1 de noviembre. Estoy convencida de que las autoridades de la UE, y también el BCE, se han preparado para este escenario. En su informe más reciente sobre la estabilidad financiera mundial (marzo de 2019), el FMI señaló que las autoridades han adoptado importantes medidas para tranquilizar a los mercados y que se han reducido los riesgos.
Más concretamente, en el ámbito de la compensación central, los riesgos de un Brexit sin acuerdo se han mitigado a través de una decisión de equivalencia temporal por parte de las autoridades de la UE para las ECC del Reino Unido. Asimismo, las autoridades de la UE han adoptado una decisión de equivalencia limitada en el tiempo para los depositarios centrales de valores del Reino Unido. Del mismo modo, las autoridades del Reino Unido han establecido un régimen provisional de permisos que posibilitará a las empresas del Espacio Económico Europeo seguir funcionando como hasta ahora durante hasta tres años a partir de la salida del Reino Unido.
Además, el Banco de Inglaterra y el BCE han activado su acuerdo de permuta de divisas. Esto permite al Banco de Inglaterra ofrecer a los bancos del Reino Unido liquidez en euros con carácter semanal. El Eurosistema ha señalado que, sobre la base del mismo acuerdo, estaría también dispuesto a prestar libras esterlinas a los bancos de la zona del euro en caso necesario.
No obstante, aunque las autoridades han realizado esfuerzos significativos para prepararse, los riesgos de cola podrían materializarse en un escenario de salida sin acuerdo, y estos podrían interactuar también con otros riesgos existentes. Un escenario adverso de esta naturaleza, si se produjera, probablemente se materializaría de manera repentina, dando lugar a una importante volatilidad de los mercados financieros y a aumentos de las primas de riesgo. Esto podría repercutir en las condiciones financieras de la zona del euro. En términos más generales, un Brexit sin acuerdo podría traducirse en un aumento de los riesgos macroeconómicos en caso de que interactuase con otras perturbaciones de alcance mundial, como por ejemplo un aumento de las tensiones comerciales. El impacto de tal resultado podría concentrarse en determinados países que tienen vínculos significativos con el Reino Unido, y ser amplificado por la falta de preparación entre los agentes del sector financiero y determinados sectores clave de la economía real. En este contexto, cabe señalar que el BCE ha subrayado en repetidas ocasiones que los bancos deben prever todas las posibles contingencias, incluida una situación de salida sin acuerdo que conduzca a un Brexit duro sin transición. Los bancos deben estar preparados operativamente y tener presente que no hay garantías de un período transitorio.
En conjunto, estoy convencida en que las medidas adoptadas hasta ahora han limitado el impacto que la salida del Reino Unido de la UE pudiera tener sobre el acceso a los servicios financieros en la zona del euro. El sector privado ha hecho progresos en algunos ámbitos para mitigar los riesgos relacionados con el Brexit. Con todo, el plazo restante hasta el 1 de noviembre debe ser utilizado por las empresas tanto financieras como no financieras para seguir preparándose para todos los resultados posibles. Las autoridades europeas, incluido el BCE, deben seguir vigilando de cerca la evolución de la situación en la recta final hasta el 1 de noviembre, y actuar en caso necesario.
26. ¿Cómo ve el papel del BCE en un contexto de posible ralentización del crecimiento económico en los próximos trimestres?
La economía de la zona del euro afronta turbulencias a escala mundial, lo que influye inevitablemente en las perspectivas de crecimiento. La dinámica de crecimiento de la zona del euro se ha ralentizado y el balance de riesgos es desfavorable para las perspectivas de crecimiento. La inflación se mantiene bajo control En este entorno, es fundamental que la política monetaria siga guiándose por las perspectivas de inflación.
En concreto, el BCE ha señalado con claridad la necesidad de una política monetaria muy acomodaticia durante un período de tiempo prolongado, ya que las tasas de inflación, tanto las realizadas como las proyectadas, han estado en todo momento por debajo de su objetivo. En consecuencia, el Consejo de Gobierno ha señalado su disposición a ajustar la orientación política para garantizar que la inflación avance hacia su objetivo de manera sostenida si las perspectivas de inflación a medio plazo siguen por debajo del objetivo del BCE. Comparto plenamente esta posición. El BCE dispone de una amplia gama de instrumentos y debe estar dispuesto a actuar, en caso necesario, para cumplir su mandato de estabilidad de precios.
27. ¿Cree que el BCE ya «ha agotado toda la munición» si se produce otra ralentización significativa de la economía? ¿Podría el BCE concebir nuevos instrumentos de política monetaria no convencional? ¿Piensa usted que se puede regresar a una política monetaria convencional sin comprometer los objetivos de crecimiento e inflación, o cree, por el contrario, que se requiere una nueva combinación de políticas?
El BCE dispone de una completa gama de instrumentos y puede responder con flexibilidad a las contingencias que afectan a las perspectivas de estabilidad de precios. Las medidas de política monetaria no convencional del BCE han proporcionado un importante apoyo a la economía de la zona del euro. Hasta ahora, estas medidas se han revelado potentes y pueden ampliarse y adaptarse en función de las necesidades.
De cara al futuro, el BCE puede complementar la política monetaria convencional con otras medidas no convencionales en aras de la estabilidad de precios. La combinación exacta de instrumentos utilizados deberá depender, por tanto, de la naturaleza de las perturbaciones que afectan a las perspectivas de inflación, así como de las condiciones de los mercados financieros.
28. La ralentización de la economía mundial empuja a una relajación de la política monetaria.
La Expansión Cuantitativa puede ser un instrumento útil, pero hay poco margen de maniobra. De hecho, debido al marco limitado del programa, algunos BCN, por ejemplo el Bundesbank, tendrían dificultades para comprar bonos en consonancia con las normas de compromiso previstas por el programa. ¿Cree que el abandono de la norma de la clave para la suscripción del capital podría facilitar las cosas en este sentido?
Por lo que respecta a las futuras medidas de política monetaria, las orientaciones del BCE son claras en el sentido de que la política monetaria dependerá de las perspectivas de inflación. En este sentido, el grado de acomodación se determinará con arreglo a lo necesario para garantizar una convergencia de la inflación a niveles inferiores, aunque próximos, al 2 % a medio plazo.
En el pasado, el BCE ha demostrado disponer de no pocos instrumentos. El programa de compra de activos ha sido un instrumento eficaz para mitigar el riesgo de un período de presión deflacionista, y las orientaciones del BCE han brindado a los mercados garantías respecto a la intención de la entidad de mantener los tipos de interés en los niveles actuales o incluso inferiores, tal como exige la evolución de las perspectivas de inflación. Todas las acciones están limitadas por el mandato de política monetaria del Eurosistema, y ello también orientará las opciones para la posible reanudación de las compras netas de activos.
Las acciones del BCE deben ser proporcionadas para el cumplimiento de su mandato y la consecución de sus objetivos. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha confirmado recientemente la flexibilidad de los instrumentos integrados en el mandato del BCE. Ello implica una amplia discrecionalidad en la adaptación de instrumentos para garantizar la continuidad de la convergencia sostenida de la inflación a niveles compatibles con la estabilidad de precios.
29. ¿Qué opinión le merece la teoría de que los bancos centrales podrían proporcionar un volumen de dinero ilimitado para financiar el crecimiento?
En las circunstancias actuales, el BCE debe ofrecer y ofrece un amplio grado de acomodación de su política monetaria para apoyar la expansión y la convergencia de la inflación con el objetivo «inferior, pero próximo al 2 %». Sin embargo, esta evaluación depende de las condiciones económicas actuales y no significa que el BCE deba proporcionar como regla general una oferta de dinero ilimitada para financiar el crecimiento.
De hecho, ello iría contra el concepto de independencia de los bancos centrales y sería incompatible con el mandato del BCE de mantener la estabilidad de precios.
30. ¿Cuál sería según usted la diferencia entre política monetaria y política presupuestaria y cómo ve el papel de un banco central en este contexto?
En términos generales, la política monetaria es un instrumento de estabilización destinado a suavizar las fluctuaciones cíclicas a corto plazo de las perspectivas económicas y de inflación. Se basa en gran medida en datos. A diferencia de la política presupuestaria, no puede incidir en el potencial de la economía a largo plazo. Por el contrario, la política presupuestaria, aun siendo también un instrumento útil de estabilización, suele tardar más tiempo en aplicarse y trasladarse a la economía real. Sin embargo, y especialmente a través de la inversión pública, puede tener un impacto transformador en la economía.
La arquitectura institucional de la UEM reconoce que las políticas monetaria y presupuestaria persiguen objetivos distintos y son ejecutadas por diferentes instancias decisorias en el marco de sus respectivos mandatos. Si bien las medidas de política monetaria del BCE tienen como objetivo principal garantizar la estabilidad de precios, los objetivos fiscales —al igual que garantizar la sostenibilidad de la deuda pública— son responsabilidad de los Gobiernos de los Estados miembros, como también se reconoce en el marco presupuestario de la UE.
31. ¿Qué opinión le merece el actual marco de gobernanza económica, su aplicación y su cumplimiento? ¿Qué tipo de reformas considera necesarias para este marco? ¿Cree que el marco actual propicia las políticas presupuestarias procíclicas? ¿Genera los incentivos adecuados para la inversión pública? ¿Qué haría falta para avanzar en la UEM?
El marco común de gobernanza económica y fiscal tiene por objeto garantizar que las políticas fiscales y estructurales nacionales propicien el buen funcionamiento de la UEM. El cumplimiento de las normas presupuestarias es necesario para garantizar unas finanzas públicas sostenibles en los Estados miembros, que son un requisito previo para el buen funcionamiento de la UEM. Por otra parte, la adhesión al Pacto de Estabilidad y Crecimiento debería apoyar la creación de un margen de maniobra presupuestaria en coyunturas económicas favorables que pueda utilizarse posteriormente para garantizar la estabilidad en los períodos desfavorables. La aplicación de las recomendaciones específicas por país y la adhesión al procedimiento de desequilibrio macroeconómico son importantes para un mayor crecimiento, la prevención y corrección de los desequilibrios y la resiliencia de los Estados miembros y de la zona del euro en su conjunto.
Dicho esto, también creo que el marco fiscal europeo puede mejorarse, tanto en su diseño como en su aplicación. En última instancia, los cambios deben aspirar a incrementar la apropiación nacional y, al mismo tiempo, la previsibilidad del marco en el tiempo y de un país a otro.
En el pasado, en la zona del euro se ha tendido a políticas presupuestarias procíclicas en períodos tanto favorables como desfavorables. Por consiguiente, una reforma de las normas fiscales debe tener como objetivo reforzar los incentivos para crear reservas presupuestarias en períodos favorables, de modo que se disponga de margen de maniobra para la estabilización macroeconómica en períodos de recesión. Además, el marco revisado debe ser lo suficientemente sencillo como para ser transparente, creíble y vinculante. En este sentido, una mayor focalización en que las normas de gasto se vinculen a un anclaje de la deuda podría ser una vía de reforma. La consecución de unas finanzas públicas saneadas y la prevención de políticas presupuestarias procíclicas en coyunturas favorables pueden proporcionar un margen presupuestario para la protección de la inversión pública en tiempos adversos. La próxima revisión del «two pack» y del «six pack» será una oportunidad de evaluar la eficacia del actual marco fiscal y de debatir las posibles opciones de reforma.
Con todo, un marco fiscal mejorado por sí solo no es suficiente para garantizar el buen funcionamiento de la UEM. Una capacidad presupuestaria central para la estabilización macroeconómica de la zona del euro es una característica importante del programa de reforma de la UEM. El instrumento debe poder proporcionar un apoyo oportuno y adecuado en caso de perturbaciones económicas, lo que desde el punto de vista de los bancos centrales es especialmente necesario durante las recesiones profundas y generalizadas. Junto con una coordinación más eficaz de las políticas presupuestarias nacionales, dicha capacidad presupuestaria central podría contribuir a orientar la política presupuestaria global de la zona del euro y a garantizar una combinación de políticas macroeconómicas más adecuada.
Por lo que se refiere a las reformas estructurales, a pesar de algunas medidas para reforzar el marco, podrían facilitar aún mejor la aplicación de importantes medidas estratégicas a nivel nacional. Las reformas económicas que mejoran la competitividad y apoyan la inversión, por ejemplo fomentando la digitalización y el emprendimiento, son esenciales para impulsar el potencial de crecimiento. Por su apoyo a estas reformas, el instrumento presupuestario de convergencia y competitividad previsto para la zona del euro puede considerarse un paso en la buena dirección.
32. ¿Cree que la zona del euro necesita un activo europeo seguro no solo para contribuir a estabilizar los mercados financieros y permitir que los bancos reduzcan su exposición a la deuda nacional, sino también como una manera de facilitar la correcta transmisión de la política monetaria? ¿Cómo se podría lograr?
Los activos de riesgo muy bajo, que a menudo se denominan activos seguros, son esenciales para el funcionamiento del sistema financiero y para la eficiencia de la intermediación bancaria.
Si se diseña bien, un activo soberano común sería beneficioso, ya que podría contribuir a la estabilidad financiera y a la integración financiera. Un activo seguro que no sea sensible al riesgo soberano idiosincrático y que se aprecie en tiempos de crisis podría contribuir a mitigar los bucles de retroalimentación negativa entre los emisores soberanos y los bancos nacionales, así como las fugas hacia valores seguros, que se observaron durante la última crisis. Un activo soberano común seguro de volumen suficiente también facilitaría una asignación de capital eficiente dentro de la unión monetaria y facilitaría la integración financiera.
Un activo soberano común seguro podría contribuir a una aplicación más eficiente de la política monetaria. Un activo de esta índole evitaría la fragmentación y contribuiría así a una transmisión fluida de la política monetaria única. Un activo soberano común seguro también contribuiría indirectamente al fortalecimiento del papel internacional del euro.
Con todos sus posibles beneficios, hay que reconocer también que, al tener implicaciones para los riesgos soberanos y los incentivos fiscales, un activo seguro común es de por sí un tema políticamente sensible. Y por otro lado, tampoco es estrictamente necesario para dar nuevos pasos clave en la profundización de la UEM.
33. ¿Qué opina usted sobre el debate en curso en torno a los persistentes niveles elevados de deuda pública y privada en la zona del euro? ¿Cómo ve la posibilidad, contemplada por la Comisión Europea, de un Tesoro Público de la zona del euro con acceso a los mercados financieros en nombre de sus miembros para financiar parte de sus necesidades periódicas de refinanciación?
En los últimos años la zona del euro ha experimentado un descenso considerable de su endeudamiento público y privado global. Esto se ha visto apoyado por unas condiciones económicas y de financiación favorables, pero en algunos casos también por una política presupuestaria prudente y un avance de las reformas que ha aumentado el potencial de crecimiento. Sin embargo, persisten importantes diferencias de un país a otro, así como puntos débiles.
Por lo que respecta a las cifras, la ratio deuda pública/PIB de la zona del euro se ha reducido, pasando de un nivel máximo del 94,4 % en 2014 a alrededor del 87 % del PIB en 2018. Aunque este nivel es relativamente bajo en comparación con Estados Unidos o Japón, el cuadro global oculta diferencias sensibles entre países, y el pasado año varios Estados miembros registraron ratios de deuda iguales o superiores al 100 % del PIB. La reducción de los ratios de deuda tan elevadas, en consonancia con el marco presupuestario europeo, debe ser una prioridad estratégica no solo porque esta deuda afecta negativamente al crecimiento a largo plazo y supone una carga para las generaciones futuras, sino también porque deja poco margen presupuestario para amortiguar una posible recesión.
Por lo que se refiere a la deuda privada, el tamaño y la naturaleza del desapalancamiento difieren bastante de un país a otro. Mientras que la ratio entre deuda privada y PIB en la zona de euro se ha reducido, pasando de un nivel máximo
del 147 % en 2015 a alrededor del 137 % en el primer trimestre de 2019, algunos países (como Luxemburgo, Chipre o Irlanda) siguen registrando niveles muy elevados. En algunos países, las estructuras económicas y los acuerdos institucionales parecen no ser suficientemente eficaces para abordar el exceso de deuda pendiente, lo que afecta adversamente al potencial de crecimiento y a la resiliencia económica. Esto pone de relieve la importancia de unas políticas que puedan facilitar un desapalancamiento ordenado del sector privado, en particular abordando los obstáculos todavía presentes en el marco jurídico y las limitaciones de capacidad en los tribunales, así como proporcionando incentivos para que los bancos procedan de manera decisiva en la reestructuración de los activos tóxicos.
La creación de un Tesoro Público de la zona del euro es sin duda un aspecto importante de la agenda de reforma de la UEM a largo plazo. En el debate sobre la reforma —incluidas la supervisión presupuestaria y económica, la gestión de crisis y la responsabilidad de una capacidad presupuestaria central para la estabilización macroeconómica—, todavía pendiente en la zona del euro, se han propuesto varias funciones para este Tesoro.
Aunque se trata en mi opinión de cuestiones intrínsecamente políticas, la arquitectura institucional de la zona del euro debe avanzar hacia una toma de decisiones más conjunta y hacia una mejor coordinación de las políticas económicas y presupuestarias. Ni que decir tiene que un Tesoro Público de la zona del euro complementaría, más que sustituiría, la formulación nacional de políticas.
34. ¿Qué opinión le merecen las críticas en el sentido de que el marco de activos de garantía del BCE no resulta lo suficientemente escalonado y depende en exceso de las agencias de calificación crediticia externa?
El Eurosistema tiene la obligación legar de supeditar sus operaciones crediticias a unas garantías adecuadas. Sobre esta base, el Eurosistema ha establecido un marco global de gestión de riesgos, que comprende tanto el marco de garantía como el marco de evaluación crediticia. En virtud del marco de garantía, el Eurosistema acepta una amplia gama de activos como garantía destinados a mitigar los riesgos financieros a que está expuesto el Eurosistema. Una medida de control adicional del riesgo consiste en diferenciar los descuentos en función de una serie de dimensiones, incluyendo los tipos de activos, su calidad crediticia, su madurez, su comerciabilidad y su estructura de cupones. Existen además descuentos adicionales que abordan riesgos más específicos. Por consiguiente, el marco de activos de garantía ya es bastante detallado.
A mi juicio el Eurosistema no depende exclusivamente de las agencias de calificación crediticia, sino también de los sistemas internos de evaluación crediticia de los bancos centrales nacionales y de los sistemas basados en calificaciones internas de las contrapartes. Recientemente, también decidió eliminar gradualmente el uso de instrumentos de calificación, reduciendo así el número de fuentes de calificación externas aceptadas. De manera más general, el BCE ha expresado en repetidas ocasiones su compromiso con la sugerencia formulada por el Consejo de Estabilidad Financiera de que los bancos centrales reduzcan su dependencia sistemática de las calificaciones externas, utilizando instrumentos como el control anual del rendimiento y la evaluación continuada de la diligencia debida de las agencias de calificación crediticia aceptadas. El Eurosistema también ha introducido requisitos de información más estrictos para determinadas calificaciones que permiten a los usuarios de estas calificaciones obtener una comprensión más profunda y formarse su propio juicio propio sobre las mismas.
35. ¿Cuál es su opinión acerca de la reciente evolución del tipo de cambio entre el dólar estadounidense y el euro? ¿Debería el BCE preocuparse por el riesgo de una posible «guerra de divisas» con los Estados Unidos? ¿Debería el BCE considerar la adopción de una política de comunicación más explícita en relación con la política de tipo de cambio del euro? ¿Cómo valora la posición recientemente expresada por el presidente Trump respecto a la política monetaria del BCE y sus repercusiones sobre el comercio entre la Unión y los Estados Unidos? ¿En qué medida las consideraciones comerciales juegan un papel en la orientación de la política monetaria?
El tipo de cambio no constituye un objetivo de la política del BCE, por lo que no sería oportuno que yo, en mi calidad de candidata a la presidencia del BCE, me pronunciara sobre el nivel del tipo de cambio del euro o sobre acontecimientos recientes en relación con el mismo.
Por lo general, desde la perspectiva de la política monetaria es, por supuesto, importante supervisar la evolución del tipo de cambio en lo que concierne a sus posibles repercusiones para las perspectivas de inflación. Del mismo modo, la evolución del comercio mundial interesa a todo banco central, puesto que esta determina la demanda exterior de bienes y servicios de la zona del euro y, por ende, afecta a las perspectivas económicas de la zona y en última instancia también a las perspectivas de inflación.
Por lo que concierne a los riesgos de «guerras de divisas», suscribo el firme consenso de la comunidad internacional de abstenerse de toda devaluación competitiva y no instrumentalizar los tipos de cambio con fines competitivos. Este consenso ha sido reiterado por los ministros y los gobernadores del G-7 y del G-20. Las medidas de política monetaria del BCE están y deben seguir estando exclusivamente encaminadas a garantizar la convergencia continua y sostenida de la inflación a niveles inferiores, aunque próximos, al 2 % a medio plazo.
36. ¿Cómo evalúa los logros alcanzados por el G-20? ¿Cuál es su opinión sobre el nivel actual de coordinación entre los principales bancos centrales?
El G-20 ha sido fundamental tras la crisis financiera mundial para estabilizar los mercados financieros mundiales y facilitar respuestas coordinadas en materia de política presupuestaria y monetaria. En este sentido, el G-20 logró evitar una depresión económica mundial. Participé en muchos debates del G-20 como ministra francesa de Hacienda. Cuando Francia asumió la presidencia del G-20 para el año 2011, yo presidía la reunión de ministros de Hacienda y gobernadores de bancos centrales del G-20 y puse en marcha un amplio programa de trabajo para la reforma del sistema monetario internacional. Además, el formato de líderes del G-20, en el que tuve el privilegio de participar en mi anterior condición de directora gerente del FMI, demostró su eficacia a la hora de coordinar respuestas mundiales en tiempos de incertidumbre económica y geopolítica.
Dicho esto, para los retos de hoy sigue siendo necesario un G-20 fuerte y centrado: no hemos completado todavía nuestro programa de reformas del sector financiero, el ciclo económico mundial madura y muchos bancos centrales aplican un interés cero y, al mismo tiempo, las finanzas públicas de muchos países están peor que diez años atrás. A ello se añaden nuevos desafíos tales como las criptomonedas, la tecnología financiera y las consecuencias de la digitalización, por nombrar solo algunos. Sigue siendo importante que encontremos soluciones mundiales a estos retos y el G-20 es actualmente el mejor formato internacional para debatir la cooperación y la coordinación económicas en tiempos de crisis o sin crisis.
Los bancos centrales interactúan en el G-20 y participan en varios grupos de trabajo del G-20, además de cooperar en el G-7. Asimismo, existen otros foros en el contexto del BPI, de igual importancia y cuyos miembros van más allá de los países del G-7 y del G-20. Dado que la mayoría de bancos centrales principales son independientes y siguen sus mandatos respectivos, resulta más bien raro que coordinen sus acciones, pero un nivel continuo de interacción es un requisito previo para una acción coordinada, si se considera útil en determinadas circunstancias.
37. ¿El BCE tiene que adoptar medidas concretas para impulsar el euro como moneda internacional? En caso afirmativo, ¿cuáles? ¿Hasta qué punto considera realista que el JPY o el CNY disputen al euro su lugar como segunda divisa internacional en importancia? De ser así, ¿cuáles serían las consecuencias?
Según la bibliografía, si bien la importancia internacional de las monedas viene determinada principalmente por la evolución histórica y depende en gran medida de su trayectoria, también influyen otros factores tales como el tamaño y la estabilidad de la economía nacional, su papel en el comercio y las finanzas internacionales, y algunas consideraciones geopolíticas. Por lo tanto, es importante incidir sobre estos factores para garantizar que el euro siga mejorando su posición internacional.
En este sentido, la zona del euro cuenta con varios activos sobre los que es posible trabajar. Tal como se recoge en el último informe del BCE, durante el pasado año la cuota del euro en las reservas mundiales de divisas ha aumentado un 1,2 % hasta el 20,7 %. Se ha registrado también un aumento positivo en cuanto a la cuota de emisión de deuda internacional y los depósitos internacionales, así como en la proporción de importes pendientes de préstamos internacionales.
Celebro la iniciativa de la Comisión del año pasado para reforzar el papel internacional del euro. Creo que el BCE tiene un papel que desempeñar para apoyar la estabilidad económica y financiera mediante la ejecución de su mandato de estabilidad de los precios. Ello, al mismo tiempo, beneficia al uso del euro como depósito de valor más allá de las fronteras de la zona del euro. En términos más generales, unas políticas económicas sólidas son importantes para que las monedas sean más atractivas en el ámbito mundial.
Finalmente, podemos respaldar aún más el papel internacional del euro mediante una UEM más profunda y completa. Completar la unión bancaria y avanzar en la UMC pueden contribuir a reforzar los mercados financieros de la zona del euro y, con ello, hacer que el euro sea más atractivo para los inversores internacionales. A este respecto, las iniciativas del BCE en materia de infraestructuras de mercado y pagos, que ayudan a aumentar la eficiencia y fomentan una mayor integración de los mercados financieros en la zona del euro, pueden contribuir a reforzar el atractivo internacional del euro.
38. ¿Cuáles considera que son los principales retos y oportunidades de la comunicación de los bancos centrales en el próximo periodo? ¿Cree que el BCE debe hacer más para combatir los argumentos en contra del euro?
La comunicación se ha convertido en un instrumento básico de la política de los bancos centrales: es fundamental para que la política monetaria logre orientar las expectativas; también ayuda a consolidar la credibilidad y garantizar la rendición de cuentas. Y es necesaria para mantener la confianza del público en los bancos centrales y el apoyo a su independencia y legitimidad.
Resulta alentador observar que los bancos centrales en todo el mundo, incluido el BCE, han logrado grandes progresos en lo que a apertura y transparencia se refiere, además de comunicar más allá de su tradicional público de expertos. Aquí es exactamente donde veo la nueva frontera en la comunicación de los bancos centrales: el público en general. Las personas a las que estos prestan servicio deben entender a los bancos centrales: es la clave para recuperar la confianza.
Considero que el BCE puede seguir mejorando su comunicación a fin de hacerse entender mejor y explicar por qué sus acciones son importantes para las personas y en sus vidas. También valdría la pena hacer esfuerzos mayores para llegar a grupos de la sociedad que tradicionalmente no han sido destinatarios de la comunicación del BCE, por ejemplo los jóvenes o las organizaciones de la sociedad civil, además de escuchar más atentamente sus preocupaciones. Creando un vínculo entre el BCE y los asuntos que preocupan especialmente a la población, tales como la desigualdad, las monedas digitales o el cambio climático, y explicando claramente cómo afectan al BCE y cómo puede responder este, dentro de los límites de su mandato, se crea un gran potencial.
En la misma línea, el BCE podría adoptar un papel más activo a la hora de mostrar que el euro, la moneda que comparten 340 millones de ciudadanos, y las propias actividades del BCE han contribuido al bienestar de los europeos, así como a la prosperidad, la seguridad y la cohesión dentro de la Unión. Los elevados niveles de apoyo al euro (76 % de los europeos en los últimos sondeos), sin precedentes, son tranquilizadores; sin embargo, los niveles de confianza en el BCE, que se van recuperando solo con lentitud, muestran que es necesario redoblar los esfuerzos en materia de comunicación.
39. En su opinión personal, ¿debería el BCE adquirir más bonos del BEI para ayudar a financiar las inversiones europeas en consonancia con los objetivos primarios y secundarios del BCE?
Los bonos supranacionales de la Unión, entre los que figuran, entre otros, los bonos del BEI, son importantes para ayudar a financiar las inversiones europeas. Como parte del programa de compra de activos, el Eurosistema ha adquirido grandes cantidades de bonos supranacionales de la Unión, que se elevan actualmente a unos 230 000 millones de euros.
No obstante, el importe pendiente de los bonos supranacionales de la Unión es demasiado pequeño para que estos bonos sean el objetivo principal de las adquisiciones del Eurosistema, por lo que solo pueden constituir una parte de todas las compras necesarias para alcanzar el objetivo de política monetaria del programa.
Como otros valores del sector público, los bonos emitidos por el BEI son objeto de restricciones de compra. En concreto, el artículo 123 del Tratado prohíbe al Eurosistema adquirir bonos del BEI en el mercado primario; están sujetos a los criterios de admisibilidad aplicables; y las participaciones consolidadas deben respetar los límites de la emisión y del emisor, que en 2016 aumentó del 33 % al 50 % para los bonos supranacionales de la Unión.
40. ¿Cree que los Estados miembros que no pertenecen a la zona del euro deben cumplir condiciones adicionales antes de adherirse a esta y, con ello, a la unión bancaria, por ejemplo controlar de manera eficaz los riesgos de blanqueo de capitales, dar pruebas de tener un mercado inmobiliario comparativamente estable o controlar realmente la corrupción?
Una buena gobernanza e instituciones eficaces no solo son vitales para la productividad y la inversión sino también para garantizar un crecimiento sostenible. En este sentido, considero importante que, en sus evaluaciones periódicas de los progresos alcanzados por los Estados miembros que no pertenecen a la zona del euro en el cumplimiento de sus obligaciones en cuanto a la trayectoria hacia la UEM según los criterios de Maastricht, el BCE y la Comisión presten especial atención a la calidad institucional y a la gobernanza, así como a la vigilancia de los desequilibrios macroeconómicos.
A partir de la creación de la unión bancaria, cualquier país que adopte el euro deberá, al mismo tiempo, adherirse a dicha unión. Por ello, los Estados miembros preparados para sumarse a la zona del euro deben estar naturalmente preparados para participar en el Mecanismo Único de Supervisión (MUS) y el Mecanismo Único de Resolución (MUR). En este sentido, considero muy pragmático y sensato el enfoque introducido para Bulgaria en 2018 y confirmado con Croacia en 2019, es decir, que los países establecieran una estrecha cooperación en materia de supervisión con el BCE en el marco del Reglamento del MUS al mismo tiempo que se unen al MUR II. Ello incluye también una evaluación global del sector bancario de ambos países, similar a la que efectuó el BCE para los Estados miembros que pertenecen a la zona del euro. Celebro además que se prevea un enfoque similar para los Estados miembros que quieran sumarse al MUR II en el futuro, aplicando el principio de igualdad de trato, tal como se definió en las declaraciones del Eurogrupo relativas al camino para la participación de Bulgaria y Croacia en el MUR II.
También celebro que las autoridades búlgaras y croatas se hayan comprometido a cumplir varias medidas específicas por país antes de formar parte del MUR II. Estos compromisos no solo pertenecen al ámbito de la supervisión bancaria sino también al de las políticas macroprudenciales y estructurales, por ejemplo en los marcos legislativos en materia de supervisión prudencial. Tal como prevén las partes del MUR II, ello debería garantizar aún más que las políticas nacionales de los países que se adhieran permitan una participación fluida en el MUR II antes de adoptar el euro.
41. ¿Cómo valoraría la importancia relativa de los efectos indirectos de la política monetaria, en especial de los Estados Unidos, para la ejecución de la política monetaria en la zona del euro?
Los efectos indirectos son consecuencia de la globalización y parece, en efecto, que la política monetaria de los Estados Unidos afecta a los mercados financieros en la zona del euro, por lo que también podría afectar a elementos fundamentales del mandato del BCE. El BCE debe supervisar de cerca la evolución de la política monetaria mundial en la medida en que esta pueda afectar a las perspectivas de crecimiento y a su mandato de estabilidad de los precios. Sin embargo, incluso en una economía fuertemente interconectada, el BCE puede hasta cierto punto proteger las condiciones financieras internas frente a tales efectos mediante la adopción de políticas, por ejemplo las orientaciones futuras sobre los tipos. De esta manera, su política monetaria sigue siendo eficaz a la hora de ejecutar el mandato de estabilidad interior de los precios, incluso ante efectos indirectos.
42. ¿Qué papel prevé para las transacciones en metálico en comparación con las transacciones digitales en el futuro?
El metálico es el método de pago más utilizado en los puntos de venta de la zona del euro, tanto en número de transacciones como en valor. Cabe esperar que siga siendo un importante método de pago en los puntos de venta en la mayoría de países de la zona del euro en un futuro próximo. No obstante, es posible imaginar que el rápido crecimiento en el uso de tarjetas sin contacto y pagos mediante teléfono móvil, el aumento de las compras en línea y el desarrollo de los pagos instantáneos (sobre la base de los cuales pueden surgir nuevas soluciones de pago al por menor) tengan un efecto notable en el uso del metálico para transacciones. Si bien es difícil prever la velocidad de la consiguiente disminución del uso del metálico en las transacciones, parece obvio que esta se producirá.
Sin embargo, el uso del metálico para transacciones solo es un factor en la demanda de billetes. Alrededor del 75 % de los billetes de euro en circulación se utilizan como reserva de valor en la zona del euro o se conservan fuera de esta. La demanda de billetes también se ve afectada por otros factores adicionales, tales como las crisis financiera y de la deuda soberana, las incertidumbres geopolíticas, la evolución de los tipos de cambio y las decisiones políticas. En los últimos años, la circulación de billetes de euro ha seguido demostrando un firme crecimiento medio, superior al crecimiento del PIB.
43. El Parlamento Europeo pidió hace poco al BCE que elaborara un calendario para eliminar gradualmente la posibilidad de utilizar los billetes de 500 euros. ¿Cuál es su opinión sobre la limitación de determinados billetes de un valor elevado? ¿Es necesario hacer algo más?
La pasada primavera, todos los bancos centrales nacionales de la zona del euro dejaron de emitir billetes de 500 euros. Vistas la función internacional del euro y la confianza generalizada en sus billetes, que en gran medida se utilizan como reserva de valor y en el extranjero, el BCE ha dejado claro que
los billetes de 500 euros seguirán siendo de curso legal, como el resto de billetes de la primera serie de billetes de euro. Sobre esta base, puede producirse una disminución gradual y organizada de los billetes de 500 euros en circulación. Esto va en consonancia con prácticas establecidas de otros bancos centrales, en especial la Reserva Federal, que también permite que los billetes de dólar estadounidense mantengan su curso legal. Dejar los billetes de 500 euros fuera del curso legal puede tener consecuencias negativas para la confianza en esta divisa y sus billetes, por lo que debe evitarse.
44. ¿Cómo podemos combatir los elevados niveles de préstamos dudosos, así como los riesgos en el flujo de préstamos dudosos? ¿Cómo valora el problema de los préstamos dudosos en los balances de las entidades de crédito medianas y pequeñas? ¿Qué medidas deben adoptar el BCE o el MUS a fin de garantizar que todos los bancos de la zona del euro y no solo los más grandes se aprovisionen adecuadamente ante los préstamos dudosos?
Al menguar el rendimiento de los bancos e impedir el uso del capital para préstamos nuevos, más productivos, los préstamos dudosos afectan negativamente a los créditos bancarios, frenan la actividad económica y, en niveles elevados, pueden incluso poner en peligro la estabilidad financiera. A fin de abordar los elevados niveles de préstamos dudosos y de evitar su acumulación en el futuro, varias instituciones europeas han adoptado distintas iniciativas en el marco concebido por el legislador de la Unión.
Como supervisor bancario de la zona del euro, el MUS, desde sus inicios en 2014, ha adoptado un enfoque riguroso para hacer frente a los préstamos dudosos, empezando por un amplio análisis de la calidad de los activos que, entre otras cosas, valora el nivel de provisión de los mayores bancos de la zona del euro respecto a las exposiciones dudosas. Desde entonces ha continuado con orientaciones a los bancos, que definen medidas, procesos y mejores prácticas para los bancos al enfrentarse a préstamos dudosos, y ha formulado expectativas respecto de los bancos con niveles elevados de estos préstamos a fin de que desarrollen sus propias estrategias para hacerles frente, además de medidas más concretas como expectativas de supervisión para la provisión prudencial para nuevos préstamos dudosos y, en consecuencia, para la provisión de exposiciones dudosas.
Estos esfuerzos han dado sus frutos. Según datos recientes del BCE, la proporción bruta de préstamos dudosos para los bancos bajo la supervisión directa del BCE alcanzó el 3,67 % en el primer trimestre de 2019,
respecto al 7,96 % en el cuarto trimestre de 2014. En números absolutos, los préstamos dudosos brutos se redujeron a 587 000 millones de euros en el primer trimestre de 2019, desde los 958 000 millones de euros del cuarto trimestre de 2014.
Asimismo, se ha modificado recientemente la legislación europea para incluir normas sobre la cobertura mínima de los préstamos dudosos. Estas normas exigen a todos los bancos, tanto las entidades significativas como las menos significativas, que dispongan de una cobertura suficiente de las pérdidas crediticias para las exposiciones dudosas derivadas de nuevos préstamos.
Con la adopción de la nueva normativa, entiendo y celebro que el BCE efectúe algunos ajustes en sus expectativas de supervisión respecto a la cobertura de préstamos dudosos a fin de mejorar la coherencia y la simplicidad del enfoque general.
Por otra parte, las directrices de la Autoridad Bancaria Europea (ABE) sobre la gestión de las exposiciones dudosas y reestructuradas, a cuya redacción, según tengo entendido, contribuyó el BCE, se dirigen a todas las entidades de crédito (también las pequeñas y medianas) y tienen como objetivo garantizar que disponen de suficientes instrumentos y marcos prudenciales para gestionar con eficacia sus exposiciones dudosas y lograr una reducción sostenible en sus balances. Estas directrices toman en consideración aspectos de proporcionalidad en su aplicación y facilitan ejemplos concretos.
45. ¿Cómo evalúa el alto nivel de activos de nivel 2 y nivel 3 en muchos balances bancarios?
¿Tiene debidamente en cuenta estos activos el marco de supervisión actual?
Los marcos normativo y contable tienen en cuenta el riesgo de evaluación de varias maneras. Conforme a las normas de contabilidad, se exige que los bancos guarden reservas respecto a ganancias por valoración según modelo cuando tales ganancias no se pongan de manifiesto mediante datos de mercado observables. En el marco normativo, se requieren otros ajustes de valorización a fin de determinar los valores prudentes que alcanzan un nivel adecuado de certidumbre.
De hecho, las prácticas de valoración de los bancos han sido uno de los objetivos de la supervisión bancaria del BCE desde el principio. Asimismo, tengo entendido que las valoraciones del riesgo comercial y de los activos se consideran una prioridad en materia de supervisión para 2019. Esto incluye numerosas misiones sobre el terreno centradas en aspectos de riesgos comerciales y de mercado.
46. ¿Cuáles son sus puntos de vista sobre la regulación de las entidades del sector bancario paralelo? ¿Detecta lagunas en materia de regulación y supervisión que los legisladores deban abordar a corto plazo? ¿Debe el MUS tener la responsabilidad de supervisar el sector bancario paralelo? ¿Qué papel debe tener el MUS respecto a la tecnología financiera?
El programa de reformas posterior a la crisis ha contribuido a reducir los riesgos en el sistema financiero desde todos los ángulos, también para entidades no bancarias. Se han reforzado los requisitos normativos, la presentación de datos y la supervisión en el ámbito de la Unión y mundial. Por ejemplo, gracias a las reformas, los fondos del mercado monetario y las actividades de titulización son más seguros y ha aumentado la transparencia en los mercados de derivados y de financiación de valores.
Dicho esto, debemos mantenernos alerta. Tenemos que redoblar los esfuerzos para entender mejor y supervisar los riesgos derivados del sector de la gestión de activos, en rápido crecimiento, tal como se ha destacado también en la evaluación por el FMI de la estabilidad financiera mundial. En la Unión, estas actividades están reguladas y son objeto de supervisión, pero aún pueden amplificar choques por su carácter procíclico, los problemas de liquidez, el apalancamiento o la interconexión. Es necesario un estrecho seguimiento de estos riesgos y debemos volver a evaluar si el actual marco normativo basta para abordar estas preocupaciones desde un punto de vista macroprudencial y sistémico. De manera más general, no disponemos de un conjunto de instrumentos macroprudenciales para la financiación no bancaria, carencia que debemos resolver.
En lo relativo a los mandatos de supervisión, considero que primero debe alcanzarse un acuerdo sobre la necesidad de un marco de supervisión sólido para el sector financiero no bancario en el ámbito europeo. Una supervisión a escala europea más integrada contribuiría a evitar posibles contagios transfronterizos, y respaldaría tanto la igualdad de condiciones como el proyecto de la UMC. Una vez que exista un acuerdo sobre este primer paso, los Estados miembros podrán pactar quién debe supervisar.
En general, creo que deberíamos ser coherentes: si una entidad parece un banco y plantea riesgos como un banco, debe ser supervisada como un banco. Esto es válido tanto para las empresas de inversión como para las empresas de tecnología financiera: las mismas normas para los mismos riesgos.
La tecnología financiera puede aportar muchos cambios al sector financiero, por ejemplo eficiencias de costes, mejores productos y servicios y, en última instancia, una mejor experiencia de los clientes. Entre estas innovaciones, la supervisión bancaria del BCE debe mantenerse al día y asegurarse de que los propios bancos comprenden y mitigan los riesgos derivados de la aplicación de nuevas tecnologías y soluciones.
47. ¿Cuáles son sus opiniones sobre los posibles pasos hacia la realización de la unión bancaria con un Sistema Europeo de Garantía de Depósitos y un mecanismo de protección presupuestaria, incluida la necesaria aplicación de la legislación vigente sobre la unión bancaria?
La creación de la unión bancaria supuso un paso importante para la integración europea: ha hecho que el sistema bancario sea más fuerte y seguro, y la UEM, más resistente en general. Sin embargo, esta unión es incompleta y, por ello, vulnerable a las perturbaciones.
En primer lugar, la introducción de un mecanismo común de protección para el Fondo Único de Resolución (FUR) es fundamental para sustentar el buen funcionamiento y la credibilidad del segundo pilar de la unión bancaria. Al proporcionar capacidad adicional para hacer frente a las crisis bancarias mediante la protección de capital y el apoyo a la liquidez, el mecanismo común de protección será clave para garantizar que los bancos puedan ser objeto de resolución sin efectos indirectos sistémicos ni cargas para los contribuyentes, un objetivo principal de las reformas posteriores a la crisis. Aunque me congratulo de los progresos alcanzados en la Cumbre del Euro de junio, resulta de vital importancia llegar pronto a un acuerdo sobre la puesta en marcha del mecanismo de protección. Además del mecanismo común de protección, también deben adoptarse medidas adecuadas para la provisión de liquidez en la resolución.
En segundo lugar, un Sistema Europeo de Garantía de Depósitos es el pilar que falta en la arquitectura de la unión bancaria. Contribuiría a armonizar la confianza de los depositantes en toda la unión monetaria, lo que aumentaría la estabilidad financiera y facilitaría la integración financiera. Además, una zona monetaria única se basa en la idea de que el dinero, y los depósitos son la fuente más importante de dinero para los ciudadanos corrientes, se beneficia de un nivel elevado común de confianza, sin importar en qué lugar esté el dinero dentro de la zona monetaria única.
48. En relación con los préstamos apalancados, ¿qué riesgos ve para la estabilidad financiera y cómo deben abordarse?
Los préstamos apalancados, que se definen, en términos generales, como la ampliación de préstamos o créditos a prestatarios muy endeudados, han atraído mucha atención por parte de las autoridades de la Unión, estadounidenses e internacionales.
Los mercados de préstamos apalancados han crecido considerablemente en el último decenio. Este crecimiento se ha producido en paralelo con un deterioro de la calidad crediticia subyacente debido al creciente apalancamiento de los prestatarios empresariales y a una rebaja sin precedentes de las exigencias para la concesión de préstamos. Por ejemplo, según los datos públicos del BCE, en 2017 se emitieron unos 300 000 millones de euros en préstamos apalancados en la Unión; y en el cuarto trimestre de 2018, solo 18 bancos habían aumentado su exposición total al sector de los préstamos apalancados hasta alcanzar los 321 000 millones de euros.
En general, el cambio estructural en el sector de las sociedades no financieras hacia una deuda de menor calidad genera preocupación desde una óptica prudencial. En primer lugar, las empresas más apalancadas operan con diferenciales de crédito más elevados y presentan una mayor volatilidad de los precios de la deuda y de las acciones. Esto puede conllevar más volatilidad de los mercados durante las fases de recesión, lo que puede propagar o amplificar la volatilidad de otros mercados. En segundo lugar, las empresas con mayor apalancamiento tienen más posibilidades de reducir sus inversiones que las que presenten un apalancamiento menor en caso de recesión, lo que podría agravarla. Y, en tercer lugar, si algunas grandes entidades bancarias y no bancarias pueden estar excesivamente expuestas a préstamos apalancados, la tensión en el nivel de la entidad puede transmitirse de forma más amplia. El incremento del apalancamiento de las empresas, la rebaja de las exigencias para la concesión de préstamos y una débil protección del prestamista pueden aumentar las posibilidades de impagos y generar tasas de recuperación menores en los préstamos apalancados.
Existen otras incógnitas importantes, por ejemplo, quienes son los inversores últimos no bancarios tanto en préstamos apalancados como en las obligaciones garantizadas por préstamos. El rendimiento de los préstamos apalancados bajo presión, en especial teniendo en cuenta que el cambio generalizado del mercado hacia una menor protección de los inversores en la documentación relativa a los préstamos, probablemente conducirá a recuperaciones más bajas respecto a las registradas históricamente.
Ya se ha hecho mucho tanto en el ámbito nacional como en el internacional. Por ejemplo, el Consejo de Estabilidad Financiera sigue de cerca estos mercados y los miembros seguirán examinando la información sobre los modelos de exposición a estos activos en los próximos meses a fin de profundizar su análisis de posibles vulnerabilidades. Habida cuenta del carácter mundial de los mercados de préstamos apalancados y de sus participantes, es necesaria una fuerte coordinación entre las autoridades reguladoras y de supervisión. Esta debería abarcar tanto a los bancos como a las entidades no bancarias, en un intento por promover normas exigentes en la creación de préstamos.
Además, las autoridades de supervisión han hecho mucho para garantizar que los marcos de gestión de riesgos de los bancos aborden y gestionen con prudencia estos riesgos. Observo que, en mayo de 2017, la supervisión bancaria del BCE publicó un documento de orientación relativo a las operaciones apalancadas para hacer frente a las carencias detectadas en los marcos de gestión del riesgo y de control de los bancos.
49. ¿Qué desafíos prevé para el BCE si el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) debiera transformarse en un Fondo Monetario Europeo (FME)?
Celebro el amplio acuerdo alcanzado en la Cumbre del Euro de junio de 2019 sobre los elementos clave de la reforma del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). Es importante que se tome una decisión definitiva en diciembre de 2019, de modo que esta reforma pueda reforzar la arquitectura de la zona del euro y su capacidad para afrontar crisis económicas y financieras en el futuro.
En el Tratado MEDE revisado se prevé que, al ejecutar sus operaciones, el MEDE reformado respete las competencias que el Derecho de la Unión atribuye a las instituciones y los órganos de la Unión. Esto significa que las nuevas funciones asignadas al MEDE no afectan a las competencias del BCE ni de la Junta Europea de Riesgo Sistémico (JERS), tampoco en los ámbitos de la política monetaria, la supervisión microprudencial y la supervisión macroprudencial.
En cuanto a la sugerencia concreta de cambiar el nombre del MEDE, coincido con las opiniones ya expresadas por el BCE en el sentido de que «Fondo Monetario Europeo» podría inducir a error. Ni los objetivos ni las tareas ni la financiación del MEDE tienen carácter «monetario». Quisiera recordar que el FMI recibió su nombre porque se creó para mantener acuerdos de cambio ordenados entre sus miembros, lo que en un principio significaba vigilar el cumplimiento de las normas del sistema de tipos de cambio de Bretton Woods, y hoy sigue promoviendo la cooperación monetaria internacional y la estabilidad de los tipos de cambio como parte de su mandato.
Finalmente sería importante integrar el MEDE en el ordenamiento jurídico de la Unión, pues así debería responder ante el Parlamento Europeo.
50. ¿Cuál es su valoración de la actuación del BCE en el contexto de los programas de asistencia financiera? ¿Pondrá en marcha una evaluación del papel y las actividades del BCE en los programas de asistencia financiera? ¿Cómo ve la evolución futura de una posible participación del BCE en los programas de asistencia financiera y en la supervisión posterior al programa?
El BCE ha participado en programas de ajuste a petición de los Estados miembros con objeto de completar la experiencia especializada de la Comisión y del FMI. Como parte de los programas de asistencia financiera, los Estados miembros han emprendido reformas importantes que han preparado el terreno para volver a un crecimiento sostenido.
Estoy de acuerdo con la decisión adoptada recientemente por el Consejo de Gobierno de concentrar la participación del BCE en ámbitos estrictamente pertinentes desde el punto de vista de la política monetaria y de la estabilidad financiera. Si bien el diseño de las políticas en ámbitos como el trabajo y las reformas del mercado de productos o la privatización sigue siendo muy importante, desde mi punto de vista lo pueden tratar mejor los demás socios.
En cuanto a la cuestión de la evaluación, defiendo la cultura de recibir observaciones y apoyo plenamente las evaluaciones ex post. Aprender de la experiencia del pasado es fundamental para mejorar los resultados futuros. Cuando era directora gerente del Fondo, el personal del FMI trabajó en las evaluaciones ex post de los programas de Irlanda (2015), Portugal (2016) y Grecia (2013 y2017). Se hicieron públicos todos los informes a efectos de rendición de cuentas.
51. ¿Qué opina sobre la necesidad de garantizar una separación estricta entre la política monetaria y la supervisión bancaria y cuáles son, en su opinión, las reformas que mejorarían y favorecerían esa separación?
Con la creación del MUS, se fijaron salvaguardias que garantizan que las tareas de supervisión y de política monetaria se llevan a cabo de forma separada para evitar cualquier conflicto de intereses, real o percibido, entre ambas funciones. Por ejemplo, el Consejo de Supervisión del BCE debate y prepara las decisiones en materia de supervisión, mientras que el Consejo de Gobierno participa solo mediante un procedimiento de aprobación por silencio positivo.
En mi opinión, el legislador ha logrado un buen equilibrio con el Reglamento del MUS. Por una parte, el BCE lleva a cabo, con una separación estricta, las tareas de política monetaria y de supervisión; por otra, pueden seguir utilizándose las sinergias administrativas entre ambas funciones, por ejemplo disponiendo de sistemas informáticos comunes y un departamento de estadística conjunto. Además, con arreglo a normas estrictas, puede intercambiarse información entre las diferentes áreas de actividad para garantizar que, por ejemplo en una situación de crisis, se tiene en cuenta toda la información pertinente. Visto todo ello, respaldo una aplicación rigurosa del principio de separación que, a mi parecer, funciona bien. Imponer más restricciones podría comportar una reducción de la eficiencia de costes o colocar nuevas trabas al intercambio de información, lo que podría obstaculizar la toma de decisiones adecuadas, por ejemplo en situaciones de crisis.
52. ¿Qué opina en cuanto al equilibrio entre estabilidad financiera y competencia?
¿Cómo pueden conciliarse?
Un nivel saludable de competencia, en general, debe conllevar mejores resultados para los consumidores y la economía en general. En concreto, un mercado con muy pocos proveedores de servicios financieros no es ideal, pues, por un lado, los clientes pueden encontrarse con unos tipos de interés elevados en los préstamos, lo que mengua el bienestar de los consumidores y, en última instancia, reduce la inversión y el crecimiento, y por otro lado, si existen pocos proveedores de servicios financieros, es más probable que estos sean agentes grandes, sistémicamente importantes, que podrían generar externalidades del tipo «demasiado grande para caer».
Por otra parte, una sana competencia debe permitir evitar el exceso de capacidad de los servicios financieros, lo que puede dar lugar a la compresión de los márgenes de préstamo y a una asunción excesiva de riesgos con consecuencias perjudiciales para la estabilidad financiera. En pocas palabras, un nivel saludable de competencia debe proporcionar a la economía la cantidad justa de servicios financieros a precios que cubran todos los costes y riesgos inherentes, al tiempo que protege frente a los monopolios locales y a los problemas relativos a las entidades demasiado grandes para caer. En este sentido, el marco regulador europeo contribuye a mejorar los instrumentos disponibles para hacer frente a los bancos demasiado grandes para quebrar, tanto en tiempos de bonanza como de resolución.
53. ¿Cómo podría mejorar la cooperación entre el MUS y la Junta Única de Resolución (JUR)?
Desde mi punto de vista, ya existe una colaboración activa, en todos los niveles, entre ambos, incluso entre los consejos de administración y en el nivel técnico. Las dos autoridades han acordado un memorando de entendimiento bilateral que abarca varios ámbitos de cooperación y el intercambio de información periódico y puntual tanto para las actividades diarias como para la gestión de situaciones de crisis. Dicho memorando debe ser objeto de una revisión continua y estoy convencida de que la cooperación se fortalecerá aún más, teniendo también en cuenta los últimos avances legislativos, como la aplicación de la capacidad total de absorción de pérdidas (TLAC).
54. El conjunto de medidas sobre reducción de riesgos ofrece al BCE la posibilidad de ignorar las exposiciones dentro de la Unión al calcular la puntuación de las EISM de un banco que se encuentre en su ámbito de competencia. El Consejo sostiene que esto se justifica por la creación del Mecanismo Único de Resolución. ¿Considera justificada esta reducción de los requisitos estrictos de capital para los bancos europeos más importantes?
Gracias a la creación del MUS y el MUR con el FUR, la actividad transfronteriza de un banco en dificultades o en quiebra resultará significativamente menos difícil de gestionar dentro de la unión bancaria, en comparación con el marco anterior a la crisis. Las exposiciones transfronterizas dentro de la unión bancaria ya no son, por tanto, una buena medida sustitutiva de la complejidad de la resolución.
Así se reconoce en la revisión del método de cálculo de las entidades financieras de importancia sistémica mundial que permite a las autoridades tenerlo en cuenta. Ello, a su vez, evita cualquier impacto innecesario en las actividades transfronterizas, la integración financiera transfronteriza o la diversificación dentro de la unión bancaria.
Por supuesto, los bancos deben mantener un nivel adecuado de capital acorde con los riesgos existentes.
55. ¿Cómo valora la aplicación del mecanismo de resolución bancaria en la Unión? ¿Estima que podrían crearse nuevos instrumentos? En caso afirmativo, ¿cuáles?
La creación del segundo pilar de la unión bancaria, con el Reglamento del MUR y la adopción de la Directiva sobre reestructuración y resolución bancarias, han fortalecido considerablemente el marco europeo de gestión de crisis en los últimos años. En especial, han introducido instrumentos de resolución, por ejemplo, el instrumento de recapitalización interna, que permitirá a las autoridades resolver un banco de manera ordenada y sin recurrir al dinero de los contribuyentes. Se probó por primera vez el marco de resolución con la resolución del Banco Popular en 2017, cuando la Junta Única de Resolución (JUR) decidió aplicar medidas de resolución, y demostró su eficacia.
De una manera más general, la aplicación del marco europeo de resolución sigue en una fase transitoria, pues algunos elementos importantes, tales como el aumento de la capacidad de absorción de pérdidas de los bancos europeos, siguen en proceso. No obstante, existen elementos que pueden mejorarse y armonizarse. Entre ellos, mejorar el marco de intervención temprana eliminando el solapamiento entre las medidas de supervisión y las de intervención temprana, creando un marco para la provisión de liquidez a los bancos tras una resolución, disponiendo de un enfoque común ante la insolvencia bancaria (creando un instrumento administrativo armonizado), encontrando el modo de avanzar en litigios entre Estados miembros de origen y de acogida e introduciendo una preferencia general del depositante. Por último, también en el marco de la resolución bancaria es necesario garantizar un enfoque equilibrado con respecto a los intereses de los Estados miembros de origen y de acogida, a fin de contribuir a una mayor integración en la unión bancaria.
56. ¿Cuál es su opinión sobre el actual marco institucional de la JERS en el seno del BCE con respecto a sus logros concretos en la supervisión macroprudencial? ¿Ve algún conflicto entre la política monetaria, la política macroprudencial y el papel del BCE en la supervisión?
La creación de la JERS fue una respuesta a una de las principales lecciones de la crisis financiera, en cuanto a la necesidad de una supervisión macroprudencial reforzada del sistema financiero como nueva función política. Desde su puesta en marcha en 2010, la JERS ha desempeñado un papel activo en la configuración de la política macroprudencial en la Unión publicando numerosas recomendaciones, advertencias, opiniones y otros documentos sobre distintas cuestiones relativas a la estabilidad financiera, para los sectores bancario y no bancario de la Unión.
Colocar la JERS bajo el paraguas del BCE genera sinergias positivas, gracias a la experiencia especializada y a las responsabilidades actuales del BCE y de las autoridades nacionales en la supervisión macroprudencial y microprudencial. Al mismo tiempo, es importante, por supuesto, que las estructuras sean independientes a la hora de tomar decisiones. Estimo que la Junta General de la JERS y el Consejo de Gobierno del BCE adoptan sus decisiones de forma independiente, tal como garantizan los procesos y órganos independientes de toma de decisiones, según lo dispuesto en el Derecho de la Unión.
57. Ahora que la Directiva sobre reestructuración y resolución bancarias (DRRB) y el Reglamento sobre el Mecanismo Único de Resolución (RMUR) han sido modificados para incorporar la capacidad total de absorción de pérdidas (TLAC), ¿qué opina sobre las entidades «demasiado grandes o interconectadas para quebrar», los rescates bancarios y la cuestión general de la rentabilidad del sector bancario en la Unión, y qué camino o qué arquitectura cree que debería seguirse para dar respuesta a las necesidades de la economía real y de la financiación a largo plazo?
Garantizar que ningún banco, independientemente de su tamaño o de su grado de interconexión, sea demasiado importante para quebrar ha sido fundamental en las reformas que siguieron a la crisis, y se ha dedicado un esfuerzo considerable a la adopción de medidas políticas para hacer frente a este problema. Es fundamental que la resolución bancaria sea viable y creíble, sin efectos indirectos sistémicos ni cargas para los contribuyentes. La TLAC es una de las medidas, pero no la única: la resolución, la supervisión y el capital también desempeñan su papel.
El requisito de la TLAC contribuye a este objetivo creando la suficiente capacidad de absorción de pérdidas y de recapitalización para poder llevar a cabo una resolución ordenada, lo que permite que los bancos puedan ser objeto de resolución. Los bancos de importancia sistémica de la zona del euro cumplen los requisitos transitorios de la TLAC tanto basados en el riesgo como basados en el apalancamiento, y están más cerca del cumplimiento de los requisitos finales. La TLAC ha contribuido ya a aumentar significativamente la capacidad de absorción de pérdidas de los bancos sistémicos, y su aplicación en Europa a través del requisito mínimo de fondos propios y pasivos admisibles (o MREL) mejorará aún más dicha capacidad, también para los bancos que no son sistémicos.
La TLAC, y más en general las reformas en relación las «entidades demasiado grandes para quebrar», probablemente reducen cualquier subvención implícita a los bancos, un efecto deseado. De manera más general, cualquier coste derivado de estos reglamentos debe ponderarse teniendo en cuenta la importancia de poner fin al «demasiado grande para quebrar», lo que se traduciría en una mayor estabilidad financiera y crisis menos probables y con menor impacto. Un sistema bancario más seguro y estable será beneficioso para la estabilidad de la financiación y para la economía real.
El Consejo de Estabilidad Financiera emprendió a principios de año una evaluación exhaustiva de las reformas introducidas tras la crisis para abordar el problema de las entidades «demasiado grandes para quebrar». En ella se valorará si las reformas aplicadas están funcionando según lo previsto, reduciendo el riesgo moral y el riesgo sistémico asociados a los bancos de importancia sistémica. La evaluación también tendrá en cuenta los efectos más generales sobre el sistema financiero.
58. ¿Cómo se podría abordar con mayor eficacia la lucha contra el blanqueo de capitales, la elusión fiscal y la financiación del terrorismo en la unión bancaria? ¿Qué papel deben desempeñar el BCE y el MUS al respecto? ¿Cuál sería la división de tareas más eficiente entre el BCE y la ABE y los organismos nacionales de supervisión de los Estados miembros en materia de supervisión y aplicación del marco de lucha contra el blanqueo de capitales?
Los riesgos de blanqueo de capitales, elusión fiscal y financiación del terrorismo deben abordarse, entre otras cosas, mediante la cooperación entre las distintas autoridades en el ejercicio de sus respectivos mandatos. Ello quedó patente en los recientes casos de blanqueo de capitales en el sector bancario europeo y en el informe a posteriori sobre estos casos publicado recientemente por la Comisión. A tal fin, son muy de agradecer los recientes cambios legislativos en relación con la Directiva sobre requisitos de capital, la Quinta Directiva sobre blanqueo de capitales y el Reglamento de la ABE para mejorar la cooperación entre las distintas autoridades.
El MUS es un supervisor microprudencial; no se encarga de la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo (LBC/LFT). Esta responsabilidad la asumen los supervisores nacionales. No obstante, se espera del BCE que tenga en cuenta los riesgos de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo, por ejemplo, en el proceso de revisión y evaluación supervisora, o cuando evalúa la idoneidad de los miembros del Consejo, ya que las cuestiones relacionadas con la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo pueden tener importantes consecuencias prudenciales.
Recientemente se ha otorgado a la ABE un papel más importante de asistencia en la coordinación y armonización de los enfoques de supervisión en relación con la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, un avance positivo para garantizar la coherencia de la supervisión de la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo en toda la Unión. Si bien el BCE, las autoridades nacionales de supervisión prudencial y de LBC/LFT y la ABE tienen mandatos diferentes, es importante que la supervisión llevada a cabo por todas las autoridades competentes funcione eficazmente para mitigar los riesgos de blanqueo de capitales y evitar los daños que este puede causar a la viabilidad de un banco, al sistema financiero y a la economía en general.
59. En un caso reciente relacionado con el banco Pilatus de Malta, el BCE se enfrentó a obstáculos jurídicos para revocar la licencia del prestamista después de que su presidente fuera detenido en marzo en los Estados Unidos por un presunto blanqueo de capitales y fraude bancario. Este retraso se debió supuestamente a unas normas poco claras y a los excesivos poderes discrecionales de los supervisores nacionales. ¿Cómo valora la capacidad jurídica y también técnica del BCE para prevenir el blanqueo de capitales y actuar de manera eficaz en situaciones como la descrita en el futuro, sobre la base de sus competencias prudenciales?
En el marco del MUS, las entidades de menos importancia, como el Pilatus Bank, están sujetas a la supervisión prudencial directa de la autoridad nacional competente. Sin embargo, el BCE es responsable de conceder las autorizaciones, de retirar las autorizaciones y de valorar la adquisición de participaciones cualificadas para todas las entidades de crédito del MUS, principalmente a partir de las propuestas de las autoridades nacionales competentes. Aunque las autoridades nacionales siguen siendo competentes para supervisar las obligaciones en materia de lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, y la investigación de los delitos de blanqueo de capitales es responsabilidad de los cuerpos de policía nacionales, el BCE tiene en cuenta en sus evaluaciones prudenciales, incluso para la retirada de licencias, la información y las evaluaciones en materia de blanqueo de capitales transmitidas por las autoridades nacionales competentes de conformidad con el marco jurídico aplicable. En este sentido, el BCE confía en las autoridades nacionales de LBC/LFT competentes y colabora estrechamente con ellas.
Como respuesta a los recientes casos de blanqueo de capitales, varias iniciativas jurídicas y operativas han intentado reforzar el papel en la Unión de los supervisores prudenciales —entre los que se cuenta el BCE— para tener en cuenta la problemática del blanqueo de capitales en el ejercicio de la supervisión prudencial y reforzar la cooperación entre los supervisores prudenciales y los supervisores de LBC/LFT. Estas iniciativas incluyen medidas para mejorar el intercambio de información entre las autoridades y la coordinación y la coherencia de la supervisión prudencial a la hora de abordar cuestiones relacionadas con la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.
60. A raíz de escándalos recientes en la Unión, ¿cómo cree que se tendrán en cuenta los riesgos de blanqueo de capitales cuando el BCE evalúe la estabilidad financiera de los bancos? ¿Es necesario, en su opinión, centralizar la supervisión de la lucha contra el blanqueo de capitales en la Unión en una única agencia y, entretanto, permitir que las autoridades competentes utilicen los datos fiscales a efectos de lucha contra el blanqueo de capitales?
Los recientes informes sobre el presunto blanqueo de capitales en el sector bancario europeo han puesto de relieve la necesidad de seguir mejorando el marco para la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. Para proteger el mercado único, podría ser necesario un enfoque más paneuropeo, dado que la eficacia del marco actual se ve limitada por la del eslabón nacional más débil de la cadena. En relación con la centralización de la supervisión de la LBC/LFT, he observado que la Comunicación de la Comisión «Hacia una mejor aplicación del marco europeo para la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo» presentaba una serie de posibilidades dignas de estudio, como por ejemplo: a) transformar la Directiva sobre la lucha contra el blanqueo de capitales en un Reglamento de la Unión con el fin de seguir armonizando el código normativo de la LBC/LFT; b) conferir funciones de supervisión a un organismo de la Unión para garantizar una supervisión de la LBC de calidad y coherente del sector financiero; y c) un mecanismo de coordinación más sólido para apoyar la cooperación transfronteriza por parte de las Unidades de Información Financiera.
Por último, si bien de la supervisión del cumplimiento de las obligaciones en materia de LBC/LFT por parte de los bancos a nivel de los Estados miembros se encargan por el momento las autoridades nacionales de LBC/LFT, el BCE debe, pese a todo, tomarse muy en serio los riesgos de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo en el contexto y en el marco de su mandato de supervisión. En este sentido, los intercambios de información con los supervisores prudenciales y los supervisores en materia de LBC/LFT pueden ser fundamentales para ayudar al BCE a valorar los riesgos de blanqueo de capitales en sus evaluaciones prudenciales de supervisión.
61. En comparación con la zona del euro, los Estados Unidos disfrutan de un sector financiero más integrado, que es decisivo para suavizar los efectos de las perturbaciones adversas (resiliencia). No obstante, la crisis financiera mundial ha demostrado el carácter resiliente, aunque frágil, de las redes financieras: las mismas características que hacen que el sistema sea más resiliente en determinadas condiciones, pueden funcionar como fuentes importantes de riesgo sistémico y de inestabilidad en otras. ¿Una mayor integración financiera es coherente con el objetivo de la estabilidad financiera? ¿Cuáles deberían ser los objetivos de la unión de los mercados de capitales (UMC)?
La crisis financiera mundial puso de manifiesto la existencia de un equilibrio entre integración financiera y estabilidad financiera. Por una parte, la integración de los mercados financieros reduce los riesgos idiosincrásicos derivados de las vulnerabilidades específicas de determinados países y sectores, al aumentar la diversificación de las fuentes de financiación de la economía real y la distribución del riesgo entre los países. Por otra parte, una mayor interconexión puede aumentar también el riesgo de contagio a partir de tensiones localizadas, con el resultado de que pequeños shocks podrían perturbar el funcionamiento normal de los mercados financieros. La crisis puso de manifiesto la necesidad de la regulación y la supervisión para mantener este equilibrio.
Además de las reformas realizadas desde la crisis en materia de regulación, supervisión y gestión de crisis —en particular la creación de la unión bancaria y el desarrollo del marco macroprudencial de la Unión— la UMC ofrece la perspectiva de ampliar los beneficios de la integración sin poner en peligro la estabilidad financiera. La agenda de la UMC también puede desempeñar un papel fundamental en la remodelación del panorama financiero y la arquitectura de supervisión de la Unión en relación con los retos que plantea el Brexit. Entre sus principales objetivos se incluyen una mayor diversificación de las fuentes de financiación de las sociedades no financieras europeas y el refuerzo de la dimensión transfronteriza de las inversiones dentro de la Unión. Ello aumentaría la resiliencia del sistema financiero ante los riesgos específicos de determinados países y sectores, sería probablemente beneficioso para la sociedad al repartir los riesgos entre países y, a su vez, permitiría una transmisión armoniosa de la política monetaria. La UMC tiene también por objeto aumentar la financiación transfronteriza mediante los fondos propios y las participaciones cruzadas en activos dentro de la zona del euro/UE, profundizando así los mecanismos de distribución de riesgos en el sector privado en todos los países, y propiciando un crecimiento del consumo. Por último, la UMC permite formas de integración transfronteriza resilientes a través de inversiones extranjeras directas, capital extranjero y emisiones de deuda con vencimiento más largo.
Celebro los progresos realizados hasta ahora en la mejora de los mercados europeos de capitales. Pero aún queda camino por recorrer. Seguir avanzando hacia unos mercados de capitales más integrados en la Unión pasa por contar con una normativa adecuada y un enfoque macroprudencial para el sector financiero no bancario a fin de garantizar la estabilidad financiera. En última instancia, una UMC realmente integrada debe ir también acompañada de un marco de supervisión único.
62. ¿Qué opina del informe del FMI de 2012 titulado «The Chicago Plan Revisited» de J. Benes y M. Kumhof y de las ideas en que se basa? ¿Cree que las reformas bancarias propuestas ayudarían a reducir las vulnerabilidades sistémicas?
El documento de trabajo del FMI al que se refiere examina el conocido como «plan Chicago», propuesto por primera vez por el profesor Henry Simons, de la Universidad de Chicago, tras la Gran Depresión. Los elementos clave de este plan, también conocido como «banca estrecha», son dos: en primer lugar, que ha de exigirse a los bancos que garanticen el 100 % de sus depósitos con valores emitidos por la administración pública; y, en segundo lugar, que los bancos han de poder financiar nuevos préstamos únicamente con sus beneficios u obteniendo préstamos directamente del Estado.
Los defensores de la banca estrecha alegan que esta haría desaparecer la amenaza del pánico bancario; garantizaría el control de las administraciones públicas sobre el ciclo de crédito, impidiendo que la banca privada controle la oferta de pasivos líquidos; y reduciría la deuda pública y privada. Personalmente, tengo mis dudas de que un plan así sea deseable o necesario. No estoy convencida de que sea buena idea suprimir el papel de la banca privada en la puesta en circulación de dinero en sentido amplio, ya que no hay ninguna garantía de que los Estados, en general, hagan un mejor trabajo al proporcionar financiación a la economía real. Además, si los bancos se encontraran con restricciones tan importantes en su capacidad de prestar, no sería raro que el crédito privado migrara rápidamente a partes no reguladas del sistema financiero, con consecuencias imprevistas.
Pasada ya una década desde la crisis financiera, los bancos son, en general, mucho más seguros de lo que eran antes. Hoy en día, se les exige que tengan más capital, y de mejor calidad, que antes de la crisis. También se espera de ellos que mantengan importantes reservas de activos líquidos de calidad, para poder hacer frente a sus obligaciones incluso en caso de disfunción de los mercados. Hemos dado grandes pasos para poner fin al problema de las entidades «demasiado grandes para quebrar», en particular exigiendo a los bancos que emitan deuda que pueda absorber pérdidas y convertirlas en fondos propios en caso de quiebra, reduciendo así los riesgos para los contribuyentes. Además, utilizando instrumentos macroprudenciales podemos seguir reforzando la resiliencia del sistema financiero adaptando los requerimientos a las variaciones cíclicas de las condiciones financieras, y abordando los riesgos sistémicos estructurales en mercados o ubicaciones geográficas concretos.
En la coyuntura actual, la atención debería centrarse en la aplicación plena, oportuna y coherente de las reformas financieras de después de la crisis. Y antes de emprender cambios de envergadura, debemos llevar a cabo evaluaciones rigurosas de estas reformas para asegurarnos de que funcionan según lo previsto.
63. Muchas obligaciones privadas y públicas en Europa se caracterizan por rendimientos negativos. ¿Tiene esto implicaciones para la estabilidad financiera? Y, en caso afirmativo, ¿cómo deben abordarse?
Es cierto que una gran parte de la deuda pública de alta calidad crediticia, así como una parte considerable de los bonos de sociedades no financieras se están negociando con rendimientos negativos. Esto se aplica incluso a los bonos con vencimientos muy largos. Si bien unas condiciones de financiación más fáciles pueden ayudar a apoyar el entorno macroeconómico y redundar en beneficio de la estabilidad financiera, también entrañan algunos riesgos para la estabilidad financiera, que debe ser objeto de un estrecho seguimiento.
En primer lugar, dado que los rendimientos negativos de las obligaciones son sinónimo de unas condiciones de financiación favorables para el emisor de estos bonos, tales emisores podrían verse tentados a asumir mayores riesgos o un nivel de endeudamiento que, en otras circunstancias, podrían considerarse excesivos. En la medida en que los rendimientos de los bonos del Estado también sirven de referencia para el crédito bancario, estos riesgos pueden aplicarse a un grupo más amplio de prestatarios, más allá de los mercados de deuda corporativa y de deuda soberana.
Un segundo efecto es la apreciación del valor de los activos, como los precios de los inmuebles residenciales y comerciales, que pueden estar asociados a rendimientos negativos de las obligaciones, ya que los inversores ajustan sus carteras en consecuencia. En un contexto de tipos de interés más elevados, la capacidad de reembolso de los prestatarios y el valor de las garantías que aportan pueden ser inferiores. Ello podría aumentar el riesgo de impago en las carteras de los acreedores, incluidos los bancos.
Por último, los inversores en obligaciones se ven afectados por esta coyuntura de rendimiento negativo. La persistencia de unas rentas de inversión bajas es problemática para el sector de los seguros y para los fondos de pensiones, que invierten mucho en obligaciones y otros activos fijos de renta fija de bajo rendimiento. El rendimiento medio de sus carteras ha disminuido considerablemente en los últimos años. Y probablemente seguirá disminuyendo conforme los bonos más antiguos de mayor rentabilidad vayan venciendo y siendo sustituidos por otros más recientes de menor rentabilidad. Para mantener cierto nivel de rentabilidad, algunos de estos inversores han venido aumentando el nivel del riesgo de crédito y del riesgo de duración en sus carteras.
Todos estos riesgos deben abordarse mediante una combinación de medidas de supervisión adecuadas, que incluyan estrategias tanto microprudenciales como macroprudenciales, adaptadas adecuadamente a los distintos riesgos, en las diferentes partes del sistema financiero.
64. ¿Qué opina sobre la prevención de conflictos de intereses en el BCE? ¿Sería necesario introducir algún cambio para garantizar la independencia del sector financiero del BCE?
Se han encomendado al BCE tareas de interés público. Por tanto, los miembros de sus órganos de decisión y el personal del BCE deben regirse por la más estricta deontología, no solo para evitar conflictos de intereses sino también para garantizar la independencia, la integridad, la responsabilidad y la transparencia.
Mi impresión es que el BCE ha establecido unas sólidas salvaguardias de la integridad, teniendo en cuenta las recomendaciones y sugerencias del Parlamento Europeo, del Defensor del Pueblo Europeo y de organizaciones no gubernamentales como Transparencia Internacional. El Código de Conducta único, recién publicado, se aplica no solo a los altos cargos que tienen un contrato de trabajo con el BCE, sino también a aquellos que han sido nombrados por los Estados miembros con arreglo a la normativa nacional. Incluye normas concretas para gestionar y evitar los conflictos de intereses en relación con las actividades realizadas una vez cesada la relación laboral, las transacciones financieras privadas y las relaciones con los grupos de interés, así como medidas para perseguir casos de incumplimiento y la obligación de publicar declaraciones de intereses. Además, el marco deontológico para el personal del BCE se centra en la gestión de los conflictos de intereses.
El BCE también dispone de marcos y prácticas específicos para garantizar su independencia del sector financiero, tanto para sus reuniones periódicas estructuradas como para los encuentros bilaterales. En el caso de las reuniones periódicas estructuradas con el sector financiero (y no financiero) en el contexto de los diálogos de alto nivel o los grupos de contacto con el mercado, estas incluyen disposiciones relativas a la transparencia y a la buena gobernanza, la ética y la integridad. Sé que la información sobre la creación de grupos, sobre los criterios de selección de los miembros y sobre sus reuniones se publica en el sitio web del BCE. Del mismo modo, el BCE también dispone de un conjunto específico de normas para garantizar la integridad, la transparencia y la rendición de cuentas en las reuniones bilaterales entre altos funcionarios del BCE y representantes del mercado financiero, y la información sobre dichas reuniones se incluye también, por norma general, en el calendario de reuniones de estos altos cargos, que se publica.
Por supuesto, es importante no caer en la complacencia y esforzarse siempre por que estos marcos reflejen adecuadamente la evolución más reciente y las mejores prácticas.
65. ¿Cuál será su enfoque personal del diálogo social en el BCE? ¿Qué opina de que ni el Estatuto del personal de la UE y el Régimen aplicable a los otros agentes de la Unión Europea ni el Derecho laboral alemán se apliquen al personal del BCE por su estatus singular en materia de independencia?
El BCE dispone de un marco exhaustivo de consulta e información con los representantes del personal (el Comité de Personal elegido y el sindicato reconocido, IPSO). En él se prevén reuniones periódicas entre el presidente o sus representantes y los representantes del personal. Además, el director general de servicios, que rinde cuentas al Comité Ejecutivo por medio del presidente, desempeña un papel determinante en el diálogo social en el BCE, así como en el Departamento de Recursos Humanos del BCE. Personalmente, estoy deseando reunirme con todos los miembros del personal del BCE, así como con sus representantes, y será una oportunidad para escuchar cuáles son sus preocupaciones.
Aunque entiendo que el personal del BCE no está directamente sujeto a las normas laborales o de empleo externas, el BCE define las condiciones de empleo de su personal sobre la base del Derecho primario de la Unión. El Banco está obligado a aplicar los principios generales del Derecho comunes a los Estados miembros, los principios generales del Derecho de la Unión Europea y las normas contenidas en los Reglamentos y las Directivas de la Unión sobre política social que se aplican a los Estados miembros. Además, la Carta de los Derechos Fundamentales se aplica a todas las instituciones europeas.
Por último, las condiciones de empleo del BCE y su aplicación en casos individuales están sujetos al control judicial del TJE.
66. ¿Considera necesario prever mecanismos para supervisar y controlar la conducta y la honradez de los miembros del Consejo de Gobierno del BCE a escala de la Unión?
Como banco central y supervisor bancario de la zona del euro, el BCE debe esforzarse por aplicar las normas deontológicas y de buen gobierno más rigurosas para proteger su reputación y su independencia.
Entiendo que el Código de Conducta único recientemente aprobado para los altos funcionarios del BCE pretende establecer unas normas rigurosas en los ámbitos de la buena conducta y la buena gobernanza. El código introdujo la obligación de que todos los miembros del Consejo de Gobierno, del Consejo Ejecutivo y del Consejo de Supervisión publiquen declaraciones anuales de intereses, respondiendo así a las peticiones del Parlamento Europeo y las organizaciones no gubernamentales, así como a las recomendaciones del Defensor del Pueblo Europeo.
Estas declaraciones de intereses ofrecen plena transparencia sobre los intereses personales, profesionales y financieros. No hay ningún umbral que exima de la declaración de intereses financieros, y el BCE ha subrayado que aplica las normas de control más estrictas de todas las instituciones de la Unión en materia de participación financiera y operaciones financieras. La transparencia en relación con los intereses de los altos cargos se ve complementada por la publicación de sus calendarios mensuales de reuniones.
En conjunto, me parece que estas normas ofrecen sólidas garantías deontológicas.
67. El Parlamento Europeo desempeña un papel fundamental en la rendición de cuentas del BCE. ¿Qué conclusiones saca de la comparación con otras jurisdicciones (Congreso y Fed de Estados Unidos, Parlamento Europeo y BCE, Parlamento británico y Banco de Inglaterra)?
El principio de independencia del banco central ha beneficiado mucho a los bancos centrales de todo el mundo —y al BCE—, como demuestra la estrecha relación, bien fundada desde un punto de vista empírico, entre la independencia y el mantenimiento de la estabilidad de los precios. Sin embargo, la sólida independencia del banco central es solo una cara de la moneda. La otra cara es la rigurosa obligación de rendir cuentas, que dota de mayor credibilidad al banco central y refuerza el apoyo a sus políticas y la confianza en la institución.
Por lo tanto, garantizar una rendición de cuentas rigurosa es un reto constante en la relación entre los bancos centrales y los Parlamentos respectivos. En los últimos años, el BCE y el Parlamento Europeo le han hecho frente desarrollando mecanismos de rendición de cuentas muy similares a los de otros grandes bancos centrales en economías avanzadas. Por ejemplo, el presidente de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal comparece cuatro veces ante el Congreso (dos veces ante el Senado y dos veces ante la Cámara de Representantes); el presidente del BCE comparece ante el Parlamento Europeo cinco veces al año (cuatro veces ante la Comisión ECON y una vez ante el Pleno del Parlamento Europeo).
Sin embargo, más que reproducir las prácticas de otras jurisdicciones, me parece más pertinente que las modalidades de rendición de cuentas del BCE sigan siendo proporcionales a sus cometidos y responsabilidades y, en su caso, sigan evolucionando con la institución y las exigencias de transparencia de los ciudadanos, en el marco del Tratado y respetando plenamente el principio de independencia del banco central. Sobre la base de la relación existente, será importante —y redundará en beneficio del BCE— garantizar un diálogo fructífero entre ambas instituciones, que brinde al BCE la oportunidad de explicar sus decisiones y ocasiones al Parlamento Europeo para controlar las políticas del BCE. Este diálogo efectivo mejora aún más la comprensión general de las políticas del BCE y se traduce en mejores resultados económicos: un estudio del FMI demostró que las economías son más resilientes cuanta más confianza inspira su política monetaria y con mayor claridad comunican sus bancos centrales independientes.
68. ¿Qué opinión le merece el diálogo monetario entre el Parlamento Europeo y el presidente del BCE? ¿Qué medidas y futuras reformas, en su opinión, reforzarían la rendición de cuentas democrática del BCE ante el Parlamento Europeo?
Creo en el diálogo y el intercambio, y por ello me alegro de que, a lo largo de los años, el BCE y el Parlamento Europeo hayan desarrollado unas prácticas de rendición de cuentas que van incluso más allá de lo requerido por el Tratado, y respetan plenamente el principio de independencia del banco central consagrado asimismo en el Tratado.
Por ejemplo, a partir de la obligación impuesta por el Tratado de publicar el informe anual del BCE, el Parlamento Europeo adopta ahora anualmente una resolución sobre dicho informe y, al año siguiente, el BCE publica su opinión sobre dicha resolución, propiciando así un verdadero diálogo entre ambas instituciones. La resolución del Parlamento Europeo es una aportación importante al trabajo del BCE, ya que contiene los puntos de vista de los representantes de la ciudadanía europea sobre las acciones y las políticas del BCE.
Por otra parte, las audiencias del presidente del BCE ante el Parlamento Europeo han demostrado ser el foro idóneo para debatir sobre los resultados obtenidos por el BCE, ofreciendo a la ciudadanía la posibilidad de formarse una opinión sobre la voluntad y la capacidad del banco central para cumplir su objetivo. Además, las audiencias ad hoc con los miembros del Comité Ejecutivo del BCE solicitadas por el Parlamento Europeo han permitido mantener unos debates centrados en cuestiones de actualidad. Además de estos intercambios, las preguntas escritas planteadas por los diputados al PE y las correspondientes respuestas del presidente del BCE han ampliado el diálogo entre ambas instituciones más allá de los límites de las reuniones físicas, centrándolo en cuestiones de especial relevancia para algunas circunscripciones o de carácter muy técnico.
Por último, la atribución de nuevas funciones de supervisión al BCE en 2014 vino acompañada de mecanismos específicos de rendición de cuentas para el nuevo cometido. De conformidad con el Tratado y el Reglamento del MUS, el Acuerdo interinstitucional entre el Parlamento Europeo y el BCE establece unos canales de rendición de cuentas muy concretos para garantizar que los diputados puedan controlar la función supervisora del BCE, canales que se han utilizado profusamente en los últimos cinco años.
Partiendo de esta satisfactoria experiencia, es posible seguir reforzando el diálogo entre el BCE y el Parlamento Europeo, siempre respetando plenamente la independencia del BCE y el papel del Parlamento Europeo. Siendo directora gerente del FMI, reforcé las prácticas de transparencia de la institución y su voluntad de llegar a un público lo más amplio posible. De cara al futuro, el Parlamento Europeo —y en particular la Comisión ECON— pueden ser el foro idóneo para garantizar la transparencia e instaurar un diálogo abierto y fructífero con una mayor multiplicidad de partes interesadas, responsables políticos y ciudadanos europeos.
69. ¿Qué podría hacer concretamente el BCE para tener más mujeres candidatas para altos cargos en el futuro y aumentar en general la diversidad de género en el BCE? ¿Cómo piensa personalmente mejorar el equilibrio de género en el BCE? ¿Para cuándo cabría esperar los primeros resultados de su actuación en este sentido?
El debate sobre el equilibrio de género ha ganado importancia en la agenda de los bancos centrales en los últimos años, y ha ocupado un lugar destacado en la agenda estratégica tanto del FMI como del BCE. Es importante aprovechar este impulso para avanzar en esta agenda a partir de las iniciativas que ya están en marcha.
La problemática de la igualdad de género es compleja, y no existe un único enfoque para acabar con la brecha de género. No obstante, han demostrado su eficacia una serie de instrumentos. Son, por ejemplo, las medidas específicas o el seguimiento del ciclo de gestión del talento, desde la contratación hasta los ascensos, con el fin de reducir el sesgo y crear unas condiciones de competencia equitativas; o el uso estratégico de los datos, que incluya comparativas externas; la renovación del sector de los servicios financieros para hacerlo más atractivo para las mujeres; y la colaboración con hombres que defiendan el liderazgo de las mujeres.
Para lograr resultados en el ámbito de la diversidad y la inclusión, el cambio cultural y de comportamiento debe darse en todos los niveles: en todo el personal, en los gerentes y los dirigentes de la organización, como vi en el FMI, que se enfrentó a retos similares a los del BCE en este sentido. Estoy convencida de que el BCE puede lograr importantes mejoras todavía en la paridad de género y en la diversidad de su personal, así como en otros parámetros.
70. ¿Cómo ve las posibles mejoras para la rendición de cuentas del BCE ante el Tribunal de Cuentas Europeo (TCE) en cuanto a su eficiencia operativa? ¿Dónde traza la línea para el mandato del Tribunal de Cuentas Europeo? ¿Cree que el mandato del TCE debe entenderse en el sentido más amplio posible, que incluya el acceso a todos los documentos pertinentes?
El Tribunal de Cuentas Europeo es un elemento importante del marco institucional de la Unión, y su asesoramiento externo suele ser útil para reconsiderar los procesos establecidos y seguir por la vía de la innovación. Por tanto, apoyo plenamente su labor, que requiere tener acceso a todos los documentos pertinentes para su mandato.
Por lo que se refiere al BCE, al TCE se le ha encomendado en el Derecho primario un mandato específico de auditoría, centrada en la eficiencia operativa de la gestión del BCE. El Banco es el primer beneficiado de la evaluación del TCE sobre la mejor relación entre los recursos empleados y la consecución de los objetivos. Por otra parte, el mandato del TCE no incluye juzgar del contenido y la idoneidad de las decisiones importantes, lo que protege la independencia del BCE.
71. ¿Cree que el BCE debería aplicar internamente las normas de la nueva Directiva sobre la protección de las personas que informen sobre infracciones del Derecho de la Unión? ¿Cuándo piensa que habrá instaurado el BCE unos procedimientos específicos para proteger a los denunciantes de irregularidades?
Soy consciente de que existen canales de denuncia internos y externos en el BCE. Sin embargo, entiendo que aún existe margen de mejora.
Me consta que el Comité Ejecutivo del BCE ha fijado como una de sus prioridades estratégicas para los años 2018 a 2020 la mejora de su marco de denuncia de irregularidades. Esto brindará al BCE la oportunidad de estudiar detenidamente las normas establecidas por los actos jurídicos pertinentes, como la nueva Directiva sobre denunciantes de irregularidades del Parlamento Europeo, a partir de abril de 2019, y de proponer unas normas mínimas comunes para la protección de los denunciantes de irregularidades así como otras prácticas, estrategias y procesos de las instituciones de referencia pertinentes, y las recomendaciones del Supervisor Europeo de Protección de Datos y del Parlamento Europeo.
Considero esencial que todas las instituciones dispongan de un marco consistente que ofrezca cauces adecuados de denuncia y una protección apropiada a los denunciantes de irregularidades. Redunda en interés del propio BCE disponer de este marco y de tales procesos, no solo desde la perspectiva de la mera gestión de los riesgos sino también para incentivar y desarrollar un entorno y una cultura de trabajo en los que no quede ninguna duda de que no solo se propicia que la gente denuncie las irregularidades sino que es lo que se espera de ellos, en beneficio de la salud de la propia institución y de su personal.
72. ¿Qué opina del hecho de que, en el pasado, el Consejo ignorara una vez el dictamen del Parlamento Europeo en relación con el nombramiento de un miembro del Comité Ejecutivo del BCE?
Valoro mucho el papel del Parlamento Europeo como representación directa de los ciudadanos de la Unión, en particular en el veto a los candidatos a puestos de miembros del Comité Ejecutivo del BCE que presenta en el dictamen que emite como prevé el Derecho primario de la UE. Dicho esto, no me corresponde a mí comentar asuntos interinstitucionales entre el Consejo y el Parlamento Europeo.
73. ¿Aceptaría su nombramiento como presidenta del BCE si el Parlamento Europeo votara en contra?
Me siento honrada por que los miembros del Consejo Europeo me hayan considerado candidata a presidir el BCE y por que el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros adoptara una recomendación sobre mi nombramiento. Personalmente, considero que el dictamen del Parlamento Europeo es un paso clave en el proceso de nombramiento del presidente del BCE, y sienta las bases para una relación de responsabilidad y confianza entre el BCE y el Parlamento. Espero por tanto, sinceramente, que este Parlamento emita un dictamen favorable sobre la recomendación del Consejo.
74. En relación con su papel como representante de la zona del euro en los organismos internacionales, ¿qué medidas podría adoptar el BCE para mejorar su rendición de cuentas ante el Parlamento Europeo? ¿Cómo se puede conciliar la necesidad de comparabilidad y las normas mundiales comunes con la necesidad de reconocer las especificidades de los modelos de financiación en los distintos bloques y sus necesidades de financiación específicas?
La interconexión económica a nivel mundial es tan grande que torna indispensable la colaboración estrecha. Pese a las diferencias entre países, culturas y sistemas a nivel mundial, la crisis financiera global vino a demostrar la absoluta necesidad de la cooperación política internacional para preservar la estabilidad financiera y el crecimiento económico sostenible. Conseguir esta cooperación requiere instituciones y foros en los que los países puedan generar una confianza y un respeto mutuos a través del diálogo y no la confrontación. Yo tuve el honor de dirigir el FMI, que ha desempeñado un papel activo en el fomento del diálogo y la cooperación a escala mundial, apoyando de este modo el crecimiento económico y desalentando políticas que pudieran ir en detrimento de la prosperidad.
El BCE es una institución importante y que inspira confianza cuando se trata de los asuntos económicos y financieros internacionales. Su compromiso con las instituciones internacionales y en los foros internacionales contribuye a promover la cooperación y una elaboración de políticas más sólida a nivel mundial. Personalmente, siempre he apreciado el valor añadido que el BCE aporta al trabajo del FMI gracias a su estatuto de observador.
La participación del BCE en instituciones y foros internacionales se rige por las condiciones establecidas en los Estatutos del Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) y del BCE. Así pues, todas estas actividades están sujetas a cauces regulares de rendición de cuentas. Por otra parte, celebro que el BCE haya publicado la lista de foros internacionales en los que participa y haya manifestado su disposición a informar al Parlamento Europeo y a la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios sobre sus posiciones en foros internacionales.
75. El BCE ha puesto en marcha iniciativas como AnaCredit o la Iniciativa Europea de Distribución de Deuda (EDDI). ¿Cómo ve el papel del BCE en este tipo de iniciativas y dónde traza la línea de separación por cuanto respecta a las prerrogativas del legislador?
Como cualquier unión monetaria, la zona del euro necesita una infraestructura eficiente de los mercados financieros. Esta es la razón por la que el BCE y el Eurosistema han recibido un mandato claro en el Tratado y en los Estatutos del SEBC en relación con las infraestructuras de los mercados financieros. Por otra parte, el BCE tiene un interés fundamental en obtener todos los datos necesarios para apoyar las tareas que el Tratado le encomienda. Así pues, el Estatuto obliga al BCE a recabar, con ayuda de los bancos centrales nacionales, la información estadística necesaria para llevar a cabo estas tareas. El mandato del BCE permite, por tanto, que pueda emprender iniciativas reguladoras en ámbitos específicos, como las estadísticas o los sistemas de pago.
Cuando el BCE emprende iniciativas de este tipo, es necesario garantizar que respete plenamente las prerrogativas del legislador y trabaje en estrecha colaboración con él. En el ámbito de las estadísticas, el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea prevé que el BCE, el Parlamento Europeo y el Consejo compartan competencias a la hora de adoptar medidas para la elaboración de estadísticas. Existe un memorándum de acuerdo que define claramente las responsabilidades del BCE y de Eurostat por lo que se refiere a la elaboración de estadísticas económicas y financieras a escala de la Unión. En otros casos, una iniciativa del Eurosistema fue la base necesaria para que el legislador europeo introdujese obligaciones legales, como el Reglamento sobre la zona única de pagos en euros o el Reglamento sobre los depositarios centrales de valores.
Es importante que el BCE prosiga con su práctica de desarrollar estas iniciativas abiertamente y con total transparencia, escuchando a las partes interesadas en primer lugar en el marco de las consultas públicas y actuando solo sobre esa base. Estas iniciativas permiten a los ciudadanos, los participantes en el mercado y otras partes interesadas de la Unión exponer sus puntos de vista sobre nuevos reglamentos que esté desarrollando el BCE. De este modo, no solo se garantiza la transparencia, sino también que el BCE se beneficie de todos los conocimientos e ideas de las partes interesadas, en pro de una mejor elaboración de las políticas.
76. ¿Cree que sería adecuado que usted u otro alto cargo del BCE participase en el «Grupo de los Treinta», formado por los líderes de bancos centrales y del sector financiero, o en grupos o asociaciones de carácter similar?
Para ejercer el cargo con un espíritu cercano y abierto, teniendo en cuenta diferentes perspectivas y aprendiendo de ellas, son indispensables los intercambios con muy distintos actores. El Grupo de los Treinta es un grupo de eminencias procedentes de distintos contextos y escuelas de pensamiento, y puedo entender que los intercambios con ellos son intelectualmente enriquecedores para el BCE.
En mi opinión, es importante que los funcionarios del BCE sean plenamente transparentes en relación con sus interacciones, y se rijan por un sólido marco de gobernanza con las salvaguardias adecuadas.
Respaldo plenamente la práctica del BCE consistente en proporcionar información sobre la participación en actos organizados por tales grupos o asociaciones, tanto antes como después del acto, y de animar a los organizadores de los eventos a que ofrezcan un alto nivel de transparencia sobre los participantes y los temas a debate.
Entiendo que el BCE ha establecido unas salvaguardias estrictas para las interacciones con los grupos de interés y, en particular, con los participantes en los mercados financieros. Forman parte del código de conducta único para altos funcionarios del BCE y, por tanto, se aplican a todos los miembros del Consejo de Gobierno, del Consejo Ejecutivo y del Consejo de Supervisión.
Nombramiento de la presidenta del Banco Central Europeo
[1] DO C 235 de 12.7.2019, p. 1.

References: artículo 283
 artículo 130
 artículo 283
 artículo 130
 artículo 127
 artículo 123
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