Source: https://opi.ucr.ac.cr/node/1024
Timestamp: 2019-07-16 00:12:46+00:00

Document:
Accionar del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (julio-agosto, 2017) | Observatorio de la Política Internacional
Boletín N°60 (julio-agosto 2017)
En el período julio-agosto el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebró 45 sesiones (un 29% menos que en los meses previos) en las cuáles atendió cerca de tres decenas de temas, fundamentalmente relacionados a los conflictos en África y Oriente Medio (juntos sumaron el 66,7% del total de sesiones; gráfico 1). En este bimestre los asuntos que más se debatieron fueron: la situación en Oriente Medio, la no proliferación en la República Popular Democrática de Corea y las amenazas a la paz y la seguridad internacionales causadas por actos terroristas. En conjunto estos tres temas concentraron la cerca de la tercera parte de las reuniones que realizó el Consejo. No obstante, la mayoría fueron de tipo informativo, y en menor medida tendientes a adoptar acciones.
La situación en Oriente Medio fue, una vez más, el asunto que más se estudió en el seno de este órgano. En está ocasión se llevaron a cabo ocho reuniones, orientadas principalmente a informar a los Estados miembros del Consejo sobre los distintos conflictos que continúan vigente en esta región. Pese a lo anterior, únicamente se aprobó una resolución (S/RES/2373 (2017)) relativa a la situación en el Líbano, la cual, dada sus dimensiones, se reconoce como una amenaza para la paz y la seguridad internacionales. Mediante esta resolución se decidió –por unanimidad- prorrogar el mandato actual de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL) hasta el 31 de agosto de 2018. Cabe recordar que esta Fuerza se creó en 1978 para confirmar la retirada de Israel del Líbano, restaurar la paz y la seguridad internacionales y ayudar al Gobierno del Líbano para que restableciese su autoridad efectiva en la zona. Sin embargo, a la fecha esta salida no se ha completado. Al respecto, se instó al Gobierno de Israel a que acelere la retirada de su ejército del norte de Al-Gayar sin más demora y en coordinación con la FPNUL. Paralelamente, se hizo un llamado a Israel y al Líbano para que apoyen un alto el fuego permanente y una solución a largo plazo basada en los principios y elementos establecidos en el párrafo 8 de la resolución 1701 (2006).
Si bien el Consejo revisó la evolución y el estado en el que se encuentran otras de las disputas vigentes en esta zona (Siria, Yemen, Palestina, entre otras), para ninguno de los casos se adoptaron medidas.
Sesiones del Consejo de Seguridad, por área geográfica.
En relación a la no proliferación en la República Popular Democrática de Corea (RPDC), tras los ensayos nucleares realizados por este país, y ante la preocupación de la comunidad internacional por una escalada que pueda suscitar en un conflicto militar, los quince miembros que integran el Consejo de Seguridad aprobaron la resolución S/RES/2371 (2017) a través de la cual condenaron los lanzamientos de misiles balísticos realizados por la RPDC los días 3 y 28 de julio de 2017, que, según han declarado las autoridades de ese Estado, fueron intercontinentales, para lo cual se utilizó tecnología de misiles balísticos, en contravención y flagrante menosprecio de las resoluciones de este órgano. Además de esta condena, se definieron un conjunto de sanciones y lineamientos en materia de transporte, en cuanto a temas financieros y en relación a las armas químicas. Por último, señalaron su preocupación por las condiciones en las que se encuentra el pueblo Coreano, y reprobaron “a la RPDC por fabricar armas nucleares y misiles balísticos en lugar de velar por el bienestar de su pueblo cuando este tiene grandes necesidades insatisfechas”. En tal sentido, encomiaron al Gobierno de Corea para que priorice, respete y asegure el bienestar y la dignidad intrínseca de su población.
Sobre este mismo asunto, el Consejo adoptó la declaración de la Presidencia S/PRST/2017/16, en la cual reafirmó la necesidad de que se adopten medidas concretas para reducir las tensiones en la península de Corea y fuera de ella. Al tiempo que exigió que la República Popular Democrática de Corea cumpla íntegramente y de forma inmediata todas las obligaciones en esta materia, que le incumben con arreglo a todas las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad, incluidas las siguientes: abandonar todas las armas nucleares y los programas nucleares existentes de manera completa, verificable e irreversible y poner fin de inmediato a todas las actividades conexas; no realizar ningún ensayo nuclear ni ningún acto de provocación más; y abandonar todas las demás armas de destrucción en masa de manera completa, verificable e irreversible.
Por último, en cuanto a las amenazas a la paz y la seguridad internacionales causadas por actos terroristas, en el bimestre bajo estudio se acogieron por unanimidad dos resoluciones y una declaración de la Presidencia. En la resolución S/RES/2368 (2017) del 20 de julio, se determinó que todos los Estados deben adoptar las medidas establecidas anteriormente en el párrafo 8 c) de la resolución 1333 (2000), los párrafos 1 y 2 de la resolución 1390 (2002) y los párrafos 1 y 4 de la resolución 1989 (2011) respecto del Estado Islámico de Irak y el Levante, Al-Qaida y las personas, grupos, empresas y entidades asociados con ellos, relativas a congelación de activos, la prohibición de viajar, el embargo de armas, así como en relación a los lineamientos, el mecanismo de seguimiento y evaluación bajo el cual se fiscalizará el cumplimiento de estas medidas (para ver el detalle de las sanciones se puede consultar el texto completo de la resolución en el link http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=S/RES/2368(2017)).
Por su parte, en la resolución S/RES/2370 (2017) se acordó, entre otras cosas, reafirmar la decisión de que todos los Estados se abstengan de proporcionar todo tipo de apoyo, activo o pasivo, a las entidades o personas que participen en la comisión de actos de terrorismo; exhortar a todos los Estados a que consideren la posibilidad de hacerse partes en los instrumentos internacionales y regionales pertinentes, con miras a ayudar a eliminar el abastecimiento de armas a los terroristas, y a que cumplan cabalmente sus obligaciones respectivas en virtud de aquellos en los que son partes; alentar a los Estados miembros a que adopten medidas apropiadas de conformidad con el derecho internacional para prevenir e impedir las actividades que podrían dar lugar a violaciones de los embargos pertinentes de armas establecidos por mandato del Consejo. También, se determinó encargar al Comité contra el Terrorismo que, con el apoyo de su Dirección Ejecutiva, siga examinando, según corresponda y en el marco de sus respectivos mandatos, las iniciativas adoptadas por los Estados miembros para eliminar el abastecimiento de armas a los terroristas, cuando sea pertinente para la aplicación de la resolución 1373 (2001) con el fin de determinar las buenas prácticas, las deficiencias y las vulnerabilidades en este ámbito.
Por último, en la declaración de la Presidencia S/PRST/2017/15 el Consejo solicitó al Equipo de Vigilancia que, a partir del 30 de abril de 2018, presente dos informes anuales completos e independientes adicionales, conforme se indica en el anexo 1 de la resolución 2255 (2015), al Comité del Consejo de Seguridad establecido en virtud de la resolución 1988 (2011) sobre el particular. Se decidió además seguir evaluando la aplicación de las medidas enunciadas en la resolución 2255 (2015) y haciendo los ajustes que sean necesarios para apoyar la paz y la estabilidad en el Afganistán.
En resumen, el Consejo de Seguridad aprobó un total de ocho resoluciones, cuatro en julio y cuatro en agosto, las cuales fueron:
S/RES/2366 (2017): Cartas idénticas de fecha 19 de enero de 2016 dirigidas al Secretario General y al Presidente del Consejo de Seguridad por la Representante Permanente de Colombia ante las Naciones Unidas (S/2016/53)
S/RES/2367 (2017): La situación relativa al Iraq
S/RES/2368 (2017): Amenazas a la paz y la seguridad internacionales causadas por actos terroristas
S/RES/2369 (2017): La situación en Chipre
S/RES/2370 (2017): Amenazas a la paz y la seguridad internacionales causadas por actos terroristas
S/RES/2371 (2017): No proliferación - República Popular Democrática de Corea
S/RES/2372 (2017): La situación en Somalia
S/RES/2373 (2017): La situación en el Oriente Medio
En esta ocasión el Consejo adoptó ocho declaraciones de la Presidencia:
S/PRST/2017/9: La situación en República Centroafricana
S/PRST/2017/10: Consolidación de la paz en África Occidental
S/PRST/2017/11: La situación en Liberia
S/PRST/2017/12: La situación relativa a la República Democrática del Congo
S/PRST/2017/13: La situación en Burundi
S/PRST/2017/14: Mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales
S/PRST/2017/15: Amenazas a la paz y la seguridad internacionales causadas por actos terroristas
S/PRST/2017/16: No proliferación - República Popular Democrática de Corea
En cuanto al tipo de sesión, un 46,7% fueron informativas, un 35,6% de adopción, un 13,3% de debate y un 4,4% privadas. En lo que concierne a la adopción de medidas, en el 68,2% de las reuniones no se tomaron acciones de ningún tipo (cuadro 1). Es decir, no se presentaron proyectos de resolución ni declaraciones por parte de la presidencia.
Tipo de sesión y productos, julio-agosto, 2017
El programa de trabajo del Consejo de Seguridad incluyó, para los meses de julio y agosto, cuatro temas para debate, a saber: i) la situación relativa al Haití; ii) paz y seguridad en África, iii) la cuestión en Oriente Medio, incluida Palestina y iv) las operaciones de mantenimiento de la paz.
Los cinco miembros permanentes del Consejo celebraron que, mediante la resolución 2350 (2017), se hiciera oficial el cierre de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) para el 15 de octubre y se estableciera una nueva misión que se centrará en las cuestiones de policía, el estado de derecho y los derechos humanos. Esta decisión se tomó, tras trece años del establecimiento de la MINUSTAH, y bajo el reconocimiento de que las condiciones en Haití han cambiado de manera significativa y en una dirección favorable: formación de un Gobierno, conclusión de los primeros 100 días del Gobierno del Presidente Moïse y el progreso gradual en la mejora de la legislación penal nacional, así como el establecimiento del plan de desarrollo estratégico de la Policía Nacional de Haití para el período 2017-2021.
Aunque se reconoció que hubo avances, fundamentalmente en relación al traspaso de tareas del ejército a la Policía Nacional de Haití en la parte norte del país y en algunas de las zonas con problemas de seguridad de Puerto Príncipe, sigue siendo motivo de preocupación los inconvenientes en materia de seguridad que aún enfrenta este país.
Por otra parte, se señaló que “puesto que el cuerpo de policía y el poder judicial van de la mano, es necesario reforzar la capacidad de ambos sectores para afianzar el estado de derecho en Haití y hacer frente a problemas urgentes tales como la alta tasa de detención preventiva y el hacinamiento en las cárceles”. También solicitó al Consejo y la comunidad internacional prestar mayor atención a la situación económica de Haití y las dificultades relacionadas con la asistencia humanitaria.
Por último, se reconoció que para que la MINUJUSTH sea un éxito se necesitan tres condiciones fundamentales: i) lograr que la nueva Misión esté dotada de los instrumentos apropiados para el propósito previsto y se ajuste a las necesidades de Haití, ii) contar con un Gobierno que acepte los retos de Haití como propios y asuma nuevas responsabilidades de manera proactiva y iii) asumir la responsabilidad.
Paralelamente, Bolivia y Uruguay reconocieron que Haití registra notables avances en la consolidación de su democracia y estabilidad. Lo que se refleja, entre otras cosas, en el establecimiento de hoja de ruta para el Gobierno, centrada en la seguridad, justicia, energía, educación, salud y agricultura, con una estrategia de descentralización, en el fortalecimiento de la capacidad de la Policía para brindar seguridad y asegurar el cumplimiento de la ley en todo el país y en la disminución de los casos sospechosos de cólera y muertes relacionadas. No obstante, externaron su preocupación ante la frágil situación socioeconómica del país y el estado de vulnerabilidad de su población.
Ante las dificultades para atender la escalada que se ha reportado en algunos de los conflictos en el continente africano, así como sus causas y consecuencias, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad reconocieron que, pese al creciente liderazgo que la Unión Africana y los Estados miembros africanos han ejercido para contribuir a las operaciones de paz y combatir a los grupos terroristas e insurgentes, para superar las situaciones de crisis en esta región es preciso aplicar un enfoque que, por encima de todo, una a los africanos, los haga protagonistas en la definición del camino a seguir para solucionar sus conflictos y les garantice el apoyo eficaz de la comunidad internacional a esos esfuerzos. En tal sentido, reafirmaron su apoyo en la búsqueda de soluciones y a favor de una cooperación estrecha entre las Naciones Unidas, las organizaciones africanas y los Estados individuales.
Bolivia, por su parte, señaló que las capacidades africanas en las áreas de la paz y la seguridad deben enmarcarse en los principios de soberanía, independencia e integridad territorial, de acuerdo con las prioridades nacionales de cada Estado. Además, reconoció que la participación de organismos subregionales, como la Comunidad Económica de los Estados de África Central y la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental, ha sido trascendental en el área de la cooperación. Asimismo el rol que cumple el Grupo de los Cinco del Sahel en Malí refuerza el trabajo de la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Malí en las áreas de la seguridad fronteriza, la lucha contra el crimen organizado y la protección de los civiles en el sector. Además, reiteró que consolidar la asociación estratégica entre las Naciones Unidas y la Unión Africana en el ámbito político, operacional, táctico y financiero es esencial.
Por último, el Uruguay destacó la importancia de África para el mantenimiento de la paz, y viceversa. Las estadísticas son claras: del total de dieciséis operaciones de las Naciones Unidas de mantenimiento de la paz, nueve están desplegadas en África. Esas misiones incluyen a más del 80% de todo el personal uniformado y de los recursos financieros aprobados. De los treinta principales países que aportan personal uniformado a las operaciones de las Naciones Unidas de mantenimiento de la paz, 19 son Estados de África, el 50% de todo el personal uniformado encargado del mantenimiento de la paz proviene de Estados miembros de la Unión Africana. Pese a lo anterior, se reconoció que el personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas no siempre está en las mejores condiciones para responder a una crisis en África, sobre todo cuando no hay paz que mantener o los grupos armados amenazan a civiles; pero también es una realidad que, ante esos casos, la Unión Africana no dispone ella sola de la capacidad suficiente para responder a esas situaciones.

References: resolución 
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