Source: https://de.scribd.com/doc/81246452/232-08-Proceso-de-Liquidacion-de-Sucesion
Timestamp: 2020-07-10 16:59:55+00:00

Document:
232 08 Proceso de Liquidacion de Sucesion | Liquidación | Bienes (Ley)
speichern232 08 Proceso de Liquidacion de Sucesion für später speichern
PROCESO DE LIQUIDACIÓN DE SUCESIÓN, DE SOCIEDAD CONYUGAL Y DE SOCIEDAD PATRIMONIAL ENTRE COMPAÑEROS PERMANENTES
Equipo de formadores Escuela Judicial Rodrigo Lara Bonilla
CARMENZA CORREA PÉREZ ALBERTO CEBALLOS VELÁSQUEZ
El proceso de liquidación tiene unas características peculiares cuya debida comprensión
por parte del juez y de la jueza es requisito para que el órgano jurisdiccional pueda hacer uso de sus poderes de dirección técnica.
A través de éste se liquidan patrimonios que pertenecen o pertenecieron a determinados
sujetos de derecho para adjudicarlos a quienes según la ley o el negocio jurídico están llamados a sucederlos. En el proceso de liquidación se perfeccionan actos de sucesión en sus diversas modalidades: por actos entre vivos o por causa de muerte; a título universal o a título singular.
1.1 El proceso liquidatorio no es de naturaleza estrictamente jurisdiccional. No obra sobre pretensiones, sino sobre peticiones de los interesados que buscan la validación de sus actos dispositivos por el juez o jueza. El proceso liquidatorio no se piensa como un fenómeno adversarial.
1.2. La presencia de un conflicto intersubjetivo de intereses caracterizado por la
existencia de una pretensión resistida no hace parte de las notas distintivas del proceso liquidatorio. Por lo tanto, no siempre es necesaria la intervención de un tercero imparcial.
La anterior afirmación se pone en evidencia en el hecho que la liquidación de un patrimonio puede quedar librada al exclusivo dominio de los interesados, como ocurre con el finiquito de las sociedades comerciales y civiles, de las sociedades conyugales y de las sociedades patrimoniales entre compañeros permanentes; o también, la potestad
para guiar la liquidación puede ser asignada de modo preventivo a autoridades judiciales
o a órganos no jurisdiccionales, tal como acontece con el proceso de liquidación de
1.3. El único ejercicio liquidatorio que reclama algo más que el otorgamiento de una
escritura pública es el proceso de liquidación de sucesión que exige un proceso judicial o notarial.
1.4. Es admisible un proceso de liquidación tramitado ante órgano jurisdiccional en el
cual haya un acuerdo manifiesto y continuo de los interesados sobre todos los datos relevantes. En estos eventos el juez o jueza se ofrece como otra opción posible que tiene ante sí el ciudadano, además de la otra de que dispone como lo es la solemnidad de la escritura pública.
1.5. En sentido contrario, no es pensable una escritura pública o un proceso notarial de
liquidación de sucesión si no se tiene, de modo expreso, integral y pleno, el consenso de todos los interesados. A falta de esta conformidad unánime se hace necesaria, entonces,
la intervención de la autoridad jurisdiccional para que decida, por razón de su poder de
determinación, las cuestiones litigiosas con el fin de que bajo su dirección imparcial se perfeccione la liquidación.
1.6. En las liquidaciones prevalece el principio de autonomía privada. Los mismos
titulares del reparto pueden reconocerse recíprocamente como sujetos con vocación a
recibir todo o parte de una masa expuesta por la disolución de una persona jurídica colectiva o de una sociedad conyugal o de una sociedad patrimonial; pueden igualmente elaborar el inventario de activos y pasivos y, finalmente, hacer la distribución de unos y de otros. La liquidación de una sucesión tiene un método legalmente inevitable, a opción reglada de los interesados, que es el proceso judicial o notarial, en cada uno de los cuales el emplazamiento de interesados es un momento crucial.
1.7. La liquidación de la sociedad conyugal y la liquidación de la sociedad patrimonial
entre compañeros permanentes puede ser asumida de modo privativo por los cónyuges o por los compañeros permanentes. Es un acto de justicia consensuada que se manifiesta en un negocio jurídico solemne, que vincula únicamente a los otorgantes del documento
Los terceros, que no intervienen en este proceso negocial, son protegidos mediante la consagración de la solidaridad de los cónyuges y de los compañeros respecto de las obligaciones frente a los otros (artículo 1820 Código Civil, tal como fue reformado por el artículo 25, numeral 5º), de la ley 1ª de 1.976). 1
1.8. El acto de liquidación de la sociedad conyugal o de la sociedad entre compañeros
permanentes, cuando está precedido de un proceso en sede jurisdiccional, quiebra la solidaridad de cónyuges o compañeros en lo atinente a las obligaciones frente a terceros.
1.9. El proceso jurisdiccional de liquidación tiene una única forma normal de terminación: la sentencia aprobatoria de la partición. La improbación de la partición se exterioriza mediante un auto interlocutorio, que origina unas acciones correctivas ordenadas por el juez en la misma providencia que desaprueba.
1.10. El modelo de proceso judicial de liquidación está diseñado para que el juez homologue, mediante una sentencia, actos de autonomía privada, negociales, de los interesados reconocidos previamente como sujetos del proceso por la autoridad judicial. El proceso liquidatorio adquiere, incorpora, como parte a una persona a través de un acto necesario de gobierno del juez - auto - en virtud del cual reconoce la calidad de interesado. Las fases críticas posteriores, cuales son diseño del inventario y el acto de
1 Art. 1820.- La sociedad conyugal se disuelve:
partición, tienen una innegable vocación negocial pues están llamados a ser emitidos exclusivamente por las partes. El juez sólo tercia cuando saltan cuestiones litigiosas entre las partes.
1.11. El carácter marcadamente dispositivo del proceso liquidatorio origina un riesgo:
que la denuncia de bienes, el reconocimiento de pasivos, la valoración de unos y de otros y el acto de reparto no se ajusten a las realidades de las relaciones jurídicas activas y pasivas del patrimonio objeto de liquidación y que, por lo tanto, la fase posprocesal –de entregas y de registros- de lugar a una serie de litigios. Bien puede afirmarse que un proceso de liquidación que no se ajuste a las circunstancias ciertas del patrimonio liquidable, tanto en la identificación integral de todas las personas con vocación a suceder como en el diseño del inventario y avalúo de lo que será objeto de reparto, es fuente de una pluralidad de litigios futuros.
1.12. Para precaver el riesgo anunciado, el juez tiene que asumir con rigor, destreza y
compromiso la dirección técnica del proceso y extremar los controles formales de las solicitudes de reconocimiento de interesados, del acta de inventario y avalúo y de la partición a fin de garantizar, en el más alto grado posible, la realización pacífica de la fase de entregas y registros a favor de los adjudicatarios.
1.13. El proceso de liquidación permite distinguir tres (3) fases procesales y una (1) fase
posprocesal de ejecución, cada una de las cuales cumple una finalidad específica y
1.13.1. Primera fase: Reconocimiento de interesados.
Responde a la pregunta ¿quiénes son los sujetos del reparto?
Es un llamado que pretende traer al proceso a todo el conjunto de personas que portan una calidad (heredero, cónyuge, compañero, albacea, acreedor…….) que los hace sujetos con vocación a ser adjudicatarios de lo que es objeto del reparto. Se busca consolidar un censo integral de los sujetos con vocación a suceder.
Segunda fase: Elaboración de inventario, activos y pasivos, y valoración de unos
Resuelve la cuestión ¿qué se reparte?
El inventario es una relación pormenorizada de activos y de pasivos que conforman el patrimonio. Este registro hace imperativo un catálogo detallado en el cual se identifiquen de modo suficiente y apropiado los bienes y las deudas que integran el patrimonio. La compilación debe contener, en igual medida, el avalúo exacto de cada partida incorporada.
1.13.3. Tercera fase: Partición.
Contesta la interrogación: cómo se reparte lo distribuible (qué?) entre los sujetos reconocidos (entre quienes?). Tan pronto se hayan definido los dos extremos anteriores, entre quienes y que, el ciclo se cierra con el trabajo de partición, acto por el cual se hacen los repartos y las
adjudicaciones que correspondan a cada cual de conformidad con las reglas técnicas definidas por las disposiciones normativas reguladoras del reparto (ley, estatuto, testamento, capitulaciones).
El juez hace un ejercicio de validación de la partición y, si corresponde, emite la sentencia aprobatoria que hace las veces de título que apoya el derecho adquirido por el adjudicatario.
1.14. Los procesos de liquidación de sucesión, de sociedad conyugal y de sociedad
patrimonial tienen un modelo común o matriz que es el proceso de sucesión por causa
muerte. Hay diferencias en la fase inicial o introductoria.
los procesos de liquidación de sociedades conyugales por causa distinta a la muerte
los cónyuges la solicitud o demanda, el traslado de la misma, la proposición y
decisión de excepciones y el emplazamiento de acreedores han de ajustarse a las previsiones de los artículos 625 y 626 del C. de P. C
A los procesos de liquidación de sociedades patrimoniales entre compañeros
permanentes se aplican las normas contenidas en el título XXX del C. de P.C, artículos 625 y 626, según lo prescribe el artículo 7 de la ley 54 de 1990.
La liquidación de sociedades conyugales y de sociedades patrimoniales tienen, pues, un
2. Proceso de Sucesión. El procedimiento modelo.
En los apartes introductorias de este escrito se dijo que los procesos de liquidación de
sucesión, de sociedad conyugal y de sociedad patrimonial tienen un modelo común o matriz que es el proceso de sucesión por causa de muerte (Ver infra 1.14).
Por ello, en este documento, para alcanzar los objetivos que pretende, se expondrán los matices que reclaman mayor atención en un proceso en el cual se acumulan las liquidaciones de sucesión y de sociedad conyugal.
2.1. Sujetos del proceso.
2.1.1. Sujetos ordinarios.
Los procesos de liquidación culminan en un acto de reparto, es decir, en un acto complejo mediante el cual los sujetos del proceso o, en su lugar el partidor, distribuyen activos y pasivos inventariados de manera que los resultados finales estén ajustados – sean congruentes- con el contenido del inventario aprobado.
Por ello, una de las empresas centrales de los procesos liquidatorios es alcanzar la presencia del universo de personas individuales o colectivas llamadas a ser sujetos del acto de distribución.
Al proceso de liquidación de sucesión están llamados a concurrir:
El o la cónyuge sobreviviente o el compañero o compañera permanente
para efectos de liquidación de la sociedad conyugal o de la sociedad patrimonial
ilíquida. 2
Los herederos para lo concerniente al derecho de herencia. Hay que
advertir que en el segundo y tercer orden el o la cónyuge tiene esta calidad de heredero o heredera.
2.1.1.3. Legatarios para lo concerniente a la disposición testamentaria en su favor.
2.1.1.4. Cesionarios del derecho de herencia, a título universal o singular.
2.1.1.5. Acreedores, titulares del pasivo externo del patrimonio ilíquido, que
concurren hasta la audiencia de inventarios y avalúos, porque en ésta se agota su
interés jurídico para ser parte.
2.1.1.6. Albacea, quien no es sujeto de reparto; su legitimación para intervenir
deviene de su calidad de ejecutor de la voluntad del causante (art. 595 C. de P. C.).
El proceso de liquidación obra con apoyo en la indiscutibilidad de las calidades que invocan los sujetos partícipes. Esta aseveración atrae dos consecuencias que inciden de modo determinante en la gestión del proceso:
La primera, que quien solicite su reconocimiento como parte debe acreditar de modo pleno la calidad que se atribuye, mediante prueba documental. El juez valora el mérito probatorio del documento que se aporta para acreditar la calidad afirmada y con fundamento en la fuerza inductiva que éste le genere reconoce o no al solicitante como parte en el proceso de liquidación.
La segunda, que las cuestiones dirigidas a reconocer o desconocer calidades e intereses (filiación, indignidades, falsedades de pruebas de calidad) son temas de decisión propios de procesos de conocimiento independientes (Cfr. Art. 1387 C. C.).
2.1.2. Intervención Especial de la Administración de Impuestos Nacionales en los procesos de sucesión (Art. 120 del Decreto 2.503 de 1987).
Los funcionarios que conocen de procesos de liquidación de sucesión (juez o notario), deben informar previamente a la partición a la Oficina de Cobranzas de la
2 La Sala de Familia del Tribunal Superior de Medellín estima que en los casos de procesos de liquidación de sociedades conyugales o patrimoniales que son conexos a un proceso de conocimiento en el cual se decreta la disolución de la sociedad (art. 626 C. de P. C.), aunque no haya traslado de demanda, se debe notificar de modo personal el auto admisorio de la petición (art. 314, 1º C. de P. C.) al cónyuge, compañero o compañera permanente que no presentó la solicitud de iniciación del proceso de liquidación que sigue al de disolución; esta interpretación salvaguarda su derecho a participar de modo cierto en el proceso de liquidación. Esta posición hace resonar el principio que alienta el artículo 335 del C. de P. C., según el cual, en los procesos ejecutivos conexos a los procesos de conocimiento, la carga de vigilancia del condenado cesa a los sesenta días siguientes a la ejecutoria de la providencia que es objeto de cumplimiento; la carga de vigilancia es la que legitima constitucionalmente la notificación por estados al demandado de la providencia que lo vincula como parte. Vencido el término de los sesenta días la ejecución sólo podrá demandarse en proceso en el que la notificación del mandamiento de pago tiene que hacerse de modo persona.el acto de comunicación de la primera providencia tiene que hacerse de modo personal.
Administración de Impuestos Nacionales, cuando la cuantía de los bienes inventariados supere los $ 94.388.000,00, el nombre del causante, su cedula y el avalúo o valor de los bienes. Con ese informe se persigue que la Administración se haga parte en el trámite, y obtenga el recaudo de las deudas de plazo vencido y de las que surjan hasta el momento en que se liquida la sucesión. Si dentro de los veinte (20) días siguientes al de recibo de la comunicación, la Administración de Impuestos no se ha hecho parte, se puede disponer la continuación del proceso.
Los interesados pueden solicitar acuerdo para el pago de las deudas fiscales de la sucesión; si éste se da se aprueba mediante resolución administrativa y en ella se autoriza al funcionario para que proceda a tramitar la partición de los bienes, sin que se exija como requisito el pago total de las deudas que, salvo este acuerdo, impide la aprobación de la partición. 2.1.3. El reconocimiento de interesados.
La partición tiene como requisito el reconocimiento expreso y en firme de la calidad de sujeto del reparto, lo que lo habilita para ser beneficiario de adjudicación de bienes en la partición.
Un primer aspecto que hay que esclarecer es el relativo a la oportunidad para el reconocimiento de interesados. Teniendo como criterio la oportunidad del reconocimiento, es posible distinguir dos variables:
• Reconocimiento inicial de los interesados. Se produce en el auto que declara abierto el proceso de liquidación. Se extiende a quienes lo solicitan en el escrito introductorio que insta el proceso.
• Reconocimiento posterior de los interesados. Este reconocimiento habilita la intervención sobreviniente de interesados. La solicitud de intervención puede elevarse hasta antes de que se profiera la sentencia aprobatoria de la partición (art. 590 C. de P. C.); la emisión de la sentencia aprobatoria de la partición marca el cierre de la opción.
La solicitud de reconocimiento posterior se tramita así:
Si son Interesados con igual derecho, basta una petición simple, que el juez o jueza resuelve de plano.
Si se solicita reconocimiento a un interesado que reclama un mejor derecho, el trámite apropiado es el incidental.
2.1.3.2. La prueba de la calidad afirmada
es presupuesto de la providencia de
por ello, esta reclama la prueba, bien porque se acompañe a la
petición o se acredite durante el incidente cuando hubiere lugar a éste. En todos los eventos es necesaria prueba documental (heredero, cónyuge, compañero/a):
• Herederos mediante registro de nacimiento o testamento.
• Cónyuge por medio de registro de matrimonio.
• Compañero o compañera permanente a través de sentencia, escritura pública o acta de conciliación. 3 Para los efectos propios del proceso de liquidación de sociedad entre compañeros, en todo caso en el que se hable de pareja de hecho, el ámbito de comprensión de la noción pareja se extenderá tanto a parejas heterosexuales como a parejas homosexuales. 4
• Acreedor por conducto de documento que tenga calidad de título ejecutivo.
• Escritura pública que perfecciona el acto de cesión de derecho hereditario.
2.1.3.3. Requerimiento para aceptación de la herencia.
El requerimiento es un dispositivo que busca provocar un acto de aceptación o de repudio por parte de un heredero. Tiene el propósito de definir la situación de quien puede optar por la aceptación o el repudio.
La regulación sustancial sobre este aspecto se encuentra en los artículos 486, 575, 1289 y 1290 del Código Civil. Un aspecto en el cual hay que hacer especial hincapié es el atinente a la consolidación de los efectos de la no manifestación expresa por parte de la persona requerida: si guarda silencio se entiende que repudia (art. 1290 C. C.). Pero esta consecuencia tiene como condición necesaria que en el requerimiento se incluya la prevención expresa que haga saber que el silencio tiene alcances de repudio. Si no se cumple con este requisito de admonición, que está ligado al principio de transparencia de la gestión pública, el requerimiento deviene en ineficaz, lo que origina la anulabilidad de toda la actuación posterior al acto de requerimiento.
2.1.3.4. La doble opción del cónyuge supérstite.
El cónyuge tiene la posibilidad de inclinarse por la gananciales.
porción conyugal o por los
3 La Sala de Casación Civil y de Familia de la Corte Suprema de Justicia, mediante sentencia de casación de junio 18 de 2008, M. P. Jaime Arrubla Paucar, consideró que la unión marital de hecho origina un estado civil. Por el contrario la Corte Constitucional no le concede a la unión marital virtualidad suficiente para generar un estado civil.
4 La Corte Constitucional por medio de sentencia C 029 de 2009, M. P. Rodrigo Escobar Gil, fijó el siguiente enunciado de igualdad: las expresiones “unión singular, permanente y continua”, “compañera permanente”, “compañera permanente” y “unión permanente” contenidas en el derecho positivo colombiano deben leerse e interpretarse en el sentido de que todas se refieren, en igualdad de condiciones, a las parejas del mismo sexo.
Esta decisión altera el gobierno del proceso liquidatorio. Si opta por la porción conyugal los patrimonios ilíquidos de la herencia y de la sociedad conyugal se fusionan en una unidad, por lo se hace innecesario el inventario y partición específicos de la sociedad conyugal. El proceso se contrae a la liquidación de la sucesión. Esta potestad caduca con la audiencia de inventarios y avalúos, por lo tanto la manifestación del cónyuge sobreviviente debe emitirse antes de esta diligencia, porque la decisión incide en la conformación de la relación de activos y pasivos (art. 594 C. de P. C.).
Finalmente, hay que tener presente que la porción conyugal opera sobre legítima rigorosa. Aplica sobre la mitad del activo líquido de la sucesión, pues se excluye las cuartas de mejoras y de libre disposición.
2.1.4. Intervención sobreviniente de un heredero de un asignatario reconocido (Arts.
621 del C. de P. civil y 1.378 del C. Civil).
Si alguno de los asignatarios reconocidos fallece, cualquiera de sus herederos puede intervenir en su lugar para pedir la partición, intervenir en la designación de partidor y aún para objetarla, pero en esa partición o adjudicación (si se trataba de heredero único) la hijuela se hará a nombre y en favor del fallecido, por cuanto quien interviene como sucesor procesal lo hace en calidad de heredero; obra en favor de todos los sujetos que tienen la común condición de sucesores del asignatario fallecido.
2.2. El Inventario y avalúo de bienes y de pasivos.
El análisis de los componentes esenciales de un inventario reclama una llamada de atención introductoria: la audiencia de inventario de bienes y de deudas –de activos y de pasivos - de la herencia y de la sociedad conyugal exige el ejercicio efectivo de los poderes de dirección del juez, ello bajo el entendido de que las liquidaciones sucesiones que ingresan a los juzgados son aquellas en las que, en principio no existe acuerdo, lo que sugiere la existencia de conflictos intersubjetivos, por lo que es indispensable la intervención del juez a fin de asegurar un acto de liquidación válido y eficaz; ello, a pesar de que el proceso tiene un carácter dispositivo. Las liquidaciones pacíficas de sucesiones, en las que todos los interesados han llegado a consensos, usualmente se tramitan ante notarios.
2.2.1. El inventario es una unidad.
Si bien cada interesado tiene potestad para presentar su propuesta de escrito de inventario, la audiencia debe generar uno consolidado. Entonces, si se presentan varios escritos debe ser vaciados en uno sólo en el curso de la audiencia, resultante del acuerdo de todos los presentes en la diligencia.
La audiencia cumple su finalidad si, y sólo si, origina un inventario único, unificado en un único documento, que sea idóneo para soportar el trabajo de partición.
2.2.2. Desarrollo y agotamiento de la audiencia por cumplimiento de su objeto.
El inventario de cada patrimonio ilíquido debe dar cuenta acabada de los activos y de los pasivos. La inclusión de activos está sometida a reglas diferentes a las que rigen para los pasivos.
2.2.2.1. En cuanto a los activos.
Los activos son objeto de una doble regulación: la primera, que atañe a la inclusión del bien en el inventario; la segunda, que tiene que ver con el valor que se asigna al activo una vez éste ha sido introducido al inventario.
• Sobre la inclusión. En el activo de la sucesión se incluirán los bienes denunciados por cualquiera de los interesados bajo la gravedad del juramento (art. 600, regla 1ª, inc. 2 C. de P. C.). Así, entonces, la inclusión de un bien en el inventario no exige consenso de los interesados; denunciar bienes es una potestad autónoma que la ley asigna a cada uno de los interesados reconocidos.
• Sobre el valor. Si hubiere desacuerdo de los interesados sobre el valor total o parcial de alguno de los bienes, el juez o jueza resolverá previo dictamen pericial. Valorar un bien es un ejercicio que exige el acuerdo de todos los interesados presentes en la audiencia.
En el supuesto de desacuerdo de los interesados, se designa un perito y se suspende la audiencia; se fija una fecha para reanudarla, a la cual concurre el perito y se incorporan los valores anotados por el éste.
Hay que advertir que si hay objeción o solicitudes de adición y de aclaración al dictamen, la oportunidad para hacerlo se tiene durante el término de traslado del inventario y no dentro de la audiencia (art. 601 C. de P. C.).
Esta técnica tiende a hacer efectivo el principio de concentración a fin de que toda controversia sobre incorporación o sobre evaluación de bienes se defina después del traslado general de todo los conceptos del inventario.
2.2.2.2. En cuanto a los pasivos.
Hay carga de presencia de los interesados reconocidos en la audiencia. Se entenderá que quienes no asistan no puede pronunciarse sobre las deudas reconocidas por quienes sí lo hacen (Art. 600 Nro 1, inciso 3ª, 4ª y 5ª).
Los pasivos no son objeto de traslado. Adquieren firmeza, como elementos del inventario, si son incluidos en éste por los sujetos asistentes a la audiencia.
Si hay acumulación de liquidaciones de sucesión y de sociedad conyugal en el pasivo social se incluirán las compensaciones debidas por la masa social al cónyuge o compañero sobreviniente o al causante.
Las especies de créditos tienen tratamiento distintos según consten o no en título ejecutivo. Se presentan, entonces, dos variables:
• Los créditos que consten en título ejecutivo serán incluidos, si no se objetan de modo claro. La objeción es pura y simple y únicamente podrá hacerse en la audiencia.
• Las obligaciones que no consten en título ejecutivo se incorporarán si las aceptan todos los herederos presentes y éstos y la cónyuge si la deuda atañe a la sociedad conyugal.
2.2.3. Especificidad de inventarios y avalúos en hipótesis de acumulación.
Cuando hay acumulación de liquidaciones (de sucesión, de sociedad conyugal o sociedad patrimonial entre compañeros permanentes) éstas se liquidan dentro del mismo proceso de sucesión (art. 586, inciso 2, C. de P. C.). En consecuencia, hay que hacer un cuidadoso ejercicio que conduzca a una inequívoca separación e individualización de los distintos inventarios y avalúos que permita, posteriormente, elaborar y controlar la partición, puesto que la singularización e identificación previa de patrimonios es condición necesaria para su la configuración y reparto del activo sucesoral.
En todo caso en el que haya acumulación de liquidaciones, debe hacerse por separado y debidamente identificado el activo y pasivo correspondiente a cada una de ellas.
2.2.4. Una técnica -método y orden - para componer un inventario y avalúo de bienes. 5
El proceso de configuración de un inventario de activos y pasivos y de fijación de valores puede presentarse de modo breve y general, así:
2.2.4.1. Punto de partida: Es el acto (sentencia, escritura pública) o hecho (muerte) que disuelve la sociedad conyugal. Ocurre el presupuesto para que, en estricto sentido, nazca el patrimonio objeto de liquidación.
2.2.4.2. Enunciado general inicial: Todo bien radicado en cabeza de uno de los cónyuge se presume que es elemento del patrimonio ilíquido.
En consecuencia, es necesario encontrar la regla legal especial que lo excluya.
2.2.4.3. Las reglas ordinarias de inclusión están contenidas en los artículos 1781 a 1795 del Código Civil.
5 En este aparte se siguen las líneas contenidas en el ensayo Liquidación del Patrimonio Conyugal en Colombia escrito por el abogado Guillermo Montoya Pérez, Conjuez de la Sala Civil y de Familia de la Corte Suprema de Justicia y docente de la Escuela de Derecho de la Universidad EAFIT y publicado en Vademecum de Familia, ISSN 1657-1606, Año 4, Nro 16, Cuarto Trimestre de 2000. Una copia de este ensayo, bajo la nomenclatura documento 8 , está colgada en el aula virtual. Es un instrumento útil para los ejercicios que se van a realizar en la mesa de trabajo. Igualmente es útil la lectura del ensayo Las Recompensas, por Ana Julia Pérez Alvarez, jueza 12 de Familia de Medellín, Distrito Judicial de Medellín, publicado en Vademecum de Familia, ISSN 1657-1606, Año 7, Nro 26, Segundo Trimestre de 2003. Una copia de este ensayo, identificado como documento 8 , está fijada en el aula virtual.
2.2.4.4. Los bienes que al momento de la disolución de la sociedad están radicados en cabeza de cada uno de los cónyuges, finalmente pueden formar parte:
• Del patrimonio de la sociedad conyugal.
• Del patrimonio propio de la cónyuge.
• Del patrimonio propio del cónyuge.
2.2.4.5. Para definir la pertenencia de un bien a uno de los tres patrimonios se usan los siguientes criterios de reconocimiento:
• Tiempo de la adquisición: si antes o después de la formación de la sociedad conyugal. 6
• Titular: si está radicado en cabeza del cónyuge o de la cónyuge.
• Tipo de bien: si es mueble o inmueble.
• Título de adquisición: si es a título oneroso o a título gratuito.
Los enunciados de pertenencia usan los cuatro criterios de reconocimiento-
2.2.4.6. Los bienes que integran el activo del patrimonio de la sociedad conyugal pueden hacer parte una de las siguientes clases:
• Haber absoluto: Configurado por bienes radicados en cabeza de uno de los cónyuges, respecto de los cuales a su titular nominal sólo le asiste el derecho a participar en su distribución.
Si se aplican los cuatro criterios mencionados para definir la inclusión de un bien en el patrimonio de la sociedad conyugal, se puede decir que el enunciado de pertenencia al haber absoluto es el siguiente: integran el haber absoluto todos los bienes muebles e inmuebles (tipo de bien) que ambos o cualquiera de los cónyuges (titular) adquieran a título oneroso (título de adquisición) durante la vigencia de la sociedad conyugal (tiempo de la adquisición).
• Haber relativo: Formado por los bienes radicados en cabeza de uno de los cónyuges, pero respecto de los cuales a su titular nominal le cabe el derecho a recibir el valor que tales bienes tenían al momento en el cual el bien quedó afectado al régimen de la sociedad conyugal. Originan derecho a recompensa.
Si se aplican los mismos cuatro criterios referidos para definir la inclusión de un bien en el patrimonio de la sociedad conyugal es posible aseverar que componen el haber relativo:
o Todos los bienes muebles (tipo de bien) que cada cónyuge (titular) había adquirido a cualquier título (título) antes de la vigencia de la sociedad conyugal (tiempo de la adquisición).
6 En este aparte se exteriorizarán las reglas generales. Las reglas especiales o de excepción, están mencionadas de modo escueto en el ensayo Liquidación del patrimonio conyugal en Colombia. Si para el desarrollo de los casos es necesario usar este tipo de disposiciones, los y las discentes pueden consultar el documento 8 del aula virtual.
o Los bienes muebles (tipo de bien) que se adquieren a título gratuito (título de adquisición) por cada cónyuge (titular) durante la vigencia de la sociedad conyugal (tiempo de adquisición).
2.2.4.6. Patrimonio propio del hombre y de la mujer.
El patrimonio propio de cada cónyuge se configura de manera residual, pues son propios aquellos bienes que no cumplen con los enunciados de pertenencia al patrimonio de la sociedad conyugal.
Las reglas inclusión al patrimonio propio de cada cónyuge serían:
• Integran el patrimonio propio de cada cónyuge los bienes inmuebles (tipo de bien) radicados en cabeza de cada cual (titular), adquiridos a títulos oneroso o gratuito (título de adquisición), antes de contraer nupcias (tiempo de la adquisición).
• Los bienes inmuebles (tipo de bien) adquiridos por el o la cónyuge (titular) a título gratuito (título de adquisición) durante la vigencia de la sociedad conyugal (tiempo de adquisición).
2.2.4.7. Pasivos de la sociedad conyugal y de los cónyuges.
• El pasivo de la sociedad conyugal se desdobla en dos especies: pasivo externo y pasivo interno.
El pasivo externo está configurado por el complejo de obligaciones a cargo del patrimonio ilíquido y en favor de terceros (Arts. 1800, y 1796 (ordinales 2º, 4º y 5º) del Código Civil).
El pasivo interno, a su vez, está integrado por las obligaciones a cargo de patrimonio ilíquido y en beneficio de los cónyuges (Arts. 1781, 1790, 1797 y 1835 del Código Civil.
• El pasivo de cada uno de los cónyuges hace mención a las obligaciones propias, radicadas a título de su interés individual en cabeza de cada cual (Art. 2º ley 28 de 1932).
2.2.4.8. Fórmulas de conformación.
• El activo bruto de la sociedad conyugal es igual a haber absoluto + haber relativo + recompensas a cargo de los cónyuges en favor de la sociedad conyugal.
• El pasivo de la sociedad conyugal es igual a pasivo externo + pasivo interno.
• El activo líquido de la sociedad conyugal es igual al activo bruto de la sociedad conyugal – pasivo de la sociedad conyugal.
2.2.5. Compensaciones.
Las recompensas o compensaciones son las indemnizaciones en dinero que entre sí están obligados los patrimonios de cada uno de los cónyuges y la sociedad conyugal. Tienen el
carácter de créditos a favor o contra de los cónyuges o de la sociedad y no se hacen exigibles sino al momento de la disolución y liquidación. La finalidad es mantener el equilibrio entre patrimonios y evitar que uno se enriquezca en detrimento del otro. Hay lugar a incluir compensaciones, si hay denuncia o aceptación expresa por la parte obligada.
2.2.5.1. En el activo de la sociedad se incluyen compensaciones cuando se utilizan activos de la sociedad conyugal para pagar obligaciones propias de uno de los cónyuges o compañeros permanentes, es decir, aquellas que son causadas para el desenvolvimiento de intereses exclusivos del cónyuge o compañero permanente. A modo de ejemplo: deudas de juego, alimentos de un hijo que no es común, erogaciones por reparaciones de bienes propias.
2.2.5.2. En el pasivo de la sociedad se incluyen compensaciones cuando se utilizan activos propios de uno de los cónyuges o compañeros permanentes para pagar obligaciones propias de la sociedad conyugal o de la sociedad patrimonial. Por ejemplo, el valor de un bien propio invertido en uno social, sin que haya habido subrogación.
2.2.6. Identificación idónea de activos y de pasivos.
Los bienes y las deudas tienen que ser debidamente identificados de la manera como lo exige la ley, de modo tal que una vez aprobada la partición sean posibles los actos de registro y de entrega. El inventario de bienes y de deudas de la herencia aprobado por el juez y el trabajo de partición tienen una relación de antecedente y consecuente; el inventario es supuesto necesario de la partición; el primero determina el contenido y alcance de la segunda.
2.2.6.1. Bienes que tienen la calidad de cuerpo cierto se deben individualizar de modo tal que no se puedan confundir con otro.
• Bienes inmuebles: ubicación, linderos, nomenclatura, matrícula, título y modo de adquisición y demás circunstancias que los identifiquen plenamente. El trabajo de partición y su sentencia aprobatoria son objeto de registro en la Oficina de Registro Inmobiliario, por lo que, de acuerdo con el art. 52 del decreto 1250 de 1970 se debe indicar la procedencia inmediata del dominio, mediante la cita del título y modo de adquisición.
• Vehículos: por marca, tipo, color, modelo, placa, número de matrícula, número de motor, número de chasis, lugar de ubicación y demás circunstancias que los individualicen suficientemente.
• Animales: denominación, raza, edad, color, nombre, número de registro, lugar de ubicación y demás características que los señalen como cuerpo cierto.
• En fin, cada cuerpo cierto reclama una descripción tal que no genere posibilidad de ser confundido con otro cuerpo cierto análogo o afín. Siempre será necesario anotar la ubicación para hacer posible la entrega. El juez advertirá el deber de anunciar al despacho cualquier cambio que ocurra en el ubicación de los bienes.
2.2.6.2. Bienes de género por su denominación, cantidad, calidad, peso, medida o lo que fuere menester según la especie del bien.
El traslado del inventarios y avalúos tiene dos finalidades, que deben ser adecuadamente aprehendidas y separadas. En el término de traslado los interesados están habilitados para manifestarse sobre el dictamen y/o sobre el inventario de activos y de pasivos.
Puede pedirse la aclaración, complementación u objeción del dictamen pericial.
Puede proponerse la objeción de los inventarios y los avalúos de bienes.
2.2.7.1. Especies de objeciones. Hay que distinguir dos tipos de objeciones:
• Una, la objeción del dictamen, que pone en tela de juicio el valor asignado al bien, pero no discute su inclusión en el inventario. La tacha no concierne a la incorporación de la partida, sino a la determinación de su valor.
Por ello, es posible que, primero, se solicite la aclaración o la complementación del dictamen y que, luego, apoyado en el juicio definitivo del perito, se promueva el incidente de objeción.
• Dos, la objeción del inventario, que se refiere a la incorporación de bienes y al concepto de inclusión (propios o sociales). Esta objeción tiene que proponerse en el término de traslado del inventario.
Estos temas accesorios, objeción del dictamen y objeción del inventario, se concentran en un único incidente; hay diversidad de asuntos para resolver, que son objeto de un mismo procesamiento incidental y de decisión en una sola providencia.
2.2.7.2. Aclaración, complementación y objeción del dictamen pericial.
El dictamen pericial puede generar tres especies de reacciones activas por parte de los interesados: que pidan aclaración, que soliciten complementación o que lo objeten.
2.2.7.3. La objeción del Inventario.
Su propósito es excluir partidas indebidamente incluidas o que se incluyan las compensaciones que no fueron aceptadas.
La finalidad de la objeción es específica: excluir lo indebidamente incluido porque:
• Son activos que no corresponden a ninguno de los patrimonios que son objeto de liquidación (Ejemplo: un bien de un tercero).
• La partida, si bien integra uno de los inventarios relativo a los patrimonios de cuya liquidación de trata, ha sido registrada en un patrimonio que no le corresponde (Ejemplo: un bien propio del causante que se registró en el haber de la sociedad conyugal)
Por medio de la objeción no es posible procurar la inclusión de nuevos activos o pasivos.
Lo primero, la inclusión de bienes, no es cuestión idónea para ser discutida con ocasión del traslado. Para la inclusión de bienes se debe solicitar audiencia para confección de un inventario adicional. Una complementación del inventario se comporta del mismo modo como lo hace el inventario principal. Reclama acuerdo de los interesados asistentes, en su defecto un peritazgo y el traslado correspondiente, por lo que no puede ser asunto que pueda ser tramitado con ocasión de la objeción al inventario inicial. Entonces, la vía apropiada para añadir bienes es el inventario adicional que se tramite en una y distintas audiencia de inventario.
Lo segundo, atinente a la inclusión de pasivos, no es dable porque la ley ha determinado que los pasivos no son objeto de traslado; el fin de la audiencia principal de inventario finiquita la oportunidad para denunciar pasivos.
2.2. Partición de bienes.
2.3.1. Decreto de partición y designación de partidor (Art. 608 C. de P. Civil).
2.3.1.1. Instancia de parte. El decreto de partición exige petición de parte. Sólo están legitimados para pedir el decreto de partición el cónyuge sobreviviente y los herederos y legatarios. En rigor, es una instancia, pues reclama una solicitud de parte –acto provocante- que origine un acto de respuesta –acto provocado- por parte del juez
Cuando está pendiente un remate no procede, porque el remate varía la configuración de los bienes objeto de reparto; afecta las cuentas de activo (excluye un bien) y de pasivo (descarga una obligación).
2.3.1.2. Suspensión de la partición (Art. 618 del C. de P. Civil).
Dos situaciones determinan que el juez decida suspender la partición, toda ella, no solamente la de algunos bienes como lo prevé el art. 605 del estatuto ritual.
• La uno, es la existencia de un proceso de conocimiento en el que se controvierten derechos a la sucesión por testamento o abintestato, desheredamiento, incapacidad o indignidad de los asignatarios es decir, de quienes fueron llamados por la ley o el testamento a la sucesión como lo precisa el art. 1.387 del C. Civil.
En el pasado algún sector de la doctrina y de la jurisprudencia admitió que la partición se suspendiera hasta tanto se dictara sentencia en el proceso cuyo tema de decisión era una pretensión de declaración de filiación extramatrimonial del causante. Esta postura se abandonó porque quien reclama su estado filial no tiene la calidad actual de asignatario; sólo es una persona que ha propuesto una pretensión –ha afirmado y ha pedido- por lo que se carece de la prueba documental idónea para demostrar la calidad que le confiere la condición de asignatario. Una simple afirmación, emitida en un proceso de conocimiento, no puede tener la fuerza suficiente para suspender el ejercicio de los derechos de asignatarios que han acreditado documentalmente la
actualidad de su condición de sujetos beneficiarios del reparto. El presunto hijo o hija tienen una herramienta procesal para su uso posterior, en caso de que no prospere la pretensión de filiación: la petición de herencia.
• La dos, es la prejudicialidad originada en un proceso cuya pretensión tiene como objeto la discusión sobre la propiedad de bienes que serían objeto del reparto, con relación a los cuales alguien alega derecho exclusivo. En principio, ese proceso no exige suspender la partición, pero puede suceder si lo litigioso representa una parte considerable de la masa partible y si piden tal suspensión los asignatarios a quienes corresponda más de la mitad de la masa partible.
En cualquiera de estos casos, la solicitud de suspensión de la partición sólo puede formularse antes de que se dicte la sentencia que apruebe la partición o la adjudicación y con el memorial debe presentarse certificación sobre la existencia del correspondiente proceso, con copia de la demanda, el auto admisorio y su notificación. Esta cuestión se resuelve mediante auto apelable en el efecto suspensivo.
Una vez que se acredite la terminación del proceso que exigió la suspensión de la partición, se reanuda el proceso de sucesión y se tiene en cuenta lo resuelto en el otro u otros procesos, es decir, se extiende la partición al bien o bienes debatidos, si el debate se definió en favor de la sucesión, o se excluye de la partición el bien o bienes si el litigio se compuso en provecho de quien pretendía el derecho exclusivo.
Si el proceso generador de la suspensión de la partición versaba sobre el derecho de asignatarios, lo decidido importa para que ellos sean tenidos o no en cuenta en la partición, para adjudicar los bienes, de conformidad con lo definido en el correspondiente proceso.
2.3.1.3. Sujetos competentes para hacer el trabajo de partición.
Son pensables tres opciones. Que la partición sea hecha por el partidor; o por los interesados o, por último, por el testador en las sucesiones testadas.
• Partición hecha por el partidor. Designación de partidor.
El partidor puede ser designado de una de dos maneras:
Por todos los interesados. Al decretar la partición y a condición de que el cónyuge y todos los herederos tengan la libre administración de sus bienes, el juez reconocerá al partidor que hayan designado esos coasignatarios en la misma solicitud, si reúne los requisitos legales (abogado titulado e inscrito) o decreta la partición y hace la prevención para que los coasignatarios designen partidor en el término de tres días.
término legal o el designado no es aprobado, el juez hace el nombramiento. Cuando el cónyuge o herederos tengan la calidad de incapaces, que no tienen la libre administración de sus bienes, su representante deberá solicitar autorización para proceder a la partición y el juez la
Si los interesados, siendo capaces, no hacen la provisión en el
concederá en el auto que la decrete. Ello no implica que tal representante pueda actuar como partidor, porque, obligatoriamente en esos casos de existencia de coasignatarios o de cónyuge que no tienen la libre administración de sus bienes, el juez imperativamente debe designar partidor de la lista de auxiliares de la justicia. La ley no concede a esos representantes de incapaces la opción de designarlo. Se trata de una medida de protección del incapaz.
Si la sucesión es testada se reconoce el partidor designado en el testamento y él elabora el trabajo, esto salvo que concurra liquidación de la sociedad conyugal o de la sociedad patrimonial y el cónyuge o compañero supérstite antes de la ejecutoria del auto que reconoce el partidor testamentario afirme que no lo acepta.
En ese evento el juez designa otro partidor para los bienes de la sociedad conyugal o patrimonial y el testamentario se limita a la partición de la herencia pero presentan un único trabajo, es decir, deben armonizar su labor.
En el auto que reconoce o designa al partidor el juez señala el término para la realización del trabajo.
• Partición hecha por los interesados (Art. 609 del C. de P. Civil).
Cuando se trata de sucesión testada, y no hay partidor testamentario, o se trata de la intestada, los herederos y el cónyuge sobrevivientes, si todos con capaces, pueden hacer la partición por sí mismos o por conducto de sus apoderados judiciales, facultándolos o habiéndolos facultado previamente en el poder para ello. Si ésta es su determinación común, aunque haya sido expresada desde el otorgamiento del poder judicial, deben solicitarlo expresamente antes de que expire el término para designar partidor.
En síntesis, el régimen del código procesal civil, en lo concerniente al decreto partición por las partes o por el apoderado o apoderados, así haya facultad expresa en el poder inicial, exige una autorización judicial reclamada manifiestamente por las partes en un momento procesal singular, que es del término que el juez concede a las partes para que designen partidor si así lo estiman pertinente. Por ello, los interesados tienen la carga de solicitar que se decrete la partición y, también, de pedir oportunamente autorización para que ellos elaboren.
• Partición hecha por el testador (Art. 619 del C. de P. Civil).
Es dable que se haga la partición por el decujus por acto que precede a su fallecimiento, concretado con los asignatarios o por testamento, como lo prevé el artículo. 1.375 del C. Civil.
Si así aconteció, ante el juez se debe acreditar esa partición, que obrará en la protocolización del testamento. En este caso, una vez aprobada la diligencia de inventario y avalúos se profiere sentencia aprobatoria de la partición, a condición de que verse únicamente sobre los bienes herenciales, que no sea contraria a derecho y que no sea necesario conformar hijuela de deudas más allá de lo previsto en esa partición.
Si esa partición incluye la liquidación de la sociedad conyugal, es necesario que el cónyuge o compañero/a sobreviviente la acepte expresamente.
Cuando esa partición no cumpla esos requisitos y por tanto no sea aprobada, quien haya de actuar como partidor según las opciones indicadas, debe hacer la partición respetando, tanto cuanto sea posible, la voluntad del testador.
2.3.2. Reglas para el partidor (Art. 610 del C. de P. Civil en armonía con el art. 1394
2.3.2.1. Procede el retiro del expediente, bajo constancia de recibo.
2.3.2.2. Puede escuchar a herederos y cónyuge sobreviviente para hacer adjudicaciones conformes a los consensos y conciliar, en lo posible, las aspiraciones encontradas de los interesados.
2.3.2.3. Licitación privada o remate. Cuando con relación a un bien advierta que resultaría necesario adjudicarlo a varios en comunidad, porque no admite división, puede así informarlo al juez para pedirle que disponga la licitación privada, es decir, la convocatoria de los herederos y cónyuge a una audiencia en la que se oirán ofertas suyas por el bien, partiendo como base del avalúo que se fijó en el proceso. En ese caso no es necesario el secuestro previo del bien licitado y se adjudica el bien al asignatario que más ofrezca por él, mediante auto que tiene los mismos efectos del aprobatorio del remate.
Si alguno de los interesados pide en la subasta que se admitan licitadores extraños, entonces, bajo este supuesto, se aplica la preceptiva del art. 617 del C. del P. Civil; en ese caso si es necesario el secuestro previo del bien y la publicación de carteles de remate.
Aún no tratándose del caso ya mencionado en el que se pide una licitación privada entre coasignatarios, el partidor puede pedir la venta de determinados bienes en pública subasta cuando lo considere necesario para facilitar la participación, como cuando se trata de un bien privilegiado con relación a los demás pero en el que no puede adjudicarse a todos o de uno de muy mala calidad en comparación a los demás que forman el activo. Para este último efecto, el partidor debe elevar la solicitud por escrito y de ella el juez da traslado a los herederos y al cónyuge por tres días (traslado secretarial) y a su vencimiento decide mediante auto apelable. Si se trata de documentos negociables, puede pedir su venta en bolsa de valores. Esa venta en pública subasta o bolsa de valores también pueden pedirla los interesados que hayan sido autorizados para realizar la partición pero tiene que provenir de todos, caso en el que el juez accede a ella.
2.3.2.4. En el trabajo de partición debe incluirse una hijuela para el pago de los créditos insolutos relacionados en el inventario, suficiente para saldar esas deudas. Esa hijuela debe adjudicarse a todos los herederos en común o a todos ellos y al cónyuge sobreviviente si las obligaciones son de la sociedad conyugal, a no ser que todos convengan en que la adjudicación se haga de otra manera.
Es común una práctica contraria a la ley, según la cual se adjudican bienes a alguno o algunos de los asignatarios para que éstos satisfagan parte o todo el pasivo inventariado.
Esta usanza tiene riesgos pues, con suma frecuencia, se hace con el fin de favorecer al asignatario o a algunos asignatarios de manera contraria al principio de igualdad, ya que, con frecuencia, se adjudican bienes subvalorados (por avalúo catastral, por ejemplo) y los pasivos valorados objetivamente, circunstancias éstas que originan, en el acto de reparto, un provecho económico sin causa en beneficio de quien asume la hijuela de pasivos.
2.3.3. Presentación de la partición ( Art. 611-1 del C. de P. Civil).
La Partición es un acto que exige presentación personal del trabajo por parte del partidor, porque contiene actos que tienen alcance dispositivo, que reclaman la certeza sobre la identidad entre el sujeto que tiene la potestad para hacer la partición y el sujeto que lo presenta ante el órgano jurisdiccional. Partir es, finalmente, cambiar el estatus jurídico de un bien o de un pasivo.
2.3.4. Aprobación de la partición (Art. 611-2 del C. de P. Civil)
Los patrimonios ilíquidos asociados a masas herenciales y a sociedades conyugales tienen vocación a su liquidación. Un patrimonio ilíquido es un estado transitorio de cosas que clama por su superación, que se alcanza con la liquidación. La aprobación de la partición señala el paso de la situación provisional al estado ordinario de cosas que muestra que a un derecho real o personal corresponde un sujeto de derecho titular de tal posición de ventaja.
Por lo anterior, en el proceso liquidatorio la única sentencia posible es la que aprueba la partición. Las improbaciones se profieren mediante un auto, que obliga a nuevas actuaciones dirigidas a superar la desviación que obstó la homologación y encontrar la única forma de egreso idónea: la sentencia que aprueba la partición.
2.3.4.1. Hay dos modalidades básicas que dan cuenta del origen el acto de aprobación de la partición: la aprobación de plano y la aprobación mediada por el traslado a las partes.
• Se dicta sentencia aprobatoria de plano, es decir, sin que proceda traslado, 1) cuando los herederos y el cónyuge sobreviviente lo solicitan y se entiende que así será solamente si ellos fueron autorizados para realizar la partición por sí mismos o por conducto de sus apoderados judiciales y son capaces y 2) cuando las partes renuncian a todo o a parte del término de traslado, pero sólo después de que el partidor haya presentado el correspondiente trabajo. No es admisible que las partes autoricen previamente, antes de su entrega, la aprobación de plano cuando ésta ha procedido de un partidor, aunque haya sido designado de común acuerdo.
• El traslado de la partición que, por exclusión, opera cuando no procede una de las dos hipótesis previstas para la aprobación de plano, abre una gama de posibilidades de gestión procesal según las especies de objeciones propuestas por las partes.
El traslado de la partición está regulado en el artículo 611-2 del C. de P. Civil.
Se confiere mediante auto y por el término de cinco (5) días a los interesados, a no ser que ellos, de manera expresa, hayan pedido que la partición se apruebe de plano, de acuerdo con las reglas expuestas en los apartes anteriores.
2.3.4.2. Objeciones a la partición (Art.611, números 1 a 4 del C. del P. Civil).
Pueden formularse en el término de traslado de la partición, en escrito que contenga la expresión de los hechos que les sirvan de fundamento.
Todas las propuestas se tramitan conjuntamente por vía incidental.
Las objeciones se deciden en sentencia o en auto según que estén llamadas a prosperar o no.
• Si la objeción no está llamada a prosperar, el incidente se define mediante sentencia que es la aprobatoria de la partición
• Si la objeción ha de ser acogida, el incidente se define mediante auto que así lo declara y ordena al partidor rehacer la tarea en la forma adecuada y en el término que señale; El juez debe consignarlo de manera clara, concreta e inequívoca en qué sentido se debe rehacer la partición.
La providencia se notifica al partidor por telegrama dirigido al lugar de su habitación o trabajo.
En términos generales, pero sin pretensiones de taxatividad, se anota que son motivos ordinarios de objeción a la partición los derivados de la trasgresión de las normas de la sucesión intestada o de las del testamento, según el caso, y los relacionados con el debido acatamiento de las reglas de comportamiento que la ley impone al partidor, habiendo resultado, como efecto de ello una, partición inequitativa o bien en cuanto al valor de los bienes (inequidad cuantitativa) o en torno a su calidad (inequidad cualitativa).
La partición tiene como referente obligado y vinculante al inventario aprobado, puesto que funda la afirmación de la congruencia entre los dos actos lograda mediante la contrastación entre inventario y partición, la objeción a la partición no es instrumento idóneo para lograr que determinados bienes no se incluyan en ella.
Si se apela el auto que encontró fundada la objeción y ordenó rehacer la partición, el superior funcional decide mediante auto si ha de confirmarlo y mediante sentencia, la que aprueba la partición, si ha de revocarlo; si se apela la sentencia que aprobó la partición al no encontrar fundadas las objeciones, se confirma mediante sentencia y se revoca mediante auto, de manera que siempre la partición se aprueba mediante sentencia y se ordena rehacer mediante auto.
2.3.4.3. Orden oficiosa de rehacer la partición (Art. 611-5 del C. de P. Civil).
El juez tiene el deber de salvaguardar los derechos de los incapaces. Por ello, puede ordenar de oficio, aún cuando no se hayan propuesto objeciones, que la partición se rehaga cuando, según su juicio razonado, el trabajo no esté conforme a derecho y el cónyuge o alguno de los herederos fuere incapaz y estuviere ausente y carezca de apoderado.
Esta determinación se adopta mediante auto apelable.
Pero queda pendiente una cuestión: ¿qué competencia de control de la partición tiene el juez si, encontrándose ante interesados capaces y representados por apoderado, halla que la partición no está ajustada a derecho y, a pesar de ello, no se formuló objeción alguna? Entiende algún sector que igual decisión adopta cuando la partición no está ajustada a derecho y el cónyuge y los herederos son capaces y presentes con apoderado, sólo que entonces lo hace mediante auto no apelable. Pero esta potestad surge únicamente cuando los interesados no han pedido aprobación de plano de la partición o no han expresado específicamente que quienes resulten afectados por los desajustes de la partición convienen en ello. Es decir, el caso se presenta, cuando se corrió traslado de la partición no conforme a derecho y sencillamente se guardo silencio.
2.3.4.4. Apelación de autos (Art. 611-8 del C. de P. Civil).
En el efecto suspensivo se concede la apelación de los autos que declaran fundada una objeción y los que, de oficio, ordenan rehacer la partición. 2.3.4.5. Reemplazo del partidor (Art. 612 del P. de C. Civil).
Procede cuando el partidor no presenta la partición o no la rehace en el término señalado. Cuando se hace necesario el reemplazo, al reemplazado se le impone multa de uno a diez salarios mínimos mensuales.
2.3.4.6. Aprobación subsiguiente de la partición (Art. 611-2, 6 y 7 del C. de P. Civil.)
La partición se aprueba al vencimiento del término de traslado si no se formula objeción, mediante sentencia no apelable. No hay interés para apelar porque la sentencia no causa agravio a ninguno de los interesados.
Se aprueba igualmente, pero mediante sentencia apelable, cuando se repone la partición y el juez encuentra lo rehecho ajustado al auto que ordeno modificarla; si no sucede así, nuevamente dicta auto en el que ordena al partidor reajustar la partición a lo decidido, señalándole término para presentar la partición modificada. Esta acción puede repetirse tantas veces cuantas necesario hasta lograr un trabajo de partición apto para ser aprobado.
2.3.4.7. Contenido de la sentencia aprobatoria de la partición (Art. 611-7 del C. de P. Civil).
Aparte de pronunciarse de manera expresa en torno a la aprobación de la partición, el juez ordena que el expediente sea protocolizado en una notaria del lugar del proceso, la que los interesados hayan señalado si lo hicieron o la que el juez determine.
Cuando se han adjudicado bienes sujetos a registro se ordena la inscripción de la sentencia y de las correspondientes hijuelas en las oficinas correspondientes. Para perfeccionar ese registro se ordena la expedición de copias de la sentencia y de las hijuelas y con la debida constatación del registro se agregan esas copias al expediente.
La protocolización se ordena siempre, sea que se hayan adjudicado bienes sujetos a registro o no.
En cuanto al orden de ejecución, primero se procede a los registros de la sentencia y de las hijuelas pertinentes y luego a la protocolización del expediente.
Hay un error en la práctica judicial que puede tener efectos dañinos de honda significación que permite la entrega del expediente para el registro. Hay que advertir: el registro es presupuesto de la protocolización y la entrega del expediente tiene como requisito previo la inscripción de la sentencia en los registros.
2.4. Adjudicación de la herencia (Art. 615 del C. de P. Civil).
La adjudicación sustituye a la partición cuando se trata de un asignatario único. Éste debe pedir que se le asignen los bienes inventariados y deudas, y con ese fin presentar el correspondiente trabajo de adjudicación que se ajustará al contenido del acta aprobada de la audiencia de inventario. Hay que insistir en la mención correcta de los títulos de adquisición y de su registro si se trata de bienes sujetos a éste, todo conforme con el contenido del inventario. Si deben pagarse deudas, en la adjudicación se determinaran los bienes con cuyo producto debe hacerse el pago. La norma alude solamente a deudas testamentarias pero no se ve razón alguna para que esa precisión no se haga con relación a deudas hereditarias admitidas en el inventario.
Si el trabajo reúne todos esos requisitos, el juez dicta sentencia aprobatoria de la adjudicación.
Esa sentencia que no es apelable, claro está, se registra si se adjudicaron bienes sujetos a registro y se protocoliza demostrado el registro.
2.5. Otras cuestiones o actuaciones propias del proceso de sucesión.
2.5.1. Conflicto especial de competencia, contenido en el Capítulo VI del Título XXIX del libro del 3º del C. de P. Civil.
Las cuestiones atinentes a la competencia pueden ser:
2.5.1.1. Caso de abstención para seguir tramitando el proceso (Artículo 623 del C. de P. Civil).
Al juez que conoce el proceso de sucesión, cualquiera de los interesados puede solicitarle que se abstenga de seguir conociendo del proceso, si lo considera incompetente por razón del territorio. En la solicitud se indica quien es el juez o jueza competente y por qué y se resuelve de plano si proviene de todos los interesados.
Si no tiene su origen en todos los reconocidos se tramite un incidente; si prospera, en el mismo auto se consigna la orden de remitir el expediente al juez que corresponda. En este caso cabe la aplicación de los numerales 2º a 5º del art. 148 del código de procedimiento civil, es decir, el juez o jueza destinatario/a puede provocar un conflicto de competencias que debe ser decidido como corresponde.
Caso de liquidación sucesión tramitada en procesos diferentes ante distintos jueces (Art. 624 del C. de P. Civil).
Si la sucesión de un mismo causante se está tramitando ante dos o más jueces y si en ninguno de ellos se ha pronunciado sentencia que aprueba la partición o adjudicación de bienes que este ejecutoriada, cualquiera de los interesados puede solicitar al juez, jueza o tribunal, al que corresponda, dirimir un conflicto de competencias surgido entre esos dos jueces que conocen que determine la competencia.
A esa solicitud se debe acompañar la prueba del interés del solicitante, que lo habilite
para intervenir en el proceso de sucesión y de los certificados sobre la existencia de los
procesos y el estado en que ese encuentra cada uno.
El encargado de dirimir el conflicto solicita el envío de los expedientes y dispone la tramitación de un incidente. En la providencia que dirima el conflicto se declara nulo lo actuado ante el juez incompetente. Claro que puede suceder que ambas sean competentes como en el caso de jueces de igual categoría del mismo lugar, último domicilio del causante. Pero aún en estos eventos debe dejarse sin efectos la actuación surtida por el juez o la jueza que inició el proceso de liquidación cuando ya estaba el primero pendiente.
Si se tramita proceso de sucesión ya terminado por sentencia aprobatoria de partición o
de adjudicación, se está reviviendo un proceso legalmente concluido, luego se concreta la causa de nulidad de la actuación a que alude el art. 140 del C. de P. Civil, nulidad insaneable y declarable de oficio como tal.
2.5.2. Acumulación de sucesiones.
Este tema esta contenido en el Capítulo V del título XXIX del libro 3º del C. de P. Civil. Art. 622.
Es procedente la acumulación únicamente del proceso de sucesión de ambos cónyuges o compañeros, ya porque desde la demanda se pida que en el mismo proceso se liquide conjuntamente la herencia de ambos, lo mismo que la sociedad conyugal o patrimonial, si la hay; ya porque se hayan iniciado por separado y entonces se hace la solicitud sobreviniente lo que origina una acumulación de procesos; o bien porque iniciado el proceso de sucesión de uno, se vaya a iniciar el del otro y éste directamente se inserte en el proceso pendiente.
Cuando se trata de una demanda única, es competente el juez a quien corresponda conocer de la sucesión de cualquiera de los cónyuges o compañeros.
Cuando los dos procesos de sucesión se han iniciado por separado, cualquiera de los herederos reconocidos puede solicitar la acumulación. En ese caso y también cuando se va a acumular la demanda de apertura del proceso de sucesión de un cónyuge al del otro
ya iniciado, se debe aportar la prueba del matrimonio de los causantes si no obra ya en
el expediente. Si se trata de acumular procesos ya iniciados, se aplican las normas de los
arts. 158 y 159 del estatuto procesal, es decir, se eleve la solicitud ante el juez o la jueza del proceso más antiguo, el primeramente abierto y si el acumulado es de cuantía
mayor, envía los dos al juez competente. Esto último sucede también cuando el que se acumula por demanda es de cuantía mayor.
El tiempo de la solicitud está prevista por la ley: sólo se puede pedir acumulación de estos procesos antes de que se haya aprobado la partición o adjudicación en cualquiera de ellos.
2.5.3. Remates en el curso del proceso (617 del C. de P. Civil).
Los remates que se efectúan en el curso del proceso de sucesión se sujetan a lo dispuesto en art. 471-7 del C. de P. Civil, es decir, para la primera licitación es base el 100% del avalúo y para las siguientes el 70%, pudiendo los interesados capaces señalar otro precio y base del remate diferente al avalúo consignado en el inventario o dado por perito, antes de la licitación, sin que sea necesario nuevo aviso y su publicación. Simplemente se comunica a los comparecientes la decisión.
Es necesario el secuestro previo si los bienes a rematar son muebles. Si se tratan de inmuebles u otro bien sujeto a registro, el remate no se decreta hasta tanto se presente certificado sobre la propiedad y libertad del bien, expedido por el correspondiente registrador, que en lo posible y tratándose de inmuebles secuestrados, debe extenderse a un periodo de veinte años. Como quedó dicho, estas ritualidades no son necesarias cuando se trata de licitación privada de bienes a partir.
2.6. Fase de ejecución. Lo que viene después de la ejecutoria de la sentencia que aprueba la partición.
La ejecutoria de la sentencia que aprueba la partición marca el cumplimiento de lo fines del proceso de liquidación. Pero ese acto de cierre no es definitivo pues, como se verá, después de la sentencia es posible promover un inventario adicional de bienes que origina una partición adicional.
Las actuaciones más relevantes en lo que podría denominarse fase posprocesal, porque tienen como supuesto la ejecutoria de la sentencia y tienen como objeto lograr los efectos prácticos de los contenidos de la partición aprobada.
2.6.1. Remate de bienes de la hijuela de deudas (art. 613 del C. de P. Civil).
Es una fase breve para la ejecución de lo dispuesto en el proceso de sucesión; hay una oportunidad breve para solicitarlo, que corresponde a los cinco (5) días siguientes al de ejecutoria de la sentencia que apruebe la partición o al de notificación del auto de obedecimiento a lo resuelto por el superior en ese sentido. En este lapso los adjudicatarios de bienes para el pago de deudas hereditarias y los acreedores reconocidos, pueden pedir que se rematen los bienes adjudicados para el pago de esas deudas.
Si se accede y el remate se cumple, el juez o jueza hace entrega del producto del remate al acreedor.
La inscripción en las Oficinas de Registro correspondientes (Decreto 1260 de
El derecho real sobre el bien adjudicado se adquiere mediante la inscripción de la
sentencia y de la hijuela pertinente en el folio relevante de la Oficina de Registro que corresponda (decreto 1260 de 1970).
2.6.3. Entrega de bienes a los beneficiarios del reparto (Art. 614 del C. de P. Civil).
También dentro de los cinco (5) días siguientes al de ejecutoria de la sentencia que aprueba la partición o al de notificación del auto de obedecimiento a lo resuelto por el superior en sentencia de esa índole, los beneficiarios pueden pedir que el juez que les entregue los bienes asignados en la partición y así se ordena una vez registrada la sentencia, si es el caso.
Si los bienes estaban bajo medida de secuestro, se ordena al secuestre la entrega; este mandato ya debe haberse emitido en la sentencia, al momento de disponer el
levantamiento de la medida, y, por tanto, ordenar al secuestre que entregara los bienes
adjudicatario y que procediera a rendir cuentas comprobadas de su gestión.
están en manos de albacea con tenencia de bienes, se impartirá a él la orden.
si lo están en poder de herederos y cónyuge, se prevendrá a unos y a otro, a quien
como administrador los tiene, para que los entregue. Si ellos no acceden voluntariamente, se concreta una diligencia de entrega, por el juez del conocimiento o el funcionario comisionado, que se cumplirá en el lugar que en la audiencia de inventario se indicó como de ubicación de los bienes cuando son muebles, a no ser que luego se haya precisado otro sitio.
A partir del inventario debe existir certeza respecto de la existencia de los bienes y de
su ubicación, porque en caso contrario esta entrega sería imposible. Por esta razón el inventario debe contener la mención exacta de la ubicación de los bienes.
2.6.4. Protocolización del expediente.
Es el acto de cierre pues supone que se han cumplido con las gestiones que siguen a la ejecutoria de la sentencia aprobatoria de la partición.
2.6.5. Adjudicación y partición adicionales (Art. 616 y 620 del C. de P. Civil).
Es una actuación adicional que tiene un ámbito restringido de aplicación: bienes del causante o de la sociedad conyugal o patrimonial no inventariados o bienes inventariados y no asignados a los interesados en la partición. Hay omisión en el inventario o en la partición. Se circunscribe a elementos objetivos del reparto. No a personas de igual o mejor derecho que no concurrieron al proceso de sucesión, pues ellas tienen a su haber la persecución del derecho de herencia en manos de quien esté por medio de la tutela sustancial denominada petición de la herencia.
Cuando después de terminado el proceso de sucesión aparecen nuevos bienes del causante, que no fueron inventariados o nuevos bienes de la sociedad conyugal o de la sociedad patrimonial, o cuando el partidor dejó de adjudicar bienes inventariados, se puede acudir a la partición adicional si existen varios interesados asignatarios; pero, si se trata sólo de uno se procederá una adjudicación adicional.
En el caso de adjudicación de bienes inventariados que la primera no comprendió, simplemente se presenta la adjudicación adicional, de esos bienes. Si existe un heredero
único y aparecen bienes del causante no inventariados, solicitará ese heredero único un inventario adicional y concluirá con una adjudicación y no una partición.
En los casos de coexistencia de varios asignatarios interesados se aplicarán las siguientes reglas:
2.6.5.1. Debe procederse a solicitud de cualquiera de los herederos, del cónyuge sobreviviente, del compañero o compañera o del partidor (la norma erróneamente menciona al síndico, funcionario que no existe ya). La solicitud debe contener la relación de los bienes que serán objeto de inventario y partición adicionales o de partición adicional.
2.6.5.2. El partidor sólo puede solicitar partición adicional cuando ha omitido partir bienes inventariados (actuando como tal, no como apoderado de interesados). Obviamente, carece de legitimación para solicitar inventario adicional.
2.6.5.3. La competencia es asignada al mismo juez o a la jueza del proceso, sin reparto, salvo que la sucesión inicial haya sido de mínima o menor cuantía y los bienes nuevos sean suficientes para sumar un valor que corresponda a una mayor cuantía, caso en el que sí se reparte a un juzgado de circuito (civil o de familia).
2.6.5.4. Si el expediente ya ha sido protocolizado, se acompaña copia autentica de:
autos de reconocimiento de herederos, inventario, partición o adjudicación y sentencia que la haya aprobado, notificación y registro si lo exigía y de las demás piezas pertinentes (actuaciones concernientes a objeción, a inventario y partición). Si el expediente no se ha protocolizado, la actuación se agrega a él, a continuación de la que existe.
2.6.5.5. Si la solicitud no está firmada por todos los herederos y el cónyuge sobreviviente o compañero o compañera permanente, se da traslado a los no firmantes por tres (3) días, de la manera como se da el traslado de la demanda al demandado, es decir, mediante notificación personal el auto que admite el trámite de la solicitud y por medio de entrega de sendas copias de la solicitud y de sus anexos.
2.6.5.6. Al vencimiento del traslado o de plano si la solicitud si es firmada por todos los asignatarios, se señala la fecha y hora para la audiencia inventario y avalúos. Esta diligencia se gobierna como lo dispone el art. 600 del código procesal civil, con intervención de peritos en caso de desacuerdo sobre el valor de los bienes.
2.6.5.7. Si se trata de una partición adicional de bienes inventariados debidamente pero no adjudicados, al vencimiento del traslado o de plano si todos los adjudicatarios firman la solicitud, se decide sobre la partición adicional; se decreta si es procedente.
En el nuevo inventario se incluyen únicamente los nuevos bienes que bajo juramento denuncie cualquiera de los herederos o el cónyuge o compañero o compañera sobreviviente.
El juez o la jueza únicamente deniega la inclusión de los que hubieran figurado en el inicial, así no se hayan adjudicado, sin que nada se oponga en esa ocurrencia mixta a que se incluyan aquellos bienes en la partición adicional con los nuevos, los del segundo inventario.
En ese inventario adicional no es procedente la inclusión de pasivos, porque no se emplaza nuevamente y porque en el número 5. del art. 620 del C. de P. Civil no se advierte la aplicación total del artículo. 600 ibidem.
En efecto los supuestos fácticos del artículo 620 son enunciados que aluden exclusivamente a la aparición de nuevos bienes o la falta de adjudicación de bienes. En todo caso la solicitud de apertura tiene que relacionar los “bienes” a que se contrae la partición adicional.
En el proceso de liquidación la oportunidad para inventariar pasivos precluye al momento de culminar la audiencia procesal de inventario y avalúos.
• El inventario y avalúos adicionales tienen, igual que el inventario inicial un término de traslado por tres (3) días a todos, como lo señala el art. 601. Pero las objeciones al inventario son limitadas, pues únicamente pueden tener por objeto la exclusión de bienes indebidamente incluidos; ni la tacha por la no inclusión de recompensas o compensaciones de o contra la sociedad conyugal, lo que indica que sobre esos rubros tampoco gira el inventario de partición adicional
por tanto y con mayor razón tampoco sobre conceptos pasivos
• continuación se aprueba el inventario no objetado o se define las objeciones y
se aprueba y continúa todo de igual manera como en el proceso matriz: partición adicional para el caso y su aprobación y demás pasos que le suceden.
3. Sociedad Patrimonial entre compañeros permanentes.
3.1. Concurrencia de modelos procesales de liquidación.
El proceso de liquidación de la sociedad patrimonial entre compañeros permanentes se expondrá en contrapunto a las reglas del proceso de liquidación de la sociedad conyugal.
Ambas sociedades tienen fuentes distintas, la conyugal en un acto jurídico solemne denominado matrimonio, y la patrimonial entre compañeros nace de la fuerza indiscutible de los hechos.
El matrimonio (acto jurídico) y la unión marital (hecho) tienen un régimen legal diferenciado. Pero en lo que toca al proceso de liquidación de la sociedad conyugal y la sociedad patrimonial entre compañeros permanentes sí es posible afirmar que los dispositivos procesales son comunes a ambas formas de manifestación patrimonial.
Las reglas generales comunes son las propias del proceso de liquidación de la sociedad conyugal, salvo disposición especial prevista por la ley para la sociedad patrimonial.
3.2. Liquidación de la sociedad patrimonial entre compañeros permanentes
Las normas sustanciales que regulan la liquidación de la sociedad patrimonial entre compañeros permanentes se encuentran en el libro IV, Título XXII (arts. 1771 a 1819), Capítulos I a VI del Código Civil que contienen, en su orden las disposiciones relativas a Capitulaciones Matrimoniales y a la Sociedad Conyugal: Reglas Generales, del haber de la sociedad conyugal y de sus cargas, de la administración ordinaria de los bienes de la sociedad conyugal, de la administración extraordinaria de la sociedad conyugal, de la disolución de la sociedad conyugal y de la partición de gananciales y de la renuncia de gananciales por los incapaces y sus herederos.
En la formación del haber de la sociedad conyugal de acuerdo con el numeral 4º del artículo 1781 del C. C. forman parte las cosas fungibles y especies muebles que cualquiera de los cónyuges aportare al matrimonio; en cambio, la ley 54 de 1990, parágrafo del artículo 3º, que dispone que “No formarán parte del haber de la sociedad, los bienes adquiridos en virtud de donación, herencia o legado, ni los que se hubieren adquirido antes de iniciar la unión marital de hecho, pero sí lo serán los réditos, rentas, frutos o mayor valor que produzcan estos bienes durante la unión marital de hecho”.
Salvo esta última observación el trámite de la liquidación de sociedad patrimonial entre compañeros permanentes se ajusta a la liquidación de sociedad conyugal, pues, al fin y al cabo, hay identidad en el objeto del proceso cual es la liquidación de una sociedad ilíquida cuyo haber corresponde a los miembros de la pareja o, en su caso, a sus herederos.
Dokumente ähnlich wie 232 08 Proceso de Liquidacion de Sucesion
Mehr von rocar
Enfermedad de Kawasaki, Fede y Sandra, 2012.
Incubadoras Reproductores
01-Apuntes+Estadistica+Descriptiva+ Cap1
ACV isquemico hemorragico

References: artículo 25
 artículo 7
 artículo 335
 resolución 
 artículo 611
 artículo 620
 artículo 1781
 artículo 3