Source: http://prt.org.mx/node/515
Timestamp: 2019-09-20 01:18:23+00:00

Document:
Retos y perspectivas. Resolución del CC del PRT. Agosto 2019. | Partido Revolucionario de los Trabajadores
Retos y perspectivas. Resolución del CC del PRT. Agosto 2019.
RETOS Y PERSPECTIVAS POLÍTICAS EN EL NUEVO CICLO DE LUCHA.
La reconfiguración de todo el escenario político.
Proyecto de resolución para el Comité Central del PRT del 10 de agosto de 2019.
La reconfiguración y el nuevo régimen en curso p 2
La autocensura o suprimir la crítica de la izquierda p 4
Quéposiciónfrentealnuevogobierno p 6
No tener ilusiones en las posibilidades de transformación de Morena ¿nos hace sectarios?
Nuevo gobierno, pero la lucha continúa p 8
De nuevo, ¿por qué insistimos en la independencia política? p 9
Una prueba para nuestra hipótesis estratégica p.10
¿Golpe de Estado suave o conciliaciones de clase bajo chantaje? p.12
Nuestra perspectiva estratégica. p.15
Nuestra propuesta alternativa: la lucha contra la continuidad del neoliberalismo 16
Las luchas contra el neoliberalismo y el polo anticapitalista a nivel social. p.20
La Guardia Nacional y la guerra. p.20
TLC, migrantes y aranceles p.21
La reforma energética p.23
La reforma educativa p 24
Lo megaproyectos ecocidas y de despojo de los pueblos p.26
En defensa del estado laico p.27
Reforma laboral y nuevo corporativismo sindical p.27
La crisis de DDHH. El feminicidio y la violencia general contra las mujeres p 28
La crisis de DDHH. Los desaparecidos p.32
Desconocimiento de la deuda externa y pública. p.36
¿Hay una Cuarta Transformación histórica en curso? p.37
El polo anticapitalista a nivel político. Construir partido hoy p.38
1.- El elemento central del cambio ocurrido con motivo de la elección presidencial del 2018 se ubica en el terreno político. Como hemos explicado por separado, las líneas centrales de la política neoliberal se mantienen por parte del nuevo gobierno. Por supuesto esto es el problema central a enfrentar, pero por lo mismo, los cambios principales ocurridos con motivo de la elección presidencial se ubican en el terreno político. La salida del PRIAN, prácticamente un desfondamiento, una implosión, por la crisis de legitimidad que arrastró todo el sexenio de EPN, y el proceso abierto de configuración de un nuevo régimen político y una nueva forma de dominación política de clase, ha fracturado también a todo el sistema político de partidos y en general ha provocado una nueva reconfiguración de las fuerzas políticas del país. El descrédito del sistema de partidos que veíamos desde antes de las elecciones (recuérdense los gritos de Ayotzinapa de “Fue el Estado”, prácticamente un nuevo “que se vayan todos”) ha explotado después del reconocimiento del triunfo de AMLO. Todos los partidos del viejo sistema entraron en crisis, se han dividido, han desaparecido o se han reconvertido, al mismo tiempo que se configura un nuevo régimen político.
La reconfiguración y el nuevo régimen político en curso
2.- Nuevas fuerzas políticas han de surgir o se provocarán reacomodos y reconversiones de las fuerzas políticas históricas. La crisis y caída final del sistema surgido después de la Revolución Mexicana con el bonapartismo mexicano tuvo su parteaguas con el Movimiento de 1968. Pero la ruptura del PRI y el surgimiento del PRD entre 1987 y 1989 evitó que la crisis fuera capitalizada por la izquierda socialista surgida desde el 68. El régimen abandonó al viejo bonapartismo y se reconvirtió en el régimen oligárquico neoliberal del PRIAN. Viene ahora una nueva reconversión del régimen y la forma de dominación (o más precisamente, está en curso), que para traducirlo en términos políticos y coloquialmente, Yeidckol Polenvsky lo llamó, en algún momento, el PRIMOR. Estos cambios son ruptura y continuidad, en la medida que la opción de la izquierda socialista fue marginada y la mayor parte de la misma se rindió ante la supuesta novedad y capituló disolviéndose. Pero el peso de la cultura priísta, con una inercia histórica, y ante el reacomodo de los diversos sectores de las clases dominantes que crecieron bajo su sombra, encuentra las grietas y canales para mantenerse y expresarse en las nuevas circunstancias, mientras no haya un verdadero cambio radical. La inercia y tradiciones de la cultura política priísta trasminan a todas las fuerzas políticas y sociales del sistema, aun en su crisis. La reconfiguración de todas las fuerzas políticas y de clase es una oportunidad para la izquierda anticapitalista y socialista, pero es también un reto y gran riesgo pues el que finalmente, después de dos fraudes, se haya reconocido el triunfo de AMLO en 2018, relegitima parcialmente a las instituciones electorales y canaliza nuevamente las luchas, resistencias y protestas al terreno institucional. Por lo tanto, el riesgo principal es que en esta reconfiguración, aunque sea también una oportunidad, la mayor parte de la izquierda socialista y el movimiento popular termine nuevamente subordinada, asimilada, disuelta o corporativizada por el nuevo régimen político en desarrollo.
3.- El riesgo de un nuevo corporativismo (ni siquiera a Morena como partido, sino directamente al gobierno y las estructuras del Estado bajo su control político e ideológico) es presente en la izquierda porque la absoluta mayoría viene de la formación y tradición ya sea nacionalista, por tanto priísta, como de la del stalinismo en sus diversas vertientes, pero especialmente del lombardismo que tienen en común todas, la idea de una supuesta burguesía nacional, nacionalista y hasta antimperialista y por tanto la idea de una revolución por etapas donde en la primera (y nunca llega la siguiente) la tarea es la alianza subordinada con esa supuesta burguesía y tareas solamente democráticas que preparen el “día final”. Esta debilidad política facilita el pragmatismo y abandono de toda perspectiva anticapitalista. El riesgo del que hablamos tiene que ver que en la medida que la izquierda socialista ha quedado marginada (aunque algunas individualidades piensen que son parte y conducen el proceso) y el triunfo de AMLO ha dotado al sistema político de cierta legitimidad, es más fácil que aquellas corrientes y fuerzas sociales que podrían identificarse con la izquierda fácilmente se vean absorbidas por la institucionalidad. Eso anuncia el cambio que va del grito de Ayotzinapa de “Fue el Estado” al llamado a darle tiempo al Ejecutivo, tener paciencia porque él lo resolverá todo “paso a pasito” y a canalizar todo reclamo por la vía institucional, electoral, legislativa. De la movilización y bloqueo de caminos y toma de ayuntamientos al cabildeo con diputados y senadores supuestamente progresistas. A AMLO le gusta tener como referencia histórica a Madero y la Revolución de 1910. La lógica de querer subordinar al movimiento a una institucionalidad que mantiene la continuidad de políticas neoliberales y la presencia de personajes y fuerzas sociales del “Ancien régime” repite la posición de Madero ante Zapata exigiéndole entregar las armas y las tierras tomadas con éstas para resolver las demandas campesinas en el marco del “Estado de derecho”.
4.- La reconfiguración política en curso no ocurre solamente en el sistema de partidos políticos. Es, sobre todo, una reconfiguración y reacomodo en el marco de un nuevo régimen político en curso (y con final no determinado) en donde por medio de giros bonapartistas pero también conflictos y pugnas interburguesas, se va estableciendo una nueva forma de dominación burguesa, con sectores distintos que establecerán la nueva forma de dominio (con un sistema pluripartidista o con un Bonaparte sin contrapesos, con un nuevo corporativismo sindical que sustituya al charrismo priísta o un reacomodo con sectores del charrismo como Elba Esther, etc). Si lo logra consolidar, puede abrir un periodo de relativa estabilidad por lo menos de dos sexenios; si no logra consolidarlo, si las clases dominantes que lo vieron como el “mal menor” para evitar que se soltara “el tigre” consideran que ya no les sirve, la inestabilidad se mantendrá. En cualquiera de estos casos el riesgo es la pérdida de independencia política y de clase de la izquierda y del movimiento de masas. Finalmente, esta reconfiguración se expresará también en el terreno del sistema de partidos políticos. El riesgo y reto principal es que, abierta la dinámica institucionalista después de julio del 2018, no haya opción político partidaria en el terreno institucional propia de la izquierda anticapitalista y socialista, así como de la clase trabajadora. El riesgo es por tanto la cooptación del movimiento y de la izquierda por parte del “progresismo”, el “menos malo” y al fin opciones pluriclasistas o claramente burguesas. Debido a que el nuevo régimen está en curso, desarrollándose, definiéndose y definiendo qué sectores de la burguesía se hacen parte de la nueva forma de dominación, se hace frecuente la expresión de conflictos y diferencias y choques en el aparato del Estado que no debería llevar a la izquierda y a los movimientos sociales a perder su autonomía quedando atrapados y subordinados a cualquiera de esos.
5.- Para aprovechar la oportunidad abierta, la conformación de un polo anticapitalista, independiente del gobierno y su partido, pasa también por la construcción de un partido amplio, como hemos venido sosteniendo desde hace años, de la izquierda socialista que permita ser una referencia con mayor presencia y eficacia en la situación actual. En el debate con otras corrientes interesadas en la construcción de un nuevo partido, hemos puesto condiciones que corresponden por tanto a la nueva situación. No se puede responder simplemente con la autoproclamación de ser socialista o trotskista, revolucionaria o trotskista feminista. Esa declaración en abstracto no es suficiente para tener un partido revolucionario alternativo y eficaz en la situación actual. La noción leninista de partido implica no una fórmula, un nombre o un “modelo” o receta. El partido revolucionario se define y se piensa en función sí del objetivo programático, pero en el marco de las circunstancias políticas concretas de la lucha de clases en cada país y en cada momento. No se puede ser “socialista”, “comunista”, “trotskista” o “trotskista feminista” y construir un partido burgués como Morena. Es un contrasentido. Ser trotskista no es un movimiento casi religioso para solamente reivindicar la figura histórica de Trotsky. Es construir un instrumento político de clase para la lucha revolucionaria. Por eso en la actual coyuntura respondemos a los que dicen querer construir un nuevo partido, más amplio, en que es necesario e indispensable tener en primer lugar acuerdo con el perfil y definición del partido y que, sobre todo, el eje central de construcción, debe ser la independencia política con respecto a cualquier partido y fuerza burguesa, así como del gobierno. La lucha por independencia y democracia sindical no era solamente válida con respecto al PRI. Es con respecto a cualquier gobierno. Insistimos en recordar la tesis de Trotsky, acuñada durante su exilio en México en el periodo cardenista: independencia con respecto a cualquier gobierno, incluso un gobierno revolucionario. Trotsky insistía en la lección de independencia incluso con respecto a un gobierno revolucionario, seguramente recordando autocríticamente la experiencia del “comunismo de guerra”. Por supuesto que la tesis aplica con más razón con respecto al gobierno de AMLO que no es para nada gobierno revolucionario, soviético, comunista o ….incluso chavista como dice la derecha.
La autocensura o suprimir la crítica de la izquierda.
6.- Los sectores del lopezobradorismo más atrasados políticamente insisten en repetir que cualquier crítica a la supuesta 4T (la “Cuarta Transformación”, como mediáticamente le llaman a la política del nuevo gobierno) le hace el juego a la derecha, coincide con la derecha, es manipulada por la derecha, o provienen de sectores privilegiados que nunca exigieron nada a los gobiernos del PRIAN y ahora se atreven a criticar a AMLO. Lamentablemente, algunos provenientes de las filas de la izquierda revolucionaria (no así personalidades más inteligentes de Morena, como Pedro Salmerón, que ha exigido respeto a las críticas del zapatismo, por ejemplo) repiten estos argumentos que son equivocados principalmente en dos dimensiones. Una primera dimensión es que responde a una vieja práctica antidemocrática y autoritaria que suprime la crítica. La segunda dimensión es que, además, es un argumento falso porque nuestra crítica, la de la izquierda revolucionaria, así como la de movimientos contestarios al progresismo, es radicalmente diferente a la de la derecha.
El intento, desde la 4T, de suprimir la crítica de la izquierda socialista se alimenta de dos fuentes el stalinismo y el priísmo. Por ejemplo, el uso que hizo el stalinismo (para empezar contra el trotskismo) diciendo que cualquier crítica o denuncia contra el poder (burocrático y de sus partidos en el caso del stalinismo) le hace el juego "al enemigo", a la "derecha, o al "imperialismo" según fuera el caso. Con esa argumentación se podía reprimir a cualquier disidente, crítica, militante o corriente. Lo más paradójico es que, visto históricamente, esos críticos del poder, aunque fueron callados, reprimidos e incluso asesinados (Trotsky, 1940, Coyoacán) tenían razón, no estaban calumniando, ni eran aliados con "la derecha".
La reciente Reunión Académica sobre Trotsky, celebrada en La Habana con todo y sus limitaciones es “dramática experiencia”, como dijeron algunos organizadores cubanos, conocer la posición de Trotsky para realmente saber lo ocurrido en la URSS. Pero antes no se pudo, incluso en Cuba, porque esas críticas y denuncias supuestamente le "hacían el juego a la derecha". Y fueron callados no sólo por la represión, sino por el policía que te meten en el cerebro (como se decía en el 68) y que te autocensuras porque te crees esa idea.
La herencia del PRI es similar. Por eso hicieron famosa la consigna de "con Echeverría o el fascismo" Siendo LEA presidente (1970-76) y Porfirio Muñoz Ledo Presidente del PRI quisieron deslindarse del diazordacismo y Tlatelolco hablando de “apertura democrática” y al mismo tiempo aprovechando el impacto brutal del golpe de Estado de Pinochet (y golpes militares similares en otros países del Cono Sur) quisieron encajonar a la opinión pública con esa dicotomía en que supuestamente la única garantía democrática era representada por Echeverría y no habría otra opción que no fuera el fascismo. Defender otra perspectiva, la de la lucha de clases y no la ”unidad nacional” era ser parte de “los emisarios del pasado”. De esa manera también quisieron reprimir cualquier otra opción política, especialmente de la izquierda surgida a partir del 68. Así calificaron a la guerrilla surgida en los 70s como “asaltabancos y mata policías”, al movimiento estudiantil que repudiaba la entrada de LEA a la UNAM el 14 de marzo de 1975, como “jóvenes del coro fácil” que gritan como los fascistas contra Allende, expulsaron a Scherer y su equipo de Excélsior, negaron, incluso en la ONU por boca de Porfirio Muñoz Ledo respondiendo a Rosario Ibarra, la existencia de desaparecidos políticos en México, así como los familiares de desaparecidos de Chile se opusieron a agregar en la denuncia de FEDEFAM el caso mexicano que proponía Rosario Ibarra.
Ya vivimos en México, por tanto, la experiencia de la falsa dicotomía de "LEA o el fascismo" y no nos subordinamos a esa lógica, aunque el mantenerse en la crítica, en la lucha y en la oposición al PRI significara represión, incluso desaparición forzada. Además, en ambos casos el priísta y el stalinista, históricamente se demostró que no solamente era antidemocrático suprimir las opiniones críticas u opositoras, sino que esas voces disidentes tenían razón en lo que señalaban.
En este sentido es una muy mala señal que ahora se apruebe en Tabasco la "ley garrote" contra quien proteste en movilizaciones.
Ahora se quiere repetir la falsa dicotomía diciendo "AMLO o la extrema derecha" con las experiencias de Bolsonaro en Brasil o las amenazas de Trump. El caso de Bolsonaro no puede entenderse como un mero ascenso o crecimiento de la derecha sin referirse a las responsabilidades de los "progresistas" gobiernos del PT, de Lula y Dilma. Es lo que olvida Boaventura de Souza, continuando la polémica con él por el balance del PT, al opinar sobre México y decir “si el proyecto de AMLO fracasa, estaremos en la oscuridad” (La Jornada el 4 de agosto de 2019) y recomendar que “las izquierdas sean realmente cuidadosas en este momento….han entrado en cierta lógica de la izquierda radical y los atacan como si fueran de la derecha”. Dice eso cuando al mismo tiempo tiene que reconocer que hay un problema con la orientación de los “progresistas” cuando afirma que “López Obrador recibirá presiones brutales desde la derecha, por lo que debe tomar experiencia de gobiernos como el Brasil, Argentina o Ecuador que cedieron a esas presiones y aceptaron la construcción de los megaproyectos, entre otras condiciones del neoliberalismo.” Y el problema es que megaproyectos como el Tren Maya no son resultado de excesivas presiones de la derecha, sino un proyecto central del nuevo gobierno.,
En el caso de Trump, el mitin de "unidad nacional" con AMLO en Tijuana es otro ejemplo de la falacia de esa dicotomía que lleva a subordinarte, en este caso, a la política anti migrante de Trump y a mantener la "joya de la corona" neoliberal, el TLC, ahora TMEC.
Frente a todo ello afirmamos es que se puede discutir todo y polemizar contra la lógica interna de una crítica pero no recurrir al argumento maniqueo de que "la crítica ayuda al enemigo" o le hace el juego a la derecha. Esa descalificación es la que ayuda al enemigo pues oculta e impide el debate franco en el movimiento (y en el partido).
Qué posición frente al nuevo gobierno
Cuando decimos que la condición para avanzar en un partido amplio con otras fuerzas que se reclamen socialistas o clasistas, es tener una misma posición frente al nuevo gobierno vincula con la otra condición central para la izquierda socialista y anticapitalista en este periodo: la independencia política.
Para eludir estas definiciones, algunos proponen el método de "aplaudir lo positivo y criticar lo negativo". Supuestamente con esta actitud se garantiza una neutralidad en un periodo muy conflictivo y de agudización de la lucha de clases. Pero esta posición que puede ser útil para un observador intelectual, un analista u "opinólogo" individualmente considerado, no corresponde a la responsabilidad que tiene un partido como el nuestro. Independientemente de la influencia de masas o de opinión pública que tengamos, nuestra responsabilidad es diferente. Es ciertamente tomar partido y orientar con una posición o propuesta, aunque en lo inmediato no parezca que tengamos éxito en que los acontecimientos se vean influidos por esta posición. No nos guía, por tanto, la pragmática orientación de tomar partido "por lo menos malo", pero si nuestra perspectiva es diferente, de largo plazo, más allá de la coyuntura y respondiendo a intereses de clase diferentes, tampoco aceptamos caer en el esquema binario, maniqueo de "progresistas o conservadores". Si se quiere ver en la perspectiva histórica de moda, impuesta por el gobierno, entre "porfiristas y maderistas", nuestra referencia es la de Zapata o Flores Magón, escapando de esa falsa dicotomía.
Tampoco es, como dicen algunos lopezobradordistas, que le apostamos al "fracaso" del gobierno de AMLO (¿qué quiere decir "fracaso" en este contexto?). Pero tampoco es nuestra preocupación ayudar al gobierno a que "salga bien", como dicen otros. Somos una fuerza social y una corriente política independiente del gobierno. No es nuestro interés que "fracase" o apoyar a alguna corriente interna en las pugnas internas del gobierno o de Morena. El documento de balance del resultado electoral del 2018 aprobado por la Nueva Central de Trabajadores (NCT) lo dice claramente: "no es nuestro gobierno". Qué bueno que sacó al PRIAN, pero no es un gobierno de la clase trabajadora, no es nuestro gobierno. La izquierda no es parte de este gobierno. Los individuos que fueron de la izquierda socialista y que entraron a Morena, al "Arca de Noé" de Morena, entraron disueltos y absorbidos por una perspectiva política, la del "progresismo" (whatever that means) o la 4T que no tiene que ver con la perspectiva socialista o el anticapitalismo. No es posible transformar a Morena en un partido de otro carácter. Como no era posible transformar al PRD en un partido de izquierda. La adaptación a la institucionalidad vigente de un partido pluriclasista pero que no toma una definición o perspectiva con los intereses de la clase trabajadora, lleva finalmente a que ese adaptacionismo lo identifique con los intereses de las clases dominantes. Y por tanto a rendirse al neoliberalismo en este periodo. Esa rendición final es la firma del Pacto por México hecha en diciembre de 2012 por el PRD y es la perspectiva de un partido cuyo líder considera que existen empresarios buenos porque el "problema principal" de México no es la explotación de clase, por parte de la burguesía, sino que el "problema principal" es la corrupción. Según AMLO la desigualdad es producto de la corrupción y no de la explotación de clase. Esta última es una teoría, dice explícitamente AMLO, que "no aplica en México".
El sectarismo no se mide en relación a un partido y menos frente a un partido del gobierno. El sectarismo tiene que ver con el movimiento de masas. Y en este terreno seguimos reivindicando la necesidad de la unidad en la lucha, "frente unido" como estrategia en las luchas sociales, de masas. En la lucha contra las políticas neoliberales, contra las reformas neoliberales, contra la militarización, contra el feminicidio, contra la violencia, por los derechos de las mujeres, por el derecho al aborto, al matrimonio entre personas del mismo sexo buscamos siempre lograr la unidad más amplia del movimiento, no importa quiénes están en la dirección de ese movimiento en determinando momento. Incluso si esos dirigentes son miembros de Morena o del PRD, pero también si son zapatistas o líderes sindicales burocráticos. Lo que determina esta unidad en la acción (no unidad orgánica con otro partido) son las necesidades del movimiento y no los intereses de la dirección. Pero, al mismo tiempo que podemos hacer unidad en la acción tampoco estamos dispuestos a ser subordinados al interés, ritmos y necesidades de otro partido o fuerza que pretenda controlar ese movimiento. Tampoco aceptamos los pretendidos llamados a la unidad del movimiento en una estructura realmente parapartidaria, no unitaria sino aparatistamente controlada por otra corriente política. Esto último es, por ejemplo, lo que acostumbran hacer algunas corrientes morenistas (por Nahuel Moreno, no por AMLO) que se autodefinen como trotskistas.
Entonces si hubiera luchas justas donde participe Morena no tenemos prejuicio sectario para actuar unidos, pero sin subordinarnos al gobierno. El problema es que cada vez será más raro que Morena participe en luchas concretas por su compromiso con el gobierno. Pero antes, por ejemplo, en 2007-2008 en diversos momentos hicimos unidad de acción en la lucha, junto con AMLO, contra la reforma energética, petrolera. También hicimos unidad de acción con AMLO contra el fraude electoral de 2006 incluso participando en el megaplantón en Reforma (acción que concluyó nuestra ruptura con "la otra campaña" que se negaba a pronunciarse contra el fraude). También apoyamos la marcha de AMLO desde Tabasco al DF cuando era perseguido por hacer bloqueos en los pozos petroleros denunciando el fraude ocurrido en su tierra. Si se aprueba, ahora, la "ley garrote" en Tabasco quizá tendremos que hacer nuevas experiencias de lucha para defender el derecho de manifestación...pero contra los gobiernos de Morena.
Entonces no somos sectarios y estamos a favor de la unidad del movimiento, de la unidad en la lucha, del "frente unido" pero en torno a demandas y objetivos concretos de lucha y no de un programa del gobierno o de otro partido. Si hubiera un riesgo democrático que enfrentara el gobierno, como un golpe de Estado o una intervención extranjera, ciertamente la situación sería diferente. Pero como veremos más adelante, en realidad ese riesgo no existe hoy.
Nuevo gobierno, pero la lucha continúa
Celebramos la caída del PRIAN pues estuvimos durante décadas peleando contra ese régimen. Y su caída es producto de las luchas previas que llevaron a las clases dominantes a preferir una transición pactada a una insurrección si volvían a cometer fraude. Como hemos explicado antes, la caída del PRIAN no es producto simplemente de una elección. Fueron especialmente las luchas y resistencias contra el neoliberalismo (que frecuentemente no fueron apoyadas por AMLO) las que permitieron esa explosión del "hartazgo popular" que votó contra el PRIAN en julio del 2018. Los lopezobradodirstas olvidan estas luchas previas (o no participaron en ellas) y por eso insolentemente nos preguntan que los que hoy protestamos o luchamos dónde estábamos antes del gobierno de AMLO y por qué supuestamente ahora sí exigimos. ¿Dónde estaban ellos que no saben que la lucha de Atenco viene desde el 2000 o la de la CNTE, con todo y Nochixtlán todo el sexenio pasado (y desde 1979) o los de Ayotzinapa, así como todos los familiares de desaparecidos desde los años 70? Tenemos todo el derecho y autoridad moral para continuar en la lucha y no hacer "pausa" para esperar a que el nuevo gobierno resuelva mágicamente todo. El nuevo gobierno llegó porque hubo estas luchas desde antes del 2018 y ahora con la derrota del PRIAN y su actual crisis y desfondamiento hay más razón y confianza para continuar la lucha. Legítimo derecho y necesidad. Pero como se hizo desde antes: con independencia del gobierno. Por eso es que hemos entrado en una nueva fase de lucha y por eso decimos que no hay reflujo. No hay reflujo pero sí hay confusión por los que, a diferencia de lo que hicieron los movimientos antes del 2018, ahora quisieran enganchar las luchas como el vagón de atrás de Morena. La confusión es política y pone en riesgo la independencia política de los movimientos que han tenido éxitos precisamente por confiar en su propia fuerza y organización. Por eso la importancia estratégica de la lucha política e ideológica para conservar la independencia política del movimiento y por tanto las posibilidades de éxito de estos movimientos. La garantía del éxito está en función de la independencia política. La subordinación al gobierno someterá a los movimientos a otros ritmos e intereses poniendo en riesgo el triunfo cabal de sus demandas.
De nuevo, ¿por qué insistimos en la independencia política?
Hay transición pactada, pero como el nuevo régimen está en curso, como se está aún definiendo la relación de fuerzas en el seno de la nueva forma de dominación de clase, hay tensiones, pugnas, choques y presiones en todos los sentidos. La derecha tuvo que aceptar la transición para evitar al “tigre”, pero quiere cobrar el haber cedido y mantener sus privilegios y, si se pudiera, recuperar para ella directamente, para su personal político, la administración, el gobierno. Los amparos múltiples contra las detenciones de algunos corruptos, el forcejeo entre todos, las renuncias y reacomodos en el gabinete son muestra de ello. Por eso insistimos en que la opción no es "AMLO o la derecha". La derecha está dentro y fuera del gobierno. La derecha da su pelea también dentro del gobierno y tiene varias cabezas importantes dentro, desde Romo y Moctezuma, hasta muchos otros más, aunque a veces entre ellos mismos también tengan intereses encontrados. Por eso decimos que no es nuestro interés participar en esas disputas internas del equipo gobernante que está definiendo en medio de tensiones y jaloneos la nueva forma de dominación de clase y sus componentes.
Por eso y porque "no es nuestro gobierno", decimos como la izquierda revolucionaria europea frente a gobiernos socialdemócratas o de colaboracionismo, no pretendemos ser parte ni participar en este gobierno. No nos referimos a empleados de base, algunos de los cuales están siendo despedidos del gobierno de la CDMX o de otras instituciones estatales con el pretexto de la lucha "contra la corrupción y por la austeridad franciscana", sino a cargos de responsabilidad política en este gobierno. Normalmente compañeros y compañeras de la izquierda cooptados a instancias gubernamentales no serán realmente determinantes en la conducción de políticas públicas, pero sí tiene el efecto político de comprometerte, de endosar, avalar, dar cobertura de "izquierda" a un gobierno que no lo es y que en lo determinante continúa siendo neoliberal y continuador de las políticas de militarización y subordinación al imperialismo en aspectos como la migración o el TLC.
Una prueba para nuestra hipótesis estratégica
Nuestra perspectiva histórica sigue siendo la de un "gobierno obrero, campesino y popular" que en las actuales circunstancias implica una perspectiva clasista y realmente de ruptura con el neoliberalismo y el capitalismo por tanto. Es una perspectiva utópica pero no ilusa. Utópica no en el sentido peyorativo del término. Pero porque está vinculada a la perspectiva de ruptura revolucionaria. Una perspectiva que, como diría Bensaid, es también una hipótesis de trabajo y que es la de la perspectiva insurreccional. No puede ser de otra manera si no tenemos ilusión en que los cambios puedan ser realizados por un caudillo y además, en forma gradualista, conciliando y perdonando con la "mafia del poder", en el aquí y ahora. Pero, de nuevo, al explicar que el reconocimiento del triunfo electoral del 2018 ha implicado una opción de transición pactada para evitar que el hartazgo popular se convirtiera en la explosión popular que todos veíamos venir y que no podría ser otra que una insurrección cívica popular, por la negativa se ha confirmado la posibilidad de la hipótesis estratégica: la insurrección. Es esta vía la que realmente hará posible una "cuarta transformación" o sea la cuarta revolución en la historia de México. Entonces julio de 2018, de otra forma, vino a darle sustento a la hipótesis estratégica, a la utopía revolucionaria, de un gobierno obrero, campesino y popular.
La rebelión en forma de insurrección masiva, no la guerrilla aislada, pero tampoco el cambio exclusivamente por la vía electoral y la democracia representativa. La insurrección masiva implica la participación de las grandes mayorías y por tanto una lucha previa de conquista de la hegemonía en las ideas, una lucha ideológica que lleve a irrupciones como la del "hartazgo popular" pero que continúa con la confianza y la autoorganización para la acción política directa de las masas. Es decir no relegando esa confianza exclusivamente en representantes populares dentro de las instituciones del Estado, sino creando sus propias organizaciones, auto organizaciones que apuntan a un doble poder. No simplemente el "poder popular" entendido como control territorial, sino un control social y político que representa embrionariamente otro poder. La experiencia histórica en México ya nos da los ejemplos en ese sentido. Desde el masivo movimiento estudiantil popular de 1968 y su auto organización consejista representada en el Consejo Nacional de Huelga hasta la experiencia de la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca) en 2006 con control territorial, la ciudad controlada por barricadas, pero también embrionarias formas de poder dual con la toma de las instalaciones del poder institucional, la creación de los Topiles, un órgano de seguridad popular y el control de medios de comunicación con la toma de estaciones de radio y televisión. El "Tigre" que la mayoría de los sectores de la clase dominante y sus órganos de inteligencia veían venirse si repetían el fraude electoral como en 2006 y 2012 contra AMLO o desde antes en 1988 contra CCS, era el anuncio del estallido popular que no podría ya ser controlado por nadie. El propio AMLO, en junio de 2016, en el mitin de protesta por la matanza en Nochixtlán en medio del auge de la lucha magisterial, advirtió lo que se venía cuando afirmó que las condiciones estaban ya para un estallido revolucionario como en 1910. Pero, inmediatamente decía que la propuesta no era una revolución violenta, sino la de un "gobierno de transición". O sea, la oferta a las clases dominantes de parar el tigre a cambio de que se le reconociera como cabeza, como Presidente,de ese gobierno. Desde la izquierda anticapitalista también se preveía ese estallido, como el propio EZLN al hablar de "la tormenta que se avecina". Conscientes de esa posibilidad no porque fuera la ilusión de un grupo izquierdista, sino la posibilidad creada en la realidad, es que las clases dominantes aceptaron la transición pactada que AMLO ofrecía. Por eso decimos que al intentar definir una estrategia revolucionaria no lo hacemos como una afirmación dogmática y ahistórica, sino apoyados en la experiencia histórica reciente, aunque sea como una hipótesis estratégica a demostrarse en la práctica, pero que te ofrece una guía para la acción. Al reconocer el triunfo electoral de AMLO en julio de 2018, se reconocieron más de 30 millones de votos a su favor. Si el "hartazgo popular" con el PRIAN hubiera tenido que enfrentar ahora una nueva burla con otro fraude, se entiende que la respuesta, la insurrección civil, tendría que haber sido de esa magnitud. Por eso decimos que, por la negativa, la hipótesis estratégica se confirmó en julio de 2018. Es una hipótesis pero obviamente responde a una realidad más complicada que nuevamente la dicotomía que argumenta AMLO cuando afirma que sólo hay dos posibilidades para el cambio: la lucha armada o la vía electoral.
No es inútil volver a recordar y reafirmar nuestra propuesta estratégica, aunque modesta y realistamente, la pensemos como una hipótesis estratégica. Pero en este momento de cambios políticos se requiere, para no perder la brújula pese a todos los giros que la situación parezca imponernos.
Dice Daniel Bensaid en "Estrategia y partido", el folleto publicado por el PRT:
"Actualmente muchos camaradas en Italia, en Francia y yo creo que un poco en todas partes, insisten en la necesidad de organizaciones independientes de los partidos social liberales, socialdemócratas, etc. Pero ¿por qué se quieren organizaciones independientes? Porque perseguimos otro objetivo, porque tenemos una idea de hacia dónde queremos ir.
"Sabemos que con participar en un gobierno burgués junto con los socialdemócratas se podría quizá ganar una pequeña reforma pero nos alejaríamos de nuestro objetivo en vez de acercarnos a él, y con eso aumentaría la confusión y la falta de claridad.
"Evidentemente, si no tenemos el criterio para determinar qué objetivo queremos avanzar y si no se tiene al menos, si no la respuesta definitiva, sí una idea sobre la manera de avanzar, entonces vamos a ser sacudidos por el menor cambio en la situación táctica, por la menor decepción electoral, por cualquier derrota, etc. Para construir de manera duradera es necesario tener una idea precisa de los objetivos, de las estrategias y las tácticas".
¿Golpe de Estado suave o conciliaciones de clase bajo chantaje?
La derecha está dentro y fuera del gobierno, pero hay ciertamente un sector de la misma, una ultraderecha fuera del gobierno y furiosa con la derrota del PRIAN y la llegada de los "chairos" al gobierno. Pero están derrotados y fracturados. Hoy no son peligro. Lo que dice Carlos Mendoza (director del Canal "6 de julio" en entrevista con La Jornada el 15 de julio) es que los métodos de deslegitimación del gobierno son como los de la preparación de un golpe de Estado suave. Es cierto, pero en realidad no tienen hoy la fuerza para siquiera un golpe suave: no son solo los 30 millones de votantes y el nivel de aceptación que se mantienen alrededor del 80%, es también su desprestigio, falta de liderazgo alternativo y finalmente subordinación al nuevo gobierno. Sus marchas (las marchas "blancas" o "fifí" con personajes como Fox tan desprestigiado incluso entre los manifestantes) son absolutamente minoritarias. Las nuestras, del movimiento, son mayores (aunque no tengan la cobertura mediática de las de la derecha), las de la CNTE, las de Ayotzinapa, las de orgullo gay, las huelgas obreras en Matamoros, etc. El escándalo mediático de las movilizaciones ridículas de la derecha son exaltadas también por los lopezobradordistas para pedir “unidad nacional” sin críticas, para asustar con el petate del muerto de “AMLO o Bolsonaro”. Pero el ejército está totalmente apoyado por AMLO (ver la GN). No hay duda de la lealtad del ejército.
Como parte de la reconfiguración de las fuerzas políticas provocadas por el triunfo electoral de AMLO es que decimos que todos los partidos pero relevantemente los de la derecha están en crisis, desfondados, sin brújula, con la posibilidad de perder el registro (como el PRD o como el PANAL que ya lo perdió) y ocurre un proceso de reacomodo o refundación, así como de rupturas, de cada uno de ellos. La revista Proceso ha documentado el esfuerzo que está haciendo la Coparmex (Confederación Patronal de la República Mexicana) para formar mil 200 cuadros políticos con el apoyo del Tecnológico de Monterrey (su propia escuela de cuadros), para hacer el relevo de la derecha en general y no necesariamente para alguno de los partidos tradicionales. Entonces, esta crisis de la derecha, aunque sea temporal y si no hay crecimiento de una alternativa de la izquierda anticapitalista, es lo que hoy le imposibilita ser alternativa y poder impulsar proyectos como los del golpe de estado suave.
El riesgo de un golpe de Estado, aún "suave", es algo muy lejano. La ultraderecha quisiera desacreditar al gobierno de AMLO pero sobre aspectos secundarios, clasistas, superficiales y calumniosos. Algunas personas o carteles durante la marcha fifí reclamaban la renuncia de AMLO o la caída de su gobierno o algunos incluso lo denunciaban de querer “imponer” el socialismo en México. Son simples gestos ridículos fuera de todo contexto. Hay presiones y conflictos entre diversos sectores empresariales, burgueses y representantes del imperialismo. Pero estas presiones se dan dentro del propio aparato estatal pues dentro del gobierno están representados y bien representados. El ejército y las fuerzas armadas están intocadas y la perspectiva de militarización que el propio AMLO impulsa con cosas como la creación de la GN hace innecesaria hoy una amenaza de golpe militar. El imperialismo yanqui, incluso con un fascista como Trump, no necesita impulsar otro gobierno paralelo como es el caso de Venezuela con Guaidó. El incidente de junio-julio de este año que concluyó con el mitin de Tijuana sobre el chantaje de Trump entre “migrantes o aranceles”, demuestra que no es necesaria una amenaza de un gobierno paralelo como el de Guaidó en México. Como han reconocido muchas fuerzas y analistas y hasta Porfirio Muñoz Ledo, México capituló ante Trump en esa prueba de fuerzas. Trump se llevó todo. Logró que, con el chantaje, México se convirtiera en su deseado Muro y además pagado por México a cargo de los salarios de la flamante Guardia Nacional convertida en Migra en Chiapas. Es decir, bajando la frontera hasta Chiapas, ni siquiera hasta el Istmo como planteaba AMLO con su proyecto de Tren Maya. Pero, además, en la práctica le impuso a México el carácter de "tercer país seguro", es decir como "sala de espera" permanente para los migrantes que piden asilo en EU. Al mismo tiempo, el chantaje sobre los aranceles implicó la aceptación gustosa por parte de México, del Senado mismo, del nuevo TLC, el TMEC. ¿Para que la amenaza de un golpe, de una invasión o de un gobierno títere como Guaidó, si el gobierno mexicano no solamente aceptó todas las condiciones, sino hasta hizo un mitin "de victoria" en Tijuana?
Por otro lado, la derecha como Bolsonaro, es decir los reaccionarios evangélicos también son apoyados por el gobierno de AMLO. No solamente porque están sobre representados en el Congreso por la alianza de Morena con el PES, sino por la ofensiva contra el Estado laico que pretende que la "Cartilla Moral" de AMLO sea distribuida por Confraternice (Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas) y el plan de autorizarles a estas iglesias estaciones de radio propias.
Hay una simplificación de la explicación del ascenso de la ultraderecha al gobierno de Brasil que sirve de justificación para la supuesta disyuntiva de “AMLO o el fascismo”. Bolsonaro no llegó al gobierno simplemente por un empuje y fuerza social de la derecha. El giro a la derecha en ese país (y en forma similar en otros casos) tiene que ver con una responsabilidad también de los gobiernos “progresistas” como el del PT. Dilma Rouseff fue defenestrada por maniobras antidemocráticas instrumentadas por Temer Pero ¿de dónde viene Temer? Temer era el vicepresidente de Dilma. Pero ¿cómo? Es que Temer no es del PT sino de un partido de derecha. Porque en Brasil también se aplicó la táctica de “Arca de Noé” de AMLO. Amplias alianzas electorales incluyendo partidos de la derecha. Amplitud que Pedro Salmerón, en su momento, quiso justificar para Morena con experiencias históricas equivocadas, con referencias hasta de Trotsky y el Ejército Rojo. De esa manera, la derecha llegó también al gobierno del PT y no en cualquier puesto: la vicepresidencia. En México no existe la figura de la vicepresidencia pero se creó el Jefe de la Oficina de la Presidencia a cargo de Alfonso Romo, cabeza del sector burgués responsable de la campaña contra AMLO que en 2006 lo presentaba como un “peligro para México.” Además representa los intereses de Monsanto y estuvo ligado al proyecto del Plan Puebla Panamá. Como en Brasil, con el PT, en México la derecha está dentro y fuera del gobierno. Y una vez que Temer logró defenestrar a Dilma y meter a la cárcel a Lula para impedirle ser candidato presidencial ¿de dónde salió Bolsonaro? Antes era un diputado minoritario, desconocido más allá de sus escandalosas declaraciones racistas, sexistas, misóginas, pero representante de los Evangélicos. El desprestigio del PT por los casos de corrupción, permitió que un desconocido reaccionario se convirtiera en el nuevo Presidente. Y en México ¿dónde están los Evangélicos? Políticamente eran desconocidos como fuerza política en México, hasta que para la campaña presidencial AMLO los subió al “Arca de Noe´”.Es decir la alianza del PES con Morena que permitió proyectar a los evangélicos al primer nivel de representación parlamentaria con infinidad de diputados federales y senadores. Ciertamente perdieron el registro legal como partido, pero el PES (con otro nombre pero las mismas iniciales) es uno de los que en este año del 2019 están buscando recuperar el registro con muchas posibilidades de éxito. Como ya dijimos, AMLO ha anunciado que CONFRATERNICE será el instrumento para distribuir a su nombre la “Cartilla Moral” y al reunirse con los evangélicos es con lo que se comprometió a conseguirles el uso de estaciones de radio para que trasmitan sus mensajes “espirituales” para la “pacificación” del país (con la ayuda de la GN). En el nombramiento de superdelegados, además, AMLO decidió otorgar esa tarea en el Estado de Morelos (que les proyecta como futuros gobernadores) ni más ni menos a Erick Flores el presidente nacional del PES. El debut en Morelos de este “superdelegado” representando a AMLO no pudo ser más nefasto. Fue el encargado de responder al compañero Samir en la asamblea de Huexca en que se protestaba contra el PIM y la hidroeléctrica ahí. El domingo fue la polémica y argumentos en contra de ese proyecto presentados por Samir ante Erick Flores. La mañana siguiente, el lunes, llegaron a casa de Samir a asesinarlo.
Al confirmar que la derecha está dentro y fuera del gobierno y que la derecha está bien posicionada en el gobierno y ha logrado no solo posiciones sino políticas públicas de su interés, incluso para los evangelistas, se entenderá por qué la supuesta disyuntiva de “AMLO o la derecha” es una falacia.
Celebramos que, visto internacionalmente, el caso de México parece una contratendencia al afianzamiento de posiciones de la derecha en todas partes (EU, Europa, Brasil). En vez de eso, en México hay un gobierno progresista pero en este contexto de un “progresismo tardío”. Si el triunfo de AMLO hubiera sido reconocido en 2006 hubiera coincidido con el ascenso del “progresismo” latinoamericano, pero las clases dominantes no vieron entonces (a pesar de la APPO y el megaplantón en Reforma) el riesgo de un estallido popular que barriera con todo como ya previeron en el 2018. En el 2018, AMLO abiertamente advirtió que ya no podría volver a controlar a las masas como en el 2006 y si imponían nuevamente el fraude “soltarían al tigre”. Lo reconocieron hasta el 2018, pero para entonces, el resto de gobiernos progresistas de AL venían en declive e incluso para Europa, Mélenchon considera ahora que la llegada de AMLO es refrescante. Pero cuando AMLO llega las condiciones objetivas no son tan favorables ya para un gobierno progresista (del 2006 al 2012, Felipe Calderón todavía se benefició con los precios del petróleo) y sobre todo conocemos ya las limitaciones del progresismo y cómo con esas contradicciones y límites, ha favorecido a la derecha y su declinación ha sido capitalizada por la derecha al no haber habido en aquellos países un polo alternativo anticapitalista fuerte.
Un absurdo, pero educativo ejemplo de cuál es el verdadero riesgo con el “progresismo tardío” es la acusación de la derecha de que AMLO es socialista y que supuestamente pretende imponer un régimen socialista o chavista. Así como se habla de los “pasos” de la derecha hacia el Golpe suave, la derecha habla de los pasos de AMLO como un guión hacia el socialismo y el totalitarismo. Esto tiene como consecuencia que el desprestigio del “progresismo” aparecerá en algún momento como un desprestigio del “socialismo” y esto es un grave riesgo que exige más presión y por fuera en la constitución y referencia pública de un polo alternativo anticapitalista que muestre que la opción socialista, radical, es diferente a la del "progresismo". No debemos permitir que nuevamente, como ocurrió con la caída de la URSS, el cargo del fracaso de la burocracia stalinista se presente como el fracaso del socialismo.
En conclusión, no apostamos al "fracaso" del gobierno de AMLO, pero no somos sus apoyadores acríticos y seguidistas, subordinados. Queremos aparecer como un polo alternativo contra el neoliberalismo. El polo anticapitalista y socialista. Un polo por tanto independiente del gobierno.
AMLO siguiendo con sus dualismos nos insulta identificando nuestras críticas y posiciones con las de la derecha. Los métodos de lucha de acción directa de masas, como los plantones, los bloqueos de carreteras o vías ferroviarias como los utilizados por el magisterio en Michoacán o las protestas en Morelos contra el PIM y el asesinato de Samir opositor al proyecto en Huexca o las denuncias y oposición de los zapatistas a megaproyectos como el Tren Maya o el Plan Transístmico han sido calificados de ultraizquierdistas y al mismo tiempo como "conservadores" (por oponerse a la modernización capitalista). Por su permanencia en el dualismo sin alternativa quiere reducir todo a estar a favor o en contra de la 4T, otra variante de "con AMLO o con la derecha". Obviamente la situación es más complicada, aunque la idea de considerar nuestras críticas o posiciones como de "ultraizquierda" apuntan ya a que se vaya abriendo paso la conciencia de que las opciones no se acaban entre la derecha y AMLO. Debemos fortalecer el reconocimiento como referencia de que existe también la opción que el propio AMLO considera "ultraizquierdista" pero que es la opción de lo que llamamos polo anticapitalista y socialista, a nivel social y político respectivamente.
Nuestra perspectiva estratégica
No somos parte de “la oposición” que es básicamente una oposición parlamentaria, encabezada por el PAN (la crisis del PRI es de tal magnitud que Ivonne Ortega, la ex gobernadora de Yucatán y aspirante a presidir al PRI acusa a la dirigencia actual de estar rendida ante AMLO, de haberle entregado el PRI a AMLO).
Queremos construir un polo anticapitalista alternativo al gobierno a nivel social, pero también (y es lo más difícil) al nivel político, partidario. En el terreno social no estamos solos, a diferencia de la situación entre 1988-89 cuando la creación del PRD. Aunque no haya un acuerdo formal y explícito entre todos, ese polo anticapitalista en lo social debe incluir la lucha del EZLN y el CNI-CIG contra el Tren Maya, el Transítsmico y otros proyectos ecocidas y contra los pueblos. Incluye también la lucha contra el PIM. Incluye la lucha del magisterio y la CNTE contra la reforma educativa y su continuidad neoliberal. Incluye la lucha del SME, la NCT y la ANUEE por la independencia y autonomía sindical y de los movimientos frente al nuevo gobierno, la reinserción laboral, el respeto a los acuerdos con el pasado gobierno en torno a proyectos como Fénix y SUBACE. Incluye la de por sí radicalmente independiente lucha de la nueva generación de mujeres y feministas contra la violencia,y el feminicidio. Incluye el surgimiento de un nuevo movimiento obrero en las maquiladoras y la frontera con el ejemplo de las huelgas de Matamoros. Incluye la mayoría de luchas locales ecocosociales contra el despojo y el ecocidio. Incluye la lucha contra los despidos recortes salariales y derechos de los trabajadores sacrificados en supuesta lucha contra la corrupción pero en realidad por el nuevo plan de austeridad neoliberal.
El polo anticapitalista a nivel social no necesariamente es la conformación de un nuevo "referente", sino una política de unidad en la acción, de frente unido. Es ahora una línea política de acción. No un nuevo membrete. Con esa orientación nos conducimos y proponemos en todos los movimientos que luchan y resisten contra el neoliberalismo aunque no siempre confluyan en un nuevo "referente"
Al nivel político el polo pasa por el acuerdo con infinidad de agrupamientos socialistas y clasistas que coincidan con la necesidad de este polo político partidario. En primer lugar, por supuesto, ratificando el proyecto de la OPT y la campaña hacia el Partido del Pueblo y los Trabajadores. Pero con otros más quizá sin llegar a una estructura partidaria legal común, pero a frentes políticos socialistas. Habrá que insistir aunque no siempre se logre en lo inmediato. Implica luchar contra una visión sectaria, especialmente de grupos que se consideran trotskistas y que tienen una visión de autoconstrucción que impide acuerdos de largo plazo en el sentido del reagrupamiento. Además de que padecen de un radicalismo sectario en la crítica hacia el "progresismo" que impide unidad en la acción con sectores o movimientos influidos por el "progresismo" o un estilo de autoproclamación que impide también el diálogo con sectores influidos por el "progresismo". Pero también dificultan la unidad política agrupamientos como el PAIS (Partido Amplio de Izquierda Socialista) que, por el contrario, no comparten la importancia estratégica de la independencia política con respecto al gobierno y su partido y entienden iniciativas unitarias como operaciones para posicionarse frente al nuevo gobierno manteniendo ilusiones, de una manera u otra, en Morena.
Nuestro objetivo en este periodo es luchar contra la continuidad de las políticas neoliberales y la creación de este polo alternativo de lucha. Estos son objetivos estratégicos para este periodo
Nuestra propuesta alternativa:
la lucha contra la continuidad del neoliberalismo.
El gobierno de AMLO dice que ya dejó atrás al neoliberalismo. Como hemos visto, esto es falso. Equivocadamente piensa que el neoliberalismo se reduce a la corrupción y por eso con la bandera contra la corrupción aplica en realidad un plan de austeridad neoliberal (con ajustes, despidos, reducción de salarios, etc) y sostiene los elementos centrales del neoliberalismo (ver proyecto de resolución política nacional) al mismo tiempo que mantiene todas las reformas neoliberales de Peña Nieto (incluida la reforma educativa), así como la política de militarización frente a la violencia e inseguridad, así como la impunidad en la crisis de derechos humanos (feminicidio, violencia contra las mujeres, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas) y se ha plegado a la política migratoria de Trump al mismo tiempo que ha cedido, presentándolo como triunfo, a la ratificación del nuevo TLC con el chantaje de los nuevos aranceles. Pero también medidas represivas para asegurar la continuidad de las políticas neoliberales. No sólo la GN hasta en Chiapas persiguiendo migrantes, sino la reforma de leyes como aquella que convierte en “delito grave” el bloqueo de líneas férreas (el Tren Maya?) o las reformas contra las manifestaciones de protesta en el estado de Tabasco (con mayoría de Morena en el Congreso y gobernador de Morena) previendo lo que serán las protestas por el tren Maya, la refinería de Dos Bocas, el Transítsmíco, etc.
No somos parte de la oposición de derecha porque en realidad la derecha (de dentro y fuera del gobierno) está de acuerdo con la continuidad del neoliberalismo. Su oposición se ubica en otros niveles que para nosotros son secundarios o superficiales. Por eso no hacemos parte de sus ataques contra AMLO basados en insultos o caricaturas. Así como son reaccionarios los insultos homofóbicos (típicos del priísmo pero que, como parte de la cultura sexista y machista también son usados por el pueblo) también son reaccionarios los insultos a AMLO por su edad, su manera de hablar, sus errores e ignorancia, o su aspecto. Nuestra oposición y crítica alternativa es por su pacto de impunidad con la “mafia del poder” y por la continuidad del neoliberalismo. AMLO sigue reconociendo (ver La Jornada a propósito de las persecuciones de Lozoya y Rosario Robles) que hizo un pacto desde el 1 de diciembre, en su toma de posesión, con EPN de "punto final" y que no habría persecusión (lo mío no es la venganza, dice). Ya hemos dicho antes que lo importante no es saber si hubo o no la reunión para el pacto, para la transición pactada, que incluía lo que en campaña llamaba una amnistía adelantada para la “mafia del poder”, porque el 1 de diciembre de 2018, ante el Congreso de la Unión y dirigiéndose a Peña Nieto le dijo explícitamente que la lucha contra la corrupción arrancaba con un punto final, a partir de ese momento y que no habría revanchas ni persecuciones. Y lo ha cumplido. En cada “mañanera” puede denunciar o desacreditar a antiguos funcionarios, incluso ex presidentes como Fox, Salinas o Calderón, denunciándolos como corruptos o neoliberales, pero después de la denuncia oral, no pasa nada. No se procede penalmente contra ninguno de los altos funcionarios del pasado. Solamente se despide a empleados de base de secretarías de Estado o del gobierno de la CDMX como parte de la lucha contra la corrupción y por “la austeridad republicana, casi franciscana”, que dice AMLO. Además de ser injustos estos despidos y recortes que sufren empleados de base, deben cargar con el desprestigio como si todos hubieran sido corruptos, mientras que los altos funcionarios no son tocados. Esto es parte del pacto, así como el hecho de que los compromisos internacionales, relevantemente la deuda externa, se mantienen, y las reformas neoliberales impuestas durante el sexenio de EPN se mantienen (incluso la “reforma educativa” pese a los anuncios en sentido contrario y por eso la nueva consigna de “abrogación, no simulación”) y las políticas de militarización se mantienen. En estos días se verá qué tan serio es el proceso contra Lozoya o contra Rosario Robles. AMLO ha aclarado que en casos como el de Lozoya no es su gobierno quien ha iniciado la denuncia y el proceso penal, sino que vienen “de antes” dice él. Es cierto que parece más bien consecuencia del caso Odebrecht que debido a que sobornó a diversos gobiernos latinoamericanos, tiene una implicación internacional que va más allá del gobierno de AMLO. En el caso de Rosario Robles, incluso, que el propio AMLO había dicho que no sería “chivo expiatorio”, está por verse las consecuencias de todos los amparos que en estos días están circulando. La cantidad de amparos que sobre todos los temas están siendo utilizados habla de todas las tensiones y conflictos entre diversos grupos de poder en el reacomodo en curso de las clases dominantes. En el caso de los amparos en procesos penales contra ciertos funcionarios parecen coincidir con el cumplimiento del pacto de AMLO de que no habrá revanchismo .o sea que la impunidad a ese nivel continuará.
Construir un polo alternativo a nivel social que empodere a las luchas de los trabajadores y el pueblo, asegurando su autonomía e independencia es nuestro objetivo en este terreno. Y construir también esa referencia, ese polo alternativo en el terreno político, para mostrar la verdadera cara de la izquierda socialista.
Tampoco es nuestra preocupación un supuesto proyecto de reelección de AMLO que agita la derecha. No habrá reelección de AMLO en 2015. La complicación es si logra conformarse un nuevo régimen político, una nueva forma de dominación de clase, que logre estructurarse en un nuevo pacto social entre diversos sectores burgueses, diferente al PRIAN y al viejo priísmo, pero que represente una nueva forma de dominación burguesa con legitimidad y estabilidad no por 6 años, sino por lo menos por dos sexenios, aun sin la reelección de AMLO. Por supuesto la fragilidad y crisis prematura de Morena es un elemento de dificultad para un proyecto trans sexenal, pero nuestra preocupación es que este nuevo régimen surja sin que la izquierda socialista y el movimiento social representen un polo alternativo e independiente, sino que quede subordinado al nuevo régimen. Y de nuevo el riesgo del corporativismo no hacia un partido como Morena (un partido sin “frentes de masas”), sino directamente al aparato del Estado, a las estructuras gubernamentales. Sin reelección de AMLO pero con una mayoría de gobernadores de Morena electos en los siguientes años, por la vía de los superdelegados (en un sexenio presidencial puede haber elecciones para gobernadores en cada uno de las 32 entidades y es posible imaginar el escenario si para 2025 todos esos “superdelegados” ya son gobernadores provenientes de Morena)
La primera experiencia en esta lógica trans sexenal fue el caso de Bonilla en BC, ahora en aprietos por lo burdo de la maniobra de ampliación de su periodo. Es también anuncio de las dificultades para lograr el proyecto transexenal con dudas sobre algunos superdelegados (por ejemplo el de Jalisco) y las posibilidades de unidad de Morena como partido (la elección de la presidencia del partido entre Yeidckol, Bertha Luján o Mario Delgado) y las posibles candidaturas presidenciales (Claudia Scheinbaum, Marcelo Ebrard, etc)
Entonces; nuestro objetivo en este periodo no es el fracaso del gobierno de AMLO o la caída del gobierno de AMLO. Nuestra preocupación es que con la legitimidad electoral que le ha dado el triunfo del 2018, continúe aplicando el neoliberalismo en detrimento de los intereses de las masas trabajadoras y del pueblo mexicano. Por eso nuestro objetivo es luchar contra la continuación de las políticas neoliberales. Es un proceso complicado porque con la legitimidad electoral y el petate del muerto de la derecha, es un gobierno de “progresismo tardío” que puede imponer medidas que les fueron imposibles a los anteriores gobiernos de la derecha. Por ejemplo, AMLO logró la GN y la militarización que no pudieron hacer Peña o Calderón. O incluso la presencia de la GN ¡¡en el metro de la CDMX!!
Las luchas contra el neoliberalismo y el polo anticapitalista a nivel social.
Impulsar un polo anticapitalista alternativo al gobierno para luchar contra la continuidad de las políticas neoliberales, que es el corazón del gobierno “progresista” y la 4T, hace más evidente las diferencias con la derecha resentida por su derrota electoral y hace evidente el carácter calumnioso de la afirmación que dice que la crítica favorece a la derecha. Los ejemplos al calce:
La Guardia Nacional. Nos oponemos y la denunciamos como la continuación de la militarización iniciada desde Calderón y de hecho como continuación de la estrategia de guerra. La derecha está de acuerdo con la creación de la GN. En el Congreso no solo votaron entusiastamente por este proyecto, sino que legisladores del PRI y del PAN dijeron que era lo mismo que ellos habían propuesto en gobiernos anteriores Esto es cierto y por eso desde la época del PRIAN nos opusimos a esto que no pudieron imponer Calderón o Peña y que ahora con el gobierno de AMLO se ha votado casi unánimemente. En ese paquete va también la exigencia de las Fuerzas Armadas que se legalice su presencia en las calles en labores de seguridad, contra lo que la Constitución establecía. Este reclamo de las Fuerzas Armadas que estaban preocupadas de que el día que llegara otro gobierno fueran juzgados por haber violado la Constitución, no pudieron conseguirlo en los sexenios anteriores y empezando éste, es decir el “nuevo gobierno” que temían, lo lograron. El acuerdo de amplísima mayoría llevó en ese momento a que Yeidckol Polensky hablara de un acuerdo del PRIMOR. Con métodos similares a los del PRI y del PAN ante las protestas por la creación de la GN, se convocó a foros en el Congreso para escuchar opiniones en relación al tema. La absoluta mayoría de ONGs e intelectuales que participaron en esos foros se pronunciaron contra la mlitarización y contra una GN. A pesar de eso, ninguna propuesta de ellos fue aceptada y se impuso. Un nuevo foro convocaron cuando vieron el descontento que se centró en el debate sobre el mando militar de la GN. La absoluta mayoría de los participantes nuevamente se opusieron a un mando militar. Modificaron el proyecto de última hora para decir que el mando “podría ser” civil. Para nosotros el problema era la creación de la GN y no solo el mando. Las ONGs fueron engañadas con esa redacción que les llevó a creer que el mando sería civil. Una vez aprobada la ley, incluso con la participación de AMLO, nombraron mando militar. La derecha estuvo de acuerdo. Nosotros por supuesto, no. Seguiremos peleando contra la militarización y la guerra. En este contexto y con el desmantelamiento de instituciones estatales que ha hecho el neoliberalismo en los últimos sexenios al abandonar responsabilidades sociales el monopolio de la violencia que le correspondía al Estado, se ha roto al proliferar bandas armadas del narcotráfico asociadas o no con funcionarios estatales y han desatado una violencia generalizada en el país que ya tiene años. En este contexto pueblos y comunidades rurales han ejercido el derecho a la autodefensa y a su propio armamento, organizando así policías comunitarias. Es una legítima experiencia desarrollada sobre todo en los estados de Guerrero y Michoacán que destaca frente a la solución del nuevo gobierno que ha optado por una Guardia Nacional. Si las policías comunitarias no se extienden por todo el país, aunque también en ciudades como Oaxaca ha habido esta experiencia con los Topiles de la APPO, sin embargo pueden entenderse como experiencias de auto organización que también han ocurrido y volverán a desarrollarse en las ciudades
TLC, migrantes y aranceles. Ante las presiones de Trump (la ultraderecha), AMLO fue cambiando sobre el tema de los migrantes. A principios de año instrumentó la “visa humanitaria” para que migrantes centroamericanos pudieran entrar a México en la idea de que se quedaran a trabajar aquí en los megaproyectos como el Tren Maya y el Corredor Transísmico. La visa humanitaria, aunque fue aceptada por muchos migrantes no evitó que siguieran hasta la frontera norte para intentar pasar a EU. Acercándose la campaña electoral en aquel país, Trump revivió la fobia antimigrante y antimexicana chantajeando con el dilema de “migrantes o aranceles” para exigir que México hiciera “su trabajo” de impedir la llegada de más migrantes. Finalmente, el gobierno aceptó utilizar la GN para impedir que los migrantes cruzaran en Chiapas y abandonó la idea de la visa humanitaria. También en la frontera norte, por ejemplo en Ciudad Juárez, la GN está capturando migrantes para impedir que crucen a EU. Adicionalmente, en la práctica ha aceptado convertir a México en “tercer país seguro”. El mitin que convocó AMLO en Tijuana fue presentado como celebración del triunfo porque se había logrado impedir que Trump impusiera aranceles a productos hechos en México…temporalmente, mientras se comprobaba en unas semanas si México fortalecía su política antimigrante o no. Pero ¿valía la pena sacrificar a los migrantes para evitar los aranceles a ciertos productos hechos en México que van para EU? En realidad, imponer esos aranceles ponía en duda un dogma básico del “libre comercio” recogido en el TLC. Y resulta que en los mismos días del chantaje de Trump se está discutiendo la renovación del TLC, lo que ahora sería el TMEC (Tratado México, EU, Canadá). El TLC, hay que recordar, fue la “joya de la corona” de la política neoliberal impuesta por Salinas de Gortari. El EZLN explicó que se levantó en armas el 1 de enero de 1994 porque ese día entraba en vigor el TLC, considerado como una sentencia de muerte para los pueblos indios. De hecho el tema de los aranceles tiene que ver con la demagogia de Tump contra compañías automotrices que abandonaron ciudades gringas, como Detroit, para trasladarse a México y que dejaron sin empleo a muchos obreros allá. Pero estas compañías se vinieron a México porque el TLC les permite explotar la mano de obra barata mexicana Si Trump les hubiera impuesto aranceles a esos productos hechos en México por compañías extranjeras, supuestamente para obligarlas a regresar a EU, lo que habría pasado es que los precios de esos productos en EU hubieran aumentado para los consumidores de allá. Y probablemente las compañías de todos modos se quedaban en México por la mano de obra barata que explotan acá. O sea, para la izquierda socialista e internacionalista el tema nunca ha sido defender el TLC. No está en el interés del pueblo mexicano y de la clase trabajadora mexicana. La respuesta del gobierno de AMLO fue sacrificar a los migrantes y asegurar la continuidad de la TLC, el principal proyecto neoliberal. Estamos en contra. ¿La derecha? A favor de ambas cosas. El mitin de Tijuana de “triunfo” de esta “negociación” es muy significativo: acompañaron a AMLO representantes de todos los partidos, excepto formalmente el PAN, aunque sí por medio del gobernador panista que preside hoy la CONAGO, la iglesia evangélica, CONFRATERNICE, incluso en detrimento de la Iglesia Católica representada solamente por el morenista Solalinde (calumniador de los 43 de Ayotzinapa), la CTM, el Congreso de la Unión y representantes empresariales. En la CDMX, algunos lopezobradordistas estaban impulsando un mitin de apoyo a AMLO en su negociación con Trump que fuera simultáneo al de Tijuana. Cuando llegaron las primeras noticias de que México sacrificaba a los migrantes, discretamente cancelaron el mitin.
Vigilar la propuesta del gobierno AMLO-Ebrard de un supuesto Plan mini Marshall en Centroamérica a cargo de México para atacar las causas de la migración, prácticamente éxodos, de esos países hacia el norte. Se habla de que México invertiría 30 millones de dólares en países como Honduras o El Salvador, lo que representa el 0.1 por ciento del PIB del Salvador. En medio del caos geo político y el fin del mundo bipolar, ¿se trata de una suerte de subimperialismo actuando en Centroamérica (recuérdese el PPP al que está asociado Alfonso Romo) o una medida demagógica y de propaganda del gobierno de AMLO usando recursos de programas pre existentes o medidas que fortalecerán a gobiernos en crisis y desprestigiados como el de Honduras pues una parte del éxodo de pueblos es por la falta de oportunidades, de trabajo, pero otra parte es huyendo de la violencia y represión existente allá que incluso lo que buscan es asilo. En un momento en que hay prácticamente una rebelión para exigir la salida del presidente JOH de Honduras esta ayuda llega como un apoyo al decadente régimen hondureño.
La reforma energética. Como parte del pacto con la “Mafia del Poder” y el gobierno de Peña, AMLO ha declarado que “honrará” es decir, respetará todos los contratos suscritos al amparo de la reforma energética. En todo caso desconocerá los que sean obra de la corrupción, como lo del huachicoleo (robo de gasolina) y buscará fortalecer Pemex, pero en definitiva se mantendrá la reforma energética neoliberal que permite la entrada de compañías privadas a un campo que era exclusivo de la nación, incluso en la peroquímica.
Lo mismo sucede con la electricidad. Pero en este caso sí hubo lucha del SME contra la privatización energética, a diferencia de la situación en Pemex donde el sindicato siempre se subordinó a la empresa y al gobierno en turno. Además de las previas luchas contra la privatización, el SME tuvo que entrar a una lucha frontal a partir de que Calderón liquida la Compañía de Luz y Fuerza del Centro y despide a más de 44 mil trabajadores afiliados al SME. Después de 9 años de lucha y resistencia contra todos los embates de los neoliberales, habiéndose aprobada la reforma energética por los partidos del Pacto por México lo que significaba una derrota no solo para el SME, sino para la clase trabajadora y el conjunto del pueblo mexicano, el sindicato se mantuvo en lucha y con su resistencia exigió al gobierno una respuesta política aunque no se hubiera ya podido revertir la reforma privatizadora. En una relación de fuerzas desfavorables, a la defensiva pero con gran determinación, el sindicato consiguió una solución a la reinserción laboral que reclamaban aun en el marco de la reforma energética privatizadora ya aprobada. Este acuerdo es el que tiene como base la existencia de la empresa Fénix y el contrato de trabajo de esta empresa con el SME. De esta manera el sindicato viene consiguiendo recuperar el trabajo para sus compañeros y salvar la existencia del SME como sindicato que tiene una relación laboral…con una empresa privada portuguesa, en el marco legal de la reforma energética. Un triunfo parcial y transitorio dijeron los dirigentes del SME.
Con el triunfo de AMLO en la presidencia la animadversión contra el sindicato se intensificó pues a pesar que en el 2012 como sindicato y como OPT apoyamos la candidatura de AMLO, para el 2018 apoyamos la lucha por el registro de Marichuy del CNI-CIG como candidata presidencial. Gente de Morena en el sindicato como Almazán o de En Lucha, el grupo del que recientemente se escindió una parte de la organización, especialmente mujeres, protestando por el acoso sexual tolerado por su dirección política y el grupo de la llamada CSR, dirigida por Héctor Valadez, han hecho una campaña demagógica acusando a la dirección del SME de ser neoliberal por haber logrado la solución mencionada con la empresa Fénix. Supuestamente luchan por la renacionalización de la industria eléctrica pero para destruir el acuerdo alcanzado que permite el regreso al trabajo de los trabajadores del SME por medio del contrato con una compañía privada. Nuestra posición es la misma que la de la dirección sindical: si el gobierno de AMLO está dispuesto a revertir la reforma energética y renacionalizar la industria eléctrica, estamos de acuerdo. De hecho cuando el acuerdo se explicó como parcial y transitorio, quería decir que lo consideramos transitorio porque no renunciamos a la lucha por la renacionalización de la industria eléctrica. Pero si fuera real la determinación de renacionalizar la industria eléctrica entonces para respetar el derecho al trabajo de los electricistas del SME, se debe restituir el derecho al “patrón sustituto” que la SCJ en enero del 2013 (cuando Olga Cordero, la actual Secretaria de Gobernación, todavía era ministra de la Corte) negó, revocando el amparo que al respecto ya había otorgado un juez.
Pero al igual que con la industria petrolera, el gobierno no pretende abrogar la reforma energética ni renacionalizar (hace días, incluso, ha profundizado en la línea neoliberal, al autorizar la inversión privada en petroquímica alegando que Pemex no tiene capacidad en ese terreno) así que debe “honrar”, respetar los contratos existentes con empresas privadas que están desde hace tiempo generando energía eléctrica y especialmente con Fénix ya que fue la manera de lograr el respeto al trabajo y la reinserción laboral. El problema es que mientras el gobierno no dice nada contra las otras empresas privadas, en el caso del SME el propio López Obrador le ataca diciendo que “fue” un sindicato ejemplar o Bartlett diciendo que ya no es sindicato sino empresa. En esta guerra sucia contra el SME que se mantiene como un referente central en la lucha contra el neoliberalismo, pero también contra el corporativismo sindical (antes frente el PRI, ahora frente a Morena) y con desarrollos fundamentales en el terreno político como es el impulso a la NCT (Nueva Central de Trabajadores), la Federación de Jubilados, la ANUEE (Asamblea Nacional de Usuarios de la Energía Eléctrica) y la OPT, algunos se prestan a golpear al SME a cambio de conseguir apoyo del gobierno mostrándose con sus ataques al SME como leales al gobierno. Es el caso del grupo de Héctor Valadez que ofreció directamente a Bartlett municiones contra el SME dividiendo a la ANUEE y ofreciendo a la CONUR a la sombra del gobierno de AMLO. Es un ejemplo relevante de la dinámica de ciertos grupos dispuestos a perder la independencia política con respecto al nuevo gobierno y servir de arietes divisionistas contra el bloque de fuerzas alrededor del SME.
La reforma educativa. Es el otro caso donde ciertamente ha habido una lucha de masas contra la reforma educativa neoliberal y por la defensa del normalismo, especialmente las Normales Rurales, no solo por la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, sino como parte de la ofensiva neoliberal contra la carrera docente. Las luchas del magisterio, especialmente de la CNTE, contra la reforma educativa han sido un referente central en la resistencia contra el neoliberalismo. Aprobada la reforma educativa por los partidos del Pacto por México con Peña, todo el sexenio se mantuvo la movilización contra la misma, por medio de plantones, marchas, bloqueos de caminos boicot a las evaluaciones, faltas colectivas e incluso prácticamente una huelga de 150 días en estados como Oaxaca y Chiapas. Esta lucha durante todo el sexenio cimbró al país y por medio de la acción de los maestros sobre todo en pueblos y comunidades incorporó a padres de familia y sectores populares en varios lugares a la lucha. El costo fue muy alto pues incluyó no solamente despidos de cientos de maestros y prisión de varios dirigentes seccionales, sino también la muerte como en el caso de la represión en Nochixtlán. Durante el sexenio de Peña siempre hubo una relación conflictiva con AMLO quien pretendía subordinar toda lucha simplemente al proceso electoral En 2015, incluso, durante las elecciones intermedias, AMLO atacó públicamente a la sección 22 de Oaxaca diciendo que supuestamente estaba aliada con la derecha por no llamar a votar por Morena. En ese año atacó de igual manera al SME. AMLO se pronunció contra los despidos y la represión, como lo hizo sobre Nochixtlán, pero descalifica los “métodos de lucha”: el paro, las ocupaciones, los bloqueos de caminos etc. Pero el impacto nacional, persistente, de la lucha de la CNTE creó las condiciones para el “hartazgo popular” que permitiría la derrota electoral del PRIAN en 2018. Sin embargo, la lucha contra la reforma educativa debía continuar aun con el cambio de gobierno porque la educativa, como todas las otras reformas neoliberales, implicaron la creación de un andamiaje institucional, a nivel internacional incluso, por ejemplo con el BID, que permiten que aún con un cambo de gobierno sus efectos y condiciones persistan, a menos que llegara un gobierno verdaderamente antimperialista que rompa con esa camisa de fuerza.
El insulto de la 4T descalificando las luchas por supuestamente hacerlas contra AMLO y no haberlas hecha en el pasado con el anterior régimen es realmente ignorancia supina. Más aún en el caso de la CNTE y la reforma educativa. La fuerza y la autoridad moral de la lucha magisterial finalmente se impuso (todavía hace unos meses AMLO quería descalificar la movilización, como los bloqueos de la vía férrea en Michoacán, como “ultraizquierdista y conservador” al mismo tiempo). El nuevo gobierno tuvo que reconocer la legitimidad de las demandas del magisterio en lucha y ha empezado a responder y resolver algunas, cuidando de no presentarlas como triunfo de la izquierda, concretamente de la CNTE, sino presentarlas como acuerdos también con la dirección del SNTE y con la corriente de Elba Esther Gordillo, simultáneamente.
En esta fase de lucha, precisamente contra la continuidad de las reformas neoliberales, es fundamental comprender el sentido profundo de reformas como la educativa. La CNTE en parte como condición obligada de la lucha (presos, muertos, despidos) pero también como una estrategia, ha centrado su resistencia contra aspectos que tienen que ver con la estabilidad laboral pues resultaban elementos que facilitarían la movilización y comprensión del por qué del rechazo. Así se acuñó incluso la frase que ahora hasta AMLO utiliza: la mal llamada reforma educativa. Es decir, la lucha durante el sexenio anterior se centró en las consecuencias inmediatas de la reforma dictada por las instituciones neoliberales internacionales: la evaluación punitiva y por tanto los despidos de los docentes que no se presentaran a la misma. Como cualquier lucha de resistencia las condiciones obligan a que junto con la demanda inicial vas agregando otras que tienen que ver con los saldos de la movilización: los despidos, los compañeros encarcelados, los asesinatos como en Nochixtlán pero también en otros casos.
El gobierno de AMLO, como parte de sus rasgos bonapartistas, populistas y “progresistas”, debe hacer política y propaganda de su política y no solamente represión como haría el PRIAN y otros gobiernos de derecha. Busca mantener un consenso ideológico, conquistar la hegemonía del pensamiento y no solamente reprimir sin consenso. De esta manera, una vez que la CNTE logró imponer el que debía ser atendido políticamente en sus demandas, ha debido enfrentar ahora esta ofensiva política y ya no sólo represiva como con el peñismo. Indudablemente que ha sido un éxito el que finalmente se haya empezado a lograr la reinstalación de los maestros despedidos por su oposición a la reforma educativa. También el que se haya logrado la liberación de compañeros del magisterio presos proceso que seguramente deberá continuar incluso con una amnistía general para lograr la liberación de todos los presos políticos de los movimientos de resistencia.
Pero ya en esta fase surge el problema de fondo, que tiene que ver con el contenido de la reforma educativa. Las negociaciones con el gobierno, tarde o temprano, deben llegar a este punto. Las bases del magisterio movilizadas ya lo perciben cuando reclaman “abrogación, no simulación”. Porque efectivamente, la evaluación punitiva es parte de la reforma educativa, pero no lo es todo, aunque sea la que reflejaba consecuencias inmediatas para los docentes en términos de estabilidad laboral y derechos contractuales. Si el gobierno reinstala alrededor de mil 200 docentes despedidos y suspende la evaluación punitiva, pero logra mantener el contenido de la reforma educativa, la negociación le saldrá barata y mantendrá los objetivos que el Estado mexicano tiene comprometidos con la OCDE y el BID. Es decir, la reforma educativa neoliberal se mantendría.
La lucha contra “la mal llamada reforma educativa” cumplió su cometido como demanda transitoria para lograr la movilización masiva del magisterio contra esta reforma neoliberal. Pero en realidad, la reforma educativa no es solamente reforma laboral, no tiene que ver solamente con la estabilidad laboral. Su contenido sí incluye una reforma educativa neoliberal dictada por los organismos internacionales con los cuales México está comprometido y que los gobiernos anteriores armaron institucionalmente que implican candados que solo podrían ser abiertos radicalmente y no con aspectos parciales.
El problema es que la CNTE, como organización sindical, armó una estrategia contra el aspecto laboral de la reforma y ahora debe instrumentarla en el terreno educativo, pedagógico. Ciertamente los candados internacionales hacen muy difícil la lucha ahora contra el contenido neoliberal de la reforma, pero se requiere para derrotarla completamente. No es casualidad la designación de Esteban Moctezuma en la Secretaría de Educación Pública, siendo representativo de TV Azteca y organismos internacionales ligados al modelo neoliberal de “calidad de la educación”. En este nuevo reto es que se ubica hoy la discusión sobre participar o no en la discusión de las leyes secundarias. Ciertamente hay el problema que en el Congreso, ningún partido o fuerza legislativa representa la defensa de los intereses de la clase trabajadora y menos una perspectiva anticapitalista para pelear contra esta reforma neoliberal. La relación de fuerzas en el Congreso lleva, como en otros casos, a que, si el movimiento participa en el debate parlamentario con enmiendas y correcciones a las iniciativas de leyes secundarias, terminas comprometido con los resultados en una reforma de todos modos neoliberal.
Los objetivos de la reforma neoliberal aprobada con Peña, al igual que en otros países, pretende la destrucción de la profesión docente hacia un modelo de privatización que seguramente apunta a la virtualización. Por eso no les preocupaba despedir a miles de profesores que se opusieran a la evaluación pues el objetivo final es acabar con la carrera docente. Por eso también el objetivo de acabar con las Normales Rurales, proceso que parcialmente se detuvo gracias a la movilización masiva y nacional por los 43 de Ayotzinapa. La dinámica internacional y neoliberal apunta hacia las capacitaciones y habilidades en línea, en tutoriales. Al hacerlo así el Estado va dejando su responsabilidad social con la educación, en detrimento de la educación pública y a favor de la privatización y de la individualización del hecho educativo. Y por eso el abandono de las escuelas, convirtiéndolas en escuelas “al 100” para obligar a que sean los padres de familia que se hagan cargo del mantenimiento de las instalaciones escolares. La dinámica contra la profesión docente y por tanto contra la escuela. Por eso se aprueba que titulares de otras profesiones puedan también enseñar pues apunta al fin de la docencia, es decir el hecho de que sea condición necesaria ser maestro. Esto es el fondo del ataque contra el normalismo, cuyos egresados pese a tener certificados sus estudios como docentes no pueden conseguir empleo como tales en automático o como la evaluación punitiva que podría despedirte como docente aunque estuvieras certificado como tal.
Por supuesto, que este ataque contra la profesión docente tiene sus consecuencias pues apunta hacia la despedagogización de la enseñanza. Por ello se proponen capacitar básicamente en 4 ejes: matemáticas, lectura, una visión general sobre ciencias, como física y química y capacitación tecnológica sobre todo capacitación tecnológica. Todos estos objetivos están contemplados en los compromisos internacionales de México. Primero en lo que fueron los ODM (Objetivos de Desarrollo del Milenio) suscritos en el 2000 y que tenían la forma de exhortos a los gobiernos. Pero ahora son los ODS (Objetivos de Desarrollo Sustentable) que ya son obligatorios para cumplir por los gobiernos. Y que tienen plazos y mediciones para comprobar el cumplimiento por parte de los gobiernos firmantes. En el caso de la Educación estos compromisos se encuentran en los ODS4 e incluyen la obligación de contar con alguna institución de evaluación educativa. Por ello el gobierno de la 4T puede cambiarle de nombre para que no sea INE, pero mantenerlo de todos modos. Claro. Este enfoque parece ser pesimista pues parece imposible de lograr el cambio. Pero, en primer lugar permite entender por qué el gobierno de la 4T maniobra demagógicamente para decir que termina con el neoliberalismo y con la “falsa llamada reforma educativa” pero no lo hace realmente. Segundo, obliga al movimiento a elaborar una alternativa al proyecto neoliberal en educación para tener una guía en esta nueva fase de lucha (independientemente de que se participe o no en los debates parlamentarios sobre las leyes secundarias) y tercero, tampoco es que sea imposible de derrotar la reforma neoliberal. Lo que pasa es que se requiere de un gobierno radicalmente diferente con voluntad política para romper con todos los lazos que le sujetan al imperialismo y sus agencias.
Los megaproyectos ecocidas y de despojo de los pueblos. Nuestra alternativa ecosocialista. Esta perspectiva neoliberal que mantuvieron también otros gobiernos “progresistas” en América Latina, desde el PT en la Amazonia, Correa en Ecuador y hasta el chavismo en Venezuela con el proyecto sobre el Orinoco, se mantiene también con el gobierno de AMLO. Ejemplos decisivos son el tTren Maya, el proyecto del Corredor Transístmico, el Plan Sembrando Vida, el Plan Integral Morelos con la hidroeléctrica en Huexca y el gasoducto hasta el estado de Puebla e incluso con el derrotado proyecto del NAICM (Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México) en Texcoco y su continuación en Santa Lucía. Se trata, seguramente del eje central de lucha contra el neoliberalismo pues implica un modelo de desarrollo radicalmente diferente. Un modelo anticapitalista y obviamente en la perspectiva ecosocialista.
La ofensiva contra el Estado laico, la “Cartilla Moral” y los evangélicos. Si ya explicamos las concesiones hechas a los evangélicos en la campaña electoral, su continuación ya como políticas públicas del gobierno muestran no simplemente una maniobra electoral de “cachar votos”. Se trata ahora de un verdadero debilitamiento de la figura de un Estado laico, pese a las constantes referencias al legado histórico de Juárez. No solamente por la pretendida concesión de estaciones radiofónicas a los evangélicos o la promoción de la Cartilla Moral presentada como un mensaje del Presidente pero a cargo de los mismos evangélicos, sino el contenido mismo de la Cartilla Moral y el planteamiento ideológico conservador del que es parte. Este contenido conservador se expresa también en medidas como las de individualizar el apoyo de guarderías infantiles para que sean las madres o abuelas que se hagan cargo de los niños y niñas en el hogar y no en espacios públicos especializados. Refuerza el papel conservador de las mujeres, constriñéndolas a la casa y al cuidado de los niños. En cada caso defendemos la necesidad de un Estado laico.
Reforma laboral y nuevo coporativismo sindical. En el proceso de reacomodo de fuerzas sociales y políticas en la nueva forma de dominación que tome eventualmente un nuevo régimen político, el riesgo de un nuevo corporativismo sindical en México, ante el colapso del PRI y sus históricas formas de control, es el riesgo principal y nuevamente la evidencia del eje de la independencia política como central. Dado el carácter del nuevo gobierno, pero igual sería con otro carácter, defendemos la idea de que es contradictorio y equivocado pensar que la democracia y sobre todo la independencia sindicales pueden conseguirse con el apoyo del gobierno. Es falso que el fin justifica los medios; los medios deben ser acordes con el fin. El gobierno debe respetar la independencia y autonomía de los sindicatos, pero no es posible pensar que la independencia sindical será obra del gobierno. Como hay todavía un reacomodo, tensiones y conflictos en la nueva forma de dominación, estos jaloneos se reflejan también en relación al movimiento sindical, el movimiento obrero y en general al movimiento popular. Por eso vemos desde reconocimiento a demandas de los trabajadores (por ejemplo la reinstalación de los maestros despedidos en la lucha o algunos aspectos de la reforma laboral) pero también movimientos que apuntan a un nuevo control del movimiento obrero, como señales simultáneas pero a veces encontradas. Por ejemplo, la relación del gobierno con las organizaciones sindicales controladas por el PRI del Congreso del Trabajo o de la CTM, por un lado. Al mismo tiempo, el hecho de que el Senador, ahora dirigente de Morena y dirigente de sindicato minero, Napoleón Gómez Urrutia, crea una nueva central sindical, alternativa a la CTM, ciertamente, pero también a la NCT e incluso a la UNT que desde antes resistieron al charrismo tradicional. O el reacomodo en la SNTE en que como ya explicamos se reinstala a maestros pero se avanza en los contenidos neoliberales de la reforma educativa, pero a nivel sindical se hace fortaleciendo la interlocución con el actual CEN charro del SNTE o se favorece el regreso de Elba Esther Gordillo que incluso está a punto de cubrir los requisitos legales para convertir a sus Redes Ciudadanas en nuevo partido político. Simultáneamente se les generan ilusiones a algunos de la CNTE de que podrán ganar la dirección sindical en un proceso electoral interno avalado por todos. ¿Qué orientación finalmente se impondrá dentro del gobierno de la 4T? En cualquier caso nuestra perspectiva debe seguir siendo la independencia política como lo muestra la fuerte lucha del SME en las actuales circunstancias. La independencia pero también la defensa de la existencia de organizaciones colectivas, de clase especialmente, que hoy están ideológicamente bajo ataque con el pensamiento neoliberal individualista y que también busca destruir a las organizaciones campesinas, incluso a las que se aliaron con Morena durante la campaña electoral.
La otra señal contradictoria es la nueva reforma laboral 8que no suprime la del 2012). Nos orientamos aquí con la posición adoptada por la NCT (Nueva Central de Trabajadores) que, correctamente, concluye afirmando que la democratización sindical será obra de los trabajadores mismos o no será. La declaración completa, del mes de abril, puede leerse bajo el titulo de “Por una reforma laboral integral en favor de los trabajadores”. Algunos de los puntos con los que resume su posición son los siguientes:
•Libertad y Democracia Sindicales sin control gubernamental • Abrogar la reforma neoliberal del 2012 contra la estabilidad en el empleo • Erradicar el abuso patronal de la subcontratación y todas las formas de simulación laboral • Disposiciones suficientes para combatir la precarización del trabajo • Fortalecimiento del sindicalismo auténtico para hacer realidad la democratización del mundo del trabajo
La crisis de derechos humanos. El feminicidio, las alertas de género y aborto. En el caso del movimiento de mujeres vivimos indudablemente un momento histórico de alza generalizada de la movilización, incluso con la recuperación y enriquecimiento de formas de lucha proletaria como la huelga (a propósito de la huelga de mujeres internacional o PIM) También un cambio cultural de época con la nueva generación feminista, y experiencias como las del Me too que modificarán incluso las relaciones entre hombres y mujeres, especialmente para las nuevas generaciones. Una reeducación global que está en curso. En esta ola de radicalidad insistiremos que nos obliga a llevarlo a todos los niveles y lugares y no aceptar, ante las dificultades y violencias, reducirlo a un guetto exclusivo de mujeres.
Al mismo tiempo el movimiento de mujeres y feminista enfrenta nuevos retos ante los cambios políticos ocurridos con la llegada del nuevo gobierno de la supuesta 4T que por cierto no parece incluir entre sus preocupaciones a las mujeres. El tema de la lucha contra la corrupción, real plan de austeridad neoliberal, también atañe a las mujeres. La supresión de los refugios a mujeres víctima de violencia, así como de las estancias infantiles, con la excusa de la corrupción, en este caso de las ONGs, apunta a otro problema emblemático del neoliberalismo: su odio a las organizaciones y luchas colectivas en favor de una perspectiva individualista y egoísta extremas. También se expresa en la educación inicial en que se busca privilegiar el apoyo individual a las mujeres pero no por medio de sus organizaciones colectivas, a las que se busca, en realidad, destruir. Pero además de otorgar el apoyo individualmente lo que se promueve es que la madre o la. abuela se hagan cargo de los menores de edad. De esta manera se refuerza el papel de la mujer en el hogar y no en el trabajo y la producción fuera de la casa y al mismo tiempo se refuerza la visión tradicionalista, conservadora y promotora de prejuicios y supersticiones, de considerar que es mejor que las niñas y niños sean educados por sus madres o abuelas en la casa y no en la escuela.
El feminicidio en México es una realidad terrible que muestra que, junto con la desaparición forzada de personas, la impunidad y la violencia general, existe una verdadera crisis de derechos humanos en México al límite. Algunos datos lo confirman: cada 2 horas y media es asesinada una mujer. Cada día son asesinadas 10 mujeres
Las cifras, oficiales, que registra el Secretariado Ejecutivo advierten que en el primer cuatrimestre del 2019, murieron (asesinaron a) 1,199 víctimas por la violencia machista. Es decir, cada dos horas y media en promedio, una mujer es asesinada por el hecho de ser mujer, una estadística que no disminuye a pesar de la gran movilización social. Por el contrario, los feminicidios en los últimos tres años aumentaron un 104% llegando a un total de 2, 560 casos. Indudablemente que el alza en el delito de feminicidio se origina en la impunidad.
Hay 10 estados de la República que concentran más del 65% de los 1,199 asesinatos de mujeres ocurridos a inicio del año. A la cabeza se encuentra el Estado de México con 152 víctimas, continúa Jalisco con 102, Guanajuato con 99, Veracruz con 73, Chihuahua con 71 y finalmente la Ciudad de México con 70.
Frente a esta situación hay 18 estados de la República que ya tienen Alerta de Violencia de Género: Colima para 5 de sus municipios, Chiapas para 8 de sus ayuntamientos, Estado de México para 11, Guerrero para 8, Michoacán para 14, Morelos para 8, Nayarit para 7, Quintana Roo para 3, San Luis Potosí para 6, Sinaloa para 5, Veracruz para 11 y una segunda aleta por agravio comparado para todo el estado (212 municipios), además de Zacatecas para 58, Oaxaca para 40, Durango para 16, Campeche para 8 y Jalisco para 10 de sus municipios, lo que suma 17 estados para 435 de sus municipios.
Según la Comisión Nacional de Búsqueda en México hay constancia de 40,180 personas desaparecidas. De acuerdo al Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), actualizada hasta abril del 2018, hay un total de 36, 265 personas desaparecidas de las cuales 29, 938 son hombres y 9, 327 mujeres (el 25.7%). El Estado de México concentra el mayor porcentaje de mujeres desaparecidas en relación con el total a nivel nacional, con 1,785 (19.1%), seguido de Tamaulipas y Puebla con13.7% y 11.2% respectivamente.
De acuerdo al Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) actualizada hasta abril de 2018, hay un total de 36,265 personas desaparecidas, de las cuales 26,938 son hombres y 9,327 (25.7%) son mujeres.
Tenemos en México un vasto marco legal para proteger los derechos humanos de las mujeres y para erradicar las violencias -la violencia feminicida- tendientes a regular la desigualdad y violencia de género. Falta homologar esto a las leyes locales y códigos penales, un proceso difícil y que aún no concluye pues ningún partido con representación parlamentaria a nivel federal o local es garantía de coherencia al respecto. El acceso a la justicia es un tema pendiente peor pues sólo el 20% de las muertes violentas de mujeres es investigado como feminicidio, pese a que en los protocolos se exige que todas las muertes violentas sean investigadas como tal. Un análisis que no profundizaremos, pero para muchas investigadoras, hay una serie de aspectos que explican esta falta de procuración de justicia desde las subjetividades de las y los operadores del sistema, que son quienes deciden qué mujeres entran y bajo qué condiciones entran al largo proceso de búsqueda de justicia en el sistema.
Por eso en estos días se discute en la Cámara de Diputados una iniciativa que propone inhabilitar a ministerios públicos que no atiendan las denuncias de mujeres violentadas, considerando esta actitud como “violencia institucional”. Incluso para aquellos ministerios públicos que no atiendan a un caso de violación hacerlos corresponsables del delito en caso de feminicidio.
Así, reiteramos, que el feminismo actual ha demostrado que, aun cuando se aprobara la mejor ley, esto sería infructuoso debido a las deficiencias del Estado de derecho y el sistema de procuración de justicia y la carga ideológica patriarcal y sexista. Tema que alimenta los debates sobre el balance en relación a las AVGs y por qué sus límites y por qué no se frena la violencia feminicida.
La conclusión es que, como señala el propio feminismo, cada conquista de las mujeres tiene que ser todo el tiempo defendido y ratificada porque ninguna es permanente. El Estado, mientras no hay cambio radical, de fondo, estructural, revolucionario, absorbe y fetichiza conquistas parciales si no hay una vigilancia y exigencia permanente, movilizada e independiente. Nuevamente, ratifica nuestra orientación en el sentido de que se necesita emprender todas las luchas por conquistar estos cambios, que queden registrados incluso en el terreno legal y constitucional, pero que el movimiento de mujeres y feminista requiere también preservar su independencia política con respecto al gobierno y su partido para continuar la lucha sin subordinarse a ritmos y necesidades institucionales. Esto es más claro en la medida que el movimiento está confrontando tanto las políticas neoliberales del capitalismo contemporáneo como al mismo tiempo a sus estructuras patriarcales.
Afortunadamente, en este terreno podemos decir que el movimiento más radicalmente independiente del gobierno en la actualidad y del Estado incluso es el movimiento feminista de la nueva generación de mujeres jóvenes. El desprestigio de las instituciones del Estado, especialmente de Justicia, pero también de los partidos e instituciones políticas es tan grande en la nueva generación de mujeres radicalizadas y hartas de tantos crímenes y al mismo tiempo de la impunidad, que hay una gran diferencia con el feminismo institucional que se hizo hegemónico en la fase anterior en que la mayor parte de la izquierda quedó absorbida por la institucionalización de partidos como el PRD. Siempre se mantuvo alguna expresión y organización del feminismo socialista (incluso publicaciones como Cuadernos feministas) pero con hegemonía mediática por lo menos del feminismo institucional. Esto ha cambiado con la irrupción de una movilización masiva de jóvenes feministas desconfiadas de todas las instituciones. En ese contexto, incluso, alimentando el surgimiento de corrientes como las “separatistas”. El surgimiento o posicionamiento público de las mujeres indígenas organizadas por el zapatismo y el CNI es también un impulso a la expresión de un movimiento de mujeres y feministas independientes del gobierno y del Estado capitalista y patriarcal. La candidatura de Marichuy y el encuentro de mujeres el 8 de marzo de 2018 en Chiapas son referencias fundamentales en esta expresión.
Esta problemática está presente también en el reclamo de control del cuerpo de las mujeres por las propias mujeres y no por el Estado, ni la Iglesia y su institución matrimonial. En la movilización del 28 de mayo, en relación al aborto, el movimiento feminista presentó claramente el problema en términos como los siguientes.
Particularmente, el país se encuentra en el primer lugar mundial de casos de embarazo infantil y adolescente, producto de violencia sexual. Aproximadamente, 1 millón de jóvenes entre los 15 años de edad da a luz cada año, de manera forzada. Igualmente, es alarmante que de este grupo una parte importante intentará, como en el resto del mundo, practicarse un aborto y que, a pesar de que existen marcos legales que obligan a las instituciones de gobierno a garantizar la igualdad, la no discriminación, el derecho a una vida libre de violencia, la autonomía, la salud, educación sexual integral, científica y laica, el acceso al aborto legal y el acceso a la justicia para el ejercicio de los derechos humanos de las mujeres no están garantizados y su práctica está penalizada.
Incluso, aunque estuviera despenalizado, la realidad del sistema de salud actual impide que se pueda realizar esta práctica de manera segura. Por tanto, exigimos que de la mano de la legalización, se invierta en el sistema de salud para que en las clínicas y hospitales exista personal capacitado para realizar esta práctica, y se dé un seguimiento clínico de la paciente que garantice el cuidado de la vida de las mujeres.
Al mismo tiempo, el Estado y sus instancias de salud siguen violando el derecho a la salud de mujeres que quieren interrumpir su embarazo por esta causal. Es importante resaltar el fallo, en el caso Margarita, que emitió la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el pasado 15 de mayo, pues reafirma que en cualquier estado del país las mujeres pueden acceder a un aborto cuando su salud esté en riesgo, aunque dicha causal no se encuentre en el código penal de su entidad federativa. Con este histórico amparo, la Corte se vio obligada a pronunciarse y dejó claro que el derecho a la vida, la salud y los derechos humanos de las mujeres plasmados en la Constitución mexicana, Ley General de Salud y en tratados internacionales deben ser garantizados.
Somos claras con nuestras demandas frente al nuevo Gobierno federal, nuestros derechos no se someten a consulta, por tanto exigimos la legalización del aborto hasta, por lo menos, las 12 semanas en todo el país.
Reiteramos el amplio llamado a organizaciones de mujeres, feministas, sindicales, sociales y de izquierda a continuar con la organización y movilización de mujeres en las calles hasta que el aborto sea ley en todo México. Históricamente, se ha demostrado que ningún gobierno nos ha regalado ninguno de nuestros derechos, será con la movilización masiva, en las calles y manteniendo la autonomía e independencia política del movimiento de mujeres y feminista con respecto al Estado y sus instituciones.
La crisis de los derechos humanos. Los desaparecidos. A diferencia de la posibilidad de una amnistía a presos políticos, la exigencia de una respuesta y justicia sobre el caso de los desaparecidos no parece ser algo que el gobierno de AMLO esté dispuesto a llegar hasta el final. Han optado por la línea de hacer homenajes y reconocimientos a las víctimas de la represión de las décadas pesadas y posponer entrar al fondo del problema. Primero fue el anuncio de AMLO en su mitin de cierre de campaña en el Estadio Azteca de que en la boleta de votación pondría el nombre de Rosario Ibarra. Después, a principios del 2019 fue la entrega de la Medalla al mérito en la Cámara de Diputados también a la compañera Rosario Ibarra. Imposibilitada por razones de salud de acudir a recibir la medalla, la recibió, en su nombre, Rosario Piedra su hija. Como Presidente de la Cámara de Diputados fue Porfirio Muñoz Ledo quien entregó la Medalla a Rosario Piedra. El mismo que era Presidente del PRI cuando en abril de 1975 secuestraron a Jesús Piedra. El mismo que cuando Rosario Ibarra pudo presentar el caso de los desaparecidos en México en la ONU por primera vez tuvo que responderle como representante de México, es decir del gobierno de LEA, para justificar lo injustificable. Pero después de estos homenajes a Rosario, la Secretaría de Gobernación, donde ahora es subsecretario Alejandro Encinas, anunció con la colaboración de Pepe Reveles la apertura de la siniestra casa de la Federal de Seguridad y oficina de Nazar Haro en la calle de Circular Morelia de la CDMX en museo y oficina de atención ciudadana para el caso de desaparecidos. Y a partir de ahí tomar el caso de las FLN, actualmente en ruptura con el EZLN y encabezadas nuevamente por su histórico Comandante Germán, para convertirle en otro caso de reconocimiento y homenaje (al tiempo que el Sub Galeano afirma que el finquero no cambió sino solamente el capataz), pero sin resolver un solo caso de los desaparecidos. Con los homenajes y reconocimientos de parte del gobierno puede provocar una ruptura de los movimientos de familiares de desaparecidos y defensores de derechos humanos, como el que ocurrió en Argentina con los gobiernos de los Kirchner que llevó a la expresión de diversas líneas de las Madres y Abuelas de mayo (entre la línea Fundadora y otras) por la colaboración o no con el gobierno. Significativamente ha sido el Comité Eureka, por voz sobre todo de Rosario Piedra, la hija mayor de Rosario Ibarra y militante de Morena, que ha protestado exigiendo solución e incluso audiencia con el Presidente, como cada sexenio han hecho con cada nuevo presidente, a lo que AMLO no ha accedido hasta ahora. La declaración de Eureka afirma dolorosamente que después del anuncio de AMLO de que votaría por Rosario Ibarra en julio de 2018, “pensamos que no tendríamos que volver a las calles a reclamar justicia por los desaparecidos”. Y a un año de la elección, las compañeras de Eureka, ya muy grandes, tendrán que volver a las calles para exigir como siempre, desde hace 40 años: ¡Vivos los llevaron, vivos los queremos!
Dicen en su carta: “¿Por qué el Comité ¡Eureka! decidió no asistir a la inauguración del Memorial Circular de Morelia 8? Porque desde que Andrés Manuel López Obrador asumió como presidente hemos solicitado audiencia con él y con el subsecretario Encinas para tratar los casos de desaparición forzada que denunciamos, documentamos y reclamamos desde hace 42 años, y no hemos tenido respuesta. No se pueden erigir memoriales cuando ni siquiera se ha querido iniciar una investigación de los hechos criminales que les dieron origen; y más cuando todavía se reclama justicia para las víctimas: los desaparecidos políticos del Comité ¡Eureka! El enemigo más perverso, además de la impunidad, ha sido la simulación; por ésta se formaron en el salinato las comisiones de Derechos Humanos en contraposición a nuestras denuncias; ahora se hacen memoriales en los edificios y lugares que deberían estar siendo investigados como escenas del terrible crimen de la desaparición forzada”
Ya basta de homenajes y reconocimientos que son más bien para el lucimiento del gobierno, pues sigue sin haber justicia para los desaparecidos políticos. El gobierno y el mismo AMLO, más bien buscan cubrirse del prestigio de Rosario Ibarra y de las Doñas. No es posible que ahora el gobierno venda el Campo Militar No.1 para que se haga un nuevo megadesarrollo urbano sin antes aclarar los hechos y responsabilidades de utilización de ese lugar como centro de tortura y de cárcel de cientos de desaparecidos políticos. Estos hechos están documentados desde los compañeros presos del CNH que fueron llevados ahí al ser aprehendidos la noche del 2 de octubre de 1968 hasta el traslado desde Monterrey al hijo de Rosario Ibarra, pasando por la detención ahí de la mamá de Lucio Cabañas o el testimonio de Mario Álvaro Cartagena “El Guaymas” de su paso por la cárcel clandestina del Campo.
Los familiares y comités de esta nueva época, como el de Amigos y Familiares de Desaparecidos en Tamaulipas, encabezado por el compañero Guillermo Gutiérrez Riestra, han puesto correctamente el énfasis en que la búsqueda de los desaparecidos debe reorientarse si se quiere resolver realmente. La prioridad debe ser, han dicho correctamente, la búsqueda de los desaparecidos vivos y no la búsqueda de cadáveres y fosas clandestinas. Nuevamente poner en el centro la consigna de ¡Vivos los llevaron, vivos los queremos! Y esto se plantea no solamente para los desaparecidos políticos, incluso interviniendo al ejército (y sacándolos de sus labores de seguridad en las calles) Es decir, hacer la búsqueda también vivos de las miles de víctimas de desaparición forzada de la época neoliberal del PRIAN incorporando ahora en la investigación la variante de la trata de personas. Esta variante de la trata es necesaria para el caso de desaparecidos que no son políticos, sino víctimas de los cárteles, generalmente asociados con gobernantes, pero que destinan a sus víctimas a la prostitución, al sicariato o labores de cultivo o logística de estos cárteles. (Nuestra insistencia en la búsqueda de desaparecidos vivos, toma en cuenta la emergencia forense actual: más de 26 mil cuerpos sin identificar).
En el caso de los 43 de Ayotzinapa y de los desaparecidos políticos reclamados por Eureka, no hay más alternativa que la intervención al ejército, sus cuarteles y archivos, pero no como una “visita guiada” a algún cuartel, sino con el desmantelamiento de la capacidad represiva y de desaparición forzada de personas ilegal, anticonstitucional e inhumanamente detenidas, pues si no, cómo abrir los cuarteles y archivos de las fuerzas armadas y no repetir la simulación. Como muestra la investigación internacional de los 43, ésta topó con la puerta cerrada del Ejército, por lo que, en realidad, resolver con justicia el caso de los 43 y en general los desaparecidos políticos, tiene un carácter de radical demanda de transición pues cuestiona directamente a las Fuerzas Armadas que han sido sostén de todos los gobiernos en décadas pasadas, pero que hoy también están estableciendo relaciones de convivencia y conveniencia con el nuevo gobierno.
Está bien la creación de la Comisión de investigación de la verdad para el caso de Ayotzinapa (el Comité Eureka, por cierto, exige también una comisión de la verdad para los demás casos de desaparecidos políticos) pero ahora debe demostrar su eficacia para no quedar simplemente en un gesto. Y aun cuando ya trabaja la Comisión de la Verdad, exigimos que se den resultados de sus investigaciones, como la que recientemente se llevó a cabo dentro de las instalaciones del 27 Batallón de Infantería del Ejército en Iguala, Guerrero. Tuvieron que pasar casi 5 años para que se abrieran las puertas del cuartel donde se localizaron las señales del GPS de teléfonos celulares de algunos de los desaparecidos posteriormente a su detención, como lo indica una de las líneas de investigación planteada por el Grupo de Expertos Internacionales que se negó a llevar a cabo el gobierno de Peña Nieto. Mientras se acumulan los días y los años, los perpetradores de la desaparición forzada apuestan a borrar todas las huellas que los impliquen, como se ha demostrado también en los intentos de la Policía Federal por encubrir a quienes participaron la noche del 25 y la madrugada del 26 de septiembre de 2014 en los retenes que establecieron en Iguala, Guerrero y cambiar de adscripción a todos los policías y sus mandos a otras regiones del país para no ser llamados a declarar. Más grave aún el hecho de que aun cuando se realizó una solicitud de orden de aprehensión desde noviembre de 2018 contra policías federales, nunca se mostraron los documentos a los expertos internacionales ni a los abogados de los familiares de los 43 desaparecidos. La cantidad de responsables del hecho supera con creces los 235 funcionarios que la propia CNDH solicitó se investigara su participación en los hechos. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) interpuso seis demandas penales ante la Fiscalía General de la República (FGR) contra 235 funcionarios públicos por violaciones graves a derechos humanos en la investigación por el caso de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa, Guerrero.
Con un saldo actual de más de 40 mil desaparecidos en todo el país y por la responsabilidad de las Fuerzas Armadas y de todos los gobiernos (del PRI y del PAN) desde la época de Luis Echeverría que inició la práctica de la desaparición forzada, resolver positivamente el caso es un reto y una prueba histórica para el nuevo gobierno y la llamada 4T (máxime que entre sus filas hay quienes estuvieron muy cerca de los responsables directos, como Porfirio Muñoz Ledo o Manuel Bartlett que fue Secretario de Gobernación en e último periodo de la DFS con Zorrilla, el asesino del periodista Manuel Buendía y cuando esa oficina funcionaba en Circular de Morelia). Además de la responsabilidad histórica, enfrentan ya una obligación legal e institucional: buscar a los desaparecidos con vida debe ser una prioridad de la Comisión de Búsqueda y no permitir que las huellas de la memoria desaparezcan. La desaparición forzada es un crimen de lesa humanidad que no prescribe hasta lograr esclarecer los hechos, localizar a los desaparecidos, identificar a los culpables y sancionarlos, para que haya verdad, justicia, no impunidad, reparación del daño, reconocimiento institucional de la responsabilidad del Estado y establecimiento de garantías de no repetición.
Ser escuchadas por las autoridades es justo reclamo para lograr justicia y recuperar a sus familiares. Porque buscar a personas desaparecidas requiere compromiso con las víctimas y no con el aparato burocrático. El mal manejo de los fondos para la búsqueda de personas desaparecidas es inaceptable y solo aumenta dolor e incertidumbre, así como burla a la justicia.
Desconocimiento de la deuda externa y la deuda pública. El aspecto central en términos de desarrollo de un gobierno “progresista” como el de la 4T, así como otros casos latinoamericanos, ha sido las políticas asistencialistas. Es decir, no tocar las dinámicas de explotación capitalista del neoliberalismo pero al mismo tiempo realizar políticas que no cuestionan el funcionamiento capitalista, pero que ayudan parcialmente al bienestar social y económica de la población. Son apoyos que responden a derechos individuales pero que no cuestionan el sistema de explotación capitalista. Ya desde el gobierno de AMLO en la Ciudad de México se empezaron a realizar estos programas de política asistencialista. Ahora se pretenden extender nacionalmente, como las tarjetas de bienestar para personas de tercera edad, para madres solteras o para jóvenes estudiantes.
Para poder desarrollar estos programas sociales de asistencialismo y no afectar el funcionamiento capitalista (y no contar con las ventajas de recursos de los precios de las commodities o del petróleo como sucedió antes en algunos países latinoamericanos) AMLO plantea financiarlos con el ahorro que significa cortar la fuga de dinero de la corrupción. Ciertamente puede ser una fuente enorme de recursos pero que no es comparable con el pago y servicies de la deuda externa y la deuda pública.
En realidad la suspensión del pago de la deuda que obviamente puede demostrarse su carácter ilegítimo (e incluso como le gusta a AMLO, demostrar que ha servido también para alimentar a la corrupción) es una vía de desarrollo sustentable diferente pero que implica una voluntad política radical antimperialista. Como ha demostrado Eric Toussaint del CADTM, diversos gobiernos de países semicoloniales, incluso México, han realizado desconocimientos de la deuda externa sin las terribles consecuencias que algunos temen. Pero, de todos modos es cierto que en la actualidad se requeriría una gran firmeza para hacerlo (ni Venezuela con su gobierno chavista y rodeado de amenazas intervencionistas y ataques imperialistas se ha atrevido a hacerlo) pues tendría un gran impacto, casi como fichas de dominó en el concierto de naciones actual y definitivamente un valor antimperialista.
Pero lo anterior no implica que no sea justo luchar por el desconocimiento de la deuda pues claramente es una propuesta que muestra también la alternativa radical propia de la izquierda anticapitalista. Obviamente, por si alguien tenía duda, la derecha esta opuesta a esta medida. No hay posibilidad de coincidencia. Pero tampoco con la derecha y burguesía dentro del gobierno de AMLO
Para AMLO que tiene como su otra referencia histórica al gobierno del Presidente Juárez, es también un reto pues es Juárez que históricamente decidió desconocer la deuda en un momento decisivo para la naciente nación que sería México atacado por infinidad de fuerzas imperialistas y colonialistas que le despojaban y asaltaban de mil maneras. Pero también es un reto, pues en su momento AMLO convirtió en una campaña permanente muy importante la denuncia del atraco que significó el FOBAPROA. Pues resulta que el FOBAPROA se sigue pagando.
El desconocimiento de la deuda externa abre un camino decisivo de ruptura con el imperialismo y sus agencias e instituciones para la recuperación de la soberanía nacional. Como hemos visto, el grueso de las reformas neoliberales no simplemente fueron reformas a la ley o a la Constitución mexicana sino que fue la creación de un andamiaje institucional que impone candados y controles para asegurar la continuidad del neoliberalismo. Romper realmente con el neoliberalismo implica romper y desmontar este andamiaje que lleva a la ruptura con el imperialismo y que al mismo tiempo necesitaría una nueva Constituyente para definir el nuevo pacto social y no simplemente abrogar y restituir ciertas leyes y artículos, sino refundar una nueva institucionalidad. Sin este cambio radical y rupturista la declaración de que se ha acabado con el neoliberalismo queda solamente en palabras.
Pero no basta tampoco denunciar que el neoliberalismo no ha sido desplazado, la otra parte de nuestra estrategia central es lograr conformar un polo anticapitalista alternativo al gobierno.
Esto es necesario porque si no logramos detener y derrotar las políticas neoliberales, más tarde o más temprano, sectores populares pueden desilusionarse de la 4T y si no hay un polo alternativo anticapitalista que, aunque no haya tenido éxito en derrotar a las políticas neoliberales, haya presentado una propuesta alternativa, esas masas podrán ser ganadas por la derecha, como en Brasil, pensando que la derecha es la única alternativa al “´progresismo” (o peor aún si creen que AMLO es socialista o de izquierda).
Pero también si logramos derrotar a las políticas neoliberales, se habrá demostrado que ha sido posible porque se ha mantenido la lucha, la movilización organizada e independiente del gobierno y no sujeta a los llamados a no luchar, no pelear y tener paciencia para que “poco a poquito” AMLO resuelva todo.
¿Hay una Cuarta Transformación Histórica en curso?
Obviamente la idea de una 4T remite inmediatamente a las tres previas: la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana. Pero de inmediato salta la contradicción interna de esta idea. Efectivamente los 3 procesos históricos previos concluyeron en nuevos regímenes políticos y sociales históricos. Pero tuvieron esa fuerza porque cada una significaron cambios radicales. O sea fueron productos de revoluciones o guerra civiles. La revolución y guerra de Independencia (1810.21), la guerra de Reforma tanto por las leyes de reforma impuestas por el Partido Liberal como por la guerra contra el intervencionismo extranjero pretendiendo imponer el Imperio de Maximiliano de Habsburgo. Y obviamente la Revolución Mexicana iniciada en 1910 por Madero y sus reivindicaciones democráticas, pero continuada por Zapata y Villa y sus demandas sociales, centradas en la tierra y contenidas en programas como el Plan de Ayala. En los tres casos, como siempre sucede en una revolución, ha implicado la irrupción de las masas buscando forjar su propio destino (así define Trotsky a una revolución, en su clásico libro de Historia de la Revolución Rusa) en un punto de profundización de la lucha de clases. Independientemente del resultado o conclusión final de cada una de estas revoluciones, esta irrupción de masas que al igual que en 1910 pudo detonar el fraude electoral, fue cebada en 2018 por una transición pactada. Y la transición pactada ha implicado compromisos que mantienen la continuidad del neoliberalismo y la seguridad e impunidad de la “Mafia del Poder” bajo la cobertura de una “república amorosa” que les perdona y los mantiene, como Madero hizo desde 1911 manteniendo el aparato de la dictadura porfirista, empezando por el jefe del ejército Victoriano Huerta que en cuanto pudo, dio el golpe de Estado con el apoyo de la embajada yanqui en México.
La posibilidad de una Cuarta Transformación Histórica en México está sujeta a que se adopte un curso de ruptura realmente con el neoliberalismo y su estructura institucional amarrada con fuertes lazos con el imperialismo. Con los compromisos e intereses de clase, dominantes en el “Arca de Noé” que es Morena y la supuesta 4T no parece posible que sea este gobierno el que encabece la ruptura y nueva transformación revolucionaria. Por eso este programa contra la continuidad del neoliberalismo tiene esta dinámica anticapitalista y se vincula a la lucha por un gobierno que representa y defiende interés de clase radicalmente diferentes, lo que llamamos un gobierno obrero, campesino y popular.
El polo alternativo al nivel político. Construir partido hoy
Hemos seguido históricamente los 4 momentos o enfoques que señala la IV Internacional en su resolución sobre la construcción de partidos aprobado en el XVII Congreso Mundial (febrero de 2018). Una trayectoria que va desde la construcción de un partido revolucionario con sus definiciones precisas como sección de la Internacional y con la aspiración de contar con una propia influencia de masas, donde efectivamente el PRT fue ejemplo señalado así en las resoluciones de la IV, entre 1976 y 1988. Después con el cambio de siglo, el desfondamiento de la Unión Soviética y la ruptura en México de las corrientes nacionalistas o progresistas del PRI para constituirse provisionalmente en otra referencia intermedia, el PRT como otras secciones de la Internacional, experimentamos lo que llamamos el reagrupamiento socialista con aquellos agrupamientos y militantes que pese a la desmoralización producto del fin del llamado “socialismo realmente existente” se mantuvieron en la perspectiva socialista. Experimentos como los del Frente Electoral Socialista que propusimos en las elecciones intermedias de 1991, luego el Movimiento de Refundación Socialista, el primer Frente Socialista, la Alianza Socialista y finalmente Convergencia Socialista, que empezó la publicación de revistas como Convergencia Socialista, Desde los 4 Puntos y Cuadernos Feministas fueron parte de estas experiencias entre 1991 y 2010 aproximadamente Desde hace 10 años, la Internacional ha experimentado ya no un reagrupamiento entre organizaciones socialistas, sino la fundación de partidos amplios que aumenten la influencia y eficacia de las posiciones de la izquierda en las luchas actuales
La experiencia de partidos amplios donde se integran lealmente y no como táctica entrista las organizaciones y secciones de la Internacional, ha llevado ya a la realización de necesarios balances vistos tanto las potencialidades iniciales como sus limitaciones y el surgimiento de problemas ante nuevas coyunturas políticas. Las experiencias del NPA, Syrisa, Refundación Comunista, Podemos deben ser tomadas en cuenta en esta discusión, aunque en México enfrentamos situaciones diferentes y nunca hemos tenido la experiencia de un partido amplio como los mencionados. Como en realidad los casos mencionados también tienen por supuesto particularidades que les hace diferentes, es más claro para nosotros que no hay modelos que debas imitar, como frecuentemente repiten algunos que se deslumbran de inmediato con cada novedad que quisieran imitar a pie juntillas. Desde el 16 Congreso Mundial, inmediatamente después de la fundación del NPA, varios camaradas europeos dirigentes de la Internacional advertían ante el surgimiento del NPA que no se estaba proponiendo exportarlo como modelo. Algo que para nosotros era claro que era diferente con respecto a la situación en México es que en otros países, especialmente europeos, los gobiernos encargados de imponer los planes neoliberales y servir de punta de choque contra la clase trabajadores, eran gobiernos socialdemócratas. De esta manera la lucha y resistencia contra el neoliberalismo no pudo ser capitalizada por la socialdemocracia porque en realidad esas luchas eran contra ella por ser instrumentos de políticas antipopulares que los partidos de la derecha ya no podían imponer. De esta manera podía surgir una franja de militantes de luchas que podían tener nada más como referencia a la izquierda anticapitalista pues ya no podía haber ilusión con los socialdemócratas. Esa franja social y militante es la que podía ser la base de nuevos partidos anticapitalistas en lucha contra el neoliberalismo. Para responder a los deslumbrados con estas experiencias de partidos amplios explicamos que en México con un régimen autoritario y fraudulento, las masas nunca habían tenido la experiencia de gobiernos socialdemócratas o reformistas con los cuales sacaran las lecciones y se inclinaran por la izquierda anticapitalista. La situación ahora, con el triunfo electoral del AMLO, tiende a ser diferente. Pero es necesario evitar que con el respaldo, autoridad y legitimidad que le da al nuevo gobierno un triunfo tan amplio se imponga una dinámica desmovilizadora y de espera subordinada a que el gobierno realice la 4T. Es necesario que el “hartazgo popular” y la esperanza en un cambio, de paso a una radicalización de la conciencia hacia posiciones anticapitalistas y no se desmoralice o se someta a la pasividad y el cabildeo en el marco de una democracia representativa acotada que confía en los representantes populares institucionales.
Desde que, en octubre de 2010, Martín Esparza, secretario general del SME, propuso en el “Aztecazo” la creación de una organización política de trabajadores, lo que sería en agosto del 2011 la OPT, nos incorporamos entusiastamente a la iniciativa. Aunque lo entendiéramos como un partido amplio (donde podrían participar tanto corrientes sindicales como militantes de corrientes políticas de la izquierda socialista), la OPT tiene particularidades que le hace muy diferente a oras experiencias de “partidos amplios”. En vez de un reagrupamiento de militantes anticapitalistas radicalizados frente a gobiernos socialdemócratas que imponen el neoliberalismo, el llamado sindical a crear la OPT responde a la idea de un partido obrero, un partido de trabajadores apoyado por sindicatos y corrientes sindicales. En este sentido era más parecido con el surgimiento del PT en Brasil, convocado por una fuerza sindical fundamental con Lula a la cabeza para hacer partido. Pero de inmediato, resalta la diferencia con el PT que explica mucho el difícil camino de la OPT. La convocatoria de Lula a formar el PT es en un momento de ascenso de la lucha de la clase obrera brasileña, incluso con huelgas y triunfos. De esta manera muy pronto el PT brasileño pudo desarrollarse y crecer rápidamente con el entusiasmo del alza de luchas obreras. La creación del PT lo llevó también a poder tener muy pronto representación parlamentaria y exitoso desempeño electoral…y por tanto someterse a la tentación de la institucionalización. El caso de la OPT es diferente pues se convocó por el SME y se empezó su organización no en un momento de ascenso y triunfo. Se convocó en medio de la lucha de resistencia del SME, lo que le ha dado una fuerza y autoridad importante, pero no con el entusiasmo que permite un rápido crecimiento e implantación. Incluso la idea, fundamental, de que se incorporaran a la OPT otras fuerzas sindicales, como las del magisterio o incluso de los mineros, no pudo concretarse por esta condición de lucha, resistencia y sobrevivencia en que surge la OPT. La campaña por el registro electoral de la OPT en 2013, las asambleas estatales organizadas, mostraron la vitalidad y posibilidades de la OPT, pero no habiéndolo obtenido golpeó la confianza en su posibilidad y necesidad.
La nueva situación política, la necesidad que hemos señalado reiteradamente de impulsar, también al nivel político, un polo anticapitalista que sea alternativo al gobierno y su partido, es un reto para la OPT para poder convocarlo. No hay otro embrión de ese polo anticapitalista con la autoridad y experiencia como para convocar y llamar por un tal polo político anticapitalista. La legitimación de las instituciones político electorales y parlamentarias que ha representado el reconocimiento del triunfo de AMLO, abre posibilidades para el desarrollo de nuevos partidos (como lo hemo explicado en el número 0 de Bandera Socialista virtual) como parte de la crisis de los partidos tradicionales del sistema y la reconfiguración de las fuerzas políticas en curso. Por eso desde enero de este año presentamos la notificación legal de intención de registro de la OPT ahora como Partido del Pueblo y los Trabajadores (PPT), pues es en 2019, donde la legislación vigente, abre el proceso para el registro de nuevos partidos.
Otro de los argumentos y base política que empuja la necesidad hoy del PPT, es la relación conflictiva del nuevo gobierno con el SME, los intentos de grupos identificados con Morena y subordinados al nuevo gobierno de meterse en la vida interna del sindicato y desconocer acuerdos alcanzados institucionalmente con las autoridades para golpear al bloque de fuerzas alrededor del SME, incluso provocando una escisión de la ANUEE. Esta situación confirma la necesidad de contar con un polo político partidario propio, de la clase trabajadora, anticapitalista y socialista. Al mismo tiempo, esta situación es garantía de la condición que nos parece indispensable en la conformación de un partido más amplio: la independencia política con respecto al nuevo gobierno y su partido.
Esta condición no es clara en otros agrupamientos que se dicen socialistas. En el caso del registro de partidos a nivel federal, se presentaron más de 100 organizaciones interesadas. Varias que se dicen de izquierda o socialistas. La más seria es que la que se denomina PAIS (Partido Amplio de Izquierda Socialista) que integran diversas corrientes políticas. Pero entre estas corrientes hay varias provenientes de la crisis del PRD que continúan con la dinámica oportunista que caracterizó a ese partido y que ahora se expresa en un pragmatismo para conseguir el registro por encima de los perfiles políticos necesarios para un partido que quisiera ser alternativo como izquierda y socialista en la actualidad. Algunas de esas corrientes internas entienden el proyecto de nuevo partido como un puente para posicionarse con el nuevo gobierno y Morena. Por supuesto no todos los integrantes de PAIS estarán en esta lógica, pero sí quienes son hegemónicos en razón de recursos económicos. Por este conflicto interno parece que no han podido realizar ninguna asamblea exitosa (optaron por la realización de asambleas estatales) y ante las dificultades parece que PAIS está a punto de estallar o que ocurra una ruptura de tal magnitud que le imposibilite continuar con las asambleas y afiliación necesarias.
Hay otro agrupamiento que se llama asimismo Partido Comunista Mexicano aunque en realidad viene del lombardismo y trata de reivindicar para sí el nombre histórico de esta corriente. Este PCM hace una crítica justa al carácter de los partidos electorales que pueden constituirse en el marco de la legislación vigente y de los dificilísimos requisitos que se imponen para obtener el registro y la posibilidad de interferencia en la vida interna de los partidos por parte de las autoridades electorales, así que su solicitud y campaña es más bien simbólica para posicionarse como corriente alternativa pero no para realmente intentar conseguir el registro electoral.
Efectivamente las condiciones legales son extremadamente difíciles y caras, así como las restricciones impuestas, entre ellas la prohibición a los sindicatos de impulsar o apoyar el registro de algún partido que de los 100 solicitantes iniciales parece que solamente dos partidos de derecha han avanzado a la realización de asambleas estatales: Redes Ciudadanas (el partido de Elba Esther que apoyó a AMLO como candidato presidencial y que está negociando disputar la dirección del SNTE en las condiciones de la nueva reforma laboral y con el apoyo de AMLO) y el PES (renovado pero con las mismas iniciales como el partido de los evangélicos aliados de AMLO). Otro que parece quedará a mitad del camino será el de Margarita Zavala y Felipe Calderón..
Por estas dificultades es que desde enero de este año optamos por no buscar en esta ocasión el registro legal como partido nacional, sino hacerlo solamente a nivel local en la Ciudad de México, por medio de asambleas distritales (se necesitan mínimo 16 asambleas con un mínimo de 300 afiliados en cada una). Las condiciones para pedir el registro obviamente son menores que a nivel nacional y la experiencia del 2013 confirmó que la mayor fuerza de la OPT podría estar concentrada en la CDMX y en el EdoMex. Al igual que el registro a nivel nacional tenemos todo el año del 2019 para realizar las afiliaciones y las asambleas en el caso de la CDMX.
El problema que hemos tenido para iniciar los trabajos de afiliación y asambleas es que este primer semestre del año ha sido muy tenso en la relación entre el gobierno y el SME, donde no se ha avanzado en el reconocimiento de los acuerdos alcanzados con el anterior gobierno para poder poner en marcha todo el proceso de reinserción laboral y luego la presión para meter al gobierno a la vida interna del sindicato con el pretexto del proceso electoral del SME. Estos conflictos impidieron que desde febrero hubiéramos iniciado el proceso de afiliación y asambleas distritales. Es un retraso considerable, pero propondremos ahora que ha concluido el proceso electoral del CC del SME, reiniciar la campaña para el registro del PPT.
Debido al retraso, aunque las condiciones son menores que a nivel nacional es probable que no podamos alcanzar el registro. De todos modos pensamos es útil intentarlo. La necesidad de un polo anticapitalista alternativo al gobierno y su partido es una necesidad política para que este polo partidario esté presente en las luchas Aun sin registro, si hay conciencia de esto, podemos iniciar el proceso de formar este polo político. De hecho ya desde enero estábamos en pláticas con organizaciones amigas y aliadas invitándolos a participar en el proceso de la OPT hacia el PPT. Prácticamente es un acuerdo con las organizaciones del nuevo Frente Socialista en que tanto el PRT como la OPT participamos.
Si conseguimos el registro del PPT en la CDMX o si logramos levantarlo como importante referencia política, será una base útil para promover y fortalecer ala OPT a nivel nacional. En estos días veremos si logramos reanimar la campaña por el PPT.
En la perspectiva de construir un polo político anticapitalista, aún sin la campaña por el registro del PPT, podemos continuar el esfuerzo por reagrupamientos en organismos frentistas con otras corrientes socialista. En realidad, en muchos grupos y corrientes socialistas no necesariamente provenientes del trotskismo, se siente la necesidad de contar con referente que potencie la presencie y posiciones de los socialistas como polo alternativo al gobierno. Como PRT y OPT ya participamos en el Frente Socialista junto con otras agrupaciones mayoritariamente provenientes del maoísmo y no está descartado que podamos ampliarlo a otras corrientes. Lamentablemente con el bloque alrededor del EZLN persiste la diferencia en torno a la política y la referencia político partidaria, por lo que no se puede avanzar en el polo anticapitalista en este terreno. Pero sí se puede, como se ha mostrado desde la campaña por Marichuy (que significativamente era de claro carácter político) mantener acuerdos y sin un carácter partidario impulsar con ellos en la práctica la referencia de un polo anticapitalista a nivel social. Al mismo tiempo que, a nivel partidario, son posibles acuerdos con otras fuerzas que se asuman como socialistas que aunque no lleguen a la fusión en una sola organización, puedan tomar la forma de frente político permanente que facilite también la expresión de un polo político alternativo al gobierno.
Como ya hemos señalado desde hace un par de años, al mismo tiempo, necesitamos poner un equilibrio en la construcción partidaria entre esfuerzos unitarios con otras fuerzas y la construcción del PRT. Es decir poner mayor atención y energía también a fortalecer al propio PRT. Incluso para el desarrollo de las otras iniciativas este fortalecimiento es necesario para ser más eficaces y contar con más cuadros políticos para tantas tareas simultáneas.
En la Ciudad de México que como se ha comprobado en las Escuela de Cuadros de diciembre puede aportar el mayor número de miembros, al mismo tiempo, ha mantenido un nivel de desorganización que frecuentemente hace que veamos a camaradas solamente en el mes de diciembre, por lo menos en una actividad central. Por este motivo hemos iniciado un proceso de reorganización militante en la CDMX que busque recuperar el funcionamiento de organismos de base (células o comités de base) para asegurar mayor efectividad en el movimiento. Se ha constituido un Comité del PRT en la CDMX con el objetivo de que este órgano de dirección descargue de estas responsabilidades de dirección al CP en esta demarcación y tenga como tarea prioritaria impulsar el proceso de reorganización partidaria en la zona metropolitana de la CDMX buscando que todos los miembros y militantes del partido puedan tener algún organismo de base, organizarlos y coordinarlos aunque de entrada no tengan “sectores de intervención” concretos, comunes. Proponemos realizar en todo el país procesos similares de reorganización partidaria para dotar de organicidad a una militancia que hoy coincide políticamente y es parte de una influencia político ideológica del partido pero sin organización de base. Si podemos avanzar en este terreno y desarrollar la discusión interna que abrimos con los textos de resolución de este CC en todo el partido, estaremos sentados las bases para un desarrollo diferente pero exitoso hacia el nuevo Congreso Nacional del partido que requiere redefinir sus posiciones y tareas ante la nueva situación política para lo cual los proyectos de resolución que se han presentado al CC del 10 de agosto son la base.
Como se desprende del análisis de la nueva situación, los retos y los nuevos problemas que se presentan será muy importante intervenir en los debates que se han abierto y combatir la confusión política abierta con los cambios ocurridos. Al mismo tiempo que participamos de similares debates a nivel internacional y dentro de la Internacional. Para reforzar esta lucha ideológica lanzaremos la revista impresa La Internacional abordando los aspectos teóricos implicados en toda una época de cambios al mismo tiempo que Bandera Socialista ahora en formato digital nos permita llegar a más contactos en forma directa y rápida (en lo que recuperamos la práctica de la venta militante de nuestra prensa) y con toma de posición y convocatoria a la acción en la coyuntura frente a cada acontecimiento de la lucha de clases. La edición de estas publicaciones no debe ser vista como meras tareas de la dirección partidaria (para lo cual se harán cago Edgard Sánchez y Luis Rangel respectivamente) sino como instrumentos para la acción política y el crecimiento del partido no solo contribuyendo como coautores o corresponsales, sino sobre todo haciendo llegar las publicaciones a más contactos y personas interesadas. No se trata de que simplemente desde un correo central o el sitio web del PRT se distribuya Bandera Socialista digital sino que cada uno de nosotros podamos hacerla llegar a más gente o en algunos casos bajarla e imprimirla para facilitar la discusión política de nuestras ideas.
Necesitamos también una campaña permanente de reclutamiento y crecimiento. El ascenso de la lucha de las mujeres en todo el mundo y el surgimiento de una nueva generación de jóvenes feministas, representan un reto no solo para influir con nuestras posiciones, sino también de dar un salto en el crecimiento, Crecer entre mujeres jóvenes.
Hay un auge de la lucha sindical. Puede suceder como con el gobierno de Lázaro Cárdenas que aunque sentó las bases del corporativismo sindical, desde la fundación de la CT a lo que sería el PRI, representó un periodo de crecimiento y surgimiento de sindicatos y huelgas obreras. Por tanto intervenir en estas luchas, apoyar la creación de sindicatos, ganarlos para una línea de independencia política y lucha de clases, incorporarlos a experiencias como la de la NCT y por supuesto ganar a nuestras filas partidarias al mayor número de militantes sindicalistas.
Las posibilidades de crecimiento entre jóvenes mujeres y trabajadores, entre compañeras y compañeros de las nuevas generaciones de lucha, pero también de continuar recuperando a cuadros antiguos con experiencia y formación, obligan ya a abrir la discusión entre nosotros sobre la posibilidad o no de establecer criterios de militancia más flexibles, abiertos, a las necesidades y posibilidades de los miembros pero que no los aleje. Es decir, discutir si reintroducimos criterios que distingan entre militantes, adherentes o simpatizante. Igual si es posible para ciertos casos de aislamiento en otra ciudad o región del país de camaradas convencidos y comprometidos, pero solos en ese lugar y que cuenten con el status de miembros en un sentido amplio.
Si efectivamente entramos en una nueva fase de luchas y pese a las confusiones políticas y debates que se abrirán es también una posibilidad de crecimiento. Por eso debemos considerar aprovechar esta nueva situación para también flexibilizar nuestro funcionamiento, al tiempo que aseguremos una mínima real coordinación e invitar a nuestras filas y crecer. El optimismo sobre las nuevas oportunidades de lucha y el orgullo de pertenecer a una corriente de la izquierda radical consecuente, consistente y actualmente -después de la desaparición de organizaciones como la histórica del PC- la más antigua que ha logrado mantener su funcionamiento organizado y su compromiso con las luchas, debe permitirnos crear las condiciones para la confianza y mayor disposición y no incomodidad o tensión dentro de la vida del partido. La siguiente sesión de la Escuela de Cuadros en diciembre de 2019 puede ser una comprobación de estos propósitos si llegamos con un mayor número de camaradas, nuevos cuadros en formación y más jóvenes y especialmente mujeres jóvenes
Como la sección mexicana de la IV Internacional, somos un partido mundial, pero también, debido al desarrollo de la lucha de clases en esta ubicación específica de nuestro país, vecino de la principal potencia militar imperialista y con una historia conflictiva y dinámica entre estos dos países, podemos llegar a ser un partido binacional. Como se ha visto con la crisis de los migrantes hacia EU, no solo la mayor parte de la clase trabajadora mexicana se encuentra ahora en EU, sino que el movimiento de resistencia y de solidaridad con la migración y contra gobierno racistas como el de Trump obligan cada vez a tener mayores posiciones sobre conflictos y luchas que son importantes a ambos lados de la frontera. Pero también a organizar y no perder a muchos camaradas de origen mexicano y en general latinoamericano que en medio de la crisis de la izquierda revolucionaria ante el fenómeno de Sanders y DSA, se están quedando sin organización política militante aunque sigan participando, pero dispersos, en los movimientos sociales y de resistencia en EU. Esto implica un esfuerzo no solamente de continuar con nuestros compromisos internacionalistas en tanto sección mexicana de la IV Internacional, sino también atender una posible perspectiva socialista binacional entre EU y México. Quizá no podemos hablar todavía de estructuras de un partido binacional en la frontera EU-México, pero si iniciar trabajos binacionales: campañas comunes, conferencias binacionales en la frontera, impulso binacional de eventos como la Escuela de Cuadros del PRT, boletines conjuntos o binacionales para la discusión e intercambio políticos.
En fin, que las tareas político militantes, de construcción partidaria, al mismo tiempo que el impulso de un polo anicapitalista alternativo tanto a nivel social como político, entran en una fase que puede ser muy intensa, con muchos retos pero también con mucha emoción por un nuevo ciclo de lucha Un ciclo de lucha que empuja a la acción sin dilación pues los tiempos se acortan ante el desastre ecológica al que nos lleva el capitalismo. El reto global también es claro para no simplemente sufrir las consecuencias del cambio climático al que nos ha empujado el sistema capitalista, sino aprovechar para el cambio no del clima, sino del sistema capitalista como condición indispensable para la sobrevivencia de la humanidad. Acabar con el sistema de muerte que ha llevado a esta crisis
Ciudad de México a 10 de agosto de 2019.

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