Source: http://inb.gov.ar/congreso_2014/marquez/marquez.html
Timestamp: 2017-03-23 22:01:25+00:00

Document:
"Legislación emergente de los sucesos de Montevideo" por D. Armando Mario Márquez
A modo de introducción y presentación
El objeto de este trabajo -tal como ello emana de su título y como también ello fuera detallado en el resumen del presente ensayo que antecede en la página anterior- no habrá de radicar en los aspectos épicos de las Campañas Brownianas llevadas a cabo en el Río de la Plata que se desarrollaron en el curso de 1814, las que tuvieron su inicio en la Isla Martín García y su epicentro en la culminante batalla librada en sus aguas frente a las costas de la ciudad de Montevideo del 17 de mayo de aquél, a resultas de lo cual en este año 2014 rememoramos su Bicentenario(1) y a cuya recordación nos invita el presente Congreso Internacional de Historia, precisamente destinado a honrar la memoria y movilizar la curiosidad sobre los hechos que tuvieron por protagonista al Almirante Guillermo Brown –y también los hombres bajo su mando, cuestión que habré de dejar a colegas más prestigiosos y versados que yo en la materia y en la Historia Browniana y que engalanan este evento académico.
Pero tampoco voy a permitirme soslayar tan apasionante momento de nuestra Historia Patria, sino que, muy por el contrario, trataré de destacar y de llamar la atención del lector respecto de la incidencia que tan importantes y decisivos episodios militares tuvieron en la conformación institucional de nuestra Nación, en especial a partir de la significativa legislación alusiva que devino en su consecuencia, en aquéllos difíciles y primeros momentos del pasado de nuestro país.
Esa interesante labor legislativa consecuente que se dio contemporáneamente al Bicentenario que recordamos será, entonces, el tema en tratamiento en los renglones que siguen, para lo cual habré de estructurar la presentación de las normas en tres aspectos que agrupen a los referidos instrumentos. Así: Enaltecimiento y Reconocimiento del hecho,
Aspectos Políticos de la Capitulación de la Plaza de Montevideo y sus consecuencias, y
Enaltecimiento y reconocimiento del hecho
I. “Concediendo un grado a los tripulantes de la Escuadra”
La primera aproximación a su encomio la advertimos con la ponderación del hecho histórico en sí y el reconocimiento y la promoción militar para con quienes formaron parte de él, generada por el Director Supremo de las Provincias Unidas, Gervasio Antonio de Posadas, al dirigirse el 1 de junio de 1814 a su Secretario de Estado en el Departamento de la Guerra transmitiéndole la orden cuyos términos seguidamente trascribimos: “Atendiendo á la importancia de la completa y gloriosa victoria que consiguió la escuadra del Estado sobre la de Montevideo en los días 14 y 17 del próximo pasado, y al distinguido mérito contraído por el Comandante General y oficiales de su mando, he venido en concederles un grado mas sobre el que obtenían cuando salieron á campaña, recomendándose este servicio con respecto á los cabos y sargentos, para que se atienda en sus ascensos por los jefes de los departamentos de infantería y artillería que se hallaron embarcados. Lo tendrá V. S. entendido para expedir á los oficiales los correspondientes despachos y comunicar las órdenes convenientes”.
II. Uniforme para los oficiales de Marina
La fuerza naval fue revalorizada y, consecuentemente con ello, por decreto del Director del Estado del día 3 de octubre de 1814, se estableció una vestimenta propia para que sus oficiales se distinguieran de los del resto de las tropas patrias. Los términos del referido instrumento son los que se detallan de inmediato: “A propuesta de mi Secretario de Estado en el Departamento de la Guerra y Marina, he venido en resolver que los oficiales de guerra destinados al servicio de ella, usen de la fecha en adelante como uniforme señalado á su clase: casaca azul, botan de ancla, vuelta, solapa y forro celeste, pantalón azul, chaleco blanco, bota, sable ó espada, biricú negro y sombrero armado sin galón con cucarda nacional. Comuníquese a quienes corresponda para su cumplimiento. Gervasio Antonio de Posadas. Javier Viana, Secretario.”
Aspectos Políticos de la Capitulación de la Plaza de Montevideo y sus consecuencias
I. “Plenos poderes otorgados pon el gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata al Coronel Carlos María de Alvear, General en Jefe del Ejército sitiador en Montevideo” Por decreto del 28 de mayo de 1814 dictado por el Director de nuestro gobierno Central, el militar referido en el título fue puesto al frente de las negociaciones que desembocaron en la Capitulación de la Plaza de Montevideo por parte de los realistas.
II. Homologación de los términos de la Capitulación
El gobierno central patrio homologó los términos de la Capitulación(2) acordados en Casa de Pérez, en el Arroyo Seco, el 20 de Junio de 1814 por nuestro representante, Carlos María de Alvear, y Juan de Vargas, José de Azevedo, Miguel Antonio Vilardebó y José Geslal, encomendados para ello por el bando realista.
De su letra, compuesta por cuarenta y dos artículos que detallan los términos convenidos y una nota adicional, rescatamos los especiales términos de su apartado inicial, el que seguidamente se transcribe: “Artículo 1 y preliminar. - Antes de entrarse á tratar de los artículos subsecuentes de esta convención, y por preliminar, que en todos ellos, ha de entenderse y sancionarse que la Plaza de Montevideo se entregará al Gobierno de Buenos Aires bajo la expresa mención de que este reconocerá la integridad de la Monarquía Española y por su legítimo Rey al Señor D. Fernando VII, siendo parte de ella las Provincias del Río de la Plata, en cuya virtud el señor Jefe del Ejército sitiador, D. Carlos de Alvear ha de hacer este reconocimiento en nombre de aquél al firmar este convenio y obligarse bajo su fe y su palabra de honor, por si y por las tropas de su mando, a cumplir religiosamente tan solemne y sagrada promesa”.
III. Restableciendo los correos a la Banda Oriental.
El 1 de julio de 1814 se dicta el decreto anunciado en el título, en los siguientes términos:
“Como por resultado de la feliz ocupación dela plaza de Montevideo por las armas del Estado, ha quedado expedita la comunicación con aquel pueblo y los demás situados en sus inmediaciones; deseando que los súbditos y habitantes de estas Provincias empiecen de una vez a gozar de los beneficios que la franca comunicación con sus hermanos de la Banda Oriental les prepara, ordeno que inmediatamente se ponga en planta el antiguo establecimiento de los cuatro correos mensuales que giraban a aquella plaza, bajo el mismo pie y forma que estaban admitidos. Comuníquese esta resolución al Administrador de Correos de esta capital y a los demás a quienes corresponda. - Gervasio Antonio de Posadas. Nicolás de Herrera, Secretario”.
IV. Nombramiento de Nicolás Rodríguez Peña en calidad de Gobernador de Montevideo Por decreto del 9 de Julio de 1014 el Director del Estado designa en el cargo adelantado en el título a “D. Nicolás Rodríguez Peña, Coronel de los ejércitos de la patria, Presidente del Consejo de Estado, Delegado Extraordinario de su Excelencia el Director Supremo y Gobernador político y militar de la Provincia de la Banda Oriental del Rio de la Plata”.
V. Rehabilitación de Don José Artigas
Por decreto del 17 de agosto de 1814, se rehabilita al nombrado en estos términos:
“Resultando de la correspondencia interceptada en Montevideo que D. José Artigas no ha tenido parte en la coalición de algunos oficiales en la Banda Oriental con los jefes de la plaza, y atendiendo a su conducta posterior al decreto de su proscripción(3), y á lo convenido con el General D. Carlos Alvear; he venido en declararle, oído previamente mi Consejo de Estado, buen servidor de la patria, reponerlo á su grado de Coronel del Regimiento de Blandengues con todos sus honores y prerrogativas, y conferirle el empleo de Comandante General de la campaña Oriental de Montevideo, sin que las resoluciones anteriores puedan perjudicar su opinión y mérito. Comuníquese esto decreto á todas las Provincias por mi Secretario de Estado y Gobierno y publíquese en la Gaceta Ministerial. Gervasio Antonio de Posadas. Nicolás de Herrera.”
Por resolución del 20 de agosto de 1814 el Tribunal de Cuentas dispone para con aquél un sueldo de $ 4.000.- anuales.
“Tribunal para entender en lo relativo al Apresamiento y Detención de embarcaciones enemigas”
Tal vez, el máximo legado legislativo de la gesta en trato lo advertimos por su impacto en la legislación general, en este caso referido a la administración de Justicia, con la sanción del Decreto del día 20 de junio de 1814, por medio del cual el Director del Estado de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Gervasio Antonio de Posadas, instituye el denominado “Tribunal para entender en lo relativo al apresamiento y detención de embarcaciones enemigas”.
Por medio del aludido instrumento normativo no solamente se crea un organismo judicial colegiado –compuesto por tres miembros-, especializado en la materia y se procede a la designación de sus integrantes, sino que en él se le atribuye una especial y determinada competencia de actuación, como así también se establece un sistema procesal que le es propio, a la vez que se designa un mecanismo de reclamo ante las ocurrencias que pudieran surgir con motivo de sus decisiones, lo cual, hasta que la Asamblea General Constituyente en funciones desde el 31 de enero de 1813 lo precise por medio de una norma específica, quedará en las manos del Director del Estado el dirimir aquellos entuertos que pudieran surgir con ocasión de plantearse las eventuales vías recursivas interpuestas en el proceso por las partes en litigio. Lo precedentemente descripto se advierte claramente de la letra de los cuatro artículos que conforman la citada norma en los términos que textualmente me ocupo de inmediato a transcribir: “Administración Interior. Siendo de absoluta necesidad en las presentes circunstancias la existencia de un Tribunal privativo que conozca, juzgue y sentencie, conforme á los principios generales del derecho de la guerra y de gentes, y á las disposiciones de nuestras Ordenanzas de Marina y Corso, sobre los apresamientos y detenciones de embarcaciones enemigas ó neutrales que hagan las fuerzas navales del Estado, que actualmente bloquean el puerto de Montevideo, he determinado expedir el presente decreto:
Artículo 1. El conocimiento de los apresamientos y detención de cualesquiera embarcaciones enemigas ó neutrales, por los bajeles de guerra del Estado o por corsarios particulares, corresponde privativamente á un Tribunal que formará mi Secretario de Estado en el Departamento de Guerra y Marina, como Vocal Presidente; el Consejero de Estado mas antiguo después de mis Secretarios, y el Auditor General de Guerra, actuando con el Escribano de Marina. Artículo 2. El Tribunal se conformará en sus resoluciones y en la brevedad de los juicios á lo dispuesto por las Ordenanzas Generales y particulares sobre apresamientos y detenciones, hasta tanto que la Asamblea General establezca en la materia las formas y reglas que sean de su soberano beneplácito. Artículo 3. Las apelaciones de las sentencias del Tribunal de presas se harán por ahora a mi persona, como Director Supremo y las resoluciones que expida serán asesoradas por mi Secretario de Estado en el Departamento de Gobierno. Los interesados tendrán derecho á interponer un recurso de súplica de mi primera sentencia, que se sustanciará con solo un escrito de cada parte.
Artículo 4. Este Decreto se comunicará en copia a quienes corresponde por mi Secretario de Estado y Gobierno y se publicará en la Gaceta Ministerial para que llegue a noticia de todos.”
A modo de conclusión y despedida
Hasta acá hemos andado el camino sugerido en el título de este ensayo. Pero, más allá de la presentación objetiva de aquéllos hechos de los que nos informa nuestra Historia Patria, hay cuestiones subyacentes que emergen de lo descripto en los renglones precedentes que no podemos soslayar y que se erigen como reflexión final que, de obviarlas, enervarían el objeto de este trabajo. Nuestra Historia, no solo en su Etapa Patria(4)–aunque nos apresuramos a señalar que en ella advertimos el mayor caudal- es muy fecunda en hechos y, por sobre todo, en las consecuencias normativas o cuasi normativas de tales gestas, todas los cuales han generado instrumentos y documentos de diverso tipo que, en más o en menos, han confluido en la conformación institucional de nuestra Nación. Su especial estudio lo ocupa la Historia Constitucional Argentina.
Los sucesos ocurridos con motivo de la épica naval llevada adelante por el Almirante Guillermo Brown y sus hombres en 1814 y que son el motivo de este Congreso no son ajenos a esa regla, al menos es lo que he querido llamar la atención con esta participación. De lo antedicho, y para terminar, surge que la riqueza de nuestra Historia Constitucional Argentina, en cuanto reflejo de la conformación institucional de nuestra Nación, nos exige que lo antedicho no escape de la consideración del hecho histórico evocado.
Que en su evocación todo ello forme parte de nuestra memoria.
Neuquén, octubre de 2014.
(1) En consonancia con ello, por medio del decreto número 2.161 del 16 de diciembre de 2013, el Poder Ejecutivo Nacional dispuso declarar el año 2014 en curso como “de Homenaje al Almirante Guillermo Brown, en el Bicentenario del Combate Naval de Montevideo”. También quiero resaltar que ese día 17 de mayo es, también, la fecha en que se celebra el “Día de la Armada Argentina”, precisamente en recordación del referido evento, conforme lo que fuera decidido por decreto 5304 del Poder Ejecutivo Nacional del 12 de mayo de 1960.
(2) Esta capitulación no se hizo efectiva. El General realista Gaspar de Vigodet protestó desde Río de Janeiro ante el Gobierno de Buenos Aires por la falta de cumplimiento a ella por parte del jefe vencedor; el Gobierno de Buenos Aires pidió á este explicaciones y el General Alvear publicó una exposición el 29 Noviembre de 1814, con todos los documentos relativos, en la que negó la existencia de tal capitulación, y calificó las proposiciones negociadas como un ardid de guerra de que se valió para apresurar la caída de una plaza que ya estaba para rendirse, ahorrando, así las desgracias de una guerra civil.
(3) Se refiere al dictado el 11 de febrero de 1814.
(4) El estudio de la Historia Constitucional Argentina de manera convencional, se lo ha fragmentado utilizando el criterio de partir de hechos que se erigen en puntos de inflexión que nos permiten asegurar que generan un “antes” y un “después” susceptibles de ser abarcados en forma separada. De ahí, que tras el encuentro de las culturas originaria y europea –momentos Prehispánico e Hispánico- consideramos la existencia de tres momentos esenciales, utilizándose como límite entre ellas a las fechas que se considera representativas del proceso, que es, por fin, lo que consagra el quiebre del que hacíamos mención anteriormente. Se trata de: Etapa Hispánica –propiamente dicha- o Colonial, que se extiende desde el aludido encuentro de culturas hasta que se producen los sucesos de mayo de 1810, con su fecha emblemática del 25 de mayo de 1810, oportunidad en la que se instauró la Primera Junta de Gobierno Patrio.
Etapa Patria, que va desde la fecha precedentemente aludida hasta el momento en que los convencionales constituyentes reunidos en la ciudad de Santa Fe de la Veracruz sancionan nuestra Constitución Nacional, hecho ocurrido en la sesión del 1 de mayo de 1853, que se toma por fecha de referencia, y, por último:
Etapa Constitucional, desde ese entonces hasta nuestros días.
Anales de Legislación Argentina de Editorial La Ley. Márquez, Armando Mario. “Importancia del Estudio de la Historia Constitucional”, trabajo presentado en el VIII Congreso Nacional de Derecho Constitucional, organizado por la Asociación Peruana de Derecho Constitucional en Arequipa, Perú, septiembre de 2005. Márquez, Armando Mario. “La importancia de la Historia Constitucional en la enseñanza del Derecho Constitucional”, trabajo presentado en el “Coloquio sobre Enseñanza del Derecho Constitucional”. organizado por la Universidad de San Andrés y la Asociación Argentina de Derecho Constitucional, San Isidro, octubre de 2008. Registro Oficial de la República Argentina que comprende los documentos expedidos desde 1821 a 1873. Publicación Oficial. Tomo I (1810-1821).”La Imprenta”, Buenos Aires, 1879, material aportado por www.infoleg.gov.ar VOLVER

References: resolución 
 resolución 

Artículo 1
 Artículo 2
 Artículo 3

Artículo 4