Source: https://www.internacionalsocialista.org/congresos/xx-congreso-de-la-internacional-socialista-nueva-york/resolucion-general-del-congreso/
Timestamp: 2020-01-21 13:39:55+00:00

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Resolucion General del Congreso - Socialist International
XX Congreso de la Internacional Socialista, Nueva York, 9-11 de septiembre de 1996
El XX Congreso de la Internacional Socialista celebrado en la sede de las Naciones Unidas está dedicado a afrontar los difíciles retos globales de hoy a través de una mayor cooperación internacional. Cuatro años después de nuestro último Congreso en Berlín, donde nos propusimos la tarea de apoyar la revolución democrática y de asegurar que sus beneficios se extendieran a todos, es evidente que ahora más que nunca los retos para asegurar la paz, la democracia y el desarrollo requieren un esfuerzo internacional.
El mundo está cambiando rápidamente y es cada vez más interdependiente. Por lo tanto, debemos encontrar nuevas maneras de vivir, tanto en cada país como a nivel global, que sean sostenibles social, económica y medioambientalmente. Sólo si reforzamos el sentido de responsabilidad común y de solidaridad podrá la humanidad sobrevivir y realizar su potencial.
Es evidente que el papel de las Naciones Unidas debe ser central si queremos conseguir el objetivo de una mayor cooperación internacional. Por lo tanto, desde Berlín, la Internacional Socialista ha profundizado en su apoyo y relaciones para con las Naciones Unidas. La convergencia de nuestra Internacional y las Naciones Unidas, basada en los objetivos compartidos de paz, democracia y desarrollo sostenible, y en actividades y esfuerzos de cooperación, hace que sea más que apropiado que celebremos nuestro Congreso en Nueva York.
La Internacional Socialista, con partidos miembros en casi todos los países de cada continente, y con Comités temáticos y regionales activos en todo el mundo, fomenta un mejor entendimiento y una mayor cooperación entre las naciones que se enfrentan a problemas comunes globales. La visión de la Internacional Socialista y nuestra adherencia a la Declaración Universal de los Derechos Humanos guía e inspira nuestro trabajo, como se hace evidente en las secciones de la Resolución del Congreso que siguen a continuación.
Más aún, nuestros ideales de libertad, justicia y solidaridad, que han situado a la Internacional Socialista al frente del triunfo de la idea democrática, son más vitales que nunca, ya que estos vinculan a todos los sectores de unas sociedades cada vez más complejas. La solidaridad socialdemócrata se basa en un compromiso compartido con los principios fundamentales reafirmados y refinados en el Congreso de Estocolmo en 1989, y deriva su fuerza de la diversidad tanto dentro de los países como entre las naciones.
La democracia tal como la definimos nosotros - con derechos políticos, justicia social y oportunidades económicas - es la única forma de democracia que resistirá el paso del tiempo. Aunque es cierto que los mecanismos de mercado son necesarios para el crecimiento económico y el desarrollo, también es cierto que el mercado libre no asegura la justicia. El socialismo democrático, por lo tanto, reconoce que el Estado es un servidor del pueblo necesario para garantizar una sociedad justa y equitativa, y es un agente crítico en la democratización del cambio económico en una era de globalización. La preservación de los derechos, y la reconciliación de los derechos individuales con los derechos colectivos de trabajadores, mujeres, jóvenes, grupos étnicos y comunidades indígenas, depende de la responsabilidad compartida entre gobiernos y ciudadanos.
La Internacional Socialista sigue siendo una de las voces que más insisten en establecer un vínculo entre desarme y desarrollo. Un uso más constructivo y equitativo de los recursos mundiales depende del logro de la paz internacional. Las Naciones Unidas deben por lo tanto dar su total apoyo a sus esfuerzos por resolver conflictos civiles y regionales, fomentar reducciones en armamento nuclear y convencional, incluyendo la propuesta de prohibición del uso, producción y almacenamiento de minas de tierra, y negociar un tratado para la prohibición de ensayos nucleares para siempre.
Nosotros, los socialistas demcráticos, tenemos confianza en nuestro enfoque hacia las urgentes tareas que tenemos por delante. Nuestros compromisos, mantenidos desde hace mucho tiempo, para con la libertad y los derechos fundamentales, y para con la justicia, la paz y el bienestar humano, han sido nuestra fuerza para superar obstáculos en el pasado. Hoy, la promesa de una democracia duradera y las aspiraciones de todos los pueblos hacia una vida mejor dependen de una solidaridad sin titubeos entre las naciones para establecer un sistema efectivo de seguridad y responsabilidad globales. La Internacional Socialista, con su larga tradición de cooperación internacional y solidaridad, y con una renovada determinación e iniciativa, se compromete a permanecer al frente para conseguir un mundo más democrático y seguro.
I. Reforzar el proceso democrático
Considerando el proceso de democratización actual en el continente, y ante la urgencia de darle una respuesta a las múltiples necesidades de Africa, principalmente el desfío de su propio desarrollo, la IS no sólo manifiesta su apoyo al respeto de los derechos de la persona, sino más concretamente al avance de los derechos económicos y sociales a nivel continental, en otras palabras, al derecho al desarrollo - derecho a la educación, a la salud, al empleo, y al bienestar social.
La IS observa con satisfacción los avances democráticos que hoy modifican en profundidad el paisaje político e institucional en Africa, bajo el impulso de fuerzas progresistas: partidos políticos, sindicatos y sociedad civil.
El fenómeno de democratización tiene gran relevancia histórica y debe apreciarse en su justa medida. Es de vital importancia apoyar a las fuerzas involucradas en el proceso democrático africano, de lo contrario, este proceso corre el riesgo de debilitarse, sobre todo porque está experimentando violaciones o desafíos inquietantes en ciertos países.
La IS se compromete a contribuír a reforzar la cultura democrática, especialmente mediante la intensificación de su acción de observación de los procesos electorales y apoyando a las fuerzas socialistas y socialdemócratas, en su trabajo de implantación, de formación y de reestructuración.
Entre estas fuerzas, el movimiento femenino debe ocupar un lugar primordial, junto al de los trabajadores y de los jóvenes.
Pide a las fuerzas políticas aceptar democráticamente los resultados obtenidos en elecciones transparentes y efectuadas con regularidad.
El reforzamiento de la cultura democrática se percibe así como la mejor garantía para el desarrollo de la democracia en Africa, donde aún permanecen ciertas resistencias inquietantes al proceso de democratización. Esta oposición se manifiesta mediante procesos electorales desiguales y con falta de transparencia, golpes de estado militares, y un aumento de corrientes extremistas y persecusiones étnicas, que amenazan y ponen en tela de juicio legalidades constitucionales democráticamente establecidas.
La IS constata que tales abusos - regresiones impuestas por la fuerza - significan que las poblaciones deben luchar por su diaria supervivencia, y por lo tanto la IS debe prestarles especial apoyo.
La IS hace un enérgico llamamiento al establecimiento de la democracia en países tales como Nigeria, Guinea Ecuatorial y Zaire.
Urge, más que nunca, no sólo reforzar los logros democráticos en el plano institucional, sino promover una real democracia social y económica. De lo contrario, la paz y la seguridad no podrían garantizarse.
Después de haber subrayado, de nuevo, la importancia de la paz y de la seguridad para el éxito de las iniciativas para el desarrollo, la IS expresa su viva preocupación ante la persistencia en Africa de numerosos focos de tensión, como en Ruanda, Burundi, Liberia y Somalia.
Con respecto a esto, la IS se congratula de las iniciativas tomadas por los países africanos para apagar estos focos de tensión y para promover la diplomacia preventiva, por medio del mecanismo de prevención, de gestión y de resolución de conflictos creado por la OUA (Organización de Unidad Africana) y conforme al derecho internacional y a las resoluciones de las Naciones Unidas.
Llama a la unidad de la comunidad internacional a aportar su pleno apoyo a dichos esfuerzos destinados al mantenimiento de la paz en Africa, y al mismo tiempo, al mantenimiento de la seguridad internacional.
En el mismo sentido, la IS alienta a los países africanos para que continúen promoviendo una política de paz, basándose en su cultura y permitiendo que las mujeres desempeñen el papel que les corresponde en esta tarea.
A este respecto, la IS urge a todos sus miembros, y concretamente, a los partidos políticos africanos, a que asuman el papel de primer plano que les corresponde.
III. Asegurar el desarrollo
Africa está cada vez más integrada en lo que se llama la lógica de globalización, marcada por un ascenso sin precedente del ultraliberalismo y un papel cada vez más importante desempeñado por las instituciones financieras internacionales, sobre todo tras el desmantelamiento del bloque comunista.
La introducción de estas influencias, en el marco de los drásticos cambios que tienen lugar en la economía mundial está afectando en la actualidad de manera profunda las estructuras económicas y sociales de los países africanos.
Estas nuevas estructuras así impuestas por los imperativos del proceso de liberalización y por las instituciones de Bretton Woods, tienen como consecuencia el agravamiento y la expansión de la pobreza de los pueblos africanos. Por otra parte, las políticas de ajuste estructural han sido impuestas sin los debidos correctivos sociales que el movimiento socialdemócrata ha podido imponer afortunadamente, en la mayor parte de los países industrializados donde los rigores de la economía de mercado han sido moderados por la introducción de leyes sociales que han contribuido al desarrollo y a la estabilización de la democracia política.
Con el fin de permitir que Africa conozca una transición sin obstáculos y sin violencia, hacia la instauración de un nuevo orden democrático adaptado a sus propias realidades, se ha de construir un sistema internacional de relaciones económicas y comerciales más justas.
Tal sistema debe basarse en el respeto a una mayor justicia social; debe permitir un acceso igual al mercado mundial, tanto a los países industrializados como a los países en vías de desarrollo, evitando que se base únicamente en las reglas de la competencia.
En este sentido, el nuevo sistema facilitará la integración de las economías africanas al mercado mundial.
Teniendo en cuenta la responsabilidad específica de la Unión Europea con respecto a Africa, la IS pide que Europa no se convierta en una fortaleza con miras exclusivamente a su propia prosperidad, sino que permanezca una Europa abierta sobre todo en sus relaciones con sus socios y asociados africanos.
Con este fin, la IS pide que se inscriban en el tratado de la Unión Europea los siguientes principios esenciales:
1. El principio de igualdad de colaboración y de concertación (para inscribirse en la sección XVII del tratado de la Unión Europea);
2. Una mejor coherencia en las políticas e intervenciones de la Unión Europea notablemente en los campos del comercio, la agricultura, la industria y la pesca;
3. Un compromiso concreto en favor de una cooperación económica y comercial equitativa, preocupada por el respeto de todos los derechos de la persona, incluído el derecho al desarrollo.
La IS hace el mismo llamamiento a las demás naciones industrializadas y acoge con satisfacción las iniciativas ya tomadas y en particular, la iniciativa especial de las Naciones Unidas para África.
La IS desea que estas iniciativas contribuyan de forma efectiva al desarrollo pacífico y duradero de los países africanos.
A este efecto, la IS urge a los países africanos a continuar y a aumentar sus esfuerzos por medio de una mayor solidaridad a través de la promoción de la integración económica a nivel continental, regional y subregional.
La IS observa con preocupación el estancamiento en la resolución del conflicto del Sahara Occidental, que dificulta la pacificación y la mejora de la situación política, social y económica en el Magreb. La retirada parcial de la MINURSO es una mala noticia y acerca de nuevo la posibilidad de una reanudación de las hostilidades. Es necesario requerir de las partes implicadas el pleno cumplimiento de las resoluciones de las Naciones Unidas, y un nuevo esfuerzo para establecer mecanismos de negociación estables y permanentes para la resolución del conflicto, con un renovado apoyo de la comunidad internacional.
La región del Asia-Pacífico es la más dinámica del mundo. En tiempos pasados se la solía llamar el 'Asia dormida', pero hoy en día se ha convertido en el 'Asia próspera'. Los países asiáticos en vías de desarrollo están creciendo a un ritmo dos veces más rápido que la media mundial. En tiempos pasados también era el 'Asia fracturada' desde una perspectiva económica y de seguridad; hoy en día es el 'Asia integrada'. En el campo económico, APEC está forjando el proceso de reforma e integración económica, y el Foro Regional ASEAN (FRA), por su parte, se encarga de fomentar el diálogo regional en torno al tema de la seguridad.
No obstante, Asia es también una región de contradicciones. El acelerado crecimiento económico, que ciertamente beneficia a muchos países de la región, está provocando a la vez la destrucción del medio ambiente, una crisis energética y la escasez de alimentos. El rápido crecimiento de la población, que continuará hasta entrado el siglo XXI, junto con la destrucción medioambiental, crisis energética y escasez de alimentos pueden amenazar seriamente la seguridad de la región. Aunque es alentador ver cómo avanza la democracia, sobre todo en las economías recientemente industrializadas, los regímenes autoritarios siguen dominando en muchas partes de la región del Asia-Pacífico.
La paz es más que la ausencia de la guerra. Tal como la guerra supone la pérdida de vidas humanas, la pobreza, el hambre, la destrucción del medio ambiente y la violación de los derechos humanos también amenazan la vida de las personas, las priva de los medios de subsistencia, menoscaban la dignidad humana y en el peor de los casos causan la muerte. Por tanto, la disuasión militar y la diplomacia no son los únicos medios para garantizar la paz. La promoción del desarrollo social, la eliminación de la pobreza, la protección de los derechos humanos y la preservación del medio ambiente deben pasar a la lista de prioridades dentro de los esfuerzos para asegurar la paz.
Contra ese telón de fondo, los socialdemócratas del Asia-Pacífico deben adoptar criterios multilaterales en lugar de unilaterales, plantear una temática amplia en lugar de puntual, para abordar los problemas de la región.
La seguridad y el desarme
La prioridad en lo que se refiere a la seguridad regional y al desarme es el cese de las pruebas nucleares. El gobierno conservador francés llevó a cabo seis pruebas nucleares antes de anunciar su cese en enero de 1996. En cuanto a China, recientemente ha realizado una prueba nuclear, estando claro que se propone realizar una segunda antes de septiembre. Desde el punto de vista del desarme nuclear y la protección del medio ambiente, nos oponemos categóricamente a que nuestra tierra y nuestros mares se utilicen como campos de pruebas nucleares. Por lo tanto exigimos que el gobierno de Beijing se abstenga de llevar a cabo pruebas nucleares. Asimismo, instamos a redoblar los esfuerzos para lograr el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares. En vísperas del siglo XXI, el movimiento decisivo hacia la eliminación total de los armamentos nucleares tiene más importancia que nunca para la paz y seguridad internacional.
El control de las armas convencionales es igualmente importante, sobre todo la revisión del Protocolo sobre el empleo de minas. Hay que hacer lo posible por prohibir la producción, almacenamiento, empleo y traslado de minas. Llamamos, a la vez, a todos los gobiernos de la región a que tomen medidas para suspender el empleo de toda clase de minas hasta que se suscriba un acuerdo internacional para su prohibición.
Otro asunto importante en la región es la detención de la carrera de armamentos. Numerosos países en vías de desarrollo del Asia-Pacífico, con el crecimiento económico van a la vez aumentando militarmente. No consideramos que el volumen actual de armamentos representa una amenaza inmediata para la estabilidad de la región, pero a menos que se lo controle debidamente, es capaz de desembocar en conflictos armados. Para evitar esa posibilidad, llamamos a todos los países de la región a acceder al sistema de registro de armamentos de Naciones Unidas, registro que debe ser actualizado.
Al igual que en Europa, en el Asia-Pacífico se están levantando nuevas estructuras regionales para afianzar la seguridad. Entre ellas el FRA ocupa un puesto central que según se espera va a protagonizar un papel muy importante, planteando medidas para impulsar la confianza mutua.
El APEC ha sido acreditado con un 'regionalismo abierto' y con medidas orientadas a una gradual liberalización. Sin embargo, la liberalización del comercio por sí sola es incapaz de resolver problemas como pueden ser el crecimiento demográfico, la escasez de los alimentos, la degradación del medio ambiente y la crisis energética.
La alternativa no debería ser entre la pobreza absoluta y un crecimiento económico fuera de control. Lo que es necesario es contar con una comunidad sostenible en el campo social y medioambiental, con una distribución equitativa de la creciente riqueza y una vida en armonía con la naturaleza.
En consecuencia, instamos a todos los países de esta región a compartir los planteamientos comunes en lo que se refiere a cuestiones de seguridad fundamental, a saber, la destrucción del medio ambiente, la crisis energética, el crecimiento demográfico y la escasez de alimentos, y a lanzar una iniciativa interregional orientada a promover esfuerzos conjuntos en el camino hacia ese objetivo que tenemos en común y que es el desarrollo sostenible.
Los socialdemócratas y socialistas de la región del Asia-Pacífico declaran solemnemente que los derechos humanos tienen un valor universal. Respetamos la diversidad cultural, pero no a costa de los derechos humanos. Ya se han establecido mecanismos regionales dedicados a la defensa de los derechos humanos en tres continentes, Europa, las Américas y África. No obstante, en el continente más grande del mundo todavía no se ha presentado la posibilidad de crear una institución parecida dedicada a los derechos humanos. Por tanto, hay que hacer todo lo posible por establecer un mecanismo capaz de proteger los derechos humanos en la región del Asia-Pacífico.
En Birmania, como lo ha demostrado el reciente encarcelamiento de diputados de la NLD, los derechos humanos se siguen violando gravemente bajo el régimen militar. Exigimos terminantemente que todos los detenidos sean puestos en libertad de inmediato y que se respete el resultado de los últimos comicios.
Aún más, las violaciones que de forma rutinaria perpetran los soldados del SLORC contra las mujeres birmanas, y también el cínico uso que el SLORC hace de la violación como un instrumento que le sirve en su campaña destinada a subyugar y oprimir a la población civil, constituyen una violación descarada de los derechos humanos y deberán cesar.
Las Naciones Unidas, los gobiernos y las agencias humanitarias deberían esforzarse al máximo para impedir el tráfico de mujeres birmanas en Tailandia.
La Internacional Socialista invita al Secretario General de las Naciones Unidas a poner en práctica urgentemente la Resolución tomada en la Asamblea General de diciembre de 1995 en favor de una solución política en Birmania. La IS invita también a los gobiernos del Japón, de ASEAN y de otras naciones a apoyar los esfuerzos de Aung San Suu Kyi tendientes a promover la reconciliación nacional en Birmania.
Las instituciones financieras internacionales y los gobiernos, incluyendo a las agencias de la ONU deberían abstenerse de renovar programas de asistencia al desarrollo y préstamos hasta que el SLORC inicie un diálogo con Aung San Suu Kyi.
La Internacional Socialista reitera su propósito, originalmente hecho en la reunión de Manila del Comité Asia-Pacífico de la IS en febrero de 1995, a continuar sus esfuerzos dirigidos a enviar una misión a ese país, a la cual hasta la fecha las autoridades birmanas han denegado la entrada.
La situación en Timor Oriental también merece atención. Considerando la continuación de la dictadura militar del ejército de Indonesia y la masacre de Dili, debemos aumentar las medidas para apoyar la lucha de sus habitantes por su autodeterminación.
En Bhutan y Tibet la cuestión de los derechos humanos sigue siendo grave; reafirmamos nuestra solidaridad con esos pueblos en su lucha por la democracia.
En cuanto a China, el régimen autoritario continúa, aunque no ha dado marcha atrás a su política abierta y reformista. Sin renunciar a la vigilancia de su postura frente a los derechos humanos, debemos ayudar a Beijing a impulsar la política abierta y reformista que ha emprendido.
La inestabilidad sigue afectando a la península de Corea. Debido a inundaciones ocurridas el año pasado y la consecuente escasez de alimentos, Corea del Norte apenas tiene lo suficiente para subsistir, según se informa. Con miras a aliviar esa situación, Pyongyang ha decidido aceptar ayuda de otros países. Junto con extender esa ayuda humanitaria, debemos animar a sus dirigentes a acceder a una reunión cuatripartita e integrarlos gradualmente a la comunidad internacional.
En cuanto a Fiji, la grave violación de derechos humanos y sindicales es motivo de seria preocupación para la Internacional Socialista. La Constitución de carácter racial de Fiji ha marginado a la población indofijiana, que se ve reducida a la categoría de ciudadanos de tercera clase en su propio país. La comunidad indofijiana, que es la más marginada por la Constitución, no tiene los mismos derechos de acceso a la enseñanza, a la administración del Estado, ni a las prestaciones sociales, no obstante el hecho de que contribuye el 80 por ciento de la recaudación fiscal.
La IS seguirá con atención los acontecimientos políticos en Fiji, sobre todo las conclusiones del informe de la Comisión para la Reforma Constitucional, e insta al gobierno a aceptar y poner en práctica las medidas que recomiende y que encaminen a Fiji hacia comicios democráticos y a una sociedad justa y equitativa.
Los derechos de la mujer en la región del Asia-Pacífico
Asia, concretamente Beijing, fue la sede de la IV Conferencia Mundial de la Mujer de Naciones Unidas, la conferencia más grande de la ONU que jamás se haya celebrado. Sin embargo, la mujer en la mayor parte de la región del Asia-Pacífico está más marginada en todos los aspectos sociales que sus hermanas en el mundo desarrollado.
Las cuestiones de seguridad, desarrollo sostenible, democracia y derechos humanos impactan de forma diferente sobre el hombre y la mujer. En consecuencia, hay una necesidad urgente de que los socialdemócratas de la región examinen a fondo la situación de la mujer y hagan más esfuerzos para que ésta tome una parte más activa en los debates y acciones en torno a esos temas.
El conjunto de transformaciones que cambiaron completamente nuestro planeta desde el otoño de 1989, ha supuesto la superación definitiva de la era de la confrontación entre los bloques y, al tiempo, ha engendrado nuevos desafíos.
Ha caído el Muro de Berlín, el bloque soviético se ha venido abajo, los países de Europa Central y Oriental han encontrado su camino, a veces contradictorio, hacia la democracia. Europa ha salido de una era de oprobio y, por fin, ha podido consagrarse a su completa y plena construcción. No sin desasosiegos.
Por primera vez después de más de cuarenta años, Europa ha conocido de nuevo la guerra, sin que haya dado muestras de ser capaz de encontrar una solución al conflicto. Los fenómenos de nacionalismo exacerbado afloran nuevamente, amenazando la estabilidad política del continente. Nuestras sociedades padecen graves problemas estructurales que se reflejan en unas tasas de paro inadmisibles.
Los Estados europeos no pueden responder de forma aislada a estos nuevos problemas. La opción de los socialistas europeos - que trabajan conjuntamente en el Partido de los Socialistas Europeos, PSE - pasa por dar respuestas de dimensión europea a las nuevas situaciones. Es más, para la IS la Unión Europea representa no solamente una oportunidad sino que también una responsabilidad para asegurar la paz, el bienestar y la justicia social, tanto más cuanto que los socialistas somos la familia política más importante de la Unión Europea, y podríamos afirmar sin riesgo a equivocarnos que representamos la única fuerza política capaz de combinar lo económico, lo social y lo medioambiental.
En el marco de Europa, la acción de los socialistas tiene como objetivos:
- Trabajo y prosperidad: una sociedad de plena actividad, eficiente y segura, sin paro ni pobreza;
- Crear un modelo equilibrado de desarrollo económico, social y ecológico: calidad del medio ambiente y de la vida humana;
- Avanzar en la profundización, reforma y ampliación de la Unión Europea. Ante la Conferencia Intergubernamental en curso, la IS y el PSE sostienen que la reforma institucional de la Unión debe basarse en tres objectivos: la instauración de un proceso de toma de decisiones eficaz, ampliando de manera significativa el campo de aplicación del voto por mayoría calificada; dotar a la política europea de más transparencia y de una mayor apertura, y garantizar que las decisiones se adopten en el nivel apropiado; y, por último, introducir más democracia en el funcionamiento institucional, aumentando los poderes del Parlamento Europeo y reforzando la participación de los parlamentos nacionales.
- Desarrollar una política exterior y de seguridad común, como contribución a la paz y el desarrollo en el mundo;
- Crear una sociedad abierta, dispuesta a mostrarse solidaria hacia el resto del planeta;
- Asegurar la plena igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres;
- Promover la solidaridad entre personas, generaciones y países.
El empleo ha sido y siempre será el eje de la acción de los socialistas europeos. Las políticas de crecimiento económico, generadoras de puestos de trabajo y sostenibles medioambientalmente, constituyen el principal reto económico y social con el que se enfrentan los responsables políticos. El desempleo masivo condiciona adversamente el porvenir de nuestras sociedades.
En diciembre de 1993, el PSE lanzó un ambicioso programa de acción - "La Iniciativa Europea para el Empleo" - que continene los elementos claves de una política económica dirigida a generar empleo. Con la mirada puesta en el próximo Congreso del PSE - que será el tercero y se celebrará la próxima primavera en Malmö - Jacques Delors dirige los trabajos sobre un nuevo modelo de desarrollo, que dan continuidad a la labor plasmada en La Iniciativa Europea para el Empleo.
Pensamos que existen posibilidades no utilizadas para impulsar una política económica activa y concertada a nivel europeo. Es posible liberar unas enormes potencialidades de crecimiento superando los límites de las economías nacionales y utilizando las posibilidades reales de la economía común europea. La iniciativa concertada de políticas macroeconómicas a escala europea puede garantizar un crecimiento estable y sostenido y una tendencia mantenida en la creación de empleo.
La inversión y el empleo en el sector privado son un objetivo prioritario, que debe potenciarse mediante la inversión pública en investigación y desarrollo, infraestructura, vivienda y gestión medioambiental, para garantizar niveles adecuados de competitividad a largo plazo. Invertir en conocimiento debe ser igualmente un objetivo prioritario.
Trabajamos para lograr un nuevo contrato social en Europa, entre sindicatos y empresarios, con el impulso de los poderes públicos, que alumbre un nuevo equilibrio positivo entre garantías de seguridad y necesidad de cambio. La reorganización del trabajo existente puede y debe llevarse a cabo con medidas negociadas, que salvaguarden la competitividad y comporten una reducción de la jornada laboral a fin de repartir mejor el trabajo existente.
Otra de las vías a seguir para fomentar al máximo la creación de empleo sería la utilización del amplio potencial de nuevas actividades ligadas al sector servicios, así como el impulso del sector de economía social y de iniciativas locales.
La prioridad política del empleo no impide a los socialistas europeos afirmar su compromiso en favor de la Unión Económica y Monetaria (UEM), como importante complemento del mercado interior y como manera de garantizar que aquellos países cuyas monedas se integren en la moneda única, cumplan el calendario y los criterios de convergencia. La tercera fase de la UEM ha de comenzar con el mayor número posible de Estados miembros. La puesta en práctica de la Unión Monetaria debería acompañarse de una mejor coordinación de las políticas económica, persupuestaria, fiscal, de empleo y social, con vistas a lograr la compatibilidad social de la UEM y a asegurar que puedan mantenerse los criterios de convergencia sobre bases económicas saneadas. En cualquier caso habrá que promover relaciones económicas y sociales sólidas entre los Estados que se integren en la Unión Monetaria y aquéllos que no lo hagan.
Los socialistas europeos vienen trabajando activamente para dotar a la Unión Europea de una auténtica capacidad de afirmación en la escena internacional, a través de la Política Exterior y de Seguridad Común. Una Unión Europea pertrechada con los instrumentos necesarios y adecuados de política exterior y seguridad hubiera sido más eficaz y más libre para actuar con energía desde el principio ante los conflictos de la antigua Yugoslavia.
La IS y el PSE defiende que, por razones de solidaridad, Europa lleve a cabo una política de cooperación activa en su entorno inmediato y hacia el mundo menos desarrollado que contribuya a reducir las desigualdades entre el Norte y el Sur. Para ello, deberá mantenerse al mismo nivel la ayuda a los países de la Convención de Lomé.
Los socialistas europeos en la UE velan por promover, tanto en el seno de la Unión como en los demás países, la defensa de los derechos humanos y el respeto de la democracia y del Estado de Derecho, todo ello en cooperación con los partidos hermanos de los países extracomunitarios. A diferencia de las fuerzas políticas conservadoras, consideramos que los derechos sociales y económicos forman parte integrante de los derechos humanos.
Los socialistas europeos despliegan una continua actividad para que la Unión Europea refuerce el desarrollo de los países de Europa Central y Oriental que les abra el camino europeo. Las nuevas democracias se encuentran en pleno período de reformas y necesitan ayuda para su reconstrucción, acceso a los mercados de la Unión Europea y perspectivas claras para su plena integración. Defendemos asimismo la creación de un espacio de asociación y cooperación, en todos los ámbitos, con los países de la cuenca mediterránea, y apoyamos los esfuerzos que permitan asegurar el éxito del proceso de paz en el Oriente Medio.
En materia de medio ambiente, el PSE ha elaborado programas de acción sustentados en el establecimiento de un modelo innovador de desarrollo que vincule la gestión medioambiental y la creación de empleo. La Unión Europea ha de ejercer un liderazgo mundial en la tareas de protección ambiental. Deben ponerse en práctica, en la línea abierta por la Conferencia de Río, acuerdos ambientales legalmente vinculantes y con prioridades claras: clima, protección forestal, desertificación, biodiversidad, residuos.
Consideramos que la Unión Europea tiene que incrementar y mejorar la asistencia ambiental al mundo en desarrollo. Unicamente si se crean las bases económicas y sociales necesarias, podrá haber una gestión ambiental adecuada. Por ello, la Unión Europea debe apoyar la apertura de los mercados mundiales a los países menos desarrollados y apoyar la transferencia de tecnologias adaptadas y de recursos financieros para que los países menos desarrollados no se vean forzados a escoger entre beneficios económicos a corto plazo y consideraciones ambientales a largo plazo.
La acción de los socialistas europeos se dirige a la creación de un modelo de cooperación y gestión medioambiental, que descubra nuevos campos de creación de empleo, reduzca el consumo de productos naturales y desarrolle sistemas de producción y consumo sostenibles.
Una Europa fuerte, solidaria y que apueste por la profundización de la democracia, tiene que combatir el racismo y la xenofobia. La violencia y los ataques racistas que se producen en nuestras sociedades son la manifestación más extrema de un problema profundo. En parte, esos fenómenos se desencadenan por el desempleo juvenil, las recesiones cíclicas y la pérdida de la esperanza vital. Todo ello es explotado lamentablemente por los políticos antidemocráticos de la extrema derecha.
La única forma de avanzar es la construcción de una Europa próspera, basada en la solidaridad, en la que todo ser humano sea tratado con respeto a sus derechos y en la que los ciudadanos no pertenecientes a la Unión Europea tengan posibilidades de integrarse socialmente gracias a las oportunidades de formación y empleo, así como de participar en la vida política.
Por último, y no por ello menos importante, los socialistas europeos se esfuerzan en avanzar hacia una sociedad paritaria. La representación de las mujeres en todos los niveles de participación y de toma de decisiones debe aumentar sensiblemente. En el ámbito político, el compromiso socialista es la promoción de las mujeres en todas las instituciones de la Unión Europea y, por lo que respecta a las instancias socialistas, el logro de una presencia equilibrada de hombres y mujeres en los órganos y actividades del PSE. En el ámbito económico y social, ese compromiso se centra en superar las discriminaciones, corregir la desigualdad salarial de hecho y responder al problema de que el paro afecte más a las mujeres y de que éstas sufran más las consecuencias de las desigualdades sociales y territoriales.
La caída del muro de Berlín y el colapso del sistema comunista han marcado el fin de una época en la historia de Europa y del mundo. Los intentos por afirmar la justicia sin libertad ni democracia se han revelado como una trágica ilusión.
La democracia y la justicia son valores inseparables y son precisamente los acontecimientos de estos últimos años los que han demostrado la relevancia y validez de los valores e ideas del socialismo democrático.
Willy Brandt vio en la afirmación de la socialdemocracia en Europa Oriental la coronación de la Östpolitik a la cual dedicó su carrera política y su vida misma. Los sucesos de aquellos años han dejado de manifiesto el coraje y la clara visión de Willy Brandt.
Reiteramos hoy día que lo que Europa será en los próximos años dependerá en gran medida de lo que suceda en esa enorme región que se extiende desde las planicies polacas hasta Siberia, desde los Balcanes hasta el Cáucaso.
1. La guerra en la antigua Yugoslavia ha estado constantemente en nuestra mente, y nuestros pensamientos van dirigidos principalmente a las mujeres, a los niños y a los hombres de Bosnia-Herzegovina, Sarajevo, Srebenica, Bihac, Goradze, Breco, Tuzla y de todos los pueblos y ciudades golpeados por el horror de los bombardeos y la limpieza étnica.
Siempre hemos estado convencidos de que ninguna solución era posible mientras las armas, la violencia y el poder arbitrario tuvieran el control de la situación. La paz ha sido y será construída a través de la negociación. Esta es la razón por la que todos nuestros esfuerzos han estado dirigidos a conseguir un alto el fuego, comenzando un proceso de diálogo entre las partes y lanzando un acuerdo negociado.
Es por esto también que acogimos con satisfacción la firma de los Acuerdos de Dayton, el cual hizo posible que las partes pusieran fin a las hostilidades y al sufrimiento de la población civil, y que se iniciara un proceso de paz que tiene como objetivo la coexistencia pacífica en el mismo territorio de comunidades étnicas distintas. Las elecciones en Mostar, celebradas con éxito, y el inicio de las actividades del consejo municipal de la ciudad, representaron un paso importante en vista de las próximas elecciones en toda Bosnia.
Sin duda, el camino hacia la paz es todavía largo y estará sembrado de dificultades. En primer lugar, es necesario avanzar más para hacer posible el retorno de los refugiados a sus hogares, permitir la libre circulación de todo individuo en el territorio de Bosnia-Herzegovina, y la completa aplicación de los Acuerdos de Dayton bajo cuyo mandato actúan los soldados de las Fuerzas de Implementación (IFOR).
La IS pide a la comunidad internacional que reconfirme la misión de paz de las Fuerzas de Implementación Internacionales en Bosnia-Herzegovina para así contribuír a la estabilización del proceso de paz y respaldar la integración de comunidades étnicas diferentes.
Una de las principales condiciones para llevar a cabo estos objetivos es la necesidad de que se haga justicia contra los responsables de las masacres y crímenes cometidos en Bosnia. Expresamos nuestro total apoyo al trabajo realizado por el Tribunal Internacional para Crímenes de Guerra para la antigua Yugoslavia, presidido por el Profesor Antonio Cassese.
La IS valora enormemente el trabajo realizado por las ONGs y agencias humanitarias en Bosnia-Herzegovina, y hace un llamamiento a la comunidad internacional, a la Unión Europea, al Banco Mundial, al Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas y a otras agencias de las Naciones Unidas a que intensifiquen sus esfuerzos para lograr la reconstrucción total de Bosnia-Herzegovina.
Nadie debe olvidar el principal objetivo político: reconstruír en todo el territorio de Bosnia-Herzegovina y en todos los países de la región una sociedad democrática que sea multiétnica, multicultural y multireligiosa.
Por esta razón pensamos que la fecha tope para las elecciones de septiembre es de una importancia extraordinaria, y por ello pedimos a todos los partidos miembros de la IS que ayuden de todas las maneras posibles a aquellos partidos de inclinación socialdemócrata que están luchando por una sociedad multiétnica: el Partido Socialdemócrata de Bosnia (SDP) y la Unión de los Socialdemócratas Bosnios (UBSD).
Se necesitan nuevos y decisivos pasos para establecer una paz estable y justa que garantice los derechos de todos los patidos en la región y de todas las comunidades étnicas y religiosas. Las elecciones en Serbia y Montenegro deben también ser una oportunidad para afirmar normas y principios totalmente democráticos en esos dos países.
La IS reafirma su posición en apoyo de la autonomía para la población de Kosovo, Sandjak y Vojvodina dentro del actual marco legal y territorial de la federación Yugoslava, y espera que se pueda lograr un acuerdo final sobre cooperación y buenas relaciones entre Grecia y la antigua República Yugoslava de Macedonia.
Con respecto a las elecciones en la vecina Albania, la IS deja constancia de su desaprobación por la manera en que se celebró la votación de mayo de 1996 y la seria crisis política e institucional que las elecciones provocaron. La única manera de salir de la crisis actual es a través de un diálogo político entre el gobierno y la oposición, con el objetivo de lograr un acuerdo sobre los pasos electorales y políticos necesarios para retornar a la normalidad constitucional. Se deben organizar, tan pronto como sea posible, nuevas elecciones generales respetando completamente los criterios democráticos internacionales, y con precisas condiciones y garantías de legitimidad democrática.
2. Los cambios democráticos y económicos en Europa Central y Oriental son de indudable significado histórico y afectan de manera importante a la estabilidad de todo el continente. La IS felicita a los ciudadanos de esta región por sus logros en la construcción de instituciones democráticas y por conseguir crecimiento económico, modernización y estabilidad política. El proceso de transformación sistemática ha abierto nuevas perspectivas para los socialdemócratas en esta región de Europa.
La situación actual es muy diferente a la de 1989.
Durante una primera fase -en el período inmediatamente posterior a la caída del Muro de Berlín- hubo la expectación generalizada por toda la región de que la economía de mercado podría satisfacer rápidamente la demanda de bienestar y prosperidad que las décadas de control comunista no pudo satisfacer.
Esa fue la razón por la que la opinión pública giró masivamente hacia el neoliberalismo y el mercado libre.
Sin embargo, esta esperanza pronto se reveló como una ilusión. La transición hacia una economía de mercado ha llevado consigo indudablemente altos índices de crecimiento en la economía y una modernización de la sociedad, particularmente en algunos países de Europa Central. Pero el giro hacia la economía de mercado ha ocurrido sin normas adecuadas, a menudo de una manera totalmente no regulada, causando por lo tanto desigualdades sociales agudas. Pequeños grupos de la población, en algunos casos pertenecientes a las clases en el poder de los regímenes anteriores, han acumulado enormes riquezas, mientras que la mayoría de los ciudadanos continúan viviendo en condiciones sociales inseguras.
Por esta razón se ha desarrollado una segunda fase en la transición, durante la cual un enorme número de ciudadanos han puesto su mirada en aquellos partidos políticos que proponen una relación más justa y equilibrada entre el mercado y la necesidad de solidaridad social.
La IS acoge con satisfacción estos esfuerzos por lograr una economía de mercado social en Europa Central y Oriental.
Esto explica por qué en muchos países de Europa Central y Oriental los partidos que se declararon explícitamente socialdemócratas han ganado elecciones en años recientes.
La gran mayoría de los ciudadanos de estos países no añoran la política de opresión y la monotonía de la vida diaria bajo los regímenes comunistas. Por el contrario, esos resultados electorales demuestran que hay un trasfondo de protesta contra las desigualdades económicas y políticas del mercado libre no reguladas, y contra aquéllos que alimentaron la ilusión de que el mercado resolvería todas las contradicciones inherentes a la transición.
3. Las recientes elecciones en Rusia han significado un importante paso adelante en la consolidación de la democracia y en el establecimiento del pluralismo político. Sin embargo, esto no debe hacernos olvidar que todavía existen enormes problemas y crecientes dificultades.
La transición hacia una economía de mercado en Rusia ha seguido estando marcada por una inversión externa insuficiente y por confusión e incertidumbre en la política general. Sin embargo, existen signos de recuperación en términos de la productividad de la economía. Pero esto continúa teniendo lugar en un contexto de incertidumbre generalizada, caracterizado por una ausencia de reglas claras, por el asalto de la especulación, por el crecimiento de la economía subterránea y, sobre todo, por el crecimiento de desigualdades sociales extremadamente agudas.
En la Rusia de hoy en día hay un peligro principal. Mientras que en Europa Central la opinión pública se ha visto defraudada por las desigualdades causadas por el mercado y, consecuentemente, han girado a la izquierda, en Rusia se corre el riesgo de que siga a aquéllos cuyos programas autoritarios no son capaces de canalizar esta protesta generalizada hacia una dinámica democrática que sea a la vez reformista y modernizadora. Obviamente, este peligro es inquietante tanto para la democracia rusa como para el futuro de Europa y del mundo.
En la era post bipolar, Rusia todavía juega un papel decisivo en el desarrollo de políticas de cooperación y desarrollo. Europa y el mundo tienen un interés fundamental de que en Rusia, y en otros países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), la transición hacia unas instituciones democráticas, la consolidación de la primacía de la ley y la estabilización de una economía de mercado no se detengan. Todos necesitamos que Rusia se integre plenamente a las instituciones paneuropeas.
Esto requiere una acción más incisiva de la Unión Europea, de las instituciones internacionales y de países industrializados a título individual para conseguir una más eficiente movilización de los recursos humanos y empresariales y de los medios financieros necesarios para apoyar la transformación económica de Rusia, Ucrania y los demás Estados de la CEI.
Un importante aspecto de este compromiso es el apoyo financiero y tecnológico para la reconversión del aparato militar e industrial, favoreciendo de esta manera al desarrollo de la producción civil dirigida a la reconstrucción de la infraestructura básica y a satisfacer la demanda interna de consumo. La continua crisis Chechena ha demostrado la debilidad de las instituciones democráticas rusas, ha resultado en violaciones de los derechos humanos generalizadas y prueba que una solución militar no puede resolver la crisis. Más aún, los conflictos en otras áreas del Cáucaso muestran cuan grande es el riesgo de inestabilidad y de giro hacia el autoritarismo.
Apoyamos el fin de las acciones militares en República Chechena. Acogemos con satisfacción las últimas iniciativas de paz y creemos que ellas deben ser incrementadas para lograr una paz duradera en la región sur de la Federación Rusa.
En la situación actual, el crecimiento de fuerzas progresivas y democráticas que puedan ofrecer propuestas y programas de naturaleza democrática es de una importancia decisiva. Hay una gran necesidad de socialdemocracia en Rusia.
Las fuerzas en la Internacional Socialista deben por lo tanto comprometerse a apoyar a los grupos progresistas y a favorecer su unión, porque sólo un grupo de líderes nuevos que sean verdaderamente democráticos y progresistas pueden asegurar el establecimiento de una democracia política y económica en Rusia.
4. No podemos olvidar que la mayor contribución a la estabilidad democrática en toda la Europa Central y Oriental ha sido la positiva evolución de las reformas económicas. En esta área, el principal reto hoy en día es el de establecer un marco de normas claras y transparentes como una alternativa a un mercado no regulado donde prevalezca el laissez-faire, y que impida que las economías se vean dominadas por nuevas nomenklaturas, y que puedan contrarrestar los intentos por parte de especuladores y organizaciones criminales de influír en los poderes del Estado en interés propio.
El 'mercado' por si mismo no puede resolver problemas y conflictos. Por el contrario, es necesario desarrollar una "economía social de mercado" donde pueda establecerse el desarrollo económico y un mercado verdaderamente competitivo, mientras que al mismo tiempo se pueda garantizar para todos unas condiciones de vida respetables, seguras y equitativas. No se trata de volver a formas de estatismo que han sido ya rechazadas completamente por la opinión pública de esos países. Se trata por el contrario de combinar modernidad y solidaridad, eficiencia e igualdad. Esto es fundamental para garantizar el establecimiento de una democracia firme y madura.
Para conseguir dichos objetivos, la ayuda internacional es necesaria no sólo para suplementar los recursos del Estado, sino también para estimular el flujo de inversión privada, de la misma manera que la deuda externa de cada país debe ser renegociada tomando en cuenta las necesidades específicas de cada país.
5. La tragedia Yugoslava indica que la caída del Muro de Berlín y el final del equilibrio de poder bipolar no han resuelto por si solos los problemas de seguridad y de respeto democrático de los derechos humanos.
El fin del orden mundial bipolar ha llevado a una tensión no resuelta entre interdependencia y nacionalismo, entre fuerzas que tienden a unir y fuerzas que tienden a desintegrar, tales como las que se han mostrado en una guerra en el corazón de Europa. Más aún, lo que estamos viendo no es tanto el desmembramiento del antiguo orden, sino un proceso más complejo de 'descomposición' y 'recomposición', facetas ambas que requieren ser provistas de una salida democrática.
Queremos animar a la Unión Europea a que siga una estrategia de integración lanzando, en los seis meses siguientes al término de la Conferencia Intergubernamental, las negociaciones para la ampliación de la Unión, extendiendo el status de 'asociación' a nuevos países y estableciendo nuevos 'vínculos de cooperación' bilaterales entre la UE y los países de Europa Central y Oriental, intensificando al mismo tiempo proyectos específicos de la UE para con esos países.
La IS apoya todos los esfuerzos de integración militar y política que puedan favorecer políticas de cooperación y seguridad en la región: el fortalecimiento de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y de sus mecanismos de prevención de conflictos; una participación más general de los países de Europa Central y Oriental en la Unión Europea Occidental (UEO) y en la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE; el Partenariado para la Paz de la OTAN en muchos países de la región; y las perspectivas de expansión de la Alianza a algunos de esos países.
Las perspectivas para la ampliación de la Alianza Atlántica a los países de Europa Central y Oriental deben ser definidas bajo los términos de tres objetivos: mantener la capacidad decisoria de la OTAN y su alto nivel de eficiencia en sus acciones; proveer una respuesta positiva a la demanda de integración y seguridad proveniente de todos los países de Europa Central y Oriental a través del reforzamiento del Partenariado para la Paz, a través de su integración a las estructuras de seguridad euro-atlánticas, y a través de su membresía plena dentro de la Alianza; y en tercer lugar, involucrar totalmente a Rusia en la política de seguridad de la región, evitando así por una parte el riesgo de un resurgimiento de la bipolaridad - una nueva zona gris de inseguridad e inestabilidad, y por otra parte el que aparezcan en Moscú sospechas y prejuicios en torno al papel de la OTAN y su ampliación.
6. Enfrentados con las demandas de autodeterminación nacional que han aparecido gradualmente en Europa Oriental, el problema para los socialdemócratas no es simplemente el estar de acuerdo o no. Por una parte no podemos ignorar que las formas y fronteras de los Estados de Europa Central y Oriental de hoy en día son el resultado de dos guerras mundiales consecutivas y que no corresponden necesariamente a las identidades nacionales, étnicas o religiosas. Pero al mismo tiempo, no podemos aceptar la posición de que la identidad de cada Estado debe estar basada en una homogeneidad étnica o religiosa. El futuro estará marcado en todo el mundo por la multietnicidad y la multiculturalidad.
Aquí es donde se encuentra el papel de la socialdemocracia: hay que establecer principios y métodos para el nacimiento y reconocimiento de nuevas entidades estatales. En particular, existen tres precondiciones de importancia esencial:
- el pleno reconocimiento en cada Estado de los derechos humanos y políticos a nivel individual y para cada comunidad étnica, cultural y religiosa;
- la inviolabilidad de las fronteras, tal como se indica en la Carta de la Conferencia para la Seguridad y la Cooperación en Europa (CSCE), la cual establece que los cambios en las fronteras han de ser únicamente el resultado de un acuerdo consensuado entre los Estados involucrados;
- el reconocimiento de que en las modernas sociedades de hoy en día hay dos dimensiones que cada vez coinciden menos: la del mercado, que es cada vez más supranacional y transnacional y que requiere entidades e instituciones políticas de naturaleza similar, y la dimensión nacional. Esto quiere decir que el eventual nacimiento de nuevos Estados no evita el que tengan que tomar en consideración su voluntad a ser parte de instituciones supranacionales.
Por lo tanto creemos que el mayor problema es el de dar a estos procesos una salida democrática, manteniéndolos firmemente dentro del proceso de integración europea para evitar así aquellos errores cometidos por la comunidad internacional que contribuyeron negativamente al drama yugoslavo.
Unido a esto está la necesidad de desarrollar una estrategia europea sobre inmigración que pueda confrontar los problemas conectados con el crecimiento demográfico y el desarrollo en la región, el cual puede regular y racionalizar el flujo de inmigrantes, teniendo en cuenta que la formación de sociedades multiétnicas en Europa es hoy en día un proceso irreversible.
Con la desaparición de la confrontación ideológica entre sistemas directamente opuestos, las verdaderas amenazas a la paz y a la seguridad vienen de la emergencia de conflictos étnico-nacionales así como de agudos contrastes económicos. Y no deberíamos ignorar los peligros inherentes al establecimiento del fundamentalismo religioso en algunos países.
El conflicto étnico y religioso sólo puede ser evitado principalmente mediante la afirmación, la defensa y el desarrollo de los derechos de las minorías y con la aceptación total de la multietnicidad. La IS reafirma su compromiso de oponerse a todo partido o movimiento político que sea ultranacionalista, racista, xenófobo o antisemita.
7. La creación del Comité de la Internacional Socialista para Europa Central y Oriental (SICEE) en la reunión del Consejo de la IS en Atenas en febrero de 1993, que siguió al Congreso de Berlín de 1992, subrayó no sólo los extraordinarios cambios históricos que se iniciaron en 1989, sino también las enormes oportunidades que se abrieron para que la IS reforzara todos esos movimientos y partidos que basan su plataforma en principios socialdemócratas, en contraposición a las políticas neoliberales, y para que la IS desempeñe un papel crucial en dirigir la transición democrática que todavía se está llevando a cabo sobre unas líneas reformistas y progresistas.
Desde su creación, el SICEE ha establecido crecientes lazos de cooperación con un mayor número de partidos en Europa Central y Oriental, favoreciendo de esta manera el aumento de la presencia de la IS en la región y apoyando el reforzamiento de los partidos socialdemócratas.
Con cada reunión el número de partidos ha ido en aumento. Las reuniones del SICEE cuentan actualmente con la participación de 50 partidos, 30 de ellos de Europa Central y Oriental. Creemos que esto muestra claramente la creciente presencia que la IS ha ganado en toda la región. En el Congreso de Nueva York, muchos partidos de Europa Central y Oriental ingresaron a nuestra Internacional.
El SICEE ha estado colaborando estrechamente con el Foro Europeo para Solidaridad y la Democracia. El Foro Europeo ha estado trabajando con éxito para apoyar la construcción de partidos políticos democráticos en Europa Central y Oriental a través de seminarios sobre educación política, comunicación y formación sobre cómo organizar campañas electorales.
El Congreso abrió una segunda fase hacia el incremento de la presencia de la IS en Rusia, en la CEI y en la región del Cáucaso y de Eurasia.
El futuro de Europa dependerá en gran medida de la evolución de los procesos de transición en Europa Central y Oriental. El logro de democracia, progreso y solidaridad en estos países dependerá en gran medida de nosotros, de nuestra capacidad para difundir y reforzar los valores e ideales del socialismo democrático, uniéndolos de esta manera a las esperanzas de millones de hombres y mujeres.
Considerando que el Mediterráneo es una de las regiones de nuestro planeta en la que conviven históricamente pluralidad de culturas, lenguas, religiones y tradiciones que se relacionan entre si con grados diversos de tolerancia y enfrentamiento. Un espacio de grandes potencialidades y al mismo tiempo foco de graves conflictos, en el que el peso de la historia y la tradición deben ser tenidos en cuenta, pero no predeterminar nuestra voluntad de construir una región de paz, cooperación y comprensión mutua.
Reconociendo que la Conferencia Euromediterránea de Barcelona supone un gran paso adelante para las aspiraciones de los sectores progresistas en la región y genera legítimas esperanzas para que las desigualdades e injusticias pueden ser corregidas mediante mecanismos de cooperación libremente acordados por los diferentes países asistentes de este histórico encuentro;
Constatando que vemos reflejadas en las resoluciones de la Conferencia Mediterránea, muchos de los elementos del pensamiento socialista, como por ejemplo la limitación de armas y el desarme y que pueden transformar las bases de la cooperación regional, para conseguir más paz, bienestar, respeto a los derechos humanos, libertad, democracia y educación, y que este proyecto común cuenta con el apoyo de los socialistas y socialdemócratas, lo que aporta energía y dedicación a la plena implementación de los acuerdos;
Consciente de que la región mediterránea se halla en una encrucijada histórica, en la que persisten desigualdades y fracturas profundas - económicas, sociales, políticas, culturales y religiosas - junto con un nuevo espíritu positivo del que fue símbolo y oportunidad la Conferencia Euromediterránea de Barcelona, que constituyó una ocasión excepcional para comprometer a sus participantes en una nueva etapa de cooperación entre las riberas Norte y Sur del Mediterráneo;
Destacando la importancia del contenido de la Declaración de Barcelona por el carácter multidimensional del partenariado, basado en los tres ejes, político, económico y social, como un referente básico para la cooperación en la región; que significa un giro sustancial, especialmente en la relación entre los países de la ribera Norte, miembros de la UE, y los países de las riberas Este y Sur del Mediterráneo;
La IS considera que esta nueva etapa en la cooperación mediterránea, no sólo es posible sino necesaria, debiendo estar basada en el diálogo y la confianza mutua. Este reto, se sitúa en el terreno de la voluntad política para evitar la visión fatalista de una contemplación pasiva de los desequilibrios existentes, junto a un decidido esfuerzo de superación de las desigualdades. Conscientes de las dificultades que deben superarse, apostamos por la introducción de una agenda socialdemócrata para la región, basada en una economía de mercado que genere un desarrollo equilibrado y corrector de las desigualdades.
Europa tiene una gran responsabilidad en el desarrollo positivo o negativo de esta nueva etapa, con una cooperación basada en más de 30 países y 800 millones de personas. Debe tener una visión política acorde con los nuevos tiempos, el de una nueva época cambiante, con sus particularidades y riesgos de bipolarización entre tendencias opuestas: políticas ultraliberales generadoras de más desigualdades, o tendencias de estatalización y centralismo que tratan de describir un enemigo exterior. La superación de estas tendencias exige desarrollar el concepto de subsidiaridad y avanzar hacia una integración subregional, haciendo copartícipes a los entes locales y la sociedad civil.
El final de la confrontación Este-Oeste ha producido profundas mutaciones en el complejísimo marco de la seguridad mediterránea. Existen elementos más que suficientes para pronosticar un futuro bien incierto si persisten las situaciones estructuralmente injustas que afectan a la ribera Sur y que, simultáneamente, impiden una relación equilibrada con el Norte. El equilibrio es estabilidad y la estabilidad es seguridad. Europa puede y debe contribuír a este equilibrio, y en su propio interés, debe intentar que éste sea armónico. La Unión Europea tiene que dejar claro a sus socios del mediterráneo que las fronteras de sus países miembros son sus fronteras exteriores, y que no acepta su puesta en cuestión.
La inseguridad nace de la inestabilidad y ésta siempre tiene su origen en razones socio-políticas o económicas. Por tanto, debemos ser muy cuidadosos para no confundir los factores de riesgo con la amenaza militar propiamente dicha, porque aquellos se combaten mucho mejor con dinero que con armas. Es fundamental que las opiniones públicas en Europa no perciban la errónea sensación de que desaparecido el "enemigo" en el Este, hay que inventarse uno en el Sur para justificar la supervivencia de un sistema de seguridad.
Los fenómenos de los radicalismos religiosos despiertan una lógica de inquietud y preocupación, pero es una ingenuidad pensar que una política represiva puede acabar con el integrismo. La estrategia de aislar a los violentos y dialogar con todas las fuerzas políticas democráticas es un buen punto de partida, pero no habrá estabilidad en las sociedades afectadas directamente por el integrismo, hasta que emerja una sociedad civil fuerte, que únicamente será posible sobre la base de la tolerancia, la observancia de los derechos humanos, y sobre todo, la real emancipación de la mujer.
Nos preocupa que no se hayan realizado como estaba previsto, los programas de desarrollo del eje económico de la declaración. El cumplimiento de los acuerdos adquiridos por los países mediterráneos y la Unión Europea deben ser respetados, siendo indispensable el desbloqueo de los programas de Asistencia al Desarrollo del Mediterráneo (MEDA). Igualmente debemos ser sensibles a algunos de los motivos que retrasan el proceso, especialmente en el capítulo referido al pleno respeto de los derechos humanos, creando los mecanismos necesarios para que los mismos no afecten a la ejecución de los programas.
El tercer pilar, el referente al partenariado social y humano, debe ser reforzado y promocionado. La movilidad e intercambio de los ciudadanos de los países ribereños, como ejercicio de aprendizaje multicultural es una pieza fundamental para una verdadera cooperación con carácter multidimensional, que potencie los valores comunes, respete y comprenda las diferencias y acabe con el miedo producido por el desconocimiento y la falta de contacto. Debe garantizarse así, un equilibrio e integración entre el partenariado económico, político y social.
Consideramos imprescindible ofrecer nuevas oportunidades a nuestros ciudadanos, especialmente a los jóvenes, que constituyen el 60 por ciento de la población total de la región, concentrados principalmente en la ribera Sur, garantizándoles el acceso a la educación y formación profesional para su plena integración en la sociedad. Ofrecer igualdad de oportunidades, será condición indispensable para combatir la pobreza, la desigualdad social e impedir el avance del fundamentalismo. Solamente con el refuerzo de la cohesión social podemos crear un área más justa e igualitaria.
La IS expresa su preocupación por las consecuencias sociales y de salud pública causadas por el tráfico de drogas y por el alto nivel de consumo entre los jóvenes, afectando su futuro. En el marco del partenariado Euromediterráneo apelamos a la Unión Europea a hacer de la lucha contra las drogas una de sus prioridades, trabajando conjuntamente con los países de la ribera Sur y proveyendo la necesaria asistencia técnica y financiera para la sustitución de los cultivos.
La IS expresa asimismo su inquietud sobre la situación de violencia que se agrava en Argelia y manifiesta su solidaridad con el pueblo argelino que tiene derecho a vivir en paz y democracia y a un desarrollo económico y social verdaderos. Considera que una dinámica de paz es posible a condición de que exista voluntad política real. La apertura de un verdadero diálogo es una necesidad urgente para poner en marcha un proceso de paz, indispensable para la celebración de elecciones legislativas creíbles y la recuperación económica.
Expresamos nuestro pleno apoyo a los partidos miembros del Magreb en todas aquellas iniciativas en favor del relanzamiento de la construcción política, económica y social de un Magreb democrático.
Nos encontramos ante la necesidad histórica de dar un paso adelante en la consolidación de unas nuevas relaciones entre los países mediterráneos, con el objetivo principal de corregir las desigualdades históricas que nos han separado, para ofrecer un espacio más equilibrado a las generaciones actuales y venideras. Es necesario situar el mediterráneo en el mapa de la Internacional Socialista de forma muy visible y prioritaria, avanzando hacia una actividad renovada que genere nuevas propuestas políticas.
El papel a jugar por el Parlamento Europeo y los Parlamentos de la región mediterránea en el seguimiento de la Conferencia de Barcelona es muy importante. En este sentido, la IS da su apoyo a la propuesta hecha en la resolución del 13 de octubre de 1995 del Parlamento Europeo, pidiendo la creación de un foro parlamentario de la región mediterránea formado por delegaciones parlamentarias de los Parlamentos de los países mediterráneos y del Parlamento Europeo.
La IS apoya la entrada de Chipre en la UE y expresa su preocupación por la falta de progreso y la continua división de la isla y hace un llamamiento para cumplir con las resoluciones de la ONU que demandan el retiro de las tropas y elementos extranjeros, el respeto por la independencia, la soberanía y la integridad territorial de Chipre, y la protección de las libertades fundamentales de su pueblo.
La IS exhorta a la ONU a que continúe sus esfuerzos por lograr un acuerdo basado en la justicia y en el respeto a la ley internacional, y hace un llamamiento al Gobierno de Chipre y a la comunidad turca en Chipre para que demuestren su buena voluntad.
La IS defiende la coexistencia pacífica de todos los pueblos en el Oriente Medio. Esto requiere la observación de los siguientes principios:
- El respeto de los derechos humanos
- El derecho de los pueblos a la autodeterminación, en conformidad con la Carta de las Naciones Unidas
- La voluntad de lograr una solución pacífica a los conflictos
- El compromiso al pluralismo en temas políticos, éticos y religiosos.
La IS expresa su preocupación acerca de la violación de los derechos humanos así como por la intolerancia política, étnica y religiosa que observamos en muchos países del Oriente Medio.
Sólo si los gobiernos de todos los Estados de la región respetan y ponen en práctica activamente las resoluciones de las Naciones Unidas, así como los tratados internacionales, podrán reducirse los conflictos y las crisis.
La lucha contra el terrorismo no puede tener credibilidad y éxito a menos que haya un respeto al pluralismo y la democracia, la libertad de opinión y los derechos humanos. La violencia no se puede contestar con violencia contra vidas inocentes.
La IS insiste en la necesidad de un nuevo marco para el establecimiento de relaciones más estrechas entre todos los países del Oriente Medio y de sus vecinos de Europa. La Declaración de Barcelona entre la Unión Europea y sus vecinos mediterráneos es un núcleo para lograr tal objetivo.
Dentro de este marco especialmente deben aumentar las relaciones económicas y el comercio exterior entre los países del Oriente Medio.
Una posibilidad para construir el establecimiento de una mayor seguridad común en el Oriente Medio puede ser una Conferencia Permanente sobre Seguridad y Cooperación en el Oriente Medio similar a la OSCE.
I. El proceso de paz en el Oriente Medio
Desde el XIX Congreso de la IS en Berlín una serie de sucesos muy importantes han tenido lugar en el Oriente Medio. El reconocimiento mutuo entre el gobierno de Israel y la Organización para la Liberación de Palestina, la firma de la Declaración de Principios en septiembre de 1993, el subsecuente acuerdo interino sobre Gaza y Cisjordania de septiembre de 1995, el tratado de paz Jordano-Israelí, así como el proceso de cooperación económica regional iniciado en las conferencias de Casablanca y Amman han transformado la realidad de esta región, haciendo que la paz global sea un objetivo posible en nuestra generación. Este considerable e histórico progreso es resultado de la política de los gobiernos israelíes de los Primeros Ministros Isaac Rabin y Shimon Peres, y de nuestros partidos miembros, el Partido Laborista Israelí y el MAPAM. También es el resultado de las valientes decisiones de la OLP y de su Presidente Yasser Arafat, así como del trabajo de muchos miembros de la comunidad internacional.
El Congreso saluda la incorporación del movimiento Fatah como miembro observador en la IS, una decisión que abre un nuevo capítulo en las relaciones entre la IS y el pueblo palestino.
Desde las elecciones en Israel en mayo de 1996, el proceso de paz ha entrado en un periodo difícil. La IS reafirma su fuerte apoyo a los acuerdos firmados entre el gobierno israelí y la OLP, y a una paz total en el Oriente Medio.
En el proceso israelí-palestino, lo más importante es respetar los acuerdos alcanzados entre las dos partes, cumplir con todas las obligaciones de la fase interina, incluyendo la eliminación del cierre de los territorios palestinos y el redespliegue desde Hebron. Las negociaciones sobre la fase permanente del proceso de paz deben ser reanudadas.
La IS reafirma su oposición a la continuación de los asentamientos en los territorios palestinos.
La IS reafirma el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación y a la creación de un Estado, así como la necesidad de encontrar soluciones a los complejos y difíciles temas de los asentamientos, Jerusalén y los refugiados.
Conscientes de la gravedad de la situación económica en el territorio palestino, y de su impacto negativo en la escena política palestina, la IS llama a la comunidad internacional y a los países donantes a que cumplan sus promesas y se atengan a sus propias responsabilidades. La IS urge a los partidos miembros, tanto en el gobierno como en la oposición, a que incidan en la necesidad de una mayor y más urgente asistencia económica a los territorios palestinos. En este contexto, la IS saluda el pacto de cooperación contraído en la Cumbre Euromediterránea de Barcelona de 1995 como una apertura importante hacia la prosperidad y la cooperación entre los pueblos del área.
Es de vital importancia renovar el diálogo entre Israel por una parte y Siria y Líbano por otra. Ese diálogo debe estar basado en el principio de Tierra por la Paz y sobre las resoluciones 242, 338 y 425 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que deben conducir a acuerdos de paz.
Debe prestarse especial atención al tema del terrorismo, que no sólo ha cobrado un número importante de vidas inocentes, sino que también ha ofrecido un pobre servicio a la causa de la paz. Este terrorismo está apoyado por varias fuerzas políticas y Estados del área. El terrorismo, que es lo mismo que decir violencia contra civiles, de donde quiera que venga, debe ser atacado sin descanso en un esfuerzo coordinado internacional por parte de todos los gobiernos.
II. Los Kurdos
a) Los kurdos tienen serios problemas en Turquía
apoya firmemente todas las demandas nacionales e internacionales para un rápido progreso en el proceso de democratización en Turquía. Se necesitan, en particular, reformas constitucionales de gran alcance y mejoras sustanciales en la situación de los derechos humanos;
exige la puesta en libertad de todos los prisioneros políticos incluyendo los parlamentarios del DEP;
apela a las autoridades turcas a que abran un diálogo constructivo con los ciudadanos kurdos del país y con sus representantes que renuncian a la violencia;
reafirma su convicción de que una Turquía estable y democrática es de importancia crucial para el futuro desarrollo de la región y de Europa, creyendo que cuanto más democrática se convierta Turquía más podrá ser parte de las instituciones europeas;
apoya al Partido Republicano del Pueblo de Turquía en su lucha para asegurar los mismos derechos para los miembros de todas las comunidades étnicas, culturales y religiosas, incluyendo los kurdos.
b) Los Kurdos están oprimidos en Irán
La IS protesta contra la continuada persecución de la población kurda en Irán, y específicamente la que sufre el Partido Democrático del Kurdistán Iraní (PDKI). Los asesinatos de los líderes del PDKI Ghassemlou en 1989 y Sharafkandi en 1992 tuvieron lugar directamente después de su participación en Congresos de la IS. Su presencia en las reuniones de la IS había puesto de manifiesto la solidaridad de la IS con la causa de los kurdos iraníes.
Desde 1993, una limpieza étnica sistemática, ataques de artillería y otras acciones hostiles a lo largo de la frontera iraquí han forzado a la población kurda de esos lugares a buscar refugio en el Kurdistán iraquí. Sin embargo, incluso en esta área las tropas y aviones iraníes han conseguido llevar a cabo ataques, a pesar de la existencia de la zona de vuelos restringidos que se supone debe ser impuesta por las potencias que tomaron parte en la Guerra del Golfo.
La IS protesta contra estas constantes violaciones de los derechos humanos de los kurdos iraníes y de sus representantes, el PDKI, por parte del régimen iraní.
Apoyamos las iniciativas para mejorar la situación de los derechos humanos en Irán, tales como el Manifiesto de los 134, que demanda el levantamiento de la censura en Irán. Tales iniciativas tienen el objetivo de mejorar las condiciones de vida en ese país.
c) Los kurdos están oprimidos en Irak
La IS está a favor de la continuación de las garantías internacionales para los kurdos en el Norte de Irak tal como fueron introducidas por la imposición y control de la zona de seguridad al norte del paralelo 36.
d) Los continuos problemas y opresión de la población kurda no justifican el violento conflicto entre las facciones kurdas. Estos conflictos sirven de excusa para ejercer más violencia contra ellos.
La IS apela a todos los líderes políticos de los kurdos con responsabilidad a cooperar de manera pacífica y pluralista.
Los nuevos conflictos militares en el área habitada por los kurdos muestran que un acuerdo de paz duradero en el Oriente Medio que no acoja los derechos del pueblo kurdo en el derecho internacional sería incompleto y sólo sería terreno propicio para crisis permanentes.
La IS hace un llamamiento a los Estados involucrados para que contribuyan a la resolución pacífica de los problemas kurdos. La IS condena todas las acciones terroristas, ya sean aquéllas cometidas contra los kurdos o por organizaciones kurdas.
La IS está profundamente preocupada acerca de las acciones militares en el territorio poblado por kurdos en el Norte de Irak. La IS apoya todos los esfuerzos iniciados por las Naciones Unidas para conseguir una resolución pacífica de este conflicto.
III Iran e Irak
La IS hace un llamamiento a todos los Estados del Oriente Medio, especialmente a Irak e Irán, para que sean miembros pacíficos de la comunidad internacional, que implementen las resoluciones de las Naciones Unidas, que tomen parte en la lucha contra el terrorismo internacional y que respeten los derechos humanos de sus ciudadanos.
Luego de una larga lucha contra las dictaduras y regímenes militares, la democracia y las elecciones libres son una realidad en la mayor parte de los países de América Latina. La Internacional Socialista y los partidos socialdemócratas han jugado un papel muy importante en esta victoria, un papel que los ha mantenido - individualmente o asociados con otros movimientos democráticos en la región - al frente de la lucha por establecer y desarrollar la democracia política, el respeto por los derechos humanos y la paz en América Latina.
Los demócratas latinoamericanos han luchado por décadas contra los regímenes autoritarios, los golpes militares y el subdesarrollo económico y social bajo el gobierno de juntas militares y oligarquías locales. Los socialdemócratas de la región han estado luchando por cambiar esta situación y promover el desarrollo y la justicia social.
La democracia en la región enfrenta actualmente nuevos desafíos. Se cuestiona el control de las instituciones tradicionales. Los medios de comunicación, en el pasado en manos de unos pocos poderosos se encuentra ahora jugando un papel cada vez más influyente en el proceso democrático. La opinión pública, alimentada por una gran cantidad de información, está comenzando a dar una nueva dimensión a la democracia, un hecho que las organizaciones de los partidos políticos aún no han asimilado. La incapacidad de las estructuras políticas tradicionales para dar respuesta a las demandas populares de una reforma social ha dado como resultado sentimientos adversos a los partidos políticos. Esta es una clara indicación de la necesidad de introducir reformas políticas que abrirán el camino a nuevas formas de una democracia más participativa. Los problemas de la democracia son resueltos por medio de una mayor democracia y el verdadero socialismo es una democracia que se extiende a todas las áreas y niveles de la sociedad.
Duros programas de ajustes estructurales acentúan el desencanto entre la gente. La aparición de peligrosos signos de inestabilidad en algunos países es una causa de preocupación y podría tener efectos negativos en los desarrollos en otros lugares de la región. La democracia es la base fundamental de nuestra estrategia y es por esa razón que estamos luchando por establecer la democracia en todas partes. Nuestra oposición a las sanciones económicas contra Cuba se basa principalmente en la necesidad de remover barreras y facilitar una transición pacífica hacia una democracia multipartidista en ese país.
Al enfrentar el desafío de la globalización y la emergencia de una nueva cultura económica, América Latina se encuentra en gran desventaja en lo que concierne a los recursos humanos. La falta de educación en esta área significa que la globalización dará origen a la desnacionalización de compañías en muchos países latinoamericanos. Al mismo tiempo, el lento ritmo de la recuperación económica ayudará a los elementos antidemocráticos que desean dañar la credibilidad de los partidos políticos.
La Internacional Socialista comparte la preocupación de los pueblos latinoamericanos por el empeoramiento de los problemas sociales, el resultado de sistemas económicos inadecuados basados en las materias primas y la imposición de condiciones internacionales injustas. Reconocemos la necesidad de desarrollar una estrategia basada en el desarrollo de recursos humanos. Es imposible mantener la fe de la gente en la democracia cuando se encuentran sufriendo de hambre y pobreza. Una deuda nacional aplastante mantiene a muchos países en un estado de debilidad económica. Esta deuda, combinada con un régimen internacional de precios en aumento, restringe la economía y el progreso social de las naciones latinoamericanas.
El mejoramiento de las condiciones sociales es vital para el desarrollo económico, que depende hoy día más que nunca en la educación de la población. Por esta razón, los socialdemócratas de América Latina rechazan la estrategia monetaria neoliberal, que está limitada al control de las variables macroeconómicas, manteniendo de esa manera el bajo nivel de la producción local. Esto lleva a la declinación de las economías locales, perpetúa la ignorancia, fomenta la violencia y otros males sociales, aumenta la dependencia externa y amenaza a la región con el desgobierno.
La reducción del Estado y el desmantelamiento de los programas de bienestar en la mayoría de los países de la región, es una severa contradicción frente a la necesidad de mejorar el entrenamiento y la educación de los latinoamericanos para que puedan funcionar dentro de la nueva cultura de la información. Los programas de cortes en los servicios de gastos públicos por lo tanto no deberían incluír a la educación, ya que ésta representa la base misma para la creación de la riqueza.
Los pueblos de América Latina - que deben desarrollar las condiciones para actuar en forma competitiva a nivel internacional - han reconocido la necesidad de mejorar y reforzar las alianzas regionales. Se ha logrado progresar hacia la apertura del comercio entre los partidos de la región, y a este respecto, confirmamos la importancia de Mercosur, cuyo dinamismo fija un modelo para la orientación de políticas comerciales. Nuestro objetivo es crear una verdadera comunidad de naciones de manera que la cooperación regional se transforme en otro medio para lograr el progreso y desarrollo sostenible.
La cooperación regional debe ser complementada con esfuerzos permanentes para mejorar la tecnología de la base productiva de la región. El valor de los productos es cada vez más dependiente de la cantidad de conocimiento técnico que se necesita para su producción. El progreso tecnológico en la producción regional es vital para el desarrollo de la democracia y el establecimiento de la justicia social en América Latina, una tarea que es virtualmente imposible con los sistemas de producción semifeudales aún en existencia en muchas partes de la región.
La Internacional Socialista que ha pugnado por mejorar las relaciones Norte-Sur, acoge como suya la antigua lucha de sus miembros latinoamericanos por una cooperación económica y por una más justa distribución del excedente generado por las economías más desarrolladas. Esto significa efectuar una determinada y substancial reducción de gastos militares que libere más recursos para invertir en la gente.
La tendencia hacia la descentralización - que ha surgido como resultado de la nueva cultura de la información y ha incluso afectado a las más marginales áreas de la región - requerirá una mayor acción cívica y un mayor involucramiento por parte de los ciudadanos a nivel comunitario.
Al mismo tiempo, creemos en la ventaja que representa un mayor involucramiento de las mujeres en el proceso político. Algunos de nuestros partidos han ido avanzando en la lucha por romper los viejos prejuicios que dilatan la valiosa participación de las mujeres en el campo político y económico.
Como socialdemócratas, reiteramos nuestro apoyo al restablecimiento de los principios éticos de democracia para combatir los grandes problemas y responder a los desafíos de América Latina, especialmente para combatir los dañinos efectos de las drogas - en todos los campos y a todos los niveles - en las instituciones, la seguridad y la salud pública.
El desarrollo sostenible es un tema importante en América Latina, donde se están dando importantes luchas para proteger el medio ambiente. La deforestación de la Cuenca Amazónica, la sobrepesca y la contaminación son las consecuencias de políticas económicas basadas en un ultraliberalismo económico, la irresponsabilidad social de ciertas compañías y la prioridad que se da al objetivo de lograr ganancias económicas por sobre cualquier otra consideración.
La Internacional Socialista acoge con satisfacción el progreso hecho en las negociaciones de paz en Guatemala y la reanudación del proceso democrático en Haití. Acoge también con satisfacción los esfuerzos de los pueblos de Centroamérica que han dado como resultado el establecimiento - de mayor duración en su historia - de gobiernos elegidos libremente. Durante el cumplimiento de esta tarea, la Internacional Socialista ha mantenido un apoyo activo a los movimientos comprometidos con la promoción de la democracia y la justicia social a través de América Latina y el Caribe.
La mitad de la población mundial estará pronto viviendo en pueblos y ciudades. Para las poblaciones urbanas, el Municipio es tanto el sitio donde viven como el sitio donde confrontan los problemas básicos de cada día. Pero como a nivel de Municipalidad el poder se presenta en su manera más accesible y más fácilmente identificable, ésto la convierte en el sitio ideal para promover el contacto entre ciudadanos y sus representantes electos.
En países de todas partes del mundo hay una creciente preferencia por autoridades locales de tendencia socialista. En muchos países, la fuerza del movimiento socialista está principalmente basada en organizaciones locales bien establecidas. Pero esta fuerza es también una gran responsabilidad y es esencial que los representantes electos prueben que son merecedores de la confianza que se ha depositado en ellos.
Como respuesta a unas sociedades en continuo cambio, el socialismo moderno debe estar basado en un sistema de organización más simple y más "horizontal", y debe preocuparse de los problemas de cada día en los núcleos urbanos. La Internacional Socialista, estando fuertemente comprometida con la libertad, la paz, el progreso y un desarrollo beneficioso para todos, está decidida a encarar el siglo XXI con una mayor conciencia acerca de los problemas que enfrenta el ciudadano común.
Para lograr este objetivo, la IS organizó una importante conferencia sobre el tema de "El Rostro Urbano del Socialismo", que se celebró en Boloña, Italia, el 28 y 29 de enero de 1995. Trescientos alcaldes y otros delegados socialistas de 53 países debatieron durante dos días adoptando finalmente la Declaración de Boloña de 21 puntos. También acordaron profundizar en el tema y tomar pasos positivos para humanizar el medio urbano, especialmente mediante la creación de un Comité de la Internacional Socialista sobre Autoridades Locales, el que dio comienzo a sus funciones en Estambul el 5 de junio de 1966 dentro del contexto de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos, HABITAT II.
La Declaración de Boloña considera los problemas urbanos dentro del contexto general de los importantísimos cambios que están teniendo lugar en todo el mundo: la economía mundial, la era de la información, la disolución de los bloques políticos y militares y el reforzamiento de las instituciones internacionales. Desgraciadamente, todo ésto no ha dado como resultado necesariamente la creación de equilibrios económicos y sociales más igualitarios entre las regiones o entre los habitantes dentro de las regiones. Por el contrario, las diferencias siguen creciendo entre los que han prosperado y los que han sido dejados de lado por estos cambios.
Al mismo tiempo las autoridades regionales y locales se están haciendo más fuertes como entidades económicas y también en términos de identidad colectiva y participación política. Pero los pueblos y ciudades también ofrecen las manifestaciones más visibles de las contradicciones en nuestras sociedades, la contradicción entre desarrollo y protección del medio ambiente, entre derroche y pobreza, entre el concepto de libertad y la realidad de la exclusión.
Los pueblos y ciudades tienen el potencial para desarrollar la democracia a nivel local, para involucrar a los ciudadanos en la dirección de la vida pública y para reforzar e integrar la identidad colectiva. Este aspecto de la democracia y ciudadanía fue el tema de un informe especial en el encuentro del Comité en Estambul.
La Internacional Socialista exige que las autoridades locales en todo el mundo sean elegidas democráticamente por el pueblo, no designadas por los gobiernos centrales.
Los hombres y mujeres que viven en los pueblos y ciudades del mundo tienen y deberían disfrutar de los mismos derechos sociales y políticos. La auténtica afirmación de ciudadanía viene cuando hay igualdad legal sin importar la nacionalidad u origen étnico, y cuando existe el derecho de todos los habitantes y sus familias a participar en la vida política de la comunidad local, y el mismo acceso en términos reales para todos los ciudadanos a los servicios básicos ofrecidos por el pueblo o ciudad en donde viven.
Los pueblos y ciudades son especialmente adecuados para acomodar la innovación democrática, ya que es allí donde la relación directa entre votantes y representantes tiene el mayor potencial, donde la administración pública es mucho más accesible, y donde la consulta directa se consigue más fácilmente.
Por supuesto, es responsabilidad individual de los Estados el introducir las políticas que aseguren la cohesión social y la protección de los derechos y libertades de la población. Pero las autoridades locales deben adquirir los poderes y los recursos económicos necesarios para introducir políticas prácticas que beneficien a sus ciudadanos: por ejemplo, en las áreas de salud, educación, medio ambiente, seguridad, vivienda, transporte público y para combatir la pobreza.
Es esencial promover la solidaridad entre ciudades y pueblos ricos y pobres. También es de fundamental importancia el diseñar y fomentar modelos de desarrollo que promuevan un uso más austero de los recursos y unas relaciones más solidarias entre pueblos y ciudades ricas y pobres.
Desgraciadamente es demasiado evidente que el desempleo, la marginación social y la economía informal crean un obstáculo para los derechos de la ciudadanía. Mientras que los gobiernos regionales y nacionales son responsables de la promoción del desarrollo económico, de salvar la brecha entre la economía oficial y no oficial, y de crear más oportunidades de trabajo, las autoridades locales pueden intervenir de manera útil en el área de la creación de empleo, introduciendo políticas activas en áreas tales como servicios locales, ecología urbana, el mantenimiento del equipamiento e infraestructuras, políticas de obras públicas, etc.
Durante la Conferencia HABITAT II, la IS expresó claramente su apoyo al derecho de cada individuo a una vivienda decente.
El problema de la vivienda es particularmente relevante ya que, junto con la salud, empleo y estructura familiar, es un problema central en las preocupaciones de las poblaciones urbanas. Esta es también una preocupación directa para las autoridades públicas dentro del contexto de sus políticas de desarrollo y planificación. La vivienda juega un papel esencial en la creación de un medio ambiente de buena calidad, así como en el atractivo y, por lo tanto, la imagen de un pueblo o ciudad en particular.
La Internacional Socialista acoge con satisfacción la celebración de la Asamblea Mundial sobre Ciudades y Autoridades Locales en Estambul, así como la participación de los representantes locales en la Conferencia HABITAT II. Estas iniciativas abren el camino hacia nuevas vías de acción a nivel internacional que reconocen a las poblaciones urbanas y a las autoridades locales como parte del sistema de las Naciones Unidas y de otras organizaciones internacionales.
La Internacional Socialista pretende fomentar el diálogo entre representantes locales y regionales socialistas, y sus federaciones, dentro del contexto de eventos internacionales.
Continuando los trabajos de la Conferencia de Boloña, la Internacional Socialista organizará también periódicamente importantes conferencias para los representantes socialistas locales y regionales.
LAS NACIONES UNIDAS Y NUESTRA INTERNACIONAL
Este Congreso se reúne en Nueva York en reconocimiento del papel crucial que cumple las Naciones Unidas en el mundo de hoy. Cuatro años atrás la Internacional Socialista celebró su Congreso en un Berlín recientemente reunificado, símbolo de libertad para todos los pueblos del mundo. Hoy en día, las Naciones Unidas es no solamente un símbolo del anhelo global por la paz, sino que es la principal institución para promover la cooperación internacional en momentos en que ésta se hace más necesaria. Nuestra Internacional acoge con satisfacción y agradece esta oportunidad de celebrar nuestro Congreso en la sede de la ONU, y permanece dispuesta a continuar apoyando y reforzando a las Naciones Unidas dentro del espíritu del esfuerzo común para asegurar un mundo mejor para todos.

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