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Timestamp: 2017-12-13 22:42:24+00:00

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La Fragmentación Televisiva De Las Audiencias - Libro Gratis
Julieta Varone Cabestrero
Anaís Sánchez Franco
La creación y la evolución de la TDT han tenido muchas repercusiones sobre la audiencia. Al comienzo de la implantación de la TDT se propusieron muchas promesas y éstas han influido en la fragmentación de audiencias. La TDT, al no cumplir completamente con sus promesas, ha tenido tanto ventajas como desventajas para los grupos y cadenas. Este trabajo explica todas las medidas tomadas anteriores a la llegada definitiva de la TDT y trata de aclarar las diferentes etapas que han conducido a la televisión digital terrestre actual. El análisis de la audiencia de la TDT nos explicará los factores implicados en la fragmentación. De este modo, podemos pensar en los posibles escenarios futuros de la televisión en España.
En la actualidad, una de las industrias que más se ha visto afectada por las innovaciones tecnológicas es la de los medios de comunicación, y más concretamente el mundo televisivo. Podemos decir que la televisión de hoy ha sufrido innumerables cambios con respecto al pasado en las decenas de cadenas que tiene ahora. Sin embargo, los analistas coinciden en que la televisión del futuro va a ser aún más sorprendente, transformada por una serie de innovaciones tecnológicas que modifican no solamente nuestra manera de consumir los medios, sino también nuestra percepción de su papel en el mundo actual.
Tradicionalmente, el uso de la televisión se caracterizaba por una organización simple. El consumo era relativamente pasivo y se centraba en un único consumidor. Dicho consumidor tenía el hábito de ver la televisión en horas específicas. Además, la televisión se centraba en alcanzar una audiencia máxima y, según la sociedad Computer Sciences Corporation (2008, p.10) la función de los medios tradicionales de comunicación consistía en seleccionar, dirigir, producir o coproducir programas que serán visto por los telespectadores.
Pero estas características sobre las cuales la televisión de masas de posguerra se construyó están cayendo. En efecto, Computer Sciences Corporation (2008, p.15) pone de relieve que los consumidores ya no ven la televisión en horas específicas y tienen aficiones cada día más diversas. Las cadenas ya no controlan, o en todo caso ya no son las únicas que controlan, el almacenaje de contenidos, frente a las plataformas de Internet, por ejemplo. Por último, la pasividad se vuelve minoritaria con la irrupción de la interactividad en los nuevos medios, la creación de contenidos auto-producidos y la personalización del uso de la televisión.
Desde esta perspectiva, comprendemos que más que conseguir una audiencia máxima, la meta es satisfacer en el mejor de los casos las demandas del público. Así que hoy en día, la difusión de contenidos se hace sobre varios soportes y para ello nuevas cadenas y nuevos programas se han creado con la llegada de la TDT, que ha logrado una gran transformación televisiva entre los años 2000 y 2010. Esta transición a la televisión digital y las nuevas características del consumo de la televisión fragmentan la audiencia. Dicha fragmentación da prueba de que los telespectadores estaban esperando un enriquecimiento y una diversificación de la oferta televisiva.
La televisión digital terrestre ha sido competitiva y su éxito incita a considerar su futuro con optimismo. En efecto, entre todas sus características esenciales, la TDT tiene la gratuidad del acceso, la simplicidad, la calidad de la imagen y del sonido. Va por delante de las otras plataformas como el cable, el satélite, el ADSL y la fibra óptica. La televisión digital terrestre sigue estructurando la oferta de los programas y determinando el uso de la televisión.
Nuestro trabajo se va a centrar en la evolución de la TDT y sus repercusiones sobre la audiencia. Nuestra hipótesis plantea que, a pesar de la fragmentación de las audiencias, la audiencia por grupos se mantiene fija. Intentaremos dar respuesta a la cuestión del futuro de la televisión en España, que experimenta un cambio grande con las diferentes innovaciones digitales y las nuevas formas de consumo por de parte de los telespectadores. La oferta televisiva se ha vuelto aún más amplia con la llegada de la televisión digital terrestre en 2000 y se adapta a las demandas de los consumidores. No obstante, las cadenas principales ven su audiencia bajar a pesar del incremento de la audiencia de las nuevas cadenas.
Los objetivos de este estudio pasarán por demostrar cuáles han sido las promesas y cómo éstas han influido en la fragmentación de audiencias. Veremos las consecuencias que ha tenido la implantación de la TDT. Comprobaremos cómo se reparte la audiencia por grupos y/o canales. Veremos que los consumidores ya no siguen con tanta fidelidad como antes las principales cadenas, sino que consumen la televisión como lo desean, eligiendo ver los programas como, cuando y donde quieren.
A fin de lograr dichos objetivos y demostrar esa hipótesis, comenzaremos explicando todas las medidas tomadas anteriores a la llegada definitiva de la TDT. Trataremos de aclarar las diferentes etapas que han conducido a la televisión digital, desde el Plan Nacional Técnico de la TDT hasta el apagón analógico. Estudiaremos también las diferentes promesas que ha tenido la TDT en su inicio y sus consecuencias principales. Veremos que no se cumplieron las propuestas. Aplicaremos una metodología cuantitativa en la audiencia de la TDT para explicar los factores implicados en su fragmentación. Este análisis se estructurará desde estadísticas de la audiencia por cadena y por grupo desde los inicios de la TDT. Comentaremos los efectos del contexto en la audiencia. Gracias a este análisis podremos comprobar si la audiencia se mantiene o no. Para concluir, presentaremos los posibles escenarios futuros de la televisión en España.
Consultaremos por un lado las estadísticas de los anuarios de la SGAE. Por otro lado, la tesis doctoral Nuevos servicios prestados a través del televisor de Maite Ribés Alegría, realizada en 2001. También acudiremos a documentos de Enrique Bustamante, como La televisión digital terrestre en España de 2008 y de Román Puertas TDT en España y dividendo digital, de 2012. Partiremos de los datos de Barlovento Comunicación para la elaboración de gráficas, junto con el EGM.
2. La TDT, su desarrollo histórico y sus promesas.
Para comenzar nos gustaría dar una breve definición sobre el punto central de este trabajo, la TDT. El Gobierno de España define la TDT como “el resultado de la aplicación de la tecnología digital a la señal de televisión, para luego transmitirla por medio de ondas hercianas terrestres, es decir, aquellas que se transmiten por la atmósfera sin necesidad de cable o satélite y se reciben por medio de antenas UHF convencionales”.
La diferencia principal entre la emisión tradicional y la digital es que la tradicional emite de manera analógica y la digital codifica sus señales en forma binaria, para así brindar más y mejores opciones añadidas. La tecnología digital, según Ribés, posibilita una oferta mayor del número de canales y servicios, pero hablaremos en mayor profundidad más adelante (Ribés Alegría, 2007, p. 71).
España comienza con la TDT hacia 1998. Es el tercer país junto a Reino Unido y Suecia en lanzar la TDT. Se pretende crear, señala Román Portas, una televisión digital de pago (Román Portas, 2012, p. 802). En este año, 1998, se aprueba el Real Decreto 2169/1998 de 8 de Octubre. Por este Real Decreto se aprueba el Plan Técnico Nacional de la TDT, junto con el Reglamento Técnico y la Prestación de Servicios. Así se da, como apunta Ribés Alegría, un concurso público para la adjudicación de la concesión de TDT (Ribés Alegría, 2007, p.62). En el 2000 comienzan las emisiones de Quiero TV, que constaba de tres multiplex con servicios audiovisuales e interactivos. También se dieron dos concesiones de licencias digitales de ámbito estatal a Net TV y Veo TV. Los operadores que emiten en analógico (Antena 3, Telecinco, TVE, Canal +) comienzan sus emisiones en digital en abril del 2002. Finalmente, Quiero TV, se cerró dos años después (2002), debido a las grandes pérdidas acumuladas (Ribés Alegría, 2007, p. 104).
Por esto el proceso de TDT se paraliza, no dejando avanzar a Net TV y Veo TV, debido a que tienen un número de telespectadores muy bajo. La televisión en abierto entra en una crisis general, ya que es poco o nada atractiva para los telespectadores.
A finales del 2004 el Gobierno de España aprobó un Plan para impulsar el proceso de TDT en España. Con esto se pudo superar la situación de total estancamiento del sector (Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, 2007, p.1).
Así, la TDT gratuita aparece en el año 2005. Podía accederse a 20 canales de ámbito estatal de manera totalmente gratuita (Ribés Alegría, 2007, 105). También se aprobó la Ley de Medidas Urgentes Para el Impulso de la TDT. Esta ley liberalizaba la televisión por cable y afirmaba fomentar el pluralismo. Un mes después de la aprobación de esta Ley se aprobó el nuevo Plan Técnico Nacional de la TDT (944/2005), que deroga al anterior Real Decreto de Octubre de 1998. Lo que hizo este Real Decreto fue realzar la TDT en España y adelantar el cese de las emisiones de la televisión analógica del 1 de enero del 2012 al 3 de abril del 2010. El tope para implantar la TDT en toda Europa era el 2012. También el Real Decreto de Reglamento General de Prestación de TDT (945/2005) y la Incorporación de un nuevo canal analógico, que después se concedió a La Sexta (Real Decreto 946/2005), (Román Portas, 2012, p. 803), (Ribés Alegría, 2007, p. 106).
En este momento es cuando se dan numerosos concursos para las concesiones de canales locales y autonómicos. También se concedieron varias licencias tanto para canales analógicos como digitales y se produjo el reparto de los canales que antes pertenecían a Quiero TV. Se produjo el cambio de Canal + por Cuatro (aunque ambos pertenecían al mismo grupo: Sogecable). Poco después, con el reparto de los canales entre públicos y privados aparece La Sexta (Ribés Alegría, 2007, pp. 106, 107).
Un múltiplex digital es, según Román Portas que se apoya en el Real Decreto 944/2005 en el que se aprobó el Plan Técnico Nacional de TDT, “una señal compuesta para transmitir un canal o frecuencia radioeléctrica y que, al utilizar la tecnología digital permite la incorporación de las señales correspondientes a varios canales de televisión y de las señales correspondientes a varios servicios asociados y a servicios de comunicaciones electrónicas” (Román Portas, 2012, p. 803).
Cada múltiplex digital de cobertura estatal o autonómica integraría por lo menos cuatro canales digitales que podían ser explotados las 24h del día. La televisión púbica dejó de emitir publicidad. Esto benefició a las empresas privadas, ya que les dejaba a éstas últimas la total actividad de oferta-demanda en relación con la publicidad. Así podrían aumentar sus beneficios. Aun así hubo varias fusiones, como la de Cuatro con Telecinco, debido a la poca rentabilidad de Cuatro.
En el año 2007 se aprobó el Plan Nacional de transición de la TDT. En este Plan se hizo un programa piloto de TDT específicamente para Soria, y así poder ver las ventajas y dificultades surgidas para aplicarlo a todo el territorio español (Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, 2007, p.2). También se aprobó el Plan Avanza, que supuso una aportación de más de cinco mil millones de euros entre los años 2005 y 2008 por el Ministerio de Industria Turismo y Comercio (Ministerio de Industria, Turismo y Comercio). En marzo del 2010 la Ley General de Comunicación Audiovisual establecía las reglas del sector en la nueva era digital e incluía la creación del Consejo Estatal de Medios Audiovisuales (CEMA) (Román Portas, 2012, p. 4). Esta Ley acabo con la dispersión de leyes en el sector y tuvo una fuerte presión sobre las medidas anti-concentración de empresas privadas, por lo que se favorecieron las fusiones. Defendía los derechos de los ciudadanos y el pluralismo. También redujo el rol que tenía RTVE y su doble financiación regulando la actividad de la televisión pública, pero también de la privada (Román Portas, 2012, p. 804) (Constitución española, Noticias jurídicas, 2013, preámbulo).
Tras el apagón analógico en 2010 se pasó de tener 20 canales a tener un promedio de 40 entre canales estatales, autonómicos y locales (Ribés Alegría, 2007, p.117). En este mismo año se dio la fusión de Cuatro y Telecinco. Como clasificó la SGAE hubo seis grupos estatales entre los que se repartieron los programas de televisión:
RTVE: La 1, La 2, Canal 24h, Clan TVE y Teledeporte
Antena 3: Antena 3, Nova y Neox
Telecinco: Telecinco, FDF, La Siete, Cuatro, Boing, Divinity y La Tienda en Casa
La Sexta: La Sexta 1, La Sexta 2, La Sexta 3
Veo TV: Veo TV, AXN, 13 TV, Mundo Interactivo
Net TV: Disney Channel, Intereconomía, La 10 y MTV
Después del apagón analógico se libera una parte del espacio radioeléctrico llamado Dividendo Digital. Según la página oficial de Dividendo Digital “es un proceso que pretende reformar la distribución del espectro radioeléctrico. El objetivo es dejar espacio para que los servicios provenientes de la telefonía móvil 4G convivan en armonía con la información de radiodifusión”. Este cambio está previsto para enero del 2014. El espectro radioeléctrico por donde circulan las señales de las comunicaciones es limitado, por tanto, para dar lugar a nuevos servicios se debe hacer un uso equitativo del espacio. Esto afecta a la TDT, de forma que si la TDT ocupa un número determinado de canales debe dejar algunos de éstos al dividendo digital (de los canales 61 a 69; frecuencia: 790 a 862 MHz). Los canales más afectados son canales privados nacionales aunque también podría afectar a TVE o canales locales. Este es un proceso previsto por la Agenda Digital Europea y por la Ley de Economía Sostenible aprobada por el anterior gobierno socialista. Desde esta fecha, 2014, se dará el despliegue de redes de telefonía móvil 4G (Román Portas, 2012, p.807).
En los últimos años, las nuevas necesidades comunicativas de la sociedad de la información han consolidado los servicios inalámbricos, los sistemas de comunicación móvil, las redes de difusión de televisión digital terrestre o diferentes sistemas de acceso inalámbrico de banda ancha y por consiguiente, han provocado que la demanda del espectro aumente de forma considerable, hasta el punto de convertirlo en uno de los recursos más valiosos y estratégicos de la era de la información (Cullell March, p.3).
Una de las ventajas que proponía la TDT frente a la Televisión analógica es la posibilidad de disfrutar de mayor número de canales. La televisión digital permite transmitir 4 canales digitales en el mismo espacio que se necesitaba para emitir un canal analógico. También se incrementa la oferta de canales y se puede elegir entre una oferta de programación más amplia, es decir, mayor contenido. Otra ventaja sería que nos proporciona mejor imagen y sonido. Aporta una gran calidad de imagen, similar al DVD. Podemos ver la televisión en formato panorámico (16:9), sin cortes ni bandas negras. También sin ruidos, interferencias, nieve, ni imagen doble y con un sonido envolvente (con la misma calidad que un CD). También nos ofrecen más servicios como la versión original, elección de idiomas o subtítulos, guía electrónica con toda la oferta de canales digitales, teletexto digital con más opciones, visión multicámara para acontecimientos deportivos y servicios interactivos y de acceso a la Sociedad de la Información para proporcionar a los usuarios cierta interactividad con los medios audiovisuales. Se nos brinda el reforzamiento del servicio público y la actualización de su papel en la era digital (Bustamante, 2008, p. 10) y la posibilidad de recepción con antena interior activa en todas las nuevas tecnologías (Ribés Alegría, 2007, pp. 74 y 84).
Algunas promesas industriales y económicas, según Bustamante, puede ser la liberalización de un valiosísimo recurso público, el espectro hertziano para la televisión o para otras aplicaciones de telecomunicaciones, así como un potente fomento de la industria electrónica de consumo y de su innovación técnica. El impulso a la producción propia e independiente, a la industria audiovisual local o regional y la diversificación del modelo de negocio televisivo (Bustamante, 2008, pp.10, 11).
Sin embargo, algunas desventajas de la TDT son los altos costes del cambio tecnológico. El cambio obligatorio de los aparatos receptores en los hogares y adaptación de antena (Ribés Alegría, 2007, p. 84), las adjudicaciones de las nuevas licencias de TDT según criterios no objetivos, las dificultades de financiación por parte de los operadores y la aparición de un modelo de negocio casi insostenible
Como expresa Román Portas: “Con la TDT se prometía mayor calidad, interactividad, desarrollo de nuevos servicios, incrementar la oferta televisiva y el pluralismo, reforzando la libertad de elección de los ciudadanos en su acceso a los servicios de televisión. Se hablaba de que consolidaría un mercado de televisión más plural y más competitiva. Pero la TDT ahora mismo es más bien, un sistema ampliado del modelo anterior porque la excesiva preocupación por lo técnico y por cumplir los plazos se hizo a costa de las potencialidades de la interactividad y de la oferta y demanda de servicios avanzados” (Román Portas, 2012, p. 804).
Pese a todas estas promesas que se hicieron para implantar la TDT, en la actualidad vemos que no han existido los fabulosos cambios que se nos proponían.
Se nos proponía mayor número de canales. Es cierto que existen más canales, pero en cuanto a contenido podemos observar que se trata del mismo. No hay diversidad de contenidos, sino que lo que se emite en uno se repite en otro. Por ejemplo, en el caso de Antena 3 y Neox. Neox se suponía que sería un canal que pertenecía al mismo grupo que Antena3 (Atresmedia en la actualidad) pero con diferente programación. Actualmente encontramos que la programación que emiten en Antena3 se redistribuye en Neox, exceptuando alguna serie o programa, pero por lo general, Neox es un canal basado en la programación de Antena 3. Es decir, que tenemos muchos más canales, pero ofrecen el mismo contenido.
Con respecto a las promesas de la mejora de la calidad de imagen y sonido tampoco se cumplen. Según Bustamante, las emisiones en formato 16:9 o alta definición (HDTV) no se cumplen en todos los casos, ni en la emisión ni en la recepción, ya que exige una expansión que no existe de sintonizadores preparados para el estándar MPEG-4 (Bustamante Ramírez, 2008, p 47).
A la hora de ofrecer más servicios, al igual que con el contenido, se queda corto. No es cierto que se pueda poner en versión original o que se pueda elegir el idioma. En cuanto a los subtítulos, es cierto que se ofrece un servicio de subtítulos pero de muy poca calidad. Van retardados a lo que ocurre en el programa, sólo se puede con alguna programación específica y, en muchas ocasiones, no expresan realmente lo que se dice. Existe una guía de canales, pero es una simple pantalla donde muchas veces no te sale la programación de todos los canales, solo de los principales (como Antena3, Tele5, TV1).
En cuanto a la interactividad nos referimos, como explica el Gobierno de España: “A la capacidad de ofrecer contenidos adicionales a los programas de televisión, permitiendo al usuario ver informaciones asociadas al contenido audiovisual, la programación de los canales, participar en concursos, votaciones, comprar productos o servicios, e incluso participar en los propios programas de televisión con el mando a distancia”.
Vemos que todo esto no se cumple, ya que la interactividad no se da con frecuencia en nuestros hogares, incluso muchos telespectadores no saben ni de su existencia. También los gobiernos se centraron en prometer que la TDT se acercaría a la SI, Sociedad de Información. Sin embargo, según Bustamante, “en muchos casos, sin embargo, este énfasis ha tenido escasas consecuencias prácticas, ya que la expansión inicial de la TDT se ha hecho mayoritariamente por medio de descodificadores simples (zappers: descodificadores de TDT sin capacidad interactiva) que no permiten el acceso a los servicios interactivos” (Bustamante, 2008, p. 19).
El teletexto sigue siendo igual que en la televisión analógica. No ha habido modificaciones. El teletexto parece obsoleto. La visión multicámara en acontecimientos deportivos no se cumple, o por lo menos no es muy frecuente.
Pero lo que sí es cierto y positivo, es que no es necesario, con la televisión de la actualidad, tener ningún aparato aparte para poder ver la programación TDT, por lo que es un punto a favor, ya que viene integrada. Lo supuso un punto negativo para quien poseía televisores antiguos y tuvo que adaptarla.
3. Análisis de las audiencias y su fragmentación.
En este apartado, tras haber visto la historia de la TDT, las promesas que se hacían y lo que realmente se ha dado, vamos a hacer un análisis cuantitativo con el fin de alcanzar el segundo objetivo del trabajo, comprobar cómo se reparte la audiencia y así confirmar nuestra hipótesis.
Viendo la evolución del consumo de la televisión en España, observamos que desde 1993 hasta 2011, hay un incremento en los minutos diarios del visionado de la televisión por persona. Comenzó siendo una media de 204 minutos en 1993, llegando en 2011 a ser de 239 minutos. Se aprecia que con la llegada de la TDT entre el año 2005 y el 2006 (durante estos dos años el número permanece estable) comienza a subir el número de minutos, aunque, no cabe ninguna duda de que el cambio más significativo que se puede ver en la gráfica es durante los años 2009 y 2010, ya que es cuando llega el apagón analógico (por lo que la mayoría de las casas ya tienen TDT) y creemos que “la multitud” de canales hace que pasemos más tiempo delante de la televisión.
Desde su aparición en 2006, con la primera oleada sólo un 4,9% de las casas españolas poseía un aparato TDT. Este número comenzó a incrementarse, pero de manera muy pobre. Esto cambia cuando los medios y el Estado comenzaron a augurar el inminente apagón analógico de 2010: es a partir de 2009/2010 donde el número de hogares con TDT llega hasta un 96,8% en la 3ª oleada del 2010. Este número se mantiene, contándose en la última oleada de 2011 el 97,4%, siendo prácticamente todo el país el que actualmente cuenta con la TDT en su hogar.
Una vez comentadosiendo televisión y al porcentaje de codificadores de TDT que hay en los hogares españoles, pasamos al núcleo de la cuestión. La hipótesis que sustenta este trabajo, tal y como hemos mencionado con anterioridad es que la audiencia por grupos (como pueden ser Mediaset o Atresmedia) se mantiene fija, a pesar de la ya conocida y más que probada fragmentación de las audiencias.
En 2004 vemos como Telecinco era líder de audiencia con un porcentaje del 22,1%, seguida muy de cerca por La 1 con un 21,4% y, en tercer lugar, Antena 3 con un 20,8%. Cuatro y La Sexta no existían aún y Canal + (que es lo que conocemos hoy día por Cuatro) comenzaba a descender con un 2,1%. En cuanto a los canales temáticos, estos empezaban a despuntar con un 5,9%. Más adelante iremos viendo la gran subida de estos. Los canales autonómicos tienen un 17,7%, aunque es una media de todos.
Un año después, en 2005, la situación cambia para La 1: pasa a tercer puesto, por debajo de Antena 3 (que tiene un 21,3%) con un 19,6%. Telecinco sigue siendo líder con un 22,3%, apenas un ligero cambio con respecto al año anterior. Este es el año en el que aparece Cuatro, aunque su porcentaje de audiencia es muy bajo, con un 0,8%. Canal + sigue descendiendo con un 1,6% y los canales temáticos aumentan hacia un 7,4%.
En 2006, se mantiene el ranking de los tres primeros canales: Telecinco va en cabeza con un 21,2%; Antena 3 con un 19,4% y La 1 con un 18,3%. Este año desaparece Canal + como lo solíamos conocer y es Cuatro el que protagoniza la subida más importante en audiencia con un 6,4%. También aparece La Sexta, quien tiene un 1,8%, número que incrementará con el paso de los años. En cuanto a los canales temáticos, estos siguen subiendo con un 8,9%; todo lo contrario de los canales autonómicos, que bajan su porcentaje de audiencia dos puntos, colocándose con un 15,4%.
Durante el 2007, se dio un giro inesperado para Antena 3: su audiencia bajó a un 17,4% (aunque seguía por delante de La 1 con un 17,2%). Telecinco seguía en primera posición con un 20,3%, bajando un punto con respecto al año anterior. Las cadenas autonómicas seguían bajando, pero Cuatro y La Sexta experimentaron subidas muy remarcables. Los canales temáticos también subieron, llegando a obtener el 11% de la audiencia.
Un año después, en 2008, La 1 logra superar a Antena 3, colocándose en segundo lugar, por debajo de Telecinco. Cuatro y La Sexta seguían aumentando su audiencia, al igual que los canales temáticos. Parece que ya se empezaba a notar la entrada fuerte de la TDT en el contexto español.
Como dato interesante, añadimos también que la evolución mensual de la audiencia de las cadenas durante este año vino marcada por dos acontecimientos deportivos importantes: la Copa de Europa de fútbol (retransmitida por Cuatro en junio) y los Juegos Olímpicos de Pekín (retransmitidos por TVE1 y Teledeporte en el mes de agosto). Estos dos eventos hicieron que meses que tradicionalmente son de menor consumo televisivo vieran incrementadas sus audiencias. Telecinco fue la cadena más negativamente afectada por la retransmisión de estos acontecimientos, con un notable descenso de su nivel de audiencia durante estos calurosos meses.
Analizando la situación en el 2009, hay que decir que, aunque los minutos promedio de visionado por español han subido, las audiencias de las cadenas se redistribuyen debido a la ampliación de la oferta de canales (como por ejemplo por el nacimiento de canales como Cuatro y La Sexta). Así, como balance general a estas alturas, podemos decir que TVE disminuyó su audiencia en un 23%, mientras que Cuatro, por su parte, incrementó su audiencia durante 2008 hasta llegar al 8,6%. Por otro lado, La Sexta llegó a alcanzar una audiencia del 5,5% y las temáticas una audiencia del 13% para el año 2008. Hay que decir que el aumento de la audiencia de las cadenas temáticas generó una redistribución en la cuota de pantalla, haciendo que cadenas como Telecinco o Antena 3 disminuyeran su audiencia, aunque cabe decir también que es en este año cuando La 1 está en cabeza, con un porcentaje del 16,4%.
El 2010 está marcado por la transición a la “emisión digital”, completándose el 3 de abril. Durante los primeros días de este mes se produce el cese definitivo de las emisiones en el sistema analógico y comienza una nueva era para la televisión en España; es aquí cuando la fragmentación televisiva alcanza su máximo apogeo: la diversidad de canales para la TDT provoca un reparto de las audiencias, haciendo hincapié así en la fragmentación del mercado. Este también es el año en el que Telecinco y Cuatro se fusionan, creándose de esta forma la primera gran fusión televisiva del panorama nacional.
La fragmentación de la audiencia televisiva explica que las cadenas tradicionales obtengan sus mínimos anuales: La 1 tiene un 16,0%, La 2 un 3,1%, Telecinco un 14,6%, Antena 3 un 11,7% y la FORTA (Federación de Organismos de Radio y Televisión Autonómicos) un 11,3%. Las nuevas cadenas elaboradas de la TDT suman el 18,5% en el conjunto del año, liderando este ranking canales como Clan TVE con un 3,2% de cuota de pantalla, Neox con un 2,2% y Disney Channel con 2,1%.
También debemos remarcar que, en su primer año sin publicidad y a pesar de haber mermado cuatro décimas, La 1 con un 16,0%, vuelve a ser la cadena más vista por los españoles, distanciándose de Telecinco (que tiene un 14,6% y es la segunda opción) por 1,4 puntos.
En tercer lugar se sitúa Antena3, con un 11,7%, seguida de las autonómicas, quienes poseen un 11,3%, Cuatro con un 7,0%, la Sexta con un 6,6% y por último La 2 con un 3,1%. Las temáticas concesión TDT agrupan ya el 18,5% del mercado mientras que las temáticas de pago alcanzan el 7,0%.
Del 2011, lo primero que hay que decir (más bien recordar) es que el aumento de las cadenas temáticas ha ido generando cambios en el panorama televisivo, por lo que la evolución de la cuota de pantalla de las principales cadenas de televisión a lo largo de estos últimos años está en cambio constante.
También hay que añadir que La 1 vuelve a ser por tercer año consecutivo la cadena más vista del país con el 14,5% de cuota, a pesar del descenso de 1,5 puntos (debido a la fragmentación del mercado), quedando por delante de Tele 5, que posee un 14,2% y Antena 3 con un 11,5%. La FORTA tiene un 10,4%; Cuatro suma el 6,1% y La Sexta el 5,7%.
Por otro lado, se produce un máximo histórico del grupo de cadenas nacidas al amparo de la TDT (las llamadas ‘Temáticas de Concesión TDT’) con un 24,6% de cuota de pantalla (6,1 puntos más que el año anterior). Las cadenas que logran una mayor cuota de pantalla en el promedio anual son Clan TVE con un 3,2% de cuota de pantalla, Neox con un 2,7% y FDF con un 2,6%.
Llegando al 2012, en primer lugar nos gustaría hacer referencia a un comentario de Chusa L. Monjas, periodista y coordinadora de prensa en el Departamento de Comunicación de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, que nos llamó bastante la atención. Esta investigadora señala que si por algo va a recordar el espectador medio el 2012, será sin lugar a dudas por la pérdida de identidad de la televisión, o mejor dicho de las televisiones tal y como las conocíamos hasta ahora, a pesar de haber vivido ya la desaparición de la televisión única en España, que fue nada menos que en 1989, con la llegada de las privadas. Después llegaron hasta su hogar, a través de su aparato, las autonómicas, y las locales, y el apagón analógico, y la proliferación de infinitos canales hasta conformar hoy día un nuevo entramado en el que dos grupos poseen el 85% de todo. El controlado por Planeta está integrado por ocho canales, los cuatro que poseía Antena 3 (Antena 3, Neox, Nova y Nitro) y otros cuatro de La Sexta (La Sexta, La Sexta 2 y La Sexta 3 y el canal de pago Gol TV). Por su parte, Mediaset, tras la fusión entre Telecinco y Cuatro, ha dado como resultado otros siete canales: Telecinco, Cuatro, FDF, La Siete, Boing, Divinity (para ellas) y Energy (para ellos). La oferta televisiva se completa con la de TVE, compuesta por La 1, La 2, Teledeporte, 24 horas y Clan (Chusa L. Monjas, 2012, p. 2). Según Chusa L. Monjas no hay diversidad, puesto que en realidad son un par de canales los “gigantes” y estos condicionan a todos los demás a sumergirse en ellos.
2012 ha sido un año de dificultades para el sector televisivo, ya que el mercado se concentra en un contexto de crisis económica y publicitaria. La fusión de Tele 5 y Cuatro en el 2010 y la fusión de Antena 3 con La Sexta culminada en los primeros días de octubre de 2012 han dejado un panorama competitivo polarizado hasta el extremo. Las dos grandes alianzas resultantes copan alrededor del 55% de cuota de pantalla y casi el 90% de cuota publicitaria (Barlovento Comunicación, Resumen Anual 2012).
En cuanto al tema de la audiencia, que es el que nos ocupa, Tele 5 con un 13,9% arrebata a La 1, que posee un 12,2%, el liderazgo como cadena más vista del año. La pública retrocede 2,3 puntos y se ve superada también por Antena 3, que tiene un 12,5% y que alcanza la segunda posición. Cuatro y La Sexta obtienen el 6,0% y 4,9% respectivamente. El grupo de autonómicas se hace con el 9,8% de cuota, el de temáticas con concesión TDT el 28,5% y el de temáticas de pago con el 6,2% de cuota. Como podemos observar, el mercado televisivo sigue inmerso en un acusado proceso de fragmentación.
Tras ver cómo ha ido evolucionando la audiencia según los canales, pasamos a analizar la audiencia según los grupos multimedia.
Podemos llegar a la conclusión de que la televisión pública va cuesta abajo y sin frenos. Podemos ver cómo siempre TVE ha estado por encima de los demás, pero tras el apagón analógico, Mediaset es quien está en cabeza. Esto es algo lógico, pues Mediaset posee varios canales (entre ellos temáticos) y Atresmedia igual, por lo que en estos momentos de fragmentación de audiencia, van a colocarse por encima de la pública.
Para acabar y comentando un poco más los últimos años, podemos concluir con que:
-En 2010 el liderazgo correspondió a TVE (como lo había estado haciendo hasta el momento), que crece en relación al año 2009 1,5 puntos, con casi la cuarta parte del mercado (24,1%), y todo esto a pesar de la eliminación de la publicidad. La cadena propiedad de Mediaset perdió 0,5 puntos en 2010 y Antena 3 TV descendió tres puntos.
-Durante 2011 es cuando se produce un gran cambio: Mediaset España es líder destacado tras su integración con Cuatro, con el 26,4%. TVE acumula el 22,3%, mientras que el grupo Antena 3, el 17,1%. TVE aunque baja a segundo puesto, está por encima del grupo Antena 3, aunque esto va a cambiar pronto.
-Por último, en 2012 el liderazgo por grupos empresariales ha vuelto a corresponder a Mediaset España, que alcanza el 28,1% de cuota aumentando en 1,9 puntos su resultado de 2011. El grupo Antena 3 obtiene un 25,8% (si se añade el 7,5% del grupo La Sexta), mientras que la TVE acapara el 18,9% (desciende 3,4 puntos).
Gracias a estos datos, sabemos que el apagón analógico y la llegada de la TDT (con su consiguiente fragmentación de la audiencia) han hecho que TVE empeore sus datos de audiencia.
TVE ya no es lo que era y estos dos factores ya mencionados están haciendo que el canal vaya degenerando. Por su parte, Telecinco y Antena 3 (con sus grupos Mediaset y Atresmedia, respectivamente) han logrado mantenerse e incluso mejorar su posición; se puede afirmar rotundamente que para estos dos grupos, estos cambios han sido algo muy bueno y con seguridad, harán que se incrementen sus audiencias, llegando a ser ambas líderes indiscutibles con respecto a TVE.
Llegados a la conclusión, y volviendo a retomar la hipótesis de si se mantiene fija la audiencia por grupos a pesar de la fragmentación de la misma, la respuesta es simple, pero compleja a la vez: se cumple a medias.
Para aclarar esto último, iremos por partes:
Para Telecinco, aunque su porcentaje de audiencia el año pasado fue de 13,9% (8,2 puntos menos con respecto a 2004), la hipótesis se cumple, pues es su grupo (Mediaset) quien lidera el mercado con un porcentaje del 28,1% (basándonos en los datos del 2012), una cantidad muy significativa.
Por otro lado, en cuanto a Antena 3, también se cumple para el canal y su grupo, Atresmedia, quien el año pasado se posicionaba en segundo lugar con un 25,8%.
Por último y para quien no se cumple esta hipótesis es para La 1 y su grupo, quien desde el 2004 ha descendido 8,6 puntos y quien se ha quedado en tercer puesto con un 18,9%, bastante más por debajo de sus otras dos competidoras. La 1 ha pasado a ser de cadena líder a “una más del montón” en tan solo dos años y esto es debido al apagón analógico y a la más que conocida fragmentación de audiencia, pero también es consecuencia del reajuste presupuestario de la televisión pública.
En líneas generales, nos remitimos a lo ya mencionado. Hoy en día, todas las características sobre las cuales la televisión tradicional se construyó (pasividad del telespectador, horarios fijos para ver la televisión, alcance de una audiencia máxima de parte de las cadenas) se están desmoronando. La pasividad del telespectador se vuelve minoritaria y vemos que cumplir las demandas del público es más importante que conseguir una audiencia máxima. La llegada de la TDT ha logrado una oferta televisiva más amplia y diversificada que antes. Con este gran cambio, la audiencia se fragmenta, por lo que podemos preguntarnos por el futuro de la televisión, ya que su concepción tal y como la concebíamos con anterioridad, se ha ido modificando con el paso del tiempo.
Probablemente nuestra experiencia de telespectador no tendrá ninguna relación en diez años con lo que estamos viviendo ahora. La estructura del sector sufrirá probablemente otros cambios radicales: nuevos programas, nuevas compras, fusiones, desapariciones y cambio radical del modelo económico del sector televisivo. Refiriéndonos a esto, basta decir que es muy posible que Mediaset siga en cabeza por delante de los otros grupos y que, a la larga, la televisión pública acabe desapareciendo o reduciendo su rol. Esto supondrá un duro duopolio entre dos grandes grupos multimedia (Mediaset y Atresmedia), que competirán no sólo por abarcar la máxima audiencia posible, sino por satisfacer también todas nuestras demandas. La lucha encarnizada entre las dos grandes compañías ya ha comenzado. Ejemplo de ello es que ambas cadenas tratan de pisarse una a otra emitiendo programas muy parecidos, llegando incluso a ser idénticos (Mira quién salta y Splash! Famosos al agua) y condicionando así la elección del consumidor-espectador.
Ante esto, ¿qué puede hacer la pública? No puede defenderse igual que las privadas. Sabemos (o se supone) que la televisión pública no lucha por la audiencia y lo que hace es ofrecer un servicio público, pero esto no está dando buenos resultados, sino que está cayendo en picado. Sería mejor que desapareciera con dignidad y en un momento de “gran audiencia” antes que verse condenada al fracaso, bajando audiencia poco a poco hasta el punto de quedar totalmente muerta y enterrada. La situación de la televisión en España está llegando al punto de convertirse en un solo duelo entre las dos cadenas más potentes y, en este contexto en el que el dinero juega un gran papel, la televisión pública no tiene mucho que hacer: está condenada al fracaso.
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