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Timestamp: 2020-03-28 15:22:40+00:00

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Orientación y formación vocacional hacia la carrera de Medicina | Vicente Sánchez | Medisur
Orientación y formación vocacional hacia la carrera de Medicina
Vocational Counseling and Training for Medical Degrees
Ernesto Vicente Pena 2
Mabel Rocha Vázquez 3
1 Policlínico Docente Universitario Manuel Fajardo, Cienfuegos, Cienfuegos, Cuba, CP: 55100
2 Facultad de Ciencias Médicas Calixto García, La Habana, La Habana, Cuba
Decidir por cuál carrera universitaria optar es, sin dudas, una elección difícil. Esta situación genera miedo al fracaso, a la decepción propia y ajena, sentimiento muchas veces habitual en el joven preuniversitario, que se convierte en fuente de ansiedad y estrés. Esto demuestra la necesidad de una adecuada orientación vocacional y profesional. En Cuba esta temática va tomando gran importancia, ya que un mayor número de jóvenes tienen la posibilidad de optar por mayor cantidad de profesiones, por lo que la decisión sobre una u otra constituye un problema de gran repercusión práctica y social. La orientación y formación vocacional en el contexto educativo cubano tiene como fin reafirmar la inclinación de los jóvenes interesados hacia la carrera de Medicina, donde se desarrollen íntegramente sus potencialidades, sobre la consolidación de los valores y sentimientos y con un elevado compromiso social, moral e incondicional hacia el ejercicio de la profesión. En este trabajo se abordan los diferentes aspectos que influyen actualmente en la orientación vocacional y el papel de cada uno de los protagonistas del proceso en sí.
Palabras clave: orientación vocacional, educación vocacional, selección de profesión, motivación, educación superior, medicina
Deciding on a university degree is undoubtedly a difficult choice. This situation brings about fear of failing and disappointing yourself and others, which is a common feeling among high school students, becoming a source of anxiety and stress. This demonstrates the need for an appropriate vocational and professional guidance. In Cuba, this subject is gaining importance, since a greater number of youngsters have the opportunity to choose from more professions; thus, deciding on one or the other is a problem of great practical and social impact. Vocational guidance and training in the Cuban educational context aims to reaffirm the inclination of youth towards medical studies, where they fully develop their potential, on the basis of consolidating values and feelings, and a high social, moral and unconditional commitment to the practice of the profession. This paper presents various issues that currently affect vocational guidance and the role of each of the major participants in the process itself.
Keywords: vocational guidance, vocational education, career choice, motivation, education, higher, medicine
La orientación laboral de la personalidad atraviesa por distintas etapas en la vida humana. En un momento, la definición tiende hacia qué esfera se dedicará (arte, técnica, relaciones interpersonales, naturaleza). Después, de acuerdo con varios factores (posibilidades intelectuales, perseverancia, condiciones económicas) la persona decidirá a qué nivel académico de formación puede llegar. Si su decisión es llegar a ser un profesional, la orientación profesional debe hacer consciente determinadas funciones de todo profesional competente.1
Decidir por cuál carrera universitaria optar es, sin dudas, una elección difícil. Esta situación genera miedo al fracaso, a la decepción propia y ajena, sentimiento muchas veces habitual en el joven preuniversitario, que se convierte en fuente de ansiedad y estrés. La pregunta ¿Qué podré estudiar? se repite con tanta frecuencia y con tal desespero que no cabe duda de la necesidad de una adecuada orientación vocacional y profesional.2
La orientación profesional se considera un proceso permanente que debe ofrecerle al niño, al adolescente, al joven y también al adulto, la propuesta de conocimientos preparatorios, de información sobre el medio social, laboral y educativo, así como vivencias y reflexiones sobre sus características personológicas y su afinidad o no con las exigencias de la carrera universitaria que desea estudiar, resultado de un aprendizaje que se produce a lo largo de años.
Para lograr una elección profesional responsable la formación vocacional y la elección profesional deben tener un mismo sentido, que debe traer como resultado la formación de un excelente profesional. De manera tal, que la elección profesional no sea la solución rápida a un problema urgente para el cual el sujeto no tuvo preparación previa. Esto, lógicamente, impone un reto a las instituciones educativas pues la misión es que el joven vaya preparándose para la elección de la carrera y que ello constituya un verdadero acto de autodeterminación.
La UNESCO plantea que la formación de profesionales competentes y comprometidos con el desarrollo social constituye hoy día una misión esencial de la Educación Superior. De acuerdo con ello, es necesario concebir el desarrollo profesional como un proceso de formación permanente que permita comprender cómo la orientación profesional se construye y se desarrolla de forma gradual y continua durante la formación y posterior desempeño en la profesión, para conducir hacia una actuación profesional autónoma, ética, responsable y eficiente.3
En Cuba, esta temática va tomando gran importancia, motivado por el aumento sistemático de la masividad de la educación superior, ante lo cual existe un mayor número de jóvenes que tienen la posibilidad de optar cada vez por mayor cantidad de profesiones por lo que el dilema ante la decisión sobre una u otra profesión constituye un problema de gran repercusión práctica y social.4
De acuerdo con Cortada,5 en todos los individuos el problema de la elección no se da con las mismas características. En algunos la decisión es rápida y segura sin necesidad de mayor deliberación porque las condiciones en la escuela y la familia han favorecido este acto. En otros, es un proceso lento del que solo pueden salir adelante con ayuda experta. Para otros, el problema de la elección se torna una situación conflictiva que pudiera ser un indicador de un pobre desarrollo personal. Por su parte, González Maura,6 en investigación realizada, constata las deficiencias en el trabajo de Orientación Vocacional en la Enseñanza Media Superior, fundamentalmente por su carácter asistemático, formal y la utilización solo de la vía informativa a través de Conferencias. Guerra Rubio y Paz Camacho7 han investigado sobre el tema, en la Universidad Central Marta Abreus, de Las Villas, logrando implementar una estrategia de orientación profesional basada en el protagonismo de los jóvenes universitarios como agentes socializadores fundamentales en la orientación.
Los Centros de Educación Médica Superior adscriptos al Ministerio de Salud Pública, compuestos por todas las instituciones del Sistema Nacional de Salud y con primacía en la de Atención Primaria de Salud, forman los futuros profesionales de la salud en las carreras de Medicina, Estomatología, Enfermería, Tecnologías de la Salud y Psicología. El ingreso de estudiantes a estas carreras está determinado por sus probadas actitudes revolucionarias, aptitudes físicas, humanas, vocación, incondicionalidad y compromiso.1
Con el presente trabajo se posibilita profundizar en la orientación vocacional hacia la carrera de Medicina, abordando los diferentes aspectos que influyen actualmente en ella y el papel de cada uno de los protagonistas del proceso en sí mismo.
No se puede hablar de orientación sin tener en consideración la motivación, ambas categorías se encuentran estrechamente interrelacionadas entre sí, produciendo una influencia directa una sobre la otra. Por tanto es indispensable abordar el concepto de motivación desde la orientación vocacional. La motivación hacia la profesión no representa una motivación más del sujeto, sino que constituye la piedra angular para una correcta elección de la profesión y por consiguiente la formación de un profesional comprometido y que responda a las necesidades de la sociedad.
I. Concepto de motivación desde la perspectiva de la orientación vocacional
En el estudio de la orientación y formación vocacional es necesario profundizar además en algunas categorías que son parte del soporte conceptual de la orientación profesional en los adolescentes y jóvenes: motivación y orientación.
Al estudiar el comportamiento humano, el concepto de motivación ha despertado gran interés y múltiples expectativas. Dentro de la Psicología existen posiciones encontradas en el análisis del papel que juegan las motivaciones humanas dentro de la conducta del hombre. Para algunos especialistas la motivación es un tema preferente, para otros no es más que una condición superflua.
El estudio de la motivación permite analizar los diferentes factores que impulsan a las personas a iniciar acciones encaminadas a objetivos específicos, y a persistir después de sus tentativas para llegar a ellos.
Numerosos investigadores y pedagogos han planteado la importancia de que la actividad social se convierta para los adolescentes en motivos. Estos constituyen un tipo especial de estímulos de la conducta humana, la que lleva implícita una necesidad como reflejo psíquico de la realidad. Todo motivo es la canalización de una necesidad en el reflejo de un objeto o estímulo motivante.8 Por lo tanto se hace evidente que entre ambas categorías existe una unidad íntima ya que lo que determina la aparición del motivo es fundamentalmente la necesidad.
Al pensar en la motivación se debe hacer en términos de: proceso, de fenómeno activo, constante, complejo, inacabable, fluctuante. Es en sí un estado inherente a la condición humana que está presente en todos los seres vivos.8 Sin dudas su significado es muy diverso y a la vez constituye una de las partes medulares y más complejas del proceso de orientación y formación vocacional, que impulsa a aprender y en general actúa como componente catalizador en la actuación del hombre. Por ello el componente volitivo desempeñará un papel fundamental.
Esta puede convertirse en una tendencia de la personalidad, pero no siempre los motivos profesionales lo son. Esto solo puede ocurrir cuando se expresan en una intención profesional, argumentada en el conocimiento de la profesión, en la actitud afectiva hacia ella y en elaboración personal del contenido de la misma.
En síntesis, la motivación es un proceso dinámico en el cual el individuo orienta sus acciones hacia la satisfacción de las necesidades generadas por un estímulo concreto y, al conseguirlo, experimenta una serie de sentimientos gratificantes, concepto este que comparte la autora en su investigación.
II. Concepto de orientación como parte de la orientación vocacional
La educación del individuo comienza desde su nacimiento. Este principio fue asimilado por los pedagogos fundadores de la patria cubana con la convicción que la educación empieza en la cuna y acaba en la tumba. La preparación de los ciudadanos de un país es una de las tareas priorizadas de cualquier sociedad. En Cuba es vital para mantener la obra de la Revolución, donde la cultura general integral es la máxima aspiración a alcanzar en el proceso formativo de la personalidad.9
Desde el surgimiento de la orientación, diversos autores se han enfrentado a múltiples dificultades para poder definirla en función de sus objetivos y campos de acción. Son muchas las definiciones surgidas, a lo largo del siglo XX, que abarcan una amplia gama de perspectivas a las cuales no ha estado ligada siempre la educación. El concepto de orientación, sus funciones y el modo de planificarla fueron, desde el comienzo, imprecisos, problemáticos y, con frecuencia, contradictorios. La orientación ha sido tratada desde diversos enfoques: como proceso que ayuda a la persona a tomar decisiones vocacionales, como forma de asesorar al individuo para la resolución de problemas personales y/o sociales, como sistema o modelo de intervención que brinda asistencia al sujeto.10
Sobre el postulado de que no existe una definición única acerca de la orientación se procede a realizar la organización de los conceptos de acuerdo a su ubicación histórica recogidos en la literatura consultada:10
Jones fue uno de los primeros en centrar la orientación como una ayuda y asesoría para la toma de decisiones. Este autor afirma que en la vida se dan muchas situaciones críticas en las cuales deben adoptarse decisiones importantes y de largo alcance. En tales circunstancias, es verdaderamente necesario que se nos proporcione, en cierta medida, ayuda adecuada para decidir atinadamente.
Jacobson & Reavis consideran a la orientación como un servicio dirigido a ayudar a los alumnos para que seleccionen inteligentemente, entre varias alternativas, la que se corresponda con sus habilidades, potencialidades y limitaciones.
En la misma línea de quiénes sostienen la toma de decisiones como el centro y objeto de orientación:11, 12
Johnston expresa: “la orientación es la ayuda que se presta a las personas para que resuelvan sus problemas y tomen decisiones prudentes”.
Con una perspectiva similar, Martínez Beltrán concibe la orientación como un proceso de asistencia al individuo para que se oriente en sus estudios y progrese en la elección de los mismos.
Así mismo, Álvarez señala que: La orientación profesional es un proceso sistemático de ayuda, dirigida a todas las personas en período formativo, de desempeño profesional y de tiempo libre, con la finalidad de desarrollar en ellas aquellas conductas vocacionales que les preparen para la vida adulta, mediante una intervención continuada y técnica, basada en los principios de prevención, desarrollo e intervención social, con la implicación de los agentes educativos y socio profesionales.
A su vez Ayala considera la orientación como un proceso de relación con el alumno, siendo la meta el esclarecimiento de la identidad vocacional, estimulando la capacidad de decisión y buscando la satisfacción de sus necesidades internas de orientación, al igual que las demandas que la realidad exterior le presenta.
Por otra parte, Molina plantea que la orientación vocacional en la Educación Básica es un proceso dirigido al conocimiento de diversos aspectos personales: capacidades, gustos, intereses, motivaciones personales, en función del contexto familiar y la situación general del medio donde se está inserto para poder decidir acerca del propio futuro.
A consideración de los autores, la orientación no es más que un proceso continuo y sistemático que ayuda a los adolescentes a seleccionar de forma consciente e inteligente su futura profesión teniendo en cuenta sus potencialidades, habilidades y limitaciones; sin dejar de tener en cuenta su propia personalidad. (Gráfico 1).
III. Orientación y formación vocacional a través de la historia
Muchos factores influyen en la elección profesional y, por supuesto, el análisis e interpretación de cómo, por qué y para qué elegir una profesión está en dependencia de la posición teórica que se asume respecto a la definición de la vocación y la orientación vocacional.
El término orientación vocacional surgió en EE.UU a principios del siglo XX. La ciudad de Boston, vio nacer en 1908, el primer centro profesional destinado a brindar asistencia a jóvenes que reclamaban ayuda para seleccionar su carrera y orientarse en el mundo profesional. Este primer ‘buró vocacional’ fue organizado por Frank Parsons, primero en acuñar el término orientación vocacional (Vocational Guidense).11
Frank Parsons fundó la Civic Service of Boston en 1907 y posteriormente crea, en 1908 el Vocation Bureau, en el cual se abren las puertas a las personas que a él acudían para que investigaran por sí mismos, sobre las profesiones y oficios para los que estaban aptos. El propio Parsons en 1909, esbozó el trabajo del Asesor Vocacional. El sistema Parsons, alentaba a las personas a buscar asesoramiento para la selección de su vocación, empleando técnicas tales como hojas de puntuación, entrevistas para nombramientos específicos. Aún no existían las pruebas estandarizadas, puestas de moda en la década de los 30 y que han llegado hasta nuestros días.12
En 1909 se creó en Estados Unidos, la Asociación Nacional de Orientación Vocacional comenzando así un proceso de conceptualización y de acumulación de experiencias en este campo.11
Es interesante destacar que, si bien desde sus inicios la orientación vocacional es definida como un proceso de ayuda para la elección y desarrollo profesional, durante muchos años se limitó solo al momento de la elección de la profesión.
La influencia de la Psicología Humanista en la orientación vocacional se expresa en las concepciones que destacan el papel protagónico del sujeto en la elección de la profesión expresado en el autoconocimiento y en las posibilidades de asumir responsablemente su decisión profesional.
El énfasis de las teorías evolucionistas en el reconocimiento de la vocación como expresión del desarrollo de la personalidad marca un viraje en las prácticas de orientación vocacional. Es así que surge en los años 70, en Estados Unidos, el movimiento denominado “Career Education” o Educación para la carrera. “Por educación para la carrera se entiende el conjunto de experiencias orientadoras que se desarrollan integradas en el marco curricular de la escuela y que preparan para el curso o progresión vocacional de una persona a lo largo de su vida”.12
El Movimiento de Educación para la Carrera al posibilitar la introducción de la orientación en el currículo escolar y la vinculación de la escuela con la comunidad en el trabajo de orientación vocacional, permite al estudiante obtener mayor información acerca de sus oportunidades laborales al mismo tiempo que crea las condiciones en el currículo escolar para la educación del autoconocimiento y autovaloración del estudiante en relación con sus posibilidades para el estudio de una profesión y para la toma de decisiones profesionales.
Ninguna de las teorías vocacionales enunciadas hasta ese momento lograron explicar cómo se manifiesta la unidad dialéctica de los factores internos y externos en el proceso de construcción de la vocación.
IV. La orientación y formación vocacional en Cuba
A partir de 1959, el trabajo vocacional parte de una concepción político – social, que tiene como antecedentes teóricos las ideas expresadas por Ernesto Che Guevara en intervenciones realizadas en la Universidad Popular en Oriente, Las Villas y La Habana entre 1959 y 1960.
El Che plantea que, desde su visión, era falso que el profesional era producto de la vocación como algo interno y que no podía cambiarse. Partiendo de su experiencia plantea que: “Yo no creo que un ejemplo individual, hablando estadísticamente, tenga importancia alguna, pero inicié mi carrera estudiando ingeniería, acabé siendo médico, después comandante y ahora me ven como disertador. Hay vocaciones básicas, es cierto que hay vocaciones básicas, pero es que las ramas de las ciencias están hoy tan enormemente diferenciadas por un extremo, y tan íntimamente unidas, que es difícil que nadie pueda precisar en los albores de su desarrollo intelectual, cuál es la verdadera vocación”.13
A partir de varias intervenciones de Fidel Castro, se trazaron tareas específicas de formación vocacional y orientación profesional, que comienzan a materializarse en el curso escolar 1963 – 1964.
En la década de los 70, a partir del Congreso Nacional de Educación y Cultura, se hace énfasis en el desarrollo de investigaciones referentes a la formación vocacional. Se creó la Comisión Nacional de Formación Vocacional, que tuvo como tareas principales planificar actividades de contenido profesional y vocacional en los distintos niveles de enseñanza.
En 1975 se celebra el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, que en las Tesis sobre Política Educacional, definió la línea a seguir al plantear que: “La formación vocacional y la orientación profesional se organizarán en el sistema de educación sobre la base de dos factores esenciales: uno social, que consiste en la implantación de una estructura de matrícula de ingresos para el estudio de las especialidades del nivel medio y superior y otro individual, que se refiere a la formación de intereses en los estudiantes de acuerdo con las características, habilidades y destrezas en que más se destaquen”.15 En las Tesis se señala la correspondencia entre la planificación del desarrollo del sistema nacional de educación con el económico del país y se afirma el carácter formativo de la formación vocacional y la orientación profesional.
En el informe de trabajo anual del Ministerio de Educación del curso escolar 1976 – 1977, se realizó un análisis de las dificultades en el trabajo de formación vocacional, que llamó a los cuadros educacionales a una profunda reflexión y respuesta firme e inmediata que permitiera superar esta situación.16
Entre los presupuestos teóricos, que se analizaron en relación al trabajo vocacional, se encuentran los siguientes:
El carácter politécnico y laboral de las distintas asignaturas del plan de estudio de la educación general.
El proceso de incorporación sistemática de los estudiantes al trabajo productivo y socialmente útil.
La realización de actividades extraescolares de carácter vocacional.
El principio del politecnismo se evidencia en el enfoque politécnico de las asignaturas y tiene la función social de proporcionar los conocimientos básicos necesarios con la calidad requerida y desarrollar las capacidades y actitudes, hábitos y habilidades necesarias para la vida social productiva que demanda el país.
Es imprescindible que los profesores y dirigentes comprendan el papel insustituible del trabajo en la formación vocacional y que aprecien en esta determinación, la concepción de la prédica martiana teniendo en cuenta que: “ha de ser el trabajo el gran pedagogo de la juventud y sencillamente es lo que desde el primer instante puede capacitar al hombre para entender sus deberes, obligaciones, las realidades de la vida”.16
En la década de los 80, se produce un aumento de la matrícula en los círculos de interés, hasta casi un millón de estudiantes, se crean nuevos palacios de pioneros en todo el país, se aprueban y entran en vigor decretos y resoluciones que amparan la actividad de formación vocacional y orientación profesional, se realizan exitosamente las exposiciones nacionales de círculos de interés y se activa la labor de la Comisión Nacional de Formación Vocacional del Ministerio de Educación (MINED).
Es significativo el discurso de Fidel Castro Ruz, el 7 de julio de 1981, en la graduación del primer contingente del destacamento pedagógico Manuel Ascunce Doménech, donde expresa que: “En las escuelas secundarias básicas e institutos preuniversitarios, se debe continuar perfeccionando el trabajo de formación vocacional y orientación profesional, para que los jóvenes seleccionen cada vez mejor sus estudios con sus aptitudes e intereses personales y sociales”.14
La regulación del trabajo vocacional se produce a partir del Decreto No. 63 del Consejo de Ministros del año 1980, que fue el primer documento en establecer las obligaciones de los Organismos y los Órganos del Poder Popular para con la actividad, precisando las funciones del MINED como organismo rector, desde el punto de vista metodológico y la garantía que debían brindar los demás organismos en cuanto a la base material de estudio y personal calificado en las especialidades científico – técnicas, deportivas, culturales y patrióticas militares.
Dos años más tarde se emite la Resolución Ministerial No. 93 de 1982, en la que el MINED indica cómo realizar el trabajo metodológico, así como ejemplos prácticos para la elaboración de la documentación en los círculos de interés; su envergadura fue definitiva para la organización de esta tarea, que cada cual hacía según el patrón elegido, llegando su influencia hasta nuestro días. En dicho reglamento se estableció que: “(.) constituye una tarea de maestros y profesores de todas las asignaturas garantizar al estudiante el nivel de generalización de los conocimientos adquiridos, crear el interés por la posible aplicación de cada conocimiento a la vida futura laboral y sobre esta base orientar a los niños, adolescentes y jóvenes hacia las profesiones necesarias”.17
En la década de los años 90 se detiene y, en muchos casos retrocede, lo alcanzado en la actividad, debido al desmoronamiento del antiguo campo socialista y la desaparición de la Unión Soviética, con los que el país mantenía relaciones comerciales que alcanzaban hasta el 85 % del comercio de importación y exportación, se produjo el recrudecimiento del bloqueo de los Estados Unidos hacia Cuba. La situación económica generada a partir de 1990 en nuestro país, conllevó a graves consecuencias en todos los órdenes de la vida social, iniciándose el Período Especial. La economía cubana decreció hasta un – 34 % con respecto a los años ‘80, la falta de recursos afectó al sector educacional, como a todos los del país, siendo una de las causas fundamentales de la desintegración en la práctica de la Comisión Nacional de Formación Vocacional del MINED.
En el año 2000 se emite la Resolución Ministerial No. 170 del MINED,18 se inicia un acercamiento organizado al rescate del trabajo de formación vocacional y de orientación profesional y aunque esta Resolución no era muy diferente a lo establecido en su conjunto a los documentos anteriores, aporta un elemento novedoso: el concepto de ramas de importancia para los territorios, el que permite a las provincias y municipios realizar acciones de este tipo en la escuelas, Palacios de Pioneros y otros de carácter priorizado.
Un elemento también novedoso es la creación de los grupos de trabajo a todos los niveles. Estos grupos sustituyeron a los antiguos equipos que en los departamentos de extraescolares y becas del MINED, venían regulando la actividad vocacional y que desaparecieron. En estos grupos de formación vocacional y orientación profesional, se encuentran representados todos los organismos del territorio y las enseñanzas implicadas. Este grupo orienta y chequea el trabajo a todos los niveles, desde las exigencias en la aplicación de los Programas de círculos de interés hasta los resultados de las exposiciones.
Nuevos desafíos para la formación vocacional y la orientación profesional representa la puesta en práctica de los Programas y Proyectos de la Revolución enmarcados en la Batalla de Ideas, con la apertura de escuelas de variados tipos y especializaciones, así como la universalización y ampliación de los escenarios docentes en la Educación Superior y dentro de ella de la Educación Médica Superior.
V. Evolución del concepto de orientación –formación vocacional en Cuba
El trabajo vocacional en Cuba ha sido tratado sistemáticamente, es por ello que se han conceptualizado términos como Orientación Vocacional, Orientación Profesional y Formación Vocacional desde juicios diversos. Estos términos se han utilizado para definir un mismo fenómeno e indistintamente, se han intercambiado e incluso varios autores los han empleado de forma separada. Otros autores han asumido el término de Orientación Profesional – Vocacional para referirme a un mismo tema.
El tema del trabajo profesional – vocacional en Cuba, tiene como presupuesto teórico fundamental el enfoque personológico iniciado por F. González Rey, seguido por importantes investigadores que han realizado valiosos aportes. El trabajo vocacional ha sido tratado sistemáticamente, es por ello que se han conceptualizado términos como Orientación Vocacional, Orientación Profesional y Formación Vocacional desde juicios diversos. Estos términos se han utilizado para definir un mismo fenómeno e indistintamente, se han intercambiado e incluso autores los han empleado de forma separada. Otros autores han asumido el término de Orientación Profesional – Vocacional.
El enfoque personológico; del cual González Maura es una de las más fieles exponentes y que permite entender el papel activo del sujeto en el proceso de selección, formación y actuación profesional; expresa las posibilidades del individuo de lograr un alto nivel de autodeterminación y sobre esta base una actuación auto determinada. Teniendo presente este enfoque, González Maura expresa que: “surge como necesidad de dirigir el trabajo de la orientación profesional al desarrollo de la esfera motivacional y cognitiva del sujeto”.19 La autora dirige la atención hacia un conjunto de conocimientos, habilidades, capacidades, motivos e intereses profesionales, que juegan un papel decisivo en el desarrollo de la autovaloración del sujeto y de cualidades de la personalidad. Es criterio de esa autora que el proceso comienza en edades tempranas y continúa después de inserción del joven en el ejercicio de la profesión.
El concepto de formación vocacional, solo se encontró en la literatura pedagógica socialista. Para Durasievich es: “ una manifestación completa y elevada de la personalidad, que se expresa en una actitud electiva emocionalmente positiva y volitiva del individuo ante su actividad, se forma a través de un largo proceso y adquiere suficiente estabilidad en etapas superiores del mismo, que corresponden al momento de adaptación profesional”.20
Este concepto fue asimilado por un grupo de investigadores que en 1972 definieron el primer concepto cubano de formación vocacional: “Sistema de medidas científicamente fundamentadas, encaminadas a preparar a los jóvenes para su autodeterminación profesional, la que debe corresponderse con las necesidades sociales de fuerza de trabajo calificada y basarse en los intereses y capacidades de cada cual”.21
En ese momento el concepto, en opinión de los autores, constituyó un paso de avance, pues comenzaba una etapa superior del trabajo vocacional en Cuba y había que brindar el fundamento teórico, que legitimara el soporte legal de su ejecución. En la actualidad este concepto ha perdido vigencia, no solo por su sentido pragmático, sino, porque no vincula elementos motivacionales necesarios en el contexto de la educación cubana actual. Pedro Luís Castro Alegret se adscribe al concepto definido por Durasievich y expresa que: “El proceso de formación de la vocación es parte esencial de la formación de la personalidad del escolar a lo largo de sus años de estudio. Los intereses y motivos hacia la profesión están estrechamente ligados a las convicciones de la persona y se integran en un lugar relevante de su concepción del mundo”.20
Otros autores definen el concepto de formación vocacional desde postulados que convergen en los aspectos siguientes: desarrollo de conocimientos y habilidades profesionales; carácter gradual y procesal de la formación vocacional; relación grupal e individual en la determinación de los elementos afectivo – volitivo (intereses, motivos, capacidades, actitudes, aptitudes).22
De esta manera la orientación vocacional es entendida, como un proceso que transcurre a lo largo de la vida de la persona, comienza desde las primeras edades y no culmina con el egreso del estudiante de un centro profesional sino que se extiende hasta los primeros años de su vida profesional.
Por otra parte, es concebida como parte del proceso de educación de la personalidad del sujeto que lo prepara para la elección, formación y actuación profesional responsable, en el que interviene en calidad de orientador no un determinado “especialista” (psicólogo, pedagogo) de manera aislada, sino todos los agentes educativos de la escuela, la familia y la comunidad (padres, maestros, representantes de instituciones sociales) que conjuntamente con los psicólogos y pedagogos conforman el equipo de orientadores profesionales.
Tomando en consideración los aspectos y elementos anteriormente expresados, los autores asumen que la Orientación-Formación Vocacional es un proceso de inclinación progresiva de la personalidad hacia las diversas profesiones, donde se desarrollan conocimientos, habilidades, capacidades y valores, que posibiliten el surgimiento de motivos e intereses profesionales personales y sociales, explotando recursos pedagógicos, psicológicos y sociológicos, sobre la base de un trabajo diferenciado y motivacional, ejecutado por la escuela y la comunidad, con apoyo de la familia y las organizaciones políticas y de masas. (Gráfico 2).
La orientación vocacional se debe considerar, a criterio de los autores, como un proceso interdisciplinario y transdisciplinario sustentado en los principios de intervención preventiva, desarrollo y atención a la diversidad de los adolescentes, cuyos agentes educativos (orientadores, padres, docentes -tutores, familia y comunidad) asumen la función de facilitar y promover su desarrollo integral para que se constituyan en seres transformadores de sí mismos y de su entorno.
VI. La Orientación y Formación Vocacional hacia la carrera de Medicina
La orientación vocacional es una necesidad para la formación de futuros profesionales de la salud, pues de la elección que realicen depende la calidad de su formación, la motivación y entrega que estos puedan tener en el desempeño de la profesión una vez graduados, lo que justifica el estudio de este tema de relevancia actual y futura, pues su conocimiento permitirá el perfeccionamiento constante y necesario del proceso formativo en la educación superior y especialmente necesario en la Universidad Médica actual.23
Actualmente en Cuba, en la Educación Médica Superior se desarrollan las actividades de educación en el trabajo en los escenarios fundamentales para el desarrollo del sistema de habilidades y la formación integral de los futuros profesionales. Por tanto el trabajo de orientación vocacional tiene mayor importancia en los momentos actuales si se toma en cuenta que los escenarios docentes son diversos, entre los que se encuentran las unidades de la Atención Primaria, los Hospitales y los Institutos, así como otras instituciones a fines con el Sistema Nacional de Salud (SNS).8
Esta actividad cobra un extraordinario valor en la universidad médica actual, en la preparación de los jóvenes para la elección consciente de su profesión, para asumir el compromiso social que demanda el SNS en cada estudiante, y para obtener graduados con un alto nivel profesional, que se correspondan a las necesidades de salud del país y de los demás países del mundo. Varios son los autores que abordan esta problemática de forma directa o relacionada con el rendimiento académico, la deserción escolar y el fracaso de los estudiantes.
En estudio realizado en el Policlínico de Nuevitas se concluyó que a pesar de que los estudiantes eligieron la carrera de Medicina en primera opción, lo hicieron con una valoración inadecuada de los conocimientos de la misma. La orientación vocacional en los grupos estudiados se calificó de deficiente, las instituciones no jugaron el papel que les corresponde. La deficiente orientación vocacional para la carrera de Medicina influyó en la deserción universitaria en un grupo de estudiantes.24
Se plantea que resulta fundamental que los estudiantes reciban explicaciones detalladas del plan de estudio y la práctica laboral como herramientas que favorecen una correcta elección profesional y mejores resultados al comenzar sus estudios, que el vínculo entre las enseñanzas media superior y superior se consoliden y se propongan acciones a fin de lograr un futuro profesional con motivación e información suficiente para emprender su nueva vida como parte del destacamento Carlos J. Finlay.
Otros autores relacionan la motivación con los resultados docentes y la deserción escolar, hecho este que conlleva a la pérdida de un futuro profesional debido las deficiencias en el trabajo de orientación vocacional y la insuficiente información que poseen acerca de las características de los planes de estudio y los escenarios laborales una vez graduados.25, 26
Se evidencia la necesidad de potenciar actividades para motivar y reafirmar la profesión escogida, en este caso la carrera de Medicina, hasta alcanzar los niveles que requiere, en la actualidad, la universidad cubana. La universidad médica cubana enfrenta el actual reto sobre sólidas bases, por voluntad política y decisión del estado y el Sistema Nacional de Salud (SNS), cuyas instituciones se encargan de lograr equidad en salud y priorizar los recursos necesarios en intervenciones eficaces que privilegien las acciones de promoción y prevención de salud.27, 28
No cabe duda que las actividades de orientación vocacional son parte indispensable en la formación posterior de los adolescentes que deciden estudiar la carrera de medicina. Desde hace aproximadamente diez años se viene abordando el tema de la orientación vocacional hacia la carrera de Medicina y su repercusión en los resultados docentes. Por tanto se hace necesario continuar abordando el tema desde las diferentes aristas que lo componen, aportando soluciones innovadoras y que respondan a las necesidades actuales de la Educación Médica Superior y a las transformaciones del SNS del país.
No se puede dejar de mencionar los fundamentos psicológicos y sociales que sustentan el trabajo de orientación vocacional en Cuba y que desde lo general poseen particularidades en las carreras de las Ciencias Médicas y fundamentalmente en la carrera de Medicina.
- Fundamentos Psicológicos que sustentan la orientación y formación vocacional hacia la carrera de Medicina
La personalidad es una de las categorías que sustentan conceptualmente la formación y orientación vocacional. La personalidad es un todo integrado y es producto de las relaciones sociales que establece el individuo en la sociedad a todo lo largo de su desarrollo.29
Un aspecto característico es su individualidad. El carácter irrepetible de cada individuo se explica por sus particularidades socio – históricas, por sus condiciones sociales de vida y por el sistema de interrelaciones de su medio.20 Un concepto de personalidad que vincula, desde la posición marxista, la unidad de la naturaleza y la sociedad y el papel de ésta última expresa que es un “conjunto dinámico de seres humanos vinculados por lazos mutuos que tienen siempre y donde quiera un carácter socio – histórico”. 30
En el proceso de orientación y formación vocacional hacia la carrera de Medicina cobran especial importancia las formaciones psicológicas conformadoras de la personalidad, entre ellas, lo motivacional, como elemento determinante y orientador de la misma. Si se pretende que la orientación vocacional sea realmente efectiva, deberá desarrollarse teniendo en cuenta las características individuales, el sistema de influencias y los elementos de la edad, las necesidades, logrando que identifiquen en la profesión de “médicos”, el objeto que, devenido en motivo, satisfaga sus principales necesidades, o si fuera necesario, lograr una reestructuración de la jerarquía motivacional, lo que les permitiría encontrar en esta profesión la posibilidad de satisfacer las nuevas necesidades, esto depende en buena medida de la motivación y el sentido de pertenencia que manifiesten los orientadores en el ejercicio y dirección del proceso de orientación vocacional hacia la carrera de Medicina. Otro elemento importante que favorece la esfera cognitiva, es lo relacionado con el conocimiento profundo de la profesión médica, de sus etapas, de las bases de la profesión, como elemento importante para la familiarización, selección, estudio y desempeño de la carrera de medicina.
- Fundamentos sociales que sustentan el trabajo de orientación y formación vocacional hacia la carrera de Medicina
La formación y el desarrollo de los profesionales de la salud, juega un importante papel en el desarrollo de la sociedad, especialmente en el marco de las actuales transformaciones que se desarrollan en el sistema de salud cubano, a la cual deben dar respuesta todos los organismos y organizaciones sociales. Lo anteriormente planteado conduce a reflexionar en la orientación y formación vocacional hacia la carrera de Medicina como un fenómeno multifactorial en el que se debe fusionar el trabajo integrado de la escuela, la familia y los diferentes agentes socializadores en el que la relación de ayuda a los sujetos es determinante para el proceso de familiarización, selección, estudio y desempeño de la profesión médica. (Gráfico 3).
Los escenarios del proceso de socialización han de propiciar la formación sociocultural del sujeto en correspondencia con su vida práctica y su realidad más inmediata, en el que se conjuguen las necesidades e intereses individuales y sociales, en función de la formación ciudadana, es por ello que la familia es el grupo humano en que se vive, en el que se satisfacen y desarrollan complejos procesos materiales y afectivos estrechamente relacionados, donde se adquieren hábitos de conducta, normas de vida, valores, por ello resulta una institución mediadora entre la sociedad y el individuo, con una potencialidad educativa y orientadora que la escuela y el resto de las instituciones sociales no pueden desestimar, es la familia fuente importante de influencia en el proceso de ayuda, en el ofrecimiento de valoraciones acerca de la profesión a seleccionar y desempeñar en un futuro, ella debe ejercer una influencia positiva en sus hijos en la selección, estudio y desempeño de la carrera médica.
A la escuela se le pide que eduque y oriente vocacional y profesionalmente a los niños, adolescentes y jóvenes, no cabe duda que la escuela cubana hoy tiene las condiciones para hacerlo, no obstante, esta compleja tarea no la debe emprender sola, necesita del auxilio de otras agencia socializadoras como la familia y la comunidad, con las que debe armonizar sus funciones.
- Influencia de la comunidad
La comunidad como grupo social heterogéneo en el que se identifican de un modo específico las interacciones e influencias sociales, en torno a la satisfacciones de necesidades de la vida cotidiana, cumple un papel determinante en el proceso de orientación vocacional hacia la carrera de Medicina ya que es ella el escenario que involucra de forma directa a todos sus integrantes en la que su influencia, orientación y apoyo a las instituciones educacionales es fundamental, sobre todo, en ofrecer criterios y valoraciones positivas, realizar actividades que refuercen la labor del médico, en involucrar directamente en su trabajo a los profesionales de la medicina como muestra de ejemplaridad y compromiso social.
En el proceso de orientación hacia la profesión un elemento esencial lo constituye la influencia social, marcada importancia devela el médico como el encargado de preservar la salud humana, se considera que la autoridad del mismo depende de los conocimientos y habilidades en su campo que posee, del ejemplo que le dé a la sociedad, por sus convicciones morales, políticas, sociales y por las cualidades que debe poseer, como ser exigente, responsable, solidario, capaz de identificarse con el dolor ajeno, brindar sus servicios en cualquier parte de nuestro país y del mundo, todo esto debe ser un patrón de conducta a seguir para irradiar amor por la profesión, y de esta manera, preparar al futuro relevo sobre la base de su actuación cotidiana.
- Influencia de las organizaciones estudiantiles y de masas
Las organizaciones estudiantiles (OPJM, FEEM, FEU), políticas y de masas (UJC, PCC, CTC, FMC, CDR), en el proceso de orientación y formación vocacional hacia la carrera de Medicina juegan un papel importante, ya que a partir de su influencia, compulsión, ejemplaridad, compromiso político, criterios valorativos afectivos sobre la profesión, la planificación y apoyo de las diferentes actividades que de forma directa e indirecta se realicen contribuirán con este proceso de forma efectiva. Las nuevas transformaciones que se llevan a cabo en el ámbito de la salud cubana, demandan un perfeccionamiento del sistema de orientación y formación vocacional en general y hacia la carrera de Medicina en particular, lo cual presupone una preparación de estas organizaciones que lógicamente deben garantizar las instituciones de salud y los centros de Educación Médica Superior desde su encargo social y fin concreto. Los directivos de salud y la representación estudiantil constituyen pilares fundamentales en el proceso de orientación y formación vocacional.
Los colectivos estudiantiles contribuyen notablemente al desarrollo de la personalidad de su miembros, ya que constituyen contextos excelentes para que sus integrantes regulen su actuación y propician la toma de decisiones, por tanto, los prepara para la vida en un proceso de liberarse de la dependencia absoluta del adulto.
Trabajar para que las instituciones de salud y los Centros de Educación Médica Superior sean una verdadera fuente de estímulo para la orientación hacia la profesión médica es una tarea importante por lo que eso significa para el desarrollo de la sociedad y el mantenimiento de la revolución el cuidado y preservación de la salud como una de las conquistas de esta, por lo que todos los directivos, profesores y los propios estudiantes deben tomar conciencia de cómo estas deben ser para cumplir con las exigencias sociales de preparar al hombre para la vida.
- Influencia ética
Valor inestimable cobra la influencia ética en los profesionales de la salud y en especial en el actuar médico, partiendo de que su trabajo es esencialmente humano, dado en la hermosa tarea del cuidado de la salud humana, el ejercicio de esta profesión exige de la elevación constante de la preparación científico-técnica y político-ideológica para que el médico sea parte de la imagen de la sociedad, la ejemplaridad del mismo debe ser objeto de atención, tanto por los directivos del sector, como por la sociedad misma, por el rol que desempeña.
La moral del profesional de la medicina debe manifestarse durante todo el desarrollo de su actividad diaria, el médico debe evidenciar normas de conducta adecuadas para el ejercicio de la profesión, debe mostrar una actitud positiva ante el trabajo y ante la sociedad. Inculcar y desarrollar los valores del internacionalismo, altruismo, desinterés y amor por la vida y el ser humano deben estar presentes en todo momento durante el trabajo de orientación y formación vocacional. Por tanto las actividades realizadas con este fin deben, en todo momento, hacer énfasis en estos valores indispensables para el actuar médico en la actual situación de Cuba y el mundo.
La determinación de las necesidades formativas e informativas de los estudiantes en general y particularmente los de Pre-Universitario, debe ser el punto de partida para el desarrollo de la orientación y formación vocacional con los mismos. Por la relevancia política y social que ha retomado esta actividad, el trabajo debe ser abordado con un enfoque científico - pedagógico. La orientación y formación vocacional en el contexto educativo cubano, se expresa como un proceso continuo, dinámico y gradual, con el fin de reafirmar la inclinación de los jóvenes interesados hacia la carrera de Medicina, donde se desarrollen íntegramente sus potencialidades, sobre la base de la consolidación de los valores y sentimientos hacia la medicina y de un elevado compromiso social, moral e incondicional hacia el ejercicio de la profesión.
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