Source: http://legales.com/tratados/h/haceptacion.htm
Timestamp: 2013-05-24 20:40:13+00:00

Document:
Aceptaci�n y repudio de la herencia
De las sucesiones Doctrina y Mercosur
C�digo Civil Art. 3279. La sucesi�n es la transmisi�n de los derechos activos y pasivos que componen la herencia de una persona muerta, a la persona que sobrevive, a la cual la ley o el testador llama para recibirla. El llamado a recibir la sucesi�n se llama heredero en este C�digo.
Nota de V�lez al 3279: "Chabot, sobre el art. 718, nº 1 - L. 62,Tít. 17, Lib. 50, Digesto. - Proemio, y L. 8, Tít. 33, Part. 7� - Cód. Francés, art�culo 718 - Napolitano, 638 - Austríaco, 536 - de Luisiana, artículo 867 - Herencia y sucesión son sinónimos en el derecho. - La L. 1,Tít. 3, Part. 6�, da una sucinta definición del derecho de sucesión.
Decimos en el artículo que componen la herencia y no que pertenecen al difunto, como regularmente se define la herencia, porque entra estos últimos hay algunos derechos que salen de su patrimonio por efecto mismo de la muerte, como el usufructo, la renta vitalicia, etc.".
Art. 3280. La sucesi�n se llama leg�tima, cuando s�lo es deferida por la ley, y testamentaria cuando lo es por voluntad del hombre manifestada en testamento v�lido. Puede tambi�n deferirse la herencia de una misma persona, por voluntad del hombre en una parte, y en otra por disposici�n de la ley.
Nota de V�lez al 3280: "Proemio y L. 3,Tít. 13, Part. 6�. No hay, pues, sucesi�n universal por contratos. Es permitido a los c�nyuges en las convenciones nupciales hacerse algunas ventajas, pero nunca contratar su sucesi�n. La segunda parte del art�culo es contraria a la máxima romana que no se puede morir parte testado parte intestado, adoptada por la L. 14,T�t. 3, Part. 6�". Art. 3281. La sucesi�n a t�tulo universal es la que tiene por objeto un todo ideal, sin consideraci�n a su contenido especial, ni a los objetos de esos derechos.
Nota de V�lez al 3281: "Savigny, Derecho Romano, tomo VIII, § 375. Si la sucesión a título universal abraza los derechos particulares contenidos en el conjunto de los bienes no es sino como integrante del conjunto que forma el objeto propio de la sucesión. La sucesión universal puede también no abrazar la totalidad, sino una porción determinada de los bienes, porque esta porción tiene por base necesaria el conjunto total, como la fracción a la unidad".
Art. 3282. La sucesi�n o el derecho hereditario, se abre tanto en las sucesiones leg�timas como en las testamentarias, desde la muerte del autor de la sucesi�n, o por la presunci�n de muerte en los casos prescriptos por la ley.
Nota de V�lez al 3282: "La muerte, la apertura y la transmisi�n de la herencia se causan en el mismo instante. No hay entre ellas el menor intervalo de tiempo; son indivisibles. - Chabot, sobre el artículo 725 n° 2.- Cód. Francés, art�culo 718 - Holandés, 877 - Napolitano, 638. - El Derecho Romano dice lo contrario Nondum enim adita haereditas personae vicem sustinet, non heredis futuri, sed defuncti. Instituta Lib. 2, T�t. 14 � 2". Comentario: Goyena cita, además, L. 54,T�t. 2, Lib. 29, Digesto - LL. 138 y 193,Tít. 17, Lib. 50, Digesto. Art. 3283. El derecho de sucesi�n al patrimonio del difunto, es regido por el derecho local del domicilio que el difunto ten�a a su muerte, sean los sucesores nacionales o extranjeros. Nota de V�lez al 3283: "Savigny, Derecho Romano, tomo VIII, �� 375 y 376. El patrimonio considerado como unidad es un objeto ideal, de un contenido indeterminado. Puede componerse de propiedades, de derecho a cosas particulares, a cr�ditos y deudas que tienen una existencia invisible. El patrimonio no est� fijo en un lugar y no se le podr�a asignar el locus rei sitae. Considerar como tal el lugar en que est� situada la mayor parte de los bienes, ser�a una idea arbitraria, pues que ella no tiene nada de preciso, y tambi�n porque la parte menor de los bienes, merece tanta consideraci�n como la parte mayor. Si abandonamos el domicilio, no nos queda sino colocar el derecho a la sucesi�n donde se encuentre cada uno de los bienes que lo componen. Pero cuando esos bienes est�n diseminados en lugares diferentes, tendr�amos que admitir muchas sucesiones independientes las unas de las otras. Puede llamarse una excepci�n a este principio general, lo que est� dispuesto respecto a la transmisi�n de los bienes ra�ces que forman una parte del territorio del Estado, y cuyo t�tulo debe siempre ser transferido en conformidad a las leyes de la Rep�blica, artículo 10 de este C�digo. Respecto a las sucesiones ab intestato hay una consideraci�n especial. Reposan sobre la voluntad presunta del difunto, no porque esa voluntad pueda considerarse como un hecho cierto respecto a una persona determinada, sino porque cada ley positiva, cada c�digo, adopta la presunci�n general que le parece m�s apropiada a la naturaleza de las relaciones de familia. Se concibe f�cilmente que esa presunci�n var�e seg�n las diversas legislaciones, pero no que en un caso dado, se presuma que el difunto ha podido tener voluntad diferente para las diversas partes de sus bienes, y que haya querido otro heredero para su casa, que para sus dominios rurales, o para su dinero, cuando no ha hecho una declaraci�n expresa por testamento. Cuando dicen los c�digos que la sucesi�n se abre en el domicilio del difunto, importa decir, que la jurisdicci�n sobre la sucesi�n est� en el �ltimo domicilio del difunto, y que la rigen las leyes locales de ese domicilio". (*)
Comentario: (*) El Cód. de Chile, en su artículo 955, dice: "La sucesión en los bienes de una persona se abre al momento de su muerte en su último domicilio; salvos los casos expresamente exceptuados. La sucesión se regla por la ley del domicilio en que se abre; salvas las excepciones legales", y ésta, es una excepción al artículo 16, de dicho Código. El Código Civil Español, dispone en su artículo 9: "La ley personal correspondiente a las personas físicas es la determinada por su nacionalidad. Dicha ley regirá la capacidad y el estado civil, los derechos y deberes de familia y la sucesión por causa de muerte. El cambio de ley personal no afectará a la mayoría de edad adquirida de conformidad con la ley personal anterior".
La Ley Orgánica del Poder Judicial Español, dispone en su articulo 22, "En el orden civil, los juzgados y tribunales españoles serán competentes: ....3....en materia de sucesiones, cuando el causante haya tenido su último domicilio en territorio español o posea bienes inmuebles en España�.
Art. 3284. La jurisdicci�n sobre la sucesi�n corresponde a los jueces del lugar del �ltimo domicilio del difunto (*). Ante los jueces de ese lugar deben entablarse:
1º Las demandas concernientes a los bienes hereditarios, hasta la partici�n inclusive, cuando son interpuestas por algunos de los sucesores universales contra sus coherederos;
Nota de V�lez al 3284: "Cód. Francés, art�culo 822 - Savigny, lugar citado - Demante, tomo III, n° 154 bis. - Chabot, Success., sobre el artículo 822, n°s. 1 y 2 (**) - Vazeille, Success, sobre el artículo 822, n° 3 - Zachariae, § 351 - Demolombe, tomo XV, n° 629 (***) - Aubry y Rau, §§ 590 y 624. En los Títs. 14 y 15, Partida 6�, se habla del juez ante quien se pida la partición, pero sin expresar cuál ha de ser. N° 4°. Decimos las acciones personales, porque las acciones reales deben dirigirse ante el juez del lugar donde están situados los bienes. Así, la demanda de reivindicación, la acción hipotecaria respecto de un inmueble dependiente de la sucesión, deben entablarse ante el juez del lugar en que se halla el inmueble. Zachariae, § citado, nota 8 - Duranton. tomo VII, n° 138 - Chabot, sobre el art. 822, n° 4. - Decimos también antes de la división de la herencia, pues si los herederos, procediendo a la división de la herencia, han dejado indivisos algunos inmuebles, la acción ulterior para la división o licitación de estos inmuebles no será ya de la competencia de los jueces del lugar en que la sucesión se abrió. Ya no es el caso de la división de la herencia, sino de la división de una cosa común. - Vazeille, Success, n° 7 - Duranton. tomo VII, n° 137 - Toullier, tomo IV, n° 413".
Comentario: (*) Es el mismo principio del artículo 90 inc. 7°. Entendemos que, los arts. 90 inc. 7° y 3284, se diferencian del artículo 10 del Cód. Civil, en que mientras éste se refiere a la ley aplicable, los anteriores, aluden al fuero, o jurisdicción, competente. (**) Vélez cita a Chabot, artículo 822, a secas, pero cuando cita a Vazeille, artículo 822, después del n° 3, agrega n°s 1 y 2, que corresponden a Chabot. (***) Demolombe, cita a Denis Le Brun, en Lib. IV, cap. 1, n° 47.
Tratado de Montevideo Título XII - De las sucesiones:
Convenio de la Haya, Ley Aplicable a las Sucesiones por causa de Muerte.
Ley internacional aplicable en el Derecho Español, artículo 9, pto. 8, del Cód. Civil Español.
Esto no obstante, el testamento otorgado por acto público en cualquiera de los Estados contratantes será admitido en todos los demás.
La capacidad de la persona para testar;
La del heredero o legatario para suceder;
La validez y efectos del testamento;
Los títulos y derechos hereditarios de los parientes y del cónyuge supérstite;
La existencia y proporción de las legítimas;
La existencia y monto de los bienes reservables;
En suma, todo lo relativo a la sucesión legítima o testamentaria.
Jurisprudencia: "La acción resultante de la ejecución de un mutuo con garantía hipotecaria se encuentra sujeta el fuero de atracción previsto en el inc. 4 del artículo 3284 del Cód. Civil, el que está fundado en razones de orden público que exigen que sea un solo juez el que intervenga en todas las cuestiones atinentes a un patrimonio que se ha de recaudar, liquidar, transmitir bajo su dirección. Es que la ejecución hipotecaria es una acción personal -en cuanto lo que con ella se persigue es el cobro de un crédito- que resulta atraída por el sucesorio, toda vez que es el mutuo y no la garantía real que es lo accesorio, lo que determina la competencia".
Art. 3285. Si el difunto no hubiere dejado m�s que un solo heredero, las acciones deben dirigirse ante el juez del domicilio de este heredero, despu�s que hubiere aceptado la herencia.
Nota de V�lez al 3285: "Chabot, sobre el art�culo 822, n° 6 - Aubry y Rau, § 590 - Zachariae, § 351 - Vazeille, sobre el art. 822, n° 8 (*)".
Comentario: (*) Véase, también, Merlin, Repert., verb. Héritier, Sec. 2da., § 3°, n° 5, citado por Aubry y Rau y Zachariae.
Jurisprudencia: "El artículo 3285 del Cód. Civil solo fija la jurisdicción del juez al que corresponde entender en las acciones personales que se dirigen contra el heredero único que hubiere aceptado la herencia (art. 3284, inc. 4), pero no señala otro lugar que el previsto para la apertura del juicio sucesorio. La sucesión -ab intestato o testamentaria- debe pues iniciarse, inexcusablemente, ante el juez del último domicilio del causante (la Corte se aparta así de su anterior doctrina, según la cual, existiendo un heredero único, la sucesión debería promoverse ante el juez de su domicilio. De tal doctrina se desprende que el supuesto de acciones dirigidas contra el heredero �nico, es una excepci�n al fuero de atracci�n del juicio sucesorio". (CS, Julio 31-968). Lino E. Palacio, en Derecho Procesal Civil, sostiene que: ��Si el causante hubiese dejado un solo heredero, la sucesión debe iniciarse ante el juez del domicilio de ese heredero, cualquiera sea el último que hubiese tenido el causante (doctrina del Art. 3284 del Cód. Civ.)�, y que: "�La jurisprudencia, sin embargo, tiene decidido que siendo contradictoria y poco clara la prueba producida para acreditar el último domicilio del causante, y no resultando que haya otros herederos que los presentados en el juicio sucesorio iniciado ante el juez del lugar del domicilio de aquéllos, corresponde admitir la competencia de dicho juez, de conformidad con el principio establecido en el Art. 3285 del Cód. Civ.�.
Por nuestra parte consideramos que, el último domicilio del causante, como jurisdicción para el proceso sucesorio (art. 3284), es reemplazada, por vía de excepción, para el caso del heredero único (art. 3285), por la del domicilio de éste, donde deberán acudir los acreedores, salvándose así el otro principio del art. 3284, como lo es el fuero de atracción. Razones de economía y celeridad procesal avalan la aplicación de esta interpretación, ya que si no hubiera otros herederos, a nadie se perjudicaría y, si existieran acreedores, también se beneficiarían, al contar con el sucesorio en la misma jurisdicción del único heredero.
El Cód. Procesal de la Nación, al regular la competencia, en su articulo 5, inc. 12, dice: "En los procesos voluntarios, el del domicilio de la persona en cuyo interés se promueven, salvo en el proceso sucesorio o disposición en contrario", y el de la Pcia. de Bs. As., mismo artículo e inciso, "En los procesos voluntarios, el del domicilio de la persona en cuyo inter�s se promuevan, salvo disposici�n en contrario".
Al decirse, en los códigos procesales, "salvo en el proceso sucesorio" o "salvo disposición en contrario", se entiende exceptuado el caso del heredero único (art. 3285 Cód. Civil), volviéndose así a la regla general procesal del domicilio de las personas en cuyo interés se promuevan.
Pero, téngase presente que, el fuero otorgado al domicilio del heredero único, lo sería en beneficio exclusivo de éste, por lo que si un acreedor promoviere la sucesión (artículo 694, Cód. Pocesal), por ante la jurisdicción del último domicilio del causante, en los términos del artículo 3314, el heredero podría optar al aceptar la herencia, expresa o tácitamente, entre la jurisdicción abierta y la de su propio domicilio, ratificando aquélla o pidiendo se remitan las actuaciones a ésta.
Deviene este derecho, al heredero único, de la regla citada por Aubry y Rau, § 590, que dice: "actor sequitur forum rei" pero, reiteramos, como un beneficio, del que podría renunciar, a favor de la jurisdicción del último domicilio del causante, pero no a la inversa (Vazeille, art. 822, n° 9).
Por último, resulta más que interesante, lo resuelto por la Corte Suprema de Bs. As. al sostener: "Este Tribunal ha sostenido que la prórroga de jurisdicción respecto de los juicios sucesorios es procedente en la medida que exista conformidad de todos los herederos (conf. Ac. 41.109, 23VIII1988; Ac. 55.544, 22-III-1994; Ac. 84.613, 2-V-2002), no pudiendo el juez ante quien ha sido presentada la demanda inhibirse de oficio (conf. Ac. 39.393, 10-XI-1987; Ac. 72.305, 18-VIII-1998; Ac. 84.039, 13-III-2002; Ac. 89.378, 9-X-2003; Ac. 90.282, 25-II-2004). Atento a ello, encontrándose en trámite el presente expediente y sin perjuicio del resultado que arroje la citación del heredero denunciado, padre de las presentantes, debe prevalecer la voluntad de los sucesores en cuanto a la posibilidad de "prorrogar" la "competencia" territorial (conf. doct. causas Ac. 41.109, Ac. 55.544, Ac. 84.613, ya citadas) sobre la acotada actuación que permite la ley al acreedor del causante en la sucesión del mismo (arts. 3314 del Cód. Civ. y 729 del C.P.C.C.), deviniendo prematura la incompetencia dictada oficiosamente". No obstante lo expuesto supra, véase el meduloso trabajo de la Dra. Graciela Medina, sobre la interpretación jurisprudencial de los arts. 3284 y 3285 del Cód. Civil.
Art. 3286. La capacidad para suceder es regida por la ley del domicilio de la persona al tiempo de la muerte del autor de la sucesi�n.
Nota de V�lez al 3286: "Savigny, Derecho Romano, tomo VIII, §§ 377 y 393 - Artículo 7 de este Código".
Art. 3287. La capacidad para adquirir una sucesi�n debe tenerse al momento en que la sucesi�n se defiere.
Art. 3288. Toda persona visible o jur�dica, a menos de una disposici�n contraria de la ley, goza de la capacidad de suceder o recibir una sucesi�n.
Art. 3289. No hay otras incapacidades para suceder o para recibir las sucesiones, que las designadas en este T�tulo y en el "De las sucesiones testamentarias". Incapacidad para suceder Doctrina Nacional
C�digo Civil Art. 3290. El hijo concebido es capaz de suceder. El que no est� concebido al tiempo de la muerte del autor de la sucesi�n, no puede sucederle. El que estando concebido naciere muerto, tampoco puede sucederle.
Nota de V�lez al 3290: "El hijo en el seno de la madre tiene sólo una vida común con ella, el nacimiento puede únicamente darle una vida individual. El Derecho, sin embargo, Io considera como hábil para suceder, Esta excepción es debida a las Leyes Romanas que consideraban al foetus como ya nacido cuando se trataba de su interés. Qui in utero est, perinde ac si in rebus humanis esset (L. 7, Digesto, De Statu hominum), Véanse los art�culos 63 a 69 de este Código y el art�culo 70 ídem. - Cód. Francés, art�culo 906. - Así, por ejemplo, un hijo renuncia a la sucesión de su padre muerto, o es excluido de ella como indigno; la sucesión, a falta de otros hijos, pasará a los abuelos o a los parientes colaterales. Si nace después un hijo al que renunció la sucesión o fue excluido de ella, este hijo no podrá reclamar del abuelo la sucesión que había recaído en el que no estaba concebido al tiempo de la renuncia de su padre, con preferencia a sus ascendientes. Así también, un testador no podría instituir por heredero a una persona que no estuviere concebida al tiempo de su muerte, ni aun subordinando formalmente la institución a la condición suspensiva si naciere. La sucesión correspondería a los sucesores ab intestato, porque el derecho no defiere jamás la sucesión sino pura y simplemente, de una manera irrevocable.
El principio de que la sucesión no se defiere a quien no está concebido, tiene consecuencias que no pueden disputarse. Los hijos legitimados, dice Duranton, no tienen ningún derecho a las sucesiones de los parientes muertos antes del matrimonio que ha producido su legitimidad, aunque fuesen concebidos al tiempo de la muerte de sus parientes, porque no siendo legitima esa concepción anterior al matrimonio, es como sí no hubiese existido para el efecto de atribuir al hijo el derecho de sucesión a los bienes de los parientes, pues que la legitimación no puede procurar a un hijo el beneficio de la legitimidad, sino desde la celebración del matrimonio sin efecto retroactivo. Estando ya la sucesión deferida a favor de esos parientes antes de esa época, la legitimación posterior del hijo no podrían quitarle un derecho adquirido. Las sucesiones son siempre irrevocables, tomo VI, n° 67 y sgtes. - Aubry y Rau, § 592 - Véase Demolombe, tomo XIII, n�s. 171 y sgtes. y tomo XVIII, n�s. 580 y 581.
¿A quién corresponde la prueba de que el hijo ha nacido vivo? La incapacidad que deroga al derecho común no se presume. La presunción de derecho es por el contrario, que todo hijo nace vivo, y por consiguiente al que alega que el hijo ha nacido muerto le corresponde probarlo.
¿A quién corresponde la prueba de que el hijo ha nacido vivo? La incapacidad que deroga al derecho común no se presume. La presunción de derecho es por el contrario, que todo hijo nace vivo, y por consiguiente al que alega que el hijo ha nacido muerto le corresponde probarlo. Aceptaci�n y repudiaci�n de la herencia Doctrina Nacional
Acreedores sucesorios Art. 3311. Las herencias futuras no pueden aceptarse ni repudiarse. La aceptaci�n y la renuncia no pueden hacerse sino despu�s de la apertura de la sucesi�n.
Nota de V�lez al 3311: "L. 14,Tít. 6, Part. 6� - L. 79.Tít. 2, Lib. 29, Digesto - Aubry y Rau, § 610 - Zachariae, § 377, nota 1.
Es una consecuencia del artículo, que deben ser prohibidos los contratos sobre sucesiones futuras, no sólo a los herederos y a los terceros, sino también a aquel de cuya sucesión se trate, en el sentida de que la facultad de disponer de sus bienes por acto de última voluntad no puede ser objeto de un contrato. Así, el acto por el cual una persona vende a otra, los valores que ella tuviese el día de su fallecimiento, es nulo. Así, también sería nula la estipulación sobre una sucesión abierta y una sucesión futura cuando hubiese en ella indivisibilidad, como por ejemplo, ambas por un solo precio. Véase Duranton, tomo IX, n° 713 - Zachariae, nota 3 al § 377.
No basta que la sucesión sea abierta para que sea aceptada o repudiada eficazmente; es preciso que el que es llamado a ella conozca la apertura y su derecho al momento en que él hace la opción. Así, un acto que podría ser un hecho de adición de la herencia, si el heredero estaba instruido de la apertura de la sucesión, no sería considerado sino como una gestión oficiosa, si se prueba que el autor de ese hecho ignoraba la muerte que había producido la herencia. Chabot, artículo 774, n°s. 1 y sgtes. - Malpel, Traité des success n° 186". Art. 3312. El heredero presuntivo que hubiere aceptado o repudiado la sucesi�n de una persona viva, podr� sin embargo aceptarla o renunciarla despu�s de la muerte de esa persona.
Nota de V�lez al 3312: "Toullier, tomo IV, n° 315 - Duranton, tomo VI, n°s., 364, 473 y 474". Art. 3313. El derecho de elegir entre la aceptaci�n y renuncia de la herencia se pierde por el transcurso de veinte a�os, desde que la sucesi�n se abri�. Nota de V�lez al 3313: "Véase sobre la materia la extensa discusión entre varios jurisconsultos, expuesta por Marcadé sobre el artículo 789 y por Aubry y Rau, en nota 6 al § 610. Por el hecho de la muerte del autor de la sucesión, el heredero entra en posesión de todos los derechos de aquél y tiene la elección de hacer esta posesión irrevocable por una aceptación o despojarse de su derecho, por una renuncia. Después de veinte años de silencio no tiene esta elección: queda en el statu quo, es decir heredero sin que en adelante le sea posible renunciar. Lo contrario sucede en el caso en que el heredero que se ha abstenido se encuentre en presencia de otros herederos que han aceptado la sucesión. El silencio del heredero que se ha abstenido equivale a una renuncia por su parte, y pierde la facultad de aceptar. - Zachariae, nota 4 al fin, al § 377".
Art. 3314. Los terceros interesados pueden exigir que el heredero acepte o repudie la herencia en un t�rmino que no pase de treinta d�as, sin perjuicio de lo que se dispone sobre el beneficio de inventario. Nota de V�lez al 3314: "El Cód. de Baviera (*) y el art. 1006 Sardo dejan al arbitrio del juez señalar el término para aceptar o renunciar a la herencia".
Comentario: ´(*) Goyena cita el § 6, cap. 1, lib. 3 pero, según De Saint-Joseph, el párrafo 19 sería complementario del párrafo 6, del Cód. de Baviera. Art. 3315. La falta de renuncia de la sucesi�n no puede oponerse al pariente que probase que por ignorar, o bien la muerte del difunto o la renuncia del pariente a quien correspond�a la sucesi�n, ha dejado correr el t�rmino de los veinte a�os designados. Nota de Vélez al 3315: "Aubry y Rau, § 610".
Art. 3316. Toda persona que goza del derecho de aceptar o repudiar una herencia, transmite a sus sucesores el derecho de opci�n que le correspond�a. Si son varios los coherederos pueden aceptarla los unos, y repudiarla los otros; pero los que la acepten deben hacerlo por el todo de la sucesi�n. Nota de Vélez al 3316: "C�d. Franc�s, artículo 781 - Holandés, 1097 - Napolitano, 698 - de Luisiana, artículo 1001 - Pero el artículo 782 del Cód. Francés dispone que si la discordia entre los herederos fuese sobre aceptar la herencia con beneficio de inventario o sin él, quedará aceptada por todos con beneficio de inventario. Lo siguen en esta parte el Cód. de Holanda, artículo 1096 (*) y Goyena, 836. - Nosotros nos abstendremos de dar tal resoluci�n y estamos a lo que dispone el de Luisiana, artículo 1202, que es el mismo que el nuestro. La aceptaci�n que se hiciere con beneficio de inventario obliga a colacionar lo que el heredero hubiese ya recibido por una donaci�n entre vivos, y puede no querer aceptar la herencia y contentarse con lo que tiene recibido. No hay raz�n alguna para privarlo de repudiar la herencia. Véase Marcadé, sobre el artículo 782. En cuanto a la disposición del artículo, que la aceptación debe ser por el todo de la herencia, el Cód. Francés, artículo 786, dice solamente la parte del que repudia acrece a sus coherederos. Lo siguen el de Luisiana, arts. 1017 y 1018, adopta la disposición del Derecho Romano, que el que ha aceptado su parte de herencia no puede renunciar la que le viene por el derecho de acrecer".
Comentario: (*) de Saint-Joseph lo concuerda con el artículo 782 Francés, pero Goyena lo desestima.
Art. 3317. La aceptaci�n o la renuncia, sea pura y simple, sea bajo beneficio de inventario, no puede hacerse a t�rmino, ni bajo condici�n, ni s�lo por una parte de la herencia. La aceptaci�n o la renuncia hecha a t�rmino y s�lo por una parte de la herencia equivale a una aceptaci�n �ntegra. La aceptaci�n hecha bajo condici�n se tiene por no hecha. Nota de Vélez al 3317: "L. 15,Tít. 6, Part. 6� - Cód. de Luisiana, arts. 980 y 1009 - Duranton, tomo VI, n°s. 368 y 374 - Aubry y Rau, § 611 - Chabot, sobre el artículo 774 - Zachariae, § 378".
Art. 3318. Respecto a los coherederos, la renuncia de la sucesi�n puede ser condicional o bajo reservas. Nota de Vélez al 3318: "Toullier, tomo IV, n° 351 - Aubry y Rau, � 613. - Si, por ejemplo, el heredero llamado por el testamento hubiese subordinado su renuncia a la validez y eficacia de una disposici�n a t�tulo gratuito, hecha a su favor por el testador, la nulidad o ineficacia de esa disposici�n lo autorizar�a a volver sobre su renuncia. La renuncia, considerada en cuanto a su efecto entre los coherederos, entra bajo la aplicaci�n de las reglas ordinarias, pues ella no constituye sino el abandono voluntario de un derecho. Es s�lo respecto a los acreedores hereditarios que no puede el heredero desnaturalizar o modificar la renuncia que hiciere. Puede suceder que por una convenci�n, entre los herederos el efecto de la aceptaci�n sea limitado a una parte de la sucesi�n, lo que equivale a una cesi�n parcial de los derechos sucesorios a beneficio de sus coherederos; mas esta convenci�n que no puede oponerla a los terceros y que s�lo mira el emolumento de la cualidad de heredero, el cual es div�s�ble, deja intacta la cualidad misma de heredero que permanece �ndivisible a pesar de todas las convenciones en contrario. - V�se Zachariae, � 378, nota 7". Art. 3319. La aceptaci�n pura y simple puede ser expresa o t�cita. Es expresa la que se hace en instrumento p�blico o privado, o cuando se toma t�tulo de heredero en un acto, sea p�blico o privado, judicial o extrajudicial, manifestando una intenci�n cierta de ser heredero. Es t�cita cuando el heredero ejecuta un acto jur�dico que no pod�a ejecutar legalmente sino como propietario de la herencia. Nota de Vélez al 3319: "LL. 11 y 18,Tít. 6, Partida 6� - Instituta, Lib. 2,Tít. 19, § 7. - L. 20,Tít. 2, Lib. 29, Digesto - Cód. Francés, arts. 778 y 779 - Napolitano, 695 y 696 - Holandés, 1095 - de Luisiana, artículo 982. Sobre la materia, Duranton, tomo VI, n�s. 372 y sgtes. - Toullier, tomo IV, n° 325 - Aubry y Rau, § 611.
Para que haya aceptación, no basta, dice Chabot, que el heredero presuntivo emplee en un acto expresiones que anuncien su intención de aceptar. Es preciso que haya tomado expresamente el título y la calidad de heredero. Toullier, aun extiende los términos de la proposición. Dice que el título de heredero no imprime necesariamente el carácter de tal y que no constituye la aceptación sino cuando ha sido tomado con la intención de aceptar la sucesión. Lo mismo Malpel, Traité des Successions, número 191.
Tal proposición es verdadera, observa Vazeille, sobre el artículo 778, pero no lo es sin dificultad. En un acto directo, celebrado con un coheredero o con un acreedor de la sucesión, la calidad de heredero sin explicación que la modifique no puede demostrar otra cosa que una aceptación. Pero en un acto celebrado con una persona extraña a la sucesión, esa calidad no puede en rigor constituir la aceptación. Dando bajo el nombre de heredero poder a una persona para hacer proceder al inventario, el heredero presuntivo no se constituye verdaderamente heredero, porque la operación que él demanda es un derecho que la ley da al heredero presuntivo, precisamente para que pueda decidir con conocimiento de causa, si debe aceptar o repudiar la sucesión. El nombre de heredero en el lenguaje común designa tanto al heredero presuntivo como al heredero que recibe la herencia". Comentario: Goyana cita, además, el § 6,Tit. 19, Lib. 2, Instituta - L. 14, § 8,Tit 7, Lib. 11, Digesto.
Art. 3320. Si el heredero presuntivo ha ejecutado un acto que cre�a o pod�a creer que ten�a el derecho de ejecutar en otra calidad que en la de heredero, no debe juzgarse que ha aceptado t�citamente la herencia, aunque realmente no haya tenido el derecho de efectuar el acto, sino en calidad de heredero. Nota de Vélez al 3320: "Chabot, sobre el artículo 778, n° 9 - Vazeille, sobre el artículo 788, n�s. 5 y 6 - La L. 87,Tít. 2, Lib. 29, Digesto, decidía expresamente que si el hijo estaba en posesión de un bien que él creía depender de la sucesión de su padre, no se juzgaba que había aceptado esta última sucesión. Es preciso, pues, que el heredero haya tenido personalmente una cualidad que le hubiese dado el derecho de disponer de la cosa. Véase Malpel, desde el n° 190".
Art. 3321. El heredero presuntivo practica actos de heredero que importan la aceptaci�n de la herencia, cuando dispone a t�tulo oneroso o lucrativo de un bien mueble o inmueble de la herencia, o cuando constituye una hipoteca, una servidumbre, u otro derecho real sobre los inmuebles de la sucesi�n.
Nota de Vélez al 3321 "Instituta, L. 7,Tít. 19, Lib. 2 - Chabot, sobre el art. 778, n° 11 - Vazeille, art. 778, n�s. 9 y sgtes".
Nota de Vélez al 3322: "Cód. Francés, art�culo 780 - Napolitano, 697 - Duranton, tomo VI, n° 403 - Marcadé, sobre el artículo 780 - Aubry y Rau § 611 - Zachariae, § 378. - Por Derecho Romano el que recibe precio del sustituto, o del heredero legítimo por renunciar a la sucesión, no se entiende que la acepta, L. 29,Tít. 2, Lib. 29, Digesto (*)".
Comentario: (*) Goyena cita, además, L. 6,T�t. 17, Lib. 50, Digesto, aunque refiera el Título 16. Art. 3323. El heredero presuntivo hace acto de propietario de la sucesi�n, y la acepta t�citamente, cuando pone demanda contra sus coherederos por licitaci�n o partici�n de la sucesi�n a la que es llamado, o cuando demanda a los detentadores de un bien dependiente de la sucesi�n, para que sea restituido a ella, o cuando ejerce un derecho cualquiera que pertenece a la sucesi�n. Nota de Vélez al 3323: "L. 20,Tít. 2, Lib. 29, Digesto - Chabot, sobre el art�culo 778, n° 11. Véase LL. 11 y 12,Tít. 6, Partida 6�". Art. 3324. Cuando el heredero presuntivo transa o somete a juicio de �rbitros un pleito que interesa a la sucesi�n, ejerce acto de heredero, y el acto importa la aceptaci�n de la herencia. Nota de Vélez al 3324: "Chabot, art. 778, n° 13".
Art. 3325. Importa tambi�n aceptaci�n t�cita de la herencia, prestarse el heredero a una demanda judicial relativa a la sucesi�n, formada contra �l como heredero
Nota de Vélez al 3325: "Chabot, art. 778, n° 13".. Art. 3326. El heredero presuntivo que exige o que recibe lo que se debe a la sucesi�n, ejerce acto de heredero. Lo mismo si con dinero de la sucesi�n paga una deuda, legado o carga de la herencia.
Nota de Vélez al 3326: "L. 20, § 4,Tít. 2, Lib. 29, Digesto - Chabot, n° 18, pero no cuando paga con dinero suyo, entonces sólo hay una subrogación".
Art. 3327. El heredero presuntivo ejerce acto de adición de herencia, entrando en posesión de los bienes de la sucesión: cuando los arrienda, o percibe sus rentas, cuando hace operaciones que no son necesarias o urgentes; cuando corta los bosques de los terrenos, cuando cambia la superficie del suelo de las heredades, o las formas de los edificios, y en general cuando administra como propietario de los bienes. .
Nota de Vélez al 3327: "Chabot, lugar citado N° 14, sobre todos los actos que importan la adición de herencia. Véase Vazeille, sobre el art. 778, desde el n° 5".
Art. 3328. Los actos que tienden s�lo a la conservaci�n, inspecci�n o administraci�n provisoria de los bienes hereditarios, no importan una aceptaci�n t�cita, si no se ha tomado el t�tulo o calidad de heredero. Nota de Vélez al 3328: "Cód. Francés, artículo 779 - Aubry y Rau, § 611. Así, el heredero presuntivo no hace acto de heredero haciendo enterrar al difunto, o pagando con su dinero los gastos funerarios. Pueden verse otros ejemplos en la L. 11,Tít. 6, Part. 6�, y en Vazeille, sobre el artículo 779".
Art. 3329. En todos los casos de aceptaci�n t�cita, la sucesi�n se considera aceptada pura y simplemente.
Nota de Vélez al 3329: "Zachariae, § 378, nota 17 - Merlin, Qq. verb. Héritier - Duranton, tomo VII, n° 54".
Artículo 3330. La aceptaci�n, sea expresa o t�cita, puede hacerse por medio de un mandatario constituido por escrito o verbalmente. Nota de Vélez al 3330: "Aubry y Rau, § 611 - Zachariae, § 378. Una cosa es tomar verbalmente el título de heredero y otra dar un mandato verbal para tomar esta calidad. Un mandato tal indica una voluntad positiva y de otra importancia de las palabras que hubiese empleado sin reflexión. Así, aun cuando no se admita la aceptación meramente verbal, no puede rechasarse un mandato verbal de aceptar la sucesión".
Art. 3331. El que a�n no hubiere aceptado o repudiado la herencia, y hubiese ocultado o sustra�do algunas cosas hereditarias teniendo otros coherederos, ser� considerado como que ha aceptado la herencia. Nota de Vélez al 3331: "Cód. Francés, artículo 792 - Napolitano, 709 - Holandés, 1110 - de Luisiana, artículo 1022 - Las LL. 9 y 12,Tít. 6, Partida 6�, copiando a las Leyes Romanas disponen lo contrario de nuestro artículo cuando el heredero es extraño; pero cuando es heredero legítimo están confomre con la resolución que damos - Véase Demolombe, tomo XIV, n° 469 - Marcadé sobre el artículo 792".
Comentario: Goyena cita, además, la L. 21, Tít. 2, Lib. 29, Digesto - L. 71, § 4,Tít. 2, Lib. 29, Digesto. Art. 3332. El que, a instancia del que tenga alg�n inter�s en la sucesi�n, como legatario o acreedor, haya sido declarado heredero, ser� tenido como tal para los dem�s acreedores o legatarios sin necesidad de nuevo juicio. Nota de Vélez al 3332: "Véase Goyena, artículo 833".
Art. 3333. Pueden aceptar o repudiar la sucesi�n todos los que tienen la libre administraci�n de sus bienes. La herencia que corresponda a personas incapaces de obligarse o de renunciar a su derecho, no puede ser aceptada o repudiada, sino bajo las condiciones y en las formas prescriptas por la ley para suplir su incapacidad. Art. 3334. La mujer casada no puede aceptar ni repudiar la herencia sino con licencia del marido, y en su defecto, con la del juez. En todo caso no puede aceptar sin beneficio de inventario. Nota de Vélez al 3334: "Véase L. 10,Tít. 20, Lib. 10, Nov. Rec. - Véase Vazeille, sobre el artículo 776".
Art. 3335. La nulidad de la aceptaci�n, sea pura y simple, sea bajo beneficio de inventario, no puede ser demandada, y no debe pronunciarse sino cuando ha tenido lugar sin la observancia de las formas, o sin el cumplimiento de las condiciones prescriptas para suplir la incapacidad del heredero a cuyo nombre es aceptada la herencia. Art. 3336. Puede demandarse la nulidad de la aceptaci�n, cuando ella haya sido a consecuencia del dolo de uno de los coherederos, o de un acreedor de la herencia, o de un tercero.
Nota de Vélez al 3336: "Disponemos que cuando es por dolo de un tercero como está dispuesto en los artículos 1176, 1182, 1183 y 1184, respecto a los contratos. En las sucesiones hay razones especiales para resolver as�. Marcadé las expone en el comentario del artículo 783. Sin embargo, Aubry y Rau y otros jurisconsultos enseñan que cuando la aceptaci�n se ha hecho por el dolo de un tercero que no est� interesado en la herencia, no se puede demandar In nulidad de la aceptaci�n, sino que s�lo hay derecho para repetir del tercero los daños y perjuicios que la aceptaci�n causare".
Art. 3337. Puede tambi�n demandarse la nulidad de la aceptaci�n, cuando ha sido el resultado de miedo o de violencia ejercida sobre el aceptante. Nota de Vélez al 3337: "L. 85,Tít. 2, Lib. 29, Digesto - Duranton, tomo VI, n° 452 - Toullier, tomo IV, n° 335 - Marcadé, sobre el artículo 783, n° 5".
Art. 3338. Puede igualmente demandarse la nulidad de la aceptación, cuando la herencia se encuentra disminuida en más de la mitad por las disposiciones de un testamento desconocido al tiempo de la aceptación. Nota de Vélez al 3338: "Aubry y Rau, § 611".
Art. 3339. La nulidad de la aceptación en los casos expresados puede pedirla tanto el aceptante como sus acreedores a su nombre.
Art. 3340. Los acreedores del heredero podrán, en el caso que éste hubiese aceptado una sucesión evidentemente mala por una connivencia fraudulenta con los acreedores hereditarios, demandar en su propio nombre por una acción revocatoria la retractación de la aceptación.
Nota de Vélez al 3340: "Véase Aubry y Rau, § 611 y la larga nota n° 55 - Duranton, tomo VII, n°s. 502 y 503 y Grenier, De las Hipotecas, tomo II, n° 425, admiten la acción revocatoria intentada por los acreedores del heredero". Art. 3341. La aceptación pura y simple importa la renuncia irrevocable de la facultad de repudiar la herencia o de aceptarla con el beneficio de inventario, y su efecto remonta al día de la apertura de la sucesión.
Nota de Vélez al 3341: "Porque si fuese de otra manera ser�a necesario que uno pudiera ser heredero por un tiempo y no serlo por otro, pero la calidad de heredero es indivisible. Desde la apertura de la sucesión se fijan irrevocablemente las calidades y los derechas de los herederos, porque el heredero es el representante del difunto. Se considera que continúa la persona del difunto. La disposici�n del art�culo produce muchos efectos como consecuencias necesarias de remontar la aceptaci�n en cualquier tiempo que hubiese tenido lugar, al momento de la apertura de la surcesión:
1º El heredero aprovecha todos los beneficios venidos a la herencia desde que la sucesión se abrió, y soporta todas las pérdidas. Le pertenecen todos los frutos y rentas de los bienes heredados, como si hubiese aceptado la herencia en el momento que se abrió la sucesión. Toma la sucesión entera, tal como estaba el día que se abrió, con sus cargas y beneficios.
2º Aprovecha las renuncias (*) que hubiesen hecho sus coherederos en el intervalo de tiempo que corre desde el día de la apertura de la sucesión hasta su aceptación.
3º Aprovecha también las prescripciones que han corrido a beneficio de la sucesión en el intervalo de la apertura y aceptación, y está obligado a soportar las prescripciones que en el mismo intervalo han corrido o se han cumplido contra la sucesión.
4º Aunque no sea llamado a la sucesión sino en lugar de un heredero más próximo que ha renunciado, el efecto de su aceptación remonta siempre a la época de la apertura de la sucesión. Es considerado como si hubiese sido hecho heredero desde esa �poca, pues que el heredero m�s pr�ximo que ha renunciado se juzga que nunca ha sido heredero, y por consiguiente la sucesi�n le pertenece, a contar desde la apertura de ella y no s�lo desde su aceptaci�n. - V�ase Chahot, sobre el artículo 777 - L. 20, § 3, Lib. 5, Digesto - Vazeille, artículo 777 - Malpel, n° 202". Comentario: (*) Véase el artículo 1798, artículo 2084, artículo 2823 y artículo 3554, del Cód. Civil.
Art. 3342. La aceptaci�n de la herencia causa definitivamente la confusi�n de la herencia con el patrimonio del heredero; y trae la extinci�n de sus deudas o cr�ditos a favor o en contra del difunto, y la extinci�n tambi�n de los derechos reales con que estaban gravados sus bienes a favor del difunto, o que le compet�an sobre sus bienes.
Nota de Vélez al 3342: "La confusi�n del patrimonio del heredero con el patrimonio del difunto no existe necesariamente respecto a los acreedores de la sucesi�n. Estos tienen la facultad de demandar la separaci�n de los dos patrimonios contra los acreedores del heredero, como m�s adelante se ver�". Art. 3343. El heredero que ha aceptado la herencia queda obligado, tanto respecto a sus coherederos como respecto a los acreedores y legatarios, al pago de las deudas y cargas de la herencia, no s�lo con los bienes hereditarios sino tambi�n con los suyos propios. Nota de Vélez al 3343: "L. 10,Tít. 6, Part. 6�".
Art. 3344. Aceptada la herencia, queda fija la propiedad de ella en la persona del aceptante, desde el día de la apertura de la sucesión.
Art. 3345. La renuncia de una herencia no se presume. Para que sea eficaz respecto a los acreedores y legatarios, debe ser expresa y hecha en escritura pública en el domicilio del renunciante o del difunto, cuando la renuncia importa mil pesos. Nota de Vélez al 3345: "C�d. Franc�s, artículo 784 - Holandés, 1103 - de Luisiana, artículo 1010 - Napolitano, 701 - Zachariae, � 380 - Merlin, Repert., verb. Heritier, Sec. 2°, � 1, n° 3. Por la L. 95, T�t. 2, Lib. 29, Digesto, y por la L. 18,T�t. 6, Part. 6�, la repudiaci�n de la herencia pod�a ser expresa o t�cita como la aceptaci�n. Dice la Ley de Partida Renunciar puede el heredero, la heredad en dos maneras, por la palabra o por fecho. Sin embargo, por la L. 101,T�t. 18, Part. 3�, parece que la renuncia deb�a hacerse por instrumento p�blico. La publicidad interesa a todos: a los acreedores y a los herederos que son llamados en lugar del renunciante. La renuncia a una sucesión no puede considerarse como un simple acto de administración; es la abdicación de un derecho, una clase de enajención; y por esto son necesarias las formalidades, cuyo cumplimineto se requiere para dar a los incapaces la capacidad para renunciar sucesiones que le fuesen deferidas.
La regla que damos, según la cual la renuncia debe ser expresa y sometida a cierta forma, no sólo respecto a los acreedores a los cuales no se puede oponer sino una renuncia expresa y formal, y no respecto a los coherederos entre sí. Así, si un heredero demandado por su coheredero y condenado por el juez a colacionar lo que el autor de la sucesión le hubiere dado no cumple con la sentencia, será considerado como renunciante.- Toullier, tomo IV, n° 339 - Zachariae, � 380, nota 13".
Art. 3346. La renuncia hecha en instrumento privado es eficaz y tiene efecto entre los coherederos.
Nota de Vélez al 3346: "Toullier, tomo IV, n° 338 - Aubry y Rau, § 613".
Art. 3347. La renuncia hecha en instrumento público es irrevocable. La que se hace en instrumento privado no puede serle opuesta al renunciante por los coherederos, sino cuando hubiese sido aceptada por éstos.
Nota de Vélez al 3347: "Aubry y Rau, § 613, sobre las formas de la renuncia a una sucesión. - Malpel, n° 329". Art. 3348. Mientras que la herencia no hubiere sido aceptada por los otros herederos o por los llamados a la sucesi�n, el renunciante puede aceptarla sin perjuicio de los derechos que terceros pudiesen haber adquirido sobre los bienes de la sucesi�n, sea por prescripci�n, sea por actos v�lidos, celebrados con el curador de la herencia vacante; pero no podr� aceptarla cuando la herencia ha sido ya aceptada por los coherederos, o por los llamados a la sucesi�n, sea la aceptaci�n de �stos pura y simple, o sea con beneficio de inventario, haya o no sido posterior o anterior a la renuncia. Nota de Vélez al 3348: "Véase Cód. Francés, artículo 790 - Marcadé, sobre dicho artículo. Chabot, sobre el artículo 790, n° 3 - Zachariae, � 380, nota 21 - Aubry y Rau, § 613 - Duranton, tomo VI, n° 507. El art�culo supone una sucesi�n repudiada por un heredero, que no ha sido aceptada por otro, y declara que el primero podr� volver a aceptarla. Este es un favor, porque el derecho supone que el heredero que renuncia, nunca ha sido heredero, y por consiguiente, los que son llamados despu�s de �l o al mismo tiempo que �l, son reputados haber sido siempre los �nicos herederos. Estos, por efecto de la renuncia del primero, son los herederos aun antes de toda aceptaci�n por su parte. En principio, pues, no se deber�a permitir a aquel que ha renunciado la sucesi�n reasumir un derecho de que los otros estaban investidos; mas la ley no debe detenerse ante esta idea, y preocup�ndose poco de un derecho que los nuevos herederos no han consolidado por una aceptaci�n que no han manifestado intenci�n de ejercer, debe permitir al primero destruir esa derecho por una aceptaci�n subsiguiente. Pero si en el momento que el heredero ha renunciado, un coheredero hubiese ya aceptado la herencia, como toda aceptaci�n es por el todo de la sucesi�n forzosamente, el renunciante no puede volver a aceptar la parte de herencia que hab�a renunciado".
Art. 3349. Entre los que tengan derecho a la sucesión, la renuncia no está sometida a ninguna forma especial. Puede ser hecha y aceptada en toda especie de documento público o privado.
Nota de Vélez al 3349: "Toullier, tomo IV, n° 338 - Favard, Répert., verb. Renonciatión � 1, n° 3. - Belost-Jolimont, sobre Chabot Observ. 1, sobre el artículo 784 - Aubry y Rau, § 613".
Art. 3350. El renunciante está autorizado a demandar en el término de cinco años la anulaci�n de su renuncia en los casos siguientes:
1º) Cuando ella ha sido hecha sin las formalidades prescriptas para suplir la incapacidad del renunciante a cuyo nombre ha tenido lugar;
2º) Cuando ha sido efecto de dolo o de violencia ejercida sobre el renunciante;
3º) Cuando por error, la renuncia se ha hecho de otra herencia que aquella a la cual el heredero entendía renunciar. Ningún otro error puede alegarse.
Nota de Vélez al 3350: "Aubry y Rau, § 613 y nota 26 - Toullier, tomo VI, n° 331 - Chabot, art. 784, n° 6 - Duranton, tomo VI, n° 503 - Malpel, n° 338".
Art. 3351. Los acreedores del renunciante de una fecha anterior a la renuncia, y toda persona interesada, pueden demandar la revocaci�n de la renuncia que se ha hecho en perjuicio de ellos, a fin de hacerse autorizar para ejercer los derechos sucesorios del renunciante hasta la concurrencia de lo que les es debido. Nota de Vélez al 3351: "Cód. Francés, artículo 788, y Marcadé, sobre él - Duranton, tomo VI, n°s. 504, 518, y número 514 - Aubry y Rau, § 613 - Zachariae, 380 - Chabot, sobre el art. 788, n° 5 - Malpel, desde el n° 334. Este es un corolario del principio sentado en otra parte de este C�digo, que los acreedores pueden ejercer los derechos y acciones del deudor, y para esto no es necesario que la renuncia haya sido hecha con intenci�n fraudulenta de parte del llamado a la sucesi�n, porque no se trata de un acto a t�tulo oneroso, pues que la renuncia supone una abdicaci�n gratuita de la herencia; basta que los acreedores sufran un perjuicio. As�, es indispensable que el cr�dito del demandante sea de una fecha anterior a la renuncia, y que los bienes del deudor sean insuficientes para satisfacer la deuda. Los coherederos del renunciante pueden sin duda oponerse a la acci�n de los acreedores satisfaciendo los cr�ditos del heredero. Cuando los acreedores han aceptado en lugar del heredero, la renuncia se anula s�lo a beneficio de ellos; respecto al heredero, subsiste siempre, porque respecto de �l es irrevocable. As�, cuando los cr�ditos no absorben la porci�n de los bienes que habr�a tenido en la sucesi�n l�quida el heredero renunciante, lo que queda no pertenece ni al heredero, que por la renuncia ha perdido todos sus derechos, ni a los acreedores que no pueden ejercer derechos m�s all� de lo que les es debido. Los otros herederos aprovechan s�lo el excedente. Aunque los acreedores hayan aceptado la sucesi�n en lugar del heredero, no est�n obligados personalmente por las deudas y cargas de la sucesi�n, porque no pueden tomar toda la parte que el heredero hab�a podido tomar. (La materia del art�culo y la del siguiente est�n tratados extensamente por Vazeille en el comentario al artículo 788)" Art. 3352. Los acreedores autorizados a ejercer los derechos sucesorios de su deudor, no son herederos del difunto y no pueden ser demandados por los acreedores de la herencia. Todo lo que quede de la porci�n del renunciante, o de la herencia misma, despu�s del pago a los acreedores del heredero, corresponde a sus coherederos, o a los herederos de grado subsiguiente. Ni unos ni otros pueden reclamar del renunciante el reembolso de las sumas o valores pagados a sus acreedores.
Nota de Vélez al 3352: "Marcadé, sobre el artículo 788 - Chabot, sobre el artículo 788, n°s. 6 y 7 - Zachariae, � 379 - Vazeille, sobre el artículo 788. En contra, en cuanto a la �ltima parte del art�culo, Aubry y Rau, � 613 y los autores que citan. As�, dice Marcadé, si el renunciante adquiriese despu�s nuevos bienes, un hermano por ejemplo no podr�a decirle: vuestra renuncia s�lo ha sido declarada nula respecto a vuestros acreedores: ella queda v�lida en cuanto a m�: est�is pues obligado a mantenerme en la posici�n que vuestra renuncia me hab�a dado y deb�is pagarme lo que vuestros acreedores me han quitado de la sucesi�n. Esta pretensi�n ser�a desechada. En los l�mites de lo que los acreedores ten�an derecho, se ha reconocido que la renuncia era ilegal, y se ha declarado como si no hubiera existido. En esos l�mites, pues nadie puede invocar los efectos de la renuncia, s�lo en ellos y no en otros ha habido aceptaci�n, y en esos l�mites tambi�n los bienes vendidos para pagar a los acreedores han pertenecido al hermano renunciante". Art. 3353. Se juzga al renunciante como no habiendo sido nunca heredero; y la sucesi�n se defiere como si el renunciante no hubiese existido.
Nota de Vélez al 3353: "V�anse los arts. 785 y 786 del C�d. Franc�s, y a Marcadé, sobre ellos - Aubry y Rau, � 613 - Chabot, sobre el artículo 785 - Malpel, n° 337. La renuncia como la aceptaci�n remonta a la apertura de la sucesi�n. Considerado el renunciante como si siempre hubiese sido extra�o a la sucesi�n, no debe soportar ninguna carga ni obtener ning�n beneficio. V�ase Vazeille sobre el artículo 785". Art. 3354. Derogado por Ley N� 17.711.
Nota de Vélez al derogado 3354: "V�ase L. 19,T�t. 6, Part. 6� y a Goyena artículo 840".
Art. 3355. El heredero que renuncia a la sucesi�n puede retener la donaci�n entre vivos que el testador le hubiere hecho, y reclamar el legado que le hubiere dejado, si no excediere la porci�n disponible que la ley asigne al testador.
Nota de Vélez al 3355: "C�d. Franc�s, artículo 845. No basta que el objeto legado, o donaci�n no sea mayor en su valor que la cantidad disponible. Supongamos, dice Marcadé, un padre que tenga cinco hijos y cien mil francos de fortuna: su cantidad disponible es de un cuarto, o de 25.000 francos. Es claro que si hab�a ya dispuesto de estos 25.000 francos cuando hizo donaci�n a uno de sus hijos, �ste nada podr�a conservar, renunciando a la sucesi�n, porque la cantidad disponible estaba agotada ya por una liberalidad anterior". Art. 3356. El heredero que renuncia a la sucesi�n no puede exonerarse de restituir las sumas que debe a la herencia. El pago de ellas puede serle reclamado, no s�lo por los otros coherederos, sino aun por los acreedores, herederos y legatarios. . Beneficio de inventario Doctrina Nacional C�digo Civil Art. 3357. Hasta pasados nueve d�as desde la muerte de aquel de cuya sucesi�n se trate, no puede intentarse acci�n alguna contra el heredero para que acepte o repudie la herencia. Los jueces, a instancia de los interesados, pueden entretanto dictar las medidas necesarias para la seguridad de los bienes.
Nota de Vélez al 3357: "L. 15,Tít. 13, Part. 1�, y L. 2,Tít. 4, Lib. 2, Digesto".
Art. 3358. Todo sucesor universal, sea leg�timo o testamentario, puede aceptar la herencia con beneficio de inventario, contra todos los acreedores hereditarios y legatarios, y contra aquellas personas a cuyo favor se impongan cargas a la sucesi�n.
Art. 3359. El sucesor universal no puede aceptar la herencia con beneficio de inventario, cuando ha hecho acto de heredero puro y simple.
Nota de Vélez al 3359: "Chabot, sobre el artículo 800. Habiendo consumado la opción que le estuve deferida de aceptar pura y simplemente o con beneficio de inventario, no puede volver contra la especie de aceptación por la cual se ha determinado. Si ha vendido bienes de la sucesión sin las formalidades indisspensables queda privado del beneficio de inventario.- Vazeille, artículo 801". Art. 3360. Cuando son varios los herederos, el beneficio de inventario se concede separada o individualmente a cada uno de ellos. Uno puede aceptar la sucesi�n con el beneficio de inventario, mientras que otro la acepte pura y simplemente. Nota de Vélez al 3360: "Duranton, tomo VII, n°s. 7 y 8 - Demolombe, tomo XV, n° 123 - Zachariae, § 379 - Vazeille sobre el art. 793, n° 3".
Art. 3361. La aceptaci�n de la sucesi�n hecha por uno de los herederos con beneficio de inventario, no modifica los efectos de la aceptaci�n pura y simple, hecha por otros, y rec�procamente. Los derechos y las obligaciones de cada uno de los herederos son siempre los mismos, tanto respecto de ellos como respecto de los acreedores y legatarios. Nota de Vélez al 3361: "Demolornbe, tomo XV, n� 123, tomo XV, n° 169, tomo XV, n° 358 y sgtes. El que usa del beneficio de inventario no deja de ser heredero: al contrario, el hecho supone esta calidad; por consiguiente a este heredero se lo cuenta como a los otros, entre los sucesores para la divisi�n de las deudas y cargas de la sucesi�n. El que ha aceptado la herencia pura y simplemente, est� obligado a los acreedores y legatarios por el todo de su parte hereditaria. Si tuviere un tercio de la herencia, estar� obligado a un tercio de las deudas, mientras que el que acepta bajo beneficio de inventario s�lo est� obligado por su parle hereditaria hasta el valor de los bienes que hubiere recibido".
Art. 3362. El testador no puede ordenar al heredero, sea leg�timo o extra�o, que acepte la sucesi�n sin beneficio de inventario.
Nota de Vélez al 3362: "Vazeille art. 793 - Zachariae, � 379 - Demolombe, tomo XV, desde el n° 126, trata largamente esta materia, demostrando la doctrina del art�culo. Muchos jurisconsultos opinan que el testador pueda imponer al heredero que no sea necesario, la condici�n que ha de aceptar la herencia sin beneficio de inventario. En tal condici�n puede haber un dolo por parte del testador, que conoce ciertamente los bienes que deja y las deudas que la gravan. La aceptaci�n del heredero bajo esa condici�n ser�a cuando menos un acto aleatorio". Art. 3363. Toda aceptaci�n de herencia se presume efectuada bajo beneficio de inventario, cualquiera sea el tiempo en que se haga. La realizaci�n de actos prohibidos en este C�digo al heredero beneficiario importar� la p�rdida del beneficio. (Ley 17.711). Nota de Vélez al 3363: "Demolombe, tomo XV, n° 132 - Zachariae, � 379".
Art. 3364. Derogado por ley 17.711. Nota de Vélez al 3364 original: "Por las leyes de este C�digo, los menores y los incapaces no pueden aceptar una sucesi�n sino con el beneficio de inventario, y desde entonces parece in�til la disposici�n del art�culo. Pero la falta de esa declaraci�n dejar�a incierto si la sucesi�n ha sido o no aceptada por el menor o el incapaz. V�ase Demolombe, tomo XV, n° 133".
Art. 3365. El heredero, por su aceptaci�n bajo beneficio de inventario, no pierde el derecho de propiedad de la herencia. Conserva todos los derechos del heredero: est� sometido a todas las obligaciones que le impone la calidad de heredero, y transmite a sus sucesores universales la herencia que ha recibido, con los derechos y obligaciones de su aceptaci�n, bajo beneficio de inventario. Nota de Vélez al 3365: "Aubry y Rau, � 618 - Demolombe, tomo XV, n° 154 - Pothier, Sucess, cap. 3, Sec. 3, art. 2, � 1". Art. 3366. El heredero perder� el beneficio si no hiciese el inventario dentro del plazo de tres meses contados desde que hubiese sido judicialmente intimado por parte interesada. Luego de hecho el inventario, el heredero gozar� de un plazo de treinta d�as para renunciar a la herencia, vencido el cual se lo considerar� aceptante beneficiario. (Seg�n Ley 17.711).
Nota de Vélez al 3366: "L. 5,T�t. 6, Part. 6� - C�d. Franc�s, artículo 795 - Napolitano, 712". Art. 3367. Derogado por ley 17.711. Nota de Vélez al 3367 original: "L. 7, T�t 6, Part. 6� - Goyena, artículo 853". Comentario: Goyena, a su vez, cita L. 22, § 11,T�t. 30, Lib. 6, Cód. Romano y a Voet n° 17, Tit. 8, Lib. 28.
Art. 3368. Si por la situaci�n de los bienes o por otras causas no ha podido concluirse un inventario, los jueces pueden conceder las pr�rrogas que sean indispensables con los mismos efectos que los tiempos designados por la ley.
Nota de Vélez al 3368: "C�d. Franc�s, artículo 798 - L. 5,T�t. 6, Part. 6� - Aubry y Rau, � 614 - Vazeille, artículo 795".
Art. 3369. Durante los plazos para hacer el inventario y deliberar, el heredero no puede vender ni los bienes ra�ces, ni los muebles sin autorizaci�n del juez, a no ser que �l y la mayor parte de los legatarios acordasen otra cosa. Nota de Vélez al 3369: "L. 3, T�t. 6, Part. 6� - V�ase Goyena, artículo 852".
Art. 3370. El inventario debe ser hecho ante un escribano y dos testigos con citaci�n de los legatarios y acreedores que se hubiesen presentado.
Nota de Vélez al 3370: "L. 100,T�t. 18, Part. 3�". Derechos y deberes del heredero beneficiario
Doctrina Nacional Art. 3371. El heredero que acepta la herencia con beneficio de inventario, est� obligado por las deudas y cargas de la sucesi�n s�lo hasta la concurrencia del valor de los bienes que ha recibido de la herencia. Su patrimonio no se confunde con el del difunto, y puede reclamar como cualquier otro acreedor los cr�ditos que tuviese contra la sucesi�n. Nota de Vélez al 3371: "L. 7,T�t. 6, Part. 6� - L. 22, Tít. 30, Lib. 6, Cód. Romano (*) - Cód. Francés, art�culo 802 - Holandés, 1078 - de Luisiana, artículo 1047 - de Nápoles, 719 - Duranton, tomo VII, n° 2 ´- Zachari�, § 379". Comentario: (*) Goyena cita la L. 8,T�t. 6, Part. 6� y L. 22, § 9,Tít. 30, Lib. 6, Cód. Romano.
Art. 3372. No est� obligado con los bienes que el autor de la sucesi�n le hubiere dado en vida, aunque debiese colacionarlos entre sus coherederos, ni con los bienes que el difunto haya dado en vida a sus coherederos y que �l tenga derecho a hacer colacionar.
Nota de Vélez al 3372: "Demolombe, tomo XV, nº 163 - Pothier, Success. Cap. 3, Sec. 3ª, art. 2 § 6 - Chabot, art. 802, n°2".
Art. 3373. La aceptaci�n de la herencia con beneficio de inventario impide la extinci�n por confusi�n de los derechos del heredero contra la sucesi�n; y rec�procamente de los derechos de la sucesi�n contra el heredero. Este conserva, como un tercero, todos sus derechos personales o reales contra la sucesi�n, y la sucesi�n conserva contra �l todos sus derechos personales y reales
Nota de Vélez al 3373: "L. 8,Tít. 6, Part. 6�, L. 22, Tít, 30, Lib. 6, Cód. Romano. La regla es que el heredero en su calidad de acreedor tiene los mismos derechos que los acreedores hereditarios, y a la par de ellos serán pagados sus créditos. - Véase Demolombe n° 182 (*)".
Comentario: (*) Demolombe, cita a F. Bourjon, en L. 3, Tít. 17, c. 12, s. 7. Art. 3374. El heredero es subrogado en los derechos del acreedor o legatario a quien hubiese pagado con su propio dinero. Nota de Vélez al 3374: "Cód. Francés, artículo 1251 - Demolombe, nº 188 (*)".
Comentario: (*) Demolombe, cita a Denis Le Brun, en Lib. III, cap. 4, n° 19.
Art. 3375. Puede reivindicar de un tercer adquirente las cosas suyas que el difunto hubiere enajenado.
Nota de Vélez al 3375: "Troplong, Vente, tomo I, nº 447 - Duvergier, Vente, tomo I, nº 350 - Toullier, tomo IV, nº 357 - Duranton, tomo VII, nº 52 - Demolombe, tomo XV, nº 194".
Art. 3376. Los terceros deudores personales del heredero beneficiario, no pueden oponerle en compensaci�n los cr�ditos que tuvieren contra la sucesi�n. Nota de Vélez al 3376: "Merlin, Répert , verb. Compensation § 3, nº 6 - Demolombe, tomo XV, nº 195".
Art. 3377. Las acciones que el heredero beneficiario quiera intentar contra la sucesi�n, ser�n dirigidas contra todos los herederos si los hubiere. Si hubiesen de ser intentadas por todos los coherederos, el juez nombrar� un curador a la sucesi�n; pero no habr� lugar al nombramiento de curador en el caso que la sucesi�n aceptada sea la de un fallido.
Nota de Vélez al 3377: "Sobre los artículos anteriores, Chabot, sobre el artículo 802, Vazeille, sobre el mismo artículo - Duranton, tomo VII, n° 53 - Toullier, tomo IV, n° 356".
Art. 3378. Las acciones de la sucesi�n contra el heredero beneficiario, pueden ser intentadas por los otros coherederos. Si no los hubiere, el pago de las deudas del heredero se har� en las cuentas que �l presente de su administraci�n.
Nota de Vélez al 3378: "Demante, tomo III, nº 125 bis (*) - Demolombe, tomo XV, nº 200"
Comentario: (*) Demolombe, cita a Demante, en tomo III, nº 125 bis II.
Art. 3379. El heredero beneficiario puede descargarse del pago de las deudas y legados, abandonando todos los bienes de la sucesi�n a los acreedores y legatarios. Este abandono no importa una renuncia de la sucesi�n; aqu�l queda sometido a colacionar en la cuenta de partici�n con los coherederos, el valor de los bienes que en vida le hubiese donado el difunto; y puede exigirlos de �stos en todos los casos en que est� ordenada la colaci�n de bienes.
Nota de Vélez al 3379: "Belost-Jolimont, sobre Chabot, Observ. al art. 802, n° 1. - Duranton, tomo VII, n° 42 y sgtes. - Demante, tomo lIl, nº 124 bis. - Toullier, tomo IV, nº 358, nota a de Duvergier. - Demolombe, tomo XV, nº 208. La resolución del artículo ha producido una gran controversia entre los jurisconsultos, sosteniendo muchos de ellos que el abandono de los bienes de la sucesión a los acreedores y legatarios importaba una renuncia de la herencia, y que por lo tanto el heredero beneficiario no estaba ni respeto a sus coherederos en la obligación de colacionar los bienes que el difunto le hubiese dado en vida, siendo él un heredero legítimo. Demolombe, desde el nº 206, y Aubry y Rau, lugar citado, en la nota 56, exponen los fundamentos de esa opinión. Para nosotros, con los autores citados, el abandono de que se trata no es otra cosa que una cesión de bienes, que no quita al heredero ni su calidad de tal ni la propiedad de los bienes, y que sólo tiene el efecto de dar la posesión de ellos a los acreedores y legatarios, a fin de que éstos acuerden los medios de administrarlos y de obtener su pago, devolviéndole los que sobrasen". Art. 3380. Abandonados los bienes de la sucesi�n por el heredero beneficiario, no pueden ser vendidos sino en la forma prescripta para el mismo heredero.
Nota de Vélez al 3380: "Demolombe, tomo XV, nº 222. - Duvergier, tomo IV, nº 358".
Art. 3381. Pagados los acreedores y legatarios, deben devolver los bienes restantes al heredero beneficiario. Proceso sucesorio Jurisprudencia Moronense

References: artículo 867
 artículo 725
 artículo 10
 artículo 955
 artículo 16
 artículo 9
 artículo 822
 artículo 822
 artículo 90
 artículo 10
 artículo 822
 artículo 822
 artículo 9
 artículo 3284
 artículo 3285
 artículo 3314
 Artículo 7
 artículo 774
 artículo 789
 artículo 781
 artículo 1001
 artículo 782
 artículo 1096
 artículo 1202
 artículo 782
 artículo 786
 artículo 782
 artículo 774
 artículo 982
 artículo 778
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 artículo 780
 artículo 779
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Artículo 3330
 artículo 792
 artículo 1022
 resolución 
 artículo 792
 artículo 833
 artículo 776
 artículo 783
 artículo 783
 artículo 777
 artículo 777
 artículo 1798
 artículo 2084
 artículo 2823
 artículo 3554
 artículo 784
 artículo 1010
 artículo 790
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 artículo 788
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 artículo 845
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