Source: https://internationalshugdencommunity.com/es/category/articulos-y-recursos/
Timestamp: 2020-05-30 17:24:29+00:00

Document:
artículos y recursos Archives - Comunidad Internacional Shugden
Archivos por categoría: artículos y recursos
“Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra y su reputación.” Artículo 12, Declaración Universal de los Derechos Humanos, Naciones Unidas (1948)
El culto a Shugden incluye recitar unas oraciones breves que están diseñadas para ayudar a incrementar la compasión y la sabiduría.
En 1996, el Dalai Lama dijo que el culto a Shugden ‘causa un gran daño a la causa del Tíbet (y) pone en peligro la vida del Dalai Lama.’
A pesar de lo absurdo de estas declaraciones, fue inevitable que estas palabras, en la cargada atmósfera de la comunidad refugiada, llevaran a la violencia.
El hecho de utilizar el Dalai Lama a los seguidores de Shugden como chivos expiatorios (por su propio fracaso en poder regresar a Tíbet), y de vilipendiarlos como un peligro para su propia vida, llevó a los tibetanos a una delirante caza de brujas. En múltiples ocasiones grandes multitudes han atacado a budistas Shugden. El acoso y la intimidación han sido la norma.
Órdenes directas del gobierno tibetano para la violencia
El 24 de diciembre de 2010, el entonces Primer Ministro, Samdhong Rimpoché dijo en Radio Free Asia: ‘sin temer ni dudar, nosotros, los tibetanos, debemos luchar y destruir a los seguidores de Shugden.’
El odio consume a una comunidad
El 12 de Septiembre del año 2000, una muchedunbre iracunda de 3000 tibetanos se abalanzó sobre los monjes de Shugden en el monasterio Ganden Shartse en Dhokhang Khangtsen.
Lanzaron piedras y ladrillos, rompieron ventanas, causaron grandes daños a las instalaciones y 30 monjes de Shugden fueron hospitalizados.
Solo tras lanzar la policía india gases lacrimógenos y hacer disparos de aviso fue cuando ésta pudo finalmente dispersar a la multitud.
“El gobierno tibetano […] ha producido y distribuido panfletos y vídeos demonizando a los seguidores de Shugden. Ni siquiera ha puesto empeño en poner freno o condenar los ataques contra los grupos Shugden.” - Jamyang Norbu, Miembro Fundador del Congreso de Jóvenes Tibetanos.
En el siguiente extracto de video, se puede ver como un periodista le pregunta sobre esto al Dalai Lama, y éste niega que exista cualquier acto de violencia (“simples rumores” -dice).
En el video también aparecen relatos personales de los ataques violentos sufridos por los practicantes Shugden.
El Dalai Lama jamás ha pedido a sus acólitos que pongan freno a estos ataques y daños.
En el siguiente vídeo aparece el propio Dalai Lama amenazando directamente a los practicantes Shugden.
Y seguidamente se muestran evidencias, ampliamente documentadas, y relatos de personas que han sufrido amenazas e intimidaciones, son practicantes de Shugden que -hasta entonces- habían sido bien respetados en su sociedad.
“Llama a todos los estados de acuerdo con su legislación nacional a realizar los mayores esfuerzos para asegurar que los santuarios y lugares sagrados sean totalmente respetados y protegidos”
Artículo 7, Eliminación de todo tipo de intolerancia religiosa, Resolución de las Naciones Unidas 48/128 (1993)
Inmediatamente después del decreto del Dalai Lama de 1996, sus seguidores incluidos oficiales del gobierno y oficiales de ONGs asociadas, comenzaron a destruir estatuas de Doryhe Shugden y altares dedicados a su culto.
Los siguientes videos dan evidencia de esto, incluyendo el testimonio del culpable de algunos de estos actos de profanación. Lo que queda claro con este testimonios es que estos actos se llevaron a cabo bajo las órdenes directas del Dalai Lama.
Mandan monjes desde Dharamsala para ejecutar la destrucción de imágenes y altares por todo el asentamiento Tibetano hasta tan lejos como Ladakh. Como el Dr Martin Mills apunta:
‘El primer foco de reforma en la región era la destrucción de altares, estatuas e imágenes de Dorje Shugden. En el caso de las estatuas, esto envolvía deshacerse de ellas en el río más cercano disponible.[…] En Spituk cerca de Leh, los monjes contaban cómo la presencia de la deidad había sido sistemáticamente retirada de los monasterios por monjes que venían de Dharamsala bajo las órdenes de Bakula Rinpoche: las pinturas consagradas de la deidad en la habitación principal de meditación habían sido físicamente arrancadas con picos y palas.’
Nótese que, en muchos áreas dentro y fuera del Tíbet, en Ladakh,‘una dependencia ceremonial hacia la deidad como deidad protectora clave del monasterio, era casi universal entre la escuela dominante Gelug de Budismo Tibetano hasta 1996.” El Dr Mills apunta que particularmente en el período entre 1996-7, había una fuerte esperanza entre muchos de que “la prohibición no llegara aquí”’.
El Dalai Lama mandó representantes a el Tíbet para reforzar la prohibición del culto de Shugden y la destrucción de imágenes sagradas allí. Radio Libre de Asia cuenta:
‘El monasterio de Khenpaluk fue el primer establecimiento religioso en el área en prohibir la práctica. Tsering, un hombre laico, se juntó con, al menos ocho monjes del monasterio de Chamdo Khenpaluk en 2008 para destruir la estatua de la deidad de Shugden después de que el Dalai Lama urgiera a los tibetanos a abandonar su culto’.
?Libertad religiosa?
Comentando acerca de la falta de libertad religiosa en China, observadores de los Derechos Humanos dicen:
‘Un problema clave es la definición del gobierno chino de libertad religiosa como el derecho privado a la creencia, en lugar de aceptar la libertad religiosa en el contexto más amplio establecido en una resolución clave de las Naciones Unidas llamada la Declaración sobre la Eliminación de toda Forma de Intolerancia y de discriminación basada en religión o creencia.’
En la comunidad tibetana en el exilio los budistas de Shugden tienen que esconder su devoción y sus estatuas ante el riesgo al ostracismo, humillaciones públicas e incluso ataques violentos.
“Muchas de las prácticas encubiertas pertenecientes a imágenes de Doryhe Shugden ahora entre las comunidades budistas tibetanas fuera de El Tíbet de la ocupación china, se asemejan misteriosamente a las usadas por muchos tibetanos para esconder imágenes del Dalai Lama.”
-Dr Martin Mills, Universidad de Aberdeen (Escocia).
http://youtu.be/HLW_dKttKRs
Video de entrevistas con tibetanos que irrumpieron en Templos y destruyeron estatuas de Doryhe Shugden bajo las órdenes del Dalai Lama.
http://youtu.be/uwaVbXduK2I
Una muchedumbre enfurecida de tibetanos ataca un santuario de Shugden y a los monjes que acuden a él. La policía india tiene que usar gas lacrimógeno y disparos de alerta para poder pararlos.
Una muchedumbre de Tibetanos enojados ataca un altar de Shugden y a los monjes en su interior. Sólo la policía india puede pararles usando gas lacrimógeno y tiros de alarma.
Retirada del Premio Nobel de la Paz del Dalai Lama
“Al Dalai Lama le ha sido retirado hoy el Premio Nobel de la Paz, después de que una serie de abusos de derechos humanos y flagrantes actos de persecución religiosa salieran a la luz.”
Que el mundo despertara a la hipocresía de haberle concedido un premio tan reconocido a un hombre carente de principios, que lidera la imagen de los derechos humanos a nivel mundial mientras despiadadamente los oprime entre su propia gente.
El Dalai Lama tiene dos caras, pero a través de su cuidadosamente elaborada campaña de relaciones públicas solo se conoce su cara pública:
“El propósito entero de la religión es facilitar el amor, la compasión, la paciencia, la tolerancia, la humildad y el perdón.”
Para miembros de la comunidad tibetana y practicantes espirituales del mundo entero que confían en el protector del Dharma Doryhe Shugden, su cara real es bastante diferente.
“Estos monjes deben ser expulsados de todos los monasterios. Si no están contentos, podéis decirles que el Dalai Lama mismo ha pedido que se haga esto, y es muy urgente.”
La políticamente motivada prohibición de la práctica de Doryhe Shugden y la programa de expulsiones de estos practicantes y sus familias a ghettos espirituales y sociales está bien documentada –así como el terrible sufrimiento físico y mental que estas personas y muchas otras más a lo largo del mundo están experimentando como resultado de las despiadadas acciones del Dalai Lama.
En el mundo moderno no se acepten dictadores de ninguna forma. Nadie debería tener el poder de prohibir una práctica espiritual inofensiva y sincera ni de perseguir a aquellos que la realicen.
Este sufrimiento ha sido ocasionado por el Dalai Lama por razones políticas y personales. Y sólo él puede pararlo.
Hasta que lo hiciera, su Premio Nobel de la Paz debería serle revocado y él mismo debería ser consignado a la ignominia que todo dictador despiadado merece.
¡Mira, el emperador no tiene ropa!
La capa del Dalai Lama de respetabilidad, durante tiempo mantenida por aduladores admiradores y una maquinaria de relaciones públicas que sería la envidia de cualquier estrella de Hollywood, finalmente se está desmoronando, dejando al descubierto un dictador despiadado, quien por su propio beneficio político, ha dividido a la comunidad tibetana e instigado una campaña de apartheid religioso que está ocasionando dolor físico y mental a miles de entre su propia gente.
Al prohibir la práctica espiritual de cientos de años de confianza en el protector Doryhe Shugden y despiadadamente perseguir a aquellos que continúan con ella, ha sacrificado la integridad espiritual en nombre de la conveniencia política y el interés personal.
A pesar del hecho de que su crueldad e hipocresía están bien documentadas, hasta hace bien poco, solo unos pocos osaban levantar sus voces en su contra. Como en una versión en vivo de “El traje nuevo del emperador”, hemos preferido no mirar a sus acciones despiadadas y naturaleza verdadera, y en su lugar hemos preferido retroceder y admirar la capa de respetabilidad e integridad espiritual tejida por su maquinaria de relaciones públicas.
Pero ahora todo esto está cambiando. Gente preocupada con sabiduría y valor, están empezando a cuestionarse los cuidadosamente diseñados mitos de el Dalai Lama. Al levantar su falsa capa de respetabilidad están empezando a mostrar años de actos hipócritas y sin escrúpulos que han traído un immenso sufrimiento a miles de personas.
Más y más artículos y videos exponiendo esta naturaleza verdadera están empezando a aparecer. Y no, no vienen todos del gobierno chino como nos quieren hacer creer los compinches del Dalai Lama. Vienen de personas de libre pensamiento que rechazan la cultura de negaciones que rodea al Dalai Lama y que han escogido responsabilizarle de ello, como harían con cualquier otro líder político o espiritual.
No es un espectáculo agradable, pero por el bien de nuestra cordura futura, esta capa debe ser retirada.
Editado el 20 Febrero de 2014
Por Andrew Norton
A menos que lo hayamos experimentado por nosotros mismos, es difícil de imaginar el dolor que uno puede sentir al ser obligado a abandonar una práctica principal que fue el mismísimo corazón de tu propia práctica espiritual. Es como tener tu corazón espiritual roto a pedazos.
Imagina cómo te haría sentir que a la mínima sospecha de que continúas con tu práctica tus familiares fueran perseguidos, pudieran perdieran sus trabajos y fueran expulsados de su comunidad.
Imagina también la angustia y el dolor que sentirías si tuvieras que abandonar los votos, preceptos y compromisos que has prometido mantener de por vida a tu protector y guía espiritual - y cómo tal situación se reflejaría en tu mente según te aproximas al final de tu vida, enfrentándote a la posibilidad de morir habiendo abandonado tus promesas espirituales.
Cuánto más costaría soportar este dolor sabiendo que ésta situación fue infringida por alguien considerado como guía espiritual, el cuál da charlas por todo el mundo sobre la temática de la tolerancia y la necesidad de ser bondadoso y compasivo con los demás.
Éste es el sufrimiento de miles de practicantes espirituales alrededor del mundo que han sido obligados por el mismo Dalai Lama a parar la práctica centenaria de confiar en el protector iluminado Dorje Shugden.
Esta práctica pura ha sido el corazón de la práctica espiritual de miles de Tibetanos durante cientos de años, y aún practicada por miles personas alrededor del mundo. Fué la práctica del mismo guía espiritual de Dalai Lama y fué su misma práctica espiritual durante muchos años.
Pero como parte de su estrategia para incrementar su poder político, el Dalai Lama ha usado su posición como guía espiritual y politico para prohibir la práctica e imponer una campaña de represión y persecución en contra de quien continúe con esta práctica.
Arruinar el camino espiritual
Si el sufrimiento inflingido por el Dalai Lama estuviera limitado al impacto directo sobre los Shugdenpas y a sus familias sería suficientemente malo, pero va mucho más allá.
En el mundo del Dalai Lama nada es sagrado. Casualmente dejando de lado los principios sagrados de guardar los compromisos y la confianza en el guía espiritual, principios que durante siglos habían sido la fuerza vital de una práctica espiritual pura, él particularmente ha roto en pedazos el corazón del budismo y el de todas las religiones en general.
Si fuéramos a aceptar el ejemplo de Dalai Lama y seguir sus riendas, la integridad religiosa y la pureza espiritual no tendrían importancia alguna. Se podría comerciar con ellas según las conveniencias políticas o intereses personales del momento.
Esto presagia el fin de todos los caminos espirituales puros en el mundo y con ello la oportunidad, para millones y millones de personas en ésta misma y en futuras generaciones, de obtener la liberación del sufrimiento y disfrutar de felicidad duradera. En verdad, las acciones de Dalai Lama resultan ser un genocidio espiritual a escala aterradora.
Dalai Lama es un líder espiritual falso que debe ser detenido. El mundo debería mirar bajo las capas de respetabilidad, optar por opinar libremente en vez de adorarlo por su fama y exponer su faceta más real antes de que sea demasiado tarde.≠
¿Cómo podemos decir que el Dalai Lama es el peor dictador de los tiempos modernos?
¿Qué hay de Hitler, Stalin, Pol Pot o incluso Assad, el actual dictador en Siria? ¿Pueden compararse las acciones del Dalai Lama con las atrocidades cometidas por estos otros? No, no se puede.
El Dalai Lama es el peor dictador por otras razones.
En nuestra sociedad entendemos que cualquier abuso a un niño está mal. Pero cuando el abuso viene de una persona de confianza, como un padre, ese abuso es el peor.
El Dalai Lama es un dictador religioso. No solo ostenta todo el poder político sobre la comunidad tibetana en el exilio, sino que también es considerado por los tibetanos como la suprema autoridad espiritual. Se le ve como un Buda viviente, una emanación del Buda de la Compasión, Avalokiteshvara. El Dalai Lama goza de la mayor estima, especialmente para quienes siguen la tradición mayoritaria en Tibet, la Guelugpa, contabilizados en unos 5 millones en todo el mundo. Le veneran profundamente como su padre espiritual, confiando en él su bienestar espiritual, de todo corazón. En 1996 el Dalai Lama impuso pública y forzosamente la prohibición de la práctica de Doryhe Shugden, una deidad iluminada de la tradición Guelugpa, y el Protector del Dharma personal del, a su vez, Guía Espiritual del Dalai Lama (el tan querido Triyhang Rimpoché). Cuando esto sucedió, el corazón de los Guelupas recibió un gran golpe, al forzarles a elegir entre su propio linaje espiritual o el Dalai Lama. Cuando la prohibición fue impuesta a base de campañas medievales de descrédito, propaganda, expulsiones forzosas, palizas que ocasionaron la retirada de los practicantes de Doryhe Shugden de la sociedad tibetana, la traición sentida fue inmensa. No solamente por el hecho de empezar a ser exiliados, dentro del exilio, sin posibilidad de acceso a hospitales, tiendas, etc, sino por haber sido defraudados por quien más habían confiado, como un menor abusado por uno de sus padres. Este es uno de los motivos por los que el Dalai Lama es un atroz dictador.
La decisión de prohibir la práctica de Doryhe Shugden seria quizás comprensible si el Dalai Lama hubiera proporcionado razones espirituales válidas para su imposición. Pero no. Por el contrario, si uno se toma el tiempo de examinar de manera crítica la situación, en lugar de aceptar lo que dice el Dalai Lama, simplemente por la reputación que tiene, descubriremos que sus actos estuvieron motivados por un interés político, en un asombroso abuso de su posición, tanto espiritual como de confianza para millones de personas.
El Dalai Lama es el dictador que más tiempo lleva en el poder, aunque sorprendentemente no sea considerado de ningún modo un dictador. Más bien, es visto como un ser santo, una autoridad moral universal, una onda de compasión, un hombre cabal, una fuente de inspiración para este compungido mundo, un alegre, campechano, honesto y humilde monje… De alguna manera él ha logrado mostrarse así ante el mundo, pero la faceta que muestra a los tibetanos en bien diferente. Ahí se muestra como un inflexible líder autocrático, principalmente interesado en mantener e incrementar su propio poder, a costa incluso de causar increíble sufrimiento a millones de personas, ahora y en el futuro. Es este gran engaño lo que constituye también un motivo para calificarle como el peor de los dictadores. Bajo la apariencia de estar promoviendo en el mundo paz, compasión y otras cualidades espirituales, lo que realmente está haciendo es socavándolas, destruyendo y minando aquello que precisamente dice estar defendiendo. ¡La mayor hipocresia y el mayor engaño!
Lo que sigue es un breve resumen de estos y de algunos puntos más.
El Dalai Lama es un dictador religioso.
En 1642 el V Dalai Lama asumió la autoridad temporal y espiritual sobre el Tíbet, convirtiéndose en un auto-proclamado Rey-Dios, un gobernante absoluto que emitiría decretos no sólo sobre los asuntos mundanos, sino también sobre los espirituales. Un dictador político puede destruir tu cuerpo pero no tu fe ni tu alma, por decirlo de alguna manera.
n dictador religioso tiene el poder de hacer ambas cosas.
En 1996, el actual Dalai Lama, el XIV, prohibió la práctica de Doryhe Shugden. Doryhe Shugden es considerado un ser iluminado por unos 4 o 5 millones de budistas, sobre todo en Tíbet, entre los tibetanos exiliados, y en Mongolia, India y Nepal.
La razón de esta prohibición, como se explica en otra sección, ha sido puramente política, y en beneficio personal del propio Dalai Lama. Envuelto en un velo espiritual de retórica, el Dalai Lama utiliza la fe ciega que la gente ha depositado en él, para forjarse ganancias políticas y aumentar su poder secular. Esto está causando un enorme sufrimiento, físico y mental, a millones de personas, y ha creado un cisma dentro y fuera de la sociedad tibetana, así como entre los monasterios (con estallidos de violencia y expulsiones forzosas incluidas) y entre las mismas familias. Todo ello, entre personas que antes convivían en absoluta paz y armonía.
2. Es el dictador que lleva más tiempo en el poder.
Los dictadores vienen y van. Pero el Dalai Lama lleva gobernando desde 1950. Ningún otro ha estado tanto tiempo en el poder ¡ni siquiera Fidel Castro!
3. La mayoría de la gente ni siquiera sabe que el Dalai Lama es un dictador.
La palabra dictador no se asocia normalmente con el Dalai Lama. Tras la apariencia de un ser sagrado -un simple y humilde monje, como él se autodefine- se esconde un político que utiliza su posición espiritual para obtener beneficios mundanos. A veces, las revistas se refieren a él como el “Rey-Dios” ¡como si esto fuera bueno! Los Estados Unidos de América se han fundado, por ejemplo, sobre la base de la separación entre los poderes de Iglesia y Estado, pero el Dalai Lama es la encarnación misma de la unión Iglesia-Estado. Sabemos muy bien, a través de nuestra propia historia occidental, las terribles consecuencias de unificar estos poderes (¿recordamos la Inquisición?) La historia tibetana, lejos de ser un reino utópico, un Shangrilá, está plagada de los dolorosos resultados de haber creado un estado religioso.
Con la prohibición de las práctica de Doryhe Shugden y la persecución a los practicantes de esta deidad, el Dalai Lama sigue demostrando que es un dictador religioso.
4. Es un hipócrita
Al Dalai Lama se le considera por todos lados como un mensajero de la compasión y de la paz. Se cuentan por miles las personas que hacen cola para escuchar lo que dice y recibe honores tras honores. Él declara que se guía por su fe budista y que representa la encarnación del Buda de la Compasión, Avalokiteshvara. Pero sus acciones demuestran todo lo contrario. Él utiliza sus palabras para incitar a la violencia y la segregación contra los practicantes de Doryhe Shugden, causando un gran dolor a millones de personas. Podría detener fácilmente todo esto. Todo es debido a sus palabras y actos. Si fuera realmente un ser compasivo lo haría. Pero no lo hace. A día de hoy, habla contra Doryhe Shugden en cada ocasión.
Y lo que es más, ningún budista se propondría deliberadamente perjudicar a monjes y monjas, como el Dalai Lama ha hecho, obligando por ejemplo, en un solo día, a que 900 monjes fueran expulsado de sus monasterios y dejados sin medios de subsistir. Ningún budista se opondría deliberadamente a la palabra de su Guía Espiritual o, peor aún, dedicarse a destruir la tradición de su Guía Espiritual. Pero esto es exactamente lo que el Dalai Lama ha hecho respecto a su propio Guía Espiritual, el altamente venerado Triyhang Rimpoché. En todo el mundo se considera al Dalai Lama como un bastión de la verdad pero es justamente todo lo contrario. Es un hipócrita.
5. Es un mentiroso
Las razones de que el Dalai Lama ha dado para la prohibición son claramente falsas y no ha aportado ninguna prueba para ello. El Dalai Lama lo sabe. Se está aprovechando deliberadamente de la percepción que existe de que es una fuerza moral en este mundo, y así conseguir aprobar su dañina agenda, que se acepta precisamente porque si el Dalai Lama lo dice es porque será así.
6. Está destruyendo una tradición espiritual hermosa y profunda y socavando el budismo en todo el mundo, ahora y en el futuro.
Esto es algo que ningún otro dictador ha sido capaz de lograr. Está destruyendo el entendimiento básico de la práctica budista en todo el mundo, estableciendo la conexión entre ser una figura Papal (él mismo) y gozar del poder mundano. Al destruir una ancestral tradición espiritual, está causando sufrimiento a millones de seres, aquí y ahora. Y está privando a que, en el futuro, millones de personas dispongan de los beneficios de esta hermosa y rica práctica que ha proporcionado paz interior a tantas personas durante siglos. Dicho de otro modo, el Dalai Lama está provocando la destrucción de un inefable patrimonio cultural en nombre precisamente de su conservación.
Refutación de las negaciones.
“A los efectos de la presente Declaración, se entiende por «intolerancia y discriminación basadas en la religión o las convicciones» toda distinción, exclusión, restricción o preferencia fundada en la religión o en las convicciones y cuyo fin o efecto sea la abolición o el menoscabo del reconocimiento, el goce o el ejercicio en pie de igualdad de los derechos humanos y las libertades fundamentales.”
-Artículo 2.2., Declaración sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación fundadas en la religión o las convicciones, A.G. res. 36/55, 36 U.N. GAOR Supp. (No. 51) p. 171, ONU Doc. A/36/684 (1981).
Ha habido numerosas declaraciones y resoluciones del gobierno tibetano en el exilio denigrando a los practicantes Shugden con el propósito de apartarles de la Comunidad Tibetana en el Exilio.
En un intento por desviar la atención de sus ostensibles abusos de derechos humanos, estas declaraciones incluyen frecuente una frase, o un párrafo, en el que se niega que estén limitando la libertad religiosa. Por ejemplo, el punto 3 de la resolución de la Asamblea de los Delegados del Pueblo Tibetano, del 17 de Marzo de 2014 dice:
“(3). Claramente se reconocen las acciones de los seguidores de Dolgyal como una herramienta política para crear la discordia dentro de la comunidad tibetana bajo el engaño y la influencia de beneficios monetarios, y para denigrar a Su Santidad el Dalai Lama con alegaciones sin fundamento. El Parlamento desea dejar claro que el asunto no tiene nada que ver con la libertad religiosa.
Aún más, reconoce también a los seguidores de Dolgyal y otros –quienes han causado un grave daño a la fe y a la política del Tibet, bajo el control del gobierno chino y en violación de la ley del karma– como criminales en la historia.”
En ese mismo punto 3 criminalizan a cualquier persona que rinda culto a Shugden, simplemente por el ‘crimen de su fe’, mientras afirman que esto ‘no tiene nada que ver con la libertad religiosa’. Manifiestan que la gente puede continuar venerando a Shugden ¡pero si lo hacen serán vistos y tratados como criminales! –esto es un claro abuso de los derechos humanos básicos.
Como el doctor Martin Mills señala, las alegaciones de que no se está restringiendo la libertad a los practicantes Shugden para practicar su fe son ‘simplemente falsas’.
Detallando las acusaciones contra el Gobierno Tibetano en el Exilio, continúa: ‘Los practicantes Shugden están siendo purgados a la fuerza de las filas de la política tibetana en el exilio (una expulsión que, dada la falta de estado legal de los refugiados tibetanos dentro de la política india, y la importancia de los canales de ayuda mutua dentro de la comunidad exiliada, es individualmente devastadora).’
Conversiones y Expulsiones Forzadas en los Monasterios
“Nadie será objeto de coacción que pueda menoscabar su libertad de tener una religión o convicciones de su elección.”
Artículo 1.2, Declaración sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación fundadas en la religión o las convicciones, Resolución de las Naciones Unidas 36/55 (1981)
El 21 de marzo de 1996, en una conferencia pública, el Dalai Lama declaró que él estaba prohibiendo el culto de Doryhe Shugden. Su Oficina Privada remitió (con una grabación de las palabras del Dalai Lama) cartas comunicándoles la prohibición a las oficinas del gobierno, monasterios, asociaciones, etc. La carta exige ‘la ejecución completa de este decreto por todos y cada uno de vosotros’.
Muchos creyentes en Shugden fueron coaccionados a rendirse ante la prohibición del Dalai Lama o base de expulsiones monásticas, la destrucción de estatuas y santuarios dedicados a Shugden, y el temor a la humillación pública y el ostracismo.
1996 - El comienzo de las expulsiones
En julio de 1996, monjes pro Shugden se manifestaron pacíficamente en contra de la prohibición de su práctica. Once monjes fueron expulsados de sus monasterios simplemente por participar en estas protestas pacíficas.
Estas expulsiones están en directa contravención de los derechos humanos básicos de libertad de expresión y de reunión pacífica, amparadas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Entre 1996 y 2008 muchos monasterios implementaron enérgicamente la prohibición del Dalai Lama, mientras algunos otros intentaron retrasar la puesta en práctica de la misma o simplemente implementarla de forma parcial.
2008 - Una escalada masiva
En enero de 2008, el Dalai Lama, insatisfecho con esta situación, insiste que todos los monjes que continúen rindiendo culto a Shugden deben ser expulsados de sus monasterios.
Cientos de monjes rezando afuera del monasterio del que han sido expulsados
Bajo la supervisión de funcionarios del gobierno, se les requiere a todos los monjes que declaren, mendiante un juramento, que abandonan su fe en Shugden. Cualquiera de los monjes que rehuse a atenerse a esta conversión forzada es expulsado del monasterio, convirtiéndoles en desposeídos y sin hogar.
En tan solo un mes, febrero de 2008, 900 monjes fueron expulsados de sus monasterios, simplemente por no repudiar a su fe en Shugden.
Fallo en la defensa de los derechos humanos
Amnistía Internacional fue informada sobre estas expulsiones monásticas y sobre los abusos de otros derechos humanos, pero declinó investigar.
Aunque la Liga Internacional por los Derechos Humanos, el Observatorio de los Derechos Humanos y Amnistía Internacional consideran las expulsiones monásticas en el Tíbet como abusos de los derechos humanos, han fallado por el momento en defender los derechos de los tibetanos en el exilio.
El Dr. Martin Mills, profesor de Antropología en la Universidad de Aberdeen, ha comentado sobre la hipocresía de todo esto:
“Amnistía [incluye] las expulsiones de monjes de los monasterios tibetanos por los funcionarios chinos como un ejemplo de ‘graves violaciones de los derechos humanos’ en la región; pero sucesos similares en el exilio, […] son considerados menos graves, a pesar de que sus consecuencias son idénticas .”
- Dr Martin Mills, Universidad de Aberdeen
Bajo la atenta mirada de los funcionarios del gobierno, todos los monjes del Monasterio Ganden Shartse, en Mundgod (India) deben leer un juramento de abandono del culto a Doryhe Shugden.
El Dalai Lama tiene la responsabilidad personal de la expulsión de centenares de monjes de sus monasterios.

References: Artículo 12

Artículo 7
 Resolución 
 resolución 
 resolución 

Artículo 1
 Resolución