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Timestamp: 2019-07-20 15:33:39+00:00

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¿A quién reclamar los daños causados por vehículo estacionado que causa daños por cualquier causa a otros vehículos? - El Derecho
¿A quién reclamar los daños causados por vehículo estacionado que causa daños por cualquier causa a otros vehículos?
Foro 01-01-2013 Coordinador: Eloy Velasco Núñez
Sabido es que el seguro obligatorio tan sólo cubre los hechos de la circulación, toda vez que el art. 2 de la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor (EDL 2004/152063) establece la obligación de concertar un seguro que cubra la responsabilidad civil a que se refiere el art. 1, y este precepto impone al conductor de vehículos a motor la responsabilidad, en virtud del riesgo creado por la conducción de los daños causados a las personas o en los bienes con motivo de la circulación.
Bajo este concepto, se entiende que cuando un vehículo no está en circulación los hechos que ocurran en circunstancias ajenas a la circulación no se entenderán por tal a los efectos de que quede cubierto por el seguro de vehículos. No obstante, la cuestión surge en los casos en los que ocurre un siniestro a un vehículo detenido fuera de la circulación, por ejemplo, en casos de estacionamiento y ocurre una circunstancia, como podría ser un incendio al arrancarlo, pero no está en circulación, o bajo otra que determine que cause daños a otros vehículos cercanos.
¿A quién reclamar en estos casos el pago de la indemnización a los titulares de los vehículos cercanos que acabaron siniestrados? ¿Al seguro del titular del vehículo incendiado aunque no se trate de hecho de circulación? ¿Personalmente a su titular? ¿Están asegurados los conductores de vehículos en estos casos por el seguro obligatorio o cubre el voluntario estos siniestros?
Este artículo ha sido publicado en el "Boletín Derecho de la Circulación", el 1 de enero de 2013.
La cuestión planteada se centra en determinar si el estacionamiento de un ve...
La cuestión planteada se centra en determinar si el estacionamiento de un vehículo se considera un hecho de la circulación de tal manera que los daños que pueda originar el mismo como, por ejemplo, derivados de su propio incendio, encajan dentro del ámbito de la responsabilidad civil regulada en el Texto Refundido de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor (EDL 2004/152063) y, consiguientemente, debe responder el Asegurador que cubre este tipo de riesgo.
Las normas aplicables a esta cuestión son las siguientes:
En primer lugar, el art. 1.1 del Texto Refundido establece como principio general la responsabilidad del conductor, en virtud del criterio de riesgo, de los daños causados a las personas o en los bienes u0022con motivo de la circulaciónu0022 y remite en su apartado 4 a una norma reglamentaria la definición del u0022hecho de la circulaciónu0022.
En segundo lugar, el art. 2.1 del vigente Reglamento de seguro obligatorio de la responsabilidad civil en la circulación de vehículos a motor (EDL 2008/143248) define como hechos de la circulación: u0022los derivados del riesgo creado por la conducción de los vehículos a motor a que se refiere el artículo anterior, tanto por garajes y aparcamientos, como por vías o terrenos públicos y privados aptos para la circulación, urbanos o interurbanos, así como por vías o terrenos que sin tener tal aptitud sean de uso común.u0022
La aplicación de las normas anteriores a la hipótesis de los daños causados como consecuencia de la propagación del incendio de un vehículo estacionado ha dado lugar a una jurisprudencia menor dividida:
1. Una línea interpretativa considera la cobertura del seguro obligatorio en estos casos de estacionamiento bajo el criterio de que el estacionamiento es un hecho o una acción que deriva de la circulación de vehículos a motor como antecedente o subsiguiente a la conducción, por lo que los efectos derivados del estacionamiento o la detención prolongada de un vehículo en la vía pública, también han de comprenderse como hechos relativos a la conducción. Deben incluirse en el ámbito del precepto todos aquellos resultados dañosos o lesivos que signifiquen la materialización efectiva del -riesgo típico del vehículo de motor en tanto que -objeto productor del peligro-, con independencia de que esté parado o en marcha, al aire libre o guardado, siempre que haya una relación o conexión entre el daño ocurrido y el riesgo potencial que es propio o intrínseco al vehículo y se acredita que se ha efectuado con ocasión de la circulación, es decir que se acredite su carácter circulatorio, por una vía pública, por más que se encuentre parado.
Según esta línea interpretativa la Aseguradora que cubre la responsabilidad civil derivada de los riesgos de la circulación estaría obligada a indemnizar los daños originados por el vehículo incendiado.
2. Contrariamente, otro sector de nuestra jurisprudencia menor considera que los daños causados a terceros a causa del incendio del vehículo no se hallan amparados con cargo al seguro obligatorio de automóviles porque no es hecho de la circulación el vehículo estacionado de manera correcta, sin riesgo para terceros, y con motor parado, de tal manera que al no haber circulación ni conducción del vehículo, el daño que pueda derivarse no se causa por efecto de la circulación sino por causas ajenas a la misma y por tanto, no basta para su calificación el que tenga lugar con origen en un vehículo sito en un lugar propio de la circulación cuando ésta no se está produciendo.
En conclusión, el estacionamiento debido y correcto pone fin al hecho circulatorio y el riesgo que dimana de la propia naturaleza del vehículo, como objeto mueble susceptible de causar daños a tercero, constituye sólo fundamento de una responsabilidad civil ordinaria que no estaría cubierto por el seguro obligatorio de automóviles sin perjuicio de su cobertura por una póliza de responsabilidad civil general.
Por su parte, la Sentencia del TS de 2 de diciembre de 2008 (EDJ 2008/234509) parece alinearse con la segunda de las líneas interpretativas al señalar que: u0022...debe llegarse a una conclusión con respecto a lo que debe entenderse por hecho de la circulación: la regla general consiste en atribuir esta categoría a las situaciones en las que el vehículo se encuentra en movimiento, de modo que cuando está estacionado de forma permanente (caso de la sentencia de 10 de octubre de 2000), o bien cuando está siendo utilizado de forma distinta a la que resulta el uso natural de un vehículo (casos de las sentencias de 4 de julio de 2002 y de 29 de noviembre de 2007), no nos hallamos ante un hecho de la circulación. A esta regla se le debe añadir la que ahora se formula en el caso de que el vehículo se halle aparcado por una parada efectuada durante un trayecto, ya sea por exigencias del propio trayecto, ya sea por exigencias legales, para facilitar el debido descanso del conductor: en estos casos se trata de un hecho de la circulación, por lo que debe declararse la doctrina de acuerdo con la que a los efectos de la interpretación del art. 1 de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, contenida en la disposición adicional 8ª de la ley 30/1995, los siniestros ocurridos durante una parada en la ruta seguida por el vehículo constituyen hechos de la circulación y por tanto, están incluidos en el ámbito del seguro de responsabilidad civil contratado.u0022
Es la planteada una cuestión altamente debatida, en el seno de nuestros Trib...
Es la planteada una cuestión altamente debatida, en el seno de nuestros Tribunales. Las resoluciones más recientes, como expresión del estado actual de la situación, se inclinan por sostener que los daños que se originan por el incendio de un vehículo por causas endógenas, cuando no se encuentra en movimiento, son responsabilidad de su propietario, pero no con cargo al seguro obligatorio al no entenderse como hecho de la circulación.
Y se suele alegar como fundamento la Sentencia del TS de 24 de enero de 2002 (EDJ 2002/440) que expone que: u0022la interpretación más moderna del artículo 1902 del Código civil que lo ha adaptado a la realidad social, pasó de la necesidad de la prueba de la culpa, a la inversión de la carga de la prueba y a la creciente objetivación, aplicando la doctrina del riesgo (la persona que provoca un riesgo que le reporta un beneficio, debe asumir la responsabilidad si causa un daño)u0022.
En materia de incendios la doctrina jurisprudencial, siguiendo las pautas anteriores, las aplica en el sentido de que exige la prueba del incendio causante del daño, no la prueba de la causa concreta que causó el incendio; el nexo causal es, pues, entre el incendio y el daño, no respecto a la causa eficiente (ni mucho menos, la culpa) del incendio causante del daño. En tal sentido la Sentencia del TS de 22 de mayo de 1999 (EDJ 1999/12022) señala que u0022aquellos trabajos se desarrollaban en el ámbito empresarial de la recurrente (que era la empresa donde se produjo el incendio) por lo que a ella, y no obviamente a la actora, le hubiera correspondido la prueba de un suceso extraño a su empresa como causa del siniestrou0022. Y pareja solución da la Sentencia del TS de 31 de enero de 2000 (EDJ 2000/330).
Sobre esta base se dictan resoluciones como las de la AP Castellón de 11 de junio de 2012 (EDJ 2012/202185), de AP Cáceres de 5 de julio de 2012 (EDJ 2012/167546), que entienden que proviniendo el incendio de un vehículo, sobre su propietario o poseedor recae la acreditación de que éste no fue la causa del mismo, y en caso contrario responde.
No obstante, algunas resoluciones aun partiendo de lo anterior acaban negando esa responsabilidad sobre la base de la redacción del art 1 LRCSCVM (EDL 2004/152063). Y así siendo que el conductor es responsable de los daños que deriven de la utilización del vehículo, no podría entenderse responsable de los daños que por incendio se produjeran una vez éste se ha estacionado de modo correcto. Y ligado con ello tampoco lo sería del propietario pues, para ello era precisa la imputación al conductor (el propietario responde de los daños causados por el conductor; por lo que sin daño originado por el conductor no hay responsabilidad del propietario).
Soy partidario de la primera de las tesis, pues de otro modo se llegaría al conflicto de entender la ausencia de responsabilidad de quienes se benefician del uso del instrumento de riesgo del que deriva el siniestro en el caso de que se trate de un automóvil, y en el resto de supuestos de provocación de riesgo con reporte de beneficio no se daría esta exención, al no entender que haya sido intención del legislador excluir la responsabilidad extracontractual general en este caso.
También la determinación del ámbito de cobertura del seguro obligatorio, derivado del concepto u0022hecho de la circulaciónu0022 origina discusión.
Para algunas Audiencias Provinciales la cobertura del seguro obligatorio en casos de estacionamiento procede por ser éste un hecho o acción que deriva de la circulación de vehículos a motor como antecedente o subsiguiente a la conducción. Sirva de ejemplo la Sentencia de AP La Rioja de 28 de enero de 2011 (EDJ 2011/25638), que dice:
u0022... el hecho es un hecho de la circulación, aún hallándose el vehículo estacionado porque el estacionamiento es o constituye uso propio del automóvil necesario como antecedente y subsiguiente en la circulación, porque tanto antes como después de realizar un desplazamiento se procede al estacionamiento del vehículou0022.
Es el mismo criterio seguido en las Sentencias de AP Álava de 30 de diciembre de 2004 (EDJ 2004/242626), de AP Tarragona de 10 de de enero de 2007 (EDJ 2007/90675), de AP Valladolid de 21 de marzo de 2002 (EDJ 2002/21672) y de AP Castellón de 20 de julio de 2002 (EDJ 2002/46462), entre otras.
Contrariamente, otro sector considera que los daños causados a terceros a causa del incendio del vehículo no se hallan amparados con cargo al seguro obligatorio de automóviles. Así, entre otras las Sentencias de AP Castellón de 11 de junio de 2012 (EDJ 2012/202185), de AP Las Palmas de 29 de junio de 2012 (EDJ 2012/192790), de AP Cáceres de 5 de julio de 2012 (EDJ 2012/167546), de AP Zaragoza de 16 de noviembre de 2011 (EDJ 2011/282786) y de AP Barcelona de 14 de junio de 2011 (EDJ 2011/163843). Siguiendo esta línea contraria a la cobertura del aseguramiento obligatorio resulta de especial interés la Sentencia de AP Barcelona de 5 de octubre de 2011 (EDJ 2011/272021) que razona que: u0022no es hecho de la circulación el vehículo estacionado de manera correcta, sin riesgo para terceros, y con motor parado. En estos casos no hay circulación o manejo del vehículo, el daño que pueda derivarse no se causa por efecto de la circulación sino por causas ajenas a la misma y por tanto, no basta para su calificación el que tenga lugar con origen en un vehículo sito en un lugar propio de la circulación cuando ésta no se está produciendou0022.
Nuestro TS en Sentencia de 2 de diciembre de 2008 (EDJ 2008/234509) expresó que se había pronunciado ya con anterioridad en algunas ocasiones sobre siniestros acaecidos en vehículos parados o estacionados, señalando que:
u0022Así, la sentencia de 4 de julio de 2002 declaró que no estaba comprendida en el concepto de circulación la muerte de unos jóvenes por inhalación de monóxido de carbono, ocurrida mientras se encontraban en el interior de un vehículo parado en un garaje, porque aunque esta Sala no ha exigido que el u0022coche se muevau0022, sí que u0022es preciso que esté en circulación, o derivada o inherente o accesoria, y no cabe que esté en situación ajena, extraña o independiente de la circulaciónu0022, como ocurría en el presente caso. La sentencia de 29 noviembre 2007 negó que se tratara de un hecho de la circulación y por tanto, era correcto no tramitar el procedimiento por el especial correspondiente a esta materia, un siniestro ocurrido mientras se producía la descarga de un camión, porque el fallecimiento del cónyuge de la demandante no tuvo nada que ver con el uso del motor ni con la circulación.
Finalmente, la sentencia de 10 octubre 2000 trata de un caso en el que el conductor había dejado estacionado el autocar para pasar la noche en un aparcamiento, encontrándose cubierto de mantas para preservarlo de las heladas, y entendió que no se trataba de un hecho de la circulación.u0022
De todos los materiales estudiados, hasta aquí debe llegarse a la conclusión siguiente respecto al concepto u0022hecho de la circulaciónu0022: la regla general consiste en atribuir esta categoría a las situaciones en las que el vehículo se encuentra en movimiento, de modo que cuando está estacionado de forma permanente (caso de la Sentencia de 10 de octubre de 2000, EDJ 2000/37058), o bien cuando está siendo utilizado de forma distinta a la que resulta el uso natural de un vehículo (casos de las Sentencias de 4 de julio de 2002 -EDJ 2002/26083 y de 29 de noviembre de 2007 -EDJ 2007/222924-), no nos hallamos ante un hecho de la circulación. A esta regla se le debe añadir que en el caso de que el vehículo se halle aparcado por una parada efectuada durante un trayecto, ya sea por exigencias del mismo, ya sea por exigencias legales, para facilitar el debido descanso del conductor: en estos casos se trata de un hecho de la circulación.
Con ello me parece correcta la tesis sustanciada por las resoluciones expuestas en segundo lugar, y entender que el caso sustanciado, un estacionamiento prolongado y correcto, pone fin al hecho circulatorio, y los daños originados por éste de esa forma sólo pueden ser imputados a la propia naturaleza del vehículo como instrumento de riesgo capaz de producir daños a terceros.
Es cierto que en alguna de las pólizas de seguro de este tipo se incluye la referencia o mención de daños por incendio, pero por lo general se refieren a los daños del propio vehículo y no a los daños causados a terceros como consecuencia de aquél.
Por tanto, a modo de resumen sí considero que, acreditado que el fuego parte del vehículo, y por causas endógenas, esto es sin la acreditación de la intervención de terceros, cuya prueba corresponde al propietario del siniestrado, éste debe de responder de los daños originados a terceros, no considerándose ello un hecho de la circulación, si el vehículo se encontraba perfectamente estacionado, a salvo que se encontrare en una pausa durante un trayecto, sea por exigencias del mismo, sea por exigencias legales y, por tanto, no cubierto por el seguro obligatorio.
En cuanto a la cobertura través de un seguro voluntario del evento, para mí no existiría objeción alguna.
Es sabido que, el RD 1507/2008, de 12 de septiembre, por el que se aprueba el...
Es sabido que, el RD 1507/2008, de 12 de septiembre, por el que se aprueba el Reglamento del seguro obligatorio de responsabilidad civil en la circulación de vehículos a motor (EDL 2008/143248) viene a fijar en el art. 2 y a aclarar los supuestos que quedan incluidos en lo que se entiende por u0022hecho de la circulaciónu0022, entendiéndose por tal u0022los derivados del riesgo creado por la conducción de los vehículos a motor a que se refiere el artículo anterior, tanto por garajes y aparcamientos, como por vías o terrenos públicos y privados aptos para la circulación, urbanos o interurbanos, así como por vías o terrenos que sin tener tal aptitud sean de uso comúnu0022 (art 2.1 RD 1507/2008, de 12 de septiembre).
En la llamada jurisprudencia menor coexisten dos tendencias:
a) una que considera que existe una presunción que está cerca de la responsabilidad objetiva, de que si un vehículo se incendia debe ser porque no tiene un mantenimiento adecuado o que se ha producido una avería, lo que no dispensa ni justifica el causar daños a los vehículos estacionados en su proximidad a los cuales se propaga el fuego. Por lo tanto, acreditado el origen del siniestro, la negligencia del dueño del coche se presume, y a él le corresponde desvirtuar esa presunción, ya acreditando que el incendio ha sido totalmente ajeno a su coche, ya sea por intervención de un tercero, o por fuerza mayor, lo que desde luego no se ha probado; y
b) otra que parte de la consideración de que, lo que se trata de cubrir es fundamentalmente el accidente de circulación: hechos dañosos relacionados directamente con el movimiento de los vehículos a motor. En consecuencia queda claro que el ámbito de responsabilidad hay que referirlo a eventos dañosos acaecidos a causa de la circulación y no a eventos dañosos en los que de cualquier modo o manera haya tenido intervención un vehículo de motor. Esta tesis parte de la premisa de que pues circulación implica movimiento.
Personalmente me alineo con la primera de las consideraciones expuestas puesto que el estacionamiento puede generar riesgos y uno de ellos es que, por no ejercer el propietario la necesaria vigilancia sobre sus componentes mecánicos, se produzca un incendio que cause daños a vehículos también aparcados.
No participa de esta consideración la Sentencia del TS de 1 de marzo de 1982 (EDJ 1982/1094) que, aclaró que el ámbito de responsabilidad hay que referirlo a eventos dañosos acaecido a causa de la circulación. No a eventos dañosos en los que de cualquier modo o manera haya tenido intervención un vehículo de motor pues interpretando la ley según el espíritu y los principios que la han animado, se puede llegar a la conclusión más certera de que el legislador lo que quiso cubrir fueron los riesgos de la circulación, no los daños producidos por los coches en cualquier modo.
Lo mismo mantuvo en la Sentencia de 4 de julio de 2002 (EDJ 2002/26083) declaró que no estaba comprendida en el concepto de circulación la muerte de unos jóvenes por inhalación de monóxido de carbono, ocurrida mientras se encontraban en el interior de un vehículo parado en un garaje, porque aunque esta Sala no ha exigido que el u0022coche se muevau0022, sí que u0022es preciso que esté en circulación, o derivada o inherente o accesoria, y no cabe que esté en situación ajena, extraña o independiente de la circulaciónu0022, como ocurría en el presente caso.
La cuestión de si un seguro de responsabilidad civil obligatorio y voluntario, siendo objeto de cobertura la responsabilidad civil derivada de la conducción del vehículo, cubre el daño causado a otros vehículos a causa del incendio por no ser objeto de cobertura, no siendo un siniestro relacionado con la conducción del vehículo, fue examinado por la Sentencia del TS nº 1116/2008, de 2 de diciembre (EDJ 2008/234509), y concluyo que:
u0022Debe llegarse a una conclusión con respecto a lo qué debe entenderse por hecho de la circulación: la regla general consiste en atribuir esta categoría a las situaciones en las que el vehículo se encuentra en movimiento, de modo que cuando está estacionado de forma permanente (caso de la sentencia de 10 octubre 2000), o bien cuando está siendo utilizado de forma distinta a la que resulta el uso natural de un vehículo (casos de las sentencias de 4 julio 2002 y 29 noviembre 2007), no nos hallamos ante un hecho de la circulación. A esta regla se le debe añadir la que ahora se formula en el caso de que el vehículo se halle aparcado por una parada efectuada durante un trayecto, ya sea por exigencias del propio trayecto, ya sea por exigencias legales, para facilitar el debido descanso del conductor: en estos casos se trata de un hecho de la circulación, por lo que debe declararse la doctrina de acuerdo con la que a los efectos de la interpretación del art. 1 de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, contenida en la disposición adicional 8ª de la ley 30/1995, los siniestros ocurridos durante una parada en la ruta seguida por el vehículo constituyen hechos de la circulación y por tanto, están incluidos en el ámbito del seguro de responsabilidad civil contratado.u0022
Mi opinión personal se manifiesta en el sentido de que hecho de la circulación lo constituye tanto aquella situación en la que el vehículo, tanto se encuentra en movimiento como cuando está aparcado, excluyendo de tal concepto el estacionamiento permanente y los casos en los que se utiliza el vehículo de forma distinta a la que resulta el uso natural. Dicho de otra manera, la noción de u0022hecho de la circulaciónu0022 debe interpretarse de forma no restrictiva, y ello por cuanto, el elemento fundamental de tal concepto es u0022el riesgo circulatoriou0022, y precisamente éste abarca incluso los supuestos en que el vehículo no esté en movimiento, sino parado.
En definitiva, el estacionamiento del turismo constituye un uso del mismo que debe entenderse comprendido en el ámbito del seguro, porque además es un uso imprescindible para la circulación, si bien no comprendido en el mismo concepto de circulación por cuanto debe contemplarse en un sentido amplio, pues la circulación abarca tanto el movimiento del vehículo, como las paradas y detenciones, sean momentáneas o de mayor duración como el estacionamiento. Por ello, los riesgos a cubrir son todos aquellos que con ocasión del uso propio del automóvil pudieran devengarse y el estacionamiento del vehículo es un hecho típico de la circulación.
Destaco la Sentencia de AP La Rioja de 28 enero 2011 (EDJ 2011/25638), que, con cita de la número 72/2010, de 3 de marzo, sobre la cuestión expone que u0022ha de considerarse que un vehículo, por los elementos que lo componen y las sustancias que almacena para su funcionamiento, constituye un objeto susceptible de generar riesgos, tanto en marcha como estacionado, y que el propietario ha de demostrar la intervención de persona ajena o suceso de fuerza mayor, por lo que la culpa ha de serle atribuida, en tanto encargado del mantenimiento de las condiciones del turismo en un estado adecuado para no convertirse en fuente de riesgos, siendo a él a quien le corresponde la carga de demostrar que actuó con toda la diligencia debida, por cuanto es criterio jurisprudencial sobre daños causados por incendios que ha de resultar suficiente, a efectos de establecer la responsabilidad por los daños causados a terceros, acreditar el lugar en el que se originó el incendio e identificar al titular del bien en que se produjo, aunque no se halle cumplida prueba de la causa que lo produjou0022.
El régimen de responsabilidad respecto a los daños causados por un vehícul...
El régimen de responsabilidad respecto a los daños causados por un vehículo estacionado en la vía pública que causa daños a terceros, como consecuencia de incendio o incluso explosión, ha sido motivo de que las Audiencias dictaran resoluciones de contenido diverso. Ciertamente, podría interpretarse, de acuerdo con el art. 1 de la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor (EDL 2004/152063), el conductor de un vehículo de esta naturaleza es responsable, en virtud del riesgo creado por la conducción de éste, de los daños causados a las personas o en los bienes, como motivo de la circulación, y de ello pudiera derivarse que si el vehículo no se encuentra en movimiento, el motor no se encuentra en ignición y, por tanto, el automóvil se encuentra estacionado y con el motor apagado, cualquier circunstancia que se produzca en el referido vehículo que cause daños a terceros, quedará fuera del ámbito del art. 1 de la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor y, por tanto, los daños causados serán ajenos en cuanto a la responsabilidad de la aseguradora con la que se hubiere concertado la correspondiente póliza de seguro.
Una reciente Sentencia de AP Cantabria, Sección 4ª, de 9 de marzo de 2010 (EDJ 2010/212182), viene a refrendar esta teoría, considerando que los daños causados en un vehículo aparcado como consecuencia del incendio de otro vehículo también aparcado en la vía pública y próximo al primero, no se puede considerar que los daños son causados como consecuencia de un hecho de la circulación y, por tanto, exime de responsabilidad a la aseguradora, basándose para ello en doctrina del TS contemplada, entre otras, en Sentencia de 10 de octubre de 2000 (EDJ 2000/37058) y 2 de diciembre de 2008 (EDJ 2008/234509).
Sin embargo, hay otra corriente jurisprudencial que viene a opinar lo contrario, y de la que es claro exponente la Sentencia de AP Alicante, Sección 8ª, de 14 de enero de 2010 (EDJ 2010/159645), que viene a considerar justo la tesis contraria, entendiendo que de los daños causados en personas o propiedades ajenas como consecuencia del incendio de un vehículo que se encontraba estacionado en la vía pública, sí que debe ser responsable la aseguradora del propio vehículo, entendiendo que, en virtud de criterios nacidos del propio concepto de la responsabilidad aquiliana, en relación con la responsabilidad por riesgo o cuasi objetiva, se produce un desplazamiento de la carga de la prueba que motivará el que deba ser precisamente el titular o aseguradora del vehículo incendiado quien acredite que el incendio se produce precisamente por circunstancias totalmente ajenas y extrañas a la propia circulación del vehículo. Se viene a considerar, en definitiva, que el estacionamiento constituye un hecho típico de la circulación, tratándose, en definitiva, de una maniobra específica que se conforma a partir del uso de la vía pública y en la vía pública del instrumento que genera el riesgo, que no es otro que el propio vehículo a motor y que, por tanto, un vehículo destinado y utilizado en la vía pública y que está asegurado precisamente por ello, estacionado en la vía pública, que causa daños a terceros, genera ab initio responsabilidad para la asegurador si se dan las condiciones sustantivas de responsabilidad civil, postura ésta coincidente con la que mantiene las Sentencias de AP Baleares, Sección 4ª, de 21 de junio de 1999 (EDJ 1999/36386) y de AP Castellón, Sección 2ª, de 20 de julio de 2002 (EDJ 2002/46462).
Esta doctrina jurisprudencial de las Audiencias es plenamente coincidente con la que mantiene el TS en numerosas resoluciones, de la que es de destacar la Sentencia de su Sala 1ª de 2 de diciembre de 2008 (EDJ 2008/234509), que considera que, efectivamente, aquellos siniestros ocurridos mientras el vehículo se halla aparcado, constituyen, sin duda, hechos de la circulación y, por tanto, están incluidos en el ámbito del seguro de responsabilidad civil contratado. En esta interesante Sentencia el TS trata de llegar a conclusiones respecto a lo que debe entenderse por hecho de la circulación, considerando que la regla general consiste en atribuir esta categoría a las situaciones en las que el vehículo se encuentra en movimiento, de modo que cuando está estacionado de forma permanente, o bien cuando está siendo utilizado de forma distinta a la que resulta del uso natural de un vehículo, no nos hallamos ante un hecho de la circulación, pero cuando el vehículo se encuentra apartado o estacionado, ya sea porque se trate de una parada efectuada durante un trayecto, bien sea por exigencias del propio trayecto o por exigencias legales, como por ejemplo el descanso del conductor (el caso de la sentencia refiere el incendio producido en un autocar de línea durante un estacionamiento del mismo), debemos considerar que se trata de un hecho de la circulación y, por tanto, plenamente aplicable la responsabilidad que contempla el art. 1 de la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor. En mi opinión, siempre que se produce el incendio del vehículo estacionado, con independencia del tiempo de duración del estacionamiento del vehículo, sí que debe considerarse como un siniestro derivado de un hecho de la circulación, pues como bien apunta la Sentencia de AP Alicante, Sección 8ª, que se ha mencionado, entra dentro del desarrollo natural de la propia actividad del vehículo su estacionamiento en la vía pública, por lo que sólo se eximirá a la compañía aseguradora, el conductor o el propietario del vehículo en el supuesto de que acrediten que el incendio se ha producido por una circunstancia totalmente ajena y extraña al propio vehículo en sí.
El Real Decreto 1507/2008, de 12 de septiembre, por el que se aprueba el Regl...
El Real Decreto 1507/2008, de 12 de septiembre, por el que se aprueba el Reglamento del seguro obligatorio de responsabilidad civil en la circulación de vehículos a motor (EDL 2008/143248), fija en el art. 2 los supuestos que quedan incluidos en lo que se entiende por u0022hecho de la circulaciónu0022 al objeto de que quede incluido el hecho en la cobertura del seguro de la responsabilidad civil.
Como se desprende del apartado 1 del citado precepto, por hechos de la circulación se deben entender los derivados del riesgo creado por la conducción de los vehículos a motor a que se refiere el artículo anterior, tanto por garajes y aparcamientos, como por vías o terrenos públicos y privados aptos para la circulación, urbanos o interurbanos, así como por vías o terrenos que sin tener tal aptitud sean de uso común. Por tanto, se desprende que la nota que caracteriza al u0022hecho de la circulaciónu0022 es el de la conducción, lo que conllevaría una connotación de acción o movimiento u0022tanto por garajes y aparcamientos, como por vías o terrenos públicos y privados aptos para la circulación, urbanos o interurbanos, así como por vías o terrenos que sin tener tal aptitud sean de uso comúnu0022.
¿Qué sucede en los casos de daños causados en bienes de terceros (otros vehículos, inmuebles, etc.) por el incendio de un vehículo que no se halla en movimiento; en concreto, que se encuentra parado y estacionado en la vía pública o en parking? ¿Se puede calificar como un u0022hecho de la circulaciónu0022 a los efectos del citado Real Decreto?
A esta pregunta la jurisprudencia menor ha venido respondiendo de forma dispar, apreciándose la existencia de una dualidad de posiciones que van desde la aplicación rigurosa del texto normativo hasta la más flexible que extiende la aplicación del precepto en aras de una protección más acabada del tercero perjudicado, haciendo especial distinción entre los casos de incendio de vehículos perfectamente estacionados, cerrados y desconectados de aquellos otros en los que los vehículos se hallan abandonados por sus titulares. En este ámbito es de especial relevancia la Sentencia del TS nº 1116/2008, de 2 de diciembre (EDJ 2008/234509), que fijó lo que debe entenderse por hecho de la circulación: la regla general consiste en atribuir esta categoría a las situaciones en las que el vehículo se encuentra en movimiento, de modo que cuando está estacionado de forma permanente (Sentencia del TS de 10 de octubre de 2000, EDJ 2000/37058) no nos hallamos ante un hecho de la circulación. A esta regla se le debe añadir la que ahora se formula en el caso de que el vehículo se halle aparcado por una parada efectuada durante un trayecto, ya sea por exigencias del propio trayecto, ya sea por exigencias legales, para facilitar el debido descanso del conductor: en estos casos se trata de un hecho de la circulación, por lo que debe declararse la doctrina de acuerdo con la que a los efectos de la interpretación del art. 1 de la LRCSCVM (EDL 2004/152063), contenida en la Disp. Adic. 8ª de la Ley 30/1995 (EDL 1995/16212), los siniestros ocurridos durante una parada en la ruta seguida por el vehículo constituyen hechos de la circulación y por tanto, están incluidos en el ámbito del seguro de responsabilidad civil contratado.
Pues bien, de las diversas posiciones existentes, entendemos que siempre se deberá estar al caso concreto dada la complejidad que encierran las cuestiones formuladas y los distintos criterios empleados por las distintas Audiencias Provinciales, pero, con las reservas necesarias y con carácter general, nos atrevemos a decir que el incendio de un vehículo estacionado de forma permanente y debidamente desconectados sus mecanismos eléctricos no constituye un u0022hecho de la circulaciónu0022 a los efectos del Real Decreto 1507/2008. Así, la regla general consiste en atribuir esta categoría a las situaciones en las que el vehículo se encuentra en movimiento, de modo que cuando está estacionado de forma permanente, o bien cuando está siendo utilizado de forma distinta a la que resulta el uso natural de un vehículo, no nos hallamos ante un u0022hecho de la circulaciónu0022. A esta regla se le debe añadir la que recoge la citada Sentencia del TS nº 1116/2008 relativa a la parada técnica en ruta. En cualquier caso, no puede ser considerado u0022hecho de la circulaciónu0022 el incendio de un vehículo abandonado en la vía pública.
Por lo tanto, a modo de conclusión, podemos decir que si no se está en presencia de un u0022hecho de la circulaciónu0022 el seguro obligatorio no responderá del daño causado, no procediendo en estos casos la condena solidaria de la compañía aseguradora del vehículo que ocasiona los daños a terceros o, en su defecto, del Consorcio de Compensación de Seguros, al carecer éstos de legitimación pasiva ad caussam. Creo que, en tales casos, y a falta de cobertura de seguro voluntario, el titular del vehículo originador de los daños responderá personalmente con su patrimonio en virtud de lo dispuesto en el art. 1902 CC (EDL 1889/1), lo que evidentemente lleva aparejado un detrimento en las posibilidades de indemnización de los damnificados que quedan al albur de la solvencia patrimonial del demandado. Este último punto es muy importante, máxime en la actual situación de crisis económica existente que motiva, por un lado, el creciente envejecimiento y mal estado del parque automovilístico nacional, y, de otra parte, el también creciente número de insolvencias.
Los siniestros (generalmente incendios y otros daños) ocasionados cuando el ...
Los siniestros (generalmente incendios y otros daños) ocasionados cuando el vehículo no se encuentra en movimiento, bien porque se encuentre estacionado de forma permanente (Sentencia del TS, Sala 1ª, nº 915/2000, de 10 de octubre -EDJ 2000/37058 -: incendio de autocar estacionado para pasar la noche en aparcamiento) bien cuando se utiliza de forma distinta a la que resulta del uso natural del vehículo (Sentencia del TS, Sala 1ª, nº 692/2002, de 4 de julio -EDJ 2002/26083-: muerte de jóvenes por inhalación de monóxido de carbono en vehículo estacionado en garaje; y Sentencia del TS, Sala 1ª, nº 1244/2007, de 29 de noviembre -EDJ 2007/222924-: muerte de trabajador durante descarga de camión) no son considerados como u0022un hecho de la circulaciónu0022 (art. 1 LRCSVM, EDL 2004/152063), con la excepción de los siniestros ocurridos u0022durante una parada en rutau0022 seguida por el vehículo, que sí que lo constituyen (Sentencia del TS, Sala 1ª, nº 1116/2008, de 2 de diciembre EDJ 2008/234509-).
Al no tratarse de u0022hechos de la circulaciónu0022 están excluidos del ámbito de aplicación del seguro obligatorio de responsabilidad civil, no pudiendo reclamarse los daños personales o materiales causados con ocasión de los mismos a la aseguradora del vehículo siniestrado.
En relación con el seguro voluntario, deberá examinarse si el contrato en concreto incluye o no en su clausulado la cobertura de esta clase de siniestros, si bien lo normal y habitual es que se suscribe un seguro de responsabilidad civil obligatorio y voluntario cuya cobertura sea u0022la responsabilidad civil derivada de la conducción del vehículou0022, por lo que esta clase de siniestros analizados (siniestro ocurrido a vehículo detenido fuera de la circulación) no será objeto de cobertura y tampoco podrán reclamarse los daños generados con ocasión del mismo a la aseguradora del vehículo siniestrado.
Por todo ello, tanto en el caso de seguro voluntario como del obligatorio de responsabilidad civil, sólo podrá reclamarse el pago de la indemnización al titular del vehículo causante de los daños y no a la aseguradora del mismo.
A la hora de contestar la cuestión que se nos plantea, resulta conveniente r...
A la hora de contestar la cuestión que se nos plantea, resulta conveniente recordar que el TS, en su Sentencia 1116/2008, de 2 de diciembre (EDJ 2008/234509), se ha pronunciado de forma expresa sobre el concepto de hecho de la circulación.
Apunta en particular esta Sentencia que u0022...debe llegarse a una conclusión con respecto a lo qué debe entenderse por hecho de la circulación: la regla general consiste en atribuir esta categoría a las situaciones en las que el vehículo se encuentra en movimiento, de modo que cuando está estacionado de forma permanente (caso de la sentencia de 10 octubre 2000), o bien cuando está siendo utilizado de forma distinta a la que resulta el uso natural de un vehículo (casos de las sentencias de 4 julio 2002 y 29 noviembre 2007), no nos hallamos ante un hecho de la circulación. A esta regla se le debe añadir la que ahora se formula en el caso de que el vehículo se halle aparcado por una parada efectuada durante un trayecto, ya sea por exigencias del propio trayecto, ya sea por exigencias legales, para facilitar el debido descanso del conductor: en estos casos se trata de un hecho de la circulación, por lo que debe declararse la doctrina de acuerdo con la que a los efectos de la interpretación del art. 1 de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, contenida en la disposición adicional 8ª de la ley 30/1995, los siniestros ocurridos durante una parada en la ruta seguida por el vehículo constituyen hechos de la circulación y por tanto, están incluidos en el ámbito del seguro de responsabilidad civil contratadou0022.
Concreta, por tanto, de este modo el TS, en relación al estacionamiento del vehículo, cuando se entiende hecho de la circulación y cuando no, siendo el criterio adoptado el de partir de la distinción entre el estacionamiento de forma permanente del que se produce a modo de parada en ruta, caracterizándose el primero por ser una parada de reposo, sin conexión o puesta en marcha de sus mecanismos, siendo así que en estos casos no se estaría ante un hecho de la circulación y por tanto, no cabría entender el daño producido por el vehículo como un siniestro ajeno al seguro de responsabilidad civil por circulación de vehículo a motor.
Este criterio ha sido seguido por la jurisprudencia posterior. Son casos paradigmáticos los supuestos de estacionamientos en garajes y los equivalentes en la vía pública, casos que podríamos calificar conforme a aquella doctrina de aparcamiento propiamente dicho, donde no sería posible acudir al seguro de circulación para cubrir los daños que derivaran, por ejemplo, del incendio del vehículo.
Sin embargo, la cuestión no está tan claramente definida como pudiera parecer por dos razones. En primer lugar porque parece de lógica jurídica exigir a modo de condición o matiz añadido a la doctrina expuesta, que para que el aparcamiento quede excluido del concepto de hecho de la circulación, aunque sea un estacionamiento permanente, de reposo, como maniobra de la circulación se haya ejecutado, en todo caso, de modo correcto y sin riesgo para la circulación pues, de no ser así, y siempre que mediara relación causal entre la parada y el siniestro, sí sería dable plantear que el hecho fuera de la circulación y, por tanto, si el siniestro que derivara de tal circunstancia, sí estaría vinculado a la cobertura del seguro. Y, en segundo lugar, no podemos obviar el hecho de que el estacionamiento constituye en todo caso una maniobra propia de la circulación pues es evidente que el vehículo está destinado a ser un objeto tanto móvil como inmóvil en tanto la naturaleza del uso así lo impone. Ello justifica que el estacionamiento tenga su propia regulación reglamentaria, como parte del hecho circulatorio y, desde este punto de vista, podría replantearse la cuestión acerca de si, en todo caso, no sería más acertado considerar siempre y sin distinción el estacionamiento de un vehículo a motor no retirado de la circulación, siempre como hecho de la circulación.
En primer lugar voy a analizar la normativa aplicable. El art. 1 de la Ley so...
En primer lugar voy a analizar la normativa aplicable. El art. 1 de la Ley sobre responsabilidad Civil y Seguro en la circulación de vehículos a Motor (EDL 2004/152063) establece la responsabilidad del conductor de vehículos de motor por el riesgo creado como u0022consecuencia de la circulaciónu0022. Para concretar que debe entenderse por tal, el art. 1.4 de dicha norma remite a su desarrollo reglamentario, operado por el Real Decreto 1507/2008, de 12 de septiembre de 2008, que aprobó el nuevo Reglamento del Seguro Obligatorio de Responsabilidad Civil en la Circulación de Vehículos a Motor (EDL 2008/143248). En su art. 2 se establece que:
u0022A los efectos de la responsabilidad civil en la circulación de vehículos a motor y de la cobertura del seguro obligatorio regulado en este Reglamento, se entienden por hechos de la circulación los derivados del riego creado por la conducción de los vehículos a motor a que se refiere el artículo anterior, tanto por garajes y aparcamientos, como por vías o terrenos públicos y privados aptos para la circulación , urbanos o interurbanos, así como por vías o terrenos que sin tener tal aptitud sean de uso comúnu0022.
Seguidamente se recogen determinados supuestos excluidos de dicho concepto (pruebas deportivas, determinadas tareas realizadas por vehículos industriales, desplazamientos de mercancías, salvo el transporte por determinadas vías...).
La cuestión que se nos plantea no es fácil y ha generado una viva controversia en la doctrina de las Audiencia Provinciales, y ha dado lugar a una Jurisprudencia no unívoca.
La Sentencia del TS, Sala 1ª, de 6 de febrero de 2012 (EDJ 2012/37480), con cita en su apoyo (aunque de forma parcial) de la Sentencia de 2 de diciembre de 2008 (EDJ 2008/234509), trata de fijar Jurisprudencia en esta materia. Se enjuician los resultados dañosos para terceros de un siniestro al incendiarse un remolque frigorífico en un recinto. Parte la Sentencia de la premisa, de que la normativa antes citada pretende dar cobertura a los riesgos que generan los vehículos de motor, generalmente a consecuencia de la circulación o desplazamiento, pero no necesariamente. A tal efecto se recuerda que la Sección 7ª, Capítulo II del Título II (arts. 38 y ss) de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial (EDL 1990/12827) contempla el aparcamiento o estacionamiento de vehículos. Expresamente se afirma que:
u0022En virtud de los razonamientos expuestos resulta razonable concluir que el estacionamiento o aparcamiento de un vehículo merece la consideración de hecho de la circulación, por extenderse esta situación a cualquiera que derive del uso del vehículo. De esta forma, el riesgo objeto de aseguramiento obligatorio debe comprender, además del ligado a su desplazamiento, también el eventual riesgo que para terceros puede derivar de su incendio, por razón del empleo de sustancias inflamables y de elementos eléctricos para su normal funcionamientou0022.
Con relación a la Jurisprudencia previa que parece abogar por la posición contraria manifiesta que:
u0022De ahí que la jurisprudencia existente en sentido contrario no constituya un precedente, merezca ser objeto de una interpretación muy restrictiva y resulte inhábil para resolver correctamente supuestos distintos de los enjuiciados, caracterizados, como común denominador, por contemplar a un vehículo que se hallaba definitivamente fuera de la circulaciónu0022.
A título de ejemplo, cita como ejemplo las Sentencias del TS de 10 de octubre de 2000 (EDJ 2000/37058) -vehículo estacionado de forma permanente-, de 4 de julio de 2002 (EDJ 2002/26083) o de 29 de noviembre de 2007 (EDJ 2007/222924) -la segunda, por ejemplo, se refiere al daño ocasionado en la descarga de un camión-.
Por tanto, considero que el tema planteado actualmente resulta clarificado por esta resolución, aunque no deja de ser polémico, de lo que puede servir de ejemplo el voto particular formulado por uno de los Magistrados que participó en su elaboración.
Establece el art. 1 del Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre del...
Establece el art. 1 del Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre del Texto refundido de la ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor (EDL 2004/152063), en su primer párrafo que: u0022El conductor de vehículos a motor es responsable, en virtud del riesgo creado por la conducción de estos, de los daños causados a las personas o en los bienes con motivo de la circulaciónu0022. Y su párrafo 4 añade que u0022Reglamentariamente, se definirán los conceptos de vehículos a motor y hecho de la circulación, a los efectos de esta Leyu0022.
Es, por lo tanto, la u0022circulaciónu0022, para la que normalmente está concebida el vehículo a motor, su conducción vinculada al transporte, como su uso propio, de personas o cosas, la que determina qué es el u0022hecho de la circulaciónu0022, porque otros usos no propios del mismo y sus consecuentes riesgos impropios, ajenos al transporte en su desplazamiento e incidencias circulatorias, no lo son.
En ese sentido, la Sentencia del TS de 2 de diciembre de 2008 (EDJ 2008/234509) ha tratado de zanjar la doble línea jurisprudencial opuesta que siempre ha existido en este tema entre nuestros Tribunales diciendo: u0022la regla general consiste en atribuir la categoría de hecho de circulación a las situaciones en las que el vehículo se encuentra en movimiento, de modo que cuando está estacionado de forma permanente (caso de la sentencia de 10 de octubre de 2000) o bien cuando está siendo utilizado de forma distinta a la que resulta el uso natural de un vehículo (caso de las sentencias de 4 de julio de 2002 y de 29 de noviembre de 2007), no nos hallamos ante un hecho de la circulación.u0022
El reglamento a que se refiere el Texto refundido es el RD 1507/2008, de 12 de septiembre (EDL 2008/143248), que excluye de la cobertura del seguro obligatorio que regula la responsabilidad civil en la circulación de vehículos a motor los hechos que no sean de circulación y para ello reserva un extensísimo y muy casuista art. 2 que pretende definirlos en positivo -los que son considerados hechos de circulación: 1er párrafo-, en negativo -los que no: 2º párrafo y de forma mixta -uno de cada: en el párrafo 3º-.
Dentro de él, como criterio general, el legislador considera hechos de la circulación todos los que (en función del sitio) se produzcan en garajes, aparcamientos, vías, terrenos públicos o privados aptos para circular, sean urbanos o interurbanos incluso aquellos que sin tener tal aptitud, sean de uso común, por ser propios de la circulación, excluyendo la utilización del vehículo para usos impropios de la utilidad funcional de transporte -párrafo 2 b) apartado segundo in fine-, y la utilización del vehículo a motor como instrumento de la comisión de delitos dolosos contra personas o bienes.
En su aplicación, sin embargo, hay quienes consideran que por encima de la concepción literal de los anteriores preceptos, debe primar la finalística, propia del tuitivo mundo del seguro en la conducción de vehículos, por pretender una protección integral a las víctimas y consagrar una responsabilidad objetiva que obligaría a una interpretación amplia del término u0022hecho de la circulaciónu0022.
Así, el Auto de AP Madrid de 18 de diciembre de 2009 (EDJ 2009/340304) indica que la cobertura del seguro alcanza los daños ocasionados u0022no sólo cuando el vehículo esté en movimiento, sino también, todos aquellos en los que el daño traiga causa del uso del vehículo, como ocurre cuando el mismo se produce cuando se está accediendo al vehículo, o bien cuando se está bajando del mismou0022.
Esta teoría, que compartimos, es proclive a cubrir los riesgos u0022no sólo producidos por el hecho físico del desplazamiento de un vehículo en el espacio (...) sino todos aquellos que con ocasión del uso propio del automóvil pudieran devengarseu0022, entre los que se incluye el estacionamiento mismo (Sentencia de AP Valencia de 27 de febrero de 2009, EDJ 2009/99742) mientras haya uso, de modo que equipara circulación a uso adecuado aunque no haya estrictamente movimiento.
En consecuencia, si el siniestro (incendio) se produce como consecuencia de un acto propio necesario para poder iniciar la circulación misma (en la consulta: el arranque al poner el contacto) aunque no se esté rodando, es inherente la cobertura del seguro, pues sin arrancar no hay circulación, siendo su inicio circulación misma, y por ello, entendemos que debe poder reclamarse por los daños causados por el vehículo estacionado a terceros, a la Compañía con la que se tenga suscrito el seguro obligatorio.
Lo polémico del tema sujeto a examen lo demuestra el resultado final que nos ofrece la encuesta, cuyo resultado final ha sido de cinco a cuatro para la opinión de que el estacionamiento del turismo constituye un uso del mismo que debe entenderse comprendido en el ámbito del seguro.
1.- Se viene a considerar, en definitiva, que el estacionamiento constituye un hecho típico de la circulación, tratándose de una maniobra específica que se conforma a partir del uso de la vía pública y en la vía pública del instrumento que genera el riesgo, que no es otro que el propio vehículo a motor y que, por tanto, un vehículo destinado y utilizado en la vía pública y que está asegurado precisamente por ello, estacionado en la vía pública, que causa daños a terceros, genera ab initio responsabilidad para la asegurador si se dan las condiciones sustantivas de responsabilidad civil, postura ésta coincidente con la que mantiene la Sentencia de la Audiencia Provincial de Baleares, Sección 4ª, de 21 de junio de 1999 (EDJ 1999/36386) y Audiencia Provincial de Castellón, Sección 2ª, de 20 de julio de 2002 (EDJ 2002/46462).
2.- Siempre que se produce el incendio del vehículo estacionado, con independencia del tiempo de duración del estacionamiento del vehículo, sí que debe considerarse como un siniestro derivado de un hecho de la circulación.
3.- no podemos obviar el hecho de que el estacionamiento constituye en todo caso una maniobra propia de la circulación pues es evidente que el vehículo está destinado a ser un objeto tanto móvil como inmóvil en tanto la naturaleza del uso así lo impone. Ello justifica que el estacionamiento tenga su propia regulación reglamentaria, como parte del hecho circulatorio y, desde este punto de vista, podría replantearse la cuestión acerca de si, en todo caso, no sería más acertado considerar siempre y sin distinción el estacionamiento de un vehículo a motor no retirado de la circulación, siempre como hecho de la circulación.
4.- Resulta razonable concluir que el estacionamiento o aparcamiento de un vehículo merece la consideración de hecho de la circulación, por extenderse esta situación a cualquiera que derive del uso del vehículo. De esta forma, el riesgo objeto de aseguramiento obligatorio debe comprender, además del ligado a su desplazamiento, también el eventual riesgo que para terceros puede derivar de su incendio, por razón del empleo de sustancias inflamables y de elementos eléctricos para su normal funcionamiento.
5.- Si el siniestro (incendio) se produce como consecuencia de un acto propio necesario para poder iniciar la circulación misma (en la consulta: el arranque al poner el contacto) aunque no se esté rodando, es inherente la cobertura del seguro, pues sin arrancar no hay circulación, siendo su inicio circulación misma, y por ello, entendemos que debe poder reclamarse por los daños causados por el vehículo estacionado a terceros, a la Compañía con la que se tenga suscrito el seguro obligatorio.
6.- El estacionamiento del turismo constituye un uso del mismo que debe entenderse comprendido en el ámbito del seguro, porque además es un uso imprescindible para la circulación, si bien no comprendido en el mismo concepto de circulación por cuanto debe contemplarse en un sentido amplio, pues la circulación abarca tanto el movimiento del vehículo, como las paradas y detenciones, sean momentáneas o de mayor duración como el estacionamiento. Por ello los riesgos a cubrir son todos aquellos que con ocasión del uso propio del automóvil pudieran devengarse y el estacionamiento del vehículo es un hecho típico de la circulación.
Cuatro de nuestros colaboradores (Enrique García-Chamón Cervera, Luis Alberto Gil Nogueras, Antonio Alberto Pérez Ureña y Esteban Solaz Solaz) entienden que el estacionamiento debido y correcto pone fin al hecho circulatorio y el riesgo que dimana de la propia naturaleza del vehículo, como objeto mueble susceptible de causar daños a tercero, constituye sólo fundamento de una responsabilidad civil ordinaria que no estaría cubierto por el seguro obligatorio de automóviles sin perjuicio de su cobertura por una póliza de responsabilidad civil general.
El TS ya establece en su Sentencia de 2 de diciembre de 2008 (EDJ 2008/234509) que la regla general consiste en atribuir esta categoría a las situaciones en las que el vehículo se encuentra en movimiento, de modo que cuando está estacionado de forma permanente o bien cuando está siendo utilizado de forma distinta a la que resulta el uso natural de un vehículo, no nos hallamos ante un hecho de la circulación.
Un estacionamiento prolongado y correcto pone fin al hecho circulatorio, y los daños originados por éste de esa forma sólo pueden ser imputados a la propia naturaleza del vehículo como instrumento de riesgo capaz de producir daños a terceros. Es cierto que en alguna de las pólizas de seguro de este tipo se incluye la referencia o mención de daños por incendio, pero por lo general se refieren a los daños del propio vehículo y no a los daños causados a terceros como consecuencia de aquél.
Al no tratarse de "hechos de la circulación" están excluidos del ámbito de aplicación del seguro obligatorio de responsabilidad civil, no pudiendo reclamarse los daños personales o materiales causados con ocasión de los mismos a la aseguradora del vehículo siniestrado.
En relación con el seguro voluntario, deberá examinarse si el contrato en concreto incluye o no en su clausulado la cobertura de esta clase de siniestros, si bien lo normal y habitual es que se suscribe un seguro de responsabilidad civil obligatorio y voluntario cuya cobertura sea "la responsabilidad civil derivada de la conducción del vehículo", por lo que esta clase de siniestros analizados (siniestro ocurrido a vehículo detenido fuera de la circulación) no será objeto de cobertura y tampoco podrán reclamarse los daños generados con ocasión del mismo a la aseguradora del vehículo siniestrado.
Por todo ello, consideran que tanto en el caso de seguro voluntario como del obligatorio de responsabilidad civil, sólo podrá reclamarse el pago de la indemnización al titular del vehículo causante de los daños y no a la aseguradora del mismo.

References: artículo 1902
 Real Decreto 
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