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⭐SALARIO MÍNIMO Y EMPLEO EN ARGENTINA
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Esther Salinas Chávez
1 REV. DE ECONOMÍA POLÍTICA DE BS. AS. Año 6 Vol ISSN SALARIO MÍNIMO Y EMPLEO EN ARGENTINA Fernando Groisman* CONICET y Universidad de Buenos Aires RESUMEN El objetivo de este documento es contribuir a la discusión acerca de los efectos del salario mínimo en el mercado de trabajo. Argentina brinda la oportunidad de explorar esta temática en profundidad dado que en los últimos años desde 2003 el salario mínimo se modificó en numerosas ocasiones. Se analizaron los niveles de salario mínimo durante el período y su impacto en la distribución de salarios y en el empleo. Mediante el uso de datos de panel se estimaron también las chances de los individuos de permanecer en el mismo status laboral luego de que se produjeran variaciones en esta regulación laboral. La evidencia aportada reveló que las modificaciones en el salario mínimo no contrajeron la demanda de empleo ni incentivaron la precariedad laboral. Palabras clave: Salario mínimo, Mercado de trabajo, Informalidad. ABSTRACT This paper aims to contribute to the discussion about the effects of minimum wages on labour market. Argentina provides the opportunity to explore the issue in depth because in the recent past from 2003 the minimum wage was modified repeatedly. We analyze the level of minimum wage during the period and its impact on the distribution of wages and employment. We also use panel data to estimate the chances that individuals remain in the same labor market status after changes in this regulation. Key words: Minimum wage, Labour market, Informality. * Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires, Argentina. Código JEL: J31, J212 10 Revista de Economía Política de Buenos Aires I. Introducción En los últimos años se ha intensificado el uso de la política de salario mínimo por parte de varios países de América Latina y el Caribe. Aunque no en forma excluyente, el uso de este instituto laboral ha sido uno de los dispositivos que ha ganado cierto protagonismo entre las opciones de política salarial desde comienzos del nuevo siglo. Junto a un abanico amplio de políticas laborales activas 1, se ha constatado en la región una marcada actualización del valor del salario mínimo en torno al 40% en términos reales entre extremos de la primera década del corriente siglo (OIT, 2010). En Argentina, respecto del decenio de los noventa, el monto nominal de mínimo salarial legal se multiplicó por nueve mientras que su poder de compra se triplicó. Concomitantemente, la preocupación académica sobre esta temática se ha incrementado, aunque es justo señalar que resulta todavía incipiente con relación a los aspectos que ameritan ser indagados i.e. efectos sobre el empleo, los salarios, la distribución del ingreso, por citar sólo los tópicos más elementales. Se han realizado estudios comparativos entre países que documentan algunos de estos efectos (Cunningham, 2007; Marinakis y Velasco, 2006; y, Maloney y Nuñez Mendez; 2004). Asimismo, existe un conjunto de investigaciones centradas en casos nacionales: Brasil (Boeri et al., 2011; Lemos, 2004 y 2009; Neumark et al., 2006; Carneiro y Corseuil, 2001; Fajnzylber, 2001); Perú (Céspedes, 2006); México (Bosch y Manacorda, 2010; Cunningham y Siga, 2006 y Brasil ); Chile (Infante et al., 2003); Colombia (Arango y Pachón, 2004), Costa Rica (Gindling y Terrell, 2007); Honduras (Gindling y Terrell, 2009 y 2010); Trinidad y Tobago (Strobl y Walsh, 2001) y Nicaragua (Alaniz et al., 2011). Para el caso argentino cabe mencionar las contribuciones de Khamis (2008), Marshall (2006), Kostzer (2006), Beccaria (2004) y Szretter (2004). La aplicación del salario mínimo está muy extendida en el mundo siendo su objetivo principal el de establecer un piso salarial efectivo para los trabajadores de menor calificación. De esta forma, el salario mínimo es además un instrumento de política pública para contribuir a la reducción 1. Aquellas destinadas a incidir tanto en la demanda de trabajadores como en la mejora de la calidad de los puestos de trabajo. Ello incluye la creación directa o indirecta de empleo, la capacitación y entrenamiento de la oferta de trabajo y el desarrollo de acciones de intermediación laboral.3 Groisman 11 de la pobreza y la desigualdad en la distribución del ingreso. Esta regulación goza de una característica que lo torna especialmente atractivo para los gobiernos que deviene del hecho de que, a diferencia de otras medidas que se pueden implementar para el logro de similares objetivos, no implica un compromiso fiscal equivalente sobre el erario público ya que se trata de una norma destinada a regir primordialmente la actividad económica en el sector privado. 2 No obstante, como se verá en la sección siguiente, la fijación de un valor de estas características no está exenta de dificultades y, puede anticiparse que, allí radica esencialmente la controversia que usualmente suscita la ponderación del grado de eficacia de esta política. Téngase en cuenta, a modo de ejemplo, que si el monto del salario mínimo es muy bajo respecto de las remuneraciones pagadas en el mercado su función como mecanismo de protección para los trabajadores menos calificados puede considerarse superflua. De la misma manera, si la marca es muy elevada para los estándares de funcionamiento de las empresas también fallará en sus objetivos pues reducirá la cantidad demandada de empleo. Si esto último ocurriera, el desempleo aumentará y así se vería acrecentada aquella desventaja que la norma preveía corregir. Pese a todo, existe un amplio margen entre las dos situaciones extremas recién mencionadas en las que la fijación de un mínimo salarial puede cumplir su función de sostén efectivo para las remuneraciones más bajas. La relevancia analítica que rodea a las políticas de salario mínimo en los países de la región latinoamericana se nutre además de la elevada informalidad que caracteriza a los mercados laborales. Justamente, la elevada proporción de ocupados en puestos de trabajo que no se encuentran formalizados es decir que no están declarados o inscriptos en los registros laborales oficiales agrega varios interrogantes acerca del impacto que la fijación de un mínimo salarial legal puede tener sobre este segmento laboral. Por ejemplo, es importante conocer si aumentos en el salario mínimo que por definición atañen sólo a los trabajadores en los puestos formales de la economía ocasionan algún deslizamiento en los salarios de los tra- 2. Ello no significa que el impacto sobre las cuentas públicas sea despreciable. En efecto, además de constituir una referencia para los salarios del sector público, en numerosos casos su valor se utiliza para ajustar otras prestaciones sociales como, por ejemplo, jubilaciones y pensiones.4 12 Revista de Economía Política de Buenos Aires bajadores informales. Además, debido a que en numerosos casos el salario mínimo tiene un carácter vinculante respecto de la escala salarial pautada en los convenios colectivos de trabajo, su modificación puede ocasionar cambios en esa gradación de remuneraciones. De la misma manera, cabe indagar si cambios en este instituto provocan transiciones laborales entre ambos segmentos de trabajadores: desde la formalidad hacia la informalidad o viceversa. En el primer caso debido a que los incrementos salariales pueden inducir a los empleadores a evadir su cumplimiento alentando así la informalidad de las relaciones laborales. Lo opuesto puede ocurrir si la actualización de los salarios mínimos respondió a una activa participación de los sindicatos. En este escenario las probabilidades para el incumplimiento de la normativa se estrechan y es esperable que aumenten las transiciones desde la informalidad a la formalidad. 3 El presente documento se enmarca en esta temática y constituye el primer intento en estimar para la Argentina los efectos de los sucesivos cambios acaecidos en el salario mínimo sobre el empleo, la informalidad laboral y los salarios entre 2003 y Cabe enfatizar que en este septenio el mínimo salarial fue modificado en 19 ocasiones. Los tópicos investigados en el artículo pueden agruparse en tres conjuntos. En primer lugar se procedió a estimar el alcance del salario mínimo en términos de la cobertura lograda sobre la población asalariada distinguiendo entre asalariados registrados y no registrados en la seguridad social. Complementariamente se examinó el valor alcanzado por el mínimo salarial con relación a la estructura de remuneraciones vigente en cada período. Luego se procedió a explorar la validez de la hipótesis del salario mínimo como valor de referencia para las remuneraciones de los trabajadores formales e informales mediante la utilización de funciones Kernel de la distribución salarial. Por último se evaluaron los efectos del salario mínimo sobre el empleo. Se computó si aquellos con salarios inferiores al o en el tramo del mínimo legal estuvieron más expuestos a perder el empleo o ingresar a la precariedad laboral en el caso de los asalariados registrados. Para ello se hizo uso de la 3. En la mayoría de los países de la región funcionan consejos de salarios o comisiones tripartitas integradas por gobierno, trabajadores y empresarios aunque cabe observar que en Brasil, Bolivia y Chile la facultad de fijar y actualizar los mínimos salariales recae esencialmente en el gobierno.5 Groisman 13 posibilidad que brinda la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-INDEC) de utilizar información longitudinal a través de la confección de paneles con las bases de microdatos con las cuales se estimaron modelos de regresión logística multinomial. El documento se encuentra organizado en cuatro secciones. En la siguiente se presenta someramente la controversia vigente en la literatura especializada acerca de la relación entre salario mínimo y empleo. En la tercera sección se exponen el método y las principales características de los datos utilizados. En la cuarta sección se exhiben y comentan los resultados obtenidos y finalmente se presentan las reflexiones finales. II. La controversia sobre el salario mínimo y el empleo Desde fines del siglo XIX la fijación por ley de un salario mínimo 4 ha sido un mecanismo habitual en las economías modernas al que se recurre para morigerar los efectos que las recesiones y crisis económicas suelen producir sobre los salarios de los trabajadores. La imposición de un mínimo salarial ha estado orientada así a sostener las remuneraciones de aquellos asalariados más vulnerables a la reducción de sus haberes. Fundamentalmente mujeres y jóvenes en ciertos sectores de actividad piénsese por ejemplo en los talleres textiles en la Inglaterra en los albores del siglo XX así como hombres que realizaban tareas pobremente remuneradas y de baja calificación. La política del salario mínimo se ha ido extendiendo velozmente desde entonces y en la actualidad alrededor del 90% de los países tiene regulaciones en la materia. Las funciones del salario mínimo también se han ido complejizando conforme se amplió el rango de objetivos que su uso permitió alcanzar. En efecto, además de constituir un umbral salarial para los trabajadores con limitado poder de negociación, la aplicación de la política de salario mínimo facilita el logro de mayores niveles de equidad social porque tiende a comprimir la estructura salarial y constituye un instrumento macroeconómico por cuanto influye sobre el nivel de consumo doméstico y, en consecuencia, sobre el nivel de producción. 4. Los primeros antecedentes se remontan a 1894 New Zealand Industrial Conciliation and Arbitration Act y 1896 Factories and Shops Act en Victoria, Australia. El sistema se extendió rápidamente y en 1909 se sancionó en Gran Bretaña uno similar Trade Boards Act.6 14 Revista de Economía Política de Buenos Aires En Argentina se publicó en el Boletín Oficial la Ley de Salario Mínimo, Vital y Móvil el 15 de junio de El Consejo del Salario, integrado por representantes del Gobierno, los empresarios y los sindicatos, tenían por función la fijación de su valor. Entre los objetivos planeados para esta legislación figuraba la necesidad de evitar la explotación de los trabajadores en aquellos sectores en los cuales puede existir un exceso de mano de obra, asegurar un ingreso mínimo adecuado y mejorar los salarios de los trabajadores más pobres. Con los mismos objetivos, se promovió la Ley de Abastecimiento, destinada a controlar los precios de la canasta familiar y la fijación de montos mínimos de jubilaciones y pensiones. El salario mínimo ha sido objeto permanente de controversia en razón a su efectividad para alcanzar los objetivos propuestos. El debate se ha centrado, tradicionalmente, en torno a las consecuencias que su implantación tiene sobre el nivel de empleo. Precisamente, si el empleo se reduce como consecuencia de la instauración de un mínimo salarial cabría objetar su pertinencia para salvaguardar las condiciones de vida de la población más pobre. Tal valoración se desprende de los modelos clásicos de funcionamiento del mercado laboral que postulan que al fijar un piso salarial por encima del salario de equilibrio entendido como aquel que despeja el excedente de oferta de trabajo se producirá una reducción en el volumen de ocupados. Este diferencial entre el salario mínimo y el salario de equilibrio, cuando el segundo es inferior al primero, ocasionaría así una retracción de la demanda de empleo hasta el punto en que el producto marginal del trabajo resulte mayor al costo marginal de producción. A su vez, la magnitud de la reducción del empleo dependerá de la elasticidad de la demanda de trabajo: cuanto mayor sea la misma, más pronunciada será la contracción del empleo. Se sigue que aumentará el desempleo y por consiguiente caerán los salarios, especialmente de aquellos con menores calificaciones. Así, se arguye que la situación resultante de la aplicación del salario mínimo resulta en un empeoramiento de las condiciones de vida de aquellos a quienes se deseaba beneficiar originalmente. Similar argumento puede extenderse a toda situación en la que se constaten mecanismos que impidan el ajuste del salario a la baja, desde el accionar de los sindicatos hasta la mera existencia de convenios colectivos7 Groisman 15 de trabajo que establecen las remuneraciones básicas en cada sector de actividad. Una parte de la investigación empírica durante los años ochenta, con base mayoritariamente en la economía de Estados Unidos, mostraba evidencias que apoyaban esta visión. Puede consultarse, entre otros, a Gallasch (1975), Gardner (1981) y Brown et al. (1982). Este último concluía que la reducción del empleo será de entre 1 y 3% en el empleo de los jóvenes como consecuencia de un 10% de incremento en el salario mínimo de EE.UU. El debate y el interés sobre el tema se intensificaron sobremanera a partir de 1996 cuando en Estados Unidos la administración Clinton decidió implementar una política de aumentos del salario mínimo que había permanecido sin cambios durante el quinquenio precedente. A diferencia de la evidencia previamente mencionada, una creciente serie de trabajos constataron que los efectos pueden ser nulos o en todo caso de signo negativo pero de escasa significatividad económica. Una parte no despreciable de éstos han estado centrados en estudios de caso y de sección cruzada (ver Lawrence, Katz y Krueger (1992); Card y Krueger (1994); Dickens, Machin y Manning (1999), entre otros). Así, se ha logrado algún consenso acerca de que la fijación de un piso salarial tiene limitados o nulos efectos sobre el volumen de ocupación. No obstante, la controversia en torno a los efectos del salario mínimo sobre el empleo está lejos de haber finalizado (véase Neumark y Wascher, 2006). Teóricamente los modelos alternativos a los competitivos que justifican la ausencia de efectos contractivos sobre el empleo son los de monopsonio. En estos mercados laborales el salario de equilibrio es inferior al valor de la productividad marginal del trabajo. Por lo tanto, un aumento del salario mínimo no tendría que provocar inexorablemente la reducción del empleo. En rigor, la demanda de trabajo podría aumentar hasta el punto en que el salario equipara el valor de la productividad marginal del trabajo. El resultado final dependerá de la elasticidad de las curvas del valor de la productividad marginal del trabajo, del costo marginal de producción y de la curva de oferta de trabajo. En estos mercados de trabajo los efectos de incrementos en el salario mínimo son indeterminados (Manning, 2003). Desde una perspectiva algo diferente, la teoría de los salarios de eficiencia admite que los aumentos salariales pueden aumentar la productividad del8 16 Revista de Economía Política de Buenos Aires trabajo y, por lo tanto, ello no provocaría la reducción del empleo (Akerlof y Yellen, 1990). El debate se ha potenciado en las economías con mercados de trabajo segmentados. En efecto, aún permaneciendo dentro de un esquema de análisis de modelo de mercado de trabajo integrado si se admite que existen diferentes segmentos de trabajadores, la imposición de un dado nivel en el salario mínimo puede impactar en forma diferente en ellos. Cabe tener en cuenta que diversos grupos de población se encuentran fuera del alcance del salario mínimo por ejemplo los trabajadores por cuenta propia, el servicio doméstico, los trabajadores rurales, aquellos en unidades económicas informales y/o en firmas que evaden la normativa laboral vigente. En consecuencia, los efectos serán diferentes a nivel agregado dependiendo de la cobertura de ese instituto laboral y de las transiciones que provoque su imposición entre los diferentes segmentos de trabajadores. Hall (1982) detectó que el salario mínimo incrementaba la rotación laboral entre puestos de trabajo; Tauchen (1981) y Welch (1974) hallaron que provoca la migración de trabajadores desde sectores cubiertos por el salario mínimo hacia otros no cubiertos; Cotterman (1981), Fleisher (1981) y Hammermesh (1981) mostraron que reduce el empleo en sectores económicos de bajos salarios; y, Beranek (1982) señaló que genera un incentivo para la contratación de inmigrantes ilegales. El análisis de los efectos del salario mínimo en mercados laborales segmentados reconoce en Welch (1974); Gramlich (1976) y Mincer (1976 y 1984) las contribuciones más relevantes. Sus análisis permiten considerar aquella situación en la cual un segmento de trabajadores no se encuentra alcanzado por la legislación sobre el salario mínimo y existe movilidad entre ambos sectores cubiertos y no cubiertos. Se argumenta que se producirán desplazamientos desde el sector cubierto al no cubierto, y en consecuencia habrá un efecto negativo en el empleo del primer sector y positivo en el segundo (Mincer, 1976). Así, el efecto global resultaría indeterminado aunque puede presumirse que el efecto neto tendría signo negativo. Se puede extender este análisis e incorporar las probabilidades que evalúan los empresarios de ser multados por la evasión de la legislación sobre salario mínimo. Como estas probabilidades variarán entre emplea-9 Groisman 17 dores, algunos contratarán respetando el piso salarial que marca la legislación y otros correrán el riesgo de evadir las normas. Bajo estos supuestos, el efecto de signo negativo sobre el empleo sería algo menor. De modo global, cabe enfatizar que la cuestión metodológica no ha sido ajena a las dificultades por alcanzar cierto consenso en torno a las relaciones entre salario mínimo y empleo. Téngase en cuenta, por ejemplo, que la mayor parte de la evidencia ha estado basada fundamentalmente en estudios de series de tiempo, las que han sido severamente cuestionadas (ver Card y Krueger, 1995). Recientemente ha habido una renovada corriente de investigación que se concentró puntualmente en la situación de los países de la región latinoamericana donde la incidencia de la informalidad es muy elevada. Estos estudios retornan al enfoque clásico y postulan que los modelos competitivos serían más exactos en caracterizar a los mercados laborales de América Latina. Pueden verse Maloney (1999), Menezes-Filho et al. (2002), Maloney y Nuñez Mendez (2004), Pratap y Quintin (2006), y Lemos (2009). Desde esta perspectiva se enfatiza que los segmentos laborales i.e. formal e informal expresan ciertas características atribuibles a los individuos entre las que cabe incluir las preferencias personales y por lo tanto habría elevada movilidad entre ambos tipos de empleos. De esta forma, la fijación de un mínimo salarial no sólo sería el umbral para los haberes laborales del sector formal sino también un piso de referencia para las remuneraciones que se pagan en el sector informal. Este efecto denominado faro ayudaría a entender, desde este enfoque, las razones por las cuáles el salario mínimo no provocaría una contracción en la demanda de empleo. Lógicamente la incidencia del salario mínimo sobre la estructura salarial ha sido también profusamente analizada. Puede constatarse que existe cierto acuerdo en reconocer que la distribución salarial tiende a comprimirse ante incrementos en los salarios mínimos (DiNardo et al., 1996; Autor et al., 2011) aún cuando algunos estudios puntualicen que los incrementos en las remuneraciones más bajas son mayores en el sector formal que en el informal (Lemos, 2009; Boeri et al., 2011). El signo y la intensidad con la que impactará el salario mínimo sobre la estructura salarial definirán también su relevancia como instrumento de política para la reducción de la pobreza y de la desigualdad.10 18 Revista de Economía Política de Buenos Aires III. Métodos y datos En este documento se procede a brindar información descriptiva sobre el alcance del salario mínimo en términos de su cobertura tanto para el conjunto de trabajadores formales cuanto para los informales. 5 Se presenta también información acerca del valor relativo alcanzado por el salario mínimo respecto de la estructura salarial. El análisis se complementa con la estimación de funciones Kernel de la distribución salarial para los asalariados registrados y no registrados. Este recurso permitió evaluar en forma gráfica el punto en el que se sitúa el salario mínimo para ambos segmentos de trabajadores. Para la estimación de los efectos de los cambios en el salario mínimo sobre el empleo se explotó la posibilidad que brinda la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-INDEC) de utilizar información longitudinal. Se confeccionaron paneles anuales de datos para los siguientes bienios: , , , y Con el propósito de aumentar la cantidad de casos se procedió a agregar los grupos de rotación en una única base de datos pooled data. Esto significa que se consideraron simultáneamente a hogares que respondieron a la encuesta en momentos diferentes pero cercanos. Los datos a emplear corresponden al total de los aglomerados urbanos que cubre la EPH. 7 Con el pool de datos de panel se estimaron modelos de regresión logística multinomial. Este procedimiento es una variación de las estimaciones logit convencionales y resulta apropiado para evaluar los determinantes de la inserción laboral cuando ésta se define en más de dos categorías. En esta investigación se recurrió a las siguientes: a) estar ocupado en un puesto de trabajo registrado, b) estar ocupado en un puesto no registrado, estar no ocupado desocupado o inactivo y c) estar ocupado en una posición no asalariada (esta última es la categoría base contra la cual se estimaron los parámetros). La principal ventaja de este tipo de regresiones radica en que pueden estimarse 5. Debido a que la regulación sobre salario mínimo se ciñe a los trabajadores en relación de dependencia cuando se haga mención en el texto a trabajador informal se referirá a los asalariados no registrados en la seguridad social. Acerca de las características de la informalidad en Argentina puede verse Beccaria y Groisman (2008). 6. No fue posible confeccionar un panel para el bienio con las bases de microdatos disponibles. 7. Se trata de 28 aglomerados urbanos hasta 2006 y de 31 a partir de 2007.11 Groisman 19 simultáneamente las probabilidades de la participación laboral en las categorías mencionadas. La variable independiente de interés es el nivel de las remuneraciones percibidas respecto del mínimo legal. Así, el objetivo fue evaluar si aquellos con salarios inferiores al o en el tramo del mínimo estuvieron más expuestos a perder el empleo o a ingresar a la precariedad laboral en el caso de los asalariados registrados. La disponibilidad de datos de panel permitió confeccionar el modelo de tal forma que la información sobre salarios corresponde a un período previo al que se estima la situación ocupacional un año antes. Por lo tanto, el análisis se realizó para el conjunto de los asalariados en t-1. El vector de variables independientes quedó completado con las siguientes: sexo, edad, edad al cuadrado, nivel educativo, posición en el hogar, tamaño del establecimiento, rama de actividad y región de residencia. También se incluyeron variables dummy para cada una de las ondas incluidas en el pool de datos. Salvo indicación en contrario, el universo de análisis quedó compuesto por los trabajadores asalariados que trabajaron entre 35 y 48 horas semanales téngase en cuenta que el salario mínimo mensual se aplica para los asalariados que cumplen la jornada laboral legal. En línea con el alcance de la normativa sobre salario mínimo quedan excluidos también el servicio doméstico y los beneficiarios de planes de empleo. Además, como en este documento se realizarán análisis de trayectorias laborales se restringió el universo bajo consideración al conjunto de asalariados con edad inferior a los 60 años. Ello permitirá concentrar la atención en la población económicamente activa y evitar las transiciones hacia la inactividad ocasionadas por el acceso a los beneficios jubilatorios. La delimitación del criterio de corte que permite clasificar a los trabajadores asalariados según obtengan remuneraciones superiores o inferiores al salario mínimo no está exenta de ciertas dificultades. Fundamentalmente debido al contraste entre el monto exacto que fija la normativa así como las precisiones que establece sobre los conceptos que lo conforman 8 y las 8. Desde el punto de vista legal el salario mínimo en Argentina corresponde a la remuneración efectivamente pagada a los asalariados e incluye a las asignaciones familiares. Por otra parte, no forman parte del mínimo salarial legal los pagos por premios, primas y bonificaciones por incentivación, productividad y otros conceptos Ley12 20 Revista de Economía Política de Buenos Aires remuneraciones informadas por los individuos en las encuestas a los hogares. Téngase en cuenta, entre otros factores, que los ingresos laborales declarados suelen redondearse en múltiplos de 50 o 100. En la literatura especializada se ha abordado este problema utilizando un rango de ingresos para definir al segmento de trabajadores que percibirían el salario mínimo. En este artículo se siguió esa metodología y se confeccionaron tres tramos de ingreso en relación al valor del mínimo salarial legal en cada período por debajo, en el tramo y por encima del mínimo legal. Ver el siguiente esquema para el salario mensual. II trimestre de 2004 Por debajo del salario mínimo (inferior a) En el tramo del salario mínimo (entre) Por encima del salario mínimo (superior a) Cuadro No. 1: Definición de tramos salariales. -en $ nominales- II trimestre de 2005 II trimestre de 2006 II trimestre de 2007 II trimestre de 2008 II trimestre de 2009 II trimestre de Fuente: Elaboración propia. El análisis en este artículo se centró preferencialmente en el salario mensual percibido por los trabajadores en su ocupación principal. No obstante, en algunos casos se computaron las estimaciones para el salario horario, para ello el rango del salario mínimo horario contempló un ajuste de +/- 10%. Además de la necesaria arbitrariedad en la definición de los ajustes por redondeo, debe enfatizarse que la delimitación empleada no está exenta de dificultades por varios motivos. La primera de ellas es que los microdatos utilizados informan acerca de los salarios mensuales percibidos por los trabajadores en cada uno de los meses en que fueron encuestados, sin embargo, la base de datos se suministra en forma agrupada por trimestre. Ello implica cierta variabilidad intrínseca a los datos de origen. Una segunda limitación es que los cambios en el salario mínimo se realizaron en diferentes meses a lo largo del período bajo análisis (ver Cuadro No. 2).13 Groisman 21 Ello también genera dificultades para lograr un mayor nivel de precisión en la evolución del alcance del salario mínimo a lo largo del período. A pesar de estas inexorables limitaciones los tramos identificados parecen haber respondido adecuadamente como criterio de clasificación para los propósitos de este documento. 9 Cuadro No. 2: Modificaciones al Salario Mínimo Norma Vigencia desde Salario por hora Salario por mes Decreto 388/03 1 de diciembre de ,5 300 Decreto 1349/03 1 de enero de , Resolución 2 del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil y Decreto 1192/04 Resolución 2 del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil y Decreto 750/05 Resolución 2 del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil (2006) Resolución 2 del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil (2007) Resolución 3 del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil (2008) Resolución 2 del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil (2009) Resolución 2 del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil (2010) 1 de septiembre de , de mayo de , de junio de , de julio de , de agosto de , de septiembre de , de noviembre de de agosto de , de octubre de , de diciembre de , de agosto de de diciembre de , de agosto de octubre de , de enero de , de agosto de , de enero de , Fuente: Elaboración propia. 9. Asimismo, otros ajustes a los umbrales de ingresos utilizados no modificaron los resultados informados en este artículo. Mostrar más
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