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Timestamp: 2016-12-07 17:53:03+00:00

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Libro Guerra y violencias en Colombia: 11. El laboratorio de paz del Magdalena Medio by CERAC - issuu
El Laboratorio de Paz del Magdalena
Medio: ¿un verdadero “laboratorio de paz”?1
A pesar de que Colombia es un país inmerso en un conflicto prolongado e intratable2, en los últimos años ha vivido varias actividades locales de construcción de la paz. Con su base en la sociedad civil, estas han sido una alternativa
a las negociaciones nacionales con las guerrillas, que han enfrentado duras
dificultades y provocado altas frustraciones sociales y políticas.
Algunas de las más interesantes, ambiciosas e innovadoras de estas experiencias de construcción de paz son los llamados laboratorios de paz, que,
localizados en un grupo de regiones altamente conflictivas y violentas, constituyen un intento conjunto de varias organizaciones sociales, el gobierno
colombiano y la Unión Europea por enfrentar las causas estructurales del
conflicto a nivel local.
1	2	Una versión de este capítulo fue previamente publicado en inglés como documento de trabajo Cerac No. 6, “Peace Laboratory of Magdalena Medio: ‘a peace laboratory’?”, disponible
en: http://www.cerac.org.co/pdf/CERAC_WP_6.pdf. Quisiera agradecer a todas las personas
que estuvieron amablemente disponibles para las entrevistas y ayudaron en esta investigación.
Especiales agradecimientos a Marco Fidel Vargas, del Cinep, por haber facilitado y dado ayuda en el trabajo de campo en la región y a Luis Javier Garavito, quien amablemente tradujo
una versión previa este documento de su original en inglés al español. Igualmente, quisiera
agradecer los comentarios de las personas que en Cerac contribuyeron para esta versión,
especialmente a su director, Jorge A. Restrepo.
El concepto de conflicto intratable (intractable conflict en su original) hace referencia a un
conflicto prolongado, de profundas raíces y resistente a la resolución (con varios intentos
fallidos) (Burgess y Burgess, 2003).
502 Guerra y violencias en Colombia
Este escrito se enfocará en el Laboratorio de Paz del Magdalena Medio,
el primero de estos ejercicios. Se examinará y evaluará su potencial, en términos de resolución del conflicto dentro de los marcos regional y nacional
colombiano. El objetivo del documento es investigar el modelo de paz que
presenta y si corresponde a una forma alternativa de construcción de paz.
Hasta cierto punto, lo que está en consideración es la cuestión de si el laboratorio de paz lo es en realidad y hacia dónde se dirige. Esto incluirá un análisis
de su concepción, sus objetivos, sus hipótesis, sus dimensiones e impacto.
El estudio no se limitará al análisis del laboratorio de paz en su dimensión
restringida como instrumento de la cooperación europea, sino, más bien, en
el contexto más amplio de todo el proceso social y la propuesta conceptual de
paz desarrollados por el Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio
(pdpmm).
Este escrito tuvo, como trabajo preliminar, no solamente investigación
bibliográfica y análisis de documentos oficiales, sino trabajo de campo en la
región. Se apoya principalmente en entrevistas, tanto en Barrancabermeja
como en Bogotá, con trabajadores y colaboradores actuales y retirados del
laboratorio de paz, del pdpmm, y de organizaciones sociales beneficiarias.
El Magdalena Medio es una región localizada en el noreste de Colombia,
atravesada por el río Magdalena, que se constituye, a su vez, como el eje
del territorio. No forma una región administrativa. Tiene componentes de
cuatro departamentos –Santander, Bolívar, Cesar y Antioquia– (mapa 1) y
contiene 30 municipios. Es principalmente un área rural, con sólo dos centros urbanos importantes, Barrancabermeja y Aguachica (Rudqvist and Van
Sluys, 2005:2). Tiene una población de 800.000 habitantes (opi, 2006: 8) y un
área de 30.000 km2 (cdpmm, 2001: 4).
Es una región estratégicamente importante para Colombia desde el punto
de vista militar y económico. Se caracteriza por tener abundancia de recursos
naturales, como oro, maderas, bienes tropicales y, especialmente, petróleo.
La refinería más importante de Colombia está localizada en Barrancabermeja. Es también un corredor vital para las rutas de comercio y de tráfico
de drogas. Representa un punto de confluencia entre las costas atlántica y
pacífica de Colombia y Venezuela (Katz, 2004: 30).
El Laboratorio de Paz del Magdalena Medio 503
Región del Magdalena Medio colombiano
- Basado en:
pdpmm.asp?grupo=pdpmm&id=%203
504 Guerra y violencias en Colombia
Sin embargo, esta riqueza de la región en términos de recursos y de generación de ingresos contrasta con el panorama pobre de la población y con
el subdesarrollo general. El modelo de desarrollo del Magdalena Medio, centrado en el petróleo y la extracción de recursos naturales para la exportación,
no ha beneficiado a la mayoría de la población. Los ingresos generados por
esas actividades económicas salen de la región y generan poco beneficio para
los habitantes locales. Hay profundas desigualdades en el Magdalena Medio
y una alta concentración de capital y de tenencia de la tierra. La pobreza y
la inequidad han llegado a ser sus características estructurales: 70 % de la
población es pobre, un número bien por encima del promedio nacional. Pero
hay casos aún más críticos en la región, tales como Rioviejo, en donde el porcentaje de pobreza alcanza el 90% (Katz, 2004: 30).
Hay una carencia generalizada de servicios, instalaciones, escuelas, centros de salud, empleos públicos y tierras (cdpmm, 2001: 5). La distribución
desigual de la tierra, de hecho, ha sido uno de los mayores temas críticos en
el Magdalena Medio. Es una de las facetas más visibles y problemáticas de
la pobreza en la región y una causa histórica de la lucha social y el conflicto
armado. Esta tendencia a la concentración, incluso, se ha acentuado en los
últimos treinta años, debido a la “contrarreforma agraria” que han instituido
los paramilitares y la expansión de la ganadería extensiva.
Históricamente, el Magdalena Medio ha sido una frontera de colonización
interna y se ha mantenido como una región periférica, con débil y precaria
presencia del Estado, tanto física como en términos de servicios sociales y
públicos (Rudqvist y Van Sluys, 2005: 15).
La ocupación del territorio del Magdalena Medio nunca ha sido seguida
por la presencia del Estado y, por esto, sus instituciones han incumplido su
función de balance territorial, regulación y cohesión sociales (Katz, 2004:
31). Por el contrario, la presencia del Estado ha sido primordialmente militar
y altamente represiva.
Por consiguiente, gran parte de ese espacio político dejado por el Estado
ha sido llenado por grupos insurgentes y contrainsurgentes. Tanto el Ejército
de Liberación Nacional (eln) como las Autodefensas Unidas de Colombia
(auc) nacieron en el Magdalena Medio. El hecho de ser una zona disputada
por las guerrillas y los paramilitares indica la importancia de la región. Se
considera una “zona roja”, de alto conflicto. Todos los actores armados están
presentes allí: El eln, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-
El Laboratorio de Paz del Magdalena Medio 505
Ejército del Pueblo (farc-ep), el Ejército Popular de Liberación (epl) y seis
batallones del Ejército Nacional (De Roux, 2001).
Históricamente, fue una zona de influencia del eln (Bergquist et ál, 1992),
pero también testigo del surgimiento y dominación políticos y militares del
paramilitarismo en los noventa y, especialmente, después del año 2000, lo
cual disminuyó la influencia de las guerrillas hasta hoy. Las auc lograron controlar todos los municipios destacados del Magdalena Medio y forzaron al
eln a concentrarse en zonas de retaguardia y difícil acceso en la Serranía de
San Lucas y a las FARC en el Magdalena Centro (Saavedra y Ojeda, 2006: 14).
La entrada de los grupos paramilitares incrementó la violencia en la región
e instauró una nueva era de terror con asesinatos selectivos, desplazamiento
forzado interno y consecuencias humanitarias negativas (Katz, 2003: 31).
Todo esto configura un escenario de alta intensidad de violencia. La tasa
de homicidio político en el Magdalena Medio es muy alta comparada con
otras regiones de Colombia y con el promedio nacional (opi, 2006: 19). El
proceso de desmovilización de los paramilitares no ha disminuido considerablemente tampoco la violencia en la región. El control paramilitar ha permanecido en varias áreas y una nueva generación de grupos , tales como las
Águilas Negras, ha emergido (opi, 2006: 24).
Pese a todo, es una región con una fuerte tradición histórica de movilización social que cubre todo el siglo xx. La industria del petróleo en el
Magdalena Medio permitió el florecimiento de una fuerte organización proletaria. No sólo eran comunes luchas y huelgas laborales, sino también luchas
campesinas por la tierra y una movilización social y cívica generalizada por
los servicios públicos que exigía lo que un Estado ausente preveía o proveía
pobremente a la población y a la región (opi, 2006: 59).
El origen del laboratorio de paz
Una serie de tendencias y factores se cruzan en el origen del laboratorio de
paz. En primer lugar, se debe enfatizar que Colombia ha visto en los últimos
veinte años el surgimiento de varias iniciativas civiles de paz y de resistencia
civil, tales como las comunidades de paz, la Asociación de Trabajadores y
Campesinos de Carare (atcc), Justapaz o el Mandato Ciudadano para la Paz,
506 Guerra y violencias en Colombia
Una de las más ambiciosas y originales de estas iniciativas sería la base
de la creación del laboratorio de paz: el pdpmm. Creado en 1995, tuvo origen
en una preocupación compartida de la compañía estatal de petróleo Ecopetrol, su sindicato laboral, la uso (Unión Sindical Obrera), y la diócesis de
Barrancabermeja sobre las razones de porqué una región tan rica tenía tanta
pobreza y violencia. Se buscaba qué podría hacerse al respecto, de manera
que el petróleo pudiera ser un factor real de desarrollo y paz en la región, más
aún cuando ya se llevaban cincuenta años de generación de ingresos en el
Magdalena Medio por este concepto (Soto, 2007). Esta preocupación motivó
que se pidiera al Centro de Investigación y Educación Popular (cinep) y a la
Sociedad Económica de Amigos del País (seap) un informe de diagnóstico
sobre las causas de la violencia y la pobreza en la región y las posibles soluciones y vías para hacerlo. El informe fue un proceso amplio, abierto y altamente participativo, que involucró a más de 1500 personas y grupos de trabajo en
todos los municipios de la región (Valderrama, 2007). Las conclusiones del
informe sugerían la creación de un programa que promovería las dinámicas
de la paz y del desarrollo en la región. La idea floreció.
El proyecto y la propuesta de un programa de paz y desarrollo fueron presentados al Banco Mundial para su financiación. El Banco Mundial decidió
apoyar el proceso a través de un instrumento nuevo que en el momento estaba comenzando –el Préstamo para Aprendizaje e Innovación3 (pai) (Arboleda, 2007). El Estado colombiano sirvió de intermediario para obtener dos
créditos pai de USD 5 millones. Alguna financiación fue también concedida
por Ecopetrol, agencias de las Naciones Unidas, ONG y gobiernos europeos
(Katz, 2004: 33).
Este proceso atraería la atención de la Unión Europea, la cual tuvo noticia
del Programa y se interesó en él. Se dio cuenta de que era una experiencia que
merecía ser respaldada. Después de algunos contactos y concurrencia a algunas reuniones, la Unión Europea confirmó que quería colaborar en el proceso
y apoyar la experiencia. La idea de un “laboratorio de paz” basado en la experiencia del pdpmm se presentó y se aceptó. Varias razones pueden explicar este
interés e involucramiento de la Unión Europea, pues esta había comenzado a
desarrollar políticas orientadas hacia la paz en Colombia en este período.
3	Learning and Innovation Loan (LIL).
El Laboratorio de Paz del Magdalena Medio 507
Después de la realización del Plan Colombia, y de la negativa europea de
tomar parte en él debido a su predominancia militar, era políticamente imperativo para Europa dar una respuesta y desarrollar sus propias políticas de paz
y de aproximación a Colombia. La Unión Europea tenía la intención de diferenciarse del plan estadounidense y desarrollar su propia propuesta, de acuerdo con su visión de la resolución del conflicto en Colombia. Este laboratorio
de paz se convertiría en uno de los elementos centrales de esta respuesta.
Así, la Unión Europea decidió participar en la creación de un “laboratorio de paz” basado en el pdpmm. El trabajo previo que ya había realizado en el
campo y la experiencia en el manejo de ayuda internacional y estructuración
de proyectos del equipo de trabajo de la Unión Europea colaboró en la decisión. Nicola Bertolini4, antiguo consejero de cooperación de la delegación de
la Comisión Europea en Colombia, lo explica:
El Magdalena Medio había sido apoyado por siete años antes de la llegada
del Laboratorio de Paz por el Banco Mundial y las Naciones Unidas. Esta
combinación nos dio una cierta garantía sobre una capacidad instalada y
una buena capacidad de análisis e intervención, que podría recibir numerosos millones de euros de la Union Europea […] y garantizar la efectividad en la realización de los programas.
La posibilidad de negociaciones de paz entre el gobierno colombiano de
Pastrana y el eln en una zona desmilitarizada en el sur de Bolívar al final
de los noventa y el principio de este siglo, jugaría un papel importante en
el proceso y localización del laboratorio de paz en el Magdalena Medio. La
Unión Europea quería participar en el proceso y apoyar política y financieramente la creación de esta zona. La creación del laboratorio de paz fue,
entonces, un intento de la Unión Europea de apoyar una solución política
negociada al conflicto (Rudqvist y Van Sluys, 2005: 7). Aunque esta zona
no sería finalmente constituida, la Unión Europea decidió estructurar los
instrumentos para crear las condiciones para la paz en la región (Valderrama, 2007).
4	Las referencias a Nicola Bertolini son una opinión personal y no reflejan necesariamente la
posición de la Comisión Europea.
508 Guerra y violencias en Colombia
Pero el laboratorio de paz también tiene sus raíces en una dinámica histórica de movilización social y popular en el Magdalena Medio. El pdpmm se
benefició de una experiencia acumulada de resistencia civil y protesta social
en la región, que tenía en las luchas laborales y campesinas y en organizaciones tales como la uso y la Organización Femenina Popular (ofp) algunas de
sus expresiones más importantes (Gutiérrez, 2007).
Así, todos esos elementos fueron importantes en la creación del laboratorio de paz en el Magdalena Medio, institucionalizado en febrero de 2002
por la firma de la Unión Europea y el gobierno colombiano, con un acuerdo
especial de financiación. Un período de ocho años y un paquete financiero
de 42 millones de euros se previeron para el laboratorio. Un segundo y tercer
laboratorios serían creados más adelante en otras regiones de Colombia.
¿Un “laboratorio de paz”?
Objetivos y filosofía del laboratorio de paz
El laboratorio de paz tiene un programa ambicioso y metas multidimensionales, pero, claramente, sus líneas centrales son la paz y el desarrollo. Esencialmente está dirigido a tratar dos asuntos: el alto nivel de violencia que
afecta principalmente a la población civil y los altos niveles de pobreza y exclusión (Rudqvist y Van Sluys, 2005: 27). Así, el laboratorio de paz se sustenta
en dos ejes. Eso se hace evidente en el nombre del programa en sí mismo,
pero también en sus componentes, sus proyectos y su filosofía. El laboratorio
tiene una aproximación integral y parte de la suposición teórica según la
cual los dos elementos mencionados están interrelacionados. Se basa en la
creencia de que la paz es multidimensional y que, para lograr hacerla sostenible, deben tenerse en cuenta las siguientes dimensiones: social, económica,
El laboratorio está dirigido, esencialmente, a construir modelos alternativos de paz y desarrollo a niveles locales y regionales. Representa un intento
de crear las condiciones sociales, económicas y culturales para la paz a un
nivel de base. Lo que está en juego es, fundamentalmente, la construcción
de una paz sostenible, a través de la recuperación del tejido social y el mejoramiento de las condiciones socioeconómicas y culturales que mantienen y
El Laboratorio de Paz del Magdalena Medio 509
causan el conflicto localmente. El principal objetivo de esta experiencia es,
pues, la eliminación de raíz de las causas del conflicto a un nivel micro.
Constituye un intento por encontrar y construir vías alternativas para la
paz, en medio del conflicto. Es un propósito exploratorio de construcción de
la paz, un “laboratorio”. Como Francisco de Roux (2005: 41), primer director
de la cdpmm, lo expresa: “[tiene en mente] comenzar a construir regionalmente un proceso que muestre que es ya posible en medio del conflicto encontrar caminos alternativos para vivir pacíficamente y con justicia”.
La racionalidad del laboratorio de paz se sustenta en que no es adecuado
esperar que tenga lugar un proceso nacional de paz y que sea exitoso. Parte
entonces del presupuesto de que se puede, y debe, comenzar inmediatamente
a buscar la construcción de la paz en las regiones en conflicto, mediante otros
medios y con otros instrumentos (De Roux, 2001). Este no tiene la intención
de ser un substituto de las negociaciones nacionales con los actores armados
Sin embargo, su perspectiva es que la sociedad civil también tiene un papel
Y esta experiencia basada en los propósitos de la sociedad civil busca
tener un efecto demostrativo para difundir, como una semilla. Es un proceso
que puede ser replicado en otras zonas conflictivas del país. Tiene la intención de “mostrar caminos eficientes y viables para superar el conflicto que
podría aplicarse en otras regiones de Colombia” (pdpmm, 2007).
Este proceso se autosostiene en una metodología participativa. La fórmula del laboratorio, desarrollada y apoyada por el pdpmm, está basada en la
gente. Propone lanzar y desarrollar procesos con los sectores de la población
históricamente excluidos y estimular a estos sectores a ayudar a construir las
propuestas alternativas sociales, económicas y políticas (Herrera, 2007). Tiene la intención de ser un proceso altamente participativo. Se propone hacer
que los ciudadanos se vean a sí mismos como amos y actores de su propia
suerte, promover el desarrollo humano a través de una economía controlada
por la población y alcanzar la paz a través de la reorganización de la vida política y del control ciudadano de los recursos públicos (Rudqvist y Van Sluys,
2005: 4-5).
Esta metodología participativa y colectiva se soporta en los “núcleos de
pobladores”, un espacio popular de participación compuesto por organizaciones locales y pobladores de un municipio, cuyas funciones son la definición
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del desarrollo local y las propuestas de paz y la ejecución de los proyectos
(Katz, 2004: 32).
Por consiguiente, este proceso busca no solamente empoderar y dar expresión a grupos invisibilizados y marginalizados, sino también construir un
actor social y político (Valderrama, 2007), uno que reconozca y defienda sus
derechos, que sea favorecedor de la paz y que tome parte en la vida pública
con una nueva ética, una cultura democrática, una conciencia crítica y una
capacidad de participación.
Como Libardo Valderrama (2007), actual director de la Corporación de
Desarrollo y Paz del Magdalena Medio (cdpmm), afirma: “el laboratorio de paz
no pretende ser una empresa de proyectos. Los proyectos son un medio para
construir la paz y el desarrollo sostenible”. Igualmente, como lo ha afirmado
el padre De Roux, un laboratorio de paz no es una billetera para financiar
proyectos de desarrollo. Sino que es un proceso social, económico y político:
busca construir colectivamente una nueva sociedad (De Roux, 2001).
La visión que sustenta el laboratorio de paz es básicamente la creación de
nuevas formas de relación humana a través de la perspectiva de no violencia,
diálogo y resistencia civil (Pax Christi, 2006: 48). La lógica de intervención es
la realización de una cultura de paz, basada en el diálogo y el respeto por los
derechos humanos, la gobernabilidad democrática, el fortalecimiento institucional, la participación ciudadana y el desarrollo sostenible (Comisión
Europea, 2005: 20). Esta filosofía se resume en los siguientes principios: “el
Magdalena Medio lo construimos entre todos y todas”, “desarrollo humano
sostenible, el desarrollo es la gente”, “primero la vida”, “empoderamiento de
los pobladores y pobladoras” y “creación de redes sociales” (pdpmm, 2007).
De hecho, el laboratorio de paz es, en una gran medida, una propuesta
ética, con un fuerte elemento utópico. La utopía del laboratorio es mostrar
que otro modelo de paz y desarrollo es posible, que los cambios estructurales
son viables y que hay caminos alternativos para concebir la vida, para estructurar económicamente y culturalmente el territorio sin exclusión, miseria
y miedo. Sin embargo, es en cierto sentido una utopía en la práctica, una
utopía que se estructura ella misma en estrategias y se refleja a sí misma en
planeamiento y proyectos precisos (Vargas, 2007).
El Laboratorio de Paz del Magdalena Medio 511
Los componentes del laboratorio de paz
El laboratorio de paz configura, en sus componentes, un amplio rango multidisciplinario de proyectos, programas e iniciativas. Representa un macro-proyecto. Se enfoca sobre varios aspectos y elementos del desarrollo y la paz. Está
basado en una aproximación integral y en un concepto amplio de la paz.
Oficialmente, se estructura en tres líneas estratégicas5: La primera se refiere a los escenarios de paz, concertación y derechos humanos. Con ella, se
propone contribuir a la consolidación de las dinámicas sociales e institucionales que propician la coexistencia civil y la protección integral de los derechos humanos en los escenarios del conflicto del Magdalena Medio, a través
del fortalecimiento de los espacios humanitarios, el diseño y ejecución de
estrategias de protección de grupos vulnerables y el apoyo a las instituciones
democráticas (pdpmm, 2007).
La segunda línea se compone de procesos sociales, culturales y de gobernabilidad democrática. Se propone potenciar actores sociales y políticos, para
incrementar la gobernabilidad democrática por medio del fortalecimiento
de las expresiones de la sociedad civil y la transformación de las instituciones
a niveles local y regional (pdpmm, 2007).
Finalmente, la tercera línea estratégica corresponde a procesos productivos ambientales para la equidad y el desarrollo sostenible. Constituye una estrategia de desarrollo y sostenibilidad que pretende movilizar al Magdalena
Medio hacia una economía de paz, focalizándose primordialmente sobre sus
sectores tradicionalmente excluidos. Se concibe como un proceso de generación de vida con dignidad y sin exclusiones, llevado a cabo por medios lícitos, por personas en armonía de género y con la naturaleza (pdpmm, 2007).
Estos componentes configuran un conjunto grande de proyectos, que incluyen, entre otros, educacionales, incremento de programas productivos,
expansión del cultivo de cosechas, pesca, minería y comercio, construcción
de infraestructuras (tales como acueductos, escuelas y vías), estaciones de radio, seguridad alimentaria, proyectos ambientales, desarrollo rural y urbano
y la creación de consejos municipales de planeación (cdpmm, 2001). En su
5	En su primera fase y configuración inicial, el laboratorio del Magdalena Medio se estructuraba en cuatro componentes principales o líneas estratégicas: cultura de paz y derechos
integrales, actividades productivas, infraestructuras sociales y fortalecimiento institucional
(Rudqvist y Van Sluys, 2005: 8).
512 Guerra y violencias en Colombia
primera fase, el laboratorio de paz incluyó 338 proyectos en treinta municipios (Aguilar, 2006: 8).
Por tanto, podemos identificar claramente varias dimensiones en el laboratorio de paz: tiene un componente productivo muy fuerte, quizás sobredimensionado, tomando en consideración su propósito de construcción de
la paz. Una gran cantidad de los proyectos del laboratorio de paz se enfocan
en el apoyo al cultivo de bienes diversos, tales como cacao, café, arroz, yuca,
frutas y palma de aceite.
Hay también una manifiesta dimensión cultural y educacional. La educación para la paz y los derechos humanos, con el empleo de programas cívicos
y actividades artísticas, juega un gran papel en los propósitos y proyectos del
laboratorio de paz. La meta es construir una estructura integral de paz, en
la cual se incluyan no solamente servicios e instituciones económicos y políticos, sino también las personas y los paradigmas de pensamiento (Vargas,
2007). La construcción de la paz tiene una dimensión cultural fuerte y es en
esta idea en que se sustenta tanto el Laboratorio de Paz como el pdpmm.
Una preocupación por el medio ambiente es también muy visible en los
proyectos del laboratorio de paz. El Magdalena Medio ha experimentado problemas medioambientales severos y también enfrentado una contaminación
ambiental creciente, como la del río Magdalena. También la deforestación
y la destrucción de ecosistemas, principalmente debido a la economía de la
coca y a las industrias del petróleo y de la palma de aceite (cdpmm, 2001: 6).
El laboratorio busca, por ende, construir, a través de sus proyectos, un modelo sostenible de desarrollo que esté en armonía con el medio ambiente.
Pero se debe también subrayar la dimensión institucional del laboratorio
de paz. Esta supone un fuerte énfasis sobre la construcción y el fortalecimiento institucional, considerado uno de los problemas estructurales más
significativos que enfrenta la región. Históricamente, el Estado y sus instituciones han tenido una presencia altamente precaria en el Magdalena Medio,
contribuyendo así al subdesarrollo y a la violencia en la región. A través de
proyectos, tales como la formación de administraciones locales sobre derechos y políticas públicas, el impulso a asociaciones de municipios, la planeación participativa y programas de fortalecimiento de salud y educación
(Valderrama, 2007), el laboratorio de paz ha estado tratando de atacar este
problema. Una gran preocupación ha sido involucrar a las administraciones
e instituciones locales en sus proyectos. Se propone acercar las redes sociales
y la institucionalidad para atacar la desconfianza de la gente hacia las insti-
El Laboratorio de Paz del Magdalena Medio 513
tuciones y el Estado y para incrementar el impacto de los proyectos, convirtiéndolos en políticas públicas. En gran proporción, representa una forma de
construcción del Estado a un nivel micro.
Los actores del laboratorio de paz
El laboratorio de paz corresponde a una estructura singular debido a su naturaleza abierta y heterogénea. Constituye una plataforma de actores peculiar. Es, primordialmente, una creación de la sociedad civil, pero incluye al
Estado colombiano. Es, además, una iniciativa colombiana, pero trabaja con
organizaciones internacionales. Un triángulo de diálogo y cooperación se
formó por los laboratorios de paz. Un eje de las “tres B” se establece entre
Barrancabermeja, Bogotá y Bruselas.
Es un híbrido. Instituciones tanto sociales como estatales están representadas. No corresponde a una ong o a una organización política. Es una
organización interinstitucional, una institución abierta, cruzada por muchas
dinámicas (Gutiérrez, 2007).
Sin embargo, el corazón y la fuerza motriz del laboratorio de paz es claramente el Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio. Si analizamos
los documentos del laboratorio, nos daremos cuenta que no corresponde a
una aproximación específica y originalmente europea de intervención por la
paz. Es, más bien, parte de una estrategia de desarrollo conjunta y cooperativa con el gobierno colombiano, con otras organizaciones internacionales,
tales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (pnud), el
Banco Mundial y, sobre todo, la sociedad civil.
De hecho, el laboratorio de paz no comenzó de la nada. Fue construido
sobre la base de un proyecto y un proceso en marcha en la región del Magdalena Medio –el pdpmm– (Rudqvist y Van Sluys, 2005: 4). El papel de la ayuda
de la Unión Europea fue principalmente apoyar el proceso y la dinámica ya
en marcha en la sociedad civil colombiana (Rudqvist y Van Sluys, 2005: 3, 8).
La Unión Europea nunca fue el arquitecto, ni el ideólogo de la iniciativa. Así,
en una gran proporción, el laboratorio de paz es un subprograma o un complemento de un programa más amplio llamado pdpmm y se refiere al conjunto
de proyectos y procesos desarrollados por el pdpmm bajo la financiación y los
procedimientos técnicos de la Unión Europea. Así, corresponde no tanto a
un instrumento creado e idealizado por la cooperación europea, como a un
514 Guerra y violencias en Colombia
instrumento del pdpmm apoyado en el cuadro de la cooperación de la Unión
Europea. El programa y el laboratorio de paz, no siendo indiferenciables, tampoco son perfectamente distintos.
La concepción estratégica del laboratorio de paz, así como su modelo de
construcción de paz se basan en el concepto original de pdpmm. Es decir,
su diseño, desarrollo y realización son principalmente de esta experiencia
previa y más amplia. El proceso se sostiene en el pdpmm y es dinamizado por
este. El laboratorio de paz es, sobre todo, un apoyo europeo a él, corresponde
a una amplificación y profundización del pdpmm. Así, el papel de la Unión
Europea, y especialmente de la Comisión Europea, es el de un guía, un socio, un garante y un verificador, pero no de imposición de sus condiciones
(Mojica, 2007). El proceso está hecho esencialmente de abajo hacia arriba,
manteniendo el programa su autonomía y el liderazgo de la iniciativa. El involucramiento de la Unión Europea trajo cambios importantes y sustanciales
a su estructura y metodología e introdujo diversas dinámicas al proceso de
arriba hacia abajo. Sin embargo, la iniciativa, como propuesta y experiencia
de construcción de paz, sigue estando basada en el pdpmm y su filosofía.
Además de la Unión Europea y el pdpmm, otros actores juegan un papel
fundamental en el Laboratorio de Paz del Magdalena Medio. De gran importancia es la Corporación de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio (cdpmm).
La ejecución del laboratorio fue delegada a esta organización. Es una entidad
privada y autónoma, con personería legal, compuesta fundamentalmente por
la diócesis de Barrancabermeja y la organización jesuíta cinep6. La cdpmm
es una estructura autónoma que funciona como la cabeza y agente técnico
y administrativo del programa, con poder para preparar y ejecutar planes e
informes. También estructura los proyectos con las organizaciones locales de
base, recibe recursos y los ejecuta. Hay un alto componente de descentralización en la estructura y funcionamiento del laboratorio de paz.
Otro actor vital es la Iglesia. Hay una fuerte influencia católica y jesuíta
sobre el Laboratorio de Paz del Magdalena Medio, a saber, por la presencia
y participación del cinep, la diócesis de Barrancabermeja, Pastoral Social y
varios sacerdotes, como el mismo director de la cdpmm. Sin la Iglesia, pro-
6	El cinep es una organización jesuíta especializada en trabajo en las regiones, mediación e investigación sobre tópicos tales como Estado, conflicto, democracia, paz, educación y derechos
humanos (Saavedra y Ojeda, 2006: 67).
El Laboratorio de Paz del Magdalena Medio 515
bablemente no habría laboratorio de paz en el Magdalena Medio. No solamente la Iglesia fue muy importante para el origen del pdpmm, pues sirvió
como puente entre Ecopetrol y la uso (Soto, 2007) sino que fue vital para su
desarrollo y realización. La Iglesia tiene una alta capacidad de convocatoria
en territorios donde el conflicto es muy intenso y donde hay polarización.
Los actores armados respetan a la Iglesia, su trabajo social y su papel en las
negociaciones de paz, aunque algunas veces la Iglesia está en peligro y bajo
amenaza (Herrera, 2007). El estatus y credibilidad que aporta esta institución
ha permitido al laboratorio entrar en zonas muy difíciles y violentas y llevar
a cabo proyectos en ellas. Ha venido funcionando como una especie de paraguas para el proceso y la sociedad civil. Más aún, aunque ni el laboratorio de
paz ni el pdpmm son propuestas religiosas, hay una cierta influencia filosófica
cristiana en ellos, a saber, por conceptos y visiones de la doctrina social de la
Iglesia y la teología de la liberación (Soto, 2007).
El otro actor principal en el laboratorio de paz es el Estado. El Estado
puede ser considerado una especie de actor tanto interno como externo al
laboratorio. Juega un papel crucial, dado que la Comisión Europea canaliza
sus recursos a través de él. Su principal beneficiario e interlocutor directo ha
sido la Agencia Colombiana de Cooperación Internacional (acci) (Aguilar,
2006: 47) y, posteriormente, la Agencia Presidencial para la Acción Social
y la Cooperación Internacional. Es, de alguna manera, un puente y un intermediario entre la Unión Europea y el pdpmm. Se forma, así, el triángulo
sociedad civil-Unión Europea-Estado.
Los núcleos de pobladores son igualmente importantes para el laboratorio. Ana María Mojica (2007), miembro del equipo de la delegación de
la Comisión Europea en Colombia, los considera “el alma del laboratorio”.
Ellos forman la base nuclear y la fuerza de empuje del pdpmm. La estrategia
central de organización y participación social del pdpmm se mantiene sobre
los núcleos de pobladores. Estos grupos locales, compuestos por ciudadanos y organizaciones sociales y comunitarias, son responsables de formular
los diagnósticos regionales y fijar las propuestas de desarrollo y paz, expresadas en las propuestas municipales. Ellos definen cómo la población ve la
región, cuáles son las necesidades de la región y qué quiere la primera para
la segunda (Mojica, 2007). Representan una herramienta fundamental de la
organización y participación del ciudadano, a través de la cual se eligen los
proyectos estratégicos para la vida económica y social de los municipios, las
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iniciativas comunitarias se priorizan, los recursos se canalizan y se establece
la articulación con la administración local (pdpmm, 2007).
También, el papel del primer director de la cdpmm, el sacerdote jesuita
Francisco de Roux S.J., conocido en la región como “Pacho”, ha sido muy
relevante. No sólo ha sido el principal ideólogo del pdpmm, sino que su liderazgo, personalidad y carisma han sido cruciales para su origen, así como del
laboratorio de paz, mediante sus contactos personales, regionales, nacionales
e internacionales y sus redes sociales (Aguilar, 2006: 35). El padre de Roux
ha jugado un importante papel dando visibilidad al programa en medio de
difíciles condiciones regionales y nacionales.
Finalmente, podemos también considerar una especie de actor indirecto
en el laboratorio de paz: los actores armados. Ellos tienen el poder de condicionar e influenciar las actividades del laboratorio, para limitar su impacto o
aún para poner en peligro su existencia. Son claramente una presión y una
tensión para el laboratorio. Además, los actores armados son, hasta cierto
punto, destinatarios o interlocutores de su acción. El laboratorio trata con
asuntos de paz y de conflicto en una región de alta violencia. Por tanto, la
relación con los actores armados es algo que necesariamente requiere ser
tratado. Sus proyectos requieren algún grado de negociación, tolerancia o
aceptación por parte de los actores armados en el terreno para que puedan
ser puestos a punto y funcionen.
En conclusión, todos estos diferentes actores y socios que participan en el
laboratorio de paz contribuyen a enriquecer el proyecto y a hacer sus procesos y redes más dinámicos.
Hipótesis y supuestos teóricos del laboratorio de paz
La hipótesis regional
El laboratorio de paz parte de dos hipótesis que están apoyadas en dos supuestos teóricos, ambos debatibles desde un punto de vista teórico. La primera es que Colombia es un país de regiones (Vargas, 2007). No hay duda
que la historia de Colombia ha mostrado la importancia de lo local. En una
gran proporción, el conflicto y la violencia colombianos se expresan y ocurren en los niveles local y regional. El conflicto macro nacional se compone
de varios conflictos en el nivel micro.
El Laboratorio de Paz del Magdalena Medio 517
Hay razones históricas para eso. El carácter de Colombia como Estadonación es discutible y ha sido debatido política y académicamente. David
Bushnell (1996) la ha apellidado “una nación a pesar de sí misma”. Teniendo
una perspectiva histórica, el Estado ha sido precario y el territorio nacional
ha sido integrado pobremente. No solamente Bogotá está geográficamente e
institucionalmente muy lejos de muchas zonas del país, sino que aun las capitales regionales algunas veces también. Existe lo que el historiador colombiano Fernán González (2007) llama una “presencia diferenciada del Estado”.
Colombia es un país que vive simultáneamente a varias velocidades. Tiene una geometría variable7. Coexisten diferentes niveles de desarrollo y de
institucionalidad, algunas veces uno al lado del otro. Referenciando el libro
de Jean-Michel Blanquer y Christian Gros (2002), y una famosa expresión
del fallecido expresidente López Michelsen, hay, al menos “dos Colombias”.
Una Colombia democrática, desarrollada, industrializada, occidental y urbana, cercana a Europa y a Estados Unidos; y otra pobre, marginalizada, rural,
campesina, subdesarrollada, sin Estado de derecho, fragmentada, violenta y
desinstitucionalizada. Esta segunda cara de Colombia constituye un escenario similar al del África subsahariana o de una temporalidad del siglo xviii.
En este contexto histórico y geográfico, se han desarrollado identidades
regionales fuertes. El sentido de pertenencia territorial es profundo. Ser
paisa, santandereano o costeño en Colombia está lleno de significado
(Herrera, 2007). La composición étnica y social del país divide a la nación en
numerosas regiones, que no pudieron unificarse en un régimen centralista
que resultó ser artificial (De Roux, 2001). Este hecho constituye una de las
causas estructurales del conflicto. El espacio abandonado o nunca ocupado
por el Estado ha sido ocupado por grupos de guerrillas y paramilitares
en las últimas décadas. Estos, a menudo, no solamente controlan el
territorio militarmente, sino que actúan como un verdadero paraEstado,
7	El concepto “geometría variable” es un término que se aplica de forma general a la construcción europea, que designa la “idea de un método de integración diferenciada que reconoce la
existencia de diferencias irremediables en la estructura de integración permitiendo una separación permanente entre un grupo de Estados miembros y unidades de integración menos
desarrolladas” (Europa Glosario, 2009). La heterogeneidad de la realidad geográfica, social,
económica e institucional colombiana configura una situación análoga que permite establecer
comparaciones y encontrar similitudes.
518 Guerra y violencias en Colombia
frecuentemente sustituyéndolo en sus funciones y papeles, tales como la
justicia y los servicios públicos.
De aquí que el conflicto colombiano tiene diferentes facetas en cada región. También, se lucha diferentemente en cada una de estas y se establecen relaciones distintas entre el Ejército, las guerrillas, los paramilitares, la
población, los terratenientes y los traficantes de drogas (McDonald, 2007:
7). Cada región desarrolla sus propias particularidades del conflicto. Hay
expresiones regionalmente diferenciadas del conflicto.
Como Fernán González (et ál, 2003: 197) afirma:
[…] la geografía de la violencia no cubre homogéneamente ni con igual
intensidad el territorio de Colombia. Por el contrario, la presencia de la
confrontación armada es altamente diferenciada de acuerdo con la dinámica interna de las regiones, tanto en su poblamiento y formas de cohesión
social, como en su organización económica, su vinculación a la economía
nacional y global, su relación con el Estado y el régimen político. Y, consiguientemente con esa dinámica regional, la geografía del conflicto está
relacionada con la presencia diferenciada y desigual de las instituciones y
aparatos del Estado en los distintos territorios.
Por tanto, la perspectiva del laboratorio de paz es que la resolución del
conflicto en Colombia debe necesariamente también pasar por este nivel
micro, por la diversidad de las regiones. Los laboratorios de paz constituyen
un intento de construir la paz a un nivel regional, de descentralización de la
resolución del conflicto. Es una forma regional de construcción de paz. Su
punto de vista del laboratorio es que el “callejón sin salida” de los procesos
nacionales de paz no constituye un obstáculo para llegar a acuerdos regionales entre los actores armados, las administraciones locales y la sociedad
civil. Como Manuel Bayona (2007), exsubdirector del pdpmm, plantea, el
laboratorio de paz y, especialmente, los espacios humanitarios “reclaman
mucho los diálogos regionales, pues ni los paramilitares, ni las guerrillas
son un bloque sólido y unificado. Hay diferencias abismales entre un frente
de guerrilla en el sur de Bolívar, Antioquia o en el Putumayo. Y la gente
conoce sus dirigentes. Son muchachos de la zona. [Sin embargo], ningún
gobierno ha tenido la voluntad de desarrollar diálogos regionales”.
Por tanto, la utopía del laboratorio es construir una nación en paz a través de un desarrollo regional (Luna, 2007) y un enfoque integral sobre las
El Laboratorio de Paz del Magdalena Medio 519
regiones. Se pretende construir un proyecto colectivo de región, que permita
el reconocimiento de la misma como parte de la nación colombiana (Katz,
A la hipótesis regional se le suma una hipótesis del desarrollo. El enfoque
del laboratorio se basa en un concepto de paz que ve la pobreza, la exclusión
socioeconómica y la inequidad como causas estructurales del conflicto, y supone nexos entre el desarrollo y la paz, la pobreza y la violencia.
Para el laboratorio, el conflicto nació, en una gran proporción, debido al
modelo de desarrollo puesto en práctica en Colombia, y específicamente en
la región del Magdalena Medio. Este corresponde a un modelo extractivo y
excluyente, que genera pobreza y desigualdad (Vargas, 2007), aun si la región
es rica en recursos y Colombia es un país de ingresos medios.
El papel que juegan la pobreza y la desigualdad en el conflicto, en términos generales, y en el caso colombiano, es un asunto controversial. Es objeto
de un acalorado debate tanto político como académico. Hay diferentes visiones sobre el tema. Sin embargo, hay una percepción general y una aceptación de la Academia de que hay una correlación entre pobreza y conflicto
(Gutiérrez, 2001:55). No es una relación automática, ni de determinación.
Hay otros elementos y variables involucradas. La pobreza per se no lleva a la
violencia. La pobreza implica, sobre todo, un riesgo de generación de violencia. La paz no puede prevalecer donde las condiciones económicas y sociales
no son sostenibles. Las sociedades incapaces de satisfacer las necesidades de
sus ciudadanos son más vulnerables al colapso y a los conflictos.
Para la teoría del despojo relativo8, que tiene en Ted Gurr una de sus referencias más importantes, hay un factor, en particular, que juega un papel
fundamental en la violencia política, a saber, la desigualdad. De acuerdo con
Sambanis , “la desigualdad persistente lleva al enojo y a la desesperación, lo
cual refuerza la demanda de cambio político” (2004: 14). Si hay diferencias
importantes entre grupos en términos de poder económico y político, “grupos relativamente despojados son propensos a buscar reparación” (Stewart,
2002) o a ser persuadidos por sus dirigentes a buscarla. De hecho, la pobreza
se asocia a menudo a la distribución del poder. La pobreza puede ser una
8	“Relative deprivation theory”, en su original.
520 Guerra y violencias en Colombia
fuerte causa de violencia, especialmente cuando su distribución se cruza con
fracturas étnicas y estructuras de poder (Croissant, 2005). En ese caso, la
pobreza se convierte en un factor de movilización, ya que es parte de una
estructura económica o política culpable, fácilmente identificable.
Estos puntos de referencia teóricos se sustentan en muchos datos empíricos. El conflicto y la violencia política afectan principalmente a los países
en desarrollo. En efecto, hay un vínculo estadístico entre pobreza y conflicto.
Varios autores y estudios analizan y ponen énfasis en esta evidencia empírica. De acuerdo con el Informe sobre Conflictos Armados de 2005, 47% de los
países con un bajo índice de desarrollo humano han sufrido conflictos violentos en la última década. Lo mismo pasa con el 29,1% de desarrollo medio.
Hay una conexión entre subdesarrollo y violencia. La probabilidad de que
un conflicto armado afecte a un Estado crece cuando su índice de desarrollo
decrece (Project Ploughshares, 2005). El riesgo de que un conflicto armado
estalle es cuatro veces mayor en un país en desarrollo que en un país de la
Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (oecd, por su sigla
en inglés9) (Collier et ál, 2003).
De acuerdo con Mark Duffield (2005, 16), este vínculo entre desarrollo y
paz no es nuevo. Hay una conexión histórica entre paz y desarrollo. Las nociones convergen. Están interconectadas cercanamente. Alcanzar una se ve
como un elemento esencial para alcanzar la otra. El desarrollo es imposible
sin estabilidad y la paz no es sostenible sin desarrollo.
Esa es la perspectiva teórica adoptada por el laboratorio. El hecho de que
Colombia es un país con altos niveles de pobreza y de inequidad lo ha hecho
más propenso a la violencia (Gutiérrez, 2001: 57). Por tanto, el laboratorio de
paz es también una propuesta de desarrollo. Se sustenta sobre una hipótesis
de desarrollo. Busca encontrar y construir un modelo diferente y alternativo
de desarrollo, uno más participativo, inclusivo y equitativo, que contribuya a
reparar los elementos estructurales que mantienen el conflicto.
Así, los proyectos productivos juegan un papel vital en los objetivos del
laboratorio. Este busca encontrar soluciones para una economía tradicional
y hacerla lucrativa. En particular hay un fuerte apoyo a la finca campesina,
a través de proyectos basados en la organización y el trabajo colectivo y asociativo.
9	Organisation for Economic Co-operation and Development.
El Laboratorio de Paz del Magdalena Medio 521
En una gran proporción, lo que está en juego es “sacar una fuerza de trabajo de la guerra” (Bertolini, 2007). La perspectiva del laboratorio de paz es
que “cuando se tiene un cierto nivel de desarrollo es más difícil involucrarse
en asuntos de guerra y, además, se tienen más elementos para enfrentar a los
actores armados” (Saavedra y Ojeda, 2006: 26).
Por consiguiente, crear desarrollo, empleo y alternativas para los excluidos en la región es, en una gran proporción, sacar jóvenes de los grupos
armados (Herrera, 2007). Si consideramos que la pobreza es una causa estructural del conflicto colombiano, producir desarrollo es producir externalidades de paz.
Las dimensiones de la paz y el desarrollo
El laboratorio de paz es una iniciativa multidimensional, pero una que claramente se apoya en dos ejes principales y dimensiones: la paz y el desarrollo.
En seguida, nos referiremos con más detalle a cada una de ellas.
La dimensión de la paz: el modelo de su construcción
Considerando que se trata de una iniciativa que tiene la intención de ser un
laboratorio de paz, es crucial definir y analizar qué modelo de construcción
de la paz transmite y qué modelo de paz representa.
Una primera pista se puede encontrar en su nombre. Cuando se piensa en
el laboratorio de paz, lo primero que viene a la mente es su nombre. Sugiere
un intento de construir algo nuevo. Implica una idea de exploración, observación e innovación, un experimento en el campo de la construcción de la
paz. Y estos aspectos son, en efecto, gran parte de la filosofía y el concepto del
laboratorio. Trata de explorar nuevos rumbos de construcción de paz y desarrollo a un nivel local y regional. Es un proceso en construcción con toda la
gente y organizaciones involucradas en la región, sin un modelo predefinido
o preestablecido. No pretende sustituir las negociaciones nacionales con los
actores armados, sino servir como un proceso de aprendizaje y una fuente de
innovación en el campo de la paz (De Roux, 2001).
Sin embargo, se debe tener en cuenta que no estamos tratando con un laboratorio real. Este no es un experimento científico. No puede ser fácilmente
reproducido y sus variables no pueden ser aisladas. No hay laboratorios sociales. Es sólo una metáfora.
522 Guerra y violencias en Colombia
Es posible identificar al menos cuatro elementos en el modelo del laboratorio en relación a la construcción de paz.
En primer lugar, el laboratorio de paz fue diseñado para trabajar a un
nivel micro. La experiencia es intrínsecamente local: nace, se estructura.
se diseña y se desarrolla en lo local. Asume que lo local y lo regional son
extremadamente importantes para la construcción de un país en paz, especialmente en un lugar como Colombia. Busca resolver regionalmente, a un
nivel micro, las condiciones socioeconómicas y culturales que mantienen el
conflicto. El hecho de que las negociaciones nacionales de paz hayan sufrido
dificultades severas y hayan mostrado limitaciones políticas fuertes amplifica
la significación de estas iniciativas locales de paz (Roy, 2003: 19). Además,
como enuncia el presidente de Vallenpaz, “es más fácil hacer la paz a nivel
local que a nivel nacional. Cuando se plantea a una comunidad donde hay
distintos actores armados (guerrillas, paramilitares, Ejército, campesinos)
propuestas concretas para el mejoramiento de las condiciones de vida es más
fácil ponerse de acuerdo.” (Saavedra y Ojeda, 2006: 34).
En segundo lugar, en gran medida, el laboratorio corresponde a una
construcción de la paz desde abajo. Trata de construir paz con las organizaciones locales de base y se apoya en una metodología participativa que intenta desarrollar procesos sociales, económicos y políticos con sectores de la
población históricamente marginados. Ve a los actores sociales como protagonistas fundamentales de la construcción de paz y argumenta que los civiles
no deben ser tratados como actores pasivos o invisibles (Aguilar, 2006: 22).
El laboratorio defiende que “la paz representa un interés colectivo que no
debe ser manejado exclusivamente desde la centralidad del gobierno” (Saavedra y Ojeda, 2006: 34). Para ser sostenible, la paz tiene que ser construida y
creada desde la base. Sigue el punto de vista de que “aquellos más afectados
por la violencia, que entienden y tienen que vivir con sus consecuencias, es
probable que sean los mejor localizados para encontrar las soluciones más
apropiadas para acabarla” (McDonald, 1997: 2).
El proyecto concibe la paz no como un simple tema de élites ni como un
resultado de negociaciones entre partes contendientes. Sigue el principio de
que “el Magdalena Medio debería construirse entre todos” (pdpmm, 2007),
estructurando este principio alrededor de la experiencia participativa de los
núcleos de pobladores. De hecho, la complejidad de la violencia colombiana
requiere soluciones que vayan más allá de negociaciones entre los insurgentes y el Estado. La paz no puede, en absoluto, ser impuesta de arriba hacia
El Laboratorio de Paz del Magdalena Medio 523
abajo. Por tanto, debe ser conseguida y construida mediante estrategias complementarias y multiniveles (McDonald, 1997: 14).
Esta es una perspectiva que ha tenido una importancia creciente y una
retroalimentación tanto en la teoría como en la práctica de resolución de
conflictos. Varios autores han enfatizado el papel de constructores de paz
de comunidades locales, subrayando que “procesos de construcción de la
paz efectivos y sostenibles deben basarse no solamente en la manipulación
de acuerdos de paz hechos por élites, sino con mayor importancia sobre el
empoderamiento de comunidades destrozadas por la guerra” (Ramsbotham
et ál, 2005: 215).
A este respecto, es particularmente relevante el trabajo de John Paul Lederach (1997). Este autor desarrolló un marco analítico del conflicto y de
su resolución basado en una pirámide compuesta por tres niveles de dirigencia y actores. El nivel 1 corresponde a los dirigentes políticos y militares
del conflicto; el nivel 2 a los dirigentes intermedios regionales; y el nivel 3
a los dirigentes de base y a la población expuesta al conflicto. Para Lederach (1997), los tres niveles son igualmente importantes para construir la
paz. Todos deben ser objeto de estrategias de resolución de conflictos y no
solamente la cima de la pirámide, como usualmente sucede en estos casos. La
construcción de la paz es, entonces, una tarea multinivel y los cimientos de la
paz deberían comenzar a construirse desde la base de la pirámide.
El laboratorio de paz puede considerarse un intento para reunir estos
tres niveles diferentes de la pirámide al tratar de articular la esfera de la dirigencia local con las esferas regional, nacional e internacional.
El tercer elemento del modelo del laboratorio de construcción de la paz
es su dimensión estructural. La acción del laboratorio de paz, con su inherente lógica a largo plazo, y el hecho de estar orientada a la eliminación de
las causas raíces, configura lo que puede llamarse una “resolución estructural
del conflicto”. De hecho, pretende entender y transformar, en el nivel local y
en el nivel regional, las estructuras que causan y mantienen el conflicto. Parte
de la idea de que “si hay una guerra en Colombia es porque hay factores estructurales que la propician”, tales como la pobreza y la concentración de la
tenencia de la tierra (Bayona, 2007).
Una construcción estructural de la paz implica reparar las estructuras
sociales de violencia indirecta, tales como la pobreza, la explotación, la miseria, la represión y las violaciones de los derechos humanos (Galtung, 1996).
524 Guerra y violencias en Colombia
Esto es obviamente un proceso a largo plazo y el pdpmm es consciente de eso.
Pero como Francisco de Roux (2001) lo formula, “sin estas transformaciones
[estructurales], la paz no es más que un discurso de buenas intenciones”. Así,
el laboratorio de paz tiene un fuerte enfoque político, socio-económico y cultural. Presta especial atención a los temas del desarrollo, pues los considera
una de las principales causas estructurales del conflicto y claves para resolverlo, pero también tiene un fuerte enfoque sobre la cultura y la educación
De hecho, el laboratorio estructura varios proyectos y programas alrededor de tal asunto. Básicamente, pretende construir un imaginario colectivo
favorable a la paz, por medio de “escuelas de paz” y programas de arte para
la divulgación de los derechos humanos (opi, 2006: 64). Hay una importante
estrategia pedagógica dentro del laboratorio de paz y el pdpmm. Las escuelas
son un importante referente de valores y una herramienta para la resolución
del conflicto (Saavedra y Ojeda, 2006:34). Estas escuelas de paz pretenden
propiciar espacios para el intercambio cultural, para incrementar la solidaridad y fortalecer una opinión pública sobre la paz (opi, 2006: 65).
Pero también se presta atención particular al arte. Como Libardo Valderrama (2007) cuenta, “si se escucha las canciones del Magdalena Medio,
uno queda afligido porque algunas son a favor de la guerra, otras de la coca.
Es toda una cultura que es preciso evolucionar”. Se hace evidente, así, una
influencia en el pdpmm del concepto y de las visiones de la unesco sobre
la cultura de la paz, a los cuales se recurre y de los que se hacen referencias
Esta aproximación estructural a la construcción de la paz ha recibido la
contribución de mucha literatura teórica. Ha sido enfatizada por autores tales
como Johan Galtung, John Burton, Franklin Dukes y Richard Rubenstein.
Galtung (1996) introdujo los conceptos de paz y violencia estructural,
ampliando el campo de estos dos conceptos y subrayando la importancia de
las estructuras sociales, políticas, económicas y culturales en la construcción
de la paz. La influencia del autor noruego es notoria en los conceptos y el
modelo de construcción de la paz.
La teoría de las necesidades humanas de John Burton (1990) ha sido también una contribución importante a la aproximación estructural a la resolución de conflictos. Ésta retrata el conflicto como un producto de necesidades
humanas insatisfechas, reconociendo que, contrariamente a los intereses, las
El Laboratorio de Paz del Magdalena Medio 525
necesidades humanas no se pueden negociar, cambiar o suprimir. El énfasis
del laboratorio de paz sobre los proyectos productivos y los asuntos del desarrollo tiene mucho que ver con la preocupación por reparar las necesidades
humanas insatisfechas de la población, vistas como una causa de violencia
Otro autor relevante a este respecto, Franklin Dukes (1999), describe los
conflictos como fenómenos estructurales y argumenta que existen fuerzas
sistémicas en su origen y sus dinámicas. Para él, la paz debe ser más que
simples acuerdos de negociación con el fin de que sea sostenible. A su vez, la
resolución del conflicto tiene que ser mucho más que una técnica de comunicación y negociación. La resolución del conflicto debe lidiar con el impacto
de las estructuras y entender las fuentes y causas primarias de los conflictos.
Una perspectiva similar muestra Richard Rubenstein (1999: 173), quien
retrata el conflicto como un producto de relaciones sociales estructuradas
que fallan en satisfacer las necesidades básicas de las partes. Para el autor,
los conflictos tienen causas estructurales y no son meros resultados de fallas
en la comunicación, objetivos incompatibles y valores confrontados. Como
resultado, si la resolución de conflictos pretende ser más que una gestión de
conflictos, más que acuerdos temporales de las élites, requiere una transformación de las estructuras que los soportan y mantienen.
De hecho, parte de la historia de Colombia ilustra este problema. En varias ocasiones, períodos de guerra, tales como la guerra de los mil días, de
1889 a 1902, o la violencia, en las décadas del cuarenta y cincuenta, han terminado por acuerdos de élites, y se ha ignorado y subvalorado los elementos
estructurales en la violencia misma (McDonald, 1997: 3). Las hostilidades
terminaron, pero las estructuras y la cultura de violencia permanecieron,
para volver a explotar más adelante en varias ocasiones.
Adicionalmente, las fallidas negociaciones con las guerrillas también hallan su explicación, en gran medida, en los elementos estructurales del conflicto. Como Geraldine McDonald afirma, “Los acuerdos de paz firmados en
los ochenta se rompieron repetidamente, parcialmente porque las ‘soluciones’ de compromiso fallaron al abordar las causas originales del problema”
(1997: 3).
Por último, el laboratorio tiene y promueve un concepto amplio de la paz
y de su construcción, que implica mucho más que el silenciamiento de los
fusiles (Saavedra y Ojeda, 2006: 31). Se sigue, consciente o inconscientemente,
526 Guerra y violencias en Colombia
voluntaria o involuntariamente, una aproximación a la paz que puede ser
enmarcada dentro del enfoque de investigación para la paz, basada en una
visión integral de esta y el conflicto, con énfasis en factores estructurales y en
un fuerte vínculo entre los temas de desarrollo y paz.
El concepto de Johan Galtung de paz positiva es particularmente relevante y aplicable en este marco. De acuerdo con este autor, violencia no sólo
significa violencia física, y paz no es sólo la ausencia de guerra. Esa es una
concepción negativa de la paz. A esto, él opone un concepto positivo. Para
Galtung (1996), hay una dimensión estructural y cultural en la violencia y
en la paz, relacionada con las estructuras sociales que las soportan y los elementos culturales que las legitiman. En una gran proporción, y con referencias explícitas en algunos de sus documentos oficiales, el laboratorio busca
construir y hacer posible una paz positiva. Para Christian Wlaschütz (2007),
miembro del equipo del pdpmm, “la idea de una paz positiva es algo muy
consciente dentro del laboratorio de paz y el pdpmm. Está incluido en sus
líneas de trabajo”.
En efecto, el laboratorio expresa un concepto de paz positivo, retratando
su construcción como un cumplimiento de los derechos humanos de todas
las generaciones (Saavedra y Ojeda 2006:32). Presenta una aproximación integral. No es una organización de asistencia humanitaria (Aguilar, 2006: 47).
Va mucho más allá. El amplio rango de proyectos que el laboratorio trata es
solamente proporcional con su amplio y maximalista concepto de paz.
El segundo eje del laboratorio de paz es su dimensión de desarrollo. En su
estructura se encuentra principalmente el componente de las fincas productivas, pero constituye una preocupación transversal dentro de los objetivos y
proyectos del laboratorio, pues, según la concepción del pdpmm, el desarrollo
no es sólo económico, sino que tiene una dimensión más amplia social, política y cultural.
Hay una fuerte focalización sobre el desarrollo dentro del laboratorio de
paz, ya que se sustenta sobre una “hipótesis de desarrollo”, sobre un supuesto teórico y una visión que retrata la pobreza, la exclusión y el modelo de
desarrollo en vigor en Colombia y en el Magdalena Medio como una causa
estructural del conflicto. Por lo mismo, estos dos ejes –desarrollo y paz– están interconectados íntimamente. No son componentes separados o inde-
El Laboratorio de Paz del Magdalena Medio 527
pendientes, y eso constituye uno de los elementos originales del laboratorio
de paz y del pdpmm.
Fundamentalmente, el laboratorio de paz, siguiendo la propuesta socioeconómica del pdpmm, ha intentado reflejar un nuevo modelo de desarrollo en el Magdalena Medio, uno que contribuya a tratar los problemas
estructurales de la región, para incluir a los sectores excluidos de la población y para reparar el conflicto social y armado. Se propone construir una
forma alternativa de desarrollo del Magdalena Medio y sembrar semillas de
un modelo económico alternativo. El modelo de desarrollo del Magdalena
Medio se ha centrado en la industria del petróleo, la ganadería extensiva y,
recientemente, en los cultivos agroindustriales. A pesar de crear, hasta cierto
nivel, unos altos ingresos para la región, este modelo económico ha dejado
a la vasta mayoría de la población –campesinos principalmente– en la pobreza. El problema reside esencialmente en las estructuras y el modelo de
producción y en la distribución de ingresos o, en este caso, en la falta de estos
Estas actividades económicas son principalmente de tipo extractivo. El
ingreso que generan beneficia solamente a unos pocos, y definitivamente no
a la mayoría de campesinos y trabajadores de la región. Como ya se dijo, hay
una manifiesta desigualdad socioeconómica en el Magdalena Medio y una
fuerte concentración de tenencia de la tierra y de capital (cdpmm, 2001),
que se ha venido incrementando en los últimos años. De hecho, la economía
campesina ha estado enfrentando serias dificultades y amenazas, que atentan
contra su supervivencia. Primero que todo, sufre una dinámica agresiva por
parte de la ganadería intensiva y los cultivos para la agroindustria, cuyo crecimiento se ha hecho a través de la apropiación abusiva de grandes extensiones de tierra respaldada por los paramilitares y por la violencia asociada a la
droga. Esto ha provocado el desplazamiento forzado de miles de familias, un
incremento en el desempleo rural y una amenaza a la región y a la seguridad
alimentaria de su población (Páez, 2006).
528 Guerra y violencias en Colombia
Luchando contra este marco y la tendencia, el laboratorio de paz busca
respaldar la economía campesina y construir un modelo de desarrollo más
participativo, inclusivo y equitativo. Este modelo se sustenta, principalmente,
en la finca campesina10.
El laboratorio de paz se enfoca sobre la finca campesina, como una alternativa a las grandes propiedades (De Roux, 2005: 42) y los megaproyectos
agrícolas que ha visto el Magdalena Medio. El proyecto está concebido como
un programa de transformación. Busca un estímulo económico cualitativo y
cuantitativo para la región. Lo primero que busca es garantizar la autosuficiencia y la seguridad alimentaria (Mojica, 2007). Más aún, la finca campesina y los proyectos productivos, como se conciben en el laboratorio, buscan
no sólo satisfacer las necesidades básicas de la población, sino también tener
un excedente que les permita mejorar sus condiciones de vida y tener acceso
a los servicios, tales como educación y salud (Valderrama, 2007). Adicionalmente, estos proyectos pretenden promover un uso racional de los recursos
y una armonía con el medio ambiente.
En este campo, una de las principales propuestas económicas del laboratorio de paz para los campesinos es organizarse colectivamente. El laboratorio
respalda el trabajo asociativo en granjas cooperativas y en las zonas de reserva
campesina. A través de esto, se propone promocionar la estabilidad de los
pequeños campesinos, para neutralizar la concentración de la tierra y para ser
una alternativa a las grandes propiedades (De Roux, 2005: 42).
En una gran proporción, esto es un medio para tratar de aliviar y reparar
el problema fundamental de la economía campesina en Colombia –la falta de
tierra. El problema de la tierra es una de las mayores causas estructurales del
conflicto colombiano. Es un asunto no resuelto históricamente. Como afirma
el sociólogo del cinep Marco Fidel Vargas, “la tierra es la clave para resolver
el problema rural en Colombia. Y el problema rural es la clave para resolver el
conflicto colombiano” (Vargas, 2007).
El Magdalena Medio ha estado sufriendo un proceso acelerado de concentración de la tenencia de la tierra, motivada por una verdadera “contra-
10	La finca campesina es una pequeña propiedad (generalmente una unidad familiar
agraria) que corresponde a un área de 10 a 12 hectáreas (Wlaschütz, 2007). Se caracteriza por su debilidad y vulnerabilidad con respecto al mercado y por un bajo
acceso al crédito (Loingsigh, 2005).
El Laboratorio de Paz del Magdalena Medio 529
rreforma agraria” ejecutada por los paramilitares y los traficantes de drogas,
pero también por la presión económica de los grandes propietarios. Por esta
razón, el laboratorio puede estructurar algunos proyectos de desarrollo importantes y exitosos, pero la tierra es un factor vital que está, en gran proporción, más allá de las capacidades de este. El laboratorio está impedido para
resolver este asunto y en esto reside una de las mayores limitaciones de esta
iniciativa. Además, a un campesino sin tierra le queda muy difícil tomar parte en los programas del laboratorio por carecer de un recurso fundamental
para participar en los proyectos. Los más excluidos están, en alguna proporción, también excluidos del laboratorio de paz. Por tanto, la solución al
problema de la tierra constituye, en una gran proporción, un prerrequisito
para alcanzar de manera sostenible los objetivos del laboratorio (Rudqvist y
Van Sluys, 2005: 22).
Así, desde el punto de vista económico, uno de los elementos originales y
peculiares del pdpmm y del laboratorio de paz descansa en su mezcla peculiar de tradición y mercado, de economía campesina y capitalismo. Es difícil
localizarlo en un nivel teórico. No es un modelo capitalista, pero tampoco es un modelo estrictamente campesino (Bayona, 2007). Entre el modelo
de globalización excluyente basado en las corporaciones multinacionales y
una economía campesina frágil, el laboratorio busca un modelo intermedio,
un modelo donde los campesinos desplieguen sus propuestas de desarrollo
(Vargas, 2007). El laboratorio busca tratar de encontrar soluciones para las
economías tradicionales y tratar de hacerlas rentables. Para Bayona (2007),
productos tales como caucho, cacao o palma de aceite han mostrado que
es posible continuar con los cultivos tradicionales y las fincas campesinas y
tener un mercado que permita generar ingresos importantes.
Esto configura un modelo económico peculiar para el laboratorio de paz.
No hay un modelo claro y explícito de desarrollo dentro del laboratorio. Contiene variados elementos. En algunos de sus documentos, como por ejemplo
en lo que se refiere al apoyo a la economía tradicional, parece sugerir una
tendencia anticapitalista o socialista. Aún así, el laboratorio de Paz no niega
el beneficio ni las posibilidades que trae el mercado. Hay también críticas
explícitas al neoliberalismo dentro de los documentos y el equipo de trabajo
del laboratorio y el pdpmm. Esto podría configurar una suerte de tendencia
social demócrata dentro de los conceptos del laboratorio, pero ciertamente
530 Guerra y violencias en Colombia
El modelo económico del laboratorio de paz es manifiestamente uno
que tiene otra perspectiva distinta al crecimiento económico o la mera creación de ingresos. Es una concepción del desarrollo como una postura ética
(Saavedra y Ojeda, 2006:25). Como Christian Wlaschütz (2007) lo expresa,
“lo que defendemos es un desarrollo que permita vivir con dignidad, un desarrollo en que los campesinos tengan su tierra e instrumentos para crecer”.
En ese sentido, tiene mucho que ver con el concepto de desarrollo humano, tal como el Programa de las Naciones Unidad para el Desarrollo (pnud)
lo define11. Este tipo de desarrollo reconoce a la persona humana como su eje
central. El laboratorio de paz presenta una “política de desarrollo” construida con la participación de la persona, como beneficiario y protagonista. Es
un desarrollo definido como proceso social, económico, cultural y político
(Katz, 2004:30). Representa una visión integral del desarrollo. Está basado en
un “desarrollo integral sostenible a través de proyectos integrales” (Saavedra
y Ojeda, 2006: 26).
Por tanto, nos encontramos con un muy peculiar, curioso e interesante modelo de desarrollo. Sus conceptos son nuevos y alternativos en la región. Representa una propuesta económica nueva y original. Sin embargo,
se debe enfatizar que el laboratorio de paz encuentra esencialmente su valor
e importancia en los conceptos que propone y en su alternativa de construir
desarrollo. Los recursos con que cuenta son pocos y, por consiguiente, no
puede tener la pretensión real de impulsar el desarrollo en la región. “Su
contribución está en la siembra de una semilla con un enfoque de desarrollo
incluyente, sostenible y humano” (Saavedra y Ojeda, 2006: 28). El laboratorio
de paz per se no cambiará definitivamente las estructuras económicas de la
11	Para el pnud (2007), “el Desarrollo Humano consiste en algo más que el aumento o caída de
los ingresos nacionales. Se trata de crear un ambiente en el cual la gente pueda desarrollar
todo su potencial y llevar vidas creativas y productivas de acuerdo con sus necesidades e intereses. Las personas son la verdadera riqueza de las naciones. El desarrollo consiste, entonces,
en expandir las posibilidades de escogencia que las personas tienen para llevar vidas que ellas
mismas valoren. Y se trata de algo más que el crecimiento económico, que es sólo un medio
–y uno muy importante– de ampliación de las posibilidades de escogencia de los sujetos”.
El Laboratorio de Paz del Magdalena Medio 531
La articulación entre el nivel micro y el nivel macro: ¿un impacto
nacional del laboratorio de paz?
Cada espacio local se desarrolla en una interacción dialéctica y en articulación con espacios más amplios, estructuras y niveles (García, 2007: 5). Uno
de los temas cruciales para el laboratorio de paz es la relación entre su inherente nivel micro y un nivel macro. Su éxito depende en una gran proporción de su articulación con el nivel macro, esto es, de su impacto nacional y
su contribución a la resolución del conflicto. De hecho, para sobrevivir, las
iniciativas de paz requieren una coordinación entre los niveles alto, medio y
bajo de construcción de la paz (McDonald, 1997:28).
La lógica del laboratorio es que tiene que haber una articulación entre
lo local, lo regional, lo nacional y lo internacional. La articulación se hace
mediante los actores de los diferentes niveles que el laboratorio involucra e
incluye, y por las diferentes dinámicas que crea y absorbe. Hay organizaciones locales, regionales, nacionales e internacionales en el proceso, que van
desde las organizaciones locales de campesinos hasta la Comisión Europea.
El laboratorio de paz se estructura simultáneamente entre Bruselas, Bogotá,
Barrancabermeja y cada municipio del Magdalena Medio. Los niveles se cruzan e interconectan y van en los dos sentidos: hay dinámicas de abajo hacia
arriba y de arriba hacia abajo.
Esta articulación está también basada en los objetivos del laboratorio. A
pesar de localizarse en el nivel micro, tiene objetivos a nivel macro. Es decir, pretende tener repercusiones sobre el nivel macro, de la misma forma
que busca tener un impacto nacional. Fundamentalmente, el laboratorio del
Magdalena Medio pretende ser un experimento exploratorio y piloto a un
nivel local y regional, pero que puede ser replicado en otras regiones del país,
alcanzando así un nivel nacional.
En alguna medida, esto se ha hecho a través de la expansión de la experiencia del laboratorio de paz y el Programa de Desarrollo y Paz a otras
regiones de Colombia. Siguiendo la exitosa y original experiencia del Magdalena Medio, se han creado varios programas de desarrollo y paz, que cubren
actualmente la mayoría del país. Es más, es posible encontrar un segundo
y tercer laboratorios de paz que se han lanzado en las regiones de Norte de
Santander, Oriente antioqueño, Cauca-Nariño, Meta y Montes de María, que
presentan objetivos, metodologías y conceptos similares (ver mapa 2).
532 Guerra y violencias en Colombia
El Magdalena Medio ha servido como un modelo y escuela para los otros
programas y laboratorios. Es un punto de partida de la filosofía que sostiene
a los otros ejercicios. Aun así, si esta iniciativa original y peculiar de construcción de la paz nacida en el Magdalena Medio es reproducible en otras
regiones constituye un asunto importante y que aún necesita respuestas.
En este contexto y marco, otro impacto del pdpmm y el laboratorio de paz
es la creación de la Red Prodepaz en 2002 (Vargas, 2007). Esta es una red nacional que reúne a todos los programas de desarrollo y paz y pretende ser un
espacio de intercambio de experiencias y articulación de procesos, además
de un lugar donde se piensa la nación a través de la luz de las diferentes regiones (Saavedra y Ojeda, 2006: 17). Es una iniciativa altamente importante
en términos de la integración de los niveles micro con el nivel macro y una
contribución visible a un impacto y dimensión nacionales de los programas
Pero, sobre todo, un actor es vital en la articulación entre los niveles micro y macro: el Estado. El laboratorio de paz constituye, en una gran proporción, un espacio de diálogo entre la sociedad civil del Magdalena Medio
y el Estado. Es una iniciativa pionera en este campo. El Estado representa a
ultranza el nivel macro. Por tanto, su papel es determinante.
De hecho, el Estado ha mirado con creciente interés a los laboratorios y
programas de desarrollo y paz (González, 2007b). Evidencia de esto y de un
éxito en términos de impacto nacional ha sido la inclusión, en los últimos
años, por el gobierno nacional, de un apoyo a este tipo de programas en el
No obstante, esta relación con el Estado es fuente de algunos problemas
y tensiones. El Estado, aunque participando en él, y dando soporte y apoyo
importantes al proceso, no lo ha suscrito verdaderamente. El Estado es una
de las partes del conflicto. Por tanto, su perspectiva de paz y desarrollo y sus
metas no siempre coinciden con las del pdpmm y con las de la Unión Europea. En una gran proporción, las propuestas del laboratorio, su concepto y
filosofía son incompatibles y contrarios a la política de seguridad democrática del presidente Álvaro Uribe y sus políticas macroeconómicas. Es difícil
realizar un laboratorio de paz mientras el gobierno, en su discurso oficial,
niega el conflicto y lo reduce a una acción contra el terrorismo y el tráfico
de drogas (Campo, 2005: 48). Como relata el padre Eliécer Soto (2007), de
la diócesis de Barrancabermeja, “hubo proyectos que ‘estuvieron congelados’
El Laboratorio de Paz del Magdalena Medio 533
por meses porque Acción Social se negó a firmar documentos que hablaban
sobre conflicto social y armado y emergencia humanitaria”.
Es también difícil proponer un desarrollo alternativo mientras las políticas macroeconómicas de un tipo muy diferente se aplican en el país. Mientras
el laboratorio de paz se enfoca en la finca campesina, la producción tradicional y pequeñas granjas, el modelo de desarrollo comunicado por el Estado se
centra en cultivos extensos, agroindustria, liberalización y reformas neoliberales (Bayona, 2007).
Entonces, aunque el Estado es una parte importante en el laboratorio, su
aproximación a la resolución del conflicto es bien diferente. Eso configura
una de las principales limitaciones del laboratorio. Es un asunto vital para
el proceso y determinará, en una gran proporción, el éxito e impacto del
El reto más grande del laboratorio es pasar de su nivel micro al nivel nacional. Puede tener un éxito micro extraordinario, pero si el Estado no asume
el programa, si los consejos municipales no lo aceptan, si no está incorporado en la planeación nacional y si las instituciones nacionales y regionales
no proveen alternativas, en últimas los proyectos fallarán, porque no están
integrados en el desarrollo y en las políticas nacionales (González, 2007b).
Estas experiencias pueden ser sostenibles solamente si se convierten en políticas públicas. Si son islas, fácilmente pueden ser sumergidas. Necesitan estar
rodeadas por una institucionalidad más allá del nivel local y micro, a través del gobierno, los ministros, los gobernadores de departamento, la oficina
del procurador general. De otra manera, permanecen muy débiles (Bayona,
2007). De hecho, el Estado es uno de los principales objetivos e interlocutores
Estas son, en una gran proporción, las propuestas a la institucionalidad.
Esa es la razón por la cual en sus componentes y líneas estratégicas, el laboratorio de paz da un énfasis fuerte a la construcción y el apoyo de la institucionalidad.
Por encima de todo, el laboratorio de paz tiene como objetivo el establecer una suerte de nuevo contrato social, en el cual el Estado pueda ser una
garantía del interés público y de la cohesión social (Katz, 2004: 34). Intenta
crear una nueva sociedad y un nuevo país en paz y en desarrollo. Hasta cierto
punto, lo ha venido haciendo en el nivel micro. Hacerlo en el nivel macro
resulta una tarea extremadamente difícil y espinosa.
534 Guerra y violencias en Colombia
Sin embargo, se debe decir que no hay signos visibles de que esta iniciativa pueda tener un verdadero impacto en Bogotá que pueda transformar las
políticas públicas del gobierno en términos de paz y desarrollo.
Evaluación e impacto del laboratorio de paz
Considerando que el objetivo del laboratorio es el de ser un experimento y
una alternativa de construcción de la paz, es política y socialmente importante aclarar y evaluar su impacto a un nivel micro y a nivel macro.
Sin embargo, enfrentamos un problema en este punto. Evaluar el impacto del laboratorio de paz representa una tarea complicada. Una variedad de
razones obstaculiza la tarea. Ante todo, es la complejidad del conflicto y la
multitud de los factores que lo influencia e interviene lo que hace difícil evaluar la acción del laboratorio (Rudqvist y Van Sluys, 2005: 40). El conflicto
armado es un acontecimiento multicausal. Muchos factores interfieren en su
dinámica. Y los indicadores cualitativos son insuficientes e inadecuados para
explicar acontecimientos multicausales.
Más aun, siendo el conflicto un fenómeno nacional, es duro evaluar un
impacto regional sin tener en cuenta el gran telón, esto es, el marco nacional
del conflicto. Y, en efecto, “tanto en cuanto grupos ilegales sigan luchando, no
puede haber paz absoluta localmente” (Banfield et ál, 2006: 83). Adicionalmente, los instrumentos convencionales de medición del impacto no pueden
capturar las vastas dimensiones cualitativas del laboratorio de paz (Rudqvist
y Van Sluys, 2005: 41).
De acuerdo con el opi, existe una evolución positiva de los indicadores
regionales del Magdalena Medio: los niveles de violencia han decrecido en
los últimos años; los secuestros han bajado; el valor agregado de los ingresos
ha subido; ha habido una disminución en la producción de coca. Sin embargo, ¿en qué medida se le puede dar al laboratorio crédito por eso? ¿Cuál fue
su contribución? ¿Qué papel jugó en este proceso de evolución?
Es difícil acceder y medir hasta qué grado el laboratorio de paz ha contribuido. La violencia es multicausal, y el desarrollo es un proceso complejo.
Obviamente, no dependen únicamente de la acción del laboratorio. Muchos
autores lo influencian –las fuerzas de seguridad, el Ejército, el Estado, los
grupos armados, las parroquias de los pueblos, la Iglesia, etc. No hay una
relación lineal causa-efecto. Hay muchos factores y elementos en juego.
El Laboratorio de Paz del Magdalena Medio 535
En términos de violencia, la curva de confrontación ha venido decreciendo en los últimos años. Ha habido una disminución de violencia a largo plazo, a un nivel nacional y del Magdalena Medio. Pero no podemos atribuírselo
al laboratorio. Se tienen que tomar en consideración elementos tales como
la estrategia nacional de guerra del gobierno de Álvaro Uribe, que ha disminuido alguna influencia territorial de las guerrillas y el actual proceso ddr
con los paramilitares (Vargas, 2007). El desarrollo es también contingente a
muchos factores (Banfield et ál, 2006: 83). Es un proceso que tiene que ver
con decisiones micro, con políticas económicas macro, con coyunturas económicas, dinámicas de mercado y aun la globalización.
Más todavía, en proyectos tan pequeños como los que trata el laboratorio,
es discutible afirmar que este ha influenciado realmente en la violencia y el
desarrollo. Como el economista colombiano Jorge Iván González (2007b)
afirma, 42 millones de euros no pueden transformar una región como el
Magdalena Medio. Los recursos que el laboratorio maneja son pequeños: si
bien es una cifra considerable en términos de ayuda al desarrollo representa
muy poco sobre la economía regional. Comparándolo con el presupuesto
municipal de Barrancabermeja, con el ingreso regional, con la economía de
la coca, con el dinero del petróleo, representa céntimos. “Es irracional pensar que el laboratorio transformará las estructuras de la región” (González,
El impacto del laboratorio es, entonces, obviamente marginal. Puede tener una influencia en algunos de los indicadores y acontecimientos del Magdalena Medio; puede jugar un papel muy importante en la región, puede
tener un impacto visible dentro de algunas comunidades y cumplir una tarea
profundamente laudable y significativa. Sin embargo, su impacto es necesariamente limitado y su verdadera contribución un tópico complejo.
Adicionalmente, es prematuro evaluar consistentemente el laboratorio. Su
acción es reciente. Y, a pesar de haber sido estructurado para sólo unos pocos
años, hay una lógica de largo plazo inherente en él. Los problemas estructurales que el laboratorio se propone reparar no se pueden resolver en el término
de unos pocos años. Una región no se puede transformar fácilmente. Así, su
impacto es difícil de evaluar en el corto plazo.
De hecho, aunque es difícil evaluar el impacto del laboratorio de paz, se
pueden hacer unas pocas observaciones cualitativas respecto de sus éxitos y
536 Guerra y violencias en Colombia
Por encima de todo, es un éxito micro notable. Como afirma Jorge Iván
González (2007), “escuchar a los campesinos hablar del Programa da ganas
de llorar. […] En un mundo absolutamente exasperante de guerra, el Programa ha despertado a los campesinos y les ha dado expectativas”.
Este éxito micro es visible, principalmente, en el impacto sobre cultivos productivos. En realidad, el involucramiento de la Unión Europea con
el laboratorio ha permitido, con la inyección de muchos más recursos en el
proceso, apoyar las actividades productivas y las instalaciones sociales y económicas que el programa no tenía posibilidad de apoyar antes. Representa un
apoyo económico importante.
En términos de dinámicas del conflicto, otro éxito visible fue el proyecto
de los espacios humanitarios. Estos se han convertido en verdaderos instrumentos de resistencia civil para los actores armados. El laboratorio les dio a
las comunidades que viven en zonas muy difíciles la posibilidad de sobrevivir, para mantenerse organizados y para prevenir el desplazamiento forzado.
De hecho, aunque la violencia está lejos de haber desaparecido de la región,
el laboratorio ha contribuido a proteger la sociedad civil y empoderar sus
organizaciones (Kurtenbach, 2005: 11). No se han establecido “islas de paz”
con el laboratorio y los espacios humanitarios, pero se han alcanzado algunas
realizaciones en términos de dinámicas del conflicto.
En este marco, el apoyo político europeo al proceso ha sido de gran importancia. La Unión Europea, en cuanto actor internacional, es mirada con
algún respeto y prudencia por los actores armados (Vargas, 2007). Su involucramiento ha servido como una especie de escudo político para el laboratorio. Ha ofrecido, en alguna proporción, protección a sus actividades y
organizaciones. Los actores armados son conscientes de que atentar contra
participantes del laboratorio de paz provoca una reacción directa de la Unión
Europea. Como algunas personas relacionadas con el laboratorio han contado, “esas estrellas amarillas no pueden ser subestimadas. Tienen algún poder.
Dan alguna protección”.
Así mismo, la Iglesia también juega un papel crucial en términos de protección política. Esta institución goza de un estatus y credibilidad que no
tiene comparación en toda la sociedad colombiana. Los actores armados,
sin excepción, muestran respeto a la Iglesia, sus hombres y sus mujeres. Por
tanto, al ser el laboratorio de paz y el pdpmm, en una gran proporción, una
iniciativa de construcción de la paz dirigida por sacerdotes católicos, se ha
El Laboratorio de Paz del Magdalena Medio 537
garantizado alguna protección e inmunidad a las iniciativas y al equipo de
Adicionalmente, el laboratorio de paz ha jugado un papel cultural y social
muy importante. Ha empoderado a la sociedad civil, estimulado la participación popular y permitido a los sectores sociales marginados, como mujeres y
campesinos, volverse más visibles.
Como el investigador del cinep Omar Gutiérrez (2007) asevera, “el Programa se ha convertido en un referente para muchos sectores del Magdalena Medio”. Más de setenta organizaciones comunitarias (Saavedra y Ojeda,
2006: 57) y cien mil personas se han beneficiado del pdpmm en este territorio
(De Roux, 2007). Más aun, ha estimulado el cambio de actitudes entre la gente hacia la negociación, la paz y la tolerancia (Rudqvist y Van Sluys, 2005: 41)
y ha amplificado la capacidad cívica y la conciencia de los ciudadanos.
Sin embargo, hay también unos pocos elementos problemáticos en la
acción del laboratorio. Algunos problemas, bloqueos e interrogaciones oscurecen su éxito y su impacto. En primer lugar, hay un problema técnico y administrativo. La ayuda europea ha traído nuevos procedimientos
y normas al Magdalena Medio. La Unión Europea impuso una normatividad compleja y “estandarizada”, que difícilmente se adapta a la realidad
de la región, caracterizada por su informalidad, fragmentación y pobreza,
y que contrasta con la metodología flexible del programa. Principalmente,
el sistema europeo de convocatoria pública, que en su concepción es un
instrumento positivo de prevención de la corrupción, es, sin embargo, incoherente y contrario a la metodología abierta de participación del pdpmm.
En alguna medida, este método ha trastornado y distorsionado la dinámica
del programa, ya que ha limitado la participación de la gente de la región,
debido a la inhabilidad de formular proyectos y manejar la pesada burocracia europea (Herrera, 2007).
Otro aspecto preocupante de la acción y los proyectos del laboratorio de
paz se refiere a su seguridad. Representa uno de los más importantes problemas que el laboratorio tiene que tratar. Sin seguridad, es difícil que un
proyecto tenga éxito. En una situación de violencia, bloqueo económico e
inestabilidad es difícil poner proyectos en práctica. Problemas serios de seguridad han amenazado la viabilidad y sostenibilidad del laboratorio en estas
regiones. Los actores armados ven con sospecha al pdpmm y al laboratorio.
Las guerrillas lo han visto, algunas veces, como parte de una estrategia de
contrainsurgencia y los paramilitares como parte de una estrategia de proin-
538 Guerra y violencias en Colombia
surgencia (Vargas, 2007). En un país y conflicto altamente polarizados, hay
muy poco espacio para lógicas y aproximaciones alternativas. Además, la
participación del Estado en los procesos es una fuente de más dudas y desconfianza de parte de las guerrillas. Así, la relación entre el laboratorio y
los grupos armados siempre ha sido tensa. Las personas que trabajan con el
laboratorio han sido acusadas de ser simpatizantes de ambas partes del conflicto y amenazadas por esta causa. Ha habido casos de violencia contra sus
participantes (De Roux, 2005: 40). Algunas personas han sido asesinadas,
secuestradas y amenazadas, tanto por las guerrillas como por los paramilitares. Ha habido más de treinta víctimas hasta ahora (De Roux, 2005: 43).
Los paramilitares, en particular, han constituido una gran amenaza para
los proyectos y el personal del laboratorio. Ellos ven la movilización cívica y
social como expresiones del respaldo a la insurgencia. En consecuencia, la
estrategia paramilitar ha considerado los movimientos sociales del Magdalena Medio como objetivos militares (Páez, 2006).
La Organización Femenina Popular (ofp), una organización feminista
que trabaja apoyando a las mujeres durante este tiempo de guerra y ha sido
beneficiaria del laboratorio de paz, es un buen ejemplo de ello. Su directora y
varias afiliadas han sido sistemáticamente amenazadas de muerte y han sido
objeto de violencia (Pax Christi, 2006).
De hecho, se nota que las dinámicas del conflicto están profundamente
arraigadas y están aún muy visibles en la región. El laboratorio ha encontrado dificultad en apaciguarlas, aun si en algunos lugares, con algunas comunidades y hasta ciertos niveles se puede decir que el laboratorio ha contribuido
a la disminución de la violencia (Vargas, 2007).
El laboratorio de paz constituye una experiencia muy original de construcción de la paz. Corresponde verdaderamente a un laboratorio de ensayos
para la paz. Busca nuevos senderos que conduzcan a ella, mediante una forma alternativa de construcción de la misma, en un país que necesita desesperadamente soluciones nuevas e imaginativas para alcanzarla y que vive una
crisis en los procesos nacionales de paz.
Esencialmente, el laboratorio es una propuesta, una semilla. Trata de
mostrar al nivel micro una solución alternativa de paz y desarrollo. Tal pro-
El Laboratorio de Paz del Magdalena Medio 539
puesta puede ser aceptada o no, en los niveles medio y macro. Es decisión del
Estado colombiano, de las autoridades locales, de los grupos armados y de la
sociedad colombiana ejecutarla o no. Si no lo hacen, el impacto del laboratorio es limitado (González, 2007b) o meramente localizado.
De hecho, la clave para el éxito o el fracaso del laboratorio se encuentra
en la articulación entre sus niveles micro y macro. Representa su mayor reto
y determinará, en una gran proporción, el impacto del mismo.
En este marco, el Estado cumple un rol principal. A pesar de su participación y apoyo al proceso, no ha adoptado verdaderamente la experiencia y sus
conceptos. Las políticas públicas y la aproximación gubernamental al conflicto y al desarrollo van por caminos divergentes a las propuestas del laboratorio
de paz. Mientras sea así, tratar de crear paz y desarrollo en el Magadalena
Medio se puede convertir en una tarea de Sísifo (empujar penosamente la
pesada roca hasta la cima para que descienda tumultuosamente de nuevo) el
tratar de crear paz y desarrollo en el Magdalena Medio. O convertirse en una
mera cuna, paliativa o retórica, de la paz.
Sin embargo, se debe enfatizar que el laboratorio de paz es, principalmente, una iniciativa simbólica. Se propone demostrar que es posible construir
otro modelo de paz y desarrollo, crear otro tipo de instituciones, otra forma de Estado, otra forma de vida (Vargas, 2007). En alguna medida, intenta
poner en práctica, al nivel micro, el “motto” altermundista “otro mundo es
posible”. Intenta demostrar que otro Magdalena Medio es posible, otra Colombia es posible, otra paz es posible. Tienen cierto carácter utópico. Verdaderamente, corresponde a lo que Fetherston llama proyectos de construcción
de paz contrahegemónicos (Ramsbotham et ál. 2005: 217).
Pero es claro que el laboratorio, puesto ante la gravedad de la situación,
no es suficiente para resolver el conflicto colombiano (Palechor, 2005: 45).
Tiene, esencialmente, un valor demostrativo y simbólico. No puede sustituir
a un proceso de paz ni a las negociaciones nacionales, esenciales para la paz
en el país. No corresponde tampoco a una “isla” de paz. No suprimió la dinámica del conflicto en la región, ni tiene la capacidad para hacerlo.
Sin embargo, constituye una iniciativa de construcción de la paz muy importante, interesante e innovadora. El pdpmm y el laboratorio de paz fueron
visionarios y pioneros en su intento de aunar y combinar la paz y el desarrollo en el mismo programa y abrir un diálogo Estado-sociedad civil. Esto
corresponde al amplio concepto de paz del laboratorio. Es, simultáneamente,
540 Guerra y violencias en Colombia
una propuesta de paz y de desarrollo. Mantiene una aproximación integral.
Tiene enfoques multidisciplinarios y una metodología participativa. Está basado en un intento de atacar la raíz de las causas estructurales del conflicto a
un nivel micro y regional.
En forma global, el laboratorio de paz presenta una resolución alternativa, más compleja y completa al conflicto, comparada con otros actores en la
región, tales como Estados Unidos (Maio-Coliche, 2005: 37) o las políticas de
seguridad democrática gubernamentales. Su identificación y análisis de los
problemas es correcta, su marco conceptual y objetivos son avanzados y sus
métodos sugeridos son coherentes (Rudqvist y Van Sluys, 2005: 52). Es una
alternativa europea al Plan Colombia. Se enfoca sobre las causas del conflicto, más que sobre sus consecuencias. Es un plan para la paz, no un plan para
la guerra, aún si al nivel productivo se pueden identificar algunas similitudes
entre la ayuda y la estrategia europea y estadounidense.
Así, se debe subrayar que cualquiera sea su impacto en la región y en el
nivel nacional, el laboratorio de paz anda sobre la vía correcta, orientado
hacia los problemas reales, hacia la raíz de las causas del conflicto y hacia una
solución negociada. Como en un laboratorio real, puede tomar algún tiempo alcanzar algunos resultados, o puede que nunca obtenga o reproduzca la
fórmula para la paz. Sin embargo, como menciona John Paul Lederach, “la
violencia se conoce; la paz es el misterio. Por su propia naturaleza, entonces,
la construcción de la paz requiere una jornada guiada por la imaginación y
el riesgo ” (Zapata, 2006).
El Laboratorio de Paz del Magdalena Medio 541
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