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Javier Oliván, Abogado de Familia | Este blog es acerca del cada vez más amplio y complejo mundo del Derecho de Familia
Custodia y visitas de los hijos de padres separados o divorciados durante la vigencia del estado de alarma declarado como consecuencia de la crisis sanitaria ocasionada por el virus COVID-19
Publicado el 26/03/2020	por Javier Oliván
De todos es más que sabido que el pasado día 14 de marzo de 2020, por Real Decreto 463/2020, de la misma fecha, se declaró en España el estado de alarma con el fin de afrontar la situación de emergencia sanitaria provocada por el coronavirus COVID-19.
De todos es también sabido que, entre las medidas adoptadas en dicho Real Decreto, modificado posteriormente por Real Decreto 465/2020, de 17 de marzo, se encuentra la limitación de la libertad de circulación de las personas. Asimismo, salvo determinadas excepciones, se suspenden los términos y plazos procesales de todos los órdenes jurisdiccionales.
¿Y ahora qué pasa con el régimen de custodia, visitas, comunicaciones y estancias entre los hijos y sus padres separados o divorciados? Una primera respuesta clara y general sería que hay que seguir cumpliendo con el régimen pactado y/o establecido en una resolución judicial. Esta situación excepcional no debe ni puede servir de amparo o excusa para incumplir un determinado régimen de custodia, visitas, comunicaciones o estancias entre hijo y progenitor. Pero, claro, habrá que atender a las circunstancias particulares de cada caso concreto.
El apartado 1 del artículo 7 del Real Decreto que declara el estado de alarma permite circular por las vías o espacios de uso público acompañando a personas con discapacidad, menores, mayores, o por otra causa justificada, para la realización de determinadas actividades, entre las que se encuentran el retorno al lugar de residencia habitual (apartado d), la asistencia y cuidado a menores (e), causa de fuerza mayor o situación de necesidad (g) y cualquier otra actividad de análoga naturaleza (h). Igualmente, el apartado 2 permite la circulación de vehículos particulares por las vías de uso público para la realización de dichas actividades.
Es decir, las limitaciones impuestas a la libertad de circulación de las personas no impiden a priori el cumplimiento de los regímenes de visitas, comunicaciones o estancias establecidos en los pactos de relaciones familiares o convenios reguladores, o en las medidas adoptadas en resolución judicial al efecto, ni los restringen. Tampoco se ha dispuesto medida legal alguna especial al respecto.
Así, el Ministro de Justicia, en comparecencia y posterior rueda de prensa del pasado día 20 de marzo, declaró que, por “regla general, tendrán que seguir cumpliéndose los acuerdos establecidos en medidas cautelares o en sentencia definitiva sobre la tenencia de los progenitores“.
Del mismo modo, la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial, en sesión extraordinaria celebrada el mismo día 20 de marzo de 2020, acordó expresamente que, si lo impone la necesidad de preservar la salud de los hijos y de los progenitores, “corresponde al juez la decisión pertinente acerca de la suspensión, alteración o modulación del régimen de custodia, visitas y estancias acordado en los procedimientos de familia cuando lo dispuesto en el Real Decreto 463/2020, por el que se declaró el estado de alarma, afecte directa o indirectamente a la forma y medio con arreglo a los cuales se llevan a la práctica las medidas acordadas“, sin perjuicio, como también señala, de la posibilidad, “e incluso conveniencia”, de que esta variación del régimen y de la forma de ejecutarlo sea producto del consenso entre los progenitores, pues la intervención judicial sólo se hará necesaria en caso de falta de acuerdo de los progenitores.
Termina diciendo la Comisión Permanente que “lo anterior no es obstáculo a la eventual adopción de acuerdos en las juntas sectoriales de los Juzgados de Familia con objeto de unificar criterios y de establecer pautas de actuación conjunta en orden a satisfacer las finalidades de protección a que está orientado el Real Decreto 463/2020”.
En este sentido, son diversos los acuerdos adoptados por distintas Juntas Sectoriales de Jueces de Familia que tratan de unificar criterios en sus circunscripciones, y que son, por otro lado, muy dispares entre sí, motivo por el que habrá de estarse no sólo a cada caso concreto sino a los criterios que hayan podido ser adoptados por dichas Juntas de Jueces de Familia en cada ciudad.
Por ejemplo, en Zaragoza, por ser el partido judicial en el que con mayor frecuencia trabajo, el 16 de marzo de 2020 se reunió de forma extraordinaria y urgente la Junta Sectorial de Jueces de Familia, para, a la vista de la situación excepcional existente en este momento, y siempre para el supuesto de falta de acuerdo entre las partes, acordar la unificación de ciertos criterios sobre ejecución del régimen de custodia y visitas intersemanales y de fines de semana.
Así, los jueces de Familia de Zaragoza acordaron, entre otros criterios, que en los casos de custodia compartida se deberán efectuar los cambios en las fechas que correspondan, arbitrando en su caso la forma en que el menor resulte menos expuesto al coronavirus; que igualmente se mantendrán las visitas de fines de semana en los supuestos de custodia tanto compartida como individual, exista o no pernocta; que se suspenden las visitas intersemanales sin pernocta tanto en custodia compartida como individual, por suponer una exposición innecesaria para el menor dada su brevedad; y que las vistitas intersemanales con pernocta deberán llevarse a cabo en sus propios términos.
Asimismo en dichos acuerdos de Zaragoza se señala que la copia de la resolución correspondiente será título suficiente para acreditar ante los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado la necesidad del desplazamiento y, expresa y “finalmente, se pone de manifiesto a los progenitores implicados en estas medidas que la situación excepcional en la que se encuentra el país y que afecta a la Administración de Justicia y a la jurisdicción de familia en particular por su especial naturaleza, no debe servir de excusa ni amparar, (salvo supuestos excepcionales y que en su caso se deberían justificar adecuadamente) el incumplimiento de las medidas establecidas en las resoluciones judiciales“.
Por tanto, lo primero a explorar será la posibilidad de seguir cumpliendo los pactos y medidas acordadas en resolución judicial previa con las adaptaciones temporales que sean precisas, siempre que, a la vista de las circunstancias extraordinarias en las que nos encontramos, no se ponga de manifiesto un riesgo objetivo y claro para los hijos menores, los padres u otras personas, en cuyo caso habrá de apelarse a la responsabilidad de los progenitores para acordar las modificaciones que sean necesarias o adecuadas a cada situación mientras dure la situación de riesgo o peligro.
De no ser posible el acuerdo, por la razón que sea, se puede acudir al Juzgado solicitando la adopción de las medidas que se consideren oportunas con el fin de apartar al menor de un peligro o de evitarle perjuicios, actuación procesal que no es objeto de suspensión y deberá llevarse a cabo necesariamente al amparo del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma.
Conocer todo lo anterior desde la especialización en la materia y analizar cada situación y caso concreto con el fin de asesorar adecuadamente y, en su caso, poder actuar del modo más conveniente para la satisfacción de los derechos e intereses legítimos de cada interesado, es parte de la labor de un buen Abogado de Familia.
El pasado día 16 de mayo de 2018 se admitió a trámite en las Cortes de Aragón el “proyecto de ley de medidas relativas al impuesto de sucesiones y donaciones“, pactado principalmente entre los grupos parlamentarios socialista y de Ciudadanos (aunque también con la inclusión de alguna propuesta proveniente de otro grupo o partido político).
La principal novedad que constituye una mejora en la tributación del impuesto sobre sucesiones que grava las herencias, y que afectará a un mayor grupo de población contribuyente, es la ampliación de la cuantía de la reducción propia aragonesa a favor del cónyuge, ascendientes y descendientes del fallecido-causante, que pasa de 150.000 euros a 500.000 euros (de 175.000 euros a 575.000 euros en caso de discapacidad). Además, se elimina el requisito condicionante, para su aplicación, de que el patrimonio preexistente del contribuyente no pueda exceder de 402.678,11 euros; y se extiende el beneficio, en consonancia con la legítima colectiva aragonesa, a nietos y otros descendientes en línea recta del causante, eso sí, aplicando en este caso el límite general de reducción de 500.000 euros de modo conjunto por cada línea recta descendente (en la forma y proporción establecidas en la ley).
También es importante la extensión que se hace de las consecuencias de la situación de conyugalidad-matrimonio, a efectos de aplicación de los beneficios fiscales del impuesto sobre sucesiones y donaciones, a los miembros de las parejas estables no casadas configuradas según dispone el Código del Derecho Foral de Aragón, y siempre que se cumplan ciertas condiciones de inscripción, antigüedad y parentesco.
Muy novedoso es el nuevo régimen fiscal de las herencias ordenadas mediante fiducia, fijando el devengo del impuesto en el momento de la delación de la herencia, cuando se ejecuta el encargo fiduciario, de modo que ya no existirá la obligación de realizar una declaración a cuenta del impuesto (y pagarlo, en su caso) por quienes tuvieran la condición de herederos legales al momento del fallecimiento del causante, fuera previsible o no que finalmente se tuviera la condición de heredero, y en qué proporción. Eso sí, también sujeta esta situación tributaria al cumplimiento de ciertas obligaciones formales por el administrador del patrimonio hereditario pendiente de asignación (inventario, declaraciones informativas anuales, etc.).
En cuanto al impuesto sobre donaciones, se introduce una nueva reducción para las efectuadas a favor de los hijos del donante, de dinero para la adquisición de primera vivienda habitual, o de un bien inmueble para su destino como primera vivienda habitual, siempre que la vivienda esté ubicada en alguno de los municipios de la Comunidad Autónoma de Aragón, que otorgará al donatario el derecho a la aplicación de una reducción del 100 por 100 de la base imponible del impuesto, con un límite de 250.000 euros, y siempre que el patrimonio preexistente del contribuyente no exceda de 100.000 euros.
También hay otras modificaciones que afectan a la configuración tributaria de la sucesión empresarial, y de las adquisiciones destinadas a la creación de empresas y empleo, así como de la adquisición mortis causa de la vivienda habitual de la persona fallecida.
Estar al tanto de las próximas y previsibles reformas normativas que van a afectar al ciudadano-cliente es parte de la labor de un buen Abogado de Familia para poder asesorarlo adecuadamente, en cada caso, en su modo de configuración y organización familiar y patrimonial, así como en el momento de tomar ciertas decisiones, según sus propias necesidades y particularidades; y asimismo a la hora de asistirlo en el cumplimiento de las condiciones y obligaciones formales que puedan requerirse.
Interesante la reciente Sentencia de la Sala Primera, de lo Civil, del Tribunal Supremo, de 2 de febrero de 2018, que viene a matizar y aclarar la controvertida cuestión de la retroactividad de los efectos de las modificaciones de las pensiones de alimentos, es decir, desde cuándo se tiene que pagar una pensión de alimentos que se ha visto aumentada por resolución judicial tras la estimación de un recurso.
El Tribunal Supremo ya tenía fijada doctrina jurisprudencial al efecto sobre esta cuestión jurídica, distinguiendo dos supuestos distintos: uno, en que la pensión se instaura por primera vez y, otro, en el que existe una pensión alimenticia ya declarada (y por tanto, que ha venido siendo percibida) y lo que se discute es la modificación de su cuantía.
En el primer supuesto se habría de abonar la pensión alimenticia desde el momento de la interposición de la demanda judicial; en el segundo, desde el momento en que se dicta la resolución que sustituye a la anterior que venía estando vigente. Todo esto sea dicho con las excepciones que un buen jurista-abogado ha de conocer, que no son objeto de comentario ahora.
Pero la matización y el lenguaje empleados son importantes, desde el conocimiento y la comprensión previa de los conceptos jurídicos que abordan, por las consecuencias que de todo ello se van a manifiestar en la práctica, en nuestras vidas, tras la aplicación del Derecho.
Pero vamos al caso concreto. La Sentencia mencionada resuelve un recurso de casación interpuesto contra una Sentencia de la Audiencia Provincial de Ciudad Real, ésta de 5 de octubre de 2016, que en recurso de apelación había elevado la cuantía de la pensión de alimentos a pagar por un padre a 500 euros mensuales (antes el Juzgado la había fijado en 300 euros/mes); elevación que establecía de aplicación desde la fecha de la sentencia del Juzgado de Primera Instancia (31 de enero de 2013).
El recurso de casación del padre alimentante se fundamentaba en la vulneración de la doctrina jurisprudencial anteriormente expuesta en cuanto a la eficacia de la alteración de una pensión alimenticia declarada con anterioridad. Así, entendía que no debía declararse la obligación del padre de pagar los 200 euros de aumento de la pensión de alimentos por los meses transcurridos desde el 31 de enero de 2013 (fecha de la Sentencia del Juzgado de Primera Instancia) hasta el 5 de octubre de 2016 (fecha de la Sentencia de la Audiencia Provincial), es decir 8.800 euros en total.
Pero el Tribunal Supremo desestima el recurso, confirmando la Sentencia de la Audiencia Provincial, y viene a aclarar la cuestión debatida: sostiene que la Sentencia de la Audiencia Provincial no sólo no contradice la jurisprudencia, sino que lo que aplica le resulta favorable al padre recurrente, ya que no se lleva la retroactividad al momento de la formulación de la demanda, sino a un momento posterior, como es la sentencia del Juzgado.
La clave de los dos supuestos planteados al principio de este artículo radica en cúando se entiende que se instaura o “declara” la pensión “por primera vez”: ¿es cuando se dicta la Sentencia del Juzgado de Primera Instancia o puede ser después, tras la interposición de un recurso?. Está claro que puede ser después si, como en el presente caso, se inicia y ventila un proceso de divorcio contencioso del que se desprende que no había previa resolución firme (o contra la que no cabe recurso) que hubiera establecido o declarado pensión alimenticia alguna.
Analizar situaciones como ésta, desde el conocimiento y especialización en la materia, es parte de la labor de un buen Abogado de Familia.

References: Real Decreto 
 Real Decreto 
 resolución 
 artículo 7
 Real Decreto 
 resolución 
 Real Decreto 
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