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Timestamp: 2018-10-21 00:02:44+00:00

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Comité Especial Encargado de Examinar la Situación con Respecto a la Aplicación de la Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales | Representación Permanente ante las Naciones Unidas
Intervención del Embajador Jorge Faurie, Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina
Es un honor para mí poder estar hoy aquí y dirigirme por primera vez como Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina al Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas.
En primer lugar quiero felicitarlo por su reelección como Presidente del Comité, desearle éxitos en su gestión y reiterarle, a Ud. y a todos los miembros de este órgano, nuestro pleno apoyo y confianza en sus labores.
En segundo lugar, deseo expresar mi agradecimiento al gobierno de San Vicente y las Granadinas por el profesionalismo con que fue organizado el Seminario Regional del Caribe y la hospitalidad recibida por nuestra delegación.
La eliminación del colonialismo en todas sus formas y manifestaciones, de conformidad con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y el mandato de la Asamblea General, representó un gran desafío para esta Organización y uno de sus éxitos más significativos y reconocidos. Más de 80 antiguas colonias han obtenido su independencia y hoy sólo quedan 17 territorios no autónomos. Confiamos en que el proceso iniciado con tanto esfuerzo, será concluido de manera plena y satisfactoria.
La Argentina apoyó la descolonización desde su inicio y, en 1960, votó a favor de la “Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales”, el verdadero motor del proceso descolonizador. Ese apoyo lo renovamos año tras año a través nuestra contribución a los esfuerzos del Comité, y nuestra participación en los Seminarios Regionales.
Entre las 17 situaciones coloniales aún pendientes cuyo tratamiento es parte de las tareas de este Comité Especial, se encuentra una de gran relevancia para mí país: la Cuestión de las Islas Malvinas.
No necesito renovar detalladamente ante este Comité todos los hechos históricos y argumentos jurídicos que dan sustento a los derechos argentinos. Simplemente recordaré que las Islas Malvinas formaron parte integrante del territorio argentino desde el nacimiento mismo de nuestra nación.
En 1833, las Islas fueron ocupadas por el Reino Unido a través de un acto de fuerza. Este acto, que está en el origen y en el centro de la Cuestión Malvinas, nunca fue consentido por la República Argentina que ha reclamado desde entonces la restitución del ejercicio pleno de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, conforme el mandato de nuestra Constitución Nacional.
Se trata de una cuestión que trasciende a los gobiernos y que supera las diferencias políticas y partidarias. Constituye una verdadera política de Estado. Ejemplo de ello es el hecho que hoy me vea honrado con la compañía, en nuestra Delegación, de representantes de distintas fuerzas políticas del país así como de la Gobernadora de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
Deseo renovar en esta ocasión la plena disposición de mi gobierno a seguir la única senda posible para la solución pacífica y definitiva a esta disputa de soberanía, tal como lo plantean las sucesivas resoluciones de la Asamblea General y de este Comité, es decir por medio de negociaciones bilaterales entre Argentina y el Reino Unido.
Argentina ha apoyado el proceso de descolonización desde los años 60, de conformidad con la Resolución 1514 (XX), resoluciones pertinentes de la Asamblea General y con los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas.
En este contexto, la cuestión relativa a las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes constituye un caso “especial y particular” de descolonización, debido a que el principio de libre determinación infringe el derecho inalienable y preexistente del Estado argentino a preservar la integridad territorial de cualquier influencia externa.
El principio de libre determinación, como todo principio, no es absoluto cuando quebranta la integridad territorial de los Estados existentes, tal como sucede en el caso de la Argentina respecto a las Islas Malvinas.
Es por ello que no es aplicable a los habitantes de las islas, pues no son reconocidos como un “pueblo” titular de ese derecho por las resoluciones de Naciones Unidas.
Cuando el Reino Unido ocupó las Islas por la fuerza en 1833, expulsando de ellas a las autoridades y a la población del Estado que se encontraba en legítimo ejercicio de su soberanía, procedió luego a poblar el territorio con sus propios colonos a la vez que controló férreamente la política migratoria. Esto explica la actual composición poblacional en las Islas Malvinas.
Este hecho histórico se encuentra reconocido en las diversas resoluciones sobre la “Cuestión Malvinas” en tanto el principio de libre determinación ha sido excluido de todas ellas, reafirmando así el entendimiento que esta cuestión se diferencia de los casos clásicos de colonialismo en las que un pueblo preexistente es víctima de la instauración de una dominación colonial.
En ninguna de las de más de 40 resoluciones adoptadas por la Asamblea General así como por este Comité Especial sobre la Cuestión Malvinas, se hace referencia al principio de libre determinación. En 1985 la Asamblea General rechazó, por amplia mayoría, dos propuestas de enmienda tendientes a incorporarlo.
La Resolución 2065 (XX), adoptada por la Asamblea General en 1965, reconoció precisamente ese carácter especial y particular que reviste la “Cuestión Malvinas”, al precisar que es un caso de descolonización en el cual subyace una disputa de soberanía que debe ser resuelta por las dos Partes en la controversia, esto es la República Argentina y el Reino Unido.
“Descolonización” y “libre determinación” no son sinónimos.
No todos los casos de descolonización se solucionan mediante la aplicación del principio de libre determinación.
En la Cuestión Malvinas, como señalamos antes, la Asamblea General y este Comité Especial lo han expresado con claridad.
Esto no significa que la Argentina sea indiferente a los intereses de los isleños, a su bienestar y a su prosperidad. Por el contrario, la República Argentina tiene la firme determinación de respetar y defender el modo de vida de quienes viven en Malvinas.
Es un compromiso asumido por todos los gobiernos democráticos argentinos. La solución definitiva de la controversia de soberanía deberá tener en cuenta, como requisito indispensable, los “intereses” de la población de las Islas tal como lo consagra nuestra Constitución Nacional y lo establece la Resolución 2065 (XX).
En los años que siguieron a la adopción de la Resolución 2065 (XX), mi país y el Reino Unido entablamos negociaciones sustantivas, y analizamos en conjunto distintas propuestas en 1968 y en 1974. En 1981 tuvieron lugar reuniones bilaterales en Nueva York. Estas iniciativas contemplaban la recuperación del ejercicio de la soberanía por parte de la Argentina, ninguna de ellas prosperó.
Paralelamente a esas discusiones, la República Argentina adoptó medidas concretas para mejorar las condiciones de vida de los habitantes de las islas.
Conexiones aéreas directas semanales con la Argentina continental, construcción del aeródromo, abastecimiento de combustible y acceso al sistema de salud y educación argentinos son algunos de los ejemplos de medidas que la Argentina tomó en aquel entonces, en beneficio de los isleños.
Es en virtud de ello que la Resolución 3160 (XXVIII), adoptada por la Asamblea General en 1973, reconoció los esfuerzos realizados por el Gobierno argentino para promover el bienestar de las Islas.
A partir de 1982, el Reino Unido se negó a reanudar las negociaciones sobre soberanía.
El conflicto armado, con su triste saldo de pérdidas de vidas de argentinos y británicos, a quienes hoy recordamos y honramos, no cambió la naturaleza jurídica de la controversia ni mucho menos la resolvió.
En noviembre de ese mismo año, la Asamblea General, a través de su Resolución 37/9, volvió a instar a la Argentina y al Reino Unido a la reanudación de las negociaciones para solucionar pacíficamente la disputa de soberanía.
Un año atrás, en junio de 2016, ante este mismo Comité, la Argentina manifestó la voluntad del Presidente Mauricio Macri de inaugurar una nueva fase en la relación con el Reino Unido, fundada en los importantes vínculos que históricamente unieron a ambos países.
Hoy quisiera ratificar ese compromiso asumido por el Presidente Macri. Estamos convencidos de que esta relación debe ser recuperada.
Durante el último año ambos gobiernos hemos decidido impulsar la relación bilateral con el objetivo de lograr una mayor cooperación en todos los temas de interés mutuo.
A tal fin se han mantenido encuentros a distintos niveles y, en un Comunicado Conjunto de setiembre de 2016, establecimos una Hoja de Ruta, que refleja la voluntad política de ambos países de iniciar un diálogo sobre distintos aspectos de la relación bilateral que comprende también el Atlántico Sur.
Este nuevo marco permitió una serie de avances y de contactos de alto nivel durante el último tiempo, en materia de comercio, inversiones, ciencia y tecnología, educación y cultura, seguridad y derechos humanos, entre otros muchos temas.
Quiero destacar el importante avance alcanzado en uno de los puntos allí mencionados: en diciembre pasado hemos suscripto en Londres acuerdos entre la Argentina, el Reino Unido y el Comité Internacional de la Cruz Roja para la identificación de los soldados argentinos sin identificar enterrados en el cementerio de Darwin, en las Islas Malvinas. En estos días comenzaron las tareas forenses, a cargo de un equipo de expertos elegido y liderado por el Comité Internacional de la Cruz Roja. Es una tarea de naturaleza estrictamente humanitaria y con ese espíritu la estamos llevando a cabo.
Como surge de lo anterior, deseamos mantener una agenda amplia con el Reino Unido, una que nos permita discutir todos los temas y construir entendimientos en las distintas esferas en las que encontremos oportunidades y coincidencias. Al mismo tiempo, queremos mantener un diálogo abierto y franco a fin de trabajar de manera intensa y efectiva para la solución de nuestra prolongada disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
La República Argentina aspira a que nuestra región sea reconocida como un ejemplo de paz y diálogo para el mundo y las futuras generaciones. Para lograrlo, es necesario afianzar el Atlántico Sur como una zona de paz y encontrar una solución a la controversia sobre las Islas Malvinas.
Entendemos que en las actuales circunstancias contamos con un marco favorable para el tratamiento bilateral de la cuestión y para la superación de los desencuentros. Creemos firmemente en el valor de sentarse a la mesa para discutir cualquier problema, por más arduo que sea, porque esa es la única manera de acercarse a una solución.
En este nuevo clima que nos proponemos instaurar en la relación con el Reino Unido, esperamos que ambas partes podamos trabajar con imaginación y espíritu constructivo, abordando todos los temas de la agenda bilateral, sin excluir ninguno.
En este marco cooperativo exhortamos al gobierno del Reino Unido a que ponga fin a la realización de actos unilaterales en el área de la controversia, tal como lo dispone la resolución 31/49 de la Asamblea General recordando que numerosos foros multilaterales y regionales que se han manifestado en contra de las actividades unilaterales de exploración y explotación de recursos naturales en la zona bajo disputa de soberanía.
Por ello acompañamos y agradecemos los esfuerzos de este Comité en su labor dedicada a la erradicación del colonialismo en todas sus formas y, en particular, su permanente atención al caso especial y particular que es la Cuestión de las Islas Malvinas.
Deseo a su vez expresar mi especial reconocimiento a los países latinoamericanos que han copatrocinado el proyecto de Resolución, y a nuestros socios del MERCOSUR, de la UNASUR, CELAC, OEA y G77 más China, junto a todos aquellos otros países que suman su voz en múltiples foros multilaterales al llamado de la comunidad internacional para resolver esta controversia, entre los cuales, las cumbres Iberoamericana, asi como la de Países Sudamericanos y Países Árabes (ASPA) y América del Sur - África (ASA).
Para culminar, permítame reiterar el apego de Argentina al principio de solución pacífica de controversias y en tal sentido, su confianza en las gestiones de buenos oficios entre las Partes que el Secretario General ha recibido de la Asamblea General, solicitud que es reiterada cada año por este Comité Especial.
Espero que estas palabras ayuden a que, como en años anteriores, el proyecto de Resolución sobre esta cuestión pueda contar con el más amplio apoyo de los miembros de este Comité.

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