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3101-08-02498 | Democracia | Estado (Forma de gobierno)
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Democracia Formal y Democracia Sustantiva
5to Grado - Bloque 4 - Proyecto 3
Usted Dirá Dónde Estamos - Luis v. Leon
158552-OZIJFC-484
Fortalecimiento de Las Instituciones Democraticas en Honduras-II
Dahl - La Democracia y Sus Críticos, Capítulo 15
5° A PLANEACIÓN BLOQUE IV 2013
Ciencia Política, Democracia
construcción teoría crítica
lectura 2 analisis
Clase 2 Pilares de La Democracia
REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA UNIVERSIDAD RAFAEL URDANETA FACULTAD DE CIENCIAS POLITICAS, ADMINISTRATIVAS Y SOCIALES ESCUELA DE CIENCIAS POLITICAS
DISEÑO DE UN PLAN DE SEGURIDAD CIUDADANA PARA EL CONSEJO COMUNAL VILLA BOLIVARIANA
PARROQUIA SAN FRANCISCO MUNICIPIO SAN FRANCISCO
Trabajo Especial de Grado para optar al Título de Licenciado en Ciencias Políticas por el Bachiller:
Javier Del Valle Atencio C.I. 9.776.718 Tutor Académico:
Mgs. William José Torres Tutora Metodológica:
Lcda. Milagros Quijada
MARACAIBO, AGOSTO DE 2008
Quiero dedicar la presente obra,
A Dios y a Jesucristo, quienes me han dado la oportunidad, en este tiempo de probación, de formarme académica y profesionalmente; porque se que el
conocimiento adquirido durante esta vida, existirá entre nosotros en el más
allá, pero lo acompañará una gloria eterna que ahora no conocemos (DyC
130:2); los amo.
A mis padres que honro, José y Yolanda, quienes con su incondicional
apoyo, hicieron posible que este sueño se hiciera realidad; los amo.
A mi hermano Juan Carlos, a quién Dios todopoderoso tiene en su seno hasta la Segunda Venida de nuestro Señor Jesucristo; te amo.
A mis hermanos Miguel, Angel, Gregorio, Johnny, Jerry, Jimmy y Gustavo; los amo.
A mi futura esposa e hijos.
Y a todo el Pueblo de San Francisco.
Quiero agradecer el presente logro,
A Dios y a Jesucristo, por darme la vida, la salud y la inspiración necesaria para lograr esta meta fundamental;
A mis padres, José y Yolanda, por todo su amor, y a todos mis hermanos;
A la Universidad Rafael Urdaneta, la cual, es la Casa de Estudios de
Educación Superior que durante diez cuatrimestres me acogió en su seno
para mi desarrollo intelectual, al formarme académica y profesionalmente
como Licenciado en Ciencias Políticas;
A mi Tutora Metodológica, la Lcda. Milagros Quijada Quintero (Directora Docente de la U.R.U.), a mi Tutor de Contenido, el Mgs. William José Torres (Director de Investigaciones y Procedimientos Especiales de la Contraloría del Estado Zulia), a mi ex Tutor de Contenido, el Dr. Andrés Cruz Méndez (Contralor del Estado Zulia), y a una asesora muy especial, la Lcda. Ellúz de Sánchez; quienes compartieron su tiempo y conocimiento para orientarme, con sus asesorías, hacia el adecuado desarrollo y culminación de esta investigación.
A la Alcaldía de San Francisco, y a todas las instituciones públicas que proveyeron la información requerida.
ATENCIO, Javier Del Valle. DISEÑO DE UN PLAN DE SEGURIDAD CIUDADANA PARA EL CONSEJO COMUNAL VILLA BOLIVARIANA. PARROQUIA SAN FRANCISCO. MUNICIPIO SAN FRANCISCO.
Universidad Rafael Urdaneta Facultad de Ciencias Políticas, Administrativas y Sociales Escuela de Ciencias Políticas
Este Plan de Seguridad Ciudadana para el Consejo Comunal Villa
Bolivariana, esta sujeto a criticas y es objeto de revisión y actualización
permanente. El mismo fue creado tras la inspección de la situación en las
diversas áreas trabajadas; la revisión de los actuales programas que ejecuta
el Instituto Autónomo de Policía del Municipio San Francisco (POLISUR); consultas a expertos en materia de Seguridad Ciudadana, y una encuesta mixta a los principales autores y creadores de este proyecto comunal: El Consejo Comunal Villa Bolivariana. El valioso aporte de los habitantes que residen en la mencionada comunidad, fue siempre el más considerado. Los argumentos aquí expuestos soportan comprobación. Describen la realidad tal como es, descartando deseos y emociones, creencias e impresiones propias de un sujeto. Son producto de la aplicación intencional de una serie de pasos y procedimientos técnicos; no consiste en ideas aisladas. Refiere a un tipo de investigación descriptiva, donde se buscó el porque de las cosas, sus causas y efectos; lo que arrojó como resultado, un conocimiento aplicable, no sólo a este consejo comunal, sino a todos los constituidos en el país. En conclusión, este Plan de Seguridad Ciudadana ofrece un conjunto de conocimientos verificables, sistemáticamente organizados y metodológicamente obtenidos; relativos a determinados problemas sociales en una comunidad del municipio. Y lo que es más importante, se trata de un conocimiento corroborado, sino se estaría especulando.
Palabras claves: plan, seguridad ciudadana, consejo comunal, necesidades, recursos.
Correo electrónico: delvalleatencio@hotmail.com
ATENCIO, Javier Del Valle. CITIZEN SAFETY PLAN PREPARED FOR THE VILLA BOLIVARIANA HOMEOWNERS ASSOCIATION. SAN FRANSISCO PARRISH. SAN FRANCISCO MUNICIPALITY.
Universidad Rafael Urdaneta Facultad de Ciencias Políticas, Administrativas y Sociales
Maracaibo, August 2008
This Citizen Safety Plan prepared for the Villa Bolivariana Homeowners
Association is subject to critique and permanent revisions and updates. It
was created based on inspections of the actual situation in the different
researched areas, revision of the actual programs being performed by the Instituto Autónomo Municipal de Policía of the city of San Francisco (POLISUR), consulting from experts in the field of Citizen Safety and a mix poll with the board or creators of this neighborhood project: Villa Bolivariana Homeowners Association. The valued feedback and support from residents in the mentioned community received the highest consideration. The arguments presented in this document have been rectified. They describe the actual situation, eliminating wishes and emotions, beliefs and personal impressions of any particular. They are the product of an intended application of steps and technical procedures and do not consists of isolated ideals. They refer to a type of investigation where a why of things was sought, their causes and effects, which provided as a result an applicable knowledge not only for this neighborhood association, but to all neighborhood associations throughout the country. In conclusion, this Citizen Safety Plan offers a set of verifiable knowledge systematically organized and methodically obtained related to determined social problems in a community of the municipality. Most importantly, this plan consists of proven knowledge; otherwise it would just be speculation.
E-mail address: delvalleatencio@hotmail.com
Planteamiento del Problema Formulación del Problema Objetivos Objetivo General
Delimitación Teórica
Antecedentes de la Investigación Bases Teóricas Marco Teórico Conceptual Políticas Públicas Definición de Política y Política Pública Elaboración de una Política Pública Políticas Públicas en materia de Seguridad Ciudadana Marco Teórico Conceptual Seguridad Ciudadana Definición de Seguridad Tipos de Seguridad Seguridad Ciudadana La Seguridad en el Hogar Desconocidos en el Hogar Seguridad en la Calle Seguridad en Vacaciones Sobre la Violación Manejo de Información Bases Legales de la Seguridad Ciudadana
Marco Teórico Conceptual Participación Ciudadana Definición de Participación Ciudadana Dinámica de la Participación Vecinal Su Ordenamiento Jurídico Marco Teórico Conceptual Consejo Comunal Consejos Comunales
Tipos de Consejos Comunales Procedimiento Jurídico para su Conformación Los Consejos Comunales como garantes de la Participación Ciudadana Definición de Términos Básicos
Sistema de Variables (Mapa)
Muestra Técnica de Recolección de Datos
CAPITULO IV ANALISIS DE LOS RESULTADOS
Análisis de los Resultados Resultados (Respuestas) e Interpretaciones
CAPITULO V DISEÑO DE UN PLAN DE SEGURIDAD CIUDADANA
Definición de Plan En relación a las Alternativas de Solución Identificación y Formulación de las diferentes Alternativas de Solución posibles Análisis de las Alternativas de Solución Diseño del Plan de Seguridad Ciudadana (Cuadro)
CONCLUSION RECOMENDACIONES REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
He vivido por más de 25 años, en un área al sur de la Ciudad del Sol Amada, que durante muchos años formó parte del actual Municipio Maracaibo; y que, después de debatirse en el seno de la Asamblea Legislativa del Estado Zulia (A.L.E.Z.), la propuesta de un nuevo ayuntamiento, ésta pasó a constituir desde el 22 de enero de 1995, el Municipio San Francisco.
un territorio que
hasta finales del siglo XIX, seguía siendo sólo la
encrucijada de los caminos que iban a Maracaibo, La Cañada y Perijá. A
principios del siglo XX inició un crecimiento, aunque lento; y no fue sino hasta
finales de la década de los cincuenta, que Maracaibo comenzó a
experimentar un crecimiento urbano vertiginoso tanto hacia el norte como
hacia el sur. En esta última dirección surgieron, en el transcurso de unos veinte años, las barriadas de Sierra Maestra y El Manzanillo, y se construyó la Urbanización San Francisco, inaugurada en su primera etapa por el Presidente Raúl Leoni. El Municipio San Francisco es uno de los tres creados en la última Ley de División Político Territorial del Estado Zulia, en 1995. Un territorio estratégicamente bien ubicado, el cual, por ser contribuyente con el sector productivo (en materia de hidrocarburos) de ésta región, y basado en su población (per cápita), lo hace receptor de significativos recursos provenientes del Situado Constitucional (Artículo 167.4 C.R.B.V.), del Fondo Intergubernamental para la Descentralización (Artículos 6, 25, 26 y 35 F.I.D.E.S.), así como de los recursos asignados a través de la Ley de Asignaciones Económicas y Especiales (Artículos 5 y 6 L.A.E.E.); más sus propios ingresos, recaudados a través de su Sistema de Administración Tributaria (S.A.T.).
La motivación de la presente investigación está fundamentada en la inseguridad que día a día viven los habitantes de la comunidad del Consejo Comunal Villa Bolivariana, cuya geografía forma parte de la Urbanización San Francisco, de la Parroquia San Francisco, en el Municipio San Francisco. En su desarrollo, se aprecian las propuestas sugeridas por esta comunidad como posibles soluciones para combatir el problema. Considerando que la participación ciudadana, a través de los consejos comunales en las políticas de Seguridad Ciudadana, constituye una valiosa herramienta para tener el control sobre determinadas situaciones donde se
encuentre vulnerada la protección vecinal.
El Plan de Seguridad Ciudadana que a continuación se expone, sugiere
un nuevo sistema de planificación, no sólo municipal y/o parroquial, sino
comunitaria, y un presupuesto participativo, en lo que a ésta materia refiere;
un plan donde no sólo el alcalde y el concejo municipal (con la discusión de
algunas ordenanzas pertinentes) tengan participación, sino también las comunidades con adecuadas herramientas en sus manos, donde la ejecución de las políticas deban generarse desde el seno de las mismas. Es por ello que, tras un exhaustivo diagnóstico de la Seguridad Ciudadana en el área geográfica del Consejo Comunal Villa Bolivariana, surgió la propuesta de diseñar un proyecto viable y cónsono con los ingresos de este municipio para cada período fiscal, que no contrastara paradójicamente con la realidad (inseguridad) que viven quienes han crecido en este pujante territorio. El objetivo del mismo consiste en mejorar la seguridad y/o protección vecinal en el mencionado consejo comunal y en todo el territorio municipal; y porque no, en toda la geografía nacional.
La realidad de la delincuencia en Venezuela y la alarma social sobre el
aumento de los delitos es un hecho recurrente en todos los medios noticiosos del país. La publicidad que se da en casos de particular interés,
sea por la importancia de la víctima, sea por las características y gravedad
del hecho o por el escándalo y la reacción que éste pueda suscitar en la
opinión pública, crea una sensación terrible de inseguridad.
Así sucede cada vez que un hecho conmueve a la sociedad, generando
críticas hacia quienes tienen la facultad de contener el auge delictivo en el país, desatando polémicas y movilizando la denuncia. Un ejemplo patentado lo constituye el asalto y asesinato del hijo de una reconocida familia en la Ciudad de Caracas, en enero de 1990. Los cuerpos policiales junto a efectivos de la Guardia Nacional (GN) tomaron durante poco más de un mes la Ciudad Capital, en un operativo dirigido a combatir la delincuencia; esto es, el delito callejero, violento y convencional. Por su parte, los medios informativos dedicaron amplios
espacios a cubrir los pormenores del caso y toda la serie de hechos delictivos debido a la desprotección de los ciudadanos. Aplacados los ánimos en vista de la inusitada rapidez, eficiencia y preocupación que en la persecución, aprehensión y esclarecimiento del caso mostraron los funcionarios de diversos cuerpos policiales, cesó el operativo. Las calles volvieron a quedar sin vigilancia y sin protección los ciudadanos; las acciones delictivas prosiguieron en un ascenso sin precedentes y el
clamor público continuó en el vacío sin que la respuesta oportuna y convincente de las autoridades se haya hecho presente (Santos 1992:10).
En este sentido la seguridad forma parte de la cotidianidad del individuo de sentirse bien, de estar tranquilo, de actuar sin temor al peligro, de desarrollarse individual y colectivamente, de satisfacer sus necesidades y demandas, de estar confiado. La seguridad hace posible que el individuo se desenvuelva en su entorno, que pueda llevar a cabo todos aquellos objetivos que se plantea, sin que nada intervenga en ello. Cualquier estudio de opinión reciente nos indíca que la principal
preocupación de los venezolanos es la inseguridad. El temor de estar
expuesto constantemente al delito, aparte de la impunidad de la que gozan
los antisociales, le dan forma a la angustia que se vive en las comunidades y
que afecta a todas las familias del país. Los medios cada día reflejan los
crímenes de esta especie de guerra civil de baja intensidad. Hemos
acumulado, semana a semana, más muertos y heridos de los que resultan de las confrontaciones bélicas. A veces sentimos que las sensaciones diarias de impotencia, angustia e indefensión, son peores que las posibilidades reales de ser atracados o heridos. Ese miedo que nos ha ido cercando en nuestras casas, limita seriamente nuestra actividad profesional, nuestra vida familiar y nuestro desarrollo personal. Ante esta realidad, comienza, desde hace varios años, una reacción lenta, paciente y concienzuda de algunas comunidades. Ciudadanos que impulsados por la sensación de copropiedad de su futuro, y preocupados por sus familiares, se deciden a actuar, acompañando el temor con la ira, y la fuerza de saberse fuertes, en tanto unidos y organizados. Logran identificar aliados, acordar con las empresas locales y obtener el respaldo de los medios de la región. Así nacen y se desarrollan las experiencias de seguridad vecinal (Santana, 1998:3).
La Alcaldía de San Francisco, conjuntamente con su Instituto Autónomo de Policía (POLISUR), al igual que con los demás cuerpos policiales (PR, CICPC, otros) que operan en la geografía del mencionado municipio, tienen el deber constitucional y legal de brindarle Seguridad Ciudadana a todos sus habitantes, proveyendo paz y tranquilidad a los ciudadanos de cada parroquia, y protección al salir de sus hogares. Cuando se habla de
seguridad vecinal se hace referencia a las iniciativas llevadas a cabo, en forma coordinada, por los vecinos de un sector, para disminuir el nivel de delitos y de inseguridad. Para lograr este objetivo, es necesario unificar
esfuerzos entre el gobierno, la policía y la comunidad organizada.
El pensar en mejorar nuestro nivel de seguridad tiene que ser una
decisión personal, a la cual nadie puede obligarnos, y la forma y el nivel en
que queramos hacerlo depende de nuestros intereses, disponibilidad de
tiempo, vocación de servicio, estilo de vida, costumbres, cultura, tradiciones,
etc. Para una persona con fuertes convicciones en contra de las armas de fuego resulta absurdo indicarle que de be portar un arma de fuego para su defensa personal; o para una familia a la que no le agraden las mascotas, sería contraproducente que tuvieran un perro para cuidarles la casa. Afortunadamente, en el mercado existen variedad de herramientas y posibilidades, y no se trata de aplicarlas todas, sino aquellas con las que nos sintamos mas cómodos. De alguna manera, cada uno de nosotros, desde el momento que adquirimos una póliza contra todo riesgo para el auto, cuando cambiamos los cilindros de la cerradura en la residencia a la que recién nos mudamos o cuando asistamos a una reunión de emergencia, de vecinos, porque ocurrieron robos en la zona, estamos actuando en función de la seguridad, realizando inversiones menores o mayores y dedicándole tiempo al tema. Los ciudadanos tenemos el hábito de reaccionar cuando sucede algo:
atracaron a un vecino o se metieron ladrones en su residencia, entonces, atemorizados, salimos corriendo a comprar un sistema de alarma, cerraduras
especiales para las puertas o pedimos presupuestos para poner rejas en las ventanas. A veces esas decisiones son más emotivas que racionales y, motivados por hábiles vendedores de equipos, terminamos haciendo inversiones que quizás no son las más convenientes para nuestras necesidades y riesgos reales. En relación a las víctimas de la delincuencia, debemos tener un poco más claro quiénes son. Si nos referimos a las estadísticas, en Latinoamérica el 90% de las víctimas de asesinatos son hombres, menores de 25 años, habitantes de zonas pobres de las ciudades. Es casi una regla universal que
entre el 80 y 90% de las mujeres asesinadas cada año, lo son dentro del
marco de su relación de pareja, bien sea por el marido, concubino, novio,
amigo, pretendientes o sus propios familiares.
También es bien sabido que la mayoría de los delitos violentos se
cometen en las llamadas zonas de riesgo. Aún en las ciudades más
inseguras de Latinoamérica, Medellín, Sao Paulo o Caracas, se puede ir a disfrutar de una buena cena en un restaurante, un espectáculo en un club nocturno, asistir a un cine o comprar en sofisticados centros comerciales estando casi tan seguros como si se estuviera en Ginebra o Estocolmo, pero al salir a la calle las cosas cambian (Tarre, 2005). Actualmente, en el Municipio San Francisco, la delincuencia se ha constituido en un problema de vasta dimensión; la inseguridad ha alcanzado niveles realmente alarmantes, tanto, que ya no sólo se habla de hampa común, como en otrora, sino de casos característicos de la delincuencia organizada, que generan temor a la ciudadanía de cualquier lugar del mundo, como lo son los casos de sicariato, secuestro, narcotráfico, entre otros, sin que los diferentes cuerpos policiales del municipio y el estado tengan el control de esta situación. Nadie está exento de ser víctima de bandas armadas que operan impunemente en toda la geografía municipal.
Sin embargo, la seguridad es responsabilidad de todos, y es por ello que, se propone que las comunidades organizadas en consejos comunales participen activamente ante este problema. Para ello, los ciudadanos tendrían un radio de acción, el cual comprendería el área geográfica de su propia comunidad; y que mejor que los propios ciudadanos de una comunidad para conocer de sus propios problemas y participar en la solución de los mismos. La Constitución y toda la legislación venezolana, en materia de Seguridad Ciudadana, contempla la seguridad y/o protección vecinal. Y es
precisamente la inseguridad y la falta de protección vecinal, de lo que
adolecen los habitantes de la referida comunidad. Entre los casos que
reflejan inseguridad en el área geográfica del Consejo Comunal Villa
Bolivariana, prevalecen los robos a mano armada, robo y/o hurto de
vehículos, de cableados de electricidad, expendio y consumo de drogas, y la
presencia de quienes se hacen llamar informantes (práctica delictiva que consiste en informar a los delincuentes sobre la vulnerabilidad del sector y sus habitantes). Aunque los consejos comunales, reciben recursos para financiar algunos proyectos macro, entre las opciones con las que éstas instancias cuentan, no incluye proyectos en materia de Seguridad Ciudadana, ya que ésta es una competencia que corresponde a las alcaldías, gobernaciones y al propio Estado, según la Constitución y la ley. Sin embargo, los consejos comunales (a través de sus Comités de Seguridad Integral, su vocero y todos los ciudadanos que lo conforman) pueden cumplir un rol protagónico con su participación. La presente investigación tuvo como objetivo principal diseñar un Plan de Seguridad Ciudadana para la comunidad del Consejo Comunal Villa Bolivariana, de la Parroquia San Francisco, en el Municipio San Francisco; partiendo de la premisa de que es más fácil controlar la delincuencia por
sectores con la ayuda de las comunidades organizadas, que en donde sólo la policía hace el trabajo.
Luego de planteado el problema, surge la principal interrogante para la presente investigación: ¿Como diseñar un Plan de Seguridad Ciudadana para el Consejo Comunal Villa Bolivariana, de la Parroquia San Francisco, en el Municipio San Francisco?
Diseñar un Plan de Seguridad Ciudadana para el Consejo Comunal Villa
Bolivariana, de la Parroquia San Francisco, en el Municipio San Francisco.
1. Diagnosticar la situación de la Seguridad Ciudadana en el área geográfica del Consejo Comunal Villa Bolivariana, de la Parroquia San Francisco, en el Municipio San Francisco.
2. Determinar los elementos necesarios para elaborar el diseño de un Plan de Seguridad Ciudadana para el Consejo Comunal Villa Bolivariana, de la Parroquia San Francisco, en el Municipio San Francisco.
3. Analizar y promover la participación ciudadana de todos los miembros del Consejo Comunal Villa Bolivariana, de la Parroquia San Francisco, en el Municipio San Francisco.
4. Diseñar un Plan de Seguridad Ciudadana para el Consejo Comunal Villa Bolivariana, de la Parroquia San Francisco, en el Municipio San Francisco.
La Seguridad Ciudadana constituye un derecho para todo el que habite en determinado territorio; es por ello que las autoridades competentes deben ofrecerle a los gobernados un grado de seguridad que les permita
desarrollarse y crecer en el entorno en el que habitan; de igual forma, los ciudadanos en sus comunidades deben sentir la necesidad de permanecer en el sector donde viven, por todos los beneficios que garanticen los cuerpos
de seguridad en el municipio.
La inseguridad es y ha sido una de las grandes causas de
desplazamiento de las comunidades, debido a que a éstas, lo que les
interesa es la tranquilidad de los suyos. En este sentido, esta investigación
se fundamentó en el diseño de un Plan de Seguridad Ciudadana para el
Consejo Comunal Villa Bolivariana, de la Parroquia San Francisco, en el Municipio San Francisco, debido a que la inseguridad sacude constantemente a los ciudadanos que cohabitan en ese sector, específicamente a los miembros del mencionado consejo comunal. Cada uno de los factores antes señalados, coadyuvó en la investigación sobre el tema de la Seguridad Ciudadana. En lo referente a la justificación teórica, el desarrollo de la investigación permitió adquirir, distinguir y explicar cada una de las características posib les para el diseño del plan. Esta investigación, de igual forma, apoyará estudios de Santos, Santana, Kelly, Ruíz, Tarre, Sabino, Aniyar, Hernández, Fernández y Baptista, entre otros, que hayan realizado investigación alguna en el área de políticas públicas y Seguridad Ciudadana. De acuerdo a su perspectiva práctica, los aportes de la investigación permitieron describir los elementos que hicieron posible el diseño de éste Plan de Seguridad Ciudadana. La investigación tiene relevancia en la solución de los problemas que aquejan a los miembros del Consejo Comunal
Villa Bolivariana, ya que sirve como un instrumento que ofrece alternativas para disminuir los niveles de inseguridad que atenta contra los habitantes de la mayoría de los sectores de la parroquia y de todo el Municipio San Francisco. La investigación También ofrece un modelo metodológico para otras investigaciones.
Teóricamente, la investigación esta relacionada al estudio de las políticas públicas, especialmente en materia de Seguridad Ciudadana y/o protección
vecinal; fundamentada en los autores Santos, Santana, Kelly, Ruíz, Tarre,
Sabino, Aniyar, entre otros, y en la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela y las leyes pertinentes.
Espacialmente, la investigación aplica en un ámbito específico, el área
geográfica del Consejo Comunal Villa Bolivariana, la cual comprende el
extremo oeste de la Urbanización San Francisco (Villa Bolivariana), de la Parroquia San Francisco, en el Municipio San Francisco. Temporalmente, la presente investigación tuvo una duración de un año (2007–2008); todo dependió de la consecuencia y la profundidad con la que se llevó a cabo la misma, tomando en cuenta todos y cada uno de los procedimientos respectivos.
Tras consultas en la Dirección de la Escuela de Ciencias Políticas, de la
Universidad Rafael Urdaneta, consultas en línea a través de su Portal Oficial,
y en los terminales provistos en su biblioteca; se buscó información sobre la
disponibilidad de las tesis existentes, que tuvieran relación con la presente
investigación, y sólo dos, tienen cierta similitud en lo que respecta a la obra
que se llevó a cabo, en materia de seguridad.
Urdaneta y Pereyra. 2007. Análisis de la Tendencia Centralizadora de la Actividad Policial en función del Proyecto de Ley del Cuerpo de Policía Nacional de la República Bolivariana de Venezuela.
Hace referencia a la tendencia de centralizar, en lugar de descentralizar, la administración de la actividad policial en el marco de la nueva Ley del Cuerpo de Policía Nacional, donde pudieran estar prevaleciendo intereses personalistas, de índole político, y no los intereses del colectivo en relación a la seguridad que demandan éstos. Se describen las actividades de la policía nacional en función de este proyecto de ley, y se determinan los parámetros centralistas de lo que será su función policial. El propósito de esta investigación permitió ampliar los conocimientos sobre el ordenamiento jurídico venezolano vigente, en materia de Seguridad Ciudadana, especialmente, en lo que respecta al mencionado proyecto de
ley, tema sobre el cual, para la fecha de su elaboración, existía muy poca información teórica.
López. 2007. Base Normativa de la Seguridad y Defensa de la República Bolivariana de Venezuela.
Un estudio que identifica las instituciones, sus órganos y funciones, que tienen bajo su responsabilidad el mantenimiento de la seguridad y defensa de la República Bolivariana de Venezuela; en particular se describe la actividad de la Fuerza Armada Nacional (FAN) y las políticas de seguridad y defensa en la frontera colombo venezolana del Estado Zulia. La investigación permitió analizar y conocer aspectos importantes relacionados con el tema, durante los primeros seis años de gestión del Presidente de la República, Hugo Chávez Frías, respecto a la seguridad y defensa de la nación; apoyado en el ordenamiento jurídico vigente, informes, opiniones de expertos e investigaciones anteriores.
Marco Teórico Conceptual Políticas Públicas
Definición de Política y Política Pública
Estado y Gobierno Muchas personas utilizan estos dos términos como si representaran el mismo concepto, a pesar de que se refieren a conceptos distintos. A veces no es fácil distinguir sus significados por el hecho de que en el lenguaje común frecuentemente se confunden. La palabra Estado se refiere a la organización que existe para promover intereses comunes de una población en un territorio. Su característica esencial es el poder que tiene para fijar las
reglas que se aplicarán a todas las personas bajo su autoridad. Por encima del Estado, no hay otro poder, que es otra manera de decir que el Estado ejerce la soberanía. Gobierno se refiere al conjunto de personas y entes públicos encargados de la dirección de los asuntos colectivos.
El Estado, las instituciones y la gente El supuesto básico del enfoque de políticas públicas es que el Estado existe para satisfacer los intereses de la colectividad. Supone también que
esta tarea es difícil y que nunca se cumple a beneplácito de todos. En el
ámbito político se plantea un debate continuo sobre cómo lograr que la
acción del Estado se adecue mejor a lo que requiere la gente. Hay muchos
problemas cotidianos que dominan la discusión pública y ocupan los
espacios de los periódicos como si fueran asuntos sencillos, pero algunos
suponen preguntas más complejas acerca de cómo constituir el Estado de
manera de garantizar el bienestar en un sentido más amplio.
La constitución del Estado En América Latina, las guerras de independencia del siglo XIX constituyeron movimientos de tipo separatista cuando los pueblos de la región llegaron a la conclusión de que ya no estaban dispuestos a concederles la autoridad de mando a los países imperialistas de Europa, especialmente porque vivían como colonias sin participación en las decisiones que los afectaban. Si el Estado representa la institucionalización de una autoridad única, ¿Qué significa gobierno? Es común escuchar en ocasiones que “los gobiernos pasan (o van y vienen), pero el Estado permanece”. En momentos históricos, se puede cambiar la organización del Estado: En América Latina, los países han hecho muchas alteraciones en sus formas de gobierno; han cambiado sus constituciones en diversas oportunidades y a veces estos
cambios han correspondido a momentos en que se buscaba renovar las reglas para fortalecer la legitimidad del Estado. Así, se concibieron los cambios constitucionales llevados a cabo en Brasil (1988), Colombia (1991) y Venezuela (1999), casos en los que se enfatizaba la necesidad de expresar unos propósitos nacionales renovados e incorporar sectores marginados a la búsqueda de soluciones comunes. Por otra parte,
también hay una larga historia de cambios constitucionales cuyo propósito no fue otro que satisfacer los intereses particulares de algún dictador, por lo que la constitución termina siendo un instrumento de poder del gobierno de turno
y no la expresión de la voluntad de la Nación.
La constitución es el acuerdo por el cual se fijan las reglas de
funcionamiento de los gobiernos, que son los equipos que dirigen los asuntos
del Estado. Se puede llamar régimen al conjunto de reglas, formales e
informales, que operan en un momento dado. En los Estados democráticos,
generalmente se busca que la población apruebe la constitución a través de sus representantes elegidos o, directamente, vía referendo. En el caso de Gran Bretaña, un país que no tiene una constitución escrita (sino consuetudinaria), es suficiente que el pueblo acepte las reglas tradicionales para que pueda hablarse de la legitimidad de la Constitución. La legitimidad existe cuando hay un consenso suficiente alrededor del régimen para asegurar su estabilidad sin el uso de la fuerza; visto del lado negativo, la legitimidad supone que no hay un cuestionamiento significativo del régimen. Los gobiernos, entonces, tienen la responsabilidad de dirigir los asuntos públicos, asumir el mando de las instituciones creadas por la constitución, aprobar las leyes y satisfacer los intereses de la Nación. Si las políticas públicas fallan, la colectividad puede retirar el apoyo concedido al gobierno de turno. Si éstas fallan sistemáticamente, el pueblo puede llegar a negar su apoyo al régimen, en busca de una renovación de las instituciones del Estado.
La democracia como sistema de Toma de Decisiones sobre Políticas Públicas En América Latina se están llevando a cabo muchos experimentos prácticos, particularmente en los municipios, donde se organizan cabildos
abiertos en los cuales puede participar cualquier ciudadano. La Ciudad de Curitiba en Brasil se ha convertido en un modelo para la región debido a mecanismos implantados para maximizar la participación en las decisiones. El ideal democrático ha llegado a dominar el pensamiento filosófico en América Latina de tal modo que se considera que cualquier país que se
aparte de sus principios debe ser rechazado por los demás. La “Carta
Democrática” aprobada por los países de la Organización de Estados
Americanos (OEA) condiciona la membrecía en la Organización al
cumplimiento de un conjunto de pautas explícitas. Inevitablemente, la
democracia es imperfecta y siempre habrá discusiones sobre su
cumplimiento en la práctica. En ningún país existen procesos cercanos al ideal de participación ciudadana en todas las decisiones que afectan a la gente. La aparente existencia de los aspectos formales de la democracia no garantiza que realmente se respeten las opiniones de todos los ciudadanos. Muchas veces se hace la observación de que los líderes fascistas de Europa fueron elegidos, como fue el caso de Hitler en Alemania o Mussolini en Italia. En América Latina, sobran ejemplos de presidentes elegidos que después tuvieron actuaciones poco democráticas en la práctica, al limitar la libertad de expresión y participación de todos los ciudadanos. Aun así, un líder elegido puede gozar del apoyo mayoritario y hasta ganar elecciones de nuevo, como lo hizo Alberto Fujimori en Perú, a pesar de violaciones cada vez más públicas de las leyes. Para muchos peruanos no era evidente el grado en que su gobierno poco a poco iba coartando la libertad, sobornando a políticos y controlando la información, y el abuso del poder no se comprobó
sino con la difusión de unos videos que expusieron la degradación del ideal democrático. Parte del problema del modelo democrático surge del hecho de que la elección de los líderes o representantes no garantiza que, una vez en el gobierno, éstos respeten los deseos de los ciudadanos. En la práctica, la democracia implica una delegación de responsabilidad a unos gobernantes y no una garantía de que sus acciones posteriores estarán acordes con las preferencias de los electores. Por eso se exige que la democracia sea más que un sistema formal de selección de líderes.
Las democracias requieren muchas instituciones para asegurar el control
constante de la actuación de los gobernantes por parte de los ciudadanos.
Estos mecanismos incluyen:
- La división de los Poderes. El gobierno está constituido por varios centros
de poder independientes, incluyendo el legislativo, el judicial y el ejecutivo.
Cada uno tiene competencias para el control del otro de manera que ninguno desborde los límites establecidos sobre sus acciones. En la Constitución de 1999 en Venezuela, se crearon poderes independientes adicionales a los
tres anteriores en la forma del Poder Electoral (control de las elecciones) y del Poder Ciudadano (una instancia compuesta por tres autoridades encargadas de la auditoria de las actividades estatales, de la defensa contra los delitos y de la protección de los derechos humanos).
- La renovación regular de las autoridades políticas. Las elecciones ocurren
con una frecuencia suficiente para ofrecerles a los ciudadanos una
oportunidad de cambio. En algunos países como México, hasta se prohíbe la reelección de los presidentes como garantía contra la perpetuación en el poder de personas que podrían usar su posición para este fin.
- El referendo. Cada vez más se ha popularizado esta alternativa que permite la consulta ciudadana sobre asuntos de interés en cualquier nivel de
gobierno, desde el nacional hasta el local. En algunos casos, el referendo puede ser utilizado para revocar el mandato de los gobernantes.
- La consulta sectorial. No todas las decisiones sobre las políticas públicas tienen efectos generales en la población. Para escuchar el punto de vista de los afectados, normalmente los sistemas políticos tienen múltiples canales para recibir las opiniones de los sectores con interés en un tema dado, incluyendo, por ejemplo, las audiencias, las interpelaciones, la recepción de comentarios, la creación de consejos consultivos especializados y la participación de representantes sectoriales en cuerpos decisorios. En fin, la teoría democrática recomienda una mayor participación ciudadana como garantía de que los gobiernos respeten los deseos de éstos.
Más allá de las instituciones formales de la democracia, existen otros
mecanismos para que la opinión de la gente sea un insumo eficaz a fin de
guiar la acción gubernamental. Siempre ha existido la prensa, en su sentido
Una manera de auscultar ampliamente la opinión pública es mediante las
encuestas. La popularidad de este mecanismo significa que cualquiera puede saber cómo se dividen las opiniones sobre los asuntos de interés público. La ciencia estadística provee reglas para saber cuándo una encuesta representa suficientemente la opinión general, aunque todavía es un arte interpretar las respuestas, porque éstas varían mucho de acuerdo con el diseño de las preguntas y con la situación en que se encuentra el entrevistado (Kelly, 2003:2, 4-11).
Política. Como definición, la política se refiere al arte, doctrina u opinión referente a los estados o a los asuntos públicos, en otras palabras, el arte o ciencia del gobierno, de un grupo humano de cualquier naturaleza, ciudad o país. Está ligada a la idea de poder y gobierno, a cómo conducir a los miembros de un conglomerado social a su desenvolvimiento en aras del bien común, dentro de reglas que permitan la convivencia social. Su característica fundamental es su mutabilidad, es decir, la capacidad que posee para ir cambiando, adaptándose a los vaivenes sociales, de
acuerdo a la idiosincrasia de los gobernados, sus necesidades y aspiraciones y la realidad imperante dentro del marco en que se desarrolla el gobierno en cuestión. El Estado, como institución debe desarrollar y ejercer la política; ella debe entenderse como una senda que delimita o dirige el
rumbo que seguirá aquél para así alcanzar los fines que se ha propuesto o que le son propios. Es la forma como el Estado manifiesta su propia existencia. Por ejemplo, Colombia, como resultado de sus políticas inadecuadas, principalmente permisistas, ha motivado que el narcotráfico y la guerrilla
hayan quebrantado el ordenamiento inst itucional, generándose el caos a
nivel interno. En Bosnia y Kosovo, también se puede observar que por
políticas inadecuadas, no se ha podido subsanar los problemas étnicos-
religiosos, que han sido el origen de los conflictos bélicos, los que han debido
ser solucionados desde afuera por alianzas internacionales, reflejándose así,
que han escapado al control del Estado. Mientras no se tomen medidas suficientemente profundas, los problemas seguirán latentes. Como contrapartida a estos ejemplos, se da el caso de países como Estados Unidos y Canadá, en dónde los grupos étnicos no lograron desestabilizar al Estado. Y también se da el caso de Sudáfrica, en el cual la minoría blanca gobernante, debió ceder en favor de la mayoría negra, para alcanzar la paz social. Indudablemente en estos casos, las políticas seguidas fueron las apropiadas.
Política es el proceso y actividad orientada, ideológicamente, a la toma de decisiones de un grupo para la consecución de unos objetivos. El término fue ampliamente utilizado en Atenas a partir del siglo V antes de Cristo, en especial gracias a la obra de Aristóteles titulada, precisamente, Política. En conclusión, es la actividad humana tendiente a la toma de decisiones en las organizaciones de gobierno. Existen muchos tipos de política, por ejemplo, la política exterior, que es la que refiere las relaciones de un Estado con otros; la política económica, que
es la política de un Estado para conducir su economía nacional; la política fiscal, que es la política orientada al control de las finanzas de un Estado; la política monetaria, es la política de un Estado destinada a controlar el valor de sus divisas; pero, en esta investigación, sólo se hace referencia a la política pública.
Política Pública. Con respecto a las definiciones de política pública, existe una extensa variedad de reconocidos autores, las cuales difieren ligeramente
en sus contextos, pero que en esencia, se encausan a un mismo sentido y
concepción. Para despejar cualquier duda, en esta investigación se citaron a
los autores de los conceptos que mejor se aprecian al estar relacionados con
el tema en cuestión de la presente obra.
Según Omar Guerrero (1988), las políticas públicas “son una forma de
comportamiento gubernamental…” (El papel del Analista de Políticas en
Asuntos Públicos). Thomas Dye (1984), dice simplemente que una política pública es “aquello que el gobierno escoge hacer” (Understanding Public Policy / p. 1-2). Mac Rae y Wilde definen una política como “un curso de acción seleccionado que afecta significativamente a un gran número de personas”. Y una política pública como “una política elaborada por el gobierno” (Policy Analysis for Public Decisions / p. 12-13). Para González Ortiz, “es importante la identificación de la necesidad hacia la cual la política pública es dirigida” (El concepto de Política Pública en la Administración Pública Norteamericana / p. 60-61). Al igual que Ruiz Sánchez, quien adoptó para el desarrollo de su Manual para la Elaboración de Políticas Públicas la definición que propone Frohock (1979), también para ésta obra se adoptó el mismo concepto; él dice que una política pública “es una practica social” (Public Policy / p. 11).
Elaboración de una Política Pública
Los pasos para lograr la formulación preliminar de las proposiciones políticas son los siguientes:
1. Identificación y definición de los problemas;
2. Percepción de una problemática actual o futura;
3. Selección de soluciones;
4. Establecimiento de algunos objetivos o metas preliminares, y
5. Preselección de medios inmediatos.
1. Identificación y definición de los problemas
La identificación y definición del problema es el procedimiento clave para
iniciar el proceso de elaboración de la política pública. Se define un problema
al establecer claramente:
a. cómo altera la situación y
b. cuándo se detecta;
También se debe llevar a cabo una delimitación del problema, la cual se hace conociendo:
a. a quiénes afecta;
b. en dónde se presenta;
c. cuánto miden las alteraciones que provoca. Antes de identificar, definir y delimitar
o los problemas, conviene,
incluso, tener un concepto claro de qué es un problema.
Según Jones (1984), “un problema es un hecho o conjunto de hechos o circunstancias que dificultan la consecución de un fin” (p. 34).
2. Percepción de una problemática actual o futura
Una vez percibida la problemática, se procederá a identificar y definir los problemas susceptibles de modificación por medio de la política pública, a través de los siguientes pasos:
a. Considerar los diferentes puntos de vista de los actores en la elaboración
de la política pública.
b. Comparar estos puntos de vista con el respaldo ideológico-político del
gobierno, y seleccione los más coincidentes.
c. Identificar si la política pública abarcaría el o los problemas en lo general o
en lo particular, o tendría una mezcla de ambos.
d. Conocer las condiciones en que surgió el problema, si concierne a
determinado grupo social o político, y cuales son sus expectativas y valores.
e. Analizar las estadísticas concernientes al problema.
f. Sustentar con argumentos válidos y con lenguaje convincente, la política
pública propuesta.
En cuanto al estado en que se encuentra el ámbito de la política pública, se deberá considerar los índices o indicadores nacionales, estadales o locales, según el caso, sobre el asunto que se va a tratar. Así, para la Seguridad Ciudadana se tomará en cuenta la policía, las patrullas, las armas con las que cuentan para la defensa, la criminalidad y la delincuencia, fundamentado en informes estadísticos y en los programas institucionales relacionados con el ámbito en el que se desarrollará la política pública, etc.; y así para cada ámbito.
Habrá que estudiar también los factores que han condicionado o determinado dichas cifras, como pudieran ser los factores económicos, sociales y políticos. En cuanto a la estructura y funcionamiento del sistema de servicios, se considerará el volumen y la calidad de los servicios otorgados y de los recursos involucrados, la productividad, los grupos poblacionales servidos, etc. El conocimiento de la situación que posee el nivel político se confronta y se modifica frente a la información diagnóstica que le provee el nivel técnico,
el que a su vez adecua su diagnóstico a la intención y necesidad del nivel político, en un proceso iterativo de muy variable duración. Otro aspecto que no hay que descuidar es el referente a las proyecciones de la información, ya que la política pública estará actuando en el futuro, y la información pertenece al pasado; por ello hay que estimar tendencias y previsiones de que probablemente sucedería en caso de que se formulara o no la política pública.
3. Selección de soluciones
Según Jones (1984), una solución consiste en “desarrollar un plan, un
método, una prescripción, para satisfacer alguna necesidad o actuar sobre
un problema. Para Subirats y Davis (1989), una solución es una combinación
de ideas (Análisis de Políticas Públicas y Eficacia en la Administración).
Una vez definido los problemas, el paso siguiente es seleccionar las
diferentes soluciones que pueden tener. Lógicamente puede haber una solución para cada problema, varias soluciones para un solo problema, una
solución para varios problemas y problemas que no tengan solución o que no requieran ninguna acción inmediata. Lo que interesa aquí es considerar aquellos problemas que tienen varias soluciones. Hay que desconfiar de los problemas que aparentemente tienen una sola solución. Un análisis más concienzudo muchas veces descubre que hay otras soluciones y que la primera no siempre era la mejor. Para decidir sobre la mejor solución (o soluciones), hay que considerar los siguientes elementos:
a. El respaldo ideológico político.
b. Valoración de los criterios políticos.
c. Valoración de los criterios técnicos.
d. Valoración de los criterios administrativos.
4. Establecimiento de algunos objetivos y metas preliminares
Con base en lo planteado anteriormente, procede ahora, a partir de la situación actual, establecer una serie de objetivos cuyo cumplimiento permita llegar a la modificación deseada. Para ello es preciso considerar los plazos y los medios para alcanzarlos. Un objetivo es la expresión de un fin en forma técnica; una meta es la expresión detallada de las etapas de cumplimiento de un objetivo, cuantificadas en actividades, tiempo y ámbito de aplicación (OPS-OMS). Una vez identificados y preseleccionados los problemas y las soluciones, habrá que determinar, de manera preliminar, los estados o situaciones que
se aproximen a lo que se desea alcanzar con la política pública. Para ello se
deberán establecer los objetivos que más se aproximen a la consecución de
los cambios o a la nueva situación a la que aspira la política pública.
Estos objetivos deberán ser también lo más concretos posible, y
mantenerse dentro de los límites marcados por el respaldo ideológico-político
del gobierno, respondiendo así a la realidad de la situación actual definida en
los pasos anteriores. En cuanto a las metas, entendida como la expresión cuantificable de los objetivos en plazos determinados, deberán mantener congruencia con aquellos, dentro de su carácter preliminar.
5. Preselección de medios inmediatos Considerando los objetivos y las metas preliminarmente establecidos, procede ahora determinar los recursos humanos, físicos, financieros y tecnológicos que se requerirán para la aplicación de la política pública en su primera etapa. Conviene considerar lo siguiente:
a. Formulación: ¿Quién desarrollará la solución y cómo? b. Instrumentación: ¿Quién la administrará y cuántos recursos requerirá su aplicación? c. Presupuestación: ¿Cuánto dinero se necesita? Posteriormente se determinarán los recursos definitivos, cuando la política pública esté lista para su aplicación.
En cuanto al establecimiento de prioridades, una vez concluidas las etapas anteriores, se procederá a jerarquizar los problemas y sus soluciones,
pues lógicamente no se podrán solucionar todos al mismo tiempo ni se contará en la realidad con recursos suficientes. Además, no todos tendrán la misma carga política, social o de recursos, y algunos tendrán una solución dependiente de alguna condición anterior en tiempo y espacio. Para determinar las prioridades conviene utilizar los siguientes criterios:
a. Magnitud: Que tan grande es el problema en cuanto a población afectada,
área geográfica, recursos involucrados, etc.
b. Trascendencia: Que importancia tiene el problema, real o subjetivamente,
entre la población afectada, o entre los grupos involucrados, o por la
apreciación de los técnicos.
c. Vulnerabilidad: Que posibilidades existen, en cuanto a tecnología, métodos
o modelos comprobados, para solucionar el problema.
d. Factibilidad: Que recursos reales se pueden utilizar para solucionar el
e. Viabilidad: Que congruencia tienen el problema y sus soluciones con el
respaldo ideológico-político del gobierno.
f. Permisibilidad: Que condiciones y factores externos favorecen o
entorpecen la posibilidad de una política pública. En cuanto al análisis de factibilidad, éste se enfoca principalmente hacia la posibilidad del cumplimiento de las políticas propuestas con eficacia y
eficiencia. Para ello se debe evaluar la disponibilidad de lo siguiente:
a. Tecnología
c. Organización administrativa
d. Organización operativa
Se debe prever la posible competencia por los recursos entre los diversos sectores que van a ejecutar la política pública, con el fin de que, en caso de escasez, no se obstaculice el curso de la política pública.
En cuanto al análisis de viabilidad, ésta se refiere a la coincidencia de la política pública con los lineamientos políticos del gobierno. En la práctica responde a la pregunta: ¿Qué es lo que quiere el gobierno? En cuanto al respaldo ideológico-político, la elaboración de una política pública requiere del conocimiento lo más preciso posible de los proyectos del gobierno, de los programas, de los recursos y de la orientación de sus actos relacionados con el campo en el que se pretenda desarrollar la política pública. Para obtener esta información se deberán investigar las fuentes más
fidedignas que se encuentren, y hacer un análisis político de ellas para
identificar la ruta que deberá seguir la política pública. Las fuentes de
investigación de este elemento, se encuentran, entre otras, en:
- la constitución política
- las leyes generales y específicas
- los planes globales de desarrollo
- los programas sectoriales
- los informes presidenciales
- las declaraciones y mensajes políticos
- las notas periodísticas y las entrevistas El análisis de estas fuentes resultará en la identificación de la ideología estatal, en los términos del rumbo que llevará la política a partir de la toma de una decisión política. Hay que tener en cuenta que a menudo una misma
intención se expresa de dos maneras distintas, y que frecuentemente no es fácil reconocer que ambas se refieren a la misma intención. Así, la forma en que aparece la intención en un documento explícito no suele coincidir con la forma en que aparece en las acciones del gobierno o en las declaraciones de los políticos. Hasta este momento, mediante la secuencia de procedimientos, se ha formulado la política pública, es decir, se ha expresado en términos claros y precisos el conjunto de decisiones políticas que orientarán una o varias
acciones. Pero es indispensable que todas estas decisiones queden formalizadas, lo que significa elaborar un grupo de documentos en los que se expresen, con el detalle necesario, todos y cada uno de los pasos que deben seguirse para alcanzar el objetivo (Ruíz, 1996).
Políticas Públicas en materia de Seguridad Ciudadana
En la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999) se consagra por primera vez a nivel constitucional la Seguridad Ciudadana
(Artículo 55), entendida en sentido amplio como la protección de los
derechos, libertades y garantías constitucionales. Ello implica -al menos
conceptualmente- la superación del tradicional modelo de seguridad basado
en el orden público acuñado durante largo tiempo en el país, que garantizaba
sobre todo el normal funcionamiento de las instituciones del Estado y bajo el
cual se protegía (distorsionadamente) el orden económico y político, tanto en gobiernos dictatoriales como democráticos, incluso por encima de los derechos y garantías civiles (Núñez, 2001). A partir de 1999, el constituyente parece redefinir las relaciones entre el individuo y el Estado en materia de seguridad, en el seno de un modelo constitucional propio de un Estado democrático y social de derecho y de justicia “que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político” (CRBV, Artículo 2).
La amplia gama de derechos reconocidos en la Constitución no sólo tiende a fortalecer la tradicional noción de ciudadanía, sino que también es una franca invitación a la seguridad, suponiendo que ante cualquier amenaza o coerción ilegítima contra la libertad y los derechos, prevalecerá el orden constitucional (Borrego, 2002).
La introducción de este nuevo concepto en materia de seguridad debía representar un aliciente para la sociedad venezolana y una guía para las políticas públicas a desarrollar por la nueva República entrado el nuevo milenio, quebrando la trágica historia de control del Estado, atacando un fenómeno presente en las sociedades modernas -la inseguridad- y asumiendo el reto de garantizar la seguridad de los derechos de sus ciudadanos, reto para el cual cualquier política de Estado basada en el modelo del orden público resultaría ineficaz. Siendo así las cosas y siguiendo el esquema de conceptos contrarios
expuesto por Recasens (2000), frente a un modelo basado en el orden
público, que tenga como objetivo fundamental perpetuar la norma y mantener
la autoridad, y como misión, forzar la obediencia de los ciudadanos a la
norma, se contrapone un modelo basado en la Seguridad Ciudadana, que
tendría como objetivo preservar derechos y libertades, a la vez que se ofrece
un servicio público a la ciudadanía, y cuya misión fundamental sería la protección de la seguridad de los ciudadanos, todo ello en procura de una mejor calidad de vida. En este sentido, la Seguridad Ciudadana viene a ser un “concepto instrumental para el desarrollo de los derechos fundamentales” (Zúñiga, 1995:459) y el orden público, un instrumento al servicio de la seguridad, pero nunca un fin en sí mismo. Evidentemente, el sentido que asume la Seguridad Ciudadana en cuanto a la conservación, fomento y protección de los
derechos y libertades de los ciudadanos, dista mucho del tradicional concepto de orden público. Entendiéndola como una garantía más del actual modelo de Estado, a través de la Seguridad Ciudadana, la democracia venezolana intenta consolidarse en función de la garantía de los derechos, y asume tácitamente como compromiso el mantenimiento de la vigencia de los mismos. Y desde este punto de vista, se abren nuevas puertas para el desarrollo de una democracia de la ciudadanía, entendida como una manera de organizar la
sociedad con el objeto de asegurar y expandir los derechos de los cuales son portadores los individuos (PNUD, 2004:54). En un sistema tal, la violencia y la inseguridad son consideradas como una seria amenaza para la estabilidad democrática y para la gobernabilidad, no sólo porque ponen en evidencia las limitaciones del Estado para erigirse como garante de los derechos reconocidos como democráticos, sino porque tal situación genera rechazo social hac ia el sistema político y hacia las decisiones de los gobernantes y representantes políticos. En tal escenario, el efectivo desarrollo de la noción de ciudadanía basada en el ejercicio de
los derechos agoniza, frente a la falta de protección y garantía de esos
mismos derechos (Pulido, 2000).
Democracia, ciudadanía y Seguridad Ciudadana son conceptos que
deben ser desarrollados, y su cristalización depende de condiciones
sociales, políticas, económicas, culturales e institucionales, que serán
determinantes para el fortalecimiento (o debilitamiento) del Estado social y democrático de Derecho. Ahora bien, el contenido de estos conceptos (democracia, ciudadanía y seguridad ciudadana) no se agota con el reconocimiento expreso de unos derechos y de unas libertades. El marco constitucional y la consecuente regulación de aspectos sociales, políticos y civiles entre otros, implica la ampliación del campo de acción del Estado, en el sentido en que se ve incrementada su actividad e intervención en algunos asuntos. Esto implica importantes transformaciones en las distintas áreas de acción del Poder Público Nacional y en la estructura del Estado venezolano en general. En el proceso de reforma del Estado y en la redefinición de un sistema tendente a garantizar la seguridad personal de los ciudadanos, las políticas públicas juegan un papel fundamental, y se propone considerarlas para este estudio como unidad de análisis, no sólo del sector público y del Estado, en general, sino del Gobierno Nacional en particular, siendo éste considerado
como la unidad estratégica del sistema político (Bouza-Brey, 1996) y como un instrumento para la realización de las políticas públicas (Lahera, 2002). Ciertamente cuando se habla de Seguridad Ciudadana, se ven involucrados distintos actores: distintas instancias públicas y privadas, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, y sobre todo la sociedad civil como parte importante para la solución de los asuntos
públicos; sin embargo -y muy especialmente- son las actividades desarrolladas por (y desde) el Estado las que ponen a prueba la coherencia política e institucional de todo el sistema, por cuanto el desarrollo de la
política de seguridad requiere de la intervención de una multiplicidad de
organismos, y en su debida articulación, el Estado tiene una gran
Específicamente a los organismos del Poder Público Nacional (Asamblea
Nacional, Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores y Justicia,
Ministerio Público y los Tribunales de la República, entre otros) les corresponde desempeñar un papel fundamental en el desarrollo de la política nacional de seguridad. A los fines de hacer una aproximación al tema de estudio, se entiende que una política nacional de Seguridad Ciudadana comprende -en sentido restringido- todos aquellos programas, proyectos y actividades destinados a disminuir los índices de criminalidad, llevados a cabo por el gobierno nacional, a través de cualquiera de las ramas del Poder Público. Claro está que cualquier aproximación al estudio de la acción gubernamental, también debe comprender los resultados o consecuencias que esas políticas generen, pues “si no se miden los resultados, éstos no se pueden diferenciar de los fracasos” (Lahera, 2002:274). Tanto en su planteamiento como en sus resultados, la política nacional de seguridad debe ser valorada en cuanto a su eficiencia en la prevención de la criminalidad y la violencia, en la legitimidad de los medios empleados y sobre todo, por el respeto de los derechos humanos. Serán estos criterios a
considerar, de forma transversal, para la evaluación de la política venezolana en la materia. Según el programa de gobierno del Presidente de la República, Hugo Chávez Frías, la política nacional de seguridad debía tender a proteger y organizar la Seguridad Ciudadana, entendida como la protección de los derechos ciudadanos y las libertades civiles, a fin de mantener la armonía
social y la consolidación de la paz pública para el logro de los objetivos nacionales. Para el período 2001-2007 fue diseñado un Plan de Desarrollo
Económico y Social de la Nación (PDESN), que en lo social establece como
objetivo la construcción de una nueva condición de ciudadanía basada en el
reconocimiento pleno y en el ejercicio garantizado de los derechos (Fuente:
www.mpd.gov.ve).
Allí se reconoce la Seguridad Ciudadana como una condición
fundamental para el desarrollo humano - siguiendo las tendencias modernas que definen la seguridad de un modo integral y directamente asociada a la calidad de vida -, garantizando la superación de amenazas, vulnerabilidad y riesgo para la vida de las personas y sus propiedades, la paz y la convivencia pacífica, y ello se alcanzará -según el Plan- con la nivelación de los desequilibrios macrosociales, la prevención y control del delito y con la reestructuración del sistema penitenciario. Bajo esta concepción en materia de Seguridad Ciudadana, el Plan establece que:
El enfrentamiento de los índices de criminalidad, se asume como una política integral, que comprende, por una parte, la reducción de las desigualdades sociales, el incremento del nivel de empleo y la atención a los grupos sociales relativamente pobres y, por la otra, una política específica para la prevención y combate de la criminalidad y la violencia. Como estrategias de esta política específica, el Plan menciona el fortalecimiento de la coordinación policial y el incremento de la participación
ciudadana en la prevención del delito, la oportunidad de reinserción social a los transgresores de la ley y la actualización del marco jurídico-normativo de la Seguridad Ciudadana. Ahora bien, la existencia de esta orientación reflejada en las estrategias descritas en el Plan, no garantiza el cumplimiento de la política pública, pues formular una política es una cosa y poder asegurar la intervención que ella
requiere es otra (Lahera, 2002), y es importante tener en cuenta que en éste proceso, intervienen variables políticas, sociales, económicas y culturales que determinan el desarrollo de esa política.
La política de Seguridad Ciudadana se presenta entonces como producto
de un proceso que se desarrolla en un tiempo y marco específico que van
definiendo el tipo y el nivel de los recursos disponibles y empleados, y donde
a través de complejos esquemas de interpretación y de juicios de valor, se va
definiendo tanto la naturaleza de los problemas planteados como las
orientaciones de la acción en materia de seguridad. Como se evidencia, la influencia de determinadas variables es determinante en la definición del perfil y estilo de la política de seguridad (Duran, 1990; Feick, 1990) y es ese perfil el que en definitiva permitirá una mejor explicación del objeto de estudio.
Marco Teórico Conceptual Seguridad Ciudadana
Acerca de la Seguridad Ciudadana, es importante señalar que el individuo desde épocas muy remotas, cuando integraba las sociedades primitivas, se defendía con sus propios recursos y de esta manera garantizaba su supervivencia, la protección de su familia y de sus pertenencias. Años más tarde, cuando las organizaciones sociales experimentaron cambios y
avances en su conformación y estructuras, el hombre encontró protección en la figura del señor feudal o por su jefe de clan o tribu, quien además de recolectar sus impuestos, ofrecía una protección incluso armada. En la época moderna surgieron disposiciones e instrumentos formales que permitieron la conformación y actuación de las policías y demás organismos de seguridad del Estado y comienzan a desarrollarse los órganos de inteligencia capaces de apoyar los requerimientos de la política de seguridad. No obstante esto, el individuo continúa velando por su propia seguridad, como miembro de una colectividad, promoviendo más y mejores
métodos para garantizar su protección personal, la de su familia y sus
No obstante lo genérico del término y la gran gama de acepciones que
envuelve su significado, se hace necesario recurrir a la opinión de diversos
autores, a fin de poder llegar a la mejor aproximación conceptual y de esta
forma comprender el significado de lo que se entiende por Seguridad Ciudadana. La seguridad es un estado subjetivo; es la convicción que se tiene de que la situación de la que se goza, no será modificada por la violencia, por una acción contraria a las reglas y los principios que rigen la vida social. Es un sentimiento que se define en relación con la sociedad. Es un estado de cosas, fáctico, que el derecho tutela para salvaguardar una situación dada (Cruz, 1995:32). La búsqueda de la seguridad, en sí misma, no se opone en absoluto a la existencia de la libertad personal. Más aún, puede decirse que ningún individuo podrá considerarse libre si la sociedad en que se desenvuelve no le garantiza un mínimo de condiciones para realizar las escogencias y afrontar los riesgos que supone la vida en libertad. Porque no existe libertad efectiva si no existen normas jurídicas y sociales respetadas por todos; ellas son las que permiten al individuo decidir acerca de su futuro con cierto conocimiento de lo que puede esperar de los otros miembros de la sociedad y son, por lo
tanto, el marco de referencia que da sentido a sus elecciones particulares (Sabino y Rodríguez, 1991:23).
Desde un punto de vista general, la seguridad, se puede definir como la garantía dada al individuo de que su persona, sus bienes y sus derechos, no serán objeto de ataques violentos o que si estos llegan a producirse le serán asegurados por la sociedad. Se puede considerar que está seguro aquel individuo del Estado, que tiene la garantía de que su situación no será modificada, sino por procedimientos societarios y por consecuencias regulares, según lo dispuesto por la ley (Celis, 1988).
En el mismo orden, si bien es cierto que la seguridad en sentido general
está íntimamente ligada a una condición humana básica que permite la
supervivencia del hombre, y a la cual cada cultura responde generando
mecanismos institucionales para garantizarla (Vuanello, 2003), no es menos
cierto que el desarrollo político e institucional que se ha venido generando
paulatinamente en el Estado, ha permitido encuadrar dicho concepto como uno de los elementos fundamentales del desarrollo biopsicosocial del ser humano. La seguridad, es un término que estuvo unido siempre a la concepción del Estado-Nación, emergiendo sobre todos los conceptos, la seguridad de Estado por encima de la seguridad individual de las personas. Desde que surgen los Estados en el contexto político universal, a la seguridad se le asigna la concepción integral de la disposición de todos los medios con los
que cuenta una sociedad o Estado-Nación, para brindar protección y fiabilidad de desarrollo a la comunidad (Cardona, 2005). En ese orden, refiere dicho autor, que la seguridad como concepto surgió en primer orden en el mundo la seguridad nacional integral del Estado, que consistía en la seguridad externa y la seguridad interna o pública. La seguridad externa estaba relacionada con la defensa de la integridad territorial, la soberanía y la independencia nacional, la subsistencia y continuidad del Estado-Nación; ésta seguridad se la atribuía exclusivamente
a las Fuerzas Armadas Nacionales, institución que tenía y tiene actualmente la misión exclusiva y monopólica de gar antizar la seguridad externa y la
soberanía nacional. La seguridad interna o pública del Estado-Nación, consistía en garantizar el orden público, el imperio de la Constitución y leyes del Estado-Nación, y su cumplimiento estaba generalmente encomendado a las fuerzas policiales en la mayoría de los estados democráticos. La seguridad, debe ser vista desde un esquema funcional que debe desarrollar la nación, señalando que la misma se puede desarrollar en tres campos o aspectos: el político, el económico y el social. El aspecto político
comprende la seguridad interna, la seguridad jurídica y la seguridad y
defensa; el aspecto económico corresponde a la seguridad industrial y a la
seguridad bancaria, de seguros, protección de valores y a la seguridad
privada; y la seguridad social se refiere al campo laboral y demás aspectos
relativos al bienestar del individuo.
En tal sentido, la seguridad interna corresponde al orden público y comprende el conjunto de acciones realizadas por el Estado en el marco de la política general y en el ámbito interno, con la finalidad de garantizar la estabilidad institucional y el libre juego de la actividad nacional dentro de los límites constitucionales y legales que rigen la materia (Celis, 1988). Asimismo, según refiere dicho autor, la seguridad individual o también denominada seguridad personal, se define como el hecho que resulta de la persuasión de que nadie turbaría nuestra existencia, mientras no traspase
los límites de nuestro derecho, persuasión que, llevando la tranquilidad del ánimo, permite que cada cual se dedique a su fin en particular. Por otro lado, la seguridad individual está emparentada con orden público y seguridad pública, pues de alguna manera vienen a ser diferentes nomenclaturas para denotar la función de policía que posee el Estado de preservar el desarrollo normal de los bienes jurídicos de todos los ciudadanos (Seguridad Ciudadana) y el normal funcionamiento de los
servicios públicos de interés general (orden público y seguridad pública). (Zúñiga, 1995). No obstante, vistas las diversas acepciones que se tienen acerca de la seguridad, así como una aproximación de su definición para establecer los elementos más importantes y necesarios para su aplicación en diferentes ámbitos y aspectos que atañen al ser humano, es importante desagregar lo que para algunos autores se entiende por Seguridad Ciudadana. En este sentido, se señala que la Seguridad Ciudadana es el mayor grado posible de previsibilidad razonable frente a la facultad punitiva del Estado, la cual
envuelve una serie de derechos que son exigibles por el Estado como lo son
el derecho a la libertad, a la vida, a la integridad personal y a la seguridad
jurídica (Aniyar, 1992).
En el mismo juego dialéctico la autora anteriormente señalada, describe lo
que se denomina Inseguridad Ciudadana como “la falta de previsibilidad de
las actividades proactivas del Estado frente a las necesidades elementales de los ciudadanos (techo, trabajo, salud, alimento, educación; y también el derecho a la otra seguridad, a la individual)”. Mientras que el sentimiento de inseguridad se define como la inseguridad putativa, es decir, aquella que se presume, la cual no se corresponde con la magnitud de la inseguridad real. Este tipo de inseguridad muchas veces desencadena en una crisis de pánico o histeria colectiva, como consecuencia de la difusión de mensajes que son transmitidos por los medios de comunicación. En cuanto, a esta categoría de seguridad, señalada en sentido inverso como la inseguridad ciudadana, es preciso distinguir entre la inseguridad objetiva y la inseguridad subjetiva. Correspondiendo a la primera que es la inseguridad objetiva lo que se refiere a la situación real de la criminalidad, tal y como lo conocen las instituciones especializadas del Estado; mientras que la inseguridad subjetiva se forma a partir de las representaciones de la población acerca del tema, es decir, que tan segura o insegura se siente (PROVEA, 2003).
En ese mismo orden de ideas, la inseguridad desde el punto de vista urbano, guarda estrecha relación con situaciones que implican conflicto o desequilibrio, tales como la delincuencia, la violencia o la farmacodependencia, lo cual causa un impacto directo en la seguridad humana. La violencia siempre está vinculada con la forma de estructurar el orden social, por lo tanto afirma que todo hecho violento es violencia social,
tanto en lo individual en cuanto afecta la calidad de vida y en lo colectivo cuando influye en el desarrollo de una comunidad (Vuanello, 2003). Partiendo de lo antes expuesto, la inseguridad urbana es considerada por
dicho autor como generadora de estrés, estableciendo un concepto de estrés
psicológico como el resultado de una relación particular entre el sujeto y el
entorno que se produce cuando este es evaluado por la persona como
amenazante o desbordante de sus recursos y que por ello pone en peligro su
La labor de los medios de comunicación, respecto a la inseguridad, incrementan el pánico moral frente al delito, fenómeno que se ha llamado sentimiento de inseguridad y como consecuencia de ello se desencadena la diferencia social frente al portador de lo socialmente necesario (Vuanello,
No obstante, otros autores desarrollan la inseguridad ciudadana como “una extralimitación del Estado en el uso de su facultad punitiva” (Delgado, 1988). En tal sentido dicho autor no se refiere a la inseguridad proveniente
de la desprotección del ciudadano frent e al peligro, sino a la inseguridad jurídica objetiva. Por otra parte, el problema de la inseguridad ciudadana conlleva a un aspecto bilateral, es decir, que existe miedo de parte del ciudadano frente a la delincuencia, y por otro lado, miedo ante la desprotección estatal (Santos, 1992). Señala dicha autora, que existe un gran número de muertes u otros daños físicos, psicológicos y morales a la persona a causa de algunos factores que no se registran como crímenes en las estadísticas delictivas ya que los
mismos son producto de la negligencia, imprudencia o impericia de sus agentes y por otro lado, destaca que se trata de hechos producidos en el ejercicio de profesiones u oficios cuyos problemas son ventilados y resueltos en el seno de las asociaciones, gremios o colegios, a través de los procedimientos especiales que se establecen para ello. Existe un hecho que aparte de ser considerado un problema de salud pública, al mismo tiempo es un factor de perturbación de la Seguridad Ciudadana, ubicándose en la categoría de cuasidelito, como lo son las muertes y daños que se producen a causa de los accidentes de transito
automotor, que dicho sea de paso, fue por muchos años la segunda causa
de muerte en Venezuela (Santos, 1992).
De tal manera que existen dos factores que inciden en que se produzcan
estos hechos, por un lado se refiere al factor humano, en lo que respecta al
comportamiento de los conductores, su acato a las leyes y su
responsabilidad al mantener en condicione s y en cabal cumplimiento de los requisitos de seguridad el vehículo que conducen, y por otra parte, la actividad y la responsabilidad de los entes y organismos del Estado en asegurar y proveer los medios adecuados para el normal funcionamiento del tránsito y de los peatones (Santos, 1992). En ese orden de ideas, se refiere a una explicación socioeconómica de la inseguridad, entendiéndose como un sentimiento de inseguridad, del cual resulta un indicador interesante de la reacción social ante la crisis
económica. La agudización de las tensiones sociales que se derivan de la crisis económica y particularmente el incremento del delito, puede generar sentimientos de inseguridad en la ciudadanía (Delgado, 1988a:24). Continúa el autor acotando que, “el sentimiento de inseguridad más que el resultado de la percepción del incremento real del índice delictivo, es el producto de la inclusión de los medios de comunicación social, a través de reportajes de hechos violentos. La manipulación de la opinión pública
genera un ambiente de pánico moral favorable a la escalada represiva” (Delgado, 1988b: 24). El problema de la inseguridad ciudadana frente a la criminalidad no se trata de verlo como un problema de manera unidimensional, pues su reverso
lo constituye la protección o desprotección y el papel que en este asunto asumen tanto las instituciones de la sociedad civil como las del Estado que son las legitimas para ejercer la coerción (Santos, 1992). Uno de los aspectos principales de la calidad de vida, es disfrutar de seguridad, serenidad, tranquilidad, calma, certidumbre, certeza, garantía,
confianza, que el hombre, su familia y otros allegados deben tener en sus
actividades laborales, recreativas y en su descanso; y dada las
circunstancias sociales actuales, esto se pierde en gran medida por el temor
a ser objeto de algún acto delictivo violento, inesperado e incontrolable.
La inseguridad ciudadana es una mezcla de inseguridades, las propias
(complejos, miedos, ansiedades), las externas (empleo precario o nulo, la impotencia ante las injusticias o el no impacto del individuo en la sociedad, la presión consumidora, el dinero como valor único, etc.) y las victimizadoras (ser víctimas de robos, amenazas, abusos, violaciones, etc.).
El término seguridad proviene de la palabra securitas del latín. Cotidianamente se puede referir a la seguridad como la ausencia de riesgo o peligro, o también a la confianza en algo o alguien. Sin embargo, el término puede tomar diversos sentidos según el área o campo al que haga referencia (Fuente: www.wikipedia.org). La seguridad debe ser interpretada como un estado subjetivo que nos permite percibir que nos desplazamos en un espacio exento de riesgos reales o potenciales. La falta de seguridad genera un conflicto, un choque o lucha de valores y derechos (Fuente: www.integrando.org.ar).
Como se expuso en el punto anterior, el concepto de seguridad es muy
amplio y abarca por lo tanto, diferentes tipos, como la seguridad ciudadana, social, jurídica, pública, de Estado, la seguridad respecto a los objetos que se poseen, aquella que tiene vinculación c on la responsabilidad civil por daños causados a terceros, entre otros. Por ejemplo, según el Diccionario de la Lengua Española (2005), de la R.A.E., “la seguridad social es una organización estatal que se ocupa de atender determinadas necesidades económicas y sanitarias de los
ciudadanos”. La seguridad social la integra un conjunto de organismos,
servicios e instalaciones dependientes del Estado, que cubren algunas
necesidades de la población, como la sanidad, las pensiones, los subsidios,
etc.: Un hospital de la Seguridad Social.
Una definición descriptiva de la seguridad jurídica se refiere a la
transparencia de las reglas del juego que rige la relación Estado - Ciudadano, lo cual supone que este último, al asumir el rol que se le ha asignado dentro de la actividad productiva, intelectual, reproductiva, etc., y al ocupar en esas una específica posición, actúa conforme a pautas claras y precisas que le proporcionan cierto grado de certidumbre en su desempeño. Una definición sustancial de la seguridad jurídica remite a la legalidad constitucional que consagra un conjunto de deberes y derechos sociales y económicos que garantizan las condiciones elementales para la existencia material y la igualdad social de la población, así como una serie de libertades civiles y de derechos políticos que garantizan los espacios de autonomía de los individuos y su participación en esferas de actividad pública de diverso género. Aquí se profundiza en el ejemplo de seguridad jurídica, y en su doble acepción descriptiva o sustancial, es correlativa al Estado de Derecho. Cuando el Estado fracasa en el propósito de organizar y regular la convivencia social, y más aun cuando es incapaz de proteger la vida y los
bienes personales, sobreviene la anarquía y el caos, cuyo síntoma visible es el temor (Santos 1992:9). La seguridad a la que hace referencia la presente investigación, no es otra que, la Seguridad Ciudadana.
La palabra situación ha sido empleada con gran frecuencia en las ciencias
sociales (Dewey, 1920; Thomas, 1928; Lewin, 1935; Goffman, 1974), aún cuando su significado ha sido difícil de precisar (Furnham y Argyle, 1981). En lo que atañe al delito, la situación puede definirse, tentativamente, como el
campo perceptivo, en un momento determinado, de un individuo motivado a
delinquir. El campo perceptivo incluye los objetos del delito, definitivos o
potenciales, humanos o materiales, y el entorno físico y social; por ejemplo,
la presencia de otras personas, el diseño de las edificaciones y la
Las características situacionales del delito pueden ser estudiadas en términos de los criterios de evaluación em pleados por el delincuente en la armonización de conductas y situaciones. Según las teorías de las oportunidades para el delito, estos criterios se refieren a la factibilidad y utilidad de la situación para la comisión del delito. Para analizar las relaciones entre las características del delito y las características de situaciones factibles para el mismo, se hace referencia a los delitos que impliquen contacto directo entre el delincuente y la víctima. Esta decisión se basa en el hecho de que estos delitos sean relativamente frecuentes y, por ende, proporcionan suficientes casos para el método de análisis situacional que se propone emplear. Muchos delitos de contacto directo responden a un objetivo material (por ejemplo, la obtención de dinero) combinado con el objetivo social de anonimato (por ejemplo, el carterismo, el atraco o la violación). En términos generales, para que el delito tenga éxito, es necesario que el delincuente entre en contacto con la víctima, cometa el delito contra aquella, para luego
darse a la fuga, esto es, aislarse físicamente de cualquier persona que haya presenciado el delito y, en última instancia, de la policía. Las cualidades de la situación que dificultan el logro de estas condiciones representan impedimentos para el delito y disminuyen la factibilidad de cometerlo con éxito en esa situación. Muchos delitos de contacto directo implican una situación antagónica, donde los intereses del delincuente y de la víctima están en contraposición. Por lo tanto, este tipo de delito engendra oposición por parte de la víctima o
de otras personas, la cual puede impedir el contacto, el delito o la fuga. Hay
por lo menos dos variables situacionales que afectan el nivel de resistencia
potencial al delincuente.
En primer lugar, las características de la víctima influyen sobre el nivel de
resistencia que esta puede oponer al delincuente. Así, esperaríamos
encontrar que una sola víctima, con poca fuerza física a su disposición,
presentaría menos impedimentos al delincuente. En segundo lugar, la resistencia potencial al delincuente depende de la capacidad de las demás personas presentes para captar cualquier acción ocurrida, ya que su intervención para impedir el delito sólo puede producirse si se han dado cuenta de lo que está ocurriendo. El nivel de captación es producto de varios factores, entre ellos el tipo de ámbito (público o privado) y la cantidad de personas presentes. Se supone que ese nivel aumenta en ámbitos privado s, por ejemplo, en una vivienda o en una oficina, y que disminuye en espacios públicos, tales como las calles o los centros comerciales. Paradójicamente, la cantidad de personas presentes en la situación ejerce un efecto inverso sobre el nivel de captación, ya que, al aumentar esa cantidad, disminuye el nivel de captación. Como regla general, se postula que, cuanto menor el nivel de captación, mayor la probabilidad de éxito para el delito (LaFree y Birkbeck, 1992:55).
Según el Diccionario de la Lengua Española (2005), de la R.A.E., la Seguridad ciudadana: Es un dicho de un ramo de la Administración Pública, cuyo fin es el de velar por la seguridad de los ciudadanos. De allí, por la relación estrecha del término seguridad con los ciudadanos de cualquier Estado, surge el término: Seguridad Ciudadana.
Seguridad Ciudadana es el mayor grado posible de previsibilidad razonable frente a la facultad punitiva del Estado (están allí en juego los
siguientes derechos que son exigibles al Estado: el derecho a la libertad, a la vida, a la integridad personal, y a la seguridad jurídica). Si estas relaciones
no se adecuan a la norma legal, no hay ciudadanía. Por eso, también es
inseguridad ciudadana la falta de certeza en las actitudes proactivas del
Estado frente a las necesidades elementales de los ciudadanos (techo,
trabajo, salud, alimento, educación, y también el derecho a la otra seguridad,
la individual). (Aniyar, 1992:38). El fenómeno de la inseguridad ciudadana resulta de la extralimitación del Estado en el uso de su facultad punitiva. Se enfoca este fenómeno como una manifestación particular de violencia relacionada con la crisis económica y social por la cual atraviesa la sociedad venezolana (Delgado, 1988:11). La Venezuela de los años ochenta acusa, según Maza Zavala, la crisis económica más aguda de los últimos sesenta años. Éste, como otros autores, preven el surgimiento de graves conflictos sociales si el país no supera el desequilibrio actual de su economía (Delgado, 1988:13). En relación a los socialmente peligrosos, el vagabundaje, la mendicidad, y el raterismo, entre otros, han sido fenómenos socialmente normales y estructuralmente económicos; en efecto, los pueblos desde antes su sedentarización, vivían en forma errante impulsados por la necesidad de proporcionarse alimento. De tal forma para los pueblos nómadas y pastores, el errar de un lugar a otro era un modo de vida y condición esencial para la reproducción de la riqueza.
En el ambiente de la miseria se ha aislado un cierto ámbito en el cuál la pobreza se asocia con acciones ilegales, considerado por esta circunstancia como grupo peligroso, asignándosele una carga negativa de mala fama y en modo injustificado se ha extendido a todos los pobres (Tinedo 1992:7). La Seguridad Ciudadana se ha convertido en uno de los grandes desafíos de las sociedades contemporáneas. El impacto del fenómeno sobre la calidad de vida de los ciudadanos obl iga a los gobiernos nacionales, regionales y locales, y a los sectores organizados de la sociedad, a diseñar esquemas alternativos a los existentes, que siendo su cometido el de
disminuir los niveles de inseguridad, no sacrifiquen el avance de la
democracia y el respeto por los derechos humanos y las garantías
Frente a la delincuencia y la violencia, se han mencionado cambios de
actitud muy necesarios como, ser preactivos, saber que existen respuestas
en cada uno de nosotros, que es necesario tomar la iniciativa y no seguir confiando en la buena suerte, de desarrollar hábitos de seguridad. Existen tres niveles de seguridad, en los que, si se ha tomado la decisión de hacer algo por mejorar nuestra seguridad, se puede actuar:
1. El primer nivel es personal y ahí, además de la actitud, el sexto sentido y toda la información que podamos incor porar a nuestro saber como; se encuentran muchas herramientas básicas, equipos, servicios y elementos de protección que podemos utilizar para mejorar nuestra seguridad y disminuir factores de riesgo, en la familia, bienes, vehículos, actividad profesional, en la calle, etc. 2. El segundo nivel es de organización comunitaria o corporativa, y ahí conseguimos todas las posibilidades de potenciar y optimizar herramientas al unirnos, asociarnos y apoyarnos mutuamente para trabajar en red; actividades que pueden ir desde un simple acuerdo con nuestro vecino de piso hasta participar en brigadas de patrullaje vecinal, organizar jornadas de formación, intercambiar información, crear redes de inteligencia vecinal, etc.
3. El tercer nivel es de engranaje con las instituciones oficiales, el complemento de programas conjuntos y apoyo que deseamos y podamos obtener de las policías locales y otras autoridades que tengan que ver con el tema de la seguridad. Existen zonas, generalmente, en los barrios marginales o como se quieran llamar, en donde ocurren la mayoría de los delitos y es precisamente
a la población más pobre a la que más le afecta la criminalidad. A esas zonas pobres no va o transita por ellas la población con más recursos. Es como si fueran ciudades, naciones e incluso razas distintas. No existen las
barreras de los ghetos de Suráfrica del apartheid de los años 70 o del estado
de Alabama de los 60, pero ocurre una evidente disgregación.
Adolescentes o jóvenes adultos de ciudades latinoamericanas nunca han
puesto los pies en las áreas marginales, decretadas por el comentario
generalizado como inseguras y muchas veces estigmatizando injustamente a
los millones de pobladores honestos de esas zonas. Esa sensación de seguridad urbana significó el fin de muchos espacios de encuentro, de la movilidad urbana y hasta de la libre circulación. El desarrollo informal, económico, urbano, personal o social ha ido creciendo en detrimento del desarrollo formal, hasta llegar a zonas en las que no entra la policía, como barrios marginales de ciudades venezolanas en donde mandan las narcopandillas o en zo nas de ciudades colombianas en donde la autoridad es el ELN o las FARC. Pero en cualquier ciudad, latinoamericana, norteamericana o europea, si andamos en busca de drogas, nos emborrachamos en un bar, nos llevamos al hotel a la primera prostituta callejera o andamos en busca de emociones fuertes; si mostramos ostensiblemente los dólares o euros que tenemos encima, si le buscamos pleito a la gente o irrespetamos a los demás, lo más seguro será que encontremos problemas. También es bueno saber que ciertos sectores sociales o grupos de personas son las víctimas preferidas de algunos delincuentes: ancianos,
turistas, ejecutivos en negocio en otra ciudad en busca de diversión, parejitas saliendo de una discoteca, señoras haciendo diligencias acompañadas con sus hijos pequeños, etc. Igualmente es cierto que ahora los delincuentes pueden vestirse
elegantemente y actúan a cualquier hora del día o de la noche. Por ejemplo, en Caracas lo que se denomina secuestro exprés sucede preferiblemente en horas de la mañana para poder ruletear a la víctima durante varias horas en las que estén abiertos no solo los cajeros automáticos para obligarles a hacer retiros, sino también las agencias bancarias o tiendas de los centros
Existen señales que preceden a la violencia y actos criminales, así como
actitudes sospechosas que podemos detectar. Además de las señales
inexplicables o misteriosas que nos puede transmitir la intuición a través de
sus diversos mensajeros. También hay hechos que el sentido común, si
estamos atentos, nos deberá alertar:
- Desconocidos que se nos acercan a preguntar una dirección, pedir un fósforo o la hora y que se aproximan demasiado.
- Personas nerviosas, asustadas, con gestos bruscos, incontrolados, que
pueden estar bajo los efectos de las drogas o el alcohol.
- Llamadas misteriosas que se comienzan a recibir en la residencia u oficina.
- Desconocidos que están haciendo preguntas a terceros sobre uno.
- Cosas o personas que no están en su sitio acostumbrado, como el guardia
en su caseta de vigilancia o el perro que acostumbre salir a recibirnos al bajar del auto.
- Vehículos estacionados frente o cerca de la residencia o sitio de trabajo, con personas desconocidas a bordo.
- Repartidores que vienen a entregar un paquete y la dirección resulta equivocada.
- Personas que nos abordan en la calle planteando una situación poco
común, en la que uno se puede ganar fácilmente una cantidad de dinero.
- Desconocidos que se nos acercan para ayudarnos en una cola en una
agencia bancaria o quieren indicarnos la manera más fácil de hacer un
- Ofertas de rifas, negocios o viajes en la que hemos resultado ganadores y
que nos llegan por Internet, fax o correo.
- Cuando nos percatamos que estamos siendo seguidos por otro auto u
El hogar es lo más sagrado. Ahí están nuestros hijos y familiares,
nuestros bienes cercanos; es nuestro reducto privado que solo abrimos a
amigos o parientes, y que tanto repugna y duele cuando es forzado por
intrusos. La penetración del hampa a una residencia tiene además, un
elemento aterrador: una vez que los delincuentes están adentro, ahí puede
pasar cualquier cosa sin que nadie desde afuera, se entere. Se han dado casos de robos a quintas desocupadas, con camiones, en que se llevan todo, hasta las piezas sanitarias de los baños. Más frecuentemente son las incursiones de delincuentes en residencias en busca de sus botines más codiciados: dinero, joyas y armas. A veces también cargan con televisores, equipos de sonido, cámaras de video, electrodomésticos. A menos de que sea un robo fortuito y casual –vieron la oportunidad y
entraron, pero no estaban buscando especialmente esa residencia-, generalmente los delincuentes necesitan de información previa para planificar y cometer su acción: ¿Cuántas personas viven ahí? ¿Hay dinero? ¿Tiene joyas? ¿Cuándo estará sola la casa? ¿Hay alarmas u otros sistemas de seguridad? ¿Cuáles son los movimientos de la familia? La información los delincuentes la obtienen a través de la observación, de complicidades internas, de sus propias fuentes de inteligencia. Como se ha
mencionado anteriormente, la discreción es la mejor manera de evitar la fuga de información. Veamos algunos consejos:
- Tenga debidamente anotado el número de documento de identidad, y la
dirección de la o las personas que trabajan en su casa o que vienen por días
u horas. Trate de chequear si los datos son ciertos. Pida referencias y compruébelas.
- Sólo avise a última hora al personal de servicio si va a viajar.
- Nunca abra su puerta a extraños. Las cadenitas y cerrojos que permiten medio abrir la puerta no son seguras. Ninguna aguanta una buena patada.
Simplemente no abra. Hable a través de la puerta. Tenga un visor y rejas con
cerraduras de seguridad, etc.
- Si va a dejar su residencia sola, deje encendida una luz que dé a la calle, y
si puede conseguir un timer que encienda luces o aparatos de radio a horas
programadas, mucho mejor.
- Tenga a mano los teléfonos de emergencia: péguelos en la base del aparato.
- Tenga control sobre las llaves y duplicados. En muchos edificios
acostumbran dejarle llaves de la entrada común a la señora que viene a
limpiar por días el apartamento.
- Si llega a su residencia y se consigue con la puerta forzada y abierta: nunca entre a registrar. Llame a la policía. Los delincuentes pueden estar todavía adentro. Alerte a los vecinos. Forme un escándalo, pero no entre.
- Revise su residencia desde adentro y desde afuera, detectando que puntos
débiles presenta en cuanto a seguridad, como si usted fuera un delincuente que quisiera robar. Proceda a efectuar los correctivos necesarios.
- En edificios, hasta el tercer piso es vulnerable a escalamientos. Detecte
posibles vías de intrusión.
- Ponga rejas, alarmas, cercas. Tenga bien iluminado el jardín o las áreas
comunes del edificio. No permita la vegetación alta o recovecos oscuros en
donde pueda ocultarse un intruso.
quinta, los perros
son uno de los mejores elementos
disuasivos. Escoja una raza de animales acorde con sus necesidades, por
ejemplo, si tienen niños pequeños, deben ser animales que se lleven bien con ellos; entrene a los perros y tenga una pareja de ellos.
- Si vive en una quinta, asesórese con expertos en seguridad sobre sistemas de alarmas, equipos y medidas preventivas que pueda tomar.
- Si vive en un edificio, proponga a la junta de condominio que busquen la asesoría de expertos.
- Tenga en un lugar seguro un listado con las marcas, modelos y seriales de
sus aparatos de sonido, televisores, cámaras de video o fotografía,
electrodomésticos, etc. Si puede conservar las facturas originales, mejor aún.
- Si oye ruidos y/o despierta con la creencia de que alguien entró a su
residencia, primero, trate de confirmar que sucede. Escuche. Si tiene la
seguridad de que hay un intruso en su hogar, despierte a su esposa,
busquen a los niños y refúgiense en el baño. Mantenga la vigilancia. Llame a
la policía por teléfono si aún funciona la línea. Si no posee un arma, lamentará en ese momento no tenerla. Nunca salga a registrar. Espere que vengan. Si los intrusos vienen, y están armados y usted no lo está, enciérrese también en el baño y griten todos pidiendo auxilio.
Desconocidos en el Hogar Por algún motivo, sea por problemas de plomería o electricidad, o por que sean mensajeros o repartidores, en algún momento entran desconocidos a nuestra casa. Vamos a ver y aprender a reconocer señales que nos deben poner alerta. Nos dice el experto norteamericano Gavin de Becker que alguien honesto, que viene a hacer su trabajo, usted lo reconocerá por:
- Hace sólo su trabajo.
- Es respetuoso de la privacidad.
- Mantiene una distancia apropiada.
- Espera para ser escoltado y entrar a la casa.
- Se limita a hacer comentarios sobre el trabajo que está haciendo.
- Pendiente del tiempo, quiere terminar rápido su trabajo.
- No le importa saber quiénes están en la casa.
- No le importa saber si están por llegar otras personas.
- No le presta demasiada atención a usted.
Pero si esta persona asume una o varias de las conductas descritas a continuación, debemos ponernos de inmedi ato en alerta y tomar las medidas pertinentes:
- Se ofrece para hacer otros trabajos sin que se lo pidan.
- Curioso, hace muchas preguntas.
- Se acerca demasiado.
- Anda libremente por la casa.
- Hace comentarios personales, busca conversación sobre otros temas.
- No le preocupa el tiempo ni parece apurado por finalizar su trabajo.
- Quiere saber quiénes están en la casa.
- Quiere saber si otras personas están por llegar.
- Está demasiado pendiente de usted.
Seguridad en la Calle En la calle, estadísticamente, sucede un alto porcentaje de los delitos:
arrebatones, atracos, robo de autos, ruleteos, venta de drogas, algunos tipos
de estafas. La mayor parte de la seguridad en la calle depende del sentido común. Sin embargo, si circula a pie, recordemos algunas recomendaciones:
- Si ve venir a alguien que no le guste o le parezca sospechoso, cambie de acera, entre al comercio más cercano.
- Si un auto se detiene detrás de usted, u oye una puerta cerrarse, voltee inmediatamente para verificar de que se trata.
- Si se le acerca alguien a preguntar una dirección, no se detenga, siga caminando.
- No dude en correr o gritar si lo considera necesario. Si va en un auto, no se detenga a auxiliar o ayudar a un accidentado. Si está llegando a su edificio o residencia y ve en la calle algún vehículo estacionado, que no conoce, con personas adentro y que le parezca sospechoso, no se detenga. De una vuelta. Cuando entre a su edificio o quinta, pase la reja y verifique que ningún otro vehículo o personas están aprovechando para entrar. Espere que la reja cierre y entonces siga hacia su puesto de estacionamiento. Si se le desinfla un neumático, de noche, en una zona solitaria, no se
ponga a intentar cambiarlo. Es preferible que continúe rodando lentamente
hasta llegar a un lugar seguro, aunque se le dañe totalmente y pierda el
neumático. Si tiene que sacar copias de la llave de su auto, hágalo en una
buena cerrajería, lejos de la zona en donde vive y espere en el sitio hasta
que le entreguen las copias.
Los motorizados constituyen un punto especial. Muchos atracos se
cometen en motos:
- Desconfíe de motos con dos tripulantes (parrillero).
- Desconfíe de motorizados con cascos integrales o que no se les pueda ver
bien la cara.
- Desconfíe de motos sin placas. Si detecta que un motorizado lo está siguiendo, en primer lugar confirma el hecho: haga dos o tres cruces de dirección, manteniéndose en avenidas transitadas, reduzca la velocidad, etc. Si el motorizado sospechoso sigue atrás, no deje que se ponga a su altura y conduzca hasta un puesto policial. Si está lejos de la policía y no ve ninguna patrulla cerca, entonces trace un plan. Por ejemplo, creando un incidente: deténgase en la cola como si estuviera accidentado para que los carros que vienen detrás toquen corneta y se fijen en usted; o bien, golpee suavemente el parachoques del auto que le precede, o bien, trate de llegar hasta una caseta de vigilancia privada.
Los atracos en moto usualmente se cometen por un motorizado que conduce y un parrillero que encañona; o bien, por dos motorizados, uno de cada lado de su auto. A veces, también el atraco lo comete una sola persona, en la moto. Evalúe la situación. Si no está triangulado y ve que tiene una oportunidad, gire el volante y haga caer al atracador.
Seguridad en Vacaciones En épocas de vacaciones aumentan ciertos delitos y los ciudadanos, con
la mente y el cuerpo en busca de descanso y de diversiones, están más
despreocupados y menos alertas. Si va de vacaciones y ha pensado
contratar un servicio de vigilancia privado para cuidar su residencia o
comercio, como norma preventiva sólo debe acudir a empresas grandes,
conocidas y serias. Éstas suelen ser más costosas, pero es la única garantía
de un servicio eficiente. No tome la decisión sólo por el aspecto económico.
Vaya a las oficinas de la empresa de seguridad, vea su infraestructura, conozca a sus directivos y gerentes, pida listado de clientes y verifique referencias con estos. Pida hojas de vida y referencias del personal que le colocan a su servicio. Con una visita a las oficinas se puede verificar de qué tipo de empresa se trata. Cuando se presencia un atraco, o una situación anormal en la vía pública, en la calle, en la playa, si no es su problema, no se meta. Así de sencillo. Usted no es policía ni está en la obligación de intervenir. Lo más probable es
que genere una situación de confusión que complique aun más lo que está sucediendo. Deje esta tarea a los cuerpos de seguridad que si están preparados y entrenados para resolverlas.
Sobre la Violación El tema de la violación es muy delicado y se toca muy poco cuando se habla de delincuencia. Son pocos los casos en los que llegan a formularse denuncias y generalmente las personas afectadas desean tratar de olvidar y
no mencionar la agresión que sufrieron. Existen, en líneas generales, tres posiciones sobre la actitud que debe tomar la víctima:
- No ofrezca resistencia. Mire hacia otro lado y piense en otra cosa mientras sucede. Lo importante es que no la maten. Las secuelas posteriores las
arregla un buen terapista.
- Resistencia pasiva. Trate de disuadir, ganar tiempo, fingir enfermedades,
vomitar, defecar, etc.
- Resistencia activa o violenta. Grite, defiéndase con todo lo que tenga a su
La decisión de qué hacer la tiene que tomar cada uno en el momento, a
veces en pocos segundos, de acuerdo a su personalidad y actitud ante la
vida, evaluando la situación, alternativas y riesgos. Se brindará más
información, que pueda ayudar a tomar la decisión adecuada, si
lamentablemente sucede una de esas terribles situaciones. Sobre este tema,
Tarre Briceño, se apoyó en un excelente material de la Policía de la Ciudad de Sacramento, California, Estados Unidos. En primer lugar, es bueno aclarar algunos conceptos sobre la violación. Se llama violación al acto, relación o encuentro sexual perpetrado sin el consentimiento de la otra persona. Así, por ejemplo: Una empleada puede ser violada por su jefe, una prostituta por un cliente, una adolescente por su novio o una mujer por su marido. Sobre la violación existen muchos mitos. Se dice que:
- La violación es un acto pasional.
- Toda mujer desea secretamente ser violada.
- Las mujeres incitan a la violación actuando seductoramente o vistiendo provocativamente.
- Las violaciones suceden en la oscuridad, en sitios aislados.
- Los violadores lucen y actúan de manera rara.
- Sólo las mujeres jóvenes y atractivas pueden ser violadas.
Pero los hechos desmienten estos mitos:
- La violación es un acto de violencia y hostilidad, no de pasión.
- Fantasear sobre sexo agresivo no es lo mismo que desear ser violada.
- Aproximadamente, el 50% de las violaciones suceden en la casa de las víctimas o en sus alrededores.
- El 50% de las violaciones ocurren durante el día.
- En la mayoría de los casos, la víctima conoce al violador.
- La mayoría de los violadores no utilizan armas para someter a sus víctimas.
- La mayoría de las violaciones son planificadas y premeditadas.
- Se han denunciado violaciones de víctimas cuyas edades van desde 1 año
hasta más de 90 años.
-Se estima que apenas el 10% de las violaciones son denunciadas.
La primera línea de defensa contra la violación sucede cuando una mujer,
asume y admite que puede ser una potencial víctima, independientemente de
su edad, de su forma de vestir, de su belleza o atractivo. Una mujer que tiene
claro que, eventualmente puede ser víctima de una agresión sexual, será más precavida y correrá menos riesgos que una mujer a quién no le pase por la cabeza que puede ser violada. También puede suceder que una simple intención de robo o atraco, sólo porque se presenta la oportunidad, se convierta en violación. No es sencillo establecer reglas para manejar una agresión de violación. La decisión sobre qué hacer la tiene que tomar la víctima y dependerá de la evaluación que haga de la situación, tomando en cuenta parámetros tales como:
- Si el ataque sucede en un sitio aislado o poblado.
- El número de agresores y su grado de determinación.
- Si la víctima conoce al (os) agresor (es).
- Si está (n) utilizando algún arma para someter a la víctima.
- La capacidad física de la víctima.
- La posibilidad de éxito que pueda tener la víctima si opone resistencia.
- Si hay posibilidades de recibir ayuda. Se debe tener presente que siempre se puede pasar de no ofrecer resistencia a la resistencia pasiva o a una resistencia activa. Resistencia Pasiva:
- Tratar de conversar o dialogar con el atacante para hacerlo desistir.
- Decirle al atacante que usted esta embarazada, que tiene la menstruación o tiene alguna enfermedad contagiosa.
- Fingir sumisión y esperar el momento apropiado para atacar o escapar.
- Orinar, defecar o vomitar.
Resistencia Activa:
- Si usted decide pelear, hágalo eficientemente, con todas las fuerzas y
recursos a su alcance. Un débil intento de resistencia o forcejeo puede ser
peor que la sumisión completa.
- Antes de oponer resistencia activa, esté bien consciente de sus
capacidades físicas y mentales. Si usted no se imagina agrediendo,
golpeando o hiriendo al agresor, es preferible que se olvide de esta vía.
- Para oponerse violentamente al ataque, elabore un plan, espere el
- No subestime el poder de su voz; unos buenos gritos podrían convertirse en una excelente defensa.
- Si se siente amenazada de violación, considere la idea de portar un
accesorio de defensa, tal como un spray de gas irritante o un descargador de
electricidad (Tarre, 2005).
Manejo de la Información A veces se comete el típico y común error de brindar en bandeja de plata una enorme cantidad de información a un perfecto desconocido, el cual hábilmente le va formulando preguntas y le va llevando al tema que le interesa para sonsacarle la información que le permita planificar y realizar su atraco.
Para que se cometa un delito, cualquiera que sea éste, el criminal necesita información, bien de algunos elementos primarios, como ver que
estamos saliendo de una entidad bancaria con un fajo de billetes en el bolsillo; o bien información compleja, como saber hasta donde la familia de un secuestrado tiene capacidad financiera para concluir una negociación de pago de rescate. La información y la seguridad guardan una estrecha relación. El delincuente necesita información para cometer su fechoría. Bien sea un malhechor que anda merodeando, buscando una oportunidad, o que se trate
de un golpe más organizado o complejo. Muchas veces ésta se genera
porque al delincuente le llega información o la consigue con facilidad; nuestra
manera de vestir, nuestro grado de atención en la calle, las joyas o relojes
que lucimos, es información que el delincuente puede leer o interpretar.
En nuestros diferentes ámbitos de actuación, en la casa, en el trabajo, en
la calle, en nuestros momentos de recreación entre amigos o tomando un trago en el bar; constantemente estamos generando información, a través de conversaciones, actitud, transacciones y hasta por los bienes que enseñamos. La señora que comenta en la peluquería que le hagan un buen tratamiento porque se va para Miami; cuando cargamos la camioneta con cavas, sillas playeras, sombrillas y tablas de surf, en la calle, frente a la casa, estamos proclamando a quien quiera escuchar o ver: ¡Nos vamos, esta casa
se queda sola! Es un hecho demostrado que, cuando en un edificio están remodelando un apartamento o construyendo un muro o un tanque de agua adicional, con obreros; o bien cuando están construyendo una vivienda o edificio en una parcela cercana, con todo el movimiento de personal que eso implica, van a comenzar a generarse delitos en la zona.
Mucha gente desconocida estará ahí, trabajando, pero no dejarán de ver los movimientos de los vecinos y podrán hacerle llegar información a oídos interesados. No se trata de que los obreros formen parte de bandas organizadas, sino que, tomando un par de cervezas, un hábil interlocutor le sacará a estas personas información sobre una víctima potencial o incluso, la que necesita para planificar un golpe. En nuestra residencia tenemos también, en forma temporal o permanente, a señoras de servicio, acudimos temporalmente a plomeros, electricistas, obreros, jardineros, vienen extraños a controlar medidores, entran y salen
mensajeros, repartidores. Una buena política para el personal de servicio, así
como para quienes ingresen a nuestro hogar a realizar algún tipo de trabajo
ocasional, es que llenen una planilla con sus datos y dejen fotocopia de la
cédula o documentos de identidad.
A todos los que viven o trabajan con nosotros hay que enseñarles la
importancia de la información y desarrollar hábitos tendientes a disminuir el regalar información; por ejemplo, al recibir una llamada telefónica que siempre pidan, en primer lugar el nombre y el número de la persona que está llamando; nunca debe decir “no está en casa”, sino más bien, “no puede atenderle en este momento”. Es necesario adoptar la norma de no dar ningún tipo de información a personas que están realizando una encuesta de telemercadeo o en un semáforo en la calle. Mientras más discreto sea, existirán menos riesgos de que salga
información suya hacia afuera y que ésta pueda llegar a oídos interesados. No necesariamente porque sea directamente escuchado por miembros de una banda delictiva, sino porque, en el medio ambiente donde se desenvuelven señoras de servicio, señoras que trabajan por días, conductores, jardineros, obreros, etc., ellos pueden hacer algún comentario bien intencionado sobre la casa en la que trabajan y que le llame la atención a alguien con menos buenas intenciones.
Por otra parte, existe información de normas de seguridad, de modalidades criminales, de estadísticas delictivas en la zona donde vivimos, de identificación de delincuentes, predadores sexuales, estafadores o timadores, que pueden ayudarnos a ser más prudentes o a resolver situaciones delicadas o potencialmente peligrosas. Por ejemplo, si en algún momento, usted necesita ayuda en la calle,
porque se le accidentó el auto, busque usted la ayuda y no se quede parado al lado del vehículo, con el capó abierto. No espere a que venga alguien a ofrecerla ayuda. Los riesgos de que usted pida ayuda y se consiga con un
atracador, un sádico o un desequilibrado son mínimos; en cambio, si es
alguien que se detiene a ofrecerle ayuda, esos riesgos son mucho mayores
(Tarre, 2005).
Bases Legales de la Seguridad Ciudadana
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), en
materia de Seguridad Ciudadana y/o protección vecinal, en su Artículo 332, establece que:
El Ejecutivo Nacional, para mantener y restablecer el orden público, proteger a los ciudadanos y ciudadanas, hogares y familias, apoyar las decisiones de las autoridades competentes y asegurar el pacífico disfrute de las garantías y derechos constitucionales, de conformidad con la Ley, organizará:
2. Un cuerpo de investigaciones científicas, penales y
3. Un cuerpo de bomberos y bomberas y administración de
emergencias de carácter civil.
4. Una organización de protección civil y administración de
desastres. Los órganos de seguridad ciudadana son de carácter civil y respetarán la dignidad y los derechos humanos, sin discriminación alguna. La función de los órganos de seguridad ciudadana constituye una competencia concurrente con los Estados y Municipios
en los términos establecidos en esta Constitución y en la Ley
En su Artículo 55, consagra que:
Toda persona tiene derecho a la protección por parte del Estado, a través de los órganos de seguridad ciudadana regulados por ley, frente a situaciones que constituyan amenaza, vulnerabilidad o riesgo para la integridad física de las personas, sus propiedades, el disfrute de sus derechos y el cumplimiento de sus deberes. La participación de los ciudadanos y ciudadanas en los programas destinados a la prevención, seguridad ciudadana y administración de emergencias será regulada por una ley
Los cuerpos de seguridad del Es tado respetarán la dignidad
y los derechos humanos de todas las personas. El uso de
armas o sustancias tóxicas por parte del funcionariado
policial y de seguridad estará limitado por principios de
necesidad, conveniencia, oportunidad y proporcionalidad,
conforme a la ley (p.43).
Y en el marco competencial de un municipio, expresa en su Artículo 178, numerales 7 y 8, que:
Son de la competencia del Municipio el gobierno y administración de sus intereses y la gestión de las materias que le asigne esta Constitución y las leyes nacionales, en cuanto concierne a la vida local, en especial la ordenación y promoción del desarrollo económico y social, la dotación y prestación de los servicios públicos domiciliarios, la aplicación de la policía referente a la materia inquilinaria con criterios de equidad, justicia y contenido de interés social, de conformidad con la delegación prevista en la ley que rige la materia, la promoción de la participación, y el mejoramiento, en general, de las condiciones de vida de la comunidad, en las siguientes áreas:
7. Justicia de paz, prevención y protección vecinal y servicios
de policía municipal, conforme a la legislación nacional aplicable.
8. Las demás que le atribuyan esta Constitución y la ley.
Las actuaciones que corresponden al Municipio en materia de su competencia no menoscaban las competencias nacionales o estadales que se definan en la ley conforme a esta Constitución.
La Constitución del Estado Zulia (2003), en su Artículo 26, también contempla entre sus normas el deber que tiene el estado de velar por la Seguridad Ciudadana:
Es competencia del Estado Zulia, en concurrencia con el Poder Nacional o el Municipal, entre otras:
26. La seguridad ciudadana y la defensa civil (p.13).
La Ley Orgánica del Poder Público Municipal (2006), en su Artículo 56,
reza que:
Las competencias propias del Municipio son las siguientes:
2. La gestión de las materias que la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela y las leyes nacionales
les confieran en todo lo relativo a la vida local, en especial
(…), el mejoramiento de las condiciones de vida de la
comunidad en las áreas siguientes:
g. La justicia de paz; la atención social sobre la violencia contra la mujer y la familia, la prevención y protección vecinal y los servicios de policía municipal, conforme a la legislación nacional aplicable. i. Las demás relativas a la vida local y las que le atribuyan la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y las leyes nacionales y estadales. (p.21).
En el literal “g”, del Artículo 2, de esta ley, hace mención a la protección vecinal y a los servicios de policía municipal, siendo estos, la protección y el servicio policial, la esencia de lo que se requiere en la comunidad del Consejo Comunal Villa Bolivariana, donde la inseguridad es el principal problema que aqueja a los ciudadanos de esa localidad. Para contrarrestar esta situación, se propone un proyecto donde la policía, conjuntamente con esta y todas las comunidades, unan esfuerzos y voluntades para lograr un objetivo determinado.
las competencias concurrentes,
(…) son aquellas que el Municipio comparte con el Poder Nacional
Estadal, las cuales serán ejercidas por este sobre las materias que le sean
asignadas por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela… (p 23).
Y, partiendo de la premisa de que la seguridad es responsabilidad de todos, como se mencionó anteriormente, la idea es coordinar con los diferentes cuerpos policiales, el apoyo valioso que puedan brindar los
miembros de cada comunidad, como corresponsables de la seguridad,
combinándose en un esfuerzo mancomunado, con el cual se hará más
eficiente el logro de los objetivos que se buscan. Para ello, la participación
ciudadana regulada por la ley, sería el mecanismo más idóneo.
La Ley de los Consejos Locales de Planificación Pública (2002), en su Artículo 14, contempla que:
Las alcaldías están en la obligación de darle curso a los proyectos que las comunidades organizadas presenten… (p.10).
Es competencia, indudablemente, del gobierno nacional, regional y local, la Seguridad Ciudadana de todos los venezolanos.
La Ley de Coordinación de Seguridad Ciudadana (2001), contempla en los artículos sucesivos que:
Objeto y Definición Artículo 1°. El presente Decreto Ley tiene por objeto regular la coordinación entre los órganos de Seguridad Ciudadana, sus competencias concurrentes, cooperación recíproca y el establecimiento de parámetros en el ámbito de su ejercicio. A los efectos de este Decreto Ley, se entiende por Coordinación, el mecanismo mediante el cual el Ejecutivo Nacional, los estados y los municipios, unen esfuerzos para la ejecución de acciones tendentes a desarrollar los
principios de comunicación, reciprocidad y cooperación que permitan garantizar la Seguridad Ciudadana. Se entiende por Seguridad Ciudadana, el estado de sosiego, certidumbre y confianza que debe proporcionarse a la población, residente o de tránsito, mediante acciones
dirigidas a proteger su integridad física y propiedades. Se entiende por concurrencia, aquellas facultades cuya titularidad y ejercicio le son atribuidas por igual tanto al Poder Nacional como al Poder Estadal y Municipal. Órganos de Seguridad Ciudadana Artículo 2°. Son órganos de Seguridad Ciudadana:
Las Policías de cada Estado.
Las Policías de cada Municipio, y los servicios
mancomunados de policías prestados a través de las
Policías Metropolitanas.
El cuerpo de investigaciones científicas, penales y
de carácter civil.
La organización de protección civil y administración de
desastre. Deberes Comunes Artículo 3°. Corresponde a los órganos de Seguridad Ciudadana, sin perjuicio de las competencias establecidas por la Ley que los regule:
Acatar y ejecutar sin demoras las instrucciones de
coordinación que en materia de seguridad ciudadana sean
emitidas por el Consejo de Seguridad Ciudadana.
Vigilar, en el ámbito de sus competencias territoriales, el
cumplimiento de los planes de seguridad ciudadana fijados
por el Consejo de Seguridad Ciudadana.
Organizar las unidades administrativas de coordinación
que permitan el cabal cumplimiento de las previsiones establecidas en este Decreto Ley y su Reglamento.
Organizar y desarrollar sistemas informáticos,
comunicacionales, administrativos y de cualquier otra naturaleza que permitan optimizar la coordinación entre los distintos órganos de seguridad ciudadana. Principios de Actuación Artículo 4°. Las actuaciones de los órganos de Seguridad Ciudadana, se desarrollarán con estricta observancia a los derechos y garantías establecidas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, las leyes y los Tratados Internacionales suscritos por la República. Sus principios de
actuación son la probidad, eficacia, eficiencia, subordinación, disciplina, cooperación y responsabilidad. Competencia Concurrente Artículo 8°. Cuando coincida la presencia de representantes de los órganos de Seguridad Ciudadana correspondientes a
más de uno de los niveles del Poder Publico, para atender una situación relacionada con competencias concurrentes, asumirá la responsabilidad de coordinación y el manejo de la misma, el órgano que disponga en el lugar de los acontecimientos de la mayor capacidad de respuesta y cantidad de medios que se correspondan con la naturaleza del hecho. Los otros órganos darán apoyo al órgano coordinador. Coordinación
Artículo 22. El Ministerio del Interior y Justicia, ejercerá la
coordinación de los órganos de Seguridad Ciudadana
mediante la Coordinación Nacional de Seguridad Ciudadana
y de las Coordinaciones Regionales de Seguridad Ciudadana
en las diferentes entidades federales.
Artículo 23. La Coordinación Nacional de Seguridad
Ciudadana y las Coordinaciones Regionales de Seguridad Ciudadana tendrán a su cargo la coordinación, seguimiento y evaluación de los planes y directrices que en la materia dicte el Consejo de Seguridad Ciudadana, para lo cual contarán con la cooperación de los Gobernadores y Alcaldes.
Definición de Participación Ciudadana
En relación a la definición de participación y de participación ciudadana y a su concepción más aproximada en relación a la presente obra, su basamento legal, contenido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en la Constitución del Estado Zulia y las leyes pertinentes (Ley Orgánica del Poder Público Municipal y la Ley de los Consejos Comunales),
dará las definiciones más claras y precisas (pertinentes), y con la suficiente coherencia que ésta investigación ameritó. Sin embargo, “los problemas o los estados de necesidad aunque determinen situaciones individuales, tienen un origen y una matriz que es
social, general, y que debe interesar a todos los ciudadanos. Se trata de llamar a todos a comprender una problemática social que pudiera estar por encima de los casos individuales, ya que mañana esta problemática podría interesar a toda la comunidad” (Marchioni, 2004:46). A través de las relaciones entre las diferentes personas, grupos,
asociaciones, servicios, administraciones, etc., que actúan o interactúan en
un proceso, llegamos al punto neurálgico del mismo: la participación. Un
proceso comunitario es un proceso participativo. Sin participación no hay
proceso, no hay cambios reales o, mejor dicho, los cambios siempre serán el
producto de las decisiones de otros y nosotros seremos simples receptores
de las consecuencias de estas decisiones. Hoy en día pocos participan en muchas cosas y muchos en ninguna. Esta situación no es buena ni para los unos ni para los otros; unos pocos cargan con la responsabilidad y el peso, los otros delegan. Lo ideal sería que hayan muchos participando poco (para que la participación no se convierta en una carga o en una concentración de poder), pero teniendo la posibilidad de ser y sentirse parte de un proceso en su comunidad. Nunca participará todo el mundo, pero no se debe excluir a nadie de la
posibilidad de participar; esto significa que el proceso debe ser abierto (para poder incorporar) y flexible, para poderse adaptar a las condiciones reales de las personas y para que éstas puedan participar desde sus particulares circunstancias. Hay muchas formas de participar en la sociedad organizada como en la que vivimos, aunque muchas no nos satisfagan o resulten obsoletas o no funcionen como deberían (Marchioni, 2006:26-27).
Dinámica de la Participación Vecinal
Participación Vecinal El concepto de democracia ha presentado diversas formas en el proceso político de los pueblos de la antigüedad. Por ejemplo, en Grecia la palabra “demos” significaba pueblo y “kratos” gobierno, de estas dos expresiones nace la palabra democracia. Su concepto tuvo mucho auge en la época de
Pericles, cuyo proceso político establecido por el Estado conllevó a un equilibrio entre los derechos del individuo y el poder público y determinó que
la libertad individual es absoluta. Los ciudadanos atenienses eran libres e
iguales, sintiéndose ese pueblo orgulloso de la existencia de libertades y/o la
condición de ser libres.
Como doctrina política es una forma favorable de la intervención del
pueblo y el gobierno, para que impulse y consolide los principios
democráticos, los cuales a lo largo de la historia de los pueblos ha presentado diversas formas. El concepto de democracia y las acciones que su existencia implica, le da gran importancia, por lo que su influencia se va a sentir posteriormente en las Constituciones de la Europa Occidental. Su forma moderna se inicia con la Carta Magna de Inglaterra y posteriormente la fuerza de los principios establecidos en la Revolución Francesa. El 27 de agosto de 1789, marcó un hito en la historia, por cuanto se produce la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano; sus principios establecen que todos los ciudadanos son libres e iguales ante la ley y en consecuencia debe respetarse su dignidad. La democracia es un principio abstracto y elemento emblemático para algunos Estados; en su forma de manifestarse se fundamenta en los principios de Igualdad, Libertad, justicia, Orden, Autoridad, Seguridad y Participación Social, establecidos en los principios de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. En el cumplimiento de estos principios debe existir una democracia participativa, activa, con respeto hacia el mantenimiento de tales principios y
al ejercicio de los valores básicos tradicionales y el pluralismo. Y para hacer realidad estos principios de la democracia, los ciudadanos deben integrarse en su comunidad, para participar individual y colectivamente; tal responsabilidad implica respeto y aceptación de las mayorías y escuchar con respeto las opiniones de las minorías (Suarez, 2006:101-103). Según Albarrán Torres (1991), “la participación social consiste en promover y ejecutar, con sus propios medios o con el aporte de los organismos públicos y privados, obras de interés social para con la comunidad o relacionadas con los servicios comunales en concordancia con
la ley” (p. 57).
El concepto expresado implica involucrar voluntades para promover y
ejecutar acciones de interés común, es decir, para que actúen y participen en
las distintas actividades, acciones y sentimientos dentro de una comunidad.
La participación social estimula la existencia de:
- Liderazgo y protagonismo.
- Organización comunitaria.
- Motivación y comunicación entre los ciudadanos.
- Diseñar actividades de tipo grupal con objetivos definidos.
- El trabajo en equipo para consolidar las actividades.
- El sentido de convivencia y solidaridad.
- La integración al entorno.
- La auto-realización.
- Crecimiento personal o individual y grupal.
Su Ordenamiento Jurídico
En relación a la participación ciudadana, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), consagra que:
Artículo 62.- Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de participar libremente en los asuntos públicos, directamente o por medio de sus representantes elegidos y
elegidas. La participación del
ejecución y control de la gestión pública es el medio necesario para lograr el protagonismo que garantice su completo desarrollo, tanto individual como colectivo. Es obligación del Estado y deber de la sociedad facilitar la
generación de las condiciones más favorables para su práctica. Artículo 70.- Son medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, en lo político: el cabildo abierto y la asamblea de ciudadanos y ciudadanas cuyas decisiones serán de carácter vinculante, entre otros; y en lo social…: las instancias de atención ciudadana, la autogestión, la cogestión…, la mutua cooperación y la solidaridad. La ley establecerá las condiciones para el
efectivo funcionamiento de los medios de participación
previstos en este artículo.
La Constitución del Estado Zulia
(2003), en alusión
al mismo tema,
Artículo 34.- Con el fin de promover la autogestión y la cogestión en la administración pública estadal y municipal, así como el control de la gestión de los servicios públicos estadales y municipales por parte de los ciudadanos, el Estado Zulia y sus municipios impulsarán la creación de nuevos sujetos de descentralización en las parroquias y comunidades organizadas, de acuerdo con lo establecido en la Constitución de la República y en las leyes nacionales y estadales. Artículo 35.- La descentralización de los estados y municipios hacia las comunidades y grupos vecinales organizados, puede comprender la transferencia de servicios mediante convenios o cualquier mecanismo de participación contemplado en la Constitución y leyes de la República. Parágrafo Único: La Ley Estadal sobre la materia garantiza la participación de las comunidades organizadas en la supervisión y ejecución de las obras y servicios públicos.
Capítulo I, los principios de la participación:
Artículo 250.- La participación protagónica del pueblo en la
formación, ejecución y control
municipal, es el medio necesario para garantizar su completo desarrollo tanto individual como colectivo, dentro del municipio. Las autoridades municipales deberán promover y garantizar la participación de los ciudadanos y ciudadanas en la gestión pública y facilitar las formas, medios y procedimientos para que los derechos de participación se materialicen de manera efectiva, suficiente y oportuna. Artículo 251.- Los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a obtener información general y específica sobre las políticas, planes, decisiones, actuaciones, presupuesto, proyectos y cualesquiera otras del ámbito de la actividad pública municipal. Asimismo, podrán acceder a archivos y registros administrativos, en los términos de la legislación nacional aplicable. Igualmente tienen derecho a formular peticiones y
propuestas; y a recibir oportuna y adecuada respuesta; a la
asistencia y apoyo de las autoridades municipales en sus
actividades para la capacitación, formación y educación a los
fines del desarrollo y consolidación de la cultura de
participación democrática y protagónica en los asuntos
públicos, sin más limitaciones que las dictadas por el interés
público y la salvaguarda del patrimonio público.
Artículo 252.- A los efectos de la presente ley, los derechos de participación en la gestión local se ejercen mediante actuaciones de los ciudadanos y ciudadanas, y de la sociedad organizada, a través de sus distintas expresiones, entre otras:
1. Obteniendo información del programa de gobierno del alcalde o alcaldesa, del Plan Municipal de Desarrolla, de los mecanismos para la elaboración y discusión de las ordenanzas, y en especial, de la formulación y ejecución del presupuesto local; de la aprobación y ejecución de obras y servicios, de los contenidos del informe de gestión y de la rendición de cuentas, en términos comprensibles a los ciudadanos y ciudadanas. 2. Presentando y discutiendo propuestas comunitarias prioritarias en la elaboración del presupuesto de inversión de obras y servicios, a cuyo efecto el gobierno municipal establecerá mecanismos suficientes y oportunos. 3. Participando en la toma de decisiones, a cuyo efecto las autoridades municipales generarán mecanismos de negociación, espacios de información suficiente y necesaria, e instancias de evaluación. Artículo 253.- El municipio está en la obligación de crear y mantener programas de formación ciudadana dirigidos a

References: Artículo 2
 Artículo 332
 Artículo 55
 Artículo 178
 Artículo 26
 Artículo 56
 Artículo 2
 Artículo 14
 Artículo 1
 Artículo 2
 Artículo 3
 Artículo 4
 Artículo 8

Artículo 22

Artículo 23

Artículo 62
 Artículo 70

Artículo 34
 Artículo 35

Artículo 250
 Artículo 251

Artículo 252
 Artículo 253