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Timestamp: 2019-05-27 09:06:42+00:00

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Un repaso completo a la simbología de España
Jonathan Román 27/05/2018
El Rey contemplando el lienzo oficial del Congreso (foto: elconfidencial.com)
Estas palabras, parte del mensaje que pronunció Su Majestad el Rey Felipe VI en su Proclamación ante las Cortes Generales (19 de junio de 2014), han sido la semilla para que floreciese este artículo. Pienso en ellas a menudo y siempre viene a mi mente nuestra enseña y símbolos que caracterizan la unidad de todos los españoles. Su nombre, su escudo, su bandera y su himno tienen una Historia que ha dejado huella en la Humanidad y significan lo que para bien y para mal somos. En cierto modo, son cuatro “maneras” de referirse a España que, al fin y al cabo, “somos nosotros”.
Según muchos historiadores el término pudo provenir de:i-spn-ya (ó Ii-špʰanim), algo así como:“el país de los conejos”—ya que el termino fenicio no se refería a los conejos, si no a unos animales llamados damanes (šapʰán, ‘damán’), que guardan cierto parecido con los conejos. Este nombre fue el que los navegantes fenicios dieron a nuestra tierra. Es decir, España.
Durante mucho tiempo, fue el conejo (esa nueva especie de “damán”) el animal identificativo de nuestra península. Aunque hay algunos que ofrecen otra visión sobre el significado y manifiestan que realmente querían decir “tierra de los metales”, por las explotaciones mineras que los pueblos orientales encontraban a su paso. Los exploradores romanos como Avieno (autor de la primera fuente escrita sobre Hispania, la Ora Marítima) pusieron varios nombres al suelo que pisamos, el norte sería “Ophioússa”, que significa “tierra de serpientes” en griego(o Dragani en romano).
La península Ibérica en tiempos de Aveno (Ora marítima, edición de 1924)
Pero será “Iberia” la que finalmente terminó por denominar la península entera. Nombre que derivaría del río Íber, el actual Ebro, aunque se especula que pudiera ser otro río ubicado en la provincia de Huelva (río Piedras), donde textos muy antiguos citan al río Iberus y un pueblo al que llaman iberus (o iberos).
Los romanos siguieron llamando a nuestro país “el de los conejos”: Hispania o Spania. De estos últimos nombres romanos viene España, por evolución léxica bastante lógica,y a los romanos le debemos una cita en el s.IV de la retórica de Pacato, que define muy bien nuestro carácter:
esta Hispania produce los durísimos soldados, ésta los expertísimos capitanes, ésta los fecundísimos oradores, ésta los clarísimos vates, ésta es madre de jueces y príncipes, ésta dió para el Imperio a Trajano, a Adriano, a Teodosio
Escena del teatro romano de Augusta Emerita, actual Mérida. Más de 2000 años después de su construcción sigue albergando representaciones teatrales. (wikimedia)
Durante la Edad Media, tras la caída de los visigodos, podemos leer muchos textos en los que los reyes castellanos o leoneses (incluso los de Navarra) se intitulaban: Imperatur Totus Hispaniae o Hispaniarum Rex. Indicando a España como un conjunto de reinos disgregados que había que unir bajo un Imperio. De ahí que durante mucho tiempo España no fuera solo eso, si no “Las Españas”.
Poco a poco aquellas Españas fueron “uniéndose” bajo coronas (que no reinos) más grandes, dejando a Portugal al margen. Llegando a 1469 ( boda de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón —los Reyes Católicos—) componiéndose la península de:
La Península Ibérica hacia 1400 (wikimedia)
Con aquella unión dinástica se unían las principales coronas: Castilla y Aragón. Ambos conquistaron Granada, y más tarde Fernando sería rey de Navarra… Hispania estaba a punto de ser una.
Casi 300 años después, con la llegada de la dinastía Borbón —Felipe V (1700-1746)— se observa en los escritos oficiales como el territorio de aquellas Coronas pasa a llamarse ya: “Reino de España”. Aunque bien es sabido que hacia 1833, bajo el mando del Secretario de Estado de Fomento (Javier de Burgos) con su división Provincial, las denominaciones como “Reino de Galicia” seguían siendo oficiales. Digamos que es en 1833 cuando los “Reinos” se dividen en “Provincias”.
Importantes historiadores apuntan que, aunque existiera el reino, una cosa muy distinta era el Estado-nación. Esta percepción no sé consiguió hasta la Constitución de Cádiz en 1812, en plena Guerra de la Independencia contra la Francia de Napoleón, cuando nace la idea de “Nación española”. Título I artículo 1: “es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios” —Pone la piel de gallina pararse un momento y pensar en esto último: “…de ambos hemisferios”.
Tituo I de la Constitución de 1812
Portada de la Constitución de 1978
Aunque la mejor definición para la nación española (según mi opinión) es la que reseña el artículo 2 de nuestra actual Carta Magna, la Constitución de 1978:”…patria común e indivisible de todos los españoles…”. Sea como fuese o sea como sea, el nombre de España nos guarda a todos y custodia quienes fuimos, somos y seremos.
El escudo actual de España se rige por la Ley 33/1981, de el 5 de octubre, ya que hasta ese año era el que tenía la antigua Jefatura del Estado, es decir, el régimen de Franco (1939-1975).
(imagen de Publicaciones de Defensa, Ministerio de Defensa, Secretaria General Técnica, Subdirección General de Publicaciones y Patrimonio Cultural.)
El escudo está timbrado por La Corona real que simboliza la soberanía nacional. Debajo de ella se encuentra el castillo que simboliza en Reino de Castilla, a su derecha está el Reino de León, debajo los colores del Reino de Aragón, a su lado las cadenas del Reino de Navarra —juntas por una esmeralda verde. Estos reinos están “apoyados” por el escudo del Reino del Granada, que aparece entado en punta. Y en el centro, dentro de un escusón de fondo azul, se encuentran las tres flores de lis en oro que representan la familia real: la dinastía Borbón-Anjou (existente desde 1272 hasta hoy).
A su izquierda y derecha, como tenantes, se encuentran las columnas de Hércules timbradas con las coronas del Sacro Imperio y Real española con una inscripción: “Plus Ultra”. Esta frase en latín significa “más allá”, que fue actualizado de su antiguo “Non Plus Ultra” dado que la Monarquía Hispánica había sido la patrocinadora del “descubrimiento” del Nuevo Mundo: América; corrigiéndolo por lógica: sí que había algo más allá de “nuestras columnas de Hércules”.
Tanto españoles como españolas somos originarios de todas partes, digamos que no somos 100×100 de donde nacemos o crecemos. Nuestros ancestros: tartessos, celtíberos, fenicios, griegos, romanos…se encargaron bien de andar a lo ancho y largo de esta tierra; de estos reinos de las Hispanias, de esta España a fin de cuentas.
(imagen extraída de burbuja.info)
Todo empezó con un concurso expuesto por Antonio Valdés y Fernández Bazán (1744-1816), “Ministro de Marina”. El rey Carlos III (1716-1788) debía elegir una modalidad de bandera para sus buques de guerra —y mercantes— para cambiar el fondo blanco (color de los Borbones) que confundía la nacionalidad de sus naves en el mar con otras de otras naciones. Confirmó su elección con el Real Decreto de 28 de mayo de 1785.
Reproducción de las banderas elegidas por Carlos III en 1785 como pabellones de guerra y mercante —o civil—, y gallardete (Museo Naval de Madrid)
Tras el uso patriótico de aquella enseña de la Armada durante la Guerra de Independencia, a lo largo y ancho de nuestro país, se comenzó a fraguar la idea de convertirla en símbolo nacional. El espíritu de aquella unión común contra el invasor floreció de nuevo tras la muerte de Fernando VII, que no era mucho de cambios como sabemos.
detalle de “El gran día de Gerona” por Ramón Martí Alsina. El regimiento de Saboya en un intrépido ataque penetró las líneas francesas a bayoneta calada para reforzar a la sitiada Gerona.
Uno de los sitios donde posiblemente ondeó por vez primera como símbolo nacional fue en Gerona, como bien reflejan todas las representaciones de aquella batalla, en 1809. Amigos… y es que no es solo la bandera que llevaba la Armada, esta “bicolor” lleva honor y gloria de la guerra contra el Francés a sus espaldas.
Sitio de Gerona. Paluzie, núm.368. Litografia sobre paper de 29x40cm. Barcelona ca.1886.
El mismo Rafael de Riego también alzó la bicolor en Cabezas de San Juan. Rojo y amarillo eran los colores de la Milicia Nacional de 1820 al 1823 (cada batallón tendría su bandera cuya asta será de ocho pies y medio de altura con el regatón y moharra; el tafetán de siete cuartas en cuadro, formadas por dos fajas rojas y una amarilla intermedia, todas de igual anchura; en la faja superior estará inscrito el nombre de la provincia, en la intermedia la palabra Constitución, y en la inferior el nombre del pueblo y número de batallón, donde hubiere mas de uno; la corbata será de los mismos colores expresados).
Bandera regalada por el diputado Diego Muñoz-Torrero a la Milicia de Cabeza del Buey, su pueblo natal
El 13 de octubre 1843 la reina Isabel II ordenaba también por Real Decreto que banderas, estandartes y escarapelas debían adoptar los colores rojo y amarillo, comunicando que “la unidad de la monarquía española y la actual organización del Ejército y demás dependencias del Estado exigen imperiosamente desaparezcan todas las diferencias que hasta ahora han subsistido”. Y desde entonces hasta ahora —salvo por el periodo de 1931 hasta 1939—, la bandera de España cumple 175 años.
En 1908 se dispone por Real Decreto que se ondee en todos los edificios de la Administración en las fechas de Fiesta nacional. Y en 1927, el dictador Primo de Rivera, ordenó que la marina mercante llevara la misma bandera que los buques de guerra pero sin pabellón.
En la actual Constitución, en su artículo 4 dice:
1)La bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas”. 2) “Los Estatutos podrán reconocer banderas y enseñas propias de las Comunidades Autónomas. Estas se utilizarán junto a la bandera de España en sus edificios públicos y en sus actos oficiales”.
(montaje de juliopicon)
Tres años más tarde, el uso de la bandera lo establecía la Ley 39/1981, de 28 de octubre, en su artículo 3:
“La bandera de España deberá ondear en el exterior y ocupar el lugar preferente en el interior de todos los edificios y establecimientos de la Administración central, institucional, autonómica, provincial o insular y municipal del Estado”.
Toda nación o país tiene una bandera que los representa. Nosotros tenemos la nuestra, que engloba a la perfección nuestro pasado y presente; que dibuja una línea hacia un futuro prometedor no exento de baches que superar y metas que alcanzar. Sus colores son de esfuerzo y gloria; de trabajo y recompensa; de sacrificio y luz.
La Marcha Granadera. Así se llama el himno de España; nuestro himno.
En 1761 se redacta el “Libro de Ordenanza de los toques militares de la Infantería Española” cuyo autor es Manuel Espinosa, en la que aparece la Marcha Granadera, desconociendo a día de hoy su verdadera autoría. Ya en el s.XX el compositor español, y Jesuita, José María Nemesio Otaño y Eguino advierte que dicha música puede ser fechada en época de Alfonso X el Sabio ya que se usaba en los reinados de Carlos I y Felipe II. Una afirmación que tiene muchos detractores.
En 1770, de nuevo el rey Carlos III, declara la “Marcha Granadera” como marcha de honor, y se dice que será el pueblo y sus costumbres quienes la convierten en Himno Nacional. El 1870, el General Prim, poco antes de su asesinato, decide convocar un concurso para un himno… Pero nadie acude y el jurado del mismo le aconseja que deje la misma música.
Por Decreto en 1942 se fija ya como Himno Nacional, sin incluir partitura, y se entiende que se continúa con la versión de arreglo armónico del maestro Bartolomé Pérez Casas (Lorca (Murcia) 1873-Madrid 1956). Y finalmente, las leyes 33 y 39 de 1981 (“de la Bandera y el Escudo”), añaden dos versiones oficiales: uno largo de 52 segundos y uno corto de 27 segundos.
El Real Decreto 1543/1997, es el que notifica que el Estado adquiere a los herederos de Pérez Casas los derechos de propiedad intelectual de su versión de la “Marcha Real” para su explotación y/o reproducción en cualquier plataforma o acto.
Hoy día solo se pide respeto cuando se toca en algún acto o momento. Respeto, mostrando un comportamiento acorde a un momento solemne. Respeto al nombre que representa, al escudo que acompaña o a la bandera que honra. Algo común en todas las legislaciones de los Estados modernos.
Por cierto, ¿sabíais que en los cuarteles militares españoles todos los soldados saludan hacia la bandera, estén donde estén, y que al toque de oración que recuerda a los caídos, saludan al ocaso? Pero eso amigos, es otra historia…
Historia de España contada para escépticos, Juan Galán Eslava. Editorial Planeta.
Reduca (Filología). Series Classica. Hispania, provincia romana, José J. Caerols Pérez, Departamento de Filología Latina. Universidad Complutense.
INSTITUTO DE HISTORIA Y CULTURA MILITAR, Historia de la bandera de España, Juan Álvarez Abeilhé.
Real Decreto del13 de octubre 1843.
Ley 33/1981, de el 5 de octubre.
Ley 39/1981, de 28 de octubre.
Real Decreto 1543/1997.
Himno Nacional, Ministerio de la Presidencia, Secretaria General de la Presidencia, Banda Real y Orquesta Nacional, Francisco Grau, RTVE, 1997.
Nota de prensa del Ejército español por el 175 aniversario de la bandera deEspaña.Ministerio de Defensa, Secretaria General Técnica, Subdirección General de Publicaciones y Patrimonio Cultural.
Bandera de España Escudo de España Himno Historia de España Significado
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El accidente mortal de Lawrence de Arabia y su repercusión para las normas de tráfico en Gran Bretaña 26/05/2019

References: artículo 1
 artículo 2
 Real Decreto 
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 Real Decreto 
 artículo 4
 artículo 3
 Real Decreto 

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