Source: http://www.feyrazon.org/Catecismo.html
Timestamp: 2018-04-26 20:38:51+00:00

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FE Y RAZÓN - CATOLICISMO, FILOSOFIA, CIENCIA, RELIGIÓN, DIOS, JESUCRISTO, IGLESIA.
Presentamos aquí una síntesis del "Catecismo de la Iglesia Católica". Esta síntesis ha sido realizada con los resúmenes que el mismo Catecismo trae al final de cada capítulo. Eso mismo hace que sea sólo un reflejo de la riqueza del texto original, que invitamos a leer a nuestros visitantes en esta dirección:
Primera parte: La profesión de la fe.
Primera sección: "Creo" - "Creemos".
Capítulo primero: El hombre es "capaz" de Dios.
45 El hombre está hecho para vivir en comunión con Dios, en quien encuentra su dicha. "Cuando yo me adhiera a ti con todo mi ser, no habrá ya para mí penas ni pruebas, y mi vida, toda llena de ti, será plena" (S. Agustín, conf. 10,28,39).
49 "Sin el Creador la criatura se diluye" (GS 36). He aquí por qué los creyentes saben que son impulsados por el amor de Cristo a llevar la luz del Dios vivo a los que no lo conocen o lo rechazan.
97 "La Tradición y la Sagrada Escritura constituyen un único depósito sagrado de la Palabra de Dios" (DV 10), en el cual, como en un espejo, la Iglesia peregrinante contempla a Dios, fuente de todas sus riquezas.
134 "Toda la Escritura divina es un libro y este libro es Cristo, porque toda la Escritura divina habla de Cristo, y toda la Escritura divina se cumple en Cristo" (Hugo de San Víctor, Noe 2,8).
137 La interpretación de las Escrituras inspiradas debe estar sobre todo atenta a lo que Dios quiere revelar por medio de los autores sagrados para nuestra salvación. "Lo que viene del espíritu sólo es plenamente percibido por la acción del Espíritu" (Orígenes, hom. in Ex. 4,5).
141 "La Iglesia siempre ha venerado la Sagrada Escritura, como lo ha hecho con el Cuerpo de Cristo" (DV 21): aquélla y éste alimentan y rigen toda la vida cristiana. "Para mis pies antorcha es tu palabra, luz para mi sendero" (Sal 119,105; Is 50,4).
228 "Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el Unico Señor..." (Dt 6,4; Mc 12,29). "Es absolutamente necesario que el Ser supremo sea único, es decir, sin igual... Si Dios no es único, no es Dios" (Tertuliano, Marc. 1,3).
263 La misión del Espíritu Santo, enviado por el Padre en nombre del Hijo (cf. Jn 14,26) y por el Hijo "de junto al Padre" (Jn 15,26), revela que El es con ellos el mismo Dios único. "Con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria".
264 "El Espíritu Santo procede del Padre en cuanto fuente primera y, por el don eterno de éste al Hijo, del Padre y el Hijo en comunión" (S. Agustín, Trin. 15,26,47).
265 Por la gracia del bautismo "en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" somos llamados a participar en la vida de la Bienaventurada Trinidad, aquí abajo en la oscuridad de la fe y, después de la muerte, en la luz eterna (cf. Pablo VI, SPF 9).
266 "La fe católica es ésta: que veneremos un Dios en la Trinidad y la Trinidad en la unidad, no confundiendo las Personas, ni separando las substancias; una es la Persona del Padre, otra la del Hijo, otra la del Espíritu Santo; pero del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo una es la divinidad, igual la gloria, coeterna la majestad (Symbolum "Quicumque").
276 Fiel al testimonio de la Escritura, la Iglesia dirige con frecuencia su oración al "Dios todopoderoso y eterno" (omnipotens sempiterne Deus), creyendo firmemente que "nada es imposible para Dios" (Gn 18,14; Lc 1,37; Mt 19,26).
277 Dios manifiesta su omnipotencia convirtiéndonos de nuestros pecados y restableciéndonos en su amistad por la gracia (Deus, qui omnipotentiam tuam parcendo maxime et miserando manifestas: "Oh Dios, que manifiestas especialmente tu poder con el perdón y la misericordia", MR, colecta del domingo XXVI).
318 Ninguna criatura tiene el poder infinito que es necesario para "crear" en el sentido propio de la palabra, es decir, de producir y de dar el ser a lo que no lo tenía en modo alguno (llamar a la existencia de la nada; cf. DS 3624).
320 Dios, que ha creado el universo, lo mantiene en la existencia por su Verbo, "el Hijo que sostiene todo con su palabra poderosa" (Hb 1,3) y por su Espíritu creador que da la vida.
322 Cristo nos invita al abandono filial en la providencia de nuestro Padre celestial (cf. Mt 6,26-34) y el apóstol san Pedro insiste: "Confiadle todas vuestras preocupaciones pues él cuida de vosotros" (1 P 5,7; cf. Sal 55,23).
350 Los ángeles son criaturas espirituales que glorifican a Dios sin cesar y que sirven sus designios salvíficos con las otras criaturas: Ad omnia bona nostra cooperantur angeli ("Los ángeles cooperan en toda obra buena que hacemos"; S. Tomás de A., s. th. 1,114,3,ad3).
382 El hombre es corpore et anima unus ("una unidad de cuerpo y alma", GS 14,1). La doctrina de la fe afirma que el alma espiritual e inmortal es creada de forma inmediata por Dios.
413 "No fue Dios quien hizo la muerte ni se recrea en la destrucción de los vivientes... por envidia del Diablo entró la muerte en el mundo" (Sb 1,13; 2,24).
419 "Mantenemos, pues, siguiendo al Concilio de Trento, que el pecado original se transmite, juntamente con la naturaleza humana, `por propagación, no por imitación' y que `se halla como propio en cada uno'" (Pablo VI, SPF 16).
420 La victoria sobre el pecado obtenida por Cristo nos ha dado bienes mejores que los que nos quitó el pecado. "Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia" (Rm 5,20).
Capítulo segundo: "Creo en Jesucristo, Hijo único de Dios".
452 El nombre de Jesús significa "Dios salva". El niño nacido de la Virgen María se llama "Jesús" "porque él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mt 1,21); "No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos" (Hch 4,12).
453 El nombre de Cristo significa "Ungido", "Mesías". Jesús es el Cristo porque "Dios lo ungió con el Espíritu Santo y con el poder" (Hch 10,38). Era "el que ha de venir" (Lc 7,19), el objeto de "la esperanza de Israel" (Hch 28,20).
454 El nombre de Hijo de Dios significa la relación única y eterna de Jesucristo con Dios su Padre: El es el Hijo único del Padre (cf. Jn 1,14.18; 3,16.18) y El mismo es Dios (cf. Jn 1,1). Para ser cristiano es necesario creer que Jesucristo es el Hijo de Dios (cf. Hch 8,37; 1 Jn 2,23).
455 El nombre de Señor significa la soberanía divina. Confesar o invocar a Jesús como Señor es creer en su divinidad. "Nadie puede decir: `¡Jesús es Señor!' sino por influjo del Espíritu Santo" (1 Co 12,3).
Artículo 3: "Jesucristo fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y
nació de Santa María Virgen".
Párrafo 2: "...concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen".
508 De la descendencia de Eva, Dios eligió a la Virgen María para ser la Madre de su Hijo. Ella, "llena de gracia", es "el fruto excelente de la redención" (SC 103); desde el primer instante de su concepción fue totalmente preservada de la mancha del pecado original y permaneció pura de todo pecado personal a lo largo de toda su vida.
510 María "fue Virgen al concebir a su Hijo, Virgen durante el embarazo, Virgen en el parto, Virgen después del parto, Virgen siempre" (san Agustín, serm. 186,1): ella, con todo su ser, es "la esclava del Señor" (Lc 1,38).
511 La Virgen María "colaboró por su fe y obediencia libres a la salvación de los hombres" (LG 56). Ella pronunció su "fiat" loco totius humanae naturae ("ocupando el lugar de toda la naturaleza humana", santo Tomás, s. th. 3,30,1): Por su obediencia, ella se convirtió en la nueva Eva, madre de los vivientes.
562 Los discípulos de Cristo deben asemejarse a El hasta que El crezca y se forme en ellos (cf. Ga 4,19). "Por eso somos integrados en los misterios de su vida: con El estamos identificados, muertos y resucitados hasta que reinemos con El" (LG 7).
568 La transfiguración de Cristo tiene por finalidad fortalecer la fe de los Apóstoles ante la proximidad de la pasión: la subida a un "monte alto" prepara la subida al Calvario. Cristo, Cabeza de la Iglesia, manifiesta lo que su cuerpo contiene e irradia en los sacramentos: "la esperanza de la gloria" (Col 1,27; cf. S. León Magno, serm. 51,3).
Artículo 4: "Jesucristo padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado".
592 Jesús no abolió la Ley del Sinaí, sino que la perfeccionó (cf. Mt 5,17-19) de tal modo (cf. Jn 8,46) que reveló su hondo sentido (cf. Mt 5,33) y satisfizo por las transgresiones contra ella (cf. Hb 9,15).
594 Jesús realizó obras como el perdón de los pecados que lo revelaron como Dios Salvador (cf. Jn 5,16-18). Algunos judíos que no lo reconocían como Dios hecho hombre (cf. Jn 1,14) veían en El a "un hombre que se hace Dios" (Jn 10,33), y lo juzgaron como un blasfemo.
619 "Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras" (1 Co 15,3).
620 Nuestra salvación procede de la iniciativa del amor de Dios hacia nosotros porque "El nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados" (1 Jn 4,10). "En Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo" (2 Co 5,19).
622 La redención de Cristo consiste en que El "ha venido a dar su vida como rescate por muchos" (Mt 20,28), es decir, "a amar a los suyos hasta el extremo" (Jn 13,1) para que ellos fuesen "rescatados de la conducta necia heredada de sus padres" (1 P 1,18).
623 Por su obediencia amorosa a su Padre, "hasta la muerte de cruz" (Flp 2,8), Jesús cumplió la misión expiatoria (cf. Is 53,10) del siervo doliente que "justifica a muchos cargando con las culpas de ellos" (Is 53,11; cf. Rm 5,19).
629 Jesús gustó la muerte para bien de todos (cf. Hb 2,9). Es verdaderamente el Hijo de Dios hecho hombre que murió y fue sepultado.
Artículo 5: "Jesucristo descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos".
636 En la expresión "Jesús descendió a los infiernos", el símbolo confiesa que Jesús murió realmente, y que, por su muerte en favor nuestro, ha vencido a la muerte y al Diablo "Señor de la muerte" (Hb 2,14).
Artículo 6: "Jesucristo subió a los cielos, y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso".
665 La ascensión de Jesucristo marca la entrada definitiva de la humanidad de Jesús en el dominio celestial de Dios de donde ha de volver (cf. Hch 1,11), aunque mientras tanto lo esconde a los ojos de los hombres (cf. Col 3,3).
Artículo 7: "Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos".
744 En la plenitud de los tiempos, el Espíritu Santo realiza en María todas las preparaciones para la venida de Cristo al Pueblo de Dios. Mediante la acción del Espíritu Santo en ella, el Padre da al mundo al Emmanuel, "Dios con nosotros" (Mt 1,23).
745 El Hijo de Dios es consagrado Cristo (Mesías) mediante la unción del Espíritu Santo en su encarnación (cf. Sal 2,6-7).
746 Por su muerte y su resurrección, Jesús es constituido Señor y Cristo en la gloria (Hch 2,36). De su plenitud, derrama el Espíritu Santo sobre los Apóstoles y la Iglesia.
Artículo 9: "Creo en la santa Iglesia católica".
803 "Vosotros sois linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido" (1 P 2,9).
804 Se entra en el Pueblo de Dios por la fe y el bautismo. "Todos los hombres están invitados al Pueblo de Dios" (LG 13), a fin de que, en Cristo, "los hombres constituyan una sola familia y un único Pueblo de Dios" (AG 1).
866 La Iglesia es UNA: tiene un solo Señor, confiesa una sola fe, nace de un solo bautismo, no forma más que un solo Cuerpo, vivificado por un solo Espíritu, orientado a una única esperanza (cf. Ef 4,3-5) a cuyo término se superarán todas las divisiones.
867 La Iglesia es SANTA: Dios santísimo es su autor; Cristo, su Esposo, se entregó por ella para santificarla; el Espíritu de santidad la vivifica. Aunque comprenda pecadores, ella es ex maculatis immaculata ("inmaculada aunque compuesta de pecadores"). En los santos brilla su santidad; en María es ya la enteramente santa.
868 La Iglesia es CATOLICA: Anuncia la totalidad de la fe; lleva en sí y administra la plenitud de los medios de salvación; es enviada a todos los pueblos; se dirige a todos los hombres; abarca todos los tiempos; "es, por su propia naturaleza, misionera" (AG 2).
869 La Iglesia es APOSTOLICA: Está edificada sobre sólidos cimientos, "los doce apóstoles del Cordero" (Ap 21,14); es indestructible (cf. Mt 16,18); se mantiene infaliblemente en la verdad: Cristo la gobierna por medio de Pedro y los demás Apóstoles, presentes en sus sucesores, el Papa y el colegio de los obispos.
870 "La única Iglesia de Cristo, de la que confesamos en el credo que es una, santa, católica y apostólica... subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos en comunión con él. Sin duda, fuera de su estructura visible pueden encontrarse muchos elementos de santificación y de verdad" (LG 8).
934 "Por institución divina, entre los fieles hay en la Iglesia ministros sagrados, que en el derecho se denominan clérigos; los demás se llaman laicos. Hay, por otra parte, fieles que perteneciendo a uno de ambos grupos, por la profesión de los consejos evangélicos, se consagran a Dios y sirven así a la misión de la Iglesia" (CIC can. 207,1,2).
936 El Señor hizo de san Pedro el fundamento visible de su Iglesia. Le dio las llaves de ella. El obispo de la Iglesia de Roma, sucesor de san Pedro, es la "Cabeza del Colegio de los Obispos, Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia universal en la Tierra" (CIC can. 331).
940 "Siendo propio del estado de los laicos vivir en medio del mundo y de los negocios temporales, Dios los llama a que movidos por el espíritu cristiano, ejerzan su apostolado en el mundo a manera de fermento" (AA 2).
942 Gracias a su misión profética, los laicos "están llamados a ser testigos de Cristo en todas las cosas, también en el interior de la sociedad humana" (GS 43,4).
962 "Creemos en la comunión de todos los fieles cristianos, es decir, de los que peregrinan en la Tierra, de los que purifican después de muertos y de los que gozan de la bienaventuranza celeste, y que todos se unen en una sola Iglesia; y creemos igualmente que en esa comunión está a nuestra disposición el amor misericordioso de Dios y de sus santos, que siempre ofrecen oídos atentos a nuestras oraciones" (SPF 30).
975 "Creemos que la Santísima Madre de Dios, nueva Eva, Madre de la Iglesia, continúa en el Cielo ejercitando su oficio materno con respecto a los miembros de Cristo" (SPF 15).
Artículo 10: "Creo en el perdón de los pecados".
987 "En la remisión de los pecados, los sacerdotes y los sacramentos son meros instrumentos de los que quiere servirse nuestro Señor Jesucristo, único autor y dispensador de nuestra salvación, para borrar nuestras iniquidades y darnos la gracia de la justificación" (Catech. R. 1,11,6).
Artículo 11: "Creo en la resurrección de la carne".
1015 Caro salutis est cardo ("La carne es soporte de la salvación", Tertuliano, res. 8,2). Creemos en Dios que es el creador de la carne; creemos en el Verbo hecho carne para rescatar la carne; creemos en la resurrección de la carne, perfección de la creación y de la redención de la carne.
1017 "Creemos en la verdadera resurrección de esta carne que poseemos ahora" (DS 854). No obstante se siembra en el sepulcro un cuerpo corruptible, resucita un cuerpo incorruptible (cf. 1 Co 15,42), un "cuerpo espiritual" (1 Co 15,44).
Artículo 12: "Creo en la vida eterna".
1052 "Creemos que las almas de todos los que mueren en la gracia de Cristo... constituyen el Pueblo de Dios después de la muerte, la cual será destruida totalmente el día de la resurrección, en el que estas almas se unirán con sus cuerpos" (SPF 28).
1058 La Iglesia ruega para que nadie se pierda: "Jamás permitas, Señor, que me separe de ti." Si bien es verdad que nadie puede salvarse a sí mismo, también es cierto que "Dios quiere que todos los hombres se salven" (1 Tm 2,4) y que para El "todo es posible" (Mt 19,26).
1060 Al fin de los tiempos, el Reino de Dios llegará a su plenitud. Entonces, los justos reinarán con Cristo para siempre, glorificados en cuerpo y alma, y el mismo universo material será transformado. Dios será entonces "todo en todos" (1 Co 15,28), en la vida eterna.
1284 En caso de necesidad, toda persona puede bautizar, con tal que tenga la intención de hacer lo que hace la Iglesia, y que derrame agua sobre la cabeza del candidato diciendo: "Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo."
1320 El rito esencial de la confirmación es la unción con el santo crisma en la frente del bautizado (y en Oriente, también en los otros órganos de los sentidos), con la imposición de la mano del ministro y las palabras: Accipe signaculum doni Spiritus Sancti ("Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo"), en el rito romano; "Sello del don del Espíritu Santo", en el rito bizantino.
1406 Jesús dijo: "Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre... El que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna... permanece en mí y yo en él" (Jn 6,51.54.56).
1412 Los signos esenciales del sacramento eucarístico son pan de trigo y vino de vid, sobre los cuales es invocada la bendición del Espíritu Santo y el presbítero pronuncia las palabras de la consagración dichas por Jesús en la última Cena: "Este es mi Cuerpo entregado por vosotros... Este es el cáliz de mi Sangre..."
1418 Puesto que Cristo mismo está presente en el sacramento del altar, es preciso honrarlo con culto de adoración. "La visita al Santísimo Sacramento es una prueba de gratitud, un signo de amor y un deber de adoración hacia Cristo, nuestro Señor" (MF).
1485 En la tarde de Pascua, el Señor Jesús se mostró a sus apóstoles y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes los retengáis, les quedan retenidos" (cf. Jn 20,22-23).
1492 El arrepentimiento (llamado también contrición) debe estar inspirado en motivaciones que brotan de la fe. Si el arrepentimiento es concedido por amor de caridad hacia Dios, se lo llama "perfecto"; si está fundado en otros motivos se lo llama "imperfecto".
- la paz y la serenidad de la conciencia y el consuelo espiritual;
1526 "¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y lo unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados" (St 5,14-15).
1593 Desde los orígenes, el ministerio ordenado fue conferido y ejercido en tres grados: el de los obispos, el de los presbíteros y el de los diáconos. Los ministerios conferidos por la ordenación son insustituibles para la estructura orgánica de la Iglesia: sin el obispo, los presbíteros y los diáconos no se puede hablar de Iglesia (cf. S. Ignacio de Antioquía, Trall. 3,1).
1659 San Pablo dice: "Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia... Gran misterio éste, lo digo con respecto a Cristo y la Iglesia" (Ef 5,25.32).
1660 La alianza matrimonial, por la que un hombre y una mujer constituyen una íntima comunidad de vida y de amor, fue fundada y dotada de sus leyes propias por el Creador. Por su naturaleza está ordenada al bien de los cónyuges así como a la generación y educación de los hijos. Entre bautizados, el matrimonio ha sido elevado por Cristo Señor a la dignidad de sacramento (cf. GS 48,1; CIC can 1055,1).
1664 La unidad, la indisolubilidad y la apertura a la fecundidad son esenciales al matrimonio. La poligamia es incompatible con la unidad del matrimonio; el divorcio separa lo que Dios ha unido; el rechazo de la fecundidad priva a la vida conyugal de su "don más excelente", el hijo (GS 50,1).
1711 Dotada de alma espiritual, de entendimiento y de voluntad, la persona humana está desde su concepción ordenada a Dios y destinada a la bienaventuranza eterna. Camina hacia su perfección en la búsqueda y el amor de la verdad y del bien (cf. GS 15,2).
1713 El hombre debe seguir la ley moral que lo impulsa "a hacer el bien y a evitar el mal" (GS 16). Esta ley resuena en su conciencia.
1743 Dios ha querido "dejar al hombre en manos de su propia decisión" (Si 15,14). Para que pueda adherirse libremente a su Creador y llegar así a la bienaventurada perfección (cf. GS 17,1).
1748 "Para ser libres nos liberó Cristo" (Ga 5,1).
1841 Las virtudes teologales son tres: la fe, la esperanza y la caridad (cf. 1 Co 13,13). Informan y vivifican todas las virtudes morales.
1892 "El principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es y
debe ser la persona humana" (GS 25,1).
1896 Donde el pecado pervierte el clima social, es preciso apelar a la conversión de los corazones y a la gracia de Dios. La caridad empuja a reformas justas. No hay solución a la cuestión social fuera del Evangelio (cf. CA 3).
1976 "La ley es una ordenación de la razón para el bien común, promulgada por el que está a cargo de la comunidad" (S. Tomás de Aquino, s. th. 1-2,90,4).
1977 Cristo es el fin de la ley (cf. Rm 10,4); sólo El enseña y otorga la justicia de Dios.
2024 La gracia santificante nos hace "agradables a Dios". Los carismas, que son gracias especiales del Espíritu Santo, están ordenados a la gracia santificante y tienen por fin el bien común de la Iglesia. Dios actúa así mediante gracias actuales múltiples que se distinguen de la gracia habitual, que es permanente en nosotros.
2028 "Todos los fieles... son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad" (LG 40). "La perfección cristiana sólo tiene un límite: el de no tener límite" (S. Gregorio de Nisa, v. Mos.).
2079 El Decálogo forma una unidad orgánica en la que cada "palabra" o "mandamiento" remite a todo el conjunto. Transgredir un mandamiento es quebrantar toda la Ley (cf. St 2,10-11).
Capítulo primero: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas"
2135 "Al Señor tu Dios adorarás" (Mt 4,10). Adorar a Dios, orar a El, ofrecerle el culto que le corresponde, cumplir las promesas y los votos que se le han hecho, son todos ellos actos de la virtud de la religión que constituyen la obediencia al primer mandamiento.
2191 La Iglesia celebra el día de la resurrección de Cristo el octavo día, que es llamado con toda razón día del Señor, o domingo (cf. SC 106).
2192 "El domingo... ha de observarse en toda la Iglesia como fiesta primordial de precepto" (CIC can. 1246,1). "El domingo y las demás fiestas de precepto, los fieles tienen obligación de participar en la misa" (CIC can. 1247).
2193 "El domingo y las demás fiestas de precepto... los fieles se abstendrán de aquellos trabajos y actividades que impidan dar culto a Dios, gozar de la alegría propia del día del Señor o disfrutar del debido descanso de la mente y del cuerpo" (CIC can. 1247).
Capítulo segundo: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo".
2256 El ciudadano está obligado, en conciencia, a no seguir las prescripciones de las autoridades civiles cuando son contrarias a las exigencias del orden moral. "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hch 5,29).
2318 "Dios tiene en su mano el alma de todo ser viviente y el soplo de toda carne" (Jb 12,10).
2322 Desde su concepción, el niño tiene derecho a la vida. El aborto directo, es decir, buscado como un fin o como un medio, es una práctica infame (cf. GS 27,3), gravemente contraria a la ley moral. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana.
2327 A causa de los males y de las injusticias que ocasiona toda guerra, debemos hacer todo lo que es razonablemente posible para evitarla. La Iglesia implora así: "Del hambre, de la peste y de la guerra, líbranos Señor."
2330 "Bienaventurados los que construyen la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios" (Mt 5,9).
2450 "No robarás" (Dt 5,19). "Ni los ladrones, ni los avaros... ni los rapaces heredarán el Reino de Dios" (1 Co 6,10).
2463 En la multitud de seres humanos sin pan, sin techo, sin patria, hay que reconocer a Lázaro, el mendigo hambriento de la parábola (cf. Lc 16,19-31). En dicha multitud hay que oír a Jesús que dice: "Cuanto dejasteis de hacer con uno de éstos, también conmigo dejasteis de hacerlo" (Mt 25,45).
2511 "El sigilo sacramental es inviolable" (CIC can. 983,1). Los secretos profesionales deben ser guardados. Las confidencias perjudiciales a otros no deben ser divulgadas.
2513 Las bellas artes, sobre todo el arte sacro, "están relacionadas, por su naturaleza, con la infinita belleza divina, que se intenta expresar, de algún modo, en las obras humanas. Y tanto más se consagran a Dios y contribuyen a su alabanza y a su gloria, cuanto más lejos están de todo propósito que no sea colaborar lo más posible con sus obras a dirigir las almas de todos los hombres piadosamente hacia Dios" (SC 122).
2551 "Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón" (Mt 6,21).
2555 Los fieles cristianos "han crucificado la carne con sus pasiones y sus concupiscencias" (Ga 5,24); son guiados por el Espíritu y siguen los deseos del Espíritu.
2556 El desprendimiento de las riquezas es necesario para entrar en el Reino de los Cielos. "Bienaventurados los pobres de corazón."
2557 El hombre que anhela dice: "Quiero ver a Dios." La sed de Dios es saciada por el agua de la vida eterna (cf. Jn 4,14).
2590 "La oración es la elevación del alma hacia Dios o la petición a Dios de bienes convenientes" (san Juan Damasceno, f. o. 3,24).
2681 "Nadie puede decir: `Jesús es Señor', sino por influjo del Espíritu Santo" (1 Co 12,3). La Iglesia nos invita a invocar al Espíritu Santo como Maestro interior de la oración cristiana.
2722 La oración vocal, fundada en la unión del cuerpo con el espíritu en la naturaleza humana, asocia el cuerpo a la oración interior del corazón a ejemplo de Cristo que ora a su Padre y enseña el "padrenuestro" a sus discípulos.
2757 "Orad continuamente" (1 Ts 5,17). Orar es siempre posible. Es incluso una necesidad vital. Oración y vida cristiana son inseparables.
2758 La oración de la "Hora de Jesús", llamada con razón "oración sacerdotal" (cf. Jn 17), recapitula toda la economía de la Creación y de la salvación. Inspira las grandes peticiones del "padrenuestro".
Segunda sección: La oración del Señor: "Padre nuestro".
2773 En respuesta a la petición de sus discípulos ("Señor, enséñanos a orar": Lc 11,1), Jesús les entrega la oración cristiana fundamental, el "padrenuestro".
2774 La oración dominical es, en verdad, el resumen de todo el Evangelio" (Tertuliano, or. 1), "la más perfecta de las oraciones" (Santo Tomás de A., s. th. 2-2,83,9). Es el corazón de las Sagradas Escrituras.
2776 La oración dominical es la oración por excelencia de la Iglesia. Forma parte integrante de las principales Horas del Oficio divino y de la celebración de los sacramentos de la iniciación cristiana: bautismo, confirmación y eucaristía. Inserta en la eucaristía, manifiesta el carácter "escatológico" de sus peticiones, en la esperanza del Señor, "hasta que venga" (1 Co 11,26).
Artículo 2: "Padre nuestro que estás en el cielo".
2797 La confianza sencilla y fiel, y la seguridad humilde y alegre son las disposiciones propias del que reza el "padrenuestro".
2799 La oración del Señor nos pone en comunión con el Padre y con su Hijo, Jesucristo. Al mismo tiempo, nos revela a nosotros mismos (cf. GS 22,1).
2802 "Que estás en el Cielo" no designa un lugar, sino la majestad de Dios y su presencia en el corazón de los justos. El Cielo, la Casa del Padre, constituye la verdadera patria hacia donde tendemos y a la que ya pertenecemos.
2858 Al pedir: "Santificado sea tu Nombre" entramos en el plan de Dios, la santificación de su Nombre -revelado a Moisés, después en Jesús- por nosotros y en nosotros, lo mismo que en toda nación y en cada hombre.
2860 En la tercera petición, rogamos al Padre que una nuestra voluntad a la de
su Hijo para realizar su plan de salvación en la vida del mundo.
2864 En la última petición, "y líbranos del mal", el cristiano pide a Dios con la Iglesia que manifieste la victoria, ya conquistada por Cristo, sobre el "príncipe de este mundo", sobre Satanás, el ángel que se opone personalmente a
Dios y a su plan de salvación.
2865 Con el "Amén" final expresamos nuestro "fiat" respecto a las siete peticiones: "Así sea."
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