Source: http://cari.org.ar/recursos/cronicas/atlanticosur28-04-11.html
Timestamp: 2018-10-20 23:31:40+00:00

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Por Bruno Binetti, Clara Buelhoff y Enrica Campogiani
Julio A. HangGeneral de División (R). Es actualmente Director del Instituto de Seguridad Internacional y Asuntos Estratégicos (ISIAE) del CARI, Director del Observatorio de Seguridad Internacional de la Cámara de Exportadores de la República Argentina, Director de la Fundación del Colegio Interamericano de Defensa, Secretario de Extensión Universitaria y Director de Educación Ejecutiva de la Universidad Argentina de la Empresa, y profesor y conferencista invitado de diversas universidades argentinas y del exterior. El General Hang es Oficial de Estado Mayor y Licenciado en Estrategia y Organización del IESE, realizó el Curso Superior de las Fuerzas Armadas, cursó el Doctorado en Ciencia Política en la U. Kennedy, se graduó en el Curso de Defensa Interamericana (CID-Washington DC), es Eisenhower Fellow (1988) y miembro del Advisory Council de la Fundación Eisenhower (EEF- Filadelfia, EE.UU.)
Alberto E. DojasAbogado, Universidad de Buenos Aires, Argentina; Master in International Affairs (Columbia University, New York); Doctor en Derecho Internacional (UBA). Profesor de la Maestría en Relaciones Internacionales de la Universidad de Buenos Aires. Miembro del ISIAE y el Comité de Asuntos Nucleares del CARI
El jueves 28 de abril de 2011 se llevó a cabo un seminario organizado por el Instituto de Seguridad Internacional y de Asuntos Estratégicos del CARI en torno al tema "La Argentina en el Atlántico Sur en el siglo XXI".
En la apertura del seminario, el Vicepresidente del CARI, el Dr. Estrany y Gendre ha subrayado lo frecuente que es para los argentinos olvidarse de que la Argentina es un país marítimo, con muchos kilómetros de costa. Hay varios temas en la agenda nacional vinculados a las costas argentinas y a su mar, como por ejemplo, los temas de las Islas Malvinas, la presencia antártica, o los recursos naturales, entre otros.
El Director del ISIAE, el General (R) Hang, explicó que la finalidad del seminario es reiterar el énfasis del CARI y del ISIAE sobre la temática del Atlántico Sur. Reflexionó que hay que estar concientes de que ya muchos actores -incluso países que no son ribereños de la región- han enfatizado sus intereses o estrategias en dicha zona. Por este preciso motivo, sugirió actualizar la reflexión estratégica, revisando lo que se está haciendo y, eventualmente, realizar las modificaciones necesarias a ciertas ideas sostenidas durante mucho tiempo. Asimismo, destacó la urgencia por alertar no solamente en el campo del análisis sino también en términos de la acción.
Para concluir, Hang mencionó una de las medidas clave de la geopolítica, el concepto de "margen de error". Es el resultado de la relación entre el tipo de peligro que enfrenta una nación y el poder que posee. La correlación entre estas dos variables da el grado de error aceptable para un actor en geopolítica. A juicio de Hang, la Argentina tiene poco margen de error porque sus intereses se enfrentan a los de otros estados. Entonces, la Argentina tendría que actualizar su estrategia para proteger su poder y, a la vez, aumentarlo.
A continuación, el Ministro Dojas indicó que el océano ha sido siempre un desafío para la inteligencia humana, por las dificultades y la complejidad de las dimensiones que representa (en cuanto a recursos, transportes, etc.). Del mismo modo, planteó que la política exterior es el resultado de la inteligencia aplicada a una estrategia de la voluntad nacional.
Según Dojas, desde la incorporación de la Pampa Sur y la Patagonia Sur al territorio argentino, con la delimitación del limite exterior de su plataforma continental, surge nítidamente la necesitad e indispensabilidad de comprender la complejidad del Atlántico Sur, así como de diseñar una estrategia integradora con una visión de largo plazo y tener la capacidad de liderazgo político que sepa imponerse frente a las dificultades, desarrollando oportunidades y construyendo las capacidades nacionales necesarias.
Diferenció a esa tarea de la política exterior del día tras día de las relaciones interestatales. Señaló como fundamental crear una estrategia que otorgue coherencia a cada acción con un sentido de largo plazo. Y manifestó que los países que no poseen una estrategia, quedan a la merced de las estrategias y capacidades de los países que sí la tienen.
De acuerdo con Dojas, la Argentina tiene todos los conocimientos necesarios para diseñar su estrategia. "Es hora de forjar un acuerdo entre las fuerzas políticas mayoritarias para armonizar las diversas dimensiones del océano y, sobre todo, darle la sustentabilidad presupuestaria que requiere su realización exitosa", sostuvo.
El Ministro terminó su breve apertura con el augurio de que el seminario pudiera ayudar a despertar esta perspicacia sobre la necesidad de tener una política de largo plazo hacia el Atlántico Sur.
Adolfo KoutoudjianLicenciado en Geografía egresado de la UBA. Actualmente se desempeña como Gerente de Operativos del C.E.A.M.S.E. Es Profesor de Geopolítica en la Escuela de Defensa Nacional y en la Escuela de Guerra Naval. Es Profesor Titular del Departamento de Geografía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Se desempeñó como Secretario del Consejo de Administración Argentino de la Entidad Binacional Yacyretá, Fue Administrador General de Obras Sanitarias de la Provincia de Buenos Aires, Subdirector de la Escuela de Defensa Nacional Consultor en la Hidrovía Paraguay-Paraná y en otros proyectos de infraestructura, Autor de cuatro libros y coautor de otros cinco sobre temas de su especialidad
El Profesor Koutoudjian empezó su exposición señalando que, hoy en día, ya no es posible hacer una apreciación del Atlántico Sur sin tomar en cuenta el marco mundial. Desde el punto de vista geopolítico, para apreciar una época hay que considerar algunos factores estratégicos de desarrollo. Entre los otros, destacó el factor energético y la disponibilidad de alimentos de alto valor alimenticio. Con respecto al primer factor, el profesor de Geopolítica quiso señalar que el petróleo y todos los hidrocarburos siguen siendo la clave del poder mundial; de hecho, representan el 85% de la matriz energética mundial. En cuanto al segundo factor, destacó que en el derecho internacional ya no se habla solamente de seguridad energética, sino también de seguridad alimentaria.
Volviendo a los hidrocarburos, el Dr. Koutoudjian mostró las tendencias de la demanda mundial de petróleo hasta el año 2030; de donde se desprende que Estados Unidos sigue siendo un gran demandante de la energía mundial, pero seguido muy cerca por China, India y Japón. Lo interesante del gráfico es que para el 2030, o quizás un poco antes, se estima que China y Estados Unidos estarán en concreta disputa para la misma cantidad de hidrocarburos en general. Por este motivo, si China sigue con las actuales tasas de crecimiento, pronto va a ser un actor decisivo de la política y geopolítica mundial.
Koutoudjian comentó que hace pocos meses fue firmado un acuerdo empresario entre China y Argentina gracias al cual la República Popular China, a través de sus empresas, va a explorar y explotar el Atlántico Sur. Además, recordó que recientemente salió la noticia sobre el primer portaviones chino. Por estos dos motivos, dedujo que China está planteando una proyección oceánica en la política.
Luego, pasó a ilustrar quiénes son los actores comercialmente más relevantes de la zona del Atlántico Sur. El rol de Argentina es relativamente importante (12%), aunque no esté entre los países más activos desde el punto de vista del comercio. De hecho la presencia más significativa es la de Brasil (36%) y la de Sudáfrica (22%), que es un país en gran crecimiento y que acaba de entrar en el grupo de los países BRICS.
Explicó que, en general, todas las potencias emergentes están teniendo un papel bastante importante en el contexto del Atlántico Sur. Afirmó que hay fuertes reclamos territoriales, sobre todo con respecto a las plataformas submarinas y las exploraciones offshore, especialmente de gas.
A continuación, señaló otro rasgo característico de estos países: el proceso de reapropiación de activos estratégicos a través de empresas públicas y empresas mixtas, acompañado por una gran movilidad industrial.
Por último, indicó el significativo incremento del gasto en ciencia y tecnología de parte de estos países.
Continuando con su disertación, Koutoudjian señaló las actividades en las que los actores (emergentes y otros) se están enfocando y en qué áreas del Atlántico Sur. Las principales áreas de interés son actividades relacionadas con el transporte, turismo (en fuerte crecimiento), derecho del mar y los recursos naturales, entre otras.
Con respecto a los recursos, mencionó algunos datos del Departamento de Estado Americano según los cuales a partir del año 2030 ya el petróleo no será más la principal matriz energética; otros recursos tomarán su lugar, de la misma manera que en 1912 se empezó a usar el petróleo en lugar del carbón.
Sin embargo, de acuerdo con el profesor Koutoudjian, este no será el panorama de las próximas décadas. De hecho, se ha visto que empezaron búsquedas de petróleo en muchas zonas nuevas, sobre todo en lugares más difícil de explorar. Y según algunos estudios recientes, el Atlántico Sur es una de estas zonas. Efectivamente los hallazgos de petróleo en plataformas continentales son cada vez menos, a diferencia de los hallazgos en plataformas oceánicas, que son cada vez más numerosos.
Analizando los pozos de exploración en cuencas y costas afuera, destacó que los pozos más promisorios están entre las Islas Malvinas y la Tierra del Fuego; y señaló que, claramente, este punto es un tema de los choque con otros países.
Por un lado hay intereses en común con Brasil y Uruguay; pero por otro lado, hay un interés cada vez mayor de Estados Unidos hacia los hidrocarburos, y esto genera constantes choques de jurisdicción con el Reino Unido. Entonces, a juicio de Koutoudjian, para mantener o fortalecer su presencia en el Atlántico Sur, la Argentina tendría que tomar varias medidas. En primer lugar, habría que alejar al Reino Unido de Malvinas. En segundo lugar, sería mejor evitar disputas con potencias extrarregionales.
Por último afirmó que habría que afianzar Tierra del Fuego como plataforma de proyección argentina al extremo del Atlántico Sur Occidental y la Antártida, ya que "el Atlántico Sur Occidental es el espacio geopolítico de proyección natural de la Argentina, y hay que construir una política de estado estratégica", concluyó.
Lilian del CastilloAbogada por la Facultad de Derecho de la UBA y Doctora por la misma Universidad. Es profesora titular de Derecho Internacional Público en esa Facultad y miembro de la Comisión de Doctorado. Tiene una amplia actividad en la docencia universitaria de grado y posgrado. Es Profesora del Master in International Law, Investment, Trade and Arbitration, que organizan el Heidelberg Center para América Latina, la Universidad de Heidelberg y la Universidad de Chile. Se ha especializado en el régimen de los recursos hídricos internacionales y en el de los acuíferos transfronterizos. Ha publicado varios libros, así como numerosos artículos y capítulos de libros. Se desempeñó desde 1984 hasta 2010 en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, en la Subsecretaría de Política Latinoamericana y en los temas referidos al Tratado de la Cuenca del Plata. Es coordinadora del Comité sobre las Islas Malvinas y Atlántico Sur del CARI la encargada de la edición de la serie sobre Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur. Diplomacia Argentina en las Naciones Unidas, que ya ha publicado once tomos
La Dra. del Castillo abordó el tema del régimen jurídico del Atlántico Sur explicando lo que abarca geográficamente este término, que se hace referencia a la porción del Océano Atlántico situada al Sur del Ecuador. Asimismo, señaló que existen tentativas para crear un quinto océano, que sería el Océano Austral; pero este concepto todavía no está aceptado a nivel internacional. Luego pasó a analizar los instrumentos jurídicos que regulan todos los océanos. Se utiliza la Convención de las Naciones Unidas -firmada en 1982 y entrada en vigor en 1994- que cuenta con 161 Estados miembros; es decir, la mayoría de los Estados existentes. En particular, todos los Estados presentes en el Atlántico Sur la ratificaron.
Además de la Convención, del Castillo mencionó otros acuerdos complementarios que, si bien cuentan con menos participación de Estados, también están en vigor.
Por otra parte, recordó la importancia del derecho consuetudinario, que se aplica a aquellos Estados que no son parte de la Convención; tales como los Estados Unidos, Ecuador, Israel, Perú, Siria, Turquía y Venezuela.
La expositora manifestó que la Convención otorga a los Estados espacios marítimos bien definidos. Se entiende por "mar territorial" la zona hasta las 12 millas náuticas (12 mn); se entiende por "zona económica exclusiva" las 200 millas náuticas (200 mn); y por "plataforma continental" se entiende la zona hasta las 200 millas náuticas (200 mn) o hasta el límite exterior del margen continental. Se toma por milla náutica una distancia de 1.852 metros.
Sin embargo, hay espacios marítimos que no son de jurisdicción de ninguno de los Estados costeros. Por ejemplo, los fondos marinos más allá del límite exterior, contienen recursos que pertenecen a la humanidad en su conjunto. Otras excepciones son el alta mar y las clásicas libertades del mar, tales como la navegación, el sobrevuelo, la pesca (reducida por zonas económicas exclusivas), la investigación científica, cables, tuberías e islas artificiales.
Otra característica de la Convención es que otorga a los Estados espacios sobre los cuales tiene una jurisdicción de distinto tipo; algunos con jurisdicción completa, otros con jurisdicción sólo sobre ciertos recursos.
De todas maneras, gracias a la Convención, los Estados costeros han ampliado de manera sustantiva sus recursos marinos, adquiriendo derechos y obligaciones para de ejercer su jurisdicción, a la vez que se haga un uso responsable para disponer los recursos.
Así, la opinión consultiva del Tribunal del Mar del 11 diciembre 2010 expresó que los Estados costeros, que son los que patrocinan actividades en los fondos marinos, tienen responsabilidades sobre las consecuencias que esta explotación pueda ocasionar a otros países o al medio ambiente marino. En este punto, la expositora pasó a analizar los protagonistas de esta área geográfica. Los Estados con costas e islas en el Atlántico Sur son los que, de acuerdo a la Convención, tienen una gran presencia en esta zona. Los Estados de América del Sur son: Brasil (Fernando de Noronha – San Pedro y San Pablo – Trinidad y Martín Vaz) – Uruguay – Argentina (Islas Malvinas – Georgias del Sur – Sandwich del Sur); los Estados de África: Gabón – Congo (Brazzaville) – RD Congo (Kinshasa) – Angola – Namibia – Sudáfrica. Los Estados con territorios insulares: Gran Bretaña (Santa Helena – Ascensión - Tristán da Cunha – Gonçalo Alvares) y Noruega (Bouvetøya). Estas islas, con sus zonas económicas exclusivas, ocupan una gran porción del Océano Atlántico.
Seguidamente, la Profesora del Castillo explicó que en 1986 fue creada una "zona de seguridad y de paz", que comprende el área del Atlántico Sur entre Sudamérica (por lo tanto, se excluye el Caribe) y África. El objetivo de la creación de dicha zona es promover la cooperación –inicialmente militar– entre los países de la región.
"Hacer efectivo un patrimonio marítimo de tal magnitud requiere tomar conciencia de su valor y hacerlo propio"
En 2007 se realizó "la iniciativa y plan de acción de Luanda". Y en diciembre 2010 en Brasilia se hizo una reunión donde se identificaron cuatro áreas de interés para todos los países de la zona de seguridad y de paz; estas áreas son: la exploración y la cartografía del fondo marino, la cooperación en materia de medio ambiente (oceanografía, pesca y otros), la seguridad (defensa, seguridad marítima y la lucha contra la delincuencia transnacional) y el transporte (puertos, transporte marítimo y aéreo).
Según la Dra. del Castillo, en este panorama la presencia de Argentina se encuadra en la extensión de la frontera marítima que otorga a la Argentina mayores recursos y mayor presencia en el Atlántico Sur. "Hacer efectivo un patrimonio marítimo de tal magnitud requiere tomar conciencia de su valor y hacerlo propio", manifestó.
De acuerdo con la Profesora, el Atlántico Sur es el escenario de un conflicto pendiente y también ampliado; por lo tanto, requiere definiciones políticas para realizar las acciones correspondientes.
Para cerrar, indicó que el territorio del Atlántico Sur requiere actuar en forma coordinada en todos los campos y todos los niveles; requiere de medios para crear el derecho y la obligación de administrar responsablemente estos espacios que la Argentina posee.
Sebastián Brugo MarcóAbogado por la Universidad Católica Argentina y Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad del Salvador. En su larga trayectoria como diplomático, cumplió funciones en Turquía, El Salvador, Francia, España y fue Embajador en Turquía. En la Cancillería se ha desempeñado en diversas áreas: trabajó en la Dirección de Europa Occidental, fue Director de Tratados y Subdirector General de la Consejería Legal y actualmente es Director General de Malvinas y Atlántico Sur. En el ámbito académico, ha colaborado, y aún lo hace, en la materia de Derecho Internacional Público de la Universidad de Buenos Aires, y durante varios años dicto Derecho Diplomática y Consular en Ciencias Políticas de la Universidad Católica Argentina
El Embajador Brugo Marcó comenzó su exposición reclamando la soberanía argentina de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich. Aclaró que las Naciones Unidas llaman Islas Malvinas a las Islas Malvinas más las Islas Georgias del Sur y las Islas Sanwich; y que de ningún modo están separadas.
Recordó que la Argentina había protestado de forma unilateral ya desde 1833 y volvió a protestar en forma multilateral en los años sesenta en el marco de Naciones Unidas, tomando como base la resolución 1514 de dicho organismo internacional. Esta resolución, denominada "Declaración sobre la concesión de independencia a los países y pueblos coloniales" y aprobada en 1960, tiene por principio básico la libre determinación de los pueblos.
A partir de dicha declaración, la ONU solicitó se indicara las colonias que serían descolonizadas. Por propia determinación, el Reino Unido había incluido a las Islas Malvinas en la lista de territorios que se obligaba a descolonizar.
En 1965 fue aprobada la resolución 2065, donde se declaró que: "Todo intento a quebrar la integridad territorial de un país es incompatible con la carta de Naciones Unidas". Dicha resolución fue precedida por la exposición frente a la Asamblea General del embajador argentino antes las Naciones Unidas, José María Ruda. El "Alegato Ruda" expuso los derechos argentinos sobre este territorio y abrió el camino al reconocimiento en el marco de las Naciones Unidas de la existencia de una disputa de soberanía entre dos Estados solos, la Argentina y el Reino Unido.
El dialogo entre "la potencia colonial" y la Argentina ha sido un dialogo muy difícil. En 1968 se había logrado un principio de acuerdo para llegar a un proceso de descolonización que hubiera terminado con la restitución a la Argentina de la soberanía sobre las islas. Lamentablemente, dicho acuerdo no pudo ser completado a causa de razones internas en el Reino Unido; por ejemplo, la fuerte campaña montada por la prensa en contra del proceso.
En 1974 otras tentativas de solucionar la disputa fracasaron; esta vez, a causa de la muerte del presidente Perón, quien apoyaba fuertemente esta iniciativa. Y las posteriores iniciativas tampoco prosperaron. De acuerdo con el embajador Brugo Marcó, todo eso pasó porque Gran Bretaña ha actuado de manera esquiva y poco franca. De hecho, a la par que negociaba con Argentina la soberanía, el Reino Unido tomó el principio de auto determinación de los pueblos, y comenzó a hacer notar los intereses y deseos de los kelpers. Siendo los habitantes de Malvinas descendientes de británicos, estaban claramente a favor del mantenimiento del escenario actual.
Brugo Marcó explica que la situación empeoró después de 1982 porque, al establecerse una zona de excursión, Gran Bretaña comenzó a usar los recursos pesqueros y empezó a otorgar licencias indiscriminadas que afectó a las especies en esta zona.
Brugo Marcó afirma que se avanzó positivamente en 1990 cuando se reanudaron las relaciones diplomáticas entre los dos países, tras negociaciones en Madrid. Además, a partir de aquel momento se lograron acuerdos provisorios en materias importantes, como la pesca y los hidrocarburos.
Sin embargo, señala que desde 2005 hubo un retroceso ya que resurgió la tensión cuando el Reino Unido otorgó permisos de pesca de hasta veinticinco años. En este sentido, Brugo Margó analiza que un país interesado en negociar la soberanía no debería conceder permisos a tan largo plazo.
En cuanto a los hidrocarburos, hubo últimamente sucesos similares al caso de la pesca.
El embajador reveló que el decreto 256 dictado en 2010 regula el cabotaje entre los territorios continentales y las Islas. Dicho decreto no impide la libre navegación, ni viola la Convención de las Naciones Unidas sobre el derecho del mar. No obstante, exige que todo barco que viaje a las Islas, o atraviese el Mar Argentino con ese destino, solicite y obtenga un permiso especial. Brugo Marcó destaca que hasta ahora no ha habido ni un solo buque detenido y ha habido pocas infracciones, con sólo una sanción efectiva. Gracias a este decreto, en 2010 se controló el acceso de 7800 barcos hacia las Islas Malvinas.
"Es muy positivo que los países limítrofes -Brasil, Uruguay y Chile- ya hayan declarado y demostrado su apoyo a la causa argentina"
Brugo Marcó concluye que estos actos que la Argentina está ejercitando, a través de medios pacíficos –como lo dispone la Constitución argentina- van a continuar hasta que se reconozca el núcleo de la cuestión; es decir, la disputa de soberanía.
Y no es sólo al Reino Unido que se le pide el reconocimiento, sino a todos los Estados, y en particular a los Estados europeos. De hecho, a pesar de que muchos de estos países en su momento votaron a favor de la resolución 2065 de las Naciones Unidas que reconocía la disputa, ni en el Tratado de Roma ni en los tratados europeos sucesivos se hace mención a la disputa sobre Malvinas.
La Argentina volvió a protestar, nuevamente sin éxito, cuando se realizaron las negociaciones del Tratado de Lisboa. Según el embajador: "No es muy elegante que algunos países amigos se olviden de eso y usen la bandera de las Islas Malvinas para beneficiarse de las licencias de pesca".
De cualquier manera, Brugo Marcó resaltó como un hecho muy positivo que los países limítrofes -Brasil, Uruguay y Chile- ya hayan declarado y demostrado su apoyo a la causa argentina.
Fausto López CrozetAbogado. Diplomático que actualmente detenta el rango de Ministro de Segunda. Cumple funciones en la Dirección General de Asuntos Antárticos desde marzo de 2008, habiéndose desempeñado anteriormente en la misma área de 1993 a 1997. En reiteradas oportunidades ejerció el papel de Delegado argentino en Reuniones Consultivas del Tratado Antártico, fue el observador argentino para realizar tareas de inspección en el marco del Artículo VII del Tratado Antártico, 1994/95 y participó en diversas convenciones representando a la Argentino en lo que respecta a asuntos antárticos. A su vez, es profesor Auxiliar de Segunda Categoría de Derecho Internacional Público en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y presentó su Tesis en 2009 "El crecimiento del turismo antártico. Oportunidades, problemáticas y desafíos para la Argentina", que fue calificada como Sobresaliente (10) por el Instituto de Servicio Exterior de la Nación
El Tratado Antártico tiene casi 50 años y a lo largo de su historia supo crear una estructura que pudo enfrentar varios cambios y desafíos. Además, como subrayó por el Ministro López Crozet, es un área del planeta que tiene características geográficas que obligan a hacer una interpretación específica de las disposiciones del derecho internacional. Destacó que parte del mérito de este éxito se debe a la estructura misma del tratado.
Es un tratado que consta de un breve preámbulo y sólo 14 artículos, donde cada uno contiene principios básicos muy importantes. López Crozet toma, por ejemplo, el artículo 4 y explica que éste cautela la posición de las partes inconciliables a la condición jurídica de la Antártida. En base a la disposición de este artículo se logró dejar de lado los conflictos relacionados con la temática sin que haya resultado perjudicada la posición de ninguna de las partes en el Tratado. De esta manera, queda tutelada la soberanía de Argentina con respecto a la Antártida.
Otro principio relevante que resalta es lo que describe el artículo 1. Según dicha disposición, el uso de la Antártida es exclusivamente para fines pacíficos y están prohibidas todas las actividades militares en la Antártida. Tanto la Argentina como otros países usan sus armadas sólo para fines pacíficos.
En el artículo 5, por su parte, se encuentra la prohibición de toda explosión nuclear o la eliminación de desechos radioactivos. López Crozet destacó que el Tratado fue pionero en esta materia, así como lo fue también en la introducción de un sistema de inspección a través del artículo 7, según el cual cada estado parte puede enviar observadores habilitados, en cualquier momento y a cualquier lugar del Antártico, para controlar que se está cumpliendo con el Tratado.
Otro principio importante está contenido en el artículo 3, que habla sobre la libertad de la investigación científica y la cooperación entre países, que a lo largo del tiempo ha generado un amplio intercambio entre las varias partes contrayentes del tratado.
Por lo tanto, después de cincuenta años de historia, López Crozet concluye que el gran mérito del Tratado Antártico ha sido dejar de lado todas las cuestiones conflictivas y poner el acento en la confianza mutua y en la cooperación internacional en las actividades pacíficas y científicas.
El Sistema del Tratado fue formándose gradualmente, primero a través de las reuniones consultivas y su documentación, y posteriormente a través de una serie de instrumentos que se fueron subscribiendo en el tiempo. Dichos instrumentos son: la Convención para la Conservación de Focas Antárticas (1978), La Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (1980) y el Protocolo al Tratado Antártico sobre la Protección del Medio Ambiente (1991).
Según el Ministro, una de las características del Tratado que más ayudó al funcionamiento del mismo ha sido el mecanismo del consenso para la toma de decisiones. Si bien en un principio era difícil lograr la convergencia de posiciones entre las partes respecto de cuestiones que podían ser particularmente complicadas, una vez logrado el consenso, las decisiones tomadas tienen una base más firme y una legitimidad que tiende a mantenerse en el tiempo. Por lo tanto, López Crozet confirma que es esencial el mantenimiento del consenso en el ámbito del Tratado Antártico.
Hoy en día nos encontramos con un sistema antártico que ha demostrado ser eficaz, abierto (de 12 países originarios, pasó hoy a 28 partes consultivas y 20 adherentes), dinámico y capaz de adaptarse a distintas ocasiones e instancias internacionales. Esto puede ser el motivo por lo cual en la actualidad no existen propuestas de enmendar el Tratado.
En lo que respecta a la Argentina, cabe destacar que es parte consultiva y signatario del Tratado pero no sólo por este motivo, sino también porque Argentina tiene la presencia efectiva y permanente más antigua en el Antártico. Además, fue el país que realizó la primera operación de buques y rescates en el Antártico. Al mismo tiempo, Argentina fue el primer país en crear un instituto científico especializado en el Antártico en 1951, un poco antes de la firma del tratado; y por eso puede decirse que algunos principios de cooperación científica fueron incluidos en el tratado gracias a Argentina. Es quizás por esta tradición anterior que hoy Argentina es sede de la Secretaría del Tratado Antártico.
Después de haber presentado este marco, López Crozet se refirió a tres cuestiones puntuales: la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, el turismo antártico y los recursos minerales.
La primera cuestión tiene que ver con la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos. Esta Convención tiene un ámbito de aplicación espacial distinto respecto del Tratado Antártico, porque se refiere a límites económicos y científicos; no jurídicos políticos. Por lo tanto, incluye aguas subantárticas donde se encuentran islas de soberanía francesa, australiana, sudafricana, las Georgias y Sandwich.
El Ministro explicó que, en el momento en que se negociaba esta convención, Francia solicitó que este nuevo régimen jurídico multilateral no restringiera sus competencias en materia pesquera en las aguas al Sur de sus islas.
Se trabajó mucho, y finalmente se elaboró una formulación jurídica larga y muy compleja, llamada la "Declaración del Presidente de la conferencia", el 20 de mayo de 1980. Dicha Declaración no recibió objeciones y por lo tanto fue incorporada como anexo al acta final de la conferencia.
Además, esta declaración permite a Francia en determinadas circunstancias adoptar medidas nacionales propias y no las multilaterales de la convención, como por ejemplo si se hubieran adoptado medidas pero Francia quisiera adoptar medidas más estrictas en las islas bajo su soberanía.
La declaración extiende esto otorgado a Francia, a otros Estados con islas subantárticas, en el ámbito de aplicación de la convención, cuya soberanía sobre dichas islas sea reconocida por todos los Estados parte. Entonces, es válido para las islas de Australia, Noruega y Sudáfrica, pero no respecto de las Georgias y Sandwich del Sur, ya que la soberanía de un Estado no es reconocida por todas las partes.
A pesar de esta circunstancia, el Reino Unido aplica hoy de forma unilateral la convención según sus propias medidas de administración, imponiendo el pago de licencias de pesca, exigiendo la asignación de observadores británicos y arrogándose el derecho exclusivo de inspección en las aguas de Georgias y Sandwich.
Esta situación ha claramente generado una controversia interpretativa entre Argentina y Gran Bretaña sobre la Convención y la Declaración del Presidente.
Aquí subyace la disputa de soberanía que ambos países tienen sobre Malvinas, Georgias y Sandwich.
Es así como en la actualidad los buques argentinos se ven impedidos de realizar actividad de pesca en las aguas circundantes a las Islas Georgias y Sandwich, donde sólo corresponde aplicar el régimen multilateral en la convención.
Otro tema que el Ministro quiso destacar es el gran desarrollo que ha tenido el turismo antártico. López Crozet reiteró la idea de consolidar a Ushuaia como el punto de conexión óptimo entre el Antártico y la Argentina. Explicó que hay cinco ciudades en el mundo que son consideradas gateways (puntos de entrada) al Antártico: la primera es Ushuaia, en Argentina; la segunda es Punto Arenas, en Chile; la tercera es Christchurch, en Nueva Zelanda; la cuarta es Hobart en Australia y la quinta es Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Ushuaia está a 1000 kilómetros del Antártico, Punto Arenas a 1300, Christchurch a 2000 y Ciudad del Cabo a 3000.
El turismo antártico que se ha desarrollado hasta ahora ha sido principalmente (95%) por buques y se utiliza mayormente el puerto de Ushuaia, por su cercanía geográfica.
La zona más visitada es la península antártica, ya que tiene atractivos turísticos que no tienen las áreas antárticas "cercanas" a Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica. A pesar de esta relativa ventaja geográfica, tanto Christchurch como Hobart han logrado desarrollar una infraestructura antártica que abarca muchos aspectos.
La iniciativa de consolidar a Ushuaia como puerta de entrada al Antártico está avanzando, pero al mismo tiempo hay que levantar la infraestructura y los servicios logísticos, operativos, científicos y educativos, que potencien esa ventaja natural de Ushuaia.
López Crozet considera que esa consolidación de Ushuaia puede entenderse como positiva no sólo del punto de vista político-estratégico sino también desde el punto de vista de un recurso económico genuino para la provincia entera. "Avanzar en este sentido es muy importante para Argentina", dijo.
El último tema examinado por el Ministro fue sobre los recursos minerales.
El artículo 7 del Protocolo del Tratado Antártico sobre la Protección del Medio Ambiente prohíbe toda actividad mineral excepto la investigación científica. Por lo tanto, está prohibida indefinidamente toda actividad sobre los recursos minerales. En algunos lugares se lee que esta prohibición se mantendrá hasta el año 2048; pero, como explicó Crozet, el 2048 es el año establecido para flexibilizar los mecanismos para modificar el Protocolo del Tratado Antártico.
En los primeros cincuenta años de vigencia del protocolo hay un régimen más estricto para modificarlo o enmendarlo. A partir de dicha fecha el régimen se va a tornar un poco más sencillo. Por lo tanto, en el corto-mediano plazo esta prohibición se va a mantener.
En conclusión, según el Ministro López Crozet, nos encontramos con un Tratado que cumple cincuenta años y se mantiene actual. Y nos encontramos con una Argentina que es parte originaria y sede del Tratado y que mantiene su histórico protagonismo en el Antártico.
Eduardo Amadeo RodríguezNació en la Ciudad de Buenos Aires en 1951. Egresó de Escuela Naval Militar como Guardiamarina en 1969. Se graduó como Licenciado en Oceanografía en el Instituto Tecnológico Buenos Aires, y efectuó más tarde, cursos de especialización en Geofísica en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Buenos Aires, y en los Estados Unidos de América. Desarrolló la mayor parte de su carrera en actividades relacionadas con su especialidad, prestando servicios en buques oceanográficos, en los que realizó numerosas campañas de investigación. Ejerció durante seis años la conducción del Departamento Oceanografía del Servicio de Hidrografía Naval. Graduado del Curso de Estado Mayor en la Escuela de Guerra Naval, integró el Estado Mayor General de la Armada en el área de Políticas y Estrategia entre los años 1994 y 1996.Durante el bienio 1997/8, se desempeñó como Agregado de Defensa a la Embajada Argentina en Londres. A inicios del año 2000, asumió la Jefatura del Servicio de Hidrografía Naval (SHN), y luego de su ascenso a Contraalmirante a principios de 2001, se desempeñó como Subsecretario de Intereses Marítimos de la Armada. En 2003 fue designado Jefe de Planeamiento Estratégico y Políticas del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas. Pasó a retiro en el año 2005, y se desempeña actualmente como asesor en la Dirección de Intereses Marítimos de la Armada
El Contraalmirante Eduardo Rodríguez reflexionó sobre el estado actual y la posible evolución del conjunto de actividades económicas que constituyen el eje central de los intereses marítimos de todos los países.
El orador empezó por señalar que el océano ha dejado de ser visto como un espacio plano, de frontera. Aunque siempre fuera importante como vía de comunicación, ahora se agregaron otros niveles de actividades y, por ende, surge la controversia sobre los límites jurisdiccionales.
En consecuencia, revalorizó la capacidad conectiva del mar y destacó la diversidad de actividades humanas involucradas en su uso y explotación. Rodríguez planteó un inventario actualizado de los principales recursos y usos del mar. Los intereses marítimos, añadió, se dividen entre la explotación de recursos naturales del mar y los usos del mar. Manifestó que en los últimos años -más allá de una intensificación de las actividades marítimas tradicionales- se desarrollaron una serie de nuevos y desafiantes objetos de interés, que anteriormente no eran considerados por ser impracticables, económicamente no rentables o simplemente por ser desconocidos.
"El océano ha dejado de ser visto como espacio plano de frontera"
Entonces, analizó las industrias marítimas, destacando los tres factores de incidencia directa y de constante interacción entre ellas. Primero, señaló el incremento en la demanda de materias primas y de manufacturas, sumado a la necesidad de transportar los bienes a zonas cada vez más lejanas. En segundo lugar, advirtió un aumento del conocimiento y un avance de la tecnología suficiente para ampliar cada vez más las actividades marinas. Y tercero, observó una creciente preocupación por los riesgos ambientales que esta actividad humana plantea.
Luego, Rodríguez hizo una síntesis de los recursos naturales del espacio marítimo, agrupándolos en recursos vivos y no vivos. En el primer grupo, está la pesca, que se destaca por su importancia económica y el grado de desarrollo alcanzado. La problemática de este recurso renovable concierne su sustentabilidad. La pesca global se encuentra casi al máximo de sus posibilidades, hecho que también se aplica al caso de Argentina. Por ende, el desafío respecto de la pesca no es expandir la captura sino hacerla mas sustentable y agregarle valor. Según Rodríguez, la disminución en la captura en algunas partes del mundo ha incentivado el aumento de acuicultura como medida para satisfacer la demanda mundial.
En cuanto a la producción acuicultural en las demás partes, mas allá de recientes progresos y programas desarrollados, Rodríguez consideró que el rol de la acuicultura es sumamente marginal.
En cuanto a los recursos no vivos, figuran como prioridad el petróleo y el gas, seguidos de otros minerales.
En lo que se refiere al petróleo en términos geográficos, destacó lugares como las islas Malvinas o la cuenca del ártico y su reciente importancia en la agenda diplomática de los últimos meses, siempre con un contenido de litigio o de conflicto. Otras áreas mencionadas fueron las costas de Brasil, la de África occidental y las mediterráneas, que también forman parte de esta creciente agenda offshore centrada en el petróleo y el gas.
En el caso de Argentina, Rodríguez reconoció que es posible detectar una serie de esfuerzos hechos, aunque la información y el conocimiento resultan aún insuficientes como para acertar una política general. Manifestó que entre los geólogos hay opiniones encontradas en cuanto a la potencialidad del ámbito marítimo y su relación con otros recursos distintos del petróleo y el gas. Por lo tanto, concluyó que es prácticamente nulo el conocimiento sobre la existencia, la intrusión y la magnitud de tales recursos en el área de interés argentino.
El orador sostuvo que, adicionalmente, surgieron recursos energéticos renovables. Dicha novedad comprende la energía de las olas, la energía de las mareas, y -a otro nivel- la energía térmica del mar. Siendo que en otros países ya está en vigor el desarrollo tecnológico para explotar esta fuente de energía, Rodríguez sostuvo que Argentina tiene que comprender el potencial energético de su espacio marítimo; especialmente en la cuenca patagónica.
A continuación, destacó la vigorosa expansión de las actividades marítimas tradicionales, como el transporte marítimo y fluvial, y la industria naval. Y explicó el modo en que se consolida la industria naviera como eje de la economía mundial. Rodríguez reiteró que el Atlántico Sur no es central pero tampoco es marginal en este marco. El trafico en Asia, América y América del Sur esta creciendo notablemente; por lo que claramente afecta a la Argentina vinculado al interés nacional por la recuperación y renovación de la industria naval argentina.
Seguidamente, el disertante presentó los usos menos tradicionales del mar. Uno de ellos es el aprestamiento de servicios ambientales, como la producción de oxígeno y la captación de CO2, el aprovisionamiento de agua, el reciclaje de desechos y recursos genéticos. Rodríguez resaltó que las funciones naturales del mar hoy tienen un valor y se comercializan como el motor de transformación de las restantes industrias marítimas al largo plazo.
Luego, subrayó la evolución en la percepción tradicional sobre los espacios marítimos. Los cambios incluyen el interés económico y la revalorización de los espacios marítimos – especialmente los que son más alejados de la costa y más profundos. La amenaza para estos sitios tradicionalmente se percibe como problemas del porvenir y por eso han tenido poca atención.
Rodríguez terminó su presentación con la idea que tanto los servicios ambientales como las empresas extractivas plantean desafíos de inversión a los Estados. El orador también señaló otra complicación, respecto a la gran controversia jurídica sobre la mayoría de los espacios marítimos. No obstante, el disertante aclaró la necesidad del desarrollo de capacidades nacionales que permitan concretar exitosamente el aprovechamiento de los recursos y el desarrollo de nuevos servicios de interés clave para la Argentina.
Por último, el expositor apeló a una política oceánica integral, es decir una que no se limite a diferentes asuntos de interés sino que incluya una aproximación integrada de los intereses sectoriales, y que se someta a los principios de una política oceánica nacional y común. Objetivos, programas y medidas serán mutuamente consistentes de los diferentes sectores. Todavía Argentina, como muchos otros países, carece de una política tal. Rodríguez subrayó que ya Storni hizo referencia a este tipo de política y este es el momento para encarar esta visión.
Patricio Andrés MarshallGeólogo graduado en la Universidad de Buenos Aires. Inició su actividad como docente en esa casa de estudios en el Departamento de Ciencias Geológicas y en investigación en el CONICET, participando de varias campañas antárticas. Durante su carrera se desempeñó como Consultor Geológico de la Comisión Nacional de la Plataforma Continental (COPLA), trabajó en la industria petrolera, publicó diversos trabajos y dictó cursos obre temas vinculados a la geología marina, hidrocarburos y recursos en el offshore. Actualmente es profesor de Geología del Petróleo en la carrera de Ingeniería de Reservorios de la UBA, miembro de diversas asociaciones profesionales locales e internacionales, parte de la Comisión de Exploración del Instituto Argentino del Petróleo y Gas (IAPG) y Presidente de la Asociación Argentina de Geólogos y Geofísicos Petroleros
El licenciado geólogo Patricio Marshall subtituló su presentación sobre los minerales oceánicos "Mitos, realidades, incertidumbres y desafíos".
Introduciendo el tema con una descripción de los recursos posiblemente presentes en el Atlántico Sur, Marshall distinguió entre hidrocarburos convencionales (Po, Gas) y no convencionales (Hidratos de Metano), minerales (depósitos de placeres, fosforitas o evaporitas, sulfuros polimetálicos y nódulos y costras polimetálicos) y recursos vivos. A continuación, estableció la diferencia entre los términos "recursos" y "reservas". Sostuvo que los recursos tienen un carácter potencial mientras las reservas requieren inversiones tanto económicas como tecnológicas. Marshall sostuvo que esta distinción es válida para recursos minerales y también energéticos.
El orador afirmó que las condiciones ambientales marítimas dependen de la distancia de la tierra firme. En el caso de Argentina, dijo, hay potencial hasta varios cientos de kilómetros de la costa afortunadamente. Las profundidades que hay que enfrentar son de cientos a miles de metros de agua. En cuanto a los terrenos, la topografía de fondo marino abarca terrenos diferentes, hay plataformas, taludes, emersiones, fondos abisales y dorsales volcánicos. En lo que concierne a los fondos marinos se las pueden diferenciar en márgenes continentales, llanuras abisales y zonas con elevaciones y cordilleras abisales.
Luego, el orador expuso los impactos de la edad de los fondos oceánicos: en la zona del atlántico sur hay una variación de edades, lo que lleva a distintas condiciones geológicas y ambientales para el desarrollo de los recursos minerales. Y existe también en algunas áreas, actividad volcánica que se asocia a cierto tipo de minerales.
A continuación, Marshall resaltó que en el Atlántico Sur de la Argentina los límites de la zona económica exclusiva corren a 200 millas náuticas. Aquí, sostiene, hay diferentes situaciones que el país puede encarar. Hay una de las mayores y más extensas plataformas del mundo, una zona de talud y una zona abisal. No hay mayores sedimentos sino que hay mucha actividad volcánica, con lo cual, según Marshall, ya se puede descartar la existencia de hidrocarburos por la falta de cubiertas alimentarias.
"Lamentablemente el conocimiento del mar todavía es muy limitado y tiene grandes falencias. (…) Por ende, se necesitan regulaciones, reglas y procesos predeterminados para las actividades de explotación marítima"
Por último, el orador analizó las características de los diferentes recursos. Depósitos de placeres son metales o sea minerales detríticos, tienen un alto valor y se hallan en cercanía de la costa. En la zona de interés para Argentina no hay ningún hallazgo de estos minerales registrado. Los depósitos de fosforitas, a su vez, son de bajo valor y existen grandes reservas. Están vinculados a corrientes oceánicas especiales y normalmente se encuentran en profundidades de aguas medias. En cuanto a las evaporitas, están limitadas a condiciones paleoambientales restringidas. Concurren en abundancia pero son submarginales económicamente. Los sulfuros polimetálicos al otro lado son económicamente muy relevantes, aunque las expectativas son muy localizadas. Se encuentran en aguas profundas y en temperaturas muy altas (hasta 400ºC).
Para cerrar con su exposición, Marshall señaló que lamentablemente el conocimiento del mar todavía es muy limitado y tiene grandes falencias. Por ello, la situación actual se enfrenta a grandes desafíos, especialmente en lo que concierne a la protección del medio ambiente. Mientras se explotan los recursos del mar, los riesgos para el medio ambiente son amplios y los ambientes marítimos muy frágiles. Por ende, se necesitan regulaciones, reglas y procesos predeterminados para las actividades de explotación marítima, especialmente offshore. Las perspectivas para la Argentina, vislumbran un campo de acción donde todo se encuentra por hacer, y como bien lo aclara Marshall, debe ser en pos del interés de las futuras generaciones. En su opinión, no es tarde para comenzar, pero es imperioso e indispensable que sea lo antes posible.
El petróleo y gas en el Atlántico Sur
Daniel GeroldIngeniero Industrial egresado de la UBA y especialista en Economía del Petróleo y Gas (ITBA). Durante su extensa carrera se ha desempeñado en diversas empresas petroleras, entre las cuales se encuentran YPF, CHEVRON San Jorge y el Grupo Bolland entre otras. Actualmente es Director y fundador de la Consultora G&G Energy Consultants, la cual se especializa en lo que respecta al petróleo, gas y energía en Argentina, Bolivia, Chile y Brasil
Daniel Gerold expuso las posibilidades que tiene Argentina de exploración de petróleo y gas en el Atlántico Sur. Empezó por constatar que la exploración offshore que actualmente está llevando a cabo Brasil en el Atlántico, no es inmediatamente trasladable a Argentina por las divergentes condiciones geológicas. Sin embargo, subrayó que Argentina puede replicar el modus operandi de Brasil, que sostuvo persistentemente sus esfuerzos y que formó capacidad humana experimentada para dedicarse a la búsqueda de hidrocarburos offshore.
Añadió que se desarrolla una nueva etapa de inversiones en el Atlántico Sur, que involucra a la Argentina en el área de las Islas Malvinas –territorio bajo el dominio de Inglaterra. Desde el punto de vista de Gerold, las inversiones argentinas realizadas por cinco empresas en aguas controladas por Argentina son puntuales y escasas; no son fruto de una política de explotación coherente, por lo cual, los términos económicos ingleses se presentan como mucho más atractivos.
El expositor manifestó que las áreas marítimas en Atlántico Sur de las que dispone la Argentina son muy extensas y diversas y señaló que existen varias cuencas donde podrían hallarse recursos naturales. "En varias cuencas de alto riesgo podrían potencialmente encontrarse cantidades significativas de recursos", sostuvo.
Consideró que posiblemente el año que viene se pueda llegar a tener algún pozo exploratorio y esto requiere de una política de inversión sostenida. "Si la Argentina descubriera recursos con un pozo exploratorio, podría considerarse extraordinariamente afortunada", dijo Gerold.
Explicó, entonces, que en el pasado tanto la YPF estatal como las empresas privadas dirigieron recursos a la inversión offshore; incluso previo a la guerra de Malvinas, Exxon perforó pozos con producción de petróleo y gas de tamaño no comercial. Concluyó que generalmente los antecedentes de la exploración en la zona señalan que las perspectivas para la explotación son dadas y elaborables.
Gerold destacó que respecto a las Malvinas, hay -opuesto a la concepción común- cuatro cuencas potenciales en el alrededor, una de las cuales se encuentra en aguas argentinas.
Seguidamente, se dedicó a exponer la agresiva geopolítica petrolera de Inglaterra. Describió la concesión de contratos de exploración a cinco empresas cotizantes que disponen de fondos extraordinarios. Estos fondos, dijo, son de origen diverso; varios de ellos están vinculados al gobierno inglés y a la Royal Navy. Esto es porque para el gobierno inglés es muy costoso el mantenimiento de las islas Malvinas, por lo que quiere asegurarse si hay o no recursos naturales en la zona.
Luego, advirtió que los anuncios del descubrimiento de petróleo o gas se nutrieron de información parcial; sin embargo, estos anuncios tuvieron gran impacto y generaron la construcción de más pozos, de los cuales la mayoría resultaron secos. Por ende, Gerold cuestionó si pueden ser comercializados los hallazgos.
A continuación opinó que no se realizó ningún ensayo productivo de relevancia, en parte porque no se cuenta con infraestructura ni con barcos para almacenar la eventual producción de petróleo por las condiciones geológicas. Gerold evaluó las repercusiones que esto tuvo para las empresas involucradas y mencionó que algunas incluso perdieron entre el 50% y el 90% de su valor en la bolsa de Londres.
Entonces, volviendo a las perspectivas para la Argentina, el orador explicó que el consorcio YPF-PAE-Petrobras perforará un pozo en aguas profundas el próximo mes, sin cooperación de empresas inglesas. Según Gerold, es de mayor interés y probabilidad de éxito la exploración en aguas controladas por la Argentina y en el sur de las aguas controladas por Inglaterra.
"Eventuales indicaciones favorables [de hidrocarburos en las aguas Malvinas] podrían correr el riesgo de ser magnificadas políticamente, y una razón para que Inglaterra no acepte negociar ni retirarse"
Para concluir, Gerold reflexionó sobre las posibilidades de una estrategia geopolítica basada en el conocimiento profesional. Indicó que, pese al alto riesgo, las operaciones en el Atlántico Sur demostraron que existen posibilidades de descubrimiento. Señaló que inmediatamente al este del área mencionado, hay una empresa que espera los resultados argentinos para perforar; aunque, razonó Gerold, quizás debería ser exactamente al revés.
Además, el expositor advirtió que eventuales indicaciones favorables en esa zona podrían correr el riesgo de ser magnificadas políticamente, y convertirse en una razón para que Inglaterra no acepte negociar ni retirarse. Gerold cree que a la Argentina le falta reconocer el potencial de sus recursos. Por ende, opinó que la estrategia general y geopolítica de nuestro país respecto del Atlántico Sur debería valorar las evaluaciones de los profesionales que tiene el país en esta área. Los próximos meses, constató Gerold, serán importantes en el sentido de que Inglaterra va a evaluar si realmente hay potencial donde están operando actualmente ellos, y entonces también va a redefinir su posición hacia el mantenimiento costoso de las Islas Malvinas. Para la Argentina seria crucial en su futuro incluir a sus profesionales en la formulación de sus políticas en el Atlántico Sur, selló el orador.
Ariel Hernán TroisiCapitán de Fragata. Licenciado en Oceanografía por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires. Durante su carrera, cumplió funciones en las áreas de Propagación del Sonido, Física Marina y posteriormente como Jefe de Campañas Oceanográficas en el Servicio de Hidrografía Naval, del cual actualmente es el Jefe de Departamento Oceanografía. Participó en numerosas campañas oceanográficas donde adquirió conocimientos en diversas técnicas y manejo de instrumental vinculado con las distintas disciplinas de la oceanografía. En el ámbito internacional, preside el Programa Internacional de Boyas del Atlántico Sur, así como el Programa Internacional de Intercambio de Datos e Información Oceanográfica de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO. Asimismo, desde el año 2006 se desempeña como representante nacional alterno ante dicha Comisión
El Licenciado Ariel Troisi se encargó de recorrer la historia de la oceanografía como disciplina, de comentar su desarrollo y de apuntar perspectivas hacia futuro. Explicó que la oceanografía como disciplina académica tiene un desarrollo relativamente reciente, dado que aún en el marco de la revolución científica del siglo XVII se resistía a la investigación del mar por su imprevisibilidad, luego tornándose en un obstáculo menor que fue disminuyendo a la par de las innovaciones tecnológicas. Sostuvo que la investigación marítima presenta un gran desafío a los científicos, en parte por las difíciles condiciones de trabajo y por la complejidad que caracteriza al ámbito. Sin embargo, destacó el orador, el área ha avanzado con una enorme velocidad, no sólo en vistas de la búsqueda de un mayor conocimiento sino también desde la necesidad de dar respuestas a los problemas de la sociedad. Troisi señaló que las recientes catástrofes como el huracán Katarina o los tsunamis en Japón, sugieren que todavía las ciencias del mar son incapaces de entender la complejidad de la naturaleza en su totalidad. Y aquí, sugirió, que estos fenómenos demuestran que el uso de soluciones tecnológicas es inevitable.
Seguidamente refirió al hecho de que históricamente el conocimiento del mar tenía más bien una aplicación utilitaria, sobre todo para el comercio marítimo, mientras hoy el enfoque ha cambiado hacia una investigación científica con fines de predecir y controlar la realidad. Asimismo, subrayó, que en este marco de avance científico, la investigación oceanográfica se lleva a cabo cada vez más desde gabinetes y no desde los buques in situ.
Luego, sostuvo que en lo que concierne a la colección de datos sobre el mar, las invenciones como el planeador (o Glider) han revolucionado el trabajo científico, en tanto los datos obtenidos y las informaciones en gran volumen se logran transmitir en tiempo real.
Respecto al Atlántico Sur, Troisi comentó que se han concretado planes de instalar puestos de observación a largo plazo que incorporan a la Argentina.
El expositor ejemplificó que existen en la cuenca de la Argentina tres gliders en operación y además boyas perfiladoras y de superficie operando mediante el programa ARGO. Este programa específicamente, trabaja en conjunto con un satélite altimétrico mientras las boyas -exponencialmente más baratas que enviar un buque tripulado- trabajan solas y funcionan como una estación oceanográfica virtual.
"El regreso de los oceanógrafos a sus gabinetes, trae consigo una creciente falta de comprensión para el carácter del objeto de estudio, el mar"
Por consiguiente, sostuvo que la tendencia de investigar desde gabinetes en vez de trabajar directamente desde buques trae consigo una creciente falta de comprensión considerando el carácter del objeto de estudio –el mar.
Asimismo, mencionó el expositor, por más que los datos generados sirvan para fines científicos, encuentran también una aplicación transdisciplinaria, teniendo grandes impactos sociales y económicos respecto a áreas tales como la pesquería, la previsión del tiempo y pronósticos o la guerra submarina. Concluyó, que hace falta una profunda reflexión sobre dónde corren los límites entre la oceanografía operacional y la investigación científica marina, y hasta qué grado estas dos pueden armonizarse entre sí.
Por lo tanto, si bien a partir de una gran base de datos se genera información dando lugar aunque sea a un mínimo porcentaje de conocimiento, Troisi planteó, es necesaria una política para manejar estos datos. En este sentido, hizo mención del trabajo de la organización "International Oceanographic Data and Information Exchange" -la cual ha cumplido 50 años recientemente- y que ha creado el primer mecanismo para el intercambio de datos a fin de garantizar el igual acceso a imágenes e informaciones.
Concluyendo con su presentación, Troisi destacó que junto a la inmensidad de datos disponibles y la diversificación de puestos de observación, crece también la interdependencia y la necesidad de cooperación no sólo entre los países sino también entre las diferentes categorías de actores, sean ellos gobiernos, empresas privadas o científicos. Según el expositor, será inevitable la formulación de una política clara del mar con una visión marcada acerca de los objetivos, las prioridades y los instrumentos para la investigación marina.
Javier Armando ValladaresLicenciado en Oceanografía Física (ITBA) y especializado en Geofísica del petróleo (UBA). Actualmente se desempeña como Asesor en temas Marinos en la Dirección de Asuntos Internacionales del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y de la Comisión Nacional de Asuntos Espaciales (CONAE), es miembro de número de la Academia de Ciencias del Mar y del. Miembro del Consejo de Graduados del Instituto Tecnológico de Buenos Aires. A su vez, Desde 1994 representa a la Argentina ante la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) de UNESCO, organización en donde fue vicepresidente por dos mandatos, posteriormente electo en 2007 su Presidente y en 2009 reelecto para dicha función. Entre los cargos que ocupo se pueden resaltar los de Jefe del Servicio de Hidrografía Naval, Agregado Naval - Jefe de Comisión Naval en los EE.UU. y Subsecretario de Intereses Marítimos
El Licenciado Valladares intentó explicar desde una perspectiva asociada con las ciencias marinas la importancia de los espacios marítimos y del desarrollo de una ley del mar.
Comenzó su disertación explicando que en 1982 la UNCLOS (Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar) regulaba meramente la investigación científica marítima, descuidando la oceanografía operacional. Según Valladares, esto llevó a un uso amplio y difícilmente controlable de los datos, utilizándose para distintos fines, ya sea para alimentar modelos de prevención de tsunamis, para alertas de temporales, huracanes, o la humedad de zonas agrícolas, entre otros, es decir la tecnología aplicada. Sostuvo que estos datos hoy se generan sin manejo manual, lo que amplifica la cobertura mundial con puestos de observación a la vez que mejora la observación y la comunicación satelital.
Por este motivo, explicó Valladares, el concepto de la oceanografía operacional está abriéndose debido, en parte, a los espacios vacíos a los que ha dado lugar la incompleta Ley del Mar de 1982. "Los investigadores ya no se ven obligados a concordar sus proyectos con las autoridades gubernamentales ligadas a las zonas en las cuales pretenden investigar y los programas de investigación son cada vez más interdisciplinarios e inter-agenciales", manifestó. En consecuencia, señaló que se produce aquí un cambio desde la exploración temática hacia la observación sistemática con fines múltiples.
Consecuentemente, Valladares sostuvo que se halla hoy en los océanos del mundo una densa red de boyas derivantes y perforantes, razón por la cual concluyó que la Argentina tendrá que buscar un mecanismo a través del cual pueda formar parte de estos programas.
"El concepto Soberanía Cultural se refiere al libre ejercicio de una identidad y voluntad común en el lugar que se desee y por el tiempo que sea necesario para fines específicos"
Luego, comentó algunas líneas de trabajo desarrolladas por la Comisión Oceanográfica Intergubernamental. Esta agencia aspira a fomentar la prevención de los riesgos naturales, la atenuación de los efectos del cambio climático y la salvaguardia de la salud de los ecosistemas oceánicos, entre otros fines de carácter interdisciplinario que no pueden llevarse a cabo desprovistos de cooperación entre los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales y el sector privado.
Seguidamente, en el intento por proveer una herramienta conceptual para encarar los presentes desafíos, Valladares expuso su visión sobre una "soberanía cultural" que tomaría el lugar del concepto del "control del mar". Siguiendo esa aproximación, se pensaría en "el libre ejercicio de una identidad y voluntad común en el lugar que se desee y por el tiempo que sea necesario para fines específicos".
Cerrando su presentación, Valladares reiteró que es necesario adoptar una mirada interconceptual. A fin de evitar la intrusión de nuevos actores en el escenario, debemos combinar la diplomacia científica, nuestra conciencia de un patrimonio común y la necesidad de nuevas entes de coordinación y gestión del mar (como el COI) para un futuro mejor.
Benito Italo RótoloSubjefe del Estado Mayor General de la Armada pasado a retiro recientemente, durante su extensa trayectoria, luego de haberse graduado como "Aviador Naval" en la Escuela de Aviación Naval, prestó servicios en las diferentes Escuadrillas de ataque de la Aviación Naval, operando desde tierra y en Portaaviones. Posee el título de Licenciado en Sistemas Navales y fue profesor en la Escuela de Oficiales de la Armada y en la Escuela de Guerra Naval, cumpliendo además la tarea de Oficial de Enlace en el Honorable Congreso de la Nación Sus labores al servicio de la Armada son innumerables, destacándose especialmente la condecoración que recibió del Congreso de la Nación Argentina por su participación en el Conflicto de Malvinas
Como cierre al seminario, el Vicealmirante Benito I. Rótolo se propuso la tarea de dibujar un escenario estratégico para el manejo argentino del asunto del Atlántico Sur. En primer lugar, planteó que la conquista del espacio marítimo supone ser de similar tamaño al espacio territorial de la Argentina, y que para tratar esta cuestión, consideraría una variable fundamental, de importancia estratégica, refiriendo específicamente a los recursos.
En función de introducir el tema, Rótolo citó a Storni, quien en 1916 estableció que la Argentina debería intentar integrarse en una política oceánica integral regionalmente. Este argumento planteaba que ya que la Argentina había perdido la oportunidad de estar con los poderosos en el mar, debería al menos establecer una presencia en los océanos que la rodean y no ser un mero observador.
Luego Rótolo puso en contexto la idea de "estrategia". A pesar de usarse frecuentemente este término en relación con el nivel de decisiones o al expresar la importancia del manejo de un asunto, el concepto aparece sólo cuando existe una voluntad frente a un actor y la disputa de un interés. Por ende, dedujo el orador, tampoco puede existir planeamiento estratégico, en tanto una voluntad tal, pudiendo ser competitiva o cooperativa, exige al actor una línea de decisiones progresivas condicionadas a su vez por las decisiones que toma el otro, obligando a responder de cierta forma.
Por lo tanto, el Vicealmirante Rótolo planteó que en Argentina hubo varios visionarios que concedieron al Atlántico Sur un valor estratégico. Y ello, asociado a una cualidad que constituye al país y le asigna una fortaleza, en tanto la posesión de un litoral le otorga una mayor facilidad para estar presente en el mar.
En consecuencia, teniendo esto presente y refiriendo particularmente a las condiciones del conflicto entre Inglaterra y Argentina por las Malvinas, se remitió a la definición de estrategia según el estratega Beaufre, quien comprende por este concepto una "dialéctica de voluntades". Argentina, en este caso, no pudo ser cooperativa hacia Inglaterra y terminó con el peor escenario que puede ocurrir tras la interacción de actores en el orden de un interés común o vital. Como sugirió el orador, fue la Argentina quien hizo que el Atlántico Sur se tornara en un área de importancia estratégica, lo que antes de 1982 no era.
Sobre la base de ello, expuso a continuación los posibles motivos por los cuales otros actores empezarían a interesarse por el Atlántico Sur, según aquellos que no querían que esta disputa territorial les toque y por otra parte, aquellos otros que buscaban tener un pretexto para entrar en el escenario no sólo necesariamente como competidor, sino también cooperando.
Mencionó luego que ha habido una década de tranquilidad después de Malvinas en el Atlántico Sur, pero que posteriormente se ha hecho evidente que en la región hay países que empiezan a ejercer una cuestión de liderazgo en cuanto al desarrollo y espacio marítimo.
Para ilustrar, refirió a algunos actores involucrados, entre los cuales se encuentran Inglaterra (con el apoyo de la Unión Europea), Chile, Sudáfrica -según Rótolo, país que aspira hoy a controlar el paso oceánico que tiene con el índico- y Brasil, que ha sido un pionero en las formas en que manifiesta la protección de sus intereses. Al respecto, destacó que es notable el grado de protección de los intereses y el énfasis que Brasil puso en los foros entorno a esta cuestión y la forma en que trata de acomodar las leyes internacionales en vistas de que éstas le favorezcan. Esto, se demuestra en el manejo que ha hecho durante las dos últimas décadas sobre la percepción de amenazas que representa la Amazonia verde desde fines de los años ochenta. Brasil ha defendido sus recursos primarios casi de manera exagerada y de este modo, como mensaje estratégico, ha señalado la importancia vital que posee esta cuenca para el país.
Volviendo al caso de Malvinas, Rótolo sostuvo a continuación que la Argentina con Inglaterra, fue al extremo competitivo lo que no ha cambiado en favor de arreglos internacionales tras el conflicto bélico. Por lo cual, este escenario por sí solo está definido como estratégico. Dada la confrontación absoluta contra el Reino Unido, Rótolo subrayó la necesidad de forjar entonces alianzas estratégicas y de cooperación con los demás actores interesados. A eso, opinó el expositor, aspira el trabajo de la Cancillería vertebrándose en la ventaja de la posesión del litoral y los puntos de apoyo que tiene el territorio argentino.
El orador vislumbró que el siglo XXI estará acaparado por la dimensión marítima y en base a ello se deberá plantear y debatir su definición pertinente. Si bien por ello se hace alusión directa a la cantidad de espacios abiertos que hay en el mar, Rótolo reiteró que posee el carácter de un territorio más, y que los conflictos del futuro habrán de tener lugar justamente en el mar. De aquí su importancia y la necesidad de ocupar este espacio. Desde su punto de vista, la Argentina posee esta fortaleza de tener un importante litoral, pero no obstante, tendrá que consolidar propiamente la integración patagónica y los puntos de apoyo que ofrece Tierra del Fuego.
Según el expositor, la política del Estado que se ensaya en el escenario antártico es ejemplar tanto como en el caso de Malvinas, aunque hace falta que el mundo reconozca este conflicto como una disputa territorial de prolongación en el tiempo inconcebible.
Terminando su presentación, Rótolo apuntó a la importancia fundamental de la interacción de la Argentina con los demás países en lo que concierne a cuestiones marítimas. Considerando que se trata de un asunto estratégico muy complejo, Rótolo manifestó que no será suficiente enviar una armada para ocupar espacio en el mar sino que se tendrán que hacer inversiones en puertos, desarrollos tecnológicos e industriales que fortifiquen el litoral como base de sustento. El Atlántico Sur, concluyó, es un asunto estratégico de alta importancia y requiere de conocimiento y tecnología a la vez que desarrollo e inversión. Desde esta perspectiva entonces, cuando la Argentina posea las capacidades reales de extraer los recursos presentes en el mar, habrá comprado un segundo país.
Arturo Antonio PuricelliMinistro de Defensa de la Nación. Abogado formado en la Universidad Nacional del Litoral y actual Ministro de Defensa. En su extensa carrera como funcionario público se destacan sus labores como: Diputado Nacional por la Provincia de Santa Cruz en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, Presidente del Directorio ENCOTESA (Empresa Nacional de Correos y Telégrafos S.A.), Vicepresidente del Directorio del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuerto, Secretario de las Provincias del Ministerio del Interior de la Nación e Interventor de la Dirección General de Fabricaciones Militares
Por Bruno Binetti
El seminario contó con las palabras de cierre del Ministro de Defensa de la Nación, Arturo Puricelli, quien destacó el carácter prioritario del Atlántico Sur para la Argentina en el plano geopolítico, económico y medioambiental. El ministro describió este espacio, caracterizado tanto por relaciones de cooperación como de competencia entre los diversos actores con presencia en la región, entre los cuales se encuentran: en el nivel interestatal, los Estados con proyección hacia este océano de importancia vital, mientras en el plano trasnacional, se desenvuelven diversos actores no estatales, como organismos internacionales, grupos de interés y órganos de la sociedad civil, entre los cuales destacó la importancia del CARI. La interacción entre ambos niveles estableció Puricelli, determina un "escenario estratégico complejo" en el que la Argentina debe ejercer sus derechos soberanos y cumplir con las obligaciones que le impone su condición de estado marítimo.
Comenzando por la potencialidad económica del Atlántico Sur, el ministro destacó la presencia de grandes reservas de hidrocarburos así como la enorme biodiversidad con la que cuenta este océano -aspecto que según su visión cobrará creciente importancia a partir de la necesidad de abastecer con alimentos a una creciente población mundial y de la histórica relevancia argentina en la producción de estos recursos-.
A continuación el ministro describió la situación estratégica de la Argentina en el Atlántico Sur, donde señaló cinco complejos geopolíticos de primordial trascendencia para el futuro del país:
La prioridad geoestratégica del país en el mar se halla en su frente marítimo, que comprende las aguas jurisdiccionales argentinas así como el lecho y subsuelo marítimos. En este frente, el país ejerce tanto el dominio de sus recursos como la defensa territorial ante posibles amenazas provenientes del espacio marítimo exterior que se encuentra fuera de su jurisdicción, área de vinculación con la región y el resto del mundo.
El segundo complejo geopolítico es el litoral bonaerense, de vital importancia económica puesto que por sus aguas transita el 90% del comercio exterior argentino. El mayor desafío a la seguridad de esta región se debe a sus condiciones geográficas, que hacen vulnerables a sus puertos a desastres naturales y eventuales agresiones externas.
En tercer lugar se encuentra el litoral de la Patagonia austral, región caracterizada por la presencia de numerosos espacios geográficos vacíos, condición que es atrayente para otros Estados con presencia en el Atlántico Sur debido a la riqueza energética de la zona. Entre los aprovechamientos de esta potencialidad, el ministro destacó la futura construcción de dos represas sobre el río Santa Cruz, y la usina geotérmica instalada en la mina de carbón de Río Turbio, que entrará en funcionamiento durante este año.
Otro complejo es el constituido por las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del sur, cuya trascendencia está caracterizada por la presencia del Reino Unido, potencia que ha establecido una presencia militar permanente en la zona, incluyendo fuerzas navales y aéreas, y que cuenta para el ministro con intenciones de permanecer en la región y proyectar su influencia hacia territorio antártico.
El área Antártica constituye justamente el último complejo geopolítico señalado por Puricelli. Este es un territorio de soberanía reclamada por la Argentina, que cuenta con una importante presencia en la zona desde hace un siglo y está realizando esfuerzos para consolidarla.
Seguidamente, el ministro realizó un análisis global de la situación del Atlántico Sur, donde destacó la proyección de poder marítimo de los Estados Unidos, potencia militar por excelencia abocada principalmente a la prevención del tráfico ilegal de armas de destrucción masiva. Dentro de este nivel global de análisis, el ministro destacó la participación argentina en los compromisos adoptados ante la ONU así como su participación en ejercicios marítimos conjuntos con otras naciones y su fuerte presencia en organismos científicos y oceanográficos.
"El Atlántico sur y la Antártida constituyen un espacio de seguridad y desarrollo de importancia vital para el futuro y presente de la Argentina"
Respecto a la seguridad, sustentabilidad y medio ambiente, en el nivel regional, el ministro Puricelli reafirmó la intención argentina de profundizar la decisión tomada en las Naciones Unidas, declarando al Atlántico Sur como zona de paz y cooperación, lo que desde su perspectiva contrasta con el enfoque militar de la presencia británica en la región.
A continuación el distinguido orador señaló a los actores estatales que cuentan con presencia y protagonismo en la región del Atlántico Sur. En primer lugar se refirió a la proyección de Chile en la zona, potenciada por la modernización de las capacidades de su armada, país con el que la Argentina busca impulsar relaciones de cooperación tras una historia de enfrentamientos. Otro país vecino con una fuerte presencia en esta región oceánica es Brasil, el cual la considera un área estratégica prioritaria del mismo nivel que su región amazónica debido a su importancia en la protección de los recursos pesqueros situados en su plataforma oceánica. Por su parte, la estrategia argentina hacia Brasil está signada por el deseo de evitar la generación de desconfianzas y por la creación de estrategias convergentes entre ambos países y otros países de la región, -esfuerzo reflejado en la decisión brasileña y uruguaya de no brindar asistencia portuaria a los buques británicos que se encuentren realizando viajes entre Gran Bretaña y las Islas Malvinas-.
Continuando con el análisis de los actores estatales centrales en el Atlántico Sur el ministro destacó la presencia del Reino Unido, país que asigna una importancia estratégica a su participación y que constituye a su vez una oportunidad de proyección de la OTAN y la Unión Europea, que considera a las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur como territorio europeo de ultramar. Finalmente el ministro Puricelli hizo mención al creciente rol de Sudáfrica en esta zona, a medida que desarrolla acciones autónomas independientemente de sus vínculos con Gran Bretaña.
"La interacción de cooperación y competencia resulta en un escenario estratégico complejo"
En relación a la defensa argentina de los recursos del Atlántico Sur, el ministro mencionó las políticas de gobierno tendientes a proteger la producción pesquera en la zona, destacándose la ley 26386 donde se fijan nuevos parámetros para la emisión de licencias de pesca, procurando evitar que las obtengan aquellas empresas que tengan contratos de pesca en la zona ocupada por el Reino Unido, cuya explotación de krill pone en riesgo el ecosistema marítimo. De igual manera se expresó la necesidad de explotar los importantes recursos mineros del lecho submarino, desarrollando la tecnología necesaria para su aprovechamiento y para la protección de la biodiversidad de la región. Finalmente el ministro hizo referencia al desarrollo de emprendimientos gasíferos en la boca del estrecho de Magallanes, que podrían llegar a proveer el 20% de la producción argentina de gas, y a la sanción de la ley 20659, que apunta a la penalización de las empresas que realizan actividades en la plataforma continental sin el permiso del gobierno argentino.
Para concluir su exposición, el ministro resumió las acciones que está llevando a cabo la Argentina para consolidar su presencia en el Atlántico Sur, entre las que se destaca la construcción de un polo logístico antártico en Ushuaia, con el desarrollo de una infraestructura de importancia que habilite una mayor proyección hacia la Antártida, una reforzada presencia en el Atlántico sur y una mayor cooperación con los países vecinos. En segundo lugar, el ministro Puricelli anunció la intención del gobierno de avanzar en la construcción de una conexión terrestre entre el continente y el sector argentino de la Isla de Tierra del Fuego, de importancia estratégica. Finalmente mencionó la reparación integral del rompehielos Almirante Irízar, que será equipado con dos nuevos helicópteros de carga para cuando retome su histórica misión en las campañas antárticas argentinas, y la modernización de los instrumentos militares navales del país, destacándose la puesta a punto del submarino San Juan e incluyendo en un futuro el desarrollo de tecnología de propulsión nuclear.
Documentos oficiales de Naciones Unidas sobre Islas Malvinas
Sito oficial de la Secretaría de Turismo de Ushuaia
Cancillería de Gran Bretaña
Conflicto sobre la explotación de hidrocarburos entre Inglaterra y Argentina, artículo en El Economista, Mayo de 2008
Comisión Internacional Oceanográfica

References: resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 4
 artículo 1
 artículo 5
 artículo 7
 artículo 3
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