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Timestamp: 2017-12-14 08:37:50+00:00

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Agrovisión Profesional #90 - Agosto 2016 by CIASFE - issuu
Qué es ser ingeniero agrónomo Cuáles son los intereses, anhelos y desafíos de los profesionales de la agronomía
AGROVISIÓN PROFESIONAL #90 AGOSTO 2016
EDITORIAL Nuestro trabajo profesional, bajo la invocación y amparo de la Constitución Nacional Art. 41: Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley. Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales. Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y a las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquellas alteren las jurisdicciones locales. Se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos, y de los radioactivos. En este marco LOS INGENIEROS AGRÓNOMOS SOMOS PARTE DE LA SOLUCIÓN, no obstante nos deberíamos sentir interpelados y deberíamos asumir el desafío que significa tratar de comprender la sociedad de riesgo en la que vivimos y que requiere otro posicionamiento epistemológico. Sumado a la cita de la Constitución Nacional está lo expresado en el Código Civil y Comercial, art. 240: “Límites al ejercicio de los derechos individuales sobre los bienes. El ejercicio de los derechos individuales – derechos de propiedad, ejercer la industria, el comercio y cualquier actividad lícita - debe ser compatible con los derechos de incidencia colectiva. Debe conformarse a las normas del derecho administrativo nacional y local dictadas en el interés público y no debe afectar el funcionamiento ni
la sustentabilidad de los ecosistemas de la flora, la fauna, la biodiversidad, el agua, los valores culturales, el paisaje, entre otros, según los criterios previstos en la ley especial”. Este artículo en particular no es solo un acontecimiento jurídico sino de profunda implicancia práctica en la producción agropecuaria. (Rev. Agrovisión Profesional N° 89). El nuevo Código Civil abre un espacio profesional amplísimo para los ingenieros agrónomos, porque en el accionar profesional frente a una sociedad que exige soluciones urgentes a problemas nuevos, ofrece la posibilidad de elaborar e implementar estrategias anticipatorias que garanticen aquellos derechos a través de nuestra acción e intervención, como garantes de la estabilidad de los bienes comunes (Ing. Agr. R. Biani, Rev. Agrovisión Profesional N° 89). Las implicancias sobre nuestra vida profesional son enormes y desafiantes, como así también para el Colegio Profesional, que si bien su objeto más difundido es velar por el control de matrícula y el decoro profesional, no le va en zaga la obligación de colaborar con el poder público, en el área que le compete, en la búsqueda del bien común. Ante tales desafíos es impostergable priorizar temas, ejes de trabajo y discusión y presupuestos necesarios para su concreción.
Ing. Agr. Gastón Huarte Presidente del Colegio provincial de Ingenieros Agrónomos de Santa Fe
mp 82–2–0524
SUMARIO #90
CONSEJO EDITOR Gastón Huarte Gabriel Lacelli Román de Lellis José María Trombert
Qué es ser ingeniero agrónomo Cuáles son los intereses, anhelos y desafíos de los profesionales de la agronomía Página 6
DIRECTORA GENERAL Ana Clara Martino EDITOR RESPONSABLE Colegio de Ingenieros Agrónomos de la provincia de Santa Fe. Miembro de la FADIA. EDICIÓN PERIODÍSTICA
Asamblea Provincial de Delegados Cambios de autoridades y representantes del Ciasfe Página 16
Visita de campo Pautas para realizar una correcta labor profesional
Nicolás Wells
Se necesita ingeniero agrónomo para planta de acopio Un encuentro para alumbrar el camino a seguir AGROVISIÓN PROFESIONAL ISSN Papel 1851-4944 ISSN en línea 2362-3977 Tirada: 1600 ejemplares Para comunicarse con la producción de esta revista ciasfe2@ciasfe.org.ar Salta 3243 - 2000 - Rosario Tel. 54 (341) 438-2950
Millones de árboles para Santa Fe Página 32
Año Internacional de las Legumbres Página 34
25 AÑOS DEL CIASFE
Qué es ser ingeniero agrónomo Qué intereses y desafíos comunes los llevaron a estudiar agronomía, qué les deparó el ejercicio de la profesión en el tiempo, qué barreras fueron atravesando aquellos primeros profesionales. A meses de cumplirse 25 años de la creación del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Santa Fe, en el 2017, Agrovisión entrevistó a profesionales graduados en distintas camadas generacionales y de las cuatro circunscripciones de la provincia de Santa Fe, es decir de cuatro ambientes y producciones diferentes, para encontrar las características que los hacen “colegas”, más allá de lo académico. Qué intereses y desafíos comunes los llevaron a estudiar agronomía, qué les deparó el ejercicio de la profesión en el tiempo, qué barreras fueron atravesando aquellos primeros profesionales, que en un momento entendieron que había que agruparse y conformar un Colegio. Y hoy, qué visión tienen las nuevas camadas, los más jóvenes, que vienen a transformar una profesión que a su vez está en permanente cambio. Tratamos en esta nota de descifrar el llamado “hilo rojo” que une a unos y otros, ese hilo in-
visible que según la leyenda japonesa une a personas que inexorablemente tienen destinos comunes. Desde las reflexiones individuales, cada uno de los ingenieros agrónomos consultados cuenta qué los une y qué anhelan para el futuro. Cómo metodología, se contactaron graduados de diferentes generaciones en cada circunscripción para que respondieran tres preguntas iguales. El orden de presentación de los profesionales obedece a cómo se fueron realizando las entrevistas. —Agrovisión: ¿Qué expectativas tenías cuándo decidiste estudiar agronomía en relación a tu tarea profesional futura? ¿Qué te imaginabas qué harías? Gustavo Visintini es Ingeniero agrónomo desde 1996, forma parte del departamento de producción primaria de Milkaut S.A. y asesora en forma privado a empresas lecheras. Su área de trabajo es la cuen-
ca central santafesina, en el departamento Las Colonias y vive en la ciudad de Esperanza. —Visintini: “Mi decisión de estudiar Agronomía proviene de mi familia. Soy la cuarta generación de productores agropecuarios y el que tuvo la posibilidad de acceder a una educación técnica primero y universitaria después. Estudié seis años en una escuela agrotécnica del Instituto Salesiano Colonia Vignaud en la provincia de Córdoba. Egresé con el título de agrónomo general. Luego durante la carrera de estudios de grado, me terminó de cerrar la idea de lo que ya me gustaba: ser extensionista. Trabajar con productores en forma directa, con grupos de Cambio Rural, CREA, etc. Así que siempre quise hacer lo que estoy haciendo, porque veía en otros profesionales mayores el ámbito laboral que era de mi agrado. Nicolás Rombaldo es ingeniero agrónomo desde 2006. Actualmente trabaja como Regente Técnico del Distribuidor de YPF Alberto Crossetti de la localidad de Las Rosas. También es asesor agropecuario de varios productores de la zona y cumple la tarea de certificador de aplicaciones periurbanas de la localidad de Las Parejas. —Rombaldo: “En mi caso particular cuando decidí estudiar agronomía no tenía muy en claro qué hacer o dónde hacerlo ya que me inscribí en la Facultad a
último momento y elegí esta carrera porque venía de una escuela secundaria rural. Estaba indeciso sobre qué seguir, ya que no provengo de un ámbito rural y si bien mi padre es un profesional, lo es en un rubro totalmente distinto. La incertidumbre era elegir esta carrera (donde no conocía nada ni a nadie) o la de mi padre (donde posiblemente sería todo mucho más fácil por el camino ya recorrido por él). Una vez dentro de la universidad, fui conociendo más y pude ir armándome de una idea sobre qué podría realizar o dónde. Igualmente siempre me gustó más la parte ganadera, pero una vez recibido se me hizo imposible poder dedicarme a la misma ya que en mi zona es casi inexistente”. Ana Deambrosi, es ingeniera agrónoma desde 1992. Nació y estudió en Buenos Aires, pero emigrada al norte de la provincia fue profesora en sus comienzo de en una escuela técnica de Química y más tarde de Estadística. Su trabajo profesional fue en la Agencia de Extensión Rural Las Toscas del INTA. Trabajó un sinnúmero de temas y proyectos y logró ser una referente de su zona. —Deambrosi: “Me llevó a estudiar agronomía mi deslumbramiento y amor por la biología. Inicialmente la elección era por veterinaria. Pero descubrí que me costaba ver a los animales enfermos o meter mano en cirugías. Igual fui a inscribirme en Buenos Aires
a la calle Chorroarin en la UBA. Recorrí, pregunté y ese mismo día aproveche y me di una vuelta por la Avenida San Martín, por la Facultad de Agronomía. Revise las carteleras de varios pabellones, y descubrí que era muy amplia, que contenía muchas cosas, y dije esto quiero. Nunca pensé como laboralmente me desempeñaría. Nací en Capital y no tenía más contacto con lo rural que los paseos con mi familia los fin de semana, sobre todo al río. Una vez cursando, me fui acercando a los que es producción vegetal. Intensivos. Cuando cursé forraje, me maravillé. Mi madre es oriunda de este norte, que ahora es mío, y ya me imaginé trabajando con pastizales naturales en esta zona y empecé a meterme y a leer”. Fernando Aiello es Ingeniero agrónomo desde 2006. Trabajo en la región chaqueña (en varias provincias del norte), para ONGs que promueven proyectos en Desarrollo Rural para pequeños y medianos productores, con fuerte impronta en lo que respecta al buen manejo de los RRNN y el desarrollo de cadenas de valor local. Es docente en la Facultad de Ciencias Agraria de la (UNL) en la cátedra de Ecología Agraria. Como sus colegas, es asesor privado en establecimientos principalmente ganaderos, y propuestas de manejo de Bosques Nativos acorde a la reglamentación vigente. Como último trabajo, está incursionando en algunas experiencias productivas agroecológicas, tanto con un grupo de alumnos como también con una red de técnicos. —Aiello: “Mi expectativa era poder aprender a producir en ambientes naturales, ya que mis contactos me habían llevado especialmente a campos de
producción bovina de cría e invernada en pastizales y pasturas. Me imaginaba yendo a trabajar una semana al campo, y luego una semana en gabinete (considerando siempre que seguía viviendo en una ciudad al Sur Este de la provincia, y que las explotaciones estarían más al Norte)”. María Beatriz Giraudo, es ingeniera agrónoma desde 1999. Es de Zenón Pereyra (centro oeste santafesino) y allí trabaja con su familia. Vive en Venado Tuerto y comparte grupos con fuerte foco en el manejo para producción sustentable en sur de Santa Fe y Córdoba. También es coordinadora de Políticas para el Desarrollo Sustentable y Plan Belgrano en el Ministerio de Agroindustria de la Nación. Todos la conocen por su sobrenombre: Pilu. —Giraudo: “Elegí Agronomía pensando en tener continuidad con la actividad agropecuaria de mi familia. I​maginaba estar dedicada a esa tarea. Más tarde me díi cuenta de lo apasionante de estar involucrada en la producción de alimentos y energías cuidando el medioambiente y la salud humana. Sin dudas, una responsabilidad enorme que fue y es estímulo para elegirla todos los días con más convicción” Darío Juan Uberti es ingeniero agrónomo, formador y profesor desde 1976. Es asesor técnico y un hombre vinculado a la vida pública de su ciudad, Ceres, en el departamento San Cristóbal. —Uberti: “Estudié agronomía por venir de una familia campesina y por la proximidad de Esperanza a Ceres, no tenía expectativas de trabajos privados por que en 1976 sólo los había en la actividad pública y pensaba dedicarme a la explotación familiar”.
La creación del Colegio “Buscamos lograr un lugar de pertenencia en donde debatir los temas de interés de los ingenieros agrónomos”. El recorrido de aquellos años, según recuerdan los protagonistas, fue muy importante y se trabajó por más de 10 años hasta que la legislatura santafesina aprobó en el año 1992 la creación del Colegio de Ingenieros Agrónomos de la provincia de Santa Fe. Hasta la sanción de la Ley, los ingenieros agrónomos eran parte del Consejo de Ingenieros en donde además había arquitectos, ingenieros civiles, agrimensores, electrónicos, mecánicos etc. “Si bien desde el año 1929 estábamos incluidos dentro del Consejo de Ingenieros, en la práctica esto no nos contenía”, recuerdan los mentores de la creación del Colegio.
Luis Cardini es ingeniero agrónomo desde 1976. Vive en Arequito, durante muchos años trabajó con productores, cooperativas, haciendo eje en la producción de semillas, asesoramiento y venta de insumos. A ello sumó el desarrollo de un Acopio de granos y la toma de campos en alquiler para la producción. Desde el 2010, sólo se dedica a la producción de granos.
—Cardini: “Yo tenía una gran expectativa cuando decidí estudiar esta carrera. En esa temprana juventud tenía grandes ideales con respecto a lo que podría ser el ejercicio de la profesión haciendo aportes técnicos científicos con una orientación social. Me preparé para desarrollar tareas en el ámbito público, como docente, investigador o extensionista”.
—Agrovisión: ¿Cómo fue tu inserción laboral una vez graduado? —Visintini: Hace 19 años que me recibí, en ese entonces había mucha demanda de trabajo, y tuve que decidirme por tres ofertas laborales en una semana. Gracias a Dios decidí bien, por la que más me gustaba a mí, no así en lo económico, pero con el transcurso del tiempo me fui afianzando, conociendo gente y adquiriendo experiencia. —Rombaldo: “Ni bien me recibí (2006) estuve desempleado hasta noviembre de ese mismo año (había mandado CV a todos lados y no había podido tener suerte) pero conseguí trabajo en un acopio de mi ciudad, Las Parejas, donde me permitieron realizar mis primeras armas y tener contacto por primera vez con los productores del lugar. En este trabajo conocí las distintas funciones que podemos realizar dentro de un acopio. Estuve durante 5 años trabajando en la firma hasta que en el 2011 me fui a trabajar a otra firma como vendedor de insumos, este trabajo lo hice durante dos años. Actualmente estoy trabajando en una firma de la localidad de Las Rosas desde hace ya tres años. En todos los casos cumplí el rol de Regente Técnico de la firma”. —Deambrosi: “Me recibí en el año 1992, con un hijo de 5 años que quedaba en la guardería de la Facultad, Los Agronomitos, mientras yo cursaba y muchas veces lo cuidaban los abuelos. Era en ese tiempo ayudante colada en Horticultura. Me recibí y salí a buscar trabajo. Me anoté en una consultora de Barrio Norte para atender stands en la Rural de Palermo, pero lo que ofrecían era para gastar más en el viaje que lo que me proponían de sueldo, no acepté. Fuí a una convocatoria de Vivero Mario, en Belgrano para
parquizar y manejo de la cuadrilla para trabajar en empresas. Corajuda pero no tenía experiencia. Parece que convencí porque me eligieron. Quedé en espera de mi segundo hijo. Ya con trabajo pero embarazada de tres meses. Informé, me agradecieron que hubiera participado de la convocatoria y me dijeron adiós. Por decisión familiar dejamos capital y vinimos a vivir a Las Toscas. Mi esposo instaló una sodería y yo busqué trabajo inicialmente en las escuelas. Enseguida me inserté en la escuela técnica 363 . Dicté Química I y luego 13 años Estadística. Fue una buena experiencia, disfruté ser docente. Al mismo tiempo me acerqué a la AER INTA Las Toscas que estaba a cargo entonces del técnico agropecuario Raúl Vignolo, que un poco rezongando, pero sin alternativa ante mi insistencia me permitió venir a la Agencia a conocer la zona, a aprender y relacionarme. Así fue que conocí a la gente de la Coop. Las Toscas, me dieron trabajo en un relevamiento y comprendí de a poco lo que fue la crisis regional de esta región. Conocí productores, a los técnicos de la zona. Yo era porteña y mujer, me miraban como bicho raro en aquellos tiempos. Raúl se tomó el trabajo de relacionarme en la zona con actores fundamentales, productores y profesionales, muy generoso, imposible olvidar eso. Aquí en el INTA hice equipo con Ricardo Massaro promotor de Pro Huerta, y salíamos a dar charlas por las escuelas rurales, yo de colada como siempre. Esa oportunidad me abrió a un mundo desconocido para mí viniendo de la gran ciudad, el ámbito rural cotidiano, el real. Aún se me cierra la garganta al recordar mi primera charla de huerta orgánica en una escuela rural con esas caritas atentas, esos piecitos mal calzados, todo un mundo nuevo para mí. Arranque luego a trabajar gracias a la generosidad de Patricia
de la Vega (Pato) con grupos de mujeres rurales en el marco del programa de Cambio Rural, 40 mujeres en total en tres localidades. Sombrerito, Campo Hardy y San Antonio. Fue una etapa muy enriquecedora. Allí en ese tiempo llego Aldo Wutrich como jefe de la AER al que debo agradecer el acompañamiento y al mismo tiempo la libertad para desarrollarme profesionalmente. Los temas eran diversos, todo me apasionaba: emprendimientos, cultivos intensivos, lo forestal, silvopastoril, monte nativo. Y así fui creciendo en el trabajo con la gente. INTA me permitió luego acceder a ser Especialista en Desarrollo Rural (UBA) y una Maestría en extensión rural, casi lograda, me falta concluir mi tesis. Pude profesionalizarme en la extensión y eso me permitió crecer en mi trabajo, presentar mis experiencias de desarrollo local en Congresos internacionales y nacionales. Acompañar procesos que en estos momentos generaron nueva institucionalidad en el territorio (Coop. de Floricultores y de Bienes y Servicios la Hortensia)”.
—Aiello: “Me recibí en marzo 2006, momento en que había una gran demanda de técnicos tanto desde el ámbito privado como público (éste último principalmente representado por el INTA). En dos meses ya me encontraba trabajando en el norte de la provincia, departamento Vera, para una ONG que asesora pequeños productores en la Cuña Boscosa. Dos años después volví a residir en Santa Fe, pero con trabajos vinculados a ONGs en Chaco, Formosa, Entre Ríos y Santiago del Estero. La inserción es un proceso que se sabe cuándo empieza, pero no cuando termina, especialmente cuando se está en proceso de incorporar nuevas zonas de trabajo. En los últimos años comencé a ir a otras provincias, y en algunos casos - en las mismas o en otras zonas - atendiendo a demandas distintas, con lo cual se podría decir que me sigo insertando”. —Giraudo: “Fui muy afortunada, porque mientras estudiábamos un grupo de productores preocupados por el deterioro de los suelos comenzaron a de-
6 de agosto: Conmemoracion del día del ingeniero agronomo
La Ley de Origen de los estudios superiores de las ciencias agronómicas y veterinarias en Argentina se llevó a cabo a fines del siglo XIX, en la provincia de Buenos Aires, por iniciativa de los Diputados de la Legislación Provincial señores Olivera y Ocantos. Se creó el Instituto Agrícola encomendado la elección de un lugar apropiado para tal fin a la Sociedad Rural Argentina, el 20 de septiembre de 1869. Así es que con fecha 2 de mayo de 1870, se adquirió el establecimiento Santa Catalina en Llavallol, de propiedad de Don Francisco de la Serna, el cual estaba compuesto de 739 cuadras con edificios y forestaciones, para instalar el instituto proyectado. Dicho establecimiento comenzó a funcionar como una escuela para niños huérfanos, donde recibían enseñanza esencialmente práctica, la dirección estaba presidida por el ingeniero agrícola Don Eduardo Olivera, quien fuera egresado de la Escuela de Agricultura de Grignon (Francia). La escuela funcionó durante ocho años, cerrándose por falta de alumnos inscriptos. Posteriormente en el año 1881, durante el gobierno provincial del Dr. Dardo Rocha, se promulgó la ley 1424/81, que diera origen al Instituto agronómico veterinario de Santa Catalina, designándose una comisión presidida por el Dr. Mariano Demaría, para que se ocupara de su organización y dirección.
sarrollar la siembra directa como sistema de producción. Entre ellos estaba mi padre. Nos dieron un lugar a los jóvenes para seguir esta revolución y compartirla en las universidades y otros ámbitos. Mientras tanto nos fuimos formando de la mano de esta innovación y, al mismo tiempo, la capacitación y entrenamiento en Manejo Integrado de Plagas a cargo del Ing. Massaro en INTA Oliveros, lo cual me permitió una rápida inserción laboral”. ​ —Uberti: “En Ceres en 1976 se creó una Escuela
Para impartir la enseñanza se contrataron en Bélgica a los 6 primeros profesores, ingenieros agrónomos y médicos veterinarios que constituyeron el cuerpo docente del nuevo instituto, que fueron los Ings. Agrs. Gustavo André, Julio Frommel y Camilo Guillet y los Dres. Desiderio Bernier, Carlos Lambert y Carlos Tombeaur. El 6 de agosto de 1883 se inaugura el Instituto agronómico veterinario de Santa Catalina, contando con diecisiete alumnos internos. Al año siguiente se inscribieron cincuenta y un alumnos, por lo que hubo necesidad de ampliar el número de profesores, contratándose en francia a los Ings. Agrs. Luciano Garola, Pablo Lavenir, Eduardo Losson y Gustavo Rieder y a los Dres. Víctor Even, Alejandro Tribout y Eugenio Vermersch. En 1887 egresaron los primeros diez ingenieros agrónomos y tres médicos veterinarios recibidos en el Instituto agronómico veterinario de Santa Catalina y, al año siguiente, el 6 de agosto de 1888, rindieron examen de tesis. Por ley del 12 de noviembre de 1889 el Instituto agronómico veterinario de Santa Catalina se transforma en la Facultad de agronomía y veterinaria de la provincia de Buenos Aires con asiento en la ciudad de La Plata, en el año 1890.
Agrotécnica Provincial y esa fue mi inserción laboral, dedicándome a la docencia hasta mi jubilación y a la explotación familiar, con mucha participación activa en entidades relacionadas al sector”. —Cardini: “Recién recibido ingresé como docente y luego Investigador en el ámbito de la UNR (Ciencias Agrarias). Pude trabajar esos primeros años con gran entusiasmo, diría con pasión, dado que junto a la tarea docente e investigación colaboré en la conducción de la Facultad de Ciencias Agrarias en la
gestión que encabezó el Ing. Fogante. Lamentablemente con el advenimiento de la última dictadura militar fui cesanteado. Allí comenzó otra etapa en la actividad privada para la cual no estaba preparado. Pero la profesión y el medio en donde me instalé me permitieron lograr insertarme y desarrollarme. En ese tiempo (mediados de los '70) creo que se dio la primer avanzada de los Ingenieros Agrónomos que nos integramos al proceso productivo en la Pampa Húmeda, quizas entre otras cosas de la mano de la soja y la ley de biosidas”. —Agrovisión: ¿Cuáles crees que son los desafíos para los nuevos profesionales? ¿Cuáles fueron los tuyos en tus primeros años de recibido? —Visintini: “Creo que deben involucrarse más en el último año de la carrera, saliendo al "campo", para que el cambio no sea tan brusco. Como desafíos, las relaciones interpersonales, el trato con compañeros
de trabajo, la comunicación con los productores y el ser coherente consigo mismo”. —Rombaldo: “Los desafíos, desde mi punto de vista, son siempre los mismos o por lo menos son los que a mí me importaron desde que egresé de la Facultad ya sea que seamos vendedores o asesores. Tomar confianza para poder desenvolverse de la mejor manera posible en un rubro cada vez más competitivo, tratar de realizar el trabajo con ética sin olvidarnos que ante todo somos profesionales. Consultar o intercambiar opiniones entre colegas para tener otros puntos de vistas, consultar con el Colegio todas nuestras dudas para actuar correctamente como profesionales y no creerse que con lo que uno aprendió en la Facultad ya está sino que siempre hay que seguir estudiando y capacitándose para las cosas que se vienen”. —Deambrosi: “Para los nuevos profesionales, el de-
Gustavo Visintini
safió de no abandonar nunca su crecimiento, seguir avanzando en lo académico, en las temáticas técnicas que elijan porque lo que define este tiempo es el cambio, y el profesional no puede quedarse en el tiempo. También romper el esquema de especialidad estricta y tratar de ver el sistema donde les toca trabajar. Tener en cuenta los ejes sociales, ambientales y no solo el tecnológico productivo. Porque el desarrollo de nuestros territorios requieren acciones complejas e integrales. Por el lado de mis desafíos en mis primeros años fue relacionarme, conocer mi profesión, construirla. Y sin duda mirando atrás uno se encuentra con un montón de personas que sumaron a esa construcción y sin duda el agradecimiento es enorme. El caminar te construye. Algo más como desafío, dar respuesta a las demandas de ser mujer profesional, y encontrarme con un apoyo familiar incondicional que creo me permitió lograr todo esto que conté, sino hubiera sido imposible”. —Aiello: “En primer lugar, comento los que fueron mis desafíos. Por un lado, aceptar el proceso de formación continua como algo normal, desdramatizado. Y lo segundo, fruto de mis primeros años, fue identificar que aún dedicándonos a actividades diferentes a la formación más clásica con que nos proveemos en la Facultad (granos-carne-leche), se cuenta con una base suficiente para resolver actividades y métodos nuevos. En mi caso particular me encuentro trabajando en relación al mejoramiento productivo en el manejo de pastizales naturales y bosques, en distintas zonas y ambientes del Centro Norte del país, con productores de escalas muy diferentes (desde subsistencia a grandes empresas). Cuando me recibí, fuera del reconocimiento
de algunas especies de la flora nativa no contaba con suficientes elementos prácticos para ajustar propuestas de manejo, pero sí con una visión que me permitía identificar con suficiente claridad el sistema productivo, sus subsistemas y puntos de control, en base a lo cual fui operando sobre las distintas demandas que surgieron. Con el paso del tiempo tuve más oportunidades de trabajar en forma interdisciplinaria, y de formarme en espacios de posgrado para profundizar la mirada sobre la producción en ambientes naturales. Pero es evidente que mi formación de grado - y el interés sobre la materia - fueron las claves para que hoy me pueda dedicar con exclusividad a trabajar en una temática que apasiona cada vez más. Por otro lado, de cara a los desafíos para los nuevos profesionales, considero que será cada vez más relevante el ir incorporando condiciones para poder desarrollar sistemas productivos con estrategias agroecológicas. En virtud de las distintas normas que la sociedad va implementando, la atención de que somos objeto como profesión, la tendencia ininterrumpida de procesos (como la constante salida al mercado de agroquímicos con mayores atenciones al ambiente; bandas verdes cada vez más exigentes), creo que una diferenciación profesional estará presente en aquellos técnicos que - además de implementar las B.P.A. - sean capaces de planificar sistemas productivos agroecológicos. Hablo de sistemas, y no sólo de prácticas porque la sostenibilidad económica de los mismos depende justamente de la integración de las actividades productivas que se hagan en un mismo campo. Agrónomos que hagan fuerte uso del conocimiento para poder reemplazar algunas
tecnologías de insumos; que puedan fortalecer el funcionamiento de los suelos en base a la inoculación y activación de la microbiología benéfica; capaces de encaminar procesos que restauren la estructuración de los suelos; que tengan el campo verde todo el año y sean capaces de integrar la producción a los canales locales de comercialización. Creo que la sociedad que se viene ya comenzó a pedir este perfil de agrónomos”. —Giraudo: ​“Agronomía es una profesión muy amplia, el abanico de posibilidades de dedicación es interminable. Sin lugar a dudas el mejor desafío para los nuevos profesionales es compartido con los de todas las épocas, contribuir a que producción y ecología vayan de la mano”. —Uberti: “Los nuevos profesionales que puedan integrarse al sector productivo privado, deberían preparase más para la sociabilización, un permanente
aprendizaje y una apertura a una gama diversa de tareas”. —Cardini: “Creo que los desafíos de los nuevos profesionales son poder trascender el marco condicionante de los agronegocios. Tienen por delante un amplio panorama para desarrollarse en el ámbito productivo, privilegiando la producción sustentable, el agregado de valor y sobre todo ejerciendo acciones con una visión crítica sobre el tratamiento del medio ambiente. Los desafíos en mis primeros años fueron insertar la profesión, hacerla conocer, demostrarle al medio en que podíamos ser útiles, organizarnos gremialmente, participando en la creación de las Asociaciones de Ingenieros Agrónomos, luego lograr la creación de nuestro Colegio”.
Asamblea Provincial de Delegados Cambios de autoridades y representantes del Ciasfe La elección de los representantes de los ingenieros agrónomos de Santa Fe una vez más demostró democracia y participación dentro del Colegio provincial y sus cuatro circunscripciones.
En la sede de la primera circunscripción (Ciasfe1) en ciudad de Santa Fe, el pasado el 29 de julio tuvo lugar la Asamblea provincial de delegados, que se realiza luego de que cada circunscripción haya tenido su Asamblea anual ordinaria, en la cual se aprueba la memoria y balance, se eligen consejeros, miembros del Tribunal de Ética y Disciplina, Síndico titular y suplente y los delegados que concurrirán a la Asamblea Provincial. La Asamblea se desarrolló de acuerdo al temario previsto, se intercambiaron las memorias y balances, y se eligieron las nuevas autoridades. Según usos y costumbres la presidencia del Directorio provincial es rotativa y en el período 20162017 la presidencia quedará en manos del presidente de la
segunda circunscripción, por lo cual el Ing. Agr. Raúl Walker, presidente saliente, hizo entrega de la Dirección del Colegio Provincial al Ing. Agr. Gastón Huarte, quien llevará adelante la presidencia durante el siguiente periodo. Además se designaron: Representante ante FADIA, Guillermo Farbman y Armando Ferruzzi, Mesa Provincial Azucarera Fernando Zanier, ACSOJA Guillermo Prone; APPA Daniel País; INTA Oscar Aschieri, Eduardo Cantoia, Fernando Benitez; SENASA Guillermo Prone, Red de Buenas Prácticas Cristian Flamini, Marcela Sibuet; COPROVESA Raúl Walker, Liliana Bulacio; FEPUSFE Griselda Roccuzzo.
Se aprobaron modificaciones al estatuto del Ciasfe en Asamblea provincial extraordinaria para mejorar los marcos profesionales
En el mismo encuentro del 29 de julio en la sede del Ciasfe1, también se realizó la segunda Asamblea extraordinaria, en la que se aprobaron las modificaciones al estatuto del Colegio, que ya habían sido consideradas y aprobadas en las respectivas Asambleas extraordinarias de cada una de las circunscripciones, en el mismo encuentro que se realizó la Asamblea provincial ordinaria. “Trabajamos para mejorar el Colegio y generar mejores condiciones para nuestros matriculados. Resta ahora la tramitación de las modificaciones y su aceptación por los organismos estatales correspondientes para que estas modificaciones entren en vigencia, lo cual lleva tiempo”, explicaron los miembros de las cuatro circunscripciones y del Ciasfe provincial reunidos en la asamblea. El Art. 1 fue uno de los modificados y quedó redactado de la siguiente manera: “El Colegio de Ingenieros Agrónomos de la Provincia de Santa Fe, se regirá por la legislación que lo instituye, el presente estatuto y los reglamentos que en su consecuencia se dicten. Estará integrado por todos los Ingenieros agrónomos y profesionales universitarios afines que ejerzan la profesión en el ámbito territorial de la provincia, inclusive en actividades administrativas, técnicas o docentes para las que se requiera dicho título universitario. Su domicilio será la sede de la Circunscripción en la que esté matriculado su presidente al momento de ejercer su mandato.” En cuanto al funcionamiento de las asambleas ordinarias o extraordinarias de circunscripción, se establece que: “1) Participarán únicamente aquellos colegiados habilitados en legal forma, con sus obligaciones colegiales pecuniarias al día, - las que podrán saldarse en caso de mora hasta la fecha de la asamblea inclusive y previa a su inicio…”
El Art.20 bis que fue agregado se refiere a los derechos de los colegiados: “Son derechos de los colegiados: a) Brindar sus conocimientos profesionales y contratar con el cliente, b) Percibir honorarios por las tareas que realicen en ejercicio liberal y emolumento en relación de dependencia, c) Representar al cliente y presentar todo tipo de escritos, estudios, proyectos, dictámenes, formularios y documentos, relacionados con el ejercicio profesional de la ingeniería agronómica ante los distintos estamentos del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial del Estado Nacional y Provincial y en las municipalidades y comunas, así como ante cualquier ente público o privado, que lo requiera en su actuación profesional. d) Otorgar recetas agronómicas, e) Solicitar al cliente el anticipo de gastos y viáticos por su labor profesional, f) Actuar como perito de oficio, g) Capacitarse, h) Recibir menciones y premios especiales cuando hubiere realizado un acto de mérito no ordinario que se traduzca en un beneficio tangible para la comunidad o por su labor profesional, i) Solicitar la suspensión de la matrícula, por causas fundadas y probadas conforme al procedimiento que establezca el consejo directivo de la circunscripción donde se peticione, j) Acogerse a los beneficios previsionales, k) Asociarse con fines útiles, l) Elegir y ser elegidos, en las elecciones colegiales, con las excepciones que cupieren para los matriculados en forma diferencial, m) Solicitar convocatoria a asambleas en la forma que prevea este estatuto, n) Asistir a reuniones del consejo directivo y del directorio, que no tengan carácter reservado o cuando fuere convocado ex profeso para ello, o) Presentar iniciativas tendientes al logro de los fines del colegio y colaborar con el mismo, en todo lo atinente al prestigio
y progreso profesional e institucional, p) Presentar recursos, q) Solicitar la asistencia del colegio cuando se viere afectado en su ejercicio profesional y ello pueda comprometer intereses de toda la profesión, r) Utilizar todos los beneficios que le brinde su carácter de colegiado. El Art 20 Ter se refiere a las obligaciones: “Son obligaciones de los colegiados: 1) El estricto cumplimiento de las leyes relativas a la profesión y creación del colegio, de este estatuto, de las normas sobre honorarios profesionales y del código de ética y disciplina, 2) Fiel y diligente cumplimiento de sus deberes profesionales para con el cliente y con el colegio y sus pares, 3) Acatamiento de las resoluciones de los órganos colegiales y cumplimiento las sanciones disciplinarias, sin perjuicio de su derecho a recurrirlas. 4) Pago puntual de aportes, cuotas y derechos que instrumente el colegio. 5) Comunicar su cambio de domicilio, dentro de los 30 días hábiles de producido, 6) La denuncia ante el colegio, de los agravios que sufra en su investidura profesional por parte de terceros, 7) Denunciar ante el colegio, los casos que importen un ejercicio irregular o ilegal de la profesión, 8) Evitar incurrir en acciones que puedan inducir a un menoscabo del prestigio profesional y del colegio, 9) Presentar la documentación que para el ejercicio profesional, le requiera el colegio, en tiempo y forma, 10) Asumir las designaciones como perito de oficio, 11) Someterse a la jurisdicción disciplinaria del
tribunal de ética y disciplina, 12) Prestar colaboración con el colegio y los poderes públicos, cuando ello le sea requerido, 13) Emitir su voto en las elecciones colegiales, 14) Guardar secreto profesional cuando le fuere exigido, pudiendo solo eximirse por razones de orden público o mandato judicial, 15) Otorgar recibo de los bienes y valores que perciba o reciba de sus clientes.” También se modificó la Modalidad de elección de miembros del consejo directivo de la circunscripción: “Los consejeros durarán dos años en sus funciones y se renovarán por mitades en iguales períodos, pudiendo ser reelectos en el cargo hasta un máximo de dos períodos consecutivos en el mismo cargo y transcurrido un período completo sin ocuparlo, podrán postularse nuevamente a igual cargo”… “Las elecciones son obligatorias, y se realizarán en la fecha que convoque el Consejo Directivo, con una antelación no menor a treinta días corridos de la fecha fijada para la celebración de la asamblea anual ordinaria, del año calendario en que corresponda la elección. El voto será personal o por correspondencia, en la forma que disponga el procedimiento o reglamento electoral a dictarse por cada circunscripción, que se apruebe en asamblea ordinaria o extraordinaria al efecto, en forma independiente en cada circunscripción…”.
El CIASFE participa activamente de Acsoja ACSOJA se constituyó el 11 de agosto de 2004. Los actores de este complejo se unieron con el propósito de "consolidar lo hecho y proyectar un futuro común” con situaciones internas y externas cambiantes e imprevisibles a las cuales se domina y enfrenta con el conocimiento que se genera desde el conjunto. De esta manera, es posible diseñar estrategias de mediano y largo plazo para hacer competitivos a cada uno de los grandes sectores que hilvanan esta verdadera cadena productiva.
Desde los inicios de ACSOJA el Ciasfe ha participado activamente. Dentro de ese marco de participación entre Instituciones se lleva a cabo un constante seguimiento del desarrollo de proyectos de Ley que afectan a la actividad productiva en la Cadena, asistiendo a reuniones con legisladores y funcionarios, tanto en el orden provincial como nacional y cuando es necesario en conjunto con las Cadenas de maíz, trigo y girasol, con quienes existe contacto permanente y se han emitido varios documentos conjuntos. Los sectores y componentes de la cadena de la soja consolidan al sector sojero como el más importante de la economía proyectando un futuro con sustentabilidad, competitividad, crecimiento en el valor agregado de la producción y la propiedad intelectual. La representación en organismos internacionales, innovación y desarrollo de nuevos usos para la soja y sus productos, actividades proactivas tendientes a mejorar la imagen del sector agroindustrial en general y de la soja en particular y el trabajo conjunto con Caritas, ONG sociales y asociaciones del sector (CRA, AAPRESID, SR) hacen al énfasis de trabajar en equipo con la sociedad y sus demandas. “En el tema de propiedad intelectual en semillas, la postura del CIASFE ha sido siempre la defensa y valoración del co-
nocimiento, el estímulo a la investigación para el desarrollo tecnológico y el respeto a la ley, dado que donde hay conocimiento e investigación hay un ingeniero agrónomo trabajando y el respeto a la ley es el pilar y la columna vertebral del CIASFE” afirma el Ingeniero agrónomo Guillermo Prone representante del CIASFE en ACSOJA. Con el propósito de colaborar en temas puntuales se ha fortalecido la participación en ISGA, (International Soybean Growers Alliance) considerada prioritaria estratégicamente para la Cadena. También se participó en reuniones, talleres y jornadas en Argentina para difundir las Buenas Prácticas Agrícolas. Asimismo está finalizado un Banco de Imágenes de Soja y la primera etapa del trabajo de esclarecimiento sobre agricultura con editoriales que publican Manuales para la enseñanza primaria y secundaria en Argentina. “En este aspecto se propugna desde el CIASFE trabajar además con autoridades educativas de las provincias productoras para que los alumnos tengan una percepción y valoración de la actividad productiva que es necesaria para la formación de los futuros profesionales” dice Prone. Año tras año se organiza el Seminario de ACSOJA en la BCR, en donde se tratan temas relativos a Impacto del Cambio Climático, Agro negocios, Perspectivas futuras, Mercados. Coberturas. Economía del complejo soja. Situación y variables de producción, Nuevos Usos, Usos industriales, Logística e Infraestructura. En cuanto a temas de Seguridad Alimentaria (FAO) se participa en la Mesa de Diálogo para el Desarrollo Sustentable de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, en el CARI (Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales) el Consejo Consultivo Aduanero, la Mesa de Bioeconomía convocada por el Mincyt y el Programa Soja Plus.
Buenas Prácticas Agrícolas Un encuentro en Córdoba para alumbrar el camino que hay que seguir El Ciasfe forma parte de la Red de Buenas Prácticas Agrícolas, y también la FADIA. La Red de BPA es el resultado de un proceso de dialogo interinstitucional entre las principales entidades públicas y privadas de Argentina que desarrollan diversas actividades en relación a las Buenas Prácticas Agrícola (BPA). En la Bolsa de Cereales de Córdoba(BCC), el 18 de abril pasado se presentó la red BPA del nodo Córdoba. La apertura del evento estuvo a cargo del Presidente de la BCC Luis Macario, el Secretario Agricultura provincial, Juan Carlos Molina, el Gerente de la Bolsa de Buenos Aires y el coordinador de la Red BPA Ramiro Costa. En Santa Fe se está trabajando con el objetivo de formar el Nodo Santa Fe de la red BPA. Recordemos que el Ciasfe forma parte de la Red de Buenas Prácticas Agrícolas, y también la FADIA. La Red de BPA es el resultado de un proceso de dialogo interinstitucional entre las principales entidades públicas y privadas de Argentina que desarrollan diversas actividades en relación a las Buenas Prácticas Agrícola (BPA). La Red de BPA se creó para contar con un mecanismo de intercambio de información, diálogo interinstitucional y cooperación entre los principales actores públicos y privados de la cadena de valor agroindustrial, para abordar de forma integral las distintas dimensiones de esta temática. Tiene como objetivos promover la implementación de las BPA y comunicar a la sociedad sobre la importancia de tal implementación y la relevancia de la actividad agrícola en general. Nodo Córdoba Objetivos •	Mantener un flujo de comunicación y acciones entre la RedBPA y el interior del Pais. •	Trabajar de manera complementaria y cooperativa con las instituciones a nivel local. •	Mantener actualizados los documentos técnicos de la Red BPA. •	Desarrollar indicadores que permitan evaluar y mejorar el uso de las BPAs en Argentina.
•	Avanzar con el trabajo de coordinación de capacitaciones y ofrecer cursos específicos. •	Trabajar en propuestas normativas •	Acordar una estrategia de comunicación para promover las BPAs y dar respuestas a las preocupaciones de la sociedad respecto de la actividad agroindustrial. Integrantes Entidades con Representacion Regional: Ministerio de Agricultura y Ganaderia de Córdoba. Facultad de Ciencias Agropecuarias, Asociación de Ingenieros Agrónomos, Universidad Católica de Córdoba, CEDASAC, Sociedad Rural de Jesús María, Entidades con Representacion Nacional: Ministerio de Agroindustria, INTA, IRAM, SENASA, SRA., AAPRESID, CARTEZ, ConinAgro, FeArCA.
AGRARIAS EN CARRERA
Un festejo que hizo transpirar la camiseta
En el marco del cierre del mes del Ingeniero Agrónomo se corrió la 13° edición de la Maratón “Agrarias en Carrera”, con las categorías de 5 y 10 km y la posibilidad de la distancia integrativa de 2km de caminata. Más de 230 inscriptos hicieron del evento el más importante desde su creciación, con 42 damas y 115 caballeros que corrieron los 10 km, en 5 km fueron más de 30 participantes y los que se animaron a la caminata fueron 38 asistentes. La Facultad de Ciencias Agrarias invitó a vivir la experiencia de correr por los caminos del Parque Villarino, rodeado de naturaleza y respirando aire puro a cada paso. Los ganadores de la categoría ingenieros agrónomos fueron: Carlos Gosparini con el primer puesto, Guillermo Midula con el segundo y Jorge Basells en la tercera hubicación. La Maratón se llevó a cabo en el lugar donde está emplazado el edificio central de la Facultad de Ciencias Agrarias. Además, en el recorrido de la misma también se atravesó parte de la localidad de Zavalla. Las puertas del parque se abrieron el domingo 28 de agosto a las 8.30hs, y la maratón se largó a las 10hs. Historia La Maratón “Agrarias en Carrera” lleva realizándose desde hace 13 años de manera ininterrumpida. El 15 de agosto de 2004, y como parte de los festejos por el día del Ingeniero Agrónomo, se realizó la Primera Edición. La misma es organizada por la Facultad de Ciencias Agrarias con la colaboración de la Comuna de Zavalla, fiscalizada por la Asociación Rosarina de Atletismo y por la Asociación Rosarina de Jueces de Atletismo. Los beneficios obtenidos son donados a una Institución de bien público de la localidad de Zavalla. La Comisión organizadora de aquel entonces estaba integrada por el Dr. Javier Vitta, Dr. Carlos Gosparini e Ings.Agrs. Jorge Fernández y Guillermo Midulla.
Las distancias recorridas fueron 8 y 4 km, participando 156 atletas. Dicha Maratón fue llevada a cabo en los años posteriores, a saber: •	31 de julio de 2005 se realizó la segunda edición de la Maratón “Agrarias en Carrera”. Alrededor de 170 corredores iniciaron el recorrido que incluyó el Parque Villarino y diversas calles de Zavalla. Todos los participantes recibieron a manera de recuerdo diversos cuentos editados por el Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología de la Nación a través de su Programa Nacional de Lectura. Los cuentos correspondieron a las colecciones “Cuando lees ganás siempre”, “En el Chaco, leer te abre los ojos”, “La Pampa lee” y “Mendoza…lee y cosecha”. •	30 de julio de 2006, por tercer año consecutivo es organizada la Maratón, donde se reunieron 144 atletas. La distancia elegida mayoritariamente por los competidores fue la de 8 km, pero también hubo participantes en la prueba integrativa de 4 km. Se realizó una prueba especial de 500 metros para alumnos de EGB que contó con la participación de un nutrido grupo de futuros atletas, los que al culminar la carrera recibieron sus respectivas medallas. Los más pequeños también tuvieron oportunidad de participar en un recorrido alrededor de la rotonda de la Facultad. Todas las ediciones de la Maratón “Agrarias en Carrera” se realizaron en colaboración con la Comuna de Zavalla, y a partir de la 7ª edición con el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Santa Fe, segunda cCircunscripción. Además, se contó con la permanente y generosa colaboración de WATERIN Aguas Naturales, CORDIC Zavalla, Bomberos Voluntarios de Zavalla y Comisaría 31 de la localidad.
Visita de campo Pautas para realizar una correcta labor profesional Ing. Agr. Eduardo Cantoia Mat. 82-2-0318
Introducción La visita de campo es la parte medular (central) de un buen sistema de asesoramiento. Se describe aquí una metodología “básica” de trabajo profesional, a sabiendas que son muchas las variables que pueden existir en el ambiente agropecuario. Haremos foco en detallar acciones donde se prioriza el trabajo en equipo. De manera tal, que se plantea una estrecha relación empresario/asesor, donde la comunicación tiene un rol prioritario. Por ello, aquí se presentan situaciones en las que el trabajo no se realiza en soledad. Hablamos de trabajo en equipo y para lograr esto, debemos entender que los saberes no son aportados “solo” por el profesional contratado. Estar abiertos al diálogo significa estar dispuesto a escuchar al otro y desde ahí, hacer nuestros aportes. El creer fuertemente en esta pauta de trabajo hace que “exijamos” en la medida de lo posible, que nuestra visita se realice en compañía de alguna persona de la empresa. Aunque somos conscientes que la tarea de recorrer lotes de producción no se comparte en algunas empresas y, el profesional realiza su trabajo en soledad. Aclaración necesaria: la descripción laboral pertenece a un asesor agrícola propiamente dicho para la zona núcleo, llamada por INTA, Región Pampeana Norte. En algunas empresas, la tarea pecuaria también se aborda pero, en general se comparte con un médico veterinario. Por lo tanto, la VISITA DE CAMPO puede organizarse teniendo en cuenta cinco premisas que se detallan a continuación; en el desarrollo podrá verse además que entre ellas no hay un límite preciso. A saber: 1.	Preguntar para situarnos 2.	Recorrer para observar 3.	Observar para diagnosticar 4.	Intercambiar para consensuar 5.	Informar para ejecutar
1. Estado de situación Pensando que se está desarrollando un trabajo con continuidad, es conveniente repasar los conceptos vertidos en el informe anterior para estar familiarizado con el escenario productivo donde nos tocará actuar. A partir de nuestra llegada al establecimiento o empresa vamos encausando la conversación hacia la toma de conocimiento de las tareas realizadas durante nuestra ausencia. De esta forma vamos tomando notas de las acciones realizadas en cada lote. Además, vamos “mechando” preguntas, por citar sólo tres ejemplos, referidas a la compra de determinado insumo, a la situación de un empleado conocido respecto a determinado tema, a la renovación del alquiler del campo vecino, etc. La idea es no solo conocer la evolución de los lotes de producción sino también saber que está pasando con la empresa en su conjunto. Al inicio de una nueva relación laboral debemos ser sumamente pacientes porque el ejercicio de generar registros no es común en muchas empresas. Se sigue confiando en la memoria o bien hallamos anotaciones parciales y desordenadas que, como asesores de empresas agropecuarias son conductas que progresivamente debemos ayudar a cambiar. Para ello, debemos proveer de libretas, planillas, planos del campo e ir convenciendo a quien corresponde de la necesidad de contar con registros confiables Una vez que nosotros hayamos anotado con el mayor nivel de detalle posible las acciones realizadas en los lotes, estamos en condiciones de salir a recorrer. Dentro de esta primera etapa que llamamos estado de situación no olvidar preguntar datos climáticos, con la mayor precisión posible. 2. La Recorrida Terminada la sección de gabinete donde, como vimos “nos ponían al tanto” de lo ocurrido entre la visita anterior y la del día de la fecha, partimos hacia el campo. Siempre es conveniente “que maneje otro”. De esta forma vamos, camino a los lotes, dentro del propio campo, viendo por ejemplo, cuestiones de mantenimiento (reparar la descarga
de una terraza, achicar el avance del cañaveral de la tapera, discutir sobre la necesidad de ubicar “otra” alcantarilla para ingresar al campo en una zona más alta, etc.). Respecto a cómo organizamos “dentro del lote”, es válido plantear lo siguiente: debido al “modelo productivo actual” a riesgo de equivocaciones pero, para comprender mejor, podemos dividir el año calendario en dos semestres donde, la “demanda de tiempo” es bastante disímil en cuanto a la prestación profesional. Tenemos un semestre que va desde, Abril a Septiembre, donde el trabajo es más tranquilo y otro mucho “más movidito” que va desde Octubre a Marzo. En la mitad del año que podríamos denominar Otoño/Invernal, mas allá de revisar los cultivos de la época y sus cuestiones de manejo, hay tiempo para recorrer sectores de lotes con más difícil acceso, detenernos en plantear cuestiones de mantenimiento y, por qué no decirlo disfrutar, de un bello atardecer entre los sonidos de una bandada de tordos que buscan refugio en una arboleda. En la otra mitad del año que podríamos llamarla primavero/ estival, el tiempo “dedicado a una recorrida, nunca alcanza”. Aquí sí debemos manejar el horario con mucha eficiencia pero,… sin perder precisión. En esta época, el estado físico para hacerle frente a jornadas de más de 12 horas de trabajo, no es un tema menor. Imaginemos una visita de campo a inicios de noviembre. Si es
una empresa que siembra varios lotes, en poco tiempo debemos decidir “muchas cuestiones” y nuestro grado de concentración debe ser total. Es necesario integrar conocimientos y “tomar partido” en pocos minutos. Hay que evaluar (en algunos casos recontar), diagnosticar é imaginar posibles resultados. Se escuchan opiniones si las hubiere y se decide. Una situación muy común es cuando, quién nos acompaña, tiene personalidad extrovertida y puede perturbar ya que nos habla permanentemente. Allí, es conveniente caminar rápido, por un momento “dejarlo atrás” y poder evaluar más tranquilo. Aunque parezca exagerada mi apreciación, sugiero, una vez revisado el lote, anotar. Inmediatamente pasamos el alambrado y estamos en otra situación. Ahora, nuestra mente estará totalmente enfocada para analizar el nuevo lote. 3. La observación Como venimos explicando, al recorrer debemos ejercer una de las virtudes más genuinas de la profesión, ella es la capacidad de observar. Mientras se recorre un lote o cultivo se debe dirigir la vista hacia cuatro distancias. Ellas son: a)	”media” distancia b)	“larga” distancia c)	“corta” distancia d)	“ultra corta” distancia
En primer lugar, describiremos una mirada a “media distancia”. Dicha mirada sirve para identificar malezas, evaluar uniformidad de emergencia, elucubrar sobre síntomas de déficit nutricional, etc. Pero, además, cada tanto debe levantarse la vista hacia el horizonte para ver si el cultivo presenta igual altura, similar coloración y por qué no, “saber qué tiene sembrado el vecino” y, tener el cuidado necesario ante una aplicación de fitosanitarios. A esta la llamamos mirada a “larga distancia”. Pero aún nos falta la observación puntual y detenida. Esta se denomina mirada a “corta distancia” que es la que realizamos para identificar a qué enfermedad corresponden las manchas de una hoja de cebada o si los daños en vaina de un cultivo de soja pertenecen a bolillera o anticarsia. De hecho, el monitoreo con paño vertical en soja se incluye en esta última descripción. También dentro de este rango incluimos el reconocimiento de malezas en estado cotiledonar o plántula. Para completar nos queda por enumerar una cuarta mirada que podríamos llamarla “ultra corta”. Esto ocurre al ayudarnos con una lupa para observar si los huevos blancos sobre la primera hoja trifoliada de una plántula de soja corresponden verdaderamente a bolillera. Es válido aclarar que para hacer una correcta observación, el horario y la condición climática influyen. El ejemplo más claro es el muestreo de plagas insectiles en soja con paño vertical. Durante la mañana en días con mucho rocío o bien cerca del medio día o a primeras horas de la tarde, ante una “ola de calor” en pleno verano, los resultados serán magros. Un último comentario está relacionado a que, según momento del año y cultivo en cuestión, vamos “predispuestos” a evaluar la presencia de tal o cual adversidad. Más aún si han solicitado nuestra presencia debido a la detección de, por ejemplo, un fuerte ataque de tizón en un maíz de segunda. En dicha situación, mas allá de comprobar o no que estamos ante un híbrido susceptible, debemos hacer el esfuerzo mental de tener otros aspectos en mente. En muchos casos,
no fuimos convocados para ello, pero es importante poder observar el “entorno”. Detectar una maleza que resistió una aplicación de glifo un mes atrás, descubrir una distribución de plantas muy desuniformes y preguntar por el calibre de la semilla y tipo de placa usada, verificar un antiguo daño de cogollero porque el evento transgénico que posee el híbrido ya no alcanza; resaltan nuestra profesionalidad y habla de una visión holística que agrega valor a la visita. 4. El intercambio Mientras se observa, mientras se recorre, también es saludable decir… “y vos… ¿qué opinás..? Esta etapa, obvio, es la trascendental cuando el asesoramiento se plantea como trabajo en equipo. Al cumplirse con la demanda… “anda vos, recorré y después me contás…”, prácticamente no existe y pasa a ser una labor unipersonal. Este aspecto tiene muchas aristas más allá del dialogo “efectivo” sobre la temática agrícola. Nos permite que las personas se conozcan y que pueda gestarse amistad. Con ella, cualquier tarea, genera bienestar mutuo y mejores “acuerdos”. Para con nuestro interlocutor, la consigna es transmitirle todos nuestros conocimientos, explicando detalladamente cada cuestión. Aspiramos a que esta persona (productor/ encargado/empleado) sea alguien que se vaya capacitando permanentemente. Una persona que conoce, se transforma en un “cuestionador” de nuestras recomendaciones tecnológicas y por lo tanto, como profesionales, vamos a trabajar con mayores demandas. Escucho decir… no conviene “enseñar” mucho en nuestro trabajo, esa capacitación, en algún momento “se te vuelve en contra”. Con solidez puedo argumentar que las interrupciones de los procesos laborales no se dan por este motivo; es más, creo que nuestra clientela lo valora y es un intangible que en la relación pesa más que cualquier rinde elevado que hemos ayudado a lograr. Esta actitud
generosa, poco usual en los tiempos que corren, no va en desmedro del llamado “nivel” profesional, es más, lo engrandece socialmente. Descreo del concepto donde el asesor es quien solo posee los saberes y, adhiero al principio donde el conocimiento se construye y en esa construcción, nuestro interlocutor tiene un rol preciado. Por otro lado, acordar con quien tiene que organizar o ejecutar determinada tarea, tiene gran importancia en la búsqueda de la eficiencia. Una persona comprometida con el proyecto, porque participó en su gestión o en la búsqueda de soluciones ante situaciones anómalas, buscará, en tiempo y forma, concretar las tareas consensuadas. El consejo sería, logrando un intercambio bien “fluido”, no deben quedar prácticamente dudas en lo que hay que realizar. 5. El informe La primera recomendación sobre este “último paso” a cumplir en una visita de campo es, hacer EL INFORME. Pero, es fundamental hacerlo ni bien finaliza la recorrida. En ese momento tenemos “frescas” las ideas y volcarlas en un papel es más fácil. Hoy es común, tanto de nuestra parte como del propio asesorado, decir/nos… “te mando el INFORME de la visita por mail”. Tal vez de allí te vas a otro campo donde ves varias situaciones o bien regresas a tu oficina o a tu hogar y luego de trabajar más de 10 horas es difícil ponerse a escribir. Hay veces que queda para el día siguiente y la cosa se complica aún más. Con relación al Informe en sí, una forma de encararlo es ir detallando lote por lote lo que observamos y recomendamos hacer en cada caso. Vale aclarar que, aunque no se necesite acción alguna, la apreciación de cómo viene el lote, debe constar explícitamente. Esto avala “todo” lo trabajado en la jornada y no es dato menor a la hora de defender los honorarios por nuestras prestaciones.
Personalmente, a medida que voy recorriendo, voy anotando en una pequeña libreta. Allí figuran por ejemplo, los productos a aplicar para solucionar un problema de adversidades…. O bien, palabras “claves” respecto a lo observado para que funcionen como “ayuda memoria”. Durante la recorrida no hay tiempo para ponerse a redactar. Las frases bien armadas son para el Informe. Respecto a “qué” se escribe y “cómo” se escribe, me permito recomendar lo siguiente: cada concepto debe ser claro y conciso; además, las abreviaturas (muy personales) se prestan a confusión y deben evitarse. Pero, cuando algo no salió bien, claramente debe quedar expresado. La idea no es buscar culpables, esta no es nuestra función dentro de la empresa. Para nosotros como profesionales es importante pensar en posibles causas. Para nuestro cliente, es fundamental ir ofreciendo diferentes variables para lograr la solución. Como profesionales no podemos inculparnos gratuitamente ante variables que como asesores no manejamos. Si de un insumo se trata, se sugiere a nuestro cliente que eleve el reclamo ante el proveedor. No debemos hacernos cargo nosotros de este trámite al no ser responsables de las compras realizadas por la empresa. Para escribir con precisión, lo ideal es estar bien concentrado y muchos colegas, esto lo logran en soledad. Finalizado el INFORME, es menester leerlo en voz alta entre las partes interesadas y volver a preguntar si esta todo claramente expresado. Siempre surgen algunas cuestiones que, si es necesario conviene enmendar o agregar. Para aquellos que aún seguimos confiando en el papel y el cierre de la visita a campo se hace en el escritorio, como “foto” del trabajo ideal, al pie de la hoja llamada “INFORME”, se suscribe con nuestra firma acompañada del sello que lleva nuestro nombre y número de matrícula profesional.
Se necesita ingeniero agrónomo para planta de acopio “Las plantas de acopio deben contar con un ingeniero agrónomo para optimizar procesos, resguardar la buenas prácticas y mejorar la calidad de los alimentos”. ¿Por qué no hay ingenieros agrónomos trabajando las bpa en acopios? ¿por qué pese a la legislación clara no se trabaja para opmizar los procesos? Agrovisión Profesional reunió a dos ingenieros agrónomos que por su vinculación profesional conocen muy bien plantas de acopios y nos explican en este informe, por qué esta falta será un problema grave en el futuro cercano El ingeniero agrónomo es el responsable del crecimiento continuo en la producción agropecuaria, a través de la mejora en los procesos y planteos agronómicos y por la incorporación de tecnología aplicada. Aparentemente esta tarea tiene un límite muy marcado y está delimitado por la tranquera del campo que asesora. Desde el planteo de siembra, fertilización, control de fitosanitarios, elección de cultivos, tipo de semilla, fecha de siembra y control permanente de los cultivos o de otros organismos dentro del campo, el trabajo del ingeniero agrónomo está homologado, pero una vez levantada la producción, parecería que el profesional ya no tiene mucho que hacer. Es en esta segunda instancia, la de la post cosecha y acopio donde la falta de inserción del ingeniero agrónomo se hace más evidente y donde parece que los procesos están sin modificarse. En este paso, las estimaciones del Proyecto Eficiencia de Cosecha y Postcosecha de Granos del INTA, revelan que las pérdidas físicas y de calidad producidas por incorrecto manipuleo y almacenamiento, ascienden a un total del 6 al 8 % o más sobre la producción de granos. Pese a que es un índice alto, no es sólo ésta la problemática mayor que existe en relación al acopio, sino cuestiones sensibles para el ser humano: la seguridad y bienestar laboral, inocuidad de los alimentos, respeto por el medio ambiente y rastreabilidad. Estos cuatro puntos son las bases de las Buenas Prácticas Agrícolas para el acopio ¿por qué no hay ingenieros agrónomos trabajando estas mejoras en acopios? ¿por qué pese a la legislación clara no se trabaja para opmizar los procesos? Agrovisión profesional reunió a dos ingenieros agrónomos que por su vinculación profesional conocen muy bien plantas de acopios y nos explican en este informe, por qué esta falta será un problema grave en el futuro cercano, ya que los
granos son alimentos que terminan siendo consumidos por el ser humano, su control, cuidado y no contaminación, será la base de nuestro futuro. Carlos Luna es asesor privado y durante 19 años trabajó en un acopio de la zona de Montes de Oca y Horacio Fernández, es dueño de una empresa agronómica que le brinda el servicio de asesoramiento y venta de productos para el sector del acopio. “Las normativas existen y son muy precisas. Ahora la mejora en muchos acopios no se ve. Tendría que haber un director técnico ingeniero agrónomo que esté al frente del control de lo almacenado y de cómo cuidarlo, como tratar las plagas por el propio cereal y también por las personas o animales que terminaran consumiendo ese alimento. El problema es muy complejo en cuanto al manejo de plantas de acopio, hay dos personas que resultan muy importantes. Uno es el encargado de planta y el otro es el perito recibidor de granos. Qué ocurre con ese tipo de situaciones: son gente que generalmente tiene muchos años de trabajo en la empresa y en la actividad. Es muy difícil la inserción del ingeniero agrónomo en esos puestos de manejo de planta. Realmente sería importante que el jefe de planta sea ingeniero agrónomo. No solamente para el manejo, sino que se formen grupos de trabajo junto con otros profesionales o trabajadores que tienen experiencia en esas empresas de servicios”, analiza Luna, A la vez sostiene: “Es imposible que eso se logre. Yo trabajé muchos años en plantas de acopio, desde los 24 años, por más de 19 años y te puedo decir que es una tarea muy difícil que le abran la puerta a los profesionales de la agronomía”. “Eso obviamente hizo que no se modifique la estructura del acopio y que sea muy difícil la incorporación de tecnología en el proceso que los mejore. Como ingeniero agrónomo termi-
nás siendo el comprador de algunos productos fitosanitarios, no realizando un proceso profesional para mejorar la calidad. No tomás ninguna decisión”. Horacio Fernández se incorporó desde recién recibido a la empresa familiar y encontró en el asesoramiento privado una posibilidad de trabajar en el acopio modificando y mejorando algunos procesos, no de adentro de las estructuras, sino como un asesor externo. “Nosotros por esta razón estamos armando dentro de la empresa una nueva figura para tratar de modificar esta situación, dentro del rubro postcosecha. Engloba a ingenieros agrónomos que ejecutan la acción de servicios de toma de decisión, desde el silo bolsa o acopio hasta el puerto. Una especie de asesoramiento para el mejor control y buscando la mayor calidad con el mejor modelo que se necesite. Lo que buscamos es darle una herramienta a los acopios para que empiecen a trabajar las buenas prácticas agrícolas, incluso poder certificar los protocolos. Las necesidades son muy variadas, desde impermeabilización de plantas de acopios, porque encontramos que muchas, más del 60 por ciento de nuestra región centro tienen problemas estructurales graves, naturales por el paso del tiempo y una necesidad de uso intensivo y cuando hablamos de inocuidad eso es clave. Entonces, nosotros como ingenieros agrónomos, que tenemos un conocimiento específico de la semilla y sus necesidades para ser almacenadas y guardadas, nos metemos en el trabajo de análisis de esos grandes contenedores que son los acopios”, explica Fernández. “Por ejemplo, también estamos trabajando con el compromiso de algunos laboratorios para que armen un programa específico para plantas de acopio. Que tengan una paleta concreta, con la inscripción de productos en Senasa, con una banda toxicológica. Con un marbete claro, y con especificaciones técnicas para las máquinas para aplicar fitosanitarios. En ese sentido estamos trabajando nosotros”, explica Horacio Fernández que siente que los profesionales de la ingeniería agronómica son los únicos dentro de la producción que son responsables sobre el uso de productos.
“Los ingenieros agrónomos somos personal habilitado con todas la injerencias y con todas las penalizaciones. Si hacemos algo mal tenemos grandes dificultades, porque nuestra firma es la que acompaña a las recetas de compra y aplicación. Entonces lo que queremos es dar a la sociedad la garantía que estamos haciendo bien las cosas, con un uso racional de insumos, con la maquinaria que esté certificada. Porque nosotros tenemos todos presentados declaración jurada. Tenemos que hablar con la comunidad, con el intendente del pueblo y mostrarle como funciona esto y por qué estamos haciendo estos procedimientos. En la medida que nosotros los ingenieros agrónomos nos involucremos, todos van a tener que contratarnos para certificar las buenas prácticas, por supuesto incluido los acopios”, dice Fernández. “Tenemos una muy buen legislación, tanto nacional como provincial lo que se necesita es que eso que ya existe como marco regulatorio se cumpla, se hagan valer las buenas prácticas en el sector. Ya no se puede presentar ninguna excusa, porque el mayor costo es el deterioro del medio ambiente, donde por supuesto la población es la más importante y es a la que hay que resguardar”, analiza Luna. “Trabajé 19 años en un acopio y nunca pude incorporarme al equipo de trabajo para modificar procesos dentro de la estructura del mismo. No hay una visión de que el ingeniero agrónomo pueda modificar y mejorar los procesos. Era un intermediario entre los laboratorios y los productos que se necesitaban en el acopio. Si tuve injerencia sobre la producción de semillas porque ahí no hay discusión, porque nadie iba a estar capacitado ni tenía la firma para garantizar la calidad de las semillas. Porque antes los acopios tenían doble función: producían semillas y servían de acopios. Durante esos años, muchos errores que detectaba no se podían modificar, bueno eso con la legislación quedó claro y ya no hay excusas. Tiene que haber un director técnico por acopio que sea ingeniero agrónomo, nosotros como profesionales, con la ayuda de nuestro Colegio tenemos que luchar por eso”, grafica Luna. “El manejo de la planta, generalmente lo hace el perito clasificador de granos y el encargado que generalmente tiene
Izquierda: Horacio Fernandez, derecha: Carlos Luna
como valor muchos años de trabajo en la planta. Se han incorporado hasta técnicos o ingenieros en seguridad e higiene y nosotros estamos relegados de una tarea que es específica de los ingenieros agrónomos. Todos esos profesionales es verdad que complementan. Actualmente no hay un diferencial de precio por calidad de grano o proteínas. Pese a que el acopio si vende con un diferencial el producto para la industria o a la venta al exterior, pero el problema es que no cuida ese producto”, sostienen los profesionales. En Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y parte de Buenos Aires (región centro), que tenemos una región de zonas de acopios muy extensa, vemos que hay dos tipos de acopios. Las compañías muy grandes, incluso multinacionales tienen su cadena de venta al exterior, producen aceite, alimento humano, tienen recursos para tener plantas de acopios muy bien trabajadas y cuidadas. Y tienen sus protocolos internos, de seguridad para el operario, de inocuidad del grano, de pérdida del grano, y con el medio ambiente son amigables. Tienen sus estándares y tienen algún asesoramiento externo de ingenieros agrónomos. Tienen que estar distribuidas en la zona de producción porque funcionan como buscadores de materia prima, tienen que estar ahí, en la zona productiva. Después está el resto, que tienen grandes problemas de estructuras y muy poco control de todo. No saben bien cuanto van a recibir, dependen de ellos mismos en un contexto incierto. Pero el 60 por ciento de la producción pasa por ellos, es decir que es mucho. Financian en 3 mil millones de pesos a la producción, a pequeños productores. Es decir que en parte son responsables de que se produzca en la Argentina, ahora a la hora de ser eficientes no lo son. Eso hay que cambiarlo y la incorporación de los ingenieros agrónomos es clave”, sostienen los profesionales. “Parecería que el ingeniero agrónomo termina su trabajo
cuando los camiones salen del campo y sabemos cuánto se produjo. Pero el trabajo del ingeniero agrónomo está pensado para toda la cadena productiva, hasta para estar arriba del barco cuidando esa mercadería o al ingreso de la fábrica de aceite o harina. Es alimento y somos profesionales formados para producir más, mejor alimento, cuidando el medio ambiente y a los consumidores de nuestros productos”, expone Fernández. “Hay que mejorar los procesos, a realizar un protocolo y a generar información real y certera sobre de donde viene esta mercadería, qué le aplicaron, qué dosis de producto, a quién le compraste ese producto, si está habilitado en Senasa el que te vendió el producto. Empezar a preocuparse por todas esas cuestiones. Dejemos de usar productos que son muy buenos como herramienta pero que dejan residuos. Adecuarse a un programa de calidad, e inocuidad de los que se están haciendo y empezar a trabajar en los estándares que te está marcando hoy el comercio internacional y lo que viene para el futuro”. El mercado final está empezando a analizar esto. Esto debería ser una cuestión de Estado, todos tenemos que saber que si no mejoramos procesos y generamos otra forma de producir, almacenar y comercializar nuestros productos vamos a perder mercados y dejaremos de ser competitivos. El mundo no quiere comer cosas contaminadas. Mientras nosotros estamos trabajando para que los acopios tengan filtros y no larguen tegumento, el mundo está analizando que van a consumir en el corto plazo, tenemos que cambiar la cabeza. “El producto diclorvos (DDVP), que es un producto autorizado fosforado de banda roja, es altamente eficiente en el volteo rápido de un número de plagas del cereal almacenado, pero tiene un periodo de carencia. Tiene como todo producto de Senasa, máximo de residuo permitido. En la comunidad económica europea ese límite es 0,01 miligramo por kilo. En Argentina es 0,5 miligramo por kilo. Ya partimos de un problema. En la Comunidad Económica Europea, te permiten tener 0,5 insecto vivo por tonelada de cereal. En Argentina es cero de insecto vivo según nuestra legislación. Es decir acá no puede haber insecto y la tolerancia al producto es mayor y allá te piden menor presencia de producto aunque haya insectos. Estas cuestiones son las que tenemos que discutir. Esto es realmente lo importante”, explica Fernández. “Actualmente no hay un control ni un precio diferencial por el producto que se cosecha en el campo. Pero en el corto plazo habrá una trazabilidad y un control, que deberá implicar un precio diferencial por alto tenor proteico y por la mejora de los productos que cosechemos. En ese momento no habrá duda de que habrá un ingeniero agrónomo trabajando tanto en el campo como en el acopio y la industria para que esos
La Comunidad Europea importa alrededor de un millón de toneladas anuales de aceite de girasol. El aporte de Argentina a este mercado es cero porque está prohibido. El problema se origina por las modificaciones en los límites máximos de residuos que introdujo la Unión Europea en los primeros años de la década pasada. Una de ellas fue la prohibición de una gran cantidad de principios activos, entre los que se encuentra el Diclorvós (DDVP), un insecticida fosforado de alto poder de volteo. Aunque el poder residual de este producto es bajo, la tecnología moderna permite detectarlo hasta 2 a 6 meses posteriores a la aplicación. El límite fijado por la Unión Europea es extremadamente bajo, de 0.01 partes por millón –en la práctica equivale a cero- y si el análisis es positivo, el producto debe ser rechazado. “Frente a esto tenemos dos alternativas –explicó Juan Carlos Batista, Director de Calidad Agroalimentaria del Senasa-, una es prohibir el uso del Diclorvós en la Argentina, como se hizo con otros insecticidas, pero es un producto muy eficiente y nos encontramos con que no tenemos muchas alternativas tecnológicas para el control de insectos en girasol”. El especialista del Senasa explicó que otros productos con alta eficacia son las denominadas “fosfinas” (fosfuro de aluminio y fosfuro de magnesio) pero cuyo uso presenta restricciones por el riesgo que encierra para los operadores y también por su período de carencia, de por lo menos 4 o 5 días, que requiere una planificación anticipada de los despachos que realizan los productores y acopiadores hacia las industrias aceiteras.
granos no pierdan valor. Pero es necesario que esto suceda ahora, no solo para trabajar con mayor cuidado en la producción sino porque necesitamos las buenas prácticas agrícolas, para el cuidado del personal del acopio y también para la población que convive con las plantas de acopio y el consumidor final de ese alimento que tanto trabajamos para mejorar en el campo”, sostienen los ingenieros agrónomos.
Leyes acopio Las plantas de acopios de granos (lugar físico donde se almacena y acondiciona el producto obtenido de la producción primaria de origen vegetal), como proveedoras de materia prima para las industrias alimentarias a nivel local, regional, nacional y/o internacional, deben cumplir, para poder operar bajo determinados estándares de calidad e inocuidad, los lineamientos legales aplicables a las BPA. Los pilares de las BPA son •	Inocuidad •	Seguridad y Bienestar laboral •	Respeto por el Medio Ambiente •	Rastreabilidad. A continuación se detalla en forma de resumen, la recopilación sobre legislación aplicable a las BPA en Plantas de Acopios, realizada hasta la fecha, por la Comisión de BPA del Colegio de Ingenieros Agrónomos, de la II Cir.: Bienestar y seguridad laboral Ley 22.248 del Régimen Nacional de Trabajo Agrario y su Decreto 563 define el trabajo agrario como el que realiza una
persona física, fuera del ámbito urbano, en relación de dependencia de otra persona, persiguiera o no ésta fines de lucro, en tareas vinculadas principal o accesoriamente con la actividad agraria, como agrícola, pecuaria, forestal, avícola o apícola. Se incluye, aunque se realicen en zonas urbanas, la manipulación y el almacenamiento de cereales, oleaginosos, legumbres, hortalizas, semillas u otros frutos o productos agrarios. El objetivo principal es reducir los siniestros, a través de la prevención de los riesgos del trabajo. Este trabajo agrario debe ser realizado en condiciones de higiene y seguridad para evitar enfermedades o accidentes de trabajo, por lo que el empleador debe proveer de elementos de protección personal, unidad sanitaria en buenas condiciones, agua potable, guardar en lugar aislado y bien identificándolos productos fitosanitarios, disponer de un botiquín con los elementos adecuados para las enfermedades o accidentes, según el trabajo y la región(gasas, vendas, alcohol, agua oxigenada, desinfectante, colirios), en un lugar bien identificado con cartelería, en forma permanente y un plan de evacuación, asegurando un medio de traslado inmediato. Y el trabajador debe usar y conservar en buen estado dichos elementos de protección y cumplir con las normativas. Ley 24.557 de Riesgos del Trabajo tiene también como objetivo reducir la siniestralidad laboral a través de la prevención, reparar los daños producidos, rehabilitar y recalificar al trabajador. Define como Un accidente de trabajo a todo acontecimiento súbito y violento, ocurrido en ocasión del trabajo, o en el
trayecto entre el domicilio del trabajador y el lugar de trabajo. Se excluyen los accidentes o enfermedades causadas por dolo del trabajador, alguna fuerza extraña al trabajo, o las incapacidades preexistentes. Ley 19.587 de Higiene y Seguridad en el Trabajo reglamenta las condiciones de higiene de los ambientes de trabajo donde se debe tener en cuenta las características de diseño de las plantas industriales, locales, etc. (cubaje, ventilación, carga térmica, humedad, iluminación, ruidos) y diseño de las maquinarias. Se establece que en el diseño se tenga en cuenta las condiciones de seguridad en las instalaciones, herramientas, protección de máquinas, equipos de protección de los trabajadores, protección contra incendios e identificar y rotular las sustancias nocivas. El Decreto 617/97 de Higiene y Seguridad para la Actividad agraria regula que el empleador debe identificar y eliminar todo factor de riesgo que pueda existir en su establecimiento, proveer de los elementos protectores, informar y capacitar a los trabajadores sobre los riesgos de la actividad, esta capacitación debe ser periódica de tal forma que el mismo tome conciencia de la importancia de la prevención, debiendo existir carteleria informativa en el establecimiento. Y el trabajador por su parte, debe utilizar correctamente las maquinarias, herramientas, sustancias peligrosas, equipos de protección y asistir a los cursos de capacitación. Medio ambiente Como toda Planta de acopio es generadora de agentes contaminantes (físicos, químicos o biológicos) que pueden ser perjudiciales para la salud, seguridad o bienestar de la población, perjudiciales para la vida animal y vegetal deben cumplimentar: Ley 20284 de Contaminación Atmosférica, Ley 4.390, tener un sistema de Control de Vectores de Enfermedades y de Plagas Ley 25.916 Plan de Gestión Integral de Residuos Resolución 128/04 de Tratamiento y disposición final de residuos sólidos Resolución 687/2005 de Semillas, la sola presencia de un grano entero y/o pedazo de grano coloreado artificialmente en una partida de cereales, oleaginosas o legumbres, será suficiente para considerarla fuera de estándar o base de comercialización. Ley Provincial 11.273 de Productos Fitosanitarios, en lo que respecta a agroquímicos. Ley Provincial 11.717 de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable cuyo objetivo es preservar, conservar, mejorar y recuperar el
medio ambiente, los recursos naturales y la calidad de vida de la población, asegurando el derecho de toda persona de vivir en un ambiente saludable, ecológicamente equilibrado y adecuado para el desarrollo de la vida. Para ello es necesario: •	un ordenamiento territorial, planificando los procesos de urbanización e industrialización •	utilizar racionalmente el suelo, subsuelo, agua, atmósfera, fauna, fuentes energéticas y demás recursos naturales •	proteger, preservar y gestionar los recursos hídricos, prevenir y controlar inundaciones y anegamientos •	regular, controlar o prohibir toda actividad que pueda perjudicar todos estos bienes, ya sea en el corto, mediano o largo plazo. •	controlar la generación, manipulación, almacenamiento, transporte, tratamiento y disposición de residuos peligrosos (que es todo desecho líquido, sólido, semi sólido y/o gaseoso que puede causar daño, directa o indirectamente a los seres vivos o contaminar al ambiente en general. Resolución Nº 0177 Debido a que muchas plantas de acopio, por la urbanización, fueron quedando insertas en la población, generando un impacto ambiental con el tráfico de vehículos, ruidos molestos, partículas en suspensión, olores, proliferación de vectores y plagas, residuos, riesgos de incendios y explosiones, el gobierno de la Provincia de Santa Fe la promulga en el 2003, donde se resuelve que todos los establecimiento que se dediquen al almacenamiento, distribución, acondicionamiento y conservación de granos deben cumplir determinadas medidas de funcionamiento. •	Las playas de estacionamiento para camiones, tanto dentro como fuera del establecimiento, deben ser de dimensiones adecuadas al flujo de camiones y deben ser mantenidas en condiciones adecuadas para que no se genere polvo. •	La zona de carga y descarga debe confinarse en un espacio cerrado, con sistema de aspiración (ciclones, filtros u otros medios), que garanticen la captación y recolección del material particulado en suspensión y minimicen la salida al exterior. •	Los sistemas de ventilación o aireación de granos, norias y conductos, carga y descarga, deberán estar equipados técnicamente para minimizar la salida al exterior de material particulado y reducir el nivel sonoro. •	Los secadores de granos deben contar con sistemas de captación de partículas en suspensión.
•	La empresa deberá implementar un sistema continuo y documentado de limpieza de polvo y granza en las instalaciones confinadas a fin de minimizar el riesgo de explosión •	Cumplir con Ordenanzas municipales o de no existir la norma IRAM 4062/01 de ruidos molestos •	Para reducir el transporte de partículas y/u otros materiales fuera del predio, deben contar con un cerco perimetral y cortina forestal, con especies de hoja perenne, doble hilera alternada. •	contar con un sistema de control de vectores de enfermedades y de plagas según la ley 4390 •	instrumentar un sistema de Gestión de Residuos sólidos y su destino o disposición final. •	Contar con un sector identificado y confinado, destinado al almacenamiento de envases llenos, en uso y vacíos de agroquímicos. Y los residuos considerados peligrosos, están alcanzados por el Decreto 1844/02. Todas las plantas que estaban en funcionamiento debieron presentar en un determinado plazo el Formulario de Presentación (Anexo A) Todos los establecimientos ubicados en zonas urbanas, suburbanas, zonas rurales, mixtas o industriales a menos de 500 m del punto más cercano a zonas urbanas y suburbanas, debieron presentar un Informe Ambiental de Cumplimiento (Anexo VI del Decreto Nº101/03) y los ubicados a más de 500 m. si su capacidad de almacenamiento superaba las 10.000Tn en total. Los nuevos emprendimientos a partir de esta resolución no pueden instalarse en zonas urbanas.
Inocuidad y trastreabilidad Se encuentran reguladas a través de: Resolución del Mercosur 80/96 ”Buenas Prácticas de elaboración para establecimientos elaboradores, industrializadores de alimentos”, sólo en lo que respecta al almacenamiento de materia prima en su mínimo proceso, donde debe existir una adecuada limpieza, eliminando tierra, polvo y otra materia inadecuada, una correcta desinfección para disminuir el número de microorganismos para evitar contaminación cruzada, utilización de agua segura, diseño de las instalaciones que impidan entrada de insectos, roedores y/o plagas, u otros contaminantes como humo, polvo y otros, condiciones de higiene y seguridad para el trabajador, de tener una partida contaminada, disponer de un lugar separado hasta su disposición final y el transporte de la materia prima debe ser realizado también en condiciones adecuadas de limpieza, desinfección y desinfestación. Procedimientos Operativos Estandarizados, POES: cada establecimiento debe contar con los POES de forma escrita, detallando los procedimientos que se llevarán a cabo, las medidas correctivas si fueran necesarias e identificar los procedimientos pre operacionales (limpieza y desinfección) y durante las operaciones, debiendo quedar correctamente registradas todas las labores y el responsable de la misma. Para mayor información ingresar a los sitios: www.infoleg.gov.ar www.santafe.gov.ar www.ambiente.gov.ar www.senasa.gov.ar
Millones de árboles para Santa Fe
Por ing. Agr. Daniel Juan Costa Mat 82-2-0183 Son suficientemente conocidos los efectos perniciosos del calentamiento global y numeroso los trabajos científicos que confirman las causas relacionadas con la emisión de dióxido de carbono, y otros gases, a la atmósfera. Ahora bien: ¿qué percepción tenemos en general de este fenómeno?, ¿De quién esperamos las “salidas”, no me animo a decir soluciones, que resuelvan este verdadero problema global? Adrede, digo, “esperamos” como si nosotros estuviéramos fuera del sistema. Solemos contestar vagamente: “Es una cuestión de acuerdos entre Estados”, respuesta, por si misma, lógica, pero: sólo el Estado?, ¿Los actores sociales no tenemos nada que decir y/o hacer? Veamos, los dos aspectos más relevantes del calentamiento global, son por un lado las emisiones de CO2 fundamentalmente y, la captura y almacenamiento de mismo. En esto último los árboles son protagonistas centrales, por su función fotosintética. Por lo tanto desde este punto de vista, podemos decir, que el árbol es un captador de CO2, y emisor de O2 (purificador del aire y a medida que se desarrolla, acumula carbono en su estructura (raíces, tronco, ramas, hojas) constituyendo verdaderos lingotes de carbono, fenómeno que se da mientras se desarrolla hasta llegar a su máximo potencial. Luego la acumulación de carbono tiende a cero, según lo confirman distintos autores, o sea que lo que se captura se compensa con lo que se respira. Desde el punto de vista del consumo de agua, son verdaderas bombas hidráulicas que operan según el tipo de suelo, en promedio hasta 4 o 5 metros de profundidad. Ya lo advirtieron en el pasado los colonos, cuando plantaron alrededor de las lagunas o bajos, álamos, sauces, y otras especies. Por lo tanto por nuestra profesión creo que debiéramos involucrarnos con propuestas y acciones relacionadas directamente con nuestro entorno, centrada en la captura y almacenamiento de carbono.
Entre las tantas posibles, una propuesta sería revisar el “modus operandis”, el paradigma implícito en la gestión de las vías de tránsito (rutas, autopistas, caminos, accesos) ¿Qué pensamos cuando nos referimos al concepto de una buena ruta? A saber: ausencia de baches, asfalto/pavimento, señalización, iluminación, estaciones de servicio, auxilio, banquinas, desagües, etc. Esta valoración no cambió sustancialmente de los tiempos romanos, verdaderos constructores de vías de tránsito, y transcurrieron ¡más de 2000 años! En la gestión vial, sólo tenemos en cuenta, desde el punto de vista de la dinámica de carbono al emisor (vehículo/conductor). Pero no hay nada más que decir. Nihil novo sub sole Creo que sí. Que debemos tener una visión más amplia, si se quiere holística y nuestra área de intervención debe comprender también, la captura del carbono emitido. Que a la huella de carbono que dejamos al transitar le pongamos “borradores” que tengamos a la vera de los caminos, bombas hidráulicas, controlando las escorrentías, la erosión; que tengamos portadores de agua de fauna, purificadores de aire que emitan oxígeno, que capturen carbono que se pueda almacenar; es decir: plantar millones de árboles en el ámbito provincial y pasar de una gestión vial tal como se la conoce a u a gestión vial sustentable. Este abordaje puede parecer utópico, titánico, idealista. Pero no lo creo así. Depende en mucho de la percepción que tengamos y del grado de sensibilidad ante cada situación. Por un momento imaginemos una zona fabril, con chimeneas emitiendo humo. ¿Lo vemos? Es una experiencia vívida, nos sensibiliza. Ahora bien: tomemos el ejemplo del corredor vial Ruta18. Por esta vía transitan en promedio 6000 vehículos diarios que emiten humo. Sin embargo no percibe lo mismo que observamos en la zona fabril. Pero: ¿cómo lo veríamos si uniéramos los 6000 escapes en un solo?, ¿Cómo sería la emisión de humo?, ¿Pasaría la prueba del impacto ambiental? Mucho tiene que ver para encarar proyectos, la percepción, la necesidad sentida. Sino, pensemos en el Señor Carlos Gesell que en el siglo pasado en una zona la costa Atlántica tuvo
la sensibilidad, la percepción, de fijar médanos y acometió la empresa de plantar miles de árboles; otro ejemplo: los pioneros de Mendoza plantando en el desierto, y hay muchos ejemplos que podríamos nombras. No parece tan difícil actualmente trabajar a la vera de las rutas y caminos, con un clima benigno, mano de obra disponible, logística. Creo que es cuestión de lograr una densidad de opiniones tal, que llegue a la categoría de “necesidad sentida” de poner a la provincia de Santa Fea la vanguardia de la gestión vial sustentable con plantación de árboles. Este nuevo paradigma no solo impactaría en lo específico, sino que tendría efectos colaterales positivos, en el aspecto educativo, en nuestra percepción del efecto invernadero. Se-
ría una gran aula a cielo abierto, para que millones de personas vean y tengan cercanía con las acciones de mitigación del calentamiento global acá no más. Debemos generar opiniones y puntos de vista, en los respectivos Colegios profesionales, en la actividad privada, en los funcionarios públicos, con miras a trabajar en conjunto. En resumen: una buena gestión vial, no sólo debe ocuparse de la seguridad y el confort del emisor de carbono (vehículo/ conductor), sino también, de la captura de mismo, atento a nuevo paradigma propuesto.
Ing. Agr. (MSc) Ana Clara Martino Mat. 82-2-0160 La Resolución aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas del 2013 declaró el año 2016 como Año Internacional de las Legumbres. Se propusieron como objetivos: incrementar la producción de legumbres en al menos 10% para 2020 (base 2015), aumentar el consumo de legumbres en 10% para 2020 (base 2015), mejorar el acceso a los mercados para facilitar e incrementar el comercio local, regional e internacional de legumbres. A qué llamamos legumbres? El Código Alimentario Argentino (CAA) en el art 819 que data de su creación en el año 1969, establece que “La denominación de Legumbres, se reserva para designar a las frutas y semillas de las leguminosas” hoy sería más acertado clasificarlas como Familia Fabáceas. Existen numerosas especies agrupadas bajo el término legumbres. En nuestro país producimos principalmente porotos 300 a 400.000 tn/año; arvejas 90 a 130.000 tn/año; garbanzos 100.000 tn/año y lentejas 5 a 18.000, del total de lo producido la mayor parte se exporta. Mientras que en las naciones industrializadas se observa un incremento en la ingesta per cápita, -posiblemente relacionado con un mayor conocimiento sobre los beneficios que traen para la salud-, en Argentina el consumo de legumbres secas es muy escaso: porotos 120 g/hab./año; garbanzo 40 g/hab./año, arvejas 100 gr/hab./año y lentejas 150 gr/hab./ Las legumbres constituyen la principal fuente de proteína vegetal. Contienen alrededor del 20% de este macronutriente, o sea el doble que los cereales. Las proteínas de origen vegetal tienen menor valor biológico que las de origen animal porque son deficientes en algunos aminoácidos esenciales. En el caso de las legumbres son deficientes en aminoácido azufrados (metionina y cisteína) por lo cual las recomendaciones nutricionales sugieren consumirlas acompañadas de
cereales que son deficientes en lisina y triptófano, y así se produce la complementación. Las legumbres constituyen una importante fuente de fibra. Los granos secos contienen entre 11 y el 20 % de fibra dietética de la cual un porcentaje importante corresponde a fibra soluble. Recordemos que tradicionalmente la fibra dietética se ha clasificado en fibra soluble e insoluble. Según esta solubilidad, se ha extrapolado su posible fermentación por la microbiota intestinal: soluble sería la fibra susceptible de ser fermentada y la insoluble sería la no fermentable. Esta cantidad de fibra soluble sumada a la presencia de oligosacáridos no digeribles (rafinosa, estaquiosa y verbascosa) pero sí utilizados por las bacterias del colon con la consiguiente producción de gas, hacen que las legumbres sean acusadas de productoras de flatulencia. Este malestar se alivia si se incorporan las legumbres de forma progresiva en la dieta. Sin embargo justamente, fibra soluble y oligosacáridos, actúan como sustrato de bacterias beneficiosas para el organismo favoreciendo su desarrollo, de allí que se diga que las legumbres tienen un efecto prebiótico. Además parte del almidón de las legumbres cuando se consume el grano entero, parte de este almidón es resistente, esto significa un almidón no digerible, además se trata de un almidón con alta amilosa, más de un 30%, por lo cual resulta en un alimento con bajo índice glicémico considerado beneficioso para todos los individuos, y en particular para los que presentan diabetes tipo II. Las legumbres aportan especialmente vitamina B1 (tiamina), ácido fólico y niacina, superando una porción, el 15% de la dosis diaria recomendada de estas vitaminas. En cuanto a minerales todas las legumbres tienen una interesante cantidad de hierro, algunas son especialmente ricas como la soja y la lenteja y una buena disponiblidad de zinc. Las nuevas Guías alimentarias Argentinas recomiendan “Combinar legumbres y cereales es una alternativa para reemplazar la carne en algunas comidas”.
Agrovisión Profesional #90 - Agosto 2016

References: Resolución 
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