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Timestamp: 2020-02-28 08:30:51+00:00

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Chile y el Mundo Según Monsanto – Escépticos (AECH)
por daniel.norero | 5 octubre, 2013
Imagen: Movimiento Anti NWO
“MONSANTO viene a Chile a apoderarse de nuestras semillas, patentándolas para ser manipuladas genéticamente y luego venderlas a los campesinos que sólo podrán cultivarlas una sola vez, o si no serán demandados. Movilízate contra la Ley Monsanto para que nuestros platos no se llenen de veneno y la semilla chilena no se privatice”.
Aclaraciones como la anterior que de seguro has leído repetidamente en las redes sociales estos últimos meses, son simples y burdas mentiras. Es increíble la inmensa cantidad de desinformación, mitos y leyendas urbanas que corren respecto a la legislación de la propiedad intelectual de semillas en Chile y, sobre todo, el gran lobby que llevan a cabo grupos ideológicos del ámbito nacional implantando una verdadera campaña del terror.
Hay dos cosas que me preocupan como ciudadano en este tema: primero, la poca información seria a la que la población en general puede acceder, junto a lo difícil que es acceder a contenidos fidedignos debido a la gran propaganda anti-transgénica (esto complica aún más la baja capacidad de pensamiento crítico que normalmente ejerce la población); y, segundo, que parlamentarios y candidatos presidenciales no tengan la responsabilidad de informarse adecuadamente del tema, ya que de ellos depende el futuro (en este caso del ámbito agrícola y forestal) de nuestro país.
Respecto a esto último, hemos escuchado por ejemplo, a un Franco Parisi y un Marcel Claude bastante desinformados (no me extrañaría que estén leyendo artículos de Chile Sin Transgénicos, Yo No Quiero Transgénicos, etc.); un Marco Enríquez-Ominami que hasta propone una moratoria de 10 años a los transgénicos; un Alfredo Sfeir que da motivos prácticamente espirituales en lugar de racionales; una contradictoria Evelyn Matthei que primero se muestra a favor de la controversial ley, y después dice estar en contra; y no podemos olvidar a una amnésica Michelle Bachelet que tras presentar el proyecto de ley de obtentores vegetales hace unos años, ahora dice «yo no sé nada de eso» cuando se le pregunta por el tema. Nada extraño en política, ya que estar a favor de los transgénicos significa claramente perder votos, y es más conveniente seguir el juego a la falacia naturalista del ciudadano promedio.
1.- Ley “Monsanto-Von Baer”
2.- Monsanto: La Madre del Cordero
3.- Nada es Natural… o de cómo llegó ese choclo hasta tú plato
4.- Transgénicos: ¿Por qué no?
Antes de referirme de lleno a las leyes en discusión, lo que me llama inicialmente la atención es el curioso nombre que le ha dado el lobby anti-transgénico a esta ley por dos situaciones que explicaré más adelante.
¿De qué se trata todo este alboroto por la adhesión de Chile a la UPOV91 en el año 2011? Para empezar, UPOV es la sigla de la “Unión Internacional para la Protección de Nuevas Variedades de Plantas”, organización intergubernamental con sede en Ginebra (Suiza) cuya misión es “proporcionar y fomentar un sistema eficaz para la protección de las variedades vegetales, con miras al desarrollo de nuevas variedades vegetales para beneficio de la sociedad” [1]. En otras palabras, busca proteger por un período determinado de tiempo el patrimonio intelectual de las personas/instituciones que se dedican a generar nuevas variedades vegetales de mayor productividad y/o calidad nutricional – proceso que toma una inversión enorme de tiempo y recursos económicos. Lo mismo ocurre con la protección de la propiedad intelectual en otros campos como literatura, computación, cine, industria en general, biomedicina, etc. Me imagino que no sería de agrado de algunos de los candidatos presidenciales que sus libros se “pirateen” en la calle y no reciban los derechos de autor respectivos – menos en tiempos donde necesitan inyectar millones en sus campañas presidenciales.
Cronología de la Polémica Ley
La UPOV fue adoptada en París en 1961, y revisada en 1972, 1978 y 1991. Chile promulgó la ley Nº 19.342 en 1994 que “Regula los Derechos de Obtentores de Nuevas Variedades Vegetales” para alinear nuestra legislación a los estándares internacionales y adherir a la UPOV de 1978, convención en la que fuimos aceptados en 1996; por lo cual, ya somos miembros de la UPOV desde hace más de 17 años.
Debido a que Chile en estas últimas 2 décadas se está constituyendo como un país serio a nivel internacional, con intenciones de elevarse al nivel de países desarrollados, cumplir con los requerimientos de los tratados de libre comercio que ha firmado con potencias mundiales, incentivar la investigación y creación de nuevas variedades vegetales, proteger y aumentar la productividad de su industria agrícola, y evolucionar hacia la exportación de productos con valor agregado e inteligencia, es que se decidió a fines del 2008, por la misma presidenta Michelle Bachelet (Mensaje Nº 453-356) enviar el “Proyecto de ley que regula derechos sobre obtenciones vegetales y deroga ley N° 19.342” (boletín N° 6.355-01), que ingresó al senado el 13 de enero del 2009, y permitiría adecuar las normas chilenas actualmente vigentes a los estándares del Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales de 1991 (UPOV91). Posteriormente, en mayo del mismo año, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto por 75 votos a favor, 0 en contra y 0 abstenciones; tiempo después, la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado lo aprobó unánimemente y, finalmente el 11 de mayo del 2011 el Senado ratificó y aprobó la ley. Lamentablemente, por desinformación, lobby mediático y ciertas presiones, en Junio del 2011, el Tribunal Constitucional rechazó el requerimiento por inconstitucionalidad solicitada por 17 senadores y, desde entonces, el proyecto se sigue tramitando hasta el día de hoy [2].
¿Por qué adherirnos a la UPOV91?
Si queremos que Chile se convierta en una potencia agroalimentaria y forestal, se requieren varios factores, y uno importante es instaurar reglas claras que aseguren los derechos de obtentor sobre variedades vegetales registradas, y de esta forma sentar las bases para un fortalecimiento de la investigación, desarrollo e innovación asociada a la producción de nuevas variedades vegetales, que permita avanzar en la estrategia de agregar valor a nuestros productos. Y precisamente, para evitar los riesgos que trae la no modernización en la regulación de los derechos de obtentor, es que se hace más que necesario adherir a la UPOV91. Entre tales riesgos se cuenta, por ejemplo, la coincidencia entre el origen de nuevas variedades protegidas en Chile y los principales destinos de exportación.
Gráficos extraídos del Proyecto de ley que regula derechos sobre obtenciones vegetales y deroga ley N° 19.342
Si observamos los dos gráficos superiores, se visualiza claramente que nuestro destino principal de exportación es Estados Unidos y la Unión Europea, países de donde, paradójicamente, proviene el 70% de variedades que cultivan los agricultores chilenos; esto implica que paguemos un royalty por utilizar tales cepas. Un caso específico es la fruta que Chile más vende: la uva Thomson seedless. Se llama así porque no tiene semilla y fue creada en EEUU, y Chile debe pagar los derechos por vender esa uva. Otro ejemplo es el caso de los cultivos ornamentales (que observamos en los dos gráficos de abajo), de los cuales exportamos un 55% a Holanda, mismo país que es dueño de un 82% de las obtenciones vegetales de estas flores. Por estas y otras situaciones es clave incentivar la generación nuevas variedades en la agricultura chilena y proteger las entidades nacionales que las desarrollan, sobre todo ante lo complicado de aclimatar especies extranjeras a nuestro clima.
La actualización a esta nueva legislación entrega incentivo y seguridad para quienes quieren hacer mejoramiento a nivel nacional y competir con sus colegas en otros países, además, entrega confianza a los mejoradores extranjeros. Sin lo anterior, nos arriesgamos a que nuevas variedades desarrolladas afuera no lleguen a Chile, y que nuestros agricultores no puedan acceder a lo mejor del mercado (variedades con mayor rendimiento, resistencia a plagas y enfermedades, más eficientes en el uso de agua y fertilizantes, mejor perfil organoléptico y/o nutricional, mejor postcosecha, etc). La importancia de esto último es vital mientras no generemos variedades propias, sobre todo en rubros como la fruticultura, que dependen netamente de las variedades desarrolladas en el extranjero, y como vimos, son generadas por países que son nuestra competencia. Imagine si Nueva Zelanda decide no vendernos las últimas variedades desarrolladas de kiwi porque no nos hemos actualizado a una legislación que les de seguridad, y además, resulta que tales variedades son las que se ponen de moda en Estados Unidos o la Unión Europea (nuestros principales compradores). En tal caso quién claramente pierde son nuestros agricultores.
En el Informe de la UPOV sobre el Impacto de la Potección de las Obtenciones Vegetales, están ampliamente documentadas las ventajas de la protección de las variedades vegetales y de ser miembro de la UPOV. A continuación se listan algunas:
Aumento de las actividades de fitomejoramiento.
Mayor acceso a las variedades mejoradas.
Mayor número de obtenciones vegetales.
Diversificación de los tipos de obtentor (obtentores privados, instituciones estatales, investigadores, universidades, agricultores, ect).
Mayor número de variedades vegetales procedentes de otros países.
Fomento del desarrollo de una nueva competitividad industrial en los mercados extranjeros, y mayor acceso a variedades vegetales ventajosas procedentes de otros países.
Mejora de los programas nacionales de fitomejoramiento.
La situación de Japón (adherido a UPOV91) ilustra que el sistema es utilizado por todo tipo de obtentores (como personas físicas, empresas privadas, instituciones públicas, cooperativas, etc) y respecto de todo tipo de plantas y cultivos. Fuente: UPOV.
Cabe destacar que el proyecto de ley ha tenido un amplio apoyo de diversas organizaciones e instituciones a nivel nacional durante su trámite legislativo, como académicos de la Universidad de Chile y la Universidad Católica, el INIA, la Asociación Chilena de la Papa (Achipa), Fedefruta, Asociación Gremial de Viveros Frutales, el Consorcio de la Papa, el Centro de Genómica Nutricional Agro Acuícola y Biofrutales, el Movimiento Unitario Campesino y Etnias de Chile (Mucech), entre otros (Anpros, 2013).
¿Qué cambió del ’78 al ’91?
Los cambios del Acta de la UPOV91 respecto de la del año ’78, tienen el propósito de mejorar las condiciones de protección de un obtentor (persona que creado o puesto a punto una nueva variedad vegetal). Entre las modificaciones principales están las siguientes [3]:
Extensión de la Protección al producto de la cosecha, si el obtentor no la pudo ejercer en la semilla o planta (no tiene efecto sobre el costo de los pequeños agricultores).
UPOV 91 deja libertad a los países para regular el privilegio del agricultor, que es la posibilidad de que los agricultores usen en su propia explotación el producto de la cosecha de variedades protegidas para siembras posteriores (puede significar menores costos para los pequeños agricultores).
Protección Provisional (No tiene efecto sobre el costo de los pequeños agricultores)
Extiende el período de protección – 15 a 20 años en cultivos y 18 a 25 años en plantas (No tiene efecto sobre el costo de los pequeños agricultores).
Concepto de Variedad Esencialmente Derivada (No tiene efectos sobre el costo de los pequeños agricultores).
Simples mentiras
Lamentablemente, en los medios de comunicación se ha difundido una cantidad inmensa de información totalmente errónea respecto a las implicancias de la adhesión a la UPOV91, sobre todo desde focos activistas anti-transgénicos, agricultores e indígenas mal informados. Las principales afirmaciones erradas son:
Monsanto patentará todas las semillas nativas, autóctonas o no registradas:
Apostaría a que al menos el “99,99%” de los que vociferan contra la UPOV91 ni siquiera han leído su reglamento, les dejo el enlace nuevamente para que lo revisen. Primero partamos dejando en claro que ni en Chile ni en ninguna parte del mundo se puede patentar una especie vegetal, solo son registrables nueva «variedades» de una especie obtenidas por mejoramiento vegetal (las variedades presentes en la naturaleza tampoco puedes registrarse). En el artículo 5.1 (y detallado en los artículos 6, 7, 8 y 9) se observa claramente que para que un obtentor registre una nueva variedad, esta debe ser NUEVA, DISTINTA, HOMOGÉNEA, y ESTABLE. Esto implica que la variedad no ha sido previamente comercializada, no figura en los listados oficiales descritos de especies vegetales, y sus características deben ser uniformes y transmitirse después de reproducciones o multiplicaciones sucesivas.
Las definiciones de estos 4 requisitos nombrados anteriormente, ya estaban presentes en la anterior Ley 19.342, y son perfeccionados en el actual proyecto de ley, tornándose mas precisos. Estos cambios son adecuados al mejorar la exigencia para obtener la protección de una nueva variedad, cautelando de esta manera que variedades ancestrales de pueblos originarios o de pequeños agricultores no puedan ser protegidas y, por ende, apropiadas por un tercero. Los requisitos de «novedad» en particular se mantienen inalterados respecto de la Ley 18.342. Es decir, que al momento de la solicitud de inscripción la variedad no haya sido comercializada en el país por más de un año (con consentimiento del titular), ni en el extranjero por más de cuatro años si se trata de arbustos u otras no consideradas árboles o vides, y por más de seis años si se trata de árboles o vides.
Cuando se quiere registrar una nueva variedad, debes demostrar que cumple con todas las características anteriormente descritas (y el CÓMO la obtuviste) en terrenos para pruebas de campo que posee el SAG (Servicio Agrícola y Ganadero). Las variedades protegidas están bajo catastro por esta misma institución, y son alrededor de 700 [4]. Las variedades no protegidas son alrededor de 1000, e incluso, estas variedades libres están descritas en inventarios de iniciativas independientes, como el Catálogo de Semillas Tradicionales de Chile de María Isabel Manzur.
La UPOV91 no permite registrar “hallazgos”, sino más bien nuevos desarrollos, por lo cual ni Monsanto ni ninguna empresa o persona puede registrar variedades nativas o conocidas.
Para información mas específica de como se estudian y determinan en una variedad los parámetros DHE (Distinto, Homogéneo, Estable), les recomiendo leer la Introducción general al examen de la distinción, la homogeneidad y la estabilidad y a la elaboración de descripciones armonizadas de las obtenciones vegetales (documento TG/1/3) – examen que se basa principalmente en los ensayos en cultivo efectuados por la autoridad competente encargada de otorgar los derechos de obtentor o por instituciones independientes. Para quienes quieran profundizar en la información del examen, pueden consultar los Documentos TGP de UPOV.
Los agricultores estarán obligados a comprar semillas a Monsanto cada año y las semillas libres se perderán:
Este es otro gran bulo. Nadie obliga ni les pone una pistola en la cabeza a los agricultores para que compren las semillas de Monsanto (o «X» empresa). Como ya especifique en el punto anterior, en Chile hay alrededor de 1000 variedades nacionales NO PROTEGIDAS y tipificadas por el SAG [5], que son de libre acceso y comercialización por cualquier persona. Bajo la UPOV78 ningún indígena o campesino tuvo este tipo de problemas, y bajo la UPOV91 tampoco los tendrá, ya que ambas versiones de la convención solo se refieren a variedades PROTEGIDAS.
La UPOV91 no prohíbe a los agricultores usar el producto de la cosecha para siembras posteriores o con fines experimentales, sino que deja en libertad a los países miembros para regular tal situación que se conoce como “privilegio del agricultor”:
Artículo 15. Excepciones al derecho de obtentor
1) [Excepciones obligatorias] El derecho de obtentor no se extenderá
I) a los actos realizados en un marco privado con fines no comerciales,
II) a los actos realizados a título experimental, y
III) a los actos realizados a los fines de la creación de nuevas variedades así como, a menos que las disposiciones del Artículo 14.5) sean aplicables, a los actos mencionados en el Artículo 14.1) a 4) realizados con tales variedades.
2) [Excepción facultativa] No obstante lo dispuesto en el Artículo 14, cada Parte Contratante podrá restringir el derecho de obtentor respecto de toda variedad, dentro de límites razonables y a reserva de la salvaguardia de los intereses legítimos del obtentor, con el fin de permitir a los agricultores utilizar a fines de reproducción o de multiplicación, en su propia explotación, el producto de la cosecha que hayan obtenido por el cultivo, en su propia explotación, de la variedad protegidao de una variedad cubierta por el Artículo 14.5)a)i) o ii).
Resumiendo lo anterior, UPOV91 plantea 3 excepciones de derecho de obtentor obligatorias y una opcional:
Obtención de nuevas variedades (exención del obtentor).
Actos realizados con fines experimentales.
Actos realizados dentro de un marco privado y sin fines comerciales (Ejemplo: Agricultura de subsistencia).
OPCIONAL: Para semillas conservadas en el campo, se podrá según el país adherido, restringir el derecho de obtentor para que los agricultores puedan producir o multiplicar el producto de la cosecha que haya obtenido de una variedad protegida – dentro de márgenes razonables a fin de salvaguardar los derechos del obtentor.
Diagrama explicativo de la «exención del obtentor». Fuente: UPOV.
Es absurdo decir que los agricultores no podrán usar el producto de su cosecha, y en el caso de nuestro país, tales excepciones están permitidas. El actual proyecto en discusión “Proyecto de ley que regula derechos sobre obtenciones vegetales y deroga ley N° 19.342 (boletín N° 6.355-01)” lo ratifica en los artículos 48 y 49:
Artículo 48.- Los agricultores podrán emplear con fines de propagación el producto de una cosecha obtenido del cultivo de una variedad protegida, que provenga y se utilice en su propia explotación, que haya sido legítimamente adquirido y que no sea híbrido o sintético, quedando expresamente prohibida la venta o enajenación a cualquier título de dicho material de propagación.
Esta facultad podrá ejercerse en la especie solanum tuberosum L (papa) y en cereales, leguminosas y las especies de propagación por semillas que el reglamento determine.
Para los efectos del presente artículo se entenderá por explotación propia, el todo o parte de ella, que el agricultor efectivamente explote cultivando vegetales, tanto si es de su propiedad como si la administra bajo su responsabilidad y por cuenta propia, en particular, en el caso de los arrendamientos.
Artículo 49.- Sin perjuicio de lo dispuesto en este Título, el derecho de obtentor no se extenderá a:
a) Los actos realizados en un marco privado con fines no comerciales;
b) Los actos realizados con fines experimentales, y
c) Los actos realizados a los fines de creación de nuevas variedadesy a los actos señalados en el artículo 39 de la presente ley realizados con tales variedades, a menos que éstas sean: variedades esencialmente derivadas de la protegida, o que no se distingan claramente de ella, o que sean variedades cuya producción necesite el empleo repetido de la variedad protegida.
Cabe recordar dos cosas. Primero, en el caso de las semillas híbridas, los agricultores desde hace mucho tiempo prefieren comprarlas año a año, por un tema de seguridad sanitaria y la importancia del «vigor híbrido», particularidad clave mediante la cual se incrementa una característica superior y útil para el agricultor (esto lo explico con mayor detalle en uno de los puntos del segundo capítulo). Segundo, es decisión del agricultor qué semilla utiliza. Si accedió a comprar semillas protegidas (de Monsanto, X empresa, institución o alguna persona), ya sean generadas por mejoramiento convencional o biotecnológico, es porque le confieren ventajas y ganancias por sobre otras semillas que ha utilizado – y porque está de acuerdo con el contrato de compra que firmó.
Los pueblos originarios perderán sus derechos ancestreales y la semilla tradicional desaparecerá.
Respecto a las comunidades indígenas, el proyecto de ley establece claramente en el artículo 1 el respeto al patrimonio genético, los conocimientos tradicionales, y el libre uso de las semillas ancestrales:
Artículo 1.- Esta ley garantiza que la protección conferida en virtud de ella se concederá salvaguardando y respetando, tanto el patrimonio biológico y genético, como los conocimientos tradicionales nacionales. El otorgamiento de los derechos que constituyan elementos protegibles, que hayan sido desarrollados a partir del material obtenido de dicho patrimonio o de dichos conocimientos, estará supeditado a que ese material haya sido adquirido de conformidad con el ordenamiento jurídico vigente».
Las variedades ancestrales por definición no cumplen con los requisitos necesarios para para registrar una variedad (ya nombrados anteriormente). Primero, por su caracter ancestral no cumplen con el requisito inicial de «novedad». Segundo, las variedades ancestrales tienen un perfil de heterogenicidad génética (no homogeneidad) imposibilitando su registro o apropiación indebida. Tercero, su libre uso se encuentra garantizado por parte de pequeños agricultores y pueblos originarios.
Hay convenios y tratados internacionales que regulan aspectos sensibles, como los derechos ancestrales de las comunidades que han seleccionado variedades en los últimos 10 mil años. Algunos de ellos son el Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología, el Convenio sobre Diversidad Biológica, o el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogéneticos para la Alimentación y la Agricultura. De igual forma, hay bancos de germoplasma (genes) que guardan las principales plantas cultivadas a nivel mundial y sus parientes silvestres. Estos bancos son resguardados por organismos públicos nacionales, como el Programa Nacional de Recursos Fitogenéticos del INIA o la Red Nacional de Bancos de Germoplasma, e internacionales, como el Proyecto de Banco de Semillas del Milenio (Reino Unido), la Bodega Global de Semillas de Svalbard (Noruega), el Instituto de Investigación Vavilov (Rusia), entre otros. Estos bancos garantizan el libre acceso a cualquier persona u organizacion a este patrimonio genético. Si Monsanto, cualquier empresa, o una persona, recibe alguna muestra de semillas, esta legalmente obligada a respetar las reglas y normas del tratado internacional bajo el cual existe una variedad de planta, incluyendo limitaciones a la comercialización o apropiación que se pueda hacer con las semillas recibidas.
En Chile, los bancos de semillas son abiertos, y si solicitas la semilla, ellos te la dan (entendiendo que estos bancos no son distribuidores de semillas, y al dártela, generalmente lo hacen con un monto de 100, por lo cual quien las adquiere debe multiplicarlas). Estas variedades tradicionales (de uso libre) no desaparecerán, sobre todo si tienen atributos valorables por los agricultores – estas son las semillas que intercambian los agricultores e indígenas y que venden la mayoría de las semillerias. Lo anterior difiere de la semilla híbrida (esa que cuesta por ejemplo $100 cada una) que no la encuentras en cualquier parte, y su comercialización se restringe a la agricultura comercial.
La semilla tradicional es la que tiene valor para la agricultura de subsistencia, pequeña agricultura y cualquiera que quiere tener una huerta propia. Sin embargo, para la agricultura comercial (la que representa una actividad económica para el agricultor, y alimenta al 80% de la población urbana nacional) no tiene ningún uso, salvo excepciones de nicho de mercado y otras situaciones. Por otro lado, las variedades nuevas desarrolladas no tienen valor alguno para la pequeña agricultura, ni la de subsistencia, porque las condiciones de manejo no permitirian alcanzar su rendimiento potencial. Para graficar esto, un agricultor que exporta toneladas considerables, necesita, por ejemplo, semillas de maduración rápida y uniforme, que las plantas crezcan de igual altura, y en el mismo periodo (entre otros) por motivos comerciales, mientras que un pequeño agricultor no le convienen tales características, ya que requiere semillas que maduren en distintos periodos (para tener suministro constante), que generen plantas con distintas particularidades, y que no tengan la desventaja de la «uniformidad» ante condiciones variables de estreses bióticos y abioóticos.
Por lo tanto, no es válido afirmar que se les prohibirá a los indígenas sus costumbres ancestrales, o que la semilla libre desaparecerá; esto que propagan los activistas, demuestra que no entienden nada de agricultura, y que quieren «meternos el dedo en la boca».
La UPOV91 implica liberar los transgénicos al mercado nacional:
Algo absolutamente falso, la UPOV no tiene nada que ver con transgénicos. De hecho, esta convención se creó cuando ni siquiera existían este tipo de cultivos. La ley chilena no permite desarrollar ni comercializar semillas transgénicas en nuestro país, salvo las que se reciben del extranjero para ser multiplicadas en territorios aislados y obligatoriamente re-exportadas (Resolución 1523, SAG).
Este mito urbano se debe a una confusión entre el proyecto de la adhesión a UPOV91 (boletín N° 6.355-01), con el Proyecto de Bioseguridad de Organismos Vegetales Modificados, iniciativa presentada como moción parlamentaria en el año 2006 y que aún está “durmiendo” en el Senado desde Abril del 2011 (Boletín 4690-01). El Gobierno actual presentó una indicación sustitutiva para reemplazar el proyecto por otro que mejora algunos aspectos. La Senadora Ximena Rincón presentó otra indicación sustitutiva para reemplazar el proyecto por otro que prohíbe transgénicos en Chile. Junto a esto se presentaron más de 300 indicaciones al proyecto original.
El ingreso de transgénicos a Chile depende exclusivamente del proyecto de bioseguridad, no de UPOV91. Si analizamos los 71 países que actualmente son miembros UPOV (51 adhieren a UPOV91, 19 a UPOV78 y 1 a UPOV72) se demuestra claramente que la UPOV91 no tiene nada que ver con la liberación de transgénicos, ni facilitarle la vida a las empresas transnacionales:
Perú adhiere a la UPOV91 y en tal país no se pueden cultivar transgénicos.
Argentina no adhiere UPOV91 (si a la 78) y sí siembran transgénicos.
Japón adhiere a la UPOV91, pero su ley no permite cultivar transgénicos, aunque sí importarlos.
Casi todos los países europeos son miembros de UPOV91 (excepto Bélgica, Italia y Portugal), y como sabemos, en Europa estan prohibidos los transgénicos.
Países miembros como China, Vietnam o Bolivia, dificilmente harían «lobby» pro Monsanto.
¿Entonces por qué “Ley Monsanto-Bon Vaer”?
Como indiqué al inicio de este segmento, algo curioso es el nombre con el que el lobby anti-transgénico bautizó a esta controvertida ley. Como ya vimos, UPOV91 no tiene nada que ver con transgénicos, ni favorecer a Monsanto o cualquier empresa en particular; es solo una actualización de la convención. Y si revisamos datos duros de cuántas semillas protegidas tiene Monsanto en Chile, estas son 22 a la fecha, lo cual representa alrededor del 3% dentro de un universo de aproximadamente 700 variedades con protección [4]. Y respecto a Erik Bon Vaer, el año pasado hubo todo un alboroto que partió de una confusión al pensar que se iba a convertir en el dueño de la quinoa, afirmación absolutamente falsa. Su empresa desarrolló una nueva variedad de quinoa y es ésa la que registraron. La quinoa nativa no se puede proteger con propiedad intelectual; en total, Semillas Baer (una empresa nacional que compite con las transnacionales) tiene apenas 15 variedades agrícolas protegidas, un 2% de las variedades registradas.
Si revisan nuevamente el listado de variedades protegidas del SAG, podemos observar una serie de hechos:
El INIA (Instituto de Investigaciones Agropecuarias), un organismo estatal de investigación, es el principal desarrollador de variedades y tiene mas variedades protegidas que la misma Monsanto.
Todas menos una de las variedades forestales protegidas son de la Universidad de Talca.
Las variedades ornamentales y frutales protegidas son casi todas de universidades, empresas e instituciones agropecuarias extranjeras, mientras que Monsanto ni aparece.
En Chile, el principal desarrollador de variedades es el INIA y no el sector privado. Desde hace décadas ha venido introduciendo variedades de productos locales con importantes ventajas comparativas para la agricultura nacional. Por ejemplo, ha generado frutos que mantienen su calidad después de largos períodos de poscosecha; también ha mejorado variedades de diversos cereales, como arroz, avenas y trigo (ha cuadruplicado la producción por hectárea), además de papas, leguminosas y oleaginosas. De igual forma, ha desarrollado nuevas variedades de forrajeras importantes como el trébol blanco, trébol rosado, bromo, lotera y ballica perenne. Esto ha impactado directamente en beneficios para los agricultores nacionales, incluso en la pequeña agricultura que hasta ha trabajado en conjunto al INIA desarrollando nuevas variedades, por ejemplo, una nueva variedad de lupino «Boroa INIA», desarrollada e inscrita junto a la Cooperativa Mapuche de Boroa.
Dado lo anterior, encuentro totalmente ilógico el apodo dado a la ley de obtentores, cuando una institución de investigación estatal tiene mas importancia y variedades registradas que las cuestionadas empresas Monsanto y Semillas Baer (que sumadas apenas conforman un 5% de las variedades registradas).
Monsanto es una empresa multinacional líder en el mercado de semillas modificadas genéticamente y el herbicida Roundup (glifosato). Incursionó en la industria química desarrollando diversos productos y materiales a lo largo del siglo XX y en este último tiempo se le ha masificado una mala fama en los medios de comunicación por críticas referidas a prácticas “monopólicas y mafiosas”. Antes de seguir escribiendo, quiero dejar en claro que no trabajo ni tengo parientes en esta polémica empresa, para que no me descalifiquen de inmediato con la falacia clásica utilizada contra quienes no son parte de la fiebre “anti-transgénicos” o hablan a favor de esta tecnología; lo digo de antemano, ya que conozco profesores y divulgadores que les han tildado de “trabajar y recibir cuantiosas sumas de dinero” por parte de Monsanto cuando dan alguna charla sobre vegetales modificados genéticamente (¡si supieran cuánto les cuesta pagar las cuentas a fin de mes!) y, en mi caso personal, casi me dio un ataque de risa en una ocasión en que me dijeron que estudiaba en la “Universidad de Monsanto” (Universidad Católica de Chile) durante un debate.
No pretendo defender a esta empresa, sin embargo, por honestidad intelectual, me referiré a algunos de los variados mitos que surgen alrededor de esta diabolizada compañía. Creo necesario comentarlos ya que, lamentablemente, han causado en la gente un temor infundado, y una corrosiva forma de pensamiento al creer que “transgénico” (una tecnología) es sinónimo de “Monsanto” (una empresa), asumiendo a fin de cuentas que todo lo dañino atribuido al “demonio” de Monsanto es también aplicable inmediatamente a los cultivos transgénicos (dos cosas totalmente distintas).
Muchos de estos mitos que han generado una desinformación tremenda en la gente, provienen de blog’s y sitios de personas no profesionales en el área, con artículos sin ninguna fuente de sus controvertidas afirmaciones; además, no podemos olvidar documentales como “El Mundo Según Monsanto”, “Semillas de la Muerte” y “David vs Monsanto”, que son una amalgama de alarmismo, verdades a medias y mentiras descaradas – lo que más me cuesta creer es que la gente se informe a base de documentales y no aplique un esfuerzo mínimo de investigar en recursos informativos serios solo unos minutos.
Monsanto produjo peligrosos químicos como los PCB y el DDT y mintió sobre su bioseguridad.
En este punto, cederé la palabra a Martin Zucker, quién trabaja como asesor jurídico adjunto en Monsanto, es columnista de GMOAnswers, y conoce bien el tema [6]:
PCB: En relación con los PCB, este producto útil y legal fue vendido por la antigua empresa Monsanto a los fabricantes de otros productos que incorporan PCB en sus productos por una variedad de razones. Ampliamente reconocido como un líquido seguro y no inflamable, muchos códigos eléctricos y de construcción y compañías de seguros requieren PCBs para su uso en equipos eléctricos en edificios donde la posibilidad de fuego presenta un riesgo para la vida humana. Un informe conjunto de 1972 de las agencias del gobierno de EE.UU., incluida la Agencia de Protección Ambiental, la Administración de Alimentos y Drogas y el Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental, reconoció los esfuerzos de Monsanto para reducir los residuos de PCB en el medio ambiente; señaló que no había pruebas en ese momento en relación con cualquier efecto potencial para la salud humana, y declaró que el uso continuo de PCB en equipos eléctricos es esencial hasta que se desarrollaran sustitutos adecuados .
Contrariamente a las alegaciones de que usted cita, Monsanto ha contado con un gran grupo de científicos académicos, normativos y de la industria que durante décadas han estado publicando activamente artículos de investigación en el dominio público sobre la posible presencia del medio ambiente y los efectos potenciales para la salud de los PCB . A partir de 1930, Monsanto patrocinó más de 300 estudios toxicológicos de PCB en las principales instituciones académicas y científicas. Poco después de que los PCB se detectaran por primera vez en el entorno, Monsanto retiró voluntariamente los PCB de usos abiertos, un proceso que se completó en 1973; Monsanto dejó voluntariamente toda la producción en 1977. Dos años más tarde, la EPA (de EE.UU) emitió regulaciones que prohíben la fabricación y distribución, pero específicamente autorizó la continuación del uso de PCB en ciertas aplicaciones eléctricas.
Los PCB, al igual que muchos otros productos químicos industriales, se encuentran a nivel de trazas en los seres humanos. El Centro para el Control de Enfermedades y la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES) mide regularmente más de 100 de dichos productos. Según NHANES, «la medida de un producto químico ambiental en la sangre o en la orina de una persona por sí misma no significa que el producto químico causa enfermedad.» Los estudios de trabajadores altamente expuestos a PCB, cuyos niveles de PCB eran de hasta cientos de veces los que se encuentran en la población general, no han mostrado un patrón consistente de aumento del riesgo estadísticamente significativo de enfermedad.
DDT: En relación con el DDT, la antigua compañía Monsanto fabricó el DDT desde 1944 hasta 1957, cuando cesó la producción por razones económicas, mucho antes de que los problemas ambientales llevaran a la acción reguladora de la EPA. Curiosamente, muchos profesionales de la salud siguen considerando el uso de DDT bajo condiciones apropiadas, como parte importante de la lucha mundial contra la malaria.
El Roundup (glifosato) monopolizado por Monsanto es un herbicida dañino para la salud humana y el medioambiente – de hecho, es lo mismo que el Agente Naranja usado en la Guerra de Vietnam. También al aplicarse a cultivos transgénicos resistentes a herbicidas ha llevado a la generación de miles de malezas resistentes al glifosato.
Describiré punto por punto la información esencial sobre el herbicida glifosato que deja en claro lo errado de las afirmaciones anteriores:
1.- Dentro de los herbicidas utilizados en agricultura el glifosato es uno de los más amigables con el medio ambiente y de bajo perfil toxicológico. La ONU y la FAO lo clasifican en la “Categoría de Menor Riesgo Tóxico” (Clase IV o Clase U) [7] y su seguridad ha sido confirmada por organismos como la EPA (Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos) y la Comisión Europea [8][9], ya que no es genotóxico, ni cancerígeno, ni teratogénico, ni neurotóxico y carece de efectos en el sistema reproductor.
2.- El glifosato actúa inhibiendo la enzima 5-enolpiruvil-shiquimato-3-fosfato sintetasa (EPSPS) que participa en las rutas metabólicas para producir aminoácido aromáticos (fenilananina, tirosina y triptófano) en el metabolismo de plantas. Animales y humanos carecemos de esa vía metabólica y tal enzima, por lo cual hay un riesgo muy bajo de toxicidad.
3.- El glifosato se ha usado en la agricultura desde hace 36 años (los transgénicos solo llevan alrededor de 15 años).
4.- Al comparar datos experimentales, la toxicidad aguda oral del glifosato y sus formulaciones (como el Roundup) son menos tóxicas que la cafeína o la aspirina. 5.000 mg/kg peso corporal es la dosis letal para el glifosato (Roundup), mientras que 200 mg/Kg peso corporal para la aspirina y 192 mg /kg peso corporal para la cafeína [10].
5.- El glifosato no es dañino para los organismos del suelo [11][12], ni tampoco en insectos, mamíferos, aves, anfibios o peces[13]. Es retenido y se degrada naturalmente en el suelo después de su aplicación sin contaminar las napas subterráneas y mucho más seguro que otros herbicidas en este sentido [14][15][16].
6.- Un herbicida amigable como el glifosato (clase IV) ha permitido reducir en gran cantidad herbicidas más tóxicos usados en agricultura (clase II y III). Como ejemplo, está la situación de Argentina donde incluso en cultivos de soya transgénica que han generado resistencia a glifosato, requieren mucha menos aplicación de herbicidas tóxicos, haciendo la actividad mucho más sustentable (ver recuadro):
7.- Hay un estudio argentino del Dr. Andrés Carrasco, en el cual supuestamente el glifosato inhibiría el desarrollo fetal en embriones de ranas y pollos [17]. Sin embargo, los resultados de ese estudio se obtuvieron bajo condiciones experimentales muy alejadas de la realidad; en ambientes naturales, la vía de exposición para anfibios es el agua, y para aves el alimento, no mediante inyección directa del compuesto a los embriones como llevaron a cabo los investigadores. Es cosa de lógica entender que metas lo que le metas directamente in vitro al embrión, lo matarás o deformarás. En la naturaleza las cosas no funcionan así, hay toda una serie de barreras y mecanismos asociados a la metabolización de compuestos. Para mencionar un caso similar, investigadores realizaron una replicación de la misma manera, pero inyectando cafeína, y también se observaron malformaciones en los embriones de pollo [18] ¿Dejarás de tomar café por eso?.
8.- La patente del glifosato expiró en el año 2000, y representa apenas el 10% de ganancias para Monsanto debido a la competencia de otros productores internacionales [19].
9.- El Agente Naranja usado por los estadounidenses en la guerra de Vietnam fue producido por 7 grandes empresas (Diamond Shamrock Corporation, Dow Chemical Company, Hercules, Inc., TH Agricultural & Nutrition Company, Thompson Chemicals Corporation, Uniroyal Inc. y Monsanto)bajo la ley de Producción de Defensa [20]. El Agente Naranja correspondía a una mezcla 50:50 de dos herbicidas muy conocidos: el ácido 2, 4-diclofenoxiacético (2, 4-D) y el ácido 2, 4, 5-triclorofenoxiacético (2, 4, 5-T) – ambos de muy baja toxicidad para el ser humano, y junto a un grupo de 15 herbicidas tenía como finalidad deshojar la densa vegetación de las selvas para reducir el peligro de emboscada y eliminar las fuentes alimenticias de los vietnamitas; recibió su característicos nombre por el color de las bandas naranjas alrededor de los contenedores del producto.
Los daños físicos no fueron causados por el agente naranja, sino por un subproducto de este. Con la urgencia de la guerra, nadie se dio cuenta que durante el proceso de síntesis del 2, 4, 5-T se generaba un producto no deseado en grandes cantidades (60 partes por millón): 2, 3, 7, 8-tetracloro dibenzodioxina (2, 3, 7, 8-TCDD), una sustancia tremendamente tóxica para los humanos. Este fue el causante de muertes y daño crónico a la salud tanto en vietnamitas como en los soldados estadounidenses.
Si miramos en la imagen inferior, la estructura del glifosato (n-fosfonometilglicina) carece de relación estructural con la benzodioxina (2, 3, 7, 8-TCDD) y las fórmulas de los otros dos herbicidas, en otras palabras, no tiene ninguna relación química ni toxicológica con el Agente Naranja.
Fuente: El Efecto Rayleigh
En la actualidad está restringida la venta del 2, 4, 5-T por la Convención de Rotterdam y la Agencia de Protección Medioambiental de EEUU (EPA) ha prohibido a cabalidad todos los usos del 2, 4, 5-T desde 1985, debido al riesgo de contaminación que existe con la dioxina.
10.- Hay que dejar en claro que ningúna planta por sí mismo ha generado resistencia “natural” al glifosato en cultivos o malezas, ya que nunca se ha observado una transferencia horizontal del gen cp4 (gen de la Agrobacterium tumefaciens que otorga resistencia al glifosato a un cultivo modificado genéticamente) a ningún tipo de planta [21]. El fenómeno de las malezas tolerantes se debe a un uso inadecuado del herbicida: aplicación reiterada, dosis inadecuadas (mayores o menores a la recomendada) y la no rotación en el tipo de herbicida.
La aparición de malezas tolerantes a herbicidas es un fenómeno natural que no depende del tipo de cultivo sembrado ni de un determinado herbicida – una mutación en el ADN de una maleza, puede determinar la aparición de resistencia en un individuo, aunque el herbicida nunca se hubiese aplicado. Si eso sucediera, el uso inadecuado del mismo herbicida se convierte en el causante de seleccionar y multiplicar la maleza resistente.
Por ejemplo, como se ve en la línea de color negro del gráfico inferior, hay unas 64 especies de malezas resistentes al herbicida atrazina, y no existe ningún cultivo transgénico diseñado para resistirlo, solo se ha aplicado en cultivos convencionales.
Ian Heap, International Survey of Herbicide Resistance Weeds.
www.weedscience.org/graphs/soagraph.asp (2013)
El glifosato se utiliza desde 1974 y en transgénicos recién desde el 1996; hasta el año 2010 habían contabilizadas 21 malezas resistentes a glifosato, de las cuales 12 se detectaron por primera vez en cultivos convencionales, y otras 9 en cultivos transgénicos (ver imagen inferior).
Ian Heap 2011. International Survey of Herbicide Resistance Weeds.
Ni la aparición de una maleza tolerante a herbicida ni su elección son algo nuevo; muchos herbicidas utilizados en la actualidad vienen seleccionando variadas malezas desde hace décadas, y se requieren buenas prácticas agrícolas para evitarlo (dosis, cantidad de dosis, rotación, etc).
Monsanto produce semillas estériles llamadas “Terminator”.
Esta tecnología conocida coloquialmente como “semillas terminator” o “semillas suicidas”, se refiere a métodos propuestos (tecnología GURT – Grupo de Tecnologías de Restricción de Uso) para restringir plantas genéticamente modificadas a través de una segunda generación estéril, con el objetivo de que no pudieran reproducirse en ambientes no controlados.
Esta tecnología fue inicialmente desarrollada por el Departamento de Agricultura de EE.UU. y la Delta and Pine Land Company (D&PL;) en los años 1990s [22], pero no ha sido liberada al comercio y no está autorizada para su venta. En el caso específico de Monsanto, nunca ha desarrollado estas semillas y, en octubre de 1999, el entonces CEO Robert Shapiro,se comprometió públicamente a travésde una «carta abierta» a la Fundación Rockefeller, donde indica que no comercializarían esta tecnología de semillas estériles en cultivos alimentarios, ni que tienen planes de investigación u otros que violen este compromiso [23].
La introducción del algodón Bt de Monsanto en la India llevó a los agricultores a cometer suicidios en masa.
Perdonen, pero esta sí que es una de las mentiras más grandes, infames y descaradas que rondan torno a los transgénicos. A este mito urbano se le dio mucho énfasis en el documental “El Mundo Según Monsanto” (la biblia audiovisual de los anti-transgénicos), y su origen está relacionado a las declaraciones del Príncipe Carlos de Inglaterra en el año 2008, afirmando que “culpaba a los cultivos MG de los suicidios de los agricultores”. Se basaba en la suposición de que los agricultores en India contraían grandes deudas para comprar las semillas de algodón Bt que después no podrían pagar. Por lo cual, al verse arruinados optaban por el suicidio para acabar con dicha deuda y no entrometer a sus familias. Esta mentira diseñada por los grupos ecologistas se difundió rápidamente entre la sociedad, sobre todo por la activista India Vandana Shiva*– curioso apellido para una mentira como esta.
Pero la realidad muestra una situación totalmente opuesta a lo que dicta el mito popular. El International Food Policy Research Institute (IFPRI) se dio el trabajó de investigar este preocupante rumor, y en el 2008 publicó un informe de 64 páginas donde demostró que el nivel de suicidio de los agricultores es un problema mucho más antiguo desde que se introdujera el algodón Bt en la India en el año 2002 y que, para sorpresa, desde ese mismo año los niveles no solo no han aumentado, sino que se han reducido [24]**.
Si seguimos haciendo una búsqueda de información seria, podemos encontrar un estudio del año 2006 sobre agricultores indios de algodón Bt realizado por “IMRB International” que demostró un aumento del 118 por ciento en las ganancias de los agricultores que sembraron el algodón transgénico en comparación con los agricultores que sembraron algodón tradicional. La misma publicación reveló un aumento del 64 por ciento en la producción y una reducción del 25 por ciento en los costes de plaguicidas [25]; en el mismo camino, los datos recaudados en el informe del “Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agro-biotecnológicas” (ISAAA) [26] del año 2009, verifican que con la incorporación del algodón Bt en la India, se ha reducido a la mitad el uso de insecticidas, su adopción por parte de los agricultore indios se ha multiplicado por 150 veces en 6 años, el país pasó de ser importador a exportador, y que lo cultivan más de 5 millones de agricultores indios en el 82 por ciento de la superficie de algodón de este país.
Si la búsqueda procede, nos encontramos con estudios que demuestran una gran cantidad de beneficios económicos y sociales en la India gracias a la introducción de cultivos transgénicos. Por ejemplo, un estudio de la Academia de Ciencia de Estados Unidos del año pasado muestra que los agricultores de algodón Bt tienen mejores cosechas (+24%) y más ganancias (+50%) que quienes crecen algodón convencional [27]. También, un estudio del año 2011 arrojó que el cultivo de algodón Bt en la India había logrado disminuir entre un 50% a un 70% las aplicaciones de pesticidas, lo cual se tradujo en la reducción de millones de casos de intoxicaciones por pesticidas. Junto a esto, el Estado Indio ahorró entre 14 y 51 millones de dólares por conceptos de atención médica de urgencia [28]. Los números hablan por sí solos.
Recientemente en el 2013, el Instituto Flamenco de Biotecnología (VIB) publicó el estudio «Bt cotton in India: a success story for the environment and local welfare» donde analiza la experiencia del cultivo de algodón modificado genéticamente en India desde su introducción en la campaña 2002-2003, confirmando que:
No hay pruebas cuantitativas o empíricas para sostener el mito de la relación entre algodón Bt y los suicidios masivos de los agricultores.
El algodón Bt ha conseguido que la India pasara de ser importador de algodón a convertirse en el segundo país del mundo en producción y exportación.
Antes de la introducción del algodón Bt, se utilizaban 5,9 gr de pesticidas en promedio para producir un kilo de algodón. Con la versión Bt se redujo a menos de 0,9 gr por kilo producido.
El agricultor indio que cultiva el algodón Bt usa menos fitosanitarios y logra incrementar los rendimientos de sus cosechas (hasta un 42% en comparación al algodón convencional).
Aunque el costo del algodón Bt es un 15% mayor que el algodón convencional, aumenta los ingresos económicos del agricultor entre un 53% a un 71%.
El algodón Bt reduce el uso de insecticidas (hasta un 52%), lo cual genera beneficios ambientales y sanitarios para los agricultores (se reduce el riesgo de envenenamiento en un 88%).
El algodón Bt permite realizar prácticas agrícolas más sostenibles, lo que se traduce en una mayor diversidad de insectos en los campos en comparación con los cultivos convencionales. Muchos de estos insectos ayudan al agricultor al control de otras plagas de una forma natural.
Para concluir, el fenómeno de los suicidios en India se debe a variados y complejos motivos. Entre ellos, la bajada del precio del algodón en el mercado, ausencia de seguridad social, falta de créditos a bajo coste, y muy importante, una agricultura no tecnificada dependiente condiciones climatológicas extremas que no favorecen el riego (la única oportunidad son los monzones), por lo cual ya irán entendiendo que sin agua, no hay cosecha, y sin cosecha no hay recuperación de la inversión, la deuda aumenta, y todo forma un ambiente propicio para la desesperación y el suicidio.
* En Chile, la expresión coloquial “chiva” (de similar sonido con el apellido Shiva) significa “Mentira”.
** Estudio actualizado en el año 2011: http://www.pnas.org/content/109/29/11652
Monsanto te demandará si ingresan trazas de sus cultivos GM a tu campo por polinización cruzada.
Quiero partir dejando en claro que la “contaminación genética” desde cultivos transgénicos a otros no transgénicos es un riesgo latente, pero también se debe considerar que los casos descritos hasta el momento sobre presencia de cultivos transgénicos donde no deberían estar corresponden a pérdida de semillas y no a polinización cruzada. El polen de muchas especies de plantas normalmente pierde viabilidad en forma rápida y los riesgos de polinización cruzada son muy reducidos, e irrelevantes en los cultivos auto fecundados como la soya. Por ejemplo, en Europa, un comité de expertos en agricultura, el POECB (Programa Operacional de Evaluación de Cultivos Biotecnológicos), confirmó que la coexistencia de cultivos transgénicos con no transgénicos ha sido efectiva en Francia (POECB, 2004) sin problemas de polinización cruzada. Si observamos el caso de los agricultores españoles, estos llevan más de 12 años cultivando maíz transgénico junto a maíz convencional y no han registrado ningún litigio relacionado por coexistencia [29]. Un estudio más amplio que tuvo en cuenta todos los tipos de cultivos, y concluyó que mediante buenas prácticas agrícolas no hay nada que afecte negativamente la eficaz coexistencia de cultivos transgénicos, convencionales y orgánicos sin problemas de contaminación en toda Europa. Por otro lado, el más detallado estudio independiente llevado a cabo sobre coexistencia de cultivos transgénicos, convencionales y orgánicos en E.E.U.U. concluyó que no se han observado problemas económicos o comerciales por contaminación.
En el caso de Monsanto no han ocurrido litigios por polinización cruzada, sino por uso de semillas sin pago de royalty por parte de ciertos agricultores (en el siguiente punto me referiré a este tema) y se ha comprometido a pagar por la eliminación de sus organismos GM (genéticamente modificados) en campos donde no pertenecen [30], algo de muy bajísima probabilidad. Cabe aclarar que ninguna empresa de semillas biotecnológicas ha presentado alguna demanda por presencia accidental de semillas patentadas, sino, como dije anteriormente, por casos como cuando un agricultor tiene grandes cantidades de cultivos transgénicos en su campo sin haber pagado la patente por las semillas [31].
Este mito surgió por un caso real (muy difundido) del año 1999 cuando Monsanto demandó al agricultor canadiense de Canola, Percy Schmeiser, quién no pagó la patente por uso de semillas de esta empresa. En los círculos anti-OGM ensalzan a este personaje como un gran héroe americano, del tipo David luchando contra el Goliat de Monsanto y, además, creen que lo demandaron por un par de plantitas que salieron accidentalmente por polinización cruzada en sus campos. Pero ¿qué paso en la realidad? Los hechos fueron muy diferentes a los que probablemente has leído por allí.
La historia comienza cuando Percy sospecha que en la parte de su terreno que delimitaba con un camino por donde pasaban camiones con semillas del campo vecino (que era transgénico), habían caído semillas y que las plantas de ese borde colindante al camino eran transgénicas. Entonces, para comprobarlo, procedió a aplicar el herbicida Roundup y, tras eliminar la mitad de los cultivos de ese terreno, separó las semillas de canola transgénica y sembró ¡1.030 acres aproximadamente en su terreno agrícola! (unos 4.000.000 de m2 – no un par de plantitas como muchos creen), alcanzando el 95%-98% de sus cultivos totales [32] [33]. En el primer juicio Percy reclamó que las semillas de las plantas originales llegaron por acción del viento desde un campo adyacente, y tras no poder justificar el por qué su campo estaba repleto casi al 100% de canola transgénica de Monsanto, perdió el juicio en el año 2001 ante la Corte Suprema de Canadá [34], al igual que un recurso de apelación en el 2002 – fue desestimado en forma unánime por el Tribunal Federal de Apelaciones Canadiense [35]. Finalmente, en el año 2004, agotó su última oportunidad apelando ante la Corte Suprema Canadiense, que falló 5-4 a favor de Monsanto, pero le dio una estrecha victoria a Schmeiser no por declararlo inocente, sino por liberarlo de pagar a Monsanto los $19,832 dólares de ganancia de sus cultivos transgénicos, y de cientos de miles de dólares por facturas de gasto judicial. El argumento principal de Schmeiser fue que, como no había aplicado el herbicida Roundup a su canola, no había usado la invención. Este argumento fue rechazado por el tribunal que afirmó que en la patente concedida por la invención no se especificaba el uso de Roundup como parte de la invención, y por lo tanto no había ninguna base para introducir el requisito de que Roundup tuviera que ser utilizado con el fin de que la invención fuera utilizada. Pero también la corte afirmó que la presencia del transgen en sus cultivos no le había proporcionado ninguna ventaja y que no había obtenido ningún beneficio en el cultivo atribuible a la invención [36].
En fin, cuando se investiga la historia real, asequible consultando el fallo judicial en la corte canadiense, queda a la vista que Percy no fue una víctima de la “diabólica Monsanto”, sino un violador de patentes.
Monsanto demanda constantemente a los agricultores por plantar el producto de la cosecha de sus semillas genéticamente modificadas, algo que siempre se hizo libremente las con semillas convencionales.
Cuando un agricultor compra una semilla de Monsanto, firma un acuerdo donde se compromete a no guardar ni volver a sembrar el producto de la cosecha. La principal razón para este acuerdo se debe a la inmensa cantidad tiempo y los millones de dólares que la empresa debe invertir para desarrollar un cultivo transgénico. Esta situación es análoga a la que ocurre por ejemplo en el mercado del software, en la cual el comprador no puede comerciarlo, copiarlo ni modificarlo.
Sin la protección que otorgan las patentes, casi no habría incentivos para que las empresas buscaran y reinvirtieran en innovación. En el caso de Monsanto, se invierte más de 2.6 millones de dólares por día en investigación y desarrollo, lo que a fin de cuentas beneficia a agricultores y consumidores [37]. Sin la protección de las patentes, esto no sería posible.
A pesar de que los activistas y grupos anti-transgénicos generan sensacionalismo al propagar afirmaciones totalmente falsas afirmando que Monsanto tiene litigios continuamente con un gran número de campesinos por violación y no pago de patente, esta empresa ha mantenido apenas 145 demandas entre 1997 y 2010, promediando 11 demandas por año (estos números son irrisorios tomando en cuenta que Monsanto vende semillas a 275 mil agricultores por año) [38]. Además, Monsanto no se beneficia de estos juicios; después de que se deducen los honorarios legales por gasto judicial, el resto se dona a iniciativas de liderazgo para la juventud, incluyendo programas de becas [39].
Respecto a la afirmación de que antes de Monsanto los agricultores re-cultivaban sus semillas convencionales compradas a empresas, no se condice con la realidad, ya que desde mucho antes de Monsanto los agricultores ya compraban año a año las semillas; este cambio surgió con el inicio de las compañías comerciales de semillas, mucho antes del inicio de la ingeniería genética y las empresas biotecnológicas [40].
Sin embargo, la principal razón de por qué no se planta el producto de la cosecha es, primero, por la seguridad de saber que la semilla está libre de enfermedades y agentes patógenos y, segundo, por el “vigor híbrido”, muy importante en términos de productividad. En los cultivos actuales, de polinización abierta, la generación de individuos híbridos (producto del cruce de 2 organismos de especies o características distintas) entrega una ventaja importante en la producción como resultado del ya nombrado “vigor híbrido” (o heterocis), propiedad clave mediante el cual se desarrolla una característica superior y útil para el agricultor. El “vigor híbrido” no se transmite a su progenie, ya que esta pierde pureza génica y por eso no es conveniente, sino desventajoso comercialmente el guardar semillas. Incluso quienes cultivan soya o algodón no híbridos se mueven en la misma dirección.
En términos científicos, la heterosis describe la posibilidad de obtener individuos genéticamente superiores combinando las virtudes de sus padres. En la parte izquierda podemos observar este mecanismo con la hibridación entre dos variedades de maíz (Mo17 x B73) y dos variedades de arroz (9311 x Nippobare) que dio origen a una progenie F1 (al centro) de mayor tamaño y otras características ventajosas (Springer and Stupar 2007 y He et al, 2010). En la parte superior derecha podemos ver un cruce entre dos variedades de tomates, M82 y 4537 (con una mutación en el gen SFT que origina la hormona de floración), generando un híbrido heterocigoto en el gen SFT que aumenta en 60% la productividad (Krieger at al, 2010). En los cuatro cuadros del sector derecho inferior observamos la hibrídación de las variedades de arroz Xieqingzao B y R9308 en dos etapas de crecimiento distinas (Rongrong et al, 2013).
Para comprender un poco mejor lo anterior, basta entender un poco de genética mendeliana de enseñanza media: cuando cruzas dos variedades parentales, creas un híbrido y, para que sea una “hibridación verdadera”, los genes de la planta tienen que ser “homocigotos” (iguales) para el rasgo deseado. Eso significa que los dos alelos (o versiones alternas de un gen) tienen que ser ya sea dominante (AA), o recesivo (aa). Por ejemplo, en un estudio de tres genes representados con las letras A, B y C, los genes en el padre 1 podrían ser AAbbCC y, el padre 2, aaBBcc. Cada padre es, entonces, genéticamente diferente.
La descendencia híbrida (F1) de estos padres (cruce AAbbCC x aaBBcc) sería AaBbCc: es decir, un alelo de cada gen proviene del padre 1 y el otro alelo de cada gen proviene del padre 2; entonces, en un caso de ejemplo, podríamos decir que “las mazorcas de maíz (de la descendencia), son genéticamente diferentes de las de sus padres y se cosechan”.
Si compras semilla híbridas nuevas el próximo año siguiente al de la cosecha del ejemplo anterior, seguirás produciendo las plantas de maíz que son genéticamente igual a la del año anterior (AbBbCc). Si, por otro lado, guardas los granos de este maíz cosechado (AaBbCc) y las usas el próximo año, las plantas de maíz se fertilizan a sí mismas y entre sí (en este ejemplo, el maíz es polinizado por el viento.) La descendencia (F2) de este cruce (AaBbCc x AaBbCc) puede producir una variedad de 16 posibles combinaciones genéticas: aabbcc, aabbcc, aabbcc, aabbcc, aabbcc, aabbcc, aabbcc, AaBbCc, aabbcc, aabbcc, aabbcc, aabbcc, aabbcc o aabbcc, que no se parecerían en nada a sus padres, y tendrían características que el agricultor no busca y merman la productividad de su campo.
Como los hibrídos F1 no son estériles, los individuos de un eventual cruce (F2) no son uniformes, y no todos contienen las características agronómicas deseadas que se encuentran en el híbrido F1. Por esta razón se recomienda a los agricultores comprar nuevas semillas o desarrollar nuevos híbridos cada año (Imagen: B4F4).
Demás está decir que si un agricultor tiene mala experiencia con una semilla, comprará una semilla distinta para la próxima temporada. Esto es una fuerza de mercado que genera competencia e innovación.
Las semillas transgénicas de Monsanto han sido prohibidas en Europa.
El rechazo a los transgénicos (en general, no solo de Monsanto) en Europa se debe a una mezcla de motivaciones políticas, ideológicas y emocionales, no científicas, ya que como analizaré en el último capítulo, no hay evidencia de daño ambiental o a la salud por parte de los transgénicos, e incluso, la misma Comisión Europea ha demostrado la seguridad sanitaria y ambiental de estos cultivos. Lamentablemente, las decisiones políticas no siempre están tomadas en base a un buen entendimiento de la evidencia científica.
En términos más técnicos, ciertos países europeos, como Alemania y Francia, han prohibido los transgénicos por un incumplimiento del proceso europeo de autorización de cultivos transgénicos por parte de los países miembros. Uno de los ejemplos del mayor control y garantía de los cultivos transgénicos es la llamada cláusula de salvaguardia. Gracias a ésta, un país puede prohibir de manera temporal el cultivo de transgénicos acogiéndose a dudas razonables de carácter científico. Posteriormente, los informes que aporta el Estado en cuestión son analizados por la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), que emite su opinión respecto. En caso de que esta última manifieste que son seguros, y así lo asuma la Comisión, el Estado debe dejar de aplicar esta cláusula. A pesar de esto, algunos Estados se saltan el procedimiento y luego no levantan la cláusula de prohibición, a pesar de los informes favorables de la EFSA, como ha ocurrido en los casos de Francia y Alemania [41] y, más recientemente, con Italia.
Si analizamos la opinión de expertos y resultados de estudios, nos encontramos, por ejemplo, ‘Paradoxical European Union agricultural policies on genetically engineered crops’ en la revista Trends in Plant Science [42], donde se concluye que las políticas de la Unión Europea (UE) en el área de innovación tecnológica agrícola han fracasado estrepitosamente y han sofocado sobre todo a los pequeños agricultores. El informe elaborado por científicos británicos y españoles, pone de manifiesto que la UE no puede conseguir los objetivos definidos en su política agraria sin la introducción de los cultivos genéticamente modificados (GM). El sistema regulatorio europeo ha creado una gran paradoja prohibiendo a sus agricultores el poder utilizar y generar semillas transgénicas, pero importa productos provenientes de cultivos GM, socavando de esta forma su propia competitividad tecnológica y económica.
El Comité Asesor del Gobierno británico sobre Liberaciones al Medio Ambiente (ACRE) llegó a conclusiones similares en sus 3 estudios realizados, declarando que la legislación europea es anticuada, desproporcionada, lenta, cara, engorrosa y burocrática [43][44] y, además, que la sobrerregulación se ha convertido en un obstáculo para el desarrollo económico “en un momento en el que crece la presión medioambiental global, en el que disminuyen los recursos y se produce estancamiento económico, debería considerarse inmoral y perverso no buscar soluciones sostenibles y científicas para solucionar dichos problemas”[45].
Si nos preguntamos por la opinión de los mismos ciudadanos europeos, el Eurobarómetro del año 2010, realizado a 16 mil europeos, concluyó que «Sólo el 8% de los europeos dijeron de manera espontánea que estaban preocupados por los OMGs. Además, el informe refleja que el 77% de los europeos considera que la UE debería animar a sus agricultores a apostar por la biotecnología agraria».
http://youtube.googleapis.com/v/urH_57Lng34&source=uds
Efectos de las decisiones agrarias de la Unión Europea.
La Hormona de Crecimiento Bovino Recominante (rBGH) generada por Monsanto produce diversos tipos de cáncer en el ser humano.
La Hormona de Crecimiento Bovino Recominante (rBGH) es una versión artificial (obtenida por ingeniería genética) de la hormona somatrotopina bovina (BST), hormona peptídica producida por la glándula pituitaria del animal – relacionada con procesos metabólicos, entre ellos, la producción de leche. La empresa Genentech patentó la tecnología en años 70, y desde entonces las empresas Monsanto, American Cyanamid, Eli Lilly y Upjohn han desarrollado productos comerciales de la hormona biotecnológica – a pesar que Monsanto, en un momento, compró la patente a Genentech, en el 2008 la vendió a Eli Lilly and Company [46].
Monsanto comenzó a vender la hormona sintética en 1994 tras la aprobación del año anterior por la FDA (Agencia de medicamentos y Alimentos de Estados Unidos) y el Instituto Nacional de Salud de E.E.U.U. (como un producto seguro para el consumo humano)[47][48] bajo el nombre comercial de Posylac, producto que aumentaba entre un 10 a 15% la producción de leche en las vacas. Por otro lado, habían estudios que demostraron que la hormona sintética aumentaba el riesgo de mastitis, debilidad y reducción de la fertilidad en el ganado [49][50], por lo cual surgió la controversia por los posibles riesgos de que los antibióticos usados para el tratamiento pudieran traspasarse por la leche al ser humano y causar daño. También era motivo de preocupación una eventual relación de aumento del factor de crecimiento insulínico (IGF-1) producido por la hormona sintética – este factor está muy relacionado al cáncer de mama, colon y próstata.
Gran parte de la hormona de crecimiento bovina es destruida o desnaturalizada por el proceso de pasteurización (sobre todo en las fórmulas lácteas infantiles), en nuestro sistema digestivo es metabolizada (en péptidos), y estudios han demostrado que incluso inyectada no tiene efecto en los seres humanos [51] – ya que carecemos de su receptor. Cabe recalcar que el nivel de hormonas en general detectadas en la leche, es similar tanto en vacas tratadas con rBGH, no tratadas, e incluso con certificación orgánica, como demostró el Journal of the American Dietetic Association [52] – en el mismo estudio los niveles de progesterona y estradiol fueron más elevados en la leche “orgánica”.
Respecto al IGF-1, su nivel de concentración en leche de vacas tratadas con rBGH es de 2 a 5 ng/ml, en vacas no tratadas es de 3 a 10 ng/ml, mientras que la leche humana contiene 1 a 3ng/ml [53]. Se debe tomar en cuenta que el IGF-1 está presente en saliva, fluido biliar, jugo pancreático, mucosa intestinal, hígado y tejidos extra hepáticos; segundo, de ingerirse por vía digestiva, este sería desarmado por proteólisis y, si ocurre la remota posibilidad de ser absorbido por el intestino, solo representaría el 0,06% de producción diaria de IGF-1; tercero, las fórmulas lácteas infantiles inactivan alrededor del 90% de este compuesto, ya que no es degradado por la pasteurización [53].
La FDA [54], la Organización Mundial de la Salud [55], la Asociación Americana de Nutrición [56] y el Instituto Nacional de Salud de E.E.U.U. [57] basados en estudios, se han referido en forma independiente a la seguridad para el consumo humano de la leche derivada de vacas tratadas con la hormona biotecnológica. La Sociedad Americana del Cáncer ha declarado que no hay evidencia concluyente que demuestre un incremento significativo del IGF-1 a causa de la hormona bovina, pero que es necesario mayor investigación [58].
Agencias reguladoras de la Unión Europea, Canadá, Japón, Australia y Nueva Zelanda se han opuesto a la comercialización de la rBGH por los problemas de salud que genera en el ganado [59].
Después de desmentir estos mitos muy difundidos, espero que analicen la evidencia que aquí les dejé, sobre todo si choca con la información errónea de la que te habías proveído anteriormente – ¡y ojalá no me descalifiquen diciendo que me pagó Monsanto! También les recomiendo que siempre investiguen antes de despotricar contra algo o alguien. Hechos extraordinarios requieren evidencias extraordinarias.
3.- Nada es Natural… o de cómo llegó ese choclo hasta tu plato
Hace poco fueron las fiestas patrias, y de seguro comiste más de un plato típico nacional: cazuela, pastel de choclo, ensalada chilena, empanadas, pan amasado, entre otros… y, de seguro, tampoco sabías que ninguno de los productos vegetales (no me referiré a los animales, aunque siguen una línea similar), absolutamente ninguno es natural, ya que ni uno de ellos apareció gracias a la “madre naturaleza”, sino por más de 10 mil años de domesticación y selección continua por parte del ser humano.
La agricultura de por sí es una de las actividades más “antinaturales” que realiza el ser humano, transformando ecosistemas naturales en agro-ecosistemas, ambientes totalmente artificiales y altamente alterados por actividades humanas para fines agrícolas y producción alimentaria, lo que conlleva una alta reducción de la biodiversidad local (vegetal, animal, microorganismos). A lo largo de millones de años, la evolución por selección natural ha sido el motor de diversidad genética y fenotípica del reino vegetal, enfocado sobre todo en la generación de mecanismos de adaptación y defensa en diferentes ambientes, lo cual conllevó a generar toxinas, venenos, estructuras espinosas, mimetismo, entre otros, con fines de protección ante depredadores.
Las plantas no estuvieron allí con la intención de ayudarnos sino, más bien, tratando de sobrevivir y adaptarse lo mejor posible a su ambiente – es por esto que es una falacia el típico pensamiento de que “todo lo natural es bueno”. ¿Dónde quedo el ricino, la belladona, el regaliz, la adelfa, o la cicuta? Éstas y muchas otras plantas tienen efectos altamente tóxicos que han sido usados como venenos a lo largo de la historia; en Chile, por ejemplo, hace poco ha sido motivo de noticia la alta toxicidad que presenta la Aristolochia (variedades locales se han usado en la medicina popular por largo tiempo) a través de un poder carcinogénico mucho más alto que el tabaco o la radiación ultravioleta, generando tumores en el tracto urinario, riñones e hígado [60]. También es curioso el hecho de que el 99% de los pesticidas que ingerimos en la dieta son “naturales” (los produce la misma planta) y muchos de ellos son cancerígenos [61]. Si existe un químico de utilidad o una propiedad terapéutica en alguna planta, esto no es “natural”, sino más bien es una buena suerte “antinatural”.
En el ámbito alimentario ocurre lo mismo: las plantas no estaban allí para alimentarnos. Fue el ser humano quien, a lo largo de miles de años, ha dejado a la selección natural en segundo plano, pasando a ser la selección artificial y el cruce sexual los principales motores que promueven la reproducción y supervivencia de determinadas especies o variedades que nos son favorables en términos de nutrición. Éstas y otras técnicas, que definiré a continuación, se incluyen en lo que denominamos “mejoramiento genético convencional”, “técnicas tradicionales de mejoramiento vegetal” o “mejora clásica” – donde queda fuera la ingeniería genética actual que produce cultivos transgénicos (GM).
1.- Selección Artificial y Cruzamiento Selectivo: Estos son los métodos más antiguos, ya usados desde hace 20 mil a 10 mil años, cuando el hombre comenzó a cultivar y hacerse sedentario progresivamente. Se seleccionaban individuos que nos dieran ventajas, como plantas de crecimiento más rápido, mayor tamaño, mayor rendimiento, semillas más grandes, frutas sabrosas, resistencia a insectos y plagas, entre otros [62]; y, algo importante, que éstas no fueran tóxicas – hasta el día de hoy se mantienen sustancias químicas tóxicas en legumbres, tubérculos y otros vegetales que consumimos, pero lo explicaré con detalle más adelante. Estos individuos ventajosos se cruzaban para aumentar el rendimiento y, además, se trasladaban a otras regiones con diferentes condiciones ambientales – ya que los centros de origen de variedades vegetales del mundo antiguo eran muy reducidos [63]. Estas variables anteriores formaron una mayor diversidad de vegetales, muchas de los cuales quizás ni tenías idea y veremos a continuación.
Fuentes: TelAviv University, CASSIN, Cengis Toker, Angélique D´Hont
En la imagen superior podemos ver una variedad de cebada silvestre (Hordeum vulgare ssp. Spontaneum), ancestro de la actual cebada moderna (Hordeum vulgare ssp. vulgare L.), el quinto cereal más cultivado [64] – y con el que se produce la cerveza que consumes los fines de semana. Abajo, desde izquierda a derecha, se ve una semilla de garbanzo silvestre, una semilla mutada, y una tipo kabuli actual [65]. La imagen grande de la derecha, se aprecia un plátano comercial sin semillas y, a su derecha, de menor tamaño, un plátano típico procedente de un ancestro fértil salvaje (Musa acuminata) [66].
En la imagen anterior, se aprecian las diferentes coles (brócoli, coliflor, repollo, repollito de Burselas, y otros), todas descendientes de una especie ancestral original, obtenidas por el hombre mediante selección artificial. Estos procesos tomaron un tiempo larguísimo y una enorme paciencia de distintas generaciones de humanos que de a poco iban modificando sus cultivos locales.
2.- Hibridación (intervarietal, interespecífica, intergenérica): Esta técnica es la que más ha contribuido a la diversidad de variedades agrícolas. Los cruzamientos realizados por el ser humano no solo se hacen con diferentes variedades de una misma especie (intervarietal), sino también entre especies (interespecíficos) e incluso entre diferentes géneros (intergenéricos). Los híbridos resultantes son una mezcla entre dos especies o géneros distintos ,pero sexualmente compatibles, que genera como resultado una descendencia cuya composición de genes será al azar, diferente de los progenitores.
Mediante la comprensión de las leyes de la herencia, los fitomejoradores (breeders) pueden cruzar un pimiento grande amarillo y un pimiento rojo pequeño para crear un híbrido que es grande y rojo. En este caso, las características de tamaño y color rojo son dominantes (amarillo es un rasgo recesivo). Fuente: MonsatoBlog
Variados vegetales y frutas que consumes regularmente (o al menos esporádicamente) han surgido por hibridación. En la imagen inferior derecha vemos la frutilla comercial más cultivada (Fragaria x ananassa), esta surgió por un cruce accidental en Francia, entre una frutilla chilena (Fragaria chiloensis) y una frutilla estadounidense (Fragaria virginiana). La lechuga, la zanahoria, las papas, el tomate y muchos otros, de igual forma han sufrido muchos cambios a partir de ancestros que tenían un nulo valor alimenticio antes de llegar hasta sus formas modernas. Los agricultores antiguos no tenían conocimientos de genética, ni de variabilidad génica o mutaciones, pero sin saberlo seleccionaban mutantes espontáneos para conseguir características deseadas.
Las variedades actuales de maíz (Zea mays) o choclo, muy consumido en nuestro país, desciende de un ancestro conocido como teociente (Zea mays Parviglumis) a través de duplicaciones génicas y diversas mutaciones. La selección y posteriores hibridaciones se fueron haciendo en base al objetivo de obtener una mazorca (que el teociente no tiene) más grande y con mayor cantidad de semillas, entre otros aspectos [67].
Un caso bastante interesante, es el del trigo; ¿Qué más natural que el trigo con el que hacemos nuestro pan? Resulta que este cereal es un completo “Franskenstein”, una aberración genética que nunca hubiese surgido en la naturaleza. En la imagen superior podemos visualizar que el trigo actual (Triticum aestivum) a la derecha; surgió por una serie de hibridaciones, partiendo de las variantes originales Einkorn y Spelt, que dieron origen al trigo Emmer, con grano más grande pero muy poco resistente al ambiente. Esta variedad se mezcló con el goat grass, de mayor resistencia, hibridación tras la cual se obtuvo el trigo con el que hoy fabricamos desde el pan a una serie de muchos alimentos. Todo este proceso de domesticación que tomó un largo periodo de tiempo, formó un “monstruo” alopoliploide (ploídia: juegos de cromosomas/ poli: múltiples/ alo: ajeno) o en otras palabras tiene un genoma formado por tres genomas diploides procedentes de tres padres distintos. En la imagen inferior podemos ver los 21 pares cromosómicos clasificados en AABBDD – falta el par extra que determina el sexo y que suma 22 pares en total con los pares anteriores [68].
3.- Mutagénesis inducida: De seguro muchos se llevaran una sorpresa con esta técnica usada desde mediados del siglo XX. A través de sustancias químicas, rayos X y otros tipos de radiación, se destroza, literalmente, el genoma de la planta en experimentación y, luego, se seleccionan individuos con características deseables. En la imagen de abajo vemos el Instituto de Mejoramiento por Radiación [69] ubicado en Japón, donde tienen un invernadero gama para irradiación crónica de plantas subtropicales, y un campo circular en cuyo centro hay una fuente de irradiación gamma Cobalto radioactivo 60Co (el campo está rodeado por un muro de 8 metros de alto para proteger de la radiación a la flora y fauna que se encuentra cerca). Con esta tecnología se han logrado mejorías en cuanto a resistencia a enfermedades, calidad, rendimiento y adaptabilidad, y se han desarrollado más de 3.088 nuevas variedades vegetales, que hoy en día cubren el 70% del área de cultivo del mundo con trigo, cebada, avena, arroz, soya, poroto verde, papas, cebollas, cerezas, manzanas y vides (gráfico inferior) [70]. La mandarina Tango (sin pepas) que de seguro has comido, fue desarrollada de esta forma en Estados Unidos (UC-Riverside) [71].
4.- Otros métodos de mejoramiento convencional son la polinización y fertilización in vitro, para evitar las barreras sexuales; el cultivo in vitro de células, tejidos y órganos vegetales, aprovechando la totipotencialidad de la planta para regenerar una planta entera; la obtención de haploides mediante cultivo in vitro de estructuras sexuales haploides; y la variación somaclonal (cultivo in vitro o a campo).
Definidas las técnicas de mejoramiento genético convencional (donde los transgénicos no tienen nada que ver) cabe recalcar que poseen un alto grado de incertidumbre e imprevisibilidad asociada, ya que se intercambian grandes cantidades de material genético cuando se cruzan dos genomas de organismos. Las variaciones genéticas (y número de estas) que ocurrieron dentro de los organismos son desconocidas, pudiendo haberse creado nuevas funciones (o eliminarse), crear inestabilidad génica, modificación de vías metabólicas, etc. En el caso de la mutagénesis, los cambios genéticos están creados de forma extremadamente aleatoria; también hay ADN movible (transposones) que se encuentra en todas las plantas y animales, que entran y salen de los genomas, transformándolos continuamente. Como ejemplo de lo anterior, se ha establecido que la soya silvestre (la que estaba en la naturaleza) se diferencia de la soya comercial en 186.177 cambios en el DNA que afectan a 856 genes [72].
Es muy importante saber que todos estos cambios no son sometidos a análisis de inocuidad, como sí ocurre (caso a caso) con la biotecnología agrícola y los cultivos transgénicos [73].
En el mejoramiento biotecnológico, que consta en las modernas técnicas de ingeniería genética surgidas en los años ’70, se acelera este proceso de mejoramiento vegetal permitiendo a los científicos tomar solamente los genes deseados de una planta (u otro organismo), logrando de ese modo los resultados buscados en tan sólo una generación, de una forma segura y eficiente, ya que solo se mueve uno o pocos genes conocidos en lugares controlados del genoma de la planta receptora, eliminando el azar y la incertidumbre propia del mejoramiento convencional.
En la imagen inferior se ilustra muy bien la diferencia entre ambos tipos de mejoramiento. En la parte superior aparece el mejoramiento tradicional, donde se realiza una hibridación con el objetivo de traspasar un gen de interés (de color rojo en la hebra izquierda) al genoma del organismo receptor (hebra verde del centro). Esto da como resultado a la derecha una hebra híbrida que tiene el gen rojo de interés, pero también se transfieren una serie de otros genes desconocidos del organismo donante que no eran de interés, e incluso pueden conferir características desfavorables. En el mejoramiento por ingeniería genética en el sector inferior de la imagen, el mecanismo es mucho más seguro, ya que se mueve un gen (rojo) conocido a la hebra receptora, sin transferir otra parte del genoma donante.
Fuente: GMOAnswer
A pesar del éxito obtenido por los programas de mejoramiento convencional a lo largo de la historia, cuenta con límites bien conocidos que la ingeniería genética evade sin problemas [74].
La imposibilidad de llevar a cabo una manipulación dirigida de ADN – esto solo lo puede hacer la biotecnología, que ha permitido aumentar el acervo genético a límites insospechados, y deja de ser un obstáculo la transferencia de genes incluso entre especies muy alejadas filogenéticamente.
La imposibilidad de evitar la co-transferencia de genes ligados al gen de interés, que pueden generar características fenotípicas no deseadas y hasta dañinas (pleitropismos).
El prolongado tiempo que se necesita para la incorporación de los genes de interés, la eliminación de genes pleitrópicos, y la obtención final de una variedad agronómica apta.
Mientras que la mejora biotecnológica por ingeniería genética tiene cuatro ventajas y objetivos prioritarios diferentes [74]:
Modificar la expresión de genes naturalmente presentes en el individuo.
Ser una herramienta de apoyo en la hibridación tradicional, introduciendo genes de interés sin problemas de retrocruzamiento.
Introducir genes nuevos entre especies vegetales que no pueden generar híbridos entre sí.
Producción de compuestos de interés independiente de cual sea su origen.
Antes de terminar este capítulo, es necesario notar que los transgénicos no fueron creados inicialmente para aumentar la productividad, sino para tener un mejor manejo agronómico a través de cultivos resistentes a plagas, virus y herbicidas; esto significa evitar la pérdida de cosechas, aplicar menos pesticidas y herbicidas, lo cual se traduce en un ahorro importante para el agricultor. También la biotecnología tiene una potencialidad tremenda en la biología vegetal, produciendo, por ejemplo, maduración retardada, mejor sabor, frutas más dulces sin azúcar adicional, inhibición del pardeamiento, cultivos como biofábricas de fármacos, resistencia a hongos y bacterias, tolerancia al estrés biótico, cambios aplicados a plantas ornamentales y mejora nutricional.
Imagen superior: Taligluciferasa alfa producida en zanahorias para enfermedad de gaucher (Protalix 2011). A la izquierda, un tomate comercial junto a un tomate púrpura modificado genéticamente para producir altos niveles de antocianina que protege contra el cáncer y otras enfermedades (ScienceDaily, 2008). Imagen Inferior: A la izquierda, trigo apto para celiacos (CSIC, España 2011). A la derecha, arroz común junto a arroz dorado, un arroz modificado para producir altos niveles de betacaroteno (pro-vitamina A) dirigido a países pobres donde la deficiencia severa de vitamina a mata 670 mil niños por año [75]. A pesar de su enfoque humanitario ha tenido mucha oposición por ecologistas y activistas anti globalización (Danielle Levy, 2013).
Ya vimos que nada de lo que comes es “natural”, todo surgió a través de un arduo trabajo de siglos y milenios, además de cambios genéticos gigantescos, a veces monstruosos. Ahora, hablando de organismos transgénicos, estos no son nada extraños en la naturaleza. La transferencia de genes dentro y entre especies es bastante común; se observa constantemente con bacterias y virus (de hecho, nuestro genoma tiene insertado una cantidad importante de material génico de virus y retrovirus), en levaduras, y hasta en animales y vegetales.
¿Trangénicos naturales? Parece una paradoja, pero no lo es. Aquí podemos ver algunos ejemplos de transferencia de genes en organismos eucariontes. A) Elysia chlorotica, el único organismo conocido del reino animal que puede hacer fotosíntesis gracias a los cloroplastos que le transfiere el alga de la que se alimenta (Vaucheria litorea) [76]. B) La transferencia horizontal de genes de bacterias hacia algunos hongos, especialmente la levadura Saccharomyces cerevisiae, ha sido bien documentada [77]. C) El escarabajo de la judía adzuki ha adquirido material genético (no-beneficioso) de su endosimbionte Wolbachia [78]. Nueva evidencia reportada demuestra que las bacterias Wolbachia representan una importante fuente potencial de material genético en artrópodos y filarias nematodos [79]. D) Hay pruebas de transferencia horizontal de genes mitocondriales a los parásitos de la familia de plantas Rafflesiaceae desde sus anfitriones [80][81]. E) El genoma de los áfidos del guisante (Acyrthosiphon pisum) contiene múltiples genes que fueron transferidos horizontalmente a partir de hongos [82][83]. Es el único organismo conocido en el reino animal que puede sintetizar un carotenoide (toruleno) [84]. F) Hermonthica striga ha sido objeto de una transferencia horizontal de genes por el sorgo (Sorghum bicolor) en su genoma nuclear [85]. G) El frijol común (Phaselous) ha recibido cloroplastos por transferencia horizontal desde una planta aún no identificada [86]…. Todos estos (y muchos otros casos que no incluyo para no quitarles más tiempo) fueron hechos por la madre naturaleza.
Si hasta estas alturas sigues siendo un antitransgénico, lamento decirte que has llegado tarde, porque tu vida ya está rodeada de ellos. Por ejemplo,si eres diabético, quizás te incomodará saber que tu insulina es producida en laboratorios por organismos transgénicos (tranquilo, de lo contrario tendrías que matar cerdos para conseguirla como lo hacían antes y correr el riesgo de infectarte). Si fuiste vacunado contra la hepatitis B o inyectado con anticoagulantes, ocurre lo mismo, al igual que con una inmensa lista de fármacos y productos utilizados en la medicina actual [87]. Si vistes ropa de algodón, tienes que saber que más del 82% del algodón mundial es transgénico [87]. También se usan levaduras transgénicas en la producción de vino, en fermentación maloláctica (estabiliza el vino) y otras capaces de aumentar su capacidad arómatica. Hoy, más del 90% de la quimosina (enzima para coagular la leche) utilizada en fermentación de quesos es transgénica; lo mismo ocurre con las enzimas alfa amilasa y beta glucanasa para producción de cerveza, lipasas para la producción de aceites de pescado, las soluciones enzimáticas para limpiar lentes de contactos, el almidón de maíz de muchos medicamentos, entre otros. Los detergentes que utilizas con agua fría trabajan a base de enzimas que pueden actuar a esa temperatura – provienen de genes clonados de organismos extremófilos que viven en ambientes como la Antártida. Y aunque suene paradójico, se usan organismos transgénicos en los análisis de laboratorio para elaborar la Guía Verde y Roja de Greenpece sobre alimentos sin “transgénicos”. No podemos vivir sin biotecnología, está ya ha ingresado aceleradamente en casi toda nuestra vida de forma “invisible”.
http://youtube.googleapis.com/v/F2sGW3CTiq4&source=uds
Biotecnología: La Revolución Invisible.
No eran tan malos como te contaron
Ya he hablado de los aspectos legislativos, de variados mitos sobre Monsanto, de las técnicas de mejoramiento vegetal convencional y biotecnológica, pero de seguro sigues pensando que aunque la diferencia entre estas técnicas sea minúscula, sí hay riesgo para la salud humana, el medio ambiente y la producción de los agricultores. A continuación presentaré un par de cifras y datos para que vuelvas a evaluar lo que pensabas:
El mes pasado se publicó un estudio por investigadores italianos que analizó 1780 publicaciones científicas sobre transgénicos (OGM) en los últimos 10 años, concluyendo que son totalmente seguros para el medio ambiente y la salud humana [88]. Antes ya había una lista de más de 610 publicaciones que demostraban la seguridad de los OGM en ambos temas [89]. También hay cientos de estudios totalmente independientes sobre la bioseguridad de estos cultivos si es que algún lector tiene un pensamiento algo conspiranoico [90].
Entre 2001-2010, la Comisión Europea ha financiado más de 50 estudios sólo en Europa con un costo de 200 millones de euros, analizados por más de 400 grupos de investigación, concluyendo que son seguros [91].
Más de 40 instituciones científicas, sanitarias y de seguridad alimentaria de alto impacto alrededor del mundo reconocen la seguridad y los beneficios de los OGM [92].
Los estudios utilizados habitualmente contra los OGM, son una cantidad pequeña, abordan apenas 5 eventos, han sido publicados en revista de apenas 1 a 3 puntos de factor de impacto, y siempre tienen problemas serios de metodología y mala interpretación de datos [93]. Si ya se te había venido a la mente el estudio de las ratas con tumores de Seralini, lamento informarte que fue refutado por variadas academias de ciencias europeas y la misma EFSA [94] debido al pésimo diseño experimental, análisis estadístico e interpretación de resultados.. Por ejemplo, usó una raza de ratas (Sprague-Dawley) que genera tumores en forma natural, utilizó un número reducido de ratas por grupo, no hubo relación dosis-respuesta entre las variables experimentales y los supuestos efectos observados, entre otros errores graves [95].
Los OGM han reducido entre 1996 y 2011 una cantidad de 474 millones de kilogramos de plaguicidas; esto significa un ahorro del 9% y una reducción de un 17% del impacto ambiental provocado por el principio activo de los plaguicidas [96].
Al utilizar menos plaguicidas y herbicidas, se gasta menos combustibles fósiles en su aplicación; esto significó solo en el año 2009 un ahorro de 1.409 millones de kilos de CO2 (a partir de 512 millones de litros de combustible utilizado). Segundo, la mínima labranza y movimiento de suelo en los cultivos GM, permite que el CO2 acumulado en el suelo no se libere a la atmosfera, lo que redujo otros 23 mil millones de kilos de CO2liberados a la atmosfera en el año 2009 [96][97].
Los cultivos GM tolerantes a herbicidas optimizan las prácticas agrícolas llevando a cero la necesidad de arado y labranza, esto se traduce en reducción de la erosión y retención de agua del suelo [96][97][98].
Debido a que los cultivos GM economizan el suelo y aumentan productividad de los cultivos, esto contribuye a aumentar la biodiversidad [99], previniendo la deforestación y protegiendo la biodiversidad de bosques.
A diferencia de la agricultura tradicional, los cultivos GM resistentes a insectos no afectan a los insectos no plaga, ni a nivel de cadenas tróficas (debido a que no es necesario aplicar pesticidas) [100][101][102].
25 estudios analizados que han evaluado el impacto de los cultivos Bt sobre abejas melíferas concluyó que los transgénicos resistentes a insectos no tienen efectos negativos sobre las abejas [103].
En Europa, la Comisión Europea basada en 130 proyectos de investigación (a lo largo de 25 años) involucrando 500 grupos científicos independientes, concluyo que los cultivos GM no presentan más riesgos para el medio ambiente y la biodiversidad que los cultivos tradicionales [104].
49 publicaciones científicas dan cuenta de 168 encuestas realizadas a cientos de agricultores alrededor del mundo, donde un 74% indica un impacto positivo sobre el rendimiento, y un 72% sobre los resultados económicos utilizando cultivos GM [105].
Entre 1996 y el 2011 los cultivos GM generaron ganancias por 98.200 millones de dólares; de ese total un 49% se debe a una menor presión de plagas y malezas y la mejora genética, con el saldo resultante de la reducción de los costos de producción [107][108].
Solo en el año 2011 el 51% del aumento de ingresos por cultivos GM fue para agricultores en países en desarrollo, donde el 90% son granjas pequeñas o pobres. En el periodo (1996-2011), alrededor del 50% del beneficio económico fue para los agricultores en los países en desarrollo y desarrollados [106][107].
Entre 1996 y 2011, la biotecnología agrícola fue responsable de un aumento de 110 millones de toneladas de soja y 195 millones de toneladas de maíz [106]. Sin biotecnología agrícola, el mantenimiento de la producción mundial en los niveles del año 2011 habría requerido un adicional de 13.344 millones de hectáreas de soja, 16.309.000 hectáreas de maíz, 8.155.000 hectáreas de algodón y 494.000 hectáreas de canola [106].
Creo que hasta aquí he mostrado bastante evidencia sobre la comprobada seguridad (e incluso beneficios que no imaginabas) de los cultivos transgénicos. Hasta el momento, son los alimentos más estudiados, pasando por rigurosos análisis y estudios de laboratorio antes de salir al mercado. Esto contrasta fuertemente con los cultivos tradicionales (que pueden ser producidos por mutagénesis mediante radiación o químicos, como ya vimos) que no son sometidos a pruebas de inocuidad a pesar de los enormes cambios genéticos desconocidos que puedan sufrir bajo técnicas convencionales. Ejemplos de cultivos obtenidos por mejoramiento tradicional que fueron dañinos hay muchos; la papa lenape, con altos niveles de glicoalcaloides (causantes de irritación intestinal, ulceras, hemorragias y hasta consecuencias mortales) [108], obtenida por un cruce con una variedad de Perú [119]; a pesar de ser retirada, se obtuvieron 13 variedades nuevas de papas a partir de esta [119]. Otro caso es una variedad de apio resistente a insectos que causó quemaduras graves a los temporeros que la cosecharon por su alta concentración de 6.200 ppb de psolarenos (cancerígeno) a diferencia de los 800 ppb de un apio normal [111]. También variados vegetales que consumimos presentan niveles de algún compuesto tóxico; la papa y el tomate contienen solanina, un compuesto que produce alteraciones gastrointestinales (dolor, vómito, diarrea…) y neurológicas (cefalea, alucinaciones). Un tipo de arveja común (arveja vetch) contiene altas cantidades neurotoxinas; la fitohemaglutinina de los porotos pallar también es dañina. Las semillas de duraznos tienen compuestos que forman cianuro, altamente venenoso para nosotros [112]. Para qué hablar de alergias alimentarias, producida de forma “natural” en muchos individuos: frutilla, plátano, tomate, frutos secos, soja, legumbres, maní, trigo, maíz, cítricos, kiwi, durazno, nuez, manzana, etc.
Si nos movemos a los alimentos orgánicos, que son vistos como “naturales” y más “seguros” que los convencionales, se llevarán la sorpresa de que, por ejemplo, en el año 2011, en Europa murieron 50 personas y hubo más de 4.000 intoxicados por un brote de escherichia coli resistente en brotes de porotos “orgánicos” [113]. En fin, todo tipo de alimento está asociado a algún tipo de riesgo, y no por eso prohibimos producirlos, sino más bien manejamos y reducimos el riesgo. En los alimentos convencionales, ninguno fue regulado obligatoriamente antes de entrar al mercado (si se regularan como los transgénicos, muchos de ellos no serían aprobados); mientras que los transgénicos son analizados caso a caso, identificando riesgos y evitándolos antes de salir a la venta. Un ejemplo claro es la nuez de Pará (con mayor contenido de nutrientes) que en las pruebas causó alergias, ya que el gen escogido era uno de los que generan alergias en la nuez [114]; finalmente no se aprobó. Este caso representa el alto cuidado en términos de bioseguridad que aplica la biotecnología – y lo avalan todos los estudios presentados más arriba.
¿Por qué has estado en contra de los alimentos transgénicos? Apostaría a que fue por desinformación y, aunque me gustaría extenderme mucho más y “atar más cabos”, espero haberte entregado datos suficientes para que ahora tengas un panorama más robusto respecto al tema; no te quedes con lo que leíste en sitios ideológicos que carecen de honestidad y rigurosidad científica, no tengas miedo de buscar la verdad, aunque esta te parezca en un principio incómoda. Le ha pasado incluso a grandes activistas anti-transgénicos, como el caso reciente del ambientalista Mark Lynas, uno de los fundadores del movimiento anti-OGM en los años ’90 (quién incluso destrozó cultivos GM), pero, finalmente, en la Conferencia Agrícola de Oxford en enero del presente 2013, terminó arrepintiéndose y pidiendo perdón públicamente: “Así que supongo se estarán preguntando – ¿qué pasó entre 1995 y ahora que me hizo no sólo cambiar de opinión, sino venir aquí y admitirlo? Bueno, la respuesta es bastante simple: he descubierto la ciencia, y en el proceso, espero, me convertí en un mejor ambientalista [115].”
Mark Lynas, un acérrimo ex activista anti-OGM ahora come tranquilamente una papaya transgénica resistente a un virus. Fuente: @mark_lynas
Hace más de medio siglo ocurrió un proceso revolucionario en la agricultura: se generaron variedades de granos con una elevada productividad nunca antes vista, se expandió la infraestructura de irrigación, se modernizaron las técnicas agrícolas, se aumentó el uso de fertilizantes y pesticidas… este proceso se conoce como la “revolución verde” y tuvo un alto impacto sobre todo en países subdesarrollados con problemas de hambruna. El proceso fue liderado por Norman Bourlaug, un héroe que fundó la agricultura moderna y salvó 1.000 millones de vidas humanas de morir por hambrunas masivas. Cuando se le preguntó su opinión sobre los opositores a la biotecnología agrícola, respondió: “Lo dicen porque tienen la panza llena. La oposición ecologista a los transgénicos es elitista y conservadora. Las críticas vienen, como siempre, de los sectores más privilegiados: los que viven en la comodidad de las sociedades occidentales, los que no han conocido de cerca las hambrunas. Yo fui ecologista antes que la mayor parte de ellos. Pero tienen mas emoción que datos.” [116]. El mismo Bourlaug consideró la creación de los transgénicos como una extensión natural de su trabajo que debe continuar dicha revolución [117]. Dada la potencialidad que tiene la biotecnología agrícola, estoy seguro de que reemplazará los logros (y corregirá los errores) de la gran revolución verde.
Ahora, si regresamos a Chile, la situación agrícola actual no es la más idónea, ya que no somos autosuficiente en producción de granos e importamos un gran volumen. Se considera que Chile importa más del 50% del maíz y soja, y el principal proveedor es Argentina (donde el 100% de la soja y el 92% del maíz sembrado es transgénico). El segundo país que más nos suministra es Estados Unidos, donde un 90% de estos cultivos son transgénicos [118]. También se debe tener en cuenta la importación de subproductos del algodón para la nutrición animal que también es transgénica.
Al no poder los agricultores nacionales utilizar semillas transgénicas para producir y vender en el mercado nacional, se afecta negativamente su competitividad en relación a los agricultores extranjeros que utilizan biotecnología sin mayores problemas. Esta brecha irá creciendo en la medida que aparezcan nuevos cultivos o usos que son altamente atractivos desde un punto de vista agrícola y de los consumidores.
Sabemos que los elementos centrales que necesita Chile para ser un país desarrollado son la innovación y la sustentabilidad. La diversificación productiva y el aumento de valor de nuestros productos son áreas clave donde la biotecnología y los cultivos transgénicos pueden contribuir fuertemente para aumentar la competitividad de nuestros productos… es por esto que me pregunto ¿Y los Transgénicos? ¿Por qué no?
Creo que en esta problemática de los cultivos transgénicos falta urgentemente divulgación científica por parte de la comunidad académica y agrícola respecto a principios básicos de la genética y la agricultura. Esta actividad es necesaria, sobre todo ante la cantidad inmensa de desinformación que corre rápido por internet, medios de comunicación y movimientos anti-transgénicos que hasta afecta a quienes dirigen los destinos de nuestro país.
De esta lamentable desinformación surge, en parte, la confusión al pensar que la adhesión a la UPOV91 significa llenar el país de transgénicos y dárselo en bandeja a Monsanto, cuando la realidad dista mucho de eso y se trata simplemente de actualizar la regulación de la propiedad intelectual de quienes se dedican a generar nuevas variedades de semillas.
La extremada mala fama que tiene la empresa Monsanto en los medios de comunicación ha afectado negativa e injustamente a la biotecnología agrícola, que es solo una técnica de mejoramiento más, practicada por muchas empresas, instituciones estatales, universidades, agricultores, entre otros; una tecnología de producción de nuevos alimentos que, hasta el momento, es la más segura de todas, y ha traído grandes beneficios sociales y ambientales en el mundo; y, por lo anterior, creo también que nuestros agricultores deberían de tener la misma oportunidad de utilizar semillas transgénicas para competir de igual a igual con sus símiles extranjeros.
Agradecimientos a Gabriel León (Ph.D), Investigador del Centro de Biotecnología Vegetal de la Universidad Andrés Bello, y a Miguel Sanchéz (Ph.D), Director Ejecutivo de ChileBio, por el material aportado y las consultas respondidas.
@DanielNorero: Twitter del autor del presente artículo.
Convenio Internacional Para la Protección de Obtenciones Vegetales (UPOV91)
Mejoramiento Vegetal: Su Importancia Para la Producción Agrícola – Revista Agronomía y Forestal UC (N°42).
El error de cuando tu único argumento es Monsanto – Ciencia y Cosas
Mitos y Realidades de la Biotecnología Agrícola y los Cultivos Transgénicos – ChileBio
Sí Quiero Transgénicos: Datos, noticias e información diaria sobre cultivos GM
La Leyenda Negra de los Transgénicos – Fundación Antama
Problema de las Semillas en Colombia
Desmontando el Documental 970
GMOanswer: Haz cualquier pregunta que tengas sobre transgénicos y agricultura [Inglés].
El Efecto Rayleigh: Blog del Dr. Gabriel león.
Los Productos Naturales: Blog del Dr. JM Mulet.
La Neta de tu Planeta: Iniciativa de AgroBio México para difundir la biotecnología agrícola.
GMOPundit: Ayudando a los lectores con los mitos de la biología moderna [Inglés].
AgBioWorld: Noticias diarias sobre biotecnología agrícola [Inglés].
GMO Safety: Proyecto de divulgación sobre ingeniería genética y bioseguridad [Inglés].
Categoría: Daniel Norero Etiquetas: Pensamiento crítico, Teorías de conspiración, Transgénicos
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References: artículo 5

Artículo 15
 Artículo 14
 Artículo 14
 Artículo 14
 Artículo 14
in fine

Artículo 48

Artículo 49
 artículo 39
 artículo 1

Artículo 1