Source: https://www.slideshare.net/PatriciaMartnez21/manual-abusosexual
Timestamp: 2020-01-23 19:22:45+00:00

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, Lic en Psicología
Manual de formación de profesionales para identificar acciones de intervención primaria, secundaria y terciaria en la prevención de abuso sexual en niños/as
3. 3 ABUSO SEXUAL INFANTIL: MANUAL DE FORMACIÓN PARA PROFESIONALES SAVE THE CHILDREN INDICE I. INTRODUCCIÓN II. ¿ QUÉ ES EL ABUSO SEXUAL INFANTIL? 1. CONCEPTUALIZACIÓN DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL 1.1. EL ABUSO SEXUAL COMO UNA DE LAS TIPOLOGÍAS DE MALTRATO INFANTIL. 1.2. EL ABUSO SEXUAL COMO UN ABUSO DE PODER.
4. 1.3. EL ABUSO SEXUAL COMO UNA CUESTIÓN SOBRE 4 LA SEXUALIDAD DE LA PERSONA. 1.4. FALSAS CREENCIAS RESPECTO AL ABUSO SEXUAL INFANTIL. 2. DIMENSIÓN DEL PROBLEMA 3. MODELO ECOLÓGICO DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL 3.1. FACTORES DE PROTECCIÓN Y FACTORES DE RIESGO 4. CONSECUENCIAS DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL 4.1. VARIABLES DE CATEGORIZACIÓN. 4.2. CONSECUENCIAS A CORTO PLAZO. 4.3. CONSECUENCIAS A LARGO PLAZO. 5. CONSIDERACIONES LEGALES 5.1. TRATAMIENTO LEGAL DE LOS DELITOS SEXUALES CONTRA LA LIBERTAD SEXUAL SUFRIDOS POR MENORES DE EDAD. 5.1.1. Introducción. 5.1.2. Delitos sexuales tipificados en el Código Penal. 5.2. REVICTIMIZACIÓN SECUNDARIA DEL MENOR VÍCTIMA DE ABUSO SEXUAL EN EL PROCEDIMIENTO JUDICIAL. 5.2.1. Situación actual. 5.2.2. Propuestas. III. PREVENCIÓN DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL
5. 1.ENFOQUE GENERAL DEL TRABAJO DE PREVENCIÓN 2.METODOLOGÍA GENERAL EN EL TRABAJO DE PREVENCIÓN 3. NIVELES DEL TRABAJO DE PREVENCIÓN 5 3.1.PREVENCIÓN PRIMARIA 3.1.1.Enfoque general. 3.1.2.Programas en el ámbito comunitario. 3.1.3.Programas en el ámbito sociosanitario. 3.1.4.Programas en el ámbito educativo. 3.1.5.Programas en el ámbito policial y judicial. 3.2.PREVENCIÓN SECUNDARIA 3.2.1. Enfoque general. 3.2.2. Detección. 3.2.2.1. Indicadores. 3.2.2.2. Dificultades en la detección. 3.2.3.“Grupos de riesgo”. 3.2.4. Contenidos de los programas de prevención secundaria. 3.3.PREVENCIÓN TERCIARIA 3.3.1. Enfoque general. 3.3.2. Cómo prevenir la reincidencia. 3.3.3. Cómo prevenir la revictimización. 3.3.4. Contenidos de los programas de prevención terciaria. 3.3.5. Revelación, comunicación y denuncia. 3.3.5.1. Revelación. Cómo actuar ante ella. 3.3.5.2. Comunicación de la sospecha. 3.3.5.3.Denuncia. I. Procedimiento: aspectos médicos, psicológicos, sociales y policiales. II. Evaluación de testimonio. III. Falsos positivos. 3.3.5.4.El papel de los medios de comunicación en la denuncia.
6. IV. TRATAMIENTO DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL 1. INTRODUCCIÓN 2. CUESTIONES COMUNES AL TRATAMIENTO DE 6 AGRESORES Y VÍCTIMAS DE ABUSO SEXUAL 2.1. CONTENIDOS 2.2. METODOLOGÍA 3. CUESTIONES DIFERENCIALES AL TRATAMIENTO DE AGRESORES Y VÍCTIMAS DE ABUSO SEXUAL 3.1. TRATAMIENTO A VÍCTIMAS 3.2. TRATAMIENTO DE AGRESORES V. ANEXOS SOBRE CONTENIDOS 1. ANEXOS SOBRE CONTENIDOS REFERIDOS AL APARTADO DE DEFINICIÓN DE ABUSO SEXUAL INFANTIL Anexo 1. Síndrome por estrés postraumático Anexo 2. Trastornos psicosomáticos Anexo 3. Alteraciones del sueño Anexo 4. Desórdenes alimentarios Anexo 5. Trastornos disociativos 2. ANEXOS SOBRE CONTENIDOS REFERIDOS AL APARTADO DE PREVENCIÓN DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL Anexo 6. La Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño. Anexo 7. La Declaración Universal de los Derechos Sexuales Anexo 8. I. Desarrollo evolutivo. II. Desarrollo de la sexualidad. Manifestaciones de la sexualidad infantil Anexo 9. Desarrollo de la empatía
7. Anexo 10. Aprendizaje de estilos comunicativos óptimos Anexo 11. ¿Como resolver los conflictos en la familia? Anexo 12. El concepto de si mismo y la autoestima Anexo 13. Mensajes clave a trasmitir a los padres y madres Anexo 14. Fichas de denuncia y de puesta en conocimiento Anexo 15. Guía de actuación en caso de manifestación de abuso sexual a menores Anexo 16. Aspectos médico-forenses en el abuso sexual infantil 3. ANEXOS SOBRE CONTENIDOS REFERIDOS AL APARTADO DE TRATAMIENTO DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL Anexo 17. Técnicas para tratar las parafilias Anexo 18. Técnicas de resolución de problemas Anexo 19. Técnicas de reducción de ansiedad Anexo 20. Ideario de la Asociación Internacional para el Tratamiento de Agresores Sexuales VI. ANEXOS DE ACTIVIDADES REFERIDAS AL APARTADO DE PREVENCIÓN DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL Anexo 21. El abuso sexual y la diferencia entre éste y otros contactos físicos Anexo 22. Estrategias para la autoprotección Anexo 23. Conocimiento del propio cuerpo Anexo 24. Los derechos del niño Anexo 25. Resolución de conflictos VII. RECURSOS, BIBLIOGRAFÍA Y EVALUACIÓN 7 1.RECURSOS 1.1. LISTADO DE INSTITUCIONES Y PROGRAMAS POR COMUNIDADES AUTÓNOMAS 1.2. OTROS RECURSOS 2. BIBLIOGRAFÍA 3. CUESTIONARIO DE EVALUACIÓN
8. I. INTRODUCCIÓN Es un placer para nosotras presentarles un trabajo como éste, resultado de un proyecto compartido por una serie de profesionales de reconocido prestigio y excelente trayectoria durante casi un año de trabajo. Save the Children es una alianza internacional de organizaciones no gubernamentales que trabaja en la promoción y defensa de los derechos de los niños y niñas. Nuestro marco de referencia es la Convención de Naciones Unidas de 1989 sobre los Derechos del Niño. Por tanto, prevenir toda forma de violencia contra los niños y niñas es una de las obligaciones prioritarias de nuestro trabajo. El Programa de Sensibilización y Prevención del Abuso Sexual Infantil que la organización viene desarrollando desde el año 1997 es la respuesta a una necesidad social detectada. Es un programa de prevención primaria y como tal, su objetivo es garantizar la sensibilización y formación de los agentes sociales implicados en el tema. En el marco de este programa hemos desarrollado actividades en el ámbito nacional y europeo, publicado informes y organizado encuentros de formación de profesionales. En el ámbito europeo se ha desarrollado un programa sobre prevención del abuso sexual infantil en el ámbito educativo y otro sobre tratamiento de agresores sexuales menores de edad; en estos momentos desarrollamos un proyecto de investigación sobre menores víctimas de abuso sexual infantil y el procedimiento judicial. En el ámbito nacional, se ha publicado un material llamado “Boletín de noticias de abuso sexual infantil” con el objetivo de sensibilizar a los medios de comunicación sobre cómo abordar las noticias referentes a casos de abuso sexual infantil. Asimismo, se han realizado varias jornadas sobre el tema y se ha elaborado y publicado un informe sobre la situación del menor durante el procedimiento judicial llamado “Menores víctimas de abuso sexual infantil y el procedimiento judicial”. En todas estas actividades, Save the Children ha detectado una serie de necesidades y carencias: • La escasa formación de profesionales generalistas. Se hace necesaria una mayor preparación de estos profesionales, de manera que se garantice una detección eficaz, una prevención real del abuso sexual infantil y la sensibilización social suficiente para provocar una respuesta unánime y contundente a favor de los derechos del niño víctima del abuso sexual, tanto si es sujeto activo (agresor) como sujeto pasivo (víctima) de éste. • La falta de espacios de intercambio profesional y el escaso trabajo 8 interdisciplinar. • La dificultad de acceso a la información especializada. • La confusión respecto a los procesos de denuncia. • La escasa implicación de las instituciones, especialmente en dar continuidad a los programas de prevención y tratamiento y en el tema de los agresores sexuales.
9. Siempre tuvimos claro que para lograr nuestros objetivos era necesario cubrir las deficiencias apuntadas. Cuando nos planteamos cómo hacerlo, entendimos que la intervención más eficaz sería la de constituirnos como intermediarios entre los profesionales expertos en el campo, que poseen más conocimiento y experiencia sobre el tema que nosotros, y los profesionales generalistas, que muchas veces desconocen el trabajo realizado por los expertos y carecen de herramientas de actuación, pero son los que se enfrentan a la realidad del menor, día a día, los que realmente pueden actuar, aplicando todos los conocimientos de los expertos. Constituirnos como mediadores entre estas dos poblaciones suponía generar un trabajo en red de carácter interdisciplinar, tanto en el ámbito estatal como europeo, generando materiales que posibilitaran el acceso a la información especializada de los profesionales de campo. Además, nos planteamos la necesidad de unificar algunos conceptos legales, médicos y psicológicos relativos al abuso sexual infantil. Estas son las razones por las que creamos el grupo de trabajo que ha elaborado el material que hoy tenemos el honor de presentarles. Contactamos con todos los equipos de trabajo que conocíamos que estaban interviniendo sobre el tema del abuso sexual infantil en España, y casi todos ellos están aquí representados. Todos ellos accedieron a participar en este trabajo de modo altruista, poniendo al servicio de un proyecto de nuestra organización sus conocimientos y demostrando una generosidad muy loable. Vaya por delante que aquéllos que no lo están ha sido por imposibilidad de calendario, que no por falta de voluntad o, en algún caso, por desconocimiento del equipo coordinador. Y en cualquier caso, como éste no es un trabajo cerrado, ni mucho menos, no descartamos incorporar las aportaciones de todos los profesionales que así lo deseen. El grupo de trabajo nació con un objetivo claro de elaborar un material de formación para profesionales generalistas, que posibilitara una información veraz y útil, no sólo por las aportaciones de conocimientos teóricos, sino por su dimensión práctica. En todo momento, hemos intentado abordar no lo que debería ser sino lo que es, denunciando las carencias del proceso y reconociendo, cómo no, sus virtudes. La metodología que se siguió fue partir de un guión y una conceptualización consensuada, dividiendo después el trabajo en tres áreas temáticas (definición del abuso sexual infantil, programas de prevención y programas de tratamiento) para hacerlo más eficaz. Hay que decir que para llegar al consenso mencionado se celebraron dos reuniones, una inicial y otra final del grupo al completo en el que se discutieron las dimensiones básicas que debían guiar el trabajo y se unificaron criterios de análisis. Los documentos de cada grupo de trabajo fueron analizados en las sucesivas reuniones por los componentes de los otros grupos. La participación de los profesionales se concretó en uno de los tres grupos, participación que fue elegida libremente por cada experto. Los coordinadores del grupo de 9
10. trabajo elaboraban un documento que el grupo corregía, completaba o modificaba según su criterio, y así hasta tres veces, incorporando el conocimiento no sólo bibliográfico sino también y fundamentalmente de su experiencia directa. La estructura del material que se presenta corresponde a la división temática de los grupos de trabajo. En este sentido, hay un apartado de definición, desde el punto de vista psicológico y legal, un apartado de prevención, en donde se abordan los programas de prevención primaria, secundaria y terciaria en los diferentes ámbitos y un apartado de tratamiento, en el que se expone la intervención a desarrollar tanto con niños y niñas víctimas de abuso sexual como con menores agresores sexuales. El apartado de anexos está compuesto, por un lado, por todos los contenidos que aparecen mencionados en los distintos apartados, y que pudieran necesitar una explicación más detallada para los profesionales que no son del campo ( por ejemplo, el síndrome de estrés postraumático es una palabra muy usada en este campo, pero que un profesional del ámbito educativo no tiene por qué conocer) y, por otro lado, por actividades concretas que los profesionales que así lo decidan pueden utilizar para trabajar el tema con niños y niñas o con otros profesionales a su vez. El propósito es que sean instrumentos que faciliten la comprensión y la utilidad del material elaborado. Cada apartado presenta además una serie de recomendaciones o demandas que en Save the Children y los profesionales partícipes en el grupo de trabajo consideramos necesario hacer a la sociedad, las instituciones y a los profesionales y adultos en general. Los profesionales del grupo de trabajo fueron libres en todo momento en su grado de implicación y en las correcciones que deseaban incorporar, siendo discutidas en el grupo y aceptadas de común acuerdo. La mayor riqueza y a la par la mayor limitación, por supuesto, de este trabajo es la orientación y experiencia de estos profesionales. Hemos desarrollado los contenidos en base a los que todos conocíamos, y por tanto, puede encontrarse algún enfoque teórico poco o menos desarrollado de lo que algunos profesionales pudieran desear, pero fue ésta la postura común aceptada, asumiendo las limitaciones que implicaba. La otra limitación aceptada a priori por el planteamiento mismo del trabajo es la población a la que el material está dirigido. Éste es un material para que un profesional que sabe poco o nada del tema pero que se enfrenta a un caso de abuso sexual infantil tenga herramientas y conocimientos suficientes para saber reaccionar ante él. Por eso, hay contenidos demasiado específicos, que no corresponde a este tipo de profesionales conocer y que, por tanto, sólo aparecen mencionados en la bibliografía para aquéllos que deseen obtener una información más completa. La posibilidad de intercambio de experiencias, instrumentos y visiones del trabajo entre los profesionales del grupo ha sido el mayor beneficio que todos los implicados hemos obtenido. Sólo esperamos que la plasmación de esa discusión y análisis pueda también enriquecer a los profesionales a los que 10
11. este material va dirigido. Queremos igualmente resaltar que somos conscientes de que el nivel del material resultante es mayor que el que necesita un generalista para detectar los casos de abuso sexual infantil. La intención es proporcionar recursos a estos profesionales, no un dominio absoluto de la cuestión que sólo se puede tener como especialista. Ojalá, eso sí, que todos los profesionales que intervienen en los casos de abuso sexual como especialistas manejaran con fluidez los contenidos plasmados en este documento. Agradecemos en nombre del equipo coordinador y de la organización a la que representamos la generosidad y la calidad del trabajo desarrollado por estos profesionales durante estos meses, su comprensión ante las limitaciones impuestas y la riqueza que han proporcionado a nuestro trabajo y a nuestra vida profesional. Ha sido un auténtico privilegio compartir mesa con ellos. Y, por último, pero lo más importante, todos conocemos el dolor de los niños y niñas con los que trabajamos, por ellos y en nombre de ellos, gracias. Pepa Horno Goicoechea Responsable del Programa de Prevención del Abuso Sexual Infantil Ana Santos Náñez Técnica del Programa de Prevención del Abuso Sexual Infantil 11
12. II. ¿QUÉ ES EL ABUSO SEXUAL INFANTIL? 1.1.1.1.1.1.1.1.1 1. CONCEPTUALIZACIÓN DEL ABUSO SEXUAL 12 INFANTIL 1.1.EL ABUSO SEXUAL COMO UNA DE LAS TIPOLOGÍAS DE MALTRATO INFANTIL. 1.2.EL ABUSO SEXUAL COMO UN ABUSO DE PODER. 1.3.EL ABUSO SEXUAL COMO UNA CUESTIÓN SOBRE LA SEXUALIDAD DE LA PERSONA. 1.4.FALSAS CREENCIAS RESPECTO AL ABUSO SEXUAL INFANTIL. 2. DIMENSIÓN DEL PROBLEMA 1.1.1.1.1.1.1.1.2 3. MODELO ECOLÓGICO DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL 3.1.FACTORES DE PROTECCIÓN Y FACTORES DE RIESGO. 1.1.1.1.1.1.1.1.3 1.1.1.1.1.1.1.1.4 4.CONSECUENCIAS DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL 4.1. VARIABLES DE CATEGORIZACIÓN. 4.2. CONSECUENCIAS A CORTO PLAZO. 4.3. CONSECUENCIAS A LARGO PLAZO. 5. CONSIDERACIONES LEGALES
13. 5.1. TRATAMIENTO LEGAL DE LOS DELITOS SEXUALES CONTRA LA LIBERTAD SEXUAL SUFRIDOS POR MENORES DE EDAD. 13 5.1.1. Introducción. 5.1.2. Delitos sexuales tipificados en el Código Penal. 5.2. REVICTIMIZACIÓN SECUNDARIA DEL MENOR VÍCTIMA DE ABUSO SEXUAL EN EL PROCEDIMIENTO JUDICIAL.
14. 1. CONCEPTUALIZACIÓN DEL ABUSO 14 SEXUAL INFANTIL 1.1. EL ABUSO SEXUAL COMO UNA DE LAS TIPOLOGÍAS DE MALTRATO INFANTIL El maltrato infantil se define como acción, omisión o trato negligente, no accidental, que priva al niño de sus derechos y su bienestar, que amenaza y/o interfiere su ordenado desarrollo físico, psíquico o social y cuyos autores pueden ser personas, instituciones o la propia sociedad. El maltrato no es un hecho aislado, sino que es un proceso que viene determinado por la interacción de múltiples factores. En muchos casos esa interacción dará lugar a uno o más tipos de maltrato, por lo que no podemos considerar el abuso sexual infantil como un fenómeno ajeno al resto de tipologías. Dentro del concepto “maltrato infantil” se establecen distintas categorías en función de diferentes variables: 1. Maltrato físico. Cualquier acción no accidental por parte de cuidadores o padres que provoque daño físico o enfermedad en el niño o le coloque en grave riesgo de padecerlo. 2. Negligencia y abandono físico. Situación en las que las necesidades físicas básicas del menor (alimentación, vestido, higiene, protección y vigilancia en las situaciones potencialmente peligrosas, educación y/o cuidados de salud) no son atendidas temporal o permanentemente por ningún miembro del grupo que convive con el niño. Esta definición - proporcionada por Arraubarrena y de Paúl- se centra de manera evidente en las necesidades del niño que no son cubiertas y no tanto en los posibles comportamientos de los padres. 3. Maltrato y abandono emocional. El maltrato emocional se define como la hostilidad verbal crónica en forma de insulto, desprecio, crítica o amenaza de abandono, y constante bloqueo de las iniciativas de interacción infantiles (desde la evitación hasta el encierro o el confinamiento) por parte de cualquier miembro adulto del grupo familiar. El abandono emocional se define como la falta persistente de respuesta a las señales (llanto, sonrisa), expresiones emocionales y conductas procuradoras de proximidad e interacción iniciales por el niño y la falta de iniciativa de interacción y contacto, por parte de una figura adulta estable.
15. 4. Abuso Sexual. Se define como “…Contactos e interacciones entre un niño y un adulto cuando el adulto (agresor) usa al niño para estimularse sexualmente él mismo, al niño o a otra persona. El abuso sexual puede ser también cometido por una persona menor de 18 años cuándo esta es significativamente mayor que el niño (víctima) o cuando el agresor está en una posición de poder o control sobre otro.” Definición aportada por National Center of Child Abuse and Neglect (1978). Dentro de esta concepción de abuso sexual, destacamos las siguientes categorías: 4 Abuso sexual. Cualquier forma de contacto físico con o sin acceso carnal, con contacto y sin contacto físico realizado sin violencia o intimidación y sin consentimiento. Puede incluir: penetración vaginal, oral y anal, penetración digital, caricias o proposiciones verbales explícitas. 4 Agresión sexual. Cualquier forma de contacto físico con o sin acceso 15 carnal con violencia o intimidación y sin consentimiento. 4 Exhibicionismo. Es una categoría de abuso sexual sin contacto físico. 4 Explotación sexual infantil. Una categoría de abuso sexual infantil en la que el abusador persigue un beneficio económico y que engloba la prostitución y la pornografía infantil. Se suele equiparar la explotación sexual con el comercio sexual infantil. Dentro de explotación sexual infantil, existen diferentes modalidades a tener en cuenta, puesto que presentan distintas características e incidencia: • Tráfico sexual infantil. • Turismo sexual infantil. • Prostitución infantil. • Pornografía infantil. 5. Otros. Según la clasificación elaborada por Previnfad1: 1 Grupo de actividades preventivas de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap-Previnfad)
16. 16 4 Maltrato perinatal. Definido como aquellas circunstancias de la vida de la madre, siempre que haya voluntariedad y negligencia, que perjudican el embarazo y al feto. 4 Sindrome de Munchausen por poderes. Es un cuadro patológico en el que el padre o la madre (mayoritariamente son las madres) generan voluntariamente lesiones al niño, para hacerle pasar constantemente por enfermo. Puede llegar hasta el extremo de darle muerte. 4 Maltrato institucional. Cualquier legislación, programa o procedimiento, ya sea por acción o por omisión, procedente de los poderes públicos o privados y de la actuación de los profesionales al amparo de la institución, que vulnere los derechos básicos del menor, con o sin contacto directo con el niño. Se incluye la falta de agilidad en la adopción de medidas de protección o recursos. Los profesionales de todos los ámbitos, incluido el judicial, han de tener claro que hay formas de coerción que pueden resultar tanto o más dañinas para el niño o niña que el empleo de la violencia en el episodio de abuso sexual infantil. Una vez establecidas todas las tipologías de maltrato, cabe señalar que en un porcentaje muy amplio se produce un cierto solapamiento entre ellas. Un informe sobre Violencia realizado en 1999 por la Consellería de Bienestar Social de la Generalitat Valenciana, en colaboración con el Centro Reina Sofía, mostró que casi todos los tipos de maltrato aparecen combinados con otro u otros, excepto en el caso de la negligencia. Con frecuencia, los factores de riesgo y de protección del abuso sexual son los mismos que para otros tipos de maltrato infantil. Por otro lado, en numerosas ocasiones, los comportamientos de agresores y agredidos son muy similares en las diferentes clases de maltrato. Todas las instituciones deberían desarrollar líneas de trabajo que incluyan formación a profesionales, sensibilización social, evaluación de programas y estudios de incidencia relativos a todas las tipologías de maltrato, incluidas la negligencia y el maltrato psíquico. 1.2. EL ABUSO SEXUAL COMO UN ABUSO DE PODER
17. Existen numerosas definiciones de abuso sexual. En la mayoría de ellas se establecen dos criterios para hablar de abuso: 1. Coerción. El agresor utiliza la situación de poder que tiene para interactuar sexualmente con el menor. 2. Asimetría de edad. El agresor es significativamente mayor que la víctima, no necesariamente mayor de edad. 17 “En realidad, esta asimetría de edad determina muchas otras asimetrías: asimetría anatómica, asimetría en el desarrollo y especificación del deseo sexual (que no se especifica ni se consolida hasta la adolescencia), asimetría de afectos sexuales (el fenómeno de la atracción en prepúberes tiene menos connotaciones sexuales), asimetría en las habilidades sociales, asimetría en la experiencia sexual…. Por todo ello, ante una diferencia de edad significativa no se garantiza la verdadera libertad de decisión. Esta asimetría representa en sí misma una coerción. “ Félix López y Amaia del Campo Es fundamental no concebir el abuso sexual como una cuestión únicamente concerniente a la sexualidad del individuo, sino como un abuso de poder fruto de esa asimetría. Una persona tiene poder sobre otra cuando le obliga a realizar algo que ésta no desea, sea cual sea el medio que utilice para ello: la amenaza, la fuerza física, el chantaje. La persona con poder está en una situación de superioridad sobre la víctima que impide a ésta el uso y disfrute de su libertad. Pero igualmente importante es entender que el “poder” no siempre viene dado por la diferencia de edad, sino por otro tipo de factores. El abuso sexual entre iguales es una realidad a la que no debemos cerrar los ojos. En este caso, la coerción se produce por la existencia de amenazas o por que hay seducción, pero la diferencia de edad puede ser mínima o inexistente. Aún así, se consideraría abuso sexual. En este sentido, los equipos psicológicos de los Juzgados de Familia han de jugar un papel esencial, y los peritajes psicológicos deberían validarse y perfeccionarse para incluir medidas fiables del “abuso de poder”. Defendiendo que éste es la base del abuso sexual, los expertos que han elaborado este trabajo son igualmente conscientes de la dificultad existente en algunos casos para probarlo. Se ha mencionado que no es necesaria una asimetría de edad (que sí establece la ley) para hablar de abuso sexual pero es importante que se desarrollen pruebas de peritaje psicológico y que se les dé prioridad. “De entre todos los modelos etiológicos (que investigan las causas) del abuso sexual infantil, el más aceptado es el modelo elaborado por Finkelhor y Krugman, en el que se describen las cuatro condiciones para que el abuso se produzca: 1. Primera condición, relacionada con la motivación del agresor para cometer el abuso. En este sentido, los estudios establecen distintas
18. 18 categorías de motivaciones en los agresores sexuales, cada uno de los cuales desarrolla un ”modus operand”i diferente (ver apartado de tratamiento de agresores sexuales): • Por una parafilia sexual. • Por repetición transgeneracional de experiencias previas de abuso en la infancia. • Por un componente psicopático de personalidad. • Por trastorno de control de los impulsos. • Pedófilo exclusivo, por fijación obsesiva con un objeto sexualizado. 2. Segunda condición, relacionada con la habilidad del agresor para superar sus propias inhibiciones y miedos, recurriendo para ello al alcohol y las drogas. 3. Tercera condición, por la que se vencen las inhibiciones externas o los factores de protección del niño. 4. Cuarta condición, que le permite vencer la resistencia del niño, para lo que se recurre al uso de la violencia, de la amenaza, del engaño y de la manipulación. En este punto, hay menores especialmente vulnerables como los niños con discapacidades, puesto que en algunos casos su capacidad para oponer resistencia se ve seriamente mermada o como el caso de los menores de tres años.” Felix López y Amaia del Campo 1.3. EL ABUSO SEXUAL COMO UNA CUESTIÓN SOBRE LA SEXUALIDAD DE LA PERSONA Una vez establecido que el abuso sexual no es sino una forma de maltrato al niño o a la niña y que este maltrato supone y se basa en un abuso de poder sobre el menor, es importante, de cara a la conceptualización del abuso sexual infantil, abordar sus particularidades. El abuso sexual es una forma de abuso que afecta a la sexualidad del individuo. En este punto es importante diferenciar la intimidad de la sexualidad y de la genitalidad. La intimidad de la persona está compuesta de múltiples contenidos y uno de ellos es la sexualidad, que a su vez no puede ser limitada a la genitalidad. Este es uno de los factores esenciales a la hora de comprender el abuso sexual infantil. En efecto, éste no se limita a realizar conductas genitales con el niño sino a un abanico de conductas sexuales mucho más amplio.
19. La victimización del niño en el abuso sexual infantil es psicológicamente dañina, socialmente censurable y legalmente perseguible. Sin embargo, el componente sexual de esta forma de maltrato hace que su detección, la revelación e incluso la persecución de este tipo de delitos sea mucho más difícil. La detección viene dificultada por los miedos y mitos respecto a este tema, puesto que invade la parcela privada relacional de la persona. No deja indiferente a nadie, nos afecta y nos interpela. Además, existe un gran número de falsas creencias y mitos sobre la sexualidad infantil y las relaciones familiares que afectan a la detección de los casos de abuso sexual infantil. Asimismo, la revelación se dificulta, tanto para la víctima como para el agresor. Algunos agresores pueden llegar a relatar el maltrato físico o la negligencia, pero difícilmente relatarán un abuso, cuyo componente de secreto es imprescindible para mantener su impunidad. Para la víctima, mucho más, puesto que narrará aspectos que atañen a esa esfera privada que presupone difícil de creer por su entorno, como lo es para él o para ella cuando el abuso sexual comienza. En cuanto a la persecución legal, el hecho de que el abuso sexual infantil se considere un delito privado va en esta línea. Por todo ello, el componente sexual de este tipo de abuso presenta y supone unas dificultades añadidas a las ya de por sí importantes en cualquier tipo de maltrato infantil. 1.4. FALSAS CREENCIAS SOBRE EL ABUSO SEXUAL 19 INFANTIL A continuación, se presenta una clasificación de interés acerca de las falsas creencias existentes en el abuso sexual infantil, elaborada por Felix López y Amaia del Campo. FALSAS CREENCIAS Los abusos sexuales sólo los sufren las niñas. Hoy en día se dan más casos de abuso sexual que en el pasado. Quienes cometen abusos sexuales son enfermos psiquiátricos.
20. 20 Los abusos sexuales no se dan en todo tipo de situaciones sociales. Los niños y niñas en este caso no dicen la verdad. Los niños y niñas son responsables del abuso sexual. Los niños y niñas a veces pueden evitar el abuso sexual. Si el abuso tuviese lugar sobre un menor de mi entorno cercano, yo lo detectaría . Cuando se da un abuso sexual sobre un niño o niña, su familia lo denuncia. Los agresores sexuales son casi siempre desconocidos. Los efectos de un abuso sexual son casi siempre muy graves. Los abusos sexuales siempre van acompañados de violencia física. Los abusos sexuales son poco frecuentes. Se deberían promover programas de sensibilización social que incrementen el conocimiento sobre el abuso sexual infantil y erradiquen las falsas creencias sociales que están en la base de una visión distorsionada del problema que posibilita que las personas e instituciones lo nieguen o se inhiban ante él. Por su parte, José Manuel Alonso y Asun Val (2000) recogen en el siguiente cuadro una reflexión sobre los distintos mitos existentes en el abuso sexual infantil y en otros malos tratos, tratando de contraponer a los mismos datos reales que desautorizan a aquéllos. 1.1.1.2FALSAS CREENCIAS SOBRE EL ABUSO SEXUAL INFANTIL 1.1.1.3Y OTROS MALOS TRATOS INFANTILES MITOS REALIDADES Frecuencia • Los abusos sexuales infantiles son infrecuentes. • Al menos un 20% de personas sufre en su infancia abusos sexuales.
21. 21 • Hoy ocurren más abusos que antes. • Lo que si está aumentando es la detección por parte de los profesionales y la comunicación que realizan algunas víctimas. Detección • Todos los malos tratos son iguales. • Los malos tratos sólo ocurren dentro de la familia. • Si ocurrieran en nuestro entorno, nos daríamos cuenta. • El incesto ocurre en familias desestructuradas o de bajo nivel sociocultural • El abuso sexual infantil va casi siempre asociado a la violencia física. • A pesar de las similitudes, hay muchas diferencias entre los diferentes tipos de malos tratos. • Ocurren mayoritariamente en la familia, pero no exclusivamente. • No son tan fáciles de detectar. • El incesto ocurre en todos los tipos de familias. • La mayor parte de las veces existe una manipulación de la confianza, engaños y amenazas que no hacen necesaria la violencia física. Agresores • Son exclusivamente hombres. • Los hombres son incapaces de controlar sus impulsos sexuales. • El alcohol y el abuso de drogas son causas de los malos tratos infantiles y de la violencia familiar. • El agresor es un perturbado mental, un enfermo psiquiátrico o una persona con un elevado grado de desajuste psicológico. • La mayoría de las veces son hombres. • Saben, en general, cuándo deben controlar sus impulsos sexuales. • El alcohol y las drogas son, en algunas ocasiones, la causa principal de los malos tratos. Sin embargo, en los casos en los que aparecen más causas tienen un papel activador de la conducta violenta. De hecho, el abuso de drogas y alcohol sirve para que los agresores se otorguen el permiso de tener conductas no permitidas socialmente como, por ejemplo, agresiones en el núcleo familiar (“No sabía lo que estaba haciendo, estaba borracho”).
22. 22 • Nunca son los padres. Los agresores son casi siempre desconocidos. • Los agresores no tienen un perfil psicológico común. • Los agresores son casi siempre conocidos. Papel de la madre • Conoce consciente o inconscientemente que “aquello” está sucediendo. Es igualmente responsable del incesto. • Denunciará cuando se dé cuenta. • Rechaza al marido sexualmente y este se ve obligado a relacionarse sexualmente con la hija. • No siempre sabe que el abuso sexual infantil está ocurriendo. • En muchas ocasiones la madre conoce el abuso pero no lo denuncia. • Nadie le obliga a ello, son racionalizaciones y excusas del agresor. Los niños/as • Son culpables de que les ocurra. Los menores de edad pueden evitar los abusos. • Lo niños y adolescentes fantasean, inventan historias y dicen mentiras en relación con haber sido abusados sexualmente. Lo hacen para captar la atención de las personas adultas sin prever las consecuencias. • No son culpables de que les ocurra, y no pueden evitarlos (entre otros motivos porque no suelen recibir educación al respecto). • Pocas veces inventan historias que tengan relación con haber sido abusados sexualmente. En general, si lo hacen es por influencia de los adultos. ¿A quién le pasa? • A las niñas, pero no a los niños. • Les ocurre a las niñas que se lo buscan (por ejemplo, a niñas que están en la calle a horas que tendrían que estar en casa). • Sufren abuso tanto niños como niñas, sin que haya tanta diferencia como se suele suponer entre el porcentaje de víctimas de uno u otro sexo. • Se trata de una excusa del agresor que no reconoce su responsabilidad y que trata de culpabilizar a la víctima. Efectos • Los niños que han sido maltratados se convertirán en agresores cuando sean adultos. • Es más probable que las personas que han sufrido
23. 23 • Los efectos son siempre muy traumáticos. • Los efectos no suelen tener importancia. • Sólo es grave si hay penetración. • Cuando la relación es profundamente Amorosa no es perjudicial. abusos se conviertan en agresoras. Sin embargo, esto no siempre es así. Muchos hombres violentos con sus familias o pareja provienen de familias sin historial de violencia. • La gravedad de los efectos depende de factores como la frecuencia, el grado de parentesco, la intensidad, etc. Denuncia • No es obligatorio denunciarlos. • El niño/a perderá a su familia y el remedio será peor que la enfermedad. • La privacidad es un asunto de cada familia y nadie se ha de meter. • Es obligatorio denunciarlos. • Se minimiza el derecho del niño a ser protegido. • Es una justificación para evitar la intervención profesional. Tratamient o • Si se denuncia se pierde la buena relación educativa o terapéutica con el niño o la familia. • Todos los malos tratos requieren una intervención similar pues se producen por causas muy parecidas. • Tratando a la familia se va hacia la curación del incesto. • Si no se denuncia, la credibilidad del profesional ante la víctima es casi nula. • La intervención puede variar en función de muchas características. • En primer lugar se ha de tratar a los miembros individualmente. Prevención • El abuso sexual y el resto de los malos tratos son algo inevitable. • En muchos casos se pueden prevenir. José Manuel Alonso y Asun Val
24. 2. DIMENSIÓN DEL PROBLEMA El abuso sexual infantil es una cuestión raramente tratada con toda la veracidad posible. Se trata de sucesos secretos. Existen algunos estudios que reflejan la incidencia del abuso sexual en las diferentes comunidades autónomas: Inglés (1991) informa de unos 7590 casos de maltrato a menores en Cataluña, de los cuáles el 2,8 por cien de los casos eran de abuso sexual. En Andalucía existen datos provenientes de los informes de Moreno, Jiménez, Oliva, Palacios y Saldaña (1995) relativos a la incidencia del abuso sexual infantil durante el año 92. En esta comunidad, la cifra ascendía a 171 casos, lo que suponía un 3,6 por cien de los casos de malos tratos detectados. Además, en un estudio a nivel nacional (Saldaña, Jiménez y Oliva, 1995) se señalaron 359 casos de abuso 24
25. sexual infantil, que suponían un total de 4,2 por cien de los casos de maltratos. El 78,8 por cien de las víctimas eran niñas, y el porcentaje aumentaba conforme lo hacía la edad de las mimas. De cualquier modo, los datos de los que se dispone son sólo una pequeña parte de los casos que realmente ocurren y ello es así por las características propias del abuso: 4 Muchos casos se producen dentro de la familia. 4 Es una cuestión referente a la sexualidad del individuo, sobre la que 25 se mantiene el secreto, el miedo y las falsas creencias. 4 Los niños pequeños no tienen autonomía para denunciarlo. 4 Existe miedo en muchos profesionales y ciudadanos a las implicaciones que puede originar la denuncia. 4 Hay un gran desconocimiento del tema, de sus diferentes manifestaciones, así como de las situaciones de riesgo que pueden favorecer los abusos sexuales.... Todas las instituciones deberían promover la realización de estudios de incidencia de abuso sexual infantil en las distintas Comunidades Autónomas, estableciendo además un registro unificado de casos en las mismas, si se quiere tener una visión real de la magnitud del problema en nuestro país. Pese a la elevada incidencia de abusos sexuales a menores, no hay pruebas de que en la actualidad haya más casos que hace 40 ó 50 años. La detección sí ha sufrido un aumento importante, pero no puede asegurarse de que la incidencia también haya crecido. Además, sabemos que se conocen sólo entre el 10 por cien y el 20 por cien de los casos reales. Es lo que se llama el vértice de la pirámide del maltrato. Posiblemente en la actualidad hay menos tolerancia
26. social respecto a la vulneración de derechos de los niños. Hoy por hoy se estima que el 23 por cien de las niñas y un 15 por cien de los niños sufre abusos sexuales antes de los 17 años en España. 2 Los abusos sexuales a menores son, por lo tanto, más frecuentes de lo que generalmente se piensa, aunque es necesario precisar que en estos porcentajes se incluyen desde conductas sexuales sin contacto físico (por ejemplo, el exhibicionismo) hasta conductas más íntimas como el coito anal o vaginal. Así, uno de cada cuatro casos de abusos sexuales infantiles consiste en conductas muy íntimas y exigentes, como el coito vaginal o anal, el sexo oral y la masturbación. Las cifras en este tipo de estudios vienen determinadas por distintos factores: 4 La amplitud de la definición empleada de abuso sexual. 4 Las tipologías incluidas. 4 Las bases de datos: ¿Casos conocidos, denunciados, detectados? Muchas de estas investigaciones utilizan para su muestra de estudio sólo casos denunciados, que suponen un porcentaje mínimo de los casos de abuso sexual. En otras, no se especifica si los datos se refieren a casos detectados aunque no denunciados, a casos conocidos aunque no evaluados, etc... Esto hace que muchas veces se trabaje con estimaciones de las cifras de incidencia. Por ello, una de las demandas de los profesionales del campo más extendida es la necesidad de unificar estadísticas tanto entre las Comunidades Autónomas como entre los diferentes enfoques de los estudios. Los estudios desarrollados sobre abuso sexual infantil han seguido fundamentalmente tres metodologías: 1. Estudios retrospectivos, en los que se pregunta a los adultos sobre si 26 sufrieron abuso sexual en la infancia. 2. Estudios sobre casos ya detectados por servicios sociales, y las denuncias presentadas sobre éstos. 3. Estudios sobre casos detectados en programas de tratamiento. Estas metodologías conllevan una limitación de acceso a los datos reales, pero constituyen, por ahora, el único modo válido de acceso a los mismos. 2 López y otros (1994) “Los abusos sexuales a menores. Lo que recuerdan los adultos”. Es conveniente recordar que este estudio ha sido criticado por la amplitud del concepto de abuso sexual que maneja. Se ha de matizar que dentro del concepto de exhibicionismo se excluye la exhibición pública.
27. En una revisión de 15 estudios de los últimos 25 años sobre la prevalencia del abuso sexual infantil (Gorey y Leslie, 1997) los datos ofrecidos son similares. Se estima que un 22,3 por cien de las mujeres y un 8,5 por cien de los hombres han sufrido abusos sexuales. Aún no se ha podido concluir si este porcentaje inferior en los hombres corresponde a que efectivamente las mujeres sufren más abusos sexuales o si que hay un mayor ocultamiento por parte de los varones del hecho de haber sido víctima de abusos. En cualquier caso, el sexo que sí prevalece claramente es el del agresor: el 90 por cien de los agresores sexuales, independientemente de su edad, son varones. Además, es importante dejar claro que la mayoría de los abusos sexuales son perpetrados por personas cercanas y conocidas por el niño, muy a menudo de su propia familia, o amigos de los padres, vecinos, etc. Respecto al niño o niña víctima de abuso sexual, debemos destacar, una vez más, el componente de género. Los estudios prueban que se abusa más severamente y con mayor violencia en el caso de las niñas, además de que la edad de inicio del abuso también es menor en su caso. La edad de máxima incidencia de casos de abuso, tanto en niñas como en niños, suele ser de los 6 a los 12 años. Debemos destacar igualmente la prevalencia mayor del abuso sexual infantil entre los niños con discapacidad física o psíquica. Un niño con este tipo de características tiene tres veces más de probabilidades de sufrir un abuso sexual que cualquier otro niño. Como hemos visto, el abuso sexual infantil no es un fenómeno reciente, aunque sí es cierto que en los últimos años se están registrando algunas tendencias novedosas. Existen, por ejemplo, indicios de un incremento de los abusos cometidos por jóvenes y adolescentes. Algunas investigaciones afirman que el 20 por cien de las violaciones son realizadas por menores de edad. Éste es un dato relevante que no ha de pasar desapercibido puesto que las posibilidades de rehabilitación con este tipo de agresores son mucho mayores, así como los recursos institucionales disponibles para ello. PORCENTAJES DE DETECCIÓN POR TIPOLOGÍA E INCIDENCIA ESTIMADA EN ESPAÑA 27 CATALUÑA (1991) CASTILLA Y LEÓN(199 3)2 ANDALUCÍ A (1995) EXPEDIENTE S ESPAÑA(199 5) GUIPÚZCO A (1995)1 Negligencia Maltrato emocional Maltrato físico Explotación laboral Mendicidad 78,5% 43,6% 27% 9,3% - - 92% 82% 65%3 31% 4,0% - - 72,2% 45,4% 22% 9,4% 14,3% 16% 79,1% 42,5% 30,1% 4,2% 9,3% 4,2% 49,4% 17,4% 8,1% 0,5% 1,2% 1,5%
28. 28 Corrupción Abuso sexual Maltrato prenatal Tasa de incidencia Número de casos 2,8% 3,1% 5‰ 7.590 - - 11,5‰4 848 3,6% - 15‰ 4.714 4,2% 5,0% 0,44‰ 8.575 1,8% - 15‰ 189 1. Demanda potencial calculada a través de diferentes profesionales . 2. Se investigan aquí menores minusválidos a partir de los archivos de protección de menores. 3. Se distinguen una modalidad activa (abuso emocional 65%) y una modalidad pasiva (abandono emocional 82%). 4. Prevalencia de maltrato infantil en la población minusválida tutelada en Castilla y León. En Cataluña se ha realizado el seguimiento de los casos de maltrato infantil, y la única forma de maltrato que ha aumentado significativamente es el abuso sexual infantil, que ha pasado de una incidencia en 1988 de 2,1 por cien al 9 por cien en el año 1998. Esa misma tendencia es esperable en el resto de las Comunidades Autónomas. Son cifras siempre de casos identificados, no reflejan supuestos reales. En el año 1988 el 0,4 por cien de los niños entre 0 y 18 años han sido identificados por los profesionales como víctimas de algún tipo de maltrato. En 1998 este porcentaje fue del 1,8 por cien, probablemente porque la detección por parte de los profesionales y la formación de éstos se incrementó considerablemente. 1991 2000 Negligencia 78.5% 73% Maltrato psíquico o emocional 43.6% 39% Maltrato físico 27% 15% Maltrato prenatal 3.1% 4% Abuso sexual 2.1% 9% Explotación laboral o mendicidad 9.3% 2% A la hora de valorar la dimensión del problema existe un dato que es importante tener en cuenta y es la diferencia entre lo que la sociedad cree que existe y los datos de los que se disponen. ¿Coincide la percepción social de problema con los datos recogidos en estos estudios? El estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas de marzo del año 2000 recoge algunos datos significativos al respecto:
29. 4 El 54 por cien de las personas consultadas cree que el abuso sexual es muy frecuente o bastante frecuente. 4 El 97, 1 por cien de las personas cree que es un problema muy grave. 4 El 82,5 por cien de las personas se muestra dispuesta a denunciar un caso de maltrato infantil pero, sin embargo, del 21,8 por cien de personas que admite conocer un caso de maltrato, el 73 por cien de éstos reconoce no haberlo denunciado. 4 En cuanto a las motivaciones que llevan a la violencia doméstica contra mujeres y niños, el abuso de drogas y alcohol, los problemas psicológicos y mentales y el haber sufrido malos tratos físicos o abuso sexual constituyen los motivos más relevantes. Estas informaciones nos dan idea de dos cosas importantes. En primer lugar, la actitud social hacia la denuncia es favorable, pero cuando llega el caso concreto los miedos y dudas pueden más y las personas se inhiben a la hora de poner en conocimiento la sospecha. En segundo lugar, se sigue considerando el abuso sexual infantil como una patología, es decir, la sociedad sigue creyendo que el adulto que abusa de un niño lo hace porque es un enfermo y que, además, se produce en contextos marginales, afirmación que, como ya se ha mencionado anteriormente, es muy diferente de la realidad. 29
30. 3. MODELO ECOLÓGICO DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL El marco ecológico integra los contextos de desarrollo del niño (microsistema, macrosistema y exosistemas) estructurando los factores que intervienen en la etiología del maltrato: 4 Desarrollo del individuo. El desarrollo de la persona es evolutivo, gradual y basado en la interacción con los demás. Desde ahí, la experiencia previa que los padres traen de su propia vida a la hora de abordar la paternidad va a condicionar el desarrollo del niño, al igual que cualquier lesión o discapacidad que tenga. 4 Microsistema. Es el entorno más cercano al niño, en el que desenvuelve su vida diaria y con el que está en contacto permanente, además de quien depende. El núcleo socializador prioritario en este nivel es la familia e influyen factores como la composición de ésta, el ajuste marital o las características del niño. 4 Exosistema. Está compuesto por los sistemas sociales que rodean al sistema familiar (escuela, trabajo, vecindario, amistades, etc...) cuyos valores y creencias configuran los del niño, puesto que limitan o enriquecen sus propias vivencias y configuran un mundo relacional. 4 Macrosistema. Son los valores de la cultura en la que se desarrolla el individuo. En la crianza de los niños influyen los conceptos sobre la paternidad y los roles de género, la concepción de los derechos de la infancia, etc. Todos estos valores configuran a su vez el enfoque de la vida individual, por ejemplo, a través de los medios de comunicación. 30
31. Estos sistemas relacionales interactúan constantemente, creando una serie de circunstancias o factores que producen un riesgo o una protección real frente al maltrato infantil, en cualquiera de sus formas. Entre los factores de riesgo, existen algunos especialmente relevantes: 4 Discapacidad psíquica grave de uno o ambos padres. 4 Consumo de alcohol o drogas de uno o ambos padres. 4 Historia de maltrato previa en uno o ambos padres. 4 Falta de establecimiento del vínculo o deficientes relaciones afectivas entre los padres y el niño. 4 Falta de red de apoyo psicosocial, aislamiento social de la familia. 4 Problemas de disarmonía y ruptura familiar. 31 4 Desempleo o pobreza. 4 Falta de reconocimiento de los derechos del niño como persona. 4 Aceptación social de pautas como el castigo físico. Entre los factores de compensación o protectores se destacan los siguientes: 4 Historia de vinculación afectiva de los propios padres o reconocimiento y elaboración de la historia, en caso de ser negativa. 4 Existencia de una red de apoyo psicosocial. 4 Seguridad económica. 4 Armonía y apoyo de la pareja en la crianza. 4 Integración social de la familia y del niño con sus iguales. Todos estos factores interactúan permanentemente creando una estructura relacional constante, en la que las personas nos desenvolvemos. Es importante conservar esta perspectiva para evaluar cada caso individualmente y entender que las circunstancias vitales de cada persona definen sus posibilidades, no sólo sus limitaciones.
32. 3.1. FACTORES DE PROTECCIÓN Y DE RIESGO EN EL 32 ABUSO SEXUAL INFANTIL Previnfad propone un modelo integral de evaluación. En este modelo no sólo se distingue entre factores protectores o compensadores y de riesgo o potenciadores, sino que dentro de cada categoría, se establece la diferencia entre los factores estables o los factores situacionales. Es decir, dentro de los factores potenciadores que suponen un riesgo, hay algunos que están siempre están presentes, que vienen dados antes del abuso (vulnerabilidad) como una experiencia de abuso intrafamiliar previa, y otros que surgen como los conflictos maritales (provocadores). En los factores compensadores sucede lo mismo: existen factores relacionados con el ambiente familiar que suponen una protección constante (protectores) como la comunicación intrafamiliar o unas determinadas pautas de cuidado, y otros que surgen (tampones), como las experiencias de satisfacción provenientes del cuidado del niño. La importancia de esta diferencia se deriva de las posibilidades de intervención y modificación en estos factores y sirve para entender que hay circunstancias que pueden precipitar el proceso, pero ser temporales: Factores de riesgo Factores de protección Niveles ecológicos Predisponente s Precipitante s Predispone ntes Precipitantes Desarrollo del individuo . Introversión. . Discapacidad física/ psíquica. . Historia previa de abuso. . Baja autoestima. . Pobres habilidades de comunicación y resolución de problemas. . Falta de asertividad y sumisión. . Ser mujer. . Desconocimiento sobre la sexualidad. . Ser hijo no deseado. . Trastornos congénitos. . Nacimiento . Trastorno de la conducta. . Enfermedades o lesiones del niño. . Complicacione s en el periodo perinatal. . Habilidades interpersonale s de comunicación y resolución de problemas. . Alta autoestima. . Asertividad . Desarrollo normalizado. . Educación afectivo-sexual adecuada. . Apego materno/ paterno. . Reconocimiento de la experiencia de maltrato en la infancia. . Adquisición de habilidades de autodefensa.
33. 33 prematuro. . Bajo peso al nacer. . Falta de habilidades de autodefensa. Microsistem a . Trastornos físicos/ psíquicos (ansiedad y depresión incluidas) de algún miembro de la familia. . Drogodependenci as de algún miembro de la familia. . Familia monoparental . Madre joven. . Historia familiar de abuso. . Falta de afectividad en la infancia de los padres. . Disarmonía familiar. . Ausencia de vínculos afectivos. . Abandono familiar. . Elevado tamaño familiar. .Enfermedades / lesiones de algún miembro de la familia. .Conflictos conyugales. .Violencia familiar. .Falta de control de impulsos. .Excesiva proximidad en el nacimiento de los hijos. .Ambiente familiar sin exposición a violencia .Experiencia en los cuidados del niño . .Planificación familiar .Satisfacción personal de los miembros de la familia. .Educación afectivo sexual adecuada en la familia.. .Apego materno / paterno al hijo. .Armonía marital. .Satisfacción en el desarrollo del niño. .Resolución de conflictos familiares. .Constitución o fortalecimiento de vínculos afectivos. .Salida del hogar del agresor intrafamiliar. .Escasos sucesos vitales estresantes. .Intervenciones terapéuticas familiares. Exosistema a) Sociolaboral . Dificultades en el acceso a recursos sociales. y económicos. . Insatisfacción laboral. . Desempleo. . Conflicto laboral. . Fracaso en el acceso a recursos sociales. . Satisfacción laboral. . Acceso a recursos sociales y económicos. .Salir del paro. .Resolución del conflicto laboral. .Éxito en el acceso a recursos sociales. b) Vecindario . Aislamiento social. . Frecuente cambio de domicilio. . Red de apoyo psicosocial amplia. .Integración en grupos de iguales. Participación en asociaciones y actividades vecinales. .Apoyo social ante una problemática. Macrosistema a) Sociales .Alta criminalidad. .Baja cobertura servicios sociales. .Alta frecuencia desempleo. .Marginalidad. .Inhibición social a la .hora de la denuncia. .Fácil acceso a la pornografía infantil. .Políticas .Alta movilidad geográfica. .Fácil acceso a las víctimas. .Aplicación de las penas mínimas a los agresores. .Ausencia de control prenatal y perinatal. .Conflictos bélicos. .Políticas igualitarias. .Aplicación adecuada de las penas a los agresores. .Procedimiento penal protector de la víctima. .Puesta en marcha de: Programas de prevención. Programas de tratamiento de víctimas y agresores. Programas de mejora , de redes de apoyo e integración social de familias
34. 34 discriminatorias. .Falta de relación afectiva entre los hombres y los niños durante la crianza. .Procedimiento penal exclusivamente protector de los derechos del agresor. . con mayor riesgo. Programas sanitarios. Programas de investigación sobre el tema. .Registro unificado de casos. .Constitución de redes de trabajo interdisciplinar. b) Culturales .Aceptación castigo corporal .Valoración del niño como propiedad de los padres. .La familia como un ámbito de privacidad aislado. .Concepción del niño como proyecto de persona, no como persona. .Tolerancia con todas las formas de maltrato infantil. .Negación de la sexualidad infantil. .Mito de la familia feliz. .Sexismo: fomento de la idea de poder y discriminación. .Subcultura patriarcal. .Fracaso de los programas de sensibilización social. .Sensacionalismo en los medios de comunicación. .Actitud positiva hacia la infancia, la mujer y la paternidad. .Concepción del niño como persona independiente y con derechos. .La familia como un ámbito social integrado. .Consideración del niño como miembro de la familia, no como propiedad de los padres. .Éxito de los programas de sensibilización social. .Asunción de la protección eficaz de la infancia por parte de la sociedad. .Implementación de la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas. .Cambio de modelos de crianza y familiares. .Actitud respetuosa y protectora hacia los niños de los medios de comunicación. Asimismo, existe otra síntesis que ordena los factores de protección y riego según su ámbito de influencia, no sobre su capacidad de protección del niño o niña. Según esta clasificación, los factores de riesgo serían los siguientes: 1. INDIVIDUALES -Factores parentales: 4 Historia de malos tratos o abandono. En concreto, tener una madre con historia de abuso sexual infantil. 4 Rechazo emocional en la infancia. 4 Carencia de vinculación afectiva en la infancia o de cuidado. 4 Ignorancia sobre las características del desarrollo evolutivo y sexual del niño y sus necesidades. 4 Historia de ruptura familiar. 4 Bajo nivel de inteligencia. 4 Pobre autoestima.
35. 4 Falta de capacidad empática. 4 Pobres habilidades sociales. 4 Poca tolerancia al estrés. 4 Problemas psicológicos. 4 Madre enferma, discapacitada o ausente del hogar. Por ejemplo, 35 una madre que trabaje fuera del hogar por la noche. -Factores relacionados con las características del niño: 4 Introvertido. 4 Aislado socialmente. 4 Problemas de conducta. 4 Temperamento difícil. 4 Discapacidad física o psíquica. 2. FAMILIARES -Relación padres-hijos: 4 Desadaptada. 4 Ciclo ascendente de agresión. 4 Técnicas de disciplina coercitiva. 4 Falta de vinculación afectiva. -Relación de pareja: 4 Conflicto conyugal. 4 Violencia y agresión en la pareja o hijos no deseados. -Configuración familiar: 4Tamaño excesivo familiar. 4 Familias monoparentales. -Aislamiento social de la familia. 3. SOCIOCULTURALES -Ámbito laboral. 4 Desempleo. 4 Pobreza. 4 Pérdida de rol. 4 Insatisfacción laboral o tensión en el trabajo. -Red psicosocial de apoyo:
36. 36 4 Aislamiento. 4 Pérdida. 4 Alta movilidad 4 Escasa integración social. -Factores culturales: 4 Legitimación de la violencia. 4 Aceptación del castigo físico. 4 Actitud hacia la infancia, hacia la mujer y la familia. 4 Vulneración de los derechos de la infancia. El abuso sexual infantil es el resultado de la conjunción de una serie de factores, no hay un único factor causal. Por ello, es importante trabajar y promover los factores de protección y evaluar los riesgos añadidos procedente de las llamadas “poblaciones de riesgo”, pero sin estigmatizarlas.
37. 37 4. CONSECUENCIAS DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL A CORTO Y LARGO PLAZO " (...) Soy consciente de que los chicos como yo, en su gran mayoría, cuando llegan a ser padres, repiten la historia. Eso me preocupa y me hace daño el pensar que pueda ser así. Si ustedes pueden hacer algo, impídanlo, no pueden dejar que esto ocurra. Estas situaciones aberrantes son dignas de muerte y no quiero terminar así con mis hijos si un día los tuviera. Todos los padres deberían estar seguros de poder mantener a un hijo con las condiciones morales y físicas y si no que no lo tengan. Pese a todo, lo que ahora importa es mi familia e ir adelante por el duro camino de la vida, paseando por la crisis y avanzando juntos para poder reírnos del pasado e ir preparados para el futuro .Lo podemos conseguir con unidad y entereza". Testimonios reales aportados por los autores de esta obra, extraídos de sus experiencias profesionales. 4.1. VARIABLES DE CATEGORIZACIÓN Además de establecer una tipología de maltrato, es importante valorar la gravedad del mismo para la persona que lo vive. Son factores que evalúan la gravedad los que a continuación se detallan: 4 Severidad de las lesiones y/o frecuencia del maltrato. 4 Cercanía temporal del incidente con respecto a la fecha de investigación. 4 Localización de las lesiones. 4 Historia previa de informes de maltrato o abandono. Los efectos de la vivencia de un abuso en el desarrollo evolutivo del niño varían enormemente según las siguientes categorías: 4 La duración del abuso (abuso prolongado/esporádico) y la frecuencia del mismo. Cuanto más frecuente y más prolongado en el tiempo es el abuso, más graves son sus consecuencias. 4 La intensidad y el tipo de abuso. Depende del tipo de abuso al que sea sometido un niño, de si se usa o no violencia, de si hay o no penetración, las consecuencias que éste tenga en su desarrollo. 4 El uso o no de violencia física (agresión sexual/abuso sexual). Es importante entender que la relación en esta variable no es directa y
38. lineal. Hay casos de abuso sexual en los que no se emplea la violencia pero si manipulación, amenaza o engaño, como suele suceder en los casos en los que el agresor es conocido por la víctima para evitar que ésta revele el abuso, que tienen efectos mucho más profundos y dañinos en el desarrollo del niño de lo que puede tener una agresión sexual puntual, aunque haya violencia física. En otros casos no será así, pero es importante la evaluación individualizada de cada caso, cara a su abordaje terapéutico sin ningún criterio a priori. 4 La edad del agresor y de la víctima. Tampoco este factor presenta una relación lineal, depende del caso individual. Existen casos de abuso sexual entre iguales con consecuencias gravísimas para el niño o niña. Sin embargo, en principio la diferencia de edad es un agravante, porque acrecienta el abuso de poder, dificultando al niño la revelación y, por lo tanto, haciendo más probable su revictimización. 4 La identidad del abusador (abuso intrafamiliar/abuso extrafamiliar), es decir, la relación previa existente entre el agresor y la víctima. Las consecuencias de un abuso son siempre mucho más graves cuando existía una relación afectiva previa entre el agresor y la víctima. 4 Características de personalidad del niño. Variables como su asertividad o sus habilidades sociales y cognitivas modulan los efectos de la vivencia del abuso sobre el niño. 4 Ejecución y motivación. Los efectos del abuso sexual en la víctima vienen también condicionados no sólo por la ejecución del abuso, a la que se refieren todas las variables anteriores, sino a la motivación que guía el mismo. (Ver primera condición del modelo de Finkelhor) 4 Número de abusadores. Cuando el abuso ha sido perpetrado por varios agresores, la gravedad de las consecuencias para la víctima se incrementa. 4 Influencia del entorno de la víctima, en tres vertientes: • Su reacción ante la revelación del abuso y su postura frente a la víctima, especialmente en los casos de abuso intrafamiliar. Si el entorno se configura como un apoyo y una protección eficaz para el niño, con una actitud desde el principio de respaldo y creencia incondicional, en ningún momento de negación ni de catastrofismo, las consecuencias del abuso para el menor se reducen drásticamente. Éste es un factor clave en la recuperación de los niños y niñas víctimas de abuso sexual. • La prontitud y eficacia de las medidas adoptadas por el 38 entorno próximo en el proceso de detección y revelación.
39. • El hecho de que se proporcione atención a la familia y a la red social del niño, para que sepan cómo abordar el problema con el menor y puedan sostenerlo. 4 Implicación de la víctima en un procedimiento judicial. Está probado que las personas víctimas de abuso sexual, sean niños o adultos, que además se implican en un procedimiento judicial sufren una revictimización secundaria que agudiza el perjuicio que la misma vivencia tiene en la persona. 39 “Una de las cosas que han de quedar claras es que no todas las personas que sufren abuso sexual en su infancia quedan “marcadas” o “traumatizadas”. La elaboración de una vivencia como ésta es individual, y como tal, el curso puede variar enormemente de una persona a otra. Hay factores que juegan un papel esencial en la asunción del abuso por parte de quien lo vive: • Tener o no una red de apoyo psicosocial. • La actitud de esta red psicosocial ante la revelación del abuso. • Recibir o no un apoyo psicológico. • La identidad del abusador. • El verse obligado o no a seguir conviviendo con el abusador. • La prontitud y efectividad de las medidas sociales y judiciales tomadas por el entorno del menor. • La revictimización secundaria que la víctima puede vivir durante el procedimiento penal. Otro factor que resulta clave a la hora de analizar las consecuencias del abuso sexual infantil es el componente de género. Parece que las secuelas más frecuentes en las niñas son la ansiedad y los problemas de autoestima, entre otros, y en el caso de los niños, sin embargo, son el fracaso escolar y los problemas de inadaptación social. “ Blanca Vázquez Mezquita 4.2. CONSECUENCIAS DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL A CORTO PLAZO De entre las consecuencias a corto plazo, conviene recalcar un fenómeno importante: el Síndrome de Acomodación al abuso sexual infantil, que tiene muchos paralelismos con el Síndrome de Estocolmo y que incluye cinco fases:
40. 1. Impotencia. Los niños víctimas de abuso sexual generan un fenómeno de indefensión aprendida, puesto que sus intentos por evitar el abuso resultan vanos. Poco a poco dejarán de intentarlo siquiera. 2. Mantenimiento del secreto. La manipulación y la amenaza a la que son sometidos les obliga a mantener, sobre todo, en los casos de abuso intrafamiliar una doble vida para mantener el secreto y evitar la revelación. 3. Entrampamiento y acomodación. Si el abuso se prolonga en el tiempo, el 40 niño poco a poco irá asumiendo el papel de pareja del agresor. 4. Revelación espontánea o forzada. Cuando se llega a la revelación, suele ocurrir con un igual, pudiéndose producir bien de manera espontánea o bien forzada por un adulto al valorar los indicios. 5. Retracción. Si no hay una intervención efectiva, incluso habiéndola, la retracción es frecuente, por culpa, vergüenza o miedo. Las consecuencias asociadas al abuso sexual tienen que ver igualmente con el Síndrome por Estrés Postraumático (Ver Anexo 1). Es importante recordar que algunos niños pueden vivir un abuso sexual y permanecer asintomáticos, es decir, no mostrar signo alguno de trauma. El motivo puede ser desde la propia vivencia del niño (que según su edad y la ejecución del abuso, puede no percibirlo como una agresión) a un fenómeno de bloqueo pasajero. Por eso, es fundamental hacer seguimiento a los niños víctimas de abuso sexual, presenten o no una sintomatología. 〉〉〉〉 Consecuencias a corto plazo 1. Físicas: 4 Pesadillas y problemas de sueño. 4 Cambio de hábitos de comida. 4 Pérdida de control de esfínteres. 2. Conductuales: 4 Consumo de drogas y alcohol. 4 Fugas. 4 Conductas autolesivas o suicidas. 4 Hiperactividad. 4 Bajada del rendimiento académico. 3. Emocionales: 4 Miedo generalizado.
41. 41 4 Agresividad. 4 Culpa y vergüenza. 4 Aislamiento. 4 Ansiedad. 4 Depresión, baja autoestima y sentimientos de estigmatización. 4 Rechazo al propio cuerpo. 4 Síndrome de stress postraumático. 4. Sexuales: 4 Conocimiento sexual precoz o inapropiado de la edad. 4 Masturbación compulsiva. 4 Exhibicionismo. 4 Problemas de identidad sexual. 5. Sociales: 4 Déficit en habilidades sociales. 4 Retraimiento social. 4 Conductas antisociales. 4.3. CONSECUENCIAS DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL A LARGO PLAZO Aunque no existe un cuadro diferencial del abuso sexual infantil, hay consecuencias de la vivencia que permanecen o, incluso, pueden agudizarse con el tiempo, hasta llegar a configurar patologías definidas. A continuación, se enumeran algunas de las consecuencias a largo plazo que puede vivir un niño o niña víctima de abuso sexual. 1. Físicas: 4 Dolores crónicos generales. 4 Hipocrondria o trastornos psicosomáticos. (Ver Anexo 2) 4 Alteraciones del sueño y pesadillas recurrentes. (Ver Anexo 3) 4 Problemas gastrointestinales. 4 Desórdenes alimentarios, especialmente bulimia. (Ver Anexo 4) 1. Conductuales: 4 Intentos de suicidio. 4 Consumo de drogas y alcohol. 4 Trastorno disociativo de identidad. (Ver Anexo 5) 2. Emocionales:
42. 4 Depresión. 4 Ansiedad. 4 Baja autoestima. 4 Síndrome de estrés postraumático. 4 Dificultad para expresar sentimientos. 3. Sexuales: 4 Fobias sexuales. 4 Disfunciones sexuales. 4 Falta de satisfacción sexual o incapacidad para el orgasmo. 4 Alteraciones de la motivación sexual. 4 Mayor probabilidad de ser violadas. En un estudio se recogió que era 2,4 por cien más probable que una mujer víctima de abuso sexual infantil fuera después violada. 4 Mayor probabilidad de entrar en la prostitución. En un estudio realizado sobre 200 prostitutas, el 60 por cien de ellas habían sido abusadas sexualmente cuando eran niñas. 4 Dificultad par establecer relaciones sexuales, autovalorándose como objeto sexual. 4. Sociales: 4 Problemas de relación interpersonal. 4 Aislamiento. 4 Dificultades de vinculación afectiva con los hijos. 4 Mayor probabilidad de sufrir revictimización, como víctima de violencia 42 por parte de la pareja. Por todo ello, la atención que se le ha de proporcionar a un niño víctima de abuso sexual no debe únicamente centrarse en el cuidado de sus lesiones sino debe ser coordinada entre los distintos profesionales prestando atención psicológica, dándole un seguimiento a corto y medio plazo y proporcionando atención y apoyo al menor y a la familia. Como ya se ha indicado, el papel de la familia es esencial en la recuperación del niño: si le creen desde el primer momento y le apoyan, constituyéndose en modelo y referente afectivo alternativo, el menor se recuperará antes y mejor que en caso contrario.
43. 5. CONSIDERACIONES LEGALES 1.1.1.4 1.1.1.5 5.1. TRATAMIENTO LEGAL DE LOS DELITOS CONTRA 43 LA LIBERTAD SEXUAL SUFRIDOS POR MENORES DE EDAD 1.1.1.6 1.1.1.7 5.1.1. Introducción El objetivo del presente capítulo es analizar el tratamiento legal que el actual Código Penal presta a los delitos contra la libertad sexual sufridos por menores de edad. Desde el día 25 de mayo de 1996 está vigente en nuestro país una nueva legislación penal, más acorde con las profundas modificaciones de orden social, económico y político acaecidas a lo largo del tiempo, que dejaron obsoleto el texto penal anterior, elaborado en el siglo pasado. No se ha de olvidar -como magistralmente expone Díez Ripollés- que el Derecho Penal de una sociedad pluralista sólo debe perseguir los comportamientos sexuales que atenten contra la libertad sexual de las personas, entendiendo por éstos tantos los dirigidos a que la víctima realice o reciba contra su voluntad un acto de carácter sexual como aquellos que impidan una actividad sexual que no agrede a la libertad de otros y que es deseada o pretendida por la víctima; que no puede ponerse al servicio de la protección de contenidos morales; que debe proteger la libertad sexual, respetando una concepción positiva de la sexualidad; y que la prohibición de determinados contactos sexuales entre adultos y menores no debe basarse en la negación de la sexualidad infantil, sino que debe impedir la intromisión de los adultos en el mundo de los menores
44. en condiciones que quepa reputar lesivas para el desarrollo de la personalidad del niño. El Código Penal del año 1995 se granjeó numerosas críticas, tanto políticas como sociales, desde el mismo momento de su aprobación, al existir en algunos casos un claro vacío legal, toda vez que quedaban desprotegidas determinadas conductas que atentaban contra los derechos de los niños. Se hace necesario reseñar que en los últimos años ha habido un cambio significativo en lo relativo a la percepción social de la gravedad y transcendencia de los delitos sexuales que tienen a los menores de edad como sujeto pasivo. Esta evolución se plasma en diversos documentos internacionales como la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, del 20 de noviembre de 1989, ratificada por España con fecha de 30 de noviembre de 1990, que obliga a los Estados a adoptar las medidas legislativas para proteger a los niños contra toda forma de abuso físico o mental, incluido el abuso sexual, y a protegerlos de todas las formas de explotación y abuso sexual (art.19.1). En su artículo 34 se adopta el compromiso de tomar “todas las medidas de carácter nacional, bilateral o multilateral que sean necesarias para impedir: a) la incitación o la coacción para que un niño se dedique a cualquier actividad sexual ilegal; b) la explotación del niño en la prostitución u otras prácticas sexuales ilegales; c) la explotación del niño en espectáculos o materiales pornográficos”. En el ámbito interno, la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero de Protección Jurídica del Menor, invoca el citado instrumento jurídico en su Exposición de Motivos y prevé, entre otras medidas, actuaciones en situaciones de riesgo y de desamparo, establece un principio de actuación inmediata y regula los principios que han de regir la intervención de los servicios especializados. Por otra parte, el Congreso mundial contra la explotación sexual comercial de los niños celebrado en Estocolmo del 27 al 31 de agosto de 1996, aprobó una Declaración y un Programa de Acción que comprendía medidas dirigidas a fortalecer la cooperación de los Estados y un compromiso por parte de éstos de revisión del Derecho interno. Así, se establecía un deber de los Estados de “desarrollar o reforzar y aplicar medidas legales nacionales para establecer la responsabilidad criminal de los proveedores de servicios, clientes e intermediarios en la prostitución, tráfico y pornografía infantil, incluida la posesión de material pornográfico infantil”. En el ámbito europeo se ha procedido a la adopción de una serie de medidas para combatir el fenómeno de los abusos de menores y otras conductas relacionadas con el mismo. Hay que destacar que a ello han contribuido hechos como el caso Dutroux que conmovieron a la opinión pública. En este sentido, se ha de mencionar una Resolución del Parlamento Europeo de 19 de septiembre de 1996 en la que se considera que la lucha contra la explotación sexual de menores debe ser una prioridad en todos los Estados, a los que demanda propuestas de acciones comunes que establezcan un marco jurídico que favorezca una cooperación judicial y policial que permita desmantelar redes 44
45. organizadas de prostitución infantil. La Resolución citada insta a adoptar un programa de acción comunitario para la lucha de la criminalidad sexual de la que son víctimas los menores, para contribuir a la aplicación de las acciones derivadas de la Declaración de Estocolmo y elaborar estrategias de prevención y represión de esta clase de delincuencia dentro y fuera de la Comunidad, incluso el turismo sexual, tanto en los países de origen como en los de destino. Por otra parte, destacamos la Acción común aprobada por el Consejo de la Unión Europea, de 24 de febrero de 1997, relativa a la lucha contra la trata de seres humanos y la explotación sexual de los niños. En su Preámbulo califica a estas prácticas de graves atentados contra los derechos humanos fundamentales y contra la dignidad humana que pueden constituir una forma grave de delincuencia organizada y, a lo largo del texto normativo, se contempla la obligación de cada Estado miembro de revisar su legislación con objeto de considerar infracciones penales la explotación sexual o los abusos sexuales cometidos con niños y la trata de menores con fines de explotación sexual o abuso de éstos. Asimismo, se prevén medidas procesales de protección de las víctimas y de cooperación judicial entre los Estados miembros. Es una realidad que todos estos textos legales han inspirado y servido para que el Título VIII de nuestro Código Penal quedara reformado por la Ley 11/99, de 30 de abril. En su Exposición de Motivos se invoca a la citada Acción Común, así como a otros Acuerdos Internacionales y a una Recomendación del Defensor del Pueblo de 28 de noviembre de 1996. El cambio de orientación respecto a las directrices político-criminales plasmadas en el Código de 1995 se debe según la citada Exposición porque “no responden adecuadamente, ni en la tipificación de las conductas, ni en la conminación de las penas correspondientes, a las exigencias de la sociedad nacional e internacional en relación con la importancia de los bienes jurídicos en juego, que no se reducen a la expresada libertad sexual, ya que también se han de tener muy especialmente en cuenta los derechos inherentes a la dignidad de la persona humana, el derecho al libre desarrollo de la personalidad y la indemnidad o integridad sexual de los menores e incapaces, cuya voluntad, carente de la necesaria formación para poder ser considerada verdaderamente como libre, no puede ser siempre determinante de la licitud de unas conductas que, sin embargo, podrían ser lícitas entre adultos”. El texto de la Ley presenta un incremento punitivo en el conjunto de delitos sexuales. En cuanto al delito de abusos sexuales, se han introducido algunos cambios sustanciales como la elevación de los doce a los trece años del límite de edad hasta el cual se declara de forma general la absoluta irrelevancia del consentimiento. La reforma también ha supuesto una reestructuración del Capítulo V, que ha pasado a tener como rúbrica “de los delitos relativos a la prostitución y la corrupción de menores”. Asimismo, la incriminación de la utilización de menores de edad con fines o espectáculos exhibicionistas o pornográficos se ha visto completada y complementada con una nueva conducta típica consistente en vender, distribuir, exhibir o facilitar la 45
46. producción, venta, difusión o exhibición por cualquier medio, de material pornográfico en cuya elaboración hayan sido utilizados menores de edad. El Título VIII del nuevo Código Penal aprobado por Ley Orgánica 11/1999, de 30 de abril regula los DELITOS CONTRA LA LIBERTAD E INDEMINIDAD SEXUAL. La libertad sexual es una parcela de la libertad en general, por lo que, en principio, puede identificarse con el derecho a decidir en qué condiciones o circunstancias y con qué personas se realizan o se reciben actos de naturaleza sexual. Se puede decir que lesionan el bien jurídico libertad sexual tanto los comportamientos dirigidos a que la víctima realice o reciba contra su voluntad un acto de carácter sexual como aquellos que impiden una actividad sexual que no agrede a la libertad de otros y que es deseada o pretendida por la víctima. Pero la libertad sexual no es el único bien jurídico protegido en todos los delitos contemplados en este título, puesto que también se protege la “indemnidad sexual” de aquellas personas o sujetos pasivos del delito que carecen de esa libertad por ser menores de edad o incapaces. ¿Cuáles son los atentados contra la libertad sexual que sanciona el Código penal? Nuestro texto penal recoge los siguientes grandes grupos de conductas punibles: 46 1.Agresiones sexuales. 2. Abusos sexuales. 3. Acoso sexual. 4. Exhibicionismo y provocación sexual. 5. Prostitución y corrupción de menores. Dentro del capítulo que alude a estas conductas se contemplan también la pornografía y el tráfico de menores. A continuación se procede a hacer un estudio más exhaustivo de cada una de ellas. 5.1.2. Delitos sexuales tipificados en el Código Penal A) AGRESIONES SEXUALES (CAPÍTULO I, ARTÍCULOS 178 a 180)
47. En este capítulo se recoge una figura básica regulada en el artículo 178 y unos tipos especiales regulados en los artículos 179 y 180, que se aplican cuando concurran las circunstancias que se prevén en los mismos. 47 Artículo 178 El que atentare contra la libertad sexual de otra persona, con violencia e intimidación, será castigado como responsable de agresión sexual con la pena de prisión de uno a cuatro años. El delito de agresión sexual así tipificado sustituye lo que en el Código anterior se denominaba abusos deshonestos. Según la redacción dada por el legislador a las agresiones sexuales, se desprenden tres componentes que la conforman: a) una acción con un claro ánimo lujurioso; b)realizada con violencia y/o con intimidación; c) contra o sin el consentimiento validamente prestado por el sujeto pasivo. Es un delito en el que tanto el sujeto activo como el sujeto pasivo puede ser hombre o mujer. Las acciones o comportamientos que integran este delito se circunscriben a los tocamientos impúdicos, incursiones táctiles, contactos corporales de diferente índole. Se incluyen los contactos efectuados en el cuerpo de la víctima, los que ésta es obligada a realizar en el cuerpo del sujeto activo o de un tercero y los autocontactos que el sujeto pasivo se infiere ante la exigencia del autor de los hechos. Asimismo, para que el acto sexual se transforme en agresión sexual es necesario que exista una ausencia de consentimiento. En ningún caso, cabe justificar la conducta del sujeto activo sobre la base del ejercicio de un pretendido derecho, como el débito conyugal o en la creencia de que una persona por su anterior conducta (ejercicio de la prostitución) pierde su libertad de decisión. En este sentido, hay que tener en cuenta que el consentimiento otorgado por personas privadas de sentido o menores de trece años es irrelevante. Otro requisito que es necesario para que se realice este delito es la concurrencia de violencia e intimidación. La violencia ha de ser ejercida por el sujeto activo sobre la víctima para vencer su resistencia. La intimidación consiste en una amenaza de un mal que constriñe la voluntad de la víctima. El temor ha de ser racional y fundado, grave
48. e inminente y debe recaer sobre la persona o bienes del sujeto pasivo o de sus ascendientes, descendientes o cónyuge. La resistencia no es exigida como un elemento que el texto penal imponga, sino que es un medio para comprobar si en el caso concreto existió o no la fuerza física o la intimidación, a los efectos de probar si la persona ofendida realmente consintió o no libremente en mantener algún tipo de contacto sexual con el otro sujeto. No se exige, pues, una conducta heroica. En este sentido, parece definitivamente superada alguna doctrina jurisprudencial de corte rancio que exigía el doble sacrificio humano no sólo de soportar la agresión sino además de repelerla heroicamente. Además de los anteriores requisitos, es necesario la existencia del ánimo delictivo del sujeto activo, es decir, que el autor de los hechos haya sabido y querido la realización de la acción descrita más arriba, es decir, el conocimiento del carácter sexual de la acción realizada en el cuerpo del otro y de la ausencia e irrelevancia del consentimiento del sujeto pasivo. El ánimo delictivo es un factor interno y, por tanto, resulta muy difícil probar su existencia. La forma que se utiliza en estos casos es inferirlo de la conducta externa del agente. Para estos delitos, el nuevo Código Penal prevé la pena de prisión de uno a cuatro años. Sin embargo, es necesario saber que existen otras medidas accesorias a la prisión que también pueden imponerse. 48 Artículo 179 Cuando la agresión sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de objetos por alguna de las dos primeras vías, el responsable será castigado, como reo de violación, con la pena de prisión de seis a doce años. Una conducta agravada de la agresión sexual consiste en que ésta llegue al acceso carnal, ya sea éste por vía vaginal, anal o bucal o a la introducción de objetos por alguna de las dos primeras vías. Estas conductas reciben la denominación de violación. Para la modalidad de acceso carnal por vía vaginal no hace falta para su consumación la eyaculación, basta con que el pene se introduzca aunque sea mínimamente en la cavidad vaginal. En el caso de acceso carnal por vía bucal o anal es preciso para la perfección del delito algo más que el mero roce del pene con la parte exterior del ano o la boca, requiriéndose, al menos, la introducción parcial. Finalmente, por introducción de objetos por vía vaginal o anal, según la Circular de la Fiscalía General del Estado 2/90, habrá que entender aquellas cosas inanes, excluyendo penetraciones de órganos (dedos, lengua).
49. Hay que tener en cuenta que cuando se trate de penetración bucal o anal, el sujeto activo será por fuerza siempre el hombre -quién puede penetrar- y sujeto pasivo podrá serlo tanto un hombre como una mujer. Tratándose de menores, hay que tener en cuenta que pueden producirse lesiones e incluso la muerte por la desproporción fisiológica. En este caso estaríamos ante un concurso de delitos, es decir, por un lado la agresión sexual y, por otro lado, el homicidio o lesiones. Cuando la lesión se produzca por los objetos empleados se aplicará la agravante número 5 del artículo 180.1. Para estos delitos, el nuevo Código Penal prevé la pena de prisión de seis a doce años, además de otras medidas accesorias a ésta que también pueden imponerse. 49 Artículo 180 1. Las anteriores conductas serán castigadas con las penas de prisión de cuatro a diez años para las agresiones del artículo 178, y de doce a quince años para las del artículo 179, cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias: 1ª. Cuando la violencia e intimidación ejercidas revistan un carácter particularmente degradante o vejatorio. 2ª. Cuando los hechos se cometan por la actuación conjunta de dos o más personas. 3ª. Cuando la víctima sea especialmente vulnerable, por razón de su edad, enfermedad o situación, y, en todo caso, cuando sea menor de trece años. 4ª. Cuando para la ejecución del delito, el responsable se haya prevalido de una relación de superioridad o parentesco, por ser ascendiente, descendiente o hermano, por naturaleza o adopción o afines con la víctima. 5ª. Cuando el autor haga uso de armas u otros medios igualmente peligrosos, susceptibles de producir la muerte o cualquiera de las lesiones previstas en los artículos 149 y 150 de este Código, sin perjuicio de la pena que pudiera corresponder por la muerte o lesiones causadas. 2. Si concurrieren dos o más de las anteriores circunstancias, las penas previstas en este artículo se impondrán en su mitad superior.
50. Este artículo describe unas agravantes específicas como es la inclusión de la referida a que “la violencia o intimidación revistan de un carácter particularmente degradante o vejatorio”. Esta agravante no está fundada sobre la intensidad o contundencia de la violencia o intimidación empleada sino sobre el carácter degradante o vejatoria de éstas, sobre su capacidad para humillar y escarnecer al sujeto pasivo. Esto indica que el culpable ha de perseguir aumentar el sufrimiento y la humillación del sujeto pasivo, más allá del zaherimiento inherente a la conducta típica, o al menos, ser consciente de que lo provoca. Asimismo, se contempla la agravante referente a “cuando los hechos se cometan por la actuación conjunta de dos o más personas”. Sin embargo, en el Código Penal del 95 se hablaba de “participación de tres o más personas actuando en grupo”. Su fundamentación hay que buscarla en la limitación de posibilidades de eludir la agresión y en la mayor potencialidad lesiva para el bien jurídico de estos ataques. Respecto a la agravante tercera ”cuando la víctima sea especialmente vulnerable por razón de su edad, enfermedad o situación”, hay que tener en cuenta que el contenido fundamental no es la edad, la enfermedad o la especial situación de la víctima sino su vulnerabilidad o debilidad. Es decir, nos encontramos ante una persona especialmente vulnerable por alguna de las tres razones apuntadas anteriormente. Ello no quiere decir que toda persona enferma o que todo menor de dieciocho años haya de ser considerado vulnerable a los efectos de esta agravante. La debilidad por la edad de la víctima puede venir motivada por sus pocos o por sus muchos años. La debilidad por la enfermedad se produce sobre todo cuando ésta debilite seriamente las posibilidades de defensa del agraviado. Por su parte, la vulnerabilidad por la situación en la que éste se encuentre podría englobar desde el estado de paralización debido a causas exógenas, un accidente, por ejemplo, hasta el desamparo, pero siempre de entidad bastante como para generar una debilitación de la capacidad defensiva del sujeto pasivo. La vulnerabilidad, por lo tanto, habrá que apreciarla en cada caso concreto. Con la reforma operada en el año 1999, se aclara que en todo caso cuando el menor tenga menos de trece años se le aplicará esta agravante. Asimismo, debido a que es muy frecuente que las agresiones sexuales a menores se produzcan en el seno de la familia, el Código Penal agrava la pena “cuando para la ejecución del delito, el responsable se haya prevalido de una relación superioridad o parentesco, por ser ascendiente, descendiente o hermano, por naturaleza, por adopción o afines con la víctima”. Quizás el texto penal ha tomado en consideración la situación de inferioridad de la víctima y consiguiente prevalimiento del actor en el ámbito en el que se produce el ataque, que favorece la actuación de éste y constriñe las posibilidades de defensa. 50
51. Así como en la circunstancia tercera el núcleo básico era la vulnerabilidad de la que la edad constituía una de sus concreciones, en este caso el fundamento es el prevalimiento, favorecido por la relación de parentesco o superioridad. Estas conductas están sancionadas con la pena de prisión de cuatro a diez años para las agresiones en las que no exista acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de objetos por alguna de las dos primeras vías, y de doce a quince años cuando sí existan estas circunstancias. Sin embargo, es necesario saber que existen otras medidas accesorias a la prisión que también pueden imponerse. La concurrencia de dos circunstancias –por ejemplo, edad y parentesco- da lugar a una importante agravación de la pena, pues ésta se impondrá en la mitad superior (artículo 180.2). Es decir, en el caso de agresión sexual simple (artículo 178) la pena será de siete a diez años y en el supuesto de agresión sexual con acceso carnal (artículo 179), de trece y medio a quince años. Referido a menores, habrá que apreciar en cada caso si la circunstancia de parentesco determina el prevalimiento. Así será en la generalidad de los casos tratándose de menores, pero debe tenerse en cuenta que se trata de un tipo más amplio y que también se refiere a las agresiones de tipo sexual cometidas por descendientes sobre sus ascendientes o por parientes afines (por ejemplo, cuñados). Un problema que se plantea es si existe o no una continuidad delictiva entre varias agresiones sexuales realizadas entre los mismos sujetos activo y pasivo. La tesis más generalizada es que no cabe esa continuidad delictiva (es decir, se entenderá que se producen varias agresiones y no sólo una), pero lo cierto es que en cada caso concreto habrá que analizar los sujetos intervinientes, el tiempo transcurrido entre una agresión y otra, los lugares en los que se han producido, etc... (Véase Cuadro I) B) ABUSOS SEXUALES (CAPÍTULO II, ARTÍCULOS 181 a 183) El Código Penal vigente diferencia la agresión sexual y el abuso sexual en la existencia o no de violencia o intimidación. Todas las conductas castigadas en los artículos 181 a 183 tienen como común denominador la ausencia de violencia o intimidación. Esta es la diferencia con las conductas reguladas en los artículos 178 a 180. Los sujetos activo y pasivo pueden ser tanto mujer como hombre. 51 Artículo 181
52. 52 1. El que, sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento, realizare actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona, será castigado, como responsable de abuso sexual, con la pena de prisión de uno a tres años o multa de dieciocho a veinticuatro meses. 2. A los efectos del apartado anterior, se consideran abusos sexuales no consentidos los que se ejecuten sobre menores de trece años, sobre personas que se hallen privadas de sentido o de cuyo trastorno mental se abusare. 3. La misma pena se impondrá cuando el consentimiento se obtenga prevaliéndose el responsable de una situación de superioridad manifiesta que coarte la libertad de la víctima. 4. Las penas señaladas en este artículo se impondrán en su mitad superior si concurriere la circunstancia 3 ó 4 de las previstas en el artículo 180.1 de este Código. Este precepto únicamente se refiere a los actos sexuales no consentidos realizados sin violencia o intimidación y en los que no media “acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o introducción de objetos por alguna de las dos primeras vías”, pues si fuera así estaríamos ante el artículo 182. En estos supuestos, la pena prevista es la de prisión de uno a tres años o multa de dieciocho a veinticuatro meses. En todo caso se consideran abusos sexuales no consentidos los que se ejecuten sobre menores de edad. En este supuesto, sobre el bien jurídico protegido - libertad sexual- conviene hacer algún tipo de matización, ya que más que libertad sexual, difícil de considerar a esta edad, pues la libertad significa conocimiento y discernimiento para elegir opciones, lo que se protege es el derecho del menor a tener un bienestar psíquico, un desarrollo intelectual armónico y progresivo y un descubrimiento espontáneo y natural de la sexualidad, sin experiencias traumáticas ni intromisiones indeseables en este aspecto tan íntimo de la vida. Queda claro, por tanto, que en el supuesto del menor de 13 años no está en juego su libertad sexual desde el momento en que la ley dispone que el delito se comete en todo caso, por lo que es indiferente que el menor de esta edad preste o no su consentimiento.
53. El Código Penal, por tanto, prohibe a todos y en toda circunstancia interferirse en la vida sexual de un menor de trece años. Hay una presunción “iuris et de iure” de incapacidad para consentir válidamente. Por un principio de seguridad jurídica, la edad de 13 años es la cronológica y no la mental como se sostuvo en alguna sentencia. Este mismo efecto se produce cuando los actos sexuales se realizan con personas privadas de sentido o que sufren trastorno mental siempre que el sujeto activo abuse de esta situación. Asimismo, es necesario para la existencia de estos delitos que el autor conozca esas circunstancias, es decir, la minoría de edad, la privación de sentido o la situación de trastorno. En estos casos, la pena prevista es la de prisión de uno a tres años o multa de dieciocho a veinticuatro meses. Cuando exista consentimiento, pero éste se haya obtenido por el culpable prevaliéndose de su situación de superioridad manifiesta que coarte la libertad de la víctima se deberá imponer la misma pena. Este supuesto podrá operar con mayores de doce años pero menores de dieciocho años. En realidad, el Código Penal no ha fijado un tope máximo en cuanto a la edad de la víctima, por lo que el tipo puede cometerse sean cuales sean los años de ésta. Lo que está claro es que si el niño tuviera menos de trece años nos encontraríamos ante el supuesto citado anteriormente. Se ha de señalar la insólita equiparación punitiva entre los abusos no consentidos del artículo 181.1 y los abusos de prevalimiento del artículo 181.3. La apreciación de esta variedad de abuso sexual requiere de una doble condición: el sujeto activo debe ocupar una posición de superioridad respecto al sujeto pasivo y, además, ha de prevalerse de ella para relacionarse sexualmente con este último. No basta, pues, la existencia de una relación entre sujeto activo y pasivo que otorgue al primero un ascendiente sobre el segundo, es imprescindible el aprovechamiento de esta ventaja para conseguir un consentimiento que de otro modo no se hubiera obtenido. Este prevalimiento no puede presumirse sino que hay que probarlo. La situación de superioridad puede tener origen en motivos muy diversos: relaciones laborales, docentes, de dependencia económica, la acentuada diferencia de edad unida a los pocos años de la víctima o a las reducidas facultades mentales de la misma, la convivencia doméstica, la vecindad o amistad familiar, el desamparo de la víctima, etc. En cualquier caso, ha de haber un prevalimiento de la situación de superioridad por parte del autor, quien si no con plena conciencia de la desigualdad existente entre el y la víctima, sí ha de percibir de alguna forma que tiene una ventaja sobre ésta que le hace más fácil de lo normal lograr su aquiesciencia. 53
54. Son de subrayar otras notas características de este número 3 del artículo 181: que la situación de superioridad sea manifiesta; esto es, que sea clara, evidente, notoria; y que tal situación coarte la libertad de la víctima, por tanto, que la limite, que la recorte, pero que no la anule, pues de lo contrario deberíamos aplicar el número 1 del referido precepto, previsto para los casos en que no hay consentimiento. Asimismo, el autor de abuso sexual ha de actuar con la idea de someter al sujeto pasivo a una acción lúbrica, con plena conciencia de ello. La ausencia de este móvil determinará la atipicidad de la conducta. (Ejemplo: en una exploración ginecológica, el médico hace tocamientos en las zonas más íntimas de la mujer y, sin embargo, no realiza una conducta típica inscribible en el art. 181, justamente, por la falta de ánimo libidinoso) 54 Artículo 182. 1. En todos los casos del artículo anterior, cuando el abuso sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o introducción de objetos por alguna de las dos primeras vías, el responsable será castigado con la pena de prisión de cuatro a diez años. 2. Las penas señaladas en el apartado anterior se impondrán en su mitad superior cuando concurra la circunstancia 3 ó 4 de las previstas en el artículo 180.1 de este Código. Este artículo agrava los actos sexuales contemplados en el artículo 181 cuando exista acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o introducción de objetos por alguna de las dos primeras vías. Artículo 183. 1. El que, interviniendo engaño, cometiere abuso sexual con persona mayor de trece años y menor de dieciséis, será castigado con la pena de prisión de uno a dos años o multa de doce a veinticuatro meses. 2. Cuando el abuso consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o introducción de objetos por alguna de las dos primeras vías, la pena será de prisión de dos a seis años. La pena se impondrá en su mitad superior si concurriera la circunstancia 3 ó 4 de las previstas en el artículo 180.1 de este Código.

References: resolución 
 Resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 34
 Resolución 
 Resolución 
 artículo 178
 Artículo 178
 Artículo 179
 artículo 180
 Artículo 180
 artículo 178
 artículo 179
 Artículo 181
 artículo 180
 artículo 182
 artículo 181
 artículo 181
 artículo 181
 Artículo 182
 artículo 180
 artículo 181
 Artículo 183
 artículo 180