Source: http://revistalatinacs.org/n_anteriores/073paper/1302/61es.html
Timestamp: 2020-01-20 14:56:41+00:00

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S García-Gil, S Gómez García, I Reguero Sanz (2018): “Espacios alternativos de libertad durante la Transición. Breve historia de las radios libres en España (1976-1983)”. Revista Latina de Comunicación Social, 73, pp. 1179 a 1210. RLCS, Revista Latina de Comunicacion Social
10.4185/RLCS-2018-1302 | ISSN 1138-5820 | RLCS, 73-2018 | | |
S García-Gil, S Gómez García, I Reguero Sanz (2018): “Espacios alternativos de libertad durante la Transición. Breve historia de las radios libres en España (1976-1983)”. Revista Latina de Comunicación Social, 73, pp. 1179 a 1210.
http://www.revistalatinacs.org/073paper/1302/61es.html
Espacios alternativos de libertad durante la Transición. Breve historia de las radios libres
en España (1976-1983)
Alternative spaces of freedom during the Transition. Brief history of free radio stations
in Spain (1976-1983)
Samuel García-Gil [CV] [ ORCID] [ GS] Investigador predoctoral, Departamento de Historia Moderna, Contemporánea y de América, Periodismo y Comunicación Audiovisual y Publicidad, Universidad de Valladolid (UVa), España – samuel.garcia@uva.es
Salvador Gómez García [CV] [ ORCID] [ GS] Profesor Ayudante Doctor (Acreditado Profesor Titular por ANECA), Departamento de Historia Moderna, Contemporánea y de América, Periodismo y Comunicación Audiovisual y Publicidad, Universidad de Valladolid (UVa), España – salvadorgomez@hmca.uva.es
Itziar Reguero Sanz [CV] [ ORCID] [ GS] Investigadora predoctoral, Departamento de Historia Moderna, Contemporánea y de América, Periodismo y Comunicación Audiovisual y Publicidad, Universidad de Valladolid (UVa), España – itziar.reguero@uva.es
[ES] Introducción. Este trabajo expone la importancia y singularidad del movimiento de las radios libres en España durante la Transición Española. Se pretende definir qué es una radio libre y cómo fue su evolución y desarrollo desde sus inicios en 1976 hasta 1983 a través de las emisoras más representativas. Metodología. Se han consultado fuentes bibliográficas y hemerográficas (El País, ABC y La Vanguardia), así como documentos y publicaciones vinculadas al movimiento de radios libres. También se han realizado entrevistas a fundadores de emisoras libres históricas. Resultados y conclusiones. Las radios libres fueron un fenómeno comunicativo heterogéneo y paralelo a los medios convencionales: eran participativas, reivindicativas y sin ánimo de lucro, entre otras cualidades. Se ofrece un censo de todas las emisoras que operaron en estos años destacando las iniciativas pioneras de Cataluña, País Vasco, Navarra y Madrid.
[EN] Introduction. This paper presents the relevance and singularity of the free radios movement in Spain during the Spanish Transition. We aim to define what a free radio is, as well as its evolution and development from its beginnings in 1976 up to 1983 by analyzing the most representative radio stations. Methodology. We consulted bibliographic and hemerographic sources (El País, ABC and La Vanguardia), as well as documents and publications associated to the free radios movement. We also conducted interviews to the founders of historical free radio stations. Findings and conclusions. Free radios were a heterogeneous communicative phenomenon and parallel to mainstream media: they were participative, activist and non-profit, among some attributes. We offer a census of all radio stations broadcasting through these years, emphasizing on the pioneering initiatives of Catalonia, Basque Country, Navarre and Madrid.
[ES] radios libres; tercer sector de la comunicación; Historia de la Radio; Historia de los Medios de Comunicación Social; Transición española.
[EN] free radios; third sector of communication; History of Radio; History of Media; Spanish transition.
[ES] 1. Introducción. 2. Metodología. 3. Resultados. 3.1. ¿Qué es una radio libre? Aproximación al debate conceptual. 3.2. Antecedentes históricos. 3.3. Primeras radios libres en España (1976-1982). 3.3.1. Cataluña. 3.3.2. País Vasco y Navarra. 3.3.3. Madrid. 3.3.4. Otras. 3.4. Entre la legalidad vigente y la represión: primeras reacciones gubernamentales. 3.5. Juntos, pero no revueltos: la manifestación “municipal” de las radios libres. 3.6. Coordinación: de los inicios (1979) al Manifiesto de Villaverde (1983). 4. Conclusiones. 5. Notas. 6. Referencias bibliográficas. 6.1. Artículos relacionados.
[EN] 1. Introduction. 2. Methodology. 3. Findings. 3.1. What is a free radio? A conceptual debate. 3.2. Historical background. 3.3. First free radios in Spain (1976-1982). 3.3.1. Catalonia. 3.3.2. Basque Country and Navarre. 3.3.3. Madrid. 3.3.4. Others. 3.4. Between valid legality and repression: first reactions from the government. 3.5. Together, but not scrambled: “municipal” manifestation of free radios. 3.6. Coordination: from the beginnings (1979) to the Villaverde Manifesto (1983). 4. Conclusions. 5. Notes. 6. List of References. 6.1. Related articles.
La construcción del actual sistema democrático en España devolvió aquellas libertades que les fueron negadas a los medios de comunicación durante cuatro décadas de dictadura. La posibilidad de informar, expresar opiniones y difundir sus emisiones sin censura ayudó a una compleja transformación, que obligó a prensa (Humanes & Martínez, 2015), radio (García, 2013) y televisión (Martín & Reguero & Pelaz, 2016) a adaptarse a su nueva función social durante los años de la Transición.
Esta renovación alcanzó a todas las emisoras de radio. Las radios privadas lograron la libertad de información mediante Real Decreto en 1977 y comenzaron a emitir sus primeros noticiarios de forma legal. Las cadenas públicas afrontaron la pérdida del monopolio informativo mientras experimentaron su reestructuración, con la formación del Ente Público RTVE en 1980. Además, el plan técnico transitorio de 1979 duplicó el número de licencias para emisión en frecuencia modulada que operaban hasta la fecha en España, sentando así las bases para la futura generalización de la FM a partir de la década siguiente.
Este nuevo contexto se completó con la eclosión de un espacio alternativo en las ondas. Nuevas pequeñas emisoras de muy diverso origen, naturaleza y finalidad surgieron con diferentes etiquetas: las radios independientes o “piratas” perseguían intereses comerciales al margen de la legalidad; las radios municipales dependían de su ayuntamiento y fomentaban una programación local y de cercanía; y otras marcaron la diferencia con su espíritu contestatario inspirado en los movimientos contraculturales de Italia y Francia. Estas últimas tomaron el nombre de radios libres y vivieron su época dorada en el Estado español durante la década de 1980, cuando alcanzaron su época de mayor influencia y expansión territorial (García, 2013: 122).
Las radios libres son un fenómeno comunicativo paralelo a los medios mayoritarios o convencionales, que apenas ha sido mencionado en las historias generales de la comunicación en España. A lo sumo, referencias testimoniales en las principales síntesis históricas sobre la radio española (Balsebre, 2002; Faus, 2007) o se resumen en sus principales hitos sin entrar a desarrollarlos (Franquet & Martí, 1985).
La primera oleada de producción literaria sobre las radios libres en España se concentró en los años de surgimiento y expansión de estas emisoras, entre finales de la década de 1970 y mediados de la de 1980 (Bassets, 1981; Prado, 1983; Aguilera, 1985). El interés investigador decae a partir de entonces y hasta mediados de la década de los 2000 cuando surgen nuevas investigaciones sobre las radios libres o comunitarias, tanto a través del contexto estatal (García, 2013; Barranquero & Meda, 2015) como en entornos geográficos más reducidos (Santos Díez, 1994; Gutiérrez Paz, 2002, o García-Gil, 2017, entre otros).
El propósito de esta investigación es unir los trazos históricos de este heterogéneo conjunto de emisoras y poner de manifiesto su relevancia en la historia de la radiodifusión española, tanto de la Transición como de la actual democracia. Ese propósito general se traduce en dos objetivos concretos. En primer lugar, precisar el concepto de “radio libre”, la diferencia con sus similares (comunitaria y del tercer sector, entre otros) y, en segundo lugar, abordar el nacimiento y la evolución en España de las radios libres, en especial a través de sus casos más destacados en los contextos geográficos donde tuvo mayor afluencia.
El marco temporal de esta investigación abarca desde las primeras emisiones de Radio Maduixa y Radio La Voz del Pobre, en 1976, hasta la redacción del Manifiesto de Villaverde por la Coordinadora Estatal de Radios Libres en 1983, que supuso un punto álgido para la reivindicación y visibilidad de estas emisoras.
El análisis del desarrollo de las radios libres se concreta en un doble nivel: tanto interno, con la expansión territorial del fenómeno y la vertebración de un movimiento conjunto a través de las coordinadoras, como externo, a través de sus reivindicaciones públicas. En este sentido, los medios de comunicación visibilizaron las demandas de las radios libres frente al poder político y sus consecuentes conflictos policiales, derivados en clausuras y protestas.
Por último, se ha elaborado el primer censo de radios libres que operaron en el Estado español durante este periodo (1976-1983). Ahí se recogen los nombres, años de nacimiento y localización de todas las emisoras vinculadas al concepto de radios libres en España que se han podido hallar en el transcurso de esta investigación. Se ha dividido el resultado de este censo en cinco tablas: en la Tabla 1 se han incluido las radios libres de Cataluña; en la Tabla 2, las emisoras de País Vasco y Navarra; en la Tabla 3, las de la Comunidad de Madrid; en la Tabla 4, las de la Comunidad Valenciana; y en la Tabla 5, las del resto de regiones.
La metodología empleada, de tipo cualitativo parte de varios tipos de fuentes: bibliográficas, hemerográficas y testimonios personales, asumiendo en su selección la doble perspectiva interna-externa antes mencionada.
En este sentido, dentro de las fuentes bibliográficas se han combinado las aportaciones del mundo académico con aquellos testimonios directos e indirectos legados por escrito por los participantes y voluntarios de las radios libres. Entre otros, se recoge la voluminosa documentación --fanzines, dosieres y demás escritos de varias emisoras-- publicada por Radio Topo en su página web.
La información hemerográfica procede de las hemerotecas de tres diarios de tirada nacional -El País, Abc y La Vanguardia- para mostrar el reflejo de las actividades del movimiento de las radios libres en los medios de comunicación generalistas. No obstante, también se han añadido fuentes hemerográficas que podríamos considerar cercanas al movimiento de radios libres -revistas de carácter contracultural dirigidas a públicos similares que los de estas emisoras-.
Por último, de forma complementaria se aporta el testimonio oral de responsables de radios libres históricas, a través de entrevistas en profundidad, con el fin de remarcar la visión de los protagonistas sobre el estado del movimiento y su evolución a pesar de las dificultades. Las dos entrevistas recibidas durante la investigación fueron a Salvador Picarol --Radio Pica- vía electrónica y Manolo Gallego --Ràdio Klara-- vía telefónica.
3.1. ¿Qué es una radio libre en España? Aproximación al debate conceptual
La heterogeneidad del movimiento de las radios libres dificulta su definición teórica. Las múltiples propuestas de conceptualización tanto desde el ámbito académico como desde el propio movimiento han generado un largo debate que aún perdura. Nuestra aproximación trata de establecer un marco teórico de corte operativo, que parte del análisis de la naturaleza variada de estas radios para determinar sus cualidades comunes y puntos habituales de encuentro.
García (2013: 114) ha sintetizado los criterios más habituales para clasificar a las emisoras de radio: forma de explotación --comercial o no lucrativa-, titularidad de la emisora -pública, privada…--, situación legal, tipo de contenidos que ofrecen, ámbito geográfico que alcanzan y otras cualidades de carácter interno -estructura, gestión- y externo --como su finalidad--.
Siguiendo esta clasificación múltiple, se puede trazar un perfil de las radios libres a partir de sus características más comunes: radios no lucrativas, de titularidad privada asociativa, con estructura horizontal --toma de decisiones asamblearia, sin cargos directivos-- y alcance de emisión local. En cualquier caso, estas cualidades no son suficientes para diferenciar las radios libres de otras emisoras, como pueden ser las radios religiosas, educativas o universitarias, que pueden llegar a cumplirlas sin ser necesariamente radios libres o sin sentirse identificadas por esta etiqueta.
Sin embargo, se hace difícil concretar más a partir de esta clasificación, dada la amplia variedad de iniciativas que se autodefinieron como libres y que guardan múltiples diferencias entre sí, empezando por su estatus legal. Los promotores de las radios libres en España han argumentado desde sus inicios que la Constitución de 1978 les permitía realizar su actividad en un estado de “alegalidad”, puesto que en el artículo 20 de esta carta magna se reconoce el derecho a “expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier medio de reproducción”, así como a “comunicar […] libremente información veraz por cualquier medio de difusión”. La ausencia de leyes y regulaciones específicas que reconociesen, protegiesen o concediesen licencias de emisión en frecuencia modulada para radios libres -salvo contadas excepciones de ámbito regional, y desde finales de los años 80-- las ha situado históricamente en un limbo constante entre la permisividad y la persecución, según la voluntad de acción política en cada momento y lugar.
Además, en el seno del movimiento han existido divergencias entre las radios voluntariamente “alegales” --a modo de protesta por los repartos de licencias o como gesto de lucha antisistema-- y las que han querido regularizar su situación presentándose a concursos de licencias de radios privadas frente a emisoras comerciales, los únicos a los que se les han permitido concurrir en gran parte del territorio estatal.
Tan solo unas pocas emisoras libres han conseguido regularizar su situación, como Ràdio Klara en Valencia, la más popular y veterana de este conjunto, y que en sus inicios fue parte de las voluntariamente “alegales” (Durà, 2012: 34), aunque Manolo Gallego, uno de sus fundadores, matiza que “dentro había también gente que quería ser legal y luchaba con la legalización” [1]. Este hecho evidencia la doble sensibilidad que se manifestaba incluso en el seno de una misma radio.
Por otra parte, el tipo de contenidos de una radio libre es imposible de acotar. La filosofía horizontal en la toma de decisiones y el respeto hacia la libertad de la que goza cada programa provocan una variedad enorme de temáticas. Los contenidos culturales, sociales y musicales son habituales, aunque pueden convivir en la parrilla con programas experimentales, de política, actualidad u otros asuntos más específicos.
Tampoco se puede unificar el movimiento de radios libres bajo un criterio de finalidad. Aguilera estableció una clasificación en cuatro tipos -comerciales, revolucionarias, sectoriales y epicúreas-, si bien la extendía a radios libres y “piratas”. Descartaremos las emisoras comerciales -puesto que identificamos a las radios “piratas” como aquellas que sí tienen ánimo de lucro (Jones, 1994)-, y recogeremos los otros tres grupos que resumen las posibles metas de las radios libres: emisoras revolucionarias, “que persiguen, principalmente, la transformación radical de la sociedad a la que se dirigen”; emisoras sectoriales, las “comprometidas, prioritariamente, con algún sector social en lucha, tales como los ecologistas, las feministas, los homosexuales…”; y por último, emisoras epicúreas, “aquellas que emiten por el simple placer de emitir” (Aguilera, 1985: 66-67).
A pesar de estos condicionantes, han existido numerosos intentos de definición teórica. Prado (1980: 155-156) considera a las radios libres como aquellas que intentan alterar o introducir cambios en el esquema comunicativo clásico emisor-canal-receptor. Esta es una consecuencia directa del fomento de la participación ciudadana, que diferencia a las radios libres respecto de las cadenas mayoritarias: estas últimas separan claramente el papel del emisor --los locutores y profesionales- y receptor -los oyentes, cuyas intervenciones controlan y limitan--. Mientras, las radios libres fomentan la participación ciudadana en antena tanto de forma pasiva --oyentes que participan, habitualmente por vía telefónica y sin apenas filtro previo-- como activa -pueden tomar el papel de locutores que realizan su propio espacio-.
Aguilera parte del nacimiento de las radios libres uniéndolo al de las “piratas”, a través de su origen tecnológico -la venta de nuevos y más baratos aparatos técnicos para la emisión- y sociológico -la “conexión” de las generaciones más jóvenes en los años 60 con el movimiento contracultural, la música pop-rock y un nuevo lenguaje radiofónico-. A su vez, diferencia a las radios libres --como las que emiten de forma legal en aquellos países en las que se permiten-- de las “piratas”, que emitían a pesar de ser consideradas ilegales (Aguilera, 1985: 65-66). No obstante, este criterio no es aplicable en el caso español, pues las radios libres no fueron reguladas por la Administración y su papel se alejaba del de las radios “piratas”, esencialmente por la renuncia al lucro.
Una dificultad añadida se presenta con la confusión entre los conceptos de radio libre y radio comunitaria --dos de los más utilizados--, que desde algunos autores del propio movimiento se señalan como sinónimos, o incluso se agrupan dentro de otros conceptos más genéricos, como el de tercer sector de la comunicación (Red Estatal de Medios Comunitarios, 2009; Sáez, 2008: 30) o el de radios sociales (Unión de Radios Culturales de Madrid, 1998).
El uso del término radio comunitaria entre las radios del Estado español fue posterior a su auge. Según el cofundador de Ràdio Klara, Manolo Gallego [2], esta etiqueta se importó de América Latina años más tarde de que tomasen forma las radios libres en España. En países como Colombia las radios comunitarias lograron el reconocimiento legal mucho antes que en España.
La Asociación Mundial de Radios Comunitarias se sirve de esta denominación, pero no distingue expresamente entre radios comunitarias y libres. En su división europea, la AMARC agrupa emisoras autodenominadas de múltiples formas: libres, comunitarias, asociativas, de barrio, alternativas o populares (Guedes & Cammaerts & Carpentier, 2008: 6-7).
La AMARC entiende la radio comunitaria como un “servicio de radiodifusión” (Mtimde, Bonin, Maphiri & Nyamaku, 1998: 16), y no solo como una mera iniciativa. Esta asociación también resalta la ausencia de lucro, la propiedad asociativa y la labor hacia la comunidad como características de las radios comunitarias.
Por su parte, el Parlamento Europeo utilizó en una resolución del año 2008 la terminología de “medios del tercer sector de la comunicación (TSC)” y apeló a algunas de sus características:
b) responsables ante la comunidad a la que tratan de servir, lo que significa que han de informar a la comunidad de sus acciones y decisiones y justificarlas y que serán objeto de sanciones en caso de conducta indebida, de modo que el servicio ha de permanecer bajo el control de los intereses de la comunidad para impedir la creación de redes «de arriba abajo»;
c) abiertos a la participación de los miembros de la comunidad en la creación de contenidos, y en todos los aspectos operativos y de gestión, aunque las personas responsables del contenido editorial deberán ser profesionales. [3]
En España, la Red Estatal de Medios Comunitarias (ReMC) se apoya en la AMARC y el Parlamento Europeo y define en sus estatutos fundacionales (2009) a los medios del TSC. La principal particularidad que aporta su definición es que estos medios “no realizan proselitismo político ni religioso”, con lo que sitúan a las radios de partido, radios religiosas y parroquiales fuera del tercer sector y, por tanto, de las radios libres, aunque sí pudiesen compartir el resto de las cualidades.
Se puede concluir que los múltiples intentos de definición sobre las radios libres remarcan la complejidad de una definición del movimiento. La principal razón de esta falta de acuerdo nace de la propia diversidad de las radios libres, cuya actividad hace variar, ampliar o reducir las fronteras entre radio libre y otras tipologías parejas o con algunas similitudes –radio comunitaria, del tercer sector, “pirata”–, lo que provoca una debilidad teórica en un concepto elaborado a partir de la práctica real de estas radios.
Por ello, resulta necesario conocer la historia de las radios libres para poder extraer de sus antecedentes, nacimiento, desarrollo e intentos de cohesión internos – mediante las coordinadoras y las tentativas más relevantes de autodefinición- las cualidades que nos sirvan para acotar este concepto.
El movimiento de las radios libres identifica sus primeros antecedentes en las emisoras de origen sindical en la década de 1920. El ejemplo más antiguo localizado fue la Arbeiter-Radio-Klub Deutschland -Radio Club Obrera de Alemania-; aunque empezó con una filosofía apolítica y de carácter cultural, terminó tomando un fin político, condicionada por el movimiento obrero alemán [4]. Emisoras similares surgieron durante estos años en Países Bajos y en ciudades como Chicago, en Estados Unidos (Aguilera, 1985: 36).
En años posteriores, la radio fue utilizada en varios países como medio de resistencia y lucha política. Si bien este propósito no tiene por qué coincidir con la percepción actual de las radios libres, estas emisoras clandestinas son citadas como antecedentes de las libres por su espíritu rebelde, combativo, reivindicativo y al margen de la legalidad establecida, e incluso por la defensa de valores libres y democráticos prohibidos en estos estados por regímenes dictatoriales. Tales fueron los casos de La Voix de L’Algérie libre et combattante --La Voz de Argelia Libre--, una emisora anticolonialista fundada en 1956 por el Frente de Liberación Nacional (Zaragoza, 2016: 204-205), o Radio España Independiente, “La Pirenaica”.
La primera radio libre moderna considerada como tal nació en Estados Unidos. En 1949, el pacifista Lewis Hill fundó en Berkeley, California, la KPFA Radio (Walker, 1997: 3). Esta emisora no comercial criticó guerras como la de Corea, abordó temas tabúes en la sociedad estadounidense como el consumo de marihuana y ofreció una programación que fue calificada por el Comité de Actividades Antiestadounidenses como “subversiva” [5]. Su ejemplo fue tomado por otras radios posteriores como la antirracista WTRA, fundada en Springfield, Illinois, en 1986, para expresar ideas políticas a la vez que fomentaba un progreso social (Howley, 2000: 259).
Como ya hemos visto, la radio libre se ha confundido históricamente con otro fenómeno radiofónico previo, el de las “radios piratas”. Estas tomaron su nombre por emitir desde barcos en aguas internacionales para escapar de la jurisdicción de los países hacia los que emitían (Zaragoza, 2016: 22-24), aunque posteriormente tomarían su nombre aquellas radios que siguieron su mismo modelo desde tierra.
Las “radios piratas” tuvieron una gran relevancia en países como Reino Unido. Emisoras como Radio Caroline o Radio London fueron el altavoz de la música pop y rock que revolucionó la escena cultural del momento (Zaragoza, 2016: 24). Sin embargo, las “radios piratas” tenían ánimo de lucro y no se movían por fines ideológicos o sociales, justo al contrario que las radios libres (Jones, 1994: 395-396). Su modelo fue tomado posteriormente por otras emisoras que se trasladaron a tierra firme con la misma etiqueta.
Las “radios piratas” guardan ciertas similitudes con las radios libres. Ambas estaban dirigidas a un público joven y presumían de espíritu rebelde, a través de un estilo más desenfadado que chocaba con las rígidas convenciones de las radios mayoritarias (Pérez Martínez, 2009: 900) y se oponían abiertamente a la “dictadura de las ondas” (Carmona, 1986: 14).
La propiedad estatal del espacio radioeléctrico ha sido el argumento usado por el movimiento de radios libres. Defienden que los concursos de licencias se han regulado usando motivos políticos e ideológicos. Así, se daba prioridad a cadenas menos incómodas para los mandatarios o más cercanas a sus postulados, negando el uso legal del medio radiofónico a grupos sin intereses comerciales que pudieran resultar problemáticos o subversivos. Los conflictos legales a los que se veían sometidos tanto radios libres como “piratas” ocasionaron numerosos cierres, precintos, incautaciones de material técnico y problemas judiciales, lo que explica su constante fragilidad desde el inicio mismo de sus emisiones.
Las radios libres italianas y francesas, vinculadas a movimientos underground e inspiradas en protestas revolucionarias de izquierdas como mayo del 68, influyeron directamente en el movimiento español durante la década de 1970. En Italia, las radios libres contaron con el reconocimiento legal de su Tribunal Constitucional en dos ocasiones -1974 y 1976-, lo que las ayudó a romper el monopolio de la radio y televisión públicas hasta alcanzar más de 1.600 emisoras privadas en tres años [6].
El espíritu combatiente y contracultural italiano encontró altavoces como los de Radio Bologna per l’accesso pubblico, Radio Canale 96, Radio Milano Centrale, Radio Parma y Radio Alice, entre muchos otros (Carmona, 1986: 14; Franquet & Martí, 1985: 80; Gaido, 1981: 176). Radio Alice alcanzó una relevancia más allá del círculo de las radios libres. Su nuevo lenguaje renovó la radiodifusión italiana y su programación abordó conflictos sociales, mezclados con comentarios políticos, música alternativa, referencias poéticas y filosóficas. Incluso, se llegó a convertir en referencia informativa en sucesos como los disturbios estudiantiles de Bolonia en marzo de 1977. Durante estas manifestaciones, la policía argumentó que Radio Alice estaba instigando las revueltas desde sus micrófonos y entró en sus estudios para clausurar la emisión sin orden judicial (Eco, 1981; Carmona, 1986).
Las primeras radios libres francesas desarrollaban su emisión de forma ilegal, contra el monopolio que pesó sobre las ondas francesas hasta 1981 (Colectivo de Radios Libres, 1981: 13-14). A pesar de la apertura a partir de aquel año, el gobierno francés prohibió la entrada de ingresos publicitarios para las radios libres y limitó su cobertura [7], en una medida criticada por los partidarios de su legalización [8].
3.3. Primeras radios libres en España (1976-1982)
Las primeras emisiones de las radios libres en España se sitúan en 1976. Estas pequeñas estaciones pioneras emitieron por frecuencia modulada debido al menor coste económico del aparato emisor y la facilidad de montaje [9]. Además, la FM sacrificaba un menor alcance por una mejor calidad de sonido respecto a la onda media, que era la usada por las cadenas mayoritarias de la época (López, 1997: 239). El menor alcance en comparación con la OM no suponía un problema para las radios libres, que podían dirigir sus programas y mensajes hacia su entorno geográfico más cercano.
El fenómeno de las radios libres en España tuvo diferentes velocidades en su génesis, que se concretaron en experiencias autonómicas con tres focos de particular interés y un desarrollo desigual: Cataluña, País Vasco y Madrid.
3.3.1. Cataluña
París acogió, en marzo de 1978, la Asamblea Internacional de Radios Libres, conocida como “Alfredo 78” (Prado, 1980: 159). Este encuentro contó con la participación de activistas de Barcelona, que plantaron el germen para la fundación del Colectivo Ona Lliure (Colectivo Ona Lliure, 1979). Ona Lliure inició emisiones esporádicas durante unas Jornadas Antirrepresivas celebradas en Vic en el mes de julio de 1978 (Colectivo de Radios Libres, 1981: 18).
Ona Lliure -también escrito Onda Lliure- es considerada habitualmente como la primera radio libre del Estado español, no solo por su prontitud sino también por su voluntad innovadora, influencia y significación dentro del movimiento. Sin embargo, se tiene constancia de al menos dos experiencias previas. En 1976 se iniciaron las emisiones de Radio La Voz del Pobre, en Madrid, impulsada por los participantes de la posterior Cadena del Water, y de Radio Maduixa –Radio Fresa– , en Granollers (Pérez Martínez, 2017: 521)
No obstante, Ona Lliure supuso un caso paradigmático de emisora libre pionera, tanto por su reivindicación del derecho de libre emisión y su proclamación como parte del movimiento de radios libres europeas como por los numerosos colectivos que la formaban, entre otros, ecologistas, homosexuales, feministas, pacifistas, objetores de conciencia, activistas culturales, grupos radicales, estudiantes y profesores (Prado, 1999: 225-226). Es decir, no se trataba únicamente de una experimentación técnica con fines lúdicos dentro de las radios epicúreas que citaba Aguilera, sino que, siguiendo esta misma clasificación, también perseguían fines sectoriales y, como veremos ahora, pretensiones revolucionarias.
Ona Lliure volvió a las ondas por segunda vez durante las fiestas de la Mercè de Barcelona, los días 23 y 24 de septiembre de 1978 (Prado, 1980: 159-160). Después de varios meses más de preparativos, Ona Lliure empezó sus emisiones regulares el día 4 de abril de 1979, desde el 91.5 FM en Barcelona, con una programación de tres horas diarias, desde las 21 hasta las 24 horas (Prado, 1980: 160). Un informativo satírico denominado “Deformativo Onda Lliure”, música y una entrevista a varios objetores de conciencia fueron parte de su primera emisión (Clement & Navarro, 1979).
Su espíritu quedó reflejado en su Propuesta para una radio libre, un manifiesto fundacional leído en antena y que constituyó uno de los primeros escritos autorreferenciales del movimiento de las radios libres en el Estado español. En él, se inscriben las cualidades características de la filosofía de estas emisoras:
Entendemos como objetivo prioritario y global de la radio el dar la palabra a la gente […] Es decir, a todas esas personas que no tienen en su vida la oportunidad de expresarse a través de un medio para comunicarse en su verdadero sentido con los demás […] Cuando hablamos de gente nos referimos a los sectores que actualmente están marginados (sean conscientes o no) de un proceso comunicativo. [10]
Además de la comunicación bidireccional, en este manifiesto también se reivindicaba una radio independiente –que no fuese “portavoz de un sindicato o partido político”–, provocativa, de “contrainformación” frente al discurso convencional, que sirviese de “lugar de ensayo y debate” y de plataforma de participación de los movimientos feministas, gays, ecologistas u objetores de conciencia –entre otros– . Incluso, esta Propuesta se refería al modo de funcionamiento interno de la propia radio: se fomentaba una estructura horizontal en la que “no debe existir la división social del trabajo”, y por tanto sustituía el organigrama de las radios tradicionales por una toma de decisiones colectiva.
El día 19 de abril sufrió el primero de sus cierres policiales. A pesar de ello, cuatro días después restauraron sus emisiones desde la clandestinidad (Claudín, 1979). El segundo precinto llegó el día 15 de mayo a raíz de una denuncia del gobernador civil de Barcelona, que acusaba a la radio de “desacato a la autoridad y grave alteración del orden público”. A pesar de ello, el 28 de mayo se ordenó judicialmente el desprecinto por ausencia de pruebas; esto no impidió un tercer cierre el día 30 (Prado, 1980: 161). En toda su vida, Ona Lliure vivió seis cierres y reaperturas (Cheval, 1990: 69). Entre tanto, la prensa recogió los cambios de nombre de la emisora en sus refundaciones, como Ona Lliure-2 [11] u Ona Lliure Bis [12].
En sus tres primeros precintos no existía una legislación que contemplara la acción policial [13] hasta que el Real Decreto 1433/1979, de 8 de junio, respaldó las sucesivas clausuras. Ona Lliure cesó su actividad definitivamente tras un nuevo cierre policial en octubre de 1980 (Dolç & Sanchis & Deó, 1985: 40-41).
El principal legado de Ona Lliure fue estimular el nacimiento de otros proyectos radiofónicos de ese estilo. Emisoras como Contra-Radio y La Campana de Gràcia –esta última nacida a raíz del segundo cierre de Ona Lliure– surgieron en Barcelona en 1979 [14], consolidando a Cataluña como el primer gran foco de la radio libre en el Estado español.
La Campana de Gràcia -julio de 1979- emitía dos veces por semana desde las terrazas de los edificios en el barrio barcelonés de Gracia (Bicicleta, 1981). Su caso ilustra el coste económico que suponían estas emisoras durante este periodo:
Contrariamente a lo que se podría pensar, no es necesario un gran desembolso económico para intentar la experiencia de las ondas. La Campana [de Gràcia] salió con un presupuesto de entrada de 50.000 pesetas, el aparato emisor fue construido con la ayuda de varios radioaficionados. Onda Lliure, formada por más de cien personas que cotizaban unas cuotas, salió con un presupuesto algo mayor, 200.000 pesetas. [15]
Los materiales eran complicados de conseguir, a pesar de su bajo coste, lo que obligó a los promotores a buscarlos en otros países. Según Salvador Picarol --sobrenombre radiofónico de Salvador Palos--, participante de La Campana de Gràcia, el montaje de esta radio fue posible gracias a material técnico transportado desde Italia de contrabando [16].
La Campana de Gràcia fue precintada en enero de 1980, cuando compartía emisor con una de las “refundaciones” de Ona Lliure. Veinte personas fueron detenidas por la policía [17]. Antes ya habían dejado de emitir Contra-Radio, Radio Estel y El Avispero. Sin embargo, según Picarol, La Campana de Gràcia se consiguió refundar y consiguió la “tolerancia administrativa” para trasladarse y emitir sin sanción desde la torre de la plaza del Ayuntamiento de Gràcia. La emisora cesó sus emisiones en 1982, según Salvador Picarol por falta de recursos económicos y por el cansancio de sus locutores [18].
La actividad radiodifusora de Picarol continuó con la fundación de su propia emisora, Radio Pica -iniciales de Promoción Independiente Coordinación Artística-, el 9 de marzo de 1981. Esta emisora se centraba en la creación de contenidos contraculturales, con la emisión de programas “totalmente diferentes a lo escuchado en emisoras de Barcelona”, una agenda de eventos underground y crónicas de “actividades reivindicativas de barrio que en otros medios eran totalmente silenciadas” [19].
Radio Pica aprovechó el nacimiento paralelo de otras manifestaciones artísticas alternativas, como los fanzines autoeditados y el grafiti callejero, para favorecer las “colaboraciones y difusiones conjuntas y programas dedicados “al cómic y al arte underground”, entre otras temáticas. Radio Pica se mantuvo en emisión hasta 1987, cuando sufrió el cierre por decisión de la Generalitat de Cataluña, aunque pudo volver a las ondas en 1991, aunque Picarol [20] señala que la primera etapa de su emisora fue la de mayor popularidad y audiencia.
Tabla 1. Listado de radios libres nacidas en Cataluña entre 1976 y 1983.
Cierre(s)
1978-julio (experimentales)
1979-abril (regulares)
Seis cierres policiales.
1979-junio
Cierre policial (1980) / Autodisolución (1982).
Emisora política de ultraderecha.
¿1979/1980?
1980-noviembre
1981-septiembre
Autodisolución. Algunos de sus miembros fundan Radio Venus.
1981-marzo
Cierre policial. Reapertura en 1991.
1981-octubre
1981-diciembre
Autodisolución.
1981-mayo (experimentales)
1982-marzo (regulares)
Varios cierres (1981, 1982, 1983)
Cierre definitivo en verano de 1983. Refundada después en Radio Linea IV.
1982-enero
1982-noviembre
Refundada en Radio Àgora.
Emisora de barrio.
1979-septiembre
Reabierta posteriormente [activa en 1983].
1979-noviembre
1980-febrero
Cierre policial. Reabierta en 1980 con apoyo municipal.
Cierre policial.
1978 (experimentales)
1979 (regulares)
Cierre policial (1979).
Refundación en municipal Radio Cornellá (1980).
Refundación en municipal Radio Cardedeu.
1979 (experimentales)
Reintentos de apertura en 1980 (septiembre-diciembre) y 1981.
1980-enero (regulares)
Clausurada. Refundación como radio municipal (1980-mayo).
1980-enero
Actualmente municipal.
Refundada como municipal en 1982.
1980-abril
1981-agosto
Segunda apertura en diciembre de 1980.
1980-diciembre
Fusión con R. Juriola (R. Sant Feliu de Guixols)
Fusión con R. Ferrerito (R. Sant Feliu de Guixols)
Más tarde admitió publicidad comercial.
Nacida originalmente como Ràdio Costa Brava.
1981-mayo
Cierre por problemas económicos y por el nacimiento de otras emisoras cercanas.
1982-agosto
1983-mayo
Refundada como municipal Ona7 Ràdio.
1982-septiembre
1983-junio; 1989
Refundada en radio profesional (Punt 6 Radio, 1994).
Refundación como Radio Palamós.
Municipal desde 1984.
1982-diciembre
Reabierta en 1989 como municipal.
1983-noviembre
Reabierta. Refundada en municipal Ràdio Cassà.
¿1982-3?
Radio municipal con mismo nombre en emisión desde 1991.
Reabierta en 1991 como municipal.
1983-abril
Municipal desde 1984. Cerrada en 1986 por decisión municipal y reabierta en 2000.
1983-diciembre
Refundación en Radio Jove, y más tarde en municipal Radio Santa Susanna (1989).
Con referencias escasas o dudosas: Radio Clot / Radio Ateneu del Clot (Barcelona; emitiendo en 1983), Radio Músic (Barcelona / L’Hospitalet, 1980-¿?), Radio Ocaña (Barcelona), Radio Gràcia Rebel (Barcelona), Radio Ciutat de Badalona (Badalona, 1979-1980), Radio Tramvia (Tiana), Radio B (Barcelona, emitiendo en 1983); Radio Montnegra (Barcelona, emitiendo en 1983); Ràdio Àgora (Barcelona, emitiendo en 1984); VSJ-3 (Sant Andreu de la Barca, 1979-julio-¿?), Radio Aire Lliure (Sant Adrià de Besòs, emitiendo en 1981), Radio Alternativa (Sant Adrià de Besòs), Radio Lliure Ítaca (Girona, emitiendo en 1980), Radio Ampurdán (Girona), Radio F-103 MKM Ripollés (Girona), Radio Bellcaire (Bellcaire d’Empordá, 1982), Radio Juventud de Andalucía (Cornellá, emitiendo en 1982), Radio Calonge (Calonge, 1983), Radio Alternativa (Sant Adrià de Besòs).
Otras emisoras citadas en los estudios localizados y no correspondidas con la definición propuesta de radios libres: Radio La Paloma (Barcelona, 1980/1-1985; emisora de barrio, comercial, cerrada por orden de la Generalitat); Radio Obrera (1981-mayo, Barcelona; radio de sindicato vinculada a Comisiones Obreras); Radio Estudi Esplugues (Esplugues de Llobregat, 1981-2004; comercial); Studio-79 (1983-1988, Sant Andreu de la Barca; sociedad privada, refundada como municipal Radio Sant Andreu); Radio Azul (1981, Rubí; comercial; emisora política de ultraderecha); Ràdio Ponent (Miralcamp, ¿1982?, cooperativa con forma de empresa), Ràdio Mediterránea (Blanes, 1982-octubre – 1985-julio; ¿con estructura interna de radio comercial?), Ràdio Blanes (Blanes, 1983-enero – 1983-diciembre, refundada como Radio Antena Brava; ¿con estructura interna de radio comercial?). Radio Bahía (Roses, 1982, comercial), Radio Bisbal (La Bisbal d’Empordà, 1982, municipal), Ràdio Ripoll (Ripoll, 1980, comercial).
3.3.2. País Vasco y Navarra
Entre finales de 1978 y principios de 1979, un nuevo foco de radios libres simultáneo al catalán surgió en el País Vasco y Navarra [21]. El nacimiento de las radios alternativas en estas zonas estuvo ligado, igual que en Cataluña, a multitud de grupos: ecologistas, feministas, antinucleares, colectivos culturales y vecinales, gaztetxes o centros sociales okupados, etcétera (Gutiérrez, 2004: 3). Además, bastantes de estas emisoras usaban el euskera en antena como seña de identidad y reivindicación de su lengua (Gutiérrez, 2004: 2).
La radio musical JMC-Radio, de Las Arenas, y Osina Irratia (Radio Ortiga), de Rentería, se disputan el título honorífico de primera emisora de este tipo en el País Vasco. JMC-Radio empezó sus emisiones en diciembre de 1978, pero su marcado carácter comercial contrasta con el rol activista de Osina Irratia, que podría considerarse como la primera emisora claramente vinculada con el espíritu del movimiento.
Osina Irratia empezó sus emisiones el 23 de febrero de 1979 (Santos, 1994: 137). Según distintas fuentes, su fundación partió de “partidos y organizaciones políticas” (Santos, 2003: 317) o de “un grupo antimilitarista y ecologista que utilizó el medio para difundir sus ideas” (Ramírez de la Piscina, 2010). En su programación alternaban información general con debates sobre temas como el Día de las Fuerzas Armadas, con la presencia activa de antimilitares, o entrevistas a grupos sociales como los antinucleares (Gutiérrez, 2002: 105).
Mientras tanto, en ese mismo año en Pamplona nacía Sorgiña Irratia –traducible como Radio Bruja– , renombrada en 1980 como Radio Paraíso (Gutiérrez, 2002: 114), y en Tolosa, Satorra Irratia – traducible como Radio Topo– (Santos, 1994; Irola Irratia, 2000).
Radio Paraíso emitía programas músico-humorísticos [22] y, al contrario que el resto de emisoras, guardaba ciertos planteamientos cercanos a las radios comerciales (Irola Irratia, 2000). En cambio, Satorra Irratia se definía, entre otras características, como una emisora “al servicio de la clase obrera y del pueblo trabajador de la zona de Tolosa”, que quería “dar voz a los sin voz” y servir de “instrumento de coordinación de las distintas luchas” (Colectivo de Radios Libres, 1981: 24).
Paraíso no fue la única emisora libre de este periodo en Navarra. Entre las que aparecieron después podemos mencionar Xorroxin Irratia, en Baztán desde 1981 y uno de los muy pocos casos a nivel estatal que logró licencia, en este caso municipal, en 1999; Eguzki Irratia, que comenzó a emitir desde Pamplona en diciembre de 1982 impulsada por grupos ecologistas [23] y que ha sobrevivido a varios cierres e incautaciones policiales (Irola Irratia, 2000: 11); y Zaborra Irratia, en Alsasua, que arrancó sus emisiones en 1983, aunque posteriormente cerró (Gutiérrez Paz, 2002: 114-115).
Otros proyectos radiofónicos transitaron por varias fases según la voluntad de sus miembros en cada momento, que transformaron los objetivos principales de las emisoras y por tanto su naturaleza. Fue el caso de JB-Irratia, en San Salvador del Valle (actual Valle de Trápaga/Trapagaran, Vizcaya), nacida en el verano de 1983 --con emisiones solo en verano hasta seguir de forma estable en 1985--. Esta radio pasó de ser una cooperativa autofinanciada por sus propios miembros –cercana en este sentido al modelo de radio libre– a perseguir el ánimo de lucro aceptando publicidad comercial (Santos, 1994: 34-35).
Muchas de ellas terminaron clausuradas: Satorra en 1980 (Colectivo de Radios Libres, 1981); Paraíso, en noviembre del mismo año, cuatro meses después de su arranque, y con cuatro de sus participantes detenidos por la policía [24]; y Mosollo en 1981 tras apercibimiento administrativo (Santos, 1994: 27). Por supuesto existieron intentos de reapertura, e incluso contestación social, con una manifestación en Pamplona a favor de Radio Paraíso a la que acudieron dos mil personas [25].
Esta respuesta popular evidenciaba el seguimiento social que conseguían tener algunas de estas radios. Por ejemplo, una encuesta de 1984 calculaba la audiencia de Radio Paraíso en torno a seis mil oyentes (Gutiérrez, 2002: 114).
Tabla 2. Listado de radios libres nacidas en el País Vasco y Navarra entre 1976 y 1983.
1979-febrero
1979-mayo
Cierre policial. Refundada en Radio Paraíso (1980).
Varios (localizados: 1981, 1983, 1984, 1988)
Continuación de Sorgiña Irratia. Cierres policiales.
1980 (regulares)
Varios (localizados: 1983, 1984, 1988, 1992)
Cierres policiales. Reabierta.
Emitiendo en 1983.
1983 (regulares)
Constituida como asociación en 1986.
Cierre por apercibimiento administrativo. Reapertura en 1986 constituida como asociación cultural. Municipal desde 1987.
1979-diciembre
Cierre policial y encarcelamiento de sus miembros por la ley antiterrorista.
Legalizada como municipal desde 1999.
¿1982/1984?
Activa en 1983. Cierre por orden gubernativa.
Refundada como Matrallako.
Formada en 1982. No llegó a emitir de forma regular por disolución del colectivo.
1983-febrero
1983-agosto (regulares)
1983-agosto
Varios (1983, 1984, 1985, 1988, 1990)
Cierre por apercibimiento gubernativo.
Con referencias escasas o dudosas: Eate Irratia (Pamplona, ¿? - varios cierres, último en 1989 por orden gubernativa), Urtxintxa Irratia / Radio Urtxintxa (Rentería, emitiendo en 1983 - ¿?), Radio Queen / Queen’s (Pamplona, emitiendo en 1983, 1984 - ¿?), AQSPDN (activa en 1983, 1984), Biak (activa en 1983), Askatasuna Irratia (San Sebastián, ¿1983 ó 1984? - ¿?), Ostadar Irratia (San Sebastián, activa en 1983), Arbibeltz Irratia (San Sebastián, activa en 1984), ICL Fin de semana (San Sebastián, activa en 1984), Canal 25 (Bilbao, activa en 1984), Radio Las Arenas (Portugalete, activa en 1984), Radio Pita (Pamplona), Bihar (Pamplona), Radio Rufo (Tafalla).
Aunque Cataluña y el eje País Vasco-Navarra fueron los primeros focos de eclosión de las radios libres, Madrid tuvo la experiencia pionera de Radio La Voz del Pobre, en 1976. No obstante, tras su desaparición en 1978 hubo un vacío de actividades hasta la creación de Radio-Ola, que marcó en 1980 el inicio de una nueva generación de radios libres madrileñas (Aguilera, 1985: 150), representada por Esstereo, en febrero de 1981; Radio Manzanares, en octubre –con solo un mes de vida–; y Radio Keka, a finales de ese año (Pérez Martínez, 2009: 334-335). Todas ellas compartieron un espíritu de “transformación del hacer radiofónico” pero no perseguían un fin ideológico o social concreto, sino que emitían por pura experimentación (Aguilera, 1985).
Los promotores de la desaparecida Radio La Voz del Pobre iniciaron en 1982 las emisiones de La Voz de la Experiencia–Cadena del Water. Su caso fue peculiar dado que no se consideraba como parte del movimiento, aunque compartiese muchas de sus características. Su razón de ser no era cambiar la sociedad o representar a colectivos oprimidos o ignorados, sino la pura experimentación radiofónica a través de sus contenidos, de su lenguaje informal y de la comunicación directa y sin filtros con los oyentes a través del teléfono de la emisora, estableciendo una relación de complicidad. Gracias a estos y otros factores, la Cadena del Water logró una repercusión en la juventud madrileña no alcanzada por ninguna otra radio libre hasta el momento, hasta su cierre obligado en 1989 (Pérez Martínez, 2015b).
Tabla 3. Listado de radios libres nacidas en la Comunidad de Madrid entre 1976 y 1983.
1980-agosto
1981-febrero
1981-noviembre
Autodisolución por riesgo a posible cierre gubernativo.
Después Onda Verde.
1983-octubre
Refundada en Radio Enlace.
Con referencias escasas o dudosas: Radio Piel Roja (Leganés, ¿emitiendo en 1983?); Radio Las Águilas (Aluche, ¿1983 ó 1984?).
3.3.4. Otras
En el resto de regiones del Estado español, el movimiento tuvo menor presencia y tardó más algo más en saltar a las ondas, bien fuese por lo difícil de conseguir agrupar a suficientes voluntarios para la causa, bien por razones puramente técnicas.
En Valencia, apenas se han publicado datos sobre Radio Galena, que parece ser el primer antecedente de radio libre en esta región. Los pocos autores que la han referenciado sitúan su nacimiento entre 1978 y 1979 (Forti, 2014: 32), aunque no llegaron a poder emitir debido a problemas económicos y de definición (Dolç & Sanchis & Deo, 1985: 51). Existe la constancia del Colectivo Radio Galena, que sería el encargado de gestionar la emisora, y de uno de sus integrantes, Josep Climent, a raíz de un texto que él mismo firmó en Bicicleta en 1979.
Poco después surgió el proyecto de Radio Klara, “libre y libertaria” según se autodenominaban, la que es, en la actualidad, la radio libre más veterana y destacada de Valencia. La idea nació en 1979 entre un grupo de integrantes del movimiento libertario y de la CNT, a raíz de unas jornadas culturales, aunque las primeras emisiones se produjeron el 26 de marzo de 1982. Según Manolo Gallego --uno de sus fundadores--, ese periodo de tres años es el tiempo que se tardó en recaudar el dinero inicial para la compra del material y su posterior montaje (Durà, 2012: 31-36).
La programación de Klara seguía la línea de otras emisoras libres. Según Gallego, “las radios libres en general, y en este caso Radio Klara en particular, sacaron a la luz cosas que no se oían” en medios de comunicación mayoritarios, como espacios antimilitaristas, ecologistas, feministas o LGTB. Cualquiera podía hacer un programa si alcanzaba niveles suficientes de calidad técnica y comunicativa, así como si respetaba su “idea de la radio”, que se concretaba en “dos líneas rojas: no al fascismo, no al estalinismo” [26].
En sus primeros años sufrieron su estatus “alegal” y, con él, tres clausuras policiales. Según recoge Durà (2012: 34), sus fundadores no buscaron en principio una forma legal de emitir. Sin embargo, Manolo Gallego matiza que en el seno de Radio Klara “había también gente que quería ser legal y luchaba por la legalización”, hasta el punto de entrevistarse directamente con la Generalitat para conseguir su licencia [27].
Las conversaciones dieron sus frutos y, tras concurrir a un concurso reservado a emisoras culturales, Radio Klara obtuvo una licencia del gobierno valenciano en 1989. Desde entonces, Klara ha conseguido ser una de las emisoras libres más longevas de todo el Estado.
Además de Galena y Klara, la Comunidad Valenciana también acogió otras experiencias destacables a mediados de la década de 1980, como Radio Puça, Radio Iris, Radio Llibertaria y Radio Califat (Martínez Gallego & Bas Portero, 2000: 311).
Tabla 4. Listado de radios libres nacidas en la Comunidad Valenciana entre 1976 y 1983.
1982-marzo
Tres cierres entre 1982-84.
Reabierta. Legalizada como emisora cultural.
Precintada y después desprecintada por la policía en 1985-1986.
Emitiendo en 1983. Precintada y después desprecintada por la Guardia Civil (1984).
* No se tiene constancia documental fehaciente de que el Colectivo Radio Galena llegase a desarrollar sus primeras emisiones (en todo caso, se encontrarían alrededor del año 1979). En todo caso, se ha incluido en esta lista por dejar constancia de su existencia como grupo y su importancia como primera tentativa en Valencia y primera representante valenciana en los encuentros de la Coordinadora Estatal.
Con referencias escasas o dudosas: Radio Piula [emitiendo en 1983], Radio El Grao [emitiendo en 1983].
Otras radios pioneras en sus territorios durante estos primeros años fueron Radio Arnedo Independiente --1981--, en La Rioja; Antena del Ebro [28] –1982– y Radio Grillo [29] --1983--, en Zaragoza; Radio QK –1983–, en Oviedo; Radio Cometa [30] y Radio Karibú [31], en Valladolid – ambas en 1984–; y Radio PKO, en Segovia.
Tabla 5. Listado de radios libres nacidas en otras regiones del Estado español entre 1976 y 1983.
Varios (uno en 1984)
Emitiendo en 1983. Cierre administrativo.
Con referencias escasas o dudosas: Onda 1 (Albacete), Radio Bigarda Libre (Cuenca, emitiendo en 1984).
Según algunas fuentes, era radio libre o radio de orientación comercial.
Fundada por ex miembros de Antena del Ebro.
Precursora de Radio Sabina.
Procedente de Radio del Barrio.
Posterior Megarradio.
Autodisolución por amenaza de cierre policial.
1983-marzo
Empezó como radio libre, más tarde se convirtió en comercial/pirata.
Con referencias escasas o dudosas: Canal 13 (Zaragoza, ¿1983? - ¿?), Radio Palangana (Zaragoza, ¿1983? - ¿?).
Orden gubernativa de cierre en 1984, reabierta después.
Refundada en 1987 como Radio Cieza Emisora Municipal.
Con referencias escasas o dudosas: Radio Primavera (Sevilla, emitiendo en 1983), Radio Joven (Cádiz), Radio Arcos (Cádiz), Radio Guadalquivir (Cádiz).
Con referencias escasas o dudosas: Radio Chaqueta (Cáceres; cierre por orden administrativa en 1984), Radio Omega (Cáceres; cierre por orden administrativo en 1984), Radio Coria (Coria; cierre por orden administrativo en 1984), Radio Navalmoral (Navalmoral de la Mata; emitiendo en 1984), Radio Trujillo (Trujillo; emitiendo en 1984).
3.4. Entre la legalidad vigente y la represión: primeras reacciones gubernamentales
Las primeras radios libres pillaron desprevenidas a las administraciones, que respondieron mediante cierres policiales. Los promotores de estos medios alternativos denunciaban que estas clausuras vulneraban su libertad de emisión, promulgada en el artículo 20 de la Constitución de 1978. Por ello, el Gobierno buscó una regulación que diese un respaldo legal para actuaciones posteriores. La primera respuesta jurídica a esta situación fue el Real Decreto 1433/1979, de 8 de junio, que remarcaba el monopolio de la titularidad de la frecuencia modulada en su artículo primero. El artículo tercero afectaba directamente a la situación de las radios libres:
Uno. La falta de concesión determinará la inmediata clausura de la estación que funcionare sin ella.
Dos. Los Gobernadores civiles, por sí mismos, o a instancia del Ministerio de Cultura o del de Transportes y Comunicaciones, adoptarán las medidas necesarias para la interrupción de toda emisión radiofónica clandestina y la clausura de los equipos correspondientes. [32]
Además, en el punto tres se prohibía la venta de material técnico de emisión a las radios sin licencia, lo que hacía aún más difícil la obtención de los aparatos emisores y el desarrollo de las nuevas radios. Aunque ya se producían cierres policiales anteriores a este Real Decreto –como los de Ona Lliure– , desde su publicación aportaba un argumento legal a la intervención de los materiales.
Desde este punto, las radios libres estaban obligadas a buscar su material por otras vías. Entre ellas, estaba la construcción del propio material, su importación –como el caso ya mencionado de La Campana de Gràcia– e incluso la compraventa de aparatos técnicos entre unas y otras radios libres, un nivel más de cohesión interna del movimiento a nivel estatal, aunque fuese obligado por las circunstancias. Como ejemplo, varios componentes de la Cadena del Water elaboraron su propia marca de aparatos emisores para otras radios, así como repetidores para multiplicar su propia señal por Madrid (Pérez Martínez, 2015b: 69).
3.5. Juntos, pero no revueltos: la manifestación “municipal” de las radios libres
Otro fenómeno de origen similar apareció paralelo al de las radios libres en las ondas españolas en este periodo. Las radios municipales, dependientes de los ayuntamientos de sus localidades, compartieron en sus inicios las formas y contenidos alternativos de las emisoras libres. Radio Arenys de Mar, nacida en septiembre de 1979, fue la primera radio municipal del Estado (Prado, 1999: 225-226). En un año, once localidades catalanas más habían iniciado sus emisiones municipales, y otras veinticinco estaban en proyecto [33].
Municipales y libres compartieron el estatus de “alegalidad”. Esto provocó que también cayeran sobre las primeras la acción policial, que dependía de los distintos grados de permisividad en cada territorio: podían experimentar desde la permisividad hasta la actuación inmediata. El caso más conocido fue Radio As Mariñas, la primera radio municipal de Galicia, en la localidad de Oleiros. En la noche del 24 al 25 de julio de 1980, estrenó sus emisiones y tras 70 minutos de emisión fueron clausuradas tras orden de la gobernación [34].
No obstante, el camino entre radios libres y municipales se desligó según avanzaba la década de los ochenta. A ello ayudó la autoafirmación de las radios libres como desvinculadas del poder político y económico; justo al contrario que las municipales, que dependían directamente de sus ayuntamientos y fueron acusadas en ocasiones de servir de herramienta de propaganda de los partidos que las controlaban.
Además, las radios municipales consiguieron el visto bueno de la administración: salieron a concurso licencias específicas para ellas a partir de 1989 y dos años más tarde se aprobó la Ley 11/1991, de 8 de abril, de organización y control de las emisoras municipales de radiodifusión sonora. Esta normativa regularizaba la existencia de las radios municipales en todo el Estado y abría la puerta a su doble financiación: mediante fondos públicos e “ingresos comerciales propios”. En el momento de legalización de estas radios, existían en torno a 500 en toda España, y la propia aprobación de la ley preveía la fundación de otras 600 nuevas [35].
3.6. Coordinación: de los inicios (1979) al Manifiesto de Villaverde (1983)
A pesar de la disparidad de colectivos, programas y objetivos que componían las radios libres en su conjunto, desde un primer momento percibieron la importancia de una cohesión para un doble motivo: crecer como movimiento --mediante la colaboración conjunta, el apoyo técnico mutuo y la reafirmación colectiva de las radios libres-- y unir esfuerzos de cara a la Administración para defender su derecho a emitir que --según las distintas sensibilidades en el propio movimiento-- pasaba por la legalización de su actividad, o bien por pedir una actitud permisiva y sin amenazas de cierre.
Así nacieron las primeras coordinadoras regionales y la Coordinadora Estatal de Radios Libres, que se reunía periódicamente en los denominados encuentros. Aunque la Coordinadora Estatal no logró su principal propósito --la legalización--, su actividad fue destacada. Sirvió de portavoz habitual en la prensa nacional durante la década de los ochenta, y estableció un hito con el Manifiesto de Villaverde de 1983.
El primer encuentro a nivel estatal tuvo lugar en Barcelona los días 14 a 17 de junio de 1979, con la participación de emisoras de Cataluña, País Vasco, Navarra, Comunidad Valenciana y Madrid, con la adhesión de grupos de Extremadura, Andalucía, Galicia y Castilla y León que no pudieron acudir (Prado, 1980: 162). En una información de la publicación Bicicleta, firmada por el miembro del Colectivo Radio Galena de Valencia Josep Clement (1979), se deja constancia de “la Coordinadora Estatal de Radios Libres que acaba de crearse”, en la que también formaron parte otros grupos que no asistieron al encuentro, provenientes de Andalucía, Extremadura, Galicia y Castilla y León. También estaba abierto a representantes de radios en proyecto o clausuradas a la espera de volver a su actividad.
Los encuentros perseguían como finalidad principal la consolidación del movimiento para denunciar su situación de “alegalidad”, pero también servía para compartir experiencias particulares de emisión, debatir sobre sus metas y objetivos comunes y asesorarse en cuestiones técnicas unas a otras.
Los días 12, 13 y 14 de octubre de 1979 se celebró el segundo encuentro estatal, también en Barcelona. Esta reunión estuvo marcada por el cierre que habían sufrido emisoras catalanas como Ona Lliure y Contra-Radio. Por ello, sirvió para preparar un programa conjunto el día 22 de octubre entre todas las emisoras existentes; La Campana de Gràcia aprovechó la iniciativa para reanudar sus emisiones un día después (Prado, 1980: 162).
La relevancia mediática de las radios libres y sus acciones conjuntas se empezó a percibir desde 1980, cuando la policía disolvió un pasacalle de protesta organizado por las radios libres en la Rambla de Barcelona [36]. La prensa dejó constancia del nacimiento de iniciativas como la Coordinadora de Radios Libres de Euskadi, que formaron 17 emisoras de Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra [37], o la Coordinadora de Emisoras Independientes de Cataluña –CEIC–, que reunía también a emisoras municipales para reivindicar juntas la libertad de emisión [38].
El tercer, cuarto y quinto encuentro se celebraron en Barcelona, Zaragoza y Pamplona, respectivamente. Las referencias documentales sobre estas reuniones son muy escasas.
El cuarto encuentro estatal se celebró en Zaragoza en marzo de 1982 -aunque no existían radios libres en emisión en Aragón en ese momento-. Según una escueta acta de aquella cita, el encuentro de Zaragoza sirvió para “determinar una serie de puntos ya debatidos en el pasado encuentro de Barcelona”, los cuales no se especifican. Este documento reivindicaba la “liberación de las ondas, como una parte más de la libertad de expresión”, y resaltaba la necesidad de una “coordinación entre nosotros ante la continua represión a los medios de comunicación alternativos” [39]. El movimiento de las radios libres solicitaba también la creación de nuevas emisoras, “así como la creación de una corriente extendida de contrainformación”, y finalizaban reivindicando “la libertad de emisión en el mismo hecho de emitir”.
Según las fuentes localizadas para esta investigación, el encuentro estatal de radios libres de Pamplona --presumiblemente el quinto-- tuvo lugar en diciembre de 1982. En él participaron radios de País Vasco, Aragón y Cataluña, con la adhesión de otras emisoras de Valencia, Jaén, Canarias, Oviedo y Madrid [40]. El cierre durante el mes anterior de una de las primeras radios alternativas en Zaragoza, Antena del Ebro, fue denunciado por las radios libres y calificado de “nueva medida arbitraria contra la libertad de expresión-emisión” en su encuentro de Pamplona en diciembre de 1982 [41].
Estas reuniones no alcanzaron un gran eco mediático, pero sentaron las bases para una nueva cita en Madrid que, en este caso, sí alcanzó cierta repercusión nacional y fue un espaldarazo para todo el movimiento estatal.
Los días 21 y 22 de mayo de 1983 tuvo lugar en el barrio madrileño de Villaverde Alto el sexto encuentro estatal de radios libres, conocido también como el Congreso de Madrid, bajo el auspicio de Onda Sur Villaverde y con la colaboración de Radio QK de Oviedo, ambas de muy reciente creación. Onda Sur había nacido en el mes de enero a manos del Grupo Ecologista Alternativo de Villaverde [42], mientras que Radio QK arrancó sus emisiones aproximadamente en ese mismo mes de mayo a partir de un taller de la Asociación Juvenil Club Cultural de Oviedo [43].
Los participantes, un total de 22 emisoras [44] –aunque se esperaban alrededor de medio centenar [45]–, redactaron las conclusiones del encuentro en el denominado Manifiesto de Villaverde, que recogía el testigo de otros encuentros y de la Propuesta para una radio libre de Ona Lliure para elaborar la autodefinición del movimiento. El Manifiesto arrancaba con su razón de ser:
En una sociedad cuya realidad está altamente centralizada e informatizada, donde los medios privados y públicos de comunicación son poder y están al servicio del poder, las Radios Libres surgen ante la necesidad y el derecho de toda la persona individual y colectiva a expresar libremente sus opiniones y criticar y ofrecer alternativas en todo aquello que le afecta directa o indirectamente. (cit. en Carmona, 1986: 15)
Entre sus características, las radios firmantes incluían su carácter “no profesional”, su “funcionamiento autogestionario”, su autonomía “al margen de todo grupo de presión político o económico”, el fomento de la participación y la lucha por “una forma de vida alternativa a la actual” en contra de “todo tipo de relación social de dominación”.
Este documento representó un momento álgido para las radios libres, ya que daba cuenta de la adhesión de sus integrantes y presentaba una reivindicación en la formación de su movimiento, en plena expansión por todo el Estado y forzadas por la constante amenaza de cierre tras experiencias casi efímeras como la de Ona Lliure.
El encuentro de Villaverde fue también simbólico por su localización. Fue el primero en celebrarse fuera de la mitad norte de la península y representó el cada vez mayor peso de las radios madrileñas dentro del movimiento (Pérez Martínez, 2009: 908). De 1983 a 1988, especialmente en los tres primeros años de este periodo, al menos 24 proyectos de radio libre vieron la luz en la Comunidad de Madrid. Entre ellos, algunos con relevancia especial dentro del movimiento madrileño y estatal como fueron Onda Verde Vallekana, Onda Sur Villaverde -ambas en 1983- y Radio Cero -en 1984-.
El panorama radiofónico español de finales de la década de 1970 se vio perturbado por la irrupción de un nuevo fenómeno. Varias pequeñas iniciativas impulsadas por grupos de ciudadanos se manifestaban por la frecuencia modulada sin complejos, sin ánimo de lucro y sin licencia de emisión. Cada emisora perseguía sus propios objetivos, desde el cambio social y la reivindicación política hasta el mero entretenimiento al margen de los canales habituales, controlados por los grandes medios. Así, con influencia directa de los modelos francés e italiano, surgieron las radios libres en España.
Las cualidades particulares de cada una de estas emisoras, que resaltan la heterogeneidad del fenómeno, hacen difícil el consenso teórico sobre qué es una radio libre, a pesar de que dentro del propio movimiento se consensuó una propuesta de definición con el Manifiesto de Villaverde, en 1983. Históricamente, las radios libres han sido confundidas en varias ocasiones con las radios “piratas”, aunque el ánimo de lucro de estas últimas las aleja de los preceptos fundacionales de una emisora libre.
No obstante, podemos determinar que, atendiendo a su trayectoria histórica, una radio libre debe ser voluntaria -sin ánimo de lucro-, de titularidad privada, independiente económica e institucionalmente –tanto de ayuntamientos como de empresas ajenas a la emisora– , con una toma de decisiones democrática o asamblearia, participativa con los oyentes, plural sin restricciones respecto a la temática tratada en sus programas y comprometida en el apoyo a colectivos sociales minoritarios o en riesgo de exclusión (García-Gil, 2017).
Radio La Voz del Pobre (Madrid), Radio Maduixa (Granollers), Ona Lliure (Barcelona) y Osina Irratia (Rentería) son los primeros ejemplos de radios libres del Estado español. Sus regiones (Cataluña, País Vasco, Navarra y Madrid) fueron las que experimentaron el auge de las radios libres más pronto y con un mayor número de emisoras, adelantándose a la expansión territorial de mediados y finales de la década de 1980.
La falta de experiencias previas obligó a la colaboración entre radios. Esta ayuda derivó en la formación de coordinadoras regionales y una coordinadora estatal de radios libres, que reivindicaba su libertad de emisión y denunciaba su situación legal, calificada por ellas como “alegalidad”. Los encuentros comenzaron en Barcelona en 1979, pero la reunión de Villaverde, que desembocó en el manifiesto del mismo nombre, supuso un culmen en las labores de coordinación estatal y, al mismo tiempo, un impulso para reforzar y expandir el movimiento.
No obstante, los cierres torpedearon la estabilidad de todas estas emisoras. Las constantes intervenciones policiales, que se sumaban en ocasiones a la incautación del material técnico y la detención de los locutores, dificultaron la normalización de las radios libres, a pesar de que el espíritu combativo de sus promotores llevaba a romper precintos y retornar al dial a la mayor brevedad posible, ignorando las posibles consecuencias.
El movimiento, debilitado también por conflictos internos, se diluyó a partir del nuevo reparto de licencias de 1989. Solo dos emisoras libres consiguieron permiso legal, mientras que la mayoría se vieron abocadas al cierre definitivo para evitar las cuantiosas multas a las que se podían someter en caso de continuar emitiendo. Varios años después, han surgido nuevas radios comunitarias --el término preferido en la actualidad-- que aprovechan el nuevo entorno tecnológico y las posibilidades de Internet --streaming, podcast, radio a la carta-- para hacer fundamentalmente lo mismo que sus antecesoras perseguían: comunicar sin cortapisas y en libertad.
Investigación financiada. Esta investigación se encuadra en el proyecto I+D titulado “Perfiles del centro político (1976-1986): proyectos y realizaciones”, con referencia HAR2016-75600-C2-2-P (AI, FEDER, UE), financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.
- inicio de la investigación: abril de 2015.
- término de la investigación: febrero de 2018.
[1] M Gallego (2015). Entrevista realizada el d ía 13 de junio de 2015. Entrevistador: Samuel García-Gil.
[3] Parlamento Europeo (2008): Resolución del Parlamento Europeo, de 25 de septiembre de 2008, sobre los medios del tercer sector de la comunicación (TSC) (2998/2011 (INI)). Disponible en: http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?pubRef=-//EP//TEXT+TA+P6-TA-2008-0456+0+DOC+XML+V0//ES [Accessed 15 May 2017].
[4] Dra.de (s.f.): “75 Jahre Radio in Deutschland – Anfänge – Bastler und Radioliebhaber”. Disponible en: www.dra.de/rundfunkgeschichte/75jahreradio/anfaenge/radioten/inhalt_radiobund.html [Accessed 13 May 2017].
[5] KPFA (s.f.): “History”. Disponible en https://kpfa.org/about/history/ [Accessed 14 May 2017].
[6] JR Pérez Ornia (1982): “Italia: la ruptura del monopolio y la confrontación entre las televisiones privadas y la pública”. El País, 28 de diciembre.
[7]El País (1981): “El Gobierno francés legaliza las emisoras de radio libres”. 12 de noviembre.
[8] F Fidalgo (1981): “El Gobierno francés consolida el monopolio de la radio y la televisión”. El País, 22 de septiembre.
[9] JF Beaumont (1984): “22 'radios libres', entre las expedientadas por la Administración”. El País, 6 de diciembre.
[11] El Periódico de Catalunya (1979): “Las radios libres vuelven a la carga”. 13 de junio. Disponible en: http://www.radiomaduixa.com/premsa/premsa1.htm [Accessed 08 Jun. 2017].
[12] E Canals (1979): “Tres emisoras de radio clandestinas emiten programas”. El País, 15 de junio.
[13] A Criado (1980): “Radios libres. La guerrilla de la información”. Blanco y Negro, 9 de enero, pp. 27-30.
[16] C Casanovas (2011): “Conversa amb Salvador Palos (Picarol)” [audio]. 11 de mayo. Disponible en https://archive.org/details/ConversaAmbSalvadorPalospicarol [Accessed 07 Jun. 2015].
[17] La Vanguardia (1980a): “Precintada la radio libre La Campana de Gràcia””. 26 de enero, p. 24.
[18] Ràdio Pica (2013): “História-Análisis de las Radios Libres en Catalunya y su Futuro – (2)”. LaHaine.org, 7 de abril. Disponible en: https://www.lahaine.org/mm_ss_est_esp.php/historia-analisis-de-las-radios-libres-e-2 [Accessed 02 Jul. 2017].
[19] S Picarol (2015): Cuestionario respondido por correo electrónico el día 14 de junio de 2015. Entrevistador: Samuel García-Gil.
[21] Aunque se traten de dos comunidades autónomas distintas, han sido tratadas y vistas de forma conjunta en el estudio de las radios libres tanto por autores del mundo académico (Gutiérrez Paz) como por el propio movimiento (ver Irola Irratia, 2000), tomando el concepto de Euskal Herria desde la perspectiva nacionalista vasca.
[22] F Goñi (1981): “Navarra, hacia la normalización radiofónica”. El País, 22 de marzo.
[23] Sindominio.net (s.f.): Historia de las radios libres en Punkplona. Disponible en: http://www.sindominio.net/poto/punkplona/radios.html [Accessed 10 May 2017].
[24] V Ruiz de Azúa (1980): “Detenidos cuatro jóvenes por emisiones radiofónicas ilegales”. El País, 27 de noviembre.
[25] CC Ridruejo (1983a): “2.000 personas se manifiestan contra la clausura de Radio Paraíso”. El País, 1 de abril.
[28] Algunas fuentes entran en contradicción sobre si su Antena del Ebro era propiamente una radio libre y sin publicidad, ver RM Artal (1982): “Antena del Ebro, clausurada por orden gubernativa”, El País, 1 de diciembre; ChuseLusilla.com (2016): “LA RADIO - PIE DE FOTO”, 24 de enero, disponible en: http://www.chuselusilla.com/la-radio/ [Accessed 15 Jun. 2017]; o si por el contrario era un “proyecto profesional personal y de orientación comercial”, ver texto firmado por Virus en ZaragozaRebelde.org (1994): “Radios Libres… toda una historia por delante”, 5 de marzo, disponible en: http://www.zaragozarebelde.org/historia_radios_libres [Accessed 19 May 2017].
[29] ZaragozaRebelde.org (1994): “Radios Libres… toda una historia por delante”. 5 de marzo. Texto firmado por Virus. Disponible en: http://www.zaragozarebelde.org/historia_radios_libres [Accessed 19 May 2017].
[30] La Vanguardia (1989): “Inaugurada la primera emisora libre en Valladolid”. 21 de junio, p. 62.
[31] F Valiño (2014): “Karibú: la emisora que dejó al gobernador civil en calzoncillos”. últimoCero.com, 25 de enero. Disponible en: http://ultimocero.com/no-olvidamos/2014/01/25/karibu-la-emisora-que-dejo-al-gobernador-civil-en-calzoncillos/
[Accessed 03 May 2016].
[32] Boletín Oficial del Estado núm. 145, de 18 de junio de 1979.
[33] R González Cabezas (1980): “Las radios municipales, último grito del “boom” de la FM”. La Vanguardia, 4 de octubre, p. 32.
[34]Oleiros.org (2011): “Radio – Concello de Oleiros”. 14 de enero. Disponible en: http://www.oleiros.org/web/concello-oleiros/comunicacion/radio/presentacion [Accessed 14 May 2017].
[35] El País (1991): “Publicada en el BOE la ley de emisoras municipales, que permitirá 600 FM más”. 10 de abril.
[36] La Vanguardia (1980b): “La policía impidió un pasacalle de “Radios Libres””. 10 de febrero, p. 26.
[37] CC Ridruejo (1983b): “Constituida la Coordinadora de Radios Libres de Euskadi”. El País, 15 de junio.
[38] V Coetus (1983): “Hola y bienvenidos a las sintonías de las radios libres, independientes y municipales”. La Vanguardia. 13 de diciembre, p. 39.
[39] Encuentro de Radios Libres del Estado Español (1983, marzo). Zaragoza. Disponible en: http://es.calameo.com/read/00222095041cf6688d909?authid=bFbRhm77wUMV.
[40] CC Ridruejo (1982): “Critican el método de concesión de emisoras de FM”. El País, 8 de diciembre.
[42] J Irigaray (1983): “Onda Sur, la radio libre de Villaverde Alto”. El País, 10 de abril.
[43] Radio QK (2008): “Sobre Radio QK│Radio QK. 107.3FM”. RadioQK.org, 29 de abril. Disponible en: http://www.radioqk.org/quienes-somos/ [Accessed 10 Jan. 2018].
[44] JF Beaumont (1983): “Las radios libres emitirán a pesar de los avisos de cierre”. El País, 22 de mayo.
[45] La Vanguardia (1983): “Las radios libres desobedecerán la orden de cierre”. 20 de mayo, p. 82.
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…S García-Gil, S Gómez García, I Reguero Sanz (2018: 1179 a 1210) …
…S García-Gil et al, 2018 (1179 a 1210) …

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