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Timestamp: 2019-08-17 13:20:46+00:00

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Derecho Societario de Julio Rougès: LOS SOCIOS Y EL PATRIMONIO SOCIAL
LOS SOCIOS Y EL PATRIMONIO SOCIAL
El presente artículo fue materia de una ponencia en el VIII° Congreso Argentino de Derecho Societario. He mantenido sus líneas fundamentales, efectuando simplemente algunas correcciones estilísticas derivadas de la distinta naturaleza de una colaboración y una ponencia.Las conclusiones, que conforme a exigencias reglamentarias constituían el encabezamiento de la ponencia, han sido volcadas al final.
La relación de los socios con la sociedad tiene su origen en un acto contractual, a través del cual realizan sus aportes, esperando participar en las ganancias y asumiendo el álea de soportar las pérdidas (artículo 1 de la L.S.C.). Esa es la causa fin genérica y abstracta del negocio societario, razón por la cual los aportes –que deben ser necesariamente en propiedad en las sociedades por acciones (art. 39 y 45 L.S.C.)- si bien producen la transferencia del dominio a favor del ente, no implican una absoluta alienidad del socio respecto del patrimonio social[1].
La razón por la cual las cuentas del patrimonio neto figuran en el pasivo (artículo 63 de la ley 19.550) no es meramente por la convención contable de igualar el activo con el pasivo –es regla en la interpretación de las leyes que el legislador no emplea términos superfluos o innecesarios-[2] sino porque cada una de dichas partidas (capital, reservas y resultados) representa derechos contra la sociedad:
2) Respecto de las reservas -a las que son equiparables los resultados no asignados- señalaba hace varias décadas HECTOR ALEGRÍA­[6] que los accionistas no son acreedores de las reservas; son titulares de ellas como si se tratara de partes de capital.
Una regla que debe servir, no sólo para los casos en que es aplicable, sino como guía interpretativa de la mens legis, es la que sienta el art. 189 de la ley 19.550 [10]: debe respetarse la participación de los socios en la capitalización de partidas del patrimonio, por las que se entregan acciones integradas. Pues bien, la capitalización de reservas, saldos de revalúos o ajuste integral del capital, y consecuente emisión de acciones liberadas, implica:
* Segundo, que la sociedad ha integrado por cuenta del accionista las acciones emergentes de la capitalización de las reservas, saldos de revalúos o ajuste de capital –por esa razón son acciones liberadas- reduciendo dichos conceptos y aumentando el capital.Como la integración es connatural al carácter de socio -en el sentido de que sólo puede ser llevada a cabo por los socios­[11]- si éstos la han efectuado con una parte del patrimonio social, significa que son partícipes de esa masa de bienes en forma proporcional a su cuota parte en el capital.
Las acciones liberadas por capitalizaciones de cuentas del patrimonio no son acciones entregadas gratuitamente a los socios. Estos lo han hecho con el propio patrimonio social, lo que demuestra que no les es ajeno.La participación de los accionistas en el patrimonio social –que es la que determina sus derechos en casos de receso, fusión, escisión y capitalización de cuentas en los términos del art. 189 de la ley 19.550- forma parte de su propio patrimonio a todos los fines (art. 2312 del Código Civil).
Si para la ley impositiva –incluido para el pago del impuesto sobre los bienes personales (art. 22, inc. h, tercer párrafo de la ley 23.966, T.O. por decreto 218/97, modificado por las leyes 25.063 y 25.239)[12]- la participación en el patrimonio de la sociedad forma parte de los bienes del accionista, sería incongruente interpretar que ello no es así desde el punto de vista societario[13]. Tal incongruencia no se supone en el legislador, y por ello se reconoce como principio que las leyes deben interpretarse siempre evitando darles un sentido que ponga en pugna sus disposiciones, destruyendo las unas por las otras, y adoptando como verdadero el que las concilie y deje a todas con valor y efecto[14].
4. Algunas derivaciones de la regla del artículo 189
Aunque no está expresado en un texto de la ley, entiendo que en forma previa a cualquier aumento de capital por suscripción de nuevas acciones, que implique desembolso para los socios, deben capitalizarse todas las cuentas del patrimonio (revalúos, reservas –salvo la legal- resultados no asignados, y ajuste del capital), entregarse o acreditarse en cuenta acciones liberadas, y recién una vez "sincerado" y adecuado el capital al patrimonio, proceder al aumento de capital por suscripción, que esta vez será cercano al incremento del patrimonio.[15]
1- En primer lugar, cuando se decide un aumento de capital que implica desembolso para los socios, el único justificativo válido y que puede responder a un fin societario, es la necesidad de incrementar el patrimonio de la sociedad. Siendo ello así, un aumento de capital sobre los valores históricos carece de trascendencia patrimonial –es decir, beneficia en escasa medida a la sociedad- pero en contrapartida, puede provocar grandes perjuicios a quienes no suscriban las nuevas acciones, quienes se verán privados de una parte significativa de su participación en el patrimonio. Mientras mayor sea la divergencia entre el capital y el patrimonio, más notoria será la irrelevancia –desde el punto de vista del interés social- del aumento de capital. En los casos –asaz frecuentes- en que el capital histórico suscripto es menos del 1 % del patrimonio, un aumento hasta el quíntuplo del capital, significa un aumento muy inferior al 5 % del patrimonio; a los fines económicos y prácticos, la sociedad no experimenta ningún incremento patrimonial, pero quienes no suscriben las nuevas acciones, ven reducida groseramente su participación en el patrimonio social. En consecuencia, tales decisiones están inspiradas en móviles ajenos al interés social (art. 248, L.S.C.): licuar la participación de los accionistas minoritarios que no suscriban e integren las acciones que se emitan como consecuencia de dicho aumento.
2- La Corte Suprema de la Nación ha descalificado las interpretaciones que desvirtúan y tornan inoperante una norma (Fallos, 301:865; 278:35 y sus citas; 294:363; 301:108; 304:289).Una exégesis literal del artículo 189 de la ley de sociedades, es que sólo opera cuando se capitalizan partidas del patrimonio. Pero su significado jurídico sustantivo y su ratio iuris, es que los accionistas participan efectivamente del patrimonio de la sociedad, y que en consecuencia, en primer lugar debe procederse a la capitalización de aquellas cuentas (ajuste de capital, revalúos y reservas). Si ello es así, resultaría contrario al espíritu de la ley validar aumentos de capital por suscripción de nuevas acciones que conduzcan a burlar el art. 189, en cuanto priven a algunos accionistas de su participación en el patrimonio social.
En todos los casos en que se aumenta el capital en mayor proporción que el patrimonio, se desvirtúa parcialmente la norma del art. 189 para quienes no suscriben las nuevas acciones. En los casos extremos –pero frecuentes- de que el capital histórico suscripto represente el 1 % del patrimonio neto, el aumento de capital sobre valores licuados por la inflación equivale, a los fines prácticos, a reducir a la inanidad lo preceptuado por la citada disposición legal, pues se impedirá que opere respecto de la mayor parte del patrimonio (que es el valor considerado a los fines del mentado artículo 189).
A fin de no desvirtuar en su espíritu el principio consagrado por dicha norma, los aumentos de capital por suscripción deben ser neutros desde el punto de vista del valor patrimonial proporcional para los socios, aunque no ejerciten el derecho de suscripción preferente. Pese a que entendemos que así surge de una interpretación armónica del ordenamiento jurídico societario y general, sería aconsejable introducir en forma expresa un precepto similar a los artículos 287 y 288 de la ley uruguaya de sociedades n° 16.060, reformar la ley recogiendo la doctrina formulada por la Resolución N° 574 de fecha 3-7-2001 de la Inspección General de Justicia del 3 de Julio de 2001[16], o lisa y llanamente autorizar la emisión de acciones sin valor nominal, representativas de una participación en el patrimonio neto.
6. El principio del artículo 13, inciso 5 de la L.S.C.
Como hace décadas dijo Manóvil, la preceptiva del artículo 13, inc. 5 de la ley 19.550 es aplicable no sólo a la génesis de la sociedad –el contrato constitutivo- sino a todo su desarrollo. Sería un contrasentido de la ley que se encuentren prohibidos –y por ello sean nulos (artículo 18 del Código Civil)- dichos pactos leoninos, pero que luego fuera indiferente al legislador la preservación de esa regla de justicia conmutativa, y que el ente o los socios puedan quedarse con una proporción significativa del valor de la parte del socio.
Mientras más nos alejemos temporalmente de la etapa constitutiva, el capital y el patrimonio tienden a diferir. Por la inflación[20], o aún en un hipotético contexto de estabilidad, el transcurso del tiempo va generando una creciente divergencia entre el primero y el segundo. Como consecuencia de las amortizaciones de los bienes de uso, éstos no suelen reflejar su verdadero valor económico, pues activos amortizados tienen precios de mercado o valores de productividad muy superiores a su valor contable; el "valor llave" no integra los balances de ejercicio, pero constituye un activo real, aunque intangible; los inmuebles pueden experimentar una valorización, en moneda constante, derivada de factores de localización (una zona rural se convierte en urbana, por el incremento de población; un barrio poco cotizado se torna codiciado, campos ganaderos o marginales se tornan aptos para la soja, etcétera); pueden incorporarse nuevos bienes valuados por debajo de su valor real[21].
Además de estas "reservas ocultas", la sociedad puede tener reservas libres –sea bajo ese título, o con la denominación de “resultados no asignados”- que excedan con creces el valor del capital.Todas estas circunstancias hacen que el valor nominal de cada acción sea, en la mayoría de los casos, enormemente inferior a su participación proporcional en el patrimonio social. Mientras más antigua y consolidada esté la firma, la discordancia entre patrimonio y capital será de mayor cuantía.
Si en tales condiciones se decide un aumento de capital, y se emiten acciones al mismo valor nominal, la sociedad habrá incrementado su capital en una medida muy superior al aumento de su patrimonio. Consecuentemente, la participación en el patrimonio social que confieren las antiguas acciones se verá reducida, en correlativo beneficio de los suscriptores de las nuevas emisiones, que incrementarán su participación a costa de los minoritarios.Por cierto, la reducción de la influencia de las minorías también se dará aunque se fije una prima de emisión que iguale las proporciones de incremento del capital social y de aumento patrimonial derivado del primero, pero en este último supuesto, los accionistas minoritarios no cederán gratuitamente a favor de las mayorías una parte de su patrimonio.[22]
La norma del artículo 194 de la ley de sociedades confiere a los titulares de acciones ordinarias el derecho de suscripción preferente. Se ha dicho que tiende a garantizar los derechos económicos del accionista y evitar la dilución patrimonial que implica todo aumento de capital por nuevos aportes[26].
En realidad, no siempre el aumento de capital implica una dilución patrimonial y si se aplicara lo que postulamos, nunca conduciría a ese resultado. En los casos que el capital es igual al patrimonio, el aumento de capital que no sea suscripto por los accionistas conducirá a una reducción de la participación, pero no a una pérdida en términos puramente patrimoniales. Si en una sociedad cuyo capital y patrimonio asciende coincidentemente a $ 1.000.000, se decide un aumento de capital para llevarlo a $ 10.000.000, el accionista que tenga acciones representativas de $ 100.000 (un 10 %), y no suscriba las nuevas acciones, verá reducida su participación al 1 %; pero el valor patrimonial de su parte seguirá siendo $ 100.000.[27]
Por ese motivo, entendemos que la disposición del artículo 194, rectamente interpretada, está únicamente dirigida a salvaguardar el mantenimiento de la participación porcentual de los accionistas, pero no es una vía alternativa de tutela del socio minoritario, a quien la falta de ejercicio de su derecho no debe privar de una parte –a veces sustancial- de su propio patrimonio.
Una derivación de que nuestra postura de que los accionistas tienen derechos de participación sobre el patrimonio social, y que el capital suscrito carece –en la actualidad- de significación económica, es posibilitar la emisión de acciones sin valor nominal.Hace tres décadas, la Exposición de Motivos descartó la implantación de las acciones sin valor nominal, “porque exigiría la transformación radical de los métodos, prácticas y mentalidad argentinos en la materia, para lograr un resultado que, por lo menos, es muy dudoso que pueda alcanzarse”.[28]
Si se entiende que capital es el capital nominal suscrito –como lo autoriza a interpretar el art. 186 de la L.S.C.- se puede capitalizar la cuenta ajuste integral del capital social, pese a que si los estados contables deben expresarse en moneda constante (art. 62 in fine de la ley 19.550), dicho ajuste en realidad participa de la misma naturaleza que el capital suscrito[29]. La consecuencia de dicha capitalización será la emisión de nuevas acciones, pero a fin de evitar la licuación de la participación porcentual de las acciones de voto plural, y respetar las participaciones de los socios en tal capitalización (art. 189) se ha dispuesto –con razón- que no sea aplicable lo reglado por el art. 216 de la ley 19.550 (art. 33 de las NORMAS)[30]
Ya hemos hablado del tema: una consecuencia de la interpretación nominalista del capital social –autorizada por una lectura literal del artículo 186 de la L.S.C.- son los aumentos de capital insignificantes en relación al incremento de patrimonio que representan, sin prima de emisión, y privando a los socios de sus derechos sobre el patrimonio social.En suma, son considerablemente mayores los trastornos que han derivado a los accionistas –sobre todo minoritarios- del concepto arcaico de capital suscrito que los que surgirían de autorizar la emisión de acciones sin valor nominal. [31]
3. Los aumentos de capital deben ser neutros desde el punto de vista del valor patrimonial proporcional para los socios, aunque no ejerciten el derecho de suscripción preferente. Pese a que entendemos que así surge de una interpretación armónica del ordenamiento jurídico societario y general, sería aconsejable introducir en forma expresa un precepto similar a los arts. 287 y 288 de la ley uruguaya de sociedades n° 16.060, o reformar la ley recogiendo la doctrina formulada por la resolución n° 574 de fecha 3-7-2001 de la Inspección General de Justicia del 3 de julio de 2001[33]; o lisa y llanamente autorizar la emisión de acciones sin valor nominal, representativas de una participación en el patrimonio neto.
[1] La relación de los accionistas con la sociedad es similar a la de los titulares de certificados de participación en el dominio fiduciario (art. 19, ley 24.441), respecto del propio fiduciario. El dominio es exclusivo y pertenece a este último (art. 13, ley 24.441), no obstante lo cual los tenedores de aquéllos gozan de un “equitable estate” o –para emplear las palabras de López de Zavalía, “participación en equidad respecto al dominio fiduciario, participación que contrabalancea el dominio fiduciario” (FERNANDO J. LÓPEZ DE ZAVALIA, “Fideicomiso, leasing, letras hipotecarias, contratos de consumición”, Zavalía Editor, 1996, pág. 156).
[5] En igual sentido, la Resolución n° 195/92 de la Comisión Nacional de Valores (B.O. del 10.03.92), en lo que aquí interesa, considera capital a la totalidad de los aportes comprometidos o efectuados por los accionistas "y sus correspondientes rubros complementarios de ajuste integral" (acápite 9. del Anexo I a las Normas).
[6] "Sociedades Anónimas", Forum, reimpresión inalterada, Bs. As., 1971, pág. 80.
[7] NISSEN, "Ley de Sociedades Comerciales", Tomo 2, 2ª edición, actualizada y aumentada, Ed. Abaco), pág. 104.
[8] Que en rigor no son reservas, pues se trata de la contrapartida en el patrimonio de una mera adecuación de los valores del activo a un nuevo nivel (ALBERTO VÍCTOR VERÓN, “Los balances. Tratado sobre los estados contables”, Errepar, Tomo I, págs. 432 y ss.).
[10] Una aplicación particular es el artículo 3 de las NORMAS de la CNV.
[11] El aporte irrevocable a cuenta de futuros aumentos de capital, realizado por un tercero, mientras no sea capitalizado, no constituye jurídicamente un "aporte" en los términos de los artículos 37 y concordantes de la L.S.C.
[13] Abordando otra cuestión, expresa ALEGRÍA (“Aportes a cuenta de futura emisión”, Revista de Derecho Comercial y de las Obligaciones, 1995-A, pág. 34): “Siempre hemos indicado el carácter de “normas de incidencia refleja” de las leyes fiscales”.A nuestro modesto entender, la incidencia de la legislación impositiva es, en este caso, más que refleja: si para una parcela del derecho –el derecho tributario- las participaciones en el patrimonio de otra sociedad integran el propio patrimonio, sería incongruente que se considere a los accionistas partícipes para asumir obligaciones –tributar- pero no tengan derechos correlativos.Antes bien, consideramos que la legislación fiscal –que integra el ordenamiento jurídico general- no hace sino reconocer una realidad económica y jurídica preexistente.
[14] Corte Suprema de la Nación, in re "RIEFFOLO BASILOTTA, Fausto", sentencia del 5 de febrero de 1987, La Ley, 1987-D, pág. 719, Nº 214, entre muchos otros.
[15] Así está consagrado por norma expresa en la legislación uruguaya: artículos 287 y 288 de la Ley 16.060.
“Que, bajo tal óptica, corresponde entender que el amplio contralor de legalidad que los artículos 6 y 167 de la ley 19.550 y 34 del Código de Comercio reconocen a esta Inspección General de Justicia, comprende la verificación de la correcta y oportuna aplicación del artículo 189 de la ley n° 19.550, pues ello concierne no sólo a la apuntada eficacia de la garantía constitucional sino además al carácter imperativo de otras disposiciones legales de rango sustantivo que por encima de su literalidad fijan principios generales del derecho privado patrimonial, tales como los artículos 953, 1071 y 1198 del Código Civil, cuya recta aplicación beneficia a la disciplina societaria toda”.
“Por ello y lo dispuesto en las disposiciones citadas en los considerandos precedentes y en los artículos 7°, inciso b y 21, inciso b de la ley n° 22.315, el INSPECTOR GENERAL DE JUSTICIA resuelve:....artículo 3°:"...hacer saber...que en lo sucesivo, los aumentos efectivos del capital social mediante nuevos aportes requerirán, como condición de su regularidad a los fines de los artículos 189 y 194 de la ley n° 19.550 y de conformidad con los fundamentos expresados en esta resolución, de la previa capitalización de la cuenta ajuste de capital y en general de toda otra que permita la emisión de acciones liberadas y no cuente con una afectación especial que sea incompatible con dicha capitalización”. Fdo. Guillermo Enrique Ragazzi-Inspector General de Justicia.[17] C.S.N., in re "Horta vs. Harguindeguy", Fallos, 137:47.
[18] GENARO CARRIÓ, "Recurso de Amparo y Técnica Judicial", 2ª Edición Actualizada, Abeledo Perrot, págs. 135-143.
[20] Para tener una idea de la magnitud de la depreciación de nuestra moneda, un peso equivale a diez billones de pesos moneda nacional, y existen algunas sociedades cuyo capital social nunca fue incrementado desde hace treinta años. Por sobre el nivel de inflación, y aun expresados sus valores en monedas relativamente estables como el dólar estadounidense, algunos bienes de uso –en espe­cial, los inmuebles rurales- se han revalorizado en mayor medida que ese promedio.
[21] MANÓVIL, Rafael, ponencia presentada en el II° Congreso de Derecho Societario, T.II., pág. 48.
[22] Un ejemplo lo aclarará: dada una sociedad con un capital nominal suscripto de $ 100.000 representado por 10.000 acciones de $ 10 y un patrimonio neto de $ 16.508.000, que decide un aumento de capital hasta $ 500.000, a ser suscripto e integrado en dinero efectivo, sin prima de emisión. Es decir, se emitirán otras 40.000 acciones de $ 10 cada una.Un hipotético accionista o grupo de accionistas titulares de acciones por $ 10.000, representativas del 10 % del capital social, tienen un valor patrimonial proporcional de $ 1.650.800.Si no ejercen el derecho de suscripción preferente –porque no tomaron conocimiento efectivo de la convocatoria; porque no están en condiciones de suscribir e integrar en el plazo fijado; por ignorancia, incapacidad, estado de indivisión hereditaria, o por cualquier otro motivo- luego del aumento de capital verán reducida su participación porcentual al 2 % ($ 10.000 s/ $ 500.000).Hasta aquí, es una consecuencia previsible y más o menos aceptable del juego de las reglas societarias. Pero el 2 % de $ 16.908.000 (patrimonio neto anterior -$ 16.508.000- más el incremento de patrimonio -$ 400.000- derivado del aumento de capital) es mucho menos que el 10 % de $ 16.508.000. Por un arte de birlibirloque, los accionistas no suscriptores de la nueva emisión, pasan de tener $ 1.650.800 –el 10 % de $ 16.508.000- a ser titulares de derechos sólo sobre $ 338.160 (el 2 % de $ 16.908.000).
Hiere toda idea de racionalidad y repugna a la justicia conmutativa, que la omisión de suscribir e integrar $ 40.000 (el 10 % del aumento de capital) prive a los minoritarios de $ 1.312.640 (diferencia entre $ 338.160 y $ 1.650.800). Si, en cambio, cada nueva acción de $ 10 de valor nominal se valúa en $ 1.650,80 (relación entre el capital nominal suscripto y el patrimonio neto), después del aumento de capital, su suscripción e integración, ingresarán al patrimonio social $ 66.032.000 (40.000 acciones x $ 1.650,80), que sumados al patrimonio anterior, elevarán el patrimonio neto a $ 82.540.000. Los titulares del 2 % del capital social –anteriores tenedores del 10 %, que no ejercitaron su derecho de suscripción preferente- seguirán manteniendo derechos patrimoniales idénticos (2 % de $ 82.540.000 = $ 1.650.800).
[23] SÁENZ VALIENTE, Rev. La Ley del 23 de octubre de 1996.
[24] Resolución Técnica N° 6; ver ponencia de PABLO VAN THIENEN, en el VI° Congreso Argentino de Dere­cho Societario, "Algunas reflexiones en torna de la capitalización de la cuenta ajuste del capital", Tomo II del libro de ponencias, págs. 191-199).
[25] Así parece entenderlo NISSEN ("Ley de Sociedades Comerciales", Segunda Edición T. 3, Ed. Abaco, pág. 199), cuando expresa que el legislador, fundado en la protección de la intangibilidad del capital veda la emisión de acciones bajo la par, es decir, por debajo del valor nominal actualizado de las mismas.
[26] KENNY, "Obligaciones negociables", pág. 23, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1991.
[27] Marginando en ese ejemplo del análisis -y concentrándonos en el valor patrimonial según libros- la desvalorización de las acciones derivada de perder la posibilidad de requerir informes al síndico (art. 294); de requerir la convocatoria de asamblea (art. 236) y de formular denuncias ante la autoridad de contralor (art. 301).
[32] La lista de autores que, con distintos fundamentos, adopta esta idea nuclear, es nutrida: RAFAEL MARIANO MANÓVIL, "El derecho a la integridad de la participación del socio", Segundo Congreso de Derecho Societario, págs. 227 y ss.; SERGIO LE PERA, "Sobre la futilidad de la noción de capital social", La Ley, 1986-B, págs. 972-976, en especial pág. 974; ANGEL VERGARA DEL CARRIL, "Capital social, patrimonio y realidad económica", Rev. La Información, XXXV, pág. 690; JORGE ROBERTO HAYZUS, "En defensa de la intangibilidad de los derechos de participación del accionista en la sociedad por acciones", Congreso Argentino de Derecho Comercial, 1990, Ed. Colegio de Abogados de Buenos Aires, Vol 2., págs. 165-168.
[33] Dictada en los expedientes n°s 177.225, trámite n° 177.225/71.525 de la IGPJ, correspondiente a la sociedad CHUBASCO S.A. y n° 1.695.644 a la sociedad VIEJO CIMARRON S.A
Publicado por Julio Rougès en 18:32

References: artículo 189
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 Resolución 
 artículo 13
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 artículo 194
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in fine
 artículo 186
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 Resolución 
 artículo 3
 artículo 189
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