Source: http://bo.unsa.edu.ar/cs/R2008/R-CS-2008-0427.htm
Timestamp: 2019-04-24 03:52:30+00:00

Document:
Expedientes Nº 2.511/08
RESOLUCION CS 427/08
VISTO las presentes actuaciones por las cuales los representantes de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE SALTA, para integrar la Comisión Técnica Ad-Hoc de Asesoramiento de la Comisión de Tránsito y Transporte (Ordenanza Nº 12.316/04 - Resolución CD Nº 097/08) del CONCEJO DELIBERANTE DE LA CIUDAD DE SALTA: Prof. Juan Antonio BARBOSA; Lic. Rubén Emilio CORREA y Prof. Sergio QUINTANA elevan proyecto de Ordenanza Municipal para la denominación de calles, avenidas y espacios públicos del Barrio Ciudad del Milagro, y
Que mediante Res. C.S. Nº 120/08 este Cuerpo resolvió solicitar al Concejo Deliberante de la Municipalidad de la Ciudad de Salta ordene establecer como denominación de calles, avenidas y espacios públicos del Barrio Ciudad del Milagro los nombres de la Universidades Nacionales, de docentes-investigadores, intelectuales que hayan contribuido al conocimiento científico en todas las esferas de la vida social, además de aquellos intelectuales y dirigentes universitarios vinculados al desarrollo de la Universidad argentina en sus principios, democráticos y de emancipación social.
Que el proyecto elaborado cumple con los criterios fijados en la resolución mencionada precedentemente y está debidamente fundamentado, por lo cual este Cuerpo considera pertinente acoger el proyecto de referencia.
Por ello, en uso de las atribuciones que le son propias y atento a lo aconsejado por la COMISIÓN DE DOCENCIA, INVESTIGACIÓN Y DISCIPLINA de este Cuerpo, mediante Despacho N° 311/08 y en votación unánime,
ARTÍCULO 1º.- Acoger el proyecto de Ordenanza Municipal para la denominación de calles, avenidas y espacios públicos del Barrio Ciudad del Milagro, elaborado por los representantes de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE SALTA, para integrar la Comisión Técnica Ad-Hoc de Asesoramiento de la Comisión de Tránsito y Transporte (Ordenanza Nº 12.316/04 - Resolución CD Nº 097/08) del CONCEJO DELIBERANTE DE LA CIUDAD DE SALTA: Prof. Juan Antonio BARBOSA; Lic. Rubén Emilio CORREA y Prof. Sergio QUINTANA, cuyos fundamentos y proyecto de resolución obran como ANEXO I, II respectivamente de la presente.
ARTÍCULO 2º.- Comuníquese con copia a: Sra. Rectora, Sres. redactores del proyecto, Poder Ejecutivo Nacional, Poder Ejecutivo Provincial, Cámaras de Diputados y Senadores de la Nación, Cámaras de Diputados y Senadores de la Provincia de Salta, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia de Salta, Secretaria de Derechos Humanos de la Provincia de Salta, Concejo Deliberante de la ciudad de Salta, Intendente de la Municipalidad de Salta, Organismos y Asociaciones vinculadas a la defensa y promoción de los Derechos Humanos, Centro Vecinal de Barrio Ciudad del Milagro, Facultades, Sedes Regionales, Institutos de Educación Media, Secretarías, CIUNSa, Direcciones Generales, Dirección de Relaciones Públicas, Radio Universidad, Centros de Estudiantes, FUA, ADIUNSa, APUNSa, UAI, y Asesoría Jurídica. Cumplido, manténgase en reserva en Secretaría del Consejo Superior. Asimismo, publíquese en el boletín oficial de esta Universidad.-
Hace treinta años, el Comandante en Jefe de la Armada y miembro de la Junta Militar que había usurpado el poder el 24 de marzo de 1976, Almirante Emilio Eduardo Massera, lllegaba a la ciudad de Salta con el objetivo de inaugurar oficialmente el Liceo Naval para señoritas “Doctor Francisco de Gurruchaga” emplazado en el Barrio Ciudad del Milagro.
Participaron de los actos el gobernador de facto Capitán de Navío Roberto Augusto Ulloa, el Intendente militar de la Ciudad de Salta, Víctor Abelardo Montoya, además de militares y aproximadamente 25 periodistas movilizados desde todo el país para cubrir el evento, integraba la comitiva el actor Ángel Magaña, viejo protagonista de la película “La Guerra Gaucha” filmada en Salta en 1942 y conductor del programa del Canal 7 “Adelante Juventud” destinado a despertar vocaciones y difundir la acción cívica de las Fuerzas armadas, según los términos reproducidos en un reportaje en el diario El Intransigente.
Durante la ceremonia y con toda la pedantería que presumían los dictadores, el director del Liceo Naval Capitán de navío Eduardo Demarco, ratificó las declaraciones de Massera referidas a que la Institución militar “había traído el mar a Salta”, finalmente el capellán del Liceo, reverendo padre Francisco Peñalva elevó su invocación “para que en nuestra sociedad y en el mundo se mantenga y defienda el orden verdadero y humano en la libertad, y resulte leal y amiga la convivencia común en el respeto, en los derechos mutuos y en la fraternidad…”.
El día 6 de marzo de 1.978, en consonancia con los actos de inauguración del Liceo Naval y próximo a conmemorar el segundo aniversario del Golpe de Estado, el Intendente militar de la Ciudad de Salta dio a conocer la Ordenanza Nº 2810 mediante la cual ordenaba se designe las calles del Barrio Ciudad del Milagro con el nombre de aquellos militares considerados como “abnegados hombres de la Patria”. De esta manera se reemplazaba la denominación original de números y letras. Los nombres propuestos incluían a militares que habían ofrendo su vida por la patria combatiendo a la delincuencia subversiva. Entre ellos encabezaban la nómina el Gral Jorge Oscar Grassi, el coronel José Esteban Dalla Fontana, el vicealmirante Hermes José Quijada, el capitán Miguel Ángel Paiva, el Cabo Orlando Aníbal Moya, el Gral. Cesáreo Ángel Cardozo, el comodoro Moisés Etchegoyen, el Teniente de navío Jorge Omar Mayol, el Gral Juan Carlos Sánchez, entre otros. La prensa local (diario El Intransigente) informaba que este militar había desplegado “una intensa actividad en el desmembramiento de las bandas marxistas merced a una inteligente campaña de información y acción en la ciudad de Rosario de Santa Fe donde fue traicioneramente asesinado”, sin mayores fundamentaciones ni más mérito que las actividades de infiltración, espionaje, desaparición de personas, asesinatos, torturas y violaciones, la este grupo de militares fueron elevados a “héroes de la patria” y pasaron a formar parte de la memoria que buscaba imponer la Dictadura Militar.
Las calles del Barrio Ciudad del Milagro también recibieron el nombre de otros militares que actuaron durante los siglos XIX y XX. Se incluyó para las avenidas principales los nombres de las distintas fuerzas armadas: Avenida Armada Argentina, Ejército Argentino, Fuerza Aérea o el nombre de Fragata Libertad, Fragata General Sarmiento y Héroes de la Patria.
La imposición de los nombres a las calles del Barrio Ciudad del Milagro no fue un hecho aislado, formaba parte de la permanente acción de violencia simbólica que la Dictadura Militar ejercía sobre la sociedad salteña.
Aniquilada físicamente cualquier oposición político-social, la Dictadura pasaba a reforzar su ataque en el frente ideológico-cultural para consolidar simultáneamente la apropiación territorial y la dominación social. El denominado Proceso de Reorganización Nacional, no fue una dictadura militar más, había llegado para quedarse y modelar una sociedad bajo un conjunto de valores que dieran lugar a una “nueva” constitución del Estado, una “nueva” dirigencia, “nuevos” partidos políticos, una “nueva” educación”, “nuevos” empresarios, “nuevos” sindicatos, reasignaba un papel a las mujeres, a los niños, a la juventud. Fue una Dictadura que tenía como objetivo estratégico cambiar de raíz la matriz de la sociedad argentina, apelando paradójicamente a los valores del tradicionalismo, la cultura cristiano-occidental y los beneficios del mercado.
La parafernalia de los actos previstos para el lanzamiento del Liceo Naval y el aniversario del Golpe de Estado con el cambio de nombres a las calles del barrio que circundaban a la escuela de cadetes, la presencia de Massera, la visita de Ángel Magaña, paladín artístico de la “Guerra Gaucha”, utilizado dentro de la promisoria estrategia que vinculaba al arte y la farándula de la época al servicio de la publicidad política del régimen militar.
En los años posteriores la estrategia de propaganda de la Armada prosiguió a cargo de las cadetes del Liceo encargadas de dar instrucción en el arte de la navegación a los niños y jóvenes de las escuelas y colegios de la ciudad de Salta, matizadas con la visita al Liceo de la niña-actriz Andrea del Boca.
Han pasado treinta años desde aquellos sucesos, el Liceo Naval para señoritas fue cerrado en el marco del plan de reestructuración de las Fuerzas Armadas de fines de los noventa. Hoy el edificio es ocupado por una escuela pública provincial, sin embargo las calles conservan la memoria oficial de la Dictadura Militar amparada por el silencio de indolentes y cómplices.
Las jóvenes generaciones han comenzado a producir su propia interpretación crítica del pasado. Así quedó expresada la posición a través de los estudiantes del Colegio San Lucas que en el marco de las Jornadas del Día del Historiador y en la Sesión Especial del Concejo Deliberante con ese motivo propusieron la necesidad de revisar los nombres de las calles, pasajes y avenidas de la Ciudad vinculados a quienes fueron responsables de las violaciones del derecho constitucional y de los derechos humanos en nuestro país para cambiar sus nomenclaturas, quedando tal iniciativa plasmada en la Resolución del Cuerpo Municipal Nº 269 emitida el quince de noviembre del año dos mil siete.
El conjunto de docentes-investigadores, estudiantes, autoridades de la Universidad Nacional de Salta, consideran necesario dotar a las calles y espacios públicos de la ciudad de Salta de nuevos nombres que estén vinculados a la lucha por la libertad, la igualdad, la dignidad de la vida humana, el respeto a las diferencias, la pluralidad de ideas, el conocimiento provisto por los ancestros, el desarrollo de la ciencia, el compromiso social, el rechazo a las imposiciones hegemónicas, la reivindicación de los pueblos latinoamericanos.
Estos valores que conforman una propuesta democrática y liberadora tienen expresión pública en el movimiento de la Reforma Universitaria de 1918, que fue enriquecida a lo largo de estos noventa años. Con esto queremos significar que el programa democrático de la universidad no fue expresión de un solo hecho histórico sino producto del debate de varias generaciones de argentinos portadores de distintas posiciones políticas.
La Universidad libre nace de la libertad de las posiciones y queremos homenajear a quienes contribuyen y contribuyeron con su trabajo a la construcción de una sociedad democrática y socialmente justa desde las aulas, los gabinetes, los laboratorios, los archivos, etc. Propuesta diametralmente opuesta a seguir consagrando los espacios públicos a la memoria colectiva a quienes sembraron la muerte, haciendo culto de la “capucha”, elevando santuarios de sangre en los sótanos, consagrándose con la “picana eléctrica en la mano” a todo tipo de aberraciones sobre los cuerpos y las mentes humanas o clausurando el conocimiento por medio de la censura, la quema de libros, la cesantía, muerte, exilio de docentes e investigadores. En tal sentido la Universidad Nacional de Salta a sufrido el terror de la dictadura que se cobró las vidas y el padecimiento de docentes, estudiantes y personal administrativos salvajemente asesinados, torturados, encarcelados y otros desaparecidos hasta el día de hoy, por los cuales seguimos luchamos levantando las banderas de la Verdad y la Justicia.
La Universidad Argentina luego de años de terror y dictadura fue recobrada para la sociedad argentina. A esta Universidad lentamente han retornado al trabajo los exilados, los excluidos, los que padecieron el exilio interno. El conocimiento nuevamente ha sido puesto en beneficio de una propuesta que tiene como punto de partida la dignidad de la sociedad, aunque sabemos que el sistema de universidades nacionales necesita una decisión más firme en torno a un proyecto emancipador.
Es notorio que las Universidades y los distintos centros e institutos de investigación que dependen del restringido presupuesto nacional y que en el marco de sus autonomías y características regionales, son los principales formadores de recursos humanos destinados a la producción, y el mejoramiento de las condiciones de vida de la sociedad argentina.
Consideramos importante que las calles, avenidas y espacios públicos del Barrio Ciudad del Milagro reciban una nominación que realce el vínculo estrecho que tiene la comunidad barrial con la actividad universitaria.
La denominación de calles, avenidas y espacios públicos deben constituir un homenaje a las generaciones del futuro conformadas por los niños de todos los niveles educativos, los jóvenes estudiantes que a toda hora transitan sus calles, las decenas de familias que abren sus casas para que los esforzados estudiantes del interior encuentren un espacio para vivir y estudiar, por los docentes, los trabajadores, profesionales, empleados que lo habitan y que tienen una expectativa en la educación pública y en la posibilidad de la formación universitaria de sus hijos.
Asimismo consideramos importante dar un sentido de orientación sencillo y útil a los vecinos y visitantes del barrio. Para ello se ha planteado dar nombres de Universidades Públicas Argentinas a las calles orientadas en un sentido y nombres de docentes-investigadores, intelectuales que hayan contribuido al conocimiento científico en todas las esferas de la vida social, además de aquellos intelectuales y dirigentes universitarios vinculados al desarrollo de la Universidad argentina en sus principios, democráticos y de emancipación social en sentido perpendicular a las mencionadas anteriormente.
La Resolución Nº 269 del Concejo Deliberante de la Ciudad de Salta, por la cual se invita a la escuela de Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta a realizar un trabajo de revisionismo sobre los nombres actuales de calles, pasajes y avenidas de la ciudad; y,
Que por Resolución C.S. Nº 120/08, el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Salta resolvió solicitar al Concejo Deliberante de la Municipalidad de la Ciudad de Salta ordene establecer como denominación de calles, avenidas y espacios públicos del Barrio Ciudad del Milagro los nombres de la Universidades Nacionales, de docentes-investigadores, intelectuales que hayan contribuido al conocimiento científico en todas las esferas de la vida social, además de aquellos intelectuales y dirigentes universitarios vinculados al desarrollo de la Universidad argentina en sus principios, democráticos y de emancipación social.
Que la resolución de la Universidad Nacional de Salta citada precedentemente tiene sustento en un trabajo de investigación realizado por la Cátedra Abierta “Política y Reforma Universitaria”; el Proyecto de Investigación CIUNSa Nº 1474: “Periodismo en Tiempos de Represión y Censura, Salta 1975-1983”; el Archivo de la Memoria y de la Palabra; la Comisión de Derechos Humanos y el Centro Único de Estudiantes de Humanidades de esa Universidad
Que las jóvenes generaciones han comenzado a producir su propia interpretación crítica del pasado. Así quedó expresada la posición a través de los estudiantes del Colegio San Lucas que en el marco de las Jornadas del Día del Historiador y en la Sesión Especial del Concejo Deliberante con ese motivo propusieron la necesidad de revisar los nombres de las calles, pasajes y avenidas de la Ciudad vinculados a quienes fueron responsables de las violaciones del derecho constitucional y de los derechos humanos en nuestro país para cambiar sus nomenclaturas, quedando tal iniciativa plasmada en la Resolución del Cuerpo Municipal Nº 269 emitida el quince de noviembre del año dos mil siete.
Que el conjunto de docentes-investigadores, estudiantes, autoridades de la Universidad Nacional de Salta, consideran necesario dotar a las calles y espacios públicos de la ciudad de Salta de nuevos nombres que estén vinculados a la lucha por la libertad, la igualdad, la dignidad de la vida humana, el respeto a las diferencias, la pluralidad de ideas, el conocimiento provisto por los ancestros, el desarrollo de la ciencia, el compromiso social, el rechazo a las imposiciones hegemónicas, la reivindicación de los pueblos latinoamericanos.
Que estos valores que conforman una propuesta democrática y liberadora tienen expresión pública en el movimiento de la Reforma Universitaria de 1918, que fue enriquecida a lo largo de estos noventa años. Con esto queremos significar que el programa democrático de la universidad no fue expresión de un solo hecho histórico sino producto del debate de varias generaciones de argentinos portadores de distintas posiciones políticas.
Que la Universidad libre nace de la libertad de las posiciones y queremos homenajear a quienes contribuyen y contribuyeron con su trabajo a la construcción de una sociedad democrática y socialmente justa desde las aulas, los gabinetes, los laboratorios, los archivos, etc. Propuesta diametralmente opuesta a seguir consagrando los espacios públicos a la memoria colectiva a quienes sembraron la muerte, haciendo culto de la “capucha”, elevando santuarios de sangre en los sótanos, consagrándose con la “picana eléctrica en la mano” a todo tipo de aberraciones sobre los cuerpos y las mentes humanas o clausurando el conocimiento por medio de la censura, la quema de libros, la cesantía, muerte, exilio de docentes e investigadores. En tal sentido la Universidad Nacional de Salta a sufrido el terror de la dictadura que se cobró las vidas y el padecimiento de docentes, estudiantes y personal administrativos salvajemente asesinados, torturados, encarcelados y otros desaparecidos hasta el día de hoy, por los cuales seguimos luchamos levantando las banderas de la Verdad y la Justicia.
Que la Universidad Argentina luego de años de terror y dictadura fue recobrada para la sociedad argentina. A esta Universidad lentamente han retornado al trabajo los exilados, los excluidos, los que padecieron el exilio interno. El conocimiento nuevamente ha sido puesto en beneficio de una propuesta que tiene como punto de partida la dignidad de la sociedad, aunque sabemos que el sistema de universidades nacionales necesita una decisión más firme en torno a un proyecto emancipador.
Que es notorio que las Universidades y los distintos centros e institutos de investigación que dependen del restringido presupuesto nacional y que en el marco de sus autonomías y características regionales, son los principales formadores de recursos humanos destinados a la producción, y el mejoramiento de las condiciones de vida de la sociedad argentina.
Que consideramos importante que las calles, avenidas y espacios públicos del Barrio Ciudad del Milagro reciban una nominación que realce el vínculo estrecho que tiene la comunidad barrial con la actividad universitaria.
Que la denominación de calles, avenidas y espacios públicos deben constituir un homenaje a las generaciones del futuro conformadas por los niños de todos los niveles educativos, los jóvenes estudiantes que a toda hora transitan sus calles, las decenas de familias que abren sus casas para que los esforzados estudiantes del interior encuentren un espacio para vivir y estudiar, por los docentes, los trabajadores, profesionales, empleados que lo habitan y que tienen una expectativa en la educación pública y en la posibilidad de la formación universitaria de sus hijos.
POR ELLO, EL CONCEJO DELIBERANTE DE LA CIUDAD DE SALTA,
EN REUNIÓN HA ACORDADO Y
Artículo 1.- Derogar la Ordenanza 2.810 de fecha 06 de Marzo de 1.978.
Artículo 2.- Designar a las calles de Barrio Ciudad del Milagro de acuerdo al Anexo de la presente.
Avda. de la Reforma Universitaria
Designación anterior: Avda. Bolivia (colectora) – Av. Heroes de la Patria
Aunque en el umbral del siglo XX la influencia de la Universidad se extendía en múltiples ámbitos, a partir de 1918 cuando su carácter rector adquirió una fuerza inusitada.
En consonancia con los acontecimientos que vivían el país y el mundo, en junio de 1918 la juventud universitaria de Córdoba inició un movimiento por la genuina democratización de la enseñanza que cosechó rápidamente la adhesión de todo el continente.
Esta gesta, conocida como Reforma Universitaria, es uno de los mitos de origen de la Córdoba del siglo XX, y uno de los puntos de partida de su entrada en la modernidad. La utopía universitaria del '18 se anticipó medio siglo al "Mayo Francés" y extendió su influencia a todas las universidades argentinas y latinoamericanas.
- Cogobierno estudiantil
- Autonomía universitaria
- Concursos con jurados con participación estudiantil
- Investigación como función de la universidad
- Extensión universitaria y compromiso con la sociedad
En 1918, tres centros de estudiantes -Medicina, Derecho e Ingeniería- decidieron unirse para dar lugar al nacimiento de la Federación Universitaria de Córdoba (FUC). La unidad estudiantil era correlato de la que en 1917 se había producido en la clase obrera, cuando quince sindicatos cordobeses formaron una central única de trabajadores: la Federación Obrera Local (FOL).
Esta expansión de los lazos asociativos distaba de ser ajena a las transformaciones que vivía la ciudad de Córdoba. En los últimos veinte años había triplicado su población (de 50 a 150 mil personas), extendido el uso del teléfono y familiarizado con los tranvías eléctricos. Asimismo, emprendimientos fabriles de cierta relevancia contribuían a modificar el paisaje urbano. Al compás de esos cambios, se multiplicó el número de estudiantes universitarios (cerca de dos mil en 1918) y sus orígenes se diversificaron. Muchos de ellos provenían de otras provincias, y la mayoría vivía en casas de pensión, especialmente en Barrio Clínicas.
La Gaceta Universitaria, publicación oficial de la FUC, retrataba en 1918 su vida cotidiana: las pensiones eran "una calamidad en todo (higiene, alimentación, precio)" y se exigía pagar por adelantado para evitar "fugas"; reconocía, no obstante que estas no eran infrecuentes "previa una esquelita de despedida abandonada con insinuante ironía sobre un clavo, que antes sostuviera el erótico desnudo con que es de buen grado adornarse el cuarto".
Los estudiantes provenientes de Rosario (desde 1870 el ferrocarril aseguraba una comunicación fluida con esa ciudad) constituyeron un núcleo culturalmente significativo. El médico radical Juan Giordano, recordaba: "Recién llegados a Córdoba un núcleo de estudiantes rosarinos, tomamos una casa para hacer vida en común, situada en la calle Ocaña Norte, y constituyó una verdadera república soviética", por la cooperación y organización de sus miembros, entre quienes se contaban Luis Méndez, Natalio Saibene (ambos firmantes de Manifiesto Liminar) y Amadeo Sabattini. Le llamaban "Le MoulinRouge".
De este modo, en el movimiento del ´18 se dieron cita, entremezclándose, nuevos sectores -una primera generación de hijos de inmigrantes que accedía a la universidad- con los hijos rebeldes del patriciado cordobés, como el propio Deodoro Roca, quienes potenciaron el horizonte de la protesta estudiantil. Ese horizonte se nutria de diversos filones de pensamiento secularizado - Voltaire, Marx, Proudhon, Nietzsche, Spencer, Darwin, Comte, Freud- en un fluir de ideas cuya pluralidad era testimonio de su antidogmatismo. El cemento que unía esta alquimia iconoclasta en una práctica política común era el desafío al poder de las academias (solo los académicos tenían representación en la asamblea universitaria) y de los jesuitas (en la universidad continúa "obrando y mandando y esclavizando el siniestro escuadrón de Loyola" , La Gaceta Universitaria Nº12, p. 7, 12-8-1918). Así, lo que comenzó como rebelión con luces de bohemia se convirtió en cuestionamiento de la hegemonía clerical conservadora.
El 21 de julio de 1918 Córdoba fue sede del Primer Congreso Nacional de Estudiantes Universitarios: exigió cogobierno, cátedras libres, el monopolio universitario del Estado y la supresión de "toda fórmula pre-establecida de juramento de los egresados". La condena al militarismo, el apoyo a los obreros, las simpatías con la revolución rusa, el respaldo a la Asociación Feminista Nacional y la solidaridad con las minorías perseguidas (matanzas de judíos en Ucrania, Polonia y Rumania) suponían nuevos temas en la agenda estudiantil que eran el prefacio de una nueva época. Alguna vez Deodoro Roca, dijo ser parte de una generación que buscando un "maestro" encontró un "mundo"; frase que hoy podríamos completar añadiendo que ese descubrimiento marcó el nacimiento del siglo XX en Córdoba.
2. Enrique Barros
Designación anterior: Comodoro Moisés Etchegoyen – Av. de la Paz – Teniente General Eduardo Racedo
Nació en Córdoba el 6 de septiembre de 1893 y falleció el 25 de marzo de 1961. Fue el primer presidente de la Federación Universitaria de Córdoba (FUC) en 1918 y uno de sus principales gestores, uno de los mas grandes líderes de la Reforma Universitaria Constituyo con Horacio Valdez e Ismael Bordabehere el triunvirato estudiantil de autoridades de la Federación Universitaria de Córdoba de 1918 que asumió la responsabilidad de dirigir una campaña para sostener los postulados de una Universidad nueva que se reclamaba y que se convirtió en toda una revolución universitaria que superó las fronteras del país. Después de terminado sus estudios se traslado a Alemania para realizar su perfeccionamiento que efectuó especialmente en la Universidad de Friburgo, por su gestión la Universidad Nacional de Córdoba pudo contar con los primeros grandes profesores extranjeros que vinieron de visita, como el Doctor Alfonso Goldsmidt; eminente economista de fama internacional y el no menos destacado sabio filósofo y fisiólogo Jorge Nicolai.
Su regreso como reformista se detuvo en 1923, la evolución reformista se había detenido y la reacción amenazaba con sentar sus reales nuevamente en la Universidad, por eso no pudo incorporarse a su magisterio y se entrego de lleno a su profesión y a la investigación Enrique Barros era médico clínico y pudo haber ganado el Premio Nobel por su descubrimiento acerca de la Psitacosis. Alrededor de 1929 se desencadenó una pandemia de lo que se suponía podía ser "gripe" o "influenza" ,"neumonía" y hasta "tifoidea". El brote reapareció en Buenos Aires en 1940. Fue él quien descubrió que se trataba de una enfermedad transmitida por las aves exóticas que se había diseminado durante una exposición de pájaros tropicales que había visitado Córdoba. La verdad es que investigó y escribió por "los argentinos". Su trabajo de investigación le valió reconocimiento mundial y fue invitado a exponer en los más acreditados centros médicos de Europa. Dominaba cuatro idiomas además del castellano: inglés, francés, alemán, y portugués. Quedó huérfano de padre durante su niñez, por lo que tuvo que trabajar para costearse los estudios. En la etapa violenta de la lucha de los estudiantes, un grupo de ultra derecha entró al Hospital de Clínicas, donde él se desempeñaba como practicante, en horario nocturno y lo atacó con barras de hierro, envueltas en diarios. Sufrió 16 operaciones que, finalmente, le restauraron la movilidad del lado derecho de su cuerpo paralizado. Le pusieron una placa de platino en el cráneo, en una operación extraordinaria para su época. Quedó rengo pero en pleno uso de sus facultades mentales. Sufrió toda su vida de crisis cardíacas y fuertes dolores en la pierna. Uno de los atacantes fue a visitarlo al hospital, a pedirle perdón y él le contestó: “¡Son cosas de muchachos!”. Barros era alguien de carne y hueso, accesible y paternal y con un extraordinario sentido del humor. Una guía de conducta. Tenía su consultorio en calle Ituzaingó. Siempre recibía a los estudiantes, escribía artículos y discursos a mano, en papel borrador y con birome a veces en lápiz, su secretaria los pasaba a máquina y se los llevaba a Luis Remonda, director del diario “La Voz del Interior” o a quien le indicara.
Su sabiduría era inagotable. Tal vez, el recuerdo más importante fue su famoso discurso "Cachorros de la Reforma", que pronunció el 3 de octubre de 1958 durante un acto público de la FUC. Lo hizo luego de que el Congreso Nacional, durante una sesión vergonzosa en la que hasta se llevó a legisladores en camilla para votar, aprobara la creación de universidades privadas. Apostado en la escalinata de la base de la estatua de Vélez Sársfield –que entonces estaba en el centro de la rotonda donde desemboca la avenida del mismo nombre- se ubicó al orador. Había recibido amenazas de muerte si insistía en cerrar el acto. Los estudiantes formaron un escudo humano para proteger su cuerpo. Miles y miles lo rodeaban por todas partes así, pronunció su arenga más famosa y su herencia a las futuras generaciones, su voz, a veces, se entrecortaba por la emoción.
Barros llevaba el bolsillo de su chaleco un papel escrito de su puño y letra, que decía textualmente: "Yo, Enrique Barros, en pleno uso de mis facultades mentales y sabiéndome aquejado de una dolencia que en cualquier momento puede hacer crisis, prohíbo que en tal caso, ni vivo ni muerto, llegue hasta mí un sacerdote de la religión católica apostólica romana, a la que considero la negación de la doctrina de Cristo." Finalmente, le llegó su hora: murió de un ataque al corazón en 1961, se cree que fue en su consultorio. Sobre su escritorio había dejado el borrador, escrito a mano y en lápiz, de su último artículo: "Eichmann: el gaucho malo de La Pampa". Susana Tampieri, quien se desempeñó hasta el último de sus días como su secretaria ad honoren pasó ese artículo a máquina entre irrefrenables sollozos y se lo entregó a Remonda para su publicación. Ella aún conserva el original.
3. Deodoro Roca
Designación anterior: Teniente de Navio Jorge Omar Mayol – Coronel Juan Isidro Quezada
Nació en Córdoba el 2 de julio de 1890 y murió el 7 de junio de 1942. Primó en el la docencia informal, la simpatía, la gracia y el sentido dionisiaco de la existencia. Pocos políticos tuvieron su claridad y coraje cívico manteniéndose ajenos a partidos y banderías. Se graduó de abogado y doctor. Fue uno de los primeros en articular reclamos pedagógicos y administrativos con la realidad político social argentina. Se lo consideró una cima moral e intelectual de su época que reaccionaba contra un mundo de oscuras y contradictorias visiones de una realidad a la que embestía y llevaba por delante para superarla dialécticamente sin negar su sentido popular. Deodoro Roca, quien en su momento fuera considerado por Ortega y Gasset como el argentino más eminente de los que había conocido, según recordaba Manuel Gálvez, y que para Ezequiel Martínez Estrada fuese el escritor político argentino más importante del siglo XX. Deodoro fue el redactor del Manifiesto Liminar de la Reforma, el documento político más trascendente que Argentina legara al mundo en el siglo XX. Sin embargo, hoy es casi un desconocido en su tierra. Decía: “No he actuado en la vida pública de mi país desde la angostura de programas y partidos políticos”, escribió en una nota autobiográfica. “Pero he hecho, al margen de ellos, y desinteresadamente, una intensa y riesgosa vida pública. La haré hasta que me muera, porque me interesa hasta la pasión el destino de la patria y sobre todo el destino del hombre”. Nació en una familia de la alta sociedad cordobesa, pero fue “un tránsfuga de su clase”, como lo definiera Gregorio Bermann. Ejerció la abogacía con pasión de artista:"Una vida en plenitud admite y ennoblece el goce espiritual, y enriquece las profesiones que, como la abogacía, están constantemente escapándose de la espiritualidad y cayendo en zonas de decorosa comerciabilidad. Basta para eso orientarla en el sentido de lucha por la justicia y poner en ella valor, pulcritud, decoro, y mantener siempre vivo el horror por la estupidez, por la chabacanería, por el trabajo mal hecho, y por la vulgaridad plebeya y letrada que es pulmón de acero de nuestra profesión. Entonces la abogacía se aproxima a las bellas artes. Y sólo aproximándose así a ellas se puede ser un buen abogado.” En el sótano de su casa de la calle Rivera Indarte recibió entre tantos otros a Stefan Zweig, el conde Keyserling, José Ortega y Gasset, Raúl Haya de la Torre, Eugenio d´Ors, Waldo Frank, José Ingenieros, Alfredo Palacios, Lisandro de la Torre y Rafael Alberti. Su obra escrita, recopilada tras su muerte (1942), aún tiene vigencia: Las obras y los días (1945), El difícil tiempo nuevo (1956), Ciencias, maestros y universidades (1959) y Prohibido prohibir (1972). Hombre de acción, una noche “vistió" las estatuas de Córdoba, protestando por el retiro de un desnudo del Salón Oficial de pintura. Más tarde indignado por la indiscriminada poda de árboles de su ciudad, pidió, desde su columna en “Las Comunas”, la cabeza de los asesinos de árboles: “Pedimos su cabeza para satisfacer una antigua curiosidad”, decía. “¡Para ver que tienen dentro!”
Como abogado defendió a innumerables presos políticos, y como periodista se opuso al fascismo así como también al avance de Gran Bretaña y Estados Unidos sobre América latina.
Tras su muerte, un joven asmático se mudó a Córdoba por recomendación médica. Allí, en una ciudad donde estaba vivo el recuerdo de Deodoro, se hizo muy amigo del hijo de éste, Gustavo, lo que le permitió pasar tardes enteras en su biblioteca personal. Dos décadas más tarde, Ernesto Guevara también se convertiría en ejemplo y símbolo de la juventud latinoamericana.
4. Arturo Orgaz
Designación anterior: Capitán Miguel Alberto Keller – Mayor Francisco de Arteaga
Nació en Córdoba el 4 de junio de 1890, Se recibió en Derecho, en la Universidad Nacional de Córdoba, pero se especializó en Sociología, en el campo político representó con seriedad al Partido Socialista como senador provincial, como candidato a gobernador y a vice-presidente de la República. En su faz de universitario, su rebeldía y el conocimiento de la injusticia lo llevaron a ser el estandarte de la Reforma Universitaria, el iniciador, el militante ardoroso de una causa justa, ingresó en la cátedra universitaria en 1918 como profesor de Introducción al Derecho y a las Ciencias Sociales y enseñó en esa disciplina por espacio de casi 30 años, retirándose en 1946, en que decidió abandonar la cátedra, porque ella se hacía incompatible con la libertad de pensar
En la magistratura fue juez letrado y juez del crimen, donde una vez mas se pusieron de relieve su rectitud y su inteligencia.
Como escritor nos legó obras de pulida prosa y macizo contenido: “Las barcas del ensueño”; “De buen Humor”; “Las muchedumbres”; “Cosas de amor”; “En guerra con los ídolos”; “Estado y fascismo”; “El crimen santo” y muchas mas.
Como orador, fue el mas alto exponente de la oratoria tribunicia en la provincia de Córdoba. Hecho para la controversia militante, su palabra tenía extraordinaria flexibilidad y su mente acusaba agudeza de imaginación. Pero en la faz que merecerá el mas alto respeto de la ciudadanía, es la de civil y militante en la lucha tenaz en contra de todos los despotismos que han pesado sobre el mundo y en especial en América Hispánica, la Noble nación de Bélgica lo distinguió con la condecoración de “Caballero de la Corona de Bélgica” en reconocimiento de la defensa que hiciera de esta nación al ser invadida brutalmente, después de haber sido asegurada su neutralidad.
Falleció en Córdoba el 16 de agosto de 1955.
5. Silvia Benjamina Aramayo
Designación anterior: Brigadier General Miguel Estanislao Soler – Brigadier General Francisco Fernández De la Cruz
Nació en Salta el 18 de octubre de 1.952.
Cursó sus estudios primarios en la Escuela Nacional Nº 93 “Bartolomé Mitre” de Campo Quijano, pueblo que la vió crecer en sus primeros años como destacada estudiante, portadora de la bandera de ceremonias.
Con sólo 12 años ingresa al Colegio Nuestra Señora del Huerto de Salta Capital, donde cursó sus estudios secundarios con excelente promedio, recibiendo el título de Maestra Normal Nacional.
A los 17 años ingresa a la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta, en la carrera de Historia.
Su ímpetu, inteligencia y dedicación al estudio, le posibilitó en marzo de 1.976, recibir el título de Profesora de Historia, con sólo 24 años.
El gran espíritu de servicio y su formación académica le permitió desempeñarse como maestra en diferentes escuelas de la zona rural y de Salta Capital, brindando cariño, contención y enseñanzas a muchos niños de hogares humildes.
Luchadora incansable de la educación pública y gratuita, dedicó horas de labor ad-honorem en escuelas, centros vecinales y hogares de niños.
Se desempeñó como Auxiliar Docente del Departamento de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta, en la asignatura Introducción a la Historia; en los cursos para adultos mayores de 25 años y en el Año Básico Común. También fue designada Auxiliar de la Dirección General de Obras y Servicios de la misma Universidad. Desde esos cargos formó parte del equipo de trabajo del Dr. Holver Martínez Borelli, aportando juventud, inteligencia y vocación de servicio.
Silvia Aramayo perteneció a una generación de jóvenes que luchaban por un sueño, el de un país donde prime la igualdad, la solidaridad y la justicia, dedicando todos los años de su juventud al estudio, el trabajo y a la lucha por la educación pública y los derechos humanos.
Fue cesanteada el 3 de mayo de 1.976 de todos los cargos que revistaba, por Resolución Nº 77-DI-76 de la intervención militar en la Universidad.
El 24 de septiembre de 1976, fue vilmente sacada de su hogar, en las penumbras de la noche, pasando así a formar parte de la lista de los más de los treinta mil desaparecidos de nuestro país.
6. Gumersindo Sayago
Designación anterior: Jorge Newbery
Nació en Santiago del Estero el 10 de diciembre de 1893 y falleció en 1959, hijo del ex diputado provincial y profesor del Colegio Nacional de Santiago del Estero D. Gumersindo Sayago y de doña Rosario Gallardo.
Una vez terminada su formación escolar y secundaria se traslado a Bs. As. Para iniciar sus estudios de medicina, durante su vida en la capital vivió muy pobre. Debió trabajar y lo hizo en la farmacia del Hospital Fernández. Se distinguió enseguida como alumno brillante, pero le ocurrió lo mismo que a muchos llegados del interior: enfermó de tuberculosis y entonces encaminó sus pasos hacia la serranía cordobesa en busca de la curación.
No cabe duda que la enfermedad que padeció lo oriento a dedicarse a la especialidad. Una vez mejorado, se dirigió a Córdoba ingresando en la Facultad de Medicina donde también se destacó por el brillo de su inteligencia.
Sayago fue motor y nervio del movimiento que dio origen a la Reforma Universitaria de 1918, del cual dijo: “Y son aquellos días ya lejanos de mi actuación estudiantil en el año 18, llenos de fe y esperanza, los que representan para mi el mayor blasón de mi vida universitaria. En ellos se trazó un sendero de rectitud, de libertad y de justicia social, por el que siempre seguí afanosamente. Con una honda fe en esos principios, me inauguré en la tarea de enseñar, valorando lo más exactamente que me fue posible, como la libertad para enseñar y para aprender surge la más perfecta compenetración entre maestro y discípulo”. En esa época fue delegado por la Federación Universitaria de Córdoba al Primer Congreso Nacional de Estudiantes Universitarios que trabajó en esa ciudad en julio de 1918, entre los votos de ese congreso de estudiantes se aprobó uno propuesto por Sayago que decía: “Que es urgente que la federación universitaria argentina se imponga el estudio de la Casa del Estudiante tuberculoso, para lo cual es menester se pida al Congreso Nacional incluya una partida en el presupuesto para su sostenimiento...” Ya se definía aquí el tisiólogo con visión social. Veinte años mas tarde, al inaugurar su cátedra de tisiología, desarrolló el tema social de la tuberculosis con gran extensión.
Por sus clasificaciones fue entonces practicante del Hospital Nacional de Clínicas y obtuvo su título de doctor en medicina el 16 de abril de 1919. Con el premio José M. Álvarez al mejor trabajo de higiene por su obra “La tuberculosis en la provincia de Córdoba” obtenido en 1920, inicia su carrera ascendente. Trabajó durante los años 1919 al 21, como médico del Dispensario de Tuberculosis “Transito Cáceres de Allende” y al mismo tiempo inició su actividad docente como adscripto a la cátedra de clínica epidemiológica.
El Hospital Tránsito Cáceres de Allende nació en 1921 por el reconocimiento de la Sociedad cordobesa hacia doña Tránsito Cáceres de Allende que dedicó sus afanes en defensa de los enfermos tuberculosos. La piedra fundamental se colocó en 1917 y en 1919 funcionaba ya un dispensario para atender a los enfermos ambulatorios mientras se encaraba la construcción del asilo hospital que fue inaugurado finalmente el 19 de junio de 1921. Allí lo vemos a Sayago iniciando su obra titánica de maestro, que al principio pocos lo siguieron ya que era hasta materialmente difícil llegar al Hospital, había que saltar fosos y escalar barrancas, pero así y todo Gumersindo Sayago llegaba por la mañana al hospital en un coche de plaza acompañado de sus primeros discípulos que fueron los amigos de toda su vida: Villafañe Lastra, Jorge Orgaz, Domingo Cabrera. Poco a poco la obra se agiganta y nace la Escuela Tisiológica que en el órden de acontecimientos progresivos tiene dos jalones de importancia: El primero es el reconocimiento por parte de de la Universidad de la obra del maestro con la creación del Instituto de Tisiología de la Universidad de Córdoba, el segundo el la creación de la Primera Cátedra Argentina de Tisiología que él inauguró el 19 de abril de 1938. Gumersindo Sayago transitó una intensa vida médica, ocupó diversos cargos y obtuvo numerosos honores dispensados por instituciones médicas, nacionales y mundiales. Impresionaba por su sabiduría, su gesto amplio y su elocuencia, era de personalidad fuerte y decidida, ni los males físicos que le atacaron ni los golpes morales que sufrió fueron capaces de doblegar su estirpe de luchador infatigable.
Su humanidad lo llevó a estudiar e interesarse por todos los problemas que atañen al hombre, como la libertad, el arte, su tierra santiagueña, el trabajo, la paz, el panamericanismo y en definitiva, la vida.
7. Gergina Droz
Designación anterior: Coronel Manuel Rojas – Coronel Mayor Federico de Brandsen
Nació en Santa Fe el 26 de junio de 1941. Cursó estudios universitarios en la Universidad Nacional del Litoral alcanzando el título de Profesora de Educación Media (Secundaria, Especial y Técnica en el año 1967.
Desde 1969 integró el equipo de Investigación de Paulo Freire en México, realizando trabajos sobre Concientización y Alfabetización teniendo como sede el Instituto de Proyección Cultural y Politécnico de México. En este país obtuvo una Beca para continuar sus estudios en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Autónoma de México obteniendo el título de Maestra en Ciencias Sociales en 1970. Durante su permanencia en México, dictó numerosas cursos y conferencias vinculadas a la educación popular en América Latina y el método de Freire sobre la concientización y la alfabetización.
A su retorno a la Argentina se desempeñó como Profesora en Investigación Pedagógicas en el Instituto Superior Docente de la ciudad de Santa Fe (1972) y como Asesora Pedagógica de la Subsecretaria del Ministerio de Educación y Bienestar Social de la Provincia de Entre Ríos (1972)
El 1 de mayo de 1973 fue contratada por la Universidad Nacional de Salta para desempeñarse como docente del Departamento de Ciencias de la Educación en la categoría de Profesora Asociada con dedicación exclusiva para dictar cursos sobre Ecuación Permanente y formar un grupo de docentes para el área, además de organizar un Programa de Educación Permanente dentro del departamento de Ciencias de la Educación para la acción directa en el medio con participación de egresados y alumnos de posgrado.
El contrato se extendía por un año con posibilidades de prorroga por otro año más, en esa condición se desempeñaba cuando fue cesanteada por resolución del Rector interventor en diciembre de 1974.
Encontrándose detenida en el Penal de Villas las Rosas fue retirada por la fuerza por personal militar junto a otros detenidos que luego fueron ejecutados en la Masacre de Palomitas el 6 de julio de 1976, cuyos cuerpos fueron entregados a sus familiares o encontrados en diversas circunstancias. De Georgina Graciela Droz, de 35 años al momento de su desaparición, no se tiene novedades, constituyendo una de las miles de personas que fueron víctimas del Terrorismo de Estado que todavía esperan Justicia.
8. Avda. Holver Martínez Borelli
Designación anterior: Avda. Batalla de Salta
El Dr. Holver Martínez Borelli se destacó por su amplia trayectoria como Docente y Rector de la Universidad Nacional de Salta, habiendo incursionado en el campo de la poesía con su pensamiento comprometido con la causa del pueblo.
Por Res. Nº 183/73 de fecha 08/05/1.973, el Dr. Holver Martínez Borelli fue designado Rector Organizador de la Universidad Nacional de Salta.
Fue su preocupación hacer de la Universidad Nacional de Salta un ámbito donde los saberes confluyeran y se construyeran desde el pueblo y para el pueblo; un sitio donde se hermanaran los jóvenes venidos de las fronteras; un espacio crítico donde la inteligencia, la imaginación, la sensibilidad y el sueño de una sociedad justa y solidaria se dieran la mano.
La creación de la Universidad Nacional de Salta acontece en ese momento de efervescencia democrática como corolario jubiloso de los años previos en los que funcionaban algunas carreras dependientes, académica y administrativamente, de la Universidad Nacional de Tucumán.
Nace inmersa en un conflictivo proceso político que se pensaba como el fin de las dictaduras militares, la recuperación de los partidos políticos, la normalización institucional, la centralidad del pueblo como destinatario de los mensajes y las acciones políticas.
El “hacer” es la vocación y la marca que imprimen al proyecto inicial el grupo de docentes, alumnos y administrativos que concretan la tarea de fundar. Todos sus aspectos están impregnados del ideario del momento. La figura del Dr. Holver Martínez Borelli designado como primer Rector Interventor, resume el saber, la voluntad y la imaginación puestas a trabajar en la digna tarea de anunciar y afirmar en esta región el nacimiento de una universidad pública. Los actos básicos de fundación, con larga tradición desde el origen de las universidades en Occidente, se cumplen marcando el pasaje de lo imaginado a lo materializado a través de la consolidación de una iconografía
Las Bases fundacionales exaltan la vinculación social de las acciones de formación y el perfil de los profesionales que se gradúen en ella. Las voluntades e idealismos contestatarios se traducen en la revalorización de la pertenencia a un horizonte cultural cuyas raíces pertenecen a los pueblos originarios de América Latina y la singularización de su propuesta académica teniendo en cuenta el desarrollo de la región y la promoción de las personas que la habitan.
Durante la gestión de Martínez Borelli se impulsó la creación del escudo que identifica a la Universidad Nacional de Salta, en el que se adopta como lema de la Universidad “MI SABIDURÍA VIENE DE ESTA TIERRA”, de la que Martínez Borelli es coautor junto a Manuel J. Castilla.
El rito fundacional no descuida ninguno de los elementos emblemáticos del momento germinal: la Universidad debe tener un escudo que subsuma las claves de su origen y destino. Se convocó la comunidad artística de Salta a través de un concurso público para que proponga diseños. Este gesto inclusivo se tradujo en la selección de una pieza que no sólo es celebración del don de creadores de esta tierra sino que tiene el mérito de ensamblar los signos que mejor comunican la necesidad de decir “esto soy”. Los pictogramas ancestrales revisitados por Osvaldo Juane alineando los diversos paisajes de la provincia y el verso sentencioso, austero de Manuel J. Castilla proclamando el origen del saber se ofrecen como medio de revelación de la identidad con que se nace.
La primera fórmula de juramento en tanto formación discursiva inaugural constituye, igualmente, un espacio demarcado claramente con palabras de significados netos que inscriben el proyecto institucional en un concreto núcleo ideológico y político, en ese definido marco histórico y cultural del país y, en cierto sentido también del mundo. Sin dudas, hoy podemos leerla como un testimonio de su tiempo: la década del ´70.
Se construyó como instancia de comunicación plena aglutinadora de las razones particulares e institucionales que potencian el sentido de alcanzar una meta. El segundo considerando de la Resolución establecía, precisamente, su función de “síntesis de la filosofía que orienta los fines y objetivos de la Universidad”.
Se destacaba en ese diseño el otorgamiento, equitativo y alternado, de la palabra tanto a la autoridad que tomaba el juramento como al graduado que lo prestaba. Quedaban establecidas, intervenciones bien organizadas y fortalecidas por el uso de la primera persona en los parlamentos de cada enunciador. Las dos voces así dispuestas actualizaban un diálogo, un intercambio que hacía circular las palabras en un juego de nominación de acciones que se proclamaban desde un yo protagónico, con un compromiso definido y particular. Esta modalidad de producción y reconocimiento de un discurso impactaba a la vez en el plano de las representaciones institucionales porque sostenía la escenificación de una concepción de autoridad y de participación en la comunidad universitaria.
Es clara la isotopía que se diseñaba, en torno a fuertes nudos semánticos, en los enunciados correspondientes tanto al Rector como al graduado:
“…su incorporación al Proceso de Liberación Nacional propuesto por nuestro pueblo y asumido por esta casa de estudios…”
“…la comunidad a la que deberá servir…”
“ejercicio de la profesión… al servicio de la justicia social y del Proceso de Liberación Nacional, Regional y Latinoamericano…”
“ … respetando y haciendo respetar la Constitución Nacional…”
“…luchar… por la unidad de nuestro pueblo y demás pueblos hermanos…”
La fuerza cohesiva de estos elementos planteaba la dimensión ideológica de los actos institucionales en este período crucial. No era una fórmula aséptica, burocrática; por el contrario, configuraba otro ángulo de resonancia del programa de acción elegido.
La dimensión ética es, igualmente, una cuestión central. Hay algo muy poderoso en invocar y cifrar la condición de construcción colectiva como razón de la profesionalización; se le decía enfáticamente al graduado:
“… usted ha conseguido con su trabajo, con la dedicación de sus profesores y el esfuerzo de la comunidad…”.
Una de las derivaciones esenciales de esta significación de “estudio” y de “saber” es la conducta que genera:
“… leal desempeño de la profesión… ”
“… defensa de la verdad y la justicia…”
“… respeto por la Constitución Nacional…”
“… trabajar por la paz y la unidad del pueblo…”
“… anteponer el sentido de solidaridad a todo afán de lucro o prestigio profesional…”
La puesta en marcha de una universidad pública en esa circunstancia demandaba llenar con un contenido específico ese surco primero. La enunciación de principios trascendentes partiendo de la realidad local y próxima, la generación de una práctica institucional apoyada en docentes e investigadores que sean a su vez expresión del intelectual crítico y en estudiantes comprometidos, tenía como base la idea y convicción de que “toda existencia individual tenía sentido en tanto se entregaba a una praxis de transformación colectiva, la justificación profunda de una vida radicada en volcarse a una verdad que la trascendía, que la arrancaba de su mera individualidad y la mixturaba con la Historia.” (Feinmann:1998; 69)
En Agosto de 1978 moría en el exilio, el poeta que en Salta condensó todas las búsquedas, hallazgos, sueños y visiones de toda una generación.
9. Gregorio Bergman
Designación anterior: Teniente Mario César Azúa
La conciencia aguda de Gregorio Bermann expresaba: "no conozco ocupación más digna que la dedicación de un psiquiatra, de un médico o de un hombre que da lucha esclarecida y denodada por la salud mental del pueblo de nuestro continente." Y agregaba: "ser persona ahora en nuestro país implica la capacidad de desadaptarse, de abandonar los estereotipos, vencer la rutina, para responder a los cambios necesarios y urgentes, no solo en el orden individual y normativo naturalmente, sino también en las estructuras que condicionan los pensamientos y reacciones personales. La salud mental consiste entonces, en el coraje de modificarse a si mismo en la medida necesaria, en crear nuevas formas de convivencia, en el no conformismo, en una rebelión constructiva..."
Fue un joven dotado intelectualmente, espigado y airoso, nacido en Buenos Aires en el seno de la pequeña burguesía judía proviniente de Europa Oriental, de cuyos prejuicios y creencias supo tomar precozmente distancia espiritual, aunque recogiera lo mejor de su herencia. Pero no basta, hay que ubicarlo en el clima intelectual y cívico de las primeras décadas del siglo pasado, en el Buenos Aires que se enriquece con lo mejor del aporte finesecular y la emigración europea, se abre al sufragio universal y se estremece hondamente ante la Primera Guerra Mundial. El camino abierto por el hermano mayor y la influencia de grandes maestros: Telémaco Susini, Alejandro Korn, José Ingenieros, maestros gigantes en un país casi desértico. Los tres, es lógico, adhirieron a la Reforma Universitaria, la que Bermann protagonizó de manera destacada como Presidente de la Federación Universitaria de Buenos Aires (promueve luego la fundación de la F.U. Argentina a fines de 1918).
Su trayectoria psiquiátrica surge de su honda vocación médica y de su preocupación por el conocimiento del enfermo, por superar el criterio anquilosado de aquella medicina que sólo ve al paciente como un conjunto de órganos, por su convicción de que para conocer "a nuestros semejantes es necesario seguirlos en sus condiciones de vida, en el medio en que fueron engendrados y en el que después se han desarrollado, en su hogar, escuela, comunidad; en la familia que han constituido, en el trabajo, en la plena realidad del grupo colectivo y nacional al que pertenecen y del que forman parte, en el mundo y la época en que están inmersos." Largo y casi imposible, hacer el análisis de los casi 400 libros, trabajos, ponencias, relatos a congresos y reuniones médicas, conferencias publicadas que elaboró desde sus años juveniles en el Hospicio de la Merced. Pero subrayaremos algunos como el estudio realizado en 1919 sobre "La parálisis general progresiva en la Argentina", modelo aun hoy de estudio epidemiológico o el libro "Toxicomanías", publicado en 1962. Desde 1920 inicia su frecuentación de Freud, al que leía en su idioma original. Entre 1934 y 36 publica y dirige con Emilio Pizarro Crespo, la revista psicoterapia, primera sobre el tema en el país. En 1934 publica el estudios sobre "Loa menores abandonados y delincuentes en Córdoba". En 1936 organiza y costea la Misión Médica Argentina, que va a colaborar con acciones de medicina y psiquiatría de guerra en la lucha de la República española contra el franquismo. Después describe esta experiencia en el libro "Las neurosis en la guerra"
Su desempeño en la Universidad Nacional de Córdoba y en la Cátedra de Medicina Legal (1921-1936), significó una lucha denodada y constante, imposible de describir. Infatigable propulsor de asociaciones científicas y profesionales, también funda y dirige desde 1951 la Revista Latinoamericana de Psiquiatría, da comienzo a las jornadas y congresos de psiquiatría que dieron origen a la Federación Argentina de Psiquiatría y promueve la fundación de la Asociación Psiquiátrica de América Latina (APAL). Viajero permanente e inquieto recreó los fundamentos de la sociopsiquiatría y estimulo el desarrollo de la psiquiatría comparada. Designado por las Naciones Unidas es uno de los fundadores en París, en 1946, de la Organización Mundial de la Salud.
10. Alfredo Palacios
Designación anterior: Vicealmirante Hermes José Quijada
Alfredo Lorenzo Palacios, Nació en Bueno Aires el 10 de agosto de 1880, murió en Buenos Aires en 1965. Alfredo Palacios fue el primer diputado de extracción socialista que hubo en el Parlamento argentino y en toda América, y un hombre público de los más destacados durante el segundo cuarto del siglo XX. Además, fue un gran jurisconsulto, Presidente de la Universidad Nacional de La Plata, y un serio impulsor del Reformismo Universitario. Estudió Derecho en la Universidad de Buenos Aires, y una vez, recibido fue docente de diversas materias relacionadas con el derecho laboral y general.
Junto a, por ejemplo, José Ingenieros, Palacios adhirió, desde muy joven, al Partido Socialista, que había creado Juan B. Justo en los últimos años del siglo XIX.
En 1904, fue elegido diputado por la Capital Federal y se convirtió en el primer legislador de extracción socialista del país. Luego, fue reelegido por varios periodos, e incluso, llegó a ser Senador Nacional. Orador encendido, Palacios se destacó por sus discursos combativos y por la vehemencia con las que expresaba sus convicciones. Fue, según algunos de sus biógrafos, “el más nacionalista de los socialistas", e impulsó, desde su cargo de legislador, distintas leyes acerca del derecho laboral, el cuidado de la niñez y los derechos de la mujer. Además, intentó siempre que la actividad política estuviera regida por la honestidad y la ética.
A la par, desarrolló su carrera como jurisconsulto, y como gestor de la educación. En 1925, Palacios fue elegido decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de La Plata. En 1930, fue designado decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. En ambos cargos, se preocupó por establecer vínculos con otras facultades de Latinoamérica, en especial, para impulsar una reforma de los planes de estudio y de los métodos pedagógicos. En este sentido, no sólo había apoyado con pasión la Reforma Universitaria de 1918, sino que también había tratado de extenderla a toda Sud América. Solía decir a sus alumnos que: "La abogacía no es aprendizaje de trampas; a los jóvenes debe hacérseles amar a la justicia, sostén de los débiles, estímulo de los fuertes, base de la moral y fundamento de la patria"
En 1941, y a propuesta de los estudiantes, Palacios fue elegido Presidente de la Universidad de La Plata. Renunció tres años después, en ocasión de un golpe de estado. Palacios denunció el golpe, en discursos y artículos periodísticos que trascendieron los límites del país, y fueron seguidos con atención incluso en Europa. Desde allí, le llegaron numerosas adhesiones de grandes personalidades, por ejemplo, la de Albert Einstein.
Desde entonces, Palacios se opuso decididamente al peronismo, lo cual le valió persecuciones, el exilio y la cárcel. En 1955, cuando la Revolución Libertadora derrocó al gobierno de Perón, fue nombrado embajador en el Uruguay, y, dos años después, integró la Convención Constituyente, que debía reformar la Constitución Nacional.
Esta trayectoria académica y política le valió el más generalizado reconocimiento de la comunidad universitaria sudamericana: fue profesor honorario de la Universidad de San Marcos de Lima, doctor honoris causa de la universidades de Río de Janeiro, Lima, Arequipa, Cuzco, La Paz, México y Buenos Aires, e invitado de honor en otras tantas universidades de la región.
Produjo numerosas obras escritas, como: "Por las mujeres y los niños que trabajan” ,“La justicia en el ejército”, “La fatiga y sus proyecciones sociales”, “La universidad nueva”, “Universidad y democracia”, “Derecho de asilo”, “Enseñanza secundaria”, “El socialismo argentino y las reformas penales”, “En defensa de las instituciones libres”, “El delito de opinión y la tradición argentina”, “La misión de la Universidad”, “Esteban Echeverría, albacea del pensamiento de Mayo”, “Estadistas y poetas”, “La justicia social”, “Petróleo, monografías y latifundios”, entre muchas otras.
11. Saul Taborda
Designación anterior: Fragata Sarmiento
Nació el 2 de noviembre de 1885 en “Chañar Ladeado” Hizo el secundario en Rosario, allí será condiscípulo de Amadeo Sabattini, Florentino Sanguinetti y de Enzo Bordabehere. Estudió Derecho en la Plata y Santa Fe Graduado de Doctor en Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad del Litoral, en 1913, dirigió altos institutos educativos en Córdoba y La Plata, fue escritor, poeta, comediógrafo, traductor literario, ensayista; abordó con profundidad y rigor temas de pedagogía, psicología, sociología filosofía y urbanismo.
El aporte de Taborda a la Reforma comenzó incluso antes de su estallido, ya que el fue junto con Deodoro Roca, principalmente uno de sus mas firmes y decididos gestores, cuando la insurgencia juvenil se produjo en el ‘18 contaba con 33 años, participó activamente de la toma del Rectorado el 15 de junio de 1918, pero fue prudente, tomando la prudencia como virtud cívica y respetuoso de las ideas ajenas, lo demostró cuando le paró la mano a Juan Filloy, que intentaba arrebatar el cuadro del Obispo Trejo, en el Salón de Grados, en plena revuelta estudiantil diciéndole: “No sean bárbaros, ésa es una obra de arte; dejenló tranquilo al fraile”, no solo ese día Saúl Taborda apareció como uno de los principales oradores, los subsiguiente lo hizo en el salón de “Unione e Fratellanza” o en la Plaza San Martín, en el centro de Córdoba, por entonces había sido propuesto por los estudiantes como profesor de la “Universidad Libre” paralela que la Federación Universitaria de Córdoba (F.U.C.) había decidido fundar en ocasión del 15 de Junio.
Para esta fecha aparecía en Córdoba su libro Reflexiones sobre el ideal político de América, de la que Osvaldo Magnasco dijera que “América no contaba desde hace un cuarto de siglo con una obra de tal envergadura, trascendencia y significado histórico” obra de maduro vuelo intelectual, que consagra a la “Política Docente” un ponderado análisis, que se detiene particularmente sobre la Universidad, en la que ve los signos característicos de la estructura social vigente: las universidades antiguas –concluye sentenciosamente su meditado trabajo- enseñaba el “derecho” del rey y de la iglesia; las de hogaño enseñan los “derechos” de una clase; ¿cuándo vendrán las que enseñen los derechos del pueblo?”
Falleció el 2 de Junio de 1944 y sus restos descansan en el cementerio de Unquillo, la lápida de su sepulcro resume lacónicamente el sentido de su existencia: “Saúl Alejandro Taborda. Vivió y pensó para su tierra”
12. Laudino Márquez
Designación anterior: Coronel de Marina Leonardo Rosales – Vicealmirante Emilio Rodolfo Berisso – Teniente Juan Carlos Gabande – Capitan Esteban de Luca
Nació en el Ingenio Ledesma y egresó del Colegio Belgrano, como bachiller y a los 17 años se interesó por la actividad política, su carácter alegre y movedizo lo pintaban de lleno como un simpático muchacho de pueblo siempre dispuesto a dar su opinión y sus puntos de vistas por más autoritarismo que se le pusiera adelante. Así plasmó su carácter fuerte y decisivo que pronto trasuntó en su futuro dirigente de diversos grupos juveniles en los que actuó infatigablemente hasta que lo sorprendió una muerte injusta. Injusta que le toco sin aviso a los 24 años en plena juventud fogosa en ideales y en acción.
A los 18 años, Laudino Márquez participó de asambleas en la Universidad Nacional de Tucumán, observándose en el a uno de los que no da tregua. En 1965, un año más tarde, fue secretario del Senador radical por Salta, Martínez Saravia, en el Senado Nacional.
Además, Laudino Márquez es socio fundador del Ateneo Universitario de Salta, defendió con ahínco los postulados de la Reforma Universitaria de 1918 y fue un luchador contra la intervención de las Universidades Nacionales. Fue presidente del Ateneo Universitario durante 1971, año en el que desarrolló intensas actividades. En abril de ese mismo año condujo una delegación de treinta estudiantes de derecho a rendir en Tucumán.
Como dirigente estudiantil participó activamente en los inicios de las luchas por la creación de la Universidad Nacional de Salta, objetivo que se plasmó sin su presencia física.
Recordar a Laudino Márquez es hablar de un joven puro, luchador infatigable que será siempre ejemplo de las nuevas generaciones no comprometidas nada mas que con los ideales libres.
13. Víctor Haya de la Torre
Designación anterior: Contralmirante Francisco José Seguí – Almirante Manuel Domecq García - General Román Antonio Deheza – General de Brigada Juan Gregorio Lemos
Victor Raul Haya de la Torre nació en la ciudad de Trujillo en el norte del Perú un 22 de febrero de 1895. Desde muy joven mostró inquietud por la problemática social, así desde estudiante asumió el rol de dirigente. Más tarde ya universitario su inclinación intelectual lo lleva a formar parte del legendario grupo La Bohemia, donde entonces destacaba César Vallejo. El poeta cultivó entrañable amistad con el joven Haya. Más tarde, le tocaría justamente al gran poeta vaticinar el destino de Haya de la Torre, "yo profeta brindo por este pichón de cóndor, yo profeta, anuncio que volará alto y será grande, grande...",serían sus célebres palabras.
El joven Haya se traslada a Lima para continuar sus estudios de jurisprudencia y ciencias políticas. Es elegido presidente de la Federación de Estudiantes del Perú, viaja por el interior del país. Como líder, Haya agita las banderas de la reforma universitaria, impulsa la creación de universidades populares (de educación obrera) denominadas Gonzales Prada y se aboca a comprometer al estudiantado con las luchas obreras, edita la revista CLARIDAD con el insigne José Carlos Mariátegui. En octubre de 1923 es apresado y deportado, no pudo regresar al Perú hasta 1931. Viaja por gran parte de América Latina: México, Argentina, Chile, Nicaragua, Cuba, Panamá, El Salvador y luego parte a Europa. El siete de mayo de 1924 Haya entrega la bandera indoamericana. Este es el punto de partida para la formación del APRA, Alianza Popular Revolucionaria Americana.
Más tarde tras haber trabajado al lado de José Vasconcelos viaja a Europa. Visita Rusia para estudiar de cerca su revolución, luego a Suiza, Italia y Francia. En 1925 es estudiante en The London School of economics y después en Oxford en Inglaterra. En 1926 J.C. Mariátegui funda la revista AMAUTA, en la cual Haya escribe importantes artículos de la doctrina que el denominó aprismo.
Entre 1954 y 1961 Haya de la Torre viaja extensamente por América, Asia y Europa. Escribe intensamente, participa en conferencias internacionales, dicta charlas en universidades. Es declarado huésped de honor por los gobiernos de México, Uruguay, Puerto Rico, Yugoslavia, Islandia, India, Israel, entre otros. Se interesa mucho por el cooperativismo nórdico, la industrialización de Taiwán, los kibbutz de Israel, el no-alineamiento de Nehru y la formación de la entonces Comunidad Económica Europea. Sus libros Mensaje de la Europa Nórdica, Toynbee Frente a los Panoramas de la Historia y 30 Años de Aprismo, reflejan el enriquecimiento ideológico alcanzado entonces. En 1962, se postula a la presidencia del Perú, queda en segundo lugar detrás de Fernando Belaúnde Terry, pero al no tener la mayoría necesaria, el congreso debería elegir al nuevo presidente entre los dos. Había ganado consenso la convicción de un fraude electoral. El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas exigió al Jurado Nacional de Elecciones que anulara los comicios, pero éste se negó, en respuesta los militares tomaron el poder y se convocó a nuevas elecciones para 1963, donde vencería Belaúnde, quien a su vez, sería derrocado por el General Juan Velasco Alvarado en 1968. Entre 1965 y 1978 Haya sale del país sólo en dos ocasiones, ambas rumbo a Venezuela. En 1976 como invitado de honor a la cita de partidos políticos de Europa y América latina. La segunda en 1977 para recibir la máxima condecoración de la nación otorgada por el entonces presidente constitucional de Venezuela.
En enero de 1979 su salud decae notablemente. Es obligado a permanecer en su vivienda de Villa Mercedes (hoy convertido en museo). Firmó la nueva Carta Magna el 12 de Julio. Falleció el 2 de agosto de 1979. Su cuerpo fue conducido por una conmovedora procesión de peruanos en llanto, a lo largo de 560 kilómetros de trayecto desde Lima hasta su Trujillo natal. Allí fueron sepultados sus restos en una tumba en cuya losa custodiada por una enorme piedra en forma de cóndor en vuelo- se lee " Aquí yace la luz".
14. Avda. José Mariategui
Designación anterior: Avda. 17 de Junio
José Carlos Mariátegui nació en Moquegua, Perú, el 16 de julio de 1894. A partir de 1914 trabajó como redactor en el periódico La Prensa y colaboró en otros más. Cultivó varios géneros literarios y en 1919 creó el diario La Razón desde donde apoyo la Reforma Universitaria de 1918 y las luchas obreras.
Viajó por Europa gracias a una beca y regresó a Perú en marzo de 1923. Colaboró en diversos diarios y ejerció como profesor en la Universidad Popular González Prada. En 1924, debido a una antigua lesión, le fue amputada una pierna
Fundó la revista Amauta en 1926 y sufrió cárceles y prisión domiciliaria en 1927 durante el proceso contra los comunistas. En 1928 rompió con el APRA, fundó el Partido Socialista, la revista proletaria Labor y publicó sus Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. Un año más tarde, fundó la Confederación de Trabajadores de Perú. Murió en Lima el 16 de abril de 1930.
Según una auto biografía decía: “Aunque soy un escritor muy poco autobiográfico, le daré yo mismo algunos datos sumarios. Nací en el 94. A los 14 años entré de alcanza-rejones en periódico. Hasta 1919 trabajé en el diarismo, primero en "La Prensa", luego en "El Tiempo", finalmente en "La Razón". En este último diario patrocinamos la reforma universitaria. Desde 1918, nauseado de política criolla me orienté resueltamente hacia el socialismo, rompiendo con mis primeros tanteos de literato inficionado de decadentismo y bizantinismo finiseculares, en pleno apogeo.De fines de 1919 a mediados de 1923 viajé por Europa. Residí más de dos años en Italia. donde desposé una mujer y algunas ideas. Anduve por Francia, Alemania, Austria y otros países. Mi mujer y mi hijo me impidieron llegar a Rusia. Desde Europa me concerté con algunos peruanos para la acción socialista. Mis artículos de esa época señalan estas estaciones de mi orientación socialista. A mi vuelta al Perú, en 1923, en reportajes, conferencias en la Federación de Estudiantes, en la Universidad Popular, artículos, etc., expliqué la situación europea e inicié mi trabajo de investigación de la realidad nacional, conforme al método marxista. En 1924 estuve, como ya lo he contado, a punto de perder la vida. Perdí una pierna y me quedé muy delicado. Habría seguramente ya curado del todo con una existencia reposada. Pero ni mi pobreza ni mi inquietud espiritual me lo consienten. No he publicado más libros que el que Ud. conoce. Tengo listos dos y en proyecto otros dos. He aquí mi vida en pocas palabras. No creo que valga la pena hacerla notoria; pero no puedo rehusarle los datos que Ud. me pide. Me olvidaba: soy un autodidacta.
Me matriculé una vez en letras en Lima, pero con el solo interés de seguir el curso de latín de un agustino erudito. Y en Europa frecuenté algunos cursos libremente, pero sin decidirme nunca a perder mi carácter extra-universitario y tal vez, si hasta anti-universitario. En 1925 la Federación de Estudiantes me propuso a la Universidad como catedrático en la materia de mi competencia; pero la mala voluntad del Rector y, seguramente, mi estado de salud, frustraron esta iniciativa.”
De la carta de fecha 10 de enero de 1927, enviada por José Carlos Mariátegui al escritor Enrique Espinoza (Samuel Glusberg), director de la revista La Vida Literaria, editada en Buenos Aires. Se publico la carta en su número del mes de mayo de 1930, en homenaje al recien fallecido Mariátegui.
15. Julio Mella
Calle sin nombre - Bº Leopoldo Lugones
Julio Antonio Mella 1903 - 1929, nació en la Ciudad de la Habana, el 25 de marzo de 1903. Estudió la primera enseñanza en los Estados Unidos. De regreso a Cuba hizo el bachillerato. En 1921 ingresó en las facultades de Derecho y, Filosofía y Letras de la Universidad de la Habana. En Mella se verifica puntualmente de forma singular, algo que constituye una regularidad del pensamiento cubano en este siglo: la asunción del marxismo y el leninismo a partir de una inicial formación que se alimenta del pensamiento martiano y de la tradición de lucha del pueblo cubano. Desde los primeros momentos comprendió la necesidad de rescatar las raíces de esa tradición histórica, fundamentalmente el ideario democrático, revolucionario, antiimperialista y nacional liberador, de José Martí.
En 1923 encabezó la reforma universitaria y fundó la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), así como la revista “Juventud”. Creó la Universidad Popular José Martí, institución paralela a la universidad formal, la que tuvo el papel de propagar la cultura libre, "no la hipócrita y oficial" a sectores imposibilitados de acudir a la Universidad por requisitos meramente económicos, como es el caso de los obreros. En 1925 publicó su trabajo “Cuba”, un pueblo que jamás ha sido libre. Ese mismo año creó junto a otros revolucionarios “La Liga Antiimperialista de la América”. El consejo de disciplina de la Universidad ordenó su expulsión temporal del centro. Mella envió a las autoridades su enérgica protesta. El 27 de noviembre fue detenido por la policía de la dictadura de Machado y enviado a la cárcel. Entonces sostendría su histórica huelga de hambre. En enero de 1926 parte en exilio hacia México. Publicó sus Glosas al pensamiento de José Martí. En 1927 asistió al Congreso Mundial contra la Opresión Colonial y el Imperialismo, en Bruselas, Bélgica. En 1928 se matricula en Derecho, en la Universidad Nacional de México, y funda la Asociación de Estudiantes Proletarios. Colabora con el diario ¨El Machete¨ y otras publicaciones. El 10 de enero de 1929, a la edad de 25 años, víctima de la persecución de los agentes del dictador Machado, cayó herido mortalmente en Ciudad de México falleciendo al día siguiente.
a. Universidad Nacional de Córdoba
Creada 2 de febrero de 1622.
Designación anterior: Avda. Fuerza Aérea
b. Universidad de Buenos Aires
Creada el 12 de agosto de 1.821
Designación anterior: Cabo Orlando Moya – Gral. Jorge Oscar Grassi
La Universidad de Buenos Aires (UBA) fue inaugurada el 12 de agosto de 1821 por iniciativa del entonces ministro de gobierno de la provincia de Buenos Aires, doctor
Bernardino Rivadavia. Desde ese año, la Institución ha transitado los derroteros de la historia del país y de la ciudad como universidad provincial y - desde 1881- nacional, así como los caminos más específicos que hacen a la construcción de un centro académico, cultural y científico, espacio de formación de profesionales, de circulación y producción de conocimientos. Con la voluntad de organizar las dos universidades nacionales existentes hasta ese momento –Córdoba y Buenos Aires- en 1885 se sanciona la ley Avellaneda que otorga una estructura jurídica que contempla la autonomía universitaria y define la modalidad de nombramiento de los profesores y de la designación de las autoridades. La ley 1597 –ley Avellaneda- hace a la universidad responsable de expedir los diplomas habilitantes para el ejercicio de la profesión, culminando así la definición de un perfil institucional estrechamente ligado a una universidad profesionalista que, años después, será señalado por algunos dirigentes reformistas como una limitación al desarrollo de una universidad científica.
Consolidada la unificación nacional, la Argentina entra de lleno en el proceso de integración al mercado mundial y los requerimientos que implica esta nueva situación en cuanto a recepción de población inmigrante, crecimiento de las ciudades, desarrollo de una infraestructura urbana, responsabilidad del estado en lo referente a políticas de educación, salud pública, creación de una estructura político-administrativa estatal, más las necesidades de la producción en expansión, colocan a la Universidad en un lugar central en cuanto el Estado comienza a demandarle profesionales y conocimientos y, siguiendo la tradición iluminista y liberal que había abonado su creación, ser centro de irradiación cultural.
En los años que van desde la fundación de la Universidad de Buenos Aires hasta después de la batalla de Caseros, la UBA cumple con una función docente que comprende desde la escuela primaria hasta la universitaria, siendo ésta última responsable de la formación de profesionales que ejercerán de manera privada o formaran los cuadros técnicos del estado y/o de la élite política. Hacia finales de la década del 80, el 84% de las bancas en la cámara de diputados estaban ocupadas por abogados y entre el 10 y 12% correspondían a los médicos; ambas carreras eran las seleccionadas preferentemente por los estudiantes argentinos. Por otra parte, los profesionales extranjeros se destacaban por estar titulados en carreras técnicas y científicas.
El interés por el desarrollo del conocimiento se mantuvo estrechamente ligado a las expectativas económicas y de reconocimiento del territorio hasta finales del siglo XIX, cuando la preocupación por la situación universitaria -falta de modernización de los conocimientos, falta de afianzamiento de la investigación científica, formación utilitaria y autoritarismo- llegaba hasta el Congreso de la Nación con la presentación de varios proyectos de reforma.
En la Universidad de Buenos Aires, tempranamente, se inicia el primer movimiento de reforma (1905-1906) bregando por la democratización de la misma y muy estrechamente ligado a la problemática de la modernización del conocimiento. En 1906, en los inicios del rectorado del doctor Eufemio Uballes, se sanciona un nuevo estatuto que viene a reemplazar el de 1896, según la nueva normativa se conformaban consejos de carácter electivo donde los profesores tenían derecho a voto, reemplazando de este modo a las academias cuyos miembros revestían carácter de vitalicios. La inclusión de los profesores en el gobierno es el resultado alcanzado, y este proceso no es ajeno al inicio de la modernización científica y a la apertura de ciertos espacios de investigación. Pocos años después, el movimiento de Córdoba levantando la misma reivindicación que la UBA, avanzará por un camino de radicalización que desemboca en lo que hoy conocemos como la Reforma. La conquista más sorprendente de este movimiento es el gobierno tripartito, es decir, la representación por claustros de profesores, graduados y estudiantes. Es también en ese momento donde quedan fijados los valores que hoy conforman la tradición universitaria argentina en cuanto al gobierno y a las funciones: autonomía y democracia; docencia, investigación científica y extensión universitaria.
El nuevo Estatuto de 1918, adoptaba el sistema de representación tripartita según la reivindicación del Movimiento Estudiantil, sin ser apoyado por el Consejo Superior contó con el apoyo del Rector Uballes y así lo aprobó el Poder Ejecutivo.
c. Universidad Nacional de La Plata
Creada el 19 de septiembre de 1905
Designación anterior: Gral. Juan Carlos Sánchez – Coronel José Esteban Dalla Fontana
La Historia de la Universidad Nacional de La Plata comienza a gestarse a fines del siglo XIX, cuando el entonces senador bonaerense Rafael Hernández impulsó la iniciativa de crear una Universidad que diera respuesta a las renovadas necesidades de formación científica, técnica y cultural que manifestaban las jóvenes generaciones que comenzaban a habitar la recién fundada ciudad de La Plata, nueva capital de la provincia de Buenos Aires.
A mediados de 1889 se formó una importante corriente de opinión a favor de la creación de la casa de estudios provincial que derivó en la sanción, el 27 de diciembre de ese año, de la ley correspondiente. El 2 de enero de 1890 fue promulgada por el gobernador de Máximo Paz. Sin embargo la norma no tuvo cumplimiento efectivo sino hasta el 8 de febrero de 1897, cuando el gobernador Guillermo Udaondo decretó que se cumpliera la ley y se constituyera la Universidad Provincial de La Plata.
La flamante casa de estudios quedó inaugurada públicamente en 18 de abril de 1897 bajo el mandato del Dr. Dardo Rocha, que fuera elegido como su primer Rector, y extendió su vida académica hasta 1905. Comenzó a funcionar con tres facultades -Derecho, Fisicomatemáticas y Química- y una Escuela de Parteras.
La Universidad funcionó entre 1897 y 1905 en condiciones precarias por falta de recursos materiales y elementos para la enseñanza. Durante el transcurso del año 1904 la evidente decadencia de la Universidad Provincial no escapaba a la visión de intelectuales y políticos, y esto se reflejaba principalmente en la escasa concurrencia de sus aulas.
Para ese entonces, el ministro de Justicia e Instrucción Pública de la Nación, el riojano Joaquín V. González, comenzó a elaborar en su mente la idea de instaurar en la ciudad una Universidad de carácter Nacional, cimentada sobre las bases de la alicaída Universidad Provincial y de otros institutos de instrucción superior ya existentes.
En ese año el entonces Ministro de Justicia e Instrucción Pública de la Nación, Dr. Joaquín Víctor González, concibió la idea de nacionalizarla, dotando a la capital de la provincia de una Universidad moderna, con base científica. Para ello puso especial énfasis en la investigación, la extensión universitaria, el intercambio permanente de profesores con los centros de excelencia del extranjero, y la necesidad de la educación continua incluyendo con ese propósito una escuela primaria y otra secundaria, ambas de carácter experimental.
El 12 de febrero de 1905, González envía al gobernador de Buenos Aires, Marcelino Ugarte, una amplia memoria donde analiza las ventajas de organizar una nueva universidad. Sobre la base de ese documento se firma el 12 de agosto del mismo año un convenio ad referéndum entre la Nación y la Provincia para la creación de la Universidad Nacional. El convenio establecía la cesión a la Nación del Museo, el Observatorio Astronómico, la Facultad de Astronomía y Veterinaria, la Escuela Práctica de Santa Catalina, el Instituto de Artes y Oficios, el terreno donde luego fue edificado el Colegio Nacional, la Escuela Normal, el edificio del Banco Hipotecario, un lote de terreno sobre Plaza Rocha (la actual Biblioteca de la Universidad), y una serie de quintas y chacras.
El acuerdo fue aprobado por el Congreso Nacional y la Legislatura Provincial, y el 19 de septiembre fue sancionada la ley nacional de creación que lleva el número 4699; luego promulgada el 25 de septiembre por decreto del presidente Quintana.
El 17 de marzo de 1906 asumía como primer Presidente de la historia de la Universidad Nacional de La Plata el Dr. Joaquín V. González, y a partir de entonces comenzó su sostenido crecimiento. Con la incorporación de varios institutos y la creación de nuevas Escuelas Superiores y Facultades, la Universidad Nacional de La Plata cobró forma y prestigio como una de las más avanzadas dentro y fuera del país. El transcurso de los años afianzó la concreción de esta idea totalizadora que, en la actualidad, constituye una institución abierta a todas las ramas del saber y de la creación. Los principios de respeto, libertad y justicia que impulsaron el movimiento de la Reforma Universitaria de 1918, encontraron eco no sólo en la comunidad universitaria platense sino en toda la comunidad universitaria latinoamericana. No podía ser de otra manera cuando los contenidos educativos a impartir coincidían con el nuevo paradigma de la Universidad Reformista, basada en el apoyo empírico de los conocimientos y el alejamiento de todo dogmatismo.
d. Universidad Nacional de Tucumán
Creada el 2 de julio de 1912
Designación anterior: Contralmirante Onofre Betbeder
A lo largo de su existencia, a través de una nutrida historia de realizaciones, la Universidad Nacional de Tucumán pasó por ciclos de notable expansión y modernización forjando así su identidad académica y científica.
El 25 de mayo de 1914, siendo Presidente de la Nación el Dr. Roque Sáenz Peña, Tucumán inaugura oficialmente la Universidad de Tucumán. El rector-fundador Dr. Juan B. Terán afirma que ‘como de toda fundación intelectual, la apertura de la casa es el punto de partida de una evolución indefinida’. El proyecto fundador, sintetizado en el lema ‘Pedes in terra ad sidera visus’, le asigna una vocación regional, el carácter de universidad moderna comprometida con el desarrollo de su medio local y regional, atenta a la ciencia de la época y abierta al mundo. Las clásicas funciones de docencia, investigación y extensión estuvieron presentes desde su concepción y posterior inauguración.
e. Universidad Nacional del Litoral
Creada el 17 de octubre de 1919
Designación anterior: Gral. de Brigada Cesáreo Ángel Cardozo – Contralmirante Miguel Guerrico
La Universidad nace como una institución provincial en 1889 y es creada por el Gobernador José Gálvez con el nombre de Universidad Provincial de Santa Fe. Entonces podían cursarse estudios de derecho, ciencias sociales, ciencias físico-matemáticas y más tarde de farmacia y obstetricia.
Al iniciar el nuevo siglo surge de sus mismos claustros un movimiento renovador -asociado al movimiento democratizador de principios de siglo XX- que protagonizará durante siete años la lucha por la nacionalización de la propia universidad.
Este proceso se inicia en 1912 cuando se conforma una comisión presidida por Alejandro Grüning Rosas e integrada por Gabriel Del Mazo. En 1916 se reúne un Comité Popular Pro-Universidad Nacional del Litoral, quien delega en el ex-gobernador Manuel Menchaca las gestiones frente al gobierno nacional. Se generan varios proyectos de diputados santafesinos para la creación de la Universidad, pero sólo el del diputado Jorge Rodríguez contempla el modelo de Universidad regional que pretendían los santafesinos. La Federación Universitaria de Santa Fe, conformada en 1918, se entrevista con el Presidente Irigoyen y ese mismo año logra el aval del Primer Congreso de Estudiantes Universitarios reunido en Córdoba. Finalmente, la UNL es creada por Ley Nacional el 17 de octubre de 1919, constituyéndose en la "hija de la Reforma" y la primera institución con sedes en cuatro provincias.
f. Universidad Nacional de Cuyo
Creada el 21 de marzo de 1939
Designación anterior: Aaron de Anchorena
En la actualidad cuenta con 11 facultades, una de ellas ubicada en San Rafael, departamento del sur de la provincia y tiene cinco sedes del Instituto Tecnológico. También presta servicios educativos del Nivel Polimodal a través de cinco colegios, que actualmente se encuentran en un proceso de transformación para adecuarse a las modificaciones de la Ley Federal de Educación, y cuenta además con un departamento de enseñanza de niveles primario y pre-primario.
Complementa su labor docente con servicios educativos parasistemáticos de lenguas modernas, música, danza y educación física.
g. Universidad Nacional del Sur
Creada el 5 de enero de 1956
Designación anterior: Capitán Luis C. Candelaria – Fragata Libertad
La Universidad Nacional del Sur cuenta como antecedente el Instituto Tecnológico del Sur, que fue creado el 9 de octubre de 1946, a través de la ley provincial Nro. 5051, iniciando sus actividades bajo la dependencia académica de la Universidad Nacional de la Plata. En 1947 la Nación y la provincia de Buenos Aires firmaron un convenio por el cual ambos aportarían los fondos para el funcionamiento y mantenimiento del mismo. El 12 de febrero de 1948, el entonces presidente Juan D. Perón designó al Dr. Miguel López Francés como Rector, quien debería adoptar las medidas necesarias para su organización. La inauguración oficial del ITS se realizó el 20 de febrero de 1948. La categoría universitaria le fue otorgada en 1950, pero fue suprimida en 1952, volviendo éste a depender del Ministerio de Economía de la Nación. El primer graduado del Instituto fue el ingeniero Nereo Roberto Parro, en 1953, quien era oriundo de Tornquist. En 1955, luego de la caída del gobierno de Perón, se designó al profesor Pedro González Prieto como su interventor, y se iniciaron las gestiones ante el gobierno nacional para adquirir la condición de universidad nacional. Tras los estudios realizados por una comisión asesora designada por el Poder Ejecutivo, se resolvió la creación de la Universidad Nacional del Sur mediante el decreto-ley Nro. 154, del 5 de enero de 1956.
Ese mismo año fue designado Rector interventor el profesor Vicente Fatone. Las clases en la flamante institución comenzaron a dictarse el 1 de abril de ese año. La UNS fue la séptima universidad nacional creada en el país, siendo precedida por las de Córdoba (1613), Buenos Aires (1821), La Plata (1890), Tucumán (1912), Litoral (1919) y Cuyo (1939).
Apenas a un mes de la inauguración, dos estudiantes que habían comenzado a cursar sus carreras en el Instituto, Jorge Laurent y David Tomás Prieto, se presentaron a rendir las últimas materias,
h. Universidad Tecnológica Nacional
Creada el 14 de octubre de 1959
Designación anterior: Brigadier Gral. Antonio Parodi – Guardiamarina Carlos María Moyano
La institución venía actuando desde el año 1953 con la estructura académica de Universidad, existiendo ya en ese entonces las Facultades Regionales de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Rosario y Santa Fe, a las que se sumaron - en 1954 - las Facultades Regionales de Bahía Blanca, La Plata, Tucumán y luego Avellaneda. Esta actividad fue posible a partir de 1952, ya que el Decreto 3014/52, había aprobado su Reglamento de organización y funcionamiento con carácter de Universidad.
El 31 de agosto de 1962, la Asamblea Universitaria aprobó el Primer Estatuto de U.T.N., que al momento contaba con once (11) Facultades Regionales.
La referida ley permitió iniciar los trabajos destinados a devolver a la U.T.N. toda la fuerza creadora que necesitaba para reasumir su papel en la reconstrucción de la educación universitaria.
En 1993 la Universidad Tecnológica Nacional renueva sus autoridades y la Asamblea Universitaria convocada al efecto en diciembre del mismo año elige como Rector al Ing. Hector Carlos Brotto. Cuenta actualmente con 19 Facultades Regionales y 10 Unidades Académicas, distribuidas en todas las regiones de la República Argentina.
Desde su creación - Ley 14.855 del año 1959 - han egresado más de 30.000 profesionales de sus carreras.
i. Avda. Universidad Nacional de Salta
Creada el 11 de mayo de 1.972
Designación anterior: Avda. Armada Argentina
La Universidad Nacional de Salta, localizada en el sur de los Andes centromeridionales, en el extremo norte de la República Argentina, desarrolla sus actividades en la provincia del mismo nombre.
Esta limita con tres países (Chile, Bolivia y Paraguay) y con seis provincias argentinas (Jujuy, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Tucumán y Catamarca) y cuenta con un gran potencial de articulación inter-regional y como nudo de comunicaciones. Esta radicación marca su pertenencia al viejo tronco prehispánico, situación que define su diferencia con las otras áreas del país. Es precisamente esta pertenencia a una memoria y un patrimonio, esta localización geopolítica lo que orienta su finalidad y sus funciones en el momento de su creación en el año 1972, tal como queda inscripto en el Anteproyecto de creación:
De su marco geográfico debe nacer su vocación regional y latinoamericana.
De la problemática socio-económica y cultural de la sociedad regional, la exigencia de desempeñar un papel protagónico en la política de cambio que su desarrollo integral plantea como una demanda perentoria
Por la definición de su marco regional, la Universidad Nacional tiene una misión trascendente que cumplir, en virtud de su ubicación geográfica y de los antiguos lazos económicos, humanos y culturales que históricamente ligaron a sus pueblos
De ninguna manera debe repetir uno de los errores substanciales que justifican la crisis actual de las Universidades argentinas. Su posición contradictoria frente a las inquietudes y aspiraciones de la sociedad a la que pertenece puestas más al servicio de la colonización cultural y tecnológica [que] a las legítimas reivindicaciones de los pueblos de la Región.(UNSa. 1972,II)
La nueva Universidad de Salta se autodefinía, entonces, por su diferencia con el modelo clásico de la universidad argentina, como una universidad de frontera con un proyecto tendiente a articular la producción de saberes con los requerimientos socio-productivos de su lugar de enclave. Tanto la apertura al ingreso de estudiantes de los países del área sudandina como el intento de incorporar en sus planes de estudio problemáticas propias del área que corespondieran a las exigencias de un espacio de producción simbólico y económico con características particulares, informan sobre el diseño fundacional, explicitado con el discurso latinoamericanista propio de esas décadas. La avanzada del militarismo al mediar los ’70 anuló esas expectativas reinstalando el modelo consuetudinario que, como advertía el texto fundacional, la transformó en un centro institucional conservador al servicio de intereses sectoriales o núcleos profesionales, aislada a los requerimientos regionales.
Durante esa década, las estrategias represivas de los gobiernos de facto provocaron la emigración de profesionales con altos niveles de formación académica hacia países industrializados y, en muchos casos, hasta su desaparición física. En tanto, la conducción educativa marcó una tendencia de poca participación, de autoritarismo, de sometimiento, de persecución de las ideas.
Después de la dictadura militar, en 1984, con la recuperación de la democracia, la Universidad busca reestablecer su tradición participativa para la toma de decisiones. Los docentes se reincorporan a las aulas con una fuerte apuesta participativa; muchos de ellos conciben sus prácticas como una defensa de la democracia, como un lugar del ejercicio de las libertades y de la creación. Tales aspiraciones se concretan con la normalización de la Universidad en noviembre de 1985.
A fines de los ’90 se produce una nueva forma de crisis con el proceso hiperinflacionario. Este estado de situación significó una nueva forma restrictiva y autoritaria en la organización de la educación superior. Ello trajo –entre otras consecuencias- otra migración de docentes e investigadores y un nuevo vaciamiento de la educación universitaria.
A partir del mes de diciembre de 2001 y luego de una profunda recesión que aceleró la pauperización de capas cada vez más grandes de población, se potencian los factores de crisis marcando el punto más alto de desafección entre ciudadanía y conducción política; ello provocó una inédita inestabilidad del sistema democrático hasta llegar a la crisis institucional
j. Avda. Universidad Nacional de Rosario
Creada el 30 de noviembre de 1968
Designación anterior: Avda. Ejército Argentino
La Universidad Nacional de Rosario fue creada en 1968 a través de la Ley 17.987. Su estructura fundante fue un desprendimiento de la Universidad Nacional del Litoral de quien toma sus primeros organismos académicos y administrativos que en aquel entonces consistían en: las facultades de Ciencias Médicas, de Ciencias ,de Ingeniería y de Arquitectura, de Ciencias Económicas, de Filosofía, de Derecho y Ciencias Políticas, de Odontología, de Ciencias Agrarias y los Hospitales-escuela y las escuelas secundarias que de ella dependían además del Instituto Superior de Música de Rosario.
k. Universidad Nacional del Nordeste
Creada el 14 de diciembre de 1956
Denominación actual: Gral. De Brigada Enrique Martínez – Capitán Humberto Antonio Viola
La Escuela de Medicina fue creada en Corrientes, el 5 de marzo de 1953 por Resolución Nº 79 del Rectorado de la Universidad Nacional del Litoral, ad referendum del Consejo Universitario, que la confirmó por Resolución Nº 234 del 24 de marzo del mismo año, como dependiente de la Facultad de Ciencias Médicas, Farmacia y Ramos Menores de la Universidad mencionada.
El 2 de Abril de 1955 se creó la Escuela de Derecho, dependiente de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional del Litoral, con funcionamiento en la ciudad de Corrientes.
Con la provincialización de los territorios nacionales, había crecido el anhelo de crear un centro universitario en la región. El aumento de la matrícula secundaria y la creación de numerosos establecimientos de este nivel, volvió más perentoria la necesidad de profesores y la demanda por estudios superiores que evitaran la emigración de los jóvenes hacia otros centros.
Hacia la mitad del siglo XX, respondiendo esencialmente a la fuerza anónima concertada de cada una de las comunidades provinciales involucradas, surge la UNIVERSIDAD NACIONAL DEL NORDESTE, el 14 de diciembre de 1956 por Decreto Ley Nº 22.229.
l. Universidad Nacional de Catamarca
Creada el 12 de septiembre de 1972
Denominación actual: General Francisco Ortiz de Ocampo – General Antonio González Balcarce
La Universidad Nacional de Catamarca, (UNCA), fue fundada en septiembre de 1972. Fue el resultado de un ambicioso proyecto de factibilidad que dio lugar a la firma de la ley nacional N° 19.832.
En su creación se conjuga la historia de instituciones educativas de prestigio nacional. La Escuela Preuniversitaria "Fray Mamerto Esquiú" dio lugar a la creación del "Instituto Nacional del Profesorado", (1943), que abrió nuevos horizontes profesionales a la juventud del Noroeste Argentino.
En efecto, el Instituto Nacional del Profesorado fue la matriz donde se gestó la Universidad Nacional de Catamarca. Sostuvo la educación media no sólo en las viejas provincias sino en los territorios nacionales recién convertidos en provincias federales: hacia el Chaco, la Patagonia, el sur de Mendoza marcharon decenas de jóvenes del noroeste formados en Catamarca.
Desde esta institución, en 1968, el profesor Federico Páis, entre otros, comenzó a trabajar en la creación de la UNCA.
El escenario nacional fue favorable: se buscaba descentralizar los grandes núcleos universitarios y darle a cada provincia su propia Universidad.
En septiembre de 1972, frente a Casa de Gobierno de Catamarca, el presidente Agustín Lanusse firmó el decreto convirtiendo en una realidad la universidad catamarqueña.
En su estructura se incorporaron el Instituto del Profesorado y la ENET N° 1 Inicialmente, el proyecto contempló la organización de una universidad que respondiera al desarrollo de los recursos naturales y humanos de la provincia, con prescindencia de carreras tradicionales como Medicina y Abogacía.
Se privilegiaron las especialidades de ciencias agrarias, agrimensura, minería, geología y enfermería y carreras humanísticas. Se incluyó también la carrera de Contador Público en razón de la importante demanda originada por los egresados de la Escuela Nacional de Comercio.
El Gobierno nacional designó delegado Organizador al doctor Pedro Sofiel Acuña y Secretario General al profesor Federico Páis.
En mayo de 1973, junto con la normalización constitucional del país, fue designado Interventor el profesor Armando Raúl Bazán, antiguo docente de Historia del Profesorado. En los 34 años transcurridos desde su creación, la UNCA ha producido cambios en su estructura académica que modificaron parcialmente las premisas del proyecto original.
Quizá la más importante es la incorporación de la Facultad de Derecho.
En cuanto al organigrama universitario, se adoptó el Sistema de Facultades, en sustitución de los Departamentos, dando así mayor autonomía a las unidades académicas que hoy son conducidas por Decanos y Consejos Directivos.
En estos últimos años, la Universidad ha puesto énfasis en la formación de un cuarto nivel: maestrías y doctorados.
m. Universidad Nacional de Santiago del Estero
Creada en 1.973
Denominación actual: General Juan Gelly Obes
Creada en 1973, desde el comienzo estuvo orientada a satisfacer las demandas de la comunidad que le dio origen. De este modo, se crearon carreras que apuntan a solucionar la problemática del entorno social local, orientadas hacia la técnica y los problemas sociales y de la salud. La creación de la Universidad vino a llenar una sentida necesidad en la región, puesto que ha dado cabida a generaciones de jóvenes que, de otra manera, no hubieran tenido la posibilidad de acceder a la educación superior. La UNSE es una Universidad Pública, autónoma y gratuita.
La Universidad Nacional de Santiago del Estero está constituída por Facultades, Escuelas, Institutos y Departamentos. Los cuatro estamentos universitarios, también denominados claustros, son los que integran la Universidad, y ellos son: Docentes, No Docentes, Graduados y Estudiantes, quienes se encuentran nucleados en sus respectivas organizaciones representativas y gremiales.
La sede central de la Universidad está ubicada en la zona sur de la ciudad. En ella se encuentran las oficinas del Rectorado, Vicerectorado, Decanatos de Facultades, dependencias administrativas, además de aulas y laboratorios para fines docentes y de investigación. Posee tambíen la Biblioteca Central, el Paraninfo, la emisora de radio de FM, el Canal de Televisión y una Publicación Institucional Gráfica. Existen otros edificios, que pertenecen a las Facultades y se encuentran emplazados en áreas rurales e industriales, albergando numerosos laboratorios donde se desarrollan tareas de de investigación y docencia.
n. Universidad Nacional de Jujuy
Creada el 18 de enero de 1973
Denominación anterior: General Ángel Pacheco – Gral. Donato Álvarez
Luego de haberse creado el Instituto Ricardo Rojas, de vida efímera, el mismo año en que se procede a su disolución, 1959, se crea el Instituto Superior de Ciencias Económicas, actual Facultad de Ciencias Económicas dependiente de la Universidad Nacional de Jujuy, primer antecedente en la provincia de Jujuy de Institución de Educación Superior Universitaria.
El desarrollo productivo de la provincia del Jujuy de los cincuenta, el afán modernizador y progresista de los jóvenes de entonces fueron los elementos que se conjugaron en la creación de la institución, que como toda institución trasciende las vidas individuales de sus gestores y se proyecta al futuro. Fueron esos jóvenes, en su mayoría egresados de la Escuela Nacional de Comercio, con el decidido apoyo de su rector, el profesor José Antonio Casas, quienes lograron la concreción del decreto 2699, que lleva las firmas del Dr. Horacio Guzmán como gobernador y de sus ministros de gobierno y hacienda Pablo Balduín y Domingo Baca respectivamente. El profesor Casas ocupará el cargo de primer Rector del Instituto.
El Instituto Superior de Ciencias Económicas dará sus primeros pasos bajo la tutela académica de la de la Universidad Nacional de Tucumán, que como se señaló más arriba había sido el foco de irradiación académica en el Noroeste. El Instituto Superior de Ciencias Económicas organizará sus planes de estudio de manera idéntica a los de la Universidad Tucumana, posibilitando además el reconocimiento mutuo de las asignaturas aprobadas y por ende la movilidad de los estudiantes.
El Instituto Superior de Ciencias Económicas fue creado a imagen de una universidad, su modelo organizativo no sólo era análogo al de las universidades, sino que además estaba facultado a expedir titulación habilitante de Contador Público y Perito Partidor.
El Instituto Superior de Ciencias Económicas se organizó, como cualquier universidad, con la figura de un Rector y un Consejo Superior, respetándose la representación de los diferentes claustros, docentes, estudiantes y egresados, en su gobierno, como fuera establecido después de la reforma universitaria de 1918.
Reza textualmente una publicación del Ministerio de Gobierno de la provincia de Jujuy de 1961:
“El instituto Superior de Ciencias Económicas de Jujuy fue creado por decreto-acuerdo 2699 de fecha 23 de abril de 1959, ratificado por ley 2476/59 del 18 de junio de 1959. “Tiene carácter y jerarquía de establecimiento oficial de enseñanza superior universitaria y ha sido creado en virtud de las posibilidades brindadas a raíz de la sanción del art. 28 de la ley nacional 14537. Se otorga título habilitante de CONTADOR PUBLICO y PERITO PARTIDOR con plan de estudios de cinco años y programas similares a los vigentes en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Tucumán, lo cual permitirá a los interesados que así lo deseen; si es que en un futuro cercano el Ministerio de Educación de la Nación aún no ha propiciado la validez de los títulos, el reconocimiento de los mismos o las materias equivalentes por parte de la mencionada Universidad”.
Conforme se expresaba en los considerandos del decreto de creación el Instituto Superior de Ciencias Económicas, nació respondiendo al pedido insistente formulado a las autoridades provinciales por un numeroso grupo de peritos mercantiles, bachilleres, maestros y estudiantes de esas disciplinas empleados y obreros, que manifestaban el loable afán de superarse por medio de estudios que les permitieran alcanzar un título y una preparación superior de jerarquía universitaria, ya que por carecer de medios, veían truncadas sus aspiraciones al no poder desplazarse a ciudades donde funcionaban universidades.
Con la creación del Instituto se evitaría además el éxodo de gran número de jóvenes jujeños que, en busca de esos fines emigraban a centros universitarios, lo cual implicaba su desvinculación del medio y de la familia con la consiguiente erogación de ingentes gastos que muchas veces los padres no podían afrontar; aparte de la pérdida de muchos valores que se radicarían definitivamente fuera de la provincia.
Se perseguía el fin de constituir en la provincia una casa de altos estudios, dedicada a las ciencias económicas, por considerarse que esta disciplina cumpliría una necesidad inmediata al formar Contadores Públicos y Peritos Partidores que el constante e importante progreso alcanzado por Jujuy, reclamaba tanto para la administración pública, como para las actividades comerciales, industriales y de la producción en general, factores todos llamados a elevar considerablemente el nivel cultural y el bienestar de toda la población, por su notable influencia e incidencia en todos los órdenes de la vida provincial.
Si bien los títulos expedidos por el Instituto Superior de Ciencias Económicas no tenían en principio más que validez provincial, esta situación se subsanó luego de ingentes esfuerzos de parte de sus autoridades, consiguiéndose por fin el reconocimiento de su validez nacional durante el rectorado de la Dra. Hilda Fernández, en 1970.
Luego de la visita de inspección ordenada por la Dirección Nacional de Altos Estudios, cuyo informe fue altamente satisfactorio, se autorizó al Instituto Superior de Ciencias Económicas a funcionar dentro del régimen de la ley 17778, que regulaba a las universidades provinciales y privadas.
Luego de que una comisión estudiara la factibilidad de la creación de una universidad en la provincia de Jujuy, el entonces gobernador, Ing. Manuel Pérez promueve la sanción de la Ley N° 2849/72, creando la Universidad Provincial de Jujuy, asimismo se dictan los estatutos que la regirán en el futuro. Esta ley será rubricada por Manuel Pérez y su Ministro Shukri José, profesor emérito de nuestra casa. El primer rector de la Universidad Provincial de Jujuy será el profesor José Antonio Casas.
La ley 2849/72 considera al Instituto Superior de Ciencias Económicas como pieza fundacional de la Universidad Provincial de Jujuy, al mencionarlo como la única institución de jerarquía universitaria preexistente, creando a partir de su sanción el resto de las facultades.
El 18 de enero de 1973, el Gobierno de la provincia dispone que el Instituto Superior de Ciencias Económicas pase a denominarse Facultad de Ciencias Económicas para estar en un todo de acuerdo con el sistema de organización dispuesto para la Universidad.
La actual Facultad de Ciencias Económicas, no evidencia pues, solución de continuidad con el viejo Instituto Superior de Ciencias Económicas, por lo que hemos de considerarla como la institución fundadora de la actual Universidad Nacional, que como reconocimiento embandera su escudo con el lema fundacional del Instituto Superior de Ciencias Económicas: Flammam tuam hoc foco accende, “Enciende tu llama en este hogar”.
ñ. Universidad Nacional de Río Cuarto
Creada el 1 de mayo de 1971
Denominación actual: Teniente Coronel Manuel F. Prado – Teniente Coronel Arturo Carpani Costa
o. Universidad Nacional de Entre Ríos
Creada el de 1972
Denominación actual: General Federico Rauch
En la década del '50, una serie de sectores sociales y políticos trabajaron sistemáticamente por la creación de una universidad. La Universidad Nacional del Litoral creó el Curso de Contadores en la ciudad de Concordia que se inauguró en 1954, impulsado por las iniciativas del Consejo Deliberante, de recientes egresados y otros sectores sociales nucleados en la Asociación de Amigos de la Ciudad; en 1971, este Curso se transformó en Facultad de Ciencias de la Administración. En un proceso no exento de éxitos y fracasos, de marchas y contramarchas, en 1957 mientras se intentaba trasladar nuevamente a Rosario la facultad que funcionaba en Paraná la iniciativa fracasó por imperio de los reclamos de la sociedad y, de este modo, la provincia en forma definitiva recuperó aquella unidad académica clausurada en 1931.
En 1956, diversos grupos conformaron un movimiento favorable a la integración de Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones que se plasmó en la Universidad Nacional del Nordeste. Esta iniciativa favoreció el surgimiento en Entre Ríos de una corriente similar de opinión por la creación de una Universidad. La misma debía contribuir al desarrollo de la cultura provincial, la formación humanística y el progreso material de la región: "aspiramos a que se cree una Universidad nueva, apartada de los tradicionales modos universitarios argentinos, y que constituya una entidad al servicio integral de país".
Se proponía una universidad genuinamente articulada con las necesidades de desarrollo de la provincia. Para ello se tornaba necesario "formular un proyecto de fondo, cuya conclusión no fuera la repetición de carreras tradicionales". El proyecto preveía la realización de asambleas anuales en las ciudades cabeceras de los departamentos durante los períodos de receso universitario, con el fin de detectar necesidades y adecuar las respuestas que la Universidad estuviera en condiciones de satisfacer.
El proyecto que llegó a entusiasmar al entonces presidente Illia, se frustró con el golpe militar que lo derrocó en junio de 1966.
Durante el gobierno de facto implantado en 1966, fueron intervenidas las universidades nacionales anulando la autonomía vigente. Discriminación ideológica, cesantías, prohibiciones, "depuración" de la matrícula, restricciones al ingreso, caracterizaron esta primer etapa de un estado burocrático-autoritario. La "Noche de los Bastones Largos", episodio de violencia en el que los efectivos de la Policía Federal desalojaron a golpes y bastonazos a profesores y estudiantes de la Universidad de Buenos Aires, expresó la voluntad de adecuar las universidades a lo imperativos de la doctrina antisubversiva y de la Seguridad Nacional.
La política universitaria del período que había comenzado con un proyecto represivo, adquirió luego un sesgo modernizador y tecnocrático. Pero la resistencia expresada en los movimientos estudiantiles de 1969, llevó al inmovilismo en la voluntad de las autoridades universitarias.
En este contexto apareció precipitadamente la decisión del Poder Ejecutivo de crear nuevas universidades en el interior de país. Entre los años 1970 y 1973, el gobierno militar llevó al sistema universitario a una regionalización total. Entre mayo de 1971 y mayo de 1973, el Gral. Lanusse, crea por ley dieciséis universidades nacionales. Esta política de creación de Universidades asumió las ideas del Plan Taquín.
En este marco, la UNIVERSIDAD NACIONAL DE ENTRE RÍOS asiste a su acta de nacimiento preñada de un fuerte sesgo de institución gendarme.
Las ideas claves de este Plan fueron: redimensionar las universidades metropolitanas existentes, cuya excesiva población se creía que perturba el funcionamiento académico y regionalizar el sistema universitario, para brindar al interior mayores posibilidades de desarrollo. Proponía la creación de Universidades pequeñas, con alta tecnología o la fragmentación de aquellas de grandes dimensiones en una estructura que siguiera el modelo norteamericano del "campus".
Los supuestos que estaban en la base de estas ideas insistían en considerar la educación en sí misma como agente productor de desarrollo. Sin embargo, el planteo no estaba articulado con la transformación económica, social y política de la Nación.
En el breve período de gobierno del Dr. Cámpora durante 1973, la Universidad comenzó a organizarse. El Dr. Marsiglia fue designado como Rector Normalizador en noviembre de ese año por el entonces Ministro de Educación Jorge Taiana. En el seno universitario se debatía arduamente en torno a la ubicación del Rectorado. Finalmente se decidió que su asiento estaría en la ciudad de Concepción del Uruguay: "En reconocimiento a la tradición cultural de la ciudad y a la vocación universitaria del Colegio Nacional".
El liderazgo de la ciudad de Concepción del Uruguay, su condición hegemónica en Entre Ríos mucho antes del proyecto de la Confederación, su posición privilegiada en la mesopotamia, su puerto de ultramar y el papel de vanguardia ocupado por el Colegio Fundado por Urquiza desde el siglo XIX, concluyeron en una "reivindicación histórica" no desprovista de argumentos legítimos desde los tiempos de Alejo Peyret.
Al Rector Marsiglia le sucede en el cargo el Ing. Andrés Millán, designado en los tiempos en que el Dr. Ivanissevich desde el Ministerio de Educación impulsaba una política de viraje hacia el desmantelamiento del pensamiento científico-crítico, contemporánea con las primeras formas del terrorismo de Estado. En el clima represivo que dominará la vida de las universidades argentinas hasta 1983 y de la "restauración del orden", el entonces Rector Millán se ocupa de cuestiones organizacionales, en este caso, el sistema administrativo de la Universidad.
Con el golpe militar de 1976 se profundiza la política universitaria hincada por la llamada "Misión Ivanissevich". Se sanciona la ley Nº 21276 que significó, en el caso de las universidades nacionales, la intervención directa del gobierno militar a través de los rectores interventores, el estricto control ideológico, político, educativo y cultural que ya se había iniciado en 1974. Durante este dramático período de la historia argentina se reduce súbitamente el financiamiento universitario, no se crean nuevas carreras ni universidades, se desvincula la política científica de este ámbito, se debilita el campo científico producto de le emigración, represión, desaparición, y cesantía de docentes y estudiantes.
En la UNIVERSIDAD NACIONAL DE ENTRE RÍOS se suceden una serie de rectores interventores. Desde un perfil que evoca la restauración neo-ideológica de los años '30, la gestión del Dr. Luis Barnada (1979-1983) anuncia que para esta Universidad ha llegado el momento de la "refundación".
Una ceremonia de carácter bautismal, en la que se entroniza la imagen de la Virgen María como patrona y protectora de la Universidad Nacional de Entre Ríos inicia la etapa: el catolicismo constituirá la garantía ideológica para limitar el proceso de secularización. O, en otras palabras, el proceso merced al cual se desvanecen las esencias del pensamiento religioso.
La ciencia fue negada como forma válida de acceder al conocimiento por "... ser hueca de ese visceral humanismo que conforma la verdadera sabiduría y forma al hombre sustancial...".
El orden y el respeto de las jerarquías en el molde del catolicismo tradicional se convirtieron en un fin en sí mismo bajo la consigna "Dios, Patria y Honor". El rector Barnada procedió a reemplazar el logotipo que hasta ese entonces identificaba a la Universidad Nacional de Entre Ríos por otro que sintetizaba gráficamente los criterios básicos que orientaron su gestión.
Desde mucho antes de 1983, pero sobre todo, a partir de la crisis de la deuda externa, el sistema educativo global se enfrenta con una herencia que lo limita en su función social, económica y política y con los desafíos alentados por el pluralismo del sistema político. En la historia universitaria se inauguró un período de cambio que aunque no era inédito, en cierta forma, intentaba reactualizar los postulados de la Reforma Universitaria de 1918.
A tan sólo dos días de asumir el gobierno, el entonces presidente electo Dr. Alfonsín, impulsó acciones tendientes al restablecimiento de la autonomía y el cogobierno de las Universidades Nacionales. Con ello se pretendía regularizar la oferta educativa mediante concursos, democratizar la vida política interna y restablecer los claustros con el régimen de gobierno tripartito. En los comienzos de 1986, por primera vez en los últimos veinte años, las autoridades fueron elegidas en Asambleas de los tres claustros.
La normalización de las casas de estudios mediante el ejercicio de libertades democráticas, contribuyó a estimular una débil inmigración por la que retornaron algunos académicos de prestigio. Aunque la política de reinserción de los emigrados no alcanzó el éxito que de ella se esperaba, la renovación educativa corrió pareja con la reincorporación al sistema tecnológico y científico de quienes habían sido desplazados, de aquellos que habían logrado optar por una formación en el exterior o, por último, de quienes habían sobrevivido a las condiciones de desmantelamiento intelectual.
El ingreso irrestricto constituyó otro pilar de la política oficial, lo que provocó un verdadero estallido de la matrícula y obligó al gobierno a crear condiciones de infraestructura más adecuadas. En esa coyuntura, las demandas postergadas de la población enfrentaron a las universidades tradicionales con los desafíos de la masividad de la enseñanza. Este fuerte crecimiento de la matrícula determinó un incremento significativo del personal docente y una expansión de las inversiones en construcción y equipamiento. El aporte fiscal que, en el marco de la crisis económico-financiera, se mantuvo constante aunque más tarde tendió a decrecer, conformó uno de los factores que contrajeron salarios docentes y explican las reiteradas huelgas de los años 1987, 1988 y 1989. El empobrecimiento de los sectores medios, las demandas tendientes a la modernización de la producción científico-tecnológica y el proceso de democratización condujo a la inédita consolidación del movimiento gremial de docentes universitarios, la CONADU, como así también al protagonismo alcanzado por la Federación Nacional de Estudiantes en este período.
p. Universidad Nacional del Comahue
Creada el 15 de Julio de 1.971
Denominación actual: Capitán Miguel Ángel Paiva – Teniente Diego Barceló
En el año 1965, durante el gobierno de Felipe Sapag, la Legislatura Neuquina a través de le Ley Nº 414, se crea la Universidad del Neuquén.
El propósito de la creación de la Universidad de Neuquén, fue dar una orientación a las escuelas especializadas en la rama del petróleo, minería, industrial y agropecuarios. Estos centros estarían en los lugares más apropiados para la enseñanza. Los estudiantes serían asistidos de tal modo, que ningún problema económico impidiera desarrollar su vocación y actitudes.
El objetivo era evitar la emigración de estudiantes y lograr la radicación de profesores, brindándoles todo para desarrollar capacidades productivas.
El 29 de septiembre de 1964, el poder ejecutivo neuquino elevó a la Legislatura, el proyecto de creación de la casa de altos estudios. El documento proponía la creación en la rama de la ciencia de la educación, las siguientes carreras: Matemática, Física, Química, Historia, Geografía, Castellano y Literatura, y las Ciencias Naturales. También proponía la creación de Antropología Social, Psicología, Administración, Turismo, Geología y Minería.
En 1965, la Municipalidad de la ciudad de Neuquen, donó el terreno para la construcción de la ciudad universitaria. El predio estaba formado por 107 hectáreas, a las que se le anexaron otros terrenos, lo que totalizaron unas 120 hectáreas. Se intensificaron los trabajos de parques y jardines que rodean a los edificios de las distintas dependencias.
La Universidad Nacional del Comahue
El 15 de julio de 1971, el poder ejecutivo nacional sancionó y promulgó, la ley 19.117; por la cuál se crea la Universidad Nacional del Comahue. Se cumplía una de las más sentidas aspiraciones de la comunidad regional era la culminación de un largo proceso que transitó por diversos y laboriosos caminos.
No se trataba de poner en marcha una casa de estudios superiores, siguiendo los lineamientos formales de las que ya funcionaban en el país, sino que se tomaba como base la experiencia de la Universidad Provincial de Neuquén y los Institutos de Río Negro, que ya habían formado varias promociones de egresados.
La historia de la Universidad no ha sido fácil ni ajena a los tiempos que le tocó vivir a nuestra Argentina. Su crecimiento está íntimamente vinculado con el desarrollo de las provincias a las cuales básicamente sirve.
La Universidad está físicamente asentada en dos territorios con historias equivalentes, configurados en una sola unidad humana, social y cultural.
q. Universidad Nacional de Luján
Creada el 20 de diciembre de 1972
Denominación actual: Brigadier General Hilarión de la Quintana – Teniente Coronel Jerónimo Espejo
El sentido de pertenencia de sus alumnos, graduados y personal de apoyo, la calidad de sus equipos docentes, la existencia de un importante número de investigaciones que abordan situaciones problemáticas de la región y la creciente vinculación con otras Casas de Altos Estudios nacionales y extranjeras son indicadores del potencial existente en esta joven Universidad.
r. Avda. Universidad Nacional de Mar del Plata
Creada el 30 de Septiembre de 1.975
Denominación actual: Avda. de la Libertad
Entre fines de la década del 50 y principios de los 60 la ciudad de Mar del Plata se hallaba en uno de sus periodos de expansión más notables de la mano de dos actividades que se complementaban y se daban mutuo impulso: El turismo y la industria de la construcción. En las décadas de 1950 y 1960 la construcción fue favorecida por el turismo de masas y la ley de propiedad horizontal. Junto con la pesca se transformó en la actividad más importante de la economía local y alcanzó niveles que no fueron superados en el ámbito nacional hasta 1977. También el turismo impulsó el crecimiento de la industria textil y alimenticia. De igual forma tanto el comercio como la industria alimenticia recibieron un fuerte impulso del turismo cuantitativo transformándose algunas empresas en símbolos de la ciudad (Tienda Los Gallegos, Confiterías Havanna, Postres Balcarce, Fideos Fagnani, Café Cabrales, etc.)
Este crecimiento económico fue acompañado por el desarrollo de una fuerte actividad empresaria que se concentró en la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP), entidad que no fijó su accionar solamente al ámbito sectorial y que se sumó a los pedidos de la comunidad en pos de mejorar el nivel educativo de la región y a través de la creación de una Universidad Pública obtener un diagnóstico preciso sobre los cambios económicos y sociales que debía enfrentar la ciudad a mediano y largo plazo.
Fue así que la UCIP tuvo destacada actuación en la conformación de la Universidad de la ciudad de Mar del Plata, ya que actuó por pedido especial del Ministro de Educación de la Provincia de Buenos Aires Dr. Ataúlfo Pérez Aznar como entidad organizadora de la primer Asamblea para constituir la Comisión Cooperadora de la Universidad Provincial. En dicha asamblea se expuso que "... se buscará una formación humanista en los estudios y de subsanar el déficit de personas capacitadas para impartir enseñanza, la creación de una Facultad de Medicina sobre la base de la habilitación del Hospital Regional y la realización de cursos de verano..."
Fue así que por Decreto Nº 11723 del 19 de octubre de 1961, el Poder Ejecutivo de la Provincia de Buenos Aires creó, dependiente del Ministerio de Educación, la Universidad de la Provincia de Buenos Aires, estableciéndose como objetivo de la misma, la formación de profesionales, en las distintas disciplinas de orden científico, técnico y humanístico.
Sin embargo a mediados de 1962 la amenaza de cierre se cernía sobre la incipiente institución debido a la falta de confirmación en el Poder Legislativo bonaerense de su creación y como consecuencia del insignificante presupuesto asignado. Nuevamente las voces de la ciudad se alzaron y se consiguió salvar a la Universidad recordando Perez Aznar constituido en primer Rector de la Universidad Provincial que "... la creación de la Universidad ha sido compleja, pero a la luz de las necesidades de la juventud radicada en la región su funcionamiento se justifica plenamente..."
Casi al mismo tiempo el primer Obispo de Mar del Plata designado en 1957 también dio impulso al proyecto de crear una Universidad Privada. Esta obtuvo su reconocimiento durante el gobierno de Arturo Frondizi, con posterioridad al recordado debate de "Laica o Libre". La aprobación de esta Ley le permitió al Obispo Enrique Rau la creación primero del Instituto Universitario Libre en mayo de 1958 y luego la Universidad Católica "Stella Maris". De esta forma una importante cantidad de jóvenes de la ciudad ya no debía trasladarse a La Plata o Buenos Aires para cursar sus estudios superiores. Funcionaron así en el ámbito privado las Facultades de Agronomía, Derecho, Escuela de Enfermeras Universitarias y Facultad Central de Filosofía que contenía los Departamentos de Historia, Letras y Filosofía.
Esta oferta se sumaba a la que desde 1963 ofrecía la Universidad Provincial desde sus primeras Facultades de Ciencias Económicas y Arquitectura y Urbanismo (Creadas por Decreto Federal Nº 566 del año 1963). En 1966 por Decreto Nº 236 se creó la Facultad de Ingeniería Técnica y se incorporó a la Universidad el Instituto Superior de Ciencias de la Educación y la Escuela de Psicología que posteriormente con-formó la Facultad de Humanidades, creándose también en ese año el Departamento de Ciencias Médicas en dependencias del Rectorado.
En junio de 1968 por Decreto Nº 5627 se creó el Instituto Superior de Turismo y en Julio, por Decreto Nº 7156 y como resultado de un convenio entre la Universidad y la Dirección Nacional de Salud Mental se creó la Escuela de Terapia Ocupacional.
En 1969 atendiendo a las necesidades de las diferentes carreras que integraban ya la Universidad se creó el Departamento de Idiomas. También se transformó el Instituto Superior de Turismo en Escuela de Turismo. Por Resolución de Rectorado Nº 760 se creó el Instituto para la Investigación de los Intereses Marítimos y por Resolución Nº 397 de marzo se crea la Licenciatura en Estudios Políticos y Sociales.
El 4 de abril de 1970 se produjo la primera Colación de Grados, la que alcanzó un relieve muy particular ya que por Decreto Nº 1351 de fecha 3 de abril se le otorgó a los títulos que se emitían nivel nacional aprobándose los planes de estudio de las siguientes carreras: Arquitectura, Licenciatura y Doctorado en Economía (Especialidad agraria y pesquera), Licenciatura en Administración de Empresas, Contabilidad (Modificado luego por el de Contador Público), Licenciatura en Ingeniería Química Industrial, Ingeniería Química de la Alimentación, Auxiliar de Electromecánica, Auxiliar de Ingeniería Química, Licenciatura y Doctorado en Sociología, Licenciatura y Doctorado en Antropología, Venia Docendi, Intérprete, Guía de Turismo, Perito en Turismo (modificado luego por Asistente de Turismo), Licenciatura en Turismo y Terapia Ocupacional. Posteriormente, en agosto de 1970 se incluyó la licenciatura y Doctorado en Psicología a la nómina y por Resolución de Rectorado Nº 1056 se creó el Departamento de Ciencias de la Salud.
En diciembre de 1971 el clima de agitación social y enfrentamientos políticos que sacudieron al país cobró una víctima en la estudiante de la Facultad de Arquitectura Silvia Filler que fue herida de muerte por un balazo disparado por un grupo perteneciente a la Concentración Nacional Universitaria (CNU) que pretendía disolver una asamblea estudiantil. Por este hecho se detuvieron a 16 personas que recuperaron su libertad en poco tiempo.
En 1972 se creó la Licenciatura en Ciencias Políticas y se transformó la Escuela de Turismo en Facultad de Ciencias Turísticas. En octubre se creó la Licenciatura en Ciencias de la Educación que se cursaba desde 1969. Por Ordenanza de Consejo Superior Nº 502 se creó la carrera de Profesorado de Inglés.
En 1973 por Decreto Nº 306 se creó la Facultad de Ciencias Agrarias que funcionaba adjunta a la Estación Experimental del INTA en Balcarce y que hasta ese entonces formaba parte de la Universidad Católica.
En 1975 se homologó el convenio suscripto en agosto de 1974 entre el Ministerio de Cultura y Educación y el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires declarando la nacionalización de la Universidad Provincial (Decreto 967 del Poder Ejecutivo Nacional). Por medio de la Ley Nº 21139 sancionada el 30 de setiembre y promulgada el 27 de octubre del mismo año se creó la actual Universidad Nacional de Mar del Plata.
La misma se constituyó sobre la base de la Universidad Provincial y se le sumó la incorporación de la Universidad Católica "Stella Maris" de Mar del Plata. De esta forma la Universidad quedó integrada por las siguientes Facultades y Escuelas: Arquitectura y Urbanismo, Ciencias Agrarias, Ciencias Económicas, Ingeniería, Humanidades, Derecho, Turismo y la Escuela de Ciencias de la Salud. Ese mismo año por Resolución de Rectorado se transformó el Departamento de Deportes y Educación Física en Instituto de Educación Física y Deportes, se transformó la Escuela de Idiomas en Departamento de Idiomas con dependencia de la Facultad de Humanidades y se creó la carrera de Enfermería Profesional.

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