Source: http://migrana.vicepresidencia.gob.bo/articulos/experiencias-desde-el-programa-alternativas-a-la-violencia/
Timestamp: 2020-07-05 23:48:48+00:00

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Experiencias desde el Programa Alternativas a la Violencia – La Migraña
El Poder Transformador de los jóvenes:
Experiencias desde el Programa Alternativas a la Violencia
El Programa Alternativas a la Violencia es un programa de capacitación que permite a los participantes lidiar con situaciones potencialmente violentas y dándoles la oportunidad de repensar en la resolución de conflictos mediante la empatía, la asertividad y la mejora de las habilidades de comunicación. Este programa alrededor del mundo trabaja por ejemplo: en cárceles, albergues de mujeres que sufrieron violencia, jóvenes con problemas de conducta etc. esto no quiere decir que el programa se limite a estos sectores, al contrario está abierto a la comunidad en general.
Esta pequeña reflexión tiene una parte introductoria sobre el origen, misión, modelo y filosofía del PAV enfocándose en lo que consideramos el corazón del programa; la creencia de que hay algo bueno en todos, el concepto del Poder que transforma sus bases y guías.
Seguido se hace una mínima revisión sobre el PAV el trabajo con jóvenes y sus diferentes adaptaciones. La parte final corresponde a experiencias propias del PAV y el efecto que ha tenido y tiene en nuestras vidas.
Por último se encuentran unas líneas de lo que podrían considerarse las reflexiones finales en torno al tema abordado.
El Programa Alternativas a la Violencia
El PAV (Alternatives to Violence Project, AVP) es una organización multicultural dedicada a la reducción de la violencia interpersonal en la sociedad. Está ligada con la Sociedad Religiosa de los Amigos (Cuáqueros) en sus orígenes y filosofía, sin embargo, no es una organización sectaria. El programa se inició en 1975 dentro el sistema penitenciario del Estado de Nueva York. Se realizó el primer taller en la correccional de máxima seguridad de Greenhaven cuando un grupo de reclusos, el “Tanque de Pensamiento”, sentía la necesidad de recibir capacitación en la no violencia como preparación para su papel como consejeros para un programa experimental que se estaba implementando en un centro de detención juvenil. Por varios años el programa se enfocó en instituciones penitenciarias y su esfuerzo mayor era ayudar a los encarcelados a bajar los niveles de violencia dentro del ambiente carcelario y al mismo tiempo a manejar la violencia en sus propias vidas. Tiempo después personas sin conexiones con las penitenciarías empezaron a buscar los talleres del PAV por lo tanto los talleres empezaron a implementarse en comunidad. El primer programa del PAV para la comunidad abierta se llevó a cabo en el pueblo de Owego, Nueva York, gracias a los esfuerzos de dos oficiales de libertad condicional. “La intención del programa era ayudar a personas bajo libertad condicional manejar los problemas que les había llevado a la delincuencia, y también para crear un entendimiento de aquellos problemas dentro la comunidad en general. Por lo tanto el PAV siempre ha recibido gente con y sin problemas con la ley, y se ha construido un grupo mixto dentro de una sola comunidad” (Manual básico 2002). El PAV ha llegado a Bolivia en el año 2006 gracias al apoyo de la Fundación Quakera para la Educación en Bolivia y facilitadores voluntarios quienes han formado a facilitadores locales para la réplica del programa inicialmente en comunidad para luego incursionar en el lugar de nacimiento del programa, la cárcel en el año 2010.
El programa desde su nacimiento se ha ampliado a más de 40 países alrededor del mundo y se trabaja en penitenciarias, en escuelas, con víctimas de violencia, albergues, adultos con discapacidades mentales y otros grupos de la comunidad. Cada país direcciona su trabajo según la necesidad de su contexto y la posibilidad que tienen para poder desarrollar los talleres. La misión del PAV es ofrecer talleres interactivos y vivenciales que empoderan a los individuos a tener vidas con dignidad y sin necesidad de recurrir a la violencia como forma de resolver los conflictos, a través cuatro bloques de construcción que se desarrollan y fortalecen en el transcurso de cada taller. Se comienza afianzando la afirmación y la autoestima de cada persona, nos ocupamos de trabajar en nosotros mismos para llegar a una retroalimentación positiva y crear un ambiente seguro; continuamos con el fortalecimiento de la comunidad y la cooperación entre los participantes para trabajar con equilibrio y poder aumentar la comunicación asertiva (escuchar y ser escuchados) y la confianza hasta llegar a los resolución creativa de conflictos, cada paso es progresivo. Resaltamos que el conflicto es parte de la vida cotidiana, sabemos que sin conflicto vivimos en una sociedad estática y los individuos somos seres sociales y dinámicos por naturaleza por lo tanto nos centramos en lidiar con los conflictos que podrían presentarse sin tratar de negarlos sino trabajando para que podamos afrontarlos sin el uso de la violencia.
El modelo del PAV se guía en aprender por experiencias propias para no sentirnos ajenos a nuestras realidades, tenemos ejercicios estructurados para guiar a las y los participantes en el transcurso del taller, los ejercicios dan la oportunidad de practicar nuevos comportamientos para el manejo de conflictos y mejorar algunas pautas de comportamiento para poder reaccionar positivamente con nuestro entorno y adaptarnos a diferentes situaciones. Las conductas en las que trabajamos se basan principalmente en habilidades de comunicación, gestión y reconocimiento de emociones; entre las habilidades sociales que se desarrollan están: la empatía, la asertividad, la comunicación verbal y no verbal, el escuchar activamente, el trabajo en equipo y la resolución de conflictos.
La filosofía tiene base en los principios y valores Quakeros; la igualdad, sencillez, la justicia, la compasión y la paz. Parte de la filosofía central del PAV es la creencia de que “hay algo de bueno en todos” y aquellos que denominamos “El poder que transforma”, no existe un concepto único sino varios que dan una interpretación sobre el poder que transforma, creemos que cada persona tiene el poder y la capacidad de transformar situaciones, conductas violentas y destructivas en experiencias constructivas y conductas cooperativas.
“Cada uno de nosotros tienen el poder para cambiar la forma de una situación: En una dirección negativa hacia un final violento, o en una dirección positiva hacia la resolución del conflicto” En el PAV, usamos el término, el “Poder que Transforma” para definir el poder que tenemos para mover una situación hacia una dirección positiva para resolver el conflicto. (Manual básico 2002)
Solo se debe estar dispuesto a dejar de lado la creencia de que las soluciones destructivas son las únicas posibilidades para resolver los problemas, para esto se requiere tomar riesgos y estar predispuestos a que la solución de ganar-ganar es posible. Cada facilitador/a tiene experiencias con el poder que transforma por lo tanto en los talleres del PAV es más fácil aplicar esta filosofía a partir de experiencias propias.
El por qué usamos este nombre tiene justificación en el hecho de que cada quien tiene sus propias creencias, el PAV no es religioso aunque en sus orígenes haya recibido apoyo de los Quakeros que son un grupo de religiosos y se comparta parte de sus principios y valores, sin embargo ninguna religión tiene “el monopolio de la bondad”1, no solo la bondad sino también la compasión, la justicia y la paz, estos principios y valores son compartidos por personas con y sin religión, y así como no existe una sola religión ni creencias sino muchísimas, considerando que existe algo que hace que las personas cambien las situaciones, sientan bondad o compasión, sin hacer alusión a ninguna religión ni creencia en particular, se ha denominado a ese algo de una manera neutra como el Poder que transforma.
Las experiencias del PAV con jóvenes en otros países y Bolivia
En este artículo nos adentramos a mostrar el trabajo que se ha realizado con jóvenes de diversos países, tenemos en cuenta que todos en cualquier etapa y/o situación de nuestras vidas estamos propensos a responder a situaciones de injusticia, prejuicios, frustración e ira con un comportamiento agresivo y violento, más aún cuando somos jóvenes, nuestras emociones están a flor de piel y andamos buscando algo que nos satisfaga para establecer nuestra propia identidad. Esto se ha visto en diversas sociedades en las cuales el programa ha ido trabajando y ha demostrado su gran capacidad de adaptarse fácilmente a las características particulares de cada entorno.
Roberto Brito (1998) afirma que la juventud es un concepto difícil de manejar porque se presenta en la sociedad con tanta diversidad que cuesta trabajo reconocer que haya algún tipo de relación o identidad entre los distintos sectores jóvenes “La división de clases y estratos es fundamental para el análisis sociológico, sin embargo tratándose de la juventud, debemos aprender a mirar de manera ponderada la división por categoría de edad”. (Brito 1998:3)
En el país en el que se ha trabajado con más fuerza con los jóvenes, es PAV Estados Unidos, el PAV es uno de los programas más poderosos para tratar los problemas de acoso y bullying. En las escuelas de varios estados, los estudiantes han trabajado con los mismos estudiantes están facilitando talleres dentro de aulas de escuelas y universidades para dar a sus compañeros la oportunidad de expresarse y construir una comunidad basada en el respeto mutuo.
Roberts, White y Yeomans (2004) han logrado documentar la experiencia que han tenido con jóvenes estudiantes de colegios en Estados Unidos a este proyecto lo han denominado “Proyecto WIN”. En la evaluación que han realizado tomaron en cuenta la teoría de la interdependencia social quienes enfatizaron que el conflicto es una parte natural de todas las relaciones sociales, pero se destacaron los tipos de estrategia de resolución de conflictos. Los dos temas principales del proyecto fueron: 1) lecciones para transformar un contexto social competitivo a uno cooperativo y 2) lecciones para enseñar integración y estrategias de negociación para la resolución de conflictos. En el transcurso de la ejecución del programa los profesionales han notado que el ambiente en el que estaban trabajando era muy competitivo por lo tanto no era posible desarrollar las habilidades de negociación para la resolución de conflictos en los participantes. Por lo tanto, en primer lugar decidieron fortalecer la comunidad y transformar el contexto en que estaban trabajando por un ambiente social cooperativo para así abordar el tema principal.
En el Proyecto WIN se han realizado talleres PAV enfocados principalmente en la filosofía central “el poder transformador” y ejercicios como sociodramas para dramatizar los problemas que atraviesan estos jóvenes. Los profesionales argumentaron que para desarrollar un programa efectivo de reducción de la violencia no sólo se debe enseñar a los jóvenes habilidades de negociación integrada, sino también se deben presentar estrategias para ayudarlos a transformar contextos sociales competitivos en contextos sociales cooperativos. En cuanto a las habilidades de negociación integrada los profesionales refieren que estos tienen 5 componentes: 1) discernir los propios sentimientos y necesidades en una situación de conflicto; 2) escuchar y discernir los sentimientos, las necesidades y las razones subyacentes del oponente; 3) lograr hacer una lluvia de ideas de soluciones alternativas; 4) analizar para identificar una solución que cumple con las necesidades de ambas partes y 5) escoger la mejor solución según la necesidad del que lo requiera pasando por los pasos de mediación.
Entre los logros alcanzados del proyecto WIN fueron ayudar a los profesores y estudiantes a crear un ambiente cooperativo en el aula, aumentó la confianza y el trabajo en equipo, hubo una notable reducción de ira y hostilidad se tornó un ambiente tranquilo para la resolución de problema y una disposición a considerar en alternativas a la violencia. Han logrado establecer la creencia de que para resolver un conflicto la solución ganar-ganar es posible.
En Estados Unidos el PAV se ha asociado con otros programas para jóvenes y niños como Respuesta Creativa de los Niños al Conflicto (con sus siglas en inglés CCRC) y Ayuda para incrementar el Proyecto de Paz (con sus siglas en inglés HIPP). Una nueva entidad juvenil compuesta por facilitadores de PAV es el Real Alternatives to Violence for Everyone (RAVE) quienes han estado llevando talleres en Nueva Jersey a jóvenes. Las organizaciones descritas realizan talleres juveniles para “clientes” de justicia juvenil y en centros para delincuentes jóvenes. En las aulas escolares parte del plan de estudios y clases especiales; se imparte para grupos de madres adolescentes, en retiros, para pandillas callejeras y programas de rehabilitación de jóvenes de calle.
En los Estados Unidos, unos de los programas más fuertes destinados al trabajo con jóvenes es HIPP. Comenzó en 1991 en Nueva York fundado como una variación del Programa Alternativas a la Violencia PAV. El proyecto ayuda a incrementar la paz reduciendo la violencia y la intolerancia en las comunidades escolares, es un programa experiencial participativo desarrollado por AFSC (American Friends Service Committe2) para abordar cuestiones de violencia interpersonal, prejuicios e injusticia con un enfoque en la juventud de la escuela media y secundaria. HIPP está actualmente aplicándose en más de 30 estados y en países de todo el mundo incluyendo África y el más cercano Brasil. Los facilitadores del programa afirman que hay una transformación entre el conflicto y el empoderamiento de los participantes a reducir la violencia; fortalece el entendimiento de la diversidad cultural y convierte a los participantes en agentes sociales del cambio. Cada sesión de HIPP está diseñada para aumentar habilidades de comprensión y liderazgo. Uno de los facilitadores de HIPP expuso que: “… HIPP está llegando a los jóvenes en las comunidades de los EE. UU. e incluso en el exterior. El año pasado co-facilite los institutos HIPP para capacitar facilitadores en Japón y Hong Kong, así como en los Estados Unidos. Tenemos un proyecto activo en Ontario y Canadá. Se está realizando una mezcla de HIPP y PAV en comunidades de Australia y África Oriental, Kenia, Ruanda y Burundi”. (Liss 2.2006)
Trabajan mucho con los jóvenes en los temas de la aceptación de las diferencias de raza, clase, género y desarrollo de liderazgo. Este aspecto del desarrollo del liderazgo y el empoderamiento de la juventud es un elemento crucial en el proyecto.
El proyecto HIPP se ha aplicado en diferentes estados como Arlington Virginia donde se han realizado talleres en tres escuelas secundarias, se está utilizando el programa como un parte del plan de estudios para enseñar liderazgo y diversidad; en Tampa, Florida el programa se está utilizando como parte de un programa extracurricular para niños afroamericanos. Aprenden a ser más respetuoso entre sí y consigo mismos a través de la resolución de conflictos, el aumento de autoestima y el fortalecimiento de la comunidad; En Charlottesville, Virginia el proyecto se llevó a los jóvenes de viviendas para personas con bajos recursos y se enlaza con los jóvenes universitarios; en Indianápolis, Indiana HIPP ha sido utilizado por peace learning center durante años, han capacitado a los voluntarios de AmericanCorps quienes trabajan con los estudiantes de cuarto grado de la ciudad para enseñar medios pacíficos para resolver conflictos.
Las diferentes organizaciones que trabajan con el PAV se han especializado en diferentes etapas de la juventud por ejemplo en Colombia se ha trabajado en comunidades con jóvenes de la secundaria Hilda Vásquez (Facilitadora PAV Colombia) expone que los jóvenes de su país están expuestos a cierto grado de riesgo social y son proclives de caer en la delincuencia, adicciones, algunos vienen de familias desestructuradas que tienen bastantes problemas con el autoestima principalmente, expone que trabajar con gente joven no es sencillo porque vienen de ambientes donde la agresión predomina a la hora de resolver conflictos, sin embargo con el trabajo que el PAV ha realizado, se ha notado que ayuda mucho a repensar los problemas y dar soluciones, principalmente mediante la comunicación “… en un salón de clases donde teníamos un joven muy conflictivo, el hacia todo lo posible por incomodar a los otros levantándoles las faldas a las señoritas, tomando videos debajo de las faldas de ellas molestando a los compañeros, organizaba peleas entre jóvenes grababa videos de las peleas que provocaba y luego los vendía y todo eso después del primer taller en una dinámica donde todos sus compañeros les decía que no les gustaba acerca de lo que él hacía es como que reflexiono mucho de hecho todos reflexionaron del comportamiento de él porque por esa causa lo aislaban entonces eso provocaba más conductas agresivas. Entonces al darse cuenta de esa dinámica de lo que pasaba realmente él dijo voy a cambiar. Los jóvenes también se disculparon con él por aislarlo y a veces discriminarlo (…) a partir de ese momento en el salón los jóvenes tuvieron cambios de conducta” (Testimonio Hilda Vásquez, 2009)
Esta como muchas experiencias muestra que el cambio de actitud de los jóvenes se da a partir del fortalecimiento de la comunicación y el sentido de comunidad dentro el ámbito en el que se desenvuelven los individuos. En el caso de México se ha trabajado con jóvenes de la universidad; como parte fundamental del PAV en los talleres los participantes consideran las causas que hay debajo de las conductas agresivas para así trabajar en formas creativas de lidiar con situaciones de conflicto. Este programa ofrece un nuevo enfoque para los grupos, es muy persistente enfocándose en los problemas de comunicación y confianza. Los facilitadores/as PAV en México han mostrado gran compromiso al trabajar con los jóvenes de las universidades para fortalecer los aspectos descritos.
En Bolivia aún no se ha replicado ningún programa enfocado en los jóvenes, nos hemos limitado a desarrollar el programa del PAV y parte de las experiencias del trabajo con jóvenes vienen de talleres en comunidad con grupos de jóvenes becarios de la Fundación Quakera para la Educación en Bolivia y en carceles los jóvenes del centro Qalauma, para quienes se han realizado sesiones con más dinámicas que permitan mantenerlos activos, los resultados han sido adecuados y respondían a los objetivos planteados por el PAV en Bolivia, con satisfacción podemos compartir en una ocasión un adolescente muy activo durante las sesiones del nivel básico del PAV no dejaba de molestar a sus compañeros, no solo se burlaba de ellos sino también los pellizcaba o lanzaba cosas que hallaba para molestar, él se voluntarió a participar del ultimo nivel del PAV, preparación de facilitadores, cuando estaba dirigiendo un ejercicio con otro grupo de jóvenes, había otro joven con sus mismas actitudes, al final de la sesión; en la retroalimentación el compartió con Magaly sus disculpas y deseos de querer golpear a quien se comportaba como él lo hacía, su comportamiento después de esa sesión era más divertida, madura y también tolerante. Con esta experiencia podemos observar que el programa no solo ayuda a los jóvenes a ser conscientes de su comportamiento, sino también a reflexionar en ello teniendo la oportunidad de cambiar la situación en algo constructivo y positivo.
A pesar de lo bueno que es el PAV no se ha podido llegar a más personas, sin embargo se ha observado la gran necesidad que existe de estructurar un programa con base en el PAV similar a HIPP o en todo caso adaptar HIPP al contexto para trabajar con muchos de los jóvenes en colegios y universidades, recomendación que ha salido desde las mismas carceles, de privados de libertad con sentencias muy largas que han cometido delitos en su adolescencia y juventud y creen que si habrían conocido el PAV antes tal vez no habrían llegado a la cárcel.
Aquí regresamos al inicio, el PAV ha nacido al interior de una cárcel pero ha visto que la necesidad no sólo estaba dentro de la cárcel, sino también al exterior, en la sociedad libre como una forma de prevenir que las personas lleguen a la cárcel y por ende a la comisión de delitos. En muchos talleres que hemos realizado al interior de las diferentes carceles los privados y privadas de libertad han expresado su deseo de llevar el PAV a los colegios y universidades según ellos “porque esto es bueno” (cita de un privado de libertad en Oruro, 2017).
Experiencias con el PAV a partir de nuestras vivencias y cotidianidad
Gabriela J. Reyes; Desde mi experiencia con el PAV ha estado ligado muy fuerte a regular mi autoestima, tenía una autoestima tan alta que llegaba a la arrogancia, no sabía escuchar y dejaba de lado los problemas que se me presentaban, como si negara tener los problemas o hacer como si no existiesen, me he dado cuenta que las personas con las que me rodeaba eran tan sordas como yo. En comparación de las experiencias del trabajo de PAV con los jóvenes de otros países con mi experiencia, he podido percibir que los talleres se desarrollan para que los jóvenes aumenten su autoestima, en mi caso por el contrario me ayudó a regular y equilibrar mis emociones y con ello mi comportamiento. Trataba de ser negativa en todo lo que hacía para no decepcionarme si algo salía mal. Sin embargo, en una de mis últimas experiencias con el PAV me ayudó a entender lo que realmente significaba esperar lo mejor de las situaciones y las personas. Como una anécdota pequeña en el último encuentro internacional que se realizó en Nepal en la capital que es Kathmandú en el cual se me dio la oportunidad de participar como representante de Bolivia atravesé por problemas serios con la aerolínea que me traía de vuelta a Bolivia. Yo me había ido del hotel una vez terminado el encuentro para poder realizar turismo por mi parte unos días después en la fecha que debía abordar mi vuelo de regreso, la aerolínea no me dejo entrar al avión porque mis vuelos habían cambiado por una serie de problemas que tuve al ir a Nepal, me comunique con la presidenta de PAV Internacional pensando que no me respondería pronto porque le había mandado un correo y la diferencia horaria que tenía en relación con el lugar donde se encontraba la presidenta era muy desfavorable para mí (más o menos 10 horas), sin embargo unos minutos después me respondió al correo y organizó todo para que una PAVista pueda acompañarme y ayudarme a arreglar el problema, me di cuenta que habían seguido pendientes de mí. Juliana (la PAVista de Nepal) me ayudó acompañándome y facilitando la comunicación con los encargados de la aerolínea para resolver mi problema, esta PAVista realmente me dio una lección ya que en todo momento estuvo presente sin molestarse porque estaba gastando tiempo a mi lado y por si fuera poco constantemente me repetía que todo iba a estar bien, con tanta ternura, sinceridad y amistad. A aquella persona no la había conocido más de una semana y era la persona perfecta para estar a mi lado en ese momento. He vivido experiencias maravillosas con el PAV, he visto a las personas abrir sus sentimientos hacia mí y han hecho que pueda abrir mis sentimientos con ellos, es algo tan difícil de lograr por el miedo al qué dirán, la vergüenza o a los reproches. En uno de los talleres PAV que se ha realizado en comunidad con jóvenes que después se volvieron facilitadores he percibido como cada uno ahonda en sus problemas es tan natural que una persona si no ha estado desarrollando todo el proceso lo siente como si no fuera sincero o como si estuvieran los participantes forzados a decir el “deber ser”. Los sentimientos se ponen a flor de piel y puedes ser sincero contigo mismo qué es lo más importante, es impresionante como los ejercicios estructurados que el PAV ofrece pueden lograr esto. Otro de los aspectos muy importantes que te enseña el PAV es el tema de la comunicación, problema que tiene la mayor parte de la población en nuestra sociedad; las personas están en constante presión por qué tenemos la creencia que debemos escuchar para contestar (sin medir las consecuencias), tenemos un fuerte arraigo a la competición; en mi caso era lo mismo todo lo tomaba como ganar o perder. Con el PAV esta encrucijada ha quedado atrás aunque sigo trabajando en esto. Este es un proceso constante, todos los días debo inventar formas creativas para resolver mis problemas cotidianos pero en lo que ha ayudado el PAV en mi vida es que no estoy sola atravesando los problemas que tengo; hay personas en las que puedo confiar y no están lejos de mí, no es necesario irme a otro lugar para ser feliz la felicidad comienza con actitudes positivas y esperar lo mejor de la vida. Me encanta vivir, la vida siempre me ha traído sorpresas sorprendentes y una de ellas, pienso que ha sido compartir e interactuar con tantas personas por medio del programa. He decidido afrontar mis problemas empoderándome y luchar por lo que pienso que es correcto. Estoy consciente que aún debo trabajar mucho con mi comportamiento y estar constantemente practicando mis habilidades sociales, esto no solo mejora un ámbito de mi vida sino muchos, abarca lo laboral, familiar, con mis amigos y con la sociedad en general. Me ha resultado muy saludable estar frente a diferentes personas siendo empática y percibiendo y a veces viviendo lo que los demás viven o han vivido, esto me fortalece, me enseña y aumenta mis valores como persona.
Magaly Quispe: he conocido el PAV a mis 19 años, en el año 2006 justo cuando se ha implementado en Bolivia, me ha impactado la forma en la que se aplica el principio de igualdad, el trato entre adultos y jóvenes sin discriminación por edad, formación académica ni mucho menos por la religión, hasta ahí yo había vivenciado mucha discriminación por mi edad y mi falta de experiencia en todo aspecto. No sólo me he empoderado y arriesgado a cambiar mi propia vida, sino que he comprendido en carne propia una de las guías del Poder que Transforma; “si quieres arriesgarte de verdad, arriésgate a cambiar tu vida”. He hecho parte de mi vida la guía que dice “Escuche. Cada persona ha pasado por un camino distinto. Antes de juzgar, trate de comprender la otra persona”, pienso que esto es esencial para ayudar a formar una mejor comunidad basada en la honradez, el respeto, y el cuidado mutuo; que también es parte de las guías.
A pesar de esta gran experiencia, el conflicto sigue siendo parte de mi vida, y a diario tengo que lidiar con ello, pero, el haber conocido las herramientas del PAV realmente han cambiado mi vida y puedo decir con mucha seguridad a quien sea que, luchar contra uno mismo, no es tarea fácil, pero tampoco es imposible; es más bien hacer un poco de trabajo a diario por uno mismo, muchas veces he tenido que reaccionar estallando en llanto por la impotencia de no poder hacer nada ante la injusticia, el menosprecio o la indiferencia y he dicho palabras muy irresponsables, otra veces he tenido la necesidad de enojarme y evadir a las personas que me lastimaron hasta sentirme mejor o ser más fuerte ante sus ataques y volver a presentarme ante ellos habiendo practicado muchas veces un mensaje responsable que me permita no sólo decirles como me siento y que quisiera para cambiar la situación sin dejar de buscar lo bueno en ellos antes que insultarles o tal vez golpearlos, el PAV no nos hace santos ni tampoco perfectos, , el PAV nos ayuda a estar conscientes de nuestras emociones y esforzarnos a diario por vivir una vida con dignidad y justicia en todo aspecto, pero el trabajo debe empezar por uno mismo.
A manera de reflexión final, al PAV tiene un programa muy dinámico que ofrece no solo diferentes habilidades sociales para la vida, sino también permite que las personas sientan que son parte de esta comunidad, que crean que aún se puede confiar en otras personas y esto es muy importante para que los jóvenes y adolescentes no pierdan la confianza en la sociedad y puedan mantener valores que permitan una convivencia armoniosa.
No solo hemos visto esta necesidad sino que lo hemos sentido, y así como el PAV nos ha regalado herramientas que nos ayudan a lidiar a diario con el conflicto y tratar de formar una mejor comunidad, creemos que estas herramientas deben ser regaladas también a todo aquel que busque una vida con dignidad y justicia.
Razón por la cual creemos que compartir con los jóvenes de colegios, universidades y otros el PAV en su forma base, en sus variaciones o adaptaciones como HIPP que como se descrito líneas arriba está enfocado especialmente para el trabajo con jóvenes, hacerlo realidad sería una gran contribución a nuestra sociedad y también permitiría la prevención, que es el deseo nuestro y de muchos privados de libertad que han conocido el PAV.
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