Source: https://bo.ambafrance.org/DISCURSO-DEL-PRESIDENTE-DE-LA-REPUBLICA-ANTE-EL-PARLAMENTO-REUNIDO-EN-CONGRESO
Timestamp: 2017-05-26 16:47:13+00:00

Document:
DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA ANTE EL PARLAMENTO, REUNIDO EN (...) - Ambassade de France en Bolivie
> DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA ANTE EL PARLAMENTO, REUNIDO EN (...)
Versalles, 16 de noviembre de 2015
Sr. Presidente del Congreso,
Francia está en guerra. Los actos cometidos el viernes por la noche en París y cerca del Stade de France, son actos de guerra que provocaron al menos 129 muertos y numerosos heridos. Dichos actos constituyen una agresión contra nuestro país, contra sus valores, contra su juventud, contra su modo de vida.
Fueron cometidos por un ejército yihadista, el grupo Daech que nos combate porque Francia es un país de libertad, porque somos la patria de los Derechos Humanos.
En un período de una excepcional gravedad, he querido dirigirme al Parlamento, reunido en Congreso, para hacer patente la unidad nacional ante tal abominación y para responder con la determinación fría que amerita al ataque innoble cuyo objetivo fue nuestro país.
Nuestra democracia ha triunfado ante adversarios mucho más temibles, en verdad, que estos cobardes asesinos. Nuestra República no está al alcance de despreciables asesinos.
Mi voluntad consiste en poner toda el poder del Estado al servicio de la protección de nuestros conciudadanos. Sé que puedo contar con la entrega de los policías, de los gendarmes, de los militares, de ustedes mismos representantes de la nación. Ustedes conocen el sentido del deber y, cuando las circunstancias lo exigen, el espíritu de sacrificio.
Los terroristas creen que los pueblos libres se dejarían impresionar por el horror. No es para nada el caso y la República Francesa ha sabido sobreponerse ante otras adversidades: siempre está ahí, llena de vida. Y aquellos que se propusieron desafiarla siempre han sido los perdedores de la historia y esta vez sucederá nuevamente lo mismo. El pueblo francés es un pueblo combativo, audaz, valiente que no se resigna y que se pone de pie cada vez que uno de sus hijos yace en el suelo.
Aquellos que quisieron dañarlo, atacando deliberadamente a inocentes, son cobardes que dispararon contra una multitud desarmada, y no por ello nos hemos comprometidos en una guerra de civilización, porque estos asesinos no representan ninguna. Estamos en una guerra contra el terrorismo yihadista que amenaza el mundo entero y no solamente a Francia.
En esta guerra que comenzó desde hace varios años, estamos muy conscientes unos y otros que hará falta tiempo y que la paciencia es tan exigente como la duración y la dureza con la cual debemos combatir.
El enemigo usa los medios más viles para intentar matar. Pero no es inasequible. Seré incluso más preciso todavía: no está fuera de alcance.
Por ello, en este período tan difícil, tan duro, en el cual nuestros conciudadanos han experimentado el terror, deben conservar su sangre fría. Hago nuevamente un llamado a todos nuestros compatriotas para que den fe de estas virtudes que honran nuestro país: la perseverancia, la unidad, la lucidez, la dignidad.
Hoy nuestro país está de luto. Pensamos en estos inocentes que murieron abatidos por las armas de asesinos en las calles de París y de la periferia. Pensamos en sus familias que sienten el más inconsolable de los dolores. Pensamos en estos cientos de jóvenes, muchachas, muchachos que fueron alcanzados por las balas, heridos, traumatizados por este terrible ataque. Algunos, en el momento en el cual hablo ante ustedes, luchan todavía por su vida.
Celebro la acción de los servicios de auxilio y cuidados médicos que se movilizaron desde viernes. Nuestro sistema de salud se había preparado para una situación de urgencia de esta naturaleza. Y una vez más, la afrontó para llevar a cabo perfectamente la misión.
Quiero también rendir homenaje a las fuerzas del orden, plenamente comprometidas para garantizar la seguridad de los franceses: el valor de estos policías fue un testimonio de ello, pues en el momento de dar el asalto para liberar los rehenes del Bataclan ─que estaban condenados a muerte segura sin su intervención─ una vez más dieron fe de determinación superando incluso sus propios límites.
Viernes, era toda Francia el objetivo de los terroristas. Francia que ama la vida, la cultura, el deporte, la fiesta. Francia sin distinción de color, origen, trayectoria, religión. Francia a quien los asesinos querían matar: era la juventud en toda su diversidad. La mayoría de los muertos no tenían 30 años. ¡Se llamaban a Mathias, Quentin, Nick, Nohemi, Djamila, Hélène, Elodie, Valentin y olvido a tantos otros! ¿Cuál era su único crimen? Estar vivos.
El blanco de los terroristas, era Francia abierta del mundo. Varias decenas de amigos extranjeros forman parte de las víctimas, y representan a 19 nacionalidades diferentes.
Desde el viernes por la noche, recibo mensajes de solidaridad de Jefes de Estado o de Gobierno de todo el planeta. Por todas partes, los tres colores de la bandera francesa vistieron los lugares más célebres, recordando así que Francia es siempre una luz para la humanidad. Y cuando está herida, es el mundo que se encuentra en un momento en la penumbra.
Los actos de guerra de viernes fueron decididos, planeados en Siria, preparados; se organizaron en Bélgica y perpetrados sobre nuestro suelo con complicidades francesas.
Estos atentados persiguen un objetivo muy preciso: sembrar el miedo para dividirnos aquí y ejercer presión para impedirnos, allá en Medio Oriente, luchar contra el terrorismo.
Enfrentamos una organización, Daech, que dispone de una presencia territorial, de recursos financieros y capacidades militares. Desde el principio del año, el ejército terrorista de Daech ha dado golpes, en particular, en París, Dinamarca, Túnez, Egipto, Líbano, Kuwait, Arabia Saudita, Turquía, Libia. Masacra día tras día y oprime poblaciones.
De ahí que la necesidad de destruir a Daech constituye un tema que atañe a toda la comunidad internacional. Por ello pedí al Consejo de Seguridad reunirse a la brevedad posible para adoptar una Resolución que marque esta voluntad común de luchar contra el terrorismo.
Mientras tanto, Francia intensificará sus operaciones en Siria.
Ayer por la noche, di la orden a diez cazabombarderos franceses de lanzar sus bombas sobre el feudo de Daech en Raqqa. Destruyeron un centro de comando y un campo de entrenamiento. Envío mis felicitaciones a los pilotos franceses que tuvieron éxito en esta misión. Agradezco también a nuestros aliados estadounidenses, que prestaron útilmente su ayuda en esta operación. Y lo anuncio aquí ante el Congreso: proseguiremos estos ataques durante las próximas semanas. El portaviones Charles de Gaulle zarpará el jueves para viajar al Mediterráneo Oriental, lo que triplicará nuestras capacidades de acción. Y no habrá en esta acción ningún respiro y ninguna tregua.
Los organizadores y patrocinadores de los atentados de París deben saber que sus crímenes, lejos hacer que vacile la resolución de Francia, refuerzan todavía más nuestra determinación de destruirlos.
El terrorismo, lo combatimos por todas partes en donde se amenaza a Estados por su propia supervivencia. Es lo que ha justificado la decisión que yo había tomado para intervenir en Malí e incluso ahora mismo la presencia de nuestros militares en el Sahel en donde Boko Haram masacra, secuestra, viola, mata. El terrorismo, lo combatimos en Irak para permitir a las autoridades de este país restaurar su soberanía en el conjunto del territorio, y en Siria buscamos con determinación, sin descanso, una solución política en la cual Bachar el Asad no puede ser la solución. Nuestro enemigo, nuestro enemigo en Siria, es Daech.
No se trata pues de contener, sino de destruir esta organización a la vez para salvar poblaciones, las de Siria, las de Irak, pero podría añadir del Líbano, Jordania, Turquía, todos los países vecinos. Se trata también de protegernos, para evitar que vengan a nuestro territorio como fue el caso el viernes de los combatientes extranjeros, para llevar a cabo actos terroristas.
Pero es preciso hacer todavía más. Siria se convirtió en la fábrica de terroristas más grande que el mundo haya conocido y la comunidad internacional ─lo he confirmado en varias ocasiones─ está dividida y es incoherente. Francia pidió desde el principio del conflicto que pudiera haber esta unidad en caso necesario para actuar.
En la actualidad, se necesitan más ataques ─lo estamos haciendo; más apoyo a todos los que luchan contra Daech ─ lo estamos aportando nosotros Francia; pero es necesario una reunión de todos aquellos que pueden realmente luchar contra este ejército terrorista en el marco de una gran y única coalición ─es en lo que estamos trabajando.
Es en este sentido que me reuniré en los próximos días con el Presidente OBAMA y el Presidente PUTIN para unir nuestras fuerzas y lograr un resultado que por el momento se ha postergado a un muy largo plazo.
Francia habla a todos, a Irán, Turquía, a los Países del Golfo. Y los atentados de París se produjeron en el momento mismo en que se celebraba en Viena con estos países una reunión para buscar una solución política en Siria. Entonces, todos estamos ante nuestras responsabilidades: los países vecinos, las potencias, pero también Europa.
Pedí al Ministro de Defensa reunir a partir de mañana a sus homólogos europeos en virtud del artículo 42-7 del Tratado de la Unión, que prevé que cuando se ataca a un Estado, todos los Estados miembros deben manifestar su solidaridad ante esta agresión pues el enemigo no es un enemigo de Francia, es un enemigo de Europa.
Europa, no puede vivir en la idea que las crisis que la rodean no tienen efecto sobre ella. La pregunta de los refugiados está directamente vinculada a la guerra en Siria e Irak. Los habitantes de estos países, en particular, los de los territorios controlados por Daech son martirizados y huyen: son las víctimas de este mismo sistema terrorista.
Por ello es vital que Europa reciba en la dignidad a aquellos que están amparados bajo el derecho de asilo, pero regresar a sus países a aquellos que no lo están, lo cual exige ─esto no es el caso todavía hoy─ una protección efectiva de las fronteras exteriores. Francia trabaja en ello: fue la primera en advertirlo; y Francia junto con Alemania hoy está procurando que los países que se encuentran confrontados a la afluencia de refugiados puedan ser ayudados. Los primeros que deben recibir esta ayuda son los países de la región: Turquía, Jordania, Líbano. Y si Europa no controla sus fronteras exteriores, entonces ─y lo vemos hoy ante nuestros propios ojos– es el regreso a las fronteras nacionales, cuando no es el anuncio de muros y alambres de púas.
Será entonces la deconstrucción de la Unión Europea.
Es también imperativo que las solicitudes que Francia expresó desde hace mucho tiempo encuentren en Europa una traducción rápida; pienso en la lucha contra el tráfico de armas, en la implementación de controles coordinados y sistemáticos en las fronteras y la aprobación, antes de finales de 2015, de lo que se llama el PNR europeo, simplemente para garantizar la rastreabilidad del regreso de los yihadistas e interpelarlos.
Estas son las exigencias que defenderá Francia nuevamente a través del Ministro de Interior en la reunión que se celebrará, a petición nuestra, a partir del viernes.
Ante los actos de guerra que se cometieron en nuestro suelo ─y que vienen luego de los atentados del 7, 8 y 9 de enero, y tantos otros crímenes cometidos estos últimos años en nombre de esta misma ideología yihadista─ debemos ser implacables.
Lo sabemos, y es cruel decirlo, son franceses los que mataron el viernes a otros franceses. Hay individuos viviendo en nuestro suelo, individuos que, de la delincuencia pasan a la radicalización y luego a la criminalidad terrorista. A veces, fueron a combatir en Siria o Irak. A veces forman redes que se entrenan en función de las circunstancias, o que se ayudan mutuamente para llevar a cabo, en el momento que sus organizadores y patrocinadores lo deciden, actos terroristas. Habíamos frustrado varios estos últimos meses y sabemos ahora, qué digo, desde hace desafortunadamente varios meses, lo que es este engranaje, lo que es esta organización, lo que es esta preparación.
Debemos pues defendernos en la urgencia y en el largo plazo. De ello depende la protección de nuestros conciudadanos y nuestra capacidad de vivir juntos.
En la noche del viernes, cuando los tiroteos dieron a conocer su terrible resultado, reuní al Consejo de Ministros, ordené el restablecimiento inmediato de los controles en las fronteras y proclamé el estado de urgencia, a propuesta del Primer Ministro.
Ya es en adelante efectivo en todo el territorio y amplié la posibilidad de proceder a perquisiciones administrativas en todos los departamentos metropolitanos. Hubo esa noche más de 104 arrestos domiciliarios y 168 perquisiciones. Y habrá más.
Sin embargo, con los actos de guerra del 13 de noviembre, el enemigo pasó a una nueva etapa. La democracia tiene la capacidad de reaccionar. La Declaración de los Derechos Humanos y del Ciudadano afirma en su artículo 2 que la seguridad y la resistencia a la opresión son derechos fundamentales. Por ello debemos ejercerlos.
De acuerdo con estos principios, vamos a dar los medios para garantizar una vez más la seguridad de nuestros conciudadanos.
Decidí que se enviaría al Parlamento a partir miércoles un proyecto de ley que prolonga el estado de urgencia durante tres meses y que adapta su contenido a la evolución de las tecnologías y amenazas.
En efecto, la ley que rige el estado de urgencia, la ley del 3 de abril de 1955 no podía estar a la altura del estado de las tecnologías y de las amenazas en el que nos encontramos hoy día.
Sin embargo, implica dos medidas excepcionales: el arresto domiciliario y las perquisiciones administrativas. Estas dos medidas ofrecen medios útiles para prevenir a la comisión de nuevos actos terroristas. Voy a darles inmediatamente todo su alcance y consolidarlas.
El Primer Ministro propondrá pues al Parlamento la adopción de un régimen jurídico completo para cada una de estas disposiciones. Y señoras, señores parlamentarios, los invito a que lo voten a partir de ahora y hasta finales de la semana.
Pero debemos ir más allá de la urgencia.
Y reflexioné mucho sobre la esta cuestión. Considero, tomando en cuenta la situación actual, que debemos hacer que evolucione nuestra Constitución para permitir a las autoridades públicas actuar, conforme al Estado de Derecho, contra el terrorismo de guerra.
Hoy día, nuestro texto comprende dos regímenes especiales que no se adaptan a la situación que vivimos.
Primer régimen: el recurso al artículo 16 de la Constitución que implica que el funcionamiento regular de las autoridades públicas se interrumpa. El Presidente de la República adopta entonces las medidas exigidas por las circunstancias dejando a un lado el reparto de competencias constitucionales.
Y luego está el artículo 36 de la Constitución que se refiere al estado de sitio. Tampoco es apropiado. El estado de sitio, se decreta en caso de peligro inminente como resultado de una guerra extranjera o de una insurrección a mano armada. En ese caso, se transfieren diferentes competencias de la autoridad civil a la autoridad militar.
Todos pueden ver aquí que ninguno de esos regímenes se adapta a la situación en la que nos encontramos. No se interrumpe el funcionamiento regular de las autoridades públicas ─y lo probamos hoy─ y no es concebible transferir a la autoridad militar poderes. Sin embargo, estamos en guerra. Pero esta guerra de otro tipo ante un nuevo adversario implica un régimen constitucional que permita administrar el estado de crisis.
Es lo que había propuesto en 2007 el Comité presidido por Édouard Balladur que reflexionaba sobre la evolución de nuestra Constitución: sugería modificar el artículo 36 de nuestraConstitución para hacer figurar en ella el estado de sitio así como el estado de urgencia, y su propuesta remitía a una ley orgánica el cuidado de precisar las condiciones de utilización de estos regímenes.
Considero que esta orientación debe retomarse. Se trata de poder disponer de una herramienta apropiada para fundamentar la toma de medidas excepcionales por un determinado período de tiempo, sin recurrir al estado de sitio y sin comprometer el ejercicio de las libertades públicas.
Esta revisión de la Constitución debe acompañarse de otras medidas: la privación de nacionalidad debe ser una de ellas. La privación de nacionalidad no debe tener por resultado de hacer de alguien un apátrida, pero debemos poder privar de su nacionalidad francesa a un individuo condenado por un ataque a los intereses fundamentales de la Nación o por un acto de terrorismo, incluso si nació francés, estoy diciendo claramente “si nació francés” a partir del momento que se ve beneficiado por otra nacionalidad.
Del mismo modo, debemos poder prohibir a un binacional regresar nuevamente a nuestro territorio, si representa un riesgo terrorista, salvo que se someta, como lo hacen por otra parte nuestros amigos británicos, a un dispositivo de control draconiano.
Debemos poder expulsar más rápidamente a los extranjeros que representan una amenaza de una particular gravedad para el orden público y la seguridad de la Nación, pero debemos hacerlo en cumplimiento de nuestros compromisos internacionales.
Sé que se formularon otras propuestas para aumentar la vigilancia de algunos individuos, fichados en particular. El Gobierno, en un espíritu de unidad nacional, va a recurrir al dictamen del Consejo de Estado para verificar la conformidad de estas propuestas con nuestras normas fundamentales y con nuestros compromisos internacionales. Este dictamen se hará público y sacaré de él todas las consecuencias.
Reflexionemos bien en esta decisión. Nuestra Constitución es nuestro pacto colectivo, une a todos los ciudadanos, es la norma común, conlleva principios, va precedida de un preámbulo que pone de manifiesto que Francia es un país de derecho.
La Constitución, es la carta común, es el contrato que une a todos los ciudadanos de un mismo país. Y tomando en cuenta que la Constitución es el pacto colectivo indispensable para vivir juntos, es legítimo que la Constitución contenga las respuestas para luchar contra aquellos que quieran atacarla, de la misma manera que están condenadas a la disolución las asociaciones o agrupaciones de hecho que provocan el odio o incitan a la comisión de actos terroristas.
Señoras, señores los parlamentarios: les pido que reflexionen sobre la decisión que he tomado y pido al Primer Ministro preparar esta revisión con ustedes para que pueda adoptarse cuanto antes.
Pues hemos prolongado, ustedes van a prolongar el estado de urgencia más allá de 12 días durante tres meses; pero después del estado de urgencia, debemos estar plenamente en un Estado de Derecho para luchar contra el terrorismo.
Finalmente, puesto que la amenaza va a afectar de manera duradera y que la lucha contra Daech va a movilizarnos todavía mucho tiempo, tanto en el frente exterior como en el terreno interior, he decidido también fortalecer sustancialmente los medios a disposición de la justicia y las fuerzas de seguridad.
En primer lugar, los servicios de investigación y los magistrados antiterroristas deben poder recurrir, en el marco del proceso judicial, a todo la gama de técnicas de inteligencia que ofrecen las nuevas tecnologías y cuya utilización se autoriza, en un marco administrativo, la ley sobre la inteligencia. El procedimiento penal debe también tomar en cuenta, de la manera más estricta posible, la especificidad de la amenaza terrorista.
Posteriormente, los magistrados deben tener un acceso más amplio a los medios más sofisticados de investigación, para luchar, en particular, contra el tráfico de armas, pues es con armas del bandolerismo que se cometen los actos terroristas. Se aumentarán significativamente las penas.
Por fin, ante la violencia del terrorismo, la cuestión de la legítima defensa de los policías y las condiciones en las cuales pueden hacer uso de sus armas deberá tratarse siempre en el marco del Estado de Derecho.
Estos diversos temas constituirán la materia de una importante obra legislativa que pido al Primer Ministro conducir y emprender sin demora con los ministros concernidos, la Ministra de Justicia, el Ministro de Interior, de tal modo que no perdamos ni un solo minuto en la acción emprendida.
Este dispositivo, estos dispositivos completarán todas las medidas que se adoptaron desde 2012, dos leyes antiterroristas, una ley sobre inteligencia, un fortalecimiento considerable de los medios pero también estoy consciente de que debemos aumentarnos todavía más los medios porque si estamos en guerra, no podemos estarlo con lo que teníamos hace algunos años en leyes de programación militar o en otros textos imaginados para garantizar la seguridad de nuestros conciudadanos.
Así, se crearán 5 000 empleos suplementarios de policías y gendarmes para antes de 2 años con el fin de llevar el total de las creaciones de empleo de seguridad a 10 000 en el quinquenio. Este esfuerzo, que es considerable y que asume el gobierno en el contexto presupuestario que todos conocen, permitirá sencillamente restaurar el potencial de las fuerzas de seguridad interior al nivel que tuvieron en 2007.
Estas creaciones de puestos beneficiarán a los servicios de lucha contra el terrorismo, a la policía en las fronteras y de manera más amplia, a la protección general del país. Estas creaciones de empleos vendrá acompañada por los medios de equipamiento y de inversión necesarios para la realización de las misiones.
Del mismo modo, el Ministerio de Justicia dispondrá de 2500 puestos suplementarios para la administración penitenciaria, para los servicios judiciales. Y no olvido la administración de aduanas que deberá fortalecerse con mil puestos para que podamos ejercer el control en las fronteras en cuanto se utilice.
Por lo que se refiere a nuestros ejércitos que son cada vez más solicitados por las operaciones exteriores que vamos a proseguir, por la seguridad de nuestros compatriotas requerida, decidí ahí también que no habría ninguna disminución de personal en la defensa a partir de ahora y hasta 2019. Y esta reorganización de nuestros ejércitos se hará en beneficio de las unidades operativas, de la ciberdefensa y la inteligencia. El Gobierno me presentará así, sin esperar una nueva planificación, la evolución del personal de la defensa a partir de ahora hasta 2019.
Deseo también que se saque mejor partido de las posibilidades de las reservas de la defensa, todavía insuficientemente explotadas en nuestro país mientras que tenemos precisamente este yacimiento. Los reservistas son un fuerte elemento del vínculo entre el ejército y la Nación: constituyen los elementos que pueden, mañana, formar una guardia nacional encuadrada y disponible.
Todas estas decisiones presupuestarias se tomarán en el marco de la ley de finanzas que se encuentra ahora mismo en debate para 2016: ellas traducirán necesariamente, y lo asumo ante ustedes, un aumento de gastos pero en estas circunstancias, considero que el pacto de seguridad va por encima del pacto de estabilidad.
Señoras, Señores Parlamentarios: el rostro de los muertos, de los heridos, de las familias enlutadas no abandonan mi espíritu. Este recuerdo alimenta una resolución infalible que, lo sé también, es también suya.
En mi determinación de combatir el terrorismo, quiero que Francia pueda seguir siendo ella misma. ¿Los bárbaros que la atacan querían desfigurarla? No lograrán hacerla cambiar de rostro; nunca deben lograr dañar el alma francesa. Nunca nos impedirán vivir, vivir como hemos decidido, vivir plenamente, vivir libremente y debemos demostrarlo con sangre fría. Y pienso en la juventud, pienso en la juventud que se siente herida a través de todas estas víctimas y que se pregunta sobre su capacidad para poder vivir en un Estado de Derecho.
Debemos seguir, seguir trabajando, seguir saliendo, seguir viviendo, seguir influyendo en el mundo y por ello el gran evento internacional de la Conferencia sobre el Clima no sólo se mantendrá sino que será un momento de esperanza y solidaridad. De esperanza porque se trata sencillamente del futuro del planeta y de solidaridad porque habrá seguramente más de cien Jefes de Estado y de Gobierno que vendrán aquí para negociar un acuerdo sostenible, un acuerdo vinculante, un acuerdo diferenciado para que podamos vivir y que nuestros hijos, nietos puedan seguir teniendo el planeta que habrán recibido como herencia. Pero vendrán también a decir a Francia, país de libertad, cuán solidario es el mundo entero, lo mucho que el mundo entero debe también movilizarse para luchar contra el terrorismo.
De la misma manera, los ritmos de nuestra democracia no están sometidos al chantaje de los terroristas. Las elecciones regionales se desarrollarán en las fechas previstas y la vida política misma debe recuperar sus derechos; es nuestro deber.
Sr. Presidente del Congreso, Sr. Presidente del Senado, Señoras, Señores Parlamentarios:
Ustedes que representan a la Nación entera, que la representan en todas sus sensibilidades, en toda su diversidad y también en su unidad. Ustedes los representantes de un pueblo libre que es invencible cuando está unido y es solidario. Es nuestro bien más valioso y debemos evitar escaladas y derivas: también es nuestro deber de republicano. Al renunciar al combate que la República debía realizar, pudo alejarse de sí misma en ciertas circunstancias; debemos velar porque esto no se repita hoy.
La República, queremos impregnarla de toda la fuerza necesaria que requiere este contexto nuevo de guerra, para permitirle erradicar, respetando nuestros valores, el terrorismo y sin perder nada de lo que garantiza el Estado de Derecho.
Erradicaremos el terrorismo porque los franceses quieren seguir viviendo juntos sin nada que temer de sus semejantes. Erradicaremos el terrorismo porque nos apegamos a la libertad y al resplandor de Francia en el mundo. Erradicaremos el terrorismo para que la circulación de las personas, la mezcla de las culturas sigan siendo posibles y que la civilización humana se enriquezca por ello. Erradicaremos el terrorismo para que Francia siga mostrando el camino. El terrorismo no destruirá la República, es la República quien lo destruirá.

References: Resolución 
 resolución 
 artículo 42
 artículo 2
 artículo 16
 artículo 36
 artículo 36
 resolución