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Timestamp: 2019-09-18 13:17:35+00:00

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Capítulo VI análisis de las operaciones bancarias
ANÁLISIS DE LAS OPERACIONES BANCARIAS
En este capítulo se hará un estudio analítico de las principales operaciones que realizan los bancos. Es de aclararse que el orden de su exposición no corresponde al que emplean la LGTOC ni la LIC, sino al que, a juicio del autor, pudiera facilitar su comprensión.
I. Clasificación de las operaciones bancarias
La LIC, en su artículo 46, enlista, al parecer de manera limitativa, las operaciones que pueden realizar las instituciones de crédito. Luego, utilizando el criterio doctrinal más común, clasifica las mismas de la siguiente manera:
1. Operaciones pasivas
En estas operaciones, los bancos fungen como acreditados, verbigracia los depósitos de ahorro. La LIC las reglamenta en el Título Tercero, Capítulo III, de los artículos 56 a 64.
Son aquéllas en las que los bancos intervienen como acreditantes, por ejemplo, las tarjetas de crédito bancarias. La LIC las regula en el Título Tercero, Capítulo III, de los artículos 65 al 76.
3. Operaciones neutras o de servicios bancarios
Son operaciones no crediticias, en las que los bancos, generalmente en su carácter de profesionales del comercio con reconocida solvencia económica, realizan actividades de diversa índole. Ejemplo de las mismas es el fideicomiso.
II. La apertura de crédito
Raúl Cervantes Ahumada sostiene que: "la apertura de crédito es un contrato estructurado en la práctica bancaria, y de reciente reglamentación en los ordenamientos positivos. En México se reglamentó por primera vez en la LGTOC, y en Italia, en el Código Civil de 1942. En varios países no se le reglamenta, pero puede decirse que se practica mundialmente. En la práctica bancaria norteamericana se le llama línea de crédito (Une of credit) y este término se ha adoptado en la práctica bancaria mexicana, principalmente para las aperturas de crédito celebradas entre banco y banco". Al respecto, es de hacerse notar que Luis Muñoz apunta: "por nuestra parte afirmamos que la apertura de crédito bancario no es un contrato en sentido verdadero y propio, porque los negocios de las instituciones de crédito o bancarios se diferencian fundamentalmente del contrato. En efecto: la autonomía de la voluntad de las partes es limitada, y los negocios jurídicos bancarios están sujetos a conditio iuris, o cláusulas generales negocíales".
2. Concepto legal de la apertura de crédito
El artículo 291 de la LGTOC dispone:
Artículo 291.—En virtud de la apertura de crédito, el acreditante se obliga a poner una suma de dinero a disposición del acreditado, o a contraer por cuenta de éste una obligación, para que él mismo haga uso del crédito concedido en la forma y en los términos y condiciones convenidos, quedando obligado el acreditado a restituir al acreditante las sumas de que disponga, o a cubrirlo oportunamente por el importe de la obligación que contrajo, y en todo caso a pagarle los intereses, prestaciones, gastos y comisiones que estipulen.
En torno a esto, Carlos Felipe Dávalos Mejía acota que cuando coloquialmente se habla de un préstamo comercial, a lo que se está haciendo referencia, en términos técnicos, es al contrato de apertura de crédito; que éste ha sido absorbido, casi en su totalidad, por los bancos, de manera tal que gran parte de los créditos se instrumentan precisamente mediante un contrato de apertura de crédito, pues el límite del fondo revolvente suele ser la línea de crédito de cada cliente; y que muchos otros tipos de crédito bancario también se instrumentan con frecuencia de esa forma.
Finalmente, cabe señalar que la apertura de crédito es un contrato de concesión de crédito en el sentido no sólo de aplazamiento de una prestación, sino también en el sentido del derecho a obtener del acreditante dinero, otros medios de pago u otras prestaciones que permitan al acreditado obtener dinero. En este contrato, la promesa de conceder crédito engendra a favor del acreditado la facultad de obtener medios de pago siempre que lo desee, en el límite y tiempo pactados, y el derecho de aplazar la restitución dentro del plazo establecido.
Para hacer este análisis debe tenerse presente que, de acuerdo con el transcrito artículo 291, en la apertura de crédito se producen dos efectos o momentos: uno inmediato, que consiste en la concesión del crédito por el acreditante al acreditado; y otro futuro y eventual, al retirar las partidas puestas a disposición por el acreditante, o utilizar la firma de éste en la asunción de obligaciones por cuenta del acreditado. Así mismo, debe hacerse la advertencia de que, aunque nacida en la práctica bancaria y desarrollada en ella, la apertura de crédito no es exclusivamente bancaria, sino que puede ser celebrada entre particulares. Sin embargo, como normalmente quienes la celebran son los bancos, en el desarrollo de este estudio se hará referencia a ellos, como acreditantes.
Conforme a Giuseppe Donadío, las teorías elaboradas para explicar la naturaleza jurídica de la apertura de crédito son las que a continuación se exponen.
A) Teoría del mutuo
Siguiendo la ley del menor esfuerzo, los juristas han pretendido enmarcar la figura jurídica del contrato de apertura de crédito dentro del tradicional marco del mutuo. A esta teoría, hace tiempo superada, se adhiere la jurisprudencia francesa, que ve en la apertura de crédito un préstamo condicional. Pero el préstamo mercantil es un contrato real, traslativo de la propiedad de la cosa prestada, al prestatario. Claramente se ve, por la transcripción del artículo 291 de la LGTOC, que en la apertura de crédito no se da el fenómeno de transmisión de dominio, cuando menos en el primer momento del contrato, y menos aun cuando el objeto del mismo es la firma, es decir, el crédito que el acreditante pone a disposición del acreditado al asumir obligaciones por cuenta de éste. Además, agrega el que esto escribe, el mutuo, por definición, tiene necesariamente por objeto indirecto una cosa fungible; siendo que la apertura de crédito, cuando es de firma, no recae sobre bienes de dicha naturaleza.
B) Teoría del mutuo consensual y de los actos ejecutivos
Para superar las objeciones a la teoría del mutuo, se pretendió que la apertura es un mutuo consensual, seguido de actos ejecutivos (los actos de disposición del crédito). A esta doctrina presta su adhesión Giannini en Apertura di Crédito, en la Enciclopedia Giuridica Italiana. En realidad, las objeciones no fueron superadas, ya que la teoría, por una parte desnaturaliza al mutuo, y por otra parte no explica los efectos inmediatos de la apertura de crédito.
C) Teoría del mutuo-depósito
La apertura de crédito, ha dicho Alfredo Rocco, es "en realidad un mutuo, con simultáneo depósito de la suma mutuada: el mutuante, en vez de entregar la suma al mutuario, se constituye depositario irregular de ella" y la pone por tanto a disposición del mutuario. Pero la aguda teoría de Rocco no resiste el golpe del análisis, es demasiado artificiosa. De ser válida tendríamos, en realidad, dos mutuos: en el primero, el acreditante prestaría al acreditado el importe del crédito pactado; y el acreditado, en un segundo tiempo, prestaría el mismo importe al acreditante, dado que el depósito irregular es, en esencia, un mutuo. Además la teoría no explicaría el crédito llamado de firma, o sea cuando el acreditante no pone dinero a disposición del acreditado, sino su propia firma, para contraer una obligación por cuenta del acreditado.
D) Teoría del contrato preliminar
Esta teoría ve en la apertura de crédito un contrato preliminar, o promesa de contrato de celebrar en el futuro un contrato de préstamo. Se trataría de una promesa de mutuo. A esta teoría prestan adhesión autorizados tratadistas como Gustavo Bonell. La doctrina ha sido vigorosamente combatida por Francesco Messineo. El contrato preliminar sólo da derecho a exigir la celebración de un contrato futuro, y en la apertura de crédito se producen desde luego los efectos de un contrato definitivo: por un lado, la obligación del acreditante de poner el crédito a disposición del acreditado; y por otro, conforme a la parte final del artículo 291 de la LGTOC, la obligación del acreditado de pagar los "intereses, prestaciones, gastos y comisiones que se estipulen". Estas prestaciones, excluidos los intereses, se deberán pagar aun en el caso de que el acreditado no haga uso del crédito.
E) Teoría del contrato preliminar mixto
Ante las críticas formuladas a la teoría del contrato preliminar, se ha pretendido que se trata de un contrato preliminar mixto, que produciría por un lado y de inmediato el efecto de acreditar la suma al acreditado, y prepararía los actos de disposición, como contratos definitivos. Esta teoría ha sido sostenida en Italia por Coviello y puede objetarse que en ella el contrato preliminar queda desnaturalizado.
F) Teoría del contrato especial, autónomo y definitivo, de contenido complejo
Puede concluirse, con la que se considera la mejor doctrina, que el contrato de apertura de crédito es un contrato especial, diverso de otros; autónomo, en el sentido de que, como apunta Jean Escarra, por sí mismo produce sus propios efectos; y de contenido complejo, esto es, según refiere Francesco Messineo, produce un doble efecto: "el primero inmediato y esencial, que consiste en que el acreditante pone una cantidad a disposición (todavía no en propiedad) del acreditado (obligación de hacer)"; y el segundo efecto, que consiste en las posteriores disposiciones que del crédito haga el acreditado.
A) Por su objeto: de dinero y de firma
Será apertura de crédito de dinero cuando el acreditado se obliga a poner a disposición del acreditado una suma determinada de dinero, para que el segundo disponga de ella en los términos pactados. Y será de firma cuando el acreditante ponga a disposición del acreditado su propia capacidad crediticia, para contraer por cuenta de éste una obligación. Es el caso en el que el acreditante, por ejemplo, se obliga a aceptar documentos por cuenta del acreditado, a prestar su aval, etcétera. Al respecto, el artículo 297 de la LGTOC dispone:
Artículo 297.—Salvo convenio en contrario, siempre que en virtud de una apertura de crédito, el acreditante se obligue a aceptar u otorgar letras, a suscribir pagarés, a prestar su aval o en general a aparecer como endosante o signatario de un título, por cuenta del acreditado, éste quedará obligado a constituir en poder del acreditante la provisión de fondos suficientes, a más tardar el día hábil anterior a la fecha en que el documento, aceptado, otorgado o suscrito deba hacerse efectivo.
La aceptación, el endoso, el aval o la suscripción del documento, así como la ejecución del acto de que resulte la obligación que contraiga el acreditante por cuenta del acreditado, deba éste o no constituir la provisión de que antes se habla, disminuirán desde luego el saldo del crédito, a menos que otra cosa se estipule; pero aparte de los gastos, comisiones, premios y demás prestaciones que se causen por el uso del crédito, de acuerdo con el contrato, el acreditado sólo estará obligado a devolver las cantidades que realmente supla el acreditante al pagar las obligaciones que así hubiere contraído y a cubrirle únicamente los intereses que corresponda a tales sumas.
B) Por su forma de disposición: simple y en cuenta corriente
La apertura de crédito es simple cuando el crédito se agota por la simple disposición que, de su totalidad, haga el acreditado, y cualquier cantidad que éste entregue al acreditante se entenderá dada como abono al saldo, sin que el acreditado tenga derecho, cuando ha dispuesto del crédito, a volver a disponer de él, aunque no se haya vencido el término pactado. Por consiguiente, en este caso el crédito termina cuando se agota la cantidad puesta a disposición del acreditado, o cuando expira el tiempo durante el cual existía obligación para el acreditante de ponerlo a disposición; lo que suceda primero. En cuanto a la apertura de crédito en cuenta corriente, la LGTOC señala:
artículo 296.—La apertura de crédito en cuenta corriente da derecho al acreditado a hacer remesas, antes de la fecha fijada para la liquidación en reembolso parcial o total de las disposiciones que previamente hubiere hecho, quedando facultado, mientras el contrato no concluya, para disponer en la forma pactada del saldo que resulte a su favor.
Así pues, en la apertura de crédito en cuenta corriente, el acreditado podrá disponer del crédito en la forma convenida y, si hace pagos parciales, éstos se reintegrarán a su saldo disponible y podrá volver a hacer uso del crédito, dentro del plazo convenido.
Para distinguir estas dos clases de apertura de crédito, considérese este ejemplo: en un contrato por un año y con un límite de $1,000, el acreditado, dentro de dicho término, primero dispone de $200, luego -de $300, posteriormente abona $150, y finalmente dispone de $400 más. Si se trata de una apertura de crédito simple, su saldo disponible será de sólo $100, pero si es en cuenta corriente, será de $250, pues en el primer caso se suman las cantidades de que dispuso y se le restan a $1,000, sin considerar el abono de $150.
O sea, cuando es simple: $1,000-200-300-400= $100 de saldo disponible.
Y, cuando es en cuenta corriente: $1,000-200-300+150-400= $250 de saldo disponible.
5. Principales derechos y obligaciones de las partes
Las obligaciones recíprocas de las partes son, en lo general, convencionales y no tiene, como principio legal, otro límite que la autonomía de la voluntad de éstas; aunque, si el acreditante fuere un banco, en tal caso habrán de observarse las limitaciones y exigencias que pudieran derivar de la LIC o de disposiciones de las autoridades bancarias.
Sucintamente, las obligaciones y los derechos correlativos de las partes son las siguientes:
A) Del acreditante
a) Poner una suma de dinero a disposición del acreditado en los términos del contrato, la cual cobrará junto con los intereses y comisiones pactados, en el plazo correspondiente, y
b) Contraer por cuenta del acreditado una obligación que debe ser cuantificable o cuantificada; obligación para la cual, el acreditado debe constituir su provisión previamente, o bien el acreditante la asume con su propio peculio y se la cobrará al acreditado, junto con los intereses y comisiones pactados, al término del plazo.
B) Del acreditado
a) Desde luego, la obligación más relevante de éste es la de pagar, sea en una entrega simple o por remesas en cuenta corriente, según sea el caso, el dinero que tuvo a su disposición y del que efectivamente dispuso, en los términos y condiciones pactados, como pueden ser la tasa de interés, un mínimo de remesas o una cantidad mínima durante el período pactado, en un determinado lugar, etcétera, y
b) Tratándose de apertura de crédito de firma, el acreditado está obligado a suministrar al acreditante la provisión de fondos suficientes, en los términos que señala el precitado artículo 297.
6. Suscripción de títulos por parte del acreditado
Lo más común es que el acreditado, por cada disposición que haga, deba suscribir a favor del acreditado un título de crédito, casi siempre un pagaré. Al respecto, el artículo 299 de la LGTOC señala:
Artículo 299.—El otorgamiento o transmisión de un título de crédito o de cualquier otro documento por el acreditado al acreditante, como reconocimiento del adeudo que a cargo de aquél resulte en virtud de las disposiciones que haga del crédito concedido, no facultan al acreditante para descontar o ceder el crédito así documentado, antes de su vencimiento, sino cuando el acreditado lo autorice a ello expresamente.
Negociado o cedido el crédito por el acreditante, éste abonará al acreditado, desde la fecha de tales actos, los intereses correspondientes al importe de la disposición de que dicho crédito proceda, conforme al tipo estipulado en la apertura de crédito; pero el crédito concedido no se entenderá renovado por esa cantidad, sino cuando las partes así lo hayan convenido.
El artículo 298 de la LGTOC señala:
Artículo 298.—La apertura de crédito simple o en cuenta corriente puede ser pactada con garantía personal o real. La garantía se entenderá extendida, salvo pacto en contrario, a las cantidades de que el acreditado haga uso dentro de los límites del crédito.
Cervantes Ahumada afirma que esta disposición "es inútil, porque, sin que sea necesaria autorización legal expresa, puede, en términos generales, establecerse garantía para cualquier crédito".
Sin embargo, el autor precisa que la parte final de dicho numeral no es del todo innecesaria, pues de ella deriva que, salvo disposición contractual en contrario, la garantía otorgada sólo cubrirá las sumas de las que el acreditado haya hecho uso dentro de los límites del crédito; esto es, que, si por alguna razón el acreditado dispone de una suma mayor al límite del crédito conferido, el pago del excedente relativo, salvo pacto en contrario, no quedará cubierto con la garantía correspondiente.
A) Para disponer del crédito
El artículo 295 de la LGTOC dispone:
Artículo 295.—Salvo convenio en contrario, el acreditado puede disponer a la vista de la suma objeto del contrato.
En el contrato deben establecerse los plazos en que el acreditado deba pagar las obligaciones derivadas a su cargo. Si no se hizo así, el pago deberá efectuarse al expirar el término establecido en el contrato para hacer uso del crédito, y si tampoco se estableció ese término, la obligación de pago a cargo del acreditado, respecto al capital y a sus accesorios, se considerará vencida al mes siguiente de haberse extinguido el crédito. Al efecto, el artículo 300 de la LGTOC señala:
Artículo 300.—Cuando las partes no fijen plazo para la devolución de las sumas de que puede disponer el acreditado, o para que el mismo reintegre las que por cuenta suya pague el acreditante de acuerdo con el contrato, se entenderá que la restitución debe hacerse al expirar el término señalado para el uso del crédito, o en su defecto dentro del mes que siga a la extinción de este último.
C) Del contrato
En el contrato debe establecerse su duración o término; caso contrario deberá estarse a lo que dispone el artículo 294 de la LGTOC.
Artículo 294.—Aun cuando en el contrato se haya fijado el importe del crédito y el plazo en que tiene derecho a hacer uso de él el acreditado, pueden las partes convenir en que cualquiera o una sola de ellas estará facultada para restringir el uno o el otro, o ambos a la vez, o para denunciar el contrato a partir de una fecha determinada o en cualquier tiempo, mediante aviso dado a la otra parte en la forma prevista en el contrato o a falta de ésta, por ante notario o corredor, y en su defecto, por conducto de la primera autoridad política del lugar de su residencia, siendo aplicables al acto respectivo los párrafos tercero y cuarto del artículo 143.
Cuando no se estipule término, se entenderá que cualquiera de las partes puede dar por concluido el contrato en todo tiempo, notificándolo así a la otra como queda dicho respecto del aviso a que se refiere el párrafo anterior.
Denunciado el contrato o notificada su terminación de acuerdo con lo que antecede, se extinguirá el crédito en la parte de que no hubiere hecho uso el acreditado hasta el momento de esos actos; pero a no ser que otra cosa se estipule, no quedará liberado el acreditado de pagar los premios, comisiones y gastos correspondientes a las sumas de que no hubiere dispuesto, sino cuando la denuncia o la notificación dichas procedan del acreditante.
El artículo 301 de la LGTOC preceptúa:
Artículo 301.—El crédito se extinguirá, cesando en consecuencia el derecho del acreditado a hacer uso de él en lo futuro:
I. Por haber dispuesto el acreditado de la totalidad de su importe, a menos que el crédito se haya abierto en cuenta corriente;
II. Por la expiración del término convenido, o por la notificación de haberse dado por concluido el contrato, conforme al artículo 294, cuando no se hubiere fijado plazo;
III. Por la denuncia que del contrato se haga en los términos del citado artículo;
IV. Por la falta o disminución de las garantías pactadas a cargo del acreditado, ocurridas con posterioridad al contrato, a menos que el acreditado suplemente o sustituya debidamente la garantía en el término convenido al efecto;
V. Por hallarse cualquiera de las partes en estado de suspensión de pagos, de liquidación judicial o de quiebra, y
VI. Por la muerte, interdicción, inhabilitación o ausencia del acreditado, o por disolución de la sociedad a cuyo favor se hubiere concedido el crédito.
10. Procedencia de la vía hipotecaria cuando es ejercitada por bancos
Existe controversia acerca de si las instituciones de crédito pueden válidamente ejercitar la vía hipotecaria con base en los contratos con garantía hipotecaria que celebren. Ello, porque el C de C dispone en lo conducente:
Artículo 75.—La ley reputa actos de comercio: XIV. Las operaciones de bancos;
Artículo 1050.—Cuando conforme a las disposiciones mercantiles, para una de las partes que intervienen en un acto, éste tenga naturaleza comercial y para la otra tenga naturaleza civil la controversia que del mismo se derive se regirá conforme a las leyes mercantiles.
Artículo 1054.—(TEXTO APLICABLE PARA LOS ACTOS CELEBRADOS ANTES DEL 23 DE JULIO DE 1996).
En caso de no existir compromiso arbitral ni convenio de las partes sobre el procedimiento ante tribunales en los términos de los anteriores artículos, salvo que las leyes mercantiles establezcan un procedimiento especial o una supletoriedad expresa, los juicios mercanüles se regirán por las disposiciones de este libro y en su defecto se aplicará la ley de procedimientos local respectiva.
(TEXTO APLICABLE PARA LOS ACTOS CELEBRADOS A PARTIR DEL 23 DE JULIO DE 1996).
En caso de no existir convenio de las partes sobre el procedimiento ante tribunales en los términos de los anteriores artículos, salvo que las leyes mercanüles establezcan un procedimiento especial o una supletoriedad expresa, los juicios mercantiles se regirán por las disposiciones de este libro y en su defecto se aplicará la ley de procedimientos local respectiva.
Artículo 1055.—(TEXTO APLICABLE PARA LOS ACTOS CELEBRADOS ANTES DEL 23 DE JULIO DE 1996).
Los juicios mercantiles son ordinarios o ejecutivos.
Los anteriores preceptos parecen conducir a la conclusión de que los bancos no pueden ejercitar la vía hipotecaria, toda vez que: A) De ellos resulta: que las operaciones de los bancos son actos de comercio y, por tanto, las controversias que deriven a propósito de dichas operaciones deben ventilarse conforme a las leyes mercantiles, y B) Estas últimas, específicamente el C de C, no regulan el juicio hipotecario.
Los tribunales federales y locales de todo el país, con diversos argumentos, arribaron a conclusiones contradictorias en cuanto al tema de que se trata.
Ahora bien, el artículo 72 de la LIC señala al respecto:

References: artículo 46
 artículo 291

Artículo 291
 artículo 291
 artículo 291
 artículo 291
 artículo 297

Artículo 297

artículo 296
 artículo 297
 artículo 299

Artículo 299
 artículo 298

Artículo 298
 artículo 295

Artículo 295
 artículo 300

Artículo 300
 artículo 294

Artículo 294
 artículo 143
 artículo 301

Artículo 301
 artículo 294

Artículo 75

Artículo 1050

Artículo 1054

Artículo 1055
 artículo 72