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Timestamp: 2013-06-18 21:32:14+00:00

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de Laguno: marzo 2012
EL CONDE DE CLONARD Y LA GUARDIA CIVIL EN FILIPINAS. ®©
Raimundo de Sotto Campuzano, IV conde de Clonard, fue un General de Brigada -Brigadier, como se decía entonces- poco o nada conocido en su país, España, pues no fue un político de primera fila ni fue un militar curtido en los campos de batalla, si no que fue un muy eficaz funcionario militar que desarrolló su carrera profesional sirviendo al Estado desde sus cargos de Secretario del Tribunal Supremo de Guerra y Marina primero y como Fiscal Militar de ese Tribunal después.
Pero esa actividad funcionarial no fue óbice para que continuara desarrollando sus aptitudes tanto para el mando como para la organización y gestión de los diferentes despachos que conformaban la maquinaria del Estado y sabiendo que en el continuo estudio estaba la base de una sólida formación política y militar, es por lo que desde que cuando joven su padre lo puso a estudiar para formarse como un perfecto servidor del Rey y del Estado hasta sus años de madurez no dejó ni un momento los estudios y fruto de ello es el que, entre otras cosas, fuera considerado por el Gobierno como la persona que reunía la capacidad y resolución idóneas para ocupar la plaza de Gobernador político militar del archipiélago de las Islas Visayas, Filipinas, y para el periodo comprendido entre el 11 de Abril de 1879 y el 31 de Diciembre de 1882, fecha que dejó el mando.
Escmo. Sor.
El dia once del actual se hizo cargo del mando del Gobierno P. M. de Visayas el Escmo. Sor. Brigadier D. Raimundo de Sotto y Campuzano ceseando en su anterior desempeño interino el Teniente Coronel primer Jefe del Regimiento Infanteia nº 5 D. Cristobal Sanchez Ortal. Lo digo a V. E. para su conocimiento y demas efectos.
Dios gue a V. E. muchos años. Manila 22 de Abril de 1879
Escmo. Sor Gobr. de la Plaza
Había llegado a las Filipinas con el cargo de Segundo Cabo de la Capitanía General, por nombramiento de 31 de Enero de 1879, arribando a dicho archipiélago a finales de Marzo, y siendo rápidamente enviado a las Visayas para ir tomando el contacto con la realidad de la Gobernación de aquellas islas y darle el relevo al Gobernador que hasta entonce estaba. Consciente de que su nombramiento revestía importancia, es por lo que desde el primer momento se dispuso a tomar contacto con la realidad del país a su mando, comenzando a viajar por todo el territorio y conocer de primera mano la opinión pública acerca de la situación tanto política como económica, encontrándose con que el problema más acuciante y que cuanto antes había que resolver era el de la delincuencia organizada, personificada en la multitud de malhechores que pululaban por las provincias de su Gobierno, comprendiendo que era de todo punto imprescindible la presencia de una fuerza militar que viniese a poner fin a aquella situación, pero dándose cuenta que el problema afectaba a la población civil y a su seguridad en el medio rural, decidió que la fuerza adecuada y capacitada para emprender esa operación de limpieza debía ser la Guardia Civil, de modo que no dudándolo un instante se puso manos a la obra para encargar un estudio dirigido y supervisado por el con vistas a la creación y establecimiento en el archipiélago de su mando de un Tercio de este Cuerpo y así, en combinación con la Capitanía General de Filipinas, se mandó al Ministerio de la Guerra un proyecto de reorganización del Ejército de estas isla, en el cual se trataba de la organización del tercer Tercio de la Guardia Civil con destino a Visayas, y que fue remitido el 27 de Noviembre de ese año de 1879 al Ministerio de Ultramar.
El 22 de Junio de 1880 se transmite una Real Orden del Mº. de la Guerra al Capitán General de Filipinas en el cual se le comunica el dictamen del Consejo de Estado, en cuya 3ª conclusión se dice "que en el caso de poderse introducir
economías en el presupuesto de la
Guerra de aquel distrito militar sin disminuir el actual
contingente de tropas, se cree con aquella economía el tercer Tercio de la Guardia Civil y dos
Compañías de Carabineros para Visayas, con preferencia a ninguna otra
fuerza", Real Orden que es trasladada el siguiente 11 de Julio al Gobierno General de Filipinas para poner en práctica dicha creación y organización del tercer Tercio de la Guardia Civil, la cual vino a traer seguridad, paz y orden en unos territorios asolados por la delincuencia y cuya capacidad productiva se hallaba escandalosamente mermada, viviendo sus habitantes en un continuo temor y sobresalto.
Posteriormente, por una Real Orden de 17 de Julio de 1882, consiguió que se aumentara con dos Compañías más el Tercio de Visayas.
Es de justicia reconocerle al conde de Clonard el mérito del trabajo en la creación de este tercer Tercio, que tanto bien trajo a estas provincias ultramarinas españolas, trabajo realizado en silencio pero con la inteligencia, celo y profesionalidad propias de aquellos españoles que conscientes del cargo que ocupaban y las responsabilidades que conllevaban no dudaron un instante en ponerse al servicio del Estado y de la sociedad para imponer el imperio de la Ley y castigar a los que la contravenían.
La lástima es que luego las mieles se las suelen llevar los que ocupan los más altos cargos, eclipsando en muchas ocasiones a aquellos que realizaron un esfuerzo en pro de la comunidad, pero esto siempre a sido así, aunque en este caso, en esta muy modesta aportación mía quiero dejar constancia de la labor impagable de Raimundo de Sotto y Campuzano, IV conde de Clonard.
Pero dejemos que sea el mismo Clonard quien nos cuente como lo vivió desde el primer momento en la carta que remite al Capitán General de Filipinas al entregar el mando de su Gobierno en Visayas:
Excmo. Sr. == Al hacer entrega de la Comandancia general de
las Islas Visayas por haber cumplido el plazo reglamentario designado a dicho
cargo, faltaría a un deber de conciencia si no me permitiera elevar mi voz a V.
E. para manifestarle mi agradecimiento por las consideraciones de que he sido objeto
por su parte y muy en particular por haber atendido las fundadas razones en que
me apoyaba para reclamar con la perentoriedad que las circunstancias exigían,
la organización de un Tercio de la Guardia Civil, cuya falta se hacía sentir
sensiblemente en el territorio de mi mando. V. E. acudió a mi demanda con la
autoridad y energía que tiene muy acreditada dotando a este Archipiélago con un
lucido cuerpo, que aunque organizado con la rapidez del pensamiento, respondió
y responde cada día más de una manera notable, a la alta y delicada misión que
tiene confiada a sus fuerzas. Sobre el terreno,
Excmo. Sr. y con el conocimiento de que el y de las personas que le habitan
tengo, porque todo lo he recorrido con las amplias facultades de que me
revistió para su planteamiento, he conseguido una de las más preciadas
satisfacciones a que puede aspirar el que manda y diré siempre poseído de
legítimo orgullo he visto nacer, por que antes era nulo, el principio de
autoridad en todos los ámbitos de las Visayas, hasta donde lleguen las plantas
de esos soldados del deber, que pasean por inaccesibles terrenos el pendón de
España, cuyo baluarte firmísimo han de ser, llevando la tranquilidad a los
pueblos honrados y amantes de la Patria y el terror a sus enemigos, que no
atreviéndose a combatirlos en el campo franco donde los buscan, socavan
reiteradamente su existencia invulnerable afortunadamente, para los que como
ellos se escudan en el sólido baluarte del honor que es su divisa y el deber
que es su constante ocupación.
Coronel de la Guardia Civil de Filipinas
Dieciseis meses
cuenta de existencia el tercer Tercio de la Guardia Civil sosteniendo una ruda
y sorda campaña, en la cual no he sabido que admirar más si su entusiasmo,
perseverancia y valor ó la prudencia enérgica el desinteresado e incondicional
apoyo que presta constantemente al que se ampara bajo la salvaguardia de la
fuerza a las Islas, existían partidas de malhechores perfectamente organizadas,
con bastantes armas de fuego y en la generalidad con las usuales del país,
consistentes en lanzas, talibón y puñal. Sus Jefes tenían una gran nombradía
adquirida por innumerables crímenes cometidos, atropellos en casas haciendas,
personas y animales; eran el azote del agricultor, cobraban tributos que los
barrios más desamparados llevaban puntualmente a los montes en que vivían con una tranquilidad tan insultante que hasta
sementeras poseían, cultivadas por gentes secuestradas en sus excursiones.
El nombre de Oquín
en la provincia de Yloilo y su limítrofe de Antique, era la idea del incendio y
de la muerte que con profusión ha llevado a las chozas de infelices indios, a
los barrios y a los pueblos numerosos que no le oponían la menor resistencia,
temiendo siempre las sangrientas represalias tomadas por el más pequeño daño
recibido. En Capiz, los malhechores Gilito y Bucio han ensangrentado multitud
de pueblos y sus órdenes eran respetadas en los barrios con más acatamiento que
la de la Autoridad de la provincia. Raro era el caminante que al dirigirse a la
de Antique no tuviera que dejar en las escabrosas veredas del monte Ybajai
algún tributo en manos de los individuos de sus cuadrillas y si en el partido
de Adan reinaban estos como Jefes, en el límite de este con el de Ylaga
ejecutaban lo mismo Eleuterio Rógame, José Jufugal, Ontoy, Gómez y otros, todos
con partidas más o menos numerosas, cada día más alentadas por la impunidad en
provincia de Antique a Yloilo era igualmente inseguro por estar el monte de San
Joaquín infestado de malhechores dedicados a molestar a los que con productos
del país se ganaban su vida comerciando.
El abigeato era la
traba mayor que el agricultor tenía para el desarrollo de su trabajo, pues
obligado a encerrar sus animales en corrales fuertes para mejor vigilarlos,
pero por lo mismo pequeños e insalubres, se veía en la precisión de retirarse
pronto del campo abandonando sus labores, y proporcionaba a los animales,
hacinados, enfermedades que los inutilizaban prematuramente. El robo de
corrabaos era un verdadero cáncer que amenazaba destruir la riqueza de la Isla, pues a la vez que los
malhechores hallaban en ello una utilidad segura sin exposición de ningún
género, por las condiciones en que lo efectuaban, el agricultor se retrasa de
reponer elemento tan necesario en que ninguna seguridad tenía.
Guardia Civil indígena de Filipinas
los impuestos para el Estado se hacía con mil dificultades, pues tan luego como
los deudores se apercibían de las gestiones del Cabeza de Barangay, huían a
Negros, y en las incultas extensiones de aquella magnífica Isla, sedienta de
brazos, encontraban refugio seguro. Las haciendas de ella lo mismo que las de
Panay, Cebú y otras Islas eran puerto de salvación de todos los perseguidos,
pues sus dueños ávidos de personal, admitían sin escrúpulo a cuantos llegaban y
sin temor de ofender a varios puede decirse, que a sabiendas, en ellas obtenían
fácil salida la mayor parte de los animales robados, con lo cual se alentaba
tráfico tan inmoral como perjudicial para el labrador pobre.
Tan luego como la
benéfica misión del cuerpo empezó a dejarse sentir, se vio, si no desaparecer,
porque el mal demasiado arraigado no podía ceder a los primeros tratamientos,
empezar a debilitar sus efectos de una manera pasmosa. La primera era extirpar
la mala semilla que en los montes pululaba amenazando la vida de los habitantes
pacíficos, y sin descanso, lo mismo oficiales que clases y guardias,
despreciando las inclemencias del clima, sin tener en cuenta las estaciones y
mucho menos el número de los que atacaban, los acosaron, acorralaron y siempre
en lucha desigual, fueron librando con las armas a los antes oprimidos de
Bucio, Oquín, Gilito y tantos otros hasta el número de 67 únicamente en las
provincias de Ylvito y Capiz y excede de 80 su número en el Archipiélago de mi
Doloroso es hacer
presente que esto se ha conseguido con costa de la generosa sangre de siete
guardias muertos a hierro y diez y siete heridos más o menos gravemente en el
sagrado cumplimiento de su deber. No podía menos de resultar así, los
perseguidos eran criminales avezados, familiarizados con la lucha, la mayor
parte con sentencias de muerte, y enfrente de sus enemigos declarados preferían
morir matando a entregarse.
Gilito y Bucio fueron celebradas por los pueblos con verdaderas demostraciones
de afecto al Cuerpo y tan luego como sus partidas se apresaron, renació la
confianza, desapareció el peligro de atravesar el monte de Ybajay, que
actualmente se recorre por una persona sola sin el menor tropiezo, lo mismo que
el de San Joaquín que da acceso desde Ylvilo a Antique. No puede decirse que el
robo de carabaos ha desaparecido por completo, como indudablemente ha de
suceder, pero el infinito número de ladrones aprehendidos por ello, los 89
animales rescatados de sus manos y devueltos a sus dueños, en las provincias de
Ylvilo y Capiz y 73 en las restantes, ha devuelto la confianza a los
agricultores en semejantes términos, que como dato curioso puede citarse el
siguiente caso. El pueblo de
Tubungan, enclavado en lo más escabroso de la cordillera de la Isla, sin comunicaciones
fáciles y a merced de todas las cuadrillas que a su alrededor andaban, por lo
abrupto del terreno, era el más castigado en este género de delitos, hasta el
punto, que según públicamente dice su Rvdo. Párroco Fr. Calixto González, antes
de la venida del Cuerpo salían los carabaos de los Avriles a las 7 de la mañana
y se retiraban a las 5 de la tarde y hoy no todos se encierran, muchos
permanecen en las sementeras y los que al pueblo vuelven lo verifican a las 8
de la noche. Cierto es que en dicho punto se encuentra un Cabo llamado José
Garrido, modelo de españoles en todos los sentidos y los guardias más
entusiastas y más bravos de la
Cabo 2º Guardia Civil de Filipinas
Capiz, raro es el robo de animales, el Jefe de la misma mira este asunto con particular predilección y secundado por
la fuerza en sus acertadas mdidas, ha conseguido casi que desaparezca el
inmoral comercio que con ellos se hacía en esta provincia y el la vecina Isla
Es público que
antiguamente pasaban piaras de animales de una provincia a otra sin que nadie
molestara a sus conductores, hoy no transita nadie sin que claramente
manifieste la procedencia de lo que lleva, lo mismo en Antique que en Ylo Ylo o
Capiz; en las otras provincias que el mar separa no es este tránsito tan fácil.
es el más arraigado, y sin duda por las penas tan leves con que se castiga no
desaparece, (y) aunque disminuye no por ello deja de perseguirse con más
insistencia por lo mismo que su existir, puede dar lugar a que la maledicencia
manche lo mas preciado en el Cuerpo, su honra. Recientemente se ha sorprendido la
única partida organizada que existía Yaro, pues otra que se sostenía
anteriormente en Ylo Ylo tuvo que disolverse a la llegada del Tercio de esperar es que el dueño no se atreva a
continuar tan inmoral vicio por las circunstancias especiales que han
concurrido en la aprehesión y que le tienen sujeto a procedimientos que se le
forman por desobediencia.
La recaudación ha
aumentado notablemente como no podía menos de suceder, pues tan luego como
notaron que los indocumentados se perseguían apresuraron su empadronamiento,
notándose una diferencia de tributantes en la provincia de Ylo Ylo desde el año
1881 de 534, lo cual representa un valor no despreciable en beneficio del
Estado, valor que sigue aumentando en igual proporción y que promete para el
presente año resultados igualmente satisfactorios, pudiendo asegurar exceden de
50.000 los tributos aumentados en las ocho provincias que guarnece el Tercio.
haciendas que en diferentes ocasiones se han visto privados de sus trabajadores
por ser deudores del Real Haber, actualmente no tienen ningún indocumentado y
lejos de ello pagan con gusto a los Cabezas de Barangay los atrasos de sus
sácopes con tal de no perderlos.
Los Cabezas de
Barangay piden continuamente de auxilio parejas que los acompañen para hacer
efectivos los tributos, y por medio tan fácil se libran de los desfalcos que
muchas veces los han arruinado, sin tener culpa alguna.
Los hacenderos, al
menor temor, reclaman el auxilio del Cuerpo para que duerman en las haciendas
sus individuos, que se prestan siempre con gusto como es de deber, y lo mismo
verifican los comerciantes que con crecidas cantidades en metálico se dedican
al negocio del tabaco, pues sabido es que este artículo se paga al contado y se
adquiere en gran cantidad y mejor calidad en los de Pasei, Lambunao, Calingo y
San Enrique, antes intransitables y hoy completamente seguros y por este medio
el Cuerpo va adquiriendo el prestigio y consideración que merece.
Visayas, y muy en particular en la de Panay, existe desde tiempo inmemorial una
secta religiosa llamada de los Babailanes, en la cual se ha observado que
preferentemente están afiliadas las familias más levantiscas; sus ritos,
inspirados en la más grosera superstición, tiene sin embargo mas circunstancia
digna de considerar, y es que sus ofrendas más predilectas las dedican a los
espíritus de los antepasados que en la época de la conquista, se opusieron más
abiertamente a la dominación Española. En un país que no existe la idea de
nacionalidad, ni ninguna de las que en los demás pueblos aúnan las voluntades, no
es aventurado decir que la superstición Babailana podría servir de bandera en
ocasión determinada para arrastrar las masas algún fanático y ocasionar
trastornos. No sería la primera vez que en este país el fanatismo se ha unido a
la cuestión de orden público, y ejemplo de ello lo sucedido con la Santa de Leyte en reciente
época, y con el Presbítero indígena en la provincia de Capiz.
Inútilmente se ha
querido impedir la reunión de los Babailanes diferentes veces, que cada 7 años
celebran con grandes solemnidades en lo más escabroso del momte de Babalago y
en el año 74 que lo intentó el R. P. Agustino Fr. Isidoro Badrena, Párroco de
Teubungan, murió asesinado por aquella turba fanática compuesta de 9.000
personas y entre las cuales se encontraban todos los malhechores de la isla.
El año 81
correspondía la consabida reunión a la cual públicamente se aprestaban en las
tres provincias y solo el haber establecido con anterioridad en el sitio
señalado 20 guardias con un oficial, recorriendo los montes en parejas dobles,
bastó para que no se llevara a cabo una costumbre respetada por lo siglos.
Tanto lo anterior
como los brillantes hechos de armas llevados a efecto por parejas sueltas
contra grupos numerosos de malhechores, dan a conocer que la fuerza moral del
Cuerpo se encuentra a una gran altura, que hay mucho espíritu, y esto lo
corrobora el número de sobornos rechazados en diferentes ocasiones.
circulares lleva expedidas el Coronel del Tercio, unas doctrinales, otras dando
cuenta de los castigos impuestos y las más, y esto demuestra las virtudes de
los individuos, haciendo públicos los actos de honradez y heroísmos de muchos
de ellos, con lo cual se ha despertado tan noble estímulo entre los mismos, que
es notable la frecuencia con que se repiten en un cuerpo de tan escaso
personal. Castigando severamente a los malos y sosteniendo como si fueran sus
propios hijos a los buenos, ha conseguido su brillante Jefe probar que a sus
distinguidas cualidades añade la de conocer el insondable corazón del indio. No
es aventurado asegurar a V. E. que cuando necesite un cuerpo de empuje para una
ardua empresa, cuente con el tercer Tercio, que sobrepujará sus deseos.
Prolijo sería
enumerar los beneficios que ha conquistado la Patria con la organización de este Tercio que
puedo llamar distinguido, porque he seguido y dirigido sus pasos uno a uno,
prestándole mi incondicional apoyo cuando comprendí que eras la baza que al
robustecer mi autoridad consolidaba la de la nación en estas regiones, donde
las malas artes de los que solo atienden a su lucro personal tan lastimada la
Perseguido ahora
el vicio en todos sus antros, crecen las rentas del Estado como puede juzgarse
a la simple inspección de los padrones. La criminalidad, que gozaba de
alarmantes proporciones, ha disminuido tan notablemente que apenas se registran
los delitos comunes a una sociedad que dista mucho a la perfección. Las
numerosas cuadrillas de malhechores cuyos jefes tristemente célebre contaban 20
y 30 años de impunidad en su criminal carrera, han sido exterminados por completo,
mordiendo el polvo ochenta y tres de sus más principales caudillos, que con las
armas en la mano sostenían la independencia de su vida airada, siendo
entregados sus secuaces a los tribunales que los han de juzgar; ocho mil
quinientas cincuenta y dos aprehensiones verificadas en el plazo citado han
purgado de la gente mala a este territorio y es muy sensible que la penuria del
presupuesto no permita aumentar siquiera sea con dos Compañías más una fuerza
tan escogida, pues trabadas con ese aumento todas las mallas de la red que se
tiende a los perturbadores de la sociedad, contados habían de ser los que
eludieran sus tramas.
nuestra nacionalidad, harto numerosos por desgracia, por fundamentos bien
sensibles, pero desgraciadamente basados en las malas condiciones de la mayor
parte de los que olvidándose de si
propios, son guiados únicamente por una sórdida y mezquina avaricia, adivinan
en el brillante Cuerpo de que me ocupo, el dique que ha de contrarrestar el
desbordamiento que desate el amor a su
independencia y puedo asegurar muy alto, porque mi profunda convicción y
experiencia me lo dictan, que mientras existan en las Islas Visayas un Tercio
con un personal tan selecto de Jefes, Oficiales y Tropa con tal acierto mandado
y dirigido, ondeará el pabellón de España tan alto que su sombra se acariciará
cariñosamente en la metrópoli.
Ahora bien, Excmo.
Sr., si vale algo la opinión del veterano que va a abandonar estas playas tal
vez para no volverlas a pisar, si mi voz es acogida con la benevolencia de
siempre, si se tiene en cuenta que al levantarla hoy es para emitir el eco de
mi conciencia, que me abrumaría si no cumpliera con el sagrado deber de velar
por mis subordinados, que se han distinguido notablemente por sus brillantes
servicios, que he visto, he tocado y he admirado, al dejar la hoy robusta
herencia del mando en las Islas Visayas a mi digno sucesor, me permito
recomendar a la alta consideración de V. E. y del Gobierno Superior de la Nación a todo el tercer
Tercio de la Guardia
Civil en general y especialmente a los Jefes y Oficiales e
individuos comprendidos en la adjunta relación que me honro en acompañar
llamando muy particularmente su atención acerca de su primer Jefe, el Coronel
D. Eduardo Fernández Bremón, cuyas sobresalientes cualidades y servicios no
enumero porque me parecería pálido todo relato en parangón con el elevado
concepto que me merece, igualmente que el Teniente Coronel graduado D. Manuel
Castellón y Cortés, Jefe de muchísimo porvenir que ha secundado admirablemente
los propósitos del primero para organizar, desarrollar y educar de tan notable
manera el distinguido Cuerpo de que me ocupo, que era mi verdadero sostén en el
mando que acabo de desempeñar y por consiguiente el de la autoridad de V. E. a
quien representaba.
En resumen, Excmo.
Sr., la creación del Cuerpo con que ha dotado V. E. al Archipiélago de las
Islas Visayas, será una brillante página más en su distinguida carrera militar
y una prueba fehaciente de sus sobresalientes cualidades para el mando
el honor de manifestar a V.E. que en su más recto juicio y superior ilustración
estimará según convenga y proceda.
E. muchos años.
Cebú, 16 de Marzo de 1882.
Málaga Marzo de 2012 Publicado por
VICENTE FLÓREZ - VARELA Y CAMINO. MARISCAL DE CAMPO E INTERVENTOR GENERAL MILITAR. ®©
Nació Vicente en Madrid el 4 de
Diciembre de 1802 y fue bautizado el 9 de ese mismo mes y año en la Parroquia de San
Sebastián, de Madrid. Su bautizo está registrado en el Libro 1, folio 153 de
dicha Iglesia parroquial, habiendo sido bautizado por el párroco D. Miguel
Rubio, actuando como padrinos Ventura y Vicente Camino, tíos del neófito, residiendo por aquellos entonces sus padres en
la calle de Cedaceros, de Madrid. Era de familia ilustre y de rancio abolengo.
El día 3 de Agosto de 1814 comienza su carrera militar al ser nombrado
por Real Orden Caballero Paje del Rey D. Fernando VII para realizar los
servicios propios de su clase desde entonces y hasta 1822, año en que pasa a
clase de cesante y en la que permanece hasta que por un Real Despacho de fecha
7 de Abril de 1825 se le confiere el grado de Alférez graduado de Teniente de
Caballería, continuando después en las tareas propias que los de su clase
tenían encomendadas y a satisfacción de sus superiores, pasando a ser destinado
con su Regimiento a la Provincia de Badajoz, siendo al año siguiente, concretamente
el dos de Septiembre de 1826, cuando tuvo su primera acción como autoridad
militar y esto fue debido a consecuencia de que en el Regimiento 4º de Ligeros Bailén, que estaba acantonado en Olivenza, 115 de sus
hombres al mando de un Teniente y un Alférez desertaron, yendo a refugiarse en
el vecino Reino de Portugal. Vicente Flórez - Varela y Camino. Cuadro de aprox. 1858
Entonces, comprendiendo la gravedad del asunto y tratando de evitar el
contagio entre los hombres del Regimiento de Milicias Provinciales de Ciudad Real, que se encontraban al igual
que él de guarnición en Badajoz y donde ya se habían dado casos de deserción,
actuó con decisión, autoridad y prontitud, decidiendo sobre la marcha, nada más
tener conocimiento de aquel grave suceso, tomar a los individuos de ese
Regimiento y conducirlos a marchas forzadas desde la plaza de Badajoz a la de
Córdoba, lo cual realizó con el mayor tino, pues dadas las circunstancias podía
haber sido un desastre en aquella crítica situación, lo cual no ocurrió gracias
a su rápida e inteligente actuación. Tan bien realizó su cometido que le fueron
dadas las gracias y felicitaciones por parte del Excmo. Sr. Capitán General de
Un periódico lo vio de la siguiente manera:
“…En la capitania general de Extremadura elevó por este
ministerio de mi cargo al soberano conocimiento del Rey nuestro Señor el parte
de haberse fugado en la madrugada del dia dos del mes corriente, tomando la
dirección de la plaza extrangera de Yelves, en el vecino reino de Portugal, 115
hombres armados, con 111 caballos y monturas del regimiento número 4 de
caballería ligera que se hallaba de guarnición en Olivenza. Este hecho ha
ocurrido mandando poner sillas el alferez del mismo cuerpo D. Josef Moncada,
que estaba de guardia, maltratando con su gente a varios, saqueando las cuadras
y echandose sobre la guardia de infanteria que cubria el portillo de la espalda
del cuartel, é hirieron al centinela; ayudando y acompañando a dicho alferez en
esta accion criminal el teniente del mismo regimiento Don Cayetano de Gand.
De esta tropa infamemente seducida, no obstante la proximidad al pais
extrangero, se habian vuelto desde luego y presentado algunos de los soldados.
S. M., á cuya vista le he puesto todos los partes de esta ocurrencia, no
ha podido menos de mirar con indignacion un delito tan escandaloso…”
Y otro lo vio de esta otra manera:
“…Las noticias que se acaban de recibir de Olivenza, no dejan duda
alguna sobre este asunto. El cuarto regimiento de caballeria ligera, el unico
que estaba de guarnicion en esta plaza bajo el mando del señor Espinosa de los
Monteros, acaba de desertar en partidas. La miseria que se les hace padecer a
estas tropas y la esperanza de ser tratadas mejor en Portugal, es la unica
causa de estas deserciones; pero el Gobierno que no puede convencerse, procura
atribuir los motivos a la traicion de dos oficiales que se han purificado
ultimamente. Los absolutistas cuentan el hecho del modo siguiente. El sr. Moncada y
Dugand, que acababan de recibir su purificacion, hacia poco tiempo que fueron
enviados a reunirse con el cuerpo en dicha plaza. Asi que llegaron emplearon
todos los medios para seducir a los soldados y empeñarlos a pasarse a Portugal,
a donde se les aseguraba encontrarian grandes ventajas. Todo estaba ya
combinado, y no faltaba mas que una ocasion favorable, que no tardo mucho
tiempo en presentarseles. Uno de estos dos oficiales, encontrandose mandando el
cuerpo del cuartel, ordeno que todos los que debian seguirle estuviesen listos
para el amanecer. En este tiempo cerraron las puertas y tocaron llamada y
Todos los que no participaban del secreto se despertaron con sobresalto,
y buscaron en vano el camino para salirse, y tuvieron que saltar por las ventanas
abajo para saber lo que habia sucedido y pasar a informar a los gefes. Durante
este tiempo Moncada y Dugand á la cabeza de 111 hombres atravesaron los campos
y pasaron al territorio portugues con grande asombro del general Espinosa que
los estaba mirando.
El Gobierno ha sabido tambien que todos los dias hay nuevas deserciones
en los regimientos de milicias provinciales de Ciudad - real que estan de
guarnicion en Badajoz; y en fin, acaba de asegurarse que no puede mantener bajo
la bandera a los regimientos de las guardias reales. Hace dos noches que se han
arrestado a doce soldados del tercero de infanteria que intentaban salirse de
la ciudad; y en la noche pasada faltaron ocho cazadores del regimiento que esta
estacionado en los alrededores de Madrid…”
Como se puede comprobar se trata de dos versiones de un
mismo hecho relatadas por dos periódicos de diferente ideología.
El año de 1827 le encuentra realizando las tareas propias de su clase,
aun resonando en su cabeza los sucesos del año anterior, y en estas estaba
cuando el veinticinco de Agosto le llega un Real Despacho por medio del cual se
le comunica que ha sido destinado a la plaza de Alférez de Lanceros de la Guardia Real, y tras ocupar su nuevo destino se le
ordena de inmediato que se ponga en marcha para unirse a su Regimiento, que se
hallaba en el Ejército de Aragón,
formado con motivo de los sucesos que habían ocurrido en Cataluña y que tenía
puesto en alarma al Gobierno de Fernando VII, permaneciendo en este destino
hasta el once de Enero del año siguiente,1828, que volvió el Regimiento a su
acuartelamiento habitual, donde continuó realizando las tareas que eran propias
a los de su clase, con la única novedad de que el catorce de Junio de ese año
recibió Real Despacho por el cual se le notificaba su ascenso a Capitán de
Caballería, con destino al Regimiento de Caballería Extremadura 4º de Ligeros, en Badajoz.
Estuvo de guarnición con su Regimiento
hasta 1830 realizando el servicio de su clase en el cuartel de Burgos, en el
Ejército de Observación del Ebro y luego en el de Operaciones al mando de un Escuadrón de Caballería en la
Provincias Vascongadas, concretamente en Guipúzcoa, donde sostuvo un encuentro
militar con el enemigo en el lugar de Vera de Bidasoa, con el resultado de una
victoria, pues junto a sus hombres consiguió desalojar a aquel de esa posición
y posteriormente derrotarlo en combate, acción por la cual fue premiado por
Real Decreto de primero de Junio de 1831 con la Condecoración de la Real y
Militar Orden de San Fernando de 1ª clase, estando entonces destinado en el
cantón de Haro. Hay que mencionar que con motivo de la acción de Vera de Bidasoa, el Rey
le recompensó también con su nombramiento como Caballero de la Real y Militar
Orden de San Fernando de primera clase, lo cual le fue comunicado por una Real
Cédula de fecha primero de Junio de ese año de 1831.
Tras esos acontecimientos pasa a prestar sus servicios, aparte de en
Haro, en los cuarteles de Burgos y Almagro, para posteriormente trasladarse en
1832 y al mando del Escuadrón Maniobrero de su Regimiento a la frontera de
Portugal para formar parte del Ejército de Observación que operaba por dicha
frontera, realizando operaciones de control y observación por las zonas
extremeñas y de Castilla la Vieja limítrofes al vecino reino, continuando de
esta manera hasta que por Real Despacho de fecha de quince de Mayo de 1833 se
le informa que ha sido promovido al empleo de Capitán de la séptima Compañía
del cuarto Escuadrón de Lanceros de la Guardia Real “…y conviniendo proveerla en persona
de valor, méritos y servicios, atendiendo a que estos concurren en vos Dn.
Vicente Florez Varela, Capitán del Regimiento de Caballería de Estremadura
tercero de Ligeros, y á lo bien que me haveis servido, esperando lo
continuareis con el mismo zelo; he tenido a bien elegiros y nombraros Capitan
de la referida Compañía;…”
y con destino en Madrid, lugar donde a
partir de entonces presta los servicios propios de su clase. Además, por esta época ya había
contraído compromiso matrimonial con su novia, Amalia de Gálvez y Valenciano,
hija de noble familia y para ello solicita la Real licencia, la cual aparece a
Dn. Vicente Florez Camino, Capitan del regimiento de Lanceros de la
Guardia real de V, M.: P. A. S. R. P. con el mas profundo respeto espone: Que
tiene contraidos esponsales de futuro con Dª. Amalia Galbez y Valenciano, hija
legitima de Dn. Bartolome y de Dª.
Dolores Valenciano y deseando realizarlos de presente á V. M. rendidamente
Suplica que en vista de los documentos
marcados con los números 1º 2º 3º 4º 5º y 6º que acompaña, arreglados á lo
prescripto por el reglamento del monte pio militar, se digne V. M. concederle
su Rl. Licencia para verificar dho. enlace. Gracia que espera merecer de la
piedad de V. M. cuya vida ruego a Dios gue. ms. as.
Madrid 9 de octubre de 1833
A. L. R. P. de V. M. Vicente Florez
era de esperar su petición obtuvo el correspondiente visto bueno, emitido el
siguiente seis de Diciembre, pudiendo por fin contraer matrimonio, aunque desconocemos
si ocurrió ese mismo mes o fue ya en el siguiente año de 1834.
Lanceros de la Guardia Real (www.gurdiareal.org)
Volviendo a su vida militar, se le encomiendan algunas operaciones o
misiones, como por ejemplo la que realizó en 1834 cuando fue enviado junto con
su Regimiento al toledano pueblo de Ocaña para establecer allí un cordón
sanitario con motivo del cólera morbo que se había desatado en aquella
localidad y con el fin de impedir que se propagara por la comarca y más allá,
permaneciendo en esta situación hasta fin de Mayo siguiente, fecha en que por Real
Título de siete de ese mes fue nombrado Agente Judicial Supernumerario del
Consejo Supremo de la Guerra, pasando por tanto a Madrid para realizar en esa
capital su nuevo cargo, en el que estuvo
hasta el trece de Octubre de 1840, año del llamado "Glorioso Alzamiento Nacional" en que por disposición de la Junta
Provisional de Gobierno de la provincia de Madrid quedó cesante provisional por
pendiente de colocación en otro destino, obteniendo el treinta de Diciembre la
licencia ilimitada solicitada por el para volver a su empleo de Capitán de la
Guardia Real en clase de ilimitado. También por aquella misma disposición, quedo suspendido provisionalmente de su empleo su cuñado León Rodrigo Vallabriga, que era segundo Secretario de la Junta de Gobierno del Monte Pío Militar.
Aprovecharemos que estamos en
el año de 1840 para decir que como hombre culto y preocupado por el progreso y
por el cuidado de las artes, de las letras y de las ciencias era, como no podía
ser de otra manera, socio del Liceo Artístico y Literario de Madrid, con el
número 592.
Hay que decir, también, que el veinticinco de
Mayo de ese año de 1840 recibió Real Despacho donde se le informaba que había sido graduado de
Coronel, aunque sin antigüedad.
Estuvo disfrutando de la licencia ilimitada hasta el trece de Agosto de
1843, que por Real Orden fue destinado como Oficial a la Secretaría de la Inspección
General de Caballería, donde desempeñó, entre otras cosas, las funciones de
Habilitado de la clase activa de dicha Inspección, habiendo sido nombrado
también el día catorce como Segundo Comandante.
En dicha situación estaba cuando por Real
Despacho de veintiséis de Febrero de 1844 es nombrado Primer Comandante y con este
nuevo empleo es destinado primero al Regimiento de La Albuera y al del Rey Nº 1
de Coraceros después, encargándose del detall y organización de otro
Regimiento de reciente creación en la Corte, estando en estos menesteres hasta
el treinta y uno de Mayo, día que fue baja por haber sido destinado nuevamente
a la Secretaría de la Inspección General
de Caballería, pero esta vez como Jefe de la primera sección, lugar donde
estuvo hasta el dieciocho de Septiembre de 1847, fecha en que por Real Orden
fue nombrado Oficial Supernumerario de la Secretaría del Ministerio de la
Guerra y el nueve de Octubre Teniente Coronel y antigüedad en el empleo de Coronel.
(www.guardiareal.org)
que hacer constar que por Real Orden y Cédula de 2 de Noviembre de 1846 y
habida cuenta sus méritos y noble origen, se le concede la Supernumeraria de la
Carlos III, habiendo hecho el juramento correspondiente y que por Real
Decreto y Cédula de 23 de Agosto de 1847 se le nombra Comendador de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III, también
realizando el correspondiente juramento. Desde el año de 1848 se suceden varios nombramientos, a saber: 1- el diez de Abril es nombrado Oficial séptimo tercero de la Secretaría
en la que ya estaba; por Real Decreto de ocho de Mayo de 1848 es nombrado
Secretario de Su Majestad con ejercicio de decretos, 2- por Real Cédula de seis de Septiembre se le nombra Caballero de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo,
prestando el juramento ante el conde de Mirasol, Capitán General de Castilla la
3- el veintisiete de Mayo de 1850 y por Real Despacho fue promovido a
Intendente Militar de primera clase, pasando a desempeñar sus nuevas funciones
en la Intendencia Militar de Cataluña el
tres de Junio,
4- el primero de Enero de 1853, por una Real Orden de esa fecha, pasó a
ocupar la Intendencia Militar de Castilla la Nueva, 5- el veintiocho de Febrero era nombrado Intendente de Ejército, 6- por Real Título de veinticuatro de Mayo se dignó Su Majestad
nombrarlo Interventor General Militar Subdirector del Cuerpo Administrativo del
Ejército y con la consideración de Mariscal de Campo.
7- por Real Orden de 26 de Agosto de 1854 fue declarado en situación de jubilado,
que según él manifiesta fue de forma forzosa.
El 12 de Noviembre de 1856, para gran satisfacción suya, es nombrado Caballero Gran Cruz de la Orden de Isabel la
Católica, todo un reconocimiento regio y del Estado a sus años de servicio
público, pero debido a la falta de la firma por parte del Ministro del ramo y
quizás también a una posible animadversión por parte del Intendente General
Militar D. Francisco de Paula Orlando, se vio en la circunstancia de no poderla
obtener, hasta que tras súplica a la Reina Doña Isabel II, ésta firmó el Real
Decreto en 1858. A continuación se reproduce la carta que Vicente escribe a S.
M. la Reina:
Don Vicente Florez Varela y Camino, Ynterventor General militar juvilado
forzosamente el 26 de Agosto de 1854, como consta por el documento nº 1º a la
edad entonces de 52 años, sin más razón que decirle de palabra al Exmo. Sor.
Dn. Francisco de Paula Orlando Yntedente General militar en dicha fecha, que no
podia caber en aquella situacion , á V. M. con el mas profundo respeto espone:
Que aunque pudiera reclamar de la inagotable vondad de V. M. la
reparacion del agravio que en aquella feche se le infirio, pidiendo se dignase
V. M. ordenar se le repusiese en su destino ú en otro analogo, como el
esponente no cree oprtuno ni regular molestar á V. M. ni al govierno con
semejantes peticiones, tanto mas cuanto que no siendo ambicioso y tiene
bastante para cubrir las atenciones de su familia con los cuarenta mil rs. vn. que
disfruta de juvilacion por mas de cuarenta años de buenos y leales servicios
que llevaba prestados desde entonces, como lo acredita con la adjunta copia de
su oja nº 2 dejando al advitrio de V. M. y del govierno actual reparar, si
alguna vez lo cree conveniente, el atropello que con él se cometió, cuando tanto V. M. como sus gefes creen pueda aun
ser de alguna utilidad y para lo cual como há hecho siempre en su larga carera
há estado y está dispuesto.
Mas señora no es la ambicion ni el deseo de ascensos lo que le hace
llegar humildemente a los pies de V. M. sino una cuestion de honra y dignidad
En 12 de Noviembre del año pp. Se digno V. M. cocederle la Gran Cruz de
Ysabel la Catolica, como lo demuestra el documento nº 3 que todos los de su
clase han obtenido y habiendose pasado por
el Ministerio de la Guerra la Rl. Orden al de Estado, el ultimo señor ministro
del ramo Dn. Pedro Pidal, no há tenido á bien cumplimentarla bajo fribolos
pretestos y como esta gracia es para el esponente de mucha estima, pues
demuestra que V. M. há quedado satisfecha de sus leales servicios, no puede
mirar con indiferencia este desaire que es la unica recompensa que ya apetece y
por lo que llega lleno de confianza a lo R. P. de V. M. Suplicandole se digne mandar que por el Ministro de Estado se cumplimente
vuestra Rl. resolucion , estendiendole el Rl. titulo libre de gastos, pues como hombre honrado que ha sido
siempre no tiene mas que su sueldo, y por cuya vondad vivira eternamente
Gracia que espera merecer de la reconocida justificacion y vondad de V.
M. que guarde Dios ms. as. para bien de la Monarquia.
Madrid 24 de Noviembre de 1857.
L. R. P. de V. M. Vicente Florez
Al final consiguió que se le reconociera el derecho a que se le
concediera, cosa que acabó por ocurrir y disfrutó de dicha cruz, por Real Decreto de 23 de Febrero de 1858.
Falleció en Madrid, el 25 de Octubre de 1861, siendo enterrado en el cementerio de la Sacramental de San Luis de esa ciudad.
Era hijo de José Flórez-Varela y Seoane-Noguerol y de Maria Antonia
Camino de la Cosa.
Fueron sus abuelos paternos Jose Vicente Suárez Flórez Seoane y Vicenta
Varela Ulloa Noguerol. Fueron sus abuelos maternos Vicente Camino y Casuso y
de la Cosa Valdés.
Tuvo, al menos, una hermana: Maria de la Concepción, nacida en 1800 y
casada el 28 de Diciembre de 1820 en la Parroquia de San Martín, de Madrid, con
Benito Rodrigo-Vallabriga y con quien tuvo cinco hijas: Josefa, Teresa, Carmen,
Isabel y Mariana Antonia.
Tuvo, que sepamos, una hija: Ventura, que casó el 12 de Septiembre de 1857
con Jose Antonio de Zuzuarregui Delgado y con quien tuvo, al menos, cinco hijos
hijos: Rita Luisa, Maria Natividad, Antonio, Amalia y Enrique. Fernando de Laguno Oviedo
Málaga, Marzo de 2012
AGUSTÍN MELERO MARTÍNEZ. TENIENTE DE CARABINEROS Y COMANDANTE DE RESGUARDO DE SALES. ®©
Nació Agustín el 8 de Octubre de 1798, en Las
Pedroñeras, provincia de Cuenca y fue bautizado el siguiente día 10 por el
Capellán párroco D. Alberto Manuel Pérez Miller, en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción y siendo su
madrina Agustina Martínez Plaza, su tía materna. El bautismo está registrado en
el Libro 9º al folio 166. Se le puso por nombre Dionisio Agustín.
ingresó en clase de soldado en el 5º
Regimiento de Artillería, en la plaza de Zaragoza, en el cual hizo el
servicio de su clase y consecuencia de su buena disposición y aplicación en el
servicio nos encontramos que en 1822 ya es Cabo, suponiendo el inicio de una
carrera militar que podemos resumir de la siguiente manera:
de Febrero de 1823 se le asciende a Alférez, continuando con la realización
de sus tareas, pero en estos momentos se
plantea la situación política de España -son los días del Trienio Liberal- y no
aceptando el que la religión y el Rey vean mermados sus derechos es por lo que
decide separarse del Regimiento en el que servía y presentarse a la fuerza
conspiradora realista que mandaba el ex guerrillero D. Joaquín Capapé, máximo
dirigente absolutista durante el Trienio en Aragón, el cual aceptando su
solicitud de pasar a formar parte de su tropa le destina el siete de Abril de
1823 al de Caballería Lanceros Defensores
del Soberano y con este Regimiento tomó parte en varios hechos de guerra,
como fueron el sitio de la esperada
plaza de Valencia, en la acción de Torrente, en la de Meira, de donde volvió a
Valencia para continuar formando parte de las tropas que asediaban aquella ciudad.
destinado el doce de Mayo a participar en el asedio y toma de de Onteniente, el
dieciséis al de Puebla Larga y el veintiuno participó en el tercer sitio de
Teruel para poco después pasar a formar parte del contingente que estuvo en la
sorpresa que se le dio a las tropas de caballería que al mando del Coronel D.
Evaristo San Miguel salieron de la plaza de Lérida a hostigarlos,
desbaratándolas y poniendo sitio a esa ciudad catalana hasta que esta se
Posteriormente, estando de cuartel en
Fraga, salió con su Regimiento para la provincia de Lérida, sosteniendo un
encuentro en la madrugada del día veinte de Septiembre con las tropas liberales
en el lugar de Puig Vert, cercando junto con la infantería el el pueblo y
sosteniendo combates casa a casa y cuerpo a cuerpo con los defensores, hasta la
rendición de estos, para luego regresar para Fraga pasando por Lérida por si
había novedades, quedando luego de cuartel.
desde primeros de Octubre continuó en su Regimiento de operaciones de control y
vigilancia, habiendo asistido a la acción de Tramaced y Alcolea los días ocho y
nueve de este mes, donde se hizo prisionero a San Miguel, que había resultado
malherido en la acción de Tramaced. Y así estuvo hasta que llegó la ansiada
posteriormente prestando los servicios de su clase hasta que por Real Orden de
treinta de Octubre de 1824 se le expide licencia ilimitada, situación en la que
permaneció hasta el 22 de Abril de 1825, fecha en que fue destinado al 4º Provisionales con destino en
Zaragoza, pero en clase Sargento 1º en tanto en cuanto no se revisara su
clasificación, y ello como consecuencia de haberse separado de su primer Regimiento,
lo cual le hacía perder categoría pero habiendo conseguido a cambio, eso si,
ser purificado por la Junta
establecida en su Regimiento con motivo de la conducta militar y política
observada durante el Gobierno Constitucional, gracias precisamente a que
decidió unirse en su momento a las tropas de D. Joaquín Capape.
. El 18 de
Marzo de este año de 1825 contrajo matrimonio en Zaragoza con Maria de los
Ángeles Goñi Sarasate.
buena actitud y predisposición para el servicio, así como su eficacia y dotes
para el mando, el 21 de Mayo de 1827 fue promovido al empleo de Alférez, pero
con antigüedad de Febrero de 1823 -para su alegría- y con el abono de doble
tiempo por el transcurrido entre el veintisiete de Abril y el primero de
Octubre de 1823, viendo posteriormente como en virtud de Real Decreto de 30 de
Junio de 1828 se le abonaba con fecha de primero de ese mes su tiempo por mitad
para el aumento de años de servicio activo mientras permaneciera en clase de
Reformado y por entero para el retiro que le correspondiese una vez jubilado.
El primero de Noviembre de 1830,
siendo Capitán del batallón de Voluntarios Realistas de Monzón, participó en
las acciones militares que tuvieron lugar en Plan y el diez de Julio de 1831,
hallándose de guarnición en Jaca, salió junto con el Brigadier Agustín Tena, el
Teniente Coronel Ramón Ger y cuatro voluntarios para unirse en Canfranc a los
catorce carabineros que allí se hallaban, para rechazar un intento de
penetración de veinte soldados liberales
al mando de Leguía. La Gaceta de Madrid
dio así la noticia:
Habiéndose omitido en la Gaceta del 16 de Julio último,
por ignorarse entonces, algunas circunstancias de las que acompañaron á la
entrada y expulsión de Leguia cuando cruzo la frontera de Aragón en 9 del
mismo, publicamos gustosamente el parte original dado el 10 desde Canfranc por
el brigadier D. Agustin Tena, gefe de la 5 la brigada de voluntarios Realistas
de aquel reino, al Excmo. Sr. inspector general de esta arma; advirtiendo
generalmente con este motivo cuanto convendría, para evitar enmiendas tardías,
que los cuerpos ó establecimientos, cuya gloria esté interesada en la
publicación de ciertas acciones, dirijan sin tardanza la noticia de estas á la
redacción de la Gaceta.
»Excmo.
Sr.: Hallándome en Jaca antes de ayer tuve noticia que en los pueblos franceses
inmediatos á esta frontera se hallaba ya el revolucionario Leguia al que
acompañaban 20 mas; y en su consecuencia ayer á las seis de la mañana salí de
la mima ciudad para esta villa, á la que llegué á las nueve y media; y
habiéndome informado su alcalde que el indicado revolucionario estaba á media
hora de ella, y que las dos brigadas de carabineros que había, compuestas de un
sargento y 13 hombres, no podian atacarlos por la inferioridad de sus fuerzas y
posición ventajosa del enemigo, sin dudar un momento marché hácia él con los
indicados 14 carabineros, el teniente coronel graduado de infantería, ayudante
de subinspector de esta brigada D. Ramón Ger, y el alférez de caballería
ilimitado, capitán del batallón de voluntarios Realistas de Monzón, D. Agustin
Melero y Cabrera (*) , con cuatro voluntarios que me acompañan; y en efecto,
habiéndolo encontrado situado en el fuerte llamado el Castenaz ó Sta. Cristina,
tan pronto como nos vieron las centinelas que tenían, salió toda la facción en retirada haciendo un
vivo fuego; mas entusiasmados los carabineros y voluntarios con las voces que
di de viva nuestro Rey El SEÑOR DON FERNANDO VII, se arrojaron á ellos
vivamente; pero como nuestros soldados se hallaban cansados, y el enemigo hacia
tiempo descansaba, y ademas su posición era mucho mejor para internarse en
Francia, pudieron conseguirlo á beneficio de la escabrosidad del terreno,
después de media hora de un continuo fuego, y sin que tuviesen valor para
defenderse en territorio español, a pesar de ser fuerza superior. Por
nuestra parte no ha habido ninguna novedad, creyendo que por la suya tengan
algunos heridos, en atención á que á nuestras primeras descargas se observó
iban cayendo continuamente dos de ellos, y no dudo, Excmo. Sr., que hubiesen
caido todos en nuestras manos si hubiese tenido 8 ó 10 hombres mas para haber
ocupado el lado Izquierdo por donde se internaron, y que no pudo verificarse
por la escasez de fuerzas, y situación
precisa del terreno. En la actualidad se halla ya en este punto el coronel del
regimiento provincial de Cuenca D. Josef Navarrete, cuyo gefe, que se halla de
guarnición en Jaca, tan pronto como supo
haber pisado el enemigo el territorio español, llevado de su zelo voló á mi
socorro con 60 plazas de su cuerpo, y en menos de tres horas, distando cuatro,
llegó á este pueblo al mismo tiempo que regresé á él de la indicada expedición.
indicado revolucionario Leguia parece va con distintivo de
coronel. Se ha corrido por la frontera, según noticias, frente del valle de
Tena. Yo quedo en este punto en observación de sus movimientos, y aseguro á V.
E. quedará bien escarmentado si otra vez tiene el atrevimiento de profanar
puedo menos de recomendar á V. E. el zelo y entusiasmo del relacionado alférez
de caballería Melero, que va á mis órdenes hace tres años, y ya se halló en las
ocurrencias de Plan en 1.° de Noviembre último; y en la función de ayer, no
pudiendo obrar á caballo, desmontó, y estuvo haciendo fuego con un fusil á mi
lado»
Junio de 1832, debido a una orden que le traslada de Cuerpo, fue promovido al
empleo de Subteniente de su nuevo Cuerpo, que no era otro que el de Carabineros de Costas y Fronteras,
siendo destinado a la 3ª compañía de la 11ª Comandancia, en Málaga, lugar donde
los años de 1833 y 1834 estuvo desempeñando los servicios de su clase, entre
otras localidades en Macharaviaya, lugar donde nació su hija Pilar Gila y al
pasar a ser los Carabineros un Cuerpo dependiente de Hacienda, el primero de
Enero de 1835 fue alta por disposición de la Dirección General
de Rentas y en esa misma Comandancia en la Real Hacienda,
pasando a percibir un sueldo de 5000 reales vellón al mes, sueldo que sin ser
una bicoca era suficiente, dado que tenía la vivienda y la pensión alimenticia
por cuenta de la Hacienda,
el desempeño de sus funciones, pero por culpa de los tumultuosos e inestables
tiempos que políticamente se vivían en España y habida cuenta el estado de
guerra civil que se vivía, se revisó su expediente tras lo cual el 30 de
Noviembre de 1836 fue suspendido de empleo y sueldo junto con otros oficiales
de la Comandancia en virtud de sus antecedentes políticos pro Fernando VII,
habiéndoseles mandado formar expedientes gubernativos -maravillosa España la de
entonces-, pero, afortunadamente, en virtud de una Real Orden de 31 de Octubre
de 1837 fue repuesto en su empleo y destinado Dirección General de Aduanas y
Resguardos a la Comandancia de Almería por separación de Lorenzo Márquez, que
la obtenía, lo cual se verificó el siguiente trece de Noviembre y donde gracias
a sus dotes de mando y organización y buen entendimiento con los hombres a su
mando consiguió subir la moral y los valores militares entre la tropa, siendo
felicitado por ello, aparte de haber conseguido que en su demarcación no se
realizasen mas desembarcos de alhijos de contrabando durante el tiempo que
estuvo destinado en esa Comandancia.
El treinta y
uno de Agosto de 1839 se le nombra Subteniente de la Comandancia de Hacienda
Pública dela provincia de Almería, con un sueldo de cinco mil reales al mes,
pero como por lo visto se le tenía en el punto de mira, pues el seis de Octubre
sale un despacho de la Dirección General de Aduanas y Resguardos en el cual se
“…mediante a que el Subteniente de
Carabineros de esa Comandancia D. Agustín Melero resulta indicado de
complicidad en una causa de infidencia que se sigue en la Subdelegación de
Rentas de Granada a consecuencia de varios abusos denunciados por el Sargento
que fue de aquella Comandancia D. Julián Resard, la Dirección ha dispuesto de
conformidad con su asesor, que dicho Oficial quede suspenso de empleo y sujeto
en cuanto al sueldo, a la condición de encausado = Lo traslado a V. I. para su
inteligencia y puntual cumplimiento y noticia del interesado. = Dígolo a V. con
el propio objeto y para que desde luego disponga que el Teniente D. José de
Zavala pase a encargarse de la Tenencia de adra, relevando de este destino al
Subteniente Melero, debiendo V. darme conocimiento de quedar cumplimentada esta
orden. Lo que transmito a V. para su conocimiento y a fin de que inmediatamente
haga entrega de ese puesto de su cargo al Subteniente D. Juan Subirada, con las formalidades instruidas y
verificado, me dará el oportuno parte = Dios guarde a V. S. S. = Roquetas, a 14
de Octubre de 1838 = Ángel Mª. Rodríguez = Sr. D. Agustín Melero, Subteniente
adjunto Carabineros de Adra”
cuenta de lo anterior, se inicia una investigación resultando de todo esto que
el nueve de Febrero recibe un comunicado del siguiente tenor
“…El Excmo. Sr,
Secretario de Estado y del Despacho de Haciendo ha comunicado a esta Dirección
con fecha de ayer -21 de Enero de 1839- la
R. Orden siguiente = Enterada S. M. la Reina Gobernadora de la consulta de esa
Dirección del tres del corriente acompañando varias comunicaciones del
Intendente de Almería y copia de las prevenciones que en consecuencia le ha
hecho, se ha servido declarar cesante sin perjuicio de lo que después
corresponda por resultado de la causa que se le sigue al Teniente de
Carabineros de dicha Comandancia D. Francisco Tarazona y al Subteniente de la
misma D. Agustín Melero, nombrando S. M. para la Tenencia al Subteniente de la
de Soria D. José Romero y para la Subtenencia a D. Francisco Díaz, mandado
proponer por resolución de quince de diciembre anterior y por lo que resulta
que deja Rosal de la Frontera a D. Joaquín García, Teniente de Miñones
Voluntarios Aragoneses. De R. O. lo digo a V. I. para su inteligencia y efectos
consignados…”
con lo cual se quedó en clase de cesante a la espera
del resultado de la causa que se le seguía, situación en la que seguirá todo el
año de 1840.
1841 empieza bien, pues como consecuencia de la información que había sido
encargada el once de Noviembre del año anterior por el Superintendente de la Provincia de Almería, resultó que en el mismo mes
pero del año de 1835, cuando se hallaba Agustín mandando la demarcación de
Adra, tuvo este noticia cierta de que en el lugar conocido como Balanegra iba a
realizarse un gran desembarco de mercaderías de contrabando y sin dudarlo un solo instante ordenó a cinco
de sus hombres se armasen y pertrechasen a toda prisa y a galope tendido se
plantaron en las inmediaciones del lugar elegido por los delincuentes, pero antes
de llegar fueron recibidos por unos escopeteros, los cuales acometieron a los
con unas fuertes descargas de escopetería, una de cuyas balas no le impactó de
lleno en la cabeza a Agustín de milagro, llevándosele tan solo el sombrero.
Agustín quería dejar bien claro que era un Oficial de honor y de confianza,
prefirió morir antes que consentir que
se realizara el esperado alhijo, de modo que despreciando el peligro continuó
en medio de tan continuo fuego como los bandidos hacían, intentando estos
evitar que la fuerza mandada por Agustín se plantara en el punto que los
contrabandistas tenían elegido para el trapicheo, pero superando la corta
fuerza de Carabineros los obstáculos que a su paso se presentaban, consiguieron
desbaratar la operación, consiguiendo estos bravos batir y poner en fuga a los
defraudadores de las Rentas Nacionales, los cuales estaban ya a punto de
recibir los géneros de un buque, el cual cuando se percató de lo que sucedía puso
mar de por medio desapareciendo de la vista y así el alhijo no se verificó.
las cosas le salían bien a Agustín, pues por una Real Orden del Regente del
Reino, D. Baldomero Espartero, de fecha diecinueve de Mayo comunicada a la
Comandancia de Almería el siguiente treinta y uno, se decía que atendiendo al
satisfactorio resultado de la causa que se le seguía se falló a su favor,
quedando libre de toda inculpación, por lo cual el regente se servía resolver
que fuese colocado en la primera oportunidad que hubiese a destino siguiente al
que en la actualidad servía si no lo hubiera para ascender para ascender al
grado inmediato.
Así, el doce
de Junio y por disposición del Superintendente y consecuencia de lo anterior,
se decidió que quedara agregado a esa misma Comandancia -o sea, no ascendía a
teniente-, para que practicase el servicio de su clase, continuando pues en la
demarcación de Adra, lugar donde se le reconocieron sus méritos, pues se hizo
constar que gracias a su gestión había conseguido hacer subir los valores
castrenses, morales y de eficacia en el servicio entre sus hombres de una
manera extraordinaria y que durante ese tiempo no habían conseguido los contrabandistas llevar
a cabo en su área de actuación ningún alhijo, siendo por tanto una zona segura.
Por una Real
Orden de 28 de Enero de 1842 fue destinado a la 10ª Comandancia, en Cádiz, con
el empleo de Subteniente
“…En vista de las buenas
circunstancias y servicios que tiene el Subteniente cesante de Carabineros de
Hacienda Pública de la provincia de Almería, D. Agustín Melero, mandado colocar
en destino de su clase, por orden de S. A. S. el Regente del Reino de 19 de
Mayo la Dirección se ha servido mandar que pase a desempeñar la plaza de
Subteniente que resulta vacante en esa Comandancia -la de Cádiz- por
traslación de D. José Santori que la obtenía. Lo que comunico a V. S. para su inteligencia y
efectos consiguientes, en la inteligencia de que Melero deberá presentarse en
su puesto dentro del término de un mes = Lo que traslado a V. S. para su
conocimiento y noticia del interesado, a quien encargará V. S. el más exacto
cumplimiento…Almería, 4 de febrero de 1842.” pero al año siguiente vuelve a ser destinado a Málaga
primero y después a Almería, época en la que fue promovido al empleo de
Teniente de Carabineros. Encontrándose en Almería, en Mayo de 1843, se produjo un
pronunciamiento contra el Gobierno de Don Baldomero Espartero, pronunciamiento al que Agustín se opuso,
lanzándose a combatirlo y poniendo en ello todo el celo y pundonor militar que
pudo en la defensa del Gobierno Constitucional. 5º regimiento de Artillería
Estando haciendo el servicio de su clase, fue dado de
baja en esa Comandancia de Almería el nueve de Febrero, pues fue destinado a
seguir su cometido en la de Cádiz, pero aun no se había trasladado de
Comandancia cuando hace una nueva aprehensión de tres fardos de ropa, los
cuales sacó del agua y tras un tiroteo consiguió aprehender otros veintidós
fardos más de géneros. Hizo un último servicio antes de partir al que ya era su
destino. Como
consecuencia de la organización militar dada al Cuerpo por medio del Reglamento
Orgánico de once de Noviembre del año anterior, a partir del primero de
Enero quedó en clase de Subteniente en
la Comandancia de Cádiz hasta el treinta de Abril, día en que fue dado de baja
para que continuara prestando sus servicios en la de Málaga y así, hallándose
ya al frente de su mando en el Castillo de Sabinillas y consecuencia de haberse
presentado en ella antes de ser dado de alta en esta nueva Comandancia, hizo la
aprehensión de veintinueve fardos de tabaco y cinco de ropa, después de
mantener un vivísimo fuego con los contrabandistas. Estando
dedicado a reprimir el contrabando en esta zona, debió acudir en Mayo a Almería
comisionado por el Inspector General del Cuerpo para que testificara en una
causa y hallándose en esto se encontró el siguiente veintiocho con el
pronunciamiento verificado en dicha capital contra el Gobierno. Además, en
estos días fue ascendido al empleo de Teniente efectivo de Carabineros.
volviendo al pronunciamiento, es de hacer constar la actuación que en su contra
tuvo y de ello tenemos conocimiento debido a una comunicación emitida por el
Ayuntamiento de la ciudad de Almería y por el Jefe superior político y el
Comandante interino de la provincia de Almería se hace constar que durante el
pronunciamiento fue el primero que se levantó contra el decidido a combatirlo y
desbaratarlo, marchando hacia la Adra, donde reunió a la fuerza del Cuerpo
lanzándose a impedir el triunfo de la sublevación, consiguiendo que la Junta
insurgente le declarase traidor, pero gracias al fracaso de la sublevación no
tuvo mayores problemas.
en la consecución de un servicio bien hecho, consigue que tanto el Contador
Intendente interino de la provincia como un Capitán de la 5ª Compañía -a la que
pertenecía- hacen constar su inteligencia, celo y mucho trabajo para impedir y
aprehender un importante alhijo que se preparaba, consiguiendo la aprehensión
de quince bultos de ropa y tabaco, hecho que se verificó en el lugar de Casafuerte
en la noche del veintiuno de Diciembre, consiguiendo destruir el famoso
corredor de contrabandistas llamado Cuchichí
y por este relevante servicio se le dieron las gracias el siguiente dos de
dejaremos hablar a un periódico de la época, el cual narra la aprensión de este
alhijo: “…En la undécima, Málaga, una aprehensión de
diferentes fardos y cargas de contrabando, conducidos aquellos en 12 carros a
la aduana de Almería, ejecutada en la noche del 20 del pasado (mes) en las
inmediaciones de Casafuerte por el capitán graduado, Teniente supernumerario,
D. Pedro Fernández, quien a la cabeza de 44 Carabineros, auxiliado por 52
soldados del provincial de Jaén al mando del capitán D. Juan Ramírez y en unión
del teniente D. Agustín Melero, atacaron a los contrabandistas en número de más
de 300 con tanto ardor y bizarría, que durante las dos horas y media de un
reñido y sangriento combate, hubo hechos de remarcable valor hasta el extremo de
llagar la bravura del cabo de carabineros José Gabilán a luchar cuerpo a
cuerpo, de que resultó bastante estropeado; las armas de la fuerza pública
quedaron satisfactoriamente vencedoras ocasionando al enemigo algunos heridos
(que se llevaron) en la activa persecución que se les hizo, hasta que se
introdujeron en las asperezas de sierra Alhamilla, dejando en el campo y en el
tránsito de su retirada la mayor parte del contrabando que conducían; pero este
triunfo no se ha logrado sin la muerte de un carabinero, un Cabo herido, otro
muy mal parado, tres carabineros heridos, uno de ellos de gravedad, varios
contusos y pasado de un balazo el cuello del caballo que montaba el carabinero
Francisco Mijenes…” (1)
Pero algo raro debió ocurrir en dicha operación, algo
referente a la forma de llevar a cabo la represión de dicho hecho delictivo que
contravino el hecho de armas y conducta militar y del servicio propio del
cuerpo observada, entre otros por Agustín, en la persecución y derrota de los
contrabandistas, lo que le valió un consejo de guerra y un mes de prisión a
añadir al que sufrió por esos mismos hechos y que veremos ahora más adelante.
Cuerpo de Carabineros de Costas y Fronteras. Uniforme y escudo
Poco después, por R. O. de treinta de Abril de 1844
fue declarado cesante y con destino en
esa provincia de Almería hasta que por otra R. O. de veinticuatro de Julio
obtuvo su destino efectivo en esa Comandancia y una vez en ella y por mayoría
de votos, fue elegido para el cargo de habilitado, cargo que desempeñó a
satisfacción de la superioridad, trabajando en la organización de la Oficina de
la Comandancia de Almería, lugar donde
continuó desempeñando sus funciones, pero el treinta y uno de Agosto de 1846 es
dado de baja como consecuencia de haber sido declarado cesante el anterior día
doce, con el haber que por su clasificación le correspondía y todo por la
tramitación de una propuesta basada en que su relación con los defraudadores
principales de la provincia de Almería le embarazaba para la práctica del
servicio, que se tenían unos desfavorables informes suyos y que estaba
pendiente de una causa que se le seguía sobre aquel encuentro que tuvo la noche
del veintiuno de Diciembre de 1843 en el punto de Casafuerte del que ya
hablamos y que al final derivó en un consejo de guerra. El dos de Septiembre,
en un informe remitido al Gobierno, se determina que le corresponde a Agustín
la recompensa de obtener el grado de Teniente de Infantería, y ello por expreso
deseo del Capitán General de Granada y ello como consecuencia de su
comportamiento y por los méritos que contrajo durante la sofocación en su
demarcación de la rebelión de 1843, pero al aprobarse por R. O. de veintinueve
de Marzo de 1846 la relación de recompensados, vino reflejado que no se
acordaba ninguna para el en tanto en cuanto no se terminara la causa que se le
seguía, con lo cual continuaba como Subteniente y, además, cesante
1847 lo ve amanecer como cesante y a disposición militar, probablemente en
Madrid, mientras se seguía su causa, la cual fue vista en consejo de guerra de
Oficiales Generales en Granada, el cual consejo una vez fallada sentencia le
condenó a sufrir un mes en prisión en la fortaleza de la Alhambra, que debió
cumplir en Mayo de 1848, que se sumaba al que ya había sufrido. El
desarrollo de los hechos vino recogido en la prensa de la siguiente manera:
”Excmo. Sr.: El señor ministro de la Guerra
dice hoy al Capitán General de Granada lo siguiente: El consejo de guerra de
oficiales generales celebrado en esta plaza de Granada el día 24 de setiembre
último (de 1847) para ver y fallar la causa formada contra don Ramón Toledano,
coronel graduado, primer gefe escendente del cuerpo de carabineros del reino,
subteniente don Agustín Melero, y cabo primero Luis Galindo, todos del mismo cuerpo, y el capitán graduado don Juan
Ramírez, teniente de infantería en situación de reemplazo, para calificar el
hecho de armas y conducta militar y del servicio propio del mismo cuerpo,
observada por los referidos individuos en la persecución y derrota de los
contrabandistas, que ocurrió en las inmediaciones de la plaza de Almería en la
noche del 21 de Diciembre de 1843, pronunció la sentencia siguiente.
--- Ha acordado el consejo por unanimidad
absolver como absuelve libremente de todoa los expresados coronel don Ramón
Toledano y teniente don Juan Ramírez, sin que les sirva de nota en sus
servicios y carrera la formación de esta causa; que el teniente de carabineros
don Pedro Fernández le sirva de pena la prisión sufrida: el subteniente del
propio cuerpo don Agustín Melero, se le imponga y padezca un mes de arresto además
del sufrido durante la instrucción del proceso; que el sargento Eufrasio Díaz,
por la culpa que incidentalmente ha resultado contra el calificada en esta
causa, sufra dos meses de prisión correctiva; que le cabo Luis Galindo, sea
puesto en libertad; y que por lo que aparece contra el fiscal originario don
Miguel González Labarra y su secretario don Jose María Sánchez, con relación al
desempeño de su ministerio, se deduzca el competente testimonio y se pasa a
manos del Excmo. Sr. Capitán general para los efectos que correspondan con
arreglo a ordenanza.
Y enterada la Reina (Q. D. G.) a quien he
dado cuenta también de la causa, conforme el dictamen del tribunal supremo de
guerra y marina, se ha servido aprobar la preinserta sentencia en la parte relativa
a dichos gefes y oficiales, pues con respecto a los individuos de la clase de
tropa fue aprobada por V. E. si bien no consta en el proceso que se haya
notificado a estos, por lo que es también la voluntad de S. M. que se haga
constar dicha notificación en la causa por medio de la correspondiente
diligencia y se de cuenta al espresado tribunal supremo de haberse así
verificado.”
De real orden comunicada por dicho señor
ministro, lo traslado a V. para su conocimiento y efectos correspondientes.
Dios guarde a V. muchos años. Madrid 1º de abril de 1848.--- El subsecretario,
Félix María Messina. (2)
1848 le encuentra sin destino hasta que por R. O. de nueve de Mayo se le nombra
Subteniente del Cuerpo con destino a la Comandancia de Badajoz, causando alta
el primero de Junio, tomando rápidamente contacto con la situación de la
demarcación a la que había sido destinado, no perdiendo el tiempo y así ya le
vemos reprimiendo el contrabando el trece de Agosto, cuando realizó una
importante aprehensión de alhijos de géneros ilícitos, lo cual se verificó en
las inmediaciones del Guadiana y donde no hubo detenciones. Así mismo, el
siguiente nueve de Diciembre detuvo en el lugar llamado La Cañada de las Vacas
a varios contrabandistas a los cuales les aprehendió nueve mulas cargadas con
cincuenta y ocho arrobas de sal portuguesa.
veintiuno de Noviembre fue servida S. M. expedirle el Real Despacho por el cual
se le daba el grado de Teniente de Carabineros y con la antigüedad de 1843 y
ello consecuencia del mérito que contrajo en Almería durante el alzamiento
nacional de aquel año. Alentado por el reconocimiento de sus méritos y
esfuerzos, continuó trabajando con denuedo en la eliminación del contrabando en
su demarcación y atento a cualquier noticia al respecto neutralizó intentos de
introducir mercaderías fraudulentas realizando diferentes aprehensiones de
importancia, una de ellas el dieciocho de Abril de 1849, además de otras varias
fechas inicia procedimiento para que se le abonen los haberes correspondientes
a los meses que permaneció cesante entre el tres de Enero de 1838 y el doce de
Junio de 1841 y “Sr. Intendente de esta Provincia.
D. Agustín Melero, Subteniente de Hacienda Pública destinado a la
Comandancia de la provincia de Cádiz a V. S. expone: que quiere obtener su hoja
de servicios, documentos originales y copia de ellas para justificar sus
servicios y vicisitudes que en ellos ha
sufrido y considerándose acreedor al sueldo de cesantía en el tiempo que estuvo
en esta clase que lo fue desde 3 de Enero/1839 hasta 12 de Junio/1841, que por
disposición del Sr. Intendente de esta Provincia fue agregado a esta
Comandancia a hacer el servicio en ella: en su virtud
Suplica a V. I. se sirva recordar que para la Contaduría de Rentas, se
le clasifique de alta y se consignen sus servicios, asignándole el sueldo que
debió percibir en esta clase de ceaante, procediéndose al pago en los términos
prevenidos en R. O. = Almería 23 de Febrero de 1842.
Afortunadamente para el y una vez examinados los documentos presentados,
se le concedió la petición, consignándosele la cuarta parte del haber de cinco
mil reales que gozó en su último destino, es decir, mil doscientos cincuenta
reales que de más de una trampa lo sacaría. A primeros
de 1850 le vemos en la Comandancia
desempeñando un contrarregistro y el
veintiocho de Febrero lo destinan como Teniente de Carabineros a la Comandancia
de Orense, expidiéndosele el veintinueve de Marzo un Real Despacho de Teniente
efectivo con antigüedad de dieciséis de Febrero anterior, continuando prestando
el servicio de su clase has el final de Agosto, cuando por orden de 20 de
Agosto de ese mes es baja en esa Comandancia por haber sido destinado a la de
Valencia, causando alta en esa el siguiente primero de Septiembre y continuó
prestando el servicio de su clase en la bella ciudad del Turia lo que quedó de
ese año, el siguiente de 1851 y hasta el treinta y uno de Julio de 1852, que
causó baja en esa Comandancia por haber
obtenido a solicitud propia el retiro con una paga de 364 reales, lo que le
correspondía a treinta y siete años de servicio a España, que era lo que le
resultaba de treinta y tres años efectivos de servicio y cuatro de agregación
que le resultaban de lo señalado en la 3ª ventaja del artículo 1º del Real
Decreto de dieciséis de Diciembre de 1851.
consecuencia de si no solicitaba en ese momento el retiro perdería la
oportunidad de la ventaja ello que le supondría y a que, además, se encontraba
un poco cansado de estar cambiando permanentemente de destino y veía que no iba
a poder ascender mucho más en el escalafón militar, y dado que se encontraba
comprendido dentro de la prescripción de la Ley de Retiro y Límite del Servicio
Activo decidió dar el paso, de modo que después de mover papeles se retiró con
el empleo de Capitán y con una paga de 297 reales de oro al mes, con 54 años y
en la villa de Valdemoro, Pero dejemos
que sea el quien nos lo cuente con la carta que elevó a la Reina:
D. Agustín Melero y Cabrera (*), Teniente de la 2ª Compañía de
la Comandancia de Caravineros de Valencia, a V. M. con el más profundo respeto
expone: que tiene cincuenta y dos años de edad y por consiguiente se halla
comprehendido en la prescripción de la
ley de Retiro y límite del servicio activo que señala a la clase de subalternos
Suplica a V. M. reverentemente se digne
concederle su retiro para la Villa de Valdemoro en la provincia de Madrid, con
el sueldo que por clasificación le corresponda y con el abono de cuatro años de
servicio que concede el R. D. de dieciséis de Diciembre último.
Melero”
fue considerado y tuvo la siguiente respuesta:
“Por cuanto en consecuencia de la Ley de veinte y ocho de agosto
de mil ochocientos cuarenta y uno he venido en conceder por resolución de 25 de
Julio último a D. Agustín Melero y Cabrera, teniente del Cuerpo de Carabineros
del Reino, el retiro para la Villa de Valdemoro dependiente de la Capitanía
General de Castilla la nueva, con los 66 centesimos del sueldo de su sueldo de
su empleo, ó sean 297 r. de oro al mes que le corresponden por sus años de
servicios conforme a la ventaja 3ª del Rl. decreto de 15 de diciembre de 1851.
Por tanto mando al Capitán ó Comandante
general á quien tocare, ponga en este Despacho el Use de esta gracia, y al Intendente de la provincia á quien
corresponde dé la órden para que se tome razón de él y forme su asiento en la
Contaduría de la misma, devolviéndoselo al interesados, que deberá justificar
su existencia para el percibo de su sueldo en los términos y plazos
prevenidos en las órdenes vigentes; en
el concepto de que se ha de presentar en el pueblo de su establecimiento en el
preciso término de dos meses contados desde la fecha de este Despacho, y no
ejecutándolo así quedará nulo. Dado en San Ildefonso á 20 de Agosto de mil
ochocientos cincuenta y tres.” Así pues, en
Agosto de 1853 ya estaba Agustín retirado del Cuerpo de Carabineros y del
Ejército, pero ello no quería decir que dejara de trabajar, pues consciente
tanto de que aun era útil para seguir trabajando y de que el retiro no era una
fortuna, es por lo que empieza a mover papeles y aprovechando que era Oficial
retirado de Carabineros optó a uno de los puestos que Hacienda ofertaba para
los Resguardos de Sales y así, una vez aceptado, el 19 de Febrero de 1855 se le
nombra Oficial de la clase de Cuartos de la Hacienda Pública, con sueldo de
8.000 reales vellón al año y destinado a servir con el empleo de Comandante en
el Resguardo Especial de Sales de Sangonera, Murcia, el 6 de Marzo de ese año
pero eso de dejar de cambiar de residencia fue un sueño, pues el 4 de
Julio y como consecuencia de que un
compañero de igual empleo y destinado en Guadalajara, Baltasar Leiguarda
Villalva, solicita una permuta de plaza, allá que va Agustín destinado, tomando
posesión del cargo el 27 de Julio, en el que permanece hasta el 15 de Agosto,
fecha en la que por un Real Decreto de 31 de Julio cesa y es trasladado a la
9 de Septiembre toma posesión del cargo en las salinas de Don Benito, en esa
provincia, lugar donde permanece hasta que cesa por reforma administrativa el
30 de Abril de 1858, -mantiene el sueldo de 8000 reales/año- y el 23 de Junio
de ese año solicita la clasificación que le corresponda, reconociéndosele la
cesantía por Reforma Administrativa, donde se le reconoce un haber de 4.000
reales sobre un sueldo de 8000 reales/año y con esa clasificación solicita la
concesión de la pensión de jubilación, la cual es aceptada por la Hacienda
Pública el 12 de Noviembre de 1861, consiguiendo que el 6 de Diciembre se le
conceda la jubilación como Comandante del Resguardo Especial de Sales de la
provincia de Jaén y con una pensión de 6.400 reales de vellón/año, documento
que firma el 3 de Enero de 1862 el Vicepresidente de la Junta de Clases
Pasivas, D. Juan Díaz Argüelles, con el Vº Bº del Sr. Presidente, documento en
el que se le reconocen los 6.400 reales vellón/año en función a 35 años, dos
meses y 15 días de servicios al Estado, es decir desde que fue ascendido a
con sesenta y tres años es ya un jubilado, dedicando desde entonces su tiempo a
leer, pasear, charlar con antiguos compañeros de armas en el casino, estar con
la familia disfrutando de los nietos y viendo tranquilamente discurrir los
días. Según cuentan sus descendientes, parece ser que escribió una autobiografía
donde daba cuenta de sus hechos y donde hacía una defensa de su honradez
respecto a las acusaciones que a lo largo de su vida le hicieron a la vez que
ensalzaba las virtudes de la vida militar y el honor que para el supuso el
haber servido a la Corona y al Estado impidiendo la propagación de los actos
criminales a lo largo de su dilatada vida militar.
Falleció a
las doce de la noche del 18 de Febrero de 1867, a los sesenta y ocho años, en
el Hospital Militar de Madrid, siendo enterrado el 19 en el Cementerio de la
Patriarcal, también de Madrid, lugar en el que eran enterrados habitualmente
los militares. Su defunción está registrada en el Libro 6º al folio 224 de la
Parroquia del Hospital Militar de Madrid.
Pedro Antonio Melero Millán y de Catalina Martínez Bustos.
abuelos paternos Juan Melero Cabrera y Ana María Millán de Vargas. Fueron sus
abuelos maternos Juan Martínez Plaza y Maria Antonia Bustos.
Tuvo, que
sepamos, tres hijos: Maria del Pilar Gila, Maria del Pilar Felicia y Agustín,
quien el 26 de Septiembre de 1866 era nombrado Mayor del presidio de Toledo,
habiéndolo sido anteriormente del presidio de Granada.
Escudo de su pueblo, Las Pedroñeras
(*) Por alguna razón que
desconocemos, aparece su nombre en los documentos como Agustín Melero Cabrera,
no siendo Cabrera su segundo apellido, si no Martínez. Este hecho le creó
problemas a una de sus hijas a la hora de solicitar esta una pensión de horfandad cuando quedó viuda, pues tuvo que “remover Roma con Santiago” para
demostrar que era hija de su padre y que el segundo apellido de este era
Martínez y no Cabrera. Para colmo de males, ella se llamaba Maria del Pilar, al
igual que su hermana, solo que esta tenía por segundo nombre Gila y aquella
para ella todo se pudo demostrar. Fernando de Laguno Oviedo
Málaga, Marzo de 2012 Publicado por
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Real Decreto 
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 resolución 
 artículo 1
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