Source: http://www.libertadidioma.com/2003/20030504.htm
Timestamp: 2020-04-02 00:05:29+00:00

Document:
AGLI Recortes de Prensa Domingo 4 Mayo 2003
Totalitarismo lingüístico nacionalista
Ernesto Ladrón de Guevara La Razón 4 Mayo 2003
LA IZQUIERDA Y LA COHESIÓN NACIONAL
Editorial ABC 4 Mayo 2003
Editorial El Correo 4 Mayo 2003
Crispación de los nacionalistas
Cartas al Director ABC 4 Mayo 2003
Historia implacable
Cartas al Director El Correo 4 Mayo 2003
MANUEL MARÍN ABC 4 Mayo 2003
El TS evita la «trampa» de Batasuna y anula 241 candidaturas contaminadas por ETA
J. Prats - Madrid.- La Razón 4 Mayo 2003
Mayor Oreja «encarga» a los ayuntamientos y las diputaciones frenar el plan secesionista de Ibarreche
J. Arias Borque - Vitoria.- La Razón 4 Mayo 2003
«Lo que hacen los jueces, lo teníamos que haber hecho juntos los vascos», dice Mayor
J. J. SALDAÑA ABC 4 Mayo 2003
«El plan de Ibarretxe es el mayor desafío a España desde el tejerazo»
BILBAO OLATZ BARRIUSO El Correo 4 Mayo 2003
Su Santidad encarga a los jóvenes que huyan del nacionalismo “exasperado”
Agencias Madrid El Ideal Gallego 4 Mayo 2003
Ernesto Ladrón de Guevara es candidato a diputado general de Álava La Razón 4 Mayo 2003
Uno ya no se sorprende de nada, pues estamos curados de espanto. Sin embargo, el nuevo giro de tuerca de la consejera de Educación, doña Anjeles Iztueta (sic), no por esperado (qué se va a suponer de un partido como EA) resulta menos bárbaro.
La supresión del modelo A ¬que eso es lo que supone la introducción de asignaturas en euskera en ese modelo, que tiene las asignaturas en castellano y el euskera como una má¬ es otro acto de agresión a los derechos individuales.
La opción del modelo A es libre. Muchos padres lo eligen pese a la campaña institucional y política en su contra y a la presión que reciben. Es un acto de libre albedrío garantizado por el artículo 27 de la Constitución, uno de cuyos pilares es la libertad de elección del tipo de educación que deseen los padres para sus hijos. Pero es más: el derecho a la educación en lengua materna es uno de los principios de protección a los derechos humanos reconocidos por la UNESCO y la Comisión contra la Discriminación de la Unión Europea.
El 90 por ciento de la población alavesa habla exclusivamente el castellano desde hace más de doscientos años, por no hablar, por poner otro ejemplo, de las Encartaciones en Vizcaya. Por tanto, la intención de la Consejería de Educación es un gesto más de totalitarismo político que Unidad Alavesa denuncia, y que da justificación y razón para que aún con más ahínco y convicción planteemos en esta próxima campaña electoral la separación de Álava de la Euskadi de Sabino Arana.
Resulta una aberración que, por ejemplo, los inmigrantes tengan que estudiar en una lengua que sólo hablan un millón de habitantes en el mejor de los casos, y no puedan estudiar la lengua que hablan trescientos millones de habitantes en todo el mundo. Imagínense uno de esos muchos niños y jóvenes venidos de la Europa del Este o del Magreb, por poner algún ejemplo, estudiando una lengua de la cual Unamuno dijo: «[ ] desaparece rápidamente y, además, que a nosotros los vascos nos conviene que desaparezca. Para la moderna lucha por la cultura necesitamos una lengua de cultura y el euskera no lo es. Es un instrumento complicado y embarazoso su caudal léxico cuyo uso corriente es, como no puede menos de ser, muy limitado».
Parece que la razón práctica y el sentido cosmopolita de quienes puedan tener un espíritu y mentalidad abierta aconsejarían potenciar el modelo A y no esquilmarlo. Pero no. No nos tocará esa breva en este País Vasco de profundas raíces carlistas cuyos herederos naturales rigen hoy su destino para deshonor y desgracia de quienes queremos ser libres.
¿Por qué no euskera voluntario?
Anunciamos que vamos a combatir la pretensión de Anjeles Iztueta de suprimir en la práctica el modelo A con todos los recursos legales, hasta llegar, si cabe al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, pues el derecho de los ciudadanos de recibir una educación acorde con la lengua de uso y la libertad lingüística deben prevalecer por encima de cualquier idea de nación, por muy vasca que sea. Los derechos son de las personas, no de las lenguas.
NO se trata de «alzar muros» ante las propuestas nacionalistas que, procedentes del País Vasco y Cataluña, tratan de cuestionar uno de los principios constituyentes del Estado social y democrático de Derecho. Se trata -más allá de las metáforas- de exponer ante estas propuestas una formulación compartida, firme y coherente de defender el modelo que, trayendo causa de la historia, la cultura, la economía y los valores comunes, sanciona el artículo 1.2 de la Constitución («la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado»), el 2º (que proclama la «indisoluble unidad de Nación española» en la que se fundamenta la Constitución) y el reconocimiento y garantía del derecho «a la autonomía de las nacionalidades y regiones» que integran España en un régimen de «solidaridad» entre todas ellas.
Cualquier iniciativa -sea el llamado plan «soberanista» del PNV, sea el replanteamiento «nacional» del Estatuto catalán que pretende el candidato Artur Mas, sea -y digámoslo con claridad- la asimetría federalizante -que apadrina Pascual Maragall- que no respete estos principios debe tener en cuenta dos datos esenciales: 1) que se está afectando directamente al núcleo duro de la Constitución y alterando el pacto constitucional y 2) que la voluntad de la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles ni desea, ni demanda, ni está dispuesta a asumir que esas iniciativas quiebren en beneficio de clases políticas determinadas y sectores sociales concretos y en detrimento del conjunto nacional.
Cuando los dirigentes socialistas se preguntan retóricamente si de verdad la cohesión nacional está amenazada, hay que responder con menos elementalidad que la suya. Podría estarlo si el PSOE -y con él el PSC- no demuestran que la totalidad del partido, todo el socialismo español, su entera organización política y su estrategia -incluida la de pactos posibles en el País Vasco- no responde como debe hacerlo un partido de implantación nacional, con vocación de gobierno y fiel a sus principios -los mejores- de la izquierda política española que están también en la idea nacional de España como fundamento de la igualdad y de la solidaridad.
LA pertenencia nacional plural hace a los ciudadanos semejantes ante la ley, el poder, las prestaciones del Estado, su acceso a la cultura, a los tribunales de justicia, a la educación, a la sanidad, ante el conjunto del Estado del Bienestar. Esos han sido los criterios de la izquierda -de todas- en los que han convergido, con más riqueza cultural, histórica y filosófica, la derecha democrática. Y si aquella o ésta fallan en su coherencia por razones electorales, por ansia de poder o por ambición, la respuesta a si la cohesión nacional está en peligro podría tener una contestación afirmativa. Y justo es afirmar que el Partido Popular representa hoy por hoy una garantía en este crucial asunto muy superior a la del PSOE en el que líderes como Rodríguez Ibarra, José Bono o Francisco Vázquez ofrecen una solvencia nacional que se echa de menos en otros con responsabilidades todavía más generales.
EL juego -políticamente insólito y jurídicamente ininteligible- de Pascual Maragall con esa asimetría federalista, es altamente peligroso por mucho que quiera explicarse en desbancar del poder a CiU. Y la tibieza del Partido Socialista de Euskadi -que ha depurado a los dirigentes con ideas más claras al respecto, desde Nicolás Redondo a Rosa Díez, dividiendo en dos el partido allí- debe considerarse a estas alturas una grave irresponsabilidad cuando enfrente se va encarnando una alternativa secesionista con conexiones ideológicas y estratégicas con la banda terrorista ETA. Por eso, la cuestión nacional sigue siendo «la» cuestión. Quiéralo o no el socialismo, cuyo mayor acierto fue suscribir el pacto con el Gobierno y el PP por las libertades y contra el terrorismo, y cuyo peor defecto es el desmayo de liderazgo que ejercita, debilidad que le está empezando a rebasar por todos los flancos.
La resolución que ayer adoptó por unanimidad la Sala Especial del Tribunal Supremo, declarando ilegales 241 candidaturas electorales en Euskadi y Navarra, hace efectiva la previsión contenida en el apartado 4 del artículo 44 de la Ley Electoral: «No podrán presentar candidaturas las agrupaciones de electores que, de hecho, vengan a continuar o suceder la actividad de un partido político declarado judicialmente ilegal». Desde que las Cortes Generales aprobaron la vigente Ley de Partidos, y tras la sentencia por la que el 27 de marzo el Supremo ilegalizó a Batasuna, la izquierda abertzale ha pretendido sucederse a sí misma tratando, al mismo tiempo, de hacer ostentación de su negativa a someterse a los requisitos legales y judiciales y de alegar que las plataformas de reciente creación no constituyen una mera prolongación de sus anteriores siglas. Cuando fue creada Batasuna, ésta recibió en herencia los alcaldes y concejales que en 1999, en plena tregua de ETA, había obtenido Euskal Herritarrok. Ninguna voz discordante emergió en tan sectarizado mundo para denunciar que la nueva sigla, surgida en paralelo al regreso de la banda armada a su abominable actividad, no podía hacer suyos los votos de quienes habían secundado a EH en la creencia de que su papeleta constituía una forma de hacer definitivo el alto el fuego de ETA.
En esta ocasión, el fraude de la izquierda abertzale intenta embaucar a la comunidad nacionalista y a quienes de buena fe siguen pensando que los procedimientos del Derecho pueden, en su último detalle, soslayar las evidencias que sus infractores ocultan como sistema. Además, se da el caso de que, en realidad, quienes han auspiciado AuB y las demás plataformas ilegalizadas han fingido que trataban de asegurar su presencia en la liza electoral. Porque la verdad ha sido muy otra. La verdad es que su único esfuerzo ha sido evitar que sus candidatos incurrieran en supuestos de ineligibilidad personal, sin duda con el objetivo de que dicha característica sirva de añagaza ante el Tribunal de Estrasburgo. Pero la destacada presencia de dirigentes, militantes y electos de Batasuna en las nuevas plataformas constituía más una provocación que un intento serio por garantizar a los votantes tradicionales de la izquierda abertzale un lugar dentro de la legalidad constitucional.
Ayer, diversas voces del nacionalismo saludaron el fallo del Supremo como la crónica de una sentencia anunciada y redactada al dictado del poder político. Pero los hechos vienen a demostrar que la decisión del Alto Tribunal responde, en todo caso, a lo que la izquierda abertzale organizada ha buscado de forma persistente: someter al Estado de Derecho a un constante desafío, obligándolo a optar entre mantener en su seno ámbitos propicios para la impunidad y despojar a los encubridores del terror de toda ventaja legal. A la espera del texto de las dos sentencias, acordadas por unanimidad, y de la respuesta que el Constitucional dé a los posteriores recursos, va siendo hora de que la izquierda abertzale entienda que a partir de ahora le corresponde a ella demostrar una inequívoca voluntad para labrarse un espacio propio dentro de la legalidad constitucional.
La detención de miembros de Udalbitza es para los nacionalistas, una vez más, un «ataque al pueblo vasco», y acusan al PP de «crispar a la sociedad vasca».
Personalmente, llevo 25 años crispado, 25 años siendo atacada por sus gudaris y cada vez con menos disimulo, por ustedes, y 25 años esperando a que me llegue a mí también esa libertad y ese bienestar del que gozan ustedes. Los mismos 25 años que llevan ustedes gobernando, y todo ello por el mero hecho de no ser nacionalista. «Es que no quieren ustedes negociar», ¿negociar qué?, ¿acaso las condiciones en las que vamos a vivir en un gueto para vascos que no reúnen la pureza ideológica y de Rh que exige el señor Arzalluz?, ¿acaso nuestra rendición a sus ideas y posterior exilio?
Comprendo que el plantar cara a ETA les de miedo y no les resulte práctico, al fin y al cabo ellos son los que les han hecho el trabajo sucio todos estos años, poniéndose perdidos de sangre, mientras que a ustedes les ha ido estupendamente. Pero crispar, lo que se dice crispar, nada crispa más que un tiro en la nuca, un coche bomba, o una carta de ETA. Eso sí, cada vez que un juez les toca un pelo, ponen ustedes el grito en el cielo, pues peligra su cosecha de nueces. Aunque, ahora, van a por sus votos. ¡Tendrán morro! Edurne Zarraoa Gabikagogeaskoa. Guecho (Vizcaya).
F. A. Jiménez Calle/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 4 Mayo 2003
¡Crucifícale, crucifícale¡, gritan los oficiantes, súbditos del sanedrín nacionalista, Y a éstos se une la chusma: crucificad, también, a esos otros, que están con él; han blasfemado contra el dios nacionalista, crucificad a todo disidente... Y, ahí están, en el pasillo... ¡Da espanto¡ Hasta cuando el capo decida, o pueda consumar la sentencia. Apuntalada por sus sicarios y sayones. El gran 'Pilatos' se lava las manos. «Las ideas no deben ser, en modo alguno, prohibidas o anuladas. Es un ataque a la libertad». Vaya sarcasmo. ¡Qué vergüenza, lehendakari!... Pues eso... Perfidia vestida de algodón.
Dése prisa, lehendakari, las nueces se pueden acabar. Antes de esto hay que implantar el 'plan' a toda prisa, pues, si cesan los tiros, su gatuperio ya no tiene razón de ser. Venga... Consulta, referéndum galopante. Quebec... El nacionalismo no se entera, ni se dará por enterado, ab infinitum. Su derrota está cantada. El Quebec vasco ya ha llegado. La Historia es implacable: maldice a los falsarios. Preguntad a Josué cómo fue aquello de Jericó. Su amigo, Fidel, les ha jugado una mala pasada. Mira por dónde, señor Madrazo. ¡Lo limpios que somos¡ Nos han pillado repartiendo millones de euros, del ciudadano, al dictador, personaje siniestro homólogo de Stalin. Así, de esta manera, alguien vive como dios en las playas de La Habana. Aquí, en Euskadi, tiene material y contenidos, lehendakari, para hacer un vídeo, muéstreselo a su peña. ¡Ah¡ y, no se olvide de él, por favor, cuando vaya de conferencias.
El atentado de ETA que el 4 de agosto de 2002 acabó con la vida de una niña de seis años y de un hombre en Santa Pola fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de José María Aznar, quien aquella misma noche ordenó poner en marcha la maquinaria jurídica y política que permitió la presentación de las demandas de ilegalización de Batasuna
MADRID. No había caído aún la noche del 4 de agosto de 2002 cuando una nueva salvajada de ETA, otra más, sacudió como un mortal terremoto la tranquila localidad alicantina de Santa Pola, en pleno bullicio estival y con sus calles repletas de bañistas que regresaban de la playa. Un coche bomba de ETA, otro más, segó las vidas de un hombre de 57 años y de una niña de apenas seis. El presidente del Gobierno, José María Aznar, no aguantó más. Aquella misma noche, localizó en su teléfono móvil al ministro de Justicia, José María Michavila, quien estrenaba vacaciones en un pueblecito de pescadores próximo a Palma de Mallorca. «José María -dijo el presidente a Michavila-, regresa a Madrid. Tienes que poner ya en marcha el proceso para ilegalizar Batasuna. Llama a tu gente y a trabajar».
Michavila tomó un vuelo hacia Madrid a las siete de la mañana del día 5. Un día soleado y muy caluroso en toda España excepto en Santa Pola, donde las lágrimas y el sudor frío de la conmoción resbalaban por la fachada de la casa cuartel de la Guardia Civil, abierta en canal por el explosivo de unos asesinos que barruntaban el ocaso de sus cómplices «políticos» en las instituciones gracias a la nueva Ley de Partidos, viva desde el 28 de junio.
Hacia las cuatro de la tarde, el equipo de Justicia mantuvo su primera reunión. El abogado general del Estado, Arturo García Tizón, también hubo de interrumpir sus vacaciones en Galicia; la subsecretaria, María José García Beato, desde temprano en la sede del Ministerio, colgaba y descolgaba teléfonos para localizar con urgencia a otros colaboradores. Uno de ellos, conduciendo hacia Sanjenjo, dio la media vuelta cerca de Vigo y dejó a su mujer, maleta en mano, en una gasolinera a la espera de otro familiar que pudiera recogerla. Otro dejó empantanado su viaje a Escocia... Principio y fin de las vacaciones en el mismo día. También para los equipos de Interior, de la Guardia Civil y de la Policía, y de la Fiscalía, que contra el reloj tecleaban en sus ordenadores para tener a punto cuanto antes las demandas de disolución del entramado político de ETA.
El cinismo del «conflicto político»
Fernando Herrero, responsable de la Secretaría Técnica de la Fiscalía General, y recién llegado a Castellón para descansar, comenzó allí mismo y ante unos folios en blanco a dar forma técnico-jurídica a los convincentes argumentos que luego cinceló el teniente fiscal del Supremo, José María Luzón, ante ante los dieciséis magistrados que han puesto punto y final, y moraleja, a la tenebrosa fábula de Batasuna.
Esa misma semana de agosto, Michavila mantuvo una reunión con el secretario general de Presidencia, Javier Zarzalejos, y con los dirigentes socialistas Alfredo Pérez Rubalcaba y Juan Fernando López Aguilar. El descarnado atentado de Santa Pola y la chulesca demostración batasuna, ante las cámaras de televisión, de cómo la vida de una niña de seis años podía quedar cínicamente reducida a un argumento más del «conflicto político de Euskal Herria con el Estado español», fue la gota que colmó el paciente vaso de los demócratas. Los rostros de Ángel Acebes e Ignacio Astarloa -recién llegados a Interior- caminando apesadumbrados por las calles de Santa Pola así lo atestiguaban.
Al tiempo que la maquinaria jurídica, se puso en marcha la maquinaria política para impulsar el adiós de Batasuna. El 21 de agosto, y con un escrito de base redactado de puño y letra por Michavila, éste convocó al portavoz parlamentario socialista, Jesús Caldera, y a José Antonio Bermúdez de Castro, portavoz del PP en la Comisión Constitucional del Congreso, para abordar el formato que debía adquirir la expresión parlamentaria de un deseo que, rabioso, recorría las calles: expulsar a Batasuna de las instituciones. Con los deberes hechos, el ministro trasladó la común iniciativa de los dos partidos mayoritarios al resto de grupos parlamentarios. Por esas fechas, el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, con música clásica de fondo en su despacho, ultimaba la resolución que el 26 de agosto supondría la suspensión provisional de actividades de Batasuna a raíz de un proceso penal. Y el Congreso -con excepción hecha del PNV, EA o IU- puso el dedo en la llaga al confirmar que, en efecto, había llegado la hora. Los dirigentes batasunos se consumían en su propia encrucijada mientras encadenaban sus manos a los balcones de sus sedes en un inútil intento de evitar la clausura.
El departamento de reprografía del Ministerio de Justicia no daba abasto... se fotocopiaron casi 100.000 folios con la documentación en que descansaba la que fue bautizada como «demanda de la democracia». Incluso, el propio García Tizón o Ricardo Miñarro, responsable de la Abogacía del Estado ante el Supremo, ponían pegatinas para clasificar los 20.000 folios que, en 22 archivadores, se iban a trasladar al Registro del Tribunal en la mañana del 3 de septiembre. En la Fiscalía, el Gabinete Técnico no andaba a la zaga.
Aquella mañana, terminaron algunas madrugadas nutridas de coca-colas, tentempiés de Mallorca y sandwiches de Rodilla ahogados en el humo de cigarrillos siempre encendidos. Con las demandas de ilegalización admitidas por la «Sala del 61» del Tribunal Supremo, presidida por Francisco Hernando, se sucedieron las comidas y cenas de trabajo de Michavila con Zarzalejos, López Aguilar, Pérez Rubalcaba y Bermúdez de Castro, a menudo servidas por Ángel, responsable de Landó, en el mismo despacho que en su día ocupara Victoria Kent en el viejo caserón de San Bernardo. Los firmantes del Pacto Antiterrorista se vieron impelidos a exteriorizar que era el momento de asfixiar a ETA y a todo su entorno.
Empezó a adquirir forma un proyecto que meses atrás había encargado Aznar personalmente a su ministro y que vio su vía expedita el mismo día de Navidad, 25 de diciembre, cuando tras visitar la capilla ardiente del fallecido Íñigo Cavero en la sede del Consejo de Estado, el presidente del Gobierno cogió del brazo a Michavila y le encargó cerrar con el PSOE el proyecto que permitirá el cumplimiento efectivo de penas por parte de los terroristas. Una iniciativa que también restó horas de sueño a los «negociadores» y en el que todos hubieron de ceder terreno para alcanzar un texto común. López Aguilar, no fumador, se veía tan agobiado por los interminables puros de Pérez Rubalcaba y los pitillos que en ocasiones enciende Michavila, como por la dureza que mostraba Zarzalejos en el tira y afloja sobre las condiciones que deberá asumir un etarra para reinsertarse. A mitad de febrero, llegó por fin el acuerdo final.
En esas fechas, la Sala especial del Tribunal Supremo alcanzaba a dar sus últimos pasos en la tramitación del proceso contra Batasuna y casi encaraba la deliberación que el 27 de marzo concluyó con un fallo histórico: la disolución de ese partido y de sus antecesores, HB y EH, como parte integrante de ETA en una sucia estrategia para socavar los cimientos de la democracia desde sus mismas estructuras. Una estrategia a la que el Supremo dio anoche un nuevo bajonazo.
La Sala destaca que miembros y electos batasunos ocupaban los primeros puestos en todas las listas
La Sala Especial del Tribunal Supremo decidió anoche por unanimidad anular 241 candidaturas presentadas por la plataforma AuB y agrupaciones locales abertzales al considerar que su constitución está vinculada a los designios de ETA y supone la «continuidad operativa» de la extinta Batasuna.
El TS destaca en sus resoluciones que la ilegalidad de las listas se demuestra, además de por multitud de documentos internos del «entramado», por el hecho de que en todas las candidaturas ocupan los primeros puestos miembros o electos de Batasuna, algo contrario a la deslegalización.
La Sala Especial del Tribunal Supremo decidió anoche por unanimidad, después de cuatro maratonianas jornadas de trabajo, anular 241 de las 249 candidaturas electorales que impugnaron la Fiscalía y la Abogacía del Estado por entender que suponen la «continuidad operativa», y por lo tanto fraudulenta, de HB, EH y Batasuna.
En dos sentencias (una por cada recurso) de casi 100 folios, el Supremo, tras detallar numerosos informes internos incautados a miembros del «entramado», constata la «existencia de una dirección externa» en el proceso de presentación de estas candidaturas que ha coordinado sus actuaciones. Y en este sentido, la Sala aprecia en el diseño de dicho proceso «vínculos con la organización terrorista ETA». A este respecto, los magistrados citan en repetidas ocasiones uno de los documentos sobre la «estrategia electoral» diseñada, denominado «Criterios para la formación de listas», en el que se indica tajantemente que en los primeros puestos de las nuevas Plataformas deben incluirse a personas ya electas de la «Izquierda Abertzale», como así ha ocurrido.
De hecho, la Sala analiza en su resolución uno a uno todos los candidatos de las listas electorales, su vinculación con Batasuna (en total, 1.530 personas) y el puesto que ocupa, y comprueba que las indicaciones de esa «dirección externa» se cumplen. Este extremo, para la Sala, sería suficiente para determinar la sucesión de Batasuna por las nuevas plataformas. Pero es que además, el Supremo revela la existencia de «Protocolo» o «convenio» suscrito entre Batasuna y AuB el 27 de marzo pasado, es decir, al día siguiente de la deslegalización. Respecto a los derechos fundamentales a los que afecta el fallo, los magistrados ponen de manifiesto que el hecho de que la estructura sea ilegal ¬de acuerdo con la sentencia que disolvió Batasuna¬, el artículo 44.4 de la Ley Electoral prohibe la presentación de candidaturas «a quienes teniendo aptitud individual para ser candidatos se integren en aquellas agrupaciones de electores que probadamente intenten continuar o suceder la actividad de un partido político declarado ilegal».
Ocho candidaturas legales
Por otra parte, la «Sala del 61», ha admitido las alegaciones que presentaron ocho de las candidaturas impugnadas por entender que su vinculación con Batasuna era muy superficial o, simplemente, porque su inclusión en las listas del fiscal y el abogado del Estado se debió a un error. Entre las listas que sí podrán concurrir el 25-M figura «Izquierdas de Iruña», candidatura que resultó de una escisión de IU-EB. También tendrán sus papeletas en los colegios electorales «Soraluzeko Askatasun Haizea» (Soraluce), «Aramako Herri Batzarra» (Arama), «Olaberriko Talde» (Olaberría), «Untzaillaitz Herri Plataforma» (Izurtza), «Herri Candidatura», «Baztarramendi» (vinculada a EA, en Ergoyena), y «Goizueta Bizirik» (Goizueta).
Los populares presentaron ayer en el Palacio Europa de Vitoria a sus principales espadas para las próximas elecciones municipales y forales en el País Vasco. Allí estaba la plana mayor del PP en la comunidad: Jaime Mayor Oreja, Carlos Iturgaiz, Leopoldo Barreda y Carmelo Barrio, así como multitud de militantes de a pie y simpatizantes.
En el acto, Mayor Oreja aseguró que su formación presenta «las mejores candidaturas» y que el 25-M «no son unas elecciones más» sino «las primeras elecciones en las que ETA no estará representada en las elecciones vascas».
El líder de los populares vascos, que rindió homenaje a las figuras de Gregorio Ordoñez y Miguel Ángel Blanco, criticó duramente a los nacionalistas porque «en estas elecciones no están pensando en las ciudades y en los territorios forales» sino «en su plan», «sólo buscan la herencia de los votos de Batasuna». Aseveró que la alternativa política del PP es «la libertad» y recordó que «un plan como el de Ibarreche sólo se puede frenar desde las ciudades y las diputaciones».
A continuación intervinieron los principales candidatos populares: Basagoiti, San Gil, Alonso y Rabanera. El candidato a la alcaldía de Bilbao, Antonio Basagoiti, afirmó que las candidaturas populares son un valor añadido, porque representan la lucha contra el terrorismo y porque son un freno al «Plan Ibarreche». Así, aseguró que el PNV se plantea las elecciones como «una meta volante de camino a la independencia» y ofreció a los vecinos de Bilbao un «cambio tranquilo» como el que se ha dado en Vitoria y Álava. La candidata a la alcaldía de San Sebastián, María San Gil, afirmó que no se puede permitir que haya «vascos de primera y vascos de segunda», y pidió el voto para que la capital donostiarra vuelva a enarbolar «la bandera de la libertad con mayúsculas», ya que, el modelo de ciudad de Elorza «varía según el día entre el federalismo asimétrico de Maragall y el plan soberanista de Ibarreche».
Los encargados de cerrar el acto fueron los anfitriones, el alcalde de Vitoria y candidato a la reelección, Alfonso Alonso, y el Diputado General de Álava, Ramón Rabanera, también candidato a la reelección. Pero antes de concluir, desde la pantallas de televisión se recibió un inesperado mensaje.
El presidente del Gobierno y del PP, José María Aznar, en un mensaje grabado, dio ánimos a los candidatos populares y aseguró sentirse «orgulloso» de ellos.
VITORIA. El vicepresidente del PP, Jaime Mayor Oreja, pidió al PNV que deje de quejarse del cerco de la Justicia a ETA porque «lo que están haciendo los tribunales -afirmó-, lo teníamos que haber hecho juntos los vascos». Ante un millar de candidatos del País Vasco, el dirigente popular destacó que el PP presenta «las mejores candidaturas de estos 26 años» para las elecciones municipales y forales que serán «las primeras en las que la banda ETA no va a estar presente». Mayor, que cerrará la lista al Ayuntamiento de Vitoria que encabeza Alonso Alonso, que se presenta a la reelección, dijo que el PNV no busca la derrota de ETA en estas elecciones sino la «herencia» de Batasuna en «una carrera de méritos que no lleva a ninguna parte», y que supondrá «la hipoteca más grave para este país». Al respecto, aventuró que no habrá votante de Batasuna que vote al PP pero, en todo caso, recalcó que «aunque lo tuviésemos, no lo quiero ni regalado». A pesar de su radicalización, el partido de Arzalluz no conseguirá, según dijo, sus objetivos, sino que «va a fracasar, como hace cuatro años, cuando abrazaron a ETA» -en referencia al pacto de Estella-.
También arremetió contra el lendakari «al que todavía -recalcó- entiendo menos», por considerar las actuaciones judiciales y políticas contra el entramado etarra como «una provocación o desestabilización». A su juicio, lo que realmente «crispa y escandaliza» es «el crimen y el compadreo entre Batasuna y el PNV, mientras los cargos del PP y del PSE llevan escolta».
Ante los comicios, pidió a sus compañeros que no se equivoquen porque «no nos enfrentamos al PSE», sino al plan de Ibarretxe. Sobre los socialistas vascos dijo que «son distintos a los del 13 de mayo», ya que, según criticó, «no quieren hablar de alternativa constitucional, pues están más influenciados que nunca por el proyecto de Maragall». El acto, que cerró el cabeza de lista a la Diputación Foral de Álava, Ramón Rabanera, que se presenta a la reelección, contó con la intervención, entre otros, del ex parlamentario del PNV y en la actualidad candidato del PP a las Juntas Generales, Javier Guevara.
«El plan de Ibarretxe es el mayor desafío a España desde el 'tejerazo'»
Advierte de que «quien no cumpla la ley pagará las consecuencias, sea lehendakari o el último mortal» Cree que sólo el PP frenará el soberanismo porque «en el PSE hay crisis y se purga a los 'redondistas'»
Recién llegado del sur, donde su partido le requiere a menudo para dar testimonio de la labor diaria de los cargos del PP vasco, Carlos Iturgaiz ha comenzado ya la cuenta atrás para una campaña que prevé agotadora y, sobre todo, decisiva para «consolidar la alternativa al nacionalismo». «El 13 de mayo de 2001 nos quedamos a escasos metros de la cima, pero no desistimos de volver a subir», dice. En la entrevista, aderezada de fondo con la ruidosa protesta de los trabajadores de Babcock frente a la sede central del PP en Bilbao, el presidente del partido en Euskadi aprovecha para atacar con dureza la línea del PSE de Patxi López e insiste en presentar el plan de Ibarretxe como una negra sombra que se cierne sobre el futuro de los vascos. «Es el mayor desafío a España desde el 'tejerazo'», sentencia.
-El cerco judicial al entorno de Batasuna se estrecha cada vez más, como demuestra la última operación de Garzón contra Udalbiltza. ¿No cree que este tipo de actuaciones dan votos al nacionalismo?
-Al revés. No debemos tener miedo a que el Estado de Derecho y la democracia funcionen. Las últimas decisiones de los jueces nos alivian a todos los demócratas. Y, por si alguien tenía dudas, se demuestra una vez más que Batasuna es una parte del entramado de ETA. Por lo tanto, la única conclusión que se puede sacar es que los nacionalistas oxigenan a ETA, que al Gobierno vasco le molesta que se meta a etarras en la cárcel y que el PNV piensa seguir siendo el abogado defensor de la banda.
-Ellos les acusan a ustedes de desestabilizar Euskadi.
-Los que dicen eso son los que siempre han mantenido que no se puede acabar con ETA ni policial ni judicialmente. Pero, a la hora de la verdad, se han confirmado las tesis del PP. Se ha demostrado que, cuando hay actuaciones policiales, cuando se detienen comandos de ETA y de la 'kale borroka', cuando los jueces envían a la cárcel a los que queman cajeros y autobuses, hay también menos terrorismo.
-El PNV y el PSE se han puesto de acuerdo en reprocharles que utilicen el problema vasco para hacer electoralismo y tapar su desgaste.
-Algunos quieren que se olvide el estado de emergencia en que viven miles de ciudadanos vascos y hacer de Euskadi una especie de país de las maravillas. No podemos olvidar jamás que aquí hay miles de personas que viven escoltadas y que ETA nos coloca a los no nacionalistas en su particular corredor de la muerte por decir lo que pensamos.
-Pero, ¿no le preocupa nada la sombra de la guerra contra Irak? En su partido se congratulan de que en Euskadi la incidencia ha sido menor porque aquí se vive 'otra guerra'
-Es un hecho que las movilizaciones han sido menos que en otros lugares. Pienso que, tras la finalización del conflicto de Irak, los ciudadanos van a ser responsables y aprovechar esta oportunidad para afianzar la alternativa a este nacionalismo que ha dejado de ser democrático y se ha entregado a los objetivos políticos de ETA y al independentismo. Ése es nuestro reto, municipalizar la alternativa. El 13 de mayo estuvimos a punto de conseguirlo y nos quedamos a escasos metros de la cima. Pero no hemos desistido de volver a subir.
-Admita que alguna vez ha pensado que el apoyo de Aznar a EE UU podría echar por tierra buena parte de sus esfuerzos en Euskadi.
-No, qué va. Porque aquí, como lo hemos vivido siempre, estamos más concienciados que nadie contra el terrorismo y sabemos que hay que luchar contra él con total firmeza democrática, venga de donde venga. Durante muchos años, España ha estado sola combatiendo al terrorismo. No teníamos ni el afecto ni la comprensión de los países cercanos y hemos tenido que llorar en soledad. Por eso sabemos que España no puede mirar hacia otro lado y debe encabezar la lucha contra el terrorismo. El haber librado a Irak de un tirano como Sadam está en el haber de los demócratas de todo el mundo.
-Entonces, no sienten vértigo ante los pronósticos de descalabro.
-Para nada. Los españoles saben que desde que el PP gobierna se han bajado los impuestos, hay más empleo que nunca, más afiliados a la Seguridad Social, el IAE ha desaparecido, hay una reforma para los autónomos y las mujeres van a tener más ayudas a la hora de poder trabajar y tener hijos. Además, saben que no se levantan todos los días con escándalos de Gobierno, como tenía el PSOE un día sí y otro también. Y los vascos saben que el PP es el único partido que puede hacer descarrilar el 'plan Ibarretxe'. Porque tenemos un mensaje de firmeza democrática y de unidad, cohesionado dentro del partido, cosa que otros no pueden decir.
-¿De verdad cree que el PSE no trabajaría para poner coto al plan del lehendakari?
-Mire, los socialistas tienen un grave problema en estos momentos. La crisis interna es evidente. No lo digo yo, lo reconoce el propio alcalde de Barakaldo. Pero lo dicen también, con micrófonos y sin micrófonos, otros responsables del PSE. Es evidente que hay una purga de los 'redondistas' por parte de la dirección de Patxi López. En el PSOE hay discursos que están en las antípodas: no es lo mismo lo que dice Odón Elorza que lo que sostiene Rosa Díez; Carlos Totorika que Gemma Zabaleta; Patxi López que Nicolás Redondo. Y si la dirección actual se contamina cada vez más de las tesis de Maragall y Elorza, que son los que están moviendo los hilos del PSOE, sí veo que puedan titubear frente al nacionalismo.
-Pero si Zapatero se ha ofrecido a construir un muro para frenar a Ibarretxe
-Ese muro tiene abundantes grietas, ése es el problema. La grieta vasca es Odón Elorza y son las depuraciones de 'redondistas' por parte de Patxi López. Y la grieta catalana se llama Pasqual Maragall, que juega a convertirse en un sucedáneo del nacionalismo catalán. Muchos nos preguntamos cómo va a ser capaz de garantizar la cohesión de España una persona incapaz de garantizarla en su propio partido.
-¿Confía en poder pactar con ellos tras las elecciones?
-Mire, podríamos habernos unido para hacer listas conjuntas en municipios emblemáticos o con especiales dificultades para los constitucionalistas y no han querido. Ahora, cuando habla del muro, Zapatero podría aprovechar para garantizar que los pactos postelectorales serán siempre entre constitucionalistas. Nosotros tenemos muy claro que no vamos a pactar con los independentistas. Si otros lo esconden, allá ellos.
-¿No serán cantos de sirena para atraer a los críticos hacia el PP?
-No. En la sociedad vasca ya estamos trabajando juntos y ya existen asociaciones donde conviven socialistas y populares. En las tesis de defensa de la libertad no hay diferencias con lo que proponen Rosa Díez, Nicolás Redondo, Carlos Totorika o Carlos Pera. Lo importante es que ellos y nosotros hemos sabido comprender que estamos todos del mismo lado de la línea, pero todavía algunos no lo comprenden. No entienden que, en la Alemania nazi, a los judíos se les mandaba a la cámara de gas sin preguntarles si eran de derechas o de izquierdas.
-Bien. Pero, ¿cuál es la fórmula del PP para ese descarrilamiento del 'plan Ibarretxe' del que habla?
-Le contesto por partes. Primero hay que decir que el 'plan Ibarretxe' no es una cuestión estética, electoralista o mitinera. Es realidad y tenemos que estar muy preocupados, porque el objetivo del PNV a partir de ahora es desafiar al Estado de Derecho a través del desacato y la desobediencia. Estamos viendo los primeros pasos de ese plante al Estado que hace el PNV con el visto bueno de ETA.
-No me ha dicho cómo piensan contrarrestarlo.
-No poniéndonos nerviosos, a pesar de que el 'plan Ibarretxe' es el mayor desafío a España desde el 'tejerazo'. Diciendo claramente que aquel que no cumpla la ley deberá atenerse a las consecuencias, que no debemos tener miedo a que los jueces hagan cumplir la ley. Y eso vale para el lehendakari Ibarretxe y para el último de los mortales. Allá cada uno con lo que quiera hacer con su futuro, pero que sepa a lo que se atiene.
-Por ejemplo, si el tripartito se niega a disolver el grupo de Sozialista Abertzaleak en el Parlamento vasco.
-Exigimos al señor Atutxa y a los miembros de la Mesa de la Cámara que están posicionados en contra de este asunto que cumplan las sentencias judiciales como manda el artículo 118 de la Constitución. En las próximas semanas vamos a saber hasta dónde tiran de la cuerda, hasta dónde es capaz de llegar el PNV y si quiere colocar la cabeza de Atutxa en una bandeja o no. Los nacionalistas se van a tener que tragar sus palabras. Y si al final se ponen en rebeldía con la Justicia, estoy seguro de que los jueces actuarán. Allá ellos con las consecuencias.
-Ibarretxe insiste casi a diario en que la sociedad está con él.
-Eso es completamente falso y el lehendakari lo sabe. Si hay algo que la sociedad vasca tiene claro es que no quiere que Euskadi sea una Albania de los años 70. Lo que ocurre es que los nacionalistas se han puesto muy nerviosos cuando ETA ha pedido una abstención activa, no hay más que ver el ataque de nervios que le dio a Egibar. Sólo están pensando en heredar los votos de Batasuna, y por eso se han radicalizado y hacen los deberes que les manda ETA.
-¿Le sorprendió oír a Arzalluz decir que el 'plan Ibarretxe' sólo margina a los que no están de acuerdo?
-No, porque confirma que es un plan excluyente. Eso debe hacer reflexionar a los que vayan a votar al PNV. Es importante saber que los candidatos nacionalistas ya han dejado claro que su aportación será impulsar el 'plan Ibarretxe' desde las instituciones.
El Papa recuerda que las ideas no se imponen, sino que se proponen
El Papa pidió ayer a los jóvenes españoles que sean operadores de paz, que “se mantengan lejos” de toda forma de “nacionalismo exasperado”, de racismo y de intolerancia y que recuerden que las ideas “no se imponen, sino que se proponen”. Ante más de setecientas mil personas llegadas de todos los rincones de España que le aclamaron en la base de Cuatro Vientos, en las afueras de Madrid, y le acogieron como a una estrella del pop, Juan Pablo II pronunció un discurso centrado en el poder de la paz y del amor. En su intervención ante los jóvenes -que el propio Papa había solicitado-, un rejuvenecido Pontífice condenó la espiral de violencia, el terrorismo y la guerra.
“Amados jóvenes, sabéis cuánto me preocupa la paz en el mundo. La espiral de violencia, el terrorismo y la guerra provoca, todavía en nuestros días, odio y muerte. La paz es ante todo un don y la debemos construir entre todos mediante una profunda conversión interior. Por esos os quiero pedir que seáis operadores y artífices de paz”, afirmó Juan Pablo II.
El Obispo de Roma, que llegó ayer a Madrid para una visita de dos días, en su quinto viaje a España, pidió a los muchachos que respondan a la violencia ciega y al odio inhumano con el poder “fascinante” del amor.
En un precioso discurso, escrito con mucho cariño, como es normal en él cada vez que se dirige a los jóvenes, Juan Pablo II le animó también a vencer la enemistad con la fuerza del perdón y a no ceder ante el mal.
“Manteneos lejos de toda forma de nacionalismo exasperado, de racismo y de intolerancia. Testimoniad con vuestra vida que las ideas no se imponen, sino que se proponen”, afirmó con energía el Papa.
En esas palabras del Sumo Pontífice, observadores vaticanos vieron una crítica a los grupos nacionalistas radicales de alguna región española, que propugna la independencia y no dudan en alcanzar ese objetivo echando mano al terrorismo.
El anciano Papa, que con los jóvenes se crece y se vuelve él también joven, les dijo que está “profundamente emocionado” por la acogida recibida y les confesó que deseaba desde hace mucho tiempo este encuentro.
Recuerdo de su anterior visita
La última vez que el Papa estuvo en España fue en 1993. Ahora, diez años más tarde, se le invitó a venir para proclamar cinco santos de la tierra, lo que hará hoy en una multitudinaria ceremonia. Aceptó encantado, pero puso como condición que tenía que reunirse con los jóvenes, centinelas del futuro.
Juan Pablo II recordó las palabras que pronunció hace más de veinte años, cuando su primer viaje a España en el estadio Santiago Bernabeu, de Madrid, cuando dijo a los jóvenes de entonces: “Vosotros sois la esperanza de la Iglesia y de la sociedad. Sigo creyendo en vosotros”. Preocupado por la fuerte secularización que vive Europa, el Pontífice subrayó que el continente no puede olvidarse de sus raíces cristianas y que los jóvenes españoles tienen que luchar por una Europa con esas raíces , “no encerrada en sí misma, sino abierta al diálogo y a la colaboración con los demás pueblos que habitan la tierra”.

References: artículo 27
 artículo 1
 resolución 
 artículo 44
 resolución 
 resolución 
 artículo 44
 artículo 118