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Timestamp: 2017-10-20 18:50:08+00:00

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Uploaded by Mar Estrella Florecita
Educar en valores, educar por los derechos humanos: la reflexión y el diálogo como estrategias mediadoras para la prevención y resolución
EDUARDO S. VILA MERINO Universidad de Málaga, España
Aunque Bertold Bretch decía que primero había que comer y después hablar de moral, qué duda cabe que para que lo primero se dé, como símbolo de la dignidad humana, hay que hablar de valores y actuar conforme a ellos. Y ésta no se trata de una cuestión superficial, sino todo lo contrario, ya que de ella depende nuestra manera de ver e interpretar el mundo y la cultura. De hecho, lo cierto es que no podemos desenvolvernos como personas al margen de la cuestión de los valores. Por eso voy a comenzar ofreciendo algunas ideas en torno a los valores, con el fin de ir caracterizándolos (Vila Merino, 2005, pp. 50-51): 1. Los valores no tienen sólo ser, sino “valer”, es decir, no pueden caracterizarse por el ser únicamente, sino que tienen valor en sí, y ese valer forma también parte de su esencia y los define, pero sin olvidar en ningún momento su origen socio-histórico a través de la cultura a pesar de sus aspiraciones universalistas. Los valores son autónomos, en el sentido de que no dependen de preferencias e intereses para su forma, por lo que están libres de la “relatividad” de las normas y convencionalismos sociales pues, como decía, su aspiración es universalista. Además, su autonomía no implica que no tengan adhesión a las cosas y hechos, ya que siempre hacen referencia al ser. Los valores son por naturaleza cualitativos, es decir, son independientes de cantidades y de relaciones de tipo cuantitativo. Como la esencia de los valores, por definición, no puede ser alcanzada, son siempre dinámicos y susceptibles de perfeccionamiento o mejora, pero su esencia última, su sentido radica en su puesta en práctica.
Definiendo y completando lo anterior, podemos entender un valor como un “horizonte de significado” (Mélich y otros, 2001), ya que implica tanto un punto de referencia para dotar de sentido el mundo de la vida como una parte de lo que compartimos con los demás a través de la convivencia y la cultura, lo cual provoca que las personas, las cosas y los acontecimientos no nos sean indiferentes, nos posicionemos ante los mismos, tomemos decisiones y actuemos desde las mismas. Los valores constituyen, por tanto, pilares de nuestro desarrollo individual y colectivo, mediadores de nuestro bagaje de conocimientos y marcos afectivos para la evolución de nuestra identidad desde nuestra responsabilidad social. De todas formas, no podemos tampoco olvidarnos de la mediación que el lenguaje, como realidad también simbólica, tiene respecto al tema de los valores, aspecto éste que desde una óptica ética y
p. y por tanto realidades simbólicas. Por tanto. cuya existencia es mucho más característica de la ética. en la medida de que son cuando se ponen en práctica y porque debemos tomarlos como criterios para la acción. igualmente que el objeto interpretado. “La comunicación es una realidad eminentemente simbólica. por así decir. en un mundo sin valores. con la ética como un saber de la praxis y para la praxis. sino sujeta a revisión y dialógica. inexistentes en estos campos. como la nuestra. mucho más que de los valores” (Bilbeny. ya que los primeros remiten a conjuntos de significados estructurados como un todo y suponen una propuesta de construcción social del mundo de las relaciones humanas. cabría pues distinguir los valores de las normas o principios. etc. las instituciones o comunidades que las generan y la moral que las sustentan. de una explicación del sentido mediante oraciones. Partiendo de estas consideraciones. lo cual. y dejemos de lado la problemática del tipo de existencia que tienen. de la ética. y no pueden dejar de ser conceptos. El riesgo viene con la crisis de las normas. pues constituyen un acervo consecuencia de la justicia y la equidad puestas al servicio de la convivencia e inevitablemente relacionados. Es por eso que considero necesario matizar el aspecto tan trillado de la llamada “crisis de valores” de la sociedad actual. primando los principios de procedimiento sobre el planteamiento de realidades absolutas e incuestionables. Además. El acceso al valor estaría innegablemente mediado por la simbólica del lenguaje con lo que el valor sería una realidad ‘simbólicamente preestructurada’ susceptible de aclaración. y la explicación adopta la forma de una aclaración del significado” (Navarro. y más si cabe como educadoras y educadores. el elemento ‘material’. puede sobrevivir una moral aunque sea heterónoma o sujeta a principios externos al juicio moral: los ‘valores’ de la sociedad.Eduardo S. Desde estas premisas podemos afirmar que aunque los valores pueden resultar entes abstractos y formales no lo son. ya que a lo mejor deberíamos centrarnos en este sentido de crisis en lo que son las normas. pues. No vivimos. la naturaleza. insisto en ello. Pero sin las normas. la religión o. La postura que debemos tomar como ciudadanas y ciudadanos responsables. p. 2000. Es sobre todo la moral autónoma la que está en juego en una situación. de crisis de las normas. luchando todo lo necesario para que esa construcción sea una constante en nuestras reflexiones y acciones. en nuestro caso los valores. la cual entrona como dominantes una serie de “contravalores” tales como la competitividad anuladora de la alteridad. presuntamente. dentro del diálogo intercultural necesario. Vila Merino educativa debe ser tratado de manera discursivo-dialógica. 1997. las normas. 40). ideas regulativas de la acción. deberá ser en este caso siempre contrahegemónica. Pero no hemos de olvidar que una norma es un valor institucionalizado. mientras que los segundos son enunciados que expresan conceptualmente una visión cultural y socialmente mediatizada por un contexto concreto y que tienen pretensiones de universalidad en dicho contexto. o si preferimos un lenguaje más concreto. el individualismo exacerbado. Además los valores son. aunque las instituciones que tradicionalmente los han difundido sí se encuentren en crisis. Con los valores. de una u otra manera. o por lo menos en fase de reestructuración debido a las condiciones hegemónicas imperantes y la dictadura economicista que sufrimos cada día. ética. no quiere decir que entienda los valores desde una perspectiva inmovilista. 111). Revista Iberoamericana de Educación (ISSN: 1681-5653) •2• . Como dice Bilbeny: “En la revolución cognitiva de nuestra época no es la ‘crisis de los valores’ lo que amenaza a la ética. ninguna moral puede llegar a concebirse como autónoma y constituir propiamente una ética. el materialismo más feroz. como no surgen por “generación espontánea” los valores deben construirse. el elemento dispuesto por el juicio para deliberar sobre los valores y establecer entre ellos una jerarquía. o sea en este caso.
que todo individuo tiene derecho a la vida. la presión de los excluidos sobre nuestro mundo privilegiado alcanzará formas de violencia incontrolada.Educar en valores. cuya corrección resulta necesaria para domesticar y transformar el capitalismo" (Gimeno Sacristán. Pero es que lo que no podemos olvidar es que el concepto de Derechos Humanos tiene dos sentidos fundamentales: uno relativo a los derechos de todos los seres humanos por el mero hecho de serlo. a la libertad y a la no exclusión social ni de los derechos fundamentales contenidos en ella. más relacionados con el derecho moral. que como tal convertía a la igualdad (entendida “liberalmente”) en algo cuando menos sospechoso por el desigual punto de partida y uso que de esa libertad pueden hacer los individuos. como ya anticipara en sus análisis el propio Marx y toda la corriente filosófica comunitarista posterior. estatal e internacional. Sin esos valores compartidos es difícil hablar de ética en la práctica. algunas de las cuales van convirtiéndose en realidad mientras otras se transforman en urgencias humanitarias a las que hay que responder sin demora en el seno de una sociedad donde ese por. a Revista Iberoamericana de Educación (ISSN: 1681-5653) •3• .. no hay que olvidar que los derechos humanos nacieron formalmente del liberalismo (aunque en todas las culturas podemos encontrar elementos referentes a la igualdad y otros valores) y por eso el derecho prioritario fue siempre el de la libertad desde esa perspectiva occidental. además. no caen del cielo. El principio del punto de llegada de todo esto lo encontramos en el discurso de la Modernidad. Y todo ello insistiendo en que muchos de los principios que fundamentan los derechos humanos aparecen en la mayoría de las culturas y civilizaciones de una u otra forma. siendo cada vez más actual e ineludible el nexo entre derechos fundamentales y paz afirmado en el preámbulo de la Declaración Universal de 1948. De todas formas. Además. Esa falta de continuidad. proclama desde el primer momento que todos los seres humanos nacen libres e iguales y. para y con el pueblo se universalice y no admita excepciones bajo ningún pretexto. seguramente ese origen y evolución hayan sido detonantes de esta afirmación de Gimeno Sacristán: "El problema de todos los derechos humanos es el de si son un mero reconocimiento de dignidades para la persona o han de tener. da lugar al déficit de la democracia propia del liberalismo clásico. ya que la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Esta pretensión de universalidad ha sido tachada de etnocentrista. etc. y un segundo sentido vinculado a la evolución del derecho en la sociedad y su plasmación en leyes de ámbito local. más alternativa a las guerras y al terrorismo que la efectiva universalización de aquéllos. y que. así como en que la historia del derecho es. en el sentido de que hay que repartir desigualmente para dar más a los que menos tienen. consecuencias prácticas para la acción. y además a lo largo de la historia múltiples son las culturas en los que estos valores han sido ensalzados de manera más o menos explícita. sino sujeto a constante consenso y participación. educar por los derechos humanos: la reflexión y el diálogo como estrategias mediadoras… En este sentido debemos seguir avanzando y explicitar cómo los seres humanos disponemos de un conjunto de valores universalmente consensuables. a través del cual el discurso igualitario y universal cobra tangibilidad. p. En palabras del autor antes citado: "Los derechos fundamentales. como dice Ferrajoli (1999). a largo plazo. una historia de utopías. Ello significa admitir de forma realista que no existe. pero en primer lugar considero que debe entenderse no como algo cerrado. sobre todo relacionada con el acceso a bienes materiales y/o simbólicos. desde su aceptación teórica hasta su realización práctica. incluso autores cercanos o emergentes del liberalismo moderado como Rawls han llegado a poner el énfasis en el concepto de equitatividad. como enseña la experiencia. sino que llegan a afirmarse cuando se hace irresistible la presión de quienes han quedado excluidos ante las puertas de los incluidos. 158). patriarcal. por lo tanto. 2001. producto de la evolución cultural del ser humano y que constituyen la base de los derechos humanos. Así. por tanto. como espacio de consenso de los valores con aspiraciones de universalidad. proclamando los mismos derechos para todas las personas.
Vila Merino menos que nos obliguemos a remover sus causas. el deseo de establecer una sociedad. para después consolidar la presencia equitativa de las minorías. en un primer momento. el deseo de meditar sobre formas de actuar. esto engarza perfectamente con el hecho de la unión dialéctica e inevitable entre los derechos humanos y la ética. dentro de un marco social que propicie las que podríamos denominar aspiraciones del diálogo intersubjetivo desde un plano de horizontalidad en las relaciones: "− la comprensión (el deseo de entendimiento mutuo. sino poniéndolo en práctica). etc. tampoco podemos olvidar en este sentido que la puesta en práctica de los derechos humanos posibilita la praxis de la emancipación personal y colectiva. coincidiendo con Maturana (1994). − la verdad. es decir. es decir. la ética pasa a ser una necesidad para la convivencia y la justicia. las cuales. el deseo de hacer elecciones" (Habermas. incluidas las libertades de residencia y de circulación" (Ferrajoli. la cultura. una aceptación general de que las relaciones son un proyecto común). desde los márgenes a los que la Revista Iberoamericana de Educación (ISSN: 1681-5653) •4• . el ocio. 118). el trabajo. 1999. el deseo de una verdad mutua. 38). ya sea desde el testimonio o el acceso a la memoria (recordemos que las víctimas deben tener también su voz. así como el medio ambiente). p. Es desde esa perspectiva que la Declaración Universal de los Derechos Humanos se convierte en un ideal común que todas las culturas y pueblos deben esforzarse en cumplir (no reivindicándolo. Desde mi punto de vista. es decir. asimetrías y desigualdades sociales? ¿Cómo podemos dar respuesta a situaciones de marginación y exclusión si los mínimos a priori para la participación les son negamos sistemáticamente en la sociedad. Desde mi óptica el papel de la educación y la política (entendida ésta también como ética de lo colectivo) se torna fundamental aquí. − la veracidad. entendiendo esta última. es decir. es decir. ya que su pretensión es la de expresar el código moral de la comunidad internacional.Eduardo S. ¿Qué sucede entonces –podemos preguntarnos– con aquellas personas. los desfavorecidos y sus razones. con las injusticias. como ya advirtiera a su manera Thoreau en su “Desobediencia Civil”. El mejor y más democrático mediador para todo esto es sin duda el diálogo como compromiso compartido de búsqueda de lo verdadero y lo justo a través de una disposición constante a favor del entendimiento y la resolución de los problemas o conflictos generados por la convivencia. sobre todo para hacer llegar. Además. p. Desde esta perspectiva. la educación. − la interioridad. − la disposición. Todo ello.? Plantear esto supone entrar nuevamente en el campo de la ética y en la necesidad de transformar una sociedad que no sólo permite sino que genera estas situaciones. la palabra de quienes más tienen que decir y a los que menos se les escucha. − la rectitud. en cuyo caso la desobediencia de las mismas se convierte en un acto de responsabilidad. colectivos y culturas a las que se les niega su voz y la posibilidad de diálogo real. por lo que puede estar en contra de las normas que determine una moral concreta. que tanto inspiró a personajes tan importantes para la práctica de la ética como Gandhi. que se refiere más al cumplimiento de las normas). el deseo de compartir conocimiento. 1999. quitando a la ciudadanía su carácter de status privilegiado y garantizando a todos los mismos derechos. desde nuestra preocupación por las consecuencias de nuestras acciones sobre los demás (a diferencia de la moral. Sin diálogo los derechos humanos no serían una realidad consensuada y sin diálogo la exigencia de su puesta en práctica tampoco tendría sentido.
Veamos. ni pueden establecer relaciones de simetría. por el desarrollo de una ética intercultural como referente para el diálogo entre las culturas desde el respeto de sus diferencias y el consenso de sus mínimos para la convivencia. La memoria permite hacer presentes a los que no están. comunidades y culturas insertos en él por derecho propio. y esto supone relaciones simétricas y reciprocidad. sino una posibilidad única para crecer y enriquecernos personal y socialmente. inscribiéndose de forma dialógica en la búsqueda cooperativa de la verdad y la justicia y partiendo de que una norma sólo puede ser justa si todas las personas implicadas con la misma pudieran llegar a ser capaces de aceptarla tras un diálogo democrático al respecto. permite hacer oír su voz y construir una ética encarnada” (Mélich y otros. 72). las cuales serían las siguientes: 1. 12). debe haber alguien que represente los intereses de los que no pueden estar presentes. unas relaciones éticas que van más allá de lo que posibilita el diálogo. p. como acto de responsabilidad pública desde nuestra autonomía moral. Estas condiciones se dan en determinadas situaciones. En una sociedad como la nuestra. etc. ya que lo que debemos llegar a comprender mediante la misma es que la presencia de los otros supone no un germen de conflictos. también. nos ofrecen la oportunidad de (re)construir de manera inclusiva y más justa el mundo que nos rodea. Debemos convencernos de que la construcción de una sociedad más justa sólo puede provenir del diálogo intercultural. ni de reciprocidad. donde los valores hegemónicos se imponen de manera unitaria y dogmática. pero el diálogo resulta supeditado a que las partes dialogantes tengan igual competencia comunicativa. para lo cual me voy a servir de nuevo del análisis de Adela Cortina. Se trata de afrontar las situaciones con una visión holística. pues no podemos olvidar que para la ética discursiva el diálogo debe reunir unas condiciones para denominarse como tal. comúnmente aceptado. por lo tanto. las reflexiones sobre el discurso y los valores de la ética sí considero que requieren una profundización mayor desde su componente dialógico. desde una perspectiva axiológica sería una ética de carácter discursivo la que se adentraría más y mejor en esta visión. educar por los derechos humanos: la reflexión y el diálogo como estrategias mediadoras… sociedad les ha conducido. p. pero en otras los problemas no se pueden resolver sobre esta base. la cual “radica precisamente en eso: en la capacidad de escoger el principio adecuado a cada caso y procurar darle la interpretación también más justa” (Camps. ¿Cómo podemos consensuar valores con los que no hablan? Éstos siempre permanecen excluidos del diálogo porque no tienen ni competencia comunicativa. 2001. lo cual a su vez únicamente puede darse si se respetan las condiciones para el mismo y no se limitan o jerarquizan las expresiones y argumentos de los sujetos. no está de más recuperar el discurso del NO a todo acto que vaya contra los derechos humanos y la dignidad de las personas como eje vertebrador de nuestras narraciones vitales. En el caso de que sea imposible que todos participen (pero sólo en este caso). “La memoria construye. Así. qué ocurre con los niños. En el diálogo deben participar los afectados por la decisión final. y aunque a continuación va a ser desarrollada esta ética discursiva. Es bien cierto que el diálogo es necesario en una sociedad democrática. Revista Iberoamericana de Educación (ISSN: 1681-5653) •5• . los disminuidos. 1993.Educar en valores. La respuesta a todo esto pasa. si no. Además. a los que no hablan. de los principios de los Derechos Humanos. sobre todo en el mundo de la educación. que priorice el bien común a los intereses particulares en beneficio de un mundo donde quepan todas las culturas y todas las personas bajo el único criterio. con las víctimas de los genocidios.
Evidentemente. pues. replicar a otras intervenciones. comenta cómo el disenso se puede dar mediante las siguientes formas: 1. Un diálogo serio exige. Quien dialoga en serio está preocupado por encontrar una solución justa y. fuera de medidas represoras o de coacción. por entenderse con su interlocutor. Está. dispuesto a escucharle. sino a intereses universalizables. 2. (Cortina. en cuanto ésa es su actitud. Pero también está dispuesto a aducir sus propios argumentos y a dejarse “derrotar”. aducir sus argumentos. 248-249). Desde esta postura. 7. p. 6. 3. Falta de correspondencia con una norma común y reconocida. La solución final puede estar equivocada y por eso siempre tiene que estar abierta a revisiones. no unilateral. su valoración crítica y la exposición pública de argumentos que permita a los actores sociales llegar a acuerdos racionales. Crítica de la identidad autoatribuida por el sujeto. siendo necesario desgajar aquí lo convencional y normativo de las cuestiones ligadas Revista Iberoamericana de Educación (ISSN: 1681-5653) •6• . 1997. por tanto. basándose en el trabajo de Habermas. 3. 4.Eduardo S. y que el interlocutor es un sujeto al que convencer. La decisión final. Discusión de la identidad que el hablante se atribuye (la persona se atribuye unas características que el grupo considera que no tiene). pero sí descubrir todo lo que ya tenemos en común y nos permite ir precisando desde ahí en qué no concordamos y por qué. que todos los interlocutores puedan expresar sus puntos de vista. 8. Quien toma el diálogo en serio no ingresa en él convencido de que el interlocutor nada tiene que aportar. o el grupo considera que es real. o sea. para ser justa. “Entenderse” no significa lograr un acuerdo total. 134). Y para que se dé ese diálogo intersubjetivo imprescindible para llegar a consensos. 4. de la posibilidad de contraste y entendimiento de las distintas posturas. es imprescindible partir del disenso. a los de todos los afectados. no alguien con quien dialogar. pp. Eso significa que no cree tener ya toda la verdad clara y diáfana. Un diálogo es bilateral. Navarro (2000. rectificar el error cometido es lo más sencillo del mundo. Discusión de la legitimidad de una norma. 5. no debe atender a intereses individuales o grupales. Vila Merino 2. o para modificarla si tales argumentos le convencen. si viene al caso. Quien dialoga en serio está dispuesto a escuchar para mantener su posición si no le convencen los argumentos del interlocutor. en este caso se corresponde a la realidad. Pero cuando las personas están dispuestas a determinar qué es lo justo en serio. sino todo lo contrario. por tanto. la legitimidad y coherencia estructural y discursiva del disenso es cualitativamente distinta según el caso. es decir.
Nos interesa la interculturalidad por ella misma y por sus ventajas. ya que es el modo de comprometer a todos en la realización de un mundo mejor. Desde esta óptica deben ser el cuestionamiento reflexivo. por consiguiente. todo ello dentro de un marco intercultural. 180). enfrentándonos con las circunstancias de nuestra existencia y nuestro quehacer para así encarar las situaciones vivenciales hacia la necesaria construcción de formas de relación Revista Iberoamericana de Educación (ISSN: 1681-5653) •7• . poner ejemplos y hacer ejercicios al respecto. Por tanto. encontrando ésta su sustento en el propio concepto de diferencia como elemento de pluralidad. En este sentido. Por lo tanto. El diálogo intercultural es también un diálogo intracultural. por la inclusión en un conjunto social que las beneficia como tales diferencias. Lo otro. esto nos debe llevar a considerar que no puede haber transformaciones sociales (ni. en los cuáles se vean las bondades de un comportamiento justo o tolerante. porque nos descubre la identidad ajena y a la vez nos hace redescubrir la propia. en una causa común. de manera que supongan unos referentes mediadores útiles de cara a la prevención y resolución de conflictos en el ámbito educativo. y ambas son experiencias valiosas en sí mismas. no debemos perder de vista que la educación en valores es mucho más. ya sea desde el ámbito formal como no formal. Desde esta perspectiva. porque nos facilita el marco de la convivencia. así como tampoco podemos hablar de ética sin evitar que tras ello se encuentre un ideal de aspiraciones emancipatorias individuales y colectivas. educativas) donde la ética no esté presente. En palabras de Bilbeny: “No es la separación de las culturas lo que constituye a una sociedad multicultural. sino el respeto a la diversidad y la comunicación entre todos los elementos de ésta. al mismo tiempo que todas ellas cooperan. heterogeneidad y testimonio. Por ello. El papel de la educación en valores aquí no debe circunscribirse a contextualizar y relacionar el mundo experiencial del alumnado con su proceso de aprendizaje a través del diálogo y del consenso. como si fueran un contenido académico más. lo que nunca podemos olvidar es que la ética tiene un componente ineludible de (co)rresponsabilidad desde la acción y el lenguaje dialógico. sino que desde ahí debe pasar a la reflexión crítica del mismo desde el conversar. Sin restarle valor ni necesidad a esto. deberemos tener presentes una serie de principios o referentes que sean coherentes con nuestra concepción de los valores y cómo trabajarlos pedagógicamente. p. Se trata de reconocer las diferencias. No necesitan justificación. Refleja la relación de cada cultura consigo misma” (Bilbeny. Si pensamos que sí la necesita. jóvenes o personas adultas que participen en cualquier contexto educativo aprendan de y sobre esos valores desde la propia experiencia de estar configurándose y compartiéndose los mismos en dicho contexto de manera vivencial. la educación en valores consiste en explicar qué es la solidaridad o la libertad. adentrándonos ya en un punto de vista más práctico y metodológico no podemos olvidar que educar en valores y por los derechos humanos debe ser algo más que un eslogan o pancarta. educar por los derechos humanos: la reflexión y el diálogo como estrategias mediadoras… a la identidad subjetiva o intersubjetiva en un colectivo. será entonces necesario que las niñas y niños. recuperando su vocación transversal en cualquier proceso educativo. puesto que el binomio identidad-diferencia cobra su sentido desde la existencia y la presencia del otro o la otra y experiencias de alteridad son las que nos consituyen como seres humanos. resistencia. la deliberación colectiva y el debate racional las estrategias y hábitos a fomentar en una educación democrática. 2002. quizás una primera consideración deba estar ceñida al mito de la transmisión de los valores. De hecho. si estamos de acuerdo en que aquello que da sentido a los valores es su puesta en práctica. Lo uno. Así. no es que nuestra motivación intercultural esté muy baja: es que andamos muy escasos de cultura. ampliamente extendida. y mejor sobre todo porque se debe construir con la participación real de todos.Educar en valores.
expresa una orientación a la acción y concierne a las relaciones entre pensamiento y acción en las situaciones históricas reales en las que nos encontramos. Estas características nos otorgan una visión de la reflexión como un proceso histórica y ecológicamente mediatizado y con una naturaleza deliberativa inherente a su propia función. El primero como prerrequisito de la acción y el segundo como elemento mediador de la misma. para lo cual.Eduardo S. porque es a partir del acto comunicativo donde podemos comprender al otro individuo y reconocerlo como otro legítimo. a la vez que la reflexión nos permite introducir criterios racionales que complementen lo emocional. Vila Merino y aprendizaje fundamentadas en la solidaridad y la tolerancia. ya sea con referencia a la solución de problemas. A su vez. expresa y sirve a intereses humanos. cabría afirmar que es en la comunicación donde reside toda fundamentación posible de la ética y los valores. desde este punto de vista la reflexión es un proceso dialéctico y crítico que está relacionado con cómo las Revista Iberoamericana de Educación (ISSN: 1681-5653) •8• . no solamente extiende acuerdos sobre valores sociales. es una práctica que expresa nuestro poder para reconstruir la vida social por la forma en que participamos en la comunicación. reproduce o transforma activamente las prácticas ideológicas que están en las bases del orden social. no es “pensamiento puro”. Siguiendo nuevamente el pensamiento de Habermas (1987) en su Teoría de la Acción Comunicativa. Por tanto. profundizando en la cuestión desde una perspectiva más sociopolítica podemos aludir a Kemmis (1999). La reflexión no es un proceso mecánico. realizando una profunda disección del término en cuestión. la toma de decisiones y la acción social. La reflexión no es un valor libre o neutral. La reflexión no es indiferente o pasiva sobre el orden social. 5. La reflexión no es un trabajo individual de la mente como tampoco un mecanismo o especulación. 3. culturales y políticos particulares. en el sentido de que tanto lo antecede como lo necesita. 2. esa relación dialéctica podemos encontrarla entre la reflexión y las emociones. las cuales nos ofrecen indicadores con validez para la educación en valores: 1. Además. La reflexión mantiene una relación dialéctica con el saber. presume y prefigura las relaciones sociales. una educación en valores debe ser reflexiva y dialógica al mismo tiempo que sensible a la existencia de diferentes tipos de comprensión. Por tanto. 4. Aprender a aprender haciendo de la reflexión crítica y del diálogo instrumentos para la educación en valores y por los derechos humanos parece entonces una pretensión coherente y legítima pedagógica y socialmente. a la discusión práctica o al pensamiento especulativo. establece estas observaciones sobre el mismo. sociales. el cual define la reflexión como un acto político relacionado con la transformación social. esto también provoca que sea inexcusable relacionar estratégica y metodológicamente la educación en valores con los que parecen a priori sus dos referentes más claros: la reflexión y el diálogo. aun cuando no estemos de acuerdo con él. La reflexión no está biológica o psicológicamente determinada. Igualmente. puesto que la primera se encuentra siempre mediatizada por las segundas. no es puramente un ejercicio creativo en la construcción de nuevas ideas.
no de las teorías lógicas. entendido a la manera maturaniana como un entrelazar el lenguaje y la emoción. La reflexión crítica.Educar en valores. por lo que las conversaciones que tengamos (con otros o con nosotros mismos) hacen que ese mundo esté cambiando. puesto que en sí mismos “los argumentos son una forma de actuar. Recordemos que para Habermas el objeto del discurso es la construcción social de significados sobre el mundo en que vivimos. En palabras de Bilbeny (2002. educar por los derechos humanos: la reflexión y el diálogo como estrategias mediadoras… formas y contextos de nuestro pensamiento forman y son formados por las situaciones históricas en las que nos encontremos. la Revista Iberoamericana de Educación (ISSN: 1681-5653) •9• . tanto desde la voluntad de entender al otro como desde la competencia para hacerlo. así como la ideología subyacente. es el conversar. pero sopesamos también nuestras conveniencias. Aplicamos nuestros conocimientos y tratamos de proceder con lógica. las normas de cooperación y sociabilidad terminarán desplazando el énfasis tradicional del curriculum oculto en la competitividad y el excesivo individualismo”. aún más. 2002. sino para interrogar nuestra práctica y nuestro contexto de manera que podamos introducir mejoras en ambos y se vivan realmente los valores y derechos humanos. como compañeros pensantes de diálogo? En otro caso. Cuando deliberamos hacemos algo más completo y tangible que estrictamente pensar con criterios lógicos. en cambio. ¿participan como interlocutores. Hacer que las personas comprendan y acepten este hecho es fundamental desde la perspectiva de la educación en valores. permite a las personas descubrir los procesos históricos que han configurado y mediatizan los contextos sociales. Es desde aquí desde donde Kemmis diferencia la reflexión crítica de la técnica (sólo encaminada a la solución mecanizada de problemas) y la práctica. 82): “A través del diálogo grupal. Mas este diálogo debe sustentarse. casi siempre funciona de verdad cuando intervienen. los argumentos con los que se enfrentan. ni siquiera de teorías de la investigación. p. pues si importante es saber reflexionar y hacerlo con una actitud crítica. igualmente lo es el saber abrir y manejar espacios para el diálogo y el encuentro de esas reflexiones de manera que nos lleven a la práctica de los valores en situaciones reales. la cual puede llevar a un pensamiento y una acción distorsionados que la reflexión crítica pretende evitar a partir de sus aspiraciones emancipadoras. es en el seno de estas formas de interacción colectivas donde se otorga al alumnado aquellas experiencias que necesitan para comprobar que pueden aprender unos de otros desde el diálogo. además –o sobre todo–. a la manera habermasiana en el consenso proveniente de la argumentación como criterio de validez. del respeto hacia él. de manera que los muevan a ellos y puedan emplearlos ellos para mover el mundo?” (Young. Se trata de las posturas ontológicas. Estas preguntas no se realizan para conseguir una receta que “mágicamente” nos dé respuestas. Como dice Giroux (1990. p. nos dejamos llevar en cierta manera por el sentimiento. ¿cómo pueden llegar a ser suyos. 1993. p. sino de las mismas investigaciones. además de ese principio de argumentación aludido. Unido a esto debe encontrarse el diálogo como instrumento pedagógico para la educación en valores. 50). “La deliberación es la clave de la aceptación del otro y. no desde opciones de poder y segregación. 148): “El diálogo no se hace sólo con el discurso y el intercambio de razones. 145). de manera compartida y colaborativa. y hasta nos valemos de la intuición para anticipar las consecuencias de nuestra decisión” (Bilbeny. que estaría relacionada sobre todo con la rectitud moral de las acciones en los contextos. p. Por lo tanto. Deliberar no es un puro ‘razonar’. Otra cuestión que amplifica y dota de contenido al diálogo. Los escolares. Es por esto que. más allá de la teorización vacía sobre los mismos.
Revista Iberoamericana de Educación (ISSN: 1681-5653) • 10 • . sin cuyo aliento no hay verdadera comunicación. encorsetadora ni compartimentalizada. emocional y cognitiva. Todo ello. • Presentan alternativas enfrentadas. De esta manera. la educación occidental se ha centrado más en enseñar a dialogar como competencia de monólogos. 172-173) en referencia a recursos para la educación moral. más que del diálogo. Así. entrando más en consideraciones de orden metodológico. • También. evitar coacción. presente y futuro personales. el uso de la razón. FRASES INACABADAS Facilita la toma de conciencia de los valores y opciones de cada persona. la expresividad. • La posible solución requiere el diálogo y análisis desde distintas perspectivas. • Redacción de textos autobiográficos y comentario en grupo. • Adquirir información sobre uno mismo para conocerse mejor. dinámicas y actividades utilizadas para la educación en valores. Y es que. de manera que veamos sintéticamente algunas de las principales estrategias metodológicas. no desde una óptica disciplinar. Vila Merino expresión de los gestos y el mantenimiento. sino interdisciplinar y transversal. el cuestionamiento. en cualquier nivel educativo. vamos a acudir al siguiente cuadro. • Dramatización de situaciones con conflicto moral. GRUPOS DE ACTIVIDADES DILEMAS MORALES PRETENSIONES Favorecer el desarrollo del juicio y la autonomía moral. De hecho. basado en el elaborado por Puig Rovira (1998. formar parte de la configuración de los espacios de relaciones y aprendizaje compartido. de la conversación”. pero apenas educando en la conversación. • Completar unas frases según los propios pensamientos. así como vertebrar el bagaje de conocimientos y emociones de las personas desde la experiencia y su valor pedagógico. no podemos olvidar que en realidad todo diálogo intercultural es necesariamente conversacional. a la vez que ayudan a abrirse a los demás. como dice este autor. previa contextualización. en la medida de que ambos hacen confluir las ideas de referente teórico y práctico en torno a su sentido como proceso permanente de (re)construcción experiencial. porque la educación en valores debe atravesar el curriculum e ir más allá. los cuales desde una perspectiva práctica se deben concretar en acciones educativas que permitan el desarrollo de la creatividad. ROLE-PLAYING Facilitar el desarrollo de la perspectiva social y la empatía. pp.Eduardo S. las cuales pueden desarrollarse. La educación en valores y por los derechos humanos debe por tanto ser un continuo conversar donde converjan procedimientos dialógicos y reflexivos. listado de preguntas. • Discusión y razonamiento: argumentación. etc. la empatía. el análisis crítico de lo cotidiano. DESCRIPCIÓN • Breves historias que encierran conflictos de valor. AUTOBIOGRAFÍAS Permiten tomar conciencia del pasado. • Facilitar apertura. habría que destacar cómo tanto la reflexión como el diálogo constituyen los ejes sobre los que pivotan las principales estrategias metodológicas y técnicas que se utilizan en la educación en valores y por los derechos humanos.
el autoconocimiento. • Resolución cooperativa de conflictos: orientar el problema. entre otras. la comprensión crítica y la autonomía moral. valorarlas. es conectar la ética con la vida. la toma de conciencia. educar por los derechos humanos: la reflexión y el diálogo como estrategias mediadoras… AUTOESTIMA Y CONOCIMIENTO DE LOS DEMÁS Favorecer un autoconcepto positivo. no huyendo del conflicto. Desarrollar capacidades para intercambiar ideas y sentimientos. • Conceptos referidos a valores universalmente aceptados. sino promoviendo recursos para su gestión adecuada. lo cual Revista Iberoamericana de Educación (ISSN: 1681-5653) • 11 • . • No sólo información. Análisis de medios de comunicación.Educar en valores. pues sólo tiene sentido hablar de valores y su educación desde ahí. en definitiva.. evaluar las consecuencias. • Establecer criterios de actuación. • El sujeto recibe mensajes positivos respecto a su persona y los da sobre otras. • Conciencia de los elementos comunes del grupo (aficiones. sino recuperación o reconstrucción de significados.). COMUNICACIÓN CONSTRUCCIÓN CONCEPTUAL Asimilar el significado correcto y el uso de palabras con relevancia para la educación en valores. actividades. respeto. • Realizar el plan previsto. los demás deben asociar los datos con la persona a la que se refieren. aplicar la solución. • Generar posicionamientos con criterio propio o socialmente inducido que cuestionen las formas de actuar. además de su valor en relación con el fomento de la reflexión y el diálogo.). AUTOCONOCIMIENTO E IDENTIDAD GRUPAL Adquirir un mayor y mejor conocimiento de uno mismo. la competencia dialógica. nos permiten el desarrollo de una serie de capacidades vinculadas a la educación ética. Capacidad de argumentación. la autorregulación. • Evaluar y volver a plantear desde ahí. JUEGOS COOPERATIVOS RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS Aprender a plantearse situaciones problemáticas de forma positiva. • Se reflexiona sobre lo positivo de sí mismo. Esta clase de actividades. • Potenciación las facultades de mediación y diálogo.. tales como la empatía. Promover actitudes de cooperación y colaboración entre iguales (trabajo en grupo.. • Situaciones de trabajo en grupo donde el éxito o el fracaso sea siempre colectivo. • Reflexión sobre distintos aspectos y dimensiones de la vida personal. definirlo.. idear alternativas. así como analizar la identidad grupal y el sentimiento de pertenencia. ya sean más académicos o no formales. • Experiencias que permitan cuestionar las formas de relación entre los participantes. después. La idea. • Entrar en diálogo con los personajes de una situación y dejar aflorar los sentimientos que se provocan. • Cada miembro del grupo aporta información sobre sí mismo. como ocurre con los conocimientos. COMPRENSIÓN CRÍTICA AUTORREGULACIÓN Desarrollar las capacidades que permiten dirigir la propia conducta según criterios personales. • Valoración de prioridades vitales. Habilidades para el diálogo. • • • • Claridad para exponer una idea. Facilitar la contextualización del juicio moral y el debate ético en torno a valores.
Gedisa. (2005): Ética. A. Morata. R. Barcelona. Paidós. N. (1993): Teoría crítica de la educación y discurso en el aula. BARQUÍN y PÉREZ GÓMEZ: “Desarrollo profesional del docente”. (1990): Los profesores como intelectuales. M. Barcelona. Madrid. Síntesis. Madrid. Paidós. (1994): El sentido de lo humano. Barcelona. Akal. en ANGULO. Bilbao. Santiago de Chile. HABERMAS. porque aquello que consigamos como colectivo no lo será por el desarrollo económico o tecnológico. (1998): La educación moral en la escuela: teoría y práctica. Huelva. NAVARRO. J. YOUNG. Barcelona. GIROUX. Barcelona. J. Alianza. L. H. GIMENO SACRISTÁN. y otros (eds. KEMMIS. Madrid. En una sociedad como la nuestra. MÉLICH. (1999): Derechos y garantías: la ley del más débil. (2000): El diálogo. (2001): Educar y convivir en la cultura global. (1997): Ciudadanos del mundo. VILA MERINO. Descleé de Brouwer. ⎯ (1999): La inclusión del otro. vols. FERRAJOLI. (1987): Teoría de la Acción Comunicativa. Madrid.Eduardo S. ⎯ (2002): Por una causa común. Revista Iberoamericana de Educación (ISSN: 1681-5653) • 12 • . J. sino porque éstos no se desvinculen de los principios éticos que. Madrid. PUIG ROVIRA. interculturalidad y educación democrática. Procedimiento para la educación en valores. MATURANA H. (1997): La revolución en la ética. Anagrama. Paidós. si cabe. Hacia una pedagogía de la alteridad. Barcelona. Taurus. Vila Merino podrá conseguir que en la práctica se conviertan en estrategias mediadoras efectivas para la prevención y resolución de conflictos educativos. J. (1999): “La investigación-acción y la política de la reflexión”. son aquellos a través de los cuales nos hacemos seres humanos. I y II. Reflexiones y experiencias para educar en valores éticos. S. Madrid. Trotta. en última instancia. Hergué. Hábitos y creencias en la sociedad digital. CORTINA.. Bibliografía BILBENY. E. Ética para la diversidad. Hacia una teoría de la ciudadanía. cobra un mayor significado. S. C. G. Dolmen.) (2001): Responder del otro. Edebé.
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