Source: https://aboga2.eu/denuncia-por-impedir-ver-a-mi-hijo/
Timestamp: 2020-03-28 23:11:55+00:00

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Denuncia por impedir ver a mi hijo | ABOGA2
ABOGA2 - denuncia por impedir ver a mi hijo - Es más frecuente de lo que pensamos que tras una ruptura, uno de los progenitores no deje ver al hijo común a su ex pareja o no le deje comunicarse con él, antes de que se dicte sentencia o incumpliendo el régimen de visitas y comunicación fijado judicialmente, ya sea por venganza tras una disputa o resentimiento, o con el fin de alejar al hijo del otro progenitor.
Sin embargo en estas situaciones no solo acaba perjudicado el padre que no puede ver o hablar con sus hijos, sino que se está haciendo daño a los propios menores, que no deberían de tener que pasar por este tipo de situaciones.
En ABOGA2 somos conscientes de lo emocionalmente difíciles que pueden resultar estas situaciones, por lo que nuestros abogados de familia especialistas como abogados divorcios Madrid luchan por ayudar a los padres a hacer justicia y que puedan lograr ver a sus hijos garantizando el cumplimiento del régimen de visitas.
El derecho y deber de los padres a relacionarse con sus hijos
La ley vela por el interés superior del menor y en consecuencia reconoce un derecho a los hijos de relacionarse y comunicarse con sus familiares y allegados. De forma que tras una ruptura de los progenitores el niño tiene derecho a ver y mantener el contacto tanto con ambos progenitores como con otros miembros de la familia y seres queridos.
Concretamente el artículo 160 del Código Civil dispone: “Los hijos menores tienen derecho a relacionarse con sus progenitores aunque éstos no ejerzan la patria potestad” y seguidamente dice “no podrán impedirse sin justa causa las relaciones personales del menor con sus hermanos, abuelos y otros parientes y allegados”.
De lo expuesto, se deriva por tanto también un derecho para ambos progenitores a mantener las relaciones con sus hijos en común tras la separación y divorcio, que no podrá ser privado por ningún motivo, salvo que así se disponga por resolución judicial en interés del menor.
Efectivamente, las relaciones paterno-filiales se constituyen como un derecho y un deber, por cuanto no solo se establecen en beneficio de los padres sino que con ellas se pretende un mayor beneficio para los hijos, especialmente tras una ruptura sentimental.
Es por ello, que el Tribunal Supremo ha concretado: “el derecho de los hijos a relacionarse con los progenitores no se puede negar ni privar de principio, porque se ha de dar la oportunidad, de acuerdo con la legalidad, de poder ejercer como padre y cumplir los deberes que como tal le correspondan”
Como consecuencia de este derecho- deber de los padres a relacionarse con los hijos, tras una ruptura matrimonial, se establece la obligación de regular el régimen de visitas, estancias y comunicación de los hijos con el progenitor con el que no convivan, independientemente de la modalidad de custodia de que se trate - custodia compartida o monoparental (custodia paterna o materna)- .
Como veíamos, el régimen de visitas constituye a su vez un derecho y deber de los padres no custodios de relacionarse con el menor, cuya finalidad no es satisfacer los deseos de los progenitores sino cubrir las necesidades afectivas y educativas de los menores para garantizar su efectivo desarrollo.
De modo que después de una separación o divorcio, los padres fijaran de común acuerdo el régimen de relación entre padres e hijos, así como con otros familiares y allegados, mediante convenio regulador de mutuo acuerdo, que será aprobado por el Juez, salvo que el mismo resultara dañoso para los hijos o gravemente perjudicial para uno de los cónyuges.
En defecto de acuerdo o aprobación judicial, será el Juez quien establecerá mediante sentencia el modo, lugar y tiempo de ejercer este derecho atendiendo a las circunstancias del caso concreto, así como posteriormente se encargará de modificarlo cuando variaran sustancialmente las circunstancias o de limitarlo o suspenderlo si se diera un incumplimiento grave y reiterado del mismo.
El régimen fijado por sentencia judicial constituye lo que se conoce como “medidas definitivas”.
Si bien, cuando iniciamos los procedimientos de separación o divorcio, muchas veces tenemos el miedo de que puede que no lleguemos a ver a nuestros hijos hasta que no se dicte la sentencia, porque exista una mala relación entre el padre y la madre. En estos casos, se prevé la posibilidad de fijar lo que se denominan “medidas provisionales o coetáneas”, gracias a las que el régimen de visitas, estancias y comunicación quedará regulado desde que se interpone la demanda hasta que se dicte sentencia.
Además, incluso es posible que en la demanda que se interponga se soliciten “medidas cautelares”, como por ejemplo a fin de evitar el secuestro legal de los hijos, es decir, cuando exista sospecha por uno de los progenitores de que su ex-cónyuge pueda sustraer ilegalmente al menor durante el procedimiento judicial de separación o divorcio. Estas medidas pueden consistir en:
Se prohíba la salida del territorio nacional del menor, salvo con autorización del juez.
Se prohíbe que se le expida pasaporte al menor o se le retire el mismo si lo tuviera.
Se prohíbe el cambio de domicilio del menor salvo con autorización judicial previa.
¿Puede el progenitor custodio impedir ver al hijo al progenitor no custodio?
Una vez fijado el régimen de visitas por sentencia judicial este debe cumplirse íntegramente, pues el incumplimiento del régimen de visitas puede conllevar graves consecuencias para el progenitor incumplidor.
Cuando el progenitor custodio incumple lo pactado en convenio regulador o dispuesto mediante sentencia, y no lleva a los hijos al progenitor no custodio o se los lleva a un domicilio distinto sin consentimiento puede llegar a incurrir en un delito de sustracción de menores del artículo 225.bis del Código Penal, castigado con la pena de prisión de 2 a 4 años e inhabilitación para el ejercicio de la patria potestad de 4 a 10 años.
Asimismo, cuando uno de los cónyuges no deja ver a un hijo al otro a fin de dificultar su derecho de estar y comunicarse con aquellos, exista o no resolución judicial que establezca el modo y forma en que relacionarse, se produce un incumplimiento del régimen de visitas e incluso podría incurrirse en un delito de coacción del artículo 172 del Código Penal, por infringir o restringir de algún modo la libertad del ex cónyuge para someterla a los deseos propios.
Los casos de incumplimiento del régimen de visitas pueden llevar a una limitación o modificación del mismo por el Juez, restringiendo o estableciendo ciertas cautelas según las circunstancias que concurran cuando se considere que la situación es perjudicial para el menor.
¿Cuáles son los argumentos más comunes para incumplir el régimen de visitas?
Algunos de los argumentos que suele alegar el progenitor incumplidor para impedir ver a los hijos a su ex pareja suelen ser:
Que no ha pagado la pensión de alimentos
Rechazo a que el hijo se relacione con la pareja actual de su ex cónyuge
Razones de incompatibilidad con el horario laboral
Razones de incompatibilidad con actividades escolares, extraescolares o de ocio del hijo
Alegar que es el propio hijo quien no quiere verle (esto puede ser resultado de la alienación parental del progenitor custodio)
Cualquiera que sea el motivo e independientemente de que se trate del progenitor que tenga o no la custodia, no cumplir con lo establecido en convenio regulador o lo acordado en sentencia judicial implica un incumplimiento injustificado.
En cualquier caso para poder hablar de incumplimiento es necesario que se produzca reiteradamente, es decir, que por ejemplo uno de los progenitores impida en varias ocasiones dejar ver al hijo a la otra parte y no sólo que con carácter puntual un día se retrase en la entrega del menor.
Los incumplimientos del régimen de visitas es un tema especialmente delicado para el progenitor que no puede ver a sus hijos, ya que puede acabar menoscabándose su figura de padre por voluntad de su ex pareja, impactando también negativamente en el desarrollo del hijo.
En estos casos deberán seguirse los siguientes pasos:
Intentar llegar a un acuerdo: cuando se produce un incumplimiento del régimen de visitas lo mejor para las partes y especialmente para los hijos, es que los progenitores dialoguen para intentar alcanzar a un acuerdo para interponer una demanda de modificación de medidas que sea acorde a los deseos de los ex cónyuges.
Requerimiento previo: en caso de no llegar a un acuerdo, es conveniente que se requiera mediante un medio que deje constancia (Ej.: burofax) al progenitor incumplidor instándole que cumpla con lo establecido por convenio o sentencia.
Interponer demanda ejecutiva de la Sentencia o Convenio regulador: si continúa incumpliendo, el progenitor que lo sufre deberá reunir todas las pruebas ya que es a él a quien le corresponde acreditar el incumplimiento (WhatsApp, mensajes, etc.).
Tras ello, se interpondrá la demanda ejecutiva ante el mismo Juzgado que dictó la sentencia o convenio a ejecutar, quien instará al progenitor para que cumpla avisándole de que en caso de persistir el incumplimiento podrá incurrir en un delito de desobediencia a la autoridad del artículo 556.1 del Código Penal.
Sancionar el incumplimiento: Trascurrido el plazo concedido por el Juzgado, si el progenitor incumplidor sigue sin cumplir se le podrá imponer multas coercitivas conforme al artículo 776.2ª de la Ley de Enjuiciamiento Civil, mensualmente durante el tiempo que continúe incumpliendo y en la cuantía que el Juez estime conveniente.
Además, como se le avisaba habrá incurrido en un delito de desobediencia a la autoridad, para el que se prevé una pena de prisión de 3 meses a 1 año o multa de 6 a 18 meses.
En estos casos el Juez no solo puede acordar la modificación del régimen de visitas para evitar el incumplimiento, sino también que la entrega del menor se realice a través de un “Punto de Encuentro Familiar”.
Conviene recordar que desde la reforma de la Ley 15/2015 del 1 de Julio, ya no es posible interponer una denuncia penal cuando uno de los progenitores incumpla el régimen de visitas, ya que este incumplimiento ha quedado despenalizado, sino solo la demanda civil a la que nos hemos referido antes.
En cualquier caso, tanto para interponer la demanda de modificación de medidas como la demanda ejecutiva necesitarás la asistencia de un Abogado. En Aboga2 te asistiremos para mediar con tu ex pareja e interponer la demanda de modificación de medidas o de no ser posible interponer la demanda ejecutiva.
¿Puedo reclamar una indemnización por daños morales por impedirme ver a nuestro hijo?
Cuando el progenitor custodio impide ver al otro de los progenitores el contacto con su hijo de manera habitual, éste último puede llegar a solicitar una indemnización por los daños morales que se le han ocasionado.
Esta indemnización encuentra su fundamento en el artículo 1902 del Código Civil, según el cual: “El que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado”
Si bien, no todo incumplimiento del régimen de visitas es indemnizable, ya que para reclamar esta indemnización será necesario acreditar la existencia de un daño moral que sea consecuencia de la conducta del progenitor custodio al impedir ver a aquel al hijo común.
En Aboga2 somos conscientes del sufrimiento que puede sufrir un padre o madre cuando la otra parte le impide ver a su hijo, por lo que te ayudaremos y lucharemos para reclamar la indemnización por los daños morales que hayas padecido.

References: artículo 160
 resolución 
 artículo 225
 resolución 
 artículo 172
 artículo 556
 artículo 776
 artículo 1902