Source: http://eotransits.foroactivo.com/t173-fernando-y-pilar
Timestamp: 2018-03-23 20:25:46+00:00

Document:
por ellv el Vie 10 Feb 2017 - 22:11
Anoche estuve poniendo al día el dictamen de Fernando y Pilar; del texto original retiré todo lo relativo a las obligaciones hipotecarias, porque hoy están prohibidas para los particulares. A pesar de ello me parece un supuesto de muy difícil solución.
Pero claro, uno se encuentra con el dictamen del segundo tribunal de Barcelona, y se da cuenta de que lo que se le ocurre a uno no dejan de ser "tonterías" facilonas.
El texto de este dictamen que creemos que hay que hacer para todas las oposiciones, es el siguiente:
DICTAMEN DE FERNANDO Y PILAR
I.- Fernando y Pilar están casados bajo régimen de separación de bienes y tienen cuatro hijos: Jorge, Socorro, Ricardo y César. Socorro está casada con Luis y tienes dos hijos Eduardo e Ignacio.
II.- Fernando había adquirido un edificio en Valencia, que estaba en régimen de propiedad horizontal, y constaba de bajos y cuatro plantas, constituyendo en total cinco entidades registrales diferentes, con un coeficiente en elementos comunes de un 20 % cada una de ellas.
III.- En 2-Enero-2012 Fernando procedió a vender las diferentes plantas a diferentes personas. Cada una por un millón de euros, de los que recibió una mitad por importe de quinientos mil euros, al contado; y la otra mitad se aplazó para ser satisfecha en cinco anualidades consecutivas de cien mil euros cada una. En las cuatro primeras ventas, se estipuló que la falta de pago de cualquiera de las anualidades, tendría el carácter de condición resolutoria expresa. Se vendieron:
a-) La planta baja a José y la planta primera a Alicio. Para facilitar los pagos, en cada una de las ventas se emitieron cinco letras de cambio, libradas por el vendedor, a su propia orden, y aceptadas por los respectivos compradores, y coincidiendo vencimiento y cuantía con los diferentes plazos.
b-) La segunda planta se vendió a José-Luis, y la tercera a Juan.
c-) Y finalmente la cuarta planta elevada se vendió a Nieves. El precio y la forma de pago fue la misma, pero se consideró innecesario el pactar la condición resolutoria.
IV.- Pilar tenía dos solares en Castellón; y el 2-Enero-2013 los vendió por los mismos precios y condiciones que su marido. (Cada solar: Un millón de euros, quinientos mil al contado, resto en cinco anualidades sucesivas de cien mil euros.
a-) El de la calle Mayor se vendió a Jesús, los cinco plazos se reflejaron en cinco letras de cambio libradas por Pilar a su propia orden, y aceptadas por el comprador. En garantía de cada una de las letras, el comprador constituyó hipoteca cambiaria sobre el propio solar adquirido.
b-) El de la calle Menor se vendió a Maite. No se emitieron letras de cambio, pero en garantía de los plazos se hipotecó también el propio solar adquirido.
V.- En Enero de 2005 Pilar había pedido un préstamo a Judá por importe de cinco millones de euros, por plazo de diez años. Para facilitar su cobro se emitieron diez letras de cambio con vencimientos anuales e importe cada una de ellas de quinientos mil euros (libradas por Judá a su propia orden, y aceptadas por Pilar). En garantía del pago de la total deuda se constituyó una sola hipoteca sobre un chalet en Benicasim que había heredado de su familia,¡, pudiéndose decretar el vencimiento anticipado y ejecutar la hipoteca por la total cantidad adeudada en ese momento, en caso de impago de cualquiera de las cuotas anuales.
VI.- Todos estos negocios jurídicos se han formalizado en las correspondientes escrituras públicas; y todos ellos están debidamente inscritos en los Registros de la Propiedad correspondientes.
VII.- A finales del año 2012, Fernando:
a-) Endosó a María-José, la totalidad de las letras aceptadas por José. María-José abonó a Fernando el total nominal de las mismas.
b-) Transmitió mediante escritura pública a su amigo Vicente, en pago de una deuda, los créditos que ostentaba contra José, contra Alicio, y contra José-Luis. También percibió su total importe, pero en los casos en que se habían emitido letras de cambio no pudo entregarlas por manifestarle que no se hallaban en su poder.
c-) Cedió gratuitamente a su amiga Nerea el crédito que ostentaba contra Juan, pero sólo para caso de fallecimiento de propio Fernando, y con relación a los plazos pendientes de pago en tal momento. También mediante escritura pública aceptada por la interesada.
VIII.- A finales del año 2013, Pilar endosó a la propia María-José, que también le pagó el importe, las letras aceptadas por Jesús; y transmitió al mismo Vicente, en pago de una deuda, el crédito que ostentaba contra Maite. Toda también mediante escritura pública.
IX.- A principios de 2004, sin intervención de ningún fedatario, Judá endosó a su amigo Leví, las cinco letras aceptadas por Pilar, quien le abonó el importe. Y meses más tarde, Creso adquiere por endoso la última letra de cambio de cada una de las operaciones relacionadas.
X.- Afortunadamente para el opositor, en Abril de 2014 dejan de hacer operaciones nuestros protagonistas, ya que como consecuencia de un trágico accidente de tráfico, fallecen Fernando y Pilar. Y según el Registro General de Actos de última voluntad, han otorgado sendos testamentos en los que cada uno de ellos se dejan recíprocamente la legítima que les corresponden, e instituyen herederos universales por quintas partes iguales a sus hijos Jorge, Socorro, Ricardo y César y a su nieto Enrique.
XI.- Los cinco interesados realizan las correspondientes operaciones particionales de ambos, y como desconocían la existencia de todas las operaciones y bienes mencionados, no incluyeron ninguno de los bienes, créditos o deudas en la partición. Y:
a-) El campo de naranjos en Burriana, privativo de Fernando, se adjudicó a los cinco herederos por partes iguales.
b-) Y la fábrica de azulejos en Onda, privativo de Pilar, se adjudíco también a los cinco herederos por partes iguales.
XII.- Las particiones se inscriben en los respectivos registros. Y tras la inscripción, Enrique y César vendieron las cuotas que correspondían a cada uno de ellos a Jeremías, quien inscribió su adquisición en el Registro, pagándoles al contado su justo precio.
XIII.- Después de todos estos acontecimientos, en Enero de 2015 aparecen sendos testamentos ológrafos, que son adverados y protocolizados legalmente. En ellos, Fernando se limita a instituir herederos a sus cuatro hijos por partes iguales; y Pilar instituye universales herederos, por sextas partes iguales a sus cuatro hijos y dos nietos.
XIV.- Como consecuencia de un incendio se han destruido las letras de cambio número cuatro de cada una de las operaciones en que fueron emitidas.
XV.- En esta situación aparece Creso, que quiere adquirir por muy buen precio todas las fincas relacionadas en el supuesto. Pero antes de que le digamos a quién pertenecen, nos advierte de que:
a-) Ni José, ni Juan, ni Nieves han pagado ninguno de los plazos que debían abonar en 2014 (Si los anteriores, y por supuesto, no los posteriores). Como consecuencia, Fernando hizo los pertinentes requerimientos notariales a los interesados, en los que no consignó cantidad alguna, ni depósito ninguna letra de cambio, pero afirmaba que “resolvía las respectivas ventas, de conformidad con lo pactado, por impago del precio aplazado en el tiempo convenido; y en consecuencia recuperaba el dominio de los bienes vendidos”.
b-) Por el contrario, Alicio y José-Luis pagaron todos los plazos a Fernando hasta su fallecimiento; quien les entregó otros tantos recibos privados. Ahora preguntan a los interesados, a quién o quiénes deben abonar los plazos que les faltan.
c-) Pilar había entregado a Judá los cinco millones de euros que le adeudaba. Judá otorgó la correspondiente carta de pago ante notario; pero manifestó, en la misma escritura, no poder entregar las letras pues estaban depositadas en el banco, y en ese momento no podía acudir a él. Ahora Leví, tras el protesto de las letras de pago, pues no le fueron pagadas, ha iniciado el correspondiente procedimiento ejecutivo, por el importe de sus letras.
d-) Jesús ha pagado a los legítimos tenedores de las cuatro de letras que subsisten su respectivo importe, y las tiene en su poder; el importe de la letra destruida lo entregó a Pilar mediante transferencia bancaria, de la que tiene el resguardo. Desea saber que ha de hacer pagar cancelar la hipoteca antes de vender su finca a Creso.
e-) Maite ha pagado a Vicente sus millones, y solicita que le otorgue la correspondiente escritura de carta de pago y cancelación de hipoteca.
Señor opositor: conteste a las siguientes preguntas, así como a las demás cuestiones que vea en el supuesto:
1º.- La titularidad actual de cada una de las fincas y créditos.
2º.- En las fincas en que todavía no se haya satisfecho precio aplazado o hipoteca, indique quién podría resolverla, quién recuperaría la finca; y quién, en su caso, podría ejecutar la hipoteca.
3º- En tocas las fincas (cobradas o sin cobrar), quien podría otorgar la carta de pago de la condición resolutoria y de la hipoteca.
4º-) Qué tendríamos que hacer con las letras de cambio, tanto las existentes como las destruidas por el incendio.
5º-) Situación actual del cambo de naranjos de Burriana y de la fábrica de azulejos de Onda, pues todos los interesados ejercitan sus derechos.
Ollería, 4-agosto-1991
Fernando y Pilar-Solución-I
por ellv el Vie 10 Feb 2017 - 22:12
Dictamen de Fernando y Pilar-Solución-I
Mensaje por ellv el Dom Ago 07, 2016 5:28 pm
Hace ya tiempo que puse el supuesto; pero hasta ahora no había repasado la vieja solución.
Recomiendo a todos, notarios incluidos, que intentéis encontrar la solución, antes de leer la mía
DICTAMEN DE FERNANDO Y PILAR-SOLUCIÓN-2016
Programa: Introducción: la compraventa. Ventas de Fernando. Significado de la hipoteca. Ventas de Pilar. Préstamo de Leví. Sucesión de Fernando y Pilar.
INTRODUCCIÓN: LA COMPRAVENTA.
Antes de profundizar en las particularidades del supuesto, parece mejor intentar recordar algunas de las ideas fundamentales de las instituciones con las que vamos a encontrarnos en él.
II.- Compraventa.
1º-) Naturaleza jurídica de la compraventa.
Todos sabemos que la compraventa es:
-.- Un contrato obligacional que se perfecciona por el mero consentimiento.
-.- Que una vez perfeccionada la compraventa, el comprador tiene derecho a exigir la entrega de la cosa; y el vendedor tiene derecho a exigir la entrega del precio.
-.- Hasta que el vendedor no realiza la entrega de la cosa por alguna de las formas de tradición admitidas en nuestro derecho, seguirá siendo dueño de la misma. Que en el instante en que la entrega y la recibe el comprador, el vendedor ha perdido su dominio, dominio que ha sido adquirido por el comprador.
-.- Hasta que el comprador no entrega el precio, sigue siendo dueño del mismo. Una vez entregado, el dinero pasa a ser propiedad del vendedor y correlativamente lo pierde el comprador.
-.- Que estas dos prestaciones son en principio independientes una de la otra; aunque ante el incumplimiento de cualquiera de ellas hay remedios en nuestro derecho para dejar sin efecto el contrato.
2º-) Facultad de resolver el vendedor con precio al contado.
a-) Introducción. En el supuesto de que el precio se haya pactado al contado, si el vendedor entrega la cosa y no recibe el precio, nos encontramos ante la siguiente situación:
-.- La cosa es propiedad del comprador que ya la ha recibido.
-.- Consecuentemente, el comprador puede transmitirla a quien quiera o imponer sobre la misma cualquier clase de derechos reales (como hipoteca), o personales (como arrendamientos).
-.- El vendedor sólo tiene una acción PERSONAL, derivada del contrata, para recuperar la cosa.
b-) Artículo 1124. Esta situación que acabamos de indicar se rige fundamentalmente por el a. 1124 CC, según el cuál:
-.- El vendedor podrá pedir el cumplimiento del contrato; su resolución; o ambas cosas, una después de otra.
-.- El Juez conocerá la situación de que se trate. Y dadas las particularidades que aprecie está autorizado para conceder al comprador plazo para pagar. En consecuencia, la apreciación del impago es totalmente SUBJETIVA.
-.- En su caso, será el Juez quien resuelva la compraventa. SU SENTENCIA SERÁ CONSTITUTIVA. Esto significa que el vendedor sólo recupera la cosa desde el momento en que se dicta la sentencia; pero no produce efectos retroactivos a la fecha de la entrega.
-.- Por tanto esta sentencia no puede perjudicar los derechos personales o reales adquiridos entretanto por terceros (civiles o hipotecarios) de buena fe.
-.- En consecuencia, si antes de que recaiga la sentencia de resolución, el comprador ha vendido la cosa a otra persona que la haya adquirido de buena fe, el vendedor no puede recuperar la cosa. Y ello aunque ese segundo comprador no esté protegido por el a. 34 LH.
-.- En el caso de que la cosa haya pasado a un tercero de buena fe, el vendedor que ha vendido y entregado la cosa; y que no ha cobrado el precio; ni tampoco puede recuperar la cosa por haber pasado a tercero de buena fe, sólo tiene derecho a exigir al comprador el precio que quedó impagado, y los daños y perjuicios que se le hayan producido.
3º-) Facultad de resolver del vendedor con precio aplazado sin condición resolutoria.
a-) Introducción. En este caso en principio, la situación es la misma que en el caso precedente:
-.-La cosa es propiedad del comprador pues ya la ha recibido.
-.- Consecuentemente el comprador puede transmitirla a quien quiera o imponer sobre la misma cualquier clase de derechos reales o personales.
-.- El vendedor, sólo sigue teniendo acción PERSONAL, derivada del contrato, para recuperar la cosa.
b-) Artículos 1124 y 1504 del CC. Esta situación se rige conjuntamente por ambos preceptos, que se complementan. En consecuencia:
-.- El vendedor podrá, por supuesto, exigir el cumplimiento de la obligación de pago en el momento en que haya vencido el plazo.
-.- No hay ningún problema si el comprador paga después de haber vencido el plazo (mira el principio del a. 1504).
-.- El vendedor por supuesto podrá realizar al comprador cualquier tipo de requerimiento: “págame”, “vámonos al notario”, etc. Carecen de transcendencia a nuestros efectos.
-.- El vendedor podrá SOLICITAR LA RESOLUCIÓN DEL CONTRATO, una vez vencido el término si no ha cobrado, mediante el oportuno requerimiento notarial o judicial de resolución.
-.- Tras realizar este requerimiento, el comprador YA NO PODRÁ PAGAR. Mira de nuevo el 1504 CC).
-.- Una vez realizado el requerimiento de resolución, el vendedor deberá acudir de nuevo al Juez, para que éste conozca el asunto Y RESUELVA EL CONTRATO.
-.- En principio la situación del Juez viene ya determinada por el 1504. Así como conforme al 1124 podía apreciar causas justificadas que le autorizasen a señalar plazo, aquí no; aquí debe necesariamente resolver.
-.- Por tanto parece que el Juez no puede entrar a discutir el carácter subjetivo u objetivo de la falta del pago. Pero de hecho muchas veces entraron sobre todo en los años ochenta, y exigían una conducta deliberadamente rebelde al pago. Pero en la actualidad la jurisprudencia sigue más literalmente al precepto, y resuelve sin más la compraventa.
-.- La sentencia sigue siendo declarativa. Resuelve el propio Juez, y desde la fecha de la sentencia.
-.- En consecuencia no puede perjudicar los derechos adquiridos por terceros, independientemente de que sean personales o reales; y de que las fincas estén o no inmatriculadas.
-.- Y por tanto, si también el comprador ha vendido la cosa a un tercero, el vendedor no podrá recuperarla. La acción del vendedor es puramente personal. Sólo podrá pedir el precio más los daños y perjuicios ocasionados.
4º-) Facultad de resolver del vendedor con precio aplazado y condición resolutoria.
a-) Introducción. Tiene lugar cuando en el negocio jurídico de compraventa:
-.- Se ha pactado un aplazamiento del pago del precio.
-.- Y se ha especificado (con unas u otras palabras), que la venta se resolvería de pleno derecho en el caso de que el comprador no pagase el precio en el tiempo convenido.
b-) Situación en la que nos encontramos. En este caso:
-.- Es cierto que el comprador ha adquirido el dominio de la cosa por la entrega de la cosa.
-.- Pero el vendedor se ha reservado la facultad de resolver la compraventa en caso de impago del precio.
-.- Ante esta situación algún sector doctrinal sigue entendiendo que la facultad de resolver en caso de impago, es y sigue siendo personal, en los términos antes vistos; pero que si se inscribe la venta y el pacto de resolución en el Registro de la Propiedad, surte efectos frente a todos. Es lícito mantener esta posición.
-.- Pero la mayoría de la doctrina afirma que en este caso, la facultad de resolver la compraventa, que se ha reservado el vendedor, (al igual que ocurre con el pacto de retro en la compraventa: mira el 1510), tiene naturaleza REAL, “está mordiendo la cosa”. El comprador no tiene un dominio libre, sino que está “gravado” o “deteriorado” por el pacto resolutorio.
-.- En consecuencia, como nadie puede transmitir más de lo que tiene, e independientemente de que la finca esté o no inmatriculada en el Registro, el comprador no podrá:
a- Transmitirla a otro como libre.
b- Imponer derechos reales como libre.
c- Constituir derechos reales como libre.
-.- El comprador podrá por supuesto, transmitirla, gravarla o arrendarla. Pero todos estos derechos deberán desaparecen en el caso de que el vendedor ejercite la acción de resolución.
b- Artículo 1504 puro. En este supuesto se aplica exclusivamente el a. 1504 del CC. De él se deduce que:
-.- Por supuesto, el vendedor podrá exigir el cumplimiento de la obligación de pago. Lo que no interesa por ahora.
-.- Que el comprador, haya sido requerido o no de pago, podrá pagar después de expirado el término, mientras NO RECIBA EL REQUERIMIENTO NOTARIAL O JUDICIAL DE RESOLUCIÓN.
-.- Que a diferencia de los supuestos anteriores, AQUÍ ES EL VENDEDOR EL QUE RESUELVE EL CONTRATO AL REALIZAR EL REQUERIMIENTO DE RESOLUCIÓN. En consecuencia se entiende que recupera el dominio desde el momento en que realiza dicho requerimiento.
-.- Lo único que puede hacer el vendedor, para paralizarlo, es alegar que efectivamente ha pagado (porque envió el dinero, lo ingresó en una cuenta corriente del vendedor, o cualquier otro motivo justo y adecuado). Y por tanto, el comprador mediante esta alegación podrá oponerse a la resolución en el correspondiente procedimiento judicial.
-.- Teóricamente el Juez sólo debe entrar a conocer si se ha realizado el pago en cualquiera de sus formas. Aquí la falta de pago es un hecho totalmente objetivo. No importan las causas o motivos por los que no se haya pagado. Lo único importante es si se ha pagado o no. Aquí también hubo sentencias que hablaron de la voluntad deliberadamente rebelde a pagar; pero estas interpretación contrarias a la norma ya han desparecido.
-.- El Juez, por tanto, sólo decide si entiende que hubo o no pago; y en consecuencia, si el requerimiento del vendedor no resolvió o sí el negocio jurídico de compraventa. Aquí la sentencia es puramente DECLARATIVA: manifiesta que el requerimiento del vendedor resolvió el contrato, si efectivamente no cobró. Y además produce efectos retroactivos desde el negocio.
-.- En consecuencia, esta sentencia produce efectos frente a tercero; y por tanto el vendedor debe recuperar la cosa:
a- De cualquier otro adquirente del comprador.
b- Libre de los derechos reales que acaso haya constituido el comprador.
c-) Libre de los derechos personales que haya constituido el comprador.
5º-) Representación del precio aplazado mediante letras de cambio.
a-) Introducción. Siempre que se aplaza el precio es posible representarlo mediante letras de cambio, independientemente de que se haya dado a la falta de pago el carácter de condición resolutoria expresa o no.
Esta letra de cambio no es más que una facilitad para comprador y vendedor de realizar el pago. El comprador podrá acreditar el pago por la mera tenencia de las letras pagadas. El vendedor podrá obtener fácilmente el descuento de las letras en su entidad bancaria.
Pero interesa destacar que la creación de las letras de cambio, en garantía del precio aplazado, no implica una novación de la obligación del deudor:
-.- El comprador sigue obligado frente al vendedor a pagar los plazos.
-.- El comprador es además aceptante y por tanto deudor abstracto en la letra de cambio.
-.- En las relaciones internas entre comprador y vendedor, se aplicará la teoría causal; y valdrá el primitivo negocio.
-.- En las relaciones externas, la letra de cambio será abstracta; y por tanto el comprador está obligado a pagar su importe a quien sea legítimo tenedor de la misma el día de su vencimiento y la presente al cobro.
b-) Transmisión de las letras. En estos casos es cierto que la compraventa es el contrato causal que justifica la emisión de las letras de cambio. La transmisión del dominio de la cosa vendida es lo que justifica la aparición del crédito del vendedor contra el comprador. Y este crédito es lo que opera como provisión de fondos.
Pero cuando el vendedor endosa la letra a un tercero (la descuenta en un banco, por ejemplo, o la emite a la orden de éste), está endosando simplemente el título valor que recoge el importe debido. Por supuesto, en ningún caso está cediendo su posición contractual.
Recordad que el endoso de la letra no implica la cesión de la provisión, aunque el a. 69 de la Ley Cambiaria permite el supuesto contrario, ya que establece que “Si el librado, mediante cláusula inserta en la letra, declara que cede sus derechos referentes a la previsión, éstos pasan al tenedor. Notificada al librado la cesión, éste únicamente puede pagar al tenedor debidamente legitimado, contra entrega de la letra de cambio.”
Esto significa, que, como regla general, la transmisión de la letra de cambio no implica que el endosatario adquiera la cualidad de vendedor, y pueda ejercitar la resolución recuperando el dominio por falta de pago.
El endosatario adquiere un simple crédito contra el aceptante, como lo adquiere en el momento de recibir cualquier otra leta de cambio; y subsidiariamente adquiere el mismo crédito frente a los restantes obligados cambiarios. Pero se trata de créditos puramente personales.
c- Cesión de la provisión. Sin embargo, cabría la posibilidad de que mediante el oportuno contrato, el vendedor:
-.- Transmitiera a un tercero su derecho de crédito, y por tanto su condición resolutoria. Recuerda el a. Recuerda que conforme al a. 1112 todos los derechos adquiridos en virtud de una obligación son transmisibles con sujeción a las leyes, si no se hubiese pactado lo contrario. Y que conforme al 1528 la venta o cesión de un crédito comprende la de todos los derechos accesorios, como la fianza, hipoteca, prenda o privilegio.
-.- Si se realizara tal transmisión, sería el cesionario del crédito y endosatario de las letras, quien por falta de pago podría ejercitar la resolución y recuperar el dominio de la finca (y devolver al comprador la parte del precio ya satisfecha).
Lo estudiaremos más adelante, en el cuerpo del dictamen.
d-) Carta de pago. En el supuesto de que el precio aplazado esté representado por letras de cambio, (háyase pactado o no la condición resolutoria), la carta de pago podrá realizarla:
-.- El vendedor, sus representantes o sus herederos.
-.- El propio comprador, siempre que :
a- Las letras de cambio estén suficientemente especificadas en la escritura indicando su serie y número.
b- Constando en la escritura el detalle de las letras de cambio, puede otorgarse carta de pago el propio comprador aunque en la escritura no se le haya facultado para ello.
c- Se ha admitido también el pacto que se cancele la condición resolutoria automáticamente del Registro de la Propiedad, transcurrido un determinado plazo sin que conste en el mismo la resolución.
d- La ley hipotecaria, tras la nueva redacción dada en 2007, admite en su a. 82 ahora que se cancelen también por caducidad. Hay que tener en cuenta que hasta octubre de 2015 el plazo en defecto de pacto en derecho común era de quince años más uno. En la actualidad es de cinco años más uno.
e- Y por supuesto también puede ordenar su cancelación el Juez, tras la pertinente resolución judicial.
e-) Pérdida de alguna letra. Ya hemos dicho que si se han emitido letras de cambio, el vendedor puede por sí mismo, otorgar la oportuna carta de pago.
En consecuencia, se se ha perdido alguna letra de cambio no hay ningún problema en que sea el vendedor quien manifieste que se ha cobrado y otorgue la correspondiente escritura de carta de pago y cancelación de condición resolutoria.
Si el vendedor es persona física no hay problema si fallece, pues la carta de pago la darán sus herederos. Los problemas surgían cuando el vendedor era una persona jurídica que en su día había cobrado el precio aplazado pero no se había otorgado la correspondiente escritura pública.
En los primeros momentos, tras la ley cambiaria, podría admitirse que si el banco expide un certificado acreditativo de que la letra se pago a su vencimiento, tal recibo podría equivaler a la letra de cambio.
Recordemos que en una de las resoluciones de 1992, la DG admitió la cancelación en el siguiente caso:
-.- Venta con condición resolutoria y letras de cambio, cuya numeración NO SE REFLEJO EN LA ESCRITURA.
-.- Tenencia por el comprador de casi todas las letras de cambio pagadas.
-.- Certificación bancaria de que a sus respectivos vencimientos se habían pagado las letras de cambio que se habían perdido.
-.- Sociedad vendedora disuelta, sin que figurase en el balance final ningún crédito contra el comprador.
-.- Coincidencia de las fechas de vencimiento de las letras y cantidades, con el precio respectivamente apalzado.
Y finalmente, la LSL llegó a la admisión de que disuelta la sociedad se designase una persona (normalmente el propio liquidador, y por falta de éste mediante decisión judicial), para que otorgara estas cartas de pago sobrevenidas a la disolución de la sociedad.
De ahí pasó a la siguiente reforma de LSA y en la actualidad está en sede de sociedades de capital.
f-) Resolución existiendo letras. Cuando se han emitido letras de cambio, para que el vendedor pueda resolver se precisa:
-.- Que tenga en su poder todas las letras impagadas, estén o no vencidas.
-.- Y que las deposite ante notario cuando ejercite la resolución.
Y ello, porque de lo contrario, si las letras estuvieran todavía en el tráfico jurídico, el comprador, como aceptante de las mismas, seguiría estando obligado a su pago, a pesar de haber perdido la provisión de fondos que justificó su libramiento.
VENTAS DE FERNANDO.
Tras esta introducción nos encontramos ya en condiciones de intentar explicar la situación en que se encuentran los distintos contratos de compraventa formalizados por Fernando.
-.- Fernando y Pilar estaban casados bajo régimen de separación de bienes.
-.- En consecuencia, cuando adquiere el edificio de Valencia, sólo puede ser privativo suyo.
-.- Y como no se nos dice en ningún sitio que en él tenga instalada su vivienda habitual, puede disponer libremente tanto de él como de las distintas entidades que lo integran.
Vamos a ver las distintas vicisitudes.
II.- Venta de los bajos a José.
De los antecedentes del supuesto resulta:
-.- Que se vendió a José mediante escritura pública. Como ésta equivale a la tradición de la cosa por el a. 1462-2, resulta claro que José ha adquirido su dominio.
-.- El precio fue de un millón de euros. De ellos quinientos mil se pagaron al contado, y la otra mitad se aplazó para ser satisfecha en cinco anualidades sucesivas de cien mil euros cada una de ellas. Es decir, que se deberían pagar los días 2 de enero de 2012, 2013, 2014, 2015 y 2016.
-.- Para facilitar el pago se libraron cinco letras de cambio, libradas por Fernando, aceptadas por José, con vencimientos los días expresados, y por el importe de cien mil euros cada una de ellas. Se emiten a la propia orden de Fernando, luego de momento éste es el legítimo tenedor de las mismas.
-.- En la escritura de compraventa se pactó expresamente que la falta de pago del precio de cualquiera de LOS PLAZOS, tendría el carácter de condición resolutoria expresa.
-.- Y tanto la venta como la condición resolutoria se inscribieron correctamente en el Registro de la Propiedad.
2º-) Endoso de las letras a María-José.
a-) Introducción. De los antecedentes de hecho resulta que a finales de 2012 Fernando endosó las cinco letras de cambio a María-José, quien le abonó los quinientos mil euros de nominal.
b-) Significado del endoso. Según se indicó con anterioridad esto significa que:
-.- La propiedad de las letras de cambio pasa a pertenecer a María-José, pues suponemos que se le entregaron los mismos títulos.
-.- Que, en consecuencia:
a- José sigue siendo titular del dominio de los bajos.
b- José sigue debiendo los quinientos mil euros de su compra, cuyo acreedor jurídico sigue siendo el propio Fernando. Y, además, y de forma abstracta, adeuda el importe de las letras de cambio a María-José.
-.- Fernando, aunque ha transmitido las letras de cambio:
a- Sigue siendo titular de la acción de resolución de la compraventa, y sigue reflejada su situación en el Registro de la propiedad.
b- Sigue siendo acreedor de José, por el importe del precio aplazado.
c- Es asimismo obligado cambiario pues no sólo es el librador de las letras de cambio, sino que también es el endosante de la misma.
c-) Un comentario. La existencia del crédito por el precio aplazado y de las letras de cambio, implica, por supuesto, la creación de un dinero fiduciario. En la vida real José adeuda a Fernando quinientos; pero al librarse las letras de cambio, resulta que subsiste el crédito que no se ha modificado.
Pero ADEMÁS, como consecuencia de la emisión de las letras se crea otra apariencia de crédito de quinientos mil euros, que deben abonar:
-.- José a quien le presente la letra de cambio a su vencimiento.
-.- Fernando a quien después del vencimiento le presente la letra de cambio protestada e impagada.
Al tercer poseedor de la letra no se le engaña: tiene un crédito por su importe que ya cobrará de uno o de otro.
Y en las relaciones internas entre Fernando y José, al ser un negocio causal, tampoco existe duplicidad de deuda. José, o paga las letras, o paga directamente al vendedor. Y lo realiza una sola vez. No se le puede exigir dos veces la misma cantidad, pues si así se hiciese (después de pagadas las letras, se le reclama el importe aplazado), mostraría al Juez las letras de cambio y se acabó.
3º-) Transmisión a favor de Vicente del crédito contra José.
a-) Introducción. Se nos dice que cedió a Vicente el crédito que ostentaba contra José. Ya hemos indicado que a nuestro juicio, a pesar de la emisión de las letras de cambio y de su endoso, Vicente seguía ostentando contra José el crédito derivado de la compraventa.
Y, consecuentemente, conforme al a. 1112 del CC, lo puede transmitir a cualquiera. Ahora bien, esta cesión puede significar:
-.- Que cedió a Vicente el derecho a cobrar los cinco millones que le debía José, y se reservó la facultad de resolver la compraventa en caso de impago.
-.- O que se cedió a Vicente ambas cosas.
Ya vimos que el a. 1528 CC establece que la venta o cesión de un crédito comprende la de todos los derechos accesorios, como la fianza, hipoteca, prenda o privilegio.
En consecuencia creemos preferible esta segunda solución. Y por tanto entendemos que Fernando debe desaparecer de la relación jurídica (salvo de su responsabilidad por ser librador y endosante de la letra de cambio).
Y por tanto a los efectos ulteriores del dictamen, creemos que en este momento Vicente es titular tanto del crédito contra José; como del derecho de resolver la venta y recuperar el bajo en caso de incumplimiento (abonando por supuesto las cantidades que deban reintegrarse al entonces comprador).
b-) Forma de realización. Se ha realizado mediante escritura pública, lo que significa que la adquisición de Vicente puede tener acceso al Registro de la Propiedad.
c-) Situación de la deuda pagada. Se nos indica que esta cesión se realizó en pago de una deuda que Fernando había contraído frente a Vicente. Por supuesto la parte de deuda correspondiente al importe del crédito (quinientos mil euros), queda extinguida.
No hay fraude de ninguna clase, ni doble transmisión (letras y crédito), porque ya hemos dicho que ambas cosas eran diferentes. Y como ya hemos dicho, Fernando sigue obligado al pago de las letras en vía de regreso.
4º-) Adquisición por Creso. En el supuesto de hecho se nos indica que a finales de 2014 Creso adquiere la última letra de cambio.
Dada la situación en que nos encontrábamos resulta que la endosante sólo puedo ser la entonces legítima tenedora de la letra: María-José.
Como consecuencia de la firma de la cláusula de endoso y de la entrega material de la letra (sigue existiendo para la transmisión de las letras la teoría del título y el modo), resultará que:
-.- Creso tiene acción contra todos los obligados cambiarios. Directamente contra José como librado/aceptante; pero también en vía de regreso contra Fernando como librador y endosante. En este caso su relación jurídica es abstracta. Le tiene sin cuidado ni el origen de la letra, ni se se pagó o no el precio de la venta.
-.- Creso también tiene acción contra María-José en caso del impago de la letra; pero esta acción es causal, y se aplicarán las normas del negocio jurídico que realizó con ella.
-.- Con relación al bajo de José, no se produce ninguna alteración jurídica.
5º-) Destrucción de la letra número cuatro.
Se ha producido la destrucción física de la letra número cuatro, cuya legítima tenedora era María-José. En este caso:
-.- La obligación cambiaria desaparece como tal obligación cambiaria. Sin la existencia física de la letra los derechos que puedan corresponder a los distintos interesados, carecen de eficacia cambiaria.
-.- Procederá la aplicación de los a. 84 y siguientes de la Ley Cambiaria, que parecen conceder mucha más agilidad a la situación, que los a 547 y ss del CdC.
En la vida civil, María-José seguirá ostentando su crédito por importe de cien mil euros contra José, (que estaba representado por la letra), y subsidiariamente contra el librador Fernando como librador y endosante, o contra sus herederos.
Pero ahora todas las acciones que pueda ejercitar son causales. Se han extinguido las acciones abstractas.
6º-) Requerimiento de Fernando.
a-Situación de hecho. Fernando, poco antes de su fallecimiento, y ante el impago de ciertos plazos, realizó a José un requerimiento notarial en el cuál:
-.- Afirmaba resolver por impago la venta a José.
-.- Afirmaba readquirir el dominio de la finca.
-.- Pero no depositaba dinero ni letra alguna.
b- Requisitos para la resolución. En el presente caso no se había pactado ninguna cláusula penal; pero aunque la hubiera, para reinscribir en el Registro la resolución en virtud de la cláusula resolutoria pactada e inscrita conforme al a. 1504, y cuando el precio se hubiera representado por letras cambio, se precisa:
-.- Ser titular registral de la condición resolutoria.
-.- Presentar el requerimiento notarial o judicial que se haya realizado. Y que en él no se haya opuesto el deudor.
-.- Depositar todo el dinero que se hubiera recibido, y dejarlo a disposición del comprador.
-.- Depositar ante el Notario TODAS las letras de cambio, tanto las que acaso se hubieran pagado, como las impagadas, e incluso aquéllas cuyo vencimiento todavía no ha llegado.
c- Eficacia de lo hecho. De los presupuestos de que partíamos y hemos aceptado resulta que la transmisión a Vicente se hizo constar en el Registro. Luego ni en la vía civil, ni en la registral, Vicente tiene ninguna posibilidad de que se produzca la resolución a su favor.
Falta además la consignación del precio y de las letras.
Por tanto creemos que tal requerimiento no ha producido ningún efecto.
7º-) Situación final.
a— Situación de la finca. De los supuestos de que partimos, a nuestro juicio:
-.- El dominio de la planta baja sigue perteneciendo a José.
-.- Sigue afecto a la condición resolutoria por falta de pago.
-.- José todavía podrá pagar.
-.- Pero sólo hasta que Vicente (actual titular registral de la condición resolutoria), realice el oportuno requerimiento de resolución.
-.- Pero para reinscribir la finca a su favor precisará:
a-) Presentar el requerimiento de resolución al que no se haya opuesto José.
b-) Depositar las cantidades que José haya pagado hasta el momento.
c-) Haber obtenido de los respectivos tenedores legítimas las letras de cambio pagadas o impagadas (María-Jose y Creso); y del correspondiente documento acreditativo de la cuarta letra conforme a la legislación cambiaria.
d-) Solicitar la reinscripción.
e-) El texto también exigía la presentación de la primera copia; pero lógicamente la DG ha entendido que basta con cualquier copia de los títulos.
b- Situación de las letras. Los titulares de las mismas podrán:
-.- Ceder las letras a Vicente para que pueda depositarlas. Pero para ello Vicente tendría que pagar su importe.
-.- Creso podría exigir ejecutivamente su importe a José y al heredero de Fernando con carácter abstracto; y a María-José con carácter causal según su propio negocio de endoso.
-.- María-José, exigir ejecutivamente el importe de las letras de cambio que obren en su poder (si no han prescrito),a José con carácter abstracto. Y a los herederos de Fernando con carácter causal.
-.- Con relación a la letra destruida, tendrá las mismas acciones, pero exclusivamente por la vía civil.
c- Situación de José. José había adquirido un bajo que valía un millón de euros; pagó quinientos mil y quedó a deber otros quinientos mil, que no ha pagado.
Si se produce la resolución recupera los quinientos mil que pagó y como se le deben entregar las letras, se extinguen también sus obligaciones cambiarias. (No entramos a hablar de intereses, daños y perjuicios, etc).
Perdería, por supuesto, el dominio del bajo, que insistimos que todavía le sigue perteneciendo.
Cambiariamente, mientras las letras no prescriban, si se le presentan las letras estará obligado a su pago; y civilmente, por la vía causal tendrá acción contra los herederos de Fernando para cobrar su importe.
d- Situación de Vicente. Vicente tiene la facultad de resolver; pero para ello, ya hemos indicado que ha de depositar quinientos mil euros que pagó el comprador, y las letras de pago.
Por supuesto, el crédito que ostentaba contra Fernando y por el cuál percibió la cesión del crédito, quedó extinguido.
III.- Venta de la primera planta a Alicio.
-.- Era de Fernando y lo vendió a Alicio mediante escritura pública, y en consecuencia, éste adquiere su dominio.
-.- El precio fue de un millón de euros; quinientos mil al contado; y otros tantos quedaron aplazados para ser satisfechas en cinco anualidades iguales y consecutivas de cien mil euros cada una.
-.- Se pactó expresamente que la falta de pago del importe de cualquiera de los PLAZOS tendría el carácter de condición resolutoria expresa.
-.- La venta, con su condición resolutoria, se hizo constar en el Registro de la propiedad.
2º-) Cesión del crédito a Vicente.
Siendo innecesario repetir lo ya dicho sobre esta materia ahora resulta que:
-.- Fernando cedió su crédito contra Alicio a favor de Vicente.
-.- Que consecuentemente éste adquirió los derechos accesorio, entendiéndose como tal la condición resolutoria en garantía de dicho crédito.
-.- Que Fernando no entregó a Vicente las letras de cambio, luego Fernando siguió siendo el tenedor y propietario de estas cambiales.
Para ver si hay alguna variación sobre el caso anterior, además de las pretendidas por mí al proponerlo, vamos a considerar que en este caso si bien se otorgó la cesión en escritura pública, ésta no se inscribió en el Registro de la Propiedad.
3º-) Adquisición por Creso de la quinta letra.
Significa que Fernando, su tenedor, la endosó a favor de Creso. Tal como ocurría en el caso anterior estamos ante una simple cesión por endoso, con las consecuencias generales de la misma.
4º-) Destrucción de la cuarta letra.
Las consecuencias son las mismas que en la venta del bajo.
5º-) Pago a Fernando.
De los antecedentes de hecho, resulta que Alicio fue pagando todos los plazos a Fernando, a medida que fueron venciendo. Los últimos pagos, evidentemente no han podido ser realizados, pues a la fecha de su vencimiento había ya fallecido.
Por eso se puede entender:
-.- Que no han sido pagados. Y, consecuentemente, se puede solicitar la resolución por quien proceda.
-.- O que fueron pagados a quien resulte ser heredero de Fernando, en cuyo caso, su situación será la misma que en los pagos anteriores. Preferimos optar por esta solución.
Fernando entrega recibos privados; que, por supuesto, tienen todo su valor; pero no entrega las letras de cambio a pesar de que seguía teniendo tres en su poder.
Si en este caso hubiésemos entendido que la cesión se había inscrito en el Registro de la propiedad y se había notificado al deudor, el pago estaría mal hecho.
Pero como hemos considerado preferible aceptar que la cesión, si bien se había hecho mediante escritura pública no se había inscrito en el Registro, resultará que:
-.- Alicio ha pagado bien. Pues el a. 1527 establece que el deudor que antes de tener conocimiento de la cesión pague a su acreedor, quedará liberado de su obligación.
-.- En consecuencia se le debe otorgar la correspondiente carta de pago.
-.- Como lógicamente Vicente no la querrá otorgar (porque a él, que es el auténtico titular del crédito tras la cesión, no se le ha abonado nada), deberá ser exigida judicialmente.
-.- Vicente sólo tendrá acción para dirigirse contra los herederos de Fernando.
-.- Creso sigue siendo tenedor de una letra de cambio, y podrá ejercitar todas las acciones cambiarias derivadas de la misma contra el aceptante Alicio, o contra los herederos de Fernando. Contra el primero con carácter abstracto; contra los segundos con carácter causal, derivado del contrato que celebró con Fernando.
6º-) Situación final.
De lo expuesto resulta que en la situación final:
-.- La primera planta pertenece a Alicio quien ha cumplido sus obligaciones de bajo.
-.- Si bien en el Registro todavía consta la condición resolutoria inscrita a favor de Fernando, Alicio podrá exigir la cancelación registral de la misma.
-.- Creso tan sólo podrá disponer de las acciones cambiarias.
-.- Y Vicente podrá dirigirse contra los herederos de Fernando.
IV. Venta de la segunda planta a José-Luis.
-.- Pertenecía a Fernando, quien la vendió a José-Luis, mediante escritura pública que se inscribió en el Registro. Por tanto José-Luis adquirió el dominio con dicha escritura porque con ella se recibe la posesión.
-.- El precio es el mismo que en las otras ocasiones; pero en este caso no se emitieron letras de cambio.
-.- En la compraventa también constaba la condición resolutoria, que lógicamente también se reflejó en el Registro de la Propiedad.
2º-) Cesión del crédito.
Tal como se indica en el supuesto, Fernando cedió su crédito a Vicente, cesión que se inscribió en el Registro de la Propiedad. Entendemos que después de la cesión Vicente es el acreedor de José-Luis por los quinientos mil euros, y el titular de la condición resolutoria.
3º-) Pago a Fernando.
Si considerásemos que la cesión no se había notificado a José-Luis, la situación sería la misma que en el caso del primer piso, es decir, que el pago estaría bien hecho, y podría solicitar el otorgamiento de la oportuna carta de pago.
Pero como hemos entendido que se le había notificado la cesión, si ha pagado a Fernando o sus herederos, realmente no ha cumplido con sus obligaciones de pago. Estamos ante un supuesto de pago indebido, y podrá reclamar lo pagado incorrectamente.
Pero con relación a Vicente, habrá incumplido sus obligaciones de pago. Consecuentemente, éste podrá solicitar el abono de su crédito; o podrá resolver la compraventa, recuperando el dominio de la finca y devolviendo las cantidades pagadas por José-Luis a Fernando inicialmente (los quinientos mil euros).
4º-) Situación final.
Queda explicada con lo que acabamos de decir, y dependerá de la decisión que tome Vicente. Si quiere resolver deberá entregar los quinientos mil euros y adquirirá el dominio de la finca. Entonces estará en condiciones de enajenar la finca.
Si prefiere exigir el pago, o si José-Luis le paga a él esa suma aplazada antes del requerimiento de resolución, el propio José-Luis devendrá titular del dominio libre de la condición resolutoria (tras su cancelación formal), y estará en condiciones de venderla como libre.
V.- Venta de la tercera planta a Juan.
Se transmitió el dominio a Juan, quien tras abonar quinientos mil euros quedó debiendo otro tanto; garantizado con condición resolutoria inscrita en el Registro de la Propiedad.
2º-) Cesión a Nerea.
a-) Naturaleza de la cesión gratuita del crédito. Las consecuencias de la cesión del crédito de forma gratuita son las mismas que se derivan de la cesión del crédito realizada de forma onerosa, que ya hemos examinados.
En ambos casos la cesión del crédito debe llevar aneja la cesión de los derechos accesorios, como la condición resolutoria, aunque aquí, en caso de duda, deberíamos aplicar el a. 1289 según el cuál en los contratos gratuitos en caso de duda se resolverá por la menor transmisión de derechos e intereses.
De todas formas pensamos que debe prevalecer la regla general del al 1528, aunque sin duda podría pactarse lo contrario.
Y en consecuencia entendemos que esta cesión implica no sólo la cesión del crédito, sino también la posibilidad de ejercitar en su momento la condición resolutoria y recuperar el dominio de la finca (abonando, por supuesto), las cantidades ya percibidas por Fernando.
b-) Naturaleza específica de la cesión efectuada. Pero esta cesión ofrece interesantes particularidades, ya que no resulta claro si estamos:
-.- Ante una cesión inter-vivos, cuya eficacia queda aplazada a la muerte del cedente/donante.
-.- O ante una cesión mortis causa, cuya eficacia depende del fallecimiento del cedente.
Si la cesión se hubiera hecho de la totalidad de los quinientos mil euros adeudados, pero pudiendo ejercitarse tan sólo al tiempo del fallecimiento del cedente; o si la cesión hubiese sido de sólo el último o últimos plazos (que son los que quedan realmente pendientes tras el fallecimiento de Fernando), hubiéramos optado por la primera solución.
Sin embargo, creemos que en este caso estamos ante una auténtica donación mortis-causa, como se deduce de que:
-.- La cesión está condicionada a la muerte del cedente, antes del vencimiento de la obligación de pago.
-.- Y el importe de lo cedido es aleatorio, porque será lo que quede pendiente en ese momento.
En consecuencia, creemos que le será aplicable el a. 620; y como no creemos que se haya adoptado la forma testamentaria, creemos que debemos considerarla totalmente ineficaz.
c-) Consecuencias de la cesión. La ineficacia de la cesión determina que el crédito, y la condición resolutoria no se haya movido del patrimonio de Fernando; y que, por muerte de éste, se integra en la herencia y se incluye en la comunidad hereditaria que pertenece a quiénes sean sus herederos.
3º-) Requerimiento de Fernando.
Como hemos partido de la base de la ineficacia de la cesión, el crédito y la facultad de resolver la compraventa, sigue correspondiendo a Fernando.
Cuando realiza el requerimiento de pago, y aunque no entregase cantidad alguna (el depósito de las cantidades abonadas no lo exige el 1504, sino que es necesario para la reinscripción en el Registro a favor del vendedor), está resolviendo la venta y readquiriendo el dominio de la finca.
El dominio se adquiere con la resolución, ya que ésta priva del título al comprador/poseedor. Si el comprador se resiste a entregar la posesión de la finca, el vendedor que ha resuelto, podrá solicitar judicialmente la entrega de la misma.
En contrapartida, el comprador Juan ostenta un derecho de crédito contra Fernando, hoy contra sus herederos, por el expresado importe de quinientos mil euros.
-.- La finca está en la herencia de Fernando.
-.- Para conseguir la reinscripción habrá que acompañar el acta notarial del requerimiento y depositar los quinientos mil euros.
-.- La reinscripción puede hacerse primero a favor de Fernando; y después, ya en la partición de herencia, a favor del heredero adjudicatario. Aunque también podría realizarse todo ello simultáneamente, acompañando los documentos normales que se presentan en el Registro para toda sucesión.
VI.- Venta de la última planta a Nieves.
Aquí, si bien parece que el precio y condiciones es el mismo que en las anteriores ventas, difiere extraordinariamente de los supuestos precedentes, precisamente por la falta de la condición resolutoria. En consecuencia:
-.- Nieves adquiere el dominio de la planta por tener título y modo. Además su adquisición se inscribe en el Registro.
-.- Y frente a los anteriores supuestos, Fernando sólo tiene una acción personal contra Nieves, para reclamar la suma de quinientos mil euros.
2º-) Requerimiento de Fernando.
El requerimiento de Fernando, tal como vimos al principio de la posible solución, no ha resuelto la venta. Simplemente impide a Nieves pagar. Ahora Fernando o sus herederos, deben acudir a la autoridad judicial para que sea ella la que resuelva la venta.
Pero entretanto Nieves es la auténtica y única propietaria de la finca; y además le pertenece como libre de toda carga o gravámenes; y ese requerimiento que se le hace, en ningún caso implica una limitación de sus facultades dispositivas.
Como nada se nos ha dicho en el supuesto, Nieves podrá vender la finca a quien estime conveniente; y el tecero que compre adquirirá el dominio conforme a las reglas generales de la teoría del título y el modo, sin necesidad de ser tercero hipotecario, porque insistimos en que el dominio de la finca en este momento sigue perteneciendo a Nieves.
Y ello sería así, aunque el tercero conociera la existencia del requerimiento, porque al no haber condición resolutoria, la acción de resolución es puramente personal, y no se ha ejercitado todavía judicialmente.
Evidentemente, si Nieves vende, será deudora de los herederos de Fernando, no sólo de los quinientos mil euros, sino también de todos los daños y perjuicios que acaso tal venta les haya podido producir.
Y, por otra parte, los herederos de Fernando, podrán instar la resolución judicial antes de que Nieves enajenase la vivienda; en cuyo caso la recuperarían; se integraría en la comunidad hereditaria, pero deberían abonarle a Nieves los quinientos mil euros del pago inicial en la compra.
Fernando y Pilar-Solución-II
por ellv el Vie 10 Feb 2017 - 22:14
Mensaje por ellv el Dom Ago 07, 2016 5:30 pm
SIGNIFICADO DE LA HIPOTECA.
El precio aplazado en las transmisiones onerosas puede reflejarse en el Registro de la Propiedad, de alguna de las siguientes formas, previstas en el a. 11 LH:
-.- Sin ninguna garantía. Lo cual no deja de ser una tontería. Porque al Registro, la existencia del precio aplazado le importa o no le importa. Como en este caso no le importa, porque no produce ni la más mínima trascendencia real, no implica ninguna garantía para nadie; y, por tanto, carece de sentido.
-.- Garantizado con una condición resolutoria. Cuyo juego ya hemos examinado en los casos anteriores.
-.- O garantizado con una hipoteca, que vamos ahora a examinar.
II.- Significado de la hipoteca.
La hipoteca no es más que un derecho real, en virtud del cual se grava una cosa de forma que en caso de incumplimiento de la obligación garantizada, el acreedor hipotecario tiene derecho a proceder a la pública subasta de la finca gravada; con el importe de lo obtenido cobrarse s deuda; y reintegrar el exceso, si lo hay, al propietario.
Con relación a la compraventa, la elección de la garantía tiene un distinto significado:
-.- Cuando el vendedor, lo que quiere es el dinero, pactará la hipoteca. Si no cobra del comprador, venderá la finca en pública subasta, y cobrará del adjudicatario. Es lo que ocurre, por ejemplo, cuando vende una entidad bancaria.
-.- Cuando el vendedor lo que prefiere es recuperar la cosa en caso de impago para poder venderla a otra persona, se acude a la condición resolutoria; y ello aunque deba devolver las cantidades ya percibidas. Es lo que ocurre, por ejemplo, cuando vendía el constructor.
Las condiciones resolutorias tuvieron mucha importancia en los años setenta y ochenta del siglo pasado; puesto que al constructor/vendedor le interesaba recuperar la finca porque podía normalmente venderla sin ningún problema y obteniendo un mayor beneficio en la segunda venta.
Pero en los años noventa, cambió la situación. Desde entonces, prácticamente todas las ventas, tanto del constructor como de los particulares, son al contado. El vendedor percibe íntegramente el precio. Y ello aunque el comprador carezca de numerario suficiente para el pago. En tal caso, siempre se acude a una entidad bancaria, que presta el dinero al comprador, garantizándose su cobro mediante una hipoteca por su importe.
Por eso a partir de los problemas que originaron las condiciones resolutorias en los años noventa se fueron creando los instrumentos que vimos al principio del tema, como la posibilidad de que las personas jurídicas que se extinguen nombren una persona para otorgar las cartas de pago; o la caducidad de las mismas.
III.- Significado de la hipoteca cambiaria.
La creación de letras de cambio, representativas de un crédito hipotecario, tiene un significado totalmente distinto a su emisión como consecuencia del aplazamiento del precio de una compraventa.
En la compraventa, con o sin condición resolutoria, es algo añadido al negocio jurídico; una facilidad; un instrumento de crédito o de pago, que a veces puede ocasionar una dualidad de créditos y deudas peligrosos para el deudor. Pero que en realidad nunca ha originado grandes conflictos, normalmente por la entonces solvencia de los vendedores/constructores.
En la hipoteca, por el contrario, cambia radicalmente la situación. El derecho real de hipoteca, no corresponde ya al acreedor. Sino que se incorpora a la letra de cambio y se produce una identificación a todos los efectos entre el acreedor hipotecario y el legítimo tenedor de la letra.
El tenedor de la letra ES EL ACREEDOR HIPOTECARIO. Consecuentemente, cuando se cede la letra se transmite al cesionario la cualidad de acreedor hipotecario.
2º-) Significado en cuanto a la cancelación.
Esta doble cualidad de tenedor de la letra y acreedor hipotecario, origina las siguientes consecuencias:
-.- Para cancelar la hipoteca del Registro no basta con que el primitivo acreedor o el ulterior de la letra otorgue carta de pago. ES NECESARIO QUE LA LETRA DE CAMBIO SE ENTREGUE AL NOTARIO y la destruya. Mira el a. 156 LH.
-.- Por tanto, si la letra ha desaparecido antes, sólo se puede obtener la cancelación, CONSIGNADO JUDICIALMENTE SU IMPORTE. Mira el párrafo tercero del a. 156 LH.
-.- Pero el actual a. 82 LH, permite la cancelación de las hipotecas por caducidad, transcurridos veinte años más uno desde su vencimiento. Cosa que no ocurría aantes.
VENTAS DE PILAR.
Con estos antecedentes ya estamos en condiciones de examinar las consecuencias jurídicas de las ventas realizadas por Pilar.
II.- Venta del solar de la calle Mayor de Castellón.
-.- Pertenecía a Pilar con carácter privativo.
-.- Lo vendió a Jesús por un millón de euros. Quinientos mil al contado; y quinientos mil en cinco plazos anuales y consecutivos de cien mil euros cada uno.
-.- Se emitieron letras de cambio; libradas por Pilar y aceptadas por Jesús. Suponemos que a la orden de la propia Pilar.
-.- Se garantizó el pago DE LAS LETRAS, mediante hipoteca.
-.- El dominio de la finca se ha transmitido a Jesús, pero queda gravado con la mencionada hipoteca.
Como consecuencia de este endoso:
-.- María-José ha adquirido no sólo el dominio de las letras, sino también la cualidad de acreedora hipotecaria. Nótese que en el segundo párrafo del a. 154 LH se indica que en la escritura de constitución de esta clase de hipoteca, se ha de hacer constar expresamente que “queda constituida la hipoteca a favor de los tenedores presentes o futuros”.
-.- Pilar queda totalmente desligada de la operación inmobiliaria con relación al solar; pero todavía sigue siendo obligada cambiaria en vía de regreso.
3º-) Adquisición por Creso de la quinta letra de cambio.
Significa que Creso adquiere no sólo la cualidad de tenedor y endosatario de la letra, sino también la cualidad de acreedor hipotecario.
En el caso de que se hayan emitido letras de cambio y queden garantizadas con la hipoteca (teóricamente también es posible que no queden hipotecadas las letras emitidas, pero nunca lo he visto en la práctica), a hipoteca se entiende dividida en tantas partes como letras haya.
Obsérvese que en la LH, al regular la ejecución se permite que cada tenedor de una letra de cambio pueda realizar la ejecución por sí sólo. Pero en tal caso, todos los demás títulos (que en principio son iguales), gozan de preferencia, lo que significa que aunque se venda la finca en pública subasta, el adquirente la recibe con la subsistencia de la hipoteca a favor de los restantes tenedores cambiarios (en nuestro caso, si Creso ejecuta la hipoteca, percibirá cien del importe de la subasta; pero el rematante seguirá gravado con una hipoteca de cuatrocientos: cien por cada letra de cambio que falta).
En consecuencia, independientemente de las acciones cambiarias, en la situación inmobiliaria, en este momento tenemos dos acreedores hipotecarios es decir dos tenedores de las letras:
-.- Creso con una letra de cambio.
-.- María-José con cuatro letras de cambio.
4º-) Destrucción de la cuarta letras.
La destrucción de cuarta letra tiene el penoso resultado para María-José de que si quiere cobrar sus cien mil euros deberá acudir a los procedimiento establecidos en la Ley Cambiaria a los que antes hemos aludido.
Jesús, en ningún caso, deberá abonar su importe al último tenedor de esa letra; por mucho que le conste quién sea. Jesús debe retener su importe, para depositarlo judicialmente tal como determina el a. 156-3 LH. De lo contrario no conseguirá la cancelación de la hipoteca que grava su finca.
5º-) Pago de Jesús.
Jesús ha pagado las cuatro letras restantes y tiene los títulos en su poder. El que falta, en lugar de retenerlo, lo abonó en el banco, lo que hace suponer que la letra se quemó estando en poder de tal banco.
El banco, de conformidad con el a. 45 de la Ley Cambiaria, expide el certificado contemplado en el mismo. Lo que plantea la validez de este certificado.
Desde el punto de vista civil es absoluto. Nadie podrá reclamarle el importe. El ordenamiento jurídico se fía de la solvencia del banco, para atribuirle el significado. Sabe que si por casualidad apareciera esa letra destruida, el banco, que ha certificado que la cobró el deudor, sería el obligado a abonarla.
Pero ya vimos que inicialmente no sirve para cancelar la condición resolutoria de las ventas; y la fuerza de las letras en la condición resolutoria es mucho menor que en la hipoteca, según acamos de indicar.
No obstante, la DGRN ya ha admitido este certificado en un caso especialísimo; y suponemos que a medida que vayan surgiendo problemas no tendrá más remedio que admitirlo con carácter general.
Pero mientras la DG no admita de forma más generalizada este sistema, no nos queda más remedio que entender que Jesús debe consignar su importe en la forma determinada en el párrafo tercero del a. 156 LH, si quiere conseguir la cancelación de la hipoteca que grava su finca.
En definitiva, la finca es de Jesús. Pero todavía está gravada con la hipoteca.
El presunto adquirente podrá optar, entre adquirirla con la actual situación y subsistencia de la hipoteca, o exigir la previa cancelación de la misma en la forma que hemos explicado.
III.- Solar en la calle Menor de Castellón.
Era privativo de Pilar, quien lo vendió a Maite, adquiriendo ésta su dominio. Quedaron aplazados quinientos mil euros, que quedaron aplazados con garantía hipotecaria sobre la misma finca.
De nuevo estamos ante la misma situación del a. 1528: la cesión de un crédito comprende la de todos sus derechos accesorios, como la hipoteca.
En consecuencia, Vicente adquiere, no sólo el crédito personal contra Maite, sino también la cualidad de acreedor hipotecario de la misma.
Por supuesto esta cesión debe hacerse mediante escritura pública e inscribirse en el Registro de la Propiedad. Antes también era necesaria para la inscripción la notificación al deudor; pero como los bancos empezaron a transmitirse créditos, para facilitarles la cesión y la inscripción, se suprimió la notificación.
La única consecuencia de la no notificación es que el pago por el deudor al primitivo acreedor extinguirá su obligación. Y ello porque no se le puede obligar a mirar en el Registro para ver quién sea el actual acreedor hipotecario. Claro que después tendrá que acudir a la vía judicial para obtener la cancelación de la hipoteca.
3º-) Pago de Maite a Vicente.
Se le haya notificado o no la cesión, Maite paga correctamente los quinientos mil euros a Vicente y le pide la cancelación de la hipoteca.
Si la cesión se ha inscrito en el Registro de la propiedad no habrá ningún problema: Vicente está obligado a otorgarla.
Si la cesión no se ha inscrito en el Registro, Vicente deberá exigir a los herederos de Pilar que documenten correctamente la cesión; y una vez realizada estará en condiciones de otorgar la correspondiente carta de pago.
En consecuencia la situación final es clara: la propiedad del solar pertenece a Maite, quien ha pagado al acreedor. Vicente debe otorgar la correspondiente carta de pago. Y el posible comprador deberá dirigirse a Maite para ponerse de acuerdo sobre la venta.
PRESTAMO DE LEVI.
-.- Pilar pidió un préstamo a Leví.
-.- Para el pago se expidieron cinco letras de cambio.
-.- Y en garantía de las LETRAS, se hipotecó un apartamento en Benicasim.
En principio no hay diferencias sustanciales entre la hipoteca cambiaria realizada para aplazar el pago del precio y la hipoteca cambiaria establecida en garantía de un préstamo.
Funcionan exactamente igual, por lo que ahora sólo nos queda examinar sus vicisitudes.
II.- Endoso de las letras a Judá.
No reviste ninguna especialidad. Con la adquisición de las letras de cambio Judá deviene tanto legítimo tenedor de las mismas, como acreedor hipotecario.
III.- Adquisición de la quinta letra por Creso.
La situación de Creso es la misma que nos ofrecía el caso de la letra que adquiere derivada de la venta de la calle Mayor de Castellón.
Deviene en legítimo tenedor de la letra de cambio; y en acreedor hiportecario de la suma que garantiza dicha hipoteca (el nominal de la letra).
IV.- Fallecimiento de Pilar.
Por supuesto, el fallecimiento de Pilar no produce más efecto que la titularidad del apartamento hipotecado se integra en la herencia; y que asimismo la deuda debe asumirla la propia comunidad hereditaria.
Sin embargo, vamos a aprovechar la ocasión para tratar de exponer los problemas que se originan por el fallecimiento de uno cualquiera de los obligados cambiarios.
2º-) Fallecimiento de los obligados cambiarios.
a-) Introducción. Una cosa tan sencilla como qué ocurre con una letra de cambio en el momento de fallecimiento de uno de los obligados cambiarios, ha originado interesantes debates doctrinales y una nutrida jurisprudencia, aunque la mayoría de ésta no pasó de las Audiencias.
b-) Fallecimiento del librador. Parece lógico que su heredero ocupe su lugar.
Pero el problema radica en que según las normas cambiarias, la titularidad de la letra debe derivarse precisamente de la propia letra de cambio, no de documentos externos.
Pensemos que la letra está librada por una persona, llamémosla Juan; y está librada a su propia orden; y no la ha transmitido por endoso. Y el pobre Juan se nos muerte, habiendo nombrado heredero a Pedro.
La acción cambiaria contra el librado aceptante, en principio no la puede realizar Pedro. Pedro no figura en la letra como librador; y la acción sólo corresponde al difunto Juan.
En la vía civil no discutimos que la letra se integra en la herencia; y que en la partición de herencia se adjudicará a uno u otro. Y el adjudicatario dispondrá de todas las acciones extracambiarias para cobrar su crédito. Pero no queda claro que disponga de la acción cambiaria.
Conforme al a. 24 de la Ley Cambiaria, la cesión ordinaria de la letra transmitirá al cesionario todos los derechos del cedente, en los términos previstos en los a. 347 y 348 del CdC. El cesionario tendrá derecho a la entrega de la letra. Iguales efectos producirá la transmisión de la letra por cualquier otro medio distinto del endoso.
Parece lógico entender que si el cesionario del librador acredita judicialmente que éste ha fallecido con el oportuno certificado, que él es el heredero con el certificado de últimas voluntades y copia del testamento (o del acta de declaración de herederos), y que se le ha adjudicado la letra en la partición (con copia de la misma), el Juzgado debería permitirle ejercitar la acción cambiaria.
De todas formas, lo que resulta evidente es que el heredero (pueda o no ejercitar las acciones cambiarias), no puede transmitir la letra por endoso.
c-) Fallecimiento del aceptante. De nuevo nos encontramos con que el heredero del aceptante no es persona contra quien pueda ejercitarse las acciones cambiarias, ya que no está señalado en la letra.
Pero parece claro que, una vez aceptada la herencia, el legítimo tenedor de la letra podrá ejercitar contra él todas las acciones derivadas de la letra de cambio, salvo que el heredero hubiese aceptado a beneficio de inventario, en cuyo caso deberán aplicarse todas las normas de esta institución.
Pero por supuesto, será el tenedor de la letra quien deberá probar no sólo el fallecimiento del librado/aceptante, sino la cualidad de heredero del demandado, y, lo más difícil, su aceptación de la herencia.
V.- Destrucción de la cuarta letra.
Sus efectos son los mismos que hemos visto en los casos anteriores.
VI. Carta de pago de Leví.
Al parecer, Pilar abonó a Leví los quinientos mil euros que debía a Leví, es decir, los garantizados la hipoteca cambiaria.
Leví otorga carta de pago de dicha cantidad notarialmente. Pero ni a Pilar ni a sus herederos, les sirve para nada, más que para solicitar la reclamación a Leví de lo que ha cobrado indebidamente.
En efecto, ya hemos indicado que en las hipotecas cambiarias, las letras de cambio llevan incorporada la hipoteca. Y consecuentemente, por mucho que Leví haya cobrado y otorgado la correspondiente carta de pago, el legítimo tenedor de las letras está legitimado para promover la ejecución de la hipoteca por el importe de las letras que obren en su poder y no le hayan sido abonadas a su vencimiento; y, por supuesto, que haya protestado, o conste en ellas la declaración sustitutiva del protesto.
VII.- Situación final.
-.- El apartamento en Benicasim se encuentra integrado en la comunidad herediaria de Pilar.
-.- Judá tiene perfecto derecho a ejecutar la hipoteca, como legítimo tenedor de las letras de cambio. La misma facultad corresponde a Creso por ser legítimo tenedor de la última letra de cambio.
-.- Con la letra extraviada se procederá como en los casos anteriores.
-.- Este apartamento podrá ser adquirido de quiénes resulten ser herederos de Pilar; y si se quiere adquirir como libre, habrá que cancelar la hipoteca, abonando a sus tenedores el importe de las cuatro letras de cambio y depositando judicialmente el importe de la quinta.
-.- Los herederos de Pilar tendrán acción contra Levía, para reclamarle el importe de los quinientos mil euros que ha cobrado indebidamente.
SUCESIÓN DE FERNANDO Y PILAR.
Fallecen ambos simultáneamente, por lo que por aplicación del a. 33 CC y de los principios generales de derecho sucesorio ninguno de ellos puede heredar del otro.
Según los últimos testamentos que figuran en el Registro General de Ultimas Voluntades:
-.- Se dejan recíprocamente la legítima: disposición que deviene ineficaz por lo dicho.
-.- E instituyen herederos por quintas partes iguales a sus hijos Jorge, Socorro, Ricardo y César y a su nieto Enrique.
En principio no hay nada que reparar a esta institución, pues el llamamiento al nieto Enrique, en vida de su padre, en nada perjudica la legítima; pues ambos causante podían disponer libremente de un tercio de la herencia (y a favor de un nieto de dos tercios). Por lo que ninguno de los hijos puede reclamar complemento a su legítima.
Los interesados, muy listos, se olvidan de todos los pisos, solares, condiciones resolutorias, letras de cambio e hipotecas que tanto os han gustado; prescinden de ellos, y se limitan a adjudicarse por quintas partes iguales:
-.- En la herencia de Fernando un campo de naranjos.
-.- Y en la herencia de Pilar una fábrica en Onda.
II.- Transmisión de cuotas a Jeremías.
Con posterioridad, Enrique y César vendieron sus respectivas cuotas a Jeremías, quien consiguientemente adquirió dos quintas partes indivisas de cada de las fincas.
Por supuesto, los restantes comuneros (que ya no coherederos) tenían un derecho de adquisición preferente: el retracto de comuneros, aunque ya ha transcurrido con creces el tiempo para ejercitarlo, por lo que prescindiremos de él.
Ahora interesa destacar que la respectiva partición se inscribió en el Registro; y que Jeremías, asimismo ha realizado la correspondiente inscripción de la adquisición de sus cuotas en el Registro.
Después veremos la importancia que tiene este hecho.
III.- Aparición del testamento de Pilar.
Poco después de estos hechos aparece un testamento de Fernando, en el cuál se limita a instituir herederos a sus cuatro hijos, a Enrique y a otro nieto todos por partes iguales.
Tampoco se vulneran las legítimas, por lo que procederá la aplicación del a. 1060 del CC: La partición hecha con preterición de alguno de los herederos no se rescindirá por lesión, a no ser que se pruebe que hubo mala fe o dolo por parte de los otros interesados, pero éstos tendrán la obligación de pagar al preterido la parte que proporcionalmente le corresponda.”
Mucho cuidado: la partición de herencia exige la unanimidad de todos los interesados, aunque puede realizarse por el testador, el contador-partidor, el contador-partidor dativo o todos los interesados.
Este precepto en ningún caso supone que haya siete llamados conocidos a una sucesión, y cinco de ellos, prescindiendo de los demás realicen la partición. En este caso, la partición la haga quien la haga (incluso si fuera judicial), devendría ineficaz. Sólo mediante el sistema del contador/partidor dativo, se puede actuar por mayorías. Pero tal partición requiere la aprobación del letrado judicial o del notario. Y, por supuesto, en ella se adjudica parte a los que no prestan el consentimiento.
Este precepto significa QUE SE CREE que hay cinco herederos, y éstos o con éstos se realiza la partición de alguna de las formas.
A nuestro juicio este precepto sólo puede aplicarse en dos supuestos:
-.- Cuando como en el presente caso aparece un testamento nuevo.
-.- O cuando hay un legitimario cuya existencia se ignora.
Este supuesto tiene lugar cuando uno de mis hijos varones fue a estudiar a Bélgica, y allí tuvo un hijo, del que no me dijo nada. Tengo la desgracia de que me premuere dicho hijo y en el testamento, por supuesto, sólo hago disposiciones a favor de los hijos que conozco.
Entonces, después de mi muerte, aparece la madre con mi nieto, y reclama los derechos que a éste le corresponden.
Por supuesto, también es posible con un hijo desconocido de alguna de mis hijas; pero resulta más verosímil en los casos de los varones.
En estos supuestos se mantiene la partición (salvo los supuestos de mala fe que expresa el artículo). Pero los adjudicatarios están obligados a compensar a los preteridos, abonándoles la parte correspondiente.
IV.- Aparición del testamento de Fernando.
En el testamento ológrafo de Fernando, se limita a instituir herederos a sus cuatro hijos, prescindiendo del llamamiento anterior a su nieto Enrique.
Es el caso del a. 1061: “La partición hecha con uno a quien se creyó herederos sin serlo, será nula.”
Todos sabemos que cuando el CC utiliza la palabra nula, puede significar cualquier cosa. Y el opositor también puede entenderlo así. En cuyo caso, deviene ineficaz la partición realizada; vuelven todos los bienes a la comunidad hereditaria y hay que hacer una nueva partición entre los herederos.
Pero algunas STS han admitido, con buen sentido común, que se mantenga la partición, quedándose cada uno de los herederos con los bienes que ya se le adjudicaron y sólo se proceda a repartir entre los herederos restantes, la porción del que resulta que ya no es heredero.
Este precepto, para nosotros resulta del caso contemplado en el supuesto (aparición de un nuevo testamento), pero también se puede producir en el caso de que se realice la partición y luego se declare la incapacidad para suceder de alguno de los herederos o su previa repudiación (pensemos que por ejemplo, el contador ignoraba la renuncia).
V.- Consecuencias de estos hechos en la compraventa realizada por Jeremías.
Ahora interesa ver las consecuencias de esta modificación de las respectivas participaciones produce en las cuotas que tenían los descendientes vendedores. En ambas fincas.
2º-) Herencia de Fernando.
Según el primitivo testamento cada uno de los herederos percibía una quinta parte de la herencia. Consecuentemente, Enrique y César transmitieron a favor de Jeremías la quinta parte que a éstos pertenecía según el Registro.
Jeremías inscribió su adquisición en el Registro.
Ahora aparece un nuevo testamento en el que resulta que los herederos no eran cinco, sino cuatro.
¿Y qué hacemos con Jeremías, que compró un quinto a César y otro quinto a Enrique?
Pues Jeremías aparece protegido por el a. 34 LH: “El tercero que de buena fe adquiera a título oneroso algún derecho de quien en el Registro aparezca con facultades para transmitirlo, será mantenido en su adquisición, una vez que haya inscrito su derecho, aunque después se anule o resuelva el del otorgante por virtud de causa que no conste en el mismo Registro”
En consecuencia, parece que como reúne todos los requisitos del precepto, debe ser mantenido en la adquisición de sus dos quintas partes de ambas fincas (campo de naranjos y fábrica de azulejos).
Efectivamente, habrá adquirido definitivamente la quinta parte que le transmitió César, porque resulta que no era dueño de un quinto, sino de un cuarto.
Pero con relación a la porción de Enrique, no se encuentra protegido por el a. 34, pues su eficacia está limitada por el a. 28, conforme al cuál: “las inscripciones de fincas o derechos reales adquiridos por herencia o legado, no surtirán efecto en cuanto a tercero, hasta transcurridos dos años desde la fecha de la muerte del causante. Exceptúanse las inscripciones por título de herencia testada o intestada, mejora o legado a favor de herederos forzosos.”
Esto significa que el CC supone que quiénes son herederos forzosos están enterados de las relaciones jurídicas de quien les debe legítima. Y por eso, mantiene en estos casos el principio de fe pública.
Pero cuando el llamado a una sucesión no tiene tal cualidad, el CC no se fía de los herederos aparentes no legitimarios, y suspende la fe pública durante dos años a partir del fallecimiento del causante.
Como Enrique NO ES HEREDERO FORZOSO, su transmisión no está protegida por la fe pública. En consecuencia, si los herederos le reclaman la recuperarán y como la habrá perdido por evicción, deberá ser restituido por su vendedor en los términos que señala el CC para el caso de compraventa.
Desde un punto de vista teórico podríamos discutir si en la venta de César se comprende sólo la quinta parte que tenía en el momento de la enajenación, o se refiere a “toda la parte que pueda corresponderle.” Será una cuestión de interpretación del negocio jurídico de compraventa.
Nos parece más segura la primera solución.
3º-) Herencia de Pilar.
En la herencia de Pilar, la situación es distinta, porque tanto César como Enrique se creían titulares de una quinta parte indivisa, y tras el nuevo testamento resultan serlo tan sólo de una sexta parte.
Pues bien: la enajenación de la quinta parte realizada por César debe seguir manteniéndose. Como es heredero forzoso, el a. 34 LH no está limitado por el a. 28 y por tanto, Jeremías quedará protegido. Ya se aclarará él con sus coherederos.
Por el contrario, en la enajenación de la quinta parte realizada por Enrique, Jeremías no está protegido. Si le reclaman los herederos de Pilar, verá reducida su participación a tan sólo la sexta parte.
Y tendrá que reclamar a Enrique por la evicción parcial.
Original: Valencia, 15-Febrero-93
Actual: Monteolivete, Valencia, 18-julio-2016.
Re: Fernando y Pilar

References: Artículo 1124
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 Artículo 1504
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