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﻿ Sentencia 2006-00138 de abril 8 de 2014
SENTENCIA 2006-00138 DE 08 DE ABRIL DE 2014
CONTENIDO:ACCIÓN RESOLUTORIA DE CONTRATO. LOS PRESUPUESTOS QUE INTEGRAN LA ACCIÓN RESOLUTORIA DE UN CONTRATO SON QUE EL CONTRATO SEA VÁLIDO, QUE EL CONTRATANTE QUE PROPONGA LA ACCIÓN HAYA CUMPLIDO O SE HAYA ALLANADO A CUMPLIR LO PACTADO A CARGO SUYO Y QUE EL CONTRATANTE DEMANDADO HAYA INCUMPLIDO LO PACTADO A SU CARGO. SEGÚN EL ARTÍCULO 1546 DEL CÓDIGO CIVIL, ESA ACCIÓN EXIGE QUE EL DEMANDANTE HAYA CUMPLIDO LAS OBLIGACIONES A SU CARGO. EN EL EVENTO DE INCUMPLIMIENTO RECÍPROCO DE LAS PARTES, SEGÚN SE TRATE DE OBLIGACIONES SIMULTÁNEAS O SUCESIVAS, LA SOLUCIÓN ES DISTINTA. EN AMBAS HIPÓTESIS, PARA DEMANDAR TANTO LA RESOLUCIÓN COMO EL CUMPLIMIENTO ES NECESARIO QUE EL PROMOTOR DEL PROCESO SE HAYA ALLANADO A CUMPLIR EN EL LUGAR Y TIEMPO DEBIDOS, Y EN LA SEGUNDA, ADEMÁS, QUE SU INCUMPLIMIENTO SEA POSTERIOR AL DEL OTRO EXTREMO DEL CONTRATO.
TEMAS ESPECÍFICOS:CONTRATO DE PERMUTA, RESOLUCIÓN DEL CONTRATO, PROMESA DE CONTRATO DE PERMUTA
REVISTA JURISPRUDENCIA Y DOCTRINA N°:509 DE MAYO DE 2014, PÁG.823
Sentencia 2006-00138 de abril 8 de 2014
SC4420-2014
Se decide el recurso de casación que interpuso XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX, respecto de la sentencia de 13 de diciembre de 2010, proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, Sala Civil, en el proceso ordinario promovido por el recurrente contra XXXXXXXXXXX XXXXXXXXXXXXXX.
1. En los autos se da cuenta que mediante promesa de permuta suscrita el 30 de julio de 2004, el demandante se obligó a transferir el derecho de dominio de un inmueble y parte de otro, ambos situados en la ciudad de Medellín, y el convocado, a cambio, un lote de terreno avaluado en $160’000.000, con planos para construir, ubicado en Rionegro, un automotor por $20’000.000, materiales de ferretería en cuantía de $20’000.000 y $60’000.000 en efectivo, para un total de $260’000.000.
2. A partir de lo anterior, en el libelo se afirma que el demandado incumplió las obligaciones a su cargo, puesto que únicamente entregó el lote y suscribió el título de dominio, el 6 de agosto de 2005, por un valor de $100’840.000, el automotor, los materiales para construcción y la cantidad de $72’580.000. Fuera de esto, no concurrió el 20 de octubre de 2004, a las 3 p.m., a la Notaría Diecisiete de Medellín a suscribir las escrituras públicas, pese a ostentar la posesión de los inmuebles prometidos por el actor, en virtud de la entrega que este realizó.
El pretensor solicita, por lo tanto, que se declare el incumplimiento del demandado y que como consecuencia se le condene a pagar la “suma de $167’221.852.oo (…) como parte del precio que le falta”, con los intereses moratorios correspondientes, lo mismo que a cancelar la cantidad de $30’200.000, por concepto de la cláusula penal pactada.
3. El demandado se opuso a las pretensiones, alegando, en cuanto a las obligaciones a su cargo, cumplimiento total de lo estipulado, de una parte, porque como lo expuso el actor, no solo pagó $72’580.000 y entregó los materiales y el automotor, ambas cosas por un valor de $40’000.000, sino también el inmueble que había prometido, con el título de dominio, en el equivalente a $160’000.000, cual se había convenido, y no en la cantidad de $100’840.000, de donde se desprende que cumplió en exceso en un monto igual a $12’580.000.
3.1. Presentada demanda de mutua petición, el contrademandante solicita que el reconvenido sea condenado a pagar, entre otros perjuicios, el valor de la cláusula penal y la suma que canceló de demás, todo con intereses moratorios.
3.2. Lo anterior, al haber honrado en exceso lo pactado. Además, porque el inicial demandante incumplió lo de su cargo, pues se negó a recibir en forma oportuna el lote de Rionegro, pretextando que no le servía y exigiendo otro a cambio; acudió a la notaría en la fecha acordada sin los paz y salvos respectivos, cuando era su obligación llevarlos; y no hizo la entrega real y material del inmueble de Medellín.
3.3. El contrademandado se opuso a lo pretendido, aduciendo que la renuencia a recibir el predio de Rionegro se debió a que no tenía el área prometida, de ahí que se convino en que se pagaría en efectivo el excedente; que los paz y salvos se obtendrían con el saldo que adeudaba el contrademandante, cosa que no ocurrió, por cuanto no se presentó a la notaría; y en que la entrega reclamada se verificó antes de la fecha señalada.
4. El Juzgado Doce Civil del Circuito de Medellín, mediante sentencia de 11 de septiembre de 2008, negó las pretensiones de una y otra demanda, al encontrar que los prometientes incumplieron recíprocamente sus obligaciones, el vendedor, al acudir a la notaría el día y hora señalada sin los paz y salvos de rigor, y el comprador, al no haber asistido.
En cuanto al área del lote ubicado en el municipio de Rionegro, el a quo consideró que al prometerse el contrato futuro por el sistema de cabida, la disputa debía solucionarse por “otras vías y término”, máxime cuando la venta que se realizó, en cumplimiento de la obligación, aceptada así por las partes involucradas, se había efectuado de “tercero a tercero”.
5. El Tribunal, en el fallo recurrido en casación, al resolver el recurso de apelación que interpuso, únicamente, la parte demandante, confirmó la anterior decisión.
1. Establecida la validez y eficacia de la promesa de que se trata, el sentenciador encontró que ninguna de las partes estaba legitimada para pedir su ejecución o resolución, puesto que ambas habían incumplido las obligaciones a su cargo.
1.1. El prometiente comprador, porque “previamente” al “2 de octubre de 2004” (sic), fecha estipulada a efectos de perfeccionar el contrato convenido, “se encontraba en mora, pues no había cumplido a cabalidad con todas sus obligaciones”.
En efecto, respecto del lote situado en la localidad de Rionegro, del contenido de la escritura pública de compraventa 2288 de 6 de agosto de 2005, otorgada en la Notaría Veintiséis de Medellín, se colegía que no entregó un “plano a escala del inmueble antes del 30 de agosto de 2004”, en tanto del área que había prometido, 10.000 m2, solo existían 6.200 m2.
Relativo al traspaso del derecho de dominio del vehículo involucrado, a cuyo efecto se había fijado como plazo máximo el 18 de agosto de 2004, no existía prueba sobre que ese hecho efectivamente fue cumplido.
Con relación a otros pagos, en primer lugar, al mutar unos dineros en efectivo, por dos automotores, el 16 de noviembre de 2004 y el 7 de enero de 2005, pagos que si bien “fueron recibidos a satisfacción por el demandante, no se hizo ningún tipo de modificación en el contrato”; y en segundo término, porque el 30 de agosto de 2004, cuando recibió el inmueble de Medellín, simplemente hizo unos abonos a lo adeudado.
1.2. El prometiente vendedor, por cuanto si bien asistió a perfeccionar el contrato convenido, nunca fue su intención hacerlo, dado que no se encontraba a paz y salvo con el pago del impuesto predial, sin que pueda justificar su conducta en un acuerdo telefónico de prórroga de la fecha, toda vez que “no fue incluido en el contrato a efecto de que tuviera validez”.
2. En ese orden de ideas, para el Tribunal, al presentarse “una concurrencia en el incumplimiento de las prestaciones convenidas”, los dos prometientes habían incurrido en mora, lo cual conllevaba el fracaso de las pretensiones.
3. Frente a lo anterior, consiente el sentenciador de segundo grado que el conflicto puesto a composición judicial no podía dejarse sin solución de ninguna clase, consideró que no aplicaba el artículo 1609 del Código Civil, como lo había solicitado el apelante, porque ello implicaba incurrir en incongruencia y no se trataba de una facultad oficiosa.
El estudio de los dos cargos propuestos se acometerá empezando por el último, por ser el orden lógico que corresponde.
1. Denuncia la violación indirecta de los artículos 1546, 1592, 1594, 1602, 1608, 1609, 1613 y 1614 del Código Civil, y 89 de la Ley 153 de 1887.
2. Lo anterior, según el censor, como consecuencia de error de hecho cometido por el Tribunal al apreciar el acta de comparecencia a la notaría, porque si bien el día y hora señalados para perfeccionar el contrato (el 20 de octubre de 2004, a las 3 p.m.), él se hizo presente sin los paz y salvos respectivos, ello tuvo su origen en el incumplimiento previo de la otra parte.
En efecto, como allí se consignó, todo se gestó porque el convocado telefónicamente manifestó inconvenientes con los linderos del inmueble y con un invasor. Adicionalmente, porque no entregó los planos ofrecidos; y respecto de la suma de $30’000.000, que debía pagar entre el 15 y 30 de agosto de 2004, dijo que la entregaría el 1º de noviembre.
Considera el recurrente que del contexto del acta cercenada, se observa la disposición del demandante de allanarse a cumplir, “sin que tal calidad se pierda por el hecho de no haber presentado los paz y salvos (…), dadas las explicaciones que brindó para justificar el comportamiento”.
3. Solicita, en consecuencia, se case la sentencia impugnada y que en sede de instancia se acceda a la acción de cumplimiento implorada, con indemnización de perjuicios.
2. En el cargo, el error de hecho se fundamenta en que el sentenciador de segundo grado pasó por alto observar que en el acta de comparecencia en cuestión, el promotor del proceso, señor XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX, había justificado el incumplimiento de la obligación de presentar los paz y salvos, en hechos anteriores imputables al demandado XXXXXXXXXXXXXXXXXX.
Desde luego, al negarse la ejecución de la promesa, sobre la base de considerar que ambos contratantes se habían sustraído concurrentemente a observar sus obligaciones, entre otras cosas no sujetas a condición, esto denota que, para el ad quem, la conducta del pretensor y la justificación que este manifestó en el acta de comparecencia, de ninguna manera lo exoneraba de observar ese comportamiento.
Como tiene explicado la Corte, cuando se pretende la ejecución de lo pactado, si las obligaciones recíprocas son sucesivas, el “(…) contratante que no vio satisfecha la previa obligación solo puede pretender el cumplimiento del contrato si cumplió o se allanó a cumplir. Si no ha cumplido ni se ha allanado a hacerlo, puede pretender la resolución con fundamento en el art. 1609, es decir, por el incumplimiento de las obligaciones antecedentes del otro contratante”(2).
En el derecho colombiano, todo contrato legalmente celebrado es ley para las partes (C.C., art. 1602,), y como secuela, estas deben ceñir su conducta negocial al mismo, so pena de las consecuencias y efectos legales previstos por ley (art. 1546 ejúsdem). Ello da lugar para que el contratante cumplido frente a quien incumple, procure el ejercicio de un derecho alternativo, con el fin de restablecer el equilibrio contractual, exigiendo coactivamente, mediante dos acciones que pueden coexistir subsidiariamente, el cumplimiento o la resolución del contrato, en ambos casos, con la indemnización de perjuicios.
El Código de Napoleón en el art. 1184 dispuso: “La condición resolutoria está sobreentendida siempre en los contratos sinalagmáticos, para el caso en que una de las partes no satisfaga su obligación. En este caso, el contrato no se resuelve de pleno derecho. La parte a la cual no se haya cumplido la obligación, puede elegir entre compeler a la otra al incumplimiento de la convención, cuando ello sea posible, o demandar su resolución, con abono de daños y perjuicios”. El C.C. Alemán, BGB, en la regla 325 preceptuó: “Si la prestación que incumbe a una parte, derivada de un contrato bilateral, se hace imposible a consecuencia de una circunstancia de la que ha de responder, la otra parte puede exigir indemnización de daños a causa de no cumplimiento o desistir el contrato (…)”(4). En el derecho español, la letra del precepto 1124 enseña: “La facultad de resolver las obligaciones se entiende implícita en las recíprocas, para el caso de que uno de los obligados no cumpliere lo que le incumbe. El perjudicado podrá escoger entre exigir el cumplimiento o la resolución de la obligación, con el resarcimiento de daños y abono de intereses en ambos casos. También podrá pedir la resolución, aun después de haber optado por el cumplimiento, cuando este resultare imposible (…)”. El C.C. italiano de 1865, en su art. 1165, igualmente abordó la resolución por incumplimiento, entendiéndola como condición resolutoria.
Si quien demanda o reconviene la resolución contractual, ha sido incumplido, a tono con la doctrina mayoritaria fulge indiscutido, no satisface el segundo presupuesto anunciado; y por lo tanto, la faena dará al traste, porque la acción se edifica como privilegio intrínseco del contratante cumplido, en contra de quien contravino el acuerdo, a voces de nuestro art. 1546: “(…) en caso de no cumplirse por uno de los contratantes lo pactado”; de uno de ellos con exclusividad, cuando “(…) una de las partes no satisfaga la obligación (…)” (C.C. francés, art. 1184); cuando “(…) la prestación que incumbe a una parte, derivada de un contrato bilateral, se hace imposible a consecuencia de una circunstancia de la que ha de responder (…)” (BGB, art. 325); esto es, “(…) para el caso de que uno de los obligados no cumpliere lo que le incumbe (…)” (C.C. español, art. 1124) (subrayas ex texto); pero jamás legitima, en el caso de quebrantarse el contrato por ambos. Ese derecho es enérgico, cuando uno no cumplió lo pactado, y el otro sí cumplió o se allanó a sus obligaciones. Carece entonces, del privilegio de pedir la resolución del contrato bilateral el contratante incumplido.
La Corte tiene explicado que los calificativos de allanarse a cumplir, “(…) en tratándose de los deudores de la prestación de suscribir una escritura pública, se predican de quien comparece a la notaría acatando los requerimientos legales o convencionales necesarios para poder otorgar el instrumento prometido, esto es, que no le basta con querer suscribir el documento público, sino que debe estar en condiciones de poder hacerlo”(8) (subrayas ex texto).
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la Ley, NO CASA la sentencia de 13 de diciembre de 2010, proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, Sala Civil, en el proceso ordinario promovido por XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX XXXXX contra XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX.
Cópiese, notifíquese y cumplido lo anterior devuélvase el expediente al tribunal de origen para lo pertinente.
Magistrados: Margarita Cabello Blanco—Ruth Marina Díaz Rueda—Fernando Giraldo Gutiérrez—Ariel Salazar Ramírez—Luis Armando Tolosa Villabona—Jesús Vall De Rutén Ruíz.
(1) Sentencia 81 de 21 de septiembre de 1998, CCLV-652, segundo semestre, reiterando doctrina anterior.
(3) Vélez, Fernando. Estudio sobre el derecho civil colombiano, Tomo VI. Medellín: Editor Carlos A. Molina, 1908, pp. 117-118.
(4) Alemania, C.C. (BGB), Traducción al español por Carlos Melón Infante. Barcelona: Bosch, pp. 69-68.
(6) Claro Solar, Luis. Explicaciones de derecho civil chileno y comparado, Tomo X de las Obligaciones I. Santiago: Imprenta Nascimento, 1936, pp. 176 y 178.
(7) Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española. Vigésima Primera Edición, Pag. 120.
(8) Sentencia 28 de 17 de marzo de 2003, expediente 6688.

References: ARTÍCULO 1546
 RESOLUCIÓN 
 RESOLUCIÓN 
 artículo 1609
 resolución 
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