Source: http://fmmeducacion.com.ar/Sisteduc/Segundocongreso/comision1.htm
Timestamp: 2017-10-18 22:20:55+00:00

Document:
Usted está en... Comisión 1
Parte 1: Objetivos y funciones de la educación, concebida como permanente para la democratización y la afirmación nacional en el contexto de la liberación latinoamericana.
Integrantes de la Comisión N° 1
(Capital Federal) BOSCA, Roberto
(Capital Federal) LAMAS, Patricia
(Capital Federal) AGUERRE (h), José María
(Buenos Aires) LOPEZ ESPINOSA, Gustavo
(Buenos Aires) MALDONADO, Rubén Héctor
(Buenos Aires) CREMONTE, María Lucía
(Buenos Aires) GIANNONI, Adriana
(Buenos Aires) CARESTIA, Osvaldo
(Buenos Aires) SANTI, Augusto Carlos
(Buenos Aires) DEL COL, José Juan
(Buenos Aires) FICHERA, Carlos Alfredo
(Catamarca) VEGA, Luis Roberto
(Córdoba) LAFUENTE, Francisco Javier
(Córdoba) BACILE de SALOME, Wadía
(Corrientes) GUIOT, Ana María
(Chaco) CARAVACA, José Francisco
(Chubut) BURGUEÑO de PERALTA, Nélida
(Entre Ríos) CARRAZZA, Horacio Darío
(Formosa) MARTINEZ HAZZAN, Néstor
(Jujuy) VILTE, Héctor Ismael
(La Pampa) BALESTRI, Luis Alejo
(La Rioja) BUSTAMANTE, Perfecto
(Mendoza) BISQUERT, Alfredo (padre)
(Misiones) LOSTRIE, Alberto
(Neuguén) GRIZZI de ROLDAN, Emilia
(Río Negro) BIANCHI de VALENCIA, Ana
(Salta) ARANDA, Alejandro Rolando
(San Juan) NIETO de GARCÍA, Ana María
(San Luis) GALBIATI, Susana
(Santa Cruz) VALLEJOS, Rodolfo
(Santa Fe) IERULLO, Bruno
(Santa Fe) JURI, Juan José
(Santiago del Estero) JEREZ FERREYRA, Guillermo
(Tucumán) RAHMAN, Ismael
(Tierra del Fuego) CHELALICHE, Dora
(Mendoza) TAGARELLI, Víctor
(Formosa) FERREYRA AVILES, Mario
(Santa Fe) IRURZUN, René
(Salta) AGUILAR, Eloisa Gerónima
(Tucumán) CATALANO, Juan Carlos
(Buenos Aires) LARRAÑAGA, Miriam
(Corrientes) TRUCK, Juan Bautista
(Entre Ríos) SALAS, Marta
(Buenos Aires) GÜENA, María Cristina
El proyecto educativo debe formar parte del proyecto nacional y éste debe estar fundado en nuestras raíces culturales. Nuestro país en el contexto latinoamericano se encuentra bajo una clara dependencia política, económica, social, cultural e ideológica. Esto nos da como resultado una argentina empobrecida y dependiente donde la igualdad de oportunidades de acceso a los bienes materiales y espirituales no se concreta en forma real. En esta situación histórica, en no pocas veces, la acción de los sistemas institucionales ha sido la de consolidar un orden de dependencia interna y externa. La solidaridad social ha sido deteriorada hasta el punto en que los intereses individuales se imponen a los grupales y estos a los de la nación. En buena medida esto es consecuencia del autoritarismo, la corrupción, la falta de ideales compartidos y la escasez de ejemplos de honestidad, convicciones y desprendimientos que hay en nuestra sociedad. La historia de nuestro sistema educativo es un claro ejemplo de lo afirmado, sirvió con gran coherencia a un determinado proyecto de país dependiente. La educación, por lo tanto, debe definir su perfil, en función de un proyecto nacional común a los argentinos que asegure nuestra independencia nacional, nuestra soberanía política y la justicia social. Es decir el desafío argentino contemporáneo es el de la liberación personal, social y nacional. En consecuencia el modelo de país y sociedad que pretendemos lograr es independiente, democrático, con una interpretación social y regional de la nación, con un federalismo que permita el desarrollo del país, con el ejercicio de una convivencia pluralista y participativa que encuentre sus fundamentos en la libertad, la verdad, la justicia, la solidaridad, la paz, la fraternidad entre los hombres y los pueblos. Entendemos que la cultura es la forma en que los hombres se relacionan consigo mismo, entre sí, con las cosas creadas y con la trascendencia. Es la totalidad de la vida de un pueblo que se configura a lo largo de su historia y que incluye sus valores, su religión y tradiciones, su lengua, su forma de trabajar, su organización social y política, sus proyectos, sus expresiones artísticas y folklóricas y sus conocimientos. Nuestra cultura nacional se formó desde la raíz indígena, y el aporte hispano y cristiano. Ello dio orígen a un pueblo nuevo, con conciencia de su dignidad expresada en su espíritu de independencia, En Argentina, la integración del importante aporte inmigratorio dio a través del tiempo un tipo humano original pluralidad de origen con los distintos antecedentes lingüísticos, culturales y religiosos, que conformó el actual complejo dinámico, ser nacional. La educación en todas sus formas como parte del proyecto de liberación social, personal y nacional debe, desde la familia, transmitir, consolidar, crear y recrear los valores de la cultura de la nación para el desarrollo integral del hombre y su inserción participativa y solidaria en la sociedad, en armonía con la comunidad regional, nacional y latinoamericana, cumpliendo así su tarea humanizadora, orientando al hombre al desarrollo pleno de su ser en sus dimensiones: biológica, psíquica, social, cultural, espiritual y trascendente, entendiendo esta dimensión como trascendencia en los cultural, lo social, lo histórico, lo religioso, según sus propias opciones. Esta concepción del hombre y el reconocimiento de su dignidad inherente e inviolable, son el núcleo de la concepción integral de la educación ya que todos los derechos humanos pueden resumirse en el derecho y el deber de desarrollarse libremente como personas, en todos los planos de su existencia, formándose para la participación responsable, activa y creadora, en la realización social, política, cultural, científica, técnica y económica del país, en un marco democrático y pluralista, cimentando la unidad nacional y la integración latinoamericana.
Punto 1 - El Acrecentamiento de la Identidad Nacional.
- Formar agentes de cambio para la educación argentina: a) se inserte efectivamente en el contexto cultural y social del ámbito nacional y latinoamericano. b) fiel a su identidad asimile creativamente los valores que aportan otras culturas y la misma evolución de los tiempos sin caer en cómodas subordinaciones o en fáciles imitaciones, de tal manera, debe buscarse la identidad cultural y la base de la problemática del desarrollo, ya que "la identidad cultural contribuye a la liberación de los pueblos: por el contrario cualquier forma de dominación niega o deteriora dicha identidad" (UNESCO). La educación debe ser un instrumento práctico para la reafirmación de la conciencia nacional y latinoamericana de nuestros educandos, a través de la difusión del conocimiento de nuestra verdadera historia de los proyectos estratégicos del país y de los problemas de nuestro pueblo en la concepción de que no hay liberación sin conciencia de pertenecer a una nación y sentirse parte de ella.
- Estimular el sentido crítico frente a todo intento de penetración neocolonialista: político, cultural, ideológico, moral o religioso, entre otros debiéndose asumir una lectura crítica de los mensajes de los medios masivos de comunicación nacionales e internacionales. Así mismo deberán promoverse los mecanismos de control del estado y la comunidad que impidan el ingreso de cualquier organización extranjerizantes u otras que atenten contra los valores de nuestra cultura y controlar los objetivos y el acconar de los establecimientos de cultura extranjera.
- Reconocer a las comunidades autóctonas el territorio necesario para su desarrollo y el rango de interlocultors válidos y partícipes en los cultural, económico, jurídico, lingüístico, filosófico religioso, para terminar definitivamente con cualquier tipo de discriminación.
- Que en la búsqueda de la identidad nacional la educación debe promover una escala de valores que rescate las raíces autóctonas populares, lo que supone la necesidad de respetar el patrimonio cultural de las comunidades y evitar el brutal desarraigo que significa la imposición de pautas ajenas a sus realidades.
- El proyecto educativo cultural ha de garantizar una base de contenidos mínimos comunes. La unificación de la nación será posible si además de los contenidos mínimos se incluye otros que atiendan a las necesidades e idiosincracias regionales.
- Promover a través de la educación escolar y de los medios de comunicación social el uso correcto del idioma nacional, evitando la transculturación que se producen en el lenguaje oral y escrito permitiendo además su desarrollo dinámico y la integración de las lenguas aborígenes y los giros lingüísticos nacionales.
"Se proporcionará una permanente revisión histórica con sentido crítico y amplio para definir y acrecentar la identidad nacional, revisión que contemple y aclare la realidad del federalismo, rescate nuestras experiencias como nación y demuestre como operaron y operan los mecanismos de la dependencia"
Dictámen de Disenso. I.
Teniendo en cuenta lo expresado se plantea a la educación la tarea de formar al hombre para: rescatar los valores morales y culturales propios de la nación proyectándolos desde la edad temprana del hombre para que se conviertan en un ciudadano responsable e integrado a su medio social, a través del sistema de pertenencia activa a su tiempo y ámbito geopolítico, reconociendo a la familia como primer custodio de la identidad nacional, pues, es a partir de ella donde se aprende a respetar a la patria.
Rescatar y reafirmar los valores de nuestro pueblo: solidaridad, libertad, grandeza, justicia, tolerancia, amor, trabajo, dignidad, sacrificio, respeto, proyectándolos desde edad temprana del hombre para que en su madurez se convierta en un ciudadano responsable integrado al medio social, a través de su pertenencia activa a su tiempo y ámbito geográfico. Reconociendo la familia como primer custodio de la identidad nacional pues es a partir de ella donde se aprende a amar a la patria.
Dictámen de Disenso. II.
Formar desde y para la democracia participativa abierta, solidaria y pluralista que fomente la formación de una conciencia nacional que le permita al hombre asumir una actitud comprometida frente a la dependencia y marginalidad que le impiden ser sujeto de su propia historia. Se deben favorecer vínculos que acrecienten el amor a la patria, el respeto a las instituciones y los símbolos patrios.
Formar en una democracia participativa, abierta, solidaria, y pluralista generando una conciencia nacional, permitiendo al hombre asumir una actitud comprometida frente a la dependencia y la marginalidad que le impiden ser protagonista de su propia historia. La educación debe tener como objetivo el acrecentamiento de la identidad considerando que la definición del perfil de nuestro país implica la definición del hombre nacional conformado por la integración de las propias raíces y aquellos aportes foráneos que se consideran valiosos. Solamente un hombre va a ser protagonista de ese perfil de país.
Un hombre consciente de su trascendencia individual y social que asuma naturalmente su proyecto personal de vida basado en valores esenciales. Un hombre digno que en el desarrollo de sus dimensiones se realice:
Libre: porque tendrá posibilidad de optar en la búsqueda de su bien y el de su comunidad.
Racional: porque su inteligencia le permitirá establecer una relación armónica con la naturaleza.
Artífice de la historia: porque será capaz de comunicarse, cambiar la sociedad y legar sus vivencias a las nuevas generaciones.
Original: porque tendrá identidad propia.
Social: porque tiene vocación al diálogo y a la convivencia, sentido de familia y espíritu democrático, participativo y pluralista.
Creativo: porque a través de sus relaciones modifica la realidad y se afirma en su dignidad.
Espiritual: porque tendrá una dimensión de afectividad con los demás hombres y un destino que trasciende su propia naturaleza.
Revalorizador del concepto de trabajo: tanto manual como intelectual.
Cooperativo: porque vigoriza el sentido de colaboración y ayuda mutua.
Crítico: porque es necesario que sepa examinar las diversas formas de conocimiento que le propone la realidad y los medios de comunicación social, percibiendo los alcances ideológicos que sustentan, llevándolo así a descubrir su verdad.
Un ser comprometido con el proyecto nacional y popular
Dictámen de Disenso. III.
Rescatar y afirmar los valores de un humanismo personalista y cristiano, acorde con nuestras raíces culturales y en el marco de la liberación latinoamericana propendiendo a la formación de un hombre integral, solidario, participativo y transformador de la cultura, como protagonista de los cambios sociales sin ninguna discriminación tal como lo expresa la de los derechos del niño (ONU): "El niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa o de cualquier otra índole" (PRINCIPIO-10). Según la misma declaración ese derecho ha de ser reconocido "a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivo de raza, color, sexo, idioma, religión, opciones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o de otra condición, ya sea del propio niño o de su familia." (PRINCIPIO 1).
Promover el concepto de integridad latinoamericana profundizando conjuntamente con el estudio de la herencia cultural argentina, la de los restantes países de latinoamérica y la de los héroes de nuestra liberación. Rescatar los valores de humanismo científico, propendiendo a la formación del hombre integral solidario participativo y declaración formador de la cultura, cambios sociales, evitando la sectorización dogmática tal como lo expresa la declaración de los derechos del niño (ONU) "El niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa o de cualquier otra índole, estos derechos serán reconocidos a todos los niños sin distinción o discriminación por motivo de raza, color, sexo, idioma, religión, opciones políticas, origen social o nacional, posición económica, nacimiento, u otra condición, ya que del propio niño o de su familia.
Dictámen de Disenso. IV.
Se han de reconocer y afirmar los orígenes cristianos hispánicos en su encuentro con las culturas autóctonas, y el aporte de las corrientes inmigratorias posteriores que configuran la cultura popular argentina a fin de afianzarla en el propio sistema educativo, la acción civilizadora de España y la obra de la promoción humana y evangelizadora cumplida por la Iglesia católica desde los orígenes de nuestra cultura.
Promover el amor a la patria y el respecto a las Instituciones, a sus tradiciones y a sus símbolos. Poner de relieve el heroísmo de los próceres que nos manifestaron ese amor a la patria realizando gestas de verdadero servicio a ella. Reconocer a los padres de la patria la heroicidad, la intensidad de su espíritu religioso y devoción mariana.
Punto 2 - El Afianzamiento de la Soberanía.
La amplitud del territorio nacional hace que los ciudadano pierdan conciencia de los problemas y situaciones concretas de toda las áreas de frontera y cuestiones relacionadas con la soberanía.
Por la misma dimensión de la frontera argentina, se hace dificultoso practicar el cuidado y vigilancia "necesarios", por lo que numerosos grupos humanos, son lo necesarios permisos de residencia, se asientan a esas áreas, con los inconvenientes consiguientes para los naturales del país.
Existe una penetración de los medios de comunicación de los países limítrofes que atentan, en cierta medida, contra la cultura, costumbres y formas de hablar y vivir nacionales.
Las distancias a los centros urbanos, en determinadas regiones, y motivos económicos circunstanciales, hacen que los argentinos de áreas de fronteras prefieran adquirir los elementos de consumo extranjeros, con perjuicio paulatino para nuestras economías.
No existe en dichas zonas, la conveniente estructura educacional que contemple estas realidades y pueda oponerse a una inadecuada intromisión de los grupos extranjeros.
La crisis económica y de valores que afectan nuestro país, como manifestación de la dependencia social, cultural, política e ideológica, hacen difícil el preciado privilegio de una auténtica soberanía y lo agrava más aún el problema de la deuda externa.
La educación debe fomentar la defensa de la soberanía tanto en su integridad territorial como en el derecho de los pueblos a la defensa permanente de sus intereses políticos, económicos y socio-cultruales; y los principios de no intervención y respeto a la libre autodeterminación de los mismos, rechazando en el plano internacional los tratados y otros aspectos que la afecte.
Es necesario que tomemos conciencia acerca de un concepto de soberanía en que el territorio y el cuerpo social, estén integralmente unidos para asumir con seriedad y sin vicio declamatorio, nuestra verdadera soberanía previamente es necesario contar con un proyecto nacional, integrado por las realidades regionales, que no aporte modelos o esquemas deformados de los medios urbanos hacia las comunidades suburbanas o rurales, comprometido en el logro de la independencia económica, la soberanía política, y la justicia social.
Poner el acento en la acepción política del término. Es decir que la misma reside en el pueblo. Por lo tanto, la educación deberá apuntar al afianzamiento de la necesidad de participación del mismo, en las grandes decisiones y de esta manera ejercitar su condición de soberano. Asimismo el afianzamiento de la soberanía exigirá romper con todo tipo de dependencia sea ésta ideológica, económica, política, social, cultural, científica, psicológica, tecnológica. Esto no significa desconocer los avances que en el mundo existen en tales aspectos, pero sí adoptar aquellas medidas que permitan el desarrollo de las capacidades del hombre argentino en función de un proyecto nacional, brindándole así el ámbito de expresión y desarrollo personal, posibilitando así la permanencia de técnicos, profesionales y científicos al servicio de nuestra nación.
La educación debe apuntar a revalorizar el propio suelo, a conocer las propias características: la realidad cultural, histórica, geográfica, política, social y económica con el fin de arraigar a los hombres a su tierra y evitar el despoblamiento hacia los grandes centros urbanos y hacia el exterior.
La función del Estado debe ser de promoción, de fomento y de incentivación para que se desarrollen economías regionales y polos de desarrollo; porque la fuente de trabajo y de poblamiento hacen efectiva la soberanía de todo el ámbito nacional.
Consecuentemente, extremar el cuidado de la educación en las zonas de frontera dotando a las escuelas de esas zonas de los medios necesarios adecuados, teniendo en cuenta la necesidad del lugar.
Tomar conciencia de la importancia que tiene la formación de nuestra identidad nacional a través del conocimiento de nuestra geografía, del valor estratégico de la defensa de la soberanía territorial, fluvial, marítima y aérea.
La afirmación de la soberanía nacional se basa también en la libertad de culto dentro de un marco constitucional, democrático y pluralista; excluyendo toda actitud sectaria que vaya contra la identidad nacional y el bien común.
La soberanía nacional tiene una directa relación con las instituciones democráticas, y se afianza, en la medida en que cada una cumple su rol natural enmarcado en la constitución nacional.
Valorizar y promover las riquezas culturales autóctonas y regionales propias, para lograr que la persona sea un sujeto creador y no solo receptor de la cultural.
Contribuir a la posesión de la propia identidad nacional y alentar actitudes de solidaridad y participación orientadas al logro del bien común nacional e internacional.
Dentro del marco del sistema educativo, la persona tenderá a lograr la internalización de las virtudes cívicas y de la argenitnidad por medio de una práctica constante.
Intensificar la enseñanza del idioma castellano y revalorizar las lenguas autóctonas de cada región.
Los medios de comunicación social tiene como función afianzar la soberanía:
Sirviendo a los grandes intereses y objetivos regionales y nacionales, especialmente en las zonas de frontera.
No siendo elementos de alienación y aculturación.
siendo fieles a la verdad.
Informando bien antes que vendiendo más.
No siendo factor de transmisión de dependencia.
Es función del Estado hacerse presente con los recursos necesarios para hacerlos realidad, instrumentando que tanto los medios de comunicación social oficiales como privados, destinen espacios necesarios al servicio del proyecto educativo.
Asumir la defensa de los Derechos Humanos como afirmación de la Soberanía Nacional.
Esta Comisión considera pertinente como un acto de justicia poner en plano de igualdad todas las zonas del sur argentino, por ello considera muy oportuno la provincialización del Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
Propiciar la valoración, promoción y defensa de la Soberanía Nacional, lo derechos soberano sobre las Islas Malvinas, Antártida e Islas del Atlántico Sur, como uno de los elementos fundamentales que hacen a la identidad nacional.
Revalorizar la guerra de las Malvinas en la persona de los soldados combatientes como una forma de lucha contra el imperialismo y la dependencia.
Las provincias de Misiones, Corrientes y Formosa exigen el reconocimiento a nivel histórico y en pie de igualdad con los demás héroes nacionales al General indio Dn. Andrés Guacuarí, nativo de Misiones, ilustre hijo adoptivo de Dn. Andrés Artigas cuya gesta defendió la soberanía y aportó a la identidad nacional, entregando la vida como gesto final. Que en los textos de la historia se incluya un capítulo específico dedicado a este hecho entiendo que Misiones, Corrientes y Formosa son una puerta de entrada al país y no como hasta ahora que se considera a las provincias antedichas como puertas de salida del mismo.
La soberanía se manifiesta de diversas maneras, las que deben responder a una política global; no hay verdadera independencia nacional si no se garantiza la soberanía en todas sus formas:
La soberanía territorial está hoy sometida a graves riesgos por falta de una política coherente en el orden externo e interno, desde hace bastante tiempo. En este sentido no podemos pasar por alto el caso de Malvinas, nuestra tierra irredenta, violentamente usurpada por el invasor inglés nuestro enemigo histórico. Debemos reafirmar nuestro derecho a recuperarlas a través de una política nacional, coherente y consecuente, reservándonos el derecho a utilizar todos los medios a nuestro alcance, ya que, además de los derechos históricos, jurídicos y geopolíticos, nos cabe el de nuestro pueblo que siente como suyo este territorio. Además, merece párrafo aparte el papel de las Fuerzas Armadas: una política errónea o una falta de política, produce que asuman un rol muy particular, que las colocaba por encima de la sociedad, como una corporación o un partido político haciéndolas creer que podían por sí solas "salvar la República". Las Fuerzas Armadas son una parta más, pero esencia, de la Nación y al servicio del pueblo y su proyecto político nacional y no un instrumento de una parcialidad social.
Por eso, se reestructuración no debe agotarse en un puro "modernismo" neocolonial que vuelva a alinearlas dentro de los sistemas de defensa de cualquiera de los bloques hegemónicos, sino que debe equiparlas con el armamento necesario, fundado esto, en una política económica, industrial y tecnológica, de lla que fueron ejemplos el General Mosconi, en el gobierno de Hipólito Yrigoyen y el General Savio, en el gobierno de Juan Domingo Perón y sobre todo, debe dotárselas de una profunda conciencia nacional y social, que definitivamente las inserte en el seno del pueblo, siguiendo el ejemplo y el espíritu del General San Martín.
la soberanía económica de nuestro país está sujeta a la dependencia, en ese orden, es decir, la situación por la cual la economía de nuestro país está condicionada por un sistema económico multinacional y transideológico, que provoca su atraso y su subdesarrollo. En este sentido, la política de la última década, que aplicó teorías económicas extrajeras -Escuela de Chicago, Plan Baker y sus variantes y reajustes-, provocó la falta de crecimiento económico, a desindustrialización, destrucción del agro, con una política financiera que privilegió la especulación sobre la producción, aumentó la deuda externa, etc., con todas las secuelas sociales y morales del empobrecimiento, marginación, violencia, drogadicción, destrucción de la familia, etc.
La soberanía cultural se halla gravemente afectada por la inoperancia y complicidad de una política cultural que no defiende y promueve la cultura nacional, que es la auténtica expresión de nuestro Ser; de la falta de conciencia y patriotismo de nuestra clase industrial y comercial, que promueve el idioma de nuestros mayores enemigos históricos -Gran Bretaña y Estados Unidos- (el inglés), en la fabricación de distintos productos; en la política de los medios de comunicación social, en especial la TV, que promueve irresponsable y sumisamente distintas formas de la cultura dominante, así como una "subcultura de masas", que aliena y empobrece nuestro pueblo, opuesta a una verdadera cultura popular.
No habrá posibilidad cierta y competa de convertirnos en un pueblo soberano si las principales instituciones del país no lo son. Entre ellas, las Fuerzas Armadas como institución de la Nación deberán estructurarse democráticamente, contemplando como premisa fundamental el rechazo de la Doctrina de la Seguridad Nacional, aceptando la función que el Pueblo les tiene reservadas dentro del orden constitucional y el Estado de Derecho. Su función es la defensa territorial.
Será necesario redefinir una hipótesis de conflicto en función de la agresión externa y con una visión exclusiva de la Defensa Nacional, alejándose de los centros ideológicos que la someten a la concepción de la Doctrina de la Seguridad Nacional, como por ejemplo integrar las reuniones de los ejércitos americanos. Se deberá asimismo redistribuir el asentamiento de las mismas en el territorio nacional en función de las nuevas hipótesis de conflicto.
Los institutos de formación del personal de las Fuerzas Armadas deberán depender del Ministerio de Educación para su inserción en la sociedad.
Se deben cambiar los programas de formación de los institutos militares poniendo el acento en la concientización de la soberanía nacional como se viene definiendo hasta aquí.
Punto 3 - La Consolidación de la Democracia en su Forma Representativa, Republicana y Federal.
Dictámen de Consenso Unánime. I.
Un estado es democrático cuando las personas constituyen el centro de la vida social. La leyes, los funcionarios, las medidas de las autoridades tienen una última finalidad: el hombre, su felicidad, el bien común. Una sociedad democrática reconoce como esencia de la soberanía del pueblo, su participación efectiva y concreta en la vida y gobierno de la cosa pública. Por lo tanto, se debe garantizar la participación de las personas, de las comunidades, de las instituciones, en aquellas decisiones que le conciernen. El país ha reingresado en la democracia. Es ésta la herramienta válida para el desarrollo de las potencialidades argentinas en el pluralismo de ideas sociales, económicas culturales y educativas. Protegido por el estado de derecho, el hombre asume la responsabilidad de ejercer su libertad privilegiando las opciones más satisfactorias para sí, respetando el derecho de los otros y sus propias libertades. Entendemos que no hay democracia sin justicia social, que la consolidación de la misma radica en la profundización del sentido social y participativo. La participación entendida como protagonismo deberá ser una práctica permanente garantizando la igualdad de posibilidades, oportunidades y logros. En un sistema económicamente injusto es imposible el desarrollo de una convivencia democrática firme para consolidar el sistema democrático representativo, republicano y federal, el proyecto educativo debe: A) propender al afianzamiento de la democracia, la libertad y la justicia, mediante el ejercicio de la participación pluralista y la capacidad efectiva de ejercerla. B) Consolidar el estado democrático representativo, republicano y federal mediante el conocimiento de los orígenes históricos de la nación Argentina y su actual organización jurídico-política. C) Crear conciencia de que no existe democracia política verdadera y estable sin participación efectiva. D)Lograr un estilo de vida democrático y republicano aplicable a todas las situaciones en que la persona debe desenvolverse como ciudadana en defensa de la justicia social en el marco de la Constitución Nacional. E) Respetar y potenciar las idiosincracias regionales dentro de la unidad nacional para que se plasme un efectivo federalismo. F) Asegurar que la educación integral alcance a todos los argentinos para que del seno del pueblo surjan los verdaderos representantes que conformen un auténtico estado democrático en su forma representativa, republicana y federal. G) Promover dentro de la escuela la adecuada comprensión y ejercicio de los principios contenidos en la Constitución Nacional y del funcionamiento de las instituciones que de ella se desprenden, así como de las respectivas constituciones provinciales. Al efecto, y sin perjuicio o desmedro de otras formas , acrecentar la importancia de la asignatura "Educación Cívica" inspirada en principios éticos, que implique una verdadera educación política pero liberada de matices partidistas, que asegura la conciencia ciudadana como aporte al logro de la identidad capaces de elegir libre y concientemente a sus representantes, de vivir en democracia, , de ejercer responsablemente sus derechos y deberes y de participar comprometida y efectivamente en función del bien común. H)Recuperar en los contenidos educacionales el federalismo, la democracia, la libertad, los derechos humanos y la paz. I) Hacer real el principio democrático de igualdad de oportunidades educativas mediante un acrecentamiento de la oferta educativa por medio de la asistencialidad a los sectores de menores recursos. J) Adoptar los mecanismos organizativos administrativos, de gobierno y financiamiento que garanticen la vigencia plena del federalismo, promoviendo las ofertas educativa en los respectivos contextos provinciales y las adecuaciones regionales: preservando la unidad del sistema educativo nacional en cuanto a objetivos y contenidos curriculares mínimos, para asegurar la movilidad de los alumnos tanto vertical como horizontal dentro de la totalidad de las jurisdicciones. K) Promover ámbitos y espacios de decisiones compartidas dentro de la escuela y en niveles superiores de la administración del sistema tendiendo paulatinamente a la descentralización del mismo. L) El sistema educativo deberá asegurar el federalismo, la regionalización, la descentralización, la participación de los padres para que no haya ningún tipo de discriminación, ni económica, ni racial, ni social, ni política, ni religiosa. M)La descentralización será el instrumento que permita la democratización de la enseñanza, la participación de la familia en la gestión de las instituciones educativas y la creatividad de los miembros de las comunidades que educan, para ello deberá efectivizarse la descentralización de las funciones de gobierno y educación a las provincias y municipios para que recuperen el derecho de tratamiento y solución de sus necesidades posibilitando el acceso a los bienes de la cultura, la ciencia y la técnica como base de desarrollo y ejercicio de la coparticipación federal más equitativa y real. N) Es necesario consolidar el sistema democrático, republicano y federal asegurando la plena vigencia del pluralismo educativo, la igualdad de oportunidades y posibilidades, el derecho de los padres a elegir la educación de su hijos, y la participación plena d todos los estamentos de la sociedad. O) Es necesario promover un auténtico federalismo con política de regionalización que no implique la desintegración de la unidad de la Nación, con el adecuado respeto a las particularidades provinciales de manera tal que integrando a nuestras regiones propendamos a la integración nacional latinoamericana.
Dictámen de Consenso Unánime. II.
Se deben rechazar todos los autoritarismos ya que aún aquellos que pretenden conducir procesos de cambio terminan por cristalizar relaciones del hombre con su medio, dentro de esquemas prefijados, que inhiben el desarrollo de aptitudes para responder a los reclamos de un pueblo en un mundo en constante evolución. La educación debe instaurar una práctica escolar cotidiana de la vida democrática como estilo de relación interpersonal y organizativa. Para ello es necesario transformar las instituciones educativa en verdaderas comunidades organizadas donde la acción educativa vaya ligada a la práctica de la convivencia democrática, donde se promueva el ejercicio de una pedagogía que facilite un clima de diálogo y confianza necesarios para que los alumnos se ejerciten en la práctica de los valores democráticos. La educación debe formar al educando en los principios del federalismo y en el respeto a las particularidades culturales propias de cada región. A partir de este proceso de conocimiento de lo propio es necesario con el mismo sentido integrador avanzar sobre la interregional, lo nacional y lo latinoamericano en un proceso gradual cuyo fin es la formación y el fortalecimiento de la conciencia nacional.
Dictámen de Acuerdo Mayoritario. I.
Que el Sistema Educativo esté al servicio de las profundas transformaciones políticas, económicas, sociales y culturales que la República necesita para superar la dependencia.
Dictámen de Acuerdo Mayoritario. II.
La democracia deberá ser: social, integrada, federal, republicana, representativa, participativa y pluralista.
La legislación nacional en materia educativa deberá respetar y apoyar lo establecido por las legislaciones provinciales en el marco de sus propias Constituciones, facilitando así la práctica y vigencia del federalismo.
El sistema de vida democrática, asegura la convivencia pluralista y participativa. En esa convivencia el estado democrático no debe ejercer el monopolio de la educación. En cambio debe asegurar la libertad de enseñanza, velar por la calidad de la educación y respaldarla económicamente mediante un adecuado presupuesto educativo. Solo este régimen puede poner a la educación al amparo de contingencias político-partidarias y respetar la diversidad de opciones. La libertad de enseñanza se fundamenta en: a) el derecho-deber de aprender y enseñar; b) el derecho-deber de los padres y/o de los mismos educandos a elegir el tipo de formación general y profesional; c) libertad para elegir la orientación moral religiosa, moral filosófica de esa formación; d) libertad para elegir el establecimiento educativo conforme sus convicciones; e) igualdad de oportunidades educativas en consonancia el fin de la educación y sus opciones libres, indispensables en un estado democrático.
El Estado democrático tiene su finalidad en la búsqueda del bien común, que consiste en crear un conjunto de condiciones materiales y espirituales para el desarrollo pleno de las personas e instituciones de la sociedad. La función del Estado, para la prosecución del bien común, debe realizarse ayudando, fomentando personas y sociedades intermedias sin anularlos para una gestión cooperante donde el Estado se reserve los resortes que permita un crecimiento equilibrado y facilite la equidad, ya que es el principal gestor del bien común; garantizando a la vez la iniciativa privada y cumpliendo una irrenunciable función social.
Por lo tanto , en el ámbito educativo, se debe evitar expresamente tanto el monopolio estatal como la ausencia o dejación del rol que le cabe al Estado en materia tan importante para el bien común.
Dictámen de Una Persona - (Otras Posturas)
La democracia, que es el mejor instrumento para gobernar que tiene los pueblos, exige ineludiblemente en todos los que asumen los cargos electivos, que posean la idoneidad que la función les demande y la vocación que la magnitud del servicio les exige.
Punto 4 - La Integración Social y Regional de la Nación.
Concretar un dinámico y seguro Pacto Federal de funcionamiento permanente relación a una planificación compartida e integrada y que pueda establecer el marco normativo para una adecuada revisión del ámbito jurídico en el que se desempeñe nuestra Nación.
La descentralización deberá ser el instrumento que permita la democratización de la enseñanza, la participación de la comunidad en la gestión de las instituciones y la creatividad de los miembros de la sociedad educativa.
Para afirmar nuestra nacionalidad se hace necesaria la integración social de todos los argentinos, sin distinciones de clases, ni marginaciones regionales buscando la unidad y el progreso de toda la Nación.
La educación debe integrar al hombre argentino a su Comunidad Regional pero sin perder de vista su ser nacional.
Para lograr la integración social de todo el país es necesario que en todos sus ámbitos la educación se base en una unanimidad de concepción que reconozca un humanismo integral y trascendente fundado en la escala de valores propuesta por la concepción cristiana del mundo que identifica al hombre argentino, abierto a la solidaridad, renunciando al egoísmo regional o personal "para construir juntos una patria unida".
A tales efectos se propone que el Proyecto Educativo deberá:
Garantizar a todos los habitantes de la Nación, independientemente de sus condiciones sociales y respetando las particularidades regionales, un alto nivel de educación permanente actualizada.
Asegurar la diversificación de la educación en función del medio ambiente, y perseguir la autenticidad en relación a cada medio en particular, y a los valores culturales propios de los diversos grupos.
Asegurar la coordinación de las políticas educativas que se desarrollen en las distintas jurisdicciones a los efectos de dar soluciones a la problemática regional sin perder de vista la unidad nacional.
Establecer que la legislación educativa de base (planes de instrucción general y universitaria, art. 67 inc. 16 de la constitución Nacional) permita delinear objetivos y contenidos mínimos de la Nación integrados con las necesidades y prioridades de las regiones, con la suficiente flexibilidad para que cada escuela diseñe su particular currícula.
Establecer una coordinación regional donde todas las jurisdicciones que posean establecimientos educacionales coordinen políticas y optimicen los recursos materiales, especialmente las infraestructuras.
Promover la educación técnica de modo que permita atender las demandas regionales bajo los aspectos del desarroll9o cultural y tecnológico.
Asegurar una complementación adecuada entre las acciones de la familia, la comunidad, la escuela, las empresas y el gobierno de cada región a fin de mejorar la calidad de los servicios educativos y el nivel académico de los egresados en función de las necesidades regionales.
Fomentar la creación de centros de estudios regionalizados ya sea en lo agropecuario, industrial, mineral, turístico, etc. Para disminuir en lo posible la migración interior.
Promover la capacitación docente conocedora de los valores de nuestra cultura nacional y de las problemáticas regionales.
Promover la realización de intercambios culturales entre las distintas provincias con la participación de los establecimientos educativos, facilitando las estructuras necesarias que permitan el sistema de intercambio a través del cual se brinde a los alumnos la posibilidad de estudiar en otras ciudades, facilitando los viajes de estudio dentro del propio país.
Enriquecer los contenidos de las asignaturas con el tratamiento de cuestiones de interés regional
Formar comisiones Regionales integradas por representantes de las diferentes disciplinas y provincias que tendrán como objetivo fundamental la elaboración de currículos basados en un enfoque regional.
Comprometer a los gobiernos provinciales y nacionales para que se instrumente la reestructuración de programas de acuerdo con los lineamientos elaborados por las comisiones Regionales.
La necesidad de superar un estado centralista y poner en marcha la realidad democrática y federal, exige la estimulación para la constitución de comunidades educativas efectivas, que acepten el pluralismo en el marco inalterable de la unidad nacional consolidada. Siendo la unidad nacional más que una metodología política coyuntural o factores aislados podemos definirla como todos ellos unificados en el concepto de nuestra PATRIA no parcializándose en lo territorial, en lo material, en lo simbólico o en lo jurídico, solamente, sino integrando todas esas dimensiones.
Una Nación debe ser vivida, sentida, y entendida con un concepto de unidad que es más sólida y resistente si se reconoce compuesta, plural en sus rasgos interiores, diversa y libre en sus expresiones representativas.
Se deben contemplar las diferencias regionales y hallar su común denominador para evitar disgregación del Proyecto Educativo.
La Regionalización de la Educación debe llevar desde la realidad contextual local a las realidades más globales: Nación, Latinoamérica y Universal.
Es necesario fortalecer los valores que afirman el respeto ala vida humana, la ecología, el acervo cultural de la Nación y el respeto y supervivencia de las culturas aborígenes.
No deberán existir diferencias regionales ni jurisdiccionales en relación a la calidad de la enseñanza, en sus aspectos metodológicos, prácticos, preparación de los docentes, edificios y materiales, prioritando los más carenciados en mérito a la debida redistribución que el sistema federal establece en un marco democrático de justicia social .
El proyecto de la ley de educación en base al concepto de federalismo deberá procurar una integración de las diversas realidades locales y regionales en una síntesis nacional, manteniendo las identidades culturales y dándoles a conocer en el conjunto del país.
Toda regionalización en materia educativa deberá tender a la incorporación e integración social de los grupos marginados, educando para que puedan participar como actores sociales concientes en la construcción de la nacionalidad y en el debate sobre el destino del país.
Punto 5 - El Desarrollo Social, Cultural, Científico y Tecnológico, y el Crecimiento Económico
A partir de la toma de conciencia, del modo particular de inserción de nuestro país en el mundo, de nuestra pertenencia al sur empobrecido y dependiente, de nuestro alineamiento en el tercer mundo, y sobre la base del desarrollo de un proyecto nacional de crecimiento económico independiente, con soberanía política y justicia social, el proyecto educativo argentino deberá fijar las prioridades en cuanto a las modalidades y niveles educacionales de acuerdo a las necesidades diagnosticadas en dicho proyecto nacional de crecimiento. De este modo se propenderá a que la inversión que hace el conjunto del pueblo, rindan eficientemente para el bien común del país.
Solamente la realización de un proyecto de liberación nacional y social, podrá genera un desarrollo científico tecnológico acorde a las particularidades específicas que tiene nuestro país.
No se trata de deshechar los avances científicos y tecnológicos que se están desarrollando en el mundo, sino que por el contrario, la incorporación de las nuevas ciencias y la tecnología, deberán estar en correspondencia con las necesidades propias del desarrollo productivo, social, económico, científico, cultural de nuestro pueblo.
No se trata de alcanzar la tecnología que nos domina, sino de desarrollar la necesaria para liberarnos.
La función de la educación es evitar que el avance de la ciencia y la técnica hagan del hombre un objeto, e imponer la concepción de un desarrollo integrado en el que los factores económicos, sociales y culturales, contribuyan a orientar y humanizar el crecimiento económico y el progreso social, teniendo como fin último, la realización plena del pueblo, en un espacio y en un tiempo que magnifiquen su existencia, en vez de someterla.
Lograr la integración entre el aparato productivo y el sistema educativo, a partir de establecer que la educación es una herramienta útil a cada persona y a la sociedad que integra. Deberán establecer en consecuencia canales fluidos de transferencia de conocimientos científicos, tecnológicos con el fin de lograr el desarrollo de la Nación Argentina.
La universidades nacionales deberán jugar un papel preponderante en el desarrollo científico y tecnológico, convirtiéndose en verdaderos centros de síntesis y de enriquecimiento en los servicios y la producción, aportando al desarrollo armónico de la Nación.
La educación debe salvaguardar el patrimonio ecológico y concientizar el respeto, tendiendo al aprovechamiento racional de los recursos naturales.
En lo que hace a la cultura, la educación debe situar al hombre, en su tiempo histórico frente a la realidad social, orientándolo para que sepa elegir en libertad su propio destino.
Esto implica enaltecer valores culturales que le legaron las generaciones anteriores: asumirlos y promover su desarrollo para dar respuestas enriquecedoras a las nuevas situaciones presentes y futuras.
El desarrollo social, cultural, científico y tecnológico de la Nación deberá jerarquizar la igualdad de oportunidades y posibilidades concretas de acceso a los bienes culturales y materiales como la educación, la salud, el trabajo y la vivienda.
La comunidad organizada donde el habitante de la Nación se integra, deberá presentarse al educando como susceptible de:
Lograr un desarrollo social óptimo a través del instrumento de una infraestructura económica a cuyos adelantos el deberá aportar su preparación, a cuya tecnología deberá poder acceder y a la vez brindara desarrollo y cuyo crecimiento científico artístico y cultural general está llamado a participar.
Dicho desarrollo debe ser integral, es decir contemplando de todas las facetas de la vida de una Nación, gestando así un hombre compenetrado y comprometido con la realidad, protagonista e impulsor del desarrollo personal y social.
Solo es posible el desarrollo personal y social a través de un proyecto de liberación nacional y latinoamericano, que nos conduzca a ser una Nación independiente de los centros hegemónicos de poder con un crecimiento económico autosostenido con igualdad distributiva de la riqueza nacional, con salud, educación y vivienda para todos los argentinos.
Asegurar que la escuela, el municipio, la provincia y la región : ubiquen los proyectos educativos en el escenario histórico en que van a cumplirse. Integren socialmente a cada ciudadano a partir de las sociedades intermedia, par lograr su posterior inserción en la comunidad nacional, capaciten a los ciudadanos humana y laboralmente de modo que ambos aspectos se complementen en beneficio de la persona y de la sociedad toda. Promuevan adiestramientos manuales y técnicos que coadyuven a favorecer una economía familiar, doméstica productiva.
Fomentar la investigación en todos los campos del saber.
Estimular el pensamiento científico y la actividad investigadora.
Capacitar para la búsqueda, selección, organización y utilización de la información.
Consolidar actitudes críticas que posibiliten la resolución de problemas.
Incorporar toda innovación tecnológica, especialmente en la informática y la computación dentro de un plan nacional de desarrollo tecnológico.
Formar al educando para pensar con rigor científico evitando la simple acumulación de conceptos.
Ayudar a que la persona descubra que el trabajo y el conocimiento son instrumentos de realización personal.
Garantizar la igualdad de oportunidades y estimular el desarrollo pleno de los talentos científicos , tecnológicos y artísticos, promoviendo a los más aptos en orden de su capacitación específica.
Promover en la vida universitaria la investigación científica y tecnológica teórica aplicada, a través de institutos especializados cuyos resultados se traduzcan en la elevación de la calidad académica y en la resolución de los problemas de la comunidad.
Hacer tomar conciencia de la necesidad de salvaguardar el patrimonio ecológico y del aprovechamiento racional de los recursos naturales.
Todo este desarrollo social, cultural, económico y político tendrá un marco referencial ético que atienda a la jerarquización de los valores personales y sociales, que haga posible el desenvolvimiento humano de la sociedad.
El Estado nacional, provincial, municipal que tiene como fin el bien común, no debe obstaculizar las iniciativas de la comunidad y la de las personas que la integran en materia social, cultural, científica y tecnológica y el crecimiento económico, sino por el contrario, debe potenciarlas ya actuar en apoyo y fomento de aquello que en esas dimensiones es propio de los particulares.
Punto 6 - La Afirmación de una Convivencia Socual Pluralista y Participativa que Valorice la Libertad, la Justicia, la Igualdad y la Solidaridad
La ley general de educación dispondrá la justificación de las inasistencias en las escuelas y establecimientos públicos y privados de los trabajadores de la educación y de los alumnos que por su confesión religiosa no asistan a clase y/o actos en días en que por razones de conciencia deben rendir culto a su Dios , respetando el ser nacional.
La legislación en materia escolar debe encuadrarse armónicamente en los postulados de un proyecto nacional que reconozca una cosmovisión de raíz cristiana, republicana, plural respetuosa de todas las culturas y de los principios, derechos y garantías aclarados en nuestra Constitución Nacional. Asimismo deberá respetar y cumplir fielmente los tratados internacionales que consagran los derechos individuales de la familia en materia educacional, aprobados por la Nación Argentina y ratificados por el Congreso Nacional.
El Estado (en el ámbito nacional y provincial y municipal) debe proporcionar igualdad de oportunidades educativas y libertad de opciones de todas las regiones geográficas del país, de modo que todos los argentinos sin discriminación de ningún tipo puedan optar por el establecimiento y la orientación educativa que deseen de acuerdo a sus propias convicciones.
En plena consonancia con el marco referencial de la parte primera de este Congreso Pedagógico. Teniendo en cuenta:
El artículo 12, párrafo 4to. de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (OEA 1969) convertida en Ley Nacional N° 23054/84.
El artículo 13 párrafo 3° del Pacto Internacional de Derechos Económicos, sociales y culturales (ONU 1966) incorporado a Legislación Nacional a través de la ley 23313/86.
El artículo 5, de la Convención de la UNESCO relativa a la lucha contra las discriminaciones en la esfera de la enseñanza (París, 15 de diciembre de 1960.
La Resolución N° 7, suscripta por la Argentina, en la Reunión de la UNESCO celebrada en Nueva Delhi el 5 de noviembre de 1965, según la cual los Estados Miembros han de adoptar las medidas necesarias para que se de a la educación un carácter conforme a las tradiciones nacionales y religiosas de los habitantes, y que nuestras tradiciones y culturas están penetradas de valores cristianos.
La integralidad en la educación.
El pluralismo cultural de nuestra época.
El respeto a la libertad de pensamientos, de conciencia y de religión. Y considerando, por otra parte que el Estado no debe imponer ninguna religión ni cosmovisión filosófica ni ideología.
Sostenemos que el Estado ha de garantizar el derecho de optar en la escuela pública estatal no universitaria por recibir o no recibir la enseñanza de la religión católica o de otras religiones oficialmente reconocidas, a pedido de los padres, o partir del ciclo superior del nivel medio, a petición de los mismos alumnos, garantizando a la vez clases alternativas de moral natural para alumnos que por ellos mismos o cuyos padres no soliciten tal enseñanza o pidan la exención respecto de ella. La oportunidad e implementación de la enseñanza religiosa, sus contenidos y programas así como la autorización para quienes la impartan, será incumbencia de las autoridades religiosas de los distintos credos, en acuerdo con las autoridades educativas del Estado.
Educar para el diálogo y el respeto mutuo, la participación reflexiva, libre y responsable en la búsqueda del bien común, según sus propias convicciones.
Educar para la paz teniendo en cuenta que no es solamente ausencia de guerra, ni se reduce al equilibrio de las fuerzas contrapuestas, sino que es fruto de la justicia.
Educar en el respeto a la dignidad de los hombres y de los pueblos en el ejercicio de la fraternidad, de modo que la paz sea también fruto del amor.
Cada escuela debe tender a conformar su comunidad educativa que llegue a tener identidad propia, clara conciencia de su misión profunda y enriquecedora de relaciones interpersonales.
En una sociedad como la nuestra que es de hecho plural, los habitantes deberán tener posibilidad de optar por los distintos valores que conforman el bien común: valores que deben consolidarse y a la vez participarse entre los habitantes y regiones del país.
Dichos valores se presentarán al educando en los distintos niveles del Sistema Educativo con vista a facilitar una convivencia con la comunidad nacional que se inspire en un orden fundamental, en la justicia que de ese orden se sigue, y en la igualdad ante la ley.
La sociedad a la que aspiramos deberá fundarse en la solidaridad y en la justicia social, subordinando la economía a esos valores rectores.
Debemos preparar al educando a vivir en la libertad, que lo capacite para hacer pero fundamentalmente que lo oriente a se persona integrada en su dimensión individual y en lo social.
Una democracia pluralista implica la subordinación doctrinaria a los principios democráticos que consagra el sistema de partidos políticos como un factor esencial de régimen constitucional, con pleno respeto por los derechos a la oposición y al disenso y con la alternativa como posibilidad siempre abierta.
Para ello debemos impulsar el concepto de democracia participativa que implica una extensión e intensificación del concepto moderno de democracia.
Este concepto no abarca el de democracia formal porque implica normas y reglas para contener, delimitar y organizar la actividad política y el funcionamiento de las instituciones del Estado y la sociedad, pero también implica la participación de los ciudadanos en las decisiones.
Propiciar el respeto y la convivencia armónica en una sociedad de cultura pluralista con plena vigencia del Estado de Derecho y en el marco de referencial de la constitución y las leyes de la Nación, utilizando canales de expresión adecuado para los partidos políticos, las organizaciones sociales, los municipios las instituciones intermedias, y vecinales.
Afirmar una convivencia social, pluralista y participativa por el respeto a la dignidad de la persona.
Afirmar la libertad como requisito para lograr justicia, igualdad y solidaridad.
Lograr que cada institución sea un ámbito democrático en el cual la participación y las ideas de conjunto sean la base de las tomas de decisiones a nivel organizativo.
Afirmar la convivencia social a través de un sistema educativo que promueva la conciencia de la dignidad del ser humano y favorezca su libre determinación.
Impulsar una educación liberadora que promueva una nueva sociedad donde toda autoridad y poder respete la dignidad de la persona donde el trabajo humano prime sobre el poder económico la ética sobre la técnica, la ciencia y la tecnología sirvan para promover un verdadero desarrollo fundado en la justicia y la paz en el contexto latinoamericano y en proyección mundial.
Incorporar la tecnología con sentido humano personalizante y creativo, encaminada al logro de la justicia social y no a la profundización de las desigualdades económicas y sociales.
Todo aquello que la ciencia y la técnica nos brindan, debe apuntar al crecimiento del hombre como ser protagonista.
Generar una capacidad de reflexión crítica sobre la realidad y actuar cooperativamente para llevar a la práctica acciones que lleven a concretar la justicia en un marco pluralista.
La escuela argentina no puede ser parte del sistema del consumo educativo o cultural.
No puede confundir neutralidad religiosa con la amoralidad o con la falta de todo referente ético.
La mutilación de la familia como producto de la dependencia y la aculturación, produce realidades sociales como la de las madres solteras, los hijos in hogar, etc., que deben ser objeto de consideración y protección en el marco de una convivencia social que valorice la libertad, la justicia y la solidaridad.
La coherencia de las opciones de vida con los principios libremente asumidos ha de sr promovida en un espacio de libertad y respeto en el marco de una sociedad pluralista y democrática.
Esto queda garantizado ampliamente cuando se lgora que la comunidad educativa pueda ser autogestionaria.
La enseñanza de una religión determinada no puede ser cometido de la escuela pública u oficial, no obstante la extensión que pretenda darse a textos internacionales relacionados con el tema, como el llamado Pacto de San José de Costa Rica y análogos, teniendo en cuenta nuestra mejor tradición cultural y en virtud de la libertad de conciencia garantizada por el artículo 14 de la constitución Nacional, así como e la igualdad garantizada por el artículo 16 de la misma Carta fundamental nada impide, en cambio tal enseñanza en los planteles privados o particulares, conforme a opciones que ampara el principio de libertad.
El estado tiene principalidad en materia de educación en el marco de la Constitución Nacional como es el principal gestor del bien común de los argentinos.
Punto 7 - La Equidad en Educación a través de la Distribución a toda la Población de Servicios Educacionales de la mejor Calidad posible y el logro de Resultados Equivalentes en Cantidad y Calidad a Partir de la Heterogeneidad de la Población
La educación permanente en su proceso integra, dinámico y continuo de auto construcción personal a lo largo de toda la vida, requiere un sistema abierto y flexible para poder ingresar y egresar con facilidad, capaz de brindar diversas oportunidades de reciclaje, especialización y actualización según las necesidades personales, sociales y regionales, en diferentes momentos del proceso educativo.
Los circuitos de educación formal e informal deben integrarse con fluidez en la consecución de este principio. Un plan nacional de educación de adultos respetuoso de las características regionales debería desarrollarse en diversas líneas, no limitarse a la alfabetización y favorecer la autogestión comunitaria. El concepto de educación permanente exige a la política educativa del futuro prestar especial consideración a la educación inicial y las alternativas educacionales de la tercera edad. Dar a toda la población que tenga similares capacidades y vocaciones, la posibilidad de acceder a todos los medios y niveles de la educación evitando que las carencia de tipo económico sean limitantes para el propio desarrollo intelectual. La educación deberá impartir contenidos que permitan respetar la ecología y su equilibrio como forma de respetar al ámbito, a sus semejantes y a fin de lograr un mejor calidad de vida.
La educación es un derecho básico de la Justicia Social, por lo que se debe ofrecer más y mejor educación para todos los argentinos en especial para los más desprotegidos, asistiendo a quienes más lo necesitan hasta lograr una escuela igualitaria en una “Sociedad Justa”, el concepto de Justicia Social sugiere, por un lado el reconocimiento de que todo ciudadano posee el derecho básico de desarrollarse plenamente dentro de sus potencialidades y por otro lado la idea de que todas las relaciones sociales y económicas de una sociedad deben tener fundamento en este principio.
El actual sistema educativo tiende a privilegiar a determinados sectores, marginando a las grandes mayorías y transformándose así en un instrumento más de discriminación social. En una Argentina empobrecida y dependiente es necesario garantizar iguales posibilidades para todos, superando las barreras de origen social, política, económico y cultural. Esto quiere decir repartir equitativamente, dando más a los que tienen menos, atendiendo especialmente a los menos favorecidos social y económicamente.
Por ser la persona principio, sujeto y fin de la educación, el sistema educativo deberá respetar los derechos inalienables de su condición de educando y educador. Como educando sostenemos el derecho de todos los hombres a la educación. Sobre la base encuentra sentido el derecho a la igualdad educativa como a la educación integral que el Estado deberá garantizar a toda la población para acceso, permanencia, revisión y logros finales en todos los niveles educativos.
Por lo cual los recursos del Estado en materia educativa deben canalizarse tanto a las escuelas de gestión oficial como las de gestión privada. Solo de este modo la libertad y derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos, así como el principio de igualdad de oportunidades para todos los habitantes no serán limitados, ni deteriorados.
Todos estos principios deben entenderse dentro de un contexto amplio de Justicia social donde el Estado velara para que todos reciban lo necesario e incluso reciban más el que tiene mayor necesidad.
La libertad de enseñar y aprender exigirá objetivos básicos y contenidos mínimos para toda la población. El crecimiento de la matrícula demanda no solo el aumento del servicio a nivel cuantitativo sino la corrección de las dificultades a nivel cualitativo que acompañen el acrecentamiento abrupto del alumnado.
Se deberá erradicar el analfabetismo y semianalfabetismo complementando la enseñanza primaria de los habitantes mayores de 14 años, y promocionando programas de educación permanentes que eviten el analfabetismo y el semialfabetismo o atacando las causas del analfabetismo en sus raíces, con ofertas integrales de todo el sistema educativo y no con paliativos. Expandir la educación especial para posibilitar la recuperación e integración de las personas disminuidas a la vida de la comunidad.
Garantizar una mejor educación para todos, asegurando las mismas oportunidades tanto en las escuelas rurales, marginales como urbanas. Superar las barreras geográficas asegurando a toda la población la distribución de los servicios educacionales, acorde con las necesidades locales, considerar y asumir los problemas socio-económicos que causan la migración interna y que repercuten en el rendimiento escolar procurando soluciones alternativas. Dar libertad de opciones, que permita a los educandos o a sus padres asumiendo su derecho natural de educadores, a elegir el tipo de educación que crean más conveniente de acuerdo al proyecto de vida asumido, que se respete en toda su plenitud el principio de libertad, de enseñanza, permitiendo a los padres, iglesias y demás instituciones intermedias elegir sus propios colegios con su ideario educativo acorde con sus principios éticos y religiosos. El Estado debe reservarse la obligación de controlar el programa básico establecido para el otorgamiento de títulos habilitantes.
El Estado debe garantizar la igualdad y posibilidades de oportunidades a la población para el acceso, permanencia, reinserción y logros finales en todos los niveles educativos. Para conseguirlo se recurrirá entre otros al funcionamiento de servicios vinculados a la prevención, asistencialidad y el apoyo psico-pedagógico.
Toda persona tiene derecho a la educación, la educación debe ser gratuita y totalizadora crítica formativa, sin prejuicios, laica entendiendo como tal no una escuela antirreligiosa, sino con total libertad de conciencia, científica, humanista, reflexiva creativa, popular, pacifista y asistencialmente liberadora que no sea solo distribuidora de conocimiento. Debe ayudar a la participación a la libre expresión y al compromiso de los alumnos con la comunidad.
Abolir las desigualdades de la educación en cuanto a: diferencias, categorías sociales, sexo, situación étnica (idioma, cultura, educación de grupos aborígenes), a la población de zonas urbanas y rurales, a las diversas provincias del país, edificios, materiales y equipos que se utilicen, a las experiencias, calificación, remuneración de los docentes y a los métodos de enseñanza. El sistema educativo ha de poner en práctica el sistema de normalización e integración de discapacitados, con sus pares comunes, niños, adolescentes, jóvenes y adultos, manteniendo y articulando a la vez la educación especial que aquellos necesitan con la educación común.
El Estado garantizará la calidad y la cantidad de educación y asegurará la igualdad de oportunidades a todas las regiones del país, atendiendo a las necesidades y características de cada una de ellas, la heterogeneidad de los grupos humanos existentes en nuestro país, exige distintas formas de educación, que sin perder de vista la identidad nacional respete las convicciones personales. Se reafirma la importancia que toda persona pueda ingresar en el sistema educativo, en cualquier etapa de la vida. Crear en la población la necesidad de una educación permanente y garantizar su concreción a través del estado. Afianzar el sistema abierto, igualitario, para erradicar definitivamente la deserción y el analfabetismo, garantizar la obligatoriedad escolar con cantidad y calidad suficiente de establecimientos en todos los niveles y para toda la población, garantizando la mejor calidad de estos servicios.
Fortalecer el grupo familiar a través del mejoramiento del grupo familiar a través del mejoramiento del sistema socio-económico general del país. Educar en la construcción y prácticas de las relaciones democráticas en la defensa de la paz, y en la práctica de los derechos humanos, mediante el respeto mutuo, personal y social podremos consolidar el sistema democrático, republicano y federal sin imposiciones y ver al otro como el enemigo mortal, que debemos destruir porque piensa distinto, o porque su origen étnico o sus creencias religiosas son distintas a la mayoría evitando los prejuicios que son parte de una cultura autoritaria muy arraigada en la Argentina, podremos avanzar hacia una sociedad pluralista y participativa.
Este mismo respeto por el otro nos va a permitir obtener esa sociedad pluralista y participativa que muchos proclaman.
Todos y sin importar los colores políticos, religiosos, gremiales, etc., debemos trabajar juntos en función de tener objetivos comunes, que sirvan de beneficio a la mayoría del pueblo argentino. La división del pueblo permite el avance de los sectores antinacionales, autoritarios que buscan someter a los sectores populares en beneficio propio como lo demostró muchas veces la historia argentina. El obtener un proyecto político nacional y popular debatido desde las bases mismas de la sociedad, nos va a permitir planificar y distribuir los establecimientos educativos en aquellos lugares donde sean prioritarios y también permitir la formación del docente de acuerdo con las características de cada región en particular.
Solo a través de una profunda transformación de la sociedad que ponga el poder del Estado al servicio del pueblo será posible una nueva educación.
Punto 8 - Otros Objetivos y Funciones de la Educación Concebida Permanente para la Democratización y la Afirmación Nacional en el Contexto de la Liberación Latinoamericana.
Promover el arraigo a las zonas rurales, favoreciendo el acceso a las tierras y los medios que hagan posible mejorar la producción y la comercialización.
Revalorar el rol de la mujer en la sociedad argentina.
La formación social y cívica implica una educación política que, en consideración a la dignidad de la persona, debiendo interpretarse como una preparación y libre reflexión sobre la naturaleza de los poderes, sus componentes y las fuerzas que actúan en las instituciones como así también las ideas políticas, que deberán ser presentadas por el educador como opciones para que educando, en el marco de su espíritu crítico y reflexivo, realice una elección personal.
Crear las condiciones necesarias para que el proyecto educativo tenga permanencia en el tiempo, más allá de los períodos de gobierno.
La concepción de la educación permanente modifica la estructura educativa pues deja de ser patrimonio exclusivo de la “escuela” para formar parte de un proyecto político del país y ser responsabilidad de la comunidad en su conjunto. La educación permanente es liberadora y genera participación y creación porque centra en el hombre concebido como ser integral e integrado que es capaz de aprender y perfeccionarse durante toda su vida en y para la comunidad porque la comunidad es educadora y a su vez educada.
En relación al trabajo, este es un medio de realización personal y social del hombre, que lo integra consigo mismo y con la sociedad, no implica por ello un divorcio entre el quehacer manual y el quehacer intelectual la persona es digna de por sí y el trabajo es dignificante de la persona humana, y es un deber de la educación darle al trabajo esta dimensión. Para que esta relación entre educación y trabajo sea efectiva, se debe propender a la formación sindical y política, y por ello tender a la capacitación técnico-profesional en el nivel óptimo que se desea lograr en el hombre.
El trabajo no es solo un medio de perfeccionamiento sino un derecho que surge de la dignidad del hombre, pero también un deber social, pues el hombre debe producir, al menos lo que consume y recibir un salario justo por ello, según las exigencias de la justicia social.
Proponemos carreras cortas con salida laboral, una educación accesible para todos y para la vida
La familia es la educadora, natural de la persona y tiene el deber y el derecho de elegir la educación de su hijos, estos derechos no pueden ser transferidos ni asumidos por ningún representante ni institución. La escuela es colaboradora en la educación de los hijos.
La escuela ejerce la misión de ayudar a los padres en el cumplimiento de este deber. Por tanto, es necesario que los padres gocen de verdadera libertad en la elección de la escuela y tipo de educación para su hijos.
Ya que los padres forman parte de la comunidad educativa, tiene el derecho y el deber de participar del gobierno, planificación escolar y en el aspecto administrativo de las instituciones escolares a través de uniones de padres, cooperadoras escolares, etc.
Le corresponde al Estado garantizar el cumplimiento de este derecho de los padres, excluyendo todo totalitarismo monopólico escolar. Debe velar por desarrollar el sistema escolar, reconociendo la libertad de iniciativa privada en la medida en que ésta es capaz de asumir la tarea educativa formativa de manera adecuada. Así el Estado posibilitará la igualdad de oportunidades en la educación, para que tanto la educación pública de iniciativa estatal como la educación pública de iniciativa privada, sean alcanzable para todos.
Esta función debe tener como objetivo el facilitar el acceso cada vez mayor del pueblo a la formación educativa, en un marco de justicia social.
También es irrebatible considerar la situación de los niños y jóvenes que carecen de una familia constituida, no pudiendo permitirse al Estado en su sistema educativo, prescindir de ellos, brindándoles el marco humano necesario para su desenvolvimiento integral.
La familia, pese a los embates de una creciente desjerarquización de valores, seguirá siendo en la comunidad nacional el núcleo primario, cuya integridad debe ser celosamente resguardada.
El derecho y deber de los padres a participar activamente integrándose a la comunidad educativa, debe ser legislado para que se implemente y no quede en un simple enunciado.
Entre los proyectos de integración se considera la posibilidad de una escuela para padres.
Son también objetivos de la educación:
evitar la corrupción pública y privada, el afán de lucro desmedido, la falta de esfuerzo y la falta de participación social.
superar el hedonismo que impulsa al juego, a la droga, al alcoholismo y al desorden sexual.
renunciar a las ideologías que utilizan la coacción y el condicionamiento psicológico estético y físico.
promocionar a las personas que se destaquen por su creatividad tanto en el orden científico como en otros aspectos culturales.
dejar de lado los modelos pedagógicos que no coincidan con nuestra cultura para recuperar los valores propios.
La auténtica liberación se basa en la creación de las genuinas raíces culturales nativas e hispano-cristianas en que se fundan las diversas nacionalidades de Latinoamérica, y en cuya vigencia se da la fraternidad de nuestros pueblos.
Se debe discernir claramente cuando se trata de una verdadera liberación y cuando en cambio se trata de ideologías que pretenden sustraernos de nuestra propia tradición cultural queriéndonos conducir hacia ideologías externas de distinto signo ya sea las que terminan en definitiva sometiendo al hombre a las cosas a través del consumismo o las que promueven las luchas de clases como estrategia d “liberación”.
La liberación implica eliminación de toda servidumbre, de la ignorancia, del egoísmo y sus consecuencias, de las estructuras injustas y de todo desorden tanto personal como social.
En última instancia la Verdad nos hará libre y el camino de su búsqueda es el certero rumbo de la genuina liberación.
promover una recta educación política que nos permita: recuperar el profundo sentido ético de la vida política renunciando a considerar la misma como una carrera, para adquirir, sostener y acrecentar el poder; ejercitar la prevalencia en el discernimiento del Bien común de acuerdo a las necesidades territoriales y al momento histórico de la comunidad política; afianzar el sentido arquitectónico y constructivo de la política que deben prevalecer sobre el sentido agonal, acentuando el poder de la razón frente a la razón de poder que vence pero no convence; promover y ejercitar la virtud del patriotismo como expresión profunda de arraigo de un pueblo a su territorio y a sus bienes culturales evitando el chauvinismo laxo y el cosmopolitismo disolvente.
reconocer la dignidad que tiene todo hombre por ser el hijo de Dios.
enseñar Historia, Geografía y Folclore hispánico. En especial el proyecto religioso cultural de la legislación española transmitido a los pueblos latinoamericanos.
Se profundizará en el conocimiento del proyecto liberador de los generales San Martín y Bolívar y se instará sobre la tendencia unificadora de los pueblos hispanoamericanos de acuerdo con su cultura y religión, respetando las propias identidades.
Los delegados del Congreso Pedagógico nacional reunidos en la Comisión Nº 1 en tratamiento del tema “AFIANZAMIENTO DE LA SOBERANÍA NACIONAL” ante las maniobras militares que realiza Gran Bretaña en las Islas Malvinas, repudian al Gobierno Imperial Británico debido a su alto grado de inmoralidad pues tal medida es violatoria de los derechos soberanos de la República Argentina y contrarios a las Resoluciones de la ONU y OEA.
Los Asambleístas consideramos que la Paz del mundo es inconcebible si no se logra reconocer, por parte de los responsables que la interdependencia exige de por si la superación de la política de los bloques, la renuncia a toda forma de imperialismo político, económico, o militar y la transformación de la mutua desconfianza en colaboración. Este es precisamente el acto propio de la solidaridad entre los individuos y las Naciones.
El objetivo de la Paz, tan deseado por todos se alcanzará con la realización de la Justicia Social e Internacional y además con la práctica de las virtudes que favorecen la convivencia y nos enseñan a vivir unidos, para construir juntos dando y recibiendo una sociedad nueva un mundo mejor, más justo y libre, donde los pueblos sean soberanos.
Los mecanismos perversos solo podrán ser vencidos mediante el ejercicio de la solidaridad humana y nuestra dedicación plena a favor de la liberación y la paz.
Por ello los asambleístas repudiamos los ejercicios militares británicos y rendimos homenaje a los mártires de Malvinas protagonistas del Pueblo Argentino y de la Unidad Latinoamericana.
I. OBSERVACION AL TEMA MARCO REFERENCIAL PRESENTADA POR EL REPRESENTANTE JULIO FELIX CARBALLO
Entendemos a la cultura como la actividad del hombre centrada en el trabajo creador, que conduce a una acumulación histórica de bienes materiales y espirituales, conocimientos científicos criterios éticos y formas del accionar colectivo e individual.
En ese sentido la cultura nacional es el producto del esfuerzo de los sectores laboriosos, creadores de toda riqueza material y espiritual, que sobre la base de esa historia común, de un territorio, de una identidad social común y de la asimilación bajo formas nacionales de los aportes del conjunto de la humanidad se reconocen como nación. A partir de esta situación, esa comunidad nacional produce sus aportes al conjunto de la cultura universal.
Para el desarrollo de la cultura nacional así entendida es necesario asegurar bases democráticas y pluralistas y la igualdad social, política y económica en el manejo y disfrute de los bienes materiales y espirituales creados, lo que se produce a partir de la economía para y de la sociedad.
Y ello conlleva la posibilidad de las transformaciones sociales.
Nunca la cultura nacional podría constituir la cristalización de los existente sino su proceso evolutivo continuo. No podría la cultura nacional servir para retrotraer para restaurar los pasados sino para superarlos.
Dentro de este contexto la educación cumple una función básica fomentar el pensamiento crítico, superar los prejuicios, proporcionar el acceso al saber a todos los miembros de la sociedad nacional
II. OBSERVACION AL TEMA MARCO REFERENCIAL PRESENTADA POR EL REPRESENTANTE STELLA MARIS POMBO
La utilización reiterada en diferentes lugares del despacho del término “trascendencia” necesita una precisión:
Entendemos que cuando se habla de trascendencia partimos del reconocimiento de la mortalidad espiritual y física del ser humano. Por consiguiente éstos trascienden mediante sus actos, aportes científicos, culturales, técnicos en el trabajo productivo, tecnológicos y sociales. Es decir, ser reconocidos y permanecer en la memoria de las generaciones venideras lo mismo que sus actos.
Si introducimos un aspecto valorativo, la “trascendencia negativa” (las acciones de los nerones y hitleres) no trascienden por cuanto en un proceso social sus mencionados anteriormente -individuales y colectivos- sí trascienden por cuanto modifican positivamente la realidad.
La trascendencia no es una posibilidad actual, sino que está sujeta al juicio de generaciones futuras, las cuales valorarán a las personas y sus obras.
Por lo tanto no es posible enseñar en la escuela a “trascender” y si en cambio proporcionar las condiciones básicas para que en el accionar de las personas y las colectividades puedan producirse actos que podrán trascender.
III. OBSERVACION AL TEMA MARCO REFERENCIAL PRESENTADA POR: MARCOS RONCHINO, FRANCISCO MUSCARA, MIGUEL ARAMBURU, JORGE DUARTE, OTILIA BARROT, JUAN MOLINA, CARLOS A BET, CESAR BESIL Y ROGELIO ANDRADE
Entendemos que la cultura en su definición más clásica es la parte del ambiente hecha por el hombre es la totalidad de la vida de un pueblo que se configura a lo largo de su historia y que incluye su lengua, sus formas peculiares u organización social y política, sus manifestaciones artísticas y su sistema de valores y creencias, sus deberes científicos y tecnológicos.
Nuestra cultura nacional, heredera de la raíz indígena y tributaria del colonizador ibérico, constituye una manifestación original, germen de un pueblo nuevo, con conciencia de su dignidad expresada en su espíritu de independencia y tolerancia pluralista.
IV. OBSERVACION AL TEMA “ACERCA DE LA ENSEÑANZA RELIGIOSA” PRESENTADA POR: MARCOS RONCHINO, FRANCISCO MUSCARA, MIGUEL ARAMBURU, JORGE DUARTE, OTILIA BARROT, JUAN MOLINA, CARLOS A BET, ROGELIO ANDRADE CESAR BESIL
“Cabe precisar, ante los debates suscitados, que la educación es el desarrollo recto de la dimensión trascendente de la persona humana.”
Ello supone en primer lugar un conocimiento objetivo de la realidad que trasciende lo meramente natural. Y a la vez, que el hombre es un ser histórico-social un conocimiento de la objetivación de un Dios personal que se ha revelado entrando en la historia humana por lo tanto, concretado la natural trascendencia en una religión positiva. Pero a la vez, la educación religiosa implica un compromiso volitivo afectivo pues ese Dios se revela como persona -en las distintas religiones- y solicita del hombre una respuesta que fundamentalmente es de amor y abarca la esfera moral aunque no se agota en ella. Por ello la educación religiosa no es pura reflexión sobre un dato intelectual o cultural supone una actitud vital y exige también la expresión sensible y social propia del culto. Lo religioso no es un hecho individual.
De allí que el lugar propio de esta educación sea la escuela como prolongación de la familia, pues ella deber informar de valores absolutos toda otra educación y ante toda la educación ético-social.

References: resolución 
 resolución 
 artículo 12
 artículo 13
 artículo 5
 Resolución 
 artículo 14
 artículo 16