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Timestamp: 2018-07-19 01:46:54+00:00

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La piratería en Cuba
Karina Abad Samón(CV)
karina@fd.cug.co.cu
Facultad de Derecho de Guantánamo
La piratería en Cuba es un artículo que solamente pretende dar una mirada de forma muy general al tema de las violaciones que se cometen contra la facultad exclusiva de reproducción que ostentan los autores, intérpretes y productores de fonogramas, cuya situación se ha visto agravada a partir de la autorización de las actividades por cuenta propia. Para ello lo hemos estructurado en dos epígrafes, el primero referido de forma teórica a la definición de la facultad de reproducción y sus violaciones, y el segundo a el análisis normas vigentes en Cuba y la situación existente actualmente.
Piratería, productores de fonogramas, cuentapropistas, convenios.
Piracy in Cuba is an article only gives a very general look of the theme of the violations committed against the exclusive right of reproduction to hold the authors, performers and phonogram producers, whose situation has worsened from authorisation of the activities on their own. To do this we have divided into two sections, the first on a theoretical way to defining the power play and their violations, and the second to the analysis regulations in force in Cuba and the present situation.
Piracy, phonogram producers, self-employed, Conventions.
Las creaciones del intelecto si bien no se protegen hasta que se materializan bajo cualquier soporte, son generalmente el modo de sustento de su titular o dicho popularmente, permiten al autor vivir de su obra.
Las ganancias producidas en la actualidad por la explotación industrial de este tipo de productos pueden generar al Estado casi tanto o más que la industria química o mecánica según los estudiosos de la materia, de ahí que asegurar una adecuada protección legal a los creadores y personas involucradas en actividades afines a estos sea una prioridad en casi todo el mundo.
Muchas veces por desconocimiento, otras porque no se le da la debida importancia, y otras porque no se divulga lo suficiente, lo cierto es que en materia de derecho de autor y derechos conexos son muchas las personas desconocedoras de las normas jurídicas que sobre el tema se encuentran vigente en Cuba.
Es por esta razón que se cometen violaciones contra los titulares, tanto por personas naturales, jurídicas, e incluso el propio Estado.
En este trabajo no pretendemos abordar todas las violaciones que se pueden cometer, sino circunscribirnos a la piratería en materia musical y audiovisual como violación a la facultad de reproducción en materia de derecho de autor, para ello nos trazamos el siguiente objetivo.
Objetivo: Demostrar existencia de violaciones a la facultad de reproducción de los autores, interpretes, productores de fonogramas y organismos de radiodifusión en Cuba.
I. La facultad de reproducción.
El arte ha compartido la vida del hombre desde la antigüedad. Todavía hoy se conservan muestras de esas primeras manifestaciones rupestres y creativas que sirvieron a este como modo de expresión. Pero en aquel entonces esta producción intelectual solo servía para la obtención de reconocimiento entre sus semejantes.
Con la evolución de la humanidad y de la actividad de reproducción de textos, el arte y la producción de este, pasaron de ser un simple reconocimiento social del creador a convertirse en un modo de subsistencia, por lo que fue necesario regularlo en ley.
Desde el Estatuto de la Reina Ana en 1710 hasta la primera ley federal sobre copyright en 1790, la protección del derecho de reproducción transitó litigiosamente, de privilegio de los impresores y editores a convertirse a en una facultad reconocida a los creadores de la obra primigenia.
La facultad de reproducción entendida internacionalmente, consiste en el derecho exclusivo reconocido legalmente a los autores de una obra intelectual, para fijarla en un soporte material o medio que permita la obtención de copias, por sí o por autorización a terceros durante un plazo determinado. Comprende tanto la utilización y explotación de la obra, como las transformaciones o adaptaciones de la misma.En otras palabras es una de las facultades que permiten al autor vivir de su obra.
Esta exclusividad determina que solo el creador o personas naturales o jurídicas expresamente autorizadas, puedan generar copias de la obra y hacer llegar estos duplicados al público, además de percibir alguna remuneración o ingreso proveniente de dicha explotación.
No existe en teoría ninguna formalidad para la autorización a terceros de la explotación de una obra, por lo que esta actividad puede realizarse verbalmente, no obstante se ha generalizado el uso de contratos escritos que sirvan de medio probatorio ante tercero para evitar abusos de algunos malintencionados.
Aunque esta facultad se originó como modo de protección a las obras literarias, rápidamente alcanzó a otras ramas como las musicales y artísticas, no solo de los creadores originales, sino también de los intérpretes y productores fonográficos, independientemente del modo o procedimiento de producción.
El derecho de reproducción tiene sus limitaciones, las cuales se han dividido en dos grandes grupos: las utilizaciones libres y gratuitas, y utilizaciones sujetas a remuneración. Dentro del primer grupo se encuentran la copia de uso privado, las citas, y el uso para fines educativos y de información; el segundo grupo abarca las llamadas licencias no voluntarias, las cuales constituyen una solución que se acepta cuando es imprescindible para preservar el acceso a las obras y su difusión adecuada. Por ende, debe entenderse, que toda reproducción de una obra sin la autorización de su titular es considerada una violación de este derecho exclusivo.
La piratería, ¿qué es y cómo se corrige?
Piratería es la denominación, (inapropiada e incorrecta jurídicamente, aunque de uso mediático y por tanto popular) contra el derecho exclusivo de reproducción. Consistente en la fabricación, venta, oferta en venta, embalaje, alquiler, préstamo, o cualquier otro modo de distribución comercial o posesión con intención de efectuar los actos antes mencionados, de ejemplares ilegales de obras (libros u otros impresos, discos, casetes, etc. ) a condición de que el acto se cometa a escala comercial, sin autorización del titular y ánimo de lucro. Entre las que más se destacan se encuentran la piratería fonográfica y la de video.
Aunque los convenios internacionales no conminan a los Estados a estipular medidas represivas muchos son los países que tipifican esta conducta como delito (Argentina, Brasil, Costa Rica, Colombia, República Dominicana, EUA, etc.) llegando a establecer sanciones que pueden ser de multa, prisión o la combinación de ambas, así como el reconocimiento del derecho a demandar el cese de la actividad ilícita, el resarcimiento de los daños, además de la adopción de medidas cautelares.
La piratería no solo perjudica a los autores, sino también a los trabajadores de las industrias culturales, debido a que produce un desplazamiento de las ventas de productos legítimos, afectando al Estado. Aun y cuando estos ejemplares tengan menor precio y lleguen a sectores mas vastos de la población, no son producto del esfuerzo, sino del parasitismo, pues nada aportan a la creatividad nacional, generando dicotomías entre la industria local y los productores extranjeros.
II. Marco legal de protección al derecho de autor y derechos conexos.
En materia internacional y como miembro de la OMPI y de la OMC, Cuba es parte de los siguientes Convenios y Tratados Internacionales:
Convención Universal sobre Derecho de Autor de 1952, desde 1957
Convenio de Washington de 1946 desde 1955
Convenio de Berna para la protección de obras científicas, literarias y Artísticas de 1886, desde 1997
Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (ADPIC) desde 1994.
Convención de Roma, (Convención internacional sobre la protección de los artistas intérpretes o ejecutantes, los productores de fonogramas y los organismos de radiodifusión)
Tratado de la OMPI sobre Interpretación o Ejecución y fonogramas.(WPPT.)
Estas normas internacionales regulan las facultades morales y patrimoniales reconocidas no solo a los titulares de los derechos de autor, sino también a los intérpretes, ejecutantes, productores de fonogramas y organismos de radiodifusión, concediéndoles la posibilidad de prohibir la fijación de obras no fijadas y la reproducción de tal fijación, así como la difusión por medios inalámbricos y la comunicación al público de las obras cuando se emprendan sin su autorización. Independientemente de ello, se establece la autorización por parte del Estado de licencias para la reproducción de las obras, las cuales solo se realizarán por la existencia de gran interés social, por necesidadpara la educación, la ciencia, la técnica y la superación profesional, lo cual puede conllevar o no remuneración para el titular, según la legislación nacional de que se trate.
Además disponen que los países miembros se asegurarán de que en su legislación nacional se establezcan procedimientos de observancia de los derechos de propiedad intelectual que permitan la adopción de medidas eficaces contra cualquier acción infractora, con inclusión de recursos ágiles para prevenir las infracciones y de recursos que constituyan un medio eficaz de disuasión de nuevas infracciones. Estos procedimientos deben ser aplicados de forma que se evite la creación de obstáculos al comercio legítimo, y deberán prever salvaguardias contra su abuso. No se reconoce como infracción la utilización y creación de copias de uso privado.
En el ámbito nacional contamos con disimiles cuerpos normativos, entre ellos:
Ley No. 14 de 28/12/1977 Ley del Derecho de Autor. .
Decreto No. 20 de 21/2/1978. Creación del CENDA.
Decreto Ley 156 de 28/9/1994. Amplía el periodo de vigencia del derecho de autor.
Resolución No. 7/96. faculta al titular de Derecho de Autor a establecer reclamación ante el CENDA por la violación o incumplimiento de la legislación que protege los mismos.
Resolución 76 del Ministerio de Cultura del 16 de noviembre de 1993. Establece las proformas de contratación como el contrato de grabaciones musicales, fonogramas y artistas e intérpretes por la comercialización de conciertos en el exterior y el contrato de exclusividad y ó a tiempo definido entre las instituciones comercializadoras de presentaciones artísticas en vivo y los artistas por el cumplimiento de las acciones comerciales en el exterior
Resolución No. 42 del Ministerio de Cultura del 2 de junio de 1997 .Esta Resolución dispone el pago en moneda libremente convertible por los conceptos de derecho de autor, literario y musical, a los autores cuyas obras se comercialicen en esa moneda en el Mercado Nacional, así como el pago de las regalías a los intérpretes y ejecutantes de las obras fijadas en los fonogramas (un 10% a partir del 20% del precio mayorista de cada disco cassette o soporte musical vendido)
Entre las dificultades y ausencias en nuestra legislación encontramos las siguientes:
 No hace referencia a normas de Derecho Internacional en la materia, así como a los convenios de que el país es parte.
 Se establecen limitaciones muy amplias al derecho del autor.
 No se establecen procedimientos, medidas y sanciones para casos de violaciones del D.A. que rebasen los marcos administrativos.
 Despenalización de las violaciones del D.A. luego de las modificaciones del Código Penal Cubano[1].
 No hace referencia a funciones y representatividad de las entidades de administración colectiva de derechos.
 No se regulan derechos reconocidos internacionalmente como el droit de suite (participación de las ganancias sucesivas generadas por la explotación de la obra).
 No se regulan los derechos conexos (vecinos o afines) al derecho de autor.
No obstante la Ley 14/77 puede considerarse una proeza teniendo en cuenta el momento histórico en que se elaboró y los precarios antecedentes nacionales. Actualmente la ANPP se encuentra en proceso de redacción de un anteproyecto de Ley de Derecho de Autor que contendrá todas las ausencias y olvidos de la vigente legislación.
Situación nacional concreta.
En nuestro país las normativas que protegen el derecho de los autores, interpretes, productores de fonogramas y organismos de radiodifusión, reconocen la facultad de los titulares de autorizar la distribución por cualquier medio de sus obras y también la prohibición a terceros del uso de las mismas sin su consentimiento, estableciendo el uso no autorizado a través de licencias muy específicas, que pueden conllevar o no remuneración según el caso.
Sin embargo la única vía de solución de conflictos que se reconoce es la reclamación ante el director del CENDA y en caso de inconformidad con la respuesta se establece el recurso de alzada, que en este caso especifico no posee la competencia necesaria para este tipo de situación.
A diferencia de la mayoría de los países, no existe tipificado en Cuba los delitos contra la facultad reproducción de las obras (piratería), pues con las modificaciones al Código Penal las violaciones al derecho de autor fueron despenalizadas, dejando a los titulares desprotegidos ante el abuso de terceros sobre sus derechos y a nuestra legislación por debajo del resto de las legislaciones de otros países.
Con la entrada en vigor de la Resolución 32/2010 del MTSS y con ella la ampliación de las actividades por cuenta propia aparece la figura del comprador vendedor de discos, el cual no solo compra y vende sino que se ha convertido en fabricante de copias tanto de los fonogramas y videos originales como de la carátula de los mismos, lo cual es una flagrante violación a la facultad de reproducción de autores y titulares conexos y si se quiere ser aun más extenso, incluso de los fotógrafos, reconocidas en todos los convenios internacionales de lo que nuestro país es miembro, así como en nuestra legislación, cosa que no se tuvo en cuenta a la hora de autorizar esta actividad, creando el descontento manifiesto de los creadores de nuestra cultura y cuya forma de solución, puede traer aparejado tantos conflictos como la medida que los originó, debido a que si la situación permanece, continua con ella el daño a derechos legítimos de los titulares; si se suprime la actividad lesiva quedan desempleados personas legitimadas por el Estado a realizar esta actividad por cuenta propia, y si se piensa en una compensación económica es imposible calcular la magnitud del daño.
Si se analiza desde el punto de vista práctico-normativo la situación es igual de compleja, habría que analizar si fue intención del legislador que lo establecido en la resolución se aplicara de la forma en que se lleva a cabo o fue una mala interpretación de los encargados de poner en práctica este tipo de actividad por cuenta propia. Desde otro lado la reclamación por la vía civil es insuficiente e ineficiente debido a que aun y cuando existen reclamaciones ante el tribunal las ejecuciones de sentencias no se llevan a cabo de la forma en que se espera se apliquen y en esta situación en particular no se puede identificar la figura del sujeto comisor ni la magnitud del daño real causado al titular.
A modo de consideraciones finales podemos decir que:
 En Cuba no existe la piratería (no porque no se violen los derechos sino que no se encuentra tipificado como delito).
 La autorización del comprador vendedor de discos viola no solo la facultad de reproducción de los titulares, sino también lo estipulado en los Convenios Internacionales de los que Cuba es miembro.
 No existe una vía efectiva para la reclamación y resarcimiento del daño a los titulares, ni identificado la figura del sujeto comisor (¿es el cuentapropista o el ministerio que lo autorizó?)
 La ANPP tiene en sus manos un gran reto que solucionar en la discusión, modificación y aprobación del nuevo Proyecto de Ley en Materia de Derecho de Autor, pues como quiera que resuelva el conflicto va a existir una parte seriamente dañada, y lo que si no puede negar es el derecho absoluto del titular sobre su obra.
Bercovitz Rodríguez- Cano, R. “La importancia económica de los derechos de autor y de los derechos conexos. Planteamientos y líneas generales”, I Congreso Iberoamericano de derecho de Autor, Madrid, 1991.
Lipszyc, Delia: Derecho de Autor y Derechos Conexos. Ediciones UNESCO. Editorial Félix Varela, 1998.
UNESCO: el ABC del Derecho de Autor, Paris, 1982
Uría, Rodrigo: Derecho Mercantil, 17ma. Ed., Editorial Marcial Pons, Madrid, 1990.
Valdez Díaz, Caridad del Carmen. La facultad de reproducción. Selección de lecturas. Editorial Félix Varela, 2007.
Valdez Díaz, Caridad del Carmen y otros. El Derecho de Autor en Cuba.Selección de lecturas. Editorial Félix Varela, 2007.
Convención Universal sobre Derecho de Autor de 1952
Convenio de Washington de 1946
Convenio de Berna para la protección de obras científicas, literarias y Artísticas de 1886
Tratado de la OMPI sobre Interpretación o Ejecución y fonogramas. (WPPT.)
Decreto No. 20 de 21/2/1978.
Decreto Ley 156 de 28/9/1994.
Resolución No. 7/96.
Resolución 76 del Ministerio de Cultura del 16 de noviembre de 1993.
Resolución No. 42 del Ministerio de Cultura del 2 de junio de 1997.
[1] La Ley 14 en su cuerpo normativo establece que las violaciones a los derechos de autor se sancionan en la forma que establezca la legislación penal vigente, mientras nuestro Código Penal adolece de las figuras o tipos delictivos que sancionen este tipo de conducta, dejando a los titulares del derecho de autor y derechos conexos indefensos ante las violaciones que se puedan suscitar, dejando abierta solamente la vía civil y la administrativa que a todas luces han demostrado ser insuficientes.
Abad Samón, Karina: "La piratería en Cuba" en Revista Caribeña de Ciencias Sociales, enero 2013, en http://caribeña.eumed.net/pirateria-cuba/

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