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Timestamp: 2019-02-24 05:36:20+00:00

Document:
﻿ SENTENCIA 2009-00104/43986 DE OCTUBRE 12 DE 2017
SENTENCIA 2009-00104 DE 12 DE OCTUBRE DE 2017
CONTENIDO:INEXISTENCIA DE RESPONSABILIDAD DEL ESTADO POR MUERTE DE SOLDADOS PROFESIONALES, EN RAZÓN DE LA OCURRENCIA DEL RIESGO PROPIO. SE EXPLICA QUE NO ES PROCEDENTE DECLARAR LA RESPONSABILIDAD DEL ESTADO, POR LA MUERTE DE UNOS SOLDADOS PROFESIONALES LUEGO DE RECIBIR UN ATAQUE DE UN GRUPO INSURGENTE, DADO QUE LA FALLA EN EL SERVICIO NO SE ENCUENTRA PROBADA, PUES NO PUEDE PRESUMIRSE DEBIDO A QUE LA IMPUTACIÓN DE LA MISMA A LA ENTIDAD DEMANDADA EXIGE QUE SEA CIERTAPOR ELLO, A PESAR DE QUE EN LA INVESTIGACIÓN ADELANTADA POR LA JUSTICIA PENAL MILITAR, SE HAYA HECHO MENCIÓN A LA OCURRENCIA DE UN POSIBLE ERROR TÁCTICO QUE PROVOCARA EL FALLECIMIENTO DE LOS UNIFORMADOS AL PERNOCTAR EN UNA ZONA DE INFLUENCIA DE GRUPOS ARMADOS ILEGALES, ELLO NO ES SUFICIENTE PARA PROBAR LA FALLA EN EL SERVICIO, DADO QUE NO SE ENCUENTRA VERIFICADA CON CERTEZA LA OCURRENCIA DE UN ERROR TÁCTICO, ASÍ COMO EL FRACASO DE UNA OPERACIÓN, NO SIGNIFICA PER SE LA EXISTENCIA DEL ERRORSINO QUE LA CAUSA DE LA MUERTE SE MATERIALIZÓ DEL RIESGO PROPIO PERMANENTE Y CONTINUO DEL EJERCICIO DE SUS FUNCIONES COMO MIEMBROS DEL EJÉRCITO NACIONAL (ASUMIDO DE MANERA VOLUNTARIA), AL PRESENTARSE UN ENFRENTAMIENTO CON UN GRUPO ILEGAL EN EL DESARROLLO DE UNA OPERACIÓN MILITAR.
TEMAS ESPECÍFICOS:EJÉRCITO NACIONAL, JUSTICIA PENAL MILITAR, RESPONSABILIDAD DEL ESTADO, FALTAS DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, OPERACIONES DE LAS FUERZAS MILITARES, ACTIVIDAD RIESGOSA, MUERTE DEL SOLDADO, SOLDADO PROFESIONAL, SOLDADO VOLUNTARIO
Sentencia 2009-00104 de octubre 12 de 2017
Radicación: 63001-23-31-000-2009-00104-01(43986)
Actor: Hersilia de Jesús Marín Henao y otros
Temas: RESPONSABILIDAD DEL ESTADO POR DAÑOS CAUSADOS A SOLDADOS PROFESIONALES / muerte de soldados profesionales por fallas en la ejecución de operativo militar - no fueron sometidos a riesgo excepcional ni se presentó falla en el servicio / Daños causados a quienes ejercen funciones de alto riesgo relacionadas con la defensa y seguridad del Estado con ocasión de la relación laboral, procede la indemnización a forfait.
Procede la Sala a resolver el recurso de apelación interpuesto por la parte demandante contra la sentencia de primera instancia, para cuyo efecto se abordarán los siguientes temas: 1) la competencia funcional del Consejo de Estado para conocer del presente asunto; 2) la prelación del fallo; 3) la oportunidad de la acción; 4) la legitimación en la causa; 5) caso concreto: el daño fue causado por el riesgo propio de la función militar que voluntariamente asumieron las víctimas: a) el daño; b) sobre la imputación fáctica y jurídica 6) decisión sobre costas.
Para que el asunto tenga vocación de doble instancia, la cuantía del proceso debe exceder de 500 salarios mínimos legales mensuales vigentes al año 2009(7). Dado que en la demanda se solicitaron $ 405’502.200 por concepto de daño moral para cada uno de los actores, se impone concluir que esta corporación es competente para conocer, en segunda instancia, del recurso de apelación interpuesto.
No obstante, la Ley 1285 de 2009, en su artículo 16, permite decidir de manera anticipada, esto es, sin sujeción al orden cronológico de turno, los procesos en relación con los cuales se considere la posible violación grave de derechos humanos.
Además, se observa que mediante auto del 24 de octubre de 2016 este despacho concedió la prelación en el fallo del presente asunto, solicitada por la parte demandante(8).
3. La oportunidad de la acción.
El sub judice funda su causa petendi en las muertes de los militares César Augusto Moncada Marín, Wilson Andrés Agudelo Posada, Julio César Gutiérrez Patiño, Jhon Wilson Ortegón Castañeda, Jhonatan Marín Correa, Helvert René de Dios Triana, Jorman de Jesús Moreno Rojas, Willinton Osorio Hurtado, Jhon William Bayona y Aldemar Ariza Ariza, las cuales ocurrieron el 2 de septiembre de 2007 y se observa que la demanda fue interpuesta el 28 de mayo de 2009, esto es, dentro del plazo de dos años previsto en el artículo 136 numeral 8º del Código Contencioso Administrativo.
Los demandantes se encuentran legitimados para actuar en su calidad de padres, hermanos, abuelos, hijos y cónyuges de las víctimas, de conformidad con los registros civiles de nacimiento y de matrimonio allegados al expediente(9).
En cuanto a las señoras Diana María Quiroga Torres, Alba Yaneth Cardona y Deisy Colo Conde, quienes demandan en calidad de compañeras permanentes de los fallecidos Julio César Gutiérrez Patiño, Jhonatan Marín Correa y Aldemar Ariza Ariza, respectivamente, la Sala entrará a verificar si tal condición se encuentra acreditada.
Sobre el particular, la Corte Constitucional ha sostenido reiteradamente que la calidad de compañero permanente no se encuentra sujeta a formalismos, sino que basta con la intención, singularidad y compromiso de una persona para constituir una comunidad de vida permanente(10).
Ahora, frente a la convivencia de Diana María Quiroga Torres y Julio César Gutiérrez Patiño como compañeros permanentes, además de ser padres de la menor Karen Valentina Gutiérrez Quiroga, como consta en su registro civil de nacimiento(11), la prueba testimonial dio cuenta de lo siguiente:
El señor José Arturo Gaviria Agudelo declaró (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“PREGUNTADO. ¿Conoce usted a Diana María Quiroga y a la menor Karen Valentina Gutiérrez? En caso afirmativo nos dirá cuánto hace y porqué motivo las conoce. CONTESTÓ. Sí las conozco, ellas viven más arribita del cementerio y yo las veía mucho con el finado, ella, o sea Diana, era la señora del finado y Valentina es su hija. PREGUNTADO. Cómo eran las relaciones de Julio César con Diana y Valentina. CONTESTÓ. Maravillosas, él era muy avenido con su señora y su hija, uno le veía en la calle abrazadito con su señora y con la niña de la mano. PREGUNTADO. Qué actividades realizaba Julio César con Diana y Valentina cuando le otorgaban permiso en el Ejército. CONTESTÓ. Paseaban, rumbeaban, se iban para la casa de los padres de él, al rato de iban para donde los padres de ella. (…) PREGUNTADO. Indique si la relación de Julio Cesar con Diana era permanente o si por el contrario llegaron a separarse. CONTESTÓ. Hasta que yo los veía durante esos dos años continuamente, no estaban separados”(12).
También la señora Olga María Correa Londoño declaró lo siguiente (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“PREGUNTADO. Dígale al juzgado ¿dónde conoció usted a Julio César Gutiérrez Patiño, cuánto hace y por qué motivo? CONTESTÓ. A Julio César lo conocí desde muy pequeñito porque los papás vivieron al frente de mi casa donde ellos llegaron a pagar arriendo, y luego a él y a los hermanos de él los matricularon en la escuela María Auxiliadora donde yo fui profesora de él y de otros hermanos y ellos siguen viviendo en el sector donde yo tengo mi casa. (…) PREGUNTADO. Sírvase decir cómo está integrada la familia de Julio César Gutiérrez Patiño, con indicación de sus nombres si los sabe. CONTESTÓ. La familia está conformada por el papá Uriel Gutiérrez, la mamá María Otilia y los hermanos son Jhon Freddy, Julio César, Román, Víctor Alfonso, Luz Dary, Giovanny, la esposa de Julio César se llama Diana María y tienen una niñita que debe tener entre 4 y 5 años y se llama Valentina. PREGUNTADO. Sírvase decir al despacho cuál era la ocupación de Julio César Gutiérrez Patiño (…) Julio César hace gestiones para irse como soldado profesional, un día cualquiera lo llaman para que se presente en el batallón y él entonces se va a trabajar como soldado profesional, cuando él se va ya tiene el hogar formado con Diana María y en ese tiempo nace Karen Valentina y un familiar de la señora va y le lleva la niña hasta donde él está en el sitio donde lo tienen para que la conociera. (…) PREGUNTADO. ¿Cómo eran las relaciones entre Julio César y Diana María y con su hija? CONTESTÓ. Las relaciones eran buenas ya que entre los esposos había mucho cariño y con la hija, qué papá no quiere a su hija. PREGUNTADO. ¿Sabe usted quién sostenía el hogar de Julio César antes de su fallecimiento y quién lo hace ahora? CONTESTÓ. El hogar de Diana María antes del fallecimiento lo llevaba Julio César y ahora me imagino que ella trabajará, pero no sé si a ella le hayan dado pensión por la muerte de Julio César (…)”(13).
Respecto de la señora Alba Yaneth Cardona y su ex compañero Jhonatan Marín Correa, estos tuvieron dos hijos, Santiago y Sebastián Marín Cardona, como consta en sus registros civiles de nacimiento(14) y en cuanto a su vida en común el señor Arnulfo Botina declaró lo siguiente (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“PREGUNTADO. Indique al despacho si sabe usted cuál era la residencia del señor Jhonatan Marín Correa durante el tiempo que no estaba de servicio. CONTESTÓ. Él vivía donde el papá en la calle 9 Nº (…) de la Tebaida, Quindío, eso lo sé porque yo mantengo en esa casa. PREGUNTADO. ¿Sabe usted con qué personas más aparte del papá vivía Jhonatan Marín Correa? CONTESTÓ. Con la esposa de nombre Yaneth y dos niñitos de 5 o 6 años me parece. (…) PREGUNTADO. ¿Sabe usted si ese grupo familiar derivaba algún apoyo económico de Jhonatan Marín Correa? CONTESTÓ. Sí, Jhonatan cuando trabajaba le daba al papá, a la esposa y a los niños. (…) PREGUNTADO. Indique al despacho si entre Jhonatan y Alba Yaneth existía una relación estable y cuánto duró la misma. CONTESTÓ. Cuando él llegaba del cuartel él iba para allá sacaba a la señora y a los niños, ellos tenían una relación estable, duraron como 4 o 5 años y se terminó porque él falleció”(15).
Igualmente, la señora Nini Johana Martínez Correa señaló lo siguiente (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“PREGUNTADO. Indique si entre Jhonatan y Alba Yaneth existía una relación estable y cuánto duró la misma. CONTESTÓ. Sí, ellos duraron como 5 años, era muy estable la relación, yo veía que él era muy tierno con ella, eran una pareja genial. PREGUNTADO. Indique si Jonathan cumplía o no con sus deberes de esposo y padre. CONTESTÓ. Sí, lo sé porque yo hablaba con Yaneth. (…) PREGUNTADO. Qué muestra de afecto demostraba Jhonatan por su compañera y sus hijos. CONTESTÓ. Porque él mantenía con ellos, los llevaba a comer helado, los mantenía cargados dándoles besos”(16).
En cuanto a la señora Deisy Colo Conde y su relación con el señor Aldemar Ariza Ariza, son padres de la menor Jenniffer Tatiana Ariza Colo y, además, la testigo Jessica Johana Meneses González indicó lo siguiente sobre su relación marital (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“PREGUNTADO. ¿Cómo estaba integrada la familia de Aldemar Ariza (hijo) indicando los nombres de la familia? CONTESTÓ. La familia de Aldemar, estaba la mamá, el papá, el papá se llama Aldemar Ariza, la mamá es la señora Blanca, la hermana mayor es Dianita, el hermano Wilmer y la compañera Deisy y su hija Tatiana (…) PREGUNTADO. ¿Qué clase de relación sostenía Aldemar hijo con Deisy Colo y durante cuánto tiempo permaneció esta? CONTESTÓ. Aldemar y Deisy tuvieron una relación como de unos cuatro años más o menos, ella vivía con él, ella era su compañera. PREGUNTADO. Indique si esta relación era estable o no. CONTESTÓ. Esa relación era muy estable, tanto que ellos planearon tener a su hija. PREGUNTADO. ¿Conoció usted si Aldemar hijo cumplía con sus deberes como compañero de Deisy y como padre de Tatiana? CONTESTÓ. Sí señora, Aldemar cumplía con todas sus obligaciones con Deisy y obviamente con su bebé (…) PREGUNTADO. ¿Qué muestras de afecto conoció usted que Aldemar hijo tuviera con su compañera e hija? CONTESTÓ. Aldemar adoraba a esas dos mujeres, expresaba siempre que nos encontrábamos lo mucho que quería a Deisy y cuando Deisy quedó embarazada pues mucho más, él deseaba ser papá, él las abrazaba, las besaba, a todo el que llegaba las presentaba, las consentía muchísimo. (…) PREGUNTADO. ¿Sabe usted si la muerte de Aldemar causó impacto alguno en Deisy y en ese caso cómo fue? CONTESTÓ. Sí señora, Deisy quedó destrozada, quedó desamparada y se sentía muy sola, más sabiendo que su bebita tenía muy poco tiempo de nacida, todos los planes que tenía hechos se fueron al piso y ella quedó totalmente sola con su hija (…)”(17).
También el señor Ángel Gustavo Ramírez Alzate declaró en los siguientes términos (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“PREGUNTADO. ¿Cómo estaba integrada la familia de Aldemar Ariza (hijo) indicando los nombres de la familia? CONTESTÓ. Está por padre Aldemar Ariza, madre Blanca Nieves Ariza, hermana mayor Diana María Rodríguez Barón, hermano Wilmer Ariza, la compañera de él Deisy Colo Conde y la hija Jennifer (…) PREGUNTADO. ¿Qué clase de relación sostenía Aldemar hijo con Deisy Colo y durante cuánto tiempo permaneció esta? CONTESTÓ. Era la compañera permanente de él, en término de conocerse, cuatros años y medio y era padre de una niña que tiene Deisy, en el tiempo que llevaban como compañera cuatro años. PREGUNTADO. Indique si esta relación era estable o no. CONTESTÓ. Sí era una relación estable. PREGUNTADO. ¿Conoció usted si Aldemar hijo cumplía con sus deberes como compañero de Deisy y como padre de Jennifer? CONTESTÓ. Sí señora, cabalmente. PREGUNTADO. ¿Qué muestras de afecto conoció usted que Aldemar hijo tuviera con su compañera e hija? CONTESTÓ. El afecto en cuanto a tiempo dedicado a ella cuando él estaba de permiso, de vacaciones, la comunicación entre ellos, el soporte económico tanto para ella como para la mamá de Deisy, para que Deisy pudiera estar en esa casa. PREGUNTADO. ¿Cómo era la comunicación y con qué frecuencia Aldemar hijo mantenía con Deisy mientras se encontraba en el Ejército? CONTESTÓ. Muy frecuentemente, de lo que él me comentaba, él tenía un plan para vender minutos a sus compañeros y la comunicación era frecuente con Deisy y cuando no se podía comunicar con ella lo hacía por intermedio del papá, la mamá, o alguno de los dos hermanos”(18).
Así, la prueba testimonial indica que las señoras Diana María Quiroga Torres, Alba Yaneth Cardona y Deisy Colo Conde se encuentran debidamente acreditadas como compañeras permanentes de los señores Julio César Gutiérrez Patiño, Jhonatan Marín Correa y Aldemar Ariza Ariza, respectivamente.
En cuanto a la señora Diana María Rodríguez Varón, quien demanda en calidad de hermana de crianza del fallecido Aldemar Ariza Ariza, la testigo Jessica Johana Meneses González indicó lo siguiente (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“PREGUNTADO. ¿Cómo estaba integrada la familia de Aldemar Ariza (hijo) indicando los nombres de la familia? CONTESTÓ. La familia de Aldemar, estaba la mamá, el papá, el papá se llama Aldemar Ariza, la mamá es la señora Blanca, la hermana mayor es Dianita, el hermano Wilmer y la compañera Deisy y su hija Tatiana. PREGUNTADO. ¿Sabe donde residen actualmente estas personas? CONTESTÓ. Pues la mamá, el papá y el hermano viven en Ibagué, exactamente en el Totumo, y la hijita y Deisy viven en Natagaima, Diana si vive acá en Bogotá con los hijos de ella. (…) PREGUNTADO. Manifieste cómo era la relación de trato y afecto entre Aldemar hijo y cada uno de sus hermanos. CONTESTÓ. Aldemar era una persona muy allegada a ellos, siempre muy pendiente de sus hermanos, venía frecuentemente a visitar a Diana y a sus sobrinos y cuando no venía nos llamaba para que fuéramos a Ibagué y nos encontráramos todos allá. PREGUNTADO ¿Sabe usted si entre Aldemar hijo y sus hermanos se prodigaban ayudas y de qué tipo? CONTESTÓ. Sí, Aldemar estaba muy pendiente de Dianita y de sus hijos, él siempre llamaba a Diana y le preguntaba cuáles eran sus necesidades en el momento, le aportaba cuando los niños entraban a estudiar o cuando Diana estaba colgada en algún recibo. (…) PREGUNTADO. ¿Sabe usted si la muerte de Aldemar causó impacto alguno en su hermana Diana y en ese caso cómo fue? CONTESTÓ. Sí, para Diana también fue terrible y creo que más fuerte porque Diana hacía como un mes había perdido a su mamá también, Diana quedó destrozada, los niños, ella no creía que en menos de dos meses hubiera perdido a dos personas tan queridas para ella (…) PREGUNTADO. ¿Cómo era la relación de trato y afecto entre Aldemar hijo y su hermana Diana? CONTESTÓ. Aldemar quería muchísimo a Diana y la respetaba mucho por ser la mayor, Diana era su confidente, Aldemar le contaba todo y la trataba como a una niña, cuando llegaba de permisos la besaba, la abrazaba y el adoraba a Diana”(19).
Así mismo, el señor Ángel Gustavo Ramírez Alzate señaló al respecto lo siguiente (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“PREGUNTADO. ¿Cómo estaba integrada la familia de Aldemar Ariza (hijo) indicando los nombres de la familia? CONTESTÓ. Está por padre Aldemar Ariza, madre Blanca Nieves Ariza, hermana mayor Diana María Rodríguez Barón, hermano Wilmer Ariza, la compañera de él Deisy Colo Conde y a hija Jennifer (…) PREGUNTADO. ¿Sabe usted si la muerte de Aldemar causó impacto alguno en su hermana Diana y en ese caso cómo fue? CONTESTÓ. En Diana en el aspecto de las edades que se buscaban más, como apoyo para planes, para prospecto con los padres, ella dice que sin el apoyo del hermano es muy difícil llegar a cumplir esas metas y eso le ha causado mucha inseguridad y miedos. PREGUNTADO. ¿Sabe usted si en la actualidad subsisten los efectos emocionales que usted ha mencionado en la respuesta anterior? CONTESTÓ Sí señora, ya que ella quedó huérfana con la pérdida de la madre unos meses antes del fallecimiento de Aldemar, ella llora mucho por Aldemar, en fotografías los recuerdos de él, ha comentado que tiene muchas pesadillas, ellos se comunicaban mucho por celular y ella dice que se despierta en las noches esperando a que Aldemar la llame y en aislamiento. PREGUNTADO. ¿Cómo era la relación de trato y afecto entre Aldemar hijo y su hermana Diana? CONTESTÓ. Eran muy unidos, si alguno de los dos iba a tomar alguna determinación la consultaba el uno con el otro, ellos se encontraban y jugaban como niños pequeños aun siendo adultos, se tenían en cuenta fechas especiales, cumpleaños, se comunicaban de noche seguido por celular, mientras la cobertura del celular fuera posible, se necesitaban el uno al otro”(20).
Para la Sala la prueba testimonial antes referida es suficiente para acreditar la relación de crianza y los lazos de afecto entre Aldemar Ariza Ariza y Diana María Rodríguez Varón, razón por la cual se encuentra legitimada en la causa por activa.
Finalmente, respecto del señor Francisco Gómez Pachón, quien actúa en calidad de padre de crianza del fallecido Helvert René de Dios Triana y del señor Miguel Ángel Bonilla Chogo, que acude como padre de crianza del fallecido Jhon William Bayona, en el plenario se acreditó lo siguiente:
Frente a la relación de crianza de los dos primeros, la señora Luz Marina Soche Bautista declaró lo siguiente:
“PREGUNTADO. ¿Quiénes componen el núcleo familiar de Helvert René de Dios Triana? CONTESTÓ. El papá de crianza Francisco Gómez Pachón, Magola Triana, la mamá, Yuli Carolina de Dios que es la hermana por parte del papá, Holman Enrique Gómez es hermano y Andrea Gómez también hermana. (…) PREGUNTADO. ¿Cuál era el papel que desempeñaba en la familia de Helvert el señor Francisco Gómez? CONTESTÓ. Pues el señor Francisco Gómez era el papá de crianza, le dio su cariño, comida, su techo y como cabeza de hogar él anda pendiente de la familia, es el papá de Yuli Carolina, de Holman y de Andrea y esposo de la señora Magola. PREGUNTADO. ¿Sabe usted cuánto tiempo de esposo o compañero lleva el señor Francisco Gómez con la señora Magola? CONTESTÓ. 20 años. PREGUNTADO. Precise con detalles cómo fue la relación de trato y afecto de Helvert René con su padre de crianza el señor Francisco. CONTESTÓ. Sí, afecto había, buen afecto, buena relación, que el abrazo, que vamos allí, que el almuerzo, salían, no le decía papá, pero le decía pacho, tomaban cervecita, se llevaban muy bien tanto papá como hijo andaban muy pendientes el uno del otro. PREGUNTADO. ¿Qué expresiones de afecto conoció usted entre Francisco y Helvert? CONTESTÓ. Ellos se andaban comunicando del uno al otro, qué proyectos, por ejemplo, de un carrito que compraron ellos entusiasmados, que llegaban y se abrazaban. PREGUNTADO. ¿Cómo reconocía Helvert René a don Francisco? CONTESTÓ. Lo reconocía como el propio papá, porque me consta que andaba pendiente de su estudio, su alimentación, le decía Pacho, mi papá Pacho”(21).
Por su parte, el señor David Octavio Barriga Bernal indicó lo siguiente (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“Nosotros nos conocimos con Helvert, con Yuli por juegos de niños, jugábamos bocholos, bolas, yacos, ya después nos conocimos con toda la familia con Neyla, con Holman y la señora Magola, con don Francisco quien no es el papá biológico pero ante los ojos de nosotros y de Dios es el papá, siempre estuvimos en contacto con Helvert. (…) PREGUNTADO. ¿Cuál era el papel que desempeñaba en la familia de Helvert el señor Francisco Gómez? CONTESTÓ. Como padre, como amigo y como esposo de la señora Magola. PREGUNTADO. ¿Sabe usted cuánto tiempo de esposo o compañero lleva el señor Francisco Gómez con la señora Magola? CONTESTÓ. 20 AÑOS. PREGUNTADO. Precise con detalles cómo fue la relación de trato y afecto de Helvert René con su padre de crianza el señor Francisco. CONTESTÓ. Conocí que Helvert nunca habló mal de él, que ante los amigos, los profesores y los del Ejército el papá era él, salían a pasear, salían a comer a la plaza, al lado de Cementos Tequendama, al 20 de julio en Bogotá, cuando hacían paseos por ejemplo a Chiquinquirá, a Ráquira, iban con la señora Magola, cuando llegaba de licencia se ponían a tomar los dos la mayoría de las veces en la casa y otras veces en tiendas, incluso yo los acompañé muchas veces, una vez salimos a discoteca los tres y Helvert y Pacho tuvo que llevarlo casi alzado. PREGUNTADO. ¿Qué expresiones de afecto conoció usted entre Francisco y Helvert? CONTESTÓ. De cariño, este (…) es mi hijo, este (…) es mi papá y así. PREGUNTADO. ¿Cómo reconocía Helvert René a don Francisco? CONTESTÓ. Como un papá”(22).
De acuerdo con la prueba testimonial antes referida, la Sala encuentra acreditada la relación de crianza entre Helvert René de Dios Triana y Francisco Gómez Pachón, razón por la cual este último se encuentra legitimado en la causa por activa.
Por último, en cuanto a la relación de crianza entre el señor Miguel Ángel Bonilla Chogo y Jhon William Bayona, la señora Aydee Alvernia Rodríguez declaró lo siguiente (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“PREGUNTADO. Díganos cómo estaba conformado el núcleo familiar del señor Jhon William Bayona para la época de su fallecimiento. CONTESTÓ. El núcleo está conformado por la esposa María Maritza Flórez, su hijo Allan Joshep Bayona, su mamá Isolina Bayona, el padrastro Miguel Bonilla, su hermana Viviana Bayona. PREGUNTADO. Díganos quienes convivían con el señor Jhon William Bayona para la época de su fallecimiento. CONTESTÓ. Todos los anteriormente mencionados. (…) PREGUNTADO. Díganos cómo eran las relaciones de Miguel Ángel Bonilla Chogo con el señor Jhon William Bayona. CONTESTÓ. Eran las mejores relaciones, porque el padrastro Miguel es un señor muy humilde, las relaciones eran de padre e hijo, existía mucho amor, respeto, Jhon William le colaboraba económicamente a él, a pesar de las relaciones de que él fuera el padrastro no se le oían malas palabras. Miguel Ángel ayudó a su mamá Isolina para la crianza y mantenimiento de Jhon William hasta cuando se fue para el batallón. PREGUNTADO. Díganos ¿cómo tomó Miguel Ángel Bonilla Chogo la noticia del fallecimiento de Jhon William Bayona? CONTESTÓ. Desgarradora, impactante. Él decía que su hijo se había muerto, que habían quedado desamparados por la misma situación económica que ellos vivían. PREGUNTADO. Díganos cómo ha sido el comportamiento, afectación sicológica y moral de Miguel Ángel Bonilla Chogo después de la muerte de Jhon William Bayona. CONTESTÓ. Como él es noble, muy callado, no expresa, su comportamiento lo refleja en su aspecto físico, decaído, desmejorado”(23).
También el señor Guillermo García Montejo señaló al respecto lo siguiente (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“PREGUNTADO. Díganos cómo estaba conformado el núcleo familiar del señor Jhon William Bayona para la época de su fallecimiento. CONTESTÓ. Primero la esposa María Maritza Flórez, su hijo Allan Joshep Bayona, su madre Isolina Bayona, su hermana Viviana Bayona y su padrastro Miguel Bonilla. PREGUNTADO. Díganos quienes convivían con el señor Jhon William Bayona para la época de su fallecimiento. CONTESTÓ. Todos los que acabé de mencionar vivían con Jhon William. (…) PREGUNTADO. Díganos como eran las relaciones de Miguel Ángel Bonilla Chogo con el señor Jhon William Bayona. CONTESTÓ. Eran muy buenas a pesar de que él lo cogió más o menos grandecito, le dio el estudio, lo encarriló en su moral, fue muy honesto con el pelado, le brindo cariño, no había diferencia entre un padre de sangre y él. Nunca fue agresivo, le dio una buena formación como buen padre de familia. PREGUNTADO. Díganos ¿cómo tomó Miguel Ángel Bonilla Chogo la noticia del fallecimiento de Jhon William Bayona? CONTESTÓ. Para él fue una noticia muy dura, se le fue su hijo, porque para él era su hijo, porque él nunca tuvo hijos, él solo era su hijo, se le fue su amigo, tuvo mucho sufrimiento y dolor. PREGUNTADO. Díganos cómo ha sido el comportamiento, afectación sicológica y moral de Miguel Ángel Bonilla Chogo después de la muerte de Jhon William Bayona. CONTESTÓ. Su afectación ha sido mucha, y a su edad fue dolorosa, vio cómo su futuro y el de su familia se derrumbaba, pues se fue el apoyo económico y fraternal que tenía, Jhon William lo era todo para ellos, no solo el sustento económico sino el moral, el que les daba fortaleza para seguir”(24).
Para la Sala, basta la prueba testimonial antes referida para acreditar al señor Miguel Ángel Bonilla Chogo como padre de crianza de Jhon William Bayona, por tanto, se encuentra legitimado en la causa por activa.
Igualmente, la Nación-Ejército Nacional se encuentra legitimada en la causa por pasiva, dado que contra esta entidad se dirigió la demanda, la cual está debidamente representada por el Ministro de Defensa, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 49 de la Ley 446 de 1998.
5. Caso concreto: el daño fue causado por el riesgo propio de la función militar que voluntariamente asumieron las víctimas:
Se encuentran acreditadas en el plenario las muertes de César Augusto Moncada Marín, Wilson Andrés Agudelo Posada, Julio César Gutiérrez Patiño, Jhon Wilson Ortegón Castañeda, Jhonatan Marín Correa, Helvert René de Dios Triana, Jorman de Jesús Moreno Rojas, Willinton Osorio Hurtado, Jhon William Bayona y Aldemar Ariza Ariza, ocurridas el 2 de septiembre de 2007, según consta en sus respectivos registros civiles de defunción(25).
b) Sobre la imputación fáctica y jurídica
Procede la Sala a verificar si pueden imputarse o no a la Nación-Ministerio de Defensa-Ejército Nacional las muertes de los militares César Augusto Moncada Marín, Wilson Andrés Agudelo Posada, Julio César Gutiérrez Patiño, Jhon Wilson Ortegón Castañeda, Jhonatan Marín Correa, Helvert René de Dios Triana, Jorman de Jesús Moreno Rojas, Willinton Osorio Hurtado, Jhon William Bayona y Aldemar Ariza Ariza, quienes fallecieron el 2 de septiembre de 2017, por heridas de arma de fuego, en desarrollo de la operación “Sócrates”, cuando se encontraban en el sector de “Las Camelias”, jurisdicción del municipio de Córdoba, Quindío.
En cuanto a las circunstancias en que ocurrieron los hechos, obran en el plenario las siguientes pruebas:
La orden de operaciones “Sócrates” del batallón de Alta Montaña Nº 5, general Urbano Castellanos Castillo, que inició el 30 de agosto de 2007, tenía como objetivo la neutralización de la cuadrilla 50 “Cacique Calarcá”, la cuadrilla 21 “Cacique Gaitana” y la cuadrilla “Tulio Varón” del entonces grupo armado FARC(26).
El pelotón “Cóndor 3”, al que pertenecían los uniformados fallecidos, tenía la misión de “esfuerzo de apoyo desde el sector de la CIMA, pasando por el sector Alto el Castillo, El Berrión, Las Camelias, hasta llegar al sector de la Siria, municipio de Pijao y Córdoba, coordenadas 04 23 39-75 37 47, donde permanecen para servir de apoyo a la operación y se mueven de acuerdo como determine el comando de la unidad táctica”(27).
En comunicado de prensa del 2 de septiembre de 2007, el comandante de la Octava Brigada del Ejército Nacional informó lo siguiente a la opinión pública (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“El comando de la octava brigada lamenta informar a la ciudadanía que en combates sostenidos entre tropas del batallón de Alta Montaña Nº 5 y el frente 50 de la ONT-FARC, fueron heridos 03 soldados y asesinados 10 militares.
“Los hechos se presentaron en el sitio conocido como La Cuchilla de las Camelias del municipio de Pijao. Las tropas del batallón adelantaban la misión táctica SERPIENTE contra esta estructura, la cual pretendía hacer una incursión armada contra la población.
“Así mismo, este comando se permite informar que los heridos se encuentran fuera de peligro.
“Los héroes que fueron asesinados son:
“1. SS BANGUERO SAMBONI LUIS.
“2. CS MORENO ROJAS JORMAN DE JESÚS.
“3. SLP AGUDELO POSADA WILSON.
“4. SLP DE DIOS TRIANA HELVERT RENÉ.
“5. SLP GUTIÉRREZ PATIÑO JULIO CÉSAR.
“6. SLP MONCADA MARÍN CESAR AUGUSTO.
“7. SLP OSORIO HURTADO WILLINTON.
“8. SLP ORTEGÓN CASTAÑEDA JHON WILSON.
“9. SLP RUIZ HUMANEZ ALVARO JOSÉ.
“10. SLP ARIZA ARIZA ALDEMAR”(28).
Así mismo, en el informe sobre los hechos, suscrito el 4 de septiembre de 2007 por el comandante del batallón de Alta Montaña Nº 5 general Urbano Castellanos Castillo, este relató lo siguiente (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“El 02 de septiembre a las 5:00 horas fui informado por el sargento segundo JAMES ALBERTO GUERRERO RUALES de la sección de operaciones, que teníamos una unidad sin reportarse desde las dos de la mañana y fuera de eso, otra reportaba haber escuchado combates a las dos y treinta horas. Procedí a verificar el estado de la situación y encontré que el pelotón Goliat 2 de soldados campesinos en Córdoba reportó al suboficial COB desde las 01:30 o 02:00 horas escuchar fuertes combates con explosiones y ráfagas del sector El Berrión, igualmente, encontré que en el COB no había reportes de Cóndor 3 desde esa hora.
“Le pedí explicaciones al sargento segundó JOSÉ AMAYA ACOSTA quien se encontraba de COB, su respuesta fue: ‘estaba esperando el reporte de Cóndor 3 con el fin de obtener la información completa’.
“Ante la gravedad de la situación, a las 05:20 horas aproximadamente informé de lo que estaba ocurriendo al señor teniente coronel Jefe de Estado Mayor de la Octava Brigada (E) y Oficial B3. A las 05:50 horas, se procedió a mover al pelotón Cóndor 2 desde Chagualá hasta Córdoba y de allí a Jardín Alto con el fin de llegar a la última posición conocida de Cóndor 3. A las 07:00 horas aproximadamente ingresó al área un avión fantasma, sin embargo, no se logró obtener información de la unidad perdida. A las 10:30 horas ingresó un helicóptero Arpía quien informó encontrar el sitio de los hechos, observar cadáveres y algunas carpas y ponchos regados.
“En varios grupos fueron saliendo al municipio de Pijao los soldados que se replegaban hasta completar diez y ocho (18), de los cuales llegaron tres heridos. Igualmente en el sector de los hechos, fueron encontrados tres (3) suboficiales y ocho (8) soldados asesinados”(29).
Por su parte, en el informe de patrullaje suscrito por el oficial de operaciones con ocasión de los hechos, este describió el desarrollo de la operación de la siguiente manera (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“Los hechos ocurridos el 02 de septiembre de 2007 en el sector de Las Camelias, municipio de Córdoba, donde un pelotón de soldados profesionales Cóndor 3, orgánico del batallón de Alta Montaña Nº 5 fue atacado por bandidos de la cuadrilla 502 del frente 21 de las ONT FARC a las 01:30 horas, resultando asesinados 03 suboficiales y 08 soldados profesionales, al igual que 03 soldados profesionales heridos. El pelotón Cóndor 3 orgánico del BAMUR Nº 5 después de ser detectados por el enemigo, es atacado y en la reacción de esta arremetida los soldados toman como opción para salvar sus vidas la de efectuar un repliegue hacia diferentes sectores, ante el desorden y la perdida de mandos.
“El suboficial COT del puesto de mando recibe reporte por medio del pelotón de soldados campesinos ubicado en el municipio de Córdoba, que escuchaba combates desde las 01:30 horas, pero el suboficial COT no le comunica al comandante del batallón la situación, aduciendo estar esperando el reporte de Cóndor 3 que no le hacía desde las 01:00 horas.
“El comandante del batallón se enteró de lo sucedido siendo las 05:00 horas del 02 de septiembre de 2007 informando inmediatamente al Jefe del Estado Mayor (E) que tenía una unidad incomunicada y había un reporte de otra unidad de haber escuchado combates en dirección a El Berrión.
“De igual forma, el comandante del batallón envía el pelotón Cóndor 2 que se encontraba en el sector de Chagualá para que sirva de apoyo a los soldados comprometidos en el sector de Las Camelias, Unidad que llega al municipio de Córdoba a las 07:00 horas e inicia el mismo recorrido de la unidad afectada.
“A las 07:15 horas se recibe un reconocimiento aéreo del avión fantasma, sin embargo, no logra observar nada anormal sobre el terreno. A las 10:30 horas se desarrolla el desembarco aéreo de tropas de las fuerzas especiales en el sector y los pilotos reportan observar un lugar de vivac totalmente destruido, con tres cadáveres en el sector.
“Al mismo tiempo llegan aproximadamente 9 soldados al municipio de Pijao llevando con ellos tres soldados heridos, e informan los hechos ocurridos en el sector.
“Finalmente, fueron recuperados once cuerpos sin vida, dentro de ellos, el del comandante del pelotón.
“LECCIONES APRENDIDAS DE LA OPERACIÓN
“El pelotón Cóndor 3 se confió del enemigo y de los finqueros que le informan sobre la ubicación de la tropa descuidando las medidas de seguridad, montando la base de patrulla móvil en un sector el cual era desfavorable para la tropa y permitía al enemigo tener gran ventaja sobre el terreno, lo que facilitó que el enemigo los ubicara”(30).
Ahora, en cuanto a las diligencias de levantamiento de cadáveres, en el informe ejecutivo del 2 de septiembre de 2007, elaborado por miembros del CTI de la Fiscalía de Armenia que llegaron al lugar de los hechos, estos describen las actividades adelantadas de la siguiente manera (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“Al recibir la información del homicidio de 10 uniformados del Ejército Nacional adscritos la batallón de Alta Montaña de Génova, en inmediaciones del sector La Cuchilla de Las Camelias, vereda El Berrión del municipio de Pijao, Quindío, el grupo número uno URI da inicio a las respectivas labores técnicas e investigativas, donde se nos es informado que los cuerpos sin vida de los militares son trasladados desde el lugar de los hechos hasta el batallón Cisneros, trasladándonos hasta allí y transportándolos a la morgue del hospital San Juan de Dios de Armenia, donde se realiza la respectiva inspección técnica al cadáver, los uniformados dados de baja fueron los siguientes:
“Aldemar Ariza Ariza, acta 406.
“Wilson Andrés Agudelo Posada, acta 407.
“Luis Norley Banguero Sanboni, acta 408.
“Helvert René de Dios Triana, acta 409.
“Jorman de Jesús Moreno Rojas, acta 410.
“Willinton Osorio Hurtado, acta 411.
“Jhonatan Marín Correa, acta 412.
“César Augusto Moncada Marín, acta 413.
“Jhon Wilson Ortegón Castañeda, acta 414.
“Julio César Gutiérrez Patiño, acta 415.
“Según información recolectada a personal del Ejército Nacional, estos comentan que el 2 de septiembre de 2007 a las 2:00, el pelotón Cóndor 3 del batallón de Alta Montaña Nº 5 compuesto por 3 suboficiales y 26 soldados profesionales, se encontraban adelantando la misión táctica ‘Sócrates’ dentro de la operación ‘Serpiente’. A esa hora pernoctaban en el sector de ‘La Cuchilla’ de ‘Las Camelias’, vereda El Berrión del municipio de Pijao, cuando fueron atacados con granadas de mortero y lanzagranadas por un grupo aproximado de 80 a 100 guerrilleros que gritaban ser del frente 50 de las FARC. Tras la reacción de los militares que sobrevivieron al primer ataque lograron sostener el combate por más de una hora, pero al verse superados en número de guerrilleros y armas debieron replegarse hacia Pijao. Con un resultado posterior de 2 suboficiales y 8 soldados profesionales muertos, 5 heridos y 2 desaparecidos, uniformes, armamento y pertenencias hurtadas por los guerrilleros, sin establecerse su cantidad hasta el momento de la presente diligencia. En el área del ataque durante todo el día se adelantaron operaciones militares a cargo de un batallón de fuerzas especiales de Ejercol con apoyo helicoportado.
“De la misma manera se entrevista al señor Carlos Alfonso Santos, identificado con la CC número (…) de Girardot, Cundinamarca, 23 años, soltero, soldado profesional, adscrito al batallón de alta montaña residente en la manzana 14 número (…), barrio (…) de Girardot, Cundinamarca, teléfono (…). El anterior corrobora lo descrito anteriormente y comenta en apartes de la entrevista que solo lograron reunirse 9 soldados en la escuela Mameyal en jurisdicción del municipio de Pijao, incluyendo 3 heridos, afirma también que los guerrilleros les gritaban que se entregaran porque eran del frente 50 de las FARC, asegura haber escuchado entre la multitud voces de mujeres. Textualmente en uno de los párrafos el señor Santos dice: ‘ya no recuerdo más porque la violencia con la que fuimos atacados y sometidos por esos bandidos fue una acción que violó todas las reglas de derechos humanos y no tuvieron piedad ni respeto por las vidas de los soldados que asesinaron, al ser atacados en superioridad de fuerza y armas’. Se anexa entrevista completa.
“No se realiza inspección al lugar del hecho por cuanto la seguridad de toda la zona no estaba asegurada y no existía garantías para el momento de la presente diligencia.
“Los cuerpos sin vida son dejados en la morgue del hospital San Juan de Dios de Armenia, Quindío, debidamente embalados, rotulados y con cadena de custodia a disposición de medicina legal para su respectiva necropsia”(31).
A dicho informe se acompañan las diez actas de inspección de los cadáveres, en las cuales se describen las heridas de los occisos, todas por armas de fuego(32).
Igualmente, los agentes del CTI de la Fiscalía elaboraron informe ejecutivo de la misma fecha, sobre la inspección hecha al cadáver del ex cabo segundo del Ejército Nacional Jhon William Bayona, en la cual se expone lo siguiente (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“Siendo las 14:00 horas el grupo de la unidad de reacción inmediata conformado por los investigadores Ricardo Andrés Calderón Aguilera y Pablo Andrés Díaz Olaya, bajo la coordinación del investigador Álvaro Ramiro Nasmuta Realpe, se desplazan hacia las instalaciones de la morgue del hospital San Juan de Dios de Armenia para realizar inspección técnica la cadáver del cuerpo sin vida de Jhon William Bayona, de 29 años de edad, identificado con número de cédula (…), de ocupación militar, con grado cabo segundo, casado, hijo de Miguel Bonilla y Teolina Bayona, nacido el 15 de marzo de 1978 en Ocaña.
“Se realiza fijación fotográfica de filiación por parte del investigador Pablo Díaz, además del diligenciamiento del acta de inspección técnica al cadáver, la toma de necrodactilias por parte de Ricardo Andrés Calderón y se hace entrega del cuerpo al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
“Es de anotar que para información sobre los hechos se puede remitir al acta 406, puesto que el cuerpo sin vida es resultado de los mismos hechos.
“Para el presente informe se anexa acta de inspección técnica al cadáver - seis folios”(33).
Igualmente, en el acta de inspección al cadáver del cabo segundo Jhon William Bayona, se deja constancia de las hipótesis de la causa y manera de muerte: violenta y por arma de fuego(34).
Así mismo, los protocolos de necropsia elaborados por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses - Regional Quindío a los cadáveres de los ex militares arrojaron las siguientes conclusiones:
El de Aldemar Ariza Ariza (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“RESUMEN HALLAZGOS:
“Externamente cadáver de soldado de contextura mediana, apariencia cuidada, quien presenta ocho heridas por proyectiles de arma de fuego en espalda, miembro inferior derecho, miembro superior derecho y cabeza con salida excepto uno que se recupera en dorso de mano derecha y dos fragmentos, uno recuperado en muñeca derecha (proyectil 5) y otro en hueco axilar derecho (proyectil 2). Uno de los proyectiles se encontró entre las ropas.
“Causa de la muerte: proyectil de arma de fuego.
“Manera de muerte: violenta, compatible con homicidio.
“Mecanismo de muerte: estallido craneoencefálico”(35).
El de Wilson Andrés Agudelo Posada (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“Externamente cadáver de hombre de apariencia cuidada, contextura mediana, quien presenta herida vital profunda de degüello con compromiso de vía aérea superior, faringe y grandes vasos del lado derecho del cuello, y heridas por entrada de proyectil de arma de fuego en cabeza y miembro inferior izquierdo, esta última con su salida. En la cara tiene una escoriación y una equimosis. Al examen interno se observan las lesiones cervicales y las causadas por el paso de los proyectiles como: heridas en lóbulos temporal y occipital izquierdos y el cráter de entrada a cavidad en hueso occipital izquierdo, hay hemorragia subaracnoidea, además, estallido testicular izquierdo.
“Causa de muerte: elemento cortopunzante.
“Manera de muerte: violenta - compatible con homicidio”(36).
El de Helvert René de Dios Triana (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“Externamente en cadáver de hombre de contextura mediana, apariencia cuidada, quien presenta dieciocho heridas por entrada de proyectil de arma de fuego en todo el cuerpo excepto en cabeza, algunas con sus respectivas salidas, además, roces por proyectil en cara y miembro inferior derecho. Al examen interno se observa gran destrucción visceral, con lesiones en corazón, pulmones e hilios, hígado, intestinos, estómago, aorta abdominal, fracturas en reja costal, fémur derecho, rodilla izquierda e ilion izquierdo. Escaso contenido hemático en cavidad torácica. Se recuperaron dos fragmentos de proyectil dentro del cadáver, otro en las prendas en las cuales también se encuentra un proyectil metálico dorado deformado, todos enviados a la bodega de evidencias de la Fiscalía General de la Nación.
“Causa de muerte: proyectil de arma de fuego.
“Manera de muerte: violenta - compatible con homicidio”(37).
El de Jorman de Jesús Moreno Rojas (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“Cadáver sexo masculino, soldado, quien presenta herida por proyectil de arma de fuego con entrada en abdomen y se recupera en región infraglútea derecha. No presenta otro tipo de heridas.
“Manera de muerte: violenta - compatible con homicidio.
“Causa de muerte: proyectil de arma de fuego penetrante en abdomen.
“Mecanismo de muerte: anemia aguda”(38).
El de Willinton Osorio Hurtado (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“Externamente cadáver de soldado con contextura mediana, apariencia cuidada, quien presenta 23 heridas por proyectiles de arma de fuego en tórax, cabeza y extremidades con salidas excepto uno que se recupera y también se recuperan tres esquirlas.
“Causa de muerte: proyectil de arma de fuego craneoencefálico
“Mecanismo de muerte: laceraciones cerebrales”(39).
El de Jhonatan Marín Correa (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“Se trata de un caso de un hombre adulto joven de 24 años, soldado profesional, identificado indiciario, con copia del documento de identidad, caso múltiple con muerte de 10 soldados más. Externamente presentó seis (6) heridas de proyectil de arma de fuego, un roce de proyectil de arma de fuego y amputación de dedos mano izquierda por proyectil de arma de fuego localizado principalmente en tórax anterior, espalda y extremidades. Internamente se observó un estallido completo de mediastino con estallidos de corazón, pulmón izquierdo, grandes vasos e hilios pulmonares. Además, fracturas severas en humero izquierdo y cadera derecha.
“Manera de muerte: compatible con no natural, violenta, homicidio.
“Mecanismo de muerte: anemia aguda: anemia aguda debido a estallidos de corazón, pulmón izquierdo, mediastino, producidos por heridas de proyectil de arma de fuego.
“Causa de muerte: proyectil de arma de fuego”(40).
El de César Augusto Moncada Marín (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“Externamente cadáver de soldado de contextura mediana, apariencia cuidada, quien presenta ocho heridas por proyectiles de arma de fuego en tórax, cuello y cabeza con salida excepto uno que se recuperan cuatro fragmentos en lado izquierdo del cuello (proyectil #2).
“Causa de muerte: proyectil de arma de fuego craneoencefálico.
“Mecanismo de muerte: laceraciones cerebrales”(41).
El de Jhon Wilson Ortegón Castañeda Jhon Wilson Ortegón Castañeda (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“Se trata de un caso de hombre adulto, de 34 años, soldado profesional del Ejército, fallece en hechos con diez integrantes más del Ejército el 02/09/07. Externamente presentó múltiples heridas de proyectil de arma de fuego, pero además severa destrucción de cráneo, cara, tórax y miembro superior izquierdo. Internamente se observó total destrucción del encéfalo, las vísceras toracoabdominales (corazón, pulmones, mediastino) perdiendo toda la anatomía compatible con onda explosiva (o explosivos).
“Manera de muerte: no natural, violenta, homicidio.
“Mecanismo de muerte: anemia aguda: destrucción cerebral y de vísceras toracoabdominales, producidas por heridas de proyectil de arma de fuego y onda explosiva.
“Causa de muerte: proyectil de arma de fuego y onda explosiva(42)”.
El de Julio César Gutiérrez Patiño (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“Externamente cadáver de soldado contextura mediana, apariencia cuidada, quien presenta ocho heridas de proyectiles de arma de fuego en espalda, cuello, abdomen, miembro superior derecho con salida excepto uno que se recuperan fragmentos metálicos en antebrazo derecho. Proyectiles se encontraron entre las ropas.
“Mecanismo de muerte: laceraciones cerebrales”(43).
El de Jhon William Bayona (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“Se trata de un hombre adulto joven de 29 años, identificado indiciario, con copia del documento de identidad. Externamente presentó dos heridas de proyectil de arma de fuego, una en brazo izquierdo cara posterior y otra en región escapular derecha. Internamente se observaron laceraciones musculares en pectoral derecho, compromiso de tercera arteria intercostal derecha, arteria mamaria interna derecha, con gran hemotórax derecho y heridas transasfixiantes de pulmón izquierdo.
“Mecanismo de muerte: anemia aguda: anemia aguda producida por heridas vasculares de arteria mamaria interna derecha, tercera artería intercostal derecha, laceraciones pulmonares, producidas por heridas de proyectil de arma de fuego.
“Causa de muerte: herida de proyectil de arma de fuego”(44).
El 3 de septiembre de 2007, el Juzgado Ciento Cincuenta y Cinco de Instrucción Penal Militar declaró la apertura de una investigación preliminar en averiguación de responsables, por los hechos ocurridos en la vereda “Las Camelias”, sector “La Cuchilla”, jurisdicción del municipio de Pijao, Quindío, por cuanto el 2 de septiembre de 2007, siendo aproximadamente las 2:00 horas, se presentó en ese lugar un enfrentamiento armado entre tropas del batallón de Alta Montaña Nº 5, general Urbano Castellanos Castillo, y miembros de grupos armados al margen de la ley, que dio como resultado la muerte de 11 miembros del Ejército Nacional(45).
Así mismo, el 5 de septiembre de 2007(46), la Octava Brigada del Ejército Nacional abrió una indagación preliminar disciplinaria en contra de los soldados profesionales que sobrevivieron al ataque, la cual archivó el 15 de octubre de 2008, por los siguientes motivos (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“Pese a que la connotación del homicidio estuvo enmarcada dentro de los parámetros de homicidio en persona protegida, no exime que el resultado se hubiera presentado dado el incumplimiento de las tropas en las políticas e instrucciones del comando superior, en el sentido de realizar una infiltración ajustada a los principios y preceptos de la orden de operaciones, cumpliendo paso a paso las fases de la misión táctica; sin embargo, es evidente que los errores alcanzados durante la ejecución de la misión no pueden ser atribuidos mas que al personal de suboficiales encargados sobre los cuales se encontraba la responsabilidad por el direccionamiento de la misión táctica. Revisadas las actuaciones se encuentra entonces que la responsabilidad militar que se derivó de la fallida operación se encuentra en cabeza de tres suboficiales que se encontraban al mando, debido a un error táctico, pero infortunadamente fueron los primeros que perdieron la vida y por tanto, en cuanto a ese hecho, no existe un sujeto disciplinable.
“Se tiene entonces que no se evidencia desde ningún punto de vista un acto de cobardía u omisión por parte de las personas implicadas, entendido desde la óptica de haber abandonado el campo de batalla sin luchar hasta el fin o haber tratado de recuperar la intendencia que tenían en el momento, es decir, que las pérdidas materiales se encuentran justificadas por un caso de fuerza mayor en que era necesario darle prioridad al derecho a la vida y no a los bienes en sí”.
“Podríamos advertir en esta etapa del estudio jurídico que es posible aplicar la teoría del riesgo en el sentido de que cuando una persona crea un riesgo para un beneficio personal, la persona debe responder por los daños y perjuicios creados en virtud de dicha situación. La misma ley define los riesgos creados para beneficio personal, tales como laborales, entre los cuales se han citado el hecho de pertenecer a la fuerza pública, los cuales no se pueden constituir en una presunción de culpa, puesto que dichas actividades están reguladas por la ley. Sin embargo, el riesgo en este caso estuvo relacionado con las omisiones que los occisos comandantes de pelotón y compañía tuvieron en relación con la inobservancia de las condiciones de inseguridad que presentaba el área de acantonamiento, lo cual no se puede trasladar a manos de los soldados que cumplen las órdenes y mandatos superiores”(47).
Seguidamente, el 21 de noviembre de 2008, el Juzgado Trece de Instrucción Penal Militar también archivó las diligencias y se inhibió de adelantar proceso penal por las muertes de los militares, para lo cual adujo las siguientes razones (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“Las declaraciones ofrecidas por los soldados SOTELO GUEVARA ALEX, RIVERA GUZMAN JUAN CARLOS, SLP PEDRAZA RUNZA PORFIDIO ALONSO, RIAGOZA BERNAL ALEXANDER, MATOMA CHICO CARLOS OLIVO, MANUEL ANDERSON SIERRA VERA, TALAGA PINEDA WILLINGTON, RAMÍREZ LOAIZA JULIÁN, GALEANO PELAEZ CARLOS ALBERTO, RENDON BENITEZ JHON FREIMAN, VELASQUEZ GUSTAVO GUILLERMO, ZAPATA MARÓN HELMER ELIAS, GARCÍA PORRAS GILDARDO ANTONIO, SANTOS CARLOS ALFONSO, permiten establecer que lo ocurrido la noche fatídica del 2 de septiembre, en efecto fue un error táctico ya que la tropa incurrió en diferentes falencias, por ejemplo, efectuó un desplazamiento cuando aún había luz de día y peor aún, en un sector conocido por la presencia de integrantes de la organización armada FARC, ya que es un sector de movilidad de este grupo pues comunica rápidamente al departamento del Quindío con el Tolima por la cordillera, por si fuera poco, una vez sintieron el cansancio y al ver que aún estaban a una distancia considerable del punto indicado, decidieron descansar en un sitio plano que, equivocadamente consideraron les brindaba más seguridad, sin siquiera pensar que se encontraban justo en la mitad del grupo insurgente armado, tal y como se observa de los diferentes gráficos realizados por los soldados que rindieron declaración.
“Sobre la materialidad del hecho, esta instructora, asistió a la diligencia de levantamiento de los cadáveres que fueron rescatados y descargados en el batallón Cisneros, observando las diferentes heridas y la manera violenta como estos fueron ultimados.
“Siendo esto suficiente para poder establecer que efectivamente se produjo la muerte del SS BANGUERO SAMBONI LUIS, CS MORENO ROJAS JORMAN DE JESUS, CS BAYONA JHON WILLIAM y los soldados profesionales ARIZA ARIZA ALDEMAR, AGUDELO POSADA WILSON ANDRES, DE DIOS TRIANA HEVERT RENÉ, GUTIÉRREZ PATIÑO JULIO CÉSAR, OSORIO HURTADO WILLINGTON, MONCADA MARÍN CÉSAR AUGUSTO, ORTEGÓN CASTAÑEDA JHON WILSON, MARÍN CORREA JHONATAN, de las circunstancias que rodearon los hechos se tiene entonces que lo ocurrido no fue algo diferente a un error táctico y que en el fallecimiento de estos soldados de la patria no hubo intervención de personal militar, está claro que la tropa fue ocupada por un número importante aunque no determinado de insurgentes y con capacidad de fuego arrolladora, que aprovechó el descuido de la tropa y tal vez desde el mismo desplazamiento que se inició cuando había luz de día los detectó y esperaron a que se acantonaran y con la complicidad de la noche ocuparon la tropa, con el nefasto resultado.
“Este despacho considera que en los hechos investigados no existe la comisión de un delito imputable a personal militar. Es claro que el homicidio de nuestros hombres fue cometido por personal armado al margen de la ley y que por supuesto la investigación la adelanta la justicia ordinaria que es la competente”(48).
De igual modo, según constancia del 26 de septiembre de 2007, suscrita por el Fiscal Segundo Especializado de Armenia, ese despacho avocó la investigación de los hechos relacionados con las muertes de los uniformados(49), pero al plenario no se allegó cuál fue el resultado de dicha actuación.
Así mismo, la Procuraduría Provincial de Armenia, en oficio del 11 de agosto de 2008 informó que se encontraba adelantando el proceso 03 de 2007 por la pérdida de material de intendencia y que también vigilaba el proceso disciplinario que tramitaba la Octava Brigada del Ejército Nacional(50).
También se acreditó la pertenencia de las víctimas al pelotón “Cóndor 3” del Ejército Nacional, de acuerdo con las constancias suscritas por el jefe de Personal del batallón de Alta Montaña Nº 5, General Urbano Castellanos Castillo, así(51):
1. Cabo Segundo Jorman de Jesús Moreno Rojas.
2. Cabo Segundo Jhon William Bayona.
3. Soldado Profesional Aldemar Ariza Ariza.
4. Soldado Profesional Willinton Osorio Hurtado.
5. Soldado Profesional Jhon Wilson Ortegón Castañeda.
6. Soldado Profesional Jhonatan Marín Correa.
7. Soldado Profesional Helvert René de Dios Triana.
8. Soldado Profesional César Augusto Moncada Marín.
9. Soldado Profesional Wilson Andrés Agudelo Posada.
10. Soldado Profesional Julio César Gutiérrez Patiño.
Igualmente, según acta suscrita por cada uno de los uniformados pertenecientes al pelotón “Cóndor 3”, hoy fallecidos, estos recibieron de su comandante el siguiente material de guerra:
El cabo segundo Jhon William Bayona recibió 1 fusil Galil calibre 5.56 mm, 1 chaleco multipropósito, 5 proveedores metálicos, 1 portafusiles, 1 estuche de aseo, 525 cartuchos calibre 5.56 mm y una brújula(52).
El cabo segundo Jorman de Jesús Moreno Rojas recibió 1 fusil Galil calibre 5.56 mm, 1 chaleco multipropósito, 5 proveedores metálicos, 1 portafusiles, 1 estuche de aseo, 525 cartuchos calibre 5.56 mm y una brújula(53).
Por su parte los soldados profesionales César Augusto Moncada Marín, Wilson Andrés Agudelo Posada, Julio César Gutiérrez Patiño, Jhon Wilson Ortegón Castañeda, Helvert René de Dios Triana, Willinton Osorio Hurtado, Aldemar Ariza Ariza y Jhonatan Marín Correa recibieron 1 fusil Galil calibre 5.56 mm, 1 chaleco multipropósito, 5 proveedores metálicos, 1 portafusiles, 1 estuche de aseo y 525 cartuchos calibre 5.56 mm; además, el soldado Jhonatan Marín Correa recibió una granada de humo(54).
Adicionalmente, según acta 1331 del 20 de septiembre de 2007, sobre “material de comunicaciones asignado al pelotón Cóndor tres perdido en la misión táctica Sócrates”, suscrita por los Comandantes del batallón de Alta Montaña Nº 5, general Urbano Castellanos Castillo, y de la Compañía Cóndor, así como el almacenista del batallón, dicho material consistió en un radio PRC-930 Tadiran número 3121, un radio HT-1000 Motorola 402TCU5383-3941-5260 y un posicionador geográfico Garmin(55).
Así mismo, algunos de los soldados sobrevivientes, todos integrantes del pelotón “Cóndor 3”, declararon ante el a quo sobre las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurrieron los hechos. De sus declaraciones se extrae lo siguiente:
El ex soldado profesional Alexander Raigoza Bernal señaló (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“PREGUNTADO. Dígale al despacho de acuerdo con su conocimiento si el pelotón que usted menciona y que le iba a colaborar a otros dos grupos especiales, ¿estaba suficientemente conformado por los 27 soldados o se necesitaban más hombres? CONTESTÓ. No deberían haber mandado 27 soldados porque era una operación donde el enemigo era inminente, segundo, nos habían quitado granadas de mano como un mes y medio antes del operativo, tercero, que las órdenes de mi sargento Banguero es que nosotros le dijimos a él que no nos ubicara en ese terreno porque no era apto para nosotros y para mí un cuarto fue que él no acató o recibió consejos de los más antiguos y él lo que dijo fue que esperáramos el QSO, son como órdenes del batallón, como también había mucha neblina y no se veía mucho, el terreno entonces, a conciencia de él, decidió poner la tropa en base de patrulla móvil, en triángulo, hasta esperar bases del batallón y teníamos el equipo de radio, nosotros subimos muy cansados, estaba el terreno muy mojado y llevábamos varios días caminando y por eso creo que él no captó lo de los más antiguos, es que uno tiene tantas cosas que no halla el nudo de eso. (…). PREGUNTADO. Dígale al despacho si usted tiene conocimiento en las misiones especiales o muy delicadas, ¿cómo es en una zona roja, qué medidas especiales se deben tomar? CONTESTÓ. Siempre caminar de noche para no ser visualizado o detectado, no formar bases de patrulla móvil en áreas despejadas, apagar celulares o cualquier tipo de comunicación, no caminar por espacios claros, siempre haciendo la oreja o evadiendo la visibilidad de las demás personas y del enemigo. PREGUNTADO. Dígale al despacho, ¿en la operación Sócrates las medidas antes mencionados por usted se tomaron detalladamente? CONTESTÓ. El error del día anterior a los hechos que mi Sargento Banguero tomó la decisión de caminar en ese atardecer que estaba nublado, para mí ese fue un error que de pronto se salió de lo pensado de la operación, porque nosotros las noches anteriores siempre nos movilizamos con precaución y él al tomar la decisión de empezar, ya por agotamiento o por desespero para coronarnos esa montaña tomó esa decisión, del resto lo que fue base de patrulla móvil y el desplazamiento siempre se hizo con precaución. (…) PREGUNTADO. Dígale al despacho cuando la tropa tuvo el ataque guerrillero, ¿cómo solicitaron ayuda, si la revieron, de parte de quién y en qué consistió? CONTESTÓ. Supuestamente dizque el radio de una fue impactado o sea que en el cambuche de mi sargento estaba el CHISPAS, soldado profesional SIERRA, el que maneja el radio, y él cuenta que fue impactado desde el comienzo de la toma, el apoyo fue en las horas de la mañana cuando llegaron los helicópteros, a mí me tocó que esconderme hasta las horas de la tarde que empecé a caminar con el soldado profesional que lo recuerdo como el BRUJITO, no le recuerdo el nombre, nosotros llegamos en las horas de la noche los últimos en conformar el grupo de sobrevivientes, llegamos a Pijao a la estación de Policía, hasta ahí fue donde me di cuenta por mi Sargento Camilo de las persona que habían fallecido en la toma. (…) PREGUNTADO. ¿Qué posibilidades tenían ustedes de salir bien librados de esta emboscada? CONTESTÓ. Hubiéramos salido bien librados si nos hubiéramos percatado de las cosas que encontramos en el camino como los campesinos, las latas y el terreno donde nos ubicamos. (…) PREGUNTADO. Dentro de la poca permanencia que tuvo usted con el sargento Banguero indique si este era cumplidor o no de los protocolos militares. CONTESTÓ. El tiempo que compartimos con él en la contraguerrilla nunca se salió de los protocolos hasta ese día que hizo caso omiso de las cosas que se encontraron en el camino porque nunca tuvo la decisión, la determinación de haber cambiado los ejes de avance. (…) PREGUNTADO. En una misión táctica dentro de las consignas de seguridad que les dan a ustedes, en algunas de ellas ¿se les advierte que todo el personal debe estar alerta ante el ataque del enemigo? CONTESTÓ. Desde que se sale del batallón la orden es que el enemigo es inminente porque se va a una operación o así no se esté en ella”(56) (resaltados de la Sala).
Por su parte, el soldado profesional Julián Ramírez Loaiza declaró lo siguiente (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“PREGUNTADO. Dígale al despacho cuales fueron las instrucciones dadas a ustedes para desarrollar la operación Sócrates. CONTESTÓ. Las instrucciones dadas fueron por los comandantes, las instrucciones eran que teníamos que hacer una maniobra de infiltración y cierre en el sector de Las Camelias, la infiltración es no dejarse detectar del enemigo o no dejarse ver, y de cierre es bloquear las vías de acceso que tengan ellos para una huida. (…). PREGUNTADO. Dígale al despacho si ustedes llegaron a efectuar desplazamientos en las horas del día, en caso de ser así, ¿cuántos hicieron y en que fechas? CONTESTÓ. Pues en las horas del día no, pero arrancamos aproximadamente a las seis de la tarde, todavía estaba de día pero muy nublado, no se veía nada y esa fecha era el primero de septiembre de dos mil siete, sábado, dentro de la operación Sócrates solamente hicimos ese desplazamiento un día antes de haber ocurrido los hechos. PREGUNTADO. Dígale al despacho ¿Cuál fue la orden inicial para los desplazamientos y si esta orden fue cambiada y por qué? CONTESTÓ. Creo que la orden inicial fue andar de noche, no fue cambiada porque el Comandante es el que decide, es que en ese lugar es muy alto y como estaba nublado se oscurece más ligero y teníamos que pasar una mata de monte, para mí se veía muy poquito. (…) PREGUNTADO. Dígale al despacho si recuerda cuantos centinelas había por escuadra y normalmente de acuerdo a su conocimiento ¿cuántos centinelas debe haber por esos grupos? CONTESTÓ. Los centinelas era uno por escuadra, la decisión de los centinelas la toma el Comandante (…) de acuerdo a lo que yo conozco como soldado profesional y para una situación como la que estábamos viviendo en esa operación, un centinela estaba bien porque es que en todo Colombia hay enemigo. PREGUNTADO. Dígale al despacho si en la operación Sócrates usted observó algún error táctico y cómo se notó o notaron los mismos y porqué cree que ocurrió si lo hubo. CONTESTÓ. No, pues yo no noté ningún error táctico, porque si lo hubiéramos notado no hubiéramos seguido ese mismo avance hacia el objetivo. PREGUNTADO. Dígale al despacho cuando llegaron a acampar para llevar a cabo el operativo en qué lugar lo hicieron, descríbalo, si considera que reunía las condiciones de seguridad necesarias para acampar en ese momento. CONTESTÓ. Aproximadamente setecientos metros antes del objetivo acampamos, ese sitio era un potrero con poquita vegetación, a media falda, en ese momento nos pareció que sí reunía las condiciones necesarias de seguridad pero al otro día fue que ya pasó todo eso, estuvo mal creo. PREGUNTADO. Dígale al despacho si la orden inicial era descansar de día y desplazarse de noche, por qué usted dice que la noche anterior cuando sucedió el ataque guerrillero estaba durmiendo? CONTESTÓ. La orden sí era andar de noche y descansar de día y nos quedamos en ese lugar de noche porque estaba el clima muy nublado, una niebla muy espesa y había un paso obligado hacia el objetivo que estaba con mucha maraña, mucha vegetación y como ya estaba de noche el Comandante tomó la decisión de descansar ahí para que no hubiera soldados accidentados pasando ese cañón que era muy quebrado hacia el objetivo. PREGUNTADO. Dígale al despacho cuando la tropa tuvo el ataque guerrillero cómo solicitaron ayuda y si lo hicieron de parte de quién recibieron la ayuda y en qué consistió. CONTESTÓ. Cuando tuvimos el ataque guerrillero no hubieron comunicaciones porque les dañaron el radio y por eso no hubo comunicación de lo ocurrido sino hasta las cinco de la mañana que un soldado que se había ido con los heridos hacia Pijao hizo una llamada por celular e informó, a quién, no sé, y apoyo llegó a las diez de la mañana aproximadamente que yo sepa, yo ya me había replegado (…) PREGUNTADO. Determine qué armas llevaban al operativo. CONTESTÓ. Una M-60 con 1.200 cartuchos estaba encargado el soldado TALAGA pero todos los soldados profesionales estamos capacitados para operar cualquier arma, dos MGL, que uno lo llevaba el soldado SANTOS y el otro el soldado RUIZ, un mortero DE 60, que ese mortero es operado por cinco soldados, el fusil de cada uno con su respectiva dotación, todas estaban en buen estado, de lo contrario, no habían estado en el área. (…) PREGUNTADO. Indique ¿qué experiencia tiene usted como soldado profesional? CONTESTÓ. Cuatro años y cinco meses. (…) PREGUNTADO. Sírvase manifestar en su concepto como soldado profesional ¿cuál fue la razón para que les dieran de baja a diez compañeros? CONTESTÓ. Porque caímos en una emboscada y estábamos en desventaja hacia el enemigo porque estábamos a media falda y el enemigo estaba en la parte más predominante. (…) PREGUNTADO. Manifiéstele al despacho si cuando llegaron al lugar donde sucedieron los hechos hicieron una inspección del terreno y si encontraron elementos diferentes a este, explique ¿cuáles eran? CONTESTÓ. Un grupo de soldados hizo el registro perimétrico y le informaron al Comandante que había unas latas con agua hasta la mitad y se presumió que eran minas. PREGUNTADO. Manifiéstele al despacho usted como soldado profesional si para reaccionar ante el ataque del enemigo tiene que esperar la autorización del centinela o de un superior. CONTESTÓ. No hay que esperar órdenes de nadie, el soldado sabe que tiene que reaccionar porque es la vida de uno. (…) PREGUNTADO. Manifiéstele al despacho si utilizaron las armas de acompañamiento. CONTESTÓ. Que sepa y que me haya dado cuenta el MGL lo utilizaron, la M no, el mortero tampoco. PREGUNTADO. Conoce usted los motivos o ¿le consta por qué no fueron utilizados? CONTESTÓ. Los motivos los desconozco y no fueron utilizados porque las granadas de mortero no las sacaron y las cintas de M60 tampoco porque murieron los soldados con ellos”(57) (resaltado de la Sala).
A su turno, el ex soldado profesional Gildardo Antonio García Porras indicó (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“PREGUNTADO. Sírvase aclararle al despacho ¿por qué dice usted que el sargento Banguero tenía que tener más precaución en el desarrollo de esta operación? CONTESTÓ. Teniendo en cuenta muchos puntos que ya con su experiencia en su trabajo no es de dudar que es algo ilógico porque él sabía lo que pasaba y las consecuencias que existían, como comandante de pelotón no tomó las cosas en serio sino que era como ellos pensaban porque ellos son los comandantes. (…) yo no estuve de acuerdo con esa situación porque yo mismo solicité y hubo testigos de que tuve cruces de palabras con los tres comandantes como mirar los lugares estratégicos, darles un impulso de valor para que hicieran de acuerdo con la norma la situación que se venía procediendo, primero le dije que estábamos desfavorables en ese punto por el cerro de la izquierda, luego al otro lado del cerro de la izquierda otro más pequeño sería el de la derecha, los más vulnerables para el enemigo, igual hicieron caso omiso y no se dio ninguna orden, no hubo registro en la parte alta, no hubo precaución con objetos encontrados, no hubo criterio. PREGUNTADO. Explíquele al despacho cuál fue la razón para que en desarrollo de esta operación no los dotaran de granadas de fragmentación. CONTESTÓ. De acuerdo a la orden de mi General, no sé cómo se llama, se me olvidó, dio la orden dos días antes de la operación por orden de mi coronel VARGAS JUNIOR recoger todas las granadas porque se estaban presentado muchos suicidios en las unidades, eso fue lo que nos informó a nosotros el comandante del batallón. (…) PREGUNTADO. Sírvase decir si lo recuerda, si el centinela alcanzó a avisar a la tropa del ataque y de qué forma lo hizo. CONTESTÓ. El centinela con su astucia llama al comandante de escuadra, al cabo Bayona, para avisarle la situación, él cuenta que él diferenció entre la niebla unas siluetas que avanzaban, dijo él, no sé, el soldado Velásquez, en el momento en que él llamó al Cabo en la reacción del cabo sufre un impacto que le perfora el pecho y el hombre fuera de combate no pudo dirigir nada. (…) PREGUNTADO. De acuerdo a lo que usted acaba de manifestar, ¿sabe usted si el sargento Banguero era conocedor de que el sitio donde pernoctaron era un corredor de la guerrilla? CONTESTÓ. Sí, igual ahí eran las coordenadas donde se efectuaría la operación. (…) PREGUNTADO. ¿Había liderazgo para el momento, el día de los hechos, por parte del sargento Banguero? CONTESTÓ. Yo digo sí, y después no, sí hubo actitud, sí hubo ganas, sí hubo criterio, hubo empeño, y no por el cansancio, la fatiga, el sueño, el hambre y muchas cosas más. (…) PREGUNTADO. Manifiéstele al despacho cómo eran las condiciones climáticas para el día que sucedieron los hechos. CONTESTÓ. Había poca visibilidad porque había niebla y luna también entonces por momentos se despejaba y por momentos se opacaba (…) PREGUNTADO. En una misión táctica dentro de las consignas de seguridad, manifieste al despacho si se les advierte que todo el personal debe estar alerta ante el ataque del enemigo. CONTESTÓ. Sí, se llevó a cabo esa situación dialogada por los comandantes”(58) (resaltados de la Sala).
También el soldado profesional Gustavo Guillermo Velásquez declaró en los siguientes términos (se trascribe literal, incluso con posibles errores):
“…llegamos a Las Camelias donde no se pudo pasar porque aparentemente había un campo minado porque estaba muy nublado y los que hicieron el registro se dieron cuenta de eso y no hubo la posibilidad de pasar más porque estaba muy peligroso y no había otro camino para pasar por ahí, ese era un punto obligado para dirigirnos hacia donde nos teníamos que dirigir, entonces decidieron que nos quedáramos ahí, el comandante sargento Banguero, para luego en la madrugada verificar las latas que encontró el puntero que hizo el registro, Óscar Vélez, era el puntero de la contraguerrilla de Cóndor Tres y ellos fueron los primeros que llegaron ahí e hicieron ese registro, entonces decidieron que descansáramos ahí para luego seguir y aproximadamente a la una de la mañana nos emboscaron, y cada uno reaccionó como tenía que reaccionar, hasta que ya amaneció y cada uno se abrió, porque ya estábamos totalmente copados o sea que la guerrilla estaba encima de nosotros y algunos soldados que quedamos vivos tuvimos que devolvernos para ver si podíamos organizarnos pero cada soldado salió por donde pudo salvarse y a la madrugada, a las nueve de la mañana nos encontramos algunos en el pueblo de Pijao. PREGUNTADO. Dígale al despacho de acuerdo con su conocimiento como soldado profesional ¿qué falló o qué medidas tácticas faltaron o qué ocasionó la emboscada? CONTESTÓ. La emboscada se ocasionó porque estaba muy nublado y no se podía mirar, más o menos casi tres metros ya estaba muy oscuro, la nube era muy espesa. Todos estábamos preparados para cualquier cosa que pase, porque cuando uno inicia al Ejército le enseñan que esté preparado para cualquier ocasión. (…) PREGUNTADO. Dígale al despacho si usted tiene conocimiento qué armamento llevaron o portaban para efectuar la operación Sócrates, enumérelo si sabe. CONTESTÓ. Llevábamos una M60, todos estábamos en capacidad de manejar el arma, la estaba manejando el soldado TALAGA, 2 MGL, son lanzagranadas, son unas pistolas grandes que lanzan granadas, las tenía el soldado RUIZ y no me acuerdo el nombre del otro soldado, 1 mortero que es otro lanzagranadas y los llevábamos tres soldados, RENDON y mi persona y el otro no recuerdo quién lo llevaba y los fusiles individuales y la dotación especial, los VN que son con los que se puede mirar en la noche y la dotación de cartuchos de cada uno, todos estamos en capacidad de manejar toda esta clase de armas porque cuando entramos de regulares nos entrenan, es decir, que los que estaban nuevos pueden manejar cualquier arma. PREGUNTADO. Dígale al despacho usted que funciones cumplía para el momento en que fue atacado el pelotón al que usted pertenecía. CONTESTÓ. En ese momento estaba de centinela de la tercera escuadra porque acababa de recibir mi turno. (…) PREGUNTADO. Sírvase informar si momentos previos al ataque del cual fueron objeto notó circunstancias extrañas o presencia del enemigo. CONTESTÓ. Cuando estaba de centinela noté extraño que llaman al centinela, decían: centinela, centinela, y yo miré alrededor mío y no había nadie e informé a mi comandante cabo Bayona, yo le dije que escuchaba algo raro, que escuchaba voces y él me dijo que verificara, entonces yo verifiqué, me paré al lado de un árbol y cargué mi fusil y ahí empezó todo, es decir, a dispararnos, yo solamente miraba sombras por la penumbra. (…) PREGUNTADO. Infórmele al despacho para el día de los hechos ¿cómo eran las condiciones topográficas del terreno? CONTESTÓ. El sitio es muy quebrado, es montañoso y estaba muy nublado. PREGUNTADO. En una misión táctica, dentro de las consignas de seguridad, ¿se les advierte que todo el personal debe estar alerta o atento ante la presencia del enemigo? CONTESTÓ. Sí, en el momento en que salimos a la operación nos informaron que la guerrilla estaba por ahí en el sitio al que nos dirigíamos, cuando hay una operación siempre nos hacen las advertencias y que estemos preparados. (…) PREGUNTADO. Manifieste al despacho si tenía conocimiento que el grupo llevara granadas de mano de fragmentación. CONTESTÓ. Llevábamos el MGL que lleva sus treinta granadas, el mortero con sus doce granadas, pero no llevábamos granadas de mano porque las habían quitado meses anteriores, aproximadamente dos meses, no recuerdo bien. PREGUNTADO. ¿Conoce el motivo porque las habían quitado? CONTESTÓ. Porque en meses anteriores había soldados heridos por sus mismas granadas y por eso las quitaron. (…) PREGUNTADO. Manifieste al despacho si durante el trayecto o el tiempo que caminaron vieron personas diferentes a personal militar. CONTESTÓ. No vi nada”(59) (resaltado de la Sala).
En casos como el examinado, esta Sala de Subsección ha reiterado recientemente(60), que tratándose de supuestos en los cuales se discute la declaratoria de responsabilidad estatal con ocasión de los daños sufridos por agentes de seguridad del Estado, como los militares o agentes de Policía, entre otros, en principio, aquella no se ve comprometida, dado que como tales daños se producen con ocasión de la relación laboral que los vincula con el Estado, se cubren con la indemnización a fort fait a la cual tienen derecho por virtud de esa vinculación.
Por tanto, solo habrá lugar a una reparación cuando los daños reclamados se hubieren producido por una falla del servicio, o cuando se hubiere sometido al funcionario a un riesgo excepcional, diferente o mayor al que deban afrontar sus demás compañeros, o cuando el daño sufrido por la víctima hubiese sido causado con arma de dotación oficial, evento en el cual se debe aplicar el régimen de responsabilidad objetivo, por la creación del riesgo. En todo caso, se reitera, el funcionario y quienes hayan sufrido perjuicio con el hecho tendrán derecho a las prestaciones e indemnizaciones previamente establecidas en el ordenamiento jurídico (a forfait).
Ahora bien, entrando al análisis del sub judice, la parte actora apeló la decisión de segunda instancia e insistió en la declaratoria de responsabilidad del Estado por los siguientes motivos: a) los militares fueron sometidos a un riesgo que había sido previsto desde que fue expedida la orden de operaciones y la misión táctica; b) los comandantes debieron adoptar medidas de seguridad para la tropa; c) el Comandante de la tropa no obedeció las órdenes militares que lo obligaban a seleccionar un lugar que brindara seguridad a la misma; d) el servicio de centinela fue deficiente, pues no produjo la alarma, y las tropas no tenían armas de acompañamiento o estas no estaban cargadas; e) la falta de apoyo a la tropa se debió a la inercia de los comandantes y f) se presentó un error táctico en el desarrollo de la operación.
En cuanto al riesgo al que habría sido sometida la tropa con la orden de operación Sócrates, no observa la Sala que se tratara de uno distinto, superior, o excepcional al de otro grupo o pelotón del batallón de Alta Montaña Nº 5, General Urbano Castellanos Castillo, que formó parte de dicha operación; por el contrario, como lo relataron los soldados sobrevivientes, el pelotón “Cóndor 3” que sufrió el ataque solo era un grupo de infiltración y luego de cierre y siguió las coordenadas previstas en la orden de operaciones, sin que se demostrara que hubieran sido sometidos a órdenes distintas o a cumplir otro tipo de misión o que hubieran cambiado su ruta de desplazamiento.
En relación con las medidas de seguridad que debieron adoptar los comandantes frente a la tropa, tanto el informe de patrullaje como la decisión de archivo de la investigación disciplinaria cuestionaron que la tropa se confió del enemigo y de los finqueros de la zona y que los comandantes inobservaron las condiciones desfavorables del lugar donde acampó el pelotón.
Sobre el particular, la Sala no encuentra certeza de la supuesta “confianza” de la tropa en los lugareños o del propio enemigo, pues entre los testigos de los hechos no hay coincidencia en que se hubieran encontrado con personas distintas a otros uniformados, como tampoco se demostró que hubieran advertido la presencia del enemigo en su desplazamiento o en el lugar de los hechos, antes de ser atacados.
En igual sentido, no se comprobó que las decisiones de los comandantes contrariaran la orden de operaciones Sócrates, pues como se describe en dicho documento, el pelotón “Cóndor 3” tenía la misión de servir de apoyo “desde el sector LA CIMA pasando por el sector ALTO EL CASTILLO, EL BERRIÓN, LAS CAMELIAS hasta llegar al sector LA SIRIA, municipio de PIJAO y CÓRDOBA” donde debían permanecer y moverse “como determine el comando de la Unidad”.
Pues bien, fue precisamente en el sector de “Las Camelias” donde la tropa detuvo su paso y, posteriormente, cuando se encontraban descansando, fue atacada de forma intempestiva, de ahí que los comandantes sí estaban cumpliendo con el itinerario y las coordenadas que debían seguir; los soldados profesionales sobrevivientes coincidieron en su relato acerca del lugar de los hechos; sostuvieron que este correspondía a las coordenadas indicadas para su desplazamiento, es decir, era el que estaba previsto en la orden de operaciones.
En cuanto a las características de ese lugar, en el que los comandantes ordenaron a la tropa que acampara, tampoco puede establecerse que se trató de una decisión arbitraria, desatendiendo órdenes o advertencias de sus superiores, pues como se anotó en la orden de operaciones, la unidad podía desplazarse como lo determinara el comando, esto es, que los comandantes tenían unas facultades de maniobra y de ellas hicieron uso, dadas las condiciones del lugar: a) que había mucha nubosidad, b) que el terreno estaba mojado y c) que por la falta de visibilidad se podían presentar accidentes al paso de un cañón que la tropa debía atravesar hasta su objetivo final; tal como lo describieron los testigos, por ello, los comandantes consideraron que no era apropiado avanzar la noche del 2 de septiembre de 2007.
Tampoco hay certeza de que el terreno donde acamparon no fuera el más apropiado, según la percepción de los sobrevivientes, pues dos de los soldados profesionales que declararon no cuestionaron el lugar pero todos sí coincidieron en que se hizo el registro del mismo y, luego de ello, decidieron pernoctar.
En todo caso, no existe certeza absoluta de si la decisión de acampar en el lugar del ataque fue la correcta o no, pues ello no se desprende de la orden de operaciones, como tampoco resulta razonable inferir que observados los supuestos inconvenientes de la zona, los Comandantes hubieran insistido en pernoctar ahí, arriesgando la vida de la tropa, incluidas las suyas, o aun estimando que serían los primeros en fallecer.
Adicionalmente, todos los soldados profesionales sobrevivientes que declararon en el plenario concordaron en que desde antes de iniciar la operación, entre las consignas de seguridad del batallón se encontraba la de estar siempre alerta al enemigo y estar preparados para cualquier eventualidad y que así mismo, tal advertencia fue dialogada con sus comandantes.
De ahí que la afirmación de los apelantes de que el comandante de la tropa no obedeció las órdenes militares que lo obligaban a seleccionar un lugar que brindara seguridad a la misma es discutible pues, se itera, según lo afirmaron algunos testigos fue por la seguridad del desplazamiento que habrían tomado la decisión de acampar en el lugar; además, los sobrevivientes que declararon indicaron que siempre se movilizaron con precaución, incluso, algunos señalaron que pensaron que las latas de atún encontradas podían ser minas y otros, que la guerrilla había acampado ahí, de modo que una vez registrado y asegurado el lugar, acamparon, pero no hay unanimidad en sus dichos.
En cuanto a que el servicio de centinela fue deficiente porque no produjo la alarma, uno de los soldados sobrevivientes que declaró afirmó haber sido uno de los centinelas, que avisó a su comandante, el cabo Bayona, y que luego accionó su fusil para responder al ataque.
Otro testigo afirmó que antes de que el comandante pudiera dar las instrucciones para la reacción de la tropa fue impactado en el pecho, lo cual coincide con lo que se concluyó en la decisión de archivo disciplinario, según la cual los comandantes fueron los primeros en morir en el ataque, de ahí el repliegue de los soldados ante la falta de mando por el deceso de quienes los dirigían. De hecho, la mayoría de los declarantes señaló que ante un ataque inminente como el que sufrieron, no debían esperar órdenes de comandantes o de centinelas para reaccionar, pues debían estar preparados para ello.
Igualmente, resulta refutable para la Sala la afirmación de que las tropas no tenían armas de acompañamiento o que estas no estaban cargadas; pues del acta de armamento entregado a los uniformados fallecidos y como se desprende de los testimonios recibidos, los militares sí portaban el armamento debido, consistente en su fusil de dotación y municiones para el mismo, una ametralladora M60 y un mortero que son lanzagranadas, también con su respectiva munición; armas que no se encontraban averiadas o en desuso y que cualquiera de los miembros del pelotón estaba entrenado para accionar.
No portaban granadas de mano, pues por decisión del Batallón se las habían retirado antes de la operación, al parecer, porque se habían presentado suicidios y accidentes de soldados con sus propias granadas; sin embargo, tampoco puede afirmarse que ante la carencia de estas últimas los militares se encontraron desprotegidos para realizar el operativo.
En relación con la supuesta falta de apoyo a la tropa por la inercia de los comandantes, como lo señalaron los testigos, el pelotón fue emboscado, apenas pudieron reaccionar ante el ataque, dado que se encontraban descansando; los comandantes fueron los primeros en perecer y también el radio fue impactado tempranamente, lo que impidió la comunicación para solicitar ayuda.
No obstante, en cuanto el comandante del batallón se enteró a través de un Suboficial del puesto de mando de que otro grupo de soldados había escuchado unas explosiones y que el pelotón “Cóndor 3” no se reportaba desde la una de la mañana, se lo comunicó inmediatamente al Jefe de Estado Mayor y envió al pelotón “Cóndor 2” para ubicar a la unidad perdida, así como a un avión fantasma y luego a un avión de las fuerzas especiales que, finalmente, halló el lugar de los hechos.
Por tanto, no puede afirmarse que existió una falta de apoyo a la tropa por obra de los comandantes, pues no se comprobó que por decisión de estos la tropa no solicitara ayuda a su puesto de mando o al Batallón, pues lo que se concluye de los relatos escuchados en el plenario es que los militares perdieron el radio al inicio del ataque y no pudieron informar la situación.
Además, tan pronto el batallón supo que la unidad atacada se encontraba incomunicada, envió al pelotón de soldados más cercano que emprendió el camino de búsqueda de la tropa cuya ubicación se desconocía, al haberse quedado incomunicada, así como el avión fantasma y el de las fuerzas especiales que finalmente arribó al lugar, pero los sobrevivientes ya se habían replegado hacia el pueblo de Pijao.
Igualmente, entre los sobrevivientes escuchados en el plenario y los informes provenientes del interior de la institución militar misma no hubo concordancia en que se hubiera presentado un error táctico en el desarrollo de la operación.
En efecto, los soldados profesionales Julián Ramírez Loaiza y Gustavo Guillermo Velásquez señalaron que no existió error táctico, pues, según el primero, de haber existido tal no habrían avanzado hacia su objetivo y, para el segundo, no faltaron medidas tácticas sino que la emboscada se ocasionó “porque estaba muy nublado y no se podía mirar, más o menos casi tres metros ya estaba muy oscuro, la nube era muy espesa. Todos estábamos preparados para cualquier cosa que pase, porque cuando uno inicia al Ejército le enseñan que esté preparado para cualquier ocasión”. De hecho, todos los testigos coincidieron en las condiciones del terreno y del clima que no les permitieron avanzar la noche previa a la emboscada y que llevaron al comandante a tomar la decisión de detenerse en el lugar para descansar y evitar que los soldados sufrieran accidentes.
Sin embargo, el juez de instrucción penal militar consideró que el error táctico se contrajo a tres situaciones: a) la tropa efectuó un desplazamiento cuando aún había luz de día; b) los soldados se desplazaron por un sector conocido por la presencia de guerrilla y; c) los comandantes decidieron descansar en un sitio plano que consideraron que les brindaría más seguridad.
De los testimonios de los soldados y ex soldados profesionales sobrevivientes Alexander Raigoza Bernal, Julián Ramírez Loaiza, Gildardo Antonio García Porras y Gustavo Guillermo Velásquez(61), escuchados en el plenario, se desprende que aunque la tropa inició su desplazamiento entre cinco y seis de la tarde, horas antes de la emboscada, lo cierto es que sí estaba muy oscuro, nublado y llegaron a un sector que ya no podían atravesar por las condiciones del terreno que seguía, es decir, no era seguro avanzar en la oscuridad, de ahí que se detuvieran.
En ello coincidieron los soldados profesionales Juan Carlos Rivera Guzmán, Óscar Eduardo Vélez, Porfidio Alonso Pedraza Runza y Carlos Alberto Galeano Peláez quienes rindieron versión libre ante el Juez 55 de Instrucción Penal Militar.
El primero de ellos se refirió a “una maraña espesa por el filo de la cuchilla que nos impedía seguir caminando y la visibilidad del terreno era mínima y entonces el comandante nos dio la orden de descansar en ese sitio mientras que la neblina se despejara (…) durante el trascurso de la noche se montó seguridad entre las tres escuadras para brindar seguridad a los que estaban descansando mientras que llegaba la hora de poder tener visibilidad y seguir con el desplazamiento”(62).
El segundo de los mencionados señaló que “estaba nublado, estábamos acantonados en una media luna y eso solo esa noche, había vegetación alrededor que eran troncos secos y guaduilla y nada más, había luna pero se veía muy escaso por lo que estaba nublado”(63).
El soldado Porfidio Alonso Pedraza Runza también precisó que “la visibilidad era poca porque estaba bastante nublado y oscuro”(64) y el soldado Carlos Alberto Galeano Peláez señaló que “el lugar estaba siempre nublado, oscuro y frio”(65).
Igual relato en cuanto a las condiciones de visibilidad para el desplazamiento hicieron los soldados Carlos Matoma Chico, Carlos Alfonso Santos, Willington Talaga Pineda y Alex Sotelo Guevara, Manuel Sierra Vera, quienes también rindieron versión libre ante el Juez 55 de Instrucción Penal Militar(66).
De ahí que las declaraciones recibidas por el Juez 55 de Instrucción Penal Militar, al igual que los testimonios escuchados en el plenario, coincidieron en que las condiciones climáticas detuvieron el desplazamiento de la tropa, pues siempre estuvo muy nublado.
Ahora, el juez de instrucción penal militar consideró error táctico que la tropa se desplazara por un sector conocido por ser corredor de la guerrilla, aun cuando se trataba de un comando de contraguerrilla y esas eran sus coordenadas, es decir, la ubicación en donde eran requeridos, como también lo señalaron los testigos antes mencionados, quienes coincidieron en que todos habían sido informados de la presencia de grupos armados ilegales en la zona y sabían del peligro que enfrentaban.
El juez de instrucción penal militar también consideró error táctico la decisión de pernoctar en un lugar en donde horas después la tropa fue emboscada; sin embargo, las voces de la misma institución castrense escuchadas en el plenario no son unánimes ni mayoritarias en dicha calificación como causa del suceso, ni lo fue su propia autoridad disciplinaria que, incluso, señaló esta posibilidad, pero sin decretarlo con certeza, dado que cualquier error cometido se lo atribuyó a los suboficiales muertos en combate, que no pudieron explicar sus decisiones, menos ejercer su defensa como sujetos disciplinables ante una posible acusación.
Igualmente, se itera, la orden de operaciones Sócrates preveía que la tropa tenía unas coordenadas de desplazamiento y debía permanecer y moverse “como determine el comando de la unidad”, es decir, la orden reconocía la discrecionalidad de los comandantes para decidir sobre los movimientos de sus soldados.
Con tales motivos, no puede interpretarse que la decisión de detenerse de los comandantes de la tropa fuera caprichosa o arbitraria, aunque algunos subalternos como los soldados Gildardo Antonio García Porras y Alexander Raigoza Bernal, según puede leerse en sus declaraciones(67), no hubieran estado de acuerdo con la misma, dado que no pudieron conocerse las versiones de los suboficiales muertos en combate acerca de unas supuestas diferencias con algunos miembros de la tropa, como tampoco estas fueron corroboradas por los otros testigos, sobrevivientes a la emboscada.
Incluso, el juez de instrucción penal militar en su decisión inhibitoria del 21 de noviembre de 2008 señaló que las circunstancias que rodearon los hechos indicaban que lo ocurrido fue un error táctico pero, a su vez, “que en el fallecimiento de estos soldados de la patria no hubo intervención de personal militar” sino que estos fueron víctimas de un número indeterminado de insurgentes con capacidad de fuego arrolladora y que “tal vez desde el mismo desplazamiento que se inició cuando había luz de día los detectó”, es decir, el juez penal primero descartó la culpa del personal militar, sin excepciones, pero al mismo tiempo consideró la posibilidad de que la tropa se hubiera descuidado sin declararlo con certeza, es decir, estimó que “tal vez” la tropa fue detectada durante su tránsito al lugar donde finalmente fueron emboscados, pero no lo dio por probado(68).
Siendo así, es claro que hubo un fracaso de la operación, pero ello no significa per se, la ocurrencia de un error táctico cuya definición tampoco fue establecida en el plenario, pues lo que “tal vez” serían decisiones discutibles de los comandantes de la tropa, quienes murieron en combate, según las apreciaciones del Juez 55 de Instrucción Penal Militar y del comandante de la Octava Brigada del Ejército Nacional como instructor disciplinario, estas no pudieron determinarse exactamente como errores tácticos, dado que los testimonios de quienes participaron en la operación son disímiles al respecto y tampoco se demostró una desatención por parte de los suboficiales de lo previsto en la orden de operaciones, dado que la tropa se desplazó y arribó al lugar que estaba indicado en ella.
De ahí que, a pesar de lo dicho por la justicia penal militar ello no es suficiente para probar la falla en el servicio, dado que la Sala no encuentra verificada con certeza la ocurrencia de un error táctico que provocara las muertes de los uniformados, pues las distintas versiones de quienes participaron en el suceso no fueron determinantes para arribar a tal conclusión.
Siendo así, las dudas frente a la ocurrencia de una falla en el servicio por un error táctico de los comandantes de la tropa a la cual pertenecían las víctimas hacen forzoso concluir que tal falla no se encuentra probada, pues esta no puede presumirse dado que la imputación de la misma a la entidad accionada exige certeza.
Corolario de lo anterior, se pudo comprobar que los uniformados fueron víctimas de una emboscada a la que reaccionaron como les fue posible, contando con el armamento y el entrenamiento necesarios, en procura de salvar sus vidas ante la rapidez y supremacía del enemigo que los atacó y la falta de mando por la pronta muerte de sus comandantes.
De ahí que lo que se probó en el sub judice fue que los familiares de los demandantes perdieron la vida ante la materialización del riesgo propio, permanente y continuo del ejercicio de sus funciones como miembros de un grupo de contraguerilla del Ejército Nacional, el pelotón “Cóndor 3”, en un enfrentamiento armado con un grupo ilegal, en desarrollo de la operación Sócrates, mientras se encontraban en las coordenadas que la misma les indicaba, riesgo del cual fueron debidamente advertidos como militares profesionales antes del inicio de la misión, el cual fue asumido de manera voluntaria por los hoy occisos.
En concordancia, como los uniformados asumieron de manera voluntaria los riesgos que la profesión militar conllevaba, los daños sufridos como consecuencia de los mismos, inherentes a su actividad, les fueron compensados a través de las prestaciones sociales por muerte que les fueron otorgadas a sus respectivos beneficiarios, como consta en las siguientes resoluciones:
1) Resolución 72000 del 4 de diciembre de 2007, que reconoció bonificación, cesantía definitiva y pensión por muerte a María Maritza Flórez Celis y a Josep Bayona Flórez, como beneficiarios del Cabo Primero (Póstumo) Jhon William Bayona(69).
2) Resolución 3777 del 13 de noviembre de 2008, por la cual se reconoció pensión de sobrevivientes en favor de Gladis Hurtado Gaviria y José Iván Osorio Agudelo, como beneficiarios del extinto Soldado Profesional Willinton Osorio Hurtado(70).
3) Resoluciones 76024 del 22 de abril de 2008, 36514 del 5 de diciembre de 2008 y 2671 del 31 de agosto de 2009, por las cuales se reconoció cesantía definitiva y pensión de sobrevivientes en favor de María Magola Triana y José Francisco de Dios Velásquez, beneficiarios del extinto Soldado Profesional Helvert René de Dios Triana(71).
4) Resoluciones 72001 del 4 de diciembre de 2007 y 638 del 2 de abril de 2008, por las cuales se reconoció pensión de sobrevivientes a Ana María Flórez Quintero, Ana de Dios Rojas Vásquez y a Alfonso Moreno Arenas, beneficiarios del Cabo Primero (Póstumo) Jorman de Jesús Moreno Rojas(72).
5) Resolución 1074 del 8 de mayo de 2008, por la cual se reconoció pensión de sobrevivientes a María Consuelo Posada Cano, como beneficiaria del extinto Soldado Profesional Wilson Andrés Agudelo Posada(73).
6) Resolución 2198 del 19 de agosto de 2008, por la cual se reconoció pensión de sobrevivientes en favor de Karen Valentina Gutiérrez Quiroga, beneficiaria del extinto Soldado Profesional Julio César Gutiérrez Patiño(74).
7) Resoluciones 70893 del 16 de noviembre de 2007 y 985 del 29 de abril de 2008, por las cuales se reconoció bonificación, cesantía definitiva y pensión de sobrevivientes a Francis Janeth Ardila Bedoya, Jhon Wilson Ortegón Ardila, José Miguel Ortegón Ardila y Yeison Estiven Ortegón Cardona, beneficiarios del extinto Soldado Profesional Jhon Wilson Ortegón Castañeda(75).
8) Resolución 2732 del 23 de septiembre de 2008, por la cual se reconoció pensión de sobrevivientes a Santiago Marín Cardona y Sebastián Marín Cardona, beneficiarios del extinto soldado profesional Jhonatan Marín Correa(76).
9) Resolución 642 del 2 de abril de 2008, por la cual se reconoció pensión de sobrevivientes a Hersilia de Jesús Marín Henao y Joaquín Emilio Moncada Pérez, como beneficiarios del extinto soldado profesional César Augusto Moncada Marín(77).
10) Resolución 96302 del 14 de enero de 2010, por la cual se reconoció cesantía definitiva a Jennifer Tatiana Ariza Colo, beneficiaria del extinto soldado profesional Aldemar Ariza Ariza(78). Igualmente, mediante oficio del 3 de septiembre de 2007, suscrito por el director de Prestaciones Sociales del Ejército Nacional, se informó que respecto del mencionado soldado también se causó pensión de sobrevivientes(79).
1. CONFIRMAR la sentencia proferida por el Tribunal Administrativo del Quindío, el 23 de febrero de 2012.
7 El salario mínimo para el año 2009 fue de $ 496.900, por lo que 500 SMLMV equivalía a la suma de $248’450.000.
8 Folios 1378 a 1379 cuaderno de segunda instancia.
9 Folios 5 a 8, 28 a 39, 51 a 61, 67 a 70, 78 a 96, 101 a 105, 120 a 130, 137 a 145, 150 a 155, 166 a 170, cuaderno 9 y 501, cuaderno 6.
10 Corte Constitucional, Sentencia T-151 de 2014, M.P. Mauricio González Cuervo.
11 Folio 52, cuaderno 9.
12 Folios 798 a 800, cuaderno 5.
13 Folios 801 a 804, cuaderno 5.
14 Folios 95 y 96, cuaderno 9.
15 Folios 2086 a 2089, cuaderno 1.
16 Folios 2090 a 2093, cuaderno 1.
17 Folios 1518 a 1522, cuaderno 3.
18 Folios 1523 a 1527, cuaderno 3.
19 Folios 1518 a 1522, cuaderno 3.
20 Folios 1523 a 1527, cuaderno 3.
21 Folios 1466 a 1472, cuaderno 3.
22 Folios 1472 a 1478, cuaderno 3.
23 Folios 2163 a 2166, cuaderno 1.
24 Folios 2166 a 2169, cuaderno 1.
25 Folios 27, 50, 66, 76, 97, 106, 131, 146, 156 y 171, cuaderno 9.
26 Folios 623 a 633, cuaderno 10.
28 Folio 139, cuaderno 7.
29 Folios 147 a 149, cuaderno 7.
30 Folios 160 a 167, cuaderno 7.
31 Folios 817 a 822, cuaderno 5.
32 Folios 823 a 908, cuaderno 5.
33 Folios 914 a 917, cuaderno 4.
34 Folios 918 a 926, cuaderno 4.
35 957 a 962, cuaderno 4.
36 Folios 963 a 968, cuaderno 4.
37 Folios 976 a 983, cuaderno 4.
38 Folios 984 a 988, cuaderno 4.
39 Folios 989 a 997, cuaderno 4.
40 998 a 1003, cuaderno 4.
41 Folios 1004 a 1010, cuaderno 4.
42 Folios 1011 a 1017, cuaderno 4.
43 Folios 1018 a 1023, cuaderno 4.
44 Folios 1024 a 1028, cuaderno 4.
45 Folios 1358 y 1359, cuaderno 3.
46 Folios 602 a 604, cuaderno 10.
47 Folios 759 a 789, cuaderno 10.
48 Folios 336 a 338, cuaderno 6.
49 Folio 945 y 946, cuaderno 4.
50 Folios 456 y 757, cuaderno 10.
51 215 a 224, cuaderno 7.
52 Folio 186, cuaderno 7.
53 Folio 187, cuaderno 7.
54 Folios 188, 192, 193, 196, 198, 205 y 208, cuaderno 7.
55 Folios 305 y 306, cuaderno 2.
56 Folios 1415 a 1431, cuaderno 3.
57 Folios 1432 a 1441, cuaderno 3.
58 Fls.1442 a 1450, cuaderno 3.
59 Folios 1451 a 1459, cuaderno 3.
60 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, sentencia del 8 de febrero de 2017, expediente 05001-23-31-000-2006-01088-01(39725), C.P. Hernán Andrade Rincón.
61 Folios 1415 a 1459, cuaderno 3.
62 Folios 1279 a 1282.
63 Folios 1246 a 1249, cuaderno 3.
64 Folios 1250 a 1252, cuaderno 3.
65 Folios 1253 a 1255, cuaderno 3.
66 Folios 1256 a 1259, 1263 a 1265, 1266 a 1269, 1273 a 1275, 1276 a 1278,
67 Folios 1415 a 1431 y 1442 a 1450, cuaderno 3.
68 Folios 336 a 338, cuaderno 6.
69 Folios 647 y 648, cuaderno 5.
70 Folios 1965 y 1966, cuaderno 1.
71 Folios 732 y 733, cuaderno 5 y 1786 a 1788 y 1838 a 1841, cuaderno 8.
72 Folios 792 a 794, cuaderno 5 y 1905 a 1907, cuaderno 1.
73 Folios 1608 a 1610, cuaderno 8.
74 Folios 1652 a 1654, cuaderno 8.
75 Folios 387 y 388, cuaderno 6 y 1710 a 1713, cuaderno 8.
76 Folios 1770 a 1772, cuaderno 8.
77 Folios 1865 a 1867, cuaderno 8.
78 Folios 506 y 507, cuaderno 6.
79 Folio 511, cuaderno 6.

References: artículo 16
 artículo 136
 artículo 49
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