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Timestamp: 2019-01-19 21:18:02+00:00

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﻿ SENTENCIA C-217 DE ABRIL 14 DE 1999
SENTENCIA C-217 DE 14 DE ABRIL DE 1999
CONTENIDO:DECLARA, EN LOS TÉRMINOS DE LA SENTENCIA, EXEQUIBLE EL DECRETO 196 DE 1999, "POR EL CUAL SE DICTAN DISPOSICIONES PARA HACER FRENTE A LA CALAMIDAD PÚBLICA CAUSADA POR EL TERREMOTO PRODUCIDO EL 25 DE ENERO DE 1999".
TEMAS ESPECÍFICOS:LICENCIA POR CALAMIDAD PÚBLICA, TERREMOTO
•Sentencia C-217 de abril 14 de 1999
Ref.: R.E. 108
Revisión de constitucionalidad del Decreto 196 de 1999 “Por el cual se dictan disposiciones para hacer frente a la calamidad pública causada por el terremoto producido el 25 de enero de 1999”.
Aprobada por acta Nº 21.
La Sala Plena de la Corte Constitucional, integrada por su presidente Eduardo Cifuentes Muñoz y por los magistrados Antonio Barrera Carbonell, Alfredo Beltrán Sierra, Carlos Gaviria Díaz, José Gregorio Hernández Galindo, Alejandro Martínez Caballero, Fabio Morón Díaz, Vladimiro Naranjo Mesa y Martha Victoria Sáchica de Moncaleano.
En el proceso de revisión constitucional del Decreto 196 del 29 de enero de 1999 “por el cual se dictan disposiciones para hacer frente a la calamidad pública causada por el terremoto producido el 25 de enero de 1999”.
DECRETO NÚMERO 196 DE 1999
Que el terremoto a que se ha hecho referencia afectó gravemente la infraestructura en la zona mencionada, razón por la cual se hace necesario expedir disposiciones encaminadas a facilitar el otorgamiento de créditos en condiciones favorables que permitan a los beneficiarios de los mismos la reconstrucción y rehabilitación de sus inmuebles;
ART. 1º—Beneficios y créditos subsidiados. El Fondo de Garantías de Instituciones Financieras, Fogafín, establecerá un cupo con el fin de otorgar un subsidio a los propietarios o poseedores de los inmuebles afectados, urbanos o rurales, en los municipios en los cuales se decretó la emergencia económica, social y ecológica por el Decreto 195 de 1999, siempre y cuando en el caso de poseedores los mismos hayan poseído el bien por lo menos durante el año inmediatamente anterior al 25 de enero de 1999. Dicho subsidio tendrá por objeto facilitar la construcción o reconstrucción de vivienda y la cancelación de los créditos otorgados a los propietarios o poseedores, por establecimientos de créditos, públicos o privados, para financiar la reconstrucción o reparación de inmuebles en la forma que se señala a continuación:
A. Beneficios para vivienda.
1. Los propietarios o poseedores de bienes afectados ubicados en zonas declaradas de alto riesgo por los alcaldes municipales tendrán derecho a recibir, a cambio de la entrega al municipio de su inmueble, una suma de cuatro millones de pesos ($ 4.000.000), los cuales estarán destinados a adquirir y construir un inmueble dentro de un proyecto de vivienda de interés social. Dicha suma será cancelada por el Fondo de Garantías de Instituciones Financieras a la entidad que adelante el proyecto o al establecimiento de crédito que lo financie, según lo determine la junta directiva de dicho fondo. Así mismo, respecto de créditos que hasta por un monto de nueve millones de pesos haya otorgado una entidad financiera a dichas personas para financiar la adquisición o construcción de la vivienda, el Fondo de Garantías de Instituciones Financieras cancelará mensualmente la diferencia resultante entre la tasa efectiva de interés que cobre la entidad y la que resulte de aplicar al saldo de la deuda una tasa efectiva equivalente a la inflación proyectada para cada año por el Banco de la República.
2. Los propietarios o poseedores de inmuebles afectados destinados a vivienda que no se encuentren ubicados en zonas declaradas de alto riesgo, tendrán derecho a que el Fondo de Garantías de Instituciones Financieras cancele mensualmente a la entidad financiera que les haya otorgado un crédito para financiar la reconstrucción o reparación de dichos inmuebles, las sumas que se señalan a continuación para cada uno de ellos, de acuerdo con el valor final del bien incluido el lote, así:
Valor final del bien Valor a pagar por Fogafín
2.3. Superior a $ 28.000.000 e inferior o igual a $45.000.000 La diferencia entre la tasa efectiva de interés que cobre la entidad crediticia y la que resulte de aplicar una tasa efectiva equivalente a la inflación proyectada para cada año por el Banco de la República adicionada en cinco puntos al saldo de la deuda.
B. Beneficios para otros inmuebles
Los propietarios o poseedores de inmuebles afectados que estaban destinados a fines distintos de vivienda tendrán derecho a que el Fondo de Garantías de Instituciones Financieras cancele mensualmente a la entidad financiera que les haya otorgado un crédito para financiar la reconstrucción o reparación de dichos inmuebles, las sumas que se señalan a continuación para cada uno de ellos, de acuerdo con la destinación y el valor final del bien, incluido el lote, siempre y cuando el monto del crédito no sea superior al daño sufrido por el inmueble determinado en la forma que señale el Fondo de Garantías de Instituciones Financieras:
Destinación y valor máximo del crédito Valor a pagar por Fogafín
a) Inmuebles ocupados con establecimientos de comercio, industrias o cualquier actividad de personas o entidades con ánimo de lucro. Valor máximo del crédito $ 120.000.000
La diferencia entre la tasa efectiva de interés que cobre la entidad crediticia y la que resulte de aplicar una tasa efectiva equivalente a la inflación proyectada por el Banco de la República adicionada en seis puntos al saldo de la deuda.
b) Inmuebles ocupados por entidades sin ánimo de lucro y templos destinados al culto religioso. Valor máximo del crédito $ 120.000.000
c) Inmuebles ocupados por colegios o instituciones prestadoras de salud sin ánimo de lucro. Valor máximo del crédito $ 300.000.000
d) Inmuebles ocupados por entidades públicas. Valor máximo del crédito $ 300.000.000
La diferencia entre la tasa efectiva de interés que cobre la entidad crediticia y la que resulte de aplicar una tasa efectiva equivalente a la inflación proyectada por el Banco de la República adicionada en cuatro puntos al saldo de la deuda.
Los propietarios o poseedores de instalaciones agrícolas afectadas tendrán derecho a que el Fondo de Garantías de Instituciones Financieras cancele mensualmente a la entidad financiera que les haya otorgado un crédito para financiar la reconstrucción o reparación de dichas instalaciones, la diferencia resultante entre la tasa efectiva de interés que cobre la entidad crediticia y la que resulte de aplicar al saldo de la deuda una tasa efectiva equivalente a la inflación proyectada por el Banco de la República, adicionada en seis puntos, siempre y cuando el monto del crédito no supere ciento cincuenta millones de pesos, ni el valor del daño sufrido por el inmueble determinado en la forma que señale el Fondo de Garantías de Instituciones Financieras.
PAR. 4º—En todo caso cuando los inmuebles afectados se encontraban asegurados contra terremoto en el momento del siniestro y se otorgue un crédito en desarrollo del presente artículo, la entidad financiera procederá así:
En el evento en el cual el bien asegurado se encontraba gravado con hipoteca y se otorgue un crédito en desarrollo del presente artículo, corresponderá a la entidad financiera que otorgue el nuevo crédito, cobrar el monto del seguro en lo que exceda del valor de la obligación garantizada con hipoteca en la fecha del siniestro, y abonar dicha suma al pago del nuevo crédito, deducida la comisión de cobranza que al efecto fije el Gobierno Nacional. No obstante lo anterior, el afectado podrá optar por cobrar directamente el saldo del seguro, en cuyo caso para determinar el monto del daño financiable se deducirá dicho saldo.
En ningún caso, las entidades que hayan otorgado créditos hipotecarios sobre bienes que se encontraban asegurados “contra terremoto podrán continuar cobrando al deudor las cuotas que se causen a partir del siniestro, en la medida en que a dichas entidades corresponde cobrar dicho valor.
c) El crédito respecto del cual se otorgue el beneficio no debe tener un plazo mayor de veinte años ni una tasa superior a la que señale el Fondo de Garantías de Instituciones Financieras, consultando la tasa promedio de créditos para vivienda y el riesgo del crédito;
Para efectos de este artículo entiéndese por personas afectadas aquellas que figuren en el censo realizado por la red de solidaridad social.
a) Para efectos de determinar el valor de los derechos notariales y registrales, así como el impuesto de registro y anotación de los contratos que se suscriban para el desarrollo de dichas operaciones, los mismos se consideran actos sin cuantía, y
PAR.—De conformidad con el artículo 215 de la Constitución Política, las disposiciones a que se refiere el presente artículo dejarán de regir al vencimiento de la vigencia fiscal del año 2000, salvo que el Congreso le dé carácter permanente.
ART. 12.—Apoyo por entidades sin ánimo de lucro. Para efectos de desarrollar los proyectos que sea necesario adelantar para la rehabilitación de la zona en los cuales se decretó la emergencia económica, social y ecológica y la atención de los afectados por la misma y de esta manera lograr los propósitos del plan de desarrollo, las entidades públicas podrán contratar con entidades sin ánimo de lucro, para lo cual aplicarán, cuando corresponda, de acuerdo con el artículo 355 de la Constitución Política, el Decreto 777 de 1992 y demás disposiciones complementarias.
En todo caso el fondo garantizará las titularizaciones de los créditos de vivienda a que hacen referencia el literal a), numerales 1º, 2.2 y 2.2 (sic) del artículo 1º de este decreto.
Siguen firmas del Presidente de la República, de 13 ministros, y 3 viceministros encargados de las funciones del ministro.
1. En los términos del artículo 241-7 de la Constitución Política, la Corte Constitucional es competente para conocer del presente proceso.
Análisis de los requisitos de forma
2. El decreto examinado se expidió en desarrollo del Decreto 195 de 1999, por medio del cual se declaró el estado de emergencia y cumple con las exigencias de orden formal señaladas en el artículo 215 de la Constitución Política. En efecto, el decreto lleva la firma del Presidente de la República y la de sus ministros; además, por su fecha se deduce que fue dictado dentro del término del estado de excepción, que vencía el día 27 de febrero de 1999.
Surtida la revisión de forma, procede la Corte a confrontar el texto del decreto legislativo con las normas de la Constitución y las disposiciones pertinentes de la ley estatutaria de los estados de excepción. A este respecto, se determinará si las decisiones plasmadas en el citado decreto se sujetan a los principios de conexidad, proporcionalidad y necesidad, entre otros.
3.1. Beneficios y créditos subsidiados (art. 1º)
Se estable en el decreto la creación de un cupo o fondo con cargo al cual el Fondo de Garantías, Fogafín, otorgará subsidios a los damnificados del terremoto ocurrido el 25 de enero del presente año en zonas de los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda, Tolima y Valle del Cauca. Los subsidios y beneficios se destinarán a financiar la reconstrucción o reparación de inmuebles.
En términos generales el subsidio consiste en una suma que, con ocasión de cada instalamento, Fogafín abona a la entidad crediticia que concede un crédito para la reconstrucción o reparación de un inmueble afectado por el sismo, cuyo valor asciende a la diferencia entre la tasa efectiva de interés cobrada por aquélla y la tasa efectiva equivalente a la inflación proyectada para cada año por el Banco de la República, a la cual se agrega o no algunos puntos, dependiendo del valor final del bien incluido el lote y sin que el monto total supere la cifra del daño sufrido por el inmueble.
La norma contempla un tratamiento distinto para los propietarios o poseedores de bienes afectados ubicados en zonas de alto riesgo. Estos tendrán derecho a recibir a cambio de la entrega al municipio de sus inmuebles, una suma de cuatro millones, los cuales se utilizarán para adquirir y construir un inmueble dentro de proyectos de vivienda de interés social. Adicionalmente, respecto de créditos hasta por una suma igual a nueve millones que a estas personas otorguen entidades de crédito, Fogafín abonará en su favor el subsidio al costo financiero acabado de mencionar, en este caso, sin ningún recargo.
En relación con los demás damnificados, poseedores o propietarios de inmuebles averiados, el apoyo del Estado se traduce en el subsidio al costo financiero de los créditos que contraten con miras a su reconstrucción o reparación. El subsidio se gradúa en conformidad con el valor final del inmueble y, para el efecto, se consagran cinco escalas, comenzando la primera con un monto inferior o igual a trece millones y terminando con un monto entre ochenta y ciento veinte millones de pesos.
Igualmente, la norma extiende el subsidio al costo financiero a otros propietarios o poseedores de inmuebles destinados a fines distintos de vivienda (comercio, industria, educación, salud, función pública, etc.). Cuando el uso del inmueble tiene relación con actividades desarrolladas con ánimo de lucro, el recargo a la diferencia de tasas de interés se incrementa en seis puntos, al paso que cuando la actividad se lleva a cabo sin ánimo de lucro éste se adiciona en cuatro puntos.
Se ordena, de otra parte, la aplicación de los beneficios descritos —salvo el definido en primer término— a las personas que sean reubicadas “en desarrollo de disposición de autoridad pública”.
De otro lado, se dispone que al gobierno corresponderá precisar la forma en que se acreditará la calidad del poseedor, para lo cual podrá tomarse en cuenta la información existente en las oficinas de catastro, registro y planeación municipal.
A juicio de la Corte Constitucional, los beneficios y créditos subsidiados a que se refiere esta norma, en cuanto medios a los cuales apela el gobierno para contribuir a corregir los efectos del terremoto en la zona cafetera, cumplen a cabalidad el requisito de conexidad, que obligatoriamente deben guardar las medidas dictadas al amparo de un estado de excepción con relación a la situación específica que hubiere determinado su declaración. El Decreto 195 de 1999 alude a la considerable destrucción de inmuebles causada por el sismo y a la consiguiente necesidad imperiosa de procurar la inmediata satisfacción de “las necesidades básicas de las personas y lograr la reconstrucción y rehabilitación de la zona”.
Las condiciones de destrucción física, aunadas a los escasos recursos de los damnificados, obligan al Estado a promover la reconstrucción, la infraestructura de vivienda, producción y servicio, sin la cual los habitantes de esta región no podrían atender sus necesidades esenciales. Por lo demás, luego de acaecido el terremoto, la difícil tarea de sentar las bases de convivencia, bienestar y desarrollo, demanda la presencia activa del Estado, particularmente en lo que atañe a la financiación del esfuerzo colectivo dirigido a este fin.
La Corte Constitucional reiteradamente ha señalado que la prohibición de conceder auxilios y donaciones a particulares con cargo al erario, tiene, entre otras excepciones, las ayudas que bajo la forma de subsidios económicos se conceden a las personas que resultan víctimas de hechos naturales o de otra naturaleza que sirven de fundamento a la declaración de un estado de excepción. En estos eventos, el principio de solidaridad se impone sobre cualquiera otra consideración y éste se articula a través d ellos subsidios que el Estado entrega a las personas que sufren una tragedia o a circunstancias externas que, de una o de otra manera, los someten a cargas y afectaciones severas que no son las de la generalidad de los ciudadanos.
Si de lo que se trata es de apoyar la reconstrucción de la infraestructura de vivienda, producción y servicios, la concesión de beneficios y subsidios económicos y en especie, constituye una medida idónea para este fin. La adopción de una decisión en ese sentido perfectamente cabe en la esfera de discrecionalidad que bajo el estado de emergencia se reconoce al gobierno. De otro lado, no puede ponerse en duda que la concesión de los subsidios sea necesaria para contribuir a la empresa de reconstrucción y para aliviar la suerte de personas que se encuentran en una situación de debilidad manifiesta.
Las distinciones que se hacen en el decreto, no son en concepto de la Corte discriminatorias ni desproporcionadas. Los habitantes de zonas de riesgo, ciertamente reciben una erogación superior, adicional al subsidio dirigido a reducir el costo del crédito eventual que reciban. Sin embargo, debe observarse que pertenecen al sector de los más pobres; y, por lo que se refiere a los cuatro millones de pesos que se destinan a cada uno de ellos, la causa se encuentra en la entrega de su inmueble al municipio.
Es importante subrayar que esta transferencia es voluntaria y no tiene carácter expropiatorio. En las zonas de alto riesgo se encuentra legalmente prohibida la construcción de viviendas. Con mayor razón, luego del terremoto, en esos lugares estará vedado absolutamente al asentamiento de la población. En estricto rigor, el decreto no regula un procedimiento expropiatorio, ni tampoco entraña una velada enajenación forzada. Si el propietario de un inmueble destruido ubicado en una zona de alto riesgo, desea adquirir el derecho a obtener la indicada suma de dinero que le sirve para tener una segura solución de vivienda, tendrá que hacer entrega de aquél; si no lo hace, simplemente no adquiere este derecho, pero es claro que por disposiciones de orden público no podrá permanecer en dicho lugar. Lo que claramente se percibe es que el Estado, en realidad, antes que pagar un precio por el inmueble destruido ubicado en zona de alto riesgo, lo que ofrece a su propietario o poseedor que afronta un grave problema vital a raíz del terremoto que ha tornado más dramática su ya precaria situación, es un apoyo o ayuda material para acceder a una vivienda digna.
Por lo demás, este grupo de beneficiarios no es objeto de tratamiento desfavorable en lo que concierne al subsidio de crédito, puesto que lo que pretende la norma es que la contribución del Estado se determine en función del daño singular sufrido por cada persona y de su capacidad efectiva para asumir el costo de la reparación. Precisamente, la pérdida de este conjunto de personas se concreta en la destrucción de sus ya precarias soluciones de vivienda, lo que se traduce en términos de apoyo estatal en la asignación de cuatro millones y en un subsidio de crédito para reducir el costo financiero carente de recargo alguno.
En relación con los restantes beneficiarios, no puede objetarse el criterio de distribución de los subsidios crediticios, basado en el valor final de la vivienda y del respectivo lote. Es evidente que por ser este valor un índice razonablemente demostrativo de riqueza, en la medida en que se incrementa, correlativamente el monto del subsidio habrá de reducirse. De este modo, se persigue apoyar más a los más necesitados. Igualmente, el subsidio mayor que reciben las actividades sin ánimo de lucro, respecto del relativamente menor del que son acreedoras las dotadas de ánimo de lucro, se explica por la finalidad altruista de las primeras. Por lo tanto, en situaciones de apremio, merecen ser compensadas en mayor grado con la solidaridad del común a la que de ordinario sirven, máxime si carecen de los medios de supervivencia y de autonomía económica que suelen tener a su disposición las segundas.
3.2. Requisitos y condiciones de los créditos subsidiados (art. 2º)
Las condiciones para poder gozar de los beneficios y subsidios, se contienen en el artículo 2º y básicamente son las siguientes: (1) El interesado debe presentar la respectiva solicitud, antes del 31 de diciembre de 1999, en la forma y términos fijados por Fogafín; (2) Ninguna persona puede ser beneficiario de más de un crédito de vivienda, salvo el caso de que se trate de créditos por otros conceptos, incluidos los destinados a programas habitacionales reservados para arrendamiento; (3) El crédito respecto del cual se otorgue el beneficio no puede tener un plazo mayor de veinte años, ni una tasa y condiciones de amortización diferentes de las que señale Fogafín; (4) El inmueble afectado debe figurar en el censo que elabore la entidad pública competente; (5) El inmueble objeto de financiación no puede ser arrendado, por un término de cinco años, por un canon superior a la cuota mensual del crédito, incrementada en un veinte por ciento, so pena de que se pierda el subsidio.
La norma objeto de revisión es exequible. Las condiciones y requisitos se orientan a evitar que los beneficios y subsidios, en lugar de servir de medio idóneo para resolver la causa de la emergencia, representen una oportunidad para el enriquecimiento injusto de las personas e inclusive de instituciones de crédito. Se trata de socorrer a las víctimas del terremoto en cuanto víctimas y, además, de administrar del mejor modo posible los recursos arbitrados con las medidas de emergencia, de todas maneras escasos. El alivio no puede trocarse en oportunidad de negocios, ni aplicarse a personas que en realidad no hayan sufrido daño o menoscabo material.
La Corte comparte el concepto del Procurador en punto a que los subsidios deben concederse atendiendo a las necesidades básicas de los damnificados y que no puede, en consecuencia, darse un segundo subsidio en el área de la vivienda a una misma persona así tenga una destinación distinta de la de financiar la reconstrucción del inmueble en el que reside, si todavía no se han cubierto las demandas de las personas que aspiran a contar con el primer subsidio con este propósito. La constitucionalidad del literal b) del artículo 2º del decreto, por consiguiente, se sujetará a esta interpretación.
3.3. Transferencia de inmuebles y recursos (arts. 3º, 4º, 5º, 6º, 7º)
Como una modalidad de subsidio en especie, las entidades públicas podrán transferir los inmuebles que posean a las personas afectadas por el terremoto, con el objeto de desarrollar programas de vivienda de interés social. Estas transferencias se realizarán en virtud de acto administrativo que se inscribirá en la respectiva oficina de instrumentos públicos.
Las entidades públicas, lo mismo que las entidades territoriales, con arreglo a las normas que las rigen, podrán entregar bienes o transferir recursos, con cargo a sus presupuestos, con el fin de contribuir a la solución de la calamidad pública. Estas asignaciones podrán canalizarse a través del fondo para la reconstrucción del eje cafetero. En este orden de ideas, se señala en el decreto que la prohibición prevista en el parágrafo del artículo 21 de la Ley 60 de 1993, dejará de regir en lo que concierne a la apropiación de recursos de la Nación y de las entidades del orden nacional, destinadas a financiar obras en la zona afectada.
Por otra parte, se suprime el requisito de la insinuación para las donaciones que se realicen a personas o entidades públicas y que apunten a atender la calamidad pública.
Las normas citadas son exequibles. Las transferencias de inmuebles de propiedad del Estado con el fin de desarrollar programas de vivienda, contribuyen a la solución del déficit de vivienda generado por el terremoto. La autorización que se confiere a las entidades públicas, por ende, tiene conexidad con la causa de la emergencia. El decreto legislativo, de otro lado, constituye suficiente título para habilitar a las personas jurídicas de derecho público para proceder a celebrar este tipo de actos.
Tanto las transferencias de inmuebles como las de bienes muebles, tienen el carácter de apoyos o subsidios en especie de los que en últimas resultan beneficiarias personas particulares. Las razones anotadas en esta sentencia avalan la constitucionalidad de este género de actos.
La supresión de la insinuación, por su parte, puede ser dispuesta por el legislador extraordinario, siempre que tenga conexidad con el decreto que declaró la emergencia, lo cual sin duda se predica en este caso. Se ha removido un obstáculo formal que de todas maneras desalentaba en cierta medida las donaciones de bienes. El desastre natural ha dejado una población indefensa, que requiere del apoyo de la comunidad y por ello es conveniente que éste no sea interferido o dilatado con barreras, así sean estas formales.
3.4. Beneficios tributarios (art. 8º)
Las operaciones y contratos a que se refiere el decreto, hasta la vigencia del año fiscal del año 2000 —salvo que por ley se extienda más allá de esta fecha—, se considerarán actos sin cuantía, para los efectos de los derechos notariales y registrales y para la tasación de los impuestos y registro y anotación. Además, tanto los contratos como los títulos valores que se emitan para instrumentalizar las operaciones referidas, estarán exentos del impuesto de timbre nacional.
La norma es exequible. La reducción de los costos de transacción permite que una mayor cantidad de recursos se destinen efectivamente a la solución de la crisis. Además, estimula el flujo de ayudas indispensables para contribuir con el mejoramiento de la situación de los damnificados. La medida reúne los requisitos de conexidad y de proporcionalidad.
3.5. Autorizaciones y facultades (arts. 9º, 10, 12, 14, 15)
En primer término, se autoriza a la Nación para celebrar y garantizar operaciones de crédito público interno y externo, lo mismo que para renegociar y reorientar los créditos vigentes, todo esto con el fin de financiar las soluciones dadas a la calamidad pública. En segundo término, se concede a las entidades territoriales afectadas un plazo de seis meses para formular y adoptar el plan de ordenamiento territorial, con el apoyo del Departamento Nacional de Planeación. Durante el indicado plazo, se señala que las licencias urbanísticas y de construcción no requerirán de la existencia del anotado plan. En tercer término, se faculta a Fogafín para otorgar garantías a las titularizaciones de los créditos de vivienda a que se refiere el decreto. En cuarto término, se autoriza a la red de solidaridad social para adelantar los proyectos necesarios para la rehabilitación de la zona afectada por el terremoto y para la atención de los derechos fundamentales de sus habitantes. En quinto término, se permite a las entidades públicas comprometidas con la rehabilitación de la zona afectada, contratar con personas jurídicas sin ánimo de lucro el desarrollo de los proyectos que sean necesarios para atender a los damnificados.
Las normas son exequibles. Las autorizaciones referidas y la ampliación de las facultades, permiten a la Nación y demás entidades de derecho público, involucradas con las operaciones de apoyo y salvamento, efectivamente intervenir en la solución de la calamidad que se ha presentado. Dado que no pueden ellas obrar por fuera de la esfera de sus competencias, corresponde en este caso al legislador extraordinario ampliar la esfera de sus funciones o impartir las autorizaciones de rigor. Aparte de que la conexidad con las causas que dieron lugar a la emergencia es manifiesta, las disposiciones examinadas resultan claramente necesarias. Finalmente, la determinación de un plazo de seis meses para la formulación y adopción del plan de ordenamiento territorial, no viola la autonomía de las entidades territoriales, puesto que no desconoce su poder de decisión en la materia. La norma relieva la importancia de sujetar el plan de reconstrucción física y de reorganización social, a directrices y políticas adecuadas y seguras contenidas en estos instrumentos de formulación de políticas urbanísticas y de manejo del espacio.
3.6. Condiciones antisísmicas de los inmuebles (art. 13)
El decreto ordena que todos los inmuebles que se construyan en desarrollo de las operaciones de reconstrucción del eje cafetero, se sujetarán a las condiciones antisísmicas establecidas en la Ley 400 de 1997.
La norma es exequible. Se trata de una medida prudencial que apunta a prevenir la repetición de los daños en el caso de que en la zona se presenten otros movimientos telúricos, máxime si se toma en consideración su vulnerabilidad geológica y la necesidad de contar con un mayor nivel de protección. Las cuantiosas inversiones que deben realizarse se echarían a perder si desde ahora no se incorporan las reglas técnicas sobre construcción antisísmica.
3.6.(sic) Declaración de muerte presunta (art. 11)
Los procesos que se instauren para declarar la muerte presunta se tramitarán con arreglo a las normas vigentes, y en la sentencia se señalará como fecha de la muerte el 25 de enero de 1999, a las 1:19 p.m.
La norma es exequible. El legislador extraordinario está facultado en este caso para dictar una regulación de este género, íntimamente vinculada con las consecuencias del terremoto que ocasionó la muerte a un sinnúmero de personas cuyos cadáveres no ha sido posible recuperar. Distintas normas asocian al momento de la muerte efectos jurídicos, particularmente en lo que tiene relación con los derechos patrimoniales de los miembros de su familia. Por razones de seguridad jurídica y para facilitar la definición de derechos y obligaciones, la disposición examinada resulta necesaria. Sin embargo, la formulación legal en lo que tiene que ver con la fecha de la muerte, admite prueba en contrario y, por ello, sólo tiene el carácter de presunción legal. La exequibilidad del precepto, en consecuencia, se sujeta a esta interpretación que, por lo demás, es la única que se concilia con la autonomía del juez, al cual no se le puede imponer externamente el contenido de sus sentencias por parte del legislador,
Declarar, en los términos de esta sentencia, EXEQUIBLE el Decreto 196 de 1999.

References: artículo 215
 artículo 355
 artículo 1
 artículo 241
 artículo 215
 artículo 2
 artículo 2
 artículo 21