Source: http://desvandocente.foroactivo.com/t7353-como-reclamar-contra-una-nota-de-oposicion
Timestamp: 2018-03-17 12:26:17+00:00

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Tema: Cómo reclamar contra una nota de oposición Dom 23 Oct - 0:51:06
Os dejo un modelo de reclamación contra las notas de oposición. La Ley impide que se hagan muchas de las cosas que se están haciendo habitualmente con nosotros en los procesos selectivo. Espero que sirva de ayuda para todos aquellos que se sientan injustamente tratados, y crean que deben recurrir. Este modelo es un recurso para vía administrativa. En caso de ser rechazado (algo que ocurre casi siempre, independientemente de los argumentos), tendréis que ir al contencioso-administrativo.
AL SR. CONSEJERO DE EDUCACIÓN Y CULTURA
ASUNTO: RECURSO DE REPOSICIÓN CONTRA EL LISTADO DE APTOS DEL PROCESO SELECTIVO DE 2016 CONVOCADO POR ESTA CONSEJERÍA.
Nombre y apellidos, mayor de edad, con D.N.I. número------------, con domicilio a efectos de notificaciones --------------------------, código postal ---------, teléfono número ---------, ante la Consejería de Educación y Cultura del Gobierno del Principado de Asturias comparece y como mejor en Derecho proceda
Que al amparo de lo establecido en el artículo 28 de la Ley del Principado de Asturias 2/1995 de 13 de Marzo, sobre Régimen Jurídico de la Administración del Principado de Asturias y en el artículo 116 de la Ley 30/1992 de 26 de Noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, interpongo en tiempo y forma RECURSO DE REPOSICIÓN contra la Resolución de fecha 20 de Julio de 2016 emitida por esta Consejería a la que me dirijo y en virtud de la cual se nombran funcionarios y funcionarias en prácticas al personal aspirante que ha superado las fases de oposición y concurso en los procedimientos selectivos para ingreso y acceso en los cuerpos a que se refiere la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, y para adquisición de nuevas especialidades por el personal funcionario de estos cuerpos, convocado por Resolución de 30 de Marzo de 2016 (BOPA del 4 de Abril), en base a los siguientes
PRIMERO.- Que por medio de Resolución de la Consejería de Educación y Cultura del Gobierno del Principado de Asturias de fecha 30 de Marzo de 2016 (BOPA del 4 de Abril de 2016), se convocó el proceso selectivo para ingreso y acceso a cuerpos docentes para el cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria y la especialidad de Física y Química.
El aquí personado participó en dicho proceso selectivo ante el Tribuna n---, con sede en el IES --------------------.
SEGUNDO.- Con fecha 20 de Julio de 2016, se emite Resolución por parte de la Consejería de Educación y Cultura, en la cual se publican por parte de los órganos de selección, las listas de aspirantes que han superado las fases de oposición y concurso, con indicación de la puntuación total obtenida, designándose por el correspondiente nombramiento como personal funcionario en prácticas de las personas seleccionadas.
Es precisamente contra dicha resolución contra la que se interpone el presente Recurso de Reposición que se sustenta en los siguientes
PRIMERO.- De acuerdo con el artículo 70.1 del Estatuto Básico del Empleado Público (en adelante EBEP), las plazas con asignación presupuestaria deben ser objeto de proceso selectivo en un plazo improrrogable de 3 años a partir de su inclusión en la oferta de empleo público de ese año.
El artículo 61 del EBEP establece las distintas modalidades que puede tener el proceso selectivo al que se refiere el párrafo anterior. No habiéndose celebrado ninguna nueva oposición desde 2010 hasta 2016 en la especialidad de Física y Química en Asturias, sólo cabe repartir las plazas vacantes con asignación presupuestaria de dos formas, de acuerdo con lo mencionado en el citado artículo:
a) Mediante un proceso de concurso-oposición en el que participen los aprobados de la fase de oposición del proceso selectivo del año 2010, por ser este proceso selectivo el inmediatamente anterior al momento en el que las plazas vacantes debieron ser ocupadas por funcionarios de carrera mediante el citado proceso selectivo.
Tal y como se justifica en el documento anexo, el recurrente ha aprobado dicho proceso selectivo, por lo que tendría derecho a participar en el concurso posterior al mismo, que debiera haberse convocado con todos los aprobados del año 2010.
b) Mediante un concurso de méritos que el artículo 61 del EBEP considera una modalidad excepcional de sistema selectivo. En todo caso, siempre ha de prevalecer el uso de una modalidad excepcional al incumplimiento de la ley, pues el hecho de que la administración no haya utilizado ninguna de las dos modalidades, supone incumplir el artículo 70.1 del EBEP.
En esta segunda modalidad, también podría haber participado el recurrente, si hubiera sido convocado, sin necesidad de superar ningún otro proceso selectivo.
El incumplimiento del artículo 70.1 del EBEP sitúa al compareciente en una situación peor a la que se hubiera dado si la ley se hubiese cumplido. Al haberse incumplido las mencionadas prescripciones legales, el aquí personado debe superar un nuevo proceso selectivo para poder optar a las plazas a las que debería haber optado sin necesidad de cumplir este requisito.
Además, en este nuevo proceso selectivo de 2016, fue posible la participación de candidatos que no reunían los requisitos de titulación, mencionados en la base 2.2.1 de la Resolución de 30 de Marzo de 2016, en el momento en que se deberían haber repartido las plazas.
Como la decisión del momento en que se deberían haber sacado las plazas, así como de la modalidad elegida para sacarlas, corresponde a la administración, no es posible retrotraer la situación a ese momento, sin causar un perjuicio a los candidatos que legítimamente optan a las plazas convocadas en el actual proceso selectivo de 2016.
Por todo lo anterior, para que ningún candidato resulte perjudicado por la actuación de la administración, que en opinión de la parte reclamante es contraria a derecho, solicito mi incorporación a la lista de aprobados del proceso selectivo de 2016, con la nota de oposición de 2010 (por ser esta la nota que debió considerarse si las plazas se hubieran sacado en su momento), y los méritos adquiridos en 2016, para producirse una equiparación con el resto de candidatos que concurren por vez primera al proceso selectivo actual.
Dado que como consecuencia de lo anteriormente expuesto y, de acuerdo con el baremo definitivo publicado por esta administración y la nota de oposición que figura en el documento adjunto, mi puntuación sería de 7,2024, siendo la puntuación del último aspirante seleccionado de 6,1283, solicito mi nombramiento como funcionario en prácticas, por ser mi puntuación mayor al corte necesario para la superación del concurso-oposición.
SEGUNDO.- SOBRE LA DISCREPANCIA CON LA CALIFICACIÓN DEL EXAMEN PRÁCTICO Y OTRAS CUESTIONES VINCULADAS AL MISMO Y LA SOLICITUD DE REMISIÓN DE DOCUMENTACIÓN.
Aunque las base 8.1 de la Resolución de 30 de Marzo de 2016 menciona que “sólo se calculará la nota de la primera prueba, cuando la calificación de cada parte supere el 25% de la nota asignada a ella”, esto no debe suponer la ocultación de la nota obtenida en esa parte a la persona interesada. Lo contrario supondría situarla en una posición de indefensión para plantear cualquier alegación (como la que nos ocupa) a una nota desconocida. Por lo tanto, el aquí personado no puede sino más que mostrar su estupor ante la falta de conocimiento de dicha nota antes de plantear argumentación sobre la misma. Por ello, solicito conocer la nota de la parte práctica para poder plantear argumentos sobre ella, entendiendo que todos aquellos que pudieran plantearse en caso de ser conocida esa nota antes del presente recurso y no se hubieran podido plantear por desconocimiento, deben entenderse como debidamente planteados.
De igual modo vengo a solicitar mediante el presente la remisión de la copia del examen práctico por mí efectuado, así como de las soluciones correctas al mismo y de las plantillas de calificación de cada miembro del tribunal, de conformidad con lo establecido en el artículo 35.a) de la Ley 30/1992 de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, cuando literalmente expone:
Los mencionados aspectos (el conocimiento de la nota obtenida por mí en la parte práctica y la remisión de la copia del examen efectuado) y la procedencia de los mismos han sido puestas de relieven por el propio TRIBUNAL SUPREMO, entre otras en sentencia de fecha 10 de Abril de 2012 emitida por la Sección 7ª, Sala Tercera, de lo Contencioso-Administrativo, dentro del número de Recurso 183/2011, cuando literalmente dentro del CUARTO DE LOS FUNDAMENTOS DE DERECHO, el Alto Tribunal expone:
“Diferente suerte han de correr los argumentos impugnatorios recogidos en los epígrafes III y IV de la demanda. El primer de ellos, el situado en el anterior epígrafe III, interesa la anulación de la resolución impugnada por infracción del artículo 54 LRJPAC y del artículo 22.2 del Real Decreto 364/1995, de 10 de marzo, dado que LA MERA CONSIGNACIÓN DE LA PUNTUACIÓN O NOTA DEL EJERCICIO PRESENCIADO, NO CONSTITUYE EN EL PRESENTE CASO MOTIVACIÓN SUFICIENTE DEL ACTO DICTADO. El epígrafe IV, plantea la indefensión por infracción del artículo 35 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico y Procedimiento Administrativo Común durante la tramitación de la reclamación en vía administrativa por no permitirle en dicha fase el acceso al expediente administrativo completo.
La resolución impugnada que confirma la decisión del Tribunal de calificación basa su decisión y admite la circunstancia de que el tercer ejercicio desarrollado dentro del proceso selectivo de oposición no fue ponderado con una motivación que supere la mera valoración numérica singularizada. Pero es lo cierto que, planteada una impugnación frente a las calificaciones numéricas, la ausencia de una valoración del ejercicio del recurrente con expresión de las razones por las que se fija la concreta puntuación por cada uno de los miembros concurrentes, determina una ausencia de motivación.
La simple expresión de una puntuación final en una parte de la oposición, excluyendo las valoraciones del ejercicio desarrollado, supone la falta de la debida motivación ante el cuestionamiento planteado ya que esa calificación no se sustenta en juicios concretos situados en el tiempo y descritos mínimamente, lo cual es inadmisible según señala esta Sala en su doctrina jurisprudencial recogida, entre otras en las SS. T.S de 7 de Noviembre de 2011 (RC 1253/2009) y las de 18 y 2 de marzo de 2011 (RRCC 4278/2009 y 3512/2008).
Ello no puede suplirse en el modo seguido en vía administrativa por la mera infracción o confirmación de la anterior resolución adoptada, máxime cuando el Informe del Tribunal Calificador no motivó suficientemente la calificación otorgada al aspirante finalmente excluido.
Hemos de considerar, por tanto, producida la infracción denunciada del art. 54 de la LRJAPPAC. En el presente caso se impone ofrecer una motivación adecuada por parte de la Administración, de los miembros del Tribunal de calificación y de forma suficientemente justificada de los criterios seguidos en el otorgamiento de las puntuaciones del tercer ejercicio, en los términos de la Convocatoria y en la forma reclamada por el recurrente. Todo ello sin que pueda obviarse la necesaria puesta de manifiesto al interesado de la totalidad del expediente administrativo formado con ocasión de las pruebas selectivas, según interesó en vía administrativa el aspirante, de conformidad a lo prevenido en los arts. 35 y siguientes de la citada Ley 30/1992, I.R.J.A.P P.A.C.”.
Particularmente, es de necesidad la remisión de dicha documentación a los efectos de comprobar si el tribunal calificador ha podido incurrir en el alguno de los siguientes errores:
• No valorar conocimientos específicos de Física y Química imprescindibles para la resolución correcta del problema. Dicha falta de valoración iría en contra de lo exigido en la base 7.2.1.1 de la Resolución de 30 de Marzo de 2016, y de lo comentado en el anexo sobre normas de calificación objetiva.
• Incumplir las prescripciones establecidas en los criterios de valoración de Física y Química. Cada sub-apartado de cada problema tiene una puntuación asignada, dándose la circunstancia de que todas esas puntuaciones suman 10. Ello implica que en cada sub-apartado debe dividirse la puntuación del mismo entre todas las especificaciones establecidas en los criterios de valoración.
• Cambiar de unidad de medida durante la medida, en contra de lo explicado en el anexo sobre normas de la calificación objetiva. El incumplimiento de esta norma, no sólo convierte la calificación en subjetiva, sino que asegura que dicha calificación sea incorrecta.
• La pérdida de puntuación por aspectos generales, que deben entenderse como no valorables, al ser el objetivo de la prueba mencionado en el punto 7.2.1.1 de la Resolución de 30 de Marzo de 2016, la determinación del grado de conocimientos específicos de la especialidad. Por naturaleza, algo específico es opuesto a algo general.
Como se ha expuesto a la luz de la mencionada Sentencia del Tribunal Supremo, el tribunal calificador debe motivar sus decisiones, no siendo suficiente una mera calificación numérica del apartado. En virtud de esta sentencia esta parte solicita conocer la puntuación asignada por sub-apartado, a cada conocimiento específico de Física y Química imprescindible para resolver este sub-apartado y a cada criterio de valoración, por parte de cada miembro del tribunal, así como la puntuación motivada que se ha asignado al recurrente en cada uno de los mencionados ítems.
Por otro lado y retomando lo referido al EXAMEN PRÁCTICO, para el supuesto de que de la resolución que se emita de la actual reclamación se mantenga una puntuación inferior a 2,5 puntos sobre 10 en dicho examen, esta parte solicita la repetición del mismo, por manifiesta inadecuación de la prueba a las tareas a desempeñar en el puesto de trabajo objeto del proceso selectivo. El artículo 61.2 del EBEP exige que se cuide especialmente la conexión entre el tipo de pruebas a realizar y las tareas a desempeñar en el puesto de trabajo.
En opinión del compareciente, esta inadecuación queda de manifiesto por los siguientes hechos:
a) De acuerdo con los requisitos de titulación establecidos en la base 2.2.1 de la Resolución de 30 de marzo de 2016, se necesita un título superior para poder inscribirse en el proceso selectivo objeto del presente recurso. Hay que recordar que el proceso selectivo faculta para obtener un puesto del Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria, es decir, de un nivel inferior al de la titulación universitaria que poseemos todos los aspirantes. Previsiblemente, en base a este hecho, el legislador estableció un mínimo de 2,5 puntos sobre 10 en la parte práctica para poder hacer media con la parte teórica de la primera prueba, pues es lógico suponer que un titulado universitario ha adquirido las habilidades técnicas necesarias para impartir un nivel de enseñanzas medias en los estudios superiores que ha cursado.
Es de esperar, por lo tanto, que cuando menos una mayoría de los candidatos hubiésemos aprobado esta prueba práctica. Sin embargo, es lo cierto, que tan sólo un (1) aspirante de los doscientos setenta y siete (277) presentados ha conseguido aprobarla, y sólo cuarenta y cuatro (44) de esos aspirantes han llegado a la puntuación de 2,5 necesaria para hacer media con la parte teórica, en todo el proceso. En el tribunal ---, los datos son aún peores, no habiendo aprobado ninguno de los sesenta y un (61) candidatos presentados a la prueba práctica, y dándose la circunstancia de que sólo seis (6) de los aspirantes alcanzaron el 2,5 necesario para hacer media con la parte teórica.
Estadísticamente, estos datos son suficientemente elocuentes para demostrar que este examen práctico no era adecuado para ningún proceso selectivo. Sostener lo contrario sería como sostener que cuando se ve circular a todos los coches en sentido contrario por la autopista, todos se han equivocado de sentido.
b) El tamaño del examen es exagerado si se toma en consideración el tiempo concedido para su realización. Si de lo que se trata es de que el participante en el proceso selectivo demuestre sus habilidades en la resolución de problemas, no tiene sentido un examen en el que no se dispone del tiempo suficiente para pensar en distintas estrategias para resolverlo y optar entre ellas, o la que cuadra mejor con los conocimientos teóricos adquiridos sobre el tema del que se ocupa el problema.
c) En nuestra tarea como profesores, debemos dar solución a problemas conocidos de antemano, que preparamos antes de las clases, y cuyas soluciones completas tenemos disponibles. Una prueba que se adapte a las tareas a realizar debe consistir en un examen práctico, sobre ejercicios cuyas soluciones estén disponibles para los opositores. De entre tales problemas, deben extraerse los de la prueba. En consecuencia, solicitamos que en la repetición del examen tenga disponible, con tiempo suficiente para su preparación, un listado de todos los problemas que pueda suscitar la prueba, con sus soluciones completamente desarrolladas. Dicha petición, la realizamos para evitar que se dé una situación análoga a la producida ahora, en la repetición del examen práctico.
d) De lo anteriormente expuesto y del análisis de otras especialidades, se deduce que el examen práctico ha sido utilizado para menoscabar y reducir a la mínima expresión el principio de mérito, que es uno de los principios rectores del acceso a la función pública. Todo ello, exclusivamente, en aras de una mayor agilidad. En el tiempo establecido para concluir el proceso desde la realización del primer examen (20 de Junio -15 de Julio, según distintas declaraciones públicas del Consejero de Educación, D. Genaro Alonso), los tribunales no dispusieron de tiempo material suficiente para calificar a un número significativo de aspirantes en la 2ª prueba. La Resolución de 30 de Marzo de 2016 establece en su base 7.2.1.2, que cada aspirante puede utilizar una hora para la preparación de la unidad didáctica y otra hora para la defensa de la programación y la exposición de la mencionada unidad, disponiendo el tribunal calificador de un tiempo indefinido para realizar las preguntas que considere oportunas.
Teniendo en cuenta que la lectura de la primera prueba terminó el día 4 de Julio, las notas de la primera prueba fueron publicadas el día 5 de Julio (es decir, el día siguiente) y la entrega de la programación fue fijada para el día 6 de Julio, el tribunal calificador o los órganos competentes, sólo dispusieron del periodo comprendido entre los días 7 de Julio y 15 de Julio para realizar las siguientes acciones:
- Examinar a todos los candidatos que pasen a la segunda prueba, con una estimación razonada de 2 horas y 10 minutos por candidato, de acuerdo a lo mencionado.
- Publicar las notas de la segunda prueba.
- Publicar las notas medias de la fase de oposición, tras lo que debe haber un plazo de dos días para reclamar, de acuerdo a lo mencionado en la base 8.3 de la Resolución de 30 de Marzo de 2016.
- Publicar el baremo provisional de la fase de concurso, tras el que hubo un plazo de reclamaciones al mismo.
- Publicar el baremo definitivo de la fase de concurso. La parte aquí personada ha de manifestar su sorpresa porque la resolución recurrida procediese al nombramiento de los funcionarios en prácticas sin haber sido publicado el baremo definitivo, puesto que la información contenida en el mismo puede ser imprescindible para realizar cualquier reclamación a esta resolución, y desde luego lo es para calcular la puntuación final del concurso-oposición.
- Realizar la media ponderada de la nota de oposición y la fase de concurso, que dio lugar al listado de aptos del proceso selectivo.
Con estos plazos, puede comprobarse fácilmente que la prueba práctica ha sido utilizada como criba, para eliminar aspirantes, atentando gravemente contra el principio de objetividad.
En función de la nota desconocida de la práctica, además de la repetición del examen práctico, la parte alegante también podría aceptar la recalificación objetiva del examen práctico, mediante una calificación de 10 para la nota máxima a emitir por el tribunal, una calificación de 0 para la más baja, y calificaciones proporcionales para las intermedias. Ello, siempre que de este proceso derivase una puntuación superior a 2,5 puntos en la parte práctica para el compareciente.
AL SR. CONSEJERO DE EDUCACIÓN Y CULTURA DEL GOBIERNO DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS SOLICITO,
Que habiendo presentado este escrito junto con la documentación que se acompaña, se tenga por interpuesto en tiempo y forma RECURSO DE REPOSICIÓN contra la Resolución que mediante el presente documento se impugna, y con estimación del mismo en su día se emita resolución por la que:
Se acuerde mi incorporación a la lista de aptos del proceso selectivo del año 2016, al no haber participado en el anterior proceso que debió convocarse entre 2010 y 2016, por haber incumplido la Administración su obligación de convocarlo, de acuerdo con lo establecido en el artículo 70.1 del EBEP. Téngase en cuenta que de haberse cumplido la ley no necesitaría aprobar una nueva fase de oposición para poder acceder a la fase de concurso del proceso selectivo no convocado.
Subsidiariamente y para el supuesto de no estimación de lo anterior, se proceda a la repetición del examen práctico, por manifiesta inadecuación del mismo a las tareas a desempeñar en el puesto de trabajo al que se opta, de acuerdo con lo mencionado en el artículo 61.2 del EBEP.
En defecto de lo anterior y siempre que de su aplicación se derive una puntuación igual o superior a 2,5 puntos sobre 10, el alegante aceptaría la recalificación objetiva del examen práctico.
PRUEBA SOLICITADA: Con base a lo dispuesto en el artículo 35 de la Ley 30/1992 de 26 de Noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, se solicita:
a) Conocer la nota de la parte A de la primera prueba, correspondiente a la fase práctica.
b) Copia de mi examen práctico, así como de las soluciones correctas y de la plantilla de corrección utilizada por cada miembro del tribunal.
c) La puntuación asignada por sub-apartado, a cada conocimiento específico de Física y Química imprescindible para resolver ese sub-apartado, y a cada criterio de valoración, por parte de cada miembro del Tribunal, así como la puntuación motivada que se ha asignado al compareciente en cada uno de los mencionados ítems.
ANEXO: NORMAS DE LA CALIFICACIÓN OBJETIVA.
Para que una medida sea objetiva, cualquiera que sea su naturaleza, debe ser reproducible por cualquier persona que la realice. Es decir, cualquier persona debe de obtener el mismo resultado en la medida, si esa medida ha sido realizada objetivamente. No es habitual la aplicación de normas objetivas en la calificación de exámenes, que respeten a la vez las normas naturales de medida. Una calificación objetiva puede no ser correcta. Una calificación que no respete las normas naturales de medida siempre es incorrecta. A continuación, se explicará mediante varios ejemplos sencillos, cómo debe realizarse la calificación de un examen, de forma objetiva y segura. Supongamos el siguiente examen formado por estas 10 preguntas y sus respuestas:
1- ¿Cuál es la capital de Italia? Respuesta: Roma. (Correcta)
2- ¿Cuál es la capital de Francia? Respuesta: París. (Correcta)
3- ¿Cuál es la capital de Dinamarca? Respuesta: Oslo. (Incorrecta)
4- ¿Cuál es la capital de Marruecos? Respuesta: Rabat. (Correcta)
5- ¿Cuál es la capital de Zambia? Respuesta: Lusaka. (Correcta)
6- ¿Cuál es la capital de Egipto? Respuesta: Madrid. (Incorrecta)
7- ¿Cuál es la capital de EE.UU.? Respuesta: Washington. (Correcta)
8- ¿Cuál es la capital de Argentina? Respuesta: Caracas. (Incorrecta)
9- ¿Cuál es la capital de Perú? Respuesta: Lima. (Correcta)
10- ¿Cuál es la capital de Ecuador? Respuesta: Quito. (Correcta)
Dado que la respuesta a cada pregunta es una sola palabra, este es el examen más objetivo posible. O la palabra está bien, o está mal. Es lógico que todos llegamos a la conclusión de que la puntuación de este examen debe ser de 7 puntos sobre 10.
Supongamos ahora que el examen anterior tiene este otro diseño:
1- Señala las capitales de los siguientes países europeos: Italia, Francia y Dinamarca.
2- Señala las capitales de los siguientes países africanos: Marruecos, Zambia y Egipto.
3- Señala las capitales de los siguientes países americanos: EE.UU., Argentina, Perú y Ecuador.
No ha cambiado nada en cuanto a contenido respecto al primer diseño. Sólo hemos distribuido de forma diferente los conocimientos específicos que le pedimos al alumno entre las preguntas del examen. Debe cambiar, por lo tanto, la puntuación asignada a cada pregunta, pero no así la puntuación de cada respuesta correcta. Así, la pregunta 1 y la 2 deben valer 3 puntos, y la 3 debe valer 4 puntos. Si hacemos una calificación objetiva de este examen, el resultado seguirá siendo 7 puntos, al tener que mantener la calificación asignada a cada respuesta correcta.
Pero en este segundo caso empiezan a surgir los problemas. El calificador subjetivo encontrará la excusa perfecta en el diseño del examen, para decir cosas como las siguientes:
- ¡Qué barbaridad! ¿Cómo se puede decir que Madrid es la capital de Egipto? ¡Esto es una patada tan grande que la pregunta merece un 0 redondo!
- ¡Qué barbaridad! ¿Cómo se puede decir que Caracas es la capital de Argentina? ¡Esto es una patada tan grande que la pregunta merece un 0 redondo!
De esta manera, suponiendo que considera aceptable el fallo de la capital de Dinamarca, el calificador subjetivo llegará a la conclusión de que el examen debe tener una calificación de 2 puntos sobre 10. Como vemos, el calificador subjetivo ha convertido un notable en una nota con la que no se podría hacer media en este proceso selectivo.
No siempre las impresiones subjetivas llevan a resultados incorrectos, pero en este caso sí. El juicio del calificador subjetivo no tiene fundamento, pues la dificultad de las respuestas depende del alumno que haga el examen, no de su voluntad. Para un habitante de Zambia, la más fácil es la pregunta 5 del primer caso. Quizás un danés considere, como el calificador subjetivo, que es inaceptable fallar la pregunta 3 de ese mismo caso. Pero objetivamente, no hay duda alguna de la nota que deben tener ambas pruebas. La discrecionalidad técnica del calificador no debe tener ningún papel en la calificación de estos casos.
Del examen de la actuación del calificador subjetivo en el segundo caso, también podemos extraer otra norma para evitar cometer fallos en la calificación objetiva: no se puede dejar sin puntuar ninguna de las cosas que se preguntan.
Si no se quiere puntuar algo, sólo hay un modo objetivo de hacerlo. Este modo es no preguntarlo en el examen. Por lo tanto, antes de poner el examen es el momento de decidir qué es lo importante. Aquí ya aparece la discrecionalidad técnica del calificador. Puede acertar o equivocarse en qué es lo importante, pero se supone que sabe lo que hace. Una vez que la pregunta se ha hecho, se debe calificar. Una pregunta que contiene respuestas correctas no puede tener un 0.
Supongamos ahora otro caso, que ilustra también un error habitual en la puntuación:
1- Realiza la siguiente operación matemática: 5 + 3 × 2 + 4 × (8 – 10: 2) Respuesta: 23.
2- Aplica las siguientes operaciones al resultado anterior:
a) Multiplícalo por 2.
b) Elévalo al cuadrado.
c) Divídelo entre su menor divisor posible, exceptuando el 1.
Como vemos para resolver la pregunta 2 es necesario conocer el resultado de la pregunta 1. El calificador subjetivo encontrará en ello la excusa perfecta, para ponerle un 0 al alumno en la pregunta 2 si así lo considera.
Sin embargo, ante una pregunta así, el alumno tiene varias formas de demostrar sus conocimientos matemáticos. No olvidemos que el examen tiene esa finalidad. No se trata de que el alumno sepa hacer ese examen concreto, sino de que el alumno aproveche el examen para demostrar todo lo que sabe. Así, si el alumno especifica que el resultado dependerá de la corrección de la respuesta de 1, o supone razonadamente una respuesta posible a la pregunta 1 basada en sus conocimientos teóricos, y posteriormente resuelve correctamente la totalidad de la pregunta 2 con esa respuesta, está demostrando que sabe hacer la pregunta 2, y debe tener la puntuación completa asignada a esa pregunta.
Con un calificador objetivo, el alumno no tendrá ningún problema, porque el calificador objetivo sólo valora en cada pregunta los conocimientos que busca que demuestre el alumno en esa pregunta.
Otro aspecto es el valor que debe darse a cada pregunta en el caso 3. De nuevo aparece la discrecionalidad técnica del calificador. ¿Es más importante sumar, restar, multiplicar o dividir? Cada calificador tendrá su opinión, que se supone formada. Pero nunca es discrecional que si se pone una operación dónde hay que sumar, restar, multiplicar, dividir y resolver un paréntesis, cada una de esas operaciones debe tener asignada una puntuación distinta de cero.
De todo lo dicho hasta ahora, se deduce que si yo pongo un examen muy largo o muy denso, no sólo estoy complicando la vida al alumno, sino también al calificador objetivo. Todos los conocimientos específicos necesarios para resolverlo deben puntuarse. Aplicando esto al caso de nuestro examen práctico, deben puntuarse necesariamente cambios de unidades, cálculos de masas moléculas, conversiones de pKa a Ka, y un muy largo etcétera. De no hacerse, estaríamos haciendo lo mismo que el calificador subjetivo en el caso 2.
Finalmente, hay una norma natural que complica sobremanera, ya no sólo la calificación objetiva del examen práctico, sino la corrección de esa calificación. Paso a explicarla, primero con un caso de la vida cotidiana. Supongamos que queremos medir la anchura de una mesa y dar el resultado en centímetros. Sólo hay una forma correcta de hacer esto. Debe medirse toda la mesa en centímetros. Si por ejemplo, la anchura de la mesa es de 90 cm, cogiendo una cinta métrica, todo el que quiera puede comprobar objetivamente que esa es la anchura real de la mesa. Podría medir la mesa de una sola vez o por partes, siempre que mida cada parte en centímetros.
Pero creo que nadie considerará razonable dividir la mesa en 3 partes iguales, medir la primera parte en centímetros, la segunda en metros y la tercera en kilómetros. Luego sumar todo y esperar que el resultado sea correcto. Si hiciésemos esto, la primera parte mediría 30 cm., la segunda parte 0 m. y la tercera parte 0 Km. Al sumar estos resultados, el valor obtenido sería 30 cm. Evidentemente, esta medida está mal hecha. El motivo es que no se puede cambiar de unidad de medida durante la medida.
Podemos aplicar esto a un último examen, y ver en que se traduce a la hora de calificarlo objetivamente.
Pregunta 1: 1.5 puntos.
Pregunta 2: 3,75 puntos.
Pregunta 3: 1 punto.
Pregunta 4: 2,25 puntos.
Pregunta 5: 1,25 puntos.
Pregunta 6: 0,25 puntos.
El hecho de dividir un examen en preguntas de distinto valor no implica utilizar distinta unidad de medida en cada una de las preguntas. En el caso de la mesa, yo pude medir los 90 cm. con la cinta, midiendo los 50 primeros centímetros antes, luego los 20 siguientes, luego los 5 siguientes y, luego los 15 últimos. El resultado siempre sería el mismo, independientemente de las partes que tomásemos, dejando a un lado consideraciones de precisión de la medida, que no son relevantes en este caso. Por lo tanto, es perfectamente correcta la distribución de la puntuación del examen mencionada en el caso 4. De hecho, cualquiera lo es. Pero, según la distribución que haga de la puntuación, estaré obligado a medir con mayor o menor precisión para no tener seguro el error en la calificación.
Viendo la distribución de la puntuación de cada pregunta, como mínimo tendré que medir utilizando la unidad de medida equivalente a 0,25 puntos. Dicho de otra manera más comprensible, si no mido cada pregunta como máximo de 0,25 en 0,25 puntos, la calificación del examen estará equivocada con toda seguridad. Ello significa que las puntuaciones posibles de las preguntas del examen deben ser:
Pregunta 1: 0; 0,25; 0,50; 0,75; 1; 1,25; 1,50.
Pregunta 2: 0; 0,25; 0,50; 0,75; 1; 1,25; 1,50; 1,75; 2; 2,25; 2,5; 2,75; 3; 3,25; 3,5; 3,75.
Pregunta 3: 0; 0,25; 0,50; 0,75; 1.
Pregunta 4: 0; 0,25; 0,50; 0,75; 1; 1,25; 1,50; 1,75; 2; 2,25.
Pregunta 5: 0; 0,25; 0,50; 0,75; 1; 1,25.
Pregunta 6: 0; 0,25.
También sería correcto emplear cualquier valor obtenido al dividir 0,25 en partes iguales más pequeñas, y puntuar cada pregunta con esos intervalos.
Si como suele pasar en los numerosos casos en los que se viola esta norma y, por lo tanto la calificación del examen es necesariamente incorrecta, se aplican las formas de proceder del calificador subjetivo, la no aplicación de esta norma natural asegura que la nota del examen sea menor a la real.
Aplicando esta norma a nuestro examen práctico, deberían medirse todos los sub-apartados como máximo con la precisión de la puntuación asignada al menor de ellos. Habría que ver la calificación máxima posible en cada sub-apartado (no me acuerdo y no dispongo de la copia del examen), para comprobar si debe utilizarse un intervalo de calificación menor.
Terminaré esta explicación, volviendo sobre el concepto de discrecionalidad técnica. Hay un amplio margen para ella, sin caer en el error o en la calificación subjetiva. Las normas naturales de medida no requieren de conocimientos técnicos especiales para ser aplicadas. Basta querer aplicar una norma antinatural de medida y comprobar el resultado de la medida, para darse cuenta de que dicha medida es incorrecta. Todo el que quiere, puede comprobar que la mesa y cualquier otra cosa sólo se puede medir correctamente si no se cambia la unidad de medida en medio de la medida. Y un examen no es una excepción.

References: artículo 28
 artículo 116
 Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 resolución 
 artículo 70
 artículo 61
 artículo 61
 artículo 70
 artículo 70
 Resolución 
 Resolución 
 artículo 35
 resolución 
 artículo 54
 artículo 22
 Real Decreto 
 artículo 35
 resolución 
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 Resolución 
 Resolución 
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 artículo 61
 Resolución 
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 artículo 70
 artículo 61
 artículo 35