Source: http://hidroensc.com.ar/evs6agradece.html
Timestamp: 2017-07-23 20:42:31+00:00

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Considerar los dichos y las responsabilidades de todos los que han participado y de los que tenían la obligación de participar y no lo han hecho: actores, fiscales, consultores, agrimensores, peritos, funcionarios provinciales y municipales, terceros y demandados; y advirtiendo la docena de años transcurridos desde aquel 7/11/96 y mis primeras urgidas denuncias sobre este “asentamiento humano en áreas imposibles”, así caratulado en el voluminoso expediente municipal 7590/96; en Diciembre de 1999 desaparecido y en el 2005 vuelto a aparecer; y en el no menos voluminoso exp. Prov. 2400-1904 del 14/11/96 dirigido al Ministro de Obras Públicas; caratulado “necios de toda necedad”; desaparecido en 1997 y vuelto a aparecer despojado de sus escandalosas fotografías dos años más tarde; que conociera en el 2005 ingreso en la Secretaría de Demandas Originarias; refiriendo ambos del barrio Los Sauces al que siguieron prestos otros 4 barrios en su inmediato entorno: La Lomada del Pilar, Los Pilares, Ayres del Pilar y Street Pilar con los mismos vicios hidráulicos, también aprobados y denunciados; planteados reclamos administrativos y judiciales, incluso entre ellos mismos –La Lomada del Pilar/c Los Sauces- sin considerar el primero haber centuplicado las faltas por las que al otro demandaba; decuplicadas las marchas y contramarchas del ejecutivo provincial en sus siempre erradas decisiones; silenciado el municipal y habiendo consolidado centenares de familias sus hábitats en ellos, al menos entonces, apreciar prudente reiterar en esta litis la expresión del ancho mínimo inexcusable de 100 mts a ambos lados del curso de agua que fija el decreto 11.368/61, para evitar que quede eternizado el problema hidráulico llamado a mayores déficits a medida que la zona consolide su desarrollo urbanístico; quedando las actuales construcciones en esa franja afectadas a oportuna expropiación cuando los planes de saneamiento lo requieran, imposibilitándoles introducir reparaciones, cambios o mejoras a todos los inmuebles asentados en la franja. Los propietarios ribereños no pueden hacer en ese espacio ninguna construcción, ni reparar las antiguas que existieren, ni deteriorar el terreno en manera alguna. Art 2639 del C.C.
Recreadora desestructuración que intenta alcanzar hoy oportuna utilidad a esta litis, asistiendo al “desorden” de las transformaciones urbanas sin los complementarios Planes Reguladores municipales previstos hace 48 años en estas leyes mencionadas; y recordando que deben asumir éstos cómo resolver los problemas sanitarios contemplados en la ley (Ley 6254, art 3°, inc. c), que pongan a cubierto de “toda inundación” a las nuevas construcciones dentro de las zonas ya fraccionadas (ley 6254, art 5°), Estas desatenciones primarias de prevenciones legales específicas que alguna vez asistieron la siembra de los clubes de campo de vivienda transitoria, hoy pesan con muchísima mayor gravedad en el tapiz de los desarrollos de los cinturones urbanos de 4° y 5° grado, con ajustados “núcleos urbanos” cerrados, de vivienda permanente.
Sea también esta litis oportunidad de tributar aprecio y reconocimiento al Arq. Alberto Mendonca Paz, al equipo original de nobles colaboradores y al puñado sobreviviente que aun después de 30 años siguen transmitiendo alientos para la formación de profesionales en las áreas de planeamiento provincial y municipal, guiando la implementación de la ley de Ordenamiento Territorial y Uso del Suelo. A ellos me acerqué hace 25 años. Y el dulce oficio de sus esfuerzos, ánimos me han contagiado que hoy me mueven al OBJETO de esta litis con el reconocimiento de la sinceridad de todos los aportes que se han hecho, presintiendo que a las Excelencias Ministeriales, su extendido caos estimulará ánimos de profundo aprecio.
De la aplicación de las leyes civiles. Código Civil Art.15.- Los jueces no pueden dejar de juzgar bajo el pretexto de silencio, oscuridad o insuficiencia de las leyes. Art.16.- Si una cuestión civil no puede resolverse, ni por las palabras, ni por el espíritu de la ley, se atenderá a los principios de leyes análogas; y si aún la cuestión fuere dudosa, se resolverá por los principios generales del derecho, teniendo en consideración las circunstancias del caso.
Art 2639: los propietarios limítrofes con los ríos o con canales que sirven a la comunicación por agua, están obligados a dejar una calle o camino publico de treinta y cinco metros hasta la orilla del río, o del canal, sin ninguna indemnización. Los propietarios ribereños no pueden hacer en ese espacio ninguna construcción, ni reparar las antiguas que existieren, ni deteriorar el terreno en manera alguna. Art.2640.- Si el río, o canal atravesare alguna ciudad o población, se podrá modificar por la respectiva municipalidad, el ancho de la calle pública, no pudiendo dejarla de menos de quince metros. De aquí el recurso que fundaron en aquella aprobación del proyecto hidráulico del barrio Los Sauces un 27/12/96 para achicar a 15 m la restricción debida ¡“al camino de sirga”!; ¡camino de sirga! que tres años más tarde el Ing Fraomeni de la consultora técnica adscripta a Fiscalía de Estado apuntaba a un curso de aguas, no sólo nada navegable, sino de ¡aguas intermitentes! regalando torpes identidades en ambos tratamientos técnico-administrativos. Art.2642.- Es prohibido a los ribereños sin concesión especial de la autoridad competente, mudar el curso natural de las aguas, cavar el lecho de ellas, o sacarlas de cualquier modo y en cualquier volumen para sus terrenos. Art.2647.- Los terrenos inferiores están sujetos a recibir las aguas que naturalmente descienden de los terrenos superiores, sin que para eso hubiese contribuido el trabajo del hombre. Art.2651.- El dueño del terreno inferior no puede hacer dique alguno que contenga o haga refluir sobre el terreno superior, las aguas, arenas o piedras, que naturalmente desciendan a él, y aunque la obra haya sido vista y conocida por el dueño del terreno superior, puede éste pedir que se destruya, si no hubiese comprendido el perjuicio que le haría, y si la obra no tuviese veinte años de existencia.
Art.2653.- Es prohibido al dueño del terreno superior, agravar la sujeción del terreno inferior, dirigiendo las aguas a un solo punto, o haciendo de cualquier modo más impetuosa la corriente que pueda perjudicar el terreno inferior. Siguen los 3 cuerpos legales provinciales que fundan restricciones y cesiones al fundar “núcleos urbanos” en prevención de inundaciones
ARTICULO 1.- Quedan prohibidos los fraccionamientos y ampliaciones de tipo urbano y barrio parque, en todas la áreas que tenga una cota inferior a + 3,75 I. G. M. y que se encuentran ubicadas dentro de los siguientes partidos: Avellaneda, Berisso, Ensenada, Escobar (llanura intermareal), Esteban Echeverría, General San Martín, General Sarmiento, Lanús, La Plata, Lomas de Zamora, Magdalena, Matanza, Morón, Pilar (Luján en su salida a la llanura intermareal que en el estudio hidrológico de la cuenca realizado por el INA se estiman por encima de las 12.000 Has. y del 25% de la superficie del partido), Quilmes, San Isidro, San Fernando, Tres de Febrero, Tigre (llanura intermareal y zonas del Delta del Paraná) y Vicente López. ARTICULO 2.- Dentro de las zonas prohibidas en el artículo 1° se permitirán fraccionamientos con los lotes no menos de una (1) hectárea, integrantes de fracciones rodeadas de calles y cuya superficie no sea inferior a doce (12) hectáreas.
convalidado por el Art.4° de la Disposición 984/00 del MOSPBA y refrendada por el Dec 37/03 del Gobernador, B.O. 24900, dice así: “Al crear o ampliar núcleos urbanos que limiten con cursos o espejos de agua permanentes, naturales o artificiales, deberá delimitarse una franja que se cederá gratuitamente al Fisco Provincial arbolada y parquizada, mediante trabajos a cargo del propietario cedente si la creación o ampliación es propiciada por el mismo.
Asimismo, cuando el espejo de agua esté total o parcialmente contenido en el predio motivo de la subdivisión se excluirá del título la parte ocupada por el espejo de agua, a fin de delimitar el dominio estatal sobre el mismo. A los efectos de este artículo la zona del Delta del Paraná se regirá por normas específicas”.
Una herramienta mediadora de libertad y correspondiente responsabilidad nos acerca la nueva legislación francesa sobre la descentralización territorial del dominio público fluvial y útil en nuestro caso, para aplicar a las áreas que el art 59 de la ley 10128/83 solicita sean cedidas al fisco arboladas y parquizadas. Tarea que bien a gusto harían los cedentes ribereños, si tras experimentar, aceptaran las responsabilidades que en retorno caben a esas transferencias dominiales. Nota referenciada:
Association Francaise des établissements publics territoriaux de bassin La décentralisation territoriale du domaine public fluvial Par Philippe MARC Avocat à la Cour . . . . ver aquí este pdf Ver también al final de http://www.lineaderiberaurbana.com.ar/linea18g.html
Código de Aguas Ley 12257, dos años posterior a mis denuncias e impugnado y ampliada su impugnacion en la secretaría de Demandas Originarias de la Suprema Corte Provincial: solicitada la Declaración de Inconstitucionalidad del art. 18, ley 12.257 por expedientes I 69519; Declaración de Inconstitucionalidad de la Resolución 705 del Ministerio de infraestructura, vivienda y servicios públicos, causa I 69518/07 y Declaración de Inconstitucionalidad del Decreto 3.511/07 del Ministerio de infraestructura, vivienda y servicios públicos, causa I 69520 Art 5° de la ley 12257.- para dar cumplimiento a la planificación hidrológica se confeccionarán los planes hidrológicos de participación y naturaleza multidisciplinaria. ¿dónde están esos planes, pues todo queda hoy librado a los atropellos de los mercaderes y ni la AdA ni los municipios se hacen presentes para frenarlos?
Artículo 6º: La Autoridad del Agua deberá confeccionar cartas de riesgo hídrico en las que se detallarán las zonas que puedan ser afectadas por inundaciones, atendiendo para su elaboración a criterios geomorfológicos e hidrológicos que permitan una delimitación planialtimétrica de áreas de riesgo, con indicación de la graduación del mismo en función de posibles anegamientos. ¿Dónde están esas cartas de riesgo después de 10 años de aprobada la ley? ¿Dónde los testimonios vecinales? Art 18°: demarcación de línea de ribera de creciente máxima. (último párrafo) A falta de registros confiables se determinará conforme a criterios hidrológicos, hidráulicos, geomorfológicos y estadísticos evaluados a la luz de una sana y actualizada crítica. ¿Dónde están esos estudios y esas demarcaciones?
b) Las zonas de riesgo de inundación. Artículo 152: La Autoridad del Agua efectuará la demarcación a que se refiere el artículo precedente en base a los estudios y antecedentes hidrológicos correspondientes. y podrá modificarla por resolución fundada. ¿dónde están publicados esos estudios y antecedentes? En ningún lado. ¿Qué hicieron los comités de cuenca en 10 años?
Hasta aquí, toda la responsabilidad primaria es clara, definitiva, sencilla, de sentido común, intransferible por razones prácticas elementales, sólo municipal. Nunca la AdA con sus dos funcionarios en la Jefatura de Límites y Restricciones y sus 11 inspectores para cuidar todo el suelo provincial y las docenas de compromisos que surgen de su paquidérmico código de aguas, estuvo en condiciones de cuidar las docenas de miles de kilómetros de las riberas de estos cursos de agua, que sólo en cercanía hoy se lograrían alcanzar. Es imposible que la competencia municipal en estos temas aparezca licuada, (en adiciones a la anterior licuación ya mencionada) porque entonces nada ni nadie se hará cargo de nada.
Si hay algo difuso pudiera haber entorpecido desde un segundo plano la claridad de cuestiones tan elementales, ese algo viene reflejado en la reforma que el Dr Borda acercó al Art 2340 del Código Civil, que sin trabajo de campo alguno en hidrología de llanura y sin diferenciar hidrología urbana de rural, ni cuantitativa ni cualitativa, ni de ciclos de humedad ni de seca, llamado al deseo de apuntar algún muy elemental criterio sobre esta materia de la Hidrología que hoy a todos enriquece, sólo sumó abismos a estas cuestiones, que aún siendo bien elementales no logran acercar riqueza con un mínimo discernimiento paralelo. Contrastar los artículos 2340 y 2577 del CC apuntando en uno la expresión “creciente media ordinaria” y en el otro “las más altas aguas”, sólo ha sido útil para obligarnos a meternos de lleno en una cuestión extraordinariamente compleja; incluso, en cada situación en particular. Así diferenciar lo rural de lo urbano, los suaves valles de 40 cms de pendiente por Km, de las llanuras extremas de 4 cms de pendiente por Km donde la mecánica de fluídos ya descubre sus propias dificultades en extrapolaciones de analogías de extrema pobreza buscando de esquivar las herramientas bastante más complejas de modelar que acerca la termodinámica a través de los procesos de convección interna y flujos verticales; o incluso de áreas endorreicas que ya la ley de presupuestos mínimos 25688 considera unidades de gestión en sí mismas; e indivisibles de tal manera que no caben escurrentías que en ellas sean pretendidas, pues su esencia es endorreica y bien apuntó al valor de ese carácter hace un siglo el incomparable Ameghino que hoy en ciclo de seca sin esfuerzo sus aprecios recordamos; y en ciclo de humedad, ni siquiera una recurrencia media ordinaria de tan sólo 5 años evitaba que las 2,5 millones de hectáreas de áreas endorreicas pasaran al dominio público según el art 2340 del CC modificado y según el art 18 de la ley 12257; que por ello, tanto el plan maestro como el código de aguas quedaron atrapados en alelamientos y protestas que al menos sirvieron para afirmar la existencia de profundos desaciertos de criterios técnicos que nunca alcanzaron mínimo filtro hermenéutico que descubriera tan magnas obsolescencias. Todas estas elementales referencias descubren que la hidrología es una ciencia extraordinaria, pero no para darse a legislar como si fuera sencillo de tallar con ella.
En adición de complejidades, ya no sólo expresivas, -llamando “Río” de la Plata a un estuario que al menos en los últimos 10.000 años nunca fue “río”, sino “estuario” y que tales diferencias son abismales en cualquier mirada a sus contrapuestos flujos y caldas energías-; las de nuestro estuario del Plata sometido a la acción de mareas sudestadas ya aparecieron capaces de llevar la cota de anegamiento hasta los 5,24 m de altura sobre el 0 del IGM –(5 mts reconocen las obranzas de defensa en la Boca del Riachuelo que no fueron calculadas con mirada a creciente media ordinaria, sino con mirada a recurrencias de 100 años propias de crecientes máximas que al borde superior de Justiniano lo dejaron de bien de lado sin importarles los enormes presupuestos nunca antes asumidos para estas obranzas que siempre habían concluído en fracasos)- y por ello cabría llevar los límites prudenciales de las altas mareas sudestadas del llamado Río de la Plata que nunca, repito, fue tal río, hasta más allá de Campana, dejando a todas las zonas deltarias y aledañas bajo el agua, a pesar de mil sueños. Recordando en adición de antecedentes, aunque un poco más lejanos, que hace unos 2.500 años el agua de las mareas estuariales llegaba al mismo valle mesopotámico que los pilotos de Garay llamaron “ de Santiago”.
¿¡Qué quedaría entonces en las prevenciones referidas a los asentamientos humanos “permanentes”, de la noción de maximun flumen, de borde superior del cauce, de terraza inferior, de crecientes medias ordinarias, en estas praderas que con el más simple resfrío de la tercera cuenca más grande del planeta pasan a la lista de las catástrofes?! Hoy intentamos iluminar en esta litis los breves marcos legales preventivos con visibles tardanzas en sus aplicaciones por los interminables entreveros, presiones y burdos esquives de mercaderes, tras haber estos insistido por años en la existencia de vacíos legales que buscaron fueran llenados por una legislación nacional de barrios feudales “especiales” –Ver proyecto de ley 7062/00 de diputados, y 1607/98 de senadores, presentado el primero por De la Rosa y el Esc. Allende Iriarte, pariente este último de Novaro Hueyo, escribano del barrio Los Sauces y sembrada su desvergüenza en comisiones por este que suscribe-
y no menos oscurecidos estos breves cuerpos legales por atropellos de nuestros verdugos escurridores provinciales sumidos en todo tipo de bien ganadas pobrezas, siempre malinterpretando códigos elementales y soñando con torpes obranzas. Atropellos que nunca parecen concluir y que también incluyen el ninguneo completo en la falta de transversalidad, sin mención alguna de la ley 8912/77 de ordenamiento territorial y uso del suelo, modificada por la ley 10128 y las leyes 10653 y 10.764 y ordenada por decreto 3389/87, resaltando así, repito, la vieja división entre “verdugos escurridores” soñando con planteos ingenieriles y obranzas hidráulicas contra Natura, y urbanistas mirando el uso del suelo que jamás quedó resuelto con los únicos presupuestos que alguna vez tuvieron los primeros con sus políticas de “limpiezas de lecho”, cuya receta ha sido siempre el paupérrimo salvoconducto para poner en boca de intendentes, ilusión de vecinos y salir de aprietos; pretendiendo en este valle de Santiago meter bandas de anegamientos de hasta 1.800 mts de ancho y hasta 2,85 m de altura, cavando en las riberas y someras aguas de un cauce con ancho promedio entre sus bordes superiores, inferior a los 15 mts. ¿Qué queda entonces de la visión de Justiniano? ¿Qué queda de la defensa de la dominialidad cuando se trata de propiciar la creación o ampliación de “núcleos urbanos con Papá Estado de Garante? Estos descalabros interpretativos y laxitudes administrativas son fruto de una Autoridad del Agua que siempre soñó con “hidrologías”, que nunca llevó a diferenciar ni a modelar estudio con testimonios vecinales concretos, ni a administrar en forma respetuosa las obligaciones que les incumbían cuando las “necesidades imprescindibles” acreditadas en Planes Reguladores Municipales” -que a su vez expresaban cómo sanearían el problema (inc c del art 3° de la ley 6254)-, les pedía al Ejecutivo provincial, colaboración y control. Esto último es razonable; no así pretender que la AdA con dos funcionarios en la jefatura de Límites y Restricciones (que a su vez nunca consultaron a la Directora del área de Hidrología en estos temas y hasta le pidieron la renuncia cuando esta dio opinión escrita a su presidente), pudiera hacerse cargo de cuidar restricciones y cesiones de las docenas de miles de kilómetros de riberas provinciales. http://www.delriolujan.com.ar/atropellos.html
Mentiras de tanta pobreza en la localización de primaria responsabilidad, de transversalidad legislativa, de trascendencia en práctica administrativa, quedaron en extremo simplificadas y para aquellos tiempos resueltas con el decreto 11368/61. Y lo que era esencial en la ley 6253 y quedara postergado -pero nunca olvidado-, quedó un día reiterado con el art 59 de la ley 10128/83, convalidado por el art 4° de la Disp.984/00 del MOSPA y refrendado por el dec 37/03 del Gobernador (BO 24.900).
Su especificidad apunta como ningún otro cuerpo legal lo hace, a hidrología urbana; y por ello son el Código Civil de la Nación y el de Aguas provincial los que deben advertir si en estas normas específicas hay algún abuso contraventor de criterios esenciales. Es en ambos códigos, en sus Arts. 2340 y 18, donde descubrimos pobrezas íntimas de inaplicabilidad concreta que aquí quedan impugnadas y resueltas en la mirada a maduras leyes específicas, análisis de comportamientos y burdas puestas en práctica.
Respecto del Código de Aguas ley provincial 12257, la convicción mesiánica del padre del Plan Maestro y emisor de esta norma aprobada entre gallos y medianoche sin dar conocimiento alguno a la Secretaría de Agricultura de la Nación -que luego le pasó a través de Felipe Solá factura-, eludió todo debate y crítica y por ello superó la dosis de irracionalidad que la tienen aún hoy dormida. La modificación que sugirió el Dr. Borda para el art. 2340 que así quedó contrapuesto al 2577, tal vez fue motivada por el deseo de abrir miradas más finas fundadas en hidrología, pero en extremo ajenas por falta completa de praxis, a precisiones que pudieran referirla tanto a las realidades de nuestras extremas llanuras y a los ciclos de humedades, como adecuadas a las pendientes del Río Cuarto y los afluentes que riegan los prados de la familia Borda en Alpacorral. Es tan simple probar estas diferencias que merece la pena el esfuerzo de esta litis para así adentrarse en ellas y descubrir los servicios de la hidrología en la extendida dimensión que hoy alcanza para enriquecer nuestra responsabilidad; ya sea hidrología urbana o rural, cualitativa o cuantitativa, de pendientes medias superiores a los 2 mts por Km como las de Alpacorral, o de final de muy suaves valles en el orden 40 cms por kilómetro como las del Luján al pasar por Mercedes; o de casi nula pendiente tal el caso de la llanura intermareal que afecta la salida del Luján y del Reconquista, o del propio Matanzas Riachuelo con pendientes menores a los 4 cms por Km; en donde la mecánica de fluidos pretende en vano con extremas extrapolaciones intentar modelar, siendo la termodinámica la herramienta apropiada para obrar una vez que los laboratorios se adecuen a ella. Hidrologías que se extienden al estudio de muy distintos tipos humedales, de acuíferos, de glaciares, de estuarios, de sus energías, de mecanismos de salida de sus tributarios, de finos bordados sedimentarios y de todas las manifestaciones donde el agua yace, subyace, se mueve, se confina, se evapora y todo lo que conforman sus ciclos breves y prolongados; sus transiciones vitales y mortales; secas y húmedas; frías y caldas, extremas y moderadas.
A este último respecto cabe consignar una adicional novedad meteorológica. Las estadísticas de lluvias intensas que hace 50 años se acomodaban en las recurrencias de 10 años, ahora se deberían consignar en virtud de los cambios con que estas lluvias se han manifestado en los últimos 30 años, en recurrencias de tan sólo 3 años. Fácil sostener entonces, que también en esto estamos desactualizados. Materias que hoy serían las delicias del Dr. Borda, de las cuales Él como Heráclito quiso, con extrema brevedad regalarnos esos estímulos que reconocen en el caos la energía que mueve la creación; y también mi propio trabajo.
Para que el orden jurídico sea respetado y aplicado, el proceso de elaboración de todas las normas jurídicas debe necesariamente ser público, debatido, participativo, en un ámbito de libertad y de crítica como el que supone la Constitución nacional Germán J. Bidart Campos expresaba, “...el orden jurídico...exige la compatibilidad vertical y horizontal de todas sus normas...” (v, “Tratado Elemental de Derecho Constitucional Argentino”, tomo I-A Ed. Ediar 2000, Pág. 437);
Es necesario señalar, que por medio de la utilización del principio de equidad, se impedirá la aplicación en su abstracción generalizadora; tal el caso de la mención del art 2340 del CC a las crecientes medias ordinarias que fácil resulta probar resultan inabordables e inaplicables en todas las circunstancias que hemos venido a mencionar en esta litis, sin siquiera tocar la materia extrema de la hidrología urbana. Este poder de limitación que los miembros de una sociedad asignan a sus autoridades y que por regla reside en el órgano legislativo, reconoce también sus necesarios límites en los principios de reserva, legalidad, y razonabilidad (arts.19, 28 y 43 de la Constitución Nacional).
Enseña el autor que con la fórmula debido proceso legal (lato sensu) nos referimos a ese conjunto no sólo de procedimientos legislativos, judiciales y administrativos que deben jurídicamente cumplirse para que una ley, sentencia o resolución administrativa que se refiera a la libertad individual sea formalmente válida (aspecto adjetivo del debido proceso), sino también para que se consagre una debida justicia en cuanto no lesione indebidamente cierta dosis de libertad jurídica presupuesta como intangible para el individuo en el Estado de que se trate (aspecto sustantivo del debido proceso).

References: artículo 1
 Resolución 

Artículo 6
 Artículo 152
 resolución 
 resolución