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Timestamp: 2018-03-18 21:37:00+00:00

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Los Movimientos De Liberación Nacional En Las Naciones Unidas - Libro Gratis
2. Los movimientos de liberación nacional en las Naciones Unidas
La Organización de las Naciones Unidas se ha configurado como la Organización Internacional de participación universal por excelencia, que está llevando a cabo un proceso de institucionalización de la sociedad global. Es por eso que para cualquier entidad que pretenda acceder a la Sociedad Internacional es de importancia trascendental conseguir una representación en dicha organización.
Pese a que, como hemos comentado ut supra, tradicionalmente sólo los Estados tenían cabida en las Naciones Unidas, el proceso descolonizador supuso la entrada en juego de un nuevo tipo de entidad, los movimientos de liberación nacional. Sin embargo, costará forjar la personalidad de estos nuevos sujetos, ya que como es lógico el estatuto de los territorios no autónomos nunca ha podido asimilarse al de los Estados 1, por ello los movimientos de liberación nacional heredarán muchas de las limitaciones derivadas del estatuto colonial.
Igualmente, hay que reseñar que Naciones Unidas como garante e impulsora del proceso descolonizador, no podía ignorar completamente los derechos legítimos que estas nuevas entidades poseían, lo que llevó a una práctica al respecto que trataremos de analizar a continuación. En este sentido hay que insistir en que la lucha contra la colonización ha sido uno de los temas de mayor preocupación y acción por parte de la Organización.
Como sabemos, por lo que respecta a la membresía en la Organización, el artículo 4 de la Carta de Naciones Unidas comienza diciendo que, además de los miembros originarios
“podrán ser miembros todos los demás Estados amantes de la paz que acepten las obligaciones consignadas en esta Carta, y que, a juicio de la Organización, estén capacitados para cumplir dichas obligaciones y se hallen dispuestos a hacerlo”.
En virtud de este artículo, Naciones Unidas parecía ser portadora en sus orígenes de un concepto restrictivo de Sociedad Internacional2 , en la que sólo los Estados pueden ser miembros de la Organización. No obstante, hay que destacar que gracias al gradual proceso de humanización de la Comunidad Internacional3 la tradicional forma estatomórfica de esta sociedad se abre paso hacia un conjunto de sujetos más diverso y amplio.
Por ello, aunque es evidente que son los Estados aún los únicos que pueden ser miembros de pleno derecho de la Organización, la práctica posterior a la Carta, ha querido que otros sujetos de naturaleza no estatal tengan un sitio en Naciones Unidas, aunque no de manera central, sino marginal. En orden a ello, la creación de estatutos limitados ha sido una práctica frecuente en la Organización, con la que se ha dado cabida a entes muy diversos a modo de cajón de sastre: desde confesiones religiosas a otras organizaciones internacionales, organizaciones no gubernamentales o movimientos de liberación nacional 4, pese a ello, no debe equipararse su contenido ya que se trata de muy distintas entidades.
Así, Naciones Unidas ha ayudado a constatar el surgimiento de un nueva categoría de sujeto cuyo estatuto, si bien controvertido, no está carente de contenido. Además, hay que destacar que, una vez dentro del sistema de Naciones Unidas, los movimientos de liberación nacional dan, habitualmente, los siguientes pasos 5:
Los movimientos de liberación nacional son destinatarios de la ayuda humanitaria de las Naciones Unidas y del Sistema de Naciones Unidas 6.
Éstos adquirirían la condición de ser “único y legítimo representante del pueblo”. Este privilegio tal vez debería ser considerado como una condición previa, que se formaliza jurídicamente tras el reconocimiento como tal. Esta consideración vendría apoyada sobre la premisa de que el movimiento de liberación nacional que pretende adquirir esta condición debe haber tenido relevancia revolucionaria o histórica, así la representatividad de los movimientos de liberación nacional puede ser considerada como una aplicación del principio de efectividad, en la medida en que sea aceptada por las Organizaciones Internacionales7 .
Los movimientos de liberación nacional se dotarían en la Organización de un Estatuto de observador 8, como se ha apuntado ut supra.
Por otra parte, es cierto que no tiene por qué coincidir la condición de movimiento de liberación nacional con el reconocimiento como tal por parte de otros sujetos de Derecho Internacional. En este punto es interesante destacar que la opinión mayoritaria de la doctrina es clara al afirmar que el no reconocimiento no implica que se aparte al sujeto ipso facto de la condición de movimiento de liberación nacional 9. De hecho, Naciones Unidas no establece prácticamente requisitos de orden general para que éstos sean admitidos en la categoría de movimientos de liberación nacional, sino que esta condición es otorgada caso por caso, a través de su reconocimiento como tal, que en estos temas tienen una importancia trascendental.
Asimismo, debe tenerse muy en cuenta la posición de los principales sujetos de Derecho Internacional, los Estados, puesto que ellos también pueden otorgar reconocimientos a los movimientos de liberación nacional, aunque su postura pueda ser deducida en ocasiones de la práctica estatal en el seno de Naciones Unidas.
Sin embargo, puede ocurrir que todas las ventajas o privilegios que corresponden a este tipo de sujetos no sean recibidas por un movimiento que realmente cumple las condiciones para ello. La razón puede encontrarse en que deba ser la organización regional correspondiente la que envíe la información al efecto para su reconocimiento y la formación de su estatuto pertinente en el seno de Naciones Unidas. Al respecto, hay que insistir en que éste parece tener una eficacia dudosa. ABI-SAAB, en un intento de resaltar la posibilidad de que lo intereses políticos jueguen un notable papel en este tipo de reconocimientos, señala que “the regional organizations, for obvious reasons, only recognizes liberation movements whose adversary lies outside the merbership of the organization”10. Además, considera que por estas razones “the regional organization should not then be the only and final arbiter in identifyng national liberation movements”11 .
A este respecto, es preciso advertir que las circunstancias que llevaron a que la Unión Africana no incluyera al Frente POLISARIO como movimiento de liberación nacional africano en el documento remitido a las Naciones Unidas y que, por tanto, el movimiento saharaui quedara fuera de la Resolución 3280(XXIX) de la Asamblea General de las Naciones Unidas 12 por la que se concedieron los oportunos estatutos de observador, serán analizadas con detenimiento posteriormente, no obstante podemos adelantar que no fue por la falta de alguno de las condiciones o características básicas comentadas ut supra.
En relación a la concesión de estatutos especiales, es preciso subrayar que éstos se configuran como invitaciones permanentes de la organización para que instituciones u otras organizaciones puedan participar en calidad de observadores en los períodos de sesiones y en los trabajos de la Asamblea General, y además poder mantener oficinas permanentes de observación en la Sede de las Naciones Unidas. En realidad, parece que el estatuto de observador ha sido creado como un camino para que las entidades de naturaleza no estatal puedan participar en las Organizaciones Internacionales, sin tener que renunciar por ello a la teoría tradicional de la personalidad en Derecho Internacional13 .
El comienzo de este proceso, que ha permitido a los movimientos de liberación nacional asociarse con Naciones Unidas, se remonta a la Resolución 2621 (XXV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas 14, en cuyo punto 6.c. se afirma que en los casos necesarios, Naciones Unidas y las Organizaciones pertenecientes al Sistema de Naciones Unidas
“invitarán a los representantes de los movimientos de liberación nacional a participar, en una capacidad adecuada, en las actividades de dichos órganos relativas a sus países”.
Esta primera alusión a la posible participación, eso sí limitada, de los movimientos de liberación nacional en general en las Naciones Unidas, tiene como consecuencia primera un lugar lógico en la descolonización africana. De este modo, la primera decisión en esta materia fue de la Commission économique pour l´Afrique (CEA)15 –órgano subsidiario de las Naciones Unidas-en 1971, recomendando que se permitiera a los representantes de los movimientos de liberación nacional, reconocidos por la OUA, participar en la organización como observadores 16.
No será hasta 1974 cuando la Asamblea General se haga eco de esta recomendación de la Comisión, lo que ocurrió con su Resolución 3280 (XXIX) 17, en la que se decide
“invitar a los representantes de los movimientos de liberación nacional reconocidos por la Organización de la Unidad Africana a que participen regularmente y de conformidad con la práctica anterior, en calidad de observadores, en los trabajos pertinentes de las Comisiones Principales de la Asamblea General y de sus órganos interesados, así como en conferencias, seminarios y otras reuniones celebradas con los auspicios de las Naciones Unidas que sean de interés para sus países, y pide al Secretario General, que en consulta con la Organización de la Unidad Africana, vele porque se hagan los arreglos necesarios para su participación efectiva, con inclusión de las necesarias disposiciones financieras”.
En este sentido, hay que destacar, en primer lugar, que según la Resolución 3280 (XXIX), sólo los movimientos de liberación nacional reconocidos por esta organización regional africana iban a ser invitados como observadores a las Naciones Unidas, lo que no hace sino generar un requisito que se va a consolidar efectivamente en la práctica, pero que no está exento de debate: que sólo los movimientos de liberación reconocidos por una organización regional pueden acceder a las Organizaciones Internacionales18 , y muy especialmente a la Organización de las Naciones Unidas.
Este requisito tiene algunas consecuencias que derivan en un excesivo formalismo no acorde con la realidad internacional. Por ejemplo, en relación al Frente POLISARIO el problema, además del desajuste temporal de la tardía colonización y el inicio del proceso descolonizador en el Sáhara Occidental, como ya se aludió ut supra, es que la organización regional africana reconoce a la RASD como miembro de pleno derecho, y por tanto ignora la existencia del movimiento de liberación nacional saharaui a partir de la inclusión del Estado en la Organización. En el caso de Timor Oriental, el problema estriba en la ausencia de organización regional respectiva19 , por lo que cabe comentar que el requisito consolidado en la práctica carece en algunos casos de toda racionalidad.
Volviendo a las relaciones que se establecen a este respecto entre las Naciones Unidas y la Organización para la Unidad Africana, es imprescindible subrayar que la descolonización fue el asunto por excelencia de colaboración entre ambas, pero es discutible que la actitud de cooperación fuera recíproca e inequívoca; por el contrario, puede considerarse que la OUA utilizó una estrategia de penetración en la ONU 20 mientras ésta le dejaba hacer, es decir, que se impuso de manera natural sin que esto fuera nunca debatido por la Asamblea General de las Naciones Unidas, convirtiéndose la expresión “los movimientos de liberación reconocidos por la OUA” en una cláusula de estilo21 .
Además, es preciso señalar que el modo en que la OUA reconocía a los movimientos de liberación nacional, aceptando a unos y rechazando a otros 22 no fue objeto de control por las Naciones Unidas 23, sino que los órganos de ésta se contentaron suponiendo que esos grupos eran los representativos.
En este sentido, hay que recordar que, dentro de la OUA, el órgano competente para acordar el reconocimiento de los movimientos de liberación nacional era el llamado “Comité de Libération”, que fue creado en 1963 con dos funciones principales, a saber, financiar la lucha de los movimientos de liberación nacional y hacer de centro coordinador entre ellos, creando una base inter-territorial24 .
Sin embargo, en 1965 25 –dentro del período clave del proceso descolonizador mundial- el Comité atravesaba una dura crisis en la que los representantes de los movimientos de liberación nacional incluso llegaron a pedir su supresión26 . De hecho, en 1969 la URSS organiza indirectamente27 una Conferencia Internacional en la que se pretende sustituir al “Comité de Libération” por un movimiento dirigido por el Congreso Nacional Africano de Sudáfrica28 . Pero las dificultades más graves a las que sin duda debía hacer frente el Comité eran de naturaleza financiera, ya que los Estados miembros no habían pagado sus aportaciones de manera regular y las cotizaciones eran insuficientes 29.
La importancia de subrayar la situación en que se encontraba el “Comité de Libération” es esencial para comprender el devenir de los acontecimientos y sus consecuencias finales en la concesión de estatutos de observadores en las Naciones Unidas, ya que fue precisamente cuando este órgano atravesaba su momento más crítico, cuando desde la OUA se agilizaron todos los trámites burocráticos necesarios para reconocer a los movimientos de liberación nacional 30, siendo trece los beneficiados con esta repentina decisión31 . Posteriormente, con la llegada de la independencia para casi todos los Estados africanos, estos movimientos de liberación nacional fueron, paulatinamente, dejando el estatuto de observador para dejar paso a los Estados en calidad de miembros de pleno derecho dentro de Naciones Unidas. Actualmente, el único movimiento de liberación nacional que goza de un estatuto de observador formal en la actualidad, es la Misión de Observación Permanente de Palestina 32, cuya invitación se remonta al año 1974 33.
Ahora bien, partiendo de las deficiencias del sistema consolidado con la práctica de la OUA y la ONU, es preciso destacar que la creación de un estatuto de observador para los movimientos de liberación nacional viene apoyada por la existencia de un derecho a la libre determinación de los pueblos, que incluye el derecho a la liberación armada de los pueblos coloniales 34. Tanto la Asamblea General como el Consejo de Seguridad35 han afirmado la existencia de estos derechos y, además, cabe resaltar que la libre determinación de los pueblos constituye un propósito incluido ya en la Carta (art.1.2). Además, algunos autores consideran que el derecho a usar la fuerza por los movimientos de liberación nacional podría apoyarse también en el artículo 51 de la Carta, ya que la guerra de liberación de un pueblo puede considerarse claramente identificado con una acción de defensa en el sentido de la Carta 36.
Sin pretender entrar a fondo en la existencia y contenido del derecho de autodeterminación, sí que nos perece interesante señalar que el derecho a la libre determinación de los pueblos debe incluir mecanismos que garanticen su ejercicio, y de este modo, el estatuto de observador está llamado a ser un instrumento que legitime jurídicamente a los movimientos de liberación nacional en la Sociedad Internacional 37obteniendo, por un lado, el derecho a recibir ayuda y apoyo de ésta y, por otro, protección y deber de cumplimento de las Convenciones de Ginebra38 . Asimismo, además de su carácter instrumental, hay que insistir en la idea de provisionalidad, ya que la situación está pendiente de formalizarse, posiblemente con el nacimiento de un nuevo Estado, pero en cualquier caso, con la opción libremente decidida por el pueblo.
Ahora bien, el estatuto de observador de los movimientos de liberación nacional no ha sido objeto de un estudio detallado que nos permita conocer con exactitud cuáles son las atribuciones que Naciones Unidas otorga al movimiento en cuestión y, además, la práctica que se ha generado al respecto está lejos de ser clara, uniforme o completa 39. Así, aunque en algunas organizaciones el establecimiento de un estatuto de observador puede estar contemplado en el Tratado Constitutivo, como en el caso de la FAO (art. 3) o en los reglamentos internos40 , como en el caso de la OIT (art. 2.2.), en lo relativo a las Naciones Unidas esta atribución no tiene un soporte positivo, sino que se ha derivado de la práctica, como hemos aludido ut supra.
Sin embargo, sí que podemos afirmar que la posibilidad de otorgar beneficios a los territorios no autónomos mediante el estatuto de observador o de miembro asociado ha sido utilizada muy frecuentemente por las Organizaciones Internacionales41 al tiempo que, en lo que respecta a los movimientos de liberación nacional, se ha convertido en un instrumento empleado para conferir oficialidad a la existencia de éstos 42. La función del estatuto de observador no debe ser tan sólo una cuestión procedimental, sino que debe conllevar la atribución de unos derechos sustantivos que deben ser garantizados43 .
Por otro lado, los derechos que se atribuyen al estatuto de observador son limitados, entre ellos participar en las reuniones de la Organización -en particular en las sesiones de la Asamblea General que se ha caracterizado por ser el órgano de Naciones Unidas más abierto a los observadores44 -, pero de manera muy reducida. En algunos casos, cuando asisten a las reuniones los observadores no sólo carecen de voto sino también de voz45 , en otras ocasiones se les otorga la capacidad de recibir la documentación de la Organización o asistir a las Conferencias operadas por la Asamblea General o el Consejo Económico y Social 46. En definitiva, el estatuto de observador se caracteriza precisamente por restringir los derechos resultantes de la participación en una Organización Internacional 47.
De este modo, los derechos de los observadores y, en consecuencia, de los movimientos de liberación nacional en las Naciones Unidas se ven acotados en un círculo en el que difícilmente pueden ejercitar de manera conveniente la representación de los intereses de sus pueblos. En este sentido, la mera gradación de formas de participación posiciona a los movimientos de liberación nacional en un grado inferior, consistente en una participación puramente pasiva 48.
Por el contrario, es preciso señalar que Palestina ha visto reforzado recientemente su estatuto en Naciones Unidas mediante la Resolución 52/250 de la Asamblea General 49, en la que era beneficiada con un papel más relevante en el proceso de adopción de decisiones de la Organización 50, accediendo a derechos y prerrogativas adicionales respecto a la participación en los períodos de sesiones y en los trabajos de la Asamblea, así como en las Conferencias Internacionales de Naciones Unidas.
En cualquier caso, resulta evidente que para los movimientos de liberación nacional la condición de observador tiene una importancia vital. Ahora bien, parece fundamental que su participación en las Organizaciones Internacionales se dé de manera efectiva, no sólo por el trampolín político y jurídico que puede ser Naciones Unidas, sino también por la ayuda que pueden ofrecerles los organismos especializados, con la gran significación que tiene que los movimientos de liberación nacional puedan participar en la elaboración de políticas específicas de su interés 51. En este sentido se perfila la pionera Resolución 2555 (XXIV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas52 , en la que se recomienda a los organismos especializados así como a otras instituciones internacionales y a las Organizaciones pertenecientes al Sistema de Naciones Unidas, que elaboren programas concretos para ayudar a los pueblos oprimidos conjuntamente con los movimientos de liberación nacional53 . Más adelante, destacan las Resoluciones 35/11854 y 35/11955 de la Asamblea General de Naciones Unidas. En la primera de ellas, se anexa un Plan de Acción en el que se insta a los Estados miembros y organizaciones internacionales a intensificar su ayuda a los movimientos de liberación nacional reconocidos por la Organización para la Unidad Africana. En la Resolución 35/119 se reiteran todos los derechos reconocidos a los movimientos de liberación nacional y, en general, a los pueblos sometidos a dominación colonial, por la Asamblea General en anteriores Resoluciones.
El estatuto de observador, dentro de sus marcados límites y bajo la inseguridad de una práctica no uniforme, confiere unos mínimos de oficialidad, legitimidad, posibilidad política y diplomática a estos movimientos, por lo que, en palabras de LAZARUS éste se ha convertido en “le statut du droit commun des mouvements de liberation nationale”56 .
1 KOVAR, R., “La participation des territoires non autonomes aux organisations internacionales”, A.F.D.I., 1969, pp. 522-549, p. 524.
2 ABI-SAAB, “Wars of…, op. cit., p. 366.
3 CARRILLO SALCEDO., J. A., “Influencia de la noción de Comunidad Internacional en la naturaleza del Derecho Internacional Público”, Pacis Artes, Obra homenaje al Profesor Julio D González Campos, tomo 1, Madrid, 2005, pp. 175-187, p. 178.
4 Un listado de las entidades con estatuto de observador en Naciones Unidas se puede consultar en http://www.un.org/spanish/aboutun/misiones.htm#iga.
5 SOROETA LICERAS, J., Sahara Occidental: reflejo de las contradicciones y carencias del Derecho Internacional, Bilbao, 2001, pp. 370, p. 28.
6 BARBERIS, Los sujetos del…, op. cit., p. 132.
7 THIERRY, H., “L'évolution du droit International”, 222 RCADI, 1990-III, pp. 9-186, p. 164.
8 SUY, E., “The Status of Observer in International Organisations”, 160 R.C.A.D.I, 1978-II, pp. 75-180, p. 83.
9 ABI-SAAB, G., “Wars of…, op. cit., p. 376.
10 Ibídem., p. 408.
12 Resolución 3280 (XXIX) de la Asamblea General de Naciones Unidas, de 10 de diciembre de 1974.
13 SUY, E., “The status…, op. cit., p. 84.
14 Resolución 2621 (XXV) de la Asamblea General de Naciones Unidas, de 12 de octubre de 1970.
15 Según el mandato inicial de la CEA, los territorios no autónomos podían convertirse en miembros asociados con la propuesta por parte de la Potencia Administradora. Desde la segunda sesión de la CEA se conviene consultar también a los Gobiernos locales de los territorios coloniales sobre su deseo de convertirse en miembros asociados, [C.E.A./ Resolución 42 (IV)].
16 Resolución de la Comisión Económica para África, E/1892 (LVII).
17 Resolución 3280 (XXIX) de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 10 de diciembre de 1974.
18 LAZARUS, C., “Le statut des mouvements de Liberation nationale a L´Organisation des Nations Unies”, AFDI, 1974, pp. 173-200, p. 178.
19 CRAWFORD, J., The creation of States in International Law, Oxford, 1979, pp. 870, p. 619.
20 LAZARUS, C., “Le Statut des mouvements…, op. cit., p. 181.
21 Ibídem., p. 182.
22 Caso singular fue el de Namibia, donde los grupos SWANU (South West African National Union) y SWANUF (South West African National United Front) fueron desechados por el Comité de coordinación para la liberación de África -órgano de la OUA- a favor de la SWAPO (South West African People´s Organisation).
23 LAZARUS, C., “Le Status des mouvements…, op. cit., p. 183.
24 AHG/Res. OUA 7 (I).
25 Durante la 4ª sesión del Consejo de Ministros de la OUA, (Nairobi, 26 de febrero-3 marzo 1965).
26 LAZARUS, C., “Le Statut des mouvements…, op. cit., p. 179.
27 Según LAZARUS, pese a que la Conferencia estaba patrocinada por la Organización de Solidaridad con los Pueblos Afro-Asiáticos, había sido organizada por la URSS, [LAZARUS, C., “Le Status des mouvements…, op. cit., p. 179.]
28 GIBSON., A., African Liberation movements, Oxford, 1972, p. 9.
29 Rapport du Comité de Libération pour 1968, CM/223.
30 LAZARUS, C., “Le Statu des mouvements…, op. cit., p. 179.
31 PAIAGG (Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde), FRELIMO (Frente de Liberación de Mozambique), MPLA (Movimiento Popular de Liberación de Angola), FNLA (Frente Nacional de Liberación de Angola), UNITA (Unión Nacional para la Independencia Total de Angola), uno de Namibia: SWAPO (South West Africa People´s Organisation),dos de Zimbabwe: ZAPU (Zimbabwe African People´s Union), ZANU (Zimbabwe African National Union), dos de Sudáfrica: ANC (African National Congress), PAC (Pan African Congress),uno de Comoros: MOLINACO (Mouvement de libération national des Comores), uno de las Islas Seychells: SPUP (Seychells´ People Union Party) y uno de Somalia: FLCS (Front de libération de la Côte des Somalis).
32 Vid. http://www.palestine-un.org/.
33 Resolución 32/37 de la Asamblea General de Naciones Unidas, de 22 de noviembre de 1974.
34 LAZARUS, C., “Le Status des mouvements…, op. cit., p. 174.
36 “La Namibie et la Primauté Internationale du Droit, une étude de la “South West African People´s Organisation” de la Namibie”, Revue des droits del´ homme, 1976, vol. 9, p. 391-405, p. 400.
37 ABELLÁN HONRUBIA, V., “Consideraciones jurídicas internacionales sobre la libre determinación de los pueblos”, Pacis Artes, Obra homenaje al profesor Julio D. González Campos, tomo 1, Madrid, 2005, pp. 145-160, p. 149.
38 LAZARUS, C., “Le Status des mouvements…, op. cit., p. 174.
39 SUY, E., “The Status of …, op. cit., p. 83.
40 DÍEZ DE VELASCO, M., Las Organizaciones Internacionales, 2006, pp. 858, p. 101.
41 KOVAR, R., “La participation…, op. cit., p. 534.
42 SUY, E., “The Status of…, op. cit., p. 83.
43 BADIA MARTÍ, A., “Opinión consultiva del Tribunal Internacional de Justicia de 26 de abril de 1988: aplicabilidad de someter una controversia a arbitraje con arreglo a la sección 21 del Acuerdo de 26 de junio de 1947 relativo a la sede de las Naciones Unidas”, REDI, 1990, nº 2, pp. 398-414, p. 142.
44 SUY, E., “The Status of…, op. cit., p. 104.
46 Ibídem., p. 111.
47 KOVAR, R., “La participation…, op. cit., p. 535.
48Ibídem., p. 524.
49 Resolución 52/250 de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 7 de julio de 1998.
50 Sin embargo, es preciso subrayar que la Misión de Observación de Palestina en Naciones Unidas no ha estado exenta de polémica. Una de las mayores trabas que se encontró fue la intención de Estados Unidos en el otoño de 1987 de expulsarla de su territorio, en virtud de la recién promulgada “Anti-terrorism Act”, lo que finalmente no tuvo lugar ya que hubiera supuesto una violación flagrante del Acuerdo de Sede entre Estados Unidos y la ONU. Para más información sobre este tema Vid., FOCARELLI, C., “L´admisione al transito ed al soggiorno negli Stati Uniti della Missione di Osservazione del´OLP presso le Nazioni Unite”, C.I., 1989, vol. 44, pp. 3-44.
51 LAZARUS, C., “Le statut…, op. cit., p. 174.
52 Resolución 2555 (XXIV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 12 de noviembre de 1969.
53 Ibídem., punto sexto.
54 Resolución 35/118 de la Asamblea General de Naciones Unidas de 11 de diciembre de 1980.
55 Resolcuión 35/119 de la Asamblea General de Naciones Unidas de 11 de diciembre de 1980.
56 LAZARUS, C., “Le Statut des mouvements…, op. cit., p. 174.

References: artículo 4
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 artículo 51
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