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Timestamp: 2016-12-09 19:14:12+00:00

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Mis teléfonos celulares | AQUÍ PONGO LO QUE SE ME OCURRA, MÁS DE MÚSICA
Mis teléfonos celulares
agosto 28, 2011 AlPGT
Fue el primero que tuve, me lo vendió una amiga, ya era un aparato de medio uso, lo vendía porque alguien se lo había dejado empeñado. Lo compré en diciembre de 2001, nunca antes había tenido un celular, tampoco me moría de ganas por tener uno, pero lo vi como una buena oportunidad. Ya no recuerdo si me lo dio en $200.00 ó en $400.00 pesos mexicanos. Nunca supe por qué al salir de mi región asignada, en vez de la leyenda “Telcel PCS” cambiaba a “Neutral”. Supuse que era precisamente por salir de mi región, pero el de mi jefa siempre decía “Neutral” dentro de su región, que es la misma que la mía. Lo dejé de usar hasta finales del año 2004.
Su recepción de señal, era bastante aceptable.
Poder mandar mensajes SMS fue una grata sorpresa, pensé que era un teléfono que sólo hacía y recibía llamadas.
¡Era pequeño para la época!
Pesaba casi lo mismo que su batería.
Tenías que sacarle y meterle la antena, y se podía romper.
Sus tonos eran más bien bajos, y no siempre lo escuchaba.
No vibraba.
Fue mi segundo celular, comprado a finales de 2004, “ya era nuevo de paquete” y lo adquirí aprovechando el inicio de las rebajas en los precios de teléfonos celulares aquí en México. Ha sido uno de los mejores que he tenido, muy fácil de aprender a usar, su lámpara integrada era muy útil y traía juegos, así como un diccionario T9, de hecho, fue en este teléfono donde lo practiqué más. Lo usé menos de un año.
Su recepción, aunque por ser de señal GSM no podía competir con CDMA, no era tan fácil que se perdiera la señal.
Su pantalla tenía mejor definición que mi celular anterior.
Su facilidad para limpiar el teclado.
Sus tonos eran fuertes.
Tenía modo vibrador.
Pocas opciones para agregarle tonos (aunque incluía un compositor)
Pantalla en blanco y negro (o mejor dicho, en verde y negro).
Su modo silencioso no lo era: al recibir un mensaje con este perfil emitía de todos modos un pequeño tono, la pantalla se encendía por unos pocos segundos, y vibraba, no podías quitar eso de ninguna manera.
Mi tercer telefonito, ¡y vaya que era telefonito! el más pequeño que he tenido a la fecha. Otra vez un teléfono de medio uso, que mi esposa me compró sin consentimiento mío, se le hizo buen precio $300.00 pesos mexicanos en octubre o noviembre de 2005, sólo me llamó para decirme que ya había hecho el trato con el vendedor, y a pesar de mis protestas, de todos modos me lo dio. Yo no quería celular por el momento, no lo necesitaba y hasta me sentía más libre. Además este tenía la antena rota, por lo que realmente no recibía más que una o dos barritas de señal, y hablé a través de él 20 minutos cuando mucho. No lo quise llevar a reparar. En diciembre de ese mismo año, en unas vacaciones al Istmo de Tehuantepec se lo di a mi hermana, un año después lo encontré tirado en el patio y un invitado de una fiesta que hicimos “se lo robó”. Pobre, imagino lo que ha de haber batallado para poder usarlo jajajajajajajaja.
Su tamaño: era realmente mini, cabía en la mitad de la palma de mi mano y fácilmente lo podía transportar.
Tenía tonos polifónicos y en generosa cantidad.
Su pantalla azul y negro lo hacía verse diferente.
Varios fondos para el protector de pantalla.
La resolución de su pantalla, en esos tiempos ya podían haberle incorporado más dpi´s.
El teclado a veces me parecía pequeño.
A algunas personas les daba risa un teléfono tan pequeño, decían que parecía de juguete.
Pantech PG 1410 (Zpiga)
Mi siguiente teléfono, comprado a finales de marzo de 2006, fue también un equipo nuevo, comprado a meses sin intereses. Había visto que la publicidad estaba enfocada al género femenino, pero me valió, me gustó su diseño exterior y lo compré. Ha sido uno de los mejores teléfonos que he tenido: tamaño adecuado, color bonito, cámara, en fin. Lo tuve menos de medio año, en junio lo cambié por otro supuestamente mejor, pero mientras lo usé estaba encantado con él. Se lo di a mi esposa, quien comenta que en alguna ocasión se le cayó a la taza el baño (“la taza sólo tenía agua”, dice ella) y lo pudo vender bastante bien, a un sobrino suyo.
Su timbre en modo normal sonaba impresionantemente bien. En el modo “Exterior” lo mejor era no tenerlo tan cerca del oído.
Buena cantidad de tonos.
Vibraba muy bien, a pesar de su tamaño.
Traía un juego muy entretenido.
Pantalla a colores.
Cámara con efectos y dibujos para las fotos.
Palanca central muy precisa y fácil de usar, rara vez ejecutaba un movimiento que el usuario no deseaba.
Los iconos del menú principal eran animados.
Para la tecnología, la resolución de su pantalla era un aspecto que podía ser mejor.
A pesar de tener un conector estándar, no era posible conectarlo a la computadora para transferir las fotos.
Mi siguiente teléfono, adquirido nuevo en junio de 2006, fue esta aparentemente chulada de teléfono multimedia: Tomaba fotos VGA (resolución algo elevada para la época), tenía reproductor de mp3, cámara que giraba, y 2 pantallas. Fue mi primer celular con memoria expandible (Micro SD) y la resolución de la pantalla principal era muy bonita, eso sí. Un sobrino de mi esposa lo quería, y en cuanto supo que lo vendía se ofreció comprarlo.
Su capacidad de reproducir mp3. Tenía una memoria interna de 60 MB, como para unas 15 canciones a 128 Kbps. Posteriormente le compré una memoria de 1 GB que jamás logré llenar.
La resolución de la pantalla, todo mundo decía que las imágenes se veían muy nítidas.
Que la cámara se pudiera girar.
Su doble pantalla.
Se podía conectar a la computadora y ésta lo reconocía como “Unidad USB de almacenamiento masivo” sin complicaciones, de hecho, hasta un Windows Millennium Edition lo llegó a reconocer.
Los controles de audio en la parte externa, así no tenía que abrirlo para cambiar o adelantar la canción.
Su firmware era lento y posteriormente supe que así eran todos los teléfonos de ese modelo.
Su diseño era rectangular, y parecía algo tosco.
Decía tener “Audio 3D” pero se escuchaba igual que todos, eso me pareció un truco de Mercadotecnia barata.
Los botones superiores del teclado NO se iluminaban, tuve que resolver ese problema raspando el relieve de los mismos con una aguja, y sólo se iluminaron parcialmente.
Aunque cuando escuchaba música la pantalla secundaria mostraba una animación ad hoc, ésta era lenta y no estaba sincronizada con el ritmo de la música.
Como una semana después de que la garantía se venció, la pantalla principal dejó de funcionar, aún podía usar todas las funciones, pero tenía que inclinar mucho el teléfono para ver su pantalla muy tenuemente iluminada. Tuve que pagar para que me lo repararan, pero a la semana volví a tener ese problema.
Cuando busqué soporte técnico en la página web del fabricante por el problema anterior, me atendieron al principio pero después me ignoraron por completo, desde entonces NO recomiendo Skyzen.
En general parecía un teléfono hecho a la carrera.
Fue el primer Smartphone que tuve, y por cortesía de mi jefa del trabajo, quien jamás aprendió a utilizarlo y en cuanto pudo cambiarlo me lo regaló encantada de la vida de deshacerse de él, al mismo tiempo, yo le ofrecí comprárselo por el problema de la pantalla de mi celular anterior. Me lo dio casi nuevo porque ella usa muy poco sus celulares y los cuida muy bien. Al principio me gustó, pero al final no, y sólo lo usé como 2 meses y medio, de octubre a diciembre de 2007.
Sus funciones, muy avanzadas para la época.
Tenía un visor de archivos de Office.
La resolución de su pantalla era excelente.
Su pantalla giratoria le daba un cierto aire sofisticado.
Podías conectarlo directamente a un proyector con el cable adecuado y presentar diapositivas de Power Point sin necesidad de una PC.
Incluía radio con capacidad para guardar estaciones asignándoles un nombre, reproductor de mp3 y tarjeta de memoria expandible (MMC).
Su vibrador era extraordinariamente potente.
Tenía juegos.
Incluía conexión infrarroja Y TAMBIÉN conexión bluetooth, ambas dos.
Su tamaño: era un ladrillote, y nunca supe por qué Nokia no trató de miniaturizarlo más. De no haber sido por esto, lo habría conservado por años.
Para conectarlo a la computadora debía comprar un cable USB que me costaba casi $700.00 pesos mexicanos (unos 70 USD), o sea , lo mismo que muchos celulares básicos de la época. Nunca compré el cable, sólo servía con pocos modelos, todos de Nokia.
Ooooootro sobrino de mi esposa vendía este modelo por $1,500.00 pesos mexicanos en diciembre de 2007, ya de medio uso, toda una ganga para uno de los aparatos más codiciados por la gente en ese año. Desde que lo vi anunciado junto con su hermano el Nokia 5200, supe que debía tenerlo, y lo logré, para gran gusto mío, aunque muy pronto el gozo se fue al pozo: Unos 4 meses después lo olvidé en un baño y al regresar, cuando mucho 5 minutos después, ya no estaba, marqué y marqué, pero jamás lo pude recuperar.
Un celular enfocado a Multimedia, fotos, audio y video.
Su teclado deslizable.
Controles de audio laterales.
Su conexión/puerto USB era de entrada estándar, no propietaria, por lo que no necesariamente tenía que comprarle el cable a Nokia.
Buen sonido sin auriculares.
La computadora lo reconocía sin problemas.
Su diseño cuadrado, era muy tosco para mi gusto.
Me daba la impresión de que de tanto deslizarse podía romperse; aunque tal vez era sólo percepción mía.
Después de la sensible pérdida de mi querido Nokia, no me quedó más remedio que comprar otro y elegí éste, en abril del año 2008. Yo sabía que no tenía memoria expandible pero no me interesó, era algo temporal, o al menos eso pensé. Un teléfono pequeño pero muy bien hecho, para mi gusto un acierto del fabricante, a pesar de su tamaño la música se escuchaba bastante bien, y su cámara de 1.3 Megapixles se me hizo excelente para ser un celular básico.
La resolución de su minipantalla era muy buena.
Todo el teclado estaba retroiluminado.
Traía un manos libres que se podía desconectar a la altura del micrófono y mostraba una entrada universal (de 1/8″). Eso me permitió conectarlo a la entrada auxiliar del estéreo del carro.
Es el teléfono con más variedad de tonos que he tenido (venían de fábrica), y muchos de ellos eran de distribución libre (se podían mandar por bluetooth).
Tenía bluetooth, eso realmente me impresionó, fue un plus muy agradable.
La computadora lo reconoció sin problemas.
Muy buena recepción, como muchos de la marca LG.
El firmware era muy rápido.
Tenía un identificador de llamadas con foto y un fondo animado muy bonito.
No tenía memoria expandible.
Cuando busqué soporte técnico vía correo electrónico para usarlo con el sistema operativo Windows Vista se limitaron a decirme que “sólo hay controladores para Win XP”, y ya no respondieron mi pregunta acerca de si iba a haber para Win Vista.
Zonda 1098
La oferta me pareció realmente increíble: un celular multimedia por menos de $1,000.00 pesos mexicanos, con cámara, mp3 y radio FM. Al final, resultó que no era tan bueno como yo pensaba, y fue el celular que me convenció definitivamente de aquella máxima que dice “Obtienes aquello por lo que pagas”. Dadas mis limitaciones económicas de ese entonces, tuve que usarlo por casi 1 año, de abril de 2009 a agosto de 2010.
Su tamaño era adecuado, con teclas ni muy chicas ni muy grandes.
Tenía buen acabado, estilizado, hasta un poco elegante diría yo.
El radio FM y el reproductor de mp3.
Fue de los primeros fabricantes que ofrecieron de regalo una tarjeta micro SD.
Tenía bluetooth.
Su recepción era sorprendentemente buena.
La resolución de la cámara era bajísima.
El firmware se ponía lento al desplegar fotos.
Marcaba un error cuando querías visualizar fotos de 2 Megapixeles o más.
Tardaba mucho en desplegar las vistas preliminares.
La resolución de la pantalla era algo mejorable.
No le podías descargar contenidos java o flash, o sea juegos y cosas por el estilo.
Aunque su cargador era un cable USB, la computadora no lo reconocía, esto y lo de los juegos me lo dijo el vendedor cuando ya había pagado por él. Méndigo. Pero sí se podía cargar la batería con la computadora o con la entrada USB del estéreo del carro.
¡Mi primer Sony Ericsson! Yo no he sido fan de la marca, mi opinión personal es que no vale lo que cuesta. Este era un celular de medio uso, heredado de mi esposa, a quien le da lo mismo qué celular tiene mientras lo pueda utilizar. El medio uso se notó cuando mi hija lo trató con rudeza y le dio en la torre a la bocina. Los últimos días que lo usé tenía que ser con el manos libres para escuchar las llamadas. Empecé a usarlo en agosto de 2010 aproximadamente.
Su firmware era rápido.
Los temas, creo que esto ha sido un gran acierto de Sony Ericsson, ya que en un solo archivo tienes papel tapiz, tonos y esquemas de color.
Traía radio FM y reproductor de mp3 que también reconocía AAC.
Menú fácil de entender.
Buen sonido en su bocina integrada.
Si lo usabas sin verlo, apretando botones a lo loco, lo más probable es que termines haciendo una llamada o conectándote a internet, era un teléfono muy enfocado a llamar y conectarte en muchos niveles de menú. (Y a gastarte tu saldo).
La resolución de su pantalla podía ser mejor.
El que yo usé en particular traía algunas imágenes de Ricky Martin que no había forma de borrarlas.
Promovía en demasía que te conectaras a su tienda online, y como no tiene 3G ni Wi Fi, la conexión vía WAP salía en un ojo de la cara.
LG KM555g
Mi primer celular con tecnología 3G, aunque yo no lo compré por eso, sino porque estaba buscando uno que tuviera Wi Fi y pantalla touch (y que fuera barato). Por un tiempo estuve bastante contento con él, y quería durar bastante poseyéndolo, hasta lograr cambiarlo por un smartphone, no de esta marca, sino de alguna otra que no fuera LG ni los mugrosos Xperia de Sony Ericsson, ambas marcas me desilusionaron. Lo compré aprovechando las ofertas navideñas de diciembre de 2010.
Su pantalla full touch.
Su recepción era algo impresionante, no sé si sea por tener 3G o por qué motivo, el caso es que tenía señal donde nunca antes había tenido adentro de casas, oficinas y zonas de señal débil.
Muchas funciones (Ahora llamadas apps).
Su cámara de 3 Megapixeles.
Tenía Wi Fi.
Le podía descargar muchas aplicaciones Java.
Tarjeta Micro SD de 2 GB de regalo.
Tenía un sitio de internet dedicado para descargar fondos y tonos, así como algunas aplicaciones. Lo quitaron cuando quisieron darle impulso a su -en ese entonces- novedosa línea de smartphones. Luego lo volvieron a poner disponible para featured phones.
A veces se congelaba, le tenía que sacar la pila y volvérsela a poner para que pudiera funcionar. Lo peor es que sabía que LG no me iba a hacer caso con el firmware, cuando eso empezó a suceder, estaban enfocados en sus equipos de alta gama, y para el resto de los equipos tenían un servicio post venta deplorable.
No lo podía personalizar más que en fondos y tonos, los colores del sistema no los podía cambiar, y sólo traía 2 temas, sin que le pudiera descargar más, ni instalárselos, ni programarlos para instalárselos, nada.
El hecho de que estuviera basado en Java lo hacía un “patito feo”, ya que muchas aplicaciones para móviles empezaban a salir sólo para Android, Blackberry, Symbian, iOS, y/o Windows Phone, dejando de lado a quienes no teníamos dinero para comprarnos un celular con alguno de estos sistemas operativos. Cabe aclarar que esto no era sólo culpa de LG, sino del mercado.
Su conectividad USB era en versión 1.1; o creo que hasta 1.0. ¡¡Era lentísimo para transferir un CD de la PC a la tarjeta MicroSD!! un atentado a la paciencia del santo Job, sin duda alguna. Lo más extraño es que este teléfono era del año 2009, cuando el estándar USB 2.0 ya llevaba varios años en el mercado.
Desde junio de ese año, LG anunció que YA NO iba a dar más soporte a este tipo de teléfonos, llamados “Featured Phones”. Especificaban claramente que se iban a enfocar a dar soporte ÚNICAMENTE a sus teléfonos que tuvieran sistema operativo Android (TM). Me dejaron fuera de la jugada, fue una decisión a nivel corporativo (en Corea del Sur) y yo no tenía (ni tengo aún) el poder para que alguna de las personas que la tomó me escuchara siquiera. ¡Mandé a LG al demonio!
Me perdieron como cliente.
A mediados de agosto de ese año, unos tipos se subieron a robar exclusivamente celulares en un microbús (transporte público deplorable de la ciudad de México) y no pude ocultar el mío. Se lo llevaron con todo y la tarjeta SIM y la Micro SD. Para estas fechas, ninguno de los botones físicos del teléfono funcionaba, había gastado unos $200.00 pesos en arreglarlo porque un día, en el mes de marzo, la pantalla se puso verde y el teléfono no funcionaba. El arreglo funcionó; pero el botón de encendido/apagado fue el primero en dejar de servir. Posteriormente, el resto de los botones físicos (control de volumen, el que activa la cámara y el que activa el reproducto de música) dejaron de sevir también, asimismo, a través de los audífonos la música y el radio se escuchaban muy bajo. Mi manera de encenderlo y apagarlo era presionar el borde superior de la pantalla, y ya no había día que yo no hiciera corajes con este aparatejo.
Logré desactivar la tarjeta SIM en la página web del operador (América Móvil/Telcel) sin mayor problema; pero ya no pude recuperar mi saldo (unos $16.00 pesos, tampoco era la gran cosa ;-)). Posteriormente, aprovechando una ley mexicana recién puesta en marcha en ese entonces, y que permite desactivar el aparato con el operador a través del número IMEI (presentando la documentación que acredite la propiedad del teléfono), acudí a desactivar por completo el aparato. Espero que quien lo haya comprado haya batallado como yo batallé con él, y que haya hecho corajes cuando vio que ya no iba a poder usarlo.
Por las estrecheces económicas que en mi caso ya parecen crónicas-perennes-para siempre-forever-never-ever, ante la inesperada pérdida de mi “amado” teléfono LG (Jajajajaja), me vi en la necesidad de usar el que venía siendo el teléfono de mi esposa, y que ella no reportaba problema con él. Así, pasó a mi propiedad y ella comenzó a usar un Nokia C3 de poco uso que logró adquirir a muy buen precio. Inicié entonces con él en agosto de 2012.
Su resistencia: soportó caídas y más caídas, sin perder NADA de funcionalidad. inclusive, la mica de acrílico que protege la pantalla tenía ya una cuarteadura que no afectaba la visión porque estaba cerca de un borde negro, pero no avanzaba prque este acrílico es muy resistente.
Se le podían instalar temas, ¡aún cuando escribí sobre él (octubre 2012) había un sitio web de Nokia dedidcado a este teléfono que en realidad es de gama bajísima!
Tenía radio FM, cámara VGA (640×480 nativos) y reproductor de música, así como espacio para una tarjeta Micro SD.
Su bocina en el modo de altavoz era más potente que mi anterior celular, el LG.
NUNCA se me bloqueó, podía usar varias funciones a la vez (radio, mensajes SMS y juegos) y ni siquiera se ponía lento.
El S.O. era rápido.
La resolución de su pantalla podía ser mejor (creo que esta es una queja que tengo de casi todos los celulares que he usado).
El teclado se me hacía un poco duro. Asimismo, su diseño de una sola línea para 3 teclas numéricas diferentes (en vez de teclas individuales) hacía poco confiable el marcado si no estabas viéndolo.
La tecla Navi NO estaba retroliuminada, no tenía ningún tipo de iluminación, de hecho.
Se le estaba cayendo la pintura, por uso normal. Alrededor de la pantalla, así como el borde que rodeaba a la tecla Navi, también en el borde externo junto a las teclas suaves y las de iniciar y terminar llamada ya no tenía pintura, se veía el plástico negro. Esto era cuestión meramente estética, el teléfono funcionaba perfecto; sin embargo, no sé qué tan tóxica pueda ser esa pintura, yo evitaba que mi hija, quien en esa época tenía entre 3 y 4 años, agarrara este teléfono, la pintura se desprendía sin esfuerzos.
Una amiga de mi esposa dejó este celular, comentando que “estaba muerto”. Se lo regaló y ella a su vez me lo dio. Creo que todos lo conocemos y no tiene caso que explique sus características. De manera temporal lo usé, sólo tuve que ponerle un chip GSM, tal como me dijo mi esposa, y funcionó, casi sin problemas. Pero queda el “casi”. Disfruté con él a partir de febrero del año 2013.
A pesar de tener una pantalla chica, su resolución era bastante aceptable y se podían ver fotos con gran detalle.
Tenía muchas funciones que lo hacían parecer casi un smartphone.
El teclado físico, y además en modalidad QWERTY lo hacían muy práctico.
Su pantalla de inicio personalizable, junto con sus teclas, lo hacían muy ergonómico y personalizable como pocos.
Su posibilidad de extraer la tarjeta Micro SD sin tener que apagar el teléfono (aunque era una posibilidad limitada: necesitabas asegurarte que no hubiera ninguna función del teléfono que estuviera tomando datos de la tarjeta en el momento que quisieras sacarla).
Conectores de audio y USB universales (1/8″ y micro USB, respectivamente) que no te obligaban a tener que comprar el cable precisamente a Nokia, aunque creo que muchos fabricantes ya lo hacían así para esa fecha.
Aún tenía activa la Ovi Store y Nokia Suite.
Un cliente de correo electrónico para webmail que funcionaba aceptablemente si lo que querías era solamente escribir un correo, sin adjuntos ni nada por el estilo.
Tenía un falso contacto con la batería, y a veces con el movimiento normal de traerlo, digamos, en la bolsa del pantalón, hacía que se apagara y yo ni cuenta me daba muchas veces, aunque esto es por uso, NO un defecto de fabricación. O al menos eso quiero pensar.
Al retirarle la batería, aunque fuera por 1 ó 2 segundos, se borraban los ajustes de fecha y hora, y había que configurarla de nuevo. Supongo que su batería interna ya había dejado de servir.
Su navegador de internet manejaba poca memoria, con páginas “pesadas” me ponía una leyenda sobre la memoria llena, y al darle “aceptar”, cerraba todo el navegador.
Al cargar videos de YouTube (TM), se abría un visualizador propio, el cual no siempre cargaba la imagen, sólo el audio. Y siempre cargaba las imágenes en resolución baja.
NO había forma de evitar que Whatsapp estuviera conectado todo el tiempo: si no había conexión Wi Fi en automático se conectaba con el puerto de datos, y el consecuente gasto del saldo. La página de Whatsapp especificaba que la versión de su software para el sistema operativo de este teléfono (Nokia S40 series) estaba programada para que Whatsapp estuviera conectado SIEMPRE.
Aunque tenía su propio cliente para Facebook y Twitter, la estética del mismo dejaba muchísimo qué desear: no mostraba vistas previas de las imágenes ni tampoco los álbumes de fotos de Facebook.
Mi segundo smartphone, con sistema operativo Android 2.3, y comprado después de múltiples gestiones con un chico que lo quería vender; pero que sus papás no lo dejaban venderle nada a nosotros, cuestiones de problemas ya pasados. Nuestra hija de 3 añitos echó el Nokia C3 de mi esposa a una pecera, no nos dijo nada, y cuando nos dimos cuenta el cel ya se había dañado. Luego entonces, con el de mi esposa funcionando a medias, el mío funcionando en “Modo No Confiable”, y poco dinero, pues teníamos que buscar la manera de reemplazarlos poco a poco. El primero que pudimos obtener fue este Galaxy Y, y yo iba después por otro. Ella se regresó a usar el Nokia 2690 e insistió en que yo usara éste, aunque como ella gestionó y cerró la compra, yo preferiría que los usáramos al revés; pero no quiso. Con él estuve sólo marzo y abril de 2013.
El sistema operativo, aunque incluso en esa época ya no era el más reciente de Android, permitía descargar muchísimas aplicaciones de Google Play.
Tenía GPS.
Podía ser modificable en ciertos aspectos por ser un modelo conocido (hacerle root, y así)
Ya incluía bloqueo de pantalla de secuencias de puntos.
Por ser smartphone, tenía apps actualizadas y muy prácticas.
El botón de control de volumen funcionaba aunque el teléfono estuviera bloqueado.
El alcance de su Wi Fi era bastante aceptable.
Tenía un muy buen tamaño.
Mostraba las páginas de internet como en la pantalla de las PC con el navegador de stock de Android.
Apagaba la Wi Fi cuando no detectaba ninguna señal, y la encendía al detectar una, eso ahorraba un poco de batería.
Su poca memoria interna, al instalarle 4 ó 5 aplicaciones ya estaba mandando mensajes de falta de memoria. Tuve que aprender y seguir el procedimiento acostumbrado en estos casos.
Me parecía que el inicio era un poco lento; pero sé que es consecuencia inevitable del aumento en la complejidad del S.O.
Su cámara era de sólo 2 Mpx. En la época en que fue fabricado, la doble cámara era aún un sueño guajiro.
La poca duración de la batería; aunque con todos los smartphones pasa eso.
El volumen del altavoz no era tan alto como los de Nokia, aquí sí, punto para Nokia, hasta después no había encontrado altavoces más potentes que los suyos.
NO sonaba la alarma que traía de fábrica si el teléfono estba apagado, eso me extrañaba muchísimo, no sé si los coreanitos de Samsung pretendían que lo tuviéramos encendido siempre.
También conocido como U-8655, este celular de la empreaa china me estaba haciendo ojitos desde que había salido su predecesor, el Huawei Y100, considerado en Latinoamérica como “el smartphone para los pobres”. Cuando vi sus características pensé que eran todas reales, y esto aunado a una oferta en el precio en mayo de 2013, me hicieron decidir entusiasmadamente la adquisición, conseguí que me prestaran una tarjeta de crédito y me lancé venturoso a la compra. Durante los primeros 3 meses estaba encantado con él… hasta que decidí exprimir su potencia.
La resolución de su pantalla, me había acostumbrado a la del Galaxy Young, y al ver que el Y200 tenía más dpi, así como una pantalla media pulgada más grande, me sentía casi en el mundo de la HD.
La interfaz (capa de personalización), se me hacía muy bien cuidada, y aunque no era precisamente la capa Emotion, de todos modos me parece que hicieron un buen trabajo en el detalle de los iconos.
La potencia de su bocina. Aunque en la entrada anterior le di el punto para Nokia, el Y200 realmente suena fuerte, se escuchaba con claridad a varios metros, y si ponía como despertador alguna canción que inicie con guitarra eléctrica, seguro me despertaba sobresaltado. La bocina era tan grande, que cuando lo traía en el bolsillo, se le pegaban monedas pequeñas que tuvieran Níquel en us composición.
Su batería cargaba extraordinariamente rápido. La caja decía que cargaba de 0% a 100% en 90 (noventa) minutos y era cierto. Fue el celular que he tenido, que más rápidamente cargaba su batería.
la posibilidad de borrar un poco de memoria caché desde la sección de configuración de aplicaciones.
Se le podía hacer root, y funcionaba.
Su cámara de 3 Megapixeles, no era la gran cosa, pero las fotos se veían bien inclusive en pantallas de computadora.
Sus botones capacitivos en la parte inferior: nada de botones físicos, y además, estaban retroiluminados. Este modelo de hecho sólo tenía botones físicos para encender/apagar, y para subir/bajar volumen.
Su poquísima memoria RAM: 156 MB (sí, ciento cincuenta y seis MB) ponían de rodillas al procesador de 800 Mhz que tenía: era lento, lento, lento con sólo abrir la aplicación de YouTube, y si quería entrar a una página de internet con algún navegador y activaba en ella algún cuadro de diálogo para escribir algo, Android ¡¡cerraba el teclado!! para preservar la estabilidad del sistema y evitar “cuelgues”. Todo porque la memoria RAM se acababa en un santiamén.
La imposibilidad de que se actualizara a nada.
A los 8 meses empezó a hacerse irremediablemente más lento, me ponía un icono de sincronización en el área de notificaciones, y no había modo de quitarlo, ni desactivando la sincronización automática de aplicaciones como Whatsapp o Facebook. Hasta llegué a pensar que tenía algún tipo de virus.
Si al estar apagado lo conectaba a la toma de electricidad para cargar la batería, automáticamente se encendía y entraba al Clockworkmod Recovery, cosa peligrosísima que exponía al cel a ser permanentemente dañado por alguien curioso e ignorante. Esto pasó después de haberle hecho root.
No había accesorios para este modelo, nadie conocía la marca, y muchos pensaban que era “un clon chino”, “un genérico chino”, “importado ilegalmente de China”, y cosas por el estilo. Sus micas protectoras las vi a la venta un año después, cuando yo ya no lo estaba usando.
Ha sido el único celular que he comprado, y que NO trae ningún audífono manos libres, en una época en la que este accesorio es un must para la industria.
Después del fiasco del “smartphone barato”, decidí hacer un mayor esfuerzo económico para comprarme algún otro modelo más potente, y que no tuviera que terminar cambiando en menos de un año, la verdad es que no tengo dinero para hacer eso, ni le veo el caso. El mismo sobrino del Young decidió venderme este modelo, ya con Android 4.0 (ICS) en febrero de 2014, y creo que traía “Android Puro”, o su capa de personalización era muy simple, no lo sé.
El tamaño de su pantalla y la resolución. Seguía sin ser de las glamorosas HD, Full HD, ni nada por el estilo; pero para mis ojos, 480×800 me parecían bastante nítidos.
El tamaño de las fotos que sacaba, el flash y la función de autofocus. Como dato curioso, varios sitios web de prestigio decían que traía una cámara de 5 Mpx, mientras que yo veo que puede tomar fotos a 8 Mpx nativos. Esto me hace pensar en 2 posibilidades: 1) esos sitios web se equivocan, ó bien 2)la cámara SÍ es de 5 Mpx; y el fabricante le añadió “esteroides anabólicos de software” para aumentar digitalmente las imágenes a 8 Mpx.
Más potencia=más capacidad (al menos en teoría).
Memoria interna particionada en 2, para que una de ellas funcione como memoria SD, inmune al formateo de fábrica.
Botones capacitivos retroiluminados.
2 modos nativos de hacer capturas de pantalla (NO necesito descargar ninguna app para ello). Recuerden que ICS aún NO incluía esta funcionalidad de serie, si el fabricante quería la agregaba, si no, no.
Podía grabar videos con resolución HD.
Su reproductor nativo de música traía muchas opciones de configuración y mejoras de audio, incluyendo ecualizaciones predeterminadas y personalizables, potenciadores de sonido, refuerzos de graves, etc., para nada era una aplicación básica.
Su gestión de memoria RAM deja mucho que desear: con el uso normal, su RAM se iba llenando; pero al ir cerrando aplicaciones y/o ir desinstalando, la RAM NO se vaciaba, de modo que al entrar a la configuración de las aplicaciones, observaba que quedaba muy poca RAM libre, pero si dejaba de usar el teléfono un rato veía cómo se iba liberando, a veces hasta más del doble. Nunca supe si era cosa del fabricante, o de Android ICS.
Por el problema anterior, la RAM mal gestionada le hacía perder mucha potencia al procesador de 1 GHz.
Era un poco pesado, relativamente hablando.
Como es una marca mundialmente desconocida, tampoco había accesorios para él en cualquier parte; se los tenía que comprar al fabricante, al precio que quisiera, y con costos de envío exorbitantes.
Si se le cambiaba el perfil de audio desde la barra de notificaciones, se perdían las personalizaciones que se le hubieran hecho a la opción “Mi Perfil”, y se regresaba a los tonos predeterminados de fábrica.
Usar el radio FM que trae integrado era una pesadilla: al activarlo podía dejar de escucharse de repente, sin embargo, la aplicación NO se cerraba, sino que mostraba una animación en la parte inferior que representaba la búsqueda de señal de FM. Si conectaba primero el audífono y luego abría el radio (en ese orden), volvía a mostrar la animación en la parte inferior, y no se escuchaba nada. Me funcionaba activar primero la aplicación y al ver el mensaje de error de falta de audífono, entonces conectarlo. Cabe aclarar que esto NO siempre funcionaba. Algo que observé es que si cerraba por completo los procesos que controlan el audio del equipo, inclusive cerrándolos desde la opción “Procesos en caché” de la configuración de Android, entonces el radio FM volvía a funcionar. Eran muchos pasos, muy engorrosos, y Android tiene la pésima costumbre de no cerrar procesos, además de volver a abrir automáticamente y SIN AUTORIZACIÓN muchos que ya cerraste. Todo esto me hizo pasar muchos corajes, era simplemente fatal.
Al ir actualizando la aplicación de Facebook (¿quién carajos puede estar sin Facebook actualmente? Aunque lo detestes, todo mundo se comunica ya por este medio) observé que se iba haciendo más pesada; no obstante, llegó un momento en el que Facebook ocupó ¡¡¡toooooooooda la RAM disponible!!! (500 MB), y también empezó a aparecer la advertencia de falta de espacio en la barra de notificaciones. Imagínense: RAM pésimamente gestionada, y una aplicación que pretende tragársela toda, pues fatal combinación. Tuve que desinstalar algunas otras apps, borrar A DIARIO archivos temporales con una aplicación llamada All in One Toolbox, (que funcionaba extraordinariamente bien) y llegó un momento que ni así podía usar el teléfono: ya estaba sumamente lento. La única solución que me funcionó fue regresar a usar la versión de fábrica de Facebook, más antigua pero menos pesada. (Este celular tenía las aplicaciones de Facebook y Twitter como “de sistema”, por lo que era imposible desinstalarlas si no eras root).
Ni siquiera el fabricante sabía lo que estaba vendiendo: le comenté el problema anterior vía Facebook a quienes responden los comentarios en la página oficial de Facebook de la marca, y su “maravillosísimo” consejo fue: “mueve datos como fotos y archivos de audio y video a una tarjeta Micro SD externa”. Eso me hizo enojar, les expliqué en los términos más sencillos y decentes que pude que el problema no era ése; sino las aplicaciones que devoran RAM. Me respondieron nuevamente diciéndome que la opción que me habían dado era la única disponible, me explicaron también con términos más sencilos cómo pasar fotos, audios y videos a una Micro SD y esto acabó con lo poco de paciencia que me quedaba, así que les respondí que eso no me servía, les expliqué nuevamente mi problema y les pregunté si entonces lo rooteaba. Sigo esperando su respuesta (la cual ya me interesa para 2 cosas).
La entrada Micro USB/Cargador eléctrico estaba al revés: la parte del contacto en el cable que tiene las esquinas redondeadas se tiene que poner hacia abajo, cuando en el resto de los celulares se tiene que poner hacia arriba. No sé si era cuestión de diseño o error de ensamblado; pero si alguien no observaba este detalle, lo más probablemente era que terminara dañando el punto de contacto en el teléfono al intentar conectarle un cable del modo en que se ponen en el resto de los celulares.
Una oferta para este equipo y yo, que dije que no volvería a comprar LG, aquí estaba, usando POR TERCERA VEZ esta marca. Era un aparato que incluía un procesador de 1 GHz y un poco menos de 512 MB de RAM, con pantalla de 4.3″ y resolución de 480×800 Pixeles… ¿No era eso lo mismo que traía el M4Tel? Pues sí, pero parece que este equipo gestionaba mejor sus recursos, finalmente, es una marca mucho más establecida y con un prestigio que requiere mantener. Teniendo esto en cuenta, en diciembre de 2014 me hice de este equipo.
Su pantalla parecía más iluminada: lo usaba con una configuración de brillo de 20% y era muy legible.
Se notaba que le dedicaron tiempo a su capa de personalización, iconos detallados, colores congruentes, y menús ligeramente más intuitivos.
Se podía configurar la pantalla principal para que al desplazarse entre una y otra, la imagen de fondo se quedara estática, es decir, no se deslizara. Para mi gusto personal, prefiero imágenes de fondo que NO se muevan.
Era muy delgado y ligero, me sentía muy cómodo usándolo.
Al ser una marca reconocida, en muchas partes podía encontrar accesorios para él.
A pesar de que tenía inclusive menos RAM que el M4Tel (mostraba 484 MB) y un procesador a los mismos MHz, funcionaba más rápido y las aplicaciones iban más fluidas. En este punto tengo que aclarar que, a diferencia de mis anteriores Androids, con este celular preferí utilizar el modo “escritorio limpio”: uno o ningún acceso directo en la pantala principal, sólo el widget del clima en una pantalla. Me di cuenta que al agregarle accesos directos, esto enlentecía el teléfono en un grado que sí era perceptible.
Sus acabados se veían más elaborados, siguiendo el estilo de la línea Optimus de la marca.
Su cámara de 8 Mpx con flash y autofocus.
Tenía aviso visual y sonoro para indicar que la batería estaba totalmente cargada.
Siguiendo la filosofía de LG, no era tan personalizable en ciertos aspectos: NO podía cambiar la calidad de la imagen en la cámara con su aplicación de stock, por ejemplo, aunque manejaba otras opciones.
El reproductor de música predeterminado NO tenía ecualizador, ni otras opciones para mejorar el audio.
El radio FM NO incorporaba RDS.
Al conectarlo a la electricidad, en la barra de notificaciones aparecía un mensaje de que la batería se estaba cargando lentamente, y no había modo de evitar que eso pasara.
Al apagarlo y volverlo a encender buscaba archivos en la tarjeta Micro SD externa como todos los Android; no obstante, este celular era muy tardado para hacerlo, y mientras, no podía acceder a dicha tarjeta para ver las fotos desde la galería, si lo intentaba, marcaba un error.
Mi segundo Sony. Otro sobrino insistió en venderlo, decía necesitar dinero con urgencia, y decidí obtenerlo. Le di el L7 a mi esposa en mayo de 2015, y nuevamente ingresé al “glamour” de Xperia (Nótese el sarcasmo al entrecomillar la palabra glamour). Es un smartphone de gama media, y vista un tanto elegante, como suele tener Sony. Con procesador Snapdragon de 1 GHz, 1 GB de RAM y pantalla de 4″. Para Movistar, quise desbloquearlo; pero ya no pude porque me deshice pronto y tontamente de él.
Después de prácticamente 1 año de estar usando celulares con pantallas de 4″ con resolución de 400×800, al ver una de 480×854 me sentía ¡¡¡¡¡ooooooootra vez!!!!! casi en el mundo HD, a pesar de que este aparato distaba mucho de ello.
Su luz LED de la parte inferior, a manera de notificación. Al poder configurarse el color de acuerdo a la aplicación que lo usara, podía saber de qué se trataba son siquiera tocar el teléfono.
Al tener más RAM, este teléfono SÍ aprovechaba el procesador y funcionaba muy fluido. La aplicación de Facebook corría con un LAG prácticamente imperceptible.
Traía Mucho software de fábrica para el mejoramiento de imágenes.
Botón físico para activar la cámara, como en los viejos tiempos. A mí me parece muy útil aunque se vea un tanto fuera de moda.
El reproductor de música con muy buenas opciones para la mejora del audio.
Widget animado del tiempo sin necesidad de descargar ninguna aplicación adicional.
Pantala resistente a rayones.
Sony insiste en tener su propio grupo de aplicaciones para reemplazar a las más usadas, tenía su propia versión de Whatsapp, de Facebook, de Twitter, y además, se prestaba a confusión, ya que NO advertía abiertamente que NO eran las aplicaciones oficiales, sus iconos eran muy parecidos.
Exceso de servicios de pago, apps que sólo muestran comerciales, y así. Desinstalé todas las que pude, ya que no lo quise rootear.
Me habían dicho que podía obtener un LG G3 al ridículo precio de $2,000.00 pesos mexicanos, pero resultó ser un clon chino que calificaba como gama baja, y que además NO reconocía las tarjetas SIM a pesar de estar liberado. El que me lo vendió me dijo que lo esperara unos días y me lo cambiaba, cosa que cumplió, y me dio el Galaxy en mayo de 2015. Un teléfono de gama media bastante decente, con buenas prestaciones para lo que yo utilizaba, y sin nada de LAG. Ha sido de los que más me han gustado, con su procesador Dual-Core y 1 GB de RAM.
La capa de personalización TouchWiz por fin se veía madura, con iconos de tamaño adecuado y una buena organización de funciones.
En la barra de notificaciones tenía accesos directos a muchas opciones, más que ningún otro.
La pantalla Súper AMOLED daba muy buen contraste.
Traía cámara frontal.
Buen volumen de audio.
Al ser un modelo muy popular, encontaba con facilidad accesorios, fundas, micas, etc., prácticamente en todos lados, todo mundo lo conocía.
La parte de atrás es lisa, aunque se ve un poco elegante, hace que el teléfono resbale con facilidad, tanto en superficies planas como incluso de las manos. No me sucedió nunca; pero siempre tuve un pequeño temor de que un día se me resbalara.
Al encenderlo tardaba más que otros en pasar de las pantallas de inicio para poder ser usado. Supongo que se debía a la complejidad de Android con lo que le agrega Samsung.
Los botones capacitivos de “Atrás” y “Más” estaban invertidos respecto a la mayoría de los teléfonos celulares de la época.
De vez en cuando, y sin motivo aparente, se ponía lento, y no siempre mejoraba con el reinicio; no obstante, esto no afectaba la funcionalidad de aparato.
La funcionalidad de “snooze” hacía que el tono que sonaba a los 10 minutos durara 1 segundo, era difícil escucharlo y varias veces me quedé dormido más de la cuenta. Yo, que soy tan difícil de despertar temprano.
El sobrino de siempre me ofreció este aparato como un muuuuuuy buen prospecto; pero me agarró en un momento en el que mis finanzas personales estaban en el suelo, se lo comuniqué y le dije que no tendría dinero sino hasta casi 3 meses después, y que muchas gracias. Me volvió a llamar, aceptó que yo le pagara hasta entonces, y me cambió el teléfono, en una actitud que yo interpreté como muchsa confianza hacia mi persona. Todo esto sucedía en julio de 2015.
A pesar de ser considerado un teléfono de gama media, varias de sus especificaciones estaban por encima del estándar de la época para dicha gama:
Resolución HD en pantalla de 4.5″.
Grababa video en HD.
Con sus 1.2 MHz y 1 GB de RAM, andaba muy, pero muy rápido, hasta parecía que tuviera hardware más potente.
Como en esa época Motorola era propiedad de Google, este teléfono venía con Android Puro, me gustaba su interfaz (con Android 4.4 KitKat).
LAG inexsistente, en el tiempo que lo usé nunca, nunca, nunca, se me hizo lento ni se me congeló, eso me convenció de que Android Puro es una mejor opción que las capas de personalización vistosas pero pesadas.
Sus colores negro con unos toques de rojo me parecían elegantes.
Al encenderlo su animación me gustaba, en mi opinión ha sido la más bonita que he visto en teléfono alguno hasta ahora. Sí, eso no sirve para nada, pero se veía hasta un poco inspiradora.
Incluía un pequeño LED en la parte frontal que se encendía en color blanco para indicar que había nuevas notificaciones. Sólo era color blanco, pero al menos a mí sí me era muy útil para saber si valía la pena desbloquear el teléfono o no.
Su aplicación de cámara tenía opciones de configuración muy útiles y prácticas, un modo de ráfaga muy rápido (20 fotos por segundo, por ejemplo). Incluso al cambiar a mi siguiente celular la busqué en Google Play, así como en otras tiendas, y no la pude descargar, ya que es sólo para Motorola.
La palabra Ferrari en la parte de abajo, me parecía que las letras eran muy grandes.
Me daba la impresión de que la relación largo/alto lo hacían ver un poco “angosto”. (Esto es una percepción personal)
A pesar de que Motorola juraba y perjuraba que este modelo SÍ se actualizaría a la siguiente versión de Android (Android 5, también llamado “Android M”), nunca apareció notificación alguna para ello, ni por vía OTA ni por conexión USB a la computadora con el software de Motorola. Tuve que hacerlo con Root, por mi cuenta.
Nunca supe qué generación era: las diferentes páginas de Motorola NO hablaban de este modelo (XT 1003 según el menú “Acerca del teléfono”).
En una ocasión la batería se agotó, y al conectarlo no encendía ni mostraba la animación de que estuviera cargando, el teléfono simplemente se murió, y yo me asusté mucho. Busqué en internet, y vi quer era un problema algo común en Motorola, recomendaban dejarlo cargando hasta que diera señales de vida. Lo hice, y para mi fortuna el aparato regresó de entre los muertos para seguir dándome servicio. Sólo me pasó una vez, y la batería no funcionó ni mejor ni peor.
No tiene memoria expandible mediante tarjeta Micro SD, ni de nunguna otra, sólo memoria interna (la cual nunca llené)
Mi primer “gama alta”, y de Sony, ésos que quieren que te quedes en su ecosistema de aplicaciones, así como Google quiere que te quedes en el suyo. Me insistieron mucho en cambiarlo por mi Moto G Ferrari, ya que aquél estaba liberado y éste no. Al final me convencieron sus 2 GB de RAM, su procesador y su pantalla Full HD. En noviembre de 2015 caí nuevamente en las garras de Sony.
Su resolución de pantalla Full HD (1080×1920). Era imposible distinguir un pixel a simple vista.
Grababa video en formato Full HD en AMBAS cámaras: frontal y trasera.
Sus 2 GB de RAM lo hacían ir muy fluido con aplicaciones y juegos, sin nada de LAG.
También contaba con un LED indicador de nuevas notificaciones, no configurable pero los colores se encendían según el color “oficial” de las aplicaciones: verde para Whatsapp, azul para Facebook y Outlook, blanco para otras aplicaciones, rojo para indicar baja batería.
Los temas para personalizar la apariencia. Siempre me ha gustado esa parte de Sony (y de Nokia en sus S40).
Botón físico dedicado para la cámara.
Las aplicaciones adicionales para la cámara, exclusivas de Sony, con efectos creativos muy interesantes aplicables directamente en la cámara.
Compartimiento para tarjeta Micro SD.
Su reproductor musical nativo contaba con muchas opciones, y lo mejor de todo: sin publicidad (Sí, Spotify y similares APESTAN).
Quien me lo vendió lo compró con Android 4.4, cuando él lo tuvo se actualizó a Android 5.0, y posteriormente conmigo se actualizó a Android 5.1. ¡¡2 actualizaciones oficiales!! NUNCA había visto eso en Smartphones que no fueran de la serie Nexus. Posteriormente leí que es política de Sony cuidar más este aspecto que el promedio de los fabricantes. Punto para Sony en las actualizaciones, le lleva bastante ventaja a sus competidores en actualizaciones.
Aunque está oculta, tiene una opción que puede activarse para que el teléfono emita un tono sonoro (NO configurable) para indicar que la batería estaba completamente cargada.
Una opción para indicar permanentemente el porcentaje de carga de batería, sin necesidad de descargar ningun aplicación adicional para ello.
Sus wallpapers de stock me parecen elegantes.
La insistencia de Sony de que usaras sus propias aplicaciones: su propia tienda, su propia aplicación de Facebook, su propia aplicación de Twitter…
Aplicaciones que se promovían como “nuevas experiencias” y en realidad eran mensajes publicitarios: trailers de películas, comerciales de juegos, comprar canciones o discos, aplicaciones, etc.
Su batería tardaba mucho en cargarse para mi gusto.
Su diseño de bordes angostos lo hacían parecer más pequeño que otros celulares, a pesar de que su pantalla era de 5″. Esto es más por estética y gusto personal mío. habrá a quienes les guste más.
Su pantalla de bloqueo de stock tenía pocas opciones de personalización.
El sonido de su bocina me parecía un poco bajo, y no me ateví a aumentarlo con los códigos que circulan por internet.
Aunque las páginas especializadas hablan de una “ligera capa de personalización”, en realidad sí se ve bastante diferente que el KitKat o Lollipop puros.
Su cámara frontal era de sólo 2 Megapixeles, en una época donde el estándar para la gma alta era de 5, nunca entendí por qué decidieron dejarla en 2.
Casi todos los que he utilizado han sido con Telcel (América Móvil) como proveedor de señal, ya que tengo familia en el sureste de México y este es el único proveedor que cubre las poblaciones en donde me muevo en vacaciones.
Entrada anteriorPersonas importantes después de 14 años (Parte 1, reescrito)Próximo entradaEfectividad de la Capacitación	2 pensamientos en “Mis teléfonos celulares”	jose rubio dice:	septiembre 4, 2014 a las 11:43 am	Yo se que esta dificil pero tendrias por ahi el nokia 1100 que me vendas o si sabes de alguna persona que todavía lo,pueda tener?
Tu Amigo jose rubio de monterrey mi correo es jrubio53@hotmail.com
y mi cel es 8180289405
Responder	alpgt dice:	septiembre 15, 2014 a las 11:50 pm	¡Híjole! La verdad es que desde marzo de 2005 ya no tengo el Nokia 1100. Desconozco dónde se pueda conseguir.😦

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