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Timestamp: 2019-01-21 02:21:12+00:00

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María Gabriela Epumer, Biografía de una Mujer Luchadora - La Voz de Ariel
Intérprete, cantautora, ícono del rock nacional argentino. su Vida, su Legado
María Gabriela Epumer, Biografía De Una
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Biografía de una Mujer Luchadora
“Nací en la ciudad, pero tengo espíritu indio, y eso me honra. En mi timidez, muchas veces me siento como encerrada en una toldería, meditando. Sin embargo, subo a un escenario y es como un desahogo, está todo bien ahí.”
María Gabriela Epumer nació el 1° de agosto de 1963 en Villa Devoto, Buenos Aires, Argentina. Hija de Dora Carvallo y Juan Carlos Epumer, era la menor de tres hermanos, Lito, (nueve años mayor que ella) y Claudia, (seis años mayor que ella).
Era mimada y malcriada como pocas. Tomó la mamadera hasta los 5 años. Se encaprichó en comer solamente papas fritas durante seis meses, y en llevar a la escuela una frazada sucia en la que andaba envuelta todo el día.
Sus padres fueron muy cariñosos, comprensivos y demasiado permisivos: si ella no quería comer; no insistían, si no quería estudiar, tampoco pasaba nada. De niña tenía pocas amigas.
La pequeña María Gabriela demostró el haber heredado las aptitudes musicales familiares; puesto que era nieta de Juan Epumer, guitarrista del cantante Agustín Magaldi. Su papá era guitarrista de música clásica, su tía paterna cantaba lírico, y el marido de esta tocaba el violín. A su vez, su hermano Lito tanto como su tía Celeste Carballo, son músicos de gran trascendencia a nivel nacional. Celeste es la hermana menor de Dora,- mamá de Gabriela-. A su vez, una prima suya es guitarrista de blues en Chicago,- U. S. A.-.
Con tan solo seis añitos, le afloraron las inquietudes por el arte; a poco de comenzada la escuela primaria le dijo a sus padres que quería estudiar piano y danzas clásicas. Así lo hizo, y a las danzas, pasando por varios estilos y profesores las practicó ininterrumpidamente hasta los 30 años. Estuvo en las escuelas de Olga Ferri y Clotilde Freire. Más adelante, estudiaría las técnicas de danza contemporánea de Fredi Romero y Ana Itelman.
A los ocho años de edad, Gaby jugaba con una guitarra y llegó a sacar la melodía de la serie televisiva “Misión imposible”.
Por esa época, un día María Gabriela acompañó a su tía Violeta a ver los ensayos del grupo musical en que tocaba su novio, que era baterista. La nena de cabello lacio estaba en primera fila oyendo las pruebas de sonido y ensayos de “Sui Generis”.
Según sus palabras: “Era un gnomo que iba a todos lados, me colaba en todos los shows, me súper enojaba si no me llevaban.”
En uno de esos ensayos, le llamó un poco la atención un flaco de pelo largo y bigotes bicolor, un poco despistado.
Un día, Sui Generis tocó como banda soporte de Madre Atómica, el grupo de Lito Epumer, Pedro Aznar y el Mono Fontana. Estaban haciendo la prueba de sonido, y ella ahí, mirando. Charly García, sentado a un piano en vertical, y Nito Mestre parado con la flauta traversa. Charly se paró y comenzó a chequear el audio por todo el escenario. Iba caminando por el borde del escenario y de pronto se cayó; se cayó del escenario, se sintió un grito de dolor, él se rompió algo, se lastimó un poco. A la pequeña María Gabriela, Charly le parecía un personaje extraño, con una mística especial.
Ya con nueve años, María Gabriela comenzó a sacar más sonidos con la guitarra, imitando a Lito.
Ella iba siempre a los recitales del grupo “Madre Atómica”, en donde tocaban su hermano Lito Epumer, junto a Juan Carlos “El Mono” Fontana y Pedro Aznar. Gaby los escuchaba fascinada, y con las manitos sosteniendo sus mejillas. Con tanta música dándole vueltas, al cumplir los diez años, comenzó a estudiar guitarra con Jorge Stirikas,- profesor y compositor del teatro Colón-, pero con guitarra prestada.
Paralelamente, en su casa la pequeña María empezó tocando jazz y música progresiva junto a su hermano, eran arreglos bastante difíciles para la guitarra y ella copiaba lo que él hacía. Lito le enseñaba un poco, ella ensayaba mucho dando sus primeros pasos con la música, aprendiendo ritmos difíciles, pero a su altura.
A todo esto Quique Sinesi,- hermano de Claudia-, era amigo de El Mono Fontana. Y Claudia se puso de novia con el Mono y así de simple como son las cosas en la vida se conoció en un ensayo de “Madre Atómica” con María Gabriela; con quien serían hermanas del corazón.
A los trece, Gaby ya punteaba con una guitarra eléctrica Gibson blanca, que era de David Lebón. Por esa época, se juntaban todas las tardes a tocar canciones de Steve Wonder, junto al Mono Fontana, Pedro Aznar y su hermano Lito Epumer.
María Gabriela era bastante tímida y le costaba mucho vincularse con la gente. Pero en su casa se reunían muchos músicos a tocar. Su primo estaba a la batería, uno de sus tíos improvisaba sobre bases de rock. A su vez, Lito y sus amigos, ensayaban constantemente allí. Celeste Carballo también tocaba y cantaba en reuniones de familia. En lo de los Epumer todos tenían que tocar, y cuando llegaba el turno de Gaby, ella se escondía debajo de la mesa o se encerraba en el baño para que no la oyeran cantar; la timidez la dominaba.
· ¡Dale, vení! - Le decían-.
Y le era imposible conservar su postura ante tanta insistencia con buena onda. Todos ellos, eran un grupo lleno de melodía que corría por sus venas.
Con la música, ella se podía expresar fluidamente, podía mostrarse tal cual era.
Con trece años, Gaby quería su propia guitarra, pero en su casa los números no cerraban, y sus padres no tenían el dinero para comprársela, por lo que agarró el diario y comenzó a buscar trabajo. Se presentó a varios, pero quedó en una fábrica de zapatos, en la cual tenía que marcar el cuero, según el tamaño de la horma, para luego ser cortado. Cuando tuvo su primer sueldo, se fue directo a la casa de música más famosa y lo invirtió todo en una bella guitarra criolla de buena marca, con estuche incluido.
Ya con su propia guitarra, no paraba de ensayar sola en su cuarto. Tocaba hasta sacarle callos a la punta de los dedos. Cuando comenzó a sentirse segura de que tocaba bien, y no hacía papelones,- puesto que era muy autoexigente-, tomó la iniciativa y se animó a llamar a alguien para decirle:
· ¿Vamos a tocar la guitarra?
María Gabriela se autodefina como un poco hipocondríaca. Tenía una gran timidez, que la hacía susurrar en vez de hablar.
Ya con catorce años, un día la llama a Claudia Sinesi y le propone juntarse todas las tardes a tocar con el Mono Fontana. El era un buen baterista y a la vez estaba estudiando piano, y las necesitaba para que tocasen las bases y poder practicar. Hicieron un taller de interpretación musical todo el verano. Según sus propias palabras:
· “Fue la mayor escuela que tuve, increíble. Tocábamos ocho horas sin parar, tocábamos temas todo el tiempo, era bárbaro.”
A comienzos del ‘78, el Mono Fontana –viendo el potencial musical que Gabriela tenía- le ofreció incorporarse a “Los Desconocidos de Siempre”, banda de Nito Mestre, para tocar en una serie de recitales por Buenos Aires, y aceptó. Para ella fue una experiencia única, en la que aprendía segundo a segundo. A su vez, también acompañaba a su hermano a zapar en el bar “Jazz & Pop”. Según sus propias palabras: “Todo era un aprendizaje y un desafío constante.”
A mediados del mismo año, la quinceañera Gabriela pudo realizar su primera grabación en estudio, en el L. P. que fuera el debut solista de la ex esposa de Charly García, María Rosa Yorio, que venía de Los desconocidos de siempre. Y Gaby no paró más.
Por esa época, María Gabriela venía muy tarde de ensayar con la banda, y a la mañana siguiente se levantaba muy temprano para ir al colegio, por lo que estaba hiperdormida en clases. Llegó un momento en que no daba más, llamó a Dora y le dijo:
· ¡Mamá que no quiero ir más a la escuela; es ir a perder tiempo!
Su madre lo aceptó. A Gabriela no le interesaba ser bachiller; ella estaba en otra; su camino era la música, y sus padres apoyaron su opción.
… “lo que me mantiene contenta y con ilusiones es hacer música y mostrarla. Así sea como hormiguita, eso no me importa, estoy contenta”.
Fue así como ella siguió tocando con conocidos, y paralelamente estudiando música y danzas. Pero quería tener sus propios ingresos, así que también daba clases de guitarra a niños en la biblioteca del barrio, y de danzas en la casa de sus padres.
Con Claudia Sinesi se juntaban a ensayar y componer. No sabían solo la menor y mi mayor, sabían bastante más. Eran raras para la época, pero su entorno cercano sabía valorarlas y las dos, fueron mimadas por músicos muy buenos e instruidos. “Sigan sin parar” les decían Quique, el Mono, Lito… siempre tocaban canciones suyas, María Gabriela hacía las más rápidas de tiempo y Claudia unas a medio tempo, así que se complementaban.
Las dos eran bastante raras, rompían el molde, por eso se hicieron muy amigas. Gaby era muy intuitiva; muchas veces caminaban por la calle y ella encontraba localcitos con ropas fuera de lo común, tipo feria americana, y le decía a Claudia: “Entremos acá”. y allá iban y encontraban ropa a su gusto.
Recuerda Claudia Sinesi:
“Caminando también me hacia apurar el paso, así mientras tanto nos entrenábamos un poquito. Cuando salíamos así a caminar, es porque habíamos estado muchas horas tocando. Ella me hacía chistes; cuando veía dos ancianas caminando del brazo sosteniéndose, me comentaba: ahí vamos vos y yo dentro de algunos años.”
Todo continuó sin cambios hasta que una amiga le contó que un grupo una guitarrista necesitaba urgente. María Gabriela quiso ir al toque, pero se vio con un problema, ella tenía una criolla, pero para ser de la banda necesitaba una guitarra eléctrica y un amplificador; los consiguió prestados, y fue a la audición. Allí interpretó temas de Aretha Franklin y Gino Vanelli. Quedó. Ella ya tenía dieciocho años, y pasó a formar parte de “Rouge”, la primera banda de mujeres que hacía rock en la Argentina; también quedó en el grupo su amiga Claudia Sinessi.
Rouge cantaba temas en inglés, y no llegó a grabar ningún disco, cosa que no era fácil por aquel entonces. Pero sí dio una buena cantidad de recitales hasta el ‘82, cuando por la guerra de Malvinas el gobierno de facto prohibió la difusión de música de habla inglesa. Ante la prohibición de cantar en inglés, las Rouge se plantearon el cantar en español; pero comenzó una guerra intestina dentro de la banda, con muchos cambios dentro de la formación de la misma; lo que terminó con su desintegración.
María Gabriela tenía una mirada por momentos escurridiza, y otras de una firmeza profunda. Poseía una belleza particular, puesto que en ella se fusionaban los rasgos de origen ranquel -o mapuche-, por parte paterna, con la piel blanca de sus ancestros hispanos por parte materna.
Su tatarabuelo ranquel fue el cacique al que Lucio V. Mansilla, en su famosa obra Una Excursión a los Indios Ranqueles, definió como “el indio más temido entre los ranqueles”, por su coraje, audacia y vehemencia.
Se cuenta en la familia, y en los libros de historia que desafortunadamente a finales del siglo XIX, la llamada “Campaña del Desierto”, no dejó muchos nativos vivos. Varios años después, los hombres de Rosas lograron apresar al tatarabuelo de María Gabriela.
Ese Epumer fue atrapado por los militares, el 12 de diciembre de 1878; al parecer lo encadenaron para poder hacerse con él. Fue uno de los últimos ranqueles en caer ante la “misión civilizadora y expansionsta española en el Virreinato del Río de la Plata”. Encadenado lo llevaron rumbo a la isla Martín García, y como era exótico tener sirvientes nativos, -para la época-, el senador Cambaceres, hermano del escritor, lo llevó a su casa en Bragado. Cómo habrá sufrido ese cacique, que al perder su libertad, al poco tiempo murió de tristeza.
Según palabras de la propia María Gabriela:
“Lucio V. Mansilla le dedicó al cacique Epumer un capítulo entero en su libro... Ahí supe que cuando tomaba aguardiente el tipo se ponía bravo, que era grandote pero muy elegante, temerario, de sentimientos nobles. Incluso describe a una de sus mujeres, una india de belleza envidiable. Quedan todavía algunas reservas ranqueles en La Pampa, con las que mantengo contacto, también con otros familiares lejanos que son mapuches, porque además somos descendientes de Ceferino Namuncurá.”
A todo esto, el apellido Epumer quiere decir: “dos zorros. Y a su vez, el zorro para los mapuches, simboliza lo escurridizo, y los Epumer eran muy ágiles en la tribu… “Nadie los podía atrapar”. En esta tribu, tenían la tradición de bautizarse según el animal al que cada grupo familiar adoraba.
“En mi familia no le han dado mucha bolilla a los antepasados, salvo un par de tías que guardaron algunas cosas. Yo hice mis propias averiguaciones”…
El tatarabuelo de María Gabriela era hermano de Mariano Rosas, un mapuche que fue raptado por los blancos y adoptado por Juan Manuel de Rosas, y del que restituyeron los restos recién a finales del siglo XX. Ella y su padre estuvieron en el acto ceremonial, fue de noche, con el pueblo mapuche. Hicieron la celebración del año nuevo, que justo era ese día. Y allí realizaron una oración para Mariano Rosas. La ceremonia duró desde las cuatro de la mañana hasta el amanecer, en medio de un frío patagónico terrible. “Fue muy intenso, muy grosso.”
En La Pampa, la mayoría adoptaron el apellido Rosas. El apellido paterno completo de María Gabriela era, en realidad, Epumer Rosas.
Gabriela, siempre participaba en recitales para juntar fondos para la población originaria de sus ancestros autóctonos.
A su vez, su bisabuelo, se quedó a vivir en Buenos Aires, era hijo del cacique Epumer, y allí se afincó y dejó su descendencia.
Una vez disuelto Rouge, Mavy Díaz,- quien después fuera la cantante de las Viudas-, tenía el dato de un productor que quería hacer un grupo con chicas, para grabar. Se lo comenta a Claudia Sinesi y a Gabriela, y luego de no saber que hacer, si ir o no a mostrar su arte.
Cave aclarar que a comienzos de los ’80, no era fácil llegar a grabar un disco, ahora tampoco, pero redes sociales mediante podés hacer un material en la P. C. de tu casa y difundirlo de manera independiente. Muchas bandas, ahora hacen eso y llenan pubs unders.
Por fin las chicas se deciden, preparan unos temas fueron a la audición. Según palabras de María Gabriela: “¿Quiénes son estos caranchos?, preguntó aterrado Bernardo Bergerac al asomarse por la puerta y ver a unas mujeres pintarrajeadas con los pelos batidos y un atuendo terrible esperando en el hall.” El hombre se escondió y no las quiso atender.
Al día siguiente volvieron con un look un poco más sobrio, la guitarra española y le cantaron “Estoy tocando fondo”. “Papa -um - baba, papa - um - baba”, a cuatro voces, y Bernardo Bergerc, el productor de Interdisc, abrió la agenda, dijo: “graban en un mes, tal día” y las anotó.
Una paradoja, María Gabriela no pudo firmar el contrato, sino que lo hizo Dora - su mamá -, puesto que ella tenía diecinueve años, y por esa época, con esa edad se era menor.
Era de no creer, en dos meses, Viuda e hijas del Roque Enroll fue el boom del año. Era una banda que rompía las estructuras de todo lo conocido por estos lares. Eran unas jovencitas que tenían una onda rara, se vestían bien kitsch, se ridiculizaban, y por sobre todo se divertían un montón con lo que hacían. Pero eran muy profesionales con su labor en la banda. Les iba bien y encima ganaban mucho dinero.
Quiénes eran “Las Viudas”: Mavy Díaz cantando, María Gabriela Epumer en guitarra, Claudia Sinesi en bajo, Claudia Rufinatti en teclados y Andrea Alvarez en batería.
En esta primera etapa grabaron tres discos: Viuda e hijas de Roque Enroll, (del ’83), Ciudad Catrúnica, (del ’85) - que llegó a vender 200.000 copias - y Vale 4, (del ’87).
Un dato curioso: Se le llamaba “catrun” a un error del batero; por lo que “Ciudad Catrúnica” es la ciudad del error. En el L. P., detrás de la foto de tapa de las chicas, hay una ciudad de Buenos Aires explotada.
Aunque se merecieron varios, nunca les dieron “Discos de Oro”. Sobrepasaron esas ventas, pero nunca las premiaron.
En cinco años de éxito ininterrumpido, “las Viudas” recorrieron el país con sus canciones, y hasta llegaron a llenar un Luna Park. Después del Luna Park tocaron en Perú.
El productor de las Viudas les tiraba data y ellas simplemente lo escuchaban y creaban esas canciones tan particulares. Se la pasaban tocando todo el día. Paraban para comer o tomar un café, el resto se dedicaban a perfeccionar su estilo, un tema tras otro tema. Todos los días. Eran muy profesionales.
El ritmo que tenían era más extenuante que el de una escuela, puesto que de la escuela salís en unas horas y te vas a tu casa, pero “Las Viuditas” no escuchaban ningún timbre de salida, por lo que muchas veces se hacia de noche y seguían tocando.
Simultáneamente a “Las Viudas”, Gaby fue guitarrista invitada en el disco “Corazón Clandestino” de Fito Páez, y también María Rosa Yorio, la invitó a grabar una de sus canciones en el L. P. “Puertos”.
Un estudio de mercado reveló que el 40% del público de “las Viudas” rondaba entre los 6 a 12 años, el 20% tenía entre 12 y 15 años y el 40 % restante eran mayores de 35, - incluidos los papás de los chicos-.
Cuando compusieron por primera vez juntas, su objetivo no era llegar a ni a las guarderías ni a los jardines de infantes. Fue algo que se dio naturalmente. Ellas “apuntábamos a un público joven, pero no tanto. Así que lo que se produjo después fue muy sorpresivo.”
Tanto los papás como los nenes se conocían todas las letras. Era una situación muy rara, toda la familia cantando junta “Lollipop”.
En mayo del ‘86 se estrenó la película “Te Amo” en la cual participan “las Viudas” cantando “Lista de Casamiento” y “Hawaian Twist II”.
Las mandaron a tocar el primer show a Capitán Sarmiento porque tenían miedo de que hicieran un papelón en el escenario. El segundo show lo hicieron en la “Esquina del Sol” y concurrieron 500 personas. En la discográfica no lo podían creer.
Muchos años más tarde, María Gabriela Reflexionaría al respecto:
“Jamás fui narcisista, siempre fui muy tranquila en ese nivel. Creo que eso me ha permitido tocar con Charly... El sabe que jamás me voy a subir al talento ajeno ni voy aprovechar la fama de nadie. Creo que el éxito es algo pasajero. Sin ir más lejos, en Viuda e Hijas… no podías mostrar virtuosismo. Yo no soy virtuosa, pero no había espacio para individualidades. Eramos un bloque de voces, ropas y sonido y nadie se lucía de más.”
“Las Viudas fue el grupo con el que el público me conoció como personaje y no quizá como guitarrista. Ninguna de las cuatro tenía un lugar de lucimiento. Muy a pesar de que tocábamos cosas difíciles. Todos nos subestimaban, pero eran ritmos difíciles de tocar. Pero me gustaba y me redivertía porque con las chicas fue como una fórmula mágica. Nos divertíamos, ganábamos plata y poníamos nerviosos a algunos músicos que, por prejuiciosos, nos mandaban a lavar los platos.”
Estaban a punto de grabar el cuarto disco, allá por el ‘87, pero la compañía llamó a convocatoria de acreedores. Un día “las Viudas” fueron a Interdisc y la puerta estaba cerrada. “Se habían ido todos, incluido el dueño.”
Fue un golpe muy duro para todos los músicos que grababan allí. Corrieron de abogado en abogado, mandaron una lluvia de cartas documento; pero principalmente se quedaron con la bronca de un sueño trunco por cuestiones terceras.
En este clima, “Viuda e Hijas de Roque Enroll” abandonó los escenarios y por añadidura, el grupo se disolvió sin querer.
Pese a todo, Gabriela no abandonó la música. Era una mujer de las que la salen a pelear y no se lamenta por los rincones. Ese año grabó en un disco de su tía Celeste Carballo, luego hizo giras con Alejandro Lerner, -porque le hacía falta el dinero-, aunque luego reconoció que aquella “…fue una gran experiencia”. Trabajó como sesionista, “…no quería pensar en nada, sólo en tocar la guitarra y que la responsabilidad fuera de otro.”
A mediado de los ‘90 “las Viudas” volvieron al ruedo con un CD compilatorio de sus mejores éxitos llamado “Telón de Crep”, grabado en vivo en una serie de actuaciones en el Roxy. Para el rencuentro, tuvieron que pedirle a Mavy Díaz,- que vive en las islas Canarias, España-, que dejara por un lado su labor de profesora de música, convencer a Claudia Ruffinatti,- que estaba embarazada-, y María Gabriela Epumer para que interrumpiera sus clases de violoncello que estaba tomando, y llamar a Claudia Sinesi. Y como si esto fuera poco, hubo que separar a Ulises Butron de su banda,- aunque sea por un tiempo-, para producir el regreso de las chicas. Ya en el siglo XXI volvieron, pero Gaby ya estaba en el Cielo.
Maleta de Loca y Otras Hierbas
Descansó un poco y ya en el ’89, María Gabriela junto a Claudia Sinesi en bajo, Jota Morelli en batería, Daniel Bazano en teclados y el genial Bam Bam Miranda en percusión, bajo la producción de Ulises Butrón, arman una nueva banda: “Maleta de Loca”.
El país estaba inmerso en medio de una gran hiperinflación, y la tecnología musical estaba en un proceso de cambio. Ellos tuvieron que decidir si grabar en vinilo o en compact disc. Por cuestiones de costos para el público, decidieron editar el disco en vinilo; lo que fue un craso error.
Paralelamente a “Maleta de Loca” fueron con Claudia Sinesi guitarrista y bajista, del dúo integrado por su tía Celeste Carballo y Sandra Mihanovich, en el tema “Amelia por los Caminos”, del disco “Mujer Contra Mujer” - de 1990 -.
Ya en 1992, María Gabriela integró la banda de Luis Alberto “El Flaco” Spinetta, que lo acompañaría en la presentación del C. D. “Pelusón of Milk”.
Como si fuera poco, volvería a grabar con Celeste Carballo, - ya de vuelta en su etapa solista-, en los discos “Celeste en Buenos Aires” y “Chocolate Inglés”.
A principios de 1993, María Gabriela integraba el grupo musical llamado “Chicas”, junto a su prima, Floppy Bernaudo y Laura Casarino, - dos ex “Los Twist” -, Laura Gómez Palma y Marcela Chediack. Este era una banda muy power con buen sonido, en donde ellas se permitían lucirse con todo su potencial. Con esa banda tocaron como soporte de Fito Páez, en la presentación de “El Amor Después del Amor”, en un repleto estadio de Vélez Sarsfield. Ahí la vio tocar Charly García. El ya la conocía, pero en esa formación Gaby podía zapar tranquila y hacer muchos solos con su guitarra.
Después del recital, Charly fue a los camarines a felicitarlas “qué bien estás tocando, te felicito”, le dijo. Y entre otras cosas le contó que se había quedado sin guitarrista y tenía que salir de gira. En palabras de la propia Gabriela:
“Mira, yo que soy introvertida, no sé de donde saqué personalidad y le dije: - “y llévame a mí, - y me reí-.”
A lo que García contestó:
· “¿Vos podrías?” “Sí, claro”.
No quedaron en nada, pero días después él la llamó y la invitó a tocar unos temas en una sala de ensayo. Ella comenzó a pensar que esa frase que le salió sin pensar estaba abriendo nuevos caminos en su vida. Estuvieron seis horas tocando temas de él y zapando. Luego de eso él le dijo:
· “La semana que viene empezamos a ensayar”.
Ese fue el inicio de una muy buena relación musical y de amistad.
Durante casi un año estuvo en las dos bandas a la par. Después, Las Chicas se disolvieron y Gabriela se dedicaría tanto a los proyectos de García como a los propios.
Entre 1994 y 1995, grabó con Charly García los discos “La Hija de la Lágrima”, “Estaba en Llamas Cuando Me Acosté” y “Hello”, - show unplugged para la cadena de televisión musical MTV-, grabado en Miami, durante la gira americana del cantante del bigote bicolor.
Cabe aclarar que luego del MTV Unpluged, Charly echó a todos sus músicos, menos a María Gabriela, quien fuera su cable a tierra y guitarrista durante diez años, hasta su temprana muerte.
El ’96 lo encontraría a García con la placa "Say No More", allí haría unas bases María Gabriela.
En 1998 graban en Miami, con Charly “El Aguante”, presentado a finales de ese año en el Estadio de Obras Sanitarias, de la ciudad de Buenos Aires.
Para el 27 de febrero de 1999, en el Festival Buenos Aires Vivo III, dieron con la banda de García un recital ante 150.000 personas, que quedara registrado en el C. D. “Demasiado Ego”.
Ese año el hombre del bigote bicolor es invitado junto a su banda, por el entonces presidente de la nación Dr. Carlos Saúl Menem a tocar en la residencia presidencial de Olivos, -Buenos Aires-. Allí van con María Gabriela y toda la troup. Ese recital quedó registrado en el C. D. “Charly & Charly, (En Vivo en Olivos)”.
El 2000 los encontró preparando la vuelta de Sui Generis, - banda mítica de Charly García y Nito Mestre en los años ’70- con el disco “Sinfonía Para Adolescentes”, sus respectivos recitales presentación en Buenos Aires, Chile, Perú y Uruguay, y la grabación en vivo de un álbum doble llamado “Si”,- registro musical de los shows en vivo en la cancha de Boca Juniors-.
En palabras de la misma María Gabriela:
“Con Charly es un orgullo tocar y acompañarlo. Imagínate, salir en gira con él como Sui Generis, tocando esas canciones que cantábamos en el colegio. Además, grabar en ese disco nuevo que hicieron y que me encanta, es una experiencia inolvidable.”
Recuerden que ella de chica tocaba las canciones de Sui Generis; más aun, los vio ensayar a comienzos de los ’70, y varias décadas más tarde el formar parte de esa banda fue para María una experiencia única.
…“ya estar con Charly era todo un acontecimiento, y lo de Sui Generis se sumó y bueno, no fue tan brusca la emoción. Pero igual sí, era emocionante. No arriba del escenario, sino toda la situación… Entonces todo eso te lo acordás, después. Te queda grabado: Yo toqué con Sui Generis.”
García siempre apoyó mucho a María en sus proyectos individuales. Incluso grabó con ella en Perfume y en vivo tocaron dos temas.
En el 2002, Gaby con la banda de García grabó el disco “Influencia”, y juntos estuvieron de gira presentando el C. D. por Buenos Aires, el interior del país y Latinoamérica.
Sobre su relación con Charly dijo una vez:
“Charly sostiene su concierto en todo momento, nosotros nos apoyamos en él. Yo lo sigo y ya ni lo miro, porque hemos logrado entendernos muy bien es estos años. Yo lo acepto, lo quiero y lo reconozco como un genio… En el momento de subir a hacer música, él es lo más.”
Ella fue “Miss Say No More”, título que se lo ganó por ser la única sobreviviente de todas las formaciones del hombre del bigote bicolor. Según sus propias palabras, ello lo logró por que:
… “es cuestión de ser flexible con él, adaptarse a sus momentos, como todos. No se puede pretender que una persona sea siempre igual. Ya después de tantos años hay mucho afecto, también hay distancia, porque eso hace que la relación esté a salvo. El secreto me parece que es eso, el respeto. Para mí es un honor haberlo acompañado diez años, una persona que es un genio por más que digan lo que digan. Hay gente a la que no le gusta y eso también es válido, pero para mí es un honor.”
La gente la conocía mucho como “la guitarrista de Charly”, aunque a veces la sorprendían con un “Hey, Gaby… Aguante Las Viudas”.
Charly les daba mucha libertad a la hora de tocar a sus músicos, y a Gaby le encantaba tocar con él. Si él tenía algo pensado se lo decía, pero si no, ella era libre de hacer lo que le naciera. Se comunicaban muy bien musicalmente y eso trascendía en la melodía. Sobre lo profesionales que eran ensayando, ella recordaba:
“Más de una vez estuvimos como diez horas adentro de una sala. Imaginate, después cuando salís a tocar estás súper afilado. Te hablo de la época en que estaba Samalea, Lupano.”
Sobre su carrera solista y tocar con el hombre del bigote bicolor una vez aclaró:
“Siendo solista te expresas en carne viva… Yo elijo con quien tocar, no es que toco con cualquiera. Elijo y lo reelijo a Charly. Me encanta tocar con él. La paso bien, es divertido, es vertiginoso. Las dos cosas me atraen. Muchas veces me preguntan “¿Charly o tu carrera?” Hace un montón que estoy tocando mis temas y siempre me acomode con él. No quiero llegar a la decisión fatal de decir “Charly me voy”.”
Gaby Solista
Allá por 1994, Gaby le escribió una carta a Robert Fripp, en la cual le comentó los motivos por los cuales quería participar del primer seminario que realizara en la Argentina, este mítico guitarrista internacional. No hizo falta que ella le enviara ninguna grabación de la música que ella hacía, a él le interesa la faceta humana, espiritual.
Gabriela quedó seleccionada para el seminario. Este se hizo en medio del campo, alejado del ruido citadino. Alrededor de 60 personas estuvieron allí conviviendo siete días.
“Llegué y me encontré con que había que levantarse a las seis de la mañana, meditar, lavar los platos, tocar mucho la guitarra y dormir cinco horas por día. Nos daban mucho trabajo y teníamos que componer cosas muy complejas.”
Robert Fripp le enseñó cosas que están más allá de la música. A Gaby le gustó mucho todo lo que vivenció allí. Ella tuvo charlas bárbaras con Fripp. Eran reuniones a las que podía concurrir con o sin la guitarra, a dialogar de lo que sintiera, o a mostrarle algo que ella quería que él le explicara.
“Tiene algo de retiro espiritual. Cuando él se fue, me puse a llorar. Estábamos todos muy sensibilizados, era terrible, ya el último día era como… estar como al rojo vivo, estabas con mucha concentración. Y cuando se fue era buauaaaaa. Quedé que no pude hablar con nadie por cuatro días. Fue una experiencia espiritual grossa.”
Nueve años después, María Gabriela participó del Primer Guitar Craft de mujeres, organizado también por Robert Fripp, pero esta vez en las afueras de Washington,- U. S. A.-.
El Guitar Craft tenía un trasfondo filosófico, Fripp fusionó la música con la filosofía, y armó una corriente interesante. Este estaba orientado a la guitarra y a la voz. Participaron 18 mujeres, Gabriela era la única extranjera. Esta vez, fueron los organizadores quienes la invitaron a que fuera y diera clases desde su visión y desde su propia experiencia musical.
“Para mí es una experiencia más personal o espiritual que musical, en ese grupo al menos.”
Para 1995 y 1996, Fernando Samalea y María Gabriela, grabaron dos C. D. a total beneficio de entidades de ayuda a reservas aborígenes. La banda se llamó Montecarlo Jazz Ensamble. En palabras del propio Samalea en su website, fue un:
…“absoluto fracaso en cuanto a lo económico, excepto para los productores ejecutivos de la compañía discográfica, los verdaderos "carenciados", pero con gratificantes beneficios espirituales en el terreno artístico propiamente dicho”.
Allí reunieron a más de cincuenta músicos de los más variados estilos: jazz, rock, rap, tango, música indígena y experimental de Argentina. Entre ellos se encontraban el eximio trompetista Roberto “Fat's” Fernández, el pianista Jorge Navarro, Willy Crook, Emmanuel Horvilleur, Dante Spinetta, y el poeta Horacio Ferrer. Ese fue el primer proyecto individual de Gaby.
Mapu venía componiendo hacía bastante, y cuando volvió de grabar el Unplugged de García, se propuso alquilar una sala de grabación, para comenzar a hacer sus temas. No le interesaba tocar en grandes estadios, estaba dispuesta a salir por los bares unders porteños. Charly la apoyó y hasta le puso nombre a la banda: A1.
Ella reconoció que empezó a hacer tarde sus propias canciones, - en sentido cronológico-, pero a su vez recién a esa altura de su vida estaba en el momento ideal, en que se sentía segura de sí misma, para lanzarse con su propio proyecto.
Diseñó todo el disco, incluso el arte de tapa. No buscó ninguna compañía internacional que la respaldase, quería libertad, no condiciones. Llegó a Distribuidora Belgrano Norte, (DBN), que es una nacional, y a Popart, un sello que recién estaba comenzando. Este disco “Señorita Corazón”, es un disco ecléctico pero con dulces melodías interpretadas por la voz única de Gaby, sonó en las radios, no fue por que la discográfica pusiese dinero para ello, era por toda la movida que generaban sus fans. Gaby comentaba sobre Señorita Corazón:
“Trabajamos con samplers y el disco tiene distintos tipos de climas. Las letras son de amor de fin de siglo. Algunas son personales y otras son simplemente historias. No me sale componer letras sociales o de política.”
Después de muchos años de ser la guitarrista de otros, con música de otra gente, lo que la llevo a experimentar vivencias de todo tipo, ella sentía que tenía que hacer ese proyecto personal.
La banda la componían Matías Mango (en teclados y coros), Miguel Bassi (en bajo y coros), Demián Cantilo (en batería y coros), Conse Soáres (en percusión) y Eric Schermerhon (en guitarra).
El lanzamiento del disco fue tranquilo, todo fue cien por ciento Epumer. Y ella estuvo feliz con el resultado, aunque una vez aclaró que no se bancaba la soledad del solista.
El disco comenzó a gestarse en abril del ‘95 y se terminó para octubre. El tiempo de grabación se dilató debido a los compromisos que tenían todos los integrantes de la banda.
En 1996, la casa de María Gabriela Epumer era un departamento, en una vieja “casas chorizo”, en la zona del Abasto porteño. Por esa época su hermano mayor, Lito seguía con la música, y su hermana Claudia, era jefa de personal en una empresa.
En ese año, Gabriela le produjo a su hermano Lito, el C. D. “Pasaje La Blanqueada”. Ella tenía unos pesos ahorrados y quiso ayudarlo a que su disco saliera. En ese álbum, Mapu tocó la guitarra a dúo con Lito en el bellísimo tema que ella compuso, llamado “Dos Zorros”,- en alusión al significado del apellido Epumer-.
Para mayo de 2000 saca a la venta el C. D. “Perfume”, el cual tiene 16 canciones, -incluyendo cuatro covers de su agrado-. Para esta vez estuvo acompañada por: Robert Fripp, Fernando Samalea, Christian Basso, Charly García, Claudia Sinesi, Richard Coleman y Francisco Bochatón, entre otros.
El disco tiene de todo. La introducción al tema Quiero estar entre tus cosas, fue hecha por Robert Fripp. Otro lugar es una canción pop muy pegadiza. María llevó a Perfume de gira por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile, España (en el festival Fémina Rock) y Estados Unidos.
Estos dos discos - Señorita corazón y Perfume-, logró introducirlos en el mercado nipón, editándolos en un sello independiente de Tokio (Japón).
Sobre su carrera, Gabriela reflexionó una vez:
“Pasé por todas las etapas, desde fabricar ropa y tocar hardcore con el grupo de mi prima Flopi hasta participar en un seminario con Robert Fripp y subir al escenario del Lincoln Center con Charly y Mercedes Sosa… para mí la felicidad es tocar la guitarra donde me escuchen, donde la gente me reciba bien. No aspiro a agotar ventas. Tocar para otros fue una búsqueda, no quería llevar adelante un proyecto propio. Sólo ahora, con Perfume, encontré mi identidad.”
Más adelante fue a Los Angeles, -California, USA-, a tocar como artista invitada en el mítico House of Blues.
En 2001 lanza un E. P., es decir un mini disc con dos canciones,- adelanto de lo que sería su próximo disco-, llamado “Pocketpop”, los temas incluidos son: “Despacio” y “Día de Amor”. Este E. P. traía un track interactivo, para jugar en la computadora; allí estaba la muñequita Mapu, a la que podían cambiarle el look, y divertirse un rato con esta “Barbie Mapuche”. El E. P. tenía una presentación muy particular, puesto que venía en lata de pasta para lustrar calzados.
Lo de la lata de Pocketpop, le surgió a Gaby un día que estaba por el barrio del Once, buscando un packaging, y al ver las latas de pomada Washington, se le ocurrió la idea. Luego habló con el fabricante de las latas y todo siguió su curso.
Para la labor interactiva del disco, Gaby se juntó con Pablo Rodríguez Jáuregui,- que es un muy buen videasta -, y luego con Mariela Chintalo, con la que empezaron casi jugando, con la idea de Mapu, ella un día la dibujó a María Gabriela y de ahí se armó todo. Luego “Pocketpop” salió a la venta,- inclusive en Japón-, se agotó rápidamente, y a partir de ese momento todo el mundo pasó a llamarla Mapu.
Su carrera solista le iba fluyendo naturalmente. Tenía temporadas en que se retraía más y componía. Focalizaba sólo en tocar con García, le pagaban, volvía a su casa, y ahorraba para su nuevo disco solista.
Si bien su “carrera solista” le generaba dinero, no le alcanza para vivir, para producirse musicalmente y todo lo demás. Por lo que, con lo que ganaba con Charly se autosubsidiaba a sí misma; además que lo disfrutaba.
Al contrato con DBN lo rescindió para estar más libre a la hora de producir el material, y hacer lo que le iba surgiendo musicalmente; aunque ellos nunca se metieron en la parte artística. Lo que si, no quería estar atada a sus tiempos. A Gabriela le gustaba decidir más rápido; era ansiosa, quería sacar el disco antes de fin de año, y nadie se lo iba a contradecir. Según sus palabras:
“Yo necesito cumplir objetivos para tener otros nuevos, sino me queda todo girando alrededor y me perturba.”
Para enero de 2003, Gaby saca a la venta - en un sello independiente-, el C. D. “The Compilady”. La génesis del C. D. fue que junto a Matías Mango, el tecladista de la banda, empezaron a armar el disco y salió lo plasmado en el C. D., reversionaron algunas canciones,- como lo venían haciendo en vivo-, con la idea que los temas parezcan remixados, cuando en realidad grabaron todo nuevamente. En el que se encuentran los temas favoritos de Mapu, a su vez el álbum contiene 6 de sus 10 vídeo clips solistas.
Este disco fue hecho todo a pulmón; no tenían todo el dinero necesario para su producción, y a su vez querían hacerlo de calidad, económico e ingenioso a nivel visual. Recordemos que la Argentina pasaba por la crisis postcacerolazo, y la gente no podía invertir mucho dinero en un disco compacto.
Gabriela fue un día a comprar cd’s vírgenes y ve las cajitas que son para los juegos de Playstation, y le preguntó al empleado del negocio si tenían de colores, le dijo que sí y las reservó, en rojo- para su Compilady-. A todo esto en la edición japonesa, el álbum salió en caja de cartón,- toda una novedad por esa época-.
Sus discos no se habían vuelto a reeditar. Ella solo tenía uno solo de cada uno que había lanzado. Por lo que le pareció bueno un nuevo C. D. que resumiera un poco todo lo que había hecho hasta ese momento, con algunos toques nuevos.
La gente creía que ella era millonaria, y que las compañías le graban sus discos, y no ere así. Todo lo hizo, por que era una mujer luchadora, tenaz y constante. Tenía un objetivo en su mente, y no paraba hasta verlo realizado.
En aquella época a las mujeres les costaba lanzarse al mercado sin entrar en lo esteriotipado de una música latina, en el estáblishment. Gabriela se hizo desde abajo y nunca bajó los brazos para conseguir algo. Las discográficas en general no confían en que una mujer pudiera llenar lugares,- como lo hicieron Las Viudas en el Luna Park-. Su público, ya en su etapa solista era bastante… y la seguía a donde fuera, pero no le fue fácil hacerse un nombre y una trayectoria artística.
Sobre la música comercial una vez dijo:
“A mí me indigna, la música que no es artística. Me parece que lo único que hace es perjudicar y llenar espacios donde podrían estar otros; pero yo estoy fuera de eso. Yo hago otro circuito, a mí me indigna por otros. Dentro de todo yo voy haciendo mis espacios.”
Para Gaby la música era un hobbie, y una necesidad de su alma, por eso hacía música. No le interesaba hacer hits. Ella era así y era feliz de esa manera. Sobre el tema una vez dijo:
“Imaginate, estás en tu casa, te sale una canción, la grabás y hay gente que la escucha, es lo más. No importa si son 500, 10.000 o 100 mil. Estoy contenta igual, no es que quisiera vender más. Para mí, ya tener en la calle un disco mío es todo un logro; indescriptible…”
Muchos se preguntaban por qué no le daba más fuerza a su carrera solista;- creían que ya había cumplido un ciclo con García-, pero ella era feliz así, tocando con Charly cuando podía,- no era una obligación estar en todos los conciertos que él daba-. Tomaba la vida de manera tranquila, no quería volver a estar estresada,- como en la época de “Las Viudas”-, eso no le interesaba.
“Para mí el éxito es una anécdota. Lo que más me gusta es todo el proceso, elegir la tapita, grabar… y si se vende está buenísimo.”
Mapu no se sentía parte del movimiento de cantantes latinas. Se sentía argentina; y no le gustaba mucho la “música latina”. Tampoco sentía influencias en músicos estadounidenses, si le gustaba mucho el rock and pop europeo. Musicalmente María escuchaba de todo un poco; por temporadas. Le gustaba mucho Blur; también bandas electrónicas, sin dejar de lado la música flamenca o al jazz,- de Miles Davis a Chick Corea-, también clásicos del Rock de los’80 – ’90 como Depeche Mode, sin olvidarse de The Beatles.
A Gabriela no se le conocieron muchos novios. Siempre mantuvo su corazón a un lado de la carrera musical. Pero, esto dio un giro cuando en 1997 conoció a Darío Lopérfido. La situación cambió porque él era un famoso funcionario político, y los medios se hicieron eco rápidamente del romance. A Gaby no le quedó otra que hacerse cargo de lo que sentía y enfrentar a la prensa.
Estuvo un año y medio de novia con Lopérfido, y casi dos de convivencia en un soleado departamento de la calle Dorrego, en la ciudad de Buenos Aires, junto a la traviesa gatita de Mapu, llamada Nina.
Se conocieron en el cumpleaños de una amiga en común, en la época en que él era subsecretario de Cultura de la ciudad. El era un famoso funcionario de la “Alianza”, con De La Rúa a la cabeza, y ella de política no tenía idea.
“En casa él es Darío y punto. Tratamos de aprovechar las pocas horas que tenemos para vernos, porque justamente nuestros intereses son distintos, como nuestras vidas también lo son. Yo no ando aparentando nada en ninguna fiesta, ni me meto en sus cosas. Al revés: él viene más a mis recitales, porque le gusta la música. Pero la gente es invasiva… Yo soy bastante frontal. No voy a perder mis pocas horas con él para transmitirle mensajes ajenos.”
Años después diría al respecto:
“Fue una bonita experiencia de todas formas, pero éramos de mundos muy distintos”…
El sábado 21 de junio de 2003, María Gabriela se sentía mal de salud y una médica del servicio de emergencias Vital – ya que era socia del Hospital Francés de Buenos Aires - le diagnosticó un cuadro gripal, con secreción mucolítica. Luego le recetó antibióticos y un broncodilatador.
Al día siguiente, al parecer Mapu llama por teléfono a su médica personal,-una homeópata diplomada de apellido Caram-, quien le suspendió esos medicamentos durante la llamada.
El 28 del mismo mes,- una semana después de que la viera el primer galeno-, María Gabriela se seguía sintiendo mal, y opta por ir a buscar una consulta a un tercer médico, pero esta vez en la guardia del Hospital Alemán de Buenos Aires. Allí permaneció cinco horas. La asistieron la doctora Beatriz Vizcaíno Ruiz, - médica clínica- y una radióloga; quienes luego de los estudios pertinentes, diagnosticaron que solo se trataba de una gripe, y la enviaron de vuelta a casa.
El domingo 29 de junio,- al día siguiente-, Gaby volvió a la misma guardia, -del Hospital Alemán - y el jefe del sector - el doctor Jorge Meyer-, le recomendó que volviera a su casa e hiciera reposo. Cave aclarar que quedó asentado en la historia clínica del nosocomio que Epumer tuvo un cuadro de gripe, edema en el rostro y miembros inferiores, palidez e hipotensión, tos seca y disnea –es decir una deficiencia respiratoria-.
El lunes 30 de junio de 2003, el cuadro clínico se agravó y, con su novio y su madre, la cantante y compositora se trasladó al Hospital Francés de Buenos Aires, en donde fue atendida por el Dr. De Leone; quien constató que la paciente tenía una producción de oxígeno de valor 11, cuando el normal es 90. Fue entubada y ahí se comprobó segregación acuosa, lo que determinó que habría edema. Fue internada gravemente, y tras un paro cardiorrespiratorio, a los 39 años de edad, Gabriela murió de una miocarditis virósica. Esta enfermedad tiene probabilidad de cura de alrededor de un 80 por ciento de casos, cuando es tratada a tiempo.
Los restos de María Gabriela Epumer fueron enterrados el miércoles dos de julio de 2003, en el Panteón de S. A. D. A. I. C.,- en el Cementerio Porteño de la Chacarita-, luego de haber sido velados en una casa mortuoria de Acevedo al 1100,- Capital Federal-.
Las causas de su deceso aún no están esclarecidas. Los médicos que la atendieron en el Francés dijeron que: … “llegó al hospital con un paro cardiorrespiratorio y pese a realizarle tareas de reanimación, su corazón no respondió.”
La muerte de María fue calificada como “dudosa”. Según se supo después, Miss Say No More habría sufrido problemas respiratorios en los últimos días, había llegado de una gira musical por la provincia de La Pampa y de Mar del Plata ya con ese cuadro de salud; paradójicamente fue a hacerse ver y por los médicos para curarse y murió a 32 días de cumplir 40 años.
La familia Epumer pidió a la justicia que se esclareciera el caso, ya que María era una persona joven y saludable. Por lo que se inició una investigación con la carátula de “muerte dudosa”, a cargo de la fiscal Marcela Sánchez y se abrió una causa contra los médicos Beatriz Vizcaíno Ruiz y Jorge Meyer, del Hospital Alemán, quienes atendieron a la guitarrista antes de su sorpresiva muerte.
En declaraciones a los medios Lito Epumer, el hermano de María Gabriela, dijo:
“No queremos que esto le pase a otro. Diez días antes de morir estaba sana, se cuidaba, era vegetariana y sólo bebía agua. Además, practicaba yoga y se cuidaba mucho. El hecho es que dos médicos del Hospital Alemán la mandaron a su casa diciéndole que era una gripe y murió por ese error. Nos costó conseguir peritos médicos para testimoniar en contra del Hospital Alemán. Nadie quería actuar en esta causa. Para nosotros, es un homicidio culposo. Son varios los motivos para hablar. Queremos que estos médicos no trabajen más. Pienso que, por prejuicios, mi hermana habrá pagado por esa imagen del rockero que anda en la droga. Ahora, la causa está en manos de los médicos forenses y sólo pedimos imparcialidad en esa pericia. El juicio será contra los doctores Beatriz Vizcaíno Ruiz y Jorge Meyer”.
Como ecos de todo lo sucedido, los cuatro médicos que atendieron a Mapu en sus últimos nueve días,- incluyendo a su homeópata personal-, quedaron a pedido de la querella bajo investigación judicial. Se intenta esclarecer el caso y establecer las eventuales responsabilidades en el “posible homicidio culposo de María Gabriela Epumer”.
Los médicos imputados, fueron sobreseídos en primera instancia, y para diciembre de 2006 se reabrió la causa, y la Cámara del Crimen volvió a indagarlos. Los jueces dispusieron que se realizara una pericia a cargo de un profesional de cardiología de la Fundación Favaloro, y de dos médicos clínicos de la Academia Nacional de Medicina.
Según declaraciones del por entonces abogado de la familia de Epumer, Ricardo Montemurro: “En cuatro allanamientos se secuestraron las historias clínicas que permitieron reconstruir los últimos días de Epumer. Esos allanamientos fueron en el consultorio de la médica particular de Epumer y en dos hospitales.”
Cuando murió, María Gabriela tenía solamente 18 mil glóbulos blancos en su sangre; estaba totalmente debilitada.
En los catorce años y medio que lleva de muerta María Gabriela Epumer, aún no hay resolución judicial que se conozca, sobre el caso.
Luego de su muerte se le han hecho varios homenajes, inclusive shows:
El sello Pop-Art Discos sacó un simple con la versión de los temas “Una sola cosa” y “Mal rato”.
Charly García le dedicó su disco “Rock and Roll Yo”.
Luis Alberto Spinetta dedico su álbum “Para los árboles” a la memoria de Mapu.
En el 2006 Sony-BMG edita un compilado llamado “Homenaje a María Gabriela Epumer”.
En el año 2012, ella quedó incluida en el puesto 51 de "Los mejores guitarristas argentinos", realizada por la revista Rolling Stone, de Argentina.
María fue una minimalista luchadora, “Una hormiguita” que no paraba de trabajar en post de sus sueños, como ella se autodefinía. Vaya este merecido y humilde homenaje a su esencia de persona, a su trayectoria musical y de vida. Espero que este libro gratuito llegue a las nuevas generaciones para que la conozcan y su legado no quede perdido en viejas discotecas familiares o en el cyberespacio.
Lic. Prof. E. Ariel Rodríguez Goberna
1. “Epumer Espumante”, Por Soledad Vallejos, Mirada de Mujeres en Pagina/12, 21 de diciembre de 2001
2. “María Gabriela Epumer: Por fin sola, pero con Darío”, Por Marina Gambier Domingo 23 de julio de 2000. http://www.lanacion.com.ar/Archivo/Nota.asp?nota_id=213293
3. “Una gira con altura por las calles de Cuzco, El mundo en primera persona”, Por María Gabriela Epumer, Viernes 12 de enero de 2001,
http://www.lanacion.com.ar/Archivo/Nota.asp?nota_id=203590
4. “Señorita Corazón”, Jueves 29 de enero de 1998, Por Felipe León, http://www.lanacion.com.ar/Archivo/Nota.asp?nota_id=86571
5. “María Gabriela se Atreve Sola”, Viernes 14 de abril de 2000, http://www.lanacion.com.ar/Archivo/Nota.asp?nota_id=13005
6. “María Gabriela Epumer Produjo Pasaje La Blanqueada, el Ultimo Disco de su Hermano Lito”, Por Gabriel Senanes, Jueves 26 de diciembre de 1996, Clarín, Buenos Aires, República Argentina.
7. “Entrevista en Una Vuelta”, Por Ramiro Cremona y Julia Ariza
02 de abril de 2003, http://unavuelta.com/Buenos_Aires/Rock/Entrevista_Epumer/Principal.htm
8. “María Gabriela Epumer: La señorita corazón de Charly García”, Por Julio César Rodríguez, Domingo 4 de Noviembre de 2001, http://216.72.168.65/p4_plinea/site/20011104/pags/19800102091525.html
9. “El Regreso (Entrevistas en la Pagina de Las Viudas Ultima Parte)”, Por Verónica Chiaravalli para La Nación, Buenos Aires, (sin más datos).
10.“Desnudas Para Un País De Compadritos”, Por Nora Fisco, revista “Pelo” de Febrero de 1986.
11.“No Tenemos Zonas Oscuras”, revista “Toco & Canto”, abril de 1986, Buenos Aires.
12.“Un Fenómeno que Vende sin Distinción de Edades”, 21 de marzo de1986, (sin más datos).
13.“Viuda e Hijas: Mujeres sin Caretas”, Por Carlos Polimeni, Clarín, Buenos Aires, martes 18 de febrero de 1986.
14.“Locas Por El Rock y El Delirio”, revista LA SEMANA, editorial Perfil, 13 de diciembre de 1984.
15.“Para Trascender Hay Que Hacer Algo Que La Gente Compre”, Buenos Aires, domingo 20 de abril de 1986, (sin más datos).
16.“Saynomorismo, Reportaje a la Señorita Corazón en ZonaGarcia”, Por por Natalio Balderrama, (sin más datos).
17.“Siendo solista te expresas en carne viva”, http://www.terra.com.uy/canales/musica/14/14357.html
18.“María Gabriela Epumer marcha al frente con su banda A1”, La Nación, domingo 29 de junio de 1997.
19.“Soy el Lado Tierno de Charly García”, Por Claudio Vergara, La Nación, lunes 24 de febrero de 2003.
20.“Maria Gabriela Epumer Prepara Su Desembarco Europeo”, Por Javier Aguirre, (sin más datos).
21.“Murió La Guitarrista María Gabriela Epumer”, Por Germán Arrascaeta, La Voz del Interior, martes 01 de julio de 2003, Córdoba.
22.Entrevista on line realizada a Claudia Sinesi, Por E. Ariel Rodríguez, 17 de noviembre de 2017.
23. http://www.planetaepumer.com.ar
24. http://www.rock.com.ar/
25. http://archivo.losandes.com.ar/notas/2004/5/30/estilo-111521.asp

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