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Timestamp: 2018-03-21 17:00:18+00:00

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EL PATIO ESCOLAR, UN ESPACIO EDUCATIVO by leire santaolalla - issuu
El Colegio Público Zamakola, está situado en el barrio de La Peña, en la periferia de Bilbao, con una población de nivel socioeconómico bajo, que se ha ido asentando y arraigando en la sociedad vasca a partir de su llegada en los años cincuenta y sesenta. Es el único centro público, por lo que sus cerca de seiscientos alumnos, de dos a doce años, pertenecen a la zona. Entre el alumnado un 67% son becarios y alrededor de un 15% son de etnia gitana o inmigrantes que se han escolarizado en los últimos tres años. Cuenta con un equipo educativo de cincuenta profesores y veintitrés monitores de comedor, ya que hacen uso de este servicio alrededor de cuatrocientos cincuenta alumnos y alumnas.
Un proyecto para la convivencia Para nosotros, la buena convivencia en el Centro no es simplemente una condición para la enseñanza de los contenidos curriculares, sino un aprendizaje básico en sí mismo. En la escuela viven y trabajan juntos niños y niñas diferentes, lo que requiere aceptar y abrirse al otro y entablar relaciones de compañerismo y cooperación, bajo la mirada de un educador que observa el proceso, gradúa las dificultades y atiende a cada uno. Reconocemos que, lejos de ser una tarea añadida facilita los aprendizajes, a través del diálogo y el trabajo cooperativo. Somos conscientes de que la buena convivencia no surge espontáneamente, sino que se construye social y activamente. para cuya adquisición la escuela es el contexto más favorable, sin olvidar el importante papel de la familia y, cada vez más, de los grupos de iguales y los medios de comunicación. En este proceso se entrelazan el conocimiento con diversas creencias y vivencias, el razonamiento con los sentimientos y afectos, las habilidades con los valores y actitudes, lo académico con lo personal. Por ello, en nuestro proyecto hemos ido integrando los distintos aspectos de la vida y de la actividad escolar. En nuestro proyecto actual «Bizi Gaitezen Elkarrekin» damos unidad a los nueve programas que en torno a la convivencia hemos ido poniendo en práctica a lo largo de quince años. Programas que han ido modificando nuestra manera de relacionarnos, aspectos de organización y funcionamiento, dando mayor relevancia a determinados contenidos del currículo y adquiriendo mayor interés las sesiones grupales de tutoría. Centrándonos en el objetivo a desarrollar en este artículo «El patio escolar, un espacio educativo», fue durante el
curso 1999 /2000 cuando se diseñó la puesta en práctica de este programa. Durante este año escolar vimos la necesidad de recabar información sobre la percepción que la comunidad educativa tenia sobre distintos aspectos de la convivencia en el centro. Para ello se paso una encuesta a padres (respondieron el 49%), a todo el alumnado de Primaria y a todo el profesorado. Entre los datos recogidos, los relacionados con el patio escolar, corroboraron lo que ya sabíamos: # Es el espacio donde se incrementaban los abusos de poder de mayores sobre pequeños, de chicos sobre chicas, de alumnos más agresivos sobre compañeros más tranquilos. # Los alumnos y alumnas solucionaban sus diferencias utilizando las agresiones físicas (sobre todo en los más pequeños), recurriendo a partir de 3º de Primaria, también a los insultos y amenazas # El fútbol utilizaba la zona más amplia y llana del patio, y además estaba diariamente ocupada por los chicos de 6º curso. # En la clase posterior al recreo, debía destinarse un tiempo muy significativo, a tratar los conflictos que se habían producido en este tiempo. # No sabían jugar. Se había perdido, en gran medida, el aprendizaje generacional de juegos populares o de calle. # Se agudizaba la situación de niños y niñas rechazados o rechazadas o «olvidados». # Muchos de los conflictos surgían o se intensificaban, por la no utilización de las habilidades básicas como: pedir por favor, disculparse, etc.
El equipo de profesores y profesoras, teniendo en cuenta los datos obtenidos de la encuesta y de las observaciones realizadas, diseñó un proyecto en el que se implicó todo el profesorado; la profesora de gimnasia les enseñó distintos juegos deportivos; la de música canciones para algunos de estos juegos; los responsables del programa (una profesora y el coordinador de monitores), se encargaron de marcar las zonas, comprar el material, construir juegos, etc. los monitores y monitoras realizaron las adaptaciones necesarias para el tiempo de comedor. Posteriormente se trabajaron en tutoría las normas, la distribución de espacios, las reglas de los juegos, etc. Después, todo el profesorado se dedicó una quincena a enseñarles a jugar y a utilizar adecuadamente el material.
Estos nueve programas, que corresponden a otros tantos objetivos, los hemos encuadrado en tres bloques Cuidamos el entorno Entorno físico agradable. Escuela abierta e integrada en el barrio. Cuidamos las personas Entorno escolar seguro. Integración en el grupo. Habilidades sociales y desarrollo moral. Cuidamos la convivencia Consenso de normas. Multiculturalidad y diferencia como valor. El patio, un espacio educativo. Resolución de conflictos.
Organización actual Hemos dividido el patio escolar en tres grandes zonas de juego: la zona deportiva, la zona azul y la zona roja, marcadas con una flor del color correspondiente. Los tres ciclos de Primaria rotan por cada una de estas zonas. Así se les posibilita, a lo largo de la semana espacios distintos que permiten juegos diversos. En cada una de las zonas se colocan varias cajas, con los materiales de los juegos que se van a realizar en ellas, teniendo en cuenta la necesidad de espacio de cada uno de estos juegos. Los materiales se cambian diariamente en función de la edad y de la aceptación que tienen en cada época, lo que posibilita ofertarles una gran variedad de juegos a lo largo del curso. Todos los lunes, se distribuye en las aulas un esquema en el que se informa al alumnado de la zona de juego que le toca cada día. La participación en los juegos es voluntaria. Los niños y niñas que lo deseen pueden inventarse sus propios juegos, charlar, etc. lo que no se permite es que cojan materiales de las zonas correspondientes a otro ciclo. Al principio comenzamos, con juegos deportivos, cuerdas, gomas, material que ya teníamos (aros, construcciones,...) y juegos populares (truquéeme, diábolos, circuitos de chapas, tabas, otros juegos pintados sobre suelo, etc.). Después, a lo largo de los años, hemos ido incorporando material diverso: pin-pon, la rana, dianas, material de malabarismo, bolos, material de jockey, de bádminton, etc. También disponemos de material elaborado por nosotros o por padres y madres como un parchis de 1x1m hecho con un trozo de moqueta; tres en raya, el twister,…, con trozos de madera, etc. Los días de lluvia, debido a lo reducido del espacio cubierto, el tipo de materiales cambian, se colocan los que precisan de menos espacio y se abre la ludoteca, con juegos de mesa, construcciones y juego simbólico; así como la biblioteca para juego cooperativo. En horario de recreo de comedor, al ser el tiempo de permanencia en el patio más largo, el monitorado tiene un papel más activo y dinamizador para que los niños y niñas no lleguen a aburrirse.
Juegos del mundo En el curso 2002-2003, incluimos en la oferta de actividades del patio los “Juegos del Mundo”. El objetivo es “educar a los niños y niñas en una sensibilidad intercultural, para que sean amantes de lo propio y respetuosos con lo otro, a la vez que les enseñamos a convivir en la igualdad de la diferencia”1. Mensualmente, durante una semana, se realizan en la zona deportiva juegos de distintas partes del mundo. Cada mes se escoge un continente y cada día de la semana se organiza un juego de un país distinto. Se saca al patio un panel con información básica del país, y mientras se juega se pone música ambiental propia de esa zona. Estos juegos están dirigidos por la profesora encargada del programa y /o el coordinador de monitores. Son juegos de equipo y poco competitivos, con un grado de participación del 90 %.
Juego cooperativo En el curso 2005-2006 hemos introducido en nuestro proyecto los juegos cooperativos, de interior y de exterior, en horario de comedor, ya que precisan de tiempos más largos. Aunque siempre hemos primado los juegos de equipo sobre los individuales, vemos que en el aprendizaje de la convivencia son especialmente interesantes los juegos cooperativos ya que son actividades lúdicas que demandan de los jugadores una forma de actuación orientada hacia el grupo, en la que cada participante colabora con los demás para la consecución de un fin común, no hay lugar para la exclusión, y la experiencia de éxito o es compartida por todos o no es posible.
Par ticipación del alumnado Cinco minutos antes del recreo baja al patio un alumno o alumna de cada aula, que son los encargados de distribuir las cajas de juegos, de controlar que al final del recreo estos se recojan y de devolver las cajas con el material a su lugar. Los responsables cambian semanalmente en los ciclos 2º y 3º y diariamente en el 1º ciclo. Cada responsable registra el cumplimiento de su responsabilidad en la hoja de registro correspondiente.
Reflexiones Aunque el programa de juegos en patio comenzó más bien como una respuesta organizativa, cada vez somos más conscientes de las implicaciones pedagógicas que este espacio escolar tiene. De las ocho horas de media que un alumno o alumna permanece en el Centro, tres y media (43,7 %) las pasa en este espacio, si tenemos en cuenta que la mayoría de nuestro alumnado se queda en el comedor escolar. Aunque no seamos conscientes de ello, no programemos, no intervengamos..., lo cierto es que se van a dar una serie de “aprendizajes” relacionados con el desarrollo personal y social del alumnado, que influirán sobre el tipo de relaciones que establecerá con sus iguales, de su capacidad de integración en un grupo, etc. Es el lugar en el que las interacciones entre iguales son más fuertes al no estar frente a un profesor. No se trata de impedir o controlar nada, ya que estas relaciones deben de darse; se trata de educar, de posibilitar conscientemente el desarrollo personal de cada alumno o alumna y su integración en el grupo; de prevenir, para que no se den situaciones de bullying o de rechazo. Una falta de intervención intencionada desde el equipo de educadores, puede ser y suele ser sustituida por abusos de poder, relaciones de dependencia, de exclusión, etc. Es un desperdicio inaceptable, desde el punto de vista de su formación, no gestionar los procesos que tienen o pueden tener lugar en este contexto. Todo lo trabajado desde un punto de vista cognitivo en tutorías, sobre asertividad; sobre actitudes de respeto, de cooperación, de solidaridad; de no discriminación en función del sexo, del origen; sobre la resolución de conflictos, etc. no se interioriza mientras no haya una puesta en practica y aunque esto se debe asegurar en todo el horario escolar, es el patio escolar el lugar más idóneo para ello, ya que es donde el alumnado se manifiesta como es y como quiere ser reconocido, con un amplio margen de libertad y sin la tutela directa de su maestra o maestro. Por ello el patio escolar es un lugar idóneo para observar el funcionamiento grupal de los alumnos, especialmente de quienes, a través de otros cauces, cabe pensar que tienen problemas de integración o son objeto de discriminación o de rechazo por parte de sus compañeros y así poder ayudar a los que necesitan mejorar su competencia social.
Mediación El programa de patio escolar como espacio educativo, se completó al cabo de dos cursos con el de mediación, que comentaré brevemente. En la educación para la convivencia ocupa un lugar importante el aprendizaje de la resolución de los conflictos. Lo importante es cómo se abordan y se resuelven. Desde el punto de vista educativo, el conflicto puede ser una oportunidad de mejora personal y colectiva cuando se resuelven positivamente, mediante el diálogo, la negociación y la mediación. Esta forma de resolver los conflictos es un paso necesario en el aprendizaje de la cultura de paz frente al modelo de la cultura de la violencia. Por eso, nos propusimos iniciar en el curso 2001-02 un programa en esta línea, que junto con el del patio escolar son los más novedosos.
For mación Antes de iniciar la actuación con el alumnado, el profesorado y el monitorado tuvimos un proceso de formación en la que se combinó tiempos de reflexión en grupo, con lectura comentada de textos y charlas de expertos. Todos debíamos asumir los principios que inspiran una pedagogía de paz2 y que, en buena medida, constituyen la trama sobre la que se asienta todo nuestro proyecto: el uso del diálogo, el aprendizaje cooperativo, la afirmación personal y la asertividad, el establecimiento de normas y fronteras en un marco de democracia participativa, apertura y empatía, comprensión y manejo de la agresividad y la promoción de modos de confrontación no violentos. Posteriormente, se trabajó con todo el alumnado de Primaria, en el tiempo de tutoría grupal, temas relacionados directa o indirectamente con la resolución positiva de conflictos y la mediación: qué es y cuándo se produce el conflicto; análisis de los conflictos más comunes en un centro escolar; consecuencias de un conflicto mal resuelto; soluciones que se adoptan normalmente; el diálogo como alternativa; necesidad de expresar sentimientos,
opiniones…; ponerse en lugar del otro; la mediación como técnica; papel de los mediadores.
Aspectos organizativos También se pusieron en marcha espacios y estructuras que favoreciesen los procesos de mediación y de negociación; donde poner en práctica de forma ordenada y natural las actitudes que hacen del conflicto una oportunidad de desarrollo, los adostokis «lugares para llegar a acuerdos» y los bitartekaris «alumnos mediadores». A los adostoki acuden los niños y niñas para solucionar sus diferencias. Allí hay dos sillas, cada una con un símbolo, una boca o una oreja, para indicar que una es el lugar de hablar y la otra de escuchar. De este modo se invita a los alumnos y alumnas a que, de forma ordenada y alternativa, formulen su visión de los hechos y sus pretensiones, las comuniquen y argumenten ante quien se ha opuesto a ellas, mientras que éste las escucha y atiende de forma activa. En el adostoki los niños y niñas pueden intentar resolver solos el conflicto o pedir la ayuda de un mediador (alumno, monitor o profesor) cuando el conflicto es muy serio y no pueden o no saben resolverlo solos. Hay un adostoki en cada ciclo, otro cercano al patio y otro junto al comedor. Los Bitartekaris desempeñan la mediación en los conflictos entre alumnos, cuando éstos se lo demandan. Hay doce Bitartekaris, seis alumnos y seis alumnas de 5º y 6º de Primaria que se presentan de forma voluntaria y son elegidos o elegidas por sus compañeros o compañeras para dos años. Para ejercerla reciben una formación más exhaustiva sobre aspectos relacionados con el conflicto y la técnica de mediación.Los mediadores se aseguran que las dos partes en conflicto: hablen libremente, que expresen lo que ha pasado y los sentimientos que han experimentado, parafrasean lo que cada uno dice, para ir ayudándoles a aclarar la situación, y finalmente les ayudan a llegar a una solución que satisfaga a las partes.
valoración # Se ha conseguido que los niños y niñas disfruten del tiempo de ocio y que conozcan una gran variedad de juegos.
# Con los juegos del mundo (que se hacen dos semanas al trimestre) se observa que disfrutan practicando juegos de otros pueblos y culturas, lo que les ayuda a apreciar otras manifestaciones culturales.
# Se han reducido significativamente los abusos de poder de mayores sobre pequeños y de chicos sobre chicas.
# Esta propuesta de patio escolar, en la que juegan los chicos y chicas juntos, nos ha ayudado más que todas las intervenciones teóricas sobre la igualdad de género, a que las relaciones sean respetuosas, de igual a igual, sin actitudes discriminatorias ni sexistas.
# Este programa de juegos en el patio que nació simplemente como una propuesta organizativa, nos ha sorprendido incluso a nosotras y nosotros por la gran repercusión que ha tenido en la mejoría del clima escolar. Al año de su implantación los conflictos se rebajaron al 10 %.
# El alumnado está asumiendo como un comportamiento normal la búsqueda de la solución pacífica de los conflictos, utilizando las zonas para el acuerdo y recurriendo a los mediadores cuando lo necesitan.
Hemos constatado que la implicación del alumnado en la dinámica del centro, como mediadores, responsables de los juegos, cuidado de jardines, en la comisión de entorno, etc., les está haciendo más autónomos y responsables en todas las facetas de la vida escolar.
# El profesorado tiene claro que el patio escolar es el espacio por excelencia donde se puede poner en práctica, y por ello interiorizar aquellos aspectos de las habilidades sociales (asertividad, empatía,…), del desarrollo moral, del trabajo en valores y de la resolución de conflictos, que de manera teórica, se han trabajado en tutorías. Por ello este espacio tiene un papel tan importante en nuestro proyecto.
por lo que exigimos que nuestro monitorado de comedor sea del mundo educativo (monitor de tiempo libre, enseñante en paro…), y además les formamos en resolución de conflictos, ya que su papel no es el de vigilante sino el de educador, estrechamente coordinado con el equipo de profesores. No hay que olvidar que los alumnos/as que se quedan al comedor pasan en este espacio el 43,7 % de su tiempo escolar.
# El profesorado y monitorado han modificado su manera de intervenir ante un conflicto entre alumnos, les invitamos a que busquen la solución a través del diálogo, el acuerdo y la cooperación.
EL PATIO ESCOLAR, UN ESPACIO EDUCATIVO
El presente documento trata del centro educativo de Zamakola, sus propuestas para mejorar la convivencia en el patio

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