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Timestamp: 2017-10-24 09:35:49+00:00

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Psicosociología | El Quicio de la Mancebía [EQM]
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Contrición golpista
Ayer los medios no pararon de advertirnos sobre la elasticidad interpretativa con la que el Gobierno -y tantos más- consideran que es aplicable el art. 155 de la Constitución Española, que, recordemos, dice así en su apartado 1:
Es decir, que el Gobierno propone y Dios [el Senado], dispone.
Pero del artículo no parece desprenderse que el Senado disponga lo que considere más oportuno en el momento de tal consideración, sino sólo aprobar la propuesta o no. De lo contrario podríamos encontrarnos, por ejemplo, con que lo que apruebe el Senado sea otra cosa que al Gobierno no le interesaba proponer y por eso no la ha propuesto.
Pues bien, ayer, ya digo, ningún medio faltó a la cita de subrayar su elástica interpretación. Así, por ejemplo, El País:
“[…]. El Senado solo modulará la aplicación del 155 ante la improbable decisión de la Generalitat de rectificar.
[…]. En fuentes gubernamentales se reconoce que [Puigdemont] puede pararlo si en su comparecencia [en el Senado] se compromete a no declarar la independencia y a parar cualquier atisbo de reactivar o seguir adelante con la ley de transitoriedad que ha sido suspendida por el Tribunal Constitucional.”
¿Cuánto vale la palabra de un Golpista en Jefe, delincuente consumado y sucesivo, que va al Senado y dice “me comprometo a no declarar la independencia y a parar cualquier atisbo de reactivar o seguir adelante con la ley de transitoriedad”?
¿Se imaginan vds este escenario en cualquier otro Estado Miembro de la UE?
Seguiremos escuchando y leyendo cosas que nos helarán la sangre.
San Pedro en un acto de contrición. 1823–1825. Goya
Es y se da, según la RAE, 1 en el sacramento de la penitencia, dolor y pesar de haber pecado ofendiendo a Dios; 2 arrepentimiento de una culpa cometida.
El acto de contrición no es un sentimiento de pena, de vergüenza o de angustia. Es una disposición de la inteligencia y de la voluntad libre, no de la sensibilidad.​ Es una actitud de toda la persona pecadora. Es arrepentimiento, dolor, pena ante el pecado cometido por la misma ofensa hecha a Dios.​
El dolor de los pecados, es motivado por el arrepentimiento de haber ofendido a Dios por ser El quien es y no sólo en virtud de los premios perdidos o castigos merecidos.2​ Los tres elementos de este concepto; sentimiento o dolor, rechazo o renuncia, propósito de cambio, han sido y son elementos claves para autentificar el arrepentimiento, de modo que uno sólo haría dudar de la autenticidad de esta disposición moral.
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Ahora… ¿en serio?
El sábado, en CindoDías, Ricardo de Querol recordaba a los desmemoriados quién destruyó la autonomia catalana y quién no. Titulando en singular, cuando debería pluralizar, porque son/somos muchos. Y en tiempo pasado, cuando es también un presente esplendorosamente hundido; y, Dios no lo quiera, quizás un futuro. Tampoco se acuerda de quienes, siendo mayoría, se han dedicado, en cuerpo y alma, a dejar que lo destruyeran. Complicidad colectiva.
Así que estamos condenados a repetir nuestras autodestrucciones, leches derramadas, sobre las cuales no sólo merece la pena llorar sino tampoco averiguar y recordar quiénes la derramaron, como una letanía para desmemoriados. Escribe Arcadi Espada, en su gran texto de este domingo [ver ut infra]:
“Para que así conste en la historia de la democracia española, y en su vergüenza, y para responsabilidad de los que la declararon y de los que permitieron declararla.”
Y ese carnaval de cobardía preguntando si la propuesta de supensión de los efectos de la declaración se produjo porque el golpista pelucas decidió ‘detener o diferir por algún tiempo’ [RAE] sólo los efectos.
El 155 aparece cuando:
1) Rajoy se da cuenta de que por el camino del trabalenguas el golpismo le lleva la delantera y
2) Rajoy consigue que el replicante ZPedro entre en el pánico de perder el apoyo de los votos catalanes -una vez independeizados- de cara a su ambición presidencial.
Todo lo cual, efectivamente, le ha supuesto a Rajoy mostrar el ‘disparate’ de que, como también indica el periodista, “suspender o revocar comparten la necesidad de que exista un indiscutible acto previo”. O, lo que es lo mismo: Devolver, recuperar, etc, el orden constitucional, institucional, etc, es asumir que tienes a Cataluña inmersa en un proceso revolucionario que no se produjo ayer.
Sobre la pregunta de Cayetana Á. de Toledo, también gran artículo de ella ayer en El Mundo [ver ut infra], sobre si estamos preparados para parar el golpe, creo que el golpìsmo sí ha preparado -gratis total, a nuestra chepa e impunemente- a un 40% de los catalanes, más o menos.
Y también creo que, al mismo tiempo, los sucesivos Gobiernos de España han preparado a los españoles en el olvido de la legítima defensa tanto del Estado como del Estado de Derecho. O sea: adiós a las armas, la patria y el principio de legalidad…
Pregunten, pregunten vds a las nuevas generaciones…, y a las no tan nuevas.
Es muy sencillo: la analfabetización colectiva resulta sumamente afectiva tanto para la épica como para el yo de política no entiendo y, en habiendo wasap, me importa una higa.
Espero que el resto de sentido comun nos baste para mandar a toda esta gentuza a la cárcel e impedir constitucionalmente, al menos por décadas, que algo así se repita. Con la reforma, por fin, del Título VIII de la Constitución.
Que en el Telediario 3pm de TVE, de ayer domingo, digan que el golpista Puigdemont todavía está a tiempo de volver al redil constitucional, me ha preocupado seriamente. Porque me confirma que cabe la posibilidad de que, antes de que el Senado actúe, el melenas declare más formalmente si cabe, la independencia, esta vez con el apoyo del Parlament, y, acto seguido, convoque elecciones autonómicas, que los suyos denominarían ‘constituyentes’.
Y qué me dicen si, como broche final, presenta en ‘su’ sede parlamentaria la inmediata dimisión irrevocable y le pasa el testigo presidencial al silencioso Junqueras. El único precio sería el más que probable e inmediato encarcelamiento del golpista en jefe, don Carles, al tiempo que el Tribunal Constitucional anulara tal declaración.
Con ello, los secesionistas clase media lograrían, en este juego de rol que dura y dura, varias ventajas:
1) Probable paralización o suavización del 155.
2) Convocatoria legal de elecciones.
3) Confirmación de su voluntad independentista.
4) Campaña electoral secesionista en caliente y épica.
5) Junqueras candidato mejor situado.
6) Tres ‘presos políticos’ -el President y los Jordi- para reforzar la campaña del soberanismo.
Espero que sólo sea una ensoñación mía y que el Gobierno de España evite tal pesadilla. Pero, ya digo, en el Telediario, me asustó mucho oir la voz del locutor [11:55], diciendo:
“Pues el Partido Popular, una vez más pide a Puigdemont que reflexione y vuelva a la legalidad, ahora que aún está a tiempo, y le recuerda que se ha quedado sólo porque Europa respalda las medidas del Gobierno.”
Y, seguidamente [13:04], una voz en off que nos contaba qué había dicho la dicharachera Andrea Levy, sobre Puigdemont:
“Es el momento de hacer las maletas -ha dicho- e irse de la Generalitat.”
Por no hablar del ZPedro, también ayer, en su mítin de Murcia:
“Activar el 155 dependerá de la decisión última del señor Puigdemont”
pd. Creo que no se subraya el hecho de que el golpista pelucas lleva demasiado tiempo tomando decisiones como ‘Presidente de la Generalidad’ cuando lo hace en calidad de Presidente del Gobierno autonómico, que no es lo mismo. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y el Parlamento catalán deberían haber salido al paso, aclarando tal interesada confusión, aunque yo, por razones obvias, sólo lo esperara del primero.
Acuerdo del Gobierno de España, 211017 [pdf].
Argumentos gubernamentales de aplicación del art. 155 CE, 211017 [pdf].
Murió la República Catalana: está por ver si el entierro es pacífico. Jesús Cacho en Vozpòpuli, 22101.
Romper la baraja. José Antonio Zarzalejos en La Vanguardia, 22101.
Estallido del Título VIII de la Constitución. Jorge de Esteban en El Mundo, 221017.
Necesitamos leones, no liebres. PJ Ramírez en El Español, 221017.
Las medidas del artículo 155, una a una. La Vanguardia, 211017.
“Si el Gobierno persevera en su ignorancia, tiene la batalla perdida”. Entrevista a Gabriel Albiac en El Mundo, 211017.
Arcadi Espada en El Mundo, 211017.
Esta carta que te escribo entiende como un mandato lo que escribía hace unos días Ferran Toutain en El País. Voy a traducir el párrafo, porque solo lo irrelevante queda en vernáculo:
“Lo que tenemos ante nosotros no es una simple colección de mentiras, sino una institucionalización de la mentira, de la mentira que, en el instante de ser emitida, se blinda contra toda falsabilidad y se convierte en una estructura de Estado”.
Mi aportación al desmantelamiento de esta factoría de mentiras será ahora la de demostrar que en octubre de 2017 fue declarada la independencia de una región de un Estado democrático europeo. Para que así conste en la historia de la democracia española, y en su vergüenza, y para responsabilidad de los que la declararon y de los que permitieron declararla. Dado que el texto, escrito y dicho, es consustancial a cualquier declaración, las pruebas de que existió se obtendrán in texto y prescindiendo de su carácter legal o de la implausibilidad de su aplicación. Como desgraciadamente sabe el único herido grave de los incidentes del uno de octubre, las ficciones son capaces de provocar hechos muy desagradables.
El punto 4 del artículo 4 de la ley del referéndum de autodeterminación del 6 de setiembre dice:
“Si en el recuento de los votos válidamente emitidos hay más afirmativos que negativos el resultado implica la independencia de Cataluña. A este efecto, el Parlamento de Cataluña (…) celebrará una sesión ordinaria para efectuar la declaración formal de la independencia de Cataluña, concretar sus efectos e iniciar el proceso constituyente”.
El párrafo dice que un resultado afirmativo lleva consigo la independencia. Y que para declararla, concretar sus efectos e iniciar el periodo constituyente se celebrará una sesión ordinaria del parlamento catalán.
El 10 de octubre Puigdemont comparecía ante el pleno del parlamento. Después de aludir a los protocolos establecidos por la ley del referéndum dijo:
“Llegados a este momento histórico, y como presidente de la Generalidad, asumo al presentarles los resultados del referéndum ante el Parlamento y nuestros conciudadanos el mandato de que Cataluña se convierta en un estado independiente en forma de república. Esto es lo que hoy toca hacer. Por responsabilidad y por respeto”.
El párrafo dice que el presidente de la Generalidad toma para sí el mandato de que Cataluña se convierta en una república. Y continúa:
“Y con la misma solemnidad, el Gobierno y yo mismo proponemos que el Parlamento suspenda los efectos de la declaración de la independencia”.
La secuencia, que reproducía al pie de la letra las instrucciones del artículo 4, era esta: el pueblo puso un huevito, el presidente lo declaró y concretó luego el primero de sus efectos (textualmente lo que la ley disponía): la suspensión de la declaración, que paralizaba también el proceso constituyente. El párrafo incluía el texto concreto y completo de la declaración: “Llegados a … en forma de república” y además lo señalaba: “Suspenda los efectos de la declaración de independencia”. Es decir: identificaba inequívocamente como declaración de independencia el párrafo anterior, exhibiendo la certeza lógica de que solo lo previamente declarado puede suspenderse.
El Gobierno sospechó con fundamento que Puigdemont había declarado la independencia. Pero quiso asegurarse aprovechando las cláusulas del artículo 155. Así le requirió: “El presidente de la Generalidad confirme si alguna autoridad de la Generalidad de Cataluña ha declarado la independencia de Cataluña y/o si en [sic] su declaración del 10 de octubre de 2017 ante el pleno del Parlamento implica la Declaración de Independencia al margen de que ésta se encuentre o no en vigor”. Y añadía:
“En el caso que la respuesta sea afirmativa y a estos efectos la ausencia de contestación y/o cualquier contestación distinta a una simple respuesta afirmativa o negativa se considerará confirmación, se le requiere (…) revoque u ordene la revocación de dicha declaración de independencia”.
Puigdemont contestó distinto a una simple respuesta afirmativa o negativa, el 16 de octubre. Es decir, confirmando que había declarado la independencia. El mismo día, minutos después, Rajoy le respondió:
“Le recuerdo, una vez más, que aún tiene margen para contestar de forma clara y sencilla al requerimiento que le remití el pasado miércoles”.
No, no tenía ese margen. Puigdemont solo podía revocar u ordenar revocar la declaración de la independencia. Entre suspender y revocar hay una diferencia que aquí procede. Puigdemont solo difirió los efectos de lo que permanecía intocado. Mientras que el requerimiento gubernamental pretendía anular permanentemente los efectos de lo que había sido declarado. Pero el trago era igualmente duro para Rajoy: suspender o revocar comparten la necesidad de que exista un indiscutible acto previo.
Los dos últimos eran puro trámite. La respuesta de Puigdemont recordaba en la primera línea la clave de bóveda de su ficción:
“El pueblo de Cataluña, el día 1 de octubre, decidió la independencia en un referéndum”.
En las últimas, a las que llegaba como el que ha caminado por una ciénaga, amenazaba con que acabara bruscamente el período de suspensión de los efectos mediante una votación parlamentaria. El Gobierno le respondía con un comunicado, el mismo 19 de octubre:
“El Gobierno de España ha constatado a las 10 horas de esta mañana (…) la negativa del presidente de la Generalitat de Cataluña [el Gobierno cree menos prestigiosa la Generalitat que Catalunya: hace bien] a atender al requerimiento que le fue remitido el pasado 11 de octubre”.
Collage de Leonard Giovannini en el Blog de Arcadi Espada, 211017, sobre dos cuadros de Norman Charles Blamey [R Unido, 1914-2000]. AQUÍ, en grande.
Autosuspenso
Leonard Giovannini en el Blog de Arcadi Espada, 211017, acompañando al texto del periodista.
Hoy plagiamos no uno sino dos cuadros dos de Norman Charles Blamey. En el primero vemos a K, madre e hija a la vez, y a su criatura-creador, que acaba de ser expulsado del colegio. En el segundo vemos a don Mariano, el maestro.
K acaba de leer la carta de don Arcadi, el inspector, quien la informa tanto de las tropelías de su retoño como de la dejadez del docente. (Sí, hoy conocemos al inspector Espada, émulo de aquel inspector furibundo que le apretaba las tuercas al profesor Tragacanto.) El jovencito ha maltratado a sus compañeros durante mucho tiempo, hasta que el maestro ha decidido tomar cartas en el asunto y lo ha expulsado del centro una semana. Tampoco hasta las calendas griegas, no vayan a pensar.
Ciertamente don Mariano pudo haber enviado a Carlitos al rincón de pensar mucho antes, como era su obligación, y habría ahorrado sufrimiento a los demás estudiantes. ¿Era una estrategia pedagógica? ¿O no quería turbar don Mariano a Mamá K castigando a su niño? En el primer caso, el tacticismo en la aplicación de la ley es contraproducente, amén de repugnante; en el segundo, ha ignorado la turbación de las otras mamás, que quieren que sus hijos estudien tranquilos.
La paradoja es que aplicar tarde el 155 implica que el maestro se suspende a sí mismo.
(Así, el inspector Espada pasa a engrosar las filas de la ficción inspectoril en la que habitan el inspector Dan o el inspector Pectol; esos personajes que nos recuerdan la existencia de inspectores heroicos en el mundo real.)
Cayetana Á. de Toledo en El Mundo, 211017
A muchos buenos demócratas les tiemblan desde ayer las piernas y la prosa. Es lógico. Tantos años escuchando y leyendo que la aplicación del artículo 155 de la Constitución sería el detonante del Armagedón español que se lo han creído. A principios de septiembre, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, hoy firme como un legionario, dijo que mejor no tocar lo que décadas de pedagogía negativa habían demonizado de forma irremediable.
Y el propio portavoz del Partido Popular en el Congreso, Rafael Hernando, anunció que el Gobierno descartaba recurrir a tan inoportuno y oprobioso instrumento, el mismo día del gran discurso de Felipe VI. Dos semanas después, aquí estamos. Mariano Rajoy, el hombre que siempre creyó que el separatismo era un suflé, se vio obligado ayer a dar un paso que choca frontalmente con su trayectoria y su temperamento.
A estas alturas, es evidente que el Gobierno no tenía ninguna intención de aplicar el 155. Lo ha hecho asomado al abismo, después de mil rodeos y pasteleos, y con Cataluña abierta política, social y económicamente en canal. Lo que nos habríamos ahorrado si en lugar de confiar primero en Mas, luego en Junqueras, después en los Mossos y hasta el final en la cordura nacionalista, Rajoy hubiera frenado antes el proceso.
Pero no, no es momento de pasar facturas. Ya escribirá Boadella su obra definitiva: Los Juicios de Nuremberg-Olot, en el que desfilarán, uno a uno, todos los responsables del fracaso de la autonomía catalana. En este trance, la pregunta es otra y es crucial: ¿Está preparada España para la aplicación del artículo 155?
Ayer tuvimos ya los primeros indicios en el plano verbal. «¡Golpe de Estado!», aullaban los golpistas. Pocas veces se ha visto un rasgado colectivo de vestiduras más previsible, más hipócrita y con un público mejor dispuesto. Empezando por Podemos, el burro de Troya español, que ha sellado la alianza nacionalpopulista calificando la aplicación del 155 como una «suspensión de la democracia».
Y siguiendo por The New York Times. Veloz, el referente del periodismo mundial se superó a sí mismo con la siguiente alerta: «In a unexpectedly forceful move, Spain’s Prime Minister…». Para unexpectedly forceful lo que venimos soportando desde 2012. Tarradellas diría que desde 1981.
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‘The Trout‘ [1969]. Film de Christopher Nupen, sobre la interpretación de la obra Quinteto La trucha, para piano en la mayor, de Franz Schubert, catalogado como D. 667, compuesto en 1819. Interpretada por Itzhak Perlman, Pinchas Zukerman, Jacqueline du Pré, Daniel Barenboim y Zubin Mehta en el Queen Elizabeth Hall de Londres. Subtitulado en español.
1:07 Pinchas Zukerman 4:12 Zubin Mehta 6:26 Itzhak Perlman 8:30 Jacqueline du Pré y Daniel Barenboim 9:51 Preparativos entre bastidores 13:24 La Trucha – quinteto en la mayor 14:46 Allegro vivace 24:22 Andante 32:42 Scherzo and trio 37:32 Andantino 46:14 Allegro giusto 53:19 Celebración entre bastidores.
Cuenta, al respecto, el realizador de la película, Christopher Nupen:
“En 1969 cinco jóvenes músicos, todos relativamente desconocidos para el gran público, pero destinados a convertirse en artistas internacionales de gran categoría, se unieron para tocar el Quinteto la trucha de Schubert, en el nuevo Queen Elizabeth Hall, en la orilla sur del Támesis, en Londres. Sus nombre son: Daniel Barenboim, ltzhak PerIman, Pinchas Zukerman, Jacqueline du Pré y Zubin Mehta.
El concierto tuvo lugar el 30 de agosto y yo presagié que se convertiría en algo legendario. Lo que estaba claro era que había que hacer una película al respecto porque las películas recuerdan a nuestros artistas y sus personalidades de una forma que ningún otro medio consigue. La idea no consistía solo en grabar el concierto, sino en grabar los preparativos durante la semana anterior y, al hacerlo, presentar muchas más facetas de cada uno de estos grandes talentos y espléndidos músicos jóvenes, en el trabajo, tocando y también interpretando, captar parte del espíritu que había más allá del acontecimiento y la actuación en sí.
Todo esto se llevó a cabo gracias a las nuevas y ligeras cámaras silenciosas de 16mm, que hicieron posible un nuevo tipo de cine. Pudimos llevar las cámaras con los músicos a lugares en los que nunca antes había llegado una cámara y pusimos imágenes en la pantalla que nunca habían estado allí. El resultado fue dinamita para el año 1969 porque se hizo algo que jamás se había logrado, y de una forma que nunca se había visto en un proyecto de música clásica. De alguna manera, marcó un hito.
La primera parte de la película, en la que se presenta a cada uno de los artistas por turnos, acaba con los últimos 7 minutos de los preparativos entre bastidores antes del concierto. Esos minutos contienen escenas que han dejado huella en las historias de la música y del cine. La película continúa con la actuación, grabada exactamente tal y como fue, en directo, sobre el escenario, sin ninguna toma añadida, filmada con cinco de esas nuevas y silenciosas cámaras.
Fue un acontecimiento histórico tanto técnica como musicalmente. La película que salió de ahí, La Trucha, se convertiría con casi total seguridad en la película de música clásica más emitida de todos los tiempos. Cuando se emitió por octava vez en Alemania, el 25 de mayo de 1994, en el canal ARTE, obtuvo la mayor audiencia del año de todas las retransmisiones de música dásica de ese canal, ¡25 años después de que apareciera por primera vez!
Se ha convertido en el emblema mejor recordado de una época de la música que se ha ido, y parece que para siempre.”
Jacqueline du Pré, Saint-Saëns – Allegro appassionato Op.43 [1875]
Jacqueline du Pré & Daniel Barenboim. Concierto para violonchelo [1919], de Edward Elgar. Ficha técnica y partitura.
I. Adagio – Moderato (aproximadamente, 8:00)
II. Lento – Allegro molto (aprox., 4:30)
III. Adagio (aprox., 4:50)
IV. Allegro – Moderato – Allegro, ma non troppo – Poco più lento – Adagio (aprox., 11:30)
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Fragmento del Discurso de S.M. el Rey en la entrega de los Premios Princesa de Asturias 2017. Teatro Campoamor. Oviedo, 20.10.2017. En presencia del presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani; el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk; el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker; y el Presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy:
Discurso Completo en vídeo
Fragmento del Discurso en torno al golpe del nacionalismo independentista catalán:
Fuente: Casa de SM el Rey [texto completo].
Nota: el color granate resaltador de parte del texto de obra de EQM.

References: artículo 155
 artículo 4
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