Source: http://www.senado.gob.mx/64/gaceta_comision_permanente/documento/96118
Timestamp: 2019-09-20 10:33:27+00:00

Document:
Gaceta: LXIV/1SPR-10/96118
Del Dip. Francisco Javier Ramírez Navarrete con proyecto de decreto por el que se modifica el artículo 7º, de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, para estipular horarios de apertura y cierre de casinos
El suscrito diputado, Francisco Javier Ramírez Navarrete, integrante del Grupo Parlamentario de Morena, con fundamento en lo dispuesto en los artículos 71, fracción II, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 55 y 179 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, presento ante esta Soberanía, la siguiente iniciativa con proyecto de decreto por la que se modifica el artículo 7º, de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, con el fin de estipular el horario de apertura y cierre de lugares donde se realizan apuestas (casinos), en beneficio de salvaguardar la integridad de la sociedad.
La historia del juego en México hay que mirarla en el tiempo. Se tiene constancia de la existencia de juegos de entretenimiento, además de los juegos de pelota, desde la época prehispánica. Después, fue con la presencia española como llegaron los juegos de naipes y las peleas de gallos, por citar dos de los juegos más populares en aquella época.
Además, rifas y sorteos se celebraban en parroquias e instituciones con el fin de recaudar fondos para llevar a cabo inversiones necesarias para la sociedad. A través de los españoles llegó también de Italia la lotería, que tanta popularidad alcanzó. Recordarás, sin duda, el juego compuesto por estampas populares y que se juega con frijoles.
Pero la relación de las autoridades con el juego ha sido complicada en nuestro país.
En México los primeros antecedentes que se tienen de los casinos son de la época del presidente Plutarco Elías Calles. En 1924 fueron construidos para satisfacer a los estadounidenses.
En 1935 se declaró ilegal el juego y se cerraron los casinos en México. Esa decisión fue tomada por el presidente Lázaro Cárdenas debido a que éstos llamados casinos propiciaban la decadencia moral, atraían un vicio y representaban un peligro ante la mafia norteamericana y explotación por parte de apostadores profesionales.
Después, se desarrolló, se redactó y aprobó en 1947 la Ley Federal de Juegos y Sorteos. Pero en el caso de México, dicha ley no prohíbe explícitamente los casinos, porque es una figura que nunca se menciona. Únicamente se prohíben los juegos de apuesta y de azar.
Para captar el espíritu de esa ley basta con leer su primer capítulo:
“ARTÍCULO 1º- Quedan prohibidos en todo el territorio nacional, en los términos de esta Ley, los juegos de azar y los juegos con apuestas.”
Esto a pesar de saber que dentro de los casinos se cruzan un conjunto de juegos de apuestas y de azar. Con la intención de justificar lo antes posible la situación legal del juego y los casinos, se promulgó en 2004 el Reglamento de la Ley de Juegos y Sorteos.
Un reglamento que llega con la esperanza de aliviar la situación pero que llevaba en su propia naturaleza su imposibilidad de modificar sustancialmente el panorama. Y es que un reglamento puede desarrollar una ley, pero no ir en su contra, ni modificarla.
En 2013 se modificó el texto del reglamento para impedir que aquellos que ostentasen un permiso para tener un local donde se jugara o apostara pudieran arrendar o transmitir el permiso.
Posteriormente en el 2014, en este honorable Congreso se aprobó la Ley Federal de Juegos con Apuestas y Sorteos. La mala noticia es que sigue pendiente de aprobación por parte del Senado. En el nuevo texto ya se regula la modalidad del juego en línea y, además, trata de encontrar una solución para la gran cantidad de máquinas tragamonedas existente en situación irregular.
Con todo esto existen posiciones en contra para la instalación y operación de los casinos en México. La Coparmex, representantes de la Iglesia, la Asociación de Padres de Familia, A. C., la Unión Nacional de Padres de Familia, A.C., son organismos que se oponen a la instalación y operación de los casinos en México.
La Iglesia mexicana, representada por el Episcopado Mexicano, afirma que los casinos representan males morales perniciosos, como la prostitución, la drogadicción y en general, el crimen, pues los valores morales señalan que una persona debe trabajar duro, de esta manera, el juego se opone a esta filosofía ya que se supone que todo el que juega lo hace mediante trampas o de manera deshonesta.
En todo caso, la instalación y operación de casinos (establecimientos en los que se practican juegos de azar, apostando dinero y donde, en ocasiones, se ofrecen espectáculos, bailes u otras diversiones) en nuestro país debería cumplir algunos puntos, tales como:
• Que aplique estricto cumplimiento a su reglamento.
• Que existan restricciones de horario haciendo alusión al concepto de casino y el fin para su creación, de manera que se proteja a los jóvenes o personas vulnerables a la tentación de vicios.
• Que exista mayor información y publicidad para los sectores de la sociedad, con el fin de informar el principal objetivo de este ser recreativo y renumerado, así como para fomentar el turismo.
• Que la seguridad y la eficiencia judicial y gubernamental sean una realidad, para prevenir y salvaguardar la integridad de los usuarios ante el crimen organizado.
Esto debido a que se tienen los siguientes riesgos:
Lavado de dinero. Práctica que consiste en invertir dinero de procedencia ilícita (narcotráfico, evasión de impuestos, recompensas por secuestro, entre otras actividades) en el sector formal de la economía; surge por una ineficaz regulación de la autoridad financiera del país.
Los casinos pueden ser una fuente de lavado de dinero: por un lado, los inversionistas podrían instalar y operar estos centros de apuestas con dinero de procedencia ilícita; por otro lado, los jugadores podrían manejar dinero en efectivo en cuantiosas transacciones, que sería difícil de detectar por parte de las autoridades financieras del país.
Podríamos compararnos con países de influencias en cuestiones de juegos como argumento y sustento de lo dicho, por ejemplo: Un estudio de la Universidad Estatal de Iowa señala que el 94% de los jugadores en Prairie Meadows y en Des Moines son residentes del estado y casi dos terceras partes de ellos eran vecinos del lugar.
En Kansas City, una encuesta entre los jugadores señaló que el 88% de ellos viven dentro de una distancia de 45 minutos del casino. Lo mismo sucede con los demás destinos en que hay casinos, donde la media de turistas es únicamente del 15%.
Su naturaleza es estéril por ser una actividad diseñada para extraer recursos de la economía a través de las apuestas y no para producir bienes y servicios. Como consecuencia, generan empleos en el corto plazo y de baja calidad: meseros, cocineros y personal de servicio. Además, los dueños de los casinos necesitan operadores expertos, estos empleos de alta gerencia son mínimos y muchos de ellos se prestan para estar en contacto con mafias. Por lo cual no promueven la actividad económica ni beneficia a los ciudadanos donde se instalan los casinos.
Existen diferentes perfiles de jugadores y tres de ellos representan problemas.
El primero es aquel que presenta todos los síntomas y el potencial para convertirse en un jugador compulsivo.
El segundo se refiere al jugador como individuo que se involucra en problemas económicos a causa del juego.
El tercero corresponde al jugador patológico, generalmente llamado "jugador compulsivo", el cual presenta una obsesión por el juego como parte de su vida diaria. Los jugadores compulsivos presentan una incontrolable preocupación y urgencia por el juego. Puede decirse que son adictos al juego, esto les genera graves problemas financieros debido a que ocurren a créditos que luego no pueden pagar y se declaran en bancarrota, lo que los lleva muchas veces a cometer ilícitos como el fraude y la falsificación.
En Estados Unidos, en la actualidad, existen 2.5 millones de apostadores patológicos, tres millones de apostadores problemáticos y otros 15 millones de personas que están en riesgo de convertirse ya sea en apostadores problemáticos o patológicos. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Illinois, se calcula que el 52% de los ingresos en los casinos son producidos por los apostadores problemáticos y patológicos, sin los cuales, los casinos no podrían sobrevivir.
En los últimos años se ha incrementado la cantidad de jugadores compulsivos menores de 20 años. En algunas ciudades de Estados Unidos, la edad legal para el juego varía de 18 a 21 años de acuerdo con las legislaciones propias de cada estado. En otras partes del mundo, el rango de la mayoría de edad legal es similar.
Los problemas fundamentales que genera el juego en los menores de edad, con cierta adicción al juego, se derivan de la necesidad que se les crea de conseguir dinero con el propósito de jugar y consumir alcohol y drogas.
En una noticia del estado de Nuevo León se captó lo siguiente:
Hasta el año 2013, en México había alrededor de 4 millones de ludópatas, según datos del Centro de Atención de Ludopatía y Crecimiento Integral.
Los casos de ludopatía y/o de jugadores van en aumento en la República Mexicana y esto se debe en gran medida a que las personas no necesariamente tienen que acudir a un casino o centro de apuestas para hacerlo, pues solamente tienen que bajar una aplicación en su celular para jugar.
De acuerdo a los resultados de la Encuesta Estatal de Salud y Nutrición 2015, el 23.8 por ciento de la población en Nuevo León (NL) –un millón 30 mil 093 de los 5 millones 285 mil 848 de habitantes– aceptó jugar juegos de azar y videojuegos, en casinos y por computadora.
El 35.7 por ciento de los principales juegos que prefiere la población es aquel al que se puede acceder a través del celular, el 21.6 por ciento corresponde a la lotería popular y el 14.6 por ciento a videojuegos.
Tan solo el 13 por ciento representa a las personas que acuden a jugar y/o apostar en los casinos.
No solo eso, la Encuesta Estatal de Salud y Nutrición 2015 también reveló que el 58.9 por ciento de los jugadores corresponde a mujeres, mientras que el 41.1 por ciento a hombres.
Para la mayoría, jugar es un “pasatiempo”, por lo tanto, el 65 por ciento considera que puede jugar y dejar de hacerlo cuando lo desee (es decir, que no se trata de una adicción).
Y es que el 19.3 por ciento juega para olvidar –problemas y dificultades– y el 15 por ciento lo hace porque se siente solo.
Jesús Zacarías Villarreal Pérez, secretario de Salud, señaló que “estos datos que son los primeros en Nuevo León, nos dan una idea del tamaño, de la dimensión del problema (…) es la primera vez que logramos tener una fuente de información que nos mida, antes de esta encuesta no la teníamos, fueron más de 20, 22 reactivos los que se incluyeron en la encuesta”. (sic)
En los estados donde más se apuesta también se puede observar el mayor índice de ciudadanos que se declaran en bancarrota.
Por ejemplo, en México operan actualmente 409 casinos, pero sólo cinco de las 32 entidades federativas concentran 48% de esos establecimientos: Nuevo León (45), Baja California (41), Ciudad de México (39), Jalisco (37) y el Estado de México (35).
Oaxaca, Tlaxcala y Zacatecas son, en contraste, los únicos tres estados sin actividad de casas de juego autorizadas por la Secretaría de Gobernación.
Por décadas, Las Vegas se ha establecido como el destino del juego por excelencia; fue un destino edificado primordialmente para esa actividad.
Sin embargo, los años de experiencia y de estricta implementación de reglamentos y medidas de seguridad, han hecho que esta ciudad sea actualmente un destino al que la gente puede ir a jugar o simplemente a pasar un buen tiempo con la familia sin jamás entrar a un casino.
Esto no sería el caso para nuestro país, porque se está pensando en instalar y operar casinos en zonas de alta concurrencia del turismo nacional, tales como la Ciudad de México, Acapulco, Cancún, Huatulco, Mazatlán, entre otros. Existen dos problemas adicionales que se exacerbarían con la instalación y la operación de los casinos: la seguridad y la salud pública.
Respecto a la seguridad pública, los estudios científicos más recientes indican que la tasa de criminalidad en los condados de Estados Unidos que tienen casinos es 8% más alta que en los condados sin casinos.
Ludopatía. Para muchos países la ludopatía es un problema epidemiológico, entendiendo por esta enfermedad todo aquel fracaso crónico y progresivo que tiene un sujeto para resistir los impulsos a jugar y en la aparición de una conducta de juego que compromete, rompe o lesiona los objetivos personales, familiares o profesionales del jugador. El ludópata será entonces aquella persona que sufre ludopatía.
Una de las consecuencias más curiosas que sufren los ludópatas cuando no pueden jugar es un síndrome de abstinencia, sufriendo distintos trastornos psicosomáticos, trastornos del aparato digestivo y alteraciones del ciclo vigilia-sueño, con un mayor predominio en mujeres que hombres. Los trastornos físicos que puede producir el síndrome de abstinencia al juego son los siguientes:
Para enfrentar este problema de la ludopatía, se debería argumentar que los dueños de los casinos abran instituciones para tratar a quienes se convierten en adictos al juego, o bien que se regulen horarios para romper con estos paradigmas de fomentan vicios.
Los problemas de la delincuencia organizada por el arribo de los casinos en México y la ludopatía podrían generar un aumento considerable en el gasto público federal en materia de seguridad y salud pública.
En cuanto al ambiente en torno a los casinos, y a manera de ejemplo, se dice que “si en Las Vegas se ha logrado un dominio aceptable de las conductas delictivas inherentes al funcionamiento de casinos, la situación de México es muy diferente, ya que ‘pareciera’ muy difícil el control de problemas intrínsecos a los casinos ya que estos establecimientos pueden:
Ser atracción del crimen organizado y actos delictivos, mafias y bandas de narco-apostadores.
Conllevar delito, tráfico de drogas, lavado de dinero, incremento de explotación sexual a mujeres e infantes y, en general, degradación moral. Otros ejemplos de conductas delictivas son que: Dentro del proceso de lavado de dinero, en la reconversión o integración a la economía formal, los prestanombres realizan operaciones de venta de bienes muebles o inmuebles. El lavado de dinero acarrearía a la larga más trabajo para las instituciones de justicia, así como diversos problemas para la sociedad. Cuando el individuo afectado de juegos patológicos se queda sin dinero y sin crédito, pueden recurrir a la falsificación, fraude, robo o abuso de confianza para obtener dinero.
Es por ello que la presente iniciativa busca aplicar el reglamento como se estableció inicialmente aplicando el concepto real de casino, y no como un efecto nocivo existente y que, además, está asociado con la falta de generación de riqueza nacional, ya que son incapaces de producir bienes y servicios, por el contrario, le restarían recursos monetarios a la economía; fomentan la cultura del ocio, debido a que los apostadores tienen la posibilidad de enriquecerse fácilmente a través del juego; ponen en riesgo económico a las familias de los apostadores; reducen la capacidad de ahorro de las familias que tienen algún miembro que gusta de apostar; no generan beneficios sociales en los lugares donde se instalan u operan; además, generan problemas sociales como la inseguridad pública, la drogadicción, la prostitución y la ludopatía, entre otros.
Por lo antes expuesto y fundado, se propone ante esta honorable Cámara la siguiente iniciativa con proyecto de decreto por el que se modifica el artículo 7º, de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, con el fin de estipular horario de apertura y cierre de lugares donde se realizan apuestas (casinos), en beneficio de salvaguardar la integridad de la sociedad, por lo cual se tiene el siguiente:
Decreto: por el que se modifica el artículo 7º, de la Ley Federal de Juegos y Sorteos para quedar como sigue:
Artículo único: Se modifica y adiciona al primer párrafo del artículo 7o, de la Ley Federal de Juegos y Sorteos.
Artículo 7o.- La Secretaría de Gobernación ejercerá la vigilancia y control de los juegos con apuestas y sorteos, podrá establecer y estipular un horario de apertura y cierre, regulando así la operación adecuada de lugares donde se realizan apuestas, juegos y sorteos en cumplimiento de esta Ley.
Con el mismo fin podrá integrar los organismos o comisiones que estime convenientes, y los que funcionarán de acuerdo con las atribuciones que les señalen las disposiciones reglamentarias de esta Ley, así como las que dicte la citada Secretaría.
Único: su entrada en vigor será el día siguiente a su publicación en el Diario Oficial de la Federación.
Salón de sesiones de la Comisión Permanente, 30 de mayo de 2019
Dip. Francisco Javier Ramírez Navarrete

References: artículo 7
 artículo 7
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Artículo 7