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Timestamp: 2018-12-15 07:42:29+00:00

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Textos sobre comunicación y cultura
Libro "Y el leon se enamoró de la oveja"
ISBN 978-987-02-8282-2 lacasilladeraul@gmail.com
Publicado por Mariana Malagón en 11:48 No hay comentarios:
Análisis discursivo de las noticias
Análisis discursivo de las noticias.
Por Mariana Malagón.
El objetivo de este texto es analizar de qué modos el periodismo construye la información porque cualquier noticia esta escrita o producida desde cierto punto de vista ideológico. Las ideologías son conjuntos de ideas que explican la realidad y justifican ciertas prácticas. Son creencias, maneras de entender la realidad, y las hay dominantes y minoritarias. Por ejemplo, en Argentina, la religión oficial es la católica, la economía es capitalista y las leyes son burguesas (defienden la propiedad privada, la libre competencia y los derechos individuales). Sin embargo, hay practicantes de otras religiones y ateos. Y existen propuestas políticas y económicas que critican el capitalismo y buscan derribarlo o reformarlo. A nivel cultural, también hay propuestas dominantes: la familia tradicional de padres heterosexuales que repiten las normas y valores de sus antecesores. Pero también hay nuevos tipos de familia, como las familias homosexuales o las familias heterosexuales que buscan romper con el machismo.
Las ideologías son “paquetes de ideas” que pueden repetirse por siglos o por el contrario pueden ir cambiando o desapareciendo. Actualmente, vivimos en sociedades mediatizadas (Verón, 1995), o sea, sociedades cuyas ideas y visiones del mundo están condicionadas por las construcciones que fabrican los medios masivos de comunicación. En el pasado, las creencias y valores eran creados por la iglesia, las instituciones educativas y médicas, la familia, el gobierno, la justicia, los grupos de artistas, las redes de amigos y conocidos, etcétera. Actualmente, lo que pensamos y sabemos también es producido en diferentes ámbitos de interacción interpersonal, pero cada vez más, los medios masivos toman estas ideas y las reproducen en sus programas.
Tomemos como caso de análisis, el problema del abuso de sustancias adictivas que es cada vez mayor en nuestra población. Sobre este tema, se habla en las familias, en las calles, en la escuela, en el gobierno. Los medios también hablan sobre esto, pero la gran pregunta es cómo hablan, qué dicen, a quién entrevistan, etcétera. Por ejemplo, un periodista puede entrevistar solo a funcionarios del gobierno explicando lo que se hace al respecto. O puede entrevistar a jóvenes de bajos recursos económicos, mostrándolos como delincuentes cuyo destino fatal es la marginación y la muerte (Alvarez, 2009). También puede hacer un análisis en profundidad de las causas históricas, económicas y sociales que llevan a este tipo de problema, entrevistando a especialistas de diferentes áreas con conocimientos profundos sobre estas cuestiones. La manera de “encarar” la información es totalmente distinta en los tres casos: en uno solo tiene la voz un sector, en el otro se estigmatiza[1] a un grupo social y en el tercero se busca comprender y explicar este fenómeno social.
Los medios masivos de comunicación producen en sus diferentes lenguajes (radio, televisión, prensa escrita) distintos tipos de géneros discursivos: ficción, espectáculos, entretenimiento, información periodística, publicidad y un nuevo género como el de los realitys shows que son programas que combinan la información de actualidad con la dramatización y ficcionalización de situaciones de la vida real. En este análisis nos vamos a detener a analizar las características del periodismo.
1. El periodismo como discurso social.
El periodismo busca básicamente informar, o sea, brindar información sobre hechos novedosos y de actualidad. La información debe ser veraz y exacta. Dentro del periodismo se debate si se debe ser objetivo o no. Algunos periodistas consideran que es posible ser objetivo, o sea, contar un hecho tal cual sucedió sin dar una opinión personal o subjetiva. Otros periodistas consideran que esto es imposible, porque cualquier información que se brinda siempre está atravesada por la manera de ver el mundo de cada uno y de cada empresa informativa en la que se trabaje.
El periodismo es emitido por empresas estatales o privadas. Los medios estatales responden en mayor o menor medida a una política de comunicación del gobierno de turno. Los medios privados tienen como objetivo obtener una ganancia pero también responden ideológicamente a alguna corriente política y económica.
Cada medio de comunicación tiene lo que se denomina una “línea editorial” que marca la opinión del medio con respecto a los temas de orden público. Por ejemplo, con respecto al tema de las protestas con cortes de calle, un diario como La Nación va a remarcar lo problemático que resulta esto para la gente que no protesta porque tiene una postura política de derecha[2]. Un diario como Página 12 que suele respaldar a los partidos de izquierda y a los movimientos de protesta va a informar sobre la cantidad de gente que concurrió, sobre el objetivo político de la marcha, etcétera. La línea editorial del medio tiene que ver con la postura política de los dueños del medio, que son quienes deciden qué información se publica y bajo qué punto de vista.
Un hecho se convierte en noticia cuando un medio de comunicación lo selecciona y lo elabora. Diariamente suceden muchas cosas, pero el medio elige lo que selecciona como noticia. Por ejemplo, una protesta vecinal pidiendo seguridad puede no ser informada y entonces ese hecho no se convierte en noticia. Si se informa sobre la protesta comienza el proceso de elaboración en el que el periodista y el camarógrafo o fotógrafo elegirán:
1) a quién entrevistar (por ejemplo al comisario de la zona o a la gente),
2) qué temas preguntarán;
3) cómo realizarán las preguntas;
4) qué tomas o fotografías se tomarán;
5) cómo se presentará el hecho.
6) Luego, en la televisión se realizará la compaginación de tomas, el editor le dirá a los conductores cómo presentar, comentar y cerrar la nota; también se seleccionará qué títulos y comentarios gráficos agregar a la nota, qué música poner, etcétera.
A través de los medios de comunicación, muchos hechos se hacen conocidos para la población, se discute sobre ellos y se produce a lo largo del tiempo un proceso de producción de sentido por el que la sociedad elabora y procesa temas de orden público (por ejemplo cuestiones sobre sexualidad, nuevas costumbres, nuevas ideas, ideas políticas y económicas, problemáticas sociales, etcétera). En la actualidad, son los medios de comunicación los encargados de procesar y producir el sentido de los temas que vive una sociedad; por ejemplo, los medios de comunicación muestran todo el tiempo una imagen del hombre y la mujer (delgados, jóvenes, felices, bien vestidos, etcétera) que marca un modelo muy autoritario sobre cómo deben ser estéticamente las personas y esto es algo que toda la sociedad vive y padece (porque se impone a través de la violencia psicológica que se da por la repetición del estereotipo y la promoción constante de este modelo como el único “bueno” para “todos”).
La función de los medios como aparatos informativos es esencial para la sociedad, porque una persona, no puede enterarse de lo que pasa si no está en ese momento presente: el periodismo puede contar lo que sucedió en un lugar muy lejano. Sin embargo, la “gran cuestión”, como venimos viendo, es de qué manera se realiza este proceso. Hay temas que pueden ser importantes pero que no tienen la cobertura informativa necesaria y otros que son triviales y ocupan la primera plana de un medio. Cada medio elije en primer lugar qué tema considera que es importante, según sus propios criterios e intereses. Y además, según esta selección, el tema ocupa diferentes lugares en el diario o en el programa de radio o televisión. La primera plana y las primeras páginas son más importantes. También hay que tener en cuenta la extensión del artículo y si tiene imágenes, recuadros o no.
El periodismo debería regirse por la verdad, porque es la característica básica de este discurso. ¿Pero qué es la verdad? ¿Tiene la verdad el diario Clarín cuando afirma que el decreto 161 de la ley de servicios audiovisuales que plantea límites a la cantidad de licencias que puede tener un grupo comunicacional es inconstitucional? ¿O tiene la verdad un diario como Página/12 que apoya al gobierno en su decisión de que este artículo se cumpla? Lo que tenemos son dos argumentos que se sustentan en diferentes intereses y puntos de vista. Clarín sostiene que en 2007 el presidente Néstor Kirchner le prorrogó la licencia por quince años, y que por ende, hasta el 2022 tiene derecho a explotar todas las licencias que le fueron concedidas. Por otro lado, el gobierno argumenta que la nueva ley de servicios audiovisuales reordena todo el panorama sobre el funcionamiento de los medios.
Ambos argumentos, para los dos contrincantes son verdaderos. Como no pueden ponerse de acuerdo, la justicia ha estado interviniendo al respecto. Lo que vemos, es que el periodismo tiene sus propios puntos de vistas, sustentados por sus intereses. Clarín quiere continuar poseyendo las licencias que tiene. El gobierno quiere hacer cumplir la ley. Página/12 en general apoya todo lo que el gobierno argumenta -también realiza análisis críticos de la gestión, pero en general es “comprensivo”-. Toda la información que se publica sobre este tema esta condicionada por los intereses de ambos medios. Página/12 está totalmente de acuerdo con el gobierno y además recibe gran cantidad de publicidad oficial. Clarín quiere continuar ganando dinero con sus medios de comunicación y seguir siendo el multimedios líder en el mercado.
El análisis de este caso demuestra que en general, la veracidad de la información que se publica está condicionada por los intereses e ideologías de los dueños de los medios. Pero lo que hay que tener muy claro, es que la subjetividad está siempre presente. Sin embargo, lo que no puede faltar es la verdad. Los datos que se publican no pueden ser falsos y tampoco se pueden inventar las noticias. Lo que sucede es que las palabras tienen fuertes cargas valorativas que refuerzan un punto de vista por sobre el otro. Analicemos dos titulares sobre este tema:
· Diario Clarín: “El gobierno presiona a la justicia para que falle a favor de la ley de medios”
· Diario Página/12: “El gobierno solicita que la justicia se expida sobre la ley de medios”.
El término “presiona” que utiliza Clarín da cuenta de una injerencia indebida del gobierno sobre la justicia. En cambio, Página/12 enfoca la información desde otro ángulo: utiliza una palabra “cortés” como “solicita” y un término jurídico y neutro como “expedir”. Como vemos, ambos titulares dicen algo similar pero no dicen lo mismo. Aquí se ve que el periodismo no esta mintiendo, pero sí esta argumentando a favor de cierta postura. En este caso son los lectores quienes deben decidir quién tiene la razón. La única forma para que un ciudadano pueda elegir libremente es pudiendo acceder a diferentes fuentes de información. Frente a cuestiones controvertidas, lo mejor es comparar información, realizar un análisis y luego formular conclusiones.
Lo que tampoco puede hacer el periodismo es manipular la información. Se manipula cuando se presenta la información de manera tal que los receptores no sepan toda la verdad o solo reciban argumentos parciales. Por ejemplo, cuando Clarín dice que el gobierno quiere que solo haya voces favorables a su gestión está manipulando la información, porque este medio puede seguir operando las licencias que quiera seguir manteniendo si no supera la cantidad permitida[3]. Además, Clarín puede tener todos los diarios y sitios web que quiera porque la ley no legisla sobre estos medios. Como se ve, este multimedios puede seguir expresándose. Sin embargo, el medio manipula la información para presentarse como una víctima del gobierno. Lo que “olvida” contar es que esta ley es para todas las empresas comunicacionales. Al hacer esto también esta desinformando o no informando.
Los medios de comunicación privados pueden informar de lo que quieran y cuando quieran si en el país donde operan existe la libertad de expresión. Lo que no puede hacer ningún medio de comunicación -privado o público- es mentir. Diferente es lo que ocurre con los medios estatales, porque brindan un servicio al pueblo y por ello no deben manipular la información y desinformar. Los medios privados también brindan un servicio y debe ser de calidad, pero si los ciudadanos elijen consumirlos, aunque manipulen la información o desinformen, el Estado no puede entrometerse porque eso sería violar la libertad de expresión. Lo que pueden hacer los gobiernos y otros medios de comunicación es denunciar estos abusos, pero no más. Mientras un medio no mienta, calumnie o injurie[4], nadie puede hacerle un juicio.
Los límites entre lo objetivo y lo subjetivo no siempre son claros en el periodismo. Pero este tipo de discurso cuenta con lo que se llama “géneros de la información”. Los géneros son tipos de textos que tratan ciertos temas a través de ciertos procedimientos narrativos. Existen géneros que pretenden brindar la información de un modo objetivo y existen otros géneros que la presentan subjetivamente. A continuación se expone brevemente las características principales de los géneros periodísticos más comunes.
· Noticia: presenta la información de manera clara y sencilla, sin incluir juicios de valor explícitos por el periodista. Es breve y ofrece lo más sobresaliente del hecho en pocas líneas. En el primer párrafo se cuenta lo más importante y responde las cinco preguntas fundamentales: quién, cómo, cuándo, dónde, por qué y para qué.
· Crónica: relata acontecimientos siguiendo un orden cronológico, comenzando por el pasado. Suele ser más extensa que la noticia, se detiene en detalles secundarios. Intenta ser objetiva, o sea, trata de contar lo sucedido tal como pasó, sin emitir juicios de valor positivos o negativos del medio de comunicación.
· Nota: Es la narración de un hecho mediante técnicas de redacción que permiten mayor libertad en el modo de transmitir la información, con un enfoque particular, con una construcción más flexible, con recursos literarios y estilo personal. Puede haber opinión, un lenguaje coloquial e informal.
· Notas de investigación: son informes de investigación profunda sobre algún hecho o acontecimiento social. El periodista busca fuentes variadas de información, se informa bibliográficamente y hace un análisis exhaustivo de los datos hallados.
· Columna de opinión: es la interpretación personal que un periodista o una persona hace de un hecho.
· Editorial: es la opinión del medio de comunicación sobre un hecho; está escrito según las pautas ideológicas de la empresa periodística.
· Reportaje: es la transcripción textual – a través de preguntas y respuestas – de una entrevista cara a cara con una persona.
· Biografía: redactada con el estilo de la crónica, contiene únicamente información precisa, sin juicios de valor, acerca de una persona. Incluye datos básicos como edad, ocupación, tareas que realizó en su vida, vida familiar, etcétera.
· Perfil: pone de relieve aspectos o actividades de una persona, lo que implica un juicio de valor; se deben contar datos biográficos básicos, pero se hace hincapié en algún aspecto de su personalidad o de su actividad.
· Gacetilla: es el anuncio de una actividad cultural, política o social, a través de información sucinta, precisa y objetiva. Se debe aclarar día y hora del evento, lugar y quiénes intervienen y organizan.
2. Análisis discursivo de textos periodísticos.
Desde la semiótica y las ciencias del lenguaje se han desarrollado una serie de herramientas para la recolección, análisis, descripción e interpretación de los mensajes verbales o no verbales. Estas herramientas son conceptos que dan cuenta de las operaciones que los textos ponen en juego y son útiles para determinar posibles efectos producidos sobre el receptor y presuntas intenciones del emisor (Atorresi, 1996).
Desde la teoría de la enunciación elaborada por autores como Benveniste (1970) tenemos algunas herramientas que nos permiten analizar cómo se genera sentido desde los discursos. Para la teoría de la enunciación tenemos siempre un sujeto enunciador que se dirige a un enunciatario o receptor y que produce enunciados que configuran el discurso. Todo sujeto construye una imagen de sí mismo como enunciador. Por ejemplo: docente exigente y severo. También construye la imagen de sus destinatarios: alumnos obedientes y estudiosos versus alumnos desobedientes y vagos. Entre estas dos imágenes construye una relación enunciativa. Pero además de las modalidades de la enunciación el sujeto enunciador construye modadalidades del enunciado, valorando de un modo lógico (verdad-falsedad) y de un modo apreciativo (bondad, maldad, belleza, fealdad, moralidad, inmoralidad, bien, mal, negativo, positivo, etcétera). En realidad todo el tiempo estamos valorando subjetivamente cuando hablamos. Un docente puede decir a un alumno, por ejemplo: “Sí, me imagino que no estudiaste, era de esperar, tus últimas pruebas fueron un desastre”. Enunciativamente está construyendo sobre sí mismo una imagen de poder de quien tiene el conocimiento y por otra parte está descalificando de la peor manera las evaluaciones realizadas por el alumno. Otra manera de construir una relación con un alumno que no estudia es diciendo, por ejemplo: “Vos sos un alumno capaz, tenés que ir viendo cómo levantás las notas bajas, así vas mejorando las calificaciones”. Vemos que en este ejemplo, el docente no juzga de un modo negativo al alumno e incluso lo alaba y le propone alguna solución. Además, en lo discursivo oral juega mucho los tonos, ritmos y acentos de la voz en este tipo de construcción del mensaje y de los hablantes.
El ejemplo anterior es útil para comprender que cualquier mensaje puede ser analizado enunciativamente: todo emisor de un mensaje (enunciador) fabrica una imagen de si mismo, del enunciado (mensaje) y del receptor (enunciatario). Estas son las condiciones de producción de un mensaje. Luego, este mensaje circula y es interpretado desde ciertas condiciones de recepción. Todo emisor habla desde ciertas condiciones de producción para receptores que leerán el mensaje desde ciertas condiciones de recepción. Por ejemplo, un docente autoritario fue formado seguramente en ciertas condiciones socio-históricas y por ello actúa de este modo. Actualmente, las condiciones de recepción de ese mensaje no son en general propicias para recibir obedientemente este tipo de discurso y por ende, los alumnos van a resistir, criticar o desobedecer a este tipo de docente.
El discurso periodístico tiene una particularidad: las noticias son redactas de un modo por el cual los emisores del discurso no figuran subjetivamente. No hay un “yo” que redacte, sino que es justamente un texto informativo, salvo justamente en las notas de opinión. Por ello es complicado analizar la subjetividad del medio, porque como pretende ser objetivo, la información no tiene un enunciador explícito. El enunciador es el propio medio, que da su opinión en las editoriales. Sin embargo, como se ya se estuvo viendo, siempre existe un punto de vista periodístico, aunque permanezca oculto. A continuación, entonces, en los textos periodísticos, no se va a analizar la imagen del emisor y la construcción que realiza del receptor, sino básicamente las características valorativas del emisor con respecto al propio texto. Se tendrá en cuenta lo siguiente:
· Las relaciones paratextuales de los textos (sección periodística, títulos) así como otros recursos expresivos como fotografías y tipografías
· Las modalidades del enunciado: los modos en que se valora y juzga lo enunciado
· Los protagonistas de los hechos: quienes pueden dar su punto de vista.
· La construcción del discurso directo y del discurso indirecto[5], que tiene que ver con el modo en que cita la palabra de los protagonistas de los sucesos.
A continuación, vamos a analizar dos noticias sobre el conflicto salarial en la provincia de Buenos Aires a comienzos del año 2013. Se analizan dos diarios, Página/12, oficialista y Clarín, un medio opositor al gobierno. Las noticias son del día 4 de marzo de 2013 y fueron tomadas desde los sitios web. En el anexo de este artículo están los dos artículos textuales.
2.1 Lo paratextual.
Ambos diarios ubican la noticia en la portada del diario, como una de las 6 noticias principales y sobre el margen superior derecho. Esto da cuenta de la importancia que los dos medios le brindaron al hecho. En los dos también figura en la sección de política. La sección en la que aparece una noticia no es menor porque da cuenta del modo en que se elabora la noticia: los temas de política y economía suelen ser los más importantes, y otros, como sociedad, educación o policiales tienen menor importancia. En este caso, los medios tratan la noticia como un tema netamente político y no simplemente educativo o de actualidad. Como se trata de las ediciones web no se puede precisar en qué páginas impresas de los medios figuran, aunque en los sitios de internet estas noticias pueden leerse en las páginas de inicio.
Clarín no tiene imágenes. Página/12 muestra una foto de un aula vacía con un epígrafe que dice: “Los docentes de la provincia ya habían parado 48 horas la semana pasada”. Los dos artículos son extensos ya que tienen unos diez párrafos cada uno. En el caso de Clarín se trata de una crónica como género periodístico porque va relatando la historia del conflicto. En el caso de Página/12 tiene la estructura de una noticia, aunque es extenso.
2. 2. Las modalidades del enunciado.
Lo principal de un texto periodístico es lo que figura en los titulares. El título de Clarín dice: “Otro paro afecta desde hoy también a los secundarios” y su volanta hace hincapié en la cantidad de alumnos que se quedan sin clases de los tres niveles de enseñanza y el hecho de que otra vez se repite el paro.
Página/12, titula “Otro paro de los maestros bonaerenses”. La frase es similar a la del otro medio pero explica que se trata solo de la provincia de Buenos Aires y no da cuenta del hecho de que afecta los alumnos. La volanta y la bajada[6] explican el motivo del paro, algo que Clarín realiza recién en el tercer párrafo de su artículo. En el caso de Página/12, la explicación gira en torno al hecho de que los maestros rechazan el aumento del 17,8 por ciento ofrecido por la gobernación.
Clarín, si bien informa sobre el reclamo puntual, lo principal a nivel semántico es que 4,5 millones de estudiantes no tienen clase “porque el gobierno provincial y los gremios del sector no lograron un acuerdo”. Además, este medio realiza un detallado análisis del conflicto explicando que la falta de fondos se debe a que el gobierno nacional no le envía a Scioli “la asistencia financiera para afrontar las paritarias” por las supuestas aspiraciones presidenciales del gobernador. Solapadamente se justifican las dificultades de la provincia para pagar por esta cuestión y porque “Buenos Aires destina a Educación alrededor de un tercio de su presupuesto anual”, suavizando con este dato “el grado de complejidad de un sistema que atraviesa una situación crítica”. Si bien el medio no se pone explícitamente del lado del gobernador, es “comprensivo” con su situación.
Página/12 no dice que el gobierno nacional no le envía los fondos a Scioli pero sin embargo informa que otras provincias tienen conflictos salariales, como Neuquén, Santa Cruz y Entre Ríos. Este medio enfoca la noticia desde el punto de vista de los docentes, como se verá en el siguiente punto.
2.3 Los protagonistas de los hechos y la construcción del discurso directo o indirecto.
Un punto fundamental en la construcción de la información tiene que ver con quién puede opinar, quién puede expresarse, dar su palabra. En el caso de Clarín, si bien aparecen las voces de los sindicalistas, también aparecen las voces del gobernador, de “los técnicos de economía de La Plata”, el Ministro de Trabajo y el Jefe de Gabinete.
Página/12 construye la información de otro modo ya que las voces principales son las de los representantes de los trabajadores, Ricardo Baradel (Suteba) y Mirta Petrocini (Feb). Lo que argumenta la provincia de Buenos Aires es presentado de modo sucinto “lo mejor propuesta que podía pagar”. Las voces de Baradel y Petrocini son citadas de modo directo y los verbos que las presentan refuerzan la idea de que lo que dicen es correcto. Por ejemplo, Baradel “asegura”, “lamenta”, “ratifica”. Además, las palabras de los dirigentes justifican la legitimidad del conflicto, ya que explican los motivos del reclamo.
En Clarín figuran los motivos, pero de un modo menos importante, ya que están al final del texto y tienen menor extensión porque los argumentos del gobierno provincial ocupan mayor espacio. En Página/12, los motivos del conflicto son lo principal de la noticia y son dichos por sus propios protagonistas en discurso directo. La utilización del discurso directo le da mayor protagonismo a los actores de la noticia, porque lo dicho por ellos no es interpretado por el periodismo, sino citado textualmente tal como se enunció.
El análisis de los dos artículos sobre el reclamo docente en la provincia de Buenos Aires demostró que sobre un mismo hecho, la construcción de la noticia es diferente según la línea editorial de cada uno. Página/12 no informa sobre el hecho de que el gobierno nacional no le gira fondos a las provincia porque este medio esta encuadrado ideológicamente con la presidenta de la nación y en contra del gobernador Scioli, que es un opositor de Cristina Kirchner. Como Clarín se opone a la política del gobierno nacional[7], elije defender al gobernador Scioli. Estas cuestiones que exceden la cuestión docente, están presentes en cómo cada medio construye la información.
Si bien, como se analizó, ambos medios informan en general lo mismo, hay diferencias, tal vez sutiles, desde cierto punto de vista, pero que tampoco son menores. Porque más de allá de la cuestión estrictamente política, está la postura ideológica de cada medio con respecto a los derechos de los trabajadores y la legimitidad de la huelga como medida de fuerza. Como se vio, Clarín enfatiza el hecho de 4,5 millones de alumnos se quedan sin clases; aunque los reclamos docentes están presentes en el artículo, lo principal es que los estudiantes no comienzan las clases. En Página/12 este tema ni siquiera se menciona y lo principal es que los docentes se vieron obligados a realizar esta medida fuerza porque la propuesta del gobernador no es satisfactoria.
El periodismo tiene la obligación de informar verazmente. En los artículos analizados, la verdad está presente pero de diferentes maneras, ya que cada medio selecciona y elabora de modos distintos la información. En el caso de Clarín, el eje de la crónica gira alrededor del perjuicio para los alumnos y de la falta de acuerdo entre las partes. Para Página/12, el eje de la noticia es que el gobierno provincial no resuelve los reclamos de los trabajadores. Las implicancias ideológicas de cada noticia son claras: en el primer caso, los docentes son los responsables del perjuicio para los estudiantes y en el segundo, el gobierno es el responsable de la huelga. De un modo muy sutil, ambos medios, interpretan políticamente los hechos. Para un medio, los docentes son los responsables del problema y para el otro, es el gobierno de Scioli quien no actúa correctamente.
Sin embargo, más allá de la cuestión política coyuntural, los medios de comunicación comerciales no suelen apoyar los reclamos de los trabajadores ya que ideológicamente apoyan al sistema capitalista que se basa justamente en producir ganancia para los empleadores a costa del trabajo de los empleados. De todos modos, existen medios inclinados a un pensamiento de izquierda que apoya las luchas de los sectores menos poderosos. Por eso, y para finalizar, es importante comprender que el periodismo puede ayudar a reforzar ideológicamente situaciones de injusticia y opresión o puede colaborar en difundir mensajes liberadores y emancipadores. Si bien es cierto que los estudiantes tienen derecho a estudiar, también es cierto que los trabajadores de la educación tienen derecho a cobrar salarios justos. Porque sin salarios adecuados, ninguna educación es buena.
-Alvarez Mariana (2009): “El poder de nombrar(los): prácticas culturales y relaciones de clase. Una aproximación al estudio de las representaciones televisivas sobre jóvenes usuarios de drogas diversas: paco, poxi y éxtasis” ponencia presentada en XIII Jornadas Nacionales de Investigadores en Comunicación San Luis, 1,2 y 3 de Octubre de 2009 disponible en http://www.redcomunicacion.org/memorias/pdf/2009maalvarez__mariana.pdf
- Atorresi, Ana (1996): Los estudios semióticos. El caso de la crónica periodística, Ministerio de Cultura y Educación de la Nación.
-Bajtin, Mijail(1993); Problemas de la poética de Dostoievski, Fondo de Cultura Económica, México.
-Benveniste, Émile (1970): Problemas de lingüística general, Siglo XXI, México.
- Foucault, Michel (1980): Microfísica del poder, Ediciones La Piqueta, Madrid.
-----------------------(1973): El orden del discurso, Tusquets, Barcelona.
-Goffman, Erving (1970): Estigma: la identidad deteriorada, Amorrortu, Buenos Aires.
- Martini, Stella (2000): Periodismo, noticia y noticiabilidad, Norma, Bogota.
-Manguineau, Dominique (1980): Introducción a los métodos de análisis del discurso, Hachette, Buenos Aires.
-Rodrigo Alsina Miquel (1993): La construcción de la noticia, Paidos, Barcelona.
-Verón, Eliseo (1995): “Interfaces, sobre la democracia audiovisual avanzada” en Ferry J. M., Wolton, D. y otros: El nuevo espacio público, Gedisa, Barcelona
Anexo. Los artículos analizados.
Otro paro afecta desde hoy también a los secundarios
La huelga docente por 48 horas impedirá el comienzo del ciclo lectivo de 1,4 millón de alumnos de escuelas medias. Los de Jardín y Primaria tampoco tendrán clases. Un gremio para toda la semana.
LA PLATA. CORRESPONSALÍA - 04/03/13
El mayor sistema educativo del país y uno de los más extensos del continente seguirá paralizado por una protesta que tiene final indefinido. Más de 4,5 millones de alumnos bonaerenses de todos los niveles de enseñanza –jardín de infantes, primario y secundario– estarán sin clases buena parte de la semana que comienza porque el gobierno provincial y los gremios del sector no lograron un acuerdo en la discusión paritaria para establecer los niveles de aumento salarial para el año 2013.
El Frente Gremial Docente (integrado por Amet, FEB, Suteba, Uda y Sadop) que concretó un paro de 48 horas la semana pasada y complicó el arranque del ciclo lectivo en Primaria y Jardín, continuará con una medida idéntica hoy y mañana, cuando el calendario escolar establecía el inicio de las clases en el nivel medio. Allí están matriculados 1,4 millón de adolescentes. El cronograma de protestas incluye una marcha el miércoles al Ministerio de Educación de la Nación, a la que convocó también la central nacional CTERA y un paro de 120 horas (5 días) dispuesto por Udocba, un sindicato con menor influencia que está alineado con la CGT de Hugo Moyano. La semana pasada el paro de Udocba iba a ser de 72 horas, pero también al final abarcó toda la semana.
La negociación salarial está trabada. El Ministerio de Trabajo de la Provincia propuso un aumento del 17,8% en los haberes a pagar en tres tramos. Llevaba el mínimo del maestro de grado a 3.248 pesos en marzo; a 3.332 pesos en julio y a 3.416 en diciembre.
La oferta fue rechazada por los sindicatos y se intensificó el plan de lucha. “Lamentamos esta situación porque intentamos hacer lo posible para no entrar en crisis”, dijo Roberto Baradel, secretario de Suteba. Y pidió a Daniel Scioli “concretar estrategias para garantizar el presupuesto en educación”.
El gobernador requiere un refuerzo presupuestario de entre 10 y 12 mil millones de pesos para hacer un ofrecimiento que destrabe la situación. Pidió asistencia al Gobierno Nacional, pero hasta anoche no había respuestas. Los ministros provinciales tienen interrumpidos los canales de diálogo con sus colegas nacionales. Los técnicos de Economía de La Plata argumentan que siempre (desde 2007, al menos) recibieron asistencia financiera para afrontar las paritarias. Y esta vez se cerraron los canales de ayuda. El ahogo monetario –evalúan en la capital provincial– estaría vinculado con las aspiraciones presidenciales de Scioli (ver Desde Nación aprietan...). “La última oferta que hicimos fue reuniendo fondos propios. Es la mejor alternativa que pudimos acercar”, dijeron los colaboradores del gobernador.
La paritaria docente 2013 resultó más conflictiva que en períodos anteriores. A nivel nacional, el ministro Alberto Sileoni decidió cerrar la discusión con un incremento del 22%, bastante lejos del reclamo del 30% realizado por los gremios. Por eso CTERA marchará el miércoles para reclamar la reapertura de la negociación.
“La lucha va a continuar hasta tanto asuman el compromiso de sostener la educación pública con salarios dignos para los docentes”, reclamó Mirta Petrocini, presidente de la FEB.
Sin recursos extra y con dinero propio insuficiente, el gobierno provincial apela al desgaste de la protesta. El ministro de Trabajo, Oscar Cuartango, reiteró que se descontarán de los próximos sueldos los días de paro que realicen los maestros. Scioli admitió –en su discurso ante la Asamblea Legislativa– que “las medidas de fuerza generan angustia”, aseguró que “comprende los reclamos” y se comprometió a “seguir trabajando para encontrar una solución”. También el Jefe de Gabinete, Alberto Pérez, pidió “negociar con los chicos en las aulas”. No obstante, por ahora no hay fecha para un nuevo encuentro formal de la paritaria.
Los paros de la semana pasada fueron contundentes. Tuvieron alta adhesión en las escuelas públicas de toda la provincia y resultó despareja en el sistema privado. La expectativa para los próximos días es similar, según admiten en el Frente Gremial.
Buenos Aires destina a Educación alrededor de un tercio de su presupuesto anual de 139 mil millones de pesos. Son 41.828 millones previstos para el pago de 330 mil educadores, 65 mil auxiliares y el funcionamiento de los 15 mil edificios escolares. Cada punto de mejora en el salario de los maestros representa 650 millones de pesos por año. Estos números marcan el grado de complejidad de un sistema que atraviesa una situación crítica.
Página/12. El país
Los docentes de la provincia ya habían parado 48 horas la semana pasada.
Sin acuerdo salarial con la gobernación de Daniel Scioli, los maestros bonaerenses comienzan hoy un paro de 48 horas. El titular del Suteba, Roberto Baradel, ratificó la medida en rechazo a la propuesta de aumento de un 17,8 por ciento. El dirigente aseguró que los maestros tienen voluntad de resolver “cuanto antes” el conflicto, pero reclamó a las autoridades de la provincia que “salgan del letargo para resolver de alguna manera la crisis”.
“Es una medida de fuerza y hay que decir que lamentamos llegar a esta situación porque no la buscamos, e intentamos hacer todo lo necesario para que no se diera”, agregó.
Los sindicatos reunidos en el Frente Gremial Docente reclaman un 30 por ciento de aumento. La semana pasada, después de un primer paro de 48 horas, la gobernación les ofreció un 17,8 por ciento repartido en tres etapas: un 12 por ciento en marzo, un 2,9 en septiembre y otro 2,9 en diciembre. Los sindicatos lo rechazaron por insuficiente y se quejaron de que la propuesta está por debajo incluso de la suba fijada por la Nación.
Sin embargo, la gobernación argumenta que el contexto económico no es el de otros años y que formuló “la mejor propuesta que podía pagar”.
Para la secretaria general de la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB), Mirta Petrocini, el panorama “no es alentador”. “Creo que esta negociación va a ser mucho más difícil que la del año pasado, porque el contexto político cambió”, señaló, aludiendo a la relación entre Daniel Scioli y el gobierno nacional.
A su vez, Baradel agregó que “el semestre anterior fue muy malo para la provincia de Buenos Aires”, al recordar que “hubo cortes en el servicio de transporte escolar, comedores escolares”.
“Hay un problema muy grande de infraestructura y muchas escuelas que están en muy malas condiciones, donde no empiezan las clases no por el tema del conflicto sino por las causas del conflicto, porque no arreglan las escuelas”, lamentó.
El paro de dos días fue convocado por los cinco gremios que integran el Frente Gremial (Suteba, FEB, UDA, AMET y los privados de Sadop). Por otra parte, el sindicato cegetista Udocba convocó a sus afiliados a parar de lunes a viernes.
Hoy también habrá paro docente en la provincia de Neuquén, donde los maestros agremiados en ATEN comenzarán una protesta de 72 horas para sostener su reclamo de aumento salarial y repudiar una advertencia del gobernador Jorge Sapag de impulsar una consulta popular contra las huelgas del sector.
Los secretarios generales del gremio decidieron en un plenario extender la huelga que impidió el comienzo normal de las clases en la provincia con un paro que ahora finalizará el miércoles, cuando marcharán hacia el puente que une Neuquén y Cipolletti.
El miércoles hay además anunciado un paro de los maestros de Santa Cruz, donde los sindicatos del sector rechazaron la oferta del gobierno provincial de un 25 por ciento de aumento, por ser la mitad de lo que están pidiendo.
Otra provincia donde todavía no está cerrada la negociación paritaria es la de Entre Ríos. Allí, los maestros de Agmer presentarán hoy una contrapropuesta a la gobernación de Sergio Urribarri. El sindicato acordó en un plenario elaborar un nuevo reclamo al gobierno entrerriano, que ofertó una suba del 22 por ciento en tres tramos. Los docentes piden un 28 por ciento en no más de dos etapas y que no se descuenten los días parados; por otra parte, denuncian que hubo “acciones intimidatorias” contra directivos de escuelas.
[1] Por estigmatización se entiende el proceso de descalificar y denigrar a personas que tienen ciertas características que un grupo social considera inferiores o negativas (Goffman, 1970). Por ejemplo, se estigmatiza a alguien que vive en una villa miseria rotulándolo automáticamente como delincuente o vago.
[2] La derecha defiende los intereses de la burguesía, o sea, de los dueños de los medios de producción (empresas, fábricas). La izquierda defiende los derechos de los trabajadores y pobres. El centro defiende más bien los intereses de las clases medias. Esta definición es un tanto esquemática y reductiva pero sirve para comprender qué significan estos conceptos.
[3] A nivel local -por ejemplo Ciudad de Buenos Aires y alrededores- un multimedios solo puede tener 3 licencias de radio o TV abierta como por ejemplo, un canal de televisión y dos radios. Y si tiene TV abierta no puede tener TV por cable. A nivel nacional puede tener hasta 10 medios de TV y radio abierta y 24 licencias de cable. Y si tiene TV satelital no puede tener TV abierta.
[4] Calumniar es atribuir falsamente la comisión de un delito; injuriar es agredir verbalmente a otra persona.
[5] El discurso directo es cuando lo dicho aparece textualmente, tal como se dijo y para ello se utilizan comillas. El discurso indirecto es cuando lo dicho aparece en la voz de otra persona y por lo tanto no se usan comillas; por ejemplo: El jefe de gobierno dijo que no está de acuerdo con el reclamo. Si fuera discurso directo diría El jefe de gobierno dijo: “No estoy de acuerdo con el reclamo”.
[6] La volanta o copete es el título que se inserta sobre el título principal y la bajada es un párrafo que queda debajo de este título.
[7] Principalmente por el debate sobre la ley de servicios audiovisuales, pero también por otros motivos económicos y políticos.
Publicado por Mariana Malagón en 12:38 1 comentario:
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Políticas de comunicación en Argentina
Políticas de comunicación en Argentina. 1920-2010.
Introducción. Los inicios.
Por “políticas de comunicación” se entiende el modo en que los estados regulan el funcionamiento de los medios masivos de comunicación. En este artículo se verá cómo el estado argentino legisló sobre el uso de la radio, la televisión y los diarios. Se irá viendo el fenómeno desde el análisis cultural, pero básicamente se analizarán las cuestiones políticas y económicas que explican las sucesivas reglamentaciones y legislaciones.
La constitución nacional de 1853 establecía en el artículo 14 el derecho de publicar ideas por la prensa sin censura previa. En 1875 se promulgó la ley que regulaba el funcionamiento de los telégrafos en el territorio nacional y en 1913 se establece el monopolio estatal del servicio de correos y telégrafos. Cuando nace la radiodifusión, en 1920, las primeras emisoras solicitan permisos a la Municipalidad de Buenos Aires. Sin embargo, la Dirección General de Correos y Telégrafos dependiente del Ministerio de Interior también comienza a otorgarlos definitivamente en 1928 por un decreto del gobierno de Hipólito Irigoyen (Mastrini y Agusti, 2006).
En radio y televisión, para poder ser titular de una onda radioeléctrica se debe concursar para obtener una licencia. Las frecuencias son limitadas y son administradas por el Estado. Por eso es tan importante que exista una legislación clara sobre cómo funciona el sistema de otorgamiento de licencias. La primera ley nacional de radiodifusión se promulgó recién en 1953. Hasta entonces solo hubo decretos que regulaban una actividad que era básicamente privada, o sea, desarrollada por empresas comerciales con fines de lucro. Pero antes de continuar con conceptos teóricos, es necesario comentar cómo comenzó en Argentina la radiodifusión. Así lo relatan Mastrini y Agusti (2006:31):
“La primera transmisión, a cargo de Enrique Susini, Luis Romero Carranza, César Guerrico y Miguel Mujica, se llevó a cabo el 27 de agosto de 1920 desde el teatro Coliseo y fue recibida por aproximadamente 50 aparatos receptores, en manos de aficionados. El responsable de la transmisión fue Susini, que un año antes, en Francia, había indagado sobre los equipos transmisores utilizados por el ejército francés para las comunicaciones entre los frentes durante la Primera Guerra Mundial.
Junto a Guerrico, Carranza y Mujica, Susini formó desde ese momento LOR Sociedad Radio Argentina y acordó con los titulares del Coliseo poner una pequeña antena en la terraza del teatro. Por este hecho fueron llamados ‘los locos de la terraza’. Después de la transmisión inicial de la ópera Parsifal Radio Argentina continuó un ciclo que incluyó a ‘todas las obras inscriptas en la temporada lírica que ofrecía el Coliseo en competencia con el Teatro Colón’ (Vila, 1950)”.
En 1922 inicia sus transmisiones Radio Cultura desde el Hotel Plaza. Se sustenta mediante publicidad. Luego, en el mismo año surge Radio Sud América, que es financiada por un grupo de comerciantes dedicados a la actividad radioeléctrica. También en ese año, según Mastrini y Agusti (2006), se inaugura Radio Brusa, de Francisco Brusa. Luego, se van iniciando otras radios, como Radio Gran Splendid, Casa América, Radio Nacional. En 1927 Radio Nacional es vendida a Jaime Yankelevich que la llamará Radio Belgrano e instalará “… un modelo de radiodifusión que, caracterizado por el show y el entretenimiento popular, concentraba una audiencia significativa que a su vez atraía a los anunciantes. Así comenzó el principal modo de financiamiento de la radio hasta nuestros días, el publicitario” (Mastrini y Agusti, 2006: 35).
En la década de 1920 nacen y mueren varias emisoras y recién las radios se configuran como medios masivos de comunicación en la década de 1930. Las principales radios se concentran en la ciudad de Buenos Aires. El interior del país retransmite los programas de Buenos Aires, limitándose a sólo dar noticias locales y formándose así el sistema de redes o “broadcasting”. Como explican Mastrini y Agusti (2006: 42 y 43):
“El sistema de redes de emisoras terminó de consolidarse en el período 1937-1941, cuando las principales estaciones se agruparon en dos redes, encabezadas por LR1 Radio El Mundo y LR3 Radio Belgrano. En 1941 el gobierno completó la legalización de esta situación cuando autorizó el funcionamiento de una tercera red encabezada por LR4 Radio Splendid”.
Hasta aquí se analizó el comienzo de la radiodifusión en Argentina. Es el momento de introducir algunos conceptos útiles para comprender las políticas comunicacionales. Un concepto fundamental es el de “libertad de expresión”, derecho que asegura que cualquier habitante puede decir lo que piensa por cualquier medio o canal sin censura previa. Como se explicó, este derecho ya estaba contemplado en la Constitución de 1853. Sin embargo, este derecho puede ser fácilmente vulnerado. Así, todos los gobiernos de facto, violaron la libertad de expresión durante el siglo XX. Se elaboraron listas negras y se encarceló y persiguió a quien opinaba distinto al gobierno. Pero también sucede que en los medios de comunicación se da la censura implícita. Así, cuando por ejemplo, un gobierno quiere castigar a un medio opositor no le ofrece publicidad oficial o no concede licencias a grupos que son contrarios a la ideología del gobierno de turno. La auto-censura se da cuando un medio o un periodista no difunde una información para no contrariar al gobierno o a un grupo económico poderoso. Por ejemplo, un periodista puede conocer un caso de corrupción, pero no informa sobre esto para no tener problemas. O puede saber que una fábrica contamina, pero no difunde el dato por miedo a que el dueño de la empresa lo amenace. Como cuentan Mastrini y Agusti (2006), en los comienzos de la radiodifusión, los titulares de las licencias buscaban no oponerse a los gobiernos de turno para que éstos no interfirieran en sus negocios. La radio en la década de mil novecientos cuarenta tiene su época de esplendor: grandes estrellas como Nini Marshall y Luis Sandrini generan grandes audiencias y los anunciantes pagan altos precios para hacer publicidad. Su desarrollo era enteramente privado y los gobiernos no se entrometían a cambio de que los programas no informase de un modo opositor.
Vale aclarar que durante los gobiernos oligárquicos de la segunda mitad del siglo XIX y la primera parte del siglo XX, existió en general la libertad de expresión, aunque también se persiguió y censuró a los socialistas y anarquista y en varias ocasiones se cerraron sus diarios y se confiscaron sus imprentas. Se trataba de una prensa facciosa, o sea, política, no comercial, que sostenía y difundía las posturas políticas de las diferentes facciones gobernantes o aspirantes al poder. Pero ya a comienzos del siglo XX los diarios de grandes tiradas como La Nación, La Razón o Crítica, son más comerciales y menos facciosos. El interés está puesto, no en defender a un político o a una facción, sino en conseguir anunciantes y vender ejemplares. El caso de los diarios es diferente al caso de la televisión o la radio, ya que cualquiera puede tener un diario, pero para tener una emisora se necesita que el gobierno la adjudique. Y es por ello que la cuestión de la censura implícita y la auto-censura se convierte en una cuestión importante.
Como ya se dijo, durante los gobiernos militares no hubo plena libertad de expresión. Así, durante el gobierno militar de Farrell (1944-1946), se sancionó el llamado Manual de Instrucciones mediante el cual se promulgaba la censura previa ya que el estado podía prohibir contenidos. Existía un detallado control de los contenidos en cuanto a cuestiones morales, políticas e idiomáticas que era llevado por la Dirección General de Radiodifusión, órgano dependiente de la Subsecretaría de Informaciones y Prensa que a su vez dependía del poder ejecutivo (esta subsecretaría había sido creada durante el gobierno de Ramirez (1943-1944).
Los sistemas de propiedad de los medios de comunicación de un país son de tres tipos: privados (el estado no posee ningún medio de comunicación), estatales (todos los medios de comunicación pertenecen al estado) y mixtos (hay medios privados y también hay medios estatales). En Argentina casi desde el comienzo el sistema de propiedad fue mixto, ya que en 1927 se funda Radio Municipal y en 1937 Radio Nacional. El comienzo de la actividad estuvo en manos del mercado, fue privado.
Pero a lo largo de los años, el estado comenzó a tener injerencia en la concesión de licencias, en la organización técnica, en la legislación y en los contenidos. Este cambio está asociado a un nuevo modelo de estado. En este modelo, llamado estado de bienestar[1], el estado intervenía en cuestiones que anteriormente quedaban en manos de empresas privadas: salud, educación, vivienda, servicios públicos (luz, agua, teléfono, etcétera) obra pública (rutas, iluminación, etcétera). Es el estado quien realiza estos servicios y quien regula e interviene. Por ejemplo, una persona concurre a hospitales y escuelas del estado, paga un plan habitacional llevado a cabo por el estado, tiene luz, agua, teléfono y gas que le brinda el estado y trabaja como albañil de una empresa constructora de calles a la que el estado contrata para la obra pública. Este período histórico del capitalismo occidental comenzó a desarrollarse después de la crisis del treinta, como un modo de dar trabajo a los desocupados y activar la economía. Tuvo vigencia hasta mediados de los años setenta, cuando se implanta lo que se conoce como estado neoliberal. El estado lleva adelante políticas activas en lo legislativo, en lo económico, en lo social y en lo cultural. El estado de bienestar se desarrolla en las economías capitalistas, donde las empresas privadas desarrollan la mayor parte de las actividades económicas. Pero la particularidad de este modelo de estado es que no deja libradas enteramente a la ley de la oferta y la demanda las relaciones sociales. ¿Qué quiere decir esto? Pues que el estado vigila, controla y regula las actividades privadas. Por ejemplo: protege al trabajador frente al empleador para que la desigualdad social no genere una gran diferencia. O desarrolla una actividad comercial que no puede ser afrontada por los privados porque tiene altos costos, como por ejemplos las aerolíneas. Para poder afrontar los gastos cobra impuestos. El estado de bienestar y el estado neoliberal tienen que ver con dos concepciones ideológicas: o dejar que el mercado regule las relaciones sociales o intervenir en estas relaciones buscando achicar las desigualdades del capitalismo. El estado de bienestar no es crítico del capitalismo, sino que es crítico del mecanismo de la oferta y la demanda.
Los gobiernos de Perón.
Durante los gobiernos de Juan Domingo Perón (1946-1952 y 1952-1955), el estado desarrolló una amplia política comunicacional, interviniendo en las áreas nombradas anteriormente (concesión de licencias, cuestiones técnicas, legislación y contenidos). Los gobiernos de Perón llevan adelante de un modo vigoroso el modelo del estado de bienestar. El estado hasta brinda vacaciones en colonias turísticas a los hijos de los obreros, por poner solo un ejemplo, entre tantos que se pueden dar. Ya antes de que Perón llegara al poder, el gobierno de Farrell (del que el Perón fue un importante funcionario) creó la agencias de noticias estatal TELAM “…cuyo principal objetivo fue contrarrestar el oligopolio informativo de las agencias estadounidenses Associated Press (AP) y United Press (UPI)” (Arribá, 2006:79). Como cuenta Arribá (2006), el gobierno dio impulso al cine, al obligar a exhibir a las salas películas argentinas y al reglamentar la ley de protección al cine. Además, en 1946 se sancionó por ley nacional el Estatuto del Periodista Profesional. Perón también le dio gran impulso a la Subsecretaría de Informaciones y Prensa para que la obra realizada por el gobierno tuviera una amplia difusión. Allegados al gobierno compraron medios gráficos (editorial Haynes y diario La Razón). En 1947 el estado adquiere las cadenas de radio Belgrano, Splendid y El Mundo. Ese mismo año se expropia el diario La Prensa, opositor al gobierno. Vale aclarar que como dice Arribá (2006) en 1945 y 1946, la mayoría de los medios eran opositores a Perón y manipulaban y distorsionaban la información, lo que pone en contradicción el concepto de libertad de expresión. Porque si bien el gobierno peronista restringió esta libertad, también es cierto que en el período anterior la prensa jugaba sucio, informando parcialmente.
En 1951 comienzan las primeras emisiones de televisión. Perón le encarga al empresario Jaime Yankelevich que compre la tecnología necesaria y ponga a funcionar el canal 7, que es propiedad del estado nacional. Como dice Arribá (2006: 87): “Si la radio se inició a partir de la iniciativa privada (el mercado), la televisión lo haría a partir de la iniciativa pública (el Estado).
En 1953 sanciona en el Congreso Nacional la Ley Número 14.184. La primer y única ley de medios democrática hasta la sancionada en 2009. En esta ley se hace hincapié en las características de los contenidos de la programación que debían elevar el nivel cultural de la población, exaltar los valores patrios, los valores morales compartidos y difundir la cultura del interior del país. Se adjudican las cadenas radiales (eran tres: A, B y C) a sectores allegados al gobierno. Las licencias son por veinte años a argentinos, quienes no pueden vender estas licencias. Se mantiene el sistema de redes, por el cual, las radios tienen su cabecera en la ciudad de Buenos Aires y retransmiten los contenidos a las señales del interior. Esto genera un modelo centrado en Buenos Aires y desalienta la producción de contenidos en el interior del país.
El período 1955-1976
El 16 de septiembre de 1955 los militares antiperonistas dan un golpe de estado y derrocan al gobierno. El 1 de octubre el gobierno del general Lonardi declaró nulas las adjudicaciones de las licencias de radiodifusión. En 1957 se sancionó una ley de radiodifusión que buscaba básicamente impedir que allegados a Perón poseyeran licencias de radiodifusión y evitar también la formación de oligopolios (varios medios en manos de pocas empresas) y por ello se impidió que un mismo titular tuviera varios medios y que se formen cadenas de radiodifusión. La nueva ley también disponía que se adjudicaran señales para la televisión privada. Hasta ese momento solo existía canal 7, propiedad del Estado. En 1958 se adjudican los canales 9, 11 y 13 a sectores allegados al gobierno militar. Sin embargo, poner en funcionamiento un canal de televisión era muy costoso, así que los licenciatarios argentinos salieron a buscar socios extranjeros. Aunque se prohibía la participación de extranjeros en el manejo de los canales, la ley no prohibía que las productoras de contenidos (quienes fabrican los programas) fueran de otro país. De este modo, los dueños de canal 13 se asocian con la CBS, los de canal 11 con la ABC y los de canal 9 con la NBC. Estos canales norteamericanos les prestan dinero a los argentinos a cambio de que les compren su programación. El objetivo era vender sus productos y para ello los norteamericanos necesitaban que los canales estuviesen en funcionamiento.
La televisión recién se hace masiva en la década del sesenta. En los años cincuenta era una minoría la que tenía aparatos receptores. Pero en los sesenta, debido al crecimiento económico del país y a una mayor oferta televisiva, crece el número de hogares con televisión. Hacia 1968, según Graziano (1974), citada por Bulla (2006), el 72 por ciento de los hogares posee un aparato receptor y en 1974 ese número se eleva al 99 por ciento. Además de los canales capitalinos se inauguran canales en las principales ciudades del interior del país.
En 1965, las cadenas norteamericanas comienzan a irse de Latinoamérica, en parte porque ya han cumplido su objetivo de vender sus productos y en parte porque no es rentable seguir invirtiendo. Empresarios argentinos que antes habían sido periodistas o que siempre estuvieron vinculados a los medios comienzan a comprar los canales de televisión. Así, Hector Ricardo García, el dueño de Crónica compra canal 11. Alejandro Romay el 9. Y los hermanos Vigil (dueños de editorial Atlántida) compran acciones de canal 13 y se asocian a Goar Mestre (un cubano que fue pionero en la instalación de la televisión tanto en su país como en Argentina).
Durante los gobiernos miliares de la Revolución Libertadora (1955-1958) y la Revolución Argentina (1966-1973) se limitó la libertad de expresión. No se podía opinar contra los gobiernos militares y tampoco se podía decir algo que según los militares atentase contra “la moral y las buenas costumbres”. Por ejemplo, durante la Revolución Libertadora no se podía nombrar al General Juan Domingo Perón y por ello los medios debían aludir a él con otros nombres como por ejemplo “el tirano prófugo”. Durante la Revolución Argentina y en plena efervescencia juvenil (después del movimiento hippie y del Mayo Francés), los jóvenes no podían usar pelo largo ni las chicas minifalda. Existía una censura general que reprimía todo tipo de manifestación que no coincidiera con la moral de la Iglesia y las tradiciones morales patriarcales[2]. Los medios no solo no podían criticar al gobierno sino tampoco reproducir ideas, imágenes o comentarios que supuestamente atentasen contra la moral burguesa, militar y patriarcal. La famosa canción del grupo Pedro y Pablo “La marcha de la bronca”, creada en 1970, resume la sensación de hastío y la rebeldía de los jóvenes. Esta es su letra:
Esta canción expresa el descontento político, social, cultural y generacional. La canción habla no solo de la dominación cultural, sino también de la dominación económica (norteamericana), de la dominación política (los militares) y de la falta de libertada (“bronca porque está prohibido todo/hasta lo que haré de cualquier modo”).
Las películas extranjeras con escenas de sexo o de política eran censuradas. Se cortaban con tijeras las partes de las cintas cinematográficas que tenían las “escenas indebidas”…
En 1973 gana las elecciones Héctor Cámpora, el candidato del partido Justicialista, ya que Juan Domingo Perón continuaba proscrito por los militares. Ese mismo año, vencen las licencias de televisión otorgadas en 1958 (la ley las adjudicaba por quince años). Se genera un debate sobre si llamar a nuevas adjudicaciones, prorrogar las existentes o nacionalizar el sistema de televisión. En octubre, el Estado nombra interventores en las canales privados y se prorroga el llamado a licitación. Finalmente, el 18 de junio de 1975 la presidenta María Estela Martínez de Perón[3] expropia los canales de televisión y las productoras asociadas y de este modo se estatizan los canales capitalinos y también el 7 de Mendoza y el 8 de Mar del Plata (Morone y de Charras, 2006).
La dictadura y la Ley de Radiodifusión.
El 24 de marzo de 1976 los militares derrocan a Estela Martínez de Perón. Desde el primer día informan que el gobierno establece la censura. Como explican (Postolski y Marino, 2006:161): “La desinformación a través del ocultamiento de hechos y la censura explícita, fueron mecanismos que tendieron a la construcción de un discurso hegemónico oficial, sin posibilidad de ser contrarrestado”. Ya antes de que los militares tomaran el poder, el gobierno de María Estela Martínez de Perón había armado listas negras, proscrito a artistas y periodistas y perseguido, secuestrado y asesinado a opositores. Los militares continuaron y aumentaron estas persecuciones. Se instalaron campos de concentración donde se detenía ilegalmente (sin orden de un juez), se secuestraba y se asesinaba a todo aquel que fuera sospechoso de “subversión”. Se calcula que son unos 30.000 los desaparecidos por el régimen militar.
En los juicios que se hicieron después de 1983 y que actualmente se continúan haciendo (hecho sin precedentes en la historia mundial universal) quienes salieron con vida de los campos de concentración contaron y cuentan lo que sucedió. El Estado organizó y planificó un plan para exterminar a toda una generación de militantes, trabajadores y jóvenes que luchaban por un mundo más justo e igualitario. Si bien la guerrilla armada cometió asesinatos, secuestros, robos y atentados[4], estas acciones jamás pueden justificar el plan genocida. Los militares y la policía deben encarcelar y juzgar no por orden del Poder Ejecutivo sino por medio del Poder Judicial, que debe investigar y resolver en su órbita los actos ilícitos y delictivos.
Como dice Luis Bruschtein, citado por Postolski y Marino (2006:161) “… el proyecto de la dictadura era disciplinar a una sociedad que tenía un alto nivel de politización y que reclamaba por sus derechos, que estaba altamente movilizada con un alto nivel de conciencia y un alto nivel de organización”. Los grupos armados guerrilleros estaban formados por una minoría de la población. Sin embargo, los trabajadores y la población en general estaba muy politizada y apostaba a generar cambios políticos y económicos que mejorasen la vida de toda la población, principalmente la de los más pobres. El gobierno militar se encargó de reprimir toda movilización social para imponer un modelo económico neoliberal de ajuste (esto significa que se le paga menos a los trabajadores para que los empresarios ganen más). La dictadura llevó adelante el plan genocida para poder imponer su política económica neoliberal que beneficiaba a un pequeño grupo de empresarios y terratenientes.
Como relatan Postolski y Marino (2006:165) “La división de las señales de la televisión fue la siguiente: Canal 9 para el Ejército, que también controlaba el 7… canal 11, para la fuerza aérea y el 13, para la Armada. Con respecto a las radios, prevaleció el Ejército por sobre las otras fuerzas”. El gobierno pagó a sus dueños la expropiación de los canales (a Goar Mestre y a los Vigil por el 13 y a Héctor Ricardo Garcia por el 11). Alejandro Romay se negó a cancelar la disputa judicial, y por ello, cuando comenzó la democracia en 1983, la justicia determinó que el canal volviese a sus manos. En 1978 se inauguró Argentina Televisora Color (ATC) para transmitir el Mundial de Fútbol, aunque solo las señales al exterior eran en color. En Argentina recién en 1982 se empezó a transmitir en colores. Según Polstoski y Marino (2006:173) “Los costos totales del Mundial 78 son aún hoy un récord: 520 millones de dólares, frente a los 150 que costó España 82”. El gobierno militar intentó utilizar el evento deportivo para brindar una imagen de unidad y progreso a la población, a pesar de que a pocas cuadras del estado de River Plate (uno de los estadios donde se jugó partidos), en la Escuela de Mecánica de la Armada, funcionaba uno de los mayores centros clandestinos de detención y tortura.
La dictadura también quiso congraciarse con los dueños de los diarios. Y así fue que le vendió el 75 por ciento de la empresa Papel Prensa a los diarios La Nación, La Razón y Clarín. Esta empresa monopólica y productora de papel para diarios y revistas había sido propiedad de David Gravier, quien fue acusado de tener vinculaciones con los montoneros (organización peronista armada). Por este motivo se intervinieron sus bienes. Poco tiempo después falleció en un confuso accidente aéreo y se obligó a su familia a vender sus bienes al gobierno. El gobierno le dio facilidades financieras a los diarios compradores. De este modo, Clarín, La Razón y La Nación, se convirtieron en los medios escritos más importantes de fines del siglo XX en Argentina. En el 2000, el diario La Razón se declaró en quiebra y vendió sus acciones a Clarín y a La Nación.
En marzo de 1980 el gobierno de Videla sancionó el decreto-ley de Radiodifusión 22.285. Esta ley buscaba controlar la libertad de expresión ya que como citan textualmente Marino y Postolski (2006, 175) “Los servicios de radiodifusión deberán difundir la información y prestar la colaboración que les sea requerida, para satisfacer las necesidades de la Seguridad Nacional”. Es necesario recordar que por “Seguridad nacional” los militares entendían la persecución de toda ideología y práctica que ellos juzgasen subversiva. Cualquier conducta o idea que cuestionase el orden político, económico, cultural, social o ideológico podía ser vista como “subversiva”. Para la ideología dominante de ese momento, subversivo era el que estaba en contra del capitalismo, el que no estaba de acuerdo con el patriarcado y el que proponía otros estilos o modos de vida, como por ejemplo los hippies o los rockeros. Por la doctrina de la seguridad nacional se dejaba de lado el derecho a publicar las ideas sin censura previa y también a recibir información de distinto tipo y de diferentes personas y fuentes. El objetivo de la ley era que el Estado tuviese el control de lo que se decía y de quién lo decía. Por ello, la ley establecía la radiodifusión comercial. No podían obtener licencias las cooperativas, los partidos políticos o las organizaciones sin fines de lucro. La radio y la televisión eran un negocio y no un servicio público. La ley limitaba la cantidad de licencias que podía tener una misma persona (tres licencias y en diferentes áreas de cobertura). La ley prohibía que los dueños de diarios accediesen a la radio y a la televisión. Era una ley que buscaba que no se formaban los monopolios u oligopolios. No podían acceder extranjeros y se renovaban las licencias existentes (los militares también buscan congraciarse con este sector).
En 1983, después de la derrota de la guerra de Malvinas en 1982, los militares llaman a elecciones. Gana el partido radical. Raúl Alfonsin gobierna entre 1983 y 1989. Alfonsin debe dejar el gobierno seis meses antes porque si bien no es derrocado por un golpe de estado, sí lo es por el poder económico. Las cámaras empresariales aumentan sin parar los precios generando picos de hiperinflación. Los grupos poderosos sabían que la población no apoyaría un golpe de estado, así que deciden generar una escalada de precios que hace que los sueldos de los trabajadores no alcancen para nada. Durante el gobierno de Alfonsín, se respetó la libertad de expresión, volvieron los artistas y periodistas perseguidos y se comenzó a esclarecer todo lo sucedido durante la dictadura. Sin embargo, no se pudo avanzar en la sanción de una ley democrática para los medios de comunicación. En esta época florecen las radio de frecuencia modulada (FM) y las radios FM de baja potencia o barriales o comunitarias o truchas (porque no tenían licencias). También crecen las empresas de cable de televisión que brindan señales extranjeras y especializadas en contenidos específicos. Los canales de televisión de aire siguen en manos del estado.
En 1989 Carlos Menem gana las elecciones presidenciales. Aunque en la campaña presidencial había prometido el “salariazo”, rápidamente lleva adelante políticas neoliberales que incluyen congelamiento de los salarios, beneficios laborales para los empresarios, un dólar que beneficia la importaciones (y destruye la capacidad productiva de los empresarios nacionales), reducción del gasto público (lo que significa menos y peores servicios en salud, educación, vivienda y obra pública) y la venta de las empresas del estado. Mediante la ley 23.696 de reforma del estado de agosto de 1989, el estado decide vender varios activos del estado. Es esta ley la que habilita la modificación de la ley de radiodifusión de la dictadura: se permite que una misma empresa tenga varios medios de comunicación y que participen de empresas de radiodifusión medios periodísticos escritos. Esto lleva a la formación de oligopolios porque las empresas con mayor capital van comprando a las más chicas para tener menos competencia en el mercado.
En Argentina se formaron grandes grupos multimedios que lideraron el mercado durante veinte años. Por un lado, el grupo Clarín, dueño del diario del mismo nombre, de canal 13, de la empresa de cable Multicanal, de productoras de contenidos (como Polka con participación accionaria de Adrián Suar), de radio Mitre y FM 100, de señales de cable, de productora de eventos (como Expo Agro[5]), entre otros. Por otro lado está el grupo Telefé, dueño de canal 11, de radio continental, relacionado con editorial Atlántida, dueño de empresas de cable, de FM Hit y La Red, de productoras de cine y televisión, entre otras.
Pero también, a lo largo de los años, se fueron formando otros grupos multimedios como el del grupo La Nación, el de América Multimedios, el de Editorial Perfil, el de Vila y Manzano, el de Hadad, el de Editorial Atlántida, el de Héctor Ricardo García, etcétera. Estos grupos fueron vendiendo y comprando señales, canales, diarios, revistas, productoras y medios digitales. Salvo Canal 7, Radio Nacional, Radio Municipal y algunos canales de radio y televisión del interior del país, la radiodifusión se convirtió en un negocio en el que lo más importante no eran los contenidos sino el rating y las ventas.
Los medios cumplen la función de informar, educar y entretener. Son un servicio público: algo que la población necesita para ejercer su ciudadanía (elegir candidatos, participar de manifestaciones, apoyar ciertas demandas, saber cómo se maneja el dinero del Estado, por qué paga lo que paga por los servicios públicos, etcétera). En un país democrático debe haber pluralidad de informaciones y de puntos de vista. La información y el conocimiento no pueden ser tratados como mercancías. Según el pensamiento neoliberal, la competencia lleva a que la gente elija la mejor opción en precio y calidad. Pero no toda la población tiene esta opción: quien no puede pagar el cable no puede acceder a programas educativos, culturales, dedicados especialmente a los niños, etcétera. Quien no tiene dinero o no tiene el suficiente, no goza de los supuestos “beneficios” del libre mercado.
Durante el gobierno de Menem, se vendió la emisora de Radio Municipal propiedad del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a Daniel Hadad, periodista amigo del presidente. Radio Municipal siempre había sido una emisora de tipo cultural y tenía un público fiel e importante en cantidad. Hadad la convirtió en Radio Diez, una emisora ultra menemista y xenofóbica, enemiga de los trabajadores y difusora de la ideología del libre mercado. Esta emisora, con un discurso supuestamente popular, se convirtió en una de las más escuchadas. Apelando a un vocabulario simple y con programas de formatos populares, comenzó a difundir un discurso que condena las huelgas, las protestas, las opiniones de las minorías, los reclamos de los sectores más desfavorecidos de la sociedad y que además hace alarde del peor sentido común en tanto estigmatiza a los villeros y pide más mano dura para los delincuentes. La radio apela al sentimiento de hastío y miedo de la gente con el llamado tema de “la inseguridad”. Pero este tipo de discurso de mano dura no se pregunta por qué circula más la droga, por qué hay más asesinatos y robos, por qué hay más violencia.
No se cuestionan que las políticas neoliberales que beneficiaron a una minoría degradó al máximo el nivel de vida de las mayorías. Esto generó que muchas personas no vean futuro ni posibilidades y se entreguen a las salidas más fáciles (y peligrosas), como robar o contrabandear droga. No se está justificando este tipo de delitos, pero sí se está tratando de comprender por qué la delincuencia se duplicó a principios de los años noventa, cuando la población se quedó sin empleos o con empleos muy mal pagos. Los medios como Radio Diez buscan eliminar a quienes ya están excluidos, sin preguntarse, también cuál es el rol de la policía y de los funcionarios, que suelen proteger a los jefes de las bandas que roban. Los jóvenes que roban son los “soldados” (en la jerga así se llaman) que salen a hacer los trabajos más arriesgados para grandes jefes protegidos por las cúpulas de la policía y el poder. Estos “soldados” son quienes son usados y descartados cuando ya no sirven o no quieren seguir robando. Van presos o son asesinados. Esta es la realidad que los medios ocultan, tapan, protegen. El rol de los medios es informar e incluir en sus discursos a los excluidos, no criminalizarlos y estigmatizarlos más. No son los medios quienes deben buscar soluciones, pero sí quienes deben ser un espacio público de difusión y discusión de alternativas democráticas y no represivas. Democrático es un Estado que no solo permite la libertad de expresión sino que también amplia las posibilidades para quienes habitan en su territorio.
Los espacios de radiodifusión se privatizaron, así como las empresas de luz, agua, gas, las aeronáuticas, las ferroviarias, las petroleras, las postales y las telefónicas, que antes habían sido del estado. Lo descrito sobre Radio Diez da cuenta de cómo comenzaron a operar los medios de comunicación durante la época menemista (y como lo siguieron haciendo durante veinte años más e incluso en la actualidad). Periodistas como Mariano Grondona y Bernardo Neustadt hacían campaña todos los días por las radios y la televisión para que se privatizaran los servicios públicos. Se hablaba incansablemente sobre cómo todo funcionaba mal, pero no explicaba cómo se había estado vaciando a estas empresas con el claro objetivo de brindaran un pésimo servicio. La población, hastiada del mal funcionamiento y convencida por estos voceros del libre mercado, aceptó las privatizaciones. Una de las ventas más bochornosa fue la del petróleo. Argentina vendió uno de los bienes más preciados para cualquier economía nacional porque deja importantes divisas (dólares). Los funcionarios del estado y los gobernadores se llenaron de dinero, gracias a las prebendas. Había poco espacio en los medios para que las voces que alertaban sobre el peligro de vender estos bienes pudiesen expresarse.
Durante los gobiernos de Menem (1989-1995 y 1995-1999) se concentró la propiedad de los medios de comunicación en pocos empresarios. Estos grupos, casi todos amigos del neoliberalismo, poseían varios medios y controlaban la información y el entretenimiento. En los canales privados y estatales no hubo prácticamente ningún tipo de programa educativo. Si bien los canales privados mejoraron las cuestiones técnicas de los canales y la calidad estética de algunos programas, lo cierto es que el objetivo no era formar ciudadanos informados y educados sino “vender audiencias a los anunciantes”.
En 1994 también se permitió la entrada de empresas extranjeras a los servicios audiovisuales, algo prohibido por la ley de la dictadura. Así, por ejemplo canal 9 pasó por un tiempo a ser parte de un empresario australiano. También se formaron las grandes redes de radiodifusión con cabeceras en Buenos Aires. Esto generó que casi toda la programación que se escuchaba en el interior del país proviniese de la capital federal. En los años noventa se produce un espectacular crecimiento de la televisión por cable. Lentamente las pequeñas empresas son compradas por empresas más grandes. Dos empresas lideran el mercado a comienzos del siglo XXI: Cablevisión (del grupo multimedios de Eurnekian) y Multicanal (de Clarín). Telecentro, de Alberto Pierri (dueño también del canal de cable 26) se expande por la ciudad de Buenos Aires y algunas zonas del conurbano.
Durante los gobiernos de Fernando de la Rúa (1999-2001)[6], Eduardo Duhalde (2002-2003) y Néstor Kirchner (2003-2007) el mapa de medios siguió igual, con ventas, fusiones y nuevos entramados comerciales, pero bajo el mismo sistema de propiedad (privatizado y concentrado). Durante el gobierno de Kirchner, en 2005, se prorrogaron automáticamente las licencias de radiodifusión a quienes las habían obtenido en 1990. Kirchner quiso congraciarse con los grandes multimedios para que no opinaran en contra del gobierno.
El sistema de medios continuó igual hasta el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (2007-actualidad). En 2004, universidades, intelectuales, ONGs y diversas entidades formaron la Coalición por una radiodifusión democrática (http://www.coalicion.org.ar/). El objetivo de esta iniciativa era consensuar mediante el debate democrático una serie de puntos y propuestas para reformar la ley de la dictadura de los medios. Se organizaron encuentros, charlas y debates para instalar el tema en diferentes espacios públicos.
La nueva Ley de Comunicación Audiovisual
El 27 de agosto de 2009 y coincidiendo con el día de la Radiodifusión, la presidenta mandó al Congreso el proyecto de ley del gobierno, que se basaba en los 21 puntos de la Coalición por una radiodifusión democrática. Luego de largos debates en las cámaras de senadores y diputados y con modificaciones al proyecto original, el 10 de octubre de 2009 se sancionó la Ley 26522 de Servicios de Comunicación Audiovisual. Desde fines de 2009 hasta mediados del 2010 la ley todavía no pudo ser aplicada porque algunos jueces la declararon inconstitucional. La Corte Suprema de Justicia finalmente declaró nulos estos fallos y actualmente el gobierno trabaja en la implementación de los decretos para que la ley se comience a aplicar.
La ley considera a la comunicación audiovisual una actividad social de interés público, de carácter esencial para el desarrollo sociocultural de la población. La ley afirma el derecho humano inalienable de expresar, recibir, difundir e investigar informaciones, ideas y opiniones sin ningún tipo de censura.
Se crea la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, un órgano autárquico y descentralizado, que tiene como función la aplicación, la interpretación y el cumplimiento de la ley. Su directorio estará conformado funcionarios designados por el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. Existirá también un Consejo Federal de Comunicación Audiovisual cuyos miembros provinciales van a representar a los prestadores privados, a las emisoras universitarias, a los medios públicos y a los trabajadores de Prensa. Asesorará a la Autoridad Federal.
También se crea la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, un organismo encargado de recibir y canalizar las consultas, reclamos y denuncias del público de la radio y la televisión. Será designado por resolución conjunta de los presidentes de ambas Cámaras.
Con el fin de impedir la formación de monopolios y oligopolios, la ley pone límites a la concentración, fijando topes a la cantidad de licencias. En el ámbito nacional un mismo concesionario sólo podrá tener una licencia de servicio de televisión satelital. Quien sea dueño de TV satelital no podrá tener otro medio de comunicación. Una misma persona[7] o empresa solo podrá tener hasta 10 licencias de radio, televisión y una sola señal de contenidos en todo el territorio nacional. Una misma persona no podrá prestarle el servicio a más del 35 por ciento del total de habitantes del país.
A nivel local una persona o empresa solo podrá tener una radio AM y una de FM. Solo una licencia para televisión. Solo una de televisión por cable, siempre y cuando no tenga una de televisión abierta y viceversa. Ninguna persona puede tener más de 3 licencias.
Para ser titular de una licencia se ponderarán criterios de idoneidad y de arraigo en la actividad. Excluirá a quienes hayan sido funcionarios jerárquicos de gobiernos de facto, atendiendo a la importancia de los medios en la construcción del Estado de Derecho y la vida democrática. Cuando el prestador del servicio fuera una sociedad comercial deberá tener un capital social de origen nacional, permitiéndose la participación de capital extranjero sólo de hasta un 30 por ciento del capital accionario.
A diferencia de la ley anterior, se permite la participación de cooperativas, siempre y cuando se garantice una porción del mercado al competidor. La operación de los medios audiovisuales se hará, según la propuesta, por sistema de licencias y las mismas durarán diez años (eran por 15) y se podrán prorrogar por diez años más, previa realización de audiencias públicas. Quienes hayan obtenido una renovación o prórroga, no podrán solicitar una nueva extensión de plazo. Al mismo tiempo esas licencias serán controladas cada dos años, para evitar que con la incorporación de nuevas tecnologías -la digitalización- un licenciatario multiplique sus señales, generando un nuevo modo de concentración. Existirá un registro para saber de quién es la propiedad de cada medio de comunicación.
Los servicios de televisión abierta deberán emitir un mínimo del 60% de producción nacional; con un mínimo del 30% de producción propia que incluya informativos locales. Los servicios de televisión por cable no satelital deberán incluir como mínimo una señal de producción local propia. También deberán incluir en su grilla de señales originadas en países del MERCOSUR y en países latinoamericanos. Las radios privadas deberán emitir un mínimo de 50% de producción propia, que incluya noticieros o informativos locales. El 30% de la música emitida deberá ser de origen nacional. Quedarán eximidas emisoras dedicadas a colectividades extranjeras o temáticas.
Se regula el tiempo de emisión de publicidad con el objetivo de proteger al público contra un exceso de interrupciones publicitarias y promover un modelo de radio y televisión de calidad (14 minutos para radio y 12 para televisión cada sesenta minutos de emisión). Deben ser de producción nacional y no deben emitir contenidos racistas y discriminatorios ni alentar el consumo de sustancias adictivas.
Se crea Radio y Televisión Argentina Sociedad del Estado, que reunirá a todos los servicios de radiodifusión sonora y televisiva que en este momento se encuentra bajo la órbita del Estado Nacional. Tiene como objetivos promover los derechos humanos, garantizar el derecho a la información, promover la educación y la diversidad social y cultural y producir programación infantil especializada. Se reserva para cada Estado Provincial y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires una frecuencia AM, una FM y una de televisión abierta. Cada Estado Municipal tendrá reservada una frecuencia FM.
Se reserva el 33% de las localizaciones radioeléctricas planificadas, en todas las bandas de radiodifusión sonora y de televisión terrestres, en todas las áreas de cobertura, para las organizaciones sin fines de lucro. Además, los pueblos originarios serán autorizados para la instalación y funcionamiento de radios AM y FM y así como de señales de televisión abierta. Las Universidades Nacionales podrán ser titulares de autorizaciones para la instalación y explotación de servicios de radiodifusión. Deberán dedicar espacios relevantes de su programación a la divulgación del conocimiento científico, a la extensión universitaria y a la creación y experimentación artística y cultural.
Se protege a la niñez de contenidos indebidos fuera del horario de protección al menor (22 horas a 6 horas). Se sancionarán los contenidos racistas y discriminatorios que afecten la dignidad humana y que puedan influir en la educación de los niños. Se crea también el Consejo Asesor de la Comunicación Audiovisual y la Infancia para incrementar la calidad de la programación dirigida a los niños.
Se establece, por primera vez, la fijación de una cuota de pantalla para el cine nacional. Los canales de televisión abierta y de cable deberán exhibir de forma obligatoria y en estreno televisivo ocho películas nacionales por año.
También se contemplan sanciones leves y graves (que van desde apercibimientos hasta la suspensión de licencias y el cobro de multas) para aquellos licenciatarios que no cumplan con lo normado en la Ley. Se sancionará el incumplimiento de lo reglamentado sobre licencias y contenidos (por ejemplo transferencias no autorizadas de licencias o contenidos discriminatorios o violación del horario de protección al menor). Las sanciones son llevadas a cabo por la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA, que reemplaza al COMFER o Comité Federal de Radiodifusión instituido por la ley derogada). El AFSCA es el organismo que de ahora en más regula y controla el funcionamiento de los medios audiovisuales en Argentina (http://www.afsca.gob.ar/web/).
Como se vio a lo largo del trabajo, las políticas de comunicación en Argentina cambiaron según los modelos políticos y económicos vigentes. Durante el Estado de Bienestar, los gobiernos asumieron una política activa; los gobiernos neoliberales dejaron que fuera el mercado el que regulara el funcionamiento de los medios. Los gobiernos militares restringieron la libertad de expresión. Durante los gobiernos democráticos se da lo que se denomina “libertad formal” de expresión, ya que no todos los actores sociales pueden expresarse en los medios y menos ser licenciatarios de señales.
La nueva Ley de Servicios Audiovisuales es una oportunidad para afianzar la democracia, ya que pone en funcionamiento una serie de mecanismos para que no haya concentración económica y para que diferentes actores sociales accedan a medios de comunicación (como las organizaciones sin fines de lucro). De todos modos, los gobiernos de turno y los diferentes actores sociales deberán ejercer con responsabilidad lo que esta legislado. Los gobiernos no otorgando licencias a sectores “amigos” y los diferentes sectores sociales haciendo uso de los nuevos mecanismos de expresión y difusión de un modo creativo, atractivo e inteligente. Por otro lado, es importante que desde el Estado se regulen los contenidos, especialmente los dirigidos a niños y jóvenes, para ofrecerles una televisión de calidad. Y toda la población debe estar atenta y solicitar que la televisión y la radio en general ofrezcan programaciones diversas en cuanto a lo ideológico y lo estético. Solo así se afianzará la democracia.
-Agusti, María Sol, Mastrini, Guillermo y Arribá Sergio (2006): “Radio, economía y política entre 1920 y 1945”, en Mucho ruido, pocas leyes. Economía y políticas de comunicación en Argentina (1920-2004), La Crujía, Buenos Aires.
-Arribá Sergio (2006): “El peronismo y la política de la radiodifusión (1946-1955)”, en Mucho ruido, pocas leyes. Economía y políticas de comunicación en Argentina (1920-2004), La Crujía, Buenos Aires.
-Bulla, Gustavo (2006): “Televisión argentina en los 60: la consolidación de un negocio de largo alcance”, en Mucho ruido, pocas leyes. Economía y políticas de comunicación en Argentina (1920-2004), La Crujía, Buenos Aires.
- Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual (2009): Boletín Oficial de la República Argentina, Año CXVIII, Número 31.756
-Morone, Rodolfo y de Charras, Diego (2006): “El servicio público que no fue. La televisión en el tercer gobierno peronista”, en Mucho ruido, pocas leyes. Economía y políticas de comunicación en Argentina (1920-2004), La Crujía, Buenos Aires.
-Postolski, Glenn y Marino, Santiago (2006): “Relaciones peligrosas: los medios y la dictadura. Entre el control, la censura y los negocios”, en Mucho ruido, pocas leyes. Economía y políticas de comunicación en Argentina (1920-2004), La Crujía, Buenos Aires.
[1] También es denominado “interventor” o “keynesiano”.
[2] El sistema patriarcal es aquel en el que los hombres mayores de edad son los que mandan. Las mujeres y los menores de edad deben obedecer estas reglas ancestrales y no cuestionar la autoridad masculina.
[3] A fines de 1973 Cámpora renuncia y llama a nuevas elecciones, que gana el General Perón. Pero el 1 de julio de 1974 Perón muere y asume su esposa, que era la vicepresidenta.
[4] La guerrilla argentina no torturaba a sus presos y si lo hizo fue en pocas ocasiones. No era su metodología. La tortura sí era usual por parte de los militares, que la practicaban con todos o casi todos sus detenidos.
[5] La batalla del diario Clarín y del diario La Nación en los primeros meses del año 2008 en contra de las retenciones (impuestos) a la soja tiene que ver con que los dueños de estos medios venden soja y con que son aliados en los negocios con los grandes productores de soja. Expo Agro es la cara visible de uno de los grandes negocios del Grupo Clarín: es un evento de negocios que además genera mucha publicidad. Este medio tiene importantes anunciantes del sector agropecuario.
[6] El 20 de diciembre de 2001 de la Rúa renuncia y asumen como presidentes provisionales el senador Ramón Puerta, luego el legislador Rodolfo Rodríguez Saá , después el diputado Alberto Camaño y finalmente, el 2 de enero de 2002, el legislador Eduardo Duhalde.
[7] Por “personas jurídicas” se entiende en el Código Civil a todos aquellos entes de existencia física (seres humanos) o ideal (empresas u organizaciones sin fines de lucro) susceptibles de adquirir derechos y contraer obligaciones.
Publicado por Mariana Malagón en 7:05 No hay comentarios:
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