Source: http://editorial-streicher.blogspot.com/2012/03/sobre-la-situacion-en-siria.html
Timestamp: 2017-05-26 14:50:13+00:00

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Editorial Streicher: Sobre la Situación en Siria
Recientemente unos cuantos sucesos importantes han ocurrido que dan a entender que la resolución de esta farsa internacional puede llegar pronto a su (por lo menos, momentánea) finalización. Está, por cierto, el referéndum recientemente convocado por el gobierno sirio y escrutado, donde éste obtuvo el 26 de Febrero el respaldo del 89% de su pueblo en cuanto a reformar pacíficamente su ordenamiento social y gubernamental, cerrando la boca a quienes han estado todo el tiempo mintiendo sobre el nulo apoyo con que cuenta Bashar al-Assad. Luego está el apoyo que Siria ha recibido de sus amigos (las visitas de flotas rusas a puertos sirios en el Mediterráneo, y de algunos barcos iraníes, como mensajes clarísimos de, usted lo sabe, advertencia a los matones de que los sirios no están solos). Y ahora finalmente la noticia de que el ejército sirio, en una operación dirigida por el hermano del Presidente, ha logrado tomar el bastión de las ratas mercenarias, la ciudad de Homs, sobre la que tantos cacareos se han oído, cuya población civil estaba siendo asesinada por éstas y mantenida como rehén, conquista que al parecer ha logrado desbaratar al desfachatado contubernio, desnudándolo también a plena luz del día.
Por ello, a nuestros lectores ofrecemos ahora tres artículos. El primero (del señor Chossudovsky) y el segundo (de la investigadora Fida Dakroub) han sido tomados de globalresearch.ca y son de hace una semana y de hace un par de días respectivamente. El tercer artículo, tomado de www.voltairenet.org, es el más antiguo (del 14 de Febrero de este año) y paradójicamente es el más contingente, y en él Thierry Meyssan, director de la Red Voltaire, da a conocer al público cuáles serían las razones que han conducido a la captura de Homs por el gobierno sirio (dicho antes de que ocurriera). En fin, esperamos con esto registrar una visión momentánea de los graves hechos que muchos pueblos han estado padeciendo por causa de gente cuyos calificativos nos vamos a ahorrar ahora, no sin dejar de mencionar que, de acuerdo a diversas fuentes, el 16 de Diciembre recién pasado Rusia terminó de desplegar 72 misiles tierra-mar Yakhont (SSN-26, cuya especialidad es ser anti-barcos, con un alcance de 300 kms. a 2.000 kms/hora) en la costa siria que da al Mediterráneo para protegerse de una potencial invasión turca o de países occidentales, información confirmada por fuentes militares rusas, además de entregar a Siria tres millones de máscaras contra armas químicas y biológicas, y habiendo reforzado esta última sus fronteras con Turquía y Jordania. El despliegue de dichos misiles que "serán capaces de proteger la costa entera de Siria contra un posible ataque desde el mar", como señaló un oficial ruso a Interfax, se debe a un contrato firmado en 2007 por el cual Rusia proveería a Siria con dicho sistema de misiles crucero. Mientras la presión internacional contra Assad se incrementaba, Moscú respaldó a su aliado frente a las maquinaciones de la Liga Árabe y Occidente. El Ministro de Exteriores ruso Sergei Lavrov rechazó los llamamientos en Naciones Unidas para un embargo de armas contra Siria, recordando que lo mismo se había hecho en Libia, lo cual favoreció sólo a los mercenarios: "Sabemos cómo funcionó eso en Libia, cuando el embargo de armas sólo se aplicó al ejército de Libia. La oposición recibió armas, y países como Francia y Qatar hablaron públicamente de ello sin ninguna vergüenza", sostuvo en una rueda de prensa. Rusia es el principal proveedor de armas de Siria, representando ésta alrededor del 7% de las ventas de aquéllas que efectuó Rusia en 2010. Y sobre Francia, véase en estos días al enrabiado y malediciente Sarkozy hablando de "asesinos", cuando sus propias manos se pierden en el rojo de su bandera.
Grupos Armados Dentro de Siria:
¿Preludio a una Intervención Armada de EE.UU.-OTAN?
Rusia y China han vetado la propuesta de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Siria, basándose en la existencia de grupos armados implicados en acciones terroristas, incluído el asesinato de civiles. Estos grupos armados han estado actuando desde que estalló el "movimiento de protesta" en Daraa, al sur de Siria, en Marzo de 2011.
La declaración del enviado ruso ante la ONU Viktor Churkin permanece dentro de los parámetros de la diplomacia internacional. No menciona quién está detrás de estos grupos armados ni el hecho de que la OTAN está apoyando una insurrección armada. "Churkin afirmó que los defensores occidentales de la resolución no habían incluído cuestiones clave, como aislar a la oposición siria de grupos extremistas violentos o un llamamiento a otros Estados para que usaran su influencia con el fin de impedir estas alianzas” (Russia Today, 4 de Febrero de 2012).
Irónicamente, la decisión de veto de Rusa es coherente con el informe de la Misión de Observadores de la Liga Árabe en Siria, que confirma la existencia de una “Entidad armada”. Sin embargo, de forma inesperada ni Washington ni la Liga Árabe —que fue la primera en encargar la Misión de Observadores en Siria— han aceptado el informe presentado por la Misión. ¿Por qué? Porque la Misión —que estaba formada por observadores independientes de países de la Liga Árabe— ofrece una valoración equilibrada y objetiva de lo que está ocurriendo sobre el terreno en Siria. No está sirviendo de portavoz a Washington y a los gobiernos de los Estados árabes, y señala la existencia de una "entidad armada", y reconoce que "grupos de oposición armados" están envueltos en actos criminales y terroristas:
"En algunas zonas, esta entidad armada reaccionó atacando a las fuerzas de seguridad y a ciudadanos sirios, lo que provocó que el gobierno respondiera con más violencia. Al final, ciudadanos inocentes pagaron con sus vidas y con mutilaciones. En Homs, Idlib y Hama, la Misión de Observadores fue testigo de actos de violencia cometidos contra las fuerzas del gobierno y contra civiles, que provocaron varios muertos y heridos. (...) Estos incidentes incluyen el bombardeo de edificios, trenes que transportaban carburante, coches que transportaban diésel y explosiones que tenían por objetivo la policía, miembros de los medios de comunicación y oleoductos. Algunos de estos ataques los llevaron a cabo el Ejército Libre Sirio y otros grupos de oposición armados". Aunque la Misión no identifica a las potencias extranjeras que están detrás de "la entidad armada", su informe disipa las mentiras e invenciones de los medios de comunicación dominantes utilizadas por Washington para presionar en favor del "cambio de régimen" en Siria.
La Misión de la Liga Árabe también insinúa que altos cargos de varios Estados de la Liga Árabe han ejercido presión política para apoyar sin reservas la postura de política de Washington. Además, también se presionó a la Misión para que confirmara las mentiras e invenciones de los medios de comunicación dominantes, que habían sido utilizados para demonizar al gobierno de Bashar al Assad: "Algunos observadores faltaron a sus deberes y rompieron su juramento. Se pusieron en contacto con altos cargos de sus países y les ofrecieron un relato exagerado de los acontecimientos. A consecuencia de ello, estos altos cargos hicieron un retrato funesto e infundado de la situación".
La insurgencia en Siria tiene características similares a la de Libia, la cual estaba apoyada directamente por las Fuerzas Especiales Británicas que operaban desde Bengasi. Fuerzas especiales francesas y británicas que operan desde Turquía están adiestrando a las fuerzas rebeldes en Siria.
«La OTAN ya está comprometida clandestinamente en el conflicto sirio, y Turquía actúa a la cabeza como representante (proxy) de Estados Unidos. El ministro de Exteriores de Ankara, Ahmet Davitoglu, ha admitido abiertamente que su país está preparado para invadir [Siria] en cuanto los aliados occidentales lleguen al acuerdo de hacerlo. La intervención se basaría en principios humanitarios, para defender a la población civil, basándose en la doctrina de la "responsabilidad de proteger" que se esgrimió para justificar [la intervención en] Libia. Fuentes turcas sugieren que la intervención empezaría con la creación de una zona parachoques a lo largo de la frontera turco-siria y que después se extendería a Alepo, la ciudad más grande y más cosmopolita de Siria, la joya de la corona, blanco de las fuerzas de liberación. Aviones de guerra de la OTAN sin distintivos están llegando a bases militares turcas cerca de Iskenderum en la frontera siria y están entregando armas de los arsenales del difunto Muamar Gadafi, lo mismo que [están llegando] voluntarios del Consejo Nacional de Transición libio, expertos en hacer frente a voluntarios locales con soldados adiestrandos, una habilidad que adquirieron enfrentándose al ejército de Gadafi. Iskenderum también es la sede del Ejército Libre Sirio, el ala armada del Consejo Nacional Sirio. Adiestradores de las fuerzas especiales francesas y británicas están sobre el terreno asesorando a los rebeldes sirios mientras que [agentes de las] Operaciones Especiales de la CIA y Estados Unidos están suministrando equipamiento de comunicaciones e inteligencia para apoyar a la causa rebelde, lo que permite a los rebeldes evitar las concentraciones de soldados sirios». El papel del embajador estadounidense Robert Stephen Ford
El embajador estadounidense Robert Stephen Ford, que llegó a Damasco en Enero de 2011, desempeñó un papel fundamental para crear el marco para una insurrección armada en Siria. Como “número dos” en la embajada estadounidense en Bagdad (2004-2005) bajo el mando del embajador John D. Negroponte, Ford desempeñó un papel clave en implementar la "Opción El Salvador en Iraq" del Pentágono, que consistía en apoyar a escuadrones de la muerte y a fuerzas paramilitares iraquíes inspiradas en la experiencia en América Central a principios de la década de los '80.
El mandato de Ford en Damasco es reproducir la "Opción El Salvador" en Siria, promoviendo de forma encubierta el desarrollo de la insurrección armada. En este contexto, se culpa de manera informal al gobierno sirio de los asesinatos de civiles perpetrados por algunas bandas armadas (apoyadas de forma encubierta por la alianza militar occidental), con lo que se confirma el mandato de EE.UU.-OTAN para intervenir "por razones humanitarias".
Varios informes apuntan al desarrollo de una insurgencia armada hecha y derecha y bien organizada, apoyada, adiestrada y equipada por la OTAN y el Alto Mando turco. Según fuentes de la inteligencia israelí, "El cuartel general de la OTAN en Bruselas y el Alto Mando turco mientras tanto están trazando planes para su primer paso en Siria: armar a los rebeldes para luchar contra los tanques y helicópteros que están encabezando la campaña del régimen de Assad contra la disidencia. En vez de repetir el modelo libio de ataques aéreos, los estrategas de la OTAN están pensando más en términos de lanzar grandes cantidades de misiles anti-tanque y antiaéreos, morteros y armas pesadas, sobre los centros de protesta para hacer que se retiren las fuerzas armadas del gobierno" (DEBKAfile, “NATO to give rebels anti-tank weapons”, 14 de Agosto de 2011). Las Mentiras y las Lágrimas de Cocodrilo
Después del Veto de China y Rusia sobre Siria
por Fida Dakroub
Está claro desde el principio que si Moscú y Pekín no hubiesen vetado el proyecto de resolución sobre Siria, las potencias imperialistas se hubiesen apresurado a "rescatar" a la humanidad e impulsar la justicia y la "democracia" con sus legiones, los misiles de crucero Tomahawk y las Fuerzas Especiales. Era la segunda vez que estos dos países, miembros permanentes del Consejo de Seguridad, impidieron que el Imperio aprobase una resolución que permitiría más adelante intervenir militarmente en Siria [1]; el primer veto se impuso el 4 de Octubre. [1] Con la desaparición del Imperio Romano de Occidente, el magister militum era en realidad el hombre fuerte del Imperio, el verdadero líder de todas las fuerzas romanas. El más famoso de ellos fue Flavio Aecio, a quien le debemos la victoria sobre Atila el Huno en los Campos Cataláunicos (Junio de 451 d.C.).
Tal oposición tiene un gran significado: la determinación de Moscú y Pekín para frenar las ambiciones del imperio estadounidense para establecer un nuevo "califato" en el Medio Oriente, dirigido por sus nuevos aliados en la zona, la Hermandad Musulmana y grupos wahabíes islamistas. Por encima de todo, de las lágrimas de cocodrilo de los funcionarios occidentales y sus subordinados árabes, el doble veto tiene una lectura que nos lleva a varias conclusiones:
En primer lugar, lo que hace distinto este segundo veto es que se produjo con pocos días de diferencia de una visita a Damasco del ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov [7 de Febrero]. Era la primera vez que el señor Lavrov visitaba Damasco desde el inicio del ciclo de la violencia, el 15 de Marzo de 2011.
En quinto lugar, reafirma la posición estratégica de Rusia en la crisis con Siria y refuerza su postura en el G-8 y el G-20. Los occidentales comenzaban a decir que si Rusia quiere mantener los beneficios de que goza en el mercado nacional e internacional, debe cambiar su actitud "anormal" en el Consejo de Seguridad porque, de lo contrario, podría perder su lugar en el mundo.
En sexto lugar, Pekín y Moscú están decididos a oponerse a una nueva resolución que conduciría a un escenario catastrófico, como en Libia. Esta es la primera vez que China y Rusia imponen su veto sobre el mismo asunto en menos de cuatro meses. Esto nos lleva a decir que Siria y el régimen de Assad, específicamente, son ahora una parte integral de los intereses estratégicos de China y Rusia, no sólo en la región sino también en todo el mundo.
En séptimo lugar, la visita de Lavrov, acompañado por el director del SVR, Mijaíl Fradkov, muestra hasta qué punto la seguridad y la estabilidad de la Federación Rusa depende de la de Oriente Medio, en especial de la de Siria e Irán. Los rusos y los chinos prevén que la conspiración del Atlántico, disfrazada con el ropaje de la "primavera revolucionaria" de los países árabes, una vez con éxito, podría extenderse hacia el Este, hacia las repúblicas musulmanas de la Federación Rusa, especialmente en Chechenia, y las provincias del noroeste de China (Chin-yiang, Gansu y Ning-chia [2]) cuya estabilidad es frágil, y podría colocarlas en estado de ebullición.
[2] Un censo reciente asciende a 20 millones de musulmanes en China.
En octavo lugar, al vetar por segunda vez, Moscú y Pekín definieron los principios que deben dirimir cualquier futura solución a la crisis con Siria. Resumimos estos principios en cuatro puntos: 1) No a la intervención militar extranjera en Siria, 2) No al derrocamiento del presidente Assad, 3) No a que las ciudades sirias caigan en manos de grupos armados, y 4) Sí al diálogo entre el régimen y la oposición no armada, dando lugar a reformas políticas y constitucionales, bajo el liderazgo del presidente Assad.
En noveno lugar, la supuesta "oposición" en Siria, al rechazar las reformas iniciadas por el régimen y rechazar los llamados para el diálogo, es la responsable de la aceleración de los ciclos de violencia en Siria, la destrucción de infraestructuras y equipamientos del Estado y las bajas. Se hizo evidente que la supuesta "oposición pacífica" no existe, y que los enfrentamientos sobre el terreno se están llevando a cabo entre el ejército sirio y las fuerzas del orden, por un lado, y los grupos armados islamistas, las milicias y soldados extranjeros del llamado "Ejército Sirio Libre", por el otro. Por lo tanto, cualquier propuesta de resolución del Consejo de Seguridad de condena de la violencia en Siria debe tener en cuenta estos hechos; de lo contrario, no hay ningún proyecto que pueda aprobarse en el futuro.
En décimo lugar, el veto de China y Rusia desenmascara la propaganda occidental que afirma que la violencia en Siria proviene de una sola fuente, la del régimen. Lavrov confirmó además que la razón por la que Rusia ha aceptado la iniciativa de la Liga Árabe, es que ella había declarado que se ponga fin a la violencia "independientemente de la fuente de la que procede". Sin embargo, observamos que la resolución más reciente en el Consejo de Seguridad implicaba al régimen sirio y no a los grupos armados. El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia también hizo hincapié en que la resolución debía contener no sólo slogans, sino también adoptar medidas concretas para acabar con la violencia de ambos lados: "Estas medidas han sido descritas en detalle, pero sólo por un lado, el gobierno [de Siria]", dijo Lavrov. "Hemos presentado varias enmiendas para eliminar este desequilibrio y las medidas prácticas que podemos esperar de la oposición y la comunidad internacional en cuanto a los extremistas armados en Siria".
Tras el veto de China y Rusia, las reacciones histéricas llenaron la sala del Consejo de Seguridad, sobre todo las de los países occidentales, que expresaron su "disgusto" de la posición de Pekín y Moscú. La más notable de estas reacciones fue la de la Embajadora del Imperio en el Consejo de Seguridad, Susan Rice, quien, entre otras cosas, expresó su "asco" por el veto. Por su parte, el ministro de Defensa francés Gerard Longuet describió a Rusia y China como países que "se merecen una patada en los pantalones", lo que es, en efecto, una ruptura con el tradicional lenguaje diplomático. Por su parte, la secretaria de Estado Hillary Clinton atacó a "los que todavía apoyan al régimen y envian armas que se usan contra los sirios indefensos, entre ellos mujeres y niños", y describió la votación que se dio en la ONU como una "parodia". Tal vez, era necesario recordarle a la Clinton que si es cierto que la oposición de China y Rusia al proyecto de resolución del Consejo de Seguridad sobre Siria era una "parodia", es igualmente cierto que los estadounidenses han utilizado 48 vetos para oponerse a los proyectos de resolución encaminados a proteger al pueblo palestino de las atrocidades israelíes, y que estos actos son una "farsa" real. En París, su homólogo francés, Alain Juppé, ha asegurado que la UE no se quedaría en un compás de espera después del fracaso de la diplomacia: "Vamos a ayudar a la oposición siria a estructurarse y organizarse. Impondremos más sanciones al régimen sirio y, a continuación, vamos a tratar de aumentar la presión internacional, y habrá un momento en que el régimen se verá obligado a reconocer que está completamente aislado y no puede continuar". Sólo queda mencionar —para concluír con esta ira occidental— que el Ministro de Asuntos Exteriores belga, Didier Reynders, también llegó a la conclusión de que "otras medidas restrictivas" se deben tomar contra el régimen.
Sin lugar a dudas, el veto chino-ruso ha desenmascarado las mentiras de algunos líderes árabes y su participación efectiva en la conspiración imperialista contra Siria y les instó, por tanto, a precipitarse en el anfiteatro de Flavio [3] del imperio estadounidense, pero no como gladiadores luchando entre sí en un "munus" [4] sagrado, sino como lanistas [5], dando como resultado el apoyo a las "bestias", los grupos islamistas armados, puesto que para nada se mantiene en secreto que los que apoyan, financian y arman, son los grupos que, en Siria, están cerca de César.
[3] El Anfiteatro Flavio es un anfiteatro elíptico en el centro de la ciudad de Roma, entre el Esquilino y el Celio, el más grande jamás construído en el Imperio Romano.
[4] Munus (plural, munera): el combate de los gladiadores.
[5] El lanista es el que estaba a cargo de los gladiadores y les enseñaba su arte. Era el instructor y el maestro de esgrima, en estas empresas que eran de propiedad estatal.
Además, los gritos hipócritas pidieron una reforma del derecho de veto en la ONU. Podríamos distinguir entre estos gritos los de los líderes árabes, obedientes al Imperio, gritando "¡Ave Cæsar, morituri te salutant!" ["los que van a morir te saludan"], y veríamos al primer ministro de Qatar, el jeque Hamad, vestirse esta vez de Crixus [6], diciendo que el veto chino-ruso dio "el derecho a matar" al presidente Assad. Hemos escuchado al Primer Ministro de Túnez instando a la comunidad internacional a romper las relaciones diplomáticas con Damasco. Hemos escuchado, por último, al ministro de Asuntos Exteriores turco, Davutoglu, vistiendo el uniforme de Espartaco, gritando su indignación en el umbral de la Sublime Puerta: "Rusia y China no votaron teniendo en cuenta la realidad, sino en contra de Occidente (...) Ahora tenemos que discutir el uso del veto".
[6] Crixus, muerto en 73 a.C., fue uno de los líderes, junto a Espartaco, de la rebelión de esclavos que dio lugar a la Tercera Guerra Servil.
Pero, como dijo Lavrov, quienes piden la reforma del derecho de veto deberían explicar por qué no lo han hecho cuando el Imperio lo ha utilizado cincuenta veces para bloquear la condena a la agresión israelí contra los pueblos de la región. De hecho, habría estado muy complacido si sus majestades, los monarcas absolutos de los emiratos y sultanatos árabes del Golfo, y el nuevo califa otomano de Ankara, lo hubiesen sugerido en el Consejo de Seguridad cada vez que se pretendía proteger al pueblo palestino, encadenado durante seis décadas como Prometeo a la roca en las montañas del Cáucaso. Por otra parte, no se oirá ninguna voz humanitaria respecto a los habitantes de Gaza ni por parte de los césares estadounidenses ni de los gladiadores europeos, ni de los lanistas árabes del Golfo. No, la atrocidad israelí cuenta con la coalición árabe y la hipocresía occidental.
En Palestina, los colonos judíos continúan sus ataques contra los palestinos a la vista de todo el mundo. Las fuerzas de ocupación han advertido a los habitantes de un pequeño pueblo en el norte del Valle del Jordán que sus casas y graneros serán destruídos. La difícil situación del pueblo palestino es de los crímenes más atroces de la historia moderna. Los césares imperialistas se desenmascaran a sí mismos cada vez que pronuncian palabras filantrópicas.
La jefa de la diplomacia de la UE, Catherine Ashton, instó a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU a asumir la responsabilidad y a "actuar ahora" para terminar con la violencia en Siria, recordando que la UE apoya las iniciativas de la Liga Árabe para poner “fin a la crisis en Siria”. Lo que nos sorprende aquí no es la preocupación de Ashton, sino más bien el hecho de que sea capaz de mantenerse "tranquila y silenciosa" ante las imágenes de Gaza y los territorios ocupados, donde los civiles palestinos fueron víctimas de la atrocidad de los soldados israelíes.
El plan occidental en contra de Siria comenzó a cristalizar a partir del año 2006, cuando la OTAN fue consciente de la incapacidad de Israel [se refiere a la derrota infligida a Israel por Hezbolá] para mantenerse [como potencia hegemónica en la zona], por lo que decidió unirse a Turquía y Qatar. Así, vemos que los petro-dólares del Golfo, que no se invierten en el mundo árabe, sirven para comprar armas que serían utilizadas para llevar a cabo los planes para invadir la región.
Por otra parte, la aplicación de este plan ha sido revelada recientemente por varios medios de comunicación al informar de la participación de tropas de Qatar y Gran Bretaña en los combates que tienen lugar en Homs. Mejor aún, el presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Duma (Parlamento ruso), Alexei Pushkov, advirtió de la presencia de tropas extranjeras en territorio sirio, que participan en el combate contra el ejército de las ciudades sirias: "De acuerdo a los informes que fueron verificados, comandos extranjeros fueron desplegados en Siria", dijo a los periodistas. Si estos informes demuestran ser ciertos, se aplica el mismo escenario que en Libia. De hecho, esta confluencia de fuerzas militares occidentales y árabes ocupó una parte importante de la agenda del presidente Assad durante su reunión con el director del SVR, Mijaíll Fradkov.
Frente a estos informes que muestran el despliegue de tropas occidentales y árabes en Siria, el diario chino Renmin Ribao, informó, por su parte, del despliegue de 15.000 combatientes de la Brigada al-Quds iraní en zonas consideradas estratégicas del territorio sirio. La misma información también fue reportada por el diario israelí Haaretz. Sin embargo, las autoridades iraníes hasta el momento ni han confirmado ni negado esos informes.
Queda por añadir que por la rápida multiplicación de los informes y rumores sobre el despliegue de tropas extranjeras, parece que las potencias imperialistas, seguidas por sus "jinetes" árabes del Golfo, están decididas a aventurarse de nuevo en el Medio Oriente, y esto mediante la aplicación de la misma situación "humanitaria" utilizada en Libia. ¿No es cierto que en Libia los fuegos artificiales del "Consejo Nacional de Transición" se han convertido en cohetes incendiarios de la OTAN?.
Hace 11 meses que las potencias occidentales y las monarquías del Golfo se empeñan en desestabilizar la nación siria. Varios miles de mercenarios han sido infiltrados en el país. Reclutados por Arabia Saudita y Qatar en los medios extremistas sunitas, estos elementos armados llegaron a Siria para derrocar al «usurpador alauita» Bachar al-Assad e imponer una dictadura de inspiración wahabita. Cuentan con el más moderno equipamiento militar, incluyendo equipos de visión nocturna, centrales de comunicación y robots para el combate urbano. El apoyo encubierto que les proporcionan las potencias de la OTAN les garantiza además acceso a datos indispensables en materia de inteligencia militar, como imágenes satelitales de los desplazamientos de las tropas sirias e intercepciones de las comunicaciones telefónicas.
Esta operación se presenta al público occidental de forma tendenciosa, como si se tratara de una revolución política ahogada en sangre por una implacable dictadura. Pero no todos se creen esa mentira. La rechazan Rusia, China y los países latinoamericanos miembros del ALBA [Alternativa Bolivariana para las Américas]. Y es que las experiencias históricas de estos países les han permitido comprender clara y rápidamente el trasfondo de la operación montada contra Siria. Los rusos recuerdan lo sucedido en Chechenia, los chinos no olvidan los acontecimientos de Chin-yiang y los latinoamericanos tienen muy presente las guerras sucias contra Cuba y Nicaragua. En todos esos casos, más allá de las apariencias ideológicas o religiosas, la CIA recurrió a los mismos métodos de desestabilización.
Lo que resulta más sorprendente en esta situación es ver cómo los medios de prensa occidentales se autoconvencen de que los salafistas, los wahabitas y los elementos armados de Al-Qaeda son individuos amantes de la democracia, a pesar de que siguen utilizando los canales de televisión vía satélite de Qatar y Arabia Saudita para lanzar constantes llamados a degollar a los herejes alauitas y a los observadores de la Liga Árabe. No importa que Abdel-Hakim Belhaj (número dos en la jerarquía de Al-Qaeda desde la muerte oficialmente proclamada de Osama bin Laden) llame a desencadenar la yihad en Siria. La prensa occidental sigue tratando de imponer su romántica versión de la supuesta revolución liberal.
Lo más ridículo es oír cómo, al hacerse eco de los informes del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos [con sede en Londres] sobre los crímenes del régimen y sus víctimas, los medios occidentales siguen divulgando servilmente las acusaciones cotidianas que profiere la rama siria de la Hermandad Musulmana. ¿Desde cuándo esa hermandad de golpistas se interesa por la defensa de los derechos humanos?.
Ayman Al-Zawahiri, principal jefe de Al-Qaeda desde el anuncio oficial de la muerte de Osama bin Laden, ha lanzado un llamado a emprender la yihad junto a los occidentales en aras de derrocar al régimen baasista sirio.
Sólo bastó que los servicios secretos occidentales sacaran del sombrero un títere llamado «Consejo Nacional Sirio», con un sociólogo de la parisina universidad de la Sorbona como presidente y con una portavoz que no es más que la amante de un ex-jefe de la DGSE [Dirección General de la Seguridad Exterior, la agencia de inteligencia de Francia], para convertir a los «terroristas» en «demócratas». Como por arte de magia, la mentira se convierte así en una verdad mediática. Las personas secuestradas, mutiladas y asesinadas por la Legión Wahabita se convierten, por obra y gracia de la prensa, en víctimas del tirano, mientras que los jóvenes sirios de todas las confesiones que sirven en el ejército nacional para defender su país de la agresión sectaria son presentados como soldados alauitas que oprimen a su propio pueblo. La desestabilización de Siria por parte de fuerzas extranjeras se convirtió a su vez en un episodio de la llamada «primavera árabe». El emir de Qatar y el rey de Arabia Saudita, dos monarcas absolutistas que nunca han organizado elecciones en sus propios países y que no vacilan en encarcelar a todo el que protesta contra sus regímenes, se convirtieron a su vez en defensores de la revolución y de la democracia. Francia, el Reino Unido y Estados Unidos, países que acaban de asesinar a 160.000 libios en violación del mandato que el Consejo de Seguridad de la ONU les había otorgado, se transformaron por su parte en filántropos protectores de la población civil, etc., etc., etc.
El doble veto ruso y chino del 4 de Febrero de 2012 representa el fin de la guerra de baja intensidad que la prensa occidental y la del Golfo habían venido enmascarando con su campaña mediática. La OTAN y sus aliados han recibido una clara advertencia de que deben cesar las hostilidades y retirarse, si no quieren tener que asumir una verdadera guerra de carácter regional, o incluso mundial.
El 7 de febrero llegó a Damasco una importante delegación rusa que incluía entre sus miembros a los más altos responsables de la inteligencia rusa [además del Ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov], delegación que recibió una cálida acogida dispensada por una multitud entusiasta, segura de que el regreso de Rusia a la escena internacional significa el fin de la pesadilla. La capital siria y Alepo —la segunda ciudad siria en importancia— se vistieron de blanco, azul y rojo, y sus habitantes desfilaron por las calles portando banderolas en ruso. En el palacio presidencial, la delegación rusa se reunió con las de otros países, esencialmente de Turquía, Irán y Líbano. Se procedió entonces a la conclusión de una serie de acuerdos con vistas al restablecimiento de la paz. Siria aceptó proceder a la entrega de 49 instructores militares que habían sido hechos prisioneros por el ejército nacional. Turquía intercedió para lograr la liberación de los ingenieros y los peregrinos iraníes secuestrados, incluyendo a los que se encontraban en manos de los franceses (y de paso fue eliminado el teniente Tlass, quien mantenía secuestrados a los ingenieros iraníes por cuenta de la DGSE [la Inteligencia francesa]). Turquía puso fin a toda forma de apoyo al «Ejército Sirio Libre», cerró sus instalaciones en suelo turco (con excepción de la que se encuentra en la base que posee la OTAN en Incirlik) y entregó a su jefe, el coronel Rifat al-Assad. En su papel de garante de la aplicación de dichos acuerdos, Rusia fue autorizada a reactivar la antigua base soviética de intercepción del monte Qassium [en Siria].
Al día siguiente, el Departamento de Estado estadounidense informó a la oposición siria en el exilio que no debe contar en adelante con la ayuda militar de Estados Unidos. Al darse cuenta de que han traicionado a su país sin obtener nada a cambio, los miembros del Consejo Nacional Sirio se han lanzado ahora a la búsqueda de nuevos padrinos. Uno de ellos llegó incluso a escribirle a Benjamin Netanyahu pidiéndole que invada Siria.
Al cabo de un periodo de 2 días, plazo imprescindible para la aplicación de estos acuerdos, el ejército nacional de Siria se lanzó al asalto de las bases de la Legión Wahabita. En el norte del Líbano, cuyo ejército también emprendió una ofensiva contra la Legión Wahabita, un gigantesco arsenal fue confiscado en la región libanesa de Trípoli, y cuatro oficiales occidentales fueron hechos prisioneros en la zona de Akkar, en una antigua escuela de la UNRWA [agencia de Naciones Unidas para los refugiados de Palestina] convertida en cuartel general militar. En Siria, el general Assef Chawkat dirigió personalmente las operaciones. Al menos 1.500 elementos armados han sido capturados, entre ellos un coronel del servicio técnico de la DGSE, y más de mil personas resultaron muertas. No ha sido posible determinar, por el momento, cuántas de las víctimas mortales son mercenarios extranjeros, sirios que colaboraban con las fuerzas extranjeras o civiles atrapados en una ciudad en guerra.
Algunos intelectuales polemizan ahora sobre si Vladimir Putin [reelecto a la cabeza de Rusia ayer 4 de Marzo] ha cometido un error al proteger a Siria arriesgándose a tener que enfrentar una crisis diplomática con Estados Unidos. Se trata de una cuestión mal planteada. Al reconstruír su potencial a lo largo de todos estos años y consolidar ahora su posición en la escena internacional, Moscú pone fin a dos décadas de un orden mundial unipolar que permitía a Washington seguir extendiendo su propia hegemonía hasta alcanzar una dominación global. La alternativa planteada no era aliarse a la pequeña Siria o aliarse al poderoso Estados Unidos, sino permitir que la primera potencia mundial procediera a la destrucción de un Estado más o modificar la correlación de fuerzas y crear un orden internacional más justo en el que Rusia podrá desempeñar un papel.

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