Source: https://www.senado.gob.mx/64/gaceta_del_senado/documento/37501
Timestamp: 2020-02-20 03:23:28+00:00

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Ir a la Gaceta del día Martes 16 de octubre de 2012
Gaceta: LXII/1PPO-32/37501
De la Sen. Maki Esther Ortiz Domínguez, del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional, la que contiene proyecto de decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley General de Salud.
Propone adicionar a la publicidad de las estaciones de radio y televisión, los medicamentos, remedios herbolarios, suplementos alimenticios y productos cosméticos.
Asimismo, establece que en materia de los remedios herbolarios, suplementos alimenticios y productos cosméticos. Su clasificación será como lo marca el propio precepto. Por otra parte en el mismo artículo se pretende plasmar que tratándose de los rubros antes mencionados se deberá incluir permanentemente de forma visual y mencionarse de forma auditiva, o ambas, según el medio de que se trate, el texto: No es un medicamento, además de las leyendas de advertencia que señale la Secretaría de Salud.
Pretende prohibir cualquier clase de publicidad y/o promoción que sea engañosa, induzca al error y que genere un riesgo para la salud y el patrimonio de las personas, de esta forma se hace mención de ocho supuestos que se considera quedaría regulada tal prohibición, conductas que se sancionarán con multa de dos mil hasta seis mil veces el salario mínimo general diario vigente en la zona económica de que se trate.
INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMAN Y ADICIONAN DIVERSAS DISPOSICIONES DE LA LEY GENERAL DE SALUD, PRESENTADA POR LA SENADORA MAKI ESTHER ORTIZ DOMÍNGUEZ, INTEGRANTE DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PARTIDO ACCIÓN NACIONAL.
MAKI ESTHER ORTIZ DOMÍNGUEZ, Senadora de la República, de la LXII Legislatura del Honorable Congreso de la Unión e integrante del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional, con fundamento en lo dispuesto por el artículo 71, fracción II, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como en los artículos 8, numeral 1, fracción 1; 164, numeral 1; 169 y demás relativos del Reglamento del Senado de la República, someto a la consideración del pleno de la Cámara de Senadores la siguiente: INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMAN Y ADICIONAN DIVERSAS DISPOSICIONES DE LA LEY GENERAL DE SALUD, al tenor de la siguiente:
La salud es un derecho universalmente reconocido y del que gozamos todos y cada uno de los mexicanos, el cual es privilegiado por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos al insertarlo en su texto otorgándole el rango de garantía individual. Establecido en el párrafo tercero del artículo cuarto, este numeral se convierte en rector de la materia de salud fundamentándolo de la siguiente manera: “ Artículo 4°. … Toda persona tiene derecho a la protección de la salud. La ley definirá las bases y modalidades para el acceso a lo servicios de salud y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia salubridad... .”.
En el México actual, a consecuencia del desarrollo cada vez más dinámico de la sociedad, sus habitantes por sus múltiples ocupaciones, escasez de tiempo e incluso por ignorancia y hasta comodidad, optan por adquirir productos que les simplifiquen sus actividades y el cumplimiento de sus metas, general y comúnmente en el ámbito de salud, aquí es donde hace aparición una industria cuyo objetivo principal es brindar satisfactores a sus consumidores, quienes desesperados por encontrar remedios inmediatos a sus problemas, los adquieren con la esperanza de lograr los resultados esperados, esta es la industria especializada en suministrar los famosos “productos milagro” o también llamados “productos frontera”.
Exponiéndolos de manera general, los productos conocidos como “milagro” o “frontera” se distinguen, de otros que pueden encontrarse en el mercado, por la sencilla razón de destacar en los medios publicitarios algún o algunos atributos terapéuticos, preventivos, curativos, rehabilitatorios o auxiliares, abarcando diversas áreas de interés para el consumidor que pueden comprender desde remedios para alguna problemática grave de salud hasta cuestiones simples comúnmente estéticas, cuyo blanco se centra en alcanzar a todas las personas, indistintamente de su edad.
Dentro del catálogo de los “productos milagro” podemos encontrar una extensa gama, la cual engloba tanto alimentos y suplementos de éstos, como medicamentos herbolarios, remedios herbolarios y productos cosméticos, mismos que para su fabricación utilizan como insumos plantas, sustancias naturales o sintéticas o, en su defecto, son elaborados con gran variedad de nutrimentos, que aunque inocuos y no tóxicos para la salud, no son sinónimo de efectividad, es decir, no garantizan fehacientemente que producirán los resultados previstos y sin riesgos. A pesar de esto, el consumidor opta por la utilización de estos productos y deja a la deriva tratamientos prescritos por médicos especialistas, esto debido a la glorificación y al bajo costo económico de los artículos milagro que, en comparación con las medicaciones galenas, resultan más cómodos y simples, en otras palabras, al hacer atractiva la “mercancía Frontera” paralelamente desorienta a la población, quien ingenuamente deposita su confianza y esperanzas en estos consumibles que generalmente solo “disfrazan” las enfermedades, las alivian, más no las curan, y en el peor de los casos no proporcionan ningún resultado prometido, poniendo en riesgo su salud.
Por otro lado, la presentación para la venta al público de estos productos se materializa generalmente en forma de pastillas, soluciones, jarabes, bebidas, geles, cremas, jabones, parches, inyecciones, etc., que por estrategia de mercadotecnia los colocan para su venta al público en farmacias o en establecimientos especiales fijos, semifijos o móviles, acciones que confunden al comprador haciéndole creer que efectivamente son medicamentos aunque en realidad no lo son y se escudan detrás de la clasificación hecha por la Secretaría de Salud como remedios herbolarios, suplementos alimenticios y productos cosméticos, mismos queno necesitan receta médica y, por ende, son de libre acceso.
Cabe mencionar que la Ley General de Salud autoriza solamente tres tipos de medicamentos: los alopáticos, homeopáticos y herbolarios, pero la industria de los “artículos frontera” para evitar las estrictas pruebas a que se someten los medicamentos, es que introducen al mercado sus productos como remedios herbolarios, suplementos alimenticios y productos cosméticos sin el rigor de las comprobaciones científicas establecidas, y así obtener mucho más fácil las autorizaciones de la Secretaría de Salud para comercializarlos.
Aquí es donde comienza el engaño para el consumidor, ya que le atribuyen a sus productos cualidades preventivas, terapéuticas o de rehabilitación, nutritivas, estimulantes o de otra índole que no corresponden a su función o uso según su autorización o, en su defecto, que no contenga los ingredientes o las propiedades a que hacen alusión.
Esto conlleva peligros sanitarios graves en su consumo, especialmente los que se ingieren, tales como suplementos alimenticios o remedios herbolarios que pueden estar formulados por gran variedad de sustancias e ingredientes y, a su vez, generar riesgos de carácter farmacológico, por contener principios activos que produzcan tal acción; de contaminación biológica, por un incorrecto proceso de desinfección dando cabida a microorganismos patógenos o alteración de las condiciones físicas en las personas.
Todas estas prácticas son permisibles debido a la publicidad masiva que encontramos en los medios de difusión tanto impresos como auditivos y visuales.
Los productos milagro han logrado posicionarse dentro del mercado con firmeza debido a los vacíos y a las lagunas legales que existen en la legislación sanitaria, primordialmente en lo que a publicidad para su venta se refiere.
Utilizando como bandera los estándares estéticos modernos, en donde se privilegia el cuerpo estilizado sobre la salud del mismo, esta industria se vale de la publicidad, en primer lugar para crear un sentimiento de culpabilidad sobre los malos hábitos alimenticios, deportivos y estéticos de la persona; en segundo término para crear la necesidad en el receptor de adquirir productos que den respuesta a estos problemas; y por último, es la misma industria la que ofrece esta solución al inundar prácticamente los medios con una inmensa gama de “artículos milagro”, los cuales se sustentan vendiendo la idea equívoca al público de una promesa de resultados inmediatos con en el mínimo esfuerzo o incluso sin éste, provocando a su vez, desordenes alimenticios como la anorexia y la bulimia.
Los productos milagro manipulan la publicidad al omitir, parcial o totalmente en ella, información del producto, ya sea del contenido de sus ingredientes, modo de empleo, dosis, restricciones, o de sus efectos secundarios y, aunado a la escasa regulación de este tema en nuestra legislación, es que estos productos no requieren de una comprobación exhaustiva de sus cualidades, aparándose de cualquier tipo de responsabilidad que pudiera generarse en su contra al manifestar en su publicidad que tal responsabilidad es del usuario o consumidor.
Resulta ilógica la premisa con la que se conduce la publicidad de este tipo de productos milagrosos, mediante la que se ostentan como alternativas únicas y novedosas, quedando en entredicho si realmente son tan efectivos, ya que, si resultan de fácil acceso y a un precio asequible, por el contrario, estos artículos deberían estar limitados para su obtención a causa de sus fabulosas propiedades y, por ende, a un precio superior.
Es de mencionarse que la estrategia de este tipo de productos, para colocarse en el mercado, es la inversión de recursos en su publicidad y no en investigación científica, por lo que para obtener un respaldo sobre su supuesta efectividad, implementan en los medios publicitarios a figuras públicas que gozan de buena fama, reputación y reconocimiento público, generalmente personas del medio artístico; también utilizan a fedatarios públicos y a supuestos profesionales de la salud como medio de inducción para su consumo, así como testimonios reales o supuestos de personas y comparativos visuales o auditivos, anteriores y posteriores respecto de su uso o consumo, para avalar la supuesta efectividad de este tipo de mercancía.
Un problema paralelo que conllevan los productos milagro es, sin duda, el fraude económico, ya que con frecuencia la publicidad de esta mercancía, a través de cualquier medio de difusión, hace referencia a su uso o consumo frecuente o constante, asegurando que al usarlos o consumirlos por única vez, obtendrán los resultados deseados, pero si lo hacen constantemente los resultados serán mejores y sorprendentes, por lo que convencen al consumidor para adquirirlos con regularidad, traduciéndose esto en un detrimento en el patrimonio del adquirente.
Por lo anterior es que la venta y publicidad engañosa de productos milagro a los mexicanos pone en riesgo su salud, y como consecuencia de estaspracticas en nuestro país y en el mundo se ha generado un grave problema sanitario debido a la falta de regulación para controlar la venta y publicidad de estos productos convirtiendo a diversos países en un paraíso publicista para promover entre el público seducido la compra de dichos artículos milagro.
Es por ello que se pretende reformar diversos artículos de de la Ley General de Salud así como adicionar uno más para regular la publicidad de este tipo de productos y darle certeza jurídica al consumidor.
Por una parte se pretende reformar el artículo 309, para adicionar la publicidad de en los horarios de las estaciones de radio y televisión, los medicamentos, remedios herbolarios, suplementos alimenticios y productos cosméticos.
Así mismo en el artículo 310, se anexa que en materia de los remedios herbolarios, suplementos alimenticios y productos cosméticos. Su clasificación será como lo marca el propio precepto. Por otra parte en el mismo artículo se pretende plasmar que tratándose de los rubros antes mencionados se deberá incluir permanentemente de forma visual y mencionarse de forma auditiva, o ambas, según el medio de que se trate, el texto: No es un medicamento, además de las leyendas de advertencia que señale la Secretaría de Salud.
Por otro lado, se pretende adicionar un artículo 310 Bis, con la finalidad de dar certeza jurídica para aquellos productos que su publicidad es engañosa en el caso especifico para remedios herbolarios, suplementos alimenticios y productos cosméticos, se prohíbe cualquier clase de publicidad y/o promoción que sea engañosa, induzca al error y que genere un riesgo para la salud y el patrimonio de las personas, de esta forma se hace mención de ocho supuestos que se considera quedaría reguladade la mejor manera este tipo de publicidad.Para quien infrinja estos preceptos se establecen las sanciones contenidas en el artículo 420 de la Ley en comento, que maneja multa de dos mil hasta seis mil veces el salario mínimo general diario vigente en la zona económica de que se trate.
Artículo Único.- Se reforman los artículos 309, 310 y 420; se adiciona un artículo 310 Bis., todos de la Ley General de Salud, para quedar como sigue:
Artículo 309. Los horarios en los que las estaciones de radio y televisión y las salas de exhibición cinematográfica podrán transmitir o proyectar, según el caso, publicidad de bebidas alcohólicas, medicamentos, remedios herbolarios, suplementos alimenticios y productos cosméticos, se ajustarán a lo que establezcan las disposiciones generales aplicables.
Artículo 310.- En materia de medicamentos, remedios herbolarios, suplementos alimenticios, productos cosméticos, equipos médicos, prótesis, órtesis, ayudas funcionales e insumos de uso odontológico, materiales quirúrgicos y de curación y agentes de diagnóstico, la publicidad se clasifica en:
I. Publicidad dirigida a profesionales de la salud, y
II. Publicidad dirigida a la población en general.
La publicidad dirigida a profesionales de la salud deberá circunscribirse a las bases de publicidad aprobadas por la Secretaría de Salud en la autorización de estos productos, y estará destinada exclusivamente a los profesionales, técnicos y auxiliares de las disciplinas para la salud.
La publicidad a que se refiere el párrafo anterior, no requerirá autorización en los casos que lo determinen expresamente las disposiciones reglamentarias de esta Ley.
La publicidad dirigida a la población en general sólo se efectuará sobre medicamentos de libre venta, remedios herbolarios, suplementos alimenticios, productos cosméticos, y deberá incluirse en ella en forma visual, auditiva o ambas, según el medio de que se trate, el texto: Consulte a su médico.
Tratándose de remedios herbolarios, suplementos alimenticios, y productos cosméticos, la publicidad deberá incluir permanentemente de forma visual y mencionarse de forma auditiva, o ambas, según el medio de que se trate, el texto: No es un medicamento, además de las leyendas de advertencia que señale la Secretaría de Salud.
Ambas se limitarán a difundir las características generales de los productos, sus propiedades terapéuticas según el tipo de producto, y modalidades de empleo, señalando en todos los casos la conveniencia de consulta médica para su uso.
Artículo 310 Bis.- Para el caso de remedios herbolarios, suplementos alimenticios y productos cosméticos, queda prohibida cualquier clase de publicidad y/o promoción que sea engañosa, declare propiedades que no puedan comprobarse, induzca al error y que genere un riesgo para la salud y el patrimonio de las personas, cuando:
Se ostenten como solución definitiva para la prevención, tratamiento, rehabilitación o curación de una o varias enfermedades.
Atribuyan carácter extraordinario o pretendan sustituir la consulta o la intervención de los profesionales de la salud.
Pretendan sustituir la utilidad de los medicamentos o productos sanitarios legalmente reconocidos.
Atribuyan a los suplementos alimenticios destinados a regímenes dietéticos o especiales, propiedades preventivas, terapéuticas o curativas.
Promuevan desequilibrios o pretendan sustituir el régimen de una alimentación o nutrición sanas.
Implementen comparativos reales o supuestos, no comprobables
para avalar una pretendida finalidad sanitaria.
Mencionen o sugieran que su uso o consumo estimulan o potencian el rendimiento físico, psíquico y/o sexual, y éstos no lo acrediten con la totalidad de las pruebas técnicas o científicas expresamente reconocidas, ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios.
Contravengan las disposiciones y programas de alimentación y nutrición y demás que emita la Secretaria de Salud.
ARTICULO 420. Se sancionará con multa de dos mil hasta seis mil veces el salario mínimo general diario vigente en la zona económica de que se trate, la violación de las disposiciones contenidas en los artículos 75, 121, 142, 147, 153, 198, 200, 204, 241, 259, 260, 265, 267, 304, 307, 310 Bis, 341, 348, segundo y tercer párrafo, 349, 350 bis, 350 bis 2, 350 bis 3 y 373 de esta Ley.
Dado en el Salón de Sesiones del Senado de la República, a los 15 días del mes de octubre del año dos mil doce.
De las Comisiones Unidas de Salud y de Estudios Legislativos, Segunda, el que contiene proyecto de decreto por el que se adiciona el artículo 310 Bis y se reforman los artículos 420, 421 y 421 Bis de la Ley General de Salud.

References: artículo 71
 Artículo 4
 artículo 309
 artículo 310
 artículo 310
 artículo 420
 artículo 310

Artículo 309

Artículo 310

Artículo 310
 artículo 310