Source: http://estrucplan.com.ar/articulos/planificacion-y-organizacion-de-la-informacion-estadistica-vinculada-a-rsu/
Timestamp: 2018-12-12 10:37:19+00:00

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Planificación y Organización de la información estadística vinculada a RSU – Estrucplan );
1. La importancia de la información estadística en torno a la Gestión de RSU
Todo Sistema de Gestión requiere del registro y la elaboración de información que de cuenta de sus distintas etapas, el avance en el cumplimiento de los objetivos y metas planteadas y que permita una evaluación y readecuación de las actividades.
Dado que la gestión de RSU es una problemática compleja, involucra factores ambientales, sociales, económicos e institucionales que deben abordarse de manera holística dentro de un sistema de gestión ambiental que vincule de manera transversal el resto de las problemáticas que se dan en un territorio como: la gestión de los recursos hídricos, del uso del suelo, de los transportes, entre otras.
En el caso particular de la Gestión de los RSU interesa especialmente aquella información que permita seguir la evolución de las distintas etapas por separado y que a la vez permita una visión integral del proceso. En esta materia las estadísticas suelen estar vinculadas al volumen o peso de los residuos involucrados en las etapas de recolección, transporte y disposición final y a los costos asociados a su gestión. Por el contrario, se suele carecer de información que de cuenta de la generación de residuos, su composición, los impactos ambientales asociados a las distintas etapas de gestión, la recuperación, tratamiento y reciclado, la disposición ilegal en basurales a cielo abierto, entre otra información que condiciona la implementación de un plan de Gestión Integral de los RSU.
Es sobre la base de un conocimiento acabado de la información antes planteada que pueden dimensionarse las distintas actividades y obras de infraestructura vinculadas como: el sistema de transporte más eficiente para la recolección, las instalaciones de una planta de transferencia, las tecnologías de reciclado necesarias, el dimensionamiento de los rellenos sanitarios, la necesidad de rellenos de seguridad, entre otras. Asimismo, la información sistematizada constituye un instrumento de diálogo con instituciones gubernamentales y organismos internacionales que eventualmente puedan constituirse en socios estratégicos para mejorar la gestión actual.
Información respecto a la generación y caracterización de los RSU
Conocer la composición, la procedencia y la cantidad de residuos que se generan es crucial para la planificación del resto de las etapas de gestión. Por esto es que se debe prestar especial atención a la producción de información en esta instancia.
Como se mencionó, es común que se conozcan datos respecto a los residuos que transporta el sistema formal de recolección o el que se dispone en rellenos sanitarios, ya que las empresas encargadas suelen facturar por tonelada de residuo transportado o dispuesto. Hay, en cambio, aspectos de la generación de residuos que no suelen figurar en las estadísticas formales y corresponden a los residuos operados por los circuitos informal e ilegal.
Un punto de partida útil es la clasificación de los residuos según su naturaleza física, su origen, su impacto ambiental, su uso potencial o las especificidades para su disposición final. Esta información es esencial ya que existe legislación específica para el tratamiento de los distintos tipos de residuos. Por ejemplo, los residuos peligrosos necesitarán de un tratamiento que elimine su condición de peligrosidad o su confinamiento en rellenos de seguridad. Atendiendo a esto pueden resumirse las siguientes formas de clasificación (Sabaté 1998):
Domiciliarios: domésticos, comerciales y de servicios, industriales, hospitalarios o patogénicos, demolición o construcción, institucionales,agrícolas periurbanos.
No domiciliarios: varios o de espacios comunitarios.
Inflamables: explosivos, ecotóxicos
Tóxicos: agudos, crónicos
Recuperables: reciclables, reutilizables
Dado que esta suele ser la etapa de la gestión de RSU que insume el mayor costo económico, es de especial interés tener un correcto dimensionamiento del tipo de transporte que se utilizará. Esto implica que se conozca la cantidad de residuos a transportar y su composición en el caso de que se plantee una recolección diferenciada. El método de recolección y transporte más común, es el camión de recolección puerta a puerta, que en general se busca que permita la compactación parcial para eficientizar el transporte. Otra alternativa es la contenerización. Conocer la cantidad de residuos permitirá, en un caso, estimar la cantidad y tipo de camiones y en el otro, se necesitará también dimensionar la cantidad y tipo de contenedores.
El circuito informal
Es común que no se tenga información respecto al circuito informal de residuos. Cuestiones como la cantidad de residuos que recuperan los recolectores informales, la cantidad y dimensión de basurales a cielo abierto y los acopiadores y recicladores de pequeña escala, entre otras, son tomadas en consideración de manera parcial a pesar de los efectos negativos y positivos que de ellas se derivan. La negativas derivan, en general, de los impactos ambientales asociados a la disposición en basurales y de las malas prácticas en el manejo y el reciclado de residuos (riesgos asociados al manipuleo de residuos sin la protección adecuada, al uso de tecnología inadecuada para el reciclado y la recuperación, accidentes por la circulación de recuperadores informales en las calles, etc.), pero también se dan externalidades negativas derivadas del circuito económico informal como, la evasión impositiva de las grandes industrias del reciclado que compran los materiales y la explotación de los recuperadores informales. Los aspectos positivos están vinculados principalmente con la actividad de recuperación y reciclado, que en ciudades como Buenos Aires adquieren una escala que puede superar al 10% de los RSU generados.
2. Los indicadores y la gestión de la información
Es generalizado el uso de indicadores para ordenar la información de un sistema de gestión. Por un lado, permiten realizar un seguimiento de las diferentes actividades (generación, reciclado, transporte, etc.) y, al mismo tiempo, permiten evaluar el cumplimiento de metas y objetivos.
La elaboración de los indicadores debe estar ordenada dentro de un marco que fije las condiciones generales, sus potencialidades y sus limitaciones en tanto en que siempre constituirán una visión parcial de la realidad. Esto es a fin de tener una coherencia y una economía en la recolección de la información para su cálculo.
En la bibliografía se puede observa una diversos marcos ordenadores desarrollados principalmente para la elaboración de indicadores de sustentabilidad ambiental o desarrollo sustentable, entre ellos podemos encontrar el marco Presión-Estado-Respuesta (PER) y sus variantes, los marcos ordenadores propuestos por lo OECDE y la ONU y otros de desarrollos locales y regionales como el propuesto por CEPAL para América Latina. Es claro que estos marcos ordenadores contemplan factores ambientales que exceden a la gestión de RSU, sin embargo, pueden constituir un modelo metodológico muy útil para ordenar la información y no omitir aspectos sustanciales de las diferentes dimensiones que deben considerarse.
Para el caso específico de la gestión de RSU, Di Pace y Crojetovich (1999) proponen un criterio general para la elaboración de indicadores, tomando como marco criterio ordenador general el concepto de sustentabilidad o desarrollo sustentable. Sobre esta base establecen que los indicadores deben cumplir los siguientes requisitos generales:
Ser integradores: en la medida de lo posible deben poder unir o interrelacionar las dimensiones sociales, económicas y ambientales de la sustentabilidad;
Ser predictivos: deben poder predecir situaciones a futuro, teniendo en cuenta las tendencias históricas;
Ser distributivos, deben poder medir no sólo la equidad intergeneracional sino también la intrageneracional.
Asimismo, señalan que en cualquier circunstancia y con cualquier objeto los indicadores deben cumplir con algunos requisitos como son la mensurabilidad, la precisión, la accesibilidad, la persistencia (sobre todo a los fines de mediciones de evolución temporal), entre otros; y que es útil diferenciar entre indicadores de resultado o de desempeño. Los primeros se refieren a la obtención de productos y los segundos están relacionados con las características del proceso de producción o de desarrollo de la actividad. Los indicadores de eficiencia son los que vinculan el desarrollo de las actividades o los productos obtenidos con los costos económicos o financieros involucrados.
Atendiendo a lo anterior, en el diseño de un sistema de indicadores deben considerarse claramente los lineamientos estratégicos generales que se persiguen. Para el caso de los RSU esto debería enmarcarse en la Estrategia Nacional de Gestión Integral de RSU (ENGIRSU). Así, pueden plantearse al menos tres categorías de indicadores para cada una de las etapas de la gestión: de resultado, de desempeño y de eficiencia.
A modo de ejemplo, en el Anexo 1 se presentan una serie de indicadores desarrollados por los autores citados para evaluar la gestión municipal de RSU en distintos partidos de la Región Metropolitana de Buenos Aires. Como criterio general, en la selección de indicadores los autores prestaron especial atención a cubrir los siguientes aspectos:
Perspectiva holística: si bien los indicadores de sustentabilidad ecológica evalúan principalmente el estado de los recursos naturales y de las funciones ecológicas, es decir de los procesos ecosistémicos fundamentales actuantes, los indicadores deben articular diferente tipo de información (química, física, biológica, social, económica, etc.), se debe buscar -aunque aún existe una formulación muy incipiente de los mismos- indicadores que privilegien y den cuenta del conjunto de interacciones sobre los indicadores sectoriales.
Capacidad distributiva: otro aspecto relevante en la definición deindicadores es su capacidad para evaluar la distribución de un efecto o causa determinada. Por ejemplo, la medición sobre cuánta gente carece de un eficiente servicio de recolección de residuos debe articularse con la evaluación desagregada de quién sufre dicha carencia, en términos de ingreso, localización, densidad poblacional, etc.
Articulación causa-efecto: desde la perspectiva de la formulación de políticas, la evaluación causa-efecto es importante para identificar aquellos factores que imponen una negociación entre objetivos que colisionan o sinergismos entre objetivos complementarios. Así, el uso de indicadores muchas veces facilita la lectura de ‘árboles de problemas’ y sirve para identificar los puntos clave de presión o conflicto.
Aplicaciones proyectivas: se requiere que los indicadores, o por lo menos alguno de ellos, posean una capacidad proyectiva, de lo contrario, si sólo evalúan condiciones retrospectivas, generan sólo políticas reactivas.
Riesgo e incertidumbre: el tratamiento de aspectos tales como el comportamiento de ecosistemas posee un grado inherente de incertidumbre que se debe explicitar en la información provista. Esto se hace evidente al evaluar las variaciones críticas en la perturbación de los ecosistemas, los límites de explotación de sus recursos, los límites
de la capacidad de carga de un ecosistema bajo determinadas circunstancias de explotación o perturbación. Gestión: la evaluación de la gestión ambiental es esencial para el mejoramiento o cambio de prácticas a escala local en el uso y manejo de los recursos naturales.
Otro aspecto importante es el grado de concientización ambiental y la participación de la comunidad en el proceso de gestión ambiental.
Por último, es importante tener en cuenta un criterio de economía en la y que el proceso de toma de decisiones está generalmente acotado en tiempo y recursos. Esto demanda una economía en la selección de los indicadores para evaluar. Es decir, no utilizar la totalidad de las variables involucradas en los procesos a analizar, sino aquellos aspectos que constituyen los cuellos de botella críticos, recordando priorizar siempre la interrelación y la visión holística.
3. La participación ciudadana y la información ambiental
En la generalidad de los casos, la población local es la que en primera instancia percibe los efectos negativos de alguna actividad o emprendimiento o, en otros casos, tiene participación directa en las causas del impacto ambiental. Por ejemplo, la situación que se da en torno a la acumulación de residuos en espacios públicos (esquinas, baldíos, etc.): por un lado, existen
damnificados que pueden contribuir directamente a identificar el problema y los responsables, y por otro, se identifica una población objetivo de un plan de concientización ambiental.
La Ley General del Ambiente 25.675 contempla la participación ciudadana a través de los artículos que establecen la obligatoriedad de los sistemas información ambiental y el acceso público a dicha información:
ARTÍCULO 16.- Las personas físicas y jurídicas, públicas o privadas, deberán proporcionar la información que esté relacionada con la calidad ambiental y referida a las actividades que desarrollan. Todo habitante podrá obtener de las autoridades la información ambiental que administren y que no se encuentre contemplada legalmente como reservada.
ARTÍCULO 17.- La autoridad de aplicación deberá desarrollar un sistema nacional integrado de información que administre los datos significativos y relevantes del ambiente, y evalúe la información ambiental disponible; asimismo, deberá proyectar y mantener un sistema de toma de datos sobre los parámetros ambientales básicos, estableciendo los mecanismos necesarios para la instrumentación efectiva a través del Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA).
ARTÍCULO 18.- Las autoridades serán responsables de informar sobre el estado del ambiente y los posibles efectos que sobre él puedan provocar las actividades antrópicas actuales y proyectadas.
ARTÍCULO 19.- Toda persona tiene derecho a ser consultada y a opinar en procedimientos administrativos que se relacionen con la preservación y protección del ambiente, que sean de incidencia general o particular, y de alcance general.
Y se consideran las consultas y las audiencias públicas como instrumentos de participación, aunque no vinculantes:
ARTÍCULO 20.- Las autoridades deberán institucionalizar procedimientos de consultas o audiencias públicas como instancias obligatorias para la autorización de aquellas actividades que puedan generar efectos
negativos y significativos sobre el ambiente.
ARTÍCULO 21.- La participación ciudadana deberá asegurarse, principalmente, en los procedimientos de evaluación de impacto ambiental y en los planes y programas de ordenamiento ambiental del territorio, en particular, en las etapas de planificación y evaluación de resultados.
Además de los instrumentos que menciona la ley, es útil considerar el desarrollo de un sistema de denuncias ambientales que se articule con las consultas o audiencias públicas. Gendarmería Nacional Argentina acepta denuncias sobre tráfico de flora y fauna, contaminación y daño ambiental, entre otras cuestiones. Asimismo, la generalidad de las provincias y municipios tienen un sistema de recepción de denuncias ambientales que deben ser informados y puestos en conocimiento de la población. Pero cualquiera sea la forma en que se estructure la recepción de denuncias ambientales, tiene que garantizar, al menos, el acceso universal de todas las personas contemplando la diversidad de formas de expresión que se suelen dar en estos temas. Las estructuras estancas de la Administración Pública, suelen dificultar este tipo de iniciativas por la exigencia de procedimientos e información muchas veces no comprendidos por los ciudadanos.
En el mismo sentido, la información que se publique desde los gobiernos locales respecto a la gestión de los RSU debe tener la simpleza necesaria para que pueda ser comprendida por el común de la población independientemente de su situación socio-cultural cuestión que constituye un verdadero desafío en términos metodológicos. No obstante, un sistema de indicadores con las características planteadas anteriormente, permite muchas veces una diversidad de formas de representación que pueden ser adecuadas a distintos contextos. Así, herramientas como la cartografía temática, la elaboración de índices, la representación cualitativa de resultados y otras tantas, deben estar presentes a la hora de comunicar.
ANEXO 1. Ejemplo de indicadores para evaluar la gestión de residuos municipal según Di Pace y Crojetovich 1999.
− Cantidad de residuos dispuestos en relleno sanitario por Municipio
− Número de basurales a cielo abierto por Municipio
− Superficie ocupada por basurales
− Volumen (m3) de residuos en basurales
− Residuos per capita (kg/hab/día) dispuestos
− Cantidad de residuos generados/cantidad de residuos dispuestos
− Cantidad de residuos recuperados
Indicadores holísticos
− Nivel de contaminación de cuerpos de agua superficial, de aguas subterráneas y de suelos
− Características físicoquímicas del percolado exudado por residuos en basurales clandestinos
− Localización de basurales respecto a distancia de cuerpos de agua
− Aparición de nuevos basurales clandestinos
Indicadores proyectivos
− Potencialidad de contaminación de agua y suelo por residuos industriales, de acuerdo a la localización de los establecimientos fabriles
− Recuperación de basurales clandestinos por partido
− Partidos con residuos producidos = residuos dispuestos: 1
− Partidos con residuos producidos > residuos dispuestos: 5
Indicadores de Desempeño de Gestión
− Implementación y efectividad de programas de gestión ambiental.
− Sistemas de control.
− Legislación producida y/o implementada.
− Utilización de recursos. Reducción de gastos
− Toneladas de residuos reciclados.
− Litros de agua tratada.
− Consumo de energía en iluminación pública.
− Hectáreas de áreas verdes y de recreación.
− aire (control de porcentaje de contaminantes en la atmósfera)
− agua (concentración de un contaminante específico en napa o lecho superficial, turbidez de un lecho, Oxigeno disuelto, nivel de napas, etc.)
− suelo (concentración de un contaminante en un área, erosión, concentración de nutrientes).
− DI PACE M. & CROJETOVICH, A (1999), La sustentabilidad ecológica en la gestión de los residuos sólidos urbanos, Instituto del Conurbano, Universidad Nacional de General Sarmiento.
− Gallopín, G. 2005. Los indicadores de desarrollo sostenible: aspectos conceptuales y metodológicos. FODEPAL.
− Tchobanoglous, G.; Theisen, H.; Vigil S. A. 1994. Gestión Integral de Residuos Sólidos. Editorial McGraw-Hill-Interamericana de España S.A.
Fuente: www.ambiente.gob
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ARTÍCULO 17

ARTÍCULO 18

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