Source: http://www.cuba.cu/gobierno/documentos/2000/esp/m230400e.html
Timestamp: 2018-01-24 11:18:09+00:00

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Tribuna abierta de la juventud y los estudiantes en mesa informativa, con análisis profundos y críticos sobre los principales gobiernos responsables y sus cómplices de la Resolución anticubana presentada en la CDH, en Ginebra, efectuada el 23 de abril 200
Tribuna abierta de la juventud y los estudiantes en mesa redonda informativa, con análisis profundos y críticos sobre los principales gobiernos responsables y sus cómplices de la Resolución anticubana presentada en la CDH en Ginebra, efectuada el 23 de abril del 2000.
Con toda discreción también y con mucha dignidad, y plenos de orgullo, en las salas de nuestras casas, en la parada, en la calle, empezaban a aparecer las palabras: "Felicidades", o la expresión "Qué alivio", o "¿Cómo te enteraste?" "¿Ya lo sabes?" Esas frases nos estuvieron acompañando durante todo el día, y en la tarde, ya los comentarios empezaban a girar en torno a una fotografía que daba la imagen de una familia reunida, que resumía también la victoria; empezaban a aparecer igualmente las anécdotas de cómo cada uno se había enterado al amanecer de la noticia de que Elián ya estaba con Juan Miguel, y en la tarde, en la tribuna abierta que se desarrolló en el central Australia, reflexionaba parte de nuestra juventud y reflexionaba también nuestro Comandante en Jefe con todo nuestro pueblo.
Ahora mismo terminaba la retrasmisión de dicho acto, y permítanme recordar una frase muy importante que decía el Comandante de que hoy refiriéndose al día de ayer era un día de tregua, quizás el único en 41 años de Revolución, un día de tregua con Estados Unidos.
Es por eso que aquí estamos, volvemos al combate, porque lo que fue el secuestro de un niño sabemos que se puede convertir en el secuestro de una familia entera si no se toman las decisiones correspondientes lo antes posible.
Ya comienzan a hostigarla, hay que ver cuándo se va a producir la solución final, teniendo en cuenta que ya la mafia, incluso la parentela en Estados Unidos, comienza a tratar de hostigar, y continúa la campaña por tal de que Elián no se reúna con la otra parte de su familia: sus abuelos y la familia grande, que es su pueblo aquí en Cuba.
Estamos también en combate, y continuamos en combate, porque las causas que han provocado una situación como esta, y situaciones similares, no se han erradicado, y porque como bien dijera nuestro Comandante en Jefe una de las cosas que más envalentonó a la mafia y a la parentela en Miami fue la Resolución que en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra se aprobó contra Cuba; porque los hipócritas y los lacayos como también dijera nuestro Comandante en Jefe, al votar contra Cuba, pusieron en peligro la vida del niño, y eso es algo que realmente nuestro pueblo no va a olvidar.
Pensamos también que uno de los motivos fundamentales por los que estamos acá hoy es porque no hemos todavía agotado todos los argumentos que nos demuestran quiénes son los que votaron contra nuestro país. Es por eso que quería comenzar esta mesa redonda recordando la votación de la Resolución que presentara la República Checa contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra.
Si ustedes recuerdan, el grupo de Europa Occidental votaba en un bloque: a favor Alemania, Canadá, Francia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Portugal, España, Reino Unido y Estados Unidos. Por la parte de Europa Oriental votaban: a favor la República Checa, por supuesto, que la presentó junto con Polonia, Letonia y Rumania. En contra, Rusia.
Quise recordar esta votación porque la primera parte de esta mesa redonda se dedicó a enseñarnos quiénes eran por dentro estos países y la posición europea.
Creo que sería muy bueno entrar ya en el debate de esta tarde viendo cuál es la posición concreta de estos países contra Cuba. ¿Es que acaso solamente se relaciona su posición con lo que, según ellos, es el estado de los derechos humanos en Cuba, o tenemos otras cosas todavía de las que pudiéramos hablar?
Por eso quisiera empezar pidiéndole a Lázaro Barredo, que se ha dedicado durante un tiempo en la Asamblea Nacional también a profundizar en las posiciones de los países de Europa con respecto a Cuba, que nos ayudara a ir entrando ya en materia refiriéndose a este tema.
Lázaro Barredo.- En realidad, causa bastante repugnancia el fariseísmo de Europa para con Cuba. Su política hacia nuestro país carece de ética, carece de principios; ha probado ser sumisa y obrar sin independencia al ser arrastrada por Estados Unidos.
Yo diría que es tan grosera esa subordinación, que no exagero si afirmo que la política de Europa hacia nuestro país en sus principios cardinales no se origina hoy en la mayoría de las capitales europeas, sino en el Departamento de Estado en Washington, y eso lo voy a probar un poco más tarde.
Cuando el Congreso norteamericano aprobó la Enmienda Mack, a principios de la década del 90, y en el 1992 aprobó la Enmienda Torricelli ambos senadores bien conocidos por nuestro pueblo, ambos corruptos y vendidos a la mafia de Miami, ¿qué dijeron los europeos? Dijeron, muy concreto: No aceptaremos la extraterritorialidad.
La vida demostró que los gobiernos europeos fueron cómplices de la criminal guerra económica impuesta a nuestro país desde los primeros días de enero de 1959, no solo porque jamás llevaron al banquillo de los acusados en Ginebra allí mismo, donde ahora llevan a Cuba a Estados Unidos por esa criminal política de genocidio, sino también porque admitieron que las subsidiarias norteamericanas enclavadas en sus territorios fueran obligadas, bajo amenazas y represalias de Washington, a cesar en el comercio con nosotros, precisamente en el mismo instante en que se desmerengó la Unión Soviética y el socialismo en Europa; en pocos meses, virtualmente, nuestro país vio esfumarse sus mercados tradicionales, y los gobernantes norteamericanos creyeron, oportunistamente, que había llegado el momento de asestarnos el golpe mortal y hacernos rendir por hambre y enfermedades.
Europa fue cómplice de esa política, e hizo que de la noche a la mañana Cuba también perdiera aproximadamente un comercio de unos 800 millones de dólares que sostenía con estas empresas subsidiarias para el comercio de alimentos y medicinas. De la noche a la mañana, junto con el descalabro, o el desmerengamiento de la Unión Soviética, vino este golpe terrible para la vida de nuestro país, e insisto: Europa fue cómplice.
Vino, entonces, la Helms-Burton, ¿y qué dijeron los europeos? Antes, durante y después de ese engendro legislativo, aseguraron que no admitirían la extraterritorialidad y que protegerían los intereses de los empresarios y los ciudadanos europeos.
No hubo dirigente político ahí están las declaraciones en los mismos medios de prensa occidentales, gubernamental o parlamentario, que no afirmara la oposición a esa miserable ley. Y parecía ser cierto, porque se aprobaron leyes antídotos en respuesta a la Ley Helms-Burton; Cuba aprobó su Ley de Inversiones, aprobó su política de apertura a las inversiones extranjeras, y Europa, inmediatamente, empezó a firmar acuerdos de promoción y protección de esas inversiones con Cuba. Ahí están los acuerdos firmados con Italia, España, Reino Unido, Alemania, Bélgica, Luxemburgo, Francia y Grecia.
Parecía ser cierto también que no admitirían la extraterritorialidad, porque cuando Clinton firma la ley, el 12 de marzo de 1996, Europa inmediatamente lleva el asunto a pleito ante la Corte de la Organización Mundial de Comercio.
Todo eso hizo aparecer que, efectivamente, Europa se iba a oponer esta vez a una criminal agresión contra nuestro país, como era la Helms-Burton. Sin embargo, tengo que decir y está también reconocido, está discutido, incluso en el Parlamento Europeo que en el más infalible ejercicio antidemocrático, empiezan a desarrollarse conversaciones secretas entre el representante para la política de comercio exterior de la Unión Europea, el británico con título caballeresco, sir Leon Brittan, y el enviado especial de Clinton, Stuart Eizenstat, que además era el hombre que había negociado el problema de las nacionalizaciones en Europa Oriental y estaba bastante conectado en ese momento con Europa en esta negociación, y son estos dos personajes los que, de manera secreta, empiezan a negociar sin ninguna consulta aparentemente con los gobiernos y parlamentos de la Unión Europea, empiezan a llegar a un acuerdo, y es así como, un mes después de haber entrado en vigor la Ley Helms-Burton, se aprueba el primer Entendimiento entre la Unión Europea y Estados Unidos.
¿Qué era lo que traía consigo ese acuerdo? Bueno, Europa suspendía su queja ante la Corte de la OMC o sea, el pleito, lo renunciaba y comenzaba a negociar de conjunto con Estados Unidos, también de manera secreta, en el marco de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD), el Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), donde se establecían determinadas disciplinas sobre las propiedades nacionalizadas, avalando Europa en ese momento, con una actitud de este tipo, en el fondo, el principio de castigo de la Ley Helms-Burton hacia los inversionistas.
Los norteamericanos, por su parte, se comprometieron a continuar con la suspensión de los juicios del Título III, y Clinton, que ya había perdido todas sus prerrogativas en materia de política exterior con Cuba por primera vez en 200 años un presidente renunciaba a la decisión constitucional de política exterior y subordinaba la decisión al Congreso Norteamericano, se comprometía entonces, para favorecer este Entendimiento, a buscar una solución con el Título IV de la Ley Helms-Burton, que son los castigos a los inversionistas, a los que trafiquen con propiedades en nuestro país; a ellos, a su familia, a sus arientes y parientes.
Lo que pasa es que como Europa cedió bochornosamente con este Entendimiento, los norteamericanos siguieron hundiendo los dedos para ver si la carne de Europa era blanda o dura, como decía Martí, y encontraron carne blanda, y siguieron entonces tratando de doblegar a la Unión Europea.
Es así como se envía entonces a Eizenstat a Europa para que negocie con los gobiernos europeos y sume a Europa en una cruzada anticubana, bajo el pretexto de profundizar la democracia en Cuba y que Europa entonces acompañe a Washington.
Desde mi punto de vista, esto es tan inmoral que tendría que decir que, desde ese momento, al subversivo Carril II de la política de agresión de Estados Unidos, se anexó no sé cómo calificarlo, lo que pudiéramos llamar el Carril II de Europa, porque a partir de ese instante Europa asumió la misma política para tratar de destruir a la Revolución.
Rogelio Polanco.- Lázaro, ahí es bueno recordar cuáles fueron los países miembros de la Unión Europea que votaron contra Cuba; de esos 15 miembros, 7 son los que integran la Comisión de Derechos Humanos, que fueron Alemania, Gran Bretaña, España, Francia, Italia, Luxemburgo y Portugal. Por eso estoy de acuerdo contigo en que, además de la inmoralidad que se cometió con el Entendimiento, cometieron ahora otra inmoralidad al usar el tema de los derechos humanos también contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos.
Carmen R. Báez.- Creo que también habla un poquito de los verdaderos móviles cuando Europa se quiso pronunciar contra la Ley Helms-Burton qué era lo que realmente lo motivaba; no era tanto la conciencia de hasta qué punto iba en contra de nuestra soberanía, de nuestro propio pueblo, sino también si estaban en juego los propios intereses europeos.
Polanco, ya que tomaste la palabra y estás interviniendo en este punto, que creo que podemos hacerlo de esta forma, enriqueciendo la exposición de Lázaro, creo que sería muy bueno hablar también de la posición común europea. De vez en cuando se habla de esto, y me parece que para la población cubana sería mejor esclarecernos más de a qué nos referimos cuando hablamos de la posición común.
Rogelio Polanco.- La llamada posición común que tú mencionas fue otro de los múltiples ejercicios fallidos intentados por la Unión Europea en los últimos años, para condicionar las relaciones económicas con Cuba a inaceptables requerimientos de carácter político y de marcado interés injerencista.
Fue a finales del año 1996, con un bloqueo económico arreciado y con una Ley Helms-Burton, hay que recordar eso, que los países miembros de la Unión Europea llegaron a un consenso, a lo que llamaron precisamente posición común, que no era más que la receta unificada para lidiar con Cuba en aquel momento; o sea, utilizar la posible firma de un acuerdo marco de cooperación con nuestro país para imponernos exigencias en relación con los derechos humanos. Fíjense dónde está la desvergüenza, quienes nos acusan en Ginebra son los mismos que nos dicen: Si no cumples con lo que yo decreto que son los derechos humanos y la democracia, no hay cooperación económica posible.
La posición común de la Unión Europea hacia Cuba era inaceptable, por supuesto, en su conjunto, por su filosofía injerencista. Desde un primer momento Cuba manifestó el rechazo y el no reconocimiento de esa posición común, porque partía de desconocer la legitimidad de nuestro sistema de gobierno. Esa posición común era selectiva, era discriminatoria con respecto a nuestro país, y nos trataba de imponer condicionamientos y de aplicar patrones que nunca serían aceptados por nosotros. Se trataba de un obstáculo que no ayudaba, por supuesto, a una normal relación de nuestros vínculos con Europa y con la Unión Europea en especial.
El objetivo que tenía, de "alentar un proceso hacia una democracia pluralista y el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales", coincidía con los propósitos expresos de Estados Unidos en aquel momento, y, en ese sentido, entonces la posición común hacía más difícil la posibilidad de que el gobierno norteamericano rectificase su postura agresiva contra Cuba, pues con ello Estados Unidos recibía un respaldo colectivo conjunto de los países miembros de la Unión Europea, sin que se formulara ninguna exigencia en contra del cese del bloqueo y la guerra económica contra nuestro país, que al final condiciona y entorpece todavía hoy, en gran medida, el desarrollo de las relaciones de Cuba con terceros países.
Este acuerdo marco de cooperación de que hemos estado hablando entre la Unión Europea y Cuba, se había empezado a negociar a mediados de los noventa, a solicitud de la Unión Europea, y Cuba era y es hoy todavía el único país latinoamericano que no tiene un acuerdo de este tipo. He ahí el carácter discriminatorio también de esta situación.
Recordemos que en esos años recibimos la visita de Manuel Marín, comisario europeo, quien abogaba por aprobar de manera expedita un acuerdo con los consabidos y humillantes condicionamientos que rechazamos con firmeza.
Al comprender, en aquella ocasión, que no habría arreglo que significara la dejación de nuestra soberanía, se comenzó finalmente a dilatar, de manera indefinida, la firma de este acuerdo; y, por cierto, este mismo personaje, carente de toda ética al intentar presionar a Cuba, fue parte de los miembros de la Comisión Europea acusados por el propio Parlamento Europeo, posteriormente, por cargos de corrupción. Fíjense qué moral para exigirle a Cuba.
Finalmente, podríamos resumir con algunas preguntas:
¿Qué moral tienen estos países, los siete que votaron en contra de Cuba, que son miembros de la Unión Europea, o sea, Alemania, Gran Bretaña, España, Francia, Italia, Luxemburgo, Portugal, para condenar a Cuba en materia de derechos humanos, si violan el derecho soberano de nuestro país a decidir sobre la organización de nuestra sociedad? ¿Qué comisión de derechos humanos los condenará a ellos? ¿Hasta cuándo la arrogancia de Europa al pretender dar lecciones a otros pueblos? ¿Por qué ese trato discriminatorio con Cuba? ¿Por qué Europa no puede hablar de igual a igual? ¿Qué derecho tienen a regatear la cooperación económica? ¿Hasta cuándo seguirán actuando como metrópoli? ¿Cuándo comprenderán que Cuba no se vende, que no aceptamos chantajes? ¿Por qué no se les acusa a ellos por manipular los derechos humanos y utilizarlos como forma de injerencia política? ¿Por qué condenar a un país como Cuba, del Tercer Mundo, pobre y bloqueado, que ha hecho más por la cooperación desinteresada y auténticamente solidaria con el resto del planeta que cualquier otro país? ¿Hasta cuándo Europa va a seguir plegada a Estados Unidos, incluso, en contra de sus propios intereses políticos y económicos, en lo que a fin de cuentas es una posición común no solo entre ellos, sino con Estados Unidos, que trata de destruirnos?
Carmen R. Báez.- Muchísimas gracias, Polanco.
En la primera parte de la mesa recuerdo que a cada rato hablábamos del espejo que al indio se le trata de dar y tratan de que en él se vea tal como son, no los indios, sino como los que vienen a conquistarlo, y pasan los años, pasan los siglos y sigue también la rigidez de pensamiento colonialista europeo.
Lázaro, no habías terminado con el tema del entendimiento.
Lázaro Barredo.- Me alegro que tú hayas dicho eso y que Rogelio haya dicho lo que dijo, porque yo creo que la arrogancia de Europa es con Cuba y con los países del Tercer Mundo, pero no lo es con Estados Unidos. Yo creo que hay que dejar eso claro. Lo más paradójico es eso, que nos miran como indios con levitas, y, a su vez, Estados Unidos los mira a ellos y los trata como indios con levitas. Eso es lo inmoral de esa actitud política de la Unión Europea.
La prueba de ello es que con todo el primer entendimiento y la posición común aceptados por Europa a cambio de nada, Estados Unidos se comprometió a resolver legislativamente varios problemas y la extrema derecha norteamericana lo que hizo fue darle galletazos a Europa, porque lo que hizo fue seguir aprobando nuevas medidas y nuevas leyes extraterritoriales para sopapearlos abierta y públicamente ante la opinión pública internacional y humillarlos. Ahí está la DAmato-Kennedy, que voy a hablar de ese cambalache después, cómo Europa, la arrogante Europa se comporta entonces indignamente en una situación de este tipo.
Después los europeos, a pesar de todo esto, que se comprometen, que no les cumplen, aceptan negociar un segundo Entendimiento con Estados Unidos, y nuevamente Brittan y Eizenstat se reúnen en secreto para negociar otro entendimiento, que lo ponen en vigor en mayo de 1998.
Creo que es interesante plantear rápidamente cómo es de bochornosa la actitud europea cuando le aceptan en este segundo Entendimiento cuestionar la legitimidad de las nacionalizaciones que hizo Cuba con la Ley de Reforma Agraria y la Ley de Nacionalización en 1960. Y digo que es bochornosa porque si alguien conoce bien cuál fue la filosofía política que Cuba siguió con las nacionalizaciones son los europeos, porque muchos de sus ciudadanos fueron nacionalizados, muchos bienes pasaron a manos de Cuba a partir de esas nacionalizaciones y, sin embargo, ellos fueron los primeros compensados.
Cuba ha compensado a todos los ciudadanos de terceros países. Los de Estados Unidos no han podido ser compensados porque Estados Unidos utilizó el pretexto del bloqueo a partir del problema de la compensación y ha desarrollado toda la guerra económica, la ha recrudecido y ha aprobado todas estas leyes extraterritoriales con ese pretexto. Pero los españoles, los franceses, los ingleses, todas las demás propiedades obtuvieron debida compensación en las negociaciones que se realizaron entre nuestro países.
Insta incluso a las instituciones internacionales a sabiendas estamos hablando del año 1998 de que el problema financiero es capital para el desarrollo de Cuba en los momentos actuales y lo que hace es sumarse en el entendimiento con Estados Unidos a instar a las instituciones internacionales financieras a sumarse al objetivo de desestimular las inversiones en Cuba.
Yo me pregunto si eso no es criminal, si alguien puede hablar de derechos humanos en unas circunstancias tan difíciles como las que ha tenido que asumir este pueblo, que haya acudido a la política de inversiones extranjeras, que haya acudido a todas las reformas económicas y que de buenas a primeras Europa trate de desestimular, en la misma posición agresiva que Estados Unidos.
Por eso yo me pregunto y no sé cómo entender que mientras por un lado muchos países y gobiernos europeos acuden a la retórica en contra del bloqueo yanki, para quedar bien la opinión pública de sus países que repele esa criminal agresión, y, sin embargo, esos mismos gobiernos europeos negocien medidas de este tipo tan concretas que lo contradicen completamente.
Y decía del cambalache porque verdaderamente es un cambalache que Europa se haya rendido a la internacionalización de la extraterritorialidad de una ley norteamericana, como la Ley Helms-Burton, para evitar transitoriamente las sanciones a los inversionistas petroleros europeos en Libia e Irán por otra ley extraterritorial norteamericana, que fue la DAmato Kennedy, lo que fue denunciado por el propio compañero Fidel al día siguiente, porque el compañero Fidel estaba en la sesión inaugural de la OMC, de la Organización Mundial del Comercio, en Ginebra, y al día siguiente de haberse aprobado este entendimiento, ¿qué les dijo allí mismo a los jefes de Estado europeos?
"El mundo tiene muchos motivos para sentirse humillado y preocupado estoy citando lo que dijo el Comandante, y la Organización Mundial de Comercio tiene que detener el genocidio. Cualquier diferencia entre Estados Unidos y la Unión Europea con relación a la Ley Helms-Burton no debe ser resuelta a costa de Cuba, sería una deshonra impensable para Europa. Los acuerdos anunciados ayer en Londres son confusos, contradictorios, amenazantes para muchos países y nada éticos."
Creo que lo peor de todo es, además, que no es solo la manera en que la derecha norteamericana los ha humillado, sino también la mafia cubano-americana.
La "loba feroz", en varios momentos ante la prensa, les dijo a los europeos cosas como esta y se las dijo en tono amenazante y al final ellos tuvieron que rendirse: "Para que el Congreso apoye a Clinton tendríamos que oír de la Unión Europea que van a prohibir y a penalizar a los inversionistas, como dice la Ley Helms-Burton."
Y, para terminar esta exposición, diría lo que ha reconocido un dirigente el Parlamento europeo, un hombre, además, integrante de la fracción política más conservadora, o sea, la fracción de derecha en el Parlamento Europeo. Este hombre ha contado que, con motivo del entendimiento, fueron a Washington a discutir con Helms, con Burton y con otros congresistas, entre ellos Lincoln Díaz-Balart, Ileana Ros y Bob Menéndez, y él salió tan impactado de lo bárbaros que habían sido estos personajes en esa discusión, que reconoció después que él, que es un hombre de derecha, por primera vez en su vida se sentía a la izquierda de sus ideas. Tan golpeante fue esa reunión y las posiciones tan cavernícolas que esta gente asumieron.
Y para concluir, quiero presentar la prueba de que Europa se comporta farisaicamente con nuestro país. Esto que tengo aquí en mis manos son las directivas de trabajo se conocen como los Non paper, que manos amigas nos han hecho llegar (Muestra documento). Estas son las directivas de trabajo que el Departamento de Estados Unidos, tras el primer entendimiento del 11 de abril de 1997 con la Unión Europea, les ha estado dirigiendo para el trabajo de las embajadas europeas en nuestro país. Y voy a leerlo, si me permiten.
"Los Estados Unidos proponen a sus socios europeos considerar las siguientes opciones: que los Estados Unidos y la Unión Europea trabajen mancomunadamente, de acuerdo con el entendimiento para alentar a los países latinoamericanos a que den pasos para promover la democracia en Cuba, ya sea condicionado el mejoramiento de las relaciones a cambios fundamentales, de manera similar a la posición común, o mediante otras acciones. Los Estados Unidos y la Unión Europea pueden dirigirse conjuntamente a países latinoamericanos, o a la Unión Europea y sus Estados miembros pueden realizar acercamientos bilaterales en dependencia de cuál sea el curso de acción más efectivo.
"Los Estados miembros de la Unión Europea pueden aumentar sus contactos con los activistas de derechos humanos en Cuba"tal como hicieron los checos, "y brindarles un apoyo adecuado. Se podría considerar la designación de funcionarios de derechos humanos en La Habana. La Unión Europea puede presionar al gobierno cubano para que brinde status legal a las organizaciones independientes y de derechos humanos en Cuba. La Unión Europea puede instar al gobierno cubano a reformar el Código Penal y a eliminar las disposiciones utilizadas para intimidar a los activistas de derechos humanos.
"Los Estados Unidos y la Unión Europea pueden trabajar discretamente y por separado para promover los negocios en Cuba, pero no en propiedades confiscadas, o considerar su participación en insistir en mejores prácticas de negocio, particularmente con relación a la contratación y el pago de los trabajadores.
"Las embajadas de la Unión Europea en La Habana podrían comenzar a invitar a los disidentes a las reuniones del grupo de trabajo para los derechos humanos, y establecerlas sobre una base regular para estimular a los disidentes a enfocarse en la elaboración de informes, monitoreo y formulación de objetivos.
"Para complementar este programa de reuniones regulares con los disidentes en La Habana, miembros de los gobiernos de los países de la Unión Europea podrían considerar invitar periódicamente a los disidentes cubanos a viajar a Bruselas y otras capitales europeas para promover el intercambio directo de ideas.
"La Unión Europea necesitará subrayar al gobierno cubano la expectativa de que les serán concedidas visas de salida a dichos invitados.
"Esperaríamos, además, que los visitantes de alto nivel de la Unión Europea que viajen a Cuba, incluyendo a los embajadores de la Unión Europea, no residentes en Cuba, conviertan en una prioridad el reunirse pública y abiertamente con los disidentes y hacer llamados a Castro para que comience el proceso de reforma."
Esta es la infamia de Europa y el comportamiento mafioso, en una actitud deleznable, contra nuestro país.
Carmen R. Báez.- Comenzábamos esta mesa pidiendo ver bien por dentro cómo era la posición real de muchos países de Europa, y en este caso de la Unión Europea, con respecto a nuestro país; pero esto no es solamente con Cuba, y acciones relacionadas con la parte económica tienen que ver con muchos países del Tercer Mundo.
Creo que aquí empezamos a hablar de indios. Cuando uno hablaba de indios cuando estábamos en la escuela, yo recuerdo que siempre uno asocia el tema de la colonia, y de colonia pasa a la neocolonia; pero es que si hablamos de colonia y de neocolonia sin hablar de metrópolis, es que nos falta una parte importante de las causas, y también hay que hablar de consecuencias.
Ahora nos vamos a ir fuera de Cuba, y vamos a hacer como nuestros diplomáticos en la Comisión de Derechos Humanos que no solo hablan por Cuba, sino que hablan por todo el Tercer Mundo, por eso creo que sería muy bueno que periodistas como Dimas, Marina, y como Nidia, que han abordado temas como estos en sus diarios, incluso Marina en Haciendo Radio ha participado también en comentarios de este tipo, nos pudieran ayudar a hablar más de esperanza de vida, del derecho también que tenemos al desarrollo, de cómo la Unión Europea o los países que votaron contra Cuba de este grupo euroccidental participan o se implican en el desarrollo del resto de los países.
Por eso no sé cuál de los tres se decide a comenzar.
Marina Menéndez.- Me uno a tus palabras y, revisando una vez más la votación, este intento de acusar a Cuba de violar los derechos humanos, es repetir nuevamente la pregunta que nos hemos hecho ya varios acá, analizar quién los juzga a ellos, qué moral tienen para acusar injustamente a Cuba los causantes no ya de las muertes de que hablaba el otro día Taladrid con balas de goma, con bastones plásticos, no muertes a tenor de represión policial, sino de muertes que suman centenares de miles en el Tercer Mundo y de las cuales ellos son responsables.
Vamos a hablar concretamente de los países más ricos del orbe, del llamado Grupo de los 7: Estados Unidos, Canadá, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Italia y Japón. Son ellos los responsables. ¿Quiénes han impuesto y quiénes mantienen este injusto orden internacional, económico y financiero causante de estas muertes, y un orden, además, que cada vez profundiza más las diferencias entre ricos y pobres y cada vez hunde más a los pobres en una existencia malamente de sobrevivencia, sin contar los daños al planeta, de los cuales podremos hablar después. ¿No crees, Dimas?
Eduardo Dimas.- Hay un problema que a mí siempre me ha llamado la atención. Es una tendencia mundial, y esa tendencia es a separar derechos humanos de problemas económicos, es decir, le viene muy bien a los intereses del mundo capitalista desarrollado, al Grupo de los 7, a los centros de poder económico mundial.
Lo cierto es que el sistema económico mundial se ha constituido sobre la base de los intereses y esos intereses son egoístas, esos intereses son inequitativos, son injustos. Son los intereses de los centros de poder económico mundial, encabezado por el Grupo de los 7.
Ahora, no tienen en cuenta en su propaganda, en todos los análisis que hacen, en todas sus posturas, ni los derechos económicos, ni los derechos sociales, ni los derechos culturales de los pueblos, y dicen tener en cuenta porque en la práctica lo violan constantemente los derechos civiles y políticos.
A mí Lázaro me hacía una anécdota que, con tu permiso, voy a utilizar para partir de ahí, para ver cuán injusto es el orden económico en que vivimos.
Un norteamericano consume al año diez veces más que un mexicano, 36 veces más que un habitante de Bangladesh. Ahora, si todo el mundo, si todos los que habitamos en este planeta tuviéramos el mismo nivel de consumo que un norteamericano, o de los principales países del Grupo de los 7, harían falta tres planetas Tierra para satisfacer las necesidades de todos los seres humanos, y solamente tenemos un solo planeta y que, por cierto, lo estamos destruyendo.
Para que los ricos vivan en la opulencia, los pobres tienen que vivir como viven muchos de ellos, en la más absoluta pobreza. Yo voy a citar algunos datos, si me permites, Carmen Rosa.
El 20% de la población más rica del planeta, es decir, ese 20% que habita el mundo desarrollado, consume el 45% de toda la carne y el pescado que se consume en el mundo; el 20% más pobre solo consume el 4%. El 20% más rico de la población mundial consume el 58% del total de la energía; el 20% más pobre consume solo menos del 5%.
Para lograr la salud materna, reproductiva de todas las mujeres en el Tercer Mundo, serían necesarios 12 000 millones de dólares anuales. En Estados Unidos y Europa, los famosos defensores de los derechos humanos, se gastan 17 000 millones de dólares al año en alimentos para animales domésticos: perros, gatos, que parece que en esos lugares tienen más valor que los seres humanos.
Para lograr la enseñanza básica para todos en el Tercer Mundo y estos son planes que tú oyes año tras año y que, en definitiva, se dan reuniones, congresos: vamos a dar alfabetización a todos los seres humanos, y cuando vienes a ver no hay alfabetización, todo sigue igual, aumenta el número de analfabetos en el mundo.
Carmen R. Báez.- Discúlpame, Dimas, disculpa que te interrumpa, pero nos están apoyando con imágenes los compañeros del ICRT.
Eduardo Dimas.- Esas son imágenes recientes del hambre en el Cuerno africano.
Carmen R. Báez.- Eso es lo que quería decir, no pensar que estamos hablando de imágenes de hace años atrás; estamos hablando de lo que está ocurriendo hoy en Africa, en este minuto que estamos viviendo los cubanos. Son problemas que se están viviendo hoy, en el minuto que estamos viviendo y que estamos desarrollando también esta propia mesa redonda, se puede decir así. No estamos poniendo imágenes de archivo de años atrás. Estamos en el 2000.
Eduardo Dimas.- En este momento, para que tengas una idea, en esa zona del Cuerno africano: Etiopía, Eritrea, Djibouti, es decir, todos los países que integran el Cuerno africano, hay 12 millones de personas en peligro de morir de hambre, con un pequeño detalle: la ayuda que está llegando no es suficiente para poder mantenerlos, y esa ayuda, desde luego, básicamente, quien debiera darla son los países más ricos.
Carmen R. Báez.- Discúlpanos, Dimas, que te interrumpimos, y creo que eran muy interesantes los datos que nos venías dando, porque eso nos ayuda a todos.
Eduardo Dimas.- Para lograr la enseñanza básica para todos en el Tercer Mundo, se requerirían 6 000 millones de dólares anuales adicionales. En Estados Unidos se gastan 8 000 millones de dólares anuales en cosméticos.
Para condonar la deuda externa de estos países y estos son países que tienen deuda externa, de la totalidad del Tercer Mundo, bastaría con solo 40 días del Producto Interno Bruto de los países que integran el Grupo de los Siete.
Evidentemente, para que los ricos vivan en la opulencia tienen que haber imágenes como esta que tienen ustedes en pantalla. Da la medida de lo egoísta, de lo injusto que es; pero, además de eso, de por qué no quieren vincular derechos humanos con la economía. Esa es una de las pruebas.
Marina Menéndez.- Dimas hablaba de la ayuda al desarrollo, y quería solo apuntar que, efectivamente, ni siquiera la hipócrita ayuda para el desarrollo, que a duras penas logró que se comprometieran los países más ricos del orbe, que consistiría en que diesen apenas el 0,7% de su Producto Interno Bruto para ayudar al desarrollo de los países más pobres, ni siquiera eso se ha cumplido.
En 1998 se reportó un 0,23% apenas, y en los mejores momentos, que según la cifra que tengo acá fueron entre los años 1979 y 1988, llegó a 0,34%; independientemente que no resolvería nada porque, ante todo, pienso que lo que les está vedado a los países pobres por este orden que han impuesto los países ricos, es, justamente, el derecho al desarrollo, imposible.
Desde luego, que estas imágenes que estábamos viendo son de hoy mismo, pero también son de hace muchos años. Esta no es una historia nueva, esta es una historia que tiene asiento en un pasado colonial; no hay que olvidar que las bases del capitalismo se asientan justamente en el funcionamiento del sistema colonial, y a todos estos muertos de hambre, de enfermedades prevenibles, que es lo que más duele, además habrá que sumar también los muertos que dejaron las luchas liberadoras de las colonias de sus exmetrópolis. Recordemos los episodios de Francia en sus colonias y también los episodios de Portugal en sus colonias africanas de Mozambique y de Angola.
Pienso que en todo caso lo que ha cambiado son los métodos. Ahora estamos hablando de un sistema neoliberal que, además, es impuesto por estos mismos países, a cuenta, justamente de una dependencia económica, que es la que les permite también sojuzgarlos y hacer a estos países pobres más dependientes políticamente.
Te estoy hablando, Dimas, no sé si estarás de acuerdo conmigo, de asuntos tales como la condicionalidad que se impone para cualquier empréstito que, en definitiva, va a seguir endeudando más a los pobres y, digamos, que ya la deuda suma 2,5 millones de millones de dólares; pero, además, la puesta en vigencia por estas vías de otros términos de bastante nuevo cuño, que también están violando el derecho internacional, manipulándolo, cambiándolo, violentándolo, tales como gobernabilidad que está muy de moda y transparencia, que no son más que excusas para seguir imponiendo a estos gobiernos y a estos pueblos modelos políticos que, en definitiva, no son posiblemente los que les conviene ni son los que ellos escogieron.
Creo que eso es un momento más para preguntarse nuevamente, con qué moral, con qué derecho y quién nos juzga.
Eduardo Dimas.- Hay una cosa que yo quería señalar:
La famosa liberalización del comercio ha planteado que todas las naciones tienen igualdad de oportunidades. Fríamente, ¿qué igualdad de oportunidades pueden tener, por ejemplo, dos naciones, Uganda y Alemania? ¿Qué igualdad de condiciones y de oportunidades pueden tener Mozambique y Francia? Para citar solo dos ejemplos, se pudieran poner decenas. Evidentemente, no puede haber ninguna posibilidad de oportunidades.
En Africa mueren 91 niños para cada 1 000 nacidos vivos; en Africa mueren 172 varones y 154 hembras de cada 1 000, antes de alcanzar los cinco años de edad.
En Africa la esperanza de vida al nacer solo llega a los 49 años para los hombres y a los 51 años para las mujeres, mientras que en Europa este indicador alcanza los 69 y 77 años respectivamente. Por cierto, tienen menos esperanza de vida los hombres europeos que los hombres cubanos, porque la esperanza de vida nuestra es 74 años, así que les llevamos cinco años de ventaja.
Lázaro Barredo.- Creo que es 75.
Eduardo Dimas.- Bueno, voy a vivir un año más.
En Africa mueren de parto 940 madres por cada cien mil, mientras que en Europa solo mueren 59 por ese concepto.
La mortalidad en el continente africano por enfermedades infecciosas y parasitarias, incluida la tuberculosis, fue de 5 millones de personas, mientras que en Europa en el mismo período fue veinte veces menor.
En el Tercer Mundo mueren 48 millones de personas cada año de enfermedades evitables.
La diferencia de ingresos entre la quinta parte de la población mundial más rica y la quinta parte más pobre, es hoy día de 74 a 1, en 1997.
El 98% de los niños menores de cinco años que mueren en el mundo viven en países subdesarrollados.
Hay en el Tercer Mundo 900 millones de hambrientos, 1 500 millones de personas que se encuentran por debajo de los niveles de pobreza masiva.
¿De qué estamos hablando aquí? ¿No estamos hablando de un genocidio económico? ¿Y ese genocidio en qué comisión de derechos humanos va a ser discutido y va a ser condenado?
Carmen R. Báez.- Hoy si nos proponemos ir haciendo una lista de preguntas, creo que se incrementan las que quedaron por responder en la mesa pasada cuando hablábamos del tema de la OTAN, que eran preguntas que estaban por responder desde hace mucho tiempo.
Eduardo Dimas.- Yo hablaba hace un rato de que necesitaríamos tres planetas. Se está destruyendo este en aras del consumo de ese primer mundo; pero, además de eso, es verdad que se está destruyendo, es verdad que el medio ambiente está sufriendo sistemáticamente, a partir de todo lo que ellos han hecho, de toda la depredación y la degradación del planeta.
Nidia Díaz.- Antes de tratar ese tema, que me parece que es interesante, y que Dimas ha abordado, quisiera recordar algo que creo que, como nunca antes, nadie pudiera atreverse a desmentir a Marx cuando dijo que el capital llegó al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros. Yo creo que nadie que tenga un mínimo de conciencia, pudiera desmentir esa sabia apreciación que hizo en su momento Marx.
Sobre lo que Dimas decía, creo que también a estas preguntas que ellos abordaron desde el punto de vista económico, del orden mundial y demás, habría que agregarle esto del genocidio que se está cometiendo contra nuestro planeta. Hay que decir que son los principales países industrializados, estos que nos acusaron a nosotros en la Comisión de Derechos Humanos, los principales emisores del dióxido de carbono que envenena la atmósfera, que contamina el planeta y que, incluso, ha llegado hasta cambiar el ritmo de la propia naturaleza. Sin embargo, habría que señalar y es justo hacerlo, que en el mundo se están realizando algunos esfuerzos para tratar de detener este deterioro ambiental, para tratar de detener estos llamados gases con efectos de invernadero, de los cuales estos países industrializados son los principales emisores.
Precisamente son los países ricos, industrializados, los países del Primer Mundo, los que con una política hipócrita, con una política egoísta e insensible, están convirtiendo estos esfuerzos mundiales en un jugoso negocio, y yo quisiera poner de ejemplo los acuerdos de Kyoto.
Muchos de nuestros televidentes recordarán la cumbre del medio ambiente que se dio en esa ciudad japonesa y en la cual, para tratar de detener la emisión de gases de efecto de invernadero en la atmósfera, se le puso una cuota a cada país para no pasarse de determinadas toneladas métricas de emisión de gas a la atmósfera; sin embargo, ¿qué sucede? Los mismos que hicieron la ley hicieron la trampa. Es decir, Alemania tiene una cuota, Francia tiene una cuota, Italia tiene una cuota; pero el Tercer Mundo tiene una cuota, una cuota que no gasta, porque el Tercer Mundo en una medida muy limitada emite, si acaso lo emite, algún tipo de estos gases de efecto de invernadero.
¿Qué hacen los países ricos? ¡Ah!, yo, Alemania, la desarrollada, la que tengo una política consumista que envenena el ambiente, igual que Estados Unidos, igual que Italia, igual que Francia, consumo mi cuota, cumplo con los acuerdos de Kyoto, pero les compro sus cuotas a los países del Tercer Mundo. Pensemos en cualquiera de esos países del Tercer Mundo, no voy a decir un nombre, que no tienen capacidad industrial para consumirlas; se las compran y entonces la emisión de gases no solamente no disminuye sino que aumenta, porque aquellos que no irían a la atmósfera puesto que no se consumen, los están utilizando los mismos que han depredado el ambiente, los mismos que han realizado toda esta situación de genocidio con el medio ambiente.
Eso que nosotros vimos en los televisores no es producto de que en Africa haya más calor que en el resto del mundo, sino que con todos estos efectos de gases de invernadero se ha trastocado el medio ambiente. Así como hace unas pocas semanas vimos cómo en Venezuela las lluvias fueron como nunca antes en su historia, eso mismo está sucediendo en el cuerno africano y está sucediendo en otros países.
Pienso que esta práctica de comprar las cuotas de los países del Tercer Mundo, asignadas para tratar de controlar la emisión de gases de efectos de invernadero, es una práctica ilegal que tratan de darle visos de legalidad; sin embargo, los países ricos, los países industrializados, la están presentando como una forma de ayudar también, de alguna manera, al Tercer Mundo; y estos son, Carmen Rosa, precisamente los que levantaron su dedo acusador contra Cuba, estos son los que esconden hipócritamente esta política de envenenamiento del ambiente, los que están subvirtiendo el orden ambiental y los que privan a la humanidad de vivir en un planeta sano, un planeta que cada vez tiene mayores desastres naturales de incalculables consecuencias, desastres que se suman precisamente a la precaria situación social que tienen los pueblos que malviven en el Tercer Mundo.
Esto es genocidio, pero, además, es una flagrante violación de los derechos humanos. Habría que agregar en esa lista que se está haciendo aquí la responsabilidad de los países industrializados en la destrucción de nuestro planeta que, como decía Dimas, tenemos solo este y tenemos una sola vida.
Reinaldo Taladrid.- Quiero mezclar algunas palabras que se han mencionado aquí, una cosa que se me ocurrió. Por ejemplo, se habló de desarrollo, se habló de ayuda al desarrollo, de pobreza, y yo me acordaba de algo que leí hace poco, que es lo siguiente: Ya que estábamos hablando también de organismos internacionales, las Naciones Unidas tiene un organismo que se llama Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD. Eso se creó, en esencia, para combatir la pobreza, que era lo que impedía el desarrollo de los países del Tercer Mundo.
Ahora, ¿qué ha pasado con esto?, creo que fue Marina la que mencionó cómo se ha ido reduciendo la ayuda al desarrollo. Les pidieron a los países desarrollados primero que dieran el 0,7% nunca han pasado del 0,3%, por ahí está la cosa; por 0,2% anda ahora.
Esto tiene un reflejo también, aunque es otra cosa, en estos organismos. Hace cinco años este Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, que se supone que fomente proyectos para desarrollar las economías de los países del Tercer Mundo, tenía 1 200 millones de dólares para operar; hoy tiene 680.
Este PNUD siempre, desde que se fundó, lo ha dirigido un norteamericano, y ahora, por primera vez, parece que como premio de consolación o algo, pusieron a un inglés a dirigirlo. Ahora sigan las huellas, ¿de dónde viene este inglés? Este hombre viene del Banco Mundial. Quizás por eso tenía el aval suficiente para dirigir el PNUD.
¿Qué hace este hombre para dar una idea de adónde vamos a parar con esto? Dice: "Necesitamos más dinero para volver a llegar a lo que teníamos antes. ¿Cómo yo complazco a los ricos para que me den más dinero?" ¿Y qué se le ocurrió, o qué le dijeron que hiciera?, eso nunca se sabe. "Bueno, vamos a hacer proyectos que les gusten a los ricos." ¿Y qué es lo que les gusta a los ricos, o al Grupo de los 7, o a los sospechosos habituales de cuanto malo pasa en este planeta, como usted quiera llamarlos? ¿Qué les gusta? Dos tipos de proyectos, y son en estos momentos la mayor cantidad de proyectos que está proponiendo el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, fíjense que recalco la palabra "desarrollo."
Está proponiendo dos tipos de proyectos: 1) Proyectos de gobernabilidad; 2) Proyectos de asesoría política.
Vuelvo al nombre, la palabra es "desarrollo", y estamos hablando de "asesoría política y gobernabilidad".
¿Qué dice el inglés?, que a lo mejor aspira a llegar a lord, como sir Leon Brittan o algo de eso. Dice que "la causa de la pobreza y de todos estos problemas es que en los países del Tercer Mundo hay tanta corrupción, que se roban los recursos que se destinan al desarrollo."
Ahora, aquí hay dos cosas que yo quiero comentar, de lo que está haciendo esta gente: Primero, la causa de la pobreza no es la corrupción; las causas de la pobreza se dijeron aquí: el desorden económico internacional, el intercambio desigual, la explotación a que fuimos sometidos todos nosotros durante siglos, la deuda externa. Esas son las causas reales de la pobreza, no es la corrupción.
Lo segundo que yo quiero decir es que aquí se agrega otra pincelada, otro toquecito más, a dos intentos: uno, convertir a Naciones Unidas en una especie de senado del imperio romano actual que valide las cosas que hace el imperio, y una forma muy sutil es esta: Usted tiene un país del Tercer Mundo, tiene problemas financieros, necesita estos proyectos, empieza un proyecto, y entonces le manda un asesor político.
Ese hombre está metido allá adentro, campea por su respeto, y todos sabemos a qué intereses responde, qué va a sugerir y qué va a proponer.
Esa reflexión yo la quería hacer con respecto a toda esta cosa del desarrollo, la pobreza, Naciones Unidas y los sospechosos habituales, que son los que están atrás de esto.
Pero hay una cosa que yo no quiero dejar pasar por alto, que tiene que ver con esto: este problema de la corrupción, la pobreza y los ricos.
Yo no voy a discutir, no es el tema aquí. Todos sabemos que hay corrupción en el Tercer Mundo también y que es cierto que ha habido casos conocidos por todo el mundo de corrupción; pero aquí en el fondo hay un problema también de racismo. Te voy a decir por qué, en mi opinión, hay un problema de racismo. Hay un problema de racismo, porque hay que primero ver quién inventó la corrupción y quién la trajo al Tercer Mundo.
Cuando los españoles llegaron a América, en esas naves venían bastantes delincuentes, había unas cuantas gentes que salieron de las prisiones para las naves, y yo no sé el dato exacto, no sé si alguien lo tendrá, pero en las naves de Colón más de la mitad, estoy seguro de que es mucho más de la mitad, eran delincuentes salidos de las prisiones. No es un calificativo gratuito, eran delincuentes salidos de las prisiones.
Los mayas, los aztecas, los incas y los que llegaron aquí del Orinoco a Cuba tenían otra forma de organización que no había derivado todavía ni en prisiones, ni en delincuentes, ni en corrupciones, ni en ese tipo de cosas, estaban en otro estadío, y hay que ver quién trajo la corrupción aquí. Africa, hay que ver cuántos ingleses, holandeses, etcétera, llevaron ese tipo de costumbre, que ya campeaba en esos países por su respeto, a Africa.
Vamos a venir a la actualidad y vamos a tomar algo que pasa muy a menudo. Tengo como cinco ejemplos, vamos a poner uno solo. No voy a mencionar al país receptor, porque no tiene que ver con el tema.
Proyectos de ayuda al desarrollo estamos hablando de eso, ¿verdad?: recorte de la ayuda, politización, intento de romper la soberanía nacional, limitar la soberanía, poner asesores políticos.
Pero no es solo eso: hay un país equis que no voy a mencionar, es real lo que voy a decir que recibe un proyecto de cooperación de Canadá.
Canadá, pese a que no tuvo colonias, ha seguido muy de cerca el imán este que tiene abajo, y sigue por todo ese camino. Bueno, Canadá le otorga a este país 500 000 dólares, a un proyecto para modernizar los bancos y cosas de esas. El país, inteligentemente, le dice que lo que quiere es informática, un sistema de computación, de tecnología de informática, etcétera.
¿Qué sucedió? Los canadienses del proyecto, cuando viajan de Canadá al país, viajan en primera; cuando llegaron al país se alojaron en suites, ni siquiera en habitaciones, en suites de un hotel de cinco estrellas; las dietas son altísimas, y muchas veces... Bueno, hay muchas cosas que se hacen con las dietas en esos sistemas de Naciones Unidas. Entonces, vienen una vez, hacen un estudio, vuelven, regresan con el informe, y empieza el proyecto. Cuando empezó el proyecto se habían ido 200 000 dólares en gastos operacionales vamos a llamarlo así, de viajar, hospedarse, dietas, etcétera, quedaba casi la mitad.
Entonces, ya que de corrupción se trata de maestros, porque toda esta gente da clases de ética y de derechos humanos, uno de los miembros del proyecto les sugiere a los funcionarios del país receptor que él tiene un amigo que tiene una empresa que vende computadoras, que son de muy buena calidad, y ahí se está ganando una comisión, está metiendo en esto a una empresa de un amigo suyo, para que, a la hora de comprar las computadoras, compren las computadoras de su amigo, en lo que él recibirá una comisión.
Por eso digo que en todas estas concepciones, independientemente de limitar la soberanía y todo eso, hay racismo también y hay corrupción.
Carmen R. Báez.- Vamos a tratar de ir cerrando el tema.
Marina Menéndez.- No me atrevo a contrapuntear con Taladrid en cuanto a la tesis del racismo; pero sí, obviamente, repuntar que hoy se exige transparencia a los países, pero ellos, los organismos internacionales, no ofrecen ninguna transparencia, no ofrecen ninguna garantía de un proceder justo y limpio. Y creo que ahí es donde está, precisamente, la trampa a los pobres.
No hablamos del FMI y del Banco en la primera ocasión; pero, lamentablemente, si así está ya el PNUD, que supuestamente es un organismo que debería servir para el desarrollo, ¿qué podremos decir del Fondo Monetario y del Banco Mundial, que son los organismos mediante los cuales ejercen en los países ricos las presiones y dominan a los pobres?
Tú hablabas de un sospechoso, casi siempre sospechoso...
Reinaldo Taladrid.- Déjame aclarar una cosa. El ejemplo que puse es un proyecto bilateral, este era bilateral. No era del PNUD.
Carmen R. Báez.- Vale la pena.
Marina Menéndez.- En el FMI, por ejemplo, el 50% de los votos lo tienen, en los países ricos, miembros del Grupo de los 7, y Estados Unidos, además, tiene el poder de vetar cualquier decisión. Creo que eso corrobora tu tesis, efectivamente, de que, como se dice, es la ley del embudo, ¿no?
Carmen R. Báez.- Sí, me parece que en este tema que hemos ido abordando debe ir quedando muy claro también para nuestros televidentes cómo se van combinando, para no perdernos en la línea de nuestra mesa.
Nosotros estamos tratando de hacer un análisis de los países de Europa Occidental que han votado contra Cuba, y también de Europa Oriental; pero creo que es importante que les digamos que muchas veces nos referimos a estos grupos, o hablamos de organismos, como el Grupo de los 7, el Fondo Monetario Internacional. Todo esto que se hace es porque estos países participan en estos organismos y son los que tienen el peso fundamental en ellos y van dominando, es por eso que a cada rato combinamos situación de un país, relación de un país con el otro y lo que ocurre cuando ya están ejerciendo su poder en determinado foro o en determinadas organizaciones internacionales.
Yo pediría que este tema lo fuéramos también cerrando, porque el tiempo va corriendo, y hay cosas que quisiéramos también ir dejando lo más claras posible. Me parece que nos quedan todavía algunos aspectos interesantes.
Nidia Díaz.- Para ir cerrando, creo que aquí se ha puesto bien claro que los principales violadores de los derechos humanos son precisamente los que han impuesto un nuevo orden económico mundial, que por demás es un nuevo orden insostenible e injusto y que además controlan los principales organismos financieros internacionales.
Precisamente en este nuevo orden económico mundial se ha ido imponiendo un mundo donde la falta de solidaridad, donde el individualismo, donde el egoísmo han ido asentándose de una manera vertiginosa.
A mí me gustaría preguntarles, precisamente a estos países ricos, a estos países del Grupo de los 7, a todos los gobiernos del Primer Mundo que votaron contra Cuba en esta hipócrita Comisión de Derechos Humanos, ¿qué han hecho ellos por estas cada vez mayores capas de la población mundial, sobre todo del Tercer Mundo, que padecen enfermedades prevenibles o curables, que mueren de enfermedades de esos tipos, o por los 25 millones de africanos que están infectados con el virus del SIDA? ¿Cuál de ellos ha prestado asistencia técnica especializada a estos países del Tercer Mundo en rubros como la educación, la salud, el desarrollo tecnológico, precisamente aquellos rubros donde el colonialismo, el neocolonialismo y la globalización neoliberal de los últimos años ha ido dejando un dramático saldo, una dramática secuela de analfabetismo, insalubridad y atraso tecnológico? Pues bien, si ellos no nos contestaran, yo pudiera decir, obviamente, y cualquiera de los que estamos aquí, cualquiera de nuestros televidentes:
La Cuba acusada, la Cuba que está difamada por presuntamente violar los derechos humanos de su pueblo, es la que, desde el año 1963 hasta la fecha, ha aportado en colaboración especializada y técnica la ayuda de 138 805 cubanos en 130 países.
Entonces, a estos que hasta ahora nos juzgan, a estos que nos acusan, a estos que levantan el índice para sentarnos en el banquillo de los acusados, quisiera preguntarles qué han hecho en este sentido. Qué han hecho ellos, por ejemplo, en las ayudas emergentes estas de huracanes, inundaciones, erupciones volcánicas, a no ser estar presentes unos pocos días después del desastre; llegan a los lugares con gran publicidad. Sin embargo, en esos mismos lugares no ha dejado de estar presente Cuba y permanece allí todo el tiempo que sea necesario, y en algunos casos y nuestro pueblo lo sabe hemos estado durante años apoyando esos países.
¿Yo me pregunto también qué han logrado las antiguas colonias o los países dependientes de sus metrópolis en estos años? Bueno, nada, o casi nada.
No vamos a dar cifras para no seguir alargando el tema, pero si nosotros comparamos las cifras de esos países con las cifras que presenta Cuba, están dramáticamente muy por detrás de los logros alcanzados por nosotros en materia social, en materia de educación, en materia de salud.
Entonces yo me pregunto: ¿Qué derechos tienen ellos para acusarnos? ¿Qué saben ellos de lo que era Cuba y de lo que es Cuba? Y los cubanos, que hemos hecho de lo extraordinario algo cotidiano, no es ocioso que de vez en cuando, nosotros también, con la humildad que caracteriza nuestro trabajo y nuestro quehacer solidario en el mundo, demos algunas cifras y, sobre todo, digamos qué es lo que ha hecho la Revolución Cubana y qué es lo que nos ha permitido brindar esa ayuda solidaria en este mundo individualista y egoísta que se ha abierto paso.
Yo quería citar aunque sea tres o cuatro cifras de qué era Cuba antes de la Revolución y qué es Cuba después de la Revolución.
La esperanza de vida al nacer en el año 1958 era en Cuba de 61 años. Como Dimas acaba de decir hace un momento, en el año 2000 ya tenemos una esperanza de vida de 75 años. La cobertura de la seguridad social en la Cuba de 1958 era de 53, en la Cuba del 2000, en esta Cuba acusada de violar los derechos humanos, es una cobertura de 100.
La tasa de analfabetismo antes de la Revolución era de 23,6, ya en 1981, fíjense a qué años luz estamos de esa fecha, era de 1,9%; el nivel de escolaridad promedio de nuestra población, de acuerdo con grados de enseñanza, era en el año 1958 de segundo grado. En el año 2000, en el año en que Cuba ha sido acusada de violar los derechos humanos, es de más de 9no grado.
Los médicos per cápita eran en esa Cuba de 1 por cada 1 076 por habitantes, hoy es de 1 médico por cada 172 habitantes.
Después de estas cifras y después de saber todos los que estamos aquí, los que nos oyen, y los que nos oyen y no dicen que nos oyen, ¿por qué Cuba ha sido acusada? Me parece que Europa, que se ha acostumbrado en estos años a la obediencia, debería, antes de emitir un voto contra el pueblo cubano, contra la Revolución Cubana, saber estas realidades; cuáles son las realidades de un pueblo que sí es verdaderamente independiente.
Carmen R. Báez.- Yo les propongo a los panelistas y también a los televidentes que hoy comparten con nosotros, que pasemos a otro tema, otro tema que también resulta interesante, que estuvimos compartiendo antes de sentarnos acá, cosas que podríamos estar abordando y me parece que resulta muy interesante porque no es algo de lo que hablemos todos los días.
Ahorita Taladrid, y a él mismo quisiera darle la palabra me decía que jugó un poco con las palabras y combinó algunas frases que se habían dicho acá para poder hacer una reflexión. Combinando palabras aquí se habló de medio ambiente, hace unos años atrás se hablaba de guerra fría, se hablaba de carrera armamentista, se decía de los daños que podría ocasionarle al planeta si continuábamos en esa carrera, y al desaparecer la Unión Soviética, desaparecer el bloqueo socialista, se ha querido pensar que el mundo cambió de una manera en que muchas cosas que se criticaban antes desaparecieron; el mundo también es verdad que cambió, pero no de la manera que quieren que nosotros pensemos que cambió.
Y yo quisiera que Taladrid me ayudara a adentrarnos en un tema tan interesante como el desarrollo de las armas nucleares. Yo sé que en esto Europa tiene posiciones muy interesantes o al menos los países poderosos tienen posiciones bastante interesantes que sería bueno compartir.
Reinaldo Taladrid.- Sí, la carrera armamentista no cesó y muchas veces se ha dicho que con una pequeña cantidad de lo que se gasta en armas cuántas cosas se pudieran hacer.
Pero si hablamos de temas nucleares pienso que hay un tema en específico que bien merece la pena que se saque a colación ahora y que pienso es una historia bien ilegal, llena de ilegalidades, una historia que se ha mantenido bien en secreto, sobre la que nadie ha levantado la voz y que, además, en mi opinión, es una de las cosas más irresponsables que han hecho Estados Unidos y los europeos occidentales en los últimos 50 años.
Estoy hablando de cómo se crearon las condiciones posibles para que surgiera una fuerte potencia nuclear nada más y nada menos que en una de las zonas más tensas y conflictivas del planeta, una zona donde coinciden y convergen conflictos muy graves de todo tipo, históricos, políticos, territoriales, religiosos, y me refiero nada más y nada menos que al Medio Oriente.
¿De qué estoy hablando? Estoy hablando específicamente de cómo Estados Unidos y algunos de sus aliados occidentales convirtieron a Israel en una fuerte potencia nuclear. Y por si alguien duda de "fuerte", yo le diría que Israel es hoy la sexta potencia nuclear del planeta.
Ahora, ¿cómo se llegó a esto? A finales de los cincuenta, Estados Unidos yo quiero aclarar algo: esto que estoy describiendo aquí no fue público, se mantuvo en secreto y nadie habló de esto; esto que explicamos hoy es producto de escarbar, de investigar en todas estas cosas le suministra a Israel su primer reactor nuclear. No contento con esto y por determinadas razones, en la década de los sesenta Israel firma un acuerdo secreto con Francia, del cual surge un proyecto, que también se mantuvo en secreto, que tenía el nombre de Dimona.
Aquí empezó a entrar tecnología. Usted puede entrar la tecnología a un país en una forma y usarse también, en algunos casos, de otra, o pueden usarse determinadas tecnologías agregándoseles cosas. Digo esto por si algún especialista me está escuchando.
A esto súmenle que Estados Unidos le ha dado a Israel específicamente, históricamente, unas cifras millonarias anualmente en ayuda material, o sea, le dan dinero para crear tecnología o para comprarles a sus mismas empresas equipos militares.
Para dar solamente una idea, actualmente Estados Unidos le da 5 000 millones de dólares anuales a Israel en ayuda militar. Usted va sumando todo esto más las propias características que siempre tuvo, desde temprano, este Estado de Israel, muy expansivo territorialmente con sus vecinos, desarrollando un fuerte componente militar y extremadamente agresivo. Bueno, pues este país, Israel, donde, por cierto, hablando de derechos humanos y de Comisión de Derechos Humanos, Israel es un país donde la tortura era legal hasta hace unos meses solamente; o sea, era legal, de acuerdo con la legislación israelita, torturar. Eso fue hasta hace apenas unos meses. Por supuesto que torturaban a los palestinos, es obvio.
En este país precisamente, producto de todas estas cosas que se mantuvieron en secreto, ¿a dónde llegó esto? Pues llegó a que Israel posee hoy, en estos momentos, no menos de 300 armas nucleares. Compañeros, estamos hablando de la sexta potencia nuclear del planeta, no estamos hablando de una cosa incipiente. Ahora, no es solo las 300 armas nucleares, no, no; es que Israel posee suficientes misiles, vectores, aviones de combate y bombarderos como para poder usar todas estas armas; o sea, tiene los medios portadores para usarlas también, ya los tiene.
¿Hasta dónde llegaría el alcance o el peligro de esta fuerte potencia nuclear que se ha creado? Abarca todo el Medio Oriente, toda esta zona repito altamente conflictiva, llena de conflictos históricos de diversos tipos, a todas esa zona llegan los misiles israelíes, que se llaman Jericó-II, llegan los bombarderos, todos esos aviones abarcan toda esta zona. Pero no solo ahí, todo el norte de Africa también está incluido en la zona de alcance de estas armas, y el sur de Europa, por si fuera poco. En el sur de Europa hay zonas bien conflictivas, recordemos solamente Yugoslavia, Turquía, toda una serie de zonas.
¿Qué pasa con esto? Todo esto sucedió durante decenios. En esos mismos decenios existía Naciones Unidas, Comisión de Derechos Humanos, prensa, funcionarios, organizaciones: Nadie, nadie denunció esto en ninguno de los países de donde salía esa tecnología, nadie lo denunció, nadie lo condenó, y era un acto de tremenda irresponsabilidad histórica, sencillamente, crear una potencia nuclear fuerte, repito, no estamos hablando de una cosa incipiente, en medio de esa zona. ¿Quiénes lo hicieron? Ustedes vieron, Estados Unidos, nuestro principal acusador, Francia, y acuérdense que es un proyecto que se ha mantenido en secreto yo no dudo de que algún día surjan nuevas evidencias de quién más le proporcionó, si hay alguno, esta tecnología a Israel.
Esto no termina aquí. El hecho de que se haya creado esto en Israel fue el eslabón, o permitió algo todavía, en mi opinión, más repugnable éticamente, y es que Israel fue el trampolín, la base por la que se convirtió a la Sudáfrica del apartheid, por suerte, en una incipiente potencia nuclear. Y digo por suerte, porque al apartheid lo destrozaron, gracias, en buena parte, al esfuerzo de nuestras tropas, de nuestros combatientes internacionalistas; pero, por suerte, solo fue incipiente. Israel fue el trampolín para esto.
Hay una cosa aquí que antes de entrar en el tema de Sudáfrica yo quiero marcar, y que llama la atención. Fíjense, estamos hablando de irresponsabilidad de crear potencias nucleares más fuertes o incipientes, pero fíjense quiénes son los dos países a los que convirtieron en potencias nucleares: Israel, uno de los países más condenados por violaciones de los derechos humanos, un país agresivo, un país militarista, expansivo, y Sudáfrica, la del apartheid, por supuesto, uno de los regímenes más repugnantes y repudiados de la historia. Esos son los dos a los que convirtieron en potencias nucleares.
Ahora, Sudáfrica, ¿qué pasó en Sudáfrica? Repito, también todo esto se hizo en secreto, por lo tanto, a veces cuesta trabajo desentrañar las cosas, hay que escarbar, hay que buscar.
En los momentos más críticos, más repugnantes del apartheid vamos a usar de nuevo la palabra, porque es verdad que el apartheid es totalmente repugnante, el grupo de países africanos en Naciones Unidas propone que se investigue y se cree una comisión para desenmascarar o se revelara la capacidad militar nuclear de Sudáfrica. Esto se llevó a votación en la Asamblea General y se aprobó, por supuesto que se aprobó con los consabidos votos en contra de los sospechosos habituales, Estados Unidos e Inglaterra, y la abstención del resto occidentales, pero se aprobó. Y esta comisión logró sacar a la luz pública esta investigación, y yo la tengo aquí, es este documento que tengo aquí abajo, este documento que tengo aquí es el resultado de esa investigación (Lo muestra).
Esa investigación reveló varias cosas. Y voy a ser exacto, yo tengo aquí las notas que saqué del informe este que tengo aquí. Aquí está lo que dice:
¿Quién y cómo suministró esta tecnología a Sudáfrica?
1) Bélgica y Canadá, una compañía cuyo nombre es Space Risecht Corporation of Bélgica y Canadá. Esa compañía les construyó y les vendió a los sudafricanos los proyectiles de 155 milímetros, auxiliados por cohetes capaces de ser portadores de armas nucleares tácticas. Canadá, uno de nuestros "fiscales", ahí está.
2) Alemania: empresas alemanas construyeron dos instalaciones de enriquecimiento de uranio del que se usa para el armamento nuclear." Ahí tienen a Alemania, otro de nuestros "fiscales".
3) No podía faltar el principal: Estados Unidos. Estados Unidos le proporcionó a Sudáfrica su primer reactor nuclear.
Ahí ustedes tienen cómo se fue haciendo esto. ¿A dónde llegó esto? Bueno, que Sudáfrica en los ochenta realizó una prueba donde lanzó un misil a 1 450 kilómetros hacia el Atlántico Meridional, o sea, hacia el sur de Sudáfrica.
Ya vemos cómo aquí, en este caso, se está creando una incipiente potencia nuclear. Se logran desentrañar algunas cosas, aunque no todas.
Pero, ¿qué sucede? Todos nosotros sabemos que Cuba prestó su ayuda internacionalista en Angola, todos sabemos la historia que ocurrió, y yo quiero ser muy exacto en esto que voy a decir. En el momento, que todos aquí recuerdan, del avance hacia el sur de las tropas cubanas y angolanas, aquel momento heroico de la batalla de Cuito Cuanavale, aquel momento que fue a la larga decisivo, fue lo más importante para que se acabara el apartheid y cambió el curso de la historia en el Cono Sur de Africa. En ese momento y atiendan bien esto que voy a decir, Sudáfrica tenía siete bombas nucleares, siete bombas atómicas tenía Sudáfrica en ese momento; pero lo más terrible, en ese momento en que las tropas iban avanzando hacia allá, que todos recuerdan, Estados Unidos sabía que Sudáfrica tenía las siete bombas nucleares, ¿y qué hizo Estados Unidos? Primero, no dijo nada, y lo sabía perfectamente; segundo, estuvo esperanzado y uso con toda intención la palabra esperanza y apostó todo el tiempo a que Sudáfrica usara las bombas nucleares contra las tropas cubanas.
Ahora bien, cualquiera se podría preguntar, bueno, ¿cómo fue aquello, lo sabíamos, qué pasaba? Anteriormente y no es primera vez que se habla de esto el Comandante en Jefe ha explicado que ante fuertes indicios de todo esto que hemos explicado de las bombas que tenía Sudáfrica, su potencial nuclear, las tropas cubano-angolanas adoptaron tácticas especiales que consistieron en la creación de grupos tácticos poderosamente armados de no más de 1 000 hombres. Estos grupos tácticos repito, poderosamente armados de no más de 1 000 hombres fueron apoyados por una importante fuerza de aviones de combate Mig-23 y 1 000 armas antiaéreas de diverso tipo; o sea, que también se tuvo en cuenta todo esto.
Ahora, alguien puede decir: Bueno, esto es un poco exagerado. Los norteamericanos sabían esto. De verdad su irresponsabilidad es tan grande que estaban apostando a nada más y nada menos que al uso de bombas atómicas. Es posible que alguien dude, es humano dudar. Yo les voy a leer una cosa.
Chester Crocker fue, durante todos estos años, el subsecretario de Estado de Estados Unidos para los asuntos del continente africano, o sea, el viceministro de Relaciones Exteriores de Estados Unidos para Africa. Era un hombre perfectamente informado de todo lo que pasaba en Africa y tenía muchas relaciones en la zona. Después que se retiró del puesto, Chester Crocker escribió un libro, y yo voy a leerles lo que escribió este hombre en su libro, repito, el subsecretario de Estado para Asuntos Africanos de Estados Unidos en esa época. Dice Chester Crocker:
"Si Cuba hubiera traspasado la frontera de Sudáfrica, se hubiera producido una nueva Corea, con la diferencia de que se hubieran usado armas muy fuertes."
Entonces, si a usted le quedaba alguna duda, qué se desprende de esta frase: primero, lo sabían perfectamente, no pueden alegar desconocimiento ni que los sudafricanos no se lo dijeron, etcétera, lo conocían perfectamente; segundo, sabían perfectamente y de esta frase se desprende que dejaron correr, o aspiraron, o soñaron con que usaran las armas nucleares contra las tropas cubanas.
Alguien puede decir que esto habla por sí solo, yo mismo diría: Saque usted sus propias conclusiones. Pero es que aquí yo mismo quizás me voy a traicionar un poquito de lo que digo siempre. Es que esta es una de las cosas más irresponsables que yo recuerdo en los últimos tiempos, que uno de los países que se supone que deba ser más responsable, que se dice que está negociando permanentemente tratados de limitaciones de armas estratégicas, que alerta los peligros nucleares, que dice que esa es una de las causas de posible intervención de la OTAN en su nueva estrategia en cualquier lado, que ese país haya sido demostrado que apostó a que se usaran armas nucleares contra un ejército que estaba preparado, pero no las tenía. Eso es tan irresponsable... Se han usado una sola vez, en Hiroshima y Nagasaki, y por supuesto, las usaron ellos; pero aquí apostaron a que lo hicieran.
Finalmente, ya que estamos hablando de derechos humanos, Naciones Unidas, respeto a la ley, yo quiero decir algo, y se lo voy a leer para ser más exacto.
Estos países que votaron contra Cuba: Estados Unidos, Alemania, Francia, etcétera, fíjense lo que hicieron: primero, en Naciones Unidas, en esos años se presenta una resolución que decía así:
"Resolución contra la colaboración militar y otros tipos de colaboración con Sudáfrica.
"Estados Unidos y el Reino Unido votaron con que se aprobara una resolución que prohibía la colaboración militar y otros tipos de colaboración con la Sudáfrica del apartheid", o sea, que lo hicieron en secreto, y ayudaron en secreto; pero a la hora de votar en público, ni siquiera aprobaron eso, aunque fuera farisaicamente, ni siquiera lo aprobaron. El resto de los países de Europa Occidental y Canadá se abstuvieron a esta resolución contra esta colaboración militar.
Esta es más increíble todavía:
Una resolución que condenaba y prohibía las relaciones entre Sudáfrica e Israel por todo este escandaloso trasiego nuclear, etcétera se llevó a votación, y todos los países, Estados Unidos, Reino Unido, sus aliados europeos, votaron contra esta resolución, sabiendo que Israel había servido de puente y traslado directo de tecnología que permitía usar las armas nucleares para Sudáfrica.
Finalmente, si queda alguna duda de esto, hay un tratado que se llama Tratado de no proliferación de las armas nucleares, y todo esto que se empezó a hacer durante decenios, que se hizo en secreto, no fue otra cosa, independientemente de lo que se piense del tratado estamos hablando de la hipocresía, del fariseísmo de Estados Unidos y de los occidentales, a eso es a lo que me quiero referir, a los aliados de Europa Occidental, no cabe duda de que toda esta actitud llevó: uno, a que se creara una fuerte potencia nuclear y que se desarrollara una incipiente que repito, por suerte, no pasó de ahí; dos, el peligro, la irresponsabilidad con que Estados Unidos principalmente manejó todo este asunto.
De todas maneras se podía preguntar uno: violaron un tratado, votaron contra resoluciones que lo único que hacían era tratar de evitar catástrofes, evitar problemas, votaron contra esto. ¿Quién dijo algo, quién preguntó algo? ¿Qué Comisión de las Naciones Unidas se ocupó de esto? La prensa apenas lo ha tocado. ¿Quién responde por esto?
Yo, Carmen Rosa, quería terminar diciéndote que aquí en estas mesas redondas, después de la votación de Ginebra, se han empezado a decir cosas concretas fuertes, acusaciones de temas específicos. Estamos hablando de ejecuciones, estamos hablando de proliferación de potencias nucleares, de irresponsabilidades. Se ha hablado de Entendimiento secreto; se ha hablado de violaciones de la ley y, sin embargo, nadie, ni en la prensa, ni funcionarios, ni gobiernos, responde.
Aquí se habló el otro día del silencio, y el silencio a veces también es una táctica, el silencio se usa, no solo es gritar. No solo es acusar. A veces el silencio es la orientación que les dan a periodistas de estos que hay muchos por ahí, pagados, por mucha gente, y puede ser.
Es muy curioso que tú hagas acusaciones, y entonces a veces a cosas insignificantes les dedican cuartillas, a cosas fabricadas se les dedican decenas de cuartillas, decenas de despachos, se paga satélites, se paga todo; sin embargo, se hacen acusaciones muy concretas aquí, muy específicas, y mira, silencio.
Carmen R. Báez.- Creo que es muy bueno eso que has dicho, Taladrid, en el sentido de que para esta misma mesa redonda estuvimos buscando, porque las mesas redondas, compañeros, muchas veces están aquí desarrollándose y están entrando cables reportando lo que se ha dicho, respondiendo, y es verdad lo que tú dices, aunque, bueno, el silencio también otorga.
Reinaldo Taladrid.- Yo le quisiera subir la parada. A cualquiera que tenga alguna duda de esto puede ser que alguien tenga alguna duda, en el mejor sentido, lo retamos a que nos rete; que le demostremos si es así o no es así, si hay Entendimiento secreto, si hay orientaciones de un país a otro en embajadas, si se fabrican potencias nucleares irresponsablemente en zonas de alto conflicto, si se mata gente por el estado extrajudicialmente; que nos rete a que se lo demostremos. Con mucho gusto lo hacemos, y si no lo hacen, a veces sería en ese caso una confesión de parte... El silencio sería la confesión de parte, y a confesión de parte, relevo de prueba.
Lázaro Barredo.- De todas maneras para agregar ahí una posdata.
Fíjate, independientemente de que reten, nosotros hemos dicho cosas aquí que debieran de dar bastante explicaciones, porque ahí están en concreto. Son datos, son elementos, son hechos, y los hechos ameritan ser respondidos.
Carmen R. Báez.- Nosotros tenemos aquí en el público invitado a un compañero, Iroel Sánchez, presidente del Instituto Cubano del Libro, me parece que sería muy importante que le pudiéramos pedir también su opinión, porque fue combatiente en Angola, y de todo esto que ha hablado Taladrid, que hablaba de cuando estaban nuestras tropas allá y el desarrollo de armas nucleares en Sudáfrica, él era de los combatientes que estaban allá en Angola brindando también su colaboración.
Me parece que sería muy bueno escuchar tu opinión en esta mesa y tus vivencias también por allá.
Iroel Sánchez.- Habría que decir, en honor a la verdad, que el tema de la hipocresía occidental en Africa, específicamente su complicidad con el régimen del apartheid, trasciende el tema nuclear, también tiene que ver con el armamento convencional y tiene que ver con la posibilidad que tuvo Sudáfrica de rearmarse después de la derrota que sufrió en 1975 y 1976, y el severo golpe que le propinaron allí las tropas cubanas.
Desarrollaron nuevos armamentos, por ejemplo, ellos se quedaron muy impactados con el BM-21 y construyeron una copia de eso, que es el Backcri, un lanzacohete múltiple reactivo, y para eso contaron con el apoyo material y financiero de Occidente. Pudieron desarrollar otros armamentos bastante sofisticados y pudieron adquirir, por ejemplo, cazabombarderos de combate Mirage, que no se fabrican en el Tercer Mundo; no se fabrican en Burundi, ni en Malasia, se fabrican en Francia, esa misma Francia que acaba de votar contra nosotros en Ginebra. Si hicieran falta pruebas, ahí están los aviones Mirage derribados por las tropas nuestras, el último de los cuales tiene un significado muy especial, fue derribado en la zona sur de la ciudad de Menongue, alrededor de una zona que está por un río que se llama Cuatid, y fue el último avión derribado. Después de eso los sudafricanos no volaron más y eso constituyó la antesala de la derrota que sufrieron el 23 de marzo en Cuito Cuanavale, donde los tanques sudafricanos cayeron en los campos minados y se dio lugar a esa paradoja que el Comandante en Jefe relataba, donde decía: los tanques sudafricanos volaban y la aviación permanecía en tierra.
Pero habría que decir también que la actitud farisaica de las potencias occidentales tiene un fundamento histórico, porque fueron esas potencias coloniales las que convirtieron en esclavos a millones de hombres y mujeres a lo largo de siglos, fueron las que alentaron el tráfico y la trata negrera a través del Atlántico, fueron las que fomentaron las rivalidades tribales entre esos pueblos para así poder hacer avanzar sus intereses colonialistas, fueron las que en 1885 se dividieron ese continente en la conferencia de Berlín, trazando fronteras arbitrarias que hasta hoy están provocando problemas y conflictos étnicos y territoriales, a cada rato lo vemos en ese continente; que también fue Occidente el que convirtió el mercenarismo en un método sistemático para enfrentarse a los movimientos de liberación de esos países.
Allí, además, hay que decir que los crímenes y las violaciones de los derechos humanos cometidos por los mercenarios darían para miles de resoluciones en Ginebra. Debieran disculparse ante esos pueblos en vez de estar fabricando calumnias.
Por ahí a cada rato sale una disculpa, y creo que muy justa, ante el pueblo judío por el holocausto; pero hay holocausto, que llevamos aquí contando siglos de millones de hombres y mujeres de ese continente, al que se suma eso que han hecho con los mercenarios, y nadie ha pedido una disculpa a esos pueblos.
También se conoce, y está documentado, cómo la CIA fabricó y construyó con sus títeres, como Chombe, Mobuto, Kasavuvu, el asesinato del primer ministro congolés, Lumumba, eso fue en 1961, y después utilizó a los europeos, específicamente a los belgas, para frenar el avance, en el año 1964, de los patriotas lumumbistas.
Hay que decir que el 11 de agosto de 1964, en el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, y eso consta, esas notas existen, bajo la dirección del presidente Johnson se acordó, en colaboración con el primer ministro belga, Spaak, contratar mercenarios europeos para que no aparecieran norteamericanos en la intervención en el Congo-Zaire. Eso está ahí, se puede buscar, se llama NCC Mitin File, Box No.1, Biblioteca Lyndon Johnson.
Cualquier semejanza con lo que están haciendo hoy con la República Checa, que son los mercenarios europeos de esta ocasión, no es como en las películas, no es pura coincidencia.
Habría que preguntarse qué hacía Cuba en esos años en Africa. Unos meses después, en enero de 1965, el Che en el Congo se reunía con el presidente del Congo Brazzaville, en Bazemba de Bat, y se reunía con el presidente del MPLA, Agostinho Neto, y comenzaba la colaboración cubana con los movimientos de liberación en el Africa negra, y digo el Africa negra con toda intención, porque ya en 1963 una brigada cubana, de más de 700 hombres, había estado en Argelia frenando las pretensiones expansionistas de Marruecos hacia la naciente República argelina, que acababa de librar una guerra de liberación que conmovió el mundo, y Marruecos tenía pretensiones sobre territorios que tenían importantes yacimientos minerales.
Habría que recordar también la intervención de la CIA en 1975, creo que estamos viendo imágenes de la participación cubana en ese entonces allí, la intervención de la CIA a través de los racistas sudafricanos, la UNITA, el FNLA, el ejército de Mobuto y también mercenarios, para conjurar la independencia de Angola. John Stockwell que era el oficial CIA, jefe de esa operación, ha escrito un libro que se llama En busca de enemigos, que narra muy bien todo, cómo Estados Unidos, en complicidad con gobiernos europeos, organizó esa operación, frustrada por la participación de los internacionalistas cubanos allí.
Habría que decir que desde entonces más de 300 000 cubanos, combatientes, se enfrentaron al régimen del apartheid ahí y que junto a los como decía Taladrid patriotas namibios y los patriotas angolanos, lograron propinarle una derrota estratégica al régimen del apartheid. Pero esos 300 000 cubanos estaban allí también defendiendo los derechos humanos de millones de hombres y mujeres, cuyo único pecado es tener un color de la piel distinto al de quienes quieren erigirse en modelos de conducta y que fueron cómplices de ese régimen oprobioso, que fue el régimen del apartheid.
Habría que igualmente decir que hoy, mientras Cuba invierte en miles de médicos en Africa, en la creación de universidades para formar médicos allí, las transnacionales de ese mismo Occidente extraen recursos por millones y millones de dólares de allí, y no dedican un centavo a resolver los problemas gravísimos que enfrenta ese continente. Aquí se ha hablado de algunos de ellos, entre ellos, 23 millones de enfermos de SIDA, que están condenados a no salvarse por este mismo sistema del cual se ha estado hablando aquí.
Les propongo que veamos el mejor resumen que se ha hecho de la batalla cubana por los derechos humanos en Africa, que es la fiesta de gratitud hacia nuestro pueblo, que constituyó la presencia de Fidel en el Parlamento Sudafricano.
(Proyectan video con palabras del Cmdte)
Cuba es una pequeña isla al lado de un vecino muy poderoso, pero en los centros de enseñanza de Cuba se han graduado 26 294 profesionales y técnicos (Aplausos), y se han adiestrado 5 850 de distintos países de Africa (Aplausos).
Un total de "80 524 colaboradores civiles cubanos, de ellos 24 714 médicos, estomatólogos, enfermeras y técnicos de la salud, los que unidos a decenas de miles de profesores, maestros, ingenieros y otros profesionales y trabajadores calificados, han prestado servicios internacionalistas en Africa; y 381 432 soldados y oficiales han montado guardia o han combatido junto a soldados y oficiales africanos en este continente, por la independencia nacional, o contra la agresión exterior a lo largo de más de 30 años. Una cifra que se eleva a 461 956, en un breve período histórico. De las tierras africanas, en las cuales trabajaron y lucharon voluntaria y desinteresadamente, solo llevaron de regreso a Cuba los restos de sus compañeros caídos y el honor del deber cumplido."
(Ruedan video con imágenes donde la población africana canta al Cmdte. en Jefe.)
Carmen R. Báez.- Siempre que veo esas imágenes me conmuevo, porque no es solamente el canto a Fidel Castro, es el canto a un símbolo que resume también cómo un pueblo tributa y colabora con países de los cuales nosotros procedemos, todos llevamos de ellos algo en la sangre; y ver también ese canto es el agradecimiento de esos pueblos al sacrificio del nuestro. En eso se resume. Y ver que son representantes de ese pueblo, con ese canto tan sentido, emociona.
Y hablando de Africa, hablando de Europa y hablando de racismo, creo que deberíamos dedicarle también unos minutos a un tema como ese. Aquí se ha hablado de eso en varias ocasiones, tenemos dos periodistas en nuestra mesa que pudieran ayudarnos a profundizar un poquito un aspecto como el racismo y Europa.
Les pediría a Pedro de la Hoz y a Arsenio que nos ayudaran a ir cerrando todo este bloque que hemos dedicado a Europa con un tema tan interesante como este.
Pedro de la Hoz.- Creo que vale la pena intentarlo, porque el racismo y la xenofobia son temas muy enraizados en la trama histórica de los países que ejercieron el voto contra Cuba en Ginebra.
En estos países han proliferado las más terribles teorías discriminatorias. Recordemos desde el antisemitismo secular hasta esas tesis enloquecidas, delirantes y horribles que plantean la superioridad étnica sobre la base del color de la piel, y eso que han llamado a veces la supuesta pureza de sangre.
Esos patrones racistas, por cierto, estuvieron presentes como un componente esencial en la ideología que acompañó al establecimiento de la explotación colonial en Asia, Africa y América Latina, y eso todos lo sabemos. El brutal y prolongado saqueo de las colonias fue acompañado por el exterminio, el sometimiento y la degradación cultural de los pueblos originarios de los territorios colonizados, acciones que, también todos lo sabemos, se pretendieron justificar, o se pretendieron fundamentar, mediante la presunción de una superioridad racial y civilizatoria que no admite, realmente, ni la más mínima argumentación científica, ni el más precario sostén moral.
Nunca será suficiente, compañeros, recordar cómo en nuestra América para no ir muy lejos civilizaciones que habían alcanzado niveles de organización, conocimiento y desarrollo espiritual realmente aventajados, fueron aniquiladas, desarticuladas y sometidas por invasores europeos que les llevaban la delantera en tecnologías militares y la utilización del caballo.
Para esos europeos vale también la pena recordar, que trajeron terribles enfermedades que eran desconocidas por acá y que diezmaron con esas enfermedades a poblaciones enteras, los nativos americanos no poseían alma, ni siquiera condición humana. Tampoco para ellos los africanos, que fueron arrancados de sus tierras por la fuerza para ser esclavizados, eran gentes que tenían condición humana. Y eso me parece terrible.
Cuando uno lee las crónicas de la época, se da cuenta de que ser negro era ser una bestia salvaje; incluso, les llamaban piezas de ébano, o sacos de carbón, en el lenguaje de la trata negrera, lo cual son términos sencillamente repugnantes.
Claro, alguien pudiera pensar que estoy haciendo historia antigua; pero yo creo, Carmen Rosa, que era necesario, por lo menos, dedicar esos minuticos a contextualizar de dónde viene esto, a situar los orígenes.
El racismo y la xenofobia no son historias antiguas en este caso, son prácticas cotidianas en los países que nos acusan a nosotros de violar los derechos humanos, sobre todo en los países europeos.
Hay que ver cómo mucha gente puede pensar que están en retirada estas tendencias racistas y xenófobas, porque es cierto que se habla de multiculturalidad, de multirracialidad, e incluso hay formulaciones políticas y jurídicas sobre esto; pero, lamentablemente, persisten el racismo y la xenofobia, y persiste tanto en esa mirada paternalista, por encima del hombro, conque el Norte mira hacia al Sur, de la cual se hablaba aquí, y mirada que implica una percepción racista en el ordenamiento mundial; como persiste también en lo interno de estos países, donde cada día se acentúa de manera sutil, y a veces nada sutil, la discriminación y la xenofobia como virus que han penetrado muy bien en el tejido social de estas sociedades.
Claro, nos llevaría horas enteras exponer el largo inventario de los desmanes racistas y xenófobos que se han registrado y se registran en estos países, de los cuales son víctimas y eso sí quiero aclararlo muy bien no solo ciudadanos originarios de los antiguos territorios coloniales, incluso no solo gente que ha adquirido la ciudadanía, o sea que viajan de Africa, de Asia y de América Latina y adquieren la ciudadanía de estos países europeos, sino personas que son europeos de segunda y tercera generación, solamente que tienen otra pigmentación de la piel y otro origen étnico.
Ahora, también creo que vale la pena detenernos aunque sea sucintamente, en otra cosa que es una gran verdad y que es una pregunta que se hacen muchos de nuestros televidentes y radioyentes, que es esto: ¿Qué hacen en Europa Occidental tantos y tantos africanos, asiáticos, latinoamericanos y por qué permanecen allí, si es que se les discrimina?
Bueno, primero, tenemos que tener en cuenta que estas personas provienen de países saqueados, de países subdesarrollados, pobres, de antiguas colonias, y que ven en Europa, en las antiguas metrópolis, una oportunidad de sobrevivencia, una oportunidad para enviar dinero a sus familias que quedaron allá en sus países, y eso también hay que tenerlo en cuenta.
En segundo lugar, Europa atrajo a muchas de estas personas, tanto a las antiguas generaciones como a los que entraron hasta hace muy pocos años, cuando necesitó mano de obra barata y para que realizaran trabajos que los propios europeos no quieren realizar. Desde luego, ahora hay un problema: con los adelantos científico-técnicos, con los nuevos recursos tecnológicos y con la elevación brusca de la productividad que ha tenido lugar, con la informática y la robotización en esos últimos años que han traído, por supuesto, también desempleo dentro de los propios ciudadanos europeos, esta Europa Occidental ha puesto restricciones migratorias, lo cual es una paradoja: por un lado necesitó en un momento a estos emigrantes y por otro lado ahora los restringe. Hay una relación muy tensa entre emigración y aceptación de inmigrantes en la Europa actual.
Y en tercer lugar, hay que contar, en el caso de los africanos y de los asiáticos, con los desplazados de los conflictos bélicos; conflictos en los que Europa muchas veces le hace el coro a Estados Unidos que es, obviamente, el principal responsable. Muchos de estos desplazados van a parar a Europa, por supuesto.
En el caso de los latinoamericanos, quiero precisar algo, y es que hay miles de latinoamericanos que se establecieron allí en los años setenta y en los años ochenta, durante la época de las dictaduras militares apoyadas por Estados Unidos. Muchos gobiernos europeos, es bueno reconocerlo, entonces les dieron asilo y refugio y por eso hay hoy tantos latinoamericanos allí asentados. Pero hay muchos más todavía que también se sienten atraídos por una Europa que no sufre la catástrofe neoliberal como la sufren los países latinoamericanos y que acuden allí con el espejismo de aquellas políticas de bienestar social y de solidaridad, ya hoy desaparecidas, con que se beneficiaron sus compatriotas años atrás; y, por supuesto, aspiran a instalarse allí en Europa para integrarse a las comunidades latinas existentes en el viejo continente.
Insisto, contra estos africanos, asiáticos y latinoamericanos se ejercen prácticas racistas y xenófobas.
En Gran Bretaña para entrar ya en el orden de los ejemplos muy rápidamente, un país que votó contra Cuba en Ginebra, está el caso de Stephen Lawrence, un hombre negro, víctima de un ataque no provocado por él al sur de Londres en 1993. Cuando llega la policía metropolitana al lugar de los hechos, lo encuentra con un tajo en la garganta y lo deja desangrarse; después de cinco años no se llegó a esclarecer nunca qué fue lo que pasó con los culpables de que le pasara esto a Stephen Lawrence, ese es un caso.
Producto de este caso el escándalo fue tal, que la policía metropolitana londinense tuvo que establecer una llamada Fuerza Especial sobre Delitos Racistas y Violentos, la cual, sin embargo, hasta el año pasado no había podido dilucidar el linchamiento de un músico de origen caribeño llamado Michael Menson y de Ricky Reele a manos de jóvenes blancos neonazis o con ideas fascistas.
Vayamos a otro país, a Francia Francia que sumó su voto en la Resolución anticubana; casos de los que voy a hablar: Septiembre de 1998, ciudadanos de Sri Lanka que pretendían entrar a Francia como emigrantes, fueron amordazados y golpeados en el momento de la expulsión por parte de las autoridades migratorias; tuvieron que radicar esta denuncia ante organismos internacionales, porque en las comisarías francesas y en los tribunales franceses no se les hizo ningún caso.
Ahora mismo, muy fresco, pueden buscar los periódicos y, además, en el Noticiero de Televisión se ha visto en estos días: Abril del año 2000, hace una semana apenas: Estallaron disturbios y manifestaciones en las calles de la ciudad francesa de Lille, ¿cuál fue el motivo?, el asesinato de un argelino por motivos raciales.
Vamos a otro país, brevemente, Alemania que también votó la Resolución anticubana en Ginebra. Aquí tengo uno reporte del Comité Contra la Tortura, de la ONU, que expresó en 1999 su preocupación por el bajo índice de procesamiento de las denuncias por malos tratos policiales contra inmigrantes y ciudadanos de origen extranjero. Las autoridades germanas dieron la callada por respuesta ante esta denuncia radicada en la ONU.
Creo que nuestros televidentes y radioyentes no olvidarán el acoso y la quema de una familia turca, que fue uno de los hechos más horribles que se han podido ver por la televisión, sucedía en Solingen a principios de los noventa, lo cual fue el más infame suceso de expresión xenófoba que ha victimizado a la población turca en Alemania, como todos sabemos, y los propios alemanes lo saben demasiado bien.
¿Esto es racismo o no? ¿Estas no son prácticas xenófobas que existen actualmente? Yo creo que de eso hay que hablar, hablar duro y hablar bien.
Arsenio Rodríguez.- Ahora que Pedro habla sobre el racismo, yo quisiera hacer una reflexión y agregar algunos de los elementos que estuve haciendo mientras miraba las imágenes, imágenes que no son precisamente de los orígenes de esta situación en Europa, sino que son muy contemporáneas, de hace unas semanas, unos días, y cómo vemos la represión que existe contra los negros, los mulatos, los gitanos, etcétera.
Ahora, mucho más peligroso, digamos, que esa represión que se da en las calles, es el concepto racista que muchos de estos gobiernos tienen sobre lo que constituye la mayoría de la población mundial que reside en los países del Tercer Mundo.
Para muchos de estos gobiernos que ocultan en un discurso demagógico estos conceptos racistas, los pueblos que vivimos en el Tercer Mundo somos incapaces de desarrollar nuestros propios países, e incluso hasta de gobernarnos. La historia demostró que esto es muy peligroso y sabemos que el nazismo existió en el planeta gracias a este tipo de criterio, y con el nazismo existieron los campos de concentración, y con los campos de concentración la eliminación física de millones de seres humanos que también eran considerados inferiores.
Similares concepciones racistas ya se ha hablado aquí del tema permitieron, ante la complacencia europea, norteamericana y de otras naciones desarrolladas, el criminal sistema del apartheid, que como también se explicó aquí, no desapareció por la buena fe de estos gobiernos, sino sencillamente por razones que ya han sido explicadas.
Ahora, ¿qué sucede? Existen en todas estas naciones que votaron en contra de Cuba en Ginebra presencia de grupos neonazis, de grupos racistas, xenófobos, que, además, no solamente son grupos de delincuentes y de inadaptados, sino que también conforman partidos políticos que, en algunos países como Francia, Alemania e Italia, han llegado incluso a ocupar determinada posición electoral en recientes elecciones. Y para no ir muy lejos, en Austria, concretamente, forman parte hoy día, en este momento, de la coalición de gobierno.
La esencia de este fenómeno lo que demuestra es que, sencillamente, en estos países existe el fenómeno y no es combatido porque es compartido por estos gobiernos.
Hoy la historia oficial en estas naciones, lamentablemente, no explica a las nuevas generaciones el criminal pasado colonial de explotación y saqueo de nuestras naciones, la destrucción de nuestras culturas, como decía Pedro, la masacre de nuestros aborígenes; somos, sencillamente, y lo reitero porque es la concepción oficial de ellos, pueblos inferiores.
Quisiera trasladar una reciente encuesta que hizo la Comisión Europea, que es el órgano ejecutivo de la Unión Europea, donde se refleja y cito textualmente que "más del 33% de los europeos se consideran racistas o muy racistas". Esto es lo que justifica la inauguración en Viena, capital de Austria, hace muy pocos días, de lo que llaman Observatorio Europeo para el Racismo y la Xenofobia, y que el presidente de esta comisión, el italiano Romano Prodi, calificó esta institución como un medio para lograr una información objetiva y confiable.
En mi opinión, pienso que el primer caso que esta institución va a analizar es el intento de asesinato de un adolescente negro de 17 años en Londres, llamado Christopher Barton, quien se dirigía tranquilamente a su casa y un grupo de blancos trató de darle candela. Barton no murió, pero tuvo que ser atendido por varias quemaduras.
Como ves, Carmen Rosa, estos son solamente algunos ejemplos concretos de violación de los derechos humanos en estas naciones que ahora tratan de condenarnos.
Carmen R. Báez.- Pedro, tú y yo hemos conversado en algunas ocasiones de algunas vivencias personales que tú tienes. Creo que tenemos todavía un poquito de tiempo, que pudiéramos compartir, quizás, con algunos televidentes, experiencias que tú has tenido cuando has cubierto eventos culturales, has estado por Europa.
Me parece que sería muy bueno que pudiéramos compartirlo y quizás muchos televidentes encuentren también similitud con cosas que les puedan haber pasado a ellos o a sus propios familiares.
Pedro de la Hoz.- Puedo poner dos ejemplos, pudiera poner más, pero dos ejemplos de los cuales he sido testigo.
Uno de ellos sucedió en el año 1993, cuando yo estaba haciendo la cobertura de una gira internacional del coro Exaudi, un excelente coro que seguramente casi todos los que están en sintonía con nosotros lo conocen. Ibamos de Bulgaria y entrábamos a Alemania, entramos por Munich. El coro estaba integrado por 10 hombres y 10 mujeres en esa oportunidad, porque era el coro agrandado. Cuando fuimos a entrar, las autoridades migratorias separaron fíjense ustedes qué casualidad a los tres hombres negros y a la única muchacha negra que formaban parte del coro. Como ya se demoraba aquella retención, voy a averiguar qué era lo que pasaba, y con un cinismo y una frialdad espantosa aquella autoridad me dice: "Están aquí retenidos porque como son negros y vienen de Bulgaria, hay que revisarlos bien, porque nuestra experiencia nos dice que es posible que sean narcotraficantes, mulas, que lleven narcótico." Esa es una anécdota.
La otra: Estoy en Madrid en 1997 en ocasión de que al maestro Harold Gramatges se le entregara el Premio Iberoamericano de la Música "Tomás Luis de Victoria". Estoy en un restorán, en el Madrid de los Austria y veo a dos muchachas negras que van a entrar al restorán y una pareja de guardias les pide la documentación en la puerta, toma sus documentos y las deja ir. Entonces, el dueño del restorán comentó allí para los parroquianos que estaban consumiendo en este local: "Bueno, menos mal que eran turistas, porque como eran dominicanas, imagínense ustedes, si llegan a ser las que radican aquí es que estaban pensando que eran prostitutas, porque la prostitución es la industria nacional de República Dominicana y es el principal producto que exporta a España."
Yo creo que sencillamente huelgan los comentarios, es algo verdaderamente repugnante.
Ahora, antes de concluir, o para cerrar ya el tema, quería apuntar algo que tengo por aquí que no quisiera dejar pasar por alto, y es una última acotación sobre un país europeo no occidental porque, bueno, publicamos hoy también la lista de la votación, al principio del programa que votó contra Cuba en Ginebra, y hablo de Rumania, y no vamos a sacar historias antiguas, sino muy fresquitas, demasiado recientes: junio del año pasado, ciudad de Sruleti: Decenas de agentes de la policía irrumpieron en viviendas de gitanos, golpearon a mujeres y niños, un gitano salió corriendo y tres agentes le dispararon por la espalda. Nada pasó, a la denuncia nadie le hizo caso.
Otro más, y último: enero de 1999 es decir, hace un año y pocos meses, escenario: una discoteca de Bucarest. El dueño se niega a admitir en su interior a tres parejas formadas por jóvenes negros con muchachas rumanas. Al oír la discusión, una turba de borrachos sale del local y apalea, les da golpes de todos los colores a estas tres parejas.
Lo importante es esto: Hay un videoasta que está filmando la escena con su cámara, un video, la policía se percata de ello, le pide la cinta de video como testimonio para usarla en un juicio que todavía no se ha efectuado. El caso es que este aficionado, por suerte, había hecho una copia de esta cinta y la envió a un festival de documentales que es donde único se ha podido ver.
Yo creo que con estos testimonios, que son nada más que la punta de un gigantesco iceberg de inequidades y de violaciones de los derechos humanos, podemos ilustrar fehacientemente cómo el racismo y la xenofobia son temas de una lacerante actualidad.
Carmen R. Báez.- Muchísimas gracias, Pedro. Lázaro me está pidiendo la palabra.
Lázaro Barredo.- Yo quería agregar a todo eso que ese racismo y esa xenofobia tienen, incluso, manifestaciones mucho más criminales y sofisticadas hoy en esa Europa culta que ha votado contra nosotros insensiblemente, como ya bien se ha explicado aquí.
Yo conocí y publiqué un reportaje en Juventud Rebelde hace algún tiempo la historia de las "casas de engorde", que fue una cosa que me impactó tremendamente, porque de verdad que le ultraja a uno los sentimientos.
¿Qué cosa es la "casa de engorde"? Es sencillamente una manifestación racista increíble en Europa: en varias capitales europeas, de manera conocida, se secuestran niños en países del Tercer Mundo, fundamentalmente en Tailandia, América Latina, más recientemente en países europeos, sobre todo por los ojos. Son niños abandonados, niños de la calle, depauperados, que esta gente, clandestinamente, o en tráfico humano, llevan para esas capitales europeas, empiezan a curarlos, tienen médicos para atenderlos, los alimentan, los ponen bien saludables, y a partir de ese momento entonces empiezan a vender sus órganos. Venden los ojos de un niño, venden el hígado de un niño, venden los riñones, venden distintas partes de ese niño, lo van mutilando hasta que ya es una piltrafa humana, algo que hay que desechar, hasta que acaban con la vida de esos niños. Y eso existe en la culta Europa, esa es una manifestación de racismo en beneficio racial de una clase superior.
Ese artículo lo publiqué en Juventud Rebelde. Lo empecé a conocer, precisamente, en la Cumbre Mundial de los Derechos Humanos en Viena en el año 1993, y fue un tema que ulteriormente estuve siguiendo, y que es una manifestación mucho más criminal todavía de ese racismo del que estamos hablando.
Carmen R. Báez.- Cuando estábamos preparando nuestra mesa y pensábamos en los temas que podíamos ir abordando, con toda intención queríamos que el racismo fuera uno de los temas que fuera cerrando la sesión de hoy, y haciendo una selección con los compañeros de la Televisión Cubana, decidimos que hay un material que nos parece que resume mucho este tema y también la actitud de Europa hacia los países del Tercer Mundo.
Hace muy poco concluyó en La Habana la Cumbre Sur, y en ella nuestro Comandante dio su opinión al respecto. Yo quisiera que los compañeros del Instituto Cubano de Radio y Televisión nos permitieran volver a ver un fragmento de ese discurso de clausura en la Cumbre Sur, efectuada acá en La Habana. Por favor.
Olvidan también que cuando Europa estaba poblada por aquellos que el imperio romano llamaba bárbaros, en China, India, el Lejano y Cercano Oriente, el norte y el centro de Africa, existían civilizaciones que crearon lo que todavía se conoce como Maravillas del Mundo y desarrollaron el lenguaje escrito antes de que los griegos supieran leer y Homero escribiera La Ilíada. En nuestro hemisferio los mayas y las civilizaciones preincaicas habían alcanzado conocimientos que aún hoy asombran al mundo.
Albergo la más firme convicción de que el actual orden económico impuesto por los países ricos no sólo es cruel, injusto, inhumano, opuesto al curso inevitable de la historia, sino también portador de una concepción racista del mundo, como las que en su tiempo inspiraron en Europa al nazismo de los holocaustos y de los campos de concentración que hoy llaman en el Tercer Mundo centros de refugiados, y que son realmente concentrados por la pobreza, el hambre y la violencia; las mismas concepciones racistas que en Africa inspiraron al monstruoso sistema del apartheid.
Carmen R. Báez.- Esa es, en nuestra opinión, la denuncia más fuerte que se hizo en la Cumbre Sur; pero creo que también sería bueno que viéramos la reacción de los asistentes a dicha Cumbre.
Solo así evitaremos que el barco del que hablaba en mis palabras de bienvenida choque contra el iceberg y nos hundamos todos.
Solo así nos esperará la vida y no la muerte.
(Las palabras del Comandante en Jefe recibieron una cerrada ovación)
Carmen R. Báez.- Ese es el Tercer Mundo.
En estos días, en estas dos sesiones de esta mesa redonda, estimados televidentes, hemos estado analizando quién es por dentro ese grupo de Europa Occidental y otros Estados que votaron contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra: Alemania, Canadá, Francia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Portugal, España, Reino Unido, Estados Unidos, han sido mencionados una y otra vez aquí cuando hemos hablado de nuevas formas de intervención, cuando hemos hablado de la posición de la OTAN y de Europa en la guerra de Yugoslavia, cuando hemos hablado de la posición de la OTAN y de Europa con respecto a la soberanía, cuando hemos hablado de la posición de Europa con el bloqueo a Iraq, cuando hemos hablado del Reino Unido y Estados Unidos en los bombardeos que todavía se ejecutan contra Iraq.
Hemos hablado de Europa por dentro y por fuera en lo cotidiano: hemos hablado de ejecuciones extrajudiciales, de racismo, de brutalidad policial. Pero también en estos dos días de mesa redonda hemos estado hablando de una Europa del brazo, o se pudiera decir de la mano, que no es lo mismo, aunque parezca igual, de Estados Unidos; una Europa que se deja conducir muchas veces por Estados Unidos con respecto a Cuba, el entendimiento, la posición común, han sido temas abordados en la tarde de hoy.
Hemos hablado de Europa, de la OTAN, de la nueva concepción estratégica, de la doble moral con respecto al desarrollo de las armas nucleares en países como Israel y Sudáfrica; hemos hablado de Europa y su "voluntad" para ayudar a los países subdesarrollados, a los países que ellos mismos se atreven a juzgar y a condenar en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra.
Los tan cultos, civilizados y poderosos, Alemania y disculpen que vuelva a repetir, porque creo que es muy importante, Canadá, Francia, Italia, Portugal, España, Reino Unido, Estados Unidos y algunos otros, tienen, indiscutiblemente, un índice que es símbolo de acusación, de regaño muchas veces, o de indicación demasiado hipócrita, inmoral, y creo que demasiado carcomido para creerse que un pueblo como el nuestro va a plegar sus convicciones ante tanta prepotencia.
Estamos cerrando una parte del análisis que hemos hecho de la votación que se suscitó en Ginebra, en la Comisión de Derechos Humanos.
Nosotros sabemos, estimados televidentes, que ustedes están ansiosos también por tener noticias de Elián, de Juan Miguel, de Nercy y de Hianny. El Noticiero Nacional de la Televisión Cubana ha preparado todo un material para poderlos actualizar de los últimos acontecimientos.
Nosotros, por nuestra parte, continuamos la batalla junto a ustedes, y mañana en mesa redonda, continuaremos analizando las injusticias que se comenten en este mundo. Continuaremos en la batalla por el retorno de la familia de Elián y el reencuentro completo aquí en su patria, y también siguiendo la disección que hemos iniciado de todos aquellos que votaron contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra.

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