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Timestamp: 2017-12-11 00:11:24+00:00

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Red Solidaria con la Resistencia en Honduras: ARCHIVO (nr. 68) 18 de agosto de 2009
ARCHIVO (nr. 68) 18 de agosto de 2009
El diario La Vanguardia de España publicó el pasado 13 de julio una entrevista al cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, titulada con el nombre "No soy un cardenal golpista", y el diario Tiempo de Honduras la reprodujo íntegramente en su edición correspondiente al pasado sábado 8 de agosto.
"Yo entiendo que los que han pintado eso [graffiti de `cardenal golpista` en las paredes de Tegucigalpa] no son hondureños. Está clarísimo".
Los que han pintado las paredes de cuanto muro o pared ha sido posible con mensajes como "cardenal golpista", y han gritado a más no poder consignas como "fuera, cardenal golpista", son hondureños y hondureñas que se sienten profundamente indignados porque el señor Oscar Rodríguez se ha valido de su condición religiosa para manipular las consciencias de los ciudadanos y ciudadanas. Jesucristo nunca estuvo del lado de los poderosos sino siempre al lado de los pobres y los vulnerables, y sus fugaces encuentros con ricos le sirvieron para llamarlos urgentemente a compartir sus bienes e inscribirse en el evangelio del amor y la justicia.
"No soy golpista. No me molesta [que me acusen de serlo], porque si de Jesús, que era hijo de Dios, le acusaron de todo, ¿qué no podrán decir de un ser humano? Es injusto que por cumplir un deber de conciencia me llamen golpista".
El cardenal Rodríguez tiene razón al decir que no le molesta que lo llamen golpista, porque efectivamente lo es, aunque bautice con otro nombre más elegante a su club de santulones del Opus Dei que asaltaron el Estado de Honduras, llamándolo "sucesión constitucional".
"Yo soy el primero en rechazar el golpe de Estado".
"Por internet dicen que ando comiendo con los ricos. Otra mentira. Ningún fotógrafo va a las aldeas pobres que visito con frecuencia porque no es noticia.".
"Este es un país pobre donde la política ha hecho tanto daño..."
Tras el golpe de Estado del pasado 28 de junio, el pueblo hondureño se ha lanzado a las calles a exigir el restablecimiento del orden democrático; no obstante su grito ha sido desoído por los golpistas, sus gargantas han sido asfixiadas por los gases de las hordas militares y policiales, y sus vidas están siendo aniquiladas por las balas de plomo y los cuchillos de los psicópatas disfrazados de asesores presidenciales del gobierno de facto. Mientras tanto, la comunidad internacional ha asumido la posición de gallo/gallina: "que retorne el presidente Zelaya pero todavía no", "el presidente debe volver pero éste no es el momento".
"En el comunicado [de la Conferencia Episcopal] pusimos énfasis en la búsqueda de la paz".
"En momentos de confusión es difícil encontrar documentos que ayuden a entender la verdad. Hasta el jueves después de la salida de Zelaya no conseguimos los documentos originales. Fuimos a buscarlos todos, todos. Y cuando los tuvimos convocamos una reunión plenaria de la Conferencia Episcopal para redactar el comunicado. Lo suscribieron todos los obispos".
El cardenal Rodríguez deja al desnudo su condición de convencido de las mentiras que proclaman los golpistas del Opus Dei. Es meritorio de su parte afirmar que antes del golpe de Estado no tuvo acceso a ningún documento "que le ayudara a entender la verdad" que querían imponer los oligarcas al acusar al presidente Zelaya de corrupto, traidor a la constitución, etc. Y no tuvo acceso a ellos sencillamente porque esos documentos de soporte al golpe nunca existieron antes del mismo golpe, ni hubo ningún veredicto previo de juicio alguno que llevara a la destitución del presidente Zelaya. Reconoce el cardenal que no fue sino hasta el jueves 2 de julio, cuatro días después del golpe de Estado, que tuvo acceso a los documentos que inculpaban al presidente Zelaya; que son justamente los documentos inventados y fabricados ex post por los golpistas para justificar el golpe de Estado.
"El comunicado no lo hice yo. Todos los obispos decidieron la postura a tomar. Fuimos todos".
"Los documentos prueban que las instituciones [del Estado que participaron en el golpe] operaron correctamente y se cumplió la Constitución".
Violación del artículo 242 de la Constitución. Este artículo se refiere a la ausencia definitiva del presidente de la república. Acota que "Si la falta del Presidente fuera absoluta, el Vicepresidente ejercerá la titularidad del Poder Ejecutivo por el tiempo que le falte para terminar el período constitucional. Pero si también faltare de modo absoluto el Vicepresidente de la República, el Poder Ejecutivo será ejercido por el Presidente del Congreso Nacional y, a falta de éste, por el Presidente de la Corte Suprema de Justicia, por el tiempo que faltare para terminar el período constitucional".
Violación al artículo 99 de la Constitución. "El domicilio es inviolable. Ningún ingreso o registro podrá verificarse sin consentimiento de la persona que lo habita o resolución de autoridad competente. (Â…). Exceptuando los casos de urgencia, el allanamiento del domicilio no puede verificarse de las seis de la tarde a las seis de la mañana, sin incurrir en responsabilidad".
Violación al artículo 102 de la Constitución. "Ningún hondureño podrá ser expatriado ni entregado por las autoridades a un Estado extranjero".
El presidente Zelaya fue capturado siendo objeto de todos los vituperios posibles y trasladado en un avión de la Fuerza Aérea de Honduras, sin portar nada más que su pijama, a la ciudad de San José, república de Costa Rica; donde fue abandonado en la pista del aeropuerto Juan Santamaría. Con semejante insulto a la ley y a la dignidad de un ser humano que la mayoría del pueblo hondureño había escogido como su presidente ¿todavía tiene el cardenal Rodríguez el descaro de decir que "las instituciones operaron correctamente y se cumplió la Constitución"?
Violación al artículo 84 de la Constitución. "Nadie podrá ser arrestado o detenido sino en virtud de mandato escrito de autoridad competente, expedido con las formalidades legales y por motivo previamente establecido en la Ley. (Â…) El arrestado o detenido debe ser informado en el acto y con toda claridad de sus derechos y de los hechos que se le imputan; y además, la autoridad debe permitirle comunicar su detención a un pariente o persona de su elección".
"La Constitución dice con mucha claridad que el jefe de Estado que proponga un cambio para poder seguir en la presidencia cesa de inmediato en su cargo. Eso quiere decir que cuando Zelaya fue capturado por el Ejército ya no era presidente de la República. Cesó en el desempeño de su cargo".
El artículo 89 de la Constitución es claro: "Toda persona es inocente mientras no se haya declarado su responsabilidad por autoridad competente". Sin embargo, el cardenal Rodríguez condena al presidente Zelaya antes de que éste haya sido condenado por algún tribunal y, más aún, antes de que se hubiera formalizado algún juicio en contra de su persona.
Si nunca hubo acusación formal en contra del presidente Zelaya ante los tribunales tampoco pudo haber alguna condena; por lo que su arresto y captura no procede de ninguna manera. Sólo el cardenal Rodríguez se atreve a asegurar en esta entrevista "que cuando Zelaya fue capturado por el Ejército ya no era presidente de la república"; es decir, había sido defenestrado antes de ser acusado y vencido en juicio.
"Para pacificar al país sería más prudente y más patriótico que [Zelaya] renunciara a regresar de inmediato".
"¿Con qué boca se puede pedir que regrese quien ha saqueado al Estado tan impunemente?"
[¿En qué se equivocaron los que detuvieron a Zelaya?] "En mandarlo a Costa Rica. Pero hay una explicación de un jurídico militar. La gente de Zelaya asaltó una base aérea. ¿Dónde habrían podido mantener preso a Zelaya? Las islas que tenemos son muy turísticas. Y eso habría representado una violación de todos los derechos humanos".
No se puede alegar que el traslado fuera del país del presidente Zelaya en un avión militar se hizo apelando al principio jurídico de Estado de Necesidad, ya que el Presidente no corría ningún peligro dentro de su casa, ni tampoco estaba escapándose porque ni siquiera sabía lo que habían tramado los golpistas. Y no es cierto que "la gente de Zelaya asaltó una base aérea". El mismo presidente, en su condición de comandante general de las fuerzas armadas, fue a recoger las urnas a las bodegas de la fuerza aérea. Y se hizo acompañar de gente ante la desobediencia de las fuerzas armadas en colaborar con la distribución de las urnas en todo el país.
A modo de conclusión: las pretensiones del Cardenal Oscar Andrés Rodríguez
- Juan Antonio Mejía Guerra, Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia. Frente Nacional de Resistencia Contra el Golpe de Estado en Honduras

References: artículo 242
 artículo 99
 resolución 
 artículo 102
 artículo 84
 artículo 89