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Timestamp: 2019-02-17 22:51:44+00:00

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La Garita de Herbeira » Un año después
El proceso golpista continúa sin que las instituciones, salvo algunos jueces que pese a las presiones y amenazas resisten de forma heroica en su intento de aplicar la Ley, hagan nada útil para evitarlo.
Es verdad que el discurso real, hoy hace un año, nos ofreció un momento de esperanza que resultó tan fugaz como una nube de verano. Tras un momento de desconcierto y disimulo acaso para despistar sus verdaderas intenciones y tapar incompetencias, felonías o desfalcos, los políticos e instituciones que debieran combatir el golpe volvieron a relegar a la nación dejando a más de la mitad de los españoles residentes en Cataluña abandonados a su suerte y sometidos la tiranía de los corruptos golpistas liberticidas.
El asunto es tan escandaloso que no debiéramos acostumbrarnos a él, como si no pasase nada. Y lo es no ya porque no nos defienda quien debe y puede sino incluso los mismos que tienen en ello especial responsabilidad porque han jurado hacerlo. Repasemos un poco la constitución ¿supuestamente? vigente.
Sin olvidar la intención constitucionalista expresada en el Preámbulo de la Constitución de proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos…“ cabe recordar que en su parte normativa el artículo 56 dice que: “El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones… “
Y que el artículo 61 establece que: “El Rey … prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos…”
Y el siguiente indica que “Corresponde al Rey: h) El mando supremo de las Fuerzas Armadas.”
Y el artículo 8.1 explica que “Las Fuerzas Armadas …. tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.
Y el artículo 9 de la ¿supuestamente? vigente Constitución ordena que:
Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integran sean reales y efectivas, remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.”
Por lo que se refiere a los partidos políticos españoles el artículo 6 ordena que: “Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”.
Y en lo referente al Poder Judicial, el artículo 118 sostiene que: “Es obligado cumplir las sentencias y demás resoluciones firmes de los Jueces y Tribunales, así como prestar la colaboración requerida por estos en el curso del proceso y en la ejecución de lo resuelto”.
La Constitución también establece una serie de mecanismos además del ya famoso artículo 155 para poder mantener la legalidad y el orden constitucional en situaciones extremas. Así los de estado de alarma, de excepción o de sitio establecidos en el artículo 116. Aunque existe un “pequeño detalle”. En su declaración o propuesta a las Cortes según los casos, ha de intervenir el mismo Gobierno que en estos momentos forma parte más del problema por su manifiesta complicidad con los golpistas que de su solución.
Basta con esta incompleta retahíla para comprobar dónde estamos. Pero, ¿tenemos verdadera soberanía? Acaso, ¿no estamos España y los españoles bajo un poder no declarado que la, nos, mantiene secuestrados? ¿Por qué no actúan en nuestra defensa y en el del actual orden constitucional quienes tienen la obligación de hacerlo?
Y si tenemos soberanía tampoco se entiende la actitud del Jefe del Estado. ¿Es que la constitución del 78 es tan defectuosa que en verdad no puede hacer nada? Si así fuese, ¿entonces para qué vale una figura meramente decorativa en circunstancias como las gravísimas actuales en las que la propia supervivencia de la nación está gravemente amenazada?
O, por el contrario, si no se actúa ¿no es por impedimento legal o constitucional, sino por una hipotética imposición política de agentes, instituciones o Estados enemigos?
Otra pregunta inquietante: ¿Somos los españoles peones de un juego en el que han decidido seamos sacrificados como una etapa del NOM que se nos quiere imponer?
Entiendo como español preocupado por lo que está sucediendo y por el cómo está sucediendo que en situaciones tan graves como la presente el Jefe del Estado debe hacerse notar. Debiera actuar apurando al máximo las atribuciones y cometidos que la Constitución le brinda.
Su intervención de hoy hace un año fue muy importante. Su silencio actual inquieta.

References: artículo 56
 artículo 61
 artículo 8
 artículo 9
 artículo 6
 artículo 118
 artículo 155
 artículo 116