Source: https://evahernandezramos.com/grooming-ciberacoso-sexual-infantil/
Timestamp: 2020-07-03 19:40:09+00:00

Document:
Angélica, una niña de 14 años, pasaba largas horas encerrada en su habitación grameando las últimas fotos que se hacía delante del espejo, y actualizando sus redes con videos de Tik Tok.
Sara, su madre, andaba bastante preocupada con el comportamiento de su hija. Angélica dejó paulatinamente de estar feliz y entusiasmada por la cantidad de “likes” que recibía en sus publicaciones, a estar ausente y con la mirada perdida en el infinito. Le costaba dormir y relacionarse, hasta el punto de llegar a aquel día. El día.
Todo iba muy bien hasta que Angélica conoció a Fernando por medio de Instagram. Fernando era un chico de Madrid, guapo, deportista y un par de años mayor que ella, quien consiguió hacerse con el corazón de Angélica. Sus conversaciones por medio de las redes fueron subiendo de tono, y Angélica le enviaba con normalidad fotografías íntimas – incluso vídeos de ella desnudándose ante la web cam.
Fernando sabía ganarse a la niña, y era además muy insistente para que Angélica le enviara fotografías eróticas y de la necesidad de mantener la relación en secreto. La niña, insegura y con los oídos rebosantes de halagos por parte de un chico tan estupendo, era blanco fácil para conseguir un buen material. ¿Qué chica podría resistirse tras saber que, con esos envíos, tendría la experiencia suficiente para ser una gran influencer? Fernando se encargó de decirle que su padre tenía una agencia de modelos y que, si demostraba ser valiente y fotogénica, iría a Paris Fashion Week con ellos.
Angélica sufriría un desengaño amoroso – habréis pensado muchos – o simplemente el chico pudo publicar algunos de estos videos cuando ella lo dejara o, simplemente no estuviera interesada. Quizás fuera mentira aquello de la Fashion Week o incluso no existiría agencia de modelos alguna. Por ahí van los tiros, pero no.
Fernando no era un chico de 16 años, sino un señor de 63 que residía muy cerca de Angélica en la Barceloneta, y necesitaba ese material para alimentar su necesidad sexual. No solo recopiló el material erótico, sino que coaccionó a Angélica a ejercer la prostitución en un bar de slap dance que mantenía abierto en Benidorm. Angélica, por el terror que sentía al pensar que sus compañeros, amigos y familia la vieran masturbándose en aquellos videos, accedió a mantener relaciones sexuales con aquel señor y algún trabajo en el local, aprovechando las vacaciones de su familia en la ciudad levantina.
Tras el paso del verano, Angélica intentó olvidar aquella historia bloqueando a Fernando en todas sus redes, pero éste tenía varios perfiles falsos para acceder a ella de nuevo. Angélica salió de la habitación desolada, no sabía que hacer. La publicación de sus videos acabaría con su reputación y – lo que es peor – sufriría la vergüenza y rechazo en su vida, que al final y al cabo era virtual.
Angélica decidió acabar con su vida, pero su madre llegó a tiempo aquel día. La abrazó fuerte y la escuchó. Y es que Angélica, existe más de lo que nos pensamos ya que 1 de cada 4 menores sufre este tipo de acoso en su vida diaria.
Seas o no jurista, si tienes hijos menores de 16 años, este artículo puede serte útil.
II.- Marco normativo del grooming.
III.- Bien jurídico protegido.
IV.- Concurso de delitos.
Keywords: Grooming, acoso sexual infantil, ciberdelincuencia, prostitución infantil, corrupción de menores.
El grooming y, en su vertiente virtual; online grooming (acoso y abuso sexual online) son actos delictivos de acoso sexual realizados por un adulto hacia un niño o adolescente, para ganarse su confianza poco a poco e involucrarle en una actividad, relación o servicio sexual.
A diferencia del ciberbullying, la relación no se produce entre iguales, sino existe una situación ventajosa por parte del adulto.
No solo se mantienen conversaciones íntimas, sino que se soborna o chantajea para tener un encuentro, obtener fotografías o vídeos, e incluso someterlos a la producción de pornografía o práctica de prostitución infantil.
Las nuevas tecnologías han hecho que los acosadores puedan refugiarse tras una pantalla de anonimato para fingir otra edad, un aspecto determinado o realizar regalos para ganarse la confianza de la víctima, ¿Impunemente? No, pero hay que estar alerta a las señales (STS 97/2015, de 24 de febrero, primera sentencia sobre este tipo penal).
El delito de ciberacoso sexual infantil se encuentra regulado en el artículo 183.ter del Código Penal en el que se establece:
2. El que, a través de internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de la información y la comunicación contacte con un menor de dieciséis años y realice actos dirigidos a embaucarle para que le facilite material pornográfico o le muestre imágenes pornográficas en las que se represente o aparezca un menor, será castigado con una pena de prisión de seis meses a dos años.
La naturaleza de este delito es de peligro por cuanto se configura no atendiendo a la lesión efectiva del bien jurídico protegido, sino a un comportamiento peligroso para dicho bien (STS 864/2015, de 10 de diciembre, STS 527/2015, 22 de septiembre de 2015, esta última condena por abuso sexual en base al artículo 183bis el acercamiento a la menor, aunque el encuentro no fuera consumado).
En España, la Ley 1/2015, de 30 de marzo, modifica la edad que el Estado español fija como límite a la intangibilidad sexual de los menores, pasando de los 13 años a los 16 años actuales.
El término Child Grooming se refiere, por tanto, a las acciones realizadas deliberadamente con el fin de establecer una relación y un control emocional sobre un menor con el fin de preparar el terreno para el abuso sexual del menor.
En cuanto a su naturaleza se trata de un supuesto en el que el derecho penal adelanta las barreras de protección, castigando la que, en realidad, es un acto preparatorio para la comisión de abusos sexuales a menores de 16 años.
Como destaca el legislador, las conductas de ciberacoso sexual van más allá del mero acto preparatorio, por lo que solo con el fin de cometer los delitos de abusos sexuales a menores de 16 años puede entenderse típica la conducta.
Toda una reforma penal que se encuentra en consonancia con normativas europeas e internacionales como son:
La Directiva 2011/92/UE, del Parlamento Europeo y del Consejo, manifiesta su postura respecto al ciberacoso infantil estableciendo que es una forma grave de abuso sexual por la forma anónima de realizarlo. El menor se encuentra totalmente desprotegido, quien no sabe realmente lo que está sucediendo.
En su artículo 6 se establece la necesidad de sancionar los comportamientos adultos, por medio de las tecnologías, a fin de obtener pornografía infantil o incitar a su práctica mediante sobornos a los menores.
El Convenio de Lanzarote, (Convenio del Consejo de Europa para la protección de los niños contra la explotación y el abuso sexual), actúa con el ánimo de prevenir y combatir la explotación y abuso sexual a menores. En su artículo 23, establece la obligación de adoptar medidas legislativas para tipificar como delito el hecho de que un adulto, mediante las tecnologías de la información y la comunicación, proponga un encuentro a un niño que no haya alcanzado la edad fijada por cada Estado (en el caso de España; 16 años), con el propósito de cometer contra él cualquiera de los delitos tipificados con arreglo al apartado 1.a del artículo 18 (actividades sexuales según derecho nacional) o al apartado 1.a) del artículo 20 (producción de pornografía infantil) cuando a dicha proposición le hayan seguido actos materiales conducentes a dicho encuentro.
Asimismo, los artículos 18 y siguientes del citado Convenio, dedicados al derecho sustantivo penal, hacen referencia a los actos delictivos en los supuestos de abuso sexual, prostitución y pornografía infantil.
Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño, relativo a la venta a niños, prostitución infantil y utilización de niños en la pornografía hecho en Nueva York, el 25 de mayo de 2000.
Convenio sobre Ciberdelincuencia, hecho en Budapest el 23 de noviembre de 2001.
Informe del tercer Congreso Mundial de Enfrentamiento a la Explotación Sexual de Niñas, Niños y Adolescentes, celebrado en Río de Janeiro en noviembre de 2008, recoge la invitación a todos los Estados emprender las acciones específicas para prevenir e impedir la pornografía infantil y el uso de Internet y de las nuevas tecnologías para el acoso de niños, con el fin de abusar de ellos online y offline y para la producción y la difusión de la pornografía del niño y de otros materiales.
¿Y si el menor accede a practicar la prostitución o consiente la pornografía?
El sujeto pasivo es el menor de edad, siendo el límite los 16 años que marca la normativa española, por lo que esta acción es delictiva haya practicado o no la prostitución o entendamos que otorga consentimiento acudiendo a la cita o enviando material pornográfico.
Como establece el artículo 188.4 del Código Penal:
“Quien solicite, acepte u obtenga, a cambio de una remuneración o promesa, una relación sexual con una persona menor de edad o una persona con discapacidad necesitada de especial protección, será castigado con una pena de uno a cuatro años de prisión. Si el menor no hubiera cumplido 16 años de edad se impondrá una pena de dos a seis años de prisión”.
¿Y si lo comete otro menor?
El sujeto activo puede ser cualquier persona. De hecho, ya contamos con sentencias condenatorias a menores por delito de grooming (Sentencia Juzgado de Menores de Orense de 13 de mayo de 2013); lo cual supone no solo un efecto de protección de menores, sino de condena de sus conductas en virtud de la LO de Responsabilidad Penal del Menor, la cual permite que los menores que superen los catorce años puedan cometer cualquiera de los delitos contemplados en el CP.
En cuanto al bien jurídico es requisito que el contactado sea un menor de 16 años. Es la frontera de la indemnidad sexual de los menores y consiguientemente, el límite de la relevancia de su consentimiento para la realización de actos sexuales.
Coincide, con las previsiones del art. 13 del Convenio del Consejo de Europa para la protección de niños contra la explotación y el abuso sexual, que limita la obligación de los Estados para castigar la conducta descrita en los supuestos en que el menor no alcance la edad por debajo de la cual no está permitido mantener relaciones sexuales con niños (art. 182.2).
La ley configura una pluralidad de actos. Por una parte, se requiere un contacto con un menor, por otra proponer un encuentro, y por último, la realización de actos materiales encaminados al acercamiento.
Contacto con el menor:
El contacto tiene que ser por medio tecnológico. La Ley se refiere a Internet, teléfono o cualquier otra tecnología de la información y la comunicación, por ejemplo, conexión en red mediante Wi-Fi o Ethernet, aplicaciones basadas en Bluetooth u otros sistemas que puedan desarrollarse.
Si el menor es captado directamente y no mediante estos medios y además se comete uno de los delitos de los arts. 178 a 183 y 189 no regirá la regla concursal, sino solo el delito cometido (STS 97/2015, de 24 de febrero de 2015).
La proposición al encuentro.
Este requisito de la exigencia de que el sujeto activo proponga concertar un encuentro con el menor (responde a la introducción directa del Convenio de 25.10.2007).
Parece que la consumación se produciría por la mera concertación de la cita sin que sea necesaria la aceptación de la misma y menos aún su verificación. Parte de la doctrina considera que la consumación se conseguirá cuando la cita propuesta por el delincuente fuese aceptada por el menor y se inician actos encaminados a que se ejercite la misma.
Actos materiales encaminados al acercamiento.
Se sostiene en la doctrina al estrechamiento de la relación de seducción, es decir, actos materiales para conseguir afecto y confianza a la víctima, y también cabe interpretar que el acercamiento es, en realidad, el propio «encuentro». De aceptar la primera interpretación actos materiales como el envío de regalos que claramente tienden a fortalecer la relación que se pretende explotar (STS 109/2017, de 22 de febrero).
Por lo que respecta a los elementos subjetivos de este delito se exige la voluntad de cometer cualquiera de los delitos de los arts. 178 a 183 y 189.
IV. Concurso de delitos.
Entre los posibles concursos, la casuística nos señala varios artículos; 183 bis, 188.4 y 187.1. y 2.
El primer precepto establece expresamente una cláusula concursal ad hoc que posibilita la aplicación del art. 183 bis sin perjuicio de las penas correspondientes a los delitos cometidos (esto es, las penas correspondientes a los arts.183 y 189).
Según la casuística, estaríamos ante un concurso real de delitos, establecido en el artículo 73, y por el que gran parte de la doctrina considera que son perfectamente compatibles el castigo de un delito de peligro y el correspondiente delito de resultado o lesión. El bien jurídico protegido es distinto, el art. 183 ter castiga el ciberacoso sexual de los menores, loa arts. 183 y 189 sancionan las agresiones, abusos sexuales y pornografía infantil.
En este sentido existen dos actuaciones:
Concurso real: Un supuesto puede ser subsumido por varios preceptos penales y solo puede aplicarse uno por el principio “non bis in idem” (STS. 342/2013 de 17.4).
Concurso ideal: Cuando existe concurrencia de varios preceptos sobre el mismo hecho delictivo, siendo todos ellos aplicables (SSTS. 1424/2005, de 5.12, 1182/2006, de 29.11, 1323/2009 de 30.12).
Y en caso de concurso, aplicar siempre la regla específica.
Como bien determina la Sentencia STS 97/2015 de 24 de febrero de 2015, el motivo primero del recurso es la indebida aplicación del art. 187 CP, en relación con el art. 183 bis (grooming).
La sentencia de instancia considera que los hechos pueden ser calificados como un delito de corrupción de menores a través de la tecnología y penado en el art. 183 bis, comúnmente conocido como delito de grooming y que también pueden ser calificados como integrantes del art. 187.1 y 2 (delito de prostitución y corrupción de menores) y al tratarse de dos preceptos que tienen el mismo bien jurídico protegido, aplica el art. 187 por contener la pena más grave.
Pero el art. 183 bis es un tipo penal especifico referido a conductas que el legislador ha querido regular y castigar por separado por lo que, en virtud de la regla 1ª del art. 8 CP, la Ley especial deroga la general y debe aplicarse el art. 183 bis.
Todavía no tenemos sentencias del Tribunal Supremo condenando el tipo del artículo 183ter, pero en este artículo hemos analizado jurisprudencialmente el contenido de las Sentencias en base al 183 bis existentes en nuestro Alto Tribunal.
No olvidemos que son los padres quienes tienen un papel importante en la detección, educación y control de estas conductas, en las que sugiero:
1.- Evitad que el menor continúe manteniendo contacto con el acosador.
2.- Si el acosador ha compartido material en internet, solicitar a los prestadores de servicios de internet y/o Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del estado, su retirada.
3.- Denunciar los hechos ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que darán traslado a las unidades de delitos informáticos.
4.- Los menores deberían usar pseudónimos en la interacción con las redes.
5.- Controla el tipo de información que se comparte en la red, incluidos videos y material visual.
6.- Medidas de control y uso de los dispositivos (zonas comunes, establecer un horario, involucrarse con el uso que se da a internet…).
VI.- Normativa:
Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal (arts. 183 bis, 183 ter, 188.4).
VII.- Jurisprudencia:
STS 97/2015, de 24 de febrero
527/2015, de 22 de septiembre
STS 864/2015, de 10 de diciembre
STS 109/2017, de 22 de febrero
Sentencia Nº 185/2016, AP – Madrid, Sec. 26, Rec 1496/2015, 14/03/2016
Sentencia Nº 432/2017, AP – Cantabria, Sec. 1, Rec 46/2017, 18/12/2017
Sentencia Nº 333/2018, AP – Alicante, Sec. 10, Rec 53/2017, 07/11/2018
PUENTE ABA, L.M., “Delitos contra la intimidad y las nuevas tecnologías”, en Eguzkilore, núm. 21, 2007.
VILLACAMPA ESTIARTE, C. “El delito de online child grooming o propuesta sexual telemática a menores”, Tirant lo Blanch. Valencia 2015.
DOLZ LAGO, M.J. “Child grooming y sexting: anglicismos, sexo y menores en el Código Penal tras la reforma del 2015”, Diario La Ley 10 de mayo de 2016.
eva hernandez ramosgroominginfantilinternetsexual

References: artículo 183
 artículo 183
 artículo 6
 artículo 23
 artículo 18
 artículo 20
 artículo 188
 artículo 73
 artículo 183