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Timestamp: 2019-07-17 12:46:31+00:00

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Escrito por Administrator	Viernes, 28 de Noviembre de 2014 04:03
La Cámara de Diputados de la Nación aprobó el miércoles pasado por unanimidad y envió al Senado el proyecto que reconoce a los clubes de barrio como instituciones de bien público, de alcance nacional y autónomo, lo que les facilita su tarea, fundamentalmente, en aquellas zonas más humildes, para acercar a los jóvenes a la actividad deportiva. El fin de semana se había realizado una importante movilización en apoyo a la norma.
Tras un debate de una hora en la que representantes de diferentes bloques expusieron sus apoyos al proyecto, se realizó la votación en la cual los 197 diputados presentes lo hicieron afirmativamente. En el último discurso del tratamiento del proyecto, el impulsor en la cámara baja, el diputado Edgardo Depetri (Frente para la Victoria) señaló que "los verdaderos constructores de esta ley son los propios clubes de barrio que desde hace tiempo están sosteniendo a los pibes. Hemos caminado mucho esta ley, hemos podido realizar más de 50 foros con los clubes de barrio en el país y hoy podemos avanzar con este proyecto porque hay políticas de estado, porque hay un gobierno que tomó decisiones fundamentales".
Integrantes de la Unión de Clubes de Barrio de distintas distritos del conourbano bonaerense, como Avellaneda, Lanús, La Matanza y Quilmes, junto a representantes de clubes porteños, asistieron a la sesión en el Congreso de la Nación para acompañar la medida. Con el proyecto aprobado en la Cámara Baja, Claudio Rial presidente de la Unión de Clubes destacó que "este es un día histórico, cuando comenzamos soñábamos con esta ley pero la verdad nos parecía lejana. Se ha dado un paso fundamental y ahora lo que viene es muy importante, seguir trabajando para que todos los pibes estén contenidos en su casa, la escuela y en los clubes de barrio".
Por su parte el presidente de la comisión de Deportes de Diputados, Mauricio Gómez Bull, dijo sentirse "orgulloso de poder estar hoy aprobando esta ley, que no hace más que poner en valor a los clubes de barrio".
El proyecto fue redactado en base a una iniciativa impulsada desde la Unión Nacional de Clubes de Barrio de la Argentina, y apunta a que se reconozca el derecho a la formación de los deportistas iniciados en los clubes de barrio (Proyecto de la diputada Giaccone). Además, tiene como meta lograr la inclusión de los jóvenes y adultos mayores en esos clubes de barrio para que se conviertan en verdaderos centros deportivos y de recreación.
El texto reconoce el derecho a la propiedad para aquellos que tengan sus sedes construidas en terrenos fiscales y declara inembargables los bienes de los clubes.
También busca que se cobre una tarifa diferencial en los servicios de luz, gas y agua, y fomentar el acceso a créditos blandos. Entre las variantes introducidas como paso previo a su tratamiento en el recinto, se incorporó la situación de las personas con discapacidad por parte de las instituciones contempladas en la normativa.
Fuente: El Sol de Quilmes – Mundo Amateur
http://www.elsolquilmes.com.ar/notas/60956-media-sancion-a-ley-de-clubes-de-barrio
Esta es la versión taquigráfica del discurso del diputado EdgardoDepetriy otros legisladores en la Sesión del día 19 de noviembre, sobre el Proyecto:
Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- Corresponde considerar el dictamen de las comisiones de Deportes y de Presupuesto y Hacienda recaído en el proyecto de ley por el cual se instituye el Régimen de Promoción de los Clubes de Barrio y de Pueblo, contenido en el Orden del Día N° 1.207.
Aquí orden del día N° 1.207
Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- En consideración en general.
Tiene la palabra el señor diputado por Santa Cruz.
Sr. Gómez Bull.- Señora presidenta: cuando en la Comisión de Deportes iniciamos el tratamiento de este tema, todos los bloques políticos que integran la Cámara se comprometieron a generar aquellas herramientas que contribuyeran verdaderamente al desarrollo del deporte. Durante todos estos años se han generado políticas de inclusión social y desarrollo, y se han brindado mayores oportunidades a todos.
Creo que este proyecto de ley que hoy vamos a sancionar es uno más entre aquellos que llegan al corazón de una sociedad. El objeto de esta norma, obviamente, es la promoción de los clubes de barrio y el acompañamiento fehaciente del Estado a estas unidades de la composición social.
Sin lugar a dudas, hay que agradecer a todos los diputados que han trabajado en esta iniciativa y, especialmente, al señor diputado Depetri, que ha militado con el corazón en este proyecto de ley. (Aplausos.) Si bien no tendrá nombre alguno –sólo contará con un número‑, podrá llevar respuestas y soluciones a todos los clubes de barrio de la República Argentina.
¿Quién de los señores diputados aquí presentes no se ha visto en algún momento abordado por un dirigente de un club barrial?
¿Quién de todos nosotros no ha mantenido una charla en su despacho, en el mismo barrio, en la unidad básica, en el comité o donde fuera con un dirigente barrial que le fue a pedir un juego de camisetas o una ayuda para ese chico que no tiene para comprarse los botines o para el viaje de fin de año?
Una vez que se comienza a generar esa relación, uno detecta que los dirigentes de clubes de barrio constituyen un eslabón esencial en nuestra sociedad. A partir de ese momento, empiezan a surgir otro tipo de solicitudes, que tal vez no tengan que ver con lo deportivo, pero sí con nuestras realidades y, sobre todo, con la posibilidad de ayudar al prójimo.
Los clubes barriales constituyen una unidad muy importante. ¿Quién no ha ido a un casamiento, a un bautismo o a una fiesta de 15 años en un club de barrio? La verdad es que poder encontrarnos hoy frente a la discusión de esta iniciativa, que seguramente recibirá el acompañamiento de todos los diputados, no hace más que poner en valor a todos esos clubes.
Hablando un poquito de lo que es el proyecto en sí, la autoridad de aplicación va a ser la Secretaría de Deportes de la Nación, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social. De esta manera, se va a establecer un Registro Nacional de Clubes y la Secretaría los va a identificar, resguardar y clasificar. Además, se va a organizar una unidad de asistencia donde lo que se pretende es solamente facilitar el cumplimiento de los requisitos de los clubes para poder pertenecer a este registro y, por sobre todo, poder ser beneficiarios de esta norma.
Por supuesto, habrá una asignación de fondos que estará principalmente destinada a mejorar las condiciones edilicias de los clubes y a adquirir distintos insumos, no solamente para el mantenimiento de la institución, sino también para el desarrollo de cada una de las disciplinas que se practican. Es muy importante tener en cuenta que en los clubes de barrio no solamente se practica fútbol, sino también muchas otras disciplinas.
Con este proyecto se pone en valor al dirigente de cada club y, para resguardarlo, también se establece un sistema de sanciones para aquellos que incumplan o utilicen indebidamente esta herramienta que hoy el Estado nacional está poniendo a su alcance.
Entendemos que esta iniciativa va a tener el mejor recibimiento por parte del Poder Ejecutivo ya que se establece el beneficio de una tarifa social básica de servicios. A través de los distintos entes, la Secretaría va a propiciar que dicho beneficio llegue a cada una de las instituciones.
Previo al tratamiento de esta iniciativa se han acordado modificaciones propiciadas por los diputados Andrés Larroque, Solanas, Cleri, Dulce Granados y María Soledad Carrizo, y todas ellas van a ser leídas por Secretaría.
Una de esas modificaciones tiene que ver con la inclusión de las personas con discapacidad. Es muy importante que todos los clubes se puedan adecuar para que las personas con alguna discapacidad también puedan desarrollar de la mejor manera las distintas actividades.
Quiero destacar principalmente lo que tiene que ver con el registro y con la posibilidad de que cada uno de los clubes tenga, a su vez, alguien que los evalúe permanentemente y pueda establecer, en un orden de prioridades, aquellos que realizan un trabajo en pos del desarrollo del deporte y que requieren de determinada asistencia.
Quiero mencionar algo que me toca muy de cerca, porque soy dirigente de un club de barrio. Soy fundador del club San Miguel, de Río Gallegos, que no se dedica al fútbol, sino al básquet. Como no tiene una sede –sí posee un terreno, pero no una sede‑, siempre ha funcionado en los gimnasios de los colegios. Sin embargo, gracias al trabajo de los dirigentes, de los padres de los alumnos y de los profesores, se han logrado objetivos muy importantes. Por ejemplo, en seis años logró salir campeón nacional de los Juegos Evita en la categoría sub-18 en la disciplina de básquet. Esto es algo que nos llena de orgullo.
Por otro lado, nuestro club tiene casi el 50 por ciento de las selecciones de la provincia de Santa Cruz, en todas las divisiones formativas. En el básquet femenino, por ejemplo, tenemos la suerte de decir que en las competencias de La Araucanía ‑que la integran las provincias de La Pampa, Río Negro, Neuquén, Chubut y Tierra del Fuego y, por el lado chileno, la región de Los Lagos hasta la región de Magallanes, que sería como la Tierra del Fuego chilena‑ salen campeones permanentemente.
Por eso, encontrarnos con este tipo de registros, que permiten evaluar todo el trabajo de desarrollo que se hace y direccionar la asistencia para que puedan acceder a su cancha, a su gimnasio o a lo que fuere, creo que es algo de lo más importante que vamos a estar sancionando hoy. Seguramente, desde la Secretaría de Deporte se va a poder articular de la mejor manera.
Antes de finalizar, quiero reiterar mi agradecimiento a todos los diputados que formaron parte de este proyecto, tanto del oficialismo como de la oposición; entre ellos, al diputado Baldassi, que ha trabajado fuertemente en la redacción de esta iniciativa y también es autor de uno de los proyectos incluidos en el conjunto de normas que hoy tenemos a la vista.
También agradezco a la señora diputada Giaccone, que ha trabajado muchísimo en este proyecto.
Quiero recordar algunos clubes de barrio de la provincia de Santa Cruz, donde el clima es muy hostil y, realmente, se hace muy difícil la práctica deportiva. Por ejemplo, pese a que a veces el viento sopla a más de 80 kilómetros por hora, siempre hay algún loco jugando a la pelota. También quiero recordar algunos nombres, como el gallito Ojeda, Nora Vega, el turco Daer, el turco Cader –que hoy es secretario de Deportes de la provincia y sigue siendo presidente de la Asociación de Fútbol de los barrios de allá‑, la familia Rocha y, especialmente, a todos los dirigentes del club San Miguel, como Leandro Gómez, Roberto Carballo y el chino Aguilar.
Por todos ellos, hoy tenemos la alegría de decir que el Congreso de la Nación va a sancionar un proyecto de ley para todos los clubes de barrio de la República Argentina, y esto verdaderamente nos llena de orgullo. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- Tiene la palabra el señor diputado por Entre Ríos, quien comparte el tiempo de diez minutos con la diputada Ferreyra.
Sr. Solanas.- Señora presidenta: en verdad, este es un día muy lindo y de esperanza porque hemos podido consensuar un proyecto de ley que intenta proteger los derechos de los clubes de barrio a lo largo y ancho de nuestra patria.
Quienes nos formamos en los clubes de barrio queremos homenajear a sus dirigentes, verdaderos líderes que todos los días dan parte de su vida a los gurises y gurisas de nuestro país. En ellos reivindicamos a quienes lo dan todo sin pedir nada a cambio. (Aplausos.)
Seguramente, cada uno de nosotros podrá hacer alguna reflexión sobre estos dirigentes que día tras día pasan a buscar a los gurises, los llevan a practicar alguna disciplina deportiva, les dan la merienda, los protegen y los aman. Muchas veces, estos dirigentes sufrieron pérdidas personales; inclusive su patrimonio. Por eso hablo de protección, porque algunos dirigentes que conozco han afrontado la situación de su club con sus propios recursos. Aunque alguno pueda pensar que estas situaciones no existen, quienes conocemos los clubes de barrio sabemos que es así.
Sin duda, reivindico el deporte amateur. Respeto profundamente el deporte profesional, pero los clubes deportivos de barrio forman a los jóvenes y les dan las herramientas necesarias para transformarse en hombres de bien. Esto no tiene nada que ver con el profesionalismo ni con poner la zanahoria delante para alcanzar la fama o salir en los diarios.
Más de una vez podemos ver a los clubes de barrio trabajando junto con las escuelas y los municipios. En dos oportunidades fui intendente de mi pueblo y puedo asegurar que hemos trabajado mancomunadamente para formar escuelas de deportes en función de las expectativas de los clubes y de los jóvenes.
Por eso me parecen superlativos algunos artículos de este proyecto de ley. La inembargabilidad, por ejemplo, es muy importante porque muchísimos clubes suelen ser carne de cañón de las inmobiliarias que quieren quedarse con su patrimonio y el terreno que ocupan cuando están bien ubicados.
La divisibilidad también es fundamental, porque en ocasiones los clubes de barrio no están en el centro de la escena; no todos se encuentran en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde hay recursos y todo está a mano. Decididamente, nuestros clubes necesitan que se cree un registro que les dé la oportunidad de tener nombre y apellido.
El derecho de propiedad, obviamente es un tema insoslayable. A veces ocurre que los clubes de barrio se levantan sobre terrenos fiscales; a ellos esta ley dará previsibilidad y la posibilidad de transformarse en propietarios.
Esta iniciativa protege los derechos de los clubes, de los dirigentes deportivos y, fundamentalmente, de los jóvenes que se forman en ellos. Por eso felicito al señor presidente de la Comisión de Deportes, diputado Gómez Bull, y al resto de sus integrantes por haber llegado a este dictamen. Muchas veces, los clubes de barrio se opusieron a las políticas neoliberales puestas en marcha dejando de lado a la gente. En varios casos, esa actitud fue el germen de la construcción democrática.
A estos clubes de barrio debemos rendir homenaje en forma permanente con la sanción de iniciativas como ésta; es decir, resguardando los principios del deporte y la vida sana de los hombres y mujeres que se realizan no sólo con la actividad deportiva sino también con el ejercicio del derecho de participar y tener un desarrollo armónico y espiritual.
En esto también quiero homenajear a Juan Domingo Perón y a Eva Duarte de Perón, por todo lo que hicieron por el deporte en la República Argentina y por la integración y la inclusión. A mi modo de entender eso tiene una analogía con este tiempo de inclusión de Néstor y Cristina. En ese sentido enmarcamos esta ley, en la inclusión de derechos para los clubes deportivos de la República Argentina, para los dirigentes deportivos, para los jóvenes que practican deporte y para la patria. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- Tiene la palabra el señor diputado por Jujuy.
Sr. Fiad.- Señora presidenta: nosotros también compartimos el espíritu de la iniciativa que estamos tratando, porque estamos convencidos de las ventajas que tiene la prevención, que tiene que ver con todo esto de dar oportunidades, de crear espacios para actividades de nuestros jóvenes y niños, con llegar antes a mostrarles el camino, tenderles la mano y darles opciones sobre proyectos de vida. Pero también es nuestra responsabilidad arbitrar los mecanismos necesarios para que la concreción de un objetivo loable como este no signifique obstaculizar otros objetivos igualmente nobles, en los que está también comprometido el interés público.
En este sentido nos preocupan gravemente las previsiones que se hacen en cuanto a la financiación del proyecto. Acá decimos que son tres las fuentes de financiación del proyecto, y en mi opinión dos de ellas no tendrían que estar afectadas para este fin. Estamos hablando de fondos que están destinados a la cedronar en virtud de la reglamentación de dos artículos de la ley de estupefacientes.
En la última visita del jefe de Gabinete nosotros le preguntamos sobre los montos que se asignaban a la cedronar por la reglamentación de esos dos artículos, y para el año 2013 fueron solamente 491 pesos, por lo cual si eso va a servir como fuente de financiamiento, no estamos bien. Sacar un pedazo de esa torta a la cedronar es muy significativo porque son montos muy pequeños.
La otra fuente es la UIF, y la tercera, el Tesoro nacional.
Por eso nosotros decimos que es necesario que quede solamente como fuente de financiamiento de este proyecto el Tesoro nacional, y que saquemos las otras dos.
Vamos a hacer una sugerencia respecto del artículo 13, sobre los recursos de este proyecto, cambiando el texto. Nosotros quisiéramos que el texto de este artículo fuera que los recursos necesarios para la aplicación de la presente ley provengan de los recursos propios del Tesoro de la Nación establecidos anualmente en el presupuesto de recursos y gastos de la Nación, y que se saquen las otras dos fuentes de financiamiento.
De esta forma se subsana la posibilidad de tener fondos genuinos y no desvestir a un santo para vestir a otro.
Agradecemos haber incluido en el proyecto un inciso al artículo 10, el inciso i), que dispone establecer programas y estrategias de prevención primaria en materia de adicciones.
Entonces, agradeciendo la inclusión de ese inciso y proponiendo como texto nuevo del artículo 13 el que mencioné, quedan hechas las observaciones. Pero insisto, aunque en general votaremos por la afirmativa, si no se atiende la observación efectuada en la votación en particular del artículo 13, nos pronunciaremos por la negativa.
Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- Corresponde que haga uso de la palabra el señor diputado Rogel, pero no hallándose presente compartirán veinte minutos los señores diputados Baldassi y Mac Allister.
Sr. Baldassi.- Señora presidenta: en un año legislativo en el que debatimos temas de enorme implicancia política y económica para el futuro del país, tratar un proyecto sobre clubes de barrio y de pueblos puede aparecer como algo menor. Sin embargo, cualquier proyecto vinculado de manera directa con la promoción y el desarrollo humano es tanto o más importante que otra resolución política y económica.
Básicamente se trata de diseñar mecanismos para promover y preservar un espacio en el que se protejan y desarrollen los valores que operen como un anticuerpo de estos flagelos que estamos padeciendo, como la droga, el alcoholismo, la delincuencia, la discriminación, la indiferencia.
Estoy convencido de que este proyecto de ley tiene una enorme trascendencia como muchos otros que tienden a preservar nuestra mayor riqueza: nuestros jóvenes.
Quiero resaltar el valor del acuerdo alcanzado porque todos cedimos parte de nuestra verdad y aceptamos sumar parte de la verdad del otro. Esta es una síntesis del consenso que logramos en la Comisión de Deportes, donde como dijo su presidente unificamos varios proyectos que enriquecieron el dictamen final.
Siempre actué de acuerdo con mis convicciones, y muchas veces he sido crítico del oficialismo. Sin embargo, nobleza obliga, en la discusión de esta iniciativa fuimos encontrando el espacio necesario para dialogar y finalmente lograr el consenso que se tradujo en el dictamen en consideración, aunque la promoción montada la semana pasada estuvo direccionada a embanderar este proyecto con el oficialismo omitiendo el trabajo desarrollado por muchos diputados para llegar al acuerdo general y el dictamen final.
Todos sabemos que los clubes de barrio son centros comunitarios en los que esencialmente se convoca la familia para desarrollar diferentes actividades según sea el objetivo de la institución. Cada actividad, en particular la deportiva, independientemente de la disciplina de que se trate, constituye un pilar fundamental para el desarrollo de los niños y los jóvenes, el equilibrio físico y mental de los adultos y la contención y el esparcimiento de nuestros mayores.
La participación, la comprensión y el valor del equipo, la ilusión de enfrentar el próximo desafío, la ansiedad de esperar una nueva oportunidad para superar una derrota, el sueño de llegar como cualquiera de los grandes ídolos que ha tenido y tiene la Argentina, el compromiso de superación personal, el cuidado físico, la comprensión de que el esfuerzo tiene sentido, y fundamentalmente el respeto por el dirigente, el profesor y los compañeros, son las materias que se enseñan y aprenden en los clubes de barrio. Para esto solo se necesita un lugar que ofrezca las comodidades básicas e indispensables y donde se preserven las condiciones sanitarias y el espacio físico suficiente para desarrollar la práctica de cualquier disciplina. De esto se trata este proyecto.
En los miles de clubes de barrio que existen en el país hay una gran cantidad de dirigentes que trabajan gratis para nuestros jóvenes. El Estado debe comprometerse a asistirlos y ordenarlos, ayudándolos en el cumplimiento de reglas y normas, protegiendo sus bienes y aportando los recursos para el mantenimiento y el desarrollo de la institución.
El Registro Nacional de Clubes de Barrio también nos permitirá contar con un relevamiento adecuado para el desarrollo de programas y el fortalecimiento institucional. Como ya lo mencionó el presidente de la comisión, se crea también la unidad de asistencia para que todos los clubes puedan contar con la ayuda en la parte jurídica y contable, algo necesario para ayudarlos a incorporarse al Registro Nacional de Clubes.
Junto con la diputada Bullrich vamos a proponer el agregado de un artículo a los efectos de ampliar el tiempo para que pueda agregarse la gente que tiene problemas con la personería jurídica.
Los clubes de barrio no sólo forman deportistas sino que también constituyen una formidable escuela de dirigentes sociales consustanciados con la problemática de cada barrio y pueblo. Ellos son los que advierten los riesgos, peligros y amenazas que a veces existen en cada sector, y son quienes a partir de la experiencia y el conocimiento pueden canalizar reclamos e inquietudes en propuestas para superar determinada situación.
El reconocimiento a ese enorme valor dirigencial que existe en los clubes de barrio no implica que las instituciones estén exentas de malos manejos o malas intenciones de algunos. Por eso se establece la inembargabilidad de los bienes inmuebles como mecanismo de protección de las administraciones irresponsables que puedan poner en peligro la continuidad de una institución.
Mi propuesta consistía en que los clubes eligieran un inmueble para que fuera inembargable, algo similar con lo que ocurre con el bien único de familia.
Señora presidenta: la decisión de brindar protección y asistencia a los clubes de barrio mediante este proyecto estuvo inspirada en el convencimiento de que el deporte es un complemento educativo indispensable para la formación de las personas, que actúa como nivelador social ascendente, que tiene un profundo valor terapéutico y contribuye a la integración comunitaria.
Por otro lado, no podemos negar, por las razones que sean, que estamos viviendo momentos difíciles ante el avance del narcotráfico, de la delincuencia, la violencia y otros flagelos que destruyen la célula básica de cualquier sociedad, que es la familia.
Por eso es indispensable, y hasta diría urgente, que encontremos entre todos los caminos necesarios para derrotar todos estos males.
No hay fórmulas mágicas. Necesitamos más educación, más integración, más igualdad de oportunidades; necesitamos que muchos niños y jóvenes –sobre todo aquellos más vulnerables- recuperen sus sueños. Los clubes de barrio constituyen una herramienta indispensable para ese objetivo.
Señora presidenta: estoy muy feliz de haber sido parte de este proyecto, de haber promovido esta iniciativa en el inicio de mi mandato. Era un compromiso que había asumido con muchos clubes y con muchos dirigentes en mis recorridas durante el año pasado.
Quizá, desde el oficialismo no se note el esfuerzo que para un diputado de la oposición significa comprometerse con la gente mediante un proyecto de ley, sabiendo casi con seguridad que este puede quedar en la frialdad de un cajón y no ser tratado. Gracias a Dios no estamos ante ese caso, dada la buena predisposición al diálogo.
Por eso, valoro el consenso alcanzado; y aunque me preocupe esa necesidad del oficialismo, a veces, de montar campaña para poner un sello partidario, igualmente me quedo con la satisfacción de haber luchado y trabajado en un proyecto de estas características, que después de once años ha servido para que el oficialismo pudiera comprender que es necesario preservar espacios. Los clubes de barrio son verdaderos centros para la formación, la contención y el desarrollo social de muchos niños y jóvenes de nuestro querido país.
Iré cerrando mi fundamentación para dar lugar a la exposición del señor diputado Mac Allister.
Tuve la suerte de criarme dentro de un club deportivo y luego alcanzar un desarrollo profesional muy significativo que me llevó a recorrer muchos importantes escenarios deportivos del mundo; sin embargo, jamás dejé de visitar mi club de barrio, allá en Río Ceballos, y nunca olvidé lo que allí me dieron. Por ello, sigo visitando clubes de barrio y de pueblo.
Siento que este proyecto es importante. Haber logrado consenso en estos pocos meses que llevo en la Cámara me llena de satisfacción; por lo tanto, celebro la aprobación de la iniciativa en debate. Sé que muchos argentinos anónimos de todas partes del país también estarán celebrándola. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- Tiene la palabra el señor diputado por La Pampa.
Sr. Mac Allister.- Señora presidenta: el deporte atraviesa, transversalmente, problemas nacionales: la inseguridad, la delincuencia, el alcoholismo, la vagancia. Siempre digo que un chico que ingresa al deporte es un chico que robamos a la droga.
En salud, el deporte permite la detección temprana de enfermedades y posibilita trabajar en su prevención, porque un pueblo que hace deporte es un pueblo sano.
Por otro lado, el deporte trabaja con la educación. Muchas veces pensamos que esta solo se halla en las escuelas, pero en realidad un chico que hace deporte respeta al entrenador y al árbitro, y cuando lo trasladamos a la sociedad también tiene respeto por el adulto, la policía, el maestro.
Además, el deporte trabaja contra la exclusión, permanentemente. ¿Quién de nosotros no se ha educado en un club en el que el hijo del médico ha jugado con el hijo de quien menos tenía, desarrollando juntos el deporte?
Por eso, para complementar este proyecto hemos presentado una iniciativa que tiende a incluir en el sistema deportivo a tres millones de jóvenes, que utilizarán las instalaciones de estos clubes que gracias al presente régimen de promoción serán beneficiados.
La clase política –es decir, todos nosotros, sin importar partidos- debe entender de una vez por todas que el deporte no es un gasto sino una gran inversión. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- A continuación, corresponde hacer uso de la palabra a la señora diputada Élida Rasino, quien comparte el término de 20 minutos con la señora diputada Virginia Linares.
Sra. Rasino.- Señora presidenta: cuando en una sociedad se intenta medir la densidad democrática se suele utilizar una categoría de la sociología, que es la del capital social. De alguna manera esa categoría define lo que es capaz de producir un grupo de personas cuando se reúnen, deponen intereses personales y trabajan por el bien común.
Sin duda, a lo largo de la historia de nuestro país encontramos muchos ejemplos de producción de capital social. Uno de ellos es el de las cooperadoras escolares; otro, que también acompaña nuestra historia, fundamentalmente desde principios del siglo XX, es el del club de barrio, es decir, los clubes sociales y deportivos.
Esas instituciones, que tienen la capacidad de educar en democracia –como bien se ha señalado en este recinto- han venido perdiendo su dinámica, su fortaleza y su capacidad de producir participación. Por lo tanto, este proyecto de alguna manera viene a fortalecerlas y recuperarlas, teniendo en cuenta que la posibilidad de producir en comunidad no sólo tiene que ver con los aportes dinerarios sino también con la perspectiva de recuperar capacidad de gestión, de participación y de contar con los conocimientos adecuados como para tener un tránsito exitoso en la organización institucional.
Nosotros tenemos como referencia una experiencia importante que desde hace años se viene desarrollando en la ciudad de Rosario y ahora también en la provincia de Santa Fe, que se denomina “Volver al club de barrio”. Es una experiencia que hemos impulsado desde la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Rosario allá por la década del 90. En este sentido, reconociendo los déficits y las dificultades de estas instituciones, advertimos que se necesitaba de un aporte, de un apoyo y de un acompañamiento por parte del Estado. Así, admitimos la necesidad de brindarle apoyo jurídico a los clubes, acompañamiento para la recuperación de su institucionalidad, la puesta en orden de sus personerías jurídicas y de sus organizaciones estatutarias y también reconocimos las dificultades que existían en materia de ordenamiento del espacio físico.
Por lo tanto, impulsamos una serie de aportes que tuvieran que ver con la orientación profesional en el diseño de los espacios arquitectónicos y con la priorización de determinada especialidades en función de los objetivos institucionales y deportivos.
De igual manera consideramos que era necesario recuperar las subcomisiones deportivas de los clubes, que con el trabajo mancomunado de padres y madres garantizaban el desarrollo de los distintos deportes.
Sabemos que con una pequeña cuota societaria es muy difícil que una delegación deportiva pueda trasladarse y mantener su actividad. Por esa razón, propusimos la inserción de docentes que promovieran la actividad deportiva dentro de las instituciones, pero con la finalidad de regenerar las subcomisiones a fin de que el deporte fuera nuevamente autosustentable y autónomo.
Tengamos en cuenta que si algo caracterizó al deporte a lo largo de su historia es que en nuestro país no ha sido privado ni del Estado; siempre ha sido una expresión de la sociedad civil.
Por ello, entendemos que es muy importante preservar esa expresión manteniéndolo como un espacio de producción social a través de la participación, pero además preservando lo que en nuestra Constitución se expresa claramente: que somos una Nación federal. Por lo tanto, existen en nuestro país las provincias. Todas ellas tienen una Secretaría de Deportes y un área que se dedica a la relación y a la planificación de las políticas deportivas. Lo mismo acontece en los municipios.
Adelantando nuestro acompañamiento a este proyecto, vamos a solicitar que se incorporen algunas modificaciones que tienen que ver con estos dos aspectos que acabo de mencionar.
El primero tiene que ver con el hecho de que los subsidios dinerarios se realicen a cambio de otro proyecto, es decir, que exista una planificación previa que indique que ese dinero va a ser utilizado verdaderamente para promover la organización, recuperación y autonomía de los clubes de barrio en su totalidad.
En segundo término, queremos que exista una modificación para que los aportes sean tramitados mediante la intervención de las jurisdicciones provinciales con la presentación de dichos proyectos y en base a las políticas deportivas de cada lugar.
Estos aspectos fortalecerán nuestra institucionalidad y el federalismo que nos marca la Constitución Nacional. (Aplausos.)
Sra. Linares.- Señora presidenta: la verdad es que proyectos como éste que hoy tratamos en la Cámara de Diputados tienen un altísimo impacto comunitario. Se trata de iniciativas que uno analiza con alegría. Da gusto discutir estas cuestiones en el recinto aunque podamos llegar a tener alguna disidencia. Incluso estoy viendo al señor diputado Depetri recoger cada una de las disidencias para plasmarlas en el proyecto, con el fin de que éste sea sancionado por unanimidad.
Desde ya adelanto que votaremos afirmativamente, pero insisto en el impacto comunitario y social que tiene este tipo de proyectos que hoy consideramos.
Cuando uno habla de clubes de barrio o de pueblo, sin lugar a dudas el papel social integrador que tienen es muy difícil explicarlo con palabras. Solamente los dirigentes que en forma sacrificada mantienen los clubes para que estén abiertos saben de qué estamos hablando.
No sé si recuerdan, pero la década del 90 fue nefasta para los clubes de barrio. Varios de ellos debieron tercerizar sus funciones. Incluso, algunos alquilaban las canchas para que jugaran Futbol 5, porque con ese ingreso podían mantener la sede social para no cerrarla definitivamente.
Desde hace algunos años esa situación se ha revertido. Se viene acompañando a los diferentes clubes de barrio, y debo destacar que el Programa “Nuestro Club” –al menos en mi ciudad que es la de Bahía Blanca, donde uno puede hacer una evaluación más correcta‑, hace cuatro años ha obtenido un buen resultado y constituyó una buena inversión.
Quiero expresar mi reconocimiento a quienes han revertido todo lo ocurrido en la época neoliberal, pero lo importante es destacar el rol invalorable de estas instituciones en lo deportivo y cultural. Pensemos que varias instituciones brindan educación no formal, alfabetismo, y proveen un lugar de encuentro no sólo para niños y niñas sino también para jóvenes y personas de edad. Cumplen un rol socializador de gran importancia.
Los clubes de barrio han generado no sólo en el interior, sino también en la Capital Federal, valores de pertenencia y de identidad barrial muy importantes.
Por eso en esta época en la que se escucha mucho más hablar de los countries estamos aquí considerando el fortalecimiento de un nuevo rol a partir de una mayor participación y protagonismo de los clubes barriales, que son los grandes articuladores del tejido social.
Por lo expuesto, saludamos la presentación de este proyecto y adelantamos nuestro voto por la afirmativa. (Aplausos.)
Sr. Javkin.- Señora presidenta: ya tenemos conocimiento de este proyecto. En su momento hemos trabajado mucho con los señores diputados Baldassi y Depetri. Ahora hemos sido invitados a acompañar esta iniciativa.
Coincido con todo lo que ha sido expresado. No obstante, quiero dejar sentado que en la Argentina debe haber pocas redes tan importantes como las que conforman los clubes de barrio. Muchos de nosotros, cuando éramos chicos, hemos participado en ellos desarrollando nuestras primeras actividades deportivas y encuentros sociales, como por ejemplo los bailes que allí se llevaban a cabo. Eran ámbitos de reunión de las familias. En la Argentina se filmaron películas cuando los clubes de barrio se vieron amenazados.
Sinceramente, pocas leyes sancionadas por esta Honorable Cámara van a tener tanto impacto a lo largo y ancho del país como aquellas relacionadas con la posibilidad de brindar colaboración, apoyo, protección y sostenimiento a los clubes de barrio. A veces el rol del Estado es decisivo y en otras puede serlo aún más si se apoya en el enorme esfuerzo que implica el trabajo voluntario, militante y apasionado de tanta gente que dedica horas de su tiempo a la conformación de un club, para que las instituciones crezcan, amplíen sus instalaciones, incorporen nuevos deportes, convoquen a una mayor cantidad de chicos y promuevan actividades sociales a través de bibliotecas y tareas de lectura, brindando además un servicio de apoyo escolar. Esto es algo que muchos clubes de barrio y de pueblo hacen a lo largo y ancho de la Argentina.
Por lo expuesto, dejamos sentado nuestro apoyo al proyecto en consideración y felicitamos, por sobre todas las cosas, a los clubes de barrio por esta nueva conquista que han logrado. (Aplausos.)
Sra. Rossi.- Señora presidenta: esto resulta muy emotivo porque, tal como lo han señalado varios señores diputados –en especial el señor diputado Baldassi, quien ha trabajado mucho en este tema‑, este proyecto es fruto del consenso al que se ha arribado.
Como dijo el señor diputado Gómez Bull, quién no tiene un recuerdo de los clubes de barrio. Por supuesto que todos lo tenemos, ya que de alguna manera hemos participado en ellos. En lo que a mí respecta, puedo decir que en mi pueblo, Trenque Lauquen, en la provincia de Buenos Aires, cuando a fines de la década del 60 el folclore atravesaba un momento de mucho auge con conjuntos tales como los Quilla Huasi y los Cantores del Alba, íbamos al Club Barrio Alegre para aprender a bailar una zamba o una chacarera.
También recuerdo, mucho más cerca en el tiempo, la época en que mis hijos practicaban deportes tales como el fútbol y el vóley. Actualmente lo hacen mis nietos en clubes de barrio como el de Santa María de Punilla y el de Villa Bustos. Se trata de barrios emblemáticos de mi pequeña ciudad, en la provincia de Córdoba.
Otra tarea fundamental de los clubes de barrio es la de la sociabilización, acompañando a la escuela.
Por eso es importante este proyecto de ley, que seguramente no será perfecto porque los hombres no lo somos, no obstante lo cual debemos seguir trabajando por ello.
También deseo reivindicar fundamentalmente a las subcomisiones de los clubes de barrio. Me refiero a las subcomisiones de padres y madres que apoyan a niños para que puedan desarrollar distintas actividades deportivas, como por ejemplo el fútbol y el básquet, o bien el bastoneo, como ocurre en mi pueblo.
Debemos apoyar las tareas que desarrollan los clubes de barrio más allá de que algunos dirigentes no cumplan con los objetivos sociales fundamentales de esas entidades en los días que nos tocan vivir. Como sociedad tenemos que trabajar en pos del crecimiento y el buen manejo de estos clubes.
Por lo expuesto, apoyamos con mucha alegría este proyecto de ley. (Aplausos.)
Sra. Pucheta.- Señora presidenta: mi alegría de poder tratar y aprobar esta iniciativa es el reflejo de millones de argentinos. Esto es así porque en nuestro país existen aproximadamente cinco mil clubes de barrio y su influencia alcanza, como mínimo, a dos millones de personas, que incluyen familias, núcleos de amistad, grupos deportivos y culturales.
Este alcance demuestra la importancia nacional que tiene aprobar un proyecto de ley como este, que implica la fuerza de los clubes barriales con su unidad, trabajo y solidaridad. Esa fuerza no radica en que cada uno tenga miles y miles de socios o seguidores, o si cuenta con estadios modernos y confortables. Obviamente, estas comparaciones no se dan en los clubes de barrio. Tal vez los clubes grandes son los que caen en esas diferenciaciones y se pelean por ver quién lleva más gente o si un estadio es lindo o feo.
Estas comparaciones, cuando crecen y se mezclan con intolerancia, lamentablemente nos llevan a situaciones absurdas de violencia, agravadas por algunos pocos delincuentes que usan al deporte y los clubes para hacer negocios.
Los llamados “clubes grandes”, en los que se practican deportes de manera profesional, convocan mucha más gente que un club de barrio. Esto es algo que ya se sabe, y se debe a que están involucrados otros actores, como los medios de comunicación y la publicidad que expanden enormemente a los clubes con actividades profesionales.
La realidad de los clubes de barrio es distinta. Ellos no buscan llegar a miles y miles de seguidores para competir en cantidad de hinchas o de trofeos; su objetivo es fluir en la gente del barrio, promover actividades deportivas, musicales, artísticas y educativas. En estos clubes no hay mercado de pases ni tampoco barrabravas que alejen a las familias; todo lo contrario, da placer ir a un clubs de barrio, porque es un lugar de encuentro, contención, donde pueden compartirse victorias y fracasos de algún campeonato, con la alegría de contar siempre con un compañero.
Los clubes de barrio conocen a su gente y se preocupan por ella; están al tanto de todas y cada una de sus necesidades, y la ayudan en la medida en que pueden. Por eso, lo único que puedo cuestionar es por qué no tratamos este tema antes.
Si consideramos a los clubes profesionales y a los de barrio, el sentido común nos indica que la urgencia de los recursos la tienen los clubes de barrio, sobre todo por la función social y territorial que cumplen. El orden de prioridades que me gusta es desde lo barrial hacia lo nacional, desde los chicos hacia los grandes, desde los clubes de barrio, primero, a los clubes reconocidos, después.
Me causa una gran alegría que los recursos se destinen a donde deben llegar. Mis felicitaciones por la labor y cooperación de todos los clubes de barrio de la Argentina. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- Considerando que restan solo dos oradores, la Presidencia sugiere a los señor diputado que vayan ocupando sus bancas.
Sr. Pitrola.- Señora presidenta: nuestro concepto sobre el deporte lo ubica como una actividad que debe ser absolutamente accesible para la más amplia mayoría y para las masas populares.
El deporte es parte de una cultura integral del ser humano y de la educación pública. Podríamos decir que nosotros sostenemos el deporte público, es decir, la necesidad de un amparo público absoluto de la actividad deportiva incluso superando claramente el grave déficit que presenta la escuela pública en materia de infraestructura, de predios y de actividades.
Este concepto es antagónico con la idea de que el lucro sea el motor del deporte. En nuestra sociedad gran parte de la actividad deportiva se ha identificado con el negocio del espectáculo y con la práctica profesional en el cual se mueven miles de millones en el mundo. Intervienen los sponsors, las grandes compañías, el negocio televisivo y la compraventa. De esta manera, se mueven enormes capitales.
Incluso surgen los clubes sociedad anónima que vienen a ser –me anticipo‑ los antagonistas a los clubes de barrio. Me refiero al club social sociedad anónima que empezó a imponerse en el mundo. También llegaron a la Argentina empresas especializadas en el gerenciamiento de clubes deportivos y sociales ‑que tuvieron un origen auténticamente deportivo‑, y esto es antagónico de una práctica deportiva masiva como parte de un desarrollo cultural integral del ser humano.
Indudablemente, de modo general, los clubes de barrio cumplen un enorme papel supletorio de un Estado que debería tener un polideportivo en cada barrio. Sabemos que hay algunos, pero son muy pocos, y no cabe ninguna duda de que en estos miles de clubes se practican actividades no sólo deportivas sino culturales, artísticas y de extensión que la comunidad va armando sobre sus propias bases.
Estos clubes de barrio operan en un marco social y económico. En primer lugar, lo hacen en un encuadre de fuerte especulación inmobiliaria. El club de barrio está sometido a las generales de la ley de encarecimiento de las tierras para tener un predio, a las generales de la ley de encarecimiento de todos los medios para una extensión de la infraestructura y a la voracidad de la especulación inmobiliaria, que muchas veces avanza sobre el patrimonio de dichos clubes porque, ahogados económicamente, tienen que desprenderse de parte de un patrimonio –que es social‑ para sostenerse. Ahí aparece la voraz especulación inmobiliaria.
También están rodeados del problema de la miseria social. Si tenemos a la Argentina con un tercio de sus trabajadores en negro, si tenemos una Argentina donde el salario promedio alcanza apenas a la mitad de la canasta familiar, si tenemos una jubilación mayoritariamente mínima que está ubicada en la mitad de la canasta de un jubilado, la población que está destinada a disfrutar y sostener al club de barrio sufre de esta desigualdad social.
Sabemos que las capas de elite de la sociedad no van precisamente a los clubes de barrio, de la misma manera que se están apartando de la escuela pública.
Esta miseria social impacta directamente sobre la capacidad de sostenimiento de los clubes de barrio. En este marco, la promoción de los clubes de barrio por parte del Estado aparece como un paliativo indudablemente positivo. Por eso vamos a acompañar con nuestro voto favorable este proyecto de ley.
Ahora bien, encontramos serias deficiencias y tenemos serias críticas al texto de esta norma. Lamentablemente ‑lo aclaro para todos los presidentes de clubes que seguramente estarán aquí presenciando esta sesión‑, no tenemos un mecanismo legislativo para poder votar también los dictámenes de minoría, ya que con la aprobación del dictamen de mayoría, los dictámenes de minoría quedan sin posibilidad de votación.
Pero más allá de acompañar este proyecto, queremos dejar establecida la siguiente preocupación. Si bien la norma tiene aspectos netamente positivos, como es la tarifa social para los clubes de barrio o la protección de tierras fiscales que puedan proveer a su desarrollo o desenvolvimiento, hay otros aspectos, como el financiamiento del Estado, que quedan al arbitrio de la Secretaría de Deporte del gobierno de turno, que hoy es kirchnerista pero mañana podrá ser otro.
No hay un esquema de proporcionalidad, es decir, no se tiene en cuenta si un club tiene 300 socios o 2 mil. Es decir que se abre la posibilidad de un manejo arbitrario de fondos y de clientelismo político, particularmente en un año electoral como será el próximo. Además, tampoco se establece cuál será la cantidad de esos fondos. En el presupuesto no hay una partida definida; esto dependerá de la voluntad del poder, en este año y en cualquier otro, de acuerdo con el texto de la norma.
Por lo tanto, si bien nuestro voto será afirmativo, dejamos claramente establecida nuestra preocupación por las deficiencias del texto legal que vamos a aprobar. Creemos que, tal vez con otra composición legislativa, este Congreso deberá volver sobre esta norma para mejorarla. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- Solicito a los señores diputados y a los asesores que hagan silencio, al igual que al público presente, al que también damos nuestra bienvenida.
Sr. Depetri.- Señora presidenta: realmente hemos caminado mucho este proyecto. Hemos realizado más de cincuenta foros con los clubes de barrio en todo el país. Hay una vocación y una voluntad de los diputados de todos los bloques –que agradezco‑ por sacar una iniciativa parlamentaria con el consenso de todos los diputados de esta Cámara.
Pero para ser justo y poner las cosas en su lugar, quiero decir que los verdaderos constructores de esta ley nacional de clubes de barrio son los propios clubes de barrio, que participaron en todos los foros y que desde hace muchísimos años se vienen sosteniendo por sus propios medios.
Nuevamente aparece con mucha fuerza el club de barrio como una institución fundamental de nuestra comunidad. Me tocó estar en Bahía Blanca discutiendo esta norma con algunos clubes; entre ellos, uno que tiene más de 130 años.
Los clubes de barrio vinieron con aquella inmigración masiva que tuvo la Argentina desde distintos pueblos del mundo. Fueron ellos los que asentaron los primeros valores, como la solidaridad.
Me tocó estar en un club de barrio al que los obreros concurrían a leer después de trabajar; había sido fundado por anarquistas, socialistas y comunistas que veían en el club de barrio un instrumento de organización popular. No hay duda de que más adelante, a raíz del proceso de industrialización que vivió nuestro país, los clubes de barrio se consolidaron y crecieron con mucha fuerza durante el gobierno del general Perón y la compañera Evita. Se abrieron fábricas a la par de la escuela, y a la par de la escuela surgieron los clubes de barrio: tres instituciones fundamentales que forjaron nuestra identidad nacional.
Una sociedad no puede dedicarse al deporte, la cultura y la educación si antes no tiene trabajo. Por eso, en el marco de este proyecto nacional donde crecieron los clubes de barrio, el trabajo juega un rol fundamental junto con la escuela. Cuando hablo de “club de barrio” me refiero no sólo al derecho de hacer deporte sino también al lugar de encuentro de la familia, donde se discute de política y se realizan actividades culturales. En suma, al lugar del barrio donde se unen la fábrica y la escuela.
Después pasó lo que todos conocemos: golpes militares y gobiernos neoliberales fundieron al país. Por eso desapareció el trabajo en el barrio y aparecieron la desocupación, la pobreza y la miseria. La escuela se transformó casi en un depósito para nuestros niños, que muchas veces iban a ella a comer. Algo similar ocurrió con el club de barrio; cuando se destruyó la Argentina pasó a ser un comedor comunitario y, más cercanos en el tiempo, un club de trueque.
Si hoy podemos discutir sobre una nueva perspectiva, sancionando un proyecto de ley para atender la situación de los clubes de barrio, es porque a partir de este nuevo tiempo que comenzó con el gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, apareció el trabajo en nuestras barriadas populares. (Aplausos.) El trabajo comenzó a ser una realidad y permitió que haya políticas de Estado como las que surgieron de este Parlamento. Se atendió el principal problema que aquejaba a la sociedad creándose seis millones de puestos de trabajo, abriéndose las paritarias y mejorándose el salario. Todo ello ha sido posible gracias a un Estado y un gobierno que tomaron la decisión fundamental de restituir otras dos instituciones barriales trascendentes: la fábrica y la escuela.
Este Parlamento tiene el orgullo de haber sancionado la Ley de Educación Nacional, que destina más del 6 por ciento del PBI a la formación y permite que la escuela se transforme en una institución importante para la comunidad.
Gracias a esta concepción de un Estado presente y garante de derechos, que resolvió los problemas que afectaban al trabajo y la educación, es que hoy podemos sancionar una ley para los clubes de barrio. No podríamos estar debatiéndola si en los barrios no hubiera trabajo ni educación ni Asignación Universal por Hijo ni notebooks ni cloacas ni agua potable ni vivienda. (Aplausos.)
- Ocupa la Presidencia el señor presidente de la Honorable Cámara, doctor Julián Andrés Domínguez.
Sr. Depetri.- Los clubes de barrio son instituciones fundamentales que resurgieron con fuerza porque volvió la organización popular y permiten canalizar las energías positivas de una sociedad que ha vuelto a creer. Hoy los clubes están sostenidos por militancia social en todo el territorio nacional, y fundamentalmente por miles y miles de jóvenes que han vuelto a los clubes y están protagonizando y participando en cientos de actividades a lo largo y a lo ancho del territorio nacional.
Por eso la ley plantea demandas que nos vienen de los propios clubes. Nosotros pensamos –y esto lo digo a todos los diputados, incluso de la oposición, que han planteado alguna perspectiva‑ que no es la ley del Frente para la Victoria ni la ley de Gómez Bull ni del diputado Depetri: es la ley de todos los diputados nacionales de esta Cámara.
Tal vez la diferencia sea que nosotros no quisimos hacer un proyecto de ley, ingresándolo por Mesa de Entradas de la Cámara, para decir que el diputado tal o cual lo presentó y que salga en la foto de un diario. Nosotros construimos la ley con todos los clubes de barrio, recorriendo todo el país, y cuando logramos el consenso presentamos el proyecto. Esta es la diferencia, porque hay militancia organizada, hay voluntad de convocar al pueblo a que sea protagonista.
¿Qué nos demandan los clubes de barrio? Lo que dice la ley. Nos están diciendo “hagan una ley por la que se transfieran a los clubes de barrio todas las tierras fiscales que están en terrenos nacionales, provinciales y municipales”. Esto es lo que plantean los clubes de barrio. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
También plantean que hagamos tarifas sociales para ellos. No puede ser que un club de barrio pague igual que una multinacional, que Paolo Rocca ‑del Grupo Techint‑ o Cotto. Hay que tener tarifa social para todos los clubes de barrio para mejorar la realidad y sus finanzas. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
Estamos planteando la inembargabilidad de los bienes de los clubes de barrio, con las prevenciones que plantearon algunos señores diputados y diputadas, porque la ley dice muy claro que si hay dirigentes de clubes de barrio que proponen proyectos que terminan en desfalco, pues que los paguen con sus propios patrimonios y no que vengan a rematar los bienes de los clubes de barrio. Esta es la posibilidad que tenemos de trabajar.
Estamos discutiendo otra perspectiva con los clubes de barrio y con el Estado en este nuevo tiempo de un Estado garante de derechos, garante del derecho del pueblo a tener una política deportiva una vez resueltos sus problemas principales.
Estamos discutiendo el Estado, nuestro propio gobierno, y lo hacemos con sus funcionarios. Lo discutimos con Emmanuel Agis, viceministro de Economía; con Axel Kicillof, ministro de Economía, y con Rodrigo Rodas, ministro de Desarrollo Social de la Nación. Todos juntos dijimos: “Vamos a discutir un presupuesto participativo”. No es que el Estado solo asigna recursos; discutamos con los clubes de barrio y convoquémoslos a que sean ellos mismos los que nos digan qué obras de infraestructura necesitan para mejorar su realidad. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
Entendemos que esta posibilidad que nos da este tiempo nuevo que tenemos de gobierno, comprometido con el pueblo, no es para hacer sedes a los clubes de barrio o grandes piletas climatizadas. Tenemos un sueño que queremos concretar. Queremos que los pibes no se cambien más detrás de un árbol; queremos que todos los clubes tengan vestuarios con agua caliente para que los chicos se puedan cambiar después de que hacen sus prácticas deportivas. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
Esa es la perspectiva al discutir, porque al mismo tiempo estamos definiendo políticas públicas. Estamos abordando la cuestión social; también estamos resolviendo un problema de crisis de representación política, social, sindical y cultural. Por eso decimos a los clubes de barrio que tienen que constituir la Unión Nacional de Clubes de Barrio para que en todo el territorio nacional los clubes de barrio sean una realidad y puedan discutir.
Y así como sentimos hoy que estamos legislando para la solidaridad y para fortalecer en términos institucionales al club de barrio, también estamos diciendo a los dirigentes de estos clubes en todo el territorio nacional que la solidaridad es ida y vuelta.
Vamos a trabajar con el club de barrio en el barrio, pero también el club de barrio tiene que sentir, tiene que saber y tiene que comprometerse a defender el trabajo y la educación de los argentinos para ver qué pasa en la escuela, en el hospital.
Por eso se trata de una construcción que no solo define políticas públicas: define la necesidad de organizarnos, de crear conciencia y de que el Estado vaya alentando y resolviendo las dificultades administrativas, financieras o de infraestructura que planteen los clubes de barrio.
Al debatir este proyecto de ley reivindicamos a muchos dirigentes de clubes de barrio que en soledad resistieron la dictadura militar o el neoliberalismo. Por eso homenajeamos a Miguel Sánchez, compañero militante de la JP Berazategui, deportista asesinado por la dictadura militar. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
Hoy es reivindicado en muchos lugares del mundo, y en su memoria se corre La Carrera de Miguel. Fíjese cómo es la vida, señor presidente: empezó a correrse en Roma, después se tomó la costumbre aquí y hoy cada vez que se reúnen los presidentes latinoamericanos hay deportistas que homenajean a Miguel, desaparecido en nuestra dictadura militar.
Nuestro compromiso es trabajar todas las políticas públicas necesarias para fortalecer a los clubes de barrio. Por eso hemos aceptado todas las modificaciones y los planteos presentados por la oposición. Este es un proyecto de ley de la democracia, es colectivo, es de Cristina Fernández de Kirchner, pero también de todos los que quieren que los clubes de barrio se conviertan en instituciones para pelear contra la droga, la desocupación, la pobreza, la miseria y la violencia. (Aplausos en las bancas y en las galerías.) Es un proyecto que nos convoca a todos y estamos orgullosos de participar en este debate.
También asumimos el compromiso para que nunca más vengan a fundir a los clubes de barrio; para que nunca más haya gobiernos que planteen la desocupación, la pobreza y la miseria; para que nunca más existan gobiernos neoliberales que abran la economía al capital extranjero o bajen los salarios y planteen presupuesto cero para la salud, la educación y el deporte. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
¡Este proyecto de ley es de todos los clubes de barrio y toda la militancia popular! (Aplausos prolongados en las bancas y en las galerías. Varios señores diputados rodean y felicitan al orador.)
Sr. Gómez Bull.- Señor presidente: por las expresiones vertidas por todos los oradores queda absolutamente claro que este es un proyecto de ley de consenso, más allá de toda la pasión que también ha generado. Mire si será de consenso que lo votarán por la afirmativa los diputados López, Pitrola y Del Caño. (Aplausos.) En verdad este proyecto pasa a ser un gol de media cancha, señor presidente. (Aplausos.)
Solicito que por Secretaría se dé lectura de las modificaciones planteadas por los señores diputados Fiad, Larroque, Carrizo, de Pedro, Granados, Cleri y Bullrich.
Sr. Presidente (Domínguez).- Por Secretaría se dará lectura de las modificaciones.
Sr. Secretario (Chedrese).- En el inciso d) del artículo 6° se suprime la preposición “en” luego de la expresión “designará y”, hacia el final del mencionado inciso.
Se incorpora como artículo 7° el siguiente texto: “Confección y Presentación. Los estados contables elaborados por las entidades mencionadas en el artículo 2° que arrojen un ingreso anual equivalente a la categoría G del régimen de monotributo tendrán carácter de declaración jurada previa aprobación por mayoría absoluta en asamblea. Asimismo deberá contar con la firma conjunta del presidente y el tesorero, siendo documento suficiente para la presentación ante el organismo recaudador.”
Se incorporan dos incisos al actual artículo 9°. El inciso j) establece: “Solicitar ante la autoridad competente el otorgamiento de la personería jurídica y la aprobación de sus estatutos sociales.”
El inciso k) dice así: “Establecer medidas de seguridad e infraestructura y/o edilicias.”
Se incorpora como artículo 12 el siguiente texto: “Inclusión de las personas con discapacidad. Los clubes de barrio y de pueblo deberán procurar los ajustes razonables a fin de adaptar sus instalaciones a las necesidades y accesibilidad de las personas con discapacidad, y asimismo realizar actividades deportivas, culturales, de esparcimiento y demás actividades que estén dentro de la esfera societaria con el objeto de incluir a las personas con discapacidad.”
Se modifica el actual artículo 11, que quedará redactado de la siguiente forma: “Procedimiento de asignación. El procedimiento de asignación de fondos para la aplicación de la ley será implementado por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.”
Asimismo se modifica el actual artículo 13, que quedará redactado de la siguiente manera: “Recursos. Los recursos necesarios para la aplicación de la presente ley provendrán de los fondos determinados por la reglamentación y de recursos propios del Tesoro de la Nación establecidos anualmente en el presupuesto de recursos y gastos de la Nación.”
Por otra parte, se modifica el actual artículo 15, que quedará redactado del siguiente modo: “Inembargabilidad. Los bienes inmuebles que estén afectados a los fines deportivos, recreativos y sociales que sean propiedad de los clubes de barrio y de pueblo inscriptos en el registro nacional creado en el artículo 4° de la presente ley no serán susceptibles de ejecución o embargo por deudas posteriores a su inscripción como tales, con excepción de las obligaciones provenientes de impuestos o tasas que graven directamente a los mismos, las derivadas de prestaciones laborales a favor de la entidad o provenientes de deudas por aportes de previsión y seguridad social, por créditos otorgados por entidades financieras públicas y privadas y otras entidades oficiales para construcción o mejoras introducidas en los mismos y por subsidios provenientes de organismos oficiales nacionales, provinciales, municipales o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.”
Se incorpora como último artículo la siguiente cláusula transitoria: “Durante el lapso de 180 días a partir de la vigencia de la presente ley, los clubes de barrio que acrediten una actividad mayor a los diez años podrán solicitar la inscripción como persona jurídica, y en este caso la Inspección General de Justicia deberá imprimir un trámite sumario y simplificado a los fines de otorgar dicha personería jurídica.”
Sr. Presidente (Domínguez).- Tiene la palabra la señora diputada por Santa Fe.
Sra. Rasino.- Señor presidente: hemos propuesto una modificación que contempla dos elementos a los efectos de que los subsidios que se otorguen sean recibidos de parte de las jurisdicciones provinciales y se brinden por aprobación de proyectos que éstas hagan presentes en ese acto.
Sr. Presidente (Domínguez).- ¿El miembro informante autoriza la modificación?
Sr. Gómez Bull.- Lo que podemos hacer es tomar la sugerencia y tenerla en cuenta al momento de la reglamentación de la ley.
Sr. Presidente (Domínguez).- Tiene la palabra el señor diputado por Entre Ríos.
Sr. Rogel.- Señor presidente: con ánimo de colaborar, y sobre todo en presencia de quienes serán los beneficiarios directos, yo le había dicho al diputado Depetri y al presidente de la comisión que íbamos a hacer esta aclaración al menos para que quedara plasmado en la versión taquigráfica el compromiso, dado que una de las cuestiones fundamentales, de acuerdo con algunos clubes de Avellaneda con los que estuvimos reunidos, está en el artículo 16, que dice: “Asegúrese el derecho a la propiedad para aquellos clubes de barrio y de pueblo que tengan sus sedes construidas en terrenos fiscales”.
Formularé las siguientes inquietudes para establecer un compromiso en caso de que no exista posibilidad de introducir modificaciones o hacer más extenso el artículo.
En primer lugar, pareciera que aquella consagración del derecho de propiedad no va a suplir la potestad del Congreso, que para cada una de las cesiones de terrenos deberá considerar un proyecto de ley individual. En segundo lugar, como ya señalé al presidente de la comisión, podría incluirse en la reglamentación de la ley la definición clara de cuál será el organismo receptor de la documentación pertinente, que actuará como anexo para que el Congreso apruebe las respectivas leyes de titularidad.
Quisiera que el presidente de la comisión se expresara al respecto a fin de despejar toda duda sobre uno de los puntos más importantes de la iniciativa en debate, es decir, la titularidad de la propiedad de aquellos clubes de barrio o de pueblo que están sobre terrenos fiscales.
Sr. Gómez Bull.- Señor presidente: tomaremos la sugerencia formulada por el señor diputado preopinante y haremos las correspondientes propuestas en la reglamentación.
Quiero señalar que una de las modificaciones leídas por Secretaría ha sido propiciada por el señor diputado Solanas.
Finalmente, solicito que el proyecto sea votado conjuntamente en general y en particular.
Sr. Presidente (Domínguez).- La Presidencia solicita autorización para instruir a la Secretaría a los fines del ordenamiento y renumeración de los artículos del proyecto de ley.
Sr. Presidente (Domínguez).- Se procederá en consecuencia.
Se va a votar nominalmente, en general y en particular, el dictamen de las comisiones de Deportes y de Presupuesto y Hacienda recaído en el proyecto de ley por el que se instituye el Régimen de Promoción de los Clubes de Barrio y de Pueblo, contenido en el Orden del Día N° 1.207.
- Conforme al tablero electrónico, sobre 199 señores diputados presentes, 198 han votado por la afirmativa. No se ha computado el voto de un señor diputado.
Sr. Secretario (Chedrese).- Se han registrado 198 votos por la afirmativa y ninguno por la negativa.
Sr. Presidente (Domínguez).- Se incorpora el voto del señor diputado Romero.
Sr. Presidente (Domínguez).- Agradecemos la presencia de las comisiones de los clubes que se han hecho presentes en esta sesión. Compartimos su alegría y el festejo que están realizando, aunque les pedimos que recojan las banderas a fin de que la Cámara pueda continuar con la sesión. Vaya nuestro reconocimiento por la militancia y el esfuerzo de todos ustedes, y por haber logrado unanimidad de este cuerpo. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)

References: artículo 13
 artículo 10
 artículo 13
 artículo 13
 resolución 
 artículo 6
 artículo 7
 artículo 2
 artículo 9
 artículo 12
 artículo 11
 artículo 13
 artículo 15
 artículo 4
 artículo 16