Source: https://dialogo2000.blogspot.com/2014/09/reflexiones-iniciales-en-torno-la.html
Timestamp: 2019-02-17 07:42:41+00:00

Document:
Statement available here in English.
Desde la imposición de la política económica de la última dictadura,[1] el pueblo argentino sufre los impactos y consecuencias de la deuda generada en ese período y sus sucesivas reestructuraciones. En medio de reiteradas crisis y a través de múltiples ajustes, se ha consolidado un modelo productivo diseñado para asegurar las divisas requeridas para “servir” a una deuda, ilegítima en su origen y desarrollo, cuyo crecimiento sostenido se intenta camuflar.
Con 124 votos a favor, 11 en contra y 41 abstenciones, la Asamblea General decidió poner en marcha un proceso de negociaciones para elaborar y aprobar, en el tiempo perentorio del próximo año, un “marco jurídico multilateral para los procesos de reestructuración de la deuda soberana”[2].
4) Si bien la resolución reconoce que el sistema financiero internacional, el endeudamiento y las crisis que genera tienen una fuerte impronta en la vida de los pueblos y países, elude preguntar por qué “las crisis de deuda soberana [sic] son un problema recurrente”, o por qué “se siguen teniendo dificultades para encontrar una solución duradera al problema de (la) deuda externa”[3].
5) La resolución parte de una premisa falsa: si existen deudas es porque, previamente, hubo un ingreso de recursos. Sin embargo, las deudas públicas – internas y externas - no responden exactamente a este criterio. Han sido generadas, en su mayoría, sin contrapartida alguna en bienes o servicios para los pueblos. Crecen por efecto de la usura, comisiones abusivas, cláusulas viciadas, transformación de deudas privadas en públicas, sucesivas re financiaciones, etc., que entre otras estrategias provocan la autogeneración continuada de nuevas deudas. El sistema aprovecha incluso las crisis, como las emergencias humanitarias o la crisis climática, para generar más deuda. Es un esquema que exige constante entrega de riqueza y bienes comunes, mientras los saldos de la deuda siguen aumentando. Además, los propósitos y usos originarios del endeudamiento responden, por lo general, a los intereses de los prestadores y no de los prestatarios. Los pueblos suelen no sólo no tener voz ni voto al respecto, sino que además sus expresiones de protesta o rechazo suelen ser ignoradas o peor aún, reprimidas y criminalizadas.
7) Otro hecho que llama la atención es que la resolución aprobada no menciona siquiera la relación indivisible entre la deuda y los derechos humanos. Se cita cuanta Cumbre, Conferencia y Meta ha establecido la ONU en los últimos años pero se elude referencia alguna a los Principios Rectores sobre Deuda Externa y Derechos Humanos[4], aprobados por las mismas naciones en el año 2012. Parecería que al plantear el resguardo del sistema del endeudamiento, no se quisiera recordar que según toda normativa y doctrina internacional, los derechos humanos tienen primacía por sobre cualquier contrato.
8) Llama la atención que varios de los países que ahora han votado por establecer un marco vinculante para los procesos de reestructuración de deudas – entre ellos Argentina, país impulsor de la resolución – hace apenas dos meses no acompañaron con su voto, la decisión histórica del Consejo de Derechos Humanos de negociar un convenio multilateral para vincular los grandes actores privados del sistema internacional económico, financiero y de deudas – las corporaciones transnacionales como los fondos buitre – al cumplimiento de los derechos humanos[5]. Nos preguntamos si la coherencia y las prioridades están en salvaguardar el “buen” funcionamiento de los mercados financieros o proteger y promover los derechos humanos, los derechos de los pueblos y de la madre tierra.
9) La resolución aprobada por la Asamblea General hace referencia a los Principios sobre la Promoción del Otorgamiento y la Toma Responsables de Préstamos Soberanos, presentados por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo en 2011, con el objeto de “reducir la prevalencia de las crisis de la deuda soberana, evitar situaciones de endeudamiento insostenible, mantener un crecimiento económico constante y ayudar a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio…”[6]. Pero, curiosamente, lo que se rescata de este documento es la importancia de “fomenta(r) para ello la toma responsable de préstamos soberanos [sic]” (énfasis nuestro), dejando aparentemente de lado la corresponsabilidad de quienes otorgan préstamos o compran bonos y cobran los intereses usurarios. Tal vez sea esa misma lógica, la que permite a la resolución afirmar la importancia de la continuidad de las instituciones de Bretton Woods en lugar de cuestionarlas, en razón de ser coautoras y responsables, tanto ideológica como directamente, de la consolidación de un sistema de endeudamiento perverso al servicio de los grandes capitales.
-25/9/14, América Latina y el Caribe
[2] Resolución A/68/304, “Hacia el establecimiento de un marco jurídico multilateral para los procesos de reestructuración de la deuda soberana” .
[3] Citas tomadas del texto de la Resolución, ibid.
[4] Consejo de Derechos Humanos de la ONU, abril 2012, A/HRC/20/23 .
[5] Resolución A/HRC/26/RES/9, “Elaboración de un instrumento internacional jurídicamente
[6] Resolución A/68/304, idem.
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