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PROCESOS DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA IMPLEMENTACIÓN DE SISTEMAS DE MOVILIDAD URBANA SOSTENIBLE (BICIPART) - PDF
PROCESOS DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA IMPLEMENTACIÓN DE SISTEMAS DE MOVILIDAD URBANA SOSTENIBLE (BICIPART)
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Rosario Cruz Aranda
1 PROCESOS DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA IMPLEMENTACIÓN DE SISTEMAS DE MOVILIDAD URBANA SOSTENIBLE (BICIPART) Informe Final Autores/as Carmen Acero Sánchez Álvaro Fernández Heredia Alberto Fernández López Elisabeth Lorenzi Fernández. Tomas Rodríguez Villasante Fernando Sabín Galán Ana Sánchez Llorca Marzo
2 Índice 1.Introducción Justificación Marco teórico Metodología Políticas públicas Informe de Madrid Informe de Sevilla Conclusiones y propuestas Apéndice
3 Introducción La investigación que ahora mostramos tomó inicios en el año 2012 y no concluyó, por lo menos en cuanto a sus aspectos formales hasta el año 2014, alargándose en su etapa final de conclusiones durante los inicios del año Agradecer desde un principio la financiación de la misma al, en su momento, Ministerio de Ciencia e Innovación, quien, mediando sus planes de financiación de acciones de I+D+i para Investigación Fundamental no Orientada, decidió comprometerse en la consecución de un proyecto de investigación que el equipo de investigación entendía como fundamental per se. Más en las circunstancias que rodean las vicisitudes de la movilidad urbana. Los rápidos avances en esta materia que se han experimentado en las ciudades europeas, como los recientes cambios legislativos en cuanto al tráfico o la creación de infraestructuras urbanas adecuadas, el giro político en realción al uso de la bicicleta (palpable en la creación de espacios de deliberación y promoción como la mesa de la bicicleta) y todas las prácticas sociales que se han ido desarrollando en torno a la bicicleta, sustentan la pertinencia del estudio. Dada las exigencias internacionales por reducir las emisiones contaminantes de la atmósfera y mejorar la calidad de vida urbana, numerosas estrategias relacionadas con la movilidad sostenible descansan en la promoción del uso de la bicicleta, de ahí que este vehículo haya cobrado cada vez más protagonismo en el debate internacional de científicos, diseñadores industriales, urbanistas y otros especialistas relacionados con la materia, aunque aún son escasos los enfoques desde las ciencias sociales. No obstante, cabe subrayar excepciones notables como la reciente creación de algunos institutos y grupos de investigación específicos para el análisis de los procesos que conllevan la movilidad sostenible: CeMoRe (Centre of Mobility Research) dependiente de la universidad de Lancaster y liderado por Jhon Urry; e IFMO (Institute for Mobility Research) ubicado en Munich (es dependiente del BMW group y de la Technische Universität München). En este sentido se han generado distintas corrientes de opinión y praxis a nivel global, pero localizadas en ciudades y áreas metropolitanas concretas en forma de movimientos sociales a favor de una movilidad más sostenible. Degrowth Movement, The Slow City Movement y la Critical Mass son algunas de estas experiencias que principalmente se caracterizan por una puesta en práctica de la movilidad ciclista como uno de sus ideales de ciudad. Sus aportaciones en materia de participación ciudadana y en la implementación y desarrollo de las políticas de movilidad sostenible y la gestión del espacio público, han sido puestas de manifiesto por diversos autores (sobre todo, White 1992, 1999; Carlsson 2002, 2008; Rondinella 2004; Furness 2005). Por un lado, las prácticas ciclistas son concebidas aquí como resultado contingente de una combinación de cuatro niveles de acción y condicionamiento: 1. Las políticas urbanas (las de movilidad en general y las de movilidad ciclista en particular, aunque también las de ordenación urbanística),2. El movimiento urbano pro-bici (asociaciones 3
4 y masas críticas, sobre todo)3. Las cualidades singulares de cada entorno urbano construido y medioambiental (orografía, climatología, red viaria, infraestructuras y configuración urbana funcional) y 4. Las configuraciones sociales (conocimientos y hábitos adquiridos; actitudes y percepciones ante la seguridad, la comodidad y la eficiencia; prácticas y redes de difusión; influencia del género, la edad, la etnia y la clase social). Aunque existen numerosas aportaciones parciales en algunos de esos cuatro niveles (Yago 1983, Krizek y Poindexter 2007, Sanz 2008, Heinen et al. 2010, Tin et al. 2010, Jensen et al. 2010), es precisamente en su interacción mutua donde aún no disponemos de suficiente conocimiento holístico. Por otro lado, entendemos que los procesos de transición desde regímenes con predominio de la automovilización (Sheller y Urry 2000) hacia otros de carácter más sostenibles local o globalmente exigen una explicación que identifique los factores potenciadores u obstaculizadores más destacados. En cualquiera de los cuatro niveles de acción y condicionamiento señalados se puede determinar un proceso de variaciones a lo largo del tiempo, sin embargo, debido a la escasa evidencia disponible, proponemos concentrar esta investigación en verificar la relevancia que han tenido las acciones colectivas pro-bici emergentes a fin de conocer las causas por las que ha aumentado significativamente el uso de la bicicleta urbana utilitaria en cada ciudad (Carlsson 2002, Furness 2005). La participación ciudadana, por lo tanto, será considerada de forma central en la presente investigación como objeto de estudio a la vez que como medio de investigación cualitativa, participativa, sociológica y de intervención social (Villasante 2006, Parés et al. 2009). En aras de dar cuenta del objeto de la investigación: los sistemas de movilidad urbana sostenible, guiamos la investigación en base a los siguientes objetivos: 1. Conocer cuáles han sido los procesos de implementación de políticas urbanas de movilidad sostenible en Madrid y Sevilla. 2. Conocer cómo han evolucionado y qué efectos han tenido los movimientos urbanos pro-bici en esas cuatro ciudades. 3. Determinar las relaciones de interacción producidas entre las políticas urbanas y los movimientos pro-bici. 4. Promover dispositivos de participación ciudadana en los que verificar la ciclabilidad urbana e intervenir en los sistemas de movilidad urbana sostenible. Objetivos que tratarían de dar cuenta de las preguntas e hipótesis extraídas a partir de la elaboración del marco teórico: 1. En qué medida los modelos de desarrollo e implementación de políticas urbanas de movilidad dan lugar a movimientos urbanos pro-bici de reacción crítica y de influencia social en la promoción del uso de la bicicleta urbana utilitaria. 4
5 2. De qué manera cuanto mayores son los cauces y niveles de participación ciudadana en las decisiones acerca de los sistemas de movilidad ciclista, mayor es la ciclabilidad de las ciudades. A partir de la exposición de los siguientes capítulos daremos cuenta del proceso de investigación y sus resultados. 5
6 Justificación La oportunidad actual del estudio se justifica, en primer lugar, en los rápidos avances en esta materia que se han experimentado en las ciudades europeas gracias al respaldo que la movilidad urbana sostenible ha recibido por parte de las instituciones de la Unión Europea. Numerosas ciudades españolas de diferente tamaño enfrentan, por lo tanto, similares retos por transformar sus sistemas de movilidad urbana mejorando su ciclabilidad. Los recientes cambios legislativos en cuanto al tráfico, el desarrollo en muchas ciudades de Planes de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), la creación de infraestructuras urbanas adecuadas para los desplazamientos ciclistas, la línea de ayudas del IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) para implementar sistemas de uso públicos de bicicletas, o en menor medida las Agendas 21, son indicadores de esos cambios y la investigación sociológica, como la aquí propuesta, puede informar sistemáticamente acerca de los fundamentos sociales y políticos de las pautas de movilidad ciclista. En segundo lugar, asistimos a un giro político notable en relación al uso de la bicicleta que se manifiesta en la creación de una comisión de la bicicleta en el Congreso de los Diputados, una mesa de la bicicleta en España con representación interministerial que ha elaborado en 2014 las directrices para un Plan Nacional de Bicicleta, y la Red de Ciudades por la Bicicleta constituida en 2009 (http://www.ciudadesporlabicicleta.org/). Estas dinámicas institucionales no pueden ser ajenas a las cualidades singulares que tiene cada territorio y a las prácticas sociales que se desarrollan en relación a la bicicleta, por lo que el presente trabajo ha pretendido abrir espacios de colaboración y participación ciudadana vinculados a esas nuevas orientaciones políticas. Por otro lado, la promoción de la bicicleta utilitaria se debe, fundamentalmente, a las exigencias internacionales por reducir las emisiones contaminantes de la atmósfera y mejorar la calidad de vida urbana. De hecho, la Comisión Delegada del Gobierno para el Cambio climático, en su reunión celebrada el 17 de julio de 2008, identificó la movilidad sostenible como una de las seis líneas estratégicas clave en la reducción de GEI (Gases de Efecto Invernadero). Está constatado que numerosas estrategias relacionadas con la movilidad sostenible descansan en la promoción del uso de la bicicleta, ensanchando su nicho de movilidad en el espacio urbano y de tráfico. Es comprensible, por lo tanto, que este vehículo ecológico haya cobrado cada vez más protagonismo en el debate internacional de científicos, diseñadores industriales, urbanistas y otros especialistas relacionados con la materia, aunque aún son escasos los enfoques desde las ciencias sociales. Por otro lado, y a pesar de que la literatura científica que analiza esta cuestión es bastante extensa, son pocos los trabajos que analicen el problema de una forma integral u holística. Lo más común es encontrar investigaciones en las que el análisis está orientado a entender aspectos concretos. Así nos encontramos con estudios que se han centrado en identificar las barreras al uso de la bicicleta o se han enfocado en conocer la valoración de los factores asociados al uso de la bicicleta con la finalidad de entender las bases del comportamiento del ciclista (Heinen et al., 2010b). 6
7 Otros estudios se han centrado más en los factores y variables que determinan la decisión de usar o no la bicicleta. Obteniendo las claves de la decisión modal de la bicicleta frente a otros modos, se puede tener una orientación de cuáles pueden ser las políticas más adecuadas para establecer las mejores condiciones para su uso (Barnes y Krizek, 2005). Sin embargo, esta experiencia acumulada no ha terminado de cristalizar en políticas efectivas en muchos países donde la bicicleta es un modo de transporte residual (Pucher and Buehler, 2008). La mayoría de los análisis demuestran cierta parcialidad que impide encontrar respuestas. El simple conocimiento de las barreras al uso de la bicicleta, de la percepción de este modo por los usuarios, de las características urbanas idóneas o del mecanismo de elección modal no son suficientes para explicar por qué se comienza a usar la bicicleta en una ciudad donde antes no se hacía. Muchas cosas quedan fuera que pueden ser determinantes en este proceso: el apoyo institucional, nuevas políticas de movilidad, transformaciones culturales que generan nuevas interpretaciones del hecho de desplazarse, cambios en las condiciones materiales de la ciudadanía, etc. Ni unas ni otras pueden explicar el fenómeno por sí mismas. En tercer lugar, entender el proceso de cambio de paradigma a una movilidad sostenible que implique un mayor uso de la bicicleta, pasa por estudiar las ciudades que están en este proceso en mayor o menor grado. Dejando fuera de nuestro espectro de análisis aquellas ciudades con un uso normalizado y consolidado de la bicicleta o aquellas donde este modo sigue siendo residual y no se perciben evolución alguna en este sentido. El Proyecto Europeo BYPAD (http://www.bypad.org) y PRESTO (2010) habla de "climbing cities" haciendo referencia a las ciudades que partiendo de un uso residual de la bicicleta, estaban llevando a cabo políticas exitosas en el incremento del número de ciclistas. De esta forma distinguía entre "top", "climbing" y "starting cities". El concepto se aplicaba básicamente al reparto modal de la bicicleta y su evolución, estableciendo que las políticas debían ser adaptadas a cada estadio: con un peso mayor de medidas infraestructurales al comienzo y un mayor peso de medidas de promoción y sensibilización según evoluciona la movilidad ciclista. De la misma forma, Chataway et al. (2014) distinguen entre"established" y "emerging cities" a la hora de analizar un fenómeno como la percepción subjetiva del riesgo. Las ciudades que abandonan su situación de "starting" y transitan el camino hasta ser una ciudad "top" son las que denominamos ciudades en transición. Las ciudades españolas se encontrarían todas en el primer escalón de esta clasificación europea (starting), aunque haya muchas diferencias en los niveles de demanda de las ciudades que han empezado desde hace años una política ciclista clara y otras que acaban de arrancar. En este estudio nos centraremos específicamente en conocer los procesos de participación ciudadana en la implementación de los sistemas de movilidad ciclista y la interacción de factores en la variación de la ciclabilidad de dos áreas metropolitanas españolas en transición ciclista como son Madrid y Sevilla en el período
8 Nuestro estudio parte en consecuencia, de la detención de tres tipos de desconexiones en la literatura científica sobre la bicicleta utilitaria: 1.La falta de protagonismo de las disciplinas sociales y culturales, tratándose de forma tangencial y poco profunda temas como la relación entre los cambios de hábitos y la participación ciudadana (Rosen, 2003) 2.La distancia que se ha generado entre los debates científicos y los que emergen de las articulaciones ciudadanas donde sí se habla de participación y procesos democráticos en la generación de políticas urbanas, pero se desconocen las dinámicas del debate institucional y de la producción de políticas públicas en materia de movilidad sostenible. 3.Las múltiples diferencias existentes en los ritmos y modelos de implementación de las políticas de movilidad ciclista entre municipios (y países), en los que desconocemos sus condiciones sociales y políticas de causalidad. Por un lado, las prácticas ciclistas son concebidas aquí como resultado contingente de una combinación de cuatro niveles de acción y condicionamiento: 1.Políticas urbanas: de movilidad en general y de movilidad ciclista en particular, aunque también las de ordenación territorial y urbanística 2.Movimientos sociales relacionados con la bicicleta: asociaciones, colectivos y masas críticas, sobre todo. 3.Cualidades singulares de cada entorno urbano construido y medioambiental (orografía, climatología, red viaria, infraestructuras y configuración urbana funcional) 4.Configuraciones sociales: conocimientos y hábitos adquiridos; actitudes y percepciones ante la seguridad, la comodidad y la eficiencia; prácticas y redes de difusión; influencia del género, la edad, la etnia y la clase social). Pues entendemos que los procesos de transición desde regímenes con predominio de la automovilización (Sheller y Urry 2000) hacia otros de carácter más sostenibles local o globalmente exigen una explicación que identifique los factores potenciadores u obstaculizadores más destacados. En cualquiera de los cuatro niveles de acción y condicionamiento señalados se puede determinar un proceso de variaciones a lo largo del tiempo, sin embargo, debido a la escasa evidencia disponible, proponemos concentrar esta investigación en verificar la relevancia que han tenido las acciones colectivas pro-bici emergentes a fin de conocer las causas por las que ha aumentado significativamente el uso de la bicicleta urbana utilitaria en cada ciudad (Carlsson 2002, Furness 2005). La participación ciudadana, por lo tanto, será considerada de forma central en la presente investigación como objeto de estudio a la vez que como medio de investigación sociológica y de intervención social (Villasante 2006, Parés et al. 2009). La comparación de las dos ciudades elegidas en este estudio puede ofrecer resultados concluyentes acerca de los factores y procesos mencionados porque ambas se han distinguido de forma diferente por la 8
9 implicación ciudadana en las mejoras de ciclabilidad de sus calles a lo largo de las dos últimas décadas. 9
10 Marco teórico 1. Introducción Nuestro proyecto de investigación aborda las prácticas de movilidad en la ciudad, observando como se influyen mutuamente las políticas de movilidad, las iniciativas de la sociedad civil y el territorio en un marco de cultura de la movilidad. Para abordar esto, hemos realizado una investigación bibliográfica que recoja estas dimensiones. Por tanto, el marco conceptual de este proyecto se nutre de varias y diversas fuentes. En primer lugar, ha sido esencial recuperar referencias sobre procesos generales que incumben al territorio urbano y sus pautas de movilidad para mas tarde, trasladarlas a especificaciones de los mismo sobre los usos del territorio de Madrid y Sevilla. En segundo lugar, hemos realizado un análisis documental y bibliográfico que explorara las diferentes aproximaciones empíricas al concepto de la movilidad y en específico al de la movilidad ciclista. Este ha sido un trabajo que se nutre de una bibliografía con una mirada internacional e interdisciplinar. Por ultimo, ha sido esencial un análisis pormenorizado de las políticas que influyen en la movilidad urbana empezando por el marco Europeo para descender al Nacional y el específico de las ciudades de Madrid y Sevilla. Esto último se analiza de forma pormenorizada en el siguiente apartado sobre metodología. De cada uno de estos bloques se ha extraído una hipótesis que engarzadas entre sí, enmarcaron nuestro proceso de investigación. Por tanto, aquí no se presentan jerarquizados por orden de importancia sino que mostramos como se influyen mutuante en múltiples interrelaciones. La primera hipótesis está relacionada con el territorio. Las pautas de movilidad están determinadas por una especialización territorial de las funciones de la ciudad. Esto condiciona una mayor presencia del coche. Las bicicletas como opción están ganando terreno dentro de las ciudades en distancias cortas, pero tiene escasa presencia conectando estas áreas funcionales ( por ej. trabajo con residencia). Un cambio en el modelo de movilidad va ligado a un cambio en conformación urbana. La segunda hipótesis establece una clara influencia en el discurso de las políticas de movilidad del Ecologismo. La influencia del Ecologismo se trasmite de dos formas: una es como filosofía política que relaciona las dimensiones de la vida de forma integral y por tanto observa los fenómenos de forma interrelacionada buscando un equilibrio. Otra es como corriente política en forma de partidos y movimientos, y que tiene la capacidad para presionar para la conformación de políticas que atiendan a factores medioambientales y sostenibles. 10
11 La tercera hipótesis está intensamente relacionada con la anterior. La influencia del Ecologismo hacia el paradigma de la sostenibilidad amplía el propio concepto de movilidad atendiendo las dimensiones sociales y perceptivas. Pero la percepción la entendemos, no como un coto individual, sino como algo que se construye y reproduce colectivamente. En este sentido hay un cambio discursivo que se relaciona con un cambio en la práctica. Se habla de la cultura de la movilidad que conecta la circulación y el transporte con más dimensiones de la vida urbana. Esta inclusión de la percepción construída socialmente en los discursos y en las políticas está directamente influenciado por las prácticas de intervención urbana desde la sociedad civil. A continuación desglosamos las diferentes dimensiones que hemos trabajado y donde se engarzan sus interrelaciones que han dado lugar a las hipótesis expuestas 2. Ciudades en transición ciclista Entender el proceso de cambio de paradigma a una movilidad sostenible de mano de un mayor uso de la bicicleta pasa por estudiar las ciudades que están en este proceso, en mayor o meno grado. Queda fuera de nuestra propuesta las ciudades con un uso normalizado y consolidado de la bicicleta o aquellas donde este modo sigue siendo residual y no se perciben evolución alguna en este sentido. El Proyecto Europeo BYPAD (http://www.bypad.org) y PRESTO (2010) habla de climbing cities haciendo referencia a las ciudades que partiendo de un uso residual de la bicicleta, estaban llevando a cabo políticas exitosas en el incremento del número de ciclistas. De esta forma distinguía entre top, climbing and starting cities. El concepto se aplicaba básicamente al reparto modal de la bicicleta y su evolución, estableciendo que las políticas debían ser adaptadas a cada estadio: con un peso mayor de medidas infraestructurales al comienzo y un mayor peso de medidas de promoción y sensibilización según evoluciona la movilidad ciclista. De la misma forma, Chataway et al. (2014) distinguen entre established y emerging cities a la hora de analizar un fenómeno como la percepción subjetiva del riesgo. Las ciudades que abandonan su situación de starting y transitan el camino hasta ser una ciudad top son las que denominamos ciudades en transición. El concepto es muy válido para encuadrar nuestra propuesta si bien se presenta limitado en los términos establecidos por el equipo de BYPAD. Ya Sanz (2007) y Fernández Heredia y Rondinella (2012) ponían el acento en que una evolución en el reparto modal a favor de la bicicleta no tenía porque necesariamente significar una movilidad más sostenible, pues este incremento de bicicletas podría deberse a un descenso en la movilidad peatonal, como consecuencia de un crecimiento urbano en baja densidad, dispersión en la localización de servicios y un aumento de las distancias de viajes. En este sentido es necesario completar la idea de ciudades en transición, más allá del peso modal de la bicicleta en el total del reparto. A efectos de nuestro estudio y propuesta, consideramos una ciudad en transición ciclista a aquella que presenta pruebas evidentes de una evolución positiva y sostenida en estos aspectos: - aumento del reparto modal de los modos no motorizados: a pie y bicicleta - aumento de las políticas y de los recursos destinados a la movilidad ciclista 11
12 - mayor presencia y cambio en el imaginario colectivo de la percepción de la bicicleta De estos puntos el último es sin duda el más subjetivo. El primero se puede constatar mediante encuestas y siguiendo las estadísticas y el segundo tiene un reflejo claro en los presupuestos de cada ciudad. En el tercero, aunque no disponemos de una comprobación tan inmediata, sí que podemos atender a una serie de indicadores cuantificables: número de noticias relacionadas con la bicicleta, aumento de colectivos de usuarios de la bicicleta, crecimiento de comercios relacionados con la bicicleta, crecimiento en la especialización de servicios a los ciclistas, mayor número de actividades relacionadas con la bicicleta, etc. El primero apela a un cambio en la movilidad, el segundo a políticas activas por parte de las instituciones y el tercero a un cambio en la percepción social. Sin la constatación de una evolución de los tres, aunque sea a diferentes velocidades, no se podrá hablar de una ciudad que cumplas las condiciones para ser catalogada como ciudad en transición. 3.La demanda como nudo de interacción entre factores y frecuencia de uso de la bici En los estudios sobre la influencia que diversos factores de carácter material y simbólico tienen en la elección del modo ciclista, se insiste en la necesidad de relacionar unos con otros y cómo esas intersecciones generan resultados distintos, de modo que los factores subjetivos, cobran una relativa importancia a la hora de comprender los usos modales en unos y otros contextos. En este sentido, Alfonso Sanz en la introducción de su libro Calmar el tráfico (2008) nos señala como esta integración de factores objetivos y subjetivos toma cuerpo en los actuales enfoques de estudios y políticas de movilidad, ya que se extiende el enfoque transformador no solo a los aspectos físicos, infraestructurales y técnicos sino también a las raíces sociales, económicas, psicológicas y comportamentales. En este sentido los urbanistas y técnicos ya no se refieren al Transporte como sujeto de análisis y de aplicación sino a la Movilidad ya que se amplía el objeto de estudio del primero. Frente al transporte cuyo objeto de estudio era la circulación de tráfico motorizado, la movilidad trata de movimiento de personas y mercancías sin que tenga que ser de motor. Actualmente los ingenieros y técnicos no deben resolver los problemas de circulación de vehículos, sino garantizar unas condiciones de movilidad adecuadas bajo criterios ambientales, sociales y económicos. Y el objeto de estudio se desplaza hacia el sujeto social que se mueve con toda su diversidad y matices de comportamiento. Esto supone también una ampliación de los métodos de análisis y nuevos indicadores que choca con la tradición ingenieril. No solo se analizan hechos, sino percepciones (como la de riesgo). También varía las formas de intervención. Mientras que antes se centraban en la oferta de infraestructuras, ahora se extiende hacia el campo de la gestión de la demanda, o sea que se considera que los desplazamientos son también resultado de la ordenación de actividades, la regulación, las mentalidades y la gestión de lo escaso. Este punto de vista coincide con el de Krizek quien afirma que el resultado de la aplicación de políticas que promueven el desarrollo de infraestructuras ciclistas es 12
13 interpretado de modo distinto si incorporamos el factor previo de demanda social al análisis de dicho resultado (Krizek et al.2009) La necesidad de interrelacionar los diversos factores (de carácter objetivo y subjetivo) que determinan el uso de la bicicleta nos lleva a la comprensión de la complejidad que envuelve las diferentes configuraciones en el uso de la bicicleta (superando el modelo convencional estructurado en modelos de elección (Heinen 2010). Un análisis que incorpore la dimensión participativa en el estudio de la mejora de las políticas públicas en esta materia, ha de contar entonces con esta perspectiva. De hecho, según apunta Alfonso Sanz (2008) ha sido la propia irrupción de las demanda lo que ha transformado el concepto de movilidad que actualmente se maneja, unido a la irrupción de los conflictos ambientales globales y la sostenibilidad. La preocupación sobre cuestiones globales se refuerza al considerar que la movilidad confronta con la sostenibilidad no solo en el momento de los desplazamientos sino en todos los eslabones de la cadena de actividades y procesos que son necesarios para el desplazamiento. El paradigma de la movilidad hace cuestionarnos sobre cuáles son los objetos y sujetos de investigación y cómo abordar el tema sin separar la estructura del proceso (Sheller M, Urry J 2006; 208) 3.1 Factores de uso y sus interrelaciones Un gran número de estudios se ha centrado en la relación entre los factores relacionados con el medio (orografía, clima, distancias, infraestructuras viarias...) y el comportamiento ciclista (Crane 2000, Ewing and Cervero 2001) En cuanto al medio urbano afectan: la distancia (Moritz 1998, Zacharias 2005, Pucher and Buehler 2006, Cervero 1996, Dickinson et al 2003, Timperio et al 2006 Parkin et al 2008) -más en las mujeres- ( Garrand 2008) que se refleja también en la diferencia entre campo y ciudad o ciudades grandes y pequeñas (Martens 2004, Rietveld and Daniel 2004) y la densidad de redes de comunicación. En relación a las infraestructuras, destaca la importancia del tipo de infraestructura ciclista, especialmente en relación a la seguridad (Klobucar and Fricker 2007) tanto en términos objetivos como subjetivos: la percepción de seguridad, las vías con menos carriles para tráfico y sin aparcamiento son preferidas por asociarse a una menor densidad de tráfico y por tanto más seguridad, también importa la continuidad o interrupción de las infraestructuras ciclistas, y la cantidad de carriles bici. Por el contrario, los dispositivos de regulación del tráfico -como señales de stop o semáforosdificultad a los ciclistas y suelen evitarse por éstos. (Taylor and Mahmassani 1996, Wardman el al 1997, Abraham 2002, Stinson and Bath 2005, Hunt and Abraham 2007 Pucher 2001). También las instalaciones en el trabajo (parkings seguros, taquillas para ropa y duchas) generan algunas diferencias en el uso de la bicicleta como modo para ir al trabajo (Noland and Kunreuther 1995). Sin embargo dichos factores no determinan por sí mismos la preferencia del uso de la bici y los estudios existentes no son determinantes en la relación entre la preferencia del uso de la bici y los factores urbanos (Heinen 2010). En cuanto al Medio ambiente y frente al transporte motorizado, la elección de ir en bici está fuertemente condicionada por el paisaje, la orografía, el tiempo y el clima (Rietvel and Daniel 2004, Rodriguez and Joo 2004, Timperio 2006 y Parkin et al. 2008): En cuanto al paisaje y la montaña, las cuestas tienen un efecto negativo en el uso de la 13
14 bici, con diferencias entre ciclistas expertos e inexpertos. En cuanto a las estaciones y el clima, la tendencia es a usar menos la bici en invierno, el factor de luz también influye -especialmente en las mujeres- (Bergström and Magnussen 2003, Cervero and Duncan 2003) y en cuanto al clima las ciudades donde es más elevado el uso de la bici son aquellas con menor porcentaje de días de lluvia al año. En cuanto al tiempo, aunque de efecto menor de lo esperado, la lluvia es el factor más influyente, también lo son las temperaturas extremas (Nankervis 1997). En cuanto a los factores socioeconómicos, esto es, en la relación entre el uso y frecuencia de la bici y el género, la edad, los ingresos, la propiedad de vehículo, la situación de empleo, la estructura familiar, etc, los estudios muestras que los hombres usan más la bici que las mujeres (Räsänen and Summala banister ang Gallant 1999, Howard McDonald and Burns 2001, Dickinson t al 2003, Krizek et al 2004, Rietvel and Daniel 2004, Rodriguez and Joo 2004, Moudon et al 2005, Plaut 2005, Stinson and Bhat 2005, Ryley 2006, Dil and Voros 2007) aunque depende de los países y el hábito ciclista de éstos. Los hábitos ciclistas se reducen también con la edad aunque no es un factor significativo. (Wardman et al. 2007, Zacharias 2005) La relación con los ingresos no es clara pero el coche en propiedad va en detrimento del uso de la bici (Cervero 1996, Stinson and Bath 2004)). Respecto a la situación de empleo, el uso de la bici es superior en empleados a media jornada que completa (Bouman and Harms 2004)). Un alto estatus y una familia joven reduce el uso de la bici. (Moudon et al. 2005) 3.2 Hacia la intersubjetividad Por último, los factores subjetivos, ya sea individuales/psicológicos o colectivos e intersubjetivos (culturales), son aquellos que engloban actitudes, normas sociales, identidades y hábitos y tienen una especial influencia (tanto en positivo como en negativo) en la elección del modo ciclista. Entre éstos, destaca especialmente la percepción de seguridad como elemento condicionante en el uso de la bici. En este sentido es especialmente revelador el texto de David Horton( 2007) quien señala que el miedo a la bici, al igual que otros miedos sociales, necesita ser producido señalando las campañas por el uso del casco, de educación vial y la creación de carriles bicis como hechos sociales que contribuyen a ver el ciclismo como una actividad peligrosa. Por otro lado, la variable de género marca una importante diferencia en dicho factor determinante a la hora de entender las percepciones subjetivas tanto del espacio público como del miedo o la seguridad, entre otras cosas, porque una de las características que diferencia la socialización de las mujeres en el uso del espacio público es el aprendizaje de estrategias de auto-protección que pueden incidir en una menor exposición al riesgo y pueden generar límites en el uso del espacio público y la movilidad (Naredo) y en general en el comportamiento ciclista y las preferencias en cuanto a instalaciones y usos (Krizek, Emond) Englobar entonces los factores individuales que influyen en la elección del uso de la bici, dentro de un contexto de bici e intersubjetividad se hace necesario para analizar y comprender los comportamientos ciclistas y la idoneidad de las políticas de movilidad y su desarrollo, así como la interacción entre éstas y la expresión de la cultura ciclista en la ciudad. 14
15 El salto para comprender la interconexión entre lo individual y el comportamiento colectivo estriba en observar como se generan las referencias comunes, se comparten y socializan las categorías, su conformación material a través de las conductas y de las políticas públicas. En este sentido podremos observar como se reproducen las estructuras sociales, pero también como se insertan y promueven procesos de transformación social Identidad, cambio social y ciudadanía. En los últimos años, se ha generado una intensa producción científica desde las ciencias sociales que se centra en los factores intersubjetivos relacionados con el uso de la bicicleta. En este sentido la cultura de la bicicleta es observada desde su producción en el seno de las interacciones sociales. Esto supone un importante salto ya que los estudios relacionados con la movilidad urbana han pasado de considerar la subjetividad como una factor individual y analizable desde las herramientas de la psicología, a ubicarlo como algo que se produce y se reproduce en colectivo. Esta corriente de producción teórica y empírica parece ir parejo al auge de iniciativas de promoción del uso de la bicicleta desde la esfera social. Tal y como menciona Carmen Miralles a Guasch, en su obra Ciudad y transporte: el binomio imperfecto (2002), el diseño de las políticas de movilidad son resultado de diferentes actores y agentes sociales que actúan en un contexto específico integrado por tres esferas: la económica, la política y la de la sociedad civil. Es el análisis de la sociedad civil y su influencia en la movilidad urbana lo que está tomando cuerpo en estos estudios. Las referencias empíricas de los autores de estos textos hacen referencia a la acción colectiva y movilizadora (Carlsson 2001; Furness 2010, Lorenzi 2010) a actividades de ocio como marchas ciclistas (Aldred, 2010) y a prácticas de bike commuting (ir en bici al trabajo) (Skinner and Rosen 2007) y a la relación entre las referencias y las percepciones (Justin Spinney, 2007). Sus pautas de reflexión conectan con los conceptos de cultura, identidad y cambio social y con las herramientas teóricas de la Sociología, la Antropología y de los estudios sobre Movimientos Sociales. Esto último es importante ya que observa prácticas que se inscriben en la promoción del uso de la bicicleta y por tanto en la promoción del cambio social. Este salto permite que el análisis de la percepción, que sigue preocupándose por la seguridad (Horton 2007), se amplíe a otros campos como la pertenencia a un grupo (Rosen, 2007 y Aldred ), al estigma del ciclista (Horton 2007) y a la percepción del espacio y su cartografía mental (Spinney, 2007). Por otro lado, la cuestión de la identidad cobra especial relevancia, no solo para comprender los procesos de difusión del ciclismo como opción de movilidad urbana, sino como clave estratégica de las iniciativas de la sociedad civil de promoción ciclista: revertir el estigma del ciclista, generar sentimiento de pertenencia y redes de apoyo mutuo y una relación diferente con el espacio público y el concepto de la ciudad. También, y tal como señala Horton (2007), el activismo ciclista genera también divisiones entre los que se sienten dentro y fuera de ello aunque usen la bicicleta. Este es el salto que nos permite trabajar los procesos de cambio social y el papel de la ciudadanía. En estos estudios la bicicleta no es simplemente una opción que necesita ser ampliada, sino que es un instrumento de transformación del concepto mismo de la 15
16 ciudad. Así Rachel Aldred (2010) nos señala como la bicicleta en sí misma, está cargada de potenciales que sostiene los valores ciudadanos: autonomía personal y sostenible, localización del arraigo, y apertura hacia la comunidad y respeto al medio La bicicleta en un dispositivo de cambio no solo del medio ambiente sino de la recuperación de un modo de vida comunitario que el aumento del uso del coche ha desarticulado. Alfonso Sanz (2008) nos recuerda que el tráfico motorizado socava las redes de comunicación vecinal. Hay una relación inversa entre columnas de tráfico e interacción social en el espacio público (Appleyard, 1981). En este sentido referencias a la recuperación del espacio público como el espacio de la ciudadanía y de la bicicleta son abundantes. David Horton (2007) nos señala como el coche es una extensión del hogar extendido al espacio público ante lo cual el ciclista vive bajo el escrutinio de los demás conductores. Rachel Aldred (2010) nos señala el potencial comunitario por la recuperación de las calles como un espacio de socialización y Chris Carlsson (2001) señala como la mismas masa de ciclistas se convierte en un lugar de socialización, una comunidad en movimiento mientras que se hace realidad en el propio momento lo que se reclama para un futuro inmediato. La transformación social por tanto es un ejercicio que pasa por el encuentro, y las bicicletas no solo generan una liberación del espacio público, sino que son capaces de facilitar que el tiempo de la movilidad sea un momento para ser y relacionarse. Pero la práctica de la bicicleta y la ciudadanía va más allá de las fronteras, se convierte en una práctica que se ha difundido a numerosas ciudades del mundo y en cuyo contexto la bicicleta se convierte en algo más que un modo de transporte, sino en un caballo de batalla (Lorenzi, 2010). Así lo señala Chriss Carlsson y los testimonios que edita en su libro Critical Mass. Bicycling's Defiant Celebration cuando los protagonistas de cada testimonio hablan del surgimiento del movimiento en sus propias ciudades y como las formas reconocidas mundialmente son reproducidas con los elementos locales de cada ciudad. Los procesos de cambio social son ubicados en la iniciativa ciudadana, pero no es casual que la bicicleta tenga este potencial en su propia naturaleza. No ocupa espacio, no encierra a su conductor, no contamina, es más lenta... Pero también es interesante las aportaciones de E. J. Bijker (1995) quien explora como lo social da forma a la tecnología y como la tecnología da forma a la sociedad. En este sentido, Paul Rosen (2008) en su trabajo "Appropriation Technology reflexiona sobre la tendencia a experimentar, cambiar y apropiarse de la tecnología en el mundo de la bicicleta y lo asocia a dinámicas contraculturales. Pero también está relacionado con la tecnología misma de la bicicleta y de sus accesorios, que de por sí, tiende a ser abierta y fácilmente comprensible para un aficionado. También resulta interesante el análisis de Gerald Rauning en Mil Máquinas (2008) que señala que en la relación entre bicicleta y ser humano se producen una serie de conexiones y concatenaciones que hacen de aquella algo más que una simple máquina técnica, donde la máquina sería precisamente esa conexión entre bicicleta y persona. Así la propia estructura social sumada a la iniciativa individual y creatividad ha ido dando forma a la bicicleta con las utilidades y potenciales que le conocemos hoy en día. Pero a la inversa su estructura, su propio concepto, permite la adhesión de innovaciones de forma flexible y sencilla ya que es un mecanismo transparente y maleable. Esto lo podemos ligar al progresivo auge de los talleres de aprendizaje de mecánica y arreglo de la bicicleta que surgen inevitablemente allí donde existe movimientos pro-bici (Lorenzi 2010) 16
17 4. Movilidad ciclista mirada integral? El fomento de la movilidad ciclista es uno de los pilares de la movilidad sostenible (European Comission, 2006; OECD, 2004). La bicicleta se nos presenta como un modo de transporte que si bien no puede resolver todos los problemas que el tráfico genera en nuestras ciudades, si puede ser un gran aliado para ofrecer una oferta más sostenible para viajes de distancias medias en el centro de nuestras ciudades, precisamente donde la congestión y sus problemas derivados se hace más acuciante. En las tres últimas décadas muchas ciudades han implementado programas para favorecer el uso de la bicicleta con resultados dispares. Encontramos ciudades asiáticas y del norte de Europa donde el uso de la bicicleta es masivo, frente a ciudades americanas y del sur de Europa donde el esfuerzo por impulsar la bicicleta no termina de cristalizar. La literatura científica que analiza esta cuestión es bastante extensa. Sin embargo, poco son los trabajos que analicen el problema de una forma integral. La cultura de la bicicleta emerge como factor interrelacionado, sin embargo, el término cultura de la bicicleta no ha sido definido de forma exacta, sin embargo, es un argumento recurrente para explicar por qué determinadas políticas no funcionan en determinados países (Bonham y Koth, 2010).Otros autores (Alfred, 2013; Daley y Rissel, 2011; Steinbach et al., 2011) revelan que el uso de la bicicleta se caracteriza por ser una conducta que engloba dimensiones más allá del simple disponer, usar y mantener en buen estado un vehículo a tracción muscular: implica acciones, significados, valores, reglas, artefactos y competencias que se pueden englobar en un paquete no disociable que define el actor y su práctica de montar en bicicleta de manera peculiar dentro de un mismo contexto cultural. Así, por ejemplo, ha habido estudios (Titze et al., 2008; Vandenbulcke et al., 2011) que han identificado empíricamente la influencia de factores que operan a una escala más allá de la individual y que apuntan un papel importante al contexto socio-cultural en el cual el uso de la bicicleta se manifiesta. La mayoría de los análisis demuestran cierta parcialidad que impide encontrar respuestas. El simple conocimiento de las barreras al uso de la bicicleta, de la percepción de este modo por los usuarios, de las características urbanas idóneas o del mecanismo de elección modal no son suficientes para explicar por qué se comienza a usar la bicicleta en una ciudad donde antes no se hacía. Muchas cosas quedan fueraque pueden ser determinantes en este proceso: el apoyo institucional, nuevas políticas de movilidad, transformaciones culturales que generan nuevas interpretaciones del hecho de desplazarse, cambios en las condiciones materiales de la ciudadanía, etc. Ni unas ni otras pueden explicar el fenómeno por sí mismas. Geels (2004 y 2005) propone enfoques que, combinando diversos campos de conocimiento, permitan una aproximación al problema de mayor perspectiva. Proponía analizar el transporte como un sistema complejo donde la introducción de la bicicleta tendría el efecto de reconfiguración de lo existente (tecnologías, infraestructuras, regulaciones, conocimientos y capacidades, prácticas de los usuarios), incluyendo también procesos dinámicos de legitimación cultural (valores, creencias, normas tacitas y significados compartidos). Este enfoque mucho más sociológico permite crear un marco conceptual amplio para entender el mecanismo de aprobación del uso de la bicicleta y el conjunto de elementos del sistema que intervienen en él. Por otra parte, adolece de una integración de los saberes anteriormente reseñados 17
18 relativos al comportamiento de los ciclistas o a cómo se genera la elección modal. Dicho de otra forma, establece unas bases adecuadas para un análisis macro, pero no incorpora el conocimiento micro ya existente. Rondinella (2007) avanza en la combinación de ambas perspectivas, micro y macro, aunque la falta de estudios aplicados concretos hacen que la línea abierta por él deba seguir siendo recorrida. En paralelo han surgido otra serie de trabajos que pueden servir de apoyo a comprender los procesos que dan lugar a un cambio de paradigma en el modelo de movilidad, donde la bicicleta pasa de ser entendido como un elemento anecdótico y recreativo a un modo de transporte eficiente masivamente utilizado. Pooley et al. (2011) realizaron una interesante investigación en cuatro ciudades de Reino Unido donde combinaban un análisis espacial con entrevistas personales y etnografía para poder entender no solo las barreras territoriales o estructurales al uso de la bicicleta, sino también las sociales. Concluyen que las diferencias de percepción tienen una causa mucho más cultural que de relación con el entorno, por lo que es importante prestar atención al proceso cultural en torno a la movilidad ciclista. 5. Madrid y Sevilla: territorio, políticas y movilidad ciclista Nuestra contribución se centra en ponderar el papel de las decisiones políticas y la toma de decisiones sobre las medidas a implementar y cómo la participación ciudadana participa en ese proceso. Para ello hemos realizado un estudio comparado en dos ciudades que han ido mejorando su movilidad ciclista en los últimos años pero a muy diferente velocidad. Son dos ciudades que han apostado por la bicicleta, con estrategias diferentes y resultados también dispares: en Madrid vemos una serie de medidas esperanzadoras pero de aplicación tímida y resultados escasos, contrastando con Sevilla donde vemos una apuesta institucional decidida que ha tenido prontos resultados. En Madrid, a pesar de que la inversión pública en la promoción efectiva de la ciclabilidad ha sido muy baja (a modo de ejemplo se pude contrastar la densidad de infraestructuras ciclista: 0,46 km/km2 en Madrid y 0,86 km/km2 en Sevilla) y está lejos de completar la implementación de su Plan Director de Movilidad Ciclista (40% de realización), la movilización ciudadana y la proliferación de diversas iniciativas pro-bici ha sido muy intensa. En este sentido se distingue por ser la capital europea que reúne mensualmente una de las mayores Masas Críticas (Lorenzi 2010) y ha pasado de un reparto modal del 0,1% al 0,6% en los últimos 10 años (Ayuntamiento de Madrid, 2013). En cambio Sevilla se ha distinguido por una mayor implicación de la Administración local en promover la movilidad ciclista, atendiendo demandas ciudadanas a través de mecanismos como los Presupuestos Participativos, e implementando actuaciones que han influido en el aumento de usuarios de la bicicleta, pasando a representar en 10 años de un 0,5 % a un 4% aproximadamente de los desplazamientos (NOSDO, 2007; NOSDO, 2010). 5.1 Socio-demografía Según el INE, la ciudad de Madrid tiene algo más de tres millones de habitantes, frente a los habitantes de Sevilla. Ambas ciudades han experimentado en los últimos 18
19 años un estancamiento en su población residente en la ciudad principal frente a aumentos importantes de la población en sus cinturones metropolitanos. Sin embargo, hoy por hoy sieguen siendo las ciudades que concentran la mayor parte de la población, 54% en Madrid (era un 83% hace 20 años) y 62% en Sevilla, si bien el proceso de metropolización de Sevilla ha sido inferior. El patrón demográfico es similar en ambas ciudades. Un predominio de la población con edades comprendidas entre los 35 y 50 años (40 años de edad media en Madrid y 38,5 en Sevilla), con signo de envejecimiento que se ven suavizados por la inmigración. El tamaño medio de los hogares en Madrid es de 2,7 miembros, por debajo de la media nacional y acercándose a la media europea (2,5 miembros por hogar), mientras que en Sevilla es de tres personas. Esto es coherente con una menor disponibilidad al coche en Sevilla que en Madrid. Las tasas de paro son mayores en Sevilla que en Madrid tradicionalmente, Sevilla cuenta en la actualidad con una tasa de paro del 34% frente al 21% de Madrid. La renta anual familiar disponible por habitante es también inferior en Sevilla, un frente al de Madrid. 5.2 Territorio La densidad de Madrid es de hab/km2, la mayor parte de la población se concentra en la almendra central (cinturón interior a la M-30). El 79% de su suelo está destinado a uso residencial y un 17% a uso terciario, lo cual es un indicador de que Madrid es una ciudad de servicios. La densidad de Sevilla es de hab/km2 por lo que podemos concluir que ambas ciudades son compactas y densas. Sevilla tiene una configuración similar aunque con mayor peso de la industria, con un 7,6 % de suelo destinado a este uso frente al 4% de Madrid. En los 20 últimos años, Madrid y Sevilla muestran un crecimiento urbano con tendencias a la dispersión, es decir, a crecer en densidades poblacionales más bajas de las tradicionales en estas ciudades, se puede comprobar como la densidad ha descendido un 10%. Madrid ha tenido hasta 25 desarrollos urbanísticos en la última década y un crecimiento espectacular de su corona metropolitana (con aumentos de población del 426% en 50 años). Sevilla cuenta también con 7 nuevos desarrollos en los últimos años y un crecimiento muy importante de su corona metropolitana (300% en 50 años). La actividad económica y administrativa principal se concentra en torno al centro en ambas ciudades. Madrid es una ciudad con una topografía más adversa que Sevilla para el uso de la bici. El rango de desnivel en la ciudad es de 60 metros y pendientes medias en torno al 1%. Sin embargo cuenta con zonas de hasta un 4% y en algunas áreas incluso pendientes medias máximas del 6%. Esto se explica por su asentamiento sobre terrazas fluviales. Las condiciones de Sevilla son mucho más favorables, con 8 metros de desnivel máximo, es predominantemente plana y los desniveles con el río Guadalquivir no suponen pendientes medias máximas mayores al 1%. En los últimos tiempos Madrid ha experimentado un fenómeno de localización de determinados usos en el exterior de la ciudad, especialmente grandes zonas comerciales (30 grandes centros comerciales en 15 años), universidades (Universidad Rey Juan Carlos I, Carlos III y Europea) y parques empresariales (Alcobendas, Ciudad del Santander, Telefónica). Sevilla ha tenido una tendencia similar, con la localización en su área metropolitana de hasta 40 zonas de usos empresariales, logísticos, 19
20 terciarios y tecnológicos. Estas zonas son grandes atraedoras de movilidad, tanto obligada como no obligada, que acaban incrementando la presión del coche sobre la ciudad de residencia. 5.3 Movilidad En Madrid el número medio de viajes es de 2,6 por habitante al igual que en Sevilla. El reparto modal de Madrid es de un 31% a pie, 0,3% bicicleta, 34% Transporte público y 35% en coche o moto. En Sevilla el reparto modal es de un 37% a pie, 3% en bicicleta, 20% en transporte público y un 40% en coche o moto. Sevilla presenta una mayor participación de los modos no motorizados, aunque en Madrid hay un menor uso del vehículo privado motorizado. La velocidad comercial del coche en Madrid es de 24 km/h y de 11 km/h en las zonas más céntricas, lo cual es un indicador de que Madrid es una ciudad fluida para el tráfico de coches. Unido a las intensidades medias diarias y a la densidad media de tráfico, Madrid es una ciudad con un uso masivo del coche pero por debajo de la media de las principales ciudades europeas. Sevilla tiene un comportamiento similar, si bien su velocidad comercial del coche es algo inferior, síntoma de mayor congestión. Es notable el esfuerzo realizado en el centro histórico de Sevilla por pacificar y peatonalizar gran parte del mismo, consiguiendo una ciudad más amable. El reparto modal de la bicicleta en Madrid era del 0,1% en 2004, 0,22% en 2008, 0,40% en 2010 y 0,60% en Esto sitúa a Madrid en una ciudad con un uso residual de la bicicleta pero con signos de aumento significativo, un crecimiento del 28,50% interanual y cierta tendencia exponencial. Sevilla ha pasado en 12 años de 10 km a 120 km gracias a las firmes políticas en esta dirección. Madrid cuenta con 283 kms de vías ciclistas frente a los 120 de Sevilla. Este dato supone una densidad de la red ciclista de 0,46 km/km2 para Madrid y 0,86 km/km2 para Sevilla, prácticamente el doble de dotación de Sevilla respecto a Madrid. 6. Vías de trabajo En nuestro objetivo de poder analizar y comparar ambas ciudades con un enfoque amplio, hemos identificado cuatro niveles de análisis que interactúan entre sí configurando el proceso de evolución en la movilidad ciclista: 1. Políticas urbanas: de movilidad en general y de movilidad ciclista en particular, aunque también las de ordenación territorial y urbanística. 2. Los movimientos sociales relacionados con la bicicleta: asociaciones, colectivos y masas críticas. 3. Las cualidades singulares de cada entorno urbano construido y medioambiental (orografía, climatología, red viaria, infraestructuras y configuración urbana funcional) 4. Las configuraciones sociales: conocimientos y hábitos adquiridos; actitudes y percepciones ante la seguridad, la comodidad y la eficiencia; prácticas y redes de difusión; influencia del género, la edad, la etnia y la clase social). En el estudio de la movilidad urbana, existen numerosas aportaciones parciales en algunos de esos cuatro niveles (Krizek et al. 2007; Heinen et al. 2010; Tin Tin et al. 20
21 2010), es precisamente en su interacción mutua donde aún no disponemos de suficiente conocimiento holístico. Podemos observar, en consecuencia, tres tipos de desconexiones en la literatura científica sobre la bicicleta utilitaria: 1. La falta de protagonismo de las disciplinas sociales y culturales, tratándose de forma tangencial y poco profunda temas como la relación entre los cambios de hábitos y la participación ciudadana (Rosen, 2003) 2. La distancia que se ha generado entre los debates científicos y los que emergen de las articulaciones ciudadanas donde sí se habla de participación y procesos democráticos en la generación de políticas urbanas, pero se desconocen las dinámicas del debate institucional y de la producción de políticas públicas en materia de movilidad sostenible. 3. Las múltiples diferencias existentes en los ritmos y modelos de implementación de las políticas de movilidad ciclista entre municipios (y países), en los que desconocemos sus condiciones sociales y políticas de causalidad. 21
22 Metodología Nuestra investigación ha sido agrupada en torno a dos aspectos fundamentales que se distinguen y solapan a lo largo de la misma. Por una parte se ha llevado a cabo un estudio longitudinal y comparativo de los procesos de implementación versados en la movilidad sostenible en las ciudades de Madrid y Sevilla, analizando, del mismo modo, cuáles han sido las mutuas afecciones entre movimientos pro-bici, políticas públicas, medio ambiente y configuraciones sociales. Por otra parte, se ha llevado a cabo un estudio transversal en las ambas ciudades dando a conocer las diferentes redes sociales, económicas y administrativas que actúan en los ámbitos seleccionados. La interacción de varias técnicas metodológicas tanto cuantitativas como cualitativas, y su posterior análisis pormenorizado y exhaustivo, han sido fundamentales para llevar a buen término los objetivos propuestos. Para abordar la presente investigación hemos partido de una perspectiva de análisis de la realidad social basada en una metodología de investigación participativa. Este tipo de metodología mantiene, entre otras, una serie de implicaciones en lo referente a la identificación de la muestra que sería necesaria para aglutinar el máximo número de posiciones discursivas que afecten a la problemática de estudio. Se trata del matiz diferencial que nos obliga a seleccionar una muestra de tipo estructural respecto a las distributivas, más comúnmente utilizadas en investigaciones de tipo cuantitativo cuyo fin genérico trata el número de sujetos que se decantan más por una u otra opción y la fiabilidad probabilística de la validez que tendría extrapolar estos datos al resto de la población. En nuestro caso, nos concentramos en aglutinar todos los discursos que atañen a la problemática en cuestión, de modo que se garantice la validez (en base a la representatividad) de la muestra empleada (principio de saturación discursiva ). Para fijarla se tendrán en cuenta las relaciones que las personas seleccionadas puedan reproducir más que sus características individuales. En ese sentido debemos indagar cuál es el elemento que va a estructurar nuestra muestra, aquél cuya afección diferenciará las distintas posiciones discursivas. Entenderemos por discurso todo acontecimiento que construye aquello de lo que habla: un conjunto (limitado) de enunciados que depende de la misma formación discursiva, que aparecen bajo un conjunto de condiciones de existencia (Foucault, 1970).Esta necesidad de aglutinar todos los discursos que atañen a la problemática del estudio en cuestión, es lo que dará o no validez (en base a la representatividad) de la muestra empleada; principio de saturación discursiva, en este caso la muestra sería del tipo estructural. Para el diseño y selección muestral, en consecuencia, hemos seguido los siguientes pasos: 22
23 1. Tras el análisis de datos y fuentes bibliográficas, se elaboró un primer sociograma, a partir del cual se obtendrán las diferentes posiciones y ejes que estructuran la población de estudio, del mismo modo, estos ejes serán los puntos de partida de las diferentes significaciones. 2. Complementariamente a la anterior cuestión, distinguimos varios aspectos relativos a las características de transporte, orográficas, eje centralidad-periferia, respecto a la finalidad de los desplazamientos y otras que puedan evidenciarse relevantes tras el análisis de las fuentes secundarias y posteriores entrevistas. A) La metodologías desarrolladas y sus técnicas han sido las siguientes: 1. Análisis bibliográfico, documental y de datos secundarios:previamente a la indagación y elaboración de los datos primarios de la investigación, se llevó a cabo un análisis bibliográfico y documental, así como un análisis exploratorio de los datos procedentes de encuestas y estudios previos. 2. Observación participante:una presencia etnográfica en el campo proporciona herramientas cualitativas complementarias para observar, recoger datos y comprender los procesos que nos interesan mediante la interacción con sus protagonistas. Esto implica la asistencia a eventos significativos, reuniones informales y acompañamiento en determinadas situaciones. 3. Sociograma: El sociograma es una técnica que, mediante la observación y la contextualización, muestra las relaciones reticulares existentes en una situación dada. De este modo, se logra situar las relaciones y grupos existentes, de forma que se puede actuar tanto grupal como individualmente sobre las mismas, dando una visión de conjunto del marco estudiado. Con el sociograma también se tiene acceso de una forma pormenorizada y ajustada a la realidad de las características estructurales que, en gran medida, serán las que estructuren la variabilidad discursiva en torno a la problemática de estudio. Es por ello por lo que se considera una herramienta imprescindible a la hora de elaborar la muestra estructural o significativa. Así mismo, el sociograma resulta una herramienta de gran utilidad a la hora de generar dispositivos de participación en y a partir de los diferentes talleres. Partiendo del sociograma y del trabajo previo llevado a cabo, se preparó un guión de las entrevistas en profundidad. Las entrevistas eran diferentes en función eje discursivo-estructural en el que el entrevistado participaba. Este guión se ampliaba y adaptaba cuando encontrábamos posiciones discursivas existentes dentro del campo que todavía no habían sido cubiertas en las entrevistas. 4. Entrevistas en profundidad: Partiendo de la información obtenida del sociograma se ha llevado a término una serie de entrevistas tanto a expertos temáticos como a 23
24 expertos convivenciales, a partir de los cuales se elaborará el segundo sociograma. Estas entrevistas han sido realizadas a los sujetos más representativos, tanto de la Administración, de los movimientos pro-bici, mundo empresarial, académico como a técnicos cualificados en la materia. El número de los entrevistados ha ascendido a un total de 24 entrevistas doce por ciudad. Las entrevistas han sido transcritas para poder ser analizadas y registradas. Una vez transcritas, la información fue analizada aplicando técnicas de análisis de contenido. En este momento fundamental se lleva a cabo la sistematización y categorización de la información recibida en el campo. 5. Talleres de devolución y autodiagnóstico:se han desarrollado talleres de devolución tanto en Sevilla como en Madrid. Queremos enfatizar la importancia de un punto programático esencial dentro de las metodología participativas: la posibilidad que brindan a la hora de exponer y tratar en común los diferentes puntos de vista ya que inducen a un mayor acercamiento a las múltiples caras que la realidad tiene, logrando, a su vez, una mayor adecuación entre teoría y realidad dada. En los talleres de devolución se aplicaron varias técnicas participativas: multilemas, flujogramas y árbol de problemas. a) El multilema es una metodología participativa que intenta romper con las lógicas dicotómicas a la hora de plantear un problema, a favor o en contra, que por otro lado son las posiciones más fáciles de encontrar. Si queremos superar estas situaciones antagónicas tenemos que abrir nuevos planos de interpretación, cuestionar la pregunta inicial que nos está llevando a esta situación de bloqueo. La técnica del tetralema/multilema consiste en ir agrupando las frases a lo largo de un eje imaginario, en el que se representan las diferentes posturas, marcando ejes dominantes y posiciones intermedias. Esta disposición nos permite incorporar también aquellas posturas no dominantes, las que aportan matices o aquellas que aportan una mayor creatividad al análisis colectivo. Se presentaron dos multilemas, uno que expusiera parte de la historia, desarrollo y evolución de la movilidad urbana en bicicleta en cada ciudad, y otro que presentara los debates contenidos en la misma, las herramientas, métodos y modelos implementados. b) La otra técnica empleada fue el Flujograma, con la que se mostraron los puntos centrales y controversias en la aproximación a las problemáticas relacionadas con la movilidad y la bici para que los participantes establecieran las relaciones causales entre ellas. El flujograma es un ejercicio que nos permite establecer colectivamente la valoración de las relaciones causa efecto entre los elementos que se recogen en las frases seleccionadas. Con ello se pueden priorizar los temas más destacados para abordar colectivamente sus posibles soluciones, así como identificar a los actores responsables y buscar estrategias de mejora. Consiste en elaborar 24
25 colectivamente un gráfico en el que se visualicen las relaciones causa-efecto entre los diversos elementos relacionados con el tema objeto de debate, para establecer los nudos críticos o principales factores a resolver. Esto se consigue contabilizando el número de entradas y salidas de cada elemento como causa o consecuencia. c) Completamos esta sesión con la técnica del Árbol de problemas que nos sirvió a partir de las frases trabajadas en la dinámica anterior para identificar los síntomas que dan cuanta de un problema y relacionar éstos con el análisis de sus causas inmediatas y sus causas profundas. La representación gráfica de estas relaciones nos permitió visualizar colectivamente con claridad la relación entre las causas profundas o de raíz, las causas inmediatas y la visibilidad o síntomas de los problemas de la movilidad. 6. Plataforma electrónica. Con el objetivo de ampliar los colectivos sociales y los medios de participación ciudadana se ha habilitado una plataforma electrónica que ha permitido intervenir en los procesos de diagnóstico, análisis, debate y planificación. Esta plataforma se puede visitar en la siguiente dirección: B) La selección de la muestra: La identificación y selección de la muestra ha atendido a dos variables, poder en la escala social frente a pertenencia a uno de estos tres tipos de agentes sociales: políticos, técnicos e iniciativas ciudadanas. En relación a los perfiles de iniciativas ciudadanas, atendimos a su morfología, relación con las instituciones e influencia en la promoción del hábito ciclista en la ciudad. Las entrevistas que hemos elegido para el análisis de discurso preliminar han sido elegidas por la posición de sus protagonistas en un sociograma previo en el que hemos individuado 4 identificadores de motivación en la promoción del uso de la bicicleta: pragmatismo, medioambiental, de estilo de vida y política. De esta forma han sido entrevistados en profundidad para Madrid: - Políticos: Responsable de medio ambiente del Ayuntamiento de Madrid, y Expresidente de la Fundación Movilidad. - Técnicos: Consultor externo del Plan Director de Movilidad Ciclista de Madrid, Técnico responsable de la movilidad ciclista del Ayuntamiento de Madrid y Técnico de la Fundación Movilidad. - Empresariado: Miembro de pro-bici, plataforma empresarial de la bicicleta en Madrid. 25
26 - Entrevistas ámbito sensibilización y pedagógico: Área de Gobierno de las Artes y Departamento de Educación Ambiental y Agenda Iniciativas probici: Enbicipormadrid, Madrid Probici, Biernes, BMX Indoor, Pedalibre/ConBici. En el caso de Sevilla, las personas entrevistadas en profundidad han sido: - Políticos: Exteniente Alcalde de Sevilla, Director Parque El Alamillo y Representante de La Junta de Andalucía. - Técnicos: Técnico-asesor movilidad ciclista), Miembro de la Universidad de Sevilla), Universidad Pablo de Olavide y de la Escuela de Arquitectura - Usuarios organizados: Presidente de Acontramano, Miembro de Ecologistas en Acción, espacios vecinales (Los Palacios, AAVV Paco González) - Empresariado: Bicicletas Santa Tecla y trabajador de bicicletas Triana. Figura 1. Sociograma en Sevilla según eje de poder y pertenencia C) Guión temático utilizado para realizar y procesar las entrevistas Para hacer un análisis cruzado de los cuatro ejes de interacción en el desarrollo de la movilidad urbana en bicicleta en la ciudad de Madrid, hemos tratado de recoger los siguientes elementos en cada uno de los bloques temáticos: 26
27 -POLÍTICAS PÚBLICAS: 3. Normativas medioambientales (serían las exigencias, especialmente europeas, que los políticos han tenido para reducción de emisiones, tráfico, etc). 4. Soluciones de movilidad (la promoción de la bici como medida descongestionadora). 5. Demanda social (esta es la hipótesis según la cual, las políticas públicas se harán eco de las demandas ciudadanas). 6. Ciudad Marca. 7. Otros. -CONFIGURACIONES SOCIALES: 8. Políticas urbanas. 9. Medioambientales. 10. Conveniencia (cuestiones prácticas). 11. Estilos de vida/tendencias. 12. Bicicleta/herramienta en las protestas. 13. Otros. -MOVIMIENTOS SOCIALES/VECTORES DE INFLUENCIA DE LOS MOV. SOBRE EL PLANO POLÍTICO: 14. Normativa. 15. Plano urbanístico (ordenación urbana). 16. Medioambiental. 17. Cultural. 18. Económico. 19. Otros. -CONDICIONANTES/BARRERAS AL USO DE LA BICI: 20. Riesgo. 21. Normativa. 22. Orografía, clima, etc. 23. Otros. 27
28 Políticas públicas 5.1 Histórico de medidas. En las últimas décadas se han producido rápidos avances en transformación la movilidad en muchas ciudades europeas con la intención de reducir el enorme impacto negativo sobre la economía y la calidad de vida en las ciudades que tiene predominio del transporte a motor privado. Algunos de los elementos principales que componen el diagnóstico son: La congestión en aumento, la dependencia del petróleo en un 98%, la contaminación que produce el tráfico urbano (40% CO2), los límites en la implantación de sistemas de transporte público integrados (sólo mantiene cuota en grandes áreas metropolitanas), los problemas de calidad ambiental, los problemas de salud, la presión permanente sobre presupuestos públicos, fractura de las comunidades, exclusión social, accidentes relacionados con el transporte, cultura del uso del transporte. Estos problemas comunes a la mayoría de las ciudades constituyen las principales dimensiones operativas en las políticas de movilidad urbana sostenible, traduciéndose en políticas ejecutadas desde diferentes niveles de responsabilidad que buscan mejorar la movilidad peatonal y ciclista, mejorar la vialidad, una mayor versatilidad de los medios de transporte colectivos (intermodalidad), reducir la dependencia del petróleo, pacificar lo que se pueda el tráfico motorizado, implementar sistemas que incentiven el uso del transporte público y la bicicleta, mejorar la accesibilidad urbana para diversos colectivos sociales, controlar los niveles de emisión de CO2, mejorar el transporte de mercancías, y cambiar los hábitos de vida de la población respecto del transporte. La incorporación progresiva en las instituciones europeas de la necesidad de avanzar hacia un paradigma de movilidad sostenible ha influido de manera determinante en la forma de entender las ciudades y está ejerciendo como un vector de influencia en el los países miembros. Conviene señalar en este sentido los principales hitos de las políticas europeas hasta 2010 para poder entender mejor su traducción posterior en las políticas locales implementadas en España, Madrid y Sevilla. En 1991 se aprueba el libro Verde sobre el Medio Ambiente Urbano Europeo: Da continuidad a los Planes de Acción para el Medio Ambiente de la Unión Europea, promoviendo una respuesta sostenible a un desarrollo urbano de manera planificada, integral y participada Carta de las Ciudades y Pueblos Europeos hacia la Sostenibilidad (Carta de Aalborg). Pensada para animar y proporcionar ayuda a ciudades y pueblos en su labor hacia la sostenibilidad. Cualquier autoridad local o conjunto de ellas puede adherirse, lo que compromete a la autoridad local a participar en un proceso de Agenda 21 Local Libro Verde de la Energía: «Hacia una estrategia europea de seguridad del abastecimiento energético»: Apuesta por potenciar el uso racional del vehículo particular en los centros urbanos y los transportes urbanos limpio Libro Blanco del Transporte: «La política de transportes cara al 2010: la hora de la verdad»: Medidas encaminadas al objetivo de la movilidad 28
29 sostenible en Europa y propugna la integración de todos los modos de transporte buscando un equilibrio Libro Verde Hacia una nueva cultura de la movilidad urbana : Un nuevo concepto de movilidad urbana supone aprovechar al máximo el uso de todos los modos de transporte y organizar la «comodalidad» entre los distintos modos de transporte colectivos (tren, tranvía, metro, autobús y taxi) y entre los diversos modos de transporte individual (automóvil, bicicleta y marcha a pie) Texto aprobado por la Comisión Europea: Hacia una nueva cultura de la movilidad urbana: Aprueba medidas en las siguientes dimensiones: Legislación en transporte urbano, normalización y armonización (accesibilidad, intermodalidad, seguridad, ), difusión e intercambio de buenas prácticas, investigación y desarrollo, coordinación entre las autoridades, enfoque integrado, responsabilidad individual, financiación Plan de Acción de Movilidad Urbana : Propone una serie de medidas destinadas a garantizar una movilidad urbana más eficaz y sostenible promocionando el uso de transportes urbanos más ecológicos 2011Libro Blanco. Hoja de ruta hacia un espacio único europeo de transporte: Hoja de ruta hacía una política de transportes competitiva y sostenible. Se trata muy directamente el transporte urbano como una de las grandes cuestiones y la apuesta por la movilidad sostenible. Objetivo de una reducción de las emisiones del transporte del 60%. Creación de la Red Europea de la movilidad. Medidas: Fomento de los vehículos híbridos, desplazamientos a pie y en bicicleta Otras políticas europeas destacables en cuanto a su influencia en la generación e implementación de políticas de movilidad sostenible han sido: 2001 Desarrollo sostenible en Europa para un mundo mejor: Estrategia de la Unión Europea para un Desarrollo Sostenible 2002 VI Programa de Acción en materia de Medio Ambiente 2004 IV Conferencia Europea de Ciudades Sostenibles Aalborg + 10 Agenda local CARTA DE LEIPZIG sobre Ciudades Europeas Sostenibles 2010 Europa Una estrategia para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador 29
30 En el caso específico de España, numerosas ciudades españolas de diferente tamaño enfrentan similares retos que los expuestos anteriormente. Algunas han apostado por transformar sus sistemas de movilidad urbana y encaminarlos hacia una mayor sostenibilidad contando con la bicicleta como un factor clave en esta transición. Los recientes cambios legislativos en cuanto al tráfico, la creación de infraestructuras urbanas adecuadas para los desplazamientos ciclistas, o la línea de ayudas del IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) para implementar sistemas de uso público de bicicletas, son indicadores que constatan la incorporación de las políticas probici a la agenda política en los diferentes niveles de gobierno. A nivel de gobierno de España asistimos a un giro político notable en relación al uso de la bicicleta que se manifiesta en la creación de una comisión de la bicicleta en el Congreso de los Diputados, una mesa de la bicicleta en España con representación interministerial y la Red de Ciudades por la Bicicleta constituida en 2009 (http://www.ciudadesporlabicicleta.org/). Además de estas dinámicas institucionales de articulación política recogemos a continuación y de forma cronológica hasta el año 2010 las principales políticas de movilidad sostenible promovidas desde el estado que han incorporado a la bicicleta e influido en el ámbito local. El Plan de Acción de la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética en España el 8 de julio de 2005 del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, que establece los Planes de Movilidad Urbana Sostenible como una de las medidas para conseguir una mayor participación de los modos más eficientes de transporte. A través del Instituto de Diversificación y Ahorro de Energía (IDEA) se ha financiado la puesta en marcha de programas de bicicletas públicas en varias ciudades así como la Guía metodológica para la implantación de sistemas de bicicletas públicas en las ciudades El Plan de Acción, para el periodo , de la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética en España No contempla medidas relacionadas con la bicicleta, pero sí otras acciones relativas al transporte para lograr una reducción en la contaminación atmosférica Plan Nacional de Asignación de Derechos de Emisión (PNA), del Ministerio de Medio Ambiente, contempla actuaciones encaminadas al fomento de modos alternativos de transporte en entornos urbanos para reducir las emisiones Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT),del Ministerio de Fomento, propone el empleo de los Planes de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) como un marco para la actuación integrada de las diferentes administraciones sobre la ciudad para evitar actuaciones sectoriales descoordinadas. 30
31 DEFINICIÓN DE PMUS Un Plan de Movilidad Urbana Sostenible, PMUS, es un conjunto de actuaciones que tienen como objetivo la implantación de formas de desplazamiento más sostenibles (caminar, bicicleta y transporte público) dentro de una ciudad; es decir, de modos de transporte que hagan compatibles crecimiento económico, cohesión social y defensa del medio ambiente, garantizando, de esta forma, una mejor calidad de vida para los ciudadanos. Esto significa proporcionar a la ciudadanía alternativas al vehículo privado que sean cada vez más sostenibles, eficaces y confortables, y a la vez, concienciar de la necesidad de un uso más eficiente del vehículo privado. (Guía PMUS) 2009 Estrategia Española de Movilidad Sostenible Es el marco de actuaciones más relevante que se ha desarrollado desde el estado en lo referente a la movilidad. Esta estrategia trata de integrar los principios y herramientas de coordinación para orientar y dar coherencia a las políticas sectoriales que facilitan una movilidad sostenible y baja en carbono. La movilidad sostenible implica garantizar que nuestros sistemas de transporte respondan a las necesidades económicas, sociales y ambientales, reduciendo al mínimo sus repercusiones negativas. Contempla la realización de 48 medidas en una clara transposición de las directivas europeas de Calidad del aire y Transporte. Las medidas se estructuran en cinco áreas: territorio, planificación del transporte y sus infraestructuras; cambio climático y reducción de la dependencia energética; calidad del aire y ruido; seguridad y salud; y gestión de la demanda. Entre las medidas contempladas, se presta especial atención al fomento de una movilidad alternativa al vehículo privado y el uso de los modos más sostenibles, señalando la necesidad de cuidar las implicaciones de la planificación urbanística en la generación de la movilidad. Dentro de los objetivos que contempla el documento el uso de la bicicleta como modo alternativo aparece en el ámbito de la planificación del transporte y sus infraestructuras. Los objetivos genéricos son: alcanzar unos niveles de accesibilidad adecuados y razonablemente homogéneos en todo el territorio; impulsar el desarrollo económico y la competitividad; y el cambio modal hacia modos más sostenibles, como el ferrocarril, el autobús y el transporte marítimo en los ámbitos internacional e interurbano, y como caminar, bicicleta, transporte colectivo y coche compartido en el urbano. A continuación se desglosan los objetivos y las medidas concretas más relevantes de fomento de la bicicleta como modo de transporte urbano descritas en la Estrategia: 1. Fomentar los modos de transporte no motorizados, dándoles relevancia en la movilidad urbana e incrementando las oportunidades para el peatón y la bicicleta como modos de transporte alternativo con consecuencias muy positivas sobre la salud pública, la economía doméstica y el medio ambiente. 31
32 2. Impulsar los carriles bici y los itinerarios peatonales como modos no motorizados que fomentan la sostenibilidad de las ciudades, buscando la conectividad entre puntos estratégicos., desarrollando iniciativas como las de camino escolar seguro, en bicicleta y a pie. 3. Promocionar los sistemas integrados para el uso de la bicicleta, como modo de transporte, incentivando, entre otros, sistemas públicos de alquiler en las ciudades. 4. Acondicionar los espacios públicos mediante el establecimiento de áreas de coexistencia e itinerarios de preferencia a los modos no motorizados y eliminando las barreras al tráfico no motorizado. 5. Mejorar la intermodalidad entre la bicicleta y el transporte colectivo, poniendo en marcha para ello medidas que permitan transportar la bicicleta en el autobús, tranvía, tren, etc. 6. Impulso a los Planes de Movilidad Urbana Sostenible que persiguen impulsar un conjunto de actuaciones para conseguir desplazamientos más sostenibles (a pie, bicicleta y transporte público), que sean compatibles con el crecimiento económico, alcanzando con ello una mejor calidad de vida para los ciudadanos y futuras generaciones. ( ) Además se contemplan orientaciones clave para la creación de aparcamientos disuasorios del vehículo privado e incentivadores del uso del transporte público y mejoras de la seguridad vial. Esta batería de objetivos y actuaciones recoge de forma integrada las principales políticas públicas posibles y necesarias de fomento de la bicicleta. Algunas de ellas se han realizado a lo largo de los últimos años en ciudades como Sevilla, Barcelona, Vitoria o San Sebastián a través de la ejecución de Planes Directores y cambios en los Planes de Generales de Ordenación Urbana y ordenanzas de movilidad Estrategia Española de Sostenibilidad Urbana y Local (EESUL) Aprobada por la Red de Redes de Desarrollo Local Sostenible se trata de un documento orientador muy completo. Recoge un amplio conjunto de medidas estratégicas y concretas en todas las dimensiones de la organización urbana de las ciudades. Cabe recoger para finalizar con la descripción de la políticas más desatacas la introducción de la estrategia para observar su genealogía y sentido estratégico: Partiendo de la Estrategia Temática Europea de Medio Ambiente (enero de 2006) y de la Estrategia de Medio Ambiente Urbano (junio de 2006), en 2009 se consideró oportuno ampliar el ámbito de aplicación con un documento de referencia valido para todos los municipios españoles. La EESUL sigue el mismo esquema de la Estrategia 32
33 europea incorporando dos temas nuevos: las relaciones campo-ciudad y el cambio climático. El objetivo de la Estrategia es exponer un conjunto de directrices y medidas comunes que permitan cambiar las pautas insostenibles de desarrollo de nuestras ciudades, para que las autoridades competentes dispongan de un instrumento eficaz y adaptable a sus propias características. Este instrumento facilitará el desarrollo de políticas locales más sostenibles, sin invadir las competencias de las diferentes Administraciones. (Introducción del Ministerio) Estas políticas de ámbito estatal han generado un marco común de comprensión y acción, pero han tenido influencias singulares en cada territorio, en concreto en Madrid y Sevilla, centro del análisis comparado de este estudio. 5.2 Caracterización de las políticas Probici Atendiendo al estudio de las políticas de movilidad generales podemos inferir los tipos de políticas particulares que se implementan para favorecer la implantación y crecimiento de la movilidad ciclista en las ciudades PLANIFICACIÓN/LEGISLACIÓN INFRAESTRUCTURAS CICLISTAS Como alternativa de transporte Como medio de ocio SISTEMAS DE BICICLETA PÚBLICA PROYECTOS DE SENSIBILIZACIÓN Y EDUCACIÓN PROGRAMAS DE INTERMODALIDAD Acompañados de normativas ACTUACIONES CONCRETAS Itinerarios preferentes: Registro de bicicletas Policía en Bicicleta INVESTIGACIÓN Y ANÁLISIS Indicadores de seguimiento El Plan Director de Movilidad Ciclista de Madrid (PDMC) identifica gráficamente los principales condicionantes que tiene una ciudad hacia la movilidad ciclista y que por tanto son sujeto de políticas públicas como las que de forma genérica hemos identificado. Tanto en Madrid como en Sevilla existen coincidencias significativas en este sentido, no así en su formulación o ejecución. 33
34 La coincidencia entre ambas ciudades nos permite esbozar de forma superficial una secuencia tipo en la implementación de una política estratégica que implante y desarrolle la movilidad ciclista en una ciudad. Sevilla CRONOLOGÍA DE ACTUACIONES EN MATERIA DE MOVILIDAD SOSTENIBLE Y CICLISTA 1994 Aprobado El Plan Especial de la Bicicleta por el Ayuntamiento 1996 Aprobado en Pleno la elaboración de un Plan Integral para Potenciar el uso de la Bicicleta en Sevilla. 1996: el Pleno del Ayuntamiento de Sevilla decidió adherirse, a la Carta de Aalborg 1999 Aprobación en el presupuesto municipal de una partida de 100 millones de pts. para la creación de nuevos carriles-bici (presupuesto de inversiones de la Gerencia de Urbanismo, Enmienda aprobada en sesión plenaria de 26 de enero de 1999) Plan Estratégico Sevilla Acuerdo plenario del Ayuntamiento para redactar un Plan Director de la Bicicleta Aprobación en los presupuestos participativos de la construcción de carriles bici Adhesión al Pacto Andaluz por la Bicicleta. 34
35 2005 Acuerdo del Consejo de Gobierno de la Gerencia de Urbanismo, por el que se aprueban las Bases y estrategias para la integración de la bicicleta en la movilidad urbana de Sevilla Aprobación por parte de la Junta de Andalucía del Plan de transporte metropolitano del Área de Sevilla: Plan de Movilidad Sostenible Aprobación definitiva del Plan General de Ordenación Urbana de Sevilla Aprobación del Plan Director para el Fomento del Transporte en Bicicleta comienzan las obras de ejecución de los 8 itinerarios citados que conforman la Red Básica de Vías Ciclistas: 76 km 2006 se inaugura el proyecto Bus+Bici del Consorcio de Transportes de Sevilla Cierre al tráfico de la Avenida de la Constitución, la Plaza Nueva y la Puerta de Jerez 2007 Inauguración de la línea Metrocentro Construcción de una red de Bicicleta Pública (Sevici) formada por 150 estaciones y bicis Entrada en vigor de la Ordenanza de Circulación de Peatones y Ciclistas Creación del Registro Municipal de Bicicletas 2007 Creación de la Comisión Cívica y de la web Plan Integral para Potenciar el uso de la Bicicleta en la Universidad de Sevilla 2008 Redacción de los proyectos de ejecución de la Red Complementaria de vías ciclistas de Sevilla, de 43 km de longitud 2009 Inicio del Plan Estratégico Sevilla Las obras de la segunda fase finalizan en junio de 2010 quedando de ese modo configurada la red de vías ciclistas con un total de 120 km de carriles bici bi-direccionales Plan de acción de energía sostenible de Sevilla 2011 Velo-City Sevilla Congreso sobre la bicicleta 2011 Desaparición de la Oficina de la bicicleta y reducción de los presupuestos municipales. 35
36 La SOSTENIBILIDAD en la política municipal sevillana: El desarrollo de políticas vinculadas a la sostenibilidad se enmarca principalmente en las Agendas 21 locales. Tales políticas como ya se establecía en la carta de Aalborg tienen una clara vinculación con las políticas de movilidad. La lectura realizada a la documentación elaborada por Consejo Sectorial Local de Medio Ambiente y Sostenibilidad de Sevilla (CSLMAS), promotor de la Agenda 21 local, nos permite observar el grado de influencia que han tenido a partir de la década del 2000 la emergencia del discurso de la sostenibilidad. Este discurso tiene una dimensión operativa muy clara en cuanto a la descripción de las políticas urbanas a desarrollar en post de una mejora ambiental de las ciudades. En el caso de Sevilla supone un claro refrendo ideológico a las políticas destinadas a transformar su movilidad urbana y han podido tener un grado de influencia importante en la puesta en marcha de programas de participación ciudadana, como los Presupuestos Participativos, que luego fueron determinantes en el desarrollo de políticas probici. AGENDA 21: En 1996 el Pleno del Ayuntamiento de Sevilla decidió adherirse, a la Carta de Aalborg, transferir en la Delegación de Medio Ambiente, la cual represento, las tareas de Coordinación de las Políticas de Desarrollo Sostenible que se desarrollen en la ciudad de Sevilla mediante la Agenda 21 Local. Planificación de Actuaciones, aprobada por el CSLMAS en o Contenidos relativos a movilidad y/o uso de la Bicicleta: Actuación Promocionar el uso de la bicicleta como forma de transporte, mediante (I) Desarrollar una red de carriles bici que permitan una circulación por las principales avenidas de toda la ciudad (no excesivamente extensa pero sí funcional), (II) actuaciones como el sistema de alquiler de bicis por el Ayuntamiento, para la ciudadanía en general (Bono-Bici-Bovis), o por parte de la Universidad, para el colectivo de estudiantes. (III) Permitir la subida al metro y trenes de cercanías de la bici, favoreciendo un auténtico transporte intermodal. Actuación Incentivación de los transportes no motorizados (pie y bicicleta). Actuación Fomentar las conexiones por carril-bici hacia las Universidades, debido a la gran existencia de usuarios de este medio de transporte Dentro del documento de propuestas es fundamental la línea estratégica relativa al transporte. En ella de forma coherente con los planes paralelos de modificación de PGOU se establecen las bases de lo que será la política de movilidad sostenible de la ciudad en los siguientes años: - Cambios en la ordenación urbana - Políticas específicas pro-bici - Políticas de sensibilización medioambiental 36
37 Sin embargo uno de los aspectos más determinantes de la problemática ambiental de la metrópolis, la expansión ilimitada y difusa de la urbanización, será uno de los problemas que han suscitado una mayor crítica hacia el gobierno municipal pese a tal y como apunta en un Artículo Ecologistas en Acción Sevilla a propósito de la aprobación del Plan de movilidad de Sevilla. LA BICICLETA EN LOS PLANES MUNICIPALES Las primeras actuaciones relativas al fomento de la bicicleta se producen en los años anteriores a la realización de le Exposición Universal de Sevilla. En el año 1986 se presentan los resultados del "Estudio sobre actuaciones y políticas de potenciación de la bicicleta en el área urbana de Sevilla", elaborado por A.Mateos, A.Sanz y C.Torres por encargo del Ayto. de Sevilla. Este estudio concluyó que Sevilla era la ciudad con mayor índice de uso de la bicicleta con unos desplazamientos diarios con destino al casco histórico, se calculó en 30mil el número de bicicletas circulando por la ciudad 1 1 Breve historia de la bicicleta en Sevilla en Bases y estrategias para la integración de la bicicleta en la movilidad urbana 37
38 . En los años previos a la Exposición se encarga otro estudio para llevar a cabo una red de vías ciclistas por la ciudad de 63 km. A raíz de este estudio se programaron y presupuestaron algunas actuaciones en infraestructuras que no se llegaron a realizar. Actuaciones en los años 90 "Plan Especial de la Bicicleta"(Ayto. de Sevilla, aprobación definitiva marzo de 1994) Es fruto de la presión ciudadana y de los movimientos probici, los cuales llegan a convocar una marcha ciclista que cuenta con participantes en 1993 después de las primeras jornadas Bici y Ciudad que organiza la asociación Acontramano. El plan plantea la creación de una serie de carriles bici principalmente enfocados a actividades recreativas y muy poco integrados en una red continua. El Plan se ejecutó mínimamente. En 1996 se aprueba la realización de un Plan Integral para Potenciar el uso de la Bici en Sevilla del que sólo se ejecutaron algunas actuaciones (carriles bici) muy parciales. Cabe destacar el análisis del Plan que hacían desde la asociación Acontramano en aquellos momentos. El Excmo. Ayuntamiento de Sevilla aprobó en su Sesión Plenaria de marzo de 1996 la elaboración de un Plan Integral para Potenciar el uso de la Bicicleta en Sevilla. Dicha decisión se ve reforzada por la aprobación en el vigente presupuesto municipal para 1999 de una partida de 100 millones de pts. para la creación de nuevos carriles-bici (presupuesto de inversiones de la Gerencia de Urbanismo, Enmienda aprobada en sesión plenaria de 26 de enero de 1999) La elaboración de dicho Plan integral está justificada por el gran número de propuestas dispersas y descoordinadas que hay sobre este particular. La elaboración de un Plan Integral podría ayudar a tener una visión global de la problemática, a desarrollar una acción coordinada y a fijar unos plazos y unas prioridades en la ejecución. Por otra parte, la experiencia de otras ciudades demuestra que la mera realización de un plan de infraestructuras (o de una serie de actuaciones descoordinadas) por sí sola no garantiza el éxito, de modo que es preciso incluir aspectos como potenciación de actividades económicas, concienciación y participación ciudadana, etc. Finalmente, contar con un Plan Integral puede ser de gran utilidad a la hora de obtener financiación extramunicipal (en ese sentido es de destacar la reciente concesión a la ciudad de Córdoba de una ayuda de 200 millones de pts., en el marco del POMAL, para la realización de un Plan de Carriles-bici). (A. Acontramano: El transporte en bicicleta en sevilla: diagnostico (1999)) El Plan Estratégico Sevilla 2010: modelo de desarrollo sostenible de la ciudad de Sevilla Objetivos: 1. Densificación del área urbana de la Sevilla Metropolitana. 2. Conseguir la diversificación de usos en el conjunto del espacio urbano. 3. Priorizar el transporte público sobre el privado. 38
39 4. Dotar a la ciudad de un metabolismo que reduzca el consumo energético. 5. Entender la ciudad en su conjunto como espacio público. Modificación del PGOU: renovación urbana y cambio en la cultura de movilidad Peatonalización del centro histórico Desarrollar la e-sostenibilidad. En su línea 4 señala la voluntad de educar a la ciudadanía en la sostenibilidad ambiental así como fomentar el uso de la bicicleta, el transporte público y los trayectos a pie. Medidas previstas respecto al fomento de la Bicicleta: 1. Realización de un Plan Director Ciclista 2. Construcción de tres tramos de carril-bici (2,4km) 3. Conexión del carril-bici del Río con la Vía verde de Camas. 4. Construcción de carril-bici en el Corredor Verde Metropolitano. Documento de consulta: PGOU de Sevilla (2006) Tal y como refleja la Guía de movilidad ciclista elaborada por la asociación Probici El Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) es el principal instrumento urbanístico de desarrollo de una ciudad y, consecuentemente, su consideración de la bicicleta y sus requerimientos es fundamental para la normalización de este medio en las ciudades. En el caso de Sevilla la aprobación de este Plan en 2006 a partir de un amplio proceso de participación ciudadana será determinante a la hora de implementar tanto las políticas de sostenibilidad recogidas en la Agenda 21 local como las descritas en el documento de Bases y estrategias para la integración de la bicicleta en la movilidad urbana de Sevilla. El plan General con una vigencia estimada de 8 años abarca multitud de ámbitos de intervención a través de las figuras habituales del planeamiento urbano, entre las que destacan los programas de actuación urbanística. El Plan en su conjunto tiene transversalizada la perspectiva de sostenibilidad teniendo como criterios generales: 1. el reequilibrio entre naturaleza y ciudad, 2. la redistribución de los recursos y servicios sobre el territorio, 3. el desarrollo local, 39
40 4. la habitabilidad, 5. y la cohesión social. El Plan General de Ordenación Urbana atiende a los requerimientos de diseño de la ciudad y de las infraestructuras que el nuevo modelo de movilidad urbana requerirá en la próxima década. Contiene una amplia reflexión de estos elementos y propone un modelo de ciudad que favorezca la movilidad en transporte público y en medios no motorizados. Asume, desde la ordenación estructural del sistema viario, el que considera el tercer elemento esencial en la configuración de un sistema de movilidad más sostenible: la bicicleta. (PDC) Uno de los aspectos básicos que se destacan en el texto de forma recurrente para avanzar hacia un modelo de ciudad compacta, no segregada y sostenible, es el desarrollo de políticas de movilidad que favorezcan claramente el uso de la bicicleta. Las más relevantes que establece como norma el PGU se encuentran en su CAPÍTULO 8º. Uso Transporte e Infraestructuras Urbanas Básicas PGOU: Desarrollar una red integrada de bicicarriles que articule el territorio de la aglomeración mediante el desarrollo de infraestructuras de soporte para el uso de la bicicleta o En la ciudad -Prevención de robo Construcción de carriles Medidas de gestión -Compatibilidad con uso en otros modos de transporte como el autobús o el tren. o En la aglomeración metropolitana Red de itinerarios sobre los principales corredores La estrategia por desarrollar políticas de intermodalidad en el transporte se sustenta en los siguientes argumentos: 1. Las características topográficas de Sevilla, prácticamente llana o semillana, favorecen los desplazamientos a pie y la utilización de medios no motorizados; sin embargo, la ciudad carece de una suficiente dotación de viario de uso peatonal y de una red de itinerarios para bicicletas. En cuanto a la potenciación del uso de la bicicleta se recomienda: 40
41 2. Dentro de la estrategia global para el desarrollo de la intermodalidad [ ] la bicicleta debe cumplir el papel que le corresponde ajustándose al sector de la demanda que mejor se acomoda a sus características, debiendo considerarse como un modo de transporte más y favoreciendo su competencia con los demás en aquellos aspectos complementarios con el resto del sistema intermodal. (III. 10). Un aspecto fundamental que establece el PGOU son las características que definen los carriles bici así como su interrelación con los otros modos de transporte. Artículo Vías para Bicicletas. Son vías para bicicletas aquellas específicamente preparadas y señalizadas para su uso por bicicletas, bien sea de forma exclusiva o compartida. En función de su mayor o menor segregación respecto a los vehículos motorizados y a los peatones, las vías para bicicletas pueden ser: a) Carril bici: espacio de la calzada destinado exclusivamente a las bicicletas mediante la señalización vertical y horizontal correspondiente. El carril-bici será semiprotegido cuando existan elementos franqueables pero disuasorios para la invasión de dicho espacio por vehículos motorizados. b) Carril bici-bus: cuando se comparte su uso con el autobús mediante el sobreancho adecuado. c) Pista bici: terreno allanado y preparado convenientemente para el paso de bicicletas y que está segregado tanto del tráfico motorizado como del peatonal. d) Acera-bici: parte del acerado de una calle que se destine expresamente a las bicicletas mediante la señalización vertical y horizontal correspondiente. La acera-bici será semiprotegida cuando existan elementos franqueables pero disuasorios para la invasión de dicho espacio por los peatones. Plan de transporte metropolitano del Área de Sevilla: Plan de Movilidad Sostenible. Junta de Andalucía. Documento estratégico dirigido a fomentar un modelo de movilidad sostenible en el área metropolitana de Sevilla, promoviendo alternativas al transporte privado. Las propuestas y determinaciones del plan se orientan hacia un nuevo modelo de movilidad 41
42 más sostenible, efectuándose el mayor esfuerzo inversor en materia de infraestructura para el transporte público y propuestas tendentes a promover los modos de transportes no motorizados. En el Plan se elabora un diagnóstico pormenorizado de todas aquellas variables socioeconómicas que afectan directamente a la movilidad dentro del área metropolitana en cuanto a la generación de demanda de transporte. Especialmente se destaca: La evolución de la población, vinculada a los procesos de nueva urbanización en las periferias del área metropolitana Las áreas de concentración de actividad económica, especialmente la industrial El aumento poblacional, concentrado en las periferias, unido a una subida de las rentas familiares produce un claro aumento del uso del transporte privado. En datos el transporte privado pasó de suponer el 46,8% de los viajes en 1983 al 70% en El transporte público decreció de un 43,6 a un 20,2%. También se dio una significativa reducción de los viajes en pie. El uso de la bicicleta era prácticamente inexistente tanto en 1983 como en Respecto a la bicicleta el diagnóstico plantea como aspecto clave la consideración de la bicicleta como un deporte y no como un modo de transporte, en cualquier caso limitado a determinados segmentos sociales o de edad. Políticas planteadas: La consecución de un sistema integrado de transporte de estas características debe sustentarse en la implementación de tres políticas básicas: 1. Potenciar el transporte público como medio de transporte masivo más eficiente 2. Moderar y controlar el tráfico de vehículos privados (lo que se conoce en la literatura especializada como calmar el tráfico) 3. Favorecer los desplazamientos en modos autónomos de transporte: peatones y bicicletas Apuesta por el transporte en bicicleta: Contempla tres tipos de actuaciones de fomento de la Bicicleta que no se han podido confirmar si se han llevado a cabo: 1. Aparcamientos en puntos de generación y atracción de desplazamientos o edificios públicos con elevado número de empleos y/o elevada afluencia de usuarios o Intercambiadores de transporte o Otros puntos nodales de la red de transporte: estaciones de autobús, paradas de concentración de líneas urbanas, etc. 42
43 2. La creación de itinerarios urbanos para bicicletas en todos los municipios de la corona metropolitana, siguiendo el ejemplo de lo realizado por Sevilla en su PGOU. 3. La implantación de sistemas de puesta a disposición de bicicletas a los usuarios del transporte público para sus desplazamientos urbanos, a semejanza del proyecto Bus+Bici del Consorcio de Transportes de Sevilla. Bases y estrategias para la integración de la bicicleta en la movilidad urbana de sevilla MovilidadUrbanaSevilla.pdf Es un documento fundamental que parte de la descripción de las diferentes actuaciones llevadas a cabo en Sevilla de promoción de la bicicleta para pasar a proyectar las estrategias fundamentales para integrar la movilidad ciclista a todos los niveles en la ciudad. Como documento de bases se plantea un triple objetivo: 1. Descripción de la red de itinerarios ciclistas, apuntando las medidas urbanísticas, en infraestructuras y gestión de la movilidad necesarias para su realización. 2. Establecer plazos en la realización de los itinerarios 3. Que la bicicleta sea considerada se incorpore a todos los efectos al paisaje urbano. Al realizarse en paralelo al PGOU el documento establece un desarrollo muy pormenorizado de la tipología de vías incluidas en el diseño de la red así como su interrelación con los otros modos de transporte desde el punto de vista del rediseño o adaptación de las infraestructuras urbanas. Los argumentos a favor de considerar la bicicleta como un modo de transporte válido y necesario son los mismos que se han venido repitiendo en los diferentes documentos y reflexiones llevadas a cabo en el marco europeo o estatal, y se resumen en los siguientes ítems: Ecología, Racionalidad energética, Salud, Habitabilidad, Baja peligrosidad, Economía. Por otro lado, al igual que plantea el Plan Director de Madrid se plantea claramente que para que la implantación se la bicicleta sea exitosa deben participar en la estrategia todas las áreas municipales relacionadas así como la ciudadanía organizada y no organizada. En este sentido apunta algunas políticas básicas para garantizar el éxito de la estrategia: 43
44 - Uso de la bicicleta por parte de los funcionarios - Creación de un contingente ciclista de policías - Práctica de un modelo urbanístico que promueva proximidad y la diversidad entre los barrios y distritos de la ciudad: pacificación, construcción de carriles bici, intermodalidad equilibrada - Políticas de tráfico favorables a la bicicleta - Políticas de ahorro y eficiencia energética Las líneas básicas que componen la estrategia son las siguientes: - Política urbanística - Diseños en la urbanización - Medidas de pacificación del tráfico - Relación con los otros modos de transporte Y se suman a otras cuatro medidas transversales: - La bicicleta como un componente más del sistema de movilidad - La bicicleta y la educación - El deporte y la bicicleta - Economía de la bicicleta El texto finaliza con una serie de recomendación de adaptación de las normativas municipales a las medidas de promoción de la bicicleta. PLAN DIRECTOR PARA EL FOMENTO DEL TRANSPORTE EN BICICLETA. SEVILLA Se redacta a partir de los documentos y la legislación previamente aprobados, principalmente dos: El documento de bases y estrategias y el PGOU. Se trata, por tanto, de un documento de carácter operativo, apoyado políticamente, dotado presupuestariamente y con un calendario de actuaciones concretas. Su objetivo principal redunda en el documento analizado anteriormente: El objetivo primordial del Plan de la Bicicleta de Sevilla es sentar las bases de una estrategia global de fomento del uso de la bicicleta como medio de transporte urbano en Sevilla. También establece una serie de medidas infraestructurales de apoyo al desarrollo de las vías ciclistas y diseña un conjunto de programas sectoriales como complemento paralelo de dicha estrategia. 44
45 Programas implementados: En bici a estudiar, En bici a la universidad, Educación vial y bicicleta, En Bici sin malos humos, La Cultura de la bicicleta, En bici a conocer Sevilla, En bici a divertirse, Transporte y Deporte, Una vida saludable en bici, Al trabajo en bicicleta Oficina de la Bicicleta Instancia de ámbito local con capacidad de actuación sobre la materia dentro de la ciudad, integradora y coordinadora de las políticas desarrolladas por cada departamento municipal. Sus competencias son: Intervenir en la planificación, coordinación, ejecución y mantenimiento de las infraestructuras ciclistas. Poner en marcha el registro de bicicletas, previsto en la Ordenanza Municipal de Peatones y Ciclistas Canalizar quejas y sugerencias de los ciudadanos con relación al uso de la bicicleta. Ejecutar el Plan Director para el Fomento del Transporte en bici De ese modo la regulación del tráfico ciclista queda reducida a un título de dicha Ordenanza (Título III) con un total de 11 artículos. Estos 11 artículos desarrollan un modelo muy similar al vigente en otras ciudades españolas con cierta presencia de la bicicleta en su sistema de movilidad y, en especial, se ha seguido fundamentalmente el modelo de Barcelona. Los principales rasgos de la reglamentación son los siguientes: Las vías ciclistas son de uso exclusivo para ciclistas, patinadores y sillas de discapacitados Obligatoriedad de circular por las vías ciclistas allí donde existan y, en caso contrario, por la calzada ordinaria (con las excepciones que se verán) Obligatoriedad de llevar timbre y luces en la bicicleta. No obligatoriedad de usar casco o cualquier otro tipo de prenda especial. Posibilidad de crear itinerarios para ciclistas en zonas peatonales, donde los ciclistas habrán de circular a velocidad moderada y respetando la prioridad de los peatones. Posibilidad de circular por aceras y zonas peatonales de mas de 5 metros de ancho a velocidad moderada (10 km/h) y respetando la prioridad de los peatones, siempre que no exista vía ciclista específica. El Ayuntamiento podrá establecer la prohibición de circular en bicicleta, siempre o a determinadas 45
46 horas, en determinadas zonas peatonales (de hecho así ha sido en la almendra central del Casco Histórico). Posibilidad de establecer calles con circulación a contra-sentido de las bicicletas. Las bicicletas deberán ser aparcadas en las parrillas específicas instaladas por el Ayuntamiento. Caso de no ser esto posible, podrán amarrarse al mobiliario urbano (señales de tráfico, farolas...) o árboles sin dañarlos ni alterar su función. Se autoriza el transporte de menores (y de bultos en general) en sillas o remolques homologados. Se crea un registro voluntario de bicicletas, gestionado por el Ayuntamiento, cuyo objetivo es la lucha contra el robo. Otros programas de fomento de la bicicleta implementados: PROGRAMA BUS+BICI del Consorcio de Transportes de Sevilla Se inaugura en septiembre de 2006 en la Estación Metropolitana de Autobuses de Plaza de Armas (Sevilla) y que constituye la primera experiencia pública de fomento de la intermodalidad bicicleta transporte público de Andalucía. El proyecto consiste en el préstamo gratuito a los usuarios de las líneas de autobús metropolitano que llegan a dicha Estación de una bicicleta urbana para sus desplazamientos por Sevilla. El sistema cuenta en la actualidad con 172 bicicletas y se complementa con un aparcamiento de uso libre en el interior de la Estación. El sistema alcanzó un máximo de 4000 préstamos durante el mes de diciembre de 2010 [4], lo que supuso un total aproximado de desplazamientos en bicicleta durante dicho mes. El éxito de este sistema de préstamo intermodal fue sin duda uno de los precedentes que dieron impulso a la instalación del sistema de bicicletas públicas municipal. Ricardo Marqués Sillero, Profesor de la Universidad de Sevilla. Presidente de "A Contramano: Asamblea de Ciclistas de Sevilla" Políticas de fomento e integración de la bicicleta en la Universidad pública de Sevilla: - Red de aparcamientos bici - Convenio con Sevici - Asignatura Bicicleta y Movilidad Sostenible - Web: - Club de la Bicicleta - Convenio con tiendas/talleres de bicicletas 46
47 - Estudio de siniestrabilidad - Colaboración en congresos Bici y Ciudad, - Participación en Velo-city Madrid CRONOLOGÍA DE ACTUACIONES: 1997: PGOU 2001: Aprobación de la Instrucción para el Diseño de la Vía Pública 2002: Diseño y primeras actuaciones de la Vía Verde Ciclista 2005: Nueva Ordenanza de Movilidad 2006:Estrategia Local de Calidad del Aire de la Ciudad de Madrid : Aprobación del Plan Director de Movilidad Ciclista de Madrid (2008) 2008: Aprobación de una nueva normativa de acceso de las bicicletas al Metro de Madrid 2010: Modificación de la Ordenanza de movilidad 2011: Plan de Calidad del Aire de la Ciudad de Madrid : arranca BICICUM, el Servicio Público de Bicicletas de Ciudad Universitaria de Madrid 2012: Se pone en marcha el nuevo Plan General de Ordenación Urbana. LA MOVILIDAD URBANA EN MADRID 2º Informe del estado de la Movilidad de la ciudad de Madrid 2009 En el informe se reconoce la magnitud de los cambios necesarios para crear espacio y confianza para el uso de la bicicleta. Dentro del documento se detallan los Retos de la potenciación de modos más sostenibles y en lo relativo a la bicicleta se enumeran los siguientes retos : Mejorar las condiciones de seguridad y de percepción del riesgo por parte del ciclista: Creación de vías propias y segregadas. Políticas de calmado de tráfico (calles 30 y calles 20). Revisión de las condiciones de coexistencia entre peatón y bicicleta. 47
48 Implantar adecuadamente la bicicleta pública como estrategia para acelerar la creación de la masa crítica necesaria y para legitimar un mayor esfuerzo inversor y de asignación de espacio público a favor de la bicicleta 3er Informe del Estado de la Movilidad de la Ciudad de Madrid 2010 Importante informe en el que se detallan datos de uso y se habla de la bicicleta como un medio necesario para alcanzar un mayor nivel de sostenibilidad en el sistema. LA BICICLETA EN LOS PLANES MUNICIPALES PGOU 1997 Recoge 40 medidas específicas de creación de carriles bici que atiendan a un incremento de la demanda relacionada con actividades de ocio y/o deporte. Así como carriles bici en entornos universitarios. 2 2 El PDMC recoge los mapas con los itinerarios planeados en el PGOU. 48
49 Además de las medidas el Plan recoge una serie de recomendación de incorporar los carriles bici en la remodelación de o ampliación del tejido urbano. Instrucción para el Diseño de la Vía Pública 2001(Dependiente del PGOU) 3 3 Las Normas Urbanísticas del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid, aprobado el 17 de abril de 1997, establecían la redacción de dicho documento Instrucción para el Diseño de la Vía Pública en el municipio de Madrid, al que deben ajustarse los proyectos sobre el viario. El pleno del ayuntamiento aprobó dicha instrucción el 21 de diciembre de 2000, publicándose en el BOCM nº 39 de 15 de febrero de 2001 y con corrección de errores en el BOCM de 12 de diciembre de
50 Tal y como recoge el propio PDMC de Madrid esta instrucción ha sido en términos legales el texto más importante en cuanto a las regulaciones que se establecen en el municipio sobre la construcción de vías ciclistas. Es muy significativo que en su primera versión publicada recogiera esta instrucción complementaria que posteriormente fue suprimida tal y como refleja de forma valiente el propio PDMC: Todos los instrumentos de planeamiento que afecten a la definición y construcción de la Vía Pública en el municipio de Madrid, deben considerar la posibilidad de contribuir a la constitución de una red de bandas ciclistas. Por su parte, todos los programas de actuación urbanística, planes parciales y sus correspondientes proyectos de urbanización deberán incorporar una propuesta concreta de red ciclista que trate de dar continuidad a otras bandas ciclistas en caso de existir y que cumpla con los criterios y especificaciones de este instrucción. 4 4 Ídem 50
51 Al igual que hace el PGOU sevillano esta Instrucción define y describe la tipología de vías ciclistas especificando sus características técnicas y constructivas: - Carril bici - Senda bici - Acera bici - Carril señalizado - y Carril Bus-bici Por último recoge una serie de medidas de vital importancia sobre el Templado del Tráfico: En calles con presencia de líneas regulares de transporte público, o con una apreciable circulación ciclista, debe estudiarse cuidadosamente la utilización de ciertas técnicas de templado de tráfico, por las incomodidades y peligros que les pueden acarrear. Estrategia Local de Calidad del Aire de la Ciudad de Madrid : Inclusión del fomento del uso de la bicicleta entre las medidas: El fomento del empleo de la bicicleta como medio de transporte en el entorno urbano constituye uno de los principales compromisos adquiridos por el Ayuntamiento de Madrid. En este sentido, cabe destacar que la bicicleta ha dejado de contemplarse como un medio de locomoción recreativo, para convertirse en una opción de transporte, y bajo este enfoque se desarrollará un conjunto de medidas destinadas a convertir a Madrid en una ciudad en la que la bicicleta forme parte del paisaje urbano habitual. Por lo tanto, el objetivo de esta medida es incrementar el uso de la bicicleta como medio de transporte a través de la conquista de nuevos usuarios. El Plan de Seguridad Vial de 2007 El Plan sólo menciona el uso de la bicicleta para referirse a casos de siniestralidad. En una de las actuaciones del Plan, la referida al camino escolar, se habla de la seguridad vial relativa a uso de este modo de transporte para ir de casa al colegio. Llama la atención que tratándose de un documento previo a la modificación de la ordenanza de movilidad en lo relativo al uso de la bicicleta no se haga ninguna recomendación al respecto. Plan Director de Movilidad Ciclista de Madrid (2008) Es la primera política de movilidad ciclista en Madrid basada en un amplio trabajo de investigación, consulta ciudadana y trabajo técnico. Elaborado por la consultora GEA repite la estructura y los contenidos de otros planes directores, como el de Sevilla. Objetivos del PDMC tal y como se recogen en el documento: 1. Establecer una política municipal de la bicicleta. 2. Dar a la bicicleta un papel significativo en la movilidad cotidiana. 3. Normalizar el uso de la bicicleta y la imagen de los ciclistas. 51
52 4. Contribuir a la mejora de la calidad ambiental. 5. Favorecer hábitos saludables de la población. 6. Reducir la inseguridad vial. 7. Propiciar la recuperación del espacio público. Contenidos del PDMC Se compone de dos documentos principales: el de diagnóstico y el de programas. El diagnóstico se asemejaría al documento de Bases y Estrategias para la integración de la Bicicleta en la ciudad de Sevilla. En él se hace un análisis pormenorizado de todas las dimensiones relevantes para el desarrollo de políticas efectivas de incremento y mejora en el uso de la bicicleta como modo de transporte. Por lo tanto se convierte en un documento básico para comprender la evolución de las políticas, la situación actual, las necesidades y las oportunidades que se abren a partir del propio PLAN. En su dimensión más operativa desarrolla los programas básicos que deberá acometer la ciudad para alcanzar los objetivos planteados. Objetivos que no se llegarán a cumplir es su gran mayoría como consecuencia de las políticas de ajuste que se imponen con la crisis económica. La parte programática del Plan establece un volumen muy importante de actuaciones a realizar entre 2008 y 2016 en cuatro grandes áreas tratadas de forma interrelacionada. Aunque las más llamativas tengan que ver con la ampliación de la red básica de vías ciclistas o la implantación futura de las bicis públicas, un análisis detallado de las propuestas nos sitúan ante un plan con una vocación de actuación integral y profunda además de fundamentada en las experiencias desarrolladas por otras ciudades europeas. 1. Infraestructuras 2. Normativa 3. Promoción 4. Gestión a. Red Básica b. Redes distritales de vías ciclistas c. Permeabilización de barreras d. Gestión del viario e. Aparcamientos f. Mejoras en la intermodalidad Al igual que con el Plan Director de Sevilla entrar a describir cada uno de los programas sería además de muy extenso poco útil ya que lo mejor es la lectura del documento. Para una comprensión rápida de las actuaciones propuestas por el PLAN se puede 52
53 consultar la síntesis de programas de actuación ubicado en la página 115 del documento. La Agenda Local 21 de Madrid y la bicicleta En la elaboración del Avance del PDMC se han tenido también en cuenta los contenidos de los Planes de Acción de la Agenda 21 aprobados por los Consejos Territoriales de cada distrito, en los que se han propuesto numerosas iniciativas que contribuyen, de un modo directo o indirecto, a la promoción de la bicicleta como medio de transporte, tal y como se expresa en la siguiente tabla. Oficina de la bici Prevista en el PDCM, la Oficina de la bici es la herramienta virtual información y consulta sobre normativa y los programas de movilidad ciclista existentes en Madrid. Plan de Calidad del Aire de la ciudad de Madrid (en fase de alegaciones cuando se realizó esta recogida de información) Las medidas relativas al uso de la bicicleta se integran en la línea estratégica de fomento de modos de movilidad alternativos o Promoción del uso de vehículo compartido (carpooling) y del vehículo multiusuario (carsharing) o Promoción del uso de la bicicleta o Promoción de la movilidad peatonal o Promoción del uso de la motocicleta o Promoción de la movilidad escolar alternativa o Promoción de la movilidad al trabajo en transporte publico Al describir la medida 29 (pg119) se analiza el impacto del ambicioso PDCM y se concretan las acciones a realizar, presupuesto y plazo incluido: Acciones: - Incrementar la infraestructura de movilidad ciclista en particular en la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de la ciudad, desarrollando una red de ciclo calles y ciclo carriles así como implantando carriles bici en el eje Mayor Alcalá y la denominada M10 ciclista, un anillo formado por las calles de Genova-Sagasta-Carranza-Alberto Aguilera- Marques de Urquijo Ferraz /Pintor Rosales-Bailen-Gran Vía de San Francisco-Ronda de Toledo-Ronda de Valencia-Ronda de Atocha-paseo del Prado-paseo de Recoletos. - Impulso de la red de aparcamientos de bicicletas. - Implantación de un servicio público de alquiler de bicicletas en 2013 (1500 bicicletas y 3000 anclajes). - Creación de un registro voluntario de bicicletas. - Mejora de la información existente sobre movilidad ciclista. PLAZO PREVISTO
54 COSTE ESTIMADO - Infraestructura: Explotación del Servicio público de alquiler bicicletas por año. Total 9 millones. IMPACTO POSITIVO GENERADO - Incremento del uso de la bicicleta como alternativa de transporte. - Contribución al cambio de la cultura del vehículo privado en la ciudad. - Pacificación del tráfico y disuasión del uso de vehículo privado. - Contribución a la reducción de emisiones contaminantes procedentes del tráfico. - Reducción de la contaminación acústica y mejora del entorno. INDICADOR DE SEGUIMIENTO - Incremento de la infraestructura ciclista. - Aumento del uso de la bicicleta. Dentro del texto se hacen otras menciones de interés sobre el fomento de la bicicleta: - Itinerarios escolares (Promoción de la movilidad escolar alternativa) - Aparca bicis en instalaciones públicas y edificios de vivienda - Desarrollo sostenible en barrios (eco-barrios) - Edición de ejemplares de la Guía de la Bici. NORMATIVA ESPECÍFICA -Ordenanza de Movilidad para la Ciudad de Madrid 5 5 Ordenanza de Movilidad para la Ciudad de Madrid. Aprobada inicialmente la modificación de la Ordenanza por el Pleno del Ayuntamiento en sesión ordinaria celebrada el día 26 de mayo de 2005, y publicado en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid nº 133, de fecha 6 de junio de Su publicación en el Boletín Oficial del Ayuntamiento de Madrid se produjo el 1 de diciembre de
55 : Las modificación realizadas en 2010 en la OdM aunque resultan más favorables al uso de la bicicleta son claramente insuficientes si se comparan por ejemplo con la Ordenanza de Circulación de Peatones y Ciclistas de Sevilla. -Ordenanza General de Protección del Medio Ambiente Urbano: Establece limitaciones al uso de la bicicleta en zonas verdes. -Aprobación en marzo de 2008 de una nueva normativa de acceso de las bicicletas al Metro de Madrid o Permitido en fines de semana y festivos todo el día. o Permitido los días laborables entre 10 y 12,30 y a partir de las 21 horas. ANEXO I: Legislación en España asociada al uso de la bicicleta incluida en Guía de la movilidad ciclista, Probici 2010 El uso de la bicicleta en el ámbito urbano está regulado por un conjunto normativo que engloba tanto leyes y reglamentos de ámbito nacional (fundamentalmente el Reglamento General de Circulación), como autonómico (Cataluña), así como Ordenanzas Municipales de circulación y tráfico, que es donde mejor se da respuesta a las necesidades específicas de cada ciudad. Ámbito nacional La normativa nacional que regula el uso de la bicicleta, está contenida en las disposiciones legales que a continuación se enumeran: 55
56 Real Decreto Legislativo 339/1990, de 2 de marzo, por el que se aprueba el texto articulado de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial. Modificado por las Leyes 5/1997, 59/1997, 11/1999, 43/1999, 55/1999 y, sobre todo por la ley 19/2001, así como por el Real Decreto 2822/1998. Real Decreto 320/1994, de 25 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento de Procedimiento Sancionador en Materia de Tráfico, circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial. Real Decreto 2822/1998, de 23 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento General de Vehículos. Ley 43/1999, de 26 de noviembre, sobre adaptación de las normas de circulación a la práctica del ciclismo. Real Decreto 1428/2003, de 21 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento General de Circulación, para la aplicación y desarrollo del texto articulado de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, aprobado por Real Decreto Legislativo 339/1990. Sin embargo, la inclusión de la bicicleta en las normas de circulación ha recorrido un largo camino desde la Ley de Tráfico de 1990 que, pese a estar muy desarrollada en otros aspectos, la ignoraba como medio de transporte. En 1999 la ley experimentó una primera modificación para adaptarse a la bicicleta, pero encontró la oposición de los colectivos ciclistas al incluir cuestiones como la obligación de llevar casco, la prohibición de circular por vías de doble calzada, etc. Finalmente, la reforma de 2001 reconoció algunas de las necesidades de los ciclistas para mejorar su seguridad, de manera que desde entonces pueden viajar en grupos (considerando cada uno de ellos como una unidad de tráfico), es obligatorio que los coches pasen al carril izquierdo para adelantar a los ciclistas (anulando así la distancia preceptiva de 1,5 metros para el adelantamiento), los cuales, además, pueden circular por el arcén de las autovías mientras que en otras pueden hacerlo por el centro del carril, etc., y, en suma, se introdujeron señales específicas para la bicicleta. Puede decirse que, en los últimos años, la normativa estatal ha evolucionado notablemente hacia el reconocimiento de las especificidades de la bicicleta en la circulación vial, pero quedan aún cuestiones pendientes, como la necesaria moderación del tráfico, el incremento de señales específicas para la circulación ciclista (no sólo en su definición sino en su implantación), la construcción de aparcamientos, etc. Además, la Ley prácticamente ignora a la bicicleta como medio de transporte urbano, lo que genera una serie de contradicciones con la normativa municipal de aquellas localidades que han adoptado un enfoque más avanzado. Por ejemplo, los artículos 93 y 94 prohíben la circulación por las aceras de todo tipo de vehículo, cuando en Europa (y comienza a introducirse en España a nivel municipal) está permitido bajo determinadas circunstancias. Por tanto, no sólo es necesaria una modificación de la legislación estatal para adaptarla a la realidad de la bicicleta como medio de transporte 56
57 urbano, sino que se precisa, además, una correcta transposición de la normativa estatal a la municipal al objeto de armonizar ambas. No obstante, la revisión de la Ley de Tráfico aprobada en noviembre de 2009 corrige algunas de estas incoherencias al reconocer capacidad normativa a los Ayuntamientos para legislar algunas de estas cuestiones. Ámbito autonómico En términos generales, la circulación cae bajo las competencias de la Administración Central (leyes de tráfico) y de las ordenanzas municipales. Así, son un referente las medidas emprendidas en Cataluña, pionera en el desarrollo de una Ley de Movilidad que obliga a incluir la bicicleta en los planes de movilidad -con disposiciones diferentes para municipios con más de y habitantes-, y un decreto sobre movilidad generada por las nuevas actuaciones urbanísticas que prevé, si bien no de forma vinculante, cuotas mínimas de aparcamientos de bicicletas según el uso del suelo. Además, con el objetivo de mejorar la legislación vigente, el Parlamento de Cataluña ha constituido la Mesa de la Bicicleta, un Grupo de Trabajo de Legislación formado por expertos del Parlamento autonómico catalán, la Generalitat, Diputaciones, Ayuntamientos y grupos vinculados al mundo del ciclismo, donde se analizará la realidad jurídica española, comparándola con la de otros países más desarrollados en este ámbito. Más allá de estas iniciativas aisladas, puede afirmarse que el marco regulatorio autonómico no tiene en cuenta a la bicicleta, si bien es cierto que donde mayor influencia puede ejercer la administración regional, es en el desarrollo de planes estratégicos y de promoción que coordinen e impulsen las actuaciones municipales necesarias. En este sentido, son ejemplares las llevadas a cabo en Vizcaya, Andalucía (con el Pacto Andaluz por la Bicicleta) y Navarra. Ámbito municipal Los Municipios, a tenor del artículo 7 del Texto articulado de la Ley sobre Tráfico, Circulación y Seguridad Vial, aprobado por el RDL 339/1990, tienen las competencias sobre circulación y tráfico dentro de su territorio, que ejercen a través de la aprobación de ordenanzas municipales que completen el ordenamiento jurídico, adaptándolo a las especificidades locales, al tiempo que encauzan la introducción de novedades en la regulación existente. Sin embargo, las ordenanzas de movilidad y circulación en la mayor parte de las ciudades españolas, son herederas de las tradicionales ordenanzas de circulación que regulaban el tráfico y la seguridad vial en las últimas décadas, las cuales, a su vez, tienen como fundamento la legislación nacional correspondiente, muy orientada a la circulación interurbana de coches. Desde esa perspectiva, su ordenación de la 57
58 movilidad ciclista no es la más propicia para potenciar el uso de la bicicleta y desarrollar sus infraestructuras pues, cuando no la ignoran, le dan un tratamiento restrictivo. Informe de Madrid BLOQUE I: Análisis de los factores estáticos del sistema de transporte en Madrid En esta parte presentamos una caracterización de aquellos elementos que definen y son claves a la hora de entender el sistema de transporte ciclista en Madrid gracias al estudio de fuentes secundarias y directas así como de informes previos. 1. CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LA CICLABILIDAD DE LA CIUDAD DE MADRID Y SU PROMOCIÓN 58
59 En primer lugar, nuestro punto de partida a la hora de tomar la ciudad de Madrid como caso de estudio es considerarla como una ciudad en transición ciclista, pues cumple con los siguientes rasgos: un aumento sostenido del número de ciclistas, una apuesta en términos de políticas de movilidad hacia la bicicleta y un cambio en el imaginario colectivo en el que la bicicleta tiene cada vez más protagonismo. La calidad de las vías ciclista es uno de los indicadores que podemos tomar en cuenta para evaluar la ciclabilidad de una ciudad. Si nos remitinos al estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) sobre la calidad de las vías ciclistas en once ciudades españolas, las vías ciclistas de Madrid (con un total de 278 km) reúnen todo tipo de errores de diseño: unas veces porque no están conectadas entre sí, otras porque no comunican los barrios con el centro; pero también porque invaden las aceras, son estrechas, están mal conservadas o directamente, son peligrosas. El estudio concluye que Madrid ocupa el último lugar en el ranking de valoración por parte de los usuarios (OCU 2013). La calidad de las vías ciclista no es el único indicador de la ciclabilidad ni de las políticas de movilidad ciclista de una ciudad, pero nuestro estudio presta atención a su proceso de diseño porque también evidencia la calidad de la participación entre instituciones y ciudadanía. Si bien en Madrid existen políticas encaminadas al desarrollo de la movilidad ciclista, éstas no son centrales en el marco de las políticas de movilidad sostenible. Por otro lado, su desarrollo y aplicación no siguen los parámetros de una política de medio o largo plazo. Sus objetivos e instrumentos parecen poco claros, sujetos a frenazos y tirones continuos. Los tirones más fuertes vienen impulsados por las directivas europeas dirigidas a reducir el nivel de contaminación de la ciudad. Los frenazos más destacados están influidos por la percepción de que apostar por la bicicleta va en contra de un modelo democrático de movilidad y accesibilidad, pues consideran que no es para TODOS los ciudadanos. Lo que implica que las políticas pro-ciclistas sean consideradas por parte de la administración como impopulares en su aplicación, ya que además van en detrimento del espacio concedido al coche o al peatón. En lo que se refiere al número de iniciativas ciudadanas, hemos presenciado un crecimiento muy importante en los últimos años. Se han reproducido una gran diversidad de iniciativas con diferentes formatos, ideologías y prácticas, con una tendencia clara a confluir en el objetivo de promover la bicicleta como modo de transporte. Este amplio rango está ayudando a que el ciclismo urbano se expanda tímidamente pero con constancia. A pesar de este avance, el perfil de ciclista urbano medio en Madrid no ha cambiado sustancialmente y sigue estando representado por un adulto-joven de género masculino. Las iniciativas pro-bici dirigen su mensaje reivindicativo principalmente a la sociedad, incidiendo en la percepción social del entorno urbano, ampliando sus posibilidades y transformando paulatinamente los hábitos de movilidad. Algunas de estas iniciativas 59
60 enfocan su mensaje hacia la administración municipal mediante los cauces de participación que existen para ello. Aunque la administración es cada vez más permeable a la participación ciudadana tanto en el diseño como en la valoración de sus políticas, en Madrid la capacidad de influencia es muy limitada, pues el papel que juega la ciudadanía es básicamente de carácter consultivo. Por eso, los colectivos probici la perciben en algunos momentos como una fuente de desgaste, al no existir canales que garanticen una vinculación clara entre lo que se propone y las decisiones finales. No obstante, se evidencia que las interacciones han influido favorablemente tanto en el discurso institucional en torno a la movilidad como en el diseño de las vías ciclistas. Prueba de ello es que el modelo de incorporación de la bici a la ciudad es cada vez menos segregacionista. Este cambio ha estado motivado en gran medida por la crisis económica que ha provocado que se favorezca la ejecución de medidas con escasa inversión. Por otro lado, existe una confluencia entre el gobierno municipal y las iniciativas sociales en la apuesta de poner en marcha medidas pedagógicas y de sensibilización social para la extensión de la movilidad ciclista. Estas consideraciones generales serán desarrolladas y contrastadas en los siguientes epígrafes que corresponden a los ítems que hemos identificado como estructuradores de los discursos. Primero se explorarán la influencia de las políticas públicas y de las iniciativas ciudadanas y su interrelación. Por último, mostraremos cuales son los condicionantes que influyen en el mayor o menor uso de la bicicleta en Madrid. Además pondremos en diálogo estos discursos para comprender el proceso de forma más integral. 2. CUALIDADES SINGULARES DEL ENTORNO Presentamos a continuación, las diferentes variables estudiadas que caracterizan a Madrid, para analizar sus condiciones de ciclabilidad Análisis socio-demográfico La ciudad de Madrid tiene algo más de tres millones de habitantes repartidos en 604,6 km2 y 21 distritos. En los últimos años, se ha experimentado un estancamiento en su población residente frente a los grandes aumentos de la población en el cinturón metropolitano. Sin embargo, hoy por hoy siegue siendo una de las ciudades que concentra la mayor parte de la población, con un 54% Figura 1: evolución de la población de Madrid 60
61 Fuente: Instituto de Estadística de la Comunidad de Madrid Su patrón demográfico se distingue por un predominio de la población con edades comprendidas entre los 35 y 50 años (40 años de edad media en Madrid), con signo de envejecimiento que se ven suavizados por la inmigración. La inmigración en Madrid tiene un peso importante, siendo la población extranjera un 15% del total, con migrantes en la actualidad, lejos de los migrantes del año 2010, mayor de la serie. La concentración de población en estas franjas de edad tiene repercusiones importantes en la movilidad, pues es este perfil el que tienen mayores índices de movilidad. Esto puede tener cierta influencia pues existe una mayor tendencia entre la población migrante a usar el transporte público o la bicicleta al tener menos disponibilidad de uso del coche. Figura 2: Pirámide de población en Madrid. 61
62 El tamaño medio de los hogares en Madrid es de 2,7 miembros, dato que se encuentra por debajo de la media nacional y acercándose a la media europea (2,5 miembros por hogar). Esto es coherente con una mayor disponibilidad del coche en Madrid si bien en las ciudades españolas grandes no hay una relación directa entre disponibilidad del coche, tasa de motorización o uso del coche. Cabe aclarar que en Madrid la tasa de motorización es de 498 coche/ Análisis territorial La densidad de Madrid es de hab/km2, la mayor parte de la población se concentra en la almendra central (cinturón interior a la M-30). El 79% de su suelo está destinado a uso residencial y un 17% a uso terciario, lo cual es un indicador de que Madrid es una ciudad de servicios, con un 4% de suelo destinado al uso industrial. En términos generales es una ciudad densa y con diversidad de usos repartidos por el territorio, esto la hace especialmente idónea para distancias de viaje razonables, favoreciendo la eficiencia del transporte público y los viaje no motorizados. A pesar de estas condiciones típicas de las ciudades mediterráneas, que la hace, desde el punto de vista de la ordenación del territorio, una ciudad muy favorable a un alto número de viajes a pie y en bicicleta, las tendencias más recientes van en la dirección contraria: una crecimiento metropolitano con baja densidad, concentración y deslocalización de uso en el exterior de la ciudad. Generando viajes motorizados que antes no eran necesarios, mayores distancias de viaje, menor efectividad del transporte público, mayor dependía del coche y, en general, más necesidades de movilidad. En los 20 últimos años, Madrid muestra un crecimiento urbano con tendencia a la dispersión, es decir, a tener densidades poblacionales más bajas que las tradicionales, se puede comprobar cómo la densidad ha descendido un 10%. Madrid ha tenido hasta 25 desarrollos urbanísticos en la última década y un crecimiento espectacular de su corona metropolitana (con aumentos de población del 426% en 50 años). 62
PROCESOS DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA IMPLEMENTACIÓN DE SISTEMAS DE MOVILIDAD URBANA SOSTENIBLE (BICIPART) Informe Final Autores/as Tomas Rodríguez Villasante Álvaro Fernández Heredia Alberto Fernández

References: Real Decreto 
 Real Decreto 
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 artículo 7