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Timestamp: 2019-02-17 00:22:05+00:00

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Capítulo XVIII - Todas las Posibilidades Freddy Aguasvivas
A veces yo me pregunto ¿quién es más ladrón, mi hermano, si los que roban un banco o aquéllos que lo fundaron
A veces yo me pregunto ¿quién es más ladrón, mi hermano, si los que roban un banco o aquéllos que lo fundaron?
El robo en Baninter venía de muy lejos. Era un cáncer incurable. Y todo empezó como si nada. La simple habilidad empresarial para evadir las medidas de fuerza de las autoridades. La gran mayoría de los empresarios dominicanos, cuando evaden impuestos entienden que no están violando la ley, sino que se están “defendiendo”. Cuando se le escapan a medidas de controles, están “ayudando un poco” a que los negocios funcionen. Por eso es difícil encontrar una familia de la rancia oligarquía dominicana que pueda lanzar la primera piedra de la pulcritud. Hasta aquéllos que son tomados como ejemplos de seriedad, honorabilidad y comportamiento íntegro en el cumplimiento de sus deberes, han tenido la debilidad, en algún momento de “defenderse” para pagar por debajo de lo debido. Siempre existirán las grandes excepciones que justifiquen la regla. Sin embargo, los hay, y por mucho, quienes han amasado una gran fortuna a expensas de evadir los impuestos, apropiarse del ITEBIS, saltar las aduanas, maquillar los números bancarios y otras diabluras empresariales y sin embargo, aparecen ante la sociedad y en los medios, como los estandartes del progreso y la superación, ocupando un lugar cimero en los afectos de los aduladores sempiternos.
La familia Báez no escapaba al medio ambiente que le rodeaba. Don Ramón Báez Romano era un empresario del área de los seguros y de las navieras. Para el año 1978 fue Secretario de Estado de Industria y Comercio en el gobierno de don Antonio Guzmán Fernández y desde ese entonces había escogido al licenciado Luis Álvarez Renta como su segundo al mando, en un tiempo en el cual los subsecretarios de estado gozaban de algún respeto y no se nombraban como premio al que comprara un conito de gofio. Tenía don Ramón Báez Romano toda la estampa de un hombre respetable y procedía de una familia de supuestos próceres, de dudosos méritos. Nieto de Buenaventura Báez, su estirpe estaba asentada en la historia dominicana, aunque su abuelo tuviera la afrenta de ser un servil de Santana, jugando un papel protagónico en la aprobación del famoso artículo 210 de la Primera Constitución dominicana que le daba poderes dictatoriales a Pedro Santana.
Así vivía don Ramón Báez Romano, hasta que se le ocurrió ser banquero.
El Partido Revolucionario Dominicano fue creando una clase de empresarios discretos, que mantenían bajo perfil durante los gobiernos del doctor Joaquín Balaguer, conocedores, como eran, de las artimañas del político cibaeño para castrar a sus opositores. Más de trescientos millonarios creados por Balaguer para el soporte de su infraestructura semi dictatorial, cerraban el paso a cualquier intento de organizarse como conglomerado para aquéllos que osaban diferir de las directrices del caudillo. Es por eso que los ricos perredeistas, hasta ese entonces se habían mantenido lejos de los focos de corrupción, con algunas ligeras excepciones, y cuyas travesuras principales se habían limitado a una evasión generalizada de impuestos, habitual en el 99 por ciento de la clase empresarial nativa. Los hombres de negocio del PRD se dieron a la tarea de crear su propia infraestructura financiera, tan pronto ascendieron al Poder en 1978. Los intentos fueron varios, pero el más notable fue la formación del Banco del Comercio Dominicano, antecesor inmediato del Baninter, que fue fundado por el dinámico José –Nene– Ureña para el año 1979. El intento políticamente más directo lo hizo Leonel Almonte, personero de Salvador Jorge Blanco, con una agresividad tan notable que les llevó a la cárcel a ambos, condenados a veinte años de prisión. En el caso de José Ureña, no tenía un sello eminentemente perredeista, aunque sus simpatías se situaban cercanas al doctor José Francisco Peña Gómez y era amigo entrañable del profesor Juan Bosch, quien lo tenía en una alta distinción. Pero Leonel Almonte fue el Sancho Panza de Salvador y salió a batirse con todos los molinos de viento que encontró en su camino. Leonel logró acumular un gran poder en el segundo gobierno del PRD, utilizando la formación del Banco Universal para que sirviera de recipiente de los nuevos ricos del partido. Leonel vio en Nene Ureña y el Banco del Comercio su competencia directa y abrió fuego de inmediato en una guerra estéril que los llevó a ambos a la quiebra, empujados, además, por una competencia que se frotaba las manos y lamia los labios saboreando con deleite el affaire.
Como les ocurrió a todos los que han extraviado el camino de la prudencia, la adicción a los medios de comunicación ha perdido siempre a los banqueros dominicanos, hasta a aquellos que han logrado salir a tiempo de la trampa. Como si estuviesen repitiendo la misma historia, Leonel Almonte quiso comprar de todo y a cualquier precio. Así, con canales de televisión, diario vespertino, concesionario de automóviles y de camiones de varias marcas, hasta concursos de belleza en los que disponía de los mejores ejemplares; su influencia tocó los más variados segmentos de la sociedad dominicana. Pero los perredeistas ricos nunca lo asimilaron como alguien del entorno, ni mucho menos confiable para sus fines. El Banco Universal, que tuvo un buen arranque al inicio del atrevido proyecto, se fue cociendo en su propia salsa y los capitales perredeistas, los honestos y los que se habían hecho al vapor en los pocos años que llevaban de gobierno, corrieron de ese banco al percatarse de las actitudes imprudentes de su mentor.
Baninter fue un banquito pequeño, creado por los oligarcas tradicionales que simpatizaban con el PRD. Constituido con prisa, en las últimas horas del gobierno de Salvador Jorge Blanco, fue autorizado a operar por la Junta Monetaria el 16 de junio de 1986, (60 días antes del traspaso de gobierno), hasta el punto que tuvo que ser el doctor Joaquín Balaguer quien cortara la cinta de su inauguración y resistiera el discurso pronunciado por Don Papía Najri, un presidente de pantalla, propietario de cien pesos en acciones, que fue escogido por su respetabilidad, para no mostrar las prendas íntimas del perredeísmo subyacente en el Consejo de Directores inicial. La mayoría de los directores de la nueva entidad profesaba simpatías partidarias por la parcela que abandonaba el poder. Los ricos que querían conservar su dinero, empezaron a abandonar al Universal y a cobijarse en Baninter, una entidad de menos de diez millones de pesos de capital autorizado, en la que sólo se había aportado un millón setecientos pesos para empezar sus labores.
Todavía las ilusiones y los sueños de don Ramón Báez Romano eran mayores que sus ambiciones. Hasta que integró a Marcos Báez Cocco a su equipo y lo juntó con la sagacidad e inteligencia de Luis Álvarez Renta. Báez Cocco venía del Banco Antillano, que acababa de colapsar, y trajo consigo a Ramón Mola y José Américo Moreta.
Mola y José Américo eran dos técnicos experimentados en sistemas operativos automatizados. Para los últimos años de la década del ochenta y los primeros de la del noventa, no eran muy abundantes los especialistas en computadoras y menos en sistemas operativos. Ellos fueron los encargados de diseñar un software que pudiera discriminar operaciones para segregarlas y llevarlas a una cartera invisible para la contabilidad normal del banco, pero que pudiera ser controlada mediante claves de acceso. Los propósitos del banco – y de los técnicos que lo crearon – andaban muy lejos de los usos que le fueron aplicados por sus nuevos propietarios. Ni siquiera hay constancia de que los especialistas que prepararon la infraestructura del fraude más grande en la historia dominicana, y proporcionalmente, tal vez del mundo, supieran de la tenacidad de sus jefes para delinquir.
El propósito real del Banco Antillano era “defenderse” un poco del Encaje Legal. Debido a la crisis de los años 1989 y 1990, las autoridades financieras tuvieron que adoptar medidas extraordinarias para garantizar la liquidez de la banca, que se vio seriamente amenazada por casi un lustro. El Encaje Legal fue el cinturón que apretó los estómagos voraces de nuestros banqueros. Pero las circunstancias recomendaban medidas drásticas y para los que no estaban disciplinados, ni tenían la intención de disciplinarse, el Encaje y las Provisiones empezaron a ser fuertes enemigos de los beneficios de fin de año en los bancos. Las famosas provisiones, eran una estocada mortal al informe de resultados de cada período, y las gestiones de cada Consejo de Directores se medían por la cantidad de dividendos repartidos, no por la eficiencia ni la modernización, ni siquiera por la estabilidad.
En esa disyuntiva el Banco Antillano ordena a Mola y a José Américo que preparen el programa que debía sacar los inmuebles adjudicados de la contabilidad del banco, traspasarlos a una inmobiliaria y por esa vía, evadir las provisiones, además de maquillar el reporte de beneficios para los fines del Impuesto Sobre la Renta.
La totalidad de la banca empezó a funcionar con una doble contabilidad. Cuando un banco cualquiera tenía que adjudicarse un inmueble, inmediatamente tenía que aprovisionar el 25% del valor del mismo, en el primer año y luego un 25% por cada año que pasara sin venderse el activo, hasta aprovisionar el 100% del valor del bien adjudicado, si no se había vendido al tercer año. Esto se hacía porque la adjudicación de un inmueble en sí, era la mayor evidencia de que se había hecho un préstamo malo, y eso estaba penalizado. Ante esta coyuntura, los bancos de inmediato crearon una inmobiliaria, que dependiendo de la entidad financiera, tenía fines y modus operandi diferentes, pero todas tenían el mismo objetivo: ocultar los inmuebles para evitar las reservas en provisiones, como penalidades por la cartera de préstamos de dudosa recuperación y por las adjudicaciones. Además, a través de los grupos financieros y las off shores lograban evadir el Encaje del Banco Central.
La banca, en su gran mayoría, en vez de ejecutar un inmueble y colocarlo en su cartera de bienes adjudicados, usaba a la inmobiliaria para distraer el monto del préstamo y quedarse con el activo. Casi siempre el monto del préstamo era menos de un 50% del valor real del inmueble, porque cuando la garantía se ejecutaba, ya la persona había pagado una gran parte de la deuda. Adicionalmente, los tasadores de los bancos tenían instrucciones de rebajar por lo menos un 10% al precio real de la garantía presentada. Como si esto fuera poco, el banco sólo prestaba un 60% ó 70% del monto de la garantía. Al final del activo gravado se terminaba prestando aproximadamente la mitad del valor del mercado. La función de las inmobiliarias era comprar los inmuebles antes de pasar al banco, para no pagar provisiones. Como si esto fuera poco, tampoco había que pagar los impuestos de ley por el traspaso del título a nombre del Banco y luego del comprador. Sencillamente se traspasaba de la inmobiliaria al comprador final. Cuando don Ramón Báez Romano contrató a Báez Cocco para Baninter, éste se llevó el software, a Mola, José Américo y la gran malicia acumulada de la experiencia anterior. Este programa ocultaba los activos en el sistema, de la vista de las autoridades monetarias y financieras. Así no había que pagar las provisiones.
El software tenía la habilidad de mantener los inmuebles adquiridos en una doble contabilidad. Cuando eran vendidos, entraba al banco el monto de las acreencias incumplidas, pero la plusvalía se quedaba en bolsillos de algunos miembros del Consejo de Directores.
Hasta que se ideó una estrategia sin precedentes, cuya autoría se le atribuye al zar de las finanzas, licenciado Luis Álvarez Renta.
Los bancos tienen en su cartera de depósitos a plazo una cantidad importante de clientes, generalmente de edad avanzada, que se han dedicado, al final de sus días, a vivir de sus rentas. Es una especie de retiro voluntario que hacen las personas acomodadas, que deciden no correr más riesgos invirtiendo en negocios que ellos no quieren o no pueden manejar. Así, depositan cinco, diez, quince, cincuenta o cien millones de pesos en un banco, lo mismo que uno, dos, cinco o diez millones de dólares, con la finalidad de recibir un cheque cada mes por los intereses devengados. Con esta formalidad esos ahorristas se consideran satisfechos, felices y confiados. El que vive de esos ingresos, difícilmente esté retirando su dinero con frecuencia, además de que el contrato entre las partes establece un plazo fijo para el vencimiento de su certificado y en caso de que quiera requerirlo antes de tiempo, la administración del banco siempre pedirá, en virtud del mismo convenio, ser avisada con un tiempo prudente de antelación, para “prepararse” para el retiro.
Cuando un software de computadora recorre la cartera de depósitos a plazo, se encuentra con muchos depositantes que tienen años que no mueven su dinero. Si hacemos un ejercicio sencillo y decimos que un banco cualquiera tiene diez mil millones en cuentas de ahorros, a plazo fijo o largo plazo, y establecemos que el 30% de esos ahorrantes se pasan más de cinco años antes de tocar su dinero, los ejecutivos de ese banco pueden tener la falsa percepción de que disponen de tres mil millones de pesos para usarlos durante cinco años, sin ningún tipo de riesgos. Si Juan Pérez tenía diez millones de pesos y habían sido utilizados por el sistema de sustracción clandestino, Juan Pérez era poseedor de unos documentos en sus manos, pero no tenía un centavo en el banco. Aún así el día que se presentaba a buscar su dinero, se disparaban algunas alarmas internas, y esos certificados T. E. (Transacciones Especiales) se pagaban sin ninguna dificultad, pero el software tenía que extraer ese dinero de alguna otra cuenta para reponer el retiro. Se ubicaba otro cliente de los que tenían balance disponible para un monto como ése, y se hacía la sustitución. Si eso se repite cada vez, con la rotación perversa del delito, se podría durar cien años sin que nadie perciba el dolo ni el abuso de confianza.
La contabilidad moderna se maneja con el sistema de partida doble. Esto es que cada debito origina un crédito de igual valor y viceversa. El diario general cuadra cada día porque las partidas que se mueven, afectan a dos cuentas, una de debito y otra de crédito.
Cuando los ejecutivos de Baninter descubrieron que podían emitir innumerables cheques sin fondos, y que el programa computadorizado en las noches cubría esos sobregiros, extrayendo los recursos de cuentas que tuvieran balances positivos, para así saldar el balance faltante, entonces empezaron la francachela, pero mucho más temprano de lo que sospechamos.
Era pues, muy fácil comprar un banco, un periódico o un canal de televisión en mil millones, porque sencillamente se pagaba con un cheque sin fondos, se sobregiraba la cuenta que hacía la compra, porque el software en la noche, buscaba ese dinero entre los ahorrantes de los T. E. y cubría el cheque que se había emitido. Algún día, cuando ese cliente con certificados T. E. viniera a reclamar, el sistema buscaría a otra víctima, para compensar el dinero que se estaba utilizando. Se iba haciendo una ronda interminable que podría durar tanto tiempo como fuera necesario. Pero la ambición rompe el saco, dicen en el campo.
Confiados en la ingeniosa infraestructura del crimen, los propietarios de Baninter, específicamente su presidente, se lanzó al proceloso mar del dinero fácil y se inventaron toda una ingeniería financiera para delinquir, usando el efectivo que los ahorrantes habían puesto en sus manos, con la certeza de que estaría seguro. Entre Luis Álvarez Renta, Marcos Báez Cocco, y don Ramón Báez Romano (el padre, que no el hijo) crearon las empresas RAMBASA, (Ramón Báez, S.A.) y BAROSA (Báez Romano, S. A.) que sirvieron de cuentas puentes para retirar grandes cantidades con el sistema de sustracción y borrado. Sólo que todavía, para este tiempo y por el carácter conservador de Báez Romano, las pretensiones eran más tímidas y modestas. Aquí los sobregiros ilegales se hacían por sesenta y setenta millones de pesos, en el mayor de los casos.
Cuando empezaron las relaciones entre Patricia Álvarez y Ramoncito Báez Figueroa, el padre de ésta, don Horacio Álvarez II, introdujo al novel banquero al mundo del espionaje telefónico a través de amigos mutuos. Ramoncito traía cierta fascinación por las investigaciones informales de inteligencia, a tal punto que tenía muchos “juguetes” que adquiría en la tienda Spy World de Coral Gables de Miami. Aquí se abastecía de los últimos modelos de cámaras ocultas, y de los escáneres más avanzados para grabar las conversaciones telefónicas, además de increíbles micrófonos ocultos en bolígrafos, botones, gemelos de puños, pisa-corbatas, etc. De todas maneras el joven Báez apenas era un aprendiz, sin mucha experiencia en la materia. Ahora iba a codearse con verdaderos expertos, que tenían todo un mundo por delante.
Sobre todo, don Frank Cabral, el más acabado de los espías informales de la República Dominicana, con el aval de ser el mejor informante de todos los presidentes de la República de los últimos treinta años, quien cuenta con un sistema tan sofisticado y moderno, que brinda servicio gratuito al Departamento Nacional de Investigaciones – DNI – y a los demás organismos de inteligencia del Estado.
Precisamente en la casa de éste es que Ramoncito se vuelve a encontrar con Pepe Goico, su amigo de la infancia, hasta que la traición le diera fuerte en la cara del banquero. Aunque había llegado al rango de capitán del ejército, el proceso judicial en su contra por los hechos de la Lotería Nacional tronchó, en ese momento, su ascenso y se fue a la casa de Frank Cabral, para aprender el oficio y de hecho, funcionar como su asistente.
La cercanía de Ramoncito con Frank Cabral, le abrió un camino insospechado de conocimientos que le servirían para convertirse, en muy pocos años en uno de los hombres más poderosos de la República Dominicana.
Para la primera mitad de la década del 90 Ramoncito adquirió conocimiento de todo lo que estaban haciendo su padre, Álvarez Renta y Marcos Báez Cocco en un banco al que él, todavía, no le había puesto mucha atención.
Antes, el joven Báez estaba en la etapa de disfrutar su vida sin muchas complicaciones y responsabilidades, y menos de carácter bancarias. Eran negocios muy formales y ése no era su way en estos momentos. Ramón Báez Figueroa había hecho del ocio un deleite y dedicaba su tiempo libre a practicar golf en Casa de Campo, en una reñida competencia con su primo Arturito Pellerano, con quien se disputaba con fiereza las partidas de golf, El tiempo que Ramoncito dedicaba al golf lo hizo convertirse en uno de los principales jugadores del área, concentrándose en ese deporte. Disfrutaba su vida con doce mil pesos de salario que le pagaba su padre, extraídos de la Intercontinental de Seguros. Para algo era hijo de Ramón Báez Romano. Se dedicó a ser hijo de papi y mami. Y le fue muy bien.
En 1986 su padre, con RD$500 mil pesos, él y su hermano José Miguel, con RD$125 mil cada uno, fundaron el Banco Intercontinental. En ese momento la inversión total apenas sobrepasó el millón de pesos, y Ramoncito aparecía como un propietario casi imperceptible. Sin embargo, fueron las informaciones recibidas de sus amigos de la inteligencia informal, las que le abren el apetito financiero y de qué manera.
Las investigaciones de primera mano y muy fidedignas que recibió le valieron para que sentara a su padre en el banquillo de los acusados de la familia y le exigiera que le cediera el paso, ya que por su trayectoria de hombre pulcro y honorable, sería un desastre que le encontraran las pruebas que él ya tenía... El chantaje funcionó. Con la sola mención de la posibilidad de ser descubierto, tan fácil como lo había hecho ya su hijo, don Ramón se metió en pánico y cedió el puesto. Sin embargo, no sería nada despreciable. Se quedó con las inmobiliarias que manejaban todo el esquema de evasión, tanto de las provisiones, como de los impuestos internos, más doscientos veinticinco millones de pesos. Inmobiliaria Intercontinental, Inmobiliaria Los Sagales e Inmobiliaria Los Robles, se encargarían de seguir manejando el tema de los bienes raíces, quedándose Ramón Báez Romano con muchos activos de importancia en su haber, como es el caso del edificio y el solar en el que se encuentra la empresa de Seguros Palic, frente a la funeraria Blandino, de la avenida Abraham Lincoln en la capital.
El negocio fue bueno para los dos, aunque el viejo Báez tuvo que resignar el puesto a su hijo menor, mientras que José Miguel, el segundo hermano, con más cerebro y más prudencia, hizo mutis por la puerta del fondo...
Para Ramoncito todo fue muy fácil. Entregarle las inmobiliarias a su padre, no había sido ningún problema, porque lo hizo con cargo a las acciones que tenía en el banco, como dueño principal. Para esta operación no tuvo que desembolsar ni un centavo. Para entregar los RD$225 Millones, tampoco. El sistema ya creado para sustracción y borrado, fue conocido en detalles por Báez Figueroa y con ese procedimiento le pagó las acciones al padre en muy poco tiempo. Cuando esto hubo sucedido, ya RAMBASA Y BAROSA, las dos cuentas ficticias de Báez Romano utilizadas para el borrado, habían acumulado sustracciones por Ochocientos Veintinueve Millones de Pesos (RD$829,000,000), una suma igual a la que representó la quiebra del Banco del Comercio, absorbido luego por el mismo Baninter. Una operación brillante por parte del hijo, provisto, mediante un interesante sistema informático, de una cartera ilimitada, para hacer todos los negocios que a él, Álvarez Renta, Báez Cocco y Vivian Lubrano se les pusieran por delante.
Es difícil encontrar una actividad de cualquier género en el mundo en la que se pueda cometer una estafa cruel y premeditada, un abuso de confianza tan descarado, que además sea legalizado y protegido de manera absoluta por una infraestructura jurídico-institucional, como la que desarrollan los bancos comerciales, con la anuencia cómplice del Estado – le dijo Ernesto Gómez a su colega, con unos documentos en las manos.
Es terrible lo que pasa con los bancos y los clientes nos sentimos impotentes, no tenemos dónde acudir en busca de ayuda... –corroboró Judith.
Basta con dar una hojeada al estado de cuenta bancario, de cualquier institución dominicana y se podrá percibir de inmediato la cantidad de “cargos por servicio” y débitos de todas las naturalezas, que reducen sustancialmente tus balances, sin que ninguna autoridad supervise esas ejecutorias. Si pudieras calcular el monto de los cargos contenidos en tu estado de cuenta corriente, podrías verificar que los mismos superan con creces las tasas de interés normal que se paga por cualquier préstamo de la banca comercial, con el agravante de que aquí te están cobrando por manejar tu propio dinero –seguía quejándose el periodista.
Lo que acontece con las tarjetas de crédito “llora ante la presencia de Dios” – dijo Judith, imitando la expresión de su abuela, para luego explicar: –Los montos que te cobran por moras o intereses, cuando no logras pagar el día que ellos seleccionan para el corte, superan con creces cualquier acto de usura de los prestamistas informarles. Son robos a manos armadas lo que hacen los bancos con las tarjetas de crédito y nadie le pone el cascabel al gato.
Por eso es que siempre se ha dicho que la Junta Monetaria y las mismas autoridades del Banco Central son en realidad enclaves de protección de la banca nacional. Nunca legislan para proteger al usuario. Sencillamente “dejan hacer, dejan pasar...”
Lo grande de todo esto es que ningún legislador se atreve a tomar la iniciativa para meterlos en cintura. Los bancos son los principales colaboradores de las campañas políticas –le explicó Judith
Ernesto Gómez se remontó a la época de las primeras actividades bancarias y pudo detectar su origen muy lejano, en los tiempos en que Los Templarios – Caballeros de Cristo – pusieron su valentía, prestigio y riquezas al servicio de los señores acaudalados de la antigüedad, con trueques, transporte de dinero y transferencias de todos los tipos.
Mira esto, Judith. Desde esa época se están haciendo transacciones bancarias –Gómez mostró unos documentos a su colega, en un rastreo profundo que había hecho sobre la banca en toda su historia.
En enero de 1128 se convocó un concilio eclesiástico en Troyes – Corte del Conde de la Champagne- señor feudal de Hugues de Payen, en el que san Bernardo (protector de los Templarios) volvió a ser el espíritu guía. Los templarios fueron reconocidos oficialmente y constituidos como una orden religiosa-militar en el concilio de referencia y su Gran Maestre Hugues de Payen y sus subordinados, serían monjes-guerreros, soldados místicos, en los que la austera disciplina del claustro se unía a un celo marcial que lindaba con el fanatismo: Una “Milicia de Cristo” se les llamó en aquel tiempo –Gómez seguía revisando sus documentos.
Después del Concilio de Troyes, la orden tenía grandes fincas en Francia, Inglaterra, Escocia, Flandes, España y Portugal. Mas luego, poseía también territorios en Italia, Australia, Alemania, Hungría, Tierra Santa y parte del Este. Los templarios se convirtieron en un poder con influencia internacional. Ejercían constantemente una diplomacia de alto nivel entre nobles y monarcas a lo largo y ancho del mundo occidental y Tierra Santa.
Por este gran poder acumulado y el prestigio que tenían como Milicia de Cristo, crearon la institución de la banca moderna, prestando vastas sumas a monarcas empobrecidos, se convirtieron en banqueros de todos los tronos de Europa, así como de ciertos potentados musulmanes. Con su red de preceptorías en todo el continente europeo y en el Oriente Medio, organizaron, cobrando modestos intereses, la transferencia segura y eficiente del dinero de los comerciantes, clase que fue dependiendo más y más de ellos. El dinero depositado en una ciudad, por ejemplo, podía reclamarse y retirarse en otra, por medio de pagares escritos en clave. Así pues, los templarios empezaron a ser los principales cambistas de la época y la preceptoría de París se convirtió en el centro de las finanzas europeas. E incluso, es probable que el cheque, tal y como lo conocemos hoy, fuera inventado por la orden.
Oye, estás bien documentado sobre la historia.
He querido entender la filosofía con que se mueven nuestros banqueros, para saber si era un mal congénito, inherentes a todos los banqueros del mundo, o era un aporte del dominicano al estilo de hacer banca –explicó Gómez.
En una ocasión se encontró el licenciado Julio Cross con don Papía Najri en el Admiral Club de American Airline en el Aeropuerto de Las Américas y abordando el tema de la crisis bancaria. Le dijo al ex Superintendente de Bancos “Julio, ¿tú sabes cómo se resuelve el problema de la banca en el país...?” “No, dígame...” le respondió Cross. “Prohibiéndole a los dominicanos tener bancos...” Era una forma muy clara de dibujar los criterios con que los ricos dominicanos forman una institución bancaria.
En este montón de documentos que tenemos aquí aparecen barbaridades sobre toda la banca... no hay nadie libre de pecado... es increíble lo que ha acontecido con esas instituciones.
Bueno, vamos a organizarnos. ¿Qué vamos a hacer con todos estos documentos del Banco del Progreso y Pedro Castillo? ¿En qué capítulo lo podemos meter? –preguntó Judith.
No sé... es que son tantos documentos. ¿Qué cantidad de páginas llevamos con éste de Baninter? –quiso saber Ernesto.
En computadora a dos espacios sobrepasamos las 800 páginas. Eso nos dará más de 500 páginas de libro.
Es muy grande. Con las informaciones que faltan de los otros bancos, nos iríamos a un libro de más de mil páginas
Te quedas corto. Con lo del Banco del Progreso, tenemos para hacer 300 páginas sólo de ese tema.
Oye, ¿por qué no hacemos mejor un libro, investigando a profundidad a Pedro Castillo y al Banco del Progreso? –sugirió Gómez.
Sabes que no es mala idea. Meter ahora todo lo que ha ido apareciendo en esta investigación, sería muy extenso. Mejor iniciamos de inmediato una investigación al respecto. Pero tendríamos que hacer lo mismo con Bancrédito, Bancrédito Panamá y Bancrédito Cayman, Arturo Pellerano y todos los vinculados.
Y como te imaginarás, estamos obligados a investigar a fondo al Banco Popular también. Todos estos documentos sobre ese banco, no podemos apretujarlos en este tema de Baninter y Ramoncito, porque saldrá una enciclopedia bancaria, en vez de un libro y nadie lo va a leer.
Sobre el Popular hay que profundizar mucho... las cosas que han ido saliendo en esta investigación, dejan estupefacto a cualquiera. En realidad, también deberíamos abordar el tema de la banca en general, como una pesquisa bien profunda. Porque hay cuatro elementos fundamentales que se han movido en torno a los desastres bancarios, que todos son responsables por igual, y no podemos hacer una investigación trunca y mediocre. Para tú abordar cada caso en particular, hay que ver el papel de la banca en la debacle, pero sobre todo, la complicidad del supervisor o vigilante, con la Superintendencia; la anuencia y laxitud del ente Regulador, con la Junta Monetaria y el Banco Central, la falta de calidad moral de las autoridades, por los compromisos contraídos como políticos; el papel protagónico del empresariado y a veces, la omisión acomodaticia del resto de la sociedad, que tampoco se convierte en un ente vigilante del despilfarro y la corrupción pública y privada, porque se beneficia oportunistamente de ella.
Habría que investigar todo lo del Mercantil con las incidencias sobre su quiebra. Hay unas historias muy interesantes sobre ese banco. Héctor José Rizek pasó a ser miembro de la Junta Monetaria, cuando de acuerdo al Código, no calificaba. Y más que eso, ¿tú sabías que prestó US$200 millones de dólares al Banco Central para reservas, con unos intereses leoninos, siendo miembro de la Junta Monetaria? También tendríamos que buscar toda la historia de Villo de Luna y su paso por el Banco de Reservas, la Junta Monetaria y su incidencia en el tema cambiario.
Bueno, en este caso, habría que incluir a la Junta Monetaria y al Banco Central. Revisar con lupa las gestiones de Héctor Valdez Albizu, Frank Guerrero Prats y Lois Malkún. Ver todas las incidencias de la construcción del parqueo, con los diferentes avalúos que se le hicieron y el conflicto de por qué la Junta Monetaria no lo quería recibir hasta el último momento. Todo el esquema que funciona en torno a la logística cambiaria y la prima del dólar. En fin, es agobiante todo lo que está apareciendo, y no caben en uno o dos libros...
Bueeno, ¿me estás proponiendo que nos pasemos la vida escribiendo sobre bancos y fraudes en ese entorno?
Es que no podemos desperdiciar todo este material que tenemos y pienso que la ciudanía tiene derecho a conocer la falsía con que se mueven nuestros políticos y nuestros empresarios, especialmente en el sector financiero... Y pensar que yo me sentía como un delincuente, cada vez que me atrasaba con las tarjetas de crédito y me ponían en los burós de crédito o me colocaban una llamada desde la seis de la mañana, cada media hora, recordándome lo irresponsable y deshonesto que yo era por faltarle al banco... Yo debería idearme un sistema mediante el cual le pueda colocar una llamada permanente a los presidentes de todos los bancos, recordándoles la cantidad de veces que han descapitalizado a sus entidades financieras, las veces que han desaparecido nuestro dinero, la cantidad de maniobras perversas que se han manejado en esas instituciones.
¿Y qué vamos a hacer con todos estos documentos sobre la compra de las Edes? Habíamos acordado hacer un capítulo sobre eso en este libro de Baninter.
Eso es imposible. Porque no podemos publicar solamente la compra de las Edes y los famosos cálculos de Jaime Aristy Escuder para hacerle unas proyecciones fabulosas de beneficios a 20 años. Debemos buscar dónde se depositaron los famosos US$500 millones de dólares, qué se hizo con ese dinero, a dónde fue a parar. La historia de la venta de las Edes no puede ser abordada como un libro cualquiera, debemos presentarlo como una denuncia querella ante las autoridades con todos los visos de un expediente acusatorio, para que sea conocido por las autoridades del sistema judicial y procesar a todo el que esté involucrado de un lado u otro. Al hacerlo como libro-denuncia, ponemos al pueblo de juez, para que si se logran escapar de esta justicia, la ciudadanía sepa juzgarlos debidamente.
Pero eso es mucho. No debemos ir tan lejos...
Es que don Negro Veras ha dado una demostración de lo que hay que hacer en esta sociedad, del ejercicio del derecho de ciudadanía que todos tenemos. Pablo Neruda escribió que “...si hasta los poetas nos callamos, no hablan los otros porque tienen miedo...” Aquí nadie se las quiere jugar, todos saben que todos roban pero nadie quiere ponerle el cascabel al gato. Debemos hacer libros que valgan como denuncia.
¿Crees que vale la pena? ¿Crees que la sociedad va a reaccionar? Están todos adormecidos, nadie quiere comprometerse. Es el dejar hacer, dejar pasar...
Precisamente. Están adormecidos, pero no dormidos, ni rendidos, ni muertos. Hay que espabilarlos. Tenemos que iniciar una campaña para que se apruebe la inversión del fardo de la prueba, para que los delincuentes tengan que demostrar de dónde sacaron sus fortunas. “Tú tienes un apartamento de lujo en la Torre Caney de la avenida Anacaona, ok. Ven, demuéstrame de dónde tú sacaste dinero para comprar ese inmueble, si apenas hace siete años tu eras un carga palos...” Así de simple. No es que debamos probarle al deshonesto que robó, es que él debe probar de dónde ha salida tanta fortuna en tan poco tiempo.
Sabes que nos van a matar, antes incluso de terminar este libro ¿verdad? –Judith no parecía bromear con la expresión. Su cara era una acuarela donde se dibujaban con precisión los tormentos y ansiedades que le provocaban esta investigación.
Sí, sé que nos van a matar antes de terminar todo esto. Pero te tengo un consuelo: se van a vender muchos más libros cuando estemos muertos. Mis hijos no quieren que publiquemos este trabajo, pero los he tratado de consolar con esa premisa y se molestan mucho más. Bueno, si así ocurriera, habremos muerto por una causa justa, ¿no te parece? –preguntó Ernesto con humor amargo.
Deja tus bromas. Yo no estoy jugando y prefiero criar a mi Tiguerito conmigo. Mi esposo es un fracaso como amo de casa.
Que sea lo que Dios quiera –se conformó Ernesto Gómez.
Judith había llegado a la reunión con sus informantes. Tenía la finalidad de revisar algunos documentos en los cuales, supuestamente se podía probar la teoría del chantaje que había sostenido soterradamente Ramón Báez Figueroa para explicar algunos comportamientos. El funcionario de alto nivel de Baninter estaba muy alarmado con las cosas que estaban pasando, y desde su óptica –muy probablemente parcializada – quería presentar a Báez Figueroa como un prisionero de los caprichos del Proyecto Presidencial Hipólito – PPH – que auspiciaba la reelección del presidente Mejía. Dentro de esa lógica, en un primer contacto, el informante había sostenido la teoría de que los políticos en el poder tenían una estrategia malsana de aprovecharse de algunas debilidades del banco y de su presidente, para extraer cuantiosas sumas de dinero para el provecho de su proyecto político. Como coartada parecía tener lógica la historia del secuestro político-financiero. Pero había que ahondar en los hechos para tener una idea clara de dónde venían los disparos. El encuentro con la periodista tuvo lugar en su despacho de la sexta planta del Banco Intercontinental, en un área cercana a la oficina de Ramón Báez Figueroa. Judith había sido contactada por el ejecutivo bancario “Porque admiro mucho su trabajo profesional y la calidad ética que ostenta...” la piropeó. Luego de algunas coordinaciones fallidas, finalmente había llegado frente al personaje de la cita. Se hicieron las introducciones protocolares y empezó el careo.
Agradezco la confianza y la disposición de aportar. ¿Cómo se enteró de que estamos encaminando una investigación sobre todo lo relacionado con Baninter? –quiso saber la comunicadora.
Es un secreto a voces. Ustedes han tenido que tocar muchas puertas y se corre la voz. Aquí somos un círculo muy pequeño en el mundo financiero, aunque parezca enorme, todos convergemos en algún punto. La República Dominicana es un conuco con bombillos y el sector financiero no pasa de ser un surco de esa parcela. El agua que corre nos moja a todos por cualquier lado, sin excepción – el anfitrión era muy gráfico.
Estamos investigando hacia dónde va la mayor parte de los frutos de ese conuco, que parece que se desvían de los mercados tradicionales –le siguió el juego Judith.
Se desvían hacia donde corre todo el dinero de la corrupción pública y privada: hacia el sector político –sentenció.
¿No es muy ligero acusar sólo a los políticos de la podredumbre? Siempre se ha dicho que donde hay un corrupto hay un corruptor y en nuestros códigos la complicidad es castigada con la misma severidad que la criminalidad –la comunicadora empezaba a estar incómoda. No había ido al banco a pulsear con metáforas, sino en busca de unos documentos que supuestamente probaban el chantaje y la prevaricación que se ejerció contra el presidente de la entidad financiera.
Eso podría ser cierto, pero cuando hablamos de chantaje, nos referimos a una especie de secuestro político del que no te puedes escapar tan fácilmente. El secuestrado, aunque permanece frente al plagiario no es cómplice, porque su cercanía la da el constreñimiento y la coerción. Cuando te expones a un chantaje es porque has tenido que ceder por temor a que te hagan un daño mayor.
Me hago cargo de su posición. ¿Pero cómo demostrar que en realidad estamos hablando de un chantaje y no de un servilismo oportunista? La gran mayoría de los banqueros y empresarios aportan grandes cantidades de dinero a las campañas políticas, pero no lo hacen presionados, sino más bien como un acto oportunista para luego pasar factura. Es una especie de inversión espuria, porque saben que más tarde o más temprano el político – bien sea presidente, senador, diputado, síndico, regidor, ministro o lo que sea – tendrá que pagarle esos favores (inversión) con obras que no tendrán que pasar por el cedazo que le da garantías al Estado –Judith no quería dejarse torcer el brazo.
Eso también es cierto, Judith, pero usted sabe lo delicado que es una entidad bancaria. En un banco el principal activo es la confianza de la gente y desde el poder se puede hacer mucho daño. Hay que vivir a la defensiva, porque la competencia tiene métodos non santos para enfrentar a los que se le acercan y si una autoridad cualquiera inclina su balanza en tu contra, las consecuencias pueden ser desastrosas. Yo le pregunto: Si usted es presidenta de un banco comercial y se aparecen a su despacho dos o tres ministros de mucho poder, a mostrarle su preocupación por los rumores que están afectando a su entidad y más que eso, le dejan claro que hay sectores bancarios y dentro del mismo gobierno que están comprando su cabeza, y le ofrecen ayuda y solidaridad, pero a cambio tiene que dar una muestra de generosidad para apoyarlos en sus propósitos, como un gesto de buena voluntad hacia el proyecto que ellos pregonan, ¿qué haría usted? –preguntó.
Si estoy cumpliendo con la ley y las normas bancarias, no me preocuparía por nada, porque no tendrían con qué chantajearme –quiso hacerse la valiente Judith, sin estar segura si en verdad actuaría así en un panorama tan apremiante, pero lejos de sus cálculos, porque ni era banquera ni mucho menos empresaria.
Cómo se nota que es usted periodista. A ningún empresario con los pies en la tierra se le ocurriría tumbar pulso con el gobierno. Nunca estarás en condiciones de decirle al Estado que no te pueden tocar, en un país donde la institucionalidad y el Estado de Derecho es una quimera –se quejó el entrevistado.
El ejecutivo bancario, aparentemente fastidiado porque no podía convencer tan fácilmente a la periodista optó por ser más práctico y directo. Abrió un folder con varios documentos y pasó una sola hoja sin logotipo ni timbrado, en la que se leía arriba la palabra “Recibo” y más luego el reconocimiento de haber tomado del señor Marcos Báez Cocco la suma de Quince Millones de Pesos (RD$15,000,000.) en efectivo. El documento estaba firmado por el ingeniero Eligio Jáquez, Secretario de Estado de Agricultura y presidente del Movimiento Proyecto Presidencial Hipólito (PPH) y la licenciada Ana María Acevedo. Además, estampaba su rúbrica como testigo la licenciada Pastora Méndez, Tesorera Nacional. La periodista miró con atención y extrañeza el documento.
¿De qué se trata? –preguntó escuetamente.
¿Le parece eso una operación normal de financiamiento? –le inquirió el funcionario de Baninter.
Me parece un recibo entre compadres –confirmó la Lora.
Nadie puede alegar que fue a un banco comercial a cerrar una operación financiera y que ese es el documento que avala un financiamiento de RD$15 millones. Esa cantidad de dinero sobrepasa los límites de un Comité de Crédito normal. De acuerdo a las normas prudenciales y la Ley Monetaria y Financiera, para calificar para un financiamiento por ese monto hay que llenar una gran calidad de documentos. Solicitud de préstamos, estados financieros, certificación de ingresos, títulos de la garantía, documentos legales, avalúos o tasaciones, en fin, es un dossier de muchas páginas. ¿Cómo decir entonces que esta operación era un financiamiento normal? Se trata a todas luces de la entrega de un dinero a un grupo político en particular –explicó.
Eso me parece poco ético, sin embargo, lo hacen todos los políticos ¿Dónde radica la diferencia? –quiso saber Judith.
En el contexto y las circunstancias. Pongámoslo así: se aparece a la oficina del presidente de un banco, un selecto grupo de gente de la confianza del Jefe de Estado y te hacen aseveraciones como que “se estaba desatando una campaña de rumores contra el banco y que la misma podría contar con la participación de gente muy clave y encumbrada del gobierno y que todo eso hacía al banco terriblemente vulnerable...”, y te sugieren la necesidad de que des un fuerte apoyo económico a sus candidatos congresuales y municipales, para granjearse la estima de los otros bloques de poder que podían contrarrestar las acciones perversas... Eso es una clara indicación de que “si no nos ayudas, te dejamos en manos de esos sectores para que te coma el tigre...” eso es puro chantaje... es una extorsión a todas luces... –casi vociferaba el encumbrado banquero.
Es deprimente, sin duda. No existe institucionalidad. Por un hecho como este podrían ser todos enjuiciados en cualquier país que cuente con una mínima estructura jurídico-institucional –corroboró la investigadora, para luego plantearse una interrogante –. ¿se puede calificar eso como chantaje y extorsión, tendría méritos en la justicia?
El hombre estaba preparado y al parecer también era abogado. Dio la vuelta a su sillón ejecutivo y alcanzó un tomo del Código Penal de la República Dominicana que reposaba en la credencia que tenía a sus espaldas. Y disparó:
Oiga lo que establecen nuestras leyes: “El que por medio de amenaza escrita o verbal de revelación o imputación difamatoria, haya arrancado o intentado arrancar la entrega de fondos o valores o la firma o entrega de los escritos antes enumerados, será castigado con la pena de reclusión menor y multa de doscientos a quinientos pesos.” Esta es la segunda parte del Artículo 400 del Código Penal. Se trata de una infracción que en Francia se le denomina vulgarmente Chantaje y hay mucha doctrina y jurisprudencia al respecto.
¿Tienen ustedes todas las evidencias para demostrar el chantaje y la extorsión? –insistió la comunicadora.
Déjeme leerle, para mayor ilustración lo que dice Faustin Helie en su obra sobre Derecho Penal titulada “Practique Criminelle des Tours et Tribunaux” él deja claro, y así lo ha aceptado la jurisprudencia que “La amenaza puede ser directa o disimulada bajo los artificios del lenguaje. No es necesario que el hecho difamatorio concierna directamente a la persona amenazada. Poco importa aún que el hecho que el autor amenaza revelar sea cierto o falso. Pertenece soberanamente al juez de hecho apreciar si la amenaza entra en la clase de las que son vistas en el Artículo 400. El hecho material es el acto que entraña la entrega de una suma de dinero o de un título obligatorio.” Está claro que vinieron a chantajear a Ramoncito y él no tenía alternativas. Estaban diciéndole claramente que había gente dentro del gobierno que quería destruirlo y ellos tenían el poder de detenerlos o dejarlos actuar.
Es denigrante. ¿Cómo llega la clase política dominicana a un nivel de bajeza semejante? ¿No existe ningún tipo de escrúpulos a la hora de implementar sus tácticas? –la periodista estaba realmente impactada.
No hay límites. Es una ración de boa muy difícil de satisfacer: nunca llenas su voracidad, su ambición. Mientras más te pliegas a sus desmanes, más aumenta su codicia.
Además de estos documentos, ¿tienes algunas otras informaciones documentadas? –preguntó Judith
Cuando estaban modificando la Constitución de la República para incluir la reelección presidencial, había un momento en que los votos estaban muy precarios y no tenían ninguna seguridad de que el anteproyecto fuera aprobado como se había presentado. Faltaban unos votos opositores y propios y acudieron al señor Báez Figueroa. En esa ocasión se entregó la suma de RD$30 millones de pesos en efectivo, así como éstos que usted ve firmados, a uno de los principales cuadros del PPH, encargado de una de las principales instituciones que tienen a su cargo la construcción y supervisión de las obras que construye el Estado. Este señor se llevó todo ese dinero en fundas plásticas, como si fuera de un colmado que estuvieran sacando los recursos. Le digo, señorita que ellos colocaron a Baninter como si fuera la “Caja Chica” de su proyecto político.
En este caso sería la “Caja Grande”. No estamos hablando de sumas que puedan considerarse chicas desde ningún punto de vista –corrigió Judith.
Es desesperante, porque para todas sus necesidades políticas, tenían una bóveda inmensa donde ir a buscar dinero para cubrir sus necesidades. Como los recursos no salían de sus bolsillos, ni de sus negocios, eran espléndidos con los legisladores ¿cuánto quieres para que votes por la reelección? Preguntaban a boca llena. ¡Tanto!. ¡Hecho!. No había límites. Tenían todo el dinero del mundo.
Si, pero debemos ser francos. Yo estoy aquí para hacer de abogada del diablo, porque ese es el papel del periodista, sobre todo, cuando estamos en el rol de investigadores. Necesitamos llegar hasta la verdad. Yo veo tres grandes elementos perversos en esto: Primero: cómo es posible que un grupo político cualquiera llegue a un nivel de indignidad y bajeza que raya en lo delincuencial. Es una actitud de asalto a mano armada lo que hacen, si las cosas son puestas como usted las plantea. Malísimo. Dañino, para el país y la democracia. Segundo aspecto, es lacerante que nuestro congreso sea un mercado donde se compran y se venden leyes al por mayor y al detalle, con todas las consecuencias que esto tiene para la institucionalidad. Es como para cerrar ambas cámaras y el pueblo economizarse el extraordinario presupuesto que se gasta en estos “servidores públicos”; pero en tercer lugar, cuando una institución privada, tan sólida como uno de los principales bancos del país, se somete a ese nivel de extorsión y chantaje, queda claro que tiene muchas cosas que ocultar y que teme como el diablo a la cruz a las supervisiones e investigaciones que se puedan realizar. ¿Está Baninter sacándole provecho a ese nivel de inmundicia? ¿Está comprando inmunidad con tanta esplendidez? ¿Está ocultando algo? –Judith había lanzado un misil para que fuera respondido desde aquel lado.
Es que la barbarie es colectiva. Todos nos hemos hecho cómplices sin saberlo, por la carencia de valores morales en la sociedad. El mal es general, son los políticos, pero son también los religiosos, ustedes los periodistas, los jueces, los militares, la sociedad civil, el empresariado. Es una hecatombe.
¿Tienen ustedes comprometidos a todos los sectores? ¿Acude toda la sociedad a Baninter? –ahora si que Judith se puso furiosa.
¿Cómo interpreta usted esta acción? Es solo una muestra. En los momentos más aciagos y con la crisis de los retiros y las líneas de redescuento que estamos solicitando al Banco Central, se presenta el licenciado Andy Dauhajre con un problema económico enorme, para que Ramoncito se lo resuelva. ¿Qué podía hacer el señor Báez Figueroa con el asesor número uno del Gobernador del Banco Central y más que eso, con la persona que todos sindicaban como el poder detrás del trono en la Autoridad Monetaria y Financiera? –preguntó el funcionario.
¿De qué se trataba el problema? –quiso saber la dama.
Arturo Pellerano y Anibal de Castro habían logrado que el Consejo de Directores de la Fundación Economía y Desarrollo expulsara a Andy Dauhajre de esa institución “sin fines de lucros”. Pero el economista consideraba que él representaba la imagen de la entidad y les hizo una propuesta para comprarles la Fundación a los Pellerano, especialmente a Arturo según él, había que liquidar los emolumentos de Anibal de Castro que había servido a la fundación y se requerían unos trescientos mil dólares para eso. Andy prometió buscarlos y liquidar al reputado periodista, ex director de los periódicos Última Hora, Diario Libre y de la Revista Rumbo.
¿Entonces se los pidió a Ramoncito? –sugirió la periodista, como quien quiere adivinar.
Exactamente. Pero aquí viene de nuevo el contexto y las circunstancias. Dauhajre es el principal asesor del Gobernador del Banco Central, considere que estamos en el mes de febrero, el momento en el cual Baninter está solicitando una gran cantidad de dinero en líneas de redescuentos a la entidad que regula las instituciones financieras. ¿Qué puede hacer el presidente de un banco en esas circunstancias? ¿Negarse a entregar el dinero? Sería un suicidio.
Durante una hora más la comunicadora y el funcionario discurrieron de acciones parecidas de periodistas, sacerdotes, militares, empresarios. Ramoncito había cubierto los gastos de la boda de la hija de una prominente figura de la judicatura y una encumbrada figura del clero tenía una tarjeta sin límites, en fin, era un gran festín ¿con el dinero de los ahorrantes? Había que investigar eso a profundidad.
Con la cabeza abrumada y una gran cantidad de documentos en las manos, Judith abandonó el Baninter por el ascensor trasero, el que da acceso al parqueo contiguo a Plaza Central, que es por donde entra y sale el presidente del banco y los principales funcionarios. El elevador que funciona en la plataforma central, cerca del área de caja y servicio al cliente, es utilizado por el resto de los funcionarios y clientes que todavía no han alcanzado la categoría VIP Aunque estaba decidido que durante este proceso no utilizarían el teléfono para hablar sobre su investigación, había cosas excitantes que la motivaban a violar las reglas. La periodista no pudo esperar hasta encontrarse personalmente con su colega Ernesto Gómez... pensó que debía actuar de inmediato.
Hola Ernesto, disculpa que te hable por esta vía, pero debes llamar a Andy Dauhajre y concertar una entrevista... es muy importante. Te explico cuando llegue allá –fue lacónica al hablar y como Ernesto no era partidario de esa vía de comunicación, ni siquiera hizo comentarios.
La versatilidad de Andy Dauhajre
Ernesto Gómez le dio el visto bueno a la idea de llamar a Andy y empezó a marcar de inmediato. El tiempo apremiaba y había que dar los toques finales a la investigación. Con él fue muy fácil combinar todo. Desde el primer momento estuvo disponible. Eso facilitó el encuentro, que resultó fructífero. Su encantador apartamento de sobria decoración minimalista, moderna y hermosa, era el escenario perfecto para recibir a Ernesto Gómez y platicar sobre el tema. La introducción los llevó por un amplio recorrido sobre los problemas bancarios en general y una que otra acotación sobre algunos problemas puntuales. Pero haciendo historia, hubo que repasar los pormenores de algunos acontecimientos en los que él había sido coprotagonista.
El problema de Baninter venía desde 1989. Desde ahí empezaron a ocultar las pérdidas. Hay un cuadro indicativo de los dos bancos, de cómo se fueron acumulando las pérdidas hasta llegar a lo que fue descubierto –expresó Andy con aire doctoral.
¿Cómo es posible que le vendieran Bancomercio en esas condiciones? Aunque también hay quienes señalan que no le fue vendido, que en realidad se lo regalaron, aún siendo Baninter un banco muy pequeño –preguntó Ernesto Gómez.
Yo tengo constancia de que Persia Álvarez se oponía a la venta. Su argumento era ése: ¿cómo un banco tan pequeño quería comprar al segundo banco privado del país? Ella tenía sus reservas. Pero hubo un acuerdo del poder político. Ramoncito los tenía a todos comiendo en sus manos. Era muy espléndido, pero eso tenía un precio.
Persia, además, debía tener en sus manos los informes semestrales de la Superintendencia de Bancos que descubrían a Baninter violando todas las normas y reglamentaciones de esa cartera y las disposiciones de la Junta Monetaria. Entonces, ¿porqué había tanto contubernio? –preguntó Ernesto.
Mira, había la intención de las autoridades que salían del poder de venderle a Baninter, pero Ramoncito también había hecho un acuerdo con Leonel para que se le vendiera Bancomercio y como todos los sectores políticos estaban a una, no fue difícil lo demás –atestiguó Dauhajre.
¿Cómo vio usted el proceso de quiebra de Baninter? ¿Se pudo hacer algo diferente? ¿Por qué falló el proceso de fusión? –Ernesto disparó en ráfagas.
El proyecto de fusión del Banco del Progreso y Baninter era muy leonino para la Autoridad Monetaria y Financiera. Ahí ganaba mucho Ramón Báez Figueroa, ganaba Baninter, ganaba Pedro Castillo y el Banco del Progreso, porque se quedaba con una gran cantidad de activos y pasaría a ser el principal banco del país, cuando en realidad lo único que se comprometían a pagar eran RD$5 mil millones de pesos, pero a muy largo plazo y con la petición de ser liberados del encaje, creo que por dos o tres años, lo cual no compensaba para nada lo que el Banco Central iba a recibir. Cuando se hicieron los cálculos vimos que era imposible aprobar esos acuerdos.
¿Cuáles eran las principales fallas de ese acuerdo de fusión? –preguntó Gómez.
Todas. En todos los párrafos se le tiraban unos muertos al Banco Central que tenía que asumir esos pasivos, con muchos entuertos envueltos –explicó.
Baninter estaba entregando todos sus activos para el Banco Central...
Ni eran todos sus activos y los que estaban entregando no eran realmente exigibles. Es que tenían como una especie de doble contabilidad. Por ejemplo, sólo para darte una idea: los medios de comunicación, tú entregabas un canal valorado en una cantidad como activo, pero tenía pasivos en el mismo Baninter a veces hasta por el doble de lo que se estaba recibiendo. El caso del Listín Diario es el más notable. Debía el doble de lo que vale. Entonces Baninter te daba una lista de activos pero también eran pasivos del Banco y esas empresas eran todas deficitarias. Ellos te ponían como activo el nombre de Baninter y la marca, en la que habían invertido mucho, es cierto, pero una empresa con un déficit de US$2 mil millones de dólares, ¿qué puede valer el nombre comercial de una empresa en quiebra? Lemann Brothers, por ejemplo, hasta hace unos meses era una marca reconocidísima que costaba unos cientos de millones de dólares el nombre. Pero ya quebró, ¿a quién le interesa comprar ese nombre? Ya no vale nada.
¿Cómo podían resolver el problema de Baninter, entonces?
Mira, cuando a nosotros nos consultaron, e hicimos una evaluación de la situación, yo le dije a Lois Malkún: Ramoncito tiene que entregar todos sus bienes y además buscar entre US$800 y US$1,000 millones de dólares. Sólo así se puede contemplar buscar alguna solución arreglada. El hoyo era enorme... pero era mucho más de eso que yo calculé –explicó el experto.
¿Entonces ya tú habías evaluado la magnitud del problema en Baninter? –le inquirió el periodista.
Mira, te voy a decir la verdad. En realidad la primera evaluación del monto del déficit la hizo el Fondo Monetario Internacional que trajo a una comisión bien amplia y se metió en el banco. Ellos hicieron cálculos de que ahí había un hoyo de aproximadamente entre RD$45 y RD$60 mil millones de pesos... Todos nos quedamos con la boca abierta. Los más adelantados habíamos calculado un déficit de aproximadamente RD$5 mil millones de pesos, que hubiese sido catastrófico, pero no estaría fuera de lo normal para una economía como la nuestra. Pero pensar en esos montos, no entraba en la cabeza de los economistas dominicanos – explicó Andy, para continuar –. Luego Zunilda Paniagua calculó con precisión, con todos los documentos a mano y halló una cifra de RD$55 mil millones, muy cercana a la que había establecido el FMI –dijo Andy.
Ramoncito te acusa de haber recibido US$300 mil dólares por chantajes que le hiciste en medio de la crisis. Desde su óptica, el poder que tenías como asesor del Gobernador del Banco Central te colocaba en una situación privilegiada para pedir esos favores en momentos de crisis... él no podía resistirse. Dice que le visitaste en su oficina del Listín Diario y que ahí le prometiste que ibas a escribir unos artículos, defendiendo la fusión, para que él te ayudara resolver un problema con la Fundación Economía y Desarrollo.
No, eso no es verdad. Yo creo que él está juntando muchas cosas ahí, y las está mezclando, pero no son ciertas. Yo no recuerdo haber propuesto escribir artículos defendiendo la fusión –se defendió Andy.
Él llamó desde su despacho a Miguel Franjul y a Ruddy González, para que te prepararan una página completa por varios días, para escribir una serie de artículos. El periódico tenía que buscar un economista que los rubricara, porque por tu condición de Asesor del Gobernador del Banco Central no era correcto que apareciera tu firma. ¿Es eso cierto? –volvió Ernesto sobre el tema.
Te voy a contar bien la historia. El está ligando muchas cosas. Es verdad que yo fui a visitarlo a su despacho del Listín Diario. Pero yo estaba en Finanzas con Lois Malkún y él me envió donde Ramoncito para ver lo que pasaba. Ahí es que recibo la tremenda sorpresa de cuando le hablo del problema a Báez Figueroa me dice Sí, pero todo tiene solución... hay un déficit de mil o mil doscientos millones... Pero le buscamos la vuelta... Le pregunto alarmado ¿mil doscientos millones de pesos? Y me dice muy tranquilo, No, mil doscientos millones de dólares...? le digo, coño, pero el caso es serio... me dijo No es mucho. Eso se maneja y le buscamos la vuelta, tenemos que ver cómo lo hacemos, pero eso se resuelve... Yo salí disparado para donde Lois, no recuerdo haber hablado de artículos ni nada que se parezca... –siguió explicando Dauhajre. Andy dice que instó a Lois y a Julio Cross para que se fueran a visitar a Hipólito de inmediato y le dijeran lo que estaba pasando con sinceridad para ver qué medidas se podrían tomar, pero les dejó claro que el caso era muy serio. Luego continuó:
Yo recuerdo que fuimos Lois, Julio Cross y yo donde Hipólito... y en ese momento estaban con el presidente Mejía, Hatuey De Camps y Guaroa Liranzo hablando a favor de Ramoncito... Hatuey le decía al presidente Usted sabe que Ramoncito ha sido de gran ayuda para el Partido Revolucionario Dominicano y fue un gran soporte para el compañero Peña Gómez y se echó encima su enfermedad. Ramoncito merece que se le ayude en todo lo posible... Guaroa hacía los mismos reclamos... pero el presidente les dijo, textualmente Bueno, yo también soy muy amigo de Ramoncito y voy a ayudar en todo lo que esté a mi alcance, pero más de ahí no puedo hacer nada... no puedo llegar más lejos...
Pero insisten en que tú recibiste trescientos mil dólares que te entregó Frank Cabral en el Palacio Nacional, en efectivo –Gómez no quería que Andy se le escapara a la pregunta. Necesitaba que explicara su versión.
Lo más importante es que no podía yo comprometerme a apoyar la fusión, porque yo le había dicho a Lois y a Julio Cross: mira si nosotros apoyamos eso, vamos todos para la cárcel, hasta la Junta Monetaria. Yo no estaba de acuerdo con eso...
Andy había sido contratado por José Lois Malkún para que trabajara como consultor externo de la Secretaría de Estado de Finanzas. Al momento de desatarse la crisis que produce la quiebra de Baninter, Malkún pasa al Banco Central y Dauhajre hace sus maletas y le acompaña a una oficina de asesoría que estaría en el extremo opuesto a la del Gobernador del Banco Central en la institución que rige la vida de los bancos en el país. Malkún como Gobernador y Andy Dauhajre con su equipo profesional, formaron una unidad para la crisis y trabajaron en horarios extraordinarios. Cuando se producen los hechos que Andy narra ya ambos estaban en el Banco Central desde el 26 de marzo. El dato de que acudieron con Julio Cross donde el presidente comprueba esta premisa, porque Cross fue a la Superintendencia el 17 de abril, veinte días después que Lois fue nombrado en el Banco Central.
Pero ¿es cierto que tenías que comprarle la Fundación Economía y Desarrollo a Arturo Pellerano y Anibal de Castro? ¿Quién te dio el dinero para eso? –Ernesto ya parecía imprudente.
Déjame explicarte lo de la Fundación. Es verdad que Arturito Pellerano, por presiones, aparentemente de algunos grupos económicos, tomó la decisión de que había que separarme de la Fundación. Me querían sacar y quedarse con la Fundación él y Anibal de Castro, que era la persona que siempre había estado conmigo en los programas de televisión y otras cosas –Andy miraba hacia el pasado pescando en los recuerdos.
Estaban ustedes en el programa “Triálogo” que era de la Fundación –le ayudó Gómez.
Correcto. Pero la Fundación no le pertenece a nadie, no tiene dueños. Es más, las fundaciones, cuando tú las cierras, tienes que entregar al Estado el dinero que tengas disponible. Yo fui a ver al presidente Hipólito Mejía y le expliqué la situación. Le dije que Arturo me quería sacar de la Fundación Economía y Desarrollo. El presidente me dijo: ¿cómo va a ser? Eso no es posible. Después que tú has hecho tanto por él y lo mucho que lo ayudaste con el problema que tenía con CODETEL. No te preocupes que yo voy a hablar con él –Andy tomó aire y continuó:
En realidad, el presidente Hipólito Mejía con quién habló fue con Máximo Pellerano y le pidió interceder con Arturo, pero don Máximo le dijo que Arturito tenía una obsesión con eso de sacarme y que no tenía cómo convencerlo de lo contrario y que no se quería meter en eso...
Luego yo me fui a ver a Leonel. Tú sabes que yo trabajé con Leonel en su primer gobierno. Le conté a Leonel todo lo que me estaba pasando y él también creyó que eso era incorrecto. “Andy, pero eso no puede ser, esto es absurdo, tú eres esa fundación, está muy identificada contigo. Yo voy a hablar con Arturo Pellerano, para ayudarte”, me dijo el ex presidente Fernández –Andy Continuó explicando:
Lo cierto es que Arturo Pellerano y Anibal de Castro armaron una reunión de la Junta de Directores y acordaron separarme de la institución. Luego que habían hecho eso, se me acercaron y me dijeron que una forma de resolver el impasse era buscándole un dinero, entre comillas “para liquidar” a Anibal de Castro. Pero yo no tengo ese dinero, les dije. Yo creo que eran como cuatro millones de pesos. Algo más. O sea que lo de US$300 mil dólares, no sé, porque no recuerdo esa parte...
Bueno, si eran más de cuatro millones de pesos, y lo calculas al RD$16 por US$1. Estaría muy cerca de los trescientos mil... –Ernesto hizo un cálculo al vuelo.
Es cierto. Pero yo no tenía de dónde sacar ese dinero. Pero déjame decirte que yo había ido donde Ramoncito a contarle la situación que me pasaba con Arturito y él me dijo: Andy, pero entrégale la fundación, no te preocupes, yo te monto una fundación el próximo lunes, igualita, o mejor aún. Te pongo un certificado de RD$20 millones de pesos a nombre de la nueva fundación y con los intereses de ese certificado tu pagas todos los gastos y se acabó. Yo le dije: mira Ramón, en verdad que te estoy muy agradecido, pero siento que esa fundación es como mi vida... yo la he creado, te agradezco mucho el gesto, pero no puedo aceptarlo. Es muy buena tu intención, tú siempre has sido una persona muy generosa conmigo, pero yo lo que necesito es que tú hables con Hipólito, que él te oye mucho, yo quiero que él presione más a Arturo y me resuelva eso...
Ah, pero no te preocupes, vamos para allá ahora mismo me dijo Ramoncito.
Llamé al general Díaz Morfa y salimos para la casa de Hipólito. Nos recibió enseguida. Cuando le volvimos a plantear el tema a Hipólito nos dijo: No se preocupen, yo voy a resolver eso con Arturito... esa fue la contribución de Ramoncito... Ahora, ¿dónde hubo otra contribución de Baninter? El dinero para liquidar a Anibal de Castro, que de alguna manera.... ¿cómo fue que pasó?... Mira como son las cosas, a mí me llama Guido Gómez Mazara, que era el Consultor Jurídico y me dice: Andy ven para acá, que Hipólito me ha dicho que esto tenemos que resolverlo... yo tengo el dinero aquí, yo... ¿cómo fue que me dijo...? algo así como que yo busqué los fondos para la compra de la Fundación, no me preguntes cómo, aquí está el dinero, con eso tú le pagas a Anibal de Castro... Resultó que cuando le voy a entregar el dinero en efectivo, en dólares, a Anibal de Castro, él me dice con mucha sinceridad: No Andy, yo no puedo aceptar ese dinero. Si el dinero de alguna manera tiene que ver con el gobierno, yo no lo puedo aceptar... Si el gobierno lo ha buscado, a mí no me interesa... Le insisto:
No mira, no es que el gobierno lo ha buscado...Anibal, el dinero lo consiguió alguien del gobierno, pero parece ser que fue con un empresario... Me dijo:
“No, no, lo siento... no lo voy a aceptar”.
Pero como Anibal no lo aceptó, yo le llevé el dinero a Ramoncito... él no estaba en su oficina y se lo dejé con su secretaria... ¿Qué tuvimos que hacer? Tuvimos que tomar del fondo patrimonial de la fundación, que era algo que nosotros no podíamos hacer, pero le dimos un cheque de más de RD$4 millones a Anibal, que eso está documentado y todo, entonces nos quedamos con la fundación, pero ya una fundación económicamente muy diezmada...Nosotros teníamos un fondo patrimonial de once millones de pesos, y sacamos cuatro, nos quedamos muy débiles económicamente. El economista se quedó aferrado a los recuerdos y mirando a lo lejos concluyó con desgano:
Pero Ramón, me consta, que ofreció montarme una fundación más grande que la que nosotros teníamos, pero no lo acepté y segundo, buscó el dinero para liquidar a Anibal de Castro y como él no lo aceptó, yo lo devolví a Ramoncito...
¿Ese dinero no fue Frank Cabral que te lo entregó en Palacio?
Eso no te lo sé decir, porque a mí quien me llamó fue Guido... Si se lo llevó Frank Cabral o no a Guido, sólo él puede decirlo. Pero yo se lo devolví a Ramoncito y Lourdes, su secretaria, puede dar testimonio, porque ella me firmó un recibo. Estaban en dólares en efectivo.
Él dice que te envió donde Miguel Franjul, para que te reservara una página por varios días.
No, eso no es así... –negó Dauhajre.
Tú escribiste el discurso que pronunció Lois Malkún en el Palacio...
Mira, el discurso es de quien lo lee...
No necesariamente, porque Hipólito nunca ha escrito un discurso y ha leído muchísimos...
Bueno, me refiero a que el dueño de un discurso es quien lo lee... En relación a ese discurso, déjame hacerte la historia. El discurso lo iba a dar Hipólito primeramente, él era que iba a hablar...cuando el presidente Mejía leyó el borrador, al final decidió que Lois lo pronunciara. Mira...yo no te voy a hablar mentiras... a mi me gustaría acreditarme la pieza en un cien por ciento, pero yo no me voy a acreditar algo que no hice... que no es verdad... ¿por qué? Porque nosotros tuvimos una comisión de más de veinte personas que dieron sus opiniones. Nos juntamos un sábado completo, y todos hicieron sus aportes. Ahí estaban Carlos Despradel, Julio Cross, Lois, yo, en fin, todos pusieron algo –el economista y consultor externo defendía sus criterios, muy empeñado en que se supiera que hablaba la verdad... luego prosiguió:
¿Que el muñeco del borrador lo hice yo, y que luego todos dieron sus opiniones? Eso es correcto. Yo lo hice... Cuando el presidente revisó el documento, decidió que lo leyera Lois Malkún... el dijo Es un buen discurso, pero esto cae dentro del ámbito de lo monetario y esa fue la decisión correcta... Ahora, cuando Lois ve el discurso, me dice: Andy, pásame el documento, que yo ahora lo voy a recortar, porque está muy largo. Lois armó su disertación, que era la que yo, conjuntamente con una comisión grandísima habíamos diseñado.
Como estuviste ahí de cerca ¿Fue muy difícil para el presidente tomar esas decisiones que involucraban a grandes amigos?
Para Hipólito fue muy duro, muy chocante, muy traumatizante. El era muy amigo de Ramoncito y de su papá. Eso le dolió mucho... yo quería mucho a Ramoncito y lo sigo queriendo, él me ayudó muchísimo, por ejemplo siempre colocó publicidad en los programas de televisión de la Fundación. En un inicio eran RD$156 mil pesos mensuales, pero al final llegó hasta RD$196 mil pesos mensuales que nos daba en publicidad en todos nuestros programas. Yo tengo mucho agradecimiento… coño, pero fue algo muy grande lo que hizo.... había que poner en tela de juicio tu cariño y amistad con Ramón y el amor por tu país... Hatuey De Camps también defendió mucho a Ramoncito con Hipólito, pero tal vez él no tenía idea de la magnitud del problema.... –Andy parecía realmente consternado. Luego continuó:
Yo recuerdo que el presidente, cuando llegaron Sonia Guzmán y Hugo Guiliany de Washington, de una reunión con el FMI, eran los días previos al viaje que Hipólito tenía planificado para ir a ver a Bush y presionar con lo del DR-Cafta. Cuando ellos vinieron le dijeron:
“Mire presidente, el viaje a Washington está en veremos porque el gobierno de Estados Unidos entiende que su gobierno está encubriendo el fraude de Baninter... ellos han recibido del Fondo Monetario Internacional y del Tesoro, las informaciones de que ahí ha habido un fraude colosal, y que su gobierno no ha actuado... y ellos esperan que antes de ir, usted haya tomado una decisión...” Recuerdo que Hipólito Mejía les dijo: “Bueno, es amigo mío, pero el país está primero. Procedan”. Ahí fue que se decidió hacer una presentación explicando al país lo que había pasado, y te repito que inicialmente lo iba a pronunciar Hipólito, pero que finalmente, cuando leyó el contenido, encargó a Lois para que lo hiciera.
¿Cree usted que Lois Malkún se manejó bien al frente de un problema de este tamaño? Ramoncito Báez fue quien lo recomendó ante el presidente para el puesto de Gobernador del Banco Central –le anotó Ernesto Gómez.
Te cuento que Lois, una de las ventajas que tuvo, para enfrentar tantos intereses, en todo ese proceso, Dios sabe cómo hace las cosas... Lois estuvo muchos años en el BID, fuera del país y vino que no conocía a las grandes familias, ni a muchas personalidades y eso le permitió sortear todas esas tensiones.
Aún así Malkún recibió todo tipo de presiones –le añadió el periodista.
Mira te cuento que un día, estaba yo para entrar al despacho de Lois, cuando sale él corriendo, apresurado, y era que a su nietecita la iban a secuestrar en el colegio... iban unos tipos a atraparla, pero suerte que la muchacha que la cuidaba actuó rápido y lograron entrar, y ahí se frustró, pero casi lo logran... entonces se duplicó la seguridad de Lois, la mía, la de Atallah, en fin... fueron tiempos muy difíciles.
Tú eres famoso, porque se te sitúa en la oficina de Pedro Castillo haciendo unas negociaciones relativas a sus relaciones con Baninter... Dicen que Lisette Goico te entregó RD$22 millones de pesos en un maletín... en efectivo, para que tú los apoyara en algunos aspectos relativos a los negocios con Baninter, los abogados del Banco Central dicen que Lisette Goico declaró eso en la justicia.
No, eso no es correcto. Yo fui a la oficina de Pedro Castillo, pero no tenía nada que ver con el dinero, por el contrario, yo les avisé, mira aquí se encontró eso y no es posible esa fusión... y ellos mismos se convencieron, por las cosas que encontraron... convocaron a su Consejo de Directores y decidieron salirse. Ellos vieron la inviabilidad... simplemente, si yo hubiese estado trabajando para el Banco del Progreso, para qué me iban a pagar... ¿Para que yo me opusiera al acuerdo? Porque desde el primer momento yo me opuse a este artificio... ¿cómo el Banco Central iba a aceptar ese acuerdo? Bueno, si a mi me pagaron ese dinero, yo no entiendo para qué.
Andy era un personaje de mucho poder en el gobierno de Hipólito Mejía. El Jefe de Estado confiaba en sus consejos y les daba seguimiento. La mayoría de las medidas económicas adoptadas por el gobierno del PRD son de la autoría del polémico economista y su equipo, que tiene a Jaime Aristy Escuder como su compañero de batalla. Algunas de estas asesorías fueron realmente desafortunadas, pero el encanto de Andy llegaba hasta la influencia de la hija del Prime Mandatario, Carolina Mejía y su esposo. En el patio de la pareja funcionaba el gobierno clandestino, presidido por la dama y regenteado por Andy como una especie de Primer Ministro de ese gabinete de la sombra. Todos los lunes en la noche un grupo de funcionarios y amigos del presidente y de su hija, degustaban algunos vinos y quesos, mientras componían y descomponían al país y a los funcionarios de la administración pública. Fueron muchos los cambios en el gobierno que se decidieron en ese patio, especialmente los del área financiera. Por ejemplo, el administrador de Bienes Nacionales, Bienvenido Brito, fue nombrado desde la parte trasera de la vivienda de los Mejía-Garrigó. A estas famosas tertulias, que los organismos de inteligencia se negaron a ponerle el nombre de “peña” y las citaban como las reuniones del “patio de doña Carolina”, asistían además, de los citados, Grimaldi, Bienvenido Brito y muchos otros funcionarios y amigos. Para muchos funcionarios de esa época, el verdadero poder en la Junta Monetaria y el Banco Central estaba concentrado en ese patio. Doña Carolina tenía una fuerza inmensa en materia de decisiones monetarias y financieras. Su esposo, Juan Garrigó hijo, era el presidente de PROSEGUROS, del Banco del Progreso, mientras que el hermano de éste, Pedro Castillo, tenía la presidencia del Grupo y del Banco del Progreso. Hay quienes sostienen que los primeros abogados del Banco Central, para el caso de las quiebras bancarias fueron seleccionados en ese patio.
Andy Daujhare es un personaje hábil. Tiene la pericia de estar a la hora justa, en el lugar adecuado en el momento correcto. Sus asesorías son históricas, para bien o para mal. Con la destreza de conseguir que todos los presidentes le escuchen como asesor, ha logrado extraer de esas relaciones, beneficios inconmensurables para él, los suyos y sus instituciones afines – algo así como vinculadas – sin importar el color de los partidos que gobiernen, ni las tendencias macroeconómicas que se sustenten. Logra con facilidad extrema, cambiar los rumbos de sus enfoques para dirigirlos con certeza hacia donde soplan los vientos del bienestar y el progreso. Los negocios del país son sus business y desde bonos soberanos, quiebras bancarias y ventas de las Edes, ha transitado con éxito por los enjabonados caminos de todas las crisis, sin resbalar hasta el nivel de lastimarse. Olfateaba las urgencias ajenas y él y su equipo, cuan ungüento mágico, se presentaban con soluciones factibles debajo del brazo, para todas las circunstancias y dolencias.
Aunque en Bancrédito y el Banco Mercantil se produjeron fraudes reales y comprobados, en los círculos del Banco Central se le endosan a la cuenta de Andy Dauhajre las quiebras de estos dos bancos.
Esto así, porque cuando se produjo la intervención definitiva de Baninter, casi todos los bancos dominicanos estaban en una situación de iliquidez total. La descapitalización era notable y los índices de solvencia andaban por el suelo, con el agravante de que los organismos internacionales lo habían dejado claro desde mediados del año 1999, lo repitieron en el 2000 y en 2001, y nadie hizo caso.
Ante este situación el pánico se apoderó de las autoridades del Banco Central y fue cuando a Andy Dauhajre se le ocurrió una fórmula genial: ante la crisis de Baninter y el pago que el Banco Central hacía a los depositantes que querían su dinero, al polémico economista se le ocurrió que ese exceso de liquidez iría a la banca y eso podría producir una enorme presión sobre la tasa de cambio y que tanto circulante iba a disparar la inflación. Es cuando se inventa el Encaje Marginal. Una guillotina afilada para cortar la cabeza de los bancos con mayores problemas.
Los estudios del Banco Central dejaban bien claro que todos los bancos seguían teniendo serios problemas de liquidez, y que la sobre liquidez que denunciaba Andy sólo estaba en su cabeza. Los números y las estadísticas mostraban que sólo el Banco Popular, el gran beneficiario de la corrida de Baninter, tenía un pequeñísimo índice de solvencia que rozaba lo normal, pero todos los demás estaban por debajo de esos parámetros y algunos, unos cuatro en total, en muy mal estado. Dos de ellos quebraron.
El Encaje Marginal que proponía Andy elevaba esta reserva de 20% que era lo establecido, a un 25%, con un aumento aparente de un 5%. Pero resulta que la misma medida establecía que los bancos debían enviar al Central el 5% que normalmente retenían en bóveda como parte del anterior 20% de reservas. O lo que es lo mismo, cuando la Junta Monetaria estableció el 20% de Encaje, dispuso que enviaran el 15% a las bóvedas del Central y que dejaran un 5% de reservas en sus cajas fuertes, para contingencia. Ahora, con la medida de Andy, ese 5% tenía que ir también para el Banco Central, elevando a un 25% real las reservas por ese concepto, pero implicaba, además, que los bancos tendrían que buscar un remanente en algún lugar para reponer el 5% que estaban enviando a la entidad reguladora de los bancos comerciales. Si se hacían una proyección financiera real, Andy había duplicado el encaje legal de un 15% efectivo que existía, a un 30%. El 25% que representaba la nueva resolución y el 5% que tendría que buscar los bancos para reponer lo que enviaban al Central.
Los técnicos del Banco Central se opusieron ferozmente a esta propuesta, denunciando que eso significaría la quiebra de los bancos más débiles, porque la situación de bajo índice de solvencia de toda la banca no le permitiría afrontar esas exigencias. Aunque los técnicos del Banco Central combinados con el sector privado, lograron impedir que Andy entrara a la reunión de la Junta Monetaria que discutiría el tema, éste se hizo representar por el uruguayo José Luis Suárez, asesor del Gobernador. La Junta Monetaria aprobó la resolución propuesta por Andy y dos semanas después habían quebrado el Banco Nacional de Crédito (Bancrédito) y el Banco Mercantil. Las medidas de constreñimiento del circulante adoptadas por las autoridades, habían detonado los explosivos sobre los que estaban sustentadas las bases de estos dos bancos que actuaban en franca violación de las normativas y de la misma ley.
El máximo organismo de la Autoridad Monetaria y Financiera se reunió de emergencia, ante la catástrofe, sobre todo, porque otros dos bancos estaban al borde de declarar su salida del sistema, y por suerte, el error se enmendó con urgencia en el próximo encuentro del organismo regulador de los bancos... pero ya era muy tarde y RD$28 mil millones se habían esfumados en préstamos de última instancia, para tratar de salvar la situación.
La Junta Monetaria quería simplemente anular la resolución del Encaje Marginal, a dos semanas de su implementación y empezar una nueva etapa, sin reconocer que su ineptitud fue la que produjo estos hechos... Los técnicos del Banco Central, encabezados por Apolinar Veloz, le hicieron pedir disculpas, por no escuchar a los que realmente dominaban los números de la crisis.
No sería el único fracaso de Andy en su andar por los pasillos del Banco Central.
Para los finales del año 1999 el Banco Central contrató los servicios del afamado economista español Aristóbulo de Juan, quien vino al país acompañado del también experto Julio Arranz, en representación de la empresa JA Asesores Bancarios y Financieros, de Madrid, España. Este equipo hizo un trabajo profundo sobre el impacto que tendría en la banca local la aplicación de la normativa internacional Basilea I. Esta norma funcionaba desde el 1994 en la mayoría de los países, muchos de los cuales ya estaban aplicando la más moderna y estricta normativa de Basilea II. Aristóbulo de Juan sólo hizo la experticia en los Banco BHD y Bancrédito, porque se refería a una muestra para determinar la solidez del sistema bancario dominicano, auscultando los índices de solvencia y nivel de liquidez. La prueba dejó clarísimo que era imposible aplicar en ese momento el cinturón de fuerza de Basilea I, por el deterioro de la liquidez de la banca local. Las normas dominicanas eran laxas y permisivas, pero lo parámetros internacionales eran muy estricto y su aplicación golpearía con fuerza el sistema de pagos de la República Dominicana.
Cuando Aristóbulo de Juan marchó, no sólo se quedó aquí Julio Arranz detrás de una bella dominicana que le amarraría para toda la vida, sino que también consiguió trabajo en el Banco Central, quienes le contrataron para hacer el mismo estudio sobre el Índice de Solvencia en el Banco Popular y Baninter. Aunque el Popular salía al ras con su nivel de solvencia, en el caso de Baninter era notable que estaba quebrado, con una subcapitalización muy peligrosa y acentuada falta de liquidez.
Los números fueron presentados a las autoridades del Banco Central, Héctor Valdez Albizu y Vicente Bengoa en el mes de Julio del año 2000, menos de treinta días antes de abandonar el poder.
En nuestro caso no hay nada qué hacer. Debemos entregar estos estudios a las nuevas autoridades, para que tomen las medidas de lugar y si necesitan nuestra ayuda, como orientación, no tendremos ningún problema en aportarla –Explicó Valdez Albizu al señor Arranz.
Pues hombre, son ustedes que tienen que entregar el estudio a las nuevas autoridades –protestó Julio Arranz.
Julio, tienes que reunirte con Ramoncito, para que le presentes los números. Sólo que tengo que hacerte una advertencia: Ramoncito mata...
Pues joder, para qué tengo yo que presentar los números a Ramoncito, ése no es mi negocio, tío. Menos con una persona que mata...
Es una broma Julio, pero tienes que reunirte con Ramoncito...
Mi empresa ha hecho el trabajo y lo hemos entregado a las autoridades. Mi esposa se ha ido delante con mis chavales y me espera en Madrid. Ya es un asunto de las autoridades. ¿qué necesidad hay de ir donde Ramoncito con estos números? Las autoridades lo que tienen es que actuar... en el caso de Baninter, nuestra única función es emitirle un certificado a un cadáver... no hay nada más qué hacer ahí...
Broma o no, Julio Arranz no quiso esperar la reunión con Ramoncito, por si tenía malas pulgas el tío. Abordó el primer avión que pudo para reunirse con su familia y disfrutar las vacaciones del verano.
Cuando las autoridades monetarias del país, en julio del año 2000, salían del poder, sabían que Baninter estaba quebrado. Cuando las nuevas autoridades monetarias entraron en agosto del 2000, sabían que Baninter estaba quebrado. ¿Qué pasó ahí? La irresponsabilidad con que actuaron las autoridades entrantes permitieron crecer y desarrollarse a un monstruo de siete cabezas, que conduciría a la República Dominicana a un laberinto de endeudamiento cuasi fiscal que empezaría con algo más de cien mil millones de pesos, pero que se iría incrementando exponencialmente para arropar a las futuras generaciones, afectando la calidad de vida hasta de nuestros tataranietos.
Quedaba claro que el fraude en Baninter pudo haber sido evitado con tiempo. Que sus efectos pudieron ser mucho menos dañinos, y que el manejo torpe y la ineptitud de gerencia en la conducción de la crisis final, sumergió al país en una vorágine que superará con mucho el tamaño del hurto que se hizo en los bancos quebrados. La liquidez de los bancos y su índice de solvencia, ha sido administrada con extrema irresponsabilidad tanto en el pasado, como en la actualidad.

References: artículo 210
 Artículo 400
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in fine
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