Source: http://crucesdepapel.blogspot.com/2011/04/
Timestamp: 2017-10-20 01:31:13+00:00

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Cruces de papel: abril 2011
Ellos nos hablan de ternura e inocencia. En cada sonrisa descubrimos un mundo y sus ocurrencias pueden convertirse en importantes lecciones.
Estar junto a los niños es lo mejor que puede pasarnos. Pero también representa una responsabilidad. De nosotros, sin lugar a dudas, depende que mañana ellos sean individuos de bien.
Amén de que debemos ser un ejemplo, nos toca tener el control de los pequeños. En ello pensé ayer al saber que niños de dos, cuatro, cinco, siete y nueve años se intoxicaron con bebidas alcohólicas durante la Semana Santa.
¿Dónde estaban los padres de esos pequeños cuando estaban bebiendo? No quiero creer que frente a ellos, viendo lo que hacían.
Si ya es imperdonable que un niño tenga acceso al alcohol, es crítico pensar que los adultos estén de acuerdo con que lo consuman.
Hay que ver en qué sociedad vivimos cuando estas cosas suceden. Para nadie es un secreto que le rendimos culto a los vicios. Por eso hay más bancas que escuelas y tenemos un índice de violencia tan elevado.
Es hora de que nos detengamos a ver lo que sucede en nuestros barrios. La vida alrededor de los colmadones es una madeja alrededor de la que se tejen los más tristes dramas que viven muchas niñas y mujeres. También es el caldo de cultivo de las más bajas pasiones de muchos hombres.
Nada esto está ajeno al alcohol. Por eso, al ver que niños tan pequeños comienzan a estrenarse con la bebida, tenemos que asustarnos. De no cuidarlos, terminarán muy mal.
Cuando escuchamos la noticia nos emocionamos. Por fin una propuesta para encontrar ese 4% del Producto Interno Bruto (PIB) que debe inverir el Estado en el Ministerio de Educación. Esa propuesta, de la mano del senador Adriano Sánchez Roa, está contenida en una ley que recude el 50% de las exenciones fiscales y arancelarias que benefician a algunos sectores productivos.
Antes de celebrar la propuesta, sin embargo, hay que escuchar a todos los sectores involucrados. Porque, ¿qué pasa si castigamos demasiado la producción y no hay crecimiento económico? Los recursos no aparecerán.
Por otro lado, me parece contraproducente que el cumplimiento de la ley sea dependa directamenrte de reducir las exenciones. Una cosa no debe tener relación con la otra. El gobierno debe invertir el dinero que corresponde, independientemente del tipo de impuestos que paguen algunos sectores.
Muchas preguntas pueden surgir en torno a este tema. Por el momento, sin embargo, les dejo con la ley.
Proyecto de Ley que reduce al 50% el valor de las exenciones fiscales, arancelarias y otros beneficios otorgados por el Estado y asigna estos recursos recuperados a la educación, para el cumplimiento del 4% del PIB, estipulado en la Ley No.66-97, y pautado en el artículo 63 de la Constitución de la República.
CONSIDERANDO PRIMERO: Que no obstante la profunda crisis económica y financiera que ha venido afectando al mundo, la República Dominicana ha podido alcanzar importantes logros en el manejo de la economía lo que ha permitido al país mantener un sostenido crecimiento del Producto Bruto Interno (PIB) y una relativa estabilidad en los principales indicadores macroeconómicos, caracterizada por una baja inflación y una disminución en el índice de desempleo, reconocido por los más importantes organismos internacionales y entidades empresariales y financieras nacionales.
CONSIDERANDO SEGUNDO: Que los insostenibles niveles de precios en que se encuentran el petróleo y sus derivados, así como las materias primas básicas en la alimentación humana, están obligando a la mayoría de los países no petroleros, como es el caso de la República Dominicana, a reinventar formulas y buscar nuevas alternativas que eviten el colapso de nuestra economía y hagan posible seguir enfrentando con éxito los terribles desafíos que amenazan nuestra Nación.
CONSIDERANDO TERCERO: Que amplios sectores empresariales, académicos, eclesiásticos, medios de comunicación, líderes políticos, de la sociedad civil y otros, coinciden en que la inversión en la educación es la estrategia más efectiva para superar los principales males que afectan al pueblo dominicano, por lo que es imperativo que toda la sociedad aúne esfuerzos con miras a procurar todos los recursos financieros, materiales, logísticos, humanos, tecnológicos y de otra índole, de manera que el desarrollo de la educación se convierta en una meta de todos.
CONSIDERANDO CUARTO: Que el difícil momento histórico que vive la Nación exige el sacrificio de todos los dominicanos de buena voluntad, especialmente de parte de los que más pueden, y que en este sentido el Poder Ejecutivo hizo el sacrificio posible para colocar una mayor partida presupuestaria a la educación en el presupuesto del año en curso.
CONSIDERANDO QUINTO: Que los registros oficiales revelan que el Estado dominicano otorga beneficios, incentivos y exenciones fiscales y arancelarios a los diferentes sectores económicos, comerciales, sociales y otros empresariales, por un valor total anual aproximado al 5.8% el PIB, equivalente al RD$ 115,275 millones.
CONSIDERANDO SEXTO: Que diferentes sectores de la sociedad civil, académicos, organismos de cooperación internacional, eclesiásticos, medios de comunicación, líderes políticos, grupos sociales, entre otros, han mostrado su preocupación por esas excesivas exenciones, tasas privilegiadas e incentivos a sectores, donde muchas veces cesaron los motivos que provocaron esos privilegios; y más preocupante es que en algunos casos esos privilegios afectan gravemente la productividad, la eficiencia y la competitividad interna creando, al mismo tiempo, grandes desequilibrios sectoriales y sociales.
CONSIDERANDO SEPTIMO: Que el Estado dominicano está en la obligación constitucional y legal de proveer el financiamiento a la educación en por lo menos el 4% estipulado en la Ley No.66-97, General de Educación y pautado en el Artículo 63 de nuestra Carta Magna.
CONSIDERANDO OCTAVO: Que pese a que en los últimos seis años el Gobierno Central, que encabeza el doctor Leonel Fernández, ha incrementado en un 554% el monto global a la educación, el impacto de la crisis económica internacional viene provocando dificultades presupuestarias sólo permiten disponer en el presupuesto vigente partidas económicas equivalentes al 2.87 % del PIB, aproximadamente, lo que obliga al gobierno a procurar los recursos financieros necesarios para completar por lo menos el 4% del PIB antes indicado, y dar cumplimiento así a los mandatos legales y constitucionales vigentes.
Vista: La Ley No. 66-97, General de Educación.
Vistos: Los Reglamentos del Senado.
Artículo 1.- Se reduce de 5.8% a 2.9 % del Producto Interno Bruto (PIB) los beneficios, incentivos y exenciones fiscales y arancelarios a otorgados por el Estado dominicano a los diferentes sectores económicos, empresariales, comerciales, zonas francas, turísticas, metalúrgicas, energéticas e industriales del país.
Artículo 2.- El 100% de los valores reducidos en el artículo anterior, equivalentes al 2.9% Producto Interno Bruto (PIB), se destinarán al financiamiento de la educación.
Artículo 3.- Los Ministerios de Hacienda y Educación quedan encargados de la ejecución de las disposiciones contenidas en la presente Ley.
Artículo 4.- Se deroga o modifica cualquier Ley, parte de Ley, Decreto o Reglamento en cuanto sean contrarios a la presente Ley o en las partes que procedan.
Publicado por Marien Aristy Capitán en 14:29
Publicado por Marien Aristy Capitán en 8:26
Cuando recibí la invitación me emocioné. Di un brinco, incluso, porque pensé que mis problemas habían acabado. Entonces Fior Gil me quitó la nube de los pies, cual alfombra, obligándome a aterrizar en el suelo abruptamente: lo que el gobierno inauguraría el martes era, apenas, sólo un túnel del Corredor Duarte.
Al ver la carpa en medio de la calle, mientras se armaba tremendo tapón aunque era de noche, me puse a pensar en lo que sucedería si nosotros hiciéramos igual que el gobierno.
Partiendo de que cada tramo de una obra es un éxito a celebrar y no hay que esperar que esté lista para hacerlo, podríamos celebrar cada mes al que arribamos. Al final, ¿hay una obra más importante que la vida? En función de ello, viviremos a diario celebrando por los padres, hermanos, tíos, vecinos… que la vida será una juerga sin tiempo para aburrirse.
Pero, si a golpe de impaciencia andamos, también podríamos pedirle al presidente Leonel Fernández que así como “inaugura” por tramos nos rinda cuentas mensuales en lugar de hacerlo una vez al año. ¿Que es una práctica menos demagógica y no le suma votos? Ciertamente.
Llevando esta práctica a lo existencial, podríamos crear una cultura de celebrar cada intervalo de las etapas de nuestras vidas. Siendo triviales, y haciendo de la vida una fiesta, podremos celebrar por cada tarea o proyecto terminado, cuando regresa la luz a casa, al pagar los créditos… en fin, cada día encontraremos una pequeña victoria que nos recuerde que vencimos un obstáculo. Esto, quizás, hasta nos venga bien. ¿Lo intentamos?
Publicado por Marien Aristy Capitán en 17:56
Ayer decidí cambiar mi avatar de Twitter. Como hoy es el Día del Periodista, puse una foto en la que estoy haciéndole una entrevista a una "metresilí" que vivió por un tiempo en las entrañas del monumento a Fray Antón de Montesinos.
Esa foto, que me tomó Rafael Segura, me hace recordar la reportera que fui hasta hace poco. Recordarlo es parte de mi ejercicio profesional. Y es que, como le decía a una amiga esta mañana, esos momentos me obligan a recordar de qué se trata mi trabajo: ser la voz de quienes no pueden reclamar.
Fueron muchas las personas que entrevisté. Cada una me enseñó algo distinto. Algunas de las lecciones más importantes, sin embargo, me las dieron las personas más normales, esas que sobreviven al día y a las circunstancias. Hoy quiero compartir la entrevista que le hice a Cristina Montero, con quien estoy en la foto, el domingo 9 de enero del año 2005.
Cristina Montero: la Metresilí de Montesinos
Rodeada por estampas de santos, los restos de una fogata, velones y unos trozos de cartón que quizás le sirvieron para cubrirse del viento, Cristina Montero sorprende a los turistas y visitantes que se acercan al monumento de Fray Antón de Montesinos y la descubren descansando en la segunda planta de la edificación.
Sobre un gastado colchón y cubierta por una sucia sábana verde, Montero sostiene que está durmiendo en el monumento desde el pasado 30 de diciembre. Antes, apunta, estaba deambulando por las calles.
Ajena al olor de las materias fecales y los orines que hay en las escaleras que dan acceso al espacio en el que está, Montero observa a quienes llegan y, si la saludan, responde con simpatía y amabilidad.
Al hablar de su vida, cuenta que llegó a la capital desde una loma cercana a El Cercado, San Juan, cuando tenía 21 años. Desde aquellos días, precisa, han pasado ya diecinueve años.
Durante este tiempo su vida no ha sido fácil. Amén de que ha tenido trabajos tan diversos como el del servicio doméstico o las ventas ambulantes sobre un triciclo, el golpe más fuerte para ella tuvo lugar hace cinco años, cuando violaron a su pequeña de diez años de edad.
Todo sucedió en El Mamey, Villa Mella, una zona que nunca le gustó para vivir. Pese a ello, por insistencia de su marido, se mantuvo en el lugar hasta el pasado mes de julio, fecha en que sintió que debía buscar un espacio en el que construir un altar para sus santos.
Con una fe inquebrantable, según dice, Montero cree tanto en los santos católicos como en los del vudú. Acerca del vudú, asegura que conoce tan bien sus ritos y tradiciones que en su pueblo era famosa por este motivo. “Todos me conocían porque yo soy una artista, porque cantaba las canciones del vudú. También cantaba baladas”, manifiesta argumentando que tiene una gran voz.
Pero cuando establece que en realidad se marchó de su casa porque entendió que no era Cristina sino Metresilí, una de las reinas del vudú, la historia de Montero cobra un matiz distinto. Más aún cuando subraya que, aunque empezó a construir su casa para poder levantarle un altar a sus santos, en ese espacio había algo que no le permitía vivir tranquila.
Segura de que encontraría un lugar mejor, Montero dejó a sus tres hijos y se fue a vivir la aventura de encontrar dónde hacer su altar. Improvisado, ahora lo tiene en el monumento a Montesinos: una cuantas estampas y una estatuilla de santos, dos velones, un platico plástico con sal, una rasuradora, dos cajas de fósforos y un par de botellas con agua dan vida al pequeño altar en el que cada día le agradece a Dios y a la fe.
Aunque muchos dirán que Montero no tiene nada que agradecer, ella se confiesa en extremo afortunada: a pesar de que en la calle ha soportado golpes y vejaciones, está viva y es dueña, asevera, de mucha suerte.
Esa suerte tiene que ver con el haber conocido el amor (con su último marido duró quince años), haber podido ser madre, encontrar cómo sobrevivir y, lo más asombroso, poder aguantar cosas tan indecibles como tragar vidrio o tomarse un veneno sin que le suceda nada.
Encontrar comida, sin embargo, no es parte de su fortuna. Pueden pasar semanas, confiesa Montero, sin que encuentre nada que comer. Por eso, sin ruborizarse y hablando con gran serenidad y un tono sereno, sostiene que desearía encontrar dónde vivir y un trabajo que le permita comer con frecuencia. Mientras eso sucede, Montero seguirá siendo la Metresilí de Montesinos. Junto a él continuará contando su historia, rezando y afirmando que jamás le hará daño a nadie que no se lo merezca.
P.D. Para quienes se preguntan, perdí la pista de Cristina Montero en febrero de aquel año. Ella desapareció de los predios del monumento la madrugada del 14 de febrero, cuando un militar la violó. Jamás la he vuelto a ver.

References: artículo 63
 Artículo 63

Artículo 1

Artículo 2

Artículo 3

Artículo 4