Source: http://juandelapuente.blogspot.pe/2016/02/
Timestamp: 2017-12-11 19:03:07+00:00

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El Hombre de Kotosh: febrero 2016
Los tres temas sobre los que giran los pocos contenidos en la actual campaña electoral son transparencia pública, crecimiento económico y seguridad ciudadana. Los dos primeros no registran propuestas detalladas y reconocibles, por lo que es muy probable que en referencia a ellos elijamos un gobierno sin mayores compromisos.
Sobre la seguridad se han vertido varias iniciativas y en este rubro se han esmerado los partidos y candidatos echando mano a la capacidad instalada que representa un grupo de especialistas con conocimientos y experiencia en la materia. Esta avocación ha llevado a que el Instituto de Defensa Legal (IDL) diseñe interesantes parámetros de evaluación, aprobando algunos planes de gobierno y desaprobando otros.
A pesar de sus diferencias, estos planes tienen la racionalidad propia de los especialistas a cargo, y por esa razón hasta los que ofrecen una política de mano dura contra el crimen no llegan al extremo de proponer la pena de muerte para los delitos más graves (salvo un partido que lo propone para los casos de corrupción), una salida que sin embargo tiene el 65% de aprobación de acuerdo a la reciente encuesta de Ipsos.
Es probable que estos especialistas cumplan con los candidatos el mismo papel alfabetizador y moderador que en materia económica cumplen los economistas. La crisis de la seguridad ha especializado a un grupo de profesionales, cuya principal función es convencer a los candidatos presidenciales de la centralidad de este problema.
Allí reside el principal riesgo del debate de un asunto crucial que sin embargo carece de la suficiente significación para los hombres y mujeres que aspiran a gobernar el país. Este retraso en la apropiación de planes de seguridad puede costarle caro el Perú.
En el reciente foro temático sobre seguridad, el cuarto de la serie de debates que organizan La República, Latina, PNUD, Idea Internacional, PUCP, Telefónica y el JNE, con la veeduría de Transparencia, se ha constado dos diferencias de fondo en las propuestas. Por un lado, la mayoría de partidos insisten en una perspectiva policialista frente a una minoría que propone integrar en el problema también los asuntos de justicia y educación. Otra brecha separa a los partidarios de las penas más severas y la intervención de las FFAA en la lucha contra el delito, que también son mayoría, de quienes proponen medidas que equilibren la prevención, la inteligencia y la interdicción.
En este tema básico para la convivencia no será posible alcanzar un gran acuerdo de políticas y medidas, de modo que lo más probable es que el gobierno que se instale en julio de este año, sin un referente político transversal, se sienta presionado por la opinión pública mayoritariamente dispuesta a salidas rápidas y aparentemente firmes y se anime a descargar un shock de seguridad cuyas líneas efectistas están definidas, es decir, declaratoria de más estados de emergencia –a pesar del fracaso de esta medida en el Callao–, el patrullaje militar, reorganizaciones policiales por arriba y grandes anuncios para las comisarías.
Ese será el shock de la derrota y el preludio de que volveremos a perder otros cinco años en experimentos fracasados en otros países y en recetas aprobadas para las tribunas. Aunque en esta oportunidad cinco años más serán muy perjudiciales si a ellos se agregan medidas que aumenten la violencia cotidiana, como ha experimentado México durante el gobierno de Felipe Calderón.
Por si a alguno le interesa, este es el típico tema de Estado cuyo tratamiento es ahogado por la debilidad de partidos que deben “importar” técnicos en seguridad por su falta de cuadros, en un esquema donde los jefes se preocupan por mostrar que existe un plan elaborado, una propuesta que no obstante no sienten suya y que más allá del papel están dispuestos a hacer lo que les plazca si llegan al gobierno. En este punto más que en ninguno se requieren pactos nacionales pero dramáticamente lo viejo y lo nuevo se parecen tanto, ni lo quieren ni lo entienden.
Publicado por Juan De la Puente en 3:08 a. m. No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
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Julio Guzmán y su partido se queda por ahora en la campaña electoral porque el Jurado Especial de Lima Centro 1 (JEE) ha expedido una resolución admitiendo a trámite la solicitud de inscripción de su fórmula presidencial. Esto significa que no será apartado del proceso y que la inscripción de su lista continúa aunque esta verificación se referirá a otros aspectos.
Es una resolución polémica, como lo fue la resolución del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) confirmó por mayoría la improcedencia de la modificación de los estatutos y de la dirigencia de Todos por el Perú (TPP) respaldando lo actuado por su instancia dependiente, el Registro de Organizaciones Políticas (ROP).
La resolución puede ser criticada en lo político y jurídico. Lo que no puede es hacerse un juicio político sin valoración jurídica, como también sería un error un juicio legal que pretenda anular las objeciones políticas.
Existe un espacio donde se pueden juntar ambos universos, y es en la fundamentación de la resolución que corre en el punto 3.4. Allí se detalla los tres ejes sobre los cuales ha girado la reflexión del JEE y que también he podido advertir en su primera resolución el del fin de semana, la que la deba dos días a TPP para subsanar.
Desde esa resolución, al JEE le importaban tres elementos de convicción: 1) el reconocimiento del derecho a la participación política como fundante de la democracia y de la existencia de los partidos; 2) el desapego al formalismo administrativista junto al reconocimiento de una mínima legalidad para del validez de los actos partidarios, porque este derecho no es absoluto; y 3) el reconocimiento de la necesidad de que los partidos garanticen la democracia interna y el debido proceso en sus filas.
En el fallo de hoy, el JEE señala como argumentos para dar luz verde a Guzmán, lo siguiente:
1) Los partidos políticos son asociaciones de ciudadanos que constituyen personas jurídicas de derecho privado cuyo objeto es participar por medios lícitos, democráticamente, en los asuntos públicos del país y donde es la voluntad libremente expresada de sus asociados (afiliados) un factor gravitante para la adopción de acuerdos válidos, lo que puede ser convalidado por el acuerdo “en tanto el acto en el que se materializó no adolezca de los requisitos esenciales para su validez” (el subrayado es mío).
2) La Asamblea General del 10 de octubre tiene los elementos constitutivos del acto jurídico válido, esto es, expresa con claridad la manifestación de voluntad de los participantes de constituirse en una asamblea y por otro lado adopta los acuerdos ahí señalados, por tanto se trata de un objeto jurídicamente posible y su fin es licito, pues no es opuesto al orden público ni a las buenas costumbres, sino que, busca cumplir los fines previstos en la norma (los subrayados son míos).
3) Si los órganos que adoptaron los acuerdos que se pretenden convalidar por la Asamblea General Extraordinaria del 20 de enero de 2016 son los mismos, los actos jurídicos que adolecen de algún vicio no constitutivo pueden ser convalidados por la voluntad de las partes. La Asamblea General puede adoptar dicho acuerdo y convalidar lo que se supone son vicios no constitutivos (subrayados son míos).
4) Frente a dichos acuerdos, ningún afiliado se ha opuesto en vía de acción civil o de jurisdicción electoral, los mismos que no han considerado que su derecho de elección interna se ha visto afectada, por el contrario con su accionar han convalidado los actos, materia de sus derechos constitucionales consagrados en los arts. 2 numeral 17, 31 y 35 de la Constitución (subrayados son míos.
Me queda claro que el JEE ha hecho control difuso y ha preferido aplicar a este caso el mandato de la Constitución en los artículos señalados y los que dispone el Código Civil en sus artículos 230° y 231° que como se sabe es una norma integradora. Mis amigos abogados dicen que el TC ha fallado disponiendo que los tribunales administrativos no hagan control difuso. Cierto, como también es cierto que el JNE hecho control difuso luego de esa sentencia, como en la Resolución N° 545-2014-JNE que precisa las reglas para determinar quién debe ocupar temporalmente el cargo de presidente o consejero regional, alcalde o regidor, cuando se concedan licencias a sus titulares. Sucede lo mismo que cuando se dice que no hay amparo electoral.
Otros tres principios que el JEE rescata tres principios jurídicos cruciales: el Principio de Presunción de Veracidad, que presume que los documentos y declaraciones presentados por los interesados son veraces y guardan perfecta relación con los hechos o actos que ellos contienen; el Principio de Privilegio de Controles Posteriores, que no es otra cosa que el deber de fiscalizar posteriormente los actos que le han sido presentados por los organismos competentes; y el Principio de Verdad Material, que también admite prueba en contrario.
¿Desacata el JEE al JNE? No por tres razones. 1) El JNE no ha fallado en esa materia sino en otra conexa previa; 2) El JNE le ha pedido fallar sin parámetro previo; y ) El JEE no es, ojo NO es órgano de línea del JNE sino instancia previa.
En puridad jurídica el JEE se ha colocado al medio entre la mayoría y minoría del JNE y no sé cómo razonará este organismo cuando llegue esta caso en los próximos días Mi pálpito es que ratificará lo que ha resuelto el JEE, pero solo es un pálpito.
En algún momento de su vida cuando quiere subsanar y convalidar, como en pleitos con la municipalidad, la SUNAT o los registros públicos recuerde este tema.
Publicado por Juan De la Puente en 7:31 p. m. No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
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La encuesta de Ipsos publicada hoy presenta un escenario electoral nuevo, distinto al de los 5 o 6 meses anteriores, y es reveladora en dos aspectos:
1.- Destruye la segunda línea del escenario al separar a Julio Guzmán de otros cinco candidatos (PPK, César Acuña, Alan García, Verónika Mendoza y Alfredo Barnechea) y crea con estos una tercera línea. Ya no más Blancanieves y los siete enanitos. El nuevo escenario es más fragmentado aunque menos disperso. Entre los cinco candidatos mencionados obtienen 28% de intención de voto.
2.- Se definen tendencias que parecen irreversibles a 50 días de las elecciones, entre ellas la caída de PPK (pierde 7 puntos desde diciembre), el desplome de Acuña (cae 7 puntos en un mes) y la irrupción por ahora moderada de Verónika y Barnechea (los dos están en 4%). Alan es un misterio demoscópico porque si bien ha bajado tres puntos desde diciembre, esta caída no es tan profunda como para convertirse en una tendencia. Además, siempre hay que recordar parafraseando al “Puma” Carranza, que el Apra es el Apra.
La primera reacción de los partidarios o votantes de Guzmán debe ser la alegría porque trepa 13 puntos en un mes. No obstante, esta subida no parece corresponder a la intensidad del momento que lo convierte en protagonista. Habida cuenta que ha sido objeto de una extensa publicidad a raíz de las resoluciones del JNE y JEE, y que tiene la oportunidad de presentarse como la gran víctima de las reglas de la vieja política, yo esperaba algunos puntos más, entre 22% y 25%. Podría ser que Guzmán haya desperdiciando un tiempo valioso en las carpas frente al Jurado en lugar de ponerse la vincha y llamar con resolución a la movilización ciudadana para construir una alternativa más potente.
Sobre Keiko, la comodidad del 30% no debe evitar advertir si se desea ser rigurosos que ha caído 3 puntos, casi el 10% de lo que tenía el mes pasado y 5 puntos desde diciembre. Sucede que la destrucción de la figura de Blancanieves también le afecta. Mirando la letra pequeña de la encuesta de Ipsos hay hechos que su campaña tomará en cuenta.
Entre ellas menciono dos; Keiko cae fuertemente en un mes en las regiones; en el centro 16 puntos (de 42% a 26%) en el sur 3 (de 25% a 22%), en el oriente 6 (de 35% a 29%), y en el Perú rural 9 (de 40% a 31%). En compensación a ello, parece haber recibido algo de la caída de 7 puntos de Acuña en el norte.
La composición de la intención de voto de Guzmán es la expresión de este samaqueo que se aprecia fuera de Lima. Guzmán tiene 22% en el Perú Rural y 25% en el sur. En tanto, ha frenado su irrupción entre los jóvenes (24%) y tiene problemas con el sector E (11%), aunque penetra más fácilmente allí que PPK, así como en los sectores C y E.
De hecho, ahora PPK frena a Guzmán como el 2011 frenaba a Toledo. La pelea Guzmán/PPK será la más sangrienta de las próximas semanas, claro si Guzmán sigue en carrera.
El escenario descrito evidencia cierta estabilidad en Lima y en los sectores A y B, y más movimientos en los sectores de “abajo” y en las regiones. También evidencia que a diferencia de diciembre y enero las contracampañas y denuncias han funcionado más que las campañas. Lamento tener la razón en el sentido que la contrapolítica es más fuerte que la política.
Me inclino a pensar que Keiko está saliendo de su zona de confort y que Guzmán es dueño ahora del 18% pero también de un fuerte y rápido anti que ya hizo efecto en Acuña. Guzmán solo puede ensayar una huida hacia adelante, es decir, convertirse en el candidato antifujimorista por excelencia aunque eso lo llevará a cambiar su narrativa y ser menos duro con los que llama dinosaurios. Esa operación de desvestirse y vestirse en medio de la escena es compleja y no siempre ha funcionado.
Finalmente, no sería correcto predecir cómo se resolverá la disputa en la recientemente creada tercera línea. Mientras que PPK y Alan están condenados a combatir a Guzmán, Acuña en bajada tiene la obligación de no pelearse con nadie en particular. A Verónika y Barnechea les ha ido bien hablándole primero al país y quizás sea el tiempo de que ensayen un discurso desde la política contra la antipolitica y sus candidatos precarios, una labor que ahora solo la realiza Alan.
Publicado por Juan De la Puente en 8:20 a. m. 8 comentarios: Enlaces a esta entrada
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El Jurado Electoral Especial (JEE) de Lima Centro 1 ha emitido la resolución N° 001-2016-JEE-LC1/JNE sobre el caso Guzmán, poniéndose a medio camino entre el fallo de mayoría del JNE y los argumentos de la minoría.
La resolución es una pieza sencilla e ilustrativa. Rescato de ella su desapego al formalismo administrativista y su reconocimiento de una mínima legalidad para del validez de los actos partidarios. En cambio, reconoce el derecho a la participación política como fundante de la democracia y de la existencia de los partidos. Es obvio que este derecho no es absoluto.
Por otro lado, reconoce también la necesidad que los partidos garanticen la democracia interna y el debido proceso en sus filas.
El JEE centra su observación en que los miembros del Tribunal Nacional Electoral de Todos por el Perú (TPP) no aparecen en el registro de afiliados de partidos que maneja el ROP y declara inadmisible (no improcedente) la inscripción, otorgando a TPP dos días de plazo para subsanar la observación central.
Esto es lo mínimo que se le puede pedir a un tribunal que aprecia una litis en la que está comprobado que el ROP ha incurrido en vicios de notificación.
El JEE no se refiere al fallo del JNE relativo a las asambleas de TPP de octubre de 2015 y enero de 2016 y no sé si lo hará en la segunda resolución luego de la subsanación. Por esa razón creo que no está dispuesto a establecer un precedente vinculante entre la resolución del JNE y la suya.
Me parece -solo es una sensación- que el JEE ha iniciado el camino del control difuso (la figura legal que consiste en que un juez o tribunal prefiere a la Constitución sobre una noma de menor jerarquía si encuentra incompatibilidad entre ellas, y a una norma legal sobre otra de menor jerarquía si sucede lo mismo. Art. 138 de la Constitución) sin mencionar este mecanismo de control, por su reiterada mención a las disposiciones de rango constitucional.
Así, el punto 1.3 de la resolución señala “El art. 110° de la Constitución Política del Perú, concordante con los arts. 106°, 107° y 108° de la Ley N° 26859 – Ley Orgánica de Elecciones establecen los requisitos para ser elegidos Presidente y Vicepresidente de la Republica y los impedimentos para postular a dichos cargos. Estableciéndose en el art. 109° de la LOE, el plazo (90 días naturales antes de la fecha de las elecciones) para inscribir la fórmula de los candidatos a la Presidencia y Vicepresidencias de la República”.
Luego, reparo en otros dos partes del fallo. El 1.5 dice “Sin embargo, la solicitud de inscripción que no cumpla con los requisitos señalados en el numeral anterior, será declarada inadmisible siempre que las observaciones anotadas puedan ser subsanadas en los plazos que señala el art. 37° del Reglamento (el subrayado es mío), en cuyo caso el Jurado Electoral Especial emitirá la resolución de admisión de la solicitud de inscripción”.
El 1,6 abunda: “El literal c. del artículo 38.3° del Reglamento, precisa que el incumplimiento de las normas sobre democracia interna, conforme con lo señalado en los artículos 19° al 27° de la LOP, es un requisito de ley no subsanable, que deviene en improcedente la solicitud de inscripción. También deviene en improcedente por no subsanar las observaciones anotadas”.
Declarar la inscripción inadmisible más el pedido de subsanación hace presumir que el JEE desea establecer un balance entre los derechos de participación y la democracia interna. Creo que la pelota está en la cancha de Guzmán. ¿Podrá subsanar?
Publicado por Juan De la Puente en 5:08 p. m. 4 comentarios: Enlaces a esta entrada
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http://larepublica.pe/impresa/opinion/742416-regiones-el-parque-jurasico-peruano
La mitadamsuno
He revisado las listas de candidatos al Congreso en las regiones y mi primera conclusión es que expresan el fin del protagonismo de las élites políticas regionales que emergieron el 2001, reemplazadas ahora por actores políticos informales, sin conexión y con amplio recorrido, la mayoría de ellos con varias candidaturas a cuestas en distintos partidos nacionales o movimientos regionales, una suerte de trágica renovación sin renovación.
¿Buscamos dinosaurios políticos? Están en las regiones y son una especie vigorosa y ágil pero que no deja de ser pasadista. Este fenómeno es más acusado en los partidos emergentes cuyos discursos generales recusan la vieja política pero que fuera de Lima pactaron precisamente con los portadores de estos atributos. No es la primera incongruencia en un sistema tan resistente al cambio donde lo viejo es lo viejo y lo nuevo no es ni nuevo ni necesariamente bueno.
Los grupos que representan ideologías y programas convencionales como AP, APRA, Frente Amplio, PPC e incluso el fujimorismo han realizado una relativa renovación de los liderazgos regionales, en algunos lugares con más intensidad que en otros, dejando algunos territorios jurásicos intangibles.
En cambio, los emergentes no se han planteado siquiera ese desafío, de modo que donde hubo suerte, en muy pocas regiones, las listas parlamentarias tienen un toque de transparencia y novedad. En el resto, sobre todo en el centro y sur del país, el reclutamiento de representantes ha sido desastrosamente ciego.
La idea básica de la democracia es que la renovación de los liderazgos se realice a través de la sustitución de personas, equipos e ideas, un proceso que, ordenado o no, implica la transmisión de la representación y de las tradiciones que encarna.
El hundimiento de las élites regionales no ha dejado nada a salvo. Los aspirantes a la representación a través de los partidos emergentes están en las antípodas del discurso de sus líderes. No han sido elegidos sino escogidos desde Lima, tienen campañas pero no bases y militantes, y componen un escenario marcado por la falta de conexión interna, la inestabilidad y una competencia política ilimitada basada en la denuncia y la destrucción del oponente a través de largas guerras personales y personalistas.
El reciclaje no es necesariamente renovación, porque habría que considerar que esta representación pobre y fraccionada carece ahora mismo de un proyecto de desarrollo, que su capacidad de influencia es baja y lo es aún más su relación con los movimientos sociales que se han quedado en la mayoría de regiones fuera de las listas congresales.
En el Cusco, por ejemplo, ningún partido emergente ha sabido hacer de la renegociación del contrato del gas un eje de campaña, un asunto crucial especialmente para el sur y que sin embargo fue repuesto en la agenda por dos candidatos presidenciales de la política convencional.
Contra lo aconsejable, los nuevos/viejos actores han negociado con los partidos emergentes en condiciones de absoluta desigualdad diluyendo su identidad regional, lo poco que podían conservar. Su legitimidad de origen será más pobre que la que exhibían los parlamentarios elegidos en los últimos tres períodos. Estos nuevos políticos ni siquiera son anticentralistas.
En la única región donde los poderes regionales se han impuesto sobre Lima es Madre de Dios, hegemonizada por la minería y tala ilegales.
De todo esto no deberíamos alegrarnos. El primer efecto ya es el silenciamiento de la descentralización en la campaña electoral y la pérdida en ella de la voz de las regiones. Por otro lado, la figura de la democracia sin partidos reflejada en las regiones es potencialmente más riesgosa en estos territorios donde un temprano déficit de legitimidad empoderará rápidamente a los movimientos sociales. Es curioso cómo el pragmatismo de los grupos emergentes que proclaman lo nuevo ha sentado las bases de un ciclo político que los arrasará sin consideración.
Publicado por Juan De la Puente en 1:29 p. m. No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
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Publicado por Juan De la Puente en 2:15 p. m. 2 comentarios: Enlaces a esta entrada
Las encuestas publicadas desde diciembre han producido un formato de análisis a mi juicio poco objetivo y parcial cuyo rasgo central es la arbitrariedad en la apreciación de las tendencias.
UNO. Agregar y desagregar
Se hace común que el análisis de una encuesta concluya con la mención de una tendencia sin mencionar otras. El jefe de CPI por ejemplo, al explicar su reciente encuesta afirmó que es seguro que Keiko Fujimori disputará la segunda vuelta, comentario al que se le ha respondido blandiendo otra tendencia, la caída de los que lideran las encuestas en el tramo final de la campaña electoral.
Una encuesta electoral suministra un cantidad de datos que permiten apreciar distintas evoluciones del escenario, todo ello propio de un país marcado por una incertidumbre estructural que se releja en cada elección. El error de ciertos análisis es desagregar las tendencias en lugar de agregarlas y relacionarlas entre sí.
DOS. El menú de tendencias
El menú de tendencias es muy variado y se tiene:
1) Quien lidera las encuestas “se cae” en el último tramo (Lourdes 2001 y 2006, Toledo y Castañeda 2011);
2) El candidato que “se cae” en el tramo final no recupera votos (Lourdes y Paniagua 2006, y Toledo y Castañeda 2011);
3) El candidato “pequeño” o “mediano” que aprovecha la caída de los “grandes” irrumpe en la primera línea con éxito o cierto éxito (García 2001, García y Humala 2006 y Humala y PPK 2011);
4) Quien pierde una elección en segunda vuelta gana la siguiente elección (Toledo 2001, García 2006, Humala 2011);
5) Los candidatos con más antivoto disputan sin embargo la segunda vuelta (Toledo y García 2001, García y Humala 2006 y Humala y Keiko 2011);
6) El centro o los moderados ganan las elecciones si hay extremos considerables (Belaunde 1980, García 1985, Fujimori 1990, Toledo 2001, García 2006 y parcialmente Humala 2011).
Estas seis tendencias no son milagrosas; obedecen a fenómenos que se registran en el curso de las campañas, específicamente en el diálogo entre los candidatos y los ciudadanos y la obvia tensión entre los candidatos frente a los electores. Las tendencias que resultan de ese proceso no deberían ser desagregadas porque son dependientes.
TRES. Agregación en dos bloques
Eso sucede con las tendencias 1), 2) y 3). Si revisamos por lo menos los tres procesos electorales anteriores, se podría concluir que solo se cae un candidato “grande” si se producen los siguientes hechos: a) si comete gruesos errores u omisiones; b) que esa caída sea irrecuperable si se produce a pocas semanas de las elecciones; y c) si existe un candidato (o dos), parecido o no, que recoja una parte considerable de la intención de voto del caído y sobre esa plataforma sume más apoyos en base a méritos propios. Solo así se puede entender la dinámica Lourdes/García del 2001 y 2006, la de Paniagua/Humala 2006, y la de Toledo/Castañeda/PPK/Humala el 2011.
Se deberían agregar asimismo las tendencias 4), 5) y 6). La “premiación” de un candidato que ha perdido la anterior elección tampoco es milagrosa o automática; se produce en la medida en que ocurran alguno de estos factores: a) si el candidato se ha moderado respecto de la anterior elección; b) el fracaso del gobierno en curso; y c) que no se durmiera en sus laureles, es decir, que haya tenido un protagonismo reconocible en la oposición al gobierno. Eso ha sucedido con García derrotado y moderado el 2001, Humala derrotado y moderado el 2006 y podría suceder (podría) con Keiko si median además otras condiciones en la actual campaña.
CUATRO. Dos nuevas tendencias
Señalo otras dos tendencias que si bien no se han registrado en elecciones generales, se han apreciado en las últimas elecciones municipales en Lima. La primera es la de "punta a punta", es decir, que el candidato que inicia la campaña electoral encabezando las encuestas termina ganándolas. La segunda es la de "Blancanieves y los 7 enanitos", es decir, la debilidad en la segunda línea con varios candidatos con intención de voto similar, lejos de quien encabeza los sondeos.
Eso sucede en el actual proceso electoral. Las mediciones de los últimos 6 u 8 meses indican que Keiko se encuentra en sobre el 30% de votos y que sus seguidores están empatados –dos, tres o cuatro de ellos, según los sondeos- casi 20 puntos por debajo de ella.
Estas tendencias también están relacionadas. La fortaleza de Keiko, es decir, el espacio conservador del país, se explica por la desestructuración del centro político y también de la izquierda. La debilidad de la segunda línea, sin un candidato fuerte que supera el 20% de la intención de voto, fortalece a la candidata del fujimorismo en la medida en que centra la disputa entre PPK, Acuña, Guzmán y García y no entre todos ellos y Keiko.
CINCO. Las tendencias dominantes
Es fácil para los políticos aislar las tendencias y quedarse con una de ellas. En el análisis político no obstante, es obligatorio señalar cuál o cuáles son las tendencias decisivas.
Me inclino a sostener que el carácter inédito de estas elecciones, que traen temas igualmente nuevos en esencia e intensidad (desaceleración de la economía, corrupción de los políticos e inseguridad), relativizan las tendencias tradicionales de modo que es muy arriesgado comparar las elecciones del año 2016 con las del 2001, 2006 y 2011.
Creo que las tendencias dominantes son las nuevas, es decir, la fuerza de Keiko y la debilidad de la segunda línea y en esa dirección la imposibilidad hasta ahora de reconstruir un centro electoral. El centro está disperso en varias candidaturas y más de una es objeto de desconfianza por razones éticas. Esta debilidad genera mayor incertidumbre entre los ciudadanos que no votarán por Keiko.
Los traslados de votos de PPK a Acuña han cedido paso a otro registro: la subida de Guzmán que parece estar debiendo más del sector No sabe/No opina, blancos y viciados que en la última encuesta de GfK han pasado en un mes de 35% a 22%. Por otro lado, los incrementos de Barnechea y de V. Mendoza no están resolviendo el problema de la debilidad de la segunda línea.
¿Cuánto más durará este escenario con cambios y movimientos solo en la segunda línea?
Keiko no está cometiendo errores de campaña y, a diferencia de otros procesos, no aparece una opción electoral que recoja las críticas a lo que se llama modelo económico. No hay entonces grandes que se caen ni candidatos antisistema que recojan un humor social en materia económica. Eso es tan cierto que el outsider Guzmán se enfrenta al establishment político y no al económico, en tanto que no tenemos masas en la calle contra la corrupción o con demandas sociales intensas.
Aun así la crítica a la elite política o económica, juntos a separados, es una oportunidad para el mismo Guzmán y para dos “underdog” que aparecen, Barnechea y V. Mendoza. En ese campo casi todo está por hacer.
Esto no quita la sospecha de que algunas encuestas favorecen deliberadamente a algún candidato. Navegando con cuidado, y conociendo sus antecedentes, siempre es posible extraer conclusiones.
Publicado por Juan De la Puente en 11:07 p. m. No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
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Me había preparado para una campaña electoral combi pero aprecio el inicio de una campaña zombie. Sostuve hace días que ya no estaba en discusión si César Acuña iba a ser Presidente de la República sino si sería candidato, y que la campaña electoral estaba suspendida en el aire. El nuevo episodio de plagio/apropiación del libro del profesor Otoniel Alvarado y la reacción de Acuña consolida el bloqueo al que se dirige una campaña llamada a renovar la democracia.
Me explico. Podemos votar el 10 y claro que lo haremos; iremos muy probablemente a una segunda vuelta, pero el contexto actual es de una no campaña que conduce a una crisis mayor luego del 28 de julio, bloqueada por los asuntos escandalosos, específicamente los que involucran a Acuña. Se tiene también el caso de Guzmán, a lo que ha conducido un absurdo manejo de una instancia menor del JNE y que ojalá este resuelva pronto. Se tiene a la vista otros asuntos como el paquete de tachas a los candidatos al Congreso y el debate sobre sus cualidades éticas. Esta discusión ya se está llevando a cabo en las regiones aunque todavía no se agregan política y nacionalmente. El país se enterará pronto de decenas de joyas que pretenden llegar al Congreso.
La discusión sobre si esto afectará poco o mucho a Acuña fue fugaz y ahora es mucho más egoísta que antes. Para empezar, ya afectó el país y claro que afectará al resto de candidatos. ¿Algún iluso cree todavía que la explosión de desconfianza no lo tocará?
Ha afectado en general al sistema educativo y a toda apuesta de cambio que se propone respecto de la calidad de la educación y de las políticas de fomento de la investigación y la ciencia. En las últimas horas ha afectado a un maestro –Otoniel Alvarado- que luce indefenso, sorprendido, agobiado y aventajado por un sistema injusto que compra ideas, libros, personas y si no puede, los arrebata.
¿Qué deben estar pensando en este momento decenas de miles de maestros? ¿Qué pensarán ahora mismo decenas de miles de estudiantes y sus padres de familia de las universidades de la familia Acuña? Vaya que ni siquiera el asunto se detiene en los problemas de la familia Acuña y sus universidades sino en el futuro de la educación regentada por manos privadas.
Ese es el sentido de bloqueo de la campaña y la razón por la que creo que está suspendida en el aire. De esta campaña zombie emergerán qué duda cabe poderes Ejecutivo y Legislativo sumamente débiles. Yo, sinceramente no deseo eso para mi país. Al contrario, quiero un nuevo poder fuerte, que pacte, que haga reformas y termine sus plazos constitucionales.
Yo no voltearía los ojos ahora al JNE porque me queda claro que no tiene herramientas para resolver el caso Acuña y siento que ir en esa dirección es machacar su necesitada solvencia. Me decanto por el camino abierto en las últimas horas en relación a lo que pueda hacer Indecopi y la fiscalía.
No obstante, apelo también al sentido común del hombre público que protagoniza este dramático episodio. Siento que si no actúa con sentido común perderá todo o gran parte de su todo.
Publicado por Juan De la Puente en 9:20 p. m. No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
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http://larepublica.pe/impresa/opinion/738811-encuestas-la-letra-pequeña
El tono golpista y espectacular con el que se presentan las últimas encuestas, que absolutizan un resultado e ignoran el contexto, convierte al resto de datos en la letra pequeña de un registro. Ha sucedido con la reciente encuesta de GfK, de la que se extrae solo el salto de Julio Guzmán –que lo es– y su empate técnico con Acuña y PPK, subestimando reveladora información a nueve semanas de las elecciones.
La excesiva importancia del empate técnico esconde la sostenida debilidad de la opción alternativa a Keiko Fujimori, quien se acerca nuevamente al tercio de votos, y la irresuelta fragmentación de quienes se afanan por reconstruir las versiones del tradicional centro electoral peruano cuyos aspirantes (Guzmán, Acuña. PPK, García, Toledo y Mendoza) suman un 41%. La esperanza de que de ese pelotón salga el gallo de tapada contra Keiko se relativiza por las guerras intestinas sin contenido en la segunda línea. A pesar de esta guerra, todos salvo PPK han aumentado su intención de voto, señal que las campañas funcionan por ahora más que las contracampañas.
Las brechas entre el centro disperso en guerra y Keiko revelan el impacto desigual de las narrativas de la crisis y sus límites. Keiko solo tiene 14% en A/B, es decir, 18 puntos menos que su promedio general, frente a Guzmán que allí obtiene 18%, PPK 24%, García 10% y Mendoza 3,8%.
Este centro elitista y básicamente limeño se ahoga en el sector D/E donde Keiko luce un potente 39%, frente a Guzmán (9%), PPK (5,4%), García (5,2%), Toledo (2,9) y Mendoza (0,9%). Tampoco le va bien en el Perú rural donde los seis candidatos suman 30% mientras
Keiko alcanza 42%.
El discurso de la mayoría de opciones que intentan el centro se parece. Se diferencian Guzmán por su recusación de la política tradicional y Mendoza y Barnechea por su crítica al modelo económico. Existen otras razones específicas que achatan a los que intentan ser la alternativa a Keiko; en PPK su escasa consistencia en las regiones; en Acuña las denuncias de su pasado y presente malandrín; en García la colosal acusación de los narcoindultos; en Toledo la estela luminosa de Ecoteva; y en Mendoza su dispersión programática y el afán cainita de la izquierda.
El centro tradicional está en crisis y ya fue. En anteriores elecciones era más fácil encontrar un punto intermedio entre posturas más radicales. Esta posibilidad se dificulta por la irrupción de dos grandes asuntos de Estado a los que la política responde desigualmente: la inseguridad que genera mensajes populistas y la corrupción, vacía de mensajes.
El centro no ha podido hilvanar respuestas alentadoras en ambos casos. Ese centro elitista y urbano seguirá siendo mínimo si no produce cambios en la narrativa de la crisis institucional. En octubre del año pasado GfK ya había detectado un cambio de fondo en las percepciones ideológicas reportando la drástica caída a 14% de quienes simpatizan con el centro y el incremento a 24% de quienes simpatizan con la derecha.
La dispersión en la segunda línea ha producido pocos cambios en el escenario electoral. Los más significativos fueron la irrupción de Acuña en noviembre y de Guzmán en enero. Entre una y otra aparición existen diferencias; Acuña subió prestándose votos de otros candidatos mientras que Guzmán debe gran parte de su salto a la caída drástica de los rubros No sabe/No opina y Blancos/Viciados que pasa de 35% a 22%.
Finalmente, la disyuntiva viejo/nuevo ahora dominante favorece a Keiko que se mueve bien en ambos lados del clivaje. Sus oponentes pugnan por diferenciarse entre sí y en ese propósito consiguen muy poco. Es el escenario de Blancanieves y los enanitos donde los candidatos se hablan entre sí sin esforzarse por hablarle al país. Podrían llegar así al 10 de abril si alguno no se atreve a movilizar con audacia a los ciudadanos alertando del peligro de la falta de gobernabilidad si gana la elección un presidente aislado y aislable o un quiebre público si no se encara la crisis institucional y la falta de reformas.
Publicado por Juan De la Puente en 8:45 p. m. No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
Etiquetas: Alan García, Blancanieves, centro político, César Acuña, elecciones 2016, escenario electoral, Juan De la Puente, Julio Guzmán, Keiko Fujimori, Perú., PPK, Verónika Mendoza
http://larepublica.pe/impresa/opinion/737181-plagio-mentira-publica-e-informalidad
Todo hombre público tiene el deber de la verdad y lo de Acuña es una mentira pública que no puede pretender ser privada; tiene relevancia con el corto plazo electoral y con el largo plazo de un país ilegal que adora en paquete el llamado emprendedorismo y cuestiona el trámite como hace 30 años amaba lo informal. Hasta que empezamos a ser asesinados por las combis.
Publicado por Juan De la Puente en 8:41 p. m. No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
Etiquetas: César Acuña, Educación, elecciones 2016, ética pública, Hobbes, Juan De la Puente, Marx, mentira pública, Perú., plagio, Rousseau

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