Source: https://legislativo.parlamento.gub.uy/temporales/20161214s00503976128.html
Timestamp: 2018-04-26 15:05:51+00:00

Document:
50ª Sesión Ordinaria del 14 de diciembre de 2016
N.º 50 - TOMO 561 - 14 DE DICIEMBRE DE 2016
PRESIDEN EL SEÑOR RAÚL SENDIC Presidente y EL SEÑOR GUILLERMO BESOZZI Primer vicepresidente
–	El señor senador Cardoso solicita se curse un pedido de informes con destino al Ministerio del Interior, relacionado con la instalación de cámaras de reconocimiento facial en el estadio Centenario.
–	El señor senador Cardoso solicita se curse una exposición escrita con destino a la Intendencia de Rocha, relacionada con las balsas que unen la localidad de Cebollatí, departamento de Rocha, con La Charqueada, departamento de Treinta y Tres.
–	El señor senador Camy solicita se curse una exposición escrita con destino al Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública y al Consejo de Educación Inicial y Primaria, relacionada con la situación de la escuela rural n.º 79 de Picada de Gambeta, departamento de San José.
–	El Senado concede las licencias solicitadas por las señoras senadoras Tourné y Aviaga.
–	Quedan convocados los señores senadores Pardiñas, Garín y Asiaín.
8)	Pequeñas y medianas industrias lácteas
•	Por moción del señor senador, el Senado resuelve enviar la versión taquigráfica de sus palabras al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y al Instituto Nacional de la Leche.
9)	Retiro de Alejandro Foglia de la actividad deportiva
•	Por moción del señor senador, el Senado resuelve enviar la versión taquigráfica de sus palabras al Comité Olímpico Uruguayo, a la Secretaría Nacional del Deporte, al Yacht Club Punta del Este, al Yacht Club Uruguayo y al señor Alejandro Foglia.
10)	Cooperativa 25 de Mayo
•	Por moción del señor senador, el Senado resuelve enviar la versión taquigráfica de sus palabras al Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, a la Agencia Nacional de Vivienda, al Banco Hipotecario del Uruguay, a la Intendencia de Florida, a la Inacoop y a Fucvam.
11)	Renuncia definitiva del señor Ernesto Agazzi a su cargo de senador de la república
14)	Postergación del numeral tercero del orden del día
•	Por moción del señor senador Michelini, el Senado resuelve postergarlo hasta la semana próxima, que se convocará una sesión extraordinaria.
15)	Acuerdo entre la República Oriental del Uruguay y Japón para la liberalización, promoción y protección de las inversiones
–	Por moción de la señora senadora Xavier, el Senado resuelve declarar urgente y considerar de inmediato el proyecto de ley por el que se lo aprueba.
16)	Decreto Ley n.º 15688, Orgánico del Ejército
–	Proyecto de ley por el que se modifica el literal E) del artículo 113.
17)	Gladys Notaroberto de Flores
–	Proyecto de ley por el que se designa con ese nombre el jardín de infantes n.º 246 del departamento de Montevideo.
«Montevideo, 13 de diciembre de 2016
La CÁMARA DE SENADORES se reunirá en sesión ordinaria mañana miércoles 14 de diciembre, a las 09:30, a fin de informarse de los asuntos entrados y considerar el siguiente
1.°)	por el que se modifica el literal E) del artículo 113 del Decreto Ley n.° 15688, de 30 de noviembre de 1984, Orgánico del Ejército;
Carp. n.° 721/2016 - rep. n.° 391/2016
2.º) por el que se designa con el nombre Gladys Notaroberto de Flores el Jardín de Infantes n.º 246 del departamento de Montevideo, dependiente del Consejo de Educación Inicial y Primaria, Administración Nacional de Educación Pública.
Carp. n.º 657/2016 - rep. n.° 343/2016
ASISTEN: los señores senadores Agazzi, Alonso, Amorín, Aviaga, Ayala, Berterreche, Bordaberry, Camy, Cardoso, Coutinho, De León, Delgado, Ferreira, García, Garín, Heber, Larrañaga, Lorier, Martínez Huelmo, Matiaude, Michelini, Mieres, Moreira, Otheguy, Pardiñas, Payssé, Pintado, Saravia, Topolansky y Xavier.
FALTAN: con licencia, los señores senadores Bianchi, Carámbula, Lacalle Pou, Mujica, Passada y Tourné.
SEÑOR SECRETARIO (Hebert Paguas).- «La Presidencia de la Cámara de Senadores comunica que por resolución n.º 120, de fecha 8 de diciembre de 2016, se designa en el cargo de ingeniero de sistemas del escalafón A - Profesional de la Cámara de Senadores, a partir del día 8 de diciembre, a la señora Caterina Di Salvatore.
El Ministerio del Interior remite respuesta a un pedido de informes solicitado por el señor senador Luis Lacalle Pou, relacionado con un procedimiento policial llevado a cabo en el Hogar Seamos el día 12 de setiembre del corriente.
El señor senador José Carlos Cardoso, de conformidad con lo establecido en el artículo 172 del Reglamento del Senado, solicita se curse una exposición escrita con destino a la Intendencia de Rocha, relacionada con las balsas que unen la localidad de Cebollatí, departamento de Rocha, con La Charqueada, departamento de Treinta y Tres.
El señor senador Carlos Camy, de conformidad con lo establecido en el artículo 172 del Reglamento del Senado, solicita se curse una exposición escrita con destino al Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública y al Consejo de Educación Inicial y Primaria, relacionada con la situación de la escuela rural n.º 79, de Picada de Gambeta, departamento de San José.
–SE VAN A VOTAR UNA VEZ FINALIZADA LA LECTURA DE LOS ASUNTOS ENTRADOS».
SEÑOR SECRETARIO (Hebert Paguas).- «El señor senador José Carlos Cardoso solicita, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 118 de la Constitución de la república, se curse un pedido de informes con destino al Ministerio del Interior, relacionado con la instalación de cámaras de reconocimiento facial en el estadio Centenario».
–OPORTUNAMENTE FUE TRAMITADO.
Se va a votar si se remiten a los destinos allí indicados las exposiciones escritas presentadas por los señores senadores Cardoso y Camy.
(Texto de la exposición escrita presentada por el señor senador Cardoso).
(Texto de la exposición escrita presentada por el señor senador Camy).
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- En la sesión ordinaria del 13 de diciembre no se registraron inasistencias.
A través de la presente, solicito al Cuerpo me conceda licencia al amparo del artículo 1.º de la Ley n.º 17827, de 14 de setiembre de 2004, por motivos personales, los días 14 y 15 de diciembre de 2016.
8) PEQUEÑAS Y MEDIANAS INDUSTRIAS LÁCTEAS
SEÑOR CAMY.- Señor presidente: el tema que nos ocupa en esta media hora previa tiene que ver con un sector de la economía en particular: el de las pequeñas y medianas industrias lácteas.
Referirnos a ellas implica retrotraernos al año 1861, cuando se registran las primeras inmigraciones suiza y piamontesa en el Uruguay y se funda la colonia agrícola suiza Nueva Helvecia donde, a través de la tradición de grandes queseros entre estos inmigrantes, se desarrolla la quesería artesanal y, a partir de ahí, la pequeña y mediana industria láctea.
El 4 de mayo de 1930, se inauguró oficialmente la Escuela de Lechería. En la actualidad, la Escuela Superior de Lechería, que depende de la Universidad del Trabajo del Uruguay, no solamente ha formado exitosamente calificados técnicos lecheros para el país, sino para todo el continente.
En el año 2013, en la región suroeste del país, que comprende en el margen este del arroyo Cufré al departamento de San José y en el margen oeste al departamento de Colonia, se fundó la Asociación Uruguaya de Pequeñas y Medianas Industrias Lácteas. Esta asociación está compuesta por 17 pymes lácteas y hay tres más próximas a incorporarse.
Hablamos de un sector específico, con determinadas características, que compone la lechería nacional. No es la gran industria láctea definidamente exportadora del Uruguay; no son los queseros artesanales que, por definición, son aquellos que elaboran su propia producción y, naturalmente, tampoco son los que forman parte de un sector importantísimo como es el de los productores remitentes. Se trata un grupo muy especial, al que están vinculados más de 500 empleos directos e, indirectamente, más de 1500 personas, que contribuye de manera significativa al desarrollo de la actividad láctea regional. Tiene una característica territorial muy particular: básicamente, produce para comercializar a nivel interno, desarrolla su actividad en pueblos muy pequeños del interior y ha logrado un nivel de producción y de calidad superior. El promedio de vida de esas empresas es de treinta años y algunas de ellas tienen más de cien.
Reitero: estoy hablando, particularmente, del entorno de Nueva Helvecia, de Colonia Española, de La Paz piamontesa, de Colonia Valdense, de la Meseta del Cufré, de Ecilda Paullier, del pueblo Rafael Perazza y del Paso del Carretón. Están concentradas, básicamente, en San José y Colonia, pero también existe alguna otra en San Carlos, en Fray Bentos y en Soriano, y dos en Florida.
Estas empresas se han constituido –con profesionalismo, capacitación y debidamente asesoradas– en una fuerza importante que tiene particularidades respecto al resto de la cadena lechera. Están formadas, básicamente, por industrias familiares arraigadas al origen, y brindan una contribución muy particular a nivel regional. Ese fuerte arraigo territorial implica una incidencia económica y social muy importante a nivel local. Estamos hablando de un sector que creció casi el 5 % de promedio en la última década y que ahora, lamentablemente, atraviesa una crisis muy particular por la contracción de precios internacionales.
Este tipo de empresas –las pequeñas y medianas industrias lácteas– tiene particularidades que nos parece que tienen que estar presentes en la definición de las políticas lecheras del país.
En Uruguay, la Ley n.º 18242 –una gran ley–, que está vigente, establece las normas relativas a la producción, desarrollo y regulación de la producción láctea en el Uruguay. Allí se define la producción láctea de carácter estratégico para el desarrollo agroindustrial y se crea el Inale como una persona de derecho público no estatal, para articular y promover el relacionamiento entre los agentes de la cadena láctea y, a su vez, coordinar las acciones con las instituciones públicas y privadas que se relacionan al sector.
En esa institución están presentes un representante del Poder Ejecutivo –que la preside–, uno del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, uno del Ministerio de Industria, Energía y Minería, uno del Ministerio de Economía y Finanzas y uno más por el Ministerio de Relaciones Exteriores, así como también dos delegados propuestos por las gremiales de las industrias lácteas de proyección nacional, dos representantes de las gremiales de productores remitentes de leche y uno de las gremiales de productores de queso artesanal, que se define que deben elegirse por voto directo, secreto y obligatorio.
Queremos elevar al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y al Inale la propuesta de que se evalúe la posibilidad de incorporar a la institucionalidad que define esta norma, a las pymes lácteas. Seguramente se encuentre en Aupyl –la Asociación Uruguaya de Pymes Lácteas– la representatividad que pueda aportar esa voz o esa característica particular que no necesariamente representan –al menos, en forma integral– las demás entidades que integran el Inale.
Este es el planteamiento que queremos realizar y elevar, desde el Senado, al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y al Instituto Nacional de la Leche.
9) RETIRO DE ALEJANDRO FOGLIA DE LA ACTIVIDAD DEPORTIVA
SEÑOR BORDABERRY.- Señor presidente: es un mal, a veces, de países como el nuestro –y creo que de muchos otros– exaltar hasta el infinito las condiciones y virtudes de los deportistas en tiempos de competencias y olvidarnos de ellos en los períodos tranquilos, en que no las hay. Quizás por eso pasó inadvertida la noticia de hace algunas semanas de que uno de los mejores deportistas que ha tenido el país en los llamados deportes menores –aunque creo que podríamos decir también de los deportes grandes– anunció su retiro. Estoy hablando de uno de los dos deportistas en la historia de Uruguay que concurrieron a cuatro olimpíadas, lo cual no es poco.
Me refiero a Alejandro Foglia, un deportista excepcional. Concurrió a los pasados Juegos Olímpicos Río 2016; a los de Londres 2012 –donde, además, obtuvo el diploma olímpico, lo que no es poca cosa–; a los de Beijing 2008, y a los de Atenas 2004. Inclusive, en los Juegos Olímpicos de Beijing fue el abanderado de la delegación uruguaya, además de haber participado en mundiales, panamericanos, sudamericanos y campeonatos del hemisferio sur de estas competencias.
Ese deportista, creo que quizás por su propia forma de ser, se retiró sin hacer mucho ruido, con el mismo callado esfuerzo con el que construyó toda su carrera y con el que tuvo que conseguir –de toda forma posible– los medios económicos para competir, nada más y nada menos que en cuatro olimpíadas. Además, dijo algunas cosas muy lindas como, por ejemplo, que estaba cerrando una etapa y que se había sacrificado y trabajado tanto porque su gran pasión siempre había sido representar a Uruguay de la mejor manera.
Además, Uruguay es un país con una gran costa que permite, justamente, la práctica del yachting, un deporte para el que deberíamos tener más deportistas como él. Pero lamentablemente –y como muchas veces se dice–, vivimos un poco de espaldas a ese río ancho como el mar y a ese mar, y son pocos los deportistas, en especial en vela, que se lanzan a competir.
Alejandro Foglia –el Jano Foglia– es uno de los que, con calidad propia y mucho talento, representó al deporte de la vela pero, sobre todo, al Uruguay. Algunos le pedían que siguiera un poco más –tiene 32 años– visto algún resultado positivo que ha tenido un deportista de vela de muchos años de un país vecino de Uruguay, pero él resolvió que había cumplido una etapa y que quería encarar otra cosa linda de la vida, como el proceso familiar que, como dijo, es un proyecto para toda la vida.
Entendemos que el retiro de un deportista de estas características, que tanto le dio al Uruguay, que tanto recordamos y a quien le prestábamos tanta atención cuando llegaban las olimpíadas, no debía –y no debe– pasar inadvertido. Por eso, solicito que la versión taquigráfica de mis palabras se envíe al Comité Olímpico Uruguayo, a la Secretaría Nacional del Deporte, al Yacht Club Punta del Este, al Yacht Club Uruguayo y al señor Alejandro Foglia.
10) COOPERATIVA 25 DE MAYO
SEÑOR AGAZZI.- Señor presidente: el viernes 9 de diciembre, durante esas giras políticas que hacemos todos, visité distintas localidades en el departamento de Florida: Casupá, Fray Marcos, 25 de Mayo, la propia capital Florida, Sarandí Grande y la villa Isla Mala, conocida como 25 de Mayo. En realidad, hay una discusión histórica, pero se le denominó 25 de Mayo porque fue la fecha en que Ramón Álvarez compró los campos para hacer el fraccionamiento. En 1918, eso se renombró como villa 25 de Mayo, pero no tiene nada que ver con el 25 de Mayo de 1810 de la gesta patriótica argentina. Todavía no sé si la estación de AFE se llama 25 de Mayo por la fecha patria argentina o por la compra de las fracciones en el pueblo.
Allí visité la Cooperativa 25 de Mayo, que es la primera cooperativa de viviendas por ayuda mutua que se construyó en el Uruguay. Recientemente fueron homenajeados sus 50 años de construcción. Humildemente pedí para visitar la cooperativa y planté un ceibo, que es un árbol nativo nuestro, originario de Sudamérica y flor nacional del Uruguay.
La construcción de la cooperativa comenzó en 1966 por parte de 28 familias muy sacrificadas que hicieron todos los trabajos, y finalmente se inauguró el 24 de mayo de 1970, es decir, el mismo día que se fundó Fucvam. O sea que esta cooperativa de viviendas es preexistente a la Federación Uruguaya de Cooperativas de Viviendas por Ayuda Mutua.
Las casas son bastantes distintas a las de Fucvam; los espacios son diferentes: hay mucho más lugar, hay calles internas y los niños tienen sitio para jugar. El diseño es muy particular, yo digo que hasta es un poco teórico porque tienen las ventanas orientadas para recibir el sol cuando sale. Es algo muy lindo. De aquellas 28 familias todavía quedan algunos de los integrantes que estuvieron desde el inicio y que, con orgullo, muestran cada una de las partes que ellos hicieron con sus manos. Tienen un sistema de saneamiento propio, piletas de decantación y mecanismos de evaporación hídrica que también son originales. Mantienen un parque de especies nativas: laureles, arrayanes, pitangas, espinillos, guayabos, plumerillos, talas, arueras y tantos otros.
Las casas son muy lindas, producto del sacrificio de la gente. Ellos son los propietarios del terreno, pero las construcciones todavía no están regularizadas. ¡Parece mentira, teniendo en cuenta que se festejaron los cincuenta años de su construcción! En la placita central se han instalado los mástiles para las tres banderas clásicas, con cantidad de placas conmemorativas de los distintos aniversarios de la cooperativa. La población ha ido cambiando, pero quedan unos cuantos de los habitantes originales, y si no, están los hijos y además los nietos.
Ahora, los cooperativistas –de los que me hago eco– plantean la necesidad de regularizar la cooperativa porque se están festejando los 50 años, pero todavía no ha sido regularizada la construcción. Solamente tienen la propiedad del suelo, pero no figuran las viviendas; parece que, formalmente, es un terreno con mejoras.
Yo quiero colaborar con esa gente porque seguramente esto tiene problemas legales –no me cabe la menor duda–; debe haber problemas jurídicos con el Banco Hipotecario del Uruguay, con el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, no sé.
Por lo tanto, solicito que la versión taquigráfica de mis palabras sea enviada al Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, a la Agencia Nacional de Vivienda, al Banco Hipotecario del Uruguay, a la Intendencia de Florida, a la Inacoop y a Fucvam. Le solicito a cada uno de ellos que, de acuerdo con sus competencias, haga los esfuerzos posibles para regularizar la situación de esta cooperativa que es tan emblemática, lo que tanta tranquilidad daría a sus habitantes.
Hemos culminado la media hora previa.
11) RENUNCIA DEFINITIVA DEL SEÑOR ERNESTO AGAZZI A SU CARGO DE SENADOR DE LA REPÚBLICA
SEÑOR PRESIDENTE.- Léase la solicitud de renuncia definitiva presentada por el señor senador Agazzi.
Por la presente solicito a usted tramitar mi renuncia al cargo de senador a partir del 14 de diciembre del corriente año, por motivos de índole personal.
El carácter de renuncia voluntaria establecido en el artículo 115 de la Constitución de la república, así como las Leyes 15900 del 21 de octubre de 1987, 16195 de 16 de junio de 1991, 16673 de 13 de diciembre de 1994, 18719 de 27 diciembre de 2010 y sus respectivos decretos reglamentarios establecen que no me corresponde el beneficio del subsidio establecido para los cargos públicos producto de elecciones directas, como es el caso de los senadores.
Sin otro particular, lo saludo con mi más alta consideración y estima.
SEÑOR MICHELINI.- Señor presidente: me vienen a la mente varias cosas. Lo primero que quiero decir es que sé que se trata de una decisión meditada por él y por su sector, la 609. No tengo dudas de que lo vamos a extrañar, porque la política no es solo decisiones meditadas, sino también afectos. La bancada del Frente Amplio –y me arriesgo a decir, también la bancada de la 609– pierde un pilar, pierde a un gran senador, a un hombre que aporta.
Sé que deja en su lugar a un compañero de primer nivel que nos va a ayudar, pero tengo que decir que voto contrariado y con violencia porque no es de las decisiones que uno quisiera tomar.
Tengo la certeza, la seguridad –porque lo conozco– de que me lo voy a cruzar todos los días acá, en la mesa política o en el secretariado, haciendo política, que es lo que nos gusta hacer, a él y a mí, independientemente de si tenemos razón; seguramente más de las veces no la tenemos. Sé que va a estar un metro antes que yo en cada uno de los pueblos, pero ahí le vamos a estar pisando los talones también para que el Frente Amplio gane la próxima elección.
Así que al senador Agazzi, al Flaco Agazzi –es de los pocos que uno no llama por el nombre–, con toda su trayectoria, incluso en tiempos de soledad y de angustia –que los pasó– y de la cana –que la pasó–, le quiero desear la mayor de las suertes. Vamos a sentir su pérdida.
¡Vamo’ arriba Flaco Agazzi!
SEÑOR BERTERRECHE.- Señor presidente: hoy se retira de su tarea de legislador –quiero aclarar: solo de su tarea de legislador– el senador Agazzi. Debo decir que priman en mi espíritu varias sensaciones. Por un lado, siento la tristeza de no tener más a nuestro lado, a partir de hoy, al compañero esforzado, trabajador estoico, metódico e inteligente que brindaba siempre seguridad a nuestra bancada en la lucha parlamentaria y que enaltecía la calidad del trabajo de este Cuerpo; al compañero respetado por propios y adversarios. Por otro lado, tengo la satisfacción de comprobar a través de su ejemplo que en nuestro país hombres y mujeres, nacidos de las entrañas más humildes del pueblo, pueden cumplir las responsabilidades más altas de un ciudadano e irse por la puerta grande y con la frente en alto.
El senador Agazzi se destacó como parlamentario ya desde su nombramiento, por el mandato popular, como diputado para el período entre el 2000 y 2004. Participó fugazmente como senador en el período siguiente, ya que tuvo que desempeñar responsabilidades en el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, primero como subsecretario y luego como ministro. Volvió a ser elegido en dos períodos más.
Él nunca pidió estar, nunca negoció su nombre, siempre solicitó los lugares más humildes. Fue por la visión de su fuerza política que se le pidió que ocupara cada sitial debido a los valores que siempre llevó adelante y a su propia capacidad.
Participó en numerosísimas y variadas comisiones, no se limitó a su expertise técnica, y para ello tuvo la máxima contracción al trabajo y al estudio.
Ha sido y será un luchador por sus ideas, leal y honesto, y un orgullo para sus compañeros.
Recordemos la memorable interpelación al entonces ministro de Economía y Finanzas, Alberto Bensión, por el tema del azúcar y de Bella Unión. Al finalizar la contundente discusión tuvo el propio reconocimiento del ministro interpelado. Bensión felicitó a Agazzi por su exposición manifestando, al respecto de la misma, que había sido –cito textual– «seria, bien fundada, constructiva y en un tono que enaltece el clima de diálogo y de cambio de ideas». Reitero que eso fue lo que dijo Bensión al ser interpelado.
Señor presidente: a un servidor público no se le agradece por cumplir con su deber; en todo caso, se lo reconoce. Pero el senador Agazzi además es el Flaco, el compañero, el hombre bueno, nuestro hermano mayor en el mundo de la militancia. A él sí: Flaco, ¡gracias, muchas gracias!
Tengo, además, la responsabilidad de leer una nota que al respecto manda el señor senador José Mujica, con cuya lectura cerraré mi exposición. Dice así: «Bueno, por encima de todo, bueno, en el sentido profundo, como nos enseñó Antonio Machado. Este querido Agazzi, intelectual de la Agronomía y de cuanto conocimiento se atraviese en los avatares políticos, para mí, que no puedo estar en la despedida, es padecer la nostalgia que imponen los años para con uno de los hermanos de camino, uno de los más consecuentes, sin precio y pura generosidad. No tengo dudas, Agazzi es un prototipo de lo que debería ser la utopía del hombre nuevo.
Hasta siempre compañero». José Pepe Mujica.
SEÑOR DELGADO.- Señor presidente: obviamente, ante la renuncia de un colega es importante no solo dejar sentada nuestra posición política, que es institucional y formal, sino también algunas palabras que simbolizan las sensaciones.
Tengo relación con el señor senador Agazzi, en realidad, desde hace poco tiempo; nos conocimos un poco más el año pasado. Cuando ingresé al Senado, él estaba desde hacía tiempo, y era el coordinador del Frente Amplio. Aprendí a conocerlo, a quererlo y a respetarlo como alguien con quien no coincidimos en muchas ideas –en otras quizá sí–, pero que siempre fue respetuoso, frontal y sincero. Además, siempre entendió y cuidó la representación institucional y el funcionamiento del Parlamento como el órgano quizá más soberano que tiene la institucionalidad de la república, asegurándose de que todos pudieran participar, asegurándose de oír todas sus voces; no asegurando resultados pero sí discusión, siempre en un tono de respeto que yo quiero agradecerle.
Y para evidenciar lo que estoy diciendo, quiero leer en esta sala una carta que acaba de llegar a mi despacho –ayer no estuve, pero seguramente vino en la tarde– y que será repartida a todos los señores senadores de la bancada del Partido Nacional. Esta carta que manda el señor senador Agazzi creo que simboliza parte de lo que estoy diciendo: el respeto por los partidos, por el sistema de partidos, por la representación proporcional, por esta casa, por el Parlamento y por lo que con ello viene implícito. Dice:
«Montevideo, 14 de diciembre de 2016
Sr. Álvaro Delgado
En ocasión de finalizar mi actuación como senador de la república a través de la renuncia que he presentado, deseo hacerles llegar y por su intermedio a toda su bancada, mis saludos respetuosos y fraternos.
Como integrantes de las bancadas del Cuerpo, cada uno con sus principios y razones, siento que hemos trabajado buscando lo que cada uno piensa que es mejor para el Uruguay.
Me complace haber integrado el Senado con un sistema de partidos políticos que discutió todo lo que fue necesario, y en coincidencia o en discordancia, espero haberlo hecho aportando a la historia del Poder Legislativo, siempre pensando en las ideas y en la política y no en discusiones personales que de poco sirven para el bienestar de nuestro pueblo.
Esta carta –que personalmente valoro mucho y obviamente van a tener todos los integrantes de la bancada del Partido Nacional– simboliza parte de lo que representa el pensamiento del señor senador Agazzi a lo largo de su actuación en cada una de las instancias en las que se desempeñó, ya sea ejerciendo interinamente la vicepresidencia de la república, la coordinación del Frente Amplio, la presidencia de las comisiones, o simplemente como un colega, y siempre hemos encontrado en él –vuelvo a decir, en la coincidencia y en la discrepancia, quizá mucho más en esta que en aquella– una opinión respetuosa, una discusión fraterna y el buen humor de siempre.
¡Vamos a extrañar algunas discusiones que tenemos sobre el agro! A él –que fue profesor de la Facultad de Agronomía– le fascina su vocación intrínseca y visceral por la Genética Vegetal.
En verdad, no voy a contar una intimidad, pero en algunas charlas nos ha relatado cómo fue su experiencia en el exilio, su espera en Río de Janeiro para que le dieran destino a través de Naciones Unidas, su inserción con su familia en Francia y el estudio en una especialidad para una carrera que en ese país no existía; sin embargo, se fue dando maña para generar un posgrado en una vocación –como la que él tiene– vinculada a la Genética Vegetal y a la Agronomía, que nos ha permitido hablar muchas veces de agro y de campo. Reitero que en la coincidencia o en la discrepancia, siempre evidenciaba esa vocación que ha sido transversal a todas las actuaciones que ha tenido también en este Parlamento.
Obviamente que su alejamiento es una pérdida para el Senado, porque es un senador de fuste. La bancada del Frente Amplio, en este sentido, pierde a un senador de fuste, a un senador con experiencia, a un senador con mucha cancha. Pero por sobre todas las cosas el Senado de la república pierde a uno de los referentes en la discusión de las ideas y de los proyectos en la defensa de su Gobierno, a un discutidor nato con argumentos serios y responsables y, sobre todo, tremendamente estudioso.
Vamos a extrañarlo, pero le deseamos mucha suerte. Este es un homenaje, no solo del partido, sino también personal, pero sepa el señor senador Agazzi que valoramos lo que ha hecho en el Senado de la república, lo que ha hecho en el Parlamento y lo que ha significado. Reitero: cada uno con su opinión, pero por sobre todas las cosas, los hombres se destacan por su calidad de tales más que por sus ideas y, en este caso, obviamente queremos reconocer al señor senador Agazzi la calidad de persona que es.
SEÑOR OTHEGUY.- Señor presidente: me sumo a todas las palabras que se han pronunciado en este recinto con relación a la figura del senador Agazzi.
Sin duda tenemos sentimientos encontrados: por un lado, de tristeza, de pena de que esta casa pierda a un integrante de la talla –y vale bien el ejemplo de su estatura– del senador Agazzi, pérdida que también es muy importante para la bancada del Frente Amplio, pero, por otro lado, de alegría, porque sabemos que esto responde a una decisión meditada y convencida; el Flaco Agazzi estará encarando otros desafíos con la misma pasión que puso al formar parte de esta casa.
Llegamos por primera vez a este recinto en este período legislativo con un enorme orgullo y la gran responsabilidad de integrar el Senado de la república y, probablemente, como cuando se ingresa a cualquier trabajo, uno busca espejos, ejemplos de los cuales aprender, trillos para transitar, para asumir con responsabilidad y hacer bien lo que la ciudadanía nos encomendó, que es estar sentados en esta banca. Tengo que decir que, sin duda, encontré en el Flaco Agazzi uno de esos ejemplos a seguir. Su trabajo legislativo siempre fue de una enorme responsabilidad, porque detrás de cada planteo siempre había un estudio minucioso de los temas; su estilo de debatir era con firmeza pero sin agravios, y en todos los debates que hemos tenido que encarar en este recinto siempre estuvo pensando en el país con mirada larga. Por lo tanto, sin lugar a dudas –por lo menos para mí–, el senador Agazzi ha sido uno de esos ejemplos a seguir en esta labor parlamentaria.
Queremos darle las gracias y tenemos el convencimiento de que nos encontraremos siempre abrazando los mismos sueños.
¡Muchas gracias, Flaco Agazzi!
SEÑOR MIERES.- Señor presidente: por supuesto que en nombre del Partido Independiente, pero también en lo que me es personal, queremos saludar al senador Agazzi y decirle que sentimos su alejamiento, que nos da pena y que, sin duda, lo vamos a echar de menos.
Con él compartimos la Cámara de Representantes durante los años 2000 a 2005, y el año pasado –como bien señaló el señor senador Delgado– también trabajamos juntos en la coordinación.
Reconocemos en el senador Agazzi cualidades muy valiosas, algunas de las cuales ya se han mencionado, como por ejemplo esa preocupación por el estudio, por analizar los temas con seriedad, así como la paz que trasmite en todos los debates. Creemos que el senador Ernesto Agazzi es alguien con quien se puede debatir intensamente, con quien se puede tener diferencias, pero su actitud siempre trasmite serenidad, tolerancia, ánimo de diálogo, incluso en discusiones fuertes como las que ha habido acá. Ernesto siempre ha sido una especie de cable a tierra en esas instancias, sin entrar en el espiral que muchas veces se genera cuando hay una discusión acalorada en el Senado.
Otro aspecto de él que nos llama mucho la atención y valoramos enormemente, es su actitud de escucha. Agazzi siempre está escuchando a todos, y lo hace con atención. Se lo puede ver en esa actitud de tratar de entender aunque esté ubicado en las antípodas de lo que estamos diciendo. Esa actitud de escucha, que es un componente esencial de la democracia y de la convivencia plural entre los partidos, el senador Agazzi la evidencia; lo vemos en las sesiones: a cada uno que habla lo escucha con mucha atención. ¡Gran valor!
Vamos a extrañarlo, ciertamente, y ¡vaya nuestro saludo muy sentido por la renuncia, que, aunque entendemos, igual nos duele!
SEÑORA PAYSSÉ.- Señor presidente: sabíamos que este momento iba a llegar, pero cuando hace dos días me crucé con el Flaco en el corredor y me lo recordó, recién me cayó la ficha.
Ciertamente, era una decisión que estaba tomada, pero hoy se concreta. Quiero adherir a todos los conceptos que se han vertido hasta ahora en el Senado, pero voy a reforzar algunas cuestiones desde mi más profunda convicción personal y también desde mi sector.
El Flaco Agazzi ha sido un compañero; no solo un legislador, sino un compañero, compañero. Un compañero conciliador, forjador de acuerdos; insistente y porfiado en la búsqueda de acuerdos. Muchas veces supo quedarse hasta altas horas de la noche buscando aproximar las partes, y doy fe de que lo lograba.
Querido Flaco: sé que las trincheras políticas son diversas. Hoy estás dejando esta para abrir paso a un compañero, que sin duda tendrá que hacer muchos esfuerzos para poder igualarte.
Seguramente nos vamos a seguir encontrando, pero quiero resaltar que hoy, que es su último día en la Cámara de Senadores, el Flaco Agazzi se anotó en la media hora previa para decir que este fin de semana, en el departamento de Florida, estuvo plantando ceibos. Ha plantado ceibos por todo el país, todos los fines de semana, porque es un hombre sin descanso, un hombre comprometido.
Quiero reiterarle al querido compañero Agazzi que vamos a seguir encontrándonos en las trincheras y seguramente vamos a seguir plantando ceibos juntos, porque la responsabilidad, el compromiso y, sobre todo, las convicciones, harán que en la ruta que tenemos que seguir transitando el Flaco se siga destacando, no solo por su altura –en todos los sentidos–, sino por su bonhomía y porque su eterno compromiso va a estar presente siempre.
Quería expresar esos sentimientos contradictorios que hoy tengo.
Un abrazo grande, Flaco, que es un «hasta siempre» porque nos seguiremos encontrando en las trincheras de la vida.
SEÑOR BORDABERRY.- Señor presidente: creo que en estos momentos uno tiene sensaciones encontradas. Tenemos una sensación de agradecimiento, de lamento y hasta de alivio, en el buen sentido de la palabra. De agradecimiento porque, más allá de los partidos y de los sectores, obviamente cualquier uruguayo, cualquier oriental que dedica su tiempo a pelear por sus ideas, por su país y por sus conciudadanos, cuando deja un cargo en el Senado de la república debe recibir el agradecimiento de todos. De lamento, porque –como bien han señalado algunos senadores– se va un senador con el que hemos dialogado mucho, un senador que estudia y trabaja mucho, un senador con quien nos encontramos siempre en las sesiones más largas –tanto de las comisiones como del plenario–, un senador que está hasta el final en cada tema, estudiándolo, discutiéndolo, defendiendo su posición. Y también sentimos alivio –hay que decirlo– porque perdemos un adversario de fuste, y eso nos va a facilitar nuestra tarea; esperemos que quien lo suplante no esté a la misma altura que él. Pero, más allá de ese alivio –dicho en el buen sentido de la palabra; es más, creemos que es un elogio decirlo–, me parece que el lamento es lo que prima.
A todos nos cuesta aceptar los cambios, y nos habíamos habituado a trabajar con Ernesto Agazzi, nos habíamos acostumbrado a su forma de ser abierta, a su apertura para escuchar, para dialogar y para decir que no cuando había que hacerlo, sin llamar a las cosas por otro nombre distinto al que tienen.
En la prensa trascendió que uno de los motivos por los cuales da un paso al costado –por más que en su carta de renuncia aduce motivos personales– es que quiere dar lugar a la renovación y dejar espacio para que otros se integren a la vida política y tengan un sitio aquí en el Senado. Creo que eso también es digno de destacar.
Ayer homenajeamos al general Líber Seregni por los cien años de su nacimiento y varios señores senadores destacaron una de sus frases más reconocidas: «Un día traté de perseguir el paradigma de decir lo que se piensa y hacer lo que se dice». Me parece que con esta renuncia Ernesto Agazzi está cumpliendo con ese paradigma, pues ha dicho lo que piensa y está haciendo lo que dijo. ¡Ojalá que se cumpla el refrán que dice que quien se va sin ser echado vuelve sin ser llamado! Acá, mientras estemos, lo estaremos esperando.
SEÑORA XAVIER.- Señor presidente: quiero sumarme al reconocimiento institucional por el aporte realizado por el senador Agazzi durante todos los años que ha estado en el Parlamento nacional, además de agradecerle al compañero por esa labor realizada con ahínco, con tesón y con una dedicación siempre extraordinaria.
Voy a reiterar lo que creo que todos reconocemos: jamás hubo un tema que el Flaco no estudiara en detalle. Pero, además, quiero resaltar su característica de llevar los debates hacia los ciudadanos; siempre tuvo esa capacidad tan importante de no quedarse entre los mármoles del palacio, sino de tener un diálogo con la ciudadanía acerca de las cosas que acá se tratan y conocer el impacto que generan en la gente. Él, siempre recorriendo el país, trasladaba esos debates, y esa es una tarea esencial que, sin lugar a dudas, hay que ponderar.
El senador Agazzi ha hecho una transición con una enorme meticulosidad y responsabilidad, lo que, sin duda, hace honor a cómo se desempeñó como legislador durante todo este tiempo. Efectivamente, abraza la política con generosidad –como debe ser llevada adelante– y por eso aporta un cambio generacional con su alejamiento, dando paso a un compañero que viene con toda una formación y, sobre todo, imbuido del espíritu de lo que significa estar en esta casa y trabajar en pos de la gente.
Por tanto, sentimos mucho orgullo por haber contado en nuestra bancada con un compañero como Agazzi, que tuvo esa conducta mientras fue senador y prepara su retirada de esta manera. A la vez, damos la bienvenida al compañero que lo suplantará.
Muchas gracias, Agazzi.
SEÑOR LARRAÑAGA.- Señor presidente: soy un profundo defensor de que el sistema político uruguayo tiene un diferencial. Aunque a veces nos preocupamos por ocultarlo, tiene el diferencial del relacionamiento, del diálogo después de las batallas políticas que puedan darse y, además, tiene una fraternidad filial –por decirlo de alguna manera– de reconocernos en este ámbito como compañeros de trabajo, más allá de las trincheras políticas. Es fundamental remarcar esto, subrayarlo, no perderlo de vista: la política no se termina en un debate, no se termina en la discusión de un tema; a veces se nos va la lengua y con ello no le aportamos a la democracia, pero para nosotros, el senador Agazzi ha sido un compañero de trabajo por encima de las notorias diferencias políticas que aquí se marcaron, y tan notorias son que no es necesario explicarlas.
También debemos reconocer que el senador Agazzi siempre ha sido un hombre de diálogo, incluso desde las posiciones más firmes, más irreductibles que él o su fuerza política pudieran sostener ante el crisol de opiniones de los distintos partidos y referentes de esos partidos, en tiempos en los cuales muchas veces lo que aquí se debate es de interés para la versión taquigráfica pero no para la inmensa mayoría de los uruguayos, y terminamos hablando simplemente para que las distinguidas damas allí sentadas, frente a nosotros, escriban incesantemente, desarrollando una tarea que no siempre es reconocida y cuyo producto final seguramente no es leído por nadie. En todos estos años nunca corregí una versión taquigráfica de las palabras que pronuncié; lo reconozco con toda franqueza.
El Flaco Agazzi, como hombre de diálogo, es apreciado y reconocido por el Partido Nacional. A veces en la democracia, así como en la vida, somos tan mezquinos que no utilizamos una de las palabras más hermosas que tiene el diccionario, que es «gracias». No decimos «gracias por tal cosa», «gracias por haber ayudado en tal otra», «gracias por una respuesta o un favor recibido». Creo que al Flaco Agazzi tenemos que decirle: «Gracias por su aporte a la democracia; gracias por su trabajo intenso en todos los cargos públicos que desempeñó», aunque no siempre estuvimos del mismo lado de sus razones, sino que, por el contrario, las más de las veces estuvimos enfrentados.
Quiero reconocer en forma pública que lo considero un defensor del sistema democrático, de la institucionalidad republicana. A lo largo de los años, en varias instancias –sin decirlo públicamente– se acercó para expresarme que estaba de acuerdo con mis palabras sobre tal cosa o con mi defensa de tal otra, o que no estaba de acuerdo con tal otra cosa que había expresado en el debate, siempre añadiendo el concepto de que lo decía porque creía –y cree, me consta– que para defender la democracia hay que defender a los partidos, y para defender la institucionalidad republicana y democrática hay que defender el vigor de esos partidos, para que sean fuertes y democráticos y así ensanchen la base de la república. Eso me lo decía en forma reservada, pero no me parece que exista motivo alguno para ocultar lo expresado, por lo que no creo cometer ninguna infidencia en ese sentido.
Es innegable que en estos momentos hay una rara mezcla –como decía un escritor– entre las «verdades» –entre comillas– que expone Internet y los populismos de cualquier signo; son dos grandes conspiraciones contra la democracia, que la ponen en riesgo y la cuestionan, que nos interrogan a quienes estamos aquí, en este marco de democracia al que llegamos por los votos de la gente y no por otra cosa. Creo que se debe reconocer que el señor senador Agazzi ha hecho un aporte vital en ese marco.
Otro diferencial del sistema político de nuestro país es que nosotros podemos estar juntos en cualquier lugar, relacionarnos y entrecruzar razones, aun en las más diametrales posiciones. Ese es un gran valor que en otras democracias no se da porque los adversarios no se pueden ver, no pueden estar juntos, no pueden compartir una reunión; incluso, muchas veces, las discusiones terminan de mala manera. Por eso la política es denostada y los políticos son criticados; se los considera el germen del descreimiento, el aliento a los populismos, a la pérdida de valores y a la pérdida del respeto. Eso es lo que no podemos permitirnos en el Uruguay. Y en la construcción de esos valores, nos consta que el señor senador Agazzi –hoy renunciante– ha colaborado decididamente.
Considero que es bueno que el Senado tenga estos ámbitos y que nos tomemos algunos minutos para reconocer a aquellos adversarios que se retiran –es su legítimo derecho– luego de haber contribuido al respeto democrático, al diálogo político y al concepto de república, muchas veces desgastado. Algunos hablan de la posdemocracia en función de pronunciamientos que se han dado en el mundo, cuestionándola de manera insistente.
Finalmente, complementando lo que ha expresado el señor senador Delgado y estando conteste con lo que han manifestado los señores senadores de todos los partidos políticos, en nombre del Partido Nacional nos sumamos al reconocimiento al señor senador Agazzi. Asimismo, con mucho afecto le pedimos que no se retire de la trinchera, aunque sabemos que no lo va a hacer porque estará allí defendiendo sus ideas, yendo para adelante y aportando pensamiento. Nadie precisa de estos sillones azules, más allá de que muchos sienten un enorme amor por ellos y son ilimitadas sus aspiraciones por ocuparlos, en una suerte de carrera en la que hay que llegar de cualquier manera. Le pedimos que no se retire de esta trinchera, que es la trinchera de su colectividad política y de la democracia.
También le digo que en ese peregrinar de plantar ceibos puedo colaborar con él y plantar un ceibo blanco que, más allá de sus espinas, huele bien.
SEÑORA AYALA.- Señor presidente: quiero compartir algo que siento.
He tratado de generar confianza en mí misma para calmarme un poco y poder hablar en este ámbito, pero hoy me volvieron todos los nervios. Siento nervios en el estómago y los vértigos me han amenazado. Pero comprendo lo que me pasa. He llorado, y lo he hecho más por mí y por este Parlamento, que por vos, Flaco. En realidad, lo que siento hoy es que parte de mi sustento –no en la militancia, sino en este ámbito–, mañana no va a estar. Sé que voy a poder contar contigo y que voy a poder llamarte, pero no es lo mismo que tenerte en la puerta de al lado.
Como los señores senadores sabrán, muchos le decimos «el Flaco Agazzi». Desde que entré el año pasado a este nuevo ámbito de trabajo y de militancia escuché que el Flaco se iba a fin de año, y ahora está concretando lo que dijo que iba a hacer. Todos sabemos –y él más que nadie– que el Flaco ha sido, fundamentalmente, un laburante, un estudiante, un deportista, un gurí de barrio –como los llamamos en mi barrio– que ayudó a su padre a construir la casa, que se dio tiempo para practicar el básquetbol, que le gusta andar en bicicleta y que hizo su carrera con gran esfuerzo, sacrificio y mucho tesón.
El Flaco fue un joven que se comprometió en la militancia estudiantil y luego en la política, pero más que nada en la militancia de la vida. En esa militancia siempre apuntó a la construcción de un país mejor, más justo y con una sociedad solidaria. Ese compromiso lo llevó a la cárcel en la época de la Dictadura, y luego al exilio. Tuvo que trabajar duro para mantener a su familia, pero nunca dejó de estudiar, de mantenerse y de avanzar en los conocimientos de su carrera y en todos los otros conocimientos que le fueron llegando en su vida; pero, fundamentalmente, nunca se apartó del compromiso de construir una Patria para todos.
Fue docente, pero siempre mantuvo la condición de militante, y lo expresado por algún señor senador que fue su alumno es prueba de ello. El Flaco se caracteriza por ser un ser humano austero, recto, constante y firme. Muchas veces parece inflexible y duro, sin embargo, nunca perdió –ni pierde– la ternura que lo hace sensible y solidario. Apuesta siempre al trabajo colectivo. Es sumamente metódico –lo vuelvo a resaltar– y en cualquier tarea que realice se manifiesta el orden y el método científico que tiene integrado a su vida y a su persona. Siempre insiste en que no se puede analizar una parte sin ver el todo. El otro día me decía: «No podés dejar de ver la cadena productiva». Sabe que en cada problema a resolver se deben estudiar las experiencias, no solo las propias y las ajenas, sino las nacionales y las internacionales. Según mi padre, «el Flaco no lee el diario; el Flaco estudia el diario».
El esfuerzo y la disciplina, junto con su perfil docente, son cualidades que siempre lo caracterizan.
Pero, sobre todas las cosas –y ya se dijo acá–, te puedo decir que sos un hombre que sabés escuchar. Quiero agradecerte esa condición porque no es una cualidad que la tengamos todos y, sin embargo, es muy necesaria en este momento. Así que te agradezco que sepas escuchar y que hayas sabido escucharme. Entiendo que te vas de esta función, pero sé que no te vas de las otras.
Este caballero de larga figura, el Flaco, entró alto y se va más alto aún.
Tal vez volverás a montar tu bicicleta para recorrer lugares, barrios, donde grupos de jóvenes y compañeros estén iniciando esa tarea de deshacer entuertos, levantar las banderas, tejer nuevos sueños y nuevas esperanzas, sin olvidar nunca que el Quijote y Dulcinea tienen que caminar juntos y que en la calle, codo a codo, serán mucho más que dos.
Iba a terminar aquí mi exposición, pero no lo quiero hacer sin saludar también a Daniel, el compañero que, si bien en lo físico no llegará a tu altura, no me cabe ninguna duda de que en las demás tareas, en el conocimiento, en el estudio y en los aportes, sí lo hará; por lo menos, pondrá todo su esfuerzo para estar a tu altura.
Muchas gracias a ti y a Daniel por aceptar ese desafío.
SEÑOR DE LEÓN.- Señor presidente: es difícil despedir a un colega como el señor senador Agazzi –a quien tanto aprecio y cuya trayectoria política tanto respeto–, por su compañerismo, por su enorme capacidad de trabajo y por la ayuda que ha significado para algunos de nosotros, que estamos haciendo nuestras primeras armas en el Parlamento.
El Flaco es un estudioso, un apasionado de los temas. En lo personal, puedo decir que se ha transformado en un líder de nuestra bancada, fundamentalmente para los que iniciamos esta actividad.
Tenemos sentimientos encontrados porque, por un lado, se va este enorme compañero, pero también ingresa una persona que conocemos desde hace más de treinta años y a la que le tenemos un enorme respeto; un compañero extraordinario en el trabajo, de quien conocemos su idoneidad, su responsabilidad y su compromiso. El Flaco sabe a quién deja en su lugar y creo que eso es importante para todos nosotros.
Cuando hace varios meses nos enteramos de que el Flaco se iba, algunos nos juntamos con él –aun sabiendo que no existía ninguna posibilidad, que la decisión era irreversible– para intercambiar y conversar sobre su decisión que, como se ha dicho acá, estaba más que meditada. Precisamente, nos quedamos con la tranquilidad de que era una decisión meditada, que se había tomado con mucha responsabilidad. Sabíamos que el Flaco daba un paso al costado acá, pero obviamente seguirá siendo parte fundamental de todo este proyecto político que se viene desarrollando en el país.
El Flaco ha sido un compañero permanente, un referente –tal como lo dijo el señor senador Berterreche– en los temas azucareros y del sector agropecuario. Sabemos de su compromiso permanente con el proyecto político. Coincidimos con la señora senadora Payssé en que el Flaco es unitario y siempre está en la búsqueda de la síntesis. Incluso, comentábamos con la compañera Payssé que en temas que han sido muy importantes para nosotros, el Flaco trabajó hasta altas horas y durante varios días en la búsqueda de la síntesis. Ese es Agazzi, ese es el Flaco y eso es lo que extrañaremos: su enorme capacidad unitaria, su compañerismo y su búsqueda permanente de síntesis.
Queda decirte que sabemos que seguirás en los primeros lugares, llevando adelante este proyecto político que se está desarrollando en el país y, por tanto, seguiremos contando contigo en esta bancada y en este trabajo parlamentario.
SEÑOR AMORÍN.- Señor presidente: siempre es un momento de tristeza cuando un compañero se va del Senado, sobre todo después de trabajar juntos tantos años. Lo venimos haciendo desde el año 2000, cuando Agazzi era un importante opositor y hacía interpelaciones que llamaban la atención. ¿Te acordás de las latas? Una vez el senador Agazzi llevó adelante una interpelación en la Cámara de Representantes –lo recordará la señora senadora Topolansky que era compañera, como también otros senadores presentes, y el propio presidente– y en aquellas bancas, mucho más chicas que estas, puso una cantidad de latas de conservas para demostrar que ingresaban al país artículos importados que competían con la producción nacional. Se siguen importando, pero es un comentario al pasar.
–Con este mismo tono hemos discutido durante 17 años. En realidad, siempre estuvimos los dos del mismo lado, y estoy seguro de ello porque los dos queríamos y queremos lo mejor para el país y para nuestra gente, a veces transitando los mismos caminos y otras andando caminos distintos. Lo que pasa es que suena y llama más la atención cuando vamos por distintos caminos. Y cuando fuimos por caminos distintos, por suerte tuvimos un adversario leal, frontal, inteligente y estudioso. Lo resalto porque las cosas mejoran cuando se puede discutir con lealtad y con enorme defensa de lo que uno cree que está bien.
Lo vamos a extrañar aquí, en el Senado, pero lo vamos a ver. Vamos a seguir enfrentados en otros lugares, discutiendo las mismas cosas y defendiendo las mismas ideas porque así debe ser, porque así se construye la democracia.
Yo tengo –sin duda– estima, afecto y respeto por Agazzi. Lo siento y lo quería decir. Estas sesiones a veces se hacen un poco largas, pero tenía la necesidad de decir estas cosas.
Reitero que esta es una despedida del Senado, pero por supuesto que la vida sigue, y la vida política sigue para el Flaco Agazzi. Seguramente vamos a encontrarnos defendiendo las mismas cosas que defendemos siempre. Y seguramente vamos a verlo estudiando a fondo, respetando al adversario, reconociendo una cantidad de cosas y otras no, como corresponde.
De manera que, fuera de este ámbito –como va a estar–, le deseamos toda la suerte que se merece, por su esfuerzo, por su trabajo, por su capacidad, por su inteligencia.
Nos seguiremos encontrando, no tengo la menor duda. Así que, ¡arriba! Mucha suerte.
SEÑOR PINTADO.- El señor senador Otheguy hablaba de sentimientos encontrados, y creo que esa es una buena síntesis. Por un lado, quiero manifestar mi profunda y radical discrepancia con la decisión tomada. Si lo miro desde el punto de vista del Cuerpo, desde el punto de vista de la bancada, tengo que discrepar. Ahora bien, por otro lado, siento la satisfacción no solo por encontrar la palabra cumplida –creo que eso, básica y mayoritariamente, está–, sino por el hecho de que se proclame que hay que abrir espacios a la renovación y a las nuevas generaciones y se lo lleve a la práctica. Esa es una decisión tremendamente valiente y difícil porque los que estamos acá –que, como decía el señor senador Larrañaga, tenemos muchas cosas en común y debemos reivindicar, cada vez más el valor de la política– sentimos que tenemos una misión importante que cumplir y, por lo general, creemos que lo hacemos mejor que los demás. De lo contrario, no estaríamos acá. Dar ese paso de ofrecer la oportunidad a una nueva generación para que empiece a hacer sus armas y abrir su propio camino es muy difícil; es una decisión muy valiente y respetable.
No me gusta contar anécdotas, pero voy a relatar una que pinta al Flaco tal cual es. Como los señores senadores saben, el Frente Amplio debate mucho y es salvaje, a veces, en las discusiones internas, fraternalmente salvaje. En cierta oportunidad teníamos un debate en el Comité Mendoza Amplio –ahí fue donde conocí al Flaco Agazzi– con él y tres personas más. Eran cuatro contra mí, porque así eran las cosas en aquel momento. Estaban Guillermo Álvarez –un debatidor de primera línea–, José Pepe Bayardi –otro más–, Pedro Balbi –un fuerte contendor desde el punto de vista político– y el Flaco Agazzi. Y nosotros –acá está el señor diputado Groba, que no me deja mentir, porque viene de la misma escuela que yo, nos desarrollamos en el mismo lugar– en el debate sindical nos preparábamos a muerte. Fue así, entonces, que metí en la mochila todas las herramientas ideológicas, los recursos de debate para un público que iba a ser adverso, a los efectos, por lo menos, de salir empatados.
SEÑOR MICHELINI.- Salir vivos.
SEÑOR PINTADO.- No; vivos, no, porque en ese sentido compartimos algunas colectividades en las cuales esos miedos no tenemos.
Y ¿qué nos encontramos? Yo esperaba que el Flaco fuera el que más oposición nos planteara. Sin embargo, encontramos un compañero que empezó a poner aceite a la discusión, y terminé mal porque, en vez de debatir sobre lo que nos diferenciaba, terminamos todos hablando de lo que nos unía. Y después que uno se va en la pasión, se da cuenta de que eso es lo más importante. El Flaco rescató eso: cuánto más nos une, que lo que nos separa.
Esa condición de llevar la discusión a esos términos me enojó mucho en el Senado porque los señores senadores saben que soy muy partidario del diálogo, pero también soy pasional a la hora del debate, y cuando estamos discutiendo enfervorizadamente, quiero más leña. Pero el Flaco te ponía esa paz, esos puentes, y uno decía: «¿Adónde va este hombre?». Esto, en definitiva, tiene que ver con lo que señalaba el señor senador Larrañaga: hay un valor, que es el cultivo de la política, mucho más importante a preservar entre todos que el ejercicio dialéctico que a veces hacemos para, como decía Pedro Balbi, dejar estampadas nuestras palabras en el libro más clandestino que tiene el país, que son las actas del Parlamento.
Creo que fui descubriendo en el Flaco Agazzi una condición que no es fácil de ejercer. El Flaco es consciente de que el uso de las palabras por parte de los actores políticos, así como de los periodistas, tiene el potencial de hacer mucho más daño que lo que construye. Y siempre se cuida de que sus palabras no sean utilizadas como un arma para hacer daño al que piensa distinto. Siempre hace ese esfuerzo metódico por intentar, con esas palabras, construir, aun en la discrepancia, lo mejor que podamos sacar de nosotros mismos en beneficio del país. A veces se nos va la moto, como se dice, y no tenemos en cuenta las consecuencias que tiene una palabra que busca un efecto y termina haciendo un daño enorme en los demás. Esto es algo que hay que tener presente, mucho más en un tiempo en que la política está cuestionada y en que algunos pretenden seleccionar gerentes, en vez de elegir presidentes. Esta es la amenaza que tenemos todos y a veces proviene de nuestros propios errores, de los que el Flaco siempre intenta prevenirnos en ese cuidado de la pasión.
Por eso, señor presidente, no siento que esté despidiendo al Flaco Agazzi. Hay mucha lucha política que nos queda por librar. Hay muchos campos, en la batalla de ideas que nos queda, por dar y recorrer. Y hay mucha gente a la que, juntos, tenemos que escuchar, porque siempre vale más poner la oreja, que abrir la boca. Entonces, no estamos despidiendo al Flaco Agazzi, sino simplemente le estamos diciendo: «Hasta luego. Nos seguimos viendo en otros campos de la lucha popular».
SEÑOR LORIER.- Señor presidente: hay una frase que dice que no se puede ver lo que está lejos sin apreciar lo que está cerca. Sin cordialidad, sin aproximación cordial a los hombres y al paisaje, no se ve nada. Esta es una frase de Luis Pedro Bonavita que, creo, aplica muy bien a uno de los rasgos más salientes de nuestro querido compañero Ernesto Agazzi: su cordialidad, su capacidad de vincularse con todos nosotros –y cuando digo «todos nosotros», abro las fronteras partidarias– de una manera tremendamente humana, cercana, comprensiva, receptora de las demás ideas. Pero con una capacidad de expresar esa cordialidad unida a otro rasgo de su carácter, porque no debemos confundir cordialidad con falta de firmeza en los principios, con falta de determinación para defender lo que se piensa con hechos concretos y, por supuesto, también en la batalla de ideas, que es tan necesaria e inevitable.
Desde ese punto de vista, él supo estar cerca del paisaje y de los hombres. Supo plantar ceibos, recorrer caminos en bicicleta y vincularse con los seres humanos. Siempre lo recuerdo –porque nos hemos encontrado en muchos comités de base– acompañado por su señora, que me parece que también es una protagonista importante y unida muy estrechamente a la figura de la que estamos hablando. Él pudo ver, en este mundo tan complejo, donde las realidades son imprevisibles, donde todos estamos inquietos por lo que nos puede deparar el futuro, porque unió todas esas capacidades: el estar muy cerca de la naturaleza y de los hombres, sobre todo de los más humildes de este país. Este es otro aspecto que no se puede perder en estas caracterizaciones: su capacidad de vincularse a los más necesitados, a los menos privilegiados. Creo que nos ha demostrado que ve lejos, que ha tenido la capacidad de ver más allá al unir estas dos características.
Por lo tanto, estamos seguros de que se va a sentir su alejamiento de este Cuerpo, de esta parte de la institucionalidad uruguaya, pero también estamos seguros de que va a continuar militando, porque mujeres y hombres como él nunca abandonan la militancia, jamás se jubilan, y hasta el último día, hasta el último aliento, luchan por lo que creen es esa sociedad del pan y de las rosas que tendrá que alumbrar.
Nos hemos enterado de que va a continuar en las filas de su grupo político, formando a mujeres y hombres, que tanto se necesitan, para que transiten los difíciles caminos de la actividad política. Creemos que eso será un plus, un gran aporte, porque donde le meta no más que un cachito de esa cordialidad que supo sembrar toda su vida, no habremos perdido nada, sino que estaremos ganando a generaciones que van a venir con esa capacidad. Pero, en lo personal, sí queremos decir que te vamos a extrañar mucho, Flaco Agazzi.
SEÑORA MOREIRA.- Esta es la crónica de un retiro largamente anunciado y, como recordamos ayer tantas veces con respecto a Seregni, hacer lo que se dice va de suyo en el caso de Agazzi.
Muchos de nosotros reaccionamos furibundamente cuando nos enteramos. Yo, en particular, le dije que era una mala decisión. Me río porque uno pensó en su bancada y el Flaco es un todoterreno, es capaz de discutir la normativa de la Cámara de Senadores luego de estudiarla punto por punto, como los temas de su especialidad. De manera que, pensando en el Frente Amplio –ya lo dijo el señor senador Pintado–, muchos de nosotros reaccionamos mal. Sin embargo, al mismo tiempo, la altura de sus razones es muy encomiable porque renunciar a una banca en el Senado para dar paso a nuevos compañeros, para producir la renovación generacional, es un hecho –supongo– casi inédito, pero de una altura política muy importante. La política precisa savia nueva, y las nuevas generaciones tienen nuevas ideas, nuevas energías, nuevas sensibilidades y nuevos saberes porque los saberes de una generación no se transmiten a otra. Cada generación tiene su saber para aportar.
Nos enfrentamos a esta decisión con ese sentimiento de estar en desacuerdo, por nuestra bancada, porque Agazzi es un todoterreno, porque estudia mucho y porque, además, es extremadamente responsable.
Quiero decir algunas cosas porque compartí muchos años en la «bancadita» de la 609 con Agazzi, pero también estuve con él en algunas luchas que fueron muy importantes en el período pasado. Puedo mencionar, por ejemplo, la ley de regulación del cannabis. En ese caso el Flaco estudió hasta el tetrahidrocannabinol y toda la farmacología asociada al cannabis, unos saberes ocultos para mí. Trabajamos denodadamente –meses, meses y meses– sobre la ley de reproducción humana asistida –hoy ya nadie parece acordarse de esa ley, que consagró derechos importantes para este país– y trabajamos juntos en la despenalización del aborto, también mucho tiempo. Quería mencionar esto para recordar su contribución a las leyes de este país que no tienen que ver con los temas agrarios.
Pero, además, Agazzi era un gran defensor de la didáctica ciudadana. Cada vez que aprobábamos una ley decía que había que explicarla en cada comité, e insistía en ello en cada rendición de cuentas y en cada presupuesto. El Frente Amplio nunca terminaba de acometer esa labor de pedagogía ciudadana, pero lo quiero destacar porque era un rasgo de su perspectiva sobre la manera de acercar la política al campo ciudadano: la idea de que los legisladores teníamos que ir a explicar las leyes, sus consecuencias y sus impactos, y de que por lo menos el Frente Amplio debía hacer eso con sus militantes.
Aquí se resaltó mucho otro rasgo de la personalidad de Agazzi y yo lo voy a decir con otras palabras. Aristóteles decía que la principal virtud de un político era la templanza. La templanza era como el equilibrio de las pasiones y la razón, pero también era el equilibrio entre las pasiones, entre el amor y la ira –que son componentes esenciales de la pasión política– y entre las razones. Y me parece que Agazzi nos ha dejado una lección de templanza en su trayecto político y, en lo que a mí respecta, en su trayecto parlamentario. Hemos tenido discusiones encendidas, como decía el senador Pintado, pero Agazzi era el que venía a golpear la puerta después. Eso también lo hemos vivido varios.
También quiero decir que la vida de las personas no se mide solo por sus logros, sino también por sus renuncias. No es la primera que Agazzi hace, pero es ejemplar. Creo que en la perspectiva de la vida de una persona tendemos a sobredimensionar los logros, pero las renuncias y los no son tan importantes como los logros. Y eso es lo que él hace ahora: renunciar, que no es truncar su carrera parlamentaria –en realidad, no es una carrera, es un itinerario, una biografía–, sino cerrarla y cerrarla bien. Así como la muerte no trunca la vida, sino que la cierra, también uno va cerrando las cosas, y él las cierra con su dignidad, con su elegancia, con su cordialidad y con su templanza.
Así que vamos a extrañarlo; sigo creyendo que es una mala decisión, pero al mismo tiempo es una buena decisión porque –como dijo alguien– hoy hay que dar la bienvenida a esta casa a quien lo reemplaza. Hay que combinar esta elegía que es la despedida con la bienvenida al joven compañero que lo sustituirá y que estará afuera esperando para entrar.
SEÑOR PARDIÑAS.- En primer lugar, queremos sumarnos a las distintas expresiones vertidas ante la decisión del compañero Agazzi, con quien tenemos una larga trayectoria compartida en diferentes ámbitos de trabajo, de discusión y militancia, en que fuimos conociéndolo. Durante unos cuantos años trabajamos juntos en la Facultad de Agronomía y allí pudimos apreciar y reconocer su trabajo; él es de esos compañeros que cuando asume una responsabilidad o un compromiso lo cumple y lo desarrolla con una rigurosidad que tal vez sea fruto de su formación profesional, que compartimos, que está más específicamente orientada al análisis científico y al estudio.
Por eso creo que hoy, en este ámbito, se está generando un elemento que nos ayuda a tener a Agazzi presente: esta decisión de renuncia genera este debate e intercambio político. Esto nos hace valorar algunas cosas y nos permite ver la importancia y el peso que tienen en la construcción del país y de esa justicia social en la que queremos avanzar, así como en la construcción y profundización de la democracia. Acá se han mencionado los valores que tiene nuestra democracia, y este es un aspecto que hoy quiero rescatar. Al igual que otros compañeros, en determinado momento el señor senador Agazzi tuvo que irse del país, y esa fue una expresión de compromiso y responsabilidad similar a la que hoy está adoptando; lo hizo para proteger y generar caminos y alternativas que permitieran superar lo que en aquel momento ocurría en el país. Y hoy hay que destacar el hecho de que todos los partidos políticos estemos reconociendo valores y actitudes en un senador del Frente Amplio y rescatando el compromiso del diálogo y del debate. A veces decimos que el diálogo no implica un debate, pero eso justamente está en la base de la discusión política. El diálogo político se sustenta también con el debate. Entonces, es importante tener presente que el hecho de que el sistema político todo salude y despida al compañero no significa desvalorizar al sistema; por el contrario, implica signarlo con esa cruda realidad de reconocernos en nuestras diferencias, lo que demuestra tener respeto por el otro. Esa es la profundidad que queremos seguir construyendo para el sistema democrático.
Este es un ejemplo claro de que hoy puede llevarse a la práctica efectiva lo que muchas veces plantean los encendidos discursos de tribuna: la renovación, que ocurre por decisión personal del compañero Agazzi, pero creo que también por decisión política de su propio colectivo.
Finalmente, quiero rescatar las decisiones personales no supeditadas a un colectivo, sino construidas en colectivo. Creo que debemos ayudar a seguir sembrando ese valor en nuestra sociedad, porque es la forma de abonar un camino de respeto, de crecimiento, para lograr una contracultura que supere el individualismo reinante o las grandes apetencias de algunos que creen que individualmente se puede conquistar el mundo. Debemos tener la humildad de reconocer que va a ser mucho más fácil esa conquista si la hacemos trabajando colectivamente junto a los hombres y mujeres que necesitan construir un país mejor.
Así pues, saludamos al Flaco Agazzi por su aporte, por lo que ha sembrado y seguirá sembrando, y le damos la bienvenida al colega Daniel Garín, con quién coincidí en la Facultad de Agronomía, quien estoy seguro que también será de enorme aporte para nuestra bancada.
SEÑOR BESOZZI.- Gracias, señor presidente.
La verdad es que no podía dejar pasar la oportunidad de decir algo sobre el Flaco Agazzi con todo cariño.
En primer lugar, me hago eco de todas las expresiones vertidas en sala y quiero destacar la humildad y la grandeza que significa dejar lugares y no sentirnos indispensables. Creo que eso le hace bien, no solo al Frente Amplio, sino a todo el sistema político. Sé que el Flaco va a seguir trabajando desde otro lugar, pero esta decisión habla muy bien de él, que deja su lugar al amigo Garín que sabrá suplirlo de la mejor manera.
Voy a contar una anécdota de cómo conocí al Flaco Agazzi, en otra faceta que no era la legislativa, sino la ejecutiva. En 2005, siendo intendente –no sé si el Flaco se acuerda– me anuncian que a Soriano iba a venir a hablar conmigo el subsecretario de Ganadería, Agricultura y Pesca. Yo pensaba: «¿Qué macana me habré mandado ya, tan rápido, que viene el subsecretario de ganadería –de un país productivo– a un departamento como el nuestro que, realmente, es muy productivo?». Él avisó un lunes que venía y llegó el martes –no te conocía porque, si bien tenía bastante claro los cargos políticos a nivel departamental, no pasaba lo mismo a nivel nacional; yo estaba en un Gobierno blanco y eras de un Gobierno con clave frenteamplista, con toda la manija que podía haber en ese momento–, llegaba a Soriano el subsecretario Agazzi a hablar conmigo. Me dicen: «Llegó Agazzi», y veo a este personaje de boina, subiendo la escalera. Enseguida pensé: «¡La pucha, si usa boina es del cuadro!». Y realmente, no me equivoqué. Lejos de comprobar lo que algunos me decían que me iba a decir –o lo que yo me daba manija–, él venía a una reunión con la asociación o la agropecuaria de Soriano –no recuerdo bien–, a ponerse a las órdenes y a visitar al intendente. Conversando con él, pude ver que eran muchas más las coincidencias con el Flaco que las diferencias. Así fue que lo conocí.
Cuando vengo a esta casa para actuar en el Poder Legislativo me encuentro con la misma persona: el Flaco Agazzi mediador, tratando de ver las coincidencias más que las diferencias, y esto habla muy bien de una persona.
Por supuesto que me da lástima que se vaya, vamos a tener que laburar mucho más porque el Flaco, como se ha dicho acá, es un gran estudioso –supongo que no vas a abandonar el estudio de la ley de riego; es más, me imagino que vamos a seguir consultándote porque sos un gran estudioso de todos los temas–; también me ha tocado compartir con él instancias referentes a la salud y me impresiona ver que, más que ingeniero, de a ratos parece médico y eso es porque realmente estudia los temas.
Vamos a extrañar varios aspectos de su persona, como su andar por los pasillos, su boina, pero sobre todo el diálogo.
No sé si vos te acordás de una oportunidad en que ibas a Soriano a hacer política y tuviste la delicadeza de llamarme para decirme: «Mirá que voy a estar haciendo política en el departamento». Nadie tiene por qué hacerlo, pero el Flaco levantaba el teléfono y me decía: «Mirá que voy a estar con el Frente Amplio en tal club»; era increíble.
Seguramente, vas a seguir manteniendo la grandeza que tenés porque es tu forma de ser y, seguramente, vas a seguir siendo un hombre de consulta de tu partido y –¿por qué no?– de otros que podamos precisar de tus conocimientos.
También vamos a extrañar las nueces que nos trae. No sé si se han dado cuenta de que dos por tres distribuye nueces; no sé de dónde las saca.
SEÑOR AGAZZI.- Del árbol de Berterreche.
SEÑOR BESOZZI.- He sabido comer de esas nueces.
Estamos despidiendo a un ser humano con el que, por supuesto, tenemos diferencias, pero que ha sabido ganarse el cariño de todos nosotros. Así tiene que ser en esta actividad que no es fácil, donde son más las verdes que las maduras. El sistema político uruguayo sigue siendo un ejemplo para el mundo, para Sudamérica, por la forma en que nos tratamos unos con otros.
Muchas gracias, señor presidente. Flaco: descansá mucho, pero no te vayas demasiado lejos.
SEÑOR MARTÍNEZ HUELMO.- Obviamente, esta carta de renuncia del querido Flaco Agazzi, del senador Agazzi, nos podría conmover en uno u otro sentido, tal como se ha expresado en sala. Desde hace tiempo conocíamos la determinación que había tomado, pero lo primero que debemos decir es que es un tema muy pensado y reflexionado. Por lo tanto, no podemos tener ninguna contrariedad en esta decisión. No se trata de una improvisación, porque además iría absolutamente en contra del rigor científico que ha mantenido Agazzi –como se ha expresado aquí mismo– en la práctica consuetudinaria de casi todos los menesteres de su vida. Sin ningún lugar a dudas, es un asunto muy serio y quiero analizarlo desde el punto de vista de la institución. Digo esto porque, obviamente, con Agazzi tenemos un origen político diferente e, incluso, quizás, una filosofía política histórica distinta. Desde hace muchos años estamos trabajando juntos en un marco de amplísima comprensión, en el Espacio 609.
–Yo pertenezco a una generación a la que, en un momento dado, se le escurre la vida democrática de sus prácticas. Justamente, en el día de ayer, en el centenario del nacimiento del general Seregni recordábamos cómo fue esa vuelta a la vida institucional. Creo que ese retorno de aquello que se nos escurrió es lo más importante que ha pasado en cincuenta años, aún más quizás –podría decir– que la llegada al Gobierno de un partido que no es de los históricos del país. Ese sería el único fenómeno político que podríamos cotejar.
Debo decir que este es un tema muy serio porque Agazzi ha sido un honrado y honorable servidor de este poder del Estado que en determinado momento se le escatimó a los uruguayos. Creo que este es un tema muy serio porque hace, también, a la calidad del Parlamento. Nuestra agrupación política siempre ha tratado –como todos los partidos, obviamente– de llevar a sus escaños a personalidades de la talla del ingeniero Agazzi. Estamos seguros de que no nos equivocamos cuando compartimos y apoyamos su actividad política y cuando nuestra agrupación lo propuso –hace larga data– para los escaños parlamentarios por sus muchas condiciones, como el fervor republicano, el talento, la fidelidad a sus ideas, que no son menores a la hora en que una casa política decide escribir el nombre de alguno de sus militantes como postulantes al Parlamento, a este poder del Estado, que no es cualquier cosa, sino que es el horcón del medio de la democracia. Si no hay Parlamento, la democracia es un cuento y, por lo tanto, es un poder consustancial al sistema democrático. Todo el mundo habla de democracia, pero si no existe esta casa no hay democracia; esto lo aprendí la noche del 27 de junio de 1973. Por eso, en lo personal, la presencia de Agazzi en nuestra bancada ha sido galvanizadora, una presencia con plástica política, con visión política de las cosas que hay que llevar adelante. A veces se trató de decisiones muy graves que podían llevar a escorar la nave, a partirla, pero él, con su tolerancia y su talento político –sin lugar a dudas– supo coadyuvar a que nuestra nave, el Frente Amplio, siempre llegara a buenos resultantes en el ejercicio de las políticas de gobierno. Obviamente, también lo hizo desde la oposición, pero mucho más en estos tiempos en que somos gobierno.
Por lo tanto, señor presidente, es desde este punto de vista y con este enfoque que yo veo esta renuncia. Obviamente, tengo sentimientos encontrados –como los tendrán muchos compañeros y legisladores–, pero ratifico que es una decisión reflexionada porque Agazzi no hace casi nada de manera irreflexiva en materia política. Eso lo valoro. Además, tal como se ha dicho, no abandona la política, y eso para mí es muy importante porque va a estar junto a nosotros en el quehacer cotidiano. Desde ese punto de vista es que analizo y explico este asunto, que me parece que para nuestra bancada es radical y de mucha importancia.
Muchas gracias. ¡Vamos, Flaco!
SEÑOR PRESIDENTE (Guillermo Besozzi).- Tiene la palabra.
SEÑORA ALONSO.- No voy a reiterar cada palabra, pero sí voy a reafirmar cada concepto vertido por todos los compañeros de todos los partidos en los que me siento reflejada.
Simplemente quiero dejarle mi abrazo, saludarlo y agradecerle por varias enseñanzas que me ha dado, a pesar de pensar bien distinto. Sobre todo, me enseñó a pelear por aquellas cosas en las que se cree profundamente y con las que se sueña de manera convencida.
–Pero quiero agradecer también su originalidad. A propósito, voy a recordar una anécdota que leí hace un tiempo –no del senador Agazzi, sino del estudiante de Agronomía–, que cuenta que en la lucha, en la pelea por el presupuesto universitario, los estudiantes de Agronomía fueron a manifestarse a la plaza de Cagancha y habían llevado una vaca, a la que ordeñaban para convidar con leche a los vecinos que se acercaban allí a escuchar. Por suerte, no nos trajo una vaca al recinto. Parece que la vaca fue la única que quedó en la plaza de Cagancha, porque llegó la Guardia Republicana y se llevaron a todos.
Lo bueno de la anécdota es que nos habla del profundo convencimiento de sus luchas. Al senador Ernesto Agazzi, de profundas convicciones, al Flaco Agazzi, con su boina y sus piernas largas, mi más sentido y fraterno saludo. Seguramente lo encontraremos en muchas instancias de la vida.
Gracias, señor senador; gracias, señor presidente.
SEÑORA TOPOLANSKY.- Señor presidente: no soy de hacer este tipo de homenajes, pero en esta circunstancia quiero poner de manifiesto algunos conceptos.
Esta decisión sobre la que estamos conversando –estoy segura de que el Flaco me va a avalar en lo que digo– no la tomó individualmente, el Flaco sería incapaz de actuar así. Es una decisión colectiva, del sector al que pertenece. Si el jueves pasado, cuando se reunió nuestro comité ejecutivo, hubiéramos decidido decirle al Flaco: «Rompé la renuncia y seguí», él seguiría. Lo conocemos muy bien.
Esta decisión colectiva nació en esa insalubre tarea –quienes ocupan sus bancas en esta cámara podrán entenderme– de confeccionar una lista. Todos pasamos por eso. Siempre tuvimos un problema con Agazzi pues nunca quería estar arriba de la lista, sino que prefería ocupar los lugares de más abajo. Esa contraflecha lo pinta de cuerpo entero.
Cuando nosotros confeccionamos esa lista pensamos en los recambios porque –como se expresó antes– es algo de lo que muchas veces se habla, pero después no se concreta. De modo que esta decisión se tomó luego de una larga planificación y el propio Agazzi participó de esas discusiones, como miembro de la dirección de nuestro sector. Así fue como planificamos, también, incluir la mayor cantidad de compañeras que pudimos –hemos cumplido esa cuota con creces– y hoy tenemos como diputada, en representación del interior, a la mujer más joven de este Parlamento.
Estas decisiones son difíciles de tomar. Entiendo todos los argumentos esgrimidos, pero también les quiero decir a los compañeros del Frente Amplio, así como a los demás senadores, que no se crean que después de la renuncia y de quitarse la pesada mochila, la responsabilidad de ser senador de la república, vendrán unas vacaciones y un trabajo livianito. Nada de eso. Le hemos encargado otra mochila tanto o más pesada que la que tenía: la formación política de los militantes, para lo que se requiere estudio, rigurosidad, metodología, compromiso y calidad docente. Por esa calidad de formación de militantes, en mi opinión, tendremos una mejor calidad de política, fortalecimiento de partidos –supongo que estaremos todos de acuerdo con este concepto–, lo que finalmente se va a traducir en la población, en nuestro accionar, en llevar adelante nuestras ideas.
De ahora en más, Agazzi será el responsable de la formación de los militantes de nuestro sector. Incluso, le hemos propuesto al presidente del Frente Amplio que integre también la comisión de formación de nuestro partido político. ¿Tiempo? Es lo que le va a faltar, porque esa tarea en el 2016, en un mundo globalizado, lleno de información, pero falto de análisis, de teoría y de fundamento, en que a veces se piensa en clave de los ciento y pico de caracteres de Twitter y nada más, es una tarea y un desafío muy grande e importante con relación a las características de nuestra población.
Por todo lo expuesto, y porque en realidad va a seguir trabajando y ayudándonos, no lo despido. Además de decir que le hemos encomendado una changa mucho más difícil, me interesa dejar la siguiente conclusión porque me parece importante en el devenir político de una persona: todos los lugares de militancia, si se pone el alma, rinden sus frutos, todos tienen su valor. Es la sumatoria de los lugares la que da el resultado final.
Es necesario preparar las huestes porque los desafíos son muy grandes. Acá está el instructor.
SEÑOR CAMY.- Señor presidente: voy a ser muy breve.
Han hablado diecinueve senadores y he procurado seguir con atención lo que ha dicho cada uno y, al mismo tiempo, releer la nota que tenemos sobre la banca, en la que el senador Agazzi formaliza su renuncia. Sintéticamente, expresa tres conceptos que referiré a continuación.
En principio, se dirige al coordinador de bancada en términos de «saludos respetuosos y fraternos», expresiones que han sido el común denominador de todos los senadores que han hecho uso de la palabra para referirse a la persona del senador Ernesto Agazzi.
Luego, habla de principios y razones y de que siente que ha trabajado en la búsqueda de lo que cada uno piensa que es lo mejor para el Uruguay, o sea, para todos.
Termina con un párrafo en el que alude a que en el sistema de partidos políticos lo que prima son las ideas y la política, no las discusiones personales, que poco sirven para el bienestar de nuestro pueblo. Pienso, sin temor a equivocarme, que los diecinueve senadores que han participado de esta sesión han definido de distintas maneras y con diferente énfasis ese concepto. Quiere decir que el senador Agazzi puede estar conteste con que ha cosechado lo que intentó sembrar.
No quiero hablar en términos políticos porque me representan quienes hablaron por mi partido, pero sí hacer una referencia personal.
Quien habla era muy joven, tenía 29 años, cuando el senador Jorge Larrañaga le confió la representación del Partido Nacional en la vicepresidencia del Instituto Nacional de Colonización, en el Gobierno del doctor Jorge Batlle. Recuerdo claramente sus palabras: «Te confío esa responsabilidad porque te tengo fe para que recorras las 193 colonias del país y abras las 4500 porteras». Asumí el desafío con los bríos y el entusiasmo propios de esa edad, casi creyendo que todo era posible, en un momento de mucha dificultad para el Uruguay.
Conocí a Ernesto Agazzi porque un amigo, Luis Reyes, gran militante del Frente Amplio en la ciudad de Libertad, a los dos o tres días me llamó y me planteó un desafío. En la capilla del pueblo Rafael Perazza habría una reunión –no recuerdo si el MPP estaba constituido; el senador Agazzi me acota que sí–, para discutir el tema de la tierra. Me preguntó: «¿Te animás a ir?». A lo que contesté: «¡Cómo no!». Y fui. A partir de ahí, recuerdo por lo menos tres o cuatro visitas del senador Agazzi al despacho del Instituto Nacional de Colonización con un gran legislador que tuvo el departamento de San José, el doctor Heber Sellanes, igualmente interesado en los temas de la tierra y de la producción. Aprendí mucho con el senador Agazzi, porque conoce estos temas y le importan muchísimo. Sobre algunos puntos pensábamos igual y, en otros, teníamos discrepancias, pero en verdad es la persona con la que he hablado estas cuestiones con mayor profundidad. Hemos intercambiado opiniones sobre la modalidad del uso en común de la tierra; discutimos respecto a la situación ideal de tenencia –para mí, es la propiedad privada, pero él tenía matices– y también sobre aspectos que tienen que ver con la escala de producción para, a partir de ahí, definir la aplicación de la Ley n.º 11029.
Recuerdo que en 2006, año en que hice una suplencia al entonces senador Abreu, el también entonces senador Da Rosa era titular y presidente de la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca. A raíz de la presentación de un proyecto de ley vinculado al repoblamiento de la campaña, tuvimos una reunión con el senador Larrañaga, el entonces ministro Mujica y el subsecretario Agazzi en la sede del ministerio. Debo destacar que fue una de las ocasiones en que hubo consenso, en que pensábamos prácticamente igual, salvo por un matiz, por el que se introdujo una modificación al proyecto de ley en la Cámara de Representantes, pero de hecho coincidimos en la importancia de la iniciativa y fue respaldada.
Por mi actuación en el Instituto Nacional de Colonización, puedo decir que este, en 2001, tenía un 80 % de morosidad, que hacía catorce años que recibía la asistencia de rentas generales y que, en virtud de la crisis que vivía el país, se evaluaba su cierre. A partir de la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca de la Cámara de Representantes, se generó un ámbito en el que participaron la Universidad de la República, la Asociación de Funcionarios del Instituto Nacional de Colonización, la Asociación de Colonos del Uruguay y la Comisión Nacional de Fomento Rural. El Directorio del Instituto Nacional de Colonización decidió no participar en esa instancia, pero quien habla resolvió hacerlo.
Luego de mencionar todas estas instancias de trabajo, coincidiendo con las manifestaciones de los senadores que me precedieron en el uso de la palabra, quiero expresar al senador Agazzi mi respeto, sustituyendo la referencia personal afectiva –que por supuesto es válida– y de comunidad de trabajo, por un homenaje que considero todavía más justo: el reconocimiento por cómo ha trabajado en todos estos temas, su gran interés y lo mucho que he aprendido junto a él. Incluso, cuando discrepamos, siempre lo hemos hecho con gran respeto y consideración.
Deseo a este Senado el mejor de los éxitos con quien sustituya al señor senador Agazzi, el mismo que tuvimos con él en los ámbitos que compartimos, gracias a los valores a los que hice referencia.
SEÑOR COUTINHO.- Señor presidente: a pesar de que el señor senador Larrañaga dijo que nadie lee la versión taquigráfica de las sesiones, no quisiera quedar fuera de ella el día en que el señor senador Agazzi renuncia al Senado, en una sesión en la que todos los senadores hablaron desde el corazón.
Hoy no nos importó que nuestras exposiciones fueran extensas –muchas veces estamos atentos a esto y preocupados por cuántos senadores van a hablar para que todo sea mucho más ágil e intenso–, todos hablamos distendidos, desde el corazón y con el sentimiento de que es un día importante para el ámbito político del Uruguay. Como bien decía anteriormente el señor senador Larrañaga, eso es algo que nos diferencia, por ejemplo, de Argentina o de otros países de América Latina. Es importante que nuestro país no pierda esta característica y que siga valorando el hecho de que nos consideremos adversarios pero no enemigos.
Comparto lo que se ha dicho aquí en el sentido de que con la renuncia del senador Agazzi se va un gran político, pero, principalmente, una buena persona. Si todos trabajamos en ese sentido y priorizamos los valores de la persona, lo demás es un aprendizaje. Uno puede ser mejor o peor político, pero ser una buena persona es algo que se trae y el Flaco lo es: amigable, estudioso y, principalmente, generoso y buen ganador. A quienes pertenecemos a los partidos fundacionales, en este siglo nos ha tocado vivir la llegada al Gobierno de nuestro país, por primera vez, de un partido no tradicional, en el que el senador Agazzi ha sido un protagonista muy importante. Y hay buenos y malos ganadores, pero Agazzi es un buen ganador y, ante todo, de mano tendida.
En lo que respecta a temas familiares y privados, nadie me ha contado sobre la dureza de la cárcel por pensar distinto o sobre el exilio –lo viví por parte materna–; y sé que eso puede generar muchas cosas. Sin embargo, el senador Agazzi es una persona sin ningún rencor, que siempre mira para adelante.
Por eso, no quería dejar pasar la oportunidad de participar en este homenaje –sabía que a nadie le iba a molestar que se extendiera un poco más–, en un día tan importante para el señor senador Agazzi, y manifestar que, como todos, considero que en el día de hoy se va un gran político, pero, principalmente, una buena persona.
SEÑOR PRESIDENTE.- Antes de ceder el uso de la palabra al señor senador Agazzi, pido al Cuerpo que haga una excepción porque me gustaría pronunciar algunas palabras.
En realidad, lo que uno siente son ganas de votar negativamente la nota de renuncia del señor senador Agazzi. Desde mi perspectiva, que es diferente a la de todos mis compañeros del Senado, puedo decir que Agazzi es el senador que más escucha –como bien se dijo– pero también es uno de los más escuchados. Tiene una pureza y una generosidad que, si uno no conociera su trayectoria, a veces podrían confundirse con ingenuidad, pero lo cierto es que, en su profundo sentido, esa pureza y esa generosidad se convierten en sabiduría.
Agazzi es un gran compañero, de esos que no faltan en los momentos más difíciles; lo digo por experiencia propia. Fue deportista, es científico, es académico, es militante, es frenteamplista, es senador, es tupamaro. Al igual que otros senadores, no creo en esa nota de renuncia que alega que se va por motivos personales; es un pequeño engaño. Quienes conocemos su trayectoria sabemos que nunca, jamás en su vida, antepuso motivos personales.
Quiero hacer un reconocimiento especial a su señora, que en este momento está allí, en la barra, y que si bien físicamente, al lado de Agazzi, es muy chiquita, debe ser enorme para aguantar lo que ha aguantado y para ser la compañera que ha sido a lo largo de su vida.
Para terminar, quiero decirles que tengo un hijo que está estudiando Agronomía y que me gustaría –de verdad– que fuera como el señor senador Agazzi: que tuviera esa integridad y que mirara siempre hacia adelante. Comparto lo que escribió Pepe en la carta que mandó: es un prototipo de hombre nuevo que, como tal, es escaso.
Creo que puedo expresar el sentimiento de muchos y el mío propio si, para terminar, pronuncio una frase que no tiene nada de malo: «¡Habrá patria para todos, Flaco Agazzi!».
SEÑOR AGAZZI.- Señor presidente: esto era para considerar una solicitud de renuncia, ¡y terminan cargándome más la mochila! Así que estoy condenado.
–Capaz que mi renuncia sirvió para hablar de muchos temas relevantes que no tenemos oportunidad de discutir habitualmente, como la importancia de la democracia, de los partidos, de la honestidad de las personas y de hacer lo que se dice. Algunos de esos conceptos tienen que ver conmigo, pero otros tienen que ver con reflexiones que los señores senadores tenían ganas de hacer. De modo que estoy contento de haberles brindado la oportunidad de hablar de todos esos temas. De todas maneras, todo esto me parece un poco exagerado.
Como ya se ha dicho, no renuncio por una cuestión personal sino –como se dijo acá– luego de una decisión meditada pero además programada, porque por algo será que quien ocupará mi lugar cuando yo me vaya es quien es. Se trata de un compañero que tiene compromiso político y formación pero, además, veinticinco años menos que yo. Hay que ir haciendo esto.
Todas las organizaciones políticas tenemos que pensar cómo mejorar nuestro funcionamiento y, en ese aspecto, algo importante es abrir espacios internamente y también para actividades externas.
Decía Constanza que las generaciones nuevas tienen sentires y saberes distintos pero, además, ven el mundo de manera diferente. Entonces, me parece importante abrir espacios sobre todo para aquellos que empezaron a militar después de la Dictadura. Nosotros, que somos militantes de antes, quizás tengamos nuestros saberes y nuestros sentires, pero son de otra época. No es ninguna culpa; simplemente es una constatación objetiva. Creo que tenemos que ir dejando los lugares para que avancen los nuevos compañeros.
Tuve el privilegio de que me dieran responsabilidades –las visualizo como oportunidades– en el Poder Ejecutivo y en el Poder Legislativo. Siento que aprendí que los puestos, los cargos, los sillones, como decía el señor senador Larrañaga –que no son nada cómodos, aunque muchos crean que sí–, no son nuestros –sé que esto tiene interpretaciones jurídicas de distinta naturaleza– sino del colectivo que integramos, y además son transitorios. No le voy a imponer esto a nadie, pero digo lo que pienso de este asunto.
Todo lo que hemos aprendido ha sido por el funcionamiento colectivo y por las decisiones colectivas. Y yo voy a poner la experiencia que tengo al servicio de ese funcionamiento, porque estoy cada vez más convencido de lo que decían aquellos murales que salíamos a pegar y a los que aludió Pepe Mujica: «Lo importante son las causas, no los hombres». Ellas son las que perduran. Porque aquí hay un asunto a considerar: cuánto importa el colectivo y cuánto importa el individuo. Los hombres somos importantes; en realidad somos portadores de experiencias, de éxitos y de fracasos de lo que hemos hecho. Pero nosotros no somos los que producimos los cambios; nosotros alimentamos, acompañamos y aprendemos de los procesos. Somos portadores de ideas, pero comparto totalmente la máxima de Víctor Hugo, que dice: «No hay nada más fuerte en la vida que una idea a la que le ha llegado su momento». Nosotros no transformamos las cosas. En realidad, si a una idea no le ha llegado el momento no se puede imponer. En ese sentido tengo una gran adhesión al trabajo y al funcionamiento colectivo, a ir leyendo la realidad.
Algún compañero decía que acá hay verdes y maduras, y en este aspecto voy a dar un punto de vista personal. Siempre me planteo lo siguiente: ¿qué hacemos con nuestras diferencias? ¿Cómo las manejamos? ¿Qué capacidad tenemos de manejar nuestras diferencias? En realidad, al pueblo no le importan nuestras diferencias sino los caminos que vamos abriendo entre todos. Creo que a veces sentimos culpa por coincidir. Esto es lo que más me ha llamado la atención del Parlamento: antes de razonar un problema ya estamos unos de un lado del mostrador y otros del otro. Nos cuesta coincidir. Incluso los temas en los que teníamos más coincidencias fueron los que más largamente discutidos resultaron. Nos cuesta definir qué es lo que cada uno piensa sobre un asunto, aunque después lo votemos por unanimidad. Creo que vale la pena razonar este tema. En realidad, me gustaría que en este país no tomáramos posiciones antes de escucharnos. Pienso que eso se puede hacer. Podemos mejorar en el cogobierno si definimos mejor cuál es el papel que cada uno tiene. No hay que rechazar que estemos del mismo lado si es que en realidad coincidimos en lo que queremos lograr.
Agradezco a los funcionarios del Palacio. Hoy los únicos que faltó que pidieran la palabra fueron los taquígrafos. Los funcionarios son los actores permanentes, porque nosotros vamos pasando. Aquí se van asentando la metodología de la república, la información y los mecanismos de ese quehacer tan complejo que tiene el Poder Legislativo; aquí se va construyendo la institucionalidad del Parlamento. El Uruguay es el único país de América Latina que tiene un Palacio Legislativo y no un palacio de gobierno. Esta es una tradición uruguaya y es importante. Los funcionarios del Palacio nos ayudan, pero creo que son actores en la construcción de algo importante.
A los colegas y compañeros de la oposición, a pesar de que tenemos diferencias políticas e ideológicas, les quiero decir que es mejor estar acá y discutir las cosas. Han sido francos expositores de sus ideas. Entiendo que es importante que cada uno diga lo que piensa sobre cada tema, porque de esta forma ayudamos al pueblo a que decida; seguramente va a decidir mejor si conoce lo que pensamos. Quizá tenemos problemas para mejorar esto; quizá esto debería ser una casa más natural del pueblo. Sé que todos hacemos un esfuerzo para que no sea de nosotros sino de la sociedad.
También quiero agradecer a los trabajadores de la prensa, que son los pescadores permanentes de nuestras posiciones. Esa es su profesión, su oficio. He tenido muy buena relación con ellos, con muy pocas excepciones, como las hay en todos los órdenes de la vida. En este momento no me afligen las excepciones, sino las generalidades.
Agradezco a mis compañeros de mi bancada, del Frente Amplio, con los que forjamos este camino de sueños y realidades que fuimos construyendo y que compartimos.
También agradezco a mi familia, a mi compañera. En realidad, nuestra familia es parte importante en la vida de todos, y a pesar de ello muchas veces la ponemos en segundo lugar. La política se mete en nuestras casas, entra por los teléfonos. ¡Cuántas veces no podemos cumplir con una responsabilidad familiar porque pasó algo a último momento y hay que dejar a la familia y a los seres queridos para atrás!
También le agradezco a usted, señor presidente, a veces castigado con tanta dureza como carencia de argumentos sólidos, en la difícil tarea que le encargó la Constitución de conducir dignamente esta cámara, como usted lo hace.
Les agradezco a todos. Les pido que al compañero que se va a sentar en esta banca lo traten tan bien como me trataron a mí. Seguramente, nos seguiremos encontrando en la arena de las luchas políticas de este país.
SEÑOR PRESIDENTE.- Corresponde votar la solicitud de renuncia presentada por el señor senador Ernesto Agazzi.
Se comunica al Cuerpo que en virtud de la renuncia del señor senador Agazzi y habiendo presentado nota de renuncia el señor Francisco Beltrame, queda convocado el señor Daniel Garín, a quien ya se ha tomado la promesa de estilo.
(Se retira de sala el señor Ernesto Agazzi).
(Ingresa a sala el señor senador Daniel Garín).
SEÑORA AYALA.- Pido la palabra para fundar el voto.
SEÑORA AYALA.- Señor presidente: a pesar de que hablé cuando se leyó la renuncia, quiero hacer una referencia fundamentando mi voto.
Junto con la renuncia del señor senador Agazzi está la de Francisco Beltrame, quien para mí es una gran persona, amigo, compañero y, sobre todo, honrado. Se trata de un hombre militante, recto, franco, que –como dicen del Flaco– muchas veces parece inflexible, pero es sensible, serio y solidario. Hoy también renuncia para abrir camino al andar, construyendo patria para todos y desprendiéndose de una actitud egoísta que muchas veces nos invade. Así que Pancho, ¡un abrazo grande y gracias!
SEÑORA PROSECRETARIA (Silvana Charlone).- «La Cámara de Representantes remite aprobados los siguientes proyectos de ley:
•	por el que se dispone la creación de un registro de personas obligadas al pago de pensiones alimenticias con retención de haberes, a cargo del Banco de Previsión Social.
•	Por el que se designa con el nombre Dr. Vladimir Roslik Bichkov la policlínica de la Administración de los Servicios de Salud del Estado ubicada en la localidad de San Javier, departamento de Río Negro.
•	Por el que se designa con el nombre General Líber Seregni y se declara ciudad el Municipio de Nicolich, departamento de Canelones.
•	Por el que se aprueba el Acuerdo entre la República Oriental del Uruguay y Japón, para la liberalización, promoción y protección de las inversiones, suscrito en Montevideo, República Oriental del Uruguay, el 26 de enero de 2015.
Asimismo, comunica que ha aprobado un proyecto de ley por el que se aprueba el Estatuto del Funcionario de la Agencia Nacional de Vivienda.
13)	SOLICITUDES DE LICENCIA E INTEGRACIÓN DEL CUERPO
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- «Montevideo, 14 de diciembre de 2016
Por la presente solicito a usted, de acuerdo a la Ley n.º 17827, me conceda licencia el día 15 del corriente, por motivos personales.
SEÑOR MICHELINI.- Señor presidente: el Partido Nacional nos ha trasmitido que podría surgir alguna dificultad para considerar el punto que figura en tercer término del orden del día, por lo que solicitamos que su tratamiento se postergue hasta la semana próxima, cuando convoquemos a una sesión extraordinaria, ya en tiempos de receso.
SEÑOR PRESIDENTE.- Se va a votar la solicitud formulada por el señor senador.
SEÑOR MICHELINI.- Pido la palabra para dejar una constancia.
SEÑOR MICHELINI.- Aclaro que esa sesión extraordinaria va a tener más puntos en el orden del día. Dejo esta constancia para que no haya un problema reglamentario.
15) ACUERDO ENTRE LA REPÚBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY Y JAPÓN PARA LA LIBERALIZACIÓN, PROMOCIÓN Y PROTECCIÓN DE LAS INVERSIONES
SEÑORA XAVIER.- Señor presidente: formulo moción para que se declare urgente y se considere de inmediato el proyecto de ley por el que se aprueba el acuerdo sobre protección de inversiones entre Uruguay y Japón.
SEÑOR PRESIDENTE.- Se va a votar la moción formulada por la señora senadora.
En consecuencia, se pasa a considerar el asunto cuya urgencia acaba de ser votada: «Proyecto de ley por el que se aprueba el Acuerdo entre la República Oriental del Uruguay y Japón, para la liberalización, promoción y protección de las inversiones, suscrito en Montevideo, República Oriental del Uruguay, el 26 de enero de 2015 (Carp. n.º 735/2016 - rep. n.º 394/2016)».
Para informarnos sobre este proyecto, tiene la palabra la señora senadora Xavier.
SEÑORA XAVIER.- Señor presidente: en el día de ayer fue votado por unanimidad en la Cámara de Representantes el acuerdo con el Estado de Japón para la liberalización, promoción y protección de las inversiones.
Este acuerdo tiene como objetivo reforzar las condiciones favorables para incrementar las inversiones en ambas partes, asegurando un trato nacional justo y equitativo a los inversores. Asimismo, complementa el marco normativo existente y mejora la estabilidad jurídica referente a las inversiones en ambos países.
Actualmente existe una importante presencia de empresas japonesas operando en el mercado uruguayo, y se estima que la entrada en vigencia de este acuerdo –que ocurriría con su sanción en el día de hoy– mejoraría las posibilidades de inversiones en Uruguay.
Con esta línea se refuerzan acuerdos ya existentes entre Uruguay y Japón, especialmente en lo que respecta a la industria manufacturera, de autopartes y de logística en zonas francas, así como también en la planta regasificadora y en proyectos de energía eólica. Se aspira a continuar con la promoción y la atracción de inversiones desde Japón hacia Uruguay en otras áreas.
La negociación de este acuerdo comenzó en el año 2012 y tiene una estructura moderna, de altos estándares, que ofrecen la certeza jurídica necesaria para los inversionistas. Define los intereses de ambos Estados, acorde a sus respectivas legislaciones nacionales, y sus cláusulas crean un entorno de gran seguridad y estabilidad jurídicas al dejar establecidos importantes conceptos, tales como inversionista, persona natural, persona jurídica, territorio y otros.
El principio del acuerdo es el de la no discriminación entre inversiones nacionales y extranjeras a través del trato nacional y la aplicación del principio de nación más favorecida a los inversores amparados por el mismo.
Otras cláusulas de importancia son las referidas a la propiedad intelectual, a medidas sobre salud, seguridad, medioambiente y estándares laborales, así como a la facilidad para realizar las transferencias de las utilidades y ganancias en general, derivadas de la inversión realizada, y las posibles exenciones y disminuciones de las obligaciones fiscales establecidas legalmente.
Se dejan establecidas, asimismo, vías para la solución de conflictos entre inversionistas y alguna de las partes contratantes, o entre ambas partes contratantes, por lo que existe la seguridad de que las partes cumplirán sus obligaciones, porque de no hacerlo funcionará un procedimiento que finalmente los obligue a ello.
No debe dejar de mencionarse una de las importantes garantías del inversionista extranjero: el acuerdo acerca de la adecuada indemnización en caso de una expropiación, en donde, sin duda, están las garantías legales correspondientes.
Ambas partes establecieron, también, una lista de reservas que tiene por objeto resguardar la flexibilidad de ambos Gobiernos para regular los sectores que consideran sensibles o importantes desde una perspectiva de desarrollo a largo plazo.
Con relación al texto del acuerdo, quiero señalar que consta de 31 artículos y cuatro anexos.
El anexo I refiere a las reservas de Japón y de Uruguay respecto a las medidas de cada parte que no están sujetas a alguna o a todas las obligaciones impuestas por los numerales 3, 4, 8 y 9 del párrafo 1 del artículo 10 del acuerdo.
El anexo II son las reservas de Japón y de Uruguay respecto de los sectores, subsectores o actividades específicas, para los cuales cada parte podrá adoptar o mantener medidas nuevas o más restrictivas que sean disconformes con las obligaciones impuestas por los artículos 3, 4, 8 y 9 del párrafo 2 del artículo 10 del acuerdo.
El anexo III es la expropiación y, el anexo IV, los servicios financieros.
El artículo 1.º define los requisitos que deben cumplirse para que cada concepto mencionado esté amparado por el acuerdo y, como decíamos, tiene varias definiciones que clarifican para ambas partes este acuerdo.
El artículo 2.º establece el ámbito de aplicación, con notas explicativas para dar la mayor certeza de interpretación entre ambos países y ambas lenguas.
El artículo 3.º garantiza el trato nacional a los inversionistas, con el principio fundamental de no discriminación entre inversionistas nacionales y extranjeros, como hacíamos referencia.
El artículo 4.º establece el principio de trato de nación más favorecida, es decir que garantiza un trato no menos favorable que el otorgado a inversionistas de cualquier otro país no parte del acuerdo en circunstancias similares.
El artículo 5.º acuerda un nivel mínimo de trato por el cual se fijan, como estándares internacionales, los establecidos por el derecho internacional consuetudinario, incluidos el trato justo y equitativo y la protección y seguridad plenas.
El artículo 6.º establece que los Estados partes, en conformidad con sus leyes, harán todo lo posible para asegurar el respeto de los acuerdos escritos que firmen sus autoridades competentes.
El artículo 7.º otorga el mismo trato para los nacionales en lo que respecta al derecho a acceder a los tribunales de justicia.
El artículo 8.º enumera los requisitos de desempeño que no podrán aplicarse a las inversiones extranjeras.
El artículo 9.º establece que el Estado receptor de la inversión no podrá exigir que una empresa designe en sus puestos de alta dirección a personas de determinada nacionalidad.
El artículo 10 permite excepcionar las obligaciones establecidas en los artículos de trato nacional, de nación más favorecida, de requisitos de desempeño y de altos ejecutivos y directorios a aquellos sectores o actividades que tengan medidas disconformes existentes tanto en el anexo I como en el anexo II.
El artículo 11 consagra la transparencia respecto a las medidas de carácter general que afecten la implementación del acuerdo. No está incluida la obligación de divulgar información de carácter confidencial.
El artículo 12 trata sobre formalidades especiales y requisitos de información.
El artículo 13 refiere a los procedimientos para brindar oportunidades razonables para los comentarios públicos con anterioridad a la adopción, derogación o enmienda de las normas generales que puedan afectar el acuerdo.
El artículo 14 establece la obligación de las partes de asumir medidas y esfuerzos para prevenir y combatir la corrupción en relación con las materias cubiertas por este acuerdo.
El artículo 15 refiere a la obligación de las partes de otorgar debida consideración a las solicitudes para la entrada, estadía y residencia en sus respectivos países de los nacionales de la otra parte cuando estos tienen el propósito de inversión.
El artículo 16 define las condiciones en que puede operar la expropiación de inversiones cubiertas por este acuerdo, fijando las garantías del debido proceso, la no discriminación de pago pronto, lo adecuado y efectivo de la indemnización y la necesidad de determinar que la causa es de utilidad pública.
El artículo 17 establece la obligación de las partes de otorgar a los inversores de la otra parte contratante una indemnización cuando sufriesen una pérdida como resultado de conflicto armado o estado de emergencia.
El artículo 19 establece que las transferencias vinculadas con las inversiones se realicen libremente y sin demora. De todas formas, existe la posibilidad de demoras o impedimentos en la aplicación de normas y regulaciones relativas a quiebra, insolvencia, infracciones criminales o penales, cumplimiento de órdenes o sentencias en procedimientos contenciosos.
El artículo 20 refiere a la solución de controversias entre las partes contratantes. Se prevé la realización de consultas por la vía diplomática ante cualquier duda de interpretación o aplicación del acuerdo. Asimismo, se prevé que cualquier controversia que no haya sido resuelta satisfactoriamente por la vía diplomática podrá ser sometida a la decisión de una junta arbitral, estableciéndose el procedimiento y la forma de designación de sus miembros, así como los requisitos que deben cumplir sus integrantes. En su numeral 6 se prevé la forma de adopción de las decisiones por parte de la junta arbitral y se consagra que las decisiones adoptadas serán finales y vinculantes. En su numeral 7 se prevé la posibilidad de solicitar aclaración o interpretación de la decisión de la junta arbitral. Finalmente, el numeral 8 dispone cómo se asumirán los costos de los árbitros y demás gastos del proceso arbitral.
El artículo 21 establece la solución de controversias de inversión entre una parte contratante y un inversor de la otra parte contratante. Este artículo abarca todos los extremos necesarios para determinar reglas procedimentales claras en la eventualidad de una controversia, definiendo el numeral 1 el ámbito de aplicación del mecanismo de solución de controversias en materia de inversiones entre una parte contratante y un inversor de la otra parte contratante. El numeral 2 establece el proceso de consultas o negociaciones previo a entablar una controversia. El numeral 3 prevé la posibilidad de acudir al arbitraje internacional según las reglas del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones –Ciadi– entre Estados y nacionales de otros Estados o las Reglas del Mecanismo Complementario del Ciadi, o las Reglas de Arbitraje de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional –CNUDMI– o a cualquier arbitraje de acuerdo con otras reglas de arbitraje cuando se acuerde.
El artículo 22 habla de excepciones generales y de la necesidad de seguridad para proteger el bienestar común que puede aplicar cada parte contratante siempre que no sea de modo discriminatorio.
El artículo 23 posibilita la aplicación de medidas temporales de salvaguarda en caso de dificultades con la balanza de pagos o de dificultades financieras externas.
El artículo 24 promueve la protección de los derechos de propiedad intelectual.
El artículo 25 refiere a la tributación.
En el artículo 26 las partes se comprometen a establecer un comité conjunto con el propósito de llevar a cabo los objetivos del acuerdo.
El artículo 27 impide que las partes contratantes renuncien o deroguen medidas sobre salud, seguridad o medioambiente para incentivar inversiones.
El artículo 28 otorga la posibilidad de denegación de beneficios en determinados casos.
De esta forma concluye el articulado.
Señor presidente: consideramos que este acuerdo es importante y beneficioso para el país, por lo que invitamos a votarlo en el día de hoy y a consagrarlo desde el punto de vista legislativo.
SEÑOR LARRAÑAGA.- Señor presidente: presido la Comisión de Asuntos Internacionales y, en representación de nuestro partido, manifiesto que vamos a prestar nuestro voto para la aprobación de este tratado. Sin embargo, es evidente que este no es el procedimiento usual, sino que es absolutamente excepcional, al punto de que el tratado fue firmado el 26 de enero del 2015 –ya tiene un año– y el proyecto de ley se aprobó en el día de ayer en la Cámara de Representantes; al pie de su artículo único dice: «Sala de Sesiones de la Cámara de Representantes, en Montevideo, a 13 de diciembre de 2016».
Esto me lo planteó la senadora informante en el día de ayer, durante el transcurso de esta sesión di mi consentimiento para la aprobación del tratado, y ahora ratifico ese apoyo.
No estoy generando una crítica a nadie, pero habiendo algún otro punto en el orden del día, quiero plantear que aunque sea se reparta el texto del tratado –se distribuyó solo la resolución– entre los integrantes del Senado, dejando su votación para el final del día de hoy. De esa forma cubriríamos, por lo menos, la mera formalidad de repartir un tratado de protección de inversiones que debió haber tenido un análisis más exhaustivo en la Comisión de Asuntos Internacionales. Eso no se ha podido hacer en aras de contribuir con el pedido del Poder Ejecutivo y ayudar al país, habida cuenta de que este es un tratado de protección de inversiones, nada más ni nada menos que con Japón. Es por ese motivo que estamos dispuestos a acompañar en el día de hoy este proyecto de ley.
No estamos señalando ninguna crítica, repito, pero como la dinámica parlamentaria se dio en esos términos, planteo que se reparta a los senadores el texto de este tratado y que el asunto se vote al finalizar el orden del día. Este mecanismo debería tomarse, obviamente, como una excepción, y de esta forma estaríamos salvando las formas y colaborando, según el compromiso asumido por nosotros mismos en el transcurso de esta sesión.
SEÑOR PRESIDENTE.- La presidencia quiere aclarar que el tratado consta de 133 páginas y se tendría que mandar a Impresos, por lo que no va a dar el tiempo para que esté listo mientras tratamos los dos puntos que restan.
Entiendo la propuesta. En todo caso, el Cuerpo debería pasar a un cuarto intermedio y considerar el asunto más tarde. Vale esta aclaración para que el señor senador Larrañaga dimensione la propuesta que ha hecho.
SEÑOR LARRAÑAGA.- Por mi parte, se puede tener la propuesta por retirada.
SEÑOR BORDABERRY.- Señor presidente: quiero hacer un par de preguntas a este respecto. Obviamente, se nos consultó en cuanto a aprobar el tratado en esta misma sesión y tuvimos oportunidad de dar, por lo menos, una lectura rápida a la exposición de motivos y a las normas del tratado que nos llamaron más la atención.
En la exposición de motivos se dice que se está ampliando el campo de inversiones de Japón en Uruguay. Mientras informaba la señora senadora Xavier estuve averiguando un poquito más y me encontré con que, como bien dijo el señor senador Larrañaga, este tratado fue firmado en enero del 2015, pero las negociaciones comenzaron en el año 2012. Entonces, la pregunta –si es que se me puede contestar– es cuáles son esas inversiones de Japón en Uruguay o de Uruguay en Japón a las que se hace referencia. No creo que este último pueda ser exactamente el caso, pero quizás sí.
Repasando un poco el tema –aunque sin profundizar mucho– recuerdo que una gran inversión era la que estaba por hacer Marubeni o Mitsui en la regasificadora. Por los tiempos que se manejan –negociaciones en 2012, aprobación en 2015, y el apuro en la aprobación de este asunto ahora–, pienso que ese puede ser el motivo.
Mitsui está construyendo un barco; hay un contrato firmado que no se sabe muy bien en qué va a terminar, por lo que pido si se nos puede informar sobre eso.
Sobre el texto en sí, quiero decir que estuve mirando las cláusulas y parecen ser las habituales; no he encontrado ninguna que me llame la atención. Es más, me alegro de que se insista hoy con la solución en el Ciadi. Parece que ahora, a partir de los últimos fallos le tenemos confianza, cuando antes lo criticábamos bastante. Pero ese es un aviso que hacemos al pasar. Como decía, parece que ahora, de vuelta, el Ciadi nos merece confianza, porque cuando falla a favor es bueno, aunque a veces le tenemos un poco de miedo.
En cuanto a las normas de propiedad intelectual –quizás ese sea un tema un poco preocupante y que normalmente se incluye–, creo que están bien redactadas.
En definitiva, agradezco si me pueden responder la otra consulta que hice.
SEÑORA XAVIER.- Señor presidente: en este momento no tengo información sobre las otras inversiones. Sé que existió, en estos días, una reunión del Grupo de Amistad Interparlamentaria con la embajadora de Japón y se vio como necesario dar a este proyecto de ley –que fue discutido largamente en la Cámara de Representantes– el impulso final para que fuera acordado.
Si esto se trata más adelante, puedo intentar averiguar al respecto. No sé si está presente algún integrante de ese grupo de amistad con Japón –los señores senadores Carámbula o Camy, por ejemplo– que pueda informar al Cuerpo sobre el tema; de no ser así, en este momento –repito– no cuento con esa información.
SEÑOR PRESIDENTE.- Lo único que puedo hacer ahora es poner a votación, en general, el proyecto de ley.
Remitiremos este texto vía correo electrónico, incluyendo también al señor senador Besozzi, que lo pidió especialmente.
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- «Artículo único.- Aprúebase el Acuerdo entre la República Oriental del Uruguay y Japón para la Liberalización, Promoción y Protección de las Inversiones, suscrito en Montevideo, República Oriental del Uruguay, el 26 de enero de 2015».
SEÑOR PINTADO.- Señor presidente: hemos votado afirmativamente sin dejar de reconocer y acusar recibo de lo planteado por el señor senador Larrañaga. Me parece que eso lo podemos subsanar. En otras oportunidades, en momentos excepcionalísimos, el Parlamento llegó a aprobar proyectos de ley que fueron discutidos después. De todas maneras, creo que no solo se puede remitir eso, sino también la información que solicitaba el señor senador Bordaberry, porque me parece que es importante tener el dato de las inversiones. No obstante ello, creo que sería conveniente que el año próximo tengamos una reunión con la Cancillería –me dicen que está prevista– a los efectos de ver cuál es la agenda, cuáles son los temas y qué tiempo necesitamos para discutir profundamente algunas cuestiones, para que no quede la impresión de que estamos votando con una liviandad que no tenemos, más allá de la excepcionalidad del caso.
SEÑOR PRESIDENTE.- Se pasa a considerar el asunto que figura en primer término del orden del día: «Proyecto de ley por el que se modifica el literal E) del artículo 113 del Decreto Ley n.° 15688, de 30 de noviembre de 1984, Orgánico del Ejército. (Carp. n.º 721/2016 - rep. n.º 391/2016)».
SEÑOR MARTÍNEZ HUELMO.- Señor presidente: el artículo 113 del Decreto Ley n.º 15688, Orgánico del Ejército, de 30 de noviembre de 1984 –título IV, «Personal Militar», capítulo VII, «Destinos, Cargos y Comisiones»–, dentro de «Cargos para el Personal Superior», establece los grados exigidos para desempeñar los distintos cargos –esto lo pueden encontrar en la página 17 del repartido–. Los literales A), B), C) y D) disponen los cargos a los que podrán acceder los grados de teniente general en actividad, generales en actividad, generales o coroneles en actividad y coroneles en actividad.
El literal E), que es el que nos interesa en el día de hoy, reserva para coroneles o tenientes coroneles en actividad una serie de cargos. A este respecto, el presente proyecto de ley propone la modificación de ese literal E), al que agrega el cargo de jefe del Batallón de Infantería Paracaidista n.º 14. Esta propuesta se fundamenta en la reorganización y reestructura interna del cuerpo y no genera ningún tipo de costo o gasto para el Estado.
Simplemente, informo que hay un documento emanado del comandante en jefe, el general Guido Manini –que el ministerio y la Presidencia de la República, obviamente, hacen suyo–, en el cual se fundamenta la iniciativa con que la unidad de referencia ha completado una reorganización y reestructura interna, a los efectos de atender las misiones asignadas, lo que ha incrementado sus actividades de instrucción y entrenamiento, a la vez que amerita la remonta de los efectivos.
La Comisión de Defensa Nacional examinó el proyecto y no encontró objeción al respecto, por lo tanto, aconseja al Cuerpo su aprobación.
SEÑOR GARCÍA.- Señor presidente: tal como dijo el señor senador Martínez Huelmo, este es un proyecto de ley que la Comisión de Defensa Nacional respaldó. Se trata de una iniciativa simple pero importante.
El Batallón de Infantería n.º 14 es una unidad de elite del Ejército, es el batallón que forma a los grupos comando –a los grupos que están formados en contraterrorismo– y al batallón de paracaidistas. La iniciativa del Poder Ejecutivo busca jerarquizar esta unidad otorgando la facultad para que al frente de ella haya un oficial con grado de coronel, que hasta el momento no tenía.
La extensión de este proyecto es muy breve –es el agregado de un inciso–, pero desde el punto de vista del funcionamiento de la unidad y de lo que significa este inciso, es un paso muy grande. A iniciativa del Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo está dando a un batallón que tiene esta particularidad que mencionamos, una jerarquía bastante superior a la que tenía. Creo que no es un dato menor que en estos tiempos tan difíciles que vive el mundo –y nosotros en él– se jerarquice una unidad como esta, que dentro de sus filas tiene soldados que se especializan en tareas contraterroristas.
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- «Artículo único.- Modifícase el literal E) del artículo 113 del Decreto-Ley Nº 15.688 (Orgánico del Ejército), de 30 de noviembre de 1984, el que quedará redactado de la siguiente manera:
2) Jefe del Regimiento “Blandengues de Artigas” de Caballería Nro. 1.
9) Subdirector de la Escuela Militar.
10) Subdirector de la Escuela de Armas y Servicios.
15) Director de la Escuela de Equitación del Ejército».
17) GLADYS NOTAROBERTO DE FLORES
SEÑOR PRESIDENTE.- Se pasa a considerar el asunto que figura en segundo término del orden del día: «Proyecto de ley por el que se designa con el nombre Gladys Notaroberto de Flores el jardín de infantes n.º 246 del departamento de Montevideo, dependiente del Consejo de Educación Inicial y Primaria, Administración Nacional de Educación Pública. (Carp. n.º 715/2016 - rep. n.º 390/2016)».
SEÑOR AMORÍN.- Señor presidente: este proyecto de ley fue votado por unanimidad en la Comisión de Educación y Cultura del Senado. Se trata de un justo reconocimiento a una persona que dedicó su vida a servir a los demás, especialmente a la infancia: la señora Gladys Notaroberto de Flores.
Según hemos visto en la exposición de motivos que en su momento presentó el entonces senador Gallinal –que estaba naturalmente interesado en este tema–, la señora Gladys Notaroberto de Flores desde los 17 años, siendo aún estudiante, comenzó a trabajar en obras sociales. Finalizado el bachillerato, cursó Secretariado en el instituto del Colegio de las Hermanas Capuchinas, efectuó cursos de Voluntariado en Primeros Auxilios en la Cruz Roja Uruguaya.
En 1947 se crea la Unión Internacional de Protección a la Infancia, iniciativa que tuvo lugar después de la Segunda Guerra Mundial para ayudar a los niños afectados por el conflicto.
El 28 de octubre de ese mismo año se reconoce la filial uruguaya de la Unión Internacional de Protección a la Infancia y es allí donde la señora Gladys Notaroberto de Flores dedica su vida a la protección de la infancia.
He recibido distintas informaciones de parte de esta importante asociación civil sin fines de lucro, que el año que viene cumple setenta años de vida en nuestro país y que fue impulsada por distintas presidentas que trabajaron con entusiasmo en este tema. Presidieron la institución, entre otras, las señoras María Pía Bula de Surraco, Felicia Areco de Folle y Gladys Notaroberto de Flores, quien lo hizo hasta que debió retirarse.
En 1975 la señora Gladys Notaroberto de Flores comenzó a ejercer la presidencia de la Comisión de Jardines de Infantes. Durante esos años la obra ayudó a numerosas instituciones, entre las que se destacan los jardines n.º 246 de Cerro Norte, de Nuevo París y el Gabriela Mistral, n.º 222 de Aparicio Saravia.
A iniciativa de esta señora se creó el jardín de infantes n.º 246 –que, de aprobarse este proyecto de ley, llevará su nombre– en la calle San Fuentes 2600, Cerro Oeste, que atiende a aproximadamente trescientos niños carenciados y funciona en turnos de 08:00 a 16:00.
En noviembre de 2005 la Asamblea General Anual decidió, en forma unánime, nombrar a la señora Gladys Notaroberto de Flores presidenta de honor de la institución.
También fue vicepresidenta de la obra La Casilla y formó parte de la Comisión de Ayuda a las egresadas del Consejo del Niño y el Hogar del Niño. Fue consejera de la obra Amigos de los Niños del Campo, presidida por el doctor Vicente Chiarino, e integrante de la Comisión del Hogar de la Sordomuda.
Tal como lo hemos anunciado, su tarea principal la desarrolló en la Unión Nacional de Protección a la Infancia –UNPI– y fue a iniciativa suya que se compró el terreno en el Cerro de Montevideo para que, mediante la firma de un comodato con Primaria, se trasladara a ese lugar el jardín de infantes n.º 246, donde comienza a funcionar como jardín de tiempo completo.
La señora Gladys Notaroberto de Flores fue una gran trabajadora social y soñaba con la concreción de la compra de ese terreno –que es muy grande, de una extensión de 15.000 metros cuadrados– para impulsar un gran proyecto educativo con una escuela de educación primaria y escuela de talleres de formación en oficios para completar la formación de los niños de la zona.
La comisión directiva de la UNPI ha logrado la construcción de la escuela y actualmente allí funcionan las escuelas n.os 372 y 373. Además, ha comenzado a dar sus primeros pasos la escuela de oficios.
Por los motivos expuestos, la comisión asesora del Cuerpo ha votado, por unanimidad de sus miembros, la designación del jardín de infantes n.º 246 del departamento de Montevideo, con el nombre Gladys Notaroberto de Flores.
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- «Artículo único.- Desígnase con el nombre “Gladys Notaroberto de Flores” el Jardín de Infantes Nº 246 del departamento de Montevideo, dependiente del Consejo de Educación Inicial y Primaria, Administración Nacional de Educación Pública».
(Así se hace a las 12:43, presidiendo el señor Raúl Sendic y estando presentes los señores senadores Amorín, Ayala, Berterreche, Besozzi, Cardoso, De León, Ferreira, Garín, Heber, Lorier, Martínez Huelmo, Matiaude, Mieres, Moreira, Otheguy, Pardiñas, Payssé, Pintado y Topolansky).

References: artículo 113
 artículo 113
 resolución 
 artículo 172
 artículo 172
 artículo 118
 artículo 1
 artículo 115
 artículo 10
 artículo 10
 artículo 1
 artículo 2
 artículo 3
 artículo 4
 artículo 5
 artículo 6
 artículo 7
 artículo 8
 artículo 9
 artículo 10
 artículo 11
 artículo 12
 artículo 13
 artículo 14
 artículo 15
 artículo 16
 artículo 17
 artículo 19
 artículo 20
 artículo 21
 artículo 22
 artículo 23
 artículo 24
 artículo 25
 artículo 26
 artículo 27
 artículo 28
 artículo 113
 artículo 113
 artículo 113
in fine