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Timestamp: 2020-08-15 01:14:16+00:00

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Huawei P40 Pro, análisis: un claro candidato a mejor cámara de 2020 que sigue con el software como asignatura pendiente - La Fragua
Huawei ha cambiado su jugada el año que quizás lo tenga más complicado para alcanzar la cuota de venta de la serie P de anteriores ocasiones. En 2020 ha habido cuatro móviles en su primera tanda de buques insignia, y en el análisis del Huawei P40 Pro os contamos en detalle como es la experiencia del que, por primera vez, es la segunda opción más completa de esta primera remesa de topes de gama.
256 GB + tarjeta NM
32 megapíxeles, f/2.2
Sensor RYYB 50 MP, f/1.9, (1/1,28″), OIS
Telefoto 12 MP (RYYB) zoom óptico 5x, OIS
Diseño: el hijo curvilíneo de un iPhone 11 Pro y un Galaxy S20 Ultra
Hubo varias sorpresas en cuanto a la estética en este nuevo P40 Pro, que serán más o menos esperadas según los gustos de cada uno. El esfuerzo de la marca en lograr que sus buques insignia tengan buenos diseños y materiales se ha visto sobre todo en los últimos años y nos han dado móviles robustos y atractivos, algo que se mantiene en esta última entrega.
En los P40 de alta gama vemos tres acabados: brillo, mate y cerámica (éste último sólo para el P40 Pro+). La unidad que hemos analizado tiene la trasera mate de color gris, un acabado que recuerda irremediablemente al iPhone 11 Pro al no ser demasiado frecuente en la actualidad.
El motivo que el propio fabricante comentó fue, más allá de la innovación propia y las consideraciones más superficiales, que de este modo las huellas quedan con menor intensidad que con el acabado en brillo. Esto es cierto: teniendo en mano el Huawei P30 Pro (en brillo) y el P40 Pro, el primero gana por goleada en cuanto a que queden las huellas dactilares.
158 73,4 8,4 192 6,47 4.200 115,97 97,41
159,2 76,3 8,7 183 6,4 4.200 121,47 105,68
148,9 71,1 8,5 175 6,1 3.800 105,87 89,98
158,2 72,6 9 226 6,58 4.200 114,85 103,37
Esto no significa que sea infalible: también se ensucia tras haber estado un rato usándolo, pero la cuestión es que es en mucho menor grado que su predecesor (y que la mayoría de acabados que vemos actualmente) y que se limpia bastante más fácilmente. Eso sí, la moneda a pagar puede ser relativamente cara porque, como dijimos en las primeras impresiones, resbala mucho: hay que ir literalmente con cuidado y agarrándolo de manera firme para que no se nos escape (una funda es vuestra amiga).
El otro principal cambio en esta parte trasera es el módulo de las cámaras. No hay en este modelo una cámara más, tampoco en el P40 (sí en el Pro+), pero se ha englobado el sensor ToF en la isleta de manera que ya no está a parte con el flash y queda una protuberancia en forma de ficha de dominó, dejando atrás la disposición en vertical estilo semáforo.
Este módulo sobresale algo más que el que vimos en el P30 Pro (muy poco) y lo que han hecho es encajar el cristal protector en un marco metálico que comparte tono y acabado con el borde del móvil, también de metal. En él además vemos la firma de Leica, que un año más se encarga de parte de la óptica de esas cuatro cámaras que vemos en la parte trasera.
Otra de las diferencias con el P30 Pro es el marco metálico. Hasta ahora estaba más integrado tanto en color como en montaje dentro del “sándwich” de los dos cristales, con solución de continuidad a nivel de aspecto y curvatura de manera que apenas se notaba al tacto, pero en el P40 Pro sobresale algo más, estando menos integrado y como si fuese un marco añadido a posteriori.
A la izquierda el Huawei P30 Pro, a la derecha el Huawei P40 Pro.
Esto no implica incomodidad ni mucho menos, pero sí es cierto que es algo más llamativo (y un poco Galaxy, la verdad). El acabado en brillo a lo cromado choca con esa trasera mate más discreta, aunque donde más destaca es en las esquinas por la parte de la pantalla: ahí vemos que, en cierto modo, embebe la pantalla, y aunque no influye en el marco de la misma sí da un toque distinto (que nos guste o no ya es algo personal).
Arriba a la izquierda el Huawei P30 Pro, abajo a la derecha el Huawei P40 Pro.
Hablando de esto, la pantalla tiene un marco que no alcanza una delgadez de récord: la curvatura es mayor que en P40 Pro, esta vez el borde del móvil es menos “puntiagudo” y casi dibuja una semiesfera (con lo cual digamos que la pantalla tiene “más cascada”), lo cual en cierto modo es el truco para que el marco parezca más fino. Pero más o menos mantiene el ancho que tenía el P30 Pro salvo el inferior, ya que la barbilla sí logra ser casi como el resto de lados (no llega a ser simétrico horizontalmente, pero está muy cerca).
Pero además de las curvaturas, lo que destaca es que han dicho adiós al notch. El P40 Pro integra dos cámaras frontales que se desligan del marco superior para permanecer en su isleta independiente en plena pantalla. Es considerablemente grande, por ejemplo recordando la que vimos en el Samsung Galaxy S10+ el año pasado, pero en el apartado de pantalla veremos cómo influye en la interfaz (y las posibilidades a nivel de software).
Algo que se hereda directamente es el botón de encendido/bloqueo con la marca naranja y que no hay tampoco ni botón físico accesorio ni minijack de audio. El USB queda en la parte inferior junto al altavoz principal y la bandeja para SIM/NM, todo por cierto perfectamente alineado al centro.
Dejando a un lado las apariencias y hablando del agarre, se trata de un móvil cómodo, no es ligero pero tampoco alcanza un peso que canse. Es además algo más estrecho que otros con una pantalla de dimensiones parecidas, con lo cual sostenerlo es más cómodo que en otros teléfonos con mayor superficie, dando la (falsa) sensación de que es algo más pequeño. El volumen se conserva casi del todo con respecto al P30 Pro, teniendo la misma batería, y logrando ser algo más compacto que otros smartphones rivales.
Vemos que en volumen el P40 Pro queda en sexto lugar comparado con otros rivales de diagonal aproximada, en quinto lugar si hablamos de peso y en tercer lugar viendo la capacidad de la batería. Esto es bastante matemático: a mayor volumen, mayor capacidad para componentes y normalmente más peso, y los Samsung Galaxy S20 Ultra y el LG V60 ThinQ logran encajar una de 5.000 mAh tirando de mayor pantalla. A batería sigue ganando el Xiaomi Mi Note 10, pero eso sí, es más grueso (pero no más pesado).
Lo dicho, al final la sensación es similar a la que se tiene al sostener un P30 Pro sobre todo por el ancho. Los botones están bien ubicados, así como el área de lectura de la huella en la pantalla, y los materiales son de calidad y parecen ser resistentes.
Pantalla: una buena decisión con los 90 hercios junto a otras más cuestionables
La gama alta de Huawei, en su línea para los usuarios más exigentes, parece haberse centrado en buscar una determinada estética en la pantalla priorizándolo a que todas sus líneas dispongan de los paneles más completos. Los P en esto siempre van detrás de los Mate, y pese a que este año tenemos un Huawei P más (y con un “plus” añadido al Pro) no se pasa del FullHD+ tampoco en los P40.
Los Mate por su parte tampoco han ido a mejor. El Huawei Mate 20 Pro alcanzaba el QHD, pero en el Huawei Mate 30 Pro del año pasado vimos que se bajaba a FullHD+ (con algo más de resolución que el FullHD+ de los Huawei P, pero aún así habiendo yendo a menos), así que parece que esto en efecto no es una prioridad para la marca.
Parece que competir en resolución no es una de las prioridades de la marca en cuanto a sus pantallas
Lo que vemos en el Huawei P40 Pro es una pantalla OLED de 6,58 pulgadas con resolución de 1.080 x 2.640 píxeles y, eso sí, 90 hercios de tasa de refresco máxima. Como ya comentamos en las primeras impresiones, la curvatura es mayor que en los anteriores móviles de la marca y en sus laterales cae hacia ese destacado borde metálico.
Otro cambio destacable es que los Huawei P sucumben al agujero en pantalla para las cámaras frontales y dicen adiós a los notchs en sus diversas formas. Pero hablemos de todo esto por partes.
Arriba el Huawei P30 Pro, abajo el Huawei P40 Pro.
Como siempre decimos, la resolución FullHD+ no es algo malo ni mucho menos: normalmente da una densidad de píxeles que se traduce en una definición media más que aceptable (siempre mejor cuanto menor sea la diagonal de la pantalla). En este caso, la nitidez de la pantalla es correcta: los elementos se muestran definidos, ya sea texto o imágenes con buena resolución, y digamos que en este examen aprueba con una nota bien, sin alardes.
Pero llama un poco la atención que no se tienda a aumentar la resolución, o al menos a mantenerla como vemos en la mayor parte de la gama alta de Samsung (quizás uno de los rivales más directos), parte de la de Sony ya acomodada en el 4K, el salto el año pasado de algunos de los OnePlus o LG al menos hasta el año pasado (porque el LG V60 ThinQ 5G también queda en FullHD+). El FullHD+ en un gama alta (además por encima de los 1.000 euros) resulta algo conformista y poco diferencial, sobre todo ahora que estamos viendo un destacado esfuerzo por subir la frecuencia de la pantalla y los 90 Hz empiezan a destacar menos (como reclamo) en cierto modo.
Dejando a un lado la decisión, mantenemos nuestra opinión sobre las primeras impresiones en cuanto a contraste, brillo y definición: da una buena experiencia (pero no da la mejor, la que cautiva tras unos días con ella). Los 90 Hz se notan por ese toque en los scrolls y sobre todo en la inevitable transición entre una página del escritorio a otra (no se puede cambiar o desactivar), por desgracia no es muy fácil comprobar esto en juegos porque hay pocos que soporten tasas de frecuencia de 90 hercios o más en la App Gallery.
La propia marca aconseja el ‘PUBG’ y ‘Mobile Legends’ para probar no esta tasa, sino la de toque, pero ni uno ni otro se encuentran en su tienda. Y hasta donde podemos valorar, la tasa de refresco táctil es satisfactoria y más que suficiente (con unos 68 milisegundos de tiempo medio de reflejo), y la verdad es que el ‘PUBG’ a 90 Hz va fluidísimo y en general todos los juegos e intefaces.
El ajuste de brillo automático funciona muy bien. El brillo máximo (que queda en unos 450 nits) es más que suficiente cuando da el sol directamente o hay más luz, si bien el brillo mínimo puede ser algo alto si estamos en condiciones de muy poca luz (puede compensarse con el modo lectura).
La pantalla viene con el modo de color vívido de fábrica, lo cual da un grado de saturación demasiado alto, pudiéndose arreglar hasta cierto punto activando el modo normal. Está bastante bien calibrada, un tanto cálida pero esto puede ajustarse a la carta gracias al apartado de “Temperatura y modo de color”, como hemos visto en anteriores ocasiones en EMUI.
En estos ajustes de pantalla también vemos la posibilidad de elegir resolución y tasa de refresco, tanto de manera automática como manual. También podemos “esconder” la isleta de las cámaras frontales al igual que previamente pudimos hacerlo con la muesca, esta vez quizás de manera más incisiva dado lo que ocupa la misma. Simplemente se tiñe la barra de estado de color negro, aunque quedando una curva más cerrada que la que queda en el marco inferior (no es simétrico).
Hay una especie de pantalla ambiente (muy básica) y podemos activar el despertar panel con toques y/o levantando el terminal, funcionando ambas muy bien. Desde este menú de ajustes también podemos activar el modo oscuro, que tiñe todas las interfaces de negro, incluyendo las apps compatibles (como Huawei Music, algunas de terceros como Twitter no son compatibles).
A la izquierda modo claro, a la derecha modo oscuro.
¿Se nota en la interacción la mayor curvatura? Confieso mi temor de cara a los toques accidentales porque los hubo en el P30 Pro con una pantalla más plana (refiriéndonos a cuando el panel no reconoce el tap intencionado porque sin querer estamos tocando el borde de la pantalla al sujetarla). Los hay en algunas ocasiones, pero de manera ocasional y probablemente sea algo que vaya a menos en cuanto el usuario se acostumbra a agarrarlo, considerando que quizás el rediseño del nuevo marco tenga que ver con esto (ahora hay más superficie para apoyar el pulgar).
Tampoco es algo que sea claramente algo favorecedor. Estéticamente es quizás menos atractivo que en otras ocasiones o que incluso en la competencia sobre todo en las esquinas, pero lo que ocurre es que se nota más la sombra natural que se proyecta en el cristal en los extremos laterales, donde queda la barra del scroll (en ambos lados). Cuanta más curva, mayor sombra, y aunque es discreta se ve sobre todo en fondos blancos.
No hay falta de sensibilidad táctil tampoco en esa zona, aunque no es raro fallar al intentar dar tap en los elementos que quedan en la cascada, como suele ocurrir con las teclas más exteriores del teclado, o al tratar de deslizar entre las opciones de la app de cámara, de modo que en ocasiones haciendo el gesto de atrás en vez del slide que queríamos.
Las teclas de los extremos serán las que más tasa de error tengan en cuanto a que no acertemos en el «tap».
El agujero en pantalla según la era P40
Hemos de dedicar unas palabras también a la inserción de las cámaras frontales en la pantalla. La isleta es grande en comparación con propuestas anteriores y de estilo similar como la doble cámara del S10+, de modo que el contenido de la barra de estado queda más “perdido” dentro de un espacio demasiado ancho estéticamente para el mismo.
Lo que ocurre concretamente es que el borde inferior de la isleta marca a su vez el de la barra de tareas, de modo que ésta queda en unos 8 milímetros. Para hacernos una idea, es casi el doble que la que logra el S20 Ultra (4,58 milímetros), si bien en ese caso sólo había una cámara y puede que el sensor sea de menor tamaño.
De este modo, no es una inserción discreta, sino todo lo contrario (sobre todo si se decide «esconderla», dado que queda un marco muy grueso). El texto es pequeño, mide unos 1,72 milímetros de alto y como decimos da la sensación de que se pierde en el alto de la barra y de que la interfaz de uso no se extiende todo lo que podría con otra solución.
No obstante, el software en general se adapta bien hablando tanto de apps propias como de terceros. Os mostramos cómo quedan algunas apps a pantalla completa y agarre horizontal, que normalmente invaginan estos islotes. En nuestra experiencia no nos hemos encontrado que las cámaras hayan interferido evitándonos poder pulsar algo.
Así quedan el ‘PUBG’ (arriba) y el ‘Fortnite’ en el Huawei P40 Pro.
Así quedan el ‘Dino T-Rex’ (arriba) y el ‘Asphalt 9’ en el Huawei P40 Pro.
Ayuda a aprovechar más la interfaz que existan los gestos de navegación que EMUI lleva implementando desde hace años. No hay opciones para variar alguno de los gestos o configurarlos de otra manera, siendo el de “atrás” como hemos comentado un deslizamiento desde cualquiera de los bordes. En todo caso, al no colocar ninguna barra o elemento físico en la interfaz permiten que ésta aproveche toda la pantalla disponible de marcos para dentro.
En resumen, se trata de una buena pantalla, competente y cumpliendo mínimos. Pero una vez más ponemos en duda el recurso de la curvatura y, dado que han dado el paso de aumentar la tasa de refresco, nos parece una lástima que no se trate al menos de un QHD. La integración de las cámaras frontales podría ser quizás más discreta, aunque hablamos de sensores bastante grandes en apariencia.
Rendimiento: la fórmula de dar más vida a los Kirin funciona muy bien
Ésta es una de las partes que menos evoluciona de manera tradicional en los Huawei P dado que son los Mate los que estrenan procesador. Al Huawei P40 Pro le llega el Kirin 990 para alargar la vida de este procesador de gama alta presentado en septiembre del año pasado, construido en 7 nanómetros e incorporando el módem que da soporte a 5G tanto NA como NSA.
En cuanto a las memorias, el Huawei P40 Pro viene con 256 GB de memoria de almacenamiento (ampliable con tarjeta NM) y 8 GB de RAM. Normalmente esto suele valer para tener un rendimiento base de sobra, pero cierto es que estamos viendo móviles de 12 GB de RAM en la competencia y que en este caso ni siquiera el Pro+ los lleva.
¿Se echan en falta, pues? La verdad es que no. El smartphone funciona bien y no se percibe ningún signo de que el hardware pueda quedar corto, ni para juegos ni para otras tareas exigentes. no vemos lag o que le cueste abrir aplicaciones de alta exigencia gráfica.
En cuanto a la disipación del calor, veremos que aumenta ligeramente de temperatura por la zona alrededor del módulo de cámaras traseras, pero dentro de la sensación que solemos notar al jugar en cualquier móvil construido con materiales conductores. Sólo una vez percibimos un aumento más notorio, pero fue puntual y suele estar dentro de lo habitual incluso tras partidas largas.
A la izquierda la temperatura en reposo, a la derecha tras jugar un rato.
En cuanto a los benchmarks, no podemos ofrecer todos los habituales dado que no se encuentran en App Gallery y no han funcionado todas las APK disponibles. AnTuTu [sigue estando fuera de la Play Store) y al menos ésa y PCMark han funcionado correctamente.
465.493 522.873 361.365 315.066 361.293 376.968 463.513 409.070
4.074 8.184 – 6.492 7.161 7.388 – –
9.476 10.426 8.948 9.364 8.649 9.991 8.712 –
Ver galería completa » Huawei P40 Pro, benchmarks (3 fotos)
Software: los Huawei Mobile Services en estado embrionario pintan bien, pero no son suficientes
Este apartado quizás tiene algo más de interés que en otros móviles debido a que, aunque el sistema operativo que mueve el terminal es Android, debido a la situación actual de bloqueo por parte de Estados Unidos no incorpora los servicios de Google. Es por ello que EMUI 10.1 lleva las riendas algo más de lo que suele hacerlo una capa de personalización, de manera que el núcleo de sus servicios son los HMS propiamente dichos.
Así no veremos Google Play, las apps preinstaladas de Google ni nada relacionado con el software de los de Mountain View, de modo que App Gallery es la principal fuente de aplicaciones para el usuario de un móvil Honor o Huawei (de lo cual hablaremos a continuación). Al iniciar el sistema por primera vez veremos que en relación a esto se nos ofrece la preinstalación de un surtido de apps de terceros.
Sugerencias de apps para instalar automáticamente al iniciar el Huawei P40 Pro por primera vez.
En caso de desmarcarlo todo, el Huawei P40 Pro arranca con las utilidades básicas que siempre solemos encontrar (correo, herramientas, bloc de notas, etc.) además de servicios propios como Huawei Music y Huawei Video. Vemos también que hay alguna app de terceros, en este caso unas pocas de la mano de Microsoft, que sigue colaborando con el fabricante chino.
Así viene el escritorio del Huawei P40 Pro al iniciarlo por primera vez.
Algunas de las apps de Huawei (menos esenciales) podrán eliminarse, igual como las de Microsoft. Eso sí, como ocurre en otras capas de personalización como One UI de Samsung nos podrán aparecer a posteriori aunque las hayamos desinstalado o ni siquiera las hayamos llegado a instalar.
Podremos eliminar incluso la app de serie de correo, otras como Huawei Video no.
Hay apps que aparecen automáticamente aún pasados días del preload y la primera carga. En este caso, entre ellas, la de Aliexpress.
¿Pero hay apps conocidas en App Gallery Haberlas haylas, pero no goza ni mucho menos de una selección equiparable a la de la tienda de Google en referencia a aplicaciones conocidas como WhatsApp, Facebook, Spotify o Instagram. De hecho, no acaban de estar ni siquiera las de Microsoft (Outlook, por ejemplo)
Vemos por ejemplo que TikTok hace su aparición estelar, y que Telegram (probablemente no tan popular pero con cierta presencia) también está entre las incorporaciones más recientes. Juegos populares como ‘Fortnite’ o ‘Asphalt 9’ también se encuentran en App Gallery, así como Twitter y las apps de radios de al menos algunas emisoras españolas también habituales.
Podremos ver que en alguna ocasión nos aparecen sugerencias de apps que podemos encontrar en la App Gallery. La selección parece aleatoria, aunque quizás dependa de qué permisos hayamos dado y qué uso y búsquedas hagamos.
Hablando de la apariencia y posibilidades de la pantalla de inicio, el sistema viene organizado de fábrica en un escritorio único, pero podemos activar la distribución de apps en pantalla de inicio y cajón. Eso sí, si hacemos a la inversa y pasamos de cajón a escritorio es posible que nos queden carpetas vacías que tendremos que borrar (no es un drama, pero parece algo a corregir).
Sea cual sea esta elección, como solemos ver en casi todas las capas de personalización en EMUI también hay una pestaña accesoria deslizando hacia la derecha en el escritorio a modo de accesos rápido, en la que podemos personalizar hasta cierto punto el contenido. Si hay apps de terceros compatibles con esto, podrá aparecer un botón para que lo añadamos.
Todas estas posibilidades de personalización y funciones las encontramos en los ajustes del sistema. Son muy claros e intuitivos, además de que si no encontramos una determinada función o sección la podemos buscar, como pueden ser el manejo por gestos aéreos que están relativamente escondidos (ahora hablaremos de ellos).
En EMUI no tenemos pantalla dividida, sino ventana flotante, con lo cual una app puede estar sobre otra estando las dos activas. Se activa desde la multitarea y el sistema nos dice si la determinada app que queremos flotando es compatible o no con la función.
Otros funciones relativamente estandarizadas en las capas de software actuales son la de mantenimiento y el equilibrio digital. Nos permitirán hacer una mejor gestión del consumo de recursos de las apps en funcionamiento, sobre todo de las que quedan en segundo plano, así como poder organizar nuestro uso del móvil con restricciones que nos ayuden a desconectar.
Una de las novedades que comentaron fugazmente fue lo del manejo por gestos aéreos, en apariencia muy a lo LG G8s ThinQ. Se trata de gestos para hacer scroll vertical y horizontal y para la captura de pantalla, y aunque en la práctica no nos ha resultado demasiado natural en la interacción funciona bastante bien.
Mención a Huawei Music y Huawei Video, los cuales hemos estado probando. El servicio de streaming de música es bastante completo y prácticamente no hemos notado diferencias en el catálogo de otros como Spotify (las canciones de la última semana o algunos álbumes, según artista), con el añadido de poder elegir la calidad del streaming y los ajustes de sonido (conectando con los del sistema, que comentaremos en la correspondiente sección).n
La oferta de Huawei Video es bastante más reducida en comparación. Nos encajará más si somos de Filmin porque esta plataforma está incluida, pero por ahora el repertorio es menor que el de otros servicios, aunque prometen entradas de títulos como ‘Joker’ y hay series relativamente conocidas como ‘Halt catch and fire’.
En general es un software muy completo a nivel de personalización (aunque con rango de mejora) que ahora se va viendo nutrido (a la fuerza) cada vez más de servicios propios. Hay aspectos que podrían mejorar, como el poder eliminar la transición que hay al pasar de una página a otra del escritorio o más opciones dentro de la multitarea, pero en general poco que objetar (y los 90 hercios favorecen a nivel de fluidez).
Sí que es cierto que algunas apps de terceros no parecen estar del todo rematadas, como el caso de Twitter, ‘Asphalt 9’ o alguna otra con algún bug o que experimenta cierres repentinos. No ocurre en apps del sistema ni en muchas otras de terceros como Telegram, ‘Fortnite’ o Bing.
El cuello de botella sigue siendo que haya aún muchas apps que se echen en falta en la tienda propia, sean o no de Google, sobre todo ahora que estamos tirando tanto de videollamadas. En este sentido ellos van proveyendo de sus propias herramientas (como MeeTime para las videollamadas), pero el problema será extender su uso cuando más de apps de lo que hablamos es de costumbres, sobre todo en el mercado occidental donde apps como WeChat no son tan usadas.
Eso sí, en el navegador propio de EMUI encontramos un acceso directo a App Search. Se trata de una web que contiene un buscador de APK que nos dirige a un origen u otro para descargar la app que deseemos, siendo a veces la propia web oficial, App Gallery o alguno de los repositorios de APK como ApkCenter.
Es una web perteneciente a Aspiegel, una filial de Huawei en Irlanda que conocemos desde que Huawei cambió su política para sus servicios en la nube. Esta empresa además se nutre de información si usamos el navegador propio, algo que se nos advierte al abrir por primera vez el navegador de Huawei.
En el navegador de Huawei (tal cual viene configurado de fábrica) aparece App Search como acceso directo. Abriendo la web vemos ya algunas sugerencias, y abajo el aviso de exención de responsabilidad de Huawei y que pertenece a Aspiegel.
Esta advertencia nos aparece al abrir el navegador por primera vez.
De este modo, de manera indirecta un usuario puede descargar apps fuera de la App Gallery, aunque cabe matizar que cuando no se trata de la web oficial hay que ir con cuidado con las APK por mucho que se trate de este buscador. Es muy parecido a lo que vimos en esa Huawei App Search alemana, pero de momento la compañía no se hace responsable del contenido que muestre App Search (como también especifican).
El Huawei P40 Pro dispone de lector de huellas en pantalla como hemos visto en los últimos topes de gama de la marca. Atrás quedó para ellos la era de los sensores físicos en el exterior del terminal y en este caso hay un área de reconocimiento de la huella dactilar en el panel, más grande y rápida que lo previo según Huawei.
Lo cierto es que nunca nos había parecido reducida y el área de lectura está bien ubicada y da para que el dedo repose bien sobre ella sin problemas. La lectura suele ser bastante rápida, pudiendo añadir al menos cuatro huellas dactilares e iluminándose el área de lectura si tocamos la pantalla.
Eso sí, en ocasiones parece que no se active del todo dado que no reacciona a la huella. Es decir, aunque se ilumine el área no emite ningún tipo de reconocimiento. No es que indique fallo de lectura, simplemente no reacciona.
Sí que puede fallar en puntuales ocasiones, normalmente si ponemos demasiado poca superficie de la huella sobre el lector o si tenemos el dedo humedecido. Por ello, parece que esa no reacción sea más bien algo relacionado con el software.
Por su parte, el reconocimiento facial se ve beneficiado por la lectura de profundidad que realiza el sensor de IR (la cámara frontal secundaria, por así decirlo). Hay algunos ajustes para que el desbloqueo se adapte a nuestros gustos y pueda ser más o menos seguro, además de que podemos agregar una apariencia alternativa (gafas, otro peinado, etc.).
Esto puede incluso no ser necesario si nuestras posibilidades son llevar gafas de vista o no, porque aunque registremos el rostro sin ellas nos lo reconocerá igualmente al llevarlas. De hecho, es una identificación muy rápida que suele «ganar» al lector de huellas.
Parece más eficiente que anteriormente, pero no llega al punto de desbloquear en oscuridad absoluta. Eso sí, no suele fallar y funciona muy bien incluso en baja luz.
Cámaras: manteniendo el nivel sin el golpetazo a la mesa que esperábamos
Ésta quizás era una de las funciones que con más expectativas o ganas se esperaban de cara al anuncio de este nuevo terminal, en este caso de la mano de dos hermanos que se diferencian sobre todo en tema de cámaras. Hablando del P40 Pro, el esquema fotográfico en la parte trasera queda del siguiente modo:
Por su parte, la parte frontal nos mira con dos ojos. La cámara subjetiva principal integra un sensor tampoco nada despreciable de 32 megapíxeles, que se acompaña de un sensor de infrarrojos que se encarga de hacer un análisis de profundidad tanto para la fotografía como para el reconocimiento facial que hemos comentado antes.
Como vemos, las apuestas por el zoom óptico de récord y los píxeles amarillos en sus sensores (en más de ellos) se mantienen, prometiendo así mayor porcentaje de luz capturada, menos ruido y mayor rango dinámico. ISO máxima de vértigo también con ese valor máximo de 409.600 y estreno de nueva tecnología de enfoque automático con el Octa PD, aunque lo que nos resulta más interesante es ver si esa inteligencia artificial cuyo motor y trabajo dicen haber mejorado se nota en el procesamiento.
Otra novedad es el XD Fusion Engine, un motor de procesado que trabaja de manera similar a Deep Fusion de Apple al tomar como punto de partida una colección de fotografías en formato RAW tomadas con dos de las cámaras, reduciendo exposición para reducir el ruido. Un algoritmo analiza cada una de estas toma y reconstruye a partir de ellas una nueva imagen.
Tanto traseras como frontal pueden grabar hasta en 4K (a 30 o 60 frames por segundo), y algo que se incorpora es el Audio Zoom, de modo que en cierto modo también se hace zoom al sonido (pero esto sólo se activa a partir de 10x aumentos. Pero antes de ver cómo resultan todas estas características, nos damos un paseo por la app como solemos hacer.
La app de cámara de EMUI es una vieja conocida para bien y para no tan bien. La navegación es sencilla, por pestañas no editables, de modo que encontramos los modos que Huawei considera principales: foto, retrato, noche, vídeo, profesional, apertura y «más».
El modo retrato y modo apertura siguen tan parecidos como estancos en cuanto a opciones, pero el modo noche nos deja bajar la velocidad de obturación hasta 32 segundos. El modo Pro es la manera de disparar a 50 megapíxeles y/o que se exporte el archivo RAW, y en el modo automático encontramos la función de Golden Snap, que es una Live Photo vitaminada (de lo que hablaremos en el análisis).
En el modo automático figura también lo que ya es algo tradicional en la app de cámara de los Huawei (tanto como cuestionable nos sigue pareciendo a nosotros): el botón AI. Lo que no encontramos es un acceso rápido al HDR, siguiendo relegado a la pestaña «más» con el modo monocromo, las cámaras lenta y rápida, y otros modos a priori más secundarios.
En los ajustes ya no vemos la posibilidad de predeterminar la resolución como ocurría antes (como hemos dicho, es algo que ahora podemos ajustar en el modo Profesional), pero sí hemos de ir ahí para elegir la del vídeo y otros aspectos como el nivel o el temporizador (que suele estar fuera). Ajustes bastante justos para todo lo que implica la app, pero la sencillez debería ayudar a manejarlos bien en general.
El cambio de lentes ocurrirá de manera gradual o de golpe según demos al botón de los aumentos indicados o tiremos del deslizador. Es la aproximación habitual para gestionar este aspecto en la fotografía, pero en este caso a veces se solapa con otros elementos como el control de exposición y quizás se pueda mejorar este aspecto para que no haya acciones no deseadas.
La versatilidad y los aumentos por bandera. Huawei vuelve a poner (casi) toda la carne en el lucir zoom y aunque éste no es su P40 más potente en esto (por el teleobjetivo del Pro+) logra mantener el listón que dejó el P30 Pro. Y de tal palo tal astilla, nos gusta mucho el zoom de este P40 Pro, aunque a continuación iremos con los detalles.
En general las cámaras traseras del P40 Pro nos ofrecen una fotografía realista, con una colorimetría muy fiel y sin exageraciones a nivel de saturación o balance de blancos. El detalle, si no es una situación complicada, va a ser el correcto.
Con luz abundante puede que encontremos una ligera sobreexposición, para nada preocupante y solucionable con una ligera edición o compensando exposición en el disparo. El HDR en general no es muy agresivo y en muchas ocasiones será prescindible dado que en automático el rango dinámico ya es elevado. Notaremos poco cambio salvo en interiores poco iluminados, cuando no es recomendable este modo al dar fotografías demasiado contrastadas y normalmente subexpuestas y faltas de detalle (además de lo incómodo que sigue siendo buscarlo y activarlo).
En automático tendremos fotos de unos 12,5 megapíxeles (4.096 x 3.072 píxeles), al tirar de pixel binning y «unir» píxeles virtualmente para que queden menos y más grandes. Pero podemos disparar a 50 megapíxeles (8.192 x 6.144 píxeles) yendo al modo Pro y activando dicha resolución, obteniendo así fotos más grandes.
Lo positivo de esto: quien quiera una foto más grande la va a tener. Lo malo: no tenemos el procesado automático de Huawei, que es muy acertado a la hora de eliminar ruido y compensar exposición y colores, y tirando en modo Pro sin ajustar nada veremos que el resultado normalmente es de menor calidad que el automático (aquí juega la habilidad de cada uno con los parámetros, que para eso existe el modo).
El modo Pro permite guardar los RAW, de modo que podemos editarlos en el ordenador. Es curioso ver el archivo original y cómo el mínimo procesado que tienen las fotos que tiramos en modo Pro ya denota correcciones en exposición, curvatura y perspectiva.
Y, sin más dilación, el zoom. La teoría nos dice que al pulsar el «5x» de la interfaz vamos a obtener fotografías con zoom óptico de cinco aumentos hechas con el teleobjetivo, la realidad es que no siempre es así como ya pasaba en el P30 Pro.
Os ponemos ejemplos del gran angular y los zoom (óptico e híbrido) del P40 Pro. Dos nocurnos y dos de día:
Parece que sólo haya cambios por las situaciones, con resultados siempre más favorecidos cuando hay luz más abundante, natural e indirecta. Pero en los dos primeros el disparo a 5x se ha hecho con el teleobjetivo mientras que en los dos últimos se ha hecho con el objetivo principal.
El disparo a 5x no siempre se realiza con el teleobjetivo: depende de la situación, pero no muestra un patrón claro
Es algo que ya ocurría en el P30 Pro y que parece relacionado con la iluminación de la escena, de modo que si es abundante y correcta se activa el teleobjetivo, pero no muestra un patrón demasiado claro en este sentido tampoco. Cuando no se salta al tele a 5x puede hacerlo a un poco más (5,2x, por ejemplo) o puede hacerlo a 7 u 8x, y no podremos forzarlo manualmente (algo que por ejemplo sí permiten los Xiaomi con distintas lentes en su modo Pro).
Esto condicionará el resultado y siempre será mejor cuando se activa el teleobjetivo. Lo podemos ver en este vídeo de muestra en el que se ve mucho más detalle cuando se salta al telefoto.
Así y todo, los zoom (óptico e híbrido) dan muy buen resultado en general, aguantando bien en el disparo nocturno y en días nublados. Buen desempeño del digital máximo (50x) de día, siendo bastante prescindible de noche.
Hablando del gran angular, se aprecia mejora con respecto al año pasado. Más detalle y menos deformación, con menor calidad que la lente estándar pero dentro de lo correcto.
Foto con el gran angular.
A la que se le dio menos bombo pero que sigue siendo muy buena es a la fotografía nocturna. En automático se defiende muy bien y casi no necesita la asistencia del modo noche si la luz es suficiente, de hecho es mejor reservar éste para cuando haya que compensar exposición.
Curiosa la aproximación de Huawei al bokeh tan de moda manteniendo los modos retrato y apertura por separado. El primero únicamente sirve para seres humanos, de modo que no se activará si intentamos fotografiar un objeto o un animal.
Al modo retrato (como veremos también en la cámara frontal) le hemos de aplicar un efecto de desenfoque para que el mismo se produzca. Es decir: si disparamos en modo retrato sin elegir uno de los efectos, no habrá bokeh por software, con lo cual obtenemos una foto en automático básico (quizás tendría más sentido que ya hubiese un desenfoque mínimo automático al pasar a este modo, de lo contrario no tiene mucho sentido).
Poca diferencia entre uno y otro si dejamos el de apertura en automático (f/4.0). El recorte es muy bueno en general y el desenfoque es más progresivo que en anteriores ocasiones.
Cierto es que en el modo apertura podemos elegir este mismo parámetro y así aumentar o disminuir el desenfoque artificial según qué apertura se simule, pero quizás podrían fusionarse ambos modos para que fuese más intuitivo y sencillo para el usuario, de modo que quedase un único modo de apertura con la posibilidad de cambiar el patrón de desenfoque como en el modo retrato. De esta manera, quedaría una sola pestaña, con los mismos comandos y la misma posibilidad de que fuese o no automático, valiendo para personas, animales u objetos (nosotros te lo dejamos ahí, Huawei).
La intervención «visual» de la inteligencia artificial nos deja dos experiencias bien distintas según de qué función hablemos. La función Golden Snap permite editar a posteriori personas del fondo (esto no lo hemos podido probar debido a la situación de cuarentena) y reflejos al hacer una foto a través del cristal, además de otras ediciones especiales y de tener muchas fotografías entre las que elegir.
Como veíamos antes, en la app de Huawei encontramos el acceso directo a AI. No hemos notado que aporte una gran diferencia en ninguna de las situaciones que hemos probado, lo cual es buena noticia al no suponer «porque sí» una inyección de sobresaturación, pero también nos deja la duda de si este acceso directo es prescindible (la AI interviene siempre, ya sea para ajustar colores como en la estabilización, etc.) y si quizás vendría mejor poner otro botón (como podría ser el HDR).
Aunque estrictamente vemos dos lentes en la parte frontal, los resultados se aúnan cuando la secundaria interviene para dar información sobre la profundidad y ayudar en el detalle de los rostros y el retrato, según nos explicó la marca. El resultado nos recuerda bastante al año pasado para bien, con** autofotos muy conseguidas** especialmente con iluminación abundante indirecta y en exteriores.
Destaca el detalle que logra sacar y la colorimetría. Veremos que en contraluces tendrá más dificultad, pero aún así se mantiene el detalle y aunque tendremos fotos más contrastadas o sobreexpuestas (si la luz es demasiado intensa y directa) seguirán siendo correctas.
Rinde bien en interiores e incluso de noche, donde además tiene la teórica ayuda del modo noche (aunque no hemos visto que tenga mucho efecto en este caso). El modo retrato tiene también buen resultado, sin pérdida de detalle en el primer plano y con un desenfoque que pese a ser plano se aplica en un grado aceptable en su efecto «círculos».
Matizamos esto porque, igualmente que para las traseras, tendremos que activar uno de los efectos para que el modo retrato lo sea. Si no, el disparo será en automático, sin desenfoque artificial ni efecto alguno.
Sin añadir un efecto, el retrato no es «retrato».
Ver galería completa » Huawei P40 Pro (55 fotos)
Curiosamente, al iniciar el modo vídeo siempre parte del gran angular, como si buscasen favorecer el uso de este objetivo. No es nada determinante y podemos seguir cambiando de lente una vez iniciada la grabación, aunque los accesos directos a 1x, 5x y 10x desaparecen cuando pulsamos “rec” y hemos de hacer los saltos de manera progresiva.
El 4K se extiende a todas las cámaras, pudiendo tener esta resolución tanto en la lente estándar como en el tele y el gran angular (y como veremos también en la frontal). A esta resolución las tomas son más definidas que a 1080p, aunque lo que se nota mucho es el salto de calidad del estándar al gran angular y, sobre todo, al teleobjetivo, que como decíamos en fotografía saltará según considere el propio equipo.
Cuando grabamos con el gran angular la calidad es bastante más baja, aunque de día da tomas aceptables. De noche quedan vídeos muy poco estables, con mucho ruido y poco detalle con esta lente.
Normalmente son tomas bastante estables, con buen trabajo combinado de la estabilización óptica y electrónica según el caso. Es de noche cuando se echa más en falta esta función, con tomas menos estables con el gran angular.
De noche la calidad baja bastante y aparece el ruido, con abundancia si hablamos de usar el zoom o del gran angular. Está algo por debajo de lo esperado a tenor de lo visto en cámaras.
Con el sonido hay dos noticias, una buena y una no tanto. El Audio Zoom funciona muy bien, de modo que a medida que hacemos zoom el micrófono “se acerca” también en cierto modo aumentando la captura de audio en la dirección en la que se enfoca. La no tan buena es que según cómo sujetemos el móvil quizás tapemos el micro, aunque no suele pasar.
La cámara lenta sigue siendo resultona, aunque como suele ocurrir necesita luz abundante para dar un buen resultado. Seguramente nos será más cómodo desactivar la detección automática de movimiento para que el pequeño clip (no puede durar más) se produzca cuando nosotros queramos.
Con la cámara frontal obtendremos tomas fluidas aún sin estabilización óptica. Buen resultado con luz abundante, aunque con pérdida de nitidez notable si se trata de un día nublado o una situación más complicada como de noche, donde la calidad desciende mucho.
Como vemos, siempre será mejor que grabemos en 4K, de modo que se nota un grado más de detalle que a 1080p. Del que esperábamos más era del gran angular (al destacar tanto esa cámara «cinema»), aunque de día no está nada mal el resultado sobre todo en 4K.
Autonomía: sin alardes pero controlando bien los 90 hercios
Con apenas cambios en las dimensiones era de esperar que tampoco viésemos una batería más grande en este móvil, que integra una pila de 4.200 mAh, la misma capacidad que la del P30 Pro.
El reto esta vez es mayor con una pantalla que soporta una tasa de refresco más elevada, y nunca es lo mismo tampoco a nivel de procesador, conectividad y sistema. Así que veamos cómo rinde esta batería en su nuevo frasco.
Como estamos haciendo con los móviles que permiten establecer manualmente una u otra tasa de refresco, hemos alternado cargas completas a 6o y a 90 Hz, así como con tema oscuro y tema claro. La media global nos queda en 1 día y unas 7 horas de autonomía por carga, con unas 5 horas de pantalla (que la verdad no son muchas).
En el día a día el uso puede variar y no se aprecia una notable diferencia entre haber estado con una u otra tasa, normalmente alcanzando al menos las 24 horas con los 90 Hz. Con el test de PC Mark la diferencia es poca, aunque el resultado no es muy coherente dado que nos da un resultado más bajo para los 60 Hz (13 horas y 22 minutos a 60 Hz, 14 horas y 28 minutos a 90 Hz).
Al final nos da una autonomía aceptable, algo justa y por debajo que algunos rivales sobre todo en horas de pantalla pero sin que suponga una penalización en la experiencia. Sobre todo porque la carga rápida sigue siéndolo, logrando una carga completa en una hora.
Audio: la pantalla sigue sonando en los Huawei P
La parte del audio tuvo poco protagonismo en la presentación, quizás por haber sido más conservadores a este respecto. No hay jack de 3,5 milímetros, de modo que el USB tipo C es el único puerto físico para conectar auriculares, entregando unos in-ear junto al móvil.
El sistema de sonido se mantiene pues con respecto al P30 Pro: el auricular es la propia pantalla y hay un altavoz principal en la parte inferior, pero no es un sonido estéreo propiamente dicho en la práctica. De hecho, este sistema no resulta ser el más óptimo en cuanto a la presión sonora y la imagen estereofónica que se percibe como vimos en nuestra última comparativa de audio de móviles, pero precisamente por precedentes tampoco cabe esperar una mala experiencia ni mucho menos ya que el que ganó en dicha lucha fue el Huawei Mate 30 Pro, así que veamos éste qué tal.
Hablando del altavoz, el sonido es de calidad, bien compensado, nítido y con buen rango dinámico. Nos da la impresión de que con un estéreo propiamente dicho podría ser envolvente y mejorar la experiencia, pero en todo caso este altavoz y los demás componentes implicados rinden bien.
El máximo volumen que hemos registrado es de 108 decibelios en la salida del altavoz, lo cual queda en unos 76 dB ambientales. Eso sí, la calidad a ese punto es menor y la experiencia mejora bastante si lo mantenemos hacia el 75%.
Conectar auriculares llevará más allá la experiencia auditiva incluso con los que se entregan en el pack, que son bastante básicos. Esto es gracias a los ajustes de sonido, especialmente al audio 3D de Huawei Histen.
Si vamos a este apartado dentro de los ajustes de audio vemos cuatro opciones:
Automático: lo hace el sistema automáticamente.
Audio 3D: ofrece un sonido envolvente simulando dirección y profundidad. Hay a su vez cuatro alternativas, de las cuales la más convincente es la que llaman “magnífico”, más envolvente y menos direccional.
Natural: se disminuye el matiz creando un sonido similar al que dan las grabaciones en acústico. Es la opción con menos rango dinámico y nitidez hablando de reproducción de música, pero mucho más adecuada que el 3D para programas de radio o podcasts.
Estándar: no añade ningún efecto para ahorrar consumo energético.
Veremos que también encontramos una función llamada Sound Booster. Se trata de una solución que en apariencia sirve para que escuchar el audio del terminal no bloquee sonidos propios o ambientales, de modo que el sonido emitido por el móvil pasa a un segundo plano bajo el recogido por el micrófono (en la parte inferior, junto al USB). Si es éste su cometido lo cumple muy bien, pero no le hemos encontrado demasiada utilidad.
Huawei P40 Pro, la opinión de Xataka
No sabemos qué números manejan en Huawei en cuestión de inversión en I+D, pero sus terminales parecen fruto de que lo que ha recibido más esfuerzo para mejorar ha sido el diseño y la fotografía. Desde los últimos años vemos que sus buques insignia destilan calidad de construcción, y aunque nos podrá gustar más una decisión estética que otra, son móviles robustos, prácticos y bien acabados.
Además, desde que se pusieron las pilas en mejorar los teleobjetivos y aumentar el tamaño del sensor, se han colocado al máximo nivel en la fotografía móvil siendo tratados como referentes de aspectos como la fotografía nocturna y el zoom. Ambos valores se conservan en este P40 Pro, en el que además vemos un procesado más realista.
Este año lo tiene más difícil para brillar en fotografía al haber sido una evolución quizás con menos salto que otros y con la gran sombra que proyecta sobre él su propio hermano, con un teleobjetivo más
Con esto, y pese a ser un móvil potente en rendimiento y correcto en autonomía, no nos deja de invadir la sensación de que una vez más ha sido una oportunidad perdida en términos de pantalla, ahora que en cuanto a tasa de refresco puede toserle a más de uno. Sobre todo cuando este año lo tiene más difícil para brillar en fotografía al haber sido una evolución quizás con menos salto que otros años y con la gran sombra de su propio hermano, con un teleobjetivo más.
El otro lastre que lleva es el del software hablando sobre todo del mercado fuera de China: el móvil es una prolongación de nuestro cuerpo, es hábito, es comunicación, y al menos conforme están las tendencias de uso en la actualidad lo lógico es que se espere no tener ciertas carencias de apps consideradas básicas o que obtenerlas no sea algo tan natural como buscar en App Gallery. Sobre todo pensando en usuarios que se manejen menos con términos como «APK».
Evidentemente el móvil es completamente usable y habrá quien no eche en falta ningún servicio anteponiendo aspectos como la cámara, pero queda la duda de qué ocurre cuando alguien es ajeno a qué pasa con el software y pueda encontrarse con una de las mejores cámaras en móviles y pocas o ninguna de sus apps habituales. Por su parte, vemos que el fabricante aparentemente está poniendo bastante empeño en que sus servicios proporcionen lo necesario.
Nuestra sensación es que lo volverá a poner difícil a sus rivales en fotografía, pero que a su vez se romperá el dicho y será más fácil ser profeta en su tierra
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