Source: http://detododepicamiel.blogspot.com/2009/
Timestamp: 2018-04-22 06:50:35+00:00

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DE TODO DE PICAMIEL: 2009
Murga- El happening de la gente simple-
"Este murgón, mamá / este murgón / hoy le saca el cuero a la televisión." La poco complicada música del hit popular El camaleón, venía de perillas para que el centenar de integrantes de la murga Los mimosos de La Paternal dieran forma al ensayo de un complicado ritual, cada vez menos usado: cuando la semana que viene se inicien los festejos de un nuevo carnaval la agrupación será una de las 50 que todavía se animan a celebrar las fiestas mas tristes del alma-parque, el happening de la gente simple, muy simple.
Era la noche del martes 13 cuando un pitazo del director ubicó en la realidad a los celebrantes. Alberto Pajarito Pereira parecía un maestro cuando ordenaba, no muy dulcemente: "A ver, che salame, forma en la fila y toma las distancias, a ver. Hace lo que te digo." Frente a la fábrica de algodón Estrella, en Baunnes y Constituyentes, rodeados de vecinos y vecinas que aplaudían las ocurrencias, Los mimosos arrancaron, con las cuartetas más picaras: "El año 67 / fue un año de moda nuevas / se vino la minifalda / acortando la pollera / Nosotros felicitamos / a aquel que la moda trajo / porque ahora con las minis / Va a costar menos trabajo." A un costado el inspirado vate que fabricó los argumentos escuchaba embelesado cómo El Chino ("No, este que, me va a perdonar pero el nombre no se lo doy a nadie. ¿Se cree que soy longi yo?") canturreaba sus intencionados arranques poéticos. Alfredo Zerrillo es el diariero de la zona (con parada en Nueva York y avenida San Martín) y también el afortunado autor de las letras: "No son verdes como cree la gente —advirtió—, son verdaderas, críticas. Ve ahora, ahora dicen pis en un verso. Escuche, escuche. ¿Pero quién no conoce la palabra pis? Eso no es verde."
Más allá de la peculiar interpretación de Zerrillo, de las críticas no se salva nadie: se llevan por delante la pinta del galán Rodolfo Beban, las respectivas malas famas populares de la locutora Pinky y dé la vedette Zulma Faíad, ni siquiera la figura del cura Grandinetti. Tampoco quedan en pie los formidables baches porteños ("¿Sabe lo que pasa?: muchos de nosotros tienen taxi y camiones") y la supersexy Isabel Sarlí ("Le falta un chorizo"), insinúa con perversidad la parte final de la cuarteta que le han dedicado.
Cuando desfilan oficialmente por los corsos se envasan en unos trajes calurosos y aproximadamente horribles. El de Vicente Filardi (un murguero fanático de 21 años) es un ejemplo. Es una levita azul, con una franja de color rosa y cuello del mismo color, un uniforme que se complementa con una peluca rubia y una galera repleta de adornos: plumas, moños, muñecas, luces, fantasías que la engordan en un par de kilos. "Me ayudo mi mamá y un poco mi novia", confiesa.
A los 23 años Pepino Guilo invierte sus días mascullando contra las deficientes carrocerías de los autos nacionales: su oficio es pintor de autos. Es el rey del bombo, un as para manejar esos mastodontes que pesan entre 8 y 12 kilos y un testigo de primera mano en la historia de la murga: "En 1958 Argentinos Juniors casi sale campeón de fútbol de primera. En agradecimiento a la hinchada algunos jugadores y un dirigente nos regalaron un bombo, uno de los cuatro que tenemos ahora en el conjunto. Al principio éramos 50 y ensayábamos en la esquina de Caracas y Juan Agustín García. Ahora somos un montón y sacar la murga a la calle nos cuesta 100.000 pesos", reseña.
Para sobrevivir los paternales tienen una única fuente de recursos: se imprime un programa con una lista de avisos, que publicitan a los comercios del barrio: la vinería de Don Felipe, el almacén de Santiaguito, la cartonería de Manolo. Al fin de cuentas, la cartelera les reporta unos 100.000 pesos.
"Desde hace años no tenemos contras —asegura el director Pereira, 25 años, cuidador en un garaje—. Imagínese qué responsabilidad para mí dirigir esta banda. Para los que hacen murga, es como los brasileños, ¿vio?: uno siente que ha nacido para esto. No por nada luchamos dos meses como unos negros."
Primero que nada, y ésa es la respuesta casi común, "porque me gusta, porque lo siento en el alma." Quien más correctamente lo explica es el diariero Zerrillo: "Yo salgo todos los años porque cuando siento el bombo me da una especie de nostalgia. Son dos meses en los que uno vive para la murga. Abandona el trabajo, la casa, tenga en cuenta que hay muchos casados. A mí, por ejemplo, mi suegra me quiere echar de la casa. ¿Sabe lo que pasa?: la gente piensa que los murgueros somos todos atorrantes, vagos, fascinerosos, ladrones."
El horario normal de una murga en comisión se inicia a las 16.30 horas y no termina hasta las 5 de la madrugada, como dice el tango, con la última serpentina. El habitat natural de las murgas, comparsas y agrupaciones son los corsos (tan venidos a menos) y los cines, que preparan espectáculos durante los días de carnaval, en base a la presencia de los saltimbanquis. Este año el corso de la Avenida de Mayo acaparará las presencias más resonantes; habrá 10.000.000 de por medio como un desesperado intento de revivir a ese, muerto llamado carnaval porteño. El último corso de la calle de los gallegos fue en 1954 y los cachéts desde entonces han variado, pero no mucho: una gran comparsa (unas 200 personas) puede exigir hasta 300.000 por cada noche de desfile. Son caravanas muy completas: incluyen, además, números de circo, . valientes tragasables, intrépidos tragafuegos, hábiles contorsionistas, deprimentes tríos folklóricos, añejas vedettes. Otras bandas, menos exigentes, acceden a ser aplaudidas tan sólo por 10.000 pesos para toda la compañía por noche. Que no es un gran negocio el de la murga entonces, lo dice el precio de los camiones u ómnibus en alquiler para transportar a la gente: no menos de 5.000 pesos la noche. Los instrumentos del grupo (globos, dados, estandartes, corazones, mariposas), confeccionados en satén de colores muy brillantes, aun terminados en casa por la nona, cuestan entre 3.000 y 8.000 pesos.
"Todo lo que sea entretener y divertir a la gente es bueno, muy bueno", afirmó el asturiano Longinos Viejo, en su despacho del Hotel Madrid, en la avenida de Mayo al 1100, en donde recibió a Confirmado en su carácter de presidente de la Asociación de Amigos de esa arteria. "Ya le dije al intendente los otros días, que yo quiero alegrar al pueblo. Y él también estuvo de acuerdo."
El Nilo es un cine de barrio colorido y tradicional: es el último refugio de las murgas para 1968. Enrique Barbaglia, de la firma comercial que administra la sala de San Juan y Boedo, en Buenos Aires, declaró: "El año pasado ya fue muy flojo, pero cómo vamos a dejar de traer murgas: cómo vamos a romper la tradición.
Por noche hacemos unos 100.000 pesos de recaudación a 300 pesos la platea. ¿Cuánto les pagamos a los murgueros?: Y, unos 10.000 pesos por conjunto. ¿Qué? ¿Le parece poco?", concluyó.
El club se llama Agrupación Juventud Oriente y a la entrada de esa casona de Olavarría al 700, a pocas cuadras del estadio de Boca Juniors, un cartelón escrito con tizas de colores informa: "Lunes, miércoles y viernes 21.30 horas: ensayo para la comparsa 1968." A partir de las 9 de la noche un aluvión de socios y socias promueve la gama de ruidos más infernales. Tanto que algunos vecinos prominentes, los integrantes del grupo teatral Caminito han prometido denunciarlos a la policía si los bombos unidos siguen filtrándose como subversión, en los esquicios de la pieza que actualmente representan, Angelito, el secuestrador. Mientras, un angustiante pinturón del hijo dilecto de la Boca, el pintor Quinquela Martín, pendía del salón principal: -era la colaboración del maestro en la ardua financiación del murgón. El presidente de la comisión de comparsa, Andrés Farro, recuerda sin esfuerzos: "Estábamos un día de 1952 en la puerta del café de la esquina. Era Año Nuevo: todos nosotros, con quince años menos, esperábamos con muchas esperanzas un año más. ¿Por qué no salimos en estos carnavales? Ese año las fiestas cayeron en el mes de febrero. Así nació esta murga, la Juventud Bar Oriente, y desde entonces han sido varios primeros premios los que conseguimos."
Pero, como ellos mismos reconocen, "la inflación nos mató". El último año que tuvieron pasitos para salir fue hacia 1960: volver a la calle, en 1968, les insume 1.000.000 de pesos. Músicos (bandoneonistas, acordeonistas, violinistas, trompetistas, bateristas, bombistas, etc.), una carroza que representa la Ciudad Deportiva en miniatura, "y una troupe de humoristas muy familiares"; un coordinado equipo de adolescentes que bailan y portan extraños instrumentos (zambombas, martillos, chapiteros) harán lo posible por justificar un título demasiado ampuloso, tal vez: la murga más numerosa del carnaval de Buenos Aires. La más organizada y cara, también.
Este año las clásicas rumberas de las murgas serán, por fin, mujeres y no homosexuales como hasta ahora. Están cansados, claro, de las arduas, terribles peleas que los singulares maricas despertaban con sus provocaciones, con sus meticulosos disfraces de mujer. "Ahora ya no nos peleamos más", aseguró un integrante de la troupe de Paternal: "Banda rival que pasa, todos nos paramos y aplaudimos. Sí, señor, aplaudimos." En tanto, la compulsa es unánime: no menos de 5 agrupaciones de enloquecidos bailarines invirtieron sus últimos pesos, pergeñaron los trajes más encendidos y reservaron pasaje para pasar este carnaval en la provincia de Corrientes, la celebración más famosa del país. Cada uno de los 11 días tendrá para los conjuntos apetecibles recompensas: hasta 3.000.000 de pesos en premios para los de primera categoría.
Publicado por PicaMieL en 10:30 No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
OTRA VEZ LA CENSURA!!!
"Como argentinos tenemos un privilegio: formamos parte del único país del mundo en que fue prohibida la película de Pasolini, Teorema, considerada como la mejor realización de este director", ironizó el vespertino La Razón, el domingo 11.
No se trataba, sin embargo, de una excepción: seducidos por los alcances de la flamante ley 18.019 —y por las normas para su aplicación, discriminadas por Federico Frischknecht en la resolución 464 / 020 del último 10 de marzo—, los censores argentinos parecen haberse lanzado a una remozada ordalía. A la sanción contra el film de Pier Paolo Pasolini, habría que agregar las prohibiciones que cayeron sobre Ufa con el sexo, del argentino Rodolfo Kuhn, y Yo, mujer II, del escandinavo Mac Ahlberg, y las demoradas calificaciones de films candidatos a sufrir idéntico destino (Refugio de amantes, un film de la Metro realizado por el sempiterno Vittorio De Sica, tiembla desde hace un mes en la antesala de los catones a pesar de haber sido aligerado por la tijera de los propios distribuidores; insaciable en el amor, una realización de Romain Gary sobre la que la crítica europea anticipa ponderables expectativas).
La epidemia paternalista no es, por supuesto, un virus desconocido en la Argentina. Lo que alarma a los preocupados por cuestiones tales como la libertad y la Constitución, es la rigurosidad inédita con la que parece presentarse en esta nueva versión.
LO QUE VA DE BARD A HOY
Cuando el diputado —radical antipersonalista— Leopoldo Bard, se animó a presentar en la Cámara un proyecto de censura cinematográfica (en 1929, fecha de la partida de nacimiento, en el país, de un movimiento que llegaría a ostentar líderes epónimos como el fiscal Guillermo de la Riestra) estuvo a punto de ser lapidado por sus pares. Sin embargo, el inocente congresal apenas solicitaba que los films se dividiesen en "prohibidos para menores de 15 años", o "aptos para todo público", llevando su celo educativo a la recomendación de que se suprimiesen los diálogos sobreimpresos, "cuando contuviesen faltas de ortografía".
Mucha agua ha corrido desde entonces bajo los puentes. No solamente porque ya no existe un Congreso que pueda escaldar las ínfulas de los sucesores de Bard, sino porque la Argentina ha recorrido cuatro décadas de implacable avance hacia la Edad Media; desde entonces los pasos de los censores se han hecho cada vez más firmes en cuanto a los supuestos que se atribuyen para juzgar.
Así —desde la modesta censura municipal de 1934, a la reciente ley 18.019— los progresos de los catones no han cesado de crecer: lo que en un comienzo fue un intento de protección a desprevenidos menores, se ha convertido en un difuso pero inapelable "estilo de vida", que se supone comparten todos los argentinos, cualquiera sea su edad, sexo, formación cultural o estado civil.
Los pasos de esa carga contra el artículo 14 de la Constitución Nacional —que los defensores de la censura cinematográfica insisten en relacionar sólo con la prensa, olvidando el obvio detalle de que, en 1853, los hermanos Lumiére no habían comenzado aun a gatear por su Francia natal— pueden resumirse más o menos así:
1929: El precario intento del diputado Bard es rechazado en el Congreso, y comentado como "una extravagancia" por sus contemporáneos;
1934: La censura llega al Municipio de la ciudad de Buenos Aires, facultado para calificar y prohibir —exclusivamente en la Capital Federal—, pero no aún para cortar (detalle de significativa importancia, ya que los censores no se consideraban entonces discriminadores competentes de las intenciones de un realizador: eran los tiempos en que aún se entendía como atentatoria contra la unidad de una obra de arte, y contra la libertad de expresión de un creador, toda mutilación parcial).
1951: La censura alcanza vigencia nacional.
1957-1963: Breve interregno durante el cual los argentinos alcanzan la categoría de adultos. El decreto-ley 62, refrendado por P. E. Aramburu, no sólo garantizaba las exhibiciones, sino que daba un notorio paso adelante al puntualizar, en su artículo 22, sanciones penales para todo aquel que se atreviera a ejercer censura. Nadie se atrevió. Resultó más fácil derogar el decreto, suplantarlo por el 8205/63, que retrotraía el problema a su estado anterior, y creaba una Comisión de Catones más robusta que nunca.
1969: El 17 de febrero entró en vigor la Ley 18.019, la más rigurosa que haya pesado sobre la libertad de expresión en el país. Con ella, la censura —designada con el eufemista nombre de Ente de Calificación Cinematográfica— llega al ejercicio de sus plenos poderes.
Un paso más, sin embargo, le faltaba aún por resolver: facultada para prohibir o cortar lo que se le ocurra sin apelación posible, recurre ahora también a la intimidación para extender su potestad. El celo del secretario Frischknecht es responsable de ese flamante rasgo majestuoso: el artículo 6 de la Resolución 464/020 —que coordina la aplicación de la ley de censura— especifica textualmente que "el Instituto Nacional de Cinematografía denunciará ante el Juez competente por tentativa de apología del delito, o de publicación obscena, toda presentación de proyectos o películas a que les sea aplicable lo dispuesto en los puntos 4.2.2 y 4.3.2 de esta resolución".
La parábola del ascenso de poder de los censores, parece cumplida: ya no sólo pueden calificar, cortar, prohibir todo lo que deseen, sino enviar a la cárcel a cualquier distribuidor, productor o guionista que se atreva a solicitarles permiso —en privado— para exhibir los frutos de una mentalidad sospechosa de pecado.
A CONTROL BATIENTE
Pero el punto realmente inquietante de ese poder abusivo, reside en la versatilidad de la Ley 18.019: los redactores de SIETE DÍAS analizaron medio centenar de films estrenados en lo que va del año, y hallaron sólo tres (Playtime, Funny Girl, El día que me quieras) que no incurran en algunas de las vastísimas causales de prohibición.
Sin embargo, ninguno de ellos fue prohibido, aunque no menos de la mitad sufrió mutilaciones de diversa importancia. Para intentar esclarecer ésta y otras incoherencias, SIETE DÍAS entrevistó al doctor Ramiro de Lafuente, director general del Ente de Calificación Cinematográfica. De Lafuente, un abogado católico de 47 años, doctorado en jurisprudencia, no concedió una entrevista personal pero aceptó responder a un cuestionario por escrito. Sus respuestas —cautas, a veces agresivas, a menudo nebulosas— no alcanzan a despejar el halo de arbitrariedad y omnipotencia que rodea al Ente.
Consultado sobre la inconstitucionalidad de la Ley 18.019 —en la que varios juristas argentinos están acordes, dado su carácter restrictivo de la libertad de expresión—, se limitó a responder que no compartía esa opinión, pero no aportó —como se le pedía— pruebas para rebatir el consenso de sus colegas; cuando se le interrogó sobre los criterios de aplicación del temible articulo 6 —que inaugura la posibilidad de castigos penales en la historia de la censura argentina—, derivó la responsabilidad de una respuesta al Instituto de Cinematografía.
Se negó, por otra parte, a proporcionar información sobre sus colaboradores inmediatos: "A mi criterio resulta casi ofensivo insinuar que estos representantes no pudieran interpretar sin errores las intenciones de un director o un guionista", pontificó, cerrando así toda posible discusión sobre la idoneidad de los poco publicitados integrantes del Ente.
El desalentador cuestionario permite extraer una sola conclusión: el doctor De Lafuente no aporta pruebas a favor de la censura, porque parece creer que no las necesita.
Hay, sin embargo, quienes discrepan con esa opinión.
LA LETRA CON FUERZA SALE
"El artículo 6, que ha causado tanta impresión, es una incongruencia jurídica —explicó el doctor Bernardo Beiderman, un elegante ex catedrático de Derecho Penal, y actual profesor en la New York University—, dado que no puede haber tentativa de delito en un sometimiento voluntario a la ley, como el que supone la presentación de un guión o un film para su calificación". Beiderman orilla los probables estratos profundos de la 18.019, cuando afirma que, "a pesar de su indefinición, típica en materia de censura, formula claramente pautas políticas del actual gobierno".
"La ley insiste en señalar su defensa del estilo nacional de vida y de las pautas culturales de la comunidad argentina —señaló, sonriente, un jurista que pidió no ser mencionado—, pero no hay un sólo organismo legal en la Argentina, al que se pueda consultar para que dé una definición de ese estilo, y de esas pautas. Se sobreentiende, entonces, que toda esa fraseología no alude más que a las opiniones personales de quienes ejercen el poder".
Habiendo conseguido ya todos sus objetivos en la esfera del cine, no es probable que la censura y sus adalides se detengan allí. Se afirma que una Ley de Publicidad estaría ya redactada y lista para su promulgación, y el ministro Guillermo Borda admitió la posibilidad de una Ley de Prensa.
Se supone que ambas garantizarán la más absoluta libertad de expresión. Pero, claro, con algunas excepciones
Publicado por PicaMieL en 9:56 No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
EL REPORTAJE DE CRISTINA A NEBBIA
Tiene veintitrés años. Musicalmente se inició con "Los Gatos Salvajes", que más tarde dejarían de ser salvajes, para ser simplemente "Los Gatos". También cantó como solista, formó la "Nebbia's Band", el "Tempo Trío" y recientemente "Huinca", su último grupo.
Este es el diálogo que CRISTINA mantuvo con este pionero de la música pop nacional.
CON tus anteriores grupos hiciste rock, blues, folk, jazz-rock, etcétera. —¿Cómo es la música que haces ahora con "Huinca"?
—El nombre de "Huinca" nada tiene que ver con el folklore, como algunos pueden pensar. Estamos buscando, eso sí, aunar distintas raíces folklóricas argentinas y latinas; pero eso no significa que "Huinca" sea un conjunto de folklore. La música que hacemos es música argentina, popular, latina, nuestra. No quiere decir que porque tengamos un nombre emparentado con el folklore, debamos salir al escenario con un bombo y un poncho. El nombre se lo pusimos, porque nos gustó. "Huinca" quiere decir cristiano, y nos pareció muy lindo. Que quede claro, entonces, que "Huinca" no es nada folklórico, y que sólo tiene que ver con una búsqueda de nuestra música pop.
—¿Quiénes forman el grupo, y qué instrumento toca cada uno?
—Litto Nebbia en guitarras (eléctrica y acústica) y primera voz Gabriel Ranelli se encarga del órgano y el piano; Cacho Lafalse, del bajo y la segunda voz, y Moro, de batería y percusión.
—¿En qué se diferencia "Huinca" de todo lo que hiciste anteriormente?
—La música que hago tiene el mismo estilo de la música que escribí siempre, tanto a nivel literario como musical. Sólo que es más evolucionada. Las aspiraciones que tiene cada uno, lo llevan a superarse, a hacer mejor las cosas. De allí que mi música tenga hoy mejores arreglos, otra dirección y otro orden.
—¿Cómo son las letras que haces para el conjunto?
—Las letras han cambiado, como cambio la modulación de mi voz y otras cosas. Pero, en realidad, son comprometidas. Por ejemplo, una estrofa de uno de mis últimos temas se refiere a los jóvenes, que equivocadamente buscan la liberación en la droga. La estrofa dice:
Lloramos cuando nacemos,
lloramos cuando morimos.
Total, llorar también es escuchar,
Róbate un manojo de mi canto,
será la libertad que te faltó.
Este tema se lo dediqué a los inocentes en general. Yo considero que un chico de catorce o quince años no debe estar preso o ser castigado por haberse drogado. Hay que pensar que es un enfermo, y que hay que salvarlo y curarlo. Es más lógico buscar el mal y el motivo que lo llevó a eso. Pero es muy comprometido hablar de este tema, no solamente porque la gente sospecha que uno es drogadicto, sino también porque a la propia gente del ambiente musical no le gusta que se toque este tema. No les gusta que se declaren cosas acerca de las drogas; pero yo lo hago, porque veo con desesperación que antes eran amigos míos y que funcionaban perfectamente como seres humanos, y que ahora están totalmente destruidos, arruinados.
—¿Por qué crees que algunos jóvenes llegan a drogarse?
-Mira, yo tengo veintitrés años. Mi generación tenía como hazaña faltar al colegio, hacerse la "rata" o la "rabona". Ahora, la cosa nueva, la cosa linda, es fumarse un cigarrillo de marihuana o tomar cocaína, que, desgraciadamente, los tipos de mal vivir consiguen y hacen conseguir.
Respecto a este punto, existe una gran falla a nivel publicitario. Jamás leí una nota donde se explicaran claramente los problemas que trae el consumir drogas, el mal que causa, las formas de evitar el vicio... Se habla de la droga como algo bueno. Se dice que el LSD servía para hacer canciones (Lucie in the Sky of Diamonds) a "Los Beatles" u otros grupos, o que con la droga se experimenta la liberación, etcétera. Y los chicos entienden eso, que van a ser libres, que no hay nada malo. Esto es realmente grave... Nosotros tenemos que olvidar de copiarnos todo lo que viene de fuera, ya que aquí se han copiado miles de cosas, y una de ellas, por desgracia, es el consumo de drogas.
Por ejemplo, si alguien quiere ser puro, practica "yoga"; pero jamás lo hará correctamente, si no es hindú. Es decir que cada uno debe hacer lo suyo, no copiar todo. Hay que vivir la realidad de uno mismo, la realidad de Latinoamérica, de donde somos. Un caso en la música es el de George Harrison, que quiso hacer música oriental, y no pudo, porque él es europeo, es de otra raza. Esto no significa que debamos ignorar todo lo que viene de fuera; pero no hay que copiarlo, sino ver de qué manera podemos usarlo y aplicarlo a lo que es nuestro verdaderamente.
Esto de copiar o imitar, es bueno para culturizarse. Pero es perjudicial, si se lo toma como base para iniciar un movimiento. Sería imposible hacer una música pop argentina basándonos en la música de la China.
—¿Cuál fue el verdadero motivo que te impidió viajar con "Los Gatos" a Europa el año pasado?
—Bueno, ése fue un problema que nunca quedó bien aclarado. La confusión la hizo un sector del periodismo que se ocupa en hacer ese tipo de "confusiones" a propósito.
Lo que pasó realmente fue que cuando ellos se fueron, yo estaba en un momento en que no me interesaba irme de aquí. Además, siempre se dijo que "Los Gatos" se separaron un montón de veces, y es mentira: sólo hubo una separación, la última. Anteriormente, cuando "Los Gatos" fueron a Europa por primera vez, yo no fui, porque había fallecido mi padre, y yo me quedé con Martha, mi madre. Por eso, ellos se fueron sin mí; pero ya sabíamos que a su regreso nos uniríamos nuevamente.
La última vez, en cambio, "Los Gatos" estuvieron en "Torremolinos" (un local en España), grabaron algunos discos, y luego volvieron... En realidad, eso a mi no me interesa: prefiero quedarme y trabajar aquí.
Allí sí nos separamos realmente. Yo inicié mi segunda etapa de solista; luego, la "Nebbia's band", etcétera.
Pero todo lo que se habló de drogas y del servicio militar sin cumplir, es mentira. Como te digo, no me interesa irme, y menos irme con un grupo. Pienso que es más útil hacer algo aquí, donde puedo llegar realmente a mi público.
—Fuera del país, ¿se conoce a Litto Nebbia como compositor de canciones?
—Sí; pero solamente en Latinoamérica. Aisladamente se conocen algunos de mis temas. Otros han sido grabados por Frank Pourcel o Paul Mauriat; pero eso no significa que sean conocidos por todos.
Para intentar ser conocido fuera, hay que radicarse en el lugar, ya sea Europa, Estados Unidos o donde fuere. Para llegar al público de un lugar, hay que vivir allí. No se puede ser músico con ideas norteamericanas, si se es argentino, o viceversa. Cada uno debe adecuarse y trabajar de acuerdo con el medio donde vive, donde respira. De otra forma, es imposible. Mi ilusión es quedarme aquí. Aparte, la posibilidad de conseguir algo con mi arte va a ser siempre mayor en mi país que fuera.
Quiero tener éxitos aquí; y cuando logro un éxito corno algunos que tuve ("La Balsa", "Rock de la mujer perdida", "Rosmerie", etcétera), poder contárselo a mis amigos; ver la alegría de mamá, de mi público; conocer las reacciones de la gente que quiero y odio. Esto, por supuesto, será imposible de lograr fuera de la Argentina.
—¿Qué grupos preferís de Inglaterra, Estados Unidos y Argentina?
—Pasa lo siguiente: en Inglaterra sólo hay dos grupos que hacen música realmente inglesa, y son "Traffic" y "Jethro Tull". Los demás copian el sonido de los grupos norteamericanos.
Además, hay otro motivo que te impide decir éste o aquel me gusta más. En Estados Unidos o en Inglaterra no existen discos malos: todo está bien, todos son buenos. Esa perfección te lleva a exigir más, y es entonces cuando vos te podes decidir por cinco o seis conjuntos.
El grupo que yo más "siento", es "Traffic", que hace más de cinco años que están juntos. Nunca buscan reportajes ni propaganda fácil, y siempre han estado en una supervanguardia dentro de la música pop inglesa. Este grupo trabaja en una granja, y vive allí, apartado de la capital inglesa. Hacen allí su música, y logran un sonido de granja, de aldea.
—¿Qué diferencia notas entre los músicos ingleses y los norteamericanos?
—Los ingleses, salvo esas excepciones, copian el sonido yanqui del rock de Presley o de Chuck Berry. Los "Rolling Stones", por ejemplo, son excelentes; pero suenan más a estadounidenses que a ingleses. Hacen el rock y el blues clásico de los norteamericanos.
—¿Qué pensás de la música complaciente, de Palito, Sandro y otros por el estilo?
—Me da rabia; pero al pensar un poco más, me digo: ¿Qué se puede hacer, si Palito, Sandro o "Los Náufragos" no saben hacer otra cosa, no pueden hacer más que basura? ¿Vas a pegarles por eso? Bastante castigo tienen con ser lo que son.
Cuando hay que sentir verdadera bronca, es al ver que un músico que primero hace jazz o rock, al otro día graba un jingle para la televisión. Ahí sí, porque ese tipo sabe y procede mal; hace eso, para llenarse de plata y nada más.
—¿Hay valores dentro de la música complaciente?
—Lo que te puedo decir es que hay gente con inquietudes, como en todos los órdenes; pero, en general, son tipos débiles que prefieren hacer música fácil y tener plata en el bolsillo, antes que hacer buena música o algo que realmente les guste.
El gran problema de los que hacen música complaciente, es que no tienen real convicción de su arte. Por eso se venden tan fácilmente. Es muy difícil estar dispuesto a que te "corran" y a andar sin plata. Hay que querer mucho a la música, para llegar a ser alguien dentro de ella.
—¿Qué razón crees que existe para que en Estados Unidos se esté volviendo al artista solista?
—Mira, a mí me gustan mucho solistas como Neil Young, Laura Nyro y Carole King. Y pienso que se retorna al solista, porque la música que ellos hacen es la música del retorno a lo simple y a lo verdadero, que en Estados Unidos se había perdido con el caos que se creó durante la época de Hendrix, artista genial, pero que era un enfermo... El solista se ocupa de baladas realistas. (Yo soy tu amigo, aquí estoy cuando me necesites, etcétera.)
—¿Cómo elegís los músicos de tus grupos?
—No importa que sean grandes músicos. Quiero que sean en el escenario y fuera de él iguales a mí a nivel mental, y de ideas en general: religiosas, políticas, etcétera. Eso es lo que busco fundamentalmente.
—¿"Huinca" es el mejor grupo que has tenido?
—No sé si podría decir eso. Sí te puedo decir que le tengo muchísima fe, porque es lo último que estoy haciendo, es lo nuevo. Una nueva etapa en lo que yo hago. Estoy feliz, porque en "Huinca" hay músicos de grupo, individuales en su personalidad, pero integrados mentalmente al grupo.
—¿A qué querés llegar con tu nuevo grupo?
—A lo que quiero llegar, ya llegué. Los que tienen que llegar son los demás, y sólo así voy a estar conforme. Quiero contestarte algo que quedó sin respuesta: los grupos argentinos que me gustan, y cuáles me gustaron antes de disolverse.
De los nuevos me gustan "Aquelarre", "Color Humano", "Huinca" y Gabriella, la esposa de Edelmiro Molinari (ex "Almendra"). De lo anterior me gusta todo lo de los "Shakers", "Almendra" de la primera época y algunas canciones de "Manal". Me gustaron siempre las canciones "latinas", como las que hacíamos con "Los Gatos" en los primeros LP ("Viento, dile a la lluvia", "Chica del paraguas", etcétera), o las del primer disco de "Almendra".
—¿Qué mensaje les darías a los jóvenes de la nueva generación musical?
—Diría lo que digo siempre... Es necesario que tomen conciencia de que la música es un arte como tantos otros, que no sólo sirve para bailar, sino que con la música podemos comunicarnos, llegar a muchos. No quiero que la gente vaya a ver mis recitales porque Litto Nebbia es una estrella del rock, quiero que vayan para escuchar mi mensaje, para ver qué digo de nuevo. Quiero que se den cuenta de que mi arte es igual al de un zapatero o al de un carpintero. La música no sólo debe gustar porque es bailable o porque la pasan todo el día en "Música en Libertad" o en "Alta Tensión", no. Debe gustar por lo que es, un arte, una forma de comunicación increíblemente poderosa.
Es grave lo que ocurre en este sentido, porque los chicos están perdiendo la sensibilidad. Se les dan canciones sin sentido, falsas, que no les dicen nada, y los confunden.
Es necesario que se difundan canciones que les muestren problemas que el día de mañana deberán resolver, y no sabrán cómo hacerlo. Que le muestren realidades, verdades...
Esto es lo que quiero: que la juventud tome conciencia de lo que es y puede llegar a ser. Pero para pretender esto es necesario, primeramente, que los músicos tomen conciencia del problema. Una vez que esto ocurra, ¿quién nos para?
Publicado por PicaMieL en 3:56 No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
TRENES Y FERROVIARIOS ( EL FERROCIDIO)
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El pasado 6 de mayo se realizo en Coronel Pringles el II Encuentro sobre Patrimonio Art Déco, la obra de Francisco Salamone, organizada por la Asociación Amigos de esa ciudad. El mismo fue un aporte a la difusión de la obra de este profesional, al tiempo de servir en la instrumentación de los pasos para su mantenimiento y consensuar un proyecto de ley para que sea declarada patrimonio histórico y arquitectónico provincial y nacional.
Nativo de Sicilia, Italia, Francisco Salamone (1897-1959) estudió en el colegio Otto Krause de Buenos Aires para egresar luego de la Universidad de Córdoba con el doble título de ingeniero civil y arquitecto. Su labor profesional fue en principio muy amplia, basada sobre todo en trabajos de pavimentación realizados por su propia empresa en distintas ciudades del país. Pero su vida —y destino— cambió totalmente cuando —en 1937, con 40 años de edad— fue contratado por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Dr. Manuel Fresco, para llevar adelante un ambicioso plan edilicio. Bajo el lema "Dios, Patria y Hogar", Fresco decidió "dignificar su perfil oficial y paisajístico de pueblos de la provincia, muchos de ellos pensados a partir de fortines de frontera". Francisco Salamone dio forma entonces —en poco menos de dos años— a uno de los planes de obras públicas más singulares en la historia de Buenos aires, el cual, por esas cuestiones tan propias de nuestro país, se mantuvo oculto e ignorado por más de 50 años.
El gobernador Fresco dio a Francisco Salamone libertad total para sus trabajos, no permitiendo incluso la intervención de la Dirección provincial de Arquitectura. La obra de Salamone incluía el proyecto para la construcción de edificios municipales, mataderos, mercados, portales de cementerios y el diseño de las plazas.
Para ellos, el profesional desechó la construcción académica o neoclásica y adhirió a las nuevas corrientes en la década del 30: una parte de la arquitectura estatal, y —aquí lo impactante— el maquillaje ornamental del estilo art déco. En este último punto fue donde Salamone hizo del diseño su herramienta más importante y no tuvo reparos en idear remates y fachadas que acaso tienen que ver más con cines, cabarets y hoteles que con un mercado de Saldungaray o el municipio de Chillar.
Cerca de 25 pueblos de la provincia — entre ellos Tornquist, Saldungaray, Laprida. Azul, Cacharí, Guaminí y Carhué— fueron centro del trabajo de Salamone. Más de 50 edificios son testimonios de su obra. Esa vasta tarea fue definida por algunos estudiosos como "uno de los secretos mejores guardados de la arquitectura argentina" y por la calidad del trabajo —en su conjunto— es una obra valiosa para ser difundida a nivel mundial.
SU HUELLA EN CORONEL PRINGLES
El conjunto de la plaza, las ramblas, el edificio municipal y el ex matadero son los trabajos que Salamone realizó, entre 1937 y 1938, en Coronel Pringles, los cuales hoy son motivo dé la preocupación de esa población. Desde 1985, una ordenanza declaró a las obras como patrimonio arquitectónico de la ciudad.
Desde hace tres años, la Asociación de Amigos de la Ciudad de Coronel Pringles trabaja en conjunto con el Instituto de Estudios del Habitat de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la Plata (Idehab) en el, tema del mantenimiento y la restauración de estos edificios. También la comuna ha firmado un convenio con el Laboratorio de Entrenamiento Multidisciplinario para la Investigación Tecnológica (LEMIT), de modo de obtener asesoramiento de técnicas y materiales adecuados para la restauración de —en una primera etapa— el conjunto de la plaza.
También contaron, en oportunidad de realizar el II Encuentro sobre Patrimonio Art Déco, con el auspicio del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), un organismo que entre sus funciones incluye la presentación de edificios ante la UNESCO para que sean evaluados como candidatos a ser declarados Patrimonio de la Humanidad.
El gran anhelo de la Asociación es además difundir estos trabajos entre todas las numerosas localidades que cuentan con obras de Salamone, a fin de integrarse en la búsqueda de un proyecto de ley que las declare patrimonio provincial y nacional. Hay además un gran potencial turístico para explotar, creando circuitos —por las rutas 3, 5 y 2— que permitan visitar la totalidad del trabajo de Salamone, en un tour arquitectónico como no existe en el país.
El edificio municipal de Coronel Pringles está ubicado en el centro de la plaza y apenas uno ingresa en la ciudad su torre se convierte en un hito del paisaje urbano, La plaza ha sido ricamente equipada por Salamone con elementos art déco de diseño único. Bancos, maceteros, pérgolas, fuentes y farolas integran una propuesta de singular riqueza, donde el estilo está presente hasta en los más mínimos detalles.
El otro aporte edilicio es el ex matadero municipal, con una torre, especie de cuchilla, que adhiere al destino original del lugar. Si bien el estado general de las construcciones es aceptable, han pasado ya 60 años de su ejecución y existen varias patologías propias de esta situación que requieren pronta atención.
Producción periodística Ing. Mario R. Minervino
Publicado por PicaMieL en 20:09 1 comentario: Enlaces a esta entrada

References: resolución 
 artículo 14
 artículo 22
 artículo 6
 Resolución 
 artículo 6