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Timestamp: 2018-12-13 20:56:06+00:00

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﻿ SENTENCIA T-208 DE FEBRERO 28 DE 2008
SENTENCIA T-208 DE 28 DE FEBRERO DE 2008
CONTENIDO:DEBIDO PROCESO ADMINISTRATIVO. LAS AUTORIDADES ADMINISTRATIVAS ÚNICAMENTE PUEDEN ACTUAR DENTRO DE LOS LÍMITES SEÑALADOS POR EL ORDENAMIENTO JURÍDICO.
TEMAS ESPECÍFICOS:AUTORIDAD ADMINISTRATIVA, DERECHO AL DEBIDO PROCESO
Sentencia T-208 de febrero 28 de 2008
Sentencia T-208 de 2008
Ref.: Expediente T-1731448
Acción de tutela interpuesta por Jair Andrés Contreras Villarraga contra el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior Icetex.
En el proceso de revisión del fallo emitido por el Juzgado Veintidós Civil del Circuito de Bogotá D.C., el día 3 de septiembre de 2007, dentro de la acción de tutela instaurada por Jair Andrés Contreras Villarraga, contra el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior Icetex.
Mediante escrito presentado el día 16 de agosto de 2007, el señor Jair Andrés Contreras Villarraga interpuso acción de tutela al considerar que el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior Icetex, le está vulnerando sus derechos fundamentales al debido proceso y petición. Para fundamentar su demanda señala los siguientes
Manifiesta el accionante que solicitó un crédito para educación superior en los fondos de administración de la Secretaría Distrital, atendiendo a la convocatoria realizada para el segundo semestre de 2007, la cual fuera publicada en la página web del Icetex. Aclara que al momento de aplicar al citado crédito cumplía con los requisitos exigidos para el mismo. Donde se destacaba como uno de las condiciones para ser considerado como beneficiario del crédito: “1. Ser egresado o haber validado su bachillerato en un establecimiento del sistema educativo oficial o privado con domicilio en el Distrito Capital.”
Advierte que una vez publicados los resultados, su calificación fue de no aprobado, donde figuraba dentro del acápite relativo a los detalles del comité: “beneficiarios rechazados por ser egresados de colegios no pertenecientes al sistema educativo oficial de Bogotá”, con lo cual considera se está contradiciendo el primer requisito de dicha convocatoria. Sobre este punto indica, que al cambiarle las condiciones inicialmente pactadas en la convocatoria se le ha perjudicado ostensiblemente, atendiendo a que el referido crédito era de vital importancia para acceder a la matrícula de su educación superior.
Aduce, que ante la situación expuesta, radicó derecho de petición el día 19 de julio de 2007, solicitando aclaración sobre el motivo de su rechazo, frente al cual advierte no haber obtenido respuesta. Por tanto, solicita se tutelen sus derechos fundamentales y se ordene al Icetex resolver de manera clara y de fondo la petición mencionada, al igual que se le admita y apruebe dentro de los beneficiarios del crédito educativo objeto de controversia, el cual requiere con premura para acceder a su educación superior.
La acción de tutela le correspondió por reparto al Juzgado 22 Civil del Circuito de Bogotá D.C., el cual mediante auto del 21 de agosto de 2007, avocó el conocimiento del asunto, oficiando a la entidad accionada para que se pronunciara sobre los hechos consignados en la demanda de tutela y de esta manera ejerciera su derecho de defensa.
La jefe de al oficina asesora jurídica del Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior, Icetex, sobre los hechos objeto de la presente acción indicó, que el accionante presentó derecho de petición a dicho instituto, solicitando la aclaración de las razones por las cuales no fue aprobada su solicitud de crédito educativo. Sobre el particular advierte que, al accionante se le dio respuesta a su solicitud mediante comunicación número 018177 de fecha 29 de agosto de 2007, la cual fuera entregada directamente en la dirección indicada en su derecho de petición a la señora Sonia Villarraga en los términos que se exponen a continuación:
Respecto del crédito educativo, aclaró que, corresponde a la línea de crédito ofrecida por el denominado “Fondo de la Secretaría de Ecuación de Distrital Mejores Bachilleres Estratos 1, 2, y 3”, sobre los cuales el Icetex es un mero administrador, así la cosas, señaló que el instituto ejecuta los recursos de conformidad con las políticas establecidas por la junta administradora del mismo, la cual está a cargo de la Secretaría de Educación del Distrito. En consecuencia es la junta administradora del fondo y no el Icetex, quien determina los requisitos para adjudicar los créditos y quienes son los beneficiarios del mismo.
De acuerdo a lo expuesto, precisó que la junta administradora del fondo, ordenó al Icetex publicar una aclaración al numeral 1º del punto IV, correspondiente al aparte denominado “Requisitos para poder ser considerado como beneficiario del crédito” atendiendo a que sobre el citado punto se habían presentado diversas confusiones.
Indicó en atención a lo referido, que el instituto accionado procedió a realizar la correspondiente aclaración en la página web www.icetex.gov.co, link fondos de administración, en donde se consignó “Los aspirantes que deseen aplicar a los créditos del Fondo de la Secretaría de Educación deberán cumplir como mínimo los siguientes requisitos: 1. Ser egresado o haber validado su bachillerato en un establecimiento del sistema educativo oficial de Bogotá, el cual corresponde a estudiantes egresados de colegios oficiales de Bogotá, de colegios en concesión o estudiantes que tuvieron matrícula en convenio con colegios privados del Distrito Capital”.
Advirtió además, que si bien es cierto que para el momento de la aplicación al crédito realizada por el accionante, no aparecía la anterior aclaración, señala que la misma se realizó y publicó en la página web, motivo por el cual entiende que se dio a conocer a todos los interesados. Precisándose adicionalmente, que la institución educativa de la cual es egresado el actor, no se encuentra en el listado de colegios en concesión, que remitiera el Icetex a la Secretaría de Educación, motivo por el cual la solicitud de crédito elevada, no aplicaba a los requerimientos de la convocatoria.
En consecuencia entiende que para el caso objeto de estudio se presenta una carencia actual de objeto de la tutela, atendiendo a que el derecho de petición elevado por el actor fue resuelto de manera clara, concreta y de fondo.
Respecto de la vulneración al derecho fundamental al debido proceso, asevera que el Icetex actúa como un simple mandatario de la Secretaría de Educación Distrital, siendo esta entidad la encargada de ordenar el gasto y la encargada a través de la junta administradora de tomar decisiones tales como adjudicar becas y otorgar ayudas. Por tanto, solicita se declare que el instituto no ha vulnerado el debido proceso.
1. Derecho de petición elevado por Jair Andrés Contreras Villarraga, ante el Icetex, radicado el 19 de julio de 2007 (fl. 1).
2. Impresión de la página web de Icetex, correspondiente a la convocatoria para el segundo semestre de 2007, del crédito para la educación superior (fls. 2 al 4).
3. Impresión de los resultados del crédito de Jair Andrés Contreras Villarraga, obtenido de la página web del Icetex. (fl. 5).
4. Fotocopia de la cédula de ciudadanía de Jair Andrés Contreras Villarraga (fl. 6).
5. Respuesta del derecho de petición elevado por Jair Andrés Contreras Villarraga, mediante comunicación número 018177 del 29 de agosto de 2007 (fls. 20 y 21).
6. Listado de colegios privados pertenecientes al sistema educativo oficial de Bogotá D.C. (fls. 23 a 36).
7. Copia del Acuerdo 02 de julio 5 de 2002, “Por el cual se adopta el reglamento de crédito del Fondo Distrital para la Financiación de la Educación Superior de los Mejores Bachilleres de Estratos 1 y 2” (fls. 37 a 49).
8. Copia del convenio interinstitucional de cooperación entre el Distrito Capital y el Icetex (fls. 50 a 54).
9. Copia del Acuerdo 037 de 1999, “por el cual se crea el Fondo Distrital para la Financiación de la Educación Superior de los Mejores Bachilleres de los Estratos 1 y 2 y se dictan otras disposiciones” (fls. 55 a 57).
Conoció de este proceso en única instancia, el Juzgado Veintidós Civil del Circuito de Bogotá D.C., quien decidió denegar la solicitud de amparo teniendo en cuenta que no observó acciones u omisiones que puedan calificarse como de hecho, por las cuales pudiera cuestionarse actuaciones administrativas, partiendo de la base que existe una coherente motivación en las decisiones adoptadas, sin hacer mas consideraciones al respecto. Adicionalmente expone que no se conculcó ningún derecho fundamental del accionante, atendiendo a que toda la actuación administrativa se adelantó con el lleno de los requisitos legales, además el derecho de petición radicado el 19 de julio de 2007, recibió respuesta de fondo por parte de la entidad accionada, de acuerdo a la comunicación número 018177 del 29 de agosto de 2007.
El actor solicitó un crédito en los fondos de administración de la Secretaría de Educación Distrital, a través de convocatoria pública que fuera publicada en la página web del Icetex. Al momento de hacer la respectiva inscripción, dentro del acápite relacionado con los requisitos para poder ser considerado como beneficiario del crédito, en el numeral primero se destacaba “ser egresado o haber validado su bachillerato en un establecimiento del sistema educativo oficial o privado con domicilio en el Distrito Capital”. Una vez hecha la respectiva consulta de sus resultados, encontró que el estado de su solicitud figuraba como no aprobado, obteniendo como detalles del comité “beneficiarios rechazados por ser egresados de colegios no pertenecientes al sistema educativo oficial de Bogotá”.
Por su parte la entidad accionada considera que no se ha vulnerado derecho fundamental alguno en cabeza del accionante, teniendo en cuenta que el derecho de petición elevado por el señor Jair Andrés Contreras Villarraga, fue resuelto mediante comunicación número 018177 del 29 de agosto de 2007. Adicionalmente expone, que atendiendo al Acuerdo 273 de 2007 del Concejo de Bogotá, el crédito solo puede ser entregado a egresados del sistema educativo oficial de Bogotá, lo que hace relación tanto a los colegios públicos como los privados, estos últimos en convenio, así, para el caso particular del accionante la institución educativa de la cual es egresado no pertenece al rango señalado, por tanto, no puede ser beneficiario del citado crédito.
El juez de instancia denegó la solicitud de amparo, pues en su entender no se configuró vulneración alguna por parte de la entidad accionada, teniendo en cuenta que respondió de fondo la solicitud elevada por el accionante, adicionalmente actuó conforme a las regulaciones normativas, bajo las cuales se encuentra estructurado el crédito para educación superior, objeto de controversia.
De acuerdo con la situación fáctica planteada, corresponde a la Sala establecer si el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior, Icetex, vulneró los derechos fundamentales de petición y debido proceso del señor Jair Andrés Contreras Villarraga.
A efectos de resolver el anterior problema jurídico, se estudiará lo relativo al debido proceso administrativo, sin hacer mayores precisiones sobre el derecho de petición atendiendo a que la solicitud elevada por el accionante fue resuelta de manera clara, precisa y de fondo, lo que haría irrelevante un pronunciamiento al respecto.
3. Debido proceso dentro de las actuaciones administrativas.
La Constitución Política, en el artículo 29, prescribe que “el debido proceso se aplicará a toda clase de actuaciones judiciales y administrativas”. Como lo ha reconocido esta corporación, el debido proceso es un derecho fundamental de aplicación inmediata (C.P., art. 85), que en relación con el desarrollo de las actuaciones administrativas, pretende regular el ejercicio de las potestades de la administración, cuando en virtud del inicio de las mismas puedan llegar a comprometerse los derechos de los administrados (1) .
En este sentido, la jurisprudencia de esta corporación, ha definido el debido proceso administrativo como la regulación jurídica que de manera previa limita los poderes del Estado y establece las garantías de protección a los derechos de los administrados, de modo que ninguna de las actuaciones de las autoridades públicas dependa de su propio arbitrio, sino que se encuentren sujetas siempre a los procedimientos señalados en la ley (2) . Al respecto, la Corte ha determinado que:
El artículo 29 de la Constitución señala que el debido proceso se aplicará a toda clase de actuaciones judiciales y administrativas, e incluye como elemento básico del mismo la observancia ‘de la plenitud de las formas propias de cada juicio’, lo que en materia administrativa significa el pleno cumplimiento de lo prescrito en la ley y en las reglas especiales sobre el asunto en trámite.
En último término, de lo que se trata es de evitar que la suerte del particular quede en manos del ente administrativo. Por lo cual, todo acto arbitrario de este, entendido por tal el que se aparta de las normas aplicables, para realizar su propia voluntad, implica violación del debido proceso” (3) .
De acuerdo a lo expuesto, se ha entendido que el debido proceso administrativo consagrado como derecho fundamental en el artículo 29 de la Constitución Política, se convierte en una manifestación del principio de legalidad, conforme al cual toda competencia ejercida por las autoridades públicas debe estar previamente establecida en la ley, como también las funciones que les corresponden cumplir y los trámites a seguir antes de adoptar una determinada decisión (C.P. arts. 4º y 122). En esta medida, las autoridades administrativas únicamente pueden actuar dentro de los límites señalados por el ordenamiento jurídico
Ahora bien, de cara al asunto objeto de estudio, corresponde a la Sala determinar si existió violación o no al debido proceso, siendo este el aspecto a desarrollar a continuación.
El señor Jair Andrés Contreras Villarraga, se inscribió en la convocatoria para crédito de educación superior del segundo semestre de 2007, por considerar que cumplía a cabalidad con los requisitos exigidos para acceder al beneficio económico referido; una vez consultado su estado de solicitud, encontró que el mismo no había sido aprobado, por ser egresado de una institución educativa no perteneciente al sistema educativo oficial de Bogotá.
Inconforme con la reseñada información elevó derecho de petición ante el instituto accionado el 19 de julio de 2007, el cual de acuerdo al acervo probatorio fue resuelto el 29 de agosto de 2007, donde se le informó que en virtud del Acuerdo Distrital 037 de 1999, expedido por el Concejo de Bogotá, la Secretaría de Educación Distrital constituyó con el Icetex un fondo denominado “Fondo de la Secretaría de Educación Distrital Mejores Bachilleres Estratos 1, 2 y 3”. Aclarando que dentro de las disposiciones que regulan el fondo, se encuentra el Acuerdo 273 de 2007, expedido por el Concejo de Bogotá, el cual en su artículo 3º, estableció que los recursos del fondo deben ser orientados a cubrir los costos educativos de los y las bachilleres de estratos 1, 2 y 3 egresados del sistema educativo oficial de Bogotá. En consecuencia se explicó al accionante que había ocurrido una imprecisión en la convocatoria publicada en la página web del instituto accionado, motivo por el cual se adelantó la respectiva aclaración del numeral 1º del título 4 donde se consagraban los requisitos para poder ser considerado como beneficiario del referido crédito educativo, así: “ser egresado o haber validado su bachillerato en un establecimiento del sistema educativo oficial de Bogotá, el cual corresponde a estudiantes egresados de colegios oficiales de Bogotá, de colegios en concesión o estudiantes que tuvieron matrícula en convenio con colegios privados del Distrito Capital”.
Sobre este punto, la entidad accionada señala que no se configuró vulneración alguna respecto del derecho de petición, teniendo en cuenta que se dio una respuesta clara, precisa y de fondo a lo solicitado por el accionante. Respecto de la posible vulneración al debido proceso aclaró que su actuación en relación con el Fondo Distrital para la Financiación de la Educación Superior, era de simple administrador y cumplió a cabalidad con lo ordenado por la Secretaría de Educación Distrital y los acuerdos expedidos por el Concejo Municipal de Bogotá.
El juez único de instancia, denegó la acción de tutela, al estimar que la actuación del instituto accionado se ajustaba a los presupuestos legales que regulan esta clase de créditos.
De acuerdo al acontecer fáctico referido, corresponde en esta oportunidad a la Sala, determinar si se configuró una vulneración de los derechos fundamentales del accionante. En consecuencia es conveniente hacer una pequeña referencia a lo atinente al derecho de petición y posteriormente abordar el estudio de fondo en lo que respecta a la posible vulneración del debido proceso.
Respecto del derecho de petición, esta probado que Jair Andrés Contreras Villarraga, radicó su solicitud de aclaración del resultado obtenido dentro del proceso de convocatoria de crédito para educación superior, el 19 de julio de 2007, hasta el día 16 de agosto de 2007, cuando radicó la demanda de tutela no había obtenido respuesta respecto del mismo, lo que en principio haría procedente la solicitud de amparo. Sin embargo, durante el trámite de la acción en primera instancia, la entidad accionada resolvió de fondo la solicitud elevada por el actor, lo que haría inocuo un pronunciamiento adicional sobre este aspecto, teniendo en cuenta que la afectación del presente derecho cesó. Así, sin más consideraciones al respecto, procede la Sala a estudiar lo correspondiente a la posible vulneración del debido proceso del actor.
La presente controversia jurídica radica, en que el accionante considera que el Icetex cambió las condiciones inicialmente pactadas en la convocatoria de créditos para educación superior, correspondiente al segundo semestre de 2007; a efectos de determinar si le asiste razón al demandante, es conveniente hacer las siguientes consideraciones.
En el presente asunto se tiene que, a través del Acuerdo 037 de 1999 del Concejo de Bogotá, se creó el Fondo Distrital para la Financiación de la Educación Superior de los Mejores Bachilleres de los Estratos 1 y 2, el que depende de la Secretaría de Educación Distrital y sobre el cual se nombró como administrador al Icetex.
Adicionalmente el 16 de febrero de 2007 el Concejo de Bogotá, expidió el Acuerdo 273 de ese mismo año, “por medio del cual se establecen estímulos para promover la calidad de la educación en los colegios oficiales del Distrito Capital y se dictan otras disposiciones” el cual en su artículo 3º hace referencia a los incentivos para el acceso a la educación superior estableciendo: “El monto de los recursos del Fondo Cuenta para la Financiación de la Educación Superior, fijado en el Acuerdo Distrital 37 de 1999, se incrementarán en 3.000 salarios mínimos mensuales legales vigentes con el fin de ampliar el número de beneficiario y beneficiarias de este y orientar estos recursos a cubrir los costos educativos de los y las bachilleres de los estratos 1, 2, y 3 egresados el sistema educativo oficial de Bogotá que obtengan los mejores resultados en las pruebas del Estado - Icfes y que ingresen a las instituciones de educación superior, en las modalidades técnica, tecnológica y universitaria.(...)” (negrillas y subrayas fuera del texto original).
Con base en las anteriores disposiciones el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior, con observancia de lo dispuesto por la junta directiva del fondo, como uno de los órganos de dirección y administración (4) , por ser esta la encargada de aprobar, expedir y modificar el reglamento del fondo con sujeción a lo previsto en el Acuerdo 37 de 1999 (5) , publicó en su pagina web, la convocatoria para ecuación superior, correspondiente al segundo semestre de 2007, la que dentro del título IV contemplaba lo relacionado con los “Requisitos para poder ser considerado como beneficiario del crédito”; donde se destacaba como primera condición “ser egresado o haber validado su bachillerato en un establecimiento del sistema educativo oficial o privado con domicilio en el Distrito Capital”.
Ante la confusión que estaba generando en los aspirantes al crédito la imprecisión presentada en el citado requisito, teniendo en cuenta que el Acuerdo 273 de 2007, limitó la posibilidad de ostentar la calidad de beneficiarios, a aquellos estudiantes, que entre otras condiciones fueran egresados del sistema educativo oficial de Bogotá; y que la primera publicación hecha por el Icetex en su página web, señalaba como posibles beneficiarios a aquellos egresados del sistema educativo oficial o privado con domicilio en el Distrito Capital; la junta administradora del fondo, encabezada por la Secretaría de Educación del Distrito, redactó de manera más clara y precisa el primer requisito para aquellos que quisieran beneficiarse del referido crédito, en concordancia con lo estipulado en el Acuerdo 273 de 2007, así: “Ser egresado o haber validado su bachillerato en un establecimiento del sistema educativo oficial de Bogotá, el cual corresponde a estudiantes egresados de colegios oficiales de Bogotá, de colegios en concesión o estudiantes que tuvieron matrícula en convenio con colegios del Distrito Capital”.
Así las cosas, no era posible beneficiar al accionante con el crédito educativo, atendiendo a su calidad de egresado del Instituto San Bernardo de la Salle, el cual ostenta el carácter de privado no perteneciente al sistema educativo oficial de Bogotá, a pesar que al momento de aplicar al referido beneficio, no apareciera la anterior aclaración. Ello atendiendo a que, a pesar que la administración incurrió en una imprecisión en la publicación de los requisitos para aspirar al crédito destinado a la financiación de la educación superior de los mejores bachilleres de los estratos 1, 2 y 3 de Bogotá, dicha situación no puede generar derechos en aquellas personas que se inscribieron, atendiendo a la equivocación cometida. Pues, si se expide un acto administrativo en contravía de las normas que lo regulan, el mismo no puede servir a los administrados para exigir su cumplimiento, menos aún si este es expedido en contra de los presupuestos normativos sobre los cuales se encuentra fundamentada su creación. En ese orden de ideas, la falta cometida por la administración, en la indebida publicación de los requisitos para acceder al reseñado crédito, no puede generar en el actor un derecho a exigir su inclusión dentro de los beneficiarios del mismo, pues de ser así, se estaría actuando en contravía de la normatividad sobre la cual se desarrolló el citado auxilio.
Lo expuesto tiene fundamento en que las autoridades administrativas encargadas de desarrollar el objetivo bajo el cual fue creado el Fondo Cuenta para la Financiación de la Educación Superior, deben regirse por las normas bajo las cuales se enmarca la aplicación del reseñado fondo, es por esta situación que si los entes encargados advierten una irregularidad o una inconsistencia que esté generando confusión en los interesados en beneficiarse de los créditos que se otorgan, deben propender por corregirlos, pues las autoridades administrativas únicamente pueden actuar dentro de los límites señalados por el ordenamiento jurídico, para el caso particular la convocatoria debía regirse por lo señalado en el Acuerdo 273 de 2007, que estableció como beneficiarios a los egresados del sistema educativo oficial de Bogotá.
Por lo expuesto, resulta lógico entender que el ordenamiento jurídico permita a la autoridad corregir sus errores, pues de otra manera los actos a pesar de su imprecisión, tendrían que quedar intactos, con el argumento de que no serían modificables porque la administración incurrió en un error o una falta de claridad al expedirlos, cuando tanto el sentido lógico de las cosas, como los principios de justicia y equidad, indican que es conveniente y necesario enmendar las equivocaciones, más aún si estas pueden atentar contra los derechos de otras personas, como sería el caso de aquellos aspirantes que sí cumplen a cabalidad con los requisitos exigidos, los que verían menguada la posibilidad de aspirar al citado crédito, por una vaguedad en los requisitos publicados inicialmente en la convocatoria objeto de estudio, máxime si se tiene en cuenta que los estudiantes favorecidos son aquellos que se puedan cubrir hasta agotar el presupuesto de dicho fondo (6) .
Por otra parte, la Corte Constitucional se ha referido al principio de confianza legítima como una expresión de la buena fe consistente en que el Estado no puede súbitamente alterar unas reglas de juego que regulaban sus relaciones con los particulares, sin que se les otorgue a estos últimos un periodo de transición para que ajusten su comportamiento a una nueva situación jurídica. No se trata, por tanto, de lesionar o vulnerar derechos adquiridos pues estos no existen en la situación en consideración, sino tan solo de amparar unas expectativas válidas que los particulares se habían formado con base en acciones u omisiones estatales prolongadas en el tiempo (7) . Además se ha advertido, que este principio busca proteger al administrado frente a las modificaciones intempestivas que adopte la administración, desconociendo antecedentes en los cuales aquel se fundó para continuar en el ejercicio de una actividad o reclamar ciertas condiciones o reglas aplicables a su relación con las autoridades. Esto quiere decir que el principio de confianza legítima es un mecanismo para conciliar los posibles conflictos que surjan entre los intereses públicos y los intereses privados, cuando la administración ha creado expectativas favorables para el administrado y súbitamente elimina dichas condiciones. Así pues, la confianza que el administrado deposita en la estabilidad de la actuación de la administración, es digna de protección y debe respetarse.
De acuerdo con lo estipulado, para la Sala, Jair Andrés Contreras no estaba amparado por el principio de la confianza legítima, si se tiene en cuenta que la publicación inicial de la convocatoria, contemplaba una imprecisión en la que incurrió la junta administradora del fondo, al señalar los requisitos para acceder al crédito para la educación superior del Distrito Capital, teniendo en cuenta lo estipulado en el Acuerdo 273 de 2007 del Concejo de Bogotá, el cual es el fundamento jurídico sobre el cual se edificó el incentivo para el acceso a la educación superior. En consecuencia, ante las diversas confusiones presentadas entre los aspirantes, se debieron corregir los requisitos inicialmente publicados en la convocatoria y ajustarlos a lo estipulado en el artículo 3º del citado acuerdo.
En ese orden de ideas, fue la junta administradora del fondo, la que incurrió en una ambigüedad, al momento de hacer la convocatoria inicial a través del Icetex. Así pues, en relación con la legítima confianza, tal situación no se presenta, en razón a que la citada junta al momento de ordenar la publicación de los requisitos para acceder al crédito, lo hizo inobservando lo estipulado en el Acuerdo 273 de 2007, haciendo la respectiva corrección de manera oportuna dentro del trámite de selección. Por tanto, teniendo en cuenta que el crédito a que aspira el actor tiene su fundamento jurídico en el citado acuerdo y la junta administradora del fondo no fue clara al señalar los requisitos contemplados en la normatividad referida, viéndose obligada a corregir dicha situación, no es posible amparar los derechos invocados por el actor, atendiendo a que dicha situación no genera en el actor un derecho a ser incluido como beneficiario del crédito, pues no cumple a cabalidad con los parámetros establecidos en la normatividad que regula este tipo de auxilio educativo.
Por todo lo anterior, concluye la Corte que se debe confirmar la sentencia del Juzgado Veintidós Civil del Circuito de Bogotá D.C., que denegó la solicitud de amparo elevada por Jair Andrés Contreras Villarraga.
1. CONFIRMAR la sentencia proferida por el Juzgado Veintidós Civil del Circuito de Bogotá D.C. que denegó la protección de los derechos fundamentales del señor Jair Andrés Contreras Villarraga.
(1) De conformidad con el artículo 4º del Código Contencioso Administrativo, las actuaciones administrativas se inician: (i) Por virtud del ejercicio del derecho de petición; (ii) de oficio por las autoridades competentes; (iii) o por la necesidad de cumplir un deber legal.
(2) Véase, entre otras, las sentencias T-467 de 1995, T-238 de 1996 y T-982 de 2004.
(3) Sentencia T-196 de 2003. M.P. Jaime Córdoba Triviño.
(4) Decreto 922 de 2001 “Por el cual se reglamenta el funcionamiento del Fondo Distrital para la Financiación de la Educación Superior de los Mejores Bachilleres de Estratos 1 y 2” expedido por el Alcalde Mayor de Bogotá Distrito Capital. ART. 9º—Órganos de dirección y administración: Los órganos de dirección y administración del fondo serán: la Secretaria de Educación Distrital, la junta directiva del fondo y el administrador del fondo.
(5) Decreto 922 de 2001 “Por el cual se reglamenta el funcionamiento del Fondo Distrital para la Financiación de la Educación Superior de los Mejores Bachilleres de Estratos 1 y 2” expedido por el Alcalde Mayor de Bogotá Distrito Capital. ART. 12.—Funciones de la junta directiva: La junta directiva deberá: b) Aprobar, expedir y modificar el reglamento de crédito del fondo con sujeción a lo previsto en el Acuerdo 37 de 1999 (...).
(6) Acuerdo 273 de 2007 ART. 3º—: (...) “El número de estudiantes favorecidos será el que se pueda cubrir hasta agotar el presupuesto de dicho fondo cada año”.
(7) Cfr. Sentencias T-020 de 2000; C-130 de 2004; C-131 de 2004, entre otras.

References: artículo 29
 artículo 29
 artículo 29
 artículo 3
 artículo 3
 artículo 3
 artículo 4