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Timestamp: 2020-08-05 21:40:56+00:00

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Black Shark 3 Pro, análisis y opinión | Tecnología – NEGOCIOZ – Web Hosting Servicio
Es extraño que un móvil llegue, en pleno 2020, en solitario. Eso de que una compañía presentara un solo modelo quedó atrás hace mucho e incluso Apple y OnePlus, que lanzaban un modelo al año, dos como mucho, y ya, se han sumado a la corriente. Es lo que demanda el mercado y, por qué no decirlo, las compañías chinas tienen una buena parte de la responsabilidad. Es el caso del Black Shark 3 Pro.
No hay móvil que llegue sin su versión Pro y, por qué no, una versión Lite para redondear. No es algo malo, ya que no dejan de ser diferentes opciones de precio para captar más usuarios, pero los móviles gaming no quieren perder este tren.
Hasta ahora, no habíamos visto móviles gaming ‘normales’ y ‘Pro’ ya que, básicamente, los móviles gaming suelen tener esas características que consideramos ‘Pro’ en otros equipos. Nos referimos a más potencia, pantalla con un alto refresco y algunas características extra, como baterías que suelen ser grandes y con cargas rápidas.
Black Shark, como decimos, no quiere perder la oportunidad de lanzar dos móviles este año (y veremos si no cae alguno más con el lanzamiento de los procesadores Snapdragon 865+) y, tras el Black Shark 3, llega el Black Shark 3 Pro.
Ya os ofrecimos hace unas semanas nuestra opinión sobre el nuevo móvil gaming de Black Shark y, ahora, vamos con el análisis del Black Shark 3 Pro aunque antes, como siempre, las características técnicas de rigor y la comparativa entre el Black Shark 3 y el Black Shark 3 Pro:
Panel AMOLED | 7,1″ | Resolución 3.120 x 1.440 píxeles | 484 ppp | Refresco de 90 Hz | 500 nits típico y HDR10+ | Relación 19,5:9 Panel AMOLED | 6,53″ | Resolución 2.340 x 1.080 píxeles | 395 ppp | Refresco de 90 Hz | 500 nits típico y HDR10+ | Relación 20:9
Snapdragon 865 | 7 nanómetros | Adreno 615
256 GB UFS 3.0 | No ampliable 128 GB UFS 3.0 | No ampliable
Principal de 64 Mpx f/1.8 | Gran angular de 13 Mpx f/2.3 | Profundidad de 5 Mpx f/2.2
5.000 mAh | Cargador de 65 W | Puerto de carga magnética 4.720 mAh | Cargador de 65 W | Puerto de carga magnética
177,8 x 83,3 x 10,1 mm | 253 gramos 168,7 x 77,3 x 10,4 mm | 222 gramos
Unos 600 euros Unos 580 euros en Amazon
Es enorme y pesado, pero tiene su punto de elegancia
Vamos a comenzar esta review del Black Shark 3 Pro hablando del diseño. Hay apartados en los que los dos terminales son muy, muy similares y, por eso, os emplazamos al análisis del otro dispositivo para profundizar en ellos (aunque tranquilos, aquí no pasaremos de puntillas) y el diseño es de esos en los que piensas «es lo mismo, pero estirado».
No os falta razón, aunque tiene sus diferencias. Para empezar, si lo miramos por delante y por detrás y no tenemos una referencia para comparar el tamaño, podemos pensar que se trata del mismo móvil, pero nada más lejos.
El Black Shark 3 Pro cuenta con una altura de 177,8 mm por los 168,7 del modelo normal, así como una anchura de 83,3 mm por 77,3 mm. Es decir, es más alto y ancho, algo normal si tenemos en cuenta que la pantalla crece hasta las 7,1″ y que el formato es 19,5:9 (por las 6,67″ 20:9, más panorámica, del Black Shark 3).
Es algo más delgadito, pero pasar de 10,4 mm de grosor a 10,1 mm no deja de ser una mejora extremadamente liviana. Ah, el término viene al pelo porque no es nada ligero: 253 gramos de peso que ya os decimos que se notan tanto en el bolsillo como en la mano. Cuesta acostumbrarse al peso de este móvil y es uno de los puntos que nos llevan a una contradicción. Nos ha encantado el móvil para jugar y para ver contenido, pero llevarlo a cuestas todo el día no es lo más cómodo del mundo.
Ya llegaremos a la conclusión más adelante, pero antes vamos a continuar con el diseño. En el frontal tenemos unos marcos pronunciados tanto arriba como abajo y no es algo que me moleste en este terminal porque sirve para dos cosas: para agarrar mejor el móvil cuando jugamos y para tener dos altavoces estéreo que apuntan directamente a nuestra cabeza.
En la parte trasera tenemos un diseño calcado al del hermano pequeño. Esto se traduce en dos tiras de aluminio que sirven para disipar el calor y que, además de adornar y hacer que tenga un diseño más característico si cabe (como si no fuera poco los dos trapecios que tenemos en esa zona) permiten agarrar mejor el móvil. El resto de la trasera es de cristal y lo cierto es que es elegante en el color plateado que teníamos.
El logo de la ‘S’ es retroiluminado LED RGB y el diseño plateado deja ver un motivo casi multicapa que tiene su elegancia. El módulo de triple cámara está en el trapecio superior, con el flash LED y un LED más pequeño RGB, y en la parte inferior tenemos el conector de carga magnética con el logo de 5G. Sí, es un móvil 5G.
En la parte inferior tenemos el micrófono y el puerto USB Tipo-C, en la superior el jack de auriculares y debéis saber que el módulo de tarjetas admite doble SIM, pero no ampliación de almacenamiento vía microSD. Este módulo, por cierto, tiene una goma de protección contra el agua, aunque el móvil no tiene certificación IP68 (como ningún Xiaomi, por otra parte).
Hay otros dos elementos que llaman la atención. Para empezar, los botones de desbloqueo y de subir/bajar volumen están demasiado arriba. Es un móvil grande y colocarlos ahí hace que sea incómodo pulsarlos con una sola mano. Tienes que hacer un gesto extraño con la mano (en el que se te puede caer el móvil) o sacar la otra mano del bolsillo para algo tan simple como bajar o subir el volumen).
Comparativa con el OnePlus 8 Pro, que no es pequeño, precisamente
Por otro lado tenemos esas dos superficies que parecen gatillos táctiles, ¿verdad? Bueno, os lo parecerán si habéis tenido contacto con el Asus ROG Phone 2, que tiene estos gatillos, o con otros móviles gaming. Sin embargo, no son gatillos táctiles, sino gatillos mecánicos que se activan o desactivan cuando entramos en un juego dentro del modo Shark Space (el modo juego, vaya).
Es una idea curiosa que, realmente, mejora la experiencia jugando y que nos ha encantado.
Por lo demás, tenemos una funda de goma rígida en color negro que cubre perfectamente el terminal… y aunque quita encanto al móvil, os recomendamos llevarla puesta. Es un móvil grande, pesado y es fácil que se os caiga, mejor tener la funda.
Pantalla de 90 Hz que sube la a resolución QHD+, está bien calibrada y la respuesta es perfecta
Básicamente, en términos de diseño tenemos un móvil calcado al Black Shark 3 (excepto por los gatillos retráctiles). Donde empezamos a ver cambios es en la pantalla no tanto por la calidad de imagen, que hemos encontrado muy, muy similar, sino por los números.
Tenemos una pantalla AMOLED que está bien calibrada y que podemos toquetear en ajustes para dejar el color como queramos en el apartado de configuración. Tenemos modo always-on display que, como siempre en Xiaomi, cuenta con un montón de opciones como diferentes animaciones, mensajes personalizados, diferentes tipos de reloj y notificaciones que se pueden mostrar.
Es una pantalla que se postula como uno de los mejores paneles del año para ver contenido por su contraste y brillo, pero también para jugar. Es compatible con HDR10+ y tiene un refresco de 90 Hz. De fábrica, está configurado a 60 Hz, pero lo mejor es subir la frecuencia porque es un gustazo navegar por un móvil (tanto dentro como fuera de las apps) a 90 Hz.
Las novedades son el tamaño y la resolución. Pasamos a las 7,1″ y sí, es el tamaño que hace unos años tenían algunas tablets. El formato es 19:5,9, por lo que además de enorme en lo alto, es algo ancha. Para ver contenido, ya decimos, es una pantalla espectacular porque, básicamente, llevamos una «tablet» mini, salvando las distancias, en el bolsillo.
Más allá del tamaño, tenemos un aumento de resolución y pasamos del FullHD+ al QHD+. Esto se traduce en 3.120 x 1.440 píxeles, lo que nos deja la espectacular cifra de 484 píxeles por pulgada. Sí, hay móviles como el OnePlus 8 Pro, el Xperia 1 o el Razer Phone 2 que tienen una cifra de ppp similar, pero aquí estamos hablando de una pantalla considerablemente más grande en la que es prácticamente imposible distinguir los píxeles.
De hecho, las fotografías de este análisis del Black Shark 3 Pro están tomadas, todas ellas, con un objetivo macro que no solo es luminoso, sino que tiene una definición brutal y solo así podemos advertir algunos píxeles. En el día a día es… imposible.
Es una pantalla que se desenvuelve muy bien en todo tipo de tareas. Es muy cómodo navegar con ella y consumir contenido debido a su tamaño, YouTube o Netflix brillan, literalmente, gracias al HDR y la resolución y jugar es todo un espectáculo. Además, responde muy bien gracias al muestreo de 180 Hz.
Los ángulos de visualización son muy generosos
¿Hay pantallas más espectaculares? Sí, las hay con unos colores más vivos (como la de los S20) o con bordes curvados hasta el extremo, pero aquí estamos ante una de esas muy buenas pantallas para el gran público.
No es el móvil más potente en los benchmarks, pero la experiencia es perfecta y la disipación muy efectiva
Y para nutrir a esa enorme pantalla tenemos la misma configuración que en el Black Shark 3. Esto quiere decir que el SoC es el Snapdragon 865 y está acompañado por 8 GB de memoria RAM LPDDR4X. Es un SoC muy potente formado por un procesador de ocho núcleos (uno a 2,84 GHz, tres a 2,42 GHz y cuatro a 1,8 GHz) y la GPU Adreno 650.
Es un SoC capaz no solo de ejecutar los juegos más potentes exigentes sin ningún tipo de problema en configuraciones de resolución y gráficos al máximo, sino también de hacerlo con los juegos que están diseñados para ir a 90 Hz.
Y es que, un juego que no está diseñado para ir a más de 60 Hz no irá, en un móvil, a una tasa de fps superior a 60 fps. Hay ciertos juegos, como FZ9 que son una auténtica gozada en el Black Shark 3 Pro tanto por un rendimiento perfecto como por la enorme pantalla.
No hay nada que no podamos mover en este terminal y la velocidad es espectacular. ¿Por qué os contamos esto antes de compartir los resultados de las pruebas sintéticas? Pues porque en los benchmarks el Black Shark 3 Pro no consigue los mejores resultados. No supera, de hecho, a su hermano pequeño teniendo la misma configuración… y no, no es debido al aumento de resolución.
Pensamos que es algo referente al software que, como veremos a continuación, no es que esté lo más optimizado posible y, de hecho, parece menos trabajado que el del Black Shark 3 Pro, y es extraño.
Antes de nada, vamos con los resultados de los benchmakrs:
Snapdragon 865 Snapdragon 865 Snapdragon 865 Snapdragon 855+ Snapdragon 865 Snapdragon 865 Exynos 990 Kirin 990
4.240 4.282 4.244 6.603 4.290 4.229 5.024 3.927
13.185 13.373 13.187 10.169 13.205 13.208 11.966 12.343
671 917 908 769 905 899 926 785
2.606 3.349 3.152 2.527 3.315 3.284 2.818 3.085
550.576 560.217 593.410 508.152 598.629 600.659 519.317 461.141
9.861 10.064 11.177 11.770 11.389 10.692 10.772 10.429
7.113 7.315 7.328 6.258 7.306 7.133 6.875 6.042
6.508 6.657 6.663 5.507 6.643 6.547 6.480 5.564
No hemos probado los disipadores activos que sí teníamos con el Black Shark 3, pero debemos decir que sin estos ventiladores… el móvil disipa bien el calor. No notamos un calentamiento excesivo bajo largos periodos de juego.
Y, si hablamos de memoria, uno de los cambios en este terminal es que partimos de los 256 GB de almacenamiento UFS 3.0 por los 128 GB UFS 3.0 del modelo básico del Black Shark 3. Os recordamos que no son ampliables, pero con 256 GB… ya hay que meter muchísimos juegos y contenido para quedarnos sin espacio.
Sobre la velocidad, no es el móvil UFS 3.0 más veloz que hemos probado, pero no nos ha lastrado en absoluto a la hora de abrir aplicaciones, incluso apps pesadas, o de trabajar con un gran volumen de imágenes pesadas con formato RAW en Photoshop Express.
Estos son los datos de velocidad de memoria del Black Shark 3 Pro:
369,76 MB/s 401,39 MB/s 184,88 MB/s 214,45 MB/s 349,10 MB/s 485,75 MB/s 197,37 MB/s
904,02 MB/s 1,14 GB/s 1,04 GB/s 1,01 GB/s 1,70 GB/s 1,03 GB/s 710 MB/s
20,11 MB/s 25,32 MB/s 26,64 MB/s 38,71 MB/s 45,34 MB/s 31,18 MB/s 19,72 MB/s
18,58 MB/s 21,25 MB/s 17,34 MB/s 22,28 MB/s 23,06 MB/s 24,34 MB/s 15,31 MB/s
7,95 GB/s 10,53 GB/s 10,39 GB/s 10,34 GB/s 6,14 GB/s 9,9 GB/s 10,83 GB/s
Es un móvil que sirve de ejemplo para lo que siempre decimos: en los benchmarks no es el que más músculo muestra, pero desde luego la experiencia de usuario en aplicaciones pesadas es inmejorable. Ahora bien, el software es otra cosa…
Android 10 con JoyUI y mucho más texto en chino que en su hermano pequeño
Antes de nada, el Black Shark 3 Pro cuenta con Android 10 como sistema operativo. Esto significa que tenemos las últimas actualizaciones de seguridad y, además, es de esperar que tengamos actualización a las dos próximas, como mínimo, versiones del sistema de Google.
Sin embargo, no tenemos Android stock, sino JoyUI que, a su vez, está basado en MIUI de Xiaomi, pero sin tantísima personalización. Hay elementos, como la configuración de la pantalla o el administrador de batería, que se nota que es MIUI al 100%, pero el resto del sistema tiene menos personalización.
En cuestión de estabilidad, no hemos tenido problema alguno a la hora de estar con varias aplicaciones. Ni cierres forzosos ni cuelgues o bloqueos, todo ha ido como la seda y, realmente, lo «malo» de la experiencia de usuario era el tamaño del terminal, no el software o la potencia.
Tiene las mismas bondades y los mismos fallos que los encontrados en el Black Shark 3, pero me parece curiosa la experiencia en dos apartados. Para empezar, en el análisis del hermano pequeño me quejé del teclado, se trababa y me vi obligado a instalar el teclado de Google. Aquí no he tenido problema con esto, pero sí con el software estrictamente gaming.
Cuando activamos el switch que encontramos en el lateral derecho, entramos en Shark Space, una especie de launcher para el modo juego. Esto permite modificar los recursos del SoC para utilizarlo a la frecuencia base, a la automática o forzar la máxima frecuencia, aumentando el calor del dispositivo.
En este modo juego tenemos los iconos de los títulos instalados, podemos configurar ciertas acciones de manera individual (como la calidad de imagen, la frecuencia del SoC o los gatillos) y también podemos modificar algunos parámetros como la preferencia de conexión inalámbrica para jugar. Sin embargo, y de manera extraña, llega completamente en chino con solo algunos menús en inglés.
Este problema ya nos lo encontramos en el Black Shark 3, pero los menús en chino no solo no eran tantísimos, sino que habría más menús en castellano. ¿Es un problema? Sí, básicamente porque el chino no es igual de accesible que el inglés y, además, puede que explique el cambio de rendimiento en los benchmarks. ¿Es posible que esa no adaptación a nuestro idioma signifique que las apps no pueden acceder al sistema a nivel profundo y no sacar jugo de los benchmarks?
Algo que también merece la pena mencionar es que hay apps que no podemos instalar desde la PlayStore. Netflix, sin ir más lejos, no está disponible en la Store de Google, cuando sí lo teníamos en el Black Shark 3. Fortnite, por ejemplo, tampoco, teniendo que bajarlo a la vieja usanza (vía APK de la app de Epic).
Todo apunta a que este terminal no ha sido completamente adaptado a nuestro territorio, lo que quiere decir que hay margen de mejora , pero en estos momentos… las cosas están como están. Buen rendimiento por el software, es estable y veloz, pero lo que hace especial a un móvil gaming (una de las cosas) es el software, y que esté en chino es un problema.
¿Y el bloqueo? En esto, se porta igual que su hermano. Contamos con bloqueo por foto de Android que es rápido y una huella en pantalla que funciona bien, pero que no es la más veloz del mercado. Hay que acostumbrarse a la posición, pero como se ve en el vídeo que tenéis sobre estos párrafos, funciona bien.
Tres cámaras que siguen dejando ese sabor de boca agridulce
Sí, al sacar el móvil por la calle para hacer fotos, llamé la atención. Es esa reacción similar a la que tengo cuando veo a alguien haciendo fotos a monumentos con una tablet, pero acentuada por el peculiar diseño del móvil.
Es complicado hablar del rendimiento de la cámara de un móvil gaming, pero ya veníamos preparados de casa. Y es que, las cámaras y software del Black Shark 3 Pro es calcado al de su hermano menor.
Mismos sensores, mismas cámaras, mismos megapíxeles y mismos datos de cada uno de los sensores.
64 Mpx | Pixel Binning a 16 Mpx 0,8 µm 1/1,72″ f/1.8 PDAF 4K 30/60 FPS | 1.080p 30/60/240 fps | 720p 1.920 fps
13 Mpx – – f/2.3 Fijo –
5 Mpx – – f/2.2 – –
20 Mpx 0,9 µm 1/3″ f/2.2 Fijo 1.080p 30 fps
Antes de mostraros algunos ejemplos de la cámara del Black Shark 3 Pro, vamos con la aplicación. Y es que, si el sistema busca tener la menor personalización posible en general, la app de cámara se va al extremo contrario. Gunciona muy bien, sí, sin errores, cierres o retardo a la hora de cambiar entre lentes y modos, pero lo cierto es que vamos a tener que estudiar dónde se encuentra cada una de las opciones y hay algunas que no están demasiado al alcance.
Contamos con inteligencia artificial que reconoce algunos objetos (vegetación, edificios…) y HDR automático. Os recomendamos desactivar el HDR en condiciones de buena luz porque las fotografías son contrastadas y saturadas de serie, algo que se acentúa con el HDR.
Tanto en el gran angular como en el objetivo principal tenemos una evidente falta de nitidez, sobre todo cuando hay vegetación, pero bueno, como decimos… era algo que nos esperábamos al haber analizado el Black Shark 3. Como siempre, y antes de empezar, os recordamos que os dejamos las imágenes en resolución y calidad nativa en este enlace.
Si personalizamos, tenemos un sensor principal de 64 megapíxeles que nos permite disparar a este tamaño, pero que en modo auto tira a 16 megapíxeles utilizando la técnica del pixel binning. Con buena luz, nos permite captar escenas interesantes, aunque los colores me parecen algo irreales, muy saturados y contrastados:
Aunque bueno, siempre se pueden editar las fotografías y, de hecho, una de las que más me gustan de las que he hecho últimamente es esta.
Sí, tiene más edición que la que hay en las revistas de moda (con Photoshop Express desde el mismo móvil, por cierto), pero al final la mejor cámara es la que llevas siempre contigo… y me permitió de manera rápida sacar el móvil del bolsillo y hacer la foto.
En interiores es donde empezamos a ver más las carencias. El objetivo es luminoso y el sensor tiene un tamaño interesante, pero hay mucho ruido y una evidente falta de detalle en fotos tanto con el sensor principal como con el principal + el de profundidad.
El gran angular peca de lo mismo. Hay una falta de detalle evidente, así como una nitidez que brilla por su ausencia en cuando ampliamos mínimamente la imagen. No es problema de los megapíxeles, sino de un sensor que todo apunta a que no es demasiado grande.
En los ejemplos, primero angular de 26 mm (principal) y, después, gran angular:
El sensor frontal cuenta con 20 megapíxeles y el tamaño del mismo es algo pequeño. Podemos hacer retrato por software:
En el vídeo, tenemos desde 720p a 4K60 y los resultados, en esta ocasión, no están mal. Sí, satura mucho la escena, pero bueno, para grabar vídeos para redes sociales… está bien.
Y también vuelve la cámara lenta hasta 1.920 fps. Es una exageración, la resolución es HD y se nota la interpolación, pero el resultado es espectacular.
Estamos ante una cámara que sí, me ha permitido sacar una de las fotos que más me han gustado últimamente, pero que tiene un montón de retoque y que, básicamente, para inmortalizar momentos cotidianos puede dar algunos dolores de cabella tanto por la falta de detalle y nitidez como por el ruido en escenas interiores.
La batería crece hasta los 5.000 mAh y la carga es muy rápida gracias al cargador de 65 W
Un móvil como este debe ser bastante exigente con la batería por la pantalla grande, la resolución QHD+, los 90 Hz y el SoC utilizado, ¿verdad? Estáis en lo cierto y, por eso, Black Shark ha aumentado la batería de los 4.720 mAh a los 5.000 mAh.
No parece un cambio realmente grande y, de hecho, 280 mAh no son nada del otro mundo, pero nos permiten contar con una autonomía similar a la del modelo anterior debido a que, básicamente, las diferencias son en resolución y tamaño de pantalla (y, por tanto, los píxeles a iluminar).
En nuestras pruebas del día a día, el Black Shark 3 ofrecía unas siete horas de autonomía con el brillo en automático y el salto de redes (Wi-Fi y 4G) también en automático. Replicando el uso con el Black Shark 3 Pro conseguimos esas mismas siete horas de pantalla.
En un test sintético como el de PC Mark, la batería nos da para seis horas y nueve minutos con el brillo al 100% durante todo el proceso. Es un dato que está lejos de los ofrecidos por los mejores móviles en este sentido, pero que se entiende debido a lo comentado sobre la pantalla.
Tenemos, a fin de cuentas, un día de uso intensivo en el que metemos videojuegos en la rutina, y la buena noticia es que podemos cargarlo antes de dormir y no dejarlo toda la noche, sino unos 40 minutos de media.
En la caja tenemos un cargador de 65 W (5 V / 3 A, 9 V / 3 A, 11 V / 6 A y 20 V / 3,25 A) que nos permite contar con el 50% de la carga en unos 15 minutos. Hemos probado ya varios móviles con cargadores de 65 W, pero es fascinante dejarlos cargando al 1%, ir a hacerte un café y ver que ya tienes la mitad de la batería.
Además de esta carga rapidísima, contamos con un puerto de carga magnético. No hemos podido probar este cargador con el Black Shark 3 Pro, pero sí lo hicimos con el modelo base y la carga de 18 W tardaba 2 horas 53 minutos en llenar el 100% de los 4.720 mAh del terminal.
Aunque es cierto que es cómodo ese sistema de carga magnética, me quedo, de lejos, con la carga de 65 W que ofrece el cargador del terminal. La lástima es que no tenemos carga inalámbrica, pero como ocurre con el NFC, no se puede tener todo si se quiere mantener cierto precio.
Redes preparadas para el futuro y un sonido con pegada, cálido y muy potente
En cámara y software… pincha, pero en el resto de apartados tenemos una experiencia calcada a la que tanto nos gustó en el modelo original, y la película se repite en el sonido. No tenemos Dolby Atmos, pero preferimos unos altavoces de calidad antes que un sistema como Atmos con unos altavoces peores.
El Black Shark 3 es de los móviles que mejor sonido ofrecen gracias tanto a la colocación de los altavoces como a la potencia de los mismos. Al 100%, los altavoces no producen un sonido distorsionado, sino claro y preciso con una muy buena presencia tanto de los graves como de los medios.
Sabemos que no es lo óptimo porque la cámara no capta bien el sonido, pero os dejamos un ejemplo de un tema con pegada en el Black Shark 3 Pro (y podéis ver la iluminación RGB de la parte trasera):
No contamos con ecualizador, pero sí con algo llamado Biso. Se puede activar en el menú de configuración del sonido y, aunque Black Shark no lo explica, se trata de una tecnología de la compañía china que crea un sonido envolvente virtual. No llega al nivel de Atmos con altavoces estéreo, pero algo sí mejora.
Y si, por el contrario, tenéis unos auriculares true wireless, el terminal cuenta con Bluetooth 5.0 para consumir poca batería y mejorar la latencia con cascos inalámbricos, así como Wi-Fi 6 y 5G. Sí, muchos no vamos a poder usar estas tecnologías, pero ya que se trata de un terminal muy premium, es ‘obligatorio’ que estén presentes.
Por otro lado, no contamos con NFC. Es cierto que me habría gustado ver la cara de algún dependiente al sacar un móvil de casi 18 centímetros de altura para pagar, pero no ha sido posible. Teniendo el precio, y teniendo en cuenta que Xiaomi está introduciendo NFC en casi todas sus gamas, es algo que deberíamos tener.
El móvil gaming que debes comprar si quieres algo como Nintendo Switch
Las sensaciones de estos días con el Black Shark 3 Pro son más buenas que malas. Sabíamos a lo que nos íbamos a enfrentar porque había pocas cosas diferentes entre el Black Shark 3 y este y lo cierto es que lo que hace ‘Pro’ a este terminal… está ahí y he podido disfrutarlo.
Estamos ante un móvil para jugar y cuanto más grande la pantalla, evidentemente, mejor. Call of Duty Online, Asphalt 9, Fortnite, FZ9, Oceanhorn… cualquier género de videojuego se siente impresionante en estas 7,1″. Tiene un brillo muy elevado que permite usarla en exteriores sin problemas (por eso hemos hecho las fotos y grabado los vídeos en exterior) y tanto la resolución como los 90 Hz son impecables para jugar, ver contenido o, simplemente, navegar por las apps.
El audio acompaña y tenemos una de las mejores parejas de altavoces que hemos visto en un móvil. Tienen pegada, ofrecen un sonido cálido con buenos graves y el sonido máximo no distorsiona y, evidentemente, la potencia está ahí gracias a un Snapdragon 865 que se calienta algo menos en este terminal gracias a la mayor superficie disponible para disipar el calor.
Me han gustado mucho los gatillos con dos zonas y programables, ya que mejoran la experiencia an algunos juegos y que sean retráctiles nos permite llevar un «mando gaming» siempre encima.
Ahora bien, hay otras cosas cosas que no me han gustado. El software gaming debería ser el punto fuerte y lo es… si sabes chino. Yo lo he podido configurar porque tenía la referencia del Black Shark 3 que tenía ese software casi en su mayoría en inglés y castellano, pero aquí tenemos todas las opciones en chino.
Eso es inaceptable porque muchísimos usuarios van a ir a ciegas al no ser el chino un idioma ni tan extendido en nuestro territorio… ni tan accesible. Además, parece que la versión de Android no es la correcta para nuestro territorio y hay apps como Netflix que no están en la Play Store. Por otro lado, las cámaras cumplen… y poco más.
Veremos si cuando empiecen a vender el terminal en nuestro territorio cambia la situación porque, desde luego, si tenéis claro que queréis un móvil para jugar… por potencia, calidad de pantalla, audio y batería (con carga de 65 W) es una de las mejores opciones del mercado.
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