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Comunicación de datos incorporados a un expediente administrativo. Informe.197/ PDF
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Raquel Ruiz Márquez
1 Comunicación de datos incorporados a un expediente administrativo. Informe.197/2006 La consulta plantea si resulta posible, a la luz de lo dispuesto en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de datos de Carácter Personal, que en un expediente de infracción urbanística, la persona denunciada tenga acceso, por un lado, a la identificación de la persona que le denuncia y por otro, a la identificación de los funcionarios responsables en la tramitación de los procedimientos. En primer lugar, es preciso tener en consideración que el presente informe se limitará a analizar si existe esa conformidad o disconformidad con las previsiones de la Ley Orgánica, sin entrar a analizar la procedencia de lo solicitado a la luz exclusivamente de las disposiciones que regulan en nuestro ordenamiento el Derecho de los ciudadanos a acceder a los archivos y registros, cuestión ésta que corresponderá dilucidar al propio Órgano consultante, tanto en lo referente a las competencias de esa Corporación, como en lo atinente a la procedencia de la cuestión de fondo planteada. Con carácter general, debe indicarse que la comunicación de datos a los que se refiere la consulta constituye, conforme a lo dispuesto en el artículo 3 i) de la Ley Orgánica 15/1999, una cesión de datos de carácter personal, definida como Toda revelación de datos efectuada a persona distinta del interesado. Por su parte, el artículo 11.1 de la Ley Orgánica establece que los datos de carácter personal objeto del tratamiento sólo podrán ser comunicados a un tercero para el cumplimiento de fines directamente relacionados con las funciones legítimas del cedente y del cesionario con el previo consentimiento del interesado, quedando exceptuado el consentimiento en aquellos casos en que así lo prevea una Ley. La primera de las cuestiones hace referencia a la petición de un ciudadano que ha sido denunciado por una infracción urbanística de conocer el nombre de la persona que le ha denunciado. En respuesta a la cuestión, puede plantearse que la persona denunciada podría conocer los datos identificativos de su denunciante mediante el ejercicio del derecho de acceso. Sin embargo, debe recordarse que el derecho de acceso es definido por el artículo 15.1 como el derecho a solicitar y obtener
2 gratuitamente información de sus datos de carácter personal sometidos a tratamiento, el origen de dichos datos así como las comunicaciones realizadas o que se prevén hacer de los mismos. Pues bien, dado que el derecho queda limitado a los propios datos de carácter personal objeto de tratamiento, no puede considerarse que la información que contenga datos de terceras personas, como sucedería en este caso con los datos del denunciante, quede incluida en el mencionado derecho, toda vez que la transmisión al denunciado de dichos datos implicaría la revelación de los mismos a una persona distinta del denunciante-afectado y, en consecuencia, una cesión o comunicación de los datos del mismo, que no encontraría amparo en los supuestos regulados por el ya citado artículo 11 de la Ley Orgánica 15/1999. Por otro lado, la cuestión puede plantearse desde el ejercicio del derecho de acceso a la documentación obrante en el procedimiento, incluido el derecho de acceso a la identidad de la persona denunciante, de aquellos que tengan la consideración de interesado, por aplicación de los principios establecidos en la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas. En este sentido, el artículo 31 de la Ley 30/1992 delimita jurídicamente el concepto de interesado en el procedimiento administrativo, indicando a tal efecto que se considerarán como tales en el procedimiento a) Quienes lo promuevan como titulares de derechos o intereses legítimos individuales o colectivos; b) Los que, sin haber iniciado el procedimiento, tengan derechos que puedan resultar afectados por la decisión que en el mismo se adopte; y c) Aquellos cuyos intereses legítimos, individuales o colectivos, puedan resultar afectados por la resolución y se personen en el procedimiento en tanto no haya recaído resolución definitiva. Es decir, en virtud de los establecido en el artículo 31 que se cita, se puede entender por interesado en todo procedimiento sancionador aquel frente al que el procedimiento se dirige como presunto infractor de las normas administrativas. A su vez, el artículo 35.a) de la misma Ley recoge el derecho de los ciudadanos a A conocer, en cualquier momento, el estado de la tramitación de
3 los procedimientos en los que tengan la condición de interesados, y obtener copias de documentos contenidos en ellos. Al propio tiempo, el procedimiento sancionador de las Administraciones Públicas (incluida la Administración Local), se desarrolla de acuerdo con el principio de acceso permanente, por tanto, en cualquier momento, el interesado tiene derecho a conocer el curso de la tramitación y a obtener copias de los documentos contenidos en el mismo, por aplicación del artículo 135 de la Ley 30/1992, que regula los derechos del presunto responsable, en relación con el artículo 35 de la misma Ley. En consecuencia, aquella persona o personas que ostenten la condición de interesado en los términos del artículo 31 de la Ley 30/1992, tendrá derecho a conocer el estado de la tramitación del expediente y a obtener copia de los documento que contenga, incluida la identidad de la persona denunciante, resultando la comunicación de los referidos datos conforme a los establecido en el artículo 11,2.a) de la Ley 15/1999. Ello no obstante, si tal y como ocurre en los procedimientos sancionadores en materia tributaria, la denuncia no formara parte del expediente administrativo no existirá obligación por parte de la Corporación de poner en conocimiento del denunciado ni la existencia de una denuncia previa ni la identidad del denunciante. Por otro lado, el procedimiento sancionador es uno de los que se inician de oficio, y no a instancia de persona interesada, tal y como indica el artículo 11.1 del Real Decreto 1398/1993, de 4 de agosto, por el que se aprueba el Reglamento para el ejercicio de la potestad sancionadora, no teniendo la denuncia otro efecto que el de poner en conocimiento del órgano administrativo la existencia de un determinado hecho que pudiera constituir infracción administrativa (artículo 11.1.d) del Reglamento), sin que ello imponga a la Administración la obligación de incoar expediente sancionador a instancia de parte. Igualmente, el artículo 11.2 del Reglamento sancionador insiste en que la formulación de una petición no vincula al órgano competente para iniciar el procedimiento sancionado. Una vez iniciado el procedimiento el artículo 3 del Reglamento sancionador y en base al deber de transparencia del procedimiento, el mismo se desarrollará de acuerdo con el principio de acceso permanente refiriéndose
4 a la aplicación en el procedimiento sancionador de los derechos previstos en el artículo 35 de la Ley 30/1992 al que se hacía referencia en párrafos anteriores, y que establecen el derecho del presunto responsable a conocer en cualquier momento, el estado de la tramitación del procedimiento, y a obtener copias de los documento contenidos en ellos. Ello no obstante, sería posible entender que de este derecho debe excluirse el derecho a la obtención de copias de documentos respecto de los que el artículo 37 de la Ley 30/1992 impide su consulta, entre los que se incluyen aquellos que contengan datos referentes a la intimidad de las personas y aquellos documentos de carácter nominativo. En el mismo sentido, el artículo 70.3 de la Ley reguladora de las Bases del Régimen Local, establece que Todos los ciudadanos tienen derecho a obtener copias y certificaciones acreditativas de los acuerdos de las corporaciones locales y sus antecedentes, así como a consultar los archivos y registros en los términos que disponga la legislación de desarrollo del artículo 105 párrafo b, de la Constitución. La denegación o limitación de este derecho, en todo cuanto afecte a la seguridad y defensa del Estado, la averiguación de los delitos o la intimidad de las personas, deberá verificarse mediante resolución motivada. Es decir, si el denunciante ha manifestado expresamente su deseo de confidencialidad o a juicio de la Unidad que deba resolver se entiende la necesidad de garantizar la identidad del denunciante en condiciones de confidencialidad, podrá denegarse el acceso solicitado mediante resolución debidamente motivada del órgano que deba resolver. Y en todo caso, por aplicación del apartado 3 del citado artículo 37, el solicitante deberá acreditar un interés legítimo y directo que justifique la cesión, a juicio de la Unidad responsable de resolver, habida cuenta que será una norma con rango de Ley (la propia Ley 30/1992) la que posibilite la cesión cuando concurran determinadas circunstancias. En cuanto a la cuestión relativa a la necesidad de identificar a las autoridades y al personal al servicio de las Administraciones Públicas bajo cuya responsabilidad se tramiten los procedimientos, es un derecho establecido en el artículo 35.b) de la Ley 30/1992. La figura del responsable del procedimiento es regulada, con carácter general por el artículo 41 de la misma Ley. Ostentan dicha condición los titulares de las unidades administrativas y el
5 personal al servicio de las Administraciones Públicas que tuvieses a su cargo la resolución o despacho de los asuntos. El artículo 135 de la Ley 30/1992 confiere al presunto responsable el derecho a conocer la identidad del instructor, de la autoridad competente para imponer la sanción y de la norma que atribuya tal competencia, extendiendo el artículo 13.1 del Reglamento sancionador este derecho también a el conocimiento de la identidad del secretario del procedimiento administrativo sancionador. La Resolución de 3 de febrero de 1993, de la Secretaría de Estado para la Administración Pública procede a regular la definición del sistema de identificación común del personal al servicio de la Administración General del Estado, entendiendo la misma como referida al nombre, apellido y puesto de trabajo. Por otra parte, el Real Decreto 208/1996, de 9 de febrero, por el que se regulan los Servicios de Información Administrativa y Atención al Ciudadano, en su artículo 3 delimita el contenido de la información disponiendo que Es la concerniente al estado o contenido de los procedimientos en tramitación, y a la identificación de las autoridades y personal al servicio de las Administración General del Estado y de las entidades de derecho público vinculadas o dependientes de la misma bajo cuya responsabilidad se tramiten aquellos procedimientos. Esta información sólo podrá ser facilitada a las personas que tengan la condición de interesados en cada procedimiento o a sus representantes legales de acuerdo con lo dispuesto en los artículos 31 y 32 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre. En consecuencia, aquella persona o personas que ostenten la condición de interesado en los términos del artículo 31 de la Ley 30/1992, tendrá derecho a conocer la identidad de las autoridades y al personal al servicio de la Administraciones Públicas bajo cuya responsabilidad se esté tramitando los procedimientos, resultando la comunicación de los referidos datos conforme a los establecido en el artículo 11,2.a) de la Ley 15/1999.

References: artículo 3
 artículo 11
 artículo 15
 artículo 11
 artículo 31
 resolución 
 resolución 
 artículo 31
 artículo 35
 artículo 135
 artículo 35
 artículo 31
 artículo 11
 artículo 11
 Real Decreto 
 artículo 11
 artículo 3
 artículo 35
 artículo 37
 artículo 70
 artículo 105
 resolución 
 resolución 
 artículo 37
 artículo 35
 artículo 41
 resolución 
 artículo 135
 artículo 13
 Resolución 
 Real Decreto 
 artículo 3
 artículo 31
 artículo 11