Source: http://www.libertadidioma.com/2003/20031002.htm
Timestamp: 2018-11-18 10:05:14+00:00

Document:
AGLI Recortes de Prensa Jueves 2 Octubre 2003
La Administración vasca
Cartas al Director ABC 2 Octubre 2003
Editorial La Razón 2 Octubre 2003
La nulidad y el Supremo
Germán Yanke Libertad Digital 2 Octubre 2003
El síndrome del Rey Jorge
Iñaki Ezkerra La Razón 2 Octubre 2003
Una parte de España
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 2 Octubre 2003
«Nasciturus» nacionalista
Carmen Gurruchaga La Razón 2 Octubre 2003
Matar es necesario
JAIME CAMPMANY ABC 2 Octubre 2003
¿Quién es el perrillo faldero
Antonio Pérez Henares La Razón 2 Octubre 2003
¿Vencer o convencer
Francisco Marhuenda La Razón 2 Octubre 2003
Del Burgo presenta Jaque a la Constitución, un análisis de los planes de Ibarretxe y Maragall
EFE Libertad Digital 2 Octubre 2003
Irrevocable resolución
Editorial El Correo 2 Octubre 2003
Ibarretxe se esconde
Editorial El Ideal Gallego 2 Octubre 2003
El portavoz del Gobierno vasco y el jefe de ETA utilizan un enlace para intercambiar mensajes
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas - Madrid.- La Razón 2 Octubre 2003
El Supremo anula cinco acuerdos de la Cámara vasca que protegían a los batasunos
MANUEL MARÍN ABC 2 Octubre 2003
Basagoiti denuncia que Caja Laboral hace negocio en España mientras apoya al canal de ETA
Libertad Digital 2 Octubre 2003
Las víctimas: «Que no haya ninguna duda; si no estuviéramos ganando no habría Plan Ibarreche»
Diego Mazón - Madrid.- La Razón 2 Octubre 2003
La Audiencia Nacional confirma la prisión para los trece encarcelados de Udalbiltza-Kursaal
EFE Libertad Digital 2 Octubre 2003 La Administración vasca
Soy una funcionaria del País Vasco, conozco un poco los entresijos de la Administración, y tengo la sospecha de que el Gobierno central no advierte varias cosas que están ocurriendo y que tienen la mayor gravedad:
1) El plan Ibarretxe tiene unos plazos y esto hace que la gente que está insegura en este territorio se esté yendo de aquí, esto es, un destierro lento pero seguro, así los nacionalistas se abren paso, a no ser que ya se toman medidas que anulen de raíz este plan, tales como sanciones a determinados personajes por haber cometido actuaciones que van contra la Ley. Repito que cada día que pasa la población de votantes constitucionales se reduce, ya que hay mucha gente que no va a dudar en irse, y otra que ya lo está haciendo.
2) La Administración vasca está utilizando medios de manera ilegal, y está adueñándose de denominaciones y espacios virtuales que no le corresponden. No se hace nada por evitarlo y esto es un error de base.
3) La Administración vasca utiliza tanto el español como el euskera para promocionarse en todo el mundo y sin embargo preconiza sólo la comunicación en euskera, luego cualquier comunicación ya sea oral, escrita o en cualquier forma y dirigida a cualquier ámbito va en euskera. Hay que optar por la fórmula del castellano en todos los ámbitos dentro del País Vasco en los que el Estado todavía tenga competencia, y asimismo exigir mediante ley la implantación de una cuota del 50 por ciento de la enseñanza en castellano como mínimo para todos.
M. J. Martínez. Bilbao.
El Tribunal Supremo ha anulado, por no ajustarse a Derecho, cinco resoluciones de la Cámara regional vasca que perseguían dar un barniz de legitimidad a lo que no era más que una estrategia política para incumplir una resolución judicial clara y contundente: la disolución a todos los efectos, incluido el grupo parlamentario propio, de los herederos de Batasuna. El Alto Tribunal deja muy claro en su resolución que la actitud de los miembros de la mesa es «instrumental», es decir, responde a un uso torticero de la ley y sobrepasa las competencias del Legislativo. Atucha y los miembros de la mesa que le respaldaron tenían la obligación de respetar las decisiones de la Justicia, de la misma forma en que lo hizo el interventor de la Cámara al negarse a firmar el pago de las subvenciones y asignaciones a un grupo que había sido declarado ilegal, como parte de ETA, por los tribunales. Atucha, una vez puesto en evidencia lo que no es más que una estrategia política, propia de leguleyo, está enfrente de la Ley y, ya más temprano que tarde, deberá asumir su responsabilidad penal.
Ahora, descubiertos los contactos entre el PNV y ETA, queda claro que la intención del presidente de la Cámara vasca no era otra que, eludiendo la acción de la Justicia, ganar tiempo para incorporar a los representantes del terror en el proceso secesionista del Plan Ibarrache. Pero el imperio de la Ley siempre acaba por caer sobre los delincuentes, aunque a veces se nos antoje un proceso demasiado lento.
El Tribunal Supremo, al declarar nulos cinco acuerdos del Parlamento Vasco en relación a Batasuna, subraya ante la opinión pública que los partidos nacionalistas e Izquierda Unida son formaciones antidemocráticas, que se saltan a la torera el Estado de Derecho para apoyar a un grupo terrorista y que no tienen ningún aprecio –como por otro lado demuestra el Plan Ibarretxe– a la división de poderes.
Batasuna es afortunadamente ilegal y los nacionalistas y comunistas andan por ahí enseñando el plumero totalitario. Ya lo sabíamos y nos alegra que el Tribunal Supremo lo ratifique una y otra vez. Y hasta se lo agradecemos como ciudadanos.
Lo que hace falta ahora es que el Supremo subraye y reitere en la práctica que el principio de igualdad ante la ley, y el imperio de ésta, son realidades cotidianas en todas y cada una de las comunidades autónomas. Es decir, que la ley debe cumplirse, las resoluciones judiciales ejecutarse y las responsabilidades de cada cual tienen que quedar claras. Batasuna es ilegal y su portavoz habla en representación de ese grupo en el Parlamento. Las resoluciones son nulas y, ahora, queremos comprobar que es verdad, que son nulas.
Hay varias escenas en la película «La locura del Rey Jorge», de Nicholas Hytner, que pueden interpretarse como una burda y pionera versión de la psicoterapia conductista. El monarca británico que perdió las colonias americanas padece porfiria, enfermedad que consiste en una intoxicación del organismo por exceso de urea en la sangre y que se manifiesta en una enajenación transitoria y una incontinencia verbal que le llevan a proferir toda clase de obscenidades. Recluido en una apartada finca, un prestigioso «psiquiatra» contratado por la Reina dedica todo su tiempo a sanarlo. Su tratamiento consiste en amordazarlo y atarlo a una silla cada vez que hace un comentario verde sobre las nalgas o los pechos de una cortesana. Las escenas a las que me refiero son precisamente esas en las que se lanzan los loqueros sobre él para silenciar violentamente su discurso «intentando eliminar la causa de su mal a base de corregir su comportamiento y sus síntomas».
Entre esas escenas hay una especialmente patética que anuncia su salud: es esa en la que, tras hacer un comentario obsceno y observar en la mirada del médico el brillo de la orden de maniatarlo y enmudecerlo, el propio Jorge III baja la cabeza consciente del inconveniente que acaba de salir de su boca y recorre por su propio pie el trayecto hacia la silla del castigo para dejar dócil y resignadamente que los enfermeros le aten y le tapen la boca una vez más. Esa docilidad y esa resignación, esa consciencia que muestra el paciente de pronto de que «ha dicho lo que no debía decir» y merece la sanción hacen que la represión se muestre con una brutalidad y un patetismo más dramáticos ¬por sutiles¬ que en los anteriores casos. Esa escena es una buena alegoría de la experiencia de la censura que en muchos momentos han tenido que vivir quienes han escrito no sólo desde Euskadi sino también desde el resto de España sobre el terrorismo y el nacionalismo vascos en la etapa democrática. Mientras al nacionalismo se le han dado todos los altavoces, el periodista y el columnista, el que informa y el que analiza la realidad vasca conoce muy bien esa mirada del psiquiatra que antecede a la mordaza y ha aprendido a presentirla, a calibrar su proximidad o su lejanía.
Durante muchos años denunciar las complicidades con el terror del nacionalismo, señalar el problema en su verdadera gravedad, ha sido un ejercicio vivido por muchos profesionales como un alarde de incontinencia verbal, como una alusión impúdica a unas nalgas o a unas mamas apetecibles. No hablo naturalmente de La Razón, de este periódico que es el mejor sanatorio para quien padezca el «síndrome del Rey Jorge».
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 2 Octubre 2003
CON frecuencia se compara al País Vasco con la Alemania de los años treinta. ¿Qué más se puede decir?, ¿qué mayor denuncia se puede hacer contra los nacionalistas que este paralelismo?, se preguntan estos ocurrentes. Según ellos, los escritos de ciertos memorialistas alemanes de los años treinta podrían ser la crónica de hoy en el País Vasco y citan como ejemplo el libro de Sebastián Heffner. Lo que no se entiende es que reduzcan la tragedia al País Vasco, que es una parte de España. ¿Por qué en vez de hablar de nazificación o estalinización del País Vasco (al fin y al cabo los protagonistas son también «socialistas abertzales») no decimos de «una parte de España»? Como si quisiéramos escapar a la responsabilidad por esta situación que nos afecta a «todos» los españoles. Antes de hacer comparaciones estúpidas deberíamos recordar que Alemania era un Estado y que el País Vasco no lo es, que el Estado es el español. Y yo estoy dispuesto a hablar del régimen totalitario -me da igual nazi que estalinista- siempre que seamos conscientes de que hablamos de una parte de España.
La vergüenza está al norte. Nuestra vergüenza. Es inútil que escapemos de ella. Está ahí y avanza. Por mucho que cambiemos de tema, por mucho que cerremos lo ojos, está ahí, y por eso hay que reconocer que España -digo España- no es un país democrático. Sólo lo será cuando se resuelva el problema en esa parte norte. Por mucho que nos aturdamos con otras cuestiones, no podemos decir que en España reina el Estado de Derecho. Ni es verdad que España sea un país que se rija por una Constitución, ya que ésta es negada en una parte de ella. Ni es un país en paz, ya que las fuerzas de orden público no pueden garantizarla, y no porque aquéllas no hayan conseguido eliminar a ETA, sino porque son burladas en relación con las organizaciones vascas que defienden y amparan a aquélla.
ESPAÑA es, tristemente, diferente, gangrenada en una parte de su territorio, donde se violan los derechos más elementales de la mitad de la ciudadanía mientras se privilegia a la otra mitad. En el País Vasco, es decir, en una parte de España lo único que se respetan son las instituciones de la Autonomía y los privilegios de los nacionalistas. Eso es lo sagrado. Lo demás es vulnerable, indefendible. Mejor: no defendido en la práctica. En esta parte norte, el Estado deja de serlo, desaparece, abandona a los ciudadanos. Como mucho, les pone escolta (un sambenito en realidad) y se la quita cuando dejan de ser concejales. ¡Hala! A la intemperie otra vez.
LA gran pregunta después del anuncio del Plan Ibarretxe es qué van a hacer el poder central y los dos grandes partidos para impedir el proceso de la separación. Sabemos que hemos llegado a esta situación vergonzosa con el aturdimiento propio de las gentes que no tienen una conciencia nacional democrática, con una suicida bisoñez democrática, con cesiones innecesarias, con oportunismos, pero ¿qué harán ahora los responsables del Estado? Me temo que lo que más les sigue preocupando son las instituciones autonómicas, no las del resto del Estado, y los derechos de los ciudadanos «vascos» y no tanto los de quienes se consideran españoles. Les preocupa, sobre todo, el hecho diferencial y salvarlo por encima de todo, es decir, por encima de las vidas y los bienes y las libertades de los que representan lo común, casi lo mostrenco.
Ya sé que la situación es realmente peliaguda y que es tarea de gigantes corregir los errores de un cuarto de siglo en un año, que es lo que nos ha concedido Ibarretxe para dejar esa parte de España. Ya sé que se nos exige una fortaleza moral y ciudadana gigantesca. Pero ¿acaso no merece este esfuerzo el destino de una parte de España, es decir, de España?
Después de la esperada gran traca que supuso la puesta de largo del Plan Ibarretxe, viene la hora de ir soltando petardos más o menos potentes según la ocasión, para desarrollar o embellecer ese feto que, según Arzallus, no se sabe si será niño o niña, pero que viene seguro, sin contar con desgraciados imprevistos como abortos o fallecimiento en el momento del parto. Adversidades que suelen ocurrir. Pero al abuelo ilusionado sólo se le ocurre pensar en el bebé sano, en la indiferencia de sexo y en su propio gozo. Vamos, que se le cae la baba por el «nasciturus».
No tenemos todavía criatura, pero hay que ser previsores y prepararle cuna y ambiente, y, puestos a imaginar algo nuevo para el tierno ser, lo primero que se le ocurre a la familia es replantar un viejo parque abandonado, de vegetación mustia o muerta, que en su momento fue un fracaso que terminó a tiros y explosiones. Fue en septiembre de 1998, cuando ETA declaró una tregua porque PNV y EA aceptaron ir de su mano y formar la Asamblea de Electos vascos, conocida como «Udalbitza», que debería ser el primer órgano representativo e institucional de Euskalherria, según condición de ETA. De esta forma, se produciría la tan ansiada unidad territorial de Euskadi, porque en esa institución estarían también los representantes de las provincias vasco-francesas y los de Navarra. PNV y EA eran conscientes de la complejidad y dificultad de llevar esta iniciativa a buen puerto, pero asintieron con la intención de dar largas y ver de cambiar el panorama. ETA no tragó. Al fin, una buena excusa para cerrar la tregua (noviembre de 1999) y abrir las iglesias para nuevos funerales por víctimas del terrorismo. «Udalbiltza» quedó escindida en dos: HB por un lado y PNV y EA por otro.
Y ahora, ante la llegada de ese niño o niña que va a nacer, PNV, EA y HB, unidos para adorar en un próximo futuro al chico-chica que viene. Otra vez la Asamblea de Electos vascos, aunque con otro nombre: Consejo de Partidos Nacionalistas. A ver si esta vez sale, porque ahora ha llegado «el gran proyecto» largamente anunciado por el «elegido» Ibarretxe. Y a los que no creen en ese nuevo mesías, ni agua. Es una guerra santa contra el infiel concienzudamente ensayada y sufrida por los no-creyentes.
Volvemos a empezar con la «Udalbiltza» de hace cinco años para intentar conseguir otra tregua y sacar adelante un proyecto que destruye la convivencia y amenaza la prosperidad del País Vasco, encarnada secularmente por la inteligencia y el tesón de sus empresarios. Lo ha dicho Alejandro Echevarría, presidente cualificado del club de empresarios vascos. Y los nacionalistas lo han desdeñado. No hacen caso a nadie. Sólo a quienes les dicen lo que quieren oír. Y lo peor de la situación no es la prosperidad en juego. Más grave es la aniquilación de parte de la sociedad mediante el asesinato. Nada nuevo.
Por JAIME CAMPMANY ABC 2 Octubre 2003
HA dicho el majara de Arzalluz que no es necesario que ETA deje de matar para celebrar el referéndum. O sea, que ha dejado al lehendakari con el tafanario a la intemperie. Yo creo que se ha quedado corto en la expresión de su pensamiento y de su convicción. Lo que quiere decir Arzalluz, aunque no lo diga así de claro por elemental cautela, es que para celebrar el referéndum lo más necesario es precisamente que ETA siga matando.
La advertencia de José María Aznar ha sido diáfana. «El Plan de Ibarreche sería de risa si no hubiera detrás tantas bombas y tantos muertos». Y las probabilidades de que eso salga de alguna manera adelante son cero absoluto. O sea, «cero patatero». Sólo la cerrazón, involuntaria o interesada, de algunos ciudadanos obliga a manifestar que los planes independentistas de los nacionalistas rabiosos serían un puro bromazo de carnaval si no tuvieran detrás las armas del terrorismo. ¿Habrá que recordar una vez más aquellas palabras de Arzalluz: «Ninguna independencia se ha conseguido sin que unos arreen para que otros negocien»?
Los nacionalistas rabiosos repiten igual que hacen los locos, es decir, repiten como lo que son, su «tema». Y su «tema» consiste en que para llegar a la paz, el Estado tiene que abrir las puertas hacia la independencia. Eso sí, Ibarreche, imaginándose ya presidente del Gobierno del estado Libre Asociado de Euskadi, ofrece unas relaciones cordiales con España. Los nacionalistas rabiosos nos aseguran, soñando en una independencia lograda a tiros y a bombas, amistad y buenas relaciones. Con los navarros también serán indulgentes, benevolentes y comprensivos, pero ahí en Navarra les ha salido la moza respondona, y los navarricos les han dicho que se guarden el Plan Ibarreche donde les quepa. Y la Historia enseña que con Navarra, pocas bromas.
Como ellos repiten su «tema», se hace conveniente repetir el «tema» de los demás. Ni con tiros y bombas ni sin bombas ni tiros, ni con muertes ni sin muertes, ni matando ni dejando de matar, el mando de los etarras, los batasunos y los nacionalistas rabiosos van a llevarnos a la situación de matar a España por el miedo a morir. Que entreguen las armas, que las tiren, que las sigan usando, que continúen haciendo planes grotescos, que digan tonterías, que hablen gilipolleces o que digan misa. España seguirá siendo España como es desde hace cinco siglos y después de ocho de andar troceada en reinos a manta de Dios y de taifas a manta de Alá. Y el que no quiera ser español de España, tal como somos la práctica totalidad de los españoles, abur y que te vaya bien, forastero.
Esto es lo que hay, majos, arzalluses, ibarreches, anasagastis y compañía, majaras frenéticos de Vasconia, nacionalistas rabiosos de Euskal Herría, siniestros beneficiarios del terror. Y lo que hay son lentejas. Si la independencia la queréis obtener pacíficamente, difícil. Si la queréis a fuerza de bombas, tiros en la nuca y muerte tras muerte, cero patatero. Hala, una ducha fría como las cluecas, y a curarse.
¿Quién es el perrillo faldero?
En vez de enfrentarlos los han tutelado, en vez de combatirlos les han rescatado cuando la marea ciudadana los ahogaba. Les han tenido tanto miedo como benevolencia. Han sacrificado, ante el altar del ídolo de la serpiente, su dignidad democrática y, al final, han acabado por recitar su misma salmodia fanática y convertirse a su fe. Otegui tenía razon: el PNV dice ahora lo que ETA y Batasuna llevan proclamando cinco lustros. Arzallus e Ibarretxe les han escamoteado el discurso y los fines y quieren quedarse con sus votos. Y ahora les dicen: «Ya no hacéis falta. Ya lo hacemos nosotros y además desde el poder. Hasta de lo de los presos ya nos encargamos. Sobráis ya. Rendíos». Pero ¿quién se ha rendido? ¿Quién tiene el miedo metido en los huesos y ha sido incapaz de hacerle frente? ¿Piensa el PNV que a base de ofrendar y cebar con todo lo que exija a la bestia sanguinaria se convertirá en su perrillo faldero?
Esa pata es la segunda terrible estupidez del Plan Ibarretxe. No sabe que una vez laminados los constitucionalistas, una vez extirpada la libertad y la pluralidad, una vez demolidos los derechos ciudadanos, sus verdaderas defensas ante el terror, serán ellos el próximo objetivo. Ojalá no lo tengan que comprobar nunca. Porque por fortuna la libertad y la Constitución triunfarán sobre el terror y el fanatismo nacionalista. Aun a pesar suyo, habrá que salvarlos. Porque es necesario salvar a ese pueblo de la catástrofe. Por eso.
La espiral nacionalista hacía previsible que el resultado final fuera la presentación de un Plan Ibarreche, que es un proyecto secesionista en dos tiempos. La única incógnita era saber si sería primero en el País Vasco o en Cataluña. Una vez más el PNV se ha adelantado. Un nacionalismo que no cuente con un Estado conduce, necesariamente, a la insatisfacción y la necesidad de impulsar un proceso secesionista cuando el horizonte del modelo constitucional es la normalidad. No se pueden tener dos patrias o naciones. Es algo consustancial a su identidad. No basta asumir un nivel importante de competencias o recursos, porque el disparate alumbrado por el enloquecido Sabino de Arana, hace poco más de cien años, comporta que el resultado final tenga que ser la independencia.
El gran dilema es si hay que vencer o convencer. Cuando estaba en política, un buen amigo me enseñó que siempre hay que dejar una salida al adversario y que no hay que pretender una victoria 10 a 0. ¿Cómo se traslada esta máxima de sentido común a una cuestión que parece irresoluble? Es algo que resulta complicado porque se puede llegar a un punto de no retorno y las declaraciones pueden abrir abismos que luego sean insondables. Cada uno tiene su verdad y no es relevante que la nuestra sea más fundada o incluso la históricamente auténtica, porque no resolveremos el conflicto salvo que los convenzamos de que existe un futuro común, como lo ha sido desde hace muchos siglos. El nacionalismo es un sentimiento muy poderoso que ha sustituido, desgraciadamente, a la religión. Es un fervor laico que antepone los intereses patrióticos al bienestar del individuo. Un juego donde se busca que una parte se imponga a la otra, que representa casi el cincuenta por ciento del País Vasco.
No hay que moverse ni un milímetro en la defensa del marco constitucional, pero hay que hacerlo con inteligencia, porque las formas son tan importantes como el fondo. El adversario inteligente siempre valora la firmeza de las convicciones, pero hay que hacerlo sin despreciarlo. Lo primero es acabar con ETA, pero también convencer de que se equivocan los que creen que la España plural no les quiere o que no tienen cabida en ella. El Plan es, además, perverso porque está ETA, pero también lo hubieran presentado aunque no existiera. Es el mismo obcecamiento de sus antecesores, aquellos carlistas que no aceptaban la legalidad porque el Pretendiente no estaba en el trono.
ÓRDAGOS NACIONALISTAS
Del Burgo presenta "Jaque a la Constitución", un análisis de los planes de Ibarretxe y Maragall
El diputado navarro Jaime Ignacio del Burgo ha presentado este miércoles su libro "Jaque a la Constitución" en el que profundiza desde la crítica en los planes de Maragall e Ibarretxe contra los respectivos Estatutos de Autonomía y la Constitución. Calificó de "miserables" las imputaciones contra el PP e insistió en que "si los nacionalismos han decidido ahora echarse al monte, la responsabilidad es única y exclusivamente suya".
El autor de "Jaque a la Constitución", Jaime Ignacio del Burgo, desgranó las acciones contra la Carta Magna y el Estatuto catalán que se contiene en la propuesta de Pasqual Maragall, y del PNV contra el Estatuto vasco. Negó las "imputaciones miserables" que se hacen al PP en las que se asegura que "los nacionalismos están exacerbados por culpa de la política de confrontación de José María Aznar", cuando el PNV respondió a la "mano tendida" del Gobierno "acudiendo a Estella" y "pactando con los terroristas sus planes de ruptura constitucional", y con CiU ha habido cooperación permanente e incluso gobierna en Cataluña gracias al apoyo de los populares.
En resumen, "si los nacionalismos han decidido ahora echarse al monte, la responsabilidad es única y exclusivamente suya". Añadió que "lo que no se puede pretender es que desde el Gobierno de la Nación se tiendan puentes de diálogo para negociar la destrucción de España". Del Burgo expresó su confianza en que "finalmente prevalezca la cordura y los españoles, incluidos catalanes y vascos, no tengamos nunca que lamentar este jaque a la Constitución lanzado desde las filas nacionalistas con la absurda cooperación del socialismo catalán".
El secretario general del PP y candidato a la Presidencia del Gobierno en las próximas elecciones generales, Mariano Rajoy, negó que exista "insatisfacción territorial" en las comunidades autónomas pero sí una "preocupación" en los ciudadanos por las consecuencias que puede tener el plan Ibarretxe para la convivencia, la libertad y el progreso.
En la presentación del libro, Rajoy expresó su apuesta por la Constitución y los Estatutos de Autonomía, porque son fruto del consenso y, además, "es algo que funciona". En presencia de la presidenta del Congreso, Luisa Fernanda Rudi, del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y de numerosos miembros del Grupo Parlamentario Popular, Rajoy dijo que es "preocupante que precisamente hoy, cuando tras las últimas transferencias, el Estado de las Autonomías ha alcanzado su plenitud, algunos dirigentes de algunos gobiernos autonómicos o que aspiran a serlo, pretendan poner en cuestión e incluso romper unilateralmente nuestro marco constitucional".
En su opinión, los ciudadanos "no quieren que los políticos cuestionemos lo que funciona" y no hay en las comunidades autónomas un "sentimiento de insatisfacción territorial, por llamarlo de algún modo", pero sí "una seria preocupación en los ciudadanos por las consecuencias que estas propuestas puedan acarrear para la libertad y la convivencia pacíficas, para el progreso y el crecimiento económico".
Rajoy respondió de nuevo a los argumentos esgrimidos por el PNV el pasado fin de semana a favor del plan del lehendakari Juan José Ibarretxe, y pidió que se "llame a las cosas por su nombre", porque el "pacto político de convivencia en el País Vasco es el Estatuto de Guernica", que fue votado por los nacionalistas y los no nacionalistas, "con excepción de ETA", en referencia a Batasuna. El líder del PP dijo que ese plan "rompe unilateralmente la convivencia", supone también "romper con la mayoría de los demócratas, que apoyaron ese acuerdo" y, finalmente, "es crear un frente nacionalista". Por ello, consideró oportuno "hacer pedagogía" ya que los "grandes pactos en España se hicieron en su momento" y la Constitución y los Estatutos son "un punto de llegada, y no un punto de partida".
El auto del Tribunal Supremo por el que declara la nulidad de las decisiones adoptadas por los órganos de gobierno del Parlamento vasco en salvaguarda del Sozialista Abertzaleak constituye una resolución de ineludible cumplimiento para el presidente Juan María Atutxa y para quienes, desde el pasado mes de junio, han secundado su proceder. Las discrepancias respecto al contenido de la nueva Ley de Partidos y su aplicación concreta en el caso de Batasuna agotaron la vía de recurso y dieron lugar a un pronunciamiento inequívoco por parte del Tribunal Constitucional. A partir de ahí, la resistencia mostrada por los representantes de PNV, EA e IU en la Cámara vasca a la hora de ejecutar las resoluciones judiciales derivadas de la ilegalización de Batasuna contraviene abiertamente la obligatoriedad en el cumplimiento de las mismas y el mandato de colaboración con la Justicia para el que están comprometidas todas las instituciones.
La Presidencia del Parlamento vasco ha alegado ante el Supremo la «imposibilidad» de dar cumplimiento a las resoluciones del alto tribunal argumentando que el Reglamento de la Cámara no facultaba a sus órganos de gobierno para proceder a la disolución de un grupo parlamentario o impedir que éste fuese acreedor a las subvenciones que reciben los demás grupos. Pero tal laguna en ningún caso puede soslayar una obligación de superior jerarquía en el funcionamiento del Estado de Derecho: el cumplimiento inexcusable de las decisiones judiciales, máxime cuando éstas dimanan de la cúspide de un alto tribunal y no pueden ser objeto de recurso alguno.
Los integrantes del tripartito encabezado por Ibarretxe y los propios órganos de gobierno del Parlamento presidido por Atutxa se han referido una y otra vez a la autonomía del Legislativo vasco e incluso a su dignidad institucional como argumentos para negarse a ejecutar sentencias del Supremo a las que han llegado a tachar de «faltas de fundamento legal». Pero por discutible que pudiera resultar el contenido de dichas sentencias, el disentimiento institucional no puede desembocar nunca en un reiterado incumplimiento de las mismas, rayano con el desacato. En nombre de la autonomía y de la dignidad del Parlamento vasco sus principales gestores están empujando a la Cámara autonómica vasca hacia una situación insostenible que afecta precisamente a la autonomía y a la dignidad del Poder Legislativo en Euskadi. Máxime si el incumplimiento de la resolución del Tribunal Supremo que establecía la disolución del grupo parlamentario Sozialista Abertzaleak desemboca en la anulación judicial de la tarea legislativa en la que dicho grupo intervenga como tal. Resulta sarcástico que la autonomía y la dignidad del Parlamento vasco sean defendidas a costa de un principio incuestionable en todo Estado de Derecho: el cumplimiento de las sentencias judiciales. Y que además se esté dispuesto a pagar tan alto precio en defensa de quienes no persiguen otro objetivo que la destrucción del Estado de Derecho, entre otros medios, a través de la permanente puesta en cuestión de la legitimidad que asiste al Parlamento de Vitoria.
La Sala Especial del Tribunal Supremo acaba de declarar “nulos de pleno derecho” cinco acuerdos del Parlamento vasco por “contravenir el derecho a la tutela judicial efectiva y hallarse encaminados a impedir” la disolución del grupo Sozialista Abertzaleak (SA), heredero directo de la ilegalizada Batasuna. Entre los acuerdos anulados se encuentra el que reconoció el derecho de SA a percibir subvención. No cabía esperar menos de la Justicia española, cuyo fin último es velar por el cumplimiento de la ley, y en especial de su máxima expresión, la Constitución. El “tirón” de orejas al Gobierno que preside Juan José Ibarretxe llega en el momento más adecuado, justo cuando el lehendakari y su inquieta asesoría ideológica tratan de tensar la cuerda poniendo encima de la mesa un plan secesionista -ellos lo llaman soberanista- que supone un desafío en toda regla a las normas establecidas. Poco le importa, de todas formas, al PNV lo que pueda decir el Supremo. Los nacionalistas ya han cumplido con su papel de avestruz y pueden justificarse ante ETA -que parece en realidad la mano que mueve los hilos de este guiñol- alegando que es el demonizado Estado quien le cierra el grifo del dinero público, pese a los esfuerzos realizados en sentido contrario. Así, Arzalluz se asegura de que los cañones de las pistolas apunten en la dirección que más le conviene a sus intereses y que perfila de forma inequívoca la línea divisoria entre los unos y los otros. Los caminos de la manipulación de los separatistas atraviesan los senderos más floridos de la sutileza.
Josu Jon Imaz ha transmitido a «Mikel Antza» la necesidad de que la banda haga público un comunicado con su postura sobre el «plan Ibarreche» Gorka Aguirre participa también en las conversaciones con los pistoleros
El portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, mantiene, en los últimos tiempos, una comunicación «absolutamente fluida» con el cabecilla del «aparato político» de la banda terrorista ETA, Miguel Albizu Iriarte, alias «Mikel Antza». Aunque Imaz, tal y como adelantó LA RAZÓN en su edición de ayer, se ha entrevistado en alguna ocasión con este responsable terrorista, la mayoría de los contactos que mantienen ambos se están realizando mediante el envío de mensajes a través de un «correo», según han informado a este periódico las fuentes antiterroristas consultadas. El PNV habría exigido en los contactos a la banda que emita un comunicado en los próximos días en el que fije su posición ante el «plan Ibarreche».
Estos contactos, en los que también participan por parte de los nacionalistas su portavoz, Joseba Eguíbar, y Gorka Aguirre, pretenden que la banda flexibilice su oposición al «plan Ibarreche» y aminore su actividad terrorista hasta el mantenimiento de una tregua «técnica» durante el proceso que culminaría, según el «plan» de Ibarreche, en 2005 con la celebración de un referéndum.
Las declaración efectuadas el martes por el presidente del PNV, Javier Arzallus, en las que afirmaba que esta consulta popular podría celebrarse aunque hubiera atentados de ETA, se interpretan en los medios consultados como un indicio de que los peneuvistas no han conseguido de los terroristas ningún compromiso de cese de los atentados. En cualquier caso, se espera un comunicado de la banda, que podría hacerse público en los próximos días, para conocer la opinión de los terroristas sobre los últimos acontecimientos habidos en el País Vasco y, en concreto, sobre el debate celebrado en el Parlamento de Vitoria en torno al «plan Ibarreche».
La publicación de este comunicado habría sido exigida, según las citadas fuentes, por los propios representantes del PNV, que quieren conocer qué postura va a adoptar la banda sobre el citado «plan».
La utilización de una doble vía para establecer los contactos con los terroristas, a través del «aparato político», que encabeza «Mikel Antza», asunto del que se ocupa Imaz; y del «militar», que protagonizan Joseba Eguíbar y Gorka Aguirre, demuestra que el Partido Nacionalista Vasco no ha querido «dejar ningún cabo suelto» y ha tratado de implicar a los principales dirigentes de la banda en un posible compromiso.
La presencia en estas reuniones de Gorka Aguirre, un auténtico «peso pesado» dentro del PNV, en el que se le atribuyen funciones de «comisario político», pone de relieve hasta qué punto los nacionalistas tratan de conseguir un acuerdo con los pistoleros que les permita un debate «sosegado» del citado «plan» y la celebración del referéndum de 2005 sin atentados.
No es la primera vez que Imaz, Aguirre y Eguibar actúan como destacados interlocutores en un proceso negociador del PNV con ETA. El ahora portavoz del Gobierno vasco fue el dirigente del partido nacionalista elegido por la banda terrorista en 1998 para iniciar las gestiones que cristalizaron en la firma de unos acuerdos secretos durante el verano de aquel año y que permitieron que ETA anunciara, en septiembre, un «alto el fuego».
Imaz, que en aquellos años era europarlamentario del PNV, se entrevistó con dos representantes de la banda en Bruselas ¬los contactos actuales, según ha podido saber este periódico, también se podrían estar produciendo en la capital belga a través de un intermediario¬. Los terroristas le expusieron la idea de ETA de buscar una salida a la actividad armada y la necesidad de alcanzar un acuerdo entre nacionalistas, que debería dar lugar a la ruptura del PNV con los partidos de ámbito estatal.
Imaz anotó los planteamientos expuestos por sus interlocutores y elaboró un informe que remitió a la dirección de su partido. Javier Arzallus, meses más tarde, corroboró en una entrevista radiofónica todo el proceso destacando la importancia de «un papel que nos trajo a nosotros Josu Jon Imaz de Bruselas, por enero, unos contactos allí...pum, pum, pum, cuenta unas cosas que entonces te las tomas como utópicas y es justo lo que ha pasado».
Por su parte, Gorka Aguirre y Eguibar participaron en doce reuniones que su partido mantuvo con HB en los meses anteriores a la «tregua trampa». Estos dos dirigentes nacionalistas tuvieron también un destacado papel en las conversaciones con ETA durante el verano de 1998 y los meses posteriores, hasta que la banda dio por finalizado el supuesto «alto el fuego».
El Supremo juzga «arbitrarias» las decisiones de Atutxa en favor de Batasuna. ABC
MADRID. La Sala especial del Tribunal Supremo que disolvió Batasuna ha declarado «nulos de pleno derecho» cinco acuerdos adoptados por la mayoría nacionalista del Parlamento vasco entre junio y septiembre de este año por ir «encaminados» a no cumplir la sentencia por la que Batasuna dejó de existir como formación legal. Como consecuencia de esa sentencia, el Supremo ordenó al Parlamento vasco que materializara la disolución efectiva del Grupo Parlamentario Sozialista Abertzaleak, heredero de Batasuna, algo que aún no ha hecho.
Cuatro de los acuerdos anulados se refieren a las distintas excusas planteadas por la Cámara vasca con el objetivo de desobedecer al Supremo y el quinto viene a revocar la decisión de la Mesa del Parlamento de «reconocer el derecho» del Grupo batasuno a percibir subvenciones. Para el Supremo, la rebelión del Parlamento que preside Juan María Atutxa (PNV) «deja traslucir el fundamento extrajurídico de las decisiones tomadas y las hace incurrir en una arbitrariedad constitucionalmente vedada». En definitiva, los nacionalistas «se asientan en una pura toma de posición política \ encaminada a impedir la materialización de la disolución del Grupo Parlamentario», revelando así que «las verdaderas razones \ permanecen ocultas».
«Responsabilidades de todo orden»
Además, el Supremo abre la puerta a dos cuestiones con sendas advertencias: En primer lugar, sostiene que la nulidad de los acuerdos «no obsta a las responsabilidades de todo orden» en las que puedan haber incurrido los miembros del Parlamento vasco que los firman. Y, en segundo lugar, advierte de que la inclusión del Grupo de SA «en cualquier órgano parlamentario» -por ejemplo la Junta de Portavoces-, puede «viciar de origen» las decisiones que se adopten en el futuro. Y ello porque esos órganos se habrán constituido «irregularmente» con «un grupo inexistente para el Derecho». De esta forma, el Tribunal recuerda al Parlamento vasco que, de no acatar su fallo disolviendo a SA, todos los acuerdos que se adopten por órganos parlamentarios en cuya constitución participe el Grupo batasuno serán nulos de pleno derecho, más allá incluso de que el voto de este grupo sea determinante.
El Supremo recuerda además el carácter imperativo de las resoluciones judiciales y su competencia para ordenar la disolución de SA sin que ello suponga injerencia en las atribuciones de la Cámara. Para la Sala, el Parlamento no sólo vulnera el derecho a la tutela judicial efectiva planteando excusas para no ejecutar la sentencia, sino que incurre en un «fraude de ley» atribuyéndose una «inmunidad» de la que no goza.
Desde el PNV, Emilio Olabarría aseguró que el Supremo «ataca el núcleo de la soberanía parlamentaria y niega la legitimidad de las instituciones autonómicas». Sus socios en el Gobierno vasco, EA e IU, consideraron que se trata de un fallo «inútil y arbitrario», mientras el PP y el PSOE juzgaron que el Supremo demuestra cómo los integrantes del tripartito «actúan al margen de la ley» para proteger a Batasuna.
"ES HORA DE ROMPER TABÚES"
Basagoiti denuncia que Caja Laboral "hace negocio en España" mientras apoya al "canal de ETA"
El vicesecretario general del PP del País Vasco y portavoz en Bilbao, Antonio Basagoiti, no ha podido ser más claro: "Está muy bien que los clientes de Caja Laboral (entidad integrada en Mondragón Corporación Cooperativa) y los ciudadanos se enteren de que están apoyando al periódico que es el canal de comunicación de ETA".
Antonio Basagoiti ha reiterado que es "lamentable" que el Gobierno vasco de Juan José Ibarretxe y Caja Laboral concedan el premio Vasco Universal al escritor y director honorífico de Egunkaria, Martín Ugalde, el mismo año que el diario ha sido cerrado judicialmente por su relación directa con la banda terrorista ETA.
Basagoiti indicó que "es hora de romper tabués en el País Vasco" y no dudó en afirmar que "la verdad es que hay una caja de ahorros, que se llama la Caja Laboral –entidad integrada en Mondragón Corporación Cooperativa (MCC)– que, mientras hace negocio en España, aquí tiene unas actitudes de clara comprensión a lo que es el entorno de ETA". Además, recordó que "apoya" al diario Gara con la inserción de publicidad.
El portavoz popular en Bilbao explicó que "sólo terminará el terrorismo cuando no continúen obteniendo beneficios económicos quienes son tolerantes con las causas de ETA". Basagoiti recordó en que sus palabras no son "una amenaza" o un comentario "infundado", sino que están basadas en datos. "Cuenten ustedes cuántos anuncios ha publicado en Gara durante este año y el pasado", aconsejó. Según informa Europa Press, el edil del PP afirmó que "está muy bien que cada uno haga negocio donde quiera", pero advirtió de que "también está muy bien que los clientes y los ciudadanos se enteren de que están apoyando al periódico que es el canal de comunicación de ETA". "Es decir, la Caja Laboral apoya al canal de comunicación de ETA", precisó.
Tras apuntar que no quiere "más pelea", aludió al hecho de que "algunos han entendido (sus palabras) como unas críticas mías hacia la figura del director honorífico del periódico Egunkaria. "Yo quiero decirles que no es, en absoluto, mi propósito. Yo respeto mucho a Martín Ugalde, creo que tiene muchos méritos, pero creo que la decisión de otorgarles un premio en estas condiciones es entregárselo a Egunkaria. Creo que es lamentable que le se entreguen premios en un año en el que ha sido intervenido judicialmente", concluyó.
Michavila: «Las manos blancas tras Miguel Ángel Blanco tienen más fuerza que las pistolas»
Las víctimas de la presión etarra volvieron a alzar ayer su voz contra el terrorismo.
Durante las jornadas sobre «Democracia y libertad» organizadas por la Universidad de Alcalá y el Foro Ermua, las víctimas y diferentes representantes de la vida política vasca dieron su testimonio y su visión de la situación. Nicolás Redondo Terreros aseguró: «No tengan ninguna duda; si no estuviéramos ganando a ETA, ellos no sacarían el plan hoy. Y estamos ganando a ETA de una forma definitiva», señaló.
Las víctimas destacaron que la unión de los constitucionalistas es parte de la solución.
Una nueva visión del concepto de víctima, la «macrovíctima» ocasionada por el terrorismo fue la idea principal en la mañana inaugural de las jornadas sobre «Democracia y libertad» en la Universidad de Alcalá de Henares. Esta idea, planteada por el jesuita Antonio Beristáin, fue refrendada después por distintos ponentes tras la plantación simbólica de un abedul en memoria de las víctimas de ETA a cargo del ministro de Justicia, José María Michavila y la hermana de Miguel Ángel Blanco.
Nicolás Redondo Terreros, ex secretario general del PSE, señaló en su intervención que «el PNV ha planteado el plan Ibarreche porque estamos derrotando a ETA y saben que si derrotamos a ETA sus objetivos tendrán menos capacidad». Destacó también que no sólo es la banda terrorista «la que provoca el miedo sino que también somos víctimas de la frialdad del PNV» y volvió a recalcar que el nacionalistmo es parte del problema. Insistió, asimismo, en que PSE y el PP tienen que constituir una alternativa que «trascienda a los dos partidos». En otro sentido, instó a IU a que decida si quiere estar con los nacionalistas o con los contitucionalistas porque en este momento «IU del País Vasco es una agencia de colocación que está legitimando un proyecto de secesión».
Por su parte, los miembros del Foro Ermua Gotzone Mora e Iñaki Ezkerra, tras aportar sus testimonios como víctimas de la presión etarra, también abogaron por buscar puntos de encuentro. Mora destacó que «durante 20 años hemos pagado el impuesto revolucionario académico en la Universidad y lo que hoy sufrimos es consecuencia de muchos años de tibieza», y Ezkerra señaló que «el Plan Ibarreche sólo es posible gracias al victimismo nacionalista».
Por otro lado, la presidenta de la Fundación Miguel Angel Blanco, María del Mar Blanco, afirmó que «las víctimas tenemos que confiar en el Estado de Derecho porque tarde o temprano se aplica la justicia, y ayer (por el martes) se demostró con Ivón Muñua, que es tan asesino como los otros dos detenidos por el asesinato de mi hermano».
La hermana de Miguel Angel Blanco recordó la movilización social que supuso el asesinato de su hermano, y manifestó que aunque «mucho más apaciguado, todavía existe el espíritu de Ermua». Añadió que «por desgracia, no queda la unión política que hubo aquellos días, rota por el PNV en las horas seguidas al entierro de mi hermano; pero eso no me sorprendió, me sorprendió más que dijeran que los asesinos de mi hermano y sus cómplices lo iban a pagar muy duro, porque todos conocemos al PNV, a pesar de sus caretas».
Finalmente, José María Michavila, dijo, durante la inauguración del acto, que las víctimas del terrorismo son el «motor» para vencer a ETA y recalcó que «las manos blancas de Miguel Angel Blanco tienen más fuerza que las pistolas de los que lo asesinaron». Michavila destacó que la movilización de las víctimas y su serenidad ha hecho que la democracia «se haya sacudido la indiferencia ante el terror». El ministro de Justicia señaló que «hay que agradecer a las víctimas del terrorismo la dignidad con la que han sabido hacer frente a ETA».
La sala de lo penal de la Audiencia Nacional ha confirmado la prisión de los trece dirigentes de la Asamblea de Electos de Batasuna (Udalbiltza-Kursaal) encarcelados por orden del juez Baltasar Garzón en abril y mayo pasados.
La medida afecta al presidente de esta plataforma y alcalde de Ondarroa (Vizcaya), Loren Arkotxa; los ex concejales de Batasuna en Lezo y Urretxu (Guipúzcoa) Imanol Esnaola y Miren Josu Aranburu; el ex dirigente de KAS Xabier Alegría y el miembro del entramado financiero de ETA Joseba Mikel Garmendia, a quienes Garzón señaló el 23 de mayo como "responsables reales" de Udalbiltza.
Con anterioridad, el 30 de abril, el magistrado había enviado a prisión a otras ocho personas -José Manuel Jurado, Eider Casanova, Lander Etxebarria, Karmele Urbistondo, Miriam Campos, Leire Idoyaga, Oscar Goñi y Larraitz Sanzberro- a quienes acusó de la puesta en marcha, a través de Udalbiltza, de un proyecto destinado a burlar la ilegalización de Batasuna de cara a los comicios del 25 de mayo.
Así, el juez afirmaba que Jurado y Casanova coordinaban las diferentes actividades de plataformas electorales en Navarra y Vizcaya, respectivamente; que Etxebarria era uno de los encargados de reestructurar la presencia institucional del frente político de ETA y que los otros cinco tenían como misión controlar, por orden de la banda, "el curso de las actividades de Udalbiltza-Kursaal".
En el auto notificado ese día, Garzón declaró también la ilicitud de esta plataforma "como parte integrante de la organización terrorista ETA-EKIN", decisión contra la que recurrió la defensa de los imputados al considerar que es una medida que sólo puede adoptarse en sentencia. La sala de lo penal recuerda, sin embargo, que cuando se ordena la prisión provisional de un detenido por el delito de asociación ilícita "será necesario (...) que existan motivos bastantes para sentar, aunque provisionalmente, que la entidad con que se vincula al sujeto individual es ilícita. Y ese es el sentido que debe darse a la declaración de ilicitud que lleva a cabo el auto" de Garzón.
En la resolución conocida este miércoles, el tribunal afirma asimismo que "la existencia de indicios racionales acerca de que Udalbiltza- Kursaal está integrada en una misma organización que ETA-militar, bajo la dirección de ésta y produciéndose instrumentaciones mutuas" aparece suficientemente motivada en el auto recurrido, incluso con un informe técnico "y pluralidad de documentos". La sala señala textualmente que "la experiencia general muestra, respecto a los activistas vinculados con ETA-militar o con sus aledaños, dos fuertes riesgos: el de fuga y el de continuación delictiva", por lo que considerada proporcionada la medida de prisión acordada por Garzón para los imputados.

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