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Timestamp: 2019-05-26 11:38:30+00:00

Document:
Fintech blog – Fintech en el CETYS
Brasil regula el open banking
26 abril, 2019 Pablo Palazzi
El Banco Central de Brasil emitió normas sobre open banking. El comunicado 33.455 del Banco Central de Brasil establece los requisitos para que se pueda realizar open banking.
12 abril, 2019 Andrés Chomczyk
El 11 de abril de 2019 la compañía Blockstack (el “Emisor”) anunció que presentó a la Securities and Exchange Commission (la “SEC”) un borrador de prospecto para la emisión y oferta de tokens al público en general. De ser aprobado, esta emisión de tokens constituirá la primera oferta pública de tokens expresamente autorizada por la SEC. El borrador del prospecto puede ser consultado en la base de datos pública de la SEC en este enlace. La blockchain creada por el Emisor apunta a ser una red donde puedan ejecutarse aplicaciones descentralizadas, de forma muy similar a Ethereum por ejemplo, poniendo foco en la privacidad de los usuarios y el control de sus datos personales.
Esta emisión de tokens representa un hito histórico para el ecosistema cripto y sigue los criterios sentados por la SEC reciente en su guía sobre la emisión de activos digitales publicada a principios de este mes; la guía completa en ingles puede ser consultada en este enlace. Dicha guía surgió después de mucha reflexión por parte de la SEC como consecuencia de los últimos dos años de trabajo de dicho organismo en la materia tras analizar una cantidad considerable de Initial Coin Offerings y ante las necesidades de la industria de contar con reglas claras para determinar la viabilidad de este mecanismo para obtener financiación de los proyectos; una análisis en profundidad de la guía será publicado en este blog a la brevedad por parte de nuestra experta en mercados de capitales, Marina Bericua. Asimismo, y dentro de estas últimas semanas de gran actividad de la SEC, dicho organismo emitió una non-action letter indicando que una ICO no disparaba la necesidad de solicitar autorización a dicho organismo.
En lo que hace a esta emisión de tokens en particular, cabe hacerse los siguientes comentarios en base a la información que el Emisor ha dispuesto en el documento presentado para aprobación de la SEC:
Uno de los primeros temas que nos llaman la atención es que para producir el evento de generación de tokens, será necesario un hard fork. Esto implica un serio riesgo para los inversores puesto que dado el carácter de red descentralizada de la blockchain creada por el Emisor, podría suceder que un hard fork no alcance consenso y no pueda concretarse la emisión de los tokens, dejando sin la contraprestación a los inversores. La situación es ampliamente reseñada en el borrador presentado y creemos que será uno de los principales puntos de trabajo con la SEC para lograr un mecanismo que dé seguridad al público inversor. No solo ello sino que inclusive el uso efectivo de los tokens esta supeditado al cumplimiento de hitos técnicos que el Emisor no puede garantizar su acaecimiento.
El Emisor en este caso ha optado por considerar que los tokens emitidos son valores negociables o securities, de ahí la necesidad de contar con la autorización de la SEC para ofrecerlos al público en general. Esto tiene un impacto en el resto del documento puesto que condiciona otros aspectos como la negociación secundaria o inclusive parte del funcionamiento mismo de la blockchain que será creada ya que podría darse el caso que los futuros mineros de la red sean considerados como emisores, agentes de negociación u otras figuras previstas en la normativa estadounidense o, inclusive, por la normativa de otros países donde los tokens sean emitidos o negociados.
El Emisor y los potenciales inversores son víctimas de regulaciones nocivas como la Bitlicense; los inversores que estén residiendo en el Estado de Nueva York están prohibidos de participar en el proceso de emisión de los tokens como una medida preventiva adoptada por el Emisor para escapar a dicha regulación. Asimismo, en varias secciones del documento público se señala que, a criterio del Emisor, no esta obligado a cumplir con la normativa neoyorkina por preeminencia de la regulación federal en materia de valores negociales.
Un aspecto interesante mencionado en el documento es la posibilidad que los tokens dejen de ser security tokens y pasen a ser utility tokens en el futuro cuando la red montada por el Emisor alcance un nivel suficiente de descentralización así como de uso de la plataforma para la finalidad que motiva su creación. Hasta la ocurrencia de ese, el Emisor deja en claro que los futuros usuarios de la plataforma están expuestos a posibles riesgos regulatorios producto de la clasificación como valores negociables.
En línea con las incertidumbres que hay con relación a los tokens, se menciona que no puede garantizarse una estabilidad en torno a la calificación tributaria de los mismos así como tampoco puede asegurarse que calificación cabe fuera de la jurisdicción de los Estados Unidos de Norteamérica.
Los tokens son entregados directamente al inversor en una biletera de su control, con lo cual este es el responsable de mantener la seguridad de la misma y tomar los recaudos necesarios para custodiar sus llaves privadas que dan acceso a los tokens. Esto constituye un hito de importancia puesto que, por ejemplo, la compañía Overstock que también ha estado trabajando sobre la materia proponía adaptar la estructura de agentes de custodia a la tecnología blockchain formando híbridos.
Por otro lado, el Emisor señala en los factores de riesgo la novedad de la tecnología y como puede haber una infinidad de cuestiones que afecten la viabilidad del proyecto y, consecuentemente de los tokens, a saber: (i) posibles ataques del 51%; (ii) existencia de patentes u otros derechos de propiedad intelectual que hagan imposible el uso de la plataforma; (iii) la falta de usuarios; (iv) la falta de desarrolladores; (v) la imposibilidad de ofrecer una ventaja tecnológica frente a alternativas centralizadas; (vi) el uso de tecnología de código abierto y posibles interpretaciones contrarias al Emisor en jurisdicciones americana
Se señala la posibilidad que la plataforma incurra en violaciones a las normativas de protección de datos. Esto esta en línea con las advertencias y lineamientos presentados oportunamente por la autoridad francesa de protección de datos personales, que pueden consultarse en este enlace.
De la lectura del documento, queda claro que aún existen muchos riesgos e incertidumbres en torno a una emisión de tokens al público general. Sin perjuicio de ello, es también merecedor de reconocimiento la apertura y honestidad del Emisor en torno a los potenciales riesgos existentes en torno a la tecnología blockchain y los tokens; claramente, el Emisor se encuentra a la altura de una entidad emisora sujeta a la SEC realizando una declaración clara y responsable de los valores negociables que pretende emitir. Quedaremos a la espera de la aprobación de esta emisión de tokens así como de cualquier cambio que la SEC le exija al Emisor.
5 abril, 2019 6 abril, 2019 Santiago Mora
El Banco Central de la República Argentina publicó hoy la Comunicación “A” 6667, que permite a los usuarios de un banco determinado realizar plazos fijos online en cualquier otro banco en el cual no sea cliente que les ofrezca una mejor tasa.
Esta nueva normativa tiene como finalidad brindar más opciones a los usuarios para canalizar sus ahorros, y busca fomentar la competencia por parte de los bancos.
Los bancos deberán adecuarse a la nueva operatoria antes del 30 de abril.
12 marzo, 2019 13 marzo, 2019 Santiago Mora
En el día de la fecha se publicó en el Boletín Oficial de la República Argentina el decreto 182/19, mediante el cual se deroga el decreto 2628/02 y se reemplaza la reglamentación a la ley 25.506 de firma digital (LFD) que allí se establecía. Asimismo, mediante el decreto 182/19 se sustituye el artículo 13 del decreto 1063/16, y se derogan los decretos 283/03 y 724/06 y los artículos 8°, 9° y 10 del decreto 561/16.
Según los considerandos de la norma en cuestión, su principal fundamento tiene que ver con que el decreto 2628/02 había quedado desactualizado luego de que la ley 27.446 modificara la LFD. De todas formas, el decreto 182/19 no sólo actualiza la reglamentación adaptándola a los cambios de la ley 27.446, sino que también incorpora disposiciones que surgen de otras normas reglamentarias de menor jerarquía (como por ejemplo, el artículo 21 de su Anexo establece que la identificación previa a la emisión de certificados digitales debe hacerse de manera presencial mediante datos biométricos, en línea con lo dispuesto en la Resolución 399/16 del Ministerio de Modernización y la Resolución 116/17 de la Secretaría de Modernización Administrativa, etc.), y también se aprovecha la oportunidad para ordenar de una mejor manera los distintos temas involucrados.
En adición a lo anterior, debe observarse que la norma avanza también sobre algunas cuestiones que exceden la mera actualización y sistematización de lo que ya existía. Mencionaremos aquí sólo algunas de dichas cuestiones, transmitiendo la primera impresión que nos generan.
(a) En primer lugar, mencionamos que el artículo 3 del decreto 182/19 dispone que “[c]uando una norma requiera la formalidad de escritura pública para otorgar poderes generales o particulares, para diligenciar actuaciones, interponer recursos administrativos, realizar trámites, formular peticiones o solicitar inscripciones, dicho requisito se considera satisfecho mediante el apoderamiento realizado por el interesado en la plataforma de Trámites a Distancia (TAD) del sistema de Gestión Documental Electrónica – GDE, salvo disposición legal en contrario”.
(b) En segundo lugar, mencionamos que mediante el artículo 2 de la reglamentación a la LFD que se incorpora como anexo al decreto 182/19 se dispone que “[l]a firma digital de un documento electrónico satisface el requisito de certificación de firma establecido para la firma ológrafa”.
Esto de alguna manera significa subirle el valor a la firma digital, que según el artículo 3 de la LFD era equivalente a la firma ológrafa. No podemos decir que estamos en desacuerdo con esta disposición ya que con anterioridad nos hemos referido al artículo 3 de la LFD sosteniendo que “la equivalencia referida no es realmente tal, porque la firma digital supera sustancialmente a la firma ológrafa en sus efectos. En este sentido, se ha afirmado que la firma digital ostenta efectos propios de un instrumento público, pues las presunciones de autoría e integridad de los artículos 7° y 8° de la LFD le otorgan plena fe hasta que se demuestre lo contrario” (Mora, Santiago J., “Documento Digital, Firma Electrónica y Digital”, en Diario La Ley, 31/12/13, 1).
(c) Por último, mencionamos como relevante la referencia a los llamados “Prestadores de Servicios de Confianza” que de una forma no tan clara se incorpora en el anexo al decreto 182/19. Adelantamos que nuestra opinión es crítica sobre lo que aquí se ha dispuesto.
Al respecto, el artículo 36 del anexo sostiene que “[s]e entiende por Servicio de Confianza al servicio electrónico prestado por un tercero de confianza relativo a: 1. La conservación de archivos digitales. 2. La custodia de declaraciones de voluntad realizadas en formato electrónico, contratos electrónicos, y toda otra transacción que las partes decidan confiar a un tercero depositario. 3. La notificación fehaciente de documentos electrónicos. 4. El depósito de declaraciones de voluntad realizadas en formato electrónico. 5. La operación de cadenas de bloques para la conservación de documentos electrónicos, gestión de contratos inteligentes y otros servicios digitales. 6. Los servicios de autenticación electrónica. 7. Los servicios de identificación digital. 8. Otras prestaciones que determine el Ente Licenciante”. Luego, el artículo 37 siguiente sostiene que “[p]odrán brindar servicios de confianza las personas humanas, jurídicas, consorcios, entes públicos, entes públicos no estatales, de acuerdo a los procedimientos, estándares y condiciones que determine la SECRETARÍA DE MODERNIZACIÓN ADMINISTRATIVA de la SECRETARÍA DE GOBIERNO DE MODERNIZACIÓN de la JEFATURA DE GABINETE DE MINISTROS”.
Antes de eso: (a) El artículo 4 del anexo incluye a los prestadores de servicios de confianza dentro de la llamada “Infraestructura de Firma Digital”. (b) El artículo 23 de la misma norma dispone que “[l]a SECRETARÍA DE MODERNIZACIÓN ADMINISTRATIVA de la SECRETARA DE GOBIERNO DE MODERNIZACIÓN de la JEFATURA DE GABINETE DE MINISTROS tendrá las siguientes funciones: […] 17) Determinar las condiciones de prestación de otros servicios de confianza en relación con la firma digital y otros temas cubiertos en la Ley N° 25.506 y su modificatoria”. Y (c) el artículo 25 del anexo referido dispone que “[l]a SECRETARÍA DE MODERNIZACIÓN ADMINISTRATIVA de la SECRETARÍA DE GOBIERNO DE MODERNIZACIÓN de la JEFATURA DE GABINETE DE MINISTROS fijará los montos de: 1) Aranceles de licenciamiento, renovación de la licencia, presentación de nuevas versiones de las políticas, certificaciones y otros trámites de certificadores y prestadores de servicios de confianza […][y] 7) Aranceles aplicables a prestadores de servicios de confianza”.
Con relación a esta novedad, debemos reconocer primero que existen situaciones puntuales en las que entendemos que resulta razonable que el Estado licencie la función del tercero de confianza. Un ejemplo de ello lo vimos hace no mucho tiempo cuando nos referimos a los títulos valores digitales. En esos casos sostuvimos que existe la necesidad de garantizar de alguna manera la singularidad o unicidad del título, que -a resumidas cuentas- significa asegurarse que una persona que ya endosó un título valor no lo vuelva a endosar en el futuro, resolviendo así el llamado “problema del doble gasto”. Ello, por cuanto los documentos digitales firmados digitalmente podrían copiarse (sin distinguir el original de la copia) con relativa facilidad. Como solución a dicho problema, comentamos en su momento que en el derecho comparado se proponía la implementación de “sistemas de registro”, lo que básicamente consiste en designar terceros de confianza para que vayan anotando en todo momento quien tiene en su poder la capacidad de disponer o cobrar cada título (Mora, Santiago J., “Letras de cambio, pagarés y cheques no cartulares, electrónicos o digitales”, publicado en Revista Derecho y Nuevas Tecnologías (RDYNT), CETYS-UDESA, 2017-1).
De todas formas, y sin perjuicio de lo dicho en el párrafo anterior, no nos parece que la necesidad de licenciar la operación de los terceros o servicios de confianza exista también en el resto de los casos descriptos genéricamente (y de manera un tanto obscura) por la norma que se comenta. En particular, no nos parece que sea necesario ni conveniente requerir una autorización del Estado para brindar servicios de almacenamiento de documentos digitales, servicios vinculados a la blockchain en general, ni servicios vinculados a la identificación de personas, entre otras cuestiones; ello, por cuanto todos esos servicios -en la generalidad de los casos- pueden prestarse perfectamente en la actualidad en base a la normativa pre-existente, en función a la fortaleza de la tecnología que se utilice, y a partir del principio de que uno puede hacer todo lo que la ley no prohíba (artículo 19, CN).
Sobre el particular, por ejemplo, con relación al uso de la blockchain en general (y sin perjuicio del análisis que deba hacerse en ciertos casos específicos de aplicación), debe decirse que el artículo 6º de la LFD dispone que “[s]e entiende por documento digital a la representación digital de actos o hechos, con independencia del soporte utilizado para su fijación, almacenamiento o archivo”. Del concepto citado (por cuanto dice “con independencia del soporte utilizado”), resulta claro que para el Derecho Argentino es indistinto el soporte utilizado para el registro del documento digital, razón por la cual la blockchain (y sin perjuicio de sus particularidades, conforme se describen en Mora, Santiago J., “Monedas virtuales. Una primera aproximación al Bitcoin”, publicado en Diario La Ley, 31/12/15, 1) puede perfectamente utilizarse para ello. Esto va en línea con los artículos 284 y 1015, CCC que disponen el principio de libertad de formas.
Con relación a los contratos inteligentes, entendemos que los mismos se encuentran regidos por las mismas normas que rigen a los contratos electrónicos en general, cuya validez se admite hace años ya en base a la equivalencia entre documentos materiales y digitales, la validez de las firmas electrónicas y la equivalencia entre firmas ológrafas y digitales, dispuestas en nuestro país a partir de la LFD. Por otro lado, el análisis de la imputabilidad de una declaración de voluntad emitida automáticamente por medio de computadoras tampoco es algo nuevo, pudiendo aplicarse aquí el análisis que se hizo hace tiempo con relación al “Intercambio Electrónico de Datos” (“Electronic Data Interchange”, o “EDI”, en inglés). Al respecto, cabe mencionar que la “Ley Modelo de Comercio Electrónico” de la UNCITRAL dispuso en su artículo 13, inciso 2), punto b), que “[e]n las relaciones entre el iniciador y el destinatario, se entenderá que un mensaje de datos proviene del iniciador si ha sido enviado: […] Por un sistema de información programado por el iniciador o en su nombre para que opere automáticamente”. Asimismo, el artículo 10, LFD (redacción según ley 27.446) dispone que “[c]uando un documento electrónico sea firmado por un certificado de aplicación, se presumirá, salvo prueba en contrario, que el documento firmado proviene de la persona titular del certificado”.
Es verdad que con los contratos inteligentes se presentan algunos especiales desafíos que los abogados debemos enfrentar, derivados fundamentalmente del hecho de que ellos se instrumentan a través de código informático y se auto-ejecutan. De todas formas, dichos desafíos tienen que ver más con otros aspectos del derecho y parecen estar lejos de la competencia de la SECRETARÍA DE GOBIERNO DE MODERNIZACIÓN de la JEFATURA DE GABINETE DE MINISTROS, quien poco tendría para aportar con relación a los inconvenientes que puedan surgir ante un contrato inteligente mal programado que pase a bloquear los fondos recibidos, ante el problema de las limitaciones de redacción, ante el problema de si su ejecución puede resultar injusta, ante el problema de configurar en este ámbito los derechos dispuestos por el Régimen de Protección de Datos Personales, etc.
Por todo lo dicho, entendemos que reglamentar o requerir autorizaciones en general para operar estos llamados “servicios de confianza” no pareciera tener razón de ser ni beneficio alguno (más allá de que la regulación que pueda ser pertinente para ciertos casos específicos), observándose no obstante que ello generaría barreras de entradas y estructuraría (además, posiblemente mal) un mercado que debiera ser lo más dinámico y ágil posible, si es que queremos realmente que genere innovación y desarrollo. El hacerlo a partir de un decreto seguramente generará críticas adicionales, máxime cuando no está del todo claro el contorno de estas figuras. Todo ello, no puede más que generar incertidumbre para un importante grupo de empresas que ya están trabajando en cuestiones vinculadas a esta materia.
Esperamos que haya pronto novedades sobre estas últimas cuestiones, que sirvan para aclarar o corregir esta regulación.
Santiago Mora.
10 diciembre, 2018 10 diciembre, 2018 Andrés Chomczyk
En las vísperas de laBITconf, la conferencia más importante de América Latina sobre bitcoin y celebrada este año en Santiago de Chile, el pasado 3 de diciembre la Sala Tercera de la Corte Suprema de Chile dictó sentencia contra el recurso de protección -similar al recurso de amparo- presentado por el exchange chileno Orionx contra el banco público Banco del Estado de Chile (“BancoEstado”) dejando al exchange chileno sin cuentas bancarias en aquella entidad financiera y, consecuentemente, con una conexión menos con el mundo del dinero fiduciario y del sistema bancario tradicional.
Originalmente, el BancoEstado había cerrado las cuentas bancarias de Orionx haciendo uso de una cláusula de rescisión unilateral que estaba prevista en el formulario por el cual Orionx había solicitado la apertura de su cuenta bancaria. BancoEstado fundo el cierre de la cuenta bancaria en el hecho que, según sus manuales de prevención de lavado de activos y financiamiento del terrorismo, aquella entidad financiera no podía operar con clientes cuya actividad fuera negociación de criptoactivos entre particulares en la medida que no exista un marco regulatorio para tal actividad. La sentencia de la Corte Suprema claramente desconoce el principio de permisión, elemento fundamental del Estado de Derecho, y necesario para el desarrollo de nuevas actividades. Además, no se repara en el hecho que las actividades de Orionx, junto con otros exchanges, están alcanzadas por el resto del ordenamiento jurídico como podrían las normas protectorias de los consumidores o los códigos de fondo.
Orionx argumentó que la decisión de BancoEstado fue abusiva e ilegítima cuando esta causal no estaba prevista entre los motivos que autorizaban a la terminación unilateral del acuerdo. La Sala Tercera, por su parte, consideró que el listado de causales previstos en el formulario era meramente enunciativo y que la causal argumentada por BancoEstado era válida. Esta decisión de la Corte Suprema también resulta un retroceso puesto que avala la práctica y ejercicio de cláusulas abusivas en contratos con cláusulas predispuestas, como lo es un formulario de solicitud de un producto bancario.
La sentencia dictada por la Corte Suprema de Chile realmente representante una estocada mortal al ecosistema cripto en Chile al consentir los abusos de las entidades financieras (recordamos que el ecosistema cripto chileno ha sido víctima de una ataque coordinado por parte del sistema bancario) y dejar sin protección constitucional inmediata a las actores que impulsan el desarrollo de esta nueva industria, sometiéndolos a procesos más extensos que muchas de estas empresas no pueden soportar. Afortunadamente, los argumentos del ecosistema están siendo recibidos de buena forma por el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia, conforme algunas sentencias ya dictadas, cuando se demanda que estas prácticas constituyen ataques a la libre competencia.
El texto completo del fallo puede descargarse del siguiente enlace: Sentencia Orionx Corte Suprema.
29 noviembre, 2018 29 noviembre, 2018 Santiago Mora
Primer caso argentino sobre “robo” de criptomonedas
23 noviembre, 2018 12 abril, 2019 Andrés Chomczyk
ver nota de Palazzi y Chomczyk en La Ley.
El pasado 21 de noviembre de 2018 la Sala 3 de la Cámara Tercera en lo Criminal de la Provincia de Chaco (el “Tribunal Interviniente”) dicto sentencia de primera instancia en el marco de la causa “P., H. M. s/ defraudación informática en concurso real con violación de secretos y de la privacidad” tramitado bajo el N° 40134/2017-1 en la cual se dispuso la primera condena por el “robo” de criptomonedas en la República Argentina.
Los hechos que motivaron el caso fueron los siguientes. Entre los días 14 de diciembre y 16 de diciembre del 2017, el Sr. H. M. P. realizó un ataque informático al exchange “Mercury Cash”, mediante el cual logró acceder a los sistemas de las compañía y cursar transferencias de ether, la criptomonedas asociada a la blockchain de Ethereum, a cuentas que el condenado mantenía en otras plataformas, para luego descargar las mismas en una billetera de su titularidad y dominio en un teléfono celular. El atacante fue identificado gracias a las medidas de seguridad informática que mantenía el exchange, que permitió identificar las direcciones IP desde las cuales el atacante ingresó al sistema, así como también gracias a la colaboración entre los exchanges, ya que parte de las primeras direcciones a las cuales se enviaron ethers eran de billeteras de otros exchanges.
En atención a estos hechos, el imputado fue condenado por el delito de defraudación informática en concurso real con violación de secretos y de la privacidad (Art. 173 inc. 16, art. 153 bis 2do supuesto en función del art. 55 del C.P.), tras la solicitud de juicio abreviado en la cual admitió su culpabilidad sobre los hechos imputados. A criterio del Tribunal Interviniente, el imputado defraudó a los dueños del portal “Mercury Cash” mediante el ataque informático ocasionándoles el perjuicio de perder una suma considerable de ethers. A su vez, el Tribunal Interviniente considera que corresponde agravar la pena puesto que la estafa ha recaído sobre un proveedor de servicios financieros. Asimismo, el Tribunal Interviniente considera que el acceso realizado por el imputado constituye el supuesto del art. 153 bis 2do supuesto de acceso ilegitimo a un sistema informático. En atención a todo, el Tribunal Interviniente dispone la aplicación de una pena de 2 años de prisión efectiva.
Este caso nos demuestra que es posible lograr recuperar una suma de criptomonedas en el caso de un ataque informático así como también la clara cooperación entre los diferentes del ecosistema pero, en particular, nos demuestra que la justicia argentina está en condiciones de hacer frente a estos nuevos desafíos jurisprudenciales al lograr un entendimiento acabado de la realidad tecnológica para resolver el caso y dar una solución a los nuevos hechos jurídicos.
El texto completo del fallo puede consultarse en el siguiente enlace: Primera Sentencia sobre Robo de Criptomonedas en Argentina.
http://www.fintechblog.org/wp-content/uploads/2019/04/articulo-caso-criptomonedasDiario-10-4-19-1.pdf
Bitcoin y blockchain desafían a las finanzas
13 octubre, 2018 27 diciembre, 2018 Marina Bericua
por Marina Bericua
publicado originalmente en IProup
La respuesta regulatoria no se dejó esperar. A partir de ese momento, todas las instituciones tuvieron que incluir en los documentos de apertura de cuentas una evaluación acerca de la capacidad del cliente de comprender los productos que les iban a vender, un análisis sobre cuáles eran los productos “apropiados” para esos clientes.
Diez años después y tras 17 millones de Bitcoin emitidos, la criptomoneda que acapara el 58% del mercado de divisas virtuales es el centro –junto con las otras criptomonedas que le siguieron– de las discusiones regulatorias que plantea esta llamada democracia digital.
En un sistema de pagos descentralizado como el que plantean las monedas virtuales construidas sobre blockchain no existe quien evalúe, con perdón del neologismo, su “apropiabilidad”.
En un intento por realizar un análisis de los riesgos y tratar de mitigarlos, muchos países han desarrollado diversos tipos de respuestas regulatorias que van desde aclaraciones respecto de la “naturaleza jurídica” de las monedas, hasta las prohibiciones de su uso y negociación, pasando por advertencias y la obligación de obtener licencias impuesta a algunos de los actores del ecosistema.
Estados Unidos, Canadá, Suecia y la Argentina comenzaron a tratar a las monedas virtuales desde el punto de vista impositivo como bienes. Otros, como Alemania y Japón, como medios de pago de curso no forzoso.
La mayoría de los países han emitido advertencias sobre la posible clasificación de las transacciones como sujetas a las leyes de títulos valores. Bolivia y China prohibieron su uso y negociación. Otros, impusieron requisitos de “conozca a su cliente” y de prevención de lavado –como la Argentina– o la obligación de obtener una licencia específica, como es el caso del Estado de Nueva York, Japón y México.
Pero ¿cuáles son los riesgos que los reguladores han querido mitigar? Solamente por nombrar algunos, el de la anonimidad es por lejos el que más preocupaciones les plantea. Blockchain registra los montos y las cuentas desde donde y hacia donde se realizan las transferencias pero no la identidad de los usuarios.
En el pasado se han usado las monedas virtuales para actividades ilícitas (compra de drogas, armas y pornografía infantil, apuestas ilegales, fondeo de actividad terrorista y lavado de dinero).
A las preocupaciones sobre los usos de las monedas se suman la volatilidad de los precios y la posibilidad de fraudes premeditados o problemas con la ciberseguridad.
En la vereda de enfrente, los defensores de esta libertad monetaria insisten en que muchos de los embates regulatorios son causados por falta de conocimiento. Después de todo, el dinero en efectivo ha sido históricamente usado para actividades criminales y no por ello ha sido prohibido.
La identidad de los usuarios, dicen, podría ser rastreada a través de los mercados intervinientes, de las billeteras o de las direcciones IP y los problemas de ciberseguridad no son diferentes a los que se encuentra expuesto cualquier documento electrónico. Como en la mayoría de los casos, los problemas de seguridad son culpa de los usuarios que no resguardan sus claves.
Cada vez que se discute cómo regular un fenómeno asociado a la innovación tecnológica, el temor inicial es que las regulaciones hagan que el sistema sea tan complicado o costoso que deje de usarse. Demasiada regulación –pregonan– mata la innovación. Yo lo corregiría: regulación inadecuada mata la innovación.
La diversidad de respuestas regulatorias –inclusive dentro de un mismo país– y los casos de cambios en el rumbo regulatorio señalan con el dedo dónde, a mi juicio, está el problema. La falta de conocimiento sobre cómo funcionan estas tecnologías genera movimientos regulatorios erráticos. Pero esta falta de conocimiento, respecto de un sistema que pretende resolver fundamentalmente un problema de confianza no solo afecta la actividad regulatoria, sino que plantea también un desafío de “apropiabilidad” para los usuarios.
Las posibilidades de éxito de las monedas virtuales – que dependen en gran medida de su adopción- y de su tecnología base como herramientas para la inclusión financiera y, quien sabe, no solo financiera, están signadas por el mismo reto que planteó para los bancos la crisis del 2008: que no solo los reguladores entiendan cómo funciona, sino que también lo hagan los usuarios. Está en manos de quienes creen en las bondades de esta revolución en marcha, entre quienes me incluyo, hacerle frente al desafío y levantar el guante.
* Marina Bericua es directora de la Maestría en Derecho Empresario y miembro del CETYS, Departamento de Derecho de la Universidad de San Andrés.
El Banco Central avanzó con la reglamentación del cheque electrónico (“ECHEQ”)
5 octubre, 2018 10 octubre, 2018 Santiago Mora
Con fecha 01.10.2018 el Banco Central de la República Argentina dictó la Comunicación “A” 6578, que avanza con la reglamentación del cheque electrónico, al que pasa a denominar “ECHEQ”.
La Comunicación referida tiene relación con lo que expusimos el año pasado en nuestro trabajo intitulado “Letras de cambio, pagarés y cheques no cartulares, electrónicos o digitales” (Revista Derecho y Nuevas Tecnologías, CETYS-UDESA, 2017-1). Allí postulamos que en Argentina ya contábamos con la base normativa para que pudieran existir este tipo de títulos, no sólo a partir de los artículos 3° y 6° de la ley 25.506 que incorporaron al derecho argentino las equivalencias entre firmas ológrafas y digitales por un lado, y entre documentos materiales y digitales por el otro; sino también en virtud del artículo 1.836, CCC (complementado por los artículos 1.850 y 1.851 siguientes) que incorporó la equivalencia entre la singularidad derivada de la posesión que existe en los títulos valores en papel y la singularidad derivada del control que se obtiene en los títulos valores digitales a través de los llamados “sistemas de registro”. En esa oportunidad, observamos también que para comenzar a ver en el mercado este tipo de títulos valores, hacía falta aún una reglamentación por la cual se designaran las personas que iban a actuar como terceros de confianza que administren los registros, y se regularan los requisitos funcionales y operativos correspondientes.
Con relación a este tema, también resulta pertinente remitirnos a lo que observamos a comienzos de este año en este mismo Blog (luego ampliado en “Análisis de las disposiciones sobre firmas digitales, firmas electrónicas y documentos digitales en el acceso al crédito y la inclusión financiera. Varios aciertos y un desacierto”, publicado en el Suplemento Especial – La Ley: Decreto de desburocratización y simplificación: Impacto en el mundo empresarial y en la gestión pública, 2018/02); y en “Letras de cambio, pagarés y cheques no cartulares, electrónicos o digitales. Una actualización sobre su situación en la Argentina” publicado en la RCCyC, 01/08/2018, 82). En esa oportunidad, comentamos que el decreto del PEN 27/18 (luego derogado por la ley 27.444 que a su vez reemplazó prácticamente todas sus disposiciones vinculadas al presente tema) había modificado distintos artículos del decreto-ley 5.965/63 de Letra de Cambio y Pagaré, así como distintos artículos de la ley 24.452 de Cheques, complementando las referencias que esa normativa hacía a la firma como requisito de forma para manifestar la voluntad, admitiendo también que “[s]i el instrumento fuese generado por medios electrónicos, el requisito de la firma quedará satisfecho si se utiliza cualquier método que asegure indubitablemente la exteriorización de la voluntad del [firmante] y la integridad del instrumento”. En dicho contexto, observamos que aquellos cambios permitían que a partir de ese momento las letras de cambio, los pagarés y los cheques también pudieran firmarse -además de con firmas digitales- con firmas electrónicas lo suficientemente robustas como para resistir rechazos de autoría e integridad (lo que alguna doctrina denomina ”firmas electrónicas avanzadas”, para distinguirlas de las “firmas electrónicas simples”).
Habiendo contextualizado la norma bajo análisis, comentamos a continuación un par de los puntos principales de la Comunicación “A” 6578.
(a) En primer lugar, la Comunicación referida avanza efectivamente en designar un tercero de confianza que administrará el registro necesario para la operatividad de estos títulos. En concreto, el punto 4 de la norma incorpora a las normas sobre “Sistema Nacional de Pago – Instrucciones Operativas. Cheques” el punto 3.4.2. que establece que “[s]e deberá implementar un sistema de almacenamiento de los ECHEQ, cuya función será registrar los libramientos y endosos de tales instrumentos. Este esquema podrá ser operado y administrado por la cámara electrónica de bajo valor de manera exclusiva o compartida”. Asimismo, agrega que “[l]as infraestructuras que administren el sistema de almacenamiento de ECHEQ, así como aquellas responsables de su sistema de compensación y liquidación serán consideradas como infraestructuras de mercado financiero sistémicamente importantes y, por lo tanto, le resultarán aplicables los Principios y requerimientos establecidos en la Comunicación ‘A’ 5775”.
Habrá que estar a cómo se precisa el funcionamiento de este sistema de registro, en tanto deben cumplirse una serie de requisitos tal como lo hemos observado en nuestros trabajos citados precedentemente. Además, por la redacción de la norma, queda abierta la participación de terceros, aunque no se determina la manera en que lo harían.
(b) En segundo lugar, el punto 2 de la Comunicación avanza en definir una forma de firma electrónica avanzada, al incorporar como punto 3.5.1. de las normas sobre “Reglamentación de la cuenta corriente bancaria” un texto que dispone que “[e]l requisito de la firma quedará satisfecho si se utiliza cualquier método electrónico que asegure indubitablemente la exteriorización de la voluntad del librador y la integridad del instrumento, la confiabilidad de la operación de emisión y su autenticación en su conjunto, siempre y cuando el mismo haya sido previamente aceptado por el titular de la cuenta corriente mediante la suscripción de un acuerdo que establezca que no podrá desconocer las órdenes cursadas conforme dicho mecanismo y que las asumirá como propias”. Luego agrega que “[l]os ECHEQ podrán ser endosados y/o avalados en forma electrónica, siempre y cuando se utilicen para ello mecanismos que cumplimenten lo requerido en el párrafo precedente”.
Aquí los bancos tendrán un interesante trabajo para realizar, ya que para que sus clientes puedan utilizar firmas electrónicas avanzadas en lugar de firmas digitales, van a tener no sólo que utilizar sistemas informáticos lo suficientemente robustos como para poder resistir eventuales rechazos de autoría e integridad, sino también (más allá de que la redacción de la norma podría generar cierta confusión) obtener un documento material firmado ológrafamente que vincule a los firmantes de ECHEQs con las claves correspondientes a dicha firma. Esto, en primer lugar, deja para una posterior etapa la posibilidad de generar firmas electrónicas avanzadas de manera 100% remota. Asimismo, en segundo lugar, nos genera dudas sobre los incentivos que puede llegar a tener un banco en implementar este tipo de firmas electrónicas cuando con el mismo procedimiento pueden generarse certificados digitales suficientes para firmar digitalmente (mecanismo que ostenta presunciones de autoría e integridad, conforme los artículos 7° y 8° de la ley 25.506), en la medida en que los bancos se constituyan como Autoridades de Registro de algún Certificador Licenciado.
Quedan muchas otras cuestiones por definir por los actores involucrados. Por ejemplo, el punto 4 de la norma incorpora a las normas sobre “Sistema Nacional de Pago – Instrucciones Operativas. Cheques” el punto 3.4.1. que establece que “[s]e deberán adoptar los mecanismos –propios o a través de terceros– que resulten necesarios para que los clientes puedan depositar o cobrar en ventanilla los ECHEQ”. También tiene que regularse la forma en que se generarán las eventuales constancias de rechazo, lo cual tiene que ver con otro muy importante aspecto del asunto, vinculado a la ejecución judicial de estos instrumentos. Además, deben establecerse las pautas de interoperatividad entre los bancos, entre sistemas y -eventualmente- entre certificados digitales, debiéndose definir también quien genera las claves y los documentos materiales que deban firmar los endosantes y avalistas que no estén bancarizados, etc.
Al respecto, sólo agregamos que el punto 5 de la Comunicación establece que las disposiciones previstas en los puntos precedentes entrarán en vigencia a partir de los 180 días corridos contados desde la fecha de difusión de esta comunicación.
Para finalizar, observamos que si bien todavía no se ha avanzado en la regulación de lo pertinente a la letra de cambio y el pagaré digital, la experiencia que se genere con el caso del cheque resultará fundamental para poder avanzar más rápidamente en los otros casos.
Seminario FINTECH LAW ARGENTINA 2018
15 agosto, 2018 15 agosto, 2018 Santiago Mora
Complementando el módulo FINTECH que comienza el día de hoy en el marco del programa de formación sobre “DERECHO DE INTERNET Y TECNOLOGÍA DE LAS COMUNICACIONES” (DITC), el “CENTRO DE TECNOLOGÍA Y SOCIEDAD” (CETYS) junto a la MAESTRÍA EN DERECHO EMPRESARIO de la UNIVERSIDAD DE SAN ANDRES organizan el seminario FINTECH LAW ARGENTINA 2018, a celebrarse el próximo martes 22 de agosto.
Es el tercer año en que se organiza este seminario. En esta oportunidad, se cuenta con el auspicio de la CÁMARA ARGENTINA DE FINTECH, se ha duplicado la cantidad de expositores con relación a las ediciones anteriores, y ya se cuenta con una cantidad récord de inscriptos.
Muy auspicioso el interés recibido.

References: artículo 13
 artículo 21
 Resolución 
 Resolución 
 artículo 3
 artículo 2
 artículo 3
 artículo 3
 artículo 36
 artículo 37
 artículo 4
 artículo 23
 artículo 25
 artículo 6
 artículo 13
 artículo 10
 artículo 1