Source: http://manuiriarte.blogspot.com/2011/09/
Timestamp: 2017-08-17 03:38:36+00:00

Document:
Manu Iriarte: entre el cero y el infinito: septiembre 2011
1931 Conflictividad obrera. Labor sindical.
La proclamación de la República suspendió momentáneamente la conflictividad social, pero ésta reaparece nuevamente en primer término en aquellos lugares que tienen mayor influencia anarquista o comunista. Los primeros conflictos de importancia se van a producir en Sevilla con declaraciones de huelga encadenadas, la gran mayoría de Sindicatos de la Unión Local de influencia comunista, que culminan en un Primero de Mayo con múltiples incidentes que provocan el paro del día 2.
Pero también hay huelgas en Vizcaya, de inspiración anarquista y comunista, en Asturias, donde el Sindicato Unico de Mineros, con influencia comunista y anarcosindicalista, reclama la jornada de siete horas enfrentándose a la agrupación obrera mayoritaria que está federada en la U.G.T., y en Barcelona, de metalúrgicos.
Pero la más importante es la C.N.T. organiza en la Telefónica y que se solapa con los graves conflictos que tienen lugar en Sevilla en Julio. La estrategia de la C.N.T, preveía la declaración una serie de huelgas que se combinaran con la de la telefónica, por lo que, en unión con los sindicatos comunistas de la Unión Local, convocaron la huelga general para el día 20 de julio. Se producen graves incidentes en el entierro de la víctima de un enfrentamiento[1], que causan siete muertos, cuatro obreros y tres guardias civiles, declarándose huelga general durante 48 horas en protesto por los sucesos, comenzando a partir de ahí una cadena de hechos que no hacen sino agravar el conflicto, se declara el Estado de Guerra y se producen violentos choques con los manifestantes en el centro de la ciudad, mientras la huelga se extiende a los pueblos limítrofes. En la madrugada del día 23, cuatro comunistas perecen por la aplicación de la ley de fugas y la artillería destruye a cañonazos un colmado, donde se reúnen con frecuencia los sindicalistas[2].
La violenta represión de la huelga modifica los comportamientos de las organizaciones sindicales y establece los reflejos de clase con que funcionaban los aparatos coactivos del Estado, que seguían siendo los mismos[3].
En Málaga, la movilización obrera se intensifica, el número de conflictos declarados en la capital pasa de 9 en 1931 a 15 en 1932 y 22 en 1933, con un considerable descenso durante el bienio republicano de derechas, para volver a intensificarse tras el triunfo del Frente Popular. Del mismo modo, la lentitud de las medidas gubernamentales respecto a la tierra, la actitud patronal y la grave crisis extenderá la conflictividad en el medio rural.
El Partido Comunista en Málaga que cuenta con una estructura sindical limitada, ejerce su influencia sobre las siguientes sociedades obreras: Dependientes de Comercio, Piel, Metalurgia, Cajas de Cartón, Ferroviarios; Panaderos y Pescaderos, que están adheridos a la “Unión Regional de Sindicatos” y, posteriormente, tras la Conferencia Nacional de Unidad Sindical celebrada en 1932 en San Sebastián, en la Confederación General del Trabajo Unitario,
De acuerdo con las tesis de la Internacional Comunista y la política sindical resultante de la Conferencia de Pamplona, el partido desarrolla una estrategia de infiltración sindical y creación de fracciones comunistas que le lleva a controlar importantes federaciones obreras, bien integrados dentro de la C.N.T., como, posteriormente, tras la absorción de los Sindicatos Comunistas en la Unión General de Trabajadores.
La maniobra de “reconstrucción de la C.N.T.” había fracasado en Sevilla, donde la Federación Local de la C.N.T. no permitió la infiltración, pero en Málaga la situación es distinta y a pesar de que no tenemos información sobre la creación de ningún Comité para la Reconstrucción de la C.N.T., es evidente que el Partido Comunista colabora con la C.N.T., integrado en sus Sindicatos.
A lo largo de los años 1932 y 1933 la C.N.T, pese al aparente triunfo de los moderados en el Congreso de junio de 1931, se opone a cualquier tipo de colaboración, y rechaza las Federaciones de Industria, contraponiéndolas a los Sindicatos de Oficio, lo que impedía la modernización del Sindicato y la enfrentaba a las fracciones comunistas que en algunas Federaciones como la Asturiana o la de Vizcaya estaban integradas en la Confederación. Igualmente la estrategia de “gimnasia revolucionaria” impuesta por la F.A.I., y su insurreccionalismo crean distancias con la línea de actuación del Partido Comunista.
Podemos ver que la estrategia comunista no difería entre 1930 y1931 de la anarcosindicalista, pero partir de la sustitución de Bullejos por José Díaz en la dirección del partido se observa un alejamiento que se concreta en la creación de la Confederación General del Trabajo Unitario, por transformación del Comité surgido de la Conferencia de Unidad Sindical celebrada en junio de 1932 en San Sebastián.
La opinión de Javier Tussel[4] es que la procedencia cenetista de muchos cuadros del P.C.E. unifica sus estrategias: “...lo que más nos interesa es constatar que su estrategia no era muy diferente de la anarcosindicalista. De hecho, de esta procedencia era más de un tercio de su militancia”. Por el contrario la opinión de Tuñón de Lara[5] es que el P.C.E. carece de estrategia hasta que Bullejos no es sustituido.
En Málaga a partir de la huelga ferroviaria de 1932, se tensaron las relaciones entre confederales y comunistas que inician una política sindical de corte más agresivo, manteniendo el principio de “clase contra clase” y “frente único por la base” por lo que se dirige a todos los trabajadores, incluso a los sindicados, lo que les lleva a frecuentes enfrentamientos con el resto de las organizaciones sindicales. Resulta significativo el llamamiento[6] a todos los obreros del ramo realizado por los Grupos de Oposición Sindical Revolucionaria de la Construcción:
“A todos los camaradas que componen dicho grupo y en particular a todos los trabajadores del ramo, que simpaticen con nuestra iniciativa y estén descontentos con la actuación del sindicato único.
Camaradas al constituirse este grupo, no viene a dividir más a los trabajadores de este ramo, sino que por el contrario, viene a velar por que aquellas mejoras que tantos sacrificios costaron arrancar a la patronal se cumplan.
Es nuestro primer deseo empezar a trabajar de manera porque todos los conflictos y litigios planteados en la localidad vayan teniendo solución.
Para ello tenemos que contar con vuestro apoyo y desinterés para que formando un “frente único” de lucha podamos terminar con tantas arbitrariedades y atropellos que estamos constantemente siendo víctimas.
Ya que vuestros jefes sindicales no se ocupan para nada de dar solución a dichos conflictos, es propósito decidido de este grupo el exigir, por medio de una abierta propaganda el que tantos y tantos solares vallados se edifiquen terminando con ello, en parte, el pavoroso problema del paro forzoso en esta localidad.
Para hacer un estudio analítico de lo que más arriba indicamos, se convoca para el jueves día 6 del corriente en nuestro domicilio social de C/Cerrojo nº 1.
Convencidos de que no faltaréis quedamos vuestros. Por el grupo. El Comité.”
Vamos a analizar dos conflictos en los que es destacable la política sindical del Partido; el primero es el del campo de la Comarca de Antequera organizado por el “Sindicato de Obreros Agricultores” lo largo del primer bienio republicano, y el otro es el que mantiene el “Sindicato de Andaluces y Sur de España” contra la Compañía de Ferrocarriles Andaluces.
[1] El Sol. 21 de julio de 1931.
[2] Ibídem. 24 de julio de 1931
[3] Tuñón de Lara, Manuel, “La Segunda República”. Pág. 130.
[4] Tussell, Javier “Siglo XX”. Pág. 360.
[5] Tuñón de Lara. Opus cit. Pág. 143.
[6] El Popular. Día 1 de abril de 1933. Pág. 5.
Publicado por Manuel Iriarte Moncayola en 8:14 a. m. No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
De lo sólido y lo líquido
Pérez avanzó que será una campaña "muy centrada" en diferenciar entre los candidatos de los dos partidos mayoritarios en España; por un lado, el socialista, con Rubalcaba, "un político sólido y solvente", y por otro, el del PP, Mariano Rajoy, "que es inestable, líquido y, además, no concreta nada", ha asegurado.
Estas declaraciones de Daniel Pérez, joven diputado socialista y coordinador de campaña del PSOE en Málaga, me hacen recordar el fantástico, en mi humilde opinión, libro de Zygmunt Bauman "Modernidad líquida". Bauman nos habla de un mundo en el que todo se mueve, en el que las ideas cambian constantemente y la vida subsiste en un medio volátil y peligroso. Tiempos de cambio en los que las metáforas referidas a la movilidad predominan sobre las referidas a las estructuras y en los que carecemos de puntos de anclaje y referencia, lo que muchas veces, si no todas, nos impide diferenciar los avances de los retrocesos.
Y en ese fluir líquido encontramos las propuestas de los dos candidatos, sin distinción, con lo sólido ahogado en lo líquido y sin que hayamos conseguido aquel estado de la materia que denominamos evaporación y Marx denominó "modernidad gaseosa", catástrofe que conduciría a la Revolución.
Seguimos naufragando en lo "líquido"
Publicado por Manuel Iriarte Moncayola en 11:43 a. m. 2 comentarios: Enlaces a esta entrada
A lo largo del día 12 de abril se desarrollan sin incidentes reseñables las elecciones municipales en toda España, elecciones planteadas como una cuestión de confianza a la monarquía. Numéricamente los partidos monárquicos ganan por un estrecho margen, pero los republicanos han obtenido una mayoría aplastante en las grandes capitales. El procedimiento electoral seguido es el fijado en la ley electoral de 1907[1], que mediante la aplicación del artículo 29, pese a su evidente choque con los artículos 2 y 84 de la misma Ley que declaran obligatorio el voto, ha favorecido las candidaturas monárquicas en las áreas rurales.
Los resultados electorales conseguidos por todas las fuerzas políticas se pueden resumir en el siguiente cuadro:
Concejales Republicanos.
Concejales Socialistas.
Concejales Comunistas.
Concejales Monárquicos.
Concejales Independientes.
Total Concejales elegidos.
El censo electoral convocado a las elecciones es el siguiente:
5.440.103
Electores privados de voto por el artículo 29 de la Ley.
1.101.644
Censo Real.
4.338.459
1.424.379
2.914.080
De estas cifras se deduce que los concejales de filiación antimonárquica son 39.248, lo que supone un 49.53%, mientras que los de filiación monárquica suman 41.224, lo que supone un 49.72%. Pero el análisis del voto ciudadano configura una estrepitosa derrota monárquica. De un total de 1.724 concejales elegidos en las capitales de provincia, los monárquicos obtienen 659, un 38.21% frente a los 1.065 de los antimonárquicos que supone un 61.76% del total. En virtud del carácter plebiscitario que se les ha dado querido dar a las elecciones municipales, se puede concluir que la Monarquía lo ha perdido.
El 14 de abril, los periódicos matutinos de Madrid anunciaban el triunfo de la conjunción republicano socialista, el día anterior, la Guardia Civil todavía había disuelto a grupos de manifestantes, pero los servicios de seguridad se desplomaron, y a última hora de la tarde, el Rey abandonaba el palacio por la puerta del Campo del Moro[2], y se producía la primera reunión del Gobierno Provisional.
Manuel Tagüena relata así la participación de los comunistas en la manifestación espontánea con que el pueblo de Madrid celebró la llegada de la II República: “El 14 de abril de 1931 los pocos comunistas que había en Madrid salieron en un camión dando gritos de “Vivan los soviets”. El pueblo los apedreó considerándolos enemigos”.
En Málaga, al margen del suceso ocurrido con la placa que designaba el nuevo nombre de la antigua Alameda de Capuchinos llamada de Baena Gómez, presidente de la Agrupación de Cofradías, que se sustituyó por un rótulo con el nombre de “Avenida de Fermín Galán”, la jornada transcurrió con absoluta normalidad y ambiente eufórico de los republicanos que esa misma tarde ya celebraban su triunfo.
La victoria antimonárquica fue clara, por 33 concejales un 66% contra 17, un 34%, con porcentajes proporcionales de voto muy elevados a favor de las candidaturas republicanas, si bien con mayores diferencias en los distritos situados al otro lado del río Guadalmedina, precisamente aquellos en los que el Partido Comunista presentaba sus candidatos, y donde obtuvo el único concejal elegido en una capital de provincia andaluza: Andrés Rodríguez González, miembro del Comité Provincial.
[1] El artículo 29 de la Ley preveía que: “en los distritos donde no resultaren proclamados candidatos equivale a su elección y les revela de la necesidad se someterse a ella”.
[2] Manuel Tagüeña Lacorte en su libro “Testimonio de dos guerras” relata su participación en la vigilancia de la puerta del Campo del Moro, enviados por las milicias republicanas organizadas en el Ateneo de Madrid.”
Publicado por Manuel Iriarte Moncayola en 8:00 a. m. No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
1930 Los sucesos de diciembre. Fracaso de la insurrección republicana. Convocatoria a Cortes.
El 15 de diciembre, pocos días después de la rebelión de Jaca protagonizada por el capitán Galán y el teniente García Hernández, se produce la insurrección militar que los dirigentes republicanos preparaban con algunos jefes y oficiales del ejército y en la que estaba comprometido el P.S.O.E. y la Unión General de Trabajadores, única organización de masas participante, con la misión de declarar una huelga general que apoyara y arropara la sublevación.
El criterio del Comité Central era no colaborar con el Comité Revolucionario por cuanto sólo el Partido Comunista estaba llamado a dirigir la revolución, y además una República moderada sólo debe producir ,en opinión de Andrés Nin[1]:“...desconfianza.[...] pues es capaz de sacrificar a la Monarquía sobre los trabajadores”. No obstante, algunas de las organizaciones más fuertes, como las de Madrid o Vizcaya, participaron activamente en el movimiento, pero en todo caso las huelgas que se declararon en algunas ciudades fueron pacíficas. La influencia de Julián Besteiro, que había desaconsejado la huelga, sobre los trabajadores de la Unión impidió la extensión del movimiento.
En Málaga, salvo el conato de incendio del Palacio Episcopal[2] y el paro de algunos gremios[3], que en todo caso formaban parte de la U.G.T. o estaban en su ámbito de influencia, no se produjeron incidentes de importancia.
El Comité Provincial del Partido Comunista de España en Málaga[4], estaba formado en aquellas fechas por José Ochoa Alcázar como Secretario Político, José Gallardo Moreno como Secretario Sindical y de Organización Rodrigo Lara Vallejo como Secretario de las Juventudes Comunistas, junto a Cayetano Bolívar, Andrés Rodríguez, Luis Martín, Arturo Cabo y Sixto Cabo y no hemos logrado documentar la posible participación del Partido en alguna acción de apoyo a la insurrección.
El 7 de febrero de 1931 el Gobierno Berenguer aprueba un Real Decreto de convocatoria a Cortes[5], que fue rápidamente contestado por el retraimiento y la abstención de los constitucionalistas, los grupos republicanos, los liberales monárquicos y los socialistas.
El diez de febrero, se hace pública la nota de Santiago Alba “Para mis electores y para toda España” afirmando la necesidad que tenía la Corona de someterse a la voluntad de unas Cortes Constituyentes, apostando en caso contrario por el retraimiento electoral, opinión compartida por el malagueño Bergamín.
Los comunistas contrariamente a socialistas y republicanos se decantan por la presentación de candidaturas en las elecciones a Cortes. Joaquín Maurín[6] concede una entrevista en la que a la pregunta “¿Es cierto que van ustedes a las elecciones?” responde:
“Exacto. Vamos a las elecciones teniéndonos sin cuidado la abstención acordada por la izquierda burguesa.
Los representantes de la burguesía trabajan igual por la defensa de su prestigio y de sus intereses en el Parlamento que en la abstención y nosotros no hemos de ir a remolque de los partidos burgueses. Somos un partido proletario que representa intereses de una clase revolucionaria”, luego añadió que el propósito del Partido era presentar a correligionarios privados de libertad, como los que se habrían de presentar por Cataluña:
Ramón Casanellas: Asesino de Dato.
Torres Pamiés: Preso en Lérida.
Manuel Adame: preso en Figueras tras la huelga de junio de 1930 en Sevilla.
Pero, el día 14, ante la falta de apoyo político a sus proyectos el gabinete Berenguer dimite en pleno, formándose tras cuatro días de difíciles negociaciones el que sería el último de los Gobiernos de la Monarquía, el del Almirante Aznar.
Siguiendo la recomendación del Gobierno Berenguer que, al dimitir, ha presentado un proyecto de Decreto[7] aplazando indefinidamente las elecciones a Cortes, el nuevo Gabinete convoca elecciones municipales en toda España para el día 12 de Abril de 1931.
El partido Comunista de España, pese a los continuos ataques que recibe de la prensa[8] y las instituciones del país y la situación de semilegalidad que soporta, decide acudir a la convocatoria, aunque bajo el nombre de “obreros y campesinos”.
La prensa se hace eco de la candidatura, anunciada por el Gobernador Civil Sr. González Conde, que había sustituido al Sr. Queipo de Llano, que afirma: “Tengo noticias de que se ha formado la candidatura del Partido Comunista que presentará candidatos por los distritos sexto, séptimo, octavo, noveno y décimo.”[9]. Lo cierto es que el Partido Comunista presenta candidaturas en el distrito octavo: Santo Domingo, con dos candidatos, Juan Portales y José Ochoa Alcaraz, Secretario Político del Comité Provincial en la fecha de las elecciones; distrito noveno: Carmen, un candidato, Andrés Rodríguez González, miembro del Comité Provincial y distrito décimo: Constancia, un candidato, Cayetano Bolívar Escribano, miembro igualmente del Comité Provincial.
La campaña que tiene como base el lema ¡ Ningún compromiso!, contempla duros ataques al pacto republicano socialista y obtiene, en general, unos malos resultados, con 67 concejales para toda España, mientras que en la Federación andaluza se obtienen 9 concejales: 6 en Córdoba, 2 en Sevilla y 1 en Málaga capital, el sindicalista y miembro del Comité del partido Andrés Rodríguez González.
[1]El Cronista. 7 de febrero de 1931. Pág. 7. Conferencia pronunciada por Andrés Nin en Barcelona.
[2] García Sánchez, Antonio ““La Segunda República en Málaga: La Cuestión Religiosa 1931-1933”. Pág. 162.
Se procesará por estos hechos al impresor de Rebelión, junto a uno de sus colaboradores.
[3] El Cronista. 16 de diciembre de 1930. Pág. 7
Participan en el paro los obreros de la Compañía de Andaluces, los de Suburbanos y parte del ramo de Construcción.
[4] Cañas García, José “Autobiografía de José Cañas García”. Documento mecanografiado del Partido Comunista de España (S.E. de la I.C.) Comité Provincial de Jaén. Archivo General de la Guerra Civil Española signatura 151.
[5] El Cronista 8 de febrero de 1931. Pág. 5.
[6] El Cronista. Jueves 12 de febrero de 1931. Pág. 7.
[7] Gaceta de Madrid. 14 de febrero de 1931.
[8] El cronista. Sábado 17 de enero de 1931. Pág. 1 “Los trabajos de la III Internacional y sus secciones para la desorganización social”.
El Sol. 8 de febrero de 1931. :
“ Se debe detener a los alborotadores comunistas”
El cronista. 31 de Marzo de 1931.
“Los comunistas utilizan el motín como sistema”
[9] Ibídem. 31 de marzo de 1931. Pág. 4.
Publicado por Manuel Iriarte Moncayola en 11:58 a. m. No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
Málaga: La Huelga General en el Puerto.1930
El sistema tradicional de contratación de los obreros del puerto, las “paradas”, desaparecido con el advenimiento de la Dictadura, es reivindicado nuevamente por el Sindicato de Transportes, pero cuestionado por la patronal que se niega a reconocerlo. Esta situación, afectaba gravemente al gremio portuario ya que permitía: “ ...que los elementos no sindicados fueran los preferidos por los chaquetillas, por el motivo de que dicho elemento es propicio a trabajar por un salario menor al que cobran los obreros organizados”[1]. Así pues, el día 23 de septiembre los trabajadores se reúnen en el local de C/Esquilache, para decidir cual ha de ser su actitud si los patronos se mantienen irreductibles. La reunión, que conoce la que la patronal celebrará el día siguiente, acuerda esperar los resultados de ésta y si fueran contrarios a sus intereses declarar la huelga a los 12 de la mañana del día 24 como así sucedió.
Efectivamente en la reunión de empresarios, pese a que un sector estaba decidido a aceptar el restablecimiento de las paradas, la mayoría opinaba lo contrario por lo que se decidió seguir rechazándolas, obligando a los trabajadores a :”...ir mendigando el trabajo hasta el costado de los buques”[2].
El Gobernador Civil enterado por el agente de vigilancia de la inminencia de la huelga que, en plena época de “vendeja” afectaría de forma importante a la economía malagueña, apuesta por la solución del conflicto, como se aprecia en las declaraciones efectuadas a la prensa: “...se aceptarán, [ las paradas] pues no representan coacción y si una medida que creen convenir más a sus intereses” [3], pero al mismo tiempo adopta medidas tendentes a limitarlo: “...tenía ya noticias de las posibles actitudes de patronos y obreros, y del planteamiento de la huelga, y me creí en la obligación de adoptar medidas que evitasen lo ocurrido en la huelga última, en que unos grupos de mozalbetes se hicieron casi dueños de la población en los primeros momentos, obligando al cierre de establecimientos y cafés”[4]. Estas medidas consistieron en la ocupación del centro de la ciudad y el Puerto por fuerzas de Caballería de la Guardia Civil junto a los infantes habituales, mientras que miembros de la Brigada Social acompañarán a los huelguistas que recorran la ciudad informando sobre el conflicto planteado.
La huelga comenzará oficialmente el día 24 a las 12 de la mañana, realmente hacía dos días que no se trabajaba, abandonando el trabajo y el Puerto unos 2.000[5] obreros que no pretender reanudar sus actividades en tanto no se acepten sus reivindicaciones. A los trabajadores del Puerto se les une rápidamente la generalidad del Sindicato de Transportes al cual pertenecen sus sociedades obreras. También comienzan a producirse reuniones del resto de los Sindicatos que en general ofrecen su solidaridad, como el de la Construcción o el Metalúrgico que además aprovecha para discutir problemas específicos de su sector, como el de los destajos[6].
Los patronos, que acuerdan mantener su actitud[7], han comenzado a contratar trabajadores libres que con protección policial realizan las labores de estiba o desestiba de algún buque, pero son pocos y además carecen de la experiencia necesaria para llevar a buen término el trabajo, por lo que la mercancía, principalmente frutas perecederas, se comienza a acumular en los muelles. Pese a todo comienzan los incidentes entre los huelguistas y los “esquiroles” por lo que el Gobernador Civil aumenta la presencia policial.
El día 26, tercero del conflicto, y a requerimientos del Gobernador Civil que, informado por el Comité Paritario de Transportes de la lejanía de un acuerdo, se muestra dispuesto a mediar en el conflicto[8], tanto los obreros como los patronos ratifican sus posiciones iniciales. Los incidentes que tenían lugar a diario motivan las primeras detenciones que a su vez aceleran el proceso de solidaridad de los demás gremios. Efectivamente, los ferroviarios y metalúrgicos incrementan su apoyo hasta ahora moral, elevándolo a material, y se recibe el del Sindicato de la Piel con presencia orgánica comunista.
Al día siguiente el conflicto continuará sin cambios, produciéndose una reunión de Consignatarios de Buques en la que, ante la falta de acuerdo, unos opinan que debe contratarse directamente y otros piensan que es competencia de los patronos, deciden volver a reunirse[9]. En cuanto a la actitud de la prensa malagueña, se observan posturas distintas, El Cronista, destaca : “...la sensatez de los huelguistas”[10], mientras que La Unión Mercantil afirma: “Hoy con harto sentimiento hemos de reconocer que es muy difícil que se restablezcan estas corrientes de armonía: se han extremado tanto las violencias que si no busca una pronta solución al conflicto, éste va a tomar caracteres verdaderamente peligrosos...”.
El Gobernador que sigue manteniendo su papel de mediador propone una entrevista conjunta de obreros y patronos que éstos no aceptan, pero que sirve para comprobar que se ha iniciado una cierta modificación en la postura de los patronos. Mientras, los Consignatarios de Buques adoptan el difícil acuerdo de notificar a los buques que se encuentran en ruta la imposibilidad de cargar y descargar en el puerto de Málaga, por lo que deben continuar su ruta sin intentar detenerse en él. Al mismo tiempo el Gobernador Civil, recibe la visita de las diferentes sociedades obreras de la ciudad que le informan de su disposición a la huelga general en caso de no hallarse una solución satisfactoria al problema de los obreros del Puerto.
El mes de octubre se inicia con similares características a las de días pasados, pero a medida que transcurren los días y se hace más patente el grave perjuicio provocado a los intereses exportadores de la provincia, se va endureciendo la postura del Gobernador, espoleado en cierta medida por las editoriales de la Unión Mercantil: “No es posible continuar convertido en mero espectador ni que continúe pasando en la indiferencia tan perjudicial y lamentable situación. Se impone que las entidades representativas de las clases mercantiles e industriales se acuerden de las funciones que les impone su cometido, y se requiera la enérgica intervención de las autoridades, para que el conflicto tenga inmediato término, como mejor proceda, pero rápidamente”. Así pues, se prohibe el acceso de los huelguistas al puerto, día 2; se ordena la detención de quien agreda verbalmente a los trabajadores que han venido de fuera, suspensión de mítines[11], etc. Pero, en la misma medida, el Sindicato de Transportes ha intensificado sus acciones, paralizando el transporte público (excepto los tranvías) y el de alquiler y ha comenzado a exigir la solidaridad del resto de los trabajadores.
Las reuniones del Gobernador con las partes implicadas en el conflicto se siguen manteniendo a diario, incluso de forma conjunta, como la celebrada con los patronos, el Comité de huelga y el Jefe de Vigilancia, pero sin alcanzar ningún principio de acuerdo, estableciéndose la diferencia fundamental en la sindicación o no de los trabajadores. La representación de la Asociación de patronos visitó a los medios de comunicación locales exponiendo las diferencias entre los que denominan “su buena voluntad” y “la intransigencia” de los trabajadores y como muestra de ello están dispuestos a aceptar que sólo sean contratados “todos aquellos que dispongan del oportuno carnet del Comité Paritario”, circunstancia que se discutió en la reunión celebrada en el Gobierno Civil y que no fue aceptada por el Comité de Huelga que incluso rechaza al Comité Paritario. A partir de ese momento, y ante el aumento de la tensión por la incorporación de otros sectores al paro[12], se suceden las mediaciones en el conflicto, desde la del Sr. Briales Franquelo, Alcalde de la ciudad, hasta la de la Cámara de Comercio. La fórmula presentada por el Sr. Briales constaba de dos puntos:
1. Que los patronos contratarían al personal según sus necesidades.
2. Que este personal podía tener una proporción de dos sindicados por cada tres sin sindicar.
Esta formula será presentada a los trabajadores del Puerto y del Sindicato de Transportes el domingo día 5, en asamblea celebrada en los locales de Calle Esquilache, siendo rechazada con considerable tumulto, decidiendo que la única solución factible pasaba por la aceptación del Sindicato Unico del Ramo de Transportes.
Ante este giro de los acontecimientos el Gobernador Civil Sr. Queipo de Llano, tras ser informado por el Comité de huelga, hace pública una nota de prensa en la que endurece considerablemente el lenguaje y que dice así:
“El sábado conferenció el Gobernador con la Comisión de huelga de los obreros del Muelle para conocer su actitud y manifestarles el deseo de la Cámara de Comercio de que intervenga en el asunto un funcionario especializado del Ministerio de Trabajo.
Contestaron los obreros que estaban animados de los mejores propósitos de cordura y concordia y que no creían necesaria la intervención de ninguna otra persona convencidos de que nadie conseguiría de ellos lo que consiguiera el Sr. Gobernador.
Estas manifestaciones fueron agradecidas por la primera autoridad pero a pesar de ellas propuso la intervención del digno Alcalde de Málaga, Sr. Briales Franquelo que lo hizo en la reunión celebrada la misma noche en el Gobierno Civil y en que la Comisión de huelga aceptó unánimemente la fórmula de establecer las paradas y sacar de ellas dos obreros asociados por cada tres libres. En la asamblea de ayer domingo se rechazó por segunda vez esta fórmula aceptada por la Comisión.
Esta informalidad y la fundada sospecha de que este movimiento tiene carácter no sólo y exclusivamente obrerista me obliga a adoptar desde hoy enérgicas medidas que garanticen con la mayor resolución la libertad de trabajo y castiguen con el mayor rigor a quienes falten a la ley”[13].
Según informaron al Gobernador Civil, el Sindicato Unico del Ramo de la Construcción, el de la Madera y le de Metalúrgicos han convocado la huelga, concentrándose grupos de obreros en el centro de la ciudad que son inmediatamente disueltos por las fuerzas policiales. La reunión del Sindicato Metalúrgico ha terminado con incidentes pues la policía ha intentando detener a la Directiva basándose en la ilegalidad de la declaración de huelga, y por un descuido de un agente se ha disparado un arma, produciéndose un considerable tumulto por el pánico.
El Gobernador siendo consecuente con la nota hecha pública intensificó la presión sobre las organizaciones sindicales clausurando los centros obreros adheridos a la C.N.T con la excusa del tumulto de C/Esquilache e igualmente ordenó la detención de cuantos elementos significados tuviesen relación con la situación del conflicto. Sin embargo, y con el objeto de impedir que los sindicatos federados en la U.G.T. se incorporen al paro, se permiten las reuniones así como la de los sindicados en los FF.AA.
El conflicto se agrava en la mañana siguiente, se difunden pasquines llamando a la huelga general revolucionaria y, por otra parte, el Gobernador Civil imparte la orden de detnción de un Comité de Huelga del Sindicato de Transportes que ha presentado su dimisión, disponiendo además que se hagan listas de los obreros destacados de cada gremio para facilitar su vigilancia y proceder a su detención en el caso de que se comprobase su actividad agitadora. Los incidentes se generalizan por toda la ciudad con situaciones de gran tensión, como la producida en la puerta de los Ferrocarriles Andaluces, entre los obreros de talleres y depósitos que van a incorporarse a su trabajo y trabajadores en huelga que les conminan a abandonarlo produciéndose una reyerta. Al acudir la Guardia Civil es recibida a pedradas lo que provoca una reacción excesiva ya que proceden a disparar sus armas reglamentarias para disolver el tumulto. Esta actuación impulsó a los obreros ferroviarios a no entrar en talleres incrementando el números de huelguistas y motivó un escrito de protesta al Gobernador Civil[14] por la desproporción de los medios empleados. Ese mediodía se produciría un muerto entre los trabajadores de la Compañía de Locomoción que seguía desarrollando su actividad, sin que pudiera detener o identificar al responsable de lo sucedido.
Se han incorporado a la huelga los trabajadores de Artes Gráficas y los camareros, además las faeneras[15] de envasado de fruta para la exportación han sido despedidas, por lo que se incorporan a los grupos de huelguistas que recorren los centros de trabajo solicitando el cierre y la incorporación de los trabajadores a la huelga.
En la sede del Gobierno Civil, el edificio de la Aduana, se ha instalado una estación telegráfica[16] para mejorar las comunicaciones con el Gobierno y desde Madrid, el General Mola ha cursado una carta[17] conminando a la detención de todos los individuos afectos a la C.N.T. que lleguen a Málaga desde otras provincias. Como vemos, el criterio de Mola respecto a la dirección y coordinación de la huelga sigue apuntando a la responsabilidad de los anarcosindicalistas, pero al mismo tiempo el envío a la ciudad del Comisario Martín Banegas, experto, o más bien, “impuesto” en comunistas, como afirma el General Mola en sus Memorias, nos permite ver que el Partido Comunista de Málaga ha escalado puestos en los motivos de preocupación del Director General de Seguridad del Gobierno.
El Comité Paritario que ha seguido reuniéndose elabora una propuesta de resolución que permita salir del conflicto:
“El Comité de Transportes Marítimos de Málaga en sesión celebrada el día de hoy a las seis de la tarde acordó por unanimidad establecer la parada a los obreros que trabajan en el Muelle en la siguiente forma:
Primero. Se establece la parada de estiba y desestiba a los obreros en la estatua de Benítez.
Segundo. Se establece la parada de cargadores, descargadores y barqueros a los obreros afiliados a este Comité en la entrada del Paseo de Bergamín.
Tercero. Se establece la parada de arrumbadores a los obreros afiliados a este Comité en el lado derecho de la entrada principal del puerto.
Cuarto. El nombramiento del personal se hará en las paradas media hora antes de empezar los trabajos.
Quinto. La Cía. De Locomoción general seguirá nombrando personal en la forma de costumbre.
El presente acuerdo estará en vigor hasta el 31 de diciembre de 1931, comprometiéndose los representantes que integran este Comité a estudiar la reglamentación del trabajo en el más breve plazo posible. Málaga a 8 de octubre de 1930”[18].
Desde el día siguiente, nueve, podemos considerar que la ciudad está en huelga general, se incrementan las detenciones, incluso las de cinco personas procedentes de Sevilla y Jerez, que la prensa identifica con “comunistas[19]” y a los que el profesor Nadal identifica como confederales, junto a uno de los choferes que los han transportado y al ferroviario Ramón López Domínguez, del que se afirma que se encontraba junto a los anteriores recibiendo instrucciones. Resulta igualmente detenido “un peligroso anarquista procedente de Barcelona” Casiano Selva Soler. Por la tarde la presión del Gobierno Civil se traslada hacia el P.C.E., procediendo a la detención de Cayetano Bolívar Escribano[20] y José Luis González, ambos destacados militantes del partido, aunque no son los primeros pues ya había sido detenido con anterioridad José Rivera Hurtado y posteriormente lo sería Romero Blanco.
El Comisario de Vigilancia, Sr. Roldán, enviado por la Dirección General de Seguridad por su profundo conocimiento de las huelgas y su entorno, convocó a reunión a los obreros huelguistas en la mañana del día 11, alcanzando un acuerdo satisfactorio que no obstante el Gobernador Civil desautorizó, ordenado la detención de tres de los representantes obreros que acudieron esa tarde a ratificar el acuerdo alcanzado. El Comisario es destituido y vuelve a Madrid, siendo sustituido por el ya mencionado Martín Banegas.
Pero la huelga parece haber entrado en su línea final y si el domingo transcurre con tranquilidad, el lunes se retomaba el trabajo en el Muelle y se comenzaban a normalizar las labores en los demás sectores de la producción. Al final, se decide aceptar la fórmula propuesta por el Comité Paritario, renunciando al reconocimiento del Sindicato Unico, que en la Asamblea del día 5 se había considerado prioritario. El día 15 los obreros acuden a las paradas, pero se encuentran con que sólo 2 de los 20 capataces acuden a las mismas. Los obreros ante esta circunstancia deciden continuar la huelga, pero la intervención ante los patronos del Gobernador Civil, hace que éstos garanticen su presencia en las paradas el día siguiente, 16 de octubre, afirmando su desconocimiento de que ese día hubieran acudido los obreros. El día 16 puede darse por concluido el conflicto reincorporándose todos los trabajadores a sus puestos.
El conflicto cumple en sus esquemas de convocatoria y desarrollo con la actitud generalizada que la C.N.T. desarrolló en el año 1930. Recordemos que pese a su legalización, ha declarado la hostilidad a la monarquía y actúa de forma revolucionaría realizando acciones alejadas generalmente de la actitud reivindicativa salarial. Podemos observar una estructura del conflicto similar a la de la huelga general solidaria de junio, dominada por Sindicatos adheridos a la Confederación, pero con una mayor actividad y presencia de los comunistas, que utilizan sus sociedades obreras en apoyo de la huelga con la celeridad que permiten las circunstancias. No hay que olvidar que las declaraciones de huelga de la mayoría de los gremios se producen de forma ilegal lo que conducía a la detención de las Directivas. Mientras la actitud del Partido Socialista Obrero Español y la Unión General de Trabajadores, no difiere de la de junio, la labor de infiltración en todos los ámbitos obreros que lleva a cabo el P.C.E. genera en muchas ocasiones conflictos entre las bases y los dirigentes, el apoyo de la Federación de Artes Gráficas o de los FF.AA, son ejemplos de participación de sociedades obreras del entorno de la Unión, en la Huelga General. En el caso de los FF.AA., el Comité ejecutivo de la Subsección de Málaga tendrá ya en 1931 mayoría comunista[21].
[1] Rebelión 18 de octubre de 1930
[3] El Cronista. Día 23 de septiembre de 1930. Pág. 2
[4] El Cronista. Día 25 de septiembre de 1930. Pág. 12
El Sr. Massa, Gobernador Civil interino eleva sin embargo el número de huelguistas a 3.000, cifra que según el profesor Nadal no se alcanzaría hasta el día 29.
[6] Ibídem Jueves día 25 de septiembre de 1930. Pág. 2
[7] Ibídem. Contraportada
[8] Nadal, Antonio “Andalucía ante el advenimiento de la República. Coyuntura Política y movimientos huelguísticos en la Málaga de 1930” Pág. 115.
García Sánchez, Antonio “La Segunda República en Málaga: La Cuestión Religiosa 1931-1933”. Pág. 142.
“El Gobernador estaba dispuesto a gestionar con los patronos la aprobación de una fórmula si antes era aceptada por los huelguistas. En ella se restablecían las paradas, pero a condición de que pudieran concurrir a ellas igual los obreros asociados que sin asociar, pudiendo escoger los patronos a los que considerasen más capacitados”
[9] El Cronista. Domingo día 28.Pág. 2
[11] Ibídem, 3 de octubre de 1930
[12] El día 4 se declara la huelga en la Sociedad de Casas Baratas de Ciudad Jardín
[13] El Cronista, martes 7 de octubre.
[14] El Cronista. 9 de octubre.
[15] Nadal, Antonio “Andalucía ante el advenimiento de la República. Coyuntura Política y movimientos huelguísticos en la Málaga de 1930” Pág.128.
[16] Ibídem Pág. 127.
[17] Junto a las instrucciones citadas El General Mola remite una carta a todas las Provincias:
“La España Política del siglo XX”, Mola, Emilio, Carta a los Gobernadores Civiles 3 de Octubre de 1930.
“La masa obrera, y en particular las organizaciones integradas por anarquistas, anarcosindicalistas y comunistas, son materia propicia a la revuelta y la acción, no porque les interese un cambio de régimen “monárquico-burgués” por otro “republicano-burgués”, sino porque, rotos los diques que mantienen el estado social actual y sumida la nación en el caos de la revolución, saben perfectamente los difícil que sería volver las masas a la disciplina, y como, por otra parte, a través de la crisis, sólo las organizaciones obreras habrían ganado en fuerza y prestigio, el momento sería llegado de instaurar un régimen proletario....”
[18] El Cronista 9 de octubre de 1930. Pág. 6
[19] Ibídem. 10 de octubre
Relación de detenidos: Juan Manuel Cordero Valencia; Juan Casares Olózano; Federico Gonzales Villalobos Figuereiro; procedentes de Sevilla. Carlos Giberman Ruiz y Ramón Muñoz García procedentes de Jerez junto al Chofer Francisco Crespo Contreras.
[20] El Propio Cayetano Bolívar relata su versión sobre la detención en carta dirigida a Rebelión, 1 de noviembre de 1930.
“ Creemos vale la pena se sepa cómo y por qué se detiene y encarcela en estos tiempos de restablecimiento de la legalidad, y aunque podríamos hablar de las noventa y tantas detenciones practicadas, sin ton ni son, durante la huelga pasada ( en que han entrado “directivos” de Sindicatos que son sólo “vocales”, niños de quince y dieciséis años y hasta un torero), bastará con que nos refiramos concretamente a nuestro caso.
A media tarde del día 10, fuimos interrumpidos, en pleno trabajo de clínica y despacho, respectivamente, por varios policías, que nos invitaron a ir a la Comisaría “para una pregunta”. A la observación de estar haciendo trabajo inaplazable, se nos dio la seguridad de que se trataba de una diligencia momentánea. Ya en la Comisaría hubimos de “esperar al Comisario”, en una habitación con guardia a la puerta, y permanecimos en ella diez horas. Se nos dijo que estábamos detenidos por orden y a disposición de la Dirección General de Seguridad, “no se sabía por qué”. A altas horas de la madrugada, en medio del silencio de una población tomada por la Guardia Civil, esposados, tras una cuerda de otros quince detenidos, igualmente esposados, y con escolta de varias parejas de Seguridad, con carabina, se nos condujo a la cárcel, donde hemos permanecido nueve días.
La Prensa local publicó nuestra detención con la declaración del Gobernador de que habíamos protestado uno ante el Gobierno contra las detenciones arbitrarias y el otro ante él contra la suspensión de una sesión del Sindicato de Profesiones Liberales en que se leían: “documentos subversivos” (el telegrama no fue al Gobierno sino a la prensa de Madrid, ni fue personal, sino de la Directiva del Sindicato, y por su acuerdo. La otra protesta ante el Gobernador no fue tampoco personal, sino de una Comisión, ni la lectura suspendida fue de “documentos subversivos”, sino de artículos y periódicos, entre ellos “Nosotros” y “La Libertad”, según consta en el oficio de autorización de la sesión, que conservamos). Pero aún prescindiendo de estos detalles, resulta que se nos encarcelaba por un delito novísimo: el de “protesta”. Denunciar a la prensa detenciones injustificadas, y denunciarle al propio Gobernador la extralimitación de un delegado en una sesión de nuestro Sindicato, tales eran las causas de nuestro encarcelamiento.
La escueta explicación de lo ocurrido, bastará para que se aprecien los procedimientos a que hoy se recurre.
Pero la explicación es más grave: con las detenciones se pretendía presentar como política una huelga cuyas reivindicaciones el propio Gobernador reconoció desde el comienzo justas, y que sólo llegó a ser general ante el fracaso de veinte días de incomprensibles negociaciones. No se negaba a los huelguistas la razón, pero no se les daba satisfacción, ante una inquebrantable intransigencia patronal, y así se llegó a uno de los movimientos de solidaridad más extensos que ha habido en Málaga y más auténticamente espontáneo, de masas. En efecto, durante días y días, hasta la Huelga, en varios Sindicatos –construcción, madera, metalurgia- no hicieron otra cosa las Directivas que contener el impulso de las Asambleas a favor de la huelga de solidaridad, frenar el impulso de la masa, acusar ante ésta de “manejos comunistas” la tendencia a la huelga general, acusación en que han coincidido con el Gobernador.
[21] Velasco Gómez, José “Los ferroviarios andaluces en los primeros años de la II República (1931-32): entre la unidad, huelga general y la escisión” en “Isla de Arriarán” nº 7 de Mayo de 1996 Pág. 171-184
Publicado por Manuel Iriarte Moncayola en 8:37 a. m. No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
Málaga y las huelgas en 1930
Las huelgas de 1930. La Participación del P.C.E.
Durante el verano, las tensiones sociales que se han mantenido larvadas durante la dictadura, explotan con violencia, generalizándose la movilización de la clase obrera expresada a través de multitud de acciones reivindicativas, con especial incidencia en Barcelona, Bilbao, Sevilla y Málaga. Pero, esta movilización sólo cuenta con el apoyo de la C.N.T y el Partido Comunista que desarrollan la “oposición obrera”, consistente en una escalada de huelgas que la U.G.T[1]. no siempre sigue.
En Andalucía la movilización se inicia en Sevilla, con la huelga del puerto, a la que sigue la de los obreros del campo de Antequera[2]. Pero será la huelga que se decrete en Sevilla, entre los días 23 y 26 de junio, la que extenderá el conflicto a Málaga y Granada, siendo la primera Huelga General que se produce en el país tras la caída de la Dictadura.
La Huelga General de junio.
El conflicto sevillano se inicia coincidiendo con la clausura de la Exposición Iberoamericana, y es, en principio, un movimiento de tipo reivindicativo de los aceituneros. La detención de varias mujeres por la Guardia Civil originó el rumor de que una de ellas había muerto a consecuencia de malos tratos. Los “sindicatos rojos” sevillanos llamaron a la huelga general, ya con un carácter plenamente político[3], que se desarrolló entre los días 23 y 26 de junio, generalizándose un clima de enfrentamientos que produjo varios heridos de bala y un muerto[4], junto a centenares de detenidos[5].
Que la dirección del conflicto está en manos de los comunistas como afirma Tuñón de Lara, parece claro, e incluso lo afirma el concejal del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla por el P.S.O.E., Sr. Casas, que tras ser detenido afirma con rotundidad[6]: “Ninguno de los elementos socialistas de Sevilla ha tenido la menor intervención en esta huelga. El Comité del Partido socialista Obrero Español nada ha dispuesto y sus afiliados ni se han sumado al movimiento siquiera. Este tiene carácter comunista”.
Igualmente la prensa atribuye la responsabilidad de la dirección de la huelga sevillana a los comunistas, si bien es cierto que existe un alto grado de confusión en las noticias que aparecen en los periódicos, por cuanto normalmente todo se achaca a los comunistas llegando a afirmarse tal militancia de obreros anrcosindicalistas. Pero no parece probable un error parecido en un miembro del Partido Socialista.
No obstante, tanto el General Berenguer como Mola, afirman que la organización de la misma corresponde a la C.N.T., que busca superar a la U.G.T. en su afiliación en Andalucía mediante la proliferación de conflictos que generen el apoyo de los trabajadores y que la dialéctica revolucionaria de las bases supere a la de los cuadros de la Unión. Como vemos su táctica sindical no difiere en mucho de la de los comunistas, por lo que la “oposición Obrera” funcionó contando siempre con el apoyo de las dos organizaciones.
Terminado el conflicto en Sevilla, el mismo día 26, se declara en Málaga, y por solidaridad la huelga general. El profesor Antonio Nadal afirma que la huelga fue claramente dirigida por los confederales, pero contando con el decidido apoyo del Partido Comunista[7].
La prensa malagueña reaccionó con sorpresa[8] ante la huelga general declarada en Málaga, pese a que era evidente la efervescencia obrera y se tenían noticias de reuniones clandestinas[9] que se celebraban en el lugar conocido como “Los Almendrales”. El paro, propuesto por el Sindicato Unico de la construcción, se convocó únicamente para el día 26, pero se prolongó hasta el día 28 alcanzando un carácter multitudinario. Los trabajadores de la construcción junto a los de la metalurgia, se concentraron en el centro de la ciudad, repartiendo unas hojas clandestinas que explicaban los motivos de la huelga, invitando al mismo tiempo al cierre de los comercios y establecimientos bancarios y mercantiles. Poco después se sumaban a la huelga los trabajadores del puerto, donde sólo un buque de la naviera “Soto y Aznar” continua sus labores de estiba con protección policial[10]. Mientras se había mantenido una reunión de los ferroviarios que declaran su intención de no acudir a la huelga[11]. Un numeroso grupo de obreros intenta paralizar las actividades de la Compañía General de Locomoción, que no contaba con ningún obrero sindicado en su plantilla, originándose un serio enfrentamiento, durante el cual llegó a dispararse un arma.
El Gobernador Civil reaccionó sus pendiendo todas las reuniones obreras y ordenando la detención de numerosos dirigentes sindicales, al mismo tiempo que se produce la concentración de fuerzas de la Guardia Civil de Caballería en el cuartel de Segalerva.
La suspensión de las reuniones de obreros motiva la visita de una comisión de obreros, al Gobernador Civil, para pedirle que se permita a las directivas de las respectivas sociedades: “...reunirse en su domicilio para atender el desenvolvimiento administrativo e interior de todas ellas, aunque, por ahora, y dadas las circunstancias no se consientan las reuniones de gremios en general”[12], consiguiendo éstos su propósito. Pero además, se pretendía transmitir la visión negativa que desde la U.G.T. y el P.S.O.E. se tenía del conflicto[13].
Pero el conflicto, que únicamente debía durar un día, entra lógicamente en una dinámica de distensión, y tras la reunión clandestina organizada por el Sindicato de Metalúrgicos[14], celebrada en el Camino de Suárez, se acude a una entrevista con el Gobernador Civil que, a las siete de la tarde, traslada a la prensa la siguiente nota informativa[15]:
“ Habiéndose entrevistado el Gobernador Civil con las comisiones de obreros de distintos gremios, se ha autorizado la publicación, primeramente de una hoja que con el título “A los trabajadores” dice así: Habiéndose entrevistado con el señor Gobernador una comisión de trabajadores para recabar la libertad de los compañeros presos, hemos podido constatar la buena intención que le anima para atendernos, por lo cual, y una vez desaparecida la causa que la motivaba, rogamos a los trabajadores depongan su actitud y vuelvan al trabajo mañana sábado 28.-La Comisión”.
Así pues, con el conflicto terminado, el mismo día 28 se libera a varios presos[16], aunque a ritmo más lento del que los sindicalistas esperaban, normalizándose la ciudad con la misma rapidez con la que quedó paralizada.
Resulta evidente que el conflicto se organiza y dirige por la C.N.T.; pues tanto el Sindicato Unico de la Construcción, que convoca la huelga, como el Sindicato de Metalúrgicos, están dirigidos por destacados militantes de la C.N.T., que son inmediatamente detenidos por orden del Gobernador Civil.
a Miguel Ortíz Acevedo: Dirigente del Sindicato Unico del ramo de la Construcción. Militante de la C.N.T. y posteriormente del F.A.I.
a Bernardo López Artea: Militante de la C.N.T. Sindicalista Vicepresidente del Sindicato Metalúrgico.
a José Alcaide Verteder: Militante de la C.N.T. Miembro del Sindicato Unico del ramo de la Construcción.
a Pablo García Gallardo: Militante de la C.N.T. Miembro del Sindicato Unico de la Construcción.
a Francisco Lago Montoro: Militante de la C.N.T. Miembro del Sindicato Unico de la Construcción.
a Rafael Parrado León: Militante de la C.N.T. Miembro del Sindicato Unico de la Construcción.
a Modesto Domínguez Cantón: Militante de la C.N.T. Miembro del Sindicato Unico de la Construcción.
a Esteban Alcántara Rosas: Panadero
a José Molea Benítez: Militante de la C.N.T. ebanista.
a Emilio Segura Nieto: Ebanista
a Francisco Retamero Román: Militante de la C.N.T. carrero.
a José Jiménez Durán: Chofer
Pero junto a estas detenciones es significativa la de José Muñoz García, también albañil y con militancia en el Partido Comunista de España, que posteriormente será responsable del Radio 1[17] de la capital, lo que supone el apoyo comunista a la dirección de la huelga por la C.N.T y es acorde con la actitud de ambas organizaciones obreras en los conflictos del verano de 1930.
En julio se desarrollan los conflictos de la Cía. de Ferrocarriles y de la industria pesquera de la Corbera. El primero se desactiva por la actitud del Comité del Sindicato de Andaluces y Sur de España, que decide dejar en suspenso el paro general atendiendo a las promesas hechas por el Ministro de Fomento, pese a que la declaración de huelga había obtenido una mayoría aplastante de votos[18]. La subsección de Málaga, que contrariamente a la generalidad del Sindicato si había comenzado a ser infiltrada por elementos anarquistas y comunistas exige “....la inmediata reunión de un Congreso extraordinario que proceda a la elección de otro Comité Ejecutivo”[19]. En cuanto al segundo se desarrolla en los límites de la propia empresa sin extenderse al resto de los sectores.
[1] Termes, Josep y Alquézar Ramón: “ 2 –1909-1931” en Tuñón de Lara “Historia del Socialismo Español” Pág. 23-26
En el XII Congreso del P.S.O.E. y el XVI de la Unión, celebrados en el año 1928, se observan diferencias entre las distintas tendencias, más en aspectos políticos que sobre conductas sindicales. La tendencia mayoritaria en ambos Congresos se muestra partidaria de la continuidad en las Instituciones de la Dictadura y en contra de apoyar el movimiento republicano.
Esta tendencia encabezada por Julián Besteiro y Andrés Saborit, cuenta igualmente con el apoyo de Largo Caballero. No obstante, a lo largo de 1929 y 1930 se cambia el equilibrio de las fuerzas, alcanzando mayor preponderancia la tendencia que impulsa un acuerdo con los republicanos.
En abril de 1930, Largo Caballero, Secretario de la U.G.T y vicepresidente del Partido, se muestra a favor de la República, lo que mantiene limitada la actuación movilizadora de la Unión por su compromiso de declarar una huelga general que acompañaría la rebelión militar prevista a fin de año.
Así pues, el retraimiento de la tendencia de Besteiro, junto a la voluntaria limitación de Largo Caballero, dejará el campo libre a la actividad de una regenerada C.N.T. y del Partido Comunista.
[2] El Cronista miércoles 25 de junio de 1930. Pág. 3
[3] El Cronista miércoles 25 de junio de 1930
El Gobernador Civil de Sevilla, manteniendo el criterio del Gobierno Berenguer que afirma el carácter sedicioso y revolucionario de las huelgas que no persiguen finalidad económica, afirma: “La huelga es de caracteres sediciosos y de marcado carácter político, puesto que no existen en estos momentos reivindicaciones obreras ..........., es política y revolucionaria....”
Según la misma autoridad el motivo fundamental es el infundio de la obrera muerta y el ataque injustificado a las autoridades. Por tal motivo se dará una amplia difusión a la versión que aclara la muerte en el hospital de la obrera aceitunera y a la detención de Manuel Lieja, promotor, según el Gobernador sevillano del infundio.
[4] La unión Mercantil, miércoles 25 de junio de 1930 pág. 5 y 6.
Heridos de bala : Manuel Soto, Concepción Palma y José Cabello
Muerto el niño de 8 años: José Arévalo
[5] El Cronista. Jueves día 26 Pág. 6
[6] Ibídem. Jueves día 26 Pág. 7
[7] Nadal, Antonio “Andalucía ante el advenimiento de la República. Coyuntura Política y movimientos huelguísticos en la Málaga de 1930”. Pág. 170.
[8] El Cronista nº 977º, viernes 27 de junio de 1930. Pág. 3
“El conflicto obrero que ayer, inopinadamente se planteó en nuestra capital...”
[9] Las reuniones de sindicatos y asociaciones contaban con la presencia de un funcionario que emitía informe sobre el contenido y el desarrollo de la misma al Gobernador Civil. El mismo día 25 se celebró la reunión del Sindicato Unico de la Construcción, dirigido por Miguel Ortíz Acevedo sin que nada permitiera anticipar el conflicto
[10] El Cronista. Viernes 27 de junio de 1930
[11] Ibídem, Viernes 27 de junio de 1930.
Los ferroviarios no se incorporan al movimiento huelguístico. Pero esta actitud va cambiar y será tras la huelga económica que ellos mantienen a lo largo del verano de ese mismo año cuando el Sindicato de un giro a su política sindical y a su estrategia ideológica, con el objeto de incorporarse a los movimientos obreros más avanzados.
En 1931 y 1932 la subsección de Málaga del sindicato ferroviario “Sindicato de Andaluces y sur de España” está totalmente controlada por grupos afines al P.C.E.
[12]Ibídem, sábado 28 de junio de 1930. Pág. 2
[13] Ibídem, sábado 28 de junio de 1930. Pág. 2
“....ellos eran obreros socialistas y no veían con simpatía este movimiento, siendo por completo opuestos al mismo...”
[14] Nadal, Antonio “Andalucía ante el advenimiento de la República. Coyuntura Política y movimientos huelguísticos en la Málaga de 1930” Pág. 94.
“Los sindicatos participantes, metalúrgicos y otros, burlando estas circunstancias se reunieron a una de la madrugada en el Camino de Suárez”
[15] Ibídem, sábado 28 de junio de 1930.
También se publica una nota del sindicato de transportes que dice: “ Compañeros Salud: Habiéndose cumplido el plazo de la huelga, que moral hemos sostenido por los compañeros de Sevilla, y en espera de que el domingo en la reunión que celebremos en la C/Esquilache Nº 10 y a las 10 de la mañana para nombrar una Comisión que se entrevistará con el Gobernador Civil, y rogarle que todos los individuos que no hayan coaccionado sean puestos en libertad y a ustedes que mañana día 28, vuelvan al trabajo para bien de nuestra organización.- El Comité”
[16] La Unión Mercantil. Domingo 29 de junio .Pág. 3
Entre los liberados se encuentra Esteban Alcántara Rosa, Pedro Cruzado Bustos y José Molea Benítez.
A este respecto se publica en el mismo periódico una nota oficial del Gobernador que dice: “En las conferencias celebradas la tarde del viernes en el Gobierno Civil ofrecieron los obreros huelguistas volver todos al trabajo, y el Gobernador, la posible benevolencia con los que no hubieran cometido delito grave.
Los obreros reanudaron hoy sus labores con satisfacción del vecindario, de las autoridades y de la mayoría de los obreros y de sus familiares, y el Gobernador puso en libertad a los detenidos por causas leves, disponiéndose a ampliar su benevolencia a otros.
En este estado las cosas, el Gobernador fue visitado ayer por una comisión de obreros, tomando la palabra uno de ellos para pedir la libertad de los compañeros, pero haciéndolo de forma tan irrespetuosa y altanera, que ninguna autoridad puede tolerar, por cuyo motivo se dio por terminada la inferencia, siendo detenido el exaltado joven y puesto como sus compañeros detenidos en la cárcel, a disposición de los tribunales de justicia.
Los obreros del ramo de transportes, que ofrecieron pedir hoy autorización para celebrar una reunión pidiendo que se pusieran en libertad los detenidos no lo han hecho”
[17] Archivo del Gobierno Civil de Málaga. Carpeta de grupos Políticos. 1936
[18] El Cronista. 19 de julio de 1930
Publicado por Manuel Iriarte Moncayola en 12:05 p. m. No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
1930 Los sucesos de diciembre. Fracaso de la insur...
De la Dictadura a la República. La caída de la Mon...

References: artículo 29
 artículo 29
 artículo 29
 Real Decreto 
 resolución 
 resolución