Source: http://grupopasteur-periodismo19.blogspot.com.ar/2010/
Timestamp: 2017-07-27 22:40:18+00:00

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ECOS DEL GRUPO PASTEUR: 2010
El Taller de Periodismo del Colegio 19 presenta un nuevo proyecto escolar con el objetivo de aportar a la construcción de la memoria y la identidad del viejo Nacional 19, que cumpliera 37 años el pasado 28 de Septiembre. El novedoso emprendimiento que lleva adelante el colectivo estudiantil de periodismo, se lanzó en el transcurso del ciclo lectivo 2009 para registrar las impresiones, recuerdos y anécdotas escolares de ex alumnas y alumnos del Colegio. Una primera parte de la labor educativa incluyó la realización de entrevistas y reuniones con viejos estudiantes del secundario de Villa Devoto, muchos de ellos ex alumnos del taller de medios colegial.Participaron de las primeras conversaciones radiofónicas, que se profundizarán durante el 2010 -Año del Bicentenario-, los siguientes ex alumnos: Nicolás Di Marco, Ignacio Cerri, Matías Mirabelli, Rodrigo García, Pablo Lavandeira, Alejandro Do Carmo, Fernando Lagares, Julián Villani, Ezequiel Chamorro, Emiliano Carbonell, Sergio Fernández, Diego Sívori, Micaela Del Gaudio, Joaquín Túñez, Vanesa Ocampo, Gustavo Quezada, Marina Bonomo, Leonel Klotz, Mariana Leibinstein, Germán Mora, Germán Moutous, Lara Fachino, Rodolfo Prato, Natalia Alvarenga, Nadia Boscaro, Alfredo Ponce, Germán Jorge, Matías Nayar, Maximiliano Raffaele, Lucas Perelman, Emiliano Grosso, Sebastián Sinópoli y Oscar Villate.En 2010, desde el Taller se promoverá la concreción de un mayor número de producciones periodísticas registradas en formato audiovisual, con la intención de seguir trabajando en la construcción de la memoria colegial, con las entrevistas, con fotografías y videos de todas las épocas. Una apuesta por la identidad del Nacho. Conocer el pasado para entender el presente y así diseñar el futuro.Claudio Morales, coordinador del Taller de Periodismo.
El Grupo Pasteur y el Taller de Periodismo compartieron una Mesa de Difusión en el Acto de Colación de Grado 2009
El Grupo Pasteur y el Taller de Periodismo del Colegio 19 "Luis Pasteur" armaron una Mesa de Difusión de sus actividades en el Salón de Actos del Colegio Misericordia, de Villa Devoto, donde se llevó a cabo el Acto de Colación de Grado de la Promoción 2009 del viejo Nacional 19. Además, el Taller realizó una cobertura especial del evento académico con una producción en fotografía y video. El equipo estuvo integrado por Bruno Cóppola; Nicolás Soifer; Sebastián Pereira; Mariano Pérez; Luciana Franchina; Noelia Vigliarolo; Irina Churruarín; Olena Tkachenko; Cristian Ferrari y los ex alumnos del taller en el Grupo Pasteur (Micaela Del Gaudio y Joaquín Túñez). 14 de Diciembre de 2009.
El Congreso debate la nueva ley de medios audiovisuales y se apresta a la aprobación del proyecto (2009)
UN ANIVERSARIO QUE PASARÁ A LA HISTORIA La presidenta Cristina Fernández convocó al debate de la sociedad con la presentación ante el Congreso del proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, el 27 de agosto último en que se celebró el día de la Radio. Por la cadena nacional de radio y TV se expuso la iniciativa oficial, que mereció numerosas correcciones y agregados desde los foros de debate, y el aporte de varios bloques legislativos. La norma reemplaza a la actual legislación impuesta en los tiempos de la dictadura militar. La criticada ley, la 22.285, está a un paso de ser historia. La real democratización del espectro radioeléctrico nacional y un cambio sustantivo en la actual concentración en la propiedad de medios está en el centro de la discusión. La postura de los multimedia y de sectores de la oposición que rechazan cualquier debate bajo falaces argumentos. Por Claudio Morales*
Un nuevo aniversario de la radiodifusión argentina encuentra a la radio del siglo veintiuno en una etapa de plena vigencia, tal como sucedió a lo largo de los ochenta años de la anterior centuria, siempre al compás de los sucesivos cambios tecnológicos que la obligaron a cambiar una y otra vez hasta llegar al fenómeno actual de la escucha desde la red Internet. La fecha del 27 de agosto de 2009 adquiere mayor dimensión con la presentación del proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en la Casa Rosada, por Cadena Nacional, por parte de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el titular del Comfer, Gabriel Mariotto. El Congreso Nacional se encuentra en pleno debate de un proyecto de ley que recibió un importante número de agregados y modificaciones en audiencias públicas, y de los bloques de la centroizquierda y otros actores partidarios que aportaron ideas y propuestas a la iniciativa del oficialismo. Constituye una verdadera deuda del sistema democrático actual tras 26 años de gobiernos constitucionales. Ninguno de los sucesivos proyectos presentados -casi 80- pudo ser debatido debido a las fuertes presiones de los grandes multimedios de la comunicación y sus socios de intereses representados en el ámbito legislativo. La actual legislación, la ley 22.285, fue sancionada durante la última dictadura militar. Los pioneros de la radio, el mundo del siglo XXI La radio argentina tiene una rica historia, impregnada por los vaivenes político-institucionales que la marcaron a fuego en cada uno de los interregnos democráticos y en los oscuros tiempos de dictaduras y de gobiernos cívico-militares, desde 1920 hasta el presente. Un 27 de agosto de ese año, el ruido y los sonidos espúreos del espectro radioeléctrico pasaron a la historia cuando jóvenes entusiastas -Luis F. Romero Carranza, César José Guerricó, Miguel Mujica y Enrique Susini- sacaron al aire del éter radial la primera experiencia de transmisión “broadcasting” del mundo desde el Teatro Coliseo, en la ciudad de Buenos Aires, con la difusión de la ópera Parsifal. Bajo las siglas LOR Radio Argentina, Enrique Susini abría la emisión con las siguientes palabras: “Señoras y señores: la Sociedad Radio Argentina les presenta hoy el festival sacro de Richard Wagner, Parsifal…”. La década de los años veinte significó el comienzo de un medio que revolucionó al mundo de la comunicación humana, que transformaría a la humanidad en las primeras décadas del siglo veinte. La radio se constituyó en un verdadero fenómeno masivo en la medida que los fabricantes de receptores pensaron nuevos modelos de equipamientos de radio que permitieran la escucha sin estar al lado de la radio a galena y de los “grandes radioreceptores de hogar”, junto a la proliferación de medios radiofónicos y a una sensible mejora de la calidad de sintonía de las estaciones de radio. Un medio siempre vigente, como en los días de la década de los años veinte. Con una popularidad tan en alza como en los dorados cincuenta de los radioteatros o en los explosivos setenta de un mundo que soñaba con ideales y utopías de un cambio solidario con una radiodifusión que exploraba el género del periodismo informativo desde la AM mientras corría con bravura la exótica FM. La radio entraba en los hogares con una presencia arrolladora de un medio que hacía punta frente a la TV y a la prensa escrita. Iniciado el tercer milenio, este medio de modulación sonora pudo reponerse ante el avasallante accionar de la TV abierta y de la televisión por cable. Ante el paradigma de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s) como pensamiento dominante en el planeta globalizado, la radio pudo sobrevivir al cambio adaptándose a los nuevos tiempos con la incorporación del satélite, la red Internet y la telefonía celular a la práctica periodística cotidiana. Pero, más allá de los cambios y de las novedades en el espacio radiofónico, entre los últimos años de los setenta y la perdida década de los ochenta para las naciones del Tercer Mundo, se dio en la Argentina y en todo el mundo una curiosa explosión de emisoras de radio en el éter de la FM -fundamentalmente-, y en menor medida en la onda media, ante la carencia de medios sonoros o ante la insatisfacción con los ya existentes. Según la denominación de “libres” o “clandestinas”, con la recuperación de la democracia en el país se dio un proceso de instalación en cada población la necesidad de poseer su propia voz local. Y a partir de ahí estas nuevas radios se enfrentaron a sanciones legales desde el Estado y a la presión del poderoso medio empresarial que salió a disputarle palmo a palmo un lugar en el dial. Los noventa mostraron a la radio en un soporte impensado como extraño, la difusión sonora desde las redes de computación. Extraño para muchos, exótico para otros. Absurdo para los más conservadores. Pero, lo cierto es que la radio aceptó el reto de la oleada informática para atraer nuevos oyentes a un medio que no rechazó el convite del tremendo impacto de la tecnología digital. En lugar de quedarse detenida en el tiempo y en el espacio, la radiodifusión sonora cambió sus propias reglas, las que se fueron diseñando a lo largo de una riquísima historia. De la escucha desde un receptor de radio a la captación de las ondas hertzianas a través de una computadora personal o desde una poderosa “notebook” (portátil). Inverosímil pero real. La radio afrontó el desafío y ganó un espacio impensado. Se acortaron las distancias en un proceso de comunicación que ni el mismísimo Marshall Mac Luhan lo hubiera soñado. Cuando escribió sus ideas relativas a la aldea global pocos creyeron en la expansión de este medio radial. La instalación de Internet en el complejo mundo de fin de milenio encontró a la radio posicionada para asumir el reto, cada vez que un cibernauta navegara por la red se podría escuchar una emisión de radio en vivo. ¿Quién se hubiera imaginado esto varios decenios atrás? Sencillamente se lo habría tildado de demente. Reacciones ante el proyecto de ley La iniciativa de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual presentada por la Presidenta generó expectativas en casi todos los sectores involucrados en el mundo de las comunicaciones. De carácter antimonopólico y de neto corte progresista, significa un profundo cambio en el mapa de medios de la Nación. El mundo académico, las ONG´s y entidades sociales sin fines de lucro, la industria cinematográfica y el quehacer cultural, sectores políticos y sindicales recibieron con agrado la presentación del texto jurídico. En contraposición, la totalidad de los multimedios privados de radio y televisión como desde el medio gráfico y sus periodistas reaccionaron negativamente. La crítica dura y descarnada al proyecto oficial de parte de reconocidos comunicadores de los grupos mediáticos, devenidos en portavoces de intereses económicos en nombre de la libertad de expresión, resulta todo un condimento a la falta de un debate profundo. Importantes sectores de la oposición, claramente enfrentados con el gobierno de Cristina Fernández hacen hincapié en una supuesta inconveniencia del momento elegido. Fueron los popes de la alianza opositora conformada por De Narváez, Macri y Solá, junto a la dirigencia de la UCR encabezada por el senador Gerardo Morales y a la líder de la ultra opositora Coalición Cívica, descalificaron el proyecto de ley sin ninguna piedad y sin ningún tipo de argumentos. La dirigencia política opositora cree que con la renovación parlamentaria del próximo 10 de diciembre, los números les serán más esquivos al oficialismo. En ese marco puede entenderse la reunión mantenida por el vicepresidente Julio Cobos en su oficina del Senado con las fuerzas opositoras, para el diseño de una estrategia obstaculizadora del debate parlamentario. Incluso, imaginan un escenario de futura revisión en caso de sancionarse la ley de medios. En tanto, sectores de la centroizquierda cerraron filas a favor de una norma legal que cambie la legislación de la dictadura, con planteos y observaciones, pero respetando el espíritu y el concepto de un cambio de paradigma en la radiodifusión. Unas pocas voces salieron a dar batalla, como el periodista Víctor Hugo Morales, “la ley es para evitar la concentración de medios, uno de mis problemas en Radio Continental (propiedad del español Grupo Prisa) es que todo mi discurso está en contra de los intereses de la radio. Ellos pierden como 10 radios”. Es el cierre de una etapa marcada por una peculiar forma de informar y de comunicar desde los medios a la sociedad, con una agenda de temas y contenidos diseñada por intereses económicos y políticos que se impusieron durante los gobiernos de la democracia. El proyecto en debate La iniciativa oficial define a la radiodifusión como un servicio de carácter esencial para el desarrollo social, cultural y educativo de la población, por el que se ejerce el derecho a la información”. Se reconoce que “toda persona tiene derecho a investigar, buscar, recibir y difundir informaciones, opiniones e ideas, sin censura previa, a través de la radio y la televisión, en el marco del respeto al Estado de derecho democrático y los derechos humanos”. En ese sentido, se contempla que la explotación de los servicios de comunicación audiovisual podrá ser efectuada por prestadores de gestión estatal, de gestión privada con fines de lucro y de gestión privada sin fines de lucro, los que deberán tener capacidad de operar y tener acceso equitativo a todas las plataformas de transmisión disponible. Así, con el ánimo de impedir la formación de monopolios y oligopolios, habrá límites a la concentración, fijados no sólo por cantidad de licencias sino también por tipo de medio. Un mismo licenciatario sólo podrá poseer 10 medios de servicios abiertos. En la actualidad, la ley permite que una misma persona sea titular de hasta 24 licencias de medios. El Grupo Clarín se constituyó en el mayor multimedios del país tras la modificación del artículo 45 de la actual ley 22.285, que impedía el acceso de los medios gráficos al campo de la radiodifusión. Así se le permitió legalizar su propiedad sobre Radio Mitre y Canal 13, obtuvo un impresionante número de frecuencias de radio y televisión en el interior del país, bandas de telefonía móvil y la casi absorción del mercado de la TV por cable con Multicanal, y la posterior fusión con Cablevisión, aprobada a fines de 2007 por el saliente presidente Néstor Kirchner pero denegada por la autoridad del Comfer hace unas semanas atrás. El grupo pudo constituirse en un gigante multimedia al amparo de la ley de la dictadura y la permisividad de las autoridades de la democracia. Por eso, la reacción del gigante de la comunicación privada nacional frente a la posibilidad de debate de un nuevo instrumento legal para los medios encendió la alerta del gigante y le apuntan con despiadada fiereza al Gobierno. Con tapas dedicadas casi enteramente a golpear sobre los flancos débiles del oficialismo, noticieros televisivos y radiales con un agresivo discurso nunca observado hasta el presente y saliendo al ruedo a una disputa encarnizada, dejando de lado las reglas más básicas del periodismo. Portadas negativas al estilo de “Presentan la ley para controlar a los medios”, mientras que la señal TN no deja de titular “Ley K de control de medios” en todos sus títulos de pantalla conocidos como zócalos. No hay medias tintas en los copetes de los periodistas del multimedia, las noticias se presentan editorializadas, opinadas sin ningún rubor. La sola crítica les genera como reacción “que quieren acallar a la persona independiente”. Resulta claro que el periodismo no es independiente ni objetivo. No puede serlo. Es subjetivo como todo en la vida. Miramos la realidad con determinada perspectiva de un lugar. Pero, las reglas, las normas de ética y la decencia imponen un límite, un respeto por el público de no tergiversar la realidad. El marco de la iniciativa El objetivo central es dar un nuevo marco legal a todos los servicios de comunicación audiovisual, con independencia del soporte técnico utilizado para su transmisión. Allí se busca la creación de nuevos medios, la descentralización y la desmonopolización de los ya existentes. Se garantiza como derecho humano universal el acceso a la información y la libertad de expresión. La redacción del proyecto se inspira en los 21 puntos de la denominada “Iniciativa Ciudadana por una Ley de Radiodifusión en Democracia”, surgida en 2004 y que reunió a una vasta legión de organizaciones de la sociedad civil, intelectuales del arte y la cultura junto a comunicadores, quienes se impusieron un amplio debate en el ámbito gubernamental, legislativo y universitario. En el texto se afirma que “la radiodifusión es una forma de ejercicio del derecho a la información y la cultura, y no un simple negocio comercial. A la hora de los cambios, el texto legal que se impulsa para borrar la confusa y paradigmática ley de la dictadura, contiene una serie de avances en materia de acceso a la propiedad de los medios. Permite que las universidades tengan emisoras sin restricciones ni obligaciones de constituirse en sociedades comerciales. Se abre el acceso a las entidades sin fines de lucro, como mutuales, sociedades de fomento, cooperativas y fundaciones, destinándose el 33 por ciento de las frecuencias previstas para cada localidad. Una de las críticas más escuchadas en los medios y en los sectores de la derecha política es el 33 por ciento reservado a los sectores de la sociedad civil, como ONG´s, universidades, iglesias, sindicatos, asociaciones educativas, pueblos originarios, grupos de capacidades diferentes, minorías sexuales, colectivos inmigrantes, etc. Diversidad cultural y pluralidad de voces, ejes del proyecto de ley tan cuestionado por la radical Silvana Giudici, quien en su proyecto de ley reservaba el 40 por ciento del espectro. Cambian los vientos políticos y lo escrito se borra con el codo. Nuevos actores en el campo audiovisual, una mayor competencia en el ámbito comercial de medios y baja en las tarifas del servicio de la TV por cable, son los cambios más visibles que el gran público de medios podrá observar con la nueva legislación. También, se promueve la definitiva regularización de los medios comunitarios. Y se garantiza que tanto las provincias, los municipios y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tengan asignadas frecuencias del espectro radioeléctrico. En materia de contenidos, la norma prevé la regulación desde el Estado como el fomento en materia de producción de contenidos educativos e infantiles, además de la figura del Consejo Asesor sobre Audiovisual e Infancia para garantizar el cumplimiento de los objetivos. Se estipula la protección del trabajo local y argentino mediante cuotas de pantalla de cine nacional, exigiéndose el 70 por ciento de producción nacional en las radios y el 60 por ciento en la televisión. Hay un capítulo destinado regular los derechos de exhibición del fútbol y de otros contenidos relevantes, que rápidamente mereció el cerrado rechazo de las autoridades de la AFA y del medio que posee los derechos exclusivos en el mercado local (Torneos y Competencias). Sin embargo, antes del comienzo del actual torneo de fútbol de Primera División, desde la AFA se anuló el contrato que lo ligaba con el Grupo Clarín y se negoció con el Estado para que la TV Pública (Canal 7) se hiciera cargo de la emisión del fútbol sin exclusiones de ningún tipo hasta tanto se convoque a una licitación de canales de la TV abierta. Lo que el proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual contempla en su articulado terminó por explotar ante la arrogancia de los dueños del negocio televisivo que no dudaron en apropiarse del fútbol, pasión de multitudes en la Argentina. Con el eslogan de “Fútbol para Todos”, no sólo se recuperó el fútbol en forma gratuita sino que numerosos profesionales del periodismo deportivo retornaron a la pantalla. A modo de síntesis “¿Por qué en 26 años esta ley no se pudo tratar?”, se preguntó en voz alta el actual interventor del COMFER (Comité Federal de Radiodifusión), Gabriel Mariotto. El funcionario señaló que el Estado debía garantizar la libertad de expresión sin cercenar las opiniones de nadie, aunque manifestó que bajo el principio de la libertad de expresión muchas veces se ampara el monopolio y la concentración mediática. “No es admisible que en honor a la libertad de información haya cadenas monopólicas que le quiten la voz al resto”. En los últimos 26 años de gobiernos democráticos nunca hubo un buen momento para el debate de una ley de medios que reemplazara a la autoritaria legislación sancionada en la oscura noche del “Proceso Militar”. Insistentemente, las cámaras privadas de radio y TV plantean la excusa ante la flaqueza de argumentan que sostengan semejante petición. Es la postura que vienen sosteniendo desde el mismo día de la recuperación democrática, el 10 de diciembre de 1983. Desde entonces, sabotearon una y otra vez en cada oportunidad que gobiernos y sectores de la oposición planteaban la necesidad de un instrumento legal no contaminado por el pasado dictatorial. La ley trata de constituirse en una solución que necesariamente tiene que ser abarcativa y contemplativa de experiencias y situaciones de cada región del país, un texto legal que se adecue a las exigencias de la Nación en general y de cada provincia en particular, tras el largo debate que se dio en el seno de la sociedad y de sus instituciones democráticas alejado de posiciones mezquinas que sólo pretenden favorecer a los intereses de los grandes multimedia. Una solución democrática y pluralista, que involucre a todo un país y su gente. El proyecto de ley ya es una realidad y es el tiempo de los diputados y senadores nacionales. Es la hora de una nueva norma en materia de medios para que todos los argentinos puedan hacer oír su voz, para que los que no tienen recursos también tengan derecho a hacerse oír y recibir toda la información. Claudio Morales* Publicado por
Punto final para la Ley 22.285 de Radiodifusión sancionada por la última dictadura militar (2009)
La presidenta Cristina Fernández convocó al debate pluralista de todos los sectores de la sociedad para reemplazar a la legislación en materia de medios impuesta en los tiempos de la dictadura militar. La criticada ley, la 22.285, está cerca de su final. Amplia expectativa de todos los actores de la comunicación y el arte. Crítica desde las empresas periodísticas y de la oposición política en el Congreso. La real democratización del espectro radioeléctrico nacional está en el centro de la discusión. Por Claudio Morales*
Con la presentación del Anteproyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner abrió el demorado debate que la sociedad argentina se guardó en los 25 años de democracia. El 18 de marzo, en el Teatro Argentino de la ciudad de La Plata, se inició el camino para que la vetusta Ley 22.285 de Radiodifusión -sancionada en tiempos de la última dictadura militar- muy pronto sea parte del triste pasado, tras el lanzamiento de la nueva propuesta comunicacional señalada como “una deuda histórica de la democracia argentina”. “Espero que el resultado de esta ley sea que cada uno aprenda a pensar por sí mismo y no como le marca una radio o un canal”, expresó la Presidenta frente a un auditorio que desbordó la capacidad del escenario elegido. Aseguró que el proyecto será discutido y debatido en todo el país antes de llegar al Congreso sin excluir a ningún sector. “Esta no es una propuesta de Cristina, no es la propuesta de un gobierno o de un partido. Queremos que sea la propuesta de todos los argentinos”.
El Anteproyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual presentado por la Presidenta generó expectativas en casi todos los sectores involucrados en el mundo de las comunicaciones. Tanto el mundo académico, las ONG´s y entidades sociales sin fines de lucro, la industria cinematográfica y el quehacer cultural, como la dirigencia política y sindical aguardaron con interés el acto oficial. En contraste, desde las cadenas privadas de radio y televisión como desde el medio gráfico y sus periodistas, sobrevoló la “observación poco entusiasta” del evento y el convencimiento del cierre de una etapa marcada por una peculiar forma de informar y de comunicar desde los medios a la sociedad, con una agenda de temas y contenidos diseñada por intereses económicos y políticos que se impusieron durante los gobiernos de la democracia.
La iniciativa presentada en el platense Teatro Argentino, se enmarca en un objetivo central, el de dar un nuevo marco legal a todos los servicios de comunicación audiovisual, con independencia del soporte técnico utilizado para su transmisión. Allí se busca la creación de nuevos medios, la descentralización y la desmonopolización de los ya existentes. Se garantiza como derecho humano universal el acceso a la información y la libertad de expresión. La redacción del anteproyecto se inspira en los 21 puntos de la denominada “Iniciativa Ciudadana por una Ley de Radiodifusión en Democracia”, surgida en 2004 y que reunió a una vasta legión de organizaciones de la sociedad civil, intelectuales del arte y la cultura junto a comunicadores, quienes se impusieron un amplio debate en el ámbito gubernamental, legislativo y universitario. Se constituyó en un interesante aporte con miras a la sanción definitiva de una legislación en democracia. En el texto se afirmaba que “la radiodifusión es una forma de ejercicio del derecho a la información y la cultura y no un simple negocio comercial. La radiodifusión es un servicio de carácter esencial para el desarrollo social, cultural y educativo de la población, por el que se ejerce el derecho a la información”. Se reconocía que “toda persona tiene derecho a investigar, buscar, recibir y difundir informaciones, opiniones e ideas, sin censura previa, a través de la radio y la televisión, en el marco del respeto al Estado de derecho democrático y los derechos humanos”. En ese sentido, el proyecto impulsado por el oficialismo contempla que la explotación de los servicios de comunicación audiovisual podrá ser efectuada por prestadores de gestión estatal, de gestión privada con fines de lucro y de gestión privada sin fines de lucro, los que deberán tener capacidad de operar y tener acceso equitativo a todas las plataformas de transmisión disponible. Así, con el ánimo de impedir la formación de monopolios y oligopolios, habrá límites a la concentración, fijados no sólo por cantidad de licencias sino también por tipo de medio. Un mismo licenciatario sólo podrá poseer 10 medios de servicios abiertos. En la actualidad, la ley permite que una misma persona sea titular de hasta 24 licencias de medios. Una de las mayores críticas que ha merecido la actual legislación de los tiempos de la dictadura con las sucesivas modificaciones en los años posteriores, particularmente durante los años de la presidencia de Menem, se enmarca en la distribución de las frecuencias de radio y TV a favor de grupos o sectores ligados con el poder de turno. El caso más paradigmático se dio durante su segunda presidencia cuando la radio de la Ciudad de Buenos Aires (Radio Municipal) perdiera su frecuencia de 710 kilohertz en manos de un grupo comercial adicto a ese gobierno (Radio Diez). A la hora de los cambios, el texto legal que se impulsa para borrar la confusa y paradigmática ley de la dictadura, contiene una serie de avances en materia de acceso a la propiedad de los medios. Permite que las universidades tengan emisoras sin restricciones ni obligaciones de constituirse en sociedades comerciales. Se abre el acceso a las entidades sin fines de lucro, como mutuales, cooperativas y fundaciones, destinándose el 33 por ciento de las frecuencias previstas para cada localidad. También, se promueve la definitiva regularización de los medios comunitarios. Y se garantiza que tanto las provincias, los municipios y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tengan asignadas frecuencias del espectro radioeléctrico.
En materia de contenidos, la norma prevé la regulación desde el Estado como el fomento en materia de producción de contenidos educativos e infantiles, además de la figura del Consejo Asesor sobre Audiovisual e Infancia para garantizar el cumplimiento de los objetivos. Se estipula la protección del trabajo local y argentino mediante cuotas de pantalla de cine nacional, exigiéndose el 70 por ciento de producción nacional en las radios y el 60 por ciento en la televisión. Hay un capítulo destinado regular los derechos de exhibición del fútbol y de otros contenidos relevantes, que rápidamente mereciera el cerrado rechazo de las autoridades de la AFA y del medio que posee los derechos exclusivos en el mercado local (Torneos y Competencias). La legislación a introducir se basa en la experiencia europea en materia televisiva que busca desconcentrar los derechos de exhibición. Se pretende que los partidos de fútbol más importantes puedan verse en la pantalla de la TV abierta.
Una democracia plagada de obstáculos “¿Por qué en 25 años esta ley no se pudo tratar?”, se preguntó en voz alta el actual interventor del COMFER (Comité Federal de Radiodifusión), Gabriel Mariotto. El funcionario señaló que el Estado debía garantizar la libertad de expresión sin cercenar las opiniones de nadie, aunque manifestó que bajo el principio de la libertad de expresión muchas veces se ampara el monopolio y la concentración mediática. “No es admisible que en honor a la libertad de información haya cadenas monopólicas que le quiten la voz al resto”.
En efecto, el debate de los numerosísimos proyectos en el ámbito legislativo nunca pudo llegar a buen puerto, producto de la persistente presión de las cámaras y entidades que agrupan a los medios de comunicación del sector privado, quienes no están dispuestos a abrir el espectro radioeléctrico a otras voces que garanticen una real pluralidad informativa, basada en propuestas comunitarias, culturales, educativas y alternativas al modelo comunicacional imperante en el país. La ausencia de un fuerte compromiso de los diferentes gobiernos democráticos impidió que hasta la fecha se impulsara el debate de una norma legal que permita el acceso sin mayores restricciones que las inherentes al aspecto técnico a los pequeños medios locales y barriales, en una normalización del espectro radioeléctrico que no favorezca los intereses de los poderosos multimedia nacionales y provinciales. La falta de una conciencia parlamentaria en sostener proyectos de ley a lo largo de los 25 años de democracia, parece haber entrado en tiempo de descuento en el Congreso argentino frente al impulso de la presidenta Cristina Fernández. Pero, el lobby de los poderosos multimedia locales promete una ardua batalla legislativa que recibiría el apoyo de diputados y senadores del radicalismo, el partido de Carrió y el PRO de Macri que se encolumnarían detrás de la corporación mediático, tal lo expresado por Elisa Carrió, “no tendremos problemas en defender a los grandes grupos económicos si es para defender la libertad de prensa”. Con la ley de la dictadura en vigencia, aunque permitiéndose que ésta se emparchara una y mil veces más con correcciones que nunca llegaron a neutralizar su espíritu autoritario haciendo de la norma legal de radiodifusión de la Argentina un complejísimo entramado de modificaciones, siempre se beneficiaron los mismos actores de una película repetida en el país a lo largo de todo el período democrático. Resulta toda una contradicción la postura desplegada por la titular de la Comisión de Libertad de Expresión, la diputada radical Silvana Giúdice, quien junto al senador y titular de la centenaria UCR, Gerardo Morales, cuestionaron en duros términos al proyecto presentado por la Presidenta por “cercenar la libertad de expresión y la prensa”, a la vez que llamaron a “una gran movilización de los medios y los comunicadores para evitar semejante atropello”. Sin embargo, no hace demasiado tiempo atrás y cuando la campaña electoral parecía estar lejos en el horizonte, la radical Giúdice había presentado un proyecto junto a su par del ARI de Carrió, Margarita Soltbizer, donde se disponía de parte del espectro radioeléctrico para el sector social y para el Estado, a la vez que se fijaba un máximo de dos licencias en manos de un mismo propietario en el ámbito local y 12 en el nacional. El proyecto del oficialismo reserva un 33 por ciento del espectro radial para las entidades sociales sin fines de lucro y establece un máximo de 10 medios en posesión de un mismo propietario. Un oscuro juego de contradicciones parecería sobrevolar en las últimas declaraciones de la dirigencia opositora, tal como lo afirmara el titular de la CTA, Hugo Yasky, en comunicación con Ecos. “Carrió, Morales y el coro de voces van a clamar al cielo en nombre de una falsa democracia y libertad, lo que están haciendo es sacarse la careta y defender descaradamente una ley que viene de la dictadura”. El debate postergado
El 24 de marzo de 1976 los militares tomaron el poder iniciándose el proceso político más represivo de nuestra historia, cometiéndose todo tipo de aberraciones y crímenes, considerados de lesa humanidad. Los medios de comunicación, particularmente la radio y la televisión, quedaron sometidos a los objetivos de los dictadores de turno, de forma tal que sirvieran de “anestesiantes masivos” para una población que llegó a desconocer casi totalmente lo que ocurría en su propio país.
El silencio fue la característica más importante en la política comunicacional del régimen. El pueblo no debía saber absolutamente nada de los miles de secuestros, detenciones, torturas, saqueos, asesinatos, desapariciones y exilio, de tantos miles de argentinos… Y así ocurrió, nadie se enteró de lo que ocurría a diario -o casi nadie-, tan sólo por medio de emisiones extranjeras -tal el caso de los famosos informativos de la emisora uruguaya, Radio Colonia, con la inconfundible voz de Ariel Delgado- o por medio de la correspondencia, o de parte de publicaciones clandestinas que circularon por todo el país. Mientras tanto, la radio y la TV no dejaban de difundir día y noche cada una de las consignas de la dictadura.
El 15 de septiembre de 1980 fue promulgada la ley 22.285 de Radiodifusión, reglamentada por decreto 286 del 18 de febrero de 1981. Dieciséis días después de la asunción del gobierno de Raúl Alfonsín, tras la recuperación de la democracia, el delegado normalizador del COMFER anunciaba la realización de una revisión esclarecedora de las licencias acordadas a los licenciatarios de emisoras de radio y TV durante la dictadura militar, y criticaba duramente la ley de Radiodifusión sancionada en 1980. También hubo expresiones en torno a la necesidad de nominar las acciones de las empresas periodísticas para determinar la identidad de los dueños de los medios de comunicación. Prácticamente, no hubo revocatoria de licencias mientras las presiones de ARPA (Asociación de Radiodifusoras Privadas Argentinas) iban en aumento. A partir de la asunción del gobierno del presidente Carlos Menem, en 1989, se impulsó una decidida política de privatizaciones de medios de comunicación social en manos del Estado. Con el dictado de la ley 23.696 de Reforma del Estado, su artículo 65 facultaba al PEN a adoptar las medidas necesarias hasta el dictado de una nueva ley de radiodifusión, para regular el funcionamiento de aquellos medios que no se encontraran encuadrados en las disposiciones vigentes. Y a partir de ese momento una catarata de medidas que favorecían a los sectores empresarios de la comunicación se sucederían desde la máxima instancia de regulación estatal. Así, desde el COMFER y la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC) se estructuró un plan para desarmar el aluvión de nuevos medios radiofónicos que pululaban en el dial. Se estimaba que el número de emisoras podía ascender a más de 2.500 radios y 100 canales de TV, aunque no todos transmitieron desde la clandestinidad pues en un intento de reordenamiento legal del espectro radial de la frecuencia modulada (FM), el COMFER otorgó en 1990 una importante cantidad de permisos precarios y provisorios (PPP) hasta tanto se sancionara una nueva norma legal. En 1993, debió reabrirse este registro en un nuevo intento de reordenamiento legal del saturado espectro radial de la FM ante las numerosísimas quejas de los pequeños radiodifusores por el favoritismo manifiesto de las autoridades nacionales, provinciales y municipales de entonces. Las radios libres se constituyeron en todos los rincones del país. Así, mientras extensas regiones de la Argentina no poseían sus propios medios, y la cobertura de las radios de poblaciones relativamente distantes resultaba deficiente, surgieron estas nuevas radioemisoras. Asimismo, en las ciudades se observaba el fenómeno del monopolio de los medios conglomerados en grupos multimedia, registrándose así una concentración de las estaciones de radio y TV en grupos económicos influyentes. En consecuencia, crecientes sectores sociales no sólo no se sintieron representados por la radiodifusión encuadrada en la ley en vigencia, sino que además tenían restricciones en cuanto a la vinculación con esos medios. La breve presidencia de De la Rúa no logró articular ningún proyecto comunicacional que permitiera pensar en la sanción de una ley de radiodifusión, aunque la gestión de Gustavo López -el actual subsecretario general de la Presidencia-, al frente del COMFER y la del ingeniero Aguiar al frente del área de las comunicaciones del país significó una bocanada de aire fresco con el desarmado de buena parte del andamiaje construido en la década menemista. Al menos, algunas medidas preparadas a la medida de los poderosos de la comunicación y de los gigantes de los multimedia nacionales e internacionales que favorecían la concentración de medios en los centros urbanos y en la regiones suburbanas, como el traspaso de la titularidad de las licencias o la venta de ésta al margen de lo permitido por la ley.
Se promovió la apertura del dial a los medios locales, se favoreció la instalación de estaciones de radio en escuelas y colegios ubicados en los rincones más apartados de la Argentina, como se detuvo la directa concentración de medios en pocas manos al tiempo que algunas ventas o traspasos de acciones quedaron bajo la mirada de la justicia tras la impugnación desde el Estado. Con la llegada de Eduardo Duhalde a la presidencia tras los terribles sucesos del 19 y 20 de diciembre de 2001, que significaron la caída del presidente constitucional con una forzada renuncia anticipada del poder, las cosas no cambiaron demasiado. Un año de gobierno interino que no alcanzó para la discusión de una normativa nueva.
La presidencia de Néstor Kirchner profundizó la política de apertura de nuevos medios en el interior del país mientras lentamente se resolvieron los casos de las emisoras de AM y FM con permisos antiguos para la transmisión, mientras que se estudian los casos denunciados de ventas de medios o el desembarco de importantes multimedia extranjeros. En el ámbito legislativo se sucedieron importantes discusiones para la aprobación de una nueva ley, cosa que nunca ocurrió a pesar de la aparición de la “Iniciativa Ciudadana por una Ley de Radiodifusión en Democracia”.
El debate que recién empieza está impulsado por una ley, como es el Anteproyecto presentado por el Gobierno, que desarma la compleja normativa edificada en los tiempos del horror de la dictadura militar y que permite la incorporación de los nuevos medios de comunicación -especialmente en la FM- en un dial ordenado sobre la base de una prolija planificación donde se pretende la apertura a sectores sociales no representados por el esquema de la radiodifusión actual, con una importante participación del Estado. Una discusión que no parece quedar relegada al ámbito parlamentario, se plantea la realización de foros de debate organizados en todo el país, con el objetivo de atender a lo local y lo particular de cada población, barrio o región de la extensa geografía de la Argentina. Una solución que necesariamente tendrá que ser abarcativa y contemplativa de experiencias y situaciones de cada región del país, en un nuevo texto legal que se adecue a las exigencias de la Nación en general y de cada provincia en particular, tras un debate profundo y serio de la sociedad y sus instituciones democráticas, totalmente alejado de posiciones mezquinas que sólo pretenden favorecer a los intereses de los grandes multimedia. Una solución democrática y pluralista, que involucre a todo un país y su gente. El proyecto ya es una realidad. Es la hora de una nueva norma en materia de medios. Ahora, los argentinos tienen que hacer oír su voz, para que los que no tienen recursos también tengan derecho a hacerse oír y recibir toda la información. *Periodista. Corresponsal, Colaborador y Productor Periodístico de medios de comunicación argentinos y del exterior. Director fundador del Grupo Pasteur, primer colectivo multimedia cultural-educativo juvenil de la Argentina.
Las Voces de Todas y Todos, el pensamiento de Micaela Del Gaudio sobre la nueva Ley de Medios (2009)
Las voces de Todas y Todos Por Micaela Del Gaudio Viernes 9 de octubre, Plaza de los Dos Congresos, la Cámara de Senadores de la Nación entrará en sesión, son aproximadamente las 17 horas. Afuera del recinto, organizaciones de todo Buenos Aires y algunas provincias se reunían para este día histórico en el que después de 26 años, se votaría el proyecto que contaba la media sanción de la Cámara de Diputados, para dar vigencia a una nueva Ley de Radiodifusión. Esta Ley, era la primera tras tantos años de democracia en llegar al Congreso, en este caso impulsada por el Poder Ejecutivo a cargo de Cristina Fernández. El acto fue convocado por la Coalición por una Radiodifusión Democrática, que inició hace 5 años la Iniciativa Ciudadana de “21 punto” por una nueva Ley de Radiodifusión, que a lo largo de este tiempo ha reunido el apoyo de personalidades como las Madres de Plaza de Mayo; Julio Piumato, representante del área de derechos humanos de la CGT; Tito Nenna; Hugo Yasky, secretario de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA). El día 27 de agosto, en un acto por el día de la Radio, la Presidenta de la Nación hizo la presentación formal del proyecto de Ley que enviaría al Congreso de la Nación, lo que desató el descontento de ciertos sectores, que se denominan opositores, pero que sancionada la ley verían afectados sus intereses económicos. Los principales puntos fuertes de la ley, apuntan al fin del monopolio y la regulación de los servicios de televisión por cable, Internet y televisión satelital, para los que la el decreto ley vigente hasta entonces no tenía marco regulatorio. Tras una semana de agitadas audiencias públicas y un fuerte debate en las comisiones internas del Senado de la Nación encargadas de discutir el proyecto, llegaba la hora de la discusión final. El día 10 de octubre por la madrugada se sancionó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, con 44 votos a favor y 24 votos en contra, que cerró la etapa de vigencia de una ley promulgada por la nefasta dictadura militar que usurpó el poder en los años 70. Afuera del recinto, aquellas personas que pudieron seguir hasta el final la vigilia en la plaza, festejaron de la mano de artistas que se sumaron a la iniciativa de un nuevo espacio para la comunicación. La Ley de la Dictadura Sancionada en septiembre del año 1980, por el entonces jefe de la Junta Militar, general Jorge Rafael Videla, la Ley 22.285, establecía las políticas y las bases sobre las cuales debían desarrollarse los servicios de radiodifusión. Ya en democracia, el primer presidente Alfonsín tuvo dos intentos fallidos de modificación de la legislación vigente por aquel entonces. Sin embargo, en el año 1989, durante la primera presidencia de Carlos Menem, se derogó el articulo 45 de la ley, que prohibía a las empresas periodísticas extender su actividad hacía la radiofonía o la televisión. Luego, en el año 1999, mediante un decreto de necesidad y urgencia, modificó una de las bases de la ley, hasta aquel momento había un máximo de 4 licencias por personas jurídicas. Con la aplicación del decreto se permitieron hasta 24 licencias de radio o televisión en todo el país. Tras el 2001, siendo Eduardo Duhalde presidente, éste aprobó un decreto que modificó el artículo 11 de la ley 22.285 permitiendo a los municipios la propiedad de un canal de cable abierta y una radio AM. Un paso fundamental fue la modificación que ocurrió en el año 2005, que permitió a las cooperativas y mutuales ser propietarias de medios de comunicación. El objeto del nuevo proyecto de Ley, es otorgar una marco regulatorio a todos los servicios de comunicación, más allá del soporte técnico usado para su trasmisión. De esta forma se busca garantizar la pluralidad y diversidad, desde concebir a la información como un derecho humano al igual que la libertad de expresión. De una naturaleza opuesta a la Ley 22.285, como aspecto principal apunta hacia la ruptura de los monopolios conformados a partir de las modificaciones de los últimos años. A partir de ello, se establecen tres tipos de prestatarios para los servicios de comunicación: los medios comerciales, los medios del Estado y reserva un 33 por ciento para el sector comunitario sin fines de lucro, que hasta la modificación antes mencionada no podía tener legalmente emisoras por no perseguir un beneficio comercial. Del mismo modo, se regularizará la situación de los medios comunitarios. Esta modificación no es menor, permitirá el acceso a asociaciones civiles, a las distintas universidades que antiguamente debían concebirse como organizaciones comerciales para poseer una licencia. Acompañando este proceso de concepción de la comunicación como un derecho, se encuentra el proceso de modificación de las licencias. Estableciendo nuevos patrones para otorgarlas, como garantizar la idoneidad, tener relación con la actividad que va ejercerse y quedando completamente excluidas de la posibilidad de una licencia aquellas personas que tuvieron relación con gobiernos de facto; también se modificaron los tiempos de duración. Con el proyecto de Ley, los plazos de las licencias serán de 10 años y podrán renovarse previa audiencia pública. A su vez, permite que las licencias sean revisadas cada dos años para evitar que por medio de la aplicación de tecnologías un mismo licenciatario pueda multiplicar las señales, concentrando parte del espectro. En cuanto a la tenencia de licencias, se estableció un máximo de diez licencias de señales sonoras de televisión abierta o por cable. La nueva ley plantea una nueva Autoridad de Aplicación, un organismo integrado por representantes de la legislatura nacional, la segunda y tercera minoría, representantes del Poder Ejecutivo nacional. Al mismo tiempo, establece una Comisión Bicameral de Seguimiento y Promoción de Servicios de Comunicación Audiovisual, para evaluar el desempeño de la autoridad de aplicación. Publicado por
En la Feria de Ciencias de la Región VII de la Ciudad participó el Taller de Periodismo del Colegio 19 con singular éxito (2009)
El Colegio 19 participó de la Feria de Ciencias de la Región VII de la Ciudad, con una nutrida delegación de alumnos y docentes que se ubicaron en tres amplios sectores del colegio. En el área de Informática, alumnas de 5º4º trabajaron el medio ambiente y la contaminación. En el Aula 5, se expusieron proyectos de Matemática, Química, Geografía, Biología, Antropología e Italiano. En el Aula 1, el Taller de Periodismo armó su Muestra retrospectiva "16 Años de Periodismo en el Nacho" e instaló un estudio de Radio donde sus estudiantes e invitados especiales hicieron radio. 30 de Octubre de 2009.
Memoria del Taller de Periodismo: ex alumnos de diferentes épocas reunidos por el pasado, el presente y el futuro (2009)
En el marco de un nuevo proyecto del Taller de Periodismo del Colegio 19 para preservar la memoria y la identidad del colectivo estudiantil, se lanzó en 2009 la primera parte de un ambicioso programa de entrevistas y reuniones con ex alumnos del taller que participaron a lo largo de los 16 años de su rica historia, con quienes se departió acerca de su experiencia en periodismo en los tiempos de la secundaria. Los recuerdos, anécdotas y el balance de una experiencia muy singular, junto al relato de las vivencias colegiales como parte del proyecto del taller que se extenderá hacia el conjunto de ex alumnos del Nacho, con el objetivo de reconstruir la memoria y la historia del viejo Nacional 19. Participaron de las primeras conversaciones radiofónicas, que se profundizarán durante el 2010 -Año del Bicentenario-, los siguientes ex alumnos: Alejandro Do Carmo, Fernando Lagares, Julián Villani, Ezequiel Chamorro, Emiliano Carbonell, Sergio Fernández, Diego Sívori, Micaela Del Gaudio, Joaquín Túñez, Vanesa Ocampo y Gustavo Quezada. En 2010, el Taller contempla un importante número de producciones periodísticas. Publicado por
En Radio Nacional con el historiador Osvaldo Bayer (2009)
El Taller de Periodismo del Colegio 19 fue invitado al programa Canto Maestro, producido por CTERA, en Radio Nacional. La presencia del historiador e investigador Osvaldo Bayer significó conocer y conversar con un personaje notable de la cultura y la educación de la Argentina. Nicolás Soifer (3º6º) y los ex alumnos Sergio Fernández, Micaela Del Gaudio y Joaquín Túñez (del colectivo Grupo Pasteur) fueron de la partida. 14 de Noviembre de 2009.
Es interesante marcar como punto de partida de la política de Onganía, la noche de los Bastones Largos, en el año 1966, donde el dictador ordenó la represión y el desalojo de docentes y estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. Este acontecimiento no menor, da las bases de lo que sería la política de este gobierno de facto en contra de la autonomía universitaria, la libertad de cátedra y silenciar la crítica a aquel gobierno.
Corría el año 1969, cuando el Poder Ejecutivo Nacional, decretó que se derogaban los regímenes especiales sobre el descanso del sábado inglés en Mendoza, San Juan, Tucumán y Córdoba. Al mismo tiempo, también anunció el congelamiento de los convenios colectivos y de los salarios.
La ciudad de Córdoba, una de las más industrializadas del país, se convertiría en la barricada de la resistencia a las medidas del Poder Ejecutivo. El barrio Clínicas de esa ciudad fue la escena más fuerte del movimiento de obreros y estudiantes que reunió el Cordobazo.
La rama estudiantil de aquel movimiento se destacó por su crítica al modelo de enseñanza que estaba impuesto en aquel momento, lejos de las idealizaciones, se distinguieron por la protesta ante los profesores que más representaban este status ante la falta de calidad de sus conocimientos, la desactualización en las áreas de las ciencias naturales, la falta de pluralismo en los discursos, su autoritarismo en la relación docente-alumno.
Los obreros respondieron a estas medidas con sucesivos paros, que serían seguidos por una secuencia de paros activos, que consistían en salidas de las fábricas y manifestaciones en la vía pública, que llevaron a enfrentamientos con la policía.
Las dos CGT y el Sindicato Luz y Fuerza, SMATA –Sindicato de los Mecánicos de Automotores y Transportes de la Argentina- junto con la UTA –Unión de Tranviarios de Automotor- convocaron a una asamblea general, que determinó el paro general.
El día 29 de mayo, el movimiento de obreros y estudiantes, tuvo su máxima expresión en las calles de Córdoba. Ongania ordenó la represión a los manifestantes, lo que trajo cientos de detenciones, decenas de heridos y más de 10 muertos. La manifestación fue la culminación de aquella Reforma universitaria del año 1918, de las protestas estudiantiles y las demandas de mayor presupuesto, junto con el movimiento obrero que crecía, al ritmo del crecimiento de la industrialización. Cabe mencionar, la gran repercusión del movimiento originado en la provincia de Córdoba, que luego se reflejaría en el “Rosariazo”, dirigido por estudiantes universitarios, a partir de la falta de presupuesto, las sucesivas marchas en las provincias de San Juan y Mendoza, para destacar los centros mas conflictivos.
La respuesta a partir de las demandas de los sectores burgueses, fue el decretamiento del Consejo Especial de Guerra que juzgaría sumariamente a quienes "atentaron contra el orden y la seguridad públicas", estos fueron aplicados a los dirigentes obreros, Agustín Tosco, Elpidio Torres y Atilio López. 40 años transcurrieron de aquel movimiento popular, en el que estudiantes y obreros se rebelaron ante una política de Estado que apuntaba a reducir la movilidad social y desmantelar la educación pública. Publicado por

References: in fine
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 artículo 45
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in fine
 artículo 65
 artículo 11
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