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Timestamp: 2020-03-29 01:04:11+00:00

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ANTE LA CONFERENCIA DE DONANTES PARA IRAQ. | L a P e d r @ d a
28 de octubre de 2003 - 02:27	 - America Latina
10 Premisas para la Reconstrucción de Irak con Justicia.
Foro Social Madrid.
1.- La destrucción de Irak es consecuencia de una guerra de ocupación. La cuantificación de los daños producidos en Irak no debe realizarse teniendo en cuenta los causados por la guerra de ocupación de principios de este año, se deben añadir los ocasionados por las acciones militares durante la Guerra el Golfo de 1991 (que Naciones Unidas estimó en 22.000 millones de dólares) y las repercusiones de las sanciones económicas decretadas por la ONU que han causado más de un millón y medio de muertos (cientos de miles niños). Además a Irak se le exige el pago de la deuda externa (incluida la deuda de guerra), que el G8 ha establecido en 400 mil millones de dólares. A todo esto hay que sumar las indemnizaciones a las víctimas civiles.
2.- La guerra fue ilegal La motivación que utilizó la coalición ocupante fue el supuesto peligro que representaba la existencia de armas de destrucción masiva en manos del gobierno de Irak y las relaciones que este gobierno supuestamente mantenía con redes terroristas. Las armas de destrucción masiva que llevaron a la guerra, no han sido halladas. El Grupo de Reconocimiento de Irak, cuya tarea consistía en buscar tales armas, no ha encontrado ningún arsenal, ni se ha demostrado que armas de destrucción masivas hayan salido de Irak por barco hacia países como Siria antes de la guerra. Igualmente han quedado desmentidas las supuestas relaciones con redes terroristas, dato facilitado por fuentes cercanas a las propias fuerzas ocupantes.
3.- El gobierno español no puede quedar al margen de su responsabilidad por apoyar la guerra ilegal y participar en la ocupación. El Gobierno de Aznar es el único que ha escatimado sus comparecencias públicas para explicar su decisión agresiva contra Irak. Ha mentido de manera reiterada sobre: las causas de la guerra, las fuentes de información que aseguraban la existencia de armas de destrucción masiva y sobre el mandato que allí guía al contingente de soldados españoles. La decisión política de apoyar la guerra ha carecido del consenso, de la legalidad exigible a una acción de guerra (no de pacificación), y del apoyo de la población. Los 300 millones de euros que, según se ha anunciado, serán donados para la reconstrucción, no exime al gobierno español de sus responsabilidades en la agresión y la ocupación.
4.- La reconstrucción no puede ser un negocio. La responsabilidad por la destrucción de Irak implica directamente a los países que desencadenaron la guerra contra Irak, principalmente a EEUU y Gran Bretaña y a otros que apoyaron de diversas formas la ocupación como en el caso de España. Son estos países los causantes de la destrucción de objetivos civiles durante las operaciones y por tanto es responsabilidad suya el hacerse cargo económicamente de la reconstrucción y de las indemnizaciones. Los fondos para la reconstrucción no pueden ser administrados por las fuerzas ocupantes, ni éstas pueden utilizar los recursos que son propios del pueblo iraquí en su beneficio. El levantamiento de las sanciones contra Irak ha significado que las empresas estadounidenses controlen las actividades económicas relacionadas con la reconstrucción de Irak , también ha significado que todos los activos del gobierno de Irak en el exterior y que durante más de doce años habían sido congelados en el extranjero han sido "descongelados". Lo que permite, según el Financial Times, que Estados Unidos los emplee como reembolso de los gastos de la guerra y de la reconstrucción: luego estos activos no volverán a manos del pueblo iraquí. El subsecretario del Departamento del Tesoro norteamericano, John Taylor, admitía el viernes que gran parte de la cooperación económica estadounidense con Irak se va a realizar "a través de ayuda bilateral", un modelo de ayuda que la legislación del país reserva para los contratos con compañías estadounidenses.
5.- No condicionalidad de la cooperación con Irak. En la mismas fechas que se celebrará la Conferencia de Donantes los próximos 23 y 24 de octubre, se ha convocado una cumbre para empresarios que abordará el papel del sector privado en el futuro desarrollo iraquí después de que Irak anunciase un amplio programa de liberalización de su economía. El cual permite la propiedad extranjera en todos los sectores, excepto en el del petróleo. Este plan de reformas económicas se presentó inicialmente en Dubai al Fondo Monetario Internacional (FMI), y según aseguró el ministro de Finanzas del gabinete impuesto por las tropas de ocupación, Kamel Al- Kilani. "Estas reformas harán progresar de forma significativa los esfuerzos para construir una economía de mercado libre y abierto" Las nuevas reglas autorizarán a los bancos extranjeros a abrir filiales en Irak, o formar alianzas con las entidades locales. En los próximos cinco años, se autorizará a seis bancos extranjeros la compra del 100% de los bancos locales. El director del FMI, Horst Koehler, saludó el plan, que calificó de "un enorme paso hacia adelante". La cooperación con Irak no puede significar la implantación de un Plan de Ajuste Estructural ni la privatización de sus empresas.
6.- Las potencias agresoras deben pagar por la destrucción de Irak. La Conferencia convocada para los próximos días 23 y 24 de octubre en Madrid, pretende recaudar 56.000 millones de dólares para frente a las inversiones necesarias para los próximos cuatro años en Irak, inicialmente se pretende obtener unos 7.500 millones para el primer año. La Ministra de Asuntos Exteriores española se conforma con una recaudación de menos de 4.000 millones.
Los donantes internacionales, el grupo "Core", para la supuesta reconstrucción iraquí se reunieron previamente en Madrid y acordaron establecer un fondo para Irak fuera del control directo de Washington para administrar parte de los fondos que se donen.
En esta reunión previa estuvieron presentes el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, las Naciones Unidas, los Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, los Emiratos Árabes Unidos, el Consejo de Gobierno Iraquí designado por EEUU y la autoridad provisional de EEUU en Irak. En esta reunión se estableció que los donantes podrían elegir entre los proyectos que querían financiar, lo que explica por qué acordaron establecer un fondo separado, controlado por NN.UU. y el Banco Mundial aparte del existente utilizado por la autoridad provisional estadounidense en Irak. Posteriormente el Senado estadounidense ha aprobado una propuesta para convertir en préstamos y no en ayudas a fondo perdido la mitad de los 20.000 millones de dólares que el Gobierno ha pedido para la reconstrucción de Irak. Lo que quiere decir que la Conferencia de Donantes puede significar un aumento de la deuda externa iraquí.
7.- Las fuerzas ocupantes deben garantizar la seguridad en Irak para que la ayuda de emergencia sea posible. Estados Unidos y el resto de países ocupantes, en su carácter de Fuerza de Ocupación, tienen obligaciones específicas conforme a los Convenios de Ginebra, como entre otros garantizar que los alimentos y los suministros médicos lleguen a la población civil de los territorios que están bajo su control militar. En Irak no hay ningún sistema que permita que se denuncie un delito en el momento en que se comete, y existen dudas de que la situación mejore en una atmósfera de caos. Desde el inicio las fuerzas ocupantes han favorecido esta situación de impunidad cuando no de complicidad, casos tristemente famosos fueron los saqueos "espontáneos" del Museo de Bagdad o la quema de su biblioteca. Las ayudas que están llegando a Irak están igualmente significando un aumento de los negocios, la especulación y de los beneficios para la empresas norteamericanas. Algunos senadores demócratas han denunciado recientemente que Halliburton, la empresa que dirigió el vicepresidente norteamericano Dick Cheney y que ha obtenido la mayoría de contratos en Irak, ha inflado en 249 millones de dólares los precios del combustible. Según denunciaba Amnistía Internacional, "por el momento no existe ningún sistema que permita identificar a las poblaciones particularmente vulnerables que necesitan recibir ayuda humanitaria especial y hacerles llegar la asistencia necesaria" y "Hasta que no se reestablezca la seguridad en Irak, ni los esfuerzos de EE.UU. ni los de las entidades humanitarias podrán lograr que las personas necesitadas reciban ayuda de forma rápida y eficaz". Estas dificultades que está siendo potenciadas por la fuerzas ocupantes, no invalidan la necesidad de la ayuda de emergencia, la cual debe centrarse más que en la cuantía económica en la consolidación de una situación de seguridad que está directamente relacionada con la salida de las tropas ocupantes. Hasta que no se reestablezca una seguridad efectiva, no se puede implementar ningún sistema para ayudar a las personas vulnerables.
8.- El papel de Naciones Unidas El papel de las Naciones Unidas ha sido discutible: sanciones genocidas, inspecciones abusivas y legitimación de la ocupación. La reciente decisión del Consejo de Seguridad de aprobar retroactivamente la ocupación, en lo que es una violación directa a la carta fundacional de Naciones Unidas, sólo ha logrado aumentar la desconfianza en esta institución. Cualquier nueva decisión ha de romper el desprestigio de la organización en Irak. La única forma clara de hacerlo es asumiendo plenamente la administración del país y su transición hacia un sistema democrático, donde la seguridad esté garantizada por una fuerza armada realmente representativa de la comunidad internacional. De acuerdo a la Resolución 1511, recientemente aprobada por Naciones Unidas, corresponde a su Secretario General el protagonismo en el proceso de elaboración de la nueva constitución iraquí. En el aspecto económico las Naciones Unidas deben administrar las donaciones que se realicen, ante el malestar existente y de acuerdo a lo que denunciaba Julia Taft, Ayudante del Secretario General del Programa de Desarrollo de NN.UU., en una conferencia de prensa, "Ha existido algún malestar de algunos donantes que no quieren poner dinero en una cuenta mixta manejada por la autoridad provisional estadounidense en Irak, y han preferido identificar los sectores y las instituciones que querrían ayudar".
9. - La soberanía debe ser entregada de forma inmediata al pueblo iraquí Naciones Unidas ha establecido que el mandato de la fuerza multinacional autorizada por la resolución se agotará cuando la población de Irak elija a su gobierno. Esta afirmación no es más que una forma de justificar y legitimar a las tropas ocupantes. Pero la situación política en Irak se puede calificar de precaria y la solución no está en un aumento del número de tropas, en el uso de la fuerza o en responsabilizar a países vecinos como Siria. La solución estriba en que las Naciones Unidas deben establecer un tiempo límite corto para la retirada de las fuerzas ocupantes de Irak y en la restitución de la soberanía al pueblo iraquí. Cualquier otra componenda política pretende legalizar la agresión militar e institucionalizar la ocupación.
10.- Derecho a la resistencia Mientras estas premisas no se den y las tropas ocupantes controlen un país en base a la represión y a gabinetes fantasma ubicados en las misma instalaciones que usa la CIA, mientras las imágenes nos muestren las detenciones masivas, personas con las cabezas metidas en bolsas y las manos atadas, mientras los informes de entidades independientes nos hablen de detenciones sin juicios, sin acusaciones concretas, sin plazos de detención, sin garantías procesales, al pueblo iraquí le acoge el derecho a resistir la ocupación por todos los medios a su alcance. La resistencia iraquí no es un caso de locura fanática, es la consecuencia directa de la ocupación.
Foro Social Madrid http://www.forosocialmadrid.org
La denominada 'Conferencia de Donantes para Iraq' de Madrid se ha cerrado con una escalada sin precedentes de acciones de la resistencia iraquí: el mismo día de su clausura, el viernes, tres soldados estadounidenses morían en acciones guerrilleras y más de una veintena resultaban heridos, y tres más el domingo y el lunes, elevando a 115 el número de militares de EEUU muertos en 'acciones hostiles' desde el 1 de mayo; el sábado un helicóptero era derribado en Tikrit a las pocas horas de la visita a esta ciudad del vicesecretario de Defensa Wolfowitz, quien salía ileso de un ataque al día siguiente contra el hotel ar-Rashid de Bagdad; y el lunes 27 un atentado contra la sede de la Cruz Roja en Bagdad deja un saldo aún incierto, pero alto de muertos [1].
Es la respuesta de la resistencia al intento de la Administración Bush de internacionalizar la ocupación de Iraq, recurriendo a la denominada 'comunidad internacional' para que apuntale con tropas y dinero su precario control del país. A pesar del nuevo plan que la Administración Bush ha tenido que poner en marcha para internacionalizar la crisis iraquí tras la invasión y ocupación del país -primero mediante la aprobación de la nueva resolución del CS de NNUU 1511 y después con la convocatoria de la Conferencia de Donantes de Madrid- la inseguridad que ha generado a la ocupación y a la presencia extranjera la resistencia armada iraquí se ha trasladado al escenario internacional, escenificado en Madrid durante el 23 y 24 de octubre, y ha puesto en evidencia las limitaciones del nuevo plan estadounidense.
Primero fue reconocer públicamente que la ocupación de Iraq esta siendo contestada con una resistencia que se consolida no solo en sus acciones armadas, sino también y de manera inequívoca (aunque ello no se declare públicamente) en la renuencia generalizada de la población iraquí a colaborar con las autoridades de ocupación, en un ejemplo palmario de pasividad popular que opera activamente contra los esfuerzos de imponer un orden civil supervisado por las tropas militares estadounidenses y respaldado por el colaboracionismo del Consejo Gubernativo iraquí designado por EEUU.
La resistencia iraquí -en sus vertientes armada y popular- ha desbaratado los planes de posguerra que los asesores del Pentágono y del Departamento de Estado estadounidenses habían establecido para el Iraq ocupado. Las consecuencias inmediatas: un goteo progresivo de las bajas de soldados estadounidenses -sobre las que el pueblo estadounidense pide cuentas al presidente Bush en un año de precampaña electoral en EEUU- y la constatación de que el proyecto de reconvertir Iraq en "el negocio del siglo" para las grandes multinacionales y las corporaciones estadounidenses vinculadas con los resortes del poder neoliberal, no puede llevarse a cabo sin que haya un soporte financiero que garantice las inversiones de capital estadounidense que la Administración Bush no puede proveer solo a cuenta de los presupuestos de su Congreso y de sus contribuyentes [2].
Mientras el secretario general de NNUU Kofi Anan, el presidente del gobierno español Aznar y el propio Colin Powell se despachan en declaraciones públicas en Madrid felicitándose porque "la comunidad internacional" vuelve a estar unida en torno a Iraq, la realidad es bien otra. Después de haber quebrado y violado la legalidad internacional con una guerra y una ocupación ilegales, EEUU ha vuelto al marco de NNUU porque es la única vía que le puede permitir mantener su objetivo estratégico en Iraq. Pero al hacerlo, ha dado también una respuesta limitada a las exigencias de terceros Estados con capacidad de intervención económica y con fuertes intereses en Iraq -Francia, Alemania, Rusia y, en menor medida, Japón- de que se les permita acceder a mayores cuotas del botín que la administración de la ocupación pretende gestionar por sí solo.
Igualmente, el regreso a NNUU ha permitido a otros Estados de la zona de probada dependencia de EEUU legitimar ante su población su decisión de cooperar con la ocupación militar enviando tropas a Iraq, como es el caso de Turquía, que espera con ello poder intervenir en el Kurdistán iraquí y modificar a su favor la ecuación de la cuestión kurda-turca en el escenario de Iraq. A otros, como los países árabes de la Península o Irán, el retorno a NNUU de EEUU simplemente les brinda la cobertura para que puedan demostrar ante el Imperio su firme alineamiento con la política que Washington les exige avalando el proceso neocolonial de Iraq y sacar partido de la debilitada situación regional.
Mención aparte exige la posición de Siria que, siendo el único país árabe con representación como miembro no permanente en el CS, apoyó con su voto favorable y vergonzante la resolución 1511 [3], aprobada por unanimidad el pasado 16 de octubre, poniéndose en evidencia las presiones estadounidenses mantenidas desde hace meses y de las que pretende escapar el gobierno de Bashar al-Asad para evitar convertirse en el siguiente objetivo de la "Guerra preventiva contra el terrorismo" de George Bush.
Ese es, igualmente, el contexto en el que debe explicarse la convocatoria y el resultado de la Conferencia de Donantes de Madrid. Su diseño ha sido establecido, en primer lugar, como un medio para convertir la formal legitimación internacional de la guerra y la ocupación de Iraq que establece la resolución 1511 del CS en un hecho práctico que sirva de manera trascendental a sus fines estratégicos para mantener el control del futuro Iraq.
Y sin embargo, ni el señuelo de la explotación del petróleo, ni de la denominada reconstrucción -infraestructuras civiles y militares devastadas por 13 años de sanciones y por la guerra- ni el anuncio de la venta total al capital privado extranjero del desarrollado sector público del Estado iraquí, han resultado reclamos suficientes para atraer a los inversores que, a falta de una autoridad local legalmente reconocida a nivel internacional y temerosa de arriesgar su capital en un entorno donde la resistencia sigue atacando la presencia extranjera hostil, siguen mostrándose cautos.
"El capital es cobarde", como señalaba hace unas semanas el secretario del Tesoro estadounidense. Consciente de esta realidad, a fin de que los resultados de la Conferencia de Donantes no fueran declarados un fracaso y ante las reticencias de los países desarrollados (entre ellos, Francia, Alemania y Rusia) y del Banco Mundial a contribuir con partidas significativas de fondos para la supuesta reconstrucción en tanto no se establezca una clara definición sobre el reparto de la administración económica de Iraq (particularmente en el caso ruso francés y alemán, del futuro de los contratos petrolíferos y civiles suscritos en la década pasada) y no se legitime internacionalmente un gobierno a quien poder pedirle cuentas de los préstamos avanzados, la Administración Bush se vio obligada en las últimas semanas a rebajar la cantidad a recaudar en la Conferencia de Donantes establecida inicialmente por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en 56 mil millones de dólares para cuatro años (hasta 2007) a 36 mil millones, señalando que el estado actual de la economía iraquí sólo sería capaz de absorber seis mil millones para el próximo 2004 [5].
Igualmente, la Administración Bush ha tenido que aceptar las exigencias previas de terceros Estados ante el Banco Mundial y NNUU de que la recaudación internacional de fondos para la reconstrucción de Iraq se inserte en un fondo distinto y no sometido a la gestión de la Autoridad Provisional de Ocupación (APC) que dirige Bremer -el denominado Fondo de Desarrollo para Iraq, creado con la resolución 1483- sino a la del propio Banco Mundial y de NNUU.
La respuesta que ha dado la comunidad internacional a la petición estadounidenses ha sido la de colaborar creando un nuevo Fondo independiente para la reconstrucción que supervisará y gestionará el Banco Mundial y NNUU, tal y como había sido exigido por el propio Banco Mundial y por algunos gobiernos en semanas previas. Sin embargo, este anuncio efectuado en la Conferencia de Donantes no debe llamar a equívocos: en un contexto de ocupación militar y de presencia hegemónica de EEUU en Iraq es impensable concebir que la reconstrucción del país pueda llevarse a cabo sin que el proceso esté sometido a los intereses estadounidenses.
Y en este sentido conviene recordar que tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional, que avalarán que esos fondos se destinen a la reconstrucción, son instituciones sometidas al intervencionismo y la influencia hegemónica de EEUU.
Más aún, hay que seguir denunciando que los gobiernos de la denominada "comunidad internacional" que han colaborado en la recaudación de Madrid, lo han hecho obviando el principio legal que establece la Cuarta Convención de Ginebra y según el cual corresponde moral y legalmente a las potencias agresoras y ocupantes, es decir, a EEUU y Gran Bretaña, hacerse cargo de los costes derivados de su agresión y de su ocupación.
Asimismo, estos gobiernos que han comprometido fondos han aceptado con ello convertirse en cómplices de la ocupación a cambio de rentabilizar en el futuro los préstamos y créditos -y no donaciones- prometidos para la reconstrucción de Iraq y ahora garantizados por el respaldo de las instituciones financieras internacionales y por NNUU.
Los 13 mil millones de dólares recaudados en la Conferencia de Madrid son en realidad fondos que los gobiernos donantes concederán a Iraq en calidad de préstamos y créditos que habrán de ser pagados con intereses por los propios iraquíes. Con ello, tanto el Banco Mundial como los gobiernos de los Estados que han respondido a la llamada de EEUU han dado una vuelta de tuerca al futuro de endeudamiento, dependencia, usurpación y secuestro de la soberanía popular que espera al pueblo iraquí tras la ocupación militar [7].
El respaldo del Banco Mundial en este contexto sirve fundamentalmente como seguro de que tales préstamos deberán de ser devueltos y sus intereses amortizados por el pueblo iraquí, no como garantía de que serán utilizados para una reconstrucción que devuelva a Iraq a una normalidad que solo puede restaurarse con la inexcusable condición de que se ponga fin a la ocupación y al intervencionismo económico extranjero y se devuelva al pueblo iraquí su soberanía. Sirva de muestra la ambigüedad con la que los organizadores de la Conferencia de Madrid han hecho público el balance de los 13 mil millones de dólares recaudados: sin definirse sus partidas (si se trata de préstamos, créditos o ayudas), su destino o su gestión.
Igualmente, las contribuciones a dicho Fondo de países como Japón (1,5 mil millones de dólares) la UE (230 millones de dólares, de los cuales el 18% procede de Francia), Gran Bretaña (840 millones), España (300 millones), Italia (200 millones), Corea del Sur (200 millones), Kuwait (500 millones), Arabia Saudí (1.000 millones de los cuales 500 millones son préstamos y 500 créditos), Emiratos Árabes Unidos (215 millones) e Irán (300 millones en créditos) solo pueden ser evaluadas como contribuciones bilaterales de cada país al proceso de la ocupación para obtener mejores puestos en la adquisición de cuotas de la venta de Iraq (en el caso de los países desarrollados) y/o como medio de satisfacer las exigencias de EEUU (en el de los países en desarrollo).
La participación de países árabes como Arabia Saudí, Kuwait y EAU en la cita de Madrid constituye asimismo una obscena escenificación de la sumisión de sus regímenes al dominio estadounidense, formalizando una vez más lo que no es sino la compra a EEUU de su propia supervivencia y a la vez un mecanismo para reforzar su presencia en el arreglo del nuevo ordenamiento que EEUU pretende imponer en toda la región y que se está configurando ya a través de la recolonización económica de Iraq y de todo el área árabe con la firme inserción de Israel.
Su participación en esta Conferencia y sus contribuciones auguran un más rápido acomodo de los regímenes árabes a la nueva realidad que ha impuesto EEUU y en concreto para la legitimación oficial árabe del títere Consejo Gubernativo iraquí.
Tanto la resolución 1511 como la Conferencia de Donantes son el pretendido muro de contención con el que EEUU pretende hacer frente al fracaso real de sus planes de posguerra en Iraq que la resistencia armada y popular iraquí han desbaratado. Con una y con otra, la Administración Bush pretende hacer, a la manera de Israel en Palestina, de la ocupación un hecho consumado.
La Conferencia de Donantes ha servido fundamentalmente a EEUU para que esa "comunidad internacional" (que tiene capacidad decisoria real y que defiende, frente a los intereses y aspiraciones de los pueblos del mundo, aquellos de los sectores políticos y económicos que controlan los resortes del desarrollo de la economía capitalista globalizada) otorgue un marchamo internacionalizado a la crisis iraquí que esa misma "comunidad internacional" contribuyó a crear a instancias de EEUU, primero con 13 años de sanciones genocidas contra el pueblo iraquí y ahora dispuesta a asistir a la ocupación militar y económica estadounidenses del país que la resistencia iraquí ha puesto en jaque.
Es esa misma "comunidad internacional", cifrada en la presencia de gobiernos que, como el español del presidente Aznar, se atribuyen la representatividad de quienes se opusieron unánimemente a la guerra, la que, respaldando esta iniciativa estadounidense y colaborando económicamente para asegurar la ocupación, ha claudicado ya definitivamente de los principios internacionales que regulaban no solo el ordenamiento de las relaciones entre los Estados sino la defensa de la ética política en beneficio de los intereses del capitalismo globalizado al que representan.
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