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Timestamp: 2017-04-24 05:24:47+00:00

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BDS Chile: octubre 2014
Carta Abierta: exigimos la cancelación de la participación del Instituto Chileno Israelí de Cultura en la Novena Fiesta de los Idiomas
Santiago, octubre de 2014.SeñorWaldo CarrascoJefe del Sistema de Bibliotecas Públicas Municipalidad de ProvidenciaPresenteRef.- Exige cancelación de la participación del Instituto Chileno Israelí de Cultura en la Novena Fiesta de los Idiomas por las razones que exponemos.
De nuestra consideración, Junto con saludarlo, nos presentamos. Somos ciudadanos y ciudadanas chilenos que adherimos a la campaña palestina por el Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) a Israel. Muchas/os de nosotras/os somos también vecinas/os de la comuna de Providencia. Esta campaña surgió en Palestina en el año 2005, inspirada en el boicot efectuado por la sociedad civil internacional que otrora lograra derribar al Apartheid sudafricano. Ante el evidente fracaso de la Organización de Naciones Unidas y de la diplomacia para exhortar al Estado de Israel a respetar el orden humanitario internacional, es que surge este llamado desde las entrañas de la sociedad civil palestina, el cual se replica día a día en todo el mundo. Verá, solo por darle un ejemplo, Israel asesinó a más de dos mil quinientas personas durante los recién transcurridos meses de julio y agosto; y nada hace prever que alguno de los responsables de estos crímenes de lesa humanidad (que a todas luces constituyen una violación del IV Convenio de Ginebra) vayan a responsabilizarse por ellos, siguiendo con la tradición de impunidad a la cual Israel nos tiene acostumbrados. La campaña BDS hace hincapié en la necesidad de boicotear la estrategia israelí de utilizar la cultura como medio para invisibilizar la limpieza étnica del pueblo palestino y normalizar una situación aberrante desde los puntos de vista jurídicos y humanos, consolidando una imagen de “país normal”, de democracia de corte occidental, obviando el cruel sometimiento del pueblo palestino. Por esto es que nos enteramos con profunda preocupación de la participación del Instituto Chileno Israelí de Cultura en la Novena Fiesta de los Idiomas, organizada en el seno de la institución que usted dirige.El Instituto Chileno Israelí de Cultura declara como su principal propósito la realización de actividades que tienen como objetivo el mayor acercamiento entre Chile y el Estado de Israel y la construcción de un puente fraterno entre ambos países. Nosotros nos manifestamos en contra de ese acercamiento entre nuestro país con un Estado colonial que infringe abiertamente el derecho internacional y mantiene un régimen de apartheid contra un pueblo. ¿Qué acercamiento es el que busca el Instituto Chileno Israelí al participar en la Fiesta de los Idiomas? ¿El acercamiento a crímenes de lesa humanidad, a bombardear escuelas y hospitales que servían de refugio a la población civil? ¿O será más bien la fraternidad en el robo de las tierras palestinas dividiendo y encerrando en bantustanes a la población palestina de Cisjordania? ¿O tal vez tener ciudadanos de tercera categoría, que es como vive en Israel aquella minoría palestina que no pudo ser expulsada de sus hogares para la creación del Estado judío? Lo que sí es seguro es que con el Estado de Israel, sobre todo después de los últimos bombardeos a Gaza, no es posible ningún acercamiento legítimo vinculado a actividades culturales, sin que esté ensuciado por las muertes, la ocupación, el colonialismo y la destrucción.Queremos aclarar que el BDS no es en lo absoluto un movimiento que pretenda boicotear al pueblo judío ni colectivamente ni a sus integrantes. Tampoco pretendemos boicotear a las/os ciudadanas/os israelíes. El BDS es un movimiento de resistencia pacífica que llama a todas/os las/os ciudadanas/os conscientes del mundo a no normalizar la imagen de Israel; es decir, a no mantener relaciones normales con un Estado que viola en forma sistemática y grave los derechos humanos del pueblo palestino, con el objetivo de aislar internacionalmente a ese Estado y exhortarlo así a respetar el derecho internacional. Esto es: el fin de la ocupación de los territorios palestinos, la igualdad plena entre los ciudadanos árabes y judíos en Israel, y el derecho al retorno de los refugiados palestinos. Muchas/os judías/os de todas partes del mundo, incluso judías/os israelíes, engrosan las filas del BDS. Simbólicamente podríamos citar el caso del aclamado académico israelí Ilan Pappe, quien es el precursor de la iniciativa “Boicot desde dentro”, que pretende implementar el Boicot a Israel desde Israel mismo. En el mundo, figuras de la envergadura de Roger Waters y Stephen Hawkings, entre tantas otras, han manifestado públicamente su apoyo al BDS. Pedimos boicot a la “marca Israel”, a los productos culturales israelíes que el Estado de Israel utiliza para mantener su fachada democrática y como cortina de humo que oculte sus crímenes. La “marca Israel”, dentro de la que ciertamente se incluye el Instituto Chileno Israelí de Cultura, contribuye decisivamente a normalizar a Israel, es decir, a que lo veamos y aceptemos como un país democrático y no como al Israel que viola diariamente los derechos humanos, se ríe de la legalidad internacional, asfixia la cultura palestina, y acaba de cometer, una vez más, crímenes contra la humanidad en Gaza y mantiene el bloqueo ilegal y criminal de la franja. No es posible separar ambas caras de Israel. Como afirma el propio Ilan Pappe, “el enfoque de la cultura y la vida académica israelí, como entidades diferentes del ejército, la ocupación y la destrucción, proporciona inmunidad a una de las mayores atrocidades de nuestro tiempo”. El BDS busca presionar al Estado de Israel para que cumpla con el derecho internacional humanitario y el derecho internacional de los derechos humanos en tanto potencia ocupante en Gaza y Cisjordania. Se busca boicotear a Israel como respuesta al régimen de Apartheid que representa. Israel es un Apartheid porque ha instalado en tierra palestina un régimen de segregación basado en etnia, lengua y religión. En primer lugar, su propia definición como Estado lo hace tal. Israel se proclama a sí mismo como el Estado judío, el Estado de todos los judíos del mundo, no el Estado de los habitantes de la tierra que ocupa. La ciudadanía es una sola, la israelí. Pero las nacionalidades son varias, porque el país pertenece a la nación judía, por lo tanto, los habitantes no judíos, viven bajo un régimen distinto que el de los judíos: “la situación especial de la nacionalidad judía ha sido una manera de socavar los derechos de ciudadanía de los no judíos en Israel, especialmente para el quinto de la población que es árabe. Alrededor de 30 leyes en Israel privilegian específicamente a los judíos, en especial en las áreas de los derechos de emigración, la naturalización, el acceso a la tierra y el empleo.”El BDS buscar presionar a Israel ante lo ineficaces que han sido las soluciones diplomáticas para ofrecer una salida al “conflicto” (aunque preferimos la denominación “dominación colonial”) respetuosa de la normativa internacional. Entre la normativa internacional violada manifiestamente por Israel, tanto en Israel como en Territorios Ocupados palestinos, podemos citar la Convención para la Eliminación de la Discriminación Racial; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención de los Derechos del Niño; la Convención contra la Tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes; la Convención para la Eliminación de la Discriminación en contra de la Mujer; etc. Asimismo, Resoluciones de las Naciones Unidas, entre las cuales destacan la Resolución 194 (adoptada por la Asamblea General del organismo el 11 /12/1948), la cual establece que los refugiados tienen derecho a regresar a sus casas, ahora en territorio de Israel, o a recibir una compensación económica si no desean volver; la Resolución 242 (adoptada por el Consejo de Seguridad del organismo el 22/11/1967) que pide la retirada de Israel de los territorios ocupados en la Guerra de los Seis Días y "el reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de todos los estados de la región y su derecho a vivir en paz"; la Resolución 338 (adoptada por el Consejo de Seguridad el 22/10/1973) que confirma la validez de la Resolución 242 y recomienda el alto al fuego y el inicio de las negociaciones en vista de “instaurar una paz justa y duradera en el Oriente Medio.” El BDS es un movimiento que persigue sanciones a Israel dada la responsabilidad que le cabe como autor en la comisión de crímenes de lesa humanidad cometidos desde su creación, que dado el escenario internacional post Guerra Fría dominado por Estados Unidos, aliado incondicional de Israel, nunca han sido conocidos y juzgados por un tribunal institucional, pese a que, por ejemplo, el último ataque militar aéreo y terrestre israelí sobre Gaza, de 50 días de duración, resultó en: la muerte de 2.188 palestinos, al menos 1.658 de los cuales eran civiles; 11.231 civiles heridos; daños a 18.000 viviendas (13% del total de viviendas disponibles en Gaza fue destruida total o parcialmente); el desplazamiento interno de unas 110.000 personas civiles; la destrucción total de ocho centros médicos y daños a muchos otros, de tal manera que 17 de los 32 hospitales fueron dañados y seis cerraron como resultado; la destrucción masiva de las instalaciones de agua resultando en unos 450.000 civiles que no pueden acceder a los suministros de agua municipales; la destrucción de las instalaciones de la única planta eléctrica de Gaza dejando a toda la Franja sin electricidad por aproximadamente 20 horas por día, lo cual produce un impacto profundo en el tratamiento de aguas, suministro de alimentos y la capacidad de las instalaciones médicas para tratar a los heridos y desplazados; numerosos ataques y destrucción a infraestructura de la ONU, incluyendo tres escuelas de la UNRWA que estaban siendo utilizadas como centros temporales de refugio; la destrucción total de unos 128 negocios y aproximadamente 550 millones de dólares en daños causados a las tierras agrícolas y la ganadería; ataques a la propiedad cultural y religiosa; y, por último, 373.000 niños que necesitan apoyo psicosocial directo y especializado. El ataque fue generalizado y sistemático y constituye una violación flagrante del IV Convenio de Ginebra para la protección de civiles en tiempos de guerra. La Autoridad Palestina estima que se requieren US $ 7,8 mil millones para reparar los daños causados a la infraestructura civil y estatal. Solo esperamos que llegue pronto ese día en que recibir en las plataformas culturales del mundo a los representantes israelíes sea tan grave como lo sería hoy el haber recibido a los representantes culturales de la Alemania nazi. Solo esperamos que llegue pronto ese día en que acusar a Israel sea tan legítimo como acusar a la Francia colonizadora y torturadora de Argelia. Solo esperamos que llegue pronto ese día en que quedarse callado frente a la masacre en Palestina se condene tan fuertemente como se ha condenado el guardar silencio mientras se exterminaba a los pueblos originarios de América. En vista de lo expuesto, demandamos a usted cancelar las participación de los embajadores culturales de Israel, como respuesta al Apartheid y a la colonización del país que representan, mientras éste no cambie su política criminal hacia el pueblo palestino. Hasta entonces, solidarizamos con el pueblo palestino, y seguiremos llamando al boicot de toda iniciativa que pretenda normalizar el asesinato de niñas y niños. Como chilenas/os, hemos vivido en carne propia la violación de los derechos humanos, la sociedad civil internacional solidarizó con los perseguidos por Pinochet, y por lo mismo nos parece justo y consecuente levantar la voz cada vez que los derechos humanos se violen en cualquier lugar del mundo. ¡Boicot a Israel ahora! ¡Fin a las relaciones normales con un Estado criminal! Campaña BDS-Chileboicotchile@gmail.com
Llamado al boicot del Festival de Cine LGBTI mientras el estado criminal de Israel figure como uno de los organizadores de la actividad
Santiago, 30 de septiembre de 2014.
Entre el 17 de octubre y 2 de noviembre del año en curso, se llevará a cabo en la ciudad de Santiago de Chile un festival de cine LGBTI (lésbico, gay, transexual e intersexual) organizado por el MOVILH, actividad que ciertamente celebramos. Sin embargo, la Embajada de Israel figura como colaboradora en la organización de la actividad. Los abajo firmantes llamamos al Boicot del festival de cine mientras Israel no sea excluido de la organización de éste.
El pasado lunes 22 de septiembre, las/os activistas chilenas/os de la Campaña Palestina por el Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel (BDS-CHILE), escribieron un correo electrónico al MOVILH al enterarse de la colaboración de Israel, a través de su Embajada, en el festival de cine LGBTI que el MOVILH organiza. En este correo, se solicitaba una reunión con ellos para conversar sobre los motivos por los cuales se debe boicotear al Estado de Israel y, por ende, no trabajar con éste mientras no se allane a respetar el derecho internacional. Esta petición no sólo ha sido desatendida hasta la fecha, sino que además ante la publicación, con fecha 26 de septiembre, por el medio El Quinto Poder de la columna “MOVILH: contradicciones a pantalla gigante” de autoría del destacado activista de la diversidad sexual, Elías Jiménez, donde expresa la contradicción que implica ser una organización de la sociedad civil chilena dedicada a la defensa y promoción de los derechos humanos de la diversidad sexual y, al mismo tiempo, trabajar de la mano con un Estado que viola los derechos humanos de manera sistemática y grave, y las reacciones que ésta suscitó en Twitter, donde el MOVILH fue interpelado a través de distintos usuarios, respondiendo escuetamente que no reciben financiamiento de Israel y que se están limitando a exhibir las películas que les han facilitado sus amigos de la Comunidad Judía. Al mismo tiempo, Rolando Jiménez, representante del MOVILH, a través de su cuenta personal, destacó la participación de 17 países en el festival, “aunque moleste a radicales y censuradores”. Quien sí atacó directamente a Elías Jiménez, fue Hod-Chile, desconocido grupo sionista hasta ahora en el mundo LGBTI, quienes también figuran como colaboradores de este festival. Hod llegó al patético extremo de “advertir” a Elías Jiménez que lo acusarían a la Mesa por la Diversidad Sexual.
En virtud de lo anterior, las/os abajo firmantes, queremos aclarar que el BDS no es en lo absoluto un movimiento que pretenda boicotear al pueblo judío ni colectivamente ni a sus integrantes, por las siguientes razones: El BDS es un movimiento de resistencia pacífica palestina que, inspirado en el boicot que otrora se hiciera para echar abajo la Sudáfrica del Apartheid, llama a todas/os las/os ciudadanas/os conscientes del mundo a no normalizar la imagen de Israel; es decir, a no mantener relaciones normales con un Estado que viola en forma sistemática y grave los derechos humanos del pueblo palestino, con el objetivo de aislar internacionalmente a ese Estado y exhortarlo así a respetar el orden humanitario internacional;
Muchas/os judías/os de todas partes del mundo engrosan las filas del BDS. Simbólicamente podríamos citar el caso del aclamado académico israelí Ilan Pappe, quien es el precursor de la iniciativa “Boicot desde dentro”, que pretende implementar el Boicot a Israel desde Israel mismo. Asimismo, la académica estadounidense de origen judío, Judith Butler, una de las principales teóricas del feminismo y de la teoría queer, fue también una de las primeras académicas del mundo en suscribir la campaña BDS;
El BDS es una campaña internacional que pretende estrechar lazos con toda entidad ciudadana abocada a la defensa y promoción de los derechos humanos. Así lo han entendido activistas LGBTI de todas partes del mundo, quienes han llamado a boicotear a Israel pues les indigna la utilización cínica que hace Israel de la lucha por los derechos plenos de la diversidad sexual para maquillar la limpieza étnica que efectúa en contra del pueblo palestino, que en el concierto internacional se denomina pinkwashing, concepto que significaría “lavado rosa”, y que quiere significar el lavado de imagen que hace Israel para desmarcarse de sus crímenes promoviendo una imagen de país diverso y promotor de los derechos humanos, cuando todos los organismos internacionales de derechos humanos indican que no es así;
El BDS busca presionar al Estado de Israel para que cumpla con el derecho internacional humanitario y el derecho internacional de los derechos humanos en tanto potencia ocupante en Gaza y Cisjordania. Se busca boicotear a Israel como respuesta al régimen de Apartheid que representa. Israel es un Apartheid porque ha instalado en tierra palestina un régimen de segregación basado en etnia, lengua y religión. En primer lugar, su propia definición como Estado lo hace tal. Israel se proclama a sí mismo como el Estado judío, el Estado de todos los judíos del mundo, no el Estado de los habitantes de la tierra que ocupa. La ciudadanía es una sola, la israelí. Pero las nacionalidades son varias, porque el país pertenece a la Nación judía, por lo tanto, los habitantes no judíos, viven bajo un régimen distinto que el de los judíos: “la situación especial de la nacionalidad judía ha sido una manera de socavar los derechos de ciudadanía de los no judíos en Israel, especialmente para el quinto de la población que es árabe. Alrededor de 30 leyes en Israel privilegian específicamente a los judíos, en especial en las áreas de los derechos de emigración, la naturalización, el acceso a la tierra y el empleo”;
El BDS buscar presionar a Israel ante lo ineficaces que han salido las soluciones diplomáticas para ofrecer una salida al “conflicto” (aunque preferimos la denominación “dominación colonial”) respetuosa de la normativa internacional. Entre la normativa internacional violada manifiestamente por Israel, tanto en Israel como en Territorios Ocupados palestinos, podemos citar la Convención para la Eliminación de la Discriminación Racial; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención de los Derechos del Niño; la Convención contra la Tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes; la Convención para la Eliminación de la Discriminación en contra de la Mujer; etc. Asimismo, Resoluciones de las Naciones Unidas, entre las cuales destacan la Resolución 194 (adoptada por la Asamblea General del organismo el 11 /12/1948), la cual establece que los refugiados tienen derecho a regresar a sus casas, ahora en territorio de Israel, o a recibir una compensación económica si no desean volver; la Resolución 242 (adoptada por el Consejo de Seguridad del organismo el 22/11/1967) que pide la retirada de Israel de los territorios ocupados en la Guerra de los Seis Días y "el reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de todos los estados de la región y su derecho a vivir en paz"; la Resolución 338 (adoptada por el Consejo de Seguridad el 22/10/1973) que confirma la validez de la Resolución 242 y recomienda el alto al fuego y el inicio de las negociaciones en vista de “instaurar una paz justa y duradera en el Oriente Medio”;
El BDS es un movimiento que persigue sanciones a Israel dada la responsabilidad que le cabe como autor en la comisión de crímenes de lesa humanidad cometidos desde su creación, que dado el escenario internacional post Guerra Fría dominado por Estados Unidos, aliado incondicional de Israel, nunca han sido conocidos y juzgados por un tribunal institucional, pese a que, por ejemplo, el último ataque militar aéreo y terrestre israelí sobre Gaza, de 50 días de duración, resultó en: la muerte de 2.188 palestinos, al menos 1.658 de los cuales eran civiles; 11.231 civiles heridos; daños a 18.000 viviendas (13% del total de viviendas disponibles en Gaza fue destruida total o parcialmente); el desplazamiento interno de unas 110.000 personas civiles; la destrucción total de ocho centros médicos y daños a muchos otros, de tal manera que 17 de los 32 hospitales fueron dañados y seis cerraron como resultado; la destrucción masiva de las instalaciones de agua resultando en unos 450.000 civiles que no pueden acceder a los suministros de agua municipales; la destrucción de las instalaciones de la única planta eléctrica de Gaza dejando a toda la Franja sin electricidad por aproximadamente 20 horas por día, lo cual produce un impacto profundo en el tratamiento de aguas, suministro de alimentos y la capacidad de las instalaciones médicas para tratar a los heridos y desplazados; numerosos ataques y destrucción a infraestructura de la ONU, incluyendo tres escuelas de la UNRWA que estaban siendo utilizadas como centros temporales de refugio; la destrucción total de unos 128 negocios y aproximadamente 550 millones de dólares en daños causados a las tierras agrícolas y la ganadería; ataques a la propiedad cultural y religiosa; y, por último, 373.000 niños que necesitan apoyo psicosocial directo y especializado. El ataque fue generalizado y sistemático y constituye una violación flagrante del IV Convenio de Ginebra para la protección de civiles en tiempos de guerra. La Autoridad Palestina estima que se requieren US $ 7,8 mil millones para reparar los daños causados a la infraestructura civil y estatal. La Comunidad Judía de Chile, los amigos del MOVILH en sus propias palabras, apoyó este ataque reiterada y públicamente;
Por último, dado nuestro compromiso pleno con el trabajo por la igualdad de derechos de las mujeres y de las personas de la diversidad sexual, tanto en Chile como en el mundo, queremos reafirmar la idea de que los derechos de esta población (más de la mitad de la humanidad) se ven afectados, arbitraria y desgraciadamente, en todo el mundo hasta el día de hoy. El patriarcado, la misoginia, el falocentrismo y la heteronormatividad no son patrimonio exclusivo ni de oriente ni de occidente. La violencia sexual es un discurso, y una práctica a la vez, con la cual nos enfrentamos cotidianamente acá mismo en Chile, donde el joven Daniel Zamudio fue salvajemente asesinado hace dos años por ser homosexual. Las tres religiones monoteístas, el cristianismo, el judaísmo y el Islam, en sus vertientes más conservadoras, promueven e imponen una visión de la vida basadas en un orden natural que quienes no tenemos fe no tenemos por qué compartir y quienes sí tienen no necesariamente adoptan, y si adoptaran, no pueden imponérsela a los demás: eso se llama Estado laico, democracia, y derechos humanos, que son universales, son el mínimo común denominador, son “un piso mínimo”. Israel, en tanto Estado judío, no es un Estado laico. Israel no ha reconocido el matrimonio igualitario. A mayor abundamiento, ¿son más importantes los derechos del mundo LGTBI judío que del mundo LGTBI palestino? En vista de estos argumentos, hacemos un llamado a:
Las entidades que organizan, financian y colaboran en la actividad en conjunto con el MOVILH y con la Embajada de Israel a quitar su apoyo a la misma mientras la Embajada de Israel siga en la organización;
La sociedad chilena en general y particularmente a todos quienes hagan de la defensa y promoción de los derechos humanos su labor cotidiana, a plegarse al llamado de la campaña BDS y en consecuencia a boicotear pacíficamente (no asistiendo al Festival y sobre todo dando a conocer las razones de por qué no asistir por todos los canales de comunicación disponibles) el festival de cine organizado por el MOVILH mientras la Embajada de Israel siga siendo una de las instituciones que organizan la actividad.
MUMS (Movimiento por la Diversidad Sexual);
Pedro Lemebel, artista visual y escritor;
Víctor Hugo Robles, periodista, apóstata y activista de la diversidad sexual, conocido como “El Che de los Gays”;
Karol Cariola, H. Diputada de la República;
Melissa Sepúlveda, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH);
Lorenza Soto, vocera de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES);
Eloísa González, ex vocera de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES);
Claudio Narea, músico;
Kena Lorenzini, feminista, fotógrafa y psicóloga;
Juan Pablo Sutherland, escritor, académico de la Universidad de Chile, y activista marica;
Felipe Rivas, artista visual y activista disidente sexual, miembrx de CUDS;
Sergio Grez, historiador, académico de la Universidad de Chile;
Nadia Prado, escritora;
Malú Urriola, poeta;
Tanya Peralta, magíster en literatura, docente, lesbiana y feminista;
Bárbara Sepúlveda, militante comunista y feminista;
Luna Folegatti, historiadora, doctoranda de la Universidad de Chile, Movimiento Alzada Feminista;
Camila Vega, licenciada en sociología y Vicepresidenta del Observatorio contra el Acoso Callejero (OCAC);
Dayana Barrios, activista para la erradicación de la violencia de género;
Pablo Rivas, sociólogo y cineasta, master en cine de la Sorbona;
Marcelo Piña, documentalista y productor;
Moisés Scherman, economista;
Helene Herting, socióloga, judía antisionista;
Elizabeth Collingwood-Selby, filósofa;
Eugenia Prado, escritora y diseñadora;
José Salomón, académico y escritor;
Luis Jaqui, administrador público, integrante de Convergencia de Izquierda y Los 12 Puntos;
Karen Hermosilla, periodista, integrante de Convergencia de Izquierda y Los 12 Puntos;
Cristina Azócar, artista fotógrafa;
Marina Arrate, poeta y psicóloga;
Mane Adaro, curadora;
Willy Thayer, filósofo;
Lina Meruane, escritora y docente;
Carmen Soria, ciudadana;
Carlos Casanova, filósofo, académico de la UMCE;
Miguel Ruiz, filósofo, académico de la Universidad de Chile;
Rebeca Errázuriz, socióloga;
Francisca Garat, socióloga, integrante del Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo, CENDA;
Víctor González, sociólogo y académico de la Universidad Arcis, poeta, escritor;
Cecilia Baeza, politóloga y docente en la Fundación Getulio Vargas, São Paulo;
Rodrigo Karmy, filósofo, académico de la Universidad de Chile;
Camila Stipo, licenciada en historia, estudiante de filosofía;
Javiera Bonnefoy, socióloga, doctora en sociología EHESS-Paris;
Malena Bastías, socióloga, master en mediación cultural Sorbonne-Nouvelle, París;
Mauricio Amar, sociólogo;
Javiera Vallejo, periodista;
Karin Baeza, socióloga, master en ciencias sociales EHESS-París;
Alonso Azócar, académico de la Universidad de La Frontera (UFRO);
Yuri Vásquez, abogado.
Manuela Infante, directora teatral Manuel Garate. Historiador y cientista político Perico Villagra Cordero, ciudadano
Leonardo Vilches, militante comunista
Carmen Berenguer, Poeta y Artista Visual.
Carta pública al Director del Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile
Señor Ernesto Ottone Ramírez
Director del Centro de Extensión Artística y Cultural (CEAC), Universidad de Chile, Presente
Ref.- Demanda cancelación de la presentación del director israelí Doron Salomon en el Teatro de la Universidad de Chile por las razones que exponemos.
Junto con saludarlo, nos presentamos. Somos ciudadanos y ciudadanas chilenos que adherimos a la campaña palestina por el Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) a Israel. Esta campaña surgió en Palestina en el año 2005, inspirada en el boicot efectuado por la sociedad civil internacional que otrora lograra derribar al Apartheid sudafricano. Ante el evidente fracaso de la Organización de Naciones Unidas y de la diplomacia para exhortar al Estado de Israel a respetar el orden humanitario internacional, es que surge este llamado desde las entrañas de la sociedad civil palestina, el cual se replica día a día en todo el mundo. Verá, solo por darle un ejemplo, Israel asesinó a más de dos mil personas durante los recién transcurridos meses de julio y agosto; y nada hace prever que alguno de los responsables de estos crímenes de lesa humanidad (que a todas luces constituyen una violación del IV Convenio de Ginebra) vayan a responsabilizarse por ellos, siguiendo con la tradición de impunidad a la cual Israel nos tiene acostumbrados. Esta campaña hace hincapié en la necesidad de boicotear la estrategia israelí de utilizar la cultura y los espectáculos como medios para invisibilizar la limpieza étnica del pueblo palestino y normalizar una situación aberrante desde los puntos de vista jurídicos y humanos. El gobierno israelí destina grandes sumas de dinero para enviar por todo el mundo a sus representantes culturales. El propósito es consolidar una imagen de “país normal”, de democracia de corte occidental, obviando el cruel sometimiento del pueblo palestino. Por esto es que nos enteramos con profunda preocupación de las dos presentaciones que el director israelí Doron Salomon efectuará en el Teatro de la Universidad de Chile previstas para el viernes 17 y el sábado 18 del mes en curso. El teatro que usted representa es el escenario de la Universidad pública de mayor tradición en nuestro país, en cuyas aulas muchos de nosotros nos hemos formado. Creemos firmemente en el rol político y social que cumple y debe cumplir la Universidad en Chile, éste es justamente lo que la distingue del resto de las instituciones de educación superior nacionales. Por lo mismo, nos parece impresentable que el escenario de su teatro se preste para recibir a un director de orquesta que mantiene un silencio obstinado y nada inocente sobre los crímenes que perpetra su país, como si fuera posible callar en un lugar donde las violaciones de los derechos humanos, asesinatos y torturas incluidos, son continuas y masivas. ¿Es posible que ignore lo que su país está haciendo? ¿Es posible callar en un lugar donde las violaciones de los derechos humanos, asesinatos y torturas incluidos, son continuas y masivas, y además en tu nombre y por tu seguridad? ¿Puede ser el arte algo puro? ¿Es posible actuar como si no pasara nada?
Queremos aclarar que el BDS no es en lo absoluto un movimiento que pretenda boicotear al pueblo judío ni colectivamente ni a sus integrantes. Tampoco pretendemos boicotear a las/os ciudadanas/os israelíes, mucho menos atacar personalmente a Salomon ni a cualquier otro. El BDS es un movimiento de resistencia pacífica que llama a todas/os las/os ciudadanas/os conscientes del mundo a no normalizar la imagen de Israel; es decir, a no mantener relaciones normales con un Estado que viola en forma sistemática y grave los derechos humanos del pueblo palestino, con el objetivo de aislar internacionalmente a ese Estado y exhortarlo así a respetar el derecho internacional. Esto es: el fin de la ocupación de los territorios palestinos, la igualdad plena entre los ciudadanos árabes y judíos en Israel, y el derecho al retorno de los refugiados palestinos. Muchas/os judías/os de todas partes del mundo, incluso judías/os israelíes, engrosan las filas del BDS. Simbólicamente podríamos citar el caso del aclamado académico israelí Ilan Pappe, quien es el precursor de la iniciativa “Boicot desde dentro”, que pretende implementar el Boicot a Israel desde Israel mismo. En el mundo de la cultura y de los espectáculos, figuras de la envergadura de Roger Waters, Alice Walker, Elvis Costello, entre tantas otras, han manifestado públicamente su apoyo al BDS. Pedimos boicot a la “marca Israel”, a los productos culturales israelíes que el Estado de Israel utiliza para mantener su fachada democrática y como cortina de humo que oculte sus crímenes. La “marca Israel” contribuye decisivamente a normalizar a Israel, es decir, a que lo veamos y aceptemos como un país democrático y no como al Israel que viola diariamente los derechos humanos, se ríe de la legalidad internacional, boicotea el arte palestino, y acaba de cometer, una vez más, crímenes contra la humanidad en Gaza y mantiene el bloqueo ilegal y criminal de la franja. No es posible separar ambas caras de Israel. Como afirma el propio Ilan Pappe, “el enfoque de la cultura y la vida académica israelí, como entidades diferentes del ejército, la ocupación y la destrucción, proporciona inmunidad a una de las mayores atrocidades de nuestro tiempo”.
El BDS es un movimiento que persigue sanciones a Israel dada la responsabilidad que le cabe como autor en la comisión de crímenes de lesa humanidad cometidos desde su creación, que dado el escenario internacional post Guerra Fría dominado por Estados Unidos, aliado incondicional de Israel, nunca han sido conocidos y juzgados por un tribunal institucional, pese a que, por ejemplo, el último ataque militar aéreo y terrestre israelí sobre Gaza, de 50 días de duración, resultó en: la muerte de 2.188 palestinos, al menos 1.658 de los cuales eran civiles; 11.231 civiles heridos; daños a 18.000 viviendas (13% del total de viviendas disponibles en Gaza fue destruida total o parcialmente); el desplazamiento interno de unas 110.000 personas civiles; la destrucción total de ocho centros médicos y daños a muchos otros, de tal manera que 17 de los 32 hospitales fueron dañados y seis cerraron como resultado; la destrucción masiva de las instalaciones de agua resultando en unos 450.000 civiles que no pueden acceder a los suministros de agua municipales; la destrucción de las instalaciones de la única planta eléctrica de Gaza dejando a toda la Franja sin electricidad por aproximadamente 20 horas por día, lo cual produce un impacto profundo en el tratamiento de aguas, suministro de alimentos y la capacidad de las instalaciones médicas para tratar a los heridos y desplazados; numerosos ataques y destrucción a infraestructura de la ONU, incluyendo tres escuelas de la UNRWA que estaban siendo utilizadas como centros temporales de refugio; la destrucción total de unos 128 negocios y aproximadamente 550 millones de dólares en daños causados a las tierras agrícolas y la ganadería; ataques a la propiedad cultural y religiosa; y, por último, 373.000 niños que necesitan apoyo psicosocial directo y especializado. El ataque fue generalizado y sistemático y constituye una violación flagrante del IV Convenio de Ginebra para la protección de civiles en tiempos de guerra. La Autoridad Palestina estima que se requieren US $ 7,8 mil millones para reparar los daños causados a la infraestructura civil y estatal. Solo esperamos que llegue pronto ese día en que aplaudir en las principales plataformas culturales del mundo a los representantes israelíes sea tan grave como lo sería hoy el haber aplaudido a los representantes culturales de la Alemania nazi. Solo esperamos que llegue pronto ese día en que acusar a Israel sea tan legítimo como acusar a la Francia colonizadora y torturadora de Argelia. Solo esperamos que llegue pronto ese día en que quedarse callado frente a la masacre en Palestina se condene tan fuertemente como se ha condenado el guardar silencio mientras se exterminaba a los pueblos originarios de América. En vista de lo expuesto, demandamos a usted cancelar las presentaciones de los embajadores culturales de Israel, como respuesta al Apartheid y a la colonización del país que representan, mientras éste no cambie su política criminal hacia el pueblo palestino. Hasta entonces, solidarizamos con el pueblo palestino, y seguiremos llamando al boicot de los espectáculos culturales israelíes que pretenden silenciar con hermosas melodías los gritos de horror de los niños de Gaza. Como chilenas/os, hemos vivido en carne propia la violación de los derechos humanos, la sociedad civil internacional solidarizó con los perseguidos por Pinochet, y por lo mismo nos parece justo y consecuente levantar la voz cada vez que los derechos humanos se violen en cualquier lugar del mundo. ¡Boicot a Israel ahora! ¡Fin a las relaciones normales con un Estado criminal!
Página del evento en Facebook Stio Web del Tribunal Russel
El Viernes 10 de Octubre, en las afueras del Teatro Municipal de Las Condes, Santiago, un grupo de activistas se manifestó contra la presencia de la banda israelí Mayumana y las políticas de segregación y apartheid que el estado de Israel ejerce sobre los palestinos. Las organizaciones entregaron una carta pública a las autoridades del Teatro acompañada de las firmas alcanzadas en la campaña de boicot a la normalización.
Guardias municipales y varios civiles "sospechosos" intentaron intimidar a los manifestantes, quienes desplegaban pacíficamente lienzos y banderas palestinas.
Carabineros incluso pretendió hacer control de identidad a los manifestantes, violando así tanto el Código Procesal Penal como la Constitución Política. Carabineros amenazó con detención, pero los manifestantes siguieron coreando cánticos alusivos a la libertad del pueblo palestino y a la destrucción del Apartheid israelí, además de explicar a los transeúntes qué hacían allí.
Se retiraron pacíficamente, no sin antes desplegar una gran bandera palestina que cubrió la vereda norte de Avenida Apoquindo, como simbólica forma de visibilizar al pueblo que el Estado colonial de Israel y sus embajadores culturales han pretendido borrar del mapa.
Carta a las autoridades del Teatro Municipal de Las Condes y GTD
Petición pública en Change.org con más de trescientas firmas por la suspensión de las presentaciones de Mayumana
Boicot: Kuwait excluye a Veolia de millonario contrato
El Comité Nacional Palestino de Boicot, Desinversión y Sanciones (BNC) acoge con satisfacción la decisión de la municipalidad de la ciudad de Kuwait de excluir a la empresa francesa Veolia de un enorme contrato de gestión de residuos sólidos, por el valor de $ 750 millones, citando la apelación de BNC a ese efecto. Basando su decisión sobre la complicidad de Veolia en los proyectos israelíes que violan el derecho internacional, el municipio también decidió excluir a Veolia de "todos los proyectos futuros."
Según fuentes fidedignas en Kuwait, tras esta humillante derrota, Veolia se vio obligado a retirarse de la licitación de un proyecto de ampliación de la estación depuradora de aguas residuales de "Um Al-Haiman". El proyecto está valorado en cerca de $ 1.5 mil millones.
Incluso antes de esta pérdida de contratos por el valor total de $ 2,25MM, Veolia ya había perdido o debió excluirse de otras licitaciones por un valor de unos $ 24 mil millones, principalmente en el Reino Unido, Suecia, Irlanda y los EE.UU.
Veolia se ha visto obligado a admitir que la campaña en su contra está teniendo un gran impacto y ha anunciado recientemente que tiene la intención de vender su participación en las empresas israelíes. La campaña contra Veolia continuará hasta que termine todos los aspectos de su participación en las violaciones del derecho internacional cometidas por Israel, incluyendo el retiro del tren ligero de Jerusalén y el vertedero Tovlan, dos proyectos de infraestructura para los asentamientos ilegales israelíes.
El BNC recurrió hace unos meses al Gobierno y el Parlamento de Kuwait para excluir a Veolia por su participación en una serie de proyectos israelíes que violan flagrantemente el derecho internacional y los derechos humanos de los palestinos, incluyendo el "tren ligero de Jerusalén" que conecta los asentamientos ilegales y los alrededores de Jerusalén ocupada.
El Dr. Hanan Ashrawi, miembro del Comité Ejecutivo de la Organización de Liberación de Palestina (OLP) también hizo un llamamiento al Gobierno de Kuwait "para boicotear y excluir a Veolia" debido a la "complicidad con la ocupación israelí en la violación del derecho internacional humanitario, especialmente en Jerusalén ocupada."
Zaid Shuaibi, Coordinador de Asuntos Árabes del BNC declaró que, "Después de la última masacre de Israel contra Gaza, corresponde a todos nosotros intensificar nuestras campañas de BDS para hacerles rendir cuentas, aislandoles aún más en todos los campos."
Shuaibi añadió, "las corporaciones internacionales entreguistas, como Veolia, G4S y HP, que permiten el régimen de ocupación, el colonialismo de los colonos y el apartheid de Israel deben pagar un precio por sacar provecho de la ocupación y de las violaciones de los derechos humanos realizados por Israel. Ellos deben ser excluidos de los contratos públicos y privados en el mundo árabe, así como en cada país que defiende el derecho internacional y apoya la búsqueda de la libertad, la justicia y la igualdad".
Esta última victoria del BDS contra Veolia en Kuwait es visto por los observadores como "la punta del iceberg del BDS" en el mundo árabe.
Fuente: ‘Tip of the BDS iceberg': Kuwait excludes Veolia from $750m contract
Por contribuir a borrar las huellas de Palestina. Como afirma Victoria Buch, activista israelí contra la ocupación, la existencia de Israel se basa en una continua limpieza étnica de la población palestina, acompañada de la judeización del territorio. Para completar su limpieza étnica, necesita que el mundo olvide que una vez existió Palestina. Con ese objetivo, destruye el patrimonio cultural palestino, impide su desarrollo actual y potencia la creación y difusión de una nueva cultura israelí que incluya y reconozca elementos de cualquier parte del mundo, excepto de Palestina.Jaffa –ciudad en la que se encuentra la sede de Mayúmana–, era una ciudad palestina que fue atacada por los paramilitares sionistas en 1948. Como consecuencia de ello, la mayoría de sus 70.000 habitantes huyó aterrorizada. Terminada la invasión, el Estado de Israel se dedicó a borrar las huellas palestinas, al igual que haría en otros tantos lugares, potenciando el establecimiento de colonias de artistas israelíes en las ciudades árabes desalojadas que disfrutan de todos los derechos que se niegan a la población palestina sin preguntarse sobre qué ruinas ni a expensas de qué han logrado esos privilegios. El gobierno israelí vende al exterior una postal idílica de sus creadores, trabajando en entornos bucólicos que han sido restaurados primorosamente, en un intento deliberado de dar una imagen de normalidad y de asimilación a la cultura occidental a la que tanto se jactan de pertenecer los israelíes. En la propia Ciudad Vieja de Jaffa viven aún 15.000 palestinos sometidos a un estado crónico de pobreza.
Formamos parte de la comunidad internacional y no queremos ser neutrales, nos negamos a ser cómplices. Por ello, en apoyo a la campaña BDS lanzada por la población palestina, pedimos el boicot a Mayúmana y al resto de productos culturales israelíes que contribuyen con la normalización y el ocultamiento de este régimen de apartheid. Así, demandamos a usted cancelar las presentaciones de Mayúmana, como respuesta al Apartheid y a la colonización israelíes,

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