Source: http://www.carnadas.org/blog/?m=200608
Timestamp: 2018-05-26 13:38:32+00:00

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estruendomudo » 2006 » August
Deudores solidarios, viaje a las pirámides de Egipto y una referencia pornográfica
la americana tuvo que abrirse para que él pudiera saciarse. justo antes de la apertura, escucharon la noticia de la muerte del Nobel de literatura egipcio. ella se acordó del té de menta y los hombres caminando a prisa por las calles de El Cairo para llegar al metro. quedó atónita, porque inclusive para esa actividad no dejaban de murmurar el nombre de alá al acariciar las cuentas de sus rosarios. después de la sensación de abastecimiento, él le acarició los pezones y cayó rendido. ella se incorporó como si nada hubiese pasado y, a pesar de la luz tenue, fue a chequear su correo en la computadora portátil. al abrir su cuenta desisitió de la escritura y se concentró en repasar las ofertas más trendy de banana. saltó a la página de victoria’s secret e hizo un pedido de brasieres en velvet con la tarjeta de crédito conjunta. con otro click pasó a la página de las ofertas de pasajes aéreos registrada en los favorites; tenía un viaje planificado pero no se lo había informado a su amante. iría sola. de pronto, sintió la necesidad de extrañar el olor típico del apartamento, herméticamente cerrado y acondicionado por una máquina maravillosa que exhalaba calor en invierno y frío en verano. en un mes volvería a ver las pirámides a media noche, montada en un caballo.
uno de los muchachos quizo probar la manzana, pero puso condiciones: el otro tenía que presentársela. una vez expuesta, el primero la mordería sin que apenas se notase y el segundo tendría que agarrarla con delicadeza. un camarógrafo tenía instrucciones de filmar el momento de lujuria tal y como se produjera. ¿Para quién? Pues para el beneplácito gratuito de la humanidad reunida alrededor de…
Porno Tube: Fuck Around, la gran putada.
-M.C.C. para F.S.V.
Rey Emmanuel Andújar ofrece taller de performance
Rey Emmanuel Andújar, performero y autor de la novela “El hombre triángulo” y el texto híbrido “Ciudadano cero” -de Isla Negra Editores- llega en estos días a la Isla desde la República Dominicana para ofrecer un taller-performance titulado “La casa de Rotunda”. Los cursos y la puesta en escena serán en el Recinto de Humacao de la Universidad de Puerto Rico desde el 28 de agosto al 7 de septiembre.
“La Casa de Rotunda”, explicó el artista, es una ventana que se abre dentro de la investigación de la Dramaturgia del Cuerpo del Escritor a partir de la Dramaturgia del Cuerpo.
“El taller consiste en trabajar el cuerpo mediante combinaciones de ejercicios (yoga, pilates, respiración china), involucrando la columna vertebral, el torso y el área alrededor de la pelvis. Lo que se busca con esto es colocar drama dentro del cuerpo para estimular la fuerza, la imaginación y la agilidad corporal. Trabajaremos con Desmonte de Ideas (despeine de ideas ya pre-concebidas), Sustancia (un trabajo de imaginación donde el cuerpo es recorrido por una Sustancia no cotidiana), Collage Corporal (repetición de imágenes sobre el cuerpo), mini-composiciones en texto y escenas (pequeñas piezas sugeridas por los participantes, con texto o sin texto). Este entrenamiento está abierto a todo el mundo, no es necesario tener experiencia en el campo creativo. Al final del taller se presentará un performance con el trabajo de los asistentes”, declaró Andújar.
Además, sugirió que los participantes asistan con ropa cómoda, de trabajo. También, dijo, es recomendable (aunque no requisito) que traigan trabajos en progreso de lo que sea, fotografía, poemas, narrativa, pintura, instalación.
Los interesados deben escribir al Dpto. de Actividades Culturales UPR Humacao: leunam13@hotmail.com & Rey Emmanuel Andujar: emmanuelandujar@hotmail.com
Gay penguins, samurai clowns, band geeks, Girl Scouts, and an NFL cheerleader turned Orthodox Jew—yup, that’s right, the Fringe Festival is back. The zany, eclectic theatrical extravaganza is celebrating its 10th year with its largest lineup ever. Potential highlights include Reservoir Bitches, an all-female parody of the Tarantino film; The Saints of Festus, a one-man comedy about small-town life directed by Obie winner David Drake; and Corleone, the Shakespearean Godfather, which tries to answer the burning question “What if Shakespeare had written Mario Puzo’s classic?” A grand total of 216 performances by emerging theater troupes and dance companies at 21 downtown venues will perform spoken word, puppetry, multimedia, children’s shows, and more. In addition, 10 shows from past years will be resurrected for encore performances. We especially like Brian Parks’s acclaimed Americana Absurdum, a black comedy in two parts featuring funeral parlors and a mysterious wolverine. (Ashman, The Village Voice)
through August 27, Various locations, $15
Esctribe Jocelyn Pimentel
Reproducido del blog Comentario
con permiso de la autora
voy a tener que comprar la musa
en un todo a peso,
que se fue a plaza en pisicorre
a darse un makeover.
tendré que regatear en la esquina
a ver si la dominicana
consigue hacerme un dos por uno
entre los plátanos
y alguna que allí se esconda.
y cogerla de fiao’
en el colmado de un barrio que no es el mío,
y llevarla al jenny craig
porque está muy gordita
para el gusto de los expertos musólogos.
o empeñar las palabras,
y es más fácil enganchar los guantes
que llevarla a un knockout técnico.
en el quita y pon de la 65;
quizás allí está la sílaba
que no me atrevo a pronunciar
por eso de no pararme y pagar
de una puta [palabra].
voy a tener que comprar una musa
porque la mía murió
asesinada en la masacre
por un trueque de drogas
y apareció en la primera plana
del vocero [claro está, bulova en mano].
voy a tener que comprarme una,
porque hoy día lo que no se gana
se compra con la misma facilidad
con que se pide un whopper sin queso
y una pepsi de dieta
[por eso de cuidar la figura,
darling] .
Teatral polémica en la Universidad de Puerto Rico
Escribe Josean Ortiz
Cuando durante este pasado verano nos enteramos de la composición de la Junta de Gobierno que velará por la programación artística y la salud fiscal del Teatro de la Universidad, que será reinaugurado a mediados del próximo mes de septiembre, sabíamos que tarde o temprano la polémica se haría pública. No se puede negar que existe un claro conflicto de intereses al permitir que personas ajenas a la comunidad universitaria tengan voz y voto en las decisiones sobre el Teatro, incluyendo la elección de su administrador. Sobretodo personas que producen espectáculos, como lo es el caso de Angelo Medina y Guillermo Martínez, o están asociadas profesionalmente con otros productores comerciales del patio, como lo es el caso del amigo Silverio Pérez cuyo manejador todo el mundo sabe que es el productor Rafo Muñiz. Tal y como cándidamente se declara hoy en la prensa del país, las repetidas ausencias de Medina a las reuniones de la Junta desde su nombramiento, “por problemas de tiempo”, lo que demuestra es que sus prioridades son otras.
No podemos olvidar que tanto Medina como Muñiz forman parte de la Junta Directiva del recién creado Colegio de Productores de Espectáculos Públicos de Puerto Rico que, bajo el amparo de la Oficina de Espectáculos Públicos del Departamento de Hacienda y con la bendición del Gobernador, fue creado con la intención de controlar la producción de eventos en la isla mediante la imposición de una elevada cuota de membresía. Cuando todavía el Colegio de Productores era un Proyecto de Ley, sometido por los senadores Jennifer González y Ferdinand Pérez, fuimos los “teatreros”, miembros de la mayoría de organizaciones sin fines de lucro dedicadas a la producción cultural en el país, quienes dimos la voz de alerta en la Legislatura sobre la inconstitucionalidad de esa Ley ya que la manifestación artística está garantizada en la constitución como un derecho a la libre expresión, además de ser una violación a nuestros derechos humanos en poder contribuir al desarrollo cultural y social de la comunidad en que vivimos. Aún así la Ley fue aprobada y firmada por el Gobernador permitiendo, entre otras cosas, que una organización privada ocupara las funciones de la Oficina de Espectáculos Públicos de Hacienda al convertirla en su agencia de cobro de multas y sanciones a toda persona que no haya sido certificada por ellos, dejando que los recaudos o ingresos derivados de la imposición de las multas puedan traspasarse a un fondo especial del Colegio de marras, disfrazado como un Fideicomiso sin fines de lucro justificando una misión “filantrópica” que nos es otra cosa que acogerse a beneficios contributivos producto de sus actividades comerciales y lucrativas, además de tener acceso a los mismos fondos destinados a las organizaciones sin fines de lucro con base cultural y educativa, pero con la ventaja y control de decidir quien hace espectáculos públicos en Puerto Rico. Como las organizaciones teatrales sin fines de lucro se opusieron, quedaron exentas dentro de la Ley de pertenecer al Colegio, pero de todas formas se les restringe el acceso a fondos y oportunidades económicas. Y no hay garantías de que eso se mantenga así en un futuro. Para colmo de males, la misma Ley que los reconoce como productores comerciales, pero los faculta para crear un organismo paralelo sin fines de lucro, también les permite organizar y producir actividades político partidistas. Más claro no canta un gallo.
Sorprende que respetados miembros de la comunidad universitaria y con amplia trayectoria en el quehacer teatral del país, que forman parte de la Junta de Gobierno del Teatro de la Universidad, avalen la presencia en la Junta de entes ajenos a la verdadera misión y política que debe regir en el máximo escenario universitario. Ellos saben muy bien que anterior al cierre del Teatro para su remodelación los miembros encargados de evaluar las solicitudes de uso del espacio eran exclusivamente de dentro de la comunidad universitaria. ¿Por qué pretenden cambiar eso ahora? ¿Por qué pecar de ingenuos?
La administración del actual gobierno del país está en record como una que ha estado atropellando continuamente los intereses de los trabajadores de la cultura puertorriqueña para beneficiar el oportunismo político y económico de unos pocos. No debemos olvidar que la primera gran protesta hacia la Fortaleza, durante el presente cuatrienio, la hicimos los “teatreros” ante la cancelación de funciones de teatro educativo como parte de la gestión de la Ex-Secretaria de Educación, Dra. Gloria Baquero, obedeciendo a una directriz directamente desde la Oficina de la Primera Dama. Situación que no ha mejorado con la llegada del Dr. Aragunde, como quieren hacer creer algunas personas, como tampoco ha servido para aumentar el aprovechamiento académico de los estudiantes del sistema de educación pública del país, como supuestamente era la intención. Mientras tanto, seguimos observando como miles largos de fondos federales destinados a fomentar las actividades extracurriculares de los estudiantes son otorgados a los mismos productores de espectáculos de dudoso enfoque académico por encima de propuestas altamente cualificadas y orientadas a enriquecer el currículo escolar. Existe la sospecha de que por debajo de la mesa pasan su tajada a funcionarios inescrupulosos en el Departamento de Educación (encargados de distribuir esos fondos) y porque no para el financiamiento de las campañas políticas. De esa primera protesta en Fortaleza, pasando por la cancelación de la emisión diaria del Programa Cultura Viva, los aumentos en los cánones de arrendamiento y servicios en el Centro de Bellas Artes de Santurce, el cierre del Taller Actoral en WIPR Radio y las protestas públicas que se realizaron sobre el asunto, en unión al desastre administrativo que permea en el Instituto de Cultura Puertorriqueña, bajo la incumbencia del Dr. José Luis Vega en su Dirección Ejecutiva, las esperanzas para un cambio positivo en la política cultural del país durante este gobierno hace rato se esfumó. Lo único que nos queda es la resistencia y la militancia. El único camino posible es seguir denunciando la realidad detrás de tantas “buenas intenciones”.
No se trata de paranoia universitaria y socialista. Se trata de lo que día a día estamos viviendo en el país. De frente se dice una cosa, pero luego descubrimos que por detrás la realidad es otra. Aumentar exorbitantemente el canon de arrendamiento del Teatro de la Universidad, comparado con el costo anterior a su remodelación o al costo real de su operación diaria por actividad cuando sea inaugurado, provocará irremediablemente el aumento en el costo de los boletos y la ausencia de muchas actividades patrocinadas por entidades sin fines de lucro. Eso sin contar con que hay que aplicar el descuento por Ley a los envejecientes e impedidos, como política gubernamental para ganar votos a costa del bolsillo de los productores. Así que veremos a los nombres de los mismos productores pudientes con el pase misín de fechas, tal y como pasa en el CBA y el Coliseo. Es importante allegar fondos para el mantenimiento del Teatro, pero no a costa de poner en riesgo el derecho de muchos a poder presentar sus propuestas en el espacio.
Fomentamos el que se cree un balance en la programación del Teatro de la Universidad como era antes de su remodelación, pero también el que se le garantice, a los estudiantes universitarios y a la comunidad en general, la entrada a las actividades a precios populares para que ningún productor pretenda lucrarse, mucho menos la administración universitaria con la excusa del mantenimiento al Teatro. Que sepamos en el pasado no hubo quejas sobre estos asuntos, pero sobre todo es importante que el Teatro pueda estar disponible para ser parte del laboratorio que todo estudiante del primer centro docente del país debe tener dentro del currículo del Departamento de Drama. No se debe permitir sacar por ejemplo, como se comenta insistentemente, el taller de escenografía para los estudiantes de Drama del sótano del Teatro, como era el uso y costumbre, y mandarlos al jurutungo universitario lejos de donde deben formarse. Esa batalla, así como otras que sabemos habrá que dar en el futuro cercano, nos corresponde a todos: administradores universitarios, profesores, estudiantes, ex-alumnos, trabajadores de la cultura y comunidad en general.
Proyecto de ley cabildeado por Pedro Julio Serrano mañana en discusión abierta en la Comisión de Derechos Civiles
15 ta Asamblea 4 ta Sesión
P. del S. 1585
Presentado por el senador McClintock Hernández
Referido a la Comisión de lo Jurídico
Para enmendar los incisos (a), (b), (c), (d) y (e) de la sección 1 de la Ley Núm. 131 de 13 de mayo de 1943, según enmendada, conocida como la Ley de Derechos Civiles de Puerto Rico a fin de añadir entre las razones por las cuales no se podrá discriminar contra una persona los impedimentos físicos y su orientación sexual.
La Carta de Derechos de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico dispone en la segunda sección del Artículo II que “La dignidad del ser humano es inviolable. No podrá establecerse discrimen alguno por motivo de raza, color, sexo, nacimiento, origen o condición social, ni por ideas políticas o religiosas. Tanto las leyes como el sistema de instrucción pública encarnarán esos principios de esencial igualdad humana.” Es deber de la Asamblea Legislativa de Puerto Rico velar por el bienestar colectivo de sus ciudadanos y de propiciar la política pública a tales fines.
La Asamblea Legislativa, como las demás ramas de gobierno, está subordinada al fiel cumplimiento de la Constitución y de las leyes que rigen nuestro País. Ante dicho postulado, esta Asamblea Legislativa está consciente de que la naturaleza humana genera diversas formas de discrimen contra ciertos sectores de nuestra sociedad haciéndoles sentirse marginados y minimizados en su potencial y capacidad de contribuir a mejorar la calidad de vida de todos sus conciudadanos. Continuamente se suscitan atropellos de seres humanos hacia sus iguales afectando psíquica y emocionalmente el potencial de los discriminados afectándoles su autoestima.
Ante un panorama tan preocupante, la Asamblea Legislativa de Puerto Rico ha acogido dicha preocupación con el fin de buscar alternativas que protejan a los sectores más desfavorecidos de nuestra sociedad y ha determinado brindar las herramientas necesarias que propicien la protección indispensable para que los sectores desfavorecidos puedan brindar sus aportaciones a la sociedad y brinde un ambiente de mayor tolerancia y respeto al pensar variado de cada individuo.
Artículo 1.- Se enmiendan los incisos (a), (b), (c), (d) y (e) de la sección 1 de la Ley Núm. 131 de 13 de mayo de 1943, según enmendada, conocida como Ley de Derechos Civiles de Puerto Rico para que lea como sigue:
“Sección 1.- (a) En Puerto Rico no se negará a persona alguna acceso, servicio e igual tratamiento en los sitios y negocios públicos y en los medios de transporte por cuestiones políticas, religiosas, de raza, color, sexo, orientación sexual, impedimento físico o por cualquiera otra razón no aplicable a todas la personas en general.
(b) Será ilegal la publicación, circulación o distribución de toda orden, aviso o anuncio tendiente a impedir, prohibir o desalentar el patrocinio de, o la concurrencia a los sitios y negocios públicos y los medios de transporte, por cuestiones políticas, religiosas, raza, color impedimento físico, orientación sexual o sexo.
(c) Ninguna persona que posea el derecho de vender, arrendar o subarrendar una vivienda, podrá negarse a conceder una opción de venta, a vender, arrendar o subarrendar dicha vivienda a cualquier otra persona o grupo de personas por cuestiones políticas, religiosas, de raza, color impedimento físico, orientación sexual o sexo.
(d) Será ilegal la publicación o circulación de anuncios, avisos o cualesquiera otras formas de difusión, estableciendo limitaciones o requisitos en cuanto a afiliación política, ideas religiosas, o en cuanto a raza, color impedimento físico, orientación sexual o sexo como condición para la adquisición de viviendas, o para la concesión de préstamos para la construcción de viviendas.
(e) Ninguna persona natural o jurídica que se dedique a conceder préstamos para la construcción de viviendas podrá negarse a prestar dicho servicio a cualquier otra persona o grupo de personas por cuestiones políticas, religiosas, de raza, color impedimento físico, orientación sexual o sexo.”
Artículo 2.- Si cualquier palabra, inciso, oración, artículo, sección o parte de la presente Ley fuera declarada inconstitucional o nula por un Tribunal competente, tal declaración no afectará o invalidará las restantes disposiciones de esta Ley, sino que su efecto se limitará a la palabra, inciso, oración, artículo, sección o parte específica declarada inconstitucional o nula y la nulidad o invalidez de cualquier palabra, inciso, oración, artículo, sección o parte de la presente Ley declarada en algún caso, no se entenderá que afecta o perjudica en sentido alguno su aplicación o validez en cualquier otro caso.
Teatral desmadre en el Instituto de Cultura Puertorriqueña
A dos meses de denunciar el caos administrativo en que se encuentra el Programa de Teatro y Danza del Instituto de Cultura Puertorriqueña, tras las desacertadas decisiones tomadas por su Director Ejecutivo, Dr. José Luis Vega, y que propiciaron la salida de la Prof. Rosabel Otón en la dirección del Programa, la situación continúa de mal en peor.
Todavía no se ha nombrado un director en propiedad, a pesar de que sabemos se ha entrevistado al menos a un potencial candidato posterior a nuestras denuncias. Todavía la desorganización y la mediocridad son la orden del día, bajo la gestión de los funcionarios que boicotearon constantemente la labor de la Prof. Otón. Todavía los reclamos genuinos de los profesionales del Teatro y la Danza en el país siguen en los oídos sordos del Dr. Vega y sus ayudantes, demostrando una total falta de respeto para los que a fin de cuentas representamos la verdadera razón de ser de ese Programa.
Apenas la pasada semana se comenzó a configurar la Junta Asesora encargada de evaluar las cuarenta y pico de propuestas sometidas para el Festival de Teatro Internacional que se supone se celebre del 6 de octubre al 19 de noviembre. Aún cuando la composición de la Junta Asesora es un misterio para la gran mayoría de los interesados, sabemos que está incompleta y que ni siquiera les han dado un formulario (que sí existe en el Programa) como guía al momento de evaluar cada propuesta. Sólo les han soltado el paquete de propuestas y arréglenselas como puedan. Si tienen tiempo para leerlas bien y si no también, parece ser la consigna. ¿Será que ya las decisiones están tomadas y solo quieren cumplir con la apariencia de que pasó por las manos de la Junta como manda el reglamento? ¿Por qué existe una producción anunciada para estrenar a mediados de septiembre y que en su publicidad cuenta con el logo del Programa de Teatro y Danza? ¿Por qué el productor se ha visto en la obligación de borrar a mano en cada una de las hojas sueltas el logo del ICP tras la tardanza en dar a conocer las obras seleccionadas? Que estas cosas ocurran no nos extrañan, pues desconfiamos totalmente de la capacidad y objetividad del Sr. Angel Rafael Cruzado, quien a pesar de lo que diga el Director Ejecutivo del ICP, parece estar al frente del Programa de Teatro y Danza, después de haberle hecho la vida imposible a la Prof. Otón en su gestión.
Si después de leer las denuncias que continuamos haciendo, el Director Ejecutivo del ICP o sus subalternos piensan desmentir lo aquí escrito, esperamos que sea con el nombre del Director en propiedad seleccionado para el Programa, así como el de cada uno de los que componen la Junta Asesora, junto con las producciones seleccionadas para formar parte del Festival Internacional. Producciones que estarán firmando sus contratos tardíamente, exponiéndose a tener que estrenar sin poder recibir a tiempo el 80% de la ayuda asignada y en la mayoría de los casos con la publicidad detenida hasta saber si pueden incluir o no el logo del ICP.
Mientras tanto, las Convocatorias para el Danzafest y el Certamen de Dramaturgía 2007 siguen en el limbo. Mientras tanto, la remodelación del Teatro Lucy Boscana en el Convento de los Dominicos está detenida. Mientras tanto, el Corralón de San José se deteriora cada día más ante la falta de mantenimiento y de una programación de actividades que lo mantenga en funciones a pesar de que junto a otros compañeros hemos manifestado repetidas veces nuestro interés en colaborar con el Programa sobre estos asuntos. Mientras tanto, continúan los rumores de que ante la falta de visión y recursos económicos se esté buscando pasar la administración del Teatro Francisco Arriví al Municipio de San Juan o a la Compañía de Turismo. Mientras tanto, se ha vuelto a someter por tercera vez en el cuatrienio, esta vez por el Senador Dalmau (PdelS 1463), el proyecto que pretende otorgarle 5 millones de fondos públicos a una entidad privada de productores teatrales y el Director Ejecutivo del ICP sigue sin expresarse en contra como lo hizo en el pasado con los otros proyectos sometidos. ¿Acaso no tiene conocimiento de esto? ¿Dónde están sus asesores legislativos? Mientras tanto, continuar con el discurso de que no existe crisis en el Programa y que los asuntos del mismo se atienden con rigor y objetividad es demagogia barata, poesía de la mala. Mientras tanto, la Junta de Directores del ICP, así como el Asesor de Cultura en Fortaleza y el Gobernador parecen estar ciegos, sordos y mudos ante la realidad y vigencia de nuestros reclamos. Mientras tanto, seguiremos sacando a luz pública el teatral desmadre que sigue imperando en el ICP, aún cuando el Dr. Vega manifieste que el temor a que se tomen represalias contra nuestras denuncias es una “aprensión sin fundamento”.
Gaika arrestada y tortutada en una comandancia municipal
Por: Manuel Clavell Carrasquillo en gaika: perra salvaje
Me llevé a Gaika para la playa y pasó lo que pasó. Hubo pelea. No pudo soportar la mirada fija de los caballos de la policía montada sobre su collar de rhinstones. Desde que hubo la tregua en España entre la banda armada independentista ETA y el Gobierno de Zapatero, la muy terrible insiste en salir de casa con el collar de rhinstones. Dice que no les cree a los etarras y que no les cree a Zapatero. Le digo: “Gaika, mi vida, ten fe en los procesos de reconciliación democrática”, y ella me contesta que no, que no puede ser que yo (que soy su amo fiel) sea tan imbécil. Le aclaro que se ponga en su sitio canino inmediatamente y que yo soy el líder de la manada, por lo que me debe no solamente la vida, sino adjunto más que respeto y consideración.
En resumen, Gaika se molestó porque los caballos estaban haciendo funciones de niñeras en oras laborables que se supone estén consagradas única y exclusivamente a tareas policiacas. Explico. Lo que sucede es que dos agentes del orden público, los dos vigilantes de la playa, ponían a disposición de los hijos de las madres solteras sus equinos, también agentes del orden público si se considera su identidad integrada: policía y caballo, en estos casos, son uno.
A la perra salvaje esto le cayó mal y ladraba, ladraba desenfrenadamente porque eso no se podía permitir, que esos indios vestidos en uniforme azul estaban allí para su beneficio y no el de ellas, que qué pasaría si ella se ahogaba y dale que es tarde con la cantaleta y la pendejá. Traté, como siempre me ocurre cuando la chica se me alborota, de mediar entre los animales. No resultó. Gaika ladraba sin intenciones de dejar de ladrar y las mujeres abrían más bolsas de Doritos y Cheetos y papitas Lays y no les ofrecían ni a sus hijos ni a los hombres que las cortejaban sin encomendarse a nadie más. Comían Doritos, Cheetos, papitas Lays y, mientras comían, Gaika se malhumoraba como si comieran ketchup con caviar. Mi argumento tranquilizante era el siguiente: “Gaika de mi corazón espinado, por favor, estamos llegando aquí, trata de relajarte, disfruta de esta playa hermosa, entrégate sin vainas ni cuestiones a nuestra herencia tropical”. A la muy engreída no le importaba, seguía ladrando y landrando, porque ella no había salido de su palacete de Miramar para ver semejante espectáculo tercermundista, sobre todo en estos días de paranoia por la exposición periodística de la condición de las playas y los vertederos; en fin, por la maldita cosa que tienen los ciudadanos contra la contaminación ambiental. Ella comía, dormía y respiraba en cuna de oro y cristal, le había dado muchísimo trabajo asimilar su transformación en exiliada que olvida el vascuense a conveniencia de la nueva situación y no estaba para boricuadas dominicales a la una de la tarde. Eso sí que no.
Me puse a rebuscar los bultos para llamarle la atención sobre la comida, desenfundé los rollitos de repollo rellenos de cordero, descorché el primer vinito rosé de Portugal, probé las aceitunitas frías rellenas de anchoas y todavía Gaika seguía denunciando la desfachatez de los empleados del Estado en plena bellaquera descomunal. No sé por qué, al pensarlo dos veces, ella los perdonó, y se enfocó en los caballos. Me decía que esos animales estaban sin bañar, cogiendo sol a pesar de las garrapatas, pero que eso no era excusa válida para consentir a sus carceleros. Me dijo: “¿Tú no entiendes lo que significa tener garrapatas recorriéndote la piel debajo de los mechones? Pues nosotros sí, coño, nosostros sabemos lo que significa que los insectos no paren de chupar”. Cambié la vista, me concentré en la brisa del mar y en cómo interactuaba con los poros de mi cara, quise ignorarla a ella también. La estrategia resultó, sí, definitivamente, Gaika necesitaba mi atención, pero no desembocó en aquello que yo esperaba. La rabieta nunca llegó.
“Perra maldita, jódete ahora, brega con esa metamorfosis criolla de la ley”, pensé. Al terminar ese pensamiento fue que divisé a dos bañistas compañeros, unos cincuentones blancos tirando a transparentes que se han querido toda la vida. La querencia los precedía y los gestos me confirmaron la suposición. El de la derecha tenía aspecto de monje ortodoxo griego, pero en bikini. El segundo era lampiño, vestía trusa larga y algo me indicaba que era un tipo jovial. Me fijé en la tranquilidad de las aguas, interrumpida sólo por el paso ocasional de los jet ski. Busqué el sabor del vino rosé con mis labios, fui como la pareja y a la perra, la olvidé.
Mucho después de la salida del trance me llamaron al celular que había grabado en la plaquita de Gaika para que pagara la fianza. Había sido arrestada y transportada a la comisaría municipal. Actué como autómata. Llegué en piloto automático hasta el cuartel. Mientras los detectives me amenazaban con aplicarme en demanda privada el artículo 1803 del Código Civil de 1930, según enmendado, que se refiere a la responsabilidad vicaria que nos aplica a los dueños de cualquier animal, pedí permiso para pasar al baño. Me masturbé lentamente pensando en el sargento que la agredió. Abroché los pantalones sin terminar de limpiar. Ella estaba acostumbrada a las golpizas y, según me había contado entre lágrimas una tarde de abril, también a los electroshocks. Al terminar mi ejercicio perverso salí a pagar la deuda y, justo cuando nos dirigíamos al automóvil para escapar de aquél edificio enfermo, ella en silencio sepulcral, con la cola adolorida por una laceración, se dio cuenta de que los dos caballos belcebúes pastaban por allí.
“Cabrones, ya verán como me las van a pagar”. Eso les dijo la vasca puertorriqueñizada que vive conmigo. Eso les dijo con los colmillos afuera y exhibiendo los rhinestones a los dos caballos más tristes que hemos visto yo homo y esa perra condená.
-Estruendomudo equus est.
Comunicación anarquista o el periodismo que piensa el poder
Duelo a muerte en el Cuartel de Ballajá después de la aceptación de las culpas
“Lo so che il torto è mio” -Turiddu.
Este sábado, 19 de agosto, sube a escena la ópera Cavallería Rusticana en el Cuartel de Ballajá del Viejo San Juan. El tenor Antonio Barasorda explica desde esa plataforma patriótica incólume llamada El Ateneo en tu Hogar que la obra será representada al aire libre o “al fresco” y que la entrada es gratis.
Vamos a transportarnos al campo entonces, como si esta isla fuese toda una aldea, a observar a los caballeros luchando por la posesión de las damas. Habrá honores mancillados, culpas repartidas, responsabilidades asumidas a pesar del precio alto y mucha sangre para todos.
Fundamentalismos del mismo tipo: YA BASTA
Para Estruendomudo
Un anuncio de página completa en el periódico de mayor circulación de la isla, pagado por un pastor evangélico de denominación bautista, explica claramente la posición del fundamentalismo cristiano en contra de los homosexuales puertorriqueños: la escoria inmoral de nuestro pueblo toca a las puertas de la Narcolegislatura reclamando sus derechos constitucionales y nosotros nos oponemos porque son humanos, sí, pero distintos a los demás seres humanos normales y corrientes.
El mensaje convida a la comunidad homosexual a abandonar sus prácticas sodomitas y canjearlas por las apropiadas de acuerdo a su literal interpretación bíblica: si tuvieran piedras en vez de palabras para llevar su mensaje, nos lapidarían.
La derecha cristiana funadamentalista reacciona con la más burda violencia imaginable a un proyecto de ley disparatado propuesto en solitario ante la Narcolegislatura por el autoproclamado representante y activista de la comunidad Pedro Julio Serrano. Dicho proyecto de ley está redactado de forma abarcadora, sí, excesivamente abarcadora, e incluye llamadas de atención sobre asuntos que atañen a la ciudadanía de segunda clase que disfrutan los homosexuales del país. Va abriendo brechas desde los ámbitos políticos, antidiscriminatorios, laborales, patrimoniales, identatarios y hasta incluye disposiciones en cuanto a la divulgación de insultos contra los gays puertorriqueños publicados en los medios de comunicación masiva como la radio y la televisión. Mixta con todo, eso tenemos. Sambumbia, mondongo.
A pesar de la existencia del adjetivo loable, que se le puede adjudicar al propuesto proyecto de ley y su auspiciador unipersonal, que provoca una reacción tan virulenta de parte de la derecha cristiana fundamentalista, se trata de un documento sumamente ambicioso y con visos incosntitucionales que desvía la atención de problemas graves de la comunidad en minucias ridículas. Hemos visto que la Narcolegislatura está poblada de asnos y, peor aún, de asnos con iniciativa que responden a hordas fundamentalistas como las que constituyen los grupos religiosos de extrema derecha: los lapidarios talibanes nuestros, a esos me refiero. Por lo tanto, presentar ante ese cuerpo de mamíferos subdesarrolados en busca de establo fijo y lucrativo una iniciativa unipersonal, producto de un ego inflado y una consciencia vociferante y parejera, definitivamente no es estrategia digna de aplauso.
La comunidad gay puertorriqueña está compuesta por grupos numerosos de personas apáticas al proceso político, que detestan marchas, concentraciones, mítines, reuniones aburridas e interminables donde lo que se disputa es el tamaño de los egos de los líderes y no una agenda coherente, detallada, bien planificada para superar el déficit numérico con argumentos razonables, correctos en derecho y profundos en términos de desarrollo social y económico de una minoría desorganizada y al garete como la que nos abarca.
No es temerario, entonces, predecir el estrepitoso fracaso de la propuesta de Pedro Julio tal y como ha sido sometida; sin contar con un proceso democrático de crítica seria, depuración o purga que la haga viable en la Narcolegislatura, sí, pero antes de eso en la comunidad misma, pues la mayoría de sus miembros ni se ha enterado. Es más, la mayoría de los miembros de la comunidad homosexual puertorriqueña desconoce que en este país el discrimen por razón de orientación sexual no puede ser reclamado en los tribunales estatales o federales. Land of the free and home of the brave, así les dicen los gringos a eso que nos rige y permanetemente asumimos o enfrentamos.
Por tanto, es hora de asumir responsabilidades políticas en cuanto a este desastre y promover una discusión amplia sobre el proyecto del niño protagonista de esta lucha autocrática. YO, yo, yo… y el resto rezagado en los tiempos del lema universal: “No child left behind”, pura verguenza e irresponsabilidad política de unos pocos que se tiraron al ruedo antes de que la controversia madurara. Habría que sumarse, entonces, a las filas de las organizaciones no gubernamentales, a las filas de organizaciones gubernamentales que han estudiado la problemática gay como la Oficina de la Procuradora de las Mujeres, la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico, la Facultad de Ciencias Sociales, el Colegio de Abogados, la Comisión de Derechos Civiles, la Hermandad de Empleados Excentos No Docentes, el Departamento de Salud, Fundación Sida, Aché, el Center For Desease Control, amplios sectores sindicales del país, los comercios donde consume la comunidad homosexual y otras instancias de poder y resistencia que no esposible mencionar sin marear a los lectores. Todo ello, me parece, sólo para enmendar las fallas de una acción política amorfa, desenfocada y mal dirigida por un grupete de sabelotodos con ínfulas de treparse a toda costa en la palestra pública. ¿Cuál será el costo de este junte? Pues habrá que calcularlo y lanzarse.
De otra parte, la izquierda supuestamente revoltosa, perdón, revolucionaria del país, diríamos el sector heterosexual más comprometido con las causas históricas del movimiento gay puertorriqueño, está muy ocupada resolviendo los detalles del funeral de Fidel Castro. Allá en el semanario de los ex-marxistas leninistas con vocación melona o colaboracionista con el régimen colonial que dicen atacar se explaya el líder de los tirapiedras trasnochados, Carlos Gallisá, en una cruzada de fe y esperanza -dije cruzada de fe y esperanza cual si vivieramos en la Edad Media y lucháramos contra los moros- por el pronto reestablecimiento de la salud quebrantada del Máximo Líder caribeño, ahora vocero de ADIDAS. El artículo, títulado “El Comandante”, comienza de la siguiente manera: “En una fortaleza asediada toda disidencia es traición”. ¿No me diga, señor demócrata, no me diga? La frase es nada más y nada menos que extraída del fundamentalista máximo, de la pluma de otro Comandante de las fuerzas izquierdosas que aún aspiran a dominar nuestra Narcolegislatura: San Ignacio De Loyola.
Asimismo, el tercer periódico en términos de circulación publica un artículo de opinión del Contralor de Puerto Rico, Manuel Díaz Saldaña, explicando una vez más la política moralista del Gobierno: si se trata de publicaciones gubernamentales, incluyendo las que contienen propuestas de arte de vanguardia como las de la Trienal Poligráfica del Instituto de Cultura Puertorriqueña, las expresiones inmorales no pasarán de esta raya. Lo sentimos por aquellos que incluyen el cuerpo con sus orificios y pedazos de carne en sus exposiciones, no serán subvencionados por el Estado. Esta práctica de censura ha sido condenada, sí, pero el discurso fundamentalista imperante la aprueba, la sella, la rubrica y la avala.
Así es que todo queda encerrado en el intercambio de símbolos que es el gran Congreso de la Familia que es el estado Libre y Asociado de Puerto Rico, lo que pretenden atosigarnos estas personalidades mencionadas como si también fuésemos asnos y estuviésemos de acuerdo en que sólo existe una manera digna de organizar una familia, que no es otra cosa -creo- que un junte de voluntades adultas en proceso de descargar nuestros derechos y obligaciones cívicas tal y como manda la santa madre iglesia y sus respectivas instituciones de castigo y vigilancia. ¿Era eso? Queda demostrado que los homosexuales somos traidores de la religión y de la patria sólo por expresar nuestra sexualidad libremente en público y en privado; por ser quienes somos. La derecha fundamentalista cristiana y la izquierda seudorrevolucionaria persiguen juntitas, agarraditas de las manos, esa traición gravísima que profesamos como credo, o como actitud ante la vida, o como riesgo para condicionar la respiración mínima, o como manera de ser en el mundo y punto. Es sumamente sencillo: Queremos construir hogares con parejas del mismo sexo o no construirlos si no nos da la gana y disfrutar de los mismos beneficios y penalidades que el resto de las parejas y el resto de los ciudadanos. Como eso es así, pues traidores somos y, lo dice Loyola en boca de Gallisá para resumir el argumento de todos los esbirros anteriores: como esta fortaleza llamada Puerto Rico está asediada, pues a la hoguera. Los disidentes serán excluidos primero y luego apedreados.
Ante semejante desolación del panorama político liberal, porque aquí todos somos liberales (eufemismo de progre wannabi, queda claro): de un lado un líder egomaniaco que presenta lo primero que le viene en gana en el foro equivocado, de otro un líder egomaniaco que decreta políticas culturales desde su expertise como contable a sueldo del Estado y, de otro, un líder egomaniaco que no tiene reparos en eliminar de golpe y porrazo a los disidentes gusanos de su agenda: Vamos por mal camino. Se ha sembrado un discurso fundamentalista, anticrítico, intolerante en todos los flancos y eso mismito estamos cosechando.
Sin embargo, las batallas siguen dándose en el microcosmos familiar todos los días y en los entornos laborales y en las vías de circulación y en los medios de comunicación masiva, en las discotecas y en las paradas y en los cultos que les hacen las ovejas del otro rebaño al Altísimo. Eso ocurre mientras tanto. Hay un sinnúmero de homosexuales y hetorosexuales que no estamos dispuestos a pensar que sólo existe la vía fundamentalista chapucera que nos muestran todos estos exponentes de la poca cosa insularista para adelantar causas libertarias. Habrá que seguir discutiendo, opinando, besándonos frente a los extraños, escribiendo, debatiendo, pensando y actuando para que avencen. Habrá que seguir explorando otras avenidas menos pretensiosas y menos retrógradas aunque más efectivas para que aceleren a buen paso. Habrá que pararse en una esquina, en esa misma esquina que tanto añoran para sí Fidel Castro, Pedro Julio Serrano, Manuel Díaz Saldaña y Carlos Gallisá, para gritarles a todos YA BASTA de hablar por nosotros. Engreídos que rigen el vocabulario y los actos, escuchen bien, les decimos YA BASTA. Nosotros tenemos otras voces, son más potentes que sus zumbidos conservadores aunque sigan siendo mudas y -gústenles o no- vamos a seguir proyectándolas.
Los colocaba sistemáticamente uno sobre los otros todas las noches que podía, mientras escapaba la vigilancia policíaca y vencía el morbo de encontrarse en el lugar equivocado, donde nadie lo esperaba, con ninguna de las de la ley y toda una misión de cambios radicales de la realidad urdida en su cerebro; una misión secreta y admirable, si eso puede ser posible en los tiempos del self-advertisement.
Pasaba los días durmiendo hasta que lo despertaba la urgencia de pagar las cuentas vía Internet. Verificaba los mensajes. Comía. Unas llamaditas de rigor a los conocidos bastaban para justificar sus relaciones comunitarias, pero básicamente se había pensado desde adolescente como un ser antisocial, institucionalizado, que escapaba de su violencia interna cortándose de vez en cuando con una navaja. Los tajos se referían, sobre todo, al pedazo de piel que constituye el lado derecho y el lado izquierdo de la ingle. La sangre, contenida inmediatamente por gasitas alcoholizadas, permitía el flujo de los recuerdos necesarios para mantenerse no solamente vivo para los demás sino para él mismo conectado.
Se le activaron las alarmas mientras hacía sus ejercicios de colocación, uno tras otro todas las noches que podía, pero no quiso que ese incidente premeditado, mas llevado hasta el olvido por la represión de la energía, interrumpiera la rutina. Como no amanecía aún, el fin no fue presentido. Entonces…
De pronto el cazador se le metió entre ceja y ceja y su mente quiso reproducir esa última película. Eso fue lo que llevó al silenciamiento de las alarmas. Los otros filmes con relojeros y relojitos de muñeca pasaron a ser historia y el cazador sudaba con más intensidad que en las repeticiones anteriores. Se hubiese podido escuchar la gota que le caía del pelo a ese indio cherokee en cuclillas si se aguantaba la respiración por varios segundos. El olor a tierra mojada se confundía con el olor a pizza recalentada que emanaba del horno de microondas. El cherokee observaba cada movimiento del cervantillo y, de pronto, la escena fue invadida por los gestos agresivos de las convulsiones. Alas de mariposas en pleno vuelo, chasquidos de dientes de lobeznos, una confusión silvestre enroscada en el mismo centro de la urbe, más gotas de sudor, cambio de canales, una presa en la mirilla, el cuerpo aquel dando saltos en el piso y el pelo largo del indio transformándose en obstáculo para el cálculo preciso de la dirección de los tiros.
Como era diabético, salió del trance en medio de sudores y se comió otro dulce prohibido. Lo primero que hizo al regresar del acto de transgresión fue verificar los tonos de cada uno de los tatuajes. Sabía que cada viaje con cantazos podía repetirse y que sólo los pequeños desvanecimientos del verde y el negro de los tatuajes –los del pecho, sobre todo– podían prevenirlo. Total, esas premoniciones del otro lado de la piel no le servían para nada, porque a pesar de que desde que tenía uso de razón lo visitaban cada día los demonios, aún no había encontrado el mecanismo para desviarlos. Hubo épocas en las que quiso arrancarse con las manos los tatuajes y se cortaba más el lado izquierdo que el derecho. Días como esos eran típicos, y hasta deambulaba por la ciudad a oscuras sin curarse, que era lo usual, manchándose el pantalón con sangre pero con la esperanza de que esas manchas, como los tatuajes, también fuesen instrumentos útiles en su cruzada para darle fin a las guerras contra los vaivenes del azúcar.
La cita con el tatuador fue muy extraña. Tuvo que pedirle permiso, levantarse de la silla y pasar al baño. Frente al espejo se dio cuenta de que tenía que pronunciarse las ojeras y hacer algo con las líneas de sus labios: Estaban ultrapálidas. Se vio cuatro años más viejo, cambiando de colores mientras convulsaba sobre el piso de su único cuarto. En ese momento volvieron a sonar las alarmas y tuvo que vomitar lo más rápido que pudo. El tatuador lo esperaba afuera, con la aguja en la mano. Btzzzttzbutzttzzztbuzttzztt. Btzzzttzbutzttzzztbuzttzztt. Enseguida pudo darse cuenta de que ese sonido se le parecía a la hermosa música que producía la lengüita del cervantillo mientras bebía plácidamente las orillas de su lago. Se sabe que bebía haciendo así porque el cherokee no lo dejaba sólo ni un segundo, ello a pesar de que su mayor frustración consistía en no cazarlo, y luego se lo comentaba en sueños: “Nuca lo dejaré sólo. Btzzzttzbutzttzzztbuzttzztt. Nunca. Btzzzttzbutzttzzztbuzttzztt”. Eso le profería el indio al oído con lengua lasciva mientras el otro, cazado en el más allá dónde, mojaba las sábanas aunque se hubiese quedado dormido con las manos amarradas.
Lo que sí logró estremecerme es que permitiera la primera embestida del tatuador con naturalidad pasmosa. En algún momento del recuento del relato confesó que, mientras eso pasaba, distraía su mente enfocando el guante de latex. Se imaginaba al tatuador mordiéndolo en el cuello mientras él permanecía amarrado. Esa noche quiso salir de casa a divertirse; olvidó el trabajo. Quiso excepcionarse. Calibró la jeringuilla con la cantidad exacta de insulina y después de sentir el contacto del líquido con su blandita sangre decidió encontrarlo, colocándolos sistemáticamente uno sobre los otros, para pedírselo directamente. Pudo hacerlo, por fin, y mirándolo con los ojos inundados de agua salada fugándose de los bordes del último tatuaje -que terminaba en ojeras falsas- le pidió que lo mordiera. “Ahora, muérdeme cabrón. Ahora”.
Dos noticias aparentemente inconexas se han juntado en mi mente y casi providencialmente me han servido para armar un complejo rompecabezas. Por un lado, en las páginas iniciales de los diarios locales (no era para menos) aparecen crónicas redactadas por nuestros periodistas enviados especiales, “embedded with the troops”, sobre la última gran osadía de nuestra gobierno con mirada de futuro, en la tierra de Mao. Una de las estampas memorables retrataba al Secretario de Estado Bonilla y otro lugarteniente de la administración del ELA sentados en unas motoras peposas y aniqueladas, mirando hacia el horizonte y casi simulando una escena del filme de culto Easy Rider. Según las epopeyas periodísticas, la República Popular se transformó en el Disneylandia de nuestros especialistas de desarrollo económico: el lugar donde las fantasías se materializan y los deseos dejan de ser inalcanzables. Aquí llegarán con un portafolio repleto de proclamas y acuerdos de cooperación listos para anunciar, tan pronto arriben al aeropuerto internacional (en la salita que muy cuidadosamente habilitará la Autoridad de los Puertos), que en los mercados de Beijing, Xian y quizás Shangai pronto se estará vendiendo mabí-champán, jugosas quenepas, chicharrón volao, calentadores solares y la discografía completa de los Hermanos Cepeda. De más está decir que esos documentos, firmados probablemente por un oficial chino que es ayudante ejecutivo del secretario auxiliar de la oficina de acuerdos comerciales secundarios, sirven para lo mismo que medio rollo de Charmin pues los únicos acuerdos que valen, aún en estos tiempos globalizados, son las facturas por cobrar y los cheques con fondos.
La otra pieza de información importante apareció en los diarios de hoy. Resulta que agentes federales interceptaron una embarcación en la islita de Culebra con unos cuantos sujetos orientales (la nota dice chinos, pues todos los orientales en este país son chinos -asumamos pues que son lo que se les denomina-) que intentaban entrar ilegalmente al país. El titular no era nada novel en esta isla, que se ha convertido en puente hacia una visa para un sueño: “Detienen 24 inmigrantes indocumentados”. A primera vista pensé en los compañeros de la hermana república pero, para mi sorpresa, los tripulantes de la embarcación eran de lejos e incluían a dos franceses. No es difícil descifrar por qué deseaban llegar hasta acá; ellos tendrán sus rutas y buenas razones. Lo que me inquietaba era la coincidencia: nosotros enviamos a 5 o 6 de los nuestros a tratar de echar hacia delante las cosas en este batatal y de allá venían 13 mujeres y 11 hombres listos a hacer lo que fuese, a doblar el lomo, sudar la gota gorda y pagar un nuevo sales tax. Los nuestros gastaron sobre $300,000 en su “misión comercial” al magic kingdom; los que llegaron de allá trabajarán (idealmente en un buen taller con buena paga), consumirán, enviarán remesas, posiblemente abrirán negocios y ojalá echarán pa’ lante sus deseos y el de sus familias. Parece que el trueque ha comenzado. No me cabe la menor duda, en esta transacción salimos ganando. Que se queden por allá los achichincles del ELA, nosotros nos quedamos con los orientales. Eso es lo que llaman por ahí Fair Trade.
El Gabo, príncipe de los intelectuales marxistas y ateos, pide la urgente canonización de Fidel Castro
Nota: La Redacción de Estruendomudo reproduce con fervor católico un escrito que circula por la Internet enviado por el ex sacrosanto presbítero del marxismo y el ateísmo latinoamericano, Gabriel García Márquez, al papa Ratzinger. Este es el primer paso para la petición de canonización del prócer cubano Fidel Castro Ruz, que por supuesto cuenta con un corrillo amplísimo de fieles Siervos de Fidel en Borinquen, ala de la palomita blanca caribeña que calló al mar y no pudo volar, según el bardo. A través de este servicio público, la Redacción E. hace un llamado a firmar en la sección de comentarios para que el Papa sepa que el Gabo no está solo. ¡Todo intelectual progre: rezad, rezad, a los pies de nuestro santo!
Hacia el abismo: cristianos, musulmanes y judíos
A un mes de la guerra entre Israel, Hezbolá, El Líbano, Estados Unidos, Siria e Irán –al menos– se puede hacer un análisis más irresponsable de la percepción televisiva y noticiosa que al inicio del conflicto. Califico el análisis como irresponsable, porque definitivamente poco sabemos de lo que ocurre en el Medio Oriente, como en todas partes del globo, incluyendo el propio barrio, gracias a la distancia (que es el olvido) y el desquiciante bombardeo informativo que hay que desenmarañar para asumir posiciones como observadores de este desastre. La guerra, irremediablemente, ocurre allá lejos, así que desde este acá también lejano sólo podemos balbucear algunos planteamientos éticos, sí; políticos, sí; pero demasiado generales.
David Horovitz, columnista del Jerusalem Post, explica en el artículo “Ethical dilemmas for Israel at War” que Israel se ha encontrado con unos enemigos más poderosos que lo que creía. Esta afirmación hay que matizarla, como pide Mario Vargas Llosa desde su tribuna “Israel y los matices” en La Revista de El Nuevo Día. No es que Israel se haya encontrado con enemigos más poderosos de lo que creía, sino que el precio que tiene que pagar para llevar a “feliz” término la guerra es demasiado alto.
Horovitz alega que la ayuda militar que le brindan Irán y Siria a Hezbolá ha sido lo suficientemente poderosa como para que se hayan mantenido durante 30 días lanzando cohetes hacia el territorio israelí sin que los judíos hayan sido capaces de detenerlos. Dice, además, que ello se debe a una cuestión de relaciones públicas: si Israel, que evidentemente posee un andamiaje militar ultrapoderoso, utiliza todo lo que tiene contra sus enemigos, la destrucción y la mortandad (tanto fuera como dentro de “su” territorio) serían tan devastadoras que la comunidad internacional –ya escéptica de la justicia de esta guerra– no lo toleraría y se volcaría en contra del Estado judío.
Más grave aún es la teoría de Horovitz en cuanto a que Israel no ha podido convencer a nadie, excepto quizás a los Estados Unidos, de que las consecuencias nefastas de su argumento de legítima defensa son distintas al argumento de legítima defensa que esgrime la guerrilla pro palestina: “[Israel] has failed, at the most basic level, to help a watching world differentiate between a guerrilla-terrorist aggressor subjugating Lebanon to its Iranian patron’s will and an embattled sovereign nation attempting to protect itself”, escribe el articulista. Para él, esto ha dejado a Israel y los valores judíos en una encrucijada inaceptable: “Matar o ser matados”, que no es otra que en la que se pronuncia la máxima antipolítica, el fin de la civitas, o el Estado suspendido por un “estado de excepción” que permite la sustitución de todas las instituciones civiles por una máquina guerrera.
El sociólogo Arturo Torrecilla alega en su libro “La ansiedad de ser puertorriqueño: Etnoespectáculo e hiperviolencia en la modernidad líquida” (Ediciones Vértigo, San Juan, 2004) que la obsesión por la reivindicación étnica ha convertido “el nacional-soberanismo en la terrible violencia fratricida posmoderna”. Esto quiere decir que, para él, hay que volver a pensar el lugar que ocupan el Soberano (que casi siempre vinculamos con Israel & Co.) y el extraño (que casi siempre vinculamos con Hezbolá & Co.). Si palestinos y judíos se están matando frente a todos nosotros bajo esa consigna de “matar o ser matados”, con esa crueldad que nadie parece poder detener, ¿qué es lo que ha exacerbado la violencia étnica, a qué obedece su atractivo seductor y cuáles son los lugares ocupados?
Torrecilla se aventura a opinar que: “Carente de protección divina o humana, producir inseguridad mediante la violencia étnico-nacional es, simultáneamente, producir seguridad para uno. Lo que el Estado hubiera hecho lo hace la propia identidad étnica en el ejercicio de su violencia. La identificación con el crimen en contra de su propia humanidad posibilita la construcción de una identidad sobrevalorada por lo étnico-nacional. Distinto a la política de la vida de la era moderna, la escena del crimen étnico nacionalista descansa en la simultaneidad de hacer vivir y hacer morir, pero signado esta vez por el alto precio de la sobrevivencia. La vida como riesgo extremo lanzada al abismo de su sobrevivencia”.
A partir de ese esquema, asistimos vía digital a la puesta en escena del deseo de aniquilamiento de palestinos y judíos en el momento de la sobrevaloración absoluta de sus identidades, que en este punto de la guerra son irreductibles. Nadie está dispuesto a ser acariciado por el otro. El precio de ese endurecimiento de las relaciones internacionales es entonces el descenso a los confines del abismo: “Point of no return”, diríamos.
Los campos de refugiados, precisamente los terrenos ocupados por Hezbolá en el sur del Líbano y por Israel también en el sur del Líbano, son los espacios donde mejor puede observarse la operación de estos cambios. Mejor dicho, si se lleva la teoría de Torrecilla hasta el límite, los campos de refugiados son los lugares que se van invisivilizando aún más en estas batallas con intenciones de exterminio étnico en medio de la justificación de la sobrevivencia. Allí, en el pedazo de tierra que existe y que no existe, donde nadie es ciudadano de ningún lado, es donde ocurre la devastación invisible: no hay memoria de los desaparecidos, ni registros de bajas, ni huellas digitales porque no hay humanos y por lo tanto no hay cadáveres. No los vemos, sólo nos llegan reminiscencias a través de CNN, BBC, TVE de unas ruinas; una secuencia fija de nubes de polvo. Ello es lo que Torrecilla llama “el crimen perfecto”.
Horovitz profetiza que la única forma de evitar que Israel se salga con la suya en la comisión de ese “crimen perfecto” es revaluando los valores judíos que desembocaron en la fundación del Estado de Israel. Es decir, al calor del pensamiento de Torrecilla, el crítico reclama un autoanálisis de la violencia intrínseca de los valores del nacionalismo para entonces proceder a darle otro rumbo a la máquina de la guerra: “But in this hostile Middle East, in this ruthless and hypocritical era, Israel increasingly faces the question of whether it can cling to those values and still survive – or perhaps more accurately, whether it needs to reinterpret what those Jewish standards require it to do in order to survive. Sooner or later, Israel will have to decide how far it is prepared to use the devastating force it has at its disposal in order to maintain its right to national life in this vicious part of the world”, concluye.
Las demás máquinas de guerra que participan en esta guerra tendrían que cuestionarse eso que plantea Horowitz, ¿cuán lejos están dispuestos a llegar para mantener su derecho a una vida nacional en esa cruel parte del mundo?
A pesar del discurso suicida de los islamistas y el discurso heroico del ejército judío, también suicida, que es lo que los lleva derechito hacia el abismo, las condiciones regionales (junto con el juego de los múltiples interventores) no permite aún el holocausto. Eso es así, lo sabemos, pero nadie parece ni siquiera atisbar la posibilidad de evitarlo. Lo peor es que, posiblemente, y aunque estemos acá-tan-lejos, por ese roto nos vamos todos. Creo que con esta última declaración se confirma el carácter irresponsable de este análisis: ¿En serio nos vamos todos?
Ilustración de David Reeb.
Pedro Lemebel homenajeado en la Semana del Autor de Casa de las Américas (La Habana)
Escribe Casa de las Américas
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Pedro Mardones nació en Santiago de Chile en algún momento de la década del cincuenta. Con ese nombre obtuvo el primer premio del Concurso Nacional de Cuento Javier Carrera, en 1982. Cuatro años después publicaría su primer libro de relatos: Los incontables. “El Lemebel”, confesaría tiempo después, “es un gesto de alianza con lo femenino, inscribir un apellido materno, reconocer a mi madre huacha desde la ilegalidad homosexual y travesti”. En 1987 fundó junto con Francisco Casas el colectivo de arte Yeguas del Apocalipsis, cuyo trabajo con el performance, el travestismo, la fotografía, el video y la instalación, significó, más que un desafío estético, una toma de partido política desde una posición excéntrica. Poco antes, había presentado credenciales con su ahora célebre “Manifiesto (Hablo por mi diferencia)”. Desde su fundación hasta su desaparición formal en 1995, las Yeguas del Apocalipsis realizaron más de una decena de eventos públicos. En cierta ocasión Lemebel aseguró que la experiencia con las Yeguas… lo impulsó a cambiar de género literario; abandonaría el cuento, pues, por otro que le permitiera expresar sus obsesiones. No es casual que en el propio 1995 apareciera su primer volumen de crónicas: La esquina es mi corazón. Desde entonces se sucederían varios libros que recogen sus crónicas radiadas o aparecidas en publicaciones de amplia circulación, así como una novela. Autor de textos en que se mezclan el humor y la desolación, la beligerancia y la ternura, el barroquismo y la sencillez, Lemebel ha ido penetrando en el imaginario latinoamericano y, en el lapso de muy pocos años, se ha ido convirtiendo en un icono de la narrativa latinoamericana actual.
Atendiendo a su labor plástica, en diciembre de 2004 fue el artista invitado del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), donde se presentó la “Retrospectiva Lemebel. Con guerrillero ardor y emplumado cariño”. Al anunciarlo, el MALBA consideró: “Incisivo cuestionador de la dictadura pinochetista pero también de las neo-democracias globalizadas (“globalocracias”), Lemebel llama a la reflexión y a la acción; tal como sucede en su obra, acto y palabra van de la mano, y su escritura es un lugar donde se pone el cuerpo.”
Los incontables. Santiago: Editorial Ergo Sum, 1986.
La esquina de mi corazón. Crónica urbana. Santiago: Editorial Cuarto Propio, 1995.
Loco afán. Crónicas de Sidario. Santiago: Editorial LOM, 1996.
De perlas y cicatrices. Crónicas radiales. Santiago: Editorial LOM, 1998.
Tengo miedo torero (novela). Santiago: Editorial Planeta Chile, 2001.
Zanjón de la Aguada. Santiago: Editorial Seix Barral, 2003.
Adiós mariquita linda. Santiago: Editorial Sudamericana, 2004.
Obras de las Yeguas del Apocalipsis
Refundación Universidad de Chile, intervención, Facultad de Arte, Universidad de Chile, 1988.
Tiananmen, performance, Sala de Arte Garage Matucana, Santiago, 1989.
¿De qué se ríe Presidente?, intervención en espacio publico, Sala Carlos Cariola, Santiago, 1989.
La conquista de América, instalación y performance, baile nacional descalzo en mapa y vidrios, Comisión Chilena de Derechos Humanos, Santiago, 1989.
Lo que el sida se llevó, instalación, fotografía y performance, Instituto Chileno-Francés de Cultura, 1989.
Estrellada, intervención de espacio público, zona de prostitución, calle San Camilo, Santiago, 1989.
Suda América, instalación y performance en la Obra Gruesa del Hospital del Trabajador, Proyecto de salud pública del gobierno de Salvador Allende, Santiago, 1989.
Cuerpos contingentes, performance y exposición colectiva, Galeria de Arte CESOC, Santiago, 1990.
Las dos Fridas, instalación y performance, Galería Bucci, Santiago, 1990.
Museo abierto, exposición colectiva, instalación y performance, Museo Nacional de Bellas Artes, 1990.
De la nostalgia, instalación y performance, Cine Arte Normandí, Santiago, 1991.
Homenaje por Sebastián Acevedo, instalación, video y performance, Facultad de Periodismo, Universidad de Concepción, 1993.
Tu dolor dice minado, instalación, video y performance, Facultad de Periodismo, Universidad de Chile, 1993.
La mirada oculta, exposición colectiva, fotografía, Museo de Arte Contemporáneo, Universidad de Chile, Santiago, 1994.
N.N., instalación y video, Universidad de Talca, 1995.
Yeguas del Apocalipsis, Bienal de la Habana, 1997.
“Si el lenguaje es otra piel…” Gustavo Cerati en Concierto para San Juan, Puerto Rico
Escribe Gustavo Cerati
Russel Rúa, de Primera Hora, cuenta sólo parte de la historia.
Arte y Revolución ante el anuncio del carácter mortal de Fidel Castro
Escribe: Juan Carlos Quintero Herencia
*Tomado del libro “Fulguración del espacio: Letras e imaginario institucional de la Revolución Cubana (1960-1971)”
Hay un decisivo juego de manos en este imaginario moral, según fue ensamblado por la oficialidad cubana. Tras la saturación épica, y con los reclamos de buena voluntad y fe en las instituciones revolucionarias, se produce un silencio discursivo que paulatinamente neutraliza los afanes y las matizaciones críticas de intelectuales como Lezama, Arrufat, Cortázar, Rama, Moreno, Dalton o Desnoes. Aún cuando las poéticas y políticas de estos y otros autores no eran idénticas al sistema de jerarquías que prescribía la política cultural revolucionaria, su efectividad crítica era desactivada a partir del momento en que se le “concedía” al epos y al ethos guerrero la primacía en el orden de las representaciones. Las buenas intenciones del carisma y la proclamación emocionada de la no intervención institucional en el territorio artístico fueron convirtiéndose en falsos talismanes de legitimidad a los que se confió el buen proceder de las “autoridades” culturales en la Isla. Pero en las proclamas de los líderes revolucionarios se articulaba una concepción del sujeto y la territorialidad pública en las que yacían fundidas la cubanidad y el proyecto estatal revolucionario. Colocarse “fuera” del territorio revolucionario no era, simplemente, un “acto voluntario”, tampoco se reduce al abandono físico del país o a la aparición de un nombre en documentos de la CIA; el discurso político revolucionario en el momento que interpela a sus sujetos, simultáneamente los producía como hijos, deudores o hacedores ineluctables del futuro nacional. Salir de esa emplanada moral era traicionar el hogar; desoír la palabra fundacional del Padre que atisbaba la aurora del Futuro era sumirse en la “oscuridad” del anonimato donde vagaban los que no saludaban la genealogía que refundía la muerte del Héroe; salir o escapar de allí era no reconocerse en el espejo nacional: el “nosotros” nacional.
Las ruinas fabulosas de mi ciudad
Hay que escoger entre saludarlos o no, verlos allí dando vueltas sobre la noche santurcina y sus miserias, acomodándose en el Café 18 con sus cuentos de boxeo y mujeres abusadoras que salen con voz amplificada por altoparlantes –sobre todo cuando llega el momento de las carcajadas por los nockouts. Las meseras llaman al orden con una mirada certera contra el macho que más que desordena mientras le sirven una cerveza de lata. Un viejo me hace así, saludándome con la cabeza desde una mesita para dos que da a la vitrina de la acera. Bebe cerveza este viejo tan distinto a mi abuelo de campo, porque este es un viejo de ciudad. Las órdenes ceden ante los piropos del cliente y la necesidad de no desagradarlos con una actitud desagradable. No hay nada peor que una mesera dominicana y desagradable, eso simplemente no se consigue en la Ponce de León, eso no existe. Vuelven a servir y se escucha la bachata de la vellonera mientras sirven desde la bandeja y a lo lejos se ve el juego de pelota en el televisor. El mamito, dicen que es el mamito musculoso y sagaz, regentea el negocio con la exhibición del poder que tiene aquí la calma de un dominicano con la piel casi blanca. Sólo las meseras negras escuchan sus órdenes, el dueño habla y ellas obedecen, siguen las instrucciones para que el perfecto balance entre la poca paciencia de la clientela borracha y las estrategias de seducción entre tanta grasa y tanto mayoketchup (entre los tostones y el mangú) no se vaya a alterar. Un padre de familia vestido de rapero me saluda con un gesto de reconocimiento mientras observo a su mujer, flaquita, cariñosa, preocuparse por la comodidad de las dos niñas educaditas en la escasez: la mayor se sienta en la cabecera de la mesa. La menor, descalza, junto a la mamá. Luego del saludo, el tipo conversa con la suegra unos minutos y se levanta. Sale a despejarse al cuarto de las máquinas de apostar pesetas. Termino la cerveza, voy a fumar afuera, me intercepta un tecato vendedor de pantalones Ralph Lauren Imitación. Otro me pide fuego. Se lo doy. Veo cómo me mira raro el guardia de la sucursal contigua del Banco Popular. Decido hacer pose de puto, me siento en un murito a fumar mientras veo pasar los autos y soñar con que un macho rico que está bien bueno me recoge. Siento la mirada de los extraños, un bonche de chamacas que van a buscar dinero al cajero automático del Banco Popular me tientan con pasitos de perreo. Un loco se me sienta al lado sin yo notarlo y me dice que lo andan buscando por robo, pero que él roba –está bien, aceptado– pero no allí. En ese orden de las circunstancias, primero lo acepta y luego dice que en el barrio no, que no allí. Pasa una pareja de artistas jóvenes conocidos. Van para el cine Metro y caminan sabiendo que ese es el amor. El estacionamiento del putero más cercano se va llenando como a eso de las diez menos cuarto. La avenida está llena de gente en-proceso-de-transacción, los machitos de otro bonche de reguetoneros pasan por esa esquina y negocian con el custodio de la puerta del putero. Más adelante hay fiesta en la sucursal del Banco Popular y los ejecutivos cuasiuniformados se enfrentan a la intensidad alocada de su entorno pero esta vez en la semioscuridad. Todo esto ocurre en el contexto del contacto con la brisa que viene de la laguna, como si esa brisa fuera el aire acondicionado del gran mall. Decido subir avenida arriba para seguir tomando cervezas. Paro en el bar Los Parados, que se pronuncia Los Para’os. Se discute de política, de la venta de los edificios de la cuadra a unos multimillonarios que nadie sabe quiénes son. Se habla de relajar a la gorda, de las nalgas de la dominicana que acaba de salir. Unos dominicanos me pasan por el lado, escucho la sirena de la patrulla de la policía que custodia el otro putibar. Desde la patrulla hacia la acera, le piden a una trabajadora del sexo transexual, de una belleza pálida y flaca, vestida de negro, gótica, que se mueva al área designada, que allí, precisamente, no puede estar. Salgo después de la intervención, travestido de periodista y abogado wannabi. Ya llevo cuatro cervezas streight. La trabajadora del sexo transexual se explaya en conversación conmigo mientras maneja un precioso abanico rojo. Me enseña sus armas de defensa, eso es lo primero que me enseña de lo que lleva en el carterón: un bolígrafo que al destaparse ya es cuchilla, un aparato que emite electroshocks y un esprey maze para cegar a los bugarrones malapaga. Le pregunto si alguna brigada liberal del Colegio de Abogados la ha orientado, si conoce sus derechos. Me dice que sí, que cómo no, “si tú supieras como pagan los abogados aquí”. Un loquito me pasa por el lado y me dice: “Yo tú me voy”. Ni me inmuto, empezamos a conversar sobre las razones por las que no se ha operado las tetas: ella respeta a su mamá. Pero las caderas las tiene hechas, eso sí. La dejo. Camino hacia Juniors Bar, en donde me pienso refugiar hasta que comiencen las actividades postmedianoche. Es temprano, a penas las diez. Atravieso el callejón de los tecatos, esquivo los charcos de agua bendita que empozan la carretera. Entro, siento la bellaquera en high, es la oscuridad, la música de Holandita en crisis, el humo, las guayaberas y me pongo a cazar. Un macho macharrán, camisa roja y mahones semiajustados, se me para al lado; baila reggaetón. La barra está semivacía, siento el frío del aire acondicionado, como me gusta a mí. Y a él también. Se puede mirar sin tropezar. Me mira con insistencia. Cambia la mirada. Va a pedir una cerveza. Estamos rodeados por unos cuantos hombres mayores, de loquitas panzudas que conversan de pie y con extrema familiaridad, se tocan, se ríen; es la fauna silvestre del queer-ness nacional. Todos los que entran lo saludan. Me doy cuenta de que es muy popular. Un macho así, color indígena, labios cortos, que se mueve también al ritmo de cualquier género, entrado en los 30 y sin pizca de femineidad, es absolutamente codiciado por todos. Me vuelve a mirar, pero decido dejarle plantado el flirteo. Termino la cerveza. Lo ignoro y salgo del local. El dominicano del estacionamiento me cobra cuatro dólares sin el sales tax. En la barra me cobraron el sales tax y le dejé los noventayciete centavos del cambio al bartender. En el underground santurcino, comporbado, también en unos lugares sí y en otros no, se cobra sales tax. Camino hasta el restaurante chino China Sun con intenciones de meterme en la disco, son las diez y cuarenta y cinco, espero la luz verde para cruzar. Mientras espero, observo entre las vitrinas al dependiente oriental de siempre, un chino compulsivo que lleva casi una década sirviendo en esa esquina imperial costillas en salsa roja, organizando los compartimientos donde se guarda la salsa soya, la salsa de pato, los cubiertos de plástico, el hambre vieja de la vecindad que queda saciada a fuerza de arroz con lechuga, huevos y jamón más papitas fritas que come la vecindad. Pienso en la actitud compulsiva de ese chino gerente. “Ese es el chino-nazi”, diría en Seinfeild la Elaine. La madre del tecato que se cuele por allí a pedir chavos, la madre del santurcino que no haga la fila como tiene que ser, la madre del cliente que no sepa el número de la combinación que quiere ordenar. Cambia la luz, camino a la disco, avanzo a perderme entre hombres que celebran en medio de la ruina fabulosa de mi ciudad.
Foto por: glutter (creative commons)
Penitencia judichií
Las mismas bombas –esta vez cargadas con fósforo, clavos y gas– se proponen envejecer a fuerza de fuego y metralla las carnes de los niños mediorientales desde las últimas invasiones hasta esta media noche de observación obsesiva de los telediarios. Hoy la masacre me sorprendió en pose cleopatresca: soporífero sobre el sofá, remojando de vez en cuando una galletita Cameo en leche fría, para espantar el mal humor.
Escena repetitiva, a veces en rewind: el secretario general sale de la celebración nuyorkina del aniversario de la república islámica mientras el señor presidente se queja de que en esa gala tan gris y desprovista de música bailable no sirven alcohol. Siempre lo supe, una vez consiguieran los salvoconductos y los aparatos de comunicación (más los carros de lujo) se olvidarían de la reorganización comunitaria. Votamos por ellos, es cierto, pero ellos son los mismos que tienen derecho a gobernar.
Otro vistazo más allá de las paredes que decoro con reproducciones paisajistas me lleva a observar el principio del horizonte de la fe, también a escuchar mejor el sonido de los altoparlantes. Un solo dios para tanta gente, con razón. Gritos de aquí y de allá, yo inamovible, ellos sepultados bajo los sótanos, pasando frío y aferrados a un radio que está por quedarse sin energía. El quiso salir primero y enfrentar el otro cuerpo. Pisó el brazo derecho cercenado, no quiso ver el muñón. Ella, la otra cuerpo: combatiente enemiga.
El viento interrumpió las hostilidades porque arrastró arenas sagradas hasta las suelas de las botas que mantenían calientes esos pies. El momento de pausa permitió que unos cuerpos escucharan el termoagite, los movimientos de mírame, aquí voy, ululando memorias pasadas de tráfico en esta calle, soy el viento, vengo a decirte adiós para siempre, compatriota ensangrentado, adiós.
Entre las piedras el paño, la silla de ruedas, la cuchara de plata para servir el arroz. La pestilencia tiene que ser imaginada por mí porque no viene vía digital. Un corresponsal español hace un gesto de grima mientras escribe una historia sobre el olfato medioriental y la envía por Internet pero esa historia se cruza con un mensaje letal de un jamasino que no se arrepiente al hacerse explotar. Escucho un rap judío echo con silbatos del ejército reciclados de la epoca de Golda Meir. Las alarmas de las ambulancias sonaron y no las olí, creo que el rojo de esa iluminación de ambulancia lo que hace en realidad es que me nubla las ganas de apoyar cualquier orquestación nacional: soy esto ra ra ra ra rra rrra.
Odio lo demás.
Mañana lo mismo, pero con galletitas Oreo.
“Hamm: ¿No crees que esto ha durado demasiado?
Clov: Sí. (Pausa.) ¿Qué?
Hamm (melancólico): Entonces, es un día como otro cualquiera”.
-Beckett, 1906-2006.
Becas para periodistas y oportunidades de desarrollo profesional
La Fundación Laura Noelia Rivera Meléndez anunció hoy su incorporación como una entidad sin fines de lucro registrada en el Departamento de Estado y cuyo propósito principal será proveer becas a periodistas y oportunidades de desarrollo profesional.
La Fundación comenzó a gestarse por amigos y familiares de la periodista Laura Rivera Meléndez, quien al momento de fallecer el 30 de septiembre de 2005 era reportera a tiempo completo y realizaba estudios de Derecho por las noches.
Entre las misiones concretas que tendrá la Fundación a corto plazo figuran 1) el establecimiento de una beca a entregarse cada año a un periodista activo que curse estudios universitarios de post-grado, 2) dotar un premio a ser otorgado por la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (Asppro) a un periodista joven que, al igual que Laura, quien falleció a los 23 años, tenga un compromiso con el oficio, la academia y Puerto Rico y 3) proveer talleres y actividades de desarrollo profesional del periodismo, especialmente entre los practicantes más jóvenes.
La Fundación, en cuya Junta de Directores laboran familiares y amistades de Laura Rivera Meléndez, aprovecha la coyuntura de la Semana de la Prensa para anunciar su entrada en acción y para urgir a los amigos, familiares y periodistas que conocían a Laurita, así como a corporaciones y empresarios interesados en propulsar la libertad de prensa en Puerto Rico, a que envíen un donativo a la cuenta del Banco Popular de Puerto Rico número 138145334.
El dinero recibido le permitirá a la Fundación comenzar sus actividades y organizar las becas a otorgarse.
La Fundación trabajará como una entidad autónoma que cuenta con sus propios reglamentos y su propia Junta. Sin embargo, por la naturaleza de su misión, la Fundación estará cercanamente vinculada con la Asppro, para la cual Laura sirvió de vocal y dio lo mejor de su trabajo.
Se contempla que el premio a un periodista joven sea dotado por la Fundación, aunque seleccionado por la Asppro con la infraestructura que ya cuenta para ello.
Los miembros de la Junta de Directores de la Fundación son Charo Meléndez, Tato Rivera, Patricia Rivera Meléndez, Enrique Lamoutt y Leonardo Aldridge.
serie S.S. confidential
Escribe Guillermo Rebollo-Gil
con los labios tensos, cuarteados,
boqueando apenas la última sílaba
de una palabra extrema,
con un historial de fracturas y accidentes domésticos
debidamente documentado, incapaz de formular
un paréntesis entre tus dos mitades
para explicarte carnoso,
con la dentadura intacta aún para morderla
con la caricia hecha añicos,
muerta a medio camino en el bajo de su espalda,
sin dejar de decir algo de peso acerca
de la capacidad expansiva de tus poros, hombros,
o abdomen,
bajo la nube nítida de su hedor mas instintivo,
como una pregunta abierta,
la cercanía se resume
en el hilillo de saliva que cuelga
entre tu boca y la de ella.

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Artículo 1

Artículo 2
 artículo 1803
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