Source: http://luisdallanegra.bravehost.com/Ormacroe/cap20o02.htm
Timestamp: 2018-01-17 03:09:00+00:00

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Si algo caracterizó a los países de la periferia, fue su constante estado de fragmentación, sea desde el centro -divide et impera- o porque los propios gobiernos de la periferia -o las elites de estos países- tienen mejores vínculos y son más funcionales a los intereses del centro y sus élites -salvo excepciones- que a las necesidades de sus propios países y pueblos [390].
En general, en América Latina ha habido una cultura de vinculación de las élites gobernantes, con las élites de los países centrales. En el siglo XIX, con Europa, especialmente Gran Bretaña; en el siglo XX, particularmente EUA. Esto se profundizó con la guerra fría y la formación de militares latinoamericanos en las escuelas de guerra de EUA y también en las escuelas de contra-insurgencia, preparándolos no sólo en temas militares, sino también en temas políticos y económicos, para que pudieran, si fuera necesario, gobernar en sus países. La gran cantidad de golpes de Estado que hubo luego de la segunda guerra mundial hasta prácticamente los ´80 lo demuestra. También las dictaduras vitalicias que hubo en distintos países de la región, bajo la falsa imagen de democracias por el hecho de que habían elecciones formales cada tanto; y que eran sostenidas, por su lealtad, por los diferentes gobiernos norteamericanos. Nicaragua con los Somoza; Fulgencio Batista en Cuba hasta el golpe de Estado de Castro; Stroessner en Paraguay, entre otros. Cuando surgieron gobiernos que quisieron adoptar políticas que resultaban anti-funcionales a los intereses de seguridad o económicos del centro, o eran presionados para que abandonaran esas políticas, o caían por golpes de Estado “correctores”. Esto ha ocurrido en Asia, Africa y latinoamérica y hay una basta bibliografía que trata esta temática [391].
A partir de la caída del Muro de Berlín (1989) y de la desintegración de la URSS (1991), que dio lugar al fin del sistema bipolar y al inicio de una transición inter-sistémica, se comenzaron a dar cambios sustantivos. Más allá de que el nuevo sistema no está definido aún -ni el nuevo orden-, luego de 10 años del fin del viejo sistema, los actores dominantes pugnan por establecer sus propias pautas entre sí, a la vez que por controlar la mayor parte de la periferia.
En Asia han surgido, luego de alrededor de 30 años de desarrollo, Estados de industrialización reciente [392] que los ubica entre los que producen y exportan productos con alto valor tecnológico [393].
Africa -salvo algunos pocos Estados- ha quedado marginada. Sin embargo, en Sudáfrica, el gobierno ha adoptado medidas en defensa de sus nacionales enfrentando disposiciones de la OMC y a las empresas transnacionales farmacéuticas. Una coalición de las principales empresas farmacéuticas del mundo retiró en el mes de abril del 2001, una demanda contra el gobierno de Sudáfrica por una ley que permitía a este país importar o producir versiones genéricas de medicamentos patentados, incluidos los del tratamiento contra el sida. Casi 40 compañías habían iniciado en 1998, acciones legales contra la citada ley sudafricana, lo que motivó una fuerte oposición por parte del pueblo y las organizaciones defensoras de los derechos humanos. Mientras representantes de las transnacionales farmacéuticas aseguraban que la ley sudafricana amenazaba su negocio, la Organización Mundial de la Salud manifestaba que el acceso a medicamentos baratos era un “tema de derechos humanos” [394]. Tal vez, el ejemplo sudafricano podría extenderse a otras partes del mundo. De hecho, el gobierno brasileño habría planteado medidas similares.
América Latina es disputada entre Europa y EUA, país que mantuvo control sobre la región en los últimos 60 años. La mayoría de los gobiernos latinoamericanos, se podría decir, con excepción de Fidel Castro, han adoptado de manera casi dogmática la ideología neoliberal y llevaron a cabo políticas acorde con el Consenso de Washington de 1989 [395]. Hoy, adoptar conductas estatistas o nacionalistas es mal visto, de la misma manera que todo lo que se hizo hasta principios de los ‘90. América Latina que, lamentablemente, nunca tuvo una posición coordinada, hoy, adopta conductas uniformes en materia económica y social, no con sus intereses, sino con los dictados por la ideología dominante. Los gobiernos son totalmente funcionales a la ideología dominante.
La pregunta que uno se hace es: ¿a quién deben fidelidad las élites dirigentes de los países “Sur”? ¿A sus pueblos o a las élites dominantes de los países “Norte”?
Las élites no son leales con sus propias naciones, o son leales declamativamente respecto de sus propias naciones, o al menos de su electorado, pero terminan, por una causa u otra, siendo disfuncionales y por ende ineficientes con los propósitos de lograr desarrollo y autonomía.
Existe un planteo, casi generalizado por parte de las élites gobernantes, de que en el terreno económico, “aliarse” [396] al centro industrializado, genera la idea de que se recibirá el beneficio de obtener ciertas ventajas financieras e incluso tecnológicas, por sobre otros países. Todo esto hasta ahora ha generado, no sólo más dependencia, sino también mayor subdesarrollo y malestar y empobrecimiento en la sociedad.
Si uno observa ahora a latinoamérica, es una unidad geográfica, pero carece de objetivos comunes y no hay coordinación de políticas. México hoy es más NAFTA/TLCAN que latinoamericano; Chile tiene la misma vocación y el gobierno de la Argentina de Menem ha hecho similares manifestaciones pese a su socio brasileño en el Mercosur.
El hecho de que, por haber un cambio de sistema, haya una redefinición del orden económico internacional, no significa que sea justo esta vez. Los planteos por un Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI) más justo hechos durante la década de los ‘70, por los países del denominado Tercer Mundo, han perdido vigencia en cuanto a sus parámetros ya que, por lo menos dos de los tres temas sobre los que se fundó el pedido de un “Diálogo (?) Norte-Sur” han cambiado en cuanto a sus características:
El primer tema, Carta de Deberes y Derechos Económicos entre los Estados todavía está por alcanzarse, ya que los derechos continúan entre los poderosos económicamente, y los deberes entre los que carecen de poder, e incluso de estrategias para modificar ese status. El segundo tema, soberanía sobre los recursos naturales, particularmente durante las décadas de los '60 y '70 fue un planteo de los países productores de materias primas, ya que eran permanentemente avasallados por Estados industrializados y/o empresas multinacionales, que hacían uso de sus recursos en forma indiscriminada y sin responder a los intereses y necesidades de desarrollo de esos países [397]. En los '80, con los “nuevos materiales” que comenzaron a reemplazar en el laboratorio los recursos naturales [398], las empresas multinacionales especialmente, que habían venido a las “bocas de expendio” a utilizar directamente los recursos naturales, se fueron al mundo industrializado a utilizar los “nuevos materiales” a partir de los laboratorios. Esto también trajo cambios en el tercer tema, Código de conducta a las empresas multinacionales, ya que ahora el código de conducta le corresponde al mundo industrializado, debido a que las empresas están preferentemente allá, tratando de sacar ventajas de los laboratorios, más que en el mundo productor de materias primas.
Esto significa que deben replantearse las pautas de búsqueda de un Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI) más justo por parte del mundo subdesarrollado. El recurso más importante desde hace ya un tiempo, es el “conocimiento” -no la información- [399]. Lo importante es saber “cómo”, “por qué”, más que la información en sí misma, que se la puede conseguir de alguna manera, mucho más ahora con internet. El conocimiento lo controlan -además de la información- los poderosos, ya que invierten en él. Muchos son actores transnacionales. Los gobiernos de los países subdesarrollados o en vías de desarrollo, no están dispuestos a invertir en algo que da réditos (políticos) en tan largo plazo; además, ¿cómo dominar si el conocimiento está presente en la población? -pan y circo, es la mejor manera de dominar-. En última instancia, los gobiernos de los países poderosos tampoco quieren que el conocimiento sea relevante en los países periféricos.
Los conflictos entre los hegemonizados seguirán vinculados a las problemáticas históricas, como límites, migraciones, problemas vinculados a conductas nacionalistas, etc.; lo que entorpecerá, como lo ha hecho hasta ahora la posibilidad de “integración” (?) -hay más un discurso, instalado desde hace más de 40 años, que una orientación en ese sentido-en el nivel “horizontal”. En realidad los gobiernos de los países subdesarrollados o en vías de desarrollo, consideran a los procesos integracionistas más como mercados ampliados a través de la desgravación tarifaria, que como un instrumento de “maximización de la capacidad de desempeño o negociación” frente al mundo industrializado. Además, la mayoría de los gobiernos de estos países son más funcionales y tienen más vínculos con el mundo industrializado que con los gobiernos de los países que tienen situaciones o condiciones similares; ya que del mundo industrializado reciben préstamos, créditos, inversiones o son deudores; mientras que los países vecinos son posibles competidores, e incluso “conflictores”. La típica política vigente en América Latina de “mi enemigo es mi vecino”, debido mayoritariamente a conflictos de límites o carreras armamentistas. Impera el criterio de que “juntarse con pobres es sumar pobreza”. Entretanto, el mundo industrializado sigue en relación con la periferia la política de “divide et impera”.
Hoy, con la mundialización, los poderes, sean estatales o transnacionales, no apuntan tanto a conquistar países, sino a conquistar mercados. La preocupación del poder moderno ya no es la conquista de territorios, como en el siglo XIX, sino la posesión de las riquezas.
Se viene una gran privatización, especialmente, de todo cuanto concierne a la vida y a la naturaleza, en el marco de la nueva revolución mundial, marcada por la biotecnología. La biodiversidad se ha transformado en una mercancía. Está surgiendo un poderoso complejo científico, tecnológico y económico, resultante de la convergencia entre la revolución genética y la revolución electrónica [400]. Ya no se trata de dominar la extracción de minerales o el funcionamiento de circuitos comerciales, sino el patrimonio genético, gracias a la extensión de la patentabilidad al mundo viviente. Los únicos acuerdos internacionales referidos a la biodiversidad son: la Convención Internacional sobre Diversidad Biológica firmada en junio de 1992, en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro (Brasil), y vigente a partir del 24 de diciembre de 1993 y el Protocolo de Kyoto, no ratificado por el gobierno de EUA. De acuerdo con el artículo 1°, de la Convención sobre Biodiversidad, sus objetivos son: “la conservación de la diversidad biológica, la utilización duradera de sus elementos y el reparto justo y equitativo de las ventajas que derivan de la explotación de los recursos genéticos, particularmente gracias a un acceso satisfactorio a los recursos genéticos y a una transferencia adecuada de las técnicas pertinentes, habida cuenta de todos los derechos sobre estos recursos y las técnicas, y gracias a un financiamiento adecuado”. Pero en el artículo 3, estipula que “los Estados tienen el derecho soberano de explotar sus propios recursos de acuerdo a su política de medio ambiente”, y en el artículo 15, párrafo 1, plantea que “el poder de determinar el acceso a los recursos genéticos pertenece a los gobiernos y es regido por la legislación nacional”. Mediante estas disposiciones, la Convención de 1992 rehúsa aplicar el estatuto de patrimonio común de la humanidad a los recursos genéticos. Prevé por lo demás, en su artículo 15, párrafo 7, un principio de compensación.
Los recursos genéticos se ven vinculados al régimen de las demás materias primas y son tratadas como productos comerciales [401].
Para medir adecuadamente la asimetría en términos de relaciones de fuerza que caracteriza al sistema de patentes, recordemos que, de acuerdo a la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), los particulares y las firmas de los países industrializados detentaban a mediados de los ´90, el 95% de las patentes de Africa, casi el 85% de los de América Latina y el 70% de los de Asia [402].
El eje valorativo de la mundialización, tal como se va dando, es la destrucción de lo colectivo, la apropiación de las esferas pública y social por parte del mercado y el sector privado. En la “periferia”, el Estado está en quiebra, generándose áreas carentes de seguridad jurídica para la población, que están siendo controladas -con seguridad jurídica para ellos- por los actores del sector privado, quedando todo liberado a la especulación, al saqueo, la corrupción [403].
Los cambios más llamativos en el sistema mundial, a nivel estatal, probablemente provengan de la variedad de acuerdos de comercio subregional que han negociado entre Japón, Corea del Sur, Singapur y otros países del Este asiático. Las naciones de Asia del Este buscan hacer sus propios arreglos económicos, particularmente frente a las crisis monetarias que se han sucedido y que el FMI ha sido incapaz de prevenir y resolver. El resultado es que el mundo se está convirtiendo en una configuración de tres mega-bloques. No sólo las relaciones económicas globales, sino también las relaciones políticas seguirán la dirección que marquen estos mega-bloques.
Fue Mahathir Mamad, el primer ministro de Malasia, el que propuso el Grupo Económico de Asia Oriental hacia fines de los ´80. Al principio no pasó nada, en parte debido a que se sospechaba que Mahathir era un proteccionista. Sin embargo, pocos años después y varias crisis monetarias, Asia creó la “ASEAN+3”, cuyos miembros son los mismos que originalmente proponía Mahathir: ASEAN, China, Japón y Corea del Sur. El grupo ha realizado sus propias cumbres, y formó un “grupo de visión” para que oriente sus trabajos, a la vez que realiza reuniones periódicas de sus ministros de finanzas. Al menos en términos estructurales, el ASEAN+3 se parece al G7. El nuevo regionalismo asiático avanza más rápido en cuestiones financieras que en las comerciales. La ASEAN+3 ha anunciado un sistema regional de intercambio de monedas para ayudarse a manejar futuras crisis. También está creando estructuras financieras subregionales. Plantean canastas de divisas comunes y acuerdos de intervención conjunta. De esta manera comienza a surgir el Fondo Monetario de Asia (FMA). Hong Kong y Filipinas propusieron una unidad de moneda asiática basada en el modelo del Euro. En materia comercial se están negociando una cantidad de acuerdos bilaterales y plurilaterales entre los distintos países, en particular Japón, la segunda economía del mundo y la mayor de la región. Japón lleva adelante acuerdos preferenciales con Corea del Sur, Singapur, México y Canadá. Corea del Sur está negociando con Nueva Zelanda y Chile, así como con Japón. Se estudia una zona de libre comercio del noreste asiático entre China, Japón y Corea del Sur y podría fusionarse con el AFTA (Asean Free Trade Association), creando un agrupamiento que cubra todo Asia oriental.
¿Por qué aparece el FMA y el proyecto de un grupo comercial asiático? Los motivos básicos son:
1) la crisis financiera de Asia oriental;
2) la inspiración positiva que aporta la integración europea; y
3) la inquietud respecto de las conductas de Estados Unidos y la Unión Europea.
El mayor catalizador del regionalismo de Asia del Este ha sido la crisis financiera de 1997-98. La mayoría de los asiáticos orientales consideró que Asia fue abandonada y también engañada por Occidente. Desde su punto de vista, los bancos occidentales y otros entes de crédito crearon en gran medida la crisis al retirarse. El FMI y Estados Unidos dictaron en buena parte la respuesta asiática a la crisis. Se consideró que la lealtad al “Consenso de Washington de 1989” era condición necesaria para hacerse merecedor de ayuda oficial y para recuperar el acceso privado a los mercados de capitales. Asia del Este decidió que no quiere ir detrás de EUA o el mundo occidental cuando haya problemas en el futuro. No rechaza las instituciones multilaterales ni mucho menos ha decidido salir de los mercados de capitales internacionales o la globalización del comercio. Parece querer trabajar con y dentro del marco de los entes existentes. Pero considera que las instituciones multilaterales, en las que antes estaba dispuesta a confiar, ya no son infalibles. Quiere sus propias instituciones y la última palabra respecto de su propio destino. Al recuperar fuerzas, Asia del Este está decidida a no volver a ser totalmente dependiente [404].
Su comportamiento es muy diferente al de América Latina, cuyo destino pareciera estar atado al de EUA con algún mínimo de alternativas en sus vínculos con la UE.
La posibilidad de que se reconozca oficialmente al derecho alternativo resulta difícil. Hay quienes orientan el estudio del derecho fundamentalmente hacia lo doctrinario, otros ponen el acento en los aspectos ideológicos; hay quienes se apoyan en el derecho natural o los que solo reconocen el derecho positivo de cada Estado y niegan la juridicidad de normas de cualquier otro origen. El derecho alternativo se establece por la existencia de una multiplicidad de fuentes normativas, o centros de poder. En muchos casos resulta del reclamo de grupos marginados; también de la imposición por parte de determinados sectores o, incluso, de actividades espurias. Todo poder tiene la posibilidad de imponer sus normas y también de ejercer coerción. Podemos analizar su relación con determinados valores como la equidad o justicia o dignidad humana, el orden, o la imposición de conductas por grupos de poder, lo que nos llevaría a separar el concepto en:
1) Derecho alternativo “reivindicador”
Por ejemplo los indígenas de Chiapas, en México, al plantear la propiedad comunal (no privada) de la tierra, de la misma manera que los indígenas en Guatemala; derecho alternativo que los gobiernos respectivos, se ven obligados a resolver favorablemente, aunque ponen obstáculos de todo tipo para que así no sea.
La Constitución Argentina admite la vigencia del derecho alternativo cuando reconoce el derecho originario de comunidades aborígenes. Estas comunidades admiten la propiedad comunitaria o colectiva y a veces heredan sólo los varones o sólo los primogénitos. Los reclamos establecidos por las ONG´s en materia de medio ambiente y de derechos humanos se han ido transformando en un derecho internacional e interno alternativo y esto podría ir pasando también con muchos otros reclamos sectoriales o corporativos, frente a situaciones de sectores insatisfechos de la sociedad civil mundial.
2) Derecho alternativo “mafioso”
También se pueden considerar otras situaciones, como el régimen carcelario y el derecho que rige en las cárceles; no el de los reglamentos carcelarios sino el que imponen las bandas que las controlan y los guardiacárceles. Igualmente, de una manera espuria, es el derecho no escrito que rige la conducta de los narcotraficantes, mafias y distintos tipos de crimen organizado, como la corrupción y el lavado de dinero.
3) Derecho alternativo “negador de derechos humanos”
Por ejemplo, comunidades que admiten la esclavitud o discriminan por género.
Las dictaduras de todo orden, en relación con los derechos humanos.
4) “Derecho alternativo ordenativo o impositivo”
En el siglo XIX, las actividades de piratas y corsarios constituyeron un derecho alternativo, al punto que la corona británica decidió otorgar “patente de corsario” para actividades que la beneficiaban. Otra forma de derecho alternativo está dada por el caso del cobro de impuestos por parte de las FARC en Colombia. Han sido reconocidas por el gobierno colombiano y por la comunidad internacional. Hicieron saber en el 2000 que todo colombiano con un patrimonio superior al millón de dólares debe pagar “un impuesto revolucionario” del 10 % de su capital, y que, si no lo hace, será secuestrado. Manuel Marulanda, su líder, que formuló sus declaraciones a la prensa en San Vicente del Caguán, en medio de lo que fue la zona de distensión bajo control de las FARC, dijo que efectivamente la guerrilla estaba cobrando el impuesto revolucionario, conocido como “ley 002” [405].
En América Latina, los “estatutos de la revolución” adoptados por las dictaduras militares en sus golpes, subordinando a estos estatutos a las constituciones nacionales, constituyeron un derecho alternativo; de la misma manera que los “decretos leyes” que emitieron durante sus gobiernos. También es destacable el fenómeno en el orden internacional cuando un poder, militar, o de organismos internacionales, se impone por la fuerza por sobre el derecho o la soberanía de otro Estado.
“Leyes federales”, como la Helms-Burton, de Estados Unidos, que establecen sanciones a aquellos Estados que comercien con o inviertan en Cuba, constituyen un derecho internacional alternativo, toda vez que no son la resultante de acuerdos internacionales, sino de leyes internas que, por el poder de EUA se imponen internacionalmente. En 1950, la Resolución “Unión Pro Paz” lograda por el gobierno norteamericano en la AG de la ONU, para el tratamiento de la crisis en Corea, que modificó la forma en que el organismo trataba las crisis internacionales, también constituyó un derecho internacional alternativo, alcanzado merced al poder de EUA y no a los mecanismos establecidos por la Carta de la ONU.
La legislación nacional en la Argentina, por ejemplo -más allá de que esto ocurre en otros países de América Latina y el mundo-, que establece la flexibilización laboral, aún estando en vigencia el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, que protege los derechos del trabajador -esto es, leyes flagrantemente anticonstitucionales- se transforman en derecho alternativo. Igual podría decirse de la OMC en relación con los derechos de los trabajadores en el mundo, que son regulados y -teóricamente- protegidos por la OIT. De la misma forma en que han surgido derechos alternativos espurios u orientados a la opresión, o prioritariamente preocupados por el orden, independientemente de que puedan resultar injustos; también surgen derechos alternativos de carácter reivindicativo y orientados a la obtención de justicia dentro del marco de un orden dado. Esta parece ser la orientación que está procurando la sociedad civil mundial dentro del marco de la generación del orden.
[390] Este tema lo he desarrollado de manera bastante extensa en, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “El Orden Mundial del Siglo XXI”, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), Cap. VII.
[391] He abordado la temática en, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Relaciones Políticas entre Estados Unidos y América Latina ¿Predominio Monroista o Unidad Americana?, (Bs.As., Edición del Autor, 1995).
[392] Países de Industrialización Reciente (PIR) también conocidos en inglés como (NIC´s) Newly Industrialized Countries.
[393] Microelectrónica, informática, robótica, telefonía, etc.
[394] Ver “Empresas Farmacéuticas Retiran Cemanda Contra Sudáfrica sobre Patentes”, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com 19 de Abril del 2001.
[395] Ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional”, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), Cap. VIII.
[396] Debería quedar en claro de que no existen las “alianzas” entre “desiguales”.
[397] Si es que los gobiernos de esos países se planteaban este tipo de temáticas, y no eran “funcionales” a los intereses de los otros gobiernos o de las empresas multinacionales.
[398] Por ejemplo, la fibra óptica al cobre, o con la biotecnología, desde alimentos, hasta la electrónica.
[399] La información sin método o marco conceptual para procesarla, carece de valor.
[400] Ver Walter Pengue, “Sojas Transgénicas, Cambios Tecnológicos y Mercados, Realidad Económica N° 164. Mayo-Junio de 1999.
[401] Aubertin, Catherine, Vivien, Frank-Dominique, Les Enjeux de la Biodiversité, Economica, París, 1998.
[402] OMPI, Datos IP/STAT/1994/8, publicado en noviembre de 1996.
[403] Ver Ramonet, Ignacio, El Año 2000, en “Le Monde Diplomatique”, el Dipló, Buenos Aires, Diciembre de 1999, pág. 40.
[404] Ver Bergsten, Fred, (Director del Institute for International Economics de Washington, DC.), “El Mundo se Divide en Bloques - Crece el Regionalismo: Los Asiáticos se Unen para Dirigir su Destino”, en Diario La Nación, Buenos Aires, 15 de Julio del 2000.
[405] Ver La Aplicacion del “Impuesto Revolucionario” de la Guerrilla Colombiana, Diario Clarín, Buenos Aires, 2 de Marzo del 2001. También, Las FARC amenazan a quienes no paguen el impuesto revolucionario, Diario La Nación, Buenos Aires, 2 de Marzo del 2001.

References: artículo 1
 artículo 3
 artículo 15
 artículo 15
 Resolución 
 artículo 14