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Timestamp: 2016-07-29 04:03:13+00:00

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Real Decreto 9/2005, de 14 de enero, por el que se establece la relaci�n de actividades potencialmente contaminantes del suelo y los criterios y est�ndares para la declaraci�n de suelos contaminados.
Vigente desde 7/Febrero/2005
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�Informes de situaci�n
�Suelos contaminados
�Contaminaci�n de las aguas subterr�neas
�Niveles gen�ricos de referencia
�Descontaminaci�n de suelos
�Suelos destinados a instalaciones o actividades militares
.�Actividades potencialmente contaminantes del suelo
.�Alcance y contenido m�nimo del informe preliminar de situaci�n de un suelo
Materias consumidas (primas, secundarias y auxiliares) de car�cter peligroso.
Productos intermedios o finales de car�cter peligroso.
�reas productivas.
Actividades hist�ricas.
.�Criterios para la consideraci�n de un suelo como contaminado
.�Criterios para la identificaci�n de suelos que requieren valoraci�n de riesgos
.�Listado de contaminantes y niveles gen�ricos de referencia para protecci�n de la salud humana en funci�n del uso del suelo
.�Listado de contaminantes y niveles gen�ricos de referencia para protecci�n de los ecosistemas
.�Criterios para el c�lculo de niveles gen�ricos de referencia
.�Valoraci�n de riesgos ambientales
El suelo constituye uno de los medios receptores de la contaminaci�n m�s sensibles y vulnerables. Ya en la Cumbre de R�o, en 1992, se reconoci� la importancia de la protecci�n de los suelos y de sus usos potenciales en el contexto de un desarrollo sostenible, en particular contra la contaminaci�n procedente de acciones o actividades de origen antr�pico. En el marco de la Uni�n Europea, el mandato del Parlamento Europeo a la Comisi�n para que desarrolle una estrategia tem�tica para la protecci�n del suelo -cuyos trabajos se iniciaron durante el semestre de la presidencia espa�ola en 2002-, insiste en esta misma idea: la necesidad de adoptar medidas que eviten, limiten o reduzcan el impacto sobre el suelo de las actividades humanas.
La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) estim� en 1999 entre 300.000 y 1.500.000 el n�mero de zonas o �reas contaminadas en Europa occidental. Estas cifras, en s� mismas demostrativas de la gravedad del problema, ilustran, adem�s, sobre las graves consecuencias, ecol�gicas y jur�dicas, que se derivan de la inexistencia de metodolog�as normalizadas para la identificaci�n y caracterizaci�n de los suelos contaminados. En efecto, la gran diferencia existente entre esas dos cifras se debe, precisamente, a la heterogeneidad de criterios con que en los diferentes pa�ses se definen los suelos contaminados, se cuantifican los riesgos aceptables y se adoptan los instrumentos y metodolog�as de caracterizaci�n.
A pesar de la evidente vulnerabilidad ecol�gica de los suelos, la legislaci�n europea y la espa�ola han carecido de instrumentos normativos para promover su protecci�n, y hasta la promulgaci�n de la Ley 10/1998, de 21 de abril, de Residuos, en Espa�a no se dispon�a de ninguna norma legal que permitiera proteger eficazmente los suelos contra la contaminaci�n y, en el caso de los ya contaminados, identificarlos y caracterizarlos utilizando para ello una metodolog�a normalizada y t�cnicamente rigurosa.
Lo anterior ha supuesto una clara limitaci�n para el desarrollo del Plan nacional de recuperaci�n de suelos contaminados (1995-2005), en el que se inventariaron 4.532 emplazamientos como potencialmente contaminados. Con la experiencia adquirida, y a la vista de la situaci�n de este problema en otros pa�ses, no es aventurado suponer que existe en nuestro pa�s un mayor n�mero de zonas degradadas por la acci�n del hombre, para cuya correcta caracterizaci�n -que permita en el futuro elaborar los inventarios de suelos contaminados de las comunidades aut�nomas y el nacional- se hace imprescindible disponer de criterios normalizados de valoraci�n de la contaminaci�n como los que se establecen en este real decreto.
La Ley 10/1998, de 21 de abril, de Residuos, en sus art�culos 27 y 28, regula los aspectos ambientales de los suelos contaminados, y dispone que el Gobierno, previa consulta a las comunidades aut�nomas, determinar� los criterios y est�ndares que permitan evaluar los riesgos que pueden afectar a la salud humana y al medio ambiente atendiendo a la naturaleza y a los usos de los suelos. Aplicando estos criterios y est�ndares, las comunidades aut�nomas declarar�n, delimitar�n y har�n un inventario de los suelos contaminados existentes en sus territorios, y establecer�n una lista de prioridades de actuaci�n sobre la base del mayor o menor riesgo para la salud humana y el medio ambiente en cada caso.
Se incluye, asimismo, en dicha ley el mandato dirigido al Gobierno de aprobar y publicar una lista de actividades potencialmente contaminantes del suelo, y se establecen determinadas obligaciones que afectan a los titulares de las actividades y a los propietarios de las fincas en las que tenga o haya tenido lugar alguna de las actividades rese�adas.
Con este real decreto se da cumplimiento a lo previsto en la Ley 10/1998, de 21 de abril, de Residuos, una vez consultadas las comunidades aut�nomas. En el real decreto se precisa la definici�n de suelo contaminado del art�culo 3.p) de la citada ley y se hace referencia a la presencia de sustancias qu�micas de car�cter peligroso y de origen humano que pueden alterar las caracter�sticas tanto qu�micas como f�sicas o biol�gicas del suelo, lo que comportar�a un riesgo que ha de ser cuantificado para estimar el posible da�o que se puede derivar para la salud humana y el medio ambiente. El suelo se declarar� contaminado, mediante resoluci�n expresa, si conforme al baremo de este real decreto dicho riesgo se considera inaceptable para la salud humana y el medio ambiente.
As� mismo, en el anexo I se establece la relaci�n de actividades susceptibles de causar contaminaci�n en el suelo, y en los anexos III, IV, V, VI, VII y VIII, los criterios y est�ndares que permiten decidir si un suelo est� o no contaminado, incluyendo los requisitos t�cnicos que deber�n ser tenidos en cuenta. Igualmente, se regula la forma y contenido del informe preliminar de situaci�n que deben presentar a las comunidades aut�nomas los titulares de las actividades potencialmente contaminantes y los propietarios de los suelos que las han soportado en el pasado; en eI anexo II se desglosa la informaci�n m�nima requerida.
Se regulan los llamados niveles gen�ricos de referencia, par�metro b�sico que se utilizar� para la evaluaci�n de la contaminaci�n del suelo por determinadas sustancias, las cuales est�n agrupadas en raz�n de su peligrosidad para la salud humana (en el anexo V) y para los ecosistemas (en el anexo VI). En el anexo VII se especifican los criterios para calcular los niveles de referencia de aquellas sustancias no incluidas en los anexos V y VI y para la valoraci�n de la contaminaci�n por metales.
Por otra parte, en los supuestos de realizaci�n de obras de recuperaci�n ambiental de los suelos, se precisa la forma en que se declarar� que un suelo ha sido descontaminado. El alcance y ejecuci�n de las actuaciones de recuperaci�n ser�n tales que garanticen que la contaminaci�n remanente, si la hubiera, se traduzca en niveles de riesgo aceptables para el uso actual y previsto del terreno.
El criterio general para juzgar el grado de contaminaci�n del suelo, as� como las posibles medidas de recuperaci�n ambiental en los suelos que hayan sido declarados como contaminados, descansa en la valoraci�n de los riesgos ambientales ligados a la existencia de contaminantes en suelos. En este sentido, en el anexo VIII, en l�nea con lo estipulado en el Reglamento (CE) n.� 1488/94 de la Comisi�n, de 28 de junio de 1994, por el que se establecen los principios de evaluaci�n del riesgo para el ser humano y el medio ambiente de las sustancias existentes de acuerdo con el Reglamento (CEE) n.� 793/93 del Consejo, se recogen los elementos necesarios que debe contener una valoraci�n de riesgos.
Finalmente, se desarrolla lo previsto en la Ley 10/1998, de 21 de abril, de Residuos, sobre el modo en que se producir� la constancia en el Registro de la Propiedad de las resoluciones administrativas sobre declaraci�n de suelos contaminados, y de las realizadas por aquellos titulares de fincas que desarrollen sobre ellas actividades potencialmente contaminantes, dando efectividad a la previsi�n legal al precisar el t�tulo formal en cuya virtud la nota marginal se haya de extender, su contenido, efectos, duraci�n y requisitos de cancelaci�n.
En su virtud, a propuesta de las Ministras de Medio Ambiente y de Sanidad y Consumo, de acuerdo con el Consejo de Estado y previa deliberaci�n del Consejo de Ministros en su reuni�n del d�a 14 de enero de 2005,
Objeto Este real decreto tiene por objeto establecer una relaci�n de actividades susceptibles de causar contaminaci�n en el suelo, as� como adoptar criterios y est�ndares para la declaraci�n de suelos contaminados.
Definiciones A los efectos de la aplicaci�n de este real decreto, se entender� por:
a) Suelo: la capa superior de la corteza terrestre, situada entre el lecho rocoso y la superficie, compuesto por part�culas minerales, materia org�nica, agua, aire y organismos vivos y que constituye la interfaz entre la tierra, el aire y el agua, lo que le confiere capacidad de desempe�ar tanto funciones naturales como de uso. No tendr�n tal consideraci�n aquellos permanentemente cubiertos por una l�mina de agua superficial.
b) Uso industrial del suelo: aquel que tiene como prop�sito principal el de servir para el desarrollo de actividades industriales, excluidas las agrarias y ganaderas.
c) Uso urbano del suelo: aquel que tiene como prop�sito principal el de servir para el desarrollo de actividades de construcci�n de viviendas, oficinas, equipamientos y dotaciones de servicios, y para la realizaci�n de actividades recreativas y deportivas.
d) Otros usos del suelo: aquellos que, no siendo ni urbano ni industrial, son aptos para el desarrollo de actividades agr�colas, forestales y ganaderas.
e) Actividades potencialmente contaminantes del suelo: aquellas actividades de tipo industrial o comercial en las que, ya sea por el manejo de sustancias peligrosas ya sea por la generaci�n de residuos, pueden contaminar el suelo. A los efectos de este real decreto, tendr�n consideraci�n de tales las incluidas en los ep�grafes de la Clasificaci�n Nacional de Actividades Econ�micas seg�n el Real Decreto 1560/1992, de 18 de diciembre, por el que se aprueba la Clasificaci�n Nacional de Actividades Econ�micas (CNAE-93), modificado por el Real Decreto 330/2003, de 14 de marzo, mencionadas en el anexo I, o en alguno de los supuestos del art�culo 3.2.
f) Criterios: procedimientos para la valoraci�n de los indicios racionales que permiten presuponer o descartar la existencia de contaminaci�n en el suelo y, en el caso de que existiesen evidencias anal�ticas de tal contaminaci�n, los niveles m�ximos de riesgo admisible asociado a esta.
g) Nivel gen�rico de referencia (NGR): la concentraci�n de una sustancia contaminante en el suelo que no conlleva un riesgo superior al m�ximo aceptable para la salud humana o los ecosistemas y calculada de acuerdo con los criterios recogidos en el anexo VII.
h) Est�ndares: el conjunto de niveles gen�ricos de referencia de los contaminantes de relevancia para un suelo. �stos se establecen atendiendo a la protecci�n de la salud humana o, en su caso, a la protecci�n de los ecosistemas.
i) Riesgo: probabilidad de que un contaminante presente en el suelo entre en contacto con alg�n receptor con consecuencias adversas para la salud de las personas o el medio ambiente.En t�rminos de protecci�n de la salud humana, se asume que, para sustancias cancer�genas, una situaci�n de riesgo aceptable es aquella en que la frecuencia esperada de aparici�n de c�ncer en la poblaci�n expuesta no excede en uno por cada cien mil casos; para sustancias con efectos sist�micos, se asume como una situaci�n de riesgo aceptable aquella en que, para cada sustancia, el cociente entre la dosis de exposici�n a largo plazo y la dosis m�xima admisible es inferior a la unidad.
j) Suelo contaminado: aquel cuyas caracter�sticas han sido alteradas negativamente por la presencia de componentes qu�micos de car�cter peligroso de origen humano, en concentraci�n tal que comporte un riesgo inaceptable para la salud humana o el medio ambiente, y as� se haya declarado mediante resoluci�n expresa.
Informes de situaci�n 1. Los titulares de las actividades relacionadas en el anexo I estar�n obligados a remitir al �rgano competente de la comunidad aut�noma correspondiente, en un plazo no superior a dos a�os, un informe preliminar de situaci�n para cada uno de los suelos en los que se desarrolla dicha actividad, con el alcance y contenido m�nimo que se recoge en el anexo II.
2. Asimismo, deber�n presentar el informe preliminar de situaci�n aquellas empresas que producen, manejan o almacenan m�s de 10 toneladas por a�o de una o varias de las sustancias incluidas en el Real Decreto 363/1995, de 10 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento sobre notificaci�n de sustancias nuevas y clasificaci�n, envasado y etiquetado de sustancias peligrosas, y los almacenamientos de combustible para uso propio seg�n el Real Decreto 1523/1999, de 1 de octubre, por el que se modifica el Reglamento de instalaciones petrol�feras, aprobado por el Real Decreto 2085/1994, de 20 de octubre, y las instrucciones t�cnicas complementarias MI-IP03, aprobada por el Real Decreto 1427/1997, de 15 de septiembre, y MI-IP04, aprobada por el Real Decreto 2201/1995, de 28 de diciembre, con un consumo anual medio superior a 300.000 litros y con un volumen total de almacenamiento igual o superior a 50.000 litros.
3. Examinado el informe preliminar de situaci�n, la comunidad aut�noma correspondiente podr� recabar del titular de la actividad o del propietario del suelo informes complementarios m�s detallados, datos o an�lisis que permitan evaluar el grado de contaminaci�n del suelo, que en todo caso deber� realizarse de acuerdo con los criterios y est�ndares que se establecen en este real decreto.
4. Los titulares de las actividades potencialmente contaminantes estar�n obligados, asimismo, a remitir peri�dicamente al �rgano competente informes de situaci�n. El contenido y la periodicidad con que los informes de situaci�n han de ser remitidos ser�n determinados por el �rgano competente de las comunidades aut�nomas, particularmente en los supuestos de establecimiento, ampliaci�n y clausura de la actividad.
5. Los propietarios de los suelos en los que se haya desarrollado en el pasado alguna actividad potencialmente contaminante estar�n obligados a presentar un informe de situaci�n cuando se solicite una licencia o autorizaci�n para el establecimiento de alguna actividad diferente de las actividades potencialmente contaminantes o que suponga un cambio de uso del suelo.
6. A los efectos de lo dispuesto en este art�culo, en los supuestos de actividades incluidas en el �mbito de aplicaci�n de este real decreto y que, a su vez, est�n sujetas a la Ley 16/2002, de 1 de julio, de prevenci�n y control integrados de la contaminaci�n, las comunidades aut�nomas podr�n considerar cumplimentados los informes a que se refieren los apartados anteriores si su contenido se encuentra recogido en la documentaci�n presentada junto a la solicitud de la autorizaci�n ambiental integrada.
Suelos contaminados 1. Tomando en consideraci�n la informaci�n recibida en aplicaci�n del art�culo 3, as� como de otras fuentes de informaci�n disponibles, el �rgano competente de la comunidad aut�noma declarar� un suelo como contaminado para los correspondientes usos atendiendo a los criterios expuestos en el anexo III. La valoraci�n de esta informaci�n se realizar� teniendo en cuenta el objeto de protecci�n en cada caso, bien sea la salud humana, bien los ecosistemas.
2. El �rgano competente de la comunidad aut�noma delimitar� aquellos suelos en los que se considere prioritaria la protecci�n del ecosistema del que forman parte. En cada uno de estos casos, dicho �rgano competente determinar� qu� grupo o grupos de organismos deben ser objeto de protecci�n.
3. Los suelos en los que concurra alguna de las circunstancias del anexo IV ser�n objeto de una valoraci�n detallada de los riesgos que estos puedan suponer para la salud humana o los ecosistemas. Tras realizar la valoraci�n de riesgos, el titular de la actividad o, en su caso, el titular del suelo la pondr� en conocimiento del �rgano competente de la comunidad aut�noma, a los efectos de su declaraci�n o no como suelo contaminado.
4. En cualquier caso, la valoraci�n de riesgos para la salud humana o los ecosistemas se realizar� de acuerdo con los contenidos recogidos en el anexo VIII.
Contaminaci�n de las aguas subterr�neas Sin perjuicio de lo establecido en la normativa aplicable en materia de aguas subterr�neas, si de lo dispuesto en los art�culos 3.3 � 4.3 se derivan evidencias o indicios de contaminaci�n de las aguas subterr�neas como consecuencia de la contaminaci�n de un suelo, tal circunstancia ser� notificada a la administraci�n hidr�ulica competente.
Niveles gen�ricos de referencia 1. Los niveles gen�ricos de referencia que se utilizar�n para la evaluaci�n de la contaminaci�n del suelo por determinadas sustancias vienen recogidos en el anexo V y en el anexo VI.
2. El �rgano competente de la comunidad aut�noma, teniendo en cuenta el uso actual y futuro de los suelos considerados, determinar� qu� niveles gen�ricos de referencia son de aplicaci�n en cada caso.
3. Del mismo modo, los responsables de las comunidades aut�nomas podr�n decidir, justificadamente, sobre qu� sustancia o sustancias incluidas en los anexos V y VI deben centrarse los trabajos de caracterizaci�n qu�mica de los suelos, tomando en consideraci�n las actividades anteriores que hayan podido contaminarlo. Igualmente, podr�n, de modo justificado, extender el alcance de los trabajos de caracterizaci�n a otras sustancias no incluidas en estos anexos.
Descontaminaci�n de suelos 1. La declaraci�n de un suelo como contaminado obligar� a la realizaci�n de las actuaciones necesarias para proceder a su recuperaci�n ambiental en los t�rminos y plazos dictados por el �rgano competente.
2. El alcance y ejecuci�n de las actuaciones de recuperaci�n ser� tal que garantice que la contaminaci�n remanente, si la hubiera, se traduzca en niveles de riesgo aceptables de acuerdo con el uso del suelo.
3. La recuperaci�n de un suelo contaminado se llevar� a cabo aplicando las mejores t�cnicas disponibles en funci�n de las caracter�sticas de cada caso. Las actuaciones de recuperaci�n deben garantizar que materializan soluciones permanentes, priorizando, en la medida de lo posible, las t�cnicas de tratamiento in situ que eviten la generaci�n, traslado y eliminaci�n de residuos.
4. Siempre que sea posible, la recuperaci�n se orientar� a eliminar los focos de contaminaci�n y a reducir la concentraci�n de los contaminantes en el suelo. En el caso de que por razones justificadas de car�cter t�cnico, econ�mico o medioambiental no sea posible esa recuperaci�n, se podr�n aceptar soluciones de recuperaci�n tendentes a reducir la exposici�n, siempre que incluyan medidas de contenci�n o confinamiento de los suelos afectados.
5. Los suelos contaminados perder�n esta condici�n cuando se realicen en ellos actuaciones de descontaminaci�n que, en funci�n de los diferentes usos, garanticen que aquellos han dejado de suponer un riesgo inadmisible para el objeto de protecci�n designado, salud humana o ecosistemas. En todo caso, un suelo dejar� de tener la condici�n de contaminado para un determinado uso una vez exista y sea firme la resoluci�n administrativa que as� lo declare, previa comprobaci�n de la efectividad de las actuaciones de recuperaci�n practicadas.
Publicidad registral 1. Los propietarios de fincas en las que se haya realizado alguna de las actividades potencialmente contaminantes estar�n obligados a declarar tal circunstancia en las escrituras p�blicas que documenten la transmisi�n de derechos sobre aquellas. La existencia de tal declaraci�n se har� constar en el Registro de la Propiedad, por nota al margen de la inscripci�n a que tal transmisi�n d� lugar.
2. A requerimiento de la comunidad aut�noma correspondiente, el registrador de la propiedad expedir� certificaci�n de dominio y cargas de la finca o fincas registrales dentro de las cuales se halle el suelo que se vaya a declarar como contaminado. El registrador har� constar la expedici�n de dicha certificaci�n por nota extendida al margen de la �ltima inscripci�n de dominio, expresando la iniciaci�n del procedimiento y el hecho de haber sido expedida la certificaci�n.
Dicha nota tendr� un plazo de caducidad de cinco a�os y podr� ser cancelada a instancia de la Administraci�n que haya ordenado su extensi�n.
Cuando con posterioridad a la nota se practique cualquier asiento en el folio registral, se har� constar en la nota de despacho del t�tulo correspondiente su contenido.
3. La resoluci�n administrativa por la que se declare el suelo contaminado se har� constar en el folio de la finca o fincas registrales a que afecte, por medio de nota extendida al margen de la �ltima inscripci�n de dominio.
La nota marginal se extender� en virtud de certificaci�n administrativa en la que se haga inserci�n literal de la resoluci�n por la que se declare el suelo contaminado, con expresi�n de su firmeza en v�a administrativa, y de la que resulte que el expediente ha sido notificado a todos los titulares registrales que aparecieran en la certificaci�n a la que se refiere el apartado anterior.
Dicha certificaci�n habr� de ser presentada en el Registro de la Propiedad por duplicado, y en ella se har�n constar, adem�s de las circunstancias previstas por la legislaci�n aplicable, las previstas por la legislaci�n hipotecaria en relaci�n con las personas, los derechos y las fincas a las que afecte el acuerdo.
La nota marginal de declaraci�n de suelo contaminado se cancelar� en virtud de una certificaci�n expedida por la Administraci�n competente, en la que se incorpore la resoluci�n administrativa de desclasificaci�n.
R�gimen sancionador Las infracciones cometidas contra lo dispuesto en este real decreto estar�n sometidas al r�gimen sancionador regulado en la Ley 10/1998, de 21 de abril, de Residuos, sin perjuicio de las responsabilidades civiles, penales o de otro orden a que hubiera lugar.
Suelos destinados a instalaciones o actividades militares Quedan excluidos del �mbito de aplicaci�n de este real decreto los suelos de titularidad p�blica en los que se ubiquen instalaciones militares o en los que se desarrollen actividades militares.
En el plazo de dos a�os desde su entrada en vigor, el Ministro de Defensa aprobar�, previa conformidad del Ministerio de Medio Ambiente, un plan de descontaminaci�n de dichos suelos, que se ajustar� a los requisitos t�cnicos contenidos en este real decreto.
T�tulos competenciales Este real decreto tiene la consideraci�n de legislaci�n b�sica sobre protecci�n del medio ambiente y de bases y coordinaci�n general de la sanidad, salvo su art�culo 8, que constituye legislaci�n sobre ordenaci�n de los registros p�blicos, conforme a lo dispuesto, respectivamente, en el art�culo 149.1.23.�, 16.� y 8.� de la Constituci�n.
Facultad de desarrollo Se faculta a los Ministros de Sanidad y Consumo y de Medio Ambiente para dictar, en el �mbito de sus respectivas competencias, las disposiciones necesarias para el desarrollo y aplicaci�n de lo dispuesto por este real decreto, as� como para modificar, conforme al avance de los conocimientos cient�ficos y t�cnicos, sus anexos, previo informe de las comunidades aut�nomas y, en su caso, a propuesta de estas.
ANEXO IActividades potencialmente contaminantes del suelo
Extracci�n de crudos de petr�leo y gas natural.
Actividades de los servicios relacionados con las explotaciones petrol�feras y de gas, excepto actividades de prospecci�n.
Extracci�n de minerales met�licos no f�rreos, excepto minerales de uranio y torio.
Fabricaci�n de grasas y aceites (vegetales y animales).
Fabricaci�n de tejidos impregnados, endurecidos o recubiertos en materias pl�sticas.
Preparaci�n, curtido y te�ido de pieles de peleter�a.
Preparaci�n, curtido y acabado del cuero.
Aserrado y cepillado de la madera, preparaci�n industrial de la madera.
Fabricaci�n de chapas, tableros, contrachapados, alistonados, de part�culas aglomeras, de fibras y otros tableros de paneles.
Fabricaci�n de pasta papelera, papel y cart�n.
Fabricaci�n de papeles pintados.
Artes gr�ficas y actividades de los servicios relacionados con las mismas (1) .
Coquer�as.
Fabricaci�n de productos qu�micos b�sicos.
Fabricaci�n de pesticidas y otros productos agroqu�micos.
Fabricaci�n de pinturas, barnices y revestimientos similares; tinta de imprenta y masillas.
Fabricaci�n de productos farmac�uticos.
Fabricaci�n de jabones, detergentes y otros art�culos de limpieza y abrillantamiento.
Fabricaci�n de perfumes y productos de belleza e higiene.
Fabricaci�n de otros productos qu�micos.
Fabricaci�n de fibras artificiales y sint�ticas.
Fabricaci�n de productos de caucho.
Fabricaci�n de vidrio y productos de vidrio.
Fabricaci�n de art�culos cer�micos de uso dom�stico y ornamental.
Fabricaci�n de azulejos y baldosas de cer�mica.
Fabricaci�n de fibrocemento.
Fabricaci�n de productos minerales no met�licos diversos.
Fabricaci�n de productos b�sicos de hierro, acero y ferroaleaciones.
Fabricaci�n de tubos de hierro.
Fabricaci�n de tubos de acero.
Otros procesos de primera transformaci�n del hierro y del acero.
Producci�n y primera transformaci�n de metales preciosos.
Producci�n y primera transformaci�n de aluminio.
Producci�n y primera transformaci�n de plomo, cinc y esta�o.
Producci�n y primera transformaci�n de cobre.
Producci�n y primera transformaci�n de otros metales no f�rreos.
Fundici�n de metales.
Fabricaci�n de elementos met�licos para la construcci�n.
Fabricaci�n de cisternas, grandes dep�sitos y contenedores de metal.
Fabricaci�n de radiadores y calderas para calefacci�n central.
Fabricaci�n de generadores de vapor.
Forja, estampaci�n y embutici�n de metales; metalurgia de polvos.
Ingenier�a mec�nica general por cuenta de terceros.
Fabricaci�n de art�culos de cuchiller�a y cuberter�a, herramientas y ferreter�a.
Fabricaci�n de cerraduras y herrajes.
Fabricaci�n de productos met�licos diversos, excepto muebles.
Fabricaci�n de m�quinas, equipos y material mec�nico.
Fabricaci�n de m�quinas, equipo y material mec�nico de uso general.
Fabricaci�n de maquinaria agraria.
Fabricaci�n de m�quinas-herramienta.
Fabricaci�n de maquinaria diversa para usos espec�ficos.
Fabricaci�n de armas y municiones.
Fabricaci�n aparatos electrodom�sticos.
Fabricaci�n de motores el�ctricos, transformadores y generadores.
Fabricaci�n de aparatos de distribuci�n y control el�ctricos.
Fabricaci�n de hilos y cables el�ctricos aislados.
Fabricaci�n de acumuladores y pilas el�ctricas.
Fabricaci�n de l�mparas el�ctricas y aparatos de iluminaci�n.
Fabricaci�n de otro equipo el�ctrico.
Fabricaci�n de v�lvulas, tubos y otros componentes electr�nicos.
Fabricaci�n de transistores de radiodifusi�n y televisi�n y de aparatos para la radiotelefon�a y radiotelegraf�a con hilos.
Fabricaci�n de aparatos de recepci�n, grabaci�n y reproducci�n de sonido e imagen.
Fabricaci�n de equipo e instrumentos m�dico-quir�rgicos y de aparatos ortop�dicos.
Fabricaci�n de instrumentos y aparatos de medida, verificaci�n, control, navegaci�n y otros fines, excepto equipos de control para procesos industriales.
Fabricaci�n de equipos de control de procesos industriales.
Fabricaci�n de veh�culos de motor.
Fabricaci�n de carrocer�as para veh�culos de motor, de remolques y semirremolques.
Fabricaci�n de partes, piezas y accesorios no el�ctricos para veh�culos de motor y sus motores.
Construcci�n y reparaci�n naval.
Fabricaci�n de material ferroviario.
Construcci�n aeron�utica y espacial.
Fabricaci�n de motocicletas y bicicletas.
Fabricaci�n de muebles.
Fabricaci�n de otros art�culos que utilicen sustancias peligrosas.
Reciclaje de desechos no met�licos.
Producci�n y distribuci�n de energ�a el�ctrica.
Producci�n de gas, distribuci�n de combustibles gaseosos por conductos urbanos, excepto gasoductos.
Mantenimiento y reparaci�n de veh�culos de motor.
Venta, mantenimiento y reparaci�n de motocicletas y ciclomotores y de sus repuestos y accesorios (2) .
Venta al por menor de carburantes para la automoci�n, cuando posean instalaciones de almacenamiento.
Intermediarios del comercio de combustibles, minerales, metales y productos qu�micos industriales.
Comercio al por mayor de combustibles s�lidos, l�quidos y gaseosos y productos similares.
Comercio al por mayor de metales y minerales met�licos.
Comercio al por mayor de fertilizantes y productos qu�micos para la agricultura.
Comercio al por mayor de productos qu�micos industriales.
Transporte por tuber�a.
Dep�sito y almacenamiento de mercanc�as peligrosas.
Otras actividades anexas de transporte mar�timo.
Otras actividades anexas de transporte a�reo.
Laboratorios de revelado, impresi�n y ampliaci�n fotogr�fica (1) .
Actividades de saneamiento, descontaminaci�n y similares (3) .
Lavado, limpieza y te�ido de prendas textiles y de piel (1) .
ANEXO IIAlcance y contenido m�nimo del informe preliminar de situaci�n de un suelo
El informe preliminar de situaci�n al que se refiere el art�culo 3 tiene como fin �ltimo valorar la posibilidad de que se hayan producido o se produzcan contaminaciones significativas en el suelo sobre el que se asienta o se haya asentado alguna de las actividades del anexo I, as� como de los supuestos recogidos en el art�culo 3.2.
En aquellos casos en los que la titularidad de la propiedad del suelo se ha adquirido con posterioridad al cese de la actividad potencialmente contaminante, los propietarios del suelo al que hace referencia el art�culo 3.5 podr�n quedar exentos de cumplimentar los apartados 2, 3, 4, 5 y 6 abajo rese�ados.
La realizaci�n del informe preliminar de situaci�n no supone la obligaci�n de realizar ning�n tipo de ensayo o an�lisis espec�fico para este fin, y podr� elaborarse a partir de la informaci�n generada en cumplimiento de la legislaci�n vigente en materia de residuos y sustancias peligrosas. No obstante, los interesados podr�n recoger en el informe cuanta informaci�n complementaria consideren conveniente para una mejor valoraci�n de la situaci�n de los suelos.
Como m�nimo, el informe preliminar de situaci�n contemplar� los siguientes apartados:
Direcci�n, tel�fono, fax, correo electr�nico.
A�o de comienzo y fin de la actividad.
Planos y descripci�n de las instalaciones, as� como de su estado actual.
Pavimentaci�n: tipo, estado, porcentaje respecto de la superficie total.
Accidentes o irregularidades ocurridas sobre el suelo. A�o.
Estado de agregaci�n (s�lido, l�quido, pastoso).
Forma de presentaci�n (granel, tipo de envasado, etc.).
Frase de riesgo asociado a la materia, de acuerdo con la normativa de clasificaci�n y etiquetado de sustancias.
Residuos o subproductos generados (4) .
Codificaci�n seg�n LER, normativa estatal.
Composici�n, constituyentes principales.
Tipo de almacenamiento temporal y forma de gesti�n.
Para cada materia, producto o residuo se indicar� su almacenamiento correspondiente se�alando sus caracter�sticas.
Almacenamiento en superficie.
Pavimentaci�n/aislamiento: tipo, superficie pavimentada/ aislada.
Presentaci�n del material [granel o envasado, tipo (bid�n, big-bag, caja, etc.), identificaci�n de los materiales].
Separaci�n de materiales por: tipos incompatibles, tipo de separaci�n.
P�rdidas o derrames, control, procedimientos de evacuaci�n, retirada y gesti�n de ellos.
Plano de situaci�n y croquis de la instalaci�n.
Dep�sitos en superficie.
Tipo, n�mero, volumen, antig�edad, capacidad total.
Cubetos de retenci�n.
Recogida de p�rdidas o derrames.
Dep�sitos subterr�neos.
Estanqueidad: pruebas, resultados, a�o.
Dispositivos de identificaci�n y retenci�n de fugas o derrames.
En aquellas �reas donde se desarrollen actividades reguladas por este real decreto se especificar� la presencia de elementos constructivos que dificulten la posibilidad de contaminaci�n del suelo. Esta descripci�n se realizar� considerando por separado las distintas etapas involucradas en el proceso productivo.
En aquellos casos en los que se conozcan las actividades hist�ricas potencialmente contaminantes que tuvieron lugar en el suelo, la informaci�n disponible sobre los siguientes extremos:
Observaciones: cualquier otra informaci�n que pueda ayudar a detectar la presencia de contaminaci�n hist�rica y diferenciarla de una posible contaminaci�n actual.
ANEXO IIICriterios para la consideraci�n de un suelo como contaminado
Un suelo ser� declarado como contaminado cuando se determinen riesgos inaceptables para la protecci�n de la salud humana o, en su caso, de los ecosistemas, debido a la presencia en este de alguna de las sustancias contaminantes recogidas en los anexos V y VI o de cualquier otro contaminante qu�mico.
En aquellas circunstancias en que no se disponga de la correspondiente valoraci�n de riesgos, los �rganos competentes de las comunidades aut�nomas podr�n asumir que el riesgo es inaceptable y, en consecuencia, declarar un suelo como contaminado cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias:
1. En aquellos casos en que se considere prioritaria la protecci�n de la salud humana:
a) Que la concentraci�n en el suelo de alguna de las sustancias recogidas en el anexo V excede 100 o m�s veces los niveles gen�ricos de referencia establecidos en �l para la protecci�n de la salud humana, de acuerdo con su uso.
b) Que la concentraci�n en el suelo de cualquier contaminante qu�mico no recogido en el anexo V para ese suelo excede 100 o m�s veces el nivel gen�rico de referencia calculado de acuerdo con los criterios establecidos en el anexo VII.
2. En aquellos casos en que se considere prioritaria la protecci�n de los ecosistemas:
a) Que la concentraci�n letal o efectiva media, CL(E)50, para organismos del suelo obtenida en los ensayos de toxicidad OCDE 208 (Ensayo de emergencia y crecimiento de semillas en plantas terrestres), OCDE 207 (Ensayo de toxicidad aguda en lombriz de tierra), OCDE 216 (Ensayo de mineralizaci�n de nitr�geno en suelos), OCDE 217 (Ensayo de mineralizaci�n de carbono en suelo) o en aquellos otros que se consideren equivalentes para ese prop�sito por el Ministerio de Medio Ambiente, es inferior a 10 mg de suelo contaminado/g de suelo.
b) Que la concentraci�n letal o efectiva media, CL(E)50, para organismos acu�ticos obtenida en los ensayos de toxicidad OCDE 201 (Ensayo de inhibici�n del crecimiento en algas), OCDE 202 (Ensayo de inhibici�n de la movilidad en Daphnia magna), OCDE 203 (Ensayo de toxicidad aguda en peces), o en aquellos otros que se consideren equivalentes para este prop�sito por el Ministerio de Medio Ambiente, efectuados con los lixiviados obtenidos por el procedimiento normalizado DIN-38414, es inferior a 10 ml de lixiviado/l de agua.
ANEXO IVCriterios para la identificaci�n de suelos que requieren valoraci�n de riesgos
1. Estar�n sujetos a este anexo aquellos suelos que cumplen con alguna de las siguientes condiciones:
a) Que presenten concentraciones de hidrocarburos totales de petr�leo superiores a 50 mg/kg.
b) Que existan evidencias anal�ticas de que la concentraci�n de alguna de las sustancias recogidas en el anexo V excede el nivel gen�rico de referencia correspondiente a su uso, actual o previsto.
c) Que existan evidencias anal�ticas de que la concentraci�n de cualquier contaminante qu�mico no recogido en el anexo V para ese suelo es superior al nivel gen�rico de referencia estimado de acuerdo con los criterios establecidos en el anexo VII.
2. En aquellos casos en los que se considere prioritaria la protecci�n del ecosistema, se considerar�n incluidos en este anexo aquellos en los que se cumplan alguna de las siguientes condiciones:
a) Que la concentraci�n de alguna de las sustancias recogidas en el anexo VI excede los niveles gen�ricos de referencia establecidos en �l para el grupo o los grupos de organismos que haya que proteger en cada caso: organismos del suelo, organismos acu�ticos y vertebrados terrestres.
b) Que existan evidencias anal�ticas de que la concentraci�n de cualquier contaminante qu�mico no recogido en el anexo VI para ese suelo es superior al nivel gen�rico de referencia estimado de acuerdo con los criterios establecidos en el anexo VII.
ANEXO VListado de contaminantes y niveles gen�ricos de referencia para protecci�n de la salud humana en funci�n del uso del suelo
Protecci�n de la salud humana
60 (5) 6 (5) 0,6
100 (6) 70 (5) 7
5 (5) 0,5 (5) 0,05
10 (5) 1 (5) 0,1
3 (5) 0,3 (5) 0,03
0,1 (5) 0,01
70 (5) 7 (5) 0,7
0,5 (5) 0,05
7 (5) 0,7 (5) 0,07
100 (6) 60 (5) 6
100 (6) 10 (5) 1
1 (5) 0,1 (5) 0,01
100 (5) (7) 100 (6) 45
20 (5) 2 (5) 0,2
100 (6) 70 (6) 7
40 (5) 4 (5) 0,4
90 (5) 9 (5) 0,9
30 (5) 3 (5) 0,3
1 (5) 0,1 (5) 0,01 (8) Cresol.
100 (6) 40 (5) 4
100 (6) 100 (6) 20
p,p’–DDE.
p,p’–DDT.
20 (5) 2
1 (5) 0,1 (5) 0,01 (8) Endosulfan.
1 (5) 0,1 (5) 0,01 (8) Estireno.
100 (6) 20 (5) 2
100 (6) 100 (6) 10
1 (5) 0,1 (5) 0,01 (8) Fluoranteno.
100 (6) 80 (5) 8
100 (6) 50 (5) 5
1 (5) 0,1 (5) 0,01 (8) Hexacloro butadieno.
1 (5) 0,1 (5) 0,01 (8) Hexaclorociclohexano-beta.
1 (5) 0,1 (5) 0,01 (8) Hexaclorociclohexano-gamma.
1 (5) 0,1 (5) 0,01 (8) Hexacloroetano.
9 (5) 0,9 (5) 0,09
0,01 (8) Pireno.
2 (5) 0,2 (5) 0,02
100 (5) (9) 30 (5) 3
100 (5) (9) 100 (6) 35
ANEXO VIListado de contaminantes y niveles gen�ricos de referencia para protecci�n de los ecosistemas
Protecci�n de los ecosistemas
0,01 (10) 0,06
0,01 (10) 0,58
0,01 (10) 0,01
0,01 (10) Antraceno.
0,01 (10) 22
0,01 (10) 0,09
0,01 (10) 0,01 (10) Cloroformo.
0,01 (10) 0,01 (10) p,p’–DDT.
0,01 (10) Dieldrin.
0,01 (10) 0,01 (10) 1,4-Dioxano.
0,01 (10) 0,04
0,01 (10) 0,01 (10) Estireno.
100 (11) Etilbenceno.
Decabromofenil �ter.
Pentabromo difenil �ter.
0,01 (10) Octabromo difenil �ter.
0,01 (10) 0,12
0,01 (10) 0,01 (10) Fluoranteno.
0,01 (10) Hexacloro butadieno.
0,01 (10) Hexaclorociclohexano-alfa.
0,01 (10) Hexaclorociclohexano-gamma.
0,01 (10) 0,01 (10) 0,23
0,01 (10) 1,2
0,01 (10) Tetracloruro de carbono.
ANEXO VIICriterios para el c�lculo de niveles gen�ricos de referencia
1. Criterios para el c�lculo de los niveles gen�ricos de referencia para la protecci�n de la salud humana. Se har� de acuerdo con la siguiente metodolog�a:
Determinaci�n de los valores umbrales toxicol�gicos, en funci�n del uso del suelo:
a) Se identificar�n y definir�n las v�as de exposici�n relevantes. Como m�nimo, deber�n considerarse las siguientes v�as de exposici�n:
1.� Uso industrial del suelo: inhalaci�n de vapores del suelo, inhalaci�n de part�culas de suelo contaminado e ingesti�n de suelo contaminado.
2.� Uso urbano del suelo: inhalaci�n de vapores del suelo, inhalaci�n de part�culas de suelo contaminado, ingesti�n de suelo contaminado y contacto d�rmico con el suelo.
3.� Otros usos del suelo: inhalaci�n de vapores del suelo, inhalaci�n de part�culas de suelo contaminado, ingesti�n de suelo contaminado, ingesti�n de alimento contaminado y contacto d�rmico con el suelo.
b) Se definir�n las caracter�sticas del individuo razonablemente m�s expuesto y, para cada una de las v�as de exposici�n consideradas, se determinar� la dosis a la que �ste est� expuesto. Para la determinaci�n de la exposici�n se har� uso de alguno de los modelos elaborados por instituciones t�cnicas, cient�ficas o acad�micas de reconocida solvencia, tales como el Centro Com�n de Investigaci�n de la Comisi�n Europea, la Agencia de Medio Ambiente de los Estados Unidos, o similar.
c) Se calcular� la concentraci�n m�xima admisible en el suelo de la sustancia en cuesti�n con las siguientes condiciones:
1.� Para sustancias con efectos cancer�genos (genot�xicas) ser� aquella que haga que el riesgo de incremento en la frecuencia de aparici�n de c�ncer no sea superior a 10-5.
2.� Para sustancias con efectos sist�micos ser� aquella que verifique los cocientes que le sean de aplicaci�n en funci�n de su naturaleza qu�mica, entre la dosis de exposici�n a largo plazo debida a la contaminaci�n del suelo y la dosis m�xima aceptable:0,05 para productos fitosanitarios.
0,05 para hidrocarburos arom�ticos polic�clicos.
0,1 para hidrocarburos arom�ticos monoc�clicos.
B) Se aplicar� el criterio de contig�idad, reduciendo, cuando sea necesario, los niveles para uso urbano e industrial del suelo. Seg�n el citado criterio, el nivel de referencia para un uso urbano del suelo no podr� ser mayor de 10 veces el nivel de referencia para otros usos del suelo, y el nivel de referencia para un uso industrial del suelo no podr� ser mayor de 10 veces el nivel de referencia de un uso urbano del suelo.
C) Para sustancias de s�ntesis se podr� aplicar el criterio de reducci�n, que consiste en adoptar como nivel gen�rico de referencia 100 mg/kg, en aquellos casos en los que el valor calculado supere esta cantidad.
2. Criterios para el c�lculo de los niveles gen�ricos de referencia para la protecci�n de los ecosistemas. Se har� de acuerdo con la siguiente metodolog�a:
Determinaci�n de los valores umbrales toxicol�gicos.
Los ensayos de toxicidad incluir�n informaci�n, como m�nimo, sobre los siguientes grupos de organismos:
b) Organismos acu�ticos: peces, daphnias, algas unicelulares.
c) Vertebrados terrestres: aves y mam�feros.
Se utilizar�n datos toxicol�gicos validables obtenidos, cuando sea posible, de ensayos realizados mediante protocolos normalizados por la Uni�n Europea (UE) o la Organizaci�n de Cooperaci�n y Desarrollo Econ�micos (OCDE). Cuando se utilicen otros ensayos deber� justificarse su validez.
Para aquellas sustancias para las que la UE haya publicado el correspondiente an�lisis de riesgo, se utilizar�n las �concentraciones estimadas de no efecto� (PNEC) establecidas en dichos an�lisis, salvo en aquellos casos en los que se disponga de nuevos estudios toxicol�gicos.
El nivel gen�rico de referencia para cada contaminante seleccionado vendr� dado por el grupo o los grupos de organismos protegidos en cada caso: organismos del suelo, organismos acu�ticos y las poblaciones de vertebrados terrestres. Estas concentraciones se determinar�n utilizando los siguientes procedimientos:
a) Para organismos del suelo: la concentraci�n m�xima de contaminante en el suelo ser� igual a la �concentraci�n estimada de no efecto� (PNEC) para organismos del suelo, calculada seg�n las recomendaciones de la UE.
b) Para organismos acu�ticos: la concentraci�n m�xima de contaminante en el suelo ser� aquella que, en condiciones de equilibrio y para condiciones normalizadas europeas, origine una concentraci�n de contaminante en el agua de poro equivalente a la �concentraci�n estimada de no efecto� (PNEC) para organismos acu�ticos, calculada de acuerdo con las recomendaciones de la UE.
c) Para vertebrados terrestres: la concentraci�n m�xima de contaminante en el suelo ser� aquella que, en condiciones de equilibrio y para las condiciones normalizadas europeas, origine una concentraci�n de contaminante en las plantas o invertebrados del suelo equivalente a la �concentraci�n estimada de no efecto� (PNEC) para vertebrados terrestres, calculada seg�n las recomendaciones de la UE. Se aplicar� el procedimiento descrito, pero incluyendo los procesos de biomagnificaci�n a trav�s de la cadena tr�fica.
Para valorar el potencial de bioacumulaci�n/biomagnificaci�n se utilizar�n los resultados de los estudios de campo y de monitorizaci�n de las concentraciones en plantas, invertebrados y vertebrados. Cuando no se disponga de esta informaci�n, se har� uso de alguno de los modelos de estimaci�n del �ndice de Biomagnificaci�n elaborados por instituciones t�cnicas, cient�ficas o acad�micas de reconocida solvencia.
B) Para sustancias de s�ntesis se podr� aplicar el criterio de reducci�n, que consiste en adoptar como nivel gen�rico de referencia 100 mg/kg, en aquellos casos en los que el valor calculado supere esta cantidad.
3. Niveles gen�ricos de referencia para metales. Para el caso en el que por razones t�cnicas o de otra naturaleza no sea practicable la aplicaci�n de la metodolog�a descrita en los apartados 1 y 2, las comunidades aut�nomas que no dispongan de niveles gen�ricos de referencia para metales podr�n adoptar los resultantes de sumar a la concentraci�n media el doble de la desviaci�n t�pica de las concentraciones existentes en suelos de zonas pr�ximas no contaminadas y con sustratos geol�gicos de similares caracter�sticas. A los efectos de evaluaci�n de la contaminaci�n del suelo, los valores as� calculados para metales ser�n �nicos y, por tanto, aplicables a cualquier uso del suelo y atendiendo tanto a la protecci�n de la salud humana como a la protecci�n de los ecosistemas.
ANEXO VIIIValoraci�n de riesgos ambientales
Sin perjuicio de que sea objeto de un posterior desarrollo por parte de las comunidades aut�nomas, los elementos que debe contener la valoraci�n de los riesgos asociados a suelos contaminados o a los suelos en los que concurre alguna de las circunstancias del anexo IV son:
1. Una descripci�n detallada de los focos de contaminaci�n, identificando la sustancia o sustancias contaminantes y determinando su valor significativo de concentraci�n (m�ximo medido, p95 u otro estad�stico debidamente justificado).
2. Una caracterizaci�n de las propiedades texturales y componentes del suelo.
3. Una descripci�n del medio f�sico orientada a identificar los mecanismos de transporte de los contaminantes desde los focos a los receptores potenciales, as� como las v�as de exposici�n a la contaminaci�n relevantes para dichos receptores, incluyendo las aguas subterr�neas.
4. La identificaci�n de receptores potenciales de la contaminaci�n y la estimaci�n de las caracter�sticas o h�bitos que condicionan su exposici�n a la contaminaci�n. En ausencia de otra informaci�n sobre estas caracter�sticas o h�bitos, se podr� hacer uso de los par�metros utilizados para el desarrollo de los niveles de referencia. Igualmente, se atender� a la existencia en el suelo en cuesti�n o en sus proximidades de receptores ecol�gicos de relevancia.
5. La identificaci�n de v�as de exposici�n previsibles y la cuantificaci�n de la dosis recibida por cada una de ellas. Inicialmente, las v�as de exposici�n consideradas ser�n aquellas que se se�alan en el anexo VII, si bien siempre ser� posible a�adir o eliminar v�as al mejor juicio experto de los t�cnicos encargados de la evaluaci�n, previa consulta al responsable de la correspondiente comunidad aut�noma. Para la cuantificaci�n de la dosis se podr� hacer uso de las expresiones utilizadas para el desarrollo de los niveles de referencia o, alternativamente, de otras similares que sean juzgadas convenientes por los responsables de las comunidades aut�nomas.
6. La elecci�n justificada de un valor de toxicidad para cada uno de los contaminantes de relevancia identificados.
7. La cuantificaci�n del riesgo. En el caso de que coexistiesen en un mismo suelo contaminantes con un mismo mecanismo de acci�n, se considerar� el riesgo conjunto ejercido por �stos.
8. El an�lisis de las incertidumbres asociadas a la valoraci�n de riesgos efectuada, incluyendo las conclusiones oportunas acerca de la validez y fiabilidad de los resultados de dicha valoraci�n.
El grado de detalle con el que se realicen estos trabajos ser� fijado razonadamente por el �rgano competente de la comunidad aut�noma atendiendo a las circunstancias de cada caso.
(1) Excepto comercio al por menor. Ver Texto (2) Excepto venta. Ver Texto (3) Excepto los terrenos en los que se realicen labores de descontaminaci�n a terceros. Ver Texto (4) En caso de existir, se adjuntar� copia de la declaraci�n anual de productor de residuos. En este apartado se consideran todas aquellas materias originadas en los procesos de tratamiento de emisiones y efluentes. Ver Texto (5) En aplicaci�n del criterio de contig�idad. Ver Texto (6) En aplicaci�n del criterio de reducci�n. Ver Texto (7) Para esta sustancia, las comunidades aut�nomas podr�n aplicar NGR superiores a 100 mg/kg, pero no superiores a 700 mg/kg; en tal caso, deber�n justificar expl�citamente las razones por las que adoptan los nuevos valores. Esta justificaci�n deber� figurar en las declaraciones de suelos como no contaminados o contaminados. Ver Texto (8) L�mite inferior de detecci�n. Ver Texto (9) Para esta sustancia, las comunidades aut�nomas podr�n aplicar NGR superiores a 100 mg/kg, pero no superiores a 200 mg/kg; en tal caso, deber�n justificar expl�citamente las razones por las que adoptan los nuevos valores. Esta justificaci�n deber� figurar en las declaraciones de suelos como no contaminados o contaminados. Ver Texto (10) L�mite inferior de detecci�n. Ver Texto (11) En aplicaci�n del criterio de reducci�n. Ver Texto ');

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