Source: https://www.efca.org/resources/document/el-evangelio-racismo-y-la-resoluci%C3%B3n-1992-y-respuesta-de-la-efca
Timestamp: 2019-06-20 03:06:24+00:00

Document:
El Evangelio, Racismo y la Resolución (1992) y Respuesta de la EFCA | EFCA
En la Conferencia EFCA de 1992 se adoptó una Resolución acerca del Nuevo Racismo.
En la EFCA estamos entristecidos por los acontecimientos de la semana pasada en Charlottesville, Virginia. Cualquier individuo, grupo o movimiento que se eleve él mismo por sobre los demás, es contrario a la creación de Dios que nos hizo a todos portadores de su imagen (Gén. 1:26-28) y es contrario a Su obra de redención al recrear, por gracia mediante la fe en el Señor Jesucristo, "una nueva humanidad" (Ef. 2:14-16). El grupo de Derecha-Alternativa (Alt-Right), compuesto por nacionalistas blancos, el grupo de supremacistas blancos (White supremacist), los KKK, neonazis y otros grupos racistas, están en contra de Dios y del Evangelio.
La EFCA está firmemente establecida en el Evangelio de Jesucristo, afirmando tanto su centralidad en doctrina y su centralidad en función, es decir, en el resultado del Evangelio. Estamos comprometidos a defender la verdad del Evangelio, tanto en la proclamación y como en la vida, y nos comprometemos a hablar y trabajar en contra de aquello que menoscabe o contradiga el Evangelio, o que sea otro evangelio. Debido a estos dos compromisos y a los acontecimientos de Charlottesville, damos nuestra respuesta.
En la Conferencia EFCA de 1992 se adoptó una Resolución acerca del Nuevo Racismo. El documento entero, incluido a continuación, pone de relieve pronunciamientos clave que son relevantes en este momento.
Aunque esta Resolución está fechada, en un punto histórico situado en el pasado, bien podría haber sido escrita este domingo pasado porque está fundada en la verdad bíblica. Si se sustituyera "Nuevo Racismo" por "Derecha-Alternativa (Alt-Right), lo que está escrito en gran parte aplicaría a este momento histórico.
El nuevo racismo de 1992 y la alternativa-derecha de 2017, es el viejo racismo causado por el pecado contra Dios (Gén. 3), que resultó en el pecado el uno contra el otro (Gén. 4). Este pecado de sentirse superior uno mismo o su identidad, por sobre el diseño creativo de Dios para la humanidad, condujo al pecado en Babel (Gén. 11) al buscar hacerse un nombre para sí mismo, lo cual es el trabajo del diablo (Jn. 8:44; 1 Jn. 3:8). El pecado de Babel fue revertido y transformado en el Pentecostés (Hechos 2).
Esta resolución de 1992 está basada en la verdad bíblica, afirmando el designio de Dios para la humanidad (“el ideal de Dios es que los seres humanos existan en relaciones armoniosas independientemente de las diferencias raciales y étnicas") y denunciando el pecado, pone en entre dicho los buenos propósitos de Dios ("condenamos el racismo como pecado en contra de seres humanos que son creados a imagen de Dios... el racismo milita en contra de la formación de esas relaciones armoniosas").
Fundada en la verdad (ortodoxia), la Resolución también enfatiza en las implicaciones del Evangelio para ser vividas de manera práctica (orto praxis). Esto comienza con un llamado a examinar nuestras propias vidas, "para escudriñar nuestros corazones y para arrepentirnos de cualquier actitud racista que tengamos no importa cuan sutil sea”. Y luego la Resolución concluye apropiadamente con algunas formas prácticas en que podemos, personalmente y corporativamente, hablar por el evangelio y vivir consistentemente con el evangelio en tanto respondemos al racismo y a los racistas.
Al leer esta Resolución, estamos muy agradecidos al ser recordados acerca de un fuerte pronunciamiento contra el pecado del "nuevo racismo". También reconocemos que hoy es importante hacer un fuerte pronunciamiento contra el pecado de la derecha-alternativa (alt-right). También confesamos con tristeza que parece que no se ha logrado mucho con relación a la reconciliación racial en los últimos 25 años (y de pensar en aquellos que han vivido con el racismo durante 250 años). Hemos hecho progresos, por los que estamos agradecidos, y no despreciamos el día de los comienzos modestos (Zac. 4:10). Y, sin embargo, también debemos estar listos a hacer y a mantener todo esfuerzo, a ser diligentes para guardar o mantener la unidad del espíritu en el vínculo de la paz (Ef. 4:3).
Ahora es el momento de proclamar el Evangelio de Jesucristo, la verdad y única esperanza de reconciliación con Dios (2 Co. 5:18-21), y de reconciliación los unos con los otros (Ef. 2:14-16), y a vivir la verdad del Evangelio en la vida y en las relaciones. La reconciliación racial entre los creyentes en la iglesia de Jesucristo es una de las más grandes manifestaciones del Evangelio hoy, y uno de los grandes argumentos apologéticos en favor (o en contra) de la obra de Jesucristo y Su evangelio.
Un punto final de aplicación para la EFCA mientras proclamamos y vivimos el Evangelio: porque somos predominantemente una denominación de blancos, es mandatorio para la mayoría blanca alcanzar y conectar con los otros, la minoría que pronto será la mayoría – afroamericanos, asiático-americanos, hispanos, nativos americanos y otros. Después de que tomemos la iniciativa, entonces asumir la actitud humilde de escuchar. Iniciamos con un espíritu de humildad y escuchamos con una actitud de amor. Esta es una forma gloriosa de vivir, de manifestar el evangelio en la EFCA, y de reflejar los nuevos cielos y nueva tierra aquí y ahora.
Inclina, oh Dios mío, tu oído…no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias. Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo” (Daniel 9:18-19).
Greg Strand, director ejecutivo de theology y credentialing, y Alejandro Mandes, director ejecutivo de All People Ministry, cada uno escribió en su blogs acerca de la respuesta de la EFCA en contra del racismos. Ver "The Gospel of Jesus Christ, the EFCA, and Racism" y "An Open Letter to Those Who are Struggling."
Resolución adoptada en la Conferencia General, 1992
La Iglesia Evangélica Libre de América
Como cristianos, denunciamos el racismo como un pecado en contra de seres humanos que están creados a la imagen de Dios. El racismo ha experimentado un reciente resurgimiento con un aumento en violencia evidenciada por enfrentamientos raciales en los campus universitarios, por numerosos crímenes con motivaciones raciales, por la visibilidad y audacia de grupos de odio tales como Ku Klux Klan y otros varios movimientos separatistas.
El racismo está también presente en formas más sutiles y pasivas en entornos institucionales donde los sistemas de discriminación impiden la movilidad ascendente de individuos talentosos y calificados. También está presente en patrones de vivienda racialmente discriminatorios, en la negligencia y evitación de personas que son racialmente diferentes, en el uso de humor y lenguaje racialmente ofensivo y al nivel de prejuicios individuales y tendencias que aumentan la tensión y perpetúan los malentendidos entre personas racialmente diferentes.
Aunque nuestra sociedad se beneficia de los progresos realizados en el área de armonía racial durante y que siguieron al movimiento de los derechos civiles, creemos que el racismo sigue existiendo y, en la actualidad, parece haber encontrado nueva energía.
El racismo es una creencia irracional en la superioridad del propio grupo étnico o racial causando el odio de los del otro grupo. Las desigualdades de los recursos económicos y políticos, y la competencia para obtener ventajas económicas y políticas, a menudo causa que esta creencia irracional salga a la superficie.
En los Estados Unidos esta malsana actitud de superioridad racial y étnica ha dado como resultado la discriminación predominantemente de parte de los blancos en contra de la gente de color tales como los asiáticos, afroamericanos, nativos americanos y los Hispanos. Esto también ha provocado una respuesta racista en contra de la cultura dominante y a menudo también un agravamiento de las tensiones entre grupos minoritarios.
El ideal de Dios es que los seres humanos existan en relaciones armoniosas independientemente de sus diferencias raciales y étnicas (Hechos 13:1, 1 Co. 12:12-13, Gálatas 3:28, Ap. 5:9-10), pero el racismo va en contra de la formación de estas relaciones armoniosas.
Conscientes de que aún como cristianos no estamos inmunes al pecado del racismo, resolvemos primeramente buscar en nuestros propios corazones y arrepentirnos de cualquiera de las actitudes racistas que tuviéramos sin importar cuan sutil sea. Más aún, decidimos trabajar con miras a eliminar el racismo en nuestras iglesias locales, instituciones educativas y en toda la familia de la EFCA en general (particularmente a la luz de nuestro compromiso de plantar y nutrir nuevas iglesias étnicas).
Algunas de las maneras en que podemos trabajar son:
Hablando en contra el racismo en cualquier situación en que nos encontremos.
Preparándonos espiritualmente para las inevitables tensiones y conflictos que amenazan la unidad del Cuerpo, así como la Iglesia Libre se va convirtiendo en una familia multiétnica y multirracial en su composición.
Enseñando en nuestros hogares y en nuestras iglesias en contra del racismo y haciendo notar el deseo de Dios por la reconciliación entre razas (EF. 2:14).
Desarrollando relaciones de mutua educación y sumisión (Efesios 5:21) con personas de diferentes razas tanto a nivel individual y congregacional.
Celebrar la presencia y participación de nuestros hermanos y hermanas en Cristo de todos los orígenes étnicos y raciales en nuestras iglesias locales, en nuestros distritos y esfuerzos ministeriales a nivel nacional.
Esta resolución acerca del Nuevo Racismo es una importante afirmación de la verdad de la Biblia así como es articulada en la Declaración de Fe de la EFCA.

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