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Timestamp: 2019-08-23 22:47:20+00:00

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I. RECOMENDACIONES - Original: español
Como consecuencia de lo anteriormente analizado, la Comisión recomienda al Estado de Paraguay:
A pesar de que los principios de igualdad y no-discriminación se encuentran reconocidos en prácticamente todos los instrumentos internacionales198 de protección de los derechos humanos, así como en los instrumentos regionales,199 ha sido necesaria la adopción de varios instrumentos, tanto universales como regionales, específicos de protección de los derechos de la mujer.200 Todos ellos establecen el principio de igualdad, así como la prohibición de discriminación, y ponen en cabeza del Estado una serie de obligaciones encaminadas a lograr la efectividad del principio.
El principio se encuentra previsto incluso en la Carta de Naciones Unidas que en su preámbulo expresa: "Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas, resueltos… a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas...". A pesar de que los principios de igualdad y no discriminación han sido reconocidos por la comunidad internacional en un acto fundacional como fue la Carta de las Naciones Unidas y en la mayoría de los tratados de protección de derechos humanos, y a pesar de que todas las naciones civilizadas reconocen su importancia esencial para la vida democrática y el Estado de derecho, ese reconocimiento no siempre se traduce en efectividad. Así por ejemplo, si bien las mujeres han ingresado a la vida pública, y se encuentran cada vez más con la posibilidad de participar en ella, el acceso a lugares de toma de decisión es todavía muy escaso. Esto puede verse tanto en el ámbito gubernamental, de empresas privadas201 e inclusive de organismos internacionales.202
La importancia de este tema fue también destacada en varias conferencias especializadas, entre las que pueden mencionarse la Conferencia sobre Derechos Humanos celebrada en Viena, en 1993 y la Conferencia sobre Derechos de la Mujer celebrada en Pekín, en 1995. En este contexto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos asigna especial importancia a los derechos de la mujer en el hemisferio. Consecuentemente, la Comisión creó una Relatoría especial sobre la materia,203 cuyo Relator especial presentó un Informe sobre la condición de la mujer en las Américas que fue aprobado por la Comisión durante su 98° período de sesiones.204 Asimismo, la Comisión ha dedicado un capítulo especial al tema de los derechos de la mujer en sus últimos informes sobre la situación de los derechos humanos en distintos países.205
Como se ha sostenido en otra oportunidad,
La promoción y protección de los derechos de la mujer están muy relacionadas con el tema de la discriminación de la mujer en el disfrute de los derechos humanos. Mientras subsista la discriminación por género, las mujeres no podrán gozar plenamente de sus derechos humanos. Por esta razón, la legislación internacional basa la protección de los derechos de la mujer fundamentalmente en el principio de no-discriminación y en el principio de la igualdad entre hombres y mujeres.206
A pesar de que Paraguay ha realizado grandes avances desde el punto de vista legislativo para proteger los derechos humanos de la mujer, subsisten todavía tanto en el marco legal, pero sobre todo en la práctica, numerosas situaciones de discriminación. En el presente capítulo la Comisión analiza la estructura legal, tanto nacional como internacional que vincula al Estado paraguayo, así como los avances logrados por Paraguay en este tema. Se analizan también los problemas relacionados con las violaciones del principio de no-discriminación contra la mujer, específicamente en materia de violencia, trabajo, salud, educación y cárceles.
Como se ha señalado, los instrumentos del sistema interamericano de derechos humanos, al igual que los correspondientes a los sistemas universales y regionales de derechos humanos, se caracterizan por tener como uno de sus pilares fundamentales el principio de igualdad y no-discriminación.
En el sistema interamericano, la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre establece en su artículo 2 que "todas las personas son iguales ante la ley y tienen los derechos y deberes consagrados en esta declaración sin distinción de raza, sexo, idioma, credo ni otra alguna". Asimismo, su artículo 17 dispone que "toda persona tiene derecho a que se le reconozca en cualquier parte como sujeto de derechos y obligaciones, y a gozar de los derechos civiles fundamentales".
De igual manera la Convención Americana sobre Derechos Humanos, ratificada por Paraguay en 1989, establece en su artículo 1 que "los Estados partes en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo…". El artículo 3 de la citada Convención señala que "toda persona tiene derecho al reconocimiento de su personalidad jurídica." El artículo 24 del mismo instrumento establece que "todas las personas son iguales ante la ley. En consecuencia, tienen derecho, sin discriminación, a igual protección de la ley".
Por su parte, la Convención Interamericana para Prevenir, Erradicar y Sancionar la Violencia contra la Mujer, conocida como "Convención de Belém do Pará", ratificada por Paraguay en 1995, define la violencia contra la mujer como: "…cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como privado".
Por último en el ámbito interamericano, el Protocolo de San Salvador, ratificado por Paraguay en 1997, también contiene la obligación de no-discriminación en su artículo 3, al señalar que "los Estados partes en el presente Protocolo se comprometen a garantizar el ejercicio de los derechos que en él se enuncian, sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social".
Dentro del sistema universal, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ratificado por Paraguay en 1992, establece en su artículo 26 que "todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho sin discriminación a igual protección de la ley. A este respecto, la ley prohibirá toda discriminación y garantizará a todas las personas protección igual y efectiva contra cualquier discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social".
La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, ratificada por Paraguay en 1987, define la discriminación contra la mujer como: "…toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo, que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales…". Dicha Convención agrega en su artículo 2 que "los Estados partes condenan la discriminación contra la mujer en todas sus formas y convienen en seguir, por todos los medios apropiados y sin dilaciones, una política encaminada a eliminar la discriminación contra la mujer".
La Constitución paraguaya de 1992 reconoce la plena igualdad entre mujeres y hombres. Ella dispone en su artículo 46 que "todos los habitantes de la República son iguales en dignidad y derechos. No se admiten discriminaciones. El Estado removerá los obstáculos e impedirá los factores que las mantengan o las propicien". Asimismo, el artículo 47 del mismo ordenamiento establece que el Estado garantizará a todos los habitantes la igualdad para el acceso a la justicia, la igualdad ante las leyes, la igualdad para el acceso a las funciones públicas no electivas y la igualdad de oportunidades en la participación de los beneficios de la naturaleza, de los bienes materiales y de la cultura. Por su parte, el artículo 48 de la Constitución establece expresamente la igualdad de derechos del hombre y la mujer, señalando que "el hombre y la mujer tienen iguales derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales. El Estado promoverá las condiciones y creará los mecanismos adecuados para que la igualdad sea real y efectiva, allanando los obstáculos que impidan o dificulten su ejercicio y facilitando la participación de la mujer en todos los ámbitos de la vida nacional".
En cuanto a la protección de la mujer contra la violencia doméstica, es importante destacar lo mencionado en el artículo 60 de la Constitución, en el cual el Estado asume la obligación de promover políticas que tengan por objeto evitar la violencia en el ámbito familiar.
En materia de salud, la Constitución paraguaya establece en su artículo 68 que "el Estado protegerá y promoverá la salud como derecho fundamental de la persona y en interés de la comunidad. Nadie será privado de asistencia pública…".
En relación con la educación, el artículo 73 de la referida Constitución establece el derecho de toda persona a recibir educación integral y permanente en el contexto de la cultura de la comunidad. Por su parte el artículo 74 del mismo ordenamiento garantiza el derecho de aprender y la igualdad de oportunidades de acceso a los beneficios de la cultura humanística, de la ciencia y de la tecnología, sin discriminación alguna.
En cuanto al derecho al trabajo, la Constitución señala en su artículo 86 que "todos los habitantes de la República tienen derecho a un trabajo lícito, libremente escogido y a realizarse en condiciones dignas y justas…". Por su parte, el artículo 88 del referido ordenamiento enmarca el principio de no-discriminación en el ámbito laboral estableciendo que "no se admite discriminación alguna entre los trabajadores por motivos étnicos, de sexo, edad, religión, condición social y preferencias políticas o sindicales". También el artículo 89 constitucional se refiere específicamente al derecho al trabajo de las mujeres, señalando que "los trabajadores de uno y otro sexo tienen los mismos derechos y obligaciones laborales, pero la maternidad será objeto de especial protección, que comprenderá los servicios asistenciales y los descansos correspondientes, los cuales no serán inferiores a doce semanas. La mujer no será despedida durante el embarazo, y tampoco mientras duren los descansos por maternidad".
Como puede observarse, las principales normas aplicables en Paraguay, tanto internacionales como nacionales, consagran los principios de igualdad y no-discriminación, como base para el disfrute de los derechos humanos de la mujer en Paraguay.

References: artículo 2
 artículo 17
 artículo 1
 artículo 3
 artículo 24
 artículo 3
 artículo 26
 artículo 2
 artículo 46
 artículo 47
 artículo 48
 artículo 60
 artículo 68
 artículo 73
 artículo 74
 artículo 86
 artículo 88
 artículo 89