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Timestamp: 2019-01-21 12:16:50+00:00

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﻿ Sentencia 2002-00107 de mayo 12 de 2011
SENTENCIA 2002-00107 DE 12 DE MAYO DE 2011
CONTENIDO:NOTORIEDAD DE LA MARCA. QUIEN ALEGUE LA NOTORIEDAD DE UNA MARCA DEBERÁ DEMOSTRARLA, POR TRATARSE PRECISAMENTE DE UN HECHO OBJETIVO QUE LA AUTORIDAD JUDICIAL O ADMINISTRATIVA DEBE RECONOCER Y ADMITIR, TAN SÓLO CUANDO TENGA UNA CONVICCIÓN PLENA ALREDEDOR DE SU EXISTENCIA. POR ESA RAZÓN, NINGÚN SUJETO PROCESAL SE ENCUENTRA EXIMIDO DE LA OBLIGACIÓN DE PROBAR LA NOTORIEDAD DE LA MARCA CUYA PROTECCIÓN JURÍDICA PRETENDE.
TEMAS ESPECÍFICOS:MARCA, REGISTRO DE LA MARCA, CANCELACIÓN DEL REGISTRO DE LA MARCA, MARCA MIXTA, NOTORIEDAD DE LA MARCA
Sentencia 2002-00107 de mayo 12 de 2011
Radicación: 11001-0324-000-2002-00107-01
1. El objeto del litigio
Por virtud de lo dispuesto en los actos administrativos acusados, la Superintendencia de Industria y Comercio declaró infundadas las observaciones presentadas por la sociedad Alpina Productos Alimenticios S.A. frente a la solicitud de registro de la marca Alpina, a nombre de la señora Laura Medina Roa, para distinguir productos de la clase 9ª de la Clasificación Internacional de Niza, concediéndole el registro que ahora es objeto de impugnación en el presente proceso.
Esta disposición no será aplicable cuando el peticionario sea el legítimo titular de la marca notoriamente conocida; […]
2. Consideración previa con respecto a la cancelación de la marca cuestionada por no uso.
Mediante oficio obrante a folios 270 y 271 del expediente, el apoderado de la actora allegó al proceso copia auténtica de la Resolución 8687 de fecha 26 de marzo de 2008, expedida por la división de signos distintivos de la Superintendencia de Industria y Comercio, mediante la cual se dispuso la cancelación de la marca cuestionada, por no uso, señalando en dicho escrito que el referido acto administrativo se adjunta con la respectiva “constancia de ejecutoria”, la cual, vale decirlo, no obra en realidad en los documentos aportados. Se adjuntó igualmente fotocopia simple del respectivo certificado de cancelación de la marca. Con fundamento en lo anterior, solicita el memorialista, que se declare la terminación del proceso.
No obstante lo anterior, estima la Sala improcedente atender la solicitud formulada en los términos que quedan expuestos, por cuanto, tal como se indicó en el encabezamiento de esta providencia, la Sala considera que la acción incoada es de simple nulidad y adicionalmente, los efectos de su cancelación se producen ex nunc y no hacia el pasado. En ese orden de ideas y como quiera que los actos demandados produjeron efectos jurídicos desde el momento de su expedición y hasta el momento en que quedó en firme la resolución anteriormente mencionada, ello no es óbice que(sic) se haga un pronunciamiento de fondo.
3. Las marcas mixtas en conflicto.
La primera de las marcas se encuentra registrada a nombre de la sociedad Alpina Productos Alimenticios S.A. en las clases 1ª, 5ª, 16ª, 29ª, 30ª, 32ª, y 42ª de la Clasificación Internacional de Niza, en tanto que la marca cuestionada, se encuentra registrada en la clase 9ª del mismo nomenclator. Es del caso señalar que de acuerdo con las consideraciones contenidas en la Resolución 21901 del 31 de agosto de 2000, los registros marcarios invocados por la sociedad demandante fueron obtenidos por ella con anterioridad a la fecha en la cual la señora Laura Medina Roa, radicó la solicitud de registro que aquí se cuestiona, hecho que ocurrió el día 7 de febrero de 2000.
Hechas las anteriores precisiones y a efectos de brindar una mayor claridad, resulta pertinente relacionar a continuación el tipo de productos que forman parte de cada una de las clases marcarias anteriormente enunciadas:
Productos químicos destinados a la industria, ciencia, fotografía, horticultura y silvicultura; resinas artificiales en estado bruto, materias plásticas en estado bruto; abono para las tierras; composiciones extintoras; preparaciones para el temple y soldadura de metales; productos químicos destinados a conservar los alimentos; materias curtientes; adhesivos (pegamentos) destinados a la industria
Clase 5ª
Productos farmacéuticos, veterinarios e higiénicos; sustancias dietéticas para uso médico, alimentos para bebés; emplastos, material para apósitos; material para empastar los dientes y para moldes dentales; desinfectantes; productos para la destrucción de animales dañinos; fungicidas, herbicidas.
Aparatos e instrumentos científicos, náuticos, geodésicos, eléctricos, fotográficos, cinematográficos, ópticos, de pesas, de medida, de señalización, de control (inspección), de socorro (salvamento) y de enseñanza; aparatos para el registro, transmisión, reproducción del sonido o imágenes; soportes de registro magnéticos, discos acústicos; distribuidores automáticos y mecanismos para aparatos de previo pago; cajas registradoras, máquinas calculadoras, equipos para el tratamiento de la información y ordenadores; extintores.
Clase 16ª
Papel, cartón y artículos de estas materias no comprendidos en otras clases; productos de imprenta; artículos de encuadernación; fotografías; papelería; adhesivos (pegamentos) para la papelería o la casa; material para artistas; pinceles; máquinas de escribir y artículos de oficina (excepto muebles); material de instrucción o de enseñanza (excepto aparatos); materias plásticas para embalaje (no comprendidas en otras clases); naipes; caracteres de imprenta; clichés.
Clase 29ª
Clase 30ª
Café, té, cacao, azúcar, arroz, tapioca, sagú, sucedáneos del café; harinas y preparaciones hechas de cereales, pan, pastelería y confitería, helados comestibles; miel, jarabe de melaza; levadura, polvos para esponjar; sal, mostaza; vinagre, salsas (condimentos); especias; hielo
Clase 32ª
Clase 42ª
Restauración (alimentación); hospedaje temporal; cuidados médicos, de higiene y de belleza; servicios veterinarios y de agricultura; servicios jurídicos; investigación científica e industrial; programación para ordenadores; servicios que no pueden ser clasificados en otra clase
Teniendo en cuenta los parámetros consignados en la interpretación prejudicial rendida por el Tribunal Andino de Justicia, la Sala considera que en el asunto bajo examen el elemento que predomina en cada una de las marcas enfrentadas, es sin lugar a dudas el denominativo, por cuanto es el que representa la dimensión más característica y el que mayor impresión, impacto y recordación genera en el público consumidor. En ese orden de ideas, resulta imprescindible establecer si entre la marca registrada y las marcas opositoras se presenta o no algún riesgo de confundibilidad desde el punto de vista fonético, ortográfico y conceptual.
En reiteradas oportunidades esta Sala ha manifestado que los signos deben ser observados en conjunto y con la totalidad de los elementos que los integran, sin descomponer su unidad fonética y gráfica, teniendo en cuenta la totalidad de las sílabas y letras que forman los vocablos de las marcas en pugna, sin perjuicio de destacar aquellos elementos dotados de especial eficacia diferenciadora, atribuyendo menos valor a los que disminuyan dicha función.
Pues bien, no es preciso adentrarse en mayores disquisiciones para advertir que la marca Alpina registrada a nombre la señora Laura Medina Roa, es totalmente idéntica a las marcas Alpina, previamente registradas a nombre de la sociedad Alpina Productos Alimenticios S.A.
De acuerdo con las reglas de cotejo consignadas en la interpretación prejudicial, observa la Sala que las marcas confrontadas tienen la misma longitud, al estar compuestas por el mismo número de letras, por el mismo número de consonantes y vocales y, por ende, por el mismo número de sílabas, las cuales se encuentran ubicadas en la misma posición, todo lo cual permite predicar, como bien se aduce en la demanda, que existe plena identidad en sus aspectos estructurales y ortográficos. Veámoslo:
Las sílabas, en uno y otro caso, son exactamente las mismas:
Por otra parte, las expresiones en conflicto, al ser pronunciadas de viva voz y en forma sucesiva, producen una indiscutible impresión de identidad:
- ALPINA - ALPINA - ALPINA - ALPINA -
En cuanto concierne al aspecto ideológico y conceptual, las marcas, siendo exactamente iguales, son evocativas de la misma idea o concepto. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, define la voz Alpina, en los términos que siguen
Alpino, na.
(Del lat. alpīnus).
1. Adj. Perteneciente o relativo a los Alpes o a otras montañas altas.
2. Adj. Perteneciente o relativo al alpinismo.
3. Adj. Geol. Perteneciente o relativo a los movimientos orogénicos de la era terciaria, que formaron las grandes cordilleras actuales.
Establecido lo anterior, considera la Sala que desde el punto de vista fonético, ortográfico y conceptual existe plena confundibilidad entre los signos. No obstante lo anterior, debe tenerse en cuenta que la marca cuestionada fue registrada en la clase 9ª de la Clasificación Internacional de Niza y que ninguno de los registros concedidos a la sociedad actora pertenece a dicha clase.
Hechas las acotaciones que anteceden, se impone revisar ahora si la marca Alpina registrada a nombre de la sociedad Alpina Productos Alimenticios S.A. en diferentes clases del nomenclátor internacional, tiene o no el carácter de marca notoria, tal como lo señaló la parte actora en sus escritos.
Antes de abordar el análisis de este pormenor, no sobra señalar que la Sala, en reiteradas jurisprudencias ya dejado por sentado que la notoriedad de una marca debe ser objeto de prueba por parte de quien la alega. En ese sentido, la Sala, en Sentencia del 30 de octubre de 2003, expediente 11001-03-24-000-2001-00044-01, C.P. Dra. Olga Inés Navarrete Barrero, expresó:
Más recientemente, en Sentencia del 27 de agosto de 2008, expediente 11001-03-24-000-2001-00369-01, C.P. Dr. Marco Antonio Velilla Moreno, la Sala Expresó:
En relación con lo dispuesto en el artículo 84 de la Decisión 344, el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina en su interpretación prejudicial, dice: “La notoriedad de la marca no se presume, debe ser probada por quien alega las circunstancias que le dan ese estatus…”, y agrega: “Varios son los hechos o antecedentes que determinan que una marca sea notoria: calidad de los productos o servicios, conocimiento por parte de los usuarios o consumidores, publicidad, intensidad de uso…”. Al respecto, esta corporación en reiteradas oportunidades ha sostenido que las pruebas descritas en la citada norma son de carácter enunciativo, por lo tanto, las evidencias que se presenten basta que sean idóneas y eficaces para demostrar que la marca es notoriamente conocida. Es así como las pruebas aportadas al proceso por parte de la sociedad actora, deben considerarse más que suficientes para reconocerle su status de marca notoriamente conocida a “Finesse”, pues, así lo demuestra con el certificado expedido por el revisor fiscal donde constan las cifras del volumen de ventas del producto amparado por dicha marca durante los años 1992 a 1995; las facturas de venta de los productos yogur y kumis; las etiquetas, envases y afiches utilizados; la publicidad de los productos con la marca “Finesse”; el certificado del revisor fiscal donde consta el valor invertido en publicidad durante los años 1997, 1998 y 1999. De otra parte, el artículo 83 literal e) de la Decisión 344 prevé una protección especial a la marca notoriamente conocida, independientemente de la clase de producto o servicio, es decir, lo protege para cualquier clase de la Clasificación Internacional de Niza, aún distinta donde tiene su registro, considerando que si existe similitud con otra marca puede producir confusión.
En efecto, no basta simplemente con alegar en estos casos la notoriedad de una marca para obtener su tutela por parte del derecho, pues el conocimiento generalizado que pueda tenerse de la misma en el mercado por parte de los consumidores y competidores, es un hecho que está sujeto a acreditación probatoria. A este respecto es preciso señalar que quien acuda ante la justicia en procura de obtener la protección jurídica de una marca notoria, no se encuentra liberado de la carga de la prueba, pues lo cierto es que la “notoriedad” que se predica de ciertos signos marcarios, no tiene absolutamente nada que ver con la teoría de los “hechos notorios”. Así las cosas, el aforismo notoria non agunt probationem(2), que aparece incorporado en nuestro derecho procesal en el inciso 2º del artículo 177 del Código de Procedimiento Civil(3), no tiene aplicación en estos casos, pues para los efectos del Derecho Marcario, quien alegue la notoriedad deberá demostrarla, por tratarse precisamente de un hecho objetivo que la autoridad judicial o administrativa debe reconocer y admitir, tan sólo cuando tenga una convicción plena alrededor de su existencia. Por esa razón, ningún sujeto procesal se encuentra eximido de la obligación de probar la notoriedad de la marca cuya protección jurídica pretende.
d) El análisis de producción y mercadeo de los productos que distingue la marca".
En la actualidad, el artículo 228 de la Decisión 486 establece lo siguiente:
Aunque las decisiones comunitarias trascritas tienen fuerza vinculante en el orden interno, resulta claro que al regir en nuestro derecho procesal el principio de libertad probatoria, la notoriedad de una marca podrá ser demostrada no solo como lo establecen las normas andinas ya mencionadas, pudiendo acudirse, en consecuencia, a cualquiera de los medios probatorios establecidos en nuestra legislación. Al fin y al cabo los preceptos contenidos en las decisiones 344 y 486 son meramente enunciativos y la regulación de la materia no exige una prueba específica que tenga carácter obligatorio.
En el derecho comparado el empleo de esos medios de convicción se utiliza para demostrar distintos aspectos que son indicativos de la notoriedad de una marca, a saber: la información relativa al volumen de ventas; el número de registros obtenidos a nivel nacional e internacional; el número de consumidores reales y potenciales; la extensión de las áreas geográficas en donde se distribuye el producto amparado por la marca; el monto de las inversiones en publicidad; los reconocimientos obtenidos por la marca en sede judicial; los premios y distinciones alcanzados; los comentarios de la prensa; los medios empleados en la comercialización, divulgación y publicidad de la marca; la frecuencia y duración de las campañas de comercialización de los productos amparados por la marca; el tiempo de uso efectivo de la marca en el mercado nacional o internacional, etc.
Pues bien, a folios 35 a 73 del cuaderno principal, reposan diferentes documentos que, analizados conjuntamente con los que están visibles a folios 26 a 55 del cuaderno de pruebas, llevan a la Sala a concluir, que la demandante logró demostrar la notoriedad de que goza la marca opositora en el mercado colombiano, al estar debidamente acreditada la extensión de su conocimiento entre el público consumidor como signo distintivo de los productos o servicios para los que fue acordada, la intensidad y el ámbito de su difusión, publicidad y promoción; su antigüedad y su uso constante, y al haberse allegado el análisis de producción y mercadeo de los productos que elabora, procesa y comercializa la sociedad Alpina Productos Alimenticios S.A.
En efecto, la certificación emitida por el revisor fiscal de Alpina con respecto al volumen de ventas entre los años 1999 y 2001; la certificación suscrita por el representante legal de la firma Young & Rubicam Ltda. referida a las inversiones en publicidad efectuadas por la actora en el año 2000, el estudio de evaluación de la imagen corporativa de la sociedad Alpina Productos Alimenticios S.A. realizado por la firma Sergio Muñoz & Cía. Ltda.; el certificado expedido por la firma Teea Back Asociados Ltda. con relación a los resultados de la encuesta realizada en las ciudades de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, entre el 6 de agosto y el 4 de septiembre de 1998, con una población de 3000 entrevistados con respecto al conocimiento de la marca Alpina; los certificados suscritos por el Revisor Fiscal de la firma demandante, referido a los volúmenes de venta de los productos marca Alpina (yoghurt, kumis, crema de leche, avena, quesos, gelatinas, refrescos y postres); las certificaciones firmadas por el director del negocio de abarrotes de Carulla y Cía. S.A. y por los directores de compras de Almacenes Éxito S.A. y Supertiendas Olímpica S.A. con respecto al volumen de compras, a la calidad de los productos y a la antigüedad de los productos Alpina; la certificación expedida por Propaganda Sancho S.A. con respecto a la ejecución y manejo de las campañas publicitarias de los productos Alpina desde el año de 1989; la certificación expedida por la firma Centrum Ogilvy & Mater Colombia sobre las campañas publicitarias de lanzamiento y sostenimiento de algunos de los productos Alpina y la divulgación de la pauta publicitaria de los mismos, a través de los canales de la televisión nacional y ciertas revistas durante los años 1989 y 1995, las diferentes facturas de compraventa y los certificados de registro allegados al proceso, analizados en su conjunto, permiten colegir que, sin lugar a dudas, la marca Alpina registrada en distintas clases de la Clasificación Internacional de Niza, aportan los elementos de convicción necesarios para predicar su notoriedad.
De conformidad con lo expuesto y con los criterios consignados en la interpretación judicial 28-IP-2010, obrante a folios 243 a 268 del expediente, la Sala debe declarar que estando acreditada la notoriedad, tal como queda expuesto, procede brindar a la sociedad Alpina Productos Alimenticios S.A. la protección especial de que trata el literal e) del artículo 83 de la Decisión 344, independientemente de que las marcas en conflicto se encuentren registradas en clases distintas, a efectos de evitar que se presenten riesgos directos e indirectos de confusión, asociación empresarial, dilución y de uso y aprovechamiento parasitario del prestigio y buena aceptación que tienen sus productos y que son distinguidos en el mercado nacional con la marca Alpina.
En suma, en el caso bajo examen se hace necesario otorgar la protección de la marca notoria Alpina de la cual es titular la sociedad Alpina Productos Alimenticios S.A., motivo por el cual las pretensiones de su demanda están llamadas a prosperar.
1. DECLARAR LA NULIDAD de la Resolución 21901 del 31 de agosto de 2000, mediante la cual el jefe de la división de signos distintivos de la Superintendencia de Industria y Comercio declaró infundada la oposición presentada por la sociedad Alpina Productos Alimenticios S.A. y negó el registro de la marca Alpina (mixta) a la señora Laura Medina Roa para distinguir los productos comprendidos en la clase 9ª de la Clasificación Internacional de Niza; de la Resolución 33451 del 26 de diciembre de 2000 a través de la cual el jefe de la división de signos distintivos resolvió el recurso de reposición interpuestos tanto por la sociedad demandante como por la señora Medina Roa contra la anterior decisión en el sentido de confirmarla; y por último, de la Resolución 27072 del 27 de agosto de 2001 por medio de la cual se desató el recurso de apelación interpuesto de manera subsidiaria, revocando la decisión contenida en la resolución inicial y concediendo el registro de la marca mixta Alpina a favor de la señora Laura Medina Roa, para distinguir productos comprendidos en la clase 9ª de la Clasificación Internacional de Niza.
2. Como consecuencia de lo anterior se ORDENA a la división de signos distintivos de la Superintendencia de Industria y Comercio cancelar el registro de la marca Alpina, para la clase 9ª de la Clasificación Internacional de Niza, a nombre de la señora Laura Medina Roa.
Se deja constancia de que la anterior providencia fue leída, discutida y aprobada por la Sala en la sesión del 12 de mayo de 2011.»
(2) “Lo notorio no requiere prueba”.

References: Resolución 
 resolución 
 Resolución 
 artículo 84
 artículo 83
 artículo 177
 artículo 228
 artículo 83
 Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 resolución