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Timestamp: 2018-07-18 11:41:30+00:00

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2011 Guirado et al Nº 5 Microtráfico y drogas by Krístel Guirado - Issuu
Publicaciรณn Nยบ
Microtrรกfico y consumo de drogas
Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Interiores y Justicia Ministro Tareck El Aissami Ministerio del Poder Popular para la Educación UNIVERSITARIA Ministra Yadira Córdova AUTORIDADES UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LA SEGURIDAD Rectora Soraya Beatriz El Achkar Gousoub Vicerrectora de Desarrollo Académico Aimara Aguilar Vicerrector de Creación Intelectual y Vinculación Social Antonio González Plessmann Secretario Frank Bermúdez Sanabria
microtráfico y consumo de drogas Universidad Nacional Experimental de la Seguridad, 2011 Textos: Kristel Guirado, Jesús Caraballo, Oswaldo González, Jalexi Rangel, Carlos Dolores, Glorimar Reyes, Luis Vásquez, Ramiro Ramírez, Jorge Dávalos, Jorfel Ochoa, Edgar Alpacedo y Emira Brito Corrección de estilo: María José Galluci Diseño gráfico: Oscar E. Vásquez Foto de portada: Miguel Pereira Impresión: Imprenta UNES Atribución-NoComercial-CompartirIgual. Todas y todos somos libres de compartir, copiar, distribuir y comunicar públicamente los contenidos de esta publicación; bajo las condiciones de reconocer la fuente y de hacerlo sin fines comerciales. De alterarla o generar obras derivadas, prelan idénticas condiciones. UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LA SEGURIDAD (UNES)
Dirección: Calle La Línea, zona industrial L, Catia.Apartado postal: Caracas 1030 – Venezuela | Caracas, noviembre de 2011. WWW.UNES.EDU.VE
Aproximación a la violencia por microtráfico y consumo de droga en la Parroquia Sucre
CONOCIENDO CONOCIÉNDONOS LA CIUDAD EDUCADORA
l presente documento constituye una revisión analítico-descriptiva que contiene información teórica y datos documentados de la realidad, que puedan servir para que los aspirantes a Policía Nacional Bolivariana (PNB) desarrollen el Proyecto Educativo Integral Comunitario de la UNES (PEIC). Se trata de una propuesta complementaria a la metodología tradicional, para la formulación de proyectos sociales, que incorpora como fenómeno central del análisis la descripción y caracterización de situaciones y factores relacionados y de influencia en la existencia y/o generación de violencia en la Parroquia Sucre. La aproximación al fenómeno de la violencia se hace a partir de un prisma de problemáticas que exige una aproximación metodológica desde la investigación-acción. Este grupo de problemas lo denominaremos categorías de problematización y en su elección ha privado el propósito de atender y brindar soluciones a los principales problemas de seguridad ciudadana en el área de intervención geoestratégica de la UNES, espacio que, a su vez, se funda como territorio socio-cultural de la Ciudad Educadora. Inicialmente, se han identificado, como de interés para la UNES, las siguientes categorías de problematización: violencia intrafamiliar, violencia escolar, violencia juvenil y construcción de identidades, venta y consumo de alcohol, microtráfico y consumo de drogas, armas, y la (de)construcción del espacio y la congestión vial. En virtud de que la organización curricular de la UNES tiene un enfoque teórico-práctico y su base epistemológi4
ca es la Teoría Crítica, el diseño de la malla está centrado en estas categorías y no en contenidos programáticos descontextualizados. Con este abordaje, en el que los problemas no son solo de los discentes sino también de la UNES, el Plan Nacional de Formación (PNF) busca romper los estereotipos de la “extensión universitaria” y el “servicio comunitario” implantados en la universidad tradicional. Por ello es necesario hacer un cruce entre la malla curricular, las categorías de problematización y la Ciudad Educadora, de forma que el diseño curricular esté orientado a transformar las expresiones de la violencia en un ámbito geográfico determinado:
La planificación por proyecto y los proyectos de aula La planificación por proyecto en la UNES debería partir de las siguientes premisas: •	El discente también es fuente del conocimiento, centro y sujeto del proceso de aprendizaje •	La universidad está integrada a la Ciudad Educadora 5
(CE) como escenario operativo y generador del conocimiento •	El docente es un vehículo entre el discente y la CE Esta visión exige que el docente cuente con el apoyo de otros actores sociales, a fin de orientar el proceso de enseñanza-aprendizaje. De esta forma, el proceso de planificación no puede ser exclusivo del aula, sino que se hace necesario involucrar al resto de la comunidad UNES y a las fuerzas vivas de la CE, entre las cuales hay que darle especial relevancia a la organización comunal. En estos términos, la construcción del Proyecto Educativo Integral Comunitario (PEIC) requiere establecer algunas fases para la contextualización colectiva de saberes y consensos (reconstrucción histórica de la memoria social, cultural, geográfica-ambiental, política y pedagógica de la CE). Hablamos de fases y no de pasos, porque su articulación de forma simultánea contribuye al logro de los objetivos globales de la planificación, de modo que la enumeración y presentación individual de las mismas responde a evidentes razones expositivas de la metodología. Las fases podrían ser: •	Fundamentación y formulación •	Caracterización •	Implementación •	Ejecución •	Evaluación •	Retorno Es importante tener presente en la construcción del PEIC las bases filosóficas que fundamentan el modelo educativo de la UNES y los principios de la educación popular rectores de su enfoque educativo, ambos claramente expuestos en nuestro documento fundacional. Especialmente, en el momento de decidir los temas a desarrollar en los Proyectos de Aprendizaje (PA), es necesario tener presente que: 6
En la perspectiva freireana que impregna nuestro modelo educativo, entendemos que hombres y mujeres son protagonistas de su época creando, recreando y decidiendo sobre los temas fundamentales que marcan su tiempo y de los cuales se derivan tareas concretas que deben asumir con perspectiva y reflexión crítica. En este caso, particularmente desde la UNES, los temas vinculados a brindar seguridad integral al pueblo venezolano y a quienes moran en este país (Cap. II, Fundacional UNES). Es responsabilidad de la Unidad de Vinculación SocioComunitaria la caracterización de los principales temas de seguridad ciudadana para el PEIC, con los cuales cada docente puede desarrollar PA que permitan aproximarnos a la realidad de la CE, problematizarla e incidir en ella para transformarla. La idea es que el discente, a partir del diagnóstico comunitario, cuente con propuestas para la ejecución de proyectos en temas puntuales a atender, así como con una base teórica que le permita hacer el análisis de coyuntura para determinar las acciones específicas para la transformación de esa realidad. De esta forma, estamos asegurando el diseño y la ejecución de la estrategia de vinculación social diseñada en las políticas fundacionales de la UNES.
Estructura del documento El documento de caracterización se estructura en cinco partes. A la presente introducción le sigue una descripción general del área de intervención geoestratégica, que contiene los aspectos territoriales, poblacionales, históricos y los agentes dinamizadores de la zona. Posteriormente, se describe la metodología de trabajo para la contextualización de los problemas, que incluye las estrategias para el diagnóstico sociocomunitario (conocer para actuar) y los objetivos del mismo. Luego, se continúa con la descripción de las categorías de problematización. 7
Las siete categorías seleccionadas para este primer documento se desarrollan como cuerpos integrales que, unidos, conforman un documento general; de modo que al separarlas puedan ser usadas como documento autónomo. La estructura de cada categoría va a depender de la naturaleza del tema, pero en general se desarrollan tres áreas: perspectiva histórica, conceptos asociados y tipologías, y violencia e imaginario. Una vez conceptualizadas, se procede a hacer la caracterización de las categorías de problematización en la CE, para lo cual se hace uso de todos los datos obtenidos a través del diagnóstico de la zona de intervención geoestratégica. Finalmente, dentro de lo que hemos llamado el ámbito de lo transformable, presentamos puntualmente los indicadores de cada uno de los problemas caracterizados, la fórmula que los permite medir y evaluar en el tiempo y la situación deseada que esperamos como resultado de la implementación del PEIC y los respectivos PA.
Microtráfico y consumo de drogas Han pasado casi 500 años desde que en nuestra América, al menos «una» droga se transformara en mercadería y alterara definitivamente las relaciones entre el hombre y esas sustancias. Hoy día nuestros pueblos, consumidos por el abuso del alcohol, la pasta base o alguna otra droga, perseguidos y estigmatizados por su participación en el circuito internacional de estas sustancias, son víctimas una y otra vez de un modelo económico y social excluyente, que parece no otorgarle salida. Fernando García Díaz
El consumo de drogas en la sociedad moderna Cuando observamos nuestro día a día es fácil verificar cómo el consumo de drogas es parte integral de la vida cotidiana. Actividades tan simples como tomarse un café en el desayuno, una cerveza en una fiesta, o una pastilla para el sueño antes de ir a dormir, constituyen formas a través de las cuales damos uso a distintas sustancias estupefacientes que afectan el regular funcionamiento de nuestro Sistema Nervioso Central y, en consecuencia, el modo como nos comportamos física y psicológicamente. El consumo de sustancias que alteran de algún modo los estados de conciencia no es un fenómeno exclusivo de la sociedad moderna; por el contrario, ha estado presente en todas las culturas y en todas las épocas. Las civilizaciones antiguas usaban distintos tipos de drogas para la celebración de rituales mágicoreligiosos y para la elaboración de medicamentos o afrodisíacos. Los grupos indígenas americanos, por su 9
parte, han desarrollado un extenso conocimiento y uso de sustancias estupefacientes y psicotrópicas desde los tiempos precolombinos: Los indígenas americanos conocían una gran variedad de plantas de las que en la actualidad se extraen sustancias consideradas drogas, las usaban esencialmente para comunicarse con los dioses, en ambientes y circunstancias específicas. Aún, hoy en día, el chamán (guía espiritual y médico) de los yanomamis en el Amazonas venezolano consume el yopo o cohoba con ese motivo (Salazar 2006). Las principales sustancias usadas por estos grupos humanos han sido hongos, cactus, semillas, flores, arbustos y árboles, a través de los cuales se han creado primordialmente alucinógenos. La elaboración de polvos, tales como el “rapé enteogénico”, descubiertos en muchos y distintos yacimientos arqueológicos de toda América, hasta el bastante extendido uso del “yajé” o “caapi” extraído del veneno de las ramas de la planta Banisteriopsis en la selva, o incluso, el propio tabaco, el cacao o la hoja de coca, son claros ejemplos de la importancia que han cobrado el uso de sustancias psicoactivas desde tiempos inmemorables para nuestras sociedades indígenas. Ahora bien, el uso de sustancias estupefacientes y psicotrópicas en la vida moderna tiene otras funciones distintas a los de los grupos indígenas, pues responde a necesidades de otro orden: El advenimiento de un nuevo orden económico y político vino a cambiar radicalmente la situación. En los sistemas económicos no capitalistas, la droga se utiliza asociada siempre a ceremonias y rituales, con funciones medicinales, religiosas, mágicas, afrodisiacas, aun orgiásticas o bélicas. Pero siempre se trata de una sustancia mágica, que otorga conocimiento, fuer10
za, valor, espiritualidad y que nunca es considerada como producto transable con miras al enriquecimiento (García 2002). La transformación de la droga en mercancía ilícita y sociopolíticamente dominadora hace que su impacto en las vidas de las personas sea bastante negativo y problemático. Sus consecuencias pueden devenir, por una parte, en problemáticas de tipo individual que ocasionan trastornos de la personalidad vinculados a la dependencia, abuso, intoxicación o abstinencia del uso de un conjunto de drogas; por otra parte, pueden darse procesos sociales de anomia, pues se degeneran las normas que regulan las relaciones entre los individuos, forjando en muchos casos procesos de violencia dentro y fuera de la familia: desde la década de los ochenta son escasos los habitantes del continente americano que no hayan tenido algún vínculo con la palabra droga. Su presencia se hace sentir en el campesino que la cultiva como único medio de subsistencia, de igual modo que en el banquero que aumenta su capital a costa de ella; en el adolescente de nuestras ciudades que la consume para imitar a su cantante favorito, de igual modo que en el niño de barrio que la busca para matar el hambre; en la madre que se aterroriza ante la posible dependencia de su hijo, de igual modo que en el ama de casa que se la pide al médico para sentirse menos inferior socialmente; en el negro del ghetto que se la inyecta para olvidarse de la discriminación; de igual modo que en el joven funcionario que la inhala para soportar la competencia en el trabajo; en el policía que la combate, de igual modo que en el político que la inhala. Hombres y mujeres, ricos y pobres, viejos y jóvenes, negros, indios y blancos, todos la conocen. Unos la cultivan, otros la producen, otros la negocian, otros trabajan para ella sin saberlo, otros la consumen, otros la condenan y 11
los demás la temen. Su presencia se hace sentir de una u otra forma porque es el negocio económico más espléndido de la actualidad (del Olmo 1999).
Concepto y clasificación de las drogas La Organización Mundial de la Salud define el término droga como toda aquella sustancia que, introducida en el organismo por cualquier vía de administración, puede alterar de algún modo el Sistema Nervioso Central del individuo y es además susceptible de crear dependencia. En el Artículo N° 3 de la Ley de Drogas se define estupefaciente como aquellas sustancias, naturales o sintéticas establecidas como tal en la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes, enmendada por el Protocolo de 1972 y que figuran en la lista I o la lista II de dicho artículo (ver anexos). En la actualidad, las instituciones dedicadas al estudio y tipificación de las drogas han desarrollado una pluralidad de clasificaciones basadas en criterios de índole diversa (Salazar 2006): •	Origen: en naturales, semisintéticas y sintéticas. •	Estructura química: específica para cada sustancia. •	Acción: química y metabólica. •	Manifestaciones en el organismo: depresoras, estimulantes y perturbadoras de la actividad en el SNC. •	Consideración sociológica: legales e ilegales. Según los efectos de las drogas sobre el Sistema Nervioso Central, éstas pueden clasificarse en tres tipos (Charcot 1971; en Salazar 2006):
I. Depresores de la actividad del SNC •	Alcohol. •	Hipnóticos: barbitúricos y no barbitúricos. •	Ansiolíticos. •	Analgésicos y narcóticos: - Opio y derivados naturales (morfina, codeína) y semisintéticos (heroína). - Narcóticos sintéticos (metadona). •	Antimicóticos (clorpromazina y otros). •	Otros (bromuros, antihistamínicos). II. Estimulantes de la actividad del Sistema Nervioso Central •	Estimulante de la vigilancia. - Estimulantes mayores: anfetaminas, anorexígenos no anfetamínicos y cocaína. - Estimulantes menores: cafeína, nicotina. - Otros (Ejemplo, Clorhidrato de metilfenidato). •	Estimulantes del humor: inhibidores de la MAO (Ejemplo, Tranilcipromina). III. Perturbadores de la actividad del Sistema Nervioso Central •	Alucinógenos: mezcalina, LSD, psilocibina, DOM OSTP. •	Derivados del Cannabis: marihuana, haschis, THC. •	Disolventes volátiles: colas, esencias, disolventes, éter. •	Los anticolinérgicos: alcaloides naturales de la belladona, como la atropina, hiosciamina, escopolamina. •	Otros: MDA, DMT, nuez moscada y productos sintéticos Sernil y Ditrán.
Consumo y dependencia La Ley de Drogas (Artículos 128° y 129°, 2010) establece cinco tipos de consumo: a.	El consumidor o consumidora del tipo ocasional, 13
cuyo consumo se caracteriza por un acto voluntario que no tiende a la escalada, ni en frecuencia ni en intensidad; no se puede considerar como dependencia. b.	El consumidor o consumidora del tipo circunstancial, que se caracteriza por una motivación para lograr un efecto anticipado, con el fin de enfrentar una situación o condición de tipo personal o vocacional. c.	El consumidor o consumidora experimental se define como aquella persona cuyo consumo es motivado, generalmente, por la curiosidad en un ensayo a corto plazo y de baja frecuencia. d.	El consumidor o consumidora del tipo intensificado, que se caracteriza por un consumo a nivel mínimo de dosis diaria generalmente motivado por la necesidad de aliviar tensiones. Es un consumo regular, escalando patrones que pueden definirse como dependencia, de manera que se convierta en una actividad de la vida diaria, aun cuando el individuo siga integrado a la comunidad e.	El consumidor o consumidora del tipo compulsivo, que se caracteriza por consumir grandes cantidades de drogas en frecuencia e intensidad, con dependencias, fisiológicas o psicológicas, de manera que el funcionamiento individual y social se reduce al mínimo. La Organización Mundial de la Salud (OPS, 2005) utiliza el término dependencia de sustancias para denominar lo que comúnmente se ha llamado adicción a las drogas, drogadicción, drogodependencia, denotando con ello que la naturaleza de esta afección constituye un trastorno de salud y borrando las connotaciones peyorativas que pudieran contribuir a la exclusión social de quienes padecen esta condición: La dependencia es un trastorno causado por el consumo de sustancias psicoactivas, que trastornan los procesos cerebrales perceptuales, emocionales y mo14
tivacionales normales […] con los progresos recientes de la neurociencia ha quedado claro que la dependencia de sustancias es un trastorno cerebral, tanto como cualquier otra enfermedad neurológica o psiquiátrica. […] La dependencia de sustancias no es un problema de voluntad o de fuerza de carácter, sino un trastorno médico que puede afectar a cualquier persona. La dependencia es un trastorno crónico y recidivante, que a menudo coincide con otros trastornos físicos y mentales. Como ya se vio en la clasificación, los efectos de las drogas en SNC son diversos según la sustancia psicoactiva consumida. Esto se traduce en “diferentes efectos conductuales, diferentes ritmos de aparición de la tolerancia, diferentes síntomas de abstinencia y diferentes efectos a corto y a largo plazo”; no obstante, es posible identificar un número de características similares en la forma de actuar en el cerebro, especialmente en las zonas relacionadas con la motivación. Así, la dependencia de sustancias se presenta en dos formas, conductual y física: a.	En la conductual, las actividades de búsqueda están asociadas a factores de consumo patológico. La dependencia conductual forma parte de un proceso de aprendizaje, en el que la interacción entre las sustancias psicoactivas y los entornos que se asocian a su consumo (efectos reforzantes o recomendantes) producen cambios de comportamiento perdurables en el consumidor. b.	La dependencia física se manifiesta a través de los efectos fisiológicos tras interrumpir el consumo de la sustancia, es decir, en la dependencia física se consideran fenómenos de tolerancia o abstinencia, especialmente los síntomas con los que se manifiesta esta última. 15
Sin embargo, ni la dependencia conductual ni la física son suficientes para explicar por qué y cómo desarrolla la dependencia, ya que ésta deviene de la interacción de factores de diversa índole: “Sus determinantes no son únicamente biológicos y genéticos, sino también psicológicos, sociales, culturales y ambientales. En la actualidad no hay forma de identificar a quienes se volverán dependientes, ni antes ni después de que empiecen a consumir drogas” (OPS 2005). Asociadas a los efectos psicofísicos de la dependencia a las drogas están las consecuencias individuales y colectivas de las que el consumidor es víctima y victimario como sujeto social. Las palabras de Arriagada y Hopenhayn 2000 nos trazan el mapa en el que reconocemos el consumo y la dependencia de sustancias psicoactivas como una problemática de seguridad objeto de atención del Estado: El consumo indebido de drogas conlleva obstáculos para el desarrollo psicosocial y de habilidades que favorecen la participación y aceptación social del individuo. Por ende, refuerza patrones de exclusión social. Las situaciones más agudas y que más requieren de acciones de prevención y apoyo son aquellas donde la adicción de los consumidores lleva al deterioro físico, psíquico, emocional, o también a la pérdida de vínculos y la clausura en opciones de inserción social.
Iniciación al consumo y factores de riesgo de dependencia Las razones por las cuales hombres y mujeres se inician en el consumo de drogas varían en función de la persona, el tipo de sustancia y el contexto social. El consumo de un mismo tipo de droga puede derivarse de distintas 16
motivaciones (recursos atencionales y conductuales) e incentivos (estímulos que provocan una respuesta: ambientes, personas, objetos). Por lo general, los jóvenes que llegan al Centro Alí Primera de Petare y la parroquia Sucre comienzan a consumir en los colegios por invitación de algún compañero o por algún jíbaro que está afuera o en la cancha o en las fiestas. En estos espacios comienzan a consumir y a experimentar […] La mayor parte de los muchachos y muchachas que tenemos son experimentales. No son pacientes con rasgos compulsivos como tal. Básicamente, el muchacho que tenemos aquí es aquel que consume en grupo con amigos. La proporción, en términos de género, de los adolescentes que atendemos en el Centro Alí Primera de la Parroquia Sucre es 90% varones y 10% hembras. Sin embargo, las estadísticas para este año reflejan un aumento del consumo de la población femenina a un 15%. Pienso que la desproporción del consumo entre varones y hembras se debe a una cosmovisión social y al cuidado de las familias hacia el género. La muchacha o la mujer es más cuidada por la familia; en cambio, el muchacho es considerado a veces el vagabundo, el desgraciado y no importa que se vaya para la calle y que tenga mayor libertad. El rol que asume la familia es crucial para comprender la problemática del consumo de drogas por parte de los adolescentes. El mayor índice de consumo o el incremento del consumo en adolescentes se deben a un deterioro en las familias, en los valores y en el cuidado de los chicos y chicas. Entrevista de UNES a Marisela Santiago, Coordinadora del Centro de Atención Integral Alí Primera/ Sector Altavista, parroquia Sucre En este sentido, no existen principios causales rígidos que expliquen por qué determinadas personas, al consumir cierto tipo de drogas, responden como si las sustancias psicoactivas y los estímulos asociados a ellas fueran biológicamente necesarios: El consumo de sustancias psicoactivas no es un fenómeno inesperado, debido a sus efectos placenteros, a 17
la presión de los compañeros y al contexto social de su consumo. El hecho de probar estas sustancias no conduce necesariamente a la dependencia, pero cuanto mayor sea la frecuencia y la cantidad consumida, mayor es el riesgo de volverse dependiente (OPS 2005). La OPS 2005 identifica algunos factores vinculados al contexto sociocultural (ambiental) o familiar (individual) de la persona que consume:
Factores de riesgo y factores protectores del consumo de sustancias Factores de riesgo
Ambientales Ambientales •	Disponibilidad de drogas •	Situación económica •	Pobreza •	Control de la situación •	Cambio social •	Apoyo social •	Cultura de los compañeros •	Integración social •	Ocupación •	Acontecimientos vitales positivos •	Normas y actitudes culturales •	Políticas sobre drogas, alcohol y tabaco Individuales Individuales •	Disposición genética •	Buena capacidad de afrontar pro•	Malos tratos en la infancia blemas •	Trastornos de la personalidad •	Autoeficacia •	Ruptura familiar y problemas de •	Percepción del riesgo dependencia •	Optimismo •	Bajo rendimiento escolar •	Conducta relacionada con la sa•	Privación social lud •	Depresión y comportamiento sui- •	Capacidad de resistencia a la precida sión social Comportamiento general hacia la salud
van Dijk 2006 advierte sobre el papel omnipresente de los medios de comunicación como productor y reproductor de ideologías. En lo que concierne a la problemática de la droga, para algunos autores, las campañas en contra del microtráfico y consumo provocaron un efecto contrario al esperado: “las imágenes del consumidor-delincuente, del consumidor-parásito o del consumidor-contagioso, que tanto penetran en la sensibilidad general y se difunden por los medios de comunicación de masas, surten un efecto negativo sobre el problema social del consumo de drogas” (Arriagada y Hopenhayn 2000). Una opinión similar comparte Salazar 2006: “La difusión de información contra las drogas fue contraria al interés original, incitó la curiosidad y estimuló el consumo, ayudó a afianzar una cultura de las drogas”. Al respecto, de Rementería 2009 intenta una mirada más crítica: Está claro que la criminalización de las drogas tiene como finalidad la criminalización de los pobres, los jóvenes, las mujeres, los migrantes y otras minorías: las más vulnerables y, por lo tanto, las más peligrosas. […] La violencia social desatada para controlar las drogas –que recae sobre quienes las consumen y proveen– no es simplemente el resultado del afán de audiencia y ventas de los medios de comunicación: […] La mejor manera de controlar el consumo en el mercado es estigmatizar a los usuarios de drogas mediante el procedimiento de reducir todos los usos a los pocos casos más peligrosos.
El microtráfico El microtráfico ilícito de drogas no se limita al mercado de las sustancias ilegales, tales como marihuana o cocaína; por el contrario, contempla el comercio de sustancias y/o fármacos que producidos de forma lícita se trafican ilegalmente en nuestras comunidades. La venta de bebidas alcohólicas a menores 19
o el comercio de medicamentos narcóticos sin prescripción médica son claros ejemplos de esta problemática. En este sentido, la Ley de Drogas (Artículo 3º, 2010) define el tráfico ilícito de drogas como toda aquella actividad que implica: a.	la producción, fabricación, extracción, preparación, oferta, distribución, venta, entrega en cualesquiera condiciones, el corretaje, envío, transporte, importación o exportación ilícita de cualquier estupefaciente o sustancia psicotrópica; b.	la posesión o adquisición de cualquier estupefaciente o sustancia psicotrópica con objeto de realizar cualesquiera de las actividades anteriormente enumeradas; c.	la fabricación, transporte o distribución de equipos, materiales o de sustancias enumeradas en el Cuadro I y el Cuadro II de la Convención de las Naciones Unidas Contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas de 1988, a sabiendas que serán utilizadas en el cultivo, producción o fabricación ilícita de estupefacientes o sustancias psicotrópicas o para dichos fines; y d.	la organización, gestión o financiación de alguna de las actividades enumeradas anteriormente. En este sentido, es importante comprender que el microtráfico de sustancias legales y el de sustancias ilegales no están desvinculados o no son distintos uno del otro; por el contrario, son aspectos estrechamente relacionados, pues el consumo de sustancias estupefacientes ilegales comienza normalmente con la ingesta de drogas legales. Debemos comprender que es mentira que un muchacho o un adulto comienzan el consumo de drogas con marihuana, cocaína o heroína. Normalmente, comienzan siempre con alcohol y con cigarrillos. Entrevista de UNES a Marisela Santiago, Coordinadora del Centro de Atención Integral Alí Primera/ Sector Altavista, parroquia Sucre 20
Ahora bien, el microtráfico de drogas ilícitas constituye una nueva clase de economía, de carácter fundamentalmente urbano, que en los últimos años se ha fortalecido en el país: Otro delito muy reiterado en la mayoría de los sectores de Catia es, precisamente, la distribución y el consumo de drogas; se podría decir que debido a su ubicación geográfica la parroquia Sucre es considerada la puerta de entrada del comercio a Caracas, por su cercanía con el puerto de la Guaira sirve como puente para el paso de sustancias psicotrópicas y establecimiento de “plazas” (zonas de distribución de droga), dando lugar a la creación de grupos delictivos encargados de este negocio, los cuales buscan como objetivo principal el control total de la zona (Cartaza y Tovar 2010). El “síndrome del dinero rápido” es uno de los fenómenos que promueve el desarrollo del microtráfico en nuestras comunidades, especialmente en las zonas urbanas del Área Metropolitana. Deslumbrados por los beneficios económicos que a corto plazo genera la venta de drogas, las personas son manipuladas y motivadas a desarrollar este tipo de actividades ilícitas que traen consigo graves consecuencias de seguridad ciudadana: En esta cultura el crimen se extiende como mecanismo de resolución de conflictos, los consumidores de bajos recursos se incorporan al tráfico para proveerse de drogas, los barrios de mayor tráfico devienen más violentos e inseguros, y aumenta la percepción de inseguridad de los habitantes. Actualmente, tal como el gran tráfico constituye una permanente amenaza de corrupción a estamentos públicos y financieros por los altos montos de dinero que maneja, el microtráfico constituye una permanente amenaza a las normas básicas de convivencia en los sectores donde se concentra (Arriagada y Hopenhayn 2000).
En este contexto, los jóvenes constituyen “pasto fértil” y “blanco fácil” de las redes de comercialización. No hay duda de que las drogas ofrecen poderosos atractivos para algunos adolescentes. Por un lado, les facilitan un escape inmediato de sus problemas. Por otro, el tráfico de drogas les proporciona el “dinero fácil”, lo que les permite materializar fantasías inalcanzables de la sociedad de consumo, como la posesión de automóviles, ropa cara, joyas y otros lujos (Rojas Marcos 1999). Muchachos y muchachas que se involucran en el microtráfico de estupefacientes aguijoneados por las presiones sociales, presas del hedonismo, de un relativismo y materialismo que corroe los valores y, en alquimia mortal, se entremezcla con la extrema pobreza mental y material (Isa y Pichardo 2008). Por lo general, el modus operandi de estas redes consiste en “contactar con la población estudiantil y empezar a fomentar dando muestras gratis, para después cobrar por la mercancía” (DDHH 2009): Los jóvenes de los sectores populares de todo el mundo, que sufren un desempleo entre el doble y el triple que el promedio, con una educación que no les garantiza un trabajo decente, son reclutados por los narcotraficantes locales, o al menos asumen sus costumbres y sus modas (de Rementería 2009). La pobreza estructural y la marginación de millones de jóvenes son aspectos relevantes que también crean condiciones para el desarrollo del narcotráfico, no solo en nuestro país, sino también en los países tradicionalmente productores. Ya que estas condiciones facilitan el reclutamiento y consolidación de pequeñas bandas de distribuidores, como también facilita la 22
captación de mulas: capsuleros y vagineras (Carrió, Cinquerrui y Martello 2006).
Las sustancias más comunes Siguiendo el recorrido temporal que hace Salazar 2006, el tráfico y consumo de drogas comienza a representar un problema real de seguridad en Venezuela a partir de 1970, puesto que la percepción del consumo de marihuana vinculada a la cultura hippie en los años sesenta constituía realmente una preocupación importada de EEUU. De hecho, en 1970 es cuando se crea la Dirección de Prevención del Delito, que tiene como objetivo principal hacer un despliegue publicitario de información. Detrás del “monte” vino el comercio de otras sustancias como la cocaína, y en menores cantidades la heroína y el “ácido” (LSD). Esta diversificación del mercado trajo consigo un “beneficio económico no solo al traficante y a la industria trasnacional, sino a las industrias de control social y represión así como a las industrias publicitarias y de comunicaciones; beneficio que además de económico es político” (Salazar 2000). En los años ochenta, el tráfico de cocaína aumenta y, todavía hoy, sigue siendo la droga de mayor impacto, no solo por los niveles de dependencia que genera en los consumidores sino especialmente por los ingresos que produce a las organizaciones transnacionales que la controlan. Más allá de esta realidad, en los últimos treinta años, el consumo de otras sustancias se ha hecho más frecuente, lo que ha generado el surgimiento de nuevos actores y nuevas dinámicas en el mercado del microtráfico: “Debe considerarse, además, que entre las distintas drogas ilícitas que se consumen, unas tienen una tasa mucho más alta de consumidores problemáticos que otras (por ejemplo, la pasta base de cocaína frente a la marihuana (Arriagada y Hopenhayn 2000)”. 23
El alcohol y el tabaco, seguidos por la marihuana, son claramente las drogas de inicio más frecuentes de los pacientes atendidos en centros de tratamiento […] Excepciones son Argentina, México y Venezuela, donde el 42,9%, el 31,5% y el 44,1% de los pacientes, respectivamente, se inició con la marihuana. […] Sin embargo, las drogas ilícitas de mayor impacto en la salud son la cocaína, el crack, y entre las lícitas, el alcohol. […] por adicción al crack alcanzaban al 42,9% del total de atendidos por drogas en Nicaragua, al 70% en Costa Rica y al 46,5% en Venezuela (Arriagada y Hopenhayn 2000).
Incautaciones según tipo de drogas, realizadas en el territorio nacional. Período entre 01/01/2010 al 02/12/2010
cocaina 38,71%
crack 0,25%
otros 0,44% Marihuana 60,85%
Bazuco 0,10% Heroína 0,05%
Fuente: ONA-Fuerza Armada Policial y Organismos Policiales de Venezuela
“Piedra” y “muertos vivientes” Se dijo arriba que, dependiendo del origen de las sustancias a partir de las cuales son elaboradas, las drogas pueden clasificarse en: 24
a.	Naturales, que pueden provenir de constituyentes o principios activos de origen principalmente vegetal, pero también animal o mineral; b.	Semi-sintéticas, obtenidas por síntesis química parcial de algunas drogas de origen vegetal; y, c.	Sintéticas, aquellas elaboradas en laboratorios y que no tienen origen vegetal. La cocaína es un alcaloide de origen vegetal, pues proviene de la hoja de coca (Erythroxylum cocae). Las llamadas cocaínas fumables derivan del procesamiento de la hoja de coca. Entre sus características destaca la fácil volatilidad que tienen, producto de un punto de fusión muy bajo. Castaño 2000 describe los tres tipos cocaínas fumables de producción y consumo más frecuentes: Bazuco •	Es un remanente en el segundo paso de pasta de coca a cocaína base, obtenido por métodos sencillos, utilizando kerosene, sustancias básicas, ácido sulfúrico y éter. •	Contiene entre un 40% a un 85% de sulfato de cocaína y sirve para la posterior elaboración del clorhidrato de cocaína. •	Se consume fumado en pipa o mezclado con tabaco o marihuana en ciga Base libre •	Se obtiene añadiendo éter y calor elevado al clorhidrato de cocaína. El éter es un disolvente altamente inflamable que conlleva riesgo de incendios y explosiones. •	El producto que se obtiene es un polvo blanco amarillento, untuoso, de consistencia pastosa y de un olor muy penetrante. •	La base libre se fuma en “pipas de agua”.
Crack, “rock”, “piedra” •	Los peligros en la producción de la base libre y lo engorroso de su consumo dio lugar al surgimiento del crack. •	Se obtiene añadiendo bicarbonato sódico, amoniaco, agua con calor moderado y clorhidrato de cocaína. •	Una vez seco, tiene forma de porcelana que se tritura en escamas gruesas. •	Se pulveriza y se fuma en recipientes en forma de pipa. También puede mezclarse con tabaco y marihuana, en forma de cigarrillos, aunque los consumidores prefieren el consumo en pipa. •	El nombre de crack procede del ruido de crepitación que producen los cristales cuando de calientan, presuntamente causado por el bicarbonato de sodio. La pipa es construida artesanalmente utilizando latas de refresco, botellas de plástico o cristal, tubos de cristal, vasos y/o papel de aluminio, y se le adapta alguna caña o pitillo. La parte superior del recipiente es cubierta con papel de aluminio, al cual le hacen pequeños agujeros. Sobre esta superficie vierten ceniza de cigarrillo y se le agrega la sustancia. La droga se calienta cuidadosamente hasta que se vaporiza y es inhalada por el consumidor.
El consumo de estos derivados ha ido en aumento, ya que presentan algunas ventajas para los consumidores: •	se obtienen a través de procesos de laboratorio muy simples; •	son considerablemente más económicos comparados con la cocaína, el éxtasis, la marihuana o la heroína, lo que los hace más disponibles; •	son de fácil uso; •	aunque breve garantizan una potente acción.
Elaboración de distintas formas de Cocaina
Fuente: Pascale, Negrín y Laborde, 2010
Este último hecho les confiere un enorme poder adictivo, que produce en quienes las consumen una vertiginosa dependencia que en poco tiempo trae como consecuencia un profundo deterioro biopsicosocial del consumidor. En el presente papel de trabajo, hemos considerado importante describir las características y la sintomatología de estas drogas, especialmente del crack, ya que este tipo de consumo ha aumentado considerablemente en nuestro país, especialmente en la zona Metropolitana. El microtráfico y consumo de crack, mejor conocido en nuestras comunidades como piedra, es una realidad que nos golpea a cada paso. No falta en nuestro día a día un pedrero o pedrera que cruce las calles dejando ver el deterioro personal 27
al que lo somete la dependencia: “La capacidad adictiva, y el poder destructivo de la sustancia, ha transformado a sus consumidores más vulnerables en muertos vivos” (Carrió, Cinquerrui y Martello 2006). Aunque no todos los usuarios son de las clases marginadas, la piedra es una droga que se consume con mayor frecuencia en estos grupos vulnerables y, por ello, se le conoce como la cocaína de los pobres. La piedra desata violencia y agresividad, principalmente en comunidades y barrios populares. Carrió, Cinquerrui y Martello 2006 opinan que el aumento en su consumo: “está asociado al microtráfico, a la economía de subsistencia de sectores marginales, a la necesidad de los narcotraficantes de generar redes de complicidad, tolerancia social y naturalización del fenómeno en el entorno geográfico y social de influencia”. No obstante, compartimos la creencia de que las consecuencias de la comercialización de esta sustancia ilícita trascienden las circunstancias socioeconómicas de los consumidores, convirtiendo su distribución y venta en una problemática que atenta contra los DDHH de quienes dependen psíquica y físicamente de su administración: el crack no es una forma barata de cocaína, sino una forma bastante letal. De hecho, es una de las sustancias más adictivas conocidas por la ciencia; es una mercancía absoluta que esclaviza totalmente a sus consumidores, es la droga dura más devastadora de los últimos años (Montoya 2001). La piedra no discrimina a sus víctimas. Muchos niños y niñas son inducidos en su consumo desde los ocho y nueve años. Por lo general, son introducidos en la dinámica del microtráfico como “campaneros”, reciben unas cuantas a cambio de cuidar los alrededores, bien de los laboratorios bien del punto de distribución, y de alertar sobre la presencia de agentes policiales o bandas enemigas, llamadas “rocas”. Entre 10 y 12 años ya estás listo para trasladar la mercancía 28
del laboratorio al punto de distribución. En cada punto te espera “el jíbaro”, un adolescente entre 13 y 17 años, armado y con moto, iniciado en las artes de la calle (robar, distribuir y matar), dueño de la zona y líder del negocio que más produce. Luego están los otros, los “muertos vivientes”, habitantes de puentes y locales abandonados, dueños de cartones y paletas, que duermen en las mañanas y se reincorporan en la tarde con la intención de reunir algunas monedas cuidando y lavando carros, vendiendo aluminio y chatarra, para luego cambiarlas por las preciadas piedritas. Según los resultados de un estudio llevado a cabo en Montevideo, el 82% de los consumidores son del sexo masculino y el 90% son menores de 30 años (Pascale, Negrín y Laborde 2010). Sin embargo, nuestra percepción del fenómeno en la ciudad parece indicar que es frecuente encontrar que los consumidores procuran compartir en pareja los espacios públicos donde habitan. A continuación ofrecemos un cuadro en el que se describen los tres estadios clínicos propios del consumo de crack:
FENOMENOLOGÍA CLÍNICA DEL CONSUMO DE COCAÍNAS FUMABLES Estadios Clínicos Síntomas Momento antes del consumo
marcado por un síndrome obsesivo-compulsivo agudo, un síndrome ansioso y un síndrome neurovegetativo, caracterizado por sudoración, taquicardia y malestar abdominal.
se inicia tras la primera aspirada y produce un “flash” placentero intenso (expansión placentera semejante al placer producido por el orgasmo), pero muy breve que dura apenas de 3 a 4 segundos, con una caída muy brusca. La angustia por la cesación de los efectos es tan fuerte que obliga al consumidor a fumar una y otra vez, a encender uno y otro cigarrillo, entrando en un estado de intensa angustia, irritabilidad e inquietud, cesando su consumo sólo cuando el dinero para su consumo se le ha terminado o cuando entra en un cuadro de intoxicación aguda, caracterizado por: Estimulación Vegetativa, Hipersensibilidad sensorial, Alteraciones psicomotrices, Síndrome Paranoide, Pseudo–percepciones.
Post-efecto o fase postcrítica
el consumidor estará fatigado, irritable, sudoroso y con deseos intensos de dormir. Al comienzo de la adicción pueden aparece intensos sentimientos de culpa y arrepentimiento, cosa que en el consumidor crónico no se presenta. Al despertar, el usuario se mostrará agotado, con la boca seca y los labios y lengua enrojecidos e inflamados por el intenso consumo, así mismo se quejará de dolor faríngeo, estará irritable y mostrará escasa tolerancia a la frustración y eventualmente cuadros depresivos mayores. Estos síntomas pueden desaparecer en pocas horas y dar paso a un nuevo episodio de consumo.
La encuesta de victimización 2009 refleja la gran preocupación de los venezolanos frente al impacto que vienen teniendo las problemáticas del tráfico y consumo de drogas en las comunidades. Se pudo observar que más del 60% de los hogares en Venezuela y el 72,48% de los hogares del área metropolitana consideran que el narcotráfico es una de las principales causas de la delincuencia en nuestro país. Asimismo, más del 80% de los hogares en Venezuela y más del 90% de los hogares del área metropolitana opinan que el hampa común y las bandas son quienes comenten la mayor cantidad de delitos. Al observar que el 62,57% de los encuestados del área metropolitana considera que actuando contra el tráfico de droga se podría mejorar la seguridad, comprendemos la imperiosa necesidad de generar políticas públicas que afronten estas problemáticas de forma efectiva y eficaz. En el informe de la Fiscalía Municipal Tercera del Área Metropolitana de Caracas con Competencia en la Parroquia Sucre se presentan también los resultados de una investigación de percepción de los habitantes de la Parroquia Sucre sobre algunos temas de seguridad. A través de una encuesta aplicada a usuarios(as) de la emisora radial FM3, provenientes de los diversos sectores (mayormente Casalta, Catia (Casco Histórico), Propatria, Gramoven, Brisas de Propatria), se determinó que la delincuencia, las bandas, la venta de drogas y el robo son los delitos que los(as) encuestados(as) perciben con mayor presencia en la comunidad. 30
Asimismo, se supo que el consumo de drogas es percibido como uno de los delitos con mayor incidencia en la zona por parte de las(os) oficiales de la Policía Nacional (Policía Comunal) Núcleo El Limón, Blandín y Casco Central. Finalmente, de acuerdo con la percepción de los docentes de las escuelas y liceos del Eje El Limón, la venta y consumo de drogas es uno de los delitos con mayor presencia en la parroquia. Los policías deben quitarse la idea de que son un organismo represor y la idea de que son interventores únicamente en las situaciones donde el mal está hecho. Más bien deben pensarse desde el punto de vista de la prevención. Yo creo que lo primero que debe tener un policía nacional es un conocimiento profundo de la comunidad. Si hay algo que me ha impactado de esta nueva policía nacional, por lo menos de los funcionarios que yo conozco, es que conocen esta comunidad mejor que cualquiera. Conocen a la sociedad organizada, a los consejos comunales y caminan mucho las comunidades teniendo un resultado importante en la prevención. Estos funcionarios están bien comprometidos con la comunidad. Lo primero que se visibilizó fue que ellos comenzaron a realizar recorridos puerta por puerta tocando en los hogares de toda Catia. Ellos deben comenzar a salir de la oficina o de la patrulla, a bajarse un rato de la moto y poder interactuar desde esa parte cordial y cercana con los vecinos. Creo además que es ese precisamente el objetivo de la nueva Policía Nacional Bolivariana, funcionarios más respetados y muy cercanos. Entrevista de UNES a Marisela Santiago, Coordinadora del Centro de Atención Integral Alí Primera/ Sector Altavista, parroquia Sucre
a venta y especialmente el consumo de drogas como generadores de situaciones de violencia es un tema que desde todo punto de vista se encuentra relacionado con la mayor parte de las problemáticas de seguridad en la Parroquia Sucre. Identificar la raíz de dicho fenómeno, en cierta medida, puede llevar a encontrar razones que pueden ser alojadas en un “lugar común” de lo estudiado hasta ahora acerca del tema. Esta afirmación responde al reconocimiento de la complejidad de dicha situación, en tanto que este fenómeno, con mayor fuerza que otros hasta ahora trabajados, es por demás multicausal. Con el fin de recrear lo dicho, cuando se hace referencia a la violencia contra la mujer, por ejemplo, la mayoría de las causas son aloja-
das en el seno de la familia, el hogar. Pero para el caso del flagelo de las drogas “ilícitas”, las razones de su expansión, proliferación y consumo van desde la revisión de procesos psicológicos, intrafamiliares, escolares, de entorno, de interacción social y cultural, dinero “fácil”, hasta la creación y, por ende, manutención de un mercado dirigido a “clientes recurrentes”, a propósito de la adicción que producen. En virtud de esto es que, para el caso de este diagnóstico, la atención se centra en describir cómo se expresa y es percibido este tipo de propulsor de violencia en distintos ámbitos y ejes de la parroquia. La venta y consumo de drogas dentro de la Parroquia Sucre es considerada la principal problemática de seguridad, incluso por encima de diversos tipos de robos, la presen32
cia policial, el enfrentamiento entre bandas y hasta los homicidios (los cuales ni siquiera se encuentran en-
tre las doce primeras problemáticas mencionadas).
Percepción de problemáticas de seguridad en la Parroquia Sucre (%)
Como se puede observar, el 52% de los entrevistados declara como primera problemática la venta y consumo de drogas, pero es de mencionar que, para el 100% de los 2.873 consultados, esta problemática fue mencionada al menos entre los tres primeros lugares. Igualmente, se pudo observar, en el cruce de variables enunciadas, que para el 24% de los censados existe una relación directa entre el consumo de drogas y/o alcohol y el incremento de la violencia, lo que guarda relación con lo mencionado en el documento dirigido a la violencia intrafamiliar. Al revisar las
razones por las que se ejercen acciones de violencia contra la mujer, violencia sexual, maltrato infantil y contra el adulto mayor, en la mayoría de los casos (65%) están relacionadas con ingesta simultánea de alcohol y drogas. Pero, además, es en el fin de semana, como período de uso de tiempo libre, donde se incrementa la tendencia a presentarse situaciones de violencia relacionadas con alcohol y drogas.1 Además de lo descrito, lo multicausal del problema es identificado 1	Según la Oficina de Atención a la Víctima de la PNB, los lunes son los días en los que se presenta el mayor número de denuncias con casos y razones como los señalados. 33
en distintos ámbitos. El grupo focal de funcionarios PNB considera que la droga es el principal mercado ilícito de la zona, por lo que la captación de jóvenes para su consumo y distribución es un hecho latente; igualmente, esos informantes claves aseguran que el microtráfico debe estar, en casi todos los casos, asociado a las bandas y no como un hecho de un individuo en solitario. Por su parte, el director de este cuerpo, Comisionado Luis Fernández, en entrevista con la Agencia Venezolana de Noticias, entre otras cosas, asocia los lugares públicos de consumo de alcohol como potenciales “terrenos para la venta y distribución de drogas”. Así mismo, este mismo personero manifiesta que, dentro de la parroquia, las estadísticas sobre
incautación de armas en operaciones policiales destinadas a reprimir el tráfico y consumo de drogas en nuestro país señalan que el uso y comercio ilegal de armas de fuego también está estrechamente relacionado con el consumo y tráfico de drogas, pues el mayor número de armas decomisadas se efectúa en operativos dirigidos a manejar situaciones relacionadas con drogas (cargamentos de drogas, desmantelación de bandas) (DREYFUS). En virtud de esto, Fernández considera que la prevención del consumo de drogas contribuiría a la regulación de fenómenos como el uso y tráfico de armas en la parroquia Sucre. Para el caso del sector escolar, al revisar situaciones donde puedan desarrollarse las prácticas, nos encontramos:
Identificación de situaciones vinculadas a drogas en escuelas y liceos de la Parroquia Sucre Uso de drogas por parte de los estudiantes
Venta de drogas y estupefacientes Estudiantes involucrados en redes dentro de la institución de distribución de droga
Aun cuando la identificación del uso (9,85%) y venta (8,45%) pudieran pensarse como datos de baja incidencia; sin un seguimiento exhaustivo por parte de los colegios y liceos consultados, la presencia de la problemática y la percepción de
que es alta su incidencia en el alumnado contradictoriamente la hacen manifiesta. Ello denota la necesidad de generar una alerta temprana para evitar daños mayores a la población escolar, pues, tal y como afirma Marisela 34
Santiago, los jóvenes comienzan a consumir en los colegios por invitación de algún compañero o por algún “jíbaro” que puede estar fuera o “dentro” de la institución educativa y/o en los espacios deportivos o de recreación (cf. Entrevista a Marisela Santiago, Coordinadora del Centro de Atención Integral Alí Primera/ Sector Altavista, parroquia Sucre). Con respecto a las familias catienses censadas en los ejes 1 y 9, solo 23 manifestaron tener en el seno familiar personas con problemas de drogas. De igual modo, 17
familias reconocieron haber sido allanadas por asuntos de drogas (5 en Altavista, 2 en Los Flores, 5 en Los Frailes y 5 en Ruperto Lugo), las cuales no son las mismas que reconocen personas con problemas de drogas en el seno familiar. Con respecto a la percepción de problemáticas de seguridad de las personas de la parroquia, si revisamos por zonas, esto nos muestra dónde es mayormente más sentida la problemática y algunos elementos que se asocian a ella.
Percepción de venta y consumo de drogas por sector el cuartel propatria ruperto lugo nuevo HoriZonte graMoven nueva caracas altavista los flores taManaquito los frailes los Magallanes 01
Fuente: Percepción Problemática de Seguridad, Parroquia Sucre, UNES 2010
En el gráfico anterior podemos distinguir varios grupos. El primero se refiere a los sectores que percibieron, dentro de su comunidad, el consumo de drogas como una
problemática cercana o superior al 60%. Estos sectores son El Cuartel, con un 73,9% de una muestra de 23 entrevistados, Propatria con 66,7% de 21 encuestados y Ruper35
to Lugo con 59,5% de 514 personas consultadas. Zonas en las cuales pareciera ser una problemática profundamente percibida, como en El Cuartel, donde tres tercios de los entrevistados coincidieron en el tema. El segundo grupo lo conforman aquellos sectores en los cuales la problemática se percibe con una incidencia ligeramente menor con respecto a la anterior (cercana al 55% de los encuestados). En estos casos se trata de Nuevo Horizonte con 47 consultas que arrojaron el 55,3%, Gramoven con un 54,7% de 53 entrevistas, Nueva Caracas con 53,1% de 384 encuestados, Alta Vista con un 51,8% de 490 y, por último, Los Flores con 51,2% de 518 personas encuestadas. Esta situación muestra el poco margen de apreciación entre la mayoría de las zonas. Por último, con la misma lógica de las anteriores, el tercer grupo se encuentra constituido por aquellos sectores en los cuales el porcentaje de los encuestados que perciben el tema de las drogas como una problemática en su comunidad se encuentra aproximadamente 30% por debajo del porcentaje mayor (73,9% en El Cuartel). Estos sectores son Tamanaquito con un 48,15% de 27 encuestados, seguido de Los Frailes con un 47,6% de 756 consultas y,
por último, Los Magallanes, donde la percepción del problema fue de un 12,5% de 40 encuestados. Como se puede observar en las gráficas que se presentan a continuación, en los datos obtenidos sobre las otras problemáticas identificadas como fenómenos asociados a la inseguridad y la violencia en la parroquia, se constató que las mismas fluctúan notoriamente de un sector a otro, y que en contraste con el consumo y tráfico de drogas (como se ve en la gráfica anterior), éste se mantiene como problemática relativamente constante en todas las comunidades.
Fluctuación entre zonas de la percepción de problemáticas de seguridad en la Parroquia Sucre 36
En las gráficas de problemáticas de seguridad por cada sector, se puede observar que, según la zona, algunos problemas varían de posición en el resultado de la percepción pero, como se muestra a continua-
ción, la venta y consumo de drogas en prácticamente todos los casos es identificada como la primera problemática:
Problemas de inseguridad en Gramoven
Fuente: Percepciรณn Problemรกtica de Seguridad, Parroquia Sucre, UNES 2010
CONOCIENDO CONOCIรNDONOS LA CIUDAD EDUCADORA
Problemas de inseguridad en Nuevo Horizonte
Problemas de inseguridad en Los Frailes
Problemas de inseguridad en Ruperto Lugo
Problemas de inseguridad en Los Flores
Todo ello evidencia que la preocupación por el tema de las drogas es un hecho generalizado y muy presente en la percepción sobre los problemas que afectan la parroquia. Cuando comparamos el consumo de drogas entre sectores, podemos notar que en El Cuartel y Propatria la percepción es mayor.
Sin embargo, esto pareciera estar directamente relacionado con el robo a persona y la delincuencia juvenil, en virtud de presentar porcentajes altos en dicha relación. Incluso, en el caso de Propatria, estos dos aspectos son mucho más percibidos que en el resto de los sectores.
Al abordar el tema de la venta y consumo de drogas, se debe considerar que es necesario tener presente la relación que existe entre estas tres variables, pudiendo inferirse, entre otras cosas, que la necesidad de adquirir sustancias estupefacientes y psicotrópicas puede motivar a los jóvenes, identificados como la población más afectada, a padecer el “síndrome del dinero rápido”,2 por
lo que los mismos se pueden ver incentivados a desarrollar actividades como el robo y el hurto. Por otra parte, Marisela Santiago, como coordinadora del espacio de rehabilitación juvenil Centro de Atención Integral Alí Primera en Alta Vista, en coincidencia con el director de la PNB, considera que la ingesta de alcohol constituye la puerta de entrada al consumo de drogas ilegales y, con ello, los lugares más comunes para la distribu-
2	Isa, Minerva y Pichardo, Eladio. (2008). El microtráfico trabaja con jóvenes y adolescentes. Disponible en http://www.perspectivaciudadana.com/contenido.php?itemid=24554. Consulta: 22 de septiembre de 2010. 44
ción y el consumo son los centros de entretenimiento nocturnos, las licorerías y los abastos. Nada más entre Ruperto Lugo, Cutira, Alta Vista, Los Frailes, Nueva Caracas, Los Flores y Avenida Sucre existen al menos unos 150 puntos de venta legales de alcohol (Mapeo Eje 1 y 9, Parroquia Sucre, UNES 2010). Por ello, a la hora de diseñar proyectos socio-comunitario dirigidos a la prevención de la venta y consumo de drogas, es necesario tomar en consideración las dinámicas inherentes a estos espacios y sus actores. La problemática del consumo de drogas es sumamente compleja y posee muchas aristas; su solución no puede pasar por acciones
aisladas que impliquen la estigmatización del consumidor, por el contrario, es una problemática que debe involucrar a todos los actores sociales, quienes deben trabajar en forma articulada para su oportuna prevención. En el hogar, en la escuela, en las organizaciones sociales y comunitarias se puede brindar la atención apropiada a los focos de iniciación de forma tal que logre mitigarse este flagelo. Por lo tanto es fundamental que el proyecto comunitario apunte a la identificación y creación de redes y espacios sociales que fomenten la inclusión y, con ello, la prevención del consumo en la población más vulnerable, las niñas y los niños y las y los jóvenes.
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Anexos Marco Legal CONSTITUCIÓN:
birán las acciones judiciales dirigidas a sancionar los delitos contra los derechos humanos, o contra el patrimonio público o el tráfico de estupefacientes. Asimismo, previa decisión judicial, serán confiscados los bienes provenientes de las actividades relacionadas con los delitos contra el patrimonio público o con el tráfico de estupefacientes. El procedimiento referente a los delitos mencionados será público, oral y breve, respetándose el debido proceso, estando facultada la autoridad judicial competente para dictar las medidas cautelares preventivas necesarias contra bienes propiedad del imputado o de sus interpósitas personas, a los fines de garantizar su eventual responsabilidad civil.
Artículo 116° No se decretarán ni ejecutarán confiscaciones de bienes sino en los casos permitidos por esta Constitución. Por vía de excepción podrán ser objeto de confiscación, mediante sentencia firme, los bienes de personas naturales o jurídicas, nacionales o extranjeras, responsables de delitos cometidos contra el patrimonio público, los bienes de quienes se hayan enriquecido ilícitamente al amparo del Poder Público y los bienes provenientes de las actividades comerciales, financieras o cualesquiera otras vinculadas al tráfico ilícito de sustancias psicotrópicas y estupefacientes. Artículo 271 ° En ningún caso podrá ser negada la extradición de los extranjeros o extranjeras responsables de los delitos de deslegitimación de capitales, drogas, delincuencia organizada internacional, hechos contra el patrimonio público de otros Estados y contra los derechos humanos. No prescri-
CÓDIGO ORGÁNICO PROCESAL PENAL: Capítulo III. De los delitos contra la salubridad y alimentación públicas Artículo 367° El que hubiere puesto en venta sustancias alimenticias o de otra especie no falsificadas ni adul48
ñaladas en este artículo serán aumentados en una tercera parte si las sustancias estupefacientes se suministran aplican o facilitan a un menor de 18 años o a quienes los utilicen para su tráfico. [más] Artículo 368° El que estando
teradas, pero si nocivas a la salud sin advertir al comprador esta calidad, será penado con prisión de quince días a tres meses. Será penado con prisión de cuatro a ocho años:
1. El que ilícitamente comercie, elabore, detente, y en general, cometa algún acto ilícito de adquisición, suministro o tráfico de estupefacientes, tales como opio y sus variedades botánicas similares, morfina, diacetilmorfina, coca en hojas, cocaína, ecgomina, la planta llamada marihuana, sus derivados y sales y cualquier otra sustancia narcótica o enervante. 2. El que ilícitamente siembre, cultive o realice cualquier acto de adquisición, suministro o tráfico de semillas o plantas que tengan el carácter de estupefacientes o drogas a que se refiere el ordinal anterior. El que sin incurrir en los delitos previstos en este artículo, destine o deje que sea distinto un local para reunión de personas que concurren a usar sustancias narcóticas o enervantes, será penado con prisión de dos a cinco años. Los que asistan al local para el uso de estupefacientes, serán penados con prisión de seis meses a dos años y no gozarán del beneficio de libertad bajo fianza. Las penas se-
autorizado para vender sustancias medicinales las hubiere suministrado en especie, calidad y cantidad diferentes de las prescritas por el médico o diferentes de las declaradas o convenidas, será penado con prisión de seis a dieciocho meses. Artículo 370° Cuando alguno de los hechos previstos en los artículos precedentes sea el resultado de imprudencia, de negligencia, de impericia en el arte, profesión o industria o de inobservancia de los reglamentos, órdenes o instrucciones, el culpable será castigado así:
[…] 3. En los casos de los artículos 367 y 368, con arresto de tres a quince días. Artículo 371. ° Cuando de alguno de los hechos previstos en los artículos precedentes resulte algún peligro para la vida de las personas, las penas establecidas en ellos se aumentarán al duplo.
El Estado venezolano ha promulgado leyes importantes en la lucha contra el consumo y el tráfico ilícito de drogas: 49
•	Ley Orgánica de Drogas. Gaceta Oficial Nro. 39.510 del miércoles 15 de septiembre de 2010. •	Ley de Reforma Parcial de la Ley Orgánica de Protección del Niño y del Adolescente. Gaceta Oficial Extraordinaria Nº 5.859 del 10 de diciembre de 2007. •	Gaceta Oficial Extraordinaria N° 5.394 del 26 de agosto del 2008. •	Gaceta Oficial Extraordinaria N° 5.930 del 4 de septiembre de 2009. •	Convención de las Naciones Unidas Contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas de 1988.
Armada Bolivariana, Aviación Militar Bolivariana y Guardia Nacional Bolivariana. •	La Policía Nacional Bolivariana. •	Defensoría del Pueblo.
Todas las leyes están sujetas al ordenamiento jurídico del Código Orgánico Procesal Penal y de la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela. Venezuela, igualmente, cuenta con instituciones que atienden directamente la problemática: •	Oficina Nacional Antidrogas (ONA). •	El Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC). •	La Fuerza Armada Nacional Bolivariana, en sus componentes Ejército Bolivariano, 50
Indicadores del microtráfico y consumo de droga y el marco legal relacionado Indicador Microtráfico
Marco Legal Código Penal Venezolano: Capítulo III De los delitos contra la salubridad y alimentación pública. Art. 366. Venta de sustancias nocivas a la salud. Ley para las Personas con Discapacidad.
Jibareo; Formación de redes de tráfico y consumo de drogas;
Ley de Reforma Parcial de la Ley Orgánica para la Protección del Niño Niña y del Adolescente. Artículo 263. Suministro de sustancias nocivas. Artículo 264. Uso de niños, niñas o adolescentes para delinquir. Artículo 265. Inclusión de niños, niñas o adolescentes en grupos criminales. Código Orgánico Procesal Penal. Artículo 76. Minoridad.
Adicción infantil/adolescente/adulto;
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: Art. 78. Ley de Reforma Parcial de la Ley Orgánica para la Protección del Niño Niña y del Adolescente. Artículo 263. Suministro de sustancias nocivas. Ley Orgánica sobre Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas. Art. 118.
Intervención de grupos con fines políti- Código Orgánico Procesal Penal. cos en la distribución de narcótico; Libro Segundo. Capítulo II. Sección Segunda: De la denuncia. Relación entre homicidios y consumo Capítulo III. De los Derechos Civiles. Art. de drogas. 43.
2011 Guirado et al Nº 5 Microtráfico y drogas
kristelguirado

References: in fine
 resolución 

Artículo 116
 Artículo 271
 Artículo 367
 Artículo 368
 Artículo 370
 Artículo 371
 Artículo 263
 Artículo 264
 Artículo 265
 Artículo 76
 Artículo 263