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Timestamp: 2017-03-24 19:55:19+00:00

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Archivos y memoria de la Guerra Civil. En torno al « Archivo de Salamanca »
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Elementos para una historia del « Archivo de salamanca »
Los fondos conservados en el « Archivo de salamanca »
El « Archivo de salamanca », memoria y símbolo de la Guerra Civil pero herramienta de trabajoHaut de page
1 Ver, por ejemplo, Mª Dolores de La Calle Velasco, Manuel Redero San Román (Eds.), Guerra civil doc (...)
1Sin duda mucho más que ningún otro centro similar, por lo menos en España, el famoso « Archivo de Salamanca »(hasta hace poco Archivo General de la Guerra Civil Española, hoy en día rebautizado desde 2005 en « Centro Documental de la Memoria Histórica ») ha suscitado durante muchos años una amplia polémica, no cerrada del todo, que poco tenía que ver en realidad con la cuestión archivística en sí y la práctica de los archivos para los historiadores pero sí al fin y al cabo con el tema de la memoria histórica, que tanto da de hablar en los últimos tiempos1.
2Dicha polémica, que no abordaremos aquí sino de paso ya que daría pie a toda una tesis doctoral, se ha llevado a cabo en particular en el marco de la prensa periódica (sin hablar, en los últimos tiempos, de Internet), sin embargo poco acostumbrada a tratar habitualmente de un tema tan austero como el de los archivos -por lo menos con tanta abundancia de artículos en determinados periodos-, así como en el marco de múltiples debates parlamentarios.
2 Atansem-nos a l’exposició : el retorn dels documents confiscats a Catalunya, Barcelona, Generalitat (...)
3Citemos también aquí, o recordemos simplemente, la celebración de multitudinarias manifestaciones callejeras, de orientación y de significado obviamente muy distintos, en Barcelona y en Salamanca en torno al « Archivo de Salamanca », así como de múltiples iniciativas como la organización en 2006 de una exposición en Barcelona tras la « devolución » en enero de 2006 de la documentación incautada en 1939 (El retorn dels documents confiscats a Catalunya, con la publicación de una guía didáctica2), exposición que luego se trasladó a Perpiñán...
3 Citemos, por orden cronológico, algunas de aquellas publicaciones : Joaquim Ferrer, Josep M. Figue (...)
4Del mismo modo, el « Archivo de Salamanca » ha dado lugar a la publicación de varios libros o folletos más o menos informados, tomando partido a favor de tal o tal posición, esencialmente enfocada desde Cataluña, en el marco de esta polémica no exenta de incomprensiones recíprocas y descalificaciones diversas3.
4 Joan B. Culla, Borja de Riquer, « Sobre el Archivo de Salamanca : algunas precisiones y reflexione (...)
5 Resulta fundamental el trabajo de Antonio González Quintana, « Fuentes para el estudio de la repre (...)
5También contamos con la publicación de varias contribuciones escritas por algunos historiadores -entre los que sobresalen los publicados en la revista de historia Ayer4- y archiveros, en particular por quienes asumieron un tiempo la dirección del Archivo5.
6 Jean-Louis Guereña, « Dos o tres cosas que sé del Archivo de Salamanca », Bulletin d’Histoire Cont (...)
6Por nuestra parte, como mero investigador y habitual usuario del Archivo desde los años ochenta, ya habíamos expuesto nuestro punto de vista sobre la cuestión, en artículos publicados en dos revistas de historia, respectivamente en 1995 y en 19966.
7 Señalemos no obstante la publicación de los inventarios de la documentación salmantina referida a (...)
8 Citemos en particular, amén de varios CD-Rom dedicados por ejemplo a los fondos andaluces y asturi (...)
7No cabe olvidar finalmente la publicación de algunos instrumentos de descripción detallada de los fondos conservados en la sección « político-social » (que permiten paliar así su más que deficiente ordenación originaria), referidos esencialmente a ámbitos regionales7, y entre los cuales figura en particular el inventario de la documentación de la Generalitat de Cataluña, hoy depositada en San Cugat del Vallés en el seno del Arxiu Nacional de Catalunya8,
8¿Por qué, pues, tanto interés, tanta pasión incluso, dentro de la opinión pública en general, por el « Archivo de Salamanca » y sus famosos « papeles » (por lo menos algunos de ellos) que, en principio, sólo tendrían que interesar a los historiadores y a los investigadores? Nos parece evidente, parodiando la célebre fórmula aplicada a propósito del FC de Barcelona, que el « Archivo de Salamanca » es « mucho más » que un Archivo, o por lo menos que no es un Archivo « ordinario », esencialmente por su proceso de formación y sus primeras finalidades que obviamente nada tenían que ver con la Historia.
9Indudablemente, la reivindicación ya antigua de la Generalitat catalana (desde la recuperación de la democracia), apoyada más recientemente por una llamada « Comisión de la dignidad », de obtener la comunicación efectiva (y no sólo bajo la forma de reproducción microfilmada, ya facilitada desde hace tiempo) de una parte de sus propios documentos (así como de otros documentos procedentes de otras entidades catalanas, partidos y sindicatos) incautados por las tropas franquistas tras su conquista de Barcelona y depositados posteriormente en el Colegio salmantino de San Ambrosio (antiguo hospital de niños expósitos), ha contribuido a plantear en la escena social y política española (por no decir a politizar), mucho más allá del círculo reducido de archiveros e historiadores y sin apenas tener en cuenta su opinión, la cuestión de los Archivos de la Guerra Civil conservados en Salamanca. Y el « Volem els papers », coreado un tiempo por parte de la opinión pública catalana, recordaba el « Volem el estatut » de los primeros tiempos de la transición.
10En el marco de este coloquio parisino dedicado a la « memoria de la Guerra Civil española », no nos ha parecido inútil del todo volver sosegada y desapasionadamente sobre este tema del « Archivo de Salamanca » que permite poner de realce la cuestión tan simbólica de la gestión de la memoria histórica de la Guerra civil en torno a la documentación conservada en este centro.
11Haremos primero un repaso al proceso de constitución de dicho Archivo desde la época misma de la Guerra hasta su transformación en un archivo histórico, lo que permite entender su organización misma, pasando después a examinar en sus grandes líneas la naturaleza y la ordenación de los fondos allí conservados, y concluyendo en la cuestión altamente simbólica del « Archivo de Salamanca » así como en su significado y utilidad para los historiadores.
12La historia del proceso específico, por no decir anómalo, de formación del « Archivo de Salamanca » nos es relativamente bien conocida. Ya ha sido expuesta en varias ocasiones, como por ejemplo en los artículos ya citados de María Teresa Díez de los Ríos y de Antonio González Quintana, y no vamos a añadir nada nuevo al respecto, intentando siempre en la medida de lo posible referirnos a los textos oficiales.
13Se pueden distinguir con claridad tres grandes fases en la historia algo caótica del « Archivo de Salamanca », desde su formación en plena Guerra para servir directamente la represión antirepublicana y antimasónica (en el marco de la tristemente famosa tesis del « contubernio ») llevada a cabo en la inmediata postguerra hasta su transformación tras la muerte de Franco en un centro de documentación histórica para la historia contemporánea de España (dentro de su primera adscripción administrativa al Archivo Histórico Nacional y posteriormente su autonomización como « Archivo General de la Guerra Civil Española »), hasta su situación actual como pieza esencial del flamante « Centro Documental de la Memoria Histórica ».
14Las primeras disposiciones fueron tomadas, pues, en tiempos de Guerra y el proceso que conduce a reunir en Salamanca (sede del Estado Mayor del Generalísimo) una ingente cantidad de documentos requisados a instituciones republicanas oficiales, a organizaciones políticas, sindicales y sociales, así como a particulares opuestos al « alzamiento », tiene clara e indiscutiblemente una funcionalidad represiva, repitámoslo.
15Sobre la base de estos documentos (o más bien de parte de ellos pues muchos no llegaron a ser procesados) fueron establecidas en efecto millones de fichas individuales (un total de unas tres millones y medio) para servir a la represión franquista, lo que explica la clasificación totalmente acientífica de la documentación, ordenada en función de la localidad en donde la documentación había sido requisada (Alicante, Barcelona, Bilbao, Castellón, Madrid, Santander...) y no de la institución concreta de la cual procedían.
16Los orígenes del Archivo están en la creación en abril de 1938, « con carácter transitorio », de la « Delegación del Estado para Recuperación de Documentos », que a su vez procedía de dos organizaciones anteriores puestas en marcha un año antes.
9 Decreto nº 108 de la Presidencia de la Junta de Defensa Nacional (Burgos, Miguel Cabanellas), 13-I (...)
17Ya a los pocos meses de la sublevación militar, el decreto del 13 de septiembre de 1936 de la Presidencia de la llamada « Junta de Defensa Nacional », establecida en Burgos, declaraba « fuera de la Ley todos los partidos y agrupaciones políticas o sociales que, desde la convocatoria de las elecciones celebradas en fecha 16 de febrero del corriente han integrado el llamado frente Popular, así como cuantas organizaciones han tomado parte en la oposición hecha a las fuerzas que cooperan al movimiento nacional », y decretaba por lo tanto « la incautación de cuantos bienes muebles, inmuebles, efectos y documentos pertenecieren a los referidos partidos o agrupaciones, pasando todos ellos a la propiedad del Estado »9.
10 Antonio González Quintana, « Fuentes para el estudio de la represión franquista en el Archivo Hist (...)
18Pero nada de concreto se indicaba entonces en torno a la utilización de la documentación incautada. Para ello, en abril y en mayo de 1937 fueron creadas, desde la propia Secretaría General del Jefe de Estado -lo que demostraba el claro interés que Franco tomaba personalmente en el asunto- dos organizaciones especializadas en recabar información sobre el « enemigo »: la « Oficina de Investigación y Propaganda Anticomunista » (20 de abril de 1937) y la « Delegación de Asuntos Especiales » (29 de mayo de 1937), dedicada ésta de modo específico a la represión de la masonería10.
19Tras la toma de Bilbao por las fuerzas franquistas (el 19 de junio de 1937), desde el Cuartel General de Franco se puso en marcha en julio un servicio de « Recuperación de Documentos » -o sea en la práctica de incautación de material documental a fines represivos- que actuaría en las zonas que iba ocupando el ejército franquista.
20En abril de 1938, durante el primer gobierno de Franco (con Ramón Serrano Suñer [1901-2003] como ministro del Interior), se formalizó dicho servicio, pasando a denominarse « Delegación del Estado para Recuperación de Documentos », dependiendo del Ministerio del Interior, que se proponía unificar e intensificar lo que ya se venía realizando en el terreno, pero tan sólo de modo fragmentario :
11 Decreto del 26-IV-1938, Boletín Oficial del Estado, nº 553, 27-IV-1938, p. 6986.
La recuperación de documentos susceptible de suministrar información sobre las actividades de los enemigos del Estado ha venido haciéndose de un modo fragmentario. El carácter especial de esta contienda, las intervenciones extranjeras en la misma, el desarrollo de la criminalidad en el campo enemigo y las actuaciones más o menos secretas de ciertos partidos y sectas, han hecho pensar en la necesidad de unificar e intensificar, tanto en la retaguardia como en las zonas que se vayan ocupando, la recogida, custodia y clasificación de todos aquellos documentos aptos para obtener antecedentes sobre las actuaciones de los enemigos del Estado, así en el interior como en el exterior, y suministrar datos útiles a todos los demás organismos encargados de su defensa11.
12 Orden circular nombrando Delegado del Estado para Recuperación de Documentos a D. Marcelino de Uli (...)
21Esta Delegación « para Recuperación de Documentos », establecida en el Noviciado de los Jesuitas, y la de « Asuntos Especiales », instalada en el Seminario Mayor de Salamanca (que sería posteriormente la sede de la Universidad Pontificia de Salamanca), ambas creadas con finalidades muy similares y desde luego complementarias, tendieron a fusionarse de hecho al quedar bajo una misma autoridad, la del carlista (miembro de la Junta Central de Guerra de la Región Navarra del Partido Carlista, constituida formalmente en Pamplona el 20 de julio de 1936) y antiguo compañero de Franco en la Academia General Militar, Marcelino de Ulibarri y Equilaz [1880-1951]12.
13 « Decreto de 21 de febrero de 1958 por el que se dispone que la Sección Político-Social de la Dele (...)
22Veinte años más tarde, se consideraba oficialmente (en la exposición de un decreto de la Presidencia del Gobierno firmado por Luis Carrero Blanco [1903-1973]) que tal Delegación « cumplió la misión que le fue encomendada, recuperando, clasificando y custodiando un gran volumen de documentación político-social, que de modo eficiente contribuyó a facilitar la labor depuradora necesaria para conocer las actividades de los enemigos del Movimiento Nacional »13.
14 « Ley de 9 de febrero de 1939 de Responsabilidades Políticas », Boletín Oficial del Estado, nº 44, (...)
23Cabe aludir por supuesto a la ley « de responsabilidades políticas » de febrero de 1939, que disponía -como en septiembre de 1936 pero esta vez tras el final ya previsible de la contienda- que « los partidos, agrupaciones y organizaciones declaradas fuera de la ley sufrirán la pérdida absoluta de sus derechos de toda clase y la pérdida total de sus bienes » que pasarían a ser « propiedad del Estado »14.
24A finales de setiembre de 1944, la unificación de ambas delegaciones citadas, ambas instaladas al terminar la Guerra en el Colegio de San Ambrosio, quedó oficializada bajo la denominación de « Delegación Nacional de Servicios Documentales »15, dependiendo de la Presidencia del Gobierno primero y de la Dirección General de Seguridad a partir de febrero de 195816.
17 « Ley de 1 de marzo de 1940 sobre represión de la masonería y del comunismo », art. 12, Boletín Of (...)
25En todo caso, la función del « archivo documental » -o mejor dicho de los dos archivos de estructura independiente- radicado en Salamanca seguía siendo la misma : facilitar a las autoridades franquistas cuantos informes se le solicitaran acerca de los « antecedentes » políticos y sociales de las personas figurando en los documentos del mismo y que podían ser utilizados en consejos de guerra, en tribunales « de responsabilidades políticas », en expedientes de depuración de los funcionarios, y en particular en el « Tribunal especial para la represión de la masonería y el comunismo », previsto por la ley de 1º de marzo de 1940 y constituido por decreto del 4 de junio del mismo año17.
18 « Decreto de 31 de marzo de 1941 por el que se designa el personal que ha de constituir el Tribuna (...)
19 « Orden circular de 29 de abril de 1941 por la cual se dispone que todos los documentos de carácte (...)
20 « Ley 154/1963, de 2 de diciembre, sobre creación del Juzgado y Tribunal de Orden Público », Bolet (...)
26Presidido primero por Marcelino Ulibarri y Eguilaz y a partir de fines de marzo de 1941 por el teniente general Andrés Saliquet Zumeta [1877-1959]18, el tribunal disponía naturalmente del archivo masónico instalado en Salamanca al cual debían de remitirse « todos los documentos y ficheros de carácter masónico que obren en poder de Organismos oficiales y de personas particulares »19. Dicho tribunal tan sólo desaparecería en 1963 con la creación del Tribunal de Orden Público20.
27Como prueba de esta total funcionalidad represiva del « Archivo de Salamanca », cierto volumen de documentos incautados pero considerados inútiles a tales fines fue destruido, como ocurrió en muchos otros archivos, y los que pertenecían a personas reconocidas como « adictos al régimen » les fueron devueltos.
21 Ver Manuel Pérez Ledesma, « El investigador y los archivos españoles para la historia del movimien (...)
28Ni cabe decir que el acceso al Archivo -o más bien entonces depósito documental y gigantesco fichero- quedaba entonces muy restringido por no decir cerrada a cal y canto, salvo a muy contadas personas adictas al Régimen como en los años sesenta el « historiador » oficial Ricardo de la Cierva, aún histérico defensor de la legitimidad franquista21.
22 Ver Ramón Salas Larrazabal, « Los Archivos para la historia de la Guerra Civil », en Los Archivos (...)
29Cabe apuntar para cerrar esta primera etapa que en 1968 el edificio del antiguo Colegio de San Ambrosio fue adquirido por el Estado que realizó algunas reformas que serían más importantes a partir de 1979 para decuarlo a las necesidades mínimas de un archivo de ahora en adelante abierto al público22.
23 Real Decreto nº 2761/1977 de la Presidencia del Gobierno, 28-X-1977, Disposición final primera, Bo (...)
30Una segunda etapa del Archivo -que pasaría a ser efectivamente un archivo histórico- se abrió tras la vuelta de la democracia en España y las elecciones generales de junio de 1977. A fines de octubre de 1977, con la reorganización de los servicios de la Presidencia del Gobierno, quedaban suprimidos diversos organismos, entre los cuales figuraba la « Sección de Servicios Documentales », « cuyos fondos de documentación se adscriben al Ministerio de Cultura »23.
24 Orden del Ministerio de Cultura, 7-V-1979, Boletín Oficial del Estado, Madrid, nº 148, 21-VI-1979, (...)
25 Es así, por ejemplo, como figura en el censo de fuentes para la Guerra Civil publicado en 1985 por (...)
26 « Orden de 31 de julio de 1980 por la que se crea el Patronato de la Sección de Guerra Civil del A (...)
31Habría que esperar la adopción de la Constitución en diciembre de 1978 y la formación de un nuevo gobierno presidido por Adolfo Suárez tras las elecciones legislativas de marzo de 1979, para que se concretara tal medida. En mayo de 1979, los fondos documentales de Salamanca fueron integrados dentro de la red de archivos estatales en el seno del Archivo Histórico Nacional, « formando en el mismo una División independiente »24, lo que pasará a denominarse durante veinte años « Archivo Histórico Nacional. Sección Guerra Civil »25, tal como lo conocimos nosotros entonces, dotado a partir de fines de julio de 1980 de un Patronato, cuando por cierto el ya mencionado Ricardo de la Cierva asumía la cartera de Cultura26.
27 « Ley nº 37/1984, de 22 de octubre, de reconocimiento de derechos y servicios prestados a quienes (...)
32Tal integración del « Archivo de Salamanca » en el marco del Archivo Histórico Nacional suponía ipso facto el reconocimiento por fin de un estatuto de archivo histórico general (al mismo nivel, por ejemplo, que el Archivo de Indias en Sevilla o el de Simancas), con dotación de personal científico, y plenamente abierto a los investigadores interesados así como, durante una época, a los antiguos militares de la República en búsqueda de la documentación necesaria para solicitar una pensión, tras la ley del 22 de octubre de 198427.
28 Ramón Salas Larrazabal, « Los Archivos para la historia de la Guerra Civil », op. cit., pp. 113-11 (...)
33Cabe apuntar que poco tiempo tras su apertura generalizada a los investigadores, en el marco del coloquio organizado por la Dirección General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas (a cuyo frente estaba entonces el historiador Javier Tusell [1945-2005]) sobre los archivos para la Historia del siglo XX con motivo de la Semana Internacional de Archivos, Ramón Salas Larrazabal, coronel de aviación y también historiador, daba a conocer el proceso de constitución y de organización del Archivo salmantino28.
29 Real Decreto nº 426/1999 del Ministerio de Educación y Cultura, 12-III-1999, Exposición, Boletín O (...)
34Posteriormente, ya en el marco de un gobierno del Partido Popular presidido por José María Aznar (tras las elecciones de abril de 1996) y en medio de la polémica abierta con las demandas reiteradas de la Generalitat catalana, el « Archivo de Salamanca » vino a convertirse en marzo de 1999 en un archivo histórico autónomo, pero siempre de titularidad estatal (dependiendo del ministerio de Educación y Cultura entonces dirigido por Mariano Rajoy), tras la propuesta realizada por la Junta Superior de Archivos en noviembre de 1996 de crear en Salamanca « un gran Archivo General de la Guerra Civil Española plenamente autónomo, que, a su vez, integraría un Centro de Estudios y Documentación sobre la propia Guerra Civil española »29 :
Se crea, con el carácter de archivo de titularidad estatal, el Archivo General de la Guerra Civil Español, que, tomando como núcleo documental el existente en la Sección Guerra Civil del Archivo Histórico Nacional, dependerá del Ministerio de Educación y Cultura, Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas;
30 Ibid., art. 1 y 2, p. 10245.
El Archivo General de la Guerra Civil Española tendrá como fines y funciones las de reunir, conservar y disponer sus fondos documentales para investigación, cultura e información30.
31 Ibid., art. 3-1, p. 10245 ; « Orden de 3 de mayo de 1999 por la que se nombran vocales del Patronat (...)
32 Real Decreto nº 426/1999 del Ministerio de Educación y Cultura, 12-III-1999, Boletín Oficial del E (...)
35En realidad, más que una « creación », se trataba de hecho de un mero cambio de nombre que seguía sin dar cuenta del contenido mismo del Archivo. Por otra parte, se dotaba de nuevo al Archivo de Un Patronato, « órgano rector del Archivo General de la Guerra Civil Española »31, y de un « Centro de Estudios y Documentación sobre la Guerra Civil española » « para facilitar el mejor conocimiento de la misma y estimular la investigación histórica »32. Cabe añadir la llegada de la informática (2002) y más tarde de la digitalización de algunos documentos.
33 « Ley 21/2005, de 17 de noviembre, de restitución a la Generalitat de Cataluña de los documentos i (...)
36Una última etapa del Archivo fue abierta finalmente en noviembre de 2005, gracias a la llegada al poder de un gobierno socialista presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, con la « restitución a la Generalitat de Cataluña de los documentos incautados con motivo de la Guerra Civil custodiados en el Archivo General de la Guerra Civil Española » y la creación del « Centro Documental de la Memoria Histórica »33.
34 Diario de Sesiones al Congreso de los Diputados, VII legislatura, nº 8, 18-V-2004, pp. 268-286.
35 La Vanguardia, Barcelona, nº 44.240, 24-25-XII-2004, pp. 1 y 41-42, 44.
36 Boletín Oficial del Estado, Madrid, nº 25, 30-I-2006, p. 3657 y nº 76, 30-III-2006, p. 12342.
37Tras la aprobación de una proposición no de ley por el Congreso de los Diputados en mayo de 200434, y sobre todo la luz verde dada a finales de diciembre de 2004 por una « comisión de expertos » a la « devolución de los `papeles’ de Salamanca »35, el Gobierno accedía, pues, a una demanda constante de la Generalitat de Cataluña y de buena parte de la opinión pública catalana, no sin desencadenar una amplia protesta del Partido Popular que depositó recursos de inconstitucionalidad de la ley, admitidos a trámite por el Tribunal Constitucional el 17 de enero de 2006 en cuanto a la Junta de Castilla y León (presidida desde 2001 por el popular Juan Vicente Herrera Campos) y el 14 de marzo de 2006 por el Grupo parlamentario Popular del Senado36.
37 « Real decreto 697/2007, de 1 de junio, por el que se crea el Centro Documental de la Memoria Hist (...)
38Por fin a principios de junio de 2007 se aprobaba el decreto creando el « Centro Documental de la Memoria Histórica », « en el que se integra el Archivo General de la Guerra Civil Española, dependiendo orgánica y funcionalmente de la Subdirección General de los Archivos Estatales de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura »37.
39Aquí terminan de momento las aventuras del « Archivo de Salamanca » que pierde su denominación de « archivo » para adquirir la de « centro documental », cuya base esencial la constituyen los fondos del anterior Archivo y sobre el cual no podemos decir nada por ahora.
40Lo esencial de los fondos documentales archivísticos conservados en Salamanca (¡unas 157.000 cajas!) está agrupado en dos grandes secciones, producto de la historia de la formación del Archivo: « Político-social » y « Masonería » (o « Especial »), que funcionan cada una de modo autónoma, con sus propios inventarios. Cabe añadir en particular la sección militar así como los fondos que han sido reunidos ulteriormente, por donación o compra.
41Si buena parte de dichos fondos se refiere efectivamente al periodo de la Segunda República y sobre todo de la Guerra Civil (justificando así plenamente los nombres que tuvo el « Archivo de Salamanca » de 1979 a 2005), no se trata de la totalidad y una cantidad no desdeñable (no sólo desde el punto de vista cuantitativo) de documentos concierne un periodo anterior, tanto del siglo XX pero también de finales del siglo XIX, en función de las incautaciones realizadas de manera indiscriminada y naturalmente de la naturaleza de la documentación que conservaban en su sede las organizaciones víctimas de tales incautaciones.
38 Sección Político-Social. Madrid, Carpeta nº 2166. La signatura corresponde a la que existía cuando (...)
39 Aurelio Martín Nájera, Fuentes para la historia del Partido Socialista Obrero Español y de las Juv (...)
42Tomemos sólo dos ejemplos. Cabe apuntar así que la práctica totalidad de los archivos de la Casa del Pueblo de Madrid (e incluso cuando de 1897 a 1908 se trataba tan sólo de una sociedad cooperativa en el marco del Centro Obrero de la calle Relatores38), tal como se puede constatar al mero examen de las páginas dedicadas a la documentación conservada de aquel espacio de sociabilidad tan emblemático del socialismo madrileño e incluso español en la magna obra de Aurelio Martín Nájera a las fuentes para la historia del socialismo español39.
40 Michel Ralle, « Les socialistes madrilènes au quotidien (des origines de l’agrupación à 1910) », M (...)
43Gracias a tales fondos documentales, el hispanista francés Michel Ralle pudo realizar una paciente investigación sobre los afiliados a la Agrupación Socialista Madrileña de los orígenes a 1910, o sea durante un periodo muy anterior a la República y a la Guerra, cuyos resultados publicó a principios de los años ochenta40.
41 Sección Político-Social. Madrid, carpetas nº 1017, 1530, 1534, 1535, 1537 y 1823.
42 Estatutos del Centro Instructivo del obrero, Madrid, Imprenta y Fundición de M. Tello, 1886, 13 p.
43 Rafael Mª de Labra, El Congreso pedagógico hispano-portu­gués-americano de 1892, Madrid, Librería (...)
44Otro caso notable lo constituye la presencia en Salamanca de los archivos del Centro Instructivo del Obrero de Madrid41, espacio de sociabilidad popular e institución de educación popular fundado en 188642, y que participó por ejemplo en el Congreso de Sociedades de educa­ción popular y mejoramiento social organizado a la iniciativa de otra sociedad similar, el Fomento de las Artes, y de su presidente Rafael María de Labra [1840-1918]43.
44 María Teresa Díez de Los Ríos San Juan, « Fondos de la masonería en el Archivo Histórico Nacional (...)
45 Ver José Antonio Ferrer Benimeli (Ed.), Índices de Actas de los Symposia internaciones de Historia (...)
45Por otra parte, en cuanto a los archivos de logias y obediencias masónicas, un buen número de la documentación conservada en Salamanca concierne el siglo XIX, digamos el periodo de la Restauración en su conjunto. Y todos sabemos cómo se ha podido constituir sobre bases científicas, gracias a la inmensa cantidad de fuentes primarias reunidas en un mismo lugar44, la historia de la masonería española, prácticamente organizada hoy en día como sector más o menos autónomo dentro de la investigación histórica sobre la España contemporánea45.
46O sea que el « Archivo de Salamanca », que atrae a muchos investigadores, procedentes de todo el país y de fuera, resulta ser mucho más que un archivo sobre la República y la Guerra, por importantes que sean los fondos relativos a dicha etapa histórica, sino realmente un archivo para la historia de la España contemporánea y en realidad un archivo del movimiento obrero así como de la masonería.
46 Ver las observaciones de Manuel Pérez Ledesma, « El investigador y los archivos españoles para la (...)
47Durante mucho tiempo, el investigador interesado en la historia del movimiento obrero tenía que contentarse con meras fuentes impresas, en particular de prensa (y con muchas lagunas) o desplazarse -lo que no siempre estaba en medida de realizar- a Ámsterdam (sede del Instituto Internacional de Historia Social), a París, a Londres, a Moscú o incluso a los Estados Unidos46.
48El « Archivo de Salamanca » no lo tiene todo, ni mucho menos, pero alberga muchísima documentación de primera mano, procedente de las organizaciones obreras mismas que, por otra parte, cuando siguen existiendo en la actualidad (como es el caso del P.S.O.E. o de la U.G.T.) han montado sus propios archivos, intentando reconstituir en la medida de lo posible su propia historia.
49El gran problema del « Archivo de Salamanca » para el investigador, y muy particularmente en la llamada « Sección Político-Social », lo constituye su sistema de clasificación, pensado para unos fines poco científicos, y que ha contribuido en desarticular las series documentales originales, obligando al investigador a bucear sin muchas indicaciones en aquel océano sin límite, por lo menos cuando no existe un inventario científico detallado, como es el caso por ahora de la serie más importante (dentro de la Sección Político-Social), la referida a Madrid.
50Por otra parte, cabe recordar que el « Archivo de Salamanca » es mucho más que un mero archivo, en el sentido archivístico del término, o sea un centro de conservación y comunicación de fondos de archivo (en copias manuscritas o escritas a máquina de escribir).
47 Ver María José Turrión García, « La biblioteca de la Sección Guerra Civil del Archivo Histórico Na (...)
51Es también en efecto una importante biblioteca (a la que no se puede considerar como mera « biblioteca auxiliar », como es habitual encontrarla en un archivo) en la que se pueden encontrar numerosos libros y folletos, por una buena parte de la época de la Guerra Civil, y que difícilmente se pueden encontrar en otro lugar47.
48 « Carlos Marx en la biblioteca del Archivo General de la Guerra Civil Española », Boletín de la Bi (...)
49 Carlos Marx, Miseria de la Filosofía. Contestación a la Filosofía de la Miseria de Proudhon. Versi (...)
52Figura, por ejemplo, una no desdeñable colección de obras de Carlos Marx48, desde la rara traducción castellana de Misère de la Philosophie realizada por José Mesa Leompart [1831-1904] en 189149.
50 El último número, el 8, corresponde a setiembre de 2008, ya como Boletín informativo de la Bibliot (...)
53Consciente de la real importancia de este fondo bibliográfico, el Archivo ha venido publicando un Boletín de Información de la Biblioteca para dar a conocer dicho fondo así como las nuevas adquisiciones, procedentes de donaciones y compras50.
54Del mismo modo, el « Archivo de Salamanca » dispone de una rica hemeroteca, esencialmente de periódicos de la Guerra Civil, que completa los fondos conservados en la Hemeroteca Municipal, de una no menos valiosa colección de carteles de la Guerra, que ha servido a numerosas exposiciones, y de una importante iconoteca (o sea de un conjunto de fotografías de la época de la Guerra).
55O sea que, en su conjunto, el « Archivo de Salamanca » dispone de numerosísimos materiales de naturaleza diversa, si bien predominan los de archivo, para realizar investigaciones sobre la historia contemporánea de España, principalmente durante la época de la Guerra Civil y sus antecedentes inmediatos.
El « Archivo de salamanca », memoria y símbolo de la Guerra Civil pero herramienta de trabajo
56Desde los principios de la transición, o sea cuando han empezado a ser total y libremente asequibles a los investigadores, los fondos documentales conservados en el Colegio de San Ambrosio de Salamanca (y, de manera destacada, los procedentes de Barcelona) han venido a desempeñar un papel muy simbólico, a menudo sin tomar en cuenta los intereses de la comunidad científica en su conjunto para la cual un archivo histórico no es una cuestión simbólica ni patrimonial sino instrumento de trabajo y de conocimiento.
57El « Archivo de Salamanca » vino a considerarse incluso en determinados momentos como mera baza e instrumento de negociación política por parte de un gobierno precisando disponer del apoyo parlamentario de otras fuerzas políticas que la suya propia. Nos parece que un archivo merece más que tales consideraciones politiqueras.
58Pese a su proceso inicial de formación y estructuración, claramente relacionado con las finalidades represivas que se le atribuyeron en un momento dado de la historia de España, el « Archivo de Salamanca », sea cual sea el nombre con el cual se le bautice, constituye hoy en día, sin lugar a dudas, un archivo histórico en el pleno sentido de la palabra, una herramienta fundamental para el estudio y el conocimiento de la España contemporánea, particularmente pero no exclusivamente durante la época de la Segunda República y de la Guerra Civil, o sea de 1931 a 1939.
51 ¿Una logia masónica ? La Masonería vista por el Franquismo, Salamanca, Archivo Histórico Nacional. (...)
52 Las mujeres en la Guerra Civil. Salamanca, 1989, Madrid, Ministerio de Cultura, 1989, 133 p. (con u (...)
59Y en determinado momento el Archivo asumió plenamente su tarea de valorización de sus fondos documentales e incluso de contribución a la investigación histórica, organizando exposiciones y coloquios amén de algunas publicaciones divulgativas, como el folleto referido a la masonería vista por el Franquismo51. Destacan en este sentido la exposición celebrada sobre las mujeres en la Guerra Civil (1989) y el coloquio sobre la administración de Justicia durante la Guerra Civil (1987)52.
53 Ver las « Normas para efectuar los registros » que acompañan un informe de agosto de 1939, citado (...)
60Obviamente, la « unidad » del « Archivo de Salamanca » no es tal y no responde a ninguna clase de criterios científicos. Obviamente, el « Archivo de Salamanca », « botín de guerra » e instrumento activo de la represión, procede (por lo menos para la primera parte de su historia) de incautaciones efectuadas manu militari en los locales de instituciones oficiales, sindicatos, partidos, en domicilios particulares53.
54 Bruno Fuligni (Éd.), Dans les archives secrètes de la police. Quatre siècles d’Histoire, de crimes (...)
61Pero, ¿no podemos decir de forma algo provocativa que el policía es el « mejor aliado » del historiador, eterno « predador »? Parte de los archivos administrativos oficiales lo constituyen en muchos países las fuentes de origen policial (con a menudo documentos incautados), sin hablar de los archivos policiales como el de la « Préfecture de Police » de París54.
62Éste puede ser el punto de vista del historiador, que es él desde el cual nos situamos aquí, pero no desde luego desde una óptica ciudadana, por no decir militante. No se trata de defender la represión y las incautaciones sino de analizar fría y tal vez cruelmente lo que pueden aportar, ya desaparecidas las razones de tal represión, a la investigación histórica. No estamos lejos de pensar que sin la existencia del « Archivo de Salamanca » mucha de la documentación (que se podía considerar entonces como de naturaleza « privada », en cuanto a la de partidos, sindicatos y particulares) se hubiera perdida definitivamente.
63Estamos en presencia de un archivo de excepción para una situación de excepción, accidentalmente ubicado en Salamanca, pero que se ha convertido al fin y al cabo en una inmensa suerte para el historiador, en una gigantesca cantera documental para la historia, en la que, a causa de -o gracias a- la aún deficiente e incompleta clasificación, se pueden aún realizar muchos descubrimientos de interés, como ha sido mi caso personal.
55 La Vanguardia, Barcelona, 18-II-2006, p. 17.
64En el marco de la polémica acerca del « Archivo de Salamanca », particularmente activa en 1995-1996 (tras la primera decisión del Gobierno de « devolver » parte de los documentos incautados, o sea robados, a sus anteriores y legítimos propietarios) y en 2005-2006, el desconocimiento y la mala fe lo disputaban a menudo a la mera estupidez (como la decisión del ayuntamiento salmantino, presidido por Julián Lanzarote, de proceder a cambiar el nombre de la calle en donde se sitúa el colegio de San Ambrosio de « calle Gibraltar » en « calle del Expolio »55).
65Por otra parte, los « buenos » sentimientos, aparentemente sencillos y evidentes para algunos, no desembocan siempre en razonamientos justos. Lo que ha sido robado ha de ser devuelto a sus propietarios. ¡Pero si todo (por lo que se refiere a la primera etapa del Archivo) ha sido robado! Abrir la caja de Pandora equivaldría a la desaparición pura y simplemente del Archivo, lo que al parecer las autoridades estatales, tras haber pagado lo que se puede considerar como una forma de « peaje » para conseguir el consenso político y la paz social, no parecen dispuestas a realizar, por lo menos de momento.
66Buena parte de la polémica radica en cierto « fetichismo patrimonial » al cual no adherimos pese a nuestro amor por los documentos y al valor « moral » que algunos otorgan a los documentos. Resulta significativo al particular que los catalanes que intervinieron en la polémica sólo se refirieran a los « papeles de Salamanca » y raramente, por no decir nunca, a documentos de archivo.
67Pero el « Archivo de Salamanca » tiene el mérito de existir y de reunir en un solo lugar una inmensa cantidad documental de sumo interés para la investigación histórica. Por su propio proceso de constitución, en los orígenes mismos de la Guerra, y por sus finalidades represivas, el « Archivo de Salamanca » representa una memoria viva de la represión franquista que no cabe olvidar.
56 Ver Antonio González Quintana, « La política archivística del Gobierno español y la ausencia de ge (...)
68Y no podemos hacer como si la Guerra y el Franquismo no hubieran existido al « diluir » en cierto modo el contenido originario del « « Archivo de Salamanca » ». La transición político española se caracterizó en efecto por una voluntad de no afrontar la « gestión del pasado » dentro de una « amnesia política » generalizada56
69Una vez creado el nuevo Centro Documental de la Memoria Histórica, quedan muchos interrogantes sobre el devenir de esta nueva institución que pretende ser « centro de excelencia » para la investigación histórica sobre la historia contemporánea española y en particular el periodo de la Guerra Civil.
70Esperemos que el historiador de mañana, siempre dependiente de las fuentes documentales y que precisa para su trabajo diario y paciente continuidad en la localización archivística, concentración en las fuentes documentales y criterios armónicos y coherentes de clasificación de las mismas, pueda disponer en Salamanca de mejores condiciones que cuando el « Centro documental » tan sólo era un « Archivo ».
1 Ver, por ejemplo, Mª Dolores de La Calle Velasco, Manuel Redero San Román (Eds.), Guerra civil documentos y memoria, Salamanca, Ediciones Universidad de Salamanca, 2006, 239 p., y Josefina Cuesta (Ed,), Memorias históricas de España (siglo XX), Madrid, Fundación Largo Caballero, 2007, 455 p.
2 Atansem-nos a l’exposició : el retorn dels documents confiscats a Catalunya, Barcelona, Generalitat de Cataluña. Arxiu Nacional de Catalunya (Col.lecio Exposicions. Una mirada crítica), 2006, 111 p. + un cuaderno [Relacio de documents de suport], 23 p. + 2 CD.
3 Citemos, por orden cronológico, algunas de aquellas publicaciones : Joaquim Ferrer, Josep M. Figueres, Josep M. Sans I Travé, Els papers de Salamanca : historia d’un botí de guerra, Pròleg de Josep Benet, Epíleg de Francesc X. Hernández, Barcelona, Llibres de l’Índex, 1996, 1996, 214 (1ª ed.) y 245 p. (2ª ed.) ; Josep M. Figueres, Papers de Salamanca : de botí de guerra a problema de la democràcia. El com i el perqué d’una incomprensió, Barcelona, Fundació Ramon Trias Fargas (Quaderns de pensament 1), s.f. [2000], 59 p. ; Àngels Bernal, Miquel Casademont, Antoni Mayans, La documentació catalana a Salamanca : l’estat de la qüestió, 1936-2003, Barcelona, Associació d’Archivers de Catalunya-Generalitat de Catalunya. Departament de Cultura, 2003 (trilingüe : catalán, castellano, inglés) ; Josep Cruanyes, Els papers de Salamanca. L’espoliació del patrimoni documental de Catalunya, Barcelona, Edicions 62, 2003, 392 p. ; Comissió de la Dignitat, Los archivos que Franco expolió de Cataluña. La lucha por la devolución de los « Papeles de Salamanca », Prólogo de Josep Bargalló, Pórtico de Artur Mas, Lleida, Editorial Milenio, 2004, 165 p. (existe edición catalana) ; Ayuntamiento de Salamanca, Razones de un archivo, Salamanca, Ayuntamiento de Salamanca, 2005, 63 p. ; [Isabel Rodríguez, Luis J. Palomero, Félix Oliva, Teresa Sánchez, Luis Barreda, Sara Gutiérrez, La defensa de un símbolo, Salamanca, Tribuna de Salamanca, 2005, 176 p. ; Joaquim Aloy I Bosch, Jordi Basiana, Pere GASOL, Papers catalans espoliats : l’arxiu de Salamanca i la Catalunya central, Manresa, Zenobia, 2007, 239 p.
4 Joan B. Culla, Borja de Riquer, « Sobre el Archivo de Salamanca : algunas precisiones y reflexiones », Ayer, Madrid, nº 47, 2002, pp. 279-293 ; Antonio Morales Moya, Carlos Dardé, « Razón de un Archivo », Ibid., pp. 295-303.
5 Resulta fundamental el trabajo de Antonio González Quintana, « Fuentes para el estudio de la represión franquista en el Archivo Histórico Nacional, sección `Guerra Civil’ », Espacio, Tiempo y Forma, Madrid, Serie V [Historia Contemporánea], t. 7, 1994, pp. 479-508. Ver también María Teresa Díez de Los Ríos San Juan, « La Sección Guerra Civil del Archivo Histórico Nacional », en Fundación Francisco Largo Caballero, Fundación Pablo Iglesias, International Association of Labour History Institutions, Archivos para la Historia del Movimiento Obrero Español. XV Conferencia de la IALHI 25-28 de septiembre de 1984 Madrid, Madrid, Editorial Pablo Iglesias, 1985, pp. 23-34, y Jordi Andreu I Daufí, Isabel Campos I González, Joan Domingo Basora, « El cas del papers catalans a Salamanca : hem perdut els papers ? », Biblioteconomia i documentació, nº 9, desembre 2002.
6 Jean-Louis Guereña, « Dos o tres cosas que sé del Archivo de Salamanca », Bulletin d’Histoire Contemporaine de l’Espagne, Bordeaux, nº 22, Diciembre de 1995, pp. 187-190, y « De archivos públicos. Entre políticos e historiadores », Studia Historica. Historia contemporánea, Salamanca, vol. 13-14, 1995-96, pp. 233-238.
7 Señalemos no obstante la publicación de los inventarios de la documentación salmantina referida a la administración de Justicia (Blanca Desantes Fernández, « Fuentes documentales para el estudio de la Administración de Justicia durante la Guerra Civil españolas conservadas en el Archivo Histórico Nacional. Sección »Guerra Civil« de Salamanca », en Justicia en Guerra. Jornadas sobre la administración de Justicia durante la Guerra Civil española : Instituciones y fuentes documentales Organizadas por el Archivo Histórico Nacional, Sección « Guerra Civil » Salamanca, del 26 al 28 de noviembre de 1987, Madrid, Ministerio de Cultura, 1990, pp. 497-528) o a la Reforma agraria republicana (José-Luis Martín, Amanda Cabo, María Dolores Moreno de Vega y Pía Senent, « Documentos de interés para la Reforma Agraria conservados en el Archivo Histórico Nacional de Salamanca », en Documentos sobre la Reforma Agraria en los archivos del Iryda, Madrid, UNED, 1996, pp. 36-41).
8 Citemos en particular, amén de varios CD-Rom dedicados por ejemplo a los fondos andaluces y asturianos, los inventarios publicados siguientes : Mª Teresa Díez de Los Ríos San Juan y colaboradores, Documentación sobre la Guerra civil en Alicante. Archivo Histórico Nacional. Sección « Guerra Civil ». Salamanca, Alicante, Instituto Juan-Gil Albert (Documental/1), 1984, 137 p. ; Mª Teresa Díez de Los Ríos (Ed.), Inventari de la documentació de la Generalitat de Catalunya al Archivo Histórico Nacional sección Guerra Civil, Barcelona, Generalitat de Catalunya. Departament de Cultura (Col.lecció Guíes, Inventaris i Catalegs de l’Arxiu Nacional de Catalunya, nº 1), 1992, 199 p. ; Francisco Manuel Vargas Alonso, Juan Bernardo Elordui Jauregui, Norberto Ibáñez Ortega, Inventario de fondos documentales vascos en el Archivo Histórico Nacional, sección Guerra Civil de Salamanca, Prólogo de José Luis de La Granja, Bergara, Centro de Patrimonio Documental de Euskadi (Iturriak, 1), 1995, 110 p.
9 Decreto nº 108 de la Presidencia de la Junta de Defensa Nacional (Burgos, Miguel Cabanellas), 13-IX-1936, Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional de España, Burgos, nº 22, 16-IX-1936, art. 1 y 2, pp. 1-2. La cursiva es nuestra.
10 Antonio González Quintana, « Fuentes para el estudio de la represión franquista en el Archivo Histórico Nacional, sección `Guerra Civil’ », op. cit., pp. 482-483.
12 Orden circular nombrando Delegado del Estado para Recuperación de Documentos a D. Marcelino de Ulibarri y Eguilaz, 7-V-1938, Boletín Oficial del Estado, Burgos, nº 568, 12-V-1938, p. 7277.
13 « Decreto de 21 de febrero de 1958 por el que se dispone que la Sección Político-Social de la Delegación Nacional de Servicios Documentales quede integrada en la Dirección General de Seguridad », Boletín Oficial del Estado, Madrid, nº 49, 26-II-1958, p. 338.
14 « Ley de 9 de febrero de 1939 de Responsabilidades Políticas », Boletín Oficial del Estado, nº 44, 13-II-1939, art. 3, p. 825.
17 « Ley de 1 de marzo de 1940 sobre represión de la masonería y del comunismo », art. 12, Boletín Oficial del Estado, Madrid, nº 62, 2-III-1940, p. 1539 ; Decreto del 4-VI-1940, Ibid., nº 158, 6-VI-1940, p. 3893.
18 « Decreto de 31 de marzo de 1941 por el que se designa el personal que ha de constituir el Tribunal Especial de Represión de la Masonería y el Comunismo », Boletín Oficial del Estado, Madrid, nº 91, 1-IV-1941, p. 2171.
19 « Orden circular de 29 de abril de 1941 por la cual se dispone que todos los documentos de carácter masónico que obren en poder de organismos oficiales o de personas particulares sean emitidos al Archivo que el Tribunal especial para la Represión de la Masonería y del Comunismo tiene instalado en Salamanca », Boletín Oficial del Estado, Madrid, nº 119, 29-IV-1941, p. 2958.
20 « Ley 154/1963, de 2 de diciembre, sobre creación del Juzgado y Tribunal de Orden Público », Boletín Oficial del Estado, Madrid, nº 291, 5-XII-1963, pp. 16985-16987 ; « Decreto 248/1964, por el que se dan normas para la liquidación del tribunal creado por Ley de 1 de marzo de 1940 y se establece una Comisión para el cumplimiento de la disposición transitoria tercera de la Ley 154/1963 », Ibid., nº 36, 11-II-1964, pp. 1811-1812.
21 Ver Manuel Pérez Ledesma, « El investigador y los archivos españoles para la historia del movimiento obrero », en Archivos para la Historia del Movimiento Obrero Español, op. cit., pp. 122-123.
22 Ver Ramón Salas Larrazabal, « Los Archivos para la historia de la Guerra Civil », en Los Archivos para la Historia del siglo XX. Semana Internacional de Archivos Madrid, 13-16 noviembre de 1979, Madrid, Ministerio de Cultura, 1980, p. 116.
23 Real Decreto nº 2761/1977 de la Presidencia del Gobierno, 28-X-1977, Disposición final primera, Boletín Oficial del Estado, Madrid, nº 267, 8-XI-1977, p. 24432.
24 Orden del Ministerio de Cultura, 7-V-1979, Boletín Oficial del Estado, Madrid, nº 148, 21-VI-1979, p. 13930.
25 Es así, por ejemplo, como figura en el censo de fuentes para la Guerra Civil publicado en 1985 por Juan GARCÍA DURÁN, La Guerra Civil española : Fuentes (Archivos, bibliografía y filmografía), Prólogo de Gabriel JACKSON, Barcelona, Editorial Crítica (Crítica/Historia), 1985, pp. 116-121.
26 « Orden de 31 de julio de 1980 por la que se crea el Patronato de la Sección de Guerra Civil del Archivo Histórico Nacional », Boletín Oficial del Estado, Madrid, nº 214, 5-IX-1980, p. 20095.
27 « Ley nº 37/1984, de 22 de octubre, de reconocimiento de derechos y servicios prestados a quienes durante la Guerra Civil formaron parte de las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Orden Público y Cuerpo de Carabineros de la República », Boletín Oficial del Estado, Madrid, nº 262, 1-XI-1984, pp. 31689-31690.
28 Ramón Salas Larrazabal, « Los Archivos para la historia de la Guerra Civil », op. cit., pp. 113-118.
29 Real Decreto nº 426/1999 del Ministerio de Educación y Cultura, 12-III-1999, Exposición, Boletín Oficial del Estado, Madrid, nº 62, 13-III-1999, p. 10244.
31 Ibid., art. 3-1, p. 10245 ; « Orden de 3 de mayo de 1999 por la que se nombran vocales del Patronato del Archivo General de la Guerra Civil Española », Boletín Oficial del Estado, nº 112, 11-V-1999, p. 11571.
32 Real Decreto nº 426/1999 del Ministerio de Educación y Cultura, 12-III-1999, Boletín Oficial del Estado, Madrid, nº 62, 13-III-1999, Art.7-1, pp. 10245-10246.
33 « Ley 21/2005, de 17 de noviembre, de restitución a la Generalitat de Cataluña de los documentos incautados con motivo de la Guerra Civil custodiados en el Archivo General de la Guerra Civil Española y de creación del Centro Documental de la Memoria Histórica », Boletín Oficial del Estado, Madrid, nº 276, 18-XI-2005, pp. 37723-37725.
37 « Real decreto 697/2007, de 1 de junio, por el que se crea el Centro Documental de la Memoria Histórica », Boletín Oficial del Estado, Madrid, nº 143, 15-VI-2007, art. 1-1, p. 25976.
38 Sección Político-Social. Madrid, Carpeta nº 2166. La signatura corresponde a la que existía cuando consultamos dicha documentación.
39 Aurelio Martín Nájera, Fuentes para la historia del Partido Socialista Obrero Español y de las Juventudes Socialistas de España 1879-1990, Presentación de Felipe González Márquez, Prólogo de Enrique Moral Sandoval, vol. 1, Madrid, Editorial Pablo Iglesias, 1991, pp. 176-178.
40 Michel Ralle, « Les socialistes madrilènes au quotidien (des origines de l’agrupación à 1910) », Mélanges de la Casa de Velázquez, Madrid, t. XVII, 1981, pp. 321-345, y t. XVIII/1, 1982, pp. 229-257. En conclusión, publica la lista de las carpetas salmantinas que le sirvieron de fuentes primarias (pp. 256-257).
43 Rafael Mª de Labra, El Congreso pedagógico hispano-portu­gués-americano de 1892, Madrid, Librería de la Viuda de Hernando y Cª, 1893, p. 153.
44 María Teresa Díez de Los Ríos San Juan, « Fondos de la masonería en el Archivo Histórico Nacional : Sección Guerra Civil, de Salamanca », en J. A. Ferrer Benimeli (Ed.), La masonería en la historia de España, Zaragoza, Diputación General de Aragón, 1989, pp. 333-348 ; Miguel Ángel Jaramillo Guerreira y María Teresa López Fernández, « Archivo General de la Guerra Civil Española de Salamanca : Documentación masónica relativa a Madrid », en J. A. FERRER BENIMELI (Ed.), La Masonería en Madrid y en España del siglo XVIII al XXI, Zaragoza, Gobierno de Aragón, 2004, vol. 2, pp. 1325-1362.
45 Ver José Antonio Ferrer Benimeli (Ed.), Índices de Actas de los Symposia internaciones de Historia de la masonería española, Incluye CD-Rom, Zaragoza, Gobierno de Aragón, 2009, VIII-892 p. En el índice final aparecen las múltiples referencias al « Archivo de Salamanca » realizadas en los simposios de historia de la masonería del CEHME (pp. 583-584).
46 Ver las observaciones de Manuel Pérez Ledesma, « El investigador y los archivos españoles para la historia del movimiento obrero », op. cit., pp. 124-126.
47 Ver María José Turrión García, « La biblioteca de la Sección Guerra Civil del Archivo Histórico Nacional (Salamanca) », Boletín de la ANABAB, t. 47, nº 2, 1997, pp. 89-114.
48 « Carlos Marx en la biblioteca del Archivo General de la Guerra Civil Española », Boletín de la Biblioteca del AGGCE, Salamanca, nº 3, mayo 2008, pp. 43-60.
49 Carlos Marx, Miseria de la Filosofía. Contestación a la Filosofía de la Miseria de Proudhon. Versión española, precedida de una carta de Federico Engels y unos apuntes sobre las teorías, carácter y obras del autor por J. Mesa, Madrid, Establecimiento Tipográfico de Ricardo Fé, 1891, LIX-174 p.
50 El último número, el 8, corresponde a setiembre de 2008, ya como Boletín informativo de la Biblioteca del « Centro Documental de la Memoria Histórica ».
51 ¿Una logia masónica ? La Masonería vista por el Franquismo, Salamanca, Archivo Histórico Nacional. Sección « Guerra Civil », 1993, sin p.
52 Las mujeres en la Guerra Civil. Salamanca, 1989, Madrid, Ministerio de Cultura, 1989, 133 p. (con un estudio a cargo de Mary Nash, pp. 9-35) ; Justicia en Guerra. Jornadas sobre la administración de Justicia durante la Guerra Civil española, op. cit., 631 p.
53 Ver las « Normas para efectuar los registros » que acompañan un informe de agosto de 1939, citado por Antonio González Quintana, « Fuentes para el estudio de la represión franquista en el Archivo Histórico Nacional, sección `Guerra Civil’ », op. cit., pp. 494-495.
54 Bruno Fuligni (Éd.), Dans les archives secrètes de la police. Quatre siècles d’Histoire, de crimes et de faits divers, Paris, L’Iconoclaste, 2009, 663 p.
56 Ver Antonio González Quintana, « La política archivística del Gobierno español y la ausencia de gestión del pasado desde el comienzo de la transición », Hispania Nova, nº 7, 2007 (recurso Internet en htttp ://hispanianova.rediris.es).Haut de page
Jean-Louis Guereña, « Archivos y memoria de la Guerra Civil. En torno al « Archivo de Salamanca » », Amnis [En ligne], 2 | 2011, mis en ligne le 27 octobre 2011, consulté le 24 mars 2017. URL : http://amnis.revues.org/1521 ; DOI : 10.4000/amnis.1521Haut de page
Université François-Rabelais, Tours, jean-louis.guerena@univ-tours.frHaut de page
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