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Timestamp: 2019-10-23 17:11:40+00:00

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﻿ Sentencia 2007-00184 de febrero 20 de 2014
SENTENCIA 2007-00184 DE 20 DE FEBRERO DE 2014
CONTENIDO:REGISTRO MARCARIO. EL HECHO DE QUE UNA MARCA SE REGISTRE EN OTROS PAÍSES, NO SIGNIFICA QUE PUEDA DESCONOCERSE LA AUTONOMÍA E INDEPENDENCIA QUE EL PAÍS MIEMBRO DE LA COMUNIDAD ANDINA TIENE PARA JUZGAR EL REGISTRO O NO DE LA MISMA.
TEMAS ESPECÍFICOS:ACCIÓN DE NULIDAD Y RESTABLECIMIENTO DEL DERECHO, COMUNIDAD ANDINA, MARCA, REGISTRO DE LA MARCA, CLASIFICACIÓN EN EL REGISTRO INTERNACIONAL DE MARCAS, OBTENCIÓN DEL REGISTRO DE LA MARCA
Sentencia 2007-00184 de febrero 20 de 2014
Ref.: 110010324000200700184 00
Actora: Fusan Handicraft Co.
Bogotá, D.C., veinte de febrero de dos mil catorce.
Corresponde a la Sala determinar si el signo V.V. MOTOR, cuyo registro se solicitó para distinguir “motocicletas y partes de estructuras para las mismas, incluyendo tubos flexibles para motocicletas, resortes amortiguadores para vehículos y motocicletas, resortes de suspensión para vehículos y motocicletas, motores para vehículos y motocicletas, espejos retrovisores, dispositivos antirrobo, bocinas, enganches para remolques, frenos, estribos, mallas para equipaje, rayos de las ruedas, neumáticos para ruedas de motocicletas, guardabarros, cajas de engranajes o de cambio, engranajes para motocicletas engranajes reductores, embragues, cadenas de transmisión, ruedas libres, cubiertas para asientos y asientos para motocicletas” en la clase 12 de la Clasificación Internacional de Niza, reúne el requisito de distintividad, para distinguir tales productos dentro del mercado y, por ende, no se encuentra incurso en la causal de irregistrabilidad contenida en el literal a) del artículo 136 de la Decisión 486 de la Comunidad Andina de Naciones.
A este respecto, se advierte que el artículo 136 literal a) de la Decisión 486 de la Comunidad Andina de Naciones dispone lo siguiente:
“ART. 136.—No podrán registrarse como marcas aquellos signos cuyo uso en el comercio afectara indebidamente un derecho de tercero, en particular cuando: a) sean idénticos o se asemejen, a una marca anteriormente solicitada para registro o registrada por un tercero, para los mismos productos o servicios, o para productos o servicios respecto de los cuales el uso de la marca pueda causar un riesgo de confusión o de asociación”.
Sea lo primero advertir que de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 134 literal a) de la Decisión 486 de la Comunidad Andina, podrá constituir marca, cualquier signo apto para distinguir productos o servicios en el mercado, siempre que sea susceptible de representación gráfica. El mismo artículo realiza una lista no taxativa de los signos que pueden constituir marca y, dentro de esta, incluye “las palabras o combinación de palabras”.
A su turno, debe señalarse que el hecho de que una marca se registre en otros países, no significa que pueda desconocerse la autonomía e independencia que el país miembro de la Comunidad Andina tiene para juzgar el registro o no de la misma. De hecho, en la interpretación prejudicial el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina manifestó lo siguiente:
“El sistema de registro marcario que se adoptó en la Comunidad Andina se encuentra soportado en la actividad autónoma e independiente de las oficinas competentes en cada país miembro. Dicha actividad, que aunque de manera general se encuentra regulada por la normativa comunitaria, deja a salvo la mencionada independencia, y es así como el capítulo V de la Decisión 344 regula el procedimiento de registro marcario, e instaura en cabeza de las Oficinas nacionales competentes el procedimiento y el respectivo examen de registrabilidad.
Dicha autonomía se manifiesta tanto en relación con decisiones emanadas de otras oficinas de registro marcario (principio de independencia), como en relación con sus propias decisiones”.
En este orden de ideas, se tiene que la Superintendencia de Industria y Comercio, mediante las resoluciones acusadas, negó a la actora el registro de la marca V.V. MOTOR, para distinguir “motocicletas y partes de estructuras para las mismas, incluyendo tubos flexibles para motocicletas, resortes amortiguadores para vehículos y motocicletas, resortes de suspensión para vehículos y motocicletas, motores para vehículos y motocicletas, espejos retrovisores, dispositivos antirrobo, bocinas, enganches para remolques, frenos, estribos, mallas para equipaje, rayos de las ruedas, neumáticos para ruedas de motocicletas, guardabarros, cajas de engranajes o de cambio, engranajes para motocicletas engranajes reductores, embragues, cadenas de transmisión, ruedas libres, cubiertas para asientos y asientos para motocicletas” en la clase 12 de la Clasificación Internacional de Niza, por considerar que era confundible con la marca VW, previamente registrada a favor de Volkswagen Aktiengesellschaft para distinguir productos de la misma clase.
5.1. Examen de Registrabilidad.
En relación con el examen de registrabilidad, la interpretación prejudicial rendida en este proceso, para efectos de determinar el riesgo de confusión, hace énfasis en que debe darse aplicación a las reglas elaboradas por la doctrina y acogidas por la jurisprudencia comunitaria. De hecho, en ella se lee lo siguiente:
“Regla 1. La confusión resulta de la impresión de conjunto despertada por las marcas.
Regla 2. Las marcas deben examinarse sucesivamente y no simultáneamente.
Regla 3. Deben tenerse en cuenta las semejanzas y no las diferencias que existen entre las marcas.
Regla 4. Quien aprecie el parecido debe colocarse en el lugar del comprador presunto y tener en cuenta la naturaleza de los productos(1)”.
En este orden de ideas, siguiendo las orientaciones del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, la Sala debe comenzar por advertir que la marca cuyo registro se cuestiona y la marca previamente registrada, se expresan como se señala a continuación:
Marca cuyo registro se cuestiona Marca previamente registrada
V.V. MOTOR
(Mixta clase 12) VW
(Mixta clase 12)
Ahora bien, como se ha reiterado en la jurisprudencia de esta Sección(2), al momento de realizar un cotejo marcario, debe identificarse cuál elemento prevalece, si el denominativo o el gráfico, a efectos de determinar cuál tiene mayor influencia en la mente del consumidor. En efecto, debido a que en el presente caso se discute el registro de dos marcas mixtas, el tribunal se permitió hacer la siguiente acotación en la interpretación prejudicial:
“En la comparación entre signos mixtos, el elemento predominante en el conjunto marcario será el denominativo, como norma general; aunque en algunos casos pueda ser más importante el elemento gráfico; en todo caso, en la comparación entre los signos mixtos deberá examinarse todo el conjunto, tanto el elemento gráfico como el elemento denominativo, vista su relevancia para que el público consumidor identifique la marca y distinga el producto.
Si al realizar la comparación se determina que en el signo mixto predomina el elemento denominativo compuesto, debe procederse al cotejo de los signos aplicando las reglas que para ese propósito ha establecido la doctrina; y, si por otro lado, en el signo mixto predomina el elemento gráfico frente al denominativo, no habría lugar a la confusión entre los signos, pudiendo estos coexistir pacíficamente en el ámbito comercial.
Con base a los criterios expuestos, el juez consultante deberá identificar cuál de estos elementos prevalece y tiene mayor influencia en la mente del consumidor, si el denominativo compuesto o el gráfico, y proceder a su cotejo con el elemento correspondiente del otro signo a fin de determinar el riesgo de confusión, conforme a los criterios contenidos en la presente interpretación”.
En el caso sub examine, la Sala considera que predomina el elemento gráfico, ya que es el que crea mayor impacto a la vista del consumidor. Bajo el anterior contexto, pasa a realizar el examen correspondiente, para determinar si existe identidad o similitud que pueda inducir a confusión al público consumidor entre las marcas V.V. MOTOR y VW; no sin antes advertir que las marcas no se analizarán en su conjunto, pues la partícula motor que contiene la marca cuyo registro se cuestiona es de uso común dentro de los productos que distingue la clase 12 de la Clasificación Internacional de Niza, y ello constituye una de las excepciones que el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina ha fijado a la regla de que el cotejo marcario debe realizarse atendiendo a una simple visión de conjunto de los signos que se enfrentan, ya que la distintividad debe buscarse en el elemento diferente que integra el signo(3).
De hecho, la Sala advierte que el vocablo motor es de uso común dentro del registro marcario de la clase 12 de la Clasificación Internacional de Niza, pues luego de observar la página web de la Superintendencia de Industria y Comercio constató que más de 10 marcas registradas en dicha clase la contienen (DELTA MOTOR, GEELY MOTOR, INDEMOTOR, YOKOMOTOR, YAMAMOTOR, SSANGYONG MOTOR, MOTORCRAFTA, CICLOMOTOR, AMC AMERICAN MOTOR CO y MOTORYSA). En este sentido, sobre las partículas de uso común, el tribunal manifestó lo siguiente en la interpretación prejudicial:
“Al realizar el examen comparativo de marcas que se encuentran conformadas por palabras de uso común, estas no deben ser consideradas a efecto de determinar si existe confusión, siendo esta una circunstancia de excepción a la regla de que el cotejo de las marcas debe realizarse atendiendo a una simple visión de conjunto de los signos que se enfrentan, donde el todo prevalece sobre sus componentes”.
5.1.1. Comparación gráfica.
Se advierte que existe semejanza gráfica entre las marcas V.V. MOTOR y VW, pues ambas están compuestas por una circunferencia de borde negro, en cuyo interior se presentan las dos letras distintivas que representan las marcas (V y V y V y W) en color blanco, alineadas verticalmente en un fondo negro. En efecto, la anterior descripción salta a la vista al analizar de forma conjunta el elemento gráfico de los signos:
En consecuencia, se observa que existe semejanza gráfica entre las marcas V.V. MOTOR y VW. Sin embargo, la semejanza existente entre las marcas cotejadas es insuficiente para afirmar que la marca V.V. MOTOR se encuentra incursa en la causal de irregistrabilidad contenida en el literal a) del artículo 136 de la Decisión 486 de la Comunidad Andina de Naciones. Por lo anterior, es necesario ahondar aún más en el análisis de confundibilidad, para determinar si el registro de la marca genera confusión en el público consumidor.
5.1.2. Riesgo de asociación y/o confusión.
Así las cosas, sobre los tipos de confusión y/o asociación que pueden generar las marcas, el tribunal precisó en la interpretación prejudicial lo siguiente:
“El tribunal ha sostenido que la identidad o la semejanza de los signos puede dar lugar a dos tipos de confusión: la directa, caracterizada porque el vínculo de identidad o semejanza induce al comprador a adquirir un producto o usar un servicio determinado en la creencia de que está comprando o usando otro, lo que implica la existencia de un cierto nexo también entre los productos o servicios; y la indirecta, caracterizada porque el citado vínculo hace que el consumidor atribuya, en contra de la realidad de los hechos, a dos productos o dos servicios que se le ofrecen, un origen empresarial común(4)”.
En el caso sub examine el registro de la marca V.V. se solicitó para distinguir “motocicletas y partes de estructuras para las mismas, incluyendo tubos flexibles para motocicletas, resortes amortiguadores para vehículos y motocicletas, resortes de suspensión para vehículos y motocicletas, motores para vehículos y motocicletas, espejos retrovisores, dispositivos antirrobo, bocinas, enganches para remolques, frenos, estribos, mallas para equipaje, rayos de las ruedas, neumáticos para ruedas de motocicletas, guardabarros, cajas de engranajes o de cambio, engranajes para motocicletas engranajes reductores, embragues, cadenas de transmisión, ruedas libres, cubiertas para asientos y asientos para motocicletas” en la clase 12 de la Clasificación Internacional de Niza, mientras que el registro de la marca VW se concedió previamente para distinguir “vehículos y sus partes y accesorios, y demás aparatos de locomoción terrestre, aérea y acuática” en la misma clase.
Ahora bien, aplicando las reglas del Tribunal de Justicia, con miras a verificar el riesgo de confusión y/o asociación de las marcas en conflicto, las cuales se refieren a (i) la identidad entre los signos en disputa y también entre los productos o servicios distinguidos por ellos; (ii) o la identidad entre los signos y semejanza entre los productos o servicios; (iii) o la semejanza entre los signos e identidad entre los productos y servicios; (iv) o la semejanza entre aquellos y también semejanza entre estos, la Sala encuentra que las marcas V.V. MOTOR y VW son similares y distinguen productos semejantes en la misma clase internacional.
Empero, se advierte que no necesariamente debe negarse el registro de una marca porque otra anterior ya está registrada para distinguir productos o servicios dentro de la misma clasificación internacional. De hecho, como lo anotó el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina en la interpretación prejudicial 04-IP-98:
“...el hecho de que los productos o servicios amparados con las marcas cotejadas se encuentren en una misma clase de la Clasificación Internacional de Niza, no implica necesariamente la identidad o semejanza que entre los bienes debe existir como supuesto fáctico para la configuración de la causal de irregistrabilidad dispuesta en el literal b) del artículo 82 de la Decisión 344. Para comprobar este aserto resulta útil tener en cuenta que en parte alguna de la citada norma se menciona la clase como parámetro de comparación entre los bienes de que se trate. Igualmente, debe observarse que en forma armónica el artículo 104, en el cual se consagran las principales facultades que surgen para el titular del registro, no otorga el derecho al uso exclusivo de la marca sobre todos los productos o servicios comprendidos en la clase a que pertenecen aquellos para los que se ha solicitado el registro.
Es que si bien la clase de la Clasificación Internacional de Niza puede servir como un indicio para afirmar que los diferentes bienes agrupados en una determinada clase presentan entre ellos características comunes de tal naturaleza que al ser identificados con marcas idénticas o similares, pertenecientes a titulares diferentes, puede generarse confusión, ese solo hecho no resulta suficiente, pues en verdad al repasar cada una de las clases allí dispuestas, se observa que en una misma se reseñan productos de tan variada índole que ni por asomo podría generarse confusión al ser identificados con marcas idénticas o similares, obviamente haciendo salvedad de las marcas notorias. Para ejemplificar: en la clase 30 se consignan los alimentos para bebés, pero al mismo tiempo los productos para la destrucción de animales dañinos, así como los fungicidas y herbicidas. Si se identifica el alimento del bebé con una marca idéntica o similar de aquella destinada para los fungicidas, analizadas las cosas desde una perspectiva de razonabilidad, resulta de muy difícil ocurrencia que el público consumidor crea erradamente en que uno y otro producto tienen un mismo origen empresarial. De otro lado, existen productos que, aun cuando distribuidos en clases diversas, presentan características comunes entre ellos de tal naturaleza que, al ser puestos en el mercado bajo una misma marca perteneciente a titulares diversos, inevitablemente se originaría confusión; ejemplo de ello lo constituyen las frutas y legumbres en conserva, relacionadas en la clase 29, frente a las frutas y legumbres frescas agrupadas en la clase 30”.
Así las cosas, no sobra sino realizar el examen de conexión competitiva entre las marcas, a fin de determinar si V.V. MOTOR es registrable o se encuentra incursa dentro de la causal de irregistrabilidad contenida en el artículo 136 literal a) de la Decisión 486 de la Comunidad Andina de Naciones.
En este sentido, se tiene que los criterios que reiteradamente han sido expuestos por el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina para determinar si existe conexión competitiva entre las marcas, son: (i) la inclusión de los productos o servicios en una misma clase del nomenclátor; (ii) canales de comercialización; (iii) mismos medios de publicidad; (iv) relación o vinculación entre los productos o servicios; (v) uso conjunto o complementario de productos o servicios; (vi) mismo género de los productos o servicios; (vii) misma finalidad; e (viii) intercambiabilidad de los productos o servicios.
En el caso que nos ocupa se advierte que la marca V.V. MOTOR se solicitó para distinguir “motocicletas y partes de estructuras para las mismas, incluyendo tubos flexibles para motocicletas, resortes amortiguadores para vehículos y motocicletas, resortes de suspensión para vehículos y motocicletas, motores para vehículos y motocicletas, espejos retrovisores, dispositivos antirrobo, bocinas, enganches para remolques, frenos, estribos, mallas para equipaje, rayos de las ruedas, neumáticos para ruedas de motocicletas, guardabarros, cajas de engranajes o de cambio, engranajes para motocicletas engranajes reductores, embragues, cadenas de transmisión, ruedas libres, cubiertas para asientos y asientos para motocicletas” en la clase 12 de la Clasificación Internacional de Niza; mientras que el registro que se concedió previamente al signo VW fue para distinguir “vehículos y sus partes y accesorios, y demás aparatos de locomoción terrestre, aérea y acuática” en la misma clase. Lo anterior, dentro del contexto de la clase 12 de la Clasificación Internacional de Niza, permite constatar que la marca V.V. MOTOR es suficientemente distintiva respecto de VW, pues pese a que existe semejanza gráfica entre las marcas, lo cierto es que no puede afirmarse que exista riesgo de confusión entre las mismas, ya que el comprador habitual de los productos de la clase 12, como lo son vehículos y sus autopartes, es un consumidor técnico y especializado que conoce de manera general las marcas en este mercado, no incurriendo en error al momento de seleccionar los productos que desea consumir.
Al efecto, debe recordarse que esta Sala en sentencia de 27 de julio de 2006 (M.P. Camilo Arciniegas Andrade), dijo que el consumidor de productos de la clase 12 es especializado al manifestar que “...el público comprador de automóviles es un comprador especializado que no tomará su decisión sin haber identificado al fabricante y el país de origen como factores determinantes de la calidad y continuidad en el mantenimiento del producto. Lo anterior implica necesariamente que la adquisición de un automóvil no resulta de una búsqueda aleatoria, sino que el consumidor tiene en cuenta la marca fabricante del automóvil y la línea, para efectos de la garantía y la seguridad que busca en el producto que está adquiriendo(5)”.
En este orden de ideas, la Sala observa que el signo V.V. MOTOR, cuyo registro se solicitó para distinguir “motocicletas y partes de estructuras para las mismas, incluyendo tubos flexibles para motocicletas, resortes amortiguadores para vehículos y motocicletas, resortes de suspensión para vehículos y motocicletas, motores para vehículos y motocicletas, espejos retrovisores, dispositivos antirrobo, bocinas, enganches para remolques, frenos, estribos, mallas para equipaje, rayos de las ruedas, neumáticos para ruedas de motocicletas, guardabarros, cajas de engranajes o de cambio, engranajes para motocicletas engranajes reductores, embragues, cadenas de transmisión, ruedas libres, cubiertas para asientos y asientos para motocicletas” en la clase 12 de la Clasificación Internacional de Niza, reúne el requisito de distintividad para distinguir tales productos dentro del mercado y, por ende, no se encuentra incurso en la causal de irregistrabilidad contenida en el literal a) del artículo 136 de la Decisión 486 de la Comunidad Andina de Naciones.
A propósito, en un caso similar, en el que se concedió el registro de la marca SIENA, solicitada para distinguir productos de la clase 12 de la Clasificación Internacional de Niza, porque se advirtió que no era confundible con la marca S SENNA, previamente registrada para distinguir productos de la misma clase, esta Sala manifestó:
“Lo anterior implica necesariamente que la adquisición de un automóvil no resulta de una búsqueda aleatoria, sino que el consumidor tiene en cuenta la marca fabricante del automóvil y la línea, para efectos de la garantía y la seguridad que busca en el producto que está adquiriendo.
A este respecto el Tribunal Andino en la Interpretación Prejudicial 1-IP-2002 señaló:
“Este tribunal considera de gran importancia el grado de atención del consumidor, así deberá tenerse en cuenta ‘a quién’ se atribuye la posibilidad de confusión. En este sentido, al momento de determinar la existencia de confundibilidad entre las marcas cotejadas se puede conocer ‘quién’ será el consumidor y ‘cuál’ su conducta frente a las marcas. Esto a su vez relacionado con el grado de atención que presta la persona al momento de realizar su elección, que dependerá del tipo de consumidor y, concretamente, del profesional o experto, del consumidor elitista y experimentando o, del consumidor medio”.
Es altamente improbable que un consumidor especializado adquiera un automóvil “SIENA” de Fiat Auto SPA creyendo que se trata de un automóvil “S SENNA” de Ayrton Senna Promoçoes e Empreendimientos Ltda. pues, se reitera, en la adquisición de los productos de la clase 12 internacional el consumidor conoce bien el origen empresarial del producto y sus características.
La Sala en sentencia de 15 de abril de 2004 admitió que dos marcas semejantes pueden registrarse cuando el producto tiene un consumidor especializado(6)(7)”.
Así las cosas, de conformidad con los argumentos precedentes, la Sala accederá a las pretensiones de la demandante y así lo dispondrá en la parte resolutiva de esta providencia.
1. DECLÁRASE la nulidad de las resoluciones 28341 de 2006 (oct. 26), 33613 de 2006 (dic. 6) y 2058 de 2007 (ene. 31), mediante las cuales la Superintendencia de Industria y Comercio negó el registro de la marca V.V. MOTOR, para distinguir “motocicletas y partes de estructuras para las mismas, incluyendo tubos flexibles para motocicletas, resortes amortiguadores para vehículos y motocicletas, resortes de suspensión para vehículos y motocicletas, motores para vehículos y motocicletas, espejos retrovisores, dispositivos antirrobo, bocinas, enganches para remolques, frenos, estribos, mallas para equipaje, rayos de las ruedas, neumáticos para ruedas de motocicletas, guardabarros, cajas de engranajes o de cambio, engranajes para motocicletas engranajes reductores, embragues, cadenas de transmisión, ruedas libres, cubiertas para asientos y asientos para motocicletas” en la clase 12 de la Clasificación Internacional de Niza.
2. ORDÉNASE a la Superintendencia de Industria y Comercio conceder el registro de la marca V.V. MOTOR, a favor de la actora, para distinguir “motocicletas y partes de estructuras para las mismas, incluyendo tubos flexibles para motocicletas, resortes amortiguadores para vehículos y motocicletas, resortes de suspensión para vehículos y motocicletas, motores para vehículos y motocicletas, espejos retrovisores, dispositivos antirrobo, bocinas, enganches para remolques, frenos, estribos, mallas para equipaje, rayos de las ruedas, neumáticos para ruedas de motocicletas, guardabarros, cajas de engranajes o de cambio, engranajes para motocicletas engranajes reductores, embragues, cadenas de transmisión, ruedas libres, cubiertas para asientos y asientos para motocicletas” en la clase 12 de la Clasificación Internacional de Niza; y publicar la sentencia en la Gaceta de la Propiedad Industrial.
3. ENVÍESE copia de la presente providencia al Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, de conformidad con lo previsto en el artículo 128 de la Decisión 500 de la Comisión de la Comunidad Andina.
Se deja constancia de que la anterior sentencia fue leída, discutida y aprobada por la Sala en la sesión de la fecha».
(1) Breuer Moreno, Pedro C. “Tratado de marcas de fábrica y de comercio”, Editorial Robis, Buenos Aires. Pp. 351 y ss.
(2) Consejo de Estado, Sección Primera. Sentencia de 13 de agosto de 2009, Radicación: 11001032400020030011101, actor: Montres Rolex S.A., M.P. María Claudia Rojas Lasso.
(3) Interpretación prejudicial 020-IP-2009: “Si se trata de palabras de uso común, estas no deben tomarse en cuenta al efectuar el examen comparativo entre los signos confrontados. La exclusividad del uso que confiere el derecho obtenido a través del registro descarta que palabras comunes o usuales que pertenecen al dominio público, puedan ser utilizadas únicamente por un titular marcario”.
(4) Proceso 109-IP-2002, publicado en la GOAC Nº 914, de 1º de abril de 2003, marca: “CHILIS y diseño”. Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina.
(5) Consejo de Estado, Sección Primera. Sentencia de 27 de julio de 2006, Radicado: 11001032400019990564601, actor: Fiat Auto SPA, M.P. Camilo Arciniegas Andrade.
(6) En sentencia de 15 de abril de 2004 (C.P. Camilo Arciniegas Andrade) aplicó este criterio, al acceder a las pretensiones de la demanda de nulidad y restablecimiento del derecho interpuesta por la sociedad Johann María Farina Gegenuber Dem Neumarkt y ordenar a la Superintendencia de Industria y Comercio proceder a conceder el registro de la marca “Johann María Farina” en la clase 3ª por considerar que su semejanza con la marca “Jean Marie Farina” no produce riesgo de confusión pues los productos que pretende distinguir tienen un consumidor especializado. En el citado pronunciamiento, discurrió así la Sala: “...No se remite a duda que la expresión en idioma francés Jean Marie Farina por el aspecto de conjunto es semejante a su equivalente en idioma alemán Johann María Farina. Empero, de ello no se sigue razonablemente que exista riesgo de confusión ya que los productos que las marcas distinguen tienen un consumidor especializado, quien al adquirirlos presta mayor atención y emplea un mayor grado de discriminación que el común o mediano. En el caso presente, la disposición de los elementos explicativos en la etiqueta asocia claramente la marca Johann María Farina con su fabricante del mismo nombre, al figurar debajo de esta la expresión Gegenuber Dem Neumarkt que con Johann María Farina forma el nombre comercial de la actora. Como empresario le asiste el legítimo derecho de emplearlo para distinguir sus productos, con tal que se asocie a otros elementos de modo que no reproduzca o imite la que se forma con esa denominación en idioma francés...”. Expediente 11001-03-20-000-1999-6009-01. Actora: Johann María Farina Gegenuber Dem Neumarkt.
(7) Consejo de Estado, Sección Primera. Sentencia de 27 de julio de 2006, Radicado: 11001032400019990564601, actor: Fiat Auto SPA, M.P. Camilo Arciniegas Andrade.

References: artículo 136
 artículo 136
 artículo 134
 artículo 136
 artículo 82
 artículo 104
 artículo 136
 artículo 136
 artículo 128