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Timestamp: 2015-05-29 16:00:24+00:00

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Sentencia T.S. 698/2010 (Sala 1) de 5 de noviembre. Accidente de tr�fico. Entidades aseguradoras. Acci�n de repetici�n - 39537 - Lex Nova, informaci�n jur�dica actualizada
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Sentencia T.S. 698/2010 (Sala 1) de 5 de noviembre�RESUMEN:Accidente de tr�fico: Acci�n de repetici�n de la aseguradora en supuesto de da�os corporales ocasionados por accidente de circulaci�n, encontr�ndose el conductor en estado de embriaguez. Seguro voluntario y obligatorio. Aplicaci�n de la doctrina del Tribunal Supremo. Estimaci�n.En la Villa de Madrid, a cinco de Noviembre de dos mil diez.Visto por la Sala Primera del Tribunal Supremo, integrada por los Magistrados indicados al margen, el recurso de casaci�n n�mero 817/2006 interpuesto por D. Rafael y D.� Anton, representados por el procurador D. Miguel �ngel de Cabo Picazo, contra la sentencia de 1 de septiembre de 2005 (auto denegando aclaraci�n de 9 de septiembre de 2005), dictada en grado de apelaci�n, rollo n�mero 246/2005, por la Secci�n 2.� de la Audiencia Provincial de Gerona, dimanante de autos de juicio ordinario n�mero 5/2004 del Juzgado de Primera Instancia n�mero 6 de Figueras. Es parte recurrida la entidad Zurich Espa�a C�a de Seguros y Reaseguros, S.A., que ha comparecido representada por el procurador D. Federico J. Olivares de Santiago. ANTECEDENTES DE HECHO�Primero.-El Juzgado de Primera Instancia n�mero 6 de Figueras dict� sentencia de en el juicio ordinario n�mero, cuyo fallo dice: "Fallo."Que estiando parcialmente la demanda presentada por Rafael, y Anton contra la entidad aseguradora Zurich Espa�a, Compa��a de Seguros y Reaseguros, S.A., debo condenar y condeno a dicha entidad aseguradora al pago de 109.351,09 Euros, cantidad que deber� abonar la entidad aseguradora a ambos actores Rafael y Anton. Que debo condenar y condeno a la entidad aseguradora a pagar �nica y exclusivamente a Rafael la suma de 5.147,67 Euros, que corresponde al 30 por ciento de la cantidad reclamada por el veh�culo, consistente en el valor venal del mismo, y todo ello con mas los intereses legales previstos en el articulo 20.4 de la LCS al ser estimada parcialmente la demanda sin expresa imposici�n de costas, debiendo abonar cada parte las causadas a su instancia y las comunes por la mitad. "Que estimando �ntegramente la demanda reconvencional formulada por la entidad aseguradora Zurich Espa�a, Compa��a de Seguros y Reaseguros, S.A. contra Rafael, debo condenar y condeno al Sr. Rafael al pago de la cantidad de 86.392,91 Euros a dicha entidad aseguradora, mas los correspondientes intereses legales, sin que proceda hacer condena en costas a la parte condenada al pago por cuanto en el supuesto de autos existen dudas de hecho o de derecho aplicables, al supuesto de autos y que han sido expuestas en dicha resoluci�n, por lo que cada parte deber� abonar las costas causadas a su instancia y las comunes por la mitad". Segundo.-En relaci�n con la cuesti�n controvertida en casaci�n, la sentencia contiene los siguientes fundamentos de Derecho: "Tercero. En cuanto a la demanda reconvencional, y la facultad de repetici�n de la entidad aseguradora, debemos remitirnos al articulo 76 de la LCS que menciona el derecho del asegurador a repetir contra el asegurado en el caso de que aqu�l haya debido cumplir la obligaci�n de indemnizar el tercero perjudicado, cuando esa obligaci�n se hubiera debido a una conducta dolosa del asegurado, que ha sido acreditada en autos. La doctrina ha llegado a plantearse si caben otros supuestos de repetici�n del asegurador contra el asegurado adem�s del enunciado, respondiendo afirmativamente, ya que al haberse reconocido la inmunidad o autonom�a del derecho del tercero respecto al derecho del asegurado frente al asegurador, es preciso concluir que en aquellos casos 'en los que el asegurador haya podido pagar al tercero perjudicado, cuando, conforme a lo previsto en el contrato, el asegurador no estaba obligado frente al asegurado, o bien seg�n el contrato deber�a haber podido reducir el importe de la indemnizaci�n, debe reconocerse al asegurado este derecho de repetici�n. Igual fundamento que existe para el derecho de repetici�n por parte del asegurador frente al asegurado en el caso enunciado en la Ley (dolo del asegurado) puede deducirse en otros supuestos y parece l�gico el reconocimiento de ese derecho. En la disciplina de seguros obligatorios de responsabilidad civil, singularmente en el seguro del autom�vil, se enuncia un derecho de repetici�n contra el asegurador de forma mas completa que lo hace el articulo 76, pero habiendo generalizado este articulo el reconocimiento de la llamada acci�n directa- como derecho propio del tercero perjudicado contra el asegurador- ha de llegarse a un resultado semejante en este punto al derecho de repetici�n que se concibe como un contrapeso de la tutela dada por la Ley al tercero perjudicado. "En el supuesto de autos se cumplen adem�s los presupuestos legales para estimarse la acci�n: el asegurador ha pagado la indemnizaci�n al tercero perjudicado; el asegurador se ha visto obligado al pago al tercero perjudicado ante la imposibilidad de oponerle una excepci�n que hubiera sido v�lida frente al asegurado. En cuanto al primer presupuesto no ofrece grandes problemas de acreditaci�n por cuanto obra en autos la documental consistente en que el asegurador pag� al tercero perjudicado la cantidad objeto la reclamaci�n de la demanda reconvencional, el otro presupuesto que se ha cumplido es que el asegurador se ha visto obligado a pagar al tercero perjudicado ante la imposibilidad de oponer frente a este alguna excepci�n que hubiera sido oponible frente al asegurado, 0 dicho en otros t�rminos, cuando el asegurador haya debido pagar al tercero perjudicado como consecuencia del ejercicio por parte de este de la acci�n directa, sin estar obligado el asegurador frente al asegurado causante del da�o de acuerdo con lo establecido en el contrato de seguro. El articulo 76, alude exclusivamente a un supuesto de repetici�n del asegurador, cuando haya pagado al tercero siendo debido al acto, que ha dado lugar a la obligaci�n de indemnizar, a la conducta dolosa del asegurado. "A pesar de la dicci�n de la LCS, la doctrina, de forma un�nime estima que el derecho de repetici�n no debe restringirse a este supuesto, sino que ha de extenderse a otros casos en los que el asegurador haya pagado al tercero indebidamente conforme a lo pactado con el asegurado. Se ha afirmado por parte de la doctrina que si existen razones que excluyen contractualmente frente al asegurado la obligaci�n del asegurador de indemnizar, pero no resultan oponibles al tercero, el asegurador que haya pagado a este podr� repetir contra el asegurado, sin que sea razonable limitar el derecho de repetici�n al solo supuesto de dolo del asegurado. El concepto de excepci�n inoponible al tercero perjudicado es el eje alrededor del cual se mueve el presupuesto del derecho de repetici�n del asegurador contra el asegurado, concluy�ndose que el presupuesto del derecho de repetici�n es precisamente que el asegurador ha pagado al tercero, ante el hecho de que ciertas excepciones que hubiera podido poner al asegurado, no son oponibles ante ese tercero perjudicado. Se amplia, pues, el derecho de repetici�n, pero nada mas en tanto en cuanto estemos ante un caso de excepci�n inoponible, que, como sabemos, son "las que puedan corresponder al asegurador contra el asegurado"."La cuesti�n esencial viene determinada por los sujetos pasivos de dicha acci�n, por cuanto el asegurador puede dirigirla "contra el conductor, el propietario del veh�culo causante, y el asegurado", esta enumeraci�n procede ya del RD 1301/1986, siendo as! que la atribuci�n del derecho de repetir cuando se conduzca bajo la influencia del alcohol o drogas t�xicas complementa lo dispuesto en el articulo 9.4 del Reglamento, el cual, al definir al �mbito material del seguro obligatorio se�ala que quedar�n excluidos de estas coberturas los da�os cuando fueran causados por la conducci�n bajo la influencia de bebidas alcoh�licas o drogas t�xicas, estupefacientes o sustancias psicotr�picas. Dicha excepci�n no es oponible al perjudicado, sin perjuicio del derecho de repetici�n del asegurador, con lo que se sigue el dictado de la sentencia del STJCE de fecha 28.3.1996. En consecuencia, debo condenar y condeno Don. Rafael al pago de la cantidad de 86.392,91 Euros, mas los correspondientes intereses legales, sin que proceda hacer condena en costas a la parte condenada al pago por cuanto en el supuesto de autos dudas de hecho o de derecho aplicables, al supuesto de autos y que han sido expuestas en dicha resoluci�n, por lo que cada parte deber� abonar las costas causadas a su instancia y las comunes por la mitad". Tercero.-La Secci�n 2.� de la Audiencia Provincial de Gerona dict� sentencia de 1 de septiembre de 2005 (auto denegando aclaraci�n de 9 de septiembre de 2005), en el rollo de apelaci�n n�mero 246/2005, cuyo fallo dice: "Fallamos"Que estimando en parte el recurso de apelaci�n formulado por el Procurador Don Mart� Regas Bech de Careda, en nombre y representaci�n de Don Rafael y Dna. Anton contra la Sentencia de 4 de enero de 2005, del Juzgado de 1 a Instancia n.� 6 de Figueres, dictada en los autos de Procedimiento Ordinario n.� 5/2004, de los que el presente rollo dimana, revocamos parcial mente dicha resoluci�n, en el sentido de que la condena a la aseguradora ZURICH ESPA�A, Compa��a de Seguros y Reaseguros, S.A. lo es al pago a los actores de la cantidad de 149.443,98 euros en concepto de indemnizaciones por fallecimiento y 5.147,67 euros por da�os materiales, confirm�ndose los restantes pronunciamientos de la sentencia apelada. Todo ello sin hacer especial imposici�n de las costas de esta apelaci�n".Cuarto.-A la cuesti�n controvertida en casaci�n la sentencia dedica los siguientes fundamentos de Derecho: "Quinto. En cuanto al derecho de repetici�n de la compa��a aseguradora una vez efectuado el pago de la indemnizaci�n en el �mbito del segura obligatorio, art�culo 7 de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulaci�n de Veh�culos a Motor, que es la acci�n ejercitada en la demanda reconvencional, ha de significarse que en la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulaci�n de Veh�culos a Motor, seg�n redacci�n dada por la Ley 30/1995 de 8 de noviembre de aplicaci�n al caso dada la fecha del accidente, en los n�meros 1,2 y 3 del art�culo 5 se introducen una serie de exclusiones al �mbito material del segura obligatorio, entre las que no se encuentra el circular bajo la influencia de bebidas alcoh�licas, estableciendo el numero 4 que: "EI asegurador no podr� oponer frente al perjudicado ninguna otra exclusi�n, pactada o no, de la cobertura." De ah� que, en base al seguro obligatorio, al asegurador contra el que se ejercite por los terceros perjudicados, la acci�n directa de responsabilidad civil derivada del uso y circulaci�n de veh�culo a motor reconocida en el art�culo 6, no puede oponer que el conductor de veh�culo causante del da�o lo hac�a bajo la influencia de bebidas alcoh�licas, para obtener la exoneraci�n de la responsabilidad, debiendo indemnizar al perjudicado. "Ahora bien, puesto que la regulaci�n del segura obligatorio de responsabilidad civil derivada del uso y circulaci�n de veh�culos de motor tiene car�cter legal y por ello es de derecho necesario o de "ius cogens", quedando al margen de la libertad contractual de las partes, el art�culo 7 en la letra a) del p�rrafo primero dispone que: "EI asegurador, una vez efectuado el pago de la indemnizaci�n, podr� repetir contra el conductor, el propietario del veh�culo causante y el asegurado, si el da�o causado fuere debido a la conducta dolosa de cualquiera de ellos o a la conducci�n bajo la influencia de bebidas alcoh�licas o de drogas t�xicas, estupefacientes o sustancias psicotr�picas "EI precepto no puede resultar mas claro ante su literalidad, y en el se concede al asegurador la acci�n contra su asegurado, para cobrar la suma de dinero con la que ha indemnizado a los terceros perjudicados por la conducci�n del veh�culo de motor bajo la influencia de bebidas alcoh�licas."Esta acci�n es la ejercitada en la demanda reconvencional por la Compa��a de Seguros demandada principal, en reclamaci�n al asegurado de la indemnizaci�n efectuada a los perjudicados por el fallecimiento del otro usuario del veh�culo siniestrado, Abelardo, con cargo al segura obligatorio, pues la concurrencia del segura voluntario complementario, no ten�a por objeto la exclusi�n de la facultad de repetici�n, sino la de ampliar la cobertura por encima de los l�mites cuantitativos del segura obligatorio y cubrir la contingencia de da�os propios y accidente del conductor, (en lo que aqu� interesa), resultando clave la dicci�n del art�culo 7 citado, que se refiere a supuestos de responsabilidad legal cuya obligaci�n se antepone a pactos y condiciones del segura al venir impuesta por la norma sin excepciones o exclusiones. "Cuesti�n diferente seria la relativa a las indemnizaciones efectuadas a cargo del segura voluntario, derivado de la voluntad de las partes, con libertad de pactos y autonom�a jur�dica, que se rige por el principio de autonom�a de la voluntad, y por los pactos que hayan establecido los contratantes, siendo de aplicaci�n el art�culo 3 de la Ley de Contrato de Seguro en relaci�n alas cl�usulas limitativas de los derechos del asegurado. "Y en tal sentido, ya se ha argumentado que las eventuales cl�usulas no figuran en el presente caso en las condiciones particulares del contrato y las condiciones generales aportadas no est�n firmadas por el tomador o asegurado, por lo que no cabr�a su oposici�n."Todo lo expuesto conduce al rechazo del motivo de apelaci�n alegado de incongruencia omisiva, pues la sentencia apelada resuelve sobre los extremos a que se circunscribe el "petitum", tanto de la demanda como de la reconvenci�n, acogiendo un criterio interpretativo que difiere del mantenido por la parte recurrente, pero sin que ello comporte incongruencia omisiva, como err�neamente interpreta quien recurre, afirmando de manera inaceptable que la facultad de repetici�n contemplada en el art�culo 7 LSRCUM, ha de serlo contra el conductor como �nica persona que puede ser autor material del hecho, cuando no es esto lo que establece el art�culo 7 a), aplicado al caso en el �mbito del segura obligatorio, ni el art�culo 15 del Real Decreto 7/2001, de 12 de enero, por el que se aprueba el Reglamento sobre la Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulaci�n de Veh�culos a Motor, que lo desarrolla, cuya dicci�n y contenido gramatical no admite otra interpretaci�n que la de reconocer la facultad de repetici�n contra el conductor, el propietario del veh�culo causante y el asegurado, que pueden confluir en una misma persona o ser personas diferentes, cuando los da�os causados fueran debidos a la conducci�n bajo la influencia de bebidas alcoh�licas 0 de drogas t�xicas, estupefacientes o sustancias psicotr�picas, sin que sean aceptables las propuestas sem�nticas del recurso ni supuestos hipot�ticos que no responden a la situaci�n enjuiciada. "Sexto. La parcial estimaci�n del recurso de apelaci�n conlleva la no especial imposici�n de las costas de esta apelaci�n, conforme al art�culo 398.2 LEC.". Quinto.-El escrito de interposici�n del recurso de casaci�n presentado por la representaci�n procesal de la parte actora- apelante, D. Rafael y D.� Anton se ampara en el ordinal 2.� del art�culo 477.2 LEC y se articula a trav�s de dos motivos. El motivo primero se introduce con la siguiente f�rmula:"Primero. Infracci�n de Ley consistente en violaci�n, por aplicaci�n incorrecta al seguro de responsabilidad civil voluntario que regula la Ley 50/80 de 8 de octubre, sobre contrato de seguro, de lo dispuesto por el art�culo 7 de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulaci�n de Veh�culos a Motor (texto aprobado por la Ley 30/1995, de 8 de noviembre, de Ordenaci�n y Supervisi�n de los Seguros Privados (Disposici�n Adicional Octava), vulnerando lo dispuesto por los art�culos 2, 3 y 75 de la Ley 50/1980, de 8 de octubre, sobre contrato de seguro, as� como el resto de la legislaci�n concordante con la citada y a la que aludimos y rese�amos en este motivo, dada su com�n vocaci�n de protecci�n del asegurado, del perjudicado y de la parte m�s d�bil en la contrataci�n por adhesi�n". El motivo se funda, en s�ntesis, en lo siguiente:Constituye fundamento legal del presente motivo la incorrecta decisi�n de la AP de aplicar el art�culo 7 LRCSCVM, regulador del derecho de repetici�n en el �mbito del seguro obligatorio, al seguro voluntario de responsabilidad civil, regulado en los art�culos 73 y 76 de la LCS, ignorando que se trata de normas con igual rango, as� como lo dispuesto en los art�culos 2, puntos 3 y 4 LRCSCVM y 2, 3 y 75 LCS. As� mismo, la incorrecta aplicaci�n del art�culo 7 LRCSCVM conlleva la conculcaci�n de los art�culos 1254 a 1289 CC, siguientes y concordantes, en cuanto a los contratos y especialmente, el 1288 CC en lo referente a las cl�usulas oscuras, el 10. 1. a) de la Ley 26/1984, General para la defensa de Consumidores y Usuarios, y 7 a de la Ley sobre Condiciones Generales de la Contrataci�n. Tanto la Jurisprudencia del Supremo como la menor, ha venido manteniendo que los seguros de responsabilidad civil, obligatorio y voluntario, son independientes y est�n regulados por normas distintas (el primero por la LRCSCVM y el segundo por la LCS) por lo que el voluntario puede amparar todo lo que las partes quieren cubrir mediante el contrato, con la �nica salvedad de lo dispuesto en el art�culo 76 LCS, en relaci�n con los art�culos 19 y 43 LCS, que disponen que solo podr� repercutir la aseguradora contra su asegurado en los casos en que haya dolo. De aceptarse la tesis de la AP, la aseguradora puede repetir lo pagado contra el actor, estim�ndose as� su reconvenci�n. Pero de aceptarse la tesis contraria, expuesta en casaci�n, Zurich no podr� efectuar repercusi�n alguna, al tiempo que se desestimar� la reconvenci�n, al quedar amparado el Sr. Rafael por el seguro de suscripci�n voluntaria. El art�culo 7 LRCSCVM no es aplicable al seguro voluntario porque se encuentra dentro del Cap�tulo III que la LRCSCVM -en redacci�n dada por la DA 8.� de la Ley 50/95 de 26 de noviembre -, dedica al seguro obligatorio. De la documentaci�n aportada y de la prueba practicada ha quedado claro que no existe limitaci�n alguna de cobertura que excluya la responsabilidad civil del asegurado, del propietario del veh�culo y de su conductor en caso de que �ste �ltimo condujera bajo la influencia de bebidas alcoh�licas o estupefacientes.En relaci�n con la acci�n de repetici�n del asegurador, en el voluntario solo est� contemplada la exclusi�n del art�culo 76 LCS, relativa al dolo del asegurado, no cuando el dolo es atribuible a terceras personas (conductor). Es verdad que cabe establecer cl�usulas limitativas de derechos, pero su eficacia depende de que sean expresamente aceptadas por escrito (art�culo 3 LCS). A ello se une que el art�culo 2 LCS reconoce la validez de las cl�usulas contractuales m�s beneficiosas para el asegurado y que el 1288 CC obliga a interpretar las cl�usulas oscuras de forma que no favorezcan a la parte que ha ocasionado la oscuridad. En el caso de autos, el contrato de seguro (documento 4 de la demanda) cubr�a la responsabilidad civil voluntaria, da�os propios y accidentes u ocupantes, sin limitaci�n alguna en cuanto a la expresada cobertura, y menos a�n, que fuera aceptada por escrito.Lo dicho viene refrendado por el art�culo 10.1. a) de la Ley General para la defensa de Consumidores y Usuarios, que estipula que las cl�usulas de los contratos habr�n de cumplir con los requisitos de sencillez, concreci�n y claridad, con posibilidad de comprensi�n directa, sin reenv�os a textos o documentos que no se faciliten previa o simult�neamente a la conclusi�n del contrato, y a los que, en todo caso, deber�n hacerse referencia expresa en el documento contractual. En la misma l�nea, el art�culo 7 a) de la Ley sobre Condiciones Generales de la Contrataci�n declara no incorporadas y nulas las condiciones generales que el adherente no haya tenido la oportunidad real de conocer de manera completa al tiempo de la celebraci�n del contrato o cuando no hayan sido firmadas, cuando sea necesario, en los t�rminos del art�culo 5. La Jurisprudencia respalda esta argumentaci�n.Cita y extracta la STS de 22 de julio de 1992, RC n.� 1308/1990. Cita y extracta la STS de 7 de diciembre de 1998, RC n.� 2064/1994. Cita y extracta la STS de 21 de abril de 1998, RC n.� 551/1994. Cita y extracta la sentencia de la AP de L�rida de 7 de septiembre de 2000, recurso de apelaci�n n.� 245/2000 y la sentencia de la AP de Tarragona, de 7 de mayo de 1998, recurso de apelaci�n n.� 800/1986. Cita y extracta las sentencias de la AP de Salamanca (21 de julio de 1999, rollo de apelaci�n 513/1999), C�rdoba (4 de julio de 2000, 233/2000), Toledo (22 de abril de 1999, 29/1999) y Sevilla (24 de noviembre de 1997, 3713/1996). En cuanto a cl�usulas oscuras, cita la sentencia AP Asturias, de 30 de octubre de 1999, recurso de apelaci�n 661/1999; en cuanto a la necesaria aceptaci�n por escrito de las limitativas, cita la de la AP de �lava de 26 de junio de 2000, recurso de apelaci�n 238/2000, de Huesca, 27 de julio de 1999, recurso de apelaci�n 271/1999; de �lava, 27 de marzo de 2001, recurso 75/2001 y de Madrid, 30 de diciembre de 2000, recurso 131/2000; en cuanto al dolo exigible al asegurado, cita la sentencia de la AP de Ja�n, de 19 de marzo de 2001, 150/2001; de Madrid de 18 de febrero de 1999, 222/1997, de Ja�n, de 30 de septiembre de 1997, 294/1997, y de Navarra, de 12 de mayo de 1998, recurso 119/1998; finalmente, en cuanto al car�cter y alcance del seguro de responsabilidad civil ilimitado de suscripci�n voluntaria, cita la sentencia de la AP de Zaragoza de 25 de febrero de 2002, recurso 483/2001. Culmina su argumentaci�n refiri�ndose a la distinta naturaleza y finalidad de ambos seguros, obligatorio y voluntario. La del obligatorio es proteger a la v�ctima, de lo que resulta que la aseguradora solo puede negarse a pagar cuando el accidente se deba a culpa exclusiva de �sta o a causas de fuerza mayor o extra�as a la conducci�n o al funcionamiento del veh�culo. En cambio, el voluntario tiene por objeto proteger el patrimonio del asegurado. De ah� que a esta modalidad acudan las personas jur�dicas propietarias de veh�culos, precisamente para salvaguardar su patrimonio. Al ser distintos, no cabe extrapolar al voluntario lo que solo est� previsto para el obligatorio, sin que conste que en el voluntario el se�or Rafael aceptara limitaciones de la cobertura ni de las garant�as. El motivo segundo se introduce con la f�rmula:"Segundo. Infracci�n de los principios jur�dicos -in dubio pro asegurado- e -in dubio pro v�ctima- establecidos por la doctrina jurisprudencial sentada en m�ltiples sentencias del Tribunal Supremo de entre las que se citan a los efectos del presente recurso las proferidas con fechas 22/07/1992, 27/09/1996, 04/07/1997, 07/12/1998, 08/02/1999 y 20/11/2003".La decisi�n de la AP en la sentencia recurrida de estimar aplicable el art�culo 7 LRCSCVM al seguro voluntario conculca los referidos principios jur�dicos. Se reitera que se trata de seguros distintos, con una regulaci�n diferente.Por si lo dicho en el primer motivo no fuera suficiente para acoger la tesis de la parte recurrente, se aduce ahora que han de tenerse en cuenta los citados principios, el -in dubio pro asegurado- que, trasladado al �mbito del seguro de la responsabilidad civil, debe equipararse al -in dubio pro v�ctima-, dada la directa subrogaci�n que en las obligaciones del asegurado frente a la misma se establece para el asegurador en el art�culo 73 LCS. Por tanto, en todos los casos dudosos debe estarse a dichos principios, con la consecuencia de que, en el presente, la dicotom�a entre seguro obligatorio y voluntario debe resolverse diciendo que pueden ser riesgos perfectamente asegurables en el �mbito del seguro de responsabilidad civil voluntario (pi�nsese en el caso de sociedades dedicadas al alquiler de veh�culos) la responsabilidad civil del propietario del veh�culo (incluso del conductor) en caso de conducci�n del veh�culo bajo la influencia del alcohol o de las drogas.Termina la parte solicitando de esta Sala:"[...] que dicte sentencia por la que estimando el presente recurso, case y anule la sentencia recurrida, dictando en su lugar otra por la que, con la plena estimaci�n de todos los pedimentos formulados en el suplico de nuestra demanda, y con total desestimaci�n de la demanda reconvencional, se condene a la demandada -Zurich Espa�a, Compa��a de Seguros y Reaseguros, S.A.- a pagar las cantidades fijadas en la sentencia dictada en grado de apelaci�n, declarando la total cobertura del seguro de responsabilidad civil voluntaria contratado, sin limitaciones de ning�n tipo, al tiempo que se establece que los pactos y condiciones fijados en el seguro de responsabilidad civil contratado por D. Rafael con Zurich S.A. no se encuentran ni sujetos ni limitados por lo dispuesto por el art�culo 7 de la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulaci�n de Veh�culos a Motor (redacci�n dada por la Disposici�n Adicional Octava de la Ley 30/1995, de 8 de Noviembre, de Ordenaci�n y Supervisi�n de los Seguros Privados)". Sexto.-Mediante auto de 4 de noviembre de 2008 se acord� admitir el recurso de casaci�n. S�ptimo.-En el escrito de oposici�n presentado por la representaci�n procesal de la parte recurrida, Zurich Espa�a, C�a de Seguros y Reaseguros, S.A., se formulan, en resumen, las siguientes alegaciones: El conductor era Juan Enrique y la causa del accidente fue una velocidad excesiva o temeraria del conductor, adem�s de conducir bajo los efectos de alcohol y drogas, todo lo cual constituye una infracci�n grave. Seg�n el art�culo 7 LRCSCVM el asegurador que paga al perjudicado puede repetir, tanto contra el conductor, como contra el propietario del veh�culo causante y contra el asegurado, si el da�o causado fuese debido a la conducta dolosa de cualquiera de ellos o a la conducci�n bajo la influencia de bebidas alcoh�licas o drogas t�xicas, estupefacientes o sustancias psicotr�picas. El art�culo est� redactado con una claridad meridiana, al igual que el art�culo 9 del Reglamento de Responsabilidad Civil, que tambi�n excluye de cobertura los da�os causados por la conducci�n bajo la influencia de alcohol o drogas, mencion�ndose en ambos preceptos a los tres, conductor, propietario y asegurado. Por ello, lo que resulta contrario a la Ley es que el actor, tomador del seguro, asegurado y propietario del veh�culo, pretenda obtener una indemnizaci�n a la que no tiene derecho por exclusi�n legal. No cabe hacer las distinciones entre seguro obligatorio y voluntario que hace el recurrente. El art�culo 73 LCS, al regular el seguro de responsabilidad civil, se�ala que el asegurador se obliga -dentro de los l�mites establecidos en la Ley y en el contrato-. Por tanto, el �mbito material del seguro de responsabilidad civil viene determinado, en primer lugar, por la Ley, y en segundo lugar, por el contrato. Cita y extracta, en apoyo de esta tesis, la sentencia de la AP de Asturias, Secci�n 5.�, de 24 de noviembre de 1998, recurso de apelaci�n n�mero 827/1997 y la sentencia de la AP de Asturias, Secci�n 7.�, de 20 de febrero de 2003. No es posible entender que nos encontremos en un caso de cobertura comprendida en el seguro voluntario. Este no es complementario del obligatorio. No estamos ante un supuesto de falta de cobertura sino de cobertura, pero con exclusi�n legal en un determinado supuesto que da lugar a la facultad de repetici�n de la aseguradora.Adem�s, con fecha 15 de abril de 2002 la aseguradora demandada lleg� a un acuerdo de pago con los perjudicados (padres del fallecido D. Abelardo) a consecuencia del cual �stos renunciaron a sus acciones civiles y penales. Se indemniz� en la cuant�a total reclamada por aquellos (86 392,91 euros), por lo que se acompa�� la documentaci�n acreditativa de dicho pago y consiguientes renuncias. Con ello se encontraba la aseguradora en el supuesto de hecho normativo que permite el ejercicio de la acci�n de repetici�n del art�culo 7 LRCSCVM. En este sentido, se citan y extractan las sentencias de la AP de Barcelona, Secci�n 17.�, de 7 de febrero de 2001 y de la Secci�n 14.�, rollo 1441/97. No existe, como se ha visto, infracci�n legal alguna, ni procesal, ni incorrecta aplicaci�n de la misma, ni incongruencia omisiva, ni infracci�n de los principios jur�dicos -in dubio pro v�ctima e in dubio pro asegurado-.Termina la parte recurrida solicitando de la Sala:"[...] dicte sentencia desestimando el recurso de casaci�n presentado contra la sentencia dictada por la Secci�n Segunda de la Audiencia Provincial de Girona en autos de Rollo de Apelaci�n 246/2005, confirmando �ntegramente la misma, imponiendo a la recurrente el pago de las costas por su temeridad".Octavo.-Para la deliberaci�n y fallo del recurso se fij� el d�a 20 de octubre de 2010, en que tuvo lugar. Noveno.-En esta resoluci�n se han utilizado las siguientes siglas: AP, Audiencia Provincial.CC, C�digo Civil.DA, Disposici�n Adicional.FJ, Fundamentos jur�dicos.LCGC, Ley 7/1998, de 13 de abril, sobre Condiciones Generales de la Contrataci�n. LCS, Ley de Contrato de Seguro.LCU, Ley 26/1984, de 19 de julio, General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios. LEC, Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil. LRCSCVM, Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulaci�n de Veh�culos a Motor.RC, Recurso de casaci�n.SSTS, sentencias del Tribunal Supremo (Sala Primera, si no se indica otra cosa).STC, sentencia del Tribunal Constitucional.STS, sentencia del Tribunal Supremo (Sala Primera, si no se indica otra cosa).Ha sido Ponente el Magistrado Excmo. Sr. D. Juan Antonio Xiol Rios, que expesa el parecer de la Sala.
FUNDAMENTOS DE DERECHO�Primero.--Resumen de antecedentes.1. El d�a 19 de enero de 2002 tuvo lugar un accidente de tr�fico en el que fallecieron el conductor del veh�culo siniestrado y los otros dos ocupantes del mismo.2. El veh�culo dispon�a a fecha del siniestro de p�liza de aseguramiento obligatorio y voluntario de responsabilidad civil suplementaria ilimitada, incluidos da�os propios y accidente del conductor.3. Seg�n informe del Servicio de Toxicolog�a obrante en el procedimiento penal incoado por estos hechos el conductor se encontraba bajo la influencia de bebidas alcoh�licas y drogas.4. El propietario del autom�vil y su esposa, padres del conductor y de otro de los fallecidos, demandaron a la aseguradora del mismo en reclamaci�n de la indemnizaci�n que consideraban pertinente con cargo a los seguros obligatorio y voluntario, por las coberturas de fallecimiento del hijo que viajaba como ocupante, accidente y da�os propios del veh�culo asegurado, m�s intereses del art�culo 20 LCS y costas. 5. La aseguradora se neg� a satisfacer las cantidades reclamadas atendiendo a la causa del accidente -conducci�n bajo la influencia de alcohol y drogas- y reconvino al amparo del art�culo 7 LRCSCVM en reclamaci�n de la indemnizaci�n satisfecha por la aseguradora a los padres del tercer ocupante, en acuerdo transaccional previo a la demanda. 6. El Juzgado estim� en parte la demanda y reconoci� el derecho de repetici�n de la entidad de seguros.7. La AP estim� en parte el recurso de los actores, en el �nico sentido de incrementar las cantidades reconocidas en primera instancia, si bien mantuvo los pronunciamientos restantes, entre ellos, el referido a la facultad de repetici�n del asegurador, para cuya aplicaci�n considera que no ha de ser �bice la existencia de seguro voluntario.8. Recurre en casaci�n la parte actora-apelante articulando su recurso al amparo del ordinal 2.� del art�culo 477.2 LEC, a trav�s de dos motivos, vinculados entre s�. Segundo.-Enunciaci�n de los motivos primero y segundo de casaci�n.El primer motivo del recurso se introduce con la f�rmula:"Primero.- Infracci�n de Ley consistente en violaci�n, por aplicaci�n incorrecta al seguro de responsabilidad civil voluntario que regula la Ley 50/80 de 8 de octubre, sobre contrato de seguro, de lo dispuesto por el art�culo 7 de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulaci�n de Veh�culos a Motor (texto aprobado por la Ley 30/1995, de 8 de noviembre, de Ordenaci�n y Supervisi�n de los Seguros Privados (Disposici�n Adicional Octava), vulnerando lo dispuesto por los art�culos 2, 3 y 75 de la Ley 50/1980, de 8 de octubre, sobre contrato de seguro, as� como el resto de la legislaci�n concordante con la citada y a la que aludimos y rese�amos en este motivo, dada su com�n vocaci�n de protecci�n del asegurado, del perjudicado y de la parte m�s d�bil en la contrataci�n por adhesi�n". El segundo motivo se introduce con la f�rmula:"Segundo.- Infracci�n de los principios jur�dicos -in dubio pro asegurado- e -in dubio pro v�ctima- establecidos por la doctrina jurisprudencial sentada en m�ltiples sentencias del Tribunal Supremo de entre las que se citan a los efectos del presente recurso las proferidas con fechas 22/07/1992, 27/09/1996, 04/07/1997, 07/12/1998, 08/02/1999 y 20/11/2003".En resumen, se argumenta que, atendiendo a la distinta naturaleza y funci�n que cumplen el seguro obligatorio y el voluntario de responsabilidad civil, su diferente r�gimen jur�dico, la doctrina de esta Sala y los principios -in dubio pro v�ctima- [en la duda, a favor de la v�ctima] -in dubio pro asegurado- [en la duda, a favor del asegurado] , la facultad de repetici�n prevista en el art�culo 7 LRCSCVM para el supuesto en que los da�os han sido debidos a la conducci�n bajo la influencia de alcohol o drogas, tiene limitada su aplicaci�n al primero, sin que sea posible su extensi�n al voluntario, en el que solo se admite repetir contra el asegurado que obr� dolosamente (art�culo 76 LCS), y no cuando la conducta generadora del da�o es la del conductor. Los motivos deben ser estimados, con las consecuencias que se dir�n.Tercero.-Acci�n de repetici�n de la aseguradora en supuestos de da�os causados por conducci�n bajo influencia de alcohol o drogas.A) Seg�n Jurisprudencia afirmada por esta Sala en SSTS de 12 de febrero de 2009, RC n.� 1137/2004 y de 25 de marzo de 2009, RC n.� 173/2004, en los supuestos en que se contrata un seguro voluntario de responsabilidad civil, dado que las relaciones asegurador-asegurado se rigen por la autonom�a de la voluntad, es preciso analizar si el riesgo est� o no cubierto por dicho seguro, sin que sea dable considerar que la conducci�n bajo la influencia de bebidas alcoh�licas o drogas no puede ser objeto de aseguramiento (SSTS de 7 de julio de 2006 y 13 de noviembre de 2008) ni correcto circunscribir el conflicto al �mbito del seguro obligatorio, ni mucho menos imputar a �ste las cantidades pagadas por la aseguradora, ya que no cabe desconocer la existencia de un acuerdo entre las partes que cubrir�a el evento acaecido, mientras que no conste su expresa exclusi�n. Esta doctrina resalta que el seguro voluntario se configura como un complemento para todo aquello que el obligatorio no cubra, de conformidad con el art�culo 2.3 LRCSCVM, que establece que "Adem�s, la p�liza en que se formalice el contrato de seguro de responsabilidad civil de suscripci�n obligatoria podr� incluir, con car�cter potestativo, las coberturas que libremente se pacten entre el tomador y la entidad aseguradora con arreglo a la legislaci�n vigente", debi�ndose entender esta ampliaci�n de cobertura no solo desde el punto de vista cuantitativo, sino tambi�n desde el punto de vista cualitativo, tal y como expresa m�s claramente el actual art�culo 2.5 del Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 octubre 2004 que aprueba el texto refundido de la LRCSCVM, que deroga el anterior al establecer que: "Adem�s de la cobertura indicada en el apartado 1, la p�liza en que se formalice el contrato de seguro de responsabilidad civil de suscripci�n obligatoria podr� incluir, con car�cter potestativo, las coberturas que libremente se pacten entre el tomador y la entidad aseguradora con arreglo a la legislaci�n vigente", haciendo referencia el apartado 1 a la cobertura de los riesgos cubiertos por la responsabilidad civil y hasta los l�mites cuantitativos fijados por el anexo de la Ley. La soluci�n, por tanto, no est� tanto en el seguro obligatorio, en el que la aseguradora tendr�a facultad de repetici�n en supuestos de da�os ocasionados por embriaguez o influencia de drogas, sino en el an�lisis del seguro voluntario concertado que complementa el anterior, de tal forma que, si las partes no pactaron su exclusi�n, la aseguradora no tendr� facultad de repetici�n contra el asegurado pues no habr�a pago indebido de la primera y, por tanto, enriquecimiento injusto del asegurado, sino pago justificado en virtud del principio de autonom�a de la voluntad que rige el seguro voluntario. Entender otra cosa har�a de la misma condici�n al asegurado que se limita a contratar el seguro obligatorio y al asegurado que de forma previsora y pagando por ello su correspondiente prima, contrata por encima del seguro obligatorio uno voluntario, confiando en la creencia de haber contratado todo tipo de riesgos salvo los expresamente excluidos.Situado el conflicto en el �mbito del aseguramiento voluntario, lo verdaderamente relevante a la hora de dilucidar si la conducci�n bajo la influencia del alcohol o las drogas otorga a la aseguradora el derecho a repetir lo pagado es si se pact� expresamente esta facultad como cl�usula limitativa de los derechos del asegurado, para lo que ha de estarse a la doctrina fijada por esta Sala en SSTS de 7 de julio de 2.006, 26 de diciembre de 2.006, 18 de octubre de 2.007 y 13 de noviembre de 2.008, que, en aplicaci�n de la Sentencia de Pleno de 11 de septiembre de 2.006, considera limitativas -por oposici�n a las cl�usulas delimitadoras del riesgo- aquellas estipulaciones del contrato que act�an -para restringir, condicionar o modificar el derecho del asegurado a la indemnizaci�n una vez que el riesgo objeto del seguro se ha producido-, trat�ndose de un tipo de cl�usulas cuya eficacia y oposici�n al asegurado depende del requisito de la doble firma del art�culo 3 LCS. B) La sentencia recurrida infringe la doctrina expuesta tanto por considerar indisponible para las partes la facultad de repetici�n del asegurador en supuestos de embriaguez (con el argumento de que el art�culo 7 LRCSCVM es norma de derecho necesario, marginada de la libertad contractual, cuando no es as�), como por entender que el seguro voluntario de responsabilidad civil concurrente ni pod�a ni tuvo por objeto excluir dicha facultad, al se�alar como su �nica finalidad ampliar cuantitativamente -que no cualitativamente- la cobertura. Por el contrario, lejos de excluirla, la Jurisprudencia examinada admite expresamente la posibilidad de que las partes puedan, en uso de su autonom�a contractual, ampliar tambi�n cualitativamente las coberturas del seguro obligatorio, y excluir la facultad de repetici�n del asegurador en caso de embriaguez si lo contrario, esto es, su mantenimiento, en cuanto limitaci�n de los derechos del asegurado, no fue expresamente aceptada por escrito. Esto es lo que se ha declarado probado que aconteci� en el presente caso, ya que la sentencia de apelaci�n (FJ 5.�, p�rrafos quinto y sexto) se�ala que las condiciones particulares no contienen dichas cl�usulas limitativas y que las condiciones generales, en las que s� se alude a la embriaguez como riesgo excluido, que dar�a lugar a la posibilidad de repetir lo pagado, no son oponibles en este punto al actor al no aparecen firmadas por el tomador o asegurado.Por tanto, al no haber sido debidamente excluido del aseguramiento voluntario el riesgo de conducci�n alcoh�lica o bajo la influencia de drogas, y desconocerse por el asegurado tanto su, pretendida de contrario, falta de cobertura, como que el asegurador se reservaba el derecho a repetir contra �l, las consecuencias de todo ello deben recaer en la aseguradora, con la consiguiente desestimaci�n de la demanda reconvencional.Cuarto.-Estimaci�n del recurso y costas.La estimaci�n del recurso determina que no haya lugar a imponer las costas del mismo, por aplicaci�n del art�culo 398 LEC, en relaci�n con el art�culo 394 LEC. La estimaci�n parcial del recurso de apelaci�n determina la no imposici�n de las causadas en segunda instancia, y, por lo que respecta a las de primera instancia, procede imponer a la aseguradora demandada �nicamente las derivadas de su demanda reconvencional, la cual ha sido �ntegramente rechazada. Por lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad conferida por el pueblo espa�ol.
FALLAMOS�1. Se estima el recurso de casaci�n interpuesto por la representaci�n procesal de D. Rafael y D.� Anton, contra la sentencia dictada en grado de apelaci�n por la Audiencia Provincial de Gerona, Secci�n 2.�, en el rollo de apelaci�n n�mero, de 1 de septiembre de 2005 (auto denegando aclaraci�n de 9 de septiembre de 2005), dimanante del juicio ordinario n.�, del Juzgado de Primera Instancia 6 de Figueras, cuyo fallo dice literalmente: "Que estimando en parte el recurso de apelaci�n formulado por el Procurador Don Mart� Regas Bech de Careda, en nombre y representaci�n de Don Rafael y Dna. Anton contra la Sentencia de 4 de enero de 2005, del Juzgado de 1 a Instancia n.� 6 de Figueres, dictada en los autos de Procedimiento Ordinario n.� 5/2004, de los que el presente rollo dimana, revocamos parcial mente dicha resoluci�n, en el sentido de que la condena a la aseguradora ZURICH ESPA�A, Compa��a de Seguros y Reaseguros, S.A. lo es al pago a los actores de la cantidad de 149.443,98 euros en concepto de indemnizaciones por fallecimiento y 5.147,67 euros por da�os materiales, confirm�ndose los restantes pronunciamientos de la sentencia apelada. Todo ello sin hacer especial imposici�n de las costas de esta apelaci�n".2. Casar y anular en parte dicha sentencia, en el �nico sentido de, con estimaci�n parcial del recurso de apelaci�n, revocar en parte la sentencia apelada y desestimar la demanda reconvencional.3. No se imponen las costas de este recurso, ni las de segunda instancia. En cuanto a las de primera instancia, se imponen a la parte demandada las ligadas a su demanda reconvencional, por haber sido �ntegramente rechazada.As� por esta nuestra sentencia, que se insertar� en la COLECCI�N LEGISLATIVA pas�ndose al efecto las copias necesarias, lo pronunciamos, mandamos y firmamos Juan Antonio Xiol Rios. Jesus Corbal Fernandez. Jose Ramon Ferrandiz Gabriel. Antonio Salas Carceller. Rubricado. Publicaci�n.-Le�da y publicada fue la anterior sentencia por el EXCMO. SR. D. Juan Antonio Xiol Rios, Ponente que ha sido en el tr�mite de los presentes autos, estando celebrando Audiencia P�blica la Sala Primera del Tribunal Supremo, en el d�a de hoy; de lo que como Secretario de la misma, certifico.

References: Real Decreto 
in dubio
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 Real Decreto 
e contrario