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Divisionismo e irracionalidad : Una mente de dominio específico.
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Víctor Pérez Escobar
1 V Jornadas de Investigación en Filosofía. Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Departamento de Filosofía, La Plata, Divisionismo e irracionalidad : Una mente de dominio específico. Díaz Legaspe, Justina. Cita: Díaz Legaspe, Justina (2004). Divisionismo e irracionalidad : Una mente de dominio específico. V Jornadas de Investigación en Filosofía. Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Departamento de Filosofía, La Plata. Dirección estable: Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. Para ver una copia de esta licencia, visite Acta Académica es un proyecto académico sin fines de lucro enmarcado en la iniciativa de acceso abierto. Acta Académica fue creado para facilitar a investigadores de todo el mundo el compartir su producción académica. Para crear un perfil gratuitamente o acceder a otros trabajos visite:
2 DIVISIONISMO E IRRACIONALIDAD : UNA MENTE DE DOMINIO ESPECÍFICO Justina Díaz Legaspe UNLP Durante mucho tiempo los filósofos hemos pensado en el hombre como en un ser completamente racional, en una armonía no problemática entre deseos y creencias, entre capacidades cognitivas y su actuación. Sin embargo, hoy por hoy sabemos que esta imagen es ficticia: numerosos estudios nos han mostrado que el hombre es altamente irracional, que mezcla emociones con creencias y que no aplica del todo bien las herramientas lógicas de las que dispone. Este descubrimiento es un factor motivante del desarrollo de muchas teorías acerca de la mente humana, que buscan comprender cómo funciona ésta para entender por qué somos como somos. Una de las preguntas que orientan al filósofo de la mente es, entonces, la pregunta por la irracionalidad. En busca de una respuesta, muchos filósofos han optado por dividir la mente en sub-estructuras con mayor o menor grado de autonomía y agencialidad: esta estrategia permite explicar las irracionalidades como si fueran luchas de intereses entre dos estructuras en una misma persona. Aparentemente, sólo si suponemos que nuestra mente está dividida podemos entender nuestros errores en la formación de creencias. Sin duda, la teoría divisonista más popular de los últimos tiempos es el modularismo fodoriano. Sin embargo, críticas y reconsideraciones de este modelo han determinado la aparición de nuevos modelos en esta misma línea. En lo que sigue, presentaremos brevemente algunos rasgos de este modelo que impiden que dé cuenta del problema de la irracionalidad, y examinaremos una de las teorías a las cuales ha dado lugar, el modelo de la mente como conjunto de facultades de dominio específico, considerando si éste modelo puede dar cuenta de la pregunta que me interesa. 1. Modularismo fodoriano y dominio específico: Como es bien sabido, la teoría modularista de Fodor (1983) postula una arquitectura mental de la cual forman parte dos tipos distintos de sub-estructura: los sistemas de entrada y el sistema central. Sólo los primeros son teóricamente accesibles al modelo fodoriano: el sistema central permanece como territorio inexplorado e inexplicable, si bien conocemos sus rasgos principales. Por su parte, los sistemas de entrada son entendidos como módulos de procesamiento de V Jornadas de Investigación en Filosofía 9 al 11 de diciembre de
3 información altamente eficaces y veloces, caracterizables por diferentes rasgos, pero específicamente por tres: (i) en primer lugar, se trata de estructuras altamente encapsuladas: la información captada por el módulo y asimilada en su interior solamente es factible de ser manejada por el sistema central una vez que ya ha sido totalmente procesada. Mientras tanto, ni el sistema central ni el resto de los sistemas de entrada tienen acceso a la información en procesamiento. Este bloqueo se da en dos direcciones: impide que información de otros ámbitos contamine el procesamiento llevado a cabo en el módulo (sin duda, para lograr que la información sea lo más ajustada posible a la realidad de la que surge), y por otro lado, impide que la información en proceso interfiera con otros procesos mentales e incluso, que penetre a la conciencia antes de estar enteramente procesada; (ii) en segundo lugar, estas estructuras son de dominio específico, a diferencia de lo que ocurre con el sistema central. La especificidad de dominio está ligada a la idea de verticalidad en las operaciones mentales: ciertas capacidades cognitivas humanas parecen ser procesos que se aplican a diferentes áreas del conocimiento, pero muchas otras son modos de operar con ciertos tipos de información y solamente con ellos. Nuestra capacidad de realizar inferencias podría ser pensado como una facultad horizontal, aplicable tanto al terreno de la filosofía como al de la matemática, pero nuestra capacidad de percibir colores sólo puede aplicarse a aquello que se nos presente como coloreado; (iii) en tercer lugar, cierto innatismo determina cuántos módulos hay en la mente. De este modo, no es posible sostener la aparición de nuevos módulos diferentes a aquellos con los que nacemos. Entendido en un sentido fuerte, este rasgo determina que no podemos dar cuenta de ciertas operaciones que parecen ajustarse a todas las demás características de los módulos (como es el caso del tocar el piano, por ejemplo) si se trata de operaciones adquiridas. La teoría fodoriana ha recibido tantas críticas como elogios. Una de las líneas que reconoce inspirarse en esta teoría y que sin embargo ha introducido cambios en el modo de entender la mente ha sido la teoría de las estructuras de dominio específico. La reflexión acerca de los módulos fodorianos se ha centrado cada vez más en el examen de las consecuencias de este rasgo y en la crítica al concepto de encapsulamiento. Así, las nuevas teorías suponen que los sistemas de entrada sí son verticales en sus operaciones, aun cuando ya no se considere que la información en proceso sea inmodificable por otras estructuras. De hecho, es posible sostener que en ocasiones la información en una de estas estructuras es influida por la información en otras. Esta pérdida o debilitamiento del concepto de encapsulamiento impide hablar de módulos: V Jornadas de Investigación en Filosofía 9 al 11 de diciembre de
4 hablamos entonces de sub-estructuras de dominio específico para referirnos a las capacidades que la mente humana posee de asimilar tipos específicos de información y de resolver tipos particulares de conflictos echando mano de operaciones diseñadas específicamente para la resolución de esos problemas y no de otros. Por otro lado, el innatismo puede ser debilitado o eliminado también: en su versión débil, podemos suponer que el hombre adquiere a lo largo de las generaciones capacidades que cobran status de estructura de dominio específico, que no forman parte de aquellas señaladas por Fodor, y que aparecen ante la necesidad humana de resolver nuevos problemas. En una versión más radical, podemos apelar a la plasticidad neuronal del cerebro humano para determinar la formación de estructuras de dominio específico incluso en el lapso de una vida humana: la necesidad de responder rápidamente a un determinado problema puede ser consciente al principio, pero podría llegar a generar una respuesta con las mismas características que una sub-estructura innata: rapidez, automaticidad, etc. 2. Un modelo dominio específico de la mente: Una mente como la diseñada por Fodor (1983) debe ser pensada como un conjunto de módulos, al modo de máquinas altamente eficientes y aceitadas, que suministran información a un sistema central vagamente esbozado como aquel que procesa toda la información recibida y genera pensamientos complejos a partir de los mismos. Las irracionalidades, en general, son presentadas como interferencias en el proceso del conocimiento como diferente al proceso de la asimilación de información: se llama irracionalidades cálidas a aquellas donde las emociones interfieren en la formación de creencias, e irracionalidades frías a aquellas donde detectamos, en este proceso, fallas en la aplicación de las herramientas de la lógica. El proceso de formación de creencias, sin embargo, no ocurre al nivel de los sistemas de entrada, que sólo proporcionan los materiales para ello, sino en el sistema central. Así, el modelo fodoriano, que no puede explicar lo que sucede en este sistema, deja de lado completamente la tarea de dar cuenta de la irracionalidad humana. La teoría de la especificidad de dominio, a pesar de inspirarse altamente en las teorías fodorianas, puede sin embargo arriesgarse a postular una nueva arquitectura de la mente que tal vez pueda ser de mayor utilidad en esta tarea. Aquellas más fieles a las ideas de Fodor siguen postulando la existencia de un sistema central del cual no podemos dar cuenta. Sin embargo, una variante más radical de las mismas ideas propone una teoría de la mente masivamente de dominio específico. Para comprender este modelo, debemos pensar a la mente como un conglomerado de estructuras diseñadas, por decirlo de algún modo, para la resolución de un determinado problema. V Jornadas de Investigación en Filosofía 9 al 11 de diciembre de
5 No hay algo así como un sistema central, sino que todas las operaciones mentales, incluyendo las más abstractas, deben entenderse como el resultado de la operación de numerosas estructuras interactuando entre sí (Sperber). 3. El concepto de evolución de los dominios específicos: la vida en la jungla y las respuestas rápidas: Qué ventajas posee este modelo por sobre el modelo fodoriano? Evidentemente muchas, pero una de ellas está vinculada a nuestra pregunta inicial. Creemos que es posible generar explicaciones acerca de la irracionalidad humana utilizando un modelo como éste, siempre y cuando se incorporen algunos ajustes. Uno de ellos es la incorporación del modelo de la mente a una explicación evolucionista de la conducta humana (Cósmides, Tooby). 1 Las estructuras de dominio específico son presentadas de este modo como estrategias de resolución de problemas cuya génesis se halla en la necesidad supervivencial humana: de acuerdo con la teoría evolucionista, la selección natural determina la supervivencia de los más aptos, y es posible pensar en que muchas veces la aptitud no está determinada solamente por rasgos físicos, sino también por la capacidad de generar respuestas rápidas y eficaces a problemas puntuales. Estas estrategias exitosas de respuesta bien pueden haber cristalizado, a nivel neuronal incluso, en estructuras de dominio específico que se activan ante la detección de elementos del campo a los que se aplican. Así, del mismo modo en que la escucha de lo que puede interpretarse como una voz humana activa de algún modo una estructura adecuada para la audición y comprensión del lenguaje humano, fundamental para la vida en comunidad, es posible que ciertos problemas de diversos tipos hayan generado, a lo largo de las generaciones, la capacidad de responder automáticamente a éstos. Podríamos pensar, por ejemplo, en ciertas operaciones lógicas como respuestas altamente específicas a problemas particulares que aquejaron a nuestros antepasados. Si esto es así, el debilitamiento del innatismo y la desaparición del encapsulamiento ayudan a entender cómo puede suceder que una operación de dominio específico termine por poder aplicarse, aunque sea reflexiva y conscientemente, a campos similares al que originalmente generaba la respuesta. Así, el modelo permite pensar en una mente que funciona como un conjunto de partículas (estructuras de dominio específico, o al menos originalmente) entendidas como operaciones que se activan con ciertos dominios de problemas donde se detecta un rasgo común. El funcionamiento de infinidad de estas partículas genera procesos de pensamiento 1 Si bien los autores no son partidarios claros de la teoría masiva de las estructuras de dominio específico, utilizamos su referencia al concepto de evolución para construir la explicación de la irracionalidad humana. V Jornadas de Investigación en Filosofía 9 al 11 de diciembre de
6 complejos como los que suceden en el sistema central de Fodor. Sin embargo, en este modelo, estos procesos podrían llegar a ser explicados, e incluso insertados en una teoría evolucionista de la mente humana. 4. Irracionalidades: respuestas correctas a problemas equivocados? El modelo fodoriano hace caso omiso del sistema central. Pero es en éste donde se sitúan los procesos de formación de creencias en los cuales situamos los problemas de la irracionalidad. Este modelo, en cambio, tiene la potencialidad de dar cuenta de estos procesos complejos apelando al funcionamiento conjunto de una serie de estructuras de dominio específico, del mismo modo en que podemos explicar el funcionamiento de una computadora al realizar tareas complejas apelando a numerosos operadores, cada uno de los cuales está diseñado para realizar una tarea específica. Si esto es así, podemos vislumbrar cómo sería posible una explicación de la irracionalidad en este modelo: podemos apelar, por ejemplo, a la imagen de una estructura de dominio específico detectando en un determinado campo rasgos que activan su aplicación, cuando, en realidad, el campo no presenta dichos rasgos, o bien los presenta pero no son relevantes para la situación particular. Numerosos casos de irracionalidades, específicamente frías, están relacionadas con la familiaridad del sujeto de investigación respecto de la formulación del problema (es el caso del test de Wason, en Gomila-Benejam). Podríamos entonces dar cuenta de estos casos a través del hecho de que sólo en ámbitos familiares se aplica la estructura específica para la resolución del problema: ante casos desconocidos o nuevos, la mente busca los rasgos que puedan resultar relevantes para la resolución del problema, pero muchas veces falla debido, precisamente, a la novedad del campo. De este modo, los casos de irracionalidad pueden ser presentados por este modelo como casos de aplicación incorrecta de la estrategia equivocada a un campo de dominio determinado. Por supuesto, el modelo no permite inferir que el hombre es un ser racional que comete equivocaciones ocasionales; sostener algo de este tipo sería arriesgarse demasiado. Pero sí permite tener una imagen del hombre con la que podemos vivir: la de un ser que puede manejar los problemas que le resultan más conocidos e importantes, aun cuando falla en aquellos que, en realidad, no le competen tanto. V Jornadas de Investigación en Filosofía 9 al 11 de diciembre de
7 Bibliografía Carey, Susan y Spelke, Elizabeth. (2002) Conocimiento dominio-específico y cambio conceptual en Hirschfeld y Gelman (comp). Cartografía de la mente. La especificidad de dominio en la cognición y en la cultura. Barcelona, Gedisa. Cósmides, Leda, y Tooby, John. Orígenes de la especificidad de dominio: la evolución de la organización funcional. (Ibidem). Fodor, Jerry (1983). The Modularity of Mind, Cambridge, Massachussets, MIT Press. Hirschfeld, Lawrence A. y Gelman, Susan A. Hacia una topografía de la mente: una introducción a la especificidad de dominio. (Hirschfeld y Gelman. Op. Cit.) Gianella, Alicia (2004). Las partes de la mente. (inédito). Sperber, Dan. La modularidad del pensamiento y la epidemiología de las representaciones (Ibidem). V Jornadas de Investigación en Filosofía 9 al 11 de diciembre de
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