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Timestamp: 2020-02-23 04:16:02+00:00

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EL ROMPECABEZAS CATALÁN | Arco Europeo
El Estatuto de Nuria encajaba mejor en un modelo federal de Estado y planteaba dudas sobre si su ámbito competencial chocaba con la Constitución de la República donde el “Estado integral” parecía acercarse más a una concepción unitaria que federal. Al presentar el proyecto los representantes catalanes argumentaron que en el Pacto de San Sebastián se reconoció el «derecho de autodeterminación».
Hubo que esperar a que terminara la dictadura franquista para que Cataluña volviera a tener un Estatuto de Autonomía. Será el Estatuto de 1979, conocido como “de Sau” por el lugarr donde se elaboró, que se mantuvo vigente hasta la aprobación, en 2006, del actual. El nuevo Estatuto de 2006 tuvo su punto crítico en la Sentencia del Tribunal Constitucional 31/2010 (STC 31/2010), que declaró varios de sus artículos inconstitucionales, y dio alas a los partidarios del “derecho de todo pueblo hacia la autodeterminación«, en su mayoría independentistas.
Es, en definitiva, una política de escapismo de los problemas reales de los catalanes la impulsada por el Gobierno catalán, que alcanza el esperpento en las declaraciones que fijan en 68 diputados -mayoría absoluta- la cifra suficiente para el independentismo, reafirmando así, sin ponerlo por escrito, el carácter «plebiscitario» de las elecciones del 27-S para renovar el Parlamento catalán. Ahora bien, si esta “astracanada” se convierte en una “declaración de independencia” podrían producirse efectos poco deseables.
La Constitución española contiene en su artículo 153 C.E. los instrumentos más comunes de control de las instituciones del Estado sobre las Comunidades Autónomas pero los complementa con un mecanismo de control excepcional y coercitivo en el artículo 155 C.E.; este “dispositivo” es para situaciones extremas de incumplimiento por las Comunidades Autónomas de obligaciones impuestas por la Constitución o las leyes o en actuaciones de las mismas que atenten gravemente al interés general de España. Es, en síntesis, la «coerción federal» (Bundeszwang), prevista en el artículo 37 de la Ley Fundamental de Bonn en la que se inspira casi literalmente, o en los artículos 100 de la Constitución austriaca y 126 de la Constitución italiana.
Toda reforma constitucional adopta procedimientos complejos para permitir vincular sin tensiones el ordenamiento jurídico al nuevo proceso político, esto es, asegurando la continuidad jurídico-política del Estado. A veces, incluso, se prohíbe la reforma sobre determinadas cuestiones como en la Constitución francesa de 1958 que dispone en su artículo 89, in fine, que «ningún procedimiento de revisión puede ser iniciado o llevado adelante cuando se refiera a la integridad del territorio. La forma republicana de Gobierno no puede ser objeto de revisión«. O en la Ley Fundamental de Bonn que, por su parte, establece en el artículo 79.3 que «es inadmisible toda modificación de la presente Ley Fundamental que afecte a la división de la Federación en Estados o al principio de la cooperación de los Estados en la legislación o a los principios consignados en los artículos 1 y 20«.
En España, la Ley franquista de “Principios Fundamentales del Movimiento Nacional” declaraba perpetuos e inmodificables sus “principios”. Para evitar similitudes, la actual Constitución de 1978 no prohíbe modificar sus artículos pero sí lo dificulta extraordinariamente en su Título X, titulado «De la reforma constitucional«, estableciendo dos procedimientos de reforma por razón de la materia. Uno de ellos, el más complejo, está regulado en el artículo 168, para supuestos de revisión total y para las reformas parciales que afecten a los artículos 1 a 9 (Título Preliminar), 15 a 29 (Título I, Capítulo 2º, Sección 1ª, «De los derechos fundamentales y de las libertades públicas«) y 56 a 65 (Título II, «De la Corona«). El más “sencillo” está en el 167, y permite la reforma de cualquier otro precepto de la Constitución española.
Un pensamiento en “EL ROMPECABEZAS CATALÁN”
Alfonso Gómez Prieto en agosto 12, 2015 en 6:50 pm dijo:
Es un magnífico artículo que aclara con rigor y precisión una situación grave, de rabiosa actualidad. Nos permite pensar y clarificar ideas. Se necesitan discursos como el del presidente de Arco Europeo Progresista en tiempos de crisis y pérdida de los valores de la auténtica izquierda progresista, donde vivimos la confusión de lo jurídico y político.

References: artículo 153
 artículo 155
 artículo 37
 artículo 89
in fine
 artículo 79
 artículo 168