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Timestamp: 2020-07-10 00:00:16+00:00

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Revisiones de Productos – Mundo Digital
Las 8 Cosas Que Nos Desagradan de Nintendo Switch
No cabe duda que Nintendo le pegó “el palo al gato” con su flamante Switch. Su nueva solución logró mezclar de una forma magistral la tan anhelada movilidad de los juegos del fabricante japonés, con un formato que permite compartir contenidos con otros usuarios, sumado a que es posible usarla como consola de escritorio conectada a una TV.
Pero, antes de ocupar tus ahorros en una nueva, hay algunas cosas que debes saber. Acá te mostramos las 8 cosas que nos desagradan de ella y que las comprobamos tras usar dos consolas por varios, varios meses.
1. Poca autonomía
Si utilizas la consola con juegos que requieren de alto poder gráfico y con alto brillo en pantalla, la autonomía no supera las 2 horas. Asi de simple. Y la carga media de la Switch es de al menos 2 horas. Tema para tener en cuenta y andar con un cargador contigo para todas partes o bien, con un powerbank con conexión USB-C, al menos
2. Poca memoria y cartuchos limitados
La Switch viene por default con 64 GB de capacidad, de las cuales al menos la cuarta parte viene ocupada para su sistema operativo. Sólo permite expansión de tarjetas de hasta 256 GB MicroSD clase 10. ¿Y los juegos? Los cartuchos o tarjetas incorporan una memoria de hasta 16 GB. Si un juego pesa más, deberás descargar el contenido adicional, que ocupará tu escaso espacio de memoria
3. ¿Ganas de comprar una segunda consola? Mala idea
Si tienes ganas de comprarte una segunda consola Nintendo Switch (para compartir contenido, jugar con familiares o simplemente para no pelearte el turno en casa), lee bien esto: Cada consola queda registrada a un usuario. El usuario cuando enciende por primera vez una Switch, esta queda identificada como “principal”. Todas las consolas posteriores a esa, Nintendo las considera como “secundarias”. Las consolas secundarias solo abren juegos o contenidos descargados de Nintendo EShop siempre y cuando tengan una conexión activa a Internet. Si no están conectadas, los juegos no abren. Si cortas la internet mientras juegas, el juego se apaga. En la consola secundaria, de hecho, los juegos descargados o comprados en eShop no están disponibles para otros perfiles, algo que si es posible en la consola primaria
4. Tus contenidos descargados no bajan como espejo. Tus avances, tampoco
Si tienes dos o más consolas con tu login, deberás ingresar manualmente al historial de descargas de eShop para solicitar que bajen nuevamente mediante la opción “volver a descargar”. La opción que el contenido comprado baje a todas tus consolas de manera simultánea (como ocurre en Xbox One) no existe. Adicionalmente, debes configurar manualmente cada juego, para que los avances queden sincronizados en la nube. Si en las consolas de tu propiedad no has hecho el tramite manualmente, es posible que los juegos no arranquen y den un mensaje de error
5. Jugar mobile es… desagradable
La pantalla de la Switch no se caracteriza por ser la mejor del mercado. Con una densidad de 237 ppp y resolución de 1280×720, lamentablemente muestra una brutal diferencia entre la experiencia en una pantalla grande versus la versión mobile
6. Control parental efectivo, pero injusto
Una gran ventaja y que es aplaudida en la Nintendo Switch, es el completo control parental que permite a nosotros los padres, colocar horarios de juego y tiempos máximos para que nuestros hijos no queden con espasmos tras estar horas frente a la pantalla. Ahora, un detalle: al apagar la consola, esta queda por default en “modo espera”. Lamentablemente la App de Control Parental considera el tiempo de espera como tiempo de juego y cuando tu hijo enciende la consola, el sistema indica que “el tiempo de acabó”. Para evitar eso, hay que apagarla manualmente, forzándola mediante tres clicks en el menú.
7. Caliente, caliente…
Tras una hora y media de juego, la consola (obviamente) se calienta. Esto es normal y no criticable, excepto por aquellos usuarios “nerviositos” que tienden a doblar la consola en modo portátil y, estando esta caliente, tiende a curvarse y a no volver a su forma original, lo que genera fallas en la placa lógica y fracturas en la pantalla. Es un caso extremo, pero sucede, así que a tener cuidado. Si no nos crees mira acá
8. Sus Joy-Con no son infalibles
Si bien los Joy-Con son un fetiche por la multiplicidad de colores y maneras de combinar, estos tienden a soltarse de la consola y con el paso del tiempo, adquieren un molesto “juego” que hace que no estén ajustados como si hubiesen salido de fábrica. Por eso, recomendamos o jugar a distancia con un control Pro o bien, insértalos en el Joy-Con Pad y asi evitas que el riel de la consola se gaste innecesariamente
¿Tienes algunas críticas de tu consola? Cuéntanos en la zona de comentarios
Posted on 27 diciembre, 2017 31 diciembre, 2017
Review del Huawei Mate 10 Pro: Un Gran Equipo, Aunque No Perfecto
Arribando al mercado chileno precedido de críticas mundiales que lo han llegado a calificar como “el mejor smartphone del año”, el nuevo Huawei Mate 10 Pro se estrenó en tiendas oficiales de la marca china el día 15 de diciembre, agotando el stock de 450 unidades en sólo 3 horas. Algo completamente impensado tomando en cuenta su valor ($ 699.900, unos USD $ 1110), las malas ventas que dejaron sus predecesores (Huawei Mate 9 y el Huawei P10) y -digámoslo-, el origen del equipo, que precisamente no es un iPhone, no es un Galaxy Note 8 y no es un Google Pixel.
Por eso, el gigante chino lanzó una potente campaña en redes sociales con sendas promociones ideadas para evitar fracasos, como la preventa del P10, con descuentos que llegaban hasta el 70% del valor, promociones que incluían regalos como el Huawei Watch 2 y sorteos para ser uno de los afortunados en conocer al embajador de la marca, el futbolista Alexis Sánchez. La artillería demostraba que esta vez, Huawei estaba dispuesta a todo con tal de dar el golpe. Y lo hizo.
El equipo, además, arribó a Chile con buenas críticas a nivel mundial, donde expertos y usuarios han visto mejoras sustanciales en el Mate 10 Pro que, al menos en el catálogo, promete ser la culminación de años de esfuerzo en una historia que comenzó hace 17 años, cuando la china fabricaba equipos clonados de Cisco de iluminación de fibra óptica y que incluso funcionaban mejor que el original y costaban la tercera parte.
El Mate 9, lanzado en noviembre de 2016 fue un gran paso. Un equipo robusto, funcional, perfecto desde el punto de vista en la unión entre máquina y software y entre eficiencia y autonomía. Para los que fuimos usuarios, era prácticamente imposible “matarlo” con el uso intensivo del día. Su algoritmo básico de “Inteligencia Artificial”, permitía reconocer rutinas del usuario para optimizar procesos, limpiar caché de sistema y salvaguardar la salud de la batería. Huawei prometía en foros técnicos y ante la prensa, que los usuarios, al cabo de un año, sentirían que su teléfono se comportaría igual que el primer día. Dicho y hecho. Fue una realidad.
Por otro lado, el Huawei Mate 9, también recibió con el paso del tiempo, ciertas críticas. Un diseño obsoleto que recordaba los momentos austeros (por no decir baratos y desechables) de hace unos 3 años atrás del gigante chino, accesorios de mala calidad, gran tamaño, gran peso y ausencia de actualizaciones.
Para dejar atrás las tintas a medias, Huawei decidió jugársela con todo en el país y estrenó el Mate 10 Pro, el “hermano del medio” de la familia de los Phablets que están caracterizados por el Mate 10 Lite, el Mate 10, el Mate 10 Pro y el Mate 10 Porsche Design (este último con precios en Estados Unidos pueden llegar a costar sobre los USD $ 1600).
Probamos las dos unidades disponibles en el mercado. El BLA-L09 (color negro, único SIM) y el BLA-L29 (color cobre, dual sim). Ambos presentan características que en el papel son perfectas, pero que a la luz de la propaganda y el precio, le queda mucho camino para andar. Su software sin actualizaciones (la prometida para diciembre sólo ha sido liberada para el modelo de doble sim) no está lo suficientemente optimizado para cumplir con el máximo rendimiento y con la promesa que Huawei le hizo a sus compradores: Más potencia, más estabilidad, una mejor experiencia y mayor autonomía de batería.
Al contrario de su hermano menor y a su predecesor, el Mate 10 Pro cuenta con una potente memoria ram de 6 GB de alta velocidad (adiós a cualquier atisbo de cansancio en la máquina), un nuevo procesador HiSilicon Kirin 970 (creado y fabricado por Huawei), gráficos Mali-G72 MP12 y un almacenamiento de 128 GB. No permite tarjetas de expansión adicionales, ya que Huawei dictaminó que, para este segmento, los usuarios tenemos espacio de sobra para guardar todo (si claro). Claramente una postura un poco soberbia de parte del gigante chino.
Huawei entendió bien las tendencias de hoy. Al menos el 15% al 20% de los usuarios están dispuestos a comprar equipos de alta gama y por lo mismo, las exigencias en este mercado donde son otros los gigantes que roncan, no son menores. Por lo mismo, trabajó durante casi 18 meses en redefinir al sucesor de la familia de Phablets Mate, dándole un aspecto más elegante, con acabados más finos y con terminaciones que son hoy estándares en este segmento. El resultado, es un equipo que pesa 12 gramos menos; es 4,4 mm más angosto y 2.7 mm más corto que el Mate 9. Y haciendo la comparación en mano, la diferencia en la manipulación del equipo es abismal.
Los aluminios en exceso fueron reemplazados por una estructura sellada que protege al equipo (por fin) contra salpicaduras y polvo con norma IP67. Todo esto, está adosado a cristal Gorilla Glass clase 5, tanto en el frontis como en la parte trasera.
La pantalla es esta vez OLED con capacidad HDR y resolución 2160×1080, que no destaca para nada por su detalle, brillo ni nitidez, algo que si podíamos apreciar mejor en el Huawei Mate 9 y que definitivamente, se ve infinitamente mejor en el Samsung Galaxy Note 8, línea que sigue dando cátedra justamente en un asunto no menor para los usuarios: calidad y resolución del frontal.
Si es importante reconocer que Huawei hizo grandes esfuerzos por tratar de quedar en línea con la tendencia de la gama, logrando que los marcos del panel sean mínimos, lo que compensa en parte un display bastante más pequeño que el de su predecesor (los abuelitos cortos de vista reclamarán por este hecho).
Al momento de darle un uso intensivo, el Mate 10 no pasó la barrera de las 12 horas en los primeros días, algo que sí podía hacer el Mate 9, logrando llegar a las 18 sin problemas y de manera holgada. Siendo justos, lo atribuimos a que el sistema de IA que incluye el equipo (y que controla procesos, optimiza recursos, batería y también, le entrega un mejor rendimiento a la cámara) no ha logrado “aprender” lo suficiente como para controlarlo todo, algo que también vivimos al menos durante las 4 primeras semanas con su antecesor.
Aun asi, el drenaje de la batería fue brutal. Como puedes ver en las fotos adjuntas, aplicaciones que no deberían cuestionar el rendimiento fueron las responsables, al igual que la pantalla.
El caso del display es un tema digno de analizar. Si bien cuenta con tecnología OLED, las imágenes no son de buena calidad, la gama tonal es bastante pobre y lo más molesto es su falta de brillo, algo que si destacaba el Mate 9.
Adicionalmente, la IA estaría siendo la responsable de forzar la adaptación de los blancos a las condiciones ambientales. Esto puede verse en el trabajo con documentos o el ingreso a internet, donde la pantalla baja su resolución y brillo de manera deliberada a pesar que tenemos desmarcadas las acciones de autogestión.
En cuanto a rendimiento general, el Mate 10 es una verdadera máquina. Carga su sistema operativo en apenas 15 segundos (lo probamos con 50 apps instaladas). Las transiciones entre aplicaciones no tienen ninguna latencia. La invocación de menús y ventanas es instantánea y la experiencia de trabajar sobre Android 8.0 Oreo es superior. Sin duda es lo mejor del Mate 10.
Accesorios y sorpresas
Sigue siendo la parte “fea” de Huawei. Tras la eliminación del jack de audífonos de 3,5mm, el gigante chino entrega unos auriculares digitales que se conectan directamente al puerto USB-C del equipo, único conector con que cuenta y que sin duda será la parte más utilizada del Mate 10 durante su vida útil.
Si bien no tienen aislación de sonido ni tampoco incluyen cancelación de ruido activo o pasivo, los manos libres del Mate 10 son sorprendentes, ya que están optimizados para entregar una gama de frecuencias que es difícil de sentir cuando escuchas música con un buen auricular analógico. Con esto no estamos diciendo que son buenos, pero definitivamente no son nada de malos.
Otro punto destacable es que Huawei decidió invertir en un ecualizador paramétrico de 10 bandas, efectos de sonido 3D y refuerzo de bajos. Aunque jamás va a lograr la profundidad de audio que ofrecen los Sony Xperia, la sola incorporación de esta característica, mejora ostensiblemente la experiencia de usuario y también, el audio de aplicaciones de terceros como Deezer o Spotify, sumado a que la configuración señalada también controla el audio hacia dispositivos externos mediante Bluetooth. Hace algunos meses en foros de discusión se filtró que Yamaha estaba trabajando para Huawei en desarrollar un paquete de mejoras. Si esto fue verdad, al menos para este modelo, lo que verás es un desarrollo propio de la empresa china, que al menos, funciona mucho mejor que en el Mate 9, que no tenía nada.
Al igual que su predecesor, el Mate 10 Pro no incluye carga por contacto (incluye cable USB-C), y tampoco incorpora la aplicación de radio FM. En esta oportunidad, suma el “Modo PC”, que permite trabajar con una pantalla externa conectándola mediante USB-C a HDMI.
El sistema Super Charge mantiene márgenes de carga de 1% de batería por cada 40 segundos, hasta llegar a 70%, donde el software ralentiza el amperaje para no dañar las celdas de litio polímero
La sensación que nos deja el Huawei Mate 10 Pro es que el gigante chino va por buen camino. Tras haber probado por un año la impresentable cámara dual del Mate 9, el sucesor muestra que sus fotos son más vívidas y coloridas, el video en 4K es de muy buena calidad y la velocidad de obturación y disparo son casi instantáneas.
Al hacer una comparativa, la cámara híbrida de 20 MP del Mate 10 Pro, muestra en parte los mismos problemas de la familia: Captaciones erráticas de luz, mal estabilizador de imagen, movimiento en las fotos de noche y resultados algo descoloridos frente a la realidad del entorno. Huawei al insistir en desarrollar sus propios sensores y procesadores de imagen digital (chipset fotográfico), intenta de manera cosmética entregar resultados superiores, algo que en cierta manera se logra y en otras, resulta un desastre, gracias a grandes volúmenes de contraste y decoloración forzada que intentan dar una falsa idea de mayor definición en el cuadro.
La cámara frontal por su parte deja mucho (pero mucho) que desear. Fotos granuladas, borrosas y quemadas, son la tónica para sacarse selfies sin ninguna posibilidad que nos veamos mejor en la foto.
Parea aclarar más las cosas, dejamos varios ejemplos y comparativas.
A la izquierda foto tomada en modo automático con el Huawei Mate 9 y a la derecha con el Mate 10 Pro. Se ven mejores resultados gracias a una mejor apertura. Sin embargo, la sensación borrosa y saturada del sensor fotográfico de Huawei, demuestra que quedan muchos asuntos que mejorar.
El mismo ejercicio, con condiciones de luz similares en retrato. El Mate 10 Pro (foto derecha), muestra colores más vividos, mejor uso de la luz y mayor definición final. La IA satura el color para compensar el exceso de luz de la tienda donde sacamos esta foto.
En foto de mascotas, el Mate 10 Pro (derecha) gana en definición, aunque empobrece los colores y la saturación en comparación con el Mate 9 (izquierda), que intentaba mantener una tonalidad más cercana a la original, aunque sin tanta pulcritud en el detalle de la definición
Selfie con luz artificial blanca led. Los colores se notan pálidos, hay una pobre definición y la imagen se muestra borrosa
Esta es una selfie con poca luz. Muy poca definición y completamente borrosa, lo que demuestra el punto más débil del Mate 10 Pro: Su cámara frontal de 8 MP.
Foto en primer plano con escasa luz y en modo automático. La cámara se marea un poco al no saber que objeto priorizar. Los colores se muestran poco vívidos y algo desenfocados.
Toma nocturna general sin flash. Sorprende la calidad de la foto donde demuestra que se hizo un esfuerzo por superar las graves falencias fotográficas del Huawei Mate 9. El Mate 10 Pro muestra una gran gama de colores, aunque sigue sin poder enfocar adecuadamente. El estabilizador óptico apoya, pero tampoco resulta ser de gran ayuda.
Fotografía en un día de verano a las 15 horas, sin nubes, en exterior y a la sombra. La cámara del Mate 10 Pro no sabe ecualizar correctamente los colores, mientras que el enfoque hace que en ciertas zonas se pierda la definición y se queme ligeramente (parte superior sobre las cajas). Su falta de gama o color, hace que esta foto sea perfectamente reconocible como una toma en un día de invierno.
Modo mascota: La IA del Mate 10 Pro reconoce sin problemas el escenario. Sin embargo frente a fondos saturados, tiende automáticamente a decolocar el resultado global.
La definición y el detalle resultan impactantes, mostrando así el potencial de su cámara dual. Sin embargo, el procesador de imagen digital muestra errores en la construcción de la imagen, redefiniendo ciertos tramos de la foto en una interpretación errónea de la captura fotoeléctrica. El caso más claro es la zona posterior de la oreja del gato, que se ve desenfocada, casi como si fuera un efecto especial.
Aspectos como contar con Android 8, una pantalla 18:9 de 6”, un potente procesador, memoria ram para regalar, un chip de IA para el apoyo de tareas y batería de 4 mil mAh, hacen que en papel, el Mate 10 de Huawei sea el candidato más serio a ocupar el sillón del mejor celular del año. Otros aspectos como un desarrollo fotográfico a medias, falencias como el no contar con expansión de memoria, una pantalla pobre con brillo errático adaptativo y que no es posible controlarlo a discreción, pérdida de tamaño de pantalla (ancho) y selfies impresentables, hacen notar que Huawei está trabajando por mejorar en cada modelo, pero que aun le queda un largo camino que recorrer en la búsqueda de la perfección.
Lo Bueno y Lo Malo de la Nintendo Switch
Fue una mañana de marzo de 2017 cuando Nintendo se la jugaba el todo por el todo. La idea original que nunca funcionó en su fracasada consola WiiU, por fin estaba en manos del público y era nada menos que la nueva consola Switch, que fusionaba la mentada idea del gigante japonés de llevar juegos de última generación a cualquier parte de manera portátil o bien, reproducirlos en el living de tu casa, conectado a una pantalla externa.
¿La idea finalmente funcionó? Claro que sí, aunque no está exento de fallas menores y problemas clásicos que hacen que los gammers odien y al mismo tiempo amen a Nintendo. Y no por nada han comercializado nada menos que 14 millones de unidades a nivel mundial.
Acá algunos comentarios tras probarla durante un mes.
Configuración inicial: Rápida y hasta sin necesidad de manuales. Resulta bastante simple la conexión y el encendido de la consola. El proceso de inicio de sesión, sumado al update que requiere su sistema operativo no duró más de 20 minutos.
Estabilidad: Un aspecto destacable. No muestra congelamientos ni tampoco errores en la carga de datos. Si bien puede ser “algo” lenta al momento de arrancar un programa, el rendimiento que muestra en pleno juego es fenomenal. Nada comparado con la WiiU
Gráficos: Si bien no son descollantes como los mostrados por la PS4 Pro o la Xbox One, al estar conectado a una pantalla 4K en modo Full HD Progresivo, las gráficas son excelentes. Las optimizaciones que han realizado los distintos editores de juegos sacan partido a una consola que no busca ser pretensiosa, pero si refinada.
Memoria: Tal vez el punto más débil. Cuenta con almacenamiento nativo de 32 GB. No soporta expansión USB (Pendrives o discos duros externos) y sólo soporta tarjetas MicroSD de alta velocidad de hasta 2 TB. El problema con esto último es que el máximo de tamaño (a la fecha) disponible en el mercado es de 256 GB, algo que resulta bastante caro y, también, relativamente poco eficiente.
Juegos: Nintendo prefirió optar por lo sano y eliminó el formato disco para cargar sus juegos y prefirió la Game Card o un micro cartucho, que a diferencia de sus consolas 3DS, no permiten grabar información o avances. La capacidad de estos varía entre los 1 a 32 GB y claro, el costo por unidad es harto más caro que el disco Blu-Ray. ¿Los problemas? Varios: Son muy pequeños, por lo que son extremadamente fáciles de extraviar; tampoco son recomendables para que niños lo manipulen; el precio de los juegos de Nintendo Switch son alrededor de 10% mayor que en otras consolas. Y debido a todo lo anterior, juegos como el NBA 2K 2018, sólo incluyen la info de arquitectura del juego. El resto se descarga del servidor de EA que puede llegar hasta 20 o 25 GB adicionales… ¿Y dónde se guarda toda esta info? Ah claro, en la escasa memoria nativa de la consola.
Accesorios y costo de la inversión: Tal vez el mayor costo asociado. Si bien la consola incluye lo básico (consola, bahía, dos Joy-Con, un adaptador que une las Joy-Con y cables de conexión), accesorios le faltan y muchos. Acá algunos que tuvimos que comprar para mejorar la experiencia de juego:
Lámina protectora de pantalla
Segundo par de Joy-Cons
Adaptador para el segundo par de Joy-Cons
Cargador de Joy-Cons
Joystick Elite (por si no te jugar jugar con las Joy-Con
Estuche de transporte de cartuchos de juego
El total por la cantidad de accesorios que requieras puede llegar a costarte fácilmente el 50% de la consola, lo que sumado a uno 4 juegos (para partir), podrías terminar gastando dos consolas completas. Algo no menor.
Control parental: A través de una novedosa y sencilla app, tienes el control total sobre la Switch. Puedes asignar tiempos de juego por día a los usuarios de la consola; también, configurar la clasificación de los juegos; los horarios de encendido y apagado y, adicionalmente, permite apagar la consola si es que los niños de la casa no quieren ir a dormirse. Sólo un detalle: Cada vez que la consola se apaga, queda en modo suspensión. Cuando queda en ese modo, el tiempo de la consola y la aplicación parental sigue corriendo como si se estuviera jugando un juego
Veredicto: Un juguete entretenido, adictivo, funcional. Con una autonomía de hasta 3 horas, la Switch se convierte en la consola familiar que todos buscamos para jugar con nuestros hijos pequeños, gracias a su variedad de títulos y lo simple de transportar. Vale la pena como la nueva adquisición en tu hogar, a pesar de los tradicionales detalles de Nintendo
Hace unos 5 o 7 años atrás, cuando los smartphones estaban comenzando ya a tomar vuelo, Huawei aparecía como una pequeña, tímida y desconocida compañía de telecomunicaciones y con un estigma que es propio de las economías emergentes: el país de origen.
Pero como todo en la vida, el paso de la mera copia a la innovación y de ser un producto rechazado a comenzar a saborear la gloria, hay un solo paso, pero grande. Si no, pregunten a los ejecutivos de compañías como Toyota o Hyundai, cuyos productos hace tres décadas eran considerados “baratos y desechables” por el mercado occidental.
Y con esa breve, pero intensa historia, en el marco de la CES de 2017, Huawei aprovechó de presentarse como su CEO lo ordenó hace unos 3 años atrás: como una de las principales empresas de TI del planeta. Y sus productos, al menos en el papel, ya están alcanzando en calidad y prestaciones a lo que se llama en relaciones públicas “EL SER Y EL PARECER”.
La estrella de la jornada fue el Mate 9. Un Smartphone que ha estado en nuestras manos hace dos semanas y que destaca principalmente por su gran tamaño, pero cuyo diseño facilita un manejo extremadamente cómodo y agradable. Con una pantalla Full HD IPS de 5,9 pulgadas, goza de un poder interno desarrollado por la compañía basado en un procesador Kirin 960 (sí, no tiene Snapdragon y los expertos dicen que podría ser el futuro de los smartphones) y que en su firmware incluye un algoritmo llamado HMLA o Huawei Machine Learning Algorithm, que permite estudiar y optimizar el sistema según los hábitos del usuarios para que el equipo se mantenga libre de basura que deja Android. Ello evitaría cambiarlo o simplemente borrarlo cada 12 meses, que es el promedio de tolerancia de un Smartphone (habrá que verlo).
Adicionalmente, cuenta con capacidad y memoria dignas de un equipo tope de línea, ya que incluye 4 GB de memoria ram y 64 GB de almacenamiento. Con esto en Huawei destacan que los glichs, las “patinadas”, las esperas, las lentitudes y otros lacks del teléfono que comienzan a sentirse a los 3 meses de operación, ahora no existirán.
En cuanto a su cámara, posee doble foco con sensor de 20 MP blanco y negro y de 12 en color, los que trabajan de forma fusionada para sacar fotos de mejor calidad y contraste (tema a analizar aparte).
En su empaque, Huawei ha querido mostrar que el usuario está comprando un equipo premium. Una cuidada caja que incluye una serie de accesorios, nos hace ver que más que un celular, el Mate 9 es una verdadera joya. La bienvenida que da la compañía china a su usuario es sorprendente. Detalles menores, pero que para la intimidad del cliente son importantes, no se descuidan: Esto se traduce en regalos como una mica protectora para su pantalla, carcasa trasera antimpactos y un completo set de beneficios que incluye: reemplazo de pantalla en caso de accidentes durante los 3 primeros meses, asistencia técnica 24×7 y una mantención anual de hardware. Ah… Y no mires a menos sus auriculares. Se ven chinos, pero suenan casi como un Sennheizer. WOW.
Al momento de encenderlo, veo que los ingenieros y diseñadores de Huawei no han abandonado ese verdadero fanatismo por su capa de personalización Emotion UI (EMUI), que en versiones anteriores de Android eran un verdadero dolor de trasero, ya que impedía, más que facilitaba la customización del usuario. En cambio, la capa 5 de EMUI se adapta fácilmente a las normas de mercado: Interfaz limpia, múltiples posibilidades de configuración, el fin de los diseños infantiles de íconos chillones (estilo oriental, muy Samsung) y también, permite ordenar las ventanas con íconos en pantallas consecutivas o bien al estilo “Android Puro”, con una principal y luego con una lista hacia abajo ordenada por importancia o alfabéticamente.
Huawei también se ha jactado que su equipo cuenta con una (gracias a Dios) batería de 4000 mHa, lo que significa hasta dos días de autonomía. OK, todos prometen lo mismo, pero ninguno llega a la meta. Cosa de ver a los usuarios de iPhone cargando sus celulares en la calle a las 11 am, los (pocos) dueños de un Sony que se les apaga el Smartphone camino a casa y los Galaxy S, que tras dos horas de juego mueren y quedan listos para freír un huevo sobre ellos.
El Mate 9 se porta bien. Es algo difícil de matar antes que llegue al final del día. En uso intensivo (nivel semidiós), su autonomía fluctúa entre las 10 a las 15,5 horas. Pero no más. Eso sí, y eso lo probamos con cronómetro, la Supercarga del Mate 9 llega al 100% en nada menos que (lea bien) 75 minutos. Claro que para ello, se necesita su cargador original y un cable compatible de 5 mHa, caso contrario, el equipo carga de forma tradicional a una velocidad de hasta 4 horas.
En lo referido a rendimiento, el Mate 9 con Android 7 es realmente de lo mejor que hemos probado, habiendo ya usado teléfonos Android desde su primera versión hace casi una década atrás.
El Mate 9, se ve inteligente, veloz, intuitivo, tiene mucha tendencia a mostrar avisos de diferentes aplicaciones que pueden ir apagándose si te gusta un teléfono que te acompañe, más que te moleste. En cuanto a manejo de batería, si bien no es tan eficiente o tal vez amigable como lo es el sistema Stamina de Sony, sí permite ir cerrando aplicaciones que muestren comportamientos anormales y liberar memoria tomada que dejan algunos programas que funcionan colgados en segundo plano.
En cuanto a APPs basura que “regala” la compañía, vemos que son mínimas. Huawei ha intentado ser lo menos invasivo, al contrario de Samsung, y por ello se agradece que sólo incluya 4 aplicaciones que pueden borrarse fácilmente.
Cosas que se extrañan, aunque nadie morirá (en serio): No tiene radio FM incorporada (bienvenido el streaming, aunque eso no te servirá de mucho si vas seguido al estadio). Y tampoco cuenta con ecualizador, aunque su filtro DTS que se activa solamente al insertarle audífonos, hace que el audio esté muy bien balanceado. Punto ahí para Xperia y sus capas de X-Bass y ecualizadores de 8 bandas.
Acá hay que ser francos. Huawei se ha esmerado desde el modelo P8 (uno de los Flagship de la compañía) en ganar seguidores mostrando avances notables con sus cámaras fotográficas duales. Para ello, abandonó la instalación de los muy buenos y eficientes sensores Sony, para desarrollar uno propio en conjunto con Leica.
Los ejecutivos y personal en terreno de Huawei, comparan su rendimiento (bastante bueno, hay que decirlo), con lo que ellos consideran su competencia: El Galaxy s7 de Samsung y el iPhone 6s y el 7 (todos ellos con sensores Sony). Esto significa que frente a prestaciones (20 MP a 4:3 y 12 MP a 16:9), la velocidad de obturación, colores, enfoque y resultado final, Huawei estaría a similar nivel o ganando por nariz a sus pares.
Ahora, si lo comparamos con el Sony Z5 y el XZ, considerados por expertos como los que tienen el mejor sensor del mercado y una resolución superior a los 22 MP, la competencia se pone dura.
Sony en este caso tiene un poco la delantera, ya que a pesar que su software de procesamiento es algo digno de estudio (por lento, poco eficiente y bastante mediocre), sí facilita la toma de imágenes sorprendentes en momentos que se requiere una gran captura en movimientos y alta velocidad. Los efectos de enfoque son sorprendentes y la calidad en tamaño permite olvidarse a veces de una cámara réflex.
Huawei, en cambio, al quedarse con un sensor que sólo da de manera combinada 20 MP a 4:3 (por favor nadie saca fotos cuadradas excepto si quieres subirlas a Instagram), muestra una apuesta mediocre. Si hacemos una analogía, la cámara del Mate 9 se comporta algo así como un pequeño Citycar enchulado, con esteriodes y con turbocompresor. OK correrá a 200 Kms/H y se ve hermoso, pero es un Citycar. Sony, en cambio, es una verdadero Rolls Royce (en lo referido a cámara). Lamentablemente, eso sí, su motor es de un Chevy. Ahí vea usted que prefiere. Yo al menos me quedo con el Rolls en potencia.
A pesar de su velocidad de obturación, una tremenda y potente (realmente impactante) luz led dual, medidor laser y customizaciones profesionales, el modo automático del Mate 9 no siempre se porta bien, no siempre saca fotos claras y nítidas y tiende en exceso al desenfoque y a la foto movida. El usuario tendrá que tener paciencia y acostumbrarse, especialmente si viene de una experiencia prolongada con el comportamiento automático e inteligente (ok no tanto) de Sony Xperia. Ahora, cuando la foto sale bien, se ve joya.
Felicitaciones Huawei. Los nuevos usuarios de un Mate 9 lucirán orgullosos sus terminales en sus manos y bolsillos. Ya no hay para qué sentirse avergonzado de llevar un Smartphone chino en la cartera. El equipo es práctico, poderoso, bonito, funcional, moderno, optimizado y con potencialidad de seguir mejorando, siempre y cuando Huawei lo actualice periódicamente, algo que la compañía se caracteriza por no hacer con sus modelos de gama media. Hecho que al menos esperamos que esta vez no ocurra.
Nosotros al menos, tras haber usado de manera consecutiva modelos Ericsson, Sony Ericsson y Sony Xperia, decidimos (con dolor), abandonar a la japonesa y subirnos al carro de la innovación china (pagando casi los US$ 900 que cuesta en Chile. A nosotros no nos auspicia nadie). Y hasta el momento todo va sobre ruedas.
¿Lo recomendamos? Claro que sí, es la moda andar con un chino en el bolsillo, especialmente si es grande y tiene muchos, muchos e inteligentes esteroides.
Posted on 15 marzo, 2016 15 marzo, 2016
Sound Advisors trajo a Chile el último modelo de receiver estéreo integrado con la tecnología MusicCast de Yamaha, el R-N602. El sistema, entre sus principales capacidades cuenta con funciones de conectividad avanzadas y también, el control y el traspaso de la reproducción digital de música en línea hacia otros dispositivos compatibles en tu mismo hogar.
En un mundo híperconectado, donde los CD’s ya pasaron de moda (qué tragedia), los archivos musicales son una molestia y donde algunos melómanos sueñan con tener la tranquilidad y el tiempo para escuchar sus nuevos-viejos vinilos, el Yamaha R-N602 es una gran alternativa para quien busca un sonido de buena calidad y también, manejar su bilioteca musical guardada en la nube, en un dispositivo compartido en su red interna, en un IPod, en el Smartphone o en algún servicio de streaming como Spotify, Pandora, Napster u otros, sumado también al gusto de escuchar radios por Internet bajo el alero de VTuner.
Tras probarlo intensamente, podemos asegurar que la operación del sistema es sencilla y amigable. Conecta fácilmente a la App oficial de Yamaha, se configura en pocos pasos y se muestra estable. Muestra buenos niveles de reproducción de música digital, con agudos prístinos y medios definidos. Sus bajos son un poco secos y violentos, haciendo dificultoso muchas veces lograr llenar una sala con ondas que muevan tu estómago.
La ecualización también es simple. Como es un amplificador musical y no para películas, sólo muestra control de bajos, agudos y loudness (que no es un refuerzo de bajo, sino un compensador de notas intermedias que se usa al momento de subir la potencia). Se extraña aquí en exceso un control adicional de super bass como es habitual en otros sistemas Yamaha, donde incluso muchos modelos antiguos de la línea Natural contaban con un refuerzo de bajos que elevaba en 20% la curva completa de ecualización, permitiendo realzar el sonido plano de la reproducción digital.
La calidad de la recepción aérea de radios es aceptable e incluso mejor que otros receivers, como por ejemplo, varios de los antiguos de la línea RX-Vxxx. Cuenta con múltiples entradas (dos digitales, coaxiales más otras análogas). Su procesador digital de sonido, el amplificador integrado y circuitería tradicional de Yamaha logran una distorsión armónica mínima, bajos niveles de ruido y finalmente, un sonido aceptable, potente, con baja distorsión y recomendable para quienes, como dijimos, buscan un equipo accesible y que incluya todo lo que hoy un melómano busca. Para audiófilos, puede llegar a molestar ya que este Yamaha muestra sonidos relativamente metálicos y extremos, se siente como si faltaran algunos parámetros para que el audio sea más completo. Pero también tomemos en cuenta el precio (US$ 700), que en Chile es más barato que comprarlo e importarlo desde USA.
Sólo un tema importante: Reproduce hasta 990 canciones en un pendrive de 8 o 16GB formateado con FAT16 o 32. El manual de operaciones no dice nada sobre este issue, tampoco en foros de Yamaha. Este problema se soluciona haciendo acceder al sistema a tu biblioteca de música que puedes guardarla en tu computador (debes habilitar función de servidor de medios) o un disco duro conectado y compartido en la red.
¿Veredicto? Puedes tener a un muy bien y educado “compañero” que toque tu mejor música, siempre y cuando logres hacer el match perfecto entre parlantes adecuados y un subwoofer que permita compensar y llenar lo que por sí mismo no es muy capaz de entregar: Bajos pronunciados.
Posted on 26 noviembre, 2014 26 noviembre, 2014
Análisis del Nuevo Sony Xperia Z3: Interesante y Caro Juguete
Desde el lanzamiento de la línea Z de Sony, cuya estrategia es presentar al mercado un teléfono flagship (tope de línea) que pueda ser un ejemplo en Android y acercarse en características, diseño, prestaciones y posicionamiento, a lo que hoy es iPhone: Transversal y aspiracional; ha resultado ser un experimento interesante que da que hablar… No así en ventas.
Partamos por el origen: El Xperia Z, en su momento, fue a todas luces un avance y un dolor de cabeza: Pantallas que se quebraban de forma espontánea, tapas de seguridad contra polvo y agua que se vencían, poca capacidad de almacenamiento y actualizaciones a nuevas versiones de Android muy, pero muy tardías, causaron un poco de escozor en sus clientes, por no decir mucho.
El Z1 tampoco lo hizo mejor. A 4 meses de lanzado el Z, su sucesor fue más que nada un mejoramiento y un “enchulamiento” del primero. Mejores materiales, procesador y software lo convirtieron en un equipo alabado, pero también criticado por la pobre funcionalidad de su cámara a pesar de su lente G Sony, algo que fue mejorando ostensiblemente con las 4 actualizaciones que ha recibido durante el último año.
El Z2 fue un intermedio que no alcanzó fama. Fue también un potenciamiento de los errores del Z1 y que llegó al mercado 6 meses después. Y tras esto, tenemos en nuestras manos el Z3, modelo que se estrenó en Chile faltando noventa días para que el Z4 se presente en la CES de Las Vegas 2015.
Independiente de si es correcta o no la estrategia de estar cada 150 días estrenando un equipo cercano a los US$ 800 en Estados Unidos (en Chile cuesta US$ 1200), el Z3 muestra algunos avances importantes que lo convierten en un equipo absolutamente deseable y conveniente de tener. Acá algunas coas que nos llamaron la atención:
· Mayor duración de la batería: Sony asegura que aguanta hasta dos jornadas encendido en stand by. Gracias a los 3000 mAh, efectivamente es posible, pero conectado a 4G y dándole un uso intensivo, el teléfono efectivamente no se apaga a las 8 de la noche como ocurre con el 99% de los actuales smartphones. Que dure dos jornadas, difícil, pero es un tremendo aporte. El sistema incluye la tecnología de carga rápida, por lo que es posible tenerlo al 100% en pocas horas.
· Mejor estructura: Foros de internet aseguran que el frontis de la pantalla es Gorilla Glass Class III, sin protección vulcanizada (como en el Z, Z1 y Z2). Soporta rayas y abrasiones simples sin problemas. El trasero viene cargado con DragonTrail. El chasis y estructura es soportada por aluminio, con bordes totalmente redondeados. Es bastante más delgado que sus antecesores y su peso no supera los 170 grs, o sea más liviano que el Z1, por ejemplo
· Mejor pantalla: Nada que decir. La resolución es QHD, aunque requiere de un pequeño ajuste en el balance de blancos ya que los colores están ligeramente rojos de fábrica, es fenomenal.
· Mejor cámara: Sigue siendo el sensor de 20.7 megapixeles y lente Sony G. El procesador BionZ es más avanzado por lo que toma fotos más velozmente, cuenta con más efectos y logra resultados finales de mejor calidad que sus antecesores. De hecho las fotos logradas se asemejan mucho a una toma con cámara réflex del tipo “entrada o entusiasta”. Difícilmente encontraremos mejores fotos en Smartphones que en el Sony Xperia Z3.
· Mejor sonido: Comparado con sus antecesores, el Z3 por fin termina con el karma del bajo volumen. El sistema muestra un fuerte nivel en el auricular, por lo que ya no resulta complicado hablar con él en exteriores. Y en cuanto a reproducción, usa los orificios del auricular y micrófono como salidas de audio externo estéreo, las que juntas se escuchan bastante bien. Sin fidelidad, pero se escuchan fuerte y claro.
· Salvavidas: Incluye un “botón de pánico” alojado al costado del calzo de la Sim Card, que permite resetear el teléfono manualmente, cuando el sistema Hard Reset falla. 5 segundos y listo, teléfono funcionando.
· Partamos por el precio: A 3 meses de liberarse en Estados Unidos, el Z3 se vende en pocos lugares y a un precio promedio de US$ 700. En Chile está hace un par de semanas y su costo es de US$ 1000. Suficiente para endeudarte por un año.
· El software: Aunque estamos usando un sistema completamente liberado de fábrica, Sony incluye ciertas aplicaciones que no permiten ser desinstaladas, como LifeLog, que es un elemento esencial para leer y entregar métricas en el uso de su smartband. Y no es posible desinstalarla.
· Audio de notificaciones: Por defecto, las notificaciones se escuchan varios decibeles más abajo que el sonido tradicional. No hay mucho que hacer excepto afinar el oído.
· Ajuste de pantalla: Al ser más grande y alargado, los íconos aumentaron de tamaño y también su relación de aspecto. Se ven algo raros al principio, para los acostumbrados a trabajar con la hermosa UI de Sony Xperia, pero nada grave.
· Durable, pero delicado: Al seguir siendo de cristal, es propenso a fracturas y destrucción, por lo que hay que forrarlo en micas o protectores, más una carcasa trasera que le quita la belleza original. Tal vez por el precio el usar kevlar, fibra de carbono y cristal de zafiro, hagan la diferencia en el futuro. Mientras eso no ocurra, tome las providencias para salvaguardar la inversión.
· Ojo con las tapitas: Sony redujo de 3 a 2 las tapas exteriores. Siguen siendo una bomba de tiempo para su hermeticidad, así que, aunque estas sean mejores en calidad y ajuste, evite jugar en la bañera o la piscina con él. Se rumorea que al menos el Z4 terminará con el problema.
· Tiende a calentarse: Usando aplicaciones fuertes y conectado a 4G, el equipo tiende a calentarse, lo que impide usar la función de la cámara. Tenga en cuenta esto ya que sucede con frecuencia para usuarios avanzados.
Veredicto: Gran equipo que deja satisfecho a los más exigentes (a nosotros, mucho). Vale la pena comprarlo si lo suyo es gastar onerosas sumas de dinero por estos equipos, cada 5 meses. Para el resto, existe…

References: resolución 
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