Source: http://futbolrebelde.blogspot.com/2010/06/
Timestamp: 2017-07-27 22:28:37+00:00

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Por Jordi de MiguelCanalSolidario.orgBoxeadores que se niegan a participar en guerras, medallistas olímpicos que levantan el puño contra el racismo, futbolistas que rechazan saludar a dictadores… Estos son algunos de los momentos en que el deporte ha tomado partido.1. 1967: El estadounidense Muhammad Ali, considerado el mejor boxeador de la historia, fue despojado de su título mundial de los pesos pesados y de su licencia de boxeador tras negarse a participar como soldado en la Guerra de Vietnam, conflicto que hasta su fin en 1975 dejó un saldo de entre 3,8 y 5,7 millones de muertos. Cuatro años después de la sanción, Alí pudo volver a los cuadriláteros.2. 1968: Tiempos convulsos en Estados Unidos, donde el apartheid contra la población negra sigue provocando manifestaciones de rechazo en las calles. El 4 de abril sería asesinado uno de sus mayores detractores, Martin Luther King.En la entrega de medallas de la prueba de los 200 metros lisos de los Juegos Olímpicos de verano celebrados en México, los estadounidenses Tommie Smith y John Carlos (primer y tercer clasificados), sorprendieron al mundo al realizar el saludo del Poder Negro: puño en alto envuelto con el guante negro homenajeando a las Panteras Negras, un partido político antirracista que en los '60 y '70 defendió la igualdad de derechos en los Estados Unidos de la segregación.Ambos fueron expulsados de los Juegos Olímpicos. De vuelta a Estados Unidos, recibieron amenazas de muerte y ambos siguieron caminos políticos distintos (se dice que Tommie nunca tuvo vinculación con las Panteras Negras). Aunque continuaron sus carreras deportivas, fueron condenados al ostracismo.Lo mismo le sucedió al australiano Peter Norman, quien compartió podio con Smith y Carlos. Norman simpatizó con la reivindicación antirracista y por ello no se le permitió participar en los siguientes juegos olímpicos, pese a conseguir la marca clasificatoria.3. 1973: Apenas dos meses después del golpe de estado ejecutado por Pinochet, la selección de fútbol chilena se enfrentaba con la Unión Soviética en busca de una plaza para el Mundial que se disputaría el siguiente año en la Alemania Federal. La selección soviética se negó a acudir al partido que se tenía que disputar en Santiago de Chile, tras conocerse las sistemáticas torturas que se realizaban en el Estadio Nacional.La Federación Internacional de Fútbol (FIFA) autorizó el partido. La URSS no se presentó y Chile jugó el partido solito: 11 hombres contra nadie y con apenas público.4. 1976: 25 países africanos se negaron a participar en los Juegos Olímpicos de Montreal, protestando por la participación de Nueva Zelanda en la cita. Su selección de rugby había realizado una gira por Sudáfrica, país excluido de los juegos olímpicos desde 1964 por el apartheid inflingido contra la población negra mayoritaria.5. 1978: Más dictadura y fútbol. Los integrantes de la selección holandesa, finalista y segundo clasificado del Mundial que se disputó en Argentina, se negaron a saludar a las autoridades argentinas presentes. La victoria local fue utilizada por la dictadura militar (1976-83) para lavar su imagen, a pesar de las sistemáticas torturas y desapariciones de activistas y defensores de los derechos humanos.6. 1996: El jugador de baloncesto de la NBA, Mahmoud Abdul-Rauf, se negó a asistir a la ceremonia previa de los partidos, en la que se canta el himno y se homenajea la bandera de Estados Unidos, por considerarlos símbolos de “opresión, tiranía e imperialismo”. La sanción no se hizo esperar: se le suspendió de sueldo y se le prohibió jugar mientras no rectificara. Finalmente se llegó a un acuerdo: Abdul-Rauf se levantaría durante el himno, pero para rezar. La polémica no cesó y acabó jugando en Europa.7. 2009: Tras anotar un gol el jugador maliense del Sevilla Frederic Kanouté mostró una camiseta de apoyo al pueblo palestino, que en esas fechas estaba siendo bombardeado por el ejército israelí en la operación Plomo Fundido, en la que 1300 personas fueron asesinadas. El jugador fue sancionado con 3000 euros de multa. El reglamento prohíbe a los jugadores mostrar cualquier tipo de reivindicación política durante el juego, aunque en la camiseta sólo se podía leer en varios idiomas el nombre “Palestina”. Posteriormente declaró: “Sentí que era algo que tenía que hacer. Todo el mundo tiene que sentirse responsable cuando hay una injusticia tan grande en cualquier parte del mundo”.8. 2010: El pasado 5 de mayo, en partido por la disputa del campeonato nacional de baloncesto de la NBA, los jugadores de los Phoenix Suns cambiaron el inglés por el español y añadieron en sus camisetas el artículo Los junto a la leyenda Suns para protestar contra la ley Arizona recientemente aprobada en el estado norteamericano y solidarizarse con la inmigración hispana. Dicha ley es rechazada por una amplia mayoría de los movimientos sociales por considerar que restringe las libertades de las personas inmigradas.Publicado originalmente el 14 de junio de 2010 en canalsolidario.org
Quienes disfrutamos y los que sufren con el fútbol, por igual, coinciden que este deporte-espectáculo es un fenómeno político y social que entre otras funciones opera como un mecanismo de identidad nacional. Tampoco hay dudas sobre el hecho de que el fútbol-espectáculo posibilita la manipulación de la sociedad en pos de afianzar el modelo político-económico y el status quo, disuadiendo el cambio social y, a la vez, abriendo las puertas a las enormes ganancias de pocas empresas trasnacionales. Por Aram AharonianCiao Italia, ciaoAl fútbol se le considera el deporte más popular del mundo, ya que unos 300 millones de personas lo practican a lo largo y ancho del orbe, desde Corea del Norte hasta Estados Unidos, desde Palestina a la caribeña Turcos y Caicos.Es entretenimiento, diversión y pasión, pero también es una actividad muy lucrativa tanto para las federaciones nacionales, para la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) y para las empresas trasnacionales, socias de esta institución en la organización de los torneos locales, regionales, intrarregionales, interregionales e, incluso, las copas mundiales.Hace ya 24 años, cuando el Mundial de México, escribíamos una nota-ficción junto a Víctor Ego en la que especulábamos que quizá en el futuro los mundiales se jugarían entre los contratados por Nike contra los de Adidas, los de Coca Cola contra Gatorade… Ni tan lejos estábamos: Internacional de Milán, campeón de Italia y de Europa, es supuestamente un equipo italiano donde generalmente no se alinea a ningún italiano.Sin dudas, el fútbol tiene implicaciones políticas, sociales y culturales muy amplias, y dentro de esta teoría neoliberal de dejar todo librado al mercado, el Mundial sirve para que, a través de los medios cartelizados de comunicación, estas grandes empresas trasnacionales garanticen nuevos mercados para sus productos.Hay jugadores que ganan más por ser “modelos” de estas empresas trasnacionales, que por su labor profesional. Las empresas pelean el mercado para que los mejores jugadores usen tal o cual calzado o ropa deportiva, se afeiten o no, tomen este refresco o la otra bebida energizante, usen este reloj, aquel automóvil. Son los mejores referentes para el consumismo: Fulanito triunfó porque usó esta marca y tú también puedes (si usas la misma marca, claro).Hay más selecciones nacionales (199) en la Federación Internacional que países reconocidos en las Naciones Unidas (186). La FIFA reconoce a Escocia, Gales, Irlanda del Norte y hasta ha admitido a Palestina. Parafraseando al estratega prusiano Karl von Clausewitz, se podría concluir que “el fútbol es la continuación de la guerra con otros métodos”.Y no sería la primera vez que este mecanismo de identidad nacional tenga derivaciones bélicas (o sirva de excusa para ello), como ocurriera en 1969 en la tragedia armada vivida por Honduras y El Salvador.La crisis del capitalismo europeoPor eso, ¿permitirá la FIFA y sus socios que un pequeño país –y, a la vez pequeño mercado- se apodere de la Copa del Mundo? ¿A quién le venderán, entonces, los cientos de millones de camisetas, de zapatillas, cervezas, refrescos, electrodométicos, automóviles, televisores, etcéteras, etcéteras… y hasta vuvuzelas? ¿Lo permitirán árbitros que muchas veces han inclinado la balanza en favor de los más poderosos? (Basta recordar la clasificación de Francia con el manotón de Thierry Henry).La crisis capitalista en Europa trajo aparejada la debacle de los dos últimos finalistas del Mundial: Francia e Italia. También se fueron Grecia, Serbia y Dinamarca. De Inglaterra y Alemania sobrevivirá apenas uno hasta cuartos de final. Desaparecieron grandes mercados para colocar los productos y entre los africanos (presuntos mercados emergentes) apenas clasificó Ghana. Hay preocupación en la FIFA.Quedan varios mercados emergentes de países subdesarrollados, como los latinoamericanos, que metieron a Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Paraguay y México entre los 16 mejores. Si es por mercados potenciales, Brasil, Argentina y México son los más rescatables, y, además, en los dos primeros la crisis del capitalismo ha sido contenida con medidas oportunas. Y, junto a ellos, aparecen los “outsiders” asiáticos, Japón y Corea del Sur.En su desesperación por sobrevivir deportivamente, aquellos orgullosos equipos blancos europeos debieron abrir sus puertas a los inmigrantes e hijos de inmigrantes: Francia salió campeona del mundo con muchos jugadores nacidos o hijos de nativos de sus ex colonias. En la selección holandesa de los años 1980-90 había varios nacidos en Surinam, por ejemplo. Después de muchos años, hay negros, polacos y turcos jugando en la selección alemana (y hasta un brasileño), olvidando aquello de la raza aria… Aparecen brasileños incorporados a la selección portuguesa, un argentino en la italianaEn 1924, Uruguay, un país –entonces- de casi dos millones de habitantes, entró a puntapiés en la geografía mundial, al clasificarse Campeón Olímpico, hazaña que repitió cuatro años más tarde. Y en 1930, esos blancos, mulatos, zambos y negros de un “paisito” que casi se cae del mapa, que se divertían jugando al fútbol, fueron los primeros Campeones mundiales, proeza que repetirían en Brasil 20 años después.Pero Uruguay no es el único ejemplo, aunque sí, quizá, el primero. Ahí estuvo Costa Rica con sus tres millones de habitantes llegando a cuartos de final en 1990, y la Bolivia aymara en la Copa estadounidense de 1994. O la presencia de Eslovenia, con apenas dos millones de habitantes, y Eslovaquia, con 5,4 millones, en el mundial de Sudáfrica. Eslovenia casi clasifica a octavos de final y Eslovaquia, parte de la antigua Checoslovaquia, lo logró y nada menos que ante Italia, el último campeón.El fútbol debiera servir para integrar símbolos nacionales, como estilos, ritmo, movimientos, dinámica, que tengan que ver con la propia historia e idiosincrasia de los pueblos y las naciones. Decía el argentino Dante Panzeri que el fútbol es la dinámica de lo impensado. Claro, Panzeri se refería al deporte y a sus cultores, y no al espectáculo profesional –y el circo asociados- auspiciado por las grandes trasnacionales.Pero cuando vemos hoy, en Sudáfrica, que las selecciones africanas, en su mayoría, son dirigidas por “mercenarios” entrenadores europeos, observamos cómo se les quiere amputar esa identidad en pos de un supuesto “juego moderno y competitivo”. Cuando se salen de los rígidos esquemas de entrenadores que vienen del frío, es cuando renace la alegría del juego africano, cuando se oyen de fondo los tambores de la selva, y no solo las vuvuzelas.¿Se juega como se piensa? Esa es una buena pregunta. Porque lo que quedó demostrado en Sudáfrica es el aburguesamiento del profesional europeo, que parece haber perdido (salvo honrosísimas excepciones) la alegría de jugar, para calcular cada paso que da en la cancha y sus alrededores. Los han vuelto metrosexuales, modelos de otras mercancías (y no de su arte, que es el jugar al fútbol) y de consumismo, alejados de sus gentes, de su idiosincrasia, su historia. Hoy se juega más de acuerdo a los cálculos que haga la federación de cada país y las ideas o esquemas que tenga el entrenador (y si es foráneo, peor).El negocio¿Quiénes manejan la FIFA? Hasta el 1974, fueron los europeos, pero era otra época más romántica del fútbol (obviamente dejando de lado los campeonatos mundiales ganados por Italia en plena dictadura de Mussolini). El brasileño Joao Havelange rompió esa hegemonía europea hasta que nuevamente la tomó el suizo Joseph Blatter, quien está ahora al frente de las decisiones del organismo.Dicen que fue Havelange y su visión empresarial la que globalizó y el fútbol y lo convirtió en mercancía, generando ingresos millonarios para ciertos consorcios trasnacionales. En 1994 llevó al Mundial a un país donde el fútbol es muy poco popular. Ahí hizo caso de las influencias de las empresas trasnacionales, asociadas ya a la FIFA en el negocio. Lo mismo pasó con las Olimpíadas, cuando Delta Airlines y Coca Cola lograron imponer la sede de Atlanta.Y hoy llegaron a Sudáfrica, a África por primera vez, buscando nuevos mercados para los mismos productos, cuyas ventas bajaron sensiblemente en el último año en Europa y Estados Unidos, gracias a la crisis de modelo económico y político. En Sudáfrica, la mayoría negra se contagió de la fiebre mundialista, mientras los blancos estaban más interesados en el partido de rugby que jugaron los Sprinboks con Francia.Obviamente, la FIFA olvidó a quienes generan al negocio, a las futbolistas, la mayoría de los cuales (exceptuando los pocos cientos de privilegiados) sufren situación de servilismo por parte de los clubes (e intermediarios) que trafican sus fichas y sus futuros.La página web de la FIFA señala que las Copas del Mundo “generan ingresos sustanciales (…) a través de la venta de boletos, los derechos de transmisión, los patrocinadores y la mercancía alusiva.” También señalan que “los beneficios fluyen a los equipos finalistas, mientras que la FIFA retiene únicamente los fondos que necesita para financiar sus costos administrativos y las actividades centrales para el siguiente período de cuatro años.”Suena demasiado altruista, ¿no?, sobre todo cuando se sabe que las ganancias de la institución superaron los 400 millones de dólares en el mundial anterior, cifra exponencialmente superior a los gastos administrativos que pueda tener.¿Habrá posibilidad para que un país “chico” se alce con la Copa? Claro, sería un muy mal negocio para los mercaderes, pero ¡que bueno sería para el fútbol!
El sindicato de futbolistas de Chipre (PASP), quedó gratamente sorprendido por el éxito de su primer Torneo de Fútbol Playa de Futbolistas Veteranos. Más de 1.500 espectadores presenciaron cómo competían entre sí grandes antiguos jugadores, como Pambos Pittas y Temuri Ketsbaia. Durante el fin de semana del 19 y 20 de junio, el PASP organizó el torneo de fútbol playa para veteranos en la ciudad de Limassol. Un impresionante campo de antiguos futbolistas chipriotas hizo aparición en el club de golf para participar en la competición de ocho equipos.El PASP dio la bienvenida a antiguos internacionales como Pambos Pittas (82 apariciones), Marios Charalambous (60 veces internacional), Costas Malekkos (44), Marios Christodoulou (38), Nikos Nikolaou (29), el portero esloveno Marko Simeonovic (57)), y la leyenda georgiana Temuri Ketsbaia (49).En la tarde del domingo, más de 1.500 espectadores presenciaron cómo el Equipo Cyview (que incluía, entre otros, a Christodoulou) derrotaba al equipo Corso Italia en una final espectacular: 8-4. Christodolou fue coronado como el mejor jugador del torneo, y también como el goleador número uno.‘Estos primeros jugadores veteranos del torneo de fútbol playa han superado todas nuestras expectativas’, recuerda el presidente del PASP, Spyros Neofytides. ‘Hemos disfrutado el compromiso de todos los jugadores y espectadores que se han congregado aquí. Deseamos dar las gracias a todo el mundo por haber hecho posible este acontecimiento.’Fifpro
Por José SteinslegerLa Jornada Cuando en las escuelas de periodismo los jóvenes aprenden a fijar el concepto de noticia, el profesor recurre a un ejemplo clásico: noticia es que una persona muerda a un perro. Pero a finales de marzo pasado, en Buenos Aires, el perro de Diego Armando Maradona lo mordió en el labio superior, y la noticia repercutió en los cuatro puntos de la Tierra.El astro fue internado de urgencia (sutura y cirugía facial) y los entendidos repararon en la esperpéntica Bella, costoso ejemplar de la especie china shar pei. De carácter sereno, equilibrado, afable, los shar pei son de impredecible reacción si se los mira a los ojos, cara a cara.Diga o no diga, haga o deje de hacer, Maradona siempre es noticia. Y gobernantes como Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales, Lula, Néstor Kirchner o Mahmud Ahmadinejad saben que los mensajes políticos del astro mueven la conciencia de los pobres y explotados en los cinco continentes.Con displicencia, izquierdas y derechas elitistas coinciden: vedette, alienado, loco, demagogo, oportunista, disoluto, fenómeno mediático, cocainómano, populista, mito… ¿Mito? Creo que el mito es la sublimación de referentes intelectualmente inflados, y las teorías abstractas imaginadas para esquivar la adhesión práctica a lo concreto y verdadero.De la pobreza al fútbol y la fama, de los abismos de la cocaína al tratamiento de su adicción en Cuba, el mejor jugador del siglo XX, según la FIFA (53.6 por ciento de los encuestados), demostró ser un hombre generoso y agradecido. En 2000, donó las regalías de su biografía Yo soy el Diego "al pueblo de Cuba y a Fidel", y desde entonces lleva al Che tatuado en el hombro derecho, y al Comandante en la pantorrilla izquierda.La progresía detesta a Maradona. ¿Será porque sus discursos poco y nada inquietan a los poderosos? En cambio, la runfla derechista y las cotorras del poder mundial oyen con preocupación sus declaraciones en favor de la sindicalización de los jugadores ("los obreros del futbol", dice), y el eventual impacto que esta causa tendría en los negocios de una industria que mueve miles de millones de divisas por segundo.En lucha clara, feroz, frontal, Maradona ha recurrido a su fama de intocable para librar, "arriba y a la derecha", ideales que políticamente responden a los de "abajo y a la izquierda". Y héte aquí el trasfondo real de sus diferencias con Pelé, el "Tío Tom" del capitalismo futbolero global.En noviembre de 2005, con motivo de la histórica cumbre de presidentes de Mar del Plata (que enterró el proyecto de "libre comercio de las Américas", ALCA), los pueblos siguieron con atención el pensamiento de Maradona.Antes de subir al llamado "tren del Alba" (siglas de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), que partió de Buenos Aires a Mar del Plata junto con el entonces candidato presidencial Evo Morales, el músico Manu Chao, y el director de cine serbio Emir Kusturica, Diego declaró a los medios:“Pido a los argentinos que entiendan que vamos por la dignidad, para defender lo nuestro… Es un orgullo ir en este tren para repudiar a esa basura que es Bush… Si lo tuviera [a Bush] bajo un arco, le arrancaría la cabeza de un pelotazo”. Declaración de fe que la barra brava de Boca Juniors acompañó con goyas, murgas y bombos.En diciembre 2007, tras un partido con Brasil, Maradona recibió en el vestuario al encargado de negocios de Irán, y le manifestó su admiración por el presidente Ahmadinejad: “Ya conocí a Chávez y a Fidel. Ahora quiero conocer a su presidente… Estoy con los iraníes de todo corazón, de verdad lo digo: estoy con el pueblo de Irán”.Kusturica presentó el documental Maradona en el festival de Cannes (2008), y no reparó en elogios acerca de quien sus seguidores califican de "Dios". Observó: "Crea momentos mágicos. Si tuviéramos que comparar la popularidad que proyecta el fútbol hoy con los tiempos del imperio romano, está calificado para ser un dios". A lo que El Diez se apuró a contestar que no se siente como dios, pero "si la gente quiere considerarme dios, no voy a llevarles la contraria".Maradona cuenta con altares erigidos en Nápoles, y después del "gol de la mano de Dios" frente a Inglaterra (México, 1986), el equipo escocés Tartan Army lo incluyó en su himno. Y en Rosario (cuna del Che y Messi) los hinchas fundaron en 2003 la "iglesia maradoniana", que decidió fechar nuestra era a partir de 1960, año del nacimiento del Diez.Las convicciones políticas y la fe de Maradona son de cuidado. En una ocasión, después de oír al Papa y de ver los techos de oro en la Basílica de San Pedro, su voz retumbó en los pasillos del Vaticano: “La Iglesia –dijo a los medios– asegura que está preocupada por los pibes pobres ¿Y? ¡Vendé los techos, viejo! ¡Hacé algo!”Entendido en las cosas del destino, el director técnico de la selección argentina afrontó el mordiscón de Bella con serenidad. Y al ver que lo habían alojado en la habitación 606 del sanatorio Los Arcos, lo tomó como señal de buenaventura. ¿O alguien desconoce que para los apostadores chinos, el 06 es "perro" en el significado de los sueños?
Estamos con Paraguay en el MundialLuego de una larga dictadura, corrupción, crisis económicas y privatizaciones, Paraguay entró en la ola de los países progresistas de América Latina.Fernando Lugo, candidato por el Partido Alianza Patriótica por el Cambio, conformado por diversos sectores de centro e izquierda, fue elegido presidente el 20 de abril del 2008 en unas elecciones históricas, ya que con estas se rompió un largo periodo de gobierno oligárquico liderado por el Partido Colorado. Lugo pasó a la política después de ser obispo católico e hijo de la Teología de la Liberación. Representa el descontento de la población de uno de los países más pobres de Suramérica, y el anhelo de transformaciones importantes para esta nación.El centro de su plan de gobierno se basa en la reforma agraria integral, la cual permitirá superar la crisis alimentaria que atraviesa el campo paraguayo. De otro lado, el mandato de Lugo ha sido un aliciente para las organizaciones sociales, campesinas e indígenas que nunca se habían sentido reconocidas por un gobierno, así como estos nunca habían asumido su responsabilidad con las problemáticas que afectan a estos sectores. Frente a esto, Lugo adelanta importantes políticas para la garantía de los derechos económicos, sociales y culturales de la población pobre del este país.La albirroja en Sudáfrica 2010Paraguay es una de las selecciones suramericanas que más regularidad ha presentado en su historia. Con dos conquistas de la Copa América y ocho participaciones en el Mundial de fútbol (incluyendo la presente edición), esta selección se perfila como una de las grandes revelaciones en Sudáfrica 2010.Se clasificó como tercero de la zona, con un juego ofensivo, consolidándose como el mejor local y uno de los equipos que menos goles recibió. Para este mundial llegó con una importante baja, la del delantero Salvador Cabañas, quien fue herido de impacto de bala en su cabeza y cuyo proceso de recuperación impidió que asistiera a la cita mundialista. No obstante, Paraguay ha mantenido su buen juego y alto nivel que hoy lo consolida como uno de los mejores de Suramérica y el mundo.Con una victoria ante Eslovaquia y un empate ante el actual campeón mundial, Paraguay pone a soñar nuevamente a los latinoamericanos con un destacado puesto en el certamen mundialista.
Por Juan López de MesaCon tripleta de Gonzalo Higuaín y un muy buen desempeño del equipo, la selección argentina consiguió una contundente victoria por 4 goles contra 1 frente al seleccionado de Corea del Sur. Con este resultado se ubica en la primera posición del grupo B a la espera de su próximo rival (Grecia) y con un pie en octavos de final.En su segundo partido por la fase de grupos, el seleccionado de Maradona se mostró mucho más sólido y con más confianza en la cancha, dejando una muy buena impresión que alimenta la ilusión de conquistar un nuevo campeonato mundial.Esta nueva victoria albiceleste ha contagiado a la ciudad de Buenos Aires con un sentimiento de esperanza e ilusión que se respira por toda la capital, y que paraliza a la ciudad durante los partidos de la selección, copando cafés, restaurantes, estaciones de tren, parques y plazas.A pesar del frío y la temprana hora de la mañana, cerca de diez mil personas aceptaron la invitación del gobierno de la ciudad y se acercaron a la Plaza San Martín para presenciar juntos el partido y alentar, desde la distancia, a la selección Argentina. Al ritmo de bombos y trompetas se celebró el triunfo por goleada.
El presidente boliviano Evo Morales participó de la inauguración del Mundial Sudáfrica 2010. El mandatario viajó acompañado del Ministro de Economía, Luis Arce; el Viceministro de Deportes, Miguel Ángel Rimba; y el portavoz presidencial, Iván Canelas.Morales, un gran aficionado al fútbol, se reunió el sábado 12 de junio con las autoridades sudafricanas, encabezadas por el Vicepresidente, Kgalema Motlanthe. El encuentro se dio en el marco de la segunda jornada de la Copa del Mundo, evento al que el dirigente fue invitado por la FIFA.Según un comunicado del gobierno sudafricano, el mandatario boliviano, cuya selección no logró clasificarse para la Copa del Mundo, habló “de la necesidad de estrechar los lazos bilaterales y las relaciones comerciales entre los dos países”.Con ArgentinaEl pasado mes de mayo, Morales manifestó su apoyo al seleccionado argentino y su esperanza de que se consagre campeón del Mundial. Su declaración fue dada en la visita que el dignatario hizo a Buenos Aires para participar de los festejos del Bicentenario.“Esperamos que Argentina pueda darnos nuevos triunfos, como en otros campeonatos. Envío mis saludos y mis respetos a Maradona”, señaló Evo a la prensa. “Cuando era joven escuchaba los grandes partidos de Maradona. Gracias a mi pueblo, como Presidente, llegué a conocerlo y jugamos alguna vez un partido”.Morales y Maradona mantienen una relación de amistad desde hace varios años, que se potenció cuando el ex capitán de la selección argentina viajó a La Paz para jugar un partido en apoyo a Bolivia cuando la FIFA analizaba impedir cotejos en esa ciudad por la altura.AFP/Cubadebate
Durante el juego por el Bicentenario contra Canadá, el 24 de mayo de 2010, el equipo argentino desplegó una tela de apoyo a la candidatura de las Abuelas de la Plaza de Mayo al Nobel de la Paz.El técnico de la selección argentina, Diego Armando Maradona, recibió en Pretoria a la líder de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, y respaldó la candidatura de la organización de derechos humanos al Premio Nobel de la Paz. Carlotto fue invitada por Maradona a visitar el cuartel general de la selección en Centro de Alto Rendimiento de la Universidad de Pretoria, donde desde el inicio cuelga una gran bandera que reza “Apoyamos a las Abuelas de Plaza de Mayo al Premio Nobel de la Paz”.Maradona y Carlotto se encontraron al costado del campo de juego, se estrecharon en un abrazo y dialogaron durante largos minutos. El técnico le entregó un banderín de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y la dirigente de derechos humanos le dio un broche con su lema, que Maradona se lo colocó inmediatamente sobre su campera.La líder de las Abuelas de Plaza de Mayo, que busca a sus nietos apropiados ilegalmente durante la última dictadura militar en Argentina, agradeció el “apoyo explícito” que le brindó Maradona a la candidatura al Premio Nobel.“Estoy muy feliz y emocionada de encontrarme con este ídolo nuestro y del fútbol internacional”, declaró Carlotto, quien reveló que también le agradeció a Maradona “por su hija Dalma, que es muy solidaria porque a través del arte nos ayuda a buscar a nuestros nietos”.“Este muchacho representa a muchos argentinos que lucharon desde abajo”, destacó. “Este campeonato nos llena de esperanza y qué lindo sería que Argentina gane este premio, que es la Copa, y el premio Nobel, que es para todos”, declaró.Carlotto afirmó en tanto que la emociona estar en Sudáfrica, “un país que vivió cosas idénticas a la Argentina que ojalá que nunca vuelvan a pasar”.El plantel albiceleste brindó así un fuerte respaldo a la postulación de las Abuelas como candidatas al Nobel de la Paz por su intenso trabajo para recuperar a los niños y bebés que fueron apropiados ilegalmente durante la última dictadura militar que gobernó en Argentina, entre 1976 y 1983.Hasta el momento lograron hallar y restituir la identidad a 101 nietos, muchos de los cuales nacieron en cautiverio durante la dictadura y cuyas madres fueron hechas desaparecer por los militares.Mientras, continúan con la búsqueda de otros 400 jóvenes que fueron apropiados ilegalmente durante su niñez.En Sudáfrica, Estela de Carlotto participó el domingo en la apertura del Pabellón Argentino en la feria internacional World Football House que se lleva a cabo en Johannesburgo durante el Mundial.DPA/Cubadebate
El grupo islamista Hizbul Islam detuvo el domingo a 14 adolescentes en Mogadiscio por seguir el partido entre Alemania y Australia.DpaLa fiebre mundialista desatada en todo el mundo por la Copa Sudáfrica 2010 parece no tener límites... Pero los tiene: en Somalia los amantes del fútbol sólo pueden seguir los partidos a escondidas. Muchos de ellos ya fueron arrestados."Advierto a todos los jóvenes somalíes que no vean los partidos, porque no es más que una pérdida de tiempo y dinero", dijo hoy ante periodistas el jeque Mohamed Abdi Aros, vocero de la milicia islamista Hizbul Islam.El grupo radical detuvo el domingo a 14 adolescentes en Afgoye, 30 kilómetros al oeste de la capital, Mogadiscio, al descubrir que estaban siguiendo el triunfo de Alemania por 4-0 contra Australia.También Al Shabaab, otra milicia radical, prohibió la emisión de partidos por televisión o radio al considerarlo "no islámico".En las amplias zonas de Mogadiscio controladas por estos grupos es imposible encontrar una pantalla que emita algo del Mundial. Sólo en pequeñas áreas protegidas por fuerzas de paz de la Unión Africana es seguro ver un partido.En varias calles hay patrullas de islamistas buscando "infractores" a la norma."Vimos los partidos en secreto porque los milicianos no nos permiten hacerlo", explicó a la agencia dpa Mowlid Abdulkadir Farah."Bajamos el volumen y los vemos en silencio, porque podrían ubicarnos por el sonido o los gritos"."Anoche arrestaron a varios colegas, pero nuestro grupo pudo ver el partido entero", añadió.Tanto Hizbul Islam como Al Shabaab siguen una versión radical de la sharía, la ley islámica, que luchan por imponer en todo el país.La veda al fútbol lleva varios años en vigor. No es la única: la larga lista de prohibiciones incluye tonos musicales en los teléfonos, las campanas y bailar.Más de 20 mil personas murieron en el país desde 2007, cuando las fuerzas etíopes derrocaron el régimen islamista, provocando a la vez el surgimiento de los nuevos grupos insurgentes.El país está sumido en el más absoluto caos desde la caída del dictador Mohamed Siad Barre en 1991. En Somalia, los únicos gritos que no se oyen son los de gol.
Ninguno de los 23 jugadores norcoreanos se enriquecerá individualmente si su selección consigue un puesto destacado, mientras los jugadores españoles si son campeones ganarán 600.000 euros cada uno.Por Anibal GarzónEl marco teórico marxista analíticamente divide la estructura social entre burgués y proletariado. En base a esta línea científica, las relaciones de clase imperan en la total construcción social del modelo capitalista, incluso en el campo deportivo.La copa del Mundo 2010 se inicia en Sudáfrica hoy 11 de junio. Participan 32 selecciones, pero sólo una es selección proletariado, la selección de Corea del Norte. Las 31 restantes son selecciones burguesas. Un dato que refleja contrariedad comparativa con la estructura social a nivel mundo, donde el proletariado, y los pobres, son la mayoría arrasadora cuantitativamente. En el capitalismo el futbolista se convierte en clase burguesa empresarial al obtener un alto capital por el deporte, capital imposible de obtener por cualquier obrero del país. Mientras que en el socialismo el futbolista es proletariado trabajador, igual que todo su pueblo. El esfuerzo de un futbolista es calificado materialmente por igual que el esfuerzo de un profesor, de un militar, de un doctor,…, mientras que en el capitalismo el futbolista está por encima. El futbolista español busca su victoria, el norcoreano la de su pueblo. La selección de España (y las 30 restantes) y Corea del Norte, dos ejemplos de fútbol de clase, el individualismo y el colectivismo.La selección española, burguesía. Ganar para ellos mismosLa crisis no para de acelerarse en el Estado Español y el paro no deja de aumentar. Los recortes neoliberales y la reducción de los servicios del estado son cada vez más visibles, como la reducción de salario al funcionariado y la futura nefasta reforma antilaboral. Pero no afecta la crisis en todos los sectores, como el sector futbolístico (si lo podemos llamar así). Según el acuerdo alcanzado entre los componentes de la selección de fútbol española y la Real Federación Española de Fútbol, los 23 jugadores seleccionados se embolsarán, cada uno, 600.000 euros si vencen el campeonato internacional. Las primas no son insuficientes si solamente llegan a cuartos de final, 60.000 euros por futbolista. Llegar a semifinales 90.000 euros, y llegar a la final y no ganarla 120.000 euros. ¡480.000 euros por ganar un partido! Mientras el aumento del paro durante el mes que dure el Mundial de Sudáfrica seguramente crecerá en el Estado Español la clase futbolística puede ver crecer millonariamente sus riquezas.En la Antigua Roma, los que realizaban el espectáculo eran esclavos que salían al circo a realizar sus obras y batallas. Actualmente, esos esclavos pasaron a pertenecer a la clase alta como imagen de mercado. El capitalismo con sus aparatos propagandísticos y de publicidad, sobre todo con el nacimiento de la televisión en los años 50, ha visto la posibilidad de explotar la imagen de los jugadores de fútbol para ser idolatrados por los espectadores y recibir a cambio millones de euros. El fútbol es parte del ocio social, pero a diferencia de otros campos sociales de gran trascendencia, la sanidad, la enseñanza,… toda sociedad puede vivir sin él en sustitución de otros espacios. La funcionalidad del fútbol en el capitalismo es por las grandes ganancias que genera, no por su imagen de beneficio colectivo. Si la selección de fútbol española consigue hacer buen papel en el Mundial de Sudáfrica, la clase trabajadora no recibirá ninguna mejora social-material. Justamente al revés, simbólicamente. El sentimiento de un estado monárquico mononacional (estado españolista) [1] será utilizado en los medios de propagada y difusión, como constantemente hacen, para reproducir la identidad española como un todo y destruir la conciencia de los nacionalismos periféricos, como el catalán, vasco o gallego,… además de eliminar el concepto de clase social a más de 4 millones de parados mediante los aparatos propagandísticos del Estado Español con su identidad española como orgullo por el papel de su selección de fútbol en el Mundial. El fútbol en el capitalismo español potencia la identidad nacional (todo) y elimina la identidad de clase (parte), base del fascismo.La selección Corea del Norte, proletariado. Ganar para el puebloDe las 32 selecciones que van al Mundial, sólo en una selección juegan trabajadores, Corea del Norte, la llamada selección “Cholima”[2]. Ninguno de los 23 jugadores norcoreanos se enriquecerá individualmente si su selección gana o consigue un puesto destacado. Las conmemoraciones materiales que la FIFA otorgaría a la Federación Norcoreana de Fútbol, como a cualquier otra Federación Nacional, serán 30 millones de euros quien gane el campeonato, 24 la segunda selección del Mundial, la tercera 20, la cuarta 18 y desde la quinta a la octava selección percibirán 14 millones. De los 30 millones, simplemente los 23 jugadores de la selección española se llevarán casi la mitad, 13.800.000 euros, si ganasen el Mundial. La victoria de la selección de Corea del Norte, es la victoria para el pueblo, dado que esa cantidad pasa a manos del estado para realizar inversiones públicas en esferas como sanidad, educación, infraestructuras, a diferencia de la selección española que aunque gane su equipo el estado no dispondrá de ningún beneficio capital para gastos sociales. En la selección norcoreana la mayoría de los jugadores están en clubs de fútbol nacionales menos algunas excepciones. El jugador Jong Tae Se, el llamado “Rooney asiático”, es delantero y juega en el equipo japonés Kawasaki Frontale. Él nació en Nagoya (Japón) pero es de padres surcoreanos, y aún así no ha obtenido la nacionalidad japonesa (llamados ciudadanos zainichi, ciudadanos de segunda), mientras si obtuvo la norcoreana por su visión política. Tae Se se educó en una escuela y universidad pro-norcoreana de Japón fortaleciendo así sus raíces coreanas. Tae Se argumentó, al ser educado en una sociedad capitalista, que le impactó que los mismos futbolistas deban lavarse la ropa, aunque crea un orgullo de comunidad. ¡Un futbolista es un trabajador más, no un vividor, como los futbolistas españoles! Algo que nunca habrá hecho Iker Casillas (portero de la selección española). Otro norcoreano que juega fuera de sus fronteras es Hong Yonj-Jo, en el Rostov ruso. Mientras sus colegas de equipo llevan autos caros, algo que no se puede permitir un obrero ruso, Yonj-Jo no tiene ningún auto dado que sus ingresos van al estado, de forma comunitaria, para poder reinvertirlos en políticas sociales en beneficio de la población civil. Un trabajador del y para el pueblo norcoreano, algo que nunca haría Fernando Torres (delantero español). Según Yonj-Jo “Todos mis pensamientos son sobre fútbol y el Partido de los Trabajadores". Otro futbolista que juega en la liga japonesa es Ahn Young-Hak, en el equipo Omiya Ardija. Tres estrellas norcoreanas que juegan a fútbol por el bien común, modelo dominante también en la élite mundial del deporte cubano.Si España o una de las demás 30 selecciones ganan, entonces gana el rico, si gana Corea de Norte, gana el pueblo. ¡Pues no dejemos el internacionalismo, que gane la mayoría social clasista, que gane Corea del Norte! En 1966, único mundial donde Corea del Norte ha participado, y además en suelo británico, reinado que no reconocía al estado de Corea del Norte (por su enemistad desde la Guerra de Corea de 1950-1953) e intentó boicotear a la selección norcoreana no concediéndole los visados pero finalmente se tuvo que echar atrás, Corea del Norte jugó sus partidos de primera ronda en Middlesbrough, ciudad donde predomina la clase obrera. Así la población obrera de Middlesbrough, con su internacionalismo obrero como principio, empezó a simpatizar con la selección trabajadora norcoreana, acompañando 3000 vecinos de Midlesbrough a la misma selección de Corea del Norte a Liverpool en su partido de cuartos de final frente a Portugal [3]. 3000 personas que defendieron la dignidad independiente y la soberanía de Corea del Norte solidariamente, viendo la victoria de Corea del Norte como un beneficio para el pueblo asiático mientras la victoria de Inglaterra no le proporcionaba nada a la clase trabajadora, sólo a la clase futbolística y a los empresarios del sector.Notas:[1] Estado que nunca ha aceptado el concepto Plurinacional como si lo ha hecho Bolivia en su Nueva Constitución Política aprobada por referendum en 2009.[2] Nombre de un caballo mítico coreano con que se conoce a la selección.[3] Véase el documental del director británico Daniel Gordon sobre el Fútbol en Corea del Norte y el Mundial de 1966, entrevistando a ingleses y norcoreanos. El documental se titula “The Game of Their Lives” (2002). Ver el documental en http://sharingcentre.net/13934-game-their-lives-2002-a.html
La mano de Dios, el cabezazo de Zidane, el codazo de Tassotti. El Mundial es un cuerpo que crece en el imaginario colectivo y televisado. “Es la hora” (Ke nako, en idioma zulú) del primer encuentro en África.Por Javier de FrutosDiagonalFoto: Olmo Calvo.¿En qué pensará el jugador que esté a punto de tirar el penalti decisivo en las semifinales o la final del Mundial de Sudáfrica? ¿Dónde tendrá la mente antes de perpetrar esa injusticia que es cada lanzamiento de la tanda de penaltis? Si este drama ocurre en la final, serán alrededor de las once de la noche en el estadio Soccer City de Johannesburgo. 95.000 espectadores contendrán el aliento en directo; más de mil millones de personas en todo el planeta estarán frente a la pantalla con las pulsaciones alteradas. El jugador ya ha colocado el balón en el punto de penalti, toma unos pasos de distancia, observa la portería y respira hondo. Y parece que el tiempo se detiene.El estadio Soccer City fue el escenario del primer mitin masivo de Nelson Mandela después de su liberación tras 27 años de cautiverio. Ocurrió el 16 de diciembre de 1990. “Sabemos que nuestra libertad está cerca y que ahora estamos en el último tramo de una larga marcha que debe terminar con nuestra victoria”, dijo Mandela ante los miembros del Congreso Nacional Africano. Ese último tramo costó cuatro años recorrerlo.En 1994, Mandela se convirtió en presidente de Sudáfrica en representación del CNA tras obtener la mayoría absoluta en las primeras elecciones democráticas celebradas en el país. Aunque cabría decir que la larga marcha para acabar con la sombra del segregacionismo continúa y que es cualquier cosa menos un camino apacible y lineal.El Mundial de Fútbol de 2010 pretende ser otro hito en ese recorrido. Un nuevo símbolo como lo fue la celebración en Sudáfrica del Mundial de Rugby en 1995 o la Copa África de fútbol en 1996. Ambos concluyeron con la inesperada victoria del país anfitrión, pero ése no fue su único legado. Lo ocurrido en aquellas dos citas es considerado como un compendio de gestos y discursos que contribuyeron de forma decisiva a la reconciliación nacional. Se atisbó entonces un cierto sentimiento de unidad que parecía improbable cuando Mandela se dirigía a sus compañeros en aquel primer discurso en Soccer City.Es probable que el jugador que esté a punto de disparar a portería el penalti decisivo de la final del Mundial prefiera no mirar al portero. Ni a la grada ni a nadie. Tratará de recordar cómo ha de concentrase en ese instante decisivo. Pero olvidará todas las técnicas aprendidas y ya sólo le quedará esperar a que suene el silbato. En muchos lugares habrá gentes asomadas a la ventana con la mirada perdida que encontrarán otra mirada perdida en la ventana de enfrente. También prefieren no mirar. La afición contraria pitará, pero en el estadio sólo se escuchará el silencio.Soccer Citty es en realidad el campo de Soweto. El estadio, renovado para la celebración del Mundial, se alza en los límites de esta barriada inmensa que fue uno de los escenarios más crueles del Apartheid. Aunque su nombre sea tan sólo una contracción del inglés South Western Township (Municipio del Suroeste), el nombre de Soweto llegó a fundirse en los años ‘80 con la palabra ‘gueto’: el lugar en el que la población negra vivía hacinada y expuesta a la represión cotidiana del régimen racista. Sin embargo, fue también el germen de la contestación.En Soweto vivía Nelson Mandela antes de su detención en 1962. Fue juzgado y condenado a cinco años por su lucha de oposición al Apartheid y, cuando cumplía esta pena, fue juzgado de nuevo bajo la acusación de sabotaje. Su alegato ante el tribunal concluyó con una declaración de principios: “He luchado contra la dominación blanca, he luchado contra la dominación negra. He venerado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la cual todas las personas vivan juntas en armonía e igualdad de oportunidades. Es un ideal al cual espero consagrar mi vida y lograr. Pero, si fuere preciso, es un ideal por el cual estoy dispuesto a morir”. Condenado a cadena perpetua, fue trasladado a la prisión de Robben Island. Mandela comenzó entonces a convertirse en un mito viviente –sigue siéndolo– y Robben Island, en el penal de la vergüenza.Los trabajos forzados a los que se sometía a los presos eran la imagen del segregacionismo de Sudáfrica y del pasado esclavista de todo el continente. En Robben Island, Mandela, el preso 466/64, ni siquiera pudo jugar en la liga de fútbol que crearon sus compañeros de presidio para desafiar el poder y el rugby de los blancos. Se lo prohibieron. Lo que ocurría entre los muros de aquella cárcel era un reflejo del choque entre ambos juegos en todo el país: el fútbol era el deporte de los negros, de las canchas en cualquier barrio; el rugby, la expresión del dominio blanco sobre el césped bien cortado de las zonas residenciales y excluyentes. Expulsada de las competiciones internacionales, Sudáfrica libraba una competición interior y observaba el Mundial desde la lejanía.“Cuando estábamos en Robben Island, el único acceso al Mundial era la radio. El fútbol era la única alegría de los prisioneros”, recordó Mandela en Zúrich, en 2004, cuando encabezó la delegación de su país en la elección de la sede del Mundial de 2010, el suyo.Hay que marcarCuando el árbitro pite, el jugador comenzará la carrera hacia el balón. Todo transcurrirá muy rápido, demasiado. Uno, dos, tres pasos en carrera. Hay que marcar. Pierna derecha. Y entonces… La FIFA acaba de confirmar que Mandela estará presente en el partido inaugural del Mundial. Con sus 91 años y una salud precaria, ‘Madiba’, nombre que recibe entre sus compatriotas, recibirá un homenaje global el próximo 11 de junio. Pero ¿quién puede descartar su presencia en la gran final? ¿Cómo no imaginarle entregando la primera Copa del Mundo disputada en África? Puede entonces que él sea un espectador en ese instante eterno en el que puede ocurrir cualquier cosa. Un instante en el que los ateos rezan, los descreídos del fútbol creen por un momento, acordándose de lo importante que es este extraño asunto para gente a la que quieren, los que no pueden mirar se acuerdan de otros que antes que ellos tampoco pudieron mirar y hay mucha gente en lugares recónditos que tiene el mismo nudo en la garganta.Los asomados a la ventana saben lo que va a ocurrir. Si en los próximos segundos escuchan una explosión irrepetible de golpes en tabiques, gritos; si saltan las alarmas de los coches… será el momento de suspirar y deshacer sin pudor el nudo en la garganta. La otra posibilidad, mejor no pensarla, mejor no escribirla. Es fútbol. Dicen que también es importante jugar bien.¿Mejor no acordarse?La historia presente del Mundial quiere construirse como metáfora de encuentro y unión. Ése fue el propósito de Alemania 2006, primer gran evento tras la reunificación, y así pretenden que ocurra en Sudáfrica 2010. Sin embargo, la memoria histórica de esta cita se sitúa en las antípodas. La primera edición (Uruguay 1930) fue boicoteada por los países europeos y las dos siguientes (Italia 1934 y Francia 1938) fueron utilizadas para mayor gloria de Benito Mussolini. El equipo italiano, que ganó ambos torneos, vestía camisetas negras en la final celebrada en París. Pero no hay que irse tan lejos. El del ‘78 se celebró, nunca peor dicho, en Argentina. “Los altos jefes que organizaban el Mundial continuaban aplicando, por la guerra o por las dudas, su plan de exterminio”, recuerda Eduardo Galeano en El fútbol a sol y sombra (Siglo XXI, 1995).
Por Álvaro Escobar AntoineSoy un cultor del fútbol de toda la vida. En mis tiempos mozos, en el club deportivo Palestino, equipo de la primera división de Chile. Desde entonces, he seguido por televisión todos los campeonatos mundiales de futbol, comenzando por el de 1962 en mi patria. Pero este campeonato de Sudáfrica tiene un significado especial. Es, sin duda, una fiesta deportiva que muestra al mundo a un pueblo que derrotó la ignominia.Es, por lo tanto, un momento para recordar el oprobio que significó la política del apartheid y para recordar la lucha del pueblo negro por su dignidad y la lucha de todos los que contribuyeron para terminar con aquella política criminal.En el terreno del deporte, recordemos hoy a Denis Brutus, poeta sudafricano, que picó piedras junto a Nelson Mandela en la prisión de la isla Robben, y que es considerado el adalid de la expulsión de la Sudáfrica del apartheid de los Juegos Olímpicos.El apartheid sólo permitía que deportistas blancos representasen a Sudáfrica. El reglamento olímpico advierte que el deporte es un derecho universal, pero en Sudáfrica sólo los blancos podían participar de forma oficial.A Sudáfrica sólo se le permitió volver a participar después de los Juegos de Barcelona de 1992. Para ello fue menester que ocurrieran algunos hechos.Nos cuenta la historia:Cuatro años antes tuvo lugar en Angola la batalla de Cuito Cuanavale, en que Angola y Cuba se enfrentaron a las fuerzas armadas del apertheid de Sudáfrica. Después de meses de encarnizados combates, las fuerzas cubanas y angoleñas lograron contener el avance del ejército sudafricano.Esta batalla significó un giro en la historia de África. Terminó con la dictadura de los blancos en África, hizo que las fuerzas del apertheid de Sudáfrica abandonaran el territorio angoleño, permitió la liberación de Angola, apresuró la independencia de Namibia, luego que el régimen del apertheid se viera obligado a aceptar elecciones libres en ella y aceleró el término del apartheid en Sudáfrica.Así lo expresó el propio Nelson Mandela, en su visita a Cuba el 26 de julio de 1991, con motivo del 38° aniversario del Asalto al Cuartel Moncada:“Hace mucho tiempo que queríamos visitar su país y expresarles nuestros sentimientos acerca de la Revolución Cubana, y el papel desempeñado por Cuba en África, en el África austral y en el mundo.El pueblo cubano ocupa un lugar especial en el corazón de los pueblos de África. Los internacionalistas cubanos hicieron una contribución a la independencia, la libertad y la justicia en África que no tiene paralelo por los principios y el desinterés que la caracterizan.Hemos venido aquí con gran humildad. Hemos venido aquí con gran emoción. Hemos venido aquí conscientes de la gran deuda que hay con el pueblo de Cuba. ¿Qué otro país puede mostrar una historia de mayor desinterés que la que ha exhibido Cuba en sus relaciones con África?”.Continúa Mandela:“ Yo me encontraba en prisión cuando por primera vez me enteré de la ayuda masiva que las fuerzas internacionalistas cubanas le estaban dando al pueblo de Angola ‹en una escala tal que nos era difícil creerlo‹ cuando los angolanos se vieron atacados en forma combinada por las tropas sudafricanas, el FNLA financiado por la CIA, los mercenarios y las fuerzas de la UNITA y de Zaire en 1975.Nosotros en África estamos acostumbrados a ser víctimas de otros países que quieren desgajar nuestro territorio o subvertir nuestra soberanía. En la historia de África no existe otro caso de un pueblo que se haya alzado en defensa de uno de nosotros.Sabemos también que esta fue una acción popular en Cuba. Sabemos que aquellos que lucharon y murieron en Angola fueron solo una pequeña parte de los que se ofrecieron como voluntarios. Para el pueblo cubano, el internacionalismo no es simplemente una palabra, sino algo que hemos visto puesto en práctica en beneficio de grandes sectores de la humanidad.Sabemos que las fuerzas cubanas estaban dispuestas a retirarse poco después de repeler la invasión de 1975, pero las continuas agresiones de Pretoria hicieron que esto fuera imposible.La presencia de ustedes y el refuerzo enviado para la batalla de Cuito Cuanavale tienen una importancia verdaderamente histórica.¡La aplastante derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale constituyó una victoria para toda África! ¡Esa contundente derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale dio la posibilidad a Angola de disfrutar de la paz y consolidar su propia soberanía! ¡La derrota del ejército racista le permitió al pueblo combatiente de Namibia alcanzar finalmente su independencia! ¡La decisiva derrota de las fuerzas agresoras del apartheid destruyó el mito de la invencibilidad del opresor blanco! ¡La derrota del ejército del apartheid sirvió de inspiración al pueblo combatiente de Sudáfrica! ¡Cuito Cuanavale marca un viraje en la lucha por librar al continente y a nuestro país del azote del apartheid!”Por todo esto este campeonato mundial de fútbol tiene un significado especial. Cuando la gran mayoría del planeta siga por televisión esta justa deportiva, seremos muchos quienes dedicaremos un recuerdo de gratitud al coraje y la generosidad de los combatientes cubanos, cuyas hazañas en los campos de batalla en África -que significaron más de dos mil cubanos que entregaron su vida- hacen también posible que poco más de veinte años después Sudáfrica sin apartheid sea el digno anfitrión de este campeonato mundial de futbol.
Tras la Segunda Guerra Mundial, Corea, que estaba ocupada por los japoneses, quedó dividida en dos: el norte, liberado por los soviéticos, y el sur, controlado por Estados Unidos. En cada sector se crearon gobiernos que reclamaban la soberanía de todo el país. En el norte, el dirigente comunista Kim Il Sung conformó el Partido de los Trabajadores e inició la construcción del socialismo, mientras que en el sur se estableció el capitalismo, bajo el tutelaje de Estados Unidos. Las tensiones crecieron hasta que se produjo una agresión imperialista sobre el norte y una cruenta guerra de tres años. En 1953 se firmó un armisticio que estableció el paralelo 38 N como límite entre los bandos enfrentados. Al norte se estableció la República Popular Democrática de Corea (RPDC), con un régimen socialista y bajo el liderazgo de Kim Il Sung.Hoy por hoy la RPDC es una de las pocas naciones que mantienen un sistema socialista, enfrentándose con astucia a un bloqueo económico e informativo, y a la constante amenaza de una agresión de sus principales detractores: Corea del Sur, Estados Unidos y Japón. La República Popular China es su único aliado, y el fútbol es una de las pocas ocasiones que los norcoreanos tienen para proyectarse al mundo.Regresa la “furia comunista”Corea del Norte jugará en Sudáfrica 2010, 44 años después de su única participación mundialista, en Inglaterra ‘66. Paradójicamente, los otros clasificados del continente asiático son sus vecinos rivales: Corea del Sur y Japón.Los norcoreanos reviven con su segunda participación mundialista la historia del equipo "Chollima", nombre de un caballo mitológico que fue adquirido como denominación de la política nacional aplicada en la década de 1960, consistente en superar con fortaleza las adversidades, y resumida en la consigna “Podemos vencer a cualquiera, también a los más fuertes”. El equipo de 1966 se hizo célebre por derrotar a Italia y llegar hasta cuartos de final. Ahora, la "furia comunista" participará del grupo G, denominado por la prensa como “el de la muerte”, en el que enfrentará a rivales de peso como Brasil, Costa de Marfil y Portugal.
“Érase un país cuya capital era Belgrado” dice una película del cineasta, músico y futbolero Emir Kusturica. En ella se muestra cómicamente la idiosincrasia serbia y la historia yugoslava. En esas tierras, el querido camarada Tito, después de liderar la resistencia partisana contra los invasores nazifascistas, conformó una república federativa socialista en la que por cuatro décadas convivieron pacíficamente seis pueblos. Hoy están fragmentados en Bosnia Herzegovina, Croacia, Eslovenia, Macedonia, Montenegro y Serbia. Luego de la muerte de Tito y el desmonte del socialismo, se reavivaron los nacionalismos que desembocaron en una serie de sangrientos conflictos. El país empezó a desmoronarse, tal como en la película de Kusturica. Y la República de Serbia quedó como la heredera de la tradición yugoslava.Desde 2004, Serbia es presidida por Boris Tadić, del Partido Demócrata, fundado por intelectuales y de orientación socialdemócrata. Tadić ha buscado la paz y la amistad con los países vecinos, pidiendo perdón a las víctimas bosnias, y colaborando con la justicia internacional para esclarecer los crímenes de guerra de la década del ‘90.La selección herederaLa selección de fútbol de Serbia es considerada de forma oficial como la sucesora de Yugoslavia, que siempre se caracterizó por su buen fútbol y sus distinguidas participaciones en diferentes torneos. A nivel de clubes, el Estrella Roja y el Partizán son los más laureados. El Partizán nació como el equipo del ejército, mientras el Estrella Roja fue fundado por los jóvenes antifascistas. Su estadio es llamado el “pequeño maracaná”, y es el único club balcánico en ganar la Copa de Europa y la Copa Intercontinental (en 1991).Los serbios jugaron en Alemania 2006 bajo la denominación de Serbia y Montenegro, aunque ese mismo año los montenegrinos se habían independizado. Usando su nueva denominación, Serbia llega al Mundial 2010 luego de conseguir el primer lugar de su grupo eliminatorio, por encima de Francia, con 22 puntos de 30 posibles. Su principal figura es Dejan Stanković, volante del Inter de Milán, con 88 partidos disputados con la selección y 14 goles.
Tanto el astro argentino como Diego Maradona, la selección de Uruguay o sus candidatos al título surcaron esta extensa entrevista con el escritor uruguayo, confeso amante del fútbol que, según reconoce, durante la Copa del Mundo se muda “al Planeta Pelota, igual de redondo, pero más chico”. Por Julio Boccalatte y Marcos González CezerPágina 12A partir del sábado que viene y hasta la finalización misma del Mundial Sudáfrica 2010, como viene sucediendo desde hace muchísimo tiempo y cada cuatro años exactos, Eduardo Galeano exhibirá un cartel en la puerta de su casa: “Cerrado por fútbol”. El gesto, más divertido y diplomático que el “no molestar” de los hoteles (y al que podría acompañar con un “estoy trabajando para ustedes”, ya se verá), de todas maneras parece innecesario: “Durante los mundiales directamente me voy del Planeta Tierra. Me mudo al Planeta Pelota, igual de redondo pero más chico. Me dedico a ver todos los partidos, o al menos a intentarlo, porque siempre pasa que alguno me pierdo. Pero lo que quiero decir es que me siento con una cervecita bien fría delante de la TV y me meto en una pelota. Y de ahí no salgo hasta que el Mundial se termina. Así de sencillo”.Pero el Mundial todavía no empezó. Y el escritor uruguayo, antes de perderse en el laberinto de fixtures y horarios, esas coordenadas particulares del Planeta Pelota cuando la escena ocurre lejos, habló de todo (en el programa De Puntín, de Ediciones Al Arco, AM 970, radio Génesis, sábados de 13 a 14). Habló de Lionel Messi: “Es el mejor del mundo porque sigue jugando como un chiquilín en el barrio”. Habló de Diego Maradona: “Ha sido injustamente atacado, y aunque una cosa es ser jugador y otra técnico, todavía hay que darle tiempo y espacio”. En definitiva, habló de fútbol.–¿Sigue teniendo con el fútbol la misma relación de siempre?–Absolutamente. No podría estar alejado del fútbol. Soy fútbol-adicto. Y esto viene de la infancia más remota, porque mi padre me llevaba al estadio cuando yo todavía era un bebé. Y luego, claro, toda mi vida jugué al fútbol.–¿Jugaba bien?–No. Mal, muy mal. Era entreala derecho, lo que hoy sería un volante ofensivo, pero siempre fui un chambón, un pata de palo. Así que al final me resigné, acepté mi destino y terminé intentando escribir para ver si podía hacer con la mano lo que con los pies no pude hacer nunca.–Pero esos intentos fueron apenas eventuales hasta la aparición de El fútbol a sol y sombra.–Es verdad. Hasta ese libro yo había escrito muy poco de fútbol, pero después me tomé el tema más a pecho. Por fin hice lo que quería: jugar al fútbol con las palabras y a mi manera. A este libro lo voy actualizando luego de cada Mundial, y eso también tiene que ver con aquello de “Cerrado por fútbol”.–El ejercicio de unir literatura y fútbol, por cierto, parece cada vez más aceptado, o al menos es más practicado.–Celebro que haya gente que escribe muy bien y que no oculte su pasión futbolera. Cuando tenía 20 años, dirigí en Uruguay un diario independiente de izquierda. Se llamaba Epoca y tenía buena resonancia, con 35 mil ejemplares. Eramos todos muy jóvenes y capaces de esa locura, una experiencia maravillosa en la que nadie cobraba y de la que todos los militantes, unos 5 mil, éramos accionistas. Así que recuerdo muy bien lo que eran las asambleas, con 200 o 300 personas hasta las siete de la mañana, en las que yo tenía que dar la cara y defender las páginas dedicadas al fútbol. Era la pelea más feroz de todas, porque para los militantes de izquierda aquello era dilapidar cinco o seis páginas de un vocero de la clase trabajadora, de un diario antioligárquico, para consagrar al fútbol, el “opio de los pueblos”. Recién ahora la izquierda se está curando de esa enfermedad en la que acusa al fútbol de que la gente no piense. Ahora los intelectuales no tienen vergüenza.–¿Y qué espera de este Mundial, como hincha y como intelectual?–Que me ofrezcan una fiesta para los ojos. Ese prodigio de hermosura que el fútbol es. Obviamente que quiero que gane Uruguay, y si no es Uruguay que sean la Argentina o Brasil, los países que siento más próximos. Pero antes que nada soy un fanático del buen fútbol.–Más allá de los colores...–Más allá de los colores. De chiquilín era hincha rabioso de Nacional. Iba al talud (la popular), detrás del arco, es decir la tribuna más pobretona y más violenta, porque en aquel tiempo yo también me fajaba como cualquier hijo de vecino. Era bastante peleón. Tenía 11, 12, 13 años. Pero con el paso del tiempo fui descubriendo que lo mío es el fútbol, sobre todo cuando alguien me ofrece esa fiesta, la del fútbol bien jugado. Cuando ocurre ese milagro, lo agradezco sin importarme el equipo o la selección. Y más todavía: incluso en partidos de Nacional, confieso que muchas veces quiero, secretamente, que gane el menos poderoso, el más pequeño. Como me dijo una vez un amigo español: “Estás condenado, porque vas a estar siempre de parte del toro”. Nunca del torero. Por eso me hizo feliz el título de Argentinos Juniors, la posibilidad de que se rompa el monopolio, más allá de que tengo amigos que son hinchas.–¿Sigue yendo a la cancha?–Sí, sigo yendo. Es curioso, hasta masoquista diría, porque el fútbol rara vez me devuelve en el estadio algo que se parezca a la expectativa que me lleva. Espero ver un espectáculo bello y muy rara vez ocurre.–¿Y a qué le atribuye la insistencia?–Primero, a la diferencia que existe, por ejemplo, entre el cine y el teatro. Una cosa es ver el partido en el estadio, donde se escucha la respiración de los protagonistas, y otra cosa diferente es verlo por televisión. Pero también creo que tiene que ver con algún residuo de mi formación católica.–¿Cómo es eso?–Tuve una infancia muy católica. Creía en Dios y creía que Dios creía en mí. Ahora no creo más en el cielo, ni en el dolor, ni en ese elogio del dolor que la Iglesia Católica me metió adentro, pero me debe haber quedado algún efecto residual de aquel aprendizaje: que todo lo que sufras en la Tierra será recompensado en el cielo. ¡Debe ser eso lo que me lleva a la cancha! Pero también me lleva el espectáculo del público, el fervor, esas oleadas de entusiasmo que sentís cuando la gente está a tu lado y no cuando lo ves por televisión o te lo cuentan. ¡Y las ocurrencias de la gente! Recuerdo que había un jugador de Nacional, Escalada, que de 90 veces que pateaba al arco, apenas una era gol. En las restantes le gritaban: “¡Con la herradura no, con la herradura no!”. Eso también es parte de la fiesta del fútbol y es algo que yo, que siempre fui un escuchador, disfruto de manera especial.–De aquella infancia católica y futbolera, ¿qué cosa recuerda con cariño particular?–La pared de mi pieza, en la que tenía un crucifijo rodeado de figuritas. Ahí estaban Rinaldo Martino, aquel de San Lorenzo, y tantos otros que jugaron en Nacional. Era toda la pared pegada de figuritas alrededor del crucifijo. Y abajo, como para que no se vieran mucho porque eran “enemigos” de Peñarol, también había pegado a (Juan) Schiaffino o a (Julio) Abbadie. ¡Me gustó tanto verlos jugar! Abbadie era capaz de hacer que la pelota fuera rodando por la línea lateral y con puros amagues, sin tocarla, iba eludiendo a sus rivales. Me gustaría escribir como Abbadie jugaba. Me gusta ese fútbol, el de las orillas, el del wing, que en inglés significa ala. Abbadie era un hombre con alas.–Como Garrincha.–Exacto. Tuve la suerte de verlo jugar dos veces en Río. Era como ver a Chaplin en la cancha. Garrincha disfrutaba tanto que terminaba una jugada y se sentaba arriba de la pelota, después de dejar a todos sus rivales en el camino, provocando, como diciendo “a ver si me la sacan”. Después algunos lo querían degollar porque a veces ni siquiera hacía el gol.–¿Messi tiene ese perfil de jugador “orillero”?–Yo creo que Messi es el mejor del mundo porque no perdió la alegría de jugar por el hecho simple de jugar. En ese sentido no se profesionalizó. Están los que escriben por placer y están los que escriben por cumplir con el contrato o ganar dinero. Messi juega como un chiquilín en su barrio, no por la plata. Cómo se mete, cómo engaña, esa picardía que es tan linda de ver en los potreros. Cuando el fútbol profesional me desengaña demasiado, me voy por la rambla de Montevideo a ver a los chiquilines jugando en los campitos.–¿Y a Diego? ¿Cómo lo ve en su función de director técnico?–Creo que ha sido injustamente atacado. Una cosa es ser jugador y otra director técnico, pero hay que darle tiempo y espacio, ver qué pasa. Lo que ocurre es que Maradona tiene que cargar con una cruz muy pesada en la espalda: llamarse Maradona. Es muy difícil ser Dios en este mundo, y más difícil comprobar que a los dioses no se les permite jubilarse, que deben seguir siendo dioses a toda costa. Y el de Maradona es un caso único, el deportista más famoso del mundo, a pesar de que hace años que ya no juega, esa necesidad de protagonismo derivada de la popularidad mundial que tiene.–En su último libro, Espejos, habla de Diego como un “dios sucio”.–Pero no en un sentido insultante. Quiero decir que es el más humano de los dioses, porque es como cualquiera de nosotros. Arrogante, mujeriego, débil... ¡Todos somos así! Estamos hechos de barro humano, así que la gente se reconoce en él por eso mismo. No es un dios que desde lo alto del cielo nos muestra su pureza y nos castiga. Entonces, lo menos que se parece a un dios virtuoso es la divinidad pagana que es Maradona. Eso explica su prestigio. Nos reconocemos en él por sus virtudes, pero también por sus defectos.–¿Usted lo considera capaz de llevar a la Argentina hasta la Copa del Mundo en Sudáfrica?–La Argentina es uno de los favoritos a ganar la Copa por la riqueza de su plantel, con esto no estoy descubriendo la pólvora. Pero hablar de Maradona en esos términos me parece una desproporción, porque hoy se les da a los técnicos una importancia que para mí no tienen y que termina perjudicándolos: de hecho se los hace casi únicos responsables de una derrota. Es otra de las deformaciones del fútbol: se le da al técnico un aura científica, como si fueran colegas de Einstein. Antes ni se sabía quiénes eran los entrenadores. El mejor que conocí fue un señor que se llamaba Cóppola, que dirigía al equipo de un pueblito muy chiquito de Uruguay, Nico Pérez. Era peluquero, un día se sacó la grande y puso un cartelito en su local: “Cerrado por exceso de capital”. La cosa es que toda la táctica y toda la estrategia de Cóppola se reducía a lo siguiente: acompañaba a sus jugadores a la cancha, los palmeaba en la espalda a medida que iban saliendo y les decía, sencillo: “Muchachos, ¡buena suerte!”.–Por afuera de lo estrictamente deportivo, ¿podría perjudicar el camino de la Argentina en el Mundial esta presencia tan mediatizada de algunos barras en Sudáfrica?–Sería una pena, teniendo la Argentina tanta calidad de jugadores, que se embarrara la cancha por un tema así. En principio, el hecho de que viajaran junto con el plantel me generó preocupación. Pero espero que no ocurra ningún desastre, que no empañen lo que creo será un alto lucimiento, que no haya episodios de violencia por estos fanáticos que no aman al fútbol del mismo modo que los borrachos no aman el vino. Entre muchas otras cosas, Da Vinci escribió un libro en el que recogió fábulas de la región toscana de Italia, y ahí hablaba de eso: de la ofensa de una botella de vino por la mala manera en que la tomaba el borracho. Siempre pensé que era una fábula muy justa y es la misma relación entre el fútbol y los fanáticos de la violencia, ese desahogo que hacen de lo peor que el alma humana tiene.–¿Y a Uruguay? ¿Cómo lo ve?–Creo que mejoró mucho con relación a tiempos no tan pasados. Lo que ocurre es que Uruguay sigue siendo un país exportador de “pie de obra”. Vendemos mano de obra y, en el caso de los futbolistas, pie de obra. Hay más de doscientos jugadores uruguayos en el exterior. Tener esa cantidad afuera, en un país cuya población entraría en Avellaneda, habla de que estamos muy desangrados. Al período de esplendor de nuestros futbolistas lo vemos por la TV. De todas maneras, en función de esa calidad de jugadores, porque por algo son convocados de las ligas más importantes del mundo, yo tengo la ilusión de que Uruguay juegue lindo, juegue bien. Aunque ya no somos los que éramos.–¿En qué sentido?–Hay una parte de la historia que parece inexplicable: cómo un país despoblado y pequeñísimo pudo ganar la medalla de oro en fútbol de los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928, el Mundial de Uruguay de 1930 y pudo vencer en el Maracaná, en el Mundial de Brasil de 1950, contra todo pronóstico. Pero eso tiene explicación: el papel fecundo que tuvo el Estado uruguayo en los albores del siglo XX. Uruguay estuvo en la vanguardia del mundo en educación libre, laica, gratuita y obligatoria, con un papel creativo, y allí estuvo integrada la educación física. Sembró campos de deportes en todo el país. Por no hablar de muchas otras cosas: las ocho horas laborales antes que en los Estados Unidos, el voto femenino antes que en Francia, la ley de divorcio 60 años antes que en España... cosas así. Eso explica cómo un país minúsculo pudo llegar tan alto. Pero el Estado perdió esa energía de cambio, se fue desinflando, y esa falta de continuidad en la vocación creadora del poder público se reflejó en el fútbol. Por eso digo que ya no somos los que éramos.–El futbolista tampoco es lo que era.–Eso es verdad. La gente deposita en ellos una carga enorme. Esto engorda el ego de quienes reciben el elogio multitudinario, pero a la vez representa una carga muy pesada. Hay una cosa muy perversa ahí.–¿Cuál es, puntualmente?–Fabricar ídolos para después voltearlos. Es un cuchillo de doble filo, en definitiva. La gente se reconoce en la alegría de un jugador, cuando gana o juega bien. Pero también los hace responsables de la desdicha colectiva cuando pierde. Porque allí el alma de mucha gente se desinfla.
Por Nydia EgremyContralíneaLa aplicación extraterritorial de las reglas del futbol, establecidas por un organismo privado, deja en la indefensión laboral y social a los jugadores. De facto, las normas mexicanas dejan de aplicarse y, en algunos casos, las instituciones encargadas de protegerlos inhiben su actuaciónDiez pares de piernas que valen millones de pesos corren tras el balón, driblan y lo roban al rival. La meta es el gol, sólo así alargarán su vida útil. Si fracasan, el patrón decidirá su transferencia o rescindirá su contrato sin que ejerzan su derecho a invocar la Ley Federal del Trabajo.En México, la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) domina las reglas del juego y el presente y futuro de los jugadores en una subordinación que, como define el Diccionario de la Real Academia Española, los convierte en esclavos.Son vendidos al mejor postor; se les imponen jornadas de trabajo y de entrenamiento superiores a lo convenido; su horario de descanso no se respeta; el pago de sus salarios no es puntual, tampoco el de sus primas. Todos carecen del derecho a la pensión o de un seguro de retiro y el patrón puede rescindir sus contratos cuando lo desee.Aunque la actividad de los deportistas profesionales está regida, entre otras, por el “Capítulo X” de la Ley Federal del Trabajo (LFT), la Ley General de Cultura Física y Deporte y los Estatutos de la Federación Mexicana de Futbol Asociación, AC (Femexfut), en materia futbolística prevalece la jurisdicción de los Estatutos de la FIFA, un organismo privado con sede en Zürich, Suiza.Basta ver el “Estatuto social 2009” de la Femexfut. El artículo 3.1 define que su objeto es promover, organizar, dirigir y difundir el futbol “en las modalidades que reconoce y regula la FIFA”. El artículo 3.7 exige acatar el Código Ético y el Código Electoral de la FIFA, las normas de la Confederación de Futbol Asociación del Norte, Centroamérica y el Caribe (Concacaf) y lo que dispone el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS, por sus siglas en francés).El artículo 14 dicta que los afiliados a la Femexfut se comprometen a acatar y cumplir “en todos sus términos” las decisiones y resoluciones de las “autoridades competentes de la FIFA, el TAS, la Concacaf y la propia Federación”, que sean definitivas y no estén sujetas a recurso.En cambio, los estatutos no contemplan medidas de protección física, laboral o social para el jugador. Tampoco, la obligación de acatar y cumplir en todos sus términos la Ley Federal del Trabajo ni las normas mexicanas.Hasta aquí domina la FIFA, el organismo que nació el 21 de mayo de 1904 con cinco objetivos expresos: dar al futbol carácter universal, educativo y cultural; organizar competencias de futbol; mantener el espíritu del juego en su reglamento; mejorar las distintas formas del futbol, e impedir ciertas prácticas que afecten su esencia.Además, en materia deportiva, México respeta el concepto de “trabajo decente” que promueve la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Ese organismo respeta las reglas y valores consistentes con el “juego limpio” que promueve la Oficina de Naciones Unidas sobre Deporte para el Desarrollo y la Paz (UNOSDP). Desde esa instancia multilateral, México comparte la promoción de que el deporte impulsa profundos beneficios económicos, sociales y de salud “dentro y entre comunidades”.Son trabajadoresEl estatus laboral de los futbolistas quedó definido en el “Capítulo X” de la Ley Federal del Trabajo de 1970 al incluir a los “deportistas profesionales”. Con esa medida se abrió su protección legal hacia los trabajadores cuyo oficio es precisamente el deporte. Hasta entonces, esos profesionales permanecían en lo que Guillermo Hori Robaina, presidente de la Academia Mexicana del Derecho del Trabajo, denomina la “zona gris” del derecho del trabajo.El artículo 292 establece que las relaciones de trabajo “se considerarán por tiempo indeterminado” y sólo acepta contratos temporales para uno o varios eventos. Esos casos se deben acordar por escrito y si luego sigue trabajando el deportista, “se reputará como relación de trabajo por tiempo indeterminado”.Hori Robaina subraya que la actividad deportiva profesional debe recibir un salario. Cita la obra El nuevo derecho mexicano del trabajo, de Mario de la Cueva: “Siempre que un jugador se presente en público, dentro de un club, deberá ser considerado como sujeto de una relación de trabajo”.El artículo 303 de la LFT define las causas especiales para rescindir un contrato: por indisciplina grave o faltas repetidas de indisciplina, y cuando el trabajador incurra en alguna causa prevista en la ley.De trabajadores a esclavosLa transferencia de un futbolista de un club a otro a cambio de una suma que paga el club que recibe al jugador se conoce como fichaje o pase. Esos traspasos se cotizan en el mercado de piernas a precios muy elevados o subvaluados.En el futbol mexicano, los jugadores no siempre participan en esas negociaciones tal como establece la Ley Federal del Trabajo. Así lo admitió el delantero de Pumas, Juan Francisco Palencia, cuando expresó, ante la prensa mexicana en diciembre de 2009: “¡Los directivos siempre te tienen atado!”Habló de un “pacto de caballeros” para impedir que el jugador cambie de club cuando expira su contrato. Según Palencia, por esa limitación el jugador pierde dinero y la oportunidad de elegir en qué equipo jugar: “Creo que México es el único lugar donde suceden estas cosas y hay que jugar con lo que hay”.Esto es contrario al artículo 295 de la LFT que establece que los deportistas profesionales “no podrán ser transferidos a otra empresa o club sin su consentimiento”. Además, el artículo 296 dicta que el jugador será informado de esa transferencia y recibirá una prima “que determinará con la empresa o club”. El mismo precepto define que, en todo caso, “la participación del jugador en la prima será del 25 por ciento”.También contempla que si el porcentaje fijado es inferior al 50 por ciento, “se aumentará en un 5 por ciento por cada año de servicios hasta llegar al 50 por ciento, por lo menos”. Ante el secretismo que priva en la Femexfut y los clubes dueños de esos jugadores, resulta difícil conocer si se acatan o no las disposiciones de la LFT.En cambio, sí sobra información para los potenciales compradores de jugadores. Existen firmas especializadas, a semejanza de los antiguos mercados de esclavos, que exhiben las principales características del jugador y su valor en el momento. Una de ellas es Transfermarkt.El 12 de enero de 2010, Transfermarkt valoró a Guillermo Ochoa, jugador del club América, en 8 millones de euros. Sus compatriotas, Rafael Márquez, del FC Barcelona, y Andrés Guardado, que juega para el Deportivo la Coruña, están valorados en 12 millones de euros cada uno.Los equipos mexicanos también compran. En enero de 2010, el club Tigres pagó 5.7 millones de dólares por el brasileño Everton Cardoso da Silva.Sin derechosLa doctora María del Carmen Macías, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, explica que la LFT ve al futbolista profesional como trabajador. Ahí están tanto las reglas generales de sus deberes y derechos, como las obligaciones de quien fungirá como su patrón: la empresa o club.Tal como lo señala el libro Derecho del deporte, de Miguel Cantón Möller y Adolfo Vázquez Romero, un deportista profesional dedica su capacidad física y posibilidades en alguna especialidad deportiva “al logro de compensaciones económicas inmediatas y que para subsistir depende del ejercicio o práctica de tal especialidad”.Cuando el jugador considera que no se cumplen los términos de su contrato, puede acudir a las juntas de Conciliación y Arbitraje. Ese debiera ser un procedimiento normal para cualquier otro trabajador de la iniciativa privada, aunque no es usual, explica Macías, especialista en derecho laboral internacional.Tampoco se definen los horarios de trabajo y entrenamiento de los futbolistas profesionales en los contratos. “Ese tiempo debe pagarse porque es parte de su actividad laboral, implica un esfuerzo extenuante y representa riesgos para el jugador”, agrega la académica.Ejemplo de ese tiempo que dedica el futbolista al servicio del patrón es el domingo. Guillermo Hori Robaina hacía notar que los deportistas no gozan de la prima dominical que estableció el legislador de la LFT para otros trabajadores, ya que los eventos futbolísticos siempre se realizan ese día.Las controversias más usuales entre jugadores y patrones surgen en la temporada de venta. El profesional del deporte se entera por fuera que fue transferido, o lo sabe hasta que sus nuevos dueños le llaman.Para Macías Vázquez, a un jugador no se le “vende”, sino que se le transfiere, pues un profesional no debe ser tratado como mercancía, ya que así lo establecen la LFT y los principios de la Organización Internacional del Trabajo.Bajo el actual sistema deportivo, el trabajador de un club de futbol puede ser transferido de ciudad o país, lo que modifica totalmente su vida. También en este caso puede dirimir sus controversias ante la Junta de Conciliación y Arbitraje y expresar que no le notificaron de ese cambio.Sin embargo, no es común conocer de casos de futbolistas profesionales que recurran a esa instancia. Al no denunciar, el jugador evita conflictos con su empleador y no vicia el ambiente para sus próximas contrataciones. El futbolista “se queda con la decisión que otros han tomado sobre el curso de su vida”, indica Macías.Excepcionalmente, el jugador obtiene buena asesoría legal y negocia en privado con el patrón, “pues a los clubes no les gusta ventilarse ante las juntas por no cumplir con sus contratos. Sin embargo, mina su economía cuando intenta defender un derecho, pues contratar a un abogado especializado en esas cuestiones y lograr un acuerdo no es fácil”, precisa.Sindicato: síHasta ahora, no existe ningún sindicato de jugadores profesionales de futbol. Un intento fue el de la agrupación Futbolistas Agremiados de México (FAM), que logró su registro sindical en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje del Distrito Federal el 13 de octubre de 2004. Se financió con los remanentes de la extinta Asociación de Futbolistas Profesionales en 2001 y por la Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (Fifpro).Su promotor, el exdefensa del club Necaxa José María Huerta Carrasco, buscó sin respuesta la aceptación de la Federación Mexicana de Futbol. Insistió que la esencia del sindicato era hacer valer un derecho constitucional.En 2008, la Comisión del Jugador, adherida a la Federación Mexicana de Futbol Asociación, AC, buscó ser reconocida como sindicato por la Fifpro. El dirigente de FAM acusó que esa comisión era un órgano de la Femexfut y carecía de “personalidad jurídica independiente”. Poco después, la FAM agonizó por falta de agremiados.Pese a esos escollos, una asociación gremial de futbolistas fortalecería la protección social del futbolista como sucede en otros países. En cambio, “los mismos deportistas ignoran si están o no inscritos al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)”, explica la especialista en derecho sindical.Es usual que sólo reciban atención del cuerpo médico del club; pero por la naturaleza riesgosa de su trabajo, es posible que sufran incapacidad para ejercer su profesión. Quienes logran salir adelante son los que ahorraron, pues sus contratos no prevén la jubilación. La mayoría de esos jugadores profesionales “no la tendrá porque no está dado de alta en el IMSS”; sólo algunos, y no es común, comenta la doctora en derecho.Quienes atrajeron a multitudes que llenaron estadios y dieron millones de pesos a sus patrones ignoran que tienen derecho a una jubilación: al término de su corta vida útil se retiran sin nada. “No sé si por desconocimiento o deliberadamente, pero no sabemos cuántos deportistas están inscritos en el sistema de seguridad social”, expresa Macías.De vez en cuando, la solidaridad de los jugadores se evidencia en los partidos de beneficencia para algún exfutbolista veterano. “¿Por qué no ahorraron cuando ganaron millones? ¡Es su culpa!”, expresa un alto ejecutivo de la Femexfut cuando se le pregunta sobre el tema de la seguridad social para los futbolistas.AL anota golLa lucha del gremio futbolístico por sus derechos laborales no es reciente en América Latina. Entre noviembre de 1949 y marzo de 1950, los futbolistas argentinos se fueron a la huelga a favor de los jóvenes para que las generaciones no fueran –como ellos– una “sucesiva legión de explotados”. Así lo comentó en sus memorias Luis Antonio Carniglia. La respuesta de los dirigentes de los clubes fue: “¡Se van a morir de hambre!”Los futbolistas de la Primera División jugaron partidos amistosos y recaudaron fondos para jugadores con familia. Al final, los patrones cedieron y los deportistas conquistaron el derecho a formar la agrupación Futbolistas Agremiados de Argentina. Así, se sintieron protegidos y respetados como trabajadores “y no explotados o tratados sin consideración”, relató Carniglia, también jugador del Atlas de México.Sesenta años después, el 27 de marzo de 2010, Reynaldo Parks, presidente de la Asociación de Jugadores Profesionales de Costa Rica, propuso un salario mínimo para los futbolistas costarricenses. Ya se trate de “guardias de seguridad, empleadas domésticas, abogados o electricistas, todos tienen derechos laborales, pero nosotros no”, indicó el futbolista de la selección mayor de ese país, excampeón con el Deportivo Saprissa y exjugador del Tecos de México.Park solicitó al Ministerio de Trabajo que reconociera la categoría laboral de los jugadores de futbol y su salario mínimo. Para que prosperara esa gestión, debían firmarla cuando menos 15 jugadores. La petición consiguió la rúbrica de 180.También, el 22 de enero de este año, los países de la Comunidad Andina –Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú– emitieron su “Propuesta 243 E1”. Ahí se reconoce que el deporte y el futbol “promueven la inclusión, contribuyen a consolidar una identidad subregional y constituyen medios para combatir la discriminación, la intolerancia y la violencia”.Para preservar esa función social, la Comunidad propuso la libre movilidad de los deportistas profesionales de los países miembros. También dispuso que toda norma nacional que contemple condiciones restrictivas entre nacionales y extranjeros “no será aplicable a los deportistas profesionales”. Además, estableció que los países miembros “no autorizarán la constitución de clubes, asociaciones o ligas” cuyos estatutos y normas contengan disposiciones contrarias a esta decisión.En contraste, el gobierno de México no promueve la defensa de los derechos laborales de los deportistas profesionales. Ese organismo, creado el 4 de agosto de 1999, tiene por objeto “propiciar el deporte” en Iberoamérica a través de la cooperación y el establecimiento de mecanismos de acción común en materia deportiva.Esto revela, como expresó el jurista Mariano Albor en su columna El don de la palabra, bajo el título “La mina de Avellaneda”, que “el futbol es un tango triste que se juega. Como todo siga así, para poder hablar del juego, pronto se tendrá la necesidad inevitable de recuperar las metáforas de Enrique Santos Discépolo y Homero Mansi. Hoy en día, el futbol está mirando al sur”. Vulnerables al acoso sicológico Cuando el empresario deportivo mantiene una conducta ilegal de forma frecuente y reiterada que lesiona el derecho a la dignidad del trabajador o le induce a extinguir su contrato de trabajo en condiciones favorables para aquél, puede considerarse como ejemplo de acoso síquico laboral. Así lo interpretó en junio de 2006 el doctor Francisco Pérez Amorós en su estudio El acoso psíquico laboral de los futbolistas profesionales. El catedrático en derecho del trabajo y de la seguridad social de la Universidad Autónoma de Barcelona describe que los ordenamientos jurídico-laborales europeos no contemplan un concepto uniforme de “acoso síquico” y que en ocasiones, se formulan descripciones imprecisas al respecto. Su definición destaca que el acoso laboral requiere de una conducta empresarial reiterada que se practica de “muy diferentes y sutiles maneras”, no sólo mediante órdenes, sino también por palabras y hechos implícitos o explícitos. Esa conducta menoscaba el derecho a la dignidad (y a la salud) del afectado, así como derechos laborales básicos del trabajador. El objetivo final de tal conducta es “inducir al propio trabajador para que voluntariamente” extinga su contrato de trabajo en condiciones que favorezcan al empresario; es decir, el autoabandono. Sólo se constata esa conducta acosadora por la lesión a los derechos fundamentales de los trabajadores: la dignidad y la salud. Su gravedad reside en la “perversidad del intento para lograr el objetivo final que se persigue”. Cita Amorós que las leyes de la Unión Europea de 2006 sí reconocen que la relación jurídica entre deportistas y sus clubes es de índole laboral, por lo que los jugadores son beneficiarios de la seguridad social. También, admite que es una relación de corto tiempo y que es más breve si hay lesiones o desacuerdos por cuestiones salariales. Existen variables “claramente extradeportivas” para extinguir esa relación que conforma el acoso. Concluye la investigación que la vida laboral del futbolista es corta por definición, y su contrato de trabajo es particularmente inestable, por ser temporal y de duración incierta en los términos. En su opinión, la situación de dependencia o subordinación en la que el futbolista presta sus servicios para su club es de especial intensidad, lo que lo llevó a determinar que los futbolistas profesionales conforman un “colectivo vulnerable al acoso síquico”. Comisión del jugador En su profesión, los futbolistas mexicanos enfrentan problemas como despido injustificado, retraso de pago, incumplimiento de contrato, anulación de transferencia, reembolso de gastos médicos, indemnización, separación unilateral del plantel, terminación de la relación laboral, estatus profesional, pase internacional, finiquitos o solicitud de copias de contrato. Para “representar y asesorar en cualquier problemática” a los jugadores profesionales ante las autoridades de la Federación Mexicana de Futbol Asociación, AC (Femexfut)”, el 1 de junio de 2003 nació la Comisión del Jugador. Cuando Contralínea preguntó a un ejecutivo de la Femexfut por qué no se permitía la libre asociación de los futbolistas, éste afirmó que gozan “de muchas más prestaciones y cobertura social que otros”. Sin embargo, la sola existencia de este ente muestra que los trabajadores requieren de un arbitraje para defender sus derechos ante sus patrones. Su sitio electrónico recomienda a los futbolistas: observar que su contrato indique en qué forma recibirán su pago, que figuren nombre y firma del contratante, sueldo con y sin impuestos, sueldo total por torneo o temporada y premios especiales. También le advierte: “Nunca firmes finiquitos antes del término de tu contrato; en todo caso, el finiquito debe estar liquidado antes de firmarlo”. Además, solicitar los recibos de pago y hojas de retención y no dejar pasar el tiempo al final de cada torneo o temporada para que el club liquide cualquier adeudo. El presidente de la Comisión, Mario Hernández Lash, firma esa lista que lleva esta advertencia: “Recuerda que tú eres el único responsable de lo que firmas”. Sentencia que, para “cualquier situación, los documentos registrados ante la Femexfut son los únicos válidos”; subraya que los agentes de la Federación Internacional de Futbol Asociación “son los únicos representantes de jugadores autorizados por la Federación Mexicana de Futbol”.Contralinea.info

References: artículo 3
 artículo 3
 artículo 14
 artículo 292
 artículo 303
 artículo 295
 artículo 296