Source: https://www.senado.gob.mx/64/gaceta_del_senado/documento/58398
Timestamp: 2019-12-11 18:40:29+00:00

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Gaceta: LXIII/1PPO-29/58398
11 DE OCTUBRE DÍA INTERNCIONAL DE LA NIÑA
La niñez, es una etapa fundamental de aprendizaje que sin duda tiene efectos durante toda la vida de las personas; por ello, las niñas, niños y adolescentes son particularmente importantes. Lo que suceda en su infancia tendrá gran influencia en el resto de sus vidas y, en este sentido, en la vida de sus comunidades; influye de diversas formas en su desarrollo cognitivo.
Un habitad de desarrollo donde existe la igualdad sustantiva de oportunidades y tratos, de acceso a la educación, la salud y el esparcimiento, por mencionar algunas, es una condición sin la cual es difícil pensar que en sus vidas en cada etapa etérea podrán erradicarla discriminación, la exclusión y la marginación social.
La infancia es una etapa de la vida para comprender, asimilar e interiorizar sus derechos humanos, compromisos, nociones, reglas, valores y formas de conducta dentro de comunidad, sin embargo y a pesar de los esfuerzos de la comunidad internacional, a través del diseño y aprobación de diversos tratados internacionales, la situación de vulnerabilidad a la que se enfrentan las niñas, niños y adolescentes es preocupante.
En medio de los avances en favor de los derechos universales, aún perduran prejuicios que limitan los derechos de las niñas, originados principalmente por el estereotipo de género que comienza a padecer desde que nacen y sobrevive en las sociedades y en sus familias por su condición de género. Estos prejuicios dan lugar a conceptos culturales tanto en las familias como desde las instituciones sociales y educativas con base en los cuales, a las niñas se les educa para ser sensibles, serviciales, sumisas, hogareñas y femeninas con una fuerte inclinación a ser frágiles y dependientes como derivación del perfil de futura madre y esposa.
Es muy común escuchar que: Por ser niña no irás a la escuela. Te quedarás en casa para ayudar con las tareas del hogar y cuidar a los hijos que nazcan después de ti. Por ser niña cargarás 25 litros de agua sobre tu espalda a diario durante horas desde que tengas siete años o menos. O tanta leña que quien te mire por detrás solo podrá distinguir tus delgadas piernas aguantando, milagrosamente, todo ese peso. Por ser niña harás todo esto descalza porque los chicos tendrán prioridad a la hora de obtener unos zapatos. Por ser niña, tu padre elegirá un marido para ti antes de que sepas el significado del matrimonio y, mucho menos, de la maternidad. Por ser niña te mutilarán los genitales y durante toda tu vida sufrirás dolores e infeccionesy el placer sexual te será negado para que no caigas en las redes de demonio. Por ser niña, parirás todos los hijos que tu marido decida y serás responsable de alimentarlos y salvar sus vidas si enferman. Por ser niña trabajarás en el campo de sol a sol, también cuando estés embarazada. Así será tu vida hasta el día de tu muerte. Por ser niña deberás aceptar a todo tipo de violencia de tu pareja, porque esa es la cruz que debes sopesar.
A nivel mundial, las niñas y las adolescentes enfrentan con mayor exclusión los retos económicos, sociales y culturales que los niños. Las problemáticas que viven en torno a las crisis económicas, la violencia y la inseguridad se ven acentuadas por dos factores: su edad y género; condiciones que se agravan al no contar con programas destinados a su desarrollo y al respeto pleno de sus derechos. Estas desigualdades derivadas de la discriminación, son el origen de la violación a sus derechos humanos. Por ello, la defensa y promoción de los derechos de las mujeres humanos tiene que iniciar con las niñas, quienes han quedado invisibilizadas por su condición de género y no sólo en los datos, sino además en el discurso y las acciones de reconocimiento, promoción y protección de sus derechos de manera integral.
La vida de muchas niñas alrededor del mundo está acompañada de abandono, desventajas y explotación, muestra de ello es que:
Casi una cuarta parte de las niñas de 15 a 19 años de todo el mundo, aproximadamente 70 millones, afirman que han sido víctimas de alguna forma de violencia física, informó el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Alrededor de 120 millones de niñas menores de 20 años en todo el mundo (cerca de una de cada 10) han sido víctimas derelaciones sexuales forzadas u otro tipo de actos sexuales forzados.
Una de cada tres adolescentes de 15 a 19 años (84 millones) que alguna vez estuvo casada ha sido víctima de actos de violencia emocional, física o sexual cometido por su esposo o compañero.
En algunos países, por lo menos siete de cada 10 niñas de 15 a 19 años que han sido víctimas de abusos físicos y/o sexuales nunca han solicitado ayuda: muchas dijeron que no creían que fuera un caso de abuso o no lo consideraban un problema.
Estas cifras indican que existe una mentalidad que tolera, perpetúa e incluso justifica la violencia, lo que constituye una alarma para todos los gobiernos y sociedades en el mundo.
Ante tal situación y como una respuesta por parte de la comunidad internacional y con la finalidad de hacer un llamado urgente para colocar los derechos de las niñas como una prioridad, el 19 de diciembre de 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 66/170 en la que declara el 11 de octubre como el Día Internacional de la Niña, con el objetivo de reconocer los derechos de las niñas y los problemas excepcionales que las niñas confrontan en todo el mundo.
La discriminación puede ser entendida como una forma de violencia, ya que niega el ejercicio igualitario de libertades, derechos y oportunidades a cualquier persona; la excluye y la pone en desventaja para desarrollar de forma plena su vida; la coloca, además, en una situación de alta vulnerabilidad. En el caso de las niñas, se consideran prácticas discriminatorias, entre otras, aquellas que obstaculicen las condiciones mínimas necesarias para su crecimiento y libre desarrollo de la personalidad.
En lo que respecta a México se han fortalecido sus instrumentos jurídicos y los mecanismos de política pública que tienen como propósito generar un contexto de igualdad real para que las niñas y también los niños tengan las mismas oportunidades para desarrollar todas sus potencialidades.
El 12 de octubre de 2011 se publicó en elDiario Oficial de la Federación el Decreto por el que se reforma el artículo 4o. y se adicionó la fracción XXIX-P del artículo 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.La reforma facultó al Congreso de la Unión para expedir leyes que establezcan, mediante un ordenamiento de carácter general, la concurrencia de la Federación, los estados, el Distrito Federal y los municipios, en los ámbitos de sus respectivas competencias, en materia de derechos de niñas, niños y adolescentes. Se reconoce el interés superior de la niñez y se establece la obligación de atender el contenido de los tratados internacionales sobre la materia y de los que Estado mexicano es parte.
El 17 de junio de 2014 fue publicada en el Diario Oficial de la Federaciónque reforma al artículo 123 apartado A, fracción III, de la CPEUM, cuyo objeto es elevar la edad mínima legalmente permitida para laborar, pasando de los 14 a 15 años de edad.Aunado a ello, el 7 de abril de 2015, se ratificó el Convenio 138 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la Edad Mínima de Admisión al Empleo, que establece la obligación de elevar progresivamente la edad mínima de admisión al empleo hasta llegar a un nivel que haga posible el más completo desarrollo físico y mental de los menores. De igual forma, este instrumento internacional exige proporcionar los medios para liberar a niños, niñas y adolescentes de las peores formas del trabajo infantil, asegurar su rehabilitación e inserción social y por su parte que no sean excluídas del goce y garantía de los derechos humanos
Es necesario destacar también que se reformaron los párrafos cuarto y sexto del artículo 18 y el inciso c) de la fracción XXI del artículo 73, ambos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, con la finalidad de establecer la obligación de la Federación y de las entidades federativas, para que en el ámbito de sus respectivas competencias, instrumenten un sistema integral de justicia para los adolescentes, el cual será aplicable a quienes se atribuya la comisión o participación en un hecho que la ley señale como delito y tengan doce años cumplidos y menos de dieciocho años de edad. Determina que el proceso en materia de justicia para adolescentes será acusatorio y oral, en el que se deberá observar la garantía del debido proceso legal, así como la independencia entre las autoridades que efectúen la remisión y las que impongan las medidas. Éstas deberán ser proporcionales al hecho realizado y tendrán como fin la reinserción social y familiar, así como el pleno desarrollo de la persona y de sus capacidades. Finalmente, la reforma faculta al Congreso de la Unión para expedir la legislación única en materia procedimental penal, de mecanismos alternativos de solución de controversias, de ejecución de penas y de justicia penal para adolescentes, que regirá en la República en el orden federal y en el fuero común.
Una mención especial es la Ley General de Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, que obliga al gobierno, instituciones públicas y privadas, sociedad civil y a cada individuo en lo particular a fin de comprometernos a proteger los derechos de niñas y niños, derechos de educación, salud, integridad física y emocional, derecho a aprender, derecho a su bienestar, derecho a una infancia sana y feliz. Se incluyen como principios rectores de la Ley, en forma adicional a los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad, progresividad, integralidad e interés superior de la niñez, los principios de igualdad sustantiva, la no discriminación, la inclusión, el derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo, la participación, la interculturalidad, la corresponsabilidad de los miembros de la familia, la sociedad y las autoridades; la transversalidad en la legislación políticas públicas, actividades administrativas, económicas y culturales; la autonomía progresiva; el principio Pro persona; el acceso a una vida libre de violencia, y la accesibilidad.
Según datos de la UNICEF, en México:
Existen 57 millones de niños que no asisten a la escuela, de los cuales, 31 millones son niñas.
La cifra de embarazos prematuros ha incrementado en los últimos años, siendo las niñas de zonas rurales y marginadas las más proclives a este tipo situación. Muchas son víctimas de violencia sexual.
Como consecuencia, se ha acrecentado el alto porcentaje de niñas y adolescentes que desertan sus estudios, limitando sus oportunidades de desarrollo a futuro.
El embarazo adolescente es a la vez causa y producto de las desigualdades económicas, étnicas, generacionales y la falta de información para que pueda ejercer de manera veras sus derechos sexuales y reproductivos.
La mayoría de las madres adolescentes se encuentra en una situación de exclusión y marginación, de modo que sus hijas e hijos tienen altas probabilidades de continuar el patrón, transmitiendo la pobreza de generación en generación.
La prevención de los embarazos no deseados podría evitar aproximadamente una cuarta parte de las muertes maternas, incluyendo aquellas ocasionadas por abortos clandestinos.
El informe “Una mirada al feminicidio en México: 2010-2011” señala que de enero de 2010 a junio de 2011, se registraron 1,235 asesinatos de mujeres en ocho entidades de la República Mexicana: 320 en Estado de México, 169 Tamaulipas, 168 Sinaloa, 142 Jalisco, 138 Nuevo León, 125 Distrito Federal, 102 Oaxaca y 71 Sonora. El 41 por ciento de las víctimas eran jóvenes de 11 a 30 años de edad; 35 por ciento tenía de 31 a 50 años, y 13 por ciento más de 50.
Si bien el apoyo a la educación infantil no puede garantizar la radicalización del problema como tal, ésta constituye una de las estrategias más efectivas para proteger a las niñas de los embarazos adolescentes y de los matrimonios tempranos. Entre más años de educación las mujeres tendrán más posibilidades de tener un menor número de hijas e hijos y mayores oportunidades de brindarles mejores condiciones de vida. Se debe ampliar y mejorar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva a las y los adolescentes, incluyendo la educación sexual, los servicios adecuados a las necesidades de este grupo. Por último, el empoderamiento de las mujeres y la eliminación de toda forma de discriminación y violencia contra las niñas son centrales para proteger el goce efectivo de sus derechos humanos.
En nuestras manos está garantizar a las niñas y a las adolescentes el acceso a la educación incluida la educación integral de la sexualidad, el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, y a no contraer matrimonio infantil, temprano y forzado que las priva de su autonomía, su educación y su salud.
Todo lo que hemos realizado se torna insuficiente para cambiar la situación de millones de niñas menores de 18 años, el reto sigue siendo que los preceptos legales que derivan de las leyes, impacten de manera verificable en los tres órdenes de gobierno. Por lo tanto el Día Internacional de la Niña es una oportunidad para impulsar la acción colectiva para poner fin al ciclo de violencia contra niñas y mujeres, además de implicar a los hombres y a los niños en la promoción de la igualdad de género, se convierte entonces, en un recordatorio del compromiso que tenemos para mejorar la calidad de vida de las niñas en el mundo. Por estas razones es importante que conmemoremos, como lo determinó la Organización de Naciones Unidas, este día como el Día Internacional de la Niña.
Fuente: Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), Una mirada al feminicidio en México: 2010-2011.

References: Resolución 
 artículo 4
 artículo 73
 artículo 123
 artículo 18
 artículo 73