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Timestamp: 2018-12-16 09:17:14+00:00

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Fin de los Tiempos.Org: 2017-04-30
¿Días contados? Miembros del #Congreso mantienen conversaciones secretas para revocar a #Trump
Miembros del Congreso de EE.UU. están manteniendo "conversaciones privadas" sobre si el presidente Donald Trump debe ser depuesto de su cargo, escribe el periodista Evan Osnos en 'The New Yorker'.
Como ejemplo, el columnista cita al senador Mark Warner, el demócrata de mayor rango en el Comité de Inteligencia de EE.UU., quien "dijo en privado a sus amigos que apostaba dos a uno a que Trump no completaba su mandato".
Escándalos y descontento
Los primeros cien días del republicano al frente de la Casa Blanca han estado marcados por numerosos escándalos y contratiempos. Osnos apunta que el índice de aprobación de Trump es de un 40% (el más bajo registrado en la historia por un presidente recién elegido) y que su círculo cercano también está en el punto de mira: Ivanka Trump y su esposo, Jared Kushner, se han convertido en altos funcionarios de la Casa Blanca, lo que ha generado fuertes críticas sobre posibles conflictos de intereses que afecten a sus negocios privados.
"Entre octubre y marzo, la Oficina de Ética Gubernamental recibió más de 39.000 consultas públicas y quejas, un aumento del 5.000% con respecto al mismo período al inicio de la Administración Obama", señala el periodista. "Nadie ocupa la Casa Blanca sin críticas, pero Trump está asediado por dudas de un orden diferente", indica.
Dos vías para revocar a Trump
El columnista destaca que la Constitución de EE.UU. ofrece dos posibles vías para que un presidente sea revocado de su cargo. La primera es a través de una acusación por el Congreso apelando a la Vigesimoquinta Enmienda de la Carta Magna, que permite que un presidente sea revocado si es considerado mentalmente imposibilitado e "incapaz de cumplir con los poderes y deberes de su cargo". Ese dictamen puede ser aprobado por el vicepresidente y una mayoría del gabinete o por un cuerpo separado, tal como un panel de expertos médicos nombrado por el Congreso.
En esta línea, Osnos apunta desde la toma de posesión de Trump "varios miembros del Congreso han mostrado preocupación por su salud mental como una razón para cambiar la ley".
Así, a principios de abril, el demócrata Jamie Raskin presentó junto con otros 20 miembros del Congreso un proyecto de ley para ampliar la autoridad del personal médico para evaluar la aptitud mental de los presidentes. "Creen que tienen el deber constitucional de convocar a un cuerpo para evaluar la salud de Trump", explica el periodista.
El analista también señala que más de 53.000 profesionales de la salud mental han firmado una petición en la que aseguran que Trump "manifiesta una grave enfermedad mental que le hace psicológicamente incapaz de desempeñar completamente sus funciones de presidente".
"Creo que la invocación de la sección 4.ª de la Vigesimoquinta Enmienda no es una fantasía, sino una herramienta totalmente factible. No inmediatamente, pero sí antes de 2020", sostiene Laurence Tribe, profesor de Derecho de la Universidad de Harvard.
Asimismo, Osnos también afirma que Trump podría causar una "crisis constitucional" que le cueste su cargo si decide no cooperar con las investigaciones del Congreso sobre sus presuntos vínculos con Rusia, algo que algunos miembros de la Cámara esperan que suceda.
Por su parte, William Kristol, quien trabajó como jefe de personal del vicepresidente Dan Quayle bajo la presidencia de George H. W. Bush, cree que ha habido un cambio razonable en la visión sobre la destitución de Trump."Hay entre un 1 % y un 50% [de posibilidades de que sea revocado]", señala.
Fuente: TuNoticiaPR.com y RT
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Etiquetas: apocalipsis, EEUU, fin de los tiempos, globalización, gobierno, golpe de estado, nuevo orden mundial, Obama, política, profecía bíblica, Trump
#UNESCO aprobó su malvada resolución: “#Israel no tiene vínculos históricos ni culturales con #Jerusalém”
El organismo cultural de la ONU aprobó el martes la última de una serie de resoluciones que niega el derecho de Israel a Jerusalém, en un movimiento enérgicamente condenado por Israel pero que a su vez ha sido resaltado por Israel como una hazaña diplomática debido al creciente número de países que se opusieron a ella.
Presentado al Consejo Ejecutivo de la UNESCO por Argelia, Egipto, Líbano, Marruecos, Omán, Qatar y Sudán, la resolución sobre “Palestina ocupada”, establece que Israel no tiene derechos legales o históricos a ningún lugar en Jerusalém, la cual se esperaba que sería aprobada, dada la automática mayoría anti-Israel en el organismo de 58 miembros.
La votación, que coincidió con el Día de la Independencia de Israel, fue aprobada con 22 países a favor, 23 abstenciones, 10 en contra y tres ausencias.
La resolución indica el rechazo de la soberanía del Estado judío a cualquier parte de Jerusalém.
En todo el documento Israel es denominado como la “fuerza de ocupación en Jerusalém”, lo que indica que no tiene vínculos legales o históricos a ninguna parte de la ciudad.
La resolución también critica duramente al gobierno por varios proyectos de construcción en la ciudad vieja de Jerusalém y en los sitios sagrados en Hebrón, y llama a poner fin al bloqueo de Gaza por parte de Israel sin mencionar los ataques desde la Franja de Gaza controlada por Hamas.
Los 10 países que votaron en contra de la resolución fueron los EE.UU., Reino Unido, Italia, Países Bajos, Lituania, Grecia, Paraguay, Ucrania, Togo y Alemania.
Su redacción fue un poco menos dura en cuanto a Jerusalém que las resoluciones anteriores, en la que sí afirma la importancia de la ciudad a los “tres religiones monoteístas”.
Inmediatamente después de que la resolución fue aprobada, el embajador de Israel ante la UNESCO, Carmel Shama-Hacohen, envuelto en una gran bandera israelí, se dirigió a todos los presentes.
“Incluso ahora, después de esta desgraciada votación, esta bandera azul y blanca está volando alto sobre el Monte del Templo en la capital eterna, Jerusalém y en todo Israel, ondeando en el viento, diciendo a todos: «aquí estamos, y estamos aquí para quedarnos»”dijo Shama-Hacohen.
El embajador de Israel ante la UNESCO Carmel Shama Hacohen (L), envuelto en una bandera israelí, en la sede de París de la agencia cultural de las Naciones Unidas el 2 de mayo, 2017 (Erez Lichtfeld)
“Esta decisión sesgada y descaradamente engañosa, y los intentos para disputar la conexión entre Israel y Jerusalém, no cambiarán el simple hecho de que esta ciudad es la capital histórica y eterna del pueblo judío”, dijo Danny Danon, embajador de Israel ante la ONU dijo en una declaración. “Israel no estará en silencio ante esta vergonzosa resolución”.
Embajador de Israel, Danny Danon habla en una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, 20 de abril de 2017. (Foto ONU / Rick Bajornas)
En el período previo a la votación del martes, diplomáticos israelíes habían estado ocupados tratando de evitar que un acuerdo europeo-árabe consiga que los miembros europeos del Consejo voten a favor o se abstengan a cambio de un texto un poco más suave.
El primer ministro Benjamin Netanyahu dijo que realizó llamadas telefónicas a los líderes europeos, en un intento de convencerles de rechazar la resolución.
El martes Netanyahu criticó duramente a la resolución de la UNESCO que hace caso omiso de la milenaria conexión del pueblo judío a la capital de Israel.
Publicadas por Unknown a la/s 10:26 a.m. No hay comentarios.:
Etiquetas: árabes, fin de los tiempos, Gaza, Israel, Jerusalén, musulmanes, Naciones Unidas, Netanyahu, ONU, Palestina, UNESCO
Informe completo: La verdadera identidad de los que se hacen llamar “#Palestinos”
Existen muchos mitos modernos -o más exactamente, mentiras- que podemos oír diariamente a través de los medios de comunicación como si fueran verdades, por supuesto, ocultando la verdad. Por ejemplo, cada vez que se menciona el Monte del Templo o Jerusalem, se recalca que es “el tercer lugar santo para los musulmanes”, pero ¿por qué no se dice nunca que es el PRIMER Lugar Santo de los judíos? ¡La información es evidentemente parcial!
Para hacer éste estudio lo más comprensible posible, será presentado en dos unidades:
Los palestinos son el más reciente de todos los pueblos sobre la faz de la tierra, y comenzaron a existir en un solo día a causa de una especie de fenómeno sobrenatural único en la historia de la humanidad, como es testificado por Walid Shoebat, un ex-terrorista de la OLP que logró reconocer la mentira por la cual estaba luchando y la verdad que estaba combatiendo:
“Cuando finalmente me di cuenta de las mentiras y mitos que me enseñaron, es mi deber como persona honesta desenmascararlos”.
Ésta declaración de un verdadero “palestino” debe tener algún significado para un observador sinceramente neutral. De hecho, no existe una tal cosa como el pueblo palestino, o una cultura palestina, o una lengua palestina, o una historia palestina.
Nunca existió un estado palestino, ni ha sido jamás encontrado ningún resto arqueológico o moneda palestina. Los actuales “palestinos” son un pueblo árabe, de cultura árabe, lengua árabe, historia árabe.
Ellos tienen sus propios estados árabes desde donde emigraron a la Tierra de Israel hace aproximadamente un siglo atrás con el fin de contrastar la inmigración judía.
Ésta es la verdad histórica. Ellos eran jordanos (otra reciente invención británica, porque jamás existió ningún pueblo conocido como “jordanos”), después de la Guerra de los Seis Días, en la que Israel derrotó en manera categórica y aplastante la coalición de nueve estados árabes y tomó legítimamente poseso de Judea y Samaria, los habitantes árabes de esas regiones experimentaron una especie de milagro antropológico y descubrieron que eran palestinos – algo que no sabían el día anterior.
Por supuesto, ésta gente, teniendo una nueva identidad debían construirse artificialmente una historia, es decir, debían robar la historia de algún otro, y el único modo para lograr que las víctimas de tal robo no se quejaran era que éstas no existieran más. Entonces, los líderes palestinos se arrogaron dos linajes contradictorios de antiguos pueblos que habitaron en la Tierra de Israel: los cananeos y los filisteos. Consideremos ahora ambos antes de proseguir con la cuestión palestina.
Los cananeos son históricamente reconocidos como los primeros habitantes de la Tierra de Israel, antes que se establecieran allí los hebreos. De hecho, el nombre geográfico correcto de la Tierra de Israel es Canaán, no “Palestina” (que es una invención romana, como veremos más adelante). Los cananeos consistían en diferentes tribus, que pueden distinguirse en dos grupos principales: los septentrionales o cananeos de la costa y los meridionales o cananeos de la montaña.
·Los cananeos septentrionales poblaban la costa oriental del Mar Mediterráneo desde la parte sudoriental del golfo de Iskenderun hasta las proximidades del golfo de Haifa. Sus ciudades principales eran Tzur (Tiro), Tzidon (Sidón), Gebal (Byblos), Arvad, Ugarit, y son más conocidos en la historia por su nombre griego, Fenicios, pero ellos se llamaban a sí mismos “Kana’ana” or “Kinajnu”.
No fundaron ningún reino unificado sino más bien se organizaron en ciudades autónomas, y no eran un pueblo guerrero sino hábiles comerciantes, navegantes y constructores.
Los fenicios hablaban el arameo, idioma que adoptaron de sus vecinos semitas, lengua que era estrechamente emparentada con el hebreo (¡no con el árabe!). Fenicios e israelitas no necesitaban intérpretes para entenderse.
Les tocó el mismo destino que al antiguo Reino de Israel y cayeron bajo la dominación asiria, luego babilónica, persa, macedonia, seléucida y romana. A través de la historia los fenicios se mezclaron con diferentes pueblos que habitaron en su tierra, principalmente griegos y armenios.
Durante la expansión islámica fueron arabizados, sin embargo, nunca fueron completamente asimilados, y su actual nación es el Líbano, erróneamente considerada como un país “árabe”, una etiqueta la el pueblo libanés rechaza. A diferencia de los estados árabes, el Líbano tiene un nombre oficial en estilo democrático-occidental, “República del Líbano”, sin el adjetivo “árabe” que se requiere en la denominación de todo estado árabe.
La única mención del término árabe en la constitución libanesa se refiere a la lengua oficial del estado, lo que no significa que el pueblo libanés sea árabe, en la misma manera que el idioma oficial de la Argentina es el español sin que esto califique a los argentinos como españoles.
·Los cananeos meridionales habitaron en la región montañosa desde el Golan hacia el sur, en ambos lados del Yarden (Jordán) y sobre la costa del Mediterráneo desde el golfo de Haifa hasta Yafo, que es el Canaán bíblico.
Consistían en varias tribus de extracciones diferentes: además de los cananeos propiamente dichos, (fenicios), estaban los amorreos, hititas y pueblos hurritas como los jebuseos, heveos y horeos, todos ellos asimilados dentro del contexto arameo-cananeo. Nunca constituyeron un estado unificado ni organizado, sino que se mantuvieron dentro de un sistema de alianzas tribales.
Cuando los primeros hebreos llegaron a Canaán compartieron la tierra pero no se mezclaron, porque era prohibido a la familia de Avraham contraer matrimonio con cananeos. Sin embargo, once de lso doce hijos de Yakov tomaron mujeres cananeas (el otro hijo tomó una egipcia), y desde entonces, las Tribus de Israel comenzaron a mezclarse con los habitantes locales.
Después del Éxodo, cuando los israelitas conquistaron la Tierra, hubo algunas guerras entre ellos y los cananeos en todo el periodo de los Sofetim (Jueces), hasta que los cananeos fueron definitivamente sometidos por el Rey David.
En aquél tiempo, la mayoría de los cananeos estaban emparentados con los israelitas, otros voluntariamente aceptaron la Torah y pasaron a ser israelitas, otros se unieron al ejército de Israel o de Judá.
En efecto, los cananeos son raramente mencionados durante el periodo de los Reyes, generalmente en referencia a sus costumbres paganas que introdujeron entre los israelitas, pero ya no como un pueblo distinto, porque habían sido completamente asimilados dentro de la nación israelita. Cuando los asirios invadieron el Reino de Israel, no dejaron aparte ningún cananeo, pues ya habían pasado a ser todos israelitas en aquél tiempo. Lo mismo sucedió cuando los babilonios deportaron la población del Reino de Judá.
Es del término “filisteo” que el nombre “palestino” ha sido tomado. En realidad, los antiguos filisteos y los modernos palestinos tienen algo en común: ¡ambos son invasores de otras tierras! Ése es precisamente el significado de su nombre, que no es una denominación étnica sino un adjetivo aplicado a ellos: peleshet, del verbo “pelesh”, “secesionistas”, “intrusos” o “invasores”.
Los filisteos eran una confederación de pueblos no-semíticos provenientes de Creta, las islas del Egeo y Asia Menor, conocidos también como “Pueblos del Mar”. Las principales tribus eran Tzekelesh, Shardana, Akhaiusha, Danauna, Tzakara, Mása o Meshuesh, Uashesh, Teresh o Tursha, Keshesh o Karkisha, Lukka y Labu.
La patria original del grupo dominante en la federación filistea, o sea los “pelesati”, era la isla de Creta. Cuando la civilización minoica colapsó, también la cultura minoica desapareció de Creta, porque invasores de Grecia tomaron el control de la isla. Estos antiguos que cretenses llegaron al sur de Canaán eran conocidos como “pelishtim” por los hebreos y cananeos (que se aliaron para combatir contra los invasores).
También invadieron Egipto y fueron derrotados por el faraón Ramsés III en el siglo 12 a.e.c. Los filisteos estaban organizados en ciudades-estado, siendo el núcleo principal la Pentápolis: Gaza, Ashdod, Ashkelon, Gath y Ekron, y su territorio era sobre la costa del Mediterráneo, un poco más amplio que la actual “Franja de Gaza” – ¡no la entera Judá, nunca llegaron a conquistar Hevron, Jerusalem o Jericó!
Los Pueblos del Mar que invadieron Egipto fueron expulsados hacia otras tierras del Mediterráneo y no evolucionaron para pasar a ser ningún pueblo árabe, sino que desaparecieron y ya no eran más reconocibles en tiempos de los romanos.
Aquellos que vivían en Canaán fueron derrotados por el Rey David y reducidos a la insignificancia, los mejores guerreros de ellos fueron elegidos por David como su guardia personal. Los filisteos que aún quedaron en Gaza fueron sometidos por Sargón II de Asiria y después de aquél tiempo, desaparecieron definitivamente de la historia. Nunca más fueron mencionados desde el retorno de los judíos de Babilonia.
Conclusión: no hay una sola persona en el mundo que pueda probar de tener ascendencia filistea, sin embargo, si los palestinos insisten, deben reconocerse a sí mismos como invasores en Israel, y deben reclamar a Grecia que les devuelva la isla de Creta! Los filisteos se extinguieron, y toda alusión a una supuesta relación genética con ellos es completamente falsa pues es históricamente imposible de establecer.
En todo caso, reclamar una heredad filistea es inútil pues no puede legitimar ninguna tierra en la cual ellos han sido ocupantes extranjeros y no habitantes nativos.
Los filisteos no eran árabes, y la única característica en común entre ambos pueblos es que en Israel deben ser considerados como invasores, los filisteos desde el mar y los árabes del desierto. Ellos no quieren a Jerusalem porque sea su ciudad, que no lo es y nolo ha sido nunca, ellos simplemente quieren quitársela a los judíos, a quienes ha siempre pertenecido por tres mil años. Los filisteos trataron de quitar a los israelitas el Arca del Pacto, los palestinos modernos tratan de quitarles la Ciudad del Pacto.
Los palestinos: No, ellos no son ningún pueblo antiguo, aunque lo digan. Ellos nacieron en un solo día, después de una guerra que duró seis días en 1967 e.c. Si ellos fueran verdaderos cananeos, hablarían en hebreo y reclamarían a Siria que les dé las tierras ocupadas en el Líbano, pero no lo son. Si fueran filisteos, reclamarían la isla de Creta a Grecia y reconocerían que no tienen nada que ver con la Tierra de Israel, y pedirían excusas a Israel por haber robado el Arca del Pacto.
En el siglo 2 e.c., el último intento de los judíos de lograr la independencia del Imperio Romano terminó con el famoso evento de Másada, que es históricamente documentado y universalmente reconocido como el hecho que determinó la Diáspora Judía en manera definitiva. La Tierra donde éstos eventos ocurrieron era hasta entonces conocida como la provincia de Judæa, y no existe ninguna mención de algún lugar llamado “Palestina” antes de ése tiempo.
El emperador romano Adriano estaba muy enfadado con la Nación Judía y decidió eliminar el nombre de Israel y de Judá de la faz de la tierra, para que no hubiera más memoria del país que pertenecía a aquél pueblo rebelde. Entonces decidió reemplazar la denominación de aquella provincia romana y recurrió a la historia antigua para hallar un nombre que pudiera ser apropiado, y encontró que un pueblo extinto que era desconocido en tiempos romanos, llamado “filisteos”, habitó una vez en ésa área y eran enemigos de los israelitas.
Por lo tanto, según la escritura latina, inventó el nuevo nombre: “Palæstina”, un nombre que sería también odioso para los judíos recordándoles sus antiguos rivales.
El emperador hizo esto con el propósito explícito de eliminar todo vestigio de la memoria de la historia judía. Los antiguos romanos, como los modernos palestinos, han cumplido la Profecía de las Escrituras que declara:
“Sobre tu pueblo han consultado astuta y secretamente, y han entrado en consejo contra tus elegidos. Han dicho: ‘Venid, y cortémoslos de ser pueblo, y no haya más memoria del nombre de Israel’.” – Tehilim 83:3-4 (Salmo 83:3-4).
Pero fracasaron, porque Israel todavía vive. Toda persona honesta reconoce que no existe mención del nombre Palestina en la historia antes que los romanos re-denominaran la provincia de Judea, que tal nombre no se encuentra en ningún documento de la antigüedad, no se halla escrito en la Biblia, ya sea en las Escrituras Hebreas como en el Testamento Cristiano, ni tampoco en registros asirios, o persas, macedonios, ptolemaicos, seléucidas o otras fuentes griegas, y que ningún pueblo “palestino” ha sido jamás mencionado, ni siquiera por los romanos que inventaron el término. Si los “palestinos” supuestamente fueran los habitantes históricos de la Tierra Santa, ¿por qué no combatieron por la independencia de la ocupación romana como hicieron los judíos? ¿Cómo es posible que ningún líder palestino dirigiendo una revuelta contra los invasores romanos haya sido mencionado en algún documento histórico? ¿Por qué no resulta ningún grupo de rebeldes palestinos, como por ejemplo los Zelotes judíos? ¿Por qué todos los documentos históricos mencionan a los judíos como los habitantes nativos, y también griegos, romanos y otros como extranjeros que vivían en Judea, pero no se nombra ningún pueblo palestino, ni como nativos ni como extranjeros? Es más, no hay ninguna referencia a algún pueblo palestino en el Qur’an (Corán), aunque los musulmanes dicen que su profeta estuvo una vez en Jerusalem (un evento que no se menciona en el Corán). Resulta evidente que él nunca encontró ningún palestino en toda su vida, ni tampoco sus sucesores.
El califa Salahuddin al-Ayyub (Saladino), conoció a los judíos y cortésmente les invitó a establecerse en Jerusalem, que él reconocía como la Patria de ellos, pero nunca vio a ningún palestino… ¡Decir que los palestinos son el pueblo original de Eretz Israel no está sólo en contra de la historia secular sino también en contra de la historia islámica!
Las declaraciones precedentes, hechas por políticos árabes, fueron anteriores al 1967, porque no tenían la más mínima idea de la existencia de ningún pueblo palestino. ¿Cómo y cuándo ellos cambiaron idea y decidieron que tal pueblo existe? Cuando el Estado de Israel renació en 1948, los “palestinos” no existían aún, los árabes todavía no habían descubierto ese “antiguo” pueblo.
Estaban muy ocupados con el propósito de aniquilar el nuevo Estado Soberano y no tenían intención de crear ninguna entidad palestina, sino solamente distribuir la tierra entre los estados árabes ya existentes.
Fueron derrotados. Trataron nuevamente de destruir Israel en 1967, y fueron humillados en sólo seis días, en los que perdieron la tierra que habían usurpado en 1948.
En aquellos 19 años de ocupación árabe de Jerusalem, Judea, Samaria y la Franja de Gaza, ni Jordania ni Egipto sugirieron la idea de crear un estado “palestino”, porque los aún inexistentes palestinos jamás habrían reclamado el supuesto derecho de tener un propio estado… Paradójicamente, durante el mandato británico, ningún grupo árabe era llamado “palestinos”, sino los judíos!
“No hay diferencias entre los jordanos, palestinos, sirios y libaneses. Somos, todos, parte de una misma nación. Es sólo por razones políticas que subrayamos con énfasis nuestra identidad palestina… Sí, la existencia de una identidad palestina separada sirve sólo por propósitos tácticos. La fundación de un estado palestino es una nueva arma para continuar la batalla contra Israel”.
“Cuando yo vivía en Palestina, todas las personas que yo conocí podían trazar su ascendencia hasta el país de origen del cual vinieron sus bisabuelos. Todos sabían perfectamente que sus orígenes no provenían de los cananeos, pero irónicamente, ésta era una de las materias que nuestra educación sobre el Medio Oriente incluye.
¡El hecho es que los palestinos de hoy son inmigrantes de las naciones vecinas! Yo crecí sabiendo perfectamente que la historia y los orígenes de los palestinos de hoy provenían as de Yemen, Arabia Saudita, Marruecos, cristianos de Grecia, sherkas musulmanes de Rusia, musulmanes de Bosnia, y los vecinos jordanos.
Mi abuelo, que era un dignatario en Bethlehem, casi perdió su vida ante Abdul Qader Al-Husseni (el líder de la revolución palestina) después de haber sido acusado de haber vendido tierras a los judíos. El nos sabía decir que su pueblo Beit Sahur (Campos del Pastor) en el distrito de Bethlehem era desierto antes que su padre se estableciera allí con otras seis familias. El pueblo ha crecido ahora hasta 30.000 habitantes”.
Según los extravagantes conceptos de las Naciones Unidas, toda persona que pasó DOS AÑOS (!!!) en “Palestina” antes de 1948, con o sin pruebas, es un “palestino”, así como todos sus descendientes. De hecho, los líderes de la OLP demandan el “derecho” de todos los palestinos a regresar a la tierra que ellos ocuparon antes de junio de 1967 e.c., pero se refutan con vehemencia de regresar a la tierra donde vivían sólo 50 años antes, es decir, en 1917 e.c. ¿Por qué? Porque si aceptaran hacerlo, tendrían que establecerse nuevamente en Irak, Siria, Arabia, Libia, Egipto… y sólo un puñado de árabes permanecería en Israel (por Israel se entiende toda la Tierra entre el río Jordán y el Mar Mediterráneo, más la región del Golan).
Es enteramente documentado que los primeros habitantes de Eretz Israel eran los pioneros judíos, y no los árabes llamados palestinos. Algunos testigos oculares han escrito sus memorias acerca de la Tierra antes de la inmigración judía:
“No hay ni una aldea solitaria a través de toda la extensión (valle de Jezreel, Galilea); no por treinta millas en cualquier dirección… Uno puede recorrer diez millas en la región sin ver un alma viva. Para experimentar el tipo de soledad que causa tristeza, ven a Galilea… Nazaret es abandono… Jericó yace en desolada ruina… Bethlehem y Bethania, en su pobreza y humillación… desposeídas de toda criatura viviente… Una región desolada cuyo suelo es rico, pero completamente despojado de toda… una expansión silenciosa, lúgubre… una desolación… Nunca vimos un ser humano en todo el recorrido… Difícilmente se ve un árbol o un arbusto en algún lado. Incluso el olivo y el cactus, aquellos amigos del suelo árido e indigno, han desertado… Palestina yace en silicio y cenizas… desolada y desamorada…”.
¿Dónde se habían escondido los palestinos que Mark Twain no los vió? ¿Dónde estaba aquél “antiguo” pueblo a mitad del siglo XIX? Por supuesto, los políticos árabes de hoy tratan de desacreditar a Mark Twain e insultarlo y culparlo de racismo. Sin embargo, resulta que había otras personas que no lograron reconocer a ningún palestino en aquellos tiempos, ni antes:
– Thomás Shaw, arqueólogo británico, mediados del s. XVIII –
“Luego entramos en el distrito montañoso, y nuestros pasos se sentían sobre el lecho seco de un antiguo torrente, cuyas aguas deben haber sido abundantes en el pasado, así como la tenaz y turbulenta raza que una vez habitó esos salvajes montes. Debe haber existido algún cultivo unos dos mil años atrás.
Las montañas, o grandes montes rocosos que circundan este pasaje rústico, tienen crestas sobre sus laderas hasta la cima; en estas terrazas paralelas hay aún algo de suelo verde: cuando el agua fluía aquí, y el país era habitado por esa extraordinaria población que, según las Sacras Historias, era numerosa en la región, estas terrazas de montaña deben haber sido jardines y viñedos, como los que vemos hoy a lo largo de las costas del Rin.
Ahora el distrito es completamente desértico, y se lo recorre entre lo que parece haber sido muchas cascadas petrificadas. No vimos animales en aquél paisaje rocoso; escasamente una docena de pequeñas aves durante todo el recorrido”.
“Hay muchas pruebas, como antiguas ruinas, acueductos rotos, y restos de viejas rutas, que muestran que el país no ha sido siempre tan desolado como se ve ahora. En la porción de llanura entre Monte Carmel y Jaffa difícilmente se halla alguna aldea o otras señales de vida humana. Hay algunos rudos molinos que han sido arrastrados por la corriente de antiguos torrentes. Un viaje de una hora más nos llevó a las ruinas de la antigua Cesarea, que un tiempo fue una ciudad de doscientos mil habitantes, y la capital romana de Palestina, pero ahora completamente desierta.
A la puesta del sol notamos el puerto desolado, que una vez estaba repleto de naves, y miramos en vano hacia el mar tratando de ver algún barco. En éste que fue un mercado populoso, pleno de rumor del tráfico, reinaba el silencio del desierto. Después de cenar nos reunimos en nuestra tienda como siempre para hablar de los sucesos del día, o de la historia de la localidad. Sin embargo era triste, cuando me recostaba en la noche, a escuchar el rumor de las olas y a pensar en la desolación a nuestro alrededor”.
“El área era despoblada y permanecía económicamente muerta hasta la llegada de los primeros pioneros Sionistas en los 1880s, que vinieron a reconstruir la Tierra Judía. El país ha seguido siendo “la Tierra Santa” en la conciencia religiosa e histórica de la humanidad, que la relaciona con la Biblia y la historia del pueblo judío.
El desarrollo del país producido por los judíos ha atraído también gran número de otros inmigrantes – judíos y árabes. La ruta que va desde Gaza hacia el norte era sólo un camino usado en el verano apropiado para camellos y carros… Las casas eran todas de barro. No se veían ventanas…
Los arados que se usaban eran de madera… Las cosechas eran muy pobres… Las condiciones sanitarias en la aldea [Yabna] eran horribles… Las escuelas no existían… La tasa de mortalidad infantil era altísima… La parte occidental, hacia el mar, era prácticamente un desierto… Las aldeas en ésta área eran pocas y escasamente pobladas. Muchas ruinas de poblados dispersas en el área, porque debido a la difusión de la malaria, muchas aldeas fueron abandonadas por sus habitantes”.
La lista de viajeros y peregrinos a través de los siglos XVI hasta XIX e.c. que coinciden en dar descripciones similares de la Tierra Santa es muy larga, incluyendo Alphonse de Lamartine, Sir George Gawler, Sir George Adam Smith, Siebald Rieter, sac. Michael Nuad, Martin Kabatnik, Arnold Van Harff, Johann Tucker, Felix Fabri, Edward Robinson y otros. Todos ellos hallaron el país casi vacío, exceptuando las comunidades judías en Jerusalem, Shchem, Hevron, Haifa, Safed, Irsuf, Cesarea, Gaza, Ramleh, Acre, Sidon, Tzur, El Arish, y algunos poblados en Galilea:
Ein Zeitim, Pekiin, Biria, Kfar Alma, Kfar Hanania, Kfar Kana y Kfar Yassif. Incluso Napoleón I Bonaparte, habiendo visto la necesidad que la Tierra Santa fuera poblada, tuvo en mente programar un retorno masivo de los judíos de Europa para que se establecieran en el país que él reconocía como de ellos – evidentemente, el emperador no vio a ningún “palestino” reclamando derechos históricos sobre la Tierra Santa, cuyos pocos habitantes eran casi todos judíos.
Además, muchos documentos árabes confirman el hecho que la Tierra Santa era de población y cultura judía a pesar de la Diáspora:
·En 985 e.c. el escritor árabe Muqaddasi se quejaba que en Jerusalem la gran mayoría de la población era judía, diciendo que “la mezquita está vacía y sin adoradores…”.
Ibn Khaldun, uno de los más acreditados historiadores árabes, en 1377 e.c. escribió:
“La soberanía judía en la Tierra de Israel dura por más de 1400 años… Fueron los judíos que implantaron la cultura y las costumbres del asentamiento permanente”.
Después de 300 años de dominación árabe en la Tierra Santa, Ibn Khaldun testificó que la cultura y las tradiciones judías eran todavía dominantes. En aquél tiempo no había ninguna evidencia de raíces o cultura “palestinas”.
·El historiador James Parker escribió: “Durante el primer siglo después de la conquista árabe [670-740 e.c.], el califa y los gobernadores de Siria y la Tierra Santa reinaban enteramente sobre súbditos cristianos y judíos. Aparte de los beduinos en tiempos precedentes, los únicos árabes al oeste del Jordán eran los de las guarniciones”.
Aún cuando los árabes dominaron la Tierra desde el 640 e.c. hasta el 1099 e.c., nunca fueron la mayoría de la población. Casi todos los habitantes eran cristianos (asirios y armenios) y judíos.
Si los documentos históricos, comentarios escritos por testigos oculares y declaraciones de los estudiosos árabes de mayor prestigio no son aún suficientes, citemos entonces la más importante autoridad para los árabes musulmanes:
“Entonces Nosotros [Alá] dijimos a los Hijos de Israel: ‘habitad seguramente en la Tierra Prometida. Y cuando la última admonición pasará, os reuniremos allí en gran multitud’.”.
Todo musulmán sincero debe reconocer la Tierra que ellos llaman “Palestina” como la patria Judía, según el libro que ellos consideran ser el más sagrado y la última revelación de Alá.
Siempre que se trata la cuestión de la población judía en Israel, se da por sabida la idea que los judíos están “regresando” a la propia Patria después de dos milenios de exilio. Es verdad que tal es el caso de la mayoría de los judíos, pero no de todos ellos.
No es correcto decir que la entera nación judía estaba en el exilio. El largo exilio, conocido como Diáspora, es un hecho documentado que prueba la legitimidad del reclamo judío de la Tierra de Israel, y fue la consecuencia de las Guerras Judaicas de independencia del Imperio Romano.
Si los “palestinos” supuestamente fueran los habitantes históricos de la Tierra Santa, ¿Por qué no lucharon por la independencia de la ocupación romana como hicieron los judíos? ¿Cómo es posible que ni siquiera un solo líder palestino dirigiendo una revuelta contra los invasores romanos sea mencionada en ningún documento histórico? ¿Por qué no se habla de ningún grupo revolucionario palestino, como por ejemplo los Zelotes judíos? ¿Por qué todos los documentos históricos mencionan a los judíos como los habitantes nativos, y griegos, romanos y otros como extranjeros residentes en Judea, pero ningún pueblo palestino, ni como nativo ni como extranjero?.
Después de la última guerra judaica en el s. 2 e.c., el emperador Adriano saqueó Jerusalem en el 135 e.c. y le cambió el nombre por Ælia Capitolina, y el nombre de Judæa por Palæstina, para eliminar la identidad judía de la faz de la tierra. La mayoría de los judíos fueron expulsados de su propia Tierra por los romanos, hecho que determinó el inicio de la grande Diáspora. Sin embargo, pequeños grupos de judíos permanecieron en la provincia que fue denominada “Palestina”, y sus descendientes habitaron en el propio país continuamente a través de generaciones hasta que los pioneros Sionistas comenzaron el retorno en masa en el s. XIX.
Por lo tanto, el reclamo judío de la Tierra de Israel es justificado no sólo en base a la antigua Promesa Bíblica, sino también por una presencia permanente de judíos como la única comunidad étnica autóctona existente en la Tierra Santa. A través de los siglos y bajo diferentes dominaciones, los judíos “palestinos” nunca se sometieron a la asimilación sino que conservaron su identidad espiritual y cultural, así como las relaciones con otras comunidades judías en el Medio Oriente.
El continuo flujo de judíos Mizrachim (orientales) y Sefaradim (mediterráneos, españoles) hacia la Tierra Santa contribuyó a mantener la existencia de la población judía en el área. Ésta presencia judía permanente en la impropiamente llamada Palestina precede de muchos siglos a la llegada del primer conquistador árabe.
Aún cuando Jerusalem fue declarada prohibida para los judíos en diferentes periodos (desde que los romanos prohibieron a todos los judíos entrar en la Ciudad), muchos de ellos se establecieron en las inmediatas proximidades y en otros poblados y aldeas de la Tierra Santa.
Una comunidad judía se estableció en el Monte Sión. El dominio romano y luego bizantino fueron opresivos; a los judíos fue prohibido hacer oraciones en el Kotel, donde estuvo el Santo Templo. Los persas sasánidas tomaron el control sobre Jerusalem en el 614 e.c. aliados con los judíos locales, pero cinco años más tarde la Ciudad cayó nuevamente bajo control bizantino, aunque efímeramente porque en el 638 e.c. Jerusalem fue capturada por el califa Omar.
Ésa fue la primera vez que un líder árabe puso el pie en la Ciudad Santa, habitada por pueblos no-árabes (judíos, asirios, armenios, griegos y otras comunidades cristianas). Después de siglos de opresión romano-bizantina, los judíos dieron la bienvenida a los conquistadores árabes con la esperanza que sus condiciones mejorasen.
Los árabes encontraron una fuerte identidad judía en Jerusalem y alrededores; los judíos vivían en todo distrito del país y en ambos lados del Jordán. De hecho, los “palestinos” que habitaban históricamente en la Tierra Santa no eran otros que los mismos judíos! Ciudades como Ramallah, Jericó y Gaza eran enteramente judías en aquél tiempo.
Los árabes, no teniendo ningún nombre en la propia lengua para denominar ésta región, adoptaron el nombre latino “Palæstina”, que tradujeron al árabe como “Falastin”.
Los primeros inmigrantes árabes que se establecieron en la impropiamente llamada Palestina – o, según la moderna concepción de la ONU, los primeros “refugiados palestinos” – eran judíos árabes, es decir nabateos que habían adoptado el judaísmo. Antes del islam, centros prósperos como Khaybar y Yathrib (re-denominada Medina) eran ciudades judío-nabateas.
Cuando había carestía en el país, la gente se dirigía a Khaybar; los judíos siempre tenían frutos, y sus campos producían y eran irrigados con abundancia de agua. Cuando las hordas musulmanas conquistaron la Península Arábiga, toda esa riqueza fue reducida a ruinas; los musulmanes perpetraron masacres contra los judíos y los reemplazaron con masas de fellahin ignorantes sometidos a la nueva religión. Los sobrevivientes debieron escapar y refugiarse en la Tierra Santa, principalmente en Jericó y Dera’a, a ambos lados del Jordán.
Los califas árabes (omeyas, abasidas y fatimidas) controlaron la Tierra Santa hasta el 1071 e.c., cuando Jerusalem fue capturada por los turcos seléucidas, y después de ése momento, nunca más cayó bajo dominación árabe. Durante todo ése periodo, los árabes no establecieron ninguna estructura social permanente, sino se limitaron a gobernar sobre los habitantes nativos no-árabes, cristianos y judíos. Todo observador honesto notará que los árabes dominaron la Tierra Santa tres siglos menos que cuanto dominaron España!
En el 1099 E.C., los cruzados europeos conquistaron la impropiamente llamada Palestina y establecieron un reino que fue políticamente independiente, pero nunca desarrollaron una identidad nacional; era sólo una guarnición militar de la Europa “cristiana”.
Los cruzados eran perversos y trataron por todos los medios de eliminar toda expresión de la cultura judía, pero todos sus esfuerzos terminaron sin éxito. En el 1187., los judíos participaron activamente con Salah-ud-Din Al’Ayyub (Saladino) contra los cruzados en la conquista de Jerusalem. Saladino, que fue el más grande conquistador musulmán, no era un árabe sino un kurdo.
Los cruzados tomaron Jerusalem nuevamente desde 1229 hasta 1244 e.c., cuando la Ciudad fue capturada por los jwarezmios. Siguió un periodo de caos y de invasiones mongolas hasta el 1291 e.c., cuando los mamelucos completaron la conquista de casi todo el Medio Oriente y pusieron su capital en El Cairo, Egipto.
Los mamelucos eran originalmente mercenarios del Asia Central y del Cáucaso empleados por los califas árabes; una mezcolanza de pueblos cuyo contingente principal era compuesto por cumanos, una tribu turca conocida también como kipchak, relacionada con los seléucidas, kimaks y otros grupos.
Se caracterizaban por su comportamiento ambiguo, porque los mercenarios cumanos frecuentemente servían ejércitos enemigos contemporáneamente. Los soldados mamelucos aprovecharon del momento propicio para tomar el poder para sí mismos, y aún cuando fueron despojados de su dominio, siguieron siendo empleados como guerreros por los sultanes otomanos y últimamente por Napoleón Bonaparte.
En el 1517, Jerusalem y toda la Tierra Santa fueron conquistados por los turcos otomanos y permanecieron bajo éste dominio por cuatro siglos, hasta el 1917, cuando los británicos capturaron Jerusalem y establecieron el “Mandato de Palestina”. Fue el fin del Imperio Otomano, que hasta entonces poseía todos los que ahora son países árabes. De hecho, desde la caída del califato abasida en el 945 e.c., no existió ninguna entidad política árabe en el Medio Oriente por un milenio!
A inicios del siglo XX, la población de Judea y Samaria –impropiamente llamada “Cisjordania”– contaba con menos de 100.000 habitantes, de los cuales la mayoría eran judíos. Gaza no tenía más de 80.000 habitantes “nativos” en el 1951, a la conclusión de la Guerra de Independencia de Israel contra todo el mundo árabe.
Gaza fue ocupada por los árabes:
¿Cómo es posible que en sólo 50 años haya crecido de 80.000 a más de un millón de personas? ¿Son todos esos árabes de Gaza tan hábiles para procrearse en manera sobrenatural? La inmigración masiva es la ÚNICA explicación plausible para tal crecimiento demográfico.
La ocupación árabe entre el 1948 y el 1967 constituyó una gran oportunidad para los líderes árabes para promover la inmigración masiva de “palestinos” (una mezcolanza de inmigrantes árabes) en Judea, Samaria y Gaza de todo país árabe, principalmente de Egipto, Siria, Líbano, Irak y Jordania. De hecho, desde 1950 hasta la Guerra de los Seis Días, bajo dominio Jordano, fueron fundados más de 250 asentamientos árabes en Judea y Samaria.
La reciente construcción de las casas árabes resulta demasiado evidente en base a los materiales usados para construirlas: cemento armado y bloques. El gobierno israelí admite de haber permitido a más de 240.000 trabajadores entrar en Judea y Samaria a través de la frontera con Jordania desde la Conferencia de Oslo ‒ sólo para permitirles de establecerse en esos territorios como colonos árabes. El número real es probablemente mayor.
Si cientos de miles de trabajadores inmigrantes del Medio Oriente están llegando a Judea, Samaria y Gaza, ¿por qué se requiere a Israel de darles trabajo? En realidad es el contrario, está ayudando económicamente ésta gente que se rehúsa de aceptar la ciudadanía israelí o jordana; Israel está sólo atrayendo más inmigrantes. Arabia Saudita en un solo año expulsó más de 1.000.000 de inmigrantes sin ciudadanía.
Basta que alguno piense que todos ellos son “palestinos”, considerando la definición de “palestino” según las Naciones Unidas: todos los árabes que han pasado DOS AÑOS en “Palestina” antes del 1948, y sus descendientes ‒con o sin alguna prueba o documento‒. Ésta definición fue específicamente designada para incluir colonos inmigrantes árabes (¡no colonos judíos!).
Fuente: PorIsrael.org y EstadoDeIsrael.com
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Etiquetas: árabes, Biblia, califato, escatología, fin de los tiempos, guerra, historia, Israel, judíos, musulmanes, ONU, Palestina, profecía bíblica, terrorismo
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