Source: https://1library.co/document/wye0o31q-actitudes-conductas-alimentarias-adolescentes-relacion-indice-masa-corporal.html
Timestamp: 2020-04-03 10:23:52+00:00

Document:
#Estudiantes #Alimentos #Adolescencia #peso corporal
(1)FACULTAD DE ENFERMERÍA SUBDIRECCfON DE POSGRADO E INVESTIGACION. ACTITUDES Y CONDUCTAS ALIMENTARIAS EN ADOLESCENTES Y SU RELACION CON INDICE DE MASA CORPORAL. LIC ALINA EDITH CHAVEZ HERRERA.
(2) ;. sé U *. kU d. t ì U p. 1 1. <. TM TX360 ,C6 C5 2005.
(3) 1080128586.
(4) F A C U L T A D íjp E N F E R M E R I A SUBDIRECCION DE POSGRADO E I N V E S T I G A C I O N. - " » -. - >** •. . ",. -. - :. - --\ •. V-J •»».. .MASA. A» 1(-. ^. ;. COPPO&;-... Por:. .»a¡ ciai para obten ei ©I g r a d a de. I/.. !vN CIENCIAS DE ENFERMERÍA .sis en &âlud Comunità!.
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(6) ACTITUDES Y CONDUCTAS ALIMENTARIAS EN ADOLESCENTES Y SU RELACIÓN CON ÍNDICE DE MASA CORPORAL. Por LIC. ALINA EDITH CHÁVEZ HERRERA. Como requisito para obtener el grado de MAESTRÍA EN CIENCIAS DE ENFERMERÍA Con Énfasis en Salud Comunitaria.
(7) ACTITUDES Y CONDUCTAS ALIMENTARIAS EN ADOLESCENTES Y SU RELACIÓN CON ÍNDICE DE MASA CORPORAL. Por LIC. ALINA EDITH CHÁVEZ HERRERA. Director de Tesis ME. MA. DEL REFUGIO DURÁN LÓPEZ. Como requisito parcial para obtener el grado de MAESTRÍA EN CIENCIAS DE ENFERMERÍA Con Énfasis en Salud Comunitaria.
(8) ACTITUDES Y CONDUCTAS ALIMENTARIAS EN ADOLESCENTES Y SU RELACIÓN CON ÍNDICE DE MASA CORPORAL. Por LIC. ALINA EDITH CHÁVEZ HERRERA. Asesor Estadístico MARCO VINICIO GÓMEZ MEZA, Ph D. Como requisito parcial para obtener el grado de MAESTRÍA EN CIENCIAS DE ENFERMERÍA Con Énfasis en Salud Comunitaria.
(9) ACTITUDES Y CONDUCTAS ALIMENTARIAS EN ADOLESCENTES Y SU RELACIÓN CON ÍNDICE DE MASA CORPORAL. Aprobación de Tesis. írugio Duran ME. Ma. del Refugio Óurán López Director de Tesis. ' r n a tùli. ï h p j L g ^. *. / Q ^ w A. ME. Ma. del Reggio Dví/án López Presidente ". ME. C^fmeííta Pedraza Loredo Secretario. a Esther C. Gallegos liegos Cábrií Cubríales, PhD. Vocal. MSP. María Magdalena Alonso Castillo Subdirector de Posgrado e Investigación. '.
(10) DEDICATORIA. A Dios por permitirme realizar un sueño que aspiraba alcanzar desde que estudiaba la licenciatura y por estar a mi lado y en mi corazón en los momentos que mas lo necesite.. A mis padres: Sr. Daniel Chávez Sanpedro y Sra. Iliana Edith Herrera García. En especial a mi mami por apoyar incondicionalmente todas las decisiones y sueños que he emprendido a lo largo de mis 26 años de vida, y sobre todo por ser una madre tan amorosa, comprensiva, siempre dedicada a mi bienestar y el de mis hermanos.. A mis hermanos Ileana y Daniel por ser los mejores hermanos que Dios me pudo haber dado y el apoyo y palabras de aliento que siempre he recibido de ambos.. A mi abuelita la Sra. Maria Sampedro, mis tías Omega, Socorro, Alfa, Lucila y mis primas y primos por siempre hacerme sentir su cariño y preocupación por mi bienestar durante mis estancias en la ciudad de México. También a mi tía Ana Elena por compartir sus experiencias conmigo y mis tíos Guayín, Miguel Angel así como mi primo y primas.. A Juan Manuel por su cariño y apoyo a pesar de la distancia. A mis queridas amigas Lupita, Ileana, Alejandra, Wendy, Cecilia y mis buenos compadres Josseline, Manuel y mi ahijado Manuelito. Porque todos han estado a mi lado en los momentos mas importantes de mi vida y sobre todo por su incondicional amistad.. A Patricia, Ramonita, Francisco, Nuvia, Edilberto y Nallely por ser los mejores amigos y compañeros de trabajo durante el desarrollo de la maestría..
(11) A mis amigas de postgrado, Antonieta y Rosy por ofrecerme su amistad y apoyo durante toda mi estancia en Monterrey. A mi buen amigo Milton y sus consejos novedosos. A mis amigos Francisco Rafael y Karla Selene por brindarme su amistad y compartir sus experiencias conmigo..
(12) AGRADECIMIENTOS. Al Programa de Mejoramiento del Profesorado (PROMEP) por las facilidades brindadas para el desarrollo y conclusión de la maestría.. A la C. Rectora de la Universidad Autónoma de Campeche C.P. Enna Alicia Sandoval Castellanos, por impulsar el desarrollo de programas de postgrado en el personal docente de la Universidad.. A la Lic. María Candelaria Aguilar Briceño, representante institucional del PROMEP, por el gran apoyo, consejos y gestiones realizadas para concluir esta maestría.. A la MCE. Margarita Quintana Dzul, directora de la Escuela Superior de Enfermería de la Universidad Autónoma de Campeche por su apoyo y facilidades brindadas para la conclusión de la maestría.. A la ME. Ma. Del Refugio Duran López, por compartir su gran experiencia y conocimientos en cada asesoría. Sobre todo por transmitirme su gran interés, así como su dedicación a la investigación.. A la MSP. María Magdalena Alonso Castillo por el apoyo brindado para la culminación de la maestría en esta ciudad.. A el MEC. Juan Francisco Zamudio Rodríguez, director y la MEC. Ma. De Lourdes Zambrano Moreno, subdirector académico de la preparatoria no. 22 de la Universidad Autónoma de Nuevo León, por las facilidades brindadas durante la recabación de datos para la realización de la tesis..
(13) A el MCE. Francisco Rafael Guzmán y la MCE. Karlá~Selene Lopez por el apoyo moral y disponibilidad de ayuda para concluir la tesis.. A todos mis maestros y compañeros de maestría que durante todo este proceso de aprendizaje estuvieron a mi lado y gracias a Dios hoy culmino con éxito. Muchas Gracias.. A todo el personal administrativo de la Subdirección de Posgrado e Investigación por su amabilidad y facilidades prestadas..
(14) Tabla de Contenido. Contenido. Página. Capítulo I Introducción. 1. Marco de Referencia. 3. Estudios Relacionados. 5. Definición de Términos. 8. Objetivos Hipótesis. ". 8 8. Capítulo II Metodología. 9. Diseño de Estudio. 9. Población, Muestreo y Muestra. 9. Criterios de Inclusión. 10. Procedimiento y Selección de Participantes. 10. Mediciones. 11. Confiabilidad del Instrumento. 12. Consideraciones Éticas. 13. Estrategias de análisis de Resultados. 15. Capítulo III Resultados. 16. Estadística Descriptiva. 18. Estadística Inferencial. 19.
(15) Contenido. Página. Capítulo IV Discusión. 29. Conclusiones. 32. Recomendaciones. 32. Referencias. 34. Apéndices. A Tablas de Selección Aleatoria. 38. B Asignación Proporcional por Estratos. 41. C Solicitud para el Desarrollo de la Investigación. 42. D Carta de Consentimiento Informado para el Padre o Tutor. ^. E Consentimiento Informado para el Adolescente. 44. F Procedimiento para la Toma y Registro de Mediciones. 45. G ¿Te Preocupan tus Hábitos Alimentarios?. 47. H Cédula de Datos Personales (CDP). 4g. I Instrumento. 49. J Frecuencia de Actitudes Alimentarias. 5j. K Frecuencia de Conductas Alimentarías. 53.
(16) Tabla. Página. 1 Alpha de cronbach del instrumento EAT-40. 13. 2 Características sociodemográfícas de los participantes. 16. 3 Variables continuas del estudio. 17. 4 Clasificación del IMC por sexo. 17. 5 Frecuencias de actitudes y conductas. 18. 6 Prueba de Kolmogorov-Smimov. 19. 7 Prueba U de Mann-Whitney para las variables IMC, actitudes y. 20. conductas alimentarias por semestre en curso. 8 Prueba de Kruskal-Wallis para las variables IMC, actitudes y. 21. conductas alimentarias por tumo 9 Regresión lineal múltiple para sexo, IMC y la prueba de actitudes. 22. alimentarias 10 Regresión lineal múltiple para sexo, IMC y la subescala de actitudes. 23. alimentarias 11 Regresión lineal múltiple para sexo, IMC y la subescala de. 24. conductas alimentarias 12 Prueba U de Mann Whitney para las variables actitudes y conductas. 25. alimentarias por sexo 13 Correlación de Spearman entre variables. 27.
(17) Lista de Figuras. Figura 1 Diferencias de medianas de sexo, IMC y la prueba de actitudes alimentarias 2 Relación del IMC y la prueba de actitudes alimentarías.
(18) RESUMEN Alina Edith Chávez Herrera Universidad Autónoma de Nuevo León Facultad de Enfermería. Fecha de Graduación: Diciembre 2005. Título del estudio: ACTITUDES Y CONDUCTAS ALIMENTARIAS EN ADOLESCENTES Y SU RELACIÓN CON ÍNDICE DE MASA CORPORAL. Número de Páginas: 54. Candidato para obtener el grado de Maestría en Ciencias de Enfermería con Enfasis 9. Area de Estudio: Salud Comunitaria. Propósito y Método de Estudio: El propósito del estudio fue determinar actitudes y conductas extremas en alimentación de adolescentes y su relación con IMC. Los objetivos fueron: identificar las características sociodemograficas que se asocian con alteraciones de las actitudes y conductas alimentarias, así como determinar el efecto de sexo e IMC en actitudes y conductas en alimentación. Las hipótesis planteadas fueron: las mujeres presentan mayores alteraciones de actitudes y conductas alimentarias que los hombres, así como la asociación del IMC con alteraciones de actitudes y conductas alimentarias. El marco de referencia se basó en los conceptos de actitudes y conductas de Perloff (2003), las variables se midieron a través de la prueba de actitudes alimentarías (EAT-40) y la variable IMC fue interpretada con los índices establecidos por Saucedo-Molina y Gómez-Peresmitré para adolescentes mexicanos. El diseño fue de tipo descriptivo correlacional, con un muestreo probabilístico, selección aleatoria de los adolescentes de 14 a 18 años de edad y asignación proporcional a doce estratos, en una preparatoria del área metropolitana de Monterrey N.L. La muestra fue de 227 Contribución y Conclusiones: El promedio de edad de los particpantes fue de 15.3 {DE- 0.79), predominando el sexo femenino. El 40.5% de los adolescentes tuvieron IMC de sobrepeso y obesidad. Las actitudes extremas que presentaron los adolescentes, fueron; "Me gusta que la ropa me quede ajustada" (18%) seguido por "Pienso en quemar calorías cuando hago ejercicio" (13%) y las conductas fueron, "Me controlo en las comidas" (15%) seguida por "Corto mis alimentos en trozos pequeños" (14%). Se encontraron diferencias entre el IMC y el semestre escolar {Z--5.64,p < .001). Las actitudes y conductas alimentarías en un 18% se explicaron debido al sexo e IMC; las mujeres obtuvieron mayores alteraciones de actitudes y conductas alimentarias que los hombres (Z=-3.83,p < .001). Se encontró una asociación positva entre el IMC y las actitudes y conductas alimentarías (rs = 343, p < .001), lo que indica que a mayor IMC mayor es el riesgo de padecer alteraciones alimentarias.. FIRMA DEL DIRECTOR DE TESIS. ¿L.
(19) Capítulo I Introducción. Hoy en día, uno de los problemas más frecuentes en adolescentes es la alteración de los patrones alimentarios. Este problema ha mostrado un alta prevalencia a nivel mundial en los últimos 20 años, vistos a través de cambios en las actitudes y conductas hacia los alimentos. Las actitudes y conductas alimentarías surgen en el adolescente a partir de la cognición basada en la percepción equivocada de su propio cuerpo o alguna parte del mismo, situación que se relaciona con aspectos estéticos que los llevan a deteriorar su salud. El 90% de quienes sufren alteración de las actitudes y conductas hacia los alimentos, son mujeres, aunque en la última década se ha incrementado este fenómeno en varones, dónde la relación es de uno por cada 10 mujeres (Concilio & Danilin, 2003; Fernández, 2003; Wildes, Emery & Simons, 2001). Estudios epidemiológicos realizados en España y Chile señalan que las alteraciones de patrones alimentarios en jóvenes han pasado de ser una enfermedad poco frecuente a cifras equiparables a las de países europeos, convirtiéndose en la tercera enfermedad más frecuente en la adolescencia, después del asma y la obesidad. Las actitudes y conductas extremas se presentan de 0.5 a 3% en los grupos de adolescentes entre los 14 y 18 años de edad, en países donde la forma de vida se asemeja a las tendencias del mundo occidental; es decir, donde el tener una figura delgada se relaciona estrechamente con el ideal de la belleza (Mateos-Parra & Solano-Pinto, 1997; Tobal, Díaz & Arce, 2001). En México, el abordaje epidemiológico de las alteraciones de los patrones nutrícionales en los adolescentes menores de 19 años se ha limitado al reporte de prevalencias de sobrepeso, obesidad, deficiencias nutrícionales, así como de anemias, por lo que se hace necesario extender las investigaciones hacia las actitudes, y conductas alimentarias de este grupo poblacional (Santos-Preciado, et al., 2003)..
(20) Las actitudes y conductas alimentarías extremas con frecuencia han sido estudiadas como parte de los trastornos de la alimentación; desde el punto de vista clínico ayudan a diagnosticar bulimia y anorexia. Es importante que los profesionales de la salud reconozcan aquellos factores que favorecen la detección temprana de las alteraciones de este tipo, para ayudar a los jóvenes en situaciones que ponen en riesgo su vida y poder tratarlos con enfoque preventivo (Fernández, 2003). Los factores que pueden desencadenar actitudes y conductas alimentarias extremas que lleven a los adolescentes a trastornos de la alimentación son diversos; dentro de los principales se encuentran la edad, el sexo, los fracasos académicos, la obesidad o sobrepeso y sensibilidad aumentada hacia las actitudes y conductas alimentarías extremas (Urrejola, 2004). Por otro lado, se han documentado factores ambientales importantes como la publicidad, que frecuentemente lanza mensajes sobre la conveniencia de perder peso al consumir productos específicos como alimentos hipocalóricos, cremas, medicamentos y aparatos de gimnasia (Concilio & Danilin, 2003; Mateos-Parra & Solano-Pinto, 1997; Urrejola, 2004). También con frecuencia los adolescentes se enfrentan a presiones sociales y factores socioculturales que les afectan psicológicamente hasta asumir conductas de imitación que los llevan a modelar su personalidad en función de lo que ven en sus iguales, lo que hace que se mantengan en constante búsqueda del perfeccionismo, situación que se refleja en una preocupación excesiva en su imagen corporal. Dichas actitudes en los jóvenes hacen que asuman conductas de hipervigilancia de su peso y eliminen comidas que consideran como engordantes (Chinchilla, 1995; Fernández, 2003, Toro, 2000). Algunos investigadores han reportado que las alteraciones de los patrones alimentarios presentes en los jóvenes pueden variar en relación al momento en que se presentan y al tiempo de evolución. Algunos ejemplos de estas alteraciones son, el rechazo sistemático de los alimentos o ingesta de los mismos en cantidad elevada en corto tiempo, con sensación de pérdida de control de la ingesta, vómito posprandial.
(21) autoprovocado, preocupación por los alimentos, miedo exagerado al sobrepeso, donde el índice de Masa Corporal (IMC) puede encontrarse en un déficit o un exceso ponderal (Mateos-Parra & Solano-Pinto, 1997; Suárez, Vaz, Guisado & Gómez, 2003). En este sentido las alteraciones de actitudes y conductas en alimentación, deben ser detectadas y atendidas tempranamente, debido a que provocan grandes daños a la salud física, psicológica y social. Algunos ejemplos de tales daños son, la desnutrición severa, alteraciones del tubo digestivo, hipertensión, cardiopatías, alteraciones bioquímicas en sangre, cambios endocrinos y hormonales, así como problemas de autoestima y autoimagen corporal negativa; todo ello influenciado por la presión social, donde la hospitalización y muerte pueden ser el resultado final (Bueno, 2003; Papalia, Wendkos & Duskin, 2001; Soutullo,"2004). ~ Es importante que los profesionales de la salud se involucren en la detección temprana de las actitudes y conductas alimentarías que pueden llevar a los adolescentes a situaciones críticas de salud. Son los profesionales de enfermería, el personal humano capacitado, con quien el adolescente puede establecer un primer acercamiento a los servicios de salud, creándose el momento propicio en el cual entrevistar al adolescente y de ser necesario, aplicarle un instrumento de medición que apoye la detección temprana de alteraciones alimentarias, que podrían ocasionarle un estado de cronicidad (Soutullo, 2004). En base a lo anterior para el presente estudio se plantea el siguiente propósito: Determinar cuáles son las actitudes y conductas extremas en alimentación de adolescentes y su relación con el IMC.. Marco de Referencia En este apartado se abordan los conceptos de actitudes y conductas según Perloff (2003) y el Indice de Masa Corporal de Saucedo-Molina, Ocampo, Mancilla y Gómez-Peresmitré (2001)..
(22) La actitud es una entidad mental y emocional que es inherente o característica, de una persona. La gente no nace con ella, ésta se adquieren durante el curso de la niñez y la adolescencia mediante la socialización; ésto significa, que nadie nace predispuesto, pero con el tiempo se pueden aprender actitudes prejuiciosas. Los individuos no tienen una actitud hasta que encuentran por primera vez el objeto de la información y responden de diversa manera hacia ese objeto. El decir que cuando se tiene una actitud, significa que se ha categorizado algo y se ha hecho un juicio de valor, por lo que no se puede ser neutral acerca del tema, aunque es posible tener sentimientos ambivalentes ante dicha situación. También las actitudes involucran afectos y emociones, al expresar odios, atracciones, gustos y disgustos. Las actitudes son complejas, tienen diversos componentes, se forman y se pueden expresar de diferentes maneras, mediante pensamientos, sentimientos y conductas. Perloff hace referencia a que las actitudes influyen en el pensamiento y la acción también permiten categorizar rápidamente a las personas, organizar su mundo social, los lugares, los eventos y darse cuenta que es lo que esta pasando a su alrededor. Igualmente moldean las percepciones e influyen en los juicios. Las actitudes se reflejan a través de las conductas, encausando las acciones y guiándolas en la dirección de las creencias que tienen las personas. Para Perloff, las conductas son la representación observada de las actitudes. Sin embargo, el autor menciona que no siempre la conducta es derivada de la actitud, ya que ante determinados momentos o situaciones este sentido puede ser alterado por las personas al actuar de forma inversa a sus creencias; estas últimas son cogniciones subjetivas o generalizaciones sobre un objeto. Algunos ejemplos de las conductas, son, "procuro no comer aunque tenga hambre, "la ingesta de alimentos en cantidad elevada en corto tiempo", así como "consumir dietas estrictas". El índice de Masa Corporal, (IMC = peso/estatura2) es un buen indicador de la dimensión física del cuerpo, al combinar dos parámetros: uno ponderal y otro lineal. En.
(23) esta forma se establece una relación de proporción del peso respecto a la estatura, por medio de la cual es posible hacer un diagnóstico rápido del déficit o del exceso ponderal. Esta técnica antropométrica es útil debido a su fácil aplicación, bajo costo y reproducibilidad en diferentes momentos y con distintas personas. En lo anterior radica su utilidad por lo que ha desplazado a varias medidas antropométricas que valoran la composición corporal (Saucedo-Molina et al., 2001). Saucedo-Molina y Gómez-Peresmitré (1998) a través de un estudio realizado en 1998 determinaron la validez diagnóstica del IMC en adolescentes mexicanos, al considerar los puntos de corte que dieron origen al IMC combinado para la siguiente clasificación: bajo peso 15-18.9 kg/m2, normal 19-22.9 kg/ m 2 , sobrepeso 23-27 kg/m2, obesidad, > a 27 kg/m2.. Estudios Relacionados En este apartado se presentan los estudios relacionados con las variables de interés y grupo poblacional. Ballester, De Gracia, Patiño, Suñol y Ferrer (2002) en España, realizaron un estudio en 1025 adolescentes de ambos sexos con edades comprendidas entre los 14 yl9 años, donde examinaron las alteraciones de actitudes alimentarías, satisfacción con la apariencia física y la relación con el IMC de acuerdo al sexo. Los autores reportaron diferencias significativas entre las puntuaciones del EAT-40 (Prueba de las Actitudes Alimentarias) sexo e IMC ( x 2 = 10.3,p = 0.01). El 10.2% de las mujeres tenían sobrepeso y 1.5% eran obesas; en cuanto a los hombres, el 13.7% presentaba sobrepeso y un 2.5% eran obesos. El 16.5% (n = 78) de la muestra de mujeres presentaban puntuaciones superiores al punto dé corte (> 30) del EAT-40 el cual indica alteraciones de actitudes y conductas alimentarias (Garner & Garfinkel, 1979). Por lo que estos adolescentes tienen el riesgo de padecer trastornos alimentarios. Los mismo autores reportan que las mujeres presentaron mayor promedio en.
(24) actitudes alimentarias extremas ( X - 20.16 vs. X =12.61) con respecto a los hombres (F = 152.27,/? < 0.001).También reportaron asociación entre las conductas y actitudes características de las alteraciones alimentarías y satisfacción con la apariencia física (r = .65, p < 0.01); así como asociación entre el IMC y la preocupación por la imagen corporal (r = .28, p < 0.01). En España, Suarez, Vaz, Guisado & Gómez (2003) reportaron un estudio donde el objetivo fue detectar alteraciones de conductas y actitudes alimentarias en dos grupos: uno con alteraciones alimentarias y otro sin alteraciones. La muestra fue de 127 mujeres con edades entre 14 y 25 años de edad. Encontraron que la ingesta de alimentos en cantidad elevada en corto tiempo, con sensación de pérdida de control de la ingesta (reportado como atracones) fue de 34.7 %, seguidas por el consumo de dietas estrictas (13.0%). Por otro lado, refirieron diferencias significativas en el IMC entre los dos grupos de estudio ( F = 28.385, p = 0.0001); el grupo con alteraciones de actitudes y conductas alimentarias presentó grandes oscilaciones en su IMC con respecto a mujeres sin alteraciones de actitudes y conductas alimentarias, X = 24.74 (DE = 4.1) vs. X = 21.37 (DE = 2.14). González, Hidalgo, Hurtado, Nova y Venegas (2002), realizaron un estudio con el objetivo de establecer la relación entre el peso corporal, las actitudes alimentarias extremas, asociadas al desarrollo de trastornos de conductas alimenticias. La muestra estuvo integrada por 744 mujeres de nacionalidad Chilena. El análisis de relación entre peso corporal y actitudes alimentarias extremas fue de r — 0.28, con un valor de p < 0.001, lo que indicó que a mayor peso, mayores trastornos de conducta alimentaria. Por otro lado reportaron que el 64% de la variación de los desordenes alimentarios se explican por las variables peso, depresión y autoestima. El propósito de un estudio realizado en adolescentes Españoles por Benedito, Perpiña, Botella y Baños (2002), fue conocer si las conductas restrictivas en la comida, están relacionadas con los esquemas acerca de la apariencia y cuales fueron las edades.
(25) en que estas conductas se presentaron. La muestra ñie de 373 participantes de ambos sexos, con edades entre 14 a 22 años. La correlación entre las conductas restrictivas y los esquemas cognitivos de la apariencia fue de r - 0.41 y p< 0.0001. Las edades fueron divididas en tres grupos que fueron: 14-16,17-19,20-22 años; estas agrupaciones se hicieron para comprobar diferencias de medias, encontrándose un coeficiente de F= 9.7 c o n p < 0.001. La media obtenida para el grupo de 14-16 años, reportó mayor preocupación por la apariencia, ( X =23, DE = 9). Merino, Pombo y Godás (2001) reportaron un estudio donde el propósito fue describir la relación entre las alteraciones de las actitudes alimentarias, peso de acuerdo a sexo y edad de una muestra de 227 participantes españoles, de ambos sexos, con edades entre los 16 y 27 años. El instrumento utilizado para obtener las puntuaciones medias en función de las variables sociodemográficas fue el EAT-40. Los participantes obtuvieron una puntuación media total de 12.48, siendo considerada menor al punto de corte de 20 (Castro, Toro, Salamero & Guimerá, 1991). Por lo que se interpretó como una población sin alteraciones de las actitudes alimentarias. Los resultados de análisis de varianza de las puntuaciones medias del EAT-40 con la variable sociodemográfica sexo, mostró diferencias significativas (F= 10.867; p — < .001). La puntuación media reportada en el EAT-40 para las mujeres fue de X = 14.39, {DE 12.06); siendo superior a la obtenida por los varones ( X =10.29, DE = 5.37).También se observó que los participantes presentaban obesidad moderada X = 27, (DE = 0.0) y una puntuación media en el EAT superior a la observada en los sujetos que presentan peso normal (X = 12.09, DE = 9.12) o bajo peso severo (X = 10.80, DE = 9.44). En suma se concluye que existen diferencias entre las actitudes y conductas alimenticias extremas presentes en los adolescentes de acuerdo a sexo. El IMC se relaciona con actitudes y conductas alimentarias extremas, con predominio de IMC alto..
(26) Definición de Términos Para el presente estudio se usaron los siguientes términos: Actitudes alimentarías son sentimientos y emociones negativas tales como nerviosismo, preocupación, miedo, que son generadas en el adolescente cuando se le cuestiona sobre la comida, imagen física, presión social autopercibida, entre otros aspectos. Estas actitudes se miden a través del instrumento EAT-40. Conducta alimentaria es la acción negativa que tiene el adolescente hacia el consumo de alimentos, dietas, ejercicio, vigilancia de peso y consumo de medicamentos purgativos, entre otros aspectos. Estas conductas se miden a través del instrumento EAT-40. índice de Masa Corporal (IMC), es el cociente obtenido al dividir el peso en kilogramos (kg) por la talla al cuadrado (m2). El IMC se interpretó como: bajo peso 15-18.9 kg/m2, normal 19-22.9 kg/ m2, sobrepeso 23-27 kg/m2, obesidad > a 27 kg/m2.. Objetivos 1.. Conocer cuales son las actitudes y conductas extremas de alimentación. mas frecuentes. 2.. Identificar cuáles son las características sociodemográficas que se asocian. con alteraciones de las actitudes y conductas alimentarías en los adolescentes. 3.. Determinar el efecto de sexo, e IMC en actitudes y conductas en la. alimentación de los adolescentes. Hipótesis Hl. Las mujeres presentan mayores alteraciones de actitudes y conductas alimentarías que los hombres. H2. Existe asociación del índice de Masa Corporal con las alteraciones de actitudes y conductas alimentarías..
(27) Capítulo II Metodología. Los elementos a considerar en este capítulo son, el diseño del estudio, población, muestreo y muestra, criterios de inclusión, procedimiento de recolección de datos y selección de participantes, mediciones, consideraciones éticas, estrategias de análisis de resultados.. Diseño del Estudio El diseño fue de tipo descriptivo correlaciona!; se considera descriptivo cuando se pretende observar, describir y documentar aspectos de una situación que ocurre de forma natural y correlacional dado que el propósito del estudio fue establecer un vínculo o relación entre variables (Polit & Hungler, 1999).. Población, Muestreo y Muestra La población del estudio se integró por adolescentes de ambos sexos, los cuales asistían a una preparatoria del municipio de Monterrey Nuevo León, en sus turnos matutino, yespertino y nocturno. Cabe mencionar que en la preparatoria los semestres a cursar durante el periodo de realización del estudio fueron primeros y terceros. El muestreo fue de tipo probabilístico, con selección aleatoria y asignación proporcional a doce estratos combinados por semestre, turno y sexo, esto se realizó con apoyo en el paquete Excel. En los apéndices A y B se muestra la tabla de asignación aleatoria y la asignación proporcional por estratos respectivamente. Para la obtención de la muestra se utilizó el paquete estadístico nQuery Advisor Versión 4.0; a partir de la población total del plantel educativo ( N - 3337) con un 95% de nivel de confianza, para una prueba bilateral, con una correlación de 0.20. La muestra calculada fue de 227 adolescentes, distribuidos en los doce estratos y potencia de .85..
(28) Criterios de Inclusión 1.. Adolescentes de 14 a 18 años de edad. 2.. Adolescentes sin estado de gravidez. 3.. Que pudieran mantenerse erguidos al menos durante 5 minutos. Procedimiento de Recolección de Datos y Selección de Participantes Se solicitaron los listados oficiales de alumnos inscritos en la preparatoria seleccionada, posteriormente se efectuó una reunión con las autoridades educativas de la institución para obtener su aprobación para llevar a cabo el estudio. Se envío una carta solicitando algunos datos específicos de la población de interés para contar por escrito con el apoyo requerido (Apéndice C) siendo estos, la población total estudiantil, por turno, por semestre y en cada caso número de hombres como de mujeres. A la solicitud se respondió con la entrega de los listados oficiales de los alumnos inscritos en la institución; posteriormente a través de los listados de selección aleatoria se obtuvieron los números de matrícula de los adolescentes seleccionados a participar en el estudio Para obtener el consentimiento de los participantes se ofreció una breve explicación acerca del objetivo del estudio y se les entregó una carta de consentimiento informado (Apéndice D) que deberían llevar a su casa para que los padres recibieran la solicitud de "permiso" y a la vez dieran su consentimiento en caso de estar de acuerdo. Cabe señalar que todos los padres aceptaron, regresando dicho consentimiento con su firma. También a los adolescentes se les entrego una carta de consentimiento informado (Apéndice E); al entrar en la sala de usos múltiples se Ies explicó de nuevo el objetivo del estudio y en que consistiría su participación, así como que tenían la libertad de retirarse si deseaban, sin embargo ningún adolescente se rehusó a participar, todos contestaron la cédula de datos sociodemográficos, así como el instrumento para posteriormente medir el peso, la talla (Apéndice F) y finalmente como agradecimiento a su participación se les entregó un tríptico informativo sobre hábitos alimentarios, nominada "¿te preocupan tus hábitos.
(29) alimentarios?, Asi como datos relevantes que facilitarían la asistencia a la clínica de nutrición y psicología (Apéndice G).. Mediciones Se utilizó una Cédula de Datos Personales (CDP) para obtener información acerca de las variables sociodemográficas tales como edad, sexo, semestre, grupo, turno, número de matrícula, padecimientos actuales y prácticas de régimen alimenticio (Apéndice H), debido a que algunas actitudes y conductas podrían estar influenciadas por estos antecedentes, así como el registro de peso y talla. El instrumento utilizado para la medición de las variables del estudio fue el EAT40 (Apéndice I), cuya traducción de las siglas al español son, Prueba de las Actitudes Alimentarias. Fue elaborado en 1979 por Garner y Garfinkel en Toronto, Canadá, para la evaluación de las actitudes y conductas alimentarias. Constituye una herramienta de tamizaje, en poblaciones comunitarias y de alto riesgo. Es un instrumento útil, práctico y económico para detectar posibles casos de alteraciones alimentarias, a partir de esta valoración y de ser necesario los sujetos son referidos a la entrevista clínica (Álvarez, Vázquez, Mancilla & Gómez-Péresmitré, 2002). El test fue diseñado y validado originalmente con adolescentes canadiense de 14 a 18 años de edad, (Garner & Garfinkel, 1979) mostró una consistencia interna (Alpha de Cronbach) de 0.79 para la muestra clínica y de 0.94 para el grupo control, razón por la cual es un instrumento confiable. Dado su extenso uso con fines epidemiológicos, clínicos y de investigación, ha sido traducido al idioma español y validado en población española (Castro, et al., 1991). Este estudió se llevó acabo en una población de 156 mujeres, obteniendo un Alpha de Cronbach de 0.93. En México también se ha realizado una evaluación psicométrica del EAT-40, por Álvarez et al. (2002), en una muestra total de 2169 estudiantes de nivel medio-superior y superior, donde se observó que la puntuación media de actitudes extremas obtenidas, fue de 16.21±3.05, sólo el 8.2% de la.
(30) población rebasó el punto de corte (> 30) establecido por Garner y Garfinkel (1979). El Alpha de Crombach del instrumento demostró una consistencia interna de 0.72 por lo que se consideró adecuado para ser aplicado en población mexicana. El instrumento EAT-40 tiene 40 reactivos, originalmente las opciones de respuesta son: nunca (0) casi nunca (0), algunas veces (0), bastantes veces (1), casi siempre (2), siempre (3). Los reactivos 1, 18, 19,23,39 se invierten por el sentido en la redacción de los reactivos. La valoración permite aproximarse a los diagnósticos de Anorexia y Bulimia de acuerdo a los resultados. El punto de corte establecido por Garner y Garfinkel para la escala es > 30, el valor mínimo fue cero y el máximo 120 por lo que a mayor calificación, mayor alteración de las actitudes y conductas alimentarías del adolescente. En el presente estudio con el propósito de tener la medición original se trataron los datos con los criterios preestablecidos por el autor del instrumento, lo que permitió el manejo de un punto de corte (> 30) para en caso necesario canalizar a los adolescentes con expertos además, el puntaje original se transformó aun índice de 0 a 100, que facilitó el tratamiento estadístico de los datos encontrados al aplicar el EAT-40. Para el conocimiento de las características de las actitudes y conductas alimentarias en este estudio, se usaron dos subescalas, la primera contempla las actitudes y la segunda las conductas alimenticias extremas. Para la subescala Actitudes se contemplaron los reactivos, 1, 3 , 4 , 6 , 1 1 , 1 2 , 1 4 , 1 5 , 18, 1 9 , 2 2 , 2 4 , 2 5 , 2 7 , 3 1 , 3 3 , 3 4 , 36, 37, 38,40. y para la subescala Conductas, 2 , 5 , 7 , 8, 9 , 1 0 , 1 3 , 1 6 , 1 7 , 2 0 , 2 1 , 2 3 , 2 6 , 28,29, 30,32,35, 39.. Conflabilidad del Instrumento La confiabilidad del EAT-40, en los 227 participantes, se muestra en la tabla 1. Se observa que el instrumento, EAT-40 utilizado en esta investigación fue aceptable (Polit & Hungler, 1999), al igual que sus dos subescalas. Por otro lado la confiabilidad de la.
(31) prueba de actitudes alimentarias en la versión creada por Garner y Garfinkel también obtuvo una confiabilidad aceptable, coincidiendo, con la confiabilidad reportada por los autores del instrumento en su estudio original.. Tabla 1 Alpha de cronbach del instrumento EAT-40. Escala / Subescalas. Items. Alpha de Cronbach. Prueba de Actitudes Alimentarias. 40. .8684. Subescala de Actitudes. 21. .7618. Subescala de Conductas. 19. .6761. Prueba de Actitudes Alimentarias de Gamer. 40. .7659. y Garfinkel Fuente: EAT-40. n = 227 9. Consideraciones Eticas El estudio se apegó al Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación (1987) de la Secretaría de Salud, el cual abarca en su Título segundo, aspectos éticos de la investigación en seres humanos. En su Capítulo I de las disposiciones comunes, del Artículo 14, fracciones I, V, VII y VIII, los cuales se aplicaron de la manera siguiente: el estudio se apegó a los principios científicos y éticos para su desarrollo, por lo que previamente se solicitó la aprobación del Comité de Ética e Investigación de la Facultad de Enfermería de la Universidad Autónoma de Nuevo León; así como la autorización de las autoridades del plantel educativo de la preparatoria número 22 de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Se siguieron los lineamientos del Artículo 16 de dicho capítulo, el cual contempla que en todo momento se mantenga la privacidad del sujeto de estudio e identificarlo sólo.
(32) cuando los resultados de la recolección de datos lo requieran y esté lo autorice por lo que para el presente estudio se consideró registrar el número de matrícula con el fin de facilitar la canalización con expertos, aquellos adolescentes que requieran algún tipo de apoyo nutricional o psicológico. De acuerdo a lo establecido en el Artículo 17, fracción II; esta fue considerada como una investigación de riesgo mínimo ya que se realizaron procedimientos que implicaron la toma y registro de la talla y peso corporal, así como de una evaluación que describe aspectos psicológicos en los adolescentes participantes, que en algún momento durante o posterior al procedimiento podrían hacer emerger sentimientos que causen angustia o preocupación. Durante la fase de análisis de datos del instrumento, los participantes que fueron detectados con puntajes elevados, fueron notificados sobre el resultado obtenido en el EAT-40, se les pidió su aprobación verbal para ser referidos por la autora del estudio a la Clínica de Nutrición de la Facultad de Salud Pública y Nutrición, para recibir ayuda psicológica y nutricional; esto en acuerdo al artículo 19. Se obtuvo el consentimiento informado, por escrito del padre o representante legal del adolescente, según lo estipulado en el artículo 36; así como de los participantes de la investigación. La Comisión de Ética de la Facultad de Enfermería de la UANL, dictaminó su aprobación en lo estipulado sobre el Artículo 22, en lo que al consentimiento informado se refiere en sus fracciones I y II; así como el Articulo 21 en sus fracciones II, VI, VII y VIII, donde en todo momento se respetó la autonomía del participante. De acuerdo con el Articulo 58 fracción I y II el rechazo del adolescente a intervenir o retiro durante el estudio, no afecto su situación escolar. Se les explicó los beneficios del estudio, así como la importancia de su participación. Se aseguró a los participantes la confidencialidad de la información obtenida de las mediciones, y que esta sería resguardada por la autora de la investigación durante un periodo no mayor a seis meses;.
(33) tiempo después del cual seria destruida. Estrategias Análisis de Resultados Los datos obtenidos en el presente estudio fueron analizados con el paquete estadístico Statistical Package for Social Science (SPSS) versión 10. Se utilizó estadística descriptiva para mostrar las características principales de los participantes. También se usó estadística inferencial; como primer paso se determinó la distribución de las variables, a través de la prueba estadística de Kolmogorov-Smirnov, para decidir la utilización de estadística paramétríca o no paramétrica, posteriormente se procedió a dar respuesta a los objetivos e hipótesis planteadas. Para el primer objetivo se utilizó tanto la prueba U de Mann-Whitney como la prueba de Kruskal-Wallis para determinar diferencias entre medianas de las variables sociodemográficas. Para el segundo objetivo se obtuvieron frecuencias y proporciones. Para determinar el efecto del sexo e IMC en las actitudes y conductas alimentarias en el tercer objetivo, se utilizó el modelo de regresión lineal múltiple. En la primera hipótesis para determinar la diferencia entre el sexo, actitudes y conductas alimenticias se utilizó la prueba U de Mann Whitney. En la segunda hipótesis se utilizó el coeficiente de correlación de Spearman para determinar la asociación de las variables IMC y las actitudes y conductas alimentarias..
(34) Capítulo m Resultados. En este capitulo se presentan los resultados del estudio, los cuales aparecen en el siguiente orden: características sociodemográñcas de los participantes, datos descriptivos de las variables de estudio, y prueba de normalidad para las variables continuas, posteriormente estadística inferencial para la prueba de hipótesis.. Tabla 2 Características sociodemográficas de los participantes. Edad. Sexo. Semestre. Turno. Variable. /. %. 14-15. 142. 62.6. 16-18. 85. 37.4. Masculino. 106. 46.7. Femenino. 121. 53.3. Primero. 131. 57.7. Tercero. 96. 42.3. Matutino. 79. 34.8. Vespertino. 73. 32.2. Nocturno. 75. 33.0. Fuente: CDP. « = 227. En la tabla 2 se observa mayor proporción de los adolescentes entre 14*15 años de edad; predominando a su vez el sexo femenino; los alumnos de primer semestre fueron el grupo mayoritarío..
(35) Variables continuas del estudio. Variables. Valor. Valor. X. Mdn. DE. Mínimo. Máximo. Peso. 62.00. 60.00. 13.85. 36.00. 115.00. Talla. 1.65. 1.65. 7.89. 1.49. 1.86. 22.68. 22.14. 4.46. 14.00. 37.00. Indice de Masa Corporal Fuente: CDP. n = 227. En la tabla 3 se puede observar que los valores del IMC mínimo y-máximo obtenidos se encuentran fuera de la clasificación tanto de bajo peso como de obesidad.. Tabla 4 Clasificación del IMC por sexo. Hombres. IMC. /. •. Mujeres %. /. %. Bajo Pésol 5-18.9 Kg2. 20. 19.05. 24. 19.83. Peso Normal 19-22.9 Kg2. 42. 40.00. 48. 39.67. Sobrepeso 15 23-27.0 Kg2. 25. 23.81. 34. 28.10. Obesidad >27.0 Kg2. 18. 17.14. 15. 12.40. Fuente: CDP. « = 226. En la tabla que se presenta no fue incluido un adolescente de 15 años, del sexo masculino ya que obtuvo un IMC menor a "bajo peso". La proporción de sobrepeso fue mayor en mujeres que en hombres, pero en la.
(36) clasificación de obesidad los hombres obtuvieron proporciones más altas que las mujeres. Las mujeres con edades entrel4-15 años fueron las que tuvieron sobrepeso y los hombres de 15-16 años fueron los que tuvieron obesidad. Con la finalidad de identificar los problemas de salud que pueden estar influenciando las actitudes y conductas alimentarías, se les pregunto a los adolescentes sobre algún padecimiento actual, a lo que un 87% manifestó no tenerlo y un 13% presentaba un problema de salud: 1.8% padecía gastritis y 0.4 % colitis, el 7.5% restante refirió tener otras enfermedades. Por otra parte el 7% de los adolescentes refirió estar bajo algún régimen alimenticio y los motivos por los cuales lo llevaban a cabo fueron para fortalecer la salud, bajar de peso y por gusto.. Estadística. Descriptiva. Tabla 5 Frecuencias de actitudes y conductas Variables. /. %. Actitudes "Me gusta que la ropa me quede ajustada". 40. 18. "Pienso en quemar calorías cuando hago ejercicio". 29. 13. "Me da mucho miedo pesar demasiado". 23. 10. "Me preocupa la idea de tener grasa en el cuerpo". 23. 10. "Me preocupa el deseo de estar mas delgada (o)". 17. 8. "Me controlo en las comidas". 33. 15. "Corto mis alimentos en trozos pequeños". 31. 14. "Hago mucho ejercicio para quemar calorías". 17. 8. "Tardo en comer más que las otras personas". 17. 8. Conductas. Fuente: EAT-40. n = 227.
(37) Al analizar las actitudes y conductas alimentarias extremas obtenidas en el EAT-40 se observó que el mayor número de frecuencias no se ubicaron en los extremos de la escala de medición, aunque se obtuvieron frecuencias importantes. En la tabla 5 se observan estas proporciones y la opción de respuesta para el primer reactivo de las actitudes fue "nunca" y para los demás reactivos, incluyendo las conductas, la opción de respuesta fue "siempre".. Estadística Inferencial Previo al análisis estadístico se aplicó la prueba de normalidad a las variables continuas, para determinar la distribución de los datos.. Tabla 6 Prueba de Kolmogorov-Smirnov. Variables del estudio X. DE. Valor. Valor. Valor de. Mínimo. Máximo. D. P. Peso. 62.00. 13.85. 36.00. 115.00. 1.660. .008. Talla. 165.09. 7.89. 1.49. 1.86. .892. .404. IMC. 22.66. 4.46. 14.00. 37.00. 1.669. .008. Alimentarias. 23.85. 8.53. 11.00. 55.50. 1.53. .018. Subescala de Actitudes. 25.91. 10.33. 6.67. 60.95. 1.75. .004. Subescala de Conductas. 46.38. 9.34. 25.30. 79.52. 1.47. .025. Prueba de Actitudes. Fuente: CDP, EAT-40. n = 227. En la tabla 6 se muestra la distribución de las variables, donde se observa que únicamente la talla presenta normalidad en su distribución, por lo que fue conveniente.
(38) utilizar estadística no paramétrica para el análisis de los datos.. Tabla 7 Prueba U de Mann-Whitneypara las variables IMC, actitudes y conductas alimentarias por semestre en curso Variables. n. X. Mdn. DE. Z. Valor de p. Primero. 131. 21.28. 20.32. 3.76. -5.64. .000. Tercero. 96. 24.54. 23.34. 4.66. Primero. 131. 26.19. 23.80. 8.90. -.174. .862. Tercero. 96. 25.52. 24.76. 8.05. Primero. 131. 26.19. 23.80. 11.14. -.086. .931. Tercero. 96. 25.52. 24.76. 9.15. Primero. 131. 46.26. 44.57. 9.43. -.086. .686. Tercero. 96. 46.56. 45.18. -.404. IMC. Prueba de Actitudes Alimentarías. Subescala de Actitudes. Subescala de Conductas. Fuente: CDP, EAT-40. n = 227. Para dar respuesta al segundo objetivo del estudio, se utilizó la prueba no paramétrica U de Mann-Whitney. Únicamente en el IMC se encontraron diferencias significativas por semestre, siendo los alumnos del primer semestre los que obtuvieron mayor IMC que los del tercer semestre..
(39) Prueba de Kruskal-Wallispara. las variables IMC, actitudes y conductas alimentarias. por turno.. Variables. N. X. Mdn. DE. H. Valor. si. d Qp IMC Matutino. 79. 23.09. 22.23. 4.87. Vespertino. 73. 22.41. 21.68. 4.37. Nocturno. 75. 22.46. 22.09. 4.10. Matutino. 79. 25.68. 23.50. 8.46. Vespertino. 73. 22.05. 20.50. 8.10. Nocturno. 75. 23.67. 21.50. 8.74. Matutino. 79. 27.84. 26.66. 10.42. Vespertino. 73. 24.08. 22.85. 10.18. Nocturno. 75. 25.65. 24.76. 10.15. Matutino. 79. 48.36. 48.19. 9.15. Vespertino. 73. 44.36. 43.37. 8.83. Nocturno. 75. 46.28. 44.57. 9.70. .661. 2. .719. 9.195. 2. .010. 8.361. 2. .015. 6.978. 2. .031. Prueba de Actitudes Alimentarías. Subescala de Actitudes. Subescala de Conductas. Fuente: CDP, EAT-40. n = 227. En la tabla 8 se observa que existen diferencias significativas entre la prueba de actitudes, subescala de actitudes y subescala de conductas de acuerdo al turno. Los.
(40) alumnos del turno matutino obtuvieron mayores alteraciones de las actitudes y conductas alimentarias que los del turno vespertino y nocturno. Tabla 9 Regresión lineal múltiple para sexo, IMC y la prueba de actitudes alimentarias. Modelo 1. SC. si. Cuadrado. Fcal.. Valor de p. 25.48. .000. Medio Regresión Residual. 2. 3054.31. 1527.15. 224. 13425.38. 59.93. R ajustada 1 7 . 8 %. Modelo 1. P. EE. /. Valor de p. Constante. 5.84. 3.94. 1.48. .140. Sexo. 5.61. 1.03. 4.79. .000. IMC. .55. .11. 5.44. .000. Fuente: CDP, EAT-40. n = 227. Para dar respuesta al tercer objetivo del estudio, que menciona, "El sexo e IMC predicen las actitudes y conductas alimentarias de los adolescentes"; se ajustó un modelo de regresión lineal múltiple, la variable dependiente fue la prueba de actitudes alimentarías y las variables independientes fueron, sexo e IMC. El modelo muestra que el sexo e IMC tuvieron un efecto significativo (F (2,224) - 25.48, p <. 001) sobre la prueba de actitudes alimentarías. Las actitudes y conductas alimentarias en un 18% se explican por el sexo e IMC, siendo el sexo femenino el que obtuvo mayores actitudes y conductas alimentarias (/?= 5.61)..
(41) Regresión lineal múltiple para sexo, IMC y la subescala de actitudes alimentarias. Cuadrado. Modelo 2 SC. si Regresión Residual. Medio. Fcal.. Valor de p. 15.83. .000. EE. t. Valor de p. 2. 2988.08. 1494.04. 224. 21140.05. 94.37. R ajustada 1 2 . 4 %. Modelo 2. . P. Constante. 5.84. 3.94. 1.48. .140. Sexo. 6.04. 1.29. 4.67. .001. IMC. .47. .14. 3.29. .000. .Fuente: CDP, EAT-40. n = 227. En la tabla 10 se muestra el efecto de la variable sexo e IMC sobre la subescala de Actitudes, el modelo en su totalidad fue significativo (F (2,224) ~ 15.83, p < 001). Las actitudes alimentarías en un 12.4% se explican por las variables sexo e IMC, siendo el sexo femenino el que obtuvo mayores actitudes alimentarias (/? = 6.04)..
(42) Regresión lineal múltiple para sexo, IMC y la subescala de conductas alimentarias. Modelo 1. gl. SC. Cuadrado. Fcal.. Valor de p. 21.51. .000. Medio Regresión Residual. 3 223. 4430.75 15309.04. 1476.92 68.65. R ajustada 2 2 . 4 %. ß. EE. t. Valor de p. Constante. 39.18. 10.890. 3.59. .000. Sexo. 5.78. 1.104. 5.23. .000. .126. 6.16. .000. Variable. IMC. .778. Fuente: CDP, EAT-40. n = 227. La tabla 11 muestra el efecto del sexo e IMC sobre la subescala de conductas, resultando significativo (F(3¿23) = 21.51,p = <.001). Las conductas alimentarias en un 22% se explican por las variables sexo e IMC, siendo el sexo femenino el que obtuvo mayores conductas alimentarias (/?= 5.78)..
(43) Prueba de U de Mann Whitney para las variables actitudes y conductas alimentarias por sexo. Sexo. Valor n. X. Mdn. DE. Z. dep. Masculino. 106. 20.95. 0.25. 5.04. -3.83. .000. Femenino. 121. 26.39. 24.50. 10.05. Masculino. 106. 22.76. 23.33. 5.62. -3.21. .001. Femenino. 121. 28.66. 26.66. 12.52. Masculino. 106. 43.37. 42.16. 7.60. -4.33. .000. Femenino. 121. 49.02. 48.19. 9.94. Prueba de Actitudes Alimentarias. Subescala de Actitudes. Subescala de Conductas. Fuente: CDP, EAT-40. n = 227. Para dar respuesta a la H| del estudio que menciona, "Las mujeres presentan mayores alteraciones de actitudes y conductas alimentarias que los hombres". Se utilizó la prueba no paramétrica U de Mann-Withney, determinándose que las mujeres presentan mayores alteraciones de actitudes y conductas alimentarias que los varones, tanto en la escala total como en sus subescalas, por lo que la hipótesis de investigación se sustenta..
(44) <o ta 3. 50. •"(0S. 30. c o E (0 40 w ® TJ 10 ra ®. "O 20 <n o c o o 10 2 2 <. Sexo participante • •. 10. Femenino i Masulino. w^m 20. 30. 40. 50. Indice de masa corporal. Figura 1 Diferencias de medianas de sexo, IMC y la prueba de actitudes alimentarias. En forma adicional al estudio en la figura 1 se puede observar que existen diferencias entre el sexo femenino y masculino, siendo las mujeres las que presentan mayores alteraciones de las actitudes y conductas alimentarias que los hombres..
(45) Correlación de Spearman entre variables. Variables. 1. 1. IMC. 1. 2. 3. 2. Prueba de Actitudes Alimentarias. .343**. 1. 3. Subescala de Actitudes. .243**. .914. 1. 4. Subescala de Conductas. .390**. .867. .613**. Fuente: CDP, EAT-40. 4. 1 n = 227. ** p < . 0 0 1 Para probar la hipótesis 2 que menciona, "Existe asociación del IMC con las alteraciones de las actitudes y conductas alimentarías. Se utilizó el coeficiente de correlación de Spearman. Se encontró que el IMC se relaciona significativamente (p < .001) con las alteraciones de las actitudes y conductas alimentarías; por lo que a mayor IMC mayores alteraciones de las actitudes y conductas alimentarias tiene el adolescente. Por lo que se acepta la hipótesis de investigación..
(46) w. 60. ra. 3. c m .1 co co © "D. 50. .140. •• I•. Z ca w. y. co. e © (0 © c -o 2 *o. .. •. - " i. 30. 20. 2 © 10 10. • 15. -ì 20. —i—i—i. i i—i—i—i—i. 25. 30. i i—. 35. -i—i. 40. indice de masa corporal. Figura 2 Relación del IMC y la prueba de actitudes alimentarías En la figura 2 se observa que existe asociación positiva entre el IMC y las alteraciones alimentarias, lo que significa que a mayor IMC mayores alteraciones de las actitudes alimentarias tiene el adolescente..
(47) Capítulo IV Discusión. En el presente estudio se abordaron los conceptos de actitudes y conductas alimentarías en 227 adolescentes (106 hombres y 121 mujeres), que cursaban el primer y tercer semestre en una preparatoria de la Universidad Autónoma de Nuevo León. La edad de la mayor proporción de los adolescentes fue de 14 y 15 años, con una media de 15.3 años. Los principales problemas de salud referidos por los adolescentes fueron, gastritis y colitis, los cuales pueden causar alteraciones de tubo digestivo, pudiendo provocar grandes daños a la salud física del adolescente (Bueno, 2003; Papalia et al., 2001; Soutullo, 2004). Al analizar la proporción de las actitudes y conductas alimentarías del EAT-40 se encontró que las frecuencias más elevadas no se ubicaron en los extremos de la escala de medición tal y como fue planteado en el primer objetivo; sin embargo se encontró que los adolescentes tienen actitudes y conductas extremas con frecuencias relevantes; estas fueron, "me gusta que la ropa me quede ajustada" seguida por "pienso en quemar calorías cuando hago ejercicio" y "me da mucho miedo pesar demasiado". Esto coincide con lo reportado por Benedito et al. (2002) quienes encontraron una mayor preocupación por la apariencia física en un grupo de adolescentes de 14 a 16 años y las frecuencias no fueron altas. Las conductas alimentarias que se encontraron con una proporción relevante fueron, "me controlo en las comidas", "corto mis alimentos en trozos pequeños", "hago mucho ejercicio para quemar calorías y "tardo en comer más que las otras personas". Lo anterior difiere de lo reportado por Suarez et al. (2003) quienes reportaron las conductas de atracones como las más frecuentes, seguidas por el consumo de dietas estrictas; estas diferencias probablemente sean debidas a las características propias de las poblaciones de estudio, ya que en España las alteraciones de los patrones alimentarios son la tercera.
(48) causa de enfermedad más frecuente en los adolescentes (Mateos-Parra & Solano-Pinto, 1997; Tobal et al. 2001) En México las alteraciones de patrones alimentarios son de origen reciente en los adolescente por lo que posiblemente el comportamiento de los mismos no aún alarmante como el de los adolescentes de países europeos. Al abordar el segundo objetivo del estudio se encontraron diferencias entre la variable sociodemográñca IMC de acuerdo al semestre, donde los adolescentes del tercer semestre tuvieron índices de masa corporal superiores a los de primer semestre. Esto posiblemente se encuentre relacionado con la preocupación de los adolescentes en edades tempranas por la apariencia física donde es muy frecuente que asuman conductas de hipervigilancia del peso, esto de acuerdo a lo reportado por Benedito et al. (2002), Chinchilla (1995) y Fernández (2003) Lo anterior puede tener relación con el aumento del IMC en los adolescentes del tercer semestre, ya que las edades de estos fueron de 17 a 18 años de edad con índices de masa corporal de sobrepeso y obesidad. También se encontró que las actitudes y conductas alimentarias difieren significativamente de un turno a otro siendo mayor las alteraciones en el turno matutino seguido por el turno nocturno y el vespertino, posiblemente la diferencia entre turnos se deba al aumento del IMC que presentaron los adolescentes del turno matutino y nocturno, ya que a medida que se incrementa el IMC mayores son las alteraciones alimentarías en los adolescentes. Por otro lado se encontró que las actitudes y conductas alimentarías en un 18% se explican por el sexo e IMC, siendo el sexo femenino el que obtuvo mayores actitudes alimentarias, ésto se aproxima a lo reportado por Gonzáles et al. (2002) donde la predicción de los desordenes alimentarios se debieron al 64% de la variación del peso, depresión y autoestima. También se encontró que los valores de sobrepeso en las mujeres fueron mayores que en los hombres y las mujeres presentaron menor obesidad que los hombres. Estos datos coinciden con lo reportado por Ballester et al. (2002). En su población de estudio las mujeres obtuvieron valores de sobrepeso superior al de los.
(49) hombres, también las mujeres obtuvieron menores valores de obesidad que los hombres. En relación a la primera hipótesis de investigación se encontró que existen diferencias entre el sexo femenino y masculino y las alteraciones de actitudes y conductas alimentarias, las mujeres obtuvieron medias de actitudes y conductas alimentarias superior al de los hombres. Lo anterior coincide con lo reportado por Ballester et al. y Merino et al. (2001), donde las medias obtenidas por el primer autor fueron de 20.16 para las mujeres y para los hombres, 12.61. Estos hallazgos pueden obedecer a los factores tanto sociales como ambientales a los que se encuentran expuestas las adolescentes, tales como, medios masivos de comunicación y la concepción de la delgadez como el ideal de belleza entre otros (Chinchilla, 1995; Fernández). En relación a la segunda hipótesis de estudio se encontró asociación positiva entre el IMC y las alteraciones de actitudes y conductas alimentarías, siendo mayor el IMC a medida que aumentan las actitudes y conductas alimentarías en los adolescentes, por lo que estas últimas deben ser investigadas a fondo para determinar el riesgo de padecer alteraciones alimentarías a corto plazo. Lo anterior concuerda con lo reportado por Suarez et al. y González et al. (2002), quienes también encontraron asociación entre estas variables. Como hallazgos adicionales se encontró que el 3% de los adolescentes obtuvieron un índice superior al punto de corte > 30, este porcentaje lo obtuvieron las mujeres, el 2% de ellas tuvieron edades comprendidas entre los 14 y 15 años y 1% tuvo edades entre los 16 y 18 años edad. Es posible presumir a través de los resultados obtenidos que estas adolescentes se encuentran en riesgo de desarrollar alteraciones de conducta alimenticia según lo establecido por Garner y Garfinkel, por lo que estas adolescentes fueron contactadas para ser informadas sobre el resultado obtenido en el instrumento y explicarles la importancia de acudir a una entrevista clínica con personal calificado. Todas aceptaron ser referidas a la clínica de nutrición de la Facultad de Salud Pública y.
(50) Nutrición de la Universidad Autónoma de Nuevo León.. Conclusiones De acuerdo a los resultados obtenidos, se concluye: Las actitudes y conductas alimenticias extremas que fueron obtenidas en el estudio no fueron las que se presentaron con mayor frecuencia, aunque no por esto dejaron de ser relevantes para la investigación. La actitud, de preocupación por la apariencia física fue la más representativa en el estudio. Existen diferencias entre la variable sociodemográfica IMC y el semestre escolar. Así también las actitudes y conductas alimentarias son diferentes entre un turno de la preparatoria y otro. Las actitudes y conductas alimentarias que presentan los adolescentes se encuentran asociadas al sexo e IMC. Las mujeres obtuvieron mayores alteraciones de actitudes y conductas alimentarias que los hombres. Existe asociación positiva entre el IMC y las actitudes y conductas alimentarias, por lo que a mayor IMC mayor es el riesgo de padecer alteraciones alimentarias.. Recomendaciones Realizar un estudio de seguimiento de los casos que obtuvieron un índice superior al punto de corte establecido por Gamer y Garfinkel, así como de aquellos adolescentes que tuvieron un índice próximo al punto de corte para identificar el progreso de los casos identificados como en riesgo de desarrollar alteraciones alimenticias y aquellos que no lo estuvieron pero que podrían desarrollar las alteraciones con el tiempo. Continuar realizando investigaciones en México para ampliar el conocimiento sobre las actitudes y conductas alimentarías que afectan a los adolescentes con la.
(51) finalidad de evitar que este grupo poblacional de nuestro país alcance las cifras equiparables a las de los países europeos, que padecen estos problemas alimentarios. Determinar cual es la edad media de los adolescentes en la que se dan las alteraciones alimentarías en los adolescentes mexicanos, para así detectarlos en edades tempranas y ser atendidos en programas preventivos de apoyo. Realizar un estudio de investigación multidisciplinarío donde se utilice el EAT-40 ya que como ha sido demostrado, es un instrumento confiable para la medición de las actitudes y conductas alimentarías, donde personal calificado haga compromiso de seguimiento en quienes se identifique alguna actitud y/o conducta que ponga en riesgo su vida..
(52) Álvarez, G., Vázquez, R., Mancilla, J. & Gómez-Peresmitré, G. (2002). Evaluación de las propiedades psicométricas del Test de Actitudes Alimentarias (EAT-40) en mujeres mexicanas. Revista Mexicana de Psicología, 19 (1), 47-56. Ballester, D., De Gracia, M., Patiño, J., Suñol, C. & Ferrer, M. (2002). Actitudes alimentarias y satisfacción corporal en adolescentes: Un estudio de prevalendo. Universidad de Girona Recuperado el 16 de Agosto de 2004, de http://www.universidades/portada/actualidad/noticia_actualidad.jsp?noticia Benedite, M., Perpiña, C., Botella, C. & Baños, R. (2002). Imagen corporal y restricción alimentaria en adolescentes. Anales de Pediatría, 58(3), 268-272. Bueno, M. (2003). Adquisición de los hábitos alimentarios propios y su influencia en la dieta de los adolescentes en: Nutrición clínica, 2,7-15. Castro, J.,Toro, J., Salamero, M. & Guimerá, E. (1991). The eating attitude test: validationofthespanish versión. Psychological Assessment, 7,175-190. Chinchilla, A. (1995). Guía teórico-práctica de los trastornos de la conducta alimenticia: Anorexia Nerviosa y Bulimia Nerviosa. Barcelona: Masson. Concilio, C. & Danilin, M. (2003). Trastornos de la conducta alimentaria en mujeres adolescentes de bajos recursos: el paradigma de la pobreza. Recuperado 1 de Diciembre de 2004, de Asociación Medica Argentina, Comité de nutrición (pp.I-62). Elashoff, D., Dixon, J., Crede, M. & Fothenringham, N. (2000). n Query Advisor®, (versión 4.0) [software de cómputo]. Copyright®. Fernández, I. (2003). La nueva epidemia del culto al cuerpo. Instituto Navarro de la Mujer. Recuperado el 17 de Octubre de 2004, de http//www.cfiiavarra.es/webgn/sou/instituc/bv/actividades.htm.
(53) Gamer, D. & Garfinkel, P. (1979). The eating attitudes test: an index of the symptoms of anorexia nervosa Psychological Medicine, 9, 273.-279. González, L., Hidalgo, M., Hurtado, M., Nova, C. & Venegas, M. (2002). Relación entre factores individuales y familiares de riesgo para desórdenes alimenticios en alumnos de enseñanza media. Revista de Psicología de la Universidad de Chile. XI (I) 101-118. Mateos-Parra, A. & Solano-Pinto, N. (1997). Trastornos de la alimentación: anorexia y bulimia nerviosas. Revista Electrónica de Psicología, 7(1) 1-17. Recuperado el 18 de Octubre de 2004, de http: // www.psiquiatria.com/ psicologia/vol 1 num 1 /art_4.htm Merino, H., Pombo, M. & Godás, A. (2001). Evaluación de las actitudes alimentarias y la satisfacción corporal en una muestra de adolescentes. Psicothema, 4(13) 539-545. Papalia, D., Wendkos, O. & Duskin, R. (2001). Desarrollo Humano (8va. éd., pp. 419420). Bogotá, Colombia: McGraw-Hill. Perloff, R. (2003). En The dynamics of persuasion, comunication and attitudes in the 21st. century. (Chapter 2), Atittudes: definition and structure (pp. 36-44). Mahwah, New Jersey: Lawrence Erlbaum Associates, Inc. Polit, D. & Hungler, B. (1999). Investigación Científica en Ciencias de la Salud (6a. éd.), México: McGraw-Hill Interamericana. Santos-Preciado, J., Villa-Barragán, J., García-Avilés, M. & León-Álvarez, G., Quezada-Bolaños, S. & Tapia-Conyer, R. (2003). La transición epidemiológica de las y los adolescentes en México. Salud Pública de México, 45(supl. 1). Sáucedo-Molina, T. & Gómez-Peresmitré G. (1998). Validación del índice nutricional en preadolescentes mexicanos con el método de sensibilidad y especiñcidad. Salud Pública de México, 5(40), 392-397..
(54) Saucedo-Molina, T., Ocampo, M., Mancilla, J. & Gómez, Peresmitré G. (2001). índice de masa corporal en preadolescentes y adolescentes mexicanas. Acta Pediátrica de México, 22 (3), 184-188. Secretaría de Salud, (1987) Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud. México: Porrúa Seidel, H., Ball, J., Danis, J., & Benedict, G. (1997). Exploración física. (3a ed., pp.70) Harcourt Brace. Soutullo, C. (2004). Trastornos de conducta alimentaria: Anorexiay bulimia. Clínica Universitaria de Navarra. Recuperado el 15 de Octubre de 2004, de, http://www.viatusalud.com/Documento.asp?id=363 Suarez, F., Vaz, F. A., Guisado J. & Gómez, L. (2003). Estudio de hábitos alimentarios en población femenina comparando grupos con patología y sin patología alimentaria. Nutrición Hospitalaria XVIII, (5), 259-263. Toro, J. (2000). Anorexia. Trastornos psicológicos alimentarios. Insatisfacción corporal. Malnutrición. Influencia de medios comunicación. Recuperado el 26 de Septiembre de, 2004 de http://html.rincondelvago.com/anorexia_6.html Tobal, F., Díaz, M. & Arce, L. (2001). Trastornos de la conducta alimentaria en el deporte: Anorexia y bulimia nerviosas. Revista Electrónica de Motivación y Emoción. J,11-12. Urrejola, P. (2004). Trastornos nutricionales. Curso salud y desarrollo del adolescente, 3(9). Recuperado el 12 de Octubre de 2004 de http://rt002wu.eresmas.net/anorexia.htm. Wildes, J., Emery, R. & Simons, A. (2001). The roles of ethnicity and culture en the development of eating disturbance and body dissatisfaction: a metannlytic review. Clinical Psychology Review, 2/(4), 521-551..
(55) Apéndices.
(56) Tablas de Selección Aleatoria. SEMESTRE 1 TURNO 1 HOMBRES Observación Estudiante 1 11 2 15 3 17 4 26 5 34 6 36 7 112 8 122 9 125 10 138 11 153 12 159 13 160 14 251 15 252 16 253 17 265 18 273 277 19 20. 281. SEMESTRE 1 TURNO 1 MUJERES Observación 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25. Estudiante 13 26 39 57 82 106 153 169 172 181 189 224 227 231 234 242 269 294 302 333 339 353 354 359 367. SEMESTRE 1 TURNO 2 HOMBRES Observación Estudiante 1 32 2 46 3 57 4 65 5 93 ' 6 7 8 9 10 11 12 13 14. 97 134 139 141 171. 15 16 17. 200 204. 176 177 178 190. 18 19. 250 263 290. 20 21 22. 291 305 306.
(57) SEMESTRE 1 TURNO 2 MUJERES Observación Estudiante 1 17 2 20 3 23 27 4 5 41 6 59 7 78 8 79 9 83 10 90 11 110 12 136 13 137 14 151 15 155 16 17 18 19 20. 188 205 229 248 271. SEMESTRE 1 TURNO 3 HOMBRES Observación 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14. Estudiante 25 56 68 89 94 97 111 127 128 133 139 156 171 180. 15 16 17 18 19 20 21. 186 197 214 219 271 294 295. SEMESTRE 1 TURNO 3 MUJERES Observación Estudiante 59 1 2 67 3 77 4 88 103 5 6 121 7 122 8 128 9 132 10 135 11 141 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23. 161 168 198 214 229 233 243 246 249 279 324 327.
(58) SEMESTRE 3 TURNO 1 HOMBRES Observación Estudiante 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13. 4 24 33 50 78 96 127 140 143 156 173 180 185. SEMESTRE 3 T U R N 0 1 MUJERES Observación Estudiante 30 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21. 41 66 80 83 87 88 106 116 124 125 128 131 134 177 187 222 231 242 244 272. SEMESTRE 3 TURNO 2 HOMBRES Observación 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14. Estudiante 4 10 18 24 29 45 60 96 103 115 116 119 152 173.
(59) Asignación Proporcional por Estratos. Semestre. Turno. Número de Alumnos. Asignación Proporcional. Mujeres. Primer semestre. Tercer semestre. Hombres. Mujeres. Hombres. 1 Mañana. 369. 293. 25. 20. 2 Tarde. 293. 328. 20. 22. 3 Noche. 332. 312. 23. 21. Subtotales. 994. 933. 68. 63. 1 Mañana. 304. 192. 21. 13. 2 Tarde. 253. 205. 17. 14. 3 Noche. 221. 235. 15. 16. Subtotales. 778. 632. 53. 43. N= 3337. « = 227.
(60) Solicitud para el Desarrollo de la Investigación. l. \. \. I P hcjltns « HWRN£RÍ» - sjeowecuóN oe HOSGMOO i WVKTOI«SO«. OriCKJ NO FB4ÍS5/200S. K.S.C. JVAM PRAUCISCO ZAMUDtO RODXdOOK IXrcttor de ta Preparatoria No 22 debí VJLN.L. Prrwnte,-. Batanado Maestro Zamudio: Lie. AUNA BDfTM. Por M » conducto xolicilo a uated AUTORlZACtdlt p a n que la Programa de Maestría en Cira cías de Enfermería da la Fncohad de Ettfcimriia U A S L;, pueda desarrollar n i proyecto de Investigación en la institución educativa que Usted dignamente dirige-. pora su trabajo de texis titulada 'Acttudw. CHAVEZ HERRERA. eaiuduuif • d«l. y Canctucins dr AtimwiUuñán un AdetmacenXes e ¡SiC'.. De M t i u r « m « u autenr*«i6n loa datos que por ahora necesita la bfc. Chavas son: la poblaetóa «atudiaatd total por tumo, por amaestre y por género. Conocedora del apoyo que eo su fnstttudén siempre se ha dado para r) deaanvQa de pcuyft loa de investigaciAn que se tniplementan por dorarte* y alumno* de ttuctm Facultad, agraden.-« la atención que se n m tener con nuestra alumno, y toe posgo a su dufwsaón para cualquier duda o aclaración relacionada cao la presente petición. %. Atentamente.. VetiUtHs*. 'A/err FíanifTtam Monterrey. N.L. u ¡¿7 de abril de 2005'. i». .Ai" ". Scmtana dr Programa^tir Ej&prtv¡ÍHltul y Maestría Ccp MFC MA- DE lOUODlXTAMttANO MORENO. Skbdmaor Acadranco de tafr/paratariaSo 22 Archiva GonmKas No 1500Nte Col UdrM CaMra CP 84460 Monte« («y Nuevo Le1Cn, Tét I S 2 - 4 } - 1 c <52^1 í «345-8526 E-fe»! penflfsdP_«nhBW «nMl^<ar-a.ayn TUL.
(61) Carta de Consentimiento Informado para el Padre o Tutor. Al firmar este documento, doy mi consentimiento a la Lic. Alina Edith Chávez Herrera Estudiante de Maestría en ciencias de Enfermería de la Facultad de Enfermería de la Universidad Autónoma de Nuevo León para que entreviste a mi hijo (a) como participante del estudio "Actitudes y Conductas Alimenticias en Adolescentes e índice de Masa corporal", este trabajo tiene como objetivo conocer los pensamientos y conductas de los adolescentes con respecto a las comidas. Se me ha informado que la entrevista tendrá una duración aproximada de 25 minutos, la cual será aplicada en la sala de usos múltiples de la preparatoria. La participación de mi hijo (a) será voluntaria y que inclusive después de iniciada la entrevista, mi hijo se puede rehusar a participar en la entrevista y la toma de peso y talla en el momento que lo desee y tendrá la seguridad que no tendrá ningún peijuicio en sus actividades escolares.. Nombre del Adolescente Participante. Nombre de la Responsable del Estudio. Monterrey N. L. Septiembre del 2005.
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References: Artículo 14
 Artículo 16
 Artículo 17
 artículo 19
 artículo 36
 Artículo 22