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Timestamp: 2020-01-27 22:53:21+00:00

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Conducción Política - El Historiador
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Aceptando una invitación del señor director de la Escuela Superior Peronista, me comprometí para comenzar hoy los cursos con una disertación referente a la organización, objeto y funcionamiento de la Escuela. De manera que mis primeras palabras quiero que sean de agradecimiento a las amables palabras del señor ministro y de la señora de Perón, pensando en que son más bien dictadas por el corazón y la mística peronistas de quienes han expuesto tan simpáticas ideas para mí. Pero indudablemente, esta Escuela tiene una doble misión: la primera, formar justicialistas, y la segunda, exaltar los valores peronistas para servir de la mejor manera a la doctrina justicialista.
Las doctrinas son, generalmente, exposiciones sintéticas de grandes líneas de orientación, y representan, en si y en su propia síntesis, solamente el enunciado de innumerables problemas; pero la solución de esos problemas, realizada por el examen analítico de los mismos, no puede formar cuerpo en esa doctrina sin que constituya toda una teoría de la doctrina misma, así como también de ese análisis surgen las formas de ejecución de esa doctrina y de esa teoría. Una doctrina sin teoría resulta incompleta; pero una doctrina y una teoría sin las formas de realizarlas, resultan inútiles; de manera que uno no ha cumplido el ciclo real e integral mientras no haya conformado e inculcado una doctrina, enseñado una teoría y establecido las formas de cumplir una y otra.
Esa es la razón fundamental de la existencia de una Escuela, porque eso ya no puede quedar librado a la heterogeneidad de las interpretaciones de los hombres ni al examen analítico de cada uno, sino que, para conformar esa doctrina es necesario elaborar un centro donde la dignificación paulatina de cada una de las concepciones doctrinarias vaya desarrollándose y presentando formas de ejecución prácticas y racionales. Esa es, en el fondo, la razón de ser y la necesidad de la Escuela.
Claro está que este enunciado, singularmente simple, es realmente difícil de realizar, en su conjunto y en forma acabada, porque no interviene en la vida mi de un movimiento tan grande como nuestro Movimiento una concepción, sino también una acción. Y debemos confesar que la acción está siempre por sobre la concepción, porque en este tipo de preparación de multitudes lo que hay que presentar en un punto de partida es una unidad de concepción, para que esa unidad de concepción, consecuente en la marcha del tiempo, vaya realizándose con absoluta unidad de acción. Solamente así es posible vencer en los grandes movimientos colectivos.
La unidad de concepción está en la teoría y en la doctrina; y la unidad de acción está en la buena conducción del conjunto de esta doctrina y de esta teoría. Vale decir que se trata de poner en marcha no solamente la idea, para que ella sea difundida, sino la fuerza motriz necesaria para que esa idea sea realizada, que es lo que interesa. Por eso, la Escuela Superior Peronista, que será una Escuela que ha de cumplir cuatro funciones fundamentales, permitirá la realización de ciclos completos, desde la concepción, hasta la realización terminal.
Para ello, en primer lugar, es función y es misión fundamental de la Escuela desarrollar y mantener al día la doctrina. En segundo término, es su misión inculcarla y unificaría en la masa. En tercer lugar, debe formar los cuadros justicialistas. Y en cuarto lugar debe capacitar la conducción. Vale decir, trabajar para la formación de los conductores del Movimiento.
Decimos desarrollar y mantener al día. Desarrollar: nosotros hemos concebido una doctrina y la hemos ejecutado, y después la hemos escrito y la hemos presentado a la consideración de todos los argentinos. Pero esa doctrina no está suficientemente desarrollada. Es sólo el enunciado, en forma sintética, del contenido integral de la doctrina. Será función de cada uno de los justicialistas argentinos, a lo largo del tiempo, ir poniendo su colaboración permanente hasta desarrollar el último detalle de esa doctrina, para presentar también, finalmente, una doctrina más sintética que la nuestra, más completa que la nuestra.
Ese proceso es el proceso natural que la inteligencia pone en marcha para todas las concepciones y creaciones de la vida. Va de la síntesis al análisis, y del análisis vuelve a la síntesis. Lo primero es, diríamos, la premisa circunstancial, quizá empírica o ideal.
El análisis es lo que permite la consistencia ideológica a la propia doctrina. De ese análisis y desarrollo surgirán millones de facetas no alcanzadas a percibir por el autor de la síntesis, quien después volverá nuevamente a la conclusión final, que, a través del filtro del análisis, la completará y la perfeccionará. Nosotros hemos hecho la primera operación. Hay que realizar la segunda y la tercera, para que la inteligencia pueda decir que este cuerpo contiene el menor número de errores por causas que puedan haber escapado a la percepción del análisis y de la síntesis de los hombres que han trabajado en ella.
SOLO LOS GRANDES PRINCIPIOS SON ETERNOS…
Por esa razón desarrollar la doctrina será función de la escuela, será función de los profesores y será función de los alumnos, a medida que la capacidad vaya dando a cada uno las armas necesarias para profundizar y analizar los nuevos aspectos de nuestra propia doctrina. Será también función el mantenerla al día. Las doctrinas no son eternas sino en sus grandes principios, pero es necesario ir adaptándolas a los tiempos, al progreso y a las necesidades. Y ello influye en la propia doctrina, porque una verdad que hoy nos parece incontrovertible, quizá dentro de pocos años resulte una cosa totalmente fuera de lugar, fuera de tiempo y fuera de circunstancias.
Por eso será necesario no solamente desarrollar, sino también que en esta Escuela se sienten las bases necesarias para ir profundizándolas y adaptándolas a la marcha del tiempo. Una doctrina hoy excelente puede resultar un anacronismo dentro de pocos años, a fuerza de no evolucionar y de no adaptarse a las nuevas necesidades. Por eso hemos puesto, como primera tarea para la Escuela, el desarrollarla, terminarla y despué mantenerla al día, para adaptarla a la evolución.
INCULCAR LA DOCTRINA EN LAS MASAS
Decía que la segunda función que yo asigno a la Escuela es unificar e inculcar nuestra doctrina en la masa. Las doctrinas, básicamente, no son cosas susceptibles sólo de enseñar, porque el saber una doctrina no representa gran avance sobre el no saberla. Lo importante en las doctrinas es inculcarlas, vale decir, que no es suficiente conocer la doctrina: lo fundamental es sentirla, y lo más importante es amarla. Es decir, no solamente tener el conocimiento. Tampoco es suficiente tener el sentimiento, sino que es menester tener una mística, que es la verdadera fuerza motriz que impulsa a la realización y al sacrificio para esa realización. Las doctrinas, sin esas condiciones en quienes las practican, no tienen absolutamente ningún valor.
LA TEORÍA BASTA CONOCERLA
Y si una doctrina debe inculcarse, la teoría es suficiente con que se la conozca. ¿Por qué? Porque la fuerza de realización está en la doctrina y no en la teoría. La doctrina, una vez desarrollada, analizada y conformada, debe ser artículo de fe para los que la sienten y para los que la quieren. La teoría es solamente la interpretación inteligente de la doctrina y la forma <~ ejecutarla es ya la acción mecánica en el empleo del esfuerzo para llevarla a cabo. Por esa razón, lo primero es artículo de fe, como ha dicho la señora de Perón; lo segundo es de la inteligencia; y lo tercero es del alma, y de los valores morales.
NO SOLO DEBEN FORMARSE ERUDITOS, SINO TAMBIEN APÓSTOLES
Si esta Escuela se conformara con dictar clases de nuestra doctrina, con enseñarla en su concepción, no cumpliría con su misión; indudablemente, eso sería cumplir, quizá, pero cumplir a medias. La función de esta Escuela no es sólo de erudición, no es solamente la de formar eruditos, sino la de formar apóstoles de nuestra doctrina. Por esa razón, yo no digo enseñar la doctrina: digo inculcar la doctrina, entre las funciones de la Escuela Superior Peronista. Y además de inculcarla, unificaría.
LA UNIFICACIÓN DE LA DOCTRINA
Todas las doctrinas han sufrido terribles deformaciones en el mundo, y las deformaciones doctrinarias tienden a la diversificación de los grupos que las apoyan y terminan por disociar a las comunidades que las practican. No hay doctrina en el mundo que haya escapado a este tipo de deformación, por falta de unidad de doctrina. Por eso es función de la Escuela la unificación de la doctrina, vale decir, dar unidad de doctrina a los hombres; en otras palabras, enseñar a percibir los fenómenos de una manera que es similar para todo:, apreciarlos también de un mismo modo, resolverlo: de igual manera y proceder en la ejecución con una técnica también similar. Eso es conseguir la unidad de doctrina, para que un peronista en Jujuy y otro en Tierra del Fuego, con el mismo problema, intuitivamente estén inclinados a realizarlo de la misma manera, a través de la operación de cualquier inteligencia, que va desde la percepción al análisis, del análisis a la síntesis, de la síntesis: a una resolución y de la resolución a la ejecución.
Si conseguimos que todos los peronistas en la República Argentina, cualquiera sea su situación de lugar y de tiempo, lleguen a poner de acuerdo este proceso, nosotros habremos unificado la doctrina, porque en cualquier parte que estemos tendremos la unidad absoluta de doctrina. Esta también es función de la Escuela, y está considerada esa función como la principal autodefensa de nuestro propio Movimiento y de nuestra propia doctrina. Nuestra doctrina puede ser desvirtuada, puede ser destruida y, en consecuencia, nuestro Movimiento puede ser disociado y puede ser destruido por la mala interpretación de la doctrina y por la falta de unidad de doctrina que practiquemos los mismos peronistas. Por esa razón, entre todas las funciones que pueden asignarse, yo he puesto en estas cuatro cuestiones, como las más importantes, tanto la forma de inculcar como la forma de mantener la unidad.
Como tercer asunto, o tercera misión, creo que sigue en importancia ¡a formación de los cuadros. Los cuadros peronistas deben ser cubiertos, no solamente con hombres que trabajen para nuestro Movimiento, sino que también deben ser predicadores de nuestra doctrina. Todas los movimientos de acción colectiva, si necesitan de realizadores, necesitan también de predicadores. El realizador es también hombre que hace sin mirar atrás. El predicador es el hombre que persuade para que todos hagamos, simultáneamente, lo que tenemos que hacer.
Por eso considero que la formación de los cuadros, que ha de iniciarse en esta casa, es una función principalísima para el éxito de nuestro Movimiento y de nuestra doctrina: formar hombres realizadores y formar también predicadores. Los dos son indispensables para nuestro Movimiento. En esos cuadros quien logre ser a la vez realizador y predicador es, el ideal que puede alcanzar un hombre. Pero hay algunos que no tienen condiciones para realizar. No los debemos desechar, porque ellos pueden tener condiciones para hacer realizar a los otro, lo que ellos no son capaces de realizar. Es indudable que en este orden de ideas, para el Movimiento Peronista todos los hombres que llegan a esta casa son útiles.
Nuestra misión es capacita4os para que sean más útiles. Debe estudiarse aquí a cada hombre, porque cada uno ha recibido, en diversa dosificación , condiciones que son siempre útiles, activas y constructivas para nuestro Movimiento. Les daremos lar armas que más cuadran a sus inclinaciones y a la misión que deberán desarrollar en la vida peronista, y si lo hacemos bien, ellos nos lo agradecerán y el Movimiento irá progresando paulatinamente, en proporción con la capacidad de que sepamos dotar a nuestros propios hombres. Por eso la función de formar los cuadros de nuestro Movimiento en esta Escuela tiene una importancia extraordinaria, porque en la formación de ellos ya va incluido todo el proceso anterior, de mantener, consolidar y desarrollar nuestra doctrina, inculcarla y mantenerla al día, como ya hemos explicado, que son las cuatro funciones de la Escuela.
Ahora, dentro de la formación de esos cuadros, viene un capitulo que es de suma importancia: el de capacitar la conducción. En los movimientos de hombres, en los movimientos colectivos, siempre la función más difícil es la de conducir. Por eso no existen muchos conductores en el mundo y muchas colectividades carecen de hombres que las sepan y las puedan conducir, porque la conducción es un arte, y los artistas no se forman, desgraciadamente, en las escuelas. Las escuelas dan técnicos, pero no dan artistas.
Esas dos concepciones son las que nos apartan de la escuela fatalista del siglo XVIII, donde decían que si los’ artistas nacen, no habría necesidad de cultivar las artes, ya que si nace, nacerá sólo, y si no, no llegará nunca a conformar un artista.
Yo no creo que todos los artistas hayan nacido. Hay un gran porcentaje que con el trabajo se acerca tanto al genio que ha llegado 4 conseguirlo. Por eso digo que esta cuarta función de la Escuela es quizá la más difícil y la que hay que manejar con una mayor prudencia, para no descorazonar a los hombres y para prestar al Movimiento la ayuda más eficaz, en el orden de su conducción.
La conducción política es todo un arte, y ese arte está regido por principios, como todas las artes. Si no tuviera principios no seria un arte, así como una ciencia que no tiene leyes tampoco es una ciencia. La diferencia que hay entre la ciencia y el arte consiste en que la ciencia se rige por leyes, leyes que dicen que a las mismas causas obedecen los mismos efectos, y el arte se rige por principios que son comunes en su enunciación, pero que son infinitamente variables en su aplicación, y ahí está la dificultad del arte, porque el arte no presupone solamente la aplicación de leyes, sino también la aplicación de principios en las cuales la creación representa el ochenta por ciento del fenómeno, y la creación ? Lo es producto de una técnica. La creación es producto de una inspiración que los hombres tienen o no.
Por esa razón, en este proceso no se puede aplicar un cálculo de probabilidades, por-que los imponderables son tan grandes como los factores que pueden ser previstos y contrapesados en el cálculo.
En este sentido, la planificación y todas esas innumerables operaciones que la inteligencia humana ha planeado a lo largo de los ciclos de todos los tiempos de la historia, no son suficientes. Es una cosa que se adquiere, que se posee. Es un fenómeno de aquellos que la inteligencia no puede ni podrá jamás explicar.. Es una fuerza superior. Es muchas veces la suerte, el destino, la casualidad. Pero ellos suelen estar también guiados por una fuerza superior, donde la moral, la razón y la verdad podrían ser tres nombres magníficos para representar esas fuerzas que no podríamos denominar de otra manera.
Por eso se ha dicho que la conducción es un arte simple y todo de ejecución. Es un arte simple, y todo de ejecución; si… para algunos. Es un arte simple y todo de ejecución como son todas las artes. Pero hay tina interpretación aún de esa fórmula simple de la conducción, y que es casi intuitiva. Por eso yo tengo un poco de fe en que las mujeres capacitadas para esto pueden llegar a grandes destinos, porque en ellas se ha observado más profundamente guardada la intuición, y ese sentido de la conducción tiene mucho de intuición. Conocemos casos, en la conducción, de hombres oscuros que no han cometido casi errores, y de sabios que no han dejado de cometer casi ninguno de los errores que se les presentaron en el camino de la conducción.
Lo que aquí se puede enseñar, en la Escuela. es lo que conforma toda la teoría de la conducción, que es simple. Lo primero que se necesita es conocer la parte inerte del arte. La parte inerte del arte es lo que el hombre puede recoger de su inteligencia y reflexión y de lo que la historia presenta como ejemplo. Vale decir, hay una teoría que se conoce, que es conocida, que se puede enunciar con una serie de principios que nacen de la racionalización de los hechos mismos. Es un estudio filosófico de los hechos que cristalizan reglas, que en la mayor parte de los casos han dado buen resultado y han sido aparentes para la conducción. A eso llamamos principios.
Combinando el estudio activo de esos ejemplos, que la experiencia y la realidad presentan como concretos, al análisis, mediante los principios que la inteligencia ha aislado quizá de los propios hechos, uno puede conformar una gimnasia intelectual que le va formando el criterio necesario para la interpretación rápida y eficaz de los hechos y las medidas que en consecuencia puede tomar. Se estudian todos esos ejemplos en la historia de la conducción política, no para aprenderlos por si se repiten, porque en la historia no se repite dos veces ti mismo caso en igual forma. No se estudian para aprenderlos: se estudian como una gimnasia para ser más sabios en todas las ocasiones. Y eso, realizado en forma activa, no en forma de conferencia o en forma, diremos, de lección. No, no; hay que trabajarlo; hay que hacer trabajar el criterio propio en cada caso, porque es el criterio el que va a servir en los casos y no el ejemplo ni el principio.
Hay un caso famoso de la conducción, que se le presentó al general Verdy du Vernois, citado por grandes autores, en la batalla de Nachau. El había sido, durante veinte anos:, profesor de conducción en la Escuela Superior de Guerra de Francia. Llegó al campo de la batalla y dijo: «¿Qué principio aplico aquí? ¿La economía de las fuerzas?», y el enemigo se venía encima. «¿Qué principio de la conducción aplico aquí?», y el enemigo seguía avanzando y habían ya tomado contacto las vanguardias. «¿Qué ejemplo de la historia me puede inspirar para la batalla?», y el adversario seguía avanzando, y ya se producía la «mélange», como dicen los franceses. Hasta que él se dio cuenta y dijo: «Al diablo los principios y al diablo los ejemplos; veamos de qué se trata, veamos el caso concreto,’. Vio el caso concreto como era, resolvió de acuerdo con su criterio y ganó la batalla.
LLEGAR AL CASO CONCRETO Y OBJETIVO
Las conducciones, de cualquier naturaleza, son todas iguales, porque los que varían son los: medios y los factores; la conducción es una sola cosa. para lo político, para lo social, para lo económico, para lo militar y para todos los órdenes. Quiere decir, señores, que los problemas que la conducción política plantea son casos concretos, a resolverse en sí y concretamente. Si es: necesario, tomar el fenómeno objetivamente; preguntarse en cada caso, como el general Verdy Du Vernois: «¿De qué se. trata?» Y la solución surge sola, y cada vez surge más fácilmente. Eso es lo que capacita para la verdadera conducción. Es el caso el que inspira y es el caso el que se realiza por sí.
CAPACITAR A LOS PERONISTAS
Señores: sobre esto hablaremos mucho durante el año, porque yo voy a dar los cursos de conducción. Analizaremos profundamente toda esta difícil materia. Creo que con ello haremos mucho, pero yo estaré satisfecho si al final de mis cursos he conseguido formar hombres capaces de tomar una resolución y de realizarla, es decir, hombres de acción, porque la conducción ha sido hecha, por la naturaleza, para que se gasten y quemen allí los conductores. La tarea de esta Escuela Superior Peronista, en mi concepto, no será la de formar peronistas: aquí vendrán los peronistas ya formados. La tarea nuestra será la de mejor capacitarlos, y la de poner en sus manos e¡ mayor número posible de armas para hacerlos: vencedores en la conducción de sus respectivas fracciones.
CAPACITACIÓN INDIRECTA DE LA MASA
Nosotros no trabajamos aquí para la masa en forma directa, sino indirecta, influyendo sobre los hombres destinados a encuadrar esa masa y a conducirla, dando a esos hombres lo que en nuestro concepto se necesita para conducir, ya sea en los conocimientos de orden intelectual, como también en las cualidades de orden moral que hay que poseer y que hay que desarrollar en la masa peronista. Por esa razón, nuestra tarea de instruir y de educar debe cumplirse con hombres de cierta evolución, y por eso se llama Escuela Superior Peronista.
ELEVAR LA CULTURA CÍVICA Y SOCIAL DE LA NACIÓN
Siempre se ha hablado, aquí, de la necesidad de educar al soberano, pero nadie se dedicó nunca, seriamente, a hacerlo, quizá por conveniencia política; pero nosotros: esta vez también estamos decididos a no decir, sino a hacer, y estamos iniciando esta acción en cada una de las unidades básicas de los partidos femenino y masculino, como así también en todos los sindicatos, donde ya se imparte, en las escuelas sindicales, la enseñanza política correspondiente; vale decir, que nuestra función de dirigentes está destinada a ir elevando la cultura cívica y social de la Nación, y esto que nace hoy, con su célula fundamental, la Escuela Superior Peronista, está destinado a preparar los cuadros que, capacitadamente, han de impartir después, en toda la República, esa enseñanza para la elevación de la cultura cívica y social de la Nación.
LA CAPACITACIÓN POLÍTICA DESCUIDADA POR LA OLIGARQUÍA
Esta función, señores, tiene para ‘ni fundamental y recién hemos empezado a realizarla porque, en me-dio del fárrago de trabajo que hemos tenido que realizar, todavía no hablamos podido cristalizar esta idea, que es nuestra desde hice mucho tiempo, casi desde que empezó nuestro Movimiento. Sin embargo, iniciada aquí, en cursos rápidos de capacitación, llegaremos a realizar estudios regulares, tan pronto tengamos la capacidad de local y las posibilidades de hacerlo, en forma no solamente de capacitar, sino de ir formando verdaderos técnicos en esta actividad para la conducción política de la comunidad Argentina. Creo que esto es tan importante como muchas otras profesiones, y que el Estado lo ha considerado fundamental, cuando creó las facultades de ciencias políticas, que, desviadas en su función, no tuvieron, como efecto práctico para el pueblo, absolutamente ninguna misión.
CAPACITACIÓN INTELECTUAL Y ESCUELA ACTIVA
Es indudable, señores, que esta escuela no puede ser una escuela teórica, no puede ser una tribuna de exposición pasiva de muchas ideas, que ya conocemos. Es necesario que en esta escuela se cumplan dos funciones: que se haga un sector de la erudición, para capacitar intelectualmente en el conocimiento de nuestra Doctrina y de nuestra manera de pensar; pero también es necesario que haya otro lector de escuela activa, para formar hombres y mujeres capacitados para esa función; vale decir, que esta erudición será la base que le daremos al criterio de cada uno de los peronistas, para que con ese criterio, evolucionado, informado e ilustrado, pueda tomar buenas medidas y realizarlas bien en todas las ocasiones. Si nosotros seguimos formar conductores mediante la enseñanza racionalizada de nuestra doctrina, de nuestra teoría y de nuestras formas de ejecución, habremos cumplido bien con nuestra misión. Pero si formamos solamente hombres capaces de decir, no habremos cumplido sino la mitad. Tenemos que formar hombres capaces de decir y hombres capaces de hacer, y en este caso se trata de formar, en lo posible, el mayor número de hombres capaces de hacer, porque en este país, hasta ahora, no hemos formado más que hombres capaces de decir.
HOMBRES OUE SEAN CONSECUENTES CON LOS PRINCIPIOS
De manera que la Escuela Superior Peronista ha de ser eminentemente activa. Debe utilizarse un método lo suficientemente activo como para que los hombres se capaciten para obrar, para que pongan en juego su actividad, pero que lo pongan en forma criteriosa, en forma capaz de llegar a conclusiones constructivas, y que a la vez tengan la fuerza motriz suficiente para realizar, porque lo sublime de la solución, como lo sublime de los principios, como lo sublime de las virtudes, no está en la enunciación, sino en la práctica de esas virtudes, de esos principios. Lo que nosotros queremos no es formar hombres que sepan enunciar bien tales cuestiones, sino hombres que cumplan esos principios, que tengan esas ideas y que posean esas virtudes. Si lo conseguimos, habremos cumplido con nuestra función de profesores de la Escuela Superior Peronista, pero si no lo conseguimos, cualesquiera sean la abnegación con que ejerzamos la cátedra y el sacrificio con que la realicemos, habremos perdido lamentablemente el tiempo, y les habremos hecho perder también a los alumnos su precioso tiempo.
HONRAR A LA ESCUELA SUPERIOR PERONISTA
Yo estoy persuadido de que esto no sucederá. Estamos bien de acuerdo sobre lo que queremos. Ahora nos queda solamente realizar, en esto, la tarea de cuidar nuestra Escuela y elevarla a la consideración de todos los peronistas. Y, sobre todo, señores, de honrarla cada día más, para que esta escuela tenga el prestigio que debe tener dentro de la masa de nuestros partidarios, para que todos la consideren y para que sea un centro permanente de irradiación, no solamente de los conocimientos, sino también de las virtudes peronistas.
LA ESCUELA OBRARÁ SOBRE LA INTELIGENCIA Y EL CORAZÓN
En esta Escuela no hemos de hablar solamente a los alumnos de lo que ellos tienen que hacer para triunfar en la conducción, o de lo que ellos deben hacer para que triunfe nuestro Movimiento, sino también de lo que ellos deben ser para honrarlo y de lo que cada uno de nuestros hombres de la masa debe alcanza? para que podamos decir en el futuro que desde esta Escuela, que trabaja no solamente sobre la inteligencia de los hombres, sino también sobre su alma, hemos irradiado no solamente luz, sino también el calor de las virtudes peronistas, sin las cuales él movimiento justicialista sería un movimiento político, lindo al principio, bueno en la mitad y malo al final.
Porque, señores, estos movimientos triunfan por el sentido heroico de la vida, que es lo único qué salva a los pueblos; y ese heroísmo se necesita no sola-mente para jugar la vida todos los días o en una ocasión por nuestro Movimiento, sino para luchar contra lo que cada uno lleva dentro, para vencerlo y hacer triunfar al hombre de bien, porque al partido lo harán. triunfar solamente los hombres de bien.
EL TRIUNFO DE LA ESCUELA SUPERIOR PERONISTA
Si la Escuela es capaz de realizar ese esfuerzo -y va a ser capaz por-que pondremos todo cuanto sea necesario para hacerla triunfar-, hemos de ver, en el tiempo, su prestigio aumentado, su acción hornada por todos nosotros y quizás algún día los que sean dentro de varias generaciones alumnos de estos cursos, sus directores y profesores, puedan decir, como decía el señor director de la Escuela, que en esta ocasión, 1º de marzo de 1951, cuando se fundó la Escuela Peronista, ya auguramos que su vida sería larga y proficua, para la Patria en primer término, para nuestro Movimiento en segundo término y para nuestros hombres en tercer término, formando generaciones de argentinos y de justicialistas que cada día fueron haciendo mayor honor a nuestra Patria y a nuestro Movimiento.
Si la Escuela cumple, como anhelamos, esa función, corre a lo largo del tiempo con su enseñanza y con sus virtudes, no tengo la menor duda de que en esa ocasión, dentro de varias generadores, tendremos, de esas nuevas generaciones argentinas, el recuerdo, el cariño y el reconocimiento a esta acción que hoy iniciamos en la Argentina, solamente en nuestra Patria, en su felicidad y en su grandeza.
El objeto de la materia Conducción Política es capacitar para la conducción. Decimos capacitar, no enseñar, porque la conducción no se enseña. La conducción más, bien es una facultad que se desarrolla que una cuestión teórica que pueda aprenderse.
LA CONDUCCIÓN SE COMPRENDE, NO SE APRENDE
EL CASO DEL MARISCAL DE SAJONIA
Hay un caso que se cita mucho en «conducción militar». Dicen que el mariscal de Sajonia hizo todas sus campañas durante veinte años montado en una misma muía, y que a pesar de haber hecho durante veinte años todas las campañas, la muía no aprendió nada de conducción.
CONDICION ESENCIAL LA PENETRACIÓN
Con eso nosotros hemos querido determinar que hay una condición que, en el que abraza la conducción no puede faltar, que es la penetración, la penetración profunda. Por eso hay hombres que durante toda su vida han hecho conducción sin comprenderla y otros que nunca han conducido, pero que saben conducir porque han comprendido la conducción. Esto es, en pocas palabras, el fenómeno de la conducción.
POSIBILIDAD DE APRENDER LA TEORÍA Y LAS FORMAS DE EJECUCIÓN
COMPARACIÓN CON LAS ARTES PLÁSTICAS
Comparando esto de la conducción con la pintura o con la escultura, que en el fondo son otras de las formas del arte, podríamos decir que los principios’ de la perspectiva forman parte de la teoría de ese arte, forman parte de aquello que permite ejecutar, lo mismo que el manejo de los instrumentos, de los pinceles, de los escalpelos, de todo lo que se maneja para hacer las artes plásticas. Son las formas de la ejecución del arte. Pero un hombre, aun penetrando y conociendo la teoría, o sea la perspectiva, el color, el ángulo, los desplazamientos, la colocación, todo eso que forma los grandes principios de la perspectiva para el arte plástico, no haría una obra de arte ni con esos conocimientos ni con el perfecto manejo de los instrumentos de ejecución. Si él no es un artista, si no es capaz de crear dentro de esa teoría y dentro de esas formas de ejecución, no será nunca un buen artista.
CONDICIONES NATURALES PARA EL ARTE Y LA CONDUCCIÓN
Las obras de arte no se hacen con la teoría ni con los instrumentos de ejecución. Eso se hace con algo que da la naturaleza a los hombres, a todos en una medida diferente. Muchos resultan Miguel Ángel porque han venido dotados de una inmensa cantidad de las facultades de creación; y otros hacen un buen cuadro, que no llega a célebre, aunque posiblemente tenga mejor técnica que la de Miguel Ángel, una ejecución más perfecta, pero le falta algo que ellos no tienen y que solamente hubieran podido dar un Murillo, un Rafael, o cualquiera de los grandes hombres. Una obra de arte no se hace ni con, la teoría ni con las formas de ejecución.
Esa es otra de las cosas que hay que conocer dentro de la conducción.
TÉCNICA Y ARTE DE LA CONDUCCIÓN
Por eso diríamos nosotros que cuando queremos asimilar la teoría y las formas de ejecución del arte de la conducción política, tendremos que imaginarnos que hay una serie de sistemas dentro de los cuales uno puede organizarse y prepararse para la conducción; que eso lo capacita ID cierta medida para la conducción, y que cuando mejores conocimientos tiene, se le facilita más la conducción. Eso es lo que nosotros podemos asimilar en un curso de conducción.
Lo que yo les puedo dar a ustedes es la técnica; lo no les puedo dar es el arte de la conducción. De la misma manera que uno enseña a tocar la guitarra y da la perfección de la guitarra. Pero esa condición natural con que nace el artista no se puede enseñar. Eso es la conducción.
CRITERIO, BASE DE LA CONDUCCIÓN
Ahora, la conducción técnica presupone generalmente el ejercicio amplio del criterio. Para la conducción no sirve la memoria, no sirve la retentiva. Es solamente el criterio, criterio que debe estar basado, como todos los ejercicios del criterio, primero en una erudición suficiente. Pero es inútil que un hombre tenga un gran criterio si no ~ los elementos básicos sobre los cuales debe apoyar su criterio. Por eso, dentro de la técnica, está primero la erudición, o sea el conocimiento de sus elementos.
Inmediatamente el ejercicio de los métodos, que son únicos en esto. El método objetivo, es decir, por la percepción, y el otro de la reflexión y la observación, o sea el método subjetivo. Eso es lo que pone en juego el criterio, lo que nosotros haremos en la conducción.
ESCUELA ACTIVA Y CONDUCCIÓN
Esta es por eso una escuela activa. No nos dedicaremos a hacer permanentemente conferencias, sino que también nos ejercitaremos tomando casos concretos de la vida y de la historia de la conducción política, y los analizaremos, no para volverlos a aplicar por si el caso se repite -¡porque no se repite!-, pero si como una gimnasia que nos hará más sabios para todas las situaciones que puedan presentarse en la conducción política. Es decir, es un entrenamiento. Así como el boxeador pega en la bolsa o hace boxeo con el aire. Con eso no le va a ganar a nadie, pero se hace ágil y más diestro.
FUNCIÓN DE LA MATERIA
Toda esta materia que contiene esta forma de enseñanza tiene una sola función dentro de nuestra acción escolástica. Está destinada a formar hombres capaces de tomar una resolución y de ejecutarla. Si yo consigo a fin de año, en cada uno de los que estudian esta materia, que se capa cite para analizar profundamente una situación, tomar una resolución acertada y ser capaz de ejecutarla, habré cumplido con mi misión. Si no formo esa clase de hombres o de mujeres, no habré cumplido con la misión que me propongo. Por eso, mas’ que una tarea escolástica, la mía es toda una escuela activa de conducción. No es cuestión de que yo hable y ustedes escuchen. Eso será por un tiempo, mientras desarrollemos la parte teórica. Después ustedes harán y yo diré si está bien lo que hacen.
NO SE PUEDE ENSEÑAR SOBRE EL ERROR
La conducción no se puede enseñar de otra manera. Es imposible intentarlo. Claro que. si yo primero no les enseñara un poco a ustedes y no les pusiera temas concretos que ustedes resolvieran y yo corrigiera, tampoco sería el método apropiado. Es decir, si sobre el error de ustedes yo hiciera la corrección. Primero deben tomar la base de toda la materia, que generalmente será nueva para todos ustedes, como lo van a comprobar cuando enuncie el programa.
Yo recuerdo que cuando era alumno en esta materia habían importado al país un método, que era el de trabajar sobre el error. Nos proponían un tema; por ejemplo: «Plan de operaciones, análisis de tal operación, juicio crítico». ¿Qué podíamos hacer nosotros, si no sabíamos nada? Había un muchacho del curso que decía que enseñar sobre el error a un individuo que no sabe nada es lo más terrible que puede ocurrirle. Es lo mismo que si a uno que aprende música, el director le dijera: «Siéntese; toque el Himno Nacional, que yo lo voy a corregir». Lo que deseo es darles los rudimentos básicos para empezar a trabajar; y para que pongan la mano en la masa tengan que tener la masa. Una vez que yo haya dado las bases, recién entonces comenzaremos la parte activa.
PROGRAMA SINTÉTICO Y PRÁCTICO
Como verán ustedes por lo que voy a enunciar en seguida como programa para la materia, son cosas totalmente nuevas dentro de lo que. pueden estar acostumbrados ustedes. El programa que vamos a desarrollar, y que yo trataré de hacerlo lo más sintético posible, es materia demasiado amplia para tratar en clases como las que desarrollamos. En un curso normal la conducción necesita por lo menos de trescientas horas, y nosotros hemos de tener mucho menos. De manera que yo he tenido que hacer una sexta parte de lo que se puede enseñar como conducción. He suprimido, por ejemplo, toda la parte de la evolución filosófica de la conducción, es decir, la enumeración de todo el método que se ha seguido desde la antigüedad hasta nuestros días, a través de todos los grandes conductores de la historia.
EL EJEMPLO DE LOS CONDUCTORES
Todo eso lo daré como más o menos conocido para entrar a analizar algunos casos concretos, también de esos’ grandes conductores, tomando los hombres que han triunfado en la conducción de pueblos, que desde la época de los Escipiones hasta la nuestra son bastante numerosos. Habría que tomar a cada uno de esos hombres y estudiar en cada uno de ellos cuál fue el método que le permitió triunfar. Y analizaríamos así, como hizo Plutarco en sus «Varones ilustres», cien personalidades, y diríamos por qué triunfaron en la conducción política. ¡Algún factor debe de haber para que triunfaran, habiendo millones que no triunfaron con él!
IMPOSIBILIDAD DE SU ESTUDIO
Analizar así cada hombre a lo largo de la historia es el estudio de la evolución filosófica del arte de la conducción. Pero ello nos llevaría a nosotros por lo menos cien horas, con el fin de poder estudiar cada personalidad.
Eso lo dejo librado al criterio de ustedes, para que lo consulten individualmente. Solamente estudiaremos algunos casos de hombres ilustres.
LICURGO EL PRIMER JUSTICIALISTA
Tendríamos que comenzar por Licurgo que, en el arte de la política, fue, sin duda, el más grande hombre de la antigüedad, y podemos considerar que él fue el primer justicialista del mundo, por otra parte. Efectiva-mente; él quitó, por primera vez en la historia, la tierra a los: terratenientes, entregándola al pueblo, dividiéndola en parcelas. Así practicó nuestro justicialismo novecientos a ochocientos años antes de Jesucristo. Por eso quizá sea para nosotros el hombre a quien debemos observar con más atención. Fue un triunfador; fue un legislador que dejó a su país una enorme cantidad de leyes, que duraron casi quinientos años. Para que esto sucediera en aquella época1 esas leyes debían de ser muy buenas. Hoy nunca llegan a durar tanto.
UN ESTUDIO MÁS EMPÍRICO
Por esa razón, si yo tuviera el tiempo necesario, este curso seria un estudio de cada uno de hombres. A través de ellos estudiaríamos la evolución filosófica -de toda la conducción, en todos los tiempos. Pero eso sería demasiado largo. Yo prefiero ser más empírico y comenzar a tornar di-rectamente las formas de la conducción, prescindiendo de toda esa parte, que es sumamente interesante, pero que en realidad es demasiado extensa para poder desarrollarla en un curso regular.
Por eso yo he puesto en la primera bolilla «Elementos de la conducción política». Los tres elementos de la conducción política son: primero: los conductores; segundo: los cuadros auxiliares de la conducción, y tercero:
la masa y su organización. El conductor político, trabaja con estos elementos. Dentro de esos elementos están todas las materias con que debe trabajar el conductor político.
HISTORIA Y EVOLUCIÓN DE LA CONDUCCIÓN
La segunda bolilla comprende las «Características de la conducción moderna». Es decir, éste es el capítulo que debía comenzar con todo el estudio de la evolución filosófica de la conducción política, y que yo traigo solamente al momento actual, porque no tenemos tiempo para realizar un examen retrospectivo que nos condujera racionalmente desde la antigüedad hasta nuestros días. En esto, que comprende las características de la conducción política moderna, solamente lomo los antiguos sistemas de partidos políticos, los antiguos me-dios, el caudillismo y la delegación de la conducción; la conducción anarquizada; y, en segundo lugar, los medios modernos.
La conducción evoluciona con las conquistas de las ciencias y de las artes, así como también con la cultura cívica.
Es decir, en esta bolilla a desarrollar teóricamente voy a hacer un análisis de cómo era la antigua organización y conducción ~ lítica, a la que muchos de nosotros hemos asistido. Es decir, considera remos la antigua inmediata, la anterior a la nuestra, y la nuestra, cuáles son los medios que hemos puesto en ejecución y por qué hemos triunfado sobre esa política anterior. Haremos un análisis de las causas por qué hemos triunfado nosotros, y por qué triunfaron todos los grandes conductores de la historia.
En el arte de la conducción hay sólo una cosa cierta. Las empresas se juzgan por los éxitos, por sus resultados. Podríamos decir nosotros:¡qué maravillosa conducción!, pero si fracasó, ¿de qué sirve?
La conducción es un arte de ejecución simple: acierta el que gana y desacierta el que pierde. Y no hay otra cosa que hacer. Lo suprema elocuencia de la conducción está en que si es buena, resulta y si es mala, no resulta. Y es mala porque no resulta y es buena porque resulta. Juzgamos todo empíricamente por su’, resultados. Todas las demás consideraciones son inútiles.
La tercera bolilla es «La conducción y la doctrina, la teoría y la forma de ejecución», es decir, los elementos de la conducción en el aspecto espiritual, intelectual y material de la acción misma. G sea, la doctrina, la teoría y las formas de ejecución. Dentro de esta bolilla tenemos la unidad de concepción y de acción en la conducción. El alma cualitativa, la coordinación espiritual, es la base de la cooperación, de los métodos de ejecución; una misma manera de ver, de apreciar y de resolver: unidad de objeto. Eso es indispensable para la conducción.
MÉTODO DE LA CONDUCCIÓN
La cuarta bolilla es el «Método en la conducción»: la situación, la información, los estudios bases, la observación objetiva y la observación subjetiva. Apreciación de la situación, la premisa, el análisis y la síntesis. La resolución y el plan de acción; y las disposiciones, la ejecución y el control.
Así está toda la teoría sobre el método de la conducción. La conducción tiene un método. Así como los cirujanos tienen sus métodos, los clínicos, los ingenieros los suyos, la conducción tiene un método al cual hay que ajustarse; no es nuevo. Descartes; hace más de cuatrocientos años, hizo la enunciación definitiva y permanente del método. Es el autor del método. La conducción sin método no va adelante. El método de la conducción, como es un método de acción, está basado en la observación de la situación, en su análisis, o sea en la apreciación, en su consecuencia, o sea la resolución (cómo se va a resolver el asunto), o sea el plan, y después la ejecución, y ver y comprobar cómo se realiza. Todo eso es el método de la conducción.
La quinta bolilla comprende los «Organismos de la conducción». Empezando siempre por el conductor, su acción directa e indirecta en la conducción. Los auxiliares de la conducción. Esto es lo complicado del arte de la conducción, y es que para conducir no es suficiente un conductor. Se lo necesita a él y a todos sus auxiliares, como así también la información, la acción, la disposición y el control. Es todo un sistema orgánico que condiciona la conducción. Por eso es difícil.
La transmisión, los medios técnicos y la acción personal, la ejecución; unidad de acción; amplitud de acción y continuidad de la acción, son los factores que gravitan en la ejecución, lo mismo que el control superior y multilateral, es decir, el control que se ejerce desde arriba y el que se ejerce en los órganos de ejecución.
La sexta bolilla es: la parte teórica. Allí tomarnos y estudiamos:
a) El conductor, parte vital, sus condiciones morales, intelectuales y partidarias;
b) La teoría, o sea la parte inerte del arte de la conducción; la enumeración de sus: grandes principios, la información, el secreto, la sorpresa, la unidad de concepción, la unidad de acción, son todos factores de conducción. Disciplina partidaria, obediencia, iniciativa, la economía de las fuerzas, la continuidad del esfuerzo, dominio local o circunstancial; el dominio general y permanente, dominio de masa, popularidad, prestigio, libertad de acción, adoctrinamiento, acción solidaria, organización, son todos series de principios de la conducción. Preparación, cultura cívica, selección humana; acción electoral cuantitativa, acción de gobierno cualitativa. La acción política, la acción técnica, el sentido de ubicuidad de la política en la conducción. El sentido popular de la conducción, etcétera. Hay otras series de esto que se convierten en los grandes principios de la conducción política;
c) Formas de ejecución; la preparación, publicidad, propaganda, medios de acción, ejecución
estratégica, ejecución táctica, agentes de ejecución, métodos de ejecución. La lucha, sus objetivos generales y los objetivos limitados. Procedimientos estratégicos y procedimientos tácticos en la conducción política.
PARTE APLICADA DE LA CONDUCCIÓN
Bolilla siete: «Parte aplicada de la conducción». Los ejemplos históricos como fuente de enseñanza,, comentarios: el caso concreto; la situación, la apreciación, la resolución y el plan de acción; el juicio crítico: estudio de situaciones concretas, resoluciones y fundamentos.
Bolilla ocho: «Estudios complementarios». Monografías y estudios analíticos sobre temas
políticos; monografías y estudios analíticos sobre temas doctrinarios; monografías y estudios analíticos sobre tenias de conducción.
Tanto lo que se refiere a los ternas políticos como a los doctrinarios tomaremos solamente aquellos que tienen relación directa con la conducción. El estudio de la doctrina ni nada de eso me corresponde a mí, sino a los profesores que dictan esa materia. Yo solamente toco eso en lo que tiene que ver en forma directa con la conducción.
Empezaremos a tratar hoy la primera parte, o sea los «Elementos de la conducción política». Dijimos que los elementos de la conducción política son: los conductores, los cuadros y la masa. Esa es la arcilla con la cual se trabaja en la conducción política! Debemos conocerlos profundamente, de la misma manera que el escultor va a hacer una obra tiene que conocer cómo se trabaja en arcilla, cómo se trabaja en yeso y cómo se trabaja en piedra y cuáles son las condiciones de la arcilla, del yeso y de la piedra para poder comenzar él no solamente a modelar, sino a dirigir el modelamiento de esos «elementos duros», como los llaman los escultores. Conociéndolos llegará a una forma más perfecta que aquel que trabaja los elementos de su arte.
Ese perfeccionamiento es la ventaja dc la conducción. Hay hombres que sin haber conducido nunca, conducen bien, y otros, que habiéndolo hecho siempre, conducen mal. Los segundos quizá tengan otros conocimientos que escapan a los primeros. De eso es precisamente, de lo que nos servimos nosotros.
Vamos a estudiar cuáles son las condiciones que deben tener esos conductores, cuáles deben ser las condiciones que debemos desarrollar en los auxiliares de la conducción, que son los hombres que encuadran la masa que se conduce, y qué condiciones debe tener la masa para que obedezca y realice un trabajo inteligente, para que no sea una masa inerte, la que los romanos llamaban… «mudo y torpe rebaño» ¡Esta no es la masa que le conviene a un hombre que conduce!
Lo primero que hay que hacer es despertar en la masa el sentido de la conducción. Los hombres se conducen mejor cuando quieren y están preparados para ser conducidos. Es muy difícil conducir una masa que no está preparada; y esa preparación es de dos órdenes: una preparación moral para que sienta el deseo y la necesidad de ser conducida; y otra intelectual para que sepa ser conducida y ponga de su parte lo que necesite para que la conducción sea más perfecta. El último hombre que es conducido en esa masa tiene también una acción en la conducción. El no es solamente conducido; también se conduce a sí mismo. Él también es un conductor, un conductor de sí mismo!.
Si conseguimos una masa de conductores, imagínense qué fácil será la conducción. Estos elementos de la conducción son la base de toda la conducción. Es imposible conducir cuando no existe en estos elementos el sentido de la conducción.
Algunos creen que una masa se conduce mejor cuando más ignorante sea. Es teoría también de algunos conductores: políticos. Cuanto más ignorante, mejor -piensan-, porque ellos la conducen según sus apetitos. Los , apetitos propios de una masa de ignorantes son malos consejeros para la conducción, porque los apetitos están en contra de la función básica de la conducción: que sea una masa disciplinada, inteligente, obediente y con iniciativa propia. Esa es la masa ideal para conducir, es la masa fácil, la que se conduce sola, porque hay momentos que pierde la acción del conductor, que «se va de la mano del conductor», y en esos momentos debe conducirse sola.
Ese es, en política, un fenómeno que sucede todos los días. Cuando una masa no tiene sentido de la conducción y uno la deja de la mano, no es capaz de seguir sola, y se producen los grandes cataclismos políticos. Así fue la revolución del 6 de septiembre. La masa misma se alzó contra su propio conductor Y lo echó abajo. Era una masa inorgánica, que no estaba preparada para ser conducida. Eso trae graves trastornos.
Muchos dicen: «El pueblo está hoy con uno y mañana con otro». ¡hay que preparar al pueblo para que esté con una causa permanente! Si no tiene una causa hay que crearla!…
Por eso conducir, en política, es; difícil, porque a la vez de ser conductor hay que ser maestro; hay que enseñarle a la masa; hay que educarla; hay que enseñar a los intermediarios de la conducción, porque la conducción no se puede realizar con un hombre y una masa, porque esa masa no está encuadrada, se disocia. La masa debe estar encuadrada por hombres que tengan la misma doctrina del conductor, que hablen en su mismo idioma, que sientan como él. Eso es lo que nosotros queremos desarrollar y la tarea principal de la conducción… Sin eso no se puede conducir. Es corno si yo, general, quisiera ir a la guerra contra un país y le dijera al pueblo argentino: «¡Venga un millón de hombres; vamos a pelear» ¿Adónde los voy a llevar? Tengo que tomar al millón de hombres, enseñarles a pelear, desarrollar su instrucción, su intuición de lucha, su espíritu de lucha, darle la causa por la cual luchamos y, entonces sí, nombrar sus oficiales y suboficiales para que los encuadren. Después me pongo al frente y, entonces…, ¡pan comido!
SIMILITUD DE LAS LUCHAS HUMANAS
En política es lo mismo. La lucha política es lo mismo que la lucha militar, económica, etcétera. Las luchas son todas iguales. Varían los medios y las formas; pero la lucha es siempre la misma. Son dos voluntades contrapuestas, a las que corresponden dos acciones contrapuestas. Las leyes que rigen la lucha son to4as iguales, porque las voluntades son iguales y las masas que luchan son siempre iguales. Siempre se trata de una voluntad que vence a otra; una voluntad que ha puesto en movimiento a una masa contra otra masa.
Por eso digo que si esa organización se necesita para todas; las luchas, también se necesita para la lucha política. Se facilita la lucha política cuando esa organización corresponde bien al objeto. Vale decir, que el organizar la masa es necesario proceder cumpliendo los principios de toda organización.
Primero, que sea una organización simple; que no sea complicada; porque, si no, no se puede manejar. Por eso, la primera regla de la organización es la simplicidad.
Que sea objetiva, vale decir, que esté organizada con una finalidad específica y que sirva para cada especialidad, porque a menudo la gente quiere organizar una cosa qué sirva para dos’: como el sofá-cama, donde uno se sienta mal y duerme peor. Hay que organizar cada cosa para su finalidad, vale decir, que la segunda regla de la organización es la objetividad.
LA ESTABILIDAD ORGÁNICA
La tercera es la estabilidad orgánica; es decir, que se organice definitivamente y no se cambie todos los días, porque, si no, se conduce a la desorganización. Por eso es necesario un grado de estabilidad; pero si esa estabilidad es demasiado prolongada se anticúa. Pierde el cuarto factor.
LA PERFECTIBILIDAD
El cuarto es la perfectibilidad, y los que se anquilosan en un sistema y se exceden en la estabilidad, pierden perfectibilidad. La perfectibilidad es la evolución. Es decir, que no se puede estar cambiando todos los días de organización, pero tampoco se puede permanecer siempre con la misma organización. Hay que hacerla evolucionar de acuerdo con el tiempo y la situación.
NECESIDAD DE QUE LOS PRINCIPIOS SEAN RESPETADOS
Esos elementos de la conducción, tanto el conductor corno los intermediarios de la conducción; vale decir, los cuadros y el encuadramiento orgánico de la masa deben estar perfectamente de-finidos en su organización; respondiendo a estos; cuatro grandes principios orgánicos. Dentro de la organización política, eso es suficiente.
CONSECUENCIAS DE LOS ERRORES DE ORGANIZACIÓN
Por eso ustedes habrán observado que los defectos orgánicos y los errores cometidos en la organización producen una perturbación y alteración permanente en los partidos políticos. Los comunistas expulsan todos los días a veinte o treinta de su organización, cambian las células de fábrica por las de barrio, cambian los dirigentes gremiales por los políticos. ¡De los radicales, no hablemos: lo arreglan todo a sillazos en el Comité Nacional! Los defectos orgánicos los ponen a unos frente a Otros. Todos ésos son errores; orgánicos y cambian de dirigentes como de camisa. Eso los lleva al caos orgánico.
EFICIENCIA DE LA ORGANIZACIÓN FERONISTA
Nosotros, mal o bien, durante estos cuatro años hemos mantenido un grado de estabilidad, y dentro de ella mi cierto grado de perfectibilidad. Hemos cambiado los sistemas; pero despacito, de a poco. Es: cierto que también, a veces, nos peleamos; pero la sangre no llega al río. Son discusiones pequeñas, «camandulerías» de algunos «caudillitos» que todavía quedan. Eso obedece más que a defectos de nuestra organización a defectos de los hombres. ¡Todos los problemas tienen solución; pero no todos los hombres tienen solución! Alguna vez llega alguien con un problema y me lo entrega. Yo suelo decirle: «Muy bien: el problema yo lo resuelvo; pero usted ¿qué quiere? Porque quién sabe si a usted lo puedo resolver.»
LOGRAR QUE LA ORGANIZACIÓN SEA PERFECTA, A PESAR DE LOS DEFECTOS HUMANOS
En la organización política tendremos siempre esos defectos, porque son los defectos de los hombres. Pretender que los hombres sean perfectos dentro de los elementos de la conducción sería pretender lo imposible. ¡Lo que nosotros tenemos que tratar es que la organización sea perfecta a pesar de los defectos de los hombres! Cuando construimos una pared no nos fijamos de qué están hechos los ladrillos, y solamente vemos si la pared nos cubre y el techo nos abriga. No pensamos que en los ladrillos se utilizan materiales como el barro y eI estiércol.
En la organización política también hay que pensar en la construcción. Hay que construir
el andamiaje orgánico y rellenarlo bien, sin mirar mucho. ¿Por qué? Porque la acción política es cuantitativa.
Si pensamos en el gobierno, allí sí que hay que pensar de otra manera, porque la acción del gobierno es cualitativa. De manera que, al compulsar todos los elementos: de la conducción, nosotros debemos tener, como punto de partida, que la perfección se alcanza en lo orgánico. Hay que trabajar de la periferia hacia dentro. Alcanzada la perfección orgánica se puede alcanzar la perfección humana.
Pero lo perfecto humano no se alcanza nunca en la imperfección orgánica. Es decir, que se puede perfeccionar el contenido después de establecido el continente. Antes, es inútil intentarlo. Lo mismo pasa en la organización de un ejército, que en la de un magisterio, que en la organización de un clero o de cualquier otra actividad. Todo eso se rige por una misma ley en la organización.
EFICACIA DEL ADOCTRINAMIENTO PERONISTA
Nosotros tenemos ya el continente, y tenemos gran parte del contenido. ¿Por qué? Porque el continente ha cristalizado la organización integral de los elementos de la conducción. Este acto de la creación de la Escuela Superior Peronista, como así también de los Ateneos, de las Unidades Básicas, como también los elementos culturales que ya están dentro del partido, todo eso ya no esta’ trabajando sobre el continente, sino que está trabajando sobre el con-tenido. Y esto tenemos que llevarlo hasta la última célula partidaria, educando al último hombre que obedezca a nuestra doctrina y que vaya en nuestra conducción. Cuando lo hayamos obtenido, podremos decir: «¡Ahora tenemos los elementos básicos dc la conducción!»
En esto, como en todo lo demás, se comienza a construir desde abajo y nunca desde arriba. Es inútil dar a una masa inorgánica y anárquica un conductor. Lo van a colgar. Primero hay que formar esa masa. Sobre ella edificar y, al final, en el vértice de la pirámide, ahí va a estar el conductor, y esa masa lo va a llevar al conductor cuando el conductor no pueda llevarla a ella, porque la conducción no se hace sólo Por medio del conductor.
EL EJEMPLO NAPOLEÓNICO
Los triunfos de Napoleón no se deben sólo a él. Cuando él no pudo, fue su gran ejército el que lo llevó. ¡Cuántas veces dijo que se llevado por su ejército!
Es decir, que la conducción tiene ese fenómeno extraordinario, y el conductor es, a veces, conducido por los propios elementos de la conducción, cuando ellos están capacitados. Pero, si no lo están, la primera vez que flaqueen, ~ conductor se hunde él con todos sus cuadros.
Quiero hacerles comprender de que no se conduce ni lo orgánico ni lo anárquico. Se conduce sólo lo orgánico y lo adoctrinado, lo que tiene una obediencia y una disciplina inteligente y una iniciativa que permite actuar a cada hombre en su propia conducción.
Esto es simple: un conductor, por genial que fuese, no podría llegar a cada uno de los millones de hombres que conduce. Hay una cosa que debe marchar sola; es decir, la doctrina, que pone a todo el mundo «a patear para el mismo arco». Ya eso le da una dirección a la masa. Luego está la organización, que le da unidad en la ejecución de las cosas. Sin esa unidad de concepción y sin esa unidad de acción, «ni el diablo puede conducir». Es decir, que en la conducción no es suficiente con tener -como algunos creen- un conductor. ¡ No!
El conductor no es nada si los elementos de la conducción no están preparados y capacitados para ser conducidos. Y no hay conducción que pueda fracasar cuando la masa que es conducida tiene en sí misma el sentido de la conducción. Por eso, conducir es difícil, porque no se trata solamente de conducir. Se trata, primero, de ORGANIZAR; segundo, de EDUCAR; tercero, de ENSEÑAR; cuarto de CAPACITAR, y quinto, de CONDUCIR. Eso es lo (1uC nos-otros debemos comprender. Y en el análisis; sucesivo que hagamos de todo este programa, yo he de ir deslizándoles, con ejemplos fehacientes, cada uno de los elementos de juicio que permitan ir adquiriendo los conocimientos necesarios sobré el conductor, que no lo he de tratar hoy, porque he de dedicar una clase exclusivamente para considerarlo.
LOS CUADROS AUXILIARES DE LA CONDUCCIÓN
Una clase será para los; cuadros auxiliares de la conducción. Porque algunos creen que si nosotros tuviéramos un conductor para la dirección general y miles de conductores para la conducción auxiliar, de las mismas condiciones del conductor, habríamos ganado algo. No habríamos ganado nada, porque las condiciones que del)e tener el conductor superior no son las mismas que las que debe tener el conductor auxiliar. ¿Por qué? Porque uno es el creador y el otro es el ejecutor de esa creación. El no necesita tener espíritu creador; necesita tener espíritu de observación, de disciplina, de iniciativa para ejecutar bien lo creado por otro.
EL PERONISMO FUE EL ÚNICO QUE EDUCÓ A LA MASA
Y, finalmente, para terminar esta clase, quiero referirme a la masa. Nosotros quizá seamos, en el orden político, los únicos políticos que en este país nos hemos dedicado a dar a la masa el sentido v el sentimiento adecuado para la conducción. Por eso nos ha obedecido, y han sido posibles un 17 de Octubre y un 24 de Febrero en las condiciones de adversidad tremendas en que nosotros debimos afrontar esos actos decisivos de la vida del Partido Peronista.
Sobre este mismo tema analizaremos, próximamente, algunas revoluciones que no tienen doctrina, cómo van muriendo y deformándose, cómo se han perdido, cómo las buenas causas se transformaron en las causas más atroces que ha tenido la humanidad por falto de una doctrina que asegurara la consolidación y la continuidad.
Es decir: todos esos fenómenos, los cuales, muchas veces, la gente no se explica, tienen su explicación en la descomposición de cualquiera de estos tres factores. No son errores, sino más bien son vicios. Y, como siempre, si los errores se modifican y corrigen racionalmente.. los vicios se modifican y corrigen con virtudes. Por eso nunca está de más el desarrollo de las virtudes en las masas, porque con las virtudes las masas dominan todas las posibilidades de anarquismo y de disociación.
Por eso, señores, en nuestras futuras clases. al considerar el conductor en sí, al considerar los cuadros en sí, las condiciones necesarias y la masa en si, hemos de ampliar este tema. Solamente he querido poner en evidencia, pava que no lo olviden, que no se trabaja en la conducción con otro elemento que con el conductor, con los cuadros que encuadran esa conducción y con la masa que se conduce.
Los conductores que se equivocan en esto es porque echan mano de otras cosas y pierden el tiempo en cuestiones secundarias abandonando lo fundamental de la conducción, que son esos tres elementos.
Por eso los políticos perdieron la masa del pueblo, porque se dedicaron a algunas «macanas», «desconformaron» la conducción auxiliar, no la mantuvieron dentro de la disciplina, porque, por logrería política, se embanderaron con un pequeño grupo, luego con otro, y ellos fueron los’ autores que descompusieron la organización de los cuadros.
Algunas veces los conductores creen que han llegado al pináculo de su gloria v se sienten semidioses. Entonces «meten la pata» todos los días. Los conductores son solamente hombres, con todas las miserias, aún cuando con todas las virtudes de los demás hombres. Cuando un conductor cree que ha llegado a ser un enviado de Dios, comienza a perderse. Abusa de su autoridad y de su poder; no respeta a los hombres y desprecia al pueblo. Allí comienza a firmar su sentencia de muerte.
Por lo tanto, la conducción debe estar en manos de hombres dc un perfecto equilibrio. Napoleón lo definía como un perfecto cuadrado: los valores morales son la base; los intelectuales, la altura. Es necesario que un conductor tenga tanto de unos como de otros. Si logra ese equilibrio, es el hombre de la conducción; pero cuando se le van los valores morales sobre los valores intelectuales, lo llevan a realizar cosas inconsultas, y cuando estos últimos lo sacan de las virtudes, ya no deja «macana» por hacer.
Para terminar, les diré cuál es la formula que la experiencia de tantos años de lucha y de trabajo me han dicho que es la fundamental en la conducción y en el gobierno, dos artes bastante diferentes una de otra. La conducción es la lucha y el gobierno es construcción; pero en los (tos priva esta misma regla, que ha de ser imperturbable, sobre todo cuando los hombres llegan a tener un gran poder y una gran autoridad.
Algunos creen que gobernar o conducir es hacer siempre lo que uno quiere. Grave error. En el gobierno, para que uno pueda hacer el cincuenta por ciento de lo que quiere, ha de permitir que los demás hagan el otro cincuenta por ciento de lo que ellos quieren. Hay que tener la habilidad para que el cincuenta por ciento que le toque a uno sea lo fundamental. Los que son siempre amigos de hacer su voluntad, terminan por no hacerla en manera alguna. Ustedes han de haber visto esto entre los mismos compañeros. Hay algunos voluntariosos:, que siempre quieren imponer su voluntad, que nunca transigen con los otros. Si trabajan en su circunscripción, todo ha de ser para ellos. Esos son peligrosos, nunca llegan lejos y se matan solos en el cambio. No han sido capaces de desprenderse de ese cincuenta por ciento, e ignoran que, en política, como en todo, «el que mucho abarca poco aprieta».
LA REVOLUCIÓN NO SOLO ES SOCIAL Y ECONÓMICA, SINO TAMBIÉN POLÍTICA
En las próximas clases trataremos las características de la conducción moderna; vale decir: un ligero análisis de los antiguos; y de los nuevos métodos; cómo nosotros utilizamos los me-dios nuevos para una nueva conducción, y por qué hemos revolucionado la conducción política en el país. Nosotros no solamente hemos hecho una revolución en el orden social y económico, sino también en el orden político; revolución que es mucho más profunda que lo que muchos se imaginan, y que es lo que quiero poner en evidencia en la próxima clase.
Carta a Jorge Abelardo Ramos

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