Source: https://manuelhernandeziglesias.wordpress.com/2009/11/07/una-sentencia-historica/
Timestamp: 2017-12-12 02:36:51+00:00

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Una sentencia histórica | Blog de Manuel Hernández Iglesias
El pasado 3 de noviembre el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictó sentencia favorable a la demanda de la ciudadana italiana Soile Lautsi contra el Estado Italiano. El motivo de la demanda era la negativa por parte de las autoridades italianas a retirar de un símbolo religioso (concretamente un crucifijo) de la escuela pública a la que asistían sus hijos. Tras recurrir sin éxito a todas las instancias habidas y por haber en su país, optó por llevar su petición al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Esta sentencia es música celestial para un partido como UPyD que, en su manifiesto fundacional, declara lo siguiente:
Un Estado democrático tiene que ser laico, es decir, neutral ante todas las creencias religiosas respetuosas con los Derechos Humanos y con nuestro sistema jurídico, y también ante la creencia de los que no creen en religión alguna. El laicismo no es una postura antirreligiosa ni irreligiosa (hay laicistas muy creyentes) sino opuesta solamente a la manipulación teocrática de las instituciones públicas. El Estado laico reconoce la fe religiosa como un derecho de cada cual –sometido únicamente a las leyes civiles-pero no como un deber de nadie y mucho menos de los poderes públicos en tanto legislan, educan o financian diversas actividades culturales. La manifestación pública de las religiones es perfectamente lícita pero debe efectuarse siempre a título privado, no como obligación colectiva o institucional. Por tanto es evidente que en la escuela pública no deberían darse cursos de ninguna religión, lo mismo que tampoco deberían ofrecerse lecciones de ateísmo. Nosotros, en pos de la igualdad de todos los creyentes y no creyentes, quisiéramos alcanzar un Estado realmente laico, en el que ninguna religión perdiera sus derechos pero desapareciesen los privilegios actuales de ciertas confesiones, que en ocasiones convierten el interés general en rehén de creencias particulares.
Y, más adelante propone:
Promover cuantas medidas políticas aumenten y refuercen la calidad de la educación pública laica [en negrita en el original]
Traduzco a continuación del original inglés la decisión tal como se expone en la nota de prensa del Tribunal (también es pública la sentencia completa, en este caso en francés):
La presencia del crucifijo –que era imposible no percibir en las aulas– podría interpretarse fácilmente por los alumnos de cualquier edad como un signo religioso y éstos podrían sentir que estaban siendo educados en un entorno con el sello de una religión determinada. Esto podría ser estimulante para los alumnos religiosos, pero también perturbador para los alumnos que practicaran otras religiones o fueran ateos, especialmente si pertenecían a minorías religiosas. La libertad de no creer en ninguna religión (inherente a la libertad de religión garantizada por la Convención) no se limitaba a la ausencia de servicios religiosos o de educación religiosa: se extiende a las prácticas y símbolos que expesaban una creencia, una religión o el ateísmo. Esta libertad merecía una protección especial se era el Estado el que expresaba una creencia y se situaba al individuo en una situación que no podía evitar o que podía evitar sólo mediante un esfuerzo y sacrificio desproporcionados.
El Estado debía abstenerse de imponer creencias en dependencias en las que los individuos dependían de él. En concreto, debía respetar la neutralidad religiosa en el contexto de la educación pública, en la que la asistencia a las clases es obligatoria con independencia de la religión y en la que el objetivo debería ser fomentar el pensamiento crítico en los alumnos.
El Tribunal fue incapaz de captar cómo la exhibición, en las aulas de las escuelas del Estado, de un símbolo que podía asociarse razonablemente al Catolicismo (la religión mayoritaria en Italia) podía contribuir al pluralismo educativo, esencial para preservar una “sociedad democrática” tal y como fue concebido por la Convención, pluralismo que fue reconocido por el Tribunal Constitucional italiano.
La exhibición obligatoria de un símbolo de una confesión dada en las dependencias usadas por las autoridades públicas, y especialmente en las aulas, restringía de este modo el derecho de los padres a educar a sus hijos de acuerdo con sus convicciones y el derecho de los niños a creer o no creer. El Tribunal concluyó, por unanimidad, que se había violado el Artículo 2 del Protocolo nº 1 examinado conjuntamente con el artículo 9 de la Convención.
El Artículo 9 de la Convención Europea de Derechos Humanos dice lo siguiente:
Y el Artículo 2 del Protocolo nº 1 al Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales (que complementa la Convención y se interpreta en la sentencia a la luz del citado Artículo 9 de ésta) establece que:
Pues lo dicho, música celestial.
This entry was posted on 7 noviembre 2009 at 9:37 pm and is filed under ARTÍCULOS.	You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. Both comments and pings are currently closed.
2 Responses to Una sentencia histórica
noviembre 8, 2009 en 6:01 pm
Algunos aguerridos “defensores” del Manifiesto Fundacional,incluidos los muy cercanos a nosotros, Braveheart incluido, deberían ir al otorrino, porque de esta música de la que hablas no perciben ni una nota, o si las oyen hace como si tal. Mucho raca raca con el Manifiesto Fundacional, pero luego están en las antípodas.
noviembre 8, 2009 en 10:08 pm
El contenido del artículo 9 de la Convención, reproducido en la entrada, se ha recogido de forma íntegra en la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE, cuya fuerza jurídicamente vinculante (cláusulas de exención aparte) ha quedado recogida en la reforma de Lisboa, que entrará en vigor en diciembre. Saludos.
PS.: sentencia histórica y oportuna donde las haya.

References: Artículo 2
 artículo 9
 Artículo 9
 Artículo 2
 Artículo 9
 artículo 9