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Timestamp: 2020-07-05 17:49:13+00:00

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﻿ Juan Padilla | La Masoneria Opina - Part 2
Archivo del Autor: Juan Padilla
COMUNICADO SOLICITANDO LIBERTAR PRESOS POLÍTICOS EN NICARAGUA
Publicado el 13 junio, 2019 por Juan Padilla
La Liga Española Pro Derechos Humanos, la Federación Internacional Pro Derechos Humanos-España y la Federación del Grande Oriente Español exigimos al Gobierno de Nicaragua la liberación inmediata de los presos que fueron detenidos durante las protestas que se produjeron en el país a partir de abril de 2018. El Ejecutivo de Daniel Ortega tiene que liberar a todos los presos políticos antes del próximo 18 de junio, en aplicación del acuerdo que suscribió el pasado 20 de marzo con la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia. Aunque, dada la proximidad de la fecha acordada, durante los últimos días ha ido decretando la liberación de algunos, muchos de ellos todavía permanecen privados de libertad.
Exigimos igualmente que se garantice el acceso a la justicia de las víctimas de las violaciones a los derechos humanos que se han producido en el contexto de las protestas sociales en el país, ya que hasta el momento no se han iniciado investigaciones que cumplan los estándares internacionales en materia de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición; esto es, independientes, imparciales, efectivas y transparentes. En este sentido, las medidas legislativas aprobadas hasta el momento son incompatibles con dichos estándares, como han advertido la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Es el caso de la Ley sobre Diálogo, Reconciliación y Paz, aprobada el 24 de enero de 2019, y de la Ley de Atención Integral a Víctimas, aprobada el 29 de mayo. Ésta, aunque tiene como objetivo regular la reparación integral de las víctimas y sus familiares, se limita a establecer una política general de acceso a servicios de educación, vivienda, trabajo y salud.
Se CUMPLE 40 AÑOS DE LA LEGALIZACIÓN POR EL SUPREMO EL GRANDE ORIENTE ESPAÑOL
Publicado el 27 mayo, 2019 por Juan Padilla
Grande Oriente Español. Gracias al esfuerzo de unos Hermanos se pudo legalizar el GRANDE ORIENTE ESPAÑOL. Única obediencia ya que existían otras que se formaron a partir de esta legalización y al olor de la reclamación de los bienes del Grande Oriente Español, que el Gran Maestre Francisco José Alonso (Juan Padilla) renuncio a ellos ante el deseo de algunas nuevas que se legalizaron sin tener historia para ello. Hay que recordar a los HH:: Gil de Tarradillas, Antonio García Borrajo, Mario Asensio, Francisco José Alonso y sufragaron los Abogados etc. Nadie más puede atribuirse ningún merito que no fuera del Grande Oriente Español. Hay que recordar que el Grande Oriente Español muchos años después firmo un compromiso con la Gran Logia de España para que la Gran Maestria fuera conjunta exclusivamente administrativamente y siendo Gran Maestre a perpetuidad Francisco José Alonso. Hace ahora 40 años, en mayo de 1979, la Masonería Española logró su legalización en España. En su caso no hubo gesto del Ejecutivo, como ocurrió dos años antes con la legalización del Partido Comunista de España. Los masones españoles tuvieron que pelear su derecho a existir en los tribunales, a la luz de la Constitución Española. El desaparecido Diario 16 fue el primero en dar la noticia, en su edición vespertina del 20 de mayo, como recuerda la hemeroteca de El País.
La Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional anulaba la resolución del Ministerio del Interior que, en febrero, había negado al Grande Oriente Español su inscripción en el Registro Nacional de Asociaciones. La Audiencia Nacional consideraba que el Ministerio del Interior de Rodolfo Martín Villa no estaba habilitado para valorar la licitud de la Masonería “y menos para llevar a cabo un juicio de las verdaderas y supuestas ocultas intenciones de los que promueven su creación”. El Tribunal Supremo confirmaba en julio la sentencia. El derecho a la libre asociación reconocido por la nueva Constitución nos ampara y protege desde entonces por encima de las leyes fundamentales vigentes durante el franquismo.
AZAÑA UNA PASIÓN ESPAÑOLA
Publicado el 17 mayo, 2019 por Juan Padilla
Texto que recomiendo que todos los MASONES deberían leer, así como leer las obras del Masón Don Manuel Azaña
Selección de textos y adaptación de José María Marco, sobre una dramaturgia de José Luis Gómez
Espectáculo estrenado el 29 de junio de 1988 como producción del Centro Dramático Nacional (Madrid), y nuevamente el 19 de julio de 2000 como producción del Teatro de La Abadía (Madrid), en ambas ocasiones con dirección e interpretación de José Luis Gómez.
1. Dimisión a la Presidencia de la República
(Carta de dimisión de la Presidencia a Diego Martínez Barrio, 27 de febrero de 1939)
27 de febrero de 1939
Excelentísimo señor don Diego Martínez Barrio,
Presidente de las Cortes de la República Española, París.
Desde que el general jefe del Estado Mayor Central me hizo saber que la guerra estaba perdida para la República, he cumplido el deber de recomendar al Gobierno el inmediato ajuste de una paz en condiciones humanitarias, para ahorrar a los defensores del régimen y al país entero nuevos y estériles sacrificios. Personalmente he trabajado en ese sentido cuanto mis limitados medios de acción permiten. Nada de positivo he logrado. El reconocimiento de un Gobierno legal en Burgos por parte de las potencias, singularmente Francia e Inglaterra, me priva de la representación jurídica necesaria para hacer oír de los Gobiernos extranjeros lo que es no solamente un dictado de mi conciencia de español, sino el anhelo profundo de la inmensa mayoría de nuestro pueblo. Desaparecido el aparato político del Estado, carezco de los órganos de consejo y acción indispensables para la función presidencial de encauzar la actividad de gobierno. En condiciones tales, me es imposible conservar ese cargo, al que no renuncié el mismo día en que salí de España porque esperaba ver aprovechado este lapso de tiempo en bien de la paz.
Pongo, pues, en manos de vuestra excelencia, como Presidente de las Cortes, mi dimisión de Presidente de la República, a fin de que vuestra excelencia se digne darle la tramitación que sea procedente.
2. Cartas desde Francia
(Carta a Don Ángel Ossorio y Gallardo
Carta al doctor Gonzalo Lafora, 12 de julio de 1938
Carta a Esteban Salazar Chapela, 26 de febrero de 1940)
La Prasle, Collonges-sous-Salève
28 de junio de 1939
Señor don Ángel Ossorio,
Estamos instalados en una casa de hechura saboyana, algo vieja y bastante destartalada. A su espalda hay unas praderas, una frondosa arboleda y un huertecito, pertenecientes a la finca. Hemos llegado a ser aquí treinta y una personas; naturalmente, no cabían en la casa, y se han albergado en el pueblo. Además, tengo en Montpellier a mi hermana y a su marido, a las hijas y nietos de mi hermano, y a un cuñado de mi sobrina viuda. Otras diez personas. Esta aglomeración no puede, es claro, durar. Ha empezado a disgregarse. Cada despedida corta un lazo más con el pasado. Dentro de poco me quedaré en la estricta intimidad familiar y a solas con mis pensamientos.
La salida de España fue terrible. Estando ya los facciosos en Arenys y Granollers, la desbandada cobró una magnitud inconmensurable. Una muchedumbre enloquecida atascó las carreteras y los caminos, se desparramó por los atajos, en busca de la frontera. Paisanos y soldados, mujeres y viejos, funcionarios, jefes y oficiales, diputados y personas particulares, en toda suerte de vehículos: camiones, coches ligeros, carritos tirados por mulas, portando los ajuares más humildes, y hasta piezas de artillería motorizadas, cortaban una inmensa masa a pie, agolpándose todos contra la cadena fronteriza de la Junquera. El tapón humano se alargaba quince kilómetros por la carretera. Desesperación de no poder pasar, pánico, saqueos, y un temporal deshecho. Algunas mujeres malparieron en las cunetas. Algunos niños perecieron de frío o pisoteados. Las gentes quedaron acampadas al raso, y sin comer, en espera de que Francia abriera la puerta. Dejaban pasar a muy pocos, no sé ya cuál día se logró que ampliaran el permiso hasta unos miles de personas. Aún no había llegado a la raya el alud de los combatientes. El 15 de enero quedaban en línea y encuadrados setenta y ocho mil hombres. Según los datos oficiales, han pasado la frontera 220.000 soldados de todas las armas. Estas cifras le permitirán a usted formarse idea de la magnitud del desastre.
Estoy persuadido de que la historia de esta guerra, de sus antecedentes y resultados inmediatos, será una gigantesca mixtificación, y que las generaciones hoy vivientes nunca conocerán la verdad. Dudo que las venideras tengan más suerte, pero aunque la tengan, a nosotros ya no nos importará nada.
A mi juicio, si hemos de pasar como españoles de muerte a vida, si nuestro país no ha de ser un pudridero en que la victima y el verdugo se corrompan juntos, si ha de lograrse una transfiguración del espíritu nacional a favor del escarmiento apadrinado por la locura y la estulticia, será volviéndose de cara a la realidad del sentir español, que no puede haber desperdiciado la lección y aprovecharlo para fundar algo nuevo, quemando no solamente las bambalinas y los bastidores, sino la letra y la solfa de las representaciones caducadas. Confiemos en que habrá gente nueva capaz de entenderlo.
(«Grandeza y miserias de la política», conferencia en El Sitio, en Bilbao, 21 de abril de 1934)
¿Cuál puede ser la disposición de hombres arribados a un cierto nivel de cultura y de ilustración, delante del pueblo? ¿Puede ser la actitud de Próspero, el aristócrata, delante de la casi animalidad de Calibán? No. No es eso. Nosotros tenemos en España un pueblo superior a Calibán, portador de una cultura de la que apenas se da cuenta, pero que le pone en el alma un positivo valor moral, del que pocos se han acordado hasta nuestros días. ¡Ah!, pero se han acordado los poetas. Nosotros tenemos nuestra mitología nacional: el ejemplo del señor y del labrador, el ejemplo del caballero y el escudero. Entre Don Quijote y Sancho hay una continuidad de sentires, una fácil comunicación, que se debe a la simpatía creadora, fundente de las almas.
Nosotros hemos propuesto al país español, y es la fuente de la emoción política que nos sostiene en pie —la que me sostiene en pie, ¿por qué no lo voy a decir en primera persona?— la que apaga y destruye todas las miserias de la política; nosotros hemos propuesto al pueblo español una obra que en la concepción es gigantesca y en la ejecución dificilísima. ¿Y con qué medios? Pues con casi ninguno. Yo, por mí, no tengo ninguno. No tengo más que la efusión en lo que tenga de comunicativa; quijotismo mayor no cabe. Pero esa es nuestra locura, esa es nuestra vocación y ese es nuestro propósito.
Locura fue el 14 de abril, cuando una muchedumbre madrileña, frenética de alegría y de triunfo, nos llevó a un Gobierno que no sabíamos por dónde había de comenzar. Y locura ha sido nuestro nuevo llamamiento al espíritu español, locura que todavía no saben las gentes adónde nos va a llevar. Yo sí lo sé. Yo sé que nos debería llevar a otro anochecido de otro día madrileño, palpitantes las muchedumbres de entusiasmo y determinación, a llamar a las puertas del poder español, diciendo: «Aquí está el pueblo español, que no ha tomado una venta por castillo, como Don Quijote, pero que tampoco está dispuesto a que los castillos se conviertan en ventas.»
Esa es nuestra locura, la mía sobre todo; esta es mi sinrazón. Podemos ser vencidos, pero yo os aseguro que de esta locura y de esta sinrazón no me pienso convertir ni en la hora de la muerte.
4. Debate de los enojos
(Última sesión de las Cortes Constituyentes, 3 de octubre de 1933)
El señor Lerroux ha trazado una línea de mi biografía política, en la que, la verdad, no me ha maltratado demasiado. El señor Lerroux quería, en otros tiempos, domesticarme, digámoslo francamente. Había llegado a sus oídos que yo era una persona semisalvaje, y él quiso domesticarme. La verdad, señor Lerroux, es que, en efecto, yo soy el hombre que no ha sido domesticado jamás por nadie. Yo no sé si necesitaré que me domestiquen; educado sí estoy, pero domesticado, jamás, ni por nada ni por nadie.
Señor Lerroux, al cabo de dos años de tratarme su señoría, al cabo de tanto tiempo, su señoría me ignora profundamente. Me achaca su señoría todas las taras, todas las equivocaciones de la política personalista. ¡Yo, político personalista! ¡Yo, ambicioso! Pero si yo hubiese sido ambicioso, ¿cree su señoría que me hubiese pasado bastantes años en una biblioteca escribiendo libros que no le importan a nadie, ni a mí mismo que los escribía? ¿Esa es la conducta de un hombre ambicioso?
¿Cree su señoría que si yo hubiese sido un hombre ambicioso, habiendo tenido un Parlamento adicto hasta el entusiasmo, y un Gobierno compenetrado con mi pensamiento y con mi obra, sometido a todas las pruebas y que nunca quebró, porque he tenido casi los plenos poderes, y sin casi, mientras no se votó la Constitución; cree su señoría que si yo no hubiese sido un hombre de sensibilidad y probidad y de sentimientos republicanos indesarraigables, con un amor a la patria que está identificado con mi propia vida, su señoría estaría sentado en ese banco?
¿Es que hay derecho a que se me trate de esa manera y se me quiera dejar en el concepto de los señores diputados y en el concepto público como un hombre malicioso, perverso, que le ha minado el terreno a su señoría? ¿Pero cree su señoría que a mí me estorba? No; a mí no me estorba nadie, señor Lerroux, por dos razones: en primer lugar, porque yo, en el fondo, tengo de mi raza el ascetismo; todas las cosas de la vida las tengo ya echadas a la espalda hace muchísimos años, y habiendo gozado de casi todas, me son absolutamente indiferentes; en segundo lugar, porque tengo del demonio la soberbia, y a un hombre soberbio nadie le estorba.
5. Lo que dicen de mí
(Selección de textos de «El debate», «El siglo futuro» y «Memorias íntimas de Azaña» de Joaquín Arrarás)
¡Beethoven! ¿Saben por qué hablé tan a gusto en el discurso de ayer? Acababa de escuchar la 41 de Mozart.
Cobarde, soberbio, dictador, me llaman. Desconozco la risa, la alegría, el amor, el optimismo. Aun la primavera ignoro. «Personifico», según escriben, «la política del rencor, fría estampa de la desgracia, espectro de la mente de esta infeliz nación. Ni perdón, ni olvido. Nada de generosidad.» Otros se muestran mas benignos. Pero claro, el ogro, el monstruo que pintan «no cree en nada». «Camina solitario, torvo y desconfiado como una hiena.» Animales, los he sido todos: pavo real, cuando estrené mi obra de teatro La Corona, y luego serpiente, reptil, nido de alacranes, ¡oruga incluso! Cabalmente, «oruga repulsiva de la España roja». Me han aconsejado que me ahorque con el Collar de la República y ni siquiera mi muerte les hizo cejar en el empeño: «Bolsa de odios y fracasos, vejiga de hiel a quien la revolución elevó al pedestal del Poder, para que ensayase la fuerza de la envidia y de la vanidad que lleva en su alma de déspota y experimente sobre todo un país su sevicia y sus aberraciones.»
(«Mi rebelión en Barcelona», 1935)
Eso han dicho de mí. Pero no importa. Me gusta ser tratado con injusticia. Si es perfecta, la injusticia penetra en mi ánimo con fuerza de demostración, de confirmación rotunda. Su efecto inmediato, paladeada la amargura, consiste en poner claridad y orden en el espíritu. Y si proviene de una conciencia lúcida, vidente, con intención dañada de hacer mal, la injusticia arriba a perfección cobra hermosura siniestra y alumbra con luz fría el ánimo en que se aposenta y la padece. ¡He ahí el gozo inefable de sentirse anegado en el puro mal!
(«Memorias», julio, agosto, septiembre y diciembre de 1931
Carta a José María Vicario, Madrid, 26 de febrero de 1901
«La libertad de asociación», 1902
Discurso sobre el artículo 26 de la Constitución, Cortes, 13 de octubre de 1931
«El estado republicano y la revolución», artículo de 1939
«Memorias», noviembre de 1937)
Cuando usted lo desee podemos empezar.
(¿Valió la pena la experiencia de gobierno?)
Sí, claro que valió la pena todo aquello. Sobre todo, vivir por dentro la experiencia de la revolución y el Gobierno republicano. A veces me he divertido, locamente, otras no tanto. Por momentos tuve incluso ganas de inhibirme, de renunciar, como me he inhibido y he renunciado en tantas ocasiones. Pero triste, lo que se dice triste, no lo he estado nunca.
(¿No echaba usted de menos los libros, la vida intelectual?)
Me permito recordarle que lo que yo hago aquí es prestarle mi voz a don Manuel Azaña, servir de soporte a su palabra. Dicho esto, volvamos a lo nuestro. Más que los libros o la vida intelectual, lo que echaba de menos era la soledad, aquella tristeza antigua que se parecía tanto a la esperanza. Las tardes que pasaba leyendo en la sala baja de mi casa en Alcalá, olvidado del mundo. Entonces, cuando yo no era nadie, era íntimamente más de lo que luego he sido. Con frecuencia pensaba que me gustaría salir de la política inopinadamente, sin ruido. Ya ha visto usted que fue bien distinto.
(¿Era usted, por lo que dice, un joven estudioso y callado?)
¡Claro que no! Eso de mi mocedad estudiosa, de mis años jóvenes enterrados en la biblioteca del Ateneo es una solemne tontería. Algunos creen halagarme escribiendo o contando cosas así. Madrid, a principios de siglo… ¡Madrid era el comienzo de la vida! Y aunque yo era pasante en el bufete de un abogado —también lo era, y allí mismo, don Niceto Alcalá Zamora— y aunque asistía de oyente a las clases de don Francisco Giner de los Ríos, no iba a desperdiciar aquellos años apolillándome entre mamotretos. Íbamos a los bailes —los bailes de disfraces—, los cafés, las tertulias… Allí nos hartábamos de reír de todo. Era después del 98 y la materia sobraba…
(¿Es verdad que a usted le gustaban mucho los bailes de disfraces?)
Una noche conté, en el palco que ocupábamos con unos amigos, veinticuatro botellas de champagne y seis de manzanilla. Uno se bailó un can-can en medio del patio de butacas, habilitado, como usted sabe, para pista de baile. Cuando se acabaron las serpentinas, volaron por los aires las medias noches y los panecillos de Viena. Nuestra barbarie era pavorosa.
(¿Iba mucho al teatro?)
Yo nunca he dejado de ir a los conciertos y a los teatros. Sabrá usted que escribí varias cosas para la escena, de entre ellas un drama, La Corona, que casi nadie ha leído. Por suerte, tal vez.
(«La Corona» se estrenó en Barcelona, en el 31. ¿Le gustó a usted aquella función?)
Efectivamente, La Corona se estrenó en Barcelona, en el 31. Y la verdad es que la función no me gustó nada. Salí del teatro disgustadísimo. Margarita Xirgu estaba bastante bien, aunque tiraba un poco por el lado llorón. Los demás… A muchos actores españoles se les resiste incluso hablar en buen castellano. Ya lo decía Valle-Inclán. Prefieren el baturrillo de Benavente, en que lo mismo da una palabra que otra…
(Pero usted tiene fama de clerófobo.)
¿Que le hable de mi clerofobia? Pero si yo nunca he sentido particular aversión por los curas. A principios de siglo, cuando Galdós estrenó la Electra, en el Español, yo pronuncié mi primer discurso en la Academia de Jurisprudencia de Madrid. Allí todas las noches se pedía «carne de cura». Pues bien, en ese discurso que le digo yo defendí los votos religiosos. Afirmé incluso que los votos —el de castidad, el de pobreza, el de obediencia— son el uso más sublime que de la libertad individual puede hacerse.
(No es eso lo que afirmó usted durante la República.)
Claro que no. Luego llegué a pensar de forma muy distinta. En rigor, la obligación de las órdenes religiosas, en virtud de su dogma, es enseñar todo lo que es contrario a los principios en que se funda el Estado. Por eso preconicé la proscripción de la enseñanza confesional.
(¿Qué quiso decir con su frase «España ha dejado de ser católica»?)
Algo bien sencillo. Cuando yo dije «España ha dejado de ser católica», no hablaba de un problema religioso, un problema que no excede nunca los límites de la conciencia personal y en el que el Estado no tiene por qué intervenir. Estaba planteando la premisa de un problema político. Y ese problema político consistía en organizar el Estado de acuerdo con una fase nueva e histórica del pueblo español. En los siglos XVI y XVII, España era católica. Más aún, España creó un catolicismo a su imagen y semejanza y yo diría incluso que el catolicismo le debe más a España que no España al catolicismo. Pero la situación era y es hoy exactamente inversa. Yo no discuto, ni discutí entonces que hubiera en mi país millones de creyentes. Por supuesto que no les iba a coartar en sus creencias y en sus ritos. Sí digo que el esfuerzo creador español, el rumbo que seguía y que sigue la cultura española, no son ya los de antes, ni tienen el arraigo católico que antes tuvieron. Y a una cultura laica, corresponde un Estado laico. No sé si usted sabrá que también evité, con aquel discurso, la proscripción de todas las órdenes religiosas. Me parecía ridículo enviar a los agentes de la República a clausurar conventos de monjas, las bernardas de Talavera o las clarisas de Sevilla… Pobres mujeres…
(¿Es verdad que una vez habló usted de la «trituración» del ejercito?)
Y seguimos con las frasecitas… No, mire usted, yo nunca dije eso de la «trituración del ejercito». Cuando fui Ministro de la Guerra únicamente tuve la pretensión de que la reorganización militar en España abriera el campo para cualquier ejército que la República pudiera necesitar, fuera cual fuera el carácter político que la República tomara en lo por venir.
Y uno de los obstáculos más serios que tuve en ese empeño fue la falta de personal. Creé importantísimos cargos militares y no tenía con quién proveerlos. Apenas podía encontrar dos o tres personas discretas. Incluso Sanjurjo, fíjese bien de quien le hablo, decía, refiriéndose al general Franco: «No es que sea un Napoleón, pero dado lo que hay…» No creo que mis continuadores en el cargo se hayan encontrado con una situación tan difícil.
(¿Conoció usted al general Francisco Franco?)
Sí. Al general Franco le recibí en varias ocasiones, una vez después de que pronunciara una alocución en la Academia de Zaragoza. Le expliqué que me había dado un disgusto y él pretendió sincerarse, un poco hipócritamente. Hizo protestas de lealtad, de respeto al régimen constituido. El mismo respeto que, según dijo, había guardado a la monarquía. En el fondo, Franco era el más temible. Esto lo escribí en mis Memorias, en 1931.
(Usted impulsó el Estatuto de Cataluña…)
Yo defendí personalmente en las Cortes el Estatuto de Cataluña. Fue uno de mis discursos preferidos. Yo confiaba… Un personaje de mi conocimiento afirmaba, como una ley de la historia de España, la necesidad de bombardear Barcelona cada cincuenta años… ¡Qué barbaridad!
(Con esa frase no habría conseguido el apoyo de los catalanes.)
No. Yo siempre fui amigo de Cataluña. Incluso iba a catalanizarme el riñón con las aguas termales de un balneario, cerca de Barcelona. Otra cosa es la política catalana. Y otra muy distinta los políticos de Cataluña. Durante la guerra asaltaron la frontera, las aduanas, Montjuic, los cuarteles… Se emitieron billetes sin consultar ni prevenir al Gobierno. Crearon la Consejería de Defensa, e incluso, se dijo, el Ejercito catalán… y cuando la República consiguió reorganizar su ejército se le consideró en Cataluña y en el País Vasco un ejército de ocupación… Salvo que la situación social era mucho menos revuelta en el País Vasco que en Cataluña, la posición de su Gobierno respecto del de la República, se parecía mucho a la del Gobierno catalán, y en las relaciones con el exterior la acentuó.
(Eso refuerza la idea de que Cataluña tiene identidad propia.)
Mire, Cataluña y el País Vasco iban a correr y corrieron en la guerra, como siempre, la misma suerte que el resto de España.
(Habiendo previsto su actitud con tanta antelación, ¿cómo es que no supo detener a Franco?)
El problema de fondo no consistió solo en la sublevación militar encabezada por Franco contra la República. En aquellos días de julio del 36, el problema también estuvo en la descomposición, la pérdida de autoridad del Estado. El Estado era todavía muy débil; acababa casi de nacer. En vez de integrarse en el ejército republicano, millares y millares de combatientes prefirieron alistarse en las milicias populares, organizadas por los partidos y los sindicatos. El Gobierno, en aquellos momentos, tan solo disponía del poder de la disuasión y tuve que convocar a todos para defender la República. Las atrocidades cometidas en nuestro campo (que no pueden compensarse con las del campo faccioso), la «revolución» sindical, las felonías de los separatistas vascos y catalanes, que se aprovecharon de la guerra para ser desleales a España e ingratos con la República que había promulgado sus estatutos de autonomía, han podido regalar al enemigo motivos de justificación, si todo ello no fuese consecuencia misma del hecho de la rebelión militar. Escúcheme bien; la legitimidad imprescriptible que los republicanos podemos invocar, consiste en el derecho de los españoles a elegir libremente el gobierno que nos plazca, y a vivir en nuestra patria con las garantías democráticas pertenecientes a hombres civilizados. Y hay algo fundamental para el futuro: el régimen que nazca de esas condiciones, y las respete, será legítimo.
(¿Qué Estado quiso construir la República?)
El Estado que la República quería construir era un Estado moderno, un estado definidor de derechos, instrumento de progreso y de justicia. Esa es la principal misión del Estado. Pero el Estado debe ser, además, propugnador y defensor de la cultura. Lo peor de todo es el desamor a las cosas, y la falta de continuidad. Una institución se degrada si entre sus fines primordiales no se cuenta el de inculcar la religión de las cosas nobles y venerables que están bajo su acción y el de crear otras nuevas. En España esta es la obligación primordial del Estado, porque nadie, nadie puede reemplazarlo ni suplir lo que él no haga en ese orden.
7. La República y el Estado
(«Memorias», 16 de noviembre de 1937)
La República no puede ser solo un sentimiento político ni una idea política. No le basta con fundar un régimen, con dictar una constitución, con gobernar con más o menos acierto. No; hay una relación del hombre con el régimen, hay un enlace de la conciencia personal con el deber público, y este enlace es el que hay que robustecer y mantener a toda costa. La República tiene que ser una escuela de civilidad moral y de abnegación pública, es decir de civismo. La relación entre el hombre y el bien público se establece a través del Estado, y servir al Estado, someterse al Estado, negar la persona propia delante del Estado, es la expresión concreta del espíritu republicano. Merced a la República puede haber un Estado en España. Antes no lo había, porque la persona del rey y la dinastía misma se interponían ante la concepción abstracta del Estado, y se hablaba de servir al rey, o de intereses del rey o de la Corona, dejando en segundo término los intereses permanentes del Estado español. Pero esto ha cambiado y ahora puede haber Estado, y el Estado, que es la concepción más alta del espíritu humano en el orden político, es nuestro guía y nuestro rector. Servimos al Estado sin esperanza de recompensa, sin derecho a recompensa alguna, sin más satisfacción que la interior de haber cumplido con el deber, y el que no entienda esta abnegación no entiende nada de su relación con el bien público.
8. España y la República
(«El genio político de Castilla y los destinos de la República», discurso en Valladolid, 14 de noviembre de 1932)
Nosotros hemos venido a reanudar una tradición, la tradición de los comienzos de la edad moderna de España, cuando las ilustres ciudades castellanas querían regirse al modo de las ciudades y repúblicas italianas. Hay una tradición popular republicana, libertadora, en el espíritu español, y nosotros queremos reivindicarla, ponerla en pie y engrandecerla. A esa fuente escondida, maltratada, pisoteada, es a lo que hago yo un llamamiento. Y siendo yo un hombre salido de los libros, como dicen, sabiendo yo que solo la participación de España en la cultura es lo que nos puede dar un nombre en el mundo, junto a eso se halla este otro manantial del espíritu español, que es lo que hay que abrir a la esperanza.
9. La República democrática
(«La República como forma de ser universal», alocución ante la Asamblea de Acción Republicana, 28 de marzo de 1932)
La República le es tan necesaria al proletariado como a la burguesía liberal, pero nosotros no tenemos el pensamiento ni los socialistas tienen ahora la ambición de que nuestra fuerza común concluya en una República socialista. Pensamos en una República burguesa y parlamentaria, tan radical como los republicanos más radicales consigamos que sea, si tenemos opinión y votos para ello. La República debe servir de instrumento para el progreso político y la justicia social.
Y hay una regla general que yo proclamo aquí: la República española tendrá que ser no solo respetuosa con los derechos del trabajo, y garantía de sus reivindicaciones, sino propulsor y estímulo en la obra de despertar las conciencias más atrasadas y de levantarlas a un rango superior de humanidad y de ciudadanía.
La República será democrática, o no será. De esta manera nosotros venimos al encuentro del país, no como estériles agitadores, sino como gobernantes; no para subvertir el orden, sino para restaurarlo; no para comprometer el porvenir de la nación, sino como la última reserva de esperanza que le queda a España de verse bien gobernada y administrada, de hacer una política nacional. Lo que queremos es restablecer la equivalencia del hombre libre y ciudadano español.
10. El arte y la política
(«Llamada al combate», alocución en el banquete republicano con motivo del aniversario de la Primera República, 2 de febrero de 1930)
La política consiste en realizar. La política se parece al arte en ser creación. La creación que se plasma en formas sacadas de nuestra inspiración, de nuestra sensibilidad, y logradas por nuestra energía. La política es, pues, confianza en el esfuerzo, optimismo. No hay política de hombres desengañados, que no quieren arriesgarse a fracasar; la política está reñida con el esnobismo. Desechamos la opresión del pasado y las añoranzas históricas. De frente a la realidad, por adversa que parezca, hemos de modelarla con nuestras propias manos.
Tal es la semejanza de la política y el arte; en su virtud, la pasión política prende con facilidad en los más sensibles. Nosotros decimos que el hombre es ciudadano, pero los más de los hombres no lo saben. Hacérselo saber y entender es admirable cebo para la facultad creadora, para el acercamiento desinteresado de la inteligencia a los problemas políticos.
Hablo de política en su acepción más noble, eterna. Tal como yo la pongo, esa sensibilidad es rara. Se conquista a fuerza de ilustración, de generosidad y de experiencia; pero el ánimo generoso y humanizado es el punto más alto de la cultura personal, equivalente en el orden cívico a la santidad.
11. Entrevista (segunda parte)
(Conferencia «Cervantes y la invención del Quijote», Madrid, 1930
Artículo «Nota sobre un baile español», 28 de febrero de 1920
«Cuaderno de notas», 1920
Novela «El jardín de los frailes», 1927
«Memorias», junio de 1937)
(¿La santidad de Don Quijote?)
¿La misma santidad que Don Quijote, dice usted? No. Más que la santidad, o la fe, lo que resuena en el Quijote es España. Es Unamuno quien pinta a Don Quijote como un santo. Lo aísla del entorno, del paisaje y lo deja solo, clavado en la cruz, como si de Cristo se tratara. Pero en mi opinión, Don Quijote no podría ser si se retira la sustancia realista que lo envuelve. La acción se apoya en los objetos. Las cosas no están aludidas. Están ahí, representadas, ocupando sitio.
Mire, en 1920 asistí en la Ópera de París al estreno de El sombrero de tres picos, el ballet de Falla. El público estaba sobrecogido. Cuando acabó la función, estalló en aplausos, como para liberarse de una emoción demasiado fuerte. Falla estaba muy contento, claro. Pero yo lo estaba casi más. Había encontrado un hombre que sabe dónde está el manantial puro, y que bebe en él. En la obra de Falla hay, por supuesto, un número más que suficiente de ideas y emociones generales. Pero… contiene además otras representaciones más profundas, como si nos revelara lo que podríamos llamar la voz de la sangre. Lo que hace el artista es sorprendernos en nuestra soberbia intelectual y forzarnos a oír unas voces tristes, humildes. Son como las voces de un hermano inferior, irracional. Un hermano al que, para vivir nosotros, tuviéramos encadenado en una mazmorra.
Esas fueron las voces que Falla me forzó a escuchar. Yo sentía la misma impresión que produce la lectura del Quijote cuando pienso en ese pueblo que bulle en torno a los héroes, ese pueblo que les acompaña en su pasión lastimosa.
En realidad, para gustar hasta la última gota de ese raudal de poesía que es el Quijote es preciso ser español. Es preciso ser español porque lo más fuerte del Quijote es el tumulto de evocaciones españolas que corren por el fondo del libro, empapado como está del alma y de la tierra de nuestra nación. Cervantes llega de golpe a lo esencial. Desde que escribiera el Quijote, ha pasado la casa de Austria, pasó la monarquía católica e imperial. Y en Daganzo, ahí, cerca de Madrid, gobiernan todavía los alcaldes que Cervantes vio elegir. Me consta; son mis amigos. El Quijote ha creado la realidad española. Nosotros le debemos una parte de nuestra vida espiritual. Somos criaturas cervantinas. En estas condiciones, ¿quién es el loco que intentaría desnacionalizarnos?
(¿Es esa España la que usted invocaba en sus discursos?)
Cuando yo hablaba de paz, de libertad, de independencia del espíritu, no estaba recitando textos librescos, ni mociones de congresos políticos. Expresaba la traducción de observaciones que tenían expresión plástica inmediata en la vida cotidiana de mi país. Eran observaciones impregnadas de olores y sabores terrícolas, del Madrid vocinglero de mis andanzas juveniles, del pueblecito pastor o de la calma fría de la Morcuera… Me respondieron con insultos y fusiles, invocando una España abstracta y descarnada, una tradición que solo destila odio, palabras que no significan sentidos de nadie…
12. Fresdeval
(Novela «Fresdeval», 1930)
La campiña remonta en suave declive hacia la sierra. Se ven los cauces henchidos por los turbiones de primavera, que enrojecen el agua de nieve; las delgadas hileras de chopos, los espesos escuadrones de olmos; los planos de sembradura, verde limón, entre barbechos sangre de toro. De Ocejón a Gredos, las sierras encadenan sus bultos corpulentos, agrandados en torres, catedrales de nubes.
Cerca, unos olivos desamparados evocan leyendas de ternura, sudor de sangre, una plegaria. Lejos, la silueta andante de un labrador.
Es noche cerrada. Desde el borde del alcor, el viñedo nevado en luna y la onda del suelo en tinieblas descienden a la vega. La luz prestigiosa cura de realismo la forma concreta de los cerros, las alamedas del río. Les presta con mágica virtud lo que no tienen: misterio, tenuidad. Cendales de plata se alargan por el valle, en volutas gaseosas. Brilla en el río un rayo de oro. Los seres de la fantasía, reinante en la noche de una tierra sin sueños, ¿vendrán sobre ella con música y danza leves, como este escenario pide?
13. Desarraigar la violencia
(Declaración ministerial, discurso en las Cortes, 15 de abril de 1936)
Lo que nosotros quisiéramos, señores diputados, es que nuestra obra —la nuestra, hoy; la de otros mañana— transcurriese con todas las dificultades y fracasos que son inherentes a cualquier política —cuando uno hace política desde aquí ya sabe que está llamado a fracasar—, que transcurriese con esas dificultades y trabajos, pero que contribuyéramos lo suficiente para que se desarraigara de entre nosotros la apelación cotidiana a la violencia física. Ya sé yo que estando arraigada como está en el carácter español la violencia, no se puede proscribir por decreto; pero es conforme a nuestros sentimientos más íntimos el desear que haya sonado la hora en que los españoles dejen de fusilarse los unos a los otros. Nadie tome estas palabras por apocamiento ni por exhalación de un ser pusilánime (que se cohíbe o se encoge delante de los peligros que pueda correr el régimen que está encomendado a su defensa). No. Nosotros no hemos venido a presidir una guerra civil; más bien hemos venido a evitarla; pero si alguien la provoca, si alguien la mantiene, si alguien la costea en la forma en que en nuestro tiempo puede sostenerse una guerra civil, nuestro deber, señores diputados, tranquila y sonrientemente, estará siempre al lado del Estado republicano.
(Discurso en el Ayuntamiento de Valencia, 21 de enero de 1921)
Vendrá la paz, y espero que la alegría os colme a todos vosotros. A mí, no. Permitidme decir esta terrible confesión porque desde este sitio no se cosechan, en circunstancias como esta, más que terribles sufrimientos, torturas del ánimo de español y de mis sentimientos de republicano. Ninguno de nosotros hemos querido este tremendo destino. Ninguno lo hemos querido. Hemos cumplido el terrible deber de ponernos a la altura de este destino. Vendrá la paz y vendrá la victoria; pero la victoria será una victoria impersonal: la victoria de la ley, la victoria del pueblo, la victoria de la República. No será el triunfo de un caudillo, porque la República no los tiene. Será una victoria impersonal, porque no será el triunfo de ninguno de nosotros, ni de nuestros partidos, ni de nuestras organizaciones. Será el triunfo de la libertad, el triunfo de los derechos del pueblo, el triunfo de entidades morales delante de las cuales nos inclinamos.
No será un triunfo personal, porque cuando se tiene el dolor español que yo tengo en el alma, no se triunfa personalmente contra compatriotas. Y cuando vuestro primer magistrado erija el trofeo de la victoria, su corazón de español se romperá, y nunca se sabrá quién ha sufrido más por la libertad de España.
14. Juicio sobre sí mismo
(Borrador de «La velada en Benicarló», 1939)
Un error fundamental advierto, no en su conducta, sino en su actitud: cree que la política es igual al arte. Lo recuerdo de un discurso suyo: la política, como el arte, es una creación. Creo que son sus mismas palabras. Pues bien: es falso. El arte procede solo de la actividad independiente del espíritu. El arte maneja valores limitados, despersonalizados. No hay más personalismo que el del artista. La política es muy otra cosa. Maneja realidades que el político no elige. Maneja hombres, pasiones que no se recortan a su capricho. Conducir hombres es distinto de escribir comedias. Su defecto es ser demasiado artista. De ahí proviene su serenidad, su certidumbre de iluminado, y su imponente desdén. Vence en los empeños más fuertes, y se le han comido crudo en los más pequeños.
(Estas palabras son, como no podía ser menos, de don Manuel Azaña.)
En tiempos venideros, variados los nombres de las cosas, esquilmados muchos conceptos, los españoles comprenderán mal por qué sus antepasados se han batido entre sí más de dos años; pero el drama subsistirá, si el carácter español conserva entonces su trágica capacidad de violencia apasionada. Percibirlo así, una vez más, en la plenitud de la furia fraticida, ha llevado al ánimo de algunas personas a tocar desesperadamente en el fondo de la nada.
15. Manuel Azaña Díaz
Nació en Alcalá de Henares, calle de la Imagen nº 3, el 10 de enero de 1880.
Hijo de Esteban Azaña y Catarinéu y de Josefa Díaz-Gallo y Muguruza.
Funcionario de la Dirección General de los Registros y del Notariado del Ministerio de Gracia y Justicia.
Ministro de la Guerra entre 1931 y 1933.
Presidente de la República entre 1936 y 1939.
Falleció en Montauban (Francia), el 3 de noviembre de 1940.
Publicado el 13 marzo, 2019 por Juan Padilla
En ocasión a la próxima visita de Su Santidad al Reino de Marruecos, en defensa de los Derechos del Pueblo Saharaui, he remitido en nombre de la Gran Maestria Ad Vitam del Grande Oriente Español Carta al Papa Francisco pidiendo su mediación para poner fin al conflicto histórico que aqueja al Sahara Occidental.
Publicado el 11 marzo, 2019 por Juan Padilla
VERDAD, JUSTICIA Y HONOR
En el 40 aniversario de la restauración de la Mosoneria en España, por Sentencia del Tribunal Supremo hay que decir la verdad los merecedores de dicha distinción con los Honores y Medallas son los Hermanos que pleitearon para conseguir la aprobación de nuevo en España. Los Hermanos Gil de Tarradillas, Borrajo, Juan Lara, Mario Asencio, Alonso, Villar Massó etc todos del Grande Oriente Español ,Obediencia con historia y trabajo en el exilio. Hay que abandonar las mentiras y los reconocimientos falsos . “La verdad nos hace libres” Los falsos programadores de méritos de otros que se los quieren apropiar. Antonio Villar Massó paso a la historia para unos como la persona que logro registrar oficialmente la primera obediencia Masónica en España. Grande Oriente Español, con las personas que cito aquí,. Todo lo contrario es falsear la realidad.
Publicado el 26 febrero, 2019 por Juan Padilla
LA BRECHA SALARIAL NO ES SOLO A RAZON DE GENERO:
Por Francisco José Alonso Rodríguez, Gran Maestre Ad Vitam del Grande Oriente Español, Presidente de la Liga Española Pro Derechos Humanos y la Federación Internacional Pro Derechos Humanos – España.
Madrid 26 de febrero de 2.019
Pasa el tiempo y seguimos en la misma vieja historia, olvidándonos del más necesitado. La tecnología sigue en avance mientras la sociedad hace todo lo contrario, cada dia dependemos más de sistemas, robots o de internet y como siempre dejamos al humano en segundo plano, y cuando este humano es un obrero o un dependiente será más bien tercer o cuarto plano.
El desequilibrio social y la desigualdad que viene de su mano, se debe en una buena parte a la incidencia de las grandes corporaciones, según Oxfam está demostrado que el salario de Directores Generales y Ejecutivos de trasnacionales puede contener hasta 207 salarios medios y 300 salarios mínimos. Lógicamente reconocemos el derecho de las grandes corporaciones de valorar mediante el sueldo a sus empleados, pero no lo hace de forma igualitaria, mientras algunas personas cobran 300 veces más que sus subordinados, a los de menor rango les “premian” con la supresión de algunos derechos como la desconexión y además no se les paga lo que le corresponde conforme a su trabajo.
Los gremios sindicales han reconocido públicamente que cerca del 34,5% de las horas extra en España no son pagadas, obligan a los trabajadores a laborarlas y no las declaran a hacienda, a la seguridad social ni al trabajador. De aquí podemos rescatar que en efecto para poder pagarle a los ejecutivos esos salarios necesitan que los más humillados renuncien a sus irrenunciables derechos, a fin de cuentas, son los empleados quienes pagan los salarios de sus jefes y además tienen que soportar las ordenes arbitrarias y reducir sus horas de conciliación familiar.
El Presidente Pedro Sánchez, en campaña presidencial denuncio que en España se dejaban de cotizar hasta 9 millones de horas extras al mes, nuestros estudios revelan que se trata de 14 millones y los sindicalistas hablan de mas de 18 millones, en cualquier caso, todos excepto Sánchez hemos seguido nuestra lucha contra este esclavismo moderno pues aparentemente el criterio de candidato no es el mismo que el de Presidente de Gobierno Español, desde Moncloa no ha hecho frente a esta lacra, se ha limitado a decir que defiende a la clase trabajadora pero una reivindicación solo en discurso no es suficiente, debe haber mayor fiscalización.
Ciertamente luchamos por la igualdad entorno al mejor de los salarios, al mejor de los ejemplos, aspiramos el incremento de la calidad de vida de todos, pero el ambiente sano no incluye premiar a las personas que dirigen las grandes empresas con mentalidad esclavista, le pagaremos 300 veces mas a todo aquel que desconozca los derechos de sus trabajadores, no cotice horas extra, reduzca o menoscabe el tiempo de conciliación familiar y además marque una diferencia extraordinaria entre él y los que dirige, además tendrá una actitud canalla con hacienda y la seguridad social lo cual también obra en contra del progreso colectivo.
No podemos seguir silentes en este caso particular, amigo lector, lo correcto es denunciar los casos detectados y exigirle mayor compromiso a las autoridades, debemos avanzar en la persecución de los objetivos comunes sin instaurar una lucha de clases, pero inexcusablemente instaurar una lucha por igualdad y respeto al trabajador unidad fundamental de la economía, por ello se ha ampliado el concepto de violador de Derechos Humanos hasta incluir a empresas trasnacionales que sin dudas son sujetos activos. ¡Un Solo Pueblo, Una sola Voz!
Publicado el 16 febrero, 2019 por Juan Padilla
Los anteriores gobiernos apoyaban una solución justa, duradera y mutuamente aceptable, que prevea la libre determinación del pueblo saharaui
El Gobierno Sánchez habla del papel central de la ONU
Marruecos se niega al referéndum de autodeterminacion que acordó con el Polisario en 199
El Gobierno elimina la cita a la libre determinación del pueblo saharaui
Contramutis / hace 14 horas
El Gobierno de Pedro Sánchez ya no se refiere a la “libre determinación” del pueblo saharaui -Marruecos se opone a la autodeterminación-, expresión utilizada durante años por la diplomacia española para referirse a la postura oficial de España sobre el conflicto del Sáhara Occidental. Ahora, como ha ocurrido en el viaje de los Reyes a Marruecos, el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrel, lo zanja con citar a la ONU.
Después de varios aplazamientos, calificados por un diario nacional de “desplantes” con cancelaciones de última hora y sin explicaciones, se realizó el viaje oficial de los Reyes de España a Marruecos los días 13 y 14 de febrero. Felipe VI estuvo acompañado por cinco ministros y varios subsecretarios, recordando otra visita que hizo en julio de 2013 su padre, Juan Carlos I, también con cinco ministros, viaje al que después se sumaron nueve exministros de Asuntos Exteriores invitados a un día de festejos de gala.
En un acto económico-empresarial Felipe VI mostró su alegría por el relanzamiento de las relaciones estratégicas entre Marruecos y la Unión Europea, “por las que España siempre ha abogado y trabajado”, y se congratuló de “la reciente aprobación de los Acuerdos Agrícola y Pesquero entre la UE y Marruecos”, acuerdos con los que según la delegada del Frente Polisario en España, Jira Bulahi, la Unión Europea y España se han convertido en “cómplices del robo que el ocupante marroquí seguirá perpetrando al pueblo saharaui”, al que -dijo- el Gobierno de España “ha vuelto a traicionar”.
En las diferentes intervenciones del Rey y de los ministros no se habló de los Derechos Humanos, cuya defensa solicitó la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS-Sáhara), que además pidió a Felipe VI su ayuda para buscar una solución definitiva a un conflicto “que el Estado español creó y que, por responsabilidad histórica y obligación legal, debe contribuir a solucionar: la descolonización del Sáhara Occidental”.
El Gobierno saharaui y el Frente Polisario, por su parte, recordaron al Rey que España sigue siendo la potencia administradora del Sáhara Occidental según el derecho internacional, “a menos que el Estado español logre completar la descolonización del territorio permitiendo al pueblo saharaui ejercer su derecho inalienable a la autodeterminación”.
Y es precisamente con las palabras “autodeterminación” o “libre determinación” con las que el Gobierno socialista ha marcado la diferencia con los anteriores gobiernos, incluido el de Mariano Rajoy, a pesar de que afirmó que seguían el mismo camino por ser “un tema de Estado”. El Gobierno ha dejado de referirse a lo que es la permanente reclamación de los saharauis, la autodeterminación, la que les niega el ocupante marroquí.
Si el presidente Sánchez habló el 28 de septiembre de 2018 ante la Asamblea General de la ONU de defender la centralidad de las Naciones Unidas para buscar “una solución política, justa y duradera y mutuamente aceptable, que prevea la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental”, ese fue el único y ultimo día. ya no lo volvió a decir.
Cuando Borrell fue preguntado en su primera visita a Rabat, el 28 de junio de 2018, por el Sáhara Occidental, manifestó que iban a seguir el camino de anteriores Gobiernos por ser “un tema de Estado”; después le tocó el turno a Pedro Sánchez en el viaje que hizo a Marruecos el 19 de noviembre y dijo que la postura de España es la misma de hace décadas, “una posición de Estado, no solamente de un Gobierno, en este caso del Partido Socialista o anteriormente del Partido Popular”. Y nada más.
Y otra vez el ministro Borrell. En una rueda de prensa con su colega marroquí, Nasser Bourita, el 14 de febrero en Rabat , volvió a decir que es una posición de Estado “que no ha cambiado”. “España defiende la centralidad de Naciones Unidas y sostiene los esfuerzos del secretario general y de su enviado personal para alcanzar una solución política en el marco de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad. Es la respuesta de siempre, España siempre responderá de esa manera”, afirmó.
Pero sí ha habido cambios. El Gobierno de Pedro Sánchez elude hablar de libre determinación como hicieron los anteriores gobiernos y como sí se expresó en múltiples declaraciones el ministro del PP José Manuel García-Margallo. Es el derecho al referéndum de autodeterminación que reclama el pueblo saharaui, acordado en el alto el fuego al que firmaron el 6 de septiembre de 1991 el Frente Polisario y Marruecos bajo los auspicios de la ONU y que el régimen marroquí se niega a realizar.
APOO A PRO ACTIVA OPEN ARMS
Publicado el 2 febrero, 2019 por Juan Padilla
ES NECESARIO SER PERSONAS QUE PIENSEN QUE TODOS FORMAMOS PARTE DE UN MUNDO UNIDO Y SOLIDARIO. “NO A LOS ENRIQUECIMIENTOS DE MUERTE” COMO DIRÍA EL PAPA FRANCISCO.
EN APOYO DE PRO ACTIVA OPEN ARMS
CIENTOS DE PERSONAS SIGUEN MURIENDO EN EL MEDITERRÁNEO CENTRAL
La APDHE expresa públicamente su total apoyo y solidaridad con la ONG Proactiva Open Arms, cuyo barco Open Arms continúa atracado durante más de 20 días en el puerto de Barcelona, tras haberle sido denegado el permiso de salida por la Dirección General de la Marina Mercante, dependiente del Ministerio de Fomento.
La resolución denegatoria del despacho del buque Open Arms para realizar labores de observación y vigilancia en el Mediterráneo Central, señala el incumplimiento de una serie de convenciones internacionales sobre Derecho del Mar y afirma que el barco Open Arms no desembarcó a las personas rescatadas del mar en el puerto seguro más cercano y en un plazo razonable “sea esto por responsabilidad directa del buque, o bien por causa de las autoridades responsables de las zonas SAR”.
Si el Open Arms no ha podido desembarcar en el puerto seguro más cercano, esto es, Italia o Malta (es notorio que el puerto de Libia no ofrece la más mínima seguridad), es porque estos países europeos están impidiendo desde hace meses, que en sus puertos atraquen barcos con personas migrantes y refugiadas a bordo, obligando así al Open Arms a cruzar el Mediterráneo durante días desde su zona de operaciones para encontrar un lugar seguro.
La resolución no imputa al Open Arms responsabilidad por el incumplimiento de las convenciones internacionales, es más, la propia resolución señala que las autoridades responsables de la zona SAR (zona de búsqueda y rescate) no están asumiendo eficazmente su responsabilidad de coordinación y colaboración, no están garantizando que el buque sea liberado de sus obligaciones con una desviación mínima de su viaje, en definitiva, no están facilitando la llegada y salida de los buques dedicados al rescate de personas en peligro en el mar para brindarles un lugar seguro.
Resulta así desconcertante que el gobierno español obstaculice a través de esta resolución administrativa la salida del buque Open Arms impidiendo ya por más de tres semanas la continuidad de la encomiable labor que, desde 2015, viene realizando esta organización, rescatando a las personas migrantes y refugiadas que cruzan el mar Mediterráneo huyendo de terroríficas condiciones de vida y vulneraciones de derechos humanos en sus países de origen.
Esta labor es expresión de su compromiso con el derecho a la vida consagrado en el artículo 3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, así como el artículo 15 de la Constitución Española y la defensa de la vida por parte de esta organización le ha hecho merecedora, entre muchos otros, del Premio Derechos Humanos 2018 de la APDHE.
No olvidemos tampoco que el objetivo número ocho del muy reciente Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular es salvar vidas y emprender iniciativas internacionales coordinadas sobre los migrantes desaparecidos. De acuerdo con este Pacto Internacional firmado por 156 estados miembros de la ONU, incluida España, los estados se comprometen a mejorar su cooperación a la hora de salvar vidas de migrantes, así como a garantizar que no se perseguirá legalmente a quien les dé apoyo de carácter “exclusivamente humanitario”.
Por ello, instamos al gobierno español a reconsiderar la decisión adoptada y le invitamos a que aproveche la oportunidad de hacer efectivo el compromiso que dice tener con los derechos humanos pues, impedir la salida del buque Open Arms conlleva no apoyar la defensa del derecho a las vidas que esta organización salva día tras día en el desarrollo de sus misiones.
UN NUEVO Y DIFICIL CICLO NEGOCIADOR ENTRE MARRUECOS Y EL FRENTE POLISARIO EN GINEBRA 5 -6 DICIEMBRE 2018
Publicado el 5 diciembre, 2018 por Juan Padilla
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Todo parece indicar que el próximo encuentro de los días 5 y 6 en Ginebra auspiciado por las Naciones Unidas, entre Marruecos y el Frente Polisario, con la presencia de Argelia y Mauritania, se dispone a intentar resolver, con alguna fórmula imaginativa, el enquistado conflicto del Sahara Occidental El actual enviado personal del Secretario general de la ONU para el Sahara, Ex Presidente de Alemania, Horst Köhler, tiene el mandato del Consejo de Seguridad y de Antonio Guterres como máxima autoridad de NU, de impulsar un nuevo proceso de negociación, una nueva oportunidad, para buscar una solución negociada, sin condiciones previas, al conflicto del Sahara Occidental, intentando desbloquear el proceso de descolonización inconcluso que se mantiene desde hace mas de 40 años y poner fin al actual “status quo”.
El problema principal ha sido la falta de voluntad clara y contundente del Consejo de Seguridad a la hora de aplicar sus Resoluciones, no la escasez de soluciones innovadoras. Durante siete años, el conflicto puso a prueba la imaginación y la paciencia de James Baker, enviado personal del Secretario general de la ONU al Sáhara Occidental entre 1997 y 2004. Baker perdió la confianza de Marruecos en enero de 2003, cuando propuso una solución basada en un referéndum que habría de votar entre la integración, la autonomía y la independencia. El siguiente enviado personal, el diplomático holandés Peter Van Walsum, solo duró tres años. Perdió la confianza del Polisario al sugerir que la opción de la independencia, aunque era aceptable según el derecho internacional, debería descartarse ya que el Consejo de Seguridad no iba a obligar a Marruecos a aceptarla o consentirla. Luego, el enviado de la ONU al Sáhara Occidental, el ex diplomático norteamericano Christopher Ross, designado por Ban Ki-moon en enero de 2009, sufrió un destino similar a sus predecesores explorando un inexistente intersticio entre Marruecos y el Polisario, no tuvo éxito y dimitió también, tras haber realizado varias reuniones para discutir las nuevas propuestas realizadas por las partes en 2007.
El actual mandato del Consejo de Seguridad es encontrar una solución políticamente aceptable por ambas partes, que permita la autodeterminación del Pueblo saharaui. Este mandato ha hecho que muchos observadores no salgan de su perplejidad… ¿Cómo pueden las partes llegar a un acuerdo para aplicar la doctrina de la autodeterminación?… Marruecos rechaza la opción de la independencia y quiere que su propuesta de autonomía se acepte como base de las negociaciones, descartando por tanto la independencia. El Polisario ha expresado su firme compromiso de cooperar con el nuevo emisario de la ONU para buscar una salida a la cuestión de descolonización que se rige por el principio de autodeterminación en el último territorio africano reconocido como “No Autónomo” por las NNUU.
Estas posiciones mutuamente excluyentes están reforzadas en el nivel regional y el internacional. Aunque Francia, el mejor aliado de Marruecos, y otros países que le apoyan, como España, no reconocen formalmente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, creen que una retirada forzada de Marruecos del territorio desestabilizaría a este país “amigo”. Sin embargo, Marruecos se ha cerrado a si misma las puertas a cualquier solución de compromiso, rechazando otra solución distinta de la anexión.
Existe un clima creciente de búsqueda, singularmente entre Argelia y Marruecos de dialogo en la región, que debe animar al Gobierno español a implicarse más para encontrar, cuanto antes, una vía de resolución pacífica para el conflicto. La cuestión sufre un largo bloqueo con graves consecuencias en las difíciles relaciones entre los mismos países de la región, teniendo como telón de fondo el contencioso del Sahara Occidental, que afecta directamente a la política exterior del estado español en referencia con la estabilidad y desarrollo del Magreb.
Conviene no olvidar que en 1991 se firmó un “alto el fuego” entre el Frente Polisario y el Gobierno marroquí, con la mediación de la ONU y la Unión Africana (UA), tras una guerra de 16 años. La intención era aplicar un Plan de paz y hacer un referéndum de autodeterminación en el plazo de un año, lo que fue aprobado por unanimidad en el Consejo de Seguridad.
Desde sus inicios, la resistencia y unidad del Pueblo Saharaui fue, es y será, no solamente una reivindicación justa, sino también una lucha legítima. Así es hoy y así seguirá siendo porque se basa en los principios básicos de autodefensa y en el derecho que asiste a cada pueblo de defenderse con todos los medios a su alcance, frente al que ocupa su tierra ilegalmente, frente a quienes violan sistemáticamente los derechos humanos de personas civiles, se benefician de los recursos naturales del Sahara, en contra de todas las Resoluciones de las Naciones Unidas y de la Unión Africana, y de las últimas sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
Ya en la Resolución 34/37 de la 75 Asamblea de Naciones Unidas, en sesión plenaria del 21 de noviembre de 1979, “pedía encarecidamente a Marruecos que participe también en la dinámica de paz y ponga fin a la ocupación del Territorio del Sahara Occidental. Recomienda a tal efecto que el Frente Popular para la Liberación de Saguia el Hamra y de Rio de Oro, representante del pueblo del Sahara Occidental, participe plenamente en toda búsqueda de una solución política justa, duradera y definitiva de la cuestión del Sahara Occidental, de conformidad con las Resoluciones y recomendaciones de las Naciones Unidas, de la Organización de la Unidad Africana y de los países no alineados. Deplora profundamente la agravación de la situación como consecuencia de la persistente ocupación del Sahara Occidental por Marruecos y de laampliación de esa ocupación al territorio recientemente evacuado por Mauritania”. Han pasado casi 40 años de esta resolución y Marruecos sigue ocupando el Sahara Occidental.
40 años son suficientes de injusticia, dolor y exilio, es urgente buscar la forma de celebrar un referéndum permitiendo al pueblo saharaui ejercer democráticamente su derecho a la libre determinación, de conformidad con los principios y objetivos de la ONU, y así puedan volver a su Territorio, el Sahara Occidental.
EL CONSEJO DE DERECHOS HUMANOS DE LA ONU URGE LA LIBERTAD DE LOS PERIODISTAS PRESOS SAHARAUIS POR MARRUECOS
Publicado el 6 octubre, 2018 por Juan Padilla
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Septiembre saharaui: EL Consejo de Derecho Humanos urge la libertad de los periodistas presos
Contramutis / hace 21 horas
•	El organismo de la ONU Condena las torturas, detenciones y reclusiones arbitrarias de periodistas, sin mencionar casos concretos
•	Seis periodistas saharauis cumplen en cárceles marroquíes severas condenas y dos esperan sentencia
El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha condenado las torturas, asesinatos, desapariciones forzadas, detenciones y reclusiones arbitrarias de periodistas, e insta a que sean liberados “de inmediato y de manera incondicional”.
Ha sido en el 39 periodo de sesiones del Consejo de Derechos humanos, celebrado el mes de septiembre pasado en Ginebra, y del que España forma parte en el periodo 2018-2020.
Aunque la resolución, aprobada el 27 de septiembre, no especifica casos concretos ni países, hay un territorio en el se dan esos supuestos: el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, donde seis periodistas cumplen severas condenas, acordadas en juicios sin garantías procesales ni pruebas incriminatorias, según han denunciado los observadores internacionales.
La resolución, que lleva por título “La seguridad de los periodistas” y ha sido copatrocinada por España, condena las agresiones y actos de violencia contra periodistas, “como torturas, asesinatos, desapariciones forzadas, detenciones y reclusiones arbitrarias, expulsiones, intimidaciones, amenazas y actos de acoso”.
El Consejo ha expresado su preocupación “por la aplicación indebida de leyes, políticas y prácticas nacionales” para obstaculizar o limitar la capacidad de los periodistas para llevar a cabo su labor de forma independiente y sin injerencias.
El organismo de Naciones Unidas insta a que se deje en libertad, “de inmediato y de manera incondicional”, a los periodistas “detenidos o recluidos arbitrariamente, tomados como rehenes o que hayan sido víctimas de desaparición forzada”.
Trabajo en clandestinidad
El Gobierno de España, que por boca del presidente Pedro Sánchez hizo una breve mención al conflicto del Sáhara en su intervención el 28 de septiembre en la Asamblea General de Naciones Unidas, no se ha pronunciado sobre la vulneración de los Derechos Humanos en la excolonia española, como fue el caso de la expulsión de dos abogados aragoneses el 30 de agosto de 2018, y menos aún sobre la persecución que sufren los informadores saharauis, que desde la clandestinidad luchan por romper el bloqueo informativo que impone Marruecos.
Seis periodistas saharauis se encuentran actualmente presos en cárceles marroquíes, muy lejos del sus ciudades de origen, en el Sáhara Occidental: Abdalhi Lekfuani, cumple una condena de cadena perpetua; Hassan Dah y Mohamed Lamin Haddi, con penas de 25 años de prisión cada uno; Bachir Khada, condenado a 20 años; Mohamed Banbari, a 6 y Saleh Lebsir, a 4.
Ha habido denuncias por torturas y malos tratos y varias huelgas de hambre. El pasado mes de agosto el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de Naciones Unidas pidió a Marruecos la inmediata puesta en libertad de Mohamed Banbari y afirmó que la detención y condena del reportero se debió a su actividad periodística.
A los seis presos hay que añadir el caso de los periodistas Mohamed Salem Mayara y Mohamed Aljomayaai, condenados el 3 de septiembre en primera instancia a dos años de reclusión, con seis meses de cumplimiento y en libertad desde el 27 de septiembre tras seis meses de privación de libertad. El Tribunal de Apelación elevó el 3 de octubre la ejecución de condena a los dos años de prisión y ahora están pendientes de lo que resuelva un tribunal de casación.
Según la abogada Inés Miranda, observadora internacional y miembro del Consejo General de la Abogacía Española, los periodistas fueron acusados de “constituirse en organización para delinquir” y “organizar una manifestación violenta” sin elementos probatorios y la condena se basó en la diligencia policial. La policía dijo que los periodistas fueron a una manifestación encapuchados, lo que ellos negaron señalando que informaban para “Smara News”.
En un informe del grupo de comunicación saharaui Equipe Média, creado en 2009, los periodistas sufren acoso y represión por parte de las autoridades marroquíes, que llevan a “detenciones, condenas, agresiones físicas y represalias” que pueden ser de tipo laboral y profesional. Las condenas a periodistas no lo son por delitos de opinión, sino por otros como “obstruir la circulación” o “atacar a un empleado público”,
Sin preguntas sobre el Sáhara
Si el presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, tardó casi cuatro meses en hablar del conflicto saharaui -“la crisis que nos es tan próxima” dijo-, en España la prensa tampoco se lo ha preguntado en sus comparecencias públicas o en entrevistas, como las que le hicieron Pepa Bueno en la Cadena SER, el 3 de septiembre, o Ana Pastor en La Sexta, el 16 de septiembre.
El Consejo de Derechos Humanos insta a los Estados a que investiguen los actos de violencia, amenazas o agresiones contra periodistas y a que conformen sus leyes, políticas y prácticas con las obligaciones y los compromisos que han contraído en virtud del derecho internacional de los Derechos Humanos.
La 39 sesión del Consejo adoptó, también, resoluciones sobre la situación de los Derechos Humanos en Burundi, Myanmar, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Siria, Somalia, Sudán, Venezuela y Yemen. En la 38, celebrada a primeros de julio, se analizaron las graves situaciones en esta materia que se viven en Siria, Eritrea, Bielorrusia o Myanmar y fue aprobada una resolución sobre “La promoción y protección de los derechos humanos en el contexto de las manifestaciones pacíficas”, concentraciones que en el Sáhara ocupado son duramente reprimidas.
Aunque el Consejo de Derechos Humanos no ha tratado las violaciones de los DDHH en el Territorio No Autónomo del Sáhara Occidental, que se encuentra pendiente de descolonización, y España, la potencia administradora de iure del territorio, guarda silencio, en los territorios del Sáhara ocupados por Marruecos, en ciudades del sur marroquí con población saharaui y en las cárceles marroquíes con presos políticos saharauis se vulneran los Derechos Humanos, según organizaciones sociales y medios de información saharauis, como recoge la relación correspondiente a septiembre:
Septiembre saharaui 2018
Carta a Pedro Sanchez sobre el Sahara Occidental
LA FEDERACION DEL GRANDE ORIENTE ESPAÑOL, GRANDE ORIENTE ESPAÑOL Y LEPDDHH RECHAZAMOS EL “PIN PARENTAL”
MARRUECOS AMENAZA AMPLIAR AGUAS QUE NO LE CORRESPONDEN
QUE ES SER MASON

References: resolución 
 artículo 26
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 3
 artículo 15
 resolución 
 Resolución 
 resolución 
 resolución