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Timestamp: 2018-10-15 23:03:37+00:00

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B - Convocatoria de la VIII Reunión de Consulta
En nota del 9 de noviembre de 1961, presentada en la sesión del Consejo de la OEA del 14 del mismo mes, el representante de Colombia pone en funcionamiento el mecanismo jurídico-institucional que habría de llevar a la Reunión de Consulta de Punta del Este.
Por ella, el gobierno de Colombia solicita "la convocatoria de una Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores, de acuerdo con el art. 6º del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, para considerar las amenazas a la paz y a la independencia política de los Estados Americanos que pueden surgir de la intervención de potencias extra continentales encaminadas a quebrantar la solidaridad americana, y en especial para: a) señalar los diversos tipos de amenazas a la paz o actos determinados que, en caso de producirse, justifican la aplicación de medidas para el mantenimiento de la paz y de la seguridad, con arreglo al Capítulo V de la Carta de la Organización de los Estados Americanos y a las disposiciones del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca; y b) determinar las medidas que convenga tomar para el mantenimiento de la paz y de la seguridad del Continente" [56]. En sus sesiones del 14 de noviembre y del 4 de diciembre de 1961 el Consejo de la Organización, procede a debatir la conveniencia de la convocatoria. A través de los debates como en la misma votación se perfilan claramente las dos posiciones antagónicas que predominarían en la Reunión. La votación arrojó como resultado, un voto en contra, el de Cubas y seis abstenciones: las de Solivia, Brasil, Chile, Argentina, Ecuador y México. Posteriormente en su discurso en la sesión plenaria de la Reunión de Consulta, el canciller de México reiterarla los fundamentos de la oposición de su gobierno a la convocatoria. Según afirma, ésta carecía de bases jurídicas por tres razones: en primer lugar no se señala el elemento de urgencia que debe presidir toda convocatoria para aplicar el Tratado de Río de Janeiro; en segundo lugar, si bien la convocatoria se basa en el art. 6º de dicho Tratado, no se hace referencia a un hecho claramente conectado con las hipótesis de naturaleza restrictiva del mismo artículo; y en tercer lugar, porque tanto los antecedentes de la convocatoria como los anteproyectos de resolución que circulaban y los mismos términos en que finalmente quedarla redactada la resolución convocando la Reunión, hacen prever que lo que se pretende en realidad es ampliar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, y dicha tarea de ninguna manera puede ser obra de una Reunión de Consulta. Esta última objeción fundamental, la desarrollarla durante la misma Reunión de Consulta [57].
La resolución votada el 4 de diciembre de 1961 por el Consejo, luego de referirse en sus considerandos a la solicitud del gobierno de Colombia, resuelve "convocar a una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para servir de Órgano de Consulta, de acuerdo con los artículos 6 y 13 del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, para que considere las amenazas a la paz y a la independencia política de los Estados Americanos a que se refiere el Considerando de esta Resolución y en especial para señalar los diversos tipos de amenazas a la paz o actos determinados que, en caso de producirse, justifican la aplicación de medidas para el mantenimiento de la paz y la seguridad, con arreglo al Capítulo V de la Carta de la OEA y a las disposiciones del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca; y para determinar las medidas que convenga tomar para el mantenimiento de la paz y la seguridad del Continente" [58].
Si bien en un principio se había establecido como fecha de comienzo de la Reunión el día 10 de enero, finalmente se decidió inaugurarla el 22 de enero de 1962 en la ciudad uruguaya de Punta del Este.
La reunión de Consulta, es precedida por una actividad diplomática y política muy intensa. Las diferentes posiciones en juego intentan ganar adeptos, y afirmarse tanto ante los demás gobiernos como ante su propia opinión pública. Es decir que el movimiento que precede a la reunión, no se limita al campo de la actividad oficial, sino que trasciende a la opinión pública, lo que se traduce en todo tipo de manifestaciones en pro y en contra del "castrismo", o de la posición de tal o cual gobierno. Como lo señala Víctor Alba en un artículo publicado antes de la Reunión, la misma es precedida por muchas negociaciones y mientras el Presidente Kennedy de los Estados Unidos se entrevista con los presidentes Frondizi de la Argentina, Betancourt de Venezuela, y Lleras Camargo de Colombia, y los embajadores negocian con las otras cancillerías, un enviado personal del primer ministro Castro, el subsecretario de Relaciones Exteriores Carlos Olivares Sánchez, recorre toda América Latina tratando de contrarrestar especialmente los efectos negativos del discurso "marxista-leninista" de Fidel Castro (se refiere al discurso del 1 al 2 de diciembre antes mencionado) [59].
Las posiciones de los gobiernos en relación al régimen cubano, tienen sus manifestaciones extremas, por un lado en los anteproyectos de resolución que hacen circular los gobiernos de Colombia y de los Estados unidos proponiendo severas sanciones contra Cuba [60]. Por otro lado, en declaraciones terminantemente opuestas a las sanciones o a la violación del principio de no-intervención, que efectúan algunos de los presidentes latinoamericanos, como ser el de Ecuador el 2 de enero [61], el de México el día 3 [62], o la declaración del canciller del Brasil en su conferencia de prensa del día 13 de enero. En esta declaración el ministro Dantas, expone la tesis de su gobierno que fue llamada de la "coexistencia pacífica" del sistema interamericano con Cuba. En síntesis su objeto es el de neutralizar al régimen de Castro, "sobre bases jurídicas válidas parecidas a las establecidas, o a las propuestas, en otras áreas del mundo" Esta solución preserva el principio de la no intervención cuyo respeto incondicional es indispensable para el mantenimiento de los nexos de confianza recíproca entre los Estados Americanos". Sugiere en concreto, la formación de una comisión compuesta de representantes de países con varios puntos de vista sobre la cuestión cubana. Esta comisión tendría poder suficiente para controlar las limitaciones y establecer el estatuto rigiendo las relaciones entre Cuba y las otras naciones del hemisferio [63]. Ya durante la misma reunión de consulta, el ministro Caicedo Castilla de Colombia rechaza la tesis del Brasil.
Días antes de la inauguración de la Reunión, la situación de los distintos países con respecto al tema de la convocatoria, presenta a los gobiernos centroamericanos como apoyando ampliamente las proposiciones de Colombia de aplicar severas sanciones a Cuba; al de Ecuador como contrario a dichas sanciones y en defensa de loe principios de autodeterminación y de no-intervención; al de Haití, como contrario a las sanciones al de Venezuela partidario de sanciones, aun cuando no tan severas como las propuestas; al de Perú y Paraguay también en la línea sancionista; a los de México, Brasil y Argentina, totalmente contrarios a sanciones y defendiendo los principios de no-intervención y autodeterminación de los pueblos ; a los de Chile y Uruguay en cierta forma indefinidos; y al de los Estados Unidos, si bien partidario de sanciones, comprendiendo que será necesario llegar a una fórmula de compromiso [64]. El exponer el cuadro de las diferentes posiciones de los gobiernos antes de la Reunión, permite comprender las arduas negociaciones que debieron preceder a las resoluciones adoptadas finalmente por la Reunión de Consulta, teniendo en cuenta que toda medida dispuesta en virtud del Tratado de Río de Janeiro exige una mayoría de votos de los dos tercios. El hecho de que más de un tercio de los Estados que votarían se opusieran a las sanciones, tornó difícil la acción de quienes pretendían obtener medidas severas contra el régimen de Fidel Castro.
Antes de la Reunión, debemos citar aún la publicación de un "Libro Blanco" por el gobierno de los Estados Unidos, denunciando la penetración marxista en Cuba; las distintas reuniones de "último momento" como la de los Cancilleres Dantas del Brasil y Tello de México el 20 de enero; o la visita del presidente Dorticós de Cuba y representante de su país a la Reunión, al presidente Goulart del Brasil en Florianápolis (Brasil) el 21 de enero; o las que se celebran en Buenos Aires al paso de los cancilleres hacia Punta del Este; y finalmente las declaraciones de los representantes de los distintos países a los periodistas a su arribo a Montevideo, en la que casi todos afirman que su misión fundamental es "robustecer el sistema interamericano" [65].
Debemos señalar finalmente, dos cartas conocidas por el público con posterioridad a la Reunión, que permiten comprender la posición de uno de los gobiernos -el de Argentina- en la Reunión de Consulta, asimismo como la de los demás gobiernos que se opusieron a las medidas adoptadas contra Cuba. Ellas son dirigidas, una al presidente Kennedy de los Estados Unidos, y la otra al presidente Lleras Camargo de Colombia. El presidente Frondizi en dichas cartas, señala fundamentalmente los siguientes puntos de vista:
a.- la necesidad de tener en cuenta las repercusiones internas en los países miembros de una posición dura hacia el régimen de Castro, y las consecuencias de las crisis políticas internas que podrían sobrevenir en algunos Estados, en la misma cohesión del sistema interamericano, que debe ser en todo momento el objeto fundamental de la Reunión. Es así como para él, los verdaderos problemas a enfrentar son por un lado "la posible ruptura del sistema continental" y por el otro "el retroceso y quebrantamiento del orden político y la estabilidad institucional en nuestros países". Y al relacionar ambos aspectos señala que está firmemente convencido de que "la preservación y fortalecimiento de todo sistema regional descansa primordialmente en la unidad y cohesión de las naciones que lo integran. Si en ellas prosperan las facciones al punto de disociar entre sí sus elementos constitutivos y aislar a loe gobiernos de sus pueblos, despojándolos de representatividad, no habrá mecanismo alguno de convivencia pacífica entre los Estados y camino viable para la cooperación en beneficio de todos" (de la carta al presidente Kennedy).
b.-la necesidad de lograr una unanimidad de los miembros del Sistema, en cuanto a la preservación de la solidaridad Interamericana. Pero esa solidaridad no debe ser meramente defensiva, sino por el contrario debe elaborarse "una posición ofensiva en la que las conclusiones no dejan dudas acerca de los recursos ilimitados que tienen las democracias de América para resolver sus problemas por profundos que sean". Esa "solidaridad ofensiva" descansa, según el presidente Frondizi, en una acción intensa de todos los miembros del Sistema hacia el desarrollo económico y social de cada país en un marco de democracia, pues dicho desarrollo eliminaría las bases sobre las cuales es posible la actividad subversiva del marxismo. No podríamos detenernos aquí a hacer un análisis más profundo de la tesis del presidente Frondizi, que por otra parte encontramos desarrollada en discursos como los de los cancilleres del Brasil y de Chile durante la misma Reunión. Pero debemos señalar que esta distinción entre "solidaridad defensiva" y "solidaridad ofensiva" y el pleno desarrollo de la segunda, serian realmente las bases que de adoptarse en forma auténtica, permitirían una nueva concepción del interamericanismo. A modo de ejemplo podemos citar como casos concretos de "solidaridad ofensiva" la Operación Panamericana propuesta por el Brasil, lo que pudo ser la Alianza para el Progreso, o los planes de integración económica de la región.
c.- por último, en ambas cartas, el presidente Frondizi se extiende, en fundadas consideraciones que lo llevan a rechazar tanto desde un punto de vista jurídico, pero sobre todo de un punto de vista político, la idea de aplicar sanciones al régimen de duba. No sólo, afirma, que las sanciones solo servirían para fortalecer internamente al régimen sin causarle mayores perjuicios prácticos, sino que deja entrever claramente que la aplicación de sanciones significaría un serio peligro para la unidad continental, en cuanto algunos gobiernos podrían no acatarlas aún en la hipótesis que fueran adoptadas por la Organización de los Estados Americanos [66].
El 22 de enero, finalmente, es inaugurada la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, finalizando el día 31 del mismo mes.
[56] Cf. OEA, Documentos Oficiales, 0EA/Ser.F/II,8, "Documentos de la Octava Reunión de Consulta de MM. RR. EE.". doc. 3, publicado en la "Serie del Consejo" con la clasificación OEA/Ser. G. (V/V-d932).
[57] Cf. doc. 25 de la Reunión de Consulta) asimismo el texto del discurso del canciller de México, en "Anuario Iberoamericano" (Hechos y Documentos), del Departamento de Información del Instituto de Cultura Hispánica, Madrid, 1963, p. 71; y en el diario "Excelsior" de ciudad de México, del 25-I-1962. Sobre las deliberaciones del Consejo de la OEA y las tesis sustentadas, ver THOMAS and THOMAS, op. cit. pp. 325 y 326. Ver igualmente los documentos oficiales de la OEA: OEA/Ser.G/II(C-a-422)14-XI-6l, y OEA/Ser.G/II(C-a-427) 4-XII-1961.
[58] Cf. doc. 4 de la Reunión de Consulta; asimismo OEA/Ser. C/II.8, "Acta Final de la Octava Reunión de Consulta", U.P. Washington, DO, 1962, p. 1.
[59] Cf. ALBA, Víctor, "De San José a Punta del Este", en "Excelsior" de México, del 15-1-1962, p 7-A.
[60] Cf. en "El País" de Montevideo del 13-1-1962, p. 1, un resumen del anteproyecto de los Estados Unidos.
[61] Cf. "Anuario Iberoamericano" cit., p. 7.
[62] Cf. Ídem, p. 7.
[63] Cf. el texto de la declamación de prensa del ministro Dantas, en "El País" de Montevideo del 13 de enero de 1962,
p. 1; asimismo en "O Globo" de Sao Paolo de la misma fecha.
[64] Cf. "El País" de Montevideo del 15-I-1962, p. 1,
[65] Cf. diarios "El Pala" de Montevideo, "Excelsior" de México, "O Globo" de Sao Paolo, y "La Nación" de Buenos Aires, de los días 18 a 22 de enero de 1962; asimismo "Anuario Iberoamericano", mes de Enero en las pp. 7 a 11.
[66] Cf. el texto de las cartas, ambas de fecha 2 de enero de 1962, en FRONDIZI, Arturo, "La Política Exterior Argentina". Buenos Aires 1962, pp. 169 a 186.

References: resolución 
 resolución 
 resolución 
 Resolución 
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e contrario