Source: http://sinapsisenmedicina.blogspot.com/
Timestamp: 2017-04-23 23:26:40+00:00

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EN LOS 70' NO PELEABAN PORQUE VUELVA LA DEMOCRACIA... PELEABAN POR UN PAIS MEJOR. DESGRACIADAMENTE ESA BATALLA SE PERDIÓ Y AÚN HOY VEMOS LAS CONSECUENCIAS. LA DEMOCRACIA NO ES GARANTIA DE NADA, SEAMOS UNO PARA SER GARANTIA Y RETOMAR LA BATALLA, POR UNA MEDICINA MEJOR... POR UN PAIS MEJOR... Publicado por
ANÁLISIS DE LOS HECHOS OCURRIDOS EN EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL
A la hora de sentarnos a hacer un balance de la toma nos encontramos con una situación muy compleja, y creímos necesario desarmarla en tres dimensiones para así poder juzgar si tuvo éxito o no. Estos tres ámbitos serían: la facultad con respecto a las fuerzas externas; la facultad en sí misma; sinapsis como agrupación. En la realidad todo está interconectado entre sí, como es evidente, pero a continuación hablaremos de cada aspecto por separado.
A modo de introducción, un breve análisis del movimiento político estudiantil de la facultad de Ciencias Médicas antes de la toma: es importante destacar, para empezar, que es un movimiento casi nulo, fragmentado, carece de identidad propia y de sentido de pertenencia. ¿Cómo puede ser que los estudiantes de carreras que van a formar parte de un equipo de salud, que es un derecho de tod@s, que implica un gran amor por la humanidad, muestren un desinterés tan grande por sus propios pares? He aquí nuestra manera de verlo… En general nos encontramos con un inmenso grado de desinformación que trasciende el nivel de interés personal… esto significa que incluso aquellos estudiantes que, como individuos se encuentran comprometidos socialmente y que poseen un debate previo, se ven imposibilitados de acceder a las problemáticas reales de la carrera. Siendo sinceros, ¿cuántos de nosotros conocíamos, antes de la toma, el funcionamiento normal de un Consejo Directivo, o al menos su existencia y real función dentro del cogobierno? Sin ir tan lejos, muchos estudiantes transcurren los primeros años de la carrera sin conocer el plan de estudios, los requisitos de regularidad o de correlatividad e incluso la existencia del seguro de salud que nos brinda gratuitamente la UNLP (vale aclarar que esto no es una ART)… Y todavía ni hablamos de la desorganización que hay con los horarios, la falta de coordinación entre las cátedras, la falta de contenidos en las cursadas en contraste con el exceso de contenidos propios de especialistas en los finales, las corridas para llegar de un hospital a otro, la injustificada e insultante “supremacía” de la carrera de medicina por sobre las de la escuela de recursos humanos, desarticulando la formación del equipo de salud y ratificando el modelo médico hegemónico, etc, etc,etc… Este nivel de desinformación nos fragmenta, nos divide, nos encierra en intentar solucionar problemas banales y cotidianos como averiguar las materias que se necesitan para pasar de año o en qué hospital tengo que cursar psiquiatría la semana que viene, distrayéndonos de problemas que van mucho más al fondo, a los cimientos de nuestra formación actual.
¿TOMA de facultad? No es sólo una discusión de semántica…
Hasta donde nosotros sabemos no hay en nuestro país ningún tipo de jurisdicción sobre el tema… Pero aunque ninguna opinión legal sea válida en este tema, podríamos analizarlo desde lo social. Una toma, en la historia, tiene como objetivo asumir el poder de la institución, pueblo, ciudad, fábrica. Así, el proceso es el siguiente: un grupo de gente accede al lugar físico a ser tomado, desplaza o somete a aquellos que posean el poder, eligen gente idónea de entre los suyos para ocupar esos lugares o bien imponer un nuevo sistema de toma de decisiones. Al final, el resultado es la puesta en funcionamiento del nuevo orden, que durará mientras la toma resista o hasta que sea legitimizada, es decir, que el nuevo orden sea reconocido y aceptado por otras instituciones o por los mismos que fueron sometidos,
Visto desde este punto, no podríamos decir que lo nuestro fue una toma de facultad. Solamente cumplimos con el primer paso, que es el de acceder al lugar físico, pero nunca ocupamos los puestos de poder. ¿La conclusión? Que cada uno saque la suya…
Nuestro análisis de la toma…
Por lo expuesto anteriormente, partimos de la base de que lo que se hizo como movimiento estudiantil de Cs Médicas fue una simple ocupación de un edificio público… esto no es malo o bueno, pero implica que lo nuestro era una manifestación, y no una adquisición de la potestad de tomar acciones directas para dar de baja la resolución, sino que siempre dependimos de un agente externo que sí la poseía: el dr Martinez, e incluso puede llegar a considerarse la presión que podían ejercer sobre él distintos actores como la UNLP, el Ministerio de Educación, otros sectores del movimiento estudiantil y de otros movimientos nacionales, la opinión pública…
Cabe destacar que no fue por ineptos, sino porque nunca se planteó el objetivo de nombrar a otro decano ni nada por el estilo. Lo que debemos cuestionarnos es, si el objetivo no era ocupar los puestos de poder, entonces ¿cuál era? La respuesta obvia es: que se anule la resolución 561/10 (res. ASAMBLEA ESTUDIANTIL 02/06/10) . Sin embargo, si uno se detiene a pensar, no es tan simple… La fecha en la que la asamblea vota a favor de tomar la facultad (28/05) es anterior a la de la mencionada resolución (01/06). La resolución 561/10 que sacó posteriormente el decano no fue más que la excusa de la que se agarró el movimiento estudiantil, constituyendo el pié para el reclamo. Sin embargo, no debemos olvidarnos que cuando se planteó la toma fue en respuesta a las palabras del decano, que encerraban en sí mismas muchos años de aplicación de un lineamiento político por parte de las autoridades de nuestra facultad, sin olvidarnos de que éstos no son más que la punta de un iceberg que incluye a todo el país, y el mundo. En la facultad, más allá de que lo hayan analizado o no, todos somos víctimas de estas políticas (ver análisis del mov est) y fue ese descontento, ese hartazgo, esa bronca que todos tenemos la que nos llevó a sostener una medida tan drástica, y a organizarnos y agruparnos en un movimiento tan fuerte y tan sólido como fue el de la Asamblea de Cs Médicas. Mientras el objetivo se focalizó en sostener la toma hasta que el Dr. Martínez anule la resolución (logrando así “someterlo“, políticamente hablando), los medios para llegar a eso se fueron concretado entre todos de forma muy eficiente y con mucha energía… sabiendo que el Dr. Martínez no iba a ceder muy rápido, se plantearon tareas que apuntaban a sostener la toma mientras fuera necesario, manteniendo la esperanza de que íbamos a lograr de algún modo que Martínez cediera. A su vez, se repartieron las tareas en comisiones, garantizando una organización impecable y múltiples canales de comunicación interna que nos permitieron no dejar absolutamente nada librado al azar, algo fundamental si queríamos alcanzar el objetivo.
Gracias a esa organización, el movimiento fue creciendo y se fue complejizando… Lo que empezó como una simple muestra de bronca se transformó en trabajo productivo, como los grupos en que se debatía, notas de prensa para difundir el conflicto desde nuestra versión de los acontecimientos, las clases públicas entre nosotros, el ciclo de cine, el contacto con agentes claves para obtener asesoramiento, el diálogo con otros miembros de la facultad (docentes que se acercaron, ingresantes, miembros de otras carreras, no docentes, secretarios, consejeros, graduados, etc), trasladar la problemática a la sociedad mediante la actividad en las plazas, la puesta en marcha de una investigación científica, por mencionar algunas.
Esto produjo un cambio en el movimiento. Salir de la rutina de la facultad nos puso de cara a la realidad, y nos llevó a adoptar posturas muy críticas frente a muchas cosas que, si bien siempre estuvieron ahí, nunca supimos prestarles atención… Con esto nos referimos a asuntos que van desde el maltrato por parte de las cátedras hasta las consecuencias directas que tiene la aplicación de la Ley de Educación Superior en las Universidades argentinas. Así, aunque en las resoluciones de las asambleas se siguiera diciendo que la toma seguiría vigente hasta que se diera de baja la resolución, fueron cambiando los objetivos de lo que nosotros llamamos ocupación… Esto se ve reflejado en algunos artículos de dichas resoluciones: 07/06. *Confeccionar una carta dirigida al Gobierno Nacional
*Creación de un taller que informe a los estudiantes acerca de la CONEAU y la LES
*Unir nuestro reclamo al de los alumnos CANCELADOS y los alumnos ingresantes a la carrera de Cs Médicas.
Breve análisis: en estos puntos que hemos resaltado se ve claramente cómo el movimiento estudiantil comenzó a asentarse en nuevas bases, profundizando el conflicto… sin embargo, no dejemos de lado que la asamblea del 07/06 fue la primera que se prolongó más de cuatro horas, que hubo muchas discusiones y que también terminó con mucha menos gente que lo normal. Además, si bien las actividades como el taller de CONEAU y LES ayudaban a la profundización del eje del conflicto, cambian la perspectiva de la toma, y empiezan a entrar en juego importantes agentes externos como el Gobierno Nacional.
08/06. *Continuar con la toma hasta que el Decano anule la resolución n° 561/10 emitida el 01/06, por escrito
*Centrar el eje de reclamo en la modificación de plan de estudios, principalmente en la resolución 561/10 que modifica los requerimientos para entrar a la Practica Final Obligatoria.
*Presentar solicitud al Consejo Académico para la creación de bandas horarias dentro del marco legal
*Re-programar las mesas de finales para dentro de una semana y que de esa manera se respeten los tiempos administrativos.
*Que se les permita a los Estudiantes rendir exámenes parciales y finales con declaración jurada
*Que no se tome asistencia en las cursadas
Breve análisis: ya reparados los daños de la asamblea anterior, acá se explicita por fin este viraje que se estaba dando dentro del movimiento estudiantil. Sin embargo, esto fue lo primero que fraccionó el movimiento, dado que mientras se pretendía continuar con los objetivos originales (anular la resolución), se contradecía con lo expuesto más abajo en el mismo documento (cambiar el eje a cambio de plan de estudios). A su vez, el plantear ejes que se proyectaban más a futuro, sumado a las rígidas posturas del decano, hicieron que comenzara a circular con mucha más fuerza entre los estudiantes el temor a perder las cursadas por una aparente extensión indefinida de la ocupación, sin mencionar la inminencia de las mesas de Junio. Por último, debemos destacar los últimos puntos, que nos muestran cómo empezamos a creer que la toma nos daba un poder que en realidad nunca tuvimos, el de decidir cosas (como que no se tome asistencia en las cursadas) en una asamblea de claustro como si fuéramos el Decano o el Consejo Directivo, cosas que, para ser realistas, nunca podrían haber pasado de meras propuestas. Perder esa perspectiva de cuál era el real alcance de nuestra fuerza nos llevó a canalizarla hacia lugares infructíferos.
10/06. *Continuar con la medida de fuerza hasta tanto se cumplan las siguientes condiciones (…):
-Inmediata anulación de la resolución 561/10 mediante otra ad referéndum
-Abrir el debate en las comisiones del Consejo Directivo para generar una reforma en el plan de estudios
El documento que garantice el cumplimiento de todos estos puntos debe estar firmado por el decano (..) los miembros del CD y la presidencia de la UNLP
*Organizar una movilización para el día 14/06 (..) al Ministerio de Educación de la Nación para entregar un documento acerca de nuestra situación y exigir una solución a nuestra problemática.
Breve análisis: este día no sólo se rectifica el cambio en el eje de la toma, sino que se lo incluye entre los primeros puntos, blanqueando un poco la situación de la asamblea anterior. Esto constituye un avance en la operacionalización de los objetivos, pero a su vez incluye un punto que nos parece importante resaltar: Ya no se sustenta la toma para reclamar un hecho concreto (anulación de la 561/10), sino para un documento que, en teoría, garantizaría el cumplimiento de los reclamos. Dicho en otras palabras, hasta ese momento el movimiento estudiantil constituía su propia herramienta para resolver el conflicto, pero cuando se plantea que la herramienta sea un documento firmado por las autoridades se empieza a depositar la responsabilidad en ellas, y por ende la confianza. Luego de esta asamblea, no cambió nada relevante dentro del movimiento. Se siguieron proponiendo actividades (la mayoría de las cuales no se llevaron a cabo), las comisiones dejaron de reunirse para producir cosas nuevas más allá de intentar perfeccionar lo que ya se venía haciendo y, si bien siempre estuvieron abiertas, dejó de sumarse gente nueva. Por el contrario, la cantidad de estudiantes que adherían a la toma comenzó a menguar. Paralelo a este decaimiento del movimiento estudiantil de nuestra facultad, empezó a verse en ascenso el apoyo externo, mejorando con creces nuestra posición en el conflicto. Esto se ve claramente cuando comparamos las primeras dos marchas multisectoriales: la que corresponde a la primera semana de toma contó con una gran cantidad de estudiantes y con algunos grupos de otros sectores apoyando… la marcha de la segunda semana contó con la misma cantidad de gente, pero en distinta proporción. Esta vez la mayoría de las personas que asistieron pertenecían a otros sectores, y la cantidad de estudiantes de medicina decreció considerablemente. También fue en esa segunda semana que llegaron la mayor parte de las adhesiones, especialmente las de los otros Consejos Directivos.

References: resolución 
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