Source: https://www.oposinet.com/temario-tecnico-educacion-infantil/unidades-didacticas-tecnico-de-educacion-infantil/la-etapa-de-educacin-infantil-el-currculum-de-la-educacin-infantil/
Timestamp: 2020-07-11 03:40:45+00:00

Document:
La etapa de Educación Infantil. El currículum de la Educación infantil - Oposinet
La educación infantil debe propiciar en los niños experiencias que estimulen su desarrollo personal completo.
Constituye el punto de partida de un proceso que continuará en otros niveles educativos. La etapa de educación infantil puede y debe contribuir de manera eficaz a compensar todo tipo de desigualdades, entre otras, algunas carencias que tienen su origen en las diferencias del entorno social, cultural y económico, sin que esto suponga dejar de tener en cuenta las necesidades y características específicas de los niños, que han de ser atendidas educativamente.
Puede contribuir a favorecer la integración de niños y niñas en el proceso educativo.
Partiendo de estas consideraciones iniciales y del planteamiento de la etapa de 0 a 6 años con un carácter educativo, surge la necesidad de la existencia de un marco curricular, un diseño curricular base, en el que se establezcan los contenidos mínimos que todos los niños deberán adquirir a lo largo del proceso de enseñanza aprendizaje.
Este currículo servirá de punto de partida en el trabajo del educador y a guiará su labor profesional con los niños en la escuela infantil.
Conocer el diseño curricular y los niveles de concreción curricular, las fuentes y elementos del currículo, así como el currículo de educación infantil.
Reconocer las características, elementos y finalidad del proyecto educativo, así como su proceso de elaboración.
Identificar la función de la programación en centros de educación formal, sus características, elementos, finalidad, memoria anual, y la función de la programación de actividades en centros de educación no formal.
Valorar la importancia de la evaluación en el proceso de enseñanza aprendizaje.
Diseñar unidades didácticas de acuerdo con los diferentes tipos que se contemplan y considerando todos sus elementos.
Comprender como se realizan las adaptaciones curriculares necesarias para atender a la diversidad.
Para que Carlos conozca los aspectos prácticos de un currículo en un centro infantil, deberá aprender:
Los diferentes niveles en los que se desarrolla el currículo.
Los diferentes tipos de fuentes de los que consta el currículo.
Los aspectos esenciales que conforman el currículo.
Para ello deberán conocer los siguientes temas:
Tema 1. Diseño curricular y niveles de concreción curricular.
Tema 2. El proyecto educativo.
Tema 3. La programación.
Tema 4. La evaluación.
Tema 5. Las unidades didácticas.
Tema 6. Atención a la diversidad. Las adaptaciones curriculares
Ana le explica a Carlos sobre lo que significa diseño curricular base, qué son los de niveles de concreción curricular y los demás términos que aparecen. Cuando vaya aclarando sus ideas, avanzará en otros aspectos que necesitan para elaborar los documentos que les pedirán en las escuelas cuando trabajen. Ana ha empezado a centrarse en el tema. Ha buscado a Carlos y le ha dicho que se ha conectado a la página del Ministerio de Educación y Ciencia, a la de la Consejería de Educación, a la de AVERROES y a la del CNICE, para encontrar información sobre el currículo de la etapa de educación infantil.
Para que puedan resolver las dudas, deberá realizar los siguientes pasos:
Paso 1.1. El currículo. Diseño curricular. Niveles de concreción curricular.
Paso 1.2. Elementos del currículo.
Paso 1.3. Fuentes del currículo.
Paso 1.4. Currículo abierto y flexible, currículo cerrado.
Paso 1.5. Currículo de educación infantil. Concepto.
El término “currículo” comenzó a utilizarse en educación a partir de la aprobación de la Ley de Ordenamiento General del Sistema Educativo (LOGSE). Hasta ese momento se había utilizado de forma tradicional el término de “programación”.
Normalmente se denomina currículo a lo que ocurre en la escuela bajo el control de los educadores.
Por otra parte, las dimensiones que caracterizan al currículo son las siguientes:
· El currículo como instrumento social y cultural: constituye un reflejo de los valores sociales de la sociedad en la que está inmerso. De aquello que se considera socialmente por saber.
· El currículo como elemento técnico: es decir, como guía de trabajo, para orientar y concretar la práctica docente.
El currículo cumple una serie de funciones o finalidades, entre otras:
· Proporcionar coherencia a la etapa educativa para la que está diseñada.
· Favorecer la continuidad de una etapa a otra.
· Explicitar las intenciones del sistema educativo en cada etapa.
· Garantizar unas enseñanzas mínimas a todos los niños y niñas facilitando la movilidad entre niveles educativos, centros, y comunidades autónomas.
· Contribuir a la igualdad de oportunidades de los niños y niñas.
· Orientar la labor docente.
· Favorecer la autonomía de los centros con relación a la planificación educativa.
El currículo en la legislación educativa.
LOMCE: A los efectos de lo dispuesto en esta Ley Orgánica, se entiende por currículo la regulación de los elementos que determinan los procesos de enseñanza y aprendizaje para cada una de las enseñanzas.
En la LOGSE, el currículo se define como “el conjunto de objetivos, contenidos, métodos pedagógicos y criterios de evaluación de cada uno de los niveles, etapas, ciclos, grados y modalidades del sistema educativo”.
En la Ley Orgánica de Calidad de la Educación LOCE, se establece que el gobierno fijará las enseñanzas comunes que constituyen los elementos básicos del currículo: objetivos, contenidos y criterios de evaluación.
Y por otra parte señala que las administraciones educativas competentes establecerán el currículo de los distintos niveles, etapas, ciclos, grados y modalidades del sistema educativo, que deberá incluir las enseñanzas comunes en sus propios términos.
En la LOE se entiende por currículo el conjunto de objetivos, competencias básicas, contenidos, métodos pedagógicos y criterios de evaluación de cada una de las enseñanzas
Se refiere a la concreción que deben realizar las administraciones educativas a partir del currículo.
El diseño curricular base tiene carácter:
Orientador: ayuda al profesor en su práctica, le sirve de guía en la elaboración del proyecto educativo para adaptarlo a las necesidades de los alumnos.
Normativo: marca la obligatoriedad de objetivos y contenidos que debe cumplir el centro educativo.
Abierto y flexible: ofrece distintas opciones de enseñanza, sólo formula objetivos generales de etapa y área, bloques de contenido, orientaciones didácticas y de evaluación. Dejando margen de acción al maestro, al educador para adaptar los contenidos, diseñar las actividades, etc.
A partir de las enseñanzas mínimas prescritas por el Gobierno, las Comunidades Autónomas elaboran sus propios diseños curriculares.
Del diseño curricular elaborado por cada Comunidad Autónoma pasaremos a los siguientes niveles de concreción curricular, que son competencia del equipo educativo y que estudiaremos en los siguientes temas.
Diseño Curricular Base. (Enseñanzas mínimas).
El Diseño Curricular Base vino marcado por el modelo curricular de la Reforma Educativa planteada en la LOGSE, y actualmente, está vigente el Decreto 428/2008de 29 de Julio. En él se contempla lo que debe ser enseñado, las intenciones educativas y orientaciones didácticas y sobre cómo evaluar.
En el Artículo 6 de la LOE se dice:
3. “Los contenidos básicos de las enseñanzas mínimas no requerirán más del 55% de los horarios escolares de las Comunidades Autónomas que tengan lengua cooficial, ni del 65% para aquellas que no la tengan”.
El diseño curricular de cada Comunidad Autónoma no prescribe la totalidad del currículo, sino que por sus características de “currículo abierto”, serán los equipos educativos los que lo contextualicen basándose en la realidad sociocultural y educativa de la zona en la que están situados sus centros.
El currículo, tal como está planteado en la actualidad, está articulado en varios niveles de concreción, es decir, las decisiones de qué, cómo y cuándo enseñar y evaluar. Se toman en diferentes instancias, desde la administración educativa (Ministerio de Educación y Ciencia y Comunidades Autónomas), hasta el maestro o el educador de cada grupo de niños en el aula.
Por otro lado, la Administración tiene la obligación de establecer algunos elementos curriculares con carácter general para asegurar una orientación semejante para toda la población escolar.
Constituido por el diseño Curricular Base. Elaborado por el Ministerio de Educación y Ciencia, quien establece las enseñanzas mínimas; y las Comunidades Autónomas. Es el nivel prescriptivo, es decir, de obligado cumplimento.
A este nivel se le denomina “decreto curricular” o “currículo”.
Está integrado por: objetivos generales de cada área o materia, objetivos terminales que son los que deben cumplir todos los alumnos al terminar el ciclo, bloques de contenidos, orientaciones didácticas para el diseño de actividades de aprendizaje, y orientaciones para la evaluación.
Consiste en la adecuación del primer nivel a las características y necesidades de cada centro, al contexto socioeconómico y cultural.
Los equipos educativos de cada centro deberán especificar y concretar el currículo, elaborando proyectos curriculares en los que se planifiquen los objetivos, se organicen y secuencien objetivos y contenidos, y se tomen orientaciones sobre metodología y evaluación. Este nivel se concreta en el Proyecto Curricular de Centro. Está integrado por: Objetivos generales del centro. Contenidos organizados y secuenciados, decisiones sobre aspectos metodológicos, estrategias y criterios de evaluación.
Adecuación del proyecto Curricular de etapa a las características y necesidades de un grupo de niños, es decir, la concreción que el profesional docente, maestro o educador, realiza en el aula por medio de las programaciones de aula o programas adaptados a la realidad escolar. Cumplen el objetivo de convertirse en instrumentos útiles para el educador, que orienta su práctica en el aula.
Los elementos que los integran son los mismos que os del proyecto curricular, pero adaptados al grupo, e incorporan unidades didácticas y actividades concretas que se van a realizar con los niños.
Un currículo no debe plantear sólo los contenidos que los niños deben adquirir, tiene que ser además un mecanismo que sirva al educador para facilitar el proceso de enseñanza aprendizaje.
Debe contribuir a señalar al educador cómo favorecer el aprendizaje, qué enseñar, cuándo enseñar cada contenido y cómo comprobar que se ha conseguido el objetivo propuesto.
No debe ser sólo un listado de contenidos, también debe dar respuesta a la labor de educar. Por tanto, y respondiendo a las preguntas que se plantea el docente, se pueden encontrar los siguientes elementos. Elementos del currículo:
Qué y cuándo enseñar: Objetivos y contenidos.
En los que se refiere a qué enseñar, los objetivos nos señalan las capacidades que queremos desarrollar y los contenidos nos indican los componentes necesarios para conseguir esas capacidades.
Con relación a cuándo enseñar, se plantea necesario ordenar y secuenciar los objetivos y contenidos en períodos de tiempo pequeños.
Cómo enseñar: Metodología.
Hay diferentes opciones metodológicas, diferentes estrategias que puede seleccionar el educador para favorecer el aprendizaje de los niños.
Constituidas por el conjunto de normas y decisiones que organiza la acción didáctica, con el objetivo de facilitar el desarrollo de los procesos de enseñanza aprendizaje expresados en las intenciones educativas.
Qué, cómo y cuándo evaluar: La evaluación.
Se plantea la necesidad de conocer en qué medida se ha conseguido los objetivos propuestos y qué modificaciones son necesarios para mejorar el proceso enseñanza aprendizaje.
Es necesario establecer sistemas de comprobación para valorar la medida en que los procesos de aprendizaje del alumnado, los proyectos del aula, las programaciones, los proyectos curriculares, o el mismo sistema educativo, cumplen los objetivos para los que fueron diseñados.
Para la elaboración de un currículo es necesario acudir a diferentes fuentes que nos proporcionen información para responder a las preguntas que nos planteábamos anteriormente:
Qué, cómo y cuándo enseñar.
Estas fuentes se utilizan de forma más o menos consciente, cada vez que se toman decisiones curriculares por parte de la Administración, al definir el currículo, o por parte del educador en el aula al programar su actividad diaria. El peso que se da a las diferentes fuentes es totalmente diferente en cada etapa educativa. Eso no quiere decir que no tengan la misma importancia todas ellas, pues cada una desempeña un papel importante.
En las etapas superiores, la fuente epistemológica, por ejemplo, tiene normalmente más peso por la posibilidad de los alumnos de aproximarse más a las diferentes ciencias.
También en la educación infantil tiene que existir una base sólida desde el punto de vista del conocimiento de las distintas disciplinas, pues estamos afianzando las bases por medio de los inicios en diferentes lenguajes matemáticos, musical, plástico, etc.
Analizando la sociedad y la cultura en la que los niños están inmersos (avances científicos, tecnológicos, valores, organización social…)
Es necesario tener en cuenta, al elaborar el currículo, el análisis y selección de los contenidos que en un determinado contexto socioeconómico y cultural se consideran más relevantes, de forma que se garantice que los niños se conviertan en miembros activos y responsables de la sociedad.
Hay que analizar y secuenciar estos relevantes, entendiendo como tales no sólo los conceptos sino también los procedimientos y las actitudes.
Proporciona información sobre los procesos de desarrollo y aprendizaje de los alumnos. También sobre las características de los sujetos y sobre el proceso de aprendizaje.
El conocimiento del desarrollo evolutivo en las distintas edades, de las leyes del aprendizaje y de los procesos cognitivos, nos proporciona información importante sobre cómo favorecer el proceso de aprendizaje.
Relacionada con la práctica educativa, recogiendo información que nos ofrece la experiencia pedagógica sobre la práctica educativa y los fines de la educación.
También reflexionando sobre las finalidades y posibilidades de la educación, las nuevas metodologías y otros aspectos de interés.
Referida al estudio de los diferentes conocimientos científicos de la cultura. Sobre el desarrollo y progreso de las ciencias, y sobre la evolución lógica interna de las disciplinas.
Plantea la necesidad de revisar y actualizar las diferentes disciplinas o materias como por ejemplo Lengua, Matemáticas, Historia.
Podemos hablar de currículo abierto y de currículo cerrado:
El hecho de que un currículo sea abierto quiere decir que dispone de un cierto grado de flexibilidad, lo que permite al profesor, o al educador, concretar su actuación, de acuerdo con una planificación, adaptándose a las características y necesidades de sus alumnos y del contexto.
Se considera aquél que no permite al educador ningún tipo de margen de maniobra, sus posibilidades de innovación y de concreción de nuevos contenidos es nula.
Todo está decidido por la administración o por la dirección. El educador sólo aplica las decisiones, se evalúan los resultados y no se necesitan adaptaciones para cada situación.
Un currículo, para que sea útil a los docentes, debe ser abierto, ágil, dinámico, flexible y capaz de adaptarse a cada momento y situación.
Debe ser también capaz de orientar la práctica educativa, pero no determinarla o cerrarla del todo, porque si ofrece principios generales válidos para cualquier situación educativa, no podrá tener en cuenta lo característico y específico de cada realidad.
Podemos considerar el currículo de educación infantil como “el conjunto de objetivos, contenidos, métodos pedagógicos y criterios de evaluación que deben regular la práctica educativa en esta etapa”.
Estimular, impulsar y mejorar las capacidades del niño en todos sus aspectos evolutivos: motórico cognitivo, lingüístico, relaciones interpersonales, sociabilidad y equilibrio personal.
Compensar desigualdades motivadas por el contexto socioeconómico y cultural, prevenir problemas futuros, subsanar carencias y potenciar habilidades, actitudes y aptitudes.
La educación infantil intenta potenciar y afianzar las posibilidades de desarrollo de los niños, proporcionarles destrezas, hábitos y actitudes en diferentes ámbitos que contribuyan a su adaptación a la etapa posterior.
Ámbitos y capacidades
Facilitando el acceso a la representación objetiva y ordenada de la realidad. Potenciando el lenguaje como instrumento de comunicación y reflexión.
Encaminando al niño para lograr el control de su cuerpo, y estableciendo coordenadas espacio tiempo.
Favoreciendo el desarrollo de sentimientos positivos hacia sí mismos y hacia los demás.
Contribuyendo al desarrollo de su identidad en relación con el contexto que le rodea estableciendo relaciones positivas.
Facilitando su inserción en la sociedad y la cultura para que sea un miembro activo de la misma
Paso 1.6. Características generales del currículo de educación infantil.
El currículo de educación infantil, en Andalucía, se establece en el Decreto 428/2008, de 29 de julio (BOJA nº 164, de 19 de agosto de 2008).
Vienen formulados en el artículo 4 del Decreto, en él se especifican una serie de objetivos que el niño debe alcanzar al finalizar la etapa.
Estos objetivos están formulados de forma general, sin diferenciación de áreas, en términos de capacidades que todos los niños deberán adquirir a los 6 años, al finalizar la etapa.
Al encontrarnos en una etapa de escolaridad “no obligatoria”, no tienen carácter de obligatoriedad normativa, sino de orientación de la práctica educativa.
Capacidades que contempla:
· Actuar de forma autónoma.
· Adquirir seguridad afectiva y emocional.
· Desarrollar iniciativa y confianza.
b) Adquirir progresivamente autonomía en la realización de sus actividades habituales y en la práctica de hábitos básicos de salud y bienestar y promover su capacidad iniciativa.
d) Representar aspectos de la vida de la realidad vivida o imaginada de forma cada vez más personal y ajustada a los distintos contextos y situaciones, desarrollando competencias comunicativas en diferentes lenguajes y formas de expresión.
e) Utilizar el lenguaje oral de forma cada vez más adecuada las diferentes situaciones de comunicación para comprender y ser comprendidos por los otros.
El currículo está organizado como unidad curricular en tres áreas alrededor de las que se organizan los contenidos, los objetivos generales de etapa y ciclo. A partir de aquí se plantean los objetivos generales de área.
Áreas o ámbitos de experiencia.
En esta etapa las áreas no tienen sentido como áreas de conocimiento. Se corresponden más bien con ámbitos de experiencia del niño, en los que el niño se desenvuelve y desarrolla su actividad.
La estructuración de los contenidos por áreas tiene como finalidad ayudar al educador a sistematizar y planificar su trabajo. No pretende que los niños realicen su actividad en función de las mismas ya que a veces esa diferenciación no tiene especial sentido para ellos.
Las áreas curriculares establecidas en educación infantil de acuerdo con el Decreto 428/2008 de 29 de Julio, son:
Área de identidad y autonomía personal. (Conocimiento de sí mismo y autonomía personal.)
Hace referencia al conocimiento, valoración y control que los niños van adquiriendo de sí mismos y a la capacidad para utilizar los recursos personales que dispongan en cada momento.
Conocimiento del cuerpo y configuración de la imagen de uno mismo.
Habilidades perceptivo-motrices implicadas en la resolución de tareas de diversa índole.
La salud: habilidades básicas relacionadas con el cuidado de uno mismo y del entorno.
Área de descubrimiento del medio físico y social.(Conocimiento del entorno)
Hace referencia a la ampliación progresiva de la experiencia infantil y a la construcción de un conocimiento sobre el medio físico y social cada vez más completo.
Las relaciones sociales y la actividad humana.
Área de comunicación y representación. (Lenguajes:Comunicación y representación.)
El sentido fundamental de esta área es el de contribuir a mejorar las relaciones entre el individuo y el medio.
Expresión y producción plástica.
Producción y expresión musical.
Reflejan todo aquello que se puede aprender, por tanto, todo lo que se puede enseñar para conseguir las capacidades propuestas en los objetivos planteados en la etapa.
Los contenidos en el currículo de educación infantil aparecen agrupados en las tres áreas enunciadas. Se consideran contenidos no sólo a los “conceptos” sino también los “procedimientos” y las “actitudes”.
En esta etapa se considera de gran importancia los tres tipos de contenidos:
Conceptos: están referidos a que los niños adquieran las primeras nociones, que construyan un marco conceptual a partir de un conocimiento de su entorno. Se basan en actividades de la vida cotidiana, para lo que es especialmente importante conocer y partir de las ideas previas que ellos tienen. Ejemplos: nociones de tiempo, alimentos, tipos de objetos…
Procedimientos: están referidos al conjunto de acciones dirigidas a conseguir un fin. Implican una secuencia, de lo más sencillo a lo más complejo, ordenada de forma lógica. Ejemplos: utilizar normas de relación con otros niños. Utilización de un utensilio para comer. Utilización de una técnica de expresión plástica o de investigación.
Actitudes: se incluyen también en este apartado los valores, las normas y las reglas de comportamiento socialmente establecidas. Ejemplos: gusto por el trabajo bien hecho. Cuidado de los materiales. Confianza en sus propias posibilidades.
En lo que se refiere al currículo de la educación infantil se plantea la importancia de:
Aprendizajes significativos: el niño debe poder establecer relaciones entre sus experiencias previas y los nuevos aprendizajes.
Principio de globalización: aprendizaje es el producto del establecimiento de múltiples conexiones, de relaciones entre lo nuevo y lo ya aprendido. Es, pues, un proceso global de acercamiento del individuo a la realidad que quiere conocer.
Actividad física y mental del niño que es una de las fuentes principales de sus aprendizajes y de su desarrollo.
El juego como la actividad propia de esta etapa.
Aspectos afectivos y de relación que adquieren un relieve especial en la educación infantil.
Ambiente cálido, acogedor y seguro, en el que el niño se sienta querido y confiado. Organización del ambiente, incluyendo espacios, recursos materiales y distribución de tiempo, será fundamental para la consecución de las intenciones educativas.
Flexibilidad y posibilidad de adecuación a los ritmos de los niños en la organización de actividades. Atención a la diversidad.
Colaboración y coordinación entre los elementos que inciden en el proceso educativo de los niños y niñas: el equipo docente y las familias.
La evaluación es parte esencial del proceso educativo. En el currículo se define como “global, continua y formativa”.
“La evaluación inicial tendrá en cuenta las características del medio en el que el niño vive y partirá de la información procedente de los Centros de donde provienen y de las familias.”
También se plantea la evaluación del proyecto de trabajo del educador, haciendo posible una valoración de su adecuación y su grado de cumplimiento.
Tema 2. El proyecto educativo
Ana comenta con Carlos que podrían analizar alguno de los proyectos educativos de las escuelas que han visitado. Carlos piensa que puede ser muy interesante, así ven qué elementos tienen, para que, cuando tengan que elaborar el suyo, sepan cómo realizarlo.
Paso 2.1. Características y finalidades del proyecto educativo.
Paso 2.2. Elementos del proyecto educativo.
Paso 2.3. Elaboración del proyecto educativo.
Paso 2.1. Proyecto educativo.
En el currículo de educación infantil, Decreto 428/2008 de 29 de Julio, en su articulo 7 se expone:
“Los centros docentes que impartan educación infantil establecerán en el marco de su proyecto educativo, de acuerdo con lo que tales efectos establezca la Consejería competente en materia de educación, la concreción de currículo de los niños y niñas del centro, los criterios generales para la planificación didáctica, las orientaciones metodológicas, los criterios para organizar y distribuir el tiempo, así como los objetivos y programas de intervención en el tiempo extraescolar, los procedimientos y criterios de evaluación, las medidas de atención a la diversidad, el plan de acción tutorial y el plan de formación de persona. En todo caso, el carácter educativo de cada uno de los ciclos de la educación infantil estará recogido expresamente en el proyecto educativo de centro.
El proyecto educativo, con la LOGSE llamado Proyecto curricular de centro (PCC), es un documento que corresponde al segundo nivel de concreción curricular, es decir, al segundo nivel de decisión, en el que participa el equipo educativo de los centros. Pretende asegurar dos cuestiones básicas:
Los aspectos comunes de la educación para todos los alumnos de una edad determinada.
La adaptación de esa educación básica a la situación concreta de cada escuela y alumnos con unas necesidades y características determinadas.
Se elaborará de forma que asegure la progresión de los objetivos y contenidos contemplados en el currículo de etapa y en los ciclos que se contemplan en la misma.
Servirá de marco para la realización de las programaciones de los maestros y educadores en el tercer nivel de concreción, en el que se explicitarán las Unidades didácticas y las actividades.
Esto implica tomar una serie de decisiones sobre:
· Concreción de objetivos y contenidos del currículo.
· Enseñanzas que se consideran más adecuadas para responder a las necesidades de los alumnos en el contexto donde se encuentra la escuela; y teniendo en cuenta las opciones que se han tomado en el proyecto educativo del centro.
· Secuenciación y distribución de los contenidos de enseñanza y de las áreas o materias del nivel educativo, de acuerdo con los criterios establecidos para ese nivel.
· Determinación de criterios pedagógicos y didácticos para orientar la acción educativa del profesorado.
· Establecimiento de estrategias de aprendizaje, para lograr la consecución de los objetivos, de acuerdo con la situación de partida de los alumnos.
· Determinación de criterios y estrategias de evaluación con el fin de favorecer un determinado tipo de aprendizajes y un estilo educativo.
CARACTERÍSTICAS PCC.
Integrar la teoría y la práctica para mejorar la acción docente.
Constituir el resultado de un verdadero trabajo en equipo.
Llevar implícito un análisis de los objetivos, contenidos y orientaciones metodológicas planteado en el diseño curricular.
Garantizar la coherencia de la práctica educativa.
Proporcionar un carácter dinámico a la práctica docente, como instrumento de mejora constante.
Característica del proyecto educativo.
Finalidades del PCC
Adecuar el currículo oficial al contexto de cada situación educativa, a la realidad de los alumnos, de la escuela.
Poner en práctica el tipo de intervención educativa planteada en el Proyecto educativo donde quedaban expresados los rasgos de identidad de la escuela.
Proporcionar una respuesta a las demandas y necesidades de los alumnos en su propia realidad socio-económica y cultural.
Conseguir una mayor coherencia de la práctica educativa: promover la toma de decisiones en equipo.
Impulsar la innovación educativa y la renovación constante. La competencia educativa de los profesionales aumenta a través de os procesos de reflexión sobre la práctica.
Finalidades del proyecto educativo.
Elaborar el proyecto educativo (en la LOGSE llamado Proyecto Curricular) consiste en tomar decisiones sobre los diferentes elementos curriculares, es decir, sobre todo lo que define el proceso de enseñanza aprendizaje en un contexto concreto.
Estos elementos deben estar relacionados entre sí para garantizar la coherencia interna del documento y facilitar su aplicación.
Los elementos del proyecto educativo responden a las mismas preguntas que se planteaban en el currículo:
Objetivos: ¿Qué capacidades queremos conseguir en esta etapa? (ver adecuación de los objetivos más abajo).
Contenidos: ¿Qué queremos enseñar para conseguirlo? (Ver secuenciación y organización de los contenidos más abajo).
Metodología: ¿Cómo podemos llevarlo a cabo? (Ver decisiones metodológicas más abajo).
Evaluación: ¿Cómo valoraremos su aplicación? (Ver decisiones sobre la evaluación más abajo).
La programación general y la memoria anual son documentos que constituyen instrumentos de planificación a corto plazo. Concretan el proyecto educativo en un marco anual.
· Modificaciones realizadas para el curso de los proyectos educativo y curricular del centro.
· Horario de los alumnos para ese curso.
· Actividades complementarias y servicios extraescolares (transporte escolar, comedor, etc.).
· Memoria administrativa que incluye los datos del centro, del alumnado y del estado de los materiales.
La programación general anual se elaborará al comienzo del curso y al final del mismo se elabora la memoria anual, en la que se recogerán las conclusiones que servirán para introducir las modificaciones necesarias en los proyectos educativo y curricular del siguiente curso.
Adecuación de los objetivos generales al contexto del centro.
Los objetivos generales de la etapa de educación infantil establecen las capacidades que se espera que el niño haya desarrollado al finalizar la etapa como consecuencia de la actuación educativa.
Los objetivos generales están expresados en términos de capacidades, es decir, la intervención educativa debe contribuir a desarrollarlas.
El equipo educativo debe:
Analizarlos: Identificando las distintas capacidades que hay en cada objetivo y adecuándolos al contexto. Es muy importante realizar este proceso de análisis (ver ejemplo de análisis) de las diferentes capacidades para poder adaptarlas y adecuarlas al propio proyecto.
Adaptarlos y adecuarlos al contexto: Una vez identificadas las diferentes capacidades es cuando se actúa y se modifican para adaptarlas a las características del entorno del centro y del alumnado. Esta adaptación se puede realizar de diferentes formas, por ejemplo:
Priorizando unas capacidades sobre otras, unas veces compensando deficiencias y otras estableciendo aspectos de atención preferente.
Matizando o modificando el texto, introduciendo frases aclaratorias, añadiendo matices en función de la propia realidad…
Efectuando comentarios a la formulación del objetivo, completando, desarrollando, explicitando o concretando las capacidades identificadas.
Se trata de elaborar unos objetivos que reflejen la voluntad del conjunto de educadores llegando a un acuerdo sobre las capacidades que se quieren desarrollar.
Ejemplo de análisis.
Análisis del objetivo y de las capacidades que lo configuran:
· Observar el entorno inmediato con actitud de curiosidad y cuidado.
· Identificar las características y propiedades más significativas de los elementos que lo conforman.
· Identificar alguna de las relaciones que se establecen entre los elementos que conforman el entorno inmediato.
· Explorar el entorno inmediato con una actitud de curiosidad y cuidado.
Secuenciación y organización de los contenidos.
Los contenidos son aquellos aspectos que queremos enseñar y que los niños aprendan para desarrollar las capacidades que hemos propuesto.
En el diseño curricular, los contenidos se definen como “saberes seleccionados para ser enseñados en la escuela de manera que el alumno los pueda aprender de forma significativa”. Los contenidos tal como se presentan en el decreto de currículo no implican ningún orden de prioridad, ni de cómo trabajarlos ni de importancia.
En el proyecto educativo hay que seleccionarlos y priorizarlos decidiendo el orden en el que se van a trabajar, de acuerdo con el contexto y con los objetivos planteados, con la finalidad de que su adquisición permita alcanzar los objetivos y finalidades marcados, y con el grado de aprendizaje señalado.
Se pueden considerar un instrumento para conseguir los objetivos, es decir, los elementos necesarios para favorecer en el alumno el desarrollo de sus capacidades.
Una vez seleccionados los contenidos, es necesario organizarlos (ver ejemplo de organización) dentro del ciclo, para ello se puede optar por varias modalidades:
ü Continuar secuenciando en unidades menores de tiempo dentro del ciclo.
ü Organizar los contenidos según sean considerados prioritarios en el centro (p. ej. la autonomía de los niños).
ü Organizar los contenidos según vayan a trabajarse en la práctica educativa del ciclo.
No debemos confundir estos ejes organizadores de contenidos con las unidades didácticas que se programan para un grupo de niños. Estamos en el segundo nivel de concreción, en el que se desarrolla el currículo para un ciclo completo y se organizan los contenidos para todo el ciclo. Cada organización de contenidos puede suponer la base de una unidad didáctica o de varias.
También debe incorporarse al proyecto educativo la forma cómo van a trabajarse los temas transversales ( ver información más abajo) que son aspectos de la realidad actual a los que la sociedad va dando cada vez más importancia y que la escuela debe hacer suyos para potenciar en los niños y niñas determinados aprendizajes que tienen una gran repercusión social.
Ejemplos de organización.
ü Rutinas: (hábitos de la vida cotidiana). Contenidos que se repiten a lo largo de la jornada y/o del curso y que son ámbitos de aprendizaje muy significativos para los niños y niñas (especialmente importantes en el primer ciclo). Aseo, comida, descanso, control de esfínteres, entrada y salida…
ü Rincones de juego: son prácticas muy generalizadas con niños y niñas mayores en el primer ciclo.
ü Momentos significativos: hora del cuento, asamblea o corro, actividad al aire libre…
ü Programas específicos: programa de control de esfínteres, de estimulación de lenguaje, de psicomotricidad…
En educación infantil se proponen entre otros:
Educación moral y para la paz.
Se denominan transversales porque no constituyen un área o bloque de contenidos, sino que deben estar inmersos en todas las áreas y en los diferentes bloques de contenidos de cada una de ellas.
En el proyecto curricular del equipo de ciclo o etapa, deberán tomar decisiones que hagan posible la coherencia metodológica de todos los integrantes del equipo, que tengan unas normas comunes de actuación que den a la actuación educativa una coherencia imprescindible para que el niño crezca y se desarrolle.
El currículo establece algunos principios metodológicos con carácter general. Para esta etapa define los siguientes:
Aspectos afectivos y de relación.
Decisiones sobre evaluación.
El proyecto educativo debe recoger el planteamiento del equipo educativo del Centro para realizar el seguimiento de los procesos de enseñanza aprendizaje.
Lo dispuesto con carácter general para la evaluación en esta etapa aparece en el decreto de currículo y en la orden de 12 de noviembre de 1992 (BOE 11 de agosto) sobre evaluación en educación infantil.
Planteamientos sobre evaluación en el currículo:
· Evaluación continua: el proceso de evaluación está íntimamente ligado al proceso de enseñanza-aprendizaje y se desarrolla continuamente, al inicio del proceso, a lo largo de él y al final del mismo.
· Evaluación global: recoge información sobre el desarrollo de todas las capacidades, de todos los ámbitos de la vida y desarrollo infantil, así como de todos los aspectos que influyen en el proceso educativo.
· Evaluación formativa: su utilidad principal es la de reorientar el proceso educativo, mejorarlo, para adecuarlo mejor a las necesidades de los niños. Evaluamos para mejorar nuestra actuación.
En la evaluación es necesario diferenciar dos aspectos:
· Evaluar el proceso de aprendizaje de los niños y niñas, el grado en que van adquiriendo las capacidades previstas, las dificultades individuales… Referencias para evaluar el proceso de aprendizaje:
Ø Capacidades reflejadas en los objetivos de etapa/ciclo.
Ø Objetivos de cada área.
Ø Secuencia y organización de los contenidos.
Ø Contenidos y objetivos didácticos de cada unidad de programación.
· Evaluar el proceso de enseñanza en su conjunto, es decir, todo lo que hace que los niños aprendan, nuestra actuación como educadores, actividades propuestas, recursos utilizados, coordinación con las familias, etc. Referencias para evaluar el proceso de enseñanza:
Ø La planificación efectuada (proyecto educativo y programaciones).
Ø Aplicación de decisiones metodológicas.
Ø Actuación del profesorado.
Cuando un centro emprende la elaboración del proyecto educativo, debe plantearse que está abordando un proceso de reflexión y toma de decisiones que tiene un gran sentido en sí mismo por lo que ya cumple un importante objetivo.
Entre las medidas a tomar para su elaboración se pueden señalar las siguientes:
Constitución del equipo de etapa o ciclo: el proyecto educativo, lo elabora el equipo de etapa o ciclo, para lo que se constituye formalmente el equipo. En el caso de las escuelas infantiles, pueden darse diferentes situaciones.
Coordinación y organización del equipo de trabajo, convocatoria de reuniones, elaboración de documentación, distribución de responsabilidades, elaboración de conclusiones, etc.
Planificación y organización temporal.
Explicitar y cumplir los acuerdos tomados por parte del equipo. (Mejor si han sido reflejados en las actas de las reuniones).
Solicitar los apoyos externos que se consideren necesarios. (Equipos de atención temprana, centros de formación de profesores, equipos psicopedagógicos, expertos…).
Para elaborar el proyecto educativo se deberá tener en cuenta:
La experiencia previa del equipo y sus posibilidades.
El planteamiento de objetivos alcanzables.
La evaluación de la situación inicial para mejorar las intervenciones anteriores.
La coherencia entre todos los elementos del proyecto.
Diferentes situaciones en escuelas infantiles.
En las escuelas infantiles pueden darse las siguientes situaciones:
Que tengan la etapa completa 0-6 años, con los dos ciclos. Entonces tendrían un Proyecto educativo de Etapa. También elaborarían proyectos educativos para cada uno de los Ciclos (0-3 y 3-6).
Que tengan sólo el primer ciclo 0-3 años, en las que sólo se diseñaría el Proyecto educativo del primer ciclo.
Para elaborar un proyecto educativo, las fuentes de información que se utilizan son:
El Plan de Centro: en el que se han definido los rasgos de identidad del centro.
El análisis del contexto sociocultural y económico en el que se encuentra el centro.
El currículo básico que se prescribe desde la Administración.
La experiencia derivada de la práctica docente del centro.
Carlos está pensando en la posibilidad de realizar alguna programación para un grupo de niños de una escuela infantil. Ana le plantea que podían hablar con los educadores de la escuela que visitaron y proponerles que les explicaran cómo elaboran ellos sus programaciones. ¡A lo mejor hasta les cuentan cómo se desarrolla en una reunión de programación! Si les dieran algo más de información, ellos dos podrían pensar en organizar su propio equipo de trabajo con algún compañero más; y teniendo la información del proyecto educativo, elaborar una primera programación aunque no fuera para todo el curso. Se pueden plantear programar una quincena o diseñar alguna unidad didáctica.
Paso 3.1. Características de la programación.
Paso 3.2. Elementos de la programación.
Paso 3.3. La memoria anual y coherencia entre los diferentes niveles de Concreción.
Paso 3.4. Programación de actividades para centros de educación no formal.
La programación se corresponde con el tercer nivel de concreción curricular, es decir con el propio de decisión curricular.
Se suele denominar de diferentes formas, programación de aula, programación de curso, programación de actividades, programación de grupo… entre otras.
El responsable de elaborarla es el educador, el tutor, o el maestro, responsable del grupo, pero las decisiones tienen que estar enmarcadas en las tomadas en el proyecto educativo de ciclo y en el proyecto educativo de etapa.
Deben realizarse en coordinación con los demás profesionales que intervienen de un modo u otro, con ese mismo grupo (como educadores de apoyo, especialistas, etc.). Además, en el caso de que una escuela infantil, tenga varios grupos de la misma edad, deberían planificarla conjuntamente en equipo los educadores implicados.
Una programación está constituida por los mismos elementos curriculares que están presentes en los anteriores niveles de decisión curricular (objetivos, contenidos, decisiones metodológicas y de evaluación), y se organiza en un conjunto de unidades que llamamos “unidades didácticas” o unidades de programación, que planifica el educador para organizar su práctica educativa
El tutor es el responsable directo del grupo de niños durante el curso escolar. La persona de referencia, aunque intervengan otros educadores con el grupo de niños él va a estar directamente implicado con ellos durante la mayor parte del tiempo, va a tener relación y comunicación directa con las familias y va a realizar el seguimiento y personal de los niños.
Eje de Ciclo: Fiestas y celebraciones
Ud. Los cumpleaños.
Ud. Un hermanito.
Ud. La Navidad.
Ud. Los Carnavales.
Ud. Fiesta de fin de curso.
Aplicaciones en el educador.
La programación es un instrumento de trabajo para el educador. Por ello, tendrá un contenido y formato que el propio educador decidirá, adecuándolo a sus características personales, a su experiencia y a su trayectoria profesional. No debe constituir nunca un producto acabado, sino un punto de partida, que a medida que se va poniendo en práctica es revisada y mejorada.
La programación, sobre todo en esta etapa, debe ser muy flexible y estar sujeta a continuas adaptaciones y remodelaciones, permitiendo y potenciando la espontaneidad y la creatividad.
Si un educador se presenta con una unidad didáctica, programada de forma definitiva y cerrada, podría encontrarse con diversidad de situaciones: tal vez muchos de los niños no le siguen, o se dan circunstancias con las que no había contado, intervienen padres u otras personas aportando elementos no previstos, el tiempo no es suficiente, etc.
Un educador debe elaborar una unidad didáctica como propuesta abierta de una actividad que no va a “imponer” a los niños. Como buen observador, adecuará la propuesta en cada momento a las distintas situaciones, modificando, ampliando, incorporando nuevos factores mediante sus diferentes fases. La programación previa le habrá servido para iniciar las actividades de forma tranquila, reposada, teniendo claro lo que pretende desarrollar y cómo va a hacerlo, pero estando abierto y a la escucha, para adaptar matizar, mejorar su propuesta y su actuación.
Fases de la unidad didáctica.
Las unidades didácticas tienen tres fases:
A lo largo de estas fases se recogerán anotaciones y observaciones, y sólo al finalizar, el educador será capaz de tener una visión completa del proceso de enseñanza y aprendizaje que ha conducido y tendrá datos para mejorar los próximos procesos.
El proceso de elaboración, puesta en práctica y evaluación de las unidades didácticas constituye un elemento valiosísimo de análisis de la práctica educativa y de la evaluación de la propia intervención educativa, que todo educador debería realizar como método de mejora constante para su evolución profesional.
La programación en el ciclo.
El concepto de ciclo en educación supone un avance considerable frente a concepciones anteriores, compartimentadas en períodos de tiempo más cortos.
Un ciclo es una unidad curricular, es decir, que para este período se determinan todos los elementos del proceso de enseñanza y aprendizaje, lo que los niños van a aprender, la forma en que vamos a realizar esta enseñanza, los mecanismos de evaluación, etc.
Un ciclo supone reconocer que el desarrollo no se produce al mismo ritmo en todos los niños y niñas, que cada uno de ellos tiene sus peculiaridades, y que es mejor plantearse períodos de tiempo superiores a un año para planificar y evaluar sus aprendizajes.
En educación infantil, diversos motivos han causado la organización curricular en dos ciclos, cada uno de ellos de tres años de duración. En consecuencia el educador, o equipo de educadores, debe plantear su intervención educativa con este medio plazo que supone un período de tres años. Esto puede dar tranquilidad al educador, ya que los niños tienen un plazo más amplio para desarrollar progresivamente sus capacidades, cada uno a su ritmo, y el educador va a ver esta progresión, sobre todo si continúa con el mismo grupo de niños a lo largo del ciclo.
Este concepto de ciclo tiene repercusiones en la programación, ya que nunca deberá perder la orientación principal: la consecución de los objetivos generales establecidos por todo el equipo educativo para el ciclo.
La programación no parte de cero, tiene que elaborarse a partir de las decisiones tomadas previamente, especialmente en el proyecto curricular del centro.
Entre los elementos de la programación podemos señalar los siguientes:
Al iniciar la elaboración de la programación, el educador refleja las características del grupo de niños, el número, edades, antecedentes familiares, escolares, características individuales. Averiguando, por ejemplo, los meses en los que han nacido, por la incidencia que ese dato tiene. Este análisis forma parte de una evaluación inicial, y sirve de base para tomar las decisiones posteriores.
En ellos, el educador refleja las capacidades que pretende potenciar dentro de lo que el equipo educativo haya decidido en el Proyecto Curricular de Ciclo.
Dependiendo de si el grupo de alumnos se encuentra al final del ciclo, podrían servir los objetivos planteados en el PCC (Proyecto curricular de ciclo), pero en otros casos, será necesario seleccionarlos y adaptarlos a las características y necesidades de cada grupo de alumnos y edades.
Ocurre lo mismo que con los objetivos. El educador seleccionará los contenidos que trabajará a lo largo del curso escolar, sin perder la idea del ciclo. Sería conveniente secuenciarlos a lo largo del curso.
En este apartado se recogerán los recursos metodológicos con los que va a contar el educador, la organización de espacios, materiales, tiempos, opciones metodológicas concretas que se hayan seleccionado, etc.
En este apartado se recogen las técnicas e instrumentos de evaluación que se van a utilizar en el proceso de enseñanza aprendizaje: entrevistas, registros de información, diario…Así como los instrumentos para informar a las familias: Tipo de informes.
Este elemento es nuevo en el tercer nivel de concreción. Contiene un conjunto de actividades previstas, que implican una concreción del proceso de enseñanza aprendizaje que se va a desarrollar.
Al finalizar el curso, el equipo directivo y el consejo escolar evaluarán el grado de cumplimiento de la programación general anual y las conclusiones más relevantes serán recogidas en la memoria anual. Dichas conclusiones servirán para introducir modificaciones en el proyecto educativo de centro y proyecto curricular y partir de ellas en la siguiente programación general anual.
La memoria es un documento que se utiliza en el centro educativo una vez finalizado el curso escolar, pero tiene gran importancia en la planificación, porque de su análisis se pueden obtener conclusiones que contribuyan a mejorar los aspectos del proceso educativo que sean susceptibles de ser mejorados.
Forma parte del proceso de evaluación inicial del curso siguiente, es decir, que aporta información primordial para la realización del plan anual. Supone, la realización de una valoración de las actividades que se han desarrollado durante el curso escolar.
Este documento pretende proporcionar información sobre los resultados del proceso educativo durante el curso escolar: valorar, analizar, obtener conclusiones, comprobando los aspectos que han funcionado bien y aquellos que hay que mejorar, con el fin de tenerlos en cuenta en el plan anual del curso siguiente.
Supone pues un instrumento de evaluación del centro educativo, que puede contemplar una serie de elementos:
Análisis de la organización y su eficacia.
Valoración de los progresos realizados por los niños.
Organización y coordinación entre los diferentes órganos de la escuela.
Relaciones de los miembros del equipo educativo y con el resto de la comunidad educativa.
Intervención y acción tutorial con niños y familias.
Utilización de los recursos de la escuela, teniendo en cuenta espacios, materiales y tiempo.
Valoración de actividades complementarias y extraescolares.
Valoración de la adecuación de las programaciones: consecución de objetivos, idoneidad de contenidos, metodología, criterios de evaluación…
Valoración de las medidas de atención a la diversidad.
Propuestas de modificación y mejora para incluir en el plan anual, en el proyecto curricular y en las programaciones.
En su elaboración participan el equipo directivo y el equipo educativo, en el que se encuentran integrados los tutores.
Coherencia entre los diferentes niveles de concreción curricular.
Los diferentes niveles de concreción curricular tienen que estar debidamente estructurados y planificados en su elaboración.
El equipo educativo toma decisiones y elabora el proyecto curricular teniendo en cuenta el análisis del contexto en el que se encuentra la escuela, pero su punto de partida es el currículo que marca la Administración educativa, es decir, el primer nivel de concreción curricular.
Lo que en el proyecto educativo, es decir en el segundo nivel de concreción, se establezca, sentará las bases de la programación, o tercer nivel de concreción.
Si no existe coherencia entre estos tres niveles, el trabajo de los educadores y el proceso de enseñanza aprendizaje se desarrollarán sin planteamientos claros y descoordinados. El equipo educativo es el encargado de preservar que el trabajo se desarrolle con coherencia y con un verdadero sentido del equipo.
El hecho de existir un currículo abierto y flexible permite a los educadores ese margen de maniobra que da la posibilidad de modificar y adaptar las programaciones a las características de los alumnos, sin olvidar nunca la sensatez, la coherencia, y la responsabilidad.
PROGRAMACIÓN DE ACTIVIDADES EN CENTROS DE EDUCACIÓN NO FORMAL
En el que se define las grandes líneas de actuación, es el marco de referencia que orienta y condiciona el resto de los niveles de planificación.
Concreta los objetivos del plan en una realidad determinada y para un tiempo preciso. En él se marcan las prioridades de intervención, se establecen los recursos y se diseñan las acciones para conseguir las estrategias diseñadas en el plan.
Corresponde con una intervención individualizada que concreta las intenciones del programa. En él se definen objetivos, se establecen procesos y recursos para alcanzarlos por medio de actuaciones coordinadas y relacionadas entre sí.
Son las acciones que coordinadas entre sí permiten alcanzar los objetivos indicados en el proyecto.
Podemos señalar la existencia de varios niveles de planificación en la intervención socioeducativa:
El tipo de documentos que hemos visto en los pasos anteriores eran específicos para centros educativos, es decir, en el ámbito formal. En otros ámbitos, la programación se toma de forma diferente.
En el caso de centros de ámbito de educación no formal, deben realizar programaciones o proyectos siempre que lleven a cabo programas de atención, independientemente del ámbito en el que se actúe.
En estos documentos se expresan por escrito nuestras intenciones, los objetivos que nos proponemos, los medios que disponemos, los recursos que necesitamos. Se planifica la acción educativa que pretendemos poner en marcha, se le da sentido, y constituyen instrumentos que orientan el trabajo de los profesionales que están implicados en dichas programaciones.
Fuera del marco escolar, los proyectos suelen ser la forma de llevar a la práctica los planes y los programas de intervención de instituciones u organismos que se dedican a promover acciones educativas, de ocio, culturales, sociales, y dedicadas a la infancia.
Elementos y elaboración del proyecto.
Los elementos del proyecto:
El contexto social, económico, cultural: para conocer el punto de partida de las necesidades reales de los participantes.
Objetivos: lo que se pretende con la actuación, de acuerdo con la fase de diagnóstico.
Actividades: se define el programa de actividades de acuerdo con los objetivos previstos: talleres, juegos, etc.
Metodología: cómo se va a llevar a la práctica, con qué tipo de técnicas y procedimientos.
Recursos: humanos (personas que van a estar implicadas), materiales (infraestructura, mobiliario, material fungible, equipos audiovisuales, deportivos, medios informáticos, etc.), económicos (presupuesto realista), etc.
Para la elaboración del proyecto de intervención, se tienen en cuenta:
Flexibilidad y coherencia dentro del nivel de planificación el que se esté realizando.
Implicación y participación de todos los miembros del equipo de trabajo.
Detección y análisis de las necesidades.
Definición de los contenidos.
Planificación de la evaluación del mismo para comprobar si ha respondido a los objetivos que se habían previsto inicialmente y su coherencia.
Ana ha comprobado que ya han empezado a programar y se pueden enfrentar a la práctica en la escuela, pero le dice a Carlos que ahora le gustaría ver cómo se comprueba que lo que han hecho ha cumplido los objetivos que pretendían.
Carlos le responde que ahora pueden aplicar lo que van a estudiar sobre la evaluación y utilizar algunas técnicas para observar a los niños y recoger datos. Así al final comprobarán si la programación que están poniendo en práctica era adecuada para las necesidades y características de los niños a los que iba dirigida.
Además también pueden evaluar el conjunto de su actuación como educadores, aunque no tengan todavía la titulación, pero van comprobando sobre la práctica cómo se hace y lo comentan con la profesora responsable y con los educadores con los que están colaborando en la escuela.
Paso 4.1. Concepto de evaluación. La evaluación en educación infantil.
Paso 4.2. Ámbitos de evaluación.
Paso 4.3. Tipos de evaluación. Documentos de evaluación.
Paso 4.4. Técnicas e instrumentos de evaluación.
Paso 4.5. Intercambio y comunicación de la información a las familias.
Podríamos definir evaluación como el elemento por medio del cual obtenemos información de forma continua y sistemática para conocer la idoneidad del proceso educativo de una forma global y de las decisiones docentes.
La evaluación es un elemento curricular inseparable y fundamental de la práctica educativa. Su finalidad consiste en recoger información continua con el fin de mejorar, ajustar y modificar, si es necesario, los procesos de enseñanza aprendizaje contribuyendo a mejorar la calidad de la educación.
El hecho de plantearse educar, implica evaluar, no sólo en el sentido de evaluación de resultados de los alumnos, sino también del propio proceso, de la labor docente, y de la propia institución escolar.
Por cuestiones metodológicas se presenta como el último de los eslabones en la planificación educativa, pero de hecho debe estar implícito en todo el proceso, comenzando por una evaluación inicial, generando una retroalimentación continua, y un replanteamiento de cada uno de los elementos.
La evaluación se entiende como un proceso:
Continuo: es decir, no se realiza en un único momento, sino a lo largo de todo el tiempo. Parte de una evaluación inicial, realizando un diagnóstico individual de cada niño y del grupo con el que se va a trabajar. Es inseparable del proceso educativo, porque proporciona información constante que permite mejorar los procesos y los resultados de la intervención educativa.
Sistemático: se realiza con una metodología determinada, con rigor y de una forma previamente marcada.
Integral y global: en cada momento se evalúan todos los elementos del proceso de enseñanza aprendizaje.
Formativo: mediante este proceso aprende y se desarrollan como profesionales reflexionando y haciendo los cambios necesarios.
Regulador, orientador y autocorrector del proceso educativo: al proporcionar información constante que permite mejorar tanto procesos como resultados.
La existencia de un currículo abierto y flexible en educación infantil, con el fin de adaptarlo a las características y necesidades individuales, plantea la necesidad de una evaluación individualizada, en la que se plantean los objetivos que el niño ha de alcanzar a partir de su situación inicial.
Nos encontramos en una etapa de carácter no obligatorio, por tanto no condicionada como otras etapas en cuanto a lograr unos mínimos para promocionar a otra etapa educativa.
Durante esta etapa, el referente son los objetivos generales, las capacidades que afectan al conjunto del desarrollo y que no tienen carácter terminal, sino que están supeditadas al desarrollo personal de cada niño.
Es muy importante que los educadores conozcan bien a cada niño, y su situación de partida, para a través de la observación, comprobar sus progresos, su evolución, y reflexionar sobre la consecución de los objetivos educativos propuestos.
La normativa vigente en materia de evaluación en Educación Infantil es la Orden de 12 de noviembre de 1992 (BOE 21 de noviembre de 1992).
Los referentes para la evaluación del proceso de aprendizaje en Educación Infantil son:
Los objetivos generales de etapa, y de ciclo.
Los objetivos generales de las áreas.
Objetos de evaluación.
Se refiere a los aspectos y elementos que el profesorado de educación infantil debería evaluar:
El proceso de enseñanza:
Relaciones entre niños y educador.
Coordinación entre educadores que intervienen en un ciclo o con niños del mismo nivel.
Utilización de los recursos del centro.
Trabajo en equipo para plantear estrategias de actuación.
Evaluación inicial de los niños para detectar ideas y conocimientos previos.
Evaluación de desarrollo de capacidades de acuerdo con los objetivos planteados.
Evaluación de grado de asimilación de contenidos conceptuales, sobre procedimientos y actitudes.
El proyecto curricular de etapa y ciclo:
El análisis del contexto realizado.
Adecuación de objetivos generales de etapa y ciclo a las necesidades y características de los niños y a las finalidades del centro.
Adecuación de secuenciación de objetivos y contenidos, así como de la metodología y propuesta de evaluación.
Los materiales curriculares:
Los materiales elaborados o seleccionados como libros de texto establecidos y de orientación para la puesta en marcha del proceso.
Todos los elementos que intervienen en el proceso de enseñanza aprendizaje pueden ser evaluados y todos están relacionados, de forma que cada uno de ellos influye en la eficacia de los demás.
A continuación aparecen enunciados los ámbitos de la evaluación:
Elementos personales: niños, educadores, equipo directivo, personal no docente.
Elementos materiales: instalaciones, materiales, ambiente, etc.
Elementos organizativos y formales: organización del personal, distribución de grupos y espacios, distribución temporal, etc.
El educador entre sus funciones tiene las de evaluar a los niños, el proceso de enseñanza aprendizaje, y su propia labor como docente.
A veces resulta muy difícil realizar una autoevaluación de la propia labor profesional, sobre todo si se realiza un trabajo de forma individual, porque se suele dar una imagen poco realista de la propia actuación.
Suele resultar útil realizar un buen trabajo en equipo con el que los educadores puedan realizar actuaciones conjuntas y observaciones sistemáticas de las aulas de sus compañeros y de esa forma comparar sus formas de trabajo.
Si esto no suele ser viable, se podrán sustituir por intercambios de opiniones en reuniones de trabajo, cursos de formación y grupos de investigación, o discusión:
Evaluación de la propia actividad docente.
El educador evalúa al niño por medio de la observación en diferentes situaciones a lo largo de la jornada.
Se recogen los progresos que ha realizado en relación con las capacidades expresadas en los objetivos generales, y en términos cualitativos.
Se toman datos y se recoge información de los equipos de atención temprana, de equipos interdisciplinares, de personal de apoyo, de la familia. Con toda la información recogida los educadores completan el conocimiento que tienen del niño, realizan la evaluación y toman las medidas necesarias para su atención individualizada.
Momentos importantes para recoger información:
Período de adaptación: proporciona las primeras informaciones del niño. Se pueden señalar en él tres momentos importantes:
Evaluación inicial. Antes del comienzo de la incorporación a la escuela. Por medio de una entrevista informativa con los padres, sirve a los educadores y dirección del centro para recoger información del niño, establecer relación con la familia sobre escolarización anterior, evolución del niño, relación con adultos y otros niños, datos familiares, información sobre funcionamiento del centro, etc.).
Seguimiento del niño a lo largo del período de adaptación.
Evaluación final del proceso, en el que participan los padres: de la evolución de cada niño, de las conclusiones. Por medio de una entrevista, o por medio de un cuestionario.
Ver guía de observación en el período de adaptación.
Asamblea, corro, alfombra: momento en el que se inicia la actividad de la jornada, cuando todos los niños se incorporan a la actividad diaria con el educador. Se inician diálogos, normalmente sentados en la alfombra, en cojines, en grupo, en círculo, en “corro”, con el educador presentándose, comentando quién ha venido, proporciona oportunidad al educador para realizar alguna observación de interés.
Juego libre: durante el cual el niño goza de libertad, elige a lo que quiere jugar. Proporciona al educador un momento especialmente rico para observar y recoger información sobre su comportamiento en grupo, sobre su forma de relacionarse y sobre los problemas que se puedan presentar.
La evaluación del proceso de enseñanza aprendizaje es algo que implica todos los aspectos del proceso, es algo global e integral. Incluye los aspectos organizativos y pedagógicos del mismo.
Entre ellos tenemos que tener en cuenta los siguientes:
El ambiente entre los niños, la relación entre niños y educadores.
La coordinación entre los miembros del equipo.
La adaptación a las características y necesidades de los niños.
Las relaciones y colaboración con los padres.
Las relaciones con otras instituciones.
La eficacia de la evaluación como mecanismo de reflexión.
La evaluación de los diferentes documentos de planificación: proyecto curricular de centro, programaciones.
El educador con el objetivo de mejorar su labor, tiene que realizar una autoevaluación de su propia actividad docente, para lo que tiene que analizar su práctica diaria, su actitud personal y profesional, su relación con los niños, con el equipo educativo, con otros profesionales y con las familias.
Para realizar esta evaluación, puede utilizar una serie de mecanismos:
Realizar una reflexión detallada de su propia actuación, lo que suele ser difícil de conseguir.
Realizar observaciones por parte de otros miembros del equipo educativo.
Intercambiar información con otros miembros del equipo educativo en reuniones de trabajo.
La evaluación del centro se realiza desde dos ámbitos: externo e interno. Desde el ámbito externo, se lleva a cabo por la Inspección Técnica de Educación, dependiente de la Administración Educativa.
Desde el ámbito interno, la realizan los órganos del centro: el equipo directivo, consejo escolar, en los centros sostenidos con fondos públicos y en los centros de titularidad privada el titular del centro y/o personas que designe.
También existen instituciones privadas que ofrecen sus servicios a los centros en este sentido y que pueden ser muy útiles por el grado de objetividad y profesionalidad que se les supone.
Los elementos que se pueden evaluar en el centro pueden ser los siguientes:
Gestión de recursos materiales, equipamientos, servicios.
Organización, empleo, funcionamiento de recursos humanos, personal docente y no docente.
Planificación: proyectos y programaciones.
Aplicación de legislación vigente: educativa, de salud laboral y prevención de riesgos, sanitaria.
El concepto de evaluación tiene la misma validez independientemente del programa al que se aplique. El objetivo que tenemos que plantearnos en la evaluación será comprobar si el programa responde a los objetivos planteados, cómo lo estamos haciendo, qué debemos mejorar, como podemos diseñar un plan de mejora y aplicar las medidas para introducir más modificaciones necesarias, etc.
Al hablar de tipos de evaluación nos referiremos a los principales momentos de la evaluación, teniendo en cuenta el carácter formativo que ésta debe tener:
Se produce al incorporarse por primera vez un niño al centro de educación infantil. En ella se recogerán los datos relevantes sobre su proceso de desarrollo. Se incluirá información proporcionada por los padres, y en su caso, los informes médicos, psicológicos, pedagógicos y sociales que proporcionen interés para la vida escolar.
Objetivos que cumple:
Obtener información sobre la situación de partida de cada niño.
Adecuar la actuación del educador a las características y necesidades de cada niño.
Conocer las características, necesidades, y diversidad de los niños del grupo.
Información que proporciona la familia.
Informes médicos, psicológicos, pedagógicos, sociales.
Datos de escolarización previos.
Observaciones directas del director del centro y del educador tomadas en la entrevista realizada.
Se realiza a lo largo del ciclo y de forma continua. El educador utilizará las distintas situaciones educativas para analizar los progresos y dificultades de los niños, con el fin de ajustar la intervención educativa para que estimule el proceso de aprendizaje.
El educador recogerá y anotará los datos relativos al proceso de evaluación continua y elaborará al final de cada curso escolar un informe de evaluación con los aspectos más relevantes del proceso de aprendizaje de cada niño.
Obtener información permanente sobre el proceso de enseñanza aprendizaje.
Comprobar si el proceso de enseñanza aprendizaje se adapta a las características y necesidades de los niños.
Contribuir a la mejora de la labor del educador, logrando una revisión de la actuación docente.
Grado de adquisición de capacidades por parte de los niños.
Grado de satisfacción en el aula en relación con el clima logrado.
Grado en que se han alcanzado los objetivos previstos.
Grado de satisfacción, eficacia y adecuación de la metodología utilizada, de la organización espacial y temporal, etc.
Detección de dificultades, medidas de refuerzo, adaptaciones curriculares realizadas, etc.
Al finalizar la etapa se procederá a la evaluación final del alumnado a partir de los datos obtenidos en el proceso de evaluación continua.
Se recogerán en ella las observaciones más relevantes sobre el grado de adquisición de los diversos tipos de capacidades que se reflejan en los objetivos generales.
Incluirá además las medidas de refuerzo y adaptación que hayan sido utilizadas. No tiene carácter de promoción, sino meramente información para la planificación del proceso de enseñanza aprendizaje de la etapa siguiente.
Comprobar el grado de respuesta de los niños ante determinadas situaciones que implican la puesta en práctica de las capacidades adquiridas.
Reflejar el grado desarrollo madurativo en que cada niño se encuentra al finalizar el proceso en ese momento.
Expresar la situación individual de cada niño, las adaptaciones curriculares que se hayan utilizado.
Al comenzar el período de escolarización en la escuela infantil, el centro educativo, debe abrir un expediente personal a cada niño.
En el expediente personal se recogen los datos más significativos. Suele tener un formato de carpeta, tipo dossier, en el que figura el nombre del niño, los datos del centro y además se incorporan unas serie de documentos.
Cuando el niño permanezca en el mismo centro, al finalizar esta etapa el informe final de evaluación se trasladará al tutor del primer ciclo de educación primaria para facilitar la continuidad del proceso de aprendizaje.
Cuando el niño se traslade a otro centro, el secretario del nuevo centro solicitará al centro de origen la ficha personal, los resúmenes de escolaridad de los correspondientes ciclos, el informe final de evaluación si ha finalizado la etapa; o el último informe anual en caso de que el traslado se produzca antes de finalizarla.
En el centro de origen se conservarán copias de los documentos durante tres años.
Documentos en el expediente personal.
Ficha personal del alumno.
En ella se incluirá la fecha de ingreso en el centro, la fecha de baja, los datos de filiación, familiar y médico.
Se pueden incluir también copias de los documentos personales de cada niño que se consideren de interés, como pueden ser informes psicológicos, sociales, pedagógicos, etc.
Resúmenes de escolaridad.
En el primer y segundo ciclo de educación infantil reflejan los cursos escolares realizados en el centro en el que el alumno ha estado escolarizado.
Lo firma el director del centro y recoge las observaciones sobre la escolaridad del niño, lo que se reflejará al final del ciclo.
Estos documentos al final de etapa constituyen en educación infantil al Libro de Escolaridad.
El resumen de escolaridad anual lo cumplimentará el tutor o la tutora, es decir el educador responsable directo del grupo de niños.
Informe anual de evaluación.
Realizado por el tutor al final del curso a partir de los datos obtenidos a través de la evaluación continua.
Su formato y contenido lo decide el equipo educativo de la etapa y se refleja en el proyecto curricular.
Realizado por el tutor al finalizar la etapa. Recoge los datos más significativos de cada curso, relacionados con el grado de adquisición de capacidades que reflejan los objeticos generales. El formato y el contenido lo decide el equipo educativo en el proyecto curricular.
La evaluación incluye la recogida de información y formulación de conclusiones a partir de ella.
Para realizar esta labor, utilizaremos diferentes técnicas e instrumentos de recogida de datos que nos proporcionen información sobre los diferentes aspectos del proceso de enseñanza aprendizaje.
Una de las técnicas que en educación infantil más se utiliza con los niños es la observación.
La observación debe estar definida y sistematizada en mayor o menor medida. Se pueden realizar observaciones esporádicas o continuadas, observar a un solo niño o a un grupo, realizarlas de forma que observemos la conducta de un niño en diferentes situaciones.
Se pueden plantear múltiples posibilidades para el educador tanto al proponerse qué observar, como al preguntarse por el tipo de técnica a utilizar. Lo ideal sería no centrarse en un solo tipo de observación, sino combinar diferentes técnicas.
Para realizar una observación en las condiciones adecuadas, debemos establecer en primer lugar para qué queremos observar y qué queremos observar, resaltar las conductas que pretendemos a observar, por ejemplo:
Señalar los momentos y el lugar indicado para realizar las observaciones.
Seleccionar el instrumento adecuado.
Elaborar el registro de observación.
El educador comprueba las conductas que quiere analizar en diferentes circunstancias, registra la información que ha obtenido de forma directa o indirecta y realiza la evaluación.
Cumple una serie de objetivos en relación con los niños:
Acercarse a los niños individualmente, a su realidad.
Relacionar de forma integral diferentes aspectos del desarrollo del niño.
Realizar un seguimiento del desarrollo del niño de una forma global.
Observar la evolución y prevenir posibles dificultades.
Conocer los ritmos del niño, sus preferencias, sus rechazos.
Adaptar el proceso de enseñanza aprendizaje a las características y necesidades de cada niño individualmente.
Los instrumentos de observación tienen que cumplir unos criterios:
Si un instrumento de observación no nos resulta útil para lo que pretendemos, no proporciona la información que necesitamos o la que nos da no es válida ni fiable, o no cumple los objetivos que debería para ayudarnos en nuestra labor como educadores, deberemos seleccionar entonces otra técnica o instrumento de observación más adecuada.
Instrumentos de observación directa e indirecta.
Una clasificación de los instrumentos de observación podría ser la siguiente:
DE OBSERVACIÓN DIRECTA
Es uno de los registros de observación más conocidos entre los educadores. En él se van registrando anotaciones durante un periodo más o menos largo de forma regular.
El observador registra las conductas que considera de interés, normalmente al final de la jornada. Pueden ser conductas de nueva adquisición, cambios, dificultades, reflexiones, interpretaciones…
Suele llevar mucho tiempo e introduce hechos con las valoraciones correspondientes, que se suele recoger en cuadernos u otro tipo de formatos.
Consiste en un registro de hechos o comportamientos relevantes. Se describen como “anécdotas”. Se recogen a lo largo del tiempo y se registran cronológicamente de forma que se evalúan posteriormente.
Se registran de forma aséptica, en forma de episodios.
Los acontecimientos aislados no son importantes. Las anécdotas deben recogerse nada más producirse, incluso anotando las respuestas verbales de los niños de forma exacta.
Se deben redactar de forma clara y concisa. Pueden ser útiles y prácticas en forma de fichas.
Sirve al educador para informar de la existencia o no de determinada conducta, comportamiento, si se produce con determinada frecuencia, etc. Incluye una serie de conductas observables, en forma de lista con indicación o no de su presencia.
Se puede utilizar para valorar en un niño en un grupo y la frecuencia con que se repite. Se seleccionan previamente una serie de conductas que pueden ordenar para su mayor interpretación.
Constituidas por cuestiones a evaluar siempre que contemplen una valoración de menor a mayor, entre los que hay que seleccionar el más adecuado.
Se pueden indicar valoraciones de:
· Grado: muy bajo a alto/no empezado a finalizado.
· De frecuencia: de nunca a siempre.
· Gráfica: de puntos o barras.
· Numéricas: de 1 a …
· Descriptiva: frases tipo:
· Cuando alguien le habla: sonríe.
· No hace caso.
· Se gira…
DE OBSERVACIÓN INDIRECTA
Consiste en preguntas que se contestan por escrito. En el caso de Educación Infantil, puede tratarse por ejemplo de un cuestionario que se pase a los padres al incorporarse al centro para realizar un diagnóstico inicial.
Puede contemplar preguntas cerradas, preguntas cortas u otras más abiertas.
Sirve para recoger información de forma oral estableciendo una relación directa entre el educador y las fuentes que se utilicen para recoger la información.
El educador debe saber escuchar, ser sistemático, observar y saber finalizar la entrevista de forma adecuada.
No permite recoger información por escrito, por lo que es necesario esforzarse por parte del educador, para no perder información que pueda ser útil.
Para lograr que exista un adecuado progreso en el niño, es muy importante mantener una buena comunicación con las familias.
Por un lado se produce un intercambio de información entre todos los miembros del equipo educativo que intervienen con el niño, ponen en común, participan, aportan, colaboran.
Por otro lado, la comunicación de la información del niño a la familia le corresponde al tutor, para ello se reflejarán en el proyecto curricular las medidas necesarias para la coordinación con las familias.
Se informará regularmente a los padres sobre los progresos y dificultades detectados e incorporaran a la evaluación las informaciones que estos proporcionen. De esta manera la evaluación cumple su papel de proporcionar y recoger información.
Estas medidas implicarán, al menos, la elaboración de un informe escrito trimestral que contemple los aprendizajes realizados por los niños, relacionados con las capacidades que se proponen conseguir.
Reflejarán los progresos efectuados por los niños y las medidas de refuerzo y adaptación que se hayan tomado, incorporándose a su expediente individual.
El contenido y formato del informe se decidirá por el equipo docente de la etapa en el marco del proyecto curricular.
En un primer momento, el tutor toma contacto con los padres en una entrevista inicial, en la que se intercambia una primera información.
Después, a lo largo del curso se utilizan otros mecanismos como son:
Contactos diarios: en los momentos de recepción y despedida del niño en el centro. Son momentos de gran importancia en los que el educador puede intercambiar información sobre las actividades cotidianas del niño tanto en el ámbito de la escuela como en el ámbito familiar.
Entrevistas programadas: solicitadas por los padres al educador por algún motivo concreto o programadas por el educador con periodicidad.
Entrevistas de grupo: reuniones convocadas al inicio del curso, para planificar una salida, para programar una campaña de prevención, etc.
Parte diario con datos sobre las rutinas, agenda, hoja informativa, etc.
Informe de progreso: al menos uno cada trimestre, sobre la evolución del niño.
Ana comenta con Carlos que ahora que están elaborando la programación, tienen que diseñar las unidades didácticas que desarrollarán con los niños en las aulas en la semana que les van a permitir estar en la escuela.
Carlos está de acuerdo con la idea. Le dice a Ana que tendrán que buscar alguna propuesta interesante, para que los niños se ilusionen. Para ello pueden hablar con las educadoras para ver qué temas o contenidos han trabajado durante estas últimas semanas en la escuela y reflexionar también sobre los objetivos que se pueden plantear, la metodología, las actividades, y el tiempo que van a invertir. Además si necesitan algún material tendrán que preverlo con antelación para ver si lo tienen en la escuela y conocer si pueden disponer de él, para evitar tener que improvisar en el último momento.
Paso 5.1. Características y elementos de las unidades didácticas.
Paso 5.2. Tipos de unidades didácticas.
Paso 5.3. Diseño y elaboración de actividades.
La unidad didáctica es una unidad de trabajo que está integrada por un conjunto de actividades articuladas y coherentes entre sí, y que responden a unos determinados objetivos y contenidos y que se desarrolla en un tiempo determinado.
Las unidades didácticas pueden responder tanto a la resolución de las tareas de la vida cotidiana del niño (la alimentación, el aseo), como al conocimiento del medio social y natural (los árboles, los animales, mi cuerpo…).
Para los niños del primer ciclo de educación infantil, las unidades didácticas basadas en la resolución de las necesidades básicas de los niños adquieren una gran importancia y tienen una amplia duración en el tiempo y gran flexibilidad en los objetivos y contenidos.
El que la programación se divida en unidades más pequeñas facilita el trabajo del educador, ya que le permite proporcionar coherencia al conjunto de las actividades, y agruparlas en relación con los objetivos que se pretenden conseguir.
Por otro lado, también facilita a los niños la comprensión del sentido y finalidad de las actividades que realizan.
Cada unidad didáctica está integrada por una serie de elementos.
El núcleo o título es la idea central de la unidad didáctica. Nos indica el tipo de unidad de que se trata, si está relacionada con algún proyecto concreto, si es un tema en el que profundizar, o si se refiere a alguna actividad habitual o cotidiana.
Normalmente, este núcleo es el eje organizador de todos los demás elementos.
Ejemplo: “Hacemos una excursión” o “La hora de merendar’.
Expresan las capacidades que se van a desarrollar a lo largo de la unidad didáctica. Son objetivos más concretos que los generales, por eso se denominan didácticos, y estarán matizados por el contenido y las actividades que se vaya a realizar.
Recuerdan los aprendizajes que queremos conseguir en relación con los planteados para el ciclo. Conviene, al formularlos dentro de cada unidad didáctica, seleccionar los que se vayan a trabajar de manera más concreta y a través de las actividades. Es preferible seleccionar pocos, significativos y directamente relacionados con las actividades que vamos a proponer, excluyendo los que se repiten en otras unidades didácticas.
Constituyen el eje central de las unidades didácticas, porque en ellas se concretan los principios educativos del currículo. Tan sólo en este nivel de concreción aparecen las actividades como elemento, porque sólo en este tercer nivel se trasladan a la práctica educativa las anteriores decisiones. Al diseñar las actividades, es necesario que éstas respondan a los principios metodológicos que deben guiar la intervención educativa (principio de actividad, globalización, aprendizaje significativo, etc.).
A medida que el educador diseña las actividades, es necesario prever los recursos que necesitará, de tipo personal (ayudas complementarias de padres o madres, otros educadores u otro personal, etc.) o de tipo material (espacios, mobiliario, material didáctico, audiovisual, etc.). Además, es el momento de planificar su propia acción como educador.
Para evaluar una unidad didáctica, como elemento principal de la evaluación continua, se precisa establecer las estrategias que se van a utilizar para recoger información durante su puesta en práctica, y qué tipo de actividades pueden ser utilizadas para con el objetivo de evaluar el desarrollo de la unidad.
La evaluación se orientará a los dos polos del proceso de enseñanza y aprendizaje:
El que aprende. Las capacidades que un niño o niña ha desarrollado.
El que enseña. La función del educador, la planificación efectuada, las relaciones establecidas, los recursos utilizados, etc.
Son las previsiones para adaptar el desarrollo de la unidad didáctica a niños concretos del grupo que, debido a sus características y necesidades individuales, necesiten una adaptación de las propias actividades, de la metodología utilizada, de los contenidos de aprendizaje o, en último término, de los propios objetivos que se propone desarrollar el educador en esta unidad.
Como ya hemos indicado, las unidades didácticas son conjuntos de actividades organizadas de forma coherente, y orientadas a conseguir unos objetivos previamente definidos.
La forma de clasificar estas unidades puede ser diversa, según los objetivos que pretendan, según la metodología que se utilice, según su duración, etc.
Una de los criterios de clasificación bastante utilizada puede ser, en función de su permanencia en el tiempo, es decir sobre su carácter temporal o permanente:
1. Unidades didácticas temporales.
Con características concretas de un período específico del año:
Que afectan a toda la actividad diaria como pueden ser el período de adaptación. El período de aprendizaje del control de esfínteres.
Unidades que engloban un tema o aspecto de interés determinado. Son diferentes actividades en torno a un aspecto o “centro de interés”: relacionado con el medio natural o social, tecnológico, imaginación o fantasía, los animales, nuestro cuerpo…
Proyectos que engloban actividades dirigidas a un objetivo concreto: construcción de algún objeto, salidas, excursiones, etc.
Talleres: dirigidos a adquirir técnicas concretas de utilización de instrumentos y materiales para construcción, aplicación de técnicas concretas, cocina, marionetas…
Fiestas y celebraciones: momentos especiales en la vida del grupo. Como el carnaval, fiesta de fin de curso, navidad, visita a una granja escuela.
2. Unidades didácticas permanentes.
Están relacionadas con las rutinas de la vida cotidiana, como comida, descanso, higiene:
Actividades habituales que se repiten en horas fijas del curso: entrada, acogida de niños por la mañana, asamblea, “corro” o alfombra, hora del cuento, hora del patio, merienda, despedida, etc.
Zonas o rincones de actividad: necesitan una programación específica que aunque varíe expresa una intencionalidad educativa que justifica su organización. Rincón de la casita, del supermercado, de manipulación de objetos, de lectura, de construcciones, etc.
Ejemplo de unidades.
Actividades habituales: la hora del cuento, el corro, el patio.
Zonas o rincones: juego simbólico, construcciones, manipulación plástica, lectura, descanso, agua, juegos de mesa.
Períodos específicos: período de adaptación, final de curso…
Unidades temáticas: del medio (los animales, el charco…) o de la fantasía (cuento, personaje fantástico…).
Proyectos: construimos una cabaña, hacemos un huerto, vamos de paseo.
Talleres: barro, máscaras, disfraces, marionetas, cocina, teatro, plástica.
Fiestas: la Navidad, Carnaval, la feria, la fiesta de fin de curso, un cumpleaños…
Acontecimientos imprevistos: nieva, nace un bebé, un accidente, encontramos un animal, hoy llueve mucho…
El educador debe seleccionar las actividades y tener previstas cada una de ellas en función de las unidades didácticas. Constituyen el último eslabón de la planificación.
Las actividades son todo aquello que el niño realiza para llevar a la práctica el desarrollo de las unidades didácticas. Es, en definitiva, la última concreción de la intervención educativa y de las decisiones curriculares.
Se deben caracterizar por:
Ser significativas, es decir, estar relacionadas con las experiencias previas de los niños.
Permitir interacción, entre iguales y con el adulto en un clima cálido y acogedor.
Estar relacionadas con capacidades del niño, tanto motrices, como cognitivas, afectivas…
Estar diseñadas, alcanzar los objetivos y contenidos programados, por lo que tienen que estar relacionadas con ellos.
Permitir y favorecer la expresión, a través de diferentes lenguajes.
Respetar y tener en cuenta los ritmos de aprendizaje y desarrollo de cada niño.
Reflejar los distintos aspectos de la organización, espacio, tiempo, materiales.
Facilitar la evaluación del proceso y las dificultades que encuentren los niños en su realización.
Las actividades se pueden clasificar de diferentes formas según elijamos unos u otros criterios.
Según el momento de la actividad.
Las actividades según el momento de la actividad se clasifican en:
Iniciales de motivación o presentación: Averiguar lo que conocen los niños, sus ideas previas, intereses…
De desarrollo: Sirven para adquirir, afianzar los aprendizajes y descubrimientos de los niños.
Finales o de evaluación: Con ellas los niños recuerdan lo aprendido en el proceso recorrido. Aportan datos al educador sobre los conocimientos adquiridos que se convertirán en ideas previas en el siguiente proceso de enseñanza-aprendizaje.
Según el grado de autonomía de los niños.
Las actividades según el grado de autonomía se clasifican en:
Dirigidas: El educador guía la actividad del niño, dando indicaciones y determinando la ejecución.
Semidirigidas: El educador organiza las líneas generales, pero deja al niño libertad para modificar algún aspecto del desarrollo.
Libres: Los niños organizan el desarrollo de la actividad libremente.
Según el número de niños.
Las actividades según el número de niños se clasifican en:
Grupales: La realizan varios niños juntos, en pequeño o gran grupo.
Individuales: La realización de la actividad es de modo individual.
Según los aspectos que va a desarrollar en el niño.
Sensoriales: Favorece el desarrollo de los sentidos. Discriminación de sonidos, texturas, etc.
Atención y observación: Paseos, actividades de huerto, etc.
Psicomotrices: Coordinación general, equilibrio, ritmo, etc.
Expresión: Musical, Plástica, Rítmica, etc.
Según el objetivo que persiguen.
Enseñanza-aprendizaje: Con el fin de conseguir objetivos educativos.
Evaluación inicial: Para recoger la información inicial que tiene el grupo en general o el niño sobre el tema o aspecto que se va a trabajar.
Necesidades básicas, como higiene, alimentación, descanso, etc.
Refuerzo o ampliación: Para reforzar o ampliar aprendizajes en los casos en los que sea necesario realizar adaptaciones en función de las necesidades específicas de los niños.
Ocio: Fuera del marco escolar, como complemento del tiempo libre.
Aprendizaje: Para lograr la adquisición de conocimientos, habilidades, destrezas, actitudes.
Según el ámbito en el que se realiza.
Extraescolar: Fuera del horario escolar y del contexto de la escuela. Se complementa con la escuela. Favorece la participación de los padres en otros contextos.
Escolar: Dentro del espacio de la escuela en el horario de la misma, y para alcanzar los objetivos educativos del currículo escolar.
Tema 6. Atención a la diversidad. Las adaptaciones curriculares.
Ana ha visto con Carlos que ahora que están diseñando la unidad didáctica tienen que pensar cómo pueden realizar las adaptaciones curriculares para atender a los niños con necesidades educativas especiales, y también para los que tienen problemas de aprendizaje.
Carlos le explica que le preocupa tener en cuenta aquellos casos en que los niños necesitan actividades de ampliación porque algunos de los niños que han visto en el aula responden muy bien a las propuestas de actividades que les plantearon el otro día, responden muy bien y su nivel de madurez es mayor que el del resto del grupo aunque tienen la misma edad.
Paso 6.1. Diversidad educativa y atención a la diversidad.
Paso 6.2. Tratamiento en el currículo.
Paso 6.3. Adaptaciones curriculares.
Paso 6.4. Las nuevas tecnologías en la atención a la diversidad.
Todo esto supone un reto para los educadores que tienen que enfrentarse a una gran heterogeneidad en las aulas, y que por otra parte también supone una fuente inagotable de experiencias enriquecedoras.
En la LOE se contempla a ambos tipos de alumnos:
Título preliminar. Capítulo I. Principios y fines de la educación Artículo 1. Principios.
a) La calidad de la educación, para todo el alumnado, independientemente de sus condiciones y circunstancias.
b) La equidad, que garantice la igualdad de oportunidades, la inclusión educativa y la no-discriminación y actúe como elemento compensador de las desigualdades personales, culturales y sociales, con especial atención a las que deriven de discapacidad.
Capítulo II La organización de las enseñanzas y el aprendizaje a lo largo de la vida.
Artículo 4. La enseñanza básica. 7. Las enseñanzas a que se refiere el apartado 2 se adaptarán a los alumnos con necesidad específica de apoyo educativo.
Niños con necesidades educativas específicas
La educación infantil es una etapa que se considera voluntaria de 0 a 6 años, y gratuita en el tramo 3 a 6. Parecería que los niños de una edad semejante deberían tener unas características comunes, pero la realidad es muy diferente. El grupo es muy diverso, en cuanto a capacidades, desarrollo, estilos, aspectos socio-culturales, nivel madurativo, intereses, etc.
El educador adaptará su actuación a las diferencias individuales, ofreciendo a cada niño lo que necesita en cada momento.
Aún así existen niños que por sus características individuales necesitan atención diferente a la de sus compañeros, de acuerdo con sus necesidades concretas. Se denomina así cuando tenemos niños con necesidades educativas específicas o especiales.
Las medidas a tomar con los niños con necesidades educativas especiales deben estar presentes en el conjunto del proyecto curricular.
La respuesta que se dé, supone, entre otras cosas, organizar lo mejor posible los recursos personales y materiales del centro.
Las decisiones relativas a la colaboración que se debe establecer entre los distintos profesionales que finalmente trabajen con un mismo niño.
Son aspectos especialmente relevantes como:
Las condiciones y criterios de selección, adaptación y organización de los elementos espaciales y materiales que faciliten el proceso de enseñanza y aprendizaje de los niños.
Los que favorezcan la movilidad y autonomía en el centro.
Es necesario determinar los criterios generales para decidir la modalidad de apoyo más idónea para los niños.
Niños con necesidades educativas específicas.
Estos alumnos necesitan una atención específica por parte de la administración educativa.
Alumnos con desventaja social
La administración deberá tomar las medidas para compensar las desigualdades y ofrecer oportunidades educativas a todos los niños.
El Sistema Educativo tiene que favorecer la incorporación de los niños que vienen de otros países a la escolarización obligatoria. El desconocimiento de la lengua es el mayor problema en algunos casos, por lo que se desarrollan programas específicos.
Son los que pueden tener una o varias discapacidades u otros factores de efectos similares. Estas discapacidades pueden ser: sensoriales, psíquicas, motrices, de conducta, etc.
Pueden necesitar atención a lo largo de toda la escolaridad o de forma puntual.
El currículo es el mismo para todos los niños, su flexibilización y adaptación se realiza en el centro educativo, según las características de los alumnos y del contexto.
Las medidas se toman en el proyecto curricular de centro, en el proyecto educativo y también en las programaciones.
La atención a los niños con necesidades educativas especiales o específicas debe ser abordada por todo el equipo educativo en colaboración con las familias.
En el proyecto educativo, en el que se expresa la concepción del tipo de centro que queremos se deberá plasmar cómo se piensa contemplar la atención a la diversidad de los alumnos y qué medidas se adoptarán.
Se recogerá todo aquello que implique tomar medidas de atención a los alumnos por parte del equipo educativo, como la organización de apoyos y todo lo que exija un cambio de estructura y organización del centro, como la reorganización de horarios, espacios, funciones de educadores, profesores de apoyo, equipos de atención temprana, reuniones de equipos, etc.
En el proyecto curricular de centro, las decisiones implican al equipo educativo, se establecen decisiones por ciclos, que eviten problemas de desajuste en el progreso de los niños. Se organizarán apoyos en grupos pequeños, específicos y modificación del currículo cuando sea necesario, también se deben contemplar las eliminaciones de barreras arquitectónicas, apoyos de personal cualificado, selección de materiales de apoyo. Los educadores expresan los acuerdos sobre las adaptaciones que se realizarán para los alumnos y que se concretarán en la Programación, adaptaciones de los objetivos, medidas de refuerzo, organización de apoyos, medidas de atención a los alumnos, etc.
A partir del currículo oficial, y del proyecto curricular elaborado por el equipo educativo, se realizan las adaptaciones curriculares necesarias en función de las características y necesidades de los niños.
Las adaptaciones curriculares son estrategias de planificación y actuación que se realizan para adaptar la intervención educativa a las necesidades concretas de los niños que lo necesitan.
En cada caso se necesita un tipo de intervención determinada, no existen respuestas preestablecidas ni actuaciones estándar que se puedan aplicar sin más.
El tipo de adaptaciones curriculares que se pueden realizar son:
De acceso: modificaciones en el tipo de recursos o en la forma de utilización de algunos recursos especiales, como el tipo de materiales o que establezcan la forma de comunicación que hay para que el niño tenga acceso a la información y pueda desarrollar el currículo ordinario.
Adaptaciones curriculares: las que se realizan en los elementos del currículo para favorecer el aprendizaje de los niños.
Significativas: las que implican modificación o eliminación de contenido, de objetivos o de evaluación del currículo básico.
No significativas: ajustes en las actividades, metodología, espacios, temporalización, agrupamientos.
Las adaptaciones tendrán lugar en los siguientes aspectos:
Ø Objetivos: especialmente en las áreas de aprendizaje en las que el niño tenga dificultades.
Ø Contenidos: modificando la secuencia, o adaptando el nivel de los contenidos.
Ø Espacios y materiales: analizando el espacio en función de las posibilidades, características, necesidades y/o limitaciones de cada niño. Realizando adaptaciones de los materiales y juguetes (por ejemplo niños con discapacidad visual o auditiva).
Ø Metodología: individualizando la atención, trabajando de forma individualizada, variando el ritmo de realización de las actividades. Utilizando la misma técnica que con el resto del grupo pero con otro ritmo.
Ø Evaluación: adaptando los criterios e instrumentos a las características concretas de cada niño.
El documento donde se llevan a cabo las adaptaciones curriculares se denomina Documento Individual de Adaptaciones Curriculares (DIAC), que expresa el conjunto de modificaciones en los objetivos, contenidos, actividades, recursos, metodología y evaluación, realizado para adaptar el currículo a las necesidades educativas especiales del niño.
Los pasos que hay que seguir para realizar una adaptación curricular son:
Ø Diagnóstico y valoración de la situación inicial.
Ø Identificar las necesidades educativas con los datos que se han conseguido.
Ø Determinar las adaptaciones curriculares que se necesitan.
Ø Fijar los criterios y los instrumentos de evaluación indicados.
Ø Evaluación, incluyendo los criterios que servirán para decidir la promoción de etapa. En el caso de educación infantil, no es requisito la promoción de etapa, al no ser etapa obligatoria.
En la actualidad, las nuevas tecnologías se encuentran cada vez más al servicio de los niños y de la escuela infantil.
En el caso de la atención a la diversidad, nos encontramos con la posibilidad de acceder a múltiples recursos por parte del educador que le proporcionan ayudas para su labor en el aula.
Podemos encontrar diferentes normativas legales:
En el marco de la Constitución Española de 1978, artículo 14.
Por otra parte, nos encontramos también con múltiples ayudas desde servicios de la Administración y diferentes organismos que apoyan a los niños con algunos tipos de discapacidades para lograr su integración en las aulas ordinarias, y su acceso a los recursos de aprendizaje:
A través de enlaces como los de CEAPAT, (Centro Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas) del Ministerio de Asuntos Sociales.
ONCE (Organización Nacional de Ciegos de España).
CNICE (Centro Nacional para la información y comunicación educativa).
Colección Atención a la Diversidad. Necesidades Educativas Específicas y Atención a la Diversidad.
Actas del II Congreso de Educación Especial y Atención a la Diversidad de la Comunidad de Madrid.
Respuesta educativa al alumnado con sobredotación intelectual.
Currículo abierto quiere decir que:
Pretende una educación idéntica para todos los alumnos.
En cada momento plantea un currículo diferente.
Es dinámico y se adapta a cada momento y situación.
El área de conocimiento de sí mismo y autonomía personal hace referencia a:
La mejora de las relaciones entre el individuo y el medio.Es la convivencia e integración en una familia acogedora de un niño o niña que deben ser separados temporalmente de su familia, evitando su estancia en una institución.
Conocimiento, valoración y control que los niños van adquiriendo de sí mismos y a la capacidad para utilizar los recursos personales que dispongan en cada momento.
La ampliación progresiva de la experiencia infantil y a la construcción de un conocimiento sobre el medio físico y social cada vez más completo.
El diseño curricular tiene carácter normativo porque:
Marca la obligatoriedad de objetivos y contenidos que debe cumplir el centro educativo.
Ayuda al profesor en su práctica, le sirve de guía en la elaboración del proyecto curricular para adaptarlo a las necesidades de los alumnos.
Ofrece distintas opciones de enseñanza, sólo formula objetivos generales de etapa y área, bloques de contenido, orientaciones didácticas y de evaluación.
Es parte esencial del proceso educativo, en el currículo se define como “global, continua y sumativa”.
Es parte esencial del proceso educativo, en el currículo se define como “global, continua y formativa”.
Es parte esencial del proceso educativo, en el currículo se define como “global, formativa y sumativa”.

References: Artículo 6
 artículo 4
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 Artículo 1

Artículo 4
 artículo 14