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Timestamp: 2020-01-29 14:53:42+00:00

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Historia de un secuestro: de la Iglesia a la Marca. Evolución histórica de la universidad en España | Universidad | España
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de la Iglesia a la Marca.
de la universidad en Espaa
A history of a kidnapping: From Church to Brand.
Historical development of universities in Spain
Histria de um sequestro: da Igreja Marca. Evoluo
histrica da universidade na Espanha
Esther SIMANCAS GONZLEZ
Universidad de Cdiz, Espaa / esther.simancas@uca.es
Marcial GARCA LPEZ
Universidad de Mlaga, Espaa / marcialcampus@gmail.com
N. 133, diciembre 2016 - marzo 2017 (Seccin Monogrfico, pp. 173-190)
Recibido: 01-10-2016 / Aprobado: 09-12-2016
SIMANCAS GONZLEZ, GARCA LPEZ
Este breve repaso a la evolucin histrica de la institucin universitaria en
Espaa permite comprobar que, a grandes rasgos, las tres etapas de evolucin
de la universidad han estado marcadas por una servidumbre al poder: Iglesia;
Estado; capitalismo. El proyecto de universidad que el capitalismo cognitivo se
empea en refundar en sucesivas reformas educativas ha incorporado en su ges-
tin la comunicacin y los intangibles. Este proceso inaugura una forma de le-
gitimar la mercantilizacin de la universidad trabajando la idea de la formacin
universitaria como un mercado marquista. Pero en ese contexto comunicativo
se pueden articular escenarios contrahegemnicos pensando otra comunica-
cin universitaria bajo las lgicas de la participacin y la democratizacin.
Palabras clave: poder; mercantilizacin; neoliberalismo; democracia; comuni-
cacin participativa.
In this brief summary of the evolution of the universities in Spain, we aim to
prove that they have been saphed by the influenced of the Church, State and
Capitalism. Capitalism has tried, through different educational reforms, to take
ownership of the question that universities should be asking, by adding in their
management new models of communiaction and marketing. This process is an
attempt to legitimize the commodification of the Higher Education, leaving uni-
versities at the mercy of the market place. In this context, we can create and
articulate a counter hegemonic narrative lead by the logic of participation and
Keywords: power; commodification; neoliberalism; democracy; participation
Esta breve reviso da evoluo histrica da instituio universitria na Espanha
permite comprovar que, em grandes recortes, as trs etapas de evoluo da uni-
versidade estiveram marcadas pela servido ao poder: Igreja, ao estado e ao
capitalismo. O projeto de universidade que o capitalismo cognitivo se empenha
em refundar por meio de sucessivas reformas educativas incorporou em sua
gesto a comunicao e os bens intangveis. Este processo inaugurou uma forma
de legitimar a mercantilizao da universidade trabalhando a ideia da formao
universitria como um mercado da marca. Entretanto, tal contexto comunica-
tivo tambm possibilita a articulao de cenrios contra-hegemnicos propen-
sos a pensar outra comunicao universitria sob as lgicas da participao e
democratizao.
Palavras-chave: poder; mercantilizao; neoliberalismo; democracia; comuni-
cao participativa.
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HISTORIA DE UN SECUESTRO: DE LA IGLESIA A LA MARCA...
El concepto de universidad no es una idea absoluta que pueda especulativamen-
te construirse; un factor eterno, indispensable, de la vida social, sino un concepto
histrico. Slo apelando a la historia cabe, pues, definirlo. Y, al igual de toda cosa
histrica, no es sino una forma peculiar de cumplirse en ciertas sociedades tal o
cual funcin permanente que, como todas, admite soluciones muy distintas segn
la condicin de los tiempos. (Giner de los Ros, 1990, p. 108)
Estas palabras de Giner de los Ros, escritas en 1902, no solo son idneas para
introducir el presente trabajo, sirven a la vez como declaracin de principios: la
universidad es ante todo un concepto histrico, una institucin mutante en su
esencia, en tanto en cuanto han variado su naturaleza y funciones a lo largo del
tiempo para, como veremos, internalizar los valores hegemnicos1 de las clases
dominantes y garantizar su propia supervivencia durante ms de nueve siglos.
La universidad medieval, que nace en el siglo XIII, se convierte en el XVIII en
universidad moderna, institucin mucho ms compleja que se integra dentro
de la maquinaria del Estado moderno para enarbolar sus valores y objetivos fun-
damentales. A partir de los aos 70 del siglo XX, y con mayor rotundidad desde
la dcada de los 90, la universidad pblica, expuesta a las nuevas transformacio-
nes del sistema capitalista, comenzar a devenir empresa. Este ltimo cambio
al que se est viendo sujeto la universidad tambin afecta al modo en que se en-
tiende y se gestiona la comunicacin institucional universitaria, esencialmente
enfocada a objetivos de imagen y reputacin (Simancas, 2016).
El objetivo de este ensayo es ofrecer un recorrido histrico de la institucin
universitaria en Espaa que permita contextualizar y relacionar esta apuesta
por la comunicacin corporativa que vienen haciendo las universidades pbli-
cas con la propia naturaleza y evolucin de la institucin. Queremos evidenciar
este hecho porque consideramos que la comunicacin es un elemento clave
en la construccin de un proyecto universitario determinado, porque si bien
en el momento actual el objetivo prioritario de comunicacin de las universi-
dades pblicas es impulsar su imagen, para alcanzar una mayor visibilidad y
notoriedad, tambin existen otros modelos comunicativos que podran con-
tribuir al desarrollo y consecucin de una universidad pblica democrtica y
1	Partimos del concepto de hegemona elaborado por Gramsci, que permiti pensar el proceso de domi-
nacin como un proceso a travs del cual los intereses dominantes se representan de modo que tambin
son reconocidos como propios por los actores y grupos subalternos. Resaltamos la idea de proceso ya que,
tal como apunta Martn-Barbero (1993, p. 85), significa que no hay hegemona, sino que ella se hace y se
deshace en un proceso vivido, hecho () tambin de sentido, de seduccin y de complicidad, un proceso
de produccin y reproduccin del sistema tanto en las prcticas sociales como en las formas y dinmicas
organizativas. Es precisamente esta idea la que da sentido al concepto de lo que tambin Gramsci llam lo
contrahegemnico y que Ducombe (2012) explica de la siguiente manera: ningn sistema es completamente
hegemnico, even under the most complete systems of control, there are () ways of thinking and doing that have
revolutionary potential because they run counter to the dominant power (p. 223).
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Con esto no estamos sino afirmando que hay otras formas de hacer universi-
dad, otras alternativas a la universidad que tenemos hoy, cada vez ms relegada
a las demandas del mercado econmico global (Dez, Guamn, Jorge, & Ferrer,
2014). Pero tambin nos desmarcamos de las voces que hablan actualmente de
la crisis y la destruccin de la universidad con cierta aoranza, como si existiese
un ideal clsico de universidad o como si la universidad del pasado fuese mejor.
En esto ltimo coincidimos con Fernndez Buey (2009, p. 297) en que no hay
nada importante que aorar de lo que fue la universidad del pasado.
Haciendo nuestras las palabras de Sacristn (1977), se tratara de superar
esta universidad, no de mejorarla. Y para superarla se hace necesario poner
en marcha procesos comunicativos contrahegemnicos capaces de activar la
accin y la base social. Slo as podr lograrse una universidad democrtica,
anclada en la realidad social, con compromiso y vocacin transformadora, fuera
del proceso de progresiva mercantilizacin y privatizacin a la que esta se est
viendo sujeta la universidad con la creacin de un mercado transnacional de
educacin superior (Casillas et al., p. 47).
2. De la universidad medieval a la universidad moderna
Junto a Italia, Francia e Inglaterra, Espaa fue uno de los primeros pases en
tener universidad. Durante los siglos XIII, XIV y XV nacern 10 de las universi-
dades pblicas actuales2.
Las universidades ostentaron el liderazgo intelectual durante la baja Edad
Media europea. Aun as, puede afirmarse que su relacin con la ciencia era muy
ambigua. Al fin y al cabo, para la Iglesia y para la Monarqua las universidades
eran unan valioso recurso que haba que controlar y orientar hacia la reproduc-
cin de su respectivo poder (Caraana, 2012). De hecho, hasta el siglo XIX no
se podr hablar de las universidades como el lugar monopolstico del conoci-
miento (Krotsch, 1998), momento en el que la universidad medieval comienza
a sufrir cambios sustanciales para dejar paso a la universidad moderna. Ser
entonces cuando la universidad del Antiguo Rgimen, nacida en torno al medio
monstico, se transforma y ampla sus funciones para erigirse como instru-
mento fundamental en la consolidacin del Estado moderno liberal.
Si en la Edad Media haban sido la Iglesia y la monarqua los estamentos que
se haban encargado de su manutencin y aprovechamiento (Escotet, 2005),
ahora es el Estado el que asume gradualmente su sustentacin material y el que
le extiende su propia legitimidad, a partir de la imbricacin de la universidad en
el proyecto nacional-estatal. La universidad se integra dentro de su maquinaria
2	En el siglo XIII se fundan la Universidad de Salamanca (1218) y la Universidad de Valladolid (1292); en el
siglo XV, la Universidad de Barcelona (1450) y la Universidad Complutense (1499); en el siglo XVI: la Universi-
dad de Valencia (1501), la Universidad de Santiago de Compostela (1504), la Universidad de Sevilla (1505), la
Universidad de Granada (1531), la Universidad de Zaragoza (1542) y la Universidad de Oviedo (1574).
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para enarbolar sus valores y objetivos fundamentales: ser la sede de la racio-
nalidad moderna por excelencia y el lugar donde se forme a los nuevos intelec-
tuales, necesarios para la modernizacin de la sociedad. Como se seala en el
prefacio del libro de Sousa Santos, la universidad ser una de las instituciones
fundamentales para la construccin de esa fabulosa ingeniera social que deno-
minamos modernidad, y si bien ella contribuye al despunte y desarrollo de la
modernidad, es en este perodo cuando alcanza la hegemona y la legitimidad
(2007, p. 11).
3. La universidad pblica en Espaa desde el siglo XIX
hasta la II Repblica
El siglo XIX marcar un antes y un despus para la universidad espaola, pues
es la primera vez en la que hay un conflicto de fuerzas, dentro y fuera de sta, en
el que estn envueltos los defensores una concepcin ultramontana de la insti-
tucin y los que se alzan en la defensa de una universidad krausista, voces que
al fin y al cabo son la concrecin en el mbito universitario de las luchas y as-
piraciones polticas que estn teniendo lugar en la Espaa decimonnica. Ms
all de esto, cabe sealar que lo nico que se consolidar en este periodo ser la
adhesin de la universidad al Estado, pues finalmente no podr implementarse
ningn tipo de reforma profunda, debido a la febril inestabilidad de los gobier-
nos, allende del perpeto control que segua ejerciendo la Iglesia a travs de sus
alianzas con los sectores ms conservadores.
Los primeros vestigios de reforma del sistema educativo nacional pueden
encontrarse en la primera Constitucin espaola promulgada en las Cortes de
Cdiz (1812), pero el Plan Pidal (RD 17-9-1845) ser el que promueva la prdida
de las antiguas autonomas de las universidades y la instauracin de un orde-
namiento jurdico comn que emana directamente del Gobierno central y que
las integra dentro de la Administracin Pblica, hecho que viene a significar la
consumacin en Espaa del modelo napolenico de universidad (Hernndez
Daz, 1997). Esto explica que la universidad que se estaba implantando estuviera
pensada nica y exclusivamente para formar a las lites preferentemente para
el cuerpo administrativo del Estado, de ah que las facultades ms importantes
del momento fuesen las de tipo jurdico. Asimismo, concuerda con el carcter
no gratuito impuesto a las enseanzas universitarias.
La libertad de ctedra y la secularizacin que el Plan otorga a las universi-
dades son tambin hitos en la historia de la universidad espaola, aunque estas
no llegaron a ejecutarse, entre otras cuestiones porque la propia Ley Moyano3
limitaba la secularizacin al reconocer el derecho de la Iglesia Catlica a vigilar
la pureza ideolgica de los estudios (Sevilla Merino, 2007) y porque apenas una
3	Ley de Instruccin Pblica de 1857, con la que se confirma el Plan Pidal.
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dcada despus seran revocadas por decreto por los conservadores, de nuevo
en el poder con la Restauracin, hecho que conllevara a que diversos profeso-
res universitarios o bien renunciaran o bien fueran destituidos de sus ctedras,
como fue el caso de Gumersindo Azcrate, Nicols Salmern o Francisco Giner
de los Ros. Farga (1969, p. 17) explica que precisamente este grupo de profeso-
res fue el promotor de la Institucin Libre de Enseanza, proyecto pedaggico
de corte krausista que naci con el propsito de promover el resurgimiento de
la universidad espaola y que contribuir enormemente al desarrollo cultural
del pas en el cambio de siglo4. Todo esto se ver truncado por el estallido de la
Guerra Civil espaola y ser aniquilado una vez se instaure en el pas la dicta-
dura de Franco.
4. La universidad en la Espaa franquista
El rgimen franquista quiere una universidad catlica, patritica e imperial
al servicio del Rgimen (Hernndez Daz, 1997), y para alcanzar tal objetivo se
promulga en 1943 la Ley de Ordenacin Universitaria, de plena vigencia hasta
1970. Esta ley instaura un frreo control ministerial e ideolgico, ejercido inter-
namente de forma holstica. Como detalla Rodrguez Lpez (2002), el rector y
los cargos que le siguen en el gobierno universitario sern nombrados directa-
mente por el Ministro despus de haber demostrado pblicamente su adhesin
al Movimiento Nacional, exigencia requerida tambin en los primeros aos a
los aspirantes a ctedras universitarias. Asimismo, se confera un papel desta-
cado en la administracin de las universidades a la Iglesia y a la Falange, om-
nipresente esta ltima en los nicos sindicatos universitarios permitidos por
esta ley, y de adhesin obligatoria para el profesorado y el alumnado, el Servicio
Espaol del Profesorado de Enseanza Superior (SEPES) y el Sindicato Espaol
Universitario (SEU).
Pese a esta coyuntura, en el curso acadmico 1956/1957 tendrn lugar las pri-
meras protestas universitarias (Farga, 1969) y en la dcada de los 60 irn emer-
giendo fuerzas clandestinas al margen del sindicato oficial, como la Federacin
Universitaria Democrtica Espaola (1961) o el Sindicato Democrtico de
Estudiantes de la Universidad de Barcelona (1965)5, cuyas reivindicaciones se
centraban no ya en la democratizacin del SEU, que comienza a reflejar una evi-
dente contradiccin entre las bases y la supraestructura, si no en
4	Inspirando nuevos adelantos, como la creacin del ministerio de Instruccin Pblica, el Laboratorio de
Biologa Marina de Santander y el Instituto Central Meteorolgico (). Las obras ms notables de la Institucin
Libre de Enseanza fueron, aparte del Museo pedaggico y el Instituto-Escuela, la Junta para Ampliacin de
Estudios y la Residencia de Estudiantes. (Farga, 1969, p. 20)
5	En su asamblea constituyente se escribi el Manifiesto por una Universidad Democrtica, del que fue principal
redactor Manuel Sacristn.
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[...] la autorganizacin democrtica de los estudiantes al margen del mismo. La au-
tonoma universitaria, entendiendo por tal la capacidad universitaria de organizar
la transmisin de conocimientos y de gestionar la enseanza superior con indepen-
dencia del poder poltico, y la reforma democrtica de la universidad, reivindicacin
que inclua la libre eleccin de los rganos de gobierno, la participacin paritaria de
los diferentes colectivos de la universidad y tambin la superacin de las barreras
clasistas entonces existentes. (Fernndez Buey, 2009, p. 117)
Asimismo, los estudiantes empiezan a apoyar algunas huelgas del movi-
miento obrero, comenzndose a establecerse conexiones y sinergias que sern
fundamentales en la lucha antifranquista (Hernndez Sandioca, Ruiz Carnicer
& Bald Lacomba, 2007).
A su vez, las nuevas condiciones sociales que estaba generando el desarro-
llismo a finales de los 60 permitieron la incorporacin masiva de estudiantes a
la universidad (Garca de Len & Garca de Cortzar, 1992) y para atender esta
creciente demanda social se abrieron nuevas universidades pblicas, alcanzn-
dose en 1979 a la cifra de 34 universidades, 30 pblicas y 4 privadas. En para-
lelo, la plantilla de profesorado que se fue conformando a principios de los 70
estaba compuesta en su mayora por profesores jvenes recin licenciados6,
que hacan frente a una ingente carga docente con condiciones laborales muy
precarias (Hernndez Sandoica, 2008). Muchos de estos profesores noveles que
provenan del movimiento estudiantil y reclamaban ahora desde su nueva con-
dicin no solo derechos laborales sino una transformacin radical de la uni-
versidad, conformaron uno de los colectivos ms destacados en la lucha por las
libertades democrticas durante el tardofranquismo y la Transicin (Herrero
& Azkargorta, 2013). La funcionarizacin de estos profesores, auspiciada por la
Ley de Reforma Universitaria de 1983, traer como consecuencia el fin de sus
reivindicaciones (Rodrguez Lpez, 2003) y, lo que es ms, desde entonces, de
acuerdo a Fernndez Buey (2009), las movilizaciones en defensa de la univer-
sidad pblica en Espaa pasaron a tener un carcter ms espordico y se han
inscrito en un mbito que rebasa al universitario.
La masificacin y la creciente desafeccin hicieron que en agosto de 1970
se aprobara la Ley General de Educacin y Financiamiento de la Reforma
Educativa (LGE), con un tono muy diferente a la redactada en 1943. No obstante
buena parte del profesorado y el alumnado se opuso abiertamente a ella, pues
consideraban que buscaba la rentabilidad capitalista de la enseanza superior
mediante la va tecnocrtica y no su democratizacin. Entendan que la ley
apuntaba hacia el perfeccionamiento y la especializacin profesional deman-
dada por el mercado, que consolidaba la desigualdad social mediante el prin-
cipio de igualdad de oportunidades, que no ofreca ningn tipo de autonoma a
la institucin universitaria y que no se traduca en participacin efectiva de la
6	Profesores no numerarios (PNNs).
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comunidad universitaria. De este modo, las nuevas medidas introducidas por
la reforma universitaria, enarbolando la igualdad de oportunidades y la merito-
cracia, no buscaban sino anular el sentido revolucionario de la masificacin de
la universidad (Gmez, Masa & Cortese, 2013).
5. La evolucin de la universidad pblica en la Espaa democrtica
La Ley Orgnica 11/1983, de 25 de agosto de Reforma Universitaria (LRU) fue la
primera ley universitaria en la Espaa democrtica. Para el gobierno de las uni-
versidades, establece un sistema de rganos colegiados y unipersonales, que se-
rn votados por la comunidad universitaria, aunque, de acuerdo a la propia ley,
en la prctica los colectivos ms desfavorecidos y el alumnado sern los que ten-
gan menor representacin, consolidndose una nueva jerarquizacin estamen-
tal en la universidad. Tambin observamos que en este mbito la ley introduce
elementos caractersticos de la universidad-empresa (Gmez, Masa & Cortese,
2013), como la figura del gerente o el Consejo Social, rgano colegiado que estar
constituido en sus 3/5 partes por una representacin de sindicatos y asociacio-
nes empresariales (LRU, 1983, art. 14.3, p. 24036) y cuyas funciones son aprobar
los presupuestos y la programacin plurianual de la universidad.
Tras la LRU, la Ley Orgnica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades
(LOU) y Ley Orgnica 4/2007, de 12 de abril, por la que se modifica la Ley Orgnica
6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades (LOMLOU), sern las que establez-
can cambios legislativos en el gobierno de las universidades. Ambas supondrn
un serio recorte en la democracia interna de las universidades, al eliminar entre
las funciones del Claustro, mximo rgano representativo de la universidad, la
definicin de las lneas estratgicas de la universidad, que pasan a ser compe-
tencia del Consejo de Gobierno7, rgano que tambin se ver reforzado con un
papel mayor en el nombramiento del gerente.
Por otro lado, la LRU, en lnea con su antecesora y tal como indica en su
prembulo, responde a la necesidad de modernizacin de la universidad, cues-
tin que se traduce en su adaptacin al mercado de trabajo, mediante la ade-
cuacin de los planes de estudios y la flexibilizacin de los ttulos universitarios
(Rahona Lpez, 2008). Asimismo, busca incentivar la competencia entre las uni-
versidades como medio para lograr la mxima calidad y excelencia, y para ello
apuesta por la diversificacin del sistema universitario. Esto se ver reflejado
en el incremento de universidades: de las 34 que haba en 1979 (30 pblicas y 4
privadas) se pas a 68 en 1998 (50 pblicas y 18 privadas), ao en el que se estanca
por completo la creacin de universidades pblicas8 y a partir del cual se asis-
7	Del que formarn parte el rector, el secretario general y el gerente, y un mximo de 50 miembros, de los
cuales tres podrn ser miembros del Consejo Social.
8	La Universidad Politcnica de Cartagena, inaugurada en 1998, es la universidad pblica espaola de ms
reciente creacin.
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tir a un incremento exponencial de las universidades privadas9, consecuencia
inequvoca de la cobertura legal que se comienza a dar a estas con la LOU, que
es sin duda, una respuesta poltica, que se sustenta en considerar a la iniciativa
privada como un aliado estratgico en el logro de una educacin ms pertinente
y de mejor calidad, y no como una competencia o amenaza (Moreno Herrero,
2005, p. 51).
Figura 1. Evolucin del nmero de universidades pblicas y privadas en Espaa
Fuente: Elaboracin propia a partir de Moreno Herrero (2005) y MECD.
La LOU introducir cambios en la financiacin y en la gestin del sistema
universitario pblico que incrementan la participacin privada10 y que despla-
zan los costes hacia el usuario final, en consonancia con las pautas del Informe
Universidad 200011 y las directrices marcadas por la Comisin Europea, embar-
cada en el proceso Bolonia12 desde 1999, y cuyo objetivo principal era crear un
Espacio Europeo de Educacin Superior totalmente sumiso a la lgica empresa-
rial (Ferreiro Baamonde, 2010). En efecto, la LOU puede considerarse la piedra
angular de la primera ola de reformas legislativas del siglo XXI (Sevilla, 2012)
9	Segn el Ministerio de Educacin, Cultura y Deporte en el curso 2015/2016 se registran un total de 84
universidades, 50 pblicas y 34 privadas.
10	No es de extraar, por tanto, que la LOU tambin tomara medidas que precarizaban al profesorado uni-
versitario (crea nuevas categoras de profesorado laboral y complica el acceso a las plazas permanentes en la
Universidad) y que sometan no solo la carrera acadmica, sino tambin la produccin cientfica y la investigacin
misma, a los estndares de calidad del mercado global de Educacin. Vase tambin: Soriano (2008).
11	Ms conocido como Informe Bricall.
12	No debemos perder de vista que los Acuerdos de Bolonia representan, segn sus textos bsicos, la insercin
de la enseanza superior en un proyecto ms general (Garca & Guamn, 2013) impulsado por la Comisin
Europea para poder crear un mercado europeo de educacin superior competitivo en un momento en el que
el conocimiento ha pasado a ser un nuevo sector productivo (Sevilla, 2012).
CHASQUI 133 DICIEMBRE 2016-MARZO 2017 / MONOGRFICO 181
destinadas a promover denodadamente la privatizacin endgena y exgena de
La segunda ola de cambios legislativos en la Educacin Superior en Espaa
se produce a partir de 2012, con la crisis econmica como teln de fondo pero
sobre todo como argumento implacable para culminar el proceso de descapita-
lizacin y financiarizacin de las universidades pblicas. En esta nueva etapa
las medidas tomadas tambin pueden contextualizarse dentro de las lneas
estratgicas de un informe13 de caractersticas similares al anterior, pero esta
vez no sern impulsadas por una ley orgnica, si no que se implementan a par-
tir de Reales Decretos, hecho que escenifica el carcter antidemocrtico de las
El primero de ellos, el Real Decreto 14/2012 de 20 de abril, de medidas
urgentes de racionalizacin del gasto pblico en el mbito educativo, obliga a
las universidades a adoptar medidas de equilibrio y sostenibilidad financiera
para poder recibir transferencias con cargos a los presupuestos de las comuni-
dades autnomas, a las que tienen que rendir cuentas con una relacin de gas-
tos, incluidos los costes de personal. Esto ha sumido a las universidades en un
dficit estructural, obligndolas a embarcarse en la bsqueda de financiacin
privada y, por supuesto, a llevar a cabo recortes en las plantillas (FETE-UGT,
2015). Previendo ocultar esta cuestin, pero sobre todo con las miras puestas
en precarizar y disciplinar al profesorado que sigue estando en la universidad,
el R/D 14/2012 impone un aumento de las horas lectivas y establece que la acti-
vidad docente se grade en atencin a la intensidad y excelencia de la actividad
investigadora reconocida (Savater, 2016).
Por otra parte, esta norma tambin modifica los criterios para fijar los pre-
cios pblicos de las matrculas universitarias, hecho que ha producido un enca-
recimiento excesivo de las mismas, a la par que se han endurecido los criterios
econmicos y requisitos acadmicos para el acceso a becas y ayudas al estudio14
y se ha disminuido su cuanta econmica. El incremento de los precios pblicos
contribuye a que la universidad pblica pase de ser un servicio pblico al que
se accede como ciudadano o ciudadana, a un objeto de consumo que se adquiere
como consumidor o consumidora (Dez, Guamn, Jorge, & Ferrer, 2014, p.
18-19). Estos cambios no tienen otra explicacin que atentar directamente con-
tra la igualdad de acceso a los estudios universitarios, aumentando considera-
blemente el coste final que deben cubrir las familias15 para que sus hijos estu-
dien en una universidad pblica cada vez ms precaria. Como consecuencia, se
13	Estrategia Universidad 2015. Contribucin de las universidades al progreso socio-econmico espaol 2010-2015
14	Podra afirmarse que las becas estn pasando a convertirse en premios a la excelencia.
15	De acuerdo a Verger (2013, p. 279), los gobiernos son conscientes de que la educacin superior es perci-
bida como una inversin privada de alta rentabilidad. Galcern (2003) asegura que el pago de estudios es el
tercer tipo de motivo por el que las familias espaolas solicitan prstamos, detrs del pago de vivienda y de
182 CHASQUI 133 DICIEMBRE 2016-MARZO 2017 / MONOGRFICO
est expulsando del sistema a miles de estudiantes, los que estn en peor situa-
cin econmica, que no pueden hacer frente al ingente pago de las matrculas.
La labor de desarticulacin y desestabilizacin de la universidad pblica
espaola llevada a cabo por el R/D 14/2012 ser completada por 3 nuevos Reales
Decretos aprobados en 2015.
El Real Decreto 43/2015, de 2 de febrero, por el que se modifica el Real Decreto
1393/2007, de 29 de octubre, por el que se establece la ordenacin de las ense-
anzas universitarias oficiales, y el Real Decreto 99/2011, de 28 de enero, por el
que se regulan las enseanzas oficiales de doctorado, tambin conocido como
R/D 3+2, que dictamina la reestructuracin de las enseanzas universitarias
de modo que los grados universitarios se ajustan a tres cursos y los msteres,
mucho ms caros16 que los primeros y que se consolidan como puerta esencial
para salir al mercado laboral, a dos. De esta forma se degradan las enseanzas y
los ttulos de grado, pudindose afirmar que lo que se pretende es una descua-
lificacin de la fuerza de trabajo para una mayora y una mayor cualificacin
para una minora, reproducindose la divisin social del trabajo sobre la que
descansa el neoliberalismo (Gmez, Masa & Cortese, 2013). Pareciese como si lo
que se buscara fuese crear, en esta adaptacin del aparato educativo al mercado
de trabajo, analfabetos funcionales y precarios en formacin, como los llaman
Sevilla y Urbn (2008, p. 5), que al terminar los estudios estn totalmente aliena-
dos, preparados para aceptar un futuro de paro o de trabajos a tiempo parcial,
temporales, mal pagados, en los que desarrollarn funciones que nada tienen
que ver con su formacin.
El Real Decreto 415/2015, de 29 de mayo, por el que se modifica el Real Decreto
1312/2007, de 5 de octubre, por el que se establece la acreditacin nacional para
el acceso a los cuerpos docentes universitarios incluso ha sido recurrido ante el
Tribunal Supremo por la Federacin Estatal de Comisiones Obreras (CC.OO.),
[...] discrimina en la acreditacin a los candidatos en funcin de su pertenencia a los
diferentes cuerpos docentes; no garantiza la paridad en las comisiones de evalua-
cin; no motiva el cambio de modelo efectuado respecto a la dispersin curricular
y la trayectoria de la actividad investigadora; y vulnera el derecho a la movilidad
de los docentes universitarios, toda vez que desaparece la acreditacin universal.
(CC.OO, 2015, p. 2)
Por ltimo, atendiendo al Informe de CC.OO (2015) con la entrada en vigor
del Real Decreto 420/2015, de 29 de mayo, de creacin, reconocimiento, auto-
rizacin y acreditacin de universidades y centros universitarios, se prev un
16	Por otra parte, el encarecimiento de los msteres de la universidad pblica est produciendo un trasvase
del alumnado hacia las universidades privadas, incrementndose el nmero de matrculas desde el curso
2012/2013, mientras ha disminuido en las pblicas.
CHASQUI 133 DICIEMBRE 2016-MARZO 2017 / MONOGRFICO 183
incremento todava mayor del nmero de universidades privadas () a pesar de
que el Gobierno habla, insistentemente, de la necesidad de reducir lo que consi-
dera un nmero excesivo de titulaciones y centros.
6. La universidad como campo de batalla
A lo largo de este anlisis diacrnico hemos evidenciado el empeo constante y
las diversas formas en que el poder ha intervenido la universidad en su propio
inters, que finalmente han desembocado en una reformulacin de la misma
que insta a favorecer la oferta de competencia profesional individual por el
mercado en lugar de favorecer la formacin de los espritus (Gleizes, 2004, p.
155). Es decir, la mercantilizacin de la universidad sobre la base de la formacin
universitaria como un mercado marquista. Siendo la incorporacin de la comu-
nicacin su clave estratgica para legitimarla confundiendo intencionadamente
gestin y gobierno.
Fernandez, Sevilla y Urban (2013) exponen que dentro de la tradicin mar-
xista hay tres visiones que explican la funcin histrica y socioeconmica de
la universidad. Por una parte, aquella que, siguiendo a Althusser, entiende la
universidad como centro de produccin ideolgica de la clase dominante. Por
otra parte, en lnea con las aportaciones de Bourdieu y Passeron, la que entiende
la educacin como mecanismo de reproduccin de la estructura de clases. Y la
ltima, sera aquella que otorga a la universidad un papel fundamental dentro
del capitalismo cognitivo al considerarla como un centro de produccin del
conocimiento, bien que ha pasado a ser un producto supeditado a las condicio-
nes de valorizacin del capital. Las tres aportaciones se complementan, conci-
bindose a la universidad como un aparato hegemonico que produce y repro-
duce la estructura de clases y todos los (pre)requisitos, ideologicos, economicos
y politicos que esta lleva emparejados. No estamos hablando unicamente de
una cuestion economica, si no de que la funcion hegemonica de la educacion
superior en la actualidad seria [...] un proceso complejo de internalizacion de los
cambios en el mercado de trabajo y en los procesos capitalistas de acumulacion
dentro de la educacion como aparato hegemonico (Fernandez, Sevilla & Urban,
2013, p. 17-18).
Observar esta institucin y su deriva en las ltimas dcadas es adentrarse en
las entraas mismas, en los mecanismos de funcionamiento e imbricacion, del
En la dcada de los 70 cuando se produce la irrupcin masiva de estudiantes
a la universidad y se pone en tela de juicio la exclusividad de conocimientos que
esta procura y transmite, la hegemona tradicional de la institucin universita-
ria entra en crisis (Sousa Santos, 2007). Y ante esto comienzan a producirse los
primeros cambios que aseguran su propia funcionalidad dentro de la dinmica
capitalista. La universidad para el mandar de la que hablaba Ortega y Gasset
184 CHASQUI 133 DICIEMBRE 2016-MARZO 2017 / MONOGRFICO
(1976) tambin para los hijos de los obreros, nunca lleg a fraguarse porque el
Estado empuj a la institucin a subirse al tren de la tecnocracia y a enfocar
sus actividades de investigacin y formacin hacia las demandas del mercado
de trabajo. Precisamente en este periodo, la institucin, que nunca haba pres-
tado ninguna atencin a su dimensin comunicadora, comienza a incorporar
tmidamente la comunicacin a su estructura, de modo que nacen los primeros
gabinetes de prensa en las universidades pblicas espaolas. El momento his-
trico lo requera, la comunicacin se consolidaba como principal espacio para
la construccin social y la universidad en su afn por recuperar la hegemona
empieza a gestionar su relacin con los medios de comunicacin.
A mediados de los 90 comenzar a producirse, en paralelo a las tendencias
marcadas por la globalizacin neoliberal y a instancia del Banco Mundial17, la
segunda fase de la mercantilizacin de la universidad: la creacin de un mer-
cado transnacional de educacin superior universitaria18 (Garca Ruiz, 2012).
Este proceso empezar a tener repercusiones ms evidentes en la universidad
pblica espaola a partir del siglo XXI y como hemos visto se ha desarrollado
en diferentes fases. Asimismo, en los ltimos aos, la poltica comunicativa
de las universidades ha ido transformndose paulatinamente. De un enfoque,
podramos decir, ms organizacional o de relaciones pblicas, se ha pasado a
dar importancia a la gestin de los intangibles, entendindose que la creacin
de marcas universitarias diferenciadas debe ser uno de los objetivos comunica-
cionales prioritarios, con el fin de alcanzar un posicionamiento que les permita
ser atrayentes y competitivas en el mercado.
La subjetividad capitalista ha sido asimilada por las universidades pblicas
hasta tal punto que en ellas se ha instaurado la Nueva Gestin Pblica19, o lo que
es lo mismo, la gestin pblica de la universidad se asemeja a la de la empresa
privada en: la obligacin de obtener resultados, la gerencia por proyectos, toma
decisiones en funcin de la rentabilidad, la racionalizacin del gasto, la adecua-
cin de la oferta a la demanda, despido y precarizacin de los trabajadores, la
comunicacin corporativa, etc. La universidad deviene empresa y la comuni-
dad universitaria en este paradigma se ve privada de su potencial como cuerpo
social y est abocada a ser una pieza ms del engranaje hegemnico.
17	Hay dos informes clave elaborados por el Banco Mundial. En el primero (1994) se disea el proceso de
incorporacin de la enseanza superior a las dinmicas del mercado; en l Banco Mundial insta a los gobiernos
a la contencin del gasto pblico en el mbito universitario, pues considera que la educacin superior no es
rentable. El segundo (2000), reconoce el impacto macroeconmico de la educacin superior y esboza las
directrices para la metamorfosis en mercado de la educacin superior (Garca Ruiz, 2002, p. 14).
18	Sobra decir que las desigualdades provocadas por la mercantilizacin de la educacin son especialmente
nefastas en aquellos pases con menos recursos, pases que nunca podrn competir contra las grandes po-
tencias en el mercado educativo y que se estn viendo sometidos a otro frente neocolonizador.
19	Puede comprobarse que las leyes e informes universitarios estn repletas de palabras como excelencia,
eficacia, productividad o innovacin. Tal como afirma Fairclough (2008, p. 183), el mercado de las prcticas
discursivas de las universidades contemporneas es una de las dimensiones del mercado de la educacin
CHASQUI 133 DICIEMBRE 2016-MARZO 2017 / MONOGRFICO 185
Hasta que las universidades no estn bajo control democrtico no podrn
guiarse por otros principios que no sean los del mercado (Chomsky, 2014).
Y al igual que para Fernndez Buey (2014), para nosotros la democracia no es
un rgimen, ni un sistema, tampoco un conjunto de normas procedimenta-
les, sino que es un proceso colectivo. Entendemos imprescindible repensar la
universidad desde esta idea, ya que recupera la dimensin comunicativa de la
democracia y nos permite incorporar la comunicacin en la universidad pblica
como clave democratizadora de la misma. Desbordamos as la comunicacin
instrumental y mercantilizadora vigente con otra de corte social, participada,
dialgica y horizontal, que ms all de una cuestin de mensajes es un proceso
abierto y en permanente construccin. Se trata, por tanto, de pasar en la uni-
versidad pblica de un modelo de comunicacin unidireccional y finalista, en
el que prima la difusin de informacin, a otro modelo de actuacin comuni-
cativa que promueva y fomente el dilogo y la participacin activa, catalizador
de proyectos universitarios con vocacin colectiva y compromiso social activo.
Ya hemos mencionado que nos referimos a la incorporacin de las lgicas y las
estrategias participativas, capaces de romper el monopolio de la comunicacin
marquista en la universidad pblica como legitimadora del modelo de universi-
dad-empresa y recuperarla como derecho fundamental y especialmente como
prctica de la libertad y liberadora de todos los sujetos y grupos que conforman
la institucin universitaria. Lo que pasara por conseguir una mayor apertura
de la universidad pblica y aumentar el conocimiento que los agentes internos
y externos tienen sobre la institucin, adems de impulsar la participacin en
el proyecto universitario de todos los grupos internos y externos de la universi-
dad, velndose por la pluralidad de voces.
Insistimos en la idea de una comunicacin capaz de articular escenarios con-
trahegemnicos. Esto exige propiciar la democratizacin y la creacin colectiva
del conocimiento, la ciencia y la investigacin, potenciando, a su vez, el trabajo
y la comunicacin en red con colectivos internos y externos, incluida la socie-
dad civil organizada, en contraposicin al concepto tecnocrtico y monopoliza-
dor de construccin y difusin vertical de la ciencia. Lo cual implica una ree-
valuacin de la ciencia a travs del dialogo comunicativo de la universidad con
la sociedad para crear un nuevo campo estratgico en la lucha por ser espacio
articulador de los proyectos y las apuestas colectivas. Pues el significado de la
interseccin comunicacin-universidad-ciencia dice que la universidad forma
parte de la vida de las personas.
Es imprescindible que la nueva comunicacin de la universidad pblica se
piense como capaz de formular escenarios que contribuyan a generar debate
social, visibilizar y problematizar situaciones, tensiones y necesidades de la uni-
versidad pblica y el contexto social, poltico y econmico en el que se inserta y
con el que ha de dialogar.
La clave liberadora est, en definitiva, en dinamizar, mediar y facilitar el
desarrollo de procesos culturales, espacios de encuentro e iniciativas comunica-
186 CHASQUI 133 DICIEMBRE 2016-MARZO 2017 / MONOGRFICO
tivas participativas, mediante la implementacin de canales y herramientas de
comunicacin horizontales e inclusivos, para que tanto la comunidad universi-
taria como los agentes sociales externos puedan identificar nexos comunes que
los muevan a la accin conjunta desbordando al poder paralizante de la comu-
nicacin corporativa. Ms an, sera indispensable propiciar la participacin y
la corresponsabilidad de toda la comunidad universitaria en el diseo, diagns-
tico, planificacin, ejecucin y evaluacin de la comunicacin.
Pero esto nicamente podra llevarse a la prctica si lo demandan todos los
grupos que conforman la universidad, con su lucha y compromiso, y para ello
han de estar convencidos que existen otros modelos de intervenir en la institu-
cin, capaces de generar ventajas y mejoras personales y colectivas.
Tal como apuntan Fernndez, Sevilla y Urbn (2013, p. 37) hay que
[...] repensar la universidad no en trminos dicotmicos [] sino como aparatos he-
gemnicos, como complejos emplazamientos de luchas por la hegemona en todos
los aspectos [] se trata de afirmar la universidad como un campo de batalla dentro
de la lucha de clases ms general por la hegemona.
Para que la Universidad sin condicin de Derrida pueda tener lugar es nece-
sario una profesin de fe performativa, una creencia, una decisin, un compro-
miso pblico, una responsabilidad tico-poltica (Derrida, 2000, p. 40). Porque
solo superaremos esta universidad, si logramos identificar y entrecruzar ele-
mentos comunes constitutivos de procesos diferentes a los hegemnicos.
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