Source: http://www.escribanos-stafe2da.org.ar/index.cgi?wid_seccion=3&wid_item=40
Timestamp: 2019-10-15 20:25:13+00:00

Document:
Para el Escribano / Vademécum 2
2.1. Procedimiento gráfico y ubicación
2.1.1. Papel
Tal como se adelantara en el punto 1.1. las escrituras, de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 998 del Código Civil y 326 de la L.O.P.J., deben extenderse en los sellos habilitados por el Colegio de Escribanos.
Sin embargo, frente a actos que revistan formas testamentarias o fueren de urgente necesidad, y no existiendo más sellos habilitados, es posible utilizar fojas comunes con cargo de comunicación al Presidente del Colegio dentro de las 24 horas.
Queda claro así que esta última posibilidad es solo una extraordinaria y particularísima concesión a la actividad notarial, que implica:
1) Comunicación al Presidente del Colegio de Escribanos dentro de las veinticuatro horas de haberse utilizado el folio. Deben considerarse contadas a partir del otorgamiento (o incluso desistimiento) del acto.
2) No existencia de cuadernos (folios habilitados)
3) Extensión.- La L.O.P.J. se refiere a las escrituras que "no cupieren en el último cuaderno habilitado", de lo que se desprende que la escritura redactada de esta manera se comenzó en uno habilitado que fue insuficiente para contenerla, no que directamente se comenzó la redación en un sello no habilitado o papel simple.No existen antecedentes en el Colegio de Escribanos respecto de esta diferenciación (que la escritura sea continuada o iniciada en un folio no habilitado), pero la práctica de la Inspección de Protocolos no ha considerado observable ninguno de ambos supuestos.Es conveniente, sin embargo, que en caso de duda por la índole del acto o cualquier otra causa se eleve la cuestión a la consideración del Colegio.
4) Reposición de los folios utilizados, según se hubiese usado uno habilitado no repuesto o papel simple. En la práctica, el primero de estos ejemplos es imposible, dado que cuando al escribano se le extiende el sello respectivo está incluida la reposición dentro del precio que se paga por el mismo.
5) Acto: Forma testamentaria o urgente de impostergable necesidad. Evidentemente se está en presencia de un nuevo carácter de extraordinariedad. No cualquier acto se puede instrumentar de esta manera, sino aquel cuya dilación ocasionara gravísimas consecuencias. La enumeración es taxativa, pero los término empleados ("acto urgente de impostergable necesidad") facilitan al órgano que juzgará la actuación del escribano interviniente una suficiente amplitud como para apreciar adecuadamente las características de cada caso particular.2.1.2. Sistema de escritura2.1.3. Ubicación en el protocolo2.1.4. Cierre
En forma optativa será la manuscrita o la mecánica, de acuerdo al artículo 339, inc. 2, de la L.O.P.J. Vista la posibilidad de la forma mecánica en letra imprenta, no debe entenderse el vocablo "manuscrita" como "cursiva", sino de puño y letra del notario o un escribiente o protocolista, resultando indistinto el uso de cursiva o imprenta.
Una vez elegido un medio para iniciar una escritura (mecánico o manuscrito) debe continuarse con el mismo hasta la finalización de la redacción (art. 339, inc. 5, L.O.P.J.). Sin embargo no hay óbice para redactar una escritura con un método y otra con el restante, indistintamente.
Las máquinas utilizadas para el sistema de escritura mecánica deben haber sido denunciadas al Colegio de Escribanos (art. 339, inc. 6, L.O.P.J.). No haciendo distinción la norma, no hay inconveniente en la utilización de distintas máquinas en la redacción de la misma escritura matriz mientras estén todas denunciadas, especialmente teniendo en cuenta el art. 339, inc. 8, de la L.O.P.J.
Art. 339 - Exigencias previas. En la confección y redacción de las escrituras matrices, los escribanos se ajustarán a las siguientes normas:... inc. 8) Para el mecanografiado podrá usarse cualquier tipo de máquina;...
El art. 339, inc. 9, de la L.O.P.J. establece que debe utilizarse cinta negra fija, bien entintada, para la redacción de las matrices, quedando prohibido el uso de cintas copiativas; igual color y tinta se utilizará en la redacción manuscrita (art. 339, inc. 1, L.O.P.J.).
Queda claro que las firmas son parte de la escritura, pero evidentemente el texto se refiere a la redacción de la matriz por un medio mecánico, nada se aclara respecto de ellas. Teniendo en cuenta el fin perseguido, es dable entender que también deben estamparse en negro, pero no existe disposición específica del Colegio de Escribanos interpretando la cuestión.
Cada escritura debe iniciarse por cabeza de protocolo, esto es "en el primer renglón hábil de la foja inmediata siguiente a aquella en que termine la escritura anterior" (art. 339, inc. 3, L.O.P.J.).
TAMAÑO DEL CUERPO DE LA ESCRITURA
Un tema que ocasionó consultas al Colegio de Escribanos fue el del tamaño que debe tener el cuerpo de redacción de una escritura dentro del folio respectivo.
La forma actual determina que la escritura debe tener por carilla un máximo de veinticinco renglones dentro de los márgenes que constan preimpresos en el papel. De acuerdo a esta interpretación, siempre que el texto se adecue a ambos extremos (veinticinco líneas e inclusión dentro de los márgenes respectivos) el instrumento redactado no es pasible de observación. Esta conclusión se abonaría con una interpretación complementaria de la norma que permite la redacción de escrituras en folios no habilitados (véase el punto 2.1.1. Papel), en los cuales los márgenes no están necesariamente preimpresos, ni los renglones señalados con anterioridad.
Sin embargo, cuestiones que implican -aparte de la propia mecánica de la escritura- tanto la seguridad contra la adulteración del documento como la claridad y fácil lectura del cuerpo escrito llevan a considerar que si bien esta forma de escribir el instrumento no contraría explícitamente ninguna norma legal, debe hacerse una observación o recomendación al escribano autorizante a fin de que se ciña a los espacios que uniformemente se han establecido, igualando la presentación y seguridad en todo el notariado provincial.
Art. 339 - ... Inc. 4) El escribano deberá anular los espacios en blanco con un cierre tipo contable, poniendo su firma y sello al pie...
Evidentemente la norma regula la situación planteada al final de una escritura, pero ni la técnica ni la ley impiden que se utilicen el punto y aparte en el cuerpo de redacción de una matriz. Una aplicación analógica del precepto indica que no es observable esta técnica, siempre y cuando se cierren los espacios en blanco dentro del mismo renglón. Claro que en este caso no es necesaria la firma y sello al final de cada línea.
La tendencia legislativa impulsada por el Colegio de Escribanos tiende a hacer desaparecer esta exigencia, facilitando de esta forma la utilización de las "notas marginales" .
2.1.5. Idioma2.2. Contenido
2.2.1. Membrete
El art. 999 del Código Civil determina que las escrituras deben hacerse en el idioma nacional; en ningún momento aclara cuál es el idioma nacional, circunstancia que evidentemente el codificador entendió que no era necesario explicar. Si bien la doctrina entiende que hace referencia al castellano es la legislación local, como se verá más adelante, la que exija esa lengua en particular.
Para el caso de que las partes no hablaren el "idioma nacional" el artículo 999 determina una serie de requisitos a tenerse en cuenta:
1) Minuta previa, la que -a tenor de lo dispuesto en el artículo más adelante- deberá estar hecha en el idioma extranjero que hablaren los otorgantes.
2) Firma de la minuta por las partes en presencia del escribano que dará fe del acto.Si la minuta ya estuviera firmada, sus autores deberán reconocer las firmas ya puestas.
3) Traducción de la minuta hecha por un traductor público.Si no hubiere traductor, lo hará aquella persona que fuere designada por el juez con ese fin.
4) Protocolización de la minuta.Atento a los distintos modos de protocolización posibles, es conveniente -por la seguridad del acto- interpretar que se habla de una protocolización por inserción, por lo que deberá agregarse la minuta por cabeza de la escritura de que se trate .
La legislación local prevé, además, que la transcripción de cualquier documento redactado en idioma extranjero debe hacerse en castellano. La norma del art. 347, L.O.P.J., ejemplifica el caso con un testamento ológrafo, pero teniendo en cuenta el vocablo conector que utiliza ("aunque") debe entenderse que hace referencia a cualquier instrumento no redactado en idioma nacional (en castellano), aún cuando hubiere sido otorgado en la República Argentina.
La transcripción de esa traducción, agrega, se hará de acuerdo a lo previsto en las leyes generales, lo que nos remitiría al procedimiento ya visto en el art. 999 C.C. respecto de la versión en idioma nacional efectuada por un traductor público.
La misma norma, además, termina de zanjar la cuestión acerca de la protocolización disponiendo que se la practique a través de la inserción en el protocolo del instrumento redactado en idioma extranjero.
Art. 347 (L.O.P.J.) - Traducciones - La transcripción en escritura pública de documentos extendidos en idioma extranjeros, aunque se tratare de testamentos ológrafos, se hará en idioma castellano, de acuerdo a la traducción practicada en la forma que determinan las leyes generales. El original en idioma extranjero deberá agregarse a la escritura.
En esta clase de instrumentos las exigencias legales se reducen usualmente a lo estrictamente esencial. Así, por ejemplo, no se considera observable el hecho de no acreditar fehacientemente la personería de un compareciente, cuya investidura -si la invoca- surgirá casi siempre exclusivamente de sus dichos y no de la documentación habilitante que acerque.
Es posible que en el transcurso de las diligencias propias de estas actas el notario se encuentre en la situación de tener frente a sí a un interviniente que no hable el idioma nacional (aún cuando siempre es posible que lo haya previsto en el mismo momento del requerimiento). La misma celeridad que la propia actuación implica puede hacer ver al escribano en la situación de tener que recurrir a los servicios de quien entienda la lengua en cuestión sin ser traductor público o, siéndolo, no estuviera inscripto como perito en las listas tribunalicias o no hubiera sido designado para intervenir en tal carácter por juez alguno.
El tratamiento in extenso de esta cuestión excede notoriamente los límites del presente trabajo, pero no por ello se puede evitar traer a colación algunas apreciaciones generales como la de realizar la diligencia con la ayuda de dicha persona haciendo constar su habilidad en la interpretación o traducción, si fue sugerida por alguna parte o llamada por el propio autorizante, relación de las circunstancias que desembocaron en dicha situación, etc.
La apreciación del correcto proceder del escribano y de la validez o no del instrumento será una cuestión que incluso puede llegar a ser judicial, pero de ninguna manera versará acerca de la ligereza o imprudencia del fedatario para autorizar tal acto graciosamente desprotegiendo totalmente al extranjero (que lo será tal en la mayoría de los casos).
TESTAMENTO EN IDIOMA EXTRANJERO
Respecto de la cuestión testamentaria es conveniente recordar las pautas del art. 3.663 del Código Civil (testamento por acto público) respecto de los testadores que no puedan otorgar tal acto sino en idioma extranjero.
Este es un caso de excepción en el que se admite la transcripción del documento en la lengua utilizada por el testador, ateniéndose a las siguientes pautas:
a) Mención de que el testador no puede testar sino en idioma extranjero.
b) Dos intérpretes que harán la debida traducción.
c) Redacción del testamento en los dos idiomas.
d) Conocimiento de los testigos de ambas lenguas (la del testador y el español)
CASO DE ESCRITURA EN CARACTERES NO LATINOS
Existiendo en la República Argentina comunidades cuya lengua utiliza una grafía con caracteres no latinos, como la japonesa, la coreana, la árabe, la griega, la rusa, etc., es posible que en esta materia el autorizante se vea en la situación de tener que transcribir un testamento en caracteres orientales, cirílicos o griegos.
La tecnología utilizada en la actualidad para la confección de las matrices escriturarias no prevé habitualmente este caso, así como tampoco es probable que el protocolista o tipógrafo pueda copiar fácilmente los caracteres haciéndolo a mano.
La solución debiera ser la de que, en el mismo texto escriturario, se solicite a uno de los comparecientes que habla el idioma extranjero que realice la transcripción, acto que deberá realizar indudablemente de su puño y letra. Por una cuestión de seguridad es preferible que lo haga el traductor público presente, o quien haga las veces de él, previéndose para el caso la presencia de otro traductor más a fin de que constate la correcta transcripción .
No parece transgredirse en este caso la exigencia de utilizar el mismo medio de impresión del texto escriturario (véase el punto 2.1.2) frente a una situación a todas luces no prevista por la norma, pudiendo comenzarse el texto por un medio mecánico, realizarse la transcripción en forma manuscrita y finalizarse el instrumento por el mismo medio mecánico utilizado originariamente.
Art. 340 (L.O.P.J.) - Cada escritura matriz se iniciará con un membrete expresando el objeto del acto o contrato y el nombre y apellido de los otorgantes.
Del texto de la norma surge que el membrete de una escritura matriz es parte de ella ("cada escritura matriz se iniciará..."), a lo que se opone Etchegaray destacando que es un elemento de orden que no pertenece al cuerpo documental. Su omisión, en consecuencia, no acarrea la anulación del acto o la observabilidad del título, pero en virtud de la obligación impuesta por la ley local se convierte en una falta disciplinaria, por lo que su falta debe ser señalada por el inspector de protocolos.
Es de buena técnica corregir sus errores y salvarlos debidamente (véase el punto 2.4. Correcciones o enmiendas) así como redactarlos correctamente de acuerdo al acto instrumentado. Contribuyen, además, a una más fácil redacción del índice de escrituras (véase el punto 1.5. Índice y encuadernación).
2.2.2. Cronología
La cronología importa el orden sucesivo temporal de las distintas escrituras realizadas.
Su alteración se sanciona con la nulidad de la escritura (art. 1.005 C.C.), pero cabe anotar la observación de Etchegaray acerca de que en la práctica es imposible que ocurra, produciéndose en el peor de los casos "un error o falsedad de la data, pero nunca una intercalación incorrecta, por la sencilla razón de que nuestros protocolos no constituyen una colección ordenada de las escrituras matrices extendidas durante el año, sino un libro preexistente .
Aún cuando vieja doctrina, es útil recordar a Mustápich, citado por Pelosi, cuando propone que el orden cronológico se debe obtener de manera total, relacionándose los números de los otorgamientos, fechas, foliaturas, numeración de los ellos utilizados, etc.
2.2.2.1. Número
Es un elemento externo de la escritura, no requerido por la ley de fondo sino por la legislación local. Su inobservancia entraña una falta disciplinaria.
Art. 341 (L.O.P.J.) - Contenido - Además de los requisitos exigidos por las leyes de fondo, la escritura expresará: 1) el número que le correspondiere, escrito en letras, en orden sucesivo, comenzando cada año con el número uno;...
El número, entonces, es correlativo y debe ser escrito en letras, siendo indiferente que se agregue en forma numérica (aunque conveniente, por la rapidez de su lectura). Las escrituras que no pasaron (véase punto 2.3.1. Desistimiento) también integran el protocolo, y por ende el índice, razón por la cual la escritura siguiente debe llevar el número posterior correlativo. Las escrituras anuladas por "Erróse" (véase punto 2.3.2., "Erróse"), en cambio, no lo integran y la inmediata posterior repite la numeración de la anulada.
REPETICIÓN DE NÚMERO
Una vieja costumbre, al cometer un error de numeración repitiendo en una escritura el mismo de la anterior, llevaba al escribano a diferenciarla de la original con la palabra "bis" (así: "Escritura número dos" y "Escritura número dos bis").
El Colegio de Escribanos determinó la eliminación del adverbio "bis" en la reiteración de la numeración, o de cualquier otro aditamento que implique repetir la numeración. En esos casos deberá comunicarse la situación al Colegio y dejar constancia de ese hecho y de la propia notificación mediante nota marginal (Acta Nº 1.524, del Consejo Directivo de la 2ª Circunscripción, de fecha 2 de Julio de 1.981).
2.2.2.2. Fecha
Es una exigencia esencial del art. 1.001 del Código Civil, sancionado con la nulidad del instrumento en el art. 1.004.
Art. 1.001 - La escritura pública debe expresar... día, mes y año en que fuesen firmadas, que puede serlo cualquier día, aunque sea domingo o feriado...
Art. 1.004 - Son nulas las escrituras que no tuvieren la designación del tiempo y lugar en que fuesen hechas...
Complementa el tema el art. 1.005 del código, que sanciona con nulidad "la escritura que no se halle en la página del protocolo donde según el orden cronológico debía ser hecha". Indaga un poco más en la cuestión Etchegaray, en una interpretación estricta de los términos del artículo, comentando que "el error material incurrido al expresar la fecha no ocasiona la nulidad cuando aquella puede surgir indubitablemente de otros elementos de la misma escritura o del protocolo. Lo que la ley sanciona es la falta de fecha, no su expresión irregular o equivocada ".
Hay también otras disposiciones que se pueden citar referentes a la fecha de actos notariales, todos con la misma sanción de nulidad:
1) Testamento por acto público: Art. 3.657 - El escribano debe, bajo pena de nulidad del testamento, designar el lugar en que se otorga, su fecha...
2) Testamento cerrado: Art. 3.666 - ... El escribano debe expresar, al extender el acta en la cubierta del testamento... el lugar, día, mes y año en que el acto pasa.
PROTESTOS (Decreto ley Nº 5.965/63)
La fecha en los protestos es esencial, a tenor de lo dispuesto en la disposición que rige el tema, siendo aplicables los principios del protesto de la letra de cambio al del pagaré (art. 103 del decreto ley). Debido a la casi nula utilización de la primera, a continuación se referirá únicamente lo referente al protesto del pagaré por falta de pago:
1) Pagaré con pago en día fijo: La fecha de la diligencia debe ser uno de los dos días hábiles siguientes a aquel en que el título debió cancelarse. Nótese que, de acuerdo a lo dispuesto por el art. 48, debe ser un día hábil.
2) Pagaré con pago "a la vista": Un año contado desde la fecha del libramiento, salvo que el librador amplíe o disminuya dicho plazo mediante leyenda inserta en el mismo título (art. 36).
Como recomendación es correcto señalar que la fecha se escriba en letras, y no con guarismos, aunque no hay disposición legal que lo exija.
2.2.2.3. Folio2.2.3. Lugar2.2.4. Comparecientes
La foliatura, en tanto elemento integrador de la cronología del protocolo, fue comentada en el punto 1.3. "Foliatura", al cual se remite al lector.
La constancia del lugar es esencial en la escritura, exigida por el art. 1.001 del Código Civil y sancionada su ausencia con la nulidad del instrumento (art. 1.004). Su necesidad reside en la estructura de nuestro notariado, organizado sobre la base de una estricta competencia territorial (argumento del art. 980 del Código Civil).
De esta manera no solo debe tenerse en cuenta que conste el lugar, sino que el mismo esté dentro de la competencia territorial del escribano autorizante.
Forma de expresarlo
Es suficiente la mención de la ciudad, pueblo, localidad o paraje.
La no determinación de un domicilio específico (coincidente o no con la sede del Registro) en ningún caso puede anular el instrumento y no constituye un elemento suficiente para observarlo . A lo sumo, con relación a lo establecido en el art. 337, L.O.P.J., en cuanto a la prohibición de extraer el protocolo de la escribanía sino en caso de fuerza mayor, podrá dar lugar a una sanción disciplinaria.
Téngase en cuenta la particular necesidad de determinarse específicamente el lugar en las actas de comprobación ("constataciones") y en los testamentos, especialmente en cuanto a que en estos últimos no es extraño que el profesional deba constituirse en otro sitio distinto al de la sede del Registro . La cuestión adquiere particular relevancia por la reforma introducida con la ley provincial Nº 10.965 a la Ley Orgánica del Notariado, art. 6 in fine:
La competencia territorial se considerará extendida a los departamentos limítrofes a aquel que tenga designado el Registro, cuando el escribano deba documentar en el protocolo testamentos o comprobaciones de hecho.
La delegación judicial, es decir la prórroga de competencia territorial en virtud de un mandamiento judicial, contemplada en la antigua redacción del precepto legal, ha desaparecido, constituyendo las dos hipótesis legales (testamentos y comprobaciones de hecho) las únicas excepciones admitidas a la improrrogabilidad de la competencia territorial del escribano (remitimos al lector al Anexo I de este trabajo, como complemento del presente tema).
Es fundamental tener en claro cuáles son los datos de los comparecientes que deben hacerse contar, y quiénes son ellos.
No es pertinente a la índole de este trabajo discernir con profundidad a quién se considera compareciente, bástenos para el caso identificarlo como aquél que está presente en el otorgamiento del acto y tiene participación en el negocio principal a instrumentarse. Con esto se pretende expresamente omitir la cuestión acerca de considerar al cónyuge que viene a asentir "en los términos del art. 1.277 del Código Civil" como tal o no, en especial teniendo en cuenta que la L.O.P.J. y el Código Civil -al tratar este punto en particular- los denominan "otorgantes" (este último también habla de "interesados" y "partes").
En virtud de ello el método expositivo, para mayor claridad, será el siguiente: en primer lugar se determinarán los datos que deben hacerse constar en general para todos los actos, luego se identificará el origen de los mismos y finalmente se expondrá el caso de algunas situaciones especiales.
2.2.4.1. Datos totales
Los datos que deben hacerse constar, de acuerdo al juego de las normas que más abajo se citan, son los siguientes:
1) Nombres y apellido;
2) Edad (o la fecha de nacimiento que permita determinarla);
3) Nacionalidad;
4-a) Nombre del cónyuge,
4-b) Nupcias;
5) Apellido materno o nombre de los padres;
6) Tipo y número de documento;
7) Domicilio real o vecindad;
8) C.U.I.T., C.U.I.L. o C.D.I.
2.2.4.2. Código Civil
Determina únicamente los datos exigidos en el art. 1.001, constituyéndose por lo tanto en los únicos cuya omisión puede afectar con la nulidad al instrumento:
1) Nombres y apellidos;
2) Mayoría de edad;
3) Estado de familia;
4) Domicilio o vecindad.
2.2.4.3. L.O.P.J.
Aparte de lo reglado en el Código Civil, en el art. 341, inc. 2, se exige hacer constar nacionalidad, nombre del cónyuge, apellido materno o nombre de los padres, o "número de enrolamiento" y del domicilio real. Al ser exigencia de la ley local, su ausencia no anula el acto o el instrumento, pero se traduce en una falta profesional del autorizante.
Respecto del nombre cabe hacer la aclaración de que debe hacérselo constar completo y no por iniciales. Puede hacérselo constar por iniciales o en forma incompleta, de manera similar a la existente en el título, pero también tal cual surja de los documentos que acreditan su identidad.
Etchegaray considera que deberá indicarse siempre esta circunstancia, aún cuando se trate de simples aditamentos producidos por la costumbre o la actividad profesional o artística . La forma de hacerlo es intercalando entre las distintas variantes la partícula "o".
En el caso de divorciados es superflua la constancia del nombre del ex cónyuge o las nupcias del desaparecido matrimonio, aunque desde luego su constancia no perjudica en nada al instrumento.
Asimismo no es materia de observación el hecho de que no se cite carátula y juzgado en donde se tramitó el divorcio o no agregue copias de piezas judiciales o el Registro Civil que acrediten la veracidad de tales dichos.-
Constituyendo éste un punto importante, cabe destacar que las declaraciones que le hagan los otorgantes al escribano respecto de sus datos personales, de acuerdo al art. 341, inc. 4, L.O.P.J., no acarrean reproche al notario, quien únicamente -en consecuencia- tiene la responsabilidad de transcribirlos y no de su veracidad.-
2.2.4.4. Ley 19.550
Los instrumentos constitutivos de sociedades comerciales exigen ciertos datos personales, de acuerdo al art. 11, inc. 1. Coinciden con los ya transcriptos en cuanto al nombre, edad, estado civil, nacionalidad, domicilio y número de documento de identidad de los socios.
Agrega en particular uno nuevo: la profesión, y debe señalarse el hecho de que no habla de vecindad, sino específicamente de domicilio (a cuyo efecto será conveniente tener en cuenta las normas del art. 90 del Código Civil).
2.2.4.5. D.G.I. - A.F.I.P.
En todos los actos de contenido patrimonial (definición de cósmico y casi infinito alcance) debe hacerse constar la C.U.I.T., el C.U.I.L. o el C.D.I. de los otorgantes, o la constancia de que no lo han acreditado.
Esta obligación es exigible para todos los actos otorgados a partir del primero de marzo de 1.999, aunque es dable aclarar que su ausencia no anula el instrumento, sino que se constituye en una falta disciplinaria del autorizante en virtud de la obligación que le es impuesta por la R.G. 348/99 de la D.G.I.
2.2.4.6. Sordomudos
Si bien no es un dato de la persona, es conveniente aclarar el caso del sordomudo que sabe darse a entender por escrito. El art. 1.000 del Código Civil determina los siguiente recaudos:
a) Minuta suscripta por los interesados.
b) Firma de los suscriptores reconocida ante el autorizante.
c) Redacción de la escritura conforme a la minuta.
d) Protocolización de la minuta.
2.2.5. Fe de conocimiento
El concepto de "fe de conocimiento" y la interpretación actual que se le da excede ampliamente los límites de este trabajo. Sin embargo es bueno recordar que este elemento es incluido dentro del art. 1.001 del Código Civil como necesario en la escritura. Mediante él el escribano individualiza al otorgante del acto.
Teniendo en consideración que dentro de nuestro ordenamiento jurídico las nulidades son expresas, y que el art. 1.004 del Código Civil no sanciona la omisión de la fe de conocimiento con esta pena, se concluye que su falta no invalida al instrumento. Sin embargo es conveniente recordar que tiene entidad suficiente como para constituirse en causal de sanción disciplinaria, toda vez que la ley de fondo (aún cuando, de acuerdo a lo expresado, no castigue su omisión con la nulidad) lo incluye como elemento necesario dentro de la redacción escrituraria . Complementando el precepto con el art. 1.002 del Código Civil debe recordarse la necesariedad del conocimiento que tiene que tener el escribano de los testigos que llame a comparecer para el caso de que desconozca a alguna de las partes (véase más adelante el punto 2.2.9.2.).
En consecuencia, la omisión de la fe de conocimiento debe ser observada por la inspección de protocolos. Pero el notario, aún cuando incurriera en falta disciplinaria, no sería responsable frente a la eventual anulación del instrumento impugnado por esta causa si actuó con la debida diligencia y prudencia .
2.2.6. Cantidades
El art. 1.001 del Código Civil determina que las cantidades que se entreguen en presencia del escribano deben ser expresadas en letras, y no en números.
Entiéndese esto en el sentido de que dichos importes deben transcribirse necesariamente así pero nada impide hacerlos constar, además, en números. Esto generalmente se hace entre paréntesis a continuación de la cifra, lo que coincide con el orden de importancia del precepto: en primer lugar se transcribe la cantidad en letras, y luego -a manera de aclaración que facilita una rápida lectura- en números. Si bien nada se dice de otras cantidades no entregadas en presencia del escribano, es de buena técnica recurrir al mismo criterio, que facilita así una interpretación uniforme del texto legal y de su aplicación práctica.
En cuanto al resto de las referencias numéricas (medidas lineales, superficies, arranques, etc.) la ley de fondo nada especifica, por lo que no habría inconvenientes en transcribirlas exclusivamente en números, pero vuelve a recomendarse la aplicación del criterio contenido en el párrafo anterior por una cuestión de seguridad.
2.2.7. Inmuebles
Respecto de la descripción de los inmuebles la ley de fondo nada determina, excepto en cuanto al cuidado a poner en la instrumentación del negocio a tenor de los artículos 1.344 y 1.345 del Código Civil, referidos a la compraventa.
La L.O.P.J., en cambio, tiene un párrafo específico al respecto, que se transcribe a continuación:
Art. 341 - Contenido - Además de los requisitos exigidos por las leyes de fondo, la escritura expresará: ... inc. 3) Si se tratare de derechos reales sobre inmuebles, la ubicación, dimensiones perimetrales y linderos con alusión al plano respectivo y cómo les correspondió a sus titulares y la última toma de razón en el Registro General; además, desde la fecha que determinen las reglamentaciones catastrales, la nomenclatura respectiva...
En estos casos, entonces (derechos reales sobre inmuebles) la descripción que corresponda deberá hacerse de acuerdo al plano respectivo y con todos los detalles exigidos. Así las cosas, y siempre que no sea necesaria una mayor individualización, es suficiente con hacer constar dichos extremos de acuerdo al plano correspondiente, que será siempre el último que se haya practicado.
Es de buena técnica hacer constar las dos descripciones si hubiera discrepancia entre lo que expresa el título antecedente y el plano a la vista, pero luego de esta primer constancia la doble transcripción en escrituras posteriores no sería precisa, pues la misma -en último caso- surgiría del primer estudio de título que se haga sobre ese antecedente.
De esta manera, en una transferencia de propiedad horizontal, sería suficiente con hacer constar exclusivamente los datos de la unidad transferida, no siendo necesario repetir la descripción del terreno sobre el cual se asienta el edificio: así surgiría del art. 2 de la ley 13.512.
Pero el caso no sería el mismo al constituirse dicha propiedad horizontal otorgando el reglamento respectivo, en donde muchas veces el plano confeccionado con este fin difiere de las constancias del título anterior.
2.2.8. Constancias registrales
Se englobarán dentro de este acápite las referencias que se hagan en las escrituras respecto de las certificaciones expedidas por el Registro General.
La obligación de solicitarlas se refiere a aquellos instrumentos cuya registración se halle dispuesta de manera obligatoria; de acuerdo a la legislación local su enumeración surge del art. 4 de la ley 6.435 (misma que, inspirada en la nacional Nº 17.801, organiza el sistema registral inmobiliario de la provincia). La ley impone expresamente la obligación de solicitar el respectivo certificado en su art. 40, y agrega además que debe tenerse a la vista el título en que conste la inscripción registral.
Art. 40 (Ley 6.435) - Ningún escribano o funcionario público podrá autorizar documento de transmisión, constitución, modificación o cesión de derechos reales sobre inmuebles sin tener a la vista el título en que conste la inscripción del Registro, así como la certificación expedida a tal efecto por dicha oficina, en la que se consigne el estado jurídico de los bienes y de las personas según las constancias registradas. Los documentos que se otorguen deberán consignar el número, fecha y constancias que resulten de la certificación.
Como se ve, la obligación no solo alcanza al hecho de solicitar el certificado y tenerlo a la vista al momento de autorizar el acto, circunstancias tales que deben hacerse constar en la escritura, sino también a la transcripción del resultado de dichos informes.
Conviene entonces avanzar por partes: en primer lugar existe la obligación de solicitar un certificado al Registro General. Ello surge del citado art. 40 de la ley 6.435 y del art. 348, L.O.P.J.
Art. 348 (L.O.P.J.) - Informes previos. Los escribanos no podrán autorizar, aunque las partes lo solicitaren, ninguna escritura sujeta a toma de razón sin tener a la vista y agregar al protocolo, un informe del Registro General respectivo. La inobservancia de esta obligación constituirá falta grave a los fines de las medidas disciplinarias pertinentes.
Recuérdese entonces que, por imperio legal, esta obligación no es dispensable ni aún por expresa voluntad de las partes interesadas . El hecho de que frente a esta falta de previsión el instrumento se inscriba igualmente es una cuestión registral que excede los límites de este trabajo.
Pero aparte de la obligación de solicitar los certificados está la de consignar lo que ellos informan. Esto es de capital importancia en este aspecto, pues no solamente se encuentra la obligación determinada por el art. 40 de la ley 6.435, sino que su consecuencia se desprende la primera parte del art. 20 de la misma ley (la segunda se refiere al caso específico de las inhibiciones, si pueden ser tomadas a cargo de alguien y su incidencia en materia de subasta pública):
Art. 20 (Ley 6.435) - El Registro no inscribirá título alguno en el cual se invoque certificación para la que se haya hecho saber la existencia de algún gravamen o medida precautoria, sin que figuren canceladas en el Registro o tomadas a su cargo por el adquirente de la cosa.
Teniendo el escribano dichos certificados a la vista, y dada la obligación de consignar su resultado, es una falta no haberlo hecho; y gravísima en caso de transcribir uno distinto al que realmente se informa.
2.2.9. Testigos
Testigo es quien da testimonio de una cosa, y según una segunda acepción es quien presencia o adquiere directo y verdadero conocimiento de una cosa . El testimonio, por su parte, es la atestación o aseveración de una cosa .
Dentro del ámbito notarial, en consecuencia, los testigos serán llamados por el escribano o exigidos por la ley con distintos fines, pero siempre de acuerdo al entendimiento de que su función se armoniza con los significados consignados en el párrafo que antecede.
2.2.9.1. Del acto o instrumentales
Los testigos del acto, en su caso, darán fe de que éste se llevó a cabo de la manera en que el notario lo ha narrado en el instrumento. En ningún caso suplen al juicio de habilidad que el autorizante emite respecto de los otorgantes basado en su íntima convicción. El art. 1.001 del Código Civil, luego de la redacción que le impuso la ley 15.875, los ha mantenido como una opción del escribano o de cualquiera de las partes.
En caso de recurrirse a ellos deberán ser dos.
2.2.9.2. De conocimiento
La cuestión de los testigos de conocimiento está íntimamente unida a la fe de conocimiento.
Su existencia es optativa para el escribano, quien puede recurrir a ellos para acreditar la identidad del compareciente si no lo conoce. De acuerdo al art. 1.002 del Código Civil se exigen los siguientes requisitos:
1) Deben ser dos.
2) Deben conocer a la parte que el escribano desconoce.
3) El escribano debe conocerlos a ellos.
4) El escribano debe dar fe de este conocimiento que tiene de los testigos.
2.2.9.3. Del testamento
Los testigos que requiere la cuestión testamentaria son fundamentales para la validez del instrumento. Teniendo en cuenta el reflejo dentro del protocolo notarial, sólo se hará referencia a los testigos exigidos para el testamento otorgado por acto público.
Del juego de las disposiciones del Código Civil surgen las siguientes reglas:
1) Deben ser tres (art. 3.654).
2) Deben tener residencia en el distrito en que se otorgue el testamento (arts. 3.654 y 3.701). Esta circunstancia es importante en consideración a la prórroga de competencia territorial establecida por la ley provincial Nº 10.965 (véase más arriba punto 2.2.3. "Lugar")
3) Debe constar que han visto al testador (art. 3.658)
4) Por lo menos uno debe saber firmar. En este caso se debe hacer constar esta circunstancia (art. 3.658)
5) Si un testigo firma a ruego del testador, por lo menos dos de los tres deben saber hacerlo (arts. 3.661 y 3.662).
6) Deben ser conocidos del escribano. Si no los conoce, puede recurrir a los testigos de conocimiento (art. 3.699).
7) Pueden ser testigos los parientes entre sí (art. 3.703) o los albaceas, tutores o curadores nombrados en el mismo testamento (art. 3.704). Asimismo pueden serlo parientes colaterales o afines del testador, siempre que no exista disposición a favor de ellos. Pero no pueden serlo los ascendientes o descendientes del otorgante (art. 3.702).
8) No pueden ser testigos los ciegos, sordos o mudos (art. 3.708).
2.2.9.4. Datos de los testigos
Los datos a consignar respecto de los testigos instrumentales y de conocimiento son el nombre y apellido y la residencia (arts. 1.001, 1.002, 3.654 y 3.701 del Código Civil), agregándose respecto de los testamentarios la edad (art. 3.657), dato este último que la jurisprudencia y doctrina han entendido comprendido con la mención de la fecha de nacimiento.
Va de suyo que debe hacerse constar también el conocimiento que el notario tiene de ellos, pudiendo utilizarse, en la cuestión testamentaria, los testigos de conocimiento (ver punto anterior, ítem 6 de la enumeración allí contenida).
2.2.9.5. Actos que requieren testigos
Sin perjuicio de lo expresado anteriormente en los puntos 2.2.9.1. a 2.2.9.3 se completa el ítem tratado con una enumeración de actos para los cuales las leyes en vigor aún exigen la presencia de testigos. El hecho de su poca o mucha habitualidad no quita su existencia ni la obligatoriedad de su acatamiento :
1) Fecha cierta:
Requerida por el art. 1.035 del Código Civil, aún cuando se considera discutida la necesidad de labrar un acta notarial al respecto :
1.035 - Aunque se halle reconocido un instrumento privado, su fecha cierta con relación a los sucesores singulares de las partes o a terceros, será... 2) La de su reconocimiento ante un escribano y dos testigos que lo firmaren...Desde luego que se está refiriendo a la firma del instrumento reconocido.
2) Usufructo
Respecto de la obligación del usufructuario de realizar un inventario de los bienes recibidos (art. 2.846 del Código Civil), el artículo 2.847 establece:
2.847 - Siendo las partes mayores de edad y capaces de ejercer sus derechos, el inventario y estado de los inmuebles pueden ser hechos en instrumento privado. En caso contrario, el inventario debe ser hecho ante escribano público y dos testigos.
3) Aceptación de herencia con beneficio de inventario.
La obligación de confeccionar un inventario se somete, en esta cuestión, a la siguiente exigencia:
3.370 - El inventario debe ser hecho ante un escribano y dos testigos con citación de los legatarios y acreedores que se hubiesen presentado.
4) Sucesiones vacantes
Al hablar de este tema, el Código Civil impone la siguiente obligación al curador:
3.541 - El curador debe hacer inventario de la herencia ante escribano público y dos testigos.
2.2.10. Lectura
La lectura de la escritura a los otorgantes de la misma es una exigencia impuesta por el art. 1.001 del Código Civil.
Debe tenerse en cuenta que lo exigido es la lectura, no la constancia de que dicho acto haya tenido lugar. Sin embargo es conveniente su inserción, puesto que de esta manera se constituye en un hecho realizado por el propio escribano y en consecuencia alcanzado por la fe pública del art. 993 .
Por ello es recomendable y de buena técnica hacer constar si se da lectura al instrumento; los términos de la norma son claros, y debe destacarse el hecho de que es el escribano quien realiza dicho acto. Una excepción a este principio la daría el caso de instrumentos otorgados por sordos o sordomudos, que pueden leer el contenido por sí mismos; aquí debe dejarse constancia específica de esta circunstancia.
En el caso del testamento otorgado por acto público, el art. 3.658 del Código Civil sanciona con la nulidad del acto el hecho de no darse lectura del testamento al testador en presencia de los testigos. Dada la peculiar severidad de la norma, común toda la materia testamentaria, es conveniente -a fin de evitar posibles impugnaciones posteriores basadas en esta causa- hacerlo constar expresamente evitando cualquier tipo de ambigüedad.
A pesar de ello, en ningún caso se dispone que sea el escribano quien deba leer el testamento, y la jurisprudencia determinó que la exigencia irracional de este extremo no puede invocarse como causal de nulidad del instrumento .
2.2.11. Otorgamiento
El otorgamiento es el acto por el cual el requirente del acto expresa su voluntad de consentir el mismo, debiendo distinguirlo de la firma, que es la expresión gráfica de ese otorgamiento. Etchegaray enseña: "así, el que no sabe o no puede firmar puede otorgar; pero otra persona (el firmante a ruego) será quien efectúe esa exteriorización, esa fijación del consentimiento manifestado verbalmente por el sujeto documental .
2.2.11.1. Firma
De acuerdo a lo expresado en el ítem anterior, la firma es la expresión gráfica que hace el sujeto documental del consentimiento respecto del contenido del documento escriturario.
La falta de firma implica la nulidad del instrumento inválidamente autorizado a tenor del art. 1.004 del Código Civil; por ello su inobservancia frente a una autorización constituye una grave falta.
La norma dice: "la firma de las partes", por lo que la falta de firma de una sola de ellas, o de un sujeto que integre necesariamente a una de las partes, desencadena inevitablemente la sanción de nulidad.
Así surge también del art. 988 del Código Civil, que establece que "si alguno o algunos de los cointeresados solidarios o meramente mancomunados no lo firmasen, el acto sería de ningún valor para todos los que lo hubiesen firmado". María Graciela Toloza, comentando el punto, agrega: "Si se trata de un acto bilateral, la falta de firma de una parte, produce la nulidad, siempre que los que firmaron lo hicieron bajo la condición de tener por coobligados a los no firmantes. Mientras que en los actos unilaterales solo es necesaria la firma de quien se obliga ".
La jurisprudencia ha tenido incluso un criterio interpretativo más genérico, extendiendo la nulidad al caso de falta de firma de cualquier interviniente en el acto (aunque debería entenderse que hace referencia a los requirentes del acto o sujetos citados como comparecientes negociales secundarios pero necesarios para el negocio principal: v.g. cónyuge asistente en actos de disposición de bienes gananciales) .
MANERA DE ESTAMPAR LA FIRMA
El art. 1.012 del Código Civil establece que la firma "no puede ser reemplazada por signos o por las iniciales de los nombres o apellidos". Si bien el ámbito de aplicación de la norma parece limitarse a los instrumentos privados (pues en esa parte del Código Civil se encuentra: Libro II, Sección II, Título V), la amplitud de su campo de aplicación podría alcanzar también a los públicos.
A pesar de ello, es dable observar que las firmas muchas veces no consisten en la transcripción completa del nombre y apellido del firmante, sino en una serie de trazos de dudosa lectura. Borda aclara que "el carácter maquinal y la frecuencia de su uso, el deseo del firmante de definir su personalidad o de evitar falsificaciones hacen que, con frecuencia, la escritura degenere en rasgos en los cuales se hace muy difícil encontrar semejanza con las letras que componen el verdadero nombre .
Si bien el mismo autor aclara que el espíritu legal es proteger "a los que no saben leer ni escribir, que podrían suscribir el documento con un signo, sin conocer el contenido", es de recordar el art. 3.633 del mismo Código, que en la tan estricta materia testamentaria entiende que "una firma irregular e incompleta se considerará suficiente cuando la persona estuviere acostumbrada a firmar de esa manera los actos públicos y privados".
2.2.11.1.1. Firma a ruego
La especificidad de este tema ha implicado la necesidad de consignarlo como un parágrafo independiente del resto, a fin de identificar bien sus particularidades.
La firma a ruego es aquella que pone una persona en lugar de otra, sujeto del acto del que trate la escritura, en razón de la imposibilidad de ésta para hacerlo. Esta imposibilidad puede provenir tanto de una incapacidad transitoria o permanente que le impida trazar los caracteres de su firma como de su ignorancia de la escritura, y en el caso de que esté originada en una disminución física no necesariamente debe radicar en la incapacidad de guiar el pulso de la mano, sino que también puede deberse a otros factores (v.g. ceguera).
Es importante destacar que la firma a ruego ha de existir siempre en caso de que el compareciente no pueda o no sepa firmar, pues es manifestación fehaciente de la voluntad de consentir el acto. Lo determina así expresamente el art. 1.004 del Código Civil, sancionando con nulidad a las escrituras que no tuvieran la firma a ruego de las partes "cuando [las partes] no saben o no pueden escribir".
¿Quiénes firman a ruego?
El art. 1.001 del Código Civil determina que puede firmar a ruego cualquier persona que no sea de los testigos del acto. Debe entenderse que se trata de los testigos instrumentales, y que la excepción a esta regla está expresamente prevista en materia testamentaria. Los artículos 3.661 y 3.662 (véase el punto 2.2.9.3.) expresamente prevén la posibilidad de la firma de uno de los testigos a ruego del testador.
En cuanto a que el firmante sea otro compareciente del acto, debería ser uno cuyos intereses en él no fueran contrarios a los del rogante.
¿Distintos firmantes para distintos rogantes?
La ley no prevé expresamente el caso de que el firmante a ruego lo haga por varios rogantes que no sepan o no puedan firmar.
En principio, no habiendo impedimento expreso, nada obstaría tal posibilidad, sin embargo es correcto concluir con Pelosi que sólo debería admitirse "si las personas a cuyo ruego firma integran una misma parte ".
En materia testamentaria el art. 3.662 expresamente determina que debe hacerse constar la causa que impide la firma. No hace falta un certificado médico para el caso de imposibilidad física, ya que la constancia que debe hacerse es exclusivamente la de la manifestación del testador en tal sentido. Así surge también de la nota al mismo artículo: "Esta circunstancia, y no solo el hecho de la impotencia, es la que debe ser expresamente mencionada", ya confirmado varias veces por la jurisprudencia .
Debe recordarse que esta norma es la única que determina expresamente hacer constar la causa de la imposibilidad de firmar. En los demás casos no está exigido, pero es considerado de buena y prudente técnica y costumbre extenderlo al resto de los actos.
Por una razón de prudencia es correcto hacer constar el conocimiento que el escribano tenga del firmante a ruego, así como su edad o mayoría de edad. Respecto de esta última se recuerda que, si bien puede interpretarse que la solicitud de un requirente a otra persona para que firme a su ruego constituye un mandato para que proceda de esta manera y el art. 897 del Código Civil permite otorgar mandato a una persona incapaz de obligarse, es el buen criterio del escribano el que debe juzgar esta situación tratando de que no se trate de "un menor impúber o de aquel que no posea el discernimiento y la intención necesarios para realizar el acto . La vecindad del firmante, no siendo un testigo, es irrelevante.
Técnicamente, Gattari extrae tres presupuestos de la norma legal: a) declaración del sujeto instrumental de que no sabe o no puede firmar; b) que pide a otra persona que lo haga por él; c) constancia en el documento de los dos presupuestos anteriores .
2.2.11.2. Huella digital
La impresión de la huella digital no está impuesta por la ley de fondo, obvia circunstancia por la época en que sancionó dicha legislación con relación a los trabajos de Vucetich. Sin embargo se instituye como obligación (con la consecuencia de transformarse en falta disciplinaria y no en causal de nulidad del instrumento) por la disposición contenida en el art. 341, inc. 4, L.O.P.J.; expresamente dispone que en los casos en que no se firme porque "los otorgantes fueren analfabetos o se hallaren impedidos de firmar" se deberá estampar en las escrituras respectivas la impresión digital del otorgante, preferentemente la del pulgar derecho.
Esta norma, en consecuencia, no impide que consten huellas digitales de otros dedos, en exceso de la requerida o en defecto de ella, pero en virtud de la exigencia legal es conveniente consignar siempre cuál huella es la impresa.
2.2.12. Ante mí
La fórmula "Ante mí" con la que suele precederse la firma del autorizante no es exigida ni por la ley de fondo ni por la legislación local, por lo que su omisión no conlleva falta alguna para el escribano. Es más bien una vieja costumbre notarial arrastrada desde la ley española y aún vigente, que no implica más que un barroquismo tendiente a reafirmar el hecho de que los dichos y actos que constan en la escritura lo fueron ante o por el escribano autorizante.
2.2.13. Agregados2.2.14. Autorización: Firma y sello
La L.O.P.J. trata específicamente esta cuestión en su artículo 344 bajo el título de "Enmiendas". Se hace la salvedad de la incorrecta utilización del término pues en realidad corresponde a otro tipo de actividad (ver más adelante el punto 2.4.2), aunque evidentemente del texto de la norma surge que se ha tenido en cuenta la situación de un instrumento al que, antes de ser autorizado (pero ya otorgado), las partes deciden modificar, o sea enmendar (en sentido genérico) respecto de lo dispuesto en él.
La situación planteada tiene características claramente definidas que se resumen a continuación:
a) El instrumento está íntegramente redactado.
b) Los otorgantes ya lo han firmado.
c) En consecuencia de lo anterior, ya deben haber sido salvadas antes de la firma de las partes las correcciones que se hubiesen efectuado a su texto (véase punto 2.4.6)
d) Se introduce como nuevo texto, debajo de estas firmas, las modificaciones que hayan previsto las partes. Pueden querer aclarar algunas cláusulas o directamente anularlas, dejar incluso sin efecto el acto (véase el punto 2.3.1), etc.
e) Las partes vuelven a firmar a firmar luego del agregado.
f) El escribano autoriza finalmente con firma y sello.
Por las características de esta operación dentro de la práctica actual de confección de matrices puede resultar extremadamente difícil insertar estos agregados utilizando el mismo medio mecánico informático con el que se imprimió el resto del documento. Por esta razón no se considera observable que haya sido redactado de puño y letra del autorizante, lo que -por otra parte- parecería ser una prevención expresamente requerida por la norma.
Art. 344 (L.O.P.J.) - Enmiendas. Si las partes decidieren después de firmada la escritura, pero antes de que lo hubiere hecho el escribano, corregirla o hacerle agregados, éstos sólo valdrán si fueren extendidos a continuación por el funcionario, leídos en presencia de los testigos, suscriptos por todos los comparecientes y autorizados por el escribano.
La firma del escribano autorizante no está impuesta expresamente por el Código Civil, pero se desprende de su art. 1.001 que determina que la escritura "debe ser firmada por todos los interesados y autorizada al final por el escribano".
La forma de autorizarla, de constituirse en autor del documento, es con su firma al final, por la que asume "la veracidad del texto, afirma la legalidad del instrumento, se responsabiliza por el cumplimiento de los requisitos normativos y de la verdad de los hechos pasados en su presencia... Una vez autorizado el documento por el notario, se producen las consecuencias legales ".
La utilización de un sello que aclare la firma e individualice al escribano no surge sino de cuatro normas:
1) El Decreto Reglamentario de la Ley Orgánica del Notariado (Nº 1612/95) expresa en su art. 39 los datos que deben constar en el sello de cada escribano, que debe registrarse en el Colegio de Escribanos. Ellos son: nombre, localidad donde actúa, Nº de Registro y carácter de titular o adscripto del mismo.
2) El art. 406, in. 4, L.O.P.J., al expedirse respecto del cierre de los espacios en blanco, expresa que el mismo deberá terminarse con la firma y sello del escribano al pie. Va de suyo que esta exigencia debe extenderse a todas las escrituras y a la misma autorización, no revistiendo carácter de falta grave respecto de la ley de fondo ni de la legislación local, pero que implica entidad suficiente como para ser indicada por el inspector de protocolos como cuestión de práctica profesional a subsanar.
3) Art. 409, L.O.P.J. y
4) Art. 410, L.O.P.J., ambos refiriéndose a las escrituras anuladas por error o desistimiento.

References: artículo 998
 artículo 339
 artículo 999
in fine
 artículo 2
 artículo 344