Source: https://arteycomunicacion.wordpress.com/2012/03/05/coaching-comunitario/amp/
Timestamp: 2018-12-19 10:27:11+00:00

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COACHING COMUNITARIO – Arte y Comunicación
COACHING COMUNITARIO PARA LA GESTIÓN Y MEDIACIÓN DE CONFLICTOS.
Por eso es necesario recrear las condiciones donde se puedan CREAR puntos de encuentro donde; Comprender, Reconocer, Expresar, Acordar y Resolver.
Concienciarse como parte del proceso de Recabar información, Entender el problema, Aclarar objetivos, Replantear soluciones para Consensuar, Restablecer, Escuchar Acuerdos para ponerlos en práctica con Retroalimentación en procesos circulares para lograr una solución satisfactoria con Compromiso, Reciprocidad, Ecuanimidad y Alegría en las Relaciones sociales.
El conflicto es un ENTE VIVO que requiere Escucha, Naturalidad Transformación, Entusiasmo con Vitalidad e Interés en la Valiosa Ocasión de Comprometerse con Respeto, Esperanza, Animo y Realismo en la oportunidad de obtener una Vivencia de Intercambio Virtuoso de Opiniones con Voluntad, Iniciativa, Desarrollo, y Autenticidad en la colabora-acción, coopera-acción y comunica-acción interpersonal.
La gestión de conflictos en el ámbito comunitario no trata de abordar las raíces profundas de los conflictos complejos y prolongados, ni promover cambios en las condiciones estructurales que los propician, sino simplemente aminorar el conflicto y reorientarlo hacia un escenario en el que pueda entrar en vías de solución.
La gestión del conflicto implica, en definitiva, una transformación del conflicto mediante un proceso de empoderamiento de las capacidades para analizar la realidad y buscar soluciones a sus problemas.
Entre las medidas empleadas con mayor frecuencia en la gestión de conflictos se encuentran la clarificación de las metas de cada una de las partes enfrentadas, el establecimiento o mejora de los canales de comunicación entre ellas, la búsqueda y verificación de hechos y, como actividad especialmente necesaria, la promoción del diálogo, entendido como un proceso de reunión con la participación activa de los implicados para desarrollar una definición en común del problema y posteriormente proponer soluciones que satisfagan las necesidades fundamentales de todas las partes.
La respuesta judicial ante un conflicto de carácter interpersonal, intergrupal o intragrupal no responde a las necesidades de cada parte implicada, mientras que la gestión del conflicto devuelve a las personas el entendimiento y protagonismo en su conflicto, atendiendo a su visión de la realidad para sentirse satisfecho.
De este modo, busca que las personas hablen y entiendan distintos puntos de vista. Los acuerdos no pueden ir en contra de las normativas que regulan la convivencia, pero es importante dar un espacio al diálogo social de las necesidades, intereses, temores ante las posicionas ejercidas en el día a día, con el fin de evitar la escalada y los resultados destructivos si se acumula la tensión en los conflictos de la cotidianidad ciudadana.
Por consiguiente, es necesario desarrollar una RED comunitaria de Resolución Espontánea de Disputas, puesto que paso a paso DARAN modelos cívicos de Diálogos Apreciativos de Resolución Alternativa en la Negociación para construir la plataformas de actores activos por la comunica-acción por la paz y la convivencia solidaria.
En la actualidad existen diversos métodos para la resolución de conflictos según el poder que se le otorgue a las partes implicadas o a la intervención de un tercero:
– La justicia, representa la intervención del poder del estado, en donde las partes implicadas en el conflicto encuentran la solución a través de la respuesta judicial.
– El arbitraje, representa la intervención de un tribunal especializado, el cual, dentro de unos supuestos determinados, tiene autoridad para exigir el cumplimiento del acuerdo alcanzado.
– La conciliación, es un mecanismo de resolución de conflictos a través del cual, dos o más personas gestionan por sí mismas voluntariamente la solución de sus diferencias, con la ayuda de un tercero imparcial que facilita el diálogo y promueve formulas de acuerdo que permitan llegar a soluciones satisfactorias para ambas partes, que pueda dar por terminadas las diferencias que se presentan.
– La NEGOCIACÓN, mediante la cual dos o más partes interactúan y dialogan, buscando el entendimiento recíproco para llegar a un acuerdo mutuamente aceptado en relación a sus necesidades e intereses y no ante las posiciones. De este modo, mejora las relaciones y la convivencia entre ambas partes, mientras se mantiene el control sobre el proceso de colaboración.
– Otra posibilidad de conseguir el acercamiento entre las partes en la resolución de su conflicto es la MEDIACIÓN, cuando las emociones son demasiado fuertes o violentas, cuando nos sentimos impotentes de resolver nuestros problemas interpersonales, entonces se puede pedir la ayuda de un facilitador de la comunicación entre los protagonistas del conflicto, por medio de un proceso confidencial e imparcial de negociación asistida en el que las personas implicadas puedan ejercer su poder de decisión y de resolución voluntaria del conflicto, y además interiorizar aprendizajes para resolver problemas.
Se requiere de un tercero imparcial que facilita el acuerdo entre ambas partes. Cada parte contará lo que ha ocurrido y cómo se ha sentido, sin interrupciones. El mediador hará preguntas para entender el punto de vista de cada uno. Con la ayuda del mediador se pondrán en los zapatos del otro, para poder así pensar en diferentes ideas y buscar una solución generada por ellos mismos. Se considerarán las diversas posibilidades y finalmente se acuerda una de ellas. El mediador escribirá el acuerdo, todos lo firman y se entrega copia del mismo a cada una de las partes
La mediación implica que la intervención en el proceso de negociación de una tercera parte imparcial no proponga soluciones sino que facilite el acuerdo entre ambas partes.
La persona mediadora no está vinculada a ninguna de las partes enfrentadas ni tiene interés por un resultado específico, debe ser legitimada y dar confianza a todas las partes implicadas.
Es importante reiterar que la figura del mediador no tiene capacidad de decisión ni de propuesta de soluciones, sino que se limita a facilitar el proceso de comunicación entre los implicados y a guiar a las diferentes partes durante la negociación, ayudando en la definición del problema y el análisis de las preocupaciones, los intereses particulares, la comprensión de los puntos de vista opuestos y la elaboración de un acuerdo de la solución al conflicto que cuente con la aceptación mutua. Este proceso lleva implícito un aumento de la capacidad de gestión de los conflictos a nivel personal y comunitario para actuar como agentes de su propia mediación en las redes ciudadanas.
Del mismo modo se debe aceptar y legitimar, por ambas partes, al mediador del proceso. Así como, que el facilitardor considere valida su capacidad de imparcialidad en el proceso de esa mediación.
Para fomentar climas de responsabilidad, respeto, cooperación y confianza, a lo largo de toda la intervención el mediador es consciente de la importancia de mantener el tono de voz calmado, el contacto visual, la postura y los gestos. Además de dar énfasis a los aspectos o intereses comunes para resolver situaciones en beneficio de la convivencia.
Fase 2: ESCUCHA ACTIVA DEL MAGO/A EN LA BUSQUEDA DE INFORMACIÓN.
Validar las emociones de las partes es crucial para allanar el camino hacia una solución. Reconoce los progresos y esfuerzos cooperativos.
Fase 4: INTERES DEL SANADOR/A EN LA BÚSQUEDA DE ALTERNATIVAS Y EVALUACIÓN DE SOLUCIONES.
Fase 5: ANIMO DEL ARTÍSTA EN LA ADAPTACIÓN PARA EL ACUERDO.
La sesión concluye reconociendo el trabajo de las partes, reforzando su visión de las ventajas de las soluciones colaborativas, felicitando a los participantes e informándoles de las tarea de seguimiento.
La base de la mediación consiste en modificar el enfoque basado en la confrontación hacia el de negociación orientada hacia la solución del problema con el diálogo sobre distintos puntos de vista, evitando generar malentendidos, aclarar los problemas y buscando soluciones aceptables para ambas partes, transformando la energía del conflicto destructivo en constructivo.
Los acontecimientos pasados pueden constituir las causas fundamentales de conflictos presentes; si no se resuelven conscientemente y autónomamente pueden impedir avances en su gestión o producir resultados que descansen sobre bases poco sólidas, pudiendo resurgir incluso cuando el conflicto ya se daba por zanjado. Por consiguiente, las oportunidades de mejora y los beneficios de MEDIAR en el proceso de gestión y resolución de conflictos se caracterizan por:
Empatía y Equidad entre las partes implicadas con la magia alquimica de dedicar toda la atención al problema, no a la confrontación entre personas y sus opiniones. Evitar el comportamiento orientado hacia valoraciones personales sobre el otro o sobre su conducta. Lo importante es mantener la Entereza para llegar a un acuerdo en consenso con los beneficios mutuos donde primen los criterios de responsabilidad y colaboración.
Las características de la mediación se fundamentan en mantener una actitud no violenta resonante para tod@ caminante por las sendas cívicas de la sociedad. Por consiguiente, en la Mediación no prima el resultado sino el proceso de llegar a la mejor alternativa al acuerdo negociado, para ello es necesario emprender un viaje lleno de aprendizaje por la vía de la Vida comunitaria, donde compartir para volver a partir fortalecida@s con:
La Vitalidad del Niño/a que aprovecha con Vigor su Vulnerabilidad para SER y Sentir con Entusiasmo y Rigor la alegría de VER la Vida con la Excelencia y la Risa de ser un@ mism@ en convivencia con los demás. Solo entonces, se comprende que la Victoria se consigue cuando todos ganan y nadie pierde.
Para ello hay que poner todos los sentidos, pero sobretodo el sentido común y tomar conciencia que no se llega a buen puerto con inocencia y esperanza sino con la firme intención de busca una resolución en cada etapa de desarrollo personal y colectivo.
Si valoramos positivamente el conflicto como una oportunidad para revitalizar principios esenciales para la vida de una comunidad como la responsabilidad social e individual, la participación democrática y la búsqueda cooperativa de soluciones, la negociación y la mediación son los métodos adecuados en los que los actores sociales promueven procesos más dialógicos, constructivos y pacíficos en las relaciones humanas
Todas las personas pueden aprender a negociar, es decir ejercitar una manera de comunicación por la cual se intercambien cuestiones de diferente importancia.
Tod@s podemos aprender técnicas de comunicación específicas que nos ayuden a escuchar, entender, explicar, recibir feedback, buscando una solución a los problemas, que satisfaga al bien común.
– Nutriéndonos de los modelos anteriormente mencionados, proponemos la Mediación RESILIENTE como una mediación centrada en la condición humana que permite a las personas sobreponerse a las adversidades, construir sobre ellas y proyectarse en el futuro. De este modo, aunque se busca llegar a un acuerdo, principalmente se pretende dar un sentido al conflicto como medio de desarrollo personal y comunitario como parte natural de la vida.
Las normas de Juego y la Cooperación del Niñ0/a; para vivir pleno con todos los sentidos, teniendo muy en cuenta el sentido del Humor, la disposición del espíritu a la alegría y la capacidad de reírnos de nuestros propios conflictos para relativizar, desdramatizar situaciones difíciles convirtiéndolas en más soportables y elaborar el conflicto de un modo lúdico y positivo.
La Mediación Resiliente potencia mirar adentro de un@ mism@ con la confianza de encontrar la respuesta honesta acorde a la situación y reconocer los propios errores para poder reconocer al otro poniéndose en su lugar.
Fomentar interrelación mejorando el sistema de comunicación interpersonal, para un fortalecimiento de los vínculos sociales, con buen estado de ánimo y creatividad que generen los compromisos constructivos de participación cívica ciudadana.
Del mismo modo, en la gestión positiva del conflicto se pueden incluir herramientas comunicativas y Técnicas Psicodramáticas, para poner en práctica o promover las siguientes estrategias y actitudes:
– La escucha activa, no solo en las palabras oídas, sino también en la comunicación no verbal de lo que dicho con el cuerpo y con la voz, y poniendo toda la atención para escuchar lo que es susurrado por el corazón. De este modo, se puede tener el tacto de asegurar al interlocutor que se ha recogido y entendido su mensaje y animar a saborear el buen gusto de emitir nuevos mensajes constructivos en una relación de coordialidad.
– El resumen “positivador” como síntesis de la comunicación intensa. El mediador o el interlocutor pueden aprovechar pausas naturales, si es posible, o incluso llegar a interrumpir si es necesario, con el fin de agrupar y ordenar la información de los aspectos más importantes tratados hasta ese momento, puesto que la acumulación de información no meditada puede fomentar las divergencias perceptivas entre las partes. Igualmente es positivo terminar el resumen con una pregunta enfocada a la aclaración y resolución de las divergencias, devolviendo la responsabilidad a ambas partes.
– La reformulación “positivadora” como un recordatorio de la empresa común que les ocupa y una invitación para proseguir con la comunicación positiva. Lo que interesa en la mayoría de los casos es que las personas desarrollen sus propias reglas de respeto y colaboración para que puedan utilizarlas en la comunicación.
– Humanizar y ponerse en el lugar del otro con la propia actitud en la comunica-acción y con expresiones que demuestren que se le está entendiendo y con preguntas del tipo: cómo crees que se ha sentido el otro, cambiando un punto de vista como oponente o adversario que quiere mantenerse en unas determinadas posiciones y transformarlo por una visión de igual a igual con puntos comunes en las necesidades e intereses.
– Hay que tener en cuenta en función del contexto, el código cultural y el tipo de relación diversos aspectos de expresión psicocorporales, tales como: la postura corporal; la distancia de cortesía; el tono muscular; los movimientos corporales; la expresión facial y la calidad de voz en el volumen, tono, inflexión, ritmo…
– Objetos Intermediarios e intraintermediarios: Su utilización sirve, por un lado, para restablecer la comunicación del mediador con una de las partes y por otro, para facilitar la expresión y la creatividad de cualquiera de l@s mediad@s al “relajar el campo tenso”, respectivamente. Se pueden utilizar como portadores de un rol, así como; para aportar lenguaje simbólico alternativo al visual y al gestual; como una prolongación, refuerzo o extensión de la persona y sus habilidades; además, de facilitar la aparición y evidencia de aspectos ocultos en los sistemas vinculares.
Objetos Intermediarios e intraintermediarios típicos en psicodrama son los títeres, máscaras, telas, cuerdas, música, papeles, bolsas, pinturas, plastilina, cojines, etc.
– Complementariedad de roles: Es una técnica que sirve para aportar lo que falta en la relación y facilitar el desarrollo de un rol o vínculo determinado. A través de la misma se pretende tomar conciencia de las diferencias entre las versiones contradictorias de confrontación y competitividad ante las versiones complementarias de colaboración ante la negociación.
Álvaro Cano Melchor. Educador Social. Psicodramatista, Coach, Técnico en Intervención y Mediación Comunitaria..

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