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Timestamp: 2018-01-22 21:34:30+00:00

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fundamentos conceptuales de la mision sucre
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El Sentido de la Misión Sucre. 5
Fundamentos Conceptuales de la Misión Sucre. 11
I. La Misión Sucre. 12
II. Razones que Justifican la Creación de la Misión Sucre 14
II.1. Los sistemas de selección y admisión. 14
II.2. La exclusión en la educación superior. 14
II.3. La nueva orientación de las políticas sociales del Estado Venezolano 17
II.4. La función estratégica de la Educación Superior. 17
III. Definición, Características y Objetivos de la Misión Sucre 18
III.1. ¿Qué es la Misión Sucre?. 18
III.2. Características que Definen la Misión Sucre. 21
III.3. Objetivos y Metas de la Misión Sucre. 21
IV. Bases Jurídicas de la Misión Sucre. 22
IV.1. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. 22
IV.2. Declaración Mundial sobre la Educación Superior para el Siglo XXI: Visión y Acción. 24
IV.3. Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social. …………………………………………………..25
IV.4. Políticas y Estrategias para el Desarrollo de la Educación Superior en Venezuela. 26
IV.5. Decreto 2.601. 26
V. Visión e Impacto Esperado de la Misión Sucre. 27
VI. Los Participantes que se Incorporan a la Misión Sucre. 28
Fuentes Bibliográficas y Documentales. 30
La Municipalización de la Educación Superior. 33
Consideraciones Previas. 33
Las Prioridades Nacionales. 34
El Esquema de Municipalización de la Educación superior 35
Las Aldeas Universitarias. 35
Los Programas de Formación. 36
Los profesores-asesores. 36
La Oferta Académica de la Misión Sucre. 37
Criterios para la Definición de la Oferta Académica 37
Las Variables a Considerar en la oferta Académica 37
Oferta Académica No Municipalizada. 38
Espacios de Aprendizajes y Modalidad Semipresencial, en el Marco de la Misión Sucre: 39
Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y Acción 43
Preámbulo.. 43
Misiones y Funciones de la Educación Superior 46
Forjar una Nueva Visión de la Educación Superior 47
De la Visión a la Acción. 52
(Extracto de las palabras del ciudadano Presidente de la República Bolivariana de Venezuela HUGO RAFAEL CHÁVEZ FRÍAS, en la juramentación de los coordinadores regionales de la Misión Sucre, realizada en la Sala Plenaria de Parque Central, el sábado 11 de octubre de 2003)
Hacer el país que la Constitución proclama obliga a cosas distintas, a atender los grandes temas y a atender la dimensión humana de los problemas. Pero nos debe quedar claro que lo central es solucionar los problemas por más pequeños que sean. No hay problema pequeño cuando se trata de una tarea tan noble y tan grande y tan importante como ésta de educar al pueblo.
Comenzó esta tarea con la incorporación de más de cien mil bachilleres en su primera oleada, eso fue en noviembre de 2003. En el mes de marzo, comienza la segunda oleada, con cien mil más aproximadamente; luego en junio, cien mil más, así que se nos va ir complicando la cosa; y luego, en septiembre, cien mil más. Cien y un poquito más, cien y un poquito más, porque ya vamos por seiscientos mil -porque habíamos hecho ese plan pensando que eran cuatrocientos mil- ; y luego, al final de año, en noviembre del 2004, lograr eso y más.
Que nadie tenga la menor duda, lo vamos a lograr. Y después de eso (de la incorporación a los programas de iniciación universitaria, que es el llamado segundo momento), llegará el tercer momento: la incorporación a la formación profesional, es decir, las carreras. Y aquí hay algo muy importante, pues, aunque todavía no hay ninguna preselección hacia las carreras que cada quien va a seguir, la directriz es que van a entrar todos. Claro, hay una manifestación de voluntad en el censo, pero luego vendrá el trabajo vocacional, la orientación a lo largo de los cinco meses de la iniciativa, luego creo que ya al tercer mes creo que ya estaremos seleccionando: los que van a estudiar medicina, los que estudiarán educación, etc.
Nos place mucho que haya un importante número de muchachos solicitando estudiar medicina, porque fíjense esa es la otra parte de esto: la Misión Sucre, no tiene límites, pues nunca va a terminar, nunca va a terminar. ¿Por qué? Porque los muchachos que van a estudiar medicina, no es sólo para que se gradúen de médicos, es que nosotros necesitamos consolidar en un corto plazo, el más corto posible, el sistema nacional de salud y hoy día, lamentablemente, la mayor parte de los médicos y médicas venezolanos no están dispuestos a meterse en un barrio como los médicos cubanos. No están dispuestos a dormir en el suelo, no tienen esa formación… no es que sean malos, pues, eso no significa que sean malos, no. Es una cultura creada en las universidades, porque yo conozco incluso, médicos amigos míos que son patriotas y les cuesta, lo primero que me dicen es: “bueno, ¿y tú crees que la mujer mía me va dejar irme para allá para el barrio, a dormir en el barrio?” o en el caso de las mujeres con el marido: “Soy casada, no me van a dejar dormir por allá en un barrio”. Cosas como esas que parecen tonterías, pero es un asunto cultural, pues los cubanos no. Esos vienen para acá y pasan dos años y van cada tres meses a su país; a veces no tienen ni teléfono pero se olvidan de todo y se meten a su misión, porque para eso se formaron médicos pues, tienen una cultura, son auténticos revolucionarios como era el médico Ché Guevara, por ejemplo, como era Cristo. Cristo dejó a la mamá y al papá y se fue y listo… y una vez lo fueron a buscar y les dijo que no, que él no tenía mamá y papá y que su compromiso era ese. Porque María le decía: “¿y porque andas así como un loco, descalzo y sucio?” Y él le dijo “no, mamá, lo lamento. Yo no vuelvo a casa. Yo ya tengo un camino.” Y se fue llorando la María… Y ese camino es el pueblo… y parece que una mujer quiso enamorar una vez a Cristo y él le dijo: “no, déjame tranquilo que yo tengo una misión”.
Esto va a ser una avalancha moral de luces, que se va a cruzar una con otra en el corto plazo. Son varias bombas atómicas juntas, un big bang moral de luces, va a ser así como cuando hay fuegos artificiales que salen todos y estallan, así va a ocurrir aquí, a finales de este año y el próximo año va a ser el big bang, aquí viene un big bang bonito, hermoso, de luces, que va a significar además, desde el punto de vista político, la confirmación, el fortalecimiento, el avance y la profundización del proyecto bolivariano y revolucionario.
La Misión Sucre tiene que interactuar con todo el país. Yo me imagino en un pueblo por allá en Apure, la Misión Sucre. Esa Misión Sucre tiene que interconectarse con su entorno, con lo que está pasando más allá del aula, donde están los niños de la calle, eso tiene que ser un problema de la Misión Sucre: dónde están los problemas, vamos a hacer un análisis aquí, los problemas más graves que están aquí en nuestro entorno.
La Misión Sucre tiene que conectarse con la Misión Barrio Adentro, tiene que hacer estudios, censos, orientación a las masas campesinas, a los indígenas, a los pescadores, al pueblo como un todo. La Misión Sucre es como Sucre, llevando antorchas, una antorcha de conocimiento, de fuerza moral, de unidad. La Misión Sucre tiene que contribuir a la unidad del pueblo, a profundizar la unidad del pueblo más allá de los partidos, más allá de candidaturas, más allá de la coyuntura electoral…
Bueno, ahora fíjense, ya tenemos que ir diseñando el mapa de impacto de la Misión Sucre, de cada ambiente, de cada grupo, en la realidad regional, en la realidad local, en lo político, en lo social, en lo económico incluso… ¿qué creen ustedes que vamos a hacer con el caudal de desempleados que van a venir a sentarse a estudiar? Bueno, yo le dije a Otaiza Castillo que comenzáramos a preparar cursos del INCE. ¿Por qué? Porque a muchos de ellos podemos dictarles un curso para sembrar caraotas, por ejemplo, y a lo mejor… ¿Cuantas horas de clase van a ser diarias? ¿Cuatro horas de clases? Cuatro horas diarias, en la mañana clase y en la tarde hacer algo, a trabajar, no todos, pero debemos ir creando unidades productivas, incluso en función de lo que ellos van a comenzar a estudiar… Por cierto que debo decirles lo siguiente: como nosotros hablábamos de las universidades y la bolivariana y todo esto, no podemos olvidar lo siguiente: que nadie vaya a pensar que es un nivel subalterno el de los IUT o los Colegios Universitarios, no, para nada.
Los Institutos Universitarios Tecnológicos, ahí le hemos puesto un mundo nosotros, equipándolos, modernizándolos, eliminando piraterías que había en muchos de ellos, lo mismos que los Colegios Universitarios, les hemos puesto un mundo y les vamos a seguir poniendo un mundo. Los IUT y los Colegios Universitarios también van a ser parte de la Misión Sucre, por supuesto. Porque además necesitamos no sólo médicos y abogados, necesitamos muchos técnicos que son carreras en tres años, y a lo mejor hasta en dos años: técnicos agrícolas, técnicos industriales, etc.
Miren, una de las cosas que deben comenzar a conocer, ahora mismo, los estudiantes de la Misión Sucre (y yo no sé en que materia meter eso, si meter conferencias de complemento o como se llame) es el Proyecto Nacional. Mucha gente no conoce el Proyecto Nacional de Desarrollo. Si, la ideología, ya hablamos un poco de eso, de Sucre y de la ideología bolivariana, que es eso, la ideología robinsoniana, la zamorana, el árbol de las tres raíces. Bueno, y la idea en forma general de lo que debe ser un proceso como este. Pero además de eso, mucha gente no sabe en Aragua que en el sur de Aragua hemos decretado una zona especial de desarrollo, y no saben ni siquiera qué es una zona especial de desarrollo… o en el Sur del Lago o en el Norte del Guárico, o aquí mismo en Barlovento. Una Zona Especial de Desarrollo Económico Sustentable, llamada ZEDES, es una región delimitada que se define con el interés de identificar situaciones, problemáticas y resolverlas aprovechando las ventajas… Esas zonas especiales las hemos decretado por el gran potencial que tienen por la ubicación geográfica.
Ah, pero nosotros necesitamos crear técnicos para enviarlos a trabajar en proyectos específicos. Cuando yo hablo de las caraotas no es un ejemplo cualquiera, no. Miren, es horroroso, a mi me da tristeza la cantidad de dólares que nosotros tenemos que gastar importando caraotas, casi todas las caraotas que nosotros nos comemos son importadas, teniendo nosotros cuantas tierras, cuanta gente desempleada, para sembrar caraotas para todos nosotros y para exportarlas incluso. Pero no sólo las caraotas, ¿saben que estamos importando también, pero por toneladas, barcos llenos de pollos?, ¿cómo vamos a estar importando pollos nosotros, si criar pollos es tan fácil?
Es fácil criar pollitos, es fácil criar pollos, pero la Misión Sucre, tiene que irse incorporando, en el corto plazo y el mediano plazo: Técnicos petroleros, porque los necesitamos, ingenieros petroleros, ¿cuántos necesitamos?, ingenieros siderúrgicos para las siderúrgicas, entre otras cosas. Miren nosotros estamos haciendo el plan, porque ustedes saben que SIDOR fue privatizada, pero bueno, allí los que trabajan la mayoría son venezolanos y técnicos patriotas.
Es que tenemos que trabajar muy duro con esta generación para que las próximas generaciones dejen atrás tantos mecanismos de corrupción que hay por todas partes, pero se desataron por todas partes, es una cosa histórica, una contracultura, que les sembraron a grupos de gente en Venezuela y no sólo son los adecos y los copeyanos, los corruptos, la corrupción no está sólo en el alto nivel o en los niveles medios de gerencia, no. Miren, ahorita tenemos una guerra con esto de la distribución de alimentos, es una verdadera guerra, donde yo he metido a la Disip, las guarniciones militares y el frente Miranda, haciendo inteligencia ¿Qué pasa? Pues muchas veces llega alguien -un bodeguero que es pobre-, recibe una tonelada de alimentos para venderlos al precio que hemos estipulado a los pobres, y resultado: que empieza a cambiar la cosa de bolsas, le quita, -no todos por supuesto- pero hay uno que otro; le quitan la bolsa que dice Casa, y donde esta el precio por debajo de lo regulado y empiezan a pasarlo para otra bolsa, para venderlo en otro sitio más caro. Ven, entonces eso es corrupción, ahora eso está regado por aquí y regado por allá. Hay que formar a esta gente de la Misión Sucre con una espada moral, con la fortaleza del acero, que no entre ni coquito, con valores supremos. La República necesita para tener fortaleza y sobre todo para permanecer en el tiempo, como decía Bolívar: Moral y luces. Moral y luces, los polos de la República, moral y luces, talento y probidad, talento y probidad.
Pero la esperanza nuestra está en ustedes, muchachos, ustedes son la esperanza del futuro, ustedes son el futuro, esta muchachada que canta y que grita. Porque miren, cuando yo era muchachito como ustedes -todavía soy muchacho, pero cuando era muchachito como ustedes, recuerdo que era militar, pero me recuerdo a los veinte años, como a los veintidós años, viendo una propaganda, (eso no los metieron a nuestra generación, nos bombardearon y nos dieron muy duro moralmente), una propaganda en televisión y aquello era bombardeo y bombardeo y no había ningún mensaje (porque hoy la propaganda sigue pero al menos hay un mensaje contrario, distinto que al menos tiende a neutralizar), y eso era un bombardeo inclemente y por ninguna parte había ningún mensaje, mensajes más o menos distintos o alternativos.
Entonces, yo recuerdo una propaganda que la veía y en una ocasión se la llevé a los muchachos de la Academia Militar a quienes les daba clase, pero ya ahí había comenzado un proceso que luego reventó, y bueno era Diosdado cadete, era Jesse Chacón, Otaiza… esos muchachos, que uno los vio ahí muchachitos. Ahora yo recuerdo que les grabé una vez y se las llevé, para una clase de liderazgo, vamos a evaluar esto, les dije, esta propaganda para que ustedes vean la pulverización moral, una propaganda, una cuña, sin ninguna palabra… la recuerdo clarito: un señor, un joven bien vestido, bien parecido, manejando un carro último modelo y la propaganda era para el carro, ¿no?
Un vehículo moderno para aquel entonces, y van el tiempo, una sonrisa, se para una despampanante mujer, con minifalda y unas piernas muy lindas, entonces él le abre la puerta, la mujer se monta y se le ve casi todo, y entonces se dan un beso, él arranca y entonces viene la estocada mortal después: “Los líderes del futuro”. Los líderes del futuro, así le dieron a mi generación, hemos sobrevivido a ese bombardeo inclemente (¡porque a nuestra generación cuán duro le dieron!), y cuantos ejemplos. Aquí llegó a hacerse común el dicho aquel: “bueno, este sí es pendejo, este no robó, este es un pendejo, ese no robó”. ¿Qué cosas no? El que no roba era un pendejo, contra ese diablo hay que seguir luchando porque anda por ahí.
Anda por ahí, así que la Misión Sucre, la Misión Sucre, yo voy a buscar tiempo de donde no tengo, pero yo quiero de repente, no me va a dar tiempo de visitar, pero podemos programar una vez al mes reunir en no se donde, si en El Poliedro, o en algunas regiones (de repente nos vamos allá al Amazonas, nos vamos a Barinas, nos vamos allá a Portuguesa, sí). La idea miren, les voy a dejar la idea, es decir… Si, si a todos, pero oigan: se trataría (como lo que uno hace con las tropas, que se reúnen en un sitio, uno les da un mensaje) de hacer reuniones por regiones, pero grandes reuniones para hablar con esos muchachos además de lo que ustedes van a hablar, pero hay que trabajar duro con ellos desde el punto de vista moral, abonar la sensibilidad humana, como decía Martí, que ellos recorran el decoro de muchos hombres, que no tienen, de muchas mujeres que no lo tienen, que ellos hagan suyo el principio de luchas por los demás a punto de sacrificarse ellos mismos. Es en verdad un ejército el de Sucre, un ejército para el futuro, para la grandeza de esta patria.
Bueno, luego vendrá la formación de las carreras que comenzarán ya la primera oleada comenzará el mes de marzo, hay que trabajar rápido porque debe ser además una formación de mucha calidad, y luego la consolidación de la misión que será a largo plazo... Yo diría que la Misión Sucre va a entrar en la médula del proyecto revolucionario, la Misión Sucre se proyecta hacia el futuro. Yo digo que por lo menos hasta el dos mil veinticuatro, para celebrar doscientos años de la batalla de Ayacucho, hasta el dos mil veinticuatro por lo menos estaremos celebrando la Misión Sucre, de la Misión Sucre incluso deberán salir brigadas internacionales, así como las tienen los cubanos. Miren, hay cubanos en El Salvador, hay médicos cubanos, y el gobierno que hay allí es de derecha; hay cubanos en el África, hay cubanos en Guatemala, y en ocasiones incluso sin que haya relaciones normales con gobiernos, sin embargo hay médicos cubanos o maestros cubanos.
Esos maestros y esos médicos no andan pregonando el marxismo ni el modelo político cubano, andan es cubriendo una tarea humanitaria en primer lugar. Nosotros también aquí debemos ir formando brigadas, para acompañar, en el futuro, a los cubanos en esa tarea digna. Miren, si los cubanos, óiganme esto, si los cubanos lo hacen, nosotros tenemos mayor obligación moral para hacerlo: ¿qué fue lo que hicieron Bolívar y Sucre, sino llevarse para Ayacucho para el Alto Perú a las tropas de los llanos, las tropas de los Andes? Allá llegó José Laurencio Silva, con las tropas de los llanos de Venezuela. Antonio José de Sucre con los cumaneses, los margariteños, allá fueron a pelear y si les hubiera dado tiempo la vida, hubieran libertado al mundo, eran brigadas internacionales. Bolívar lo dijo: “Para nosotros la patria es América”, no es Venezuela la patria. Vean ustedes, hasta donde debe llegar la dimensión de la Misión Sucre: es una misión de un alto nivel, moral, político, ideológico, cultura, educativo, nacional e internacional. Yo estaré atento todos los días de esa Misión, no vamos a fracasar, no, vamos a triunfar… Ese es el único camino de esta misión, no vamos a fracasar, no, vamos a triunfar, es el único camino.
Yo en verdad, los felicito por todo lo que han hecho hasta ahora, ha sido grande el primer paso, pero sin embargo, les voy a repetir una frase de Sucre antes de la batalla de Ayacucho (que ya se las dije antes a ustedes, que son como los soldados de la Misión Sucre): De los esfuerzos de hoy, depende la suerte del mañana, vayan ustedes pues a esa lucha, a esa batalla y a la victoria.
Bueno, miren, para fortalecer aún más la mística, el espíritu de trabajo, la dedicación, el espíritu de sacrificio y la certeza de la victoria vamos a hacer un juramento con la comisión y con todas la comisiones regionales. Pero antes algo que se me olvidó, yo invité al Ministro Rafael Ramírez, Ministro de Energía y Minas, como ustedes saben, para que viniera aquí, porque le he dado a él una tarea de otra misión que es bastante compleja: la Misión Ribas, para llamar a aquellos que no terminaron el bachillerato. Esa Misión Ribas va a estar muy cerca de la Misión Sucre, más cerca de la Sucre. La Sucre va a estar más cerca de la Ribas que de la Robinson, pero la cercanía no de nivel, y creo que el éxito de la Misión Ribas, dependerá de la participación de ustedes, también en ella y de los alumnos de la Misión Sucre en esta Misión Ribas.
Hemos fijado una fecha ya para hacer un censo, aún estamos revisando, esta tarde vamos a conversar sobre la Misión Ribas. Yo les pido a todos, al Ministro le he pedido esto, porque en primer lugar, bueno, este caballero va a estar no solo con los planes regulares de educación superior, sino con esta Misión Sucre, el Ministro Aristóbulo, todo lo que es la educación, cultura y deportes, la Misión Robinson que no termina, ahora siguen a cuarto grado, las dos misiones. Entonces un poco para aliviar, de algunas manera la carga tan grande que ellos tienen, y conociendo no sólo el tamaño físico del Ministro Rafael Ramírez, sino su trayectoria como revolucionario desde los tiempos de estudiante en la Universidad de los Andes, su compromiso con este proyecto, su capacidad y además de eso la circunstancia de ser el Ministro que dirige Petróleos de Venezuela, le he pedido que Petróleos de Venezuela se convierta en uno de los ejes centrales del impulso a la Misión José Félix Ribas.
Entonces, de todos modos, por naturaleza y por función y por lógica, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y luego el Ministerio de Educación Superior, tienen mucho que ver con esta Misión. Los jefes de las zonas educativas, todos ustedes, los muchachos, los estudiantes, la Federación Bolivariana de Estudiantes, el Instituto de la Juventud, el Frente Francisco de Miranda, así que yo lo que quiero primero es ratificar nuestra confianza en el Ministro de Energía y Minas para esta Misión y quiero pedirles a todos ustedes la máxima cooperación y colaboración para él como Presidente de la Comisión Presidencial de la Misión Ribas, que comenzará pronto, comenzará en el mes de noviembre, comenzaremos con la primera oleada, de la Misión Ribas, y yo creo que la si la Misión Sucre ya va por quinientos mil, la Misión Ribas, pudiera llegar a un millón de personas, así que aquí estaremos estudiando todos, desde mi nieto que cumplió un mes hace una semana el Manuel, hasta don Delio que tiene ciento tres años y va para cuarto grado. Todo un país estudiando, todo un país llenándose de luces, de moral, de mística, la educación.
Oigan, a Bolívar cuando dijo ese pensamiento que es vital: “las naciones marchan hacia su grandeza al mismo paso con que camina su educación”… vean como estamos marchando nosotros hacia la grandeza, hay que apurar el paso hacia la educación, eso si es verdad que trae consecuencias directas cómo como la tesis neoliberal, que dice que el mercado y que después del mercado lo arregla todo. No, la educación impacta todo, impacta la moral, la educación es libertadora, ustedes lo saben, claro que lo saben. El movimiento que comenzamos nosotros a formar en el ejército por allá por mil novecientos setenta y cinco, por mil novecientos setenta y ocho, fue un movimiento producto de un proceso educativo, como dice Paulo Freire: el acto de leer, de estudiar, es un acto libertador, la educación es liberadora, vamos pues, avanzando en la educación, vamos a la liberación de nuestro pueblo.
La verdadera revolución consiste en alcanzar la justicia social y por ello ha sido énfasis de la gestión del Gobierno Revolucionario la lucha en contra de la exclusión social, la cual se pone de manifiesto de muchas y variadas maneras. Algunas de ellas muy sutiles como la diferenciación en el trato que se ofrece a las personas provenientes de los diferentes grupos sociales en los programas de televisión; otras veces la exclusión se manifiesta de manera más brutal como la discriminación racial, étnica o de género. Pero nunca la exclusión social tiene tanto impacto como cuando se refiere a la exclusión de las oportunidades de estudio. Y es que allí, cuando a un niño o a un joven se le impide estudiar, se está consolidando un círculo de exclusión y de marginalidad que afecta a dichos jóvenes, a su familia y a sus descendientes los cuales a su vez, reproducirán estos círculos de exclusión afectando a la sociedad en su conjunto.
La Misión Sucre se ha diseñado como la estrategia para romper, por la vía de la Educación Superior, los círculos de exclusión y consiste en incorporar a la Educación Superior, antes que finalice el año 2004, a todos los bachilleres que así lo deseen, de acuerdo a la Constitución (esto es, sin más limitaciones que las que se derivan de sus aptitudes, vocación y aspiraciones).
La Misión Sucre es, probablemente, la tarea más trascendente en materia de Educación Superior, que se haya emprendido en nuestro país, especialmente si, como lo tenemos propuesto y es el objetivo, la misma se realiza ofreciendo elevados estándares de calidad, entendiendo este concepto profundamente vinculado a valores como compromiso, solidaridad y no sólo a lo meramente técnico.
En la Misión Sucre participan muchas instituciones del Estado venezolano, incluyendo ministerios, institutos autónomos, instituciones de educación superior, Fuerza Armada Nacional, así como un número muy importante de voluntarios que acometerán desde las tareas organizativas y de logística, hasta las de diseño técnico de programas y las docentes propiamente dichas. Comenzó formalmente con la realización de un censo nacional, el 21 de septiembre de 2003, que permitió conocer cuales son los bachilleres aspirantes, donde se ubican, sus preferencias en cuanto a carreras, el horario que disponen para dedicarse a sus estudios e información relacionada con su situación socioeconómica. De esta manera planificamos los esfuerzos concentrados a efectuar.
Finalizada la Misión Sucre, habremos superado la emergencia que representa el represamiento por muchos años de cientos de miles de bachilleres sin cupo y dispondremos de un Sistema de Educación Superior que sea capaz de atender la demanda natural en instituciones plenamente desarrolladas y consistentes con el Proyecto de Desarrollo Nacional.
Héctor Navarro Díaz.
I. La Misión Sucre
En efecto, diversos estudios[1] concuerdan en afirmar que el ingreso a la educación superior favoreció a los sectores con mayores ingresos, a la población de las grandes ciudades y a los estudiantes provenientes de planteles privados. A la par de este fenómeno, la educación superior de gestión oficial disminuyó sensiblemente su participación en favor de la educación de gestión privada.
Artículo 102. La educación es un derecho humano y un deber social fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria. El Estado la asumirá como función indeclinable y de máximo interés en todos sus niveles y modalidades, y como instrumento del conocimiento científico, humanístico y tecnológico al servicio de la sociedad…
Por una parte, se ha revertido la tendencia de las últimas décadas a la disminución del presupuesto público dedicado a la educación, pasando del 3.2% del PIB en 1998 al 4.6% en el año 2002, la cual es una proporción significativa en comparación con el conjunto de la América Latina que destina en promedio el 4.4 % del PIB a la educación, aún cuando queda un amplio trecho por recorrer para alcanzar niveles de inversión como los de Estados Unidos y los países de la Unión Europea[2]. (OJO EN EL PRESUPUESTO DEL 2009 EL DE EDUCACIÓN PASO DEL 12 % DEL PIB)
La prioridad otorgada a la educación como proceso fundamental para el cumplimiento de los fines esenciales de la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en la Constitución[3], se ha traducido, entre otras realizaciones, en:
- La eliminación del cobro de matrícula en los planteles oficiales y la consiguiente disminución de trabas para el acceso a la educación obligatoria;
- El aumento de cobertura en la educación inicial, básica, media y superior;
- La creación de las Escuelas Bolivarianas;
- La recuperación de la infraestructura de las escuelas básicas y la construcción de nueva infraestructura educativa;
- El relanzamiento de la educación técnica;
- El Plan Simoncito dirigido a garantizar el acceso universal a la educación inicial;
- El Plan Nacional de Lectura, como parte del cual se han distribuido cientos de miles de Bibliotecas Familiares;
- La Misión Robinson que ha logrado alfabetizar, hasta diciembre del 2003, a un millón de compatriotas;
- La Misión Robinson II, dirigida a todas aquellas personas que ya saben leer y escribir, para que culminen la primera y segunda etapa de educación básica; y
- La Misión Ribas, concebida para la incorporación de todos aquellos que no lograron culminar sus estudios de tercera etapa de educación básica y educación media diversificada.
En este marco reivindicativo y de justicia social se ubica la Misión Sucre, que junto a los esfuerzos antes mencionados, significa un impulso a la educación gratuita, obligatoria y de calidad para todos aquellos que habían sido excluidos por las políticas del sistema escolar venezolano.
Además, desde 1999 se han creado cinco nuevas universidades, a saber: la Universidad Nacional Experimental de Yaracuy (creada por decreto en el gobierno de Rafael Caldera y abierta en la gestión del presidente Chávez); la Universidad Marítima del Caribe; la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada; la Universidad Nacional Experimental del Sur del Lago y la Universidad Bolivariana de Venezuela (punta de lanza de la Misión Sucre). Igualmente, se han creado cuatro nuevos Institutos Universitarios de Tecnología, como son: el IUT del Estado Bolívar, el IUT del Estado Apure, el IUT del Estado Barinas y el IUT en la Fría, Estado Táchira[4]. Estas instituciones son nuevas oportunidades de estudio para el gran número de bachilleres que egresan de la educación media, y además responden a la necesidad de transformar el sistema de educación superior, en términos de cobertura geográfica, en función de la construcción del Equilibrio Territorial diseñado en los lineamientos del Plan Económico y Social de Desarrollo 2001-2007.
II. Razones que Justifican la Creación de la Misión Sucre
II.1. Los sistemas de selección y admisión.
El sistema de selección y admisión que se aplica a los estudiantes que aspiran a ingresar a la Educación Superior ha sufrido, casi desde sus inicios, el cuestionamiento de diferentes sectores de la comunidad académica[5]. Básicamente el sistema de selección se comparte entre los procedimientos aplicados por la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU), que combina los resultados de las calificaciones de Educación Media (Promedio del Bachillerato) con los de la prueba de Aptitud Académica (Razonamiento Verbal y Matemático) en un índice que los integra, denominado Índice Académico; y el utilizado por las universidades que, fundamentalmente, está constituido por las llamadas Pruebas Internas, las cuales combinan exámenes de aptitud con las de conocimientos específicos, según la naturaleza e interés del área o disciplina correspondiente[6]. El aspecto que más se ha cuestionado es la discriminación social que el procedimiento establece entre los aspirantes, evidenciándose que los resultados de las pruebas tienden a favorecer a los estudiantes de mayores recursos socioeconómicos, característica que es válida tanto en el sistema nacional de admisión, como en el de las pruebas internas de las universidades, aunque más acentuadamente en este último.
II.2. La exclusión en la educación superior.
Si realizamos una breve revisión histórica y social sobre el problema de la exclusión de la educación superior, nos encontramos que a partir de los años 80 la composición social de los bachilleres que ingresan a las universidades públicas, se conforma cada vez y en mayor medida por ciudadanos provenientes de los sectores medios y altos de la población, mientras que pocos de los bachilleres pertenecientes a los sectores menos favorecidos de la población logran integrarse al sistema de educación superior. Tendencia que contraviene el sentido de promoción social que ha de tener la educación y que facilita el incremento de las brechas de inequidad que existen en nuestro tejido social.
La exclusión de la educación superior debe ser entendida considerando la totalidad de planos que afecta. La exclusión no sólo significa una disminución de posibilidades educativas sino que incide en las perspectivas de futuro de la población. Parafraseando a Bastidas y otros (1999), la exclusión educativa significa una dificultad para acceder a experiencias y relaciones que puede encontrarse asociada al fracaso y suele imponer límites al desarrollo de habilidades cognitivas, de competencias comunicacionales en contextos diferentes al familiar y comunitario, y al acceso a informaciones, técnicas y conocimientos. Dificulta también el acceso a nuevos escenarios para la formación permanente y restringe las posibilidades de empleo. Vistos la educación y el conocimiento como factores estratégicos para el desarrollo integral sustentable, la exclusión no es solamente un problema individual o familiar, sino que afecta negativamente sobre toda la nación. Afecta la cohesión social y grupal porque cercena los espacios de aprendizaje como espacio público, donde eventualmente pueden cohabitar los diversos integrantes de las comunidades e incluso de distintas colectividades. Obstaculiza la base común de conocimientos y comunicación que necesita un país para considerarse nación. Es un problema político; disminuyendo las posibilidades de participación en las decisiones públicas, tener influencia sobre los otros y derecho de palabra para opinar. La exclusión es una fuente de desequilibrio en el acceso al poder, aislando aún más a los pobres.
La exclusión en la educación superior pareciera tener una de sus causas en las fórmulas internas que han producido las propias instituciones, a las cuales ya hemos hecho referencia. Un estudio efectuado por OPSU[7] indica cómo ha sido la evolución del ingreso al sistema entre los años 1998 y 2000. El número de aspirantes, los asignados por OPSU-CNU y las cifras de nuevos inscritos en tales años se presentan en la tabla 1.
Tabla 1: Demanda total, asignados CNU-OPSU y nuevos inscritos en la educación superior, 1998-2000[8]
a Cifras estimadas
Tabla 2: Comparación de la demanda estudiantil satisfecha por las universidades públicas clasificada por nivel socioeconómico y expresada porcentualmente en los años 1984 y 1998[9]
La tabla 2, brinda una mejor panorámica de cómo las universidades públicas a través del tiempo han reducido su capacidad de ingreso para los sectores más pobres de la sociedad. Las clases obrera y muy pobre (reconocida en otros trabajos como “marginal”), han reducido sus números de ingreso a poco más de la mitad y a menos de la tercera parte respectivamente, entre los años de 1984 y 1998.
Tabla 3: Comparación de la demanda estudiantil satisfecha por las universidades públicas clasificada por dependencia pública o privada del plantel de proveniencia y expresada porcentualmente en los años 1984 y 1998[10]
Aspiran-tes
Porcenta-je
II.3. La nueva orientación de las políticas sociales del Estado Venezolano
II.4. La función estratégica de la Educación Superior.
No en balde la UNESCO (1998) apunta que sin el fortalecimiento de la educación superior ningún país podrá garantizar un auténtico desarrollo endógeno y sostenible. Más aún, ante la complejidad de las problemáticas contemporáneas, la vertiginosa creación y difusión de conocimiento y el valor que hoy en día se otorga a este como ventaja competitiva aún mayor que la tierra y el capital.
Y este acceso a la educación y el conocimiento, a lo largo de toda la vida, en una sociedad participativa y protagónica como la que estamos construyendo no puede ser sólo para unos cuantos. Se trata de que la educación superior se constituya como un espacio abierto al aprendizaje permanente y, por tanto propicie oportunidades de formación múltiples y flexibles, en cuanto a sus modalidades, contenidos, trayectorias y poblaciones a las que van dirigidas, atendiendo a las distintas necesidades de formación; que brinde posibilidades para entrar, salir y reingresar fácilmente del sistema y esté abierta a toda persona que haya finalizado satisfactoriamente la educación media, sin distinción de edad[11].
La educación universitaria está en la responsabilidad de ser una manifestación de la democracia educacional participativa, la cual exige: garantizar el acceso a la educación superior de los egresados de la educación media, sin más limitaciones que sus aspiraciones, capacidades y vocaciones; y permitir que los estudiantes que a ella acceden alcancen logros significativos en su empeño por formarse y profesionalizarse.[12]
Ello requiere que la educación superior venezolana en un tiempo perentorio asuma el reacomodo, reforma, cambio y/o transformación de sus estructuras y procedimientos académicos y administrativos, que hagan propicio el cabal cumplimiento de su misión social. La revisión o cambio que debe realizarse en la educación universitaria debe conducir a transformaciones profundas en la concepción de lo académico, de lo administrativo, de lo financiero, a un rediseño del modelo de relaciones entre y con los estamentos profesorales, estudiantiles, administrativos y de servicios, que le permitan y favorezcan un nuevo plano de interrelaciones y vinculaciones entre ellos, con la comunidad, con el Estado, con el aparato productivo y otras instituciones nacionales e internacionales.[13]
III. Definición, Características y Objetivos de la Misión Sucre
La Misión Sucre es un Plan Extraordinario del Gobierno venezolano, de carácter estratégico, no permanente, orientado a facilitar la incorporación y prosecución de estudios en la educación superior de todos los bachilleres y bachilleras que, a pesar de sus legítimas aspiraciones y plenos derechos, no han sido admitidos o admitidas en ninguna institución de educación superior oficial, en correspondencia con el mandato constitucional de garantizar el derecho a la educación de todos los venezolanos y venezolanas.
El objeto primordial de la Misión Sucre es conformar y consolidar una red de todas aquellas instancias, instituciones y factores vinculados a la educación superior, que resuelva el problema del cupo universitario, a través de la generación de nuevos espacios y creación de nuevas modalidades de estudios convencionales y no convencionales. La idea es propiciar la transformación de todas las prácticas obstaculizadoras, los métodos de selección y admisión excluyentes, y de aquellas concepciones negadoras del derecho a la educación para todos y todas. Igualmente, promover la reflexión, discusión, concepción e implantación de nuevos modelos educativos universitarios, con base en los imperativos de la democracia participativa y protagónica, el diálogo con los actores involucrados teniendo como referencia fundamental el proceso histórico, social, político y económico que vivimos.
Municipalización[14]: la cual supone orientar la educación superior hacia lo regional, hacia lo local, tomando como punto de referencia la cultura específica de las poblaciones con sus necesidades, problemáticas, acervos, exigencias y potencialidades. Se trata de propiciar estudios superiores con pertinencia social, con sentido de arraigo y propósito, inmersos en geografías concretas pero con visión global, comprometidos con el impulso y la promoción del desarrollo endógeno y sustentable de cada una de las regiones, de manera que los espacios educativos se expandan a todos los ámbitos de la vida social y no se restrinjan a las aulas.
Una de las directrices de gran relevancia y puntal principal de la Misión Sucre es la municipalización, por lo cual se hará una descripción más extensa de ésta. Por municipalización entendemos un proceso que haga posible que los estudios superiores estén indefectiblemente vinculados al contexto socio-cultural en el que se realiza la práctica educativa. Por ello, la educación superior debe tener:
pertinencia socio-cultural, es decir, en principio debe haber el re-conocimiento de la diversidad cultural y étnica, lo que significa reivindicar y dialogar con los acervos y saberes regionales. Una educación orientada hacia los contextos, problemáticas y cultura regional y local. Esto conlleva a que necesariamente se deban planificar, evaluar y utilizar estrategias y recursos mediados por estas especificidades;
participación y corresponsabilidad, esto es, crear y producir saberes y conocimientos bajo los principios del aprender a aprender y del aprender haciendo en un proceso de desarrollo local, sustentable y endógeno, promoviendo la generación, en términos de Edgar Morin, de la ciencia con conciencia,
generación de la defensa de lo propio y de la valorización del lugar de origen y pertenencia. Si se propicia una educación con un currículo flexible, adaptado y adecuado al contexto local, y si a esto se le suman los sentidos de propósito, participación y corresponsabilidad, esto posibilita y propicia la creación de un sentido de arraigo, de pertenencia, al mismo tiempo que influye en la permanencia de los estudiantes en su proceso educativo[15], no los excluye, al contrario, los implica, los involucra, los hace sentir y formar parte del lugar en el que viven[16].
La realización de la tarea de la revisión y cambio del actual modelo predominante de la educación superior, que posibilite una nueva forma de concebir, planificar y orientar la educación universitaria en Venezuela.
un espacio para la participación y el ejercicio de la ciudadanía;
una acción que promueva el desarrollo local, regional y nacional;
III.3. Objetivos y Metas de la Misión Sucre.
Promover la reflexión, discusión, concepción e implantación de nuevos modelos educativos universitarios, con base en los imperativos de la democracia participativa y protagónica, el diálogo con los actores involucrados teniendo como referencia fundamental el proceso histórico, social, político y económico que vivimos.
Conformar una red que integre a todas aquellas instituciones y organizaciones que puedan cooperar de manera sustantiva en el desarrollo y consolidación de la Misión Sucre.
Desarrollar currículos que contribuyan e impulsen el Proyecto de Desarrollo Nacional endógeno y sostenible.
Propiciar el desarrollo de un currículum abierto, flexible, dinámico e innovador que permita desarrollar e innovar planes y programas de estudio, metodologías y recursos para el aprendizaje, y que prevea la implementación de modalidades de formación como: la presencial, la semipresencial, la educación a distancia, la no convencional, y la acreditación de experiencias, entre otras.
IV. Bases Jurídicas de la Misión Sucre.
IV.1. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
La base fundamental de sustento de la Misión Sucre es la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Con la aprobación de la Constitución en el año 1999, el Estado asume como fines esenciales:
- la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en esta Constitución
Tal como se establece en su artículo 3, en el cual se declara también que la educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines, otorgando a la educación un carácter de prioridad fundamental y un valor estratégico.
De la misma manera, en el artículo 102 de la Constitución, la educación queda definida como un derecho humano, un deber social y un servicio público. No es pues una opción o un privilegio, sino un derecho primario, en condiciones de igualdad con relación al derecho a la vida o la salud.
Al instituirse como derecho humano, se afirma su carácter público y se convierte en función indeclinable y de máximo interés del Estado, a la par de que es exigible y tiene que ser exigido por parte de todos los ciudadanos y todas las ciudadanas. En términos de la Exposición de Motivos de la Constitución:
En la República Bolivariana de Venezuela, la educación tiene carácter democrático, gratuito y de obligatoriedad. Y el Estado debe garantizarla en todos sus niveles y modalidades. En el artículo 103 se instituye el amplio alcance de las obligaciones del Estado para con la educación:
Si bien se establece la obligatoriedad de la educación hasta el nivel de media diversificada, se extiende la gratuidad hasta el pregrado universitario y, en consideración de la asunción expresa de la progresividad de los derechos humanos (artículo 19 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela), así como de la consideración del carácter permanente de la educación, el acceso a la educación superior aparece indudablemente como derecho y como responsabilidad del Estado.
La Constitución establece además, en su artículo 23, que:
Ello lleva a la revisión de instrumentos internacionales sobre la educación superior, entre los que se examina uno en este documento: La Declaración Mundial sobre la Educación Superior para el Siglo XXI: Visión y Acción (UNESCO, 1998), en consideración de la relevancia que tiene y ha tenido como referencia mundial sobre la transformación de la educación superior.
IV.2. Declaración Mundial sobre la Educación Superior para el Siglo XXI: Visión y Acción.
Esta declaración comienza señalando que:
Desafíos múltiples que se combinan con las exigencias de las sociedades contemporáneas en el sentido de superar las desigualdades entre los países y al interior de éstos, combatir los mecanismos de exclusión, consolidar la democracia, los derechos humanos y la paz, a la vez que “trascender las consideraciones meramente económicas y asumir dimensiones de moralidad y espiritualidad más arraigadas”. Estos elementos sientan un marco para lo que se denomina “la transformación y la renovación más radicales que jamás haya tenido por delante” la educación superior.
Y con respecto al acceso a la educación superior se apunta que si bien la segunda mitad del siglo XX se caracterizó por una “expansión espectacular” de la educación superior a escala mundial, “también es la época en que se ha agudizado aún más la disparidad, que ya era enorme, entre los países industrialmente desarrollados, los países en desarrollo y en particular los países menos adelantados en lo que respecta al acceso a la educación superior” y que ha sido igualmente “una época de mayor estratificación socioeconómica y de aumento de las diferencias de oportunidades de enseñanza dentro de los propios países, incluso en algunos de los más desarrollados y más ricos”.
En correspondencia con estas consideraciones, la Declaración, en su artículo 1, aparte b, reafirma la necesidad de preservar, reforzar y fomentar la misión de:
…constituir un espacio abierto para la formación superior que propicie el aprendizaje permanente, brindando una óptima gama de opciones y la posibilidad de entrar y salir fácilmente del sistema, así como oportunidades de realización individual y movilidad social con el fin de formar ciudadanos que participen activamente en la sociedad y estén abiertos al mundo, y para promover el fortalecimiento de las capacidades endógenas y la consolidación en un marco de justicia de los derechos humanos, el desarrollo sostenible la democracia y la paz.
Caracterizando a la educación superior como espacio abierto a todos y a todas, pues es de todos y todas el derecho a la educación permanente. La realización de este derecho exige la ampliación de opciones y la necesidad de brindar “la posibilidad de entrar y salir fácilmente del sistema”, que va aparejada a una educación superior flexible que pueda establecer vínculos múltiples con el mundo del trabajo y de la vida social en general (artículo 7), así como adecuarse a las necesidades de las personas. Reafirma el artículo además la misión de la educación superior como espacio para la realización individual, la movilidad social y la formación de una ciudadanía activa y abierta al mundo, así como la estrecha vinculación de la educación superior con el fortalecimiento de capacidades para el desarrollo endógeno, aspectos todos que hemos señalado entre las razones que animan la Misión Sucre.
En su artículo 3, la Declaración aborda el acceso a la educación superior, señalando que:
E igualmente, en el aparte b, que:
… El acceso a la enseñanza superior debería seguir estando abierto a toda persona que haya finalizado satisfactoriamente la enseñanza secundaria u otros estudios equivalentes o que reúna las condiciones necesarias, en la medida de lo posible, sin distinción de edad y sin ninguna discriminación.
Términos inequívocos, que reafirman los planteamientos contenidos en el enunciado antes citado del artículo 1, y que también exigen un apoyo activo para facilitar el acceso a la educación superior de los sectores más desfavorecidos:
Se debe facilitar activamente el acceso a la educación superior de los miembros de algunos grupos específicos, como los pueblos indígenas, las minorías culturales y lingüísticas, de grupos desfavorecidos, de pueblos que viven en situación de ocupación y personas que sufren discapacidades (…) Una asistencia material especial y soluciones educativas pueden contribuir a superar los obstáculos con que tropiezan esos grupos tanto para tener acceso a la educación superior como para llevar a cabo estudios en ese nivel. (Artículo 3, aparte d)
En su artículo 8, la Declaración Mundial sobre la Educación Superior para el Siglo XXI, aborda la diversificación de las modalidades de estudio como medio de reforzar la igualdad de oportunidades:
E, igualmente en el artículo 9, se apunta la necesidad de “Métodos educativos innovadores: pensamiento crítico y creatividad” como elementos indispensables para alcanzar los objetivos de la Declaración, así como la necesidad de apuntalar con servicios y políticas especiales de apoyo al tránsito de los estudiantes a la educación superior,
… sea cual fuere su edad, y para tener en cuenta las necesidades de categorías cada vez más diversificadas de educandos. Hay que tener en cuenta las necesidades, no sólo de los que pasan a la educación superior procedentes de escuelas o establecimientos postescolares, sino también de las necesidades de los que abandonan la enseñanza o vuelven a ella en un proceso de educación permanente.
IV.3. Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social.
Por su lado, en el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001-2007, en el apartado: Plan de Equidad Social, se busca alcanzar la equidad como nuevo orden de justicia social y base material de la sociedad. En función de cumplir este objetivo el Estado debe construir las bases para que la población tenga un acceso equitativo a la riqueza y el bienestar, a la vez, que se centre en la construcción de una nueva condición de ciudadanía, basada en el reconocimiento pleno y el ejercicio garantizado de los derechos, como seres humanos y sujetos sociales con autonomía en todas las esferas de acción de la vida social, lo cual esta expuesto en el texto constitucional.
Los principios que rigen el equilibrio social son la universalidad, la equidad, la participación y la corresponsabilidad, y esto es fundamento de la garantía de los derechos para todos y todas los ciudadanos. En función de estos valores, la Misión Sucre como parte de una política de Estado, busca dar respuesta a la gran deuda social que se tiene con los bachilleres y bachilleras que no han podido acceder a la educación superior.
Específicamente, se menciona que la educación debe ser de calidad y para todos, a la vez, se debe garantizar el acceso y la permanencia en el sistema educativo, también extender la cobertura de la matrícula en todos los niveles y modalidades del sistema educativo. Específicamente el apartado 2.1.1.5, “Equidad y educación superior”, del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación, dice:
La Educación Superior está orientada a consolidar las competencias como ciudadanos y como trabajadores, para contribuir al desarrollo del país, comprometida con la disminución de las inequidades y de las desigualdades sociales. En el marco de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la política de Educación Superior está orientada al aumento de la pertinencia social de la educación superior, al mejoramiento de la equidad en el acceso y en el desempeño estudiantil, al mejoramiento de la calidad y la eficiencia, al fortalecimiento de la función de extensión, a la instrumentación de una negociación estratégica con las universidades oficiales y al desarrollo de un sistema de Educación Superior.
La mayor pertinencia social de la Educación Superior consiste en que las funciones de docencia, investigación y extensión, los programas y actividades, satisfagan las demandas de la sociedad y estén vinculados con los programas de desarrollo económico, social, cultural y regional.
En el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001-2007, se expresa claramente que la búsqueda de la justicia social en todos sus niveles es el imperativo político y ético, de las estrategias que se implementan para disminuir la exclusión social. La Misión Sucre es una de estas políticas dirigidas a disminuir las desigualdades existentes en la educación superior.
IV.4. Políticas y Estrategias para el Desarrollo de la Educación Superior en Venezuela.
Las Políticas y Estrategias para el Desarrollo de la Educación Superior en Venezuela 2000-2006, formuladas por el Ministerio de Educación Cultura y Deportes, en Diciembre de 2001, plantean entre sus principales desafíos:
· Revitalizar el papel de las instituciones de Educación Superior en el contexto de procesos que coadyuven a la reducción de los desequilibrios sociales,
· Reorientar el desarrollo de la educación superior hacia la creación y fortalecimiento de condiciones asociadas a las ventajas competitivas de la economía venezolana,
· Favorecer el desarrollo regional de la educación superior,
· Reorientar el patrón de desarrollo de la Educación Superior con una visión cultural y políticamente democrática del desarrollo nacional,
Lo cual implica para la Educación Superior;
…el reto de desarrollar nuevos modelos de organización para la calidad, la equidad, la pertinencia y adecuada financiación de las respectivas instituciones, basados en procesos descentralizados.
Estas políticas establecen como criterios orientadores:
· la Educación Superior como servicio público,
· la calidad e innovación,
· el ejercicio del pensamiento crítico,
· la equidad,
· la pertinencia social,
· la formación integral,
· el fortalecimiento de lo académico,
· la autonomía,
· la articulación vertical y horizontal
IV.5. Decreto 2.601
Mediante el Decreto 2.601 del 8 de septiembre de 2003, el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, crea la Comisión Presidencial encargada de adelantar la “Misión Sucre”. Entre las consideraciones de este decreto se apunta, por una parte, que la política social diseñada por el actual Gobierno Revolucionario, se encuentra basada en un escenario de crecimiento con equidad y, por otra, que la educación es el principio articulador del desarrollo con equidad social y que los esfuerzos realizados en materia de acceso a la educación superior han resultado insuficientes. Con base a ello,
Se crea la Comisión Presidencial de Participación Comunitaria para la incorporación y apropiado desempeño en el nivel de Educación Superior, de los bachilleres excluidos del Sistema, la cual tendrá por finalidad el estudio, formulación, coordinación, seguimiento y evaluación del Plan Extraordinario Mariscal Antonio José de Sucre, denominado “Misión Sucre”, con el objeto de potenciar la sinergia institucional y la participación comunitaria en la resolución de la problemática del cupo universitario, para generar nuevos espacios y modalidades de estudios, convencionales y no convencionales. (Artículo 1, del Decreto citado)
La Misión aparece pues, desde su génesis, como esfuerzo de sinergia interinstitucional y participación comunitaria. Se trata entonces de una convocatoria a toda la sociedad a participar en la solución de la problemática, superando las visiones sectoriales. El Decreto ubica además a esta convocatoria en el marco del crecimiento con equidad y el combate a las exclusiones, reconoce las limitaciones de los medios convencionales para la creación de soluciones y destaca que el objetivo no es solamente lograr la incorporación a la educación superior sino también que los bachilleres alcancen un apropiado desempeño en la Educación Superior.
V. Visión e Impacto Esperado de la Misión Sucre.
el desarrollo de competencias y actitudes para el ejercicio pleno de una ciudadanía responsable; comprometida con los problemas, necesidades y exigencias del país;
la elevación del nivel educativo del venezolano y su acceso a la formación integral y a lo largo de toda la vida, como forma de empoderamiento de la población que le permita ganar y abrir nuevas opciones de crecimiento personal y de participación social, económica, cultural y política;
la disminución de las desigualdades sociales en el área educativa, y su impacto favorable en la disminución de las brechas de desigualdad en otras áreas;
v En el plano personal: la incorporación a los estudios superiores de cada uno de los participantes está asociada a la adquisición de nuevos conocimientos y la participación en la cultura, a la ampliación de horizontes y al desarrollo personal, al conocimiento de nuevas personas, el reconocimiento de sí mismo y el encuentro humano; a la valoración positiva de la familia y la generación de referentes para las nuevas generaciones, al desarrollo de capacidades para pensarse y repensarse a sí mismo y a su entorno, para idear y realizar proyectos y ser útil a los demás.
v La incorporación de la educación superior al ámbito local y cotidiano, deberá fortalecer las relaciones de solidaridad de la comunidad y la capacidad protectora de la familia; fortalecer actitudes positivas para la convivencia, desarrollar capacidades para la organización y la acción colectiva, incidir favorablemente sobre otros procesos educativos; impactar positivamente en la salud y actuar como factor preventivo en relación al riesgo social.
v En el plano social, las relaciones que se establecen desde el empoderamiento (derivado del acceso al conocimiento) de la persona sobre sus potencialidades y fortalezas, le permite unirse con otros para el logro de objetivos colectivos en diferentes ámbitos.
v En el plano político el incremento del nivel educativo fomenta la participación y el ejercicio de los derechos ciudadanos, así como mayor participación en los servicios sociales, a la vez, que permite la creación de una nueva cultura política y de los nuevos ciudadanos republicanos.
v En el plano económico el acceso al conocimiento abre oportunidades para actividades productivas más allá del empleo, la creación y recreación de formas de vida y relaciones productivas desde la solidaridad y el cooperativismo, formas asociativas de distinta naturaleza en donde las ganancias generadas por la fuerza de trabajo sean distribuidas de forma justa entre los trabajadores.
v En el plano transectorial, la estructura de las Misiones Sucre, Robinson y Ribas desarrolladas por el Estado durante el año 2003, intenta dar mayor flexibilidad y efectividad a la acción del Estado, impulsando la transectorialidad y la capacidad de reorganizarse conforme a las necesidades y prioridades nacionales, para dar respuesta a los nuevos retos de participación e inclusión que se establecen en las disposiciones constitucionales y el plan de desarrollo de la nueva república[17].
VI. Los Participantes que se Incorporan a la Misión Sucre.
La ampliación del acceso a la educación superior venezolana, en función de los objetivos de la Misión Sucre, supone considerar la diversidad de grupos poblacionales que aspiran ingresar a ella. García Guadilla[18], citando a la OCDE, refiere, por ejemplo, la existencia de tres (3) tipos de nuevos estudiantes: las personas maduras que no tuvieron oportunidad de estudiar cuando eran jóvenes; los jóvenes adultos cercanos a los 30 años y los egresados que regresan por más educación.
En el caso de la Misión Sucre se han considerado los siguientes grupos de estudiantes:
Grupo A: personas menores de veinticuatro (24) años que han egresado de la educación media pero no ingresaron nunca a la educación superior
Grupo B: personas en edades comprendidas entre veinticuatro (24) y veintiocho (28) años que han egresado de la educación media pero no ingresaron nunca a la educación superior.
Grupo C: personas mayores de veintiocho (28) años que han egresado de la educación media pero no ingresaron nunca a la educación superior.
Grupo D: personas sin restricción de edad que ingresaron pero no egresaron de la educación superior.
Grupo E: personas sin restricción de edad que egresaron de la educación superior y vuelven por más educación.
Junto a esto grupos, se han tomado en cuenta los grupos tradicionalmente discriminados, como: la población indígena[19] y la población de personas discapacitadas[20].
Esta caracterización de la población hace visible la diversidad de estudiantes a los que está dirigida la Misión, así como sus características y necesidades educativas. Se trata en muchos casos de personas con compromisos laborales y familiares, con experiencias diversas, que han de considerarse tanto en el diseño de las trayectorias formativas, como en las estrategias y los materiales educativos. La irrupción de estos grupos a la educación superior supone rupturas con la idea preconcebida de los estudiantes como jóvenes y a dedicación exclusiva y abre un especial lugar a los conceptos de la andragogía. Se trata de que los saberes y acervos de los participantes enriquezcan los procesos formativos; de generar relaciones estrechas entre la educación superior y el mundo del trabajo y de la vida social en general, de modo que todos sean comprendidos como espacios de aprendizaje; de favorecer la autonomía en los cursos de aprendizaje, de manera que la experiencia universitaria se incorpore al proyecto de vida de las personas y no pretenda unilateralmente fabricarlo; de multiplicar las opciones de tiempos y ritmos de estudio, que necesariamente serán diferentes para quienes cuidan a sus hijos, que para quienes no los tienen, para quienes trabajan (en los diferentes horarios en los que es posible hoy en día trabajar) que para aquellos que buscan insertarse en la vida laboral; de construir las relaciones profesores-estudiantes sobre la base de un diálogo en el que todos tienen algo que aprender de los demás; de hacer realidad una educación que aporte de verdad al entorno comunitario, que le dé respuestas, que genere o fortalezca las capacidades para emprender, pensar y reconstruir el mundo, partiendo de los problemas complejos, ambiguos e inciertos de la vida real tanto como del análisis detenido de teorías y generalizaciones; de considerar la diversidad humana como riqueza.
Ello requiere que tanto el personal docente como todos los actores del programa tomen conciencia de la riqueza que esta diversidad significa, pues son las relaciones que se generan en el quehacer diario las determinantes para construir un ambiente de aceptación y respeto fundamental para garantizar el diálogo plural que ha de caracterizar la educación superior, pues queremos que esta sea uno de los escenarios para la construcción concreta de una sociedad pluricultural.
Caracas, Diciembre de 2003
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WORLD BANK; El logro de los objetivos mundiales de lucha contra la pobreza es alcanzable pero requiere firmes medidas en materia de comercio, ayuda externa e inversión en las personas. Disponible en: http://www.bancomundial.org Volver al índice
La Municipalización de la Educación Superior.
Como parte de sus directrices fundamentales, la Misión Sucre pretende la municipalización de la educación superior, la cual supone orientarla hacia lo regional, hacia lo local, tomando como punto de referencia la cultura específica de las poblaciones con sus necesidades, problemáticas, acervos, exigencias y potencialidades. Se trata de propiciar estudios superiores con pertinencia social, con sentido de arraigo y propósito, inmersos en geografías concretas pero con visión global, comprometidos con el impulso y la promoción del desarrollo endógeno y sustentable de cada una de las regiones, de manera que los espacios educativos se expandan a todos los ámbitos de la vida social y no se restrinjan a las aulas.
El fortalecimiento de la democracia participativa y protagónica y de la organización popular en los ámbitos locales;
La atención en salud, con prioridad en la prevención, atención primaria y la medicina familiar.
a) Se trata de centros municipales de Educación Superior donde confluyen los Programas de Formación (carreras) de distintas Instituciones, compartiendo recursos académicos (profesores, consultorías, espacios de reunión y discusión, laboratorios, centros de información y documentación, centros de práctica, actividades culturales, deportivas y de producción).
b) En aquellos municipios que sea necesario por su población o extensión, se instalará más de una Aldea Universitaria. Igualmente, aquellos municipios muy próximos entre sí podrán compartir una sola Aldea.
c) La Fundación Misión Sucre asume la coordinación de las Aldeas Universitarias, conjuntamente con las Instituciones de Educación Superior.
d) La dotación de las Aldeas y su acondicionamiento será un trabajo conjunto de las organizaciones que confluyen en la Comisión Presidencial Misión Sucre, con participación de los gobiernos regionales y locales, corporaciones de desarrollo regional, empresas del estado y privadas, así como de las comunidades.
e) El funcionamiento, mantenimiento y seguridad de las Aldeas Universitarias será atendido en forma corresponsable por la Fundación Misión Sucre, conjuntamente con los participantes (estudiantes y profesores), las comunidades, las autoridades locales y regionales.
f) Se busca que los bachilleres puedan estudiar en su propia comunidad y que las Aldeas Universitarias formen parte de la comunidad local, de manera que las comunidades se integren a ellas, contribuyan a su desarrollo y puedan hacer uso de sus posibilidades.
a) En las Aldeas Universitarias concurren programas de distintas Instituciones de Educación Superior. Los Títulos y otras acreditaciones son otorgados por la Institución de Educación Superior encargada de validar el programa. Otras IES (con sede en el municipio o próximas a él) participan en el apoyo académico y administración de los programas de formación.
b) Los ambientes de aprendizaje y las prácticas educativas estarán ligados a las necesidades y características de las distintas localidades.
c) La formación se basa en la vinculación activa entre los estudios, el trabajo y la vida social.
d) Las modalidades curriculares deben ser flexibles, para adaptarse a las distintas necesidades educativas, a las diferentes disponibilidades de tiempo para el estudio, a los recursos disponibles y a las características de cada municipio.
e) Se desarrollarán recursos nacionales de apoyo a la formación (materiales escritos, material en línea, productos audiovisuales, teleclases, teleconferencias, grupos de consulta, redes de expertos, sistemas de divulgación, consulta y debate).
f) Se desarrollarán unidades y ejes curriculares comunes para distintas carreras y distintas instituciones, que faciliten el trabajo interdisciplinario y la movilidad estudiantil y profesoral entre un programa y otro.
g) Se crearán los mecanismos para la acreditación de experiencias, estudios y saberes en provecho de la diversificación de trayectorias formativas.
Los profesores-asesores y profesoras-asesoras son quienes guiarán y apoyarán continuamente a los estudiantes en su proceso formativo. Actuarán como consultores de los procesos de formación de los estudiantes, proponiendo planes de trabajo y situaciones de aprendizaje, formulando preguntas e incentivando a los estudiantes a formular las suyas propias, asesorando la búsqueda y selección de información, brindando su experiencia como acompañantes de los estudiantes en su proceso de inmersión en las áreas de conocimiento, las prácticas profesionales y el tratamiento de problemas.
a) Los profesores-asesores serán profesionales de la localidad o de localidades cercanas, seleccionados rigurosamente por las IES y contratados por la Fundación Misión Sucre. La integración como profesores-asesores de los profesionales que residen y laboran en la localidad busca favorecer un contacto cercano entre profesores y estudiantes, así como abrir posibilidades para que la formación sea pertinente, con arraigo local y en permanente vinculación con el mundo del trabajo, la comunidad y el ambiente local.
b) Las Instituciones de Educación Superior actuarán como asesoras y garantes académicos de los programas, propiciando el intercambio continuo entre los profesores de las Instituciones de Educación Superior y los profesores y estudiantes de estos nuevos espacios universitarios.
c) Los profesores-asesores estarán integrados a programas de formación continua, realizados en asociación entre las distintas Instituciones de Educación Superior y la Fundación Misión Sucre. Un requisito previo para la incorporación de profesionales como profesores-asesores es la realización de un Taller de Incorporación, considerado como primera escala del Programa de Formación Permanente.
Conforme a lo expuesto, la oferta académica (es decir, los programas que podrán cursarse) podrá ser distinta en cada uno de los municipios, para adecuarse a las distintas características, demandas y potencialidades de cada localidad. Esta oferta de programas académicos se irá ampliando, cambiando y ajustando progresivamente durante el desarrollo de la Misión Sucre.
La oferta académica en cada municipio deberá responder a los siguientes criterios:
a) Prioridades nacionales, correspondientes a la construcción de una sociedad justa, democrática, participativa, multiétnica y pluricultural, y al desarrollo soberano, integral, sustentable y sostenible.
b) Respuestas a necesidades y potencialidades regionales y locales.
c) Instituciones de Educación Superior en capacidad de brindar apoyo académico para el desarrollo de los programas.
d) Instituciones de Educación Superior en capacidad de validar los programas de formación, es decir, de supervisar y certificar los requisitos exigidos para el otorgamiento del título o certificación correspondiente.
e) Condiciones físicas y técnicas para el desarrollo de los programas en cada localidad (Existencia y disponibilidad de uso de laboratorios, centros de práctica, instalaciones, ambientes, así como existencia de personal capacitado para ser incorporado como profesor-asesor).
f) Atención a las distintas aspiraciones y vocaciones de los estudiantes, expresadas en las solicitudes de oportunidades de estudio reportadas en cada municipio.
· Programa de Formación. Incluyendo: Perfil del egresado, Plan de Estudios.
· Institución que otorgará títulos y certificados.
· Institución o Instituciones que participarán en apoyo al programa.
· Lugares de estudio, laboratorios, centros de práctica. Que incluyen tanto la sede de los encuentros académicos (conferencias, consultas, círculos de estudio y discusión, evaluaciones), como los centros de práctica (que a partir del principio de la Misión Sucre de combinar estudio y trabajo, pueden ser escuelas, centros de salud, empresas, talleres, cooperativas, organizaciones sociales, etc.) y centros de información (bibliotecas, acceso a Internet, etc.)
· Modalidades de estudio.
· Horarios o turnos
· Número de profesores requeridos.
· Fecha de inicio de actividades.
En la simulación de demanda conforme a prioridades nacionales, puede observarse que áreas de conocimiento como Atención a Desastres, Ciencias Básicas, etc. cuentan con una demanda muy baja. De hecho, no concentran más de 20 estudiantes en ningún municipio.
Se plantea establecer para cuáles de ellas pueden establecerse condiciones especiales para garantizar el desplazamiento de los bachilleres a los centros de estudio.
En el caso de algunos municipios, el número de estudiantes incorporados en la primera cohorte es escaso. En otros municipios la dispersión de la demanda y el bajo número de estudiantes, no permite calcular una sección de al menos 10 personas.
Se plantea para estos casos el uso de modalidades a distancia especialmente adecuadas a las condiciones geográficas, también puede contemplarse la posibilidad de desplazamiento de los estudiantes a los centros de estudio (garantizando las condiciones para ello).
Espacios de Aprendizajes y Modalidad Semipresencial, en el Marco de la Misión Sucre
Nuestra sociedad es diversa en lo cultural, político y religioso, entre otras múltiples dimensiones. Esta riqueza de nuestro país se manifiesta en nuestras costumbres, nuestros barrios, nuestras comunidades, nuestras familias, padres, abuelos, jóvenes y niños.
Partiendo de lo anterior, es necesario definir los espacios de formación de la Misión Sucre como espacios de encuentro y realización de estas diversidades en el contacto con los profesores-asesores, con los otros participantes, con la comunidad.
Este espacio permite la cohesión social que le es propia a nuestra diversidad cultural; a la vez, que es un espacio de realización, de construcción de relaciones, de construcción de vínculos sociales pertinentes a la comunidad, a nuestro desarrollo colectivo e individual. De aquí, que se necesita que los participantes estén en contacto entre ellos, con los profesores, con lo local, que estén vinculados al desarrollo de la comunidad y del país.
Por tanto, debemos desprendernos de la formación tradicional, donde la clase magistral era propia del aprendizaje, y se impartía en un sitio, en un aula de clase, donde no había ninguna reciprocidad, donde se supone que el alumno no sabe nada y el maestro lo sabe todo.
Los participantes de la Misión Sucre traen aprendizajes que son tan (o más) importantes como los que trae el profesor-asesor, como el acervo propio de la comunidad, de la localidad y del país.
Aproximadamente el 60% de los participantes de la Misión Sucre están en las edades tradicionalmente consideradas como universitarias (entre 16 y 24 años), pero más del 15% superan los 34 años y, entre ellos, al menos 4000 superan los 50. Y también tenemos participantes de 15 años o menos. Esto nos da otra idea de la diversidad presente en los participantes, que bien son adolescentes, jóvenes o adultos, que inician la vida o que tienen una trayectoria de trabajo y responsabilidades familiares, que se identifican a sí mismos más como hijos, como madres o como abuelos, que ven los estudios superiores como una continuidad del bachillerato o como una segunda oportunidad, o como la realización de un sueño o el complemento de una formación que bien se ha dicho debe ser a lo largo de toda la vida.
Como apunta Alvariño (2003):
El adulto es una persona que tiene motivaciones propias frente al aprendizaje, ha alcanzado un grado importante de autonomía y es capaz –en función de ella– de tomar a su cargo variados aspectos del aprendizaje. Cuenta, además, con una base de conocimientos experienciales con los cuales confronta constantemente sus nuevas adquisiciones. Tiene necesidades propias que lo llevan a buscar la utilidad concreta e inmediata de aquello que aprende. Por ello se buscó establecer un clima igualitario y de convivencia, en el que participantes y formadores construyeran una relación de respeto mutuo que permita en todo momento considerar las experiencias y las habilidades previas de los participantes en el logro de los objetivos.
Formar adultos es muy diferente a formar niños o adolescentes. Por lo tanto, hemos de considerar las características de los adultos, tal como apunta Collins (1998), como estudiantes autónomos, con experiencias previas y orientados hacia metas concretas:
• Como personas maduras, su autoconcepto no es tan dependiente del contexto, toman sus propias decisiones y controlan la dirección de sus vidas.
• Tienen todo un bagaje de experiencias y conocimientos que puede convertirse en una valiosa fuente de aprendizaje que ningún formador debería obviar o rechazar. Esta experiencia acumulada debe aprovecharse para enriquecer los aprendizajes del grupo.
• Su motivación para aprender se centra, sobre todo, en aquellos temas y actividades que le permitan desarrollar y mejorar los roles sociales que desempeñan. Por tanto, suelen tener expectativas y necesidades muy concretas en su formación.
• Puesto que sus objetivos formativos están centrados fundamentalmente en aspectos concretos de su desarrollo profesional o laboral, fundamentan la utilidad del conocimiento en la aplicación inmediata de sus aprendizajes, y, por ello, se orientan más a la resolución de problemas que al desarrollo teórico de temas.
Considerando estas características de los participantes, una de las principales tareas del formador consiste en ayudarlos a ser autosuficientes, y contribuir a la construcción colectiva de conocimientos. Para ello, el trabajo en grupo y el aprendizaje cooperativo puede ser una buena estrategia, puesto que favorece la democracia y la solidaridad en el grupo y la autonomía en la organización del propio aprendizaje.
De esto se deriva, que la modalidad semipresencial de la Misión Sucre se define como una forma de dar y recibir conocimiento, en espacios de formación bien sea un aula, un taller, el trabajo, el hogar, entre otros; a través de las prácticas que se tienen y que se generen, en el intercambio con los otros participantes y con el profesor-asesor.
Esta modalidad semipresencial se realiza en tiempos distintos pero complementarios, los cuales mencionamos a continuación:
Estudio Independiente: determinado por las necesidades de cada uno de los participantes, se genera un tiempo de estudio individual que se realiza según su conveniencia. Este tiempo es indispensable para la comprensión y el desarrollo del pensamiento crítico y el criterio propio.
Trabajo en grupo: Como decía Paulo Freire, “el grupo es la célula educativa básica”. Dentro de la concepción del aprendizaje como hecho social, el trabajo en grupo ha de ser uno de los ejes fundamentales de la formación. Como marco propicio para el desarrollo de la autoexpresión del estudiante, reforzando la idea de que aprendemos de los otros y con los otros (Vigotsky 1978), y fomentando la cohesión social, la corresponsabilidad y las relaciones con los otros.
Consultas: Los profesores-asesores estarán abiertos a las consultas individuales y grupales, he allí una de las razones por las cuales deben ser de la localidad. Así como el estudio supone la lectura y revisión constante de distintas fuentes (libros, revistas, Internet, CD, vídeos, etc.) tienen también que garantizarse múltiples espacios para la consulta y el intercambio con personas con experiencia y conocimiento en las diversas áreas de estudio, combinando distintos tipos de saberes. Se trata de construir redes de intercambio que garanticen las condiciones para una formación permanente y abierta.
Encuentros: Pueden realizarse con la frecuencia que requiera el proceso de formación y que sea posible para todos los participantes. Los encuentros permiten la interacción entre los grupos de estudiantes y los profesores asesores, y están dirigidos al intercambio de saberes y a la consolidación de comunidades de aprendizaje.
La distribución de estos tiempos se hace en función de las características de cada programa de formación y de cada unidad curricular.
Siguiendo con Alvariño:
Es necesario tener presente la diversidad de intereses, motivaciones, necesidades y habilidades de los alumnos adultos. Esta heterogeneidad es positiva y enriquecedora si el formador sabe sacar partido de ella y revertirla en beneficio del grupo. Pero puede ser un elemento disolvente si el trabajo didáctico no la tiene en cuenta. En los cursos virtuales, los alumnos adultos buscan la flexibilidad y la libertad personal. Al mismo tiempo, necesitan la colaboración del grupo y la relación social. Estas necesidades las hemos constatado a través del comportamiento de los docentes en los diversos cursos realizados. A la hora de preguntar por sugerencias o en los espacios de opinión libre, aparecen mensajes en la línea de necesidad de apoyo de las personas, manifiestan mayor dependencia de otros, reclaman por un contacto más asiduo y que recupere las características sociales de la comunicación cara a cara. Como señala Paulsen (1992), hemos de pensar en combinar la libertad y la necesidad de compartir en un verdadero programa educativo que sea flexible y, al mismo tiempo, cooperativo. Esta flexibilidad del sistema se refiere básicamente a seis dimensiones: tiempo, espacio, ritmo, entorno, acceso y curriculum.
Alvariño, Celia (2003): La formación de docentes a distancia vía Internet. En: Educación y nuevas tecnologías, IIPE-UNESCO, Buenos Aires.
Vigotsky, L. (1978) El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Crítica, Barcelona.
París, 5-9 de octubre de 1998
En los albores del nuevo siglo, se observan una demanda de educación superior sin precedentes, acompañada de una gran diversificación de la misma, y una mayor toma de conciencia de la importancia fundamental que este tipo de educación reviste para el desarrollo sociocultural y económico y para la construcción del futuro, de cara al cual las nuevas generaciones deberán estar preparadas con nuevas competencias y nuevos conocimientos e ideales. La educación superior comprende “todo tipo de estudios, de formación o de formación para la investigación en el nivel postsecundario, impartidos por una universidad u otros establecimientos de enseñanza que estén acreditados por las autoridades competentes del Estado como centros de enseñanza superior”[21]. La educación superior se enfrenta en todas partes a desafíos y dificultades relativos a la financiación, la igualdad de condiciones de acceso a los estudios y en el transcurso de los mismos, una mejor capacitación del personal, la formación basada en las competencias, la mejora y conservación de la calidad de la enseñanza, la investigación y los servicios, la pertinencia de los planes de estudios, las posibilidades de empleo de los diplomados, el establecimiento de acuerdos de cooperación eficaces y la igualdad de acceso a los beneficios que reporta la cooperación internacional. La educación superior debe hacer frente a la vez a los retos que suponen las nuevas oportunidades que abren las tecnologías, que mejoran la manera de producir, organizar, difundir y controlar el saber y de acceder al mismo. Deberá garantizarse un acceso equitativo a estas tecnologías en todos los niveles de los sistemas de enseñanza.
Teniendo en cuenta las recomendaciones relativas a la educación superior formuladas por las grandes comisiones y conferencias, como por ejemplo la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo, las 44” y 45” reuniones de la Conferencia Internacional de Educación (Ginebra, 1994 y 1996), las resoluciones aprobadas por la Conferencia General de la UNESCO en sus 27” y 29” reuniones, en particular en relación con la Recomendación relativa a la condición del personal docente de la enseñanza superior, la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos (Jomtien, Tailandia, 1990), la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Río de Janeiro, 1992), la Conferencia sobre libertad académica y autonomía universitaria (Sinaia, 1992), la Conferencia Mundial de Derechos Humanos (Viena, 1993), la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (Copenhague, 1995), la Cuarta Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Mujer (Beijing, 1995), el Segundo Congreso Internacional sobre Educación e Informática (Moscú, 1996), el Congreso Mundial sobre Educación Superior y Desarrollo de los Recursos Humanos en el Siglo XXI (Manila, 1997), la Quinta Conferencia Internacional de Educación de las Personas Adultas (Hamburgo, 1997) y, en especial, la Agenda para el Futuro, en cuyo Tema 2 (Mejorar las condiciones y la calidad de la educación de adultos) se declara lo siguiente: “Nos comprometemos a ... abrir las escuelas, colegios y universidades a los educandos adultos ... pidiendo a la Conferencia Mundial [sobre la] Educación Superior (París, 1998) que fomente la transformación de las instituciones de enseñanza postsecundaria en instituciones de educación permanente, y defina en consecuencia la función de las universidades”,
d) contribuir a comprender, interpretar, preservar, reforzar, fomentar y difundir las culturas nacionales y regionales, internacionales e históricas, en un contexto de pluralismo y diversidad cultural; contribuir a proteger y consolidar los valores de la sociedad, velando por inculcar en los jóvenes los valores en que reposa la ciudadanía democrática y proporcionando perspectivas críticas y objetivas a fin de propiciar el debate sobre las opciones estratégicas y el fortalecimiento de enfoques humanistas;
c) Por consiguiente, el rápido y amplio incremento de la demanda de educación superior exige, cuando proceda, que en toda política de acceso a la misma se dé preferencia al planteamiento basado en los méritos, tal como se ha definido en el Artículo 3 a) supra.
d) Se debe facilitar activamente el acceso a la educación superior de los miembros de algunos grupos específicos, como los pueblos indígenas, las minorías culturales y lingüísticas, de grupos desfavorecidos, de pueblos que viven en situación de ocupación y personas que sufren discapacidades, puesto que esos grupos, tanto colectiva como individualmente, pueden poseer experiencias y talentos que podrían ser muy valiosos para el desarrollo de las sociedades y naciones. Una asistencia material especial y soluciones educativas pueden contribuir a superar los obstáculos con que tropiezan esos grupos tanto para tener acceso a la educación superior como para llevar a cabo estudios en ese nivel.
a) Aunque se hayan realizado progresos considerables en cuanto a mejorar el acceso de las mujeres a la enseñanza superior, en muchas partes del mundo todavía subsisten distintos obstáculos de índole socioeconómica, cultural y política, que impiden su pleno acceso e integración efectiva. Superarlos sigue revistiendo una prioridad urgente en el proceso de renovación encaminado a establecer un sistema de educación superior equitativo y no discriminatorio, fundado en el principio del mérito. Se requieren más esfuerzos para eliminar todos los estereotipos fundados en el género en la educación superior, tener en cuenta el punto de vista del género en las distintas disciplinas, consolidar la participación cualitativa de las mujeres en todos los niveles y las disciplinas en que están insuficientemente representadas, e incrementar sobre todo su participación activa en la adopción de decisiones.
b) Han de fomentarse los estudios sobre el género (o estudios relativos a la mujer) como campo específico que tiene un papel estratégico en la transformación de la educación superior y de la sociedad.
c) Hay que esforzarse por eliminar los obstáculos políticos y sociales que hacen que la mujer esté insuficientemente representada, y favorecer en particular la participación activa de la mujer en los niveles de la elaboración de políticas y la adopción de decisiones, tanto en la educación superior como en la sociedad.
b) La educación superior debe reforzar sus funciones de servicio a la sociedad, y más concretamente sus actividades encaminadas a erradicar la pobreza, la intolerancia, la vioIencia, el analfabetismo, el hambre, el deterioro del medio ambiente y las enfermedades, principalmente mediante un planteamiento interdisciplinario y transdisciplinario para analizar los problemas y las cuestiones planteados.
a) Un elemento esencial para las instituciones de enseñanza superior es una enérgica política de formación del personal. Se deberían establecer directrices claras sobre los docentes de la educación superior, que deberían ocuparse sobre todo, hoy en día, de enseñar a sus alumnos a aprender y a tomar iniciativas, y no a ser, únicamente, pozos de ciencia. Deberían tomarse medidas adecuadas en materia de investigación, así como de actualización y mejora de sus competencias pedagógicas mediante programas adecuados de formación del personal, que estimulen la innovación permanente en los planes de estudio y los métodos de enseñanza y aprendizaje, y que aseguren condiciones profesionales y financieras apropiadas a los docentes a fin de garantizar la excelencia de la investigación y la enseñanza, y en las que queden reflejadas las disposiciones de la Recomendación relativa a la condición del personal docente de la enseñanza superior aprobada por la Conferencia General de la UNESCO en noviembre de 1997. Con ese fin, se debería conceder más importancia a la experiencia internacional.
b) Además, dada la función que desempeña la enseñanza superior en la educación permanente, debería considerarse que la experiencia adquirida fuera de las instituciones constituye un mérito importante para formar parte del personal de la enseñanza superior.
c) Todos los establecimientos de enseñanza superior deberían establecer directrices claras, preparando a los profesores de los niveles preescolar, primario y secundario, fomentando la innovación constante en los planes de estudio, las prácticas más adecuadas en los métodos pedagógicos y el conocimiento cabal de los diversos tipos de aprendizaje. Es indispensable contar con un personal administrativo y técnico preparado de modo apropiado.
d) Los responsables de la adopción de decisiones en los planos nacional e institucional deberían situar a los estudiantes y sus necesidades en el centro de sus preocupaciones, y considerarlos participantes esenciales y protagonistas responsables del proceso de renovación de la enseñanza superior. Estos principios deberían abarcar la participación de los estudiantes en las cuestiones relativas a esta enseñanza, en la evaluación, en la renovación de los métodos pedagógicos y de los programas y, en el marco institucional vigente, en la elaboración de políticas y en la gestión de los establecimientos. En la medida en que los estudiantes tienen derecho a organizarse y tener representantes, se debería garantizar su participación en estas cuestiones.
e) Habría que desarrollar los servicios de orientación para facilitar el paso de los estudiantes secundarios a la enseñanza superior, sea cual fuere su edad, y para tener en cuenta las necesidades de categorías cada vez más diversificadas de educandos. Hay que tener en cuenta las necesidades, no sólo de los que pasan a la educación superior procedentes de escuelas o establecimientos postescolares, sino también de las necesidades de los que abandonan la enseñanza o vuelven a ella en un proceso de educación permanente. Este apoyo es importante si se quiere que los estudiantes se adapten a los cursos, reduciéndose así el abandono escolar. Los alumnos que abandonan sus estudios han de tener oportunidades adecuadas de volver a la enseñanza superior, de estimarlo conveniente y en el momento que les parezca oportuno.
d) adaptar estas nuevas tecnologías a las necesidades nacionales y locales, velando porque los sistemas técnicos, educativos, institucionales y de gestión las apoyen;
c) El objetivo último de la gestión debería ser el cumplimiento óptimo de la misión institucional asegurando una enseñanza, formación e investigación de gran calidad, y prestando servicios a la comunidad. Este objetivo requiere una dirección que combine la visión social, incluida la comprensión de los problemas mundiales, con competencias de gestión eficaces. La función de dirección en la enseñanza superior constituye, por tanto, una responsabilidad social de primer orden y puede reforzarse de manera significativa a través del dialogo con todos los que participan en ella, y en particular con los profesores y los estudiantes. Teniendo presente la necesidad de mantener dentro de límites razonables las dimensiones de los órganos rectores de los establecimientos de enseñanza superior, habría que prever la participación de los académicos en dichos órganos, en el marco institucional vigente.
d) Es indispensable fomentar la cooperación Norte-Sur con miras a lograr una financiación apropiada para fortalecer la educación superior en los países en desarrollo.
Artículo 16. De la ‘fuga de cerebros” a su retorno
Sería preciso poner freno a la “fuga de cerebros” ya que sigue privando a los países en desarrollo y a los países en transición, de profesionales de alto nivel necesarios para acelerar su progreso socioeconómico. Los programas de cooperación internacional debieran basarse en relaciones de colaboración a largo plazo entre establecimientos del Sur y el Norte y promover la cooperación Sur-Sur. Se debería conceder la prioridad a programas de formación en los países en desarrollo en centros de excelencia organizados en redes regionales e internacionales, acompañados de cursillos en el extranjero especializados e intensivos, de corta duración. Habría que atender a la creación de un entorno que atraiga y retenga el capital humano cualificado, mediante políticas nacionales o acuerdos internacionales que faciliten el retorno, permanente o temporal, de especialistas e investigadores muy competentes a sus países de origen. Al mismo tiempo, hay que alentar un proceso de retorno de profesionales mediante programas de colaboración que, gracias a su dimensión internacional, favorezcan la creación y el fortalecimiento de establecimientos y faciliten la plena utilización de las capacidades endógenas. La experiencia del Programa UNlTWIN y de Cátedras UNESCO y los principios que figuran en los convenios regionales en materia de reconocimiento de títulos y diplomas de educación superior tienen, a este respecto, especial importancia.
La colaboración y las alianzas entre las partes interesadas (los responsables de las políticas nacionales e institucionales, el personal docente, los investigadores y estudiantes y el personal administrativo y técnico de los establecimientos de enseñanza superior, el mundo laboral y los grupos comunitarios) constituyen un factor importante a la hora de realizar transformaciones.
Las organizaciones no gubernamentales son también agentes clave en este proceso. Por consiguiente, la asociación basada en el interés común, el respeto mutuo y la credibilidad deberá ser una modalidad esencial para renovar la enseñanza superior.
[1] Ver Morales G., E (2003). La exclusión de los pobres de la educación superior venezolana. Ediciones OPSU; Caracas. y Fuenmayor, L., y Vidal, Y (2000). Fuente: unidad de estadística CNU-OPSU.
[2] Con las transformaciones en el orden político derivadas del proceso constituyente y la conformación de una nueva racionalidad en la toma de decisiones, en donde, una de las directrices fundamentales es priorizar el gasto público hacia la resolución de las necesidades sociales de la población venezolana, se realiza un incremento en el gasto público real en Educación Superior de 316.484 millones de bolívares entre el año 1999 y el año 2000, esta tendencia se mantiene para el año 2001, sufriendo un grave revés en el año 2002 como producto del golpe de Estado y el paro petrolero.
[3] Conforme al artículo 3 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
[4] Simultáneamente, están en proceso de creación otros institutos, tal es el caso del I.U.T del Estado Nueva Esparta.
[5] Villarroel, César (1981) Análisis de la Prueba de Aptitud Académica aplicada por la OPSU. En, Temas de Educación. Volumen II. N° 1. Escuela de Educación. UCV. Caracas.
[6] Ambos instrumentos (la Prueba Nacional de Aptitud Académica y las pruebas internas de las universidades) han sido seriamente cuestionados en cuanto a su capacidad para evaluar válidamente a los aspirantes, entendiéndose que habrá mayor grado de validez en alguno de los sistemas aludidos, en la medida en que éste discrimine menos en lo social y económico. Véase a Fuenmayor Toro, L. (2000).
[7] OPSU (2002) La Asignación no exitosa en educación superior. Fuente: Gerencia de Estadística, Informática y Documentación, Área de Informática OPSU-CNU
[8] OPSU (2002) La Asignación no exitosa en educación superior. Fuente: Gerencia de Estadística, Informática y Documentación, Área de Informática OPSU-CNU
[9] Fuenmayor, L., y Vidal, Y (2000). Fuente: unidad de estadística CNU-OPSU.
[10] Fuente: unidad de estadística CNU-OPSU. Cit. Por Fuenmayor, L., y Vidal, Y. (2000)
[11] Se parafrasea aquí parte de la Declaración de la Conferencia Mundial sobre la Educación para el Siglo XXI (UNESCO, 1998)
[12] Esto implica, entre otras cosas, garantizar el mejoramiento continuo de la calidad, y que la organización del currículum no se convierta en una secuencia de obstáculos en el proceso de formación y profesionalización de las nuevas generaciones
[13] En los países de América Latina, a partir de la década de los noventa, se evidenció la necesidad de transformar la educación superior, se produjeron discusiones en torno a nuevas propuestas de leyes de educación superior, nuevas modalidades de estudio y uso de las nuevas tecnologías de la información, entre otros. Ver García Guadilla; 17-37: 2003.
[14] En el sentido de que uno de sus referentes principales sea la ubicación geoespacial, geohistórica, geosocial, geocultural y geoeconómica de la práctica educativa universitaria.
[15] A manera de ejemplo, puede señalarse que, a partir del método de proyectos y de solución de problemas, desde la cotidianidad del estudiante, y su vinculación a su contexto sociocultural y geográfico, proponer ejercicios, investigaciones de diversa índole, trabajos de campo, excursiones y visitas guiadas; fomentando simultáneamente el arraigo y el amor por lo propio. Véase a Carlos Lanz (comp.): Teoría critica y currículo: Contribución al desarrollo curricular del PEN. Clemente Editores; 2002.
[16] Este proceso requiere: a) que los distintos gobiernos locales se incorporen al objetivo de llevar los estudios superiores, a las diferentes regiones y municipios; b) impulsar las distintas modalidades de encuentro con los participantes según sus necesidades y disponibilidad (diurnos, nocturnos, semanales, fines de semana, quincenales, etc.); c) utilizar distintos recursos para el aprendizaje: videos, programas de radio y tv., correo electrónico, bibliografías, materiales en formato electrónico; d) utilización de espacios físicos, como las aulas de escuelas básicas y liceos y de otras instituciones educativas (que no tengan jornadas nocturnas o de fines de semana), así como el acondicionamiento de espacios en diferentes instituciones públicas como: cuarteles (que posean espacios aptos), locales de organizaciones sociales y cualquier espacio que pudiese ser habilitado para la formación; lo que implica el reconocimiento y la legitimación de nuevos espacios para el aprendizaje (pues de lo que se trata es de convertir a Venezuela en un gran espacio para el aprendizaje y enseñanza al servicio de los intereses, problemáticas, necesidades y aspiraciones de superación de las grandes mayorías nacionales); y e) la incorporación de un grupo importante de voluntarios (profesionales universitarios de diversas especialidades), quienes con cursos intensivos de formación pedagógica, participen en la Misión como docentes.
[17] En tal sentido, y con la intención de generar una dinámica social signada por la transferencia de poder al pueblo, a través del acceso al conocimiento y la información, ha sido necesario el desarrollo de programas integradores para garantizar el ejercicio del derecho a la educación en todos los niveles y las instituciones. Este proceso no es exclusivo del sector educativo, en el sector salud, por ejemplo, podemos observar la misma tendencia en donde para garantizar el derecho a la salud, ha sido necesario desarrollar planes como Barrio Adentro, Prosa y Bolívar 2000. El plan Barrio Adentro consiste en la incorporación de médicos en los sectores populares del país, para atender los requerimientos de salud a nivel primario. El plan Prosa es un programa de salud, coordinado por el Ministerio de Salud y Desarrollo Social y la Fuerza Armada. Y el plan Bolívar 2000 tiene que ver con la participación de la Fuerza Armada en relación con aspectos vinculados a: operativos de salud, infraestructura social, emergencias nacionales, vivienda, etc.
[18] García Guadilla, Carmen (1996) Conocimiento, Educación Superior y Sociedad en América Latina. Nueva Sociedad/CENDES. Caracas. Venezuela.
[19] De acuerdo al criterio étnico, está definida por el autoreconocimiento, es decir, se considera indígena a todo aquel ciudadano que declare pertenecer a algún pueblo indígena de Venezuela. Existen 28 pueblos indígenas diferenciados claramente por características socioculturales propias. Se estima que su población es de aproximadamente 204.874 personas.
[20] Se refiere a todas aquellas personas que han sufrido pérdida o presentan alguna anomalía de uno o más órganos o miembros, o de las funciones propias de ésos órganos o miembros, que haya dado lugar a una o varias discapacidades; a las limitaciones producidas por enfermedades que afecten de manera permanente la actividad de la persona. Se considera que una persona tiene discapacidad aunque la tenga superada con el uso de ayudas técnicas externas. Se cuentan entre las discapacidades las siguientes: ceguera total, sordera total, pérdida o discapacidad de extremidades superiores, pérdida o discapacidad de extremidades inferiores y todas aquellas otras que afecten el buen desenvolvimiento psíquico, motor o sensitivo en la actividad normal de una persona.
[21] Definición aprobada por la Conferencia General de la UNESCO en su 27” reunión (noviembre de 1993) en la Recomendación sobre la convalidación de los estudios, títulos y diplomas de enseñanza superior.
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 artículo 23
 artículo 1
 artículo 3
 artículo 1
 artículo 8
 artículo 9
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 resolución 
 Artículo 3

Artículo 16
 resolución 
 artículo 3