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Timestamp: 2020-07-12 07:45:27+00:00

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La Objeción de Conciencia del Personal Sanitario en la Nueva Ley Orgánica 2/2010, de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (Conscientious Objection of Health Personnel in the Recent Organic Law 2/2010, About Sexual and Reproductive Health and Voluntary Interruption of Pregnancy) - Juan - Autres
La Objeción de Conciencia del Personal Sanitario en la Nueva Ley Orgánica 2/2010, de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (Conscientious Objection of Health Personnel in the Recent Organic Law 2/2010, About Sexual and Reproductive Health and Voluntary Interruption of Pregnancy)
El objetivo del artículo es analizar y valorar la nueva regulación que la Ley Orgánica 2/2010 realiza sobre la objeción de conciencia del personal sanitario en relación con la interrupción voluntaria del embarazo. El artículo se abre con el análisis de la figura de la objeción de conciencia: su razón de ser, sus contornos y su reconocimiento en el ordenamiento jurídico español. Posteriormente se aborda detalladamente el estudio del artículo 19.2º de la Ley Orgánica 2/2010, destacando aspectos de la regulación tanto positivos (positivización y encauzamiento formal de la objeción) como negativos (técnica legislativa deficiente y cierta desconfianza hacia el objetor).
The main goal of the paper is to analyse and evaluate the recent Organic Law 2/2010, and its prescriptions referring to the conscientious objection of health personnel in relation to the voluntary interruption of pregnancy. The paper starts studying conscientious objection: its raison d’être, its delimitation, its recognition by the Spanish regulation. Further on, the paper focuses on the article 19.2º of the Organic Law 2/2010, underlining on the one hand the positive aspects (such as the formal requirements for the objection), and on the other hand the negative ones (such as suspicion over objectors).
LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA DEL PERSONAL
SANITARIO EN LA NUEVA LEY ORGÁNICA
2/2010, DE SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA
Y DE LA INTERRUPCIÓN VOLUNTARIA DEL
CONSCIENTIOUS OBJECTION OF HEALTH
PERSONNEL IN THE RECENT ORGANIC LAW
2/2010, ABOUT SEXUAL AND REPRODUCTIVE
HEALTH AND VOLUNTARY INTERRUPTION OF
Departamento de Derecho Constitucional, Ciencia Política
y de la Administración. Universitat de València.
C/ Primado Reig, 167. 46020. Valencia. 699.296.087.
juanmartinezotero@gmail.com
El objetivo del artículo es analizar y valorar la nueva regulación que la Ley Orgánica
2/2010 realiza sobre la objeción de conciencia del personal sanitario en relación con la
interrupción voluntaria del embarazo. El artículo se abre con el análisis de la fgura
de la objeción de conciencia: su razón de ser, sus contornos y su reconocimiento en el
ordenamiento jurídico español. Posteriormente se aborda detalladamente el estudio
del artículo 19.2º de la Ley Orgánica 2/2010, destacando aspectos de la regulación
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tanto positivos (positivización y encauzamiento formal de la objeción) como negativos
(técnica legislativa defciente y cierta desconfanza hacia el objetor).
Palabras clave: objeción de conciencia, personal sanitario, aborto, Ley Orgánica
The main goal of the paper is to analyse and evaluate the recent Organic Law
2/2010, and its prescriptions referring to the conscientious objection of health
personnel in relation to the voluntary interruption of pregnancy. The paper starts
studying conscientious objection: its raison d’être, its delimitation, its recognition by the
Spanish regulation. Further on, the paper focuses on the article 19.2º of the Organic
Law 2/2010, underlining on the one hand the positive aspects (such as the formal
requirements for the objection), and on the other hand the negative ones (such as
suspicion over objectors).
Key words: conscientious objection, health personnel, abortion, Organic Law 2/2010.
la práctica del aborto, en algunos o en 1. Introducción
todos los supuestos. Además, no puede
Tras más de dos décadas de despena- obviarse que dentro de este sector, un
lización en España, la práctica del aborto número no pequeño está conformado
sigue siendo una realidad controvertida por profesionales sanitarios (médicos,
1en nuestro país . Así lo acredita el debate enfermeros, auxiliares de clínica) a quie-
social y la división de opiniones que ha nes afecta directa o indirectamente las
suscitado la reciente tramitación de la previsiones legales al respecto.
Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, La existencia del derecho a la objeción
de salud sexual y reproductiva y de la de conciencia (en adelante, odc) del per-
interrupción voluntaria del embarazo. sonal sanitario frente a la interrupción
Efectivamente, ya sea por cuestiones voluntaria del embarazo no es un tema
médicas, científcas, ideológicas, éticas, nuevo. Tras la citada despenalización
religiosas, o por una conjunción de las de algunos supuestos de aborto en el
mismas, un amplio sector de la sociedad año 1985, uno de los argumentos que se
española sigue mostrándose contrario a esgrimió para tachar de inconstitucional
la reforma fue precisamente la ausencia
de mención alguna a la odc del personal 1 A lo largo del artículo se emplean indistin-
tamente las voces “aborto” e “interrupción volun- sanitario. El Tribunal Constitucional
taria del embarazo”, sin pretensiones connotativas (en adelante, TC) en su STC 53/1985
positivas ni negativas en ninguna de ellas. Además,
evitó entrar al fondo de dicho motivo, se empleará el masculino singular y plural como
si bien —podríamos decir que de modo neutro, en pro de la economía lingüística.
300 Cuad. Bioét. XXI, 2010/3ªLa objeción de conciencia del personal sanitario en la nueva Ley Orgánica 2/2010 ...
incidental— sentó las bases del derecho tener sometidas a las personas bajo su
a la objeción en el caso del aborto. Aun- imperio. Además, en no pocos casos esta
que dicho pronunciamiento, ciertamente pretensión de sometimiento no se ha ce-
unívoco, zanjó aparentemente la cuestión ñido a la esfera externa del sujeto, sino
a favor del derecho a la objeción, lo cierto que ha tratado de sojuzgar sus esferas
es que ni la posterior jurisprudencia cons- más intimas: su pensamiento, su intimi-
titucional ni la “aversión” del Legislador dad, su conciencia. Orwell ha relatado
a regular la odc” han contribuido a cerrar magistralmente la cima de este control
2defnitivamente el debate . Además, el omnímodo del pensamiento en su novela
debate se reaviva al ritmo que la realidad 1984. Pero no hay que acudir a la fcción
clínica, farmacológica y social plantea literaria para encontrar instrumentos de
nuevas técnicas, contestaciones y dudas control del pensamiento por parte del
relacionadas con la práctica del aborto, poder: la censura, las inquisiciones, los
tales como la forma en que la objeción elevados impuestos sobre el papel para li-
ha de manifestarse, el caso de la píldora mitar su difusión, las prácticas de la Stasi
postcoital, los supuestos de riesgo in- o, a nivel ya doméstico, la asignatura de
mediato para la vida de la madre, o las Formación en el Espíritu Nacional, son
consecuencias derivadas de la hipotética algunos de los ejemplos que la Historia
ausencia de personal no objetor en un nos ofrece de este intento de los podero-
centro hospitalario. sos por controlar las conciencias de las
La Ley Orgánica 2/2010, de 3 de mar- personas bajo su dominio. Resultaría in-
zo, de salud sexual y reproductiva y de genuo pensar que el advenimiento de la
la interrupción voluntaria del embarazo democracia ha terminado con estos inten-
es la primera norma positiva que recoge tos de control. Del mismo modo a como
en nuestro ordenamiento una previsión un monarca puede imponer obligaciones
relativa a la odc sanitaria (art. 19.2º). contrarias a la conciencia de un particu-
¿Cuál es el alcance de dicha previsión? lar, e intentar doblegar ésta, un gobier-
¿Qué valor normativo tiene? ¿Qué visión no elegido democráticamente también
3de la odc late tras este texto legal? ¿Qué puede hacerlo . Un régimen democrático
valoración global merece? que verdaderamente quiera llevar ese
nombre, tiene que aprender a coexistir
2. La objeción de conciencia con el disenso y la diversidad de opinio-
3 Así lo percibió en los albores de la demo-2.1. Historia y justifcación
cracia John Stuart Mill, que advirtió que el imperio
de las mayorías puede constituir una verdadera
Desde tiempo inmemorial, quien ha amenaza para la existencia de sentires minoritarios
en la sociedad, cuando aquéllas niegan a éstos ostentado el poder ha procurado man-
su derecho a existir. Entre otras lecturas, resulta
2 Ortega Gutiérrez, D., “La objeción de con- recomendable Mill, J. S., Sobre la libertad y otros
ciencia en el ámbito sanitario”, Revista de Derecho escritos, Ministerio del Trabajo y de la Seguridad
Político, núm. 45, 1999, p. 118. Social, Madrid, 1991.
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nes, respetando el derecho de sus ciuda- 2.2. Concepto y elementos constitutivos
4danos a ejercitar su derecho a la odc .
Siempre ha habido y habrá confictos La odc es defnida por Gascón Abellán
entre las normas jurídicas y la conciencia como el “incumplimiento de un deber
de grupos minoritarios e individuos par- jurídico motivado por la existencia de
ticulares. Las reacciones a estos confictos un dictamen de conciencia, que impide
pueden ser colectivas (contestación, revo- observar el comportamiento prescrito y
lución, desobediencia civil) o individuales cuya fnalidad se agota en la defensa de
5(odc) . Además, por la naturaleza plural la moralidad individual, renunciando a
y multicultural de nuestras sociedades, cualquier estrategia de cambio político
8este tipo de confictos está llamado a o búsqueda de adhesiones” . De esta
6aumentar . En este contexto, “los orde- defnición podemos extraer los elementos
9namientos jurídicos (…) deberán intentar básicos de la objeción .
armonizar unidad del ordenamiento y Existencia de un deber jurídico. La odc
pluralismo, dibujando esferas de autono- recae sobre un deber jurídico impuesto
mía en especial para las distintas minorías por una norma o un contrato, deber
7multiculturales” . Como parte importante susceptible de generar un conficto. Los
de este intento, resulta necesaria la elabo- deberes de contenido ajeno a la moral,
ración de una teoría solvente sobre la odc, como pueden ser los recogidos en el códi-
que permita a los ciudadanos cumplir go de circulación, no resultan objetables.
el ordenamiento jurídico sin tener que Asimismo, tampoco resulta admisible la
10abdicar de las propias convicciones. objeción a todo el ordenamiento jurídico .
En el caso del aborto, el personal sanitario
4 En este sentido, se ha subrayado que “frente queda obligado a realizar la interrupción
a los Estados autoritarios, que suelen invadir y dirigir del embarazo en aquellos supuestos en
la conciencia de los ciudadanos, una de las caracte-
los que el Legislador reconoce a la mujer rísticas más propias de un sistema democrático es
la aceptación e integración del disenso de manera el derecho a dicha prestación (arts. 14 y
pacífica. Por ello, se puede afirmar que una de las 15 de la Ley Orgánica 2/2010).
virtualidades más importantes de la objeción de
Conficto con una norma de concien -conciencia es su capacidad para facilitar una pacífica
convivencia en las sociedades multiculturales”. Apa- cia. Frente a la obligación externa de
risi Miralles, A. y López Guzmán, J., “El derecho a
la objeción de conciencia en el supuesto del aborto”,
Persona y Bioética, vol. 10, núm. 26, 2006, p. 40. 8 Gascón Abellán, M., Obediencia al Derecho y
5 Para una exposición detallada de estas opo- objeción de conciencia, Centro de Estudios Constitu-
siciones a la norma, véase: Llamazares Fernández, cionales, Madrid, 1990, p. 85.
D., Derecho de la libertad de conciencia II, Thomson 9 Ortega Gutiérrez resume los elementos de la
— Civitas, Madrid, 2003 (2ª), pp. 284 y ss. objeción en cuatro: norma, conciencia, conflicto entre
6 Albert Márquez, M., “Libertad de con- ambas y manifestación del mismo por el afectado.
ciencia. Conflictos biojurídicos en las sociedades Ortega Gutiérrez, D., “La objeción de conciencia…”,
multiculturales”, Cuadernos de Bioética, vol. XXI, o. c., p. 110.
núm. 71, 2010, p. 67. 10 Escobar Roca, G., “La objeción de conciencia
7 Llamazares Fernández, D., Derecho de la del personal sanitario”, Bioética, Derecho y Sociedad,
libertad de conciencia…, o. c., pp. 284-285. Trotta, Madrid, 1998, p. 134.
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realizar u omitir una conducta, se alza la interrupción del embarazo, hay que
un imperativo de conciencia de la perso- atender a la tarea que el personal sani-
na que le obliga a la conducta contraria: tario efectúa. En este sentido, no resulta
bien a realizar lo prohibido, bien a omitir equiparable la obligación del médico
lo exigido. ¿Qué hay que entender por ginecólogo que realiza la intervención a
imperativo de conciencia? Se trata de un la de la enfermera que atiende a la mujer
motivo serio y de calado que revista im- en el postoperatorio, ni a la del personal
portancia para la integridad o identidad que realiza tareas administrativas, como
del sujeto, y que puede ser de distinta puede ser atender el teléfono. Si la odc
naturaleza: axiológica, religiosa, ideoló- está justifcada en los casos de conexión
11gica, flosófca, moral, etc. . No estamos directa, cuando esta tan sólo indirecta no
13pues ante un capricho del ciudadano, ni podrá ejercitarse legítimamente .
ante una decisión fruto de un cálculo de Interés al que sirve la obligación
12mera utilidad . El conficto con la norma jurídica. La obligación impuesta al par-
de conciencia se presenta en la práctica ticular sirve al interés de un tercero (un
del aborto de un modo palmario, ya que derecho individual) o de la colectividad
dicha práctica está directamente conecta- (un interés público). La identifcación
da con la cuestión del origen de la vida de cuál sea el interés que la obligación
y su respeto. Si bien la repulsa a realizar garantiza resulta determinante a la hora
este tipo de intervenciones puede funda- de ponderar qué valor debe predominar o
mentarse en múltiples razones —deonto- prevalecer: si la libertad de conciencia del
lógicas, religiosas, morales, ideológicas—, sujeto obligado, o el interés garantizado
generalmente éstas pueden caracterizarse por la obligación. Cuando hablamos de
como profundas y serias, no meramente la interrupción voluntaria del embarazo,
epidérmicas, de conveniencia o utilidad. la obligación del personal sanitario sirve
Conexión directa entre el deber jurídi- al interés de la gestante, que se concreta
co y la norma de conciencia. El deber ju- en diversos derechos según el supuesto
rídico debe entrar en conficto directo con de interrupción voluntaria de que se trate.
la norma de conciencia, no bastando una El artículo 12 de la Ley Orgánica cita los
conexión simplemente indirecta o remota. derechos de la mujer al libre desarrollo de
En ocasiones se ha intentado recurrir a la su personalidad, a la vida, a la integridad
objeción para excusar el cumplimiento de física y moral, a la intimidad, a la libertad
deberes no relacionados directamente con ideológica y a la no discriminación. Vea-
los principios de conciencia. Para valorar
13 En cualquier caso, esta exigencia de co-la existencia de una conexión directa en-
nexión directa ha de entenderse en sentido amplio
tre el deber profesional y la práctica de (in dubio, pro libertate), y no de un modo restrictivo,
en concordancia con la doctrina constitucional
11 Llamazares Fernández, D., Derecho de la acerca de la amplitud con que han de interpretarse
libertad de conciencia…, o. c., p. 285. los derechos fundamentales y, en concreto, la liber-
12 Escobar Roca, G., “La objeción de concien- tad ideológica y la objeción de conciencia (SSTC
cia…”, o. c., p. 133. 34/1983, F.J. 3º, 67/1984, F.J. 3º, y 20/1990, FJ. 4º).
303Cuad. Bioét. XXI, 2010/3ªJuan María Martínez Otero
mos en cada uno de los casos de aborto la mayoría a revisar su decisión, obtener
previstos en la Ley cuál de estos derechos publicidad ni anular una norma. Por lo
15de la mujer se pretende salvaguardar. El tanto, hay una ausencia de fn político” .
supuesto previsto en el artículo 14 (que Consecuentemente, en la odc al aborto
no precisa de ningún motivo más allá de el objetor debe guiarse por un motivo
la voluntad de la mujer), y los supuestos meramente privado y personal, sin per-
denominados médicos de las letras b y c seguir de modo directo con su objeción
del artículo 15 (cuando el feto presente una reforma legal. En muchos casos, qué
anomalías o enfermedades graves o duda cabe, el objetor espera dicha refor-
incurables) van dirigidos a preservar el ma, y es consciente de que su objeción
derecho de la mujer al libre desarrollo contribuye a conseguir dicho objetivo,
de la personalidad, o su derecho a la li- sin bien siempre de un modo indirecto.
14bertad personal . En el primer supuesto Necesidad de ponderación entre los
de los que la Ley denomina “por causas intereses en conficto. El derecho a la
médicas”, en el artículo 15.a (cuando el objeción de conciencia no es absoluto, y
embarazo ponga en riesgo la salud o la en cada conficto concreto habrá que pon -
vida de la mujer), la interrupción volun- derar qué interés debe prevalecer: si el del
taria del embarazo se dirige a preservar el individuo cuya conciencia es violentada
derecho a la integridad y/o a la vida de por la norma, o el aquél otro al que sirve
16la mujer. Cómo se vean afectados por el la obligación jurídica concreta .
embarazo el resto de derechos de la mujer
mencionados en el artículo 12 —derecho 2.3. La objeción de conciencia en el ordena-
a la intimidad, a la no discriminación, o miento jurídico español
a la libertad ideológica— es una cuestión
que, a pesar del voluntarismo jurídico del Una vez analizado sucintamente el
Legislador, resulta difícil de responder. concepto de odc, resulta necesario abor-
Intención perseguida por el objetor
15 Aparisi Miralles, A. y López Guzmán, J., “El con el incumplimiento del deber. La odc
derecho a la objeción de conciencia…”, o. c., pp. 36
tiene un carácter meramente individual y 40.
y privado. En palabras de Aparisi Mira- 16 “Ante un caso concreto de odc jurídicamen-
te tenemos, por un lado, el derecho fundamental del lles y López Guzmán, “lo que el objetor
objetor a comportarse de acuerdo con su ideología
persigue no es obstruir u obstaculizar el o religión y, por otro, determinados derechos y
cumplimiento social de la norma legal, principios constitucionales afectados negativamente
por el incumplimiento del deber. La solución a este sino obtener el legítimo respeto a su pro-
conflicto entre intereses jurídicamente protegidos pia conciencia (…). No pretende obligar a
sólo puede venir dada por la búsqueda de un equi-
librio entre ambos”. Escobar Roca, G., “La objeción
14 La doctrina no ha pasado por alto la di- de conciencia…”, o. c., p. 138. En el mismo sentido,
ficultad de justificar tal conflicto en el caso de los véase, Beltrán Aguirre, J. L., “Una propuesta de
llamados aborto libre y aborto eugenésico. En este regulación de la objeción de conciencia en el ámbito
sentido, véase por todos: Ortega Gutiérrez, D., “La de la asistencia sanitaria”, Derecho y Salud, vol. 16,
objeción de conciencia…”, o. c., p. 127. núm. 1, 2008, p. 139.
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dar la confguración que ésta ha merecido En primer lugar, el artículo 10.1º CE
17en el ordenamiento jurídico español . señala que “la dignidad de la persona y
En el caso de que no existieran previsio- los derechos inviolables que le son inhe-
nes normativas al respecto en nuestro rentes (…) son el fundamento del orden
Derecho, la odc se movería siempre en político y de la paz social”. Este principio
el ámbito de los delitos y las penas, de constitucional de la dignidad ha sido in-
18las faltas y las sanciones . ¿Qué normas terpretado por el TC como “aquel valor
existen en el ordenamiento español que espiritual y moral inherente a la persona,
reconozcan el derecho a la odc? ¿Son ex- que se manifesta singularmente en la au -
presas o tácitas? ¿Reconocen el derecho todeterminación consciente y responsable
a la odc de forma general, o tan sólo en de la propia vida y que lleva consigo la
algunos supuestos? pretensión al respeto por parte de los
19Para comenzar, es preciso señalar demás” . Es decir, que el sujeto, en defen-
que ninguna norma (ni constitucional ni sa de su dignidad, está capacitado para
ordinaria) reconoce lisa y llanamente un orientar libremente su vida adoptando
derecho general a la odc. En la Consti- decisiones personales y autónomas, que
tución española encontramos dos previ- han de ser respetadas por los demás. Si
siones relativas a la odc, mas referidas bien este artículo de la Constitución da
a supuestos particulares de objeción: la cobertura a la objeción, no se trata de un
relativa al servicio militar (art. 32.1º), y la sustento frme, en la medida en que el
cláusula de conciencia de los periodistas artículo 10.1º recoge principios generales
(art. 20.1º. d). Frente a esta ausencia de y no derechos, con lo que no puede ser
reconocimiento expreso del derecho a la exigido directamente por los particulares.
odc, cabe preguntarse si, en su defecto, Donde sí encontramos un verdadero
es posible encontrar en el propio texto derecho fundamental que puede susten-
constitucional un reconocimiento implícito tar la odc es en el artículo 16.1 CE, que
del mismo. Jurisprudencia y doctrina han consagra la libertad ideológica, religiosa y
centrado su atención en dos artículos de de culto. En opinión ampliamente exten-
la Constitución, bajo cuyo paraguas po- dida entre la doctrina “dentro del conte-
dría entenderse comprendido un general nido del derecho a la libertad ideológica
derecho a la odc. y religiosa puede incluirse un derecho
general de odc, esto es, el derecho a ne-
garse a cumplir aquellos deberes jurídicos
17 Para una perspectiva comparada del trata- incompatibles con la propia ideología o
miento de la objeción de conciencia sanitaria, véase: religión. Es decir, que la libertad ideo-
Sieira Mucientes, S., La objeción de conciencia sanitaria,
lógica y religiosa comprende no sólo el Dykinson, Madrid, 2000, pp. 103-178.
18 “La objeción de conciencia podrá ser legal o derecho a adoptar interiormente unas
ilegal, según el ordenamiento jurídico la reconozca determinadas convicciones (algo, por otra
como derecho o no lo haga”, Aparisi Miralles, A.
y López Guzmán, J., “El derecho a la objeción de
conciencia…”, o. c., p. 41. 19 STC 53/1985, F.J. 8º
305Cuad. Bioét. XXI, 2010/3ªJuan María Martínez Otero
parte, que no necesitaba ser reconocido dos años después, en las SSTC 160/1987
por el Derecho) sino también el derecho y 161/1987, relativas a la odc al servicio
a comportarse externamente conforme a militar, el Alto Tribunal cambió su criterio
las mismas, esté o no prevista esta posi- de modo patente, negando —con la mis-
20bilidad por el Legislador” . Acomodar ma contundencia con que previamente lo
las conductas y actitudes personales a las había afrmado— que el derecho a la odc
propias creencias e ideas ha de entender- formase parte del contenido esencial de
23se pues como parte del contenido de la la libertad ideológica . En estas últimas
21libertad ideológica . sentencias el Tribunal argumenta que no
¿Qué interpretación ha hecho el TC puede hablarse por tanto de un derecho
de este artículo 16.1º? ¿Reconoce el Alto fundamental a la odc, sino que éste se
Tribunal un derecho general a la odc? ¿o, confgura como un derecho constitucional
por el contrario, no lo incluye dentro del autónomo, que precisa para su ejercicio de
ámbito del artículo 16.1º? La respuesta la interpositio legislatoris, del reconocimien-
puede formularse con el popular “ni sí, ni to expreso del Legislador.
no, sino todo lo contrario”. En un primer Sintetizar ambos pronunciamien-
momento, en las SSTC 15/1982, y 53/1985, tos en una teoría coherente y racional
el Tribunal pareció responder positiva- resulta cuanto menos difícil, si bien
24mente a las cuestiones planteadas, enten- algunos autores así lo han intentado .
diendo que el derecho a la odc no precisa La elaboración teórica que la mayoría
de la intervención del Legislador para ser de la doctrina y de la jurisprudencia
efectivo, sino que es una materialización posterior han manejado es la siguiente:
razonable de la libertad ideológica. Así,
parte del contenido del derecho fundamental a la en el fundamento jurídico 6º de la STC
libertad ideológica y religiosa reconocido en el art. 15/1982 se lee: “Y, puesto que la libertad
16.1 de la Constitución y, como ha indicado este
de conciencia es una concreción de la liber- Tribunal en diversas ocasiones, la Constitución es
directamente aplicable, especialmente en materia tad ideológica, que nuestra Constitución
de derechos fundamentales”.reconoce en el artículo 16, puede afrmarse
23 La STC 161/1987 incluye en su fundamento
que la odc es un derecho reconocido ex- jurídico 3º la siguiente argumentación: “La obje-
plícita e implícitamente en la ordenación ción de conciencia con carácter general, es decir,
22 el derecho a ser eximido del cumplimiento de los constitucional española” . No obstante,
deberes constitucionales o legales por resultar ese
cumplimiento contrario a las propias convicciones,
20 Escobar Roca, G., “La objeción de concien- no está reconocido ni cabe imaginar que lo estu-
cia…”, o. c., p. 136. viera en nuestro Derecho o en Derecho alguno,
21 STC 15/1982, F.J. 6º. Y también, Llamazares pues significaría la negación misma de la idea del
Fernández, D., Derecho de la libertad de conciencia…, Estado. Lo que puede ocurrir es que sea admitida
o. c., p. 281. excepcionalmente respecto a un deber concreto”.
22 Por su parte, la STC 53/1985, F.J. 14º, afir- 24 Llamazares Fernández, D., Derecho de la
ma: “por lo que se refiere al derecho a la objeción libertad de conciencia…, o. c., pp. 291 y ss; Ortega
de conciencia, cabe decir que existe y puede ser Gutiérrez, D., “La objeción de conciencia…”, o. c.,
ejercido con independencia de que se haya dictado pp. 123 y ss; Beltrán Aguirre, J. L., “Una propuesta
o no tal regulación. La objeción de conciencia forma de regulación…”, o. c., pp. 135 y ss.
306 Cuad. Bioét. XXI, 2010/3ªLa objeción de conciencia del personal sanitario en la nueva Ley Orgánica 2/2010 ...
no existe un derecho fundamental a la odc. El rechazo o la negativa a realizar
la odc, sino un derecho constitucional la intervención de interrupción del em-
autónomo que requiere el concurso del barazo por razones de conciencia es una
Legislador, salvo en el caso de la odc al decisión siempre individual del personal
servicio militar —por estar expresamente sanitario directamente implicado en la
recogida en la Constitución— y en el realización de la interrupción voluntaria
caso del aborto —en el que el propio TC del embarazo, que debe manifestarse anti-
reconoció expresamente su existencia sin cipadamente y por escrito. En todo caso los
25necesidad de la interpositio legislatoris . profesionales sanitarios dispensarán trata-
Si esta solución es coherente, razonable miento y atención médica adecuados a las
o justa son cuestiones que exceden del mujeres que lo precisen antes y después
objeto del presente trabajo. de haberse sometido a una intervención
de interrupción del embarazo”.
3. La objeción de conciencia al aborto en En primer lugar, hay que valorar
la Ley Orgánica 2/2010 positivamente el hecho de que la Ley
se refiera expresamente a la odc del
La Exposición de Motivos de la Ley personal sanitario en el caso del aborto.
adelanta que su articulado “recoge la odc En un contexto democrático, “cuando se
de los profesionales sanitarios directamen- imponen conductas jurídicamente debidas
te implicados en la interrupción voluntaria en terrenos éticamente resbaladizos, lo
del embarazo”, objeción que “será articu- menos que se puede hacer (…) es prever
lada en un desarrollo futuro de la Ley”. el conficto y añadir al texto legal una
26El reconocimiento del derecho a la odc cláusula de conciencia” . Y esta Ley, por
del personal sanitario es recogido en un primera vez, así lo hace. La Ley Orgánica
párrafo del artículo 19.2º, en los siguientes 2/2010 responde satisfactoriamente, de
términos: “Los profesionales sanitarios este modo, a la unánime exigencia de la
directamente implicados en la interrupción doctrina, que venía destacando la con-
voluntaria del embarazo tendrán el dere- veniencia de recoger en un texto legal el
cho de ejercer la odc sin que el acceso y la derecho a la odc frente a las obligaciones
calidad asistencial de la prestación puedan médicas relacionadas con el aborto, tanto
resultar menoscabadas por el ejercicio de para servir a la seguridad jurídica, como
para controlar los posibles abusos del
27derecho . En cualquier caso, el valor jurí-25 Talavera Fernández señala que, al menos en
el campo de la interrupción voluntaria del embarazo dico de este reconocimiento legal tiene un
“no cabe duda alguna de que el derecho a la odc carácter más simbólico que jurídico, ya que
tiene el carácter de fundamental. Si bien la posterior
como hemos visto desde la STC 53/1985 doctrina constitucional matizó y delimitó el alcance
de esta afirmación, lo que en ningún caso pudo —ni
puede— hacer es desecharlo”. Talavera Fernández, 26 Albert Márquez, M., “Libertad de concien-
P., “La objeción de conciencia farmacéutica a la cia…”, o. c., p. 73.
píldora postcoital”, Cuadernos de Bioética, vol. XIII, 27 Escobar Roca, G., “La objeción de concien-
núm. 47-49, 2002, p. 117. cia…”, o. c., p. 152.
307Cuad. Bioét. XXI, 2010/3ªJuan María Martínez Otero
el derecho a la objeción en estos casos segundo lugar en la construcción jurídica
queda reconocido al personal sanitario del Legislador. Por ello, estimamos que
sin necesitad de la interpositio legislatoris. hubiera sido preferible regular la odc en
Por ello, cabe decir que la previsión del un capítulo independiente, en un artículo
artículo 19.2º de la Ley jurídicamente no específcamente dedicado a la misma. La
aporta nada al fondo del derecho (como primera regulación legal de un derecho
veremos, sí a la forma de su ejercicio). fundamental no merece una atención tan
Un segundo extremo que conviene marcadamente tangencial, sino más es-
analizar —formal en apariencia, pero pecífca. No se trata de obviar o silenciar
revelador en nuestra opinión—, es el de la existencia de un posible conficto entre
la localización del reconocimiento de la la decisión de la mujer y la conciencia
objeción, que se encuentra en un capítulo del personal sanitario, sino de otorgar a
dedicado a las garantías en el acceso a ambas determinaciones personales una
la prestación del aborto, en un artículo importancia similar en el texto legal.
titulado “Medidas para garantizar la Entrando ya a analizar el tenor del artí-
prestación por los servicios de salud”. culo, la primera sentencia reconoce el dere-
Esta localización no parece casual: refeja cho a la odc de los profesionales sanitarios
que el centro de gravedad de la regulación directamente implicados en la interrupción
es la mujer y su derecho a obtener un voluntaria del embarazo. Dos son las cues-
tratamiento satisfactorio. Si este enfoque tiones que se resuelven aquí. En primer
centrado en la mujer y su libre decisión lugar, el derecho a la objeción se extiende
podría considerarse apropiado en el resto a los profesionales sanitarios, categoría en
de la Ley, coherente con el espíritu que la que hay que entender incluidos al per-
subyace en el texto, hay que considerarlo sonal médico, al personal sanitario titulado
inoportuno cuando de lo que se trata es (graduados en enfermería, por ejemplo) y
28de regular la odc del personal sanitario. a los auxiliares de clínica . Excluidos del
No hay que olvidar que el derecho a la derecho a la objeción quedan pues otros
odc al aborto ha sido caracterizado por profesionales que prestan sus servicios en
el TC como parte del contenido esencial clínicas y hospitales pero cuyas funciones
de un derecho fundamental, con lo que no tienen una naturaleza médica (recep-
29parecería más oportuno que su regulación cionistas, telefonistas, camilleros, etc.) .
centrase la atención en el propio derecho
fundamental, y no en intereses afectados 28 La Ley 55/2003, de 16 de diciembre, del Es-
tatuto Marco del personal estatutario de los servicios de terceras personas. Regular la odc al
de salud, acota de un modo más técnico en su artículo aborto en un artículo centrado en las ga-
6 lo que hay que entender por “personal estatutario
rantías a la mujer para recibir dicha pres- sanitario”, y los divide en personal de formación
universitaria (licenciados y diplomados) y personal de tación resulta inapropiado, desordenado,
formación profesional (técnicos superiores y técnicos).y quizá poco respetuoso con el derecho a
29 García Herrera, M. A., La objeción de conciencia
la libertad ideológica del personal sani- en materia de aborto, Servicio Central de Publicaciones
tario, que queda de modo patente en un del Gobierno Vasco, Vitoria, 1991, p. 121.
308 Cuad. Bioét. XXI, 2010/3ª

References: artículo 19
 artículo 19
e contrario
 artículo 12
in dubio
 artículo 14
 artículo 15
 artículo 15
 artículo 12
 artículo 10
 artículo 10
 artículo 16
 artículo 16
 artículo 16
 artículo 16
 artículo 19

artículo 19