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Timestamp: 2017-10-20 21:17:31+00:00

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Lahiguera (JAEN): EL PÓSITO DE LAHIGUERA. UNA APROXIMACIÓN AL ESTUDIO DE ESTAS ENTIDADES DE AYUDA AL AGRICULTOR POBRE EN NUESTRA VILLA.
ACTAS DE LAS SESIONES ORDINARIAS CELEBRADAS POR EL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA CERCA DE ARJONA CORRESPONDIENTES AL AÑO 1849.
En el largo recorrido por el estudio de las actas del Ayuntamiento de nuestra villa, hemos ido complementando la información proveniente de las actas con hechos, acontecimientos o personajes, que siendo citados en las mismas, nos daban a conocer ciertos aspectos novedosos de esos tiempos; así se han desarrollado diversas temáticas para dar a comprender como era la vida de nuestros antecesores en Lahiguera en el siglo XIX.
En la primera de las actas de este año 1849, de nuevo se refiere el nombramiento del Cobrador y Depositario de Contribuciones, que fue tratado recientemente, por lo que no volveremos a reincidir sobre este aspecto de la vida de los ciudadanos.
En la segunda de las actas D. Mateo Lara, que había sido vecino de nuestra villa por numerosos años, y comunicó su cambio de vecindad a Arjona en las actas del año 1848, por lo que solicita ser excluido como contribuyente de la villa en este año de 1849.
En la tercera de las actas el Jefe Político Provincial solicita información referida al Posito de Lahiguera en lo relacionado con los fondos, con los debitos impagados que existen, etc. Esta es la razón por la que la parte complementaria de este artículo sea dedicada al tema de los positos en general, donde daremos información sobre estas instituciones creadas en la Edad Media para ayudar a los labradores pobres, y que en el siglo XIX se convirtieron en fuente de préstamo en dinero, para que los vecinos necesitados de medios materiales pudiesen hacer frente a los gastos de sementera, labranza y recolección de sus campos.
Casa del Pósito de Lahiguera en la calle Ramón y Cajal.
El Pósito de Lahiguera debió comenzar su existencia de forma ciertamente precaria, parece que comenzó siendo una habitación o cuarto amplio en el edificio del ayuntamiento, quizá en las primeras décadas del mil setecientos, tal vez por la década de 1730. Unas decenas de años después se refiere en el Catastro del Marqués de la Ensenada en 1752, que se habían vendido unas cuatrocientas fanegas de tierra, posiblemente de los fondos de Propios del ayuntamiento de la villa, para construir un pósito. No disponemos de otros datos sobre su posible ubicación, pero posiblemente fuese el Posito que compartió la vecindad con el Ayuntamiento en la que hoy es calle Ramón y Cajal. Eran unos tiempos en que los pósitos crecieron en número en todo el reino. Posteriormente en el año 1826, D. Sebastián de Miñano en su “Diccionario Geográfico Estadístico de España y Portugal” dice que La Higuera cerca de Arjona tenía 704 habitantes, una parroquia, dos ermitas, un hospital y un posito. Esta es la otra referencia que tenemos sobre la existencia del Pósito de Lahiguera. Suponemos que el archivo municipal de nuestro ayuntamiento pueda dar luz a este capítulo de nuestro pasado, pero queda pendiente de investigar.
Callejón del Pósito, nombre con el que viene registrado en el Callejero Decimonónico de la villa.
La cuarta de las actas del año trata del problema sanitario que se presentó en la villa debido a la epidemia de viruela que presenta el ganado lanar o ovino de nuestra villa, para lo que se establecen medidas sanitarias que se pueden analizar en el texto del acta.
El acta quinta relata la necesidad de vender las dos casas de Beneficencia, que hay en la villa, ante el estado ruinoso que presentaban y los beneficios que reportaría la venta para la educación de los niños de la villa. Dos vecinos: Ildefonso Huesa y Manuel Pérez solicitan la compra tras el acuerdo de la Junta de Beneficencia de la villa. Seguramente los beneficiados serían los presupuestos municipales que estaban siempre en estado de necesidad.
El acta de la sexta sesión municipal da referencia de la reclamación de D. Miguel de Valenzuela y Valenzuela, vecino de Andujar, para que se rebajen de la gradación de actividades los productos de las hazas de su propiedad en esta villa conocidas como Garlocha y Cuadrejón.
El acta séptima relata la constitución de una comisión de regidores y mayores contribuyentes de la villa, para actualizar las listas de electores y elegibles para la próxima renovación de los regidores municipales, según lo establecido en el apartado 3º de Reglamento de las elecciones Municipales.
La octava de las actas del año da cuenta del escrito, por el que la Hacienda Provincial desaprueba el repartimiento hecho entre los vecinos de la villa, del empréstito forzado de cincuenta millones recargados sobre la Contribución Territorial del presente año, al recargar a los hacendados forasteros más cantidad del 12 por ciento. Dice que ahora ( agosto, mes de economía más saneada por las recientes recolecciones de cosechas) que los Contribuyentes pueden hacerlo con más facilidad, sin perjuicio de que luego que se reciba el aprobado, se indemnice a los Contribuyentes del perjuicio que se le pueda haber inferido.
La novena de las actas da a conocer el déficit en los Presupuestos Municipales del año, a cubrir entre los vecinos de la villa a requerimiento del Jefe Político Provincial, que pide den los vecinos una prestación voluntaria de dos mil cuatrocientos diez reales para cubrir el déficit del año. Requerimiento que no es aceptado por los vecinos asistentes por no contar con intereses, por tener que pagar las contribuciones y otras deudas que forzosamente tenían que pagar.
En la décima acta es requerido D. José Ortega, Cobrador de Contribuciones, para que ponga de manifiesto los documentos que tenga sobre el estado de cobro de la Contribución Territorial y la relación de vecinos a los que hubiese abonado el Fondo Supletorio. El Cobrador manifiesta que había pocos descubiertos de contribuciones y que el fondo supletorio se había abonado en su mayor parte.
La undécima sesión municipal es una sesión extraordinaria, motivada por el escrito del Jefe Político provincial, que pedía al concejo se pronunciase sobre el camino vecinal que fuera más recomendable construir para la villa, a lo cual se pronunció el cabildo que el camino que se consideraba más conveniente ejecutar era el de Andujar, que a pesar de lo cual estaba útil para el paso, porque las lluvias lo habían inutilizado. Era lo que consideraron se podía hacer en razón de que siendo camino de herradura, no se podía hacer otra cosa.
La duodécima sesión del cuadernillo del año, en realidad era la primera de diciembre del año 1850. Era lo habitual que se incluyese este acta en el año último, porque por ley siempre en esa reunión del concejo municipal se entregaban poderes a los regidores del año entrante del ayuntamiento, tras el juramento legal que el Alcalde Presidente tomaba de los nuevos munícipes.
El cuadernillo de Actas de las Reuniones del año es el que a continuación se trascribe:
Nº 12 1849
Higuera cerca de Arjona Año 1849
Libro de sesiones del Ayuntamiento
Correspondiente al presente año.=
Nota: Aparece en la parte superior de cada uno de los 7 folios el llamado Sello de Oficio ya descrito con el texto SELLO 4º AÑO 1849. 40 Ms.
ACTA DE LA PRIMERA SESIÓN ORDINARIA DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA CERCA DE ARJONA DE FECHA 15 DE ENERO DE 1849.
“Acuerdo nombrando Cobrador y Depositario a José Ortega…
En la Villa de la Higuera cerca de Arjona en quince días del mes de Enero de mil ochocientos cuarenta y nueve, reunido el Ayuntamiento Constitucional con mi asistencia, acordaron nombrar para el corriente año cobrador de Contribuciones de esta Villa y Depositario de propios de la misma a José Ortega vecino de esta, señalándole por premio de cobranza conducción y entrega de los fondos en las áreas del Tesoro el 4 por ciento y quince al millar de los que igualmente recaude por los propios, siendo de su cuenta cargo y riesgo el responder de todas las cantidades que por uno y otro concepto recaude y arresponder con todos sus vienes havidos y por haber de las que por su parte se le dé mala imbersión, como igualmente, de las que por cualquier incidente le pudieran quitar en cualquier manera, y estando presente el José Ortega aceptó dichas depositarias bajo los términos que quedan espresados y asufrir todas sus consecuencias como tal Cobrador y Depositario, en los términos que las Leyes he Ynstrucciones tienen prescritos acuyo fin pone a disposición todos sus vienes del Ayuntamiento y en prueba de su aceptación lo firma con dichos SS. de que certifico.=
Aparecen las rúbricas de los siguientes Sres.: Francisco Martínez. Pedro Mercado. Juan Esteban. José Ortega.
ACTA DE LA SEGUNDA SESIÓN ORDINARIA DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA CERCA DE ARJONA DE FECHA 10 DE FEBRERO DE 1849.
“Acuerdo…En la Villa de la Higuera cerca de Arjona en diez días del mes de Febrero de mil ochocientos cuarenta y nuebe reunido el Ayuntamiento Constitucional con mi asistencia, acordaron se informe el Memorial presentado en este día por D. Mateo de Lara vecino de Arjona en los siguientes términos.
Ynforme… El Ayuntamiento Constitucional de esta Villa, haviendo oydo el parecer de la Junta pericial de la misma, sobre los particulares alegados por D. Mateo de Lara Vecino de Arjona y Labrador en este término, sobre habérsele tenido en cuenta para el repartimiento de este año, la cantidad de 800 r. por el producto y utilidades regulado a su ganadería, fundando sus razones en que dichas utilidades, solo sirben para el presente año, porque al repetido D. Mateo de Lara le cita así bien, en razón ha que dice ser público que desde el 24 de Diciembre pasado, dejó de ser Labrador con Ganadería en este término; el Ayuntamiento enterado de todo debe decir a este interesado, que como Labrador del Término en tierras y Ganados, se le ha considerado en este presente año, porque hasta que dicho Sor. haga la próxima recolección de granos, estará disfrutando con sus ganados los pastos y demás aprobechamientos que le pertenecen como tal arrendatario, y en adelante según parece, continúa con el arrendamiento su hijo D. Manuel.
El Sor. D. Mateo de Lara ha debido para que la Junta pericial le huviese formado su presupuesto de riqueza con toda esactitud, y saber si continuaba o no en arrendamiento del Cortijo de la presa, presentar la oportuna relación con dicha obserbación, en el tiempo señalado por este Ayuntamiento en Edicto que dirigió a aquella Villa en seis de Obre. pasado por el que se señalaba el plazo de quince días para su presentación, por cuya falta fue preciso hacerle la ebaluación a Juicio prudencial de la Junta.
Este Ayuntamiento ha seguido todos los trámites prebenidos por las Ynstrucciones, sin faltar a ninguno fijando el público a su debido tiempo la riqueza que ha cada Contribuyente se le havía tenido en cuenta para hoir de agravios, cuyo plazo suscribo de diez y ocho días espiró, sin que por parte de este , ni otro ningún Contribuyente, se presentase ninguna reclamación de consiguiente tanto por no haberse hecho esta en tiempo legal, cuanto por lo prebenido en el artículo 16 de la Real orden de 1º de Abril del año procsimo pasado acordó el Ayuntamiento se tenga por desestimada esta queja y se le entregue el presente memorial para los fines que pueda combenirle a este interesado, quedando sentado en el Libro de actas del corriente año. Así lo acordaron y firmaran de que yo el Srio. de Ayuntamiento certifico.=
ACTA DE LA TERCERA SESIÓN ORDINARIA DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA CERCA DE ARJONA DE FECHA 17 DE MARZO DE 1849.
“Acuerdo…dan de cumplimiento la circular del Sor. Gefe Político de 12 del Actual sobre Pósitos.
En la Villa de la Higuera cerca de Arjona en diez y siete días del mes de Marzo de mil ochocientos cuarenta y nuebe, reunido el Ayuntamiento Constitucional con mi asistencia acordaron su puntual y escuto (escueto) Cumplimiento de todo cuanto se prebiene en la Circular del Sor. Gefe Superior Político de esta Provincia de doce del actual, relatibo ha que en el término de beinte días se hagan efectibos los dévitos del Pósito nacial de esta Villa, repitiendo para ello contra los fiadores y físicas hipotecados a dichos dévitos, excluyendo de estos, los que precedan de antes del mes de Junio de 1814 conforme a lo prebenido en la Real orden de 9 de Junio de 1833 por la cual se perdonan y declaran estinguidos todos los dévitos en fabor de los Pósitos, cuyo origen sea anterior al día 1º del precitado Junio de dicho año de 1814, y en su virtud los espresados SS. acordaron que en cumplimiento a la citada circular se saque copia certificada de este acuerdo y se remita a dicha Superior autoridad haciéndole ber a su Señoría la imposibilidad de poder cobrar en la actualidad los pequeños descuviertos que a su fabor tiene el Pósito de esta Villa, tanto por la miseria general que aflige a este Vecindario cuanto a que los más de ellos han muerto y emigrado con su familia sin dejar vienes de ninguna Clase, por cuya causa es de sentir de esta Corporación que Vuestra Señoría se dignará esperar a que mejoren de fortuna, para poder realizar los espresados descuviertos. Así lo acordaron y firmaron de que yo el Srio. de Ayuntamiento Certifico.=
Aparecen las rúbricas de los siguientes Sres. : Francisco Martínez. Juan Esteban. Pedro Mercado. Manuel Mercado.
ACTA DE LA CUARTA SESIÓN ORDINARIA DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA CERCA DE ARJONA DE FECHA 7 DE MAYO DE 1849.
“Acuerdo… En la Villa de la Higuera cerca de Arjona en siete días del mes de Mayo de mil ochocientos cuarenta y nuebe reunido el Ayuntamiento Constitucional con mi asistencia para tratar acerca de la enfermedad aparecida de la Viruela, en algunas manadas de obejas de esta Villa con el fin de tomar precauciones para ebitar su propagación, y en su vista se acordó que al Ganado enfermo, que a esta hora lo es, una manada de D. José María Calero, y otra de Pedro García Garrido se le señale tierra para que estas estén solas y se ebite de esta manera el contacto con el Ganado sano, y al efecto les señalo desde el Camino de Jaén por la raya del término de Villanueva de la Reyna, hasta el lindón de los Corrales y Peralta haciéndose los dueños cargo, de habonarle al que lo ecsija, el valor de los pastos de las tierras que anden, y que al mismo tiempo se le dé conocimiento de la aparición de esta enfermedad a los Alcaldes de los Pueblos colindantes. También se acordó el nombrar a D. Francisco Torrego para que este reconozca diariamente los animales que se maten en la Carnicería y con la obligación de dar parte si notase en alguno la espresada enfermedad, prebiniéndole también al carnicero que si notase esta enfermedad, no despache ninguna, bajo la multa que la Ley prebiene y dando conocimiento sin pérdida de tiempo a este Ayuntamiento, para en su vista tomar la determinación que corresponda.= y Pedro García Garrido se le señala para su Ganado, la linde a la Dehesa abajo a las Garlochas raya el término asta el arroyo de la Cañada Onda para poder darle agua al Ganado y desde aquí por la azuela del Sor Marqués de Santa Rita asta bolber a llegar a la linde de la Dehesa, haciéndolo saber así al público para conocimiento de los Ganaderos de esta Villa. Así lo acordaron y firmaran de que certifico.=
Aparecen las rúbricas de los siguientes Sres.: Francisco Martínez. José Barragán. Pedro Mercado.
ACTA DE LA QUINTA SESIÓN ORDINARIA DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA CERCA DE ARJONA DE FECHA 11 DE MAYO DE 1849.
“Acuerdo…En la Villa de la Higuera cerca de Arjona en onze días del mes de Mayo de mil ochocientos cuarenta y nuebe reunido el Ayuntamiento Constitucional con mi asistencia se dio cuenta en sesión de este día del oficio que antecede y esposiciones que al mismo acompañan con certificados de los acuerdos de la Junta de Beneficencia de esta Villa sobre la utilidad y combeniencia que reporta a la Ynstrucción pública el que se proceda a la venta y censo que solicitan Yldefonso Huesa y Manuel Pérez, Vecinos de esta ya por asegurarse una renta fija de fácil Administración y ya también por no hallarse con fondos para su reedificación por el estado de ruina en que se encuentra, se acordó que estando el Ayuntamiento conforme con esta idea, se remitan ambas solicitudes a el Sor. Gefe Superior Político de esta Provincia, para que con su autorización se proceda a la instrucción del Espediente de Subasta y remate para la venta a Censo a las precitadas casas por los trámites de la Ley. Así lo acordaron y firmaron de que yo Srio. del Ayuntamiento certifico.=
Aparecen las firmas de los siguientes Sres.: Francisco Martínez. José Barragán. Manuel Mercado. Pedro Mercado.
ACTA DE LA SEXTA SESIÓN ORDINARIA DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA CERCA DE ARJONA DE FECHA 6 DE AGOSTO DE 1849.
“Acuerdo…En lavilla de la Higuera cerca de Arjona en seis días del mes de Agosto de mil ochocientos cuarenta y nuebe reunido el Ayuntamiento Constitucional con mi asistencia por el Sor. Presidente se dio cuenta en sesión ordinaria de este día de una esposición que D. Miguel de Valenzuela y Valenzuela Vecino de Andújar ha dirigido al Ayuntamiento de aquella Ciudad para que le rebajen de la gradación de atibidades que se le tiene hecha, los productos de dos hazas nombradas Galocha y Cuadrejón por tenerlas en el término de esta Villa, cuya referida Ynstancia se ha recibido del Sor. Yntendente de Rentas de esta Provincia con decreto de la misma, para que el Ayuntamiento manifieste si efectibamente, se hallan comprendidas en el padrón de riqueza de esta Villa las dos hazas que quedan referidas, y en su vista los espresados SS. haviendo visto que las dos espresadas hazas se hayan puestas en el padrón de Riqueza por estar situadas dentro de este término se acordó por esta Corporación se debuelba al Sor. Yntendente a los fines combenientes, y lo firman de que certifico.=
Aparecen las rúbricas de los siguientes Sres.: Francisco Martínez. Pedro Mercado. Juan Esteban. Manuel Mercado.
ACTA DE LA SÉPTIMA SESIÓN ORDINARIA DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA CERCA DE ARJONA DE FECHA 12 DE AGOSTO DE 1849.
“Acuerdo… En la Villa de la Higuera cerca de Arjona en doce días del mes de Agosto de mil ochocientos cuarenta y nuebe reunido el Ayuntamiento Constitucional con mi asistencia se acordó nombrar con arreglo al artículo 3º del Reglamento de 16 de Sbre. de 1845 a D. Juan Esteban y D. Pedro Mercado Regidores del Ayuntamiento y a D. Yldefonso de Fuentes y a D. Bartolomé? Mercado como mayores Contribuyentes para que asociados con el Sor Presidente rectifiquen las listas electorales para la renobación del Ayuntamiento, la cual se hará en los términos prebenidos en el artículo 6 de dicho Reglamento.
Aparecen las rúbricas de los siguientes Sres.: Martínez. Pedro Mercado. Juan Esteban. Manuel mercado.
ACTA DE LA OCTAVA SESIÓN ORDINARIA DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA CERCA DE ARJONA DE FECHA 28 DE AGOSTO DE 1849.
“Acuerdo… En la Villa de la Higuera cerca de Arjona en beinte y ocho días del mes de Agosto de mil ochocientos cuarenta y nuebe, reunido el Ayuntamiento Constitucional con mi asistencia, acordaron que en atención a haberse recibido desaprobado por las oficinas de hacienda el repartimiento que se havía formado del empréstito forzado de cincuenta millones recargados sobre la Contribución Territorial del presente año por haberles recargado a los hacendados forasteros más cantidad del 12 por ciento se baya cobrando a buena cuenta dicha contribución ahora que los Contribuyentes pueden hacerlo con más facilidad, sin perjuicio de que luego que se reciba aprobado el que se está formando se indemnizen a los Contribuyentes del perjuicio que se les pueda haber inferido a cuyo fin se pasará orden de Cobranza de Contribuciones para que baya aciendolo saber a los contribuyentes que paguen fijándose además Edicto. Así lo acordaron y firmaran de que certifico.=
Aparecen las rúbricas de los siguientes Sres.: Martínez. Juan Esteban. Pedro Mercado. Manuel Mercado.
P.A. D. A. C. Manuel Pérez.”
ACTA DE LA NOVENA SESIÓN ORDINARIA DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA CERCA DE ARJONA DE FECHA 30 DE AGOSTO DE 1849.
“Acuerdo…En la Villa de la Higuera cerca de Arjona a treinta días del mes de Agosto de mil ochocientos cuarenta y nuebe, reunido el Ayuntamiento Constitucional con mi asistencia con los Contribuyentes de esta Villa previo anuncio al público para acordar la prestación voluntaria entre los mismos de la cantidad de dos mil cuatrocientos diez r. que se han considerado suficientes para cuvrir el déficit del presupuesto municipal del año actual según lo prebenido y mandado por el Sor. Gefe Superior Político de esta Provincia en decreto puesto por su Señoría en el presupuesto adicional en dos de Julio del presente año, y haviendose enterado de esta imperiosa resolución a todos los Contribuyentes que asistieron, unánimemente dijeron, que no podían de ninguna manera dar nada para cuvrir esta falta por no contar con intereses por tener que pagar las Contribuciones y otras deudas que forzosamente tenían que pagar, y oído por el Ayuntamiento les exsortó ha que se decidieran a este anticipo, para lo cual el Ayuntamiento pudiera salir de sus apuros, puesto que los medios propuestos en dicho presupuesto adicional, no heran realizables por ahora por lo habanzado del año cuyas reflecsiones no fueran bastante para decidir a los Contribuyentes, y en este estado el Ayuntamiento acordó dar por terminada esta sesión, acordando se saquen testimonios del acta y se remitan al Sor. Gefe Superior Político para la resolución que corresponda. Así lo acordaron y firmaran de que certifico.=
Continúa el texto: que hoy a la fecha he sacado copia literal del anterior acuerdo para remitirla al Sor, Gefe Político de esta Provincia por conducto del Sor. Gefe Civil. Higuera cerca de Arjona a beinte y dos de Agosto de mil ochocientos cuarenta y nuebe.
Rúbrica de: Pérez
ACTA DE LA DÉCIMA SESIÓN ORDINARIA DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA CERCA DE ARJONA DE FECHA 30 DE AGOSTO DE 1849.
“Acuerdo… En la Villa de la Higuera cerca de Arjona en primero de Obre. de mil ochocientos cuarenta y nuebe, reunido el Ayuntamiento Constitucional con mi asistencia acordaron se llame ante la Corporación a José Ortega Cobrador de las Contribuciones del presente año, con el fin de que ponga de manifiesto los documentos que tenga en la Contribución Territorial como igualmente a los que no le haya havonado el fondo Supletorio según se le tiene prebenido y haviendose presentado el espresado Cobrador dijo que heran muy pocos los descubierto y que el fondo supletorio lo havía abonado en su mayor parte, y en este estado el Ayuntamiento por unanimidad acordó, que mediante, ha que a dicho Cobrador se le tenía entregada una lista de lo que cada contribuyente le havía correspondido a baja por el fondo Supletorio mandado abonar por las oficinas de hacienda igual en un todo a la que el Ayuntamiento havía remitido en beinte y ocho de Sbre. último al Sor Yntendente , que el espresado Cobrador fuera responsable y de su cuenta Cargo y riesgo el satisfacer religiosamente a cada contribuyente lo que por este concepto les havía correspondido de baja, puesto que ya obraba en su poder la Carta de Pago de la oficina de hacienda, acordando dichos SS. se fijen Edictos en los sitios propios de esta Villa para que llegue la noticia a todos los contribuyentes y nadie pueda alegar ignorancia a la baja del fondo supletorio. Así lo acordaron y firmaran de que certifico.=
Aparecen las siguientes rúbricas: Martínez. Pedro Mercado. Juan Esteban.
Continúa el escrito:
Nota… Certifico que hoy de la fecha en cumplimiento a lo prebenido en el precedente acuerdo he fijado Edicto en el sitio público de esta Villa haciendo saber a los Contribuyentes que el que si tenga abonado el fondo supletorio se presente al Cobrador de Contribuciones José Ortega para que lo haga con arreglo a la lista que se le tiene dada. Higuera cerca de Arjona a doce de Obre. de mil ochocientos cuarenta y nuebe.
ACTA DE LA SESIÓN EXTRAORDINARIA DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA CERCA DE ARJONA DE FECHA 9 DE DICIEMBRE DE 1849. ES LA UNDÉCIMA SESION DEL AÑO.
“Sesión Extraordinaria…En las Villa de la Higuera cerca de Arjona en nuebe días del mes de Dbre. de mil ochocientos cuarenta y nuebe, reunido el Ayuntamiento Constitucional con mi asistencia para celebrar sesión extraordinaria por el Sor. Presidente se mandó leer, la circular del Sor. Gefe Superior Político de esta Provincia de cuatro del actual circulada en el Boletín oficial del Miércoles cinco del mismo, y enterado el Ayuntamiento del contenido en la prevención primera de la citada circular, se acordó su cumplimiento, y haviendose conformidad sobre la construcción del Camino Vecinal que se considera más conveniente y necesario poner en planta su egecución, se acordó unanimente por todos los SS., que el Camino más útil y beneficioso a este Pueblo, lo es el de Andújar y que este está útil, a ecepción de algunos pasos, que las aguas han inutilizado, los que compuestos y reparados, es lo único que se puede hacer en razón, ha que siendo caminos de herradura, no se puede hacer otra cosa, con lo cual se dio por terminada esta sesión, acordando se saque Testimonio literal de este acuerdo, y se remita al Sor. Gefe Superior Político de esta Provincia a los fines combenientes. Así lo acordaron y firmaran de que certifico.=
Aparecen las rúbricas de los siguientes Sres.: Martínez. Pedro Mercado. Manuel Mercado.
ACTA DE LA DUODÉCIMA SESIÓN ORDINARIA DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA CERCA DE ARJONA DE FECHA 1 DE ENERO 1850.
“Ynstalación del nuebo Ayuntamiento…En la Villa de la Higuera cerca de Arjona a primero de enero de mil ochocientos cincuenta, reunido el Ayuntamiento Constitucional con mi asistencia y los SS. que ban a entrar a componer el nuebo Ayuntamiento en sus Salas Capitulares a las nuebe de la mañana, y juntos todos a saber D. Juan Martínez Alcalde, D. José Barragán Teniente, D. Juan Esteban Regidor 1º, D. Pedro Mercado2º y D. Manuel Mercado Regidor Síndico, y los nuevos elegidos D. José María Calero, D. Manuel Morales Vilches, D. Juan María Barragán y D. Sebastián de Fuentes, por el Sor. Alcalde Saliente D. Francisco Martínez se le tomó el juramento prebenido en el artículo cuarenta y seis de la Ley de Ayuntamientos, al entrante D. José María Calero en la forma siguiente, Jurado por Dios y por los Santos Ebangelios, Guardar y hacer guardar la Constitución de la monarquía y las leyes, ser fiel a Su Magestad doña Ysabel 2ª y conducir bien y lealmente en el desempeño de vuestro cargo? Si Juro= Si así lo hicierais, Dios os lo premie, y si no os lo demande; En la misma forma por dicho Sor. Alcalde entrante les tomó el mismo Juramento a los demás Yndividuos, y concluido se declaró instalado el nuebo Ayuntamiento firmando todos los que saben este acta, retirándose los individuos que cesan de todo lo cual yo el Srio. del Ayuntamiento Constitucional de esta Villa, certifico.=
Aparecen las rúbricas de los siguientes Sres.: Francisco Martínez. José Barragán. Manuel Mercado. José María Calero. Juan Esteban. Manuel Morales. Juan Barragán. Dice: La X es de Sebastián de Fuentes. Manuel Pérez”.
Una nota al margen izquierdo dice:
Concluye el libro de actas del presente año con siete fojas útiles.
Rúbrica de: Pérez.
(Nota a tener en cuenta en la trascripción de las actas.)
En todos los casos la trascripción es literal, si bien se ha procedido a interpretar en algunos casos los textos confusos o ilegibles, a no utilizar las mismas abreviaturas de palabras en orden a dar claridad al texto redactado y la imposibilidad de transcribir fielmente en la abreviatura la colocación de algunas grafías. Se ha respetado siempre la ortografía original, las uniones indebidas de palabras y la redacción del texto en general.
El pósito de La Higuera cerca de Arjona del que se habla esta acta tercera era un granero público, que surgió para garantizar el abastecimiento de pan en periodos de escasez en nuestra villa, tal como lo era en múltiples poblaciones de España. Un servicio municipal no obligatorio, y que, con el paso del tiempo, sirvió además para suministrar trigo a los agricultores que lo solicitaran para la sementera y, desde el siglo XIX, para prestar dinero a los agricultores con el fin de que pudieran desarrollar las diferentes labores agrícolas.
Los pósitos eran instituciones municipales, destinadas a almacenar cereales con el objetivo de su préstamo en especie a los campesinos en épocas de escasez.
Podían ser de dos clases según su origen: Píos o municipales. Por un lado estaban los pósitos municipales, fundados por los ayuntamientos. Y por otro estaban los pósitos píos, que tenían unos caracteres más benéficos o caritativos, surgidos de la Iglesia. Los pósitos municipales los administraban los ayuntamientos, y los píos las instituciones eclesiásticas o los patronos.
El préstamo tenía carácter social y no especulativo. Si se prestaba grano, había que devolverlo “con creces”. Y si lo prestado era dinero, el interés medio que se cobraba oscilaba entre el 3 y el 4 %, que era sensiblemente inferior al del mercado abierto. Y no podía ser de otra forma, ya que quien acudía al pósito a pedir prestado lo hacía para paliar el hambre, o para poder sembrar. Así lo establecía la Real Cédula de 2 de Julio de 1792.
Con los Borbones entra en España en el siglo XVIII el viento fresco de la Ilustración. Su corriente reformista preconizaba el progreso y el desarrollo científico-técnico, como base para conseguir la felicidad del pueblo. Era la hora del “todo para el pueblo pero sin el pueblo”, santo y seña del Despotismo Ilustrado de los reyes Felipe V, Fernando VI, Carlos III y Carlos IV.
Políticos de este tiempo como Campomanes y Jovellanos impulsaron desde sus cargos y con sus escritos diversas reformas. Instituciones como las “Sociedades Económicas de Amigos del País”, promovieron y fomentaron el desarrollo de la enseñanza, de la agricultura, y de la naciente industria. Estas sociedades, de carácter oficial, existieron en casi toda España, llegando a fundarse durante la segunda mitad del siglo XVIII cerca del centenar. Este era el reto de los filantrópicos reformistas: Incrementar la producción agrícola del país con técnicas y medios modernos; liberar al campesino de sus cargas feudales y dotarlo de instrucción; y repoblar con colonos los espacios despoblados. El pequeño propietario, el arrendatario o el jornalero estaban en precaria situación. Pechaban con las cargas tributarias, las rentas, los diezmos y los derechos señoriales, y tan apenas obtenían beneficio de sus trabajos. Salvo en el Levante y en el Norte, en el resto de España estaban en condiciones bastante precarias, casi en estado de necesidad.
Libro del Pósito agrícola del Ayuntamiento de San Andrés y Sauces de entre el año 1690 y 1838.
Los fisiócratas defendían el valor de los recursos naturales como fuente de toda riqueza, y veían la necesidad de reformar la medieval agricultura española. Su decadencia radicaba en sus deficientes recursos técnicos, en la falta de espíritu e iniciativa emprendedora de los campesinos y, sobre todo, en el desigual reparto de la tierra. Esta se concentraba en pocas e improductivas manos: la Corona, los nobles y los eclesiásticos. En este contexto de cambio es cuando se potencian los pósitos como instituciones de ayuda al campesino y agricultor necesitado.
En la esfera municipal, las ordenanzas y reglamentos de estas instituciones, aprobadas tras su creación, determinaban su gobierno y administración que competía directamente a los ayuntamientos. Sus decisiones quedaban reflejadas en los libros de acuerdos municipales. En la mayoría de las ocasiones correspondía al ayuntamiento el nombramiento de mayordomos o depositarios de los granos y dinero. Su escribano o secretario solía ser el del concejo local en cada ciudad, villa o aldea. Pero, por una Real Instrucción de 30 de mayo de 1753, quedó sometido su gobierno y administración a una junta formada por el corregidor o alcalde mayor (o el alcalde en los pueblos que no fueran cabeza de corregimiento) junto con el procurador general, un regidor diputado y un depositario. Esa junta, por el Reglamento de 1792, quedó denominada oficialmente como Junta de Intervención del Pósito, y a los miembros primitivos se les unieron, entonces, el diputado del común más antiguo y el procurador síndico personero, pero el escribano o secretario no podía ser ya el mismo que el del municipio.
Libro de Instrucciones reales de los Pósitos del año 1753.
Las Juntas de Intervención administraron y gobernaron los pósitos entre 1792 y 1836 (en realidad desde 1753), salvo los periodos constitucionales en los que sus cometidos fueron desempeñados directamente por los ayuntamientos. A éstos les correspondió esta tarea a partir de entonces, tal y como recogieron las sucesivas leyes generales municipales, aunque entre 1928 y 1931 algunos pósitos fueron gestionados por los Patronatos locales de Acción Social Agraria.
En general la gestión se llevaba directamente en cada pósito, y de forma bastante satisfactoria. No faltaban tampoco quejas contra el favoritismo de ciertos mayordomos, que repartían los créditos a su antojo, e incluso especulaban con sus fondos, como si fuesen fondos propios. Como tampoco faltó quien los considerara ineficaces. Decían: “en la necesidad son inútiles porque faltan, y en la abundancia son gravosos porque sobran”.
La distribución geográfica fue desigual, pero estaba en relación con la situación de la agricultura en las diferentes regiones de España. En Murcia, Valencia, y Aragón fueron escasos, no existiendo prácticamente en la franja norte. En cambio eran abundantes en las dos Castillas (hoy Castilla y León, y Castilla la Mancha) en Extremadura y sobre todo en Andalucía.
Ayuntamiento de Toledo. Archivo Municipal de Toledo. Cuenta de cargo y data del Pósito de Toledo. 1576-1578 (1578-10-05). Hoja 1. Archivo Municipal de Toledo).
Los pósitos surgieron a finales de la Edad Media como fundaciones piadosas de particulares, a la sombra de la Iglesia, recibiendo un gran respaldo por parte de algunos eclesiásticos, como fue el caso del cardenal Cisneros en el Arzobispado de Toledo a principios del siglo XVI.
Ayuntamiento de Toledo. Libro de entradas y salidas del Pósito de esta ciudad, coste de sus compras [...]. 1795. Cubierta. (Archivo Municipal de Toledo).
En ese siglo muchos ayuntamientos crearon estas instituciones para paliar las crisis de subsistencias, pues en sus graneros se almacenaba el trigo obtenido de buenas cosechas, que se utilizaba en los periodos de mayores crisis de producción cerealista, y sobre todo cuando los precios del pan ascendían por la escasez de trigo y hacía el hambre acto de presencia entre la población, una consecuencia de las escasas cosechas en frutos recolectados por causas climatológicas adversas.
Pósito de Jaén derruido después de 1921,conocido popularmente como "Casa Panera". Foto del año 1901.
El Pósito de Jaén, conocido también como “Casa Panera” fue construido en 1547 siendo corregidor el Comendador Alonso Suárez de Lugo, según reza en la inscripción sobre el dintel de la que fue su portada en la fachada hasta 1921. Sirvió exclusivamente para almacén de trigo y cebada para consumo de la ciudad. La portada con arco de medio punto de grandes dovelas y columnas corintias situadas a ambos lados, sustentando un entablamento presidido por un escudo imperial sostenido por sirenas y con alegorías del Pósito en los extremos. Por todo el friso corre una inscripción alusiva a la fundación en 1547.
Magnífica portada del Pósito de Jaén estilo renacentista, realizada en la época del Emperador Carlos I de España y V de Alemania. Dibujo realizado por Ximena Jurado.
Dotado de un espacioso portal. Quince naves dilatadas en tres altos o pisos donde cabían setenta y cinco mil fanegas de trigo. Se subía a los pisos sin escalera por unas rampas suaves para que bajasen y subiesen las bestias de carga con comodidad. En el sótano tenía bodegas para el almacenaje de aceite. En el siglo XIX cuando perdió su función de pósito, una nave se utilizó como cuartel de bomberos, otra como cuartel de la milicia cívica e incluso como lugar de ensayo para la incipiente Banda Municipal de Música. La portada fue desmontada en 1921 y colocada como puerta principal del Museo Provincial.
Los positos eran graneros, especialmente de trigo, con el objeto de abastecer de pan al público, especialmente en las épocas de carestía y de prestar grano a los labradores, tanto para la siembra como para el consumo en los meses de mayor escasez, librándolos así de caer en las manos de la usura. Con el préstamo, el pequeño labrador podía suplir las carencias de una mala cosecha o la compra de todo lo necesario para la próxima, o bien la compra de nuevas tierras o el sanear las rentas. A los vecinos necesitados se les hacían préstamos desde mediados de Abril hasta el final de la cosecha, normalmente se pagaba lo prestado en Agosto.
Cuadro de series documentales de los pósitos, con indicación de su cronología. Desde el año 1584 se indican los estatutos, constituciones, ordenazas y los demás libros de administración y contabilidad que se fueron introduciendo con los años hasta 1928.
Felipe II en una pragmática de 15 de Mayo de 1584 estableció la primera reglamentación oficial de estos establecimientos, disponiendo que su dinero se guardase en un arca con tres llaves y el trigo en un depósito con dos llaves.
En 1792 existían en España 5249 positos municipales, a partir de esa fecha se reitera lo de las tres llaves para el dinero y se exigen también tres llaves para el depósito de grano, llaves que debían estar en poder del Alcalde, de un Regidor y del Depositario. Por entonces existían miles de estas instituciones de ayuda a los agricultores sin recursos, esparcidas y repartidas prioritariamente en las poblaciones del interior de las dos mesetas castellanas y sobre todo en Andalucía.
Normas de la administración de Pósitos del año 1782.
Siempre ha existido la picaresca y en este caso era bastante común el que algunos ganasen la voluntad de los interventores para sacar cantidades de grano con que negociar, por cuenta propia o ajena; otros, ponían en juego malas artes o la intriga hasta conseguir su entrada o influencia en el Ayuntamiento, y con ello el manejo de los caudales del posito durante el tiempo de su mandato, y así repartir los granos y prestamos entre familiares, amigos y compradores, sin acordarse de los pobres que carecían de semillas para continuar sus labores y de dinero para comprarlas. Como muchos de los pequeños agricultores no inscribieron sus propiedades en el nuevo Registro de la Propiedad huyendo de los gastos que ocasionaba tal registro. Al no hacerlo, quedaban fuera de los requisitos exigidos y caían en manos de usureros y prestamistas que en virtud de la necesidad, subían los intereses en torno al 30 por ciento. A veces el prestamista era el propio propietario de la finca que dejaba dinero a crédito a su arrendatario.
Extracto de la miseria del campesinado jornalero en Andalucía en 1901. Tomado de Romeu, F.: Las clases trabajadoras en España, Madrid, Editorial Taurus, 1970, página 79.
Desde la aprobación de la Pragmática de 1584 por Felipe II, el Consejo de Castilla y otros consejos territoriales se encargaron del gobierno de los pósitos. Con los Decretos de Nueva Planta, a principios del siglo XVIII, el Consejo Real asume esas competencias tanto para la Corona de Castilla como para la de Aragón. Antes de la creación de las provincias (División territorial de España por Javier de Burgos en el año 1833), correspondió a los corregidores y alcaldes mayores la vigilancia y control de los pósitos existentes en sus demarcaciones territoriales, incluyendo la toma de cuentas anuales y su envío al Consejo respectivo. Con la creación de la Superintendencia General, en 1751, fueron designados subdelegados de los pósitos en el partido de cada demarcación, cargo que también desempeñaron algunos intendentes provinciales e, incluso, varios gobernadores político-militares. El posito de Lahiguera seguramente fue creado con posterioridad a 1833, año de la división territorial de España en provincias, fecha en la que se crea la provincia de Jaén, con lo que desde su inicio sería la Diputación Provincial la que supervisara todo el proceso de su creación y administración.
Colección de reales cédulas, instrucciones, órdenes y demás disposiciones del ramo del Pósito del año 1827.
Este Consejo Real ejerció las funciones directamente, hasta que en 1751 fue nombrado un Superintendente general de todos los pósitos del Reino, dependiente de la Secretaría de Gracia y Justicia, que, con la ayuda de la Contaduría General de Pósitos, asumió su cuidado y gobierno. Con la aprobación del Reglamento de 1792, de nuevo recayeron las funciones en el Consejo Real que las ejerció hasta el año 1836, salvo en los periodos liberales en los que existió de nuevo la Superintendencia apoyada en otros órganos ministeriales. A partir de entonces, distintos ministerios asumieron esas competencias. Primero, el Ministerio de la Gobernación (entre 1836 y 1906), después el de Fomento, a través de la Delegación Regia de Pósitos (1906-1922), luego el Ministerio de Trabajo (1922-1929), le siguió el de Economía (1929-1931) y por último el de Agricultura, Industria y Comercio (desde 1931). El 23 de Enero de 1906 se crea la Delegación Regia y el Reglamento para el funcionamiento de los positos, pasando estos a depender del Ministerio de Fomento. El organismo autónomo de servicio de positos fue definitivamente suprimido por la Ley de Presupuestos Generales para 1985.
Una disposición de la Ley 49/1998 de 30 de Diciembre deroga definitivamente de Ley de 23 de Enero de 1906, autorizando al Ministerio de Agricultura para establecer el cauce reglamentario adecuado, por el que, en un periodo transitorio de dos años se regularice la situación de los positos, cuyo “Capital Paralizado” se encuentra depositado en el Banco de España.
Entre 1808 y 1814, las funciones de inspección y vigilancia fueron realizadas por las propias diputaciones provinciales, especialmente en lo relativo al control de las cuentas. La misma situación se produjo durante el Trienio liberal.
Una Real Orden de 13 de enero de 1834 traspasó las funciones desempeñadas por los subdelegados de Pósitos (como hemos dicho, corregidores y alcaldes mayores) a los subdelegados de Fomento (o sea, a los Jefes Políticos o gobernadores provinciales). Entre 1836 y 1845 serían ejercidas directamente por las diputaciones provinciales. A partir de esta última fecha recayeron de nuevo en los gobernadores con la ayuda de los Consejos y Comisiones Provinciales de Cuentas. En 1877, estos órganos fueron sustituidos por las Comisiones Permanentes de Pósitos dependientes de los Gobiernos Civiles. Esas últimas Comisiones desaparecieron en 1906 recayendo sus funciones en las Secciones Provinciales de Pósitos, hasta que en 1927 fueron asumidas por los Patronatos Provinciales de Acción Social Agraria, cuya presidencia recaía en el presidente de cada Diputación Provincial. Pocos años después desaparecieron estos Patronatos, sin que el Reglamento de Pósitos de 1955 y otras normas posteriores mencionasen ningún órgano provincial con competencias en materia de los ya antiguos pósitos.
El Pósito era una institución de importancia casi vital en los tiempos de la Baja Edad Media y la Edad Moderna, cuyo propósito era mantener siempre reserva de cereales en cada localidad.
En la segunda mitad del siglo XVIII recibió la creación de pósitos un nuevo impulso, extendiéndose también por poblaciones de la Corona de Aragón. Por el Reglamento de Pósitos de 1792 se estableció que su principal función era el fomento de las sementeras y de las labores agrícolas. En 1803, según D. Gonzalo Anes, se mantenían 5.208 de estos graneros públicos en el país.
A lo largo del siglo XIX se intentó la monetarización (conversión en dinero a metálico de los granos de los pósitos, venta de inmuebles, liquidación inmediata de los créditos y condonación de deudas según los periodos de los que procedan) de sus fondos en granos; pero esto no se produjo de manera efectiva hasta la entrada en vigor de una ley de 23 de enero de 1906, desarrollada por una circular de 4 de julio de 1907, por la que se ordenó la venta de todos los granos y de las paneras que los custodiaban. Había, por entonces, en España unos 3.500 pósitos. En los años siguientes muchos de sus edificios pasaron a manos privadas, (quizá en Lahiguera pasase por compra de la familia García Jiménez (Juan Manuel, conocido por “Motoroto”) en función de la ley de 23 de enero de 1906 o por la circular de fecha 4 de julio de 1907; aunque algunos siguieron en poder de los ayuntamientos al utilizarlos como escuelas públicas o para otros fines diversos.
El Pósito de Lahiguera disponía como el de Jaén de una amplia subida a los graneros del primer piso, que rodeaban todo el perímetro del patio central, a través de una escalinata con escalones de poca altura que hacían accesible la subida con carga de los mulos porteadores.
Un Real Decreto de 27 de diciembre de 1929 ordenó que todos los municipios de menos de 5.000 habitantes estuvieran obligados a establecer o mantener un pósito agrícola. Hasta entonces su existencia había sido facultativa. Como consecuencia de esta norma el número de pósitos se incrementó notablemente hasta contabilizar más de 5.000 pósitos a mediados del siglo XX. Los Pósitos eran destinatarios de una partida concreta de asignación en el presupuesto municipal de cada concejo, pues era un servicio destinado a prestar dinero a los agricultores del municipio con muy bajo interés.
La actual legislación sobre Régimen Local no ha aprobado su desaparición. En 1989, en el Ministerio de Agricultura se tenía constancia de que seguían activos unos 5.400 pósitos en todo el país, pero careceremos de datos más recientes, aunque estamos convencidos de que muchos ayuntamientos no los contemplan ya en sus presupuestos. De todas formas la aportación o cuota al pósito agrícola se sigue manteniendo en la estructura de los presupuestos de las entidades locales, aprobada por Orden de 3 de diciembre de 2008, en concreto en el capítulo cuarto de “política de gasto”. Los Pósitos durante los siglos XIX y XX fueron una de las instituciones públicas de crédito más duraderas y más extendidas en nuestro país.
Quizá quien mejor definió el Pósito como institución fue D. José Gracia Cantalapiedra allá por el año 1881. Decía que el pósito era:
“... el Banco del pobre, para quien no se ha instituido otro banco que le socorra en sus pequeñas labores, prestándole capital con la sola garantía de su crédito personal, que sólo el Municipio puede aquilatar en las reducidas poblaciones rurales.
Es el pósito, en fin, la verdadera caridad realizada anónimamente y sin pretensiones de ostentar ni especular con el socorrido; el derecho popular del pobre al trabajo proteccionado, y el progreso social latente, puesto en acción por esfuerzos del comunismo local... ...así debe reconocerse por los hombres de todos los partidos en que se divide la escuela liberal, que deberán reconocer al Pósito en el fondo moral y social que entrañan sus obras pías...”. (José Gracia Cantalapiedra, 1881).
Labrador español arando el campo. Grabado del siglo XVI de Christoph.
Su origen data del siglo XVI, aunque algunos los remontan a la Edad Media, pero su generalización entre las poblaciones y su máxima importancia corresponde al siglo XVIII. Concretamente en el año 1751 es cuando se crea la citada Superintendencia de Pósitos, dependiente de la Secretaría de Estado de Gracia y Justicia, que reguló y centralizó su administración.
Desde el año 1751, y mientras dependieron de la Superintendencia, el número de éstos aumentó de forma considerable así como sus reservas; fue su mejor momento, su época dorada. Si tomamos como referente el año 1773, los datos totales sobre el número de pósitos (municipales y píos), sus fondos en dinero, y sus reservas en grano fueron los que a continuación citamos (datos tomados de Anés, Gonzalo (1972): Economía e Ilustración en la España del siglo XVIII, Barcelona, Editorial Ariel:
Estos datos suponen un considerable aumento respecto a los del año 1751, ya que únicamente los pósitos aumentaron en cerca de dos mil.
Los pósitos fueron una forma de lucha contra las crisis de subsistencia de antiguo régimen; también intentaron controlar el movimiento de los precios de los cereales hasta finales del siglo XVIII y más tarde se orientaron hacia el crédito agrícola, intentando frenar el desarrollo de la usura en lo relacionado con la explotación de los campos. En algunas ocasiones actuaron como un medio eficiente para salvar parte de la producción cerealista, o al menos a algunos pequeños productores, en este sentido constituyeron un exponente del circuito autárquico, cerrado y local, de la agricultura y el comercio de granos durante el antiguo régimen. Su existencia fue un exponente de los problemas que el campo español padecía en el terreno de las financiación, almacenaje, abastecimiento de semillas, etc.
El aspecto que perduró a lo largo del siglo XIX y primer tercio del siglo XX fue su faceta financiera, en este sentido estas instituciones constituyeron, como experimento, un interesante ensayo del crédito agrícola en el país, un asunto muy discutido por tratadistas, agrónomos y economistas; debates que generaron nuevas experiencias y, sobre todo, soluciones teóricas al crédito rural.
EVOLUCIÓN DE LOS CAPITALES REALES DE LOS PÓSITOS EN EL AÑO 1850 Y EN EL AÑO 1885. (REALIZADO POR PROVINCIAS)
RELACIÓN DE PROVINCIAS:
AÑO 1850 (1)
NÚMERO DE PÓSITOS: 52
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 16.844
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 184.554
NÚMERO DE PÓSITOS: 53
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 48.533
CAPITAL EN DINERO Reales: 1.878.376
NÚMERO DE PÓSITOS: 82
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 25.886
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 355.153
NÚMERO DE PÓSITOS: 47
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 22.199
CAPITAL EN DINERO Reales: 1.856.264
NÚMERO DE PÓSITOS: 81
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 45.484
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 410.631
NÚMERO DE PÓSITOS: 85
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 60.264
CAPITAL EN DINERO Reales: 5.081.368
NÚMERO DE PÓSITOS: 122
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 12.455
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 242.044
NÚMERO DE PÓSITOS: 105
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 17.701
CAPITAL EN DINERO Reales: 986.300
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 50.157
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 724.720
NÚMERO DE PÓSITOS: 95
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 104.609
CAPITAL EN DINERO Reales: 867.828
NÚMERO DE PÓSITOS: 9
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 2.539
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 23.648
NÚMERO DE PÓSITOS: 4
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 0
CAPITAL EN DINERO Reales: -
NÚMERO DE PÓSITOS: 146
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 21.388
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 11.944
NÚMERO DE PÓSITOS: 166
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 36.367
CAPITAL EN DINERO Reales: 238.532
NÚMERO DE PÓSITOS: 84
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 39.002
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 351.11
NÚMERO DE PÓSITOS: 73
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 57.901
CAPITAL EN DINERO Reales: 312.616
NÚMERO DE PÓSITOS: 34
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 39.092
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 2.406.864
NÚMERO DE PÓSITOS: 37
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 156.726
CAPITAL EN DINERO Reales: 8.325.208
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 18.659
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 800.172
NÚMERO DE PÓSITOS: 41
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 30.314
CAPITAL EN DINERO Reales: 4.962.236
NÚMERO DE PÓSITOS: 62
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 22.366
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 102.589
NÚMERO DE PÓSITOS: 60
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 2.792
CAPITAL EN DINERO Reales: 2.151.116
NÚMERO DE PÓSITOS: 54
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 46.249
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 561.005
NÚMERO DE PÓSITOS: 63
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 58.075
CAPITAL EN DINERO Reales: 2.491.964
NÚMERO DE PÓSITOS: 69
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 197.381
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 2.336.088
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 369.335
CAPITAL EN DINERO Reales: 10.856.520
NÚMERO DE PÓSITOS: 223
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 12.585
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 430.443
NÚMERO DE PÓSITOS: 155
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 184.606
CAPITAL EN DINERO Reales: 843.772
NÚMERO DE PÓSITOS: 154
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 39.566
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 941.127
NÚMERO DE PÓSITOS: 125
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 235.408
CAPITAL EN DINERO Reales: 2.502.844
NÚMERO DE PÓSITOS: 295
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 65.615
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 65.784
NÚMERO DE PÓSITOS: 297
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 82.327
CAPITAL EN DINERO Reales: 743.568
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: -
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 252.101
NÚMERO DE PÓSITOS: 55
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 139.493
CAPITAL EN DINERO Reales: 1.245.480
NÚMERO DE PÓSITOS: 131
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 18.633
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 3.532
NÚMERO DE PÓSITOS: 152
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 46.318
CAPITAL EN DINERO Reales: 37.784
NÚMERO DE PÓSITOS: 77
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 182.100
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 1.402.247
NÚMERO DE PÓSITOS: 75
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 449.581
CAPITAL EN DINERO Reales: 5.149.440
NÚMERO DE PÓSITOS: 71
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 10.210
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 10.546
NÚMERO DE PÓSITOS: 79
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 24.676
CAPITAL EN DINERO Reales: 83.984
NÚMERO DE PÓSITOS: 18
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 1.883
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 9.735
NÚMERO DE PÓSITOS: 28
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 2.857
CAPITAL EN DINERO Reales: 406.696
NÚMERO DE PÓSITOS: 12
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 2.805
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 16.200
NÚMERO DE PÓSITOS: 33
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 6.988
CAPITAL EN DINERO Reales: 79.856
NÚMERO DE PÓSITOS: 11
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 1.407
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 131.960
NÚMERO DE PÓSITOS: 30
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 5.164
CAPITAL EN DINERO Reales: 578.356
NÚMERO DE PÓSITOS: 66
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 145.107
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 1.603.282
NÚMERO DE PÓSITOS: 74
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 288.223
CAPITAL EN DINERO Reales: 4.480.232
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 56.057
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 1.388.492
NÚMERO DE PÓSITOS: 25
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 153.556
CAPITAL EN DINERO Reales: 3.224.160
NÚMERO DE PÓSITOS: 196
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 70.137
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 107.384
NÚMERO DE PÓSITOS: 160
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 103.430
CAPITAL EN DINERO Reales: 2.562.768
NÚMERO DE PÓSITOS: 113
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 24.995
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 110.328
NÚMERO DE PÓSITOS: 118
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 40.727
CAPITAL EN DINERO Reales: 2.225.496
NÚMERO DE PÓSITOS: -
CAPITAL EN METÁLICO Reales:-
NÚMERO DE PÓSITOS: 1
CAPITAL EN DINERO Reales: 48.756
NÚMERO DE PÓSITOS: 197
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 45.538
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 50.600
NÚMERO DE PÓSITOS: 237
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 98.141
CAPITAL EN DINERO Reales: 536.952
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 387.914
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 2.479.185
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 290.050
CAPITAL EN DINERO Reales: 11.400.396
NÚMERO DE PÓSITOS: 129
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 22.638
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 1480
NÚMERO DE PÓSITOS: 214
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 58.007
CAPITAL EN DINERO Reales: 41.720
NÚMERO DE PÓSITOS: 3
CAPITAL EN METÁLICO Reales: -
NÚMERO DE PÓSITOS:
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 10.200
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 22.279
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 36.488
CAPITAL EN DINERO Reales: 190.272
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 7.719
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 230.968
NÚMERO DE PÓSITOS: 97
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 65.911
CAPITAL EN DINERO Reales: 1.795.572
NÚMERO DE PÓSITOS: 157
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 53.160
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 364.875
NÚMERO DE PÓSITOS: 110
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 60.025
CAPITAL EN DINERO Reales: 1.671.364
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 34.552
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 89.527
NÚMERO DE PÓSITOS: 178
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 102.697
CAPITAL EN DINERO Reales: 6.116.196
NÚMERO DE PÓSITOS: 153
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 5.915
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 39.385
NÚMERO DE PÓSITOS: 51
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 9.094
CAPITAL EN DINERO Reales: 231.304
NÚMERO DE PÓSITOS: 87
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 27.313
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 35.800
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 22.574
CAPITAL EN DINERO Reales: 128.888
SUMAS TOTALES DELAS PROVINCIAS:
NÚMERO DE PÓSITOS: 3.410
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 1.763.871
CAPITAL EN METÁLICO Reales: 18.297.783
NÚMERO DE PÓSITOS: 3451
EXISTENCIAS EN GRANOS Fanegas: 3.471.154
CAPITAL EN DINERO Reales: 86.334.184
FUENTE: Tomado de la página 43 de: Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006. Página 42.
Elaborada a partir de:
(1) José Gracia Cantalapiedra, (1891): Tratado histórico-legal de la Institución de los Pósitos en España, Madrid, Imprenta de Campuzano hermanos.
Tratado histórico-legal..., op. cit., pp.266-267.
(2) Reseña Geográfico-Estadística de España en 1885, pp. 890-891.
Los 5151 pósitos existentes en 1800 (1) eran una base sólida para haber establecido una red eficaz de crédito que hubiera cubierto una buena parte del campo español, suministrando la financiación necesaria para los pequeños productores. Institucionalmente constituyeron una interesante manifestación de los vínculos solidarios y comunitarios ante la necesidad y la emergencia en el mundo rural. En manos de los ayuntamientos se convirtieron, en muchos casos, en unas instituciones al servicio de los intereses de las oligarquías locales, las cuales manipularon la administración de sus fondos en beneficio de sus redes clientelares, cercanas al poder municipal. También el Estado utilizó sus fondos para financiar situaciones de emergencia y proyectos de banca pública, incluso las autoridades provinciales recurrieron a estos capitales para atender otras necesidades extraordinarias (en los casos de epidemias, emergencias, catástrofes, guerras, etc.), en este sentido los pósitos se convirtieron en parte de la red pública de beneficencia a la que todos acudían. En algunos casos los pósitos incluso actuaron como centros de promoción rural, pues financiaron escuelas, mejoras de las obras públicas, mecanización agrícola, etc.
A finales del siglo XVIII los pósitos atravesaron una situación crítica debido a la coyuntura agraria de los veinte años que trascurrieron entre 1770 y 1790. Un detallado reglamento de 1792 trató de recuperarlos equilibrando sus funciones crediticias entre el crédito a la producción y el crédito al consumo y cortando los abusos más habituales (2).
Durante la primera mitad del siglo XIX estas instituciones públicas vivieron en un caos administrativo, por el abandono del control que había ejercido el Estado hasta ese momento, también por la utilización de sus fondos por parte de una deteriorada red de servicios públicos y por la visión que sobre los mismos tenían las autoridades liberales, las cuales no veían su encaje dentro de la nueva administración, catalogándolas como entidades anacrónicas, quizá sólo por criticarlas, al tiempo que reconocían su utilidad en algunos momentos y su arraigo popular en un marco de lenta transformación de las estructuras económicas rurales. En la segunda mitad del siglo XIX los pósitos estuvieron controlados y regulados con eficacia durante algún tiempo, lo que permitió su recuperación, posteriormente sus fondos fueron instrumentalizados por las oligarquías locales, en muchos casos, durante su administración descentralizada en manos de los ayuntamientos (3).
En el siglo XIX los pósitos se consolidaron como instituciones de crédito agrícola, a pesar de los vaivenes legislativos y las polémicas que suscitó su existencia entre políticos y tratadistas. La relativa salud económica con que iniciaron el siglo les hizo objeto de la intervención y de la exacción de las instituciones públicas y de las oligarquías municipales. Los planteamientos liberales sobre la institución se mantuvieron en la línea de convertirlos en instrumentos financieros al servicio del mundo rural, aunque en esta tarea los logros fueron muy escasos. D. Francisco Barca, que fue Director General de Administración Local (4) señalaba en 1866 que estos institutos ya estaban liquidados como remedio a los periodos de escasez, pues los conflictos de subsistencias iban desapareciendo y la liberalización del comercio interno abastecía mejor a las ciudades y nivelaba los precios, en consecuencia fue el primero en proponer la monetarización (conversión a metálico de los granos de los pósitos, venta de inmuebles, liquidación inmediata de los créditos y condonación de deudas según los periodos de los que procedan) de sus fondos en granos, hecho que no se logró alcanzar totalmente ni siquiera en el siglo XX.
Los pósitos eran instituciones ligadas a unas mentalidades muy resistentes al cambio e insertos en unas estructuras agrarias de lenta transformación. Su dependencia de la administración local les convirtió en objeto de manipulación por parte de los poderes municipales, lo que hizo fracasar la posibilidad de generar, a partir de ellos, un sistema de crédito rural de corte moderno. El inmovilismo, los abusos administrativos, la deprimida coyuntura económica, las guerras (independencia y carlistas), el peso de las exacciones extraordinarias del Estado, la existencia de una masa de deudores (5) insolventes y su escasa operatividad fueron las causas de hundimiento en la primera mitad del siglo XIX.
En la segunda mitad del siglo XIX los poderes públicos estatales lograron recuperar sus reservas de granos y de dinero a través de una actuación administrativa y política más rigurosa, aunque no tuvieron tanto éxito en la adaptación a las necesidades de una agricultura en transformación, en proceso de cambio de las técnicas de cultivo, de las finanzas y del mercado.
Los Pósitos continuaron como instituciones residuales, difícilmente encuadrables en el esquema económico liberal y cada vez más orientados a atender las necesidades de subsistencia de los cultivadores más precarios con una orientación a lo que conocemos como microcrédito.
CAPITAL PRESTADO POR LA RED DE PÓSITOS, 1850-1906
A) CAPITAL PRESTADO TOTAL
1850 EN GRANO (fanegas): 1.154.358
1850 EN DINERO (reales): 9.020.410
1862 EN GRANO (fanegas): 1.703.252
1862 EN DINERO (reales): 9.037.922
1885 EN GRANO (fanegas): 1.911.938
1885 EN DINERO (reales): 46.214.048
1906 EN GRANO (fanegas): 3.416.546
1906 EN DINERO (reales): 124.901.100
1850 EN GRANO (fanegas): 8.098
1850 EN DINERO (reales): -
1862 EN GRANO (fanegas): 62.604
1862 EN DINERO (reales): 18.177
1885 EN GRANO (fanegas): 84.571
1885 EN DINERO (reales): 248.588
1906 EN GRANO (fanegas): 135.398
1906 EN DINERO (reales): 1.203.480
1850 EN GRANO (fanegas): 14.811
1850 EN DINERO (reales): 410.288
1862 EN GRANO (fanegas): 43.728
1862 EN DINERO (reales): 1.250.832
1885 EN GRANO (fanegas): 30.031
1885 EN DINERO (reales): 4.835.148
1906 EN GRANO (fanegas):-
1906 EN DINERO (reales):-
1850 EN GRANO (fanegas): 337.969
1850 EN DINERO (reales): 1.882.720
1862 EN GRANO (fanegas): 587.624
1862 EN DINERO (reales): 1.470.477
1885 EN GRANO (fanegas): 406.346
1885 EN DINERO (reales): 7.010.812
1906 EN GRANO (fanegas): 440.888
1906 EN DINERO (reales): 14.582.440
1850 EN GRANO (fanegas): 54.150
1850 EN DINERO (reales): 373.089
1862 EN GRANO (fanegas): 236.176
1862 EN DINERO (reales): 316.042
1885 EN GRANO (fanegas): 395.701
1885 EN DINERO (reales): 7.156.032
1906 EN GRANO (fanegas): 546.736
1906 EN DINERO (reales): 16.709.436
1850 EN GRANO (fanegas): 5.896
1850 EN DINERO (reales): 7.611
1862 EN GRANO (fanegas): 8.696
1862 EN DINERO (reales): 12.540
1885 EN GRANO (fanegas): 2.857
1885 EN DINERO (reales): 337.824
1906 EN GRANO (fanegas): 1.111
1906 EN DINERO (reales): 825.680
1850 EN GRANO (fanegas): 147.671
1850 EN DINERO (reales): 1.271.840
1862 EN GRANO (fanegas): 240.884
1862 EN DINERO (reales): 194.064
1885 EN GRANO (fanegas): 156.319
1885 EN DINERO (reales): 1.144.084
1906 EN GRANO (fanegas): 202.567
1906 EN DINERO (reales): 3.205.776
1850 EN GRANO (fanegas): 658
1850 EN DINERO (reales): 8.509
1862 EN GRANO (fanegas): 2.536
1862 EN DINERO (reales): 81.502
1885 EN GRANO (fanegas): 5.623
1885 EN DINERO (reales): 73.056
1906 EN GRANO (fanegas): 4.126
1906 EN DINERO (reales): 114.208
1850 EN GRANO (fanegas): 487
1850 EN DINERO (reales): 26.627
1862 EN GRANO (fanegas): 2.752
1862 EN DINERO (reales): 7.036
1885 EN GRANO (fanegas): 5.117
1885 EN DINERO (reales): 510.168
1906 EN GRANO (fanegas): 3.204
1906 EN DINERO (reales): 555.428
1850 EN GRANO (fanegas): 66.977
1850 EN DINERO (reales): 1.616.626
1862 EN GRANO (fanegas): 17.932
1862 EN DINERO (reales): 42.707
1885 EN GRANO (fanegas): 147.560
1885 EN DINERO (reales): 3.000.396
1906 EN GRANO (fanegas): 51.361
1906 EN DINERO (reales): 3.291.336
1850 EN GRANO (fanegas): 61.769
1850 EN DINERO (reales): 524.843
1862 EN GRANO (fanegas): 238.172
1862 EN DINERO (reales): 1.413.525
1885 EN GRANO (fanegas): 126.761
1885 EN DINERO (reales): 8.826.448
1906 EN GRANO (fanegas): 196.623
1906 EN DINERO (reales): 15.239.948
1850 EN GRANO (fanegas): 1.851.205
1850 EN DINERO (reales): 15.142.563
1862 EN GRANO (fanegas): 3.144.356
1862 EN DINERO (reales): 13.844.824
1885 EN GRANO (fanegas): 242.795
1885 EN DINERO (reales): 74.561.412
1906 EN GRANO (fanegas): 4.998.559
1906 EN DINERO (reales): 180.663.500
B) CAPITAL PRESTADO POR PÓSITO EN TODA ESPAÑA (1850-1862-1885- Y 1906)
1850 EN GRANO (fanegas): 1.911
1850 EN DINERO (reales): 14.934
1862 EN GRANO (fanegas): 2.917
1862 EN DINERO (reales): 15.476
1885 EN GRANO (fanegas): 3.224
1885 EN DINERO (reales): 77.933
1906 EN GRANO (fanegas): 5.761
1906 EN DINERO (reales): 210.626
1850 EN GRANO (fanegas): 30
1862 EN GRANO (fanegas): 358
1862 EN DINERO (reales): 104
1885 EN GRANO (fanegas): 250
1885 EN DINERO (reales): 735
1906 EN GRANO (fanegas): 401
1906 EN DINERO (reales): 3.561
1850 EN GRANO (fanegas): 400
1850 EN DINERO (reales): 11.089
1862 EN GRANO (fanegas): 1.067
1862 EN DINERO (reales): 30.508
1885 EN GRANO (fanegas): 732
1885 EN DINERO (reales): 117.930
1850 EN GRANO (fanegas): 485
1850 EN DINERO (reales): 2.701
1862 EN GRANO (fanegas): 1.098
1862 EN DINERO (reales): 2.749
1885 EN GRANO (fanegas): 611
1885 EN DINERO (reales): 10.543
1906 EN GRANO (fanegas): 663
1906 EN DINERO (reales): 21.928
1850 EN GRANO (fanegas): 44
1850 EN DINERO (reales): 305
1862 EN GRANO (fanegas): 184
1862 EN DINERO (reales): 246
1885 EN GRANO (fanegas): 319
1885 EN DINERO (reales): 5.771
1906 EN GRANO (fanegas): 441
1906 EN DINERO (reales): 13.475
1850 EN GRANO (fanegas): 197
1850 EN DINERO (reales): 254
1862 EN GRANO (fanegas): 322
1862 EN DINERO (reales): 464
1885 EN GRANO (fanegas): 89
1885 EN DINERO (reales): 10.557
1906 EN GRANO (fanegas): 35
1906 EN DINERO (reales): 25.803
1850 EN GRANO (fanegas): 717
1850 EN DINERO (reales): 6.174
1862 EN GRANO (fanegas): 1.733
1862 EN DINERO (reales): 1.396
1885 EN GRANO (fanegas): 930
1885 EN DINERO (reales): 6.810
1906 EN GRANO (fanegas): 1.206
1906 EN DINERO (reales): 19.082
1850 EN GRANO (fanegas): 55
1850 EN DINERO (reales): 709
1862 EN GRANO (fanegas): 634
1862 EN DINERO (reales): 20.376
1885 EN GRANO (fanegas): 170
1885 EN DINERO (reales): 2.214
1906 EN GRANO (fanegas): 125
1906 EN DINERO (reales): 3.461
1850 EN DINERO (reales): 2.421
1862 EN GRANO (fanegas): 306
1862 EN DINERO (reales): 782
1885 EN GRANO (fanegas): 171
1885 EN DINERO (reales): 17.006
1906 EN GRANO (fanegas): 107
1906 EN DINERO (reales): 18.514
1850 EN GRANO (fanegas): 3.721
1850 EN DINERO (reales): 89.813
1862 EN GRANO (fanegas): 690
1862 EN DINERO (reales): 1.643
1885 EN GRANO (fanegas): 5.902
1885 EN DINERO (reales): 120.016
1906 EN GRANO (fanegas): 2.054
1906 EN DINERO (reales): 131.653
1850 EN GRANO (fanegas): 205
1850 EN DINERO (reales): 1.744
1862 EN DINERO (reales): 6.514
1885 EN GRANO (fanegas): 445
1885 EN DINERO (reales): 30.970
1906 EN GRANO (fanegas): 690
1906 EN DINERO (reales): 53.474
1850 EN GRANO (fanegas): 543
1850 EN DINERO (reales): 4.441
1862 EN GRANO (fanegas): 1.033
1862 EN DINERO (reales): 4.550
1885 EN GRANO (fanegas): 940
1885 EN DINERO (reales): 21.606
1906 EN GRANO (fanegas): 1.466
1906 EN DINERO (reales): 52.980
Fuentes: Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, página 43.
Tomado de: 1850 José Gracia Cantalapiedra (1881):p. 259; 1862 A. E. E. año 1862-1865; 1885 Reseña Geográfico-Estadística de España año 1888; 1906: José María Zorita (1907). Los datos de los Anuarios Estadísticos de España proceden del Ministerio de Gobernación, Dirección General de Administración Local.
Como hemos referido de pasada, durante el siglo XVIII se había centralizado la administración de estas instituciones con la creación de la Superintendencia General de Pósitos en 1751 y desde 1790 la Dirección General de Pósitos. En 1792 volvieron al control directo del Consejo de Castilla, regulándose su funcionamiento en la dirección de apoyar a la sementera. En 1800 se suprimió la Dirección General del ramo y pasaron a depender de la Contaduría General lo que relajó su control y vigilancia (6). La supresión de la Dirección del Ramo en 1800 trajo consigo graves consecuencias para los Pósitos al quedar estos sin ningún control central, hasta el punto de que en 1804 la vida de los mismos era más imaginaria que real.
Las Cortes de Cádiz hicieron depender a estas instituciones de las diputaciones provinciales y de los ayuntamientos. En 1814 volvieron a ser controlados por Consejo de Castilla pero la poca eficacia de este provocó que un R. D. de 1818 restableciera la Superintendencia bajo la dependencia del Ministerio de Gracia y Justicia. En 1824 regresan otra vez a la dependencia del Consejo de Castilla. Este recorrido finaliza en 1836 al suprimirse la Dirección General de Pósitos, cayendo en un abandono total. En los años comprendidos entre 1792 y 1863 el número de pósitos pasó de 8.082 a 3.407, las 9.425.692 fanegas de trigo a 2.606.806 y los 55.105.419 reales a 28.680.883 (7), lo que permite apreciar grado de deterioro, en buena parte debido a los abusos de los nuevos gobiernos liberales, que detrajeron de las cajas de los establecimientos grandes sumas para atender los más variados imprevistos, surgidos de los ajustes presupuestarios en los municipios.
Durante los años cuarenta del siglo XIX, algunos tratadistas hicieron propuestas que trataban de recuperarlos, para que desempeñaran su función de financiación de los agricultores, de esta manera se abrió un debate sobre su pervivencia o su transformación en bancos agrícolas o su desaparición como instituciones inútiles (8).
En esta última línea actuaron algunos ministros, así una R. O. de 13-III-1854 decretaba la condonación de las deudas del Estado hacia los pósitos entre los años 1814-1853, esta orden aunque reconocía la obligación de restituirles el capital retirado de los mismos para la fundación del Banco Español de San Fernando por un valor de 3,4 millones de reales, deuda de la que se restituiría el 94 % del capital mencionado.
Un decreto de la Regencia propuso en 1841 refundir los pósitos y convertirlos en bancos agrícolas y territoriales, tan sólo lo hizo el pósito de Jerez de la Frontera. El problema de la usura y de la descapitalización de la agricultura empujó a los gobiernos liberales a fijarse en estos institutos, así en 1854 se emitió una Real Orden (31-III) que reclamaba datos a los gobiernos civiles para conocer el estado real de estos establecimientos, se descubrió que aún existían 3.410 funcionando, y que cincuenta años de exacciones diversas habían acabado por destruir 4.300 de estos establecimientos. La mayor parte de los proyectos para organizar el crédito agrícola en nuestro país a partir de 1850, tomaron como base a estos organismos al ser las únicas instituciones públicas, que a pesar de todos los procesos descritos, aún contaban con capitales disponibles, tanto en efectivo como en deudas de difícil cobranza, pero ninguno de ellos traspasó los límites del debate parlamentario (9).
En 1861 la Dirección General de Administración Local inició una reorganización de estas instituciones intentando reflotar su actividad por medio de varias disposiciones de ese año, entre otras se dispuso la venta de censos y fincas de los pósitos, también reguló el pago de las creces (interés de los préstamos) y deudas pendientes y se dedicó a inspeccionar su contabilidad y las existencias reales de granos y dinero. Estas actuaciones y el control sobre su administración lograron que los pósitos revitalizaran su actividad crediticia. En 1862 (10) se pusieron en movimiento 2.416.378 fanegas de granos y 19.545.669 reales, para atender a 141.175 labradores, con unos créditos individuales medios de 274 reales, lo que es un índice del grado de reorganización que se logró a partir de la R. O. de 9 de febrero de 1861. Durante el año de 1863 se valoró el capital total de los pósitos en 189 millones de reales (11) y se atendieron 150.306 labradores al tiempo que se recuperaban 3.645.712 reales de deudas pendientes, consecuencia de una mayor vigilancia por parte de la Dirección General de Administración local a través de visitas de inspección a los pósitos (12).
Producto de este tipo de actuaciones positivas de la administración fue la recuperación de estas instituciones.
La inestabilidad político-administrativa hasta 1875 implicó la paralización de las labores de reorganización y saneamiento de estas instituciones y regresaron las prácticas abusivas por parte de las autoridades locales. En 1877 se reemprendieron las tareas de recuperación con la Ley de 26 de junio y su Reglamento (11-VI-1878). Estas normativas seguían confiando la administración de los pósitos a los ayuntamientos, a la vez que establecía un organismo coordinador en cada provincia, Comisión Permanente de Pósitos, bajo el control del gobernador, con la función de investigar las existencias de los pósitos a partir de los datos de 1863, también debía regular las deudas pendientes y las moratorias concedidas y solicitar la contabilidad de cada entidad para su control. Las Comisiones Provinciales previstas en esta ley para controlar a los pósitos se convirtieron en un instrumento inoperante e incluso, en muchos casos, favorecieron la manipulación partidista de sus fondos al dejar actuar libremente a las autoridades locales encargadas de su administración, dando así lugar con ello a todo tipo de corruptelas y favoritismos (13).
Con posterioridad la Ley de 1880 (29-VI) planteaba la transformación de los pósitos, promoviendo la instalación de cajas de ahorros en los correspondientes pueblos utilizando sus fondos. A pesar de esta corriente liquidadora y transformadora también surgieron voces autorizadas que defendieron la existencia de esta red, pues los consideraban los únicos organismos válidos para practicar el microcrédito especializado con destino a los pequeños agricultores y afirmaban que si no podían desempeñar sus funciones correctamente, no era por ser caducas, sino por el entramado de intereses socio-políticos que las paralizaban. Dentro de estas líneas se movieron los que podríamos denominar "populistas conservadores", cuyo máximo representante fue D. José Gracia Cantalapiedra (14) , también el economista Joaquín Díaz de Rábago teórico del crédito agrícola estuvo en esta tendencia, poniendo de manifiesto su utilidad, ya que se carecía de una alternativa real para responder a las demandas de crédito por parte de los pequeños campesinos y, por lo tanto, su conversión en bancos agrícolas suponía poner en peligro la única red existente que atendía a los pequeños cultivadores (15).
La legislación de 1877 no surtió el efecto deseado y los poderes públicos iniciaron una nueva reforma de los pósitos a través de la Ley de 26 de enero de 1906, la cual asumía parte de las propuestas del grupo favorable a la pervivencia de los mismos, especialmente lo concerniente a la conversión en metálico de las existencias en granos. También debemos precisar que la propuesta de transformación de las paneras en almacenes de depósito de la cosechas de los agricultores de la localidad, sirviendo éstas como base prendaria y garantía para demandar préstamos y de esta manera evitar malvender los granos en épocas de precios bajos.
La Ley de 1906 creaba la Delegación Regia de Pósitos como organismo de control, haciéndole depender del Ministerio de Fomento para evitar, de esta manera, los condicionamientos a que les había sometido su dependencia del Ministerio de la Gobernación y que había supuesto su conversión en instrumentos privilegiados de las redes caciquiles de cada localidad. Los objetivos básicos de la Ley de 1906 eran: conservar lo que se denominó el “espíritu de los pósitos” y ensayar la creación de establecimientos que ayudasen a las pequeñas explotaciones agrícolas, no sólo con préstamos en dinero y especies, sino a través de la unión cooperativa para el ahorro, uso de máquinas, adquisición de semillas, abonos, animales reproductores y cuanto pudiera contribuir al “fomento del trabajo y de la producción rural”. También pretendía limpiar a los pósitos de su documentación “borrosa” y su contabilidad enmarañada, originada por el abandono de todas las instancias responsables y las distintas vicisitudes producto de la inestabilidad político-administrativa.
Como novedad aparecía la posibilidad otorgada a los sindicatos agrícolas, asociaciones y corporaciones particulares para la fundación de pósitos con un ámbito de actuación más amplio, en la línea de las cajas rurales y de las cajas de ahorros, con capacidad para facilitar la adquisición de insumos agrarios a las pequeñas explotaciones. También podían las entidades admitir depósitos de granos y prestar sobre estos hasta el 50% de su valor (16).
Los préstamos de especies fungibles sólo podían hacerse a los labradores (se excluían a los rentistas) y para fines puramente agrícolas, necesitándose en todo caso un fiador. Las llamadas creces (o intereses), en los adelantos de grano no deberían exceder de dos kilogramos por ciento y los intereses del dinero no sobrepasarían en ningún caso el umbral del 4%, lo que suponía una reducción del 2% respecto a las normas fijadas en la Ley de 1877.
El tiempo de concesión se limitó a un año prorrogable por otro siempre que se mantuviese la garantía o fianza, aunque se restringía el concepto de insolvencia de los mutuarios y la de sus fiadores de cara a frenar los impagados, de tal manera que en caso de no poder hacer frente a la devolución, serían los vocales de la Comisión que otorgó el préstamo o los administradores del pósito los que responderían del pago, se trataba de una medida con la que se pretendía poner coto a los desmanes de los ayuntamientos en cuanto a la realización de “créditos políticos”(17).
Dentro de las novedades que establecía esta norma legal hay que reseñar el cambio de orientación de los establecimientos a través de la ampliación de sus operaciones, hasta ese momento reducidas a los repartos de sementera y barbechera. Se suprimían los préstamos hipotecarios y también los garantizados con obligaciones mancomunadas, conservándose como formas los simples e individuales garantizados con fiadores, mientras que en la legislación anterior, cuando las concesiones superaban las 500 pesetas, era requisito indispensable la hipoteca, con esta medida se trataba de evitar que las entidades agrarias o los pequeños propietarios se viesen afectados, en caso de impago, por las ejecuciones judiciales que les harían perder sus propiedades, a la vez que se impedía que los pósitos colocaran sus capitales en unas cuantas hipotecas y dejaran de atender a la masa campesina a través de pequeños préstamos.
La Ley de 1906 establecía la creación de un órgano gestor encargado de la liquidación de los pósitos, de investigar su número real, sus capitales y bienes, la realización de los créditos pendientes y la transformación de sus existencias en granos a metálico. Este instrumento fue la Delegación Regia de Pósitos que asumió todas las competencias que en esa materia habían desempeñado los gobiernos, autoridades delegadas, comisiones permanentes provinciales y ayuntamientos, correspondiendo el nombramiento del Delegado Regio al Ministerio de Fomento. A pesar de las múltiples facultades de esta institución, así como la centralización, que ello suponía en aras de un control más efectivo, se le dotó de la insignificante cantidad de 50.000 pesetas para atender a los gastos de su administración.
Los Pósitos estuvieron siempre sometidos al pago de impuestos a la administración estatal que los tutelaba. Ya en 1792 se estableció el pago de 2 maravedíes por fanega de grano que existiera en la panera (lo que implicaba un 0,3%) y otros 2 maravedíes por cada 20 reales (otro 0,3%). Las condiciones adversas de los primeros años del siglo XIX, y la decadencia administrativa de los poderes centrales, permitieron que se dejaran de pagar los contingentes o impuestos, situación que alivió a las estas entidades de las exacciones más fuertes que habían sufrido con motivo de las múltiples guerras. En 1861 se reanudó el cobro sobre la red de pósitos, aunque entonces bastante más atenuado, se cargaron 6 céntimos de real por cada fanega de grano (lo que implicaba un 0,2%) y 30 céntimos de real por cada 20 reales (el 1,5%) (18). La cobranza de estos impuestos no se realizó de manera continuada y rigurosa por los fallos de la propia administración central, así en 1851 se presupuestaron por la administración central 200.000 reales de contingente y tan sólo pudo recaudar 56.960 reales y en 1853 de 150.000 reales se recogieron 15.741 (19).
La Ley de 1877 equiparó los contingentes situándolos en el 0,75% en ambos casos (0,25 pesetas por fanega y la misma cantidad por cada 100 pesetas en caja). Poco después, en 1879, se elevó el contingente sobre el dinero al 1%, quedando igual el de granos. La Ley de 1906 lo igualó todo al 1%.
Estos impuestos ordinarios no implicaron un lastre duro para los pósitos, en cambio las exacciones extraordinarias si supusieron un grave problema para la subsistencia de la red de pósitos, en este análisis coincidieron tratadistas de orientaciones opuestas. En este aspecto la responsabilidad fue compartida entre la Hacienda Pública y las haciendas municipales, que fueron las responsables de las desviaciones más importantes de los fondos también más importantes, que se emplearon en solventar las distintas crisis por las que atravesaron estos establecimientos. Este tipo de práctica fue más frecuente durante la primera mitad del siglo XIX, aunque se siguió registrando hasta finales de este mismo siglo.
La primera exacción de importancia la realizó Carlos III, que impuso a los pósitos la entrega de fondos para la fundación del Banco de San Carlos a cambio de acciones, hecho que provocó una crisis para toda la red de pósitos. Más tarde, al liquidarse el banco y refundirse en el de San Fernando (1829), se les redujo el valor de sus aportaciones, pues de las 7257 acciones disponibles en principio, se les quedaron en 1426 acciones, lo que implicaba pasar de una deuda reconocida a los pósitos de 17 millones de reales a algo menos de 3,5 millones. (20).
El tratadista de la red de pósitos J. Gracia Cantalapiedra (1881:22) estimaba el conjunto de exacciones entre 1751 a 1836 en un total de 1.000 millones de reales que no se reintegraron nunca.
En 1861 los pósitos sufrieron la desamortización de sus bienes raíces y rentas, que se incluyeron en el término general de “bienes de propios” de los ayuntamientos, lo que debió afectar a los títulos expedidos por los ayuntamientos, aunque no existe ningún tipo de estudio al respecto. La intervención del Estado sobre los fondos de la red fue disminuyendo en la segunda mitad del siglo XIX, aunque nos debe quedar claro la apropiación de fondos destinados a atender a la población rural más necesitada por parte del Estado y de las corporaciones locales, como un medio de detracción fiscal para atender otros servicios públicos, militares o para atender otros intereses de los grupos dominantes en las localidades del reino. En este sentido la red de pósitos terminó por convertirse durante buena parte del siglo XIX en la mayor contribución que la pobreza rural realizó a la crisis hacendística, bélica y sanitaria del país. La Real Orden de 9-II-1861 reconocía esta actuación del Estado y los municipios, y achacaba la crisis de los pósitos a esta causa, junto con el descuido de la vigilancia administrativa y los trastornos experimentados por la nación, pero a continuación justificaba ese desvío de fondos porque con ellos se pudo atender a los conflictos nacionales. Las detracciones habían sido posibles porque con anterioridad el campesinado pobre (colonos, pequeños labradores, cultivadores y jornaleros) había nutrido la red de pósitos con sus aportaciones (21).
El cese de las detracciones como contribución entre los años 1850 a 1864 dejaba un buen panorama de recuperación, así en esta última fecha los pósitos habían puesto en movimiento 2,4 millones de fanegas de granos y 19,5 millones de reales, traducido todo a moneda de aquel año representaba un capital de 116,2 millones de reales. En la sementera de 1862 se atendieron las demandas de crédito de 141.175 labradores a los que se les repartieron 501.109 fanegas de trigo, 16.733 de cebada y 49.034 de centeno y 1,16 millones de reales.
SITUACIÓN DE LOS PÓSITOS EN ANDALUCÍA EN EL AÑO 1863.
Numero de pósitos: 81
% Del total de pósitos: 2,5
Existencias en caja: Metálico en reales: 262.006 En Grano (hectolitros): 14.469
Capital prestado: Metálico en reales: 240.445 En Grano (hectolitros): 18.448
Capital total: Metálico en reales: 502.451 En Grano (hectolitros): 32.917
% Del capital total: Metálico en reales: 1,8 En Grano (Hectolitros): 2,3
% Del capital prestado: Metálico: 1,3 En Grano (Hectolitros): 2,3
Capital total medio/pósito: Metálico (Reales/pósito): 6.203 En Grano (Hectolitros/pósito): 406
Ratio de aprovechamiento: Metálico: 0,48 En Grano: 0,56
Numero de pósitos: 34
% Del total de pósitos: 1,0
Existencias en caja: Metálico en reales: 590.256 En Grano (hectolitros): 24.345
Capital prestado: Metálico en reales: 225.358 En Grano (hectolitros): 7.245
Capital total: Metálico en reales: 815.614 En Grano (hectolitros): 31.590
% Del capital total: Metálico en reales: 2,9 En Grano (Hectolitros): 2,2
% Del capital prestado: Metálico: 1,2 En Grano (Hectolitros): 0,9
Capital total medio/pósito: Metálico (Reales/pósito): 23.989 En Grano (Hectolitros/pósito): 929
Ratio de aprovechamiento: Metálico: 0,28 En Grano: 0,23
Numero de pósitos: 73
% Del total de pósitos: 2,2
Existencias en caja: Metálico en reales: 929.809 En Grano (hectolitros): 45.900
Capital prestado Metálico en reales: : 3.866.877 En Grano (hectolitros): 109.694
Capital total: Metálico en reales: 4.796.686 En Grano (hectolitros): 155.594
% Del capital total: Metálico en reales: 17,1 En Grano (Hectolitros): 10,9
% Del capital prestado: Metálico: 20,2 En Grano (Hectolitros): 13,5
Capital total medio/pósito: Metálico (Reales/pósito): 65.708 En Grano (Hectolitros/pósito): 2.131
Ratio de aprovechamiento: Metálico: 0,81 En Grano: 0,71
Numero de pósitos: 137
% Del total de pósitos: 4,2
Existencias en caja: Metálico en reales: 252.454 En Grano (hectolitros): 62.214
Capital prestado: Metálico en reales: 79.822 En Grano (hectolitros): 48.191
Capital total: Metálico en reales: 332.276 En Grano (hectolitros): 110.405
% Del capital total: Metálico en reales: 1,2 En Grano (Hectolitros):7,7
% Del capital prestado: Metálico: 0,4 En Grano (Hectolitros): 5,9
Capital total medio/pósito: Metálico (Reales/pósito): 2.425 En Grano (Hectolitros/pósito): 806
Ratio de aprovechamiento: Metálico: 0,24 En Grano: 0,44
Numero de pósitos: 42
% Del total de pósitos: 1,3
Existencias en caja: Metálico en reales: 43.124 En Grano (hectolitros): 9.873
Capital prestado: Metálico en reales: 205.426 En Grano (hectolitros): 24.971
Capital total: Metálico en reales: 248.550 En Grano (hectolitros): 34.844
% Del capital total: Metálico en reales: 0,9 En Grano (Hectolitros): 2,4
% Del capital prestado: Metálico: 1,1 En Grano (Hectolitros): 3,1
Capital total medio/pósito: Metálico (Reales/pósito): 5.918 En Grano (Hectolitros/pósito): 830
Ratio de aprovechamiento: Metálico: 0,83 En Grano: 0,72
Numero de pósitos: 14
% Del total de pósitos: 0,4
Existencias en caja: Metálico en reales: 606.296 En Grano (hectolitros): 54.473
Capital prestado: Metálico en reales: 6.767.316 En Grano (hectolitros): 137.194
Capital total: Metálico en reales: 7.373.612 En Grano (hectolitros): 191.667
% Del capital total: Metálico en reales: 26,3 En Grano (Hectolitros): 13,4
% Del capital prestado: Metálico: 35,4 En Grano (Hectolitros): 16,9
Capital total medio/pósito: Metálico (Reales/pósito): 526.687 En Grano (Hectolitros/pósito): 13.691
Ratio de aprovechamiento: Metálico: 0,92 En Grano: 0,72
Numero de pósitos: 76
% Del total de pósitos: 2,3
Existencias en caja: Metálico en reales: 934.584 En Grano (hectolitros) 34.598:
Capital prestado: Metálico en reales: 1.115.910 En Grano (hectolitros): 76.697
Capital total: Metálico en reales: 2.050.494 En Grano (hectolitros): 111.295
% Del capital total: Metálico en reales: 7,3 En Grano (Hectolitros): 7,8
% Del capital prestado: Metálico: 5,8 En Grano (Hectolitros): 9,4
Capital total medio/pósito: Metálico (Reales/pósito): 26.980 En Grano (Hectolitros/pósito): 1.464
Ratio de aprovechamiento: Metálico: 0,54 En Grano: 0,69
Numero de pósitos: 72
Existencias en caja: Metálico en reales: 862.124 En Grano (hectolitros): 44.099
Capital prestado: Metálico en reales: 1.737.414 En Grano (hectolitros): 114.432
Capital total: Metálico en reales: 2.599.538 En Grano (hectolitros): 158.531
% Del capital total: Metálico en reales: 9,3 En Grano (Hectolitros): 11,1
% Del capital prestado: Metálico: 9,1 En Grano (Hectolitros): 14,1
Capital total medio/pósito: Metálico (Reales/pósito): 36.105 En Grano (Hectolitros/pósito): 2.202
Ratio de aprovechamiento: Metálico: 0,67 En Grano: 0,72
Numero de pósitos: 529
% Del total de pósitos: 16,3
Existencias en caja: Metálico en reales: 4.480.653 En Grano (hectolitros): 289.971
Capital prestado: Metálico en reales: 14.238.568 En Grano (hectolitros): 536.872
Capital total: Metálico en reales: 18.719.221 En Grano (hectolitros): 826.843
% Del capital total: Metálico en reales: 66,7 En Grano (Hectolitros): 74,5
% Del capital prestado: Metálico: 66,1 En Grano (Hectolitros): 58,0
Capital total medio/pósito: Metálico (Reales/pósito): 35.386 En Grano (Hectolitros/pósito): 1.563
Ratio de aprovechamiento: Metálico: 0,76 En Grano: 0,65
Fuente: Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de
Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, página 44.
Desde la época de reformismo ilustrado la red de pósitos fue sometida a todo tipo de análisis y críticas sobre su administración y posibles reformas que mejoraran su funcionamiento y su conversión en otro tipo de organismo (montes de piedad, cajas de ahorros, bancos agrícolas, etc.). Ante la complejidad legislativa que ordenaba a la red de pósitos fue frecuente la publicación de manuales de funcionamiento, en los cuales se ordenaba y comentaba la normativa (22).
En 1833 Javier de Burgos reabría la polémica en torno a la utilidad de estos institutos, pues según su criterio la libertad de comercio de cereales había dado un nuevo impulso a la producción y hacía inútiles la existencia de los mismos, incluso se planteaba si estos establecimientos municipales eran onerosos, o por el contrario favorecían a los labradores “atrasados”, con la anticipación de una o dos fanegas de trigo con gastos desproporcionados, si se socorría a los colonos pobres o si sólo servían para la especulación de los ricos y sí una diferente distribución de sus fondos, en lugar de préstamos de granos, sería más eficaz para las nuevas necesidades agrícolas (23). La iniciativa pública participó en esta polémica abogando por un proyecto de transformación de los pósitos en bancos agrícolas (R. O. 16-IV-1838; el Decreto de la Regencia de 1841 y el Decreto de las Cortes de 1844).
La guerra carlista, la disminución de sus capitales, las dificultades de inversión y el entramado legislativo por el que se regía la red imposibilitó esta posibilidad de cambio. La polémica prendió en los medios especializados, así el periódico El Amigo del País apoyó la transformación de los pósitos en bancos agrícolas, mientras que el periódico semanal La Esteva, de interés agrícola, propugnaba su mantenimiento con las reformas necesarias. En los años comprendidos entre 1849 y 1856 se realizaron numerosas encuestas y concursos sobre el crédito agrícola, en los cuales organismos públicos, autoridades, sociedades y particulares expresaron diversos puntos de vista sobre la utilidad de los pósitos y sus posibilidades de subsistencia en la nueva organización económica liberal. En la segunda mitad del siglo XIX se produjo una intervención de la administración del Estado más decidida y firme sobre la red. Destacando la labor del ministro de la Gobernación, Posada Herrera y su R. O. de 9-II-1861; del oficial del negociado J. Gracia Cantalapiedra y el Director General de la Administración Local, F. Barca, autores estos dos últimos de trabajos muy valiosos para la restauración de los fondos de los pósitos. La intencionalidad de esta intervención radicaba en la imposibilidad de invertir en la agricultura, debido a las pobres expectativas que este sector productivo ofrecía, por otro lado el ahorro agrícola era detraído a través de la imposición fiscal, lo que provocaba una baja productividad y colateralmente la huída de capitales y la carencia de estímulos.
Ante estas perspectivas la fundación de bancos agrícolas era nulas, por eso los gobiernos de la época trataron de reformar los pósitos para que cumplieran su papel de prestamistas con ciertos niveles de eficacia, a la espera de que los pequeños esfuerzos inversores del Estado en el ámbito rural (infraestructuras, beneficencia, educación, capacitación agraria, etc.) surtieran sus efectos de reactivación del sector agrícola (24).
También los tratadistas y estudiosos de la legislación específica se lanzaron a realizar propuestas de transformación, junto a los citados anteriormente, destacan los economistas J. Pando Valle (1880) que preconizaba su mantenimiento y reforma y J. Díaz de Rábago (1883) defensor de la autonomía de los institutos y de la supresión de los préstamos en granos. Todas las encuestas oficiales que se realizaron entre 1850 y 1910 coincidieron en destacar los principales defectos de la red, la necesidad de su reforma y las dificultades financieras del campo español. También existen aportaciones muy valiosas en las memorias de los responsables del ramo que se editaron a partir de 1906. A pesar de todo este arsenal de estudios la reforma de la red de pósitos fracasó y a las causas señaladas anteriormente hay que añadir la actuación negativa, en muchos casos, de las autoridades municipales que utilizaban los fondos de los institutos para alimentar, una vez más, sus redes clientelares y además para favorecer a los prestamistas locales. Los agricultores usuarios de los servicios de los pósitos se mostraron también refractarios a los cambios, dado que otras experiencias oficiales y privadas habían fracasado como medio para atender sus necesidades de financiación (Banco Hipotecario, la pléyade de pequeños bancos que desaparecían en un corto plazo, etc.)
El panorama general de los pósitos en el siglo XIX es de un deterioro continuado con algunos momentos de recuperación que se afianzaran a partir de 1906. En el siguiente cuadro se puede apreciar la evolución de las existencias de los pósitos (granos y capital en metálico) a lo largo del siglo XIX:
EVOLUCIÓN DE LA RED DE PÓSITOS DURANTE EL SIGLO XIX
Año Número de Pósitos Granos disponibles (Miles de fanegas) Capital en metálico (Miles de reales)
1792: 8.082 (1) 10.003 55.105
1800: 5.151 (2) 9.308 54.350
1826: 9.896 6.795 22.656
1831: 7.413 - 38.615
1836: 6.300 6.000 47.000
1850: 3.410 2.612 18.296
1859: 3.297 2.192 14.548
1862: 3.043 4.348 19.545
1863: 3.407 4.770 29.785
1885: 3.451 3.380 86.334
1902: 3.410 5.023 207.877
(1). Según el Preámbulo del R. D. de 11-VI-1878 la cifra ascendería a 9.604 pósitos. En la cifra de pósitos están incluidos los píos y de fundaciones particulares.
(2). Sólo están incluidos los pósitos reales, faltan los píos y los de fundación privada.
FUENTES: Elaboración: Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, pagina 17).
Realizada a partir de los datos de: 1792: Mauricio García Isidro (1929), p. 21. que los toma de D. Pedro Escolano escribano de Cámara. 1800 y 1869: Juan P. Gutiérrez Higueras (1921). p. 30-31. 1826, 1831, 1836, 1850, 1862, 1863: José Gracia Cantalapiedra (1881): pp. 183, 194, 258, 259, 266, 267, 331, 338 y 382. 1859: Anuario Estadístico de España 1859-60, Comisión de Estadística General del Reino, Madrid, 1860. pp. 173-174. 1885: Reseña Geográfica y estadística de España, 1888, Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico, pp.871, 890-891. 1902: José María Zorita (1907): p.40.
En transcurso del siglo XIX se produjo un descenso pronunciado en el número de pósitos y de sus capitales, este proceso fue más rápido desde las últimas décadas del siglo XVIII y la primera mitad del XIX. Esto es una muestra de las dificultades por las que atravesó la red de los pósitos en su funcionamiento (con las exacciones de los diferentes gobiernos, efectos de la guerra, detracciones de los ayuntamientos, etc.). El cese del control centralizado de la red de los pósitos, con la supresión de la Dirección General de Pósitos en 1800, por la Real Cédula de 6 de octubre de 1800, hizo descender los fondos de los pósitos de manera significativa, pues de los 8.082 establecimientos existentes cuando se suprime la Superintendencia General en 1792, se pasó a 3.407 en 1863 y de las 9.425.692 fanegas de grano pasaron en esta última fecha de 1863 a 4.770.000 y los 55.105.419 millones de reales a 29.785.000 millones (25).
La supresión de la Dirección General de Pósitos en 1800 provocó la caída de fondos la primera mitad del siglo XIX, situación que se iría mejorando lentamente desde 1862, ya que a partir de esta última fecha se frenó el deterioro, manteniéndose estable el número de organismos y el capital repartido entre los agricultores se incrementó.
El declive en cuanto a número de pósitos fue menor en las regiones meridionales y levantinas que en las del centro y las del norte del país; en cuanto a los fondos de los mismos descendieron aproximadamente el 50% en las regiones periféricas y un 75% en las del interior. La recuperación a partir de 1850 fue más homogénea, debido a la acción centralizadora del Estado y sus medidas administrativas y de control de la contabilidad de los pósitos, en palabras de Joaquín Costa se logró una “petrificación” de los mismos.
NÚMERO DE PÓSITOS EN ANDALUCÍA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX. REPARTO PROVINCIAL Y NACIONAL.
1850: 81
1858: Píos: 1 Nacionales: 82 Total: 83
1859: Píos: 7 Nacionales: 74 Total: 81
1861: 82
1862: 54
1863: 81
1885: 85
1907: 85
1850: 34
1858: Píos: 36 Nacionales: - Total: 36
1859: Píos: 34 Nacionales: - Total: 34
1861: 34
1862: 32
1863: 34
1885: 37
1907: 37
1850: 69
1858: Píos: - Nacionales: 69 Total: 69
1859: Píos: 9 Nacionales: 60 Total: 69
1861: 66
1862: 73
1863: 73
1885: 69
1907: 69
1850: 154
1858: Píos: 16 Nacionales: 136 Total: 152
1859: Píos: 22 Nacionales: 132 Total: 154
1861: 136
1862: 137
1863: 133
1885: 125
1907: 125
1850: 54
1858: Píos: - Nacionales: 54 Total: 54
1859: Píos: 3 Nacionales: 43 Total: 46
1861: 49
1862: 52
1863: 42
1885: 55
1907: 55
1850: 77
1858: Píos: 5 Nacionales: 70 Total: 75
1859: Píos: 13 Nacionales: 63 Total: 76
1861: 73
1862: 75
1863: 14
1885: 75
1907: 75
1850: 66
1858: Píos: 11 Nacionales: 45 Total: 56
1859: Píos: 31 Nacionales: 43 Total: 74
1861: 75
1862: 76
1863: 76
1885: 74
1907: 74
1858: Píos: 1 Nacionales: 70 Total: 71
1859: Píos: 1 Nacionales: 66 Total: 67
1861: 69
1862: 72
1863: 72
1885: 73
1907: 73
1850: 604
1858: Píos: 70 Nacionales: 526 Total: 596
1859: Píos: 120 Nacionales: 481 Total: 601
1861: 584
1862: 571
1863: 525
1885: 593
1907: 593
1850: 3.410
1858: Píos: 999 Nacionales: 2.004 Total: 3.003
1859: Píos: 1.015 Nacionales: 2.282 Total: 3.297
1861: 3.043
1862: 3.407
1863: 3.284
1885: 3.451
1907: 3.410
Fuente: (Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, pagina 41)
RESUMEN REGIONAL DE PÓSITOS ENTRE 1850 Y 1906.
A) Número de Pósitos.
1858: Píos: 70 Nación: 526 Total: 596
1859: Píos: 120 Nación: 481 Total: 601
1906: 593
1850: 270
1858: Píos: 98 Nación: - Total: 98
1859: Píos: 69 Nación: 84 Total: 153
1861: 175
1862: 228
1863: 296
1885: 338
1906: 338
1850: 37
1858: Píos: 39 Nación: - Total: 39
1859: Píos: 21 Nación: 17 Total: 38
1861: 41
1862: 42
1863: -
1885: 41
1906: -
1850: -
1858: Píos: 2 Nación: - Total: 2
1859: Píos: 2 Nación: - Total: 2
1861: 2
1862: 2
1863: 2
1885: 1
1850: 697
1858: Píos: 132 Nación: 550 Total: 682
1859: Píos: 156 Nación: 522 Total: 678
1861: 535
1862: 681
1863: 631
1906: 665
1850: 1224
1858: Píos: 543 Nación: 686 Total: 1229
1859: Píos: 478 Nación: 795 Total: 1273
1861: 1284
1862: 1277
1863: 1231
1885: 1240
1906: 1240
1850: 30
1858: Píos: 39 Nación: 5 Total: 44
1859: Píos: 12 Nación: 15 Total: 27
1861: 27
1862: 29
1863: 35
1885: 32
1906: 32
1850: 206
1858: Píos: - Nación: - Total: -
1859: Píos: 25 Nación: 136 Total: 161
1861: 139
1862: 150
1863: 155
1885: 168
1906: 168
1850: 12
1859: Píos: 3 Nación: - Total: 3
1885: 33
1906: 33
1850: 11
1858: Píos: 2 Nación: 9 Total: 11
1859: Píos: 2 Nación: 11 Total: 13
1861: 9
1862: 9
1863: 9
1906: 30
1850: 18
1858: Píos: 5 Nación: 19 Total: 24
1859: Píos: 7 Nación: 20 Total: 27
1861: 26
1862: 30
1885: 25
1906: 25
1850: 301
1858: Píos: 69 Nación: 209 Total: 278
1859: Píos: 120 Nación: 201 Total: 321
1861: 217
1862: 356
1863: 332
1885: 285
1906: 285
1850: 3410
1858: Píos: 999 Nación: 2004 Total: 3003
1859: Píos: 1015 Nación: 2282 Total: 3297
1861: 3043
1862: 3407
1863: 3284
1885: 3451
1906: 3410
Fuentes: (Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, pagina 41)
Tomado de: 1850 José Gracia Cantalapiedra (1881): p. 259; 1858: A E. E. año 1858; 1859: A. E. E. año 1859-1860; 1861: A. E. E. 1860-1861; 1862 A. E. E. año 1862-1865; 1863A.E. E. año 1862-1865;
1885 Reseña Geográfico-Estadística de España año 1888; 1906: José María Zorita (1907). Los datos de los Anuarios Estadísticos de España proceden del Ministerio de Gobernación, Dirección General de Administración Local.
Canarias (1): En el año 1863 Canarias aparece sin datos, ello se debió a que no se recibieron los datos al cierre del Anuario.
Si atendemos al reparto regional del número de pósitos para la segunda mitad del siglo XIX se comprueba como éstos se concentran en cuatro regiones, las cuales cuentan durante esos años con más del 80% de los pósitos, entre estas destacan las dos Castillas que juntas llegan a tener más del 50% de los establecimientos. La implantación se corresponde con las principales zonas cerealistas del país; sin embargo los pósitos están ausentes de toda la fachada cantábrica, Galicia, Baleares y prácticamente no existen en Cataluña. En la zona levantina (Valencia y Murcia) si tienen una presencia relativamente importante, constituyendo una excepción tratándose de territorios con una importante agricultura de regadío. En este periodo se puso freno a la continuada desaparición de entidades, fenómeno que había tenido su punto álgido en los años comprendidos entre 1773 y 1830.
Los pósitos, como hemos dicho, no están presentes en la cornisa cantábrica (Cantabria, Asturias y País Vasco), Galicia y Navarra, y su presencia es residual en Cataluña, según un analista de la época (26), la razón de esta ausencia se debía a la diversidad y alternativas de cultivos existentes y a la proximidad de la mar que permitía abastecerse de granos fácilmente; los tipos de cereales dominantes, como en el caso del centeno que no tiene creces naturales, sino mermas, esto anularía las creces pupilares (tasa de interés) que sirven para atender los gastos de administración, en cuanto al maíz sería difícil verificar el reintegro (¿en espiga o en grano?), además los gastos de entroje en hórreos y desgranamiento complicaría el mantenimiento de la entidad, así como su almacenamiento que requería de instalaciones y cuidados muy complejos (ventilación, traspalamiento, limpieza continua para evitar la fermentación, etc.). Todas estas circunstancias explicarían la ausencia de pósitos en estas regiones.
Para conocer realmente la capacidad de crédito habría que establecer una relación entre sus fondos y el número teórico de habitantes beneficiarios. El ya citado G. Anes estableció esta proporción para el año 1787, y para ello dividió la capacidad de los pósitos de cada provincia por el número de habitantes de éstas; el resultado es un índice que sería el fondo por habitante/año.
Durante su época dorada, los pósitos pudieron satisfacer la demanda de cereales a precios más ventajosos que los del mercado. Pero además dedicaron parte de sus reservas a otros servicios de interés público en los municipios; se contrataron maestros y médicos, y se realizaron obras públicas y de mejoramiento urbano de los pueblos y ciudades. En este sentido su obra fue muy ilustrada.
Al finalizar el siglo XVIII, el intervencionismo militar en el exterior propició la caída y ruina de estas instituciones de préstamo agrícola. Las guerras de finales del XVIII contra Francia primero, y junto a Francia contra Inglaterra después, ocasionaron grandes gastos que el erario público español no podía soportar. Hacienda Real sacó dinero allí donde lo hubiera, y los pósitos enseguida estuvieron en el punto de mira del implacable recaudador. Además de los tributos ordinarios, el Estado les exigió de sus fondos unos préstamos extraordinarios. En 1798 fueron 14 millones de reales, y en 1799 fueron 48 millones. Estos y otros préstamos realizados hasta 1808 disminuyeron sensiblemente sus reservas, ya que nunca se devolvieron los préstamos. Superado el trauma de la ocupación francesa y la guerra de la Independencia, los pósitos subsistieron, pero nunca fueron lo mismo que en el S. XVIII. Su número se redujo en noventa años en 4.683. Su existencia languidecía, pero paralelamente empezaban a surgir otras fórmulas de crédito agrícola.
Los pósitos se nutrían de capital por dos vías: las creces naturales o intereses, que eran aportaciones que realizaban los vecinos de la localidad, siguiendo un reparto por el sistema de cupo obligatorio que establecía el ayuntamiento, y en alguna ocasión se les autorizó a establecer arbitrios sobre el tránsito de especies, corredurías de granos, caldos y otros artículos de consumo (R. O. 21/01/1806) y las creces pupilares o intereses de los préstamos en dinero.
La mayor parte del capital lo tenían los pósitos de Andalucía (58,8% de los granos y el 71,6% del dinero) que estaban sostenidos por los potentes ayuntamientos de la grandes ciudades agrícolas andaluzas, y eran seguidos muy de lejos por los de Castilla y León en cuanto al capital en especie (14,1% del total) y de Castilla la Mancha en el capital en dinero (5,9% del total).
REPARTO DEL CAPITAL DE LA RED DE PÓSITOS EN EL AÑO 1850. (Comparativa de Andalucía y España)
Número de Pósitos: 604
En España 3.410
Reparto del capital:
Andalucía En grano (fanegas): 1.036.644
En España 1.763.856
Andalucía En dinero (reales): 9.296.749
En España: 12.983.726
Reparto del capital %:
Andalucía Grano: 58,8
En España: 100,0
Andalucía Dinero: 71,6
Capital en grano por Pósito (fanegas/pósito)
Andalucía: 1.716
En España: 517
Capital en dinero por Pósito (reales/pósito)
Andalucía: 15.392
En España: 3.808
(Fuente: (Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, pagina 21. Datos tomados a su vez de José Gracia Cantalapiedra (1881), páginas: 266 y 267.)
CAPITAL TOTAL DE LA RED DE PÓSITOS ENTRE LOS AÑOS 1850 A 1902
Capital en GRANOS (hectolitros) en el año 1850
Capital en caja grano: 979.920
Capital en deudas seguras grano: 471.553
Capital en deudas dudosas grano: 125.118
Capital deudas incobrables grano: 431.775
Capital Total: 2.008.366
Capital en METÁLICO (reales) en el año 1850
Capital en caja metálico: 9.350.654
Capital en deudas seguras metálico: 5.312.717
Capital en deudas dudosas metálico: 2.347.292
Capital en deudas incobrables metálico: 7.570.220
Capital Total: 24.580.883 reales
Capital en GRANOS (hectolitros) en el año 1863
Capital en caja: 620.176
Créditos aplazados campaña: 645.548
Créditos aplazados en moratorias: 182.502
Capital Total: 1.448.226
Capital en METÁLICO (en reales) en el año 1863
Créditos aplazados campaña: 17.215.052
Créditos aplazados en moratorias: 1.911.703
Capital Total: 28.069.595 reales
Capital en GRANOS (hectolitros) en el año 1885
Capital en caja: 108.162
Capital en créditos: 1.698.126
Capital Total: 1.806.288
Capital en METÁLICO (en reales) en el año 1885
Capital en caja: 6.368.508
Capital en créditos: 78.516.574
Capital Total: 84.885.082
Capital en GRANOS (hectolitros) en el año 1902
Capital en caja: 1.900.265
Capital en deudas seguras: 890.140
Capital Total: 2.790.405
Capital en METÁLICO (en reales) en el año 1902
Capital en caja: 116.096.052
Capital en deudas seguras: 91.781.468
Capital Total: 207.877.520 reales
Capital grano 1850-1885 (%) -10,06
Capital metálico 1850-1885 (%) 245,30
Capital grano 1850-1921(%) 38,93
Capital grano 1863-1921(%) 92,67
Capital grano 1885-1921(%) 54,48
Capital metálico 1850-1921(%) 745,68
Capital metálico 1863-1921 (%) 640,57
Capital metálico 1885 -1921(%) 146,29
Fuente: Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, página 23.
Datos elaborados a partir de Reseña Geográfica y estadística de España, 1888, Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico, pp. 871, 890-891. (1) Se han realizado los cálculos sobre el capital real en granos y metálico.
La recuperación de capitales fue más efectiva en Andalucía y Levante que en las zonas más cerealistas, las dos Castillas y Aragón, en la cuales los pósitos eran más pequeños, más dispersos y menos capitalizados. En general, el declive de estas instituciones y sus fondos durante la primera mitad del siglo fue menor en las primeras zonas, y la recuperación de la segunda mitad del XIX fue más homogénea, posiblemente por la acción centralizadora del Estado que estabilizó toda la red de pósitos. La labor desarrollada por los funcionarios del ramo perteneciente al Ministerio de la Gobernación en cuanto al control de la contabilidad de las entidades y las comisiones provinciales, la monetización de parte del capital grano; el pago de deudas antiguas, etc., permitió que en 1902 la recuperación de caudales fuese una realidad y que al finalizar el siglo los pósitos contasen con un capital real de 68,8 millones de pesetas (51,9 millones de pesetas en metálico) que suponían un gran incremento respecto al capital existente en 1850 (7 millones de pesetas) (27).
Estas instituciones de crédito agrario deberían lograr un desarrollo sostenido en aquellas zonas caracterizadas por una mayor demanda, para producir o para consumir, allí donde la superficie de cultivo destinada a los cereales era mayor y donde era más extensivo, en este sentido los pósitos eran más numerosos en las dos Castillas, pero su dotación de fondos era inferior a los de Andalucía y Levante. En esas primeras regiones (las dos Castillas) la clientela se componía de una multitud de “labradores pobres” residentes en pequeños ayuntamientos, la mayor parte de los cuales no tenían capacidad económica y de gestión para mejorar sus respectivos pósitos. En el segundo caso (Andalucía y Levante), los pósitos estaban establecidos en grandes ciudades agrícolas con corporaciones que contaban con administradores cualificados, y con suficientes fondos para capitalizarlos en caso de necesidad, pero en muchos casos eran utilizados como un instrumento de control social y de atención a las clientelas por parte de las oligarquías municipales, y con frecuencia se daban procesos de corrupción en la gestión de los préstamos.
La recuperación de los capitales de la red de pósitos durante la segunda mitad del siglo se debió a una combinación de elementos y condiciones, entre otros: mayor control del Estado sobre las contabilidades de cada uno de ellos, control y vigilancia sobre las actuaciones de las autoridades locales y provinciales encargadas de la gestión directa, la monetización parcial del capital en granos, venta de sus activos (inmuebles, fincas, valores, etc.).
Todo ello posibilitó que en 1902 la red contara con un capital real en metálico de 207,8 millones de reales que suponían un incremento del 745,6 % respecto al existente en 1850 y 2,8 millones de hectolitros de grano, 38,9 % de incremento respecto a 1850, cantidades importantes que les permitía generar un microcrédito con destino a la sementera y el consumo de los “labradores pobres”. En ese momento el conjunto de las nacientes cajas rurales, sindicatos agrícolas, cámaras agrarias, asociaciones agrícolas y otros tipos de cooperativas no contaban con el capital del que disponía la red de pósitos, con un conjunto de más de tres mil establecimientos repartidos por buena parte del país, esto la colocaba en una herramienta fundamental para la financiación de los pequeños cultivadores a través de operaciones de microcrédito.
La falta de capitales en la agricultura y el alto precio de los mismos (tasas de usura) era un problema señalado por todas las encuestas oficiales y tratadistas del periodo. El crecimiento de los fondos de los pósitos en el periodo comprendido entre 1850 y 1902 no guarda mucha relación con el crecimiento del número de bancos, cajas de ahorros o cooperativas agrarias de crédito en esos mismos años. Los dos tipos de instituciones, los pósitos y las nuevas entidades financieras de la segunda mitad del siglo XIX (bancos, cajas de ahorros, cajas rurales, etc.), no tuvieron ningún tipo de relación. Las segundas no desplazaron a los pósitos que constituían una red más amplia, ni tan siquiera complementaron sus respectivas labores allí donde convivieron, se trataba de dos mundos escasamente interrelacionados. Más coincidencia se daba con los usuarios de las cajas rurales (cooperativas de crédito ligadas en muchas ocasiones a sindicatos agrícolas), pero la eclosión de este tipo de entidades se produjo después del periodo de entre 1915 y 1920.
ESTRATIFICACIÓN SOCIAL Y PÓSITOS EN ESPAÑA A MEDIADOS DEL SIGLO XIX.
Índice Fondos/habitantes: 200
Índice Propietarios: 78
Índice Arrendatarios: 70
Índice Jornaleros: 120
Índice Pobres: 85
Índice Fondos/habitantes: 37
Índice Propietario: 130
Índice Arrendatarios: 36
Índice Jornaleros: 95
Índice Pobres: 80
Índice Fondos/habitantes: 50
Índice Propietario: 90
Índice Arrendatarios: 102
Índice Jornaleros: 105
Índice Pobres: 84
Índice Fondos/habitantes: 119
Índice Propietario: 121
Índice Arrendatarios: 75
Índice Jornaleros: 92
Índice Pobres: 101
Índice Fondos/habitantes: 77
Índice Arrendatarios: 151
Índice Jornaleros: 75
Índice Pobres: 121
Índice Fondos/habitantes: 5
Índice Propietario: 99
Índice Arrendatarios: 63
Índice Jornaleros: 109
Índice Pobres: 65
Índice Fondos/habitantes: 131
Índice Propietario: 103
Índice Arrendatarios: 52
Índice Jornaleros: 108
Índice Pobres: 92
Índice Fondos/habitantes: 197
Índice Propietario: 65
Índice Arrendatarios: 144
Índice Jornaleros: 112
Índice Pobres: 109
Índice Fondos/habitantes: 6
Índice Propietario: 108
Índice Arrendatarios: 111
Índice Pobres: 127
Índice Propietario: 117
Índice Arrendatarios: 83
Índice Jornaleros: 94
Índice Pobres: 83
Índice Fondos/habitantes: 100
Índice Propietario: 100
Índice Arrendatarios: 100
Índice Jornaleros: 100
Índice Pobres: 100
Fuente: (Fuente: (Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, pagina: 27.
Datos tomados del Censo de Población española de 1860 y los referentes a los pósitos 1863: Gaceta de Madrid de 28-IV-1864 y de 23-IV-1866. Los índices se han construido señalando el peso de la cantidad regional respecto a la media nacional que se considera 100.
Los mejor situados para ser beneficiarios de los pósitos eran los pequeños propietarios, los arrendatarios y los modestos cultivadores directos, que necesitaban por una parte sus préstamos y por otra, podían presentar unas garantías suficientes. En el caso de este último grupo (cultivadores directos) el destino fundamental de los créditos era la sementera, el grupo de los jornaleros solo buscaba la subsistencia a través de adelantos en grano para panadeo, en este caso los préstamos exigían unas fianzas y creces menores.
La clientela hipotética de la red de pósitos se situó en un termino medio entre los grandes propietarios y los jornaleros desposeídos, los primeros no necesitaban de sus préstamos y éstos últimos no podían hacer frente a las fianzas y garantías exigidas para retirar granos o dinero, si lo lograban solían quedar endeudados con el pósito y, por lo tanto, excluidos para obtener un nuevo crédito, que podían necesitar.
Las zonas de predominio del pequeño propietario y arrendatario tenían unos pósitos orientados a la producción en Aragón y Castilla-León; mientras que en los territorios de predominio de la gran propiedad con una gran presencia de jornaleros, los institutos eran más grandes, urbanos y más orientados a atender el consumo, con una mayor actividad “social” pero más expuestos a acumular créditos impagados como era el caso de Andalucía. La actividad de los pósitos orientados a la producción presentaba unas oscilaciones en sus operaciones ligadas al ciclo agrícola, mientras que los orientados al consumo dibujan curvas más uniformes a lo largo del año.
El alto índice de propietarios de Aragón, las dos Castillas y Valencia puede relacionarse con el alto número de pósitos, aunque debería tratarse de un tipo de propietarios medianos y pequeños en su generalidad que podían acudir a estos pósitos en búsqueda de financiación. La presencia masiva de jornaleros en Andalucía se relaciona con unos institutos grandes y urbanos, como ocurre en caso de Murcia o Extremadura. La orientación “benéfica” de la red de pósitos no alcanzaba a los pobres (pobres de solemnidad o jornaleros más precarios), su operativa estaba destinada a un sector de la población rural desprotegida pero que no llega a los límites de la pobreza (pobres de solemnidad). En este sentido los pósitos estaban bien orientados en cuanto a su papel socio-benéfico y a su clientela, pero una pléyade de problemas administrativos, y la mala gestión de las autoridades municipales, les impedían realizar con eficacia este cometido. Con frecuencia su actuación se insertaba en las redes clientelares que controlaban las oligarquías municipales y sus préstamos estaban destinados a alimentar estas estructuras, o bien, en algunos casos, la corrupción hacía que el microcrédito acumulado en varias operaciones simuladas abasteciese de capital a prestamistas privados y logreros que negociaban con este capital “barato” para ellos. A pesar de la existencia de esta realidad, la red de pósitos atendió la demanda, en grano o metálico, de un número importante de pequeños cultivadores pobres (28).
Las tasas de interés (llamadas: creces pupilares) fueron tradicionalmente de un celemín por fanega de grano prestada, lo que representaba una tasa de interés del 8,33 % al año. Esta cifra fluctuó a lo largo del tiempo, así en 1775 de redujo a medio celemín por fanega (4,16 %), para subir de nuevo en 1800 hasta tres cuartillos por fanega (6,25 %), con la idea de recuperar a los pósitos de las frecuentes exacciones a que les sometió el Estado. En 1861 el interés se situó otra vez en medio celemín por fanega para los granos (4,16 %) y un 6% para el dinero. La Ley de 1906 rebajó estas tasas a un 2% en los de grano y el 4% en los de dinero, tipos que eran más bajos que los que ofrecían las cajas de ahorros y las cajas rurales existentes. Los réditos se destinaban al mantenimiento de gastos de conservación, administración y pago de contingentes a los organismos centrales. Los pósitos que funcionaban con corrección, sin intromisiones ajenas a su cometido, lograban acrecentar sus fondos, constituyendo unas importantes cantidades de fondos de reserva.
A menudo los fondos de reserva desaparecían por el lastre de los impagos de los prestatarios de sus respectivos préstamos. La verdadera debilidad de estos pósitos consistía en la dificultad que suponía lograr un equilibrio entre las necesidades de los usuarios y la correspondiente solvencia de los mismos. A pesar de los procedimientos normales de fianza de los créditos y de las precauciones a la hora de seleccionar a los prestatarios entre los más solventes y “honrados” de los agricultores necesitados de la localidad, la debilidad más acusada de la red fueron los créditos no recuperados, ni recuperables. Una cosecha más floja de lo habitual o tan solo dos años irregulares sucesivos provocaba un alud de créditos cuyos reintegros eran inviables, de tal manera que, uno de los puntos centrales de las reformas de mediados de siglo, para el saneamiento económico de los institutos siempre fue el intento de realizar una liquidación y clarificación de las deudas pendientes, especialmente las antiguas.
Esta situación endémica convertía a los pósitos, como institución, en una red avocada a las polémicas y las críticas más comunes y, posiblemente, una de las causas de que fuera tan refractaria a todo tipo de reformas, hay que buscarla en la complejidad de intereses que crecieron en torno a ella como entidad de servicio público, así como la facilidad que daba para solventar situaciones apuradas de otras instituciones públicas ajenas a sus fines. El mayor o menor grado de esta situación de impagos variaba de unas regiones a otras, en función de la actuación de las administraciones locales y la solvencia de sus usuarios. Un hecho destacable era la situación de los pósitos andaluces en 1863, que tenían el 57% de los fondos de la red y en deudas impagadas acaparaban el 71,2%, situación que volvemos a encontrar en estadísticas posteriores, también tenían dificultades para el cobro los pósitos de Extremadura y los de Castilla y León. Mejor situación presentaban los de Canarias, Levante (Valencia y Murcia) y Aragón, que eran los más solventes y mejor gestionados.
La red de pósitos no sólo actuó en el terreno del crédito agrario, sus fondos también se utilizaron por las autoridades locales para financiar obras públicas, para atender los efectos de calamidades o epidemias, como estímulo a la Innovación (29) (adquisición de maquinaria agraria), en escuelas públicas y otros muchos destinos: Pero su tarea más importante se centró en el microcrédito, en una línea de centros benéficos orientados a un sector social agrario. J. Pando y Valle (1880:16) señalaba que en 1800 los 9.600 pósitos (incluidos los pósitos píos), con 480 millones de reales, atendieron las demandas de 160.000 labradores pobres. A mediados del siglo los pósitos prestaban 1,8 millones de fanegas de grano y 15,1 millones de reales (30).
LOS PRÉSTAMOS DE LOS PÓSITOS EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX
Número de labradores atendidos
1862: 141.175
1863: 150.306
1902: 335.285
Capital prestado en granos (Hectolitros.)
1850: 1.028.447
1859: 790.891
1862: 786.089
1863: 850.078
1885: 1.801.553
1902: 890.140
Capital prestado en dinero (Ptas.)
1850: 3.785.640
1859: 2.007.610
1862: 3.461.206
1863: 4.780.969
1885: 18.640.353
1902: 22.945.367
Fuente: (Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, pagina: 31.
Tomado de las Fuentes: 1850 José Gracia Cantalapiedra (1881):p. 259;
1859: José Gracia Cantalapiedra (1881): p. 268;
1862: A. E. E. (Anuarios Estadísticos de España) año 1862-1865;
1863: A. E. E. (Anuarios Estadísticos de España) año 1862-1865;
1885: Reseña Geográfico-Estadística de España año 1888;
1906: José María Zorita (1907): p. 40.
Los datos de los Anuarios Estadísticos de España proceden del Ministerio de Gobernación, Dirección
General de Administración Local.
LOS PRÉSTAMOS DE LA RED DE PÓSITOS EN 1850.
CAPITAL PRESTADO:
EN GRANO (fanegas) 1.154.358
EN DINERO (reales) 9.020.410
CAPITAL PRESTADO %:
GRANO 62,36
DINERO 59,57
CAPITAL PRESTADO POR PÓSITO
GRANO (fanegas) 1.911
DINERO (reales) 14.934
EN GRANO (fanegas): 8.098
EN DINERO (reales): -
GRANO: 0,44
GRANO (fanegas): 30
DINERO (reales): -
EN GRANO (fanegas): 14.811
EN DINERO (reales): 410.288
GRANO: 0,80
DINERO: 2,71
GRANO (fanegas): 400
DINERO (reales): 11.089
EN GRANO (fanegas): 337.969
EN DINERO (reales): 1.882.720
GRANO: 18,26
DINERO: 12,43
GRANO (fanegas): 485
DINERO (reales): 2.701
EN GRANO (fanegas): 54.150
EN DINERO (reales): 373.089
GRANO: 2,93
DINERO: 2,46
GRANO (fanegas): 44
DINERO (reales): 305
EN GRANO (fanegas): 5.896
EN DINERO (reales): 7.611
GRANO: 0,32
DINERO: 0,05
GRANO (fanegas): 197
DINERO (reales): 254
EN GRANO (fanegas): 147.671
EN DINERO (reales): 1.271.840
GRANO: 7,98
DINERO: 8,40
GRANO (fanegas): 717
DINERO (reales): 6.174
EN GRANO (fanegas): 658
EN DINERO (reales): 8.509
GRANO: 0,04
DINERO: 0,06
GRANO (fanegas): 55
DINERO (reales): 709
EN GRANO (fanegas): 487
EN DINERO (reales): 26.627
GRANO: 0,03
DINERO: 0,18
DINERO (reales): 2.421
EN GRANO (fanegas): 66.977
EN DINERO (reales): 1.616.626
GRANO: 3,62
DINERO: 10,68
GRANO (fanegas): 3.721
DINERO (reales): 89.813
EN GRANO (fanegas): 61.769
EN DINERO (reales): 524.843
GRANO: 3,34
DINERO: 3,47
GRANO (fanegas): 205
DINERO (reales): 1.744
EN GRANO (fanegas): 1.851.205
EN DINERO (reales): 15.142.563
GRANO: 100,00
DINERO: 100,00
GRANO (fanegas): 543
DINERO (reales): 4.441
(Fuente: Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, pagina: 29)
Elaborado a partir de José Gracia Cantalapiedra (1881), pp. 266-267.)
Destaca el papel de los pósitos andaluces que concentran el 62,3% del capital prestado en granos y el 59,5% del prestado en dinero. Pero si atendemos por lo realizado por termino medio por cada instituto los de Murcia fueron los que más capital prestaron en consonancia con el capital disponible junto con los de Andalucía, Canarias y Valencia.
En 1862 los pósitos prestaron a 141.175 labradores un total 501.109 fanegas de trigo, 49.034 de centeno y 16.733 de cebada (58% del trigo existente, el 49% del centeno y el 46% de la cebada) y un capital en metálico de 2.168.900 reales (38% de lo que existía en caja), siendo el valor del préstamo medio de 274 reales, cifras que muestran la implantación de los institutos como entidades de microcrédito especializadas. En 1863 se socorrían a 150.306 labradores pobres para la sementera, lo que implicaba que este año se superaron en 850.078 fanegas de grano y en 10.363.196 reales los préstamos realizados en el año 1862 y que se socorrieron 9.131 labradores pobres más que el año anterior, también el capital efectivo recobrado en metálico por los institutos aventajó en 3.645.712 reales al de 1862. Estas cifras nos muestran la recuperación que experimentaron los pósitos en la segunda mitad del siglo, incluso se trató de reorganizarlos ante esta perspectiva (Real Orden 25-IV-1866) sobre la base de: monetización de sus capitales (conversión a metálico de los granos de los pósitos, venta de inmuebles, liquidación inmediata de los créditos y condonación de deudas según los periodos de los que procedan); disminución de la tasa de interés de los préstamos y medidas de racionalización administrativa (seguridad en los reintegros, simplificación de la contabilidad, administración gratuita, rendición de cuentas con periodicidad acordada y siguiendo las directrices del organismo central).
SITUACIÓN DE LOS PÓSITOS EN ANDALUCÍA EN EL AÑO 1885.
Numero de pósitos: 85
% Del total de pósitos: 2
Existencias en caja: Metálico en pesetas: 124.199 En Grano (hectolitros): 1.005
Capital prestado: Metálico en pesetas: 1.146.143 En Grano (hectolitros): 32.475
Capital total: Metálico en pesetas: 1.270.342 En Grano (hectolitros): 33.480
% De existencias: Metálico: 7 En Grano: 1
% Del capital prestado: Metálico: 6,1 En Grano (hectolitros): 1,8
% Del capital total: Metálico en pesetas: 6 En Grano (hectolitros): 2
Ratio de aprovechamiento: Metálico: 0,9 En Grano: 1,0
Capital total medio/pósito: Metálico (Pesetas/pósito): 14.945 En Grano (hectolitros/pósito): 394
Numero de pósitos: 37
% Del total de pósitos: 1
Existencias en caja: Metálico en pesetas: 118.488 En Grano (hectolitros): 2.292
Capital prestado: Metálico en pesetas: 1.962.814 En Grano (hectolitros): 84.778
Capital total: Metálico en pesetas: 2.081.302 En Grano (hectolitros): 87.070
% De existencias: Metálico: 7 En Grano: 2
% Del capital prestado: Metálico: 10,5 En Grano (hectolitros): 4,7
% Del capital total: Metálico en pesetas: 10 En Grano (hectolitros): 5
Capital total medio/pósito: Metálico (Pesetas/pósito): 56.251 En Grano (Hectolitros/pósito): 2.353
Numero de pósitos: 69
Existencias en caja: Metálico en pesetas: 102.539 En Grano (hectolitros): 16.237
Capital prestado: Metálico en pesetas: 2.611.591 En Grano (hectolitros): 188.949
Capital total: Metálico en pesetas: 2.714.130 En Grano (hectolitros): 205.186
% De existencias: Metálico: 6 En Grano: 15
% Del capital prestado: Metálico: 14,0 En Grano (Hectolitros): 10,5
% Del capital total: Metálico en pesetas: 13 En Grano (Hectolitros): 11
Ratio de aprovechamiento: Metálico: 1,0 En Grano: 0,9
Capital total medio/pósito: Metálico (Pesetas/pósito): 39.335 En Grano (Hectolitros/pósito): 2.974
Numero de pósitos: 125
% Del total de pósitos: 4
Existencias en caja: Metálico en pesetas: 83.027 En Grano (hectolitros): 8.764
Capital prestado: Metálico en pesetas: 542.684 En Grano (hectolitros): 122.018
Capital total: Metálico en pesetas: 625.711 En Grano (hectolitros): 130.782
% De existencias: Metálico: 5 En Grano: 8
% Del capital prestado: Metálico: 2,9 En Grano (Hectolitros): 6,8
% Del capital total: Metálico en pesetas: 3 En Grano (Hectolitros): 7
Ratio de aprovechamiento: Metálico: 0,9 En Grano: 0,9
Capital total medio/pósito: Metálico (Pesetas/pósito): 5.006 En Grano (Hectolitros/pósito): 1.046
Numero de pósitos: 55
Existencias en caja: Metálico en pesetas: 22.872 En Grano (hectolitros): 2.721
Capital prestado: Metálico en pesetas: 288.498 En Grano (hectolitros): 74.775
Capital total: Metálico en pesetas: 311.370 En Grano (hectolitros): 77.496
% De existencias: Metálico: 1 En Grano: 2
% Del capital prestado: Metálico: 1,5 En Grano (Hectolitros): 4,2
% Del capital total: Metálico en pesetas: 1 En Grano (Hectolitros): 4
Capital total medio/pósito: Metálico (Pesetas/pósito): 5.661 En Grano (Hectolitros/pósito): 1.409
Numero de pósitos: 75
Existencias en caja: Metálico en pesetas: 49.652 En Grano (hectolitros): 5.212
Capital prestado: Metálico en pesetas: 1.237.708 En Grano (hectolitros): 244.555
Capital total: Metálico en pesetas: 1.287.360 En Grano (hectolitros): 249.767
% De existencias: Metálico: 3 En Grano: 5
% Del capital prestado: Metálico: 6,6 En Grano (Hectolitros): 13,6
% Del capital total: Metálico en pesetas: 6 En Grano (Hectolitros): 13
Ratio de aprovechamiento: Metálico: 1,0 En Grano: 1,0
Capital total medio/pósito: Metálico (Pesetas/pósito): 17.165 En Grano (Hectolitros/pósito): 3.330
Numero de pósitos: 74
Existencias en caja: Metálico en pesetas: 112.276 En Grano (hectolitros): 5.000
Capital prestado: Metálico en pesetas: 1.007.782 En Grano (hectolitros): 155.124
Capital total: Metálico en pesetas: 1.120.058 En Grano (hectolitros): 160.124
% De existencias: Metálico: 6 En Grano: 5
% Del capital prestado: Metálico: 5,4 En Grano (hectolitros): 8,6
% Del capital total: Metálico en pesetas: 5 En Grano (hectolitros): 8
Capital total medio/pósito: Metálico (Pesetas/pósito): 15.136 En Grano (Hectolitros/pósito): 2.164
Existencias en caja: Metálico en pesetas: 93.807 En Grano (hectolitros): 1.625
Capital prestado: Metálico en pesetas: 2.756.292 En Grano (hectolitros): 159.514
Capital total: Metálico en pesetas: 2.850.099 En Grano (hectolitros): 161.139
% De existencias: Metálico: 5 En Grano: 1
% Del capital prestado: Metálico: 14,8 En Grano (Hectolitros): 8,9
% Del capital total: Metálico en pesetas: 13 En Grano (Hectolitros): 8
Capital total medio/pósito: Metálico (Pesetas/pósito): 39.042 En Grano (Hectolitros/pósito): 2.207
Numero de pósitos: 593
% Del total de pósitos: 17
Existencias en caja: Metálico en pesetas: 706.860 En Grano (hectolitros): 42.856
Capital prestado: Metálico en pesetas: 11.553.512 En Grano (hectolitros): 1.062.188
Capital total: Metálico en pesetas: 12.260.372 En Grano (hectolitros): 1.105.044
% De existencias: Metálico: 41 En Grano: 39
% Del capital prestado: Metálico: 62,0 En Grano (Hectolitros): 59,0
% Del capital total: Metálico en pesetas: 57 En Grano (Hectolitros): 57
Capital total medio/pósito: Metálico (Pesetas/pósito): 20.675 En Grano (Hectolitros/pósito): 1.863
(Fuente: Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, pagina 45).
Las inspecciones que se giraron a las provincias en 1862 resultaron muy efectivas, empezando a corregir las ocultaciones, los abusos en la administración y en la contabilidad, los repartimientos y reintegros simulados, la parcialidad en la concesión de créditos y otras muchas corruptelas que paralizaban los pósitos. Este modo de proceder de la Administración mejoró las reservas de conjunto de la red, de esta manera para el reparto de la sementera de 1863 disponía de 363.456 fanegas de trigo, 55.091 fanegas de centeno, 12.981 fanegas de cebada y 4.540.139 reales en metálico. El capital real de los pósitos en ese año (contando solo los créditos realizables) ascendía a 116.200.789 reales (31).
La evolución de los pósitos entre 1863 y 1885 no es desconocida, los pósitos vivieron un periodo de desorganización de la red debido a los avatares políticos y al traspaso de competencias a las Comisiones Provinciales de Pósitos (Ley 20-VI-1877) las cuales dejaron de rendir cuentas (32).
La Dirección General de Administración Local emitió una circular (15-V-1880) reclamando a los Gobernadores que le remitiesen el estado contable de sus respectivos institutos, resultado de esta iniciativa se plasmó en el estado contable de 1885 que significó un nuevo paso en la reorganización de la red, que culminaría con la Ley de 23 de enero de 1906 creadora de la Delegación Regia de Pósitos.
SITUACIÓN DE LOS PÓSITOS EN ANDALUCÍA EN EL AÑO 1907.
Existencias en caja: Metálico (pesetas): 67.783 Grano (hectolitros): 240
Total capital prestado: Metálico (pesetas): 2.775.334 Grano (hectolitros): 48.937
Capital total: Metálico (pesetas): 2.904.453 Grano (hectolitros): 49.176
% De existencias: Metálico: 2,2 Grano: 0,4
% De capital prestado: Metálico: 6,1 Grano: 1,8
Labradores prestatarios: 10.434
% De labradores prestatarios: 3,0
Existencias en caja: Metálico (pesetas): 145.412 Grano (hectolitros): 301
Total capital prestado: Metálico (pesetas): 5.858.214 Grano (hectolitros): 158.494
Capital total: Metálico (pesetas): 6.273.315 Grano (hectolitros): 158.795
% De existencias: Metálico: 4,7 Grano: 0,5
% De capital prestado: Metálico: 13,0 Grano: 5,7
Labradores prestatarios: 12.277
% De labradores prestatarios: 3,5
Existencias en caja: Metálico (pesetas): 188.413 Grano (hectolitros): 783
Total capital prestado: Metálico (pesetas): 6.045.442 Grano (hectolitros): 350.935
Capital total: Metálico (pesetas): 6.714.634 Grano (hectolitros): 351.719
% De existencias: Metálico: 6,0 Grano: 1,3
% De capital prestado: Metálico: 13,4 Grano: 12,6
Labradores prestatarios: 31.757
% De labradores prestatarios: 9,1
Existencias en caja: Metálico (pesetas): 206.975 Grano (hectolitros): 1.957
Total capital prestado: Metálico (pesetas): 1.661.842 Grano (hectolitros): 267.066
Capital total: Metálico: (pesetas): 2.178.990 Grano (hectolitros): 268.783
% De existencias: Metálico: 6,6 Grano: 3,2
% De capital prestado: Metálico: 3,7 Grano: 9,6
Labradores prestatarios: 17.290
% De labradores prestatarios: 5,0
Existencias en caja: Metálico (pesetas): 32.615 Grano (hectolitros): 112
Total capital prestado: Metálico (pesetas): 407.752 Grano (hectolitros): 59.844
Capital total: Metálico (pesetas): 491.852 Grano (hectolitros): 59.955
% De existencias: Metálico: 1,0 Grano: 0,2
% De capital prestado: Metálico: 0,9 Grano: 2,2
Labradores prestatarios: 14.509
% De labradores prestatarios: 4,2
Existencias en caja: Metálico (pesetas): 85.598 Grano (hectolitros): 1.609
Total capital prestado: Metálico (pesetas): 3.419.905 Grano (hectolitros): 506.436
Capital total: Metálico (pesetas): 3.856.403 Grano (hectolitros): 508.045
% De existencias: Metálico: 2,7 Grano: 2,6
% De capital prestado: Metálico: 7,6 Grano: 18,2
Labradores prestatarios: 35.191
% De labradores prestatarios: 10,1
Existencias en caja: Metálico (pesetas): 14.597 Grano (hectolitros): 455
Total capital prestado: Metálico (pesetas): 3.219.236 Grano (hectolitros): 268.704
Capital total: Metálico (pesetas): 3.361.286 Grano (hectolitros): 269.159
% De existencias: Metálico: 0,5 Grano: 0,7
% De capital prestado: Metálico: 7,1 Grano: 9,7
Labradores prestatarios: 16.079
% De labradores prestatarios: 4,6
Existencias en caja: Metálico (pesetas): 107.496 Grano (hectolitros): 90
Total capital prestado: Metálico (pesetas): 7.837.550 Grano (hectolitros): 237.665
Capital total: Metálico (pesetas): 8.604.055 Grano (hectolitros): 237.755
% De existencias: Metálico: 3,4 Grano: 0,1
% De capital prestado: Metálico: 17,4 Grano: 8,6
Labradores prestatarios: 16.388
% De labradores prestatarios: 4,7
Número de pósitos: 593
Existencias en caja: Metálico (pesetas): 848.889 Grano (hectolitros): 5.547
Total capital prestado: Metálico (pesetas): 31.225.275 Grano (hectolitros): 1.898.081
Capital total: Metálico (pesetas): 34.384.988 Grano (hectolitros): 1.903.387
% De existencias: Metálico: 27,2 Grano: 9,0
% De capital prestado: Metálico: 69,1 Grano: 68,4
Labradores prestatarios: 153.925
% De labradores prestatarios: 44,3
Fuente: Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, página 46.
A menudo los fondos de reserva desaparecían por el lastre de los impagos de los préstamos. La verdadera debilidad de los pósitos consistía en lograr un equilibrio entre la necesidad y la solvencia de sus usuarios. A pesar de los procedimientos usuales de fianza de los créditos (personales, comunales, propias o ajenas), y de las precauciones a la hora de seleccionar a los prestatarios entre los más solventes y “honrados” de los agricultores necesitados de cada localidad, la debilidad más acusada de los pósitos fueron los créditos no recuperados ni recuperables. Una cosecha más floja de lo habitual o tan solo dos años irregulares sucesivos provocaba un alud de créditos cuyos reintegros eran inviables. De esta manera uno de los puntos centrales de las reformas que se emprendieron en la línea de saneamiento económico de los institutos siempre fue el intento de realizar una liquidación y clarificación de las deudas pendientes.
Un alud de normativas y resoluciones de la Administración a lo largo del siglo XIX trató de regular, contabilizar y liquidar las deudas pendientes, algunas de carácter “histórico”, que tenían paralizados a un buen número de institutos. En las memorias y estadísticas consultadas hemos encontrado una coincidencia obsesiva por el control y clasificación de las deudas. En 1850 el 51% de los granos estaban en manos de deudores, y de ellos solo se consideraban cobrables el 46%, dudosos el 12% e incobrables el 42% En cuanto a los préstamos en dinero estaban en débito el 62% de los concedidos y de estos se consideraban ejecutables el 34,8%, dudosos el 15,4% y no recuperables el 49,8%.En la estadística de 1863 se volvió a investigar las deudas pendientes, evaluándose que de todos los granos de las reservas estaban pendientes de cobro el 70,6% que estaban en manos de antiguos prestatarios, tan solo el 23,6% estaba en posesión de los prestatarios de ese año. En 1885 una nueva estadística muestra que estaban en manos de deudores el 94% de los granos y el 95% de los fondos metálicos.
La Ley de 1906 trato de arreglar esta situación, pero las deudas existentes después de su aplicación revelan que se trataba de un mal crónico que se había acrecentado A esta situación se añadía que los pósitos adelantaron al Estado, las provincias y las localidades de 1800 a 1907 la cifra de 206 millones de pesetas que estaban pendientes de pago en esa última fecha, por lo tanto el daño a la red también procedía de sus propios administradores.
El reparto de los préstamos de la red en la segunda mitad del siglo XIX nos muestra la fuerza de los pósitos andaluces, en consonancia con sus capitales, y en segundo lugar los de las dos Castillas a bastante distancia. En general es destacar el crecimiento de los créditos en metálico en el último tercio del siglo, lo que es un indicador del proceso de monetización de los capitales de los pósitos.
REPARTO TERRITORIAL DEL CAPITAL PRESTADO POR LA RED DE PÓSITOS EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX (en %)
1850 EN GRANO: 62,36
1850 EN DINERO: 59,57
1862 EN GRANO: 54,17
1862 EN DINERO: 65,28
1885 EN GRANO: 58,96
1885 EN DINERO: 61,98
1907 EN GRANO: 68,35
1907 EN DINERO: 69,13
1850 EN GRANO: 0,44
1850 EN DINERO: 1,99
1862 EN GRANO: -
1862 EN DINERO: 0,13
1885 EN GRANO: 2,61
1885 EN DINERO: 0,33
1907 EN GRANO: 2,71
1907 EN DINERO: 0,67
1850 EN GRANO: 0,80
1850 EN DINERO: 2,71
1862 EN GRANO: 1,39
1862 EN DINERO: 9,03
1885 EN GRANO: 0,93
1885 EN DINERO: 6,48
1907 EN GRANO: -
1907 EN DINERO:-
1850 EN GRANO: 18,26
1850 EN DINERO: 12,43
1862 EN GRANO: 18,69
1862 EN DINERO: 10,62
1885 EN GRANO: 12,53
1885 EN DINERO: 9,40
1907 EN GRANO: 8,82
1907 EN DINERO: 8,07
1850 EN GRANO: 2,93
1850 EN DINERO: 2,46
1862 EN GRANO: 7,51
1862 EN DINERO: 2,28
1885 EN GRANO: 12,20
1885 EN DINERO: 9,60
1907 EN GRANO: 10,94
1907 EN DINERO: 9,25
1850 EN GRANO: 0,32
1850 EN DINERO: 0,05
1862 EN GRANO: 0,28
1862 EN DINERO: 0,09
1885 EN GRANO: 0,09
1885 EN DINERO: 0,45
1907 EN GRANO: 0,02
1907 EN DINERO: 0,46
1850 EN GRANO: 7,98
1850 EN DINERO: 8,40
1862 EN GRANO: 7,66
1862 EN DINERO: 1,40
1885 EN GRANO: 4,82
1885 EN DINERO: 1,53
1907 EN GRANO: 4,05
1907 EN DINERO: 1,77
1850 EN GRANO: 0,04
1850 EN DINERO: 0,06
1862 EN GRANO: 0,08
1862 EN DINERO: 0,59
1885 EN GRANO: 0,17
1885 EN DINERO: 0,10
1907 EN GRANO: 0,08
1907 EN DINERO: 0,06
1850 EN GRANO: 0,03
1850 EN DINERO: 0,18
1862 EN GRANO: 0,09
1862 EN DINERO: 0,05
1885 EN GRANO: 0,16
1885 EN DINERO: 0,68
1907 EN GRANO: 0,06
1907 EN DINERO: 0,31
1850 EN GRANO: 3,62
1850 EN DINERO: 10,68
1862 EN GRANO: 0,57
1862 EN DINERO: 0,31
1885 EN GRANO: 4,55
1885 EN DINERO: 4,02
1907 EN GRANO: 1,03
1907 EN DINERO: 1,82
1850 EN GRANO: 3,34
1850 EN DINERO: 3,47
1862 EN GRANO: 7,57
1862 EN DINERO: 10, 21
1885 EN GRANO: 3,91
1885 EN DINERO: 11,84
1907 EN GRANO: 3,93
1907 EN DINERO: 8,44
1850 EN GRANO: 100,00
1850 EN DINERO: 100,00
1862 EN GRANO: 100,00
1862 EN DINERO: 100,00
1885 EN GRANO: 100,00
1885 EN DINERO: 100,00
1907 EN GRANO: 100,00
1907 EN DINERO: 100,00
(Fuente: Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, pagina: 33)
Tomado de: 1850 José Gracia Cantalapiedra (1881):p. 259;
1862 A. E. E. año 1862-1865;
1885 Reseña Geográfico-Estadística de España año 1888;
1906: José María Zorita (1907). Los datos de los Anuarios Estadísticos de España proceden del Ministerio de Gobernación, Dirección General de Administración Local.
Cuando se observa con más detenimiento el reparto del capital prestado y se atiende a la media por instituto obtenemos resultados más concretos, así los establecimientos de Murcia, Canarias, Andalucía y Valencia son los que prestaron más capitales en metálico y en grano, con el añadido de Extremadura en este último caso. La hipótesis más plausible de este reparto sería la de unos pósitos más capitalizados, establecidos en grandes ciudades agrícolas que contaban con corporaciones que podían colaborar mejor con ellos (gestión y capitalización) al tiempo que tenían intereses en mantener el microcrédito como una herramienta de control social y de mantenimiento de la pequeña explotación agraria como estabilizadora de los conflictos socio-económicos, también permitían los préstamos en granos para consumo destinados a los jornaleros.
Como hemos señalado anteriormente los pósitos contaban con el problema de los créditos antiguos impagados y con pocas posibilidades de reintegrar dichos créditos, a lo que se añadían los más recientes que incurrían en sucesivas moratorias, todo ello limitaba su capital real y por tanto sus posibilidades de atender la demanda de su clientela. Además, con frecuencia los gestores municipales de los institutos reducían voluntariamente la capacidad prestamista de sus entidades, especialmente en las fases de mayor control de la Administración sobre la contabilidad, tratando con ello evitar la responsabilidad subsidiaria en la que incurrían en caso de impago de los prestatarios. Ante esta situación las autoridades centrales evitaron ejercer esta posibilidad que les ofrecía la normativa vigente, dado que ello implicaba la casi paralización de la actividad prestamista de la red. Con todos estos condicionantes se comprueba como la mayor eficiencia (ratio de aprovechamiento del capital disponible) la registran los pósitos de Canarias y Andalucía, que serían los mejor gestionados en este sentido, disponiendo para el préstamo más del 60 % de sus disponibilidades tanto en metálico como en grano (33).
En resumen podemos concluir que los pósitos estaban manejados por las oligarquías municipales, mediante las casi permanentes redes clientelares, y por las administraciones, estatal y local, en función de sus apremios financieros, a pesar de lo cual sirvieron para resolver los problemas financieros de los agricultores más necesitados de dinero para mantener sus explotaciones.
Su mayor implantación se dio allí donde el cultivo extensivo de los cereales predominaba como forma de explotación. La estructura de la propiedad y el régimen de tenencia de las tierras influyeron en que se diferenciasen dos tipos: de un lado, los pósitos de las zonas latifundistas de amplia presencia de masa jornalera, fuertemente concentrados y urbanos, y orientados al consumo y endebles en la liquidez de sus fondos; de otro, los pósitos de las zonas del minifundio y de la pequeña propiedad, de los arrendatarios y colonos, que eran reducidos, mucho más rurales, y por tanto dispersos y destinados sobre todo a la producción.
Su éxito residió en el siglo XIX en la capacidad de atender las necesidades de un segmento de la pobreza rural. Tenían así una orientación benéfica-asistencial, aunque su capacidad de llegar a la masa campesina indigente fue muy limitada, tanto en número como en cuantía de los créditos.
Su fracaso se debió en parte a su carácter amortizador de una masa de fondos paralizados y, sobre todo, por la actuación de las administraciones locales, provincial y estatal. Estas los utilizaron para atender sus necesidades, sin plantear una reforma en profundidad de sus funciones, por lo que dejaron de ser un instrumento útil como red de financiación agraria. Las deficiencias estructurales y las políticas liberales determinaron su relativo fracaso que no su extinción.
Granada 8 de abril de 2017.
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(1) La cifra está tomada de Gutiérrez Higueras, Juan P. (1921): Los pósitos como fundaciones benéficas. Universidad Central. Facultad de Derecho. Imp. de A., Marzo, Madrid, páginas: 30-31, se refiere a los pósitos reales, no están incluidos los pósitos píos y los de fundación privada.
(2) Anés, Gonzalo. Los pósitos en España en el siglo XVIII. En: Moneda y Crédito, 1968, n. 105, páginas: 39 a 69.
(3) Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, página 6)
(4) Barca, Francisco (1886): Memoria presentada al Excmo. Sr. Ministro de la Gobernación por el Director General de Administración Local sobre el movimiento de fondos que realizaron los Pósitos del Reino en 1863, proponiendo los puntos de reforma que reclama la administración y contabilidad de este interesante ramo, Madrid, Imprenta Nacional.
(5) Anés, Gonzalo. Los pósitos en España en el siglo XVIII. En: Moneda y Crédito, 1968, n. 105, páginas: 39 a 69.)
(6) (Un análisis de este proceso en Gracia Cantalapiedra, José. Tratado histórico-legal de la institución de los pósitos en España. Madrid: Imprenta de Campuzano, 1881, página 258 y siguientes.)
(7) (Los datos de 1792 proceden del Preámbulo del R. D. de 11-VI-1878 y los datos de 1863 de A. E. E. del 1862-1865, páginas: 420 y 421)
(8) Sobre estas polémicas consultar Martínez Soto, A. P. (1994): Crédito y ahorro popular. El crédito agrícola institucional en la Región de Murcia, Universidad de Murcia. Páginas 278 y siguientes).
(9) (Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006. Página 8)
(10) (Datos obtenidos de la: Memoria y resumen general por provincias del movimiento de fondos que realizaron los Pósitos hasta fin de 1863 presentada al Sr. Ministro de Gobernación por el Ilmo. Sr. Director General de Administración Local D. Francisco Barca. Madrid. 1866.)
(11) Francisco Barca: Memoria y resumen general por provincias del movimiento de fondos que realizaron los Pósitos hasta fin de 1863 presentada al Sr. Ministro de Gobernación por el Ilmo. Sr. Director General de Administración Local D. Francisco Barca. Madrid. 1866.)
(12) Las Reales Órdenes de 24-VII-1864 y 24-IX-1864 reglamentaban estas visitas de inspección que giraban "subdelegados especiales" con la finalidad de fiscalizar la gestión administrativa y la contabilidad de los fondos de las entidades que gestionaban los ayuntamientos.
(13) (Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, pagina 9)
(14) (Gracia Cantalapiedra, José. Tratado histórico-legal de la institución de los pósitos en España. Madrid: Imprenta de Campuzano, 1881, página 16.)
(15) Parte del programa de esta tendencia se condensa en el texto de: Díaz de Rábago, J.; Rivas Martínez, E. y Fernández Prieto, M. (1899): Informe sobre si es conveniente que, por la excelentísima Diputación Provincial de La Coruña se establezcan Pósitos o Bancos Agrícolas en las capitales del partido, Tipografía de José M. Paredes, Santiago de Compostela. Vol. II, páginas 266 a 279.)
(16) Esta consideración iba en la línea de las propuestas que Joaquín Díaz de Rábago formuló a finales del siglo XIX.)
(17) (Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006. Página 11)
(18) (Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006. pagina12)
(19) (Estadística Administrativa de la Dirección General de Contribuciones, Madrid, 1855.)
(20) Gracia Cantalapiedra, José: Tratado histórico-legal de la institución de los pósitos en España. Madrid: Imprenta de Campuzano, 1881, páginas: 291 a 300)
(21) (Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, pagina13)
(22) Guardiola y Sáez, Lorenzo: Manual de gobierno y administración de los pósitos del reyno que en obsequio y utilidad común y particular de los pueblos contiene todo lo dispositivo, útil y curioso en este ramo.... 3ª ed. Madrid: Imprenta Real, 1804, página 140.)
(23) (Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, pagina 14)
(24) (Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, página 15)
(25) (Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, pagina 17)
(26) (J. Díaz de Rábago; Rivas Martínez; E. y Fernández Prieto, M. (1899): Informe sobre si es conveniente que, por la excelentísima Diputación Provincial de La Coruña se establezcan Pósitos o Bancos Agrícolas en las capitales del partido, Tipografía de José M. Paredes, Santiago de Compostela. Página: 316)
(27) (Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, pagina 24)
(28) (Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, pagina 27)
(29) Calbetón, Fermín (1910): Apuntes para el estudio del proyecto de ley de Crédito Agrario presentado a las Cortes por el Excmo. Sr. Ministro de Fomento D. Fermín Calbetón, Madrid, Ministerio de Fomento, Imprenta de los hijos de M. G. Hernández, pp. 122-123.)
(30) (Pando y Valle, Jesús. Los pósitos: apuntes acerca de su historia, de su importancia, sus reformas, inconvenientes de convertirlos en bancos agrícolas, legislación por que se rigen y de cómo pueden servir para el establecimiento de Cajas de Ahorro y Montes de Piedad. Madrid: M. Romero, impresor, 1880, página 55.)
(31) Datos tomados de la Gaceta de Madrid de 18-IV-1864 (Memorias y Estados de los Pósitos).
(32) Según García Isidro, Mauricio: Historia de los pósitos españoles. Madrid: Imprenta Helénica, 1929, página: 29: “Los órganos creados para dar cumplimento a la ley [Ley 20-VI-1877] fueron bien pronto invadidos por el vicio que corroía nuestra vida política...los Pósitos cayeron nuevamente en el marasmo...desde 1877 las Comisiones Permanentes se preocuparon tan sólo de aumentar el número de favorecidos por el contingente sin control...los Pósitos no interesaban a sus administradores.”
(33): Martínez Soto, Ángel Pascual: Éxito y fracaso de una red pública de Crédito Agrario: Los Pósitos en el siglo XIX. Departamento de Economía Aplicada. Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Murcia. DOTEFF nº 4, Marzo 2006, pagina 34)
Publicado por PEDRO GALÁN GALÁN en 22:51
Etiquetas: Agricultura, Ayuntamiento, Historia
Enhorabuena, Pedro, por otro trabajo tan bueno. Te comento algunos detalles.
La primera vez que leí el dato de Ensenada me resultó, todavía me parece, excesivo, cuatrocientas fanegas de tierra por el pósito; por poco valor que la tierra tuviera creo que debe de haber algo más, o es un dato erróneo.
Siempre resulta emotivo ver como los nombres que ahora pronunciamos ya lo hacían hace cientos de años: «Garlocha» (Garlochas), «Cuadrejón» (Cuadraillo?).
Parece mentira que en 1849 aún se hable de los préstamos del pósito anteriores a 1814 (fin Guerra Independencia). Además ya se habla de pobreza, emigración; parece que son palabras viejas en nuestra tierra.
Me alegra ver que, hace tanto tiempo, se tomaran medidas, creo que eficaces, para no contagiarse el ganado. Y las ovejas podían beber agua en el arroyo de Cañada Honda, igualico que ahora.
Por poner una mejora a tu entrada me hubiera gustado que hicieras, tú que la conociste bien, una mayor descripción de la casa del pósito. Atreverte con un dibujo.
Manolo, gracias por tu comentario. Te lo agradezco mucho.
Ha sido este un artículo bastante laborioso de elaborar a la vista del escaso material disponible sobre la historia de nuestro Pósito. Me he centrado en realizar el recorrido de los pósitos como instituciones desde su creación y a lo largo de su existencia. Resulta bastante revelador que las problemáticas que acarrearon, como instituciones de carácter municipal a lo largo de su ciclo fueran debidas a los manejos e intereses clientelares de los regidores de los concejos municipales, en muchos de los casos. Un establecimiento municipal que fue creado para ayuda de los campesinos menos dotados de recursos económicos, que precisaban necesariamente de un préstamo en especie o dinero para poder hacer la sementera, labranza y recolección de sus productos, que eran la base de su precaria economía y de su subsistencia. Lo podían hacer beneficiándose de unos intereses bajos en relación con los del mercado libre de los abundantes prestamistas, usureros que se han padecido en todas las poblaciones, y que fueron en muchos de los casos, para ellos, la causa de su cambio de estatus social, y motivo de una existencia dura en los menos favorecidos.
Las numerosas estadísticas adjuntas sobre número de pósitos en Andalucía, Jaén y también en otras regiones de España nos ayudan a sacar conclusiones y comprender mejor la forma en que nuestra Andalucía se ha movido a través de los siglos.
No podemos conocer si las 400 fanegas vendidas para construir el Pósito de Lahiguera, fueron aplicadas a la construcción del mismo en su totalidad. Tampoco conocemos la calidad y tipo de tierras vendidas, lo cual debería ir en consonancia con el precio y la cantidad total recibida por la venta. Suponía en el artículo que debían ser del conjunto de los Bienes Propios de los que disponían loa ayuntamientos por entonces, y estos como bien sabes eran comunales y estaban en las partes menos productivas y alejadas de las poblaciones, siendo terrenos de dehesa.
Algún día, tu que manejas con tanta soltura la toponimia de las diversas zonas agrícolas de nuestra villa, debería asociarse el nombre de esos predios con su pasado en la historia. Estoy convencido que los nombres de los Corrales, los Morales, Las Losas, El Horcajo, y cada uno de sectores de nuestro término municipal, tienen invariablemente puesto el nombre en función de su historia.
Estoy contigo en que hubiera sido preciso hacer una descripción más detallada de la casa del Pósito. En ella destacaba extraordinariamente el modelo de construcción de las escaleras, que daban acceso a los graneros de la primera planta, destacaban por ser tan llanas y su anchura, para el fácil ascenso de las cabalgaduras cargadas de trigo. También era sorprendente el embovedado, con vigas metálicas, que daban un aspecto de consistencia a los techos de las habitaciones desde el suelo, con una limpieza de líneas tan poco habituales en otros tipos de techos. La parte de la vivienda de los bajos del pósito en esta casa eran de mejor trazado que el resto de lo construido en el área de servicio de la casa, donde la familia hacía su vida diaria.
Economía. (5)
Nuestro suelo (2)
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References: artículo 16
 artículo 3
 artículo 6
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