Source: https://www.episcopalnewsservice.org/2012/05/04/abundan-los-llamados-a-estudiar-y-cambiar-la-estructura-de-la-iglesia-episcopal/
Timestamp: 2019-01-24 06:04:03+00:00

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Abundan los llamados a estudiar y cambiar la estructura de la Iglesia Episcopal - Episcopal News Service
Abundan los llamados a estudiar y cambiar la estructura de la Iglesia Episcopal
Los informes del Libro Azul de la Convención General de 2012 ofrece toda una gama de teorías y soluciones
[Episcopal News Service] A la 77ª. Reunión de la Convención General de la Iglesia Episcopal se le pide que tamice y reduzca una variedad de respuestas a la cuestión de qué hacer respecto a la estructura de la Iglesia Episcopal que, al decir de un grupo, [la Iglesia] “ya no la necesita, ni puede costearla”.
Por lo menos nueve de los comités, comisiones, agencias y juntas (CCAB por su sigla en inglés) de la Convención abordaron el tema en sus informes del Libro Azul. Los comentarios y soluciones propuestas van desde los más generales a los extremadamente específicos.
Algunos, pero no todos, de esos nueve CCAB han suplementado sus comentarios con resoluciones (designadas con la letra “A”) destinadas a que la Convención las considere cuando sesione del 5 al 12 de julio en el Centro de Convenciones de Indiana, en Indianápolis, en la diócesis de este nombre en el estado de Indiana (las audiencias del comité legislativo y otras actividades de la Convención comienzan el 4 de julio).
Los CCAB no son los únicos grupos que intervienen respecto a cómo la Iglesia Episcopal debe cambiar. Otros tres grupos también pueden presentar resoluciones a la Convención: los obispos (resoluciones B), las diócesis (resoluciones C) y los diputados (resoluciones D), y al menos 29 de las 110 diócesis de la Iglesia ya han presentado resoluciones acerca de la futura estructura de la Iglesia.
Muchas de esas resoluciones diocesanas se basan en una resolución modelo que el obispo Stacy Sauls sugirió ante la Cámara de Obispos en septiembre pasado. Sauls, además de miembro de la Cámara, es también el jefe de operaciones de la Iglesia. (Una versión en vídeo de la presentación de Sauls acerca del cambio estructural, hecha mientras él se la exponía al personal del centro denominacional de la Iglesia, puede encontrarse aquí).
La resolución modelo contendría un llamado de la Convención a que se creara una comisión especial nombrada por la obispa primada y por la presidente de la Cámara de Diputados para presentar ante una reunión especial de la Convención General -antes de que sesionara la Convención General [ordinaria] en 2015- “un plan para que la Iglesia reforme sus estructuras, su gobierno, su administración y su personal para facilitar la fiel participación de la Iglesia en la misión de Cristo…”
Sauls le dijo al Consejo Ejecutivo en su reunión del 18 al 20 de abril que quiere hablar con el Consejo y con la Iglesia “acerca de poner todo sobre la mesa y reconstruir la Iglesia para una nueva época que no tiene ningún precedente histórico preciso”. Él añadió que quiere hablarle al Consejo “no acerca del pánico de nuestro declinante número [de fieles], sino de cómo fortalecer lo que funciona mejor, y reafirmar lo más firme, de manera que lo firme puede servir a lo que dista de estarlo”.
La Rda. Gay Jennings, miembro del Consejo por la diócesis de Ohio, hizo notar en su sermón de clausura en esa misma reunión “las conversaciones sorprendentemente apasionadas acerca de la estructura, el gobierno, los papeles a desempeñar, las responsabilidades, las enmiendas canónicas y constitucionales, las normas parlamentarias, los CCAB, los presupuestos, el personal y la Convención General”.
“Al hablar con personas de toda la Iglesia, éstas no tienen dudas de que hay necesidad de hacer algo nuevo, la gente se expresa con pasión, pero no se han presentado muchas sugerencias concretas, y algunos no están seguros de en qué consiste realmente la estructura de la Iglesia”, dijo ella. “La buena noticia es que a la gente le importa cómo estamos estructurados”.
“La forma en que vamos a llevar a cabo la restructuración es tan importante como la forma en que estamos estructurados”, continuó Jennings. ¿Seremos fieles a nuestro Pacto Bautismal? ¿Seremos corajudos y valientes?”
Otras denominaciones también enfrentan cuestiones de cambios estructurales
Los llamados a hacer un cambio estructural en la Iglesia Episcopal no son inusuales. Se producen en respuesta a los retos que enfrentan todas las principales denominaciones [protestantes], entre ellos la disminución del número de miembros y, por consiguiente, la reducción de sus economías, así como los cambios demográficos y culturales respecto al lugar y a la autoridad asignados a las comunidades religiosas en la sociedad.
Las cuestiones de reforma estructural dominaron la discusión durante la reunión -del 16 al 20 de abril- de la Cámara de Obispos de la Iglesia Anglicana del Canadá, según el Anglican Journal. “Estamos hablando de una utilización más efectiva de nuestros recursos, tanto humanos como económicos, para hacer la obra que Dios nos llama a hacer”, dijo el arzobispo Fred Hiltz en una entrevista con Anglican Journal luego de la reunión.
El Consejo General cuatrienal de la Iglesia Metodista Unida, que sesiona del 24 de abril al 4 de mayo en Tampa, Florida, se enfrenta con propuestas de restructuración complejas que consolidarían algunas agencias de la Iglesia y cambiarían su forma de gobierno. El Comité Legislativo de Administración General rehusó el 28 de abril los dos planes propuestos oficialmente: el Llamado a la Acción, y la Federación Metodista para la Acción Social.
Los promotores de estos dos planes todavía pueden presentarlos al pleno para ser debatidos y sometidos a votación, según informa el United Methodist News Service. Y los partidarios del llamado Plan B alternativo aún podrían presentar una moción a la sesión plenaria para que su legislación reemplace a las otras. Los defensores de los diversos planes han estado discutiendo la posibilidad de llegar a avenimientos, según el UMNS.
Entre tanto, una propuesta que surgió del plan del Llamado a la Acción para que el presidente del Consejo de Obispos desempeñe sus funciones a tiempo completo durante un período de cuatro años sin la responsabilidad de supervisar una zona geográfica no logró obtener la mayoría de dos tercios que necesitaba [para resultar aprobado]. Los delegados también rechazaron la propuesta de [llevar a cabo] un estudio de cuatro años sobre el tema. El fracaso tuvo lugar una semana después de que el Consejo de Obispos conviniera en reducir su estructura y en reunirse como tal sólo una vez al año.
Cuando la Iglesia Presbiteriana EUA se reúna del 30 de junio al 7 de julio en Pittsburg, Pensilvania, para su 220ª. Asamblea General tomará en cuenta el informe de su Comité Especial sobre “La naturaleza de la Iglesia en el siglo XXI”. El comité fue convocado en la última Asamblea General (en 2010) para “ayudar a aumentar la comprensión de la Iglesia desde una perspectiva reformada y presbiteriana y ayudar a los miembros, actuales y nuevos, a formar planes firmes para nuestro futuro común”. El comité va a presentar 10 recomendaciones a la Asamblea General de este verano, que van desde el desarrollo del ministerio y otras cuestiones vocacionales a nuevas comunidades de inmigrantes y comunicaciones multilingües.
La 10ª. Recomendación debate cómo los individuos presbiterianos y las organizaciones viven públicamente su fe. Llama en parte a la Iglesia a “centrar su ministerio y recursos en la sociedad en general y a movilizar sus agencias/entidades, consejos, congregaciones y miembros/discípulos para llegar a participar holísticamente con el Evangelio de Jesucristo en la justa paz de Dios y en la transformación sociopolítica”.
La asamblea también oirá una serie de ocho recomendaciones de un comité al objeto de revisar el calendario de su asamblea bienal y la manera en que esas asambleas se llevan a cabo.
En agosto de 2011, la Iglesia Evangélica Luterana en América discutió propuestas acerca del papel de la organización denominacional de la IELA en acompañar a las congregaciones y los sínodos, aumentar la capacidad del testimonio y el servicio evangélicos, fortalecer las relaciones interdependientes, promover la visión de Dios de una Iglesia multicultural y multiétnica, coordinar la misión mundial y la labor asistencial, y llevar por nuevos caminos la reflexión y la deliberación teológicas sobre la identidad y misión de la Iglesia.
Las propuestas salieron del informe del equipo de trabajo “Viviendo en el Futuro” de la IELA, encargado de recomendar opciones para el futuro de la denominación. La asamblea también aprobó pasar del programa de una reunión bienal a un cono trienal a partir de 2016.
Y la Iglesia Unida de Cristo, que también se reunió el verano pasado, aprobó lo que llamó revisiones del Gobierno Unificado a su constitución y estatutos. A las 38 conferencias de la IUC se les pidió que ratificaran las enmiendas constitucionales antes del próximo Sínodo General en 2013. Tales enmiendas deben ser aprobadas por dos tercios de las conferencias para entrar en vigor. Los cambios combinarán las cinco juntas de gobierno que ahora existen en una sola, la Junta de la Iglesia Unida de Cristo, compuesta de 52 miembros.
La Asamblea General derrotó una propuesta de extender el ciclo de su reunión bienal a tres o cuatro años.
Propuestas del Libro Azul
Sobre ese trasfondo, sigue a continuación un resumen de comentarios y resoluciones de los nueve CCAB de la Iglesia Episcopal, en el mismo orden en el que aparecen en el Libro Azul:
♦ Los resultados del Comité de Estudio sobre Gobierno y Política de la Iglesia, de la Cámara de Diputados, nombrado en septiembre de 2009 por la presidente de la Cámara de Diputados Bonnie Anderson, estará disponible pronto. Al comité le encargaron que presentara a la Cámara de Diputados “un estudio de la historia, la teología, la estructura política y las realidades prácticas de la estructura gubernativa y política de nuestra Iglesia, y que explicara por qué creemos que es esencial facultar a cada orden del ministerio ‘para que ocupe su lugar en el gobierno de la Iglesia'”. A los miembros [del comité] también se les pidió que discutieran “qué tipo de teología se encarna en esa política; que fuerzas emanan de nuestro sistema de gobierno y qué retos presenta esto; y hacer recomendaciones basadas en sus resultados para fortalecer nuestra autodeterminación”.
El comité decidió proporcionar a todos los diputados una colección de ensayos que abordan esos temas. La publicación también estará a disposición de otras personas. El Rdo. Tobias Haller BSG, presidente del comité, dijo a ENS que la publicación está al salir. Church Publishing Inc. está encargada de producir tanto la versión impresa como la electrónica (no Forward Movement, como dijo el comité en su informe del Libro Azul).
El informe comienza en la página 57.
♦ El extenso informe del Comité sobre el Estado de la Iglesia de la Cámara de Diputados advierte que la Iglesia Episcopal “al igual que todas las principales iglesias cristianas, es una denominación que esta experimentando una transición… Pero esta transición también se refleja en la comprensión de que la Iglesia ya no está en un mundo dominado por una estructura y una mentalidad ‘corporativa’…”
El informe revisa extensamente los patrones de membresía y donaciones, y llega a la conclusión de que “el auge de la Iglesia Episcopal tuvo lugar durante los años 50 y 60, una época cuando la corporación empresarial surgió como el modelo dominante para toda clase de instituciones estadounidenses, incluidas las iglesias. Mirando al final de la gráfica en 2010, resulta claro que esta era ha pasado”. Los miembros dicen que quieren enfatizar en “la necesidad de la Iglesia de encontrar nuevos y diferentes modos de organizarse y de funcionar en pro de un ministerio en un medioambiente transformado” y resaltan que los “conceptos claves” que guían su pensamiento incluyen la misión, la estructura, la tecnología y la transparencia.
En una encuesta realizada entre los diputados, el comité encontró, entre otras cosas, que para la mayoría de los diputados laicos y los suplentes, la restructuración del personal de la Sociedad Misionera Nacional y Extranjera [Domestic and Foreign Missionary Society] durante el trienio no tuvo ningún efecto perceptible en sus ministerios laicos. La restructuración tuvo lugar luego de que la Convención General aprobara un presupuesto que era $23 millones, cantidad más pequeño que el del trienio anterior.
El comité no propuso resoluciones relacionadas con la restructuración de la Iglesia.
El informe comienza en la página 59.
♦ La Comisión Permanente sobre la Formación y Educación Cristianas de por Vida dice en su informe que “la educación en la historia, la estructura y el gobierno de la Iglesia Episcopal es necesaria para los líderes” y propone la Resolución A041 (Enmienda del Canon I.17) para exigir que cada congregación imparta instrucción en la historia, estructura y forma de gobierno de la Iglesia Episcopal, y dice que cualquier persona “al aceptar cualquier cargo” en la Iglesia tendrá que haber terminado esa instrucción, así como la instrucción “en los deberes y responsabilidades de su cargo”.
El informe comienza en la página 151.
♦ “¿Cómo desarrollamos los medios por los cuales las estructuras de la Iglesia se transformarán de manera tal que capaciten, faculten, equipen y apoyen el ministerio de todos los bautizados?”, pregunta en su informe la Comisión Permanente sobre Desarrollo del Ministerio. Un subcomité de la comisión recomienda que la Convención General llame a “toda la Iglesia a responder al contexto de un mundo cambiante, teniendo en cuenta los movimientos demográficos, los cambios biotécnicos y cómo el ministerio de todos los bautizados puede ser un paso hacia una nueva dirección”.
El Desarrollo del Ministerio no propuso ninguna resolución que tenga que ver con un cambio estructural.
El informe comienza en la página 475.
♦ La Comisión Permanente sobre la Misión y la Evangelización de la Iglesia Episcopal fundamenta sus dos propuestas principales para un cambio estructural en su conclusión de que “el supuesto de una nación cristiana ya no existe. El supuesto de una mayoría blanca de clase media a alta ya no existe”.
“Nuestras estructuras, políticas, estrategias y el Libro de Oración Común están concebidos en gran medida para contextos que bien ya no existen, o que simplemente ya no son dominantes”, dice la comisión -añadiendo, sin embargo, que “no hay razón para desechar todo lo que conocemos, hemos hecho y amamos. Hay una urgente necesidad de traducir, de crear espacios que sirvan como ‘laboratorios de la misión’ donde lo antiguo se encuentre con el futuro, donde las tradiciones encuentren sus márgenes”.
Los miembros piden la creación de tal espacio para la innovación mediante “un acuerdo dentro de una diócesis de suspender ciertas prácticas convencionales en una ubicación estratégica, seguido por una reflexión sobre estructuras y cánones”.
“Podemos luego revisar esos estatutos, una vez que resulte más claro qué estructuras facilitarían el ministerio en contextos que cambian con rapidez”, dicen.
Por consiguiente, proponen la Resolución A073 (Establecer zonas diocesanas de empresa misionera) que haría que la Convención estableciera un Fondo para la Empresa Misionera de $1 millón para otorgar subvenciones de hasta $20.000 a cada diócesis para crear zonas de empresa misionera, “definidas como un área geográfica, como un grupo de congregaciones o como toda una diócesis comprometida con la misión y la evangelización que implique a grupos subrepresentados”.
Hasta la próxima Convención, a las zonas se les concedería mayor libertad según lo autorizara el obispo en consulta con el liderazgo diocesano respecto a la designación de un estatus de “congregación”, la formación tradicional del liderazgo ordenado y el uso de textos autorizados para iniciar reuniones de culto.
El fondo sería administrado por el Comité Permanente sobre Ministerio y Misión Locales del Consejo Ejecutivo.
“Las estructuras son importantes y necesarias, pero deben ser lo bastante flexibles para que las comunidades episcopales fieles no se inhiban de la proclamación del evangelio, y tienen que ser reevaluadas como condiciones de la misión sobre el cambio de terreno”, dice la comisión en su explicación de la resolución. “Al crear estas estaciones para la empresa de la misión, y luego al estudiarlas, sabremos qué estructuras crear para reconocer y alentar el crecimiento de nuevas y re-desarrolladas comunidades de fe”.
La comisión permanente reuniría los informes sobre los resultados de estos empeños, reflexionaría sobre los informes y “los usaría para cumplir la petición del Consejo Ejecutivo de ayudar a la Iglesia a ‘crear un proceso canónico para incorporar nuevos modelos de comunidad de fe en nuestras estructuras existentes'” para la 78ª. Convención General.
La segunda propuesta de la comisión pide la reestructuración de la Convención General misma, de manera que “ofrezca preparación e inspiración para la misión y la evangelización mediante el deliberado adiestramiento del liderazgo, participando de los ‘mejores métodos’, de la narración, la interconexión y la dedicación a la misión en la ciudad sede, siendo las manos y los pies de Jesucristo: una comunidad en acción.
La Resolución A075 (Reestructuración de la Convención General y del Gobierno de la Iglesia) establecería un equipo de trabajo de la Convención General sobre estructura y estrategia misional encargado de “presentar un plan a la Iglesia para reformar sus estructuras, gobierno, administración y personal a fin de facilitar la fiel dedicación de esta Iglesia a la misión de Cristo de una manera que maximice los recursos disponibles para esa misión en todos los niveles de esta Iglesia”.
La resolución incluye en su llamado a “una seria consideración” de “más modelos de la Convención General centrados en la misión”, una sugerencia de “simplificar la estructura de gobierno de la Convención General” pasando a ser una legislatura unicameral.
Los equipos de trabajo le informarían a la Iglesia no más tarde del 1 de febrero de 2015. La resolución pide $100.000 para [gastos de] implementación.
El informe comienza en la página 497.
♦ En febrero de 2011, el Consejo Ejecutivo le encargó a la Comisión Permanente sobre la Estructura de la Iglesia que coordinara las diversas conversaciones sobre planificación estratégica y posibles cambios estructurales. Durante dos días, en mayo de 2011, la comisión reunió a representantes de los comités permanentes conjuntos de Programa, Presupuesto y Finanzas y de Planificación y Disposiciones; la Comisión Permanente sobre Constitución y Cánones; el Equipo de Trabajo de Financiación Presupuestaria, el Comité de la Cámara de Diputados sobre el Estado de la Iglesia y los comités de Gobierno y Administración para la Misión, Finanzas para la Misión y Planificación Estratégica, así como a la obispa primada Katharine Jefferts Schori, a la presidente de la Cámara de Diputados Bonnie Anderson, al Secretario de la Convención General y Director Ejecutivo de la Iglesia Episcopal Gregory Straub y al Tesorero Kurt Barnes.
Después de la reunión, la comisión, según su informe en el Libro Azul, “reflexionó sobre lo que se oyó, sintetizó los temas y preocupaciones fundamentales”, le pidió al Consejo una reacción en junio de 2011 y luego elaboró una versión final de su informe sobre la reunión que incluye 11 resoluciones propuestas.
La comisión dijo que no quería presentar “respuestas definitivas respecto a lo que podría parecer una estructura re-energizada”, sino “garantizar que se hagan las preguntas correctas de manera que todos los miembros de la Iglesia puedan vivir a la altura de sus ministerios bautismales en una estructura que premie la eficacia por encima de la eficiencia y que brinde la necesaria estabilidad para apoyar una atmósfera de flexibilidad y agilidad para el ministerio y la misión”.
La Resolución A090 (Respaldar el principio de subsidiaridad) pide que la Convención y el Consejo Ejecutivo “adopten” la subsidiaridad que trabaja por “el adecuado equilibrio entre la unidad del todo y los papeles y responsabilidad de sus partes, en el que todos laboren hacia un sentido del bien de la totalidad y con el cual se midan”, y por el cual midan todas las operaciones presentes y futuras.
La Resolución A091 (Reducir las contribuciones diocesanas) instruiría al Comité Permanente Conjunto sobre Programa, Presupuesto y Finanzas (PB&F, por su sigla en inglés) a reducir el monto del dinero que la Convención les solicita a las diócesis para contribuir al funcionamiento denominacional “para dejar más dinero en los niveles diocesano, y por consiguiente parroquial y regional, a fin de apoyar un mayor estímulo de una innovación extensa y eficaz”. No se sugiere ninguna cantidad en la resolución.
La Resolución A092 (Duración de la 78ª. Convención General) haría que la reunión de 2015 no durara menos de 10 días como una manera de evitar “la compresión del tiempo y la competencia por concentrar los testimonios” que “abrevia el debate en los comités y también contribuye a una atmósfera de impaciencia con el debate en el pleno y un deseo de limitar el número de oradores”.
La Resolución A093 (Fondo para la duración de la 78ª. Convención General) pediría al PB&F que financiara adecuadamente una convención de 10 días y la Resolución A094 (Establecer un Fondo de Ayuda Económica para Diputados) haría que el PB&F estableciera un fondo para garantizar que al menos dos clérigos y dos diputados laicos de cada diócesis puedan asistir a esa reunión de la Convención. La explicación de la resolución advierte que existe un fondo semejante para que obispos de diócesis con limitados recursos puedan asistir a las reuniones de la Cámara de Obispos.
La Resolución A095 (Frecuencia de las reuniones intermedias de la Cámara de Obispos) les pediría a los obispos que limitaran sus reuniones a una vez al año. Los obispos ahora se reúnen dos veces durante ciertos años del trienio.
La Resolución A096 (Reducir las barreras para la participación en el liderazgo y gobierno de la Iglesia) pide a las diócesis y congregaciones encontrar “maneras creativas de reducir barreras de participación en el liderazgo y gobierno de la Iglesia”, añadiendo que esas barreras pueden incluir tiempo fuera del hogar o del empleo, o la necesidad de atender a miembros de la familia. Tales esfuerzos ayudarían a “reflejar la plena diversidad de la Iglesia”, dicen los miembros.
La Resolución A097 (Fondo inicial para la reunión conjunta de comisiones, comités, agencias y juntas luego de la 78ª. Convención General) reservaría dinero en el presupuesto 2012-2015 que ha de ser aprobado en la reunión de la Convención General de este verano, para hacer posible una reunión en el otoño de 2015 para “orientación, preparación y desarrollo compartidos de planes de trabajo para el trienio 2016-2019”. De la misma manera, la Resolución A098 (Fondo inicial para la reunión conjunta de comisiones, comités, agencias y juntas luego de la 77ª. Convención General) habría incluido dinero en el presupuesto 2012-2015 para tal reunión a principios de 2013 para el trabajo de los CCAB en el trienio 2012-2015.
La Resolución A099 (Fondo para una reunión de los CABB de mediados del trienio a través de la Internet) solicita $5.000 para una reunión de no más de dos representantes por cada CCAB, o para una o más de tales reuniones de representantes idóneos de los CCAB, de manera que los grupos con tareas compartidas o superpuestas “puedan aprender acerca de su trabajo y los unos de los otros”.
La Resolución A100 (Coordinar la reforma y reestructuración de la Iglesia) pide que la comisión de estructura reciba y revise varias propuestas de reforma y reestructuración del gobierno [de la Iglesia] proveniente de toda la Iglesia, y cree un marco para conversaciones diocesanas y provinciales acerca de su misión y de cómo los cambios en las mayores estructuras de la Iglesia podrían mejorar esos empeños. La estructura reuniría los resultados de esas conversaciones en su informe a la 78ª. Convención General.
En una duodécima resolución (Resolución A101, Convocar una consulta sobre eficacia diocesana) la comisión propone convocar una consulta sobre la “eficacia de las diócesis, con un énfasis en la posibilidad de re-alinear las diócesis para maximizar la eficacia de su testimonio y ministerio”.
El informe comienza en la página 533.
♦ Gran parte de la atención del Consejo Ejecutivo a los asuntos estructurales vino a través de los esfuerzos de coordinación que delegara en la comisión de estructura, y el Consejo propone proseguir esa delegación al menos en un área. La Resolución A122 (Supervisión financiera y proceso presupuestario) tendría una “revisión de la estructura, y recomienda revisiones de los Cánones y de las Normas Parlamentarias Conjuntas respecto a la supervisión económica y a los procesos presupuestarios de la Sociedad Misionera Nacional y Extranjera de la Iglesia Episcopal”.
Los otros énfasis principales a los problemas estructurales provinieron del Comité sobre Planificación Estratégica del Consejo Ejecutivo. El informe de este último se incluye más abajo.
El informe del Consejo Ejecutivo y de la mayoría de los comités que se le relacionan comienzan en la página 565.
♦ Haciendo notar que “desde 1789 nuestra Iglesia ha cambiado regularmente su forma de organización”, los miembros del Equipo de Trabajo de Financiación Presupuestaria abogan en su informe por cambios en una estructura que, advierten, se remonta a la época que sigue a la segunda guerra mundial.
Durante ese tiempo, dicen, “la Iglesia siguió al mundo empresarial estadounidense al adoptar una estructura que exigía una oficina central corporativa en una gran ciudad (cuanto mayor era la ciudad, tanto más importante la organización), con un personal de expertos que le brindara su saber a todos los que estaban por debajo de ellos”. Las diócesis y parroquias “se alineaban debajo de la estructura nacional de la mima manera en que las divisiones y departamentos eran divisiones subalternas de la moderna corporación estadounidense”.
Ahora, dicen los miembros, los problemas organizacionales y económicos que la Iglesia enfrenta “salen de los cambios fundamentales en la cultura y los cambios profundos en la interpretación que el pueblo de la Iglesia tiene de su papel y lugar en la misma”. Por consiguiente, “la Iglesia ya no necesita, ni puede costear, la estructura de los últimos cincuenta años”, dicen ellos.
Los miembros del Equipo de Trabajo de Financiación Presupuestaria, que fue creado en 2003 por la resolución B004 de la Convención General, proviene de cinco provincias, la Comisión Permanente sobre Mayordomía y Desarrollo, el Comité Permanente Conjunto sobre Programa, Presupuesto y Finanzas (PB&F) y el Comité sobre el Estado de la Iglesia de la Cámara de Diputados.
Sauls, el jefe de operaciones de la Iglesia, fue miembro del equipo de trabajo durante el trienio. Él discutió con el equipo de trabajo lo que podría llamarse los prolegómenos de su presentación final sobre el cambio estructural y su modelo de resolución de la Convención. Hay menciones de su presentación en las actas de las reuniones del equipo de trabajo de junio y octubre de 2010 que aparecen publicadas aquí.
Al hacer la exposición de su propuesta, los miembros del equipo de trabajo advirtieron que “si bien nuestras formas organizacionales son plenamente susceptibles de alterarse, resumirse, extenderse y cosas por el estilo, nuestra forma de gobierno no debe alterarse. En este siglo XXI seguimos atesorando el equilibrio de poderes, respetando todos los órdenes del ministerio en el proceso de la toma de decisiones, la abierta comunicación y consulta entre obispos, presbíteros, diáconos y el laicado que se remonta a la Convención General que fundó esta Iglesia en 1789”.
A la luz de eso, proponen lo que llaman una “fundación para la reforma fundamental de nuestra estructura organizacional”, añadiendo que no se trata de “la única solución o de la solución perfecta”. La propuesta es semejante a la que el grupo presentó a la Convención General en 2009, vía la Resolución A183, para un ciclo presupuestario de nueve años. Esa resolución no llegó al pleno.
La Resolución A150 (Crear una visión y un ciclo presupuestario de nueve años) haría que la Convención exigiera que a la reunión de 2015 se le presentara un plan para poner en práctica ese ciclo. La resolución prevé un ciclo presupuestario que coincida con el período [de gobierno] de cada obispo primado, y el trienio que precede a la elección de un obispo primado como un tiempo para “el desarrollo de una visión común… para el propósito de moldear la nominación y el proceso de elección [del obispo primado]”.
Esa visión daría lugar a “objetivos del período” que se llevarían a cabo durante el período de gobierno de ese obispo [primado]. Las cámaras se reunirían conjuntamente al comienzo de la Convención General durante la cual ha de elegirse a un obispo primado para enmendar y ratificar los objetivos de ese período. Luego, se elaboraría un llamado “presupuesto del período” en base a esos objetivos.
Habría un informe presupuestario anual para los líderes y miembros de la Iglesia, y la Convención recibiría una reseña del presupuesto y del progreso obtenido en el cumplimiento de esos objetivos, a través de reuniones conjuntas de ambas cámaras “para alentar la responsabilidad y, de este modo, que los objetivos puedan ser revisados cuando haga falta” La configuración del personal del centro denominacional respondería a esos objetivos, con algunos cargos coincidentes [en tiempo] con el período del obispo primado y otros de carácter permanente.
El informe comienza en la página 717.
♦ El Comité sobre Planificación Estratégica del Consejo Ejecutivo se creó en enero de 2009 para asistir al Consejo y al personal denominacional en la implementación de las prioridades de la Convención General. La labor del comité continuó en el trienio 2010-2012 a través del mandato contenido en la Resolución A061 aprobado por la última Convención.
En el Plan Estratégico del comité para el Consejo Ejecutivo y la Convención General, los miembros dicen que el horizonte de planificación de 10 años que originalmente se concibió para el trabajo “ya no resulta práctico”. Dice que algún progreso se está haciendo en la planificación a largo plazo, añadiendo que hay “coordinación, información y responsabilidad limitadas”.
El comité sugiere que el plan estratégico debería tener un horizonte móvil de tres años y demanda un organismo coordinador para toda la planificación estratégica.
“Un progreso significativo exigirá importantes cambios estructurales para la Iglesia Episcopal como un todo”, dijo el comité, añadiendo que esta declaración “no refleja la opinión” del Comité de Gobierno y Administración para la Misión del Consejo Ejecutivo o de todo el Consejo.
Por consiguiente el comité propone en su Resolución A155 (Ciclo continuo de planificación estratégica y supervisión) que la Convención ratifique el Plan Estratégico “como un documento de trabajo” y que se use como modelo para la Iglesia como un todo y no sólo para el Consejo Ejecutivo del centro denominacional.
La resolución haría que la Convención estableciera una Comisión Permanente sobre Planificación Estratégica “para apoyar un proceso móvil de planificación estratégica de tres años” para la Iglesia y para el cual los CCAB informarían anualmente sobre sus propios planes estratégicos. La resolución también exigiría que las actividades de planificación de los CCAB y de la Convención General “se alinearan con el proceso estratégico de la Iglesia Episcopal”. Las provincias, las diócesis y las congregaciones serían alentadas a usar el proceso de planificación estratégica como un modelo. También serían alentados a proporcionar planes y actualizaciones anuales a la nueva comisión permanente.
La Convención General instruiría al Consejo y al PB&F a seguir el plan estratégico para “una futura planificación financiera y presupuestaria”.
El informe comienza en la página 728.
Las resoluciones A aún no aparecen en el sitio de las legislaciones de la Convención. Las resoluciones se publican cuando Jefferts Schori y Anderson las asignan a uno de los comités legislativos de la Convención.
Aún pueden ser propuestas otras resoluciones relacionadas con los cambios estructurales. La fecha límite para presentar cualquier clase de resolución (A,B,C o D) es a las 5:00 P.M. (hora de verano del Este) del 6 de julio, el segundo día oficial de la Convención. Todas las resoluciones relacionadas con la estructura dadas a conocer hasta ahora han sido asignadas al comité legislativo sobre estructura y cualquier decisión sobre esas resoluciones comenzará en la Cámara de Diputados.
— La Rda. Mary Frances Schjonberg es redactora y reportera de Episcopal News Service. Traducido por Vicente Echerri.
En inglés: http://bit.ly/IJHwyH

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