Source: http://guiadebanderas.com.ar/provinciales/tucuman.html
Timestamp: 2017-06-25 10:36:48+00:00

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Bandera de la provincia de Tucumán 2:3
La bandera de la provincia de Tucumán o Bandera de Macha es, dos franjas blancas en las partes superior e inferior (al inverso de la bandera nacional). Fue adoptada por la provincia a través de por la Legislatura Provincial el 13 de abril de 2010.
El diseño fue adjudicado a Manuel Belgrano, que la hizo jurar a sus tropas el 27 de febrero de 1812 y la enarboló tras la Batalla de Tucumán. En la corbata o moño, como pieza de honor, estarán las imágenes de la Virgen de la Merced, Patrona de Tucumán y Generala del Ejército, y de la Casa Histórica, con las fechas del 24 de Setiembre de 1812 y del 9 de Julio de 1816. El nombre de Macha (en la zona de Potosí, Bolivia) viene del lugar donde fue encontrada detrás de una pintura en una capilla de Titiri, con manchas de sangre y pólvora. Estuvo escondida durante 72 años para evitar que sea tomada por los españoles, envuelta en una seda roja. A su lado estaba una Bandera Nacional. Actualmente, el paño original del pabellón que Tucumán asume ahora como bandera oficial está en la Casa de la Libertad de Sucre, en Bolivia.
El legislador provincial Renzo Cirnigliaro en un duro discurso en la legislatura local dio su apreciación por el cual se quitaba esa bandera:
“como católico me siento discriminado por la actitud del Gobernador, que en un acto provocativo inadmisible discriminó a la mayoría católica de Tucumán, puesto que el principal motivo de su decisión fue eliminar la Cruz de Cristo, negándole su presencia real en la bandera, donde le colocaran por unanimidad los representantes del pueblo en octubre de
La ley que se aprobó fue la siguiente:
Ley Nº 8.291
(1-10-2011) La Honorable Legislatura de la Provincia de Tucumán
Artículo 1°- Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola, mándela hacer blanca y celeste.
Artículo 2º- Créase la bandera de la Provincia de Tucumán, con dos franjas horizontales blancas y al medio una azul celeste. Disposición y colores pertenecientes al ejército del norte en las batallas de la independencia al mando del general Manuel Belgrano. Artículo 3º- En las ceremonias oficiales la Bandera llevará como pieza de honor la imagen de la Vice Patrona y Protectora de la provincia con su bastón de mando en la parte superior de la corbata, igual al diseño que se adjunta como parte de la presente ley, en función de la importante presencia de esta advocación en la historia de nuestra provincia. Artículo 4°- La Bandera de la Provincia de Tucumán constará de un paño de 140 cm de largo por 90 cm de ancho, dividida en tres franjas iguales de 30 cm cada una. La corbata será de igual tamaño que la de nuestra bandera nacional y la imagen de la Vice Patrona y Protectora de la provincia será proporcional a sus dimensiones. Artículo 5º- Las tres primeras banderas que se confeccionen, quedarán en custodia en los edificios que representen al Poder, Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Artículo 6°- El Poder Ejecutivo implementará los medios necesarios para su confección, divulgación y utilización en todos los edificios y organismos públicos de la Provincia y delegaciones fuera de su territorio. Artículo 7°- La Bandera de la provincia de Tucumán, presidirá todos los actos oficiales y deberá flamear dentro del territorio provincial en todos los organismos públicos provinciales y municipales, en sus establecimientos educativos y en toda delegación representativa de Tucumán fuera de su territorio provincial. Artículo 8º- La Bandera Oficial de la provincia de Tucumán será izada en todos los actos oficiales en mástil separado de la Bandera Nacional; cuando se trate de un solo mástil se izara debajo de la Nacional. Asimismo en las ceremonias se ubicará a la izquierda de la Bandera Nacional y en los desfiles marchará atrás de esta última. Artículo 9°- Los gastos que ocasionare la presente Ley se imputarán a las partidas correspondientes del presupuesto provincial. Artículo 10º- Comuníquese.
FUNDAMENTOS (EN EL EXPEDIENTE Nº 152-PL-09)
Una bandera es el elemento que permite distinguir con precisión, a una Nación, de otra, o a una provincia de otra. Es lo que representa e identifica más allá de las palabras y trasciende más allá de los hombres. Encarna un símbolo cabal de soberanía y así lo entendió Manuel Belgrano cuando decidió enarbolar ante su tropa la primera enseña nacional, un 27 de febrero de 1812 en la Villa de Rosario. Sobre ella, se sabe que comunicó al Triunvirato formado por Sarratea, Paso y Chiclana, del que era secretario Rivadavia, diciendo: “Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola, mandela a hacer blanca y celeste” Sobre el origen de los colores se hablo y escribió bastante, por esto considero importante dejar en claro esta situación. Es por todos conocidos, el ferviente catolicismo que profesaba Belgrano, sus actos públicos estaban acordes con sus máximas conformando así esa personalidad grande, humilde y piadosa que lo caracterizaba y siendo coherente en acción y pensamiento, reflejo su fe en lo que él consideraba elemento importante para continuar su lucha. Sobre esto se despejan las dudas al decir de su propio hermano cuando afirmo que: “Al dar Belgrano los colores blanco y celeste a la bandera, había querido, cediendo a los impulsos de su piedad, honrar a la Pura y Limpia Concepción de María, de quien era ardiente devoto por haberse amparado a su Santuario de Luján”. Sentir este que está plasmado en las palabras que dirige el mismo General Belgrano a su ejército… “Soldados de la Patria, no olvidéis jamás que nuestra obra es de Dios, que él nos ha concedido bandera, que nos manda que la sostengamos y que no hay una sola cosa que no nos empeñe en mantenerla con el honor y decoro que le corresponde…” y para dar mayor precisión, debemos recordar que la liturgia católica representa el misterio de la Inmaculada Concepción de María en su advocación, vestida con los colores blanco y celeste. Tomada la decisión de crear bandera parte a principios de marzo por orden del Triunvirato hacia el Norte, hecho que le impide recibir la comunicación del gobierno reprobando la presentación de la nueva bandera. Una segunda amonestación, luego de los festejos del segundo aniversario de la Revolución de Mayo en Jujuy, provoca un gran disgusto en Belgrano, motivando una peculiar carta de respuesta, que permite apreciar en toda su dimensión el pensamiento del prócer: su respeto al gobierno, el compromiso con las ideas revolucionarias y su deseo de que las Provincias Unidas fueran vistas como una nueva nación. Por ese respeto es que obedece al gobierno, dejando de exhibir su bandera nacional, la cual no destruye sino que conserva consigo diciendo que “si acaso me preguntan por ella, responderé que se reserva para el día de una gran victoria para el ejército y como esta está lejos, todos la habrán olvidado y se contentaran con la que le presenten” más fiel a su sentir aclara que “V.E tendrá su sistema, pero le diré también con verdad, que como hasta los indios sufren por Fernando VII y los hacen sufrir con los mismos aparatos que nosotros proclamamos la libertad, ni gustan oír nombre de Rey, ni se complacen con las mismas insignias con que los tiranizan” Son los tiempos del éxodo jujeño; las fuerzas realistas avanzan a paso firme desde el Norte después de derrotar la sublevación Cochabambina; los patriotas sin posibilidad de ofrecer resistencia pero con gran coraje, dejan Jujuy, evacuan su población y se alejan atravesando suelo salteño en dirección a Tucumán. Hecho que marcó para siempre la templanza y el coraje del pueblo jujeño. Ya en Tucumán, y con el apoyo del pueblo tucumano que se niega a huir de los realistas, Belgrano hace frente al ejercito del rey y los vence el 24 de Septiembre, día de la Virgen de la Merced, siendo esta su primer gran batalla que deja al descubierto la herencia guerrera que corría por las venas de los pobladores norteños, legado de los primeros habitantes de este suelo. De esta batalla, Vicente Fidel López llama a Tucumán “la más criolla de cuantas batallas se han dado en territorio argentino”; en ella faltó prudencia, previsión, disciplina y orden; no se supieron aprovechar todas las ventajas; pero en cambio sobro coraje, arrogancia, viveza, generosidad... y se ganó la batalla que salvo a la Patria derrotando al ejército español. En la mañana del 24 de septiembre de 1812, día del combate, el general Belgrano estuvo orando largo rato ante el altar de la Virgen de la Merced, puso su confianza en Dios y en la Santa Madre, bajo cuya protección puso sus tropas. Después del triunfo Belgrano resalto que la victoria se obtuvo el día de Nuestra Señora de las Mercedes, diciendo textualmente: “La patria puede gloriarse de la completa victoria que han tenido sus armas el día 24 del corriente, día de Nuestra Señora de las Mercedes bajo cuya protección nos pusimos ". El general Belgrano puso en manos de la imagen de la Virgen su bastón de mando. La entrega se efectuó durante una solemne procesión con todo el ejército, que terminó en el Campo de las Carreras, donde se había librado la batalla. Allí, se dirigió hacia las andas en que era conducida la Virgen las Mercedes y haciéndola bajar hasta ponerla a nivel, le entregó el bastón que llevaba, poniéndolo en las manos de la Virgen proclamando a la Virgen de la Merced como Generala del Ejército. Un detalle que no menor es que las religiosas de Buenos Aires, al tener conocimiento de estos actos de devoción, remitieron a Belgrano cuatro mil escapularios de la Virgen de la Merced para que los distribuyera a las tropas. Antes de partir rumbo a Salta, el batallón de Tucumán se congregó frente al atrio del templo de Merced, donde fueron entregados los escapularios, Tanto los jefes como oficiales y tropas los colocaron sobre sus uniformes. El 20 de febrero de 1813 los argentinos que buscaban su independencia se enfrentaron nuevamente con los españoles en Salta. Antes de entrar en combate, Belgrano recordó a sus tropas el poder y valimiento de María Santísima y les exhortó a poner en Ella su confianza como en Tucumán, ofrendándole los trofeos de la victoria si por su intercesión la obtenía. Así paso, vencieron nuevamente a los españoles y de las cinco banderas que cayeron en poder de Belgrano, una la destinó a la Virgen de las Mercedes de Tucumán, dos a la Virgen de Luján y dos a la Catedral de Buenos Aires. A partir del año 1812, el culto a Nuestra Señora de las Mercedes adquiere una gran solemnidad y popularidad. Ya no solo era el fervor católico sino la representación de libertad lograda, lo que representaba la Virgen de la Merced al pueblo tucumano; ella no le pertenecía ya solo a los católicos, sino a todos los tucumanos, trascendió la fe y se estableció como un referente de la sociedad tucumana, al punto que en 1813, el Cabildo de Tucumán pide al gobierno eclesiástico la declaración del vicepatronato de Ntra. Sra. de las Mercedes "que se venera en la Iglesia de su religión" y ordena de su parte que los poderes públicos celebren anualmente su fiesta el 24 de septiembre. El 4 de septiembre de 1813 la Autoridad Eclesiástica, por Decreto especial, declara festivo en homenaje de la Virgen el 24 de septiembre. Fecha que es en la actualidad una de las más sentidas de Tucumán y el norte argentino. En la gran victoria de Tucumán, con la bendición de la Virgen de la Merced, aquella bandera creada tiempo atrás y obligada a ser olvidada, se dirigió airosa a la cabeza del ejercito y marcho con él hacia el norte; ondeó en la famosa batalla de Salta, entró al Alto Perú, paso parte del altiplano y estuvo en Potosí y en Charcas; es la bandera de Vilcapujio, donde nadie se explicó el porqué de la derrota, pero sobre la que el general Belgrano levantándola frente a su debilitada tropa los arengó diciendo: “Soldados hemos perdido la batalla después de tanto pelear, la victoria nos ha traicionado pasándose a las filas enemigas en medio de nuestro triunfo. ¡NO IMPORTA! Aún flamea en nuestras manos la bandera de la Patria” Nadie había pronunciado palabras que enaltecieran tanto a la bandera como las transcriptas; demostrando que la bandera blanca y celeste se encontraba enhiesta cobijando a altoperuanos y argentinos decididos a combatir por la causa de la emancipación. Quiso Belgrano aprovechar la inacción del vencedor y estableció en Macha su cuartel, para luego salir en busca del enemigo el 12 de noviembre, con dirección a Ayohuma. El 14 de noviembre se empeño en combate que resulto en desastre a las armas del ejército del norte, pero a pesar de la derrota, no tuvo el vencedor la bandera victoriosa de la gesta norteña; ella fue preservada junto a la creada más tarde, en un lugar seguro. Una vez más, aquella bandera que fuera renegada desde sus orígenes pero responsable de los triunfos más importantes, había salido victoriosa. Después de la batalla de Ayohuma, una de las más notables de la campaña de la emancipación colonial, cuya gloria no se atenuó por el éxito desgraciado de sus armas, los esfuerzos de Belgrano por preservarla no fueron en vano. Sobre quienes se encargaron de guardar la bandera giran diferentes versiones; para algunos fueron un grupo de indios identificados con la causa americana, para otros fue un Coronel que antes de la orden de retirada, es enviado a Macha por el general Belgrano con igual objetivo; en ambos casos, se plantea que no pudiendo ingresar a la Villa por encontrarse con las avanzadas realistas, se detienen en Titirí donde el párroco que también comulgaba con las ideas independentistas la ponga en lugar seguro. Más allá de las anécdotas y teorías, lo relevante es que para Belgrano el cuidado de la bandera era un tema mayor; porque en cualquiera de ambos casos, fue el mismo en persona quien impartió órdenes reservadas de ocultar la bandera jurada para no ser extraviada ni arrebatada por los realistas. Se evito así que la bandera fuera trofeo de guerra. En 1885 al asearse la iglesia de Titiri anexo de Macha sale nuevamente a la luz la bandera blanca y celeste; fue llevada a Sucre donde el Arzobispo dispuso que se la coloque en el santuario de la Virgen de Guadalupe. Enterado de esto un ministro Plenipotenciario de la Republica Argentina, pasa un oficio con fecha 4 de junio de 1893 a la Cancillería de Bolivia, reclamando no solo la bandera blanca y celeste, sino también aquella segunda (celeste y blanca) que fuera reconocida y jurada tiempo después. En 1896, se suscribe un protocolo entre las cancillerías de Bolivia y Argentina por el cual la primera accedía a entregar una de las banderas encontradas. En la actualidad, la bandera celeste y blanca entregada por Bolivia, se expone en el Museo Nacional de Historia, mientras que la bandera Blanca y celeste se exhibe con recelo en la Casa de la Libertad, en Sucre, Bolivia. No es azaroso que la República de Bolivia decida entregar una y no otra de las banderas. Ella representa más que soberanía; la bandera blanca y celeste es símbolo de alta moral, su creación no fue una estrategia militar sino una posición política de quien entendía soñaba con la Patria Grande; ella flameó con fuerza y orgullo en las batallas más significativas de las luchas por la Independencia y represento el sentir de los pobladores del actual norte argentino, que prefirieron morir luchando antes que ser esclavos. La bandera de Macha o Bandera de Belgrano, como también se la conoce, es entonces el símbolo de los esfuerzos comunes a favor de la causa americana. Esta bandera, que en definitiva pudo haber sido nuestra primera bandera debe ser reconocida no solo por su importancia histórica sino por su representación simbólica y debe ir acompañada por la imagen de la Virgen de la Merced porque es nuestra Patrona, es la mayor expresión de fe y valor de los hombres y mujeres del norte, por encima de toda diferencia. Ellas encarnan la fuerza indomable del norte argentino, donde bajo la advocación de María santísima se desarrollaron las acciones claves para lograr no solo la independencia de las provincias unidas a través de las batallas, sino el nacimiento de una nación; donde años más tarde, un grupo de hombres que representaban a sus pueblos, tomaron la decisión política de declararse libres del dominio extranjero, firmándolo a costa de sus vidas, pero convencidos de que tanta sangre derramada no fue en vano. Donde en la actualidad quienes representamos voluntades distintas buscamos juntos destinos comunes en la misma provincia donde flameo por primera vez y donde se le entrego el bastón de mando; ellas nos representan y nosotros debemos honrarlas como lo merecen, es por eso que pido a mis pares que me acompañen aprobando el presente proyecto.
La anterior de Tucumán fue creada el 9 de octubre de 1995 (ley número 6.694), durante el gobierno de Ramón Ortega. Desde el año 1999 cayó en desuso, luego de que se presentara un proyecto de ley para quitarle del centro la cruz..
El color celeste de la misma recuerda a la bandera nacional; la cruz blanca en el medio, refiere a la religión cristiana; el año 1812 colocada a la izquierda expresa la victoria de los patriotas en el campo de las carreras, conocida también como la ¨Batalla de Tucumán¨, simbolizada mas abajo con una rama de laurel. La cifra 1816 simboliza la instauración de la independencia, la justicia y la paz, representadas mas abajo con un ramo de olivo.
Por debajo, en dorado se encuentran las líneas de la casa histórica o “casita de Tucumán”, hace referencia al lugar que cobijó la determinación de la independencia, ya que La Casa de Tucumán es el lugar en donde se firmó el Acta de la Independencia el 9 de julio de 1816.
Sobre la intersección de los brazos de la cruz se encuentra un sol con trece rayos rectos, el cual representa el nacimiento de una nueva región en libertad.
En diciembre del año 1999 el gobernador de la provincia de Tucumán, Julio Miranda, presentó un proyecto de Ley, mediante el cual, se retiraba la cruz de la bandera. El principal motivo por el cual el Gobernador quería quitar este emblema fue el de representar a todos los tucumanos y no solamente a los católicos. Esto fue altamente repudiado por toda la comunidad católica tucumana, principalmente por los grupos autodenominados "Tucumanos por Civilización Cristiana" y "Centro Cultural Reconquista", los cuales, en conjunto, elevaron una carta al gobernador en Febrero del 2000 rechazando dicho proyecto.
El proyecto no tuvo peso en cuanto a lo legal, pero la bandera empezó a caer en desuso. En junio de 2005, la legisladora provincial Marta Zurita propuso llamar a un nuevo concurso para confeccionar un nuevo diseño para la bandera provincial, y derogar la ley vigente, ya que la bandera había caído completamente en desuso.
El diario ¨La Gaceta¨ de Tucumán, publicó una nota el 23 de junio del 2005, en la cual el ex legislador, Alfredo Linares se quejaba de que la Ley no estaba siendo cumplida: “En las ceremonias oficiales no aparece por ningún lado. No está en las escuelas ni los edificios públicos. La bandera provincial ha quedado en el olvido, tras la polémica que se había desatado por su diseño, especialmente por una cruz ubicada en el centro de la insignia.(...))
(...)Dicen que la bandera de Tucumán carece de representatividad, cuando en realidad el acto legislativo por el que se creó fue un hecho en el que participaron todas las parcelas de la representación política,(...)¨
LEY Nº 6694
Artículo 1°.- Declárase BANDERA OFICIAL de la PROVINCIA DE TUCUMAN, a un diseño igual al modelo que se adjunta y que forma parte de la presente ley.
Art. 2°.- La BANDERA PROVINCIAL tiene: a) las características formales (tamaño, diagramación y colores) y b) las características emblemáticas descriptas bajo esos títulos en el anexo que se adjunta y que forma parte de la presente ley.
Art. 3°.- La Bandera Provincial no es nunca materialmente mayor que la Bandera Nacional que se utilice en forma conjunta, ubicándose en posición inmediata inferior a ésta o en paralelo, a su izquierda. En el ceremonial debe observarse precedencia en favor de la Bandera Nacional.
Art. 4°.- Gozan del derecho a enarbolar la Bandera de Tucumán: los organismos dependientes del gobierno provincial y de las municipalidades; las instituciones de la Provincia; las delegaciones culturales, deportivas y de cualquier otro carácter que representen a la misma (incluso fuera de su territorio); las asociaciones de residentes tucumanos y las personas físicas o jurídicas.
Art. 5°.- La Bandera de la Provincia debe ser enarbolada dentro del territorio de Tucumán en todos los actos oficiales y en los de conmemoración histórica o patriótica.
Art. 6°.- El Poder Ejecutivo adoptará los medios para confeccionar un modelo de la Bandera Provincial sobre el que se copiarán todas sus reproducciones; también tomará las previsiones necesarias para divulgar esta ley, principalmente en las escuelas y para enarbolarla en todos los edificios públicos de la Provincia.
Art. 7°.- Exprésase público reconocimiento a los valiosos aportes realizados por el ciudadano Don Miguel Carrillo Bascary, por cuya iniciativa y fundamentos se inspiró la presente ley.
Art. 8°.- Comuníquese.-
Dada en la Sala de Sesiones de la Honorable Legislatura de la Provincia de Tucumán, a los nueve días del mes de octubre de mil novecientos noventa y cinco. ANEXO
El largo será igual a un ancho y medio (L = 1,5 A), y se considerarán, a los fines de la diagramación, subdivididos en 15 y 10 módulos métricos, respectivamente.
1) La Cruz tendrá dos brazos de 1 módulo de espesor. El brazo vertical ocupará el módulo 8° de largo, y el brazo horizontal, simétrico, el 4° módulo, contado desde el borde superior, y tendrá una longitud de 9 módulos, cuyos extremos distarán 3 módulos de los bordes respectivos.
2) Los números 1812 y 1816 tendrán una altura igual al espesor del brazo horizontal (1 módulo), y estarán ubicados al mismo nivel, a izquierda y derecha, respectivamente.
3) Casa Histórica. El borde horizontal superior estará a la altura del módulo 4, 5, contado desde arriba, y tendrá una proporción de 2,5 módulos de alto por 2,2 módulos de ancho. Por encima, el arco que corona el frente será de 0,8 módulo de alto.
4) Ramas. La rama de laurel (a la izquierda) y la de olivo (a la derecha), tendrá una forma y dimensiones acordes con el esquema, y enmarcarán la Casa Histórica en la manera indicada. El extremo más bajo de los tallos, estará a una altura de 2 módulos del borde horizontal inferior.
5) El sol. La circunferencia interior, con centro en el punto de intersección de los ejes de los brazos de la Cruz, tendrá un radio de 1,8 módulos, y las circunferencias que limitan la longitud de los rayos, serán de 2,5 y 3,2 módulos, respectivamente.
Tanto la Cruz como los números y las ramas serán de color blanco, estos dos últimos, perfilados en negro, no así la Cruz. La Casa Histórica y el Sol serán dorados, perfilados, sin relleno.
El fondo será de color azul-celeste.
CARACTERISTICAS EMBLEMATICAS
Expresa la espiritualidad cultural, fuente de nuestra cultura hispano - latino - católica presente desde las instancias fundacionales de la Nación Hispanoamericana, de la que el Tucumán actual formaba parte, y luego en 1812, 1816 y en múltiples fastos históricos posteriores.
Simboliza el ámbito físico que cobijó la profunda vocación independentista de los Congresales y de los pueblos que representaban.
El astro naciente, expresa la aurora de libertad que ilumina el camino a las generaciones futuras, sobre los brazos de la Cruz que las hermana.
Evoca la victoria de las armas patrióticas en el Campo de Las Carreras, simbolizada más abajo, por la rama de laurel.
Exalta simbólicamente, la instauración de la Independencia, de la Justicia y de la Paz, representadas por una rama de olivos.
Bandera anterior de Tucumán - 1995

References: Artículo 1

Artículo 2
 Artículo 3
 Artículo 4
 Artículo 5
 Artículo 6
 Artículo 7
 Artículo 8
 Artículo 9
 Artículo 10

Artículo 1