Source: http://debate-me.blogspot.com/2007/07/
Timestamp: 2019-02-20 09:54:39+00:00

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Es necesario comenzar por desmentir al gobierno cuando dice que la constitución actual impone un modelo económico “neoliberal”. Nada más apartado de la verdad cuando, por ejemplo, este documento le pone limitaciones a la propiedad privada y el subsuelo (petróleo) es propiedad del estado y no de los individuos dueños de la superficie. Además que esa constitución ha permitido que Ecuador sea uno de los países con las economías más cerradas del mundo ubicándose en la posición 95 de 130 de acuerdo al Índice de Libertad Económica del Fraser Institute y el Cato Institute.(2)
Con pocas excepciones nuestras constituciones han sucedido a golpes de estado y han sido simples manifiestos. Octavio Paz decía en su Laberinto de la Soledad que aunque en las constituciones latinoamericanas se copiaron las ideas de la independencia de EE.UU. “los grupos que encabezaron el movimiento de Independencia no constituían nuevas fuerzas sociales, sino la prolongación del sistema feudal”.(3) Es decir, los dirigentes locales suplantaron la corona española.
“El control económico no es simplemente el control de un aspecto de la vida humana que puede ser apartado del resto; es el control de los medios con los cuales se obtienen todos los fines. Y quien sea que tenga poder total sobre los medios también, por lo tanto, resulta determinando lo que los hombres debemos creer y por lo que debemos luchar”.(4)
Guayaquil, Ecuador— “… ni mucho menos de un gobierno que
ha servido más para pedir, quitar y expropiar que para servir, facilitar
y trabajar”, dice el economista mexicano Roberto Salinas León.1
La carga tributaria en Ecuador es pesada como en EE.UU., con la diferencia
de que aquí como dice el ex ministro de Hacienda argentino Ricardo
López Murphy, “Tenemos impuestos suecos, con contribuyentes sudamericanos,
y servicios africanos”.2
En Ecuador hay que pagar 8 impuestos. Declararlos y pagarlos requiere de un
promedio de 600 horas, y cuesta alrededor del 34,9% de su ingreso (y esto
solo considerando a los impuestos nacionales).3 En otras palabras, usted dedica
alrededor de 127 días al año para pagar todos los impuestos
que demanda el Estado ecuatoriano. ¿Estamos recibiendo servicios del
gobierno nacional que merezcan ese sacrificio?
El gobierno ha propuesto una reforma fiscal que solo por su complejidad inducirá
a que más ciudadanos evadan impuestos, impulsará la informalidad,
y básicamente obstaculizará la formación de capital,
agrandando la brecha en productividad e ingresos entre los trabajadores de
los países desarrollados y los ecuatorianos.
Detrás de esta propuesta (y del actual sistema fiscal) está
la noción de que si se les quita a los ricos y se les da a los pobres
se acaba la pobreza. Pero, ¿no se han dado cuenta que si se dividiese
todo el pastel de la riqueza ecuatoriana en pedazos exactamente iguales, seguiríamos
siendo pobres? La riqueza total de los ecuatorianos en el 2005 fue de $36.500
millones y habíamos 13,2 millones de ecuatorianos. Si se repartiese
la riqueza en porciones iguales cada ecuatoriano ganaría $2.765 dólares
al año.4 No solo seguiríamos siendo un país pobre, sino
que eliminaríamos los incentivos para la creación de riqueza.
Pues en los países pobres el verdadero reto no está en redistribuir
el pastel existente, sino en hacerlo crecer.
Las reformas eficientes no son las que tienen como finalidad incrementar los
ingresos del estado, sino aquellas que buscan impulsar el crecimiento económico.
El sistema tributario más complicado que propone el gobierno pretende
cobrar impuestos sobre los totales del patrimonio, de costos y gastos, del
activo y del ingreso, cosa que no se ha visto en ninguna otra parte del mundo.
No es concebible cobrar un Impuesto a la Renta (IR) por sobre algo que no
constituye una ganancia.
En el 2006, 54,7% de los ingresos tributarios correspondieron al Impuesto
al Valor Agregado (IVA).5 Este es un impuesto de tasa única que todos
los pagamos cuando compramos una amplia gama de productos y servicios. Aunque
tiene costos de recaudación muy bajos y seguramente disminuiría
la evasión, no conviene reemplazar todos los demás impuestos
con un IVA más alto ya que se desalentaría el desarrollo de
industrias de mayor valor agregado.
Siguiendo el ejemplo de Estonia, Rusia, Letonia, y otros países que
han reformado exitosamente sus sistemas tributarios podríamos adoptar
un IR de tasa única y eliminar todos los demás impuestos menos
el IVA. Estonia redujo el IR de 33% a 26% en 1994 (hoy está en 22%)
y las recaudaciones han aumentado en lugar de disminuir. En los últimos
seis años la economía ha crecido a una tasa promedio anual de
Y como vacuna para el comportamiento irresponsable de nuestros políticos,
en la nueva constitución se podría incluir una provisión
basada en la sugerencia del Premio Nóbel de economía, James
Buchanan: que se requiera que cada presupuesto del gobierno solo pueda ser
permitido cuando simultáneamente se proponga el o los impuestos (de
tasa única) que lo financie. Esta norma solo podría ser obviada
en circunstancias verdaderamente extraordinarias (guerras o desastres naturales).7
Este artículo fue publicado originalmente en El
Universo (Ecuador) el 10 de julio de 2007.
1. Salinas León, Roberto. “El mito del ‘gasto social’”.
28 de junio de 2006. Disponible en: http://www.elcato.org/node/1653.
2. López-Murphy, Ricardo. “Mi propuesta busca resolver el hambre
y el desempleo”. 13 de noviembre de 2003. Terra Argentina. Disponible
en: http://www.terra.com.ar/ctematicos/elecciones2003/56/56918.html.
4. Tabla de estadísticas del Banco Mundial para el 2005. Disponible en:
http://devdata.worldbank.org/external/CPProfile.asp?PTYPE=CP&CCODE=ECU.
5. Estadísticas del Servicio de Rentas Internas para el año 2006.
Disponible en: http://www.sri.gov.ec/sri/portal/main.do?code=534&codeContent=534.
6. Gutiérrez Chávez, Adolfo. “Impuesto único: Introducción
a una reforma tributaria en México”. 5 de marzo de 2007. ElCato.org.
Disponible en: http://www.elcato.org/node/2251 y Mitchell, Daniel. “Reforma
triburatia, el ejemplo báltico”, 28 de junio de 2007. Disponible
en: http://www.elcato.org/node/2595.
7. Buchanan, James. “Three amendments: Responsibility, generality, and
natural liberty”. Cato-Unbound. 5 de diciembre de 2007. Disponible en:
http://www.cato-unbound.org/2005/12/05/james-m-buchanan/three-amendments/.
Guayaquil, Ecuador— Mario Vargas Llosa dice: “A lo largo de
una trayectoria que comienza a ser larga, no he conocido todavía a
un neoliberal”. Yo tampoco. Sin embargo, parecen estar en todas partes
porque políticos de distintos sesgos ideológicos suelen nombrarlos.
Se habla mucho de la “larga noche neoliberal” que ha vivido el
Ecuador y varios personajes de nuestra política, tanto de izquierda
como de derecha, suelen distinguirse de estos terribles “neoliberales”.
Es importante analizar el uso de este término. George Orwell dijo que
el lenguaje es una herramienta poderosa cuando se la utiliza para bien se
comunica y cuando se la utiliza para mal se confunde o desinforma. “El
lenguaje político” decía Orwell, “está diseñado
para lograr que las mentiras parezcan verdades y el asesino respetable, y
para dar una apariencia de solidez al mero viento”. Esto tiene particular
importancia dentro del debate ideológico, el cual, como nos explica
el abogado peruano Enrique Ghersi, no se rige por la lógica sino por
las reglas de la retórica.
Ghersi, quien ha escrito, hasta donde yo se, el único estudio académico
respecto al origen del término “neoliberalismo” (“El
mito del neoliberalismo”) nos explica que esa palabra ha tenido varios
usos pero que hoy “se utiliza para caracterizar cualquier propuesta,
política o gobierno que, alejándose del socialismo más
convencional, propenda al equilibrio presupuestal, combata la inflación,
privatice empresas estatales y, en general, reduzca la intervención
estatal en la economía” . A pesar de que si se dieron reformas
liberales estas muchas veces se combinaron con políticas públicas
equivocadas tales como un mal manejo de la deuda o un gasto público
De esta manera, se pretende asociar a los liberales con políticas o
gobiernos que nunca hemos respaldado o defendido. Por ejemplo, el hecho de
que respaldemos como principio general la privatización de empresas
estatales, no significa que estemos de acuerdo con la transformación
de un monopolio público en uno privado (TELMEX, por ejemplo).
Vargas Llosa, quien frecuentemente es acusado de formar parte de esa peste
moderna —los neoliberales, explica que:
Un “neo” es alguien que es algo sin serlo, alguien que está
a la vez dentro y fuera de algo, un híbrido escurridizo, un comodín
que se acomoda sin llegar a identificarse nunca con un valor, una idea, un
régimen o una doctrina. Decir “neo-liberal” equivale a
decir “semi” o “seudo” liberal, es decir, un puro
contrasentido. O se está a favor o seudo a favor de la libertad, como
no se puede estar “semi embarazada”, “semi muerto”,
o “semi vivo”.
Orwell advirtió en 1946 que las palabras con significado confuso conducían
a un pensamiento confuso y viceversa. Esto está sucediendo con la palabra
“neoliberalismo” no solo en nuestro país sino en toda Latinoamérica.
Como dice Ghersi en su ensayo, con ese término se busca descalificar
a las propuestas liberales con “aventuras políticas desgraciadas,
propuestas absurdas, corrupción extendida o la pura frivolidad”.
Pero la palabra en sí no tiene significado claro y esto hace que sea
fácil utilizarla para descalificar y confundir el debate.
Las discusiones entre niños, tan risibles para los adultos, suelen
involucrar “elocuentes argumentos” tales como “¡Qué
te importa cara de torta!”. Ni los niños ni nosotros entendemos
qué significa exactamente esa frase, solo sabemos que el niño
que la usó se quedó sin argumentos y no le quedó otra
que hacerlo quedar al otro como “un cara de torta”. La gran mayoría
de los niños maduran y llegan a contestar con argumentos.
Es fácil utilizar epítetos en lugar de argumentos. Lo peligroso
es que el debate ideológico, tan importante en estos momentos que estamos
por escribir una nueva constitución, se vea plagado de epítetos
y no de argumentos sólidos.
Universo (Ecuador) el 3 de julio de 2007.
Washington, DC— Durante sus primeros cinco meses de gobierno,
Correa ha demostrado poco respeto por la Constitución actual.
Esto es importante porque aunque la Asamblea Constituyente nos provea
con una mejor constitución, esta no mejorará la situación
del país si es que nuestros líderes políticos deciden
continuar actuando como que si estuvieran por encima de la ley.
Por eso es necesario que consideremos el récord constitucional
de Rafael Correa:
No juró respetar la Constitución en
el acto de inauguración presidencial. Aunque esto no constituye
una violación constitucional, si es un acto simbólico
de suma importancia, porque demuestra que él cree que su poder
está en las encuestas y no en la Constitución, como
debe ser en las verdaderas democracias —esas que protegen no
solo a las mayorías sino también a las minorías.
El gobierno de Correa violó el Artículo 283 en
el cual se especifica que la consulta popular legalmente convocada
deberá poner “ en consideración del electorado textos
concretos de reforma constitucional que, de ser
aprobados, se incorporarán inmediatamente a la Constitución”.
Es decir, no se contempla la formación de una asamblea para
hacer una nueva constitución o reformarla.
Las leyes, según nuestra actual constitución deben
ser debatidas y decididas por el Congreso. El “Estatuto” que
fue anexado a la Consulta Popular no era un “asunto” sino
más bien una Ley que sin ser debatida fue sometida inconstitucionalmente
También se ha violado el derecho al debido proceso (numeral
27 del Artículo 23) con la destitución de
los 57 diputados (aunque en esto, sin restarle importancia a la
violación por parte del Tribunal Supremo Electoral —TSE,
lo precedieron los diputados al destituir al principal del TSE sin
seguir el debido proceso).
El TSE violó la Constitución al atribuirse funciones
que no le corresponden (Artículo 119) como
juzgar a diputados del Congreso, quienes deberían ser juzgados
solamente por la Corte Suprema según lo indicado en la Ley
Orgánica de Elecciones (con lo cual se violó el numeral
11 del Artículo 24).
El Congreso violó, con el respaldo del Presidente, el Artículo
95 de la Constitución al desconocer el fallo del
Tribunal Constitucional (TC) que concedía amparo a los diputados
destituidos y los restituía. En ese artículo se establece
el cumplimiento inmediato de las resoluciones sobre Amparo.
El aval que el gobierno le dio a la destitución de los 57
diputados —evidenciado con la presencia de la policía
nacional en las afueras del Congreso— constató una violación
de la independencia de los poderes (Artículo 119).
El Pativideo de la reunión con los representantes de Abadi,
del cual el Ministro Patiño y el Presidente dicen haber sido
los autores, violó el derecho a “la honra, a la buena
reputación y a la intimidad personal y familiar” (numeral
8 del Artículo 23) y también “La inviolabilidad
y el secreto de la correspondencia” que también cubre “a
cualquier otro tipo o forma de comunicación” (numeral
13 del Artículo 23).
Las violaciones constitucionales no son nada nuevo en Ecuador. Pero
si este gobierno insiste en llamarse “revolucionario” debería
comenzar por hacer el verdadero acto revolucionario: respetar la Constitución,
aún cuando no le convenga.
Con esta lista preliminar de violaciones constitucionales que han
ocurrido en estos últimos cinco meses no pretendo defender a
los destituidos (diputados, TC, etc.) sino a la principal víctima
de todo este caos político: el Estado de Derecho.
Este artículo fue originalmente publicado en el El
posted by Gabriela @ 10:23 AM 1 Comments

References: Artículo 283
 Artículo 23
 Artículo 24
 Artículo
95
 Artículo 23
 Artículo 23