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A propósito de la Incapacidad Temporal (I.T.) - PDF
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Sofia Valverde Robles
1 A DEBATE A propósito de la Incapacidad Temporal (I.T.) Esteban López S 1, Abellán Hervás MJ 2. 1 Médico de familia, 2 Médico de empresa. Inspecciòn Médica de Servicios Sanitarios del ISM. Cádiz INTRODUCCIÓN «La principal lealtad del médico es la que debe a su paciente y la salud de éste debe anteponerse a cualquier otra conveniencia.» Código de Etica y Deontología, OMC. Hemos podido observar en los tres últimos años, como la gestión de las bajas laborales, sentida por los profesionales como una cuestión exclusivamente administrativa y llena de sinsabores, ha resurgido, convirtiéndose en noticia de primera plana en medios de comunicación y en gran parte de las revistas y publicaciones médicas, dando muestra de la inquietud gestora de nuestro Gobierno. Con el presente artículo se pretende dar a conocer una serie de conceptos básicos que rigen el marco legislativo que concierne a la gestión de la incapacidad temporal en nuestro país y sobre todo mostrar el papel primordial que juega el medico de familia en su manejo. Como en muchos otros aspectos propios de la Atención Primaria, el mayor conocimiento, la valoración y decisión sobre un aspecto clínico de nuestros pacientes, como puede ser una incapacidad para desarrollar una determinada actividad como la laboral, es sin duda atribuible al ámbito de nuestra especialidad. La Atención Primaria como base del sistema sanitario y la Medicina de Familia como disciplina que permite el abordaje integral del individuo, con una visión global desde el modelo biopsicosocial, fundamentado en una correcta comunicación y relación medico-paciente, nos ofrece las herramientas más potentes a la hora de establecer la mejor valoración del menoscabo laboral de nuestros pacientes, situando al medico de familia en una posición privilegiada frente al Recibido el ; aceptado para su publicación el Medicina de Familia (And) 2001; 2: resto de entidades implicadas en la gestión de la incapacidad laboral. La baja laboral obedece a una causa médica, es decir, es consecuencia de una decisión puramente clínica, aunque en muchas ocasiones los médicos de familia tendemos a considerar más su aspecto burocrático-administrativo que su vertiente tecnico-científica, siendo poco conscientes de la responsabilidad social y económica que nuestras decisiones conllevan. La prestación económica derivada de la incapacidad temporal ha pasado de millones de pesetas en 1988 a millones en Durante los años 1995 a 1996 se inició un periodo de contención y posterior descenso, siendo la cantidad destinada para su aplicación en 1997 de millones, lo cual supone un coste/año/trabajador medio de pesetas 1. En el seno del consejo de Política Fiscal y Financiera de 1997 se suscribió un Acuerdo de Financiación de los Servicios de Sanidad para el periodo , constituyéndose un fondo para la mejora de gestión y lucha contra el fraude en la incapacidad temporal que en 1998 ascendió a cuarenta mil millones de pesetas, siendo transferidos directamente desde el INSS al INSALUD y a las distintas Comunidades Autónomas 2. A pesar de estos importantes acuerdos, que tanto afectan a nuestro trabajo diario, hemos vivido este proceso como algo lejano, sin demasiada implicación por nuestra parte, viéndonos sorprendidos por el alcance que ha tomado todo lo referente a la gestión de la incapacidad. Muchos médicos de familia se sienten perdidos cuando se enfrentan a Ordenes Ministeriales, Reales Decretos, Leyes y se ven involucrados en una compleja red que dispone de Inspecciones Médicas, UVMI, EVI, INSS, INSALUD, Mutuas preguntándose en este punto qué papel jugamos nosotros en todo este complejo entramado? Antes de analizar el entorno normativo que nos rige y que 59
2 Medicina de Familia (And) Vol. 2, N.º 1, marzo 2001 puede resultar no bien conocido, es importante que nos familiaricemos con una serie de términos que resultan imprescindibles para su comprensión. I.T.: INCAPACIDAD TEMPORAL Nuestro sistema de Seguridad Social da derecho a una prestación económica y de asistencia sanitaria por esta causa 3, ya sea derivada de contingencias comunes, es decir, la enfermedad común y el accidente no laboral, o de contingencias profesionales como son el accidente de trabajo y las enfermedades profesionales. I.N.S.S.: INSTITUTO NACIONAL DE SEGURIDAD SOCIAL Es la Entidad Gestora de las prestaciones de Seguridad Social, depende del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y es competente para evaluar y revisar la prestación por incapacidad laboral, mediante un servicio de médicos propio 4. E.V.I.: EQUIPO DE VALORACIÓN DE INCAPACIDA- DES Constituye un equipo multidisciplinar, dependiente del INSS y entre sus funciones se encuentran examinar la situación de incapacidad del trabajador y el seguimiento de las prestaciones económicas por IT 5. INSALUD: INSTITUTO NACIONAL DE SALUD Es la Entidad Gestora de los servicios sanitarios de la Seguridad Social en aquellas Comunidades Autónomas que no tienen transferida la asistencia sanitaria. Está bajo la dirección del Ministerio de Sanidad y Consumo del Ministerio de Sanidad y Consumo 6. U.V.M.I.: UNIDAD DE VALORACIÓN MÉDICA DE IN- CAPACIDADES Conocida como Unidad de Inspección Médica, dependiente de las Direcciones Provinciales del INSALUD o del Servicio Público de Salud Autonómico. Tiene asignadas las funciones de inspección y evaluación de la incapacidad temporal 7. MATEPSS: MUTUAS DE ACCIDENTES DE TRABA- JO Y ENFERMEDADES PROFESIONALES DE LA SEGURIDAD SOCIAL Son conceptuadas como Entidades Colaboradoras. Forman parte del Sistema de Seguridad Social, bajo la dirección y tutela del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Gestionan una actividad pública, administrando fondos y prestaciones públicas y tienen como objetivo la colaboración en las contingencias profesionales y comunes. EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE BAJA LABORAL Desde el año 1994 se han venido produciendo una serie de modificaciones normativas y legales referidas a la acción protectora de la Seguridad Social (SS) en materia de Incapacidad Laboral. Hasta el año 1999 la baja médica era conocida como Incapacidad Laboral Transitoria, término que fue sustituido por el de Incapacidad Temporal con la entrada en vigor de la Ley 42/ 94 de Medidas Fiscales, Administrativas y de Orden Social. Esta misma ley 42/94 modifica el anterior concepto de incapacidad laboral contenido en el Texto Refundido de la Ley General de Seguridad Social. En el art.128, de dicho texto queda definido el concepto de Incapacidad Temporal (I.T.), considerándose situaciones determinantes de I.T. la enfermedad común o profesional, el accidente laboral y no laboral, mientras que el trabajador esté impedido para el trabajo y necesite de asistencia sanitaria. La duración máxima de I.T. es de 12 meses prorrogables por otros 6 meses, cuando se prevea que durante ellos el trabajador pueda ser dado de alta médica por curación 8. Anteriormente a la entrada en vigor en enero de 1995 de la Ley 42/94 y del nuevo concepto de I.T., éste englobaba a la maternidad, la adopción y el acogimiento como causas de baja laboral 9, situaciones difícilmente asumibles como tales por no tratarse realmente de patologías. En la actualidad las mencionadas son consideradas como situaciones protegidas por la SS con derecho a prestación económica, desligadas del concepto incapacitante derivado de la enfermedad. MARCO LEGAL VIGENTE En el año 1997 se aprueban dos Reales Decretos (R.D.) encuadrados en el Programa del Gobierno de Lucha contra el uso indebido de la protección social y el fraude. Estos son el R.D. 575/97 sobre Gestión y Control en las prestaciones económicas derivadas de la I.T. y el R.D. 576/97 sobre modificación del Reglamento General sobre colaboración en la gestión de las MATEPSS. En ellos se introducen modificaciones sustanciales en la gestión de la I.T., surgidas de los acuerdos de cooperación y colaboración establecidos en el seno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud entre el I.N.S.S., las Mutuas, el INSALUD y los Servicios de Salud Autonómicos. 60
3 El R.D. 575/97 en su art. 1 establece que la declaración de baja médica, cuando se trate de enfermedad común y accidente no laboral, se hará en el correspondiente parte médico de baja, que será expedido por el médico del Servicio Público de Salud inmediatamente después de que haya efectuado el reconocimiento del trabajador afectado. En el ámbito de las contingencias profesionales son los médicos de las MATEPSS quienes expedirán los correspondientes partes médicos de baja, alta y confirmación 10. Para facilitar la aplicación práctica de este R.D. se aprueban por Orden Ministerial, los nuevos modelos de partes médicos de baja, alta y confirmación, en los que hay que hacer constar el diagnóstico, la descripción de las limitaciones funcionales y una previsión de la duración del proceso patológico. Esta petición de información clínica se repite a medida que se prolonga el proceso de I.T. Así se establece en el R.D. 575/97, art. 1.3, que al llegar al 3? parte de confirmación se cumplimentarán los apartados correspondientes al informe médico complementario que figuran en el parte de confirmación y deberán formalizarse en los sucesivos partes de confirmación cada cuatro semanas. Así contemplado este marco administrativo, nos lleva a plantearnos de forma inmediata, no exenta de cierta angustia, el aumento en la burocratización de nuestras consultas, ya de por sí sobrecargadas. Ante esta sensación, absolutamente razonable por otra parte, diferentes grupos de trabajo de sociedades científicas de Medicina de Familia han elaborado una serie de propuestas encaminadas a mejorar el trámite administrativo de la I.T. Entre ellas se cuenta de forma destacada la modificación de los partes de baja/alta y de confirmación dependiendo de la duración prevista para el proceso clínico causante de I.T. El cambio quizás más importante de toda la reforma recae en la declaración del alta médica. Hasta la entrada en vigor del Real Decreto 117/98 que modifica parcialmente el R.D. 575/97, la expedición del parte médico de alta sólo podían realizarlo los facultativos del Servicio Público de Salud, es decir los médicos de Atención Primaria o la Inspección Médica, pero con este nuevo R.D. se faculta a los médicos adscritos al I.N.S.S. a extender partes de alta médica y no así de baja médica. El alta médica así expedida tendrá exclusivamente efectos económicos, determinando la extinción de la prestación económica por I.T., dando derecho al trabajador a incorporarse a su empresa, sin perjuicio de que el Servicio Público de Salud continúe prestando al trabajador la asistencia sanitaria sin baja médica 11. En caso de que un médico adscrito al I.N.S.S. o a una Mutua, decida dar un alta médica deberá comunicarlo al Servicio Público de Salud a través de la Inspección Médica correspondiente, a fin de que el facultativo de Atención Primaria pueda manifestar su opinión, para lo que dispone de un plazo de tres días hábiles, encaminado a evitar situaciones tan absurdas como que un trabajador considerado por su medico de familia como incapacitado laboralmente tenga que incorporarse a su trabajo por la extinción de la prestación económica por I.T. como consecuencia de la decisión de los servicios médicos de la entidad gestora, I.N.S.S. o Mutuas, aún sin estar en condiciones de hacerlo. Si se produce esta situación de alta médica emitida por los médicos del I.N.S.S., en los seis meses siguientes una nueva baja por la misma patología que derivó el alta solo podrá ser extendida por la Inspección Médica del Servicio Público de Salud. MUTUAS E INCAPACIDAD TEMPORAL Al amparo de la Ley General de Seguridad Social se autoriza la colaboración en la gestión de la SS a las MA- TEPSS y a las Empresas 12. Desde que se crearon las Mutuas mediante la Ley de Accidentes de Trabajo en 1900, estas han venido participando en la gestión de la Incapacidad, asumiendo la cobertura de las prestaciones por I.T. derivadas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales. Esta situación daba lugar a una división de la protección social: por una parte las contingencias comunes son asumidas por la Entidad Gestora (INSS) y las profesionales pueden serlo bien por la Entidad Colaboradora (MATEPSS) o por la Gestora. Con las últimas reformas legislativas se confiere un mayor protagonismo a las Mutuas en cuanto a su colaboración en la gestión, introduciéndose la novedad de que las MATEPSS están autorizadas para gestionar y controlar la cobertura de la prestación por I.T. derivadas de enfermedad común. Así, en la Ley 13/96 de 30 de diciembre de Medidas Fiscales, Administrativas y de Orden Social se prevé que para una gestión eficaz de esta prestación, el INSS, las Mutuas, el INSALUD y los Servicios de Salud Autonómicos establezcan los oportunos acuerdos de colaboración 13. Para llevar a cabo el cumplimiento de la citada Ley se aprueba el RD 576/97 por el que se modifica el Reglamento General sobre colaboración en la gestión de la SS de las Mutuas, en cuyos artículos 82 y 83 se establece el ámbito de cooperación y colaboración 14. Pero es en el RD 575/97 donde se especifican sus actuaciones concretas, esto es que las Entidades Gestoras o Mutuas pueden llevar a cabo aquellas actividades que tengan por objeto comprobar el mantenimiento de los hechos causantes de la baja laboral, estando facultados sus servicios médicos para acceder a los informes y diagnósticos relativos a la baja e incluso a reconocer médicamente a los trabajadores, así como para declarar propuestas motivadas de alta 61
4 Medicina de Familia (And) Vol. 2, N.º 1, marzo 2001 médica cuando consideren que el trabajador no está impedido para desarrollar su trabajo. La negativa infundada a tales reconocimientos por parte del trabajador dará lugar a una propuesta de alta médica por parte de la Mutua, que será remitida a través de las unidades de Inspección Médica del Servicio Público de Salud a los facultativos de Atención Primaria, los cuales deberán pronunciarse en 10 días reiterando la baja o dando el alta. Todos los cambios legislativos anteriormente expuestos, han promovido una corriente de cooperación entre las asociaciones de Mutuas y los Servicios de Inspección 15, 16, estableciéndose una serie de pautas de actuación encaminadas a mantener un marco de respeto hacia las competencias reconocidas por la nueva normativa a cada una de las Entidades, mediante una mejora de los sistemas de información y un mayor conocimiento de todos los implicados en el sistema. Estos procesos se han visto materializados con la suscripción de Convenios de Cooperación y Coordinación con las Mutuas dentro de las premisas establecidas en el R.D. 575/97. Entre los compromisos adquiridos se incluye el desarrollo de un conjunto básico de datos que facilite la información necesaria para el conocimiento preciso de la situación, donde se incluyan la prevalencia, incidencia, duración media y días de incapacidad/afiliado/mes; desarrollo de actividades de información y formación en materia de incapacidad temporal dirigidas a los profesionales de Atención Primaria, designación de coordinadores de I.T. en los distintos niveles de organización asistencial, área de Inspección, gerencia y equipo de Atención Primaria. CONFIDENCIALIDAD Una cuestión que ha suscitado dudas es la garantía acerca de la confidencialidad en la información clínica. Nuestra Constitución califica como derechos fundamentales y libertades públicas, el derecho a la intimidad personal y el derecho al secreto profesional en los artículos 18.1 y 20 respectivamente. Es por ello que la información confidencial derivada de la relación médico-paciente está, hoy en día, protegida y garantizada desde el seno de la propia Constitución, apoyada y fundamentada a través de textos legales como la Ley General de Sanidad en su artículo 10, el Código Penal o normas inherentes a la profesión como es el Código de Etica y Deontología Médica, el cual manifiesta claramente en el artículo 14 que el secreto profesional es inherente a la profesión médica y se establece como un derecho del paciente a salvaguardar su intimidad ante terceros. El nuevo Código Penal de 1995, incluye dentro del epígrafe: «Descubrimiento y revelación de secretos», artículos 197 a 201, como delito la revelación de secretos ajenos, de los cuales se tenga conocimiento a través del ejercicio profesional o de las relaciones laborales 17. Asimismo, se prohibe la utilización de datos personales, con daños a terceros, de carácter personal o familiar que se encuentren en soporte informático, electrónico o telemático de cualquier registro público o privado, amparada por la Ley orgánica de regulación de tratamiento automatizado de datos de carácter personal. En el RD 575/97 se ha tenido en cuenta este problema y sus artículos 3 y 4 establecen que los datos derivados de las actuaciones médicas tendrán el carácter de confidencial, estando sujetas al secreto profesional todas aquellas personas que participen en su elaboración o manejo. Para garantizar el derecho a la intimidad de los trabajadores afectados, los datos reservados podrán cifrarse mediante claves codificadas, quedando protegidas según la aplicación de la Ley de protección de datos carácter personal. El responsable del fichero deberá adoptar las medidas de índole técnica y organizativa para garantizar la seguridad de los datos de carácter personal y evitar su alteración, pérdida o acceso no autorizado. Quienes intervengan en cualquier fase del tratamiento de estos datos están obligados al secreto profesional respecto de los mismos y al deber de guardarlo, que subsistirá aún después de finalizar sus relaciones con el titular del derecho. Los datos que hagan referencia a la salud, solo podrán ser recabados, tratados y cedidos cuando por razones de interés general así lo disponga una ley o el afectado consienta expresamente 18. Los servicios médicos del Sistema Nacional de Salud, los médicos adscritos al INSS así como los de las Mutuas están facultados para acceder a los informes y diagnósticos relativos a la situación de baja laboral, teniendo estos datos sanitarios la consideración de confidenciales, siendo lo más adecuado que se realice bajo el propio consentimiento del paciente. Sin embargo, los derechos fundamentales de la persona, entre los cuales se incluye el derecho a la confidencialidad de los datos relativos a la salud, no son absolutos, deberán convivir con otros derechos e intereses también relevantes para terceros y para la sociedad misma. BIBLIOGRAFÍA 1. Quijano F. Incapacidad Temporal/Permanente. Situación actual en España. Cambios y consecuencias. En: Borrell F. Incapacidad Temporal: Encrucijada ética, clínica y de gestión. Barcelona: SE- MFYC; p Cuberta FJ. I.T. como prestación sanitaria y económica. En: Herrero J, Millán J, editores. La gestión de la incapacidad temporal por contingencias comunes. Sevilla: AMAT-Andalucía; p Constitución Española de 27 de diciembre de Boletín Oficial del Estado 1978; Real Decreto 1300/1995 de 21 de julio, por el que se desarrolla en materia de incapacidades del sistema de Seguridad Social, 62
5 la Ley 42/94 de 30 de diciembre de medidas fiscales, administrativas y de orden social. Boletín Oficial del Estado 1995; 198: Orden de 18 de enero de 1996 para la aplicación y desarrollo del R.D. 1300/95 sobre incapacidades laborales del sistema de Seguridad Social. Boletín Oficial del Estado 1996; 23: Real Decreto-Ley 38/1978 de 16 de noviembre sobre gestión institucional de la Seguridad Social, la salud y el empleo. Boletín Oficial del Estado 1978; 276: Real Decreto 2609/1982 de 24 de septiembre sobre evaluación y declaración de las situaciones de invalidez en la Seguridad Social. Boletín Oficial del Estado 1982; 250: Real Decreto Legislativo 1/1994 de 20 de junio por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social. Boletín Oficial del Estado 1994; 154: Ley 42/1994 de 30 de diciembre de Medidas Fiscales, Administrativas y de Orden Social. Boletín Oficial del Estado 1994; 313: Real Decreto 575/1997 de 18 de abril por el que se regulan determinados aspectos de la gestión y control de la prestación económica de Seguridad Social por incapacidad temporal. Boletín Oficial del Estado 1997; 98: Real Decreto 117/1998 de 5 de junio, Orden de 18 de septiembre por el que se modifica el R.D. 575/97 en desarrollo del apartado 1, del párrafo segundo del art. 131 bis de la Ley General de la Seguridad Social. Boletín Oficial del Estado 1998; 145: Real Decreto 1509/1976 de 21 de mayo por el que se aprueba el Reglamento General sobre colaboración de las Mutuas Patronales de Accidentes de trabajo en la gestión de la Seguridad Social. Boletín Oficial del Estado 1976; 158: Ley 13/1996 de 30 de diciembre de Medidas Fiscales, Administrativas y de Orden Social. Boletín Oficial del Estado 1996; 313: Real Decreto 576/1997 de 18 de abril por el que se modifica el Reglamento General sobre colaboración en la gestión de las Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades profesionales de la seguridad social aprobado por Real Decreto 1993/1995 de 7 de diciembre. Boletín Oficial del Estado 1997; 98: Salamanca F. Inspección de prestaciones de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía. En: Herrero J, Millán J, editores. La gestión de la incapacidad temporal por contingencias comunes. Sevilla: AMAT-Andalucía; p Alba A. Repaso legislativo a la situación actual del control y seguimiento de la I.T.-CC. En: Herrero J, Millán J, editores. La gestión de la incapacidad temporal por contingencias comunes. Sevilla: AMAT-Andalucía; p Ley Orgánica 10/1995 de 23 noviembre por la que se aprueba el nuevo Código Penal. Boletín Oficial del Estado 1995; 281: Ley Orgánica 15/1999 de 13 de diciembre de Protección de Datos de carácter personal. Boletín Oficial del Estado 1992; 298:

References: Real Decreto 
 artículo 10
 artículo 14
 Real Decreto 
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