Source: https://thepoliticalroom.com/procesos-fallidos-de-paz-en-afganistan/
Timestamp: 2020-07-05 16:40:32+00:00

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Política Afganistán
por Said Hamed Wahdat Ahmadzada hace un año 16 min tiempo de lectura
Tras décadas de conflicto armado y violencia directa, Afganistán se encuentra una vez más ante una nueva oportunidad para la reconciliación con grupos armados, en específico, los Talibán y la posibilidad de conseguir la paz angelada a través de dialogo entre diferentes partes involucradas.
No obstante, es necesario mencionar que tras la invasión soviética en 1979 y la escalada de la violencia, en los últimos 40 años, han sido varios los intentos de los gobiernos de turno para trazar una vía de contacto y diálogo con la oposición armada y por ende llegar a un acuerdo para el cese del conflicto.
Para entender mejor estos intentos es necesario exponer de forma muy breve las principales vías, procesos o alternativas que tuvieron lugar respecto a la resolución del conflicto.
Acuerdos de Ginebra (1987-1989)
En noviembre de 1987 el gobierno afgano liderado por Dr. Nayibulah, apoyado y bendecido por la Unión Soviética, y bajo el auspicio de las Naciones Unidas, inició un proceso de diálogo, ¨Proceso de Ginebra¨[1], con los países involucrados en el conflicto, principalmente con Pakistán para dialogar y negociar sobre el cese de hostilidades. Los Muyahidín (oposición armada) y sus formaciones políticas no eran reconocidas como tal por el Gobierno y por eso, Pakistán en cierta forma ejercía de representante y portavoz de la oposición armada que en aquel entonces acogía en su territorio. La Unión Soviética y los Estados Unidos de América participaban como ¨observadores¨ de este proceso.
Finalmente, el 14 de abril de1988, en presencia del Secretario General de las Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuéllar, los máximos representantes de la diplomacia de las partes involucradas; Abdul Wakil, Ministro de Asuntos Exteriores de Afganistán, Zain Noorani, Ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán, con la presencia de Edvard Shevardnadze jefe de la Diplomacia Soviética y George Schultz, Secretario de Estado de la administración Reagan que aparecían como garantes, firmaron el denominado ¨Acuerdo Bilateral entre la República de Afganistán y la República Islámica de Pakistán sobre Principios de Relaciones Mutuas, Particularmente sobre la No Interferencia y No Injerencia¨.
El documento también conocido como Acuerdo de Ginebra sobre Afganistánestaba compuesto por cuatro apartados y un memorándum. El documento específicamente enfocaba sobre las relaciones bilaterales entre Afganistán y Pakistán y apelaba a los principios de no injerencia y no interferencia de un país en asuntos del otro. El punto más importante de este acuerdo era que, determinaba un calendario para la retirada del ejército rojo del territorio afgano a principios de 1989.
Lamentablemente, este acuerdo no contenía ninguna provisión relacionado al cese de hostilidades entre el Gobierno afgano y la oposición armada (los Muyahidín), tampoco había una visión sobre un mecanismo específico para incluir e incorporar a los Muyahidín en el poder, por lo tanto, la pugna para derrocar y eliminar los oponentes de un bando u otro se intensifico.
Es importante destacar que las diferencias entre bloques políticos e ideológicos no tardaron en darse a conocer. Durante las intervenciones que los representantes de los países garantes (EE. UU y la URSS) tuvieron después de la firma, dejaron claro que a pesar de que ambos habían aceptado el principio de igualdad y reciprocidad con relación al suministro de armas, ninguna de las partes lo respetaría.
El giro en la política de la Unión Soviética, y la luz verde del Gobierno de Gorbachov para extraer el ejército rojo de Afganistán, hacían más real la posibilidad del colapso inmediato, del Gobierno de Nayibulah. Para anticipar tal evento los EE. UU. y Pakistán exigieron a los Muyahidín que formaran una coalición y que crearan una estructura de un Gobierno alternativo, para reemplazar al existente, y tomar el poder. A pesar de que la unidad política y militar no era un punto fuerte de los Muyahidín, finalmente llegaron a un acuerdo para crear una Gobierno provisional en la ciudad de Peshawaren Pakistán e intensificar sus ataques en el territorio afgano.
Como resultado del Proceso de Ginebra, la retirada gradual de las tropas de la Unión Soviética empezó desde el 15 de mayo de 1988. Tras diez años y cientos de miles de víctimas e inmensos daños materiales, el 15 de febrero de 1989, las fuerzas de ocupación soviética abandonaron Afganistán.
Los acuerdos de Ginebra estaban diseñados para que las partes involucradas en el conflicto llegaran a un acuerdo sobre la retirada del ejército rojo de Afganistán. Estos acuerdos beneficiaban, por una parte, a la Unión Soviética, que veía su presencia militar en el conflicto afgano, insostenible. Por otra parte, los Estados Unidos de América y sus aliados en la guerra fría también se veían beneficiados por la derrota del ejército y su retirada de Afganistán. La ausencia de los grupos Muyahidín en la mesa de negociación y la desconsideración del Gobierno afgano y la comunidad internacional en no tener en cuenta el papel de estos en el apaciguamiento de la violencia, fue un error irreparable que tendría consecuencias graves.
Proceso de Reconciliación Nacional Mosaleha-e-Mili(1989-1991)
Este proceso empezó como una iniciativa por parte del Gobierno procomunista de Nayibulah en 1989, que veía necesario la puesta en marcha de ello para asegurar la continuidad del régimen, argumentando que la salida de las fuerzas soviéticas era el gran objetivo de la resistencia armada y que una vez cumplida no había razón para que los afganos siguieran luchando entre sí, el Gobierno estaba dispuesto a abrir las puertas de reconciliación a todas las partes involucradas que quisieran adherirse a este proceso.
Este discurso, a pesar de tener un efecto inicial positivo y atraer a pequeños e inestables grupos de resistencia, que a cambio de dinero cambiaban de bando, no tuvo resultados positivos debido a la eficaz maquinaria propagandista de la guerra fría a nivel regional y al amplio apoyo a los Muyahidín en zonas rurales.
El proceso tenía como objetivo principal, la retención del poder por parte del Partido Hezbe Watan, liderado por el Presidente Nayibulah y en la medida posible llegar a un acuerdo con diferentes fracciones de los Muyahidín para la creación de un Gobierno interino (caretaker government), y evitar el colapso del régimen. Mosaleha-e- Milifue un proceso que carecía de un amplio apoyo nacional y regional y la mayoría de los países que apoyaban a los Muyahidín intentaban por cualquier medio, sabotearlo. Los principales partidos Muyahidín nunca reconocieron la necesidad del diálogo porque como proxis, carecían de independencia para tomar una decisión de tal magnitud y optaban seguir la estrategia trazada por sus aliados regionales.
Proceso de Transición Política auspiciado por las Naciones Unidas (1991)
A mediados de 1991 el Gobierno de Nayibulah se encontraba en medio de una crisis político- económica que coincidía con la disolución de la Unión Soviética y la pérdida del mayor aliado del régimen tanto a nivel regional, como internacional. El Presidente Nayibulah para evitar el caos militar y político y el colapso de su régimen, aceptó la mediación de la Naciones Unidas para trazar una hoja de ruta, según la cual, debía tener lugar una transición del poder de forma pacífica y garantizada por la comunidad internacional. Lamentablemente esta predisposición del Gobierno era fruto de su fragilidad política interna.
Este proceso de transición política era llevado a cabo por Benon Sevanenviado personal del Secretario General de las Naciones Unidas. Mediante la mediación de la Naciones Unidas, el Gobierno pakistaní también tomó la decisión de exigir a los líderes Muyahidín a apoyar un proceso de paz y diálogo con el régimen de Kabul, ya que creían que sin unas negociaciones no se podría adelantar la caída del régimen y poner fin al conflicto. Por primera vez desde el inicio del conflicto, Pakistán fue el anfitrión de negociaciones directas entre representantes del Gobierno afgano, del grupo del antiguo monarca el Rey Zahir más conocido como el “grupo de Roma” y los lideres Muyahidín en Islamabad.
El 21 de mayo de 1991, Javier Pérez de Cuellar Secretario General de las Naciones Unidas, durante su histórico discurso, expuso el marco general de un acuerdo político entre las partes involucradas en el conflicto de Afganistán y que en cierto modo iba a garantizar la transición política en este país.
La inminente transición y la posible caída precipitada de régimen, fue causa de que muchos miembros y elementos importantes del régimen, pusieran toda su atención en la búsqueda de socios y alianzas que les brindara ciertas garantías de cara al futuro. Ante tal caos, Pakistán y Arabia Saudí que desde un principio estaban convencidos de que la toma del poder en Kabul mediante la fuerza y la derrota del régimen procomunista serviría mejor a sus intereses, intensificaron su apoyo a los grupos Muyahidín y procuraron adelantar los eventos. En los últimos meses del régimen de Nayibulah, las diferentes fracciones dentro del Gobierno empezaron a alinearse con grupos Muyahidín según sus afinidades lingüísticas, étnicas y regionales. Esta situación creó un ambiente propicio para que las fuerzas de los Muyahidín tomaran distritos, localidades y ciudades sin resistencia, y en muchos casos mediante una entrega pacífica.
Finalmente, después del intento fallido de Nayibulah para abandonar el país y su refugio en la oficina de las Naciones Unidas en Kabul, el 25 de mayo de 1992 las fuerzas Muyahidín toman Kabul sin resistencia alguna.
El Proceso de Bonn y la formación de un Gobierno inclusivo
Tras los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 en los Estados Unidos de América, llevada a cabo por Al-Qaeda y la negativa del régimen Talibán a entregar Osama Bin Laden, La coalición internacional liderada por los EE. UU. y de conformidad con la resolución 1368 del 12 de septiembre 2001 y resolución 1373 del 28 de septiembre 2001, intervinieron militarmente en Afganistán en apoyo al Estado Islámico de los Muyahidines para derrocar a los talibán.
Mientras la campaña militar progresaba, la Misión Especial de las Naciones Unidas (UNSMA) diseñaba un proyecto político inclusivo para que tuviera lugar la formación de un Gobierno con amplias bases de legitimidad. Las expectativas de los afganos eran muy altas y la mayoría además de apoyar la campaña militar, estaban ansiosos por ver que finalmente el destino político del país cambiaría, y que serían testigos de mayor estabilidad y paz en el país.
Las fuerzas militares de la Alianza del Norte entraron en Kabul la madrugada del 13 de noviembre de 2001. A pesar de que los habitantes de Kabul celebraban la derrota del régimen Talibán, eran cautos respecto a los Muyahidín y el Gobierno del Presidente Rabbani, quienes habían demostrado anteriormente su incapacidad para formar un Gobierno estable y responsable.
Mientras la batalla para eliminar la resistencia talibán dentro del territorio afgano continuaba, el 27 de noviembre del 2001 representantes de diferentes grupos políticos en el exilio, representantes Muyahidín y representantes de las organizaciones internacionales y la comunidad internacional se reunieron en la ciudad de Bonn, antigua capital alemana. El objetivo de esta conferencia inclusiva e inter-afgana, era llegar a un acuerdo para sentar las bases políticas del futuro de Afganistán.
El 5 de diciembre del 2001, bajo el auspicio de las Naciones Unidas, las partes involucradas llegaron a un acuerdo sobre un proceso político Step by Steppara la transición política y la creación de estructuras legitimas del poder, y el establecimiento de un Gobierno representativo y electo. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó los resultados de este acuerdo mediante su resolución 1383 del 6 de diciembre del 2001.
Según estos acuerdos, los participantes afirmaban su compromiso para la creación de una autoridad interina compuesta de los siguientes pilares principales: una administración interina compuesta por 30 miembros, presidido por Hamid Karzai; la creación de un cuerpo judicial y Corte Supremo independiente; y la creación de una comisión independiente para la convocatoria de la Loya Yirgade Emergencia(gran consejo nacional) con la presencia de representantes provinciales para legitimar el proceso. Además, las partes llegaron a un acuerdo sobre el calendario para la implementación de la transición política en Afganistán que culminaría con la redacción de una nueva constitución, la elecciones presidenciales en el 9 de octubre de 2004 y las elecciones parlamentarias en el 19 de septiembre 2005.
Las elecciones presidenciales y parlamentarias supusieron a nivel simbólico y político un gran cambio en Afganistán. Los ciudadanos que desde siempre estaban marginados y excluidos de los procesos políticos, por primera vez, se veía como participe y ejercían su derecho a votar. A pesar de que, en el proceso de votación, la identidad étnica y afinidades a grupos específicos siguieron siendo relevantes, pero el mero hecho de participar en un proceso político y ser testigo de que diferentes grupos, anteriormente opuestos y enfrentados militarmente participaban en las elecciones y pugnaban por los votos a través de medios pacíficos, era un cambio sin precedente.
No obstante, la no inclusión de diferentes grupos armados principalmente el Hezbe Islami de Hekmatyar y los Talibán en el proceso fueron causa de que los grados de violencia se incrementaran y la situación se deteriorara.
Como se ha visto, en la reciente memoria política de Afganistán, relatos de conflictos que hayan concluido mediante negociaciones políticas y pacíficas, son inexistentes. Debido a la singularidad y las características del conflicto en Afganistán, existen ciertos elementos que son importantes de tener en cuenta para entender la complejidad del conflicto actual y la búsqueda de una resolución para ello:
Injerencia regional: la mayoría de los afganos están convencidos que el conflicto actual tiene dos dimensiones; interno y externo. Gran causa de la continuidad de ello es en la injerencia descarada de los países vecinos, donde la influencia de Pakistán aparece como la más notoria. Están convencidos de que Pakistán, posee una influencia considerable sobre los mandos Talibán, el grupo Haqqani y otros grupos armados. Pakistán continuará con el uso táctico de la oposición armada, como elemento de presión sobre el Gobierno de Kabul. Por otra parte, trata de hacer contra a la influencia que pueda tener la India en Afganistán, para preservar su política de ¨profundidad estratégica¨, socavar el nacionalismo pastún en las zonas fronterizas e influenciar la disputa de la Línea Durand[2]. Irán como país vecino se opone a la presencia de las tropas estadounidense cerca de su territorio. Por otra parte, el intento de democratización en Afganistán se presenta como una amenaza a la estabilidad política del Estado iraní y su modelo de gobierno. Países como China y Rusia también son reacios a la presencia militar de los EE. UU y la OTAN y lo perciben como una amenaza en la región para sus intereses geopolíticos a largo plazo.
Debilidad institucional: la incapacidad política y social de las instituciones y la debilidad del (ejército y policía nacional) nuevo régimen hace vulnerable al Estado afgano y crea el ambiente propicio para la interferencia de potenciales elementos regionales, para la manipulación de la situación, acorde a sus intereses. La corrupción y el clientelismo dentro de las instituciones gubernamentales en los últimos 16 años, ha disminuido la efectividad y la credibilidad del Gobierno.
Falta de coordinación y compromiso entre los componentes de la coalición internacional:desde el inicio de la presencia de las fuerzas internacionales desplegadas en Afganistán en diciembre del 2001 (UNSC: 2001)[3], la misión estaba condicionada por una carencia de visión de largo plazo y falta de claridad para el cumplimiento de este. La misión de las fuerzas internacionales para el mantenimiento de la paz o ISAF, compuesta mayoritariamente por fuerzas militares de Estados europeos se concentraron en Kabul, y el resto del país fue controlado por una estructura que a pesar de que aparentemente pertenecía al nuevo Gobierno transicional, era controlada por antiguos Muyahidín y jefes locales, algo que contribuía al caos y la inestabilidad. Hasta el 2003, cada seis meses, una nación asumía el mando de las Fuerzas de ISAF, desplegadas en Kabul y esto suponía un gran esfuerzo de recursos, para cada uno de ellos. Para paliar el problema y dotar esta estructura de una continuidad y recursos específicos en agosto del 2003, acorde con la resolución 1510 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (UNSC: 2003)[4]la OTAN tomo el mando de la misión de ISAF. A partir del 2004, con vistas a las primeras elecciones presidenciales, las fuerzas internacionales fueron desplegadas gradualmente a otras grandes ciudades y centros importantes como Herat, Mazare Sharif y otros puntos en el Norte y Noroeste del país, que gozaban de una relativa estabilidad. Las zonas hacia el Sur y Sureste seguían bajo el mando de la operación duradera de los Estados Unidos. En 2006, debido al deterioro de la situación, las fuerzas de la OTAN se expandieron hacia zonas al Este y Sur y entraron en combate directo con los insurgentes. Las fuerzas de la OTAN, junto a sus labores de seguridad, llevaban a cabo labores de reconstrucción a través de los Grupos de Reconstrucción Provincial (PRT) para ayudar al Gobierno central a extender su autoridad y proporcionar mayor estabilidad a zonas distantes. Pero muy pronto se vieron condicionados por la política de restricciones de las naciones que aportaban contingentes; limitación de recursos, y restricciones operativas que les impedía actuar de una forma decisiva contra los elementos que contribuían a la inestabilidad de esas zonas. En ciertos casos, algunos de estos PRT y fuerzas Internacionales, desalentaron acciones del Gobierno central contra algunos de estos elementos, debido a la preocupación por su propia seguridad[5].
Grupos terroristas y redes transnacionales de crimen organizado:Al-Qaeda y diversos grupos terroristas afiliados a este, como el Movimiento Islámico de Uzbekistán[6], la Unión de la Yihad Islámica[7], el Movimiento Islámico del Turquestán[8]y otros grupos terroristas tienen sus santuarios en el territorio de Pakistán, y la mayoría comenten ataques terroristas en el territorio afgano y a lo largo de la región. Estos grupos se destacan también por su implicación en el tráfico de drogas, compra y venta de armas y otros actos criminales. La presencia de estos grupos contribuye a la inestabilidad regional. Por otra parte, como la insurgencia es ¨una red de redes¨ muy desfragmentada, con diferentes motivaciones, tanto los Talibán como otros grupos armados y redes criminales se aprovechan de la situación, y tratan de manejar a grupos dispersos de la oposición según sus intereses.
Por lo tanto, teniendo en cuenta lo mencionado arriba, podemos entrever que en la naturaleza del conflicto en sí mismo destacan los asuntos que, en un primer lugar, un acuerdo de paz deberá abordar y que son los siguientes:
Presencia de las fuerzas de la OTAN y Estados Unidos en Afganistán: este es un asunto de suma importancia que, sin duda alguna, crea una división de opiniones tanto entre los círculos políticos en Afganistán como también en la región. Desde el 2001 hasta 2004 las fuerzas internacionales, que ejercían una misión de mantenimiento de paz y apoyo a la seguridad según la resolución 1383 del Consejo de Seguridad de la ONU, gozaban de un gran apoyo entre los afganos, tanto en centros urbanos como zonas rurales. Según incrementaron los ataques de la oposición armada, sobre todo los Talibán, las fuerzas internacionales intensificaron los ataques en zonas rurales. Lamentablemente, esto resulto en una repetición de errores, bombardeos de aldeas, ataques nocturnos y otro tipo de incidentes que tuvieron víctimas civiles y que deterioraron hasta cierto punto la imagen de las fuerzas internacionales.
A pesar de los incidentes, la mayoría de los afganos veían la presencia de las fuerzas internacionales como una garantía para la seguridad y el mantenimiento de estabilidad relativa en la mayor parte del territorio, y como una medida eficaz para evitar hasta cierto punto las interferencias regionales. Todos los grupos políticos estaban de acuerdo en que las fuerzas de seguridad nacional (policía y ejército) deben de ser empoderados para asumir la responsabilidad de la seguridad del país y llevar a cabo las operaciones militares de forma independiente, para prevenir un escenario parecido al del régimen procomunista y un rechazo total de la población.
Es por ello por lo que, durante la conferencia de Kabul en 2010, el Gobierno de Afganistán presento un plan para iniciar un proceso de transferencia de responsabilidades en el ámbito de Seguridad denominado ¨Proceso Intiqal¨. Conforme con este proceso la coalición de fuerzas Internacionales bajo el mando de la OTAN transferiría de forma gradual las responsabilidades a las fuerzas armadas de Afganistán y la misión de combate de las fuerzas internacionales llegaría a su fin, y a partir del 2014 la OTAN solamente concentraría sus esfuerzos en el adiestramiento y asesoramiento de la fuerzas y cuerpos de seguridad afgano.
Respecto a la presencia de las fuerzas internacionales, el posicionamiento de los Talibán era claro y explícitamente habían expresado la salida de todas las fuerzas de ¨ocupación¨ (fuerzas internacionales, OTAN, EE. UU.) de Afganistán como una precondición para el inicio de cualquier contacto con el Gobierno de afgano. A pesar de ello teniendo en cuenta las actuales negociaciones de este grupo con representantes de la administración Trump, parece que existe cierta flexibilidad al respecto.
Este no es una posición única e indivisible entre todos los grupos armados de la oposición, el Hezbe Islami Hekmatyar, a pesar de que en un principio estaba totalmente en contra de la presencia de las fuerzas internacionales en Afganistán, posteriormente mostró cierta flexibilidad al respecto, y apuntaba que para entablar cualquier contacto con el Gobierno, debería de haber una agenda específica y un plan concreto que asegure la retirada progresiva de las fuerzas internacionales.
Reforma del sistema político: la causa del conflicto en Afganistán no es solo una lucha por el poder (entre las estructuras tradicionales del poder y el Gobierno central) y los recursos entre partidos políticos y grupos con diferentes tendencias ideológicas, sino que es también, una crisis de legitimidad derivada de un sistema de patronaje que es intrínsecamente inestable.
La concentración del poder absoluto y autoritario en la figura del Presidente se ve como uno de los grandes problemas durante todo el conflicto. La necesidad omnipresente de la aprobación presidencial para todos los asuntos del Gobierno crea la oportunidad para la expansión de la parcialidad, la corrupción, el clientelismo y la ineficacia. Por esto, es necesario una reforma del sistema político, no necesariamente un sistema federal, pero sin duda alguna, una mayor descentralización del poder, para fomentar la inclusividad política y que esto sea un incentivo importante para los que se encuentran dentro del sistema, pero también para la oposición armada, para un futuro acuerdo.
Como se ha expuesto, los afganos han tenido y tiene ante sí el enorme reto de reconducir la situación actual y buscar una salida aceptable para las partes involucradas y además poner fin al interminable ciclo de violencia y destrucción en el país.
La conferencia de Bonn a pesar de ser un gran hito y un proceso exitoso en la reagrupación política de las partes involucradas en el conflicto de Afganistán y tener el amplio apoyo regional e internacional que otros procesos carecían, pecaba de la misma ingenuidad que en procesos anteriores; excluir a la parte derrotada, en este caso los Talibán. Esta decisión, que posteriormente se criticaría mucho, ha colaborado en la prolongación del conflicto y en la continuidad de las hostilidades y la violencia entre el nuevo régimen y la oposición armada.
La oposición armada a pesar de la fulminante derrota inicial, con la ayuda de elementos regionales, redes de crímenes organizados, y el continuo apoyo de actores regionales, ha sabido reorganizarse y aprovecharse de la incapacidad del Gobierno afgano y también la comunidad internacional para poner fin al conflicto.
Existe la posibilidad de que las recientes cumbres de Moscú y Doha entre actores regionales, internacionales, figuras relevantes en la política afgana y el grupo talibán ayuden a que los posicionamientos se acerquen. No obstante, tanto el gobierno afgano como legitimo representante del pueblo afgano y los talibán como principal oponente armado, deben de tener en cuenta que históricamente la exclusión de una de las partes en previos procesos ha tenido consecuencias devastadoras para la resolución del conflicto.
[1]Proceso de Ginebra: proceso de diálogo entre Afganistán y Pakistán, con Estados Unidos y la Unión Soviética como garantes bajo el auspicio de las Naciones Unidas. Pakistán representaban a las facciones y grupos muyahidines que formaban la oposición armada en contra del régimen de Kabul y la invasión soviética. Como consecuencia de este proceso en 1988 en Ginebra se firmó los Acuerdos de Ginebra mediante la cual todas las partes acordaban la retirada de la Fuerzas soviéticas de Afganistán. http://www.badloon.net/english/articles/pdf/THE%20GENEVA%20ACCORDS%20ON%20AFGHANISTAN.pdf(visto últimamente 19.07.2017)
[2]Línea Durand: línea divisora que divide Pakistán y Afganistán, esta línea no ha sido reconocida como frontera por parte de Afganistán.
[3] Véase: Resolución 1386 (2001) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
[4]Véase: Resolución 1510 (2003) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas http://www.nato.int/isaf/topics/mandate/unscr/resolution_1510.pdf(visto últimamente 25.02.2018)
[5]Vease: articulo JALALI, ALI A, The Future of Afghanistan, 2006. http://ssi.armywarcollege.edu/pubs/parameters/Articles/06spring/jalali.pdf(visto últimamente 25.02.2018)
[6]El Movimiento Islámico de Uzbekistán es una coalición de militantes islámicos de Uzbekistán y otros países de Asia Central es un grupo terrorista afiliado a Al-Qaeda, cuyo líder es Tohir Yoldashev, con una agenda antiamericana y antioccidental. Véase: http://blog.sfgate.com/ybenjamin/2009/10/01/the-top-15-terrorist-groups-in-afghanistan-pakistan/( visto últimamente 27.02.2018)
[7]La Unión de Yihad Islámica es una facción del movimiento islámico de Uzbekistán. Su objetivo es derrotar los gobiernos de Afganistán y Uzbekistán
[8]El Movimiento Islámico del Turquestán es un grupo liderado por Abdal Haq Turquestán que es un Uigur de China. Es un grupo afiliado a Al- Qaeda cuyo objetivo es la separación de la provincia Uigur de China.
Said Hamed Wahdat Ahmadzada
Los protagonistas de la semana. Capítulo 6

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