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ACOSO LABORAL EN CHILE. Análisis de la Ley - PDF
ACOSO LABORAL EN CHILE. Análisis de la Ley
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Pilar Cabrera Crespo
1 ACOSO LABORAL EN CHILE. Análisis de la Ley Omar Ahumada Mora Magister en Derecho Administrativo Magister en Dir. y Gestión de RR.HH. 1.- Con fecha 08 de Agosto de 2012, fue publicada la Ley , que modifica el Código del Trabajo, sancionando las prácticas de acoso laboral, incluyendo a los funcionarios públicos y municipales. Es interesante, en primer lugar, analizar el concepto que el legislador ha entregado a este flagelo, ya que su tipificación deberá considerarse para establecer su real sentido y alcance, y principalmente para apreciar la adecuación de los comportamientos que se estimen como parte de las alternativas que entrega el ilícito descrito en la ley, y por ende, para establecer su existencia en los hechos y su eventual sanción y demás responsabilidades que procedan. Lo mismo ocurre para efectos probatorios, ya que los medios utilizados deben estar orientados y ser suficientes para establecer todos los elementos que configuran el comportamiento ilícito que está previsto en la ley. La ley define el acoso laboral como una conducta contraria a la dignidad de la persona. Esta primera definición es fundamental, ya que la dignidad de la persona es la fuente de todas las garantías constitucionales, y evidentemente, es la esencia de los derechos humanos. Y es, por cierto además, una señal clara de la gravedad que implica, con actuaciones que generalmente son pluriofensivas en la afectación a las personas. Por eso, la Constitución Política de la República, en su primera disposición (art. 1 1
2 inciso primero), iniciando su texto, señala claramente que las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Como señala H. Nogueira 1 De la dignidad del ser humano emana la libertad y la igualdad como principios básicos que, a su vez, concretan los derechos humanos. La autodeterminación del ser humano lleva al libre desarrollo de la personalidad, posibilitando el despliegue de sus capacidades psíquicas, morales, sociales, culturales y económicas, la búsqueda de los ideales de ser humano y de protagonista de la sociedad en que vive en un momento histórico determinado. A continuación, la ley entiende como acoso laboral toda conducta que constituya agresión u hostigamiento reiterados, ejercida por el empleador o por uno o más trabajadores, en contra de otro y otros trabajadores, por cualquier medio, y que tenga como resultado para el o los afectados su menoscabo, maltrato o humillación, o bien que amenace o perjudique su situación laboral o sus oportunidades en el empleo. Este concepto se incorpora por la referida ley al Código del Trabajo en su artículo 2º, y también en los artículos 84 de la Ley Estatuto Administrativo para Funcionarios Públicos; y en el artículo 82 de la Ley , Estatuto Administrativo para Funcionarios Municipales. Estos últimos se remiten a la definición que realiza el Código del Trabajo cuando aluden al acoso laboral, como prohibiciones estatutarias. Elementos de la tipificación: 1.- En primer lugar, cuando se señala que involucra cualquier conducta, esta amplitud evidentemente abarca los 1 Derechos Fundamentales y garantías constitucionales, Tomo I, pág. 18, H. Nogueira CECOCH 2
3 comportamientos activos, pasivos, directos e indirectos, o por interposita personae. Desde el punto de vista de los medios, podrían clasificarse en medios escritos, verbales, simbólicos, y también gestuales. Este último en el sentido de lo que entendemos como comunicación corporal o no verbal. Por cierto, podría considerarse además el ámbito en que se desarrolla, esto es, si es público, privado, encubierto o notorio. El ámbito físico será siempre laboral, por la relación existente entre víctima y victimario, pero sin duda, el comportamiento podría verificarse más allá del lugar de trabajo, e invadir el ámbito o entorno social, familiar, o grupal de la persona. 2.- Agresión u hostigamiento reiterados. Es clara la intención del legislador de no considerar una eventual conducta aislada, como constitutiva de acoso laboral, lo cual a nuestro juicio es un error, ya que la alta gravedad, magnitud y efectos de una sola agresión, podría ser absolutamente devastadora para la víctima, y de esta manera tendría que esperar su reiteración para configurar el ilícito. Por lo tanto, queda una brecha o vacío en una situación como la mencionada, que resulta totalmente aberrante. La agresión es un acto contrario al derecho de otra persona, faltando al respeto, actuar con violencia, ofender o provocar, humillar, menoscabar, intimidar, amenazar, en definitiva, aquello que interfiere injustamente en la libertad, dignidad, integridad física, en la salud y estabilidad psicológica cognitiva y emocional de la persona. Es un ataque intencionado que sobrepasa la normalidad de respeto en las relaciones interpersonales, cualquiera sea la posición en la organización laboral y las exigencias derivadas estrictamente de las obligaciones contractuales o estatutarias en el cumplimiento de las funciones a que está sometida legalmente la víctima. 3
4 El hostigamiento parece tener un tono menor a la agresión, ya que la anterior tiene la connotación de ser más directa y clara en la voluntad del agresor por afectar a la víctima, y que consiste en molestar, burlarse insistentemente; incitar con insistencia a alguien para que haga algo. Por cierto, la motivación de la insistencia está en este caso en un escenario ilegítimo y abusivo, sobrepasando la normalidad de quién legítimamente ejerce mando o control sobre ciertas personas y actividades. Sin embargo, a veces también la propia organización se propone metas o exigencias de un supuesto alto rendimiento, que superan la normalidad de las capacidades y aptitudes del personal disponible, con jornadas extenuantes, rendimientos decrecientes y deterioro de la salud de las personas, lo que la hace coautora, cómplice o encubridora del acoso. Por cierto, en todos estos casos se trata de exigencias que no sean soportables conforme a la actividad que corresponde al cargo o función y a las tareas que en su volumen o complejidad corresponde realizar, de acuerdo al contrato o descripción de funciones del cargo y su marco legal. 3.- La reiteración. La jurisprudencia de los tribunales de justicia, en diversas materias ha estimado como reiterado aquello que se repite más de una vez, y esa situación es más factible acreditar en el caso de la agresión, con el alcance ya expuesto anteriormente sobre esta exigencia. Sin embargo, en el caso del hostigamiento no parece bastar una sola reiteración, sino que la insistencia va a requerir la acreditación de una serie de actuaciones similares o distintas, con el mismo objetivo, que logren establecer claramente una insistencia ilegítima y no soportables en las condiciones estatutarias, laborales o contractuales preestablecidas. 4
5 4.- El victimario o acosador. La ley considera que el ilícito puede ser cometido por el empleador o por uno o más trabajadores, en contra de otro u otros trabajadores. En el ámbito laboral privado, el concepto de empleador está precisamente establecido en el Código del Trabajo como: la persona natural o jurídica que utiliza los servicios intelectuales o materiales de una o más personas en virtud de un contrato de trabajo (art. 3ª letra a). Y en consecuencia es trabajador: toda persona natural que preste servicios personales intelectuales o materiales, bajo dependencia o subordinación, y en virtud de un contrato de trabajo, tal como indica el mismo cuerpo normativo. De esta manera, el empleador es una persona natural o jurídica que actúa por sí o a través de otra persona, según se trate, con las atribuciones de contratar o representar. En el ámbito público, el empleador será el Estado u órgano público autónomo, que actúa a través de quién tiene su representación legal conforme a la ley. Por cierto, debemos comprender como sujeto activo también a aquel personal que por disposición del empleador, ejerce la dirección, supervisión o mando respecto de las tareas que debe cumplir el trabajador, ya que se encuentra autorizado por éste para tal efecto, y en ese sentido debe entenderse como un representante de aquel. Sin embargo, es necesario asimilar el concepto de empleador para su adecuación a la posición jurídica del funcionario público o municipal, que aplicado en sentido estricto debiera ser la autoridad que tiene la facultad para investir o nombrar en su cargo al funcionario. Ej.: Alcaldes, Jefes Superiores de Servicios. La disposición debe entenderse extensivamente para su complementación sistemática, ajustada al espíritu del legislador, que debe comprenderse asimismo al superior jerárquico que 5
6 ejerce la supervisión de las tareas del funcionario, como órgano representativo del ente público empleador, conforme a las atribuciones legales de que dispone o que, por la vía de la delegación, le han sido asignadas. De esta manera, un Subsecretario, un Jefe de División o un Jefe de Departamento, actúan en su rol jerárquico representando al ente empleador, lo que se ajusta asimismo a la teoría del órgano ampliamente aceptada en la jurisprudencia administrativa y judicial. También se considera la frecuente hipótesis de que los acosadores y acosados sean trabajadores, los cuales pueden estar en una posición igualitaria o inferior en la organización respectiva. Es decir, entre pares o agredidos u hostigados por subordinados. La literatura especializada y la propia realidad, dan cuenta de casos de acoso de parte de compañeros de trabajo, por diversas causas, pero también de parte de personal a cargo del acosado. La ley ha sido amplia al considerar la posibilidad del acoso, y por tanto, la hipótesis del ilícito tiene asidero también en situaciones de esta naturaleza. 5.- Los medios del acoso.- La definición legal ha sido abierta en esta parte, considerando cualquier medio que tenga la idoneidad para inferir el agravio, ya sea escrito, gráfico, verbal, sonoro, gestual, electrónico, o también mediante comportamientos no activos, pero moral, legal o socialmente esperables, cuya omisión se entiende generalmente como una afrenta u ofensa. Es relevante la preocupación que debe tener la víctima por la constitución de pruebas que objetivamente den cuenta de los hechos, y que aunque sean aislados, puedan tener una relación que permita constatar o presumir sin lugar a dudas la intencionalidad del acosador. En un artículo 6
7 anterior Esperando al Legislador, hemos indicado estrategias para estos efectos. 6.- Exigencia de resultado. En este caso, estamos frente a una exigencia de comprobación de un efecto lesivo en la persona de la víctima. No le basta a esta definición de acoso, la mera intencionalidad en el uso de los medios objetivamente comprobables, sino que las acciones tengan un efecto como resultado, en forma de menoscabo, maltrato o humillación. Todo lo anterior, hace necesario acreditar dichos efectos a través los medios de prueba más idóneos, y que no dejan de tener dificultades ya que estos resultados se presentarán más notorios precisamente cuando el deterioro de la víctima alcanza un nivel importante de desgaste sicológico, estrés o deterioro de la salud física. La ley debiera haber considerado la posibilidad del grado de tentativa y de frustración, ya que solo ha previsto la amenaza respecto de la situación laboral o de oportunidades de empleo, no considerando como un ilícito el simple acoso, exigiendo que se produzca un efecto pernicioso para lograr su configuración de ilícito. Conclusiones: 1.- En el caso de los trabajadores, la ventaja de la incorporación del acoso laboral a la legislación, es que la disposición incorporada al Código del Trabajo está amparada por un mecanismo de tutela de los derechos fundamentales del trabajador, establecido en el artículo 485 y siguientes, como un procedimiento especial para las cuestiones suscitadas en la relación laboral por aplicación de las normas laborales, que afecten los derechos fundamentales de los trabajadores, entendiéndose por éstos los consagrados en la Constitución Política en su artículo 19, número 1, inciso primero, siempre que la vulneración sea consecuencia directa de actos ocurridos en la relación laboral, 4, 5, en lo relativo a la inviolabilidad de toda forma de comunicación privada, 6 inciso 7
8 primero, 12, inciso primero, y 16, en lo relativo a la libertad de trabajo, al derecho a su libre elección y a lo establecido en su inciso cuarto, cuando aquellos derechos resulten lesionados en el ejercicio de las facultades del empleador. También se aplica este procedimiento para conocer de los actos discriminatorios a que se refiere el artículo 2 (entre ellos el acoso laboral), con excepción en su inciso sexto. En definitiva, es una norma diseñada en su conceptualización, propiamente adecuada a la relación jurídica laboral privada, conforme al empleo de su terminología y presupuestos que contempla, y que para efectos de interpretación y aplicación, existe ya un amplio bagaje de interpretación jurisdiccional. Y más aún, tiene un debido proceso especial para su conocimiento y resolución. De este modo, el procedimiento judicial antes señalado ofrece un mecanismo de mayor protección al trabajador en la medida que una autoridad judicial, autónoma, y a través de un proceso regulado, puede conocer, evaluar y resolver esta materia, en un debido proceso con todas las instancias necesarias que puedan asegurar la defensa de los derechos de las partes. No se trata de un mero recurso de emergencia, como lo es el Recurso de Protección, ni tampoco un procedimiento interno dentro de la misma organización a que pertenece la víctima, como es el caso del sumario administrativo. 2.- La situación para los funcionarios públicos y municipales es diferente, y aún cuando es importante la incorporación de la figura del acoso laboral como un comportamiento reprochable dentro de las prohibiciones que contienen los Estatutos Administrativos respectivos, la remisión del concepto al Código del Trabajo no es acertada, porque genera problemas de adecuación a las 8
9 características propias del sistema estatutario, como el caso de qué entendemos por empleador, y qué entendemos por trabajador. En este último caso, la variedad es amplia si consideramos al personal de planta, a contrata, a honorarios y en algunos casos, la relación jurídica laboral con el Estado o las municipalidades. Tenemos claro que la Contraloría General de la República tiene la facultad de interpretar la ley administrativa, pero no la norma laboral. Por cierto, la remisión legal estatutaria le permite hacer la adecuación necesaria. Por otra parte, el órgano jurisdiccional que pudiera hacerlo también es la Corte de Apelaciones por la vía del recurso de protección. Sin embargo, la solución fácil asumida por el Legislador al remitir el concepto a la legislación laboral, hará necesario esperar la claridad que puedan entregar en algunos casos, tanto la jurisprudencia administrativa como la judicial, lo cual, en definitiva, deja espacios de espera e incertidumbre en los conflictos que se presenten. 3.- La falta de un procedimiento independiente de la Administración, ya que solo dispone del sumario administrativo o régimen disciplinario, genera un situación de desigualdad respecto de los trabajadores, que resulta injusta considerando el deber del Estado de dar igual protección en materia de defensa de la dignidad de las personas, cualesquiera sea su estatuto laboral o funcionario. 4.- Por otra parte, es necesario recordar que el Recurso de Protección es una reclamación de urgencia, que no contiene todos los trámites de un juicio, y por lo tanto no entrega todas las posibilidades que ofrece un proceso como el previsto en el Código del Trabajo, para la tutela de los derechos fundamentales. 5.- Para efectos de una justa asimilación del concepto de acoso laboral establecido en el artículo segundo del Código del Trabajo, al cual se remiten los Estatutos funcionarios, deberá acudir a una interpretación extensiva, amplia, coherente con el espíritu del Legislador. El interés jurídico que se debe proteger, esto es, la dignidad humana, lo merece. Santiago, Agosto de
EL ACOSO LABORAL EN LA ADMINISTRACION PUBLICA. Omar Ahumada Mora Abogado Magister en Derecho Administrativo. 1 Desde los estudios del psicólogo profesor Heinz Leyman en los años ochenta, sobre el Mobbing

References: artículo 2
 artículo 82
 artículo 6
 artículo 485
 artículo 19
 artículo 2