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Timestamp: 2019-10-15 11:04:31+00:00

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Sentencia Contencioso de Corte Suprema de Justicia (Pleno), 3ª de lo Contencioso Administrativo y Laboral, 24 de Julio de 2008 - Jurisprudencia - VLEX 51554965
La firma forense G., A. y L. en representación de R.Z.D.M., presentó recurso de casación laboral contra la Sentencia de 14 de agosto de 2007, dictada por el Tribunal Superior de Trabajo del Primer Distrito Judicial dentro del proceso laboral promovido contra BNP Paribas Sucursal Panamá.
La señora R.Z. de Mora interpuso demanda laboral contra la empresa BNP Paribas Sucursal Panamá, reclamando el pago de cincuenta mil balboas (B/.50,000.00) en concepto de recargo por 2,216.45 horas extraordinarias laboradas, las cuales no le fueron canceladas por el periodo laborado del 14 de noviembre de 1998 al 14 de noviembre de 2003, fecha en que se dio por terminado el contrato con el Banco.
Fundamenta su pretensión, afirmando a lo largo del libelo, que inició la relación laboral con su empleadora el 24 de enero de 1968. Que durante los treinta y seis años (36) que laboró para el Banco, fue una empleada meritoria, tal como lo demuestran los reconocimientos y las bonificaciones que le otorgó el Banco, particularmente en el lapso comprendido entre los años 2000 al 2003.
Luego, el 14 de noviembre de 2003, el Banco de manera inexplicable, hizo firmar a la trabajadora un convenio que contempla la supuesta terminación por mutuo acuerdo de la relación de trabajo, en el que se le hace ver a la misma que estaban incluidas todas sus prestaciones, cuando no fue así, ya que el mismo no fue consultado, sino que le fue impuesto y no se incluyeron las sumas que en concepto de horas extras laboradas, no fueron canceladas. Que la trabajadora fue amenazada con la entrega de una carta de despido imputándole la causal de desobediencia, por lo que no tuvo otra alternativa que firmar un convenio que le fue impuesto y que no es conforme a derecho, ya que el mismo extingue todos los derechos laborales y de cualquier otra naturaleza que pudiera tener la trabajadora.
También señala, que su salario al 14 de noviembre de 2004 fecha en terminó la relación laboral era de B/.3,343.91, y que para esa fecha se le adeuda 2,216.00 horas extras que van del periodo 1998 al 2003.
Ante la demanda presentada, los apoderados judiciales de la empresa BNP PARIBAS SUCURSAL PANAMA niegan la pretensión de la señora R.D.M., toda vez que la relación de trabajo termino con la suscripción de un Mutuo Acuerdo con la trabajadora, en el cual se le reconoció la suma de noventa y seis mil novecientos doce balboas con dieciséis centésimos (B/.96,912.16), en concepto de prima de antigüedad, vacaciones proporcionales, quincena e indemnización, más un 50% de recargo.
Aunado lo anterior, presentaron excepción de pago y prescripción en torno a acción presentada por la señora RUTH DE MORA.
En cuanto a la excepción de pago, la demandada alega que en virtud de la terminación de la relación de trabajo por Mutuo Acuerdo suscrito con la trabajadora el día 14 de noviembre de 2003, se le cancelaron todas sus prestaciones laborales, incluyendo las compensaciones e indemnización superior al monto que establece la Ley.
Con respecto a la excepción de prescripción, alegan que la terminación de la relación de trabajo se produjo mediante mutuo acuerdo el día 14 de noviembre del 2003 y la demandante interpuso la demanda contra BNP PARIBAS SUCURSAL PANAMA el 17 de septiembre de 2004, por lo que de conformidad con el artículo 12-A del Código de Trabajo, debe declararse la excepción impetrada.
El Juez Tercero de Trabajo de la Primera Sección, mediante Sentencia No.41 de 31 de mayo de 2007, absolvió a la demandada BNP PARIBAS UCURSAL PANAMA de las reclamaciones laborales interpuesta por RUTH DE MORA, pues es del criterio que "el Mutuo Consentimiento suscrito en las partes para dar por terminada la relación de trabajo entre la trabajadora RUTH DE MORA y el BANCO BNP PARIBAS SUCURSAL PANAMA, tiene plena validez y en dicho documento los derechos adquiridos de la trabajadora, están expresamente reconocidos y cualquier otro no contemplado estaban debidamente cubierto por la suma consignada en concepto de indemnización."
Por su parte, el Tribunal Superior de Trabajo del Primer Distrito Judicial, al conocer el recurso de apelación propuesto por la trabajadora demandante decide confirmar la sentencia de primer grado, al considerar que no fueron probadas la horas extras que se reclaman y que "al suscribir la trabajadora el mutuo acuerdo acepta que las sumas que la empresa le concedió en concepto de indemnización y el aumento del 50% sobre la misma, servirían para cubrir aquellos derechos inciertos cuyo reconocimiento esten sujetos a que sean probados."
El casacionista estima que la Sentencia del Tribunal Superior de Trabajo del Primer Distrito Judicial de 14 de agosto de 2007, infringe los artículos 8, 210 (numeral 1), 859 y 33 del Código de Trabajo.
El recurrente sostiene que la sentencia por él impugnada ha infringido las normas citadas, toda vez que la trabajadora R. de Mora laboró jornadas extraordinarias del periodo que va del 14 de noviembre de 1998 al 14 de noviembre de 2003, y de los medios días laborados durante dicho periodo, sin que éstas le fueran pagadas y el Tribunal Superior de Trabajo no le reconoció a la trabajadora estos derechos adquiridos. Además, sostiene el actor que fueron aportadas pruebas documentales como el informe del perito E.N.R., sin ser reconocidos en la sentencia de segundo grado, violando de manera directa por omisión, lo dispuesto por el artículo 859 del Código de Trabajo.
Respecto al numeral 1 del artículo 210 del Código de Trabajo, que establece el mutuo consentimiento como forma de terminación de la relación de trabajo, siempre y cuando el mismo conste por escrito y no implique renuncia de derechos, el recurrente considera que la sentencia de segundo grado al otorgarle validez a las cláusulas cuarta y quinta del Convenio de terminación de la relación de trabajo, infringe de manera directa el contenido de la norma, toda vez que dichas cláusulas consagran la renuncia de los derechos adquiridos por parte de la trabajadora, como lo es el pago de las horas extras laboradas en los últimos años.
Por su parte, sostiene que el artículo 8 que dispone la nulidad de las estipulaciones, actos o declaraciones que impliquen disminución, adulteración, dejación o renuncia de los derechos reconocidos a favor del trabajador, contenidas en un convenio de trabajo u otro pacto cualquiera, ha sido violado por el Tribunal Superior de Trabajo, de manera directa por omisión, toda vez que le dio valor probatorio a las cláusulas cuarta y quinta del Mutuo Acuerdo, las cuales implica la renuncia de derechos adquiridos que no fueron reconocidas por la empresa demandada.
Sobre ese mismo concepto, alega vulnerado el artículo 33 del Código de Trabajo, el cual define el concepto de jornada de trabajo y fija el porcentaje a pagar cuando el tiempo de trabajo excede de los límites señalados, constituyéndose en jornadas extraordinarias.
Ante lo expuesto, solicita se case la sentencia del Tribunal Superior de Trabajo y se declare probadas las horas extras laboradas y no pagadas a la señora R.Z. de Mora..
La empresa demandada, a través de sus apoderados judiciales, se opuso a las pretensiones del recurrente señalando que para la elaboración de su informe el perito utilizó documentos e información preparada por la propia trabajadora demandante. Que el perito no obtuvo, ni recabó prueba alguna de documentos que reposaban en la empresa demandada, por lo que la parte actora no alcanza a probar el haber laborado horas extras.
Así mismo, reitera que la relación de trabajo terminó por mutuo acuerdo, en el cual se le cancelaron todos sus derechos adquiridos.
También arguyó, que el pago de horas extras no constituye un derecho adquirido e irrenunciable, y las mismas deben ser probadas por la parte que invoca haberlas trabajado.
IV.DECISIÓN DE LA SALA
Una vez estudiados los argumentos estructurados por el proponente del recurso, la Sala de Casación Laboral procede a decidir la litis sometida a consideración, previo a las siguientes observaciones.
Es importante señalar, en primer lugar, que tal y como ha sostenido esta corporación de justicia en otras ocasiones, el recurso de casación laboral es un medio extraordinario de impugnación de determinadas resoluciones proferidas por Tribunales de Trabajo de segunda instancia y constituye un medio de control jurisdiccional que procura la exacta observancia de la leyes, unifica la jurisprudencia nacional y como fin primordial pretende la reparación de los agravios inferidos a las partes en las resoluciones emitidas por los Tribunales de Trabajo, que hacen tránsito a cosa juzgada.
Adicionalmente, se le recuerda al proponente que el recurso de casación laboral no constituye una tercera instancia con el objeto de revisar el valor que el Tribunal Superior de Trabajo le ha dado a las pruebas, ni mucho menos en la que se pretenda someter a una revisión total del proceso como ocurre en otros medios de impugnación ordinarios, sino más bien tiene el objeto de revisar los errores in judicando en que haya incurrido el juzgador de segundo grado, entrando excepcionalmente, a juzgar la valoración que el juez le de a las pruebas en los casos en que dicho tribunal haya incurrido en un error manifiesto.
Del libelo presentado se desprende, que el casacionista fundamenta su recurso en la forma, supuestamente indebida, en que se procedió a la valoración de las pruebas que se allegaron al proceso laboral, en vías de comprobar la obligación que existía por parte de la empresa BNP PARIBAS SUCURSAL PANAMA, de reconocer el pago de B/.50,000.00 en concepto de horas extraordinarias y medios días laborados, a favor de la trabajadora RUTH DE MORA por el periodo de 14 de noviembre de 1998 al de noviembre de 2003.
La Sala observa que los argumentos esgrimidos se centran en el valor que el Tribunal Superior de Trabajo otorgó al documento visible de fojas 299 a 428, correspondiente al informe rendido por el perito E.R.Q., así como al documento intitulado "CONVENIO", suscrito por la trabajadora RUTH DE MORA y el señor V.R. en representación de la empresa BNP PARIBAS SUSCURSAL PANAMA, en el cual las partes, de común acuerdo, deciden dar termino a la relación de trabajo, por mutuo consentimiento de conformidad con lo que establece el artículo 210, numeral 1 del Código de Trabajo, a partir del 14 de noviembre de 2003.
La primera norma que considera conculcada es el artículo 859 del Código de Trabajo, el cual faculta al perito para que realice las diligencias que estime necesarias para el desempeño de su cargo, así como la obligatoriedad de las partes de colaborar con el mismo durante el curso de su investigación. Sin embargo, también faculta al Juez para deducir un indicio en contra de la parte que impida deliberadamente el cumplimiento de la labor del perito, de acuerdo con las circunstancias de cada caso.
La parte actora, ante la omisión por parte del juzgador primario de compeler a la parte demandada de exhibir los documentos solicitados por el perito para la práctica del dictamen, debió insistir en su solicitud al juez y reiterarla ante el Ad-quem con fundamento en el artículo que considera vulnerado por la sentencia de segundo grado, en concordancia con los artículos 973 y 974 del Código de Trabajo.
Al sustentar el recurso de apelación interpuesto contra la resolución del juzgador primario, el recurrente dirige su inconformidad contra el valor que el mismo otorgó al Mutuo Acuerdo y que sirvió de fundamento para desestimar la pretensión de la trabajadora, sin embargo, nada indica acerca de los inconvenientes que tuvo el perito en su investigación.
Por lo anterior, mal puede el recurrente pretender que la Sala subsane los errores procesales en que haya incurrido el juzgador de primer grado, sin realizar ingentes esfuerzos por el reconocimiento de los mismos oportunamente.
En cuanto al reclamo del pago de jornadas extraordinarias, la Sala ha sido constante en señalar, que si bien es cierto, que le corresponde a la empresa demandada probar que ha pagado los salarios reclamados por tener en su poder los elementos necesarios para tal probanza, como lo son las planillas, recibos, etc., no es menos cierto, que dicho criterio sólo puede ser aplicable al pago de jornadas ordinarias, pero tratándose de horas extras corresponde al trabajador probar en forma concreta y específica haberlas trabajado, para tener derecho a su cobro. En el caso in examine, no se ha presentado prueba en concreto para probar que se ha trabajado las horas extras reclamadas.
En ese sentido, las horas extras, supuestamente laboradas, no constituyen un derecho adquirido, razón por la cual no le compete al empleador comprobar que fueron o no trabajadas y pagadas.
Expuesto lo anterior, cabe señalar que la disconformidad de la trabajadora con la Sentencia dictada por el Tribunal Superior de Trabajo, se circunscribe a las jornadas extraordinarias y medios días laborados no reconocidos.
Reiteramos, que el pago que reclama la señora MORA no constituye un derecho adquirido, pues así lo ha reconocido la Sala en ocasiones anteriores. A manera de ejemplo, es pertinente la Resolución de 16 de enero de 2004, en la cual esta Superioridad expresó:
"...De forma reiterada la Sala ha expresado en múltiples ocasiones que "la probanza de las horas extraordinarias, no constituyen un derecho adquirido, razón por la cual no le corresponde al empleador comprobar que fueron o no trabajadas y pagadas, todo lo contrario, la carga de la prueba del trabajo en jornada extraordinaria corresponde al trabajador, no tienen cabida las presunciones establecidas en los artículo 69 y 737 del Código de Trabajo ello, porque no se trata de salario ordinario. En este sentido, no se puede argumentar hechos notorios, se debe demostrar haberlas trabajado y que no hayan sido pagadas, a través de pruebas precisas, ciertas, contundentes, y concordantes en tiempo, modo y lugar" (Cfr. sentencias de 9 de enero de 2003, 6 de junio de 2002, 7 de diciembre, 31 de octubre y 20 de julio de 2000).
En esa misma línea de pensamiento, la Sala ha expresado de forma consistente que "... El trabajo en horas extras debe probarse en forma concreta y específica, no mediante suposiciones o extrapolaciones matemáticas de peritos que no estuvieron presentes cuando se laboró" (Cfr. sentencias de 9 de enero de 2003 y 6 de junio de 2002).
Una vez visto que las horas extras no constituyen un derecho adquirido, advertimos que aún cuando en el mutuo acuerdo las partes no incluyeron el pago de prestaciones en concepto de jornadas extraordinarias, si reconocieron que las sumas canceladas en concepto de indemnización y recargo "se aplicarán al pago de cualquier prestación adicional a que pudiera tener el TRABAJADOR."
Por su parte, a foja 34 y 35 del proceso laboral reposa la copia del Convenio firmado por la señora RUTH DE MORA y el señor V.R., en representación de BNP Paribas Sucursal Panamá, el cual en su cláusula tercera se estipuló que: "EL TRABAJADOR declara haber recibido a su entera satisfacción de EL EMPLEADOR, todas sus prestaciones laborales, a saber: prima de antigüedad B/.27,900.00, vacaciones proporcionales B/.3,259.34, décimo tercer mes proporcional B/.1,386.25 y quincena B/.3,343.
De igual manera, se pactó a través del convenio que la empresa reconocería a EL TRABAJADOR en concepto de indemnización, con motivo de esta terminación la suma bruta de B/.52,473.99, más un 50% de aumento o sea la suma bruta de B/.26,236.99.
Así lo corrobora la copia autenticada del cheque visible a foja 203 a través del cual BNP Paribas Sucursal Panamá, le cancela a la señora MORA las prestaciones laborales que constituyen derechos adquiridos -entiéndase por ellos: salario, prima de antigüedad, vacaciones y décimo tercer mes.
La propia trabajadora con su demanda, aportó como prueba copia del Convenio de terminación de la relación de trabajo suscrito con la empresa (f. 33-34), asimismo en la audiencia celebrada el día 5 de enero de 2005, aportaron copia autenticada del cheque No.020873 con el cual se le cancelaron las prestaciones laborales (f.203). Con ello, reconoce haber recibido las sumas en concepto de derechos adquiridos por parte de la empresa demandada y sobre las cuales no muestra inconveniente.
El CONVENIO de terminación de la relación de trabajo suscrito entre la empresa BNP Paribas Sucursal Panamá y firmado por la trabajadora RUTH DE MORA cumple con los requisitos establecidos en la Ley laboral para su reconocimiento, es decir, el mismo consta por escrito y no implica renuncia de derechos adquiridos de conformidad con el numeral 1 del artículo 210 del Código de Trabajo.
Después de examinar las constancias procesales, esta Superioridad considera que en autos no hay elementos de mérito para variar la decisión adoptada por el Tribunal Superior de Trabajo; y por ende, desestima los cargos de violación endilgados a los artículos 859, 210 (numeral 1), 8 y 33 del Código de Trabajo, por lo que se procede a negar la pretensión del recurrente.
Por consiguiente, la Sala Tercera de lo Laboral de la Corte Suprema de Justicia, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, NO CASA la sentencia de 14 de agosto de 2007 proferida por el Tribunal Superior de Trabajo del Primer Distrito Judicial, dentro del proceso laboral: R.Z. DE MORA contra BNP PARIBAS SUCURSAL PANAMA.
JACINTO A. CÁRDENAS M. -- ADÁN ARNULFO ARJONA L.
Sentencia Penal de Corte Suprema de Justicia (Pleno), 2ª de lo Penal, 7 de Mayo de 2008 (caso Auto de fianza de la Corte Suprema de Justicia - Sala Segunda de lo Penal, de 7 de Mayo de 2008)
Sentencia Pleno de Corte Suprema de Justicia (Pleno), Pleno, 28 de Mayo de 2014 (caso Primera instancia de la Corte Suprema de Justicia - Sala Pleno, de 28 de mayo de 2014)

References: artículo 12
 artículo 859
 artículo 210
 artículo 8
 artículo 33
 artículo 210
 artículo 859
 resolución 
 Resolución 
 artículo 69
 artículo 210