Source: http://www.un.org/es/documents/sc/scaction/2006/thematic_sec.shtml
Timestamp: 2016-12-04 07:48:25+00:00

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Consejo de Seguridad 2006: Recapitulación
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Los civiles en los conflictos armados
En 2006 el Consejo evaluó en dos ocasiones el progreso alcanzado desde cuando se incluyó el tema «protección de los civiles en los conflictos armados» en el programa del Consejo en 1999 y aprobó por unanimidad la resolución 1674 para reforzar el marco jurídico establecido por dos textos anteriores sobre el tema en 1999 y 2000.
En ese texto, que es muy amplio y fue adoptado el 28 de abril, se condena de forma contundente todo tipo de violencia, incluida la sexual, cometida contra los civiles en los conflictos armados, en particular las mujeres y los niños, y se asume la responsabilidad de asegurar que en todas las operaciones de apoyo a la paz se empleen todas las medidas posibles para prevenir tal violencia y tratar sus efectos si sucede. Además, el Consejo recalcó la importancia de prevenir los conflictos armados y su resurgimiento, y subrayó la necesidad de un enfoque global en la promoción del crecimiento económico, la erradicación de la pobreza, el desarrollo sostenible, la reconciliación nacional, la buena gobernanza, la democracia y el estado de derecho, así como el respeto y la protección de los derechos humanos.
El Consejo condenó los ataques deliberados contra el personal de las Naciones Unidas y el personal humanitario asociado que participa en las misiones humanitarias y demás personal humanitario, e instó a los países en los que ocurren dichos ataques a enjuiciar o extraditar a los responsables. También subrayó la importancia del desarme, la desmovilización y la reintegración de los ex-combatientes y trató otros temas como la persecución de los civiles y el abuso sexual cometido por los soldados de las fuerzas de mantenimiento de la paz.
Cuando el Consejo siguió tratando este tema el 28 de junio, el Secretario General Adjunto de Asuntos Humanitarios, Jan Egeland, en su presentación de información señaló que era necesario convertir la resolución 1674 en una verdadera plataforma de acción y utilizar toda la serie de instrumentos de protección que tiene a su disposición el Consejo de forma más efectiva. Las misiones de mantenimiento de la paz necesitan mandatos mejores y más completos y los medios para aplicarlos. Además, se necesitan nuevos enfoques creativos para el mantenimiento de la paz. Hay que proporcionar instrumentos, dirección y apoyo a los soldados de las fuerzas de mantenimiento de la paz para que puedan responder a las amenazas y proteger mejor a los civiles.
En el debate que siguió, varios oradores mencionaron que el Consejo debería actuar lo antes posible en situaciones de conflicto para proteger eficazmente a los civiles en peligro. Entre los temas que se abordaron se encontraban la violencia sexual y de género, el respeto a la soberanía y la integridad territorial de los Estados, el reclutamiento y uso de niños soldados, el desplazamiento forzado, y la garantía de acceso y seguridad para el personal de las Naciones Unidas y el personal humanitario asociado.
En su última sesión de información para el Consejo como Secretario General Adjunto de Asuntos Humanitarios, el señor Egeland afirmó el 4 de diciembre que la verdadera forma de medir el éxito de las Naciones Unidas sería comprobar hasta qué punto habían logrado contribuir a la protección de los derechos y de las libertades de los civiles en los conflictos armados. La Organización todavía estaba muy lejos de convertir ese deber en una acción previsible y adecuada para proteger a las comunidades acosadas, independientemente del momento, del lugar y de las circunstancias.
Añadió que algo positivo era el progreso que se estaba alcanzando en la protección de los civiles en los conflictos armados, ya que había menos conflictos armados y había mejorado la labor humanitaria, el mantenimiento de la paz y la mediación. Por otra parte, los grupos armados eran más crueles que nunca y estaban decididos a crear la peor situación posible. En 2006, el abuso contra la población civil indefensa había representado un retroceso hasta «la Edad Media más oscura». Las violaciones eran verdaderos crímenes de lesa humanidad y de guerra que, en algunos casos, equivalían al genocidio.
Protección de los periodistas
El 23 de diciembre, el Consejo, al tratar un asunto relacionado con el anterior, adoptó por unanimidad la resolución 1738 , que condenaba los ataques contra los periodistas en situaciones de conflicto. En el texto se recordó que, sin prejuicio del derecho de los corresponsales al estatus de prisionero de guerra establecido en la Tercera Convención de Ginebra, los periodistas, los profesionales de los medios de comunicación y el personal asociado que desempeñen peligrosas misiones profesionales en zonas en que hay conflictos armados han de ser considerados civiles y han de ser respetados y protegidos como tales. Se instó a todas las partes involucradas en situaciones de conflicto a que respetaran la independencia profesional y los derechos de los periodistas, de los profesionales de los medios de comunicación y del personal asociado, como civiles. Los niños y los conflictos armados
El Consejo reiteró su compromiso de tratar los efectos generalizados de los conflictos armados sobre los niños en dos declaraciones de la Presidencia que fueron la culminación de debates públicos sobre el tema en 2006. Estos debates duraron todo el día y se concentraron en la aplicación de la resolución 1612 (2005) del Consejo de Seguridad y de todos los textos anteriores sobre los niños y los conflictos armados, que proporcionaban un marco global para la protección de los niños afectados.
Mediante la resolución 1612, el Consejo apoyó un mecanismo de supervisión y denuncia de abusos contra los niños en situaciones de conflicto armado y estableció un grupo de trabajo sobre el tema. El Consejo también expresó su intención de luchar contra la impunidad mediante medidas dirigidas contra la continua violación de los derechos de los niños, como el asesinato y la mutilación, secuestros, ataques a escuelas y hospitales, violencia sexual, reclutamiento infantil y negación del acceso humanitario.
En una declaración leída por el Presidente en la clausura de la reunión del 24 de julio, el Consejo expresó su determinación de garantizar el respeto de sus resoluciones sobre los niños y los conflictos armados. También subrayó la importancia de seguir invirtiendo en el desarrollo, en especial en sanidad, educación y capacitación, para asegurar una buena reintegración de los niños en sus comunidades y evitar que vuelvan a ser reclutados como soldados. En la declaración también se afirmó que era necesario reconocer y tratar adecuadamente la situación de las niñas explotadas por las fuerzas armadas y por los grupos armados.
La nueva Representante Especial del Secretario General para la cuestión de los niños y los conflictos armados, Radhika Coomaraswamy, dijo que a pesar del gran apoyo a la resolución 1612, y de que la situación de los niños de Sierra Leona, Burundi, Liberia y la República Democrática del Congo había mejorado notablemente, los niños seguían sufriendo. Más de 250.000 seguían siendo explotados como niños soldados por grupos y fuerzas armadas en todo el mundo. Decenas de miles de niñas y jóvenes eran objeto de violaciones y otras formas de violencia sexual. El secuestro de niños era cada vez más sistemático y generalizado. Desde 2003 más de 14 millones habían sido obligados a desplazarse dentro de su país o a otro, y entre 8.000 y 10.000 habían sido asesinados o mutilados cada año debido a las minas terrestres.
Mediante la declaración de la Presidencia de Noviembre, el Consejo condenó firmemente el continuo reclutamiento y uso de los niños en los conflictos armados, acción que viola el derecho internacional, y acogió con beneplácito las medidas tomadas por los tribunales penales nacionales, internacionales y mixtos contra los acusados por graves violaciones contra los niños en los conflictos armados.
El Consejo tomó nota de los logros en la aplicación de la resolución 1612, incluidos los primeros informes del mecanismo de supervisión y denuncia y la actividad de su grupo de trabajo sobre la cuestión de los niños y los conflictos armados. El Consejo también reiteró su invitación a los Estados afectados por conflictos armados que todavía no hubieran aplicado el mecanismo a hacerlo de forma voluntaria. También pidió de nuevo a las partes involucradas que aplicaran, de forma prioritaria, planes de acción específicos y con plazos concretos para detener el reclutamiento y uso de los niños, en violación del derecho internacional, tal como se pidió en la resolución 1539 (2005) del Consejo.
El Secretario General, Kofi Annan, en la apertura del debate, señaló que a pesar del considerable progreso la comunidad internacional tan sólo había empezado a «arañar la superficie» para encarar el asunto de los niños y los conflictos armados. El Secretario General también manifestó su confianza en que el Consejo iba a lograr consolidar los progresos alcanzados y cubrir todas las situaciones preocupantes y violaciones graves, y añadió que los avances tangibles de los últimos años demostraban que con la voluntad política del Consejo era posible mejorar la vida de millones de niños atrapados en situaciones de conflictos armados.
El 20 de marzo, en una reunión previa a la celebración de la conferencia para revisar la aplicación del Programa de Acción de 2001 sobre el comercio ilegal de armas pequeñas, el Consejo de Seguridad estudió el progreso realizado en combatir esa lacra, y la mayoría de los 40 oradores estuvieron de acuerdo en que el evento representaría una oportunidad vital para mejorar los esfuerzos internacionales por reducir el efecto negativo de estas armas.
Hannelore Hoppe, la funcionaria encargada del Departamento de Asuntos de Desarme, señaló los logros recientes en esta materia y recalcó que en noviembre de 2005 la Asamblea General había adoptado un instrumento internacional políticamente obligatorio que permitía a los Estados identificar y localizar las armas pequeñas y ligeras ilegales. Entre las áreas que requerían mayores esfuerzos, enumeró la necesidad de aumentar la capacidad de los Estados de mejorar la eficacia de los embargos de armas del Consejo, lo que podría requerir asistencia técnica para mejorar la supervisión de los espacios aéreos nacionales y de las fronteras marítimas, así como también el desarrollo de medios para identificar y enjuiciar a quien viole dichos embargos. También era necesario incorporar sistemáticamente medidas a largo plazo para el control de las armas pequeñas y ligeras en el proceso de desarme, desmovilización y reintegración en situaciones posteriores a un conflicto.
Aunque se acogió con beneplácito la adopción del instrumento relacionado con marcar y localizar las armas, la mayoría de los oradores lamentaron que no tuviera un carácter jurídico vinculante ni disposiciones relativas a las municiones. También se acogió con beneplácito la autorización de la Asamblea para convocar al Grupo de Expertos Gubernamentales, que se esperaba que llevara a un progreso con miras a conseguir una reglamentación de la intermediación en el tráfico de armas. Entre las áreas que requerían más atención, los oradores también mencionaron la localización, la reglamentación del tráfico de armas, controles de traspaso, la integración de medidas relativas a las armas pequeñas en la asistencia para el desarrollo y la necesidad de incluir una financiación adecuada para el desarme, la desmovilización y la reintegración en los presupuestos de las operaciones de mantenimiento de la paz. También se trataron en el debate las formas de mejorar el cumplimiento con los embargos de armas y de prohibir el acceso a las armas a los agentes no estatales.
La mujer, la paz y la seguridad
El Consejo tomó nota del progreso realizado en la aplicación de la histórica resolución 1325 (2000) sobre la mujer, la paz y la seguridad, seis años después de su adopción, el 26 de octubre. Más de 50 oradores participaron en el debate, que se centró especialmente en el primer informe de seguimiento para evaluar la aplicación del plan de acción del sistema de las Naciones Unidas.
Los oradores reconocieron el progreso alcanzado, pero expresaron su preocupación porque el Consejo todavía no tenía un método sistemático para asegurar la integración de una perspectiva de género en su trabajo, y que convertir en realidad sobre el terreno los objetivos de la resolución 1325 seguía siendo un desafío. Además, señalaron la necesidad de que la Comisión de Consolidación de la Paz incorporara una perspectiva de género en sus actividades, y de que los países, especialmente los que estaban saliendo de conflictos, adoptaran planes de acción nacionales.
En una declaración leída por el Presidente en la clausura de la reunión, el Consejo reconoció el papel y la contribución vitales de la mujer a la consolidación de la paz y acogió con beneplácito el aumento de la participación femenina en la toma de decisiones en muchos países que estaban saliendo de situaciones de conflicto. Se animó a los Estados Miembros, a los donantes y a la sociedad civil a proporcionar apoyo a la aplicación de la resolución y se pidió al Secretario General que identificara las lagunas y los retos que quedaban a este respecto. Reconociendo la importancia de integrar la perspectiva de género en la reforma institucional de los países que salen de un conflicto, en la declaración se los alentaba a incluir la perspectiva de género en la reforma institucional para prever la protección de los derechos y la seguridad de las mujeres.
El Consejo también reiteró la firme condena a todas las formas de violencia contra la mujer en los conflictos armados, incluido el asesinato, la mutilación y la violencia sexual. También pidió a todas las partes en conflicto que aseguraran la protección eficaz de las mujeres y recalcó la necesidad de acabar con la impunidad de la violencia por razón de género. El Consejo condenó de nuevo de manera contundente todos los actos de conducta sexual indebida del personal de las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz, y expresó su apoyo a la continuación de los esfuerzos de las Naciones Unidas por aplicar plenamente los códigos de conducta y los procedimientos disciplinarios para evitar y responder a la explotación y al abuso sexuales.
Cooperación con las organizaciones regionales
Mediante la adopción de una declaración de la Presidencia después de un debate de alto nivel el 20 de septiembre, el Consejo expresó su intención de considerar nuevas medidas para promover una mayor y más estrecha cooperación operacional entre las Naciones Unidas y las organizaciones regionales y subregionales en la prevención de los conflictos y la consolidación y el mantenimiento de la paz.
El Consejo invitó a las organizaciones con capacidad para el mantenimiento de la paz o para responder rápidamente en caso de crisis a aumentar sus relaciones de trabajo con la Secretaría de las Naciones Unidas. Además, instó a la Secretaría, a los organismos de las Naciones Unidas, a los Estados y las organizaciones internacionales a contribuir al fomento de la capacidad de las organizaciones regionales y subregionales, en especial las de la Unión Africana y de las organizaciones subregionales africanas, que juegan un papel muy útil en la negociación de acuerdos de paz, la prevención de los conflictos, la gestión de crisis y la estabilización tras el conflicto.
El Consejo, que acogió con beneplácito la intención de muchas organizaciones regionales y subregionales de asociarse con el trabajo de la Comisión de Consolidación de la Paz y los esfuerzos para aumentar la colaboración entre la Secretaría de las Naciones Unidas y las organizaciones regionales en la mediación y el establecimiento de la paz, invitó a la Secretaría a ampliar su banco de datos sobre el establecimiento de la paz para incluir a las organizaciones regionales y subregionales y facilitar así la información mutua. En la reunión, el Secretario General, Kofi Annan, afirmó: «Actualmente tenemos un mejor sentido de nuestros puntos fuertes y nuestras ventajas». El compromiso político de los actores regionales permite que la Organización conozca mejor las situaciones específicas, sus capacidades para el mantenimiento de la paz permiten responder más rápidamente en los momentos clave y sus recursos están demostrando que son el eje de la consolidación de la paz.
Luego el Secretario General añadió: «A veces olvidamos cuán rápido evoluciona nuestro mundo». No hace mucho tiempo era impensable la idea de desplegar sobre el terreno a más de 90.000 soldados de las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, una Fuerza Africana de Reserva y una Misión de Policía de la Unión Europea en la República Democrática del Congo. Hoy son una realidad. La realidad de la próxima década es que la demanda para el mantenimiento de la paz va a seguir aumentando y las Naciones Unidas tendrán que estar preparadas. Ha llegado el momento en que la comunidad internacional va a tener que llevar la asociación entre lo regional y lo global a un nuevo nivel de claridad, utilidad y seriedad.
Después de una sesión de información del Presidente de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) que tuvo lugar el 16 de enero, varias delegaciones tomaron la palabra en la sala del Consejo para elogiar el trabajo de la OSCE, especialmente en los Balcanes. En vista del reconocimiento cada vez mayor de la importancia del papel de las organizaciones regionales en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, los oradores pidieron una mayor cooperación entre la OSCE y la Organización de las Naciones Unidas, ya que ambas organizaciones comparten los mismos valores y áreas comunes de acción.
Entre las prioridades de la Presidencia belga de la OSCE, que fueron presentadas por el Ministro de Relaciones Exteriores de Bélgica, Karel De Gucht, se encontraban la reforma institucional y la solución de los conflictos. La OSCE quería alcanzar un mejor equilibrio entre las diferentes dimensiones de su enfoque en materia de seguridad, mediante la promoción del estado de derecho y la solución y prevención de conflictos y crisis, con una especial atención para Kosovo y los «conflictos latentes», como en Transnistria, Osetia Meridional y Nagorno-Karabaj. La OSCE pretendía jugar un papel de intermediario honesto para beneficio de todos, para lo cual la cooperación entre su organización y las Naciones Unidas era crucial.

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