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Timestamp: 2020-08-07 11:58:26+00:00

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La caída del Banco Popular y su adquisición por el Banco Santander. – El blog del abogado blog
08/06/2017 Alberto Infante Caballero
El objeto del presente estudio son las causas de por qué se ha dejado hundir uno de los bancos nacionales, y, quizá, uno de los más importantes en España. Cabe destacar aquí en primer lugar, a raíz de algunas de las primeras causas que han surgido, la entrada del Banco Popular en el mercado inmobiliario a las puertas de la crisis económica.
También cabe destacar el hecho de la compra por parte del Banco Popular del Banco Pastor en el momento de inicio de la crisis, lo que hizo que, junto con la compra de activos inmobiliarios de manera directa por parte del Popular de esta clase de activos a las puertas de su caída en picado, también adquiriera todos los activos inmobiliarios del Banco Pastor.
Hay que destacar también que, según los estatutos sociales de este banco, que se han analizado con detalle, estamos ante una sociedad anónima. Por tanto, para entender la compra y la transmisión de activos a la actual poseedora del Banco Popular, el Banco Santander, hay que estar a las normas del Texto Refundido de la Ley de Sociedades de Capital para entender esta adquisición.
Se van a estudiar después de esta introducción las causas del hundimiento del Banco Popular en profundidad. A continuación, se estudiará el por qué se ha permitido el hundimiento de este banco.
De la misma manera, también se va a estudiar la inactividad de las autoridades públicas españolas y europeasante la mala situación económica de este Banco. Esta ha sido una de las causas que pueden causar más expectación, por el hecho de que, en el caso de las Cajas de Ahorro, las autoridades centrales españolas impidieron el hundimiento de éstas mediante la utilización de dinero público (el cual ya se puede dar perdido, pues no lo van a devolver los bancos en que se han convertido las cajas de ahorro tras recibir el mismo y por su agrupación y transformación en bancos).
Esto es criticable, pues de la misma manera que lo hicieron con las cajas, que no eran rentables, podrían haberlo hecho también con el Banco Popular, el cual, a lo mejor sí que hubiera podido devolver todo el dinero.
Después de todo ello, también se va a estudiar las causas de por qué el Banco de España no ha actuado ante el inicio de la consumición del Banco Popular y su lenta caída. A continuación, también se va a estudiar cómo se lleva a cabo la compra de una sociedad de capital como es un banco por parte de otro banco, así como qué elementos de la sociedad comprada en la Sociedad que la compra.
Posteriormente, se va a analizar la transmisión del activo y pasivo de la sociedad de capital que va a ser adquirida por la sociedad de capital adquirente. También se va a llevar a cabo un estudio de por qué el Banco popular no ha sabido diversificar sus activos tras la compra de bienes inmuebles al inicio de la crisis económica, así como la compra del Banco Pastor.
Tras esto, se va a hacer un estudio de qué pasará con los accionistas del Banco popular tras la compra del mismo por parte del Banco Santander, así como qué acciones tienen los accionistas ante la indefensión que están sufriendo por la falta de información y de actividad de las autoridades españolas tras el inicio de la caída de Banco Popular. Se estudiarán las acciones que tienen estos accionistas para defender sus derechos.
En último lugar, se harán unas conclusiones tras analizar en completo el estudio que se va a realizar en estas líneas.
2.- Las causas del hundimiento del Banco Popular.
Las principales causas de la caída del Banco Popular ha sido la mala gestión de los activos inmobiliarios comprados en la peor época en que se podía entrar en este mercado: justamente al inicio de la crisis económica, aunque no ha sido la única causa. Es decir, ha sido una mala decisión. Por otra parte, también hay que destacar que no todo esto ha sido la causa principal de la caída del Banco Popular, debido a que también ha influido la inactividad de las autoridades centrales españolas y de las autoridades europeas, mientras observaban desde sus buenos sillones amueblados esta caída.
Como nos informa el periódico El País en una noticia de 31 de mayo, “el sistema bancario español es uno de los más sólidos y fuertes de Europa, afirmaba el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero al inicio de la crisis financiera de 2007. Ahora es Mariano Rajoy, actual jefe del Ejecutivo, el que afirma que la banca en España ha superado la crisis financiera y es sólida y rentable. Ni tenía razón Zapatero entonces ni la tiene ahora Rajoy.
Sobre la banca española existe muy poca transparencia y los mensajes lanzados desde el Gobierno pueden estar justificados con el propósito de evitar pánicos financieros que puedan acabar en huidas masivas de depósitos. Pero lo cierto es que la banca española no goza de buena salud. Y la prueba fehaciente de ello –posiblemente no sea la única– es la situación crítica en la que se encuentra actualmente el Banco Popular. Téngase en cuenta que, en el cómputo de los niveles de capitalización de los bancos, sobre los que se superan los famosos test de estrés, se están incluyendo los créditos fiscales, que corresponden a la parte de impuestos que las entidades deberían pagar por la obtención de beneficios económicos, y que no están pagando”.
Esto también ha sido una mala vía de hacer desaparecer a uno de los grandes bancos españoles, pues, como dice la noticia que acabamos de citar, “el sistema bancario español es uno de los más sólidos y fuertes de Europa, afirmaba el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero al inicio de la crisis financiera de 2007. Ahora es Mariano Rajoy, actual jefe del Ejecutivo, el que afirma que la banca en España ha superado la crisis financiera y es sólida y rentable. Ni tenía razón Zapatero entonces ni la tiene ahora Rajoy.
Aquí ya sale una primera línea de crítica, pues cómo es posible que sí se quiera, por parte de las autoridades públicas, salvar esta clase de créditos, los cuales, a la larga, seguramente causen mayores perjuicios que si se salva uno de los seis grandes bancos españoles.
Por otro lado, parece increíble que sí que hubiera dinero para salvar a las cajas de ahorro, las cuales eran una ruina total, y que, a partir de su recapitalización pública, no han vuelto a realizar su función social, sino que se han dedicado, las que se han dedicado a ser cajas todavía, a no dar absolutamente nada de ayudas, ni a volver a realizar actividades como la de poner bancos en las aceras o parques para quien se quiera sentar (por citar un ejemplo, conocido por este servidor, los bancos que se ven en Burgos, colocados por la Caja de Ahorros del Círculo Católico), u otro tipo de actividades que se llevaban a cabo, y, por supuesto, a fusionarse en bancos privados, que lo que hacen, encima, es cobrar más comisiones de las necesarias, cuando acaban de surgir, y podrían, para hacer más clientes, poner créditos un poco más baratos, y devolver poco a poco todo el dinero que se les ha prestado, si no van a volver a realizar su función social.
Por otro lado, como se destaca en la página web Valencia Plaza, “accionistas minoritarios del Popular, agrupados a través de la Asociación Española de Accionistas Minoritarios de Empresas Cotizadas (Aemec), han calificado de “expropiación” la compra del Popular por parte del Santander, por lo que estudian demandar al actual consejo de administración, presidido por Emilio Saracho, a través de una acción de responsabilidad social.
“Estamos ante un vaciamiento completo del valor de la acción, que queda reducido a cero y ante una expropiación que es la primera vez en la historia que hace la Unión Europea“, ha afirmado en declaraciones a Europa Press el secretario general de Aemec, Javier Cremades, quien ha incidido en que el Banco Central Europeo (BCE) ha expropiado una entidad “sin procedimiento, sin información previa y sin justiprecio”.
Entre las líneas de acción que barajan los más de 200 accionistas del Popular a los que representa Aemec destaca además recurrir esta “expropiación” ante el BCE y analizar “quién ha manipulado la acción durante estos meses jugando a corto de una manera indebida”.
A juicio de Cremades, es “muy llamativo” que esta operación se haya producido sin información al mercado. “Son muchas las incógnitas que se plantean en este momento”, ha afirmado el abogado, quien ha apuntado en este sentido que no se conocen las posibles alternativas que se hubieran podido manejar para encontrar soluciones “menos lesivas” para los accionistas”.
El problema principal ha sido que el propio Banco Popular no haya sabido cuándo invertir en el mercado inmobiliario, y también ha influido el hecho de que se decidiera a hacerlo justo al comienzo de la crisis económica, junto con el hecho, al contrario de otros grandes bancos como Santander, BBVA, etc., que, a consecuencia de internacionalizarse y crear filiales en el extranjero, han podido salvar bien la situación y crear negocio, de que el Banco Popular ha creado todo su negocio dentro de España, y ello le ha impedido expandir su negocio, y, como consecuencia de ello, no ha podido crear como el resto de bancos, el llamado “Banco Malo”, que ha permitido a otras entidades vender todos los inmuebles que les devolvían como dación en pago cuando no se podía pagar la hipoteca de esos pisos.
3.- El por qué se ha dejado que se hundiera este banco.
Las principales causas del hundimiento son la mala gestión por los administradores del propio banco de los activos inmobiliarios que se arriesgaron a comprar justo en el momento del inicio de una de las grandes crisis económicas a nivel mundial y que ha afectado gravemente a España, entre otras causas, por no haberse tomado medidas a tiempo, sino tras pasar varios años del inicio y cuando ya estábamos tocando casi el suelo. Esta ha sido la principal causa.
Esto se ha debido, como ha señalado hace unos días el periódico El País, a que “el Banco Popular acumula créditos morosos por más de 17.000 millones de euros, un volumen superior al de dos otras grandes entidades, Santander y Caixabank, lo que supone una tasa de morosidad del 14,66%, cinco puntos por encima de la media del sector, que está en el 9%, y solo superada por Liberbank (16,56%), aunque muy próxima también al Banco de Crédito Cooperativo (cabecera del Grupo Cooperativo Cajamar, 13,93%) y al BBVA (11,49%). Todas estas tasas de morosidad, que se encuentran por encima del 10% (junto con Mare Nostrum, con el 10,47%), son insostenibles a medio y largo plazo. Para evitar la caída del banco, se ha propuesto su venta a alguna de las entidades bancarias de mayor dimensión (Santander, BBVA o la propia Bankia).
Primero, la crisis de la banca en España no ha finalizado aún. Al principio fueron las cajas de ahorros las que fueron cayendo, por lo que se optó por su transformación en fundaciones bancarias privadas y la cesión de su negocio a los grandes bancos; pero ahora empiezan a caer los bancos privados. Esto demuestra que las medidas tomadas han sido totalmente ineficaces. Y han sido ineficaces porque se ha hecho un diagnóstico equivocado del problema de la banca. Las fusiones bancarias y el aumento de la capitalización han servido para aumentar el tamaño de las entidades y concentrar aún más el sector –la banca española es la que más se ha concentrado en Europa durante la crisis– con la consiguiente pérdida de poder para los consumidores, y no han resuelto sus problemas de fondo. Por tanto, a fecha de hoy continúa pendiente la implementación de una verdadera reforma del sistema bancario español que evite nuevas crisis”.
También se puede señalar como causa de la crisis del banco, como señala El País en su noticia de 31 de mayo de 2017, “la crisis financiera en España no ha sido una crisis del modelo de cajas de ahorros, como algunos, interesados en denostar la banca pública, están afirmando. El modelo de cajas de ahorros no era un modelo caduco e ineficaz, sino todo lo contrario, pues durante varias décadas había demostrado con claridad su eficiencia y rentabilidad, ganando cuota de mercado a la banca privada. Su problema no ha sido que fueran entidades públicas, que de hecho no lo eran, ni tampoco que estuvieran politizadas, al menos no del todo, sino algo que compartían con el resto del sistema bancario: una mala gestión del riesgo crediticio que se ha traducido en la concesión de créditos inmobiliarios y a la construcción sin criterios profesionales y un mal gobierno corporativo basado en la falta de transparencia y en el abuso de operaciones especulativas de alto riesgo”.
Lo que se puede deducir de todo esto es que el sistema de gestión de las Cajas de Ahorro, ahora convertidas en Bancos tras la fusión de muchas de ellas en entidades más grandes para evitar pérdidas mayores, es que se haya permitido su gestión a los políticos que, tras su paso por las asambleas legislativas, para que no se muriesen de hambre, y debido a los favores que habían hecho a estas entidades, pues decidieron rescatarlas, pero, claro, esto sólo lo podían hacer con las cajas, no con los bancos, que seguramente les ponen a caldo, es mejor caer a los bancos y que se hundan.
Nos encontramos ante una clara maniobra política, no sólo española, sino también europea, pues también las autoridades europeas han decidido ver desde la barrera la caída de uno de los grandes bancos españoles. La maniobra ha sido clara.
También hay que destacar la abusiva politización del Banco de España, que no ha sabido ver el hundimiento que estaba teniendo el Banco Popular, y no ha sabido gestionar bien la situación.
“No fue capaz de detectar a tiempo la excesiva dimensión que estaban adquiriendo los créditos hipotecarios en bancos y cajas, ni tampoco de tomar medidas para resolver este problema. Sin embargo, no se han depurado responsabilidades; ni siquiera se han asumido.
Lo realmente grave es la fuerte politización del Banco de España, pues el nombramiento de sus principales cargos, entre ellos el de Gobernador, corresponde al partido político en el Gobierno. Este hecho le convierte en una correa de transmisión del ministro de Economía de turno y sus decisiones más relevantes están fuertemente condicionadas. Por lo tanto, sería urgente un cambio organizativo profundo y radical de esta institución, si realmente se quiere resolver el problema de fondo del sistema bancario español”.
Como destaca el periódico Cinco Días, “en el año infernal 2008, y dejando aparte las cajas, Popular era el foco de los rumores del mundillo financiero. El más tocado por el ladrillo, se decía. El Popular, y Ron, optaron por salir al ataque. En 2011 compró Banco Pastor, un banco con el corazón hecho de cemento: tenía más de 9.300 millones en activos ligados al ladrillo de un balance de 29.000 millones. No pidió ayudas. Sí lo hicieron, para sus respectivas compras, BBVA, CaixaBank y Sabadell. Al igual que hicieron la mayoría de las cajas, Popular prefirió soslayar y posponer los problemas. Aunque en su caso no había políticos pilotando el barco.
Aunque la situación del Popular no ha estallado hasta que Ángel Ron fue destituido el año pasado, la carrera en Bolsa del banco indicaba que el mercado no las tenía todas consigo: de los 34 euros que alcanzó en 2007 pasó a cotizar a dos en 2014, un descenso del 95% no equiparable a ningún otro valor del sector que no haya acabado rescatado. Las dificultades para cerrar la ampliación de 2016 eran otro indicador de la reticencia del mercado”.
Por tanto, podemos ver que no todo ha sido un error de no intervenir de las autoridades públicas, tanto españolas como extranjeras, sino que, también, ha sido un gran fallo por parte del Banco Popular por querer aumentar su cifra de negocio con los activos inmobiliarios cuando estaban estos al borde de la quiebra.
Todo ello fue una mala decisión, pero la cosa no sólo terminaba ahí. El mismo periódico Cinco Días nos sigue diciendo que, “para rematar la complicada situación en febrero, antes de que Ron diera la batuta de mando a Emilio Saracho, Popular presentó los peores resultados de su historia. La entidad comunicó unas pérdidas históricas de 3.845 millones después de realizar unas provisiones de 5.692 millones para cubrir las pérdidas de los activos inmobiliarios, devolver a los clientes lo cobrado de más por las cláusulas suelo y acelerar el proceso de desinversión en activos no productivos. Un mes después se detectó insuficiencia de provisiones y desajuste por importe de 694 millones. Acto seguido se produjo la dimisión del entonces consejero delegado, Pedro Larena , apenas ocho meses después de su desembarco en la entidad en septiembre de 2016.
Sin Ángel Ron, los accionistas fiaron a Emilio Saracho la salida de la crisis. El banquero procedente de JPMorgan se hizo con la batuta el 20 de febrero. Posiblemente ya demasiado tarde; el nuevo equipo gestor no logró decidirse entre ampliar capital o cerrar una venta, posiblemente porque no había dinero para ninguna de las dos opciones. La entidad puso en marcha un acelerado proceso de venta para desprenderse de los negocios no estratégicos y destinar el dinero a la reducción de los activos improductivos. Sin embargo, la cuantía de estos era tan abultada (el mercado especulaba en las últimas semanas con más de 36.000 millones) que todo el esfuerzo caída en saco roto”.
Por tanto, todos estos pasos han hecho caer tanto las acciones y los valores de Banco popular. Pero lo peor de todo no acaba ahí, pues se está rumoreando, e incluso confirmando, que los accionistas del Banco Popular han perdido todo lo que habían invertido hasta la adquisición esta semana por parte del Banco Santander del Banco Popular.
Como nos dice por otro lado el periódico El País, “la crisis del Banco Popular hace volar por los aires las recetas neoliberales que desde el Ministerio de Economía se han estado aplicando desde que estallara la crisis financiera. Los problemas estructurales de la banca española siguen existiendo, y solo con una reforma de fuerte calado, que transforme las estructuras organizativas y de decisión internas de los bancos, será posible conferir solidez y estabilidad a las entidades. No se necesitan bancos grandes, sino bien gestionados, con un sistema de gobernanza basado en la transparencia y la profesionalidad, sin injerencias políticas ni interesadas que buscan beneficiar a unos pocos. Se precisa también una reforma radical del Banco de España, que despolitice su gestión para así asegurar el cumplimiento de sus funciones de control y de supervisión.
Los ciudadanos no podemos seguir pagando, con nuestros impuestos, la mala gestión de los banqueros de este país. En este sentido, la compra del Banco Popular por parte de Bankia supondría una vez más tener que sanear una crisis bancaria con el dinero de todos los contribuyentes”.
4.- La inactividad de las autoridades públicas españolas y extranjeras (sobre todo europeas) ante el hundimiento del Banco Popular.
Hay que destacar una noticia de El País en la que se hace una evolución del Banco Popular desde las primeras elecciones democráticas en España. Esta noticia nos dice que “hace ahora exactamente 40 años, en vísperas de las primeras elecciones democráticas que España celebraba tras la dictadura franquista, una noticia rompió todos los esquemas: el Banco Popular concedía al PCE dinero con que financiar su campaña. La entidad, presidida por Luis Valls-Taberner, iba contracorriente. El partido comunista, que había sido legalizado solo dos meses antes y afrontaba los comicios con muchas esperanzas, había encontrado el rechazo generalizado de toda la banca, lo que ponía en peligro su participación. Pero aquel banquero, miembro numerario del Opus Dei para más inri, apoyaba a los comunistas. Anatema para el resto del sectorNo era la primera vez que Valls cambiaba el paso a sus colegas, que le conocían como “el banquero florentino”, seguramente por su pose y singular personalidad. Pocos meses atrás se había negado a aportar los cuatro millones de pesetas que ha.bían pedido a los grandes bancos para la creación de la Confederación Empresarial Española (CEE), promovida por Agustín Rodríguez Sahagún (mano derecha en asuntos empresariales de Adolfo Suárez). Luego la CEE se integraría en la CEOE.
Se convirtió en un banco moderno, que era calificado, año tras año, como el más rentable del mundo
La primera andanada que recibió fue la del Hispano, al frente del cual el Banco de España había colocado a Claudio Boada, y la Banca March. Para los March, el Popular ya había sido objeto de deseo desde mucho antes. Al Banco de España no le parecía mal, pero a Valls, sí. Era casus belli. Le pareció una traición entre colegas y encima tuvo que enfrentarse al gobernador, Mariano Rubio. El florentino banquero logró frenar el asedio e iniciar una política de alianzas ante posibles futuras asechanzas con entidades como la aseguradora Allianz, que ha seguido hasta estos días, o los bancos Rabobank e Hipobank, y accionistas individuales vinculados al Opus Dei, ya consolidado en el seno de la entidad con la que empezó a coquetear en la postguerra, que cuenta con una sindicatura de accionistas con mucho peso en el capital. Al tiempo hizo alguna escaramuza, poco significativa, en Portugal, Francia (donde se alió con Crédit Mutuel) y Florida”.
Lo que se puede deducir de todo esto es que el Banco Popular ha llevado a cabo grandes actuaciones en el ámbito de las finanzas, comprando otros bancos y llevando a cabo grandes proyectos de inversión. Pero cometió a su vez un gran error al querer introducirse como promotor, como se ha recalcado ya en este artículo, en el mundo inmobiliario cuando se avecinaba una grave crisis económica. Este fue el gran error del Banco Popular, como han demostrado todas las noticias que han surgido en todos los medios de comunicación a lo largo de estos días y de la última semana.
Hay que recordar aquí que las autoridades europeas también han tenido un papel muy importante en la caída y posterior compra por el Banco Santander del Banco Popular. Según la página de Radio Televisión Española, la resolución de Banco Popular -y su posterior venta al Banco Santander por un euro– ha venido motivada por el deterioro significativo de la situación de liquidez del banco en los últimos días, tan acuciante que no se pudo esperar ni un día más.
De hecho, fuentes del Ministerio de Economía han detallado a Europa Press que el banco que había solicitado y agotado en dos días la línea de liquidez de emergencia (ELA por sus siglas en inglés) del BCE. Este crédito se concede a instituciones financieras solventes que se enfrentan a problemas temporales de liquidez. Además, según las mismas fuentes, el Banco Popular carecía de colateral suficiente para pedir más liquidez extraordinaria.
Esto llevó al BCE a determinar que “la entidad habría sido incapaz, en el futuro cercano, de pagar sus deudas y otras obligaciones”, lo que llevó al supervisor a avisar de que estaba “quebrando” o tenía posibilidades de hacerlo.
Así comenzó la que es ya la primera resolución (intervención y liquidación) de una entidad financiera que se realiza bajo las normas de resolución de entidades bancarias de la Unión Europea, que se aprobaron tras la crisis financiera de 2008 con el objetivo de evitar los rescates con dinero público y que están vigentes desde enero de 2016.
La operación también constituye la primera vez que se rescata a un banco sin necesidad de aportar dinero público, ni tampoco recurrir al Fondo Único de Resolución. Y ha supuesto el estreno de la Junta Única de Resolución (JUR) europea, creada en 2015 como una autoridad encargada de garantizar la resolución ordenada de bancos en crisis.
La presidenta de la JUR, Elke König, ha expuesto ante la prensa el desarrollo de la noche del martes al miércoles:
En las últimas horas del martes 6 de junio, el Banco Central Europeo (BCE) determina que el Banco Popular “estaba quebrando o en riesgo de quiebra”, de acuerdo con el artículo 18 de la regulación del Mecanismo Único de Resolución, y constata su escasa liquidez, así como la posibilidad de no ser capaz de pagar sus deudas “en el futuro cercano”.
La JUR constata que el proceso de venta privada iniciado por Banco Popular no había logrado un “resultado positivo”. Consciente del “severo” problema de liquidezal que se enfrentaba la entidad, dilucida como “necesaria para el interés público” la resolución del banco. La autoridad de resolución se decanta por emplear el instrumento de venta del negocio para ejecutarla.
El resto de medios informan de manera muy parecida sobre esta intervención precipitada tras la enorme caída del Banco Popular. Cabe reprochar, tanto a las autoridades europeas como a las españolas que no hayan intervenido antes, justo cuando el Banco Popular empezó a tener problemas de liquidez, si se hubiera actuado entonces a lo mejor se hubiera evitado la catástrofe.
5.- La inacción del Banco de España y del Banco Central Europeo ante esta caída.
Esta ha sido otra de las grandes causas de la catástrofe financiera del Banco Popular. Hay que recordar que las principales funciones del Banco de España son la de ordenación del mercado financiero y bursátil.
También es digno de crítica este hecho, pues el Banco de España, como determinador de los tipos de interés y de cómo ha fluctuar el sistema bancario, de renta fija, el de inversiones. Hay que acudir a la página del Banco de España, en el cual nos dicen que el inicio de la tercera fase de la Unión Económica y Monetaria (UEM) el 1 de enero de 1999 supuso la redefinición de algunas de las funciones ejercidas hasta entonces por el resto de los bancos centrales nacionales de la zona del euro.
Respetando las funciones que emanan de su integración en el SEBC, la Ley de Autonomía otorga al Banco de España el desempeño de las siguientes funciones:
Poseer y gestionar las reservas de divisas y metales preciosos no transferidas al BCE.
Promover el buen funcionamiento y la estabilidad del sistema financiero y, sin perjuicio de las funciones del BCE, de los sistemas de pago nacionales. En este contexto, se enmarcan las operaciones de provisión urgente de liquidez a las entidades.
Supervisar la solvencia y el cumplimiento de la normativa específica de las entidades de crédito, otras entidades y mercados financieros cuya supervisión se le ha atribuido.
Elaborar y publicar las estadísticas relacionadas con sus funciones y asistir al BCE en la recopilación de información estadística.
Prestar los servicios de tesorería y de agente financiero de la deuda pública.
También se ha de destacar las funciones que tiene atribuidas el Banco de España como miembro del SEBC. Desde el 1 de enero de 1999 el Banco de España participa en el desarrollo de las siguientes funciones básicas atribuidas al SEBC:
Realizar las operaciones de cambio de divisas que sean coherentes con las disposiciones del artículo 111 del TUE, así como poseer y gestionar las reservas oficiales de divisas del Estado.
Promover el buen funcionamiento de los sistemas de pago en la zona del euro. En este contexto, se enmarcan las operaciones de provisión urgente de liquidez a las entidades.
Hay que destacar una noticia del periódico El Confidencial. Lo que se puede deducir de esta noticia es el hecho de que tanto Gobierno como el Banco de España han acribillado al Banco Popular hasta que se ha sumido en la quiebra. Es decir, se destaca el hecho de que esta caída de uno de los principales bancos españoles estaba ya sentenciada. Está claro que todo esto va en contra de la libertad de establecerse en el mercado, y que se ha preferido la estabilidad de bancos como el Santander o el BBVA. Para quien quiera consultar la noticia, se deja a continuación el link:
http://www.elconfidencial.com/empresas/2017-06-03/banco-popular-critica-desidia-gobierno-y-banco-de-espana-frenar-crisis_1392982/
6.- La compra de Sociedad de Capital por otra Sociedad de capital.
Este apartado se ha establecido como consecuencia de la compra del Banco Popular por parte del Banco Santander. Se hace como consecuencia de que estamos ante dos capitales de capital en la que una adquiere a la otra.
En primer lugar, para entender este fenómeno, se ha de acudir al Texto Refundido de la Ley de Sociedades de Capital, así como a la Ley de Modificaciones Estructurales de las Sociedades de Capital.
En la primera de ella, se establecen los requisitos que han de cumplir aquellas sociedades para que puedan ser consideradas sociedades de capital, en concreto habrá que estar a lo establecido en los artículos 1 a 5. A continuación vendrán los requisitos para determinar los requisitos de denominación, determinación de la nacionalidad, criterios para la constitución, emisión de acciones, y todos los requisitos por los que han de funcionar las sociedades de capital.
En la segunda de las leyes, la de modificaciones estructurales de las sociedades de capital, se establecen las vías por las que se fusionan y escinden las sociedades de capital y en la que se establece como llevarse a cabo. Por tanto, hay que estar a lo establecido en esta ley para comprender mejor lo que ha ocurrido con el Banco Popular. Hay que considerar aquí, que se produce una transmisión de todos sus bienes al Banco Santander, y para que se produzca esto habrá que estar a lo establecido en los artículos 362 y siguientes de la ley que estamos considerando.
En primer lugar, hay que tener en cuenta lo establecido en el artículo 363 de la Ley de Sociedades de Capital, relativo a las causas de la liquidación. Y, a continuación, habrá que estar a lo establecido en el artículo 364 del mismo cuerpo legal, en el que se establece el acuerdo de disolución.
Conforme a todo esto, estamos ante una fusión de sociedades, y hay que estar a lo previsto en los artículos 22 y siguientes de la Ley de Modificaciones Estructurales que hemos comentado. Para quien esté interesado en conocer más, aquí se dejan unos links sobre los artículos de esta Ley de Modificaciones estructurales y a la fusión en general.
http://noticias.juridicas.com/base_datos/Privado/l3-2009.t2.html#a22
http://www.vozpopuli.com/economia-y-finanzas/banca/Banco-Santander-BBVA-preparan-ofertas-inminentes-Popular-JPMorgan-ampliacion-capital_0_1033396654.html
7.- La transmisión de activos y pasivos de la sociedad adquirida a la sociedad adquirente.
Hay que estar aquí a lo establecido en el Texto Refundido de la Ley de Sociedades de Capital para la transmisión de este tipo de los activos, las acciones, las participaciones sociales, así como del pasivo de la sociedad.
En primer lugar, en cuanto a la transmisión de activos, la principal clase es la establecida en el artículo 160 de la Ley de Sociedades de Capital. Respecto a esta clase de transmisión de activos, hay que decir que “exige que la junta se pronuncie sobre la adquisición, la enajenación o la aportación a otra sociedad de activos esenciales. Esta norma se complementa con una presunción del carácter esencial del activo cuando el importe de la operación supere el veinticinco por ciento del valor de los activos que figuren en el último balance aprobado. En materia de sociedades cotizadas se incluye otra norma paralela, que amplía las competencias de la junta (art. 511.bis LSC), y cuyos términos son bastante diferentes. Parece razonable promover la interpretación conjunta de ambos preceptos porque, de esa forma, será posible una interpretación finalista de la regla general, a la luz de una ratio que se explicita mejor en la regla especial (la expresada en el art. 511 bis LSC).
El nuevo régimen está teniendo una incidencia directa, y no siempre positiva, en la vida de las empresas. Sus omisiones dejan abiertas múltiples interrogantes. Destaca, ante todo, la insuficiente delimitación del supuesto de hecho en el que sería exigible el acuerdo de la junta; se duda, a veces, si la norma desplaza la competencia de los administradores o sólo tiene efectos internos, por lo que la gestión del patrimonio de la sociedad seguiría correspondiendo a los administradores; en tercer lugar, la norma no precisa el alcance y la eficacia del acuerdo de la junta y, en particular, si el nuevo régimen afecta a la protección de los terceros de buena fe que se relacionan con los representantes orgánicos de la sociedad, es decir, con los administradores; en cuarto lugar, la ley no precisa qué tipo de acuerdo de la junta se exige; en fin, las dudas afectan al papel que deben desempeñar los notarios y los registradores en el control del cumplimiento de la norma.
Las omisiones legales fuerzan a esperar que jueces y magistrados y, en último caso, el Tribunal Supremo resuelvan estas cuestiones. Mientras tanto, muchos son los autores que se han pronunciado sobre ellas”. Para más información, consultar los siguientes enlaces.
http://almacendederecho.org/la-dgrn-no-resuelve-sobre-la-transmision-de-activos-esenciales/
http://vila.es/la-venta-de-activos-esenciales-en-las-sociedades-de-capital/
En segundo lugar, habrá que estar para la transmisión de acciones de una sociedad de capital, hay que estar a lo previsto en los artículos 113 y siguientes de la Ley de Sociedades de Capital.
Aquí hay que establecer que “las acciones y las participaciones sociales otorgan derechos políticos (información, asistencia a junta y voto) y económicos (derecho a participar en las ganancias sociales, suscripción preferente de nuevos títulos, derecho a una cuota si la sociedad se liquida), aunque algunos de ellos como el de dividendo o el de suscripción preferente pueden modificarse por la sociedad con los límites que marca la ley.
La transmisión de participaciones sociales siempre deberá constar en documento público, el adquiriente podrá ejercer los derechos de socio frente a la sociedad desde que ésta tenga conocimiento de la transmisión.
Si las participaciones sociales que se desean transmitir son bienes gananciales, será necesaria el consentimiento o un documento público que acredite la conformidad del cónyugue.
La transmisión de las acciones mediante anotaciones en cuenta se realizará a través de transmisión contable”[1][2].
8.- ¿Qué pasará con las acciones del Banco popular y con los poseedores o titulares de esas acciones?
Aquí habrá que estar a lo establecido en los artículos 93 y siguientes de las sociedades de capital. Lo peor de todo con todas las operaciones que han ocurrido a consecuencia de las altas caídas del Banco Popular ha provocado que los accionistas del Banco Popular se hayan encontrado indefensos ante el desplome del banco.
Como informa el periódico El País, “los accionistas del Banco Popular perderán el 100% de su inversión en las acciones de la entidad tras el traspaso de todo el capital por un euro al Banco Santander. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha decidido suspender la cotización del Popular, que había perdido más de la mitad de su valor en Bolsa en las últimas cinco sesiones, pero ahora sus acciones han dejado de tener valor alguno, pues las autoridades europeas las han dado de baja o amortizado. Los accionistas han dejado de tener sus acciones. Para los inversores, casi la única alternativa será tratar de pleitear contra la entidad o los anteriores responsables del banco”.
En otra noticia del mismo periódico, también se establece que, “según los expertos, los accionistas tienen diferentes opciones en la vía civil para defender su posición, sin perjuicio de las acciones penales que podrían interponerse también frente a la propia entidad, así como contra sus antiguos gestores”. En esta noticia se sigue diciendo que “el anuncio de la compra de Banco Popular por parte de Banco Santander ha generado todo un revuelo en el sector financiero. Una de las grandes preguntas que se plantean es qué pasará ahora con los inversores y si podrán reclamar lo perdido en medio de la tormenta que ha vivido la entidad financiera en los últimos meses y ahora que ha sido adquirida por Santander.
Por decisión de las autoridades de resolución (Junta Única de Resolución o Single Resolution Board -SRB- y FROB) las acciones de la entidad han sido amortizadas a valor cero, por lo que los accionistas no tienen nada, según explica el abogado Fernando Zunzunegui.
En este sentido, Juan Fernández Baños, abogado en DJV Abogados, apunta que la adquisición de Banco Popular por el Santander, por un euro, tras la declaración como “entidad inviable” de la Junta Única de Resolución, supone que los accionistas del Popular pierden todo el dinero invertido. “Esto se explica teniendo en cuenta que la operación ha consistido en una reducción del capital social a cero euros, mediante la amortización de todas las acciones del Banco Popular, así como la conversión de los bonos convertibles y la deuda subordinada en acciones, adquiridas a su vez al indicado precio simbólico por el Santander”, apunta este experto”.
Con este panorama sobre la mesa, cabe preguntarse qué acciones legales pueden adoptar los accionistas afectados. Para Zunzunegui, “quienes acudieron a la adquisición de acciones con folleto falso pueden reclamar la pérdida. Por ejemplo, quienes acudieron a la ampliación de capital de Banco Popular de junio de 2016, si acreditan que el folleto no reflejaba la imagen fiel del banco pueden reclamar la pérdida sufrida”. Según explica este experto, la demanda se presentaría contra Banco Popular y, en caso de estimarse, sería el Popular, filial de Banco Santander, el obligado al pago. En caso de fusión por absorción de Banco Popular, Santander sería el responsable directo, por sucesión universal.
Para quien quiera informarse más, se dejan los siguientes links sobre las noticias que se han destacado y algunos más.
http://economia.elpais.com/economia/2017/06/07/mis_derechos/1496847902_459084.html
http://www.elperiodico.com/es/noticias/economia/acciones-banco-popular-6088790
http://cadenaser.com/ser/2017/06/07/economia/1496868378_570964.html
[1] http://www.garciamontero.es/la-trasmision-de-las-acciones-y-las-participaciones-sociales/
[2] http://noticias.juridicas.com/base_datos/Privado/rdleg1-2010.t4.html#a113
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References: resolución 
 resolución 
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 Resolución 
 resolución 
 artículo 18
 resolución 
 resolución 
 artículo 111
 artículo 363
 artículo 364
 artículo 160
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