Source: https://disenso.wordpress.com/2014/05/07/cinco-razones-por-las-que-la-ruptura-de-las-conversaciones-de-paz-es-algo-bueno/
Timestamp: 2017-04-23 15:52:44+00:00

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Cinco razones por las que la ruptura de las conversaciones de paz es algo bueno – Disenso
Cinco razones por las que la ruptura de las conversaciones de paz es algo bueno
Fuente: Five reasons the breakdown of peace talks is a good thing, Mondoweiss, 25/04/2014
Haaretz informa que John Kerry y el gobierno Obama están lívidos ante la decisión de Mahmud Abas de reconciliarse con Hamas y la decisión de Benjamín Netanyahu de romper las negociaciones por el momento. Aunque no está todavía claro que las conversaciones estén definitivamente rotas, la tendencia va en esa dirección. En lugar de ver estos acontecimientos como un revés para la resolución pacífica del conflicto palestino-israelí, hay varias razones por las que este nuevo giro de los acontecimientos debe ser considerado un paso adelante positivo.
1. La unidad palestina es necesaria para alcanzar un acuerdo de paz
Esta ronda de negociaciones estaba condenada al fracaso debido a la expansión continuada de los asentamientos israelíes, lo cual era una señal de la falta de compromiso de Israel con el proceso, y de su incumplimiento del acuerdo para liberar a un cuarto grupo de presos palestinos. Aún así, el último clavo en el ataúd fue el pacto de reconciliación entre Fatah y Hamas, lo cual condujo a Israel a retirarse definitivamente de las conversaciones, a pesar de que dicho pacto solo contempla el inicio de discusiones para la formación de un gobierno palestino de unidad.
Hay todavía mucho camino por delante antes de que la reconciliación palestina sea un hecho. Y aunque hay obvias razones para el escepticismo, es también evidente que sin una voz palestina unificada en las negociaciones, estas no pueden llegar a buen puerto.
Aunque la OLP siempre se presentó como “el único representante legítimo del pueblo palestino”, hoy es un organismo ineficaz, que ha cedido buena parte de su posición destacada a la Autoridad Palestina (AP), un cuasi-gobierno corrupto que representa a muy pocos palestinos. Si bien este pacto de reconciliación está todavía muy lejos de de agrupar a todas las voces representadas en la OLP, podría ser un inicio en la buena dirección.
Para empezar, puede incluir a Gaza en el proceso. Hamas, y por extensión el estatus de la Franja de Gaza, ha estado excluido del proceso de paz en los últimos siete años. Un portavoz de la Unión Europea (UE) dijo que el pacto de reconciliación es “un elemento importante para la unidad de un futuro estado palestino y para alcanzar una solución de dos estados”. Aunque una solución parece estar todavía muy lejos, la unidad palestina es un prerrequisito para cualquier negociación con Israel.
2. Un no acuerdo es mejor que un mal acuerdo
John Kerry estuvo pregonando durante meses que estaban a punto de negociar un acuerdo marco, lo cual sería una señal de avance en las conversaciones. Hasta el momento, ese acuerdo marco no se ha materializado. Los detalles que se han filtrado han sido expuestos por Thomas Friedman:
El “Plan Kerry”, que probablemente será desvelado pronto, propone poner fin al conflicto y a todas las reivindicaciones mediante la retirada israelí, por etapas, de Cisjordania (basada en las fronteras de 1967) y medidas de seguridad sin precedentes en el estratégico valle del Jordán. La retirada israelí no incluiría ciertos bloques de asentamientos, pero Israel compensaría a los palestinos con la entrega de territorio israelí. Se establecería la capital palestina en Jerusalén Este árabe y los palestinos reconocerían a Israel como el estado nación del pueblo judío. No incluiría ningún derecho de retorno de los refugiados palestinos a Israel.
Sin embargo, el plan sería esto otro según el negociador estadounidense Martin Indyk:
Entre los elementos que deben ser considerados, dijo uno de los participantes, está un plan que compense a los descendientes de los judíos que se vieron forzados a huir de los países árabes después de la creación del estado de Israel en 1948. Eso podría dar a los israelíes más motivos para apoyar el establecimiento de un estado palestino.
El enviado especial para las negociaciones israelo-palestinas Martin S. Indyk dijo a los dirigentes judíos que si el acuerdo marco fuera aceptado por ambas partes, las conversaciones de paz podrían extenderse más allá del plazo de nueve meses acordado en verano pasado por el secretario de estado John Kerry. El nuevo objetivo, dijo, sería firmar un tratado a finales de 2014.
El acuerdo marco, señaló el Sr. Indyk, no abordaría específicamente el estatus político de Jerusalén, que es reclamada como capital por israelíes y palestinos.
[…] el acuerdo marco prevé la creación de una zona de seguridad a lo largo del río Jordán que estaría fortificada con vallas tecnológicamente avanzadas, sensores electrónicos y aviones no tripulados, con el fin de proteger a Israel de posibles ataques.
A pesar de la existencia de ligeras diferencias entre ambas versiones, es evidente que este acuerdo marco no ofrece una solución viable del conflicto; en realidad, lo que propone es una capitulación casi completa de las aspiraciones palestinas. Esto fue observado por un amplio abanico de comentaristas, entre ellos varios sionistas liberales. Si el objetivo de las negociaciones de paz es resolver el conflicto, y no promover una serie de acuerdos provisionales, este plan debe ser desechado y reorientado hacia las causas profundas y los puntos importantes del conflicto.
3. La solución de dos estados ha fracasado: hay alternativas
Durante años hemos escuchado que “todo el mundo conoce la solución” del conflicto palestino-israelí y, sin embargo, no estamos ahora más cerca de una solución de dos estados que hace 20 años, cuando se firmaron los Acuerdos de Oslo. De hecho, estamos mucho más lejos. Con cada fracaso negociador, aparecen más grietas en el edificio del proceso de paz. Y ahora no ha sido distinto. Son cada vez más las voces que se están alejando de la opinión aceptada, “que todo el mundo conoce”, sobre la solución y están buscando alternativas que cumplan realmente con los requerimientos de una resolución justa y duradera del conflicto.
La alternativa que está saliendo beneficiada es la de un único estado democrático en Israel/Palestina. A pesar de que es todavía una idea incipiente y con poco apoyo político, recientes sondeos muestran que puede encontrar una audiencia muy receptiva en EEUU si, y cuando, el paradigma de dos estados acabe derrumbándose. Incluso en la misma clase política de Washington, el consenso se va relajando y se están lanzando nuevas propuestas para el caso de que el plan de John Kerry fracase. Independientemente de cuál sea la resolución final, el movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones), que representa lo más parecido a un consenso político entre los palestinos en la actualidad, ofrece los criterios que tendrá que cumplir una resolución justa del conflicto. Estos criterios deberían ser el punto de partida para trazar el camino a seguir.
4. Otro fracaso de la iniciativa de EEUU es una oportunidad para internacionalizar los esfuerzos
Estados Unidos ha tomado el liderato en solitario en el proceso de paz desde que se firmaron los Acuerdos de Oslo en 1993, y su fracaso es debido, en parte, a esto. Es ampliamente aceptado que EEUU está lejos de ser un “intermediario honesto”. Incluso un negociador estadounidense, Aaron David Miller, dijo que EEUU actuó como “el abogado de Israel” durante las negociaciones de Oslo. Como ha escrito Rashid Jalidi en su libro Brokers of Deceit: How the U.S. Has Undermined Peace in the Middle East:
Una y otra vez, han prevalecido los tres patrones previamente identificados: no hubo una presión real sobre EEUU por parte de los estados del Golfo ricos en petróleo, ni mucho menos; hubo una atención exagerada a las preocupaciones políticas a nivel doméstico, pues estas fueron hábilmente manejadas por el grupo de presión israelí; y a pesar de los ocasionales gestos de compasión de los políticos, al final hubo poco o nulo interés por los derechos de los palestinos. Esto supuso que, mientras Israel conseguía normalmente lo que quería, el resultado no fue, precisamente, una resolución pacífica y justa del conflicto entre los dos pueblos.
Hay alternativas. El Cuarteto (compuesto por la ONU, EEUU, la UE y Rusia) fue una idea dirigida a ampliar los esfuerzos para facilitar una solución, pero no fue nada más que un vehículo para el capitalismo de amigotes de Tony Blair. Los fracasos reiterados y el actual de estos actores deberían conducir a una búsqueda de nuevos auspicios para impulsar este proceso. Quizá el Cuarteto podría ser reformado con el fin de ofrecer un liderazgo real o quizá la ONU podría asumir el control del proceso. Los palestinos han considerado llevar el tema a los foros internacionales a los que ahora tienen acceso tras haber sido aceptados como estado observador en la ONU. O quizá habría suficiente aire en el ambiente y pudiera avanzarse si EEUU se retirara del escenario. El colapso de las conversaciones debería ser otra señal más para la comunidad internacional de que se necesita un nuevo proyecto.
5. Es hora de nivelar el campo de juego
Hay ciertos aspectos del conflicto palestino-israelí que son inamovibles. Por ejemplo, la relación militar de fuerzas siempre será abrumadamente favorable a Israel y, además, es probable que Israel conserve el apoyo militar y diplomático de EEUU hasta el final. Sin embargo, hay otros ámbitos en los que los palestinos disfrutan de una gran ventaja, que además no deja de crecer.
La opinión pública, tanto en EEUU como a nivel internacional, ha cambiado sustancialmente en los últimos años por lo que se refiere al conflicto palestino-israelí. Es claro que los defensores de Israel están cada vez más a la defensiva. El movimiento BDS sigue creciendo y ha captado la atención de los niveles más altos del gobierno israelí. Con la ruptura de las conversaciones, la presión internacional sobre Israel también crecerá. Refiriéndose a la posibilidad de un boicot de productos israelíes por parte de la UE, la ministra israelí de justicia Tzipi Livni dijo abiertamente que era esencial seguir con el pretexto de las negociaciones para desviar esta presión en ascenso. Incluso las organizaciones pro-israelíes de EEUU están dedicando millones de dólares para combatir al movimiento BDS, con el fin de sofocar cualquier noción de responsabilidad por la intransigencia y el expansionismo israelíes. Pero la ecuación es muy sencilla: cuanto más se empeñe Israel en oponerse a la resolución del conflicto, más crecerá el movimiento BDS. Cuanto más se empeñe Israel en intensificar la ocupación, más voces se levantarán exigiendo responsabilidades.
Este movimiento de base está creciendo lentamente y, como otros movimientos sociales antes que él, necesitará años para desarrollar una influencia política capaz de dejarse sentir en los pasillos del gobierno. Cuanto más tiempo evite Israel una resolución del conflicto, más tiempo tendrá este proceso para que la gente comprenda las raíces del conflicto y apoye una solución justa.
(Gracias a Allison Deger y Alex Kane por sus útiles observaciones.)
Adam Horowitz es coeditor de Mondoweiss.net.
Posted on 7 mayo 20147 mayo 2014Author Javier VillateCategories bds,diálogo,estados unidos,israel,palestinaTags bds,diálogo,estados unidos,israel,palestina
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