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Timestamp: 2018-04-25 21:50:28+00:00

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Android | Rosetta
OnePlus 3T. Análisis tras un mes de uso.
by DanielMarin | Jan 16, 2017 | Hardware, Smartphones
OnePlus ya sorprendió al mundo entero hace un par de años, cuando demostró que podía lanzar al mercado un smartphone con las características del flagship del momento a un precio inferior a los 300 euros.
En aquel momento de 2014, OnePlus era una pequeña startup, y aunque no invirtieron apenas dinero en publicidad, su éxito llegó del boca a boca. En apenas meses, OnePlus no daba a basto para producir y distribuir su OnePlus One. Su éxito no acabó en tragedia gracias a un sistema de compra basado en invitaciones que era toda una pesadilla para los clientes que ansiaban poder comprar uno.
Ahora, mirando hacia atrás, se puede decir que el OnePlus One fue todo un éxito. Un terminal con las prestaciones de un Galaxy S5 a mitad de precio. Si no vendieron más, fue porque la compañía china no estaba preparada para semejante demanda. Parecía por un momento que los fabricantes de toda la vida iban a tener que apretarse el cinturón y bajarse de esa pirámide de precios que no paraban de subir y subir. Hoy, dos años y medio más tarde podemos decir sin ninguna duda que OnePlus no consiguió lo que muchos predijeron. En un mundo en el que ya no existen los Nexus de Google, apenas queda OnePlus y Xiaomi si queremos un terminal Android con muy buenas prestaciones a un precio asequible.
OnePlus 3T. Una evolución del OnePlus 3, pero… ¿Hasta dónde llega la renovación?
El 3T de OnePlus llega al mercado apenas 6 meses después de la salida del OnePlus 3. Es reconocido por la compañía que han tenido problemas con la calidad de los paneles Optic AMOLED del modelo anterior, y es ese detalle el que podría haber forzado una renovación anticipada del “flagship killer”, como llaman ellos a sus terminales.
El nuevo terminal tiene un aspecto completamente idéntico al anterior, siendo compatibles absolutamente todos los accesorios que habían disponibles para éste, por lo que estaríamos hablando de que, como dice Marquees Brownlee “T is the new S”, o lo que es lo mismo, que la T de OnePlus significa exactamente lo mismo que la S para Apple.
Especificaciones técnicas y diseño
El nuevo OnePlus 3T tiene unas dimensiones idénticas al modelo anterior, siendo de 152,7mm de largo por 74,7 de ancho y 7,35mm de grosor. Pesa unos 158 gramos. El chasis es entero de aluminio, estando disponible en dos nuevos colores: Gunmetal y Soft Gold. El primero es de un color metálico bastante oscuro y el segundo es dorado con el frontal en blanco.
En el frontal se encuentra la botonera, pero no es física. En primer lugar está el botón Home, que incluye un lector de huellas rapidísimo y de muy buena calidad. Este botón no es un botón en sí, y es muy parecido a lo que podemos ver en el iPhone 7. Los otros dos botones (atrás y multitarea) son también táctiles y no tienen dibujos para que podamos configurar cada uno donde queramos. También se pueden desactivar estos botones total o parcialmente (dejando solo el Home) y poniéndolos en la pantalla si es sí como nos gusta.
La mayor diferencia entre el OnePlus 3 y el 3T es la inclusión del procesador Qualcomm Snapdragon 821, una pequeña renovación del 820 que ofrece un 10% más de potencia con un menor gasto energético. El procesador es muy conocido y dudo que necesite presentación. Cuenta con 4 núcleos big.LITTLE (2 x 1.6GHz + 2 x 2.35GHz).
El terminal está disponible con dos almacenamientos diferentes: 64GB y 128GB con tecnología UFS 2.0. En cuanto a la RAM, el nuevo 3T sigue los pasos del modelo anterior con un total de 6GB, algo quizás exagerado para un móvil, pero que garantiza que el smartphone no se va a quedar corto en futuras versiones de Android.
El 3T cuenta con un panel Optic AMOLED de 5,5 pulgadas y resolución Full HD, obteniendo un total de 401 puntos por pulgada. Los ángulos de visión son más que decentes y la resolución en general no defrauda. Hay que aceptar que la calibración de color del panel tiene un gamma muy frío (se puede ver a simple vista comparando una pantalla en blanco con otro móvil que tenga un panel LED IPS). Sin embargo no es algo alarmante, ya que el fabricante nos deja configurar todos estos aspectos. OnePlus no se suma al carro de la resolución QHD, y hace bien, ya que esa resolución se ha utilizado únicamente para hacer batalla de especificaciones entre otros fabricantes, y únicamente se hace útil en caso de querer utilizar Realidad Virtual. El panel está protegido por Gorilla Glass 4, por lo que debería resistir bastante bien los arañazos hasta una dureza de 6 en la escala de Mohs.
La pantalla además responde a los toques cuando se encuentra apagada. Esto nos permite tanto despertar la pantalla como realizar gestos con la pantalla apagada para iniciar la linterna, la cámara y otras aplicaciones. Los gestos se pueden configurar en los ajustes del terminal.
La cámara principal del OnePlus 3T tiene un sensor de 16 megapíxeles (Sony IMX 298) tras una lente de 4.26mm de distancia focal a una apertura de f/2.0. Cuenta con estabilizador óptico y electrónico (OIS y EIS). El cristal sobresale por detrás, y es por ello por lo que lo han recubierto de zafiro, cosa que no ocurría en el modelo anterior. Las fotografías que realiza este terminal son espectaculares, y si bien es cierto que no llega a la calidad de lo que hemos podido ver del Galaxy S7 Edge, tampoco estamos ante una cámara que vaya a decepcionar a nadie.
La aplicación de cámara de Oxygen OS es interesante, y cuenta con bastantes opciones. Cuenta con Modo HDR y modo HQ. Mientras que el HDR busca una mayor riqueza tonal, el HQ tratará de priorizar que la imagen tenga bastante luz. Algo que no me ha terminado de convencer es el flash, que no es dual tone, y que deja generalmente unas fotos muy azuladas. Un fallo que estoy 100% seguro de que es de software y que se puede arreglar. Algo que tampoco me gusta nada es que en modo automático no podemos ajustar el balance de blancos, y en modo manual no podemos hacer uso del flash. Esto se traduce en que no hay manera de solucionar el balance frío del flash.
Por otro lado, el modo manual es muy interesante y nos permite jugar un poco con los parámetros. Podremos bloquear el enfoque de macro a infinito, manejar el ISO a mano (de 100 a 3200), colocar un balance de blancos personalizado y ajustar el tiempo de exposición entre 1/8000 y 30 segundos. Esto, sumado a que el dispositivo puede realizar capturas RAW con salida .DNG hace que a mí personalmente no me importe tanto que la cámara no esté a la altura de la del S7. Con cierta práctica se puede extraer una información muy interesante de los DNG, y más ahora que Adobe Lightroom Mobile no necesita suscripción para poder ser utilizada. De Lightroom Mobile tengo que hablar en otra entrada, porque hay mucho que hablar de él.
Siguiendo con la cámara principal, realiza vídeo resolución 4K a 30fps. Contamos también con un modo Time Lapse y modo cámara lenta. Este último modo cumple su función, pero quizás no es tan espectacular como el del iPhone, además de no contar con parámetros para poder seleccionar nosotros la velocidad con la que se disparan los frames.
Respecto a la cámara frontal, el teléfono cuenta con otro sensor de 16 megapíxeles (Samsung 3P8SP), una auténtica barbaridad. La lente en este caso tiene 3.57mm de distancia focal y la apertura también es f/2.0. La cámara se comporta muy bien con poca luminosidad. Como anécdota, tengo que decir que cuando hay poca luz, la cámara dispara siempre a 1/17, algo que también influye en el resultado.
Por otro lado, el sonido es seguramente lo que más decepciona de este terminal. El altavoz se escucha fuerte, pero el empaste de sonidos es muy mejorable y su calidad se encuentra por debajo de las gamas altas del mercado. Contamos con un jack de audio de 3.5mm, y eso sí, con auriculares el sonido mejora bastante, aunque tendremos que ponerlos nuestros o comprar el bundle de accesorios de OnePlus, ya que en la caja de este móvil no vamos a a encontrar ninguno.
Oxygen OS, o cómo demostrar que el software tiene que estar a la altura del hardware.
Sin duda lo mejor de este OnePlus, como ocurre con sus predecesores es que corre Oxygen OS, una versión de Android basada en AOSP y ligeramente modificada y con una muy buena optimización para cada terminal. De serie viene con Marshmallow, pero se puede actualizar a Nougat nada más sacarlo de la caja. Con una instalación limpia es posible aprovecharse del nuevo sistema de archivos F2FS, que ofrece mucho mejor rendimiento que EXT4.
Oxygen OS es como el buen maquillaje. Está, pero no se nota. A simple vista no vamos a encontrar grandes diferencias con el software de un Nexus o un Pixel. La mayor distinción la vamos a ver en los ajustes, donde vamos a encontrar muchas más opciones que en AOSP, pero sin llegar a la locura de la personalización de CyanogenMod, que en mi opinión, es contraproducente.
Respecto al software, hay que destacar que OnePlus se posiciona a día de hoy como uno de los pocos que nos van a dejar hacer con el terminal lo que nos dé la gana. Ellos mismos nos van a proporcionar los programas para abrir el bootloader, por poner un ejemplo. Por tanto, con este smartphone hay total libertad de probar ROMs, recoverys, custom kernels… lo que quieras. Como anécdota graciosa, en los foros oficiales de OnePlus hay incluso ROMs patrocinadas.
Dash Charge, una carga rápida ganadora
El OnePlus 3T, al igual que el 3, viene con un cargador Dash Charge, una tecnología registrada por OnePlus. Al principio tenía mis dudas respecto a este cargador, pero una vez utilizado, hay que reconocer que el invento deja en muy mal lugar a la carga rápida de Qualcomm.
Respecto a las diferencias, Qualcomm Quick Charge, en sus distintas versiones, consigue su objetivo jugando con el voltaje. Cuando la batería tiene poca carga, el cargador entrega hasta 20 voltios, que va reduciendo conforme la batería se va llenando. Dash Charge, por el contrario, no juega con el voltaje, sino con el amperaje. El cable entrega hasta un total de 3.5 amperios a 5 voltios, aprovechando las bondades del USB-C, regulando en todo momento la temperatura y reduciendo el caudal hasta llegar a una corriente mínima cuando el teléfono está cerca del 100% de la carga. Dash Charge, por lo general, gana por goleada. El teléfono no sólo se carga en muy poco tiempo, sino que además apenas se calienta. Tampoco he notado temperaturas altas en el cargador. La carga completa apenas tarda 1 hora y media, donde la última media hora apenas carga el último 10%.
Hay que aclarar que aunque el dispositivo disponga de un procesador Qualcomm, no vamos a poder aprovechar la Qualcomm Quick Charge 3.0, por lo que se cargará a una velocidad normal en caso de conectarlo a un cargador QC, y nos condenará a comprar un nuevo Dash Charge en caso de que nos deje de funcionar el nuestro. Respecto al propio Dash Charge tengo que comentar que es bastante grande, por lo que es difícil meterlo en el bolsillo de una chaqueta, por ejemplo. A su favor tiene que con 15 minutos tienes en el móvil una carga para bastantes horas.
Ya que estamos hablando de energía, el 3T tiene en este aspecto una mejora muy importante respecto a su predecesor, y es que cuenta con 3400mAh de batería frente a los 3000 del modelo anterior. Esto lo han conseguido a base de aumentar la densidad de la batería, ya que aumentando el tamaño de la batería habrían tenido que alterar todo el diseño del terminal.
La renovación sí llega en el precio
He querido comenzar el post hablando un poco sobre cómo se posicionó OnePlus en el mercado hace unos años porque quería hacer hincapié en este aspecto. Llegados a este punto, parece evidente que no existe una evolución importante entre el OnePlus 3 y el 3T. Un procesador ligeramente más potente que el anterior y un aumento de la densidad de la batería no debería suponer un aumento de precio, pero aquí es donde sí hay un cambio muy evidente. El OnePlus 3 partía de un precio de 399€, y era un modelo único. El 3T parte de los 439€, existiendo además un modelo de 128GB de almacenamiento a un precio de 479€.
Este aumento del precio demuestra que, a pesar de que este 3T es un terminal sobresaliente (como también lo era el 3), OnePlus está perdiendo la guerra que ellos mismos iniciaron. La empresa que parecía que le iba a dar una lección de humildad a Samsung y LG ha acabado subiendo los precios como todas las demás. No en la misma medida, pero sí notablemente. Cabe destacar que el OnePlus 3 desapareció de la web el mismo día que lanzaron este, por lo que no existe la posibilidad de ahorrarnos los 40 euros.
Disponibilidad, o cómo morir de éxito (otra vez)
Podemos adquirir el OnePlus 3T en la página oficial de OnePlus. Ya no existe un modelo de invitaciones en la web, por lo que cualquier persona puede adquirir uno, pero los problemas no acaban ahí. El modelo de 128GB casi nunca se encuentra disponible , y el modelo color blanco solo está disponible en 64GB. Respecto a los envíos, desde principios de enero podemos ver que se realizan en poco menos de 5 días, pero eso no ha ocurrido en diciembre. En mi caso, compré el OnePlus 3T el día 14 de diciembre, y no lo recibí en casa hasta el pasado día 9 de enero. Casi un mes de esperas en el que sólo estaba disponible para la compra el modelo Gunmetal de 64GB. En mi caso, yo no tenía prisa por recibirlo y no me importó esperar, pero un mes de espera para recibir un móvil es una barbaridad.
El problema ha sido claramente la falta de stock. OnePlus vuelve a morir de éxito, pese a que esta vez han sido listos y han permitido la compra del terminal, advirtiendo que tendrías que esperar hasta 5 semanas para recibirlo. En todo este tiempo ha existido la posibilidad de cancelar y recuperar el pago hasta el momento en el que realizan el envío.
Como digo, ahora mismo el problema parece resuelto, pero eso no quita el embudo que ha surgido en los dos primeros meses de vida del terminal. Durante el primer mes, pocas personas que no trabajen en prensa han podido acceder a utilizar este nuevo teléfono, y no ha sido hasta el segundo mes cuando parece haber llegado al público (pese a estar a la venta desde el primer día). Por supuesto, no descarto que vuelva a ocurrir cuando salga el siguiente modelo.
En resumen, el OnePlus 3T es a día de hoy uno de los mejores terminales Android en relación calidad-precio. Más aún sabiendo que ya apenas quedan terminales que utilicen Android puro y que los Pixel de Google no han llegado a España.
Los materiales de este 3T son de calidad, el software es más que sobresaliente y su experiencia de uso recuerda muchísimo a los ya retirados Nexus de Google.
Ventajas vs. Desventajas
+ La calidad se palpa nada más sacarlo de la caja.
+ Optimización
+ Somos dueños de nuestro terminal. Sin hipervisores ni espías que invaliden garantías.
– Sonido bastante mediocre
– Sin sensor de infrarrojos para utilizar el teléfono como mando a distancia
– El flash LED es mejorable.
Antes de despedirme, os dejo aquí un enlace a flickr con algunas fotografías que he realizado con el terminal. Algunas tienen ruido, sí, y no se debe al sensor, sino a que he forzado bastante los archivos RAW para extraer la máxima información posible. Intentaré subir algunos JPG directos de la cámara para que se pueda comparar. Saludos.
Flickr – Galería de imágenes del OnePlus 3T
Comprar: OnePlus 3T Sitio Oficial
Hablemos de Nintendo Switch. ¿Aprendieron algo con Wii U?
by DanielMarin | Jan 14, 2017 | Videojuegos
Tras el post que escribí ayer describiendo las características de Switch, la nueva consola de Nintendo, hoy me dispongo a opinar sobre ella. Una consola que no está teniendo buenas críticas entre el público no fanboy y que recuerda demasiado a Wii U, uno de los mayores errores de la firma nipona. Permítanme adelantarles que si padecen de hipertensión, si tienen un marcapasos o si consideran a Nintendo como su religión, no sigan leyendo más abajo, o por lo menos, prepárense una buena taza de valeriana.
Hay que reconocer que Nintendo lo lleva bastante mal desde el pelotazo de Wii. Fueron inteligentes, se adelantaron a la competencia y lanzaron una consola casual. Si bien es cierto que la Wii no era para nada potente, tenía el perdón de los jugadores. En primer lugar porque salió antes que PS3, que junto a la 360 marcarían el estándar de gráficos de su generación. En segundo lugar porque el concepto de Wii era radicalmente diferente a lo que el mundo entendía por videojuego. Sin embargo, recuerdo haber visto entrevistas tras las presentaciones de Xbox360 y PS3 en las que muchos profesionales del mundillo decían que tarde o temprano, muchos jugadores iban a comprar una de estas dos últimas como complemento a la Nintedo Wii. Recuerdo que pequé de incredulidad, y… como mucha gente que conozco, un par de años más tarde tenía mi PS3 en casa. A Nintendo le fue bien, y podría decir que ambas consolas tuvieron distintos mercados. Desgraciadamente, decidieron repetir la jugada con Wii U. Y eso no salió para nada bien.
Wii U, analizando el fracaso
7 de junio de 2011. Se mascaba la tragedia.
Y no, no me equivocaba. Ya el día de su presentación definí a la Wii U como una Wii pegada a un iPad soviético. Hay quién basa su fracaso en el naming. Que llamarla Wii U en lugar de Wii 2 confunde al personal de padres primerizos que no tienen ni idea de videjuegos. Y mucho más si lo vendes como un iPad para que papá pueda ver el fúrgol sin que el niño esté ocupando la tele con el coñazo del Super Mario. Y sí, puedo estar de acuerdo en que eso es gran parte del fracaso de Wii U, pero no todo. La Wii U se labró su fracaso desde el primer día. Lanzada antes de que finalizara la generación anterior de consolas (la de la competencia), Nintendo presentaba un cacharro que ni era sustancialmente más potente que el anterior, ni apuntaba a su público de toda la vida. ¿El nuevo target de Nintendo? Los bebés. Y tristemente ni siquiera lo alcanzaron.
Mirad esto, por favor. Había que estar muy perdido para no darse cuenta en el minuto 1 que esto iba a ser un fracaso.
Más allá del naming, el hardware de Wii U fue una auténtica broma. ¿Pretendían seguir con el público casual? ¿Por qué no apuntar más alto? ¿Por qué la meta de Nintendo fue que la Wii U fuera la segunda consola de tu casa? ¿Por qué no la primera? Es como si fueras a un examen de una asignatura a la que le has echado muchas horas estudiando y contestaras solo a la mitad de las preguntas porque te conformas con el cinco.
Una consola condenada desde el primer día por no tener third parties. Bueno, miento. Tuvo. Durante los primeros 12 meses. Thrid Parties que salieron para Wii U 6 meses después que para la competencia. Nintendo presionó a unos desarrolladores que no querían trabajar para una consola corta de potencia desde el primer día. ¿Por qué iba EA a crear versiones del FIFA para Wii U, una consola a la que le falta potencia y con la que va a vender dos copias? ¿Por qué Nintendo presionó a las firmas con las que había firmado el contrato para realizar juegos para ellos en lugar de hacer un hardware potente y que sean directamente ellos los que vean a la consola como una herramienta para vender juegos? Y ya volviendo a la propia Nintendo. ¿Qué juego de Wii U merece la pena más allá del MarioKart 8? ¿Por qué no sacaron un Pokémon? ¿No es eso un vendeconsolas?
Habrá que contrastar esta imagen con la realidad cuando la consola ya tenga 18 meses de vida.
Nintendo Switch, repitiendo los errores del pasado
Pues bien, si hace 5 años definí a la U como una Wii con un iPad soviético, a la Switch la defino como “Una Wii U2 con un iPad soviético mejorado”. Desconozco en qué cabeza cabe la idea de fusionar tus dos consolas en una sola. Sencillamente porque dudo que exista una forma de hacerlo sin hacer un destrozo a un lado o a otro. Nintendo Switch no es una consola sobremesa. Un cubo al que le enchufas un iPad con un NVidia Tegra no es ni será jamás una sobremesa. Ni tiene la potencia de una sobremesa, ni puede competir con las sobremesa de verdad. Es más, un Tegra es caro, es muy caro. Un Tegra es casi tan caro como el chip que monta la PS4, con la diferencia de que el custom AMD Jaguar de esta última es casi 3 veces más potente. Por mucho que diga Nintendo que tiene a un mogollón de terceros trabajando para ellos… ¿Cuánto van a durar a su lado?
Por el otro lado, Nintendo Switch es mucho menos una consola portátil. Pero por favor, ¡Si la gente me llama loco porque llevo en el bolsillo un Galaxy Note 4! ¡Cómo me voy a creer que en este mundo alguien va a ir en el metro con una puñetera tabla de la ley a cuestas! Más allá del tamaño, que me puede llegar a parecer correcto, el dispositivo es bastante ancho, cosa que estaría bien justificada si la tablet tuviera una buena autonomía, pero lamentablemente no la tiene. De 2 a 3 horas jugando al Zelda no es ni mucho menos una autonomía decente para una portátil. Es por ello que creo que Nintendo Switch es una “consola portátil” que no vas a sacar de casa.
Pero ojo, que Nintendo se sabe todos los trucos de la vida, y ya nos mostraron en octubre una imagen impresionante de un powerpoint que ha montado Reggie con todas las Third Parties que va a tener la Switch (la tenéis un poco más arriba). Imagen que lleva curiosamente unas cinco incorporaciones más que la respectiva imagen que mostraron en su momento con la Wii U. La lista de títulos que mostraron ayer tenía incorporaciones, pero se dejaron ellos mismos en evidencia cuando la imagen que mostraron con los futuros juegos tenían los títulos en japonés. Definitivamente, Nintendo fabrica cosas que sólo pueden funcionar en japón. Europa y Estados Unidos parece que lo consideran un público residual.
Es muy inteligente por parte de Nintendo hacer un streaming a nivel mundial y poner el texto en japonés.
Volviendo a las Third Parties, el error de Nintendo vuelve a ser el mismo. Se bajarán del tren cuando, de nuevo (y me atrevo a decir que dentro de 4 años se podrá leer el párrafo de arriba sustituyendo Wii U por Switch) los desarrolladores aprecien que no les sale rentable crear una versión reducida y especial de sus videojuegos para
que corra en el tabletomando Transformer de Nintendo. De nuevo, Nintendo se conforma con poco, y tratan de innovar con un aparato que se pasa de frenada si hablamos de consola portátil y se queda muy muy corta si hablamos de sobremesa. Una consola de sobremesa no puede tener 32GB de almacenamiento flash. Tampoco suena normal que la expansión de almacenamiento se realice con tarjetas microSD. Sorprende también ese salto brutal de Nintendo 3DS a Switch, una consola que lleva prácticamente desde el segundo año obsoleta y que se han resistido a jubilarla a pesar de que no da para más (no hay nada más que ver el IronFall, programado enteramente en Ensamblador o el último Pokémon, que necesita de un zoom completamente mareante porque la consola no da para más. De la limitacion de 4GB por juego debido al formato FAT32 mejor lo dejamos para otro día).
Nintendo se podría haber conformado únicamente con el mercado de portátiles. Ese que le funciona. No es ninguna locura hacer una portátil medio decente con los procesadores de ahora (la 3DS tiene un ARM11 que corre a 266MHz). Sin embargo, la jugada es fusionar ambos mercados. “Si las portátiles me funcionan y las sobremesa no, hago la del Doctor Mengele y ZAS, pelotazo en ventas”. Y lo cierto es que esa maniobra se parece más al truco de la cucharilla con el yogur que usan las madres para que el bebé se coma la papilla que a un razonamiento lógico para vender consolas. La Switch parece estar acabada y su vida no acaba de comenzar. Ni jugadores casual ni segunda consola sobremesa del hogar. La Switch es la evolución natural de un fracaso llamado Wii U en el que la compañía no ha aprendido absolutamente nada. Nadie te va a diseñar una versión adaptada de su juego de sobremesa a tu iPad sin potencia que pretende ser una sobremesa. Nadie piensa ir por la calle con un mueble a cuestas, por lo menos, aquí en Europa. Por mucho que cuatro fanboys en Twitter digan que mola y ya hayan agotado las reservas en Game.
Que el refrito del Mario Kart 8 no esté disponible el día del lanzamiento demuestra que Nintendo va a su ritmo. Como si no estuviese el juego hecho ya…
Otro error sistemático de Nintendo es lanzar al mercado una consola sin juegos. ¿No sabían ellos que iban a sacar la consola en marzo? Entonces… ¿Por qué sacan el día del lanzamiento sólo 5 juegos de los cuales como mucho puede interesarme el Zelda? Obviando el hardware ridículo de Switch, podría llegar a ser todo un éxito si el día del lanzamiento tuviéramos la posibilidad de comprar un Zelda, un Mario, un MarioKart, un Pokémon, un Smash Bros… sería incluso recomendable retrasar el lanzamiento de una consola antes que lanzarla al mercado sin juegos. Sorprende que no cuiden ni al público de Wii U. Si antes he comentado que no existía un juego de Wii U que mereciera la pena más allá de MarioKart 8, parece insultante que Nintendo publique de nuevo el mismo juego para Switch. Antes he comentado que Switch era el truco de las madres con la cuchara de yogur. Con MarioKart utilizan otra técnica de madre, la de “si no quieres las lentejas, las tienes pa cenar, y si no te las cenas, las tienes mañana pa comer”.
Algo que me sorprende y que no acabo de entender es el fanatismo que tiene la propia Nintendo con sus éxitos del pasado. Lanzan un online de pago y te dicen que como extra, te darán cada mes juegos de NES y SNES. También lanzaron hace unos meses la NES Mini. También estamos hartos de ver adaptaciones de circuitos de NES en los MarioKart y una e-Shop de 3DS plagada de juegos de estas dos consolas abuelas. Nintendo trata de vivir de la nostalgia, olvidando que el público que vivió esas consolas se hace mayor. A mí NES y SNES no me dicen nada, y tengo 23 años. Si no significan nada para mí (salieron antes de que yo naciera), mucho menos van a significar esos juegos para gente más joven que yo. A lo que me refiero con esto es que siguen tratando de convencer al púbico con material que está ya más que mascado en lugar de innovar, olvidando además que hay un maravilloso público por descubrir que le tiene una fobia terrible a lo viejuno.
¿Qué podría haber hecho Nintendo en lugar de la Switch?
Una consola de sobremesa como todas las demás
La solución, en mi opinión, es bastante más sencilla (no todo va a ser despotricar). Nintendo, como toda empresa japonesa, es jodidamente cabezota a la hora de razonar. Ellos consideran que tienen su público y de ahí no salen. Y como si de un problema de probabilidad se tratara, yo creo que Nintendo tiene un maravilloso mundo por descubrir: su no público. Diseñar cada cierto tiempo una consola sin potencia a precio de consola de persona mayor no tiene sentido. Y ellos te dirán que sus clientes disfrutan con el Mario con octógonos calidad render Commodore 64 y de ahi no salen. Bien. Perfecto. Pero al que le gusta el Mario también le gusta el FIFA, y el GTA, y el Call of Duty y cualquier franquicia conocida que saca una serie de juegos al año. Esas ventas se las llevan indudablemente Sony y Microsoft, ya que los desarrolladores no van a hacer mucho por la labor de adaptar su trabajo a tu invento. Y mi pregunta es: ¿Por qué les da miedo competir con Sony y Microsoft? ¿Tan difícil es esperar a un cambio de generación de estas dos últimas y tener un hardware con la misma potencia para hacerles frente? Y sacar el mismo día del lanzamiento los Marios, los Pokémon y lo que haga falta para vender consolas? Realmente… ¿Tan difícil es?
Comprar Nintendo Switch con la intención de jugar a una consola de sobremesa es una maniobra absurda. Nintendo lleva desde Wii no queriendo competir en gráficos. Y sólo se perjudican a ellos mismos. Ahora que Switch es más cara que una PS4, no sé qué milonga nos van a contar para que cuele el cacharrito.
Más allá de todo esto, Nintendo tiene mucho que aprender de una empresa que hace unos años se estaba quedando viejuna y un señor muy inteligente cambió su rumbo drásticamene: Microsoft. Tras la salida de Steve Ballmer, Satya Nadella, dejó claro que Microsoft era una empresa de servicios. Se deshicieron de todos sus fallidos intentos de fabricar hardware para dedicarse únicamente al software. ¿Por qué cuento esto? ¿Qué tiene que aprender Nintendo de esta gente? Muy sencillo. ¿Todavía no se han dado cuenta que en un mundo en crisis, nadie quiere comprar una consola portátil? ¿Se habrán dado cuenta ya que todo el mundo lleva en el bolsillo un inventito llamado “smartphone” (no sé si les sonará, es nuevo), que tiene todos los requisitos para correr videojuegos? Nintendo vende hardware porque hace 30 años nadie tenía ordenadores en casa. Y para jugar a un videojuego, pues había que comprar la consola. Ahora a la gente le sobra el hardware.
Comprar Nintendo Switch con la intención de jugar a una consola portátil es otra maniobra absurda. Si ya tengo en casa un móvil potente y una tablet… ¿Para qué iba a querer yo comprar otra tablet? ¿Por qué Nintendo se empeña en seguir vendiendo hardware? Ya no es necesario, todos tenemos un pedazo de Qualcomm Snapdragon en el bolsillo que movemos a todas partes. La obsesivocompulsividad de Nintendo les lleva de nuevo a otro error. Querer vender hardware para poder controlarlo les ciega a la hora de ver que las empresas que están triunfando en 2017 son aquellas que han hallado una solución diferente a un mercado de toda la vida (Netflix, Amazon, Spotify, Steam…). Un análisis DAFO de lo más sencillo daría como resultado que Nintendo tiene una Oportunidad, un enorme planeta lleno de gente que tiene hardware para poder correr sus juegos. ¿Por qué no aprovecharlo? ¿Por qué no crear una plataforma para iOS y Android, super controlada, y publicar sus juegos ahí? Aunque requiera de conexión permanente a Internet para evitar la piratería.
En resumen, Switch es una apuesta arriesgada para una empresa que necesita de todo menos riesgo. Una consola que si acaba triunfando, lo hará por tener muy buenos juegos desarrollados por Nintendo, no porque sea una consola innovadora. Nintendo vuelve a dar tiros al aire, lanzando un concepto que a priori, parece que sólo podría funcionar en Japón. Olvidan que hay más mundo más allá del país del Sol naciente. Sólo el tiempo y el catálogo decidirán el futuro de Switch, pero a mes y medio de su lanzamiento podríamos decir que sus errores siguen la estela de Wii U. Tampoco sabemos si Nintendo se guarda algún as sobre la manga o si tiene ideas interesantes una vez que la consola salga al mercado. Poco más tengo que decir. Ojalá sea un exitazo.
Análisis: Xiaomi Redmi 3S. Bueno, bonito, barato y batería.
by DanielMarin | Dec 15, 2016 | Smartphones
Hace unos meses, Xiaomi, en su carrera por llenar su propia cartera de marca, lanzó al mercado su nuevo Redmi 3S. Un móvil de gama media, a un precio bastante asequible y con un acabado muy atractivo. Lo he estado probando durante unos días y os cuento mis impresiones de este dispositivo que tiene todos los ingredientes para ser todo un éxito estas navidades.
El Redmi 3S es la evolución del Redmi 3, aunque sobre el papel, mucha gente podría no decir lo mismo. Este modelo tiene prácticamente todas las características de su predecesor, a diferencia del procesador, que se ha optado por uno de una gama más baja. Sin embargo, y pese a que muchos crean que se trata de una versión recortada del anterior, el Snapdragon 430 rinde de una forma prácticamente idéntica al 616 que montaba el modelo previo. Además de esto, el Redmi 3S cuenta con unas pocas novedades que son muy interesantes.
Procesador, Memoria y Almacenamiento.
En el interior de Redmi 3S late un Qualcomm Snapdragon 430 de 8 núcleos, lo que se conoce como un Dual Quad Core aprovechando la tecnología big.LITTLE (4x 1.6GHz + 4x 1.1GHz). Para gráficos, disponemos de un chip Adreno 505. Se trata de un procesador muy eficiente de una gama muy utilizada en móviles de gama media hasta la fecha. Por lo general rinde bastante bien si nos ceñimos a la potencia que debe tener un dispositivo de gama media. El rendimiento de este procesador es muy similar al Snapdragon 616, como podréis ver en este vídeo.
Respecto a la memoria RAM, existen dos versiones ligadas al almacenamiento. Existe un modelo de 16GB de almacenamiento y 2GB de RAM y otra versión de 32GB de almacenamiento y 3GB de RAM. En mi caso, he probado este último.
El dispositivo cuenta con una pantalla de 5 pulgadas con tecnología IPS y una resolución 1280×720 píxeles. La resolución está estudiada al milímetro. Muchos fabricantes montan paneles excesivamente densos que gastan muchísima energía y ofrecen una calidad que el ojo humano no puede apreciar. Xiaomi se muestra mucho más pragmática y nos coloca un panel que cumple con lo que debe tener un dispositivo de 5 pulgadas. La densidad del panel es de 294 píxeles por pulgada, un poquito menos que la del iPhone 7, por hacer una comparación. Los colores se ven correctamente y el brillo es bastante adecuado.
El Xiaomi Redmi 3S se establece como un smartphone de precio asequible, pero no vamos a ver materiales de mala calidad en su construcción. Las dimensiones de este 3S son 139,3mm de largo, 69,9mm de ancho, y 8,5mm de grosor. También se trata de un móvil bastante ligero, ya que solo pesa 144 gramos. El terminal tiene un cuerpo de aluminio disponible en tres colores (plateado, dorado y gris). Los bordes del dispositivo son redondeados, lo que favorece en cierta medida que se adapte a la mano, aunque en ciertos momentos lo vamos a notar ligeramente resbaladizo.
Por otro lado, debajo de la pantalla vamos a encontrar la botonera táctil. Xiaomi se muestra aquí abierta a que el usuario coloque la botonera a su gusto, ya que en los ajustes de MIUI nos permiten desactivar la botonera y colocar los botones directamente en la pantalla del dispositivo.
En el lateral derecho nos encontramos con los botones físicos, tanto los de volumen como el de encendido y apagado. El lateral izquierdo tan solo dispone de la ranura para las tarjetas. Como viene siendo común en Xiaomi, este dispotivo cuenta con Dual SIM (una ranura para MicroSIM y otra para NanoSIM). Existe la posibilidad de sacrificar uno de los huecos para la SIM y colocar una tarjeta MicroSD.
En la parte superior dispone de un jack de 3.5mm para auriculares y un led de infrarrojos para utilizar el móvil como mando a distancia. Esto último es un detalle mínimo que muchas marcas no añaden ni a sus móviles de gama alta, pero que resulta de una enorme utilidad si eres un desastre como yo que anda todo el día perdiendo los mandos.
En relación al sonido, el altavoz se sitúa en la parte posterior, disposición que no es la más adecuada, pero aquí Xiaomi ha colocado un pequeño escaloncito de aluminio casi imperceptible que evita que el altavoz se obture. El sonido es aceptable y el altavoz alcanza un volumen bastante alto. No puedo ponerle pegas sencillamente porque la competencia en estos segmentos tienen hardware de mucha peor calidad. El usuario que acabe comprando este móvil no será ni mucho menos un entusiasta, por lo que dudo que pueda llegar a quejarse de este apartado. También disponemos de Radio FM, algo olvidado por muchos fabricantes que todavía sobrevive en este Xiaomi.
Por último, el móvil cuenta con un lector de huellas dactilares en la parte posterior del teléfono. Y es una maravilla. No es tan rápido como los que podemos ver en móviles de gama alta, pero sí es cierto que funciona muy bien. La ubicación del sensor es muy adecuada. Aquí hay una batalla entre los fabricantes: los que lo colocan en el frontal y lo suman a la botonera y los que lo colocan detrás. En este caso, y hablando de un móvil de 5 pulgadas, la ubicación es totalmente adecuada, ya que el gesto no es nada forzado y simplemente hay que desplazar ligeramente el dedo índice. El sensor funciona decentemente incluso con los dedos ligeramente mojados de sudor. Parecerá una chorrada, pero y si te sudan las manos como a mí, te habrás dado cuenta de que la gran mayoría de lectores de huellas no funcionan con las manos húmedas. Aquí tengo que darle las gracias a Xiaomi porque un móvil con un precio ridículo tiene mejor respuesta que un Samsung de 700€.
Batería y consumo
Si digo que la batería de este terminal es sobresaliente, mucho me temo que me estaría quedando muy corto. Si ya nos parecía increíble hace unos años cuando LG montó una batería de 3.000mAh al G2, aquí estamos ante un nuevo paradigma. Xiaomi ha dotado a este pequeñín de nada más y nada menos que 4.100mAh de batería. Y vaya si se nota. El salto de las baterías de 3 amperios a las de 4 es un cambio bastante importante. La batería dura muchísimo, y si no le pegas un buen trote al terminal, te puede durar una sola carga cuatro días perfectamente. No es nada difícil hacer 10 horas de pantalla con este smartphone, cosa que es prácticamente inviable con otros dispositivos, ya sean competidores de este Redmi 3S o directamente de gama alta.
El éxito del consumo en este dispositivo se debe a varios factores, no solo a la densidad de la batería. Disponemos de un procesador que no podemos decir que sea potente, pero sí está muy bien optimimzado. Los núcleos pequeños son los que van a realizar las tareas poco pesadas, y al correr a menor frecuencia, consumen menos. Por otro lado tenemos la pantalla, que al ser HD y no Full HD, obtenemos un consumo mucho más comedido. Y por último, tenemos el software del teléfono. MIUI es ya conocido por estar bien optimizada y consumir muy poca energía. El sistema dispone de un mecanismo para ahorrar energía cerrando procesos en segundo plano muy similar a lo que hace la aplicación Greenify en modo Boost con Xposed.
La batería se recarga a través de un puerto Micro-USB de toda la vida. Aquí no vemos el salto al USB-C, seguramente porque Xiaomi no quiere marear al usuario.
La cámara trasera del Redmi 3S tiene un sensor de 13 megapíxeles y una lente con apertura f/2.0. La calidad de imagen es bastante buena si lo comparamos con los resultados que suelen tener dispositivos de la misma gama de la competencia.
El software de la cámara es muy completo, y aunque se parece descaradamente a iOS, se agradece que ya que un fabricante copia algo, por lo menos copia algo que funciona bien. La interfaz es sencilla, podemos establecer un modo manual que permite tener más control sobre los parámetros y dispone de un buen menú de filtros. No vamos a encontrar opciones de disparar RAW, pero sí un modo HDR. Este modo consigue muy buenos resultados si hay luz en el ambiente, pero si no la hay, las velocidades de obturación que selecciona el software son tan bajas que es casi imposible sacar una fotografía sin trepidar. Otro detalle que hay que comentar de este modo es que el móvil necesita unos 10 segundos para procesar una imagen HDR, por lo que si decidimos disparar en este modo, no seremos ni mucho menos los más rápidos del oeste. Al final de esta entrada podréis ver una galería con imágenes realizadas con el dispositivo sin ninguna modificación externa.
La cámara también es capaz de grabar vídeo a 1080p y 1080p en modo HDR. Aunque la calidad del vídeo es más que correcta, cabe destacar que si estamos grabando por la noche en un entorno en el que haya mucho parpadeo de luces, el asistente de enfoque se volverá ligeramente loco hasta encontrar el punto de enfoque correcto.
En cuanto al selfie, Xiaomi nos ofrece una cámara de 5 megapíxeles f/2.2 que tampoco está nada mal. Los resultados son más que decentes. Algo curioso a comentar es que el software no solo nos detecta el rostro, sino que trata de adivinar nuestro sexo y edad. Es realmente una chorrada, pero cuando acierta es bastante simpático. Esta cámara frontal también es capaz de realizar vídeo resolución 1080p.
El Redmi 3S corre MIUI 7.5 sobre Android 6.0.1. En este aspecto hay una gran diversidad de opiniones, ya que MIUI es como el Marmite “O lo amas, o lo odias”.
La capa de Xiaomi es bastante intrusiva, un problema que suelen tener muchos fabricantes. No obstante, MIUI funciona bien, cosa que no ocurre por ejemplo con Touchwiz de Samsung.
MIUI tiene buenas ideas, pero el conjunto final no es mejor que Android AOSP, (Android Open Source Project, o como se le conoce normalmente, Android Puro), lo que nos lleva a pensar por qué los fabricantes se dedican a modificar la versión oficial de Google para distribuir algo que es sustancialmente peor. Parte de este desastre en MIUI está en los ajustes. Son largos, poco descriptivos y algunos apartados no están donde deberían estar. Por poner un ejemplo, al iniciar Telegram denegué sin querer el acceso al altavoz. ¡Y estuve 25 minutos buscando dónde activarlo! ¡Acabé reinstalando la aplicación! Por otro lado, tampoco encontré a primera vista el apartado para ver el consumo de la batería. Y es que todas estas cosas (junto al gestor de permisos) se encuentra en una aplicación fuera de ajustes llamada “Seguridad”, algo que ni tiene sentido, ni tiene un nombre descriptivo.
Tampoco es demasiado atractivo el desplegable de notificaciones y ajustes rápidos. En AOSP, al desplazar el dedo desde la barra de arriba hacia abajo, desplegamos el panel de notificaciones. Otro gesto igual mostrará el panel de ajustes rápidos al completo. En MIUI no es así, y la solución establecida por Xiaomi es de todo menos cómoda. El primer gesto despliega el panel de notificaciones. Y para acceder a los ajustes rápidos, hay que deslizar el dedo de derecha a izquierda. Esto provocará que entremos a los ajustes rápidos accidentalmente al descartar notificaciones. Por ello, la capa de software te obliga a descartar notificaciones de izquierda a derecha, algo que no es nada lógico para un diestro.
Por otro lado, y esto ya a modo de anécdota tenemos el botón “Rotación apagada”. Si la desmarcamos, la rotación apagada estará apagada, por lo que al girar el móvil, toda la interfaz se moverá, es decir, que la rotación estará encendida. Si realmente queremos que la rotación apagada esté realmente apagada, entonces tendremos que encender el botón. De ese modo, la rotación apagada estará encendida, que en el mundo de los Xiaomis, significa apagada. ¿A que lo han comprendido ustedes perfectamente? Yo tampoco.
En relación al apartado visual del sistema operativo, es atractivo. MIUI ofrece una capa de colores muy neutros y son bastante acordes al Material Design que tanto le gusta a Google. Sin embargo, si llevas años utilizando Android, cuesta muchísimo adaptarse a un launcher como el de MIUI, sin box de aplicaciones. Por suerte, eso se puede solucionar en cuestión de segundos instalando Google Now Launcher o Nova, a pesar de que el launcher original de MIUI va a seguir corriendo en segundo plano, como también ocurre en Touchwiz.
Para finalizar hablaremos de las actualizaciones que va a tener este terminal por parte de Xiaomi. La actualización de MIUI v8 ya está disponible, por lo que podemos actualizar sin ningún problema, aunque esa versión sigue funcionando sobre Android 6 en este smartphone. Lo que sí que se desconoce es el soporte que va a dar la empresa china a futuras versiones de Android. No obstante, ya está prácticamente confirmado que este Redmi 3S correrá Android Nougat.
El precio de este dispositivo va a depender exclusivamente de dónde lo compres. Lo único que debes tener en cuenta a la hora de comprarlo es asegurarte de que compras la versión Internacional, para poder hacer un uso correcto de las bandas 4G europeas.
Más allá de eso, hay que recordar que Xiaomi como tal no va a ofrecernos garantía en Europa, por lo que el servicio posventa va a depender totalmente del establecimiento en el que lo compremos.
Si buscamos lo sencillo, una buena opción es comprarlo en distribuidores como tuxiaomi.es. Y ojo, no me ha pagado nadie, pero yo lo he adquirido ahí. El precio es bastante más caro que comprarlo a China o Hong Kong, como explicaré más adelante, pero nos ofrecen Servicio Técnico en España, y una ROM completamente en Español , además de realizar el envío en 24 horas. El modelo de 2GB de RAM y 16GB de almacenamiento cuesta 169€ y la versión de 3/32GB 199€.
Si queremos complicarnos la vida y no nos importan las garantías, Geekbuying puede ser una buena opción. La versión Internacional de 16/2GB se encuentra alrededor de los 107€ y la de 32/3GB en una media de 140€. Ambos enviados desde Hong Kong. Si en la misma web seleccionamos que nos lo envíen desde España, el precio sube a 136€ para el primer modelo y 150€ para el segundo. Cabe destacar que en cualquiera de los dos casos el teléfono podría no disponer de una ROM en Español y tendría que ser el usuario el que deba cambiar el sistema operativo. No es una operación difícil, pero no es una tarea para todos los públicos.
Finalizando con el análisis el Xiaomi Redmi 3S es un buen terminal de gama media, con una autonomía nunca vista y con unos acabados que nos hacen olvidar que estamos utilizando un móvil de precio asequible. Su precio es un punto fuerte, aunque si lo compramos en distribuidores españoles, el precio sube demasiado y en esa línea ya encontramos otros terminales, como el Moto G4. No obstante, no he querido hacer mucha comparación entre este último y el Redmi 3S porque considero que este último Moto G ha cambiado de segmento. Ya no utilizan pantallas de 5 pulgadas, ni procesadores de Qualcomm 4xx (sino 6xx), ni tienen el precio que tenían antes. Para terminar, y ya como bonus, lo que menos me ha gustado del móvil es la pegatina que Xiaomi coloca detrás con el número de serie del teléfono. Es complicada de quitar y deja residuo, dejándote el dispositivo hecho un completo desastre. Deberían estudiar el uso de otro material, ya que llevan ya un par de años colocando estas pegatinas horrorosas.
Os dejo con una pequeña galería de fotos realizadas con el teléfono.

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