Source: http://legal.legis.com.co/document.legis/sentencia-2001-03459-30101-de-febrero-12-de-2015?documento=jurcol&contexto=jurcol_110a652cce1a0172e0530a0101510172&vista=STD-PC
Timestamp: 2018-10-20 00:56:54+00:00

Document:
SENTENCIA 2001-03459 DE 12 DE FEBRERO DE 2015
CONTENIDO:RESPONSABILIDAD ESTATAL. DE ACUERDO CON EL CÓDIGO COLOMBIANO DE DISEÑO SÍSMICO DE PUENTES EXPEDIDO EN 1995, ES OBLIGATORIO PROVEER BARANDAS EN LOS BORDES DE LAS ESTRUCTURAS DE LOS PUENTES PARA LA PROTECCIÓN DEL TRÁFICO Y DE LOS PEATONES. CUANDO EL ENTE CORRESPONDIENTE INCUMPLE CON EL DEBER DE INSTALAR LAS RESPECTIVAS BARANDAS, Y CON OCASIÓN A ESTO SE GENERA UN ACCIDENTE DE TRÁNSITO SE GENERA UNA FALLA EN EL SERVICIO.
TEMAS ESPECÍFICOS:ACCIÓN DE REPARACIÓN DIRECTA, DEPARTAMENTO, RESPONSABILIDAD DEL ESTADO, FALTAS DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, ACCIDENTES DE TRÁNSITO
Sentencia 2001-03459/30101 de febrero 12 de 2015
Rad.: 730012331000200103459 01
Interno: 30101
Demandante: Elsy Yanet Guzmán Naranjo y otros.
Demandado: La Nación - Ministerio de Transporte - INVIAS y otro.
Corresponde a la Sala decidir el recurso de apelación interpuesto por la parte actora y el Departamento del Tolima contra la sentencia que profirió el Tribunal Administrativo del Tolima, el día 16 de diciembre de 2004, mediante la cual se accedió parcialmente a las súplicas de la demanda.
La Sala observa que el accidente de tránsito por el cual se demandó acaeció el día 4 marzo de 2001 y, teniendo en cuenta que la demanda de reparación directa se presentó el día 11 de diciembre de 2001, se impone concluir que dicha acción se ejerció dentro de los dos años siguientes a la ocurrencia del hecho dañoso.
- Copia de los registros civiles de defunción de Uldarico Claros, Diana Marcela Claros Guzmán y Alexander Reyes Enciso(21).
- Copia de los registros civiles de nacimiento de Uldarico Claros, Diana Marcela Claros Guzmán, Alexander Reyes Enciso, Diego Fernando Claros Guzmán, María Fabiola Claros, Lydia, Edna Ruth, Vildad y Walter Reyes Enciso(22).
- Copia de los registros civiles de matrimonio de Uldarico Claros con Elsy Yanet Guzmán Naranjo y Luis Eduardo Reyes con Gabriela Enciso Ramírez(23).
- Certificado expedido por la Notaria Segunda de Ibagué, en el cual constan datos obtenidos del registro civil de nacimiento de Elsy Yanet Guzmán Naranjo(24).
- Certificado expedido por la Notaría Primera del Círculo de Ibagué en el cual constan datos obtenidos del registro civil de nacimiento de Miguel Reyes Enciso(25).
- Registro de bautismo de Vicenta Claros(26).
- Informe rendido el 4 de marzo de 2001 por el comandante de la Estación de Policía Llanitos en el cual manifestó lo siguiente:
“[S]iendo aproximadamente las 16:15 horas, en la vereda de Juntas, en el puente Las Perlas, quebrada del mismo nombre, el vehículo campero de placas HHE209, marca Toyota FJ40, modelo 1977, servicio particular cabinado, No. De motor 148295, No. De serie FJ40-142260, a nombre de ULDARICO CLAROS, el cual bajaba al parecer del Mirador y cayó al río, quedando semidestruído, donde iban las siguientes personas:
- ULDARICO CLAROS, CC. No. 17’666.760 de Alpujarra, padre de los menores DIEGO FERNANDO y MARCELA, quien fue trasladado por un vehículo particular con el señor ALEXANDER REYES ENCISO, a la clínica Minerva, quien iba muerto.
- MARCELA CLAROS GUZMÁN, 8 años de edad; quien había quedado en el lugar de los hechos, posteriormente fue sacada muerta traída por el carro de bomberos hasta la vereda Llanitos, trasladada después por el C.T.I. al Hospital Federico Lleras Acosta, para el respectivo levantamiento.
- ALEXANDER REYES ENCISO, CC. No. 93’372.440 de Ibagué, fue trasladado a la clínica Minerva de Ibagué, quien iba herido, presentando trauma craneoencefálico severo y escoriaciones en diferentes partes del cuerpo.
- DIEGO FERNANDO CLAROS GUZMÁN, 3 años de edad, quien fue sacado de la quebrada y llevado al Hospital Federico Lleras Acosta, en el vehículo Renault de placas JKH 912, color beige; el menor iba herido, según dictamen presentaba trauma craneoencefálico severo”(27).
- Certificado de necropsia del cadáver de quien en vida se llamó Uldarico Claros, expedido por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses – Seccional Tolima – Unidad Local de Ibagué. Aparece como la manera de muerte un accidente de tránsito(28).
- Constancia de servicios funerarios prestados a Uldarico Claros, por un valor de $979.600(29).
- Constancia de servicios funerarios prestados a Marcela Claros Guzmán, por un valor de $562.775(30).
- Constancia de servicios funerarios prestados a Alexander Reyes Enciso, por un valor de $1’300.000(31).
- Reporte del Cuerpo Oficial de Bomberos de Ibagué en el cual se dijo:
“A la hora y en el sitio antes relacionado (1/2 km después de Juntas en el puente, 16:25), se presentó el volcamiento de un campero Toyota, color verde de placas HHE209 de Ibagué, de propiedad del señor ULDARICO CLAROS, en el que venían tres (3) ocupantes mas, 2 adultos y 2 menores, el vehículo quedó debajo del puente, quedando atrapada una menor de aproximadamente 11 años quien fue rescatada por personal del Cuerpo Oficial de Bomberos de Ibagué, y entregada a la Inspección de Policía de Llanitos y luego al C.T.I. para el respectivo levantamiento, las otras tres (3) personas fueron trasladadas a un centro asistencial en un vehículo particular en el cual falleció el señor ULDARICO CLAROS”(32).
- Dictamen pericial extrajudicial, mediante el cual los señores Napoleón Martínez y Luis Fernando Rojas, quienes se identificaron como peritos auxiliadores de la Justicia y adscritos al Tribunal Administrativo del Tolima, resolvieron interrogantes sobre el accidente de tránsito ocurrido el 4 de marzo de 2001, que al parecer les planteó el apoderado de la parte demandante, quien aseguró eran ingenieros expertos en vías. En el dictamen no se indica la fecha de realización del mismo.
“El señor Carlos Alberto Herrera de la Defensa Civil de Ibagué fue la persona quien tomó el video que entregamos, nos narra que el Toyota venía del Mirador y al ingresar al puente sin barandas a ambos lados, cogió el filo del puente, más exactamente cuando ya había transcurrido el cuarto hueco del puente, que de acuerdo a medidas es a los 7.40 metros, rozó el filo, entró la rueda delantera izquierda cayendo sobre el sardinel, lo siguió friccionando con el vehículo ya por fuera del puente (lo regresado, se muestra en el video), impactándose en el muro, dando el giro y cayéndose la capota, quedando sobre la piedra de la Quebrada Las Perlas, y mirando hacia el sitio de su desplazamiento (vía Nevado Juntas), en las fotos que se tomó y el video se observa el sitio por donde cayó el Toyota.
En el momento del accidente el puente no tenía baranda ni barreras de protección, el abismo tiene una profundidad de cinco (5) metros, existe el muro que es el guarda rueda pero está sin la protección que se exige, no existe una zona exclusivamente peatonal, se anexan fotos donde se observa toda la infraestructura. Las bases del puente son bastante pronunciadas, existen muros de contención los cuales se levantan para construir el estribo del puente, así mismo se ven las piedras del fondo de la Quebrada, el puente sólo tiene un sardinel para que los vehículos no se salgan del puente, en este caso sólo ayudan para que si se salgan, se trata de una estructura armada hace aproximadamente 30 años y se encuentra construida de acuerdo a los diseños del Ministerio de Obras Públicas y Transporte y está terminado no totalmente ya que carece de barreras de seguridad y sardinel para los peatones. Existió negligencia para terminarlo, faltó las obras de arte como son las barandas que deben servir de protección a los vehículos, y además faltó la protección al transeúnte. En este momento el sector es considerado como “TURÍSTICO”. De acuerdo a los planos del M.O.P.T. con que se construyó el puente se tenía previsto la construcción de las barandas ya que existen los huecos para colocarlas en tubería de dos pulgadas en caso de que el sector se convirtiera en área de mayor afluencia de personas y vehículos con la finalidad del turismo ecológico; sólo hasta ahora fueron colocadas probablemente debido a los accidentes que a diario ocurren al transitar este sector, el guarda rueda tiene unas medias de 25 por 35 centímetros, el puente como tal no tiene defectos en su construcción, sólo existe deficiencias u omisión en la terminación de las obras de arte que protegen al transeúnte, su diseño es para que circulen en sentido contrario, sobre él no se puede circular dos vehículos a la vez que circulen en sentido contrario y al tiempo peatones.
Ni ahora ni antes existían señales preventivas respectivas las cuales informaran la existencia del puente, la presencia de animales en la vía, el peso máximo permitido que soporta el puente, el número de vehículos que pueden circular por el puente o la advertencia de peatones en la vía. En el momento del siniestro el puente sobre la Quebrada Las Perlas no tenía barandas o barreras de seguridad, sólo existían los huecos para ser anclados los tubos respectivos, a una distancia de una y otro de 1.85 metros.
Es una probabilidad (la carencia de barandas de protección vehicular y peatonal sobre el puente y la ausencia de señales preventivas y prohibitivas de tránsito sobre el estado del puente al momento de la tragedia ofrecía para el transeúnte un peligro inminente). Ellas favorecen si existen las barreras adecuadas de seguridad, si son bien resistentes ayudan a la protección de vehículos y peatones; se ha visto en muchos casos cuando se instalan las adecuadas favorecen de los impactos y permiten que los vehículos reboten y no prosigan hacia el abismo, por el contrario que sigan circulando por el carril. Las variables son muchas que existen en los accidentes, también puede suceder que aún con barandas como las actuales instaladas en dicho puente no favorecen de los impactos, por lo tanto no son las más recomendables. Estas barandas solo protegen a peatones pero no sirven de ayuda cuando existen choques violentos, el propósito u objetivo principal es que las barreras de seguridad justifique y proteja la circulación de vehículos, peatones y demás semovientes, la premisa no es otra que salvar vidas humanas.
No existe visibilidad alguna pues la vegetación existente impide observar hacia adelante lado derecho hacia la inspección de Juntas, no permite observar el puente, cuando lo capta el ojo ya está encima del puente (ver plano y fotos), la visibilidad es nula del Mirador hacia Juntas (sentido de trayectoria del señor Uldarico Claros), por lo tanto no podía detenerse, su circulación era normal ya que el sitio no permite elevadas velocidades. Según lo observado en el video, en las versiones del Nuevo Día y en el testigo de la Defensa Civil señor Herrera, al entrar al puente se le apareció un caballo(s) de manera ipso facta ya que no lo podía observar antes de entrar al puente por lo tanto la reacción inmediata fue esquivarlo siguiendo la trayectoria sobre el borde ruedas, comenzando el desplazamiento hacia el abismo de la Quebrada Las Perlas, impactándose con el muro, cayendo sobre las piedras, despegándose la capota y quedando en posición final sobre el lecho de la Quebrada mirando nuevamente hacia el Mirador vía al Nevado.
El ancho del puente es de 6.20 metros lo que demuestra que cada carril es de 3.10 metros, si el semoviente venía por el carril de circulación del Toyota y este lo divisó al entrar el puente que venía por su carril, la reacción inmediata sería la de no estrellarse con el semoviente dando lugar a la salida hacia el carril contrario pisando el guarda rueda del puente, refregándolo precipitándose hacia la Quebrada. En el caso de que el semoviente caballo viniera por el carril contrario al de circulación del Toyota existía espacio suficiente para que este prosiguiera su recorrido sin accidentes.
El accidente sucedió a consecuencia de los graves defectos de construcción y deficiencias en la terminación de las obras de arte (construcción de barreras de seguridad) sobre la Quebrada Las Perlas construido por el M.O.P.T. y además existió como consecuencia del accidente presencia de animales (caballo) sobre este, si hubiera existido barreras el vehículo las hubiera impactado produciéndose el rebote pero no hubiera seguido hacia el abismo, así hubiera cogido el caballo.
El puente sirve para la circulación de vehículos, personas, animales y además para el intercambio de bienes y servicios además deben circular por él ya que no existe otro puente alterno, vía secundaria, vía paralela en este sector, luego es paso obligado para los turistas, personas que viven en este sector del Cañón de Combeima y del Nevado.
Es una vía de la red nacional entregada al Departamento del Tolima, su orden es departamental rural, actualmente debido a la gran afluencia de turistas el sector del Nevado y Cañón de Combeima se ha considerado como sector de orden turístico. El diseño y construcción se acomoda a los requerimientos de la época, se estima que fue construido este puente hacia treinta años aproximadamente.
El Toyota ya había recorrido todo el trayecto desde Ibagué hacia el Mirador y ya se encontraba de regreso, lo cual demuestra que ya venía con todas las precauciones del caso, en toda esta vía existen varios puentes todos sin barandas para la época del accidente, el sector donde sucedió el siniestro carece de visibilidad debido a árboles de gran follaje, taludes muy pronunciados, todo el tramo de la vía tiene visibilidad muy escasa el cual se debe transitar con mucho cuidado y a la defensiva, el sitio es totalmente turístico especialmente ese día del siniestro ya que era un día domingo (…)”(33).
Anexaron fotografías que fueron tomadas después de la ocurrencia del accidente, cuando ya habían instalado barandas sobre el puente y también anexaron planos del puente(34).
- Video casete filmado por el grupo de rescate y desastres de la Defensa Civil de Ibagué en el sitio del accidente de tránsito a que se refieren los hechos de la demanda(35).
- Copia del reporte extraído de la página web del Ministerio de Transporte sobre consulta de la licencia de conducción del señor Uldarico Claros, en el cual aparece lo siguiente:(36)
ULDARICO CLAROS
Identificación Número Licencia Categoría Nombre Organismo Tipo Trámite Fecha Expedición
17666760 73001000024100 4 SRIA. MCPAL DE TTO. Y TTE. DE IBAGUE EXPED. LIC. COND. 6/10/2000
- Certificación expedida por el Ministerio de Transporte en la cual se indica que al señor Uldarico Claros le fue expedida su licencia de conducción el día 6 de octubre de 2000 y cuya fecha de vencimiento era el 6 de octubre de 2003(37).
- Oficio suscrito por la Directora Territorial Tolima del Ministerio de Transporte, en el cual certifica que existe registro de la expedición de la Licencia de Conducción No. 73001000024100 por parte de la Secretaría de Tránsito y Transporte de Ibagué, de cuarta categoría al señor Uldarico Claros, expedida el 6 de octubre de 2000(38).
- Oficio suscrito por el Subdirector de Construcción del Instituto Nacional de Vías, en el cual certifica que la carretera El Nevado-Juntas-Ibagué no pertenece a la Red Vial Nacional y por consiguiente, no está a cargo del Instituto Nacional de Vías. Sostuvo que la citada red vial está a cargo del Departamento del Tolima(39).
- Copia del Convenio Interatministrativo No. 305 del 22 de diciembre de 1994 celebrado entre el Ministerio de Transporte, Instituto Nacional de Vías, Financiera de Desarrollo Territorial y el Departamento del Tolima para la transferencia de carreteras que se encuentran a cargo del Instituto Nacional de Vías, dentro de las cuales está la correspondiente a la carretera Ibagué-Juntas-El Nevado(40).
- Copia del acta de entrega de las carreteras que no quedaron en la Red Vial Nacional al Departamento del Tolima, dentro de las cuales se encuentra la carretera Ibagué-Juntas-El Nevado, firmada el 21 de julio de 1995(41).
- Copia del Decreto No. 0796 de 23 de diciembre de 1998, expedido por el Departamento del Tolima a través del cual clasificó las carreteras como primarias, secundarias y terciarias, de acuerdo con los criterios establecidos en el artículo primero de la Ordenanza 049 de 1997. Aparece la Carretera Ibagué-Juntas-El Nevado clasificada como carretera secundaria, es decir, que su “función es la de comunicar las cabeceras municipales con la capital del departamento o con otros municipios vecinos, o las regiones entre sí o cuando sea acceso de una cabecera municipal a una vía primaria”(42).
- Oficio suscrito por el Secretario de Desarrollo Físico de la Gobernación del Tolima, mediante el cual informa que para el día 4 de marzo de 2001, el mantenimiento de la vía Ibagué-Juntas-El Nevado estaba a cargo del Departamento del Tolima, Secretaría de Infraestructura de Transporte(43).
- Los siguientes testimonios rendidos en audiencia pública celebrada el 25 de marzo de 2003 ante el Tribunal Administrativo del Tolima:
María Fernanda Garzón Rojas:
“Nosotros o sea mis suegros Fabiola Jaramillo, Ignacio Palencia y los hermanos Víctor, Diana, Edier que es mi novio y yo, nos gusta ir mucho allá a Juntas a pasear e íbamos para el Mirador que es un sitio turístico, íbamos lento porque atrás en dos caballos iban Diana y Víctor, íbamos en la camioneta y no habíamos alcanzado a pasar el puente y venía un campero bajando del Mirador y tenía que hacer la curva normalmente en el puente que hay bajando del Mirador y al hacerlo se tropezó con un caballo que venía en el mismo carril por el que él tenía que bajar y por esquivar al caballo se fue al abismo, a la quebrada, como eso no tenía baranda sino solo un muro muy pequeño y sin señalización, no hay vía peatonal, por ahí tiene que cruzar carros, personas, animales. Nos dimos cuenta que se había ido el carro y la gente nos empezó a pedir ayuda y nosotros ayudamos a sacar a dos personas que eran don Uldarico y Alexander y no nos habíamos dado cuenta que habían niños, decían niños pero en realidad no los habíamos visto sino mucho después. Sacaron al señor y a Alexander y los subieron a la camioneta, yo me quedé porque los otros los llevaron en la camioneta a la clínica. (…) El puente estaba en pésimas condiciones porque no tenía barandas, señalización, tiene muchos huecos, como tiene muchas zonas verdes es imposible ver que el puente está ahí encima, está en pésimas condiciones, no tiene vía peatonal, suben y bajan todas las personas en carro, animales o a pie. (…) De Ibagué a Juntas es la única vía que hay para el Mirador, no hay otra. (…) Yo solamente voy los fines de semana y allí transitan muchos animales, muchos vehículos, incluso cerditos con sus hijitos y personas porque ese puente se pasa para ir a los mejores sitios turísticos que hay. (…) Si, nosotros volvimos solamente una vez aunque con miedo porque uno queda muy traumatizado, ya habían puesto la baranda pero no habían señalizado. (...) Del mirador hacia el puente de donde venía el carro es una curva, cuando uno va bajando ya se encuentra con el puente encima, la visibilidad es poca porque al lado izquierdo es una peña y al lado derecho es una cerca viva arbolitos que no permite ver cuando el puente está encima o si vienen caballos por el puente. (...) Preguntado: Para usted como testigo presencial que fue del accidente de tránsito referido manifiéstele al Tribunal cuáles fueron las causas de la tragedia. Contestó: Principalmente la falta de baranda y la falta de señalización, la falta de una vía para peatones porque creo que si hubiera tenido barandas el carro hubiera rebotado y no se hubiera ido a la quebrada. Preguntado: Manifiéstele al Despacho si de acuerdo a su relato inicial sobre el puente apareció súbitamente un caballo, circunstancia que obligó al conductor de la camioneta Toyota a desviarse, precise si usted observó esta escena. Contestó: Nosotros íbamos en la camioneta muy lento porque venían los dos caballos y vimos cuando el caballo iba en el mismo carril por donde tenía que bajar el carro y por esquivar el caballo entonces se subió al muro y se cayó a pesar de que por ahí los conductores no pueden conducir rápido y el caballo siembre iba a una velocidad rápida. Preguntado: Manifiéstele al despacho si pudo observar si el vehículo accidentado era conducido a gran velocidad, mediana o baja velocidad. Contestó: A baja velocidad, por ahí lo máximo que uno puede transitar es a veinte. Preguntado: Cómo se explica que si la velocidad a la que se puede conducir e ese trayecto es de veinte kilómetros por hora no haya frenado el vehículo accidentado al advertir la presencia del caballo. Contestó: Primero que todo el puente es muy encima y es una bajada, cuando uno va bajando ya se encuentra con el puente y no hay modo de decir si hay o no puente porque es muy encima y el caballo venía rápido, lo principal es que el puente queda muy encima de la bajada, no hubo oportunidad de nada, es muy pegado y no hay señalización”(44).
Gloria Lozano Rocha:
“Yo soy amiga de la familia Reyes Enciso desde hace como seis o siete años, hace como dos años, en marzo, hubo un accidente en la quebrada Las Perlas que queda entre Villa Restrepo y Juntas, allí Alexander se accidentó y quedó en estado de coma como ocho o diez días hasta que falleció. Me contaron que había salido con unos vecinos en un campero, el señor estaba aprendiendo a manejar y él o sea Alexander fue a darles una vuelta y a la venida el señor se quiso venir manejando el carro él, esos puentes de todo ese sector son peligrosos porque casi todos son en curva y no tienen señalización ni nada, los poquitos que tienen baranda son bajiticas. En ese puente a cada rato hay accidentes (…) Preguntado: Manifiéstele al Despacho si usted estuvo presente al momento de presentarse el accidente de tránsito referido. Contestó: No, yo no estuve presente. Preguntado: Manifiéstele al Tribunal si usted conoce suficientemente dicha vía y por qué razón. Contestó: yo si la conozco porque yo trabajo en ese sector, trabajo en una escuela del sector, en Villa Restrepo y todos los días tengo que viajar a ese sector. Preguntado: Cómo es el estado de mantenimiento y conservación de esa carretera y puente desde que usted lo conoce. Contestó: La carretera ahorita está pavimentada pero igual todo eso mantiene muy enmontado, los puentes unos no tiene baranda y otros no tienen señalización y son de mucho riesgo para la gente (…) Preguntado: a qué sectores turísticos conduce esa vía. Contestó: pues lleva al Mirador, al Nevado (…) Es la única vía que hay. (…) (Alexander Reyes Enciso) dictaba clases de karate (…) él era el que respondía por el papá y la mamá (…) él me comentaba que ganaba más o menos setecientos mil pesos y él era quien velaba por el papá y la mamá y en el estudio (…) Preguntado: Qué afectación de orden material ha causado a los padres de Alexander la muerte de él. Contestó: Pues yo creo que en todo porque él era el que veía por todos, puesto que todos los hermanos ya están casados. Preguntado: Qué afectación de orden moral ha causado a los padres y hermanos de Alexander Reyes Enciso la muerte de éste. Contestó: Ellos dos viven ahora muy tristes, no han podido superar la pérdida de su hijo, como era el que los mantenía y los hermanos ahora les ha tocado estar más pendientes de los padres, las enfermedades estar pendientes de ellos, de todas maneras ellos no han podido superar eso. Preguntado: Los hermanos, es decir sentimentalmente cómo los ha visto después de la muerte de Alexander. Contestó: Pues fue un golpe muy duro para todo el núcleo puesto que era de los menores de la casa, era una persona muy emprendedora, echada para delante. (…) Es una familia muy unida, todos viven pendientes de todos y se colaboran mutuamente”(45).
Carlos Alberto Herrera:
“soy servidor público de la Defensa Civil Colombiana y sin parentesco con las partes (…) Fechas exactas no recuerdo, nos encontrábamos en la sede de la institución cuando se recibió el reporte por parte de la Policía de un accidente que se había presentado en Juntas en la vía hacia el nevado del Tolima, nos trasladamos en el vehículo de un compañero de la institución y al llegar al sitio se observó que un vehículo marca Nissan se había caído a una quebrada creo que se llama Las Perlas, en un puente que va entre Juntas y un sitio que se llama el Mirador. Ahí se encontraba ya el cuerpo de bomberos oficiales y se estaba acabando de sacar ya a una de las personas heridas. Como no se podía hacer el levantamiento en el sitio de las personas que fallecieron ahí en el accidente la Fiscalía nos pidió por radio teléfono que las bajáramos hasta el sitio del puesto de Policía de Llanitos para ahí hacerle el levantamiento. De este accidente tomamos una grabación de un video que es lo que nosotros acostumbramos a hacer para después corregir los procedimientos y fallas. Hasta donde recuerdo por el mismo video, las huellas que se notaron en el sitio, el vehículo se dirigía en el sentido del sitio conocido como el Mirador hacia Juntas y al parecer se fue al puente por las mismas huellas, pues hubo un recorrido de las huellas, se desvió el vehículo tratando de esquivar algo. Como el terreno de la carretera no es pavimentada sino destapada posiblemente en la frenada alcanzó a deslizarse hacia el puente el cual no tenía barandas de protección en esa época. (…) Lo único que me enteré en el sitio por versiones de personas que estaban ahí observando eran que este vehículo se transportaba una familia que estaba de paseo y que se les había atravesado uno o varios caballos sobre la vía, lo que no puedo decir que me conste porque llegamos como veinte minutos o treinta minutos después del accidente, y por ser una zona roja nos preocupaba permanecer mucho tiempo allí, por eso tratamos de hacer la extracción de los cuerpos lo más pronto posible hasta Llanitos donde le hicimos la entrega de ellos a la Policía del lugar”(46).
Luis Eduardo Villalobos:
“Eso fue un domingo, yo estaba en mi casa cuando llegó un vecino y me contó que se había accidentado Alex que era como mi conocido, de allí yo le empecé a preguntar que qué había pasado y entonces me dijo que el carro en el que venía se había ido a un río. Eso fue lo que supe ese día. Después averigüé que se lo habían llevado para una clínica y que las demás personas habían muerto. (…) Él (Alexander Reyes) en el momento que murió trabajaba en una ferretería como conductor, (…) en la noche trabajaba en una escuela de taekwondo que él tenía y como digamos nos conocimos por mi profesión, y los fines de semana hacía avisos en su casa, tenía herramientas y hacía avisos. Preguntado: con quién vivía el señor Alexander Reyes Enciso. Contestó: con los papás. Preguntado: Manifiéstele al despacho si usted sabe que con motivo de la muerte de Alexander Reyes Enciso se le cursó un perjuicio material a los padres. Contestó: Pues si porque sé que parte de lo que él ganaba él llevaba a los padres. (…) Preguntado: Qué afectación de orden moral han tenido los padres y hermanos de Alexander Reyes Enciso con motivo de su muerte. Contestó: Yo creo que muy duro, el papá primero se tomaba unas cervecitas se veía más alegre, y a la mamá le ha dado más duro porque ella era quien lo atendía, lo veía todos los días, aun cree que es mentira que ese hijo se le haya ido. Los más allegados, porque hay unos que no viven acá en Ibagué, Vildad y Walter y Miguel que eran quienes vivían más pendientes lo estimaban mucho por esa forma de ser, como Alexander era una persona tan sana, tenía aspiraciones, estudiaba en el Universidad Educación Física y en otra inglés, era como un ejemplo, una persona echada para delante. Preguntado: Dígale al Despacho hace cuántos años conocía al señor Uldarico Claros y qué actividad desempeñaba. Contestó: (…) lo distinguía hacía como un año, él tenía un salón de belleza”(47).
- Los siguientes testimonios rendidos en audiencia pública celebrada el 26 de marzo de 2003 ante el Tribunal Administrativo del Tolima:
Myriam Lozano:
“El accidente fue el día 4 de marzo de 2001 iban a ser las dos de la tarde pasó por la casa Uldarico Claros quien iba manejando un carro y ahí iba un señor que no sé quién sería y los dos niños de él. Él iba a invitarme que fuéramos a conocer el Mirador por allá por el lado de Juntas, como él no conocía ese sector él me dijo mija Myriam vamos a comer arepas, eso por allá es muy bonito, vamos conocemos, vemos que eso por allá es turístico, entonces yo le dije no Uldarico yo no puedo porque tengo un negocio, él me dijo bueno otro día será. El dio la vuelta y se fueron. Él tenía muchos deseos de conocer esos lados porque allá él no había ido, ahí ya porque yo me quedé en casa y el si se fue. (…) Preguntado: Qué vehículo conducía el señor Uldarico el día que fue a invitarla a usted a pasear. Contestó: en ese momento el vehículo que conducía era un Toyota, Landcruiser. (…) (Uldarico Claros) estaba recién pensionado del Municipio, pero él siempre tenía un salón de belleza allá en su casa, mi hija iba de vez en cuando a colaborarle para lavar cabezas, con eso ayudaba para el sustento de la señora Vicenta porque le tocaba responder económicamente por la mamá, y en ocasiones la hermana también le colaboraba pero la hermana en condiciones económicas bajas. Preguntado: Manifiéstele al Despacho qué afectación de orden moral ha tenido doña Janeth, doña Vicenta, el menor hijo y Fabiola Claros con la muerte del señor Uldarico y de la niña Diana Marcela. Contestó: Para la señora Janeth ha sido moralmente un sufrimiento muy duro ya que murió Uldarico, murió Diana y Dieguito quedó lesionado la cabeza, que a veces vive llamándolos al papá a su hermanita, que cuándo vendrán, ella ha estado en unos estados críticos hasta de salud. Ahora la mamá que es una viejita de noventa o noventa y dos años, ella se trató hasta de trastornar, no sabía si se había muerto o no, y Fabiola también porque ellas quedaron sin una ayuda para la señora Vicenta así como era él con la viejita y con ella”(48).
Manuela Heredia Lozano:
“Sé que fui citada para rendir declaración sobre el accidente del señor Uldarico Claros y Diana Marcela Claros que fue el día cuatro de marzo del dos mil uno, quienes fallecieron a causa de un accidente en la vía a Juntas por el puente de la Perla. Este accidente fue a causa de que se le atravesó un semoviente y por esquivarlo se fue al abismo ya que este puente en el momento no tenía infraestructura de señalización ni nada que de pronto se diera cuenta en ese momento el señor Uldarico Claros que era el conductor que había ese puente en ese lado, en ese momento el puente no tenía ni muros ni barandas que pudiera detener el carro cuando quiso esquivar el semoviente. El día del accidente a mí me informaron a eso de las cuatro de la tarde la esposa de él y después de eso yo subí hasta el puente, vi que el carro estaba dentro de la quebrada, las personas que estaban en el carro ya las habían sacado. (…) Al señor Uldarico lo conozco hace como diez años, ya que éramos paisanos y vecinos también (…) él acababa de ser pensionado del Municipio y tenía un salón de belleza y él lo manejaba (…) en varias ocasiones le ayudaba a hacer el pedicure y manicure, a lavar cabezas en fin. Preguntado: en las épocas en que usted le colaboraba sabía usted cuánto devengaba como consecuencia de esa actividad. Contestó: Aproximadamente yo me imagino que unos cuatrocientos cincuenta o quinientos mil pesos mensuales y esa plata la estaba destinando para el sostenimiento de la mamá de él, me consta porque él me comentaba, y en varias ocasiones me daba cuenta que él era el que le consignaba el seguro (…) era una familia muy integrada, estaban todos pendientes, muy unidos, tenían muy buenas relaciones ellos (…) yo he estado al tanto de todo porque yo fui quien le colaboré a la esposa a hacer todas las vueltas de seguros, con toda clase de documentación y siempre hemos tenido contacto todos los días prácticamente (…) pues el ánimo hasta el momento está por el piso, pues fue una pérdida muy grande, a la madre y al niño les ha dado muy duro la pérdida de su padre y su hermana y el niño está en tratamiento psicológico, es terrible esa situación. La misma esposa ha estado muy enferma por esta situación, la mamá también ha estado muy delicada de salud, tiene problemas de memoria. Preguntado: conoce usted los abuelos maternos de la menor Diana Marcela. Contestó SI, los conozco es el señor Vicente Guzmán y la señora Inés Naranjo, quienes también han sufrido muchísimo con la muerte de ellos. Preguntado: Dígale al Despacho si usted fue testigo presencial de los hechos que ocasionaron el accidente que aquí se debate. Contestó: No yo no me di cuenta cuando ellos impactaron el puente, cuando cayeron, no soy testigo presencial pero sí me di cuenta de lo que sucedió después, vi el carro ahí caído y por los comentarios que escuché ese día en el sitio sé que fue por un caballo que se les atravesó entonces el carro se cayó. (…) Pues yo sé que iba manejando el señor Uldarico Claros porque incluso el mismo día del accidente él bajó a la casa a invitarnos y él iba manejando”(49).
- Copia de la historia clínica del señor Alexander Reyes Enciso de la clínica Minerva S.A., en la cual aparece como motivo de consulta del día 4 de marzo de 2001 lo siguiente: “ingreso por el servicio de urgencias posterior a traumatismo por accidente de tránsito. Muy malas condiciones…” y motivo de egreso el 8 de marzo de 2001: muerte(50).
- Copia de las inspecciones de cadáver de los occisos Uladarico Claros, Marcela Claros Guzmán y Alexander Reyes Enciso, realizadas por la Unidad de Reacción Inmediata de Ibagué(51).
- Copia del informe No. 0391 del 4 de marzo de 2001 rendido por el Departamento de Policía de Tolima, Sección de Policía Judicial e Investigación, Área de Delitos Contra la Vida e Integridad, en el cual se manifestó que se dialogó con la señora Elcy Jeanethe Guzmán, esposa del señor Uldarico Claros y madre de los niños que iban en el carro, quien declaró que ese día a las dos de la tarde habían salido de su casa las cuatro personas accidentadas con el fin de darse un paseo(52).
- Copia de los protocolos de necropsia de Uladarico Claros, Marcela Claros Guzmán y Alexander Reyes Enciso, realizados por la Unidad Local de Ibagué del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, en las cuales aparece como manera y causa de muerte: accidente de tránsito(53).
- Copia del análisis clínico de alcohol etílico realizado por el laboratorio de toxicología del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, en el cuerpo de Uldarico Claros, arrojando como resultado: menor de 15mg%(54).
De conformidad con los medios de convicción allegados al proceso, se encuentra plenamente acreditado el hecho dañoso causado a los demandantes, esto es la muerte de Uladarico Claros, Marcela Claros Guzmán y Alexander Reyes Enciso, como consecuencia de un accidente de tránsito ocurrido el día 4 de marzo de 2001, aproximadamente a las 4:15 P.M., en la vía que conduce de Ibagué a Juntas, cuando se desplazaban las tres personas fallecidas y el menor Diego Fernando Claros Guzmán en un campero Toyota de placas HHE-209 de Ibagué, el cual era conducida por el primero de los mencionados, quienes cayeron del puente ubicado sobre la quebrada denominada “Las Perlas”, por tratar de esquivar un caballo que se les atravesó en la vía.
Así las cosas, establecida la existencia del hecho dañoso, aborda la Sala el análisis de imputación con el fin de determinar si en el caso concreto dicho daño le puede ser atribuido a la Administración Pública y, por lo tanto, establecer si constituye deber jurídico de ésta resarcir los perjuicios que del mismo se derivan y, en consecuencia, si la sentencia apelada debe ser confirmada, revocada o modificada, de conformidad con el material probatorio que se pasa a examinar:
En primer lugar, resulta importante destacar que el mantenimiento y conservación de la vía en la que ocurrieron los hechos, correspondía al Departamento del Tolima, de conformidad con el oficio suscrito por el Subdirector de Construcción del Instituto Nacional de Vías, en el cual certifica que la carretera EL Nevado-Juntas-Ibagué no pertenece a la Red Vial Nacional y por consiguiente, no está a cargo del Instituto Nacional de Vías, sino a cargo del Departamento del Tolima, la copia del acta de entrega de las carreteras al Departamento del Tolima, dentro de las cuales se encuentra la carretera Ibagué-Juntas-El Nevado y el oficio suscrito por el Secretario de Desarrollo Físico de la Gobernación del Tolima, mediante el cual informa que para el día 4 de marzo de 2001, el mantenimiento de la vía Ibagué-Juntas-El Nevado estaba a cargo del Departamento del Tolima. Por ello, si llegare a configurarse responsabilidad alguna, ésta sería exclusivamente del mencionado ente territorial y, por lo tanto, se consideran prósperas las excepciones de falta de legitimación en la causa por pasiva propuestas por el Ministerio de Transporte y el INVIAS y habrá de confirmarse en este punto la sentencia de primera instancia.
Por otro lado, respecto de las circunstancias de modo, tiempo y lugar en que acaeció el accidente, del análisis de los testimonios transcritos líneas atrás, la Sala concluye i) que el día 4 de marzo de 2001, en el puente situado sobre la quebrada llamada “Las Perlas”, ubicado en la carretera que conduce de Las Juntas a Ibagué, pasadas las cuatro de la tarde se desplazaban los señores Uldarico Claros y Alexander Reyes Enciso y los menores Marcela y Diego Fernando Claros Guzmán, quienes regresaban de un paseo turístico y familiar de un sitio conocido como El Mirador; ii) que pasando una curva ubicada justo antes del puente, se atravesó un caballo y el señor Uldarico Claros, quien conducía el vehículo, por tratar de esquivarlo cayó a la quebrada que queda justo debajo del puente, junto con los demás pasajeros; iii) que dicho puente no tenía barandas sino únicamente los guarda ruedas y tampoco contaba con señalización alguna; iv) que la menor Marcela Claros Guzmán murió inmediatamente, que el señor Uldarico Claros falleció mientras lo trasladaban al hospital, que el señor Alexander Reyes Enciso murió unos días después en el hospital y que el único sobre viviente del accidente fue el menor Diego Fernando Claros Guzmán.
Así las cosas, acreditado lo anterior, resta por establecer si el accidente de tránsito es atribuible a la Administración por no haber puesto barandas y señalización en el puente.
Pues bien, en primer lugar la Sala advierte que en el dictamen pericial allegado al proceso por parte de los demandantes con el libelo introductorio, quienes actuaron como peritos no acreditaron su condición de tal, pues si bien la parte demandante aseguró que eran ingenieros expertos en vías, no obra documento alguno que lo certifique. Por lo tanto, las declaraciones dadas por ellos resultan ser opiniones carentes de toda técnica en cuanto no hay certeza sobre sus conocimientos científicos, lo cual resulta suficiente para abstenerse de tener el mencionado dictamen como prueba en este proceso.
Aunado a ello, se observa contradicción puesto que los peritos primero aseguraron que la carencia de barandas constituía una probabilidad de peligro inminente para quienes transitaran por el puente, que las variables pueden ser muchas en los accidentes, que puede suceder que aun con barandas como las actuales instaladas en dicho puente no favorezcan de los impactos, mientras que por otro lado afirmaron que si hubiera existido barandas el vehículo hubiera rebotado y no se hubiera ido hacia el abismo. Es decir, no dan certeza de si con la existencia de las barandas en el puente, se hubiera evitado el daño.
Realizaron aseveraciones valorativas y poco científicas, pues no observa la Sala un soporte técnico en sus conclusiones, sino más bien una opinión de lo que vieron en el video casete entregado por la Defensa Civil. Se limitaron a hablar sobre la carencia de barandas y señalización y no a exponer con argumentos técnicos si la existencia de barandas hubiera evitado el lamentable accidente. En suma, no es una prueba que le sirve a la Sala para tener como verdadera la teoría propuesta en la demanda.
Lo anterior con fundamento en lo que prevé el artículo 241 del Código de Procedimiento Civil, a cuyo tenor:
“Apreciación del dictamen. Al apreciar el dictamen se tendrá en cuenta la firmeza, precisión y calidad de sus fundamentos, la competencia de los peritos y los demás elementos probatorios que obren en el proceso.
Así entonces, para la Sala, el dictamen pericial aportado no cuenta con la competencia de los peritos, ni con firmeza, precisión y calidad en sus fundamentos, por lo que prescindirá del mismo.
Cabe aclarar además que el Instituto Nacional de Vías, dentro de su contestación de la demanda, solicitó que no se tuviera en cuenta “el memorial suscrito por los señores Napoleón Martínez y Luis Fernando Rojas, a instancias del apoderado de los demandantes, en razón a que fue elaborado sin la observancia de los parámetros legales y por presentar graves errores y contradicciones”.
No obstante lo anterior, la Sala encuentra, a través de las demás pruebas obrantes dentro del proceso, que las condiciones en que se encontraba la carretera por la que transitaron los accidentados no eran las adecuadas.
Está plenamente acreditado que en el lugar donde ocurrió el accidente no había señalización de tránsito alguna que previniera sobre los riesgos conocidos de la vía, consistentes en la presencia constante de animales en la zona, la existencia de un puente que no es visible puesto que se encuentra justo después de una curva y la reducción de velocidad debido a esas condiciones de la vía. Dichas señales de tránsito que no fueron instaladas por la entidad encargada -Departamento del Tolima- son de carácter preventivas para advertir al usuario de la vía la existencia de un peligro y la naturaleza de éste, según el Código Nacional de Tránsito Terrestre vigente para la fecha de ocurrencia de los hechos y, en ese sentido, fueron creadas para disminuir el riesgo de accidentes, motivo por el cual la Sala encuentra que la omisión de la entidad demandada tuvo plena incidencia en los daños causados a los demandantes.
En este punto, es preciso destacar que el argumento del Ministerio Público según el cual el conductor del vehículo ya conocía la vía porque en el momento de ocurrencia de los hechos ya se encontraban de regreso, es decir, ya habían transitado por esa vía y por ello ya debía conocer las condiciones de la carretera, no tiene vocación de prosperidad comoquiera que las señales de tránsito fueron creadas con el fin de advertir la presencia de determinados riesgos o las limitaciones, prohibiciones o restricciones sobre el uso de la vía o para identificar las vías y guiar al usuario, sin tener en cuenta si el usuario conoce o no la vía, sino destinadas a cualquier persona que transite por ella, por lo tanto es obligación de las entidades encargadas instalarlas sin excusa alguna.
Aunado a lo anterior, se probó que para el momento del accidente, el puente desde el cual cayó el vehículo al abismo se encontraba sin barandas, lo que constituye el incumplimiento del deber por parte del Departamento del Tolima previsto en el Código Colombiano de Diseño Sísmico de Puentes expedido en 1995, según el cual es obligatorio proveer barandas en los bordes de las estructuras de los puentes para la protección del tráfico y de los peatones. En ese sentido, tal incumplimiento genera una responsabilidad directa en el fallecimiento de Uldarico Claros, Alexander Reyes y Diana Marcela Claros.
Cabe aclarar además que, contrario a lo manifestado por la entidad demandada en el recurso de apelación, la obligación de poner barandas en los puentes o las adecuadas señales de tránsito es de carácter legal, es decir, que estando establecida en la Ley, ésta, por ser de carácter nacional, no se debe aportar al proceso para probar su existencia.
Dentro del plenario quedó demostrado también que posterior a la fecha del accidente de tránsito, se instalaron en el puente unas barandas, lo cual evidencia la necesidad de su instalación –si perder de vista que era obligación legal-, máxime si el accidente del presente caso no ha sido el único ocurrido en ese sitio, sino que, según los testimonios rendidos, han sido varios los ocurridos ahí.
Por tanto, concluye la Sala que en el caso concreto dicha omisión consistente en la falta de señalización de peligro y/o precaución de la zona en razón a la poca visibilidad, la presencia de animales y la necesidad de reducción de velocidad por las circunstancias especiales de la vía y, además por la ausencia de barandas en el puente que queda encima de la quebrada “Las Perlas”, constituye una evidente falla del servicio y, por tal razón, sobre este punto también habrá lugar a confirmar la sentencia de primera instancia, es decir, declarar administrativamente responsable al Departamento del Tolima por la muerte de Uldarico Claros, Marcela Claros Guzmán y Alexander Reyes Enciso.
De igual manera, esta Sala considera que el monto indemnizatorio debe ser reducido comoquiera que el accidente de tránsito no se produjo exclusivamente por el mal estado de la vía (falta de señalización y falta de barandas), sino que también fue definitiva la presencia de un semoviente, puesto que fue la razón para que el conductor del vehículo saliera de su curso normal al tratar de esquivarlo por su aparición intempestiva, motivo por el cual hay lugar a disminuir el quantum de la indemnización.
Para esta Subsección, la contribución de la presencia del semoviente en la producción del daño no fue de tal entidad que amerite reducir la condena en un 50%, comoquiera que, se reitera, la entidad convocada infringió las normas de tránsito que debía observar, exponiendo a un alto riesgo a los administrados que circularon por la vía, tanto es así, que produjo la muerte de las tres personas por quienes se demanda en este caso.
De manera que para la Sala, una reducción de la condena acorde con la participación en la generación del daño tanto por la entidad demandada como por el semoviente, debe ser equivalente al 30% de la indemnización que mediante esta providencia se va a reconocer.
Ahora bien, en cuanto a la culpa exclusiva de la víctima alegada tanto por la entidad demandada como por el Ministerio Público, por la supuesta falta de capacidad del señor Uldarico Claros para conducir vehículos, cabe resaltar que son irrelevantes para la Sala las declaraciones rendidas en el sentido de asegurar que era un principiante para manejar o que su licencia fue expedida unos meses atrás, pues obra en el encuadernamiento la prueba idónea para tener certeza sobre la capacidad para conducir vehículos automotores que es el certificado de la licencia de conducción expedida antes de la ocurrencia del hecho. Al respecto la Sección Tercera ha dicho:
“… la pericia o experiencia en el manejo de estos vehículos debe acreditarse por el medio establecido en la ley, que lo es la licencia de conducción que se otorga para el manejo de determinados vehículos, según la experiencia y capacidad que se demuestre para el efecto. La ley 769 de 2002, Código de Tránsito y Transporte, establece en los artículos 17 y 18 que la licencia de conducción se otorgará a toda persona que reúna los requisitos establecidos para tal efecto, y lo facultará para manejar vehículos automotores de acuerdo con las categorías reglamentadas por el Ministerio de Transporte”(55).
Entonces, independientemente de la fecha de expedición de la licencia de conducción, se presume que quien la porta ha cumplido con los requisitos exigidos, y por tanto, reúne todas las condiciones y aptitudes requeridas para la conducción de automotores, motivo por el cual no es dable predicar por aquélla situación la impericia o negligencia del conductor.
Igualmente resultan irrelevantes para la Sala los argumentos del Ministerio Público sobre la falta de pericia del conductor frente a la aparición del semoviente al no haber frenado sino girado hacia un lado, comoquiera que carecen de todo sustento pues no hay prueba al respecto. Además cabe precisar que estamos en presencia de una conducta humana frente a una situación inesperada, que no se puede prever -máxime si no hay advertencia por parte de la Administración sobre la circulación de animales en la zona- y, que en todo caso, no aparenta haber sido una conducta imprudente o con falta de destreza por parte del señor Uldarico Claros.
El Ministerio Público también argumentó que a la falta de pericia del conductor, se le suma la prueba de alcoholemia que obra en el encuadernamiento, según la cual se encontró en el cuerpo del señor Uldarico Claros menos de 15mg% de alcohol etílico, sin embargo para la Sala el aludido resultado no es ilustrativo de que la víctima hubiera bebido sustancias embriagantes, puesto que no indica con exactitud el porcentaje consumido, es decir, pudo haber sido 0mg% como también 14,9mg%.
Sumado a ello, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses clasificó la embriaguez como se expone a continuación:
“En general puede aceptarse que niveles de alcoholemia entre 50 y 100 miligramos permitan sospechar la presencia de embriaguez.
Cifras mayores de 100 miligramos por ciento de alcoholemia son conclusivas de embriaguez”(56).
Así entonces, un porcentaje menor a 50mg% de alcohol no entra ni siquiera dentro de la clasificación de embriaguez leve. En todo caso, como se mencionó anteriormente, al no haber certeza sobre la cantidad exacta de alcohol etílico en el cuerpo del señor Uldarico Claros, la Sala no puede inferir un consumo de bebida alcohólica y por tanto, tampoco puede predicarse de esta circunstancia una culpa exclusiva de la víctima.
Ahora, sobre la velocidad del vehículo, la única testigo ocular aseguró que el vehículo iba a baja velocidad por considerar que en esa vía no se puede transitar a más de 20 kilómetros por hora, razón por la cual la Sala también despacha este argumento para estimar una culpa de la víctima.
Por lo tanto, para esta Subsección no obran suficientes elementos probatorios que acrediten las alegadas causales de exoneración de responsabilidad, razón por la cual dichas excepciones no tienen vocación de prosperidad.
Así pues, probada como se tiene la falla del servicio y, por ende, la responsabilidad patrimonial del Departamento del Tolima, corresponde a la Sala pronunciarse sobre los perjuicios reclamados por los demandantes.
En relación con esta clase de perjuicios, tratándose de la muerte de una persona, la prueba del parentesco cercano para con la víctima resulta suficiente para tenerlo por configurado –sin perjuicio de la existencia de otros medios probatorios que acrediten dicho perjuicio-, pues en aplicación de las reglas de la experiencia se puede inferir que la muerte de un pariente próximo les debió causar un profundo dolor moral, aún más en las dramáticas circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurrieron los hechos del presente caso.
En cuanto se refiere a la cuantía de la indemnización de este perjuicio inmaterial, debe recordarse que, de conformidad con lo expresado en sentencia del seis de septiembre de 2001, esta Sala ha abandonado el criterio según el cual se estimaba procedente la aplicación analógica del artículo 106 del Código Penal de 1980, para establecer el valor de la condena por concepto de perjuicios morales; se ha considerado, en efecto, que la valoración de dicho perjuicio debe ser hecha por el juzgador, en cada caso, según su prudente juicio, con el fin de que, de conformidad con las circunstancias propias del caso concreto, se pueda determinar la intensidad de esa afectación, para que, de esta manera se puedan calcular las sumas que se deben reconocer por este concepto(57). En este orden de ideas, se ha sugerido la imposición de condenas por la suma de dinero equivalente a cien salarios mínimos legales mensuales, en los eventos en que aquél se presente en su mayor grado de intensidad(58).
Ahora bien, para la cuantificación de la indemnización por concepto del perjuicio moral en casos de muerte, sin que de manera alguna implique una regla inmodificable que deba aplicarse en todos los casos, puesto que se insiste en la necesidad de que en cada proceso se valoren las circunstancias particulares que emergen del respectivo expediente, a manera de sugerencia y como parámetro que pueda orientar la decisión del juez en estos eventos, la Sala ha fijado los siguientes parámetros teniendo en cuenta el nivel de cercanía afectiva entre la víctima directa y aquellos que acuden a la justicia en calidad de perjudicados o víctimas indirectas. En este sentido:
Nivel No. 1. Comprende la relación afectiva, propia de las relaciones conyugales y paterno- filiales o, en general, de los miembros de un mismo núcleo familiar (1er. Grado de consanguinidad, cónyuges o compañeros permanentes o estables). A este nivel corresponde el tope indicativo indemnizatorio de (100 smlmv).
Víctimas: Uldarico Claros y Diana Marcela Claros Guzmán.
Por la muerte del señor Uldarico Claros y Diana Marcela Claros Guzmán demandaron los integrantes del grupo familiar conformado por quienes acudieron al proceso en condición de madre, esposa, hermana e hijo del primero y madre, hermano, tía y abuelos de la segunda. Para acreditar su condición allegaron al proceso las siguientes pruebas documentales: i) copia del registro civil de nacimiento del señor Uldarico Claros en el cual consta que su madre es la señora Vicenta Claros y por tanto abuela de la menor fallecida; ii) copia del registro civil de nacimiento de la menor Diana Marcela Claros Guzmán en el cual consta que su madre es la señora Elsy Yanet Guzmán Naranjo; iii) certificado expedido por la Notaría Segunda del Círculo de Ibagué en el cual consta que los señores Vicente Guzmán y María Inés Naranjo son los padres de la señora Elsy Yanet Guzmán Naranjo y, por lo tanto, abuelos de la menor fallecida; iv) registro civil de nacimiento del menor Diego Fernando Claros Guzmán en el cual se certifica que su padre es Uldarico Claros, por tanto hermano de la menor Diana Marcela Claros guzmán; v) copia del registro civil de matrimonio celebrado entre el señor Uldarico Claros y la señora Elsy Yanet Guzmán Naranjo; iv) copia del registro civil de nacimiento de la señora María Fabiola Claros en el cual consta que su madre es la señora Vicenta Claros, por ende hermana de Uldarico Claros y tía de la menor Diana Marcela Claros Guzmán.
Así las cosas, por concepto de perjuicios morales, en aplicación de las presunciones antes enunciadas y de conformidad con los demás elementos probatorios recaudados, se le reconocerá a la madre, a la esposa y al hijo del occiso Uldarico Claros el monto equivalente a 100 S.M.L.M.V. para cada uno y para su hermana 50 S.M.L.M.V.; a la madre de la occisa Diana Marcela el monto equivalente a 100 S.M.L.M.V., para su hermano y abuelos 50 S.M.L.M.V. para cada uno de ellos y para su tía 35 S.M.L.M.V. No obstante, a esas sumas deberá descontársele el 30%, debido a la disminución del quantum de la indemnización por razón de la concurrencia de causas.
Cabe precisar que como se trata de dos fallecidos del mismo núcleo familiar, para cada pariente que se nombró tanto con motivo del fallecimiento de Uldarico Claros como por el de Diana Marcela, la indemnización se sumará comoquiera que fueron dos seres queridos quienes fallecieron y, por lo tanto, el sufrimiento y dolor es aun mayor.
Víctima: Alexander Reyes Enciso.
Por la muerte del señor Alexander Reyes Enciso demandaron los integrantes del grupo familiar conformado por quienes acudieron al proceso en condición de padres y hermanos. Para acreditar su condición allegaron al proceso las siguientes pruebas documentales: i) copia del registro civil de nacimiento del señor Alexander Reyes Enciso en el cual consta que su madre es la señora Gabriela Enciso y su padre el señor Luis Eduardo Reyes; ii) copias de los registros civiles de nacimiento de los señores Lydia, Edna Ruth, Vildad y Walter Reyes Enciso en los cuales se certifica que sus padres son Gabriela Enciso y Luis Eduardo Reyes, por lo tanto, hermanos del difunto; iii) certificado expedido por la Notaría Primera del Círculo de Ibagué en el cual consta que el señor Miguel Reyes Enciso tiene por padres a Gabriela Enciso y Luis Eduardo Reyes, por lo cual, es también hermano del difunto.
Así las cosas, por concepto de perjuicios morales, en aplicación de las presunciones antes enunciadas y de conformidad con los demás elementos probatorios recaudados, se les reconocerá a los padres del occiso el monto equivalente a 100 S.M.L.M.V. para cada uno y para cada uno de sus hermanos 50 S.M.L.M.V. No obstante, a esas sumas deberá descontársele el 30%, debido a la disminución del quantum de la indemnización por razón de la concurrencia de causas.
La parte demandante demostró que la señora Elsy Yanet Guzmán canceló la suma de $979.600 por los servicios funerarios de su esposo y $562.775 por los de su hija, es decir que fueron en total $1’542.375, sin embargo a esta suma se reducirá el 30% por motivo de la concurrencia de causas.
En relación con los servicios funerarios prestados a Alexander Reyes Enciso, observa la Sala que fueron cancelados por intermedio del SOAT motivo por el cual no hay lugar a reconocer suma alguna y además no fue motivo de apelación a pesar de que el Tribunal a quo no los reconoció.
En relación con este perjuicio, de conformidad con los testimonios rendidos por las señoras Myriam Lozano y Manuela Heredia Lozano, está acreditado que para el momento de los hechos el señor Uldarico Claros desempeñaba una actividad productiva económica, consistente en atender un salón de belleza y que además recibía una pensión del Municipio y, teniendo en cuenta las declaraciones de los señores Gloria Lozano Rocha y Carlos Alberto Herrera, se encuentra probado que el señor Alexander Reyes Enciso era profesor de taekwondo.
No obstante, aunque en uno de los testimonios se dijo que el señor Claros devengaba alrededor de quinientos mil pesos y en otro que el señor Alexander Reyes Enciso devengaba cerca de setecientos mil pesos, lo cierto es que en el expediente no existen pruebas algunas que certifiquen con exactitud las sumas que los señores Uldarico Claros y Alexander Reyes Enciso podían obtener con ocasión de la labor económica realizada, razón por la cual, de conformidad con la jurisprudencia de esta Corporación(59), hay lugar a aplicar la presunción según la cual toda persona que se encuentre en edad productiva devenga, por lo menos, el salario mínimo legal vigente, monto que será tenido en cuenta por la Subsección para liquidar el lucro cesante. A esa suma se le debe adicionar el 25% por prestaciones sociales y, de otra parte, se le debe deducir de dicho valor el 25% correspondiente al valor aproximado que la víctima directa del daño destinaría para su propio sostenimiento.
Para determinar el ingreso base de liquidación se actualizará el valor del salario mínimo legal mensual vigente para el año 2001.
Dado que el salario mínimo legal mensual que rige para el año 2015 resulta superior a la anterior cifra ($ 644.350), se tomará la segunda cantidad para efectos de la liquidación del lucro cesante.
Luego de efectuar las aludidas operaciones, el ingreso base de liquidación es de $ 604.078(60):
En cuanto a los beneficiarios de este perjuicio, en la demanda se solicitó su reconocimiento a favor de la madre, la esposa y el hijo del señor Uldarico Claros y los padres del señor Alexander Reyes Enciso, lo cual para la Sala resulta procedente, comoquiera que serían los dineros que los occisos habrían tenido que destinar al sostenimiento de ellos de la siguiente manera:
PRIMER GRUPO FAMILIAR
Víctima: Uldarico Claros
El ingreso base de liquidación será dividido en un 50% a favor de la esposa y el otro 50% para su madre y su hijo menor en igual proporción, comoquiera que de los testimonios que obran en el proceso se pudo acreditar que el señor Uldarico Claros velaba por el bienestar económico de ellos.
Para determinar el monto de la indemnización del perjuicio material a título de lucro cesante se debe tener en cuenta que como consta a folio 10 del cuaderno 3, el señor Uldarico Claros nació el 5 de marzo de 1954, razón por la cual para el 4 de marzo de 2001, fecha de su muerte, tenía 46 años y su expectativa de vida era de 35,3 años, es decir 423,6 meses(61).
Para la señora Elsy Yanet Guzmán Naranjo:
En el caso de la señora Elsy Yanet Guzmán Naranjo, se encuentra acreditado en el expediente que ella nació el 18 de junio de 1960, razón por la cual para el 4 de marzo de 2001 tenía 40 años, por lo cual la liquidación debe hacerse teniendo en cuenta la expectativa de vida del señor Uldarico Claros.
Consolidado: Desde la fecha del hecho (4 de marzo de 2001) hasta la de esta sentencia (12 de febrero de 2015), esto es 167 meses, aplicando la siguiente fórmula:
Futuro: Por el resto del período de vida probable del señor Uldarico Claros, esto es 260,6 meses, aplicando la siguiente fórmula:
Total perjuicios materiales: CIENTO VEINTIDÓS MILLONES CIENTO DOS MIL DOSCIENTOS OCHENTA Y SEIS PESOS M/C ($ 122’102.286,oo).
Para el menor Diego Fernando Claros Guzmán:
Consolidado: Desde la fecha del hecho (4 de marzo de 2001) hasta el de esta sentencia (12 de febrero de 2015), esto es 167 meses, aplicando la siguiente fórmula:
Futuro: Hasta la fecha en que cumpla 25 años, esto es 98 meses, aplicando la siguiente fórmula:
Total perjuicios materiales: CINCUENTA MILLONES QUINIENTOS VEINTICUATRO MIL NOVECIENTOS DIECISIETE PESOS M/C ($50’524.917).
Para la señora Vicenta Claros:
En el caso de la señora Vicenta Claros, se encuentra acreditado en el expediente que ella nació el 15 de mayo de 1922, razón por la cual para el 4 de marzo de 2001, tenía 78 años y por ende su expectativa de vida, según la Resolución No. 1555 de 2000, era de 12,6 años, esto es 151,2 meses; no obstante, dado que la sola liquidación del lucro cesante consolidado supera ese período, al tiempo que no existe otro parámetro para poder determinar un aproximado de la expectativa de vida de una persona en las condiciones de la señora Vicenta Claros, la Sala, por razones de equidad y con el fin de evitar condenas sobre supuestos inciertos, liquidará la citada indemnización con fundamento únicamente en el lucro cesante consolidado.
Total perjuicios materiales: TREINTA Y OCHO MILLONES SETECIENTOS SETENTA Y SIETE MIL CIENTO CUARENTA Y NUEVE PESOS M/C ($38’777.149,oo).
SEGUNDO GRUPO FAMILIAR
Víctima: Alexander Reyes Enciso
El ingreso base de liquidación será dividido en un 50% a favor de la madre y el otro 50% para el padre, comoquiera que de los testimonios que obran en el proceso se pudo acreditar que el señor Alexander Reyes Enciso, velaba por el bienestar económico de ellos.
Para determinar el monto de la indemnización del perjuicio material a título de lucro cesante se debe tener en cuenta que como consta a folio 47 del cuaderno 3, el señor Alexander Reyes Enciso nació en el año 1967(62), razón por la cual para el año 2001, fecha de su muerte, tenía 34 años y su expectativa de vida era de 46,5 años, es decir 558 meses(63).
Para la señora Gabriela Enciso Ramírez:
En el caso de la señora Gabriela Enciso Ramírez, se encuentra acreditado en el expediente que para el año en que sucedió el accidente (2001), tenía 62 años(64), por lo cual la liquidación debe hacerse teniendo en cuenta la expectativa de vida de ella, es decir 25,3 años, o sea 303,6 meses(65).
Futuro: Por el resto del período de vida probable de la señora Gabriela Enciso Ramírez, esto es 140,6 meses, aplicando la siguiente fórmula:
Total perjuicios materiales: CIENTO OCHO MILLONES DOSCIENTOS CINCUENTA Y SEIS MIL OCHOCIENTOS DIECIOCHO PESOS M/C ($ 108’256.818,oo).
Para el señor Luis Eduardo Reyes:
En el caso del señor Luis Eduardo Reyes, se encuentra acreditado en el expediente que para el año en que sucedió el accidente (2001), tenía 66 años(66), por lo cual la liquidación debe hacerse teniendo en cuenta la expectativa de vida de él, es decir 18,2 años, o sea 218,4 meses(67).
Consolidado: Desde la fecha del hecho (4 de marzo de 2001) hasta el de esta sentencia (octubre de 2014), esto es 163 meses, aplicando la siguiente fórmula:
Futuro: Por el resto del período de vida probable del señor Luis Eduardo Reyes, esto es 55,4 meses, aplicando la siguiente fórmula:
Total perjuicios materiales: OCHENTA Y NUEVE MILLONES QUINIENTOS TRES MIL DOSCIENTOS DIECISÉIS PESOS M/C ($ 89’503.216,oo).
Se recuerda que a las anteriores cifras se les descontará el 30%, dado que se encontró configurada en este caso la concurrencia de causas.
PRIMERO: Modifícase la sentencia dictada por el Tribunal Administrativo del Tolima, el día 16 de diciembre de 2004, la cual quedará así:
“Primero. DECLARAR probadas las excepciones de falta de legitimación en la causa por pasiva propuestas por el Ministerio de Transporte y el Instituto Nacional de Vías, de conformidad con las consideraciones del fallo.
Segundo. DECLARAR administrativamente responsable al Departamento del Tolima, de los perjuicios causados a la parte demandante, de conformidad con lo expuesto en la parte motiva de esta providencia.
Tercero. CONDENAR al Departamento del Tolima, a pagar a la señora Elsy Yanet Guzmán Naranjo, la suma de un millón setenta y nueve mil seiscientos sesenta y dos pesos ($1’079.662.oo) M/Cte., a título de perjuicios materiales, en la modalidad de daño emergente.
Cuarto. CONDENAR al Departamento del Tolima, a pagar a cada una de las siguientes personas, a título de perjuicios materiales, en la modalidad de lucro cesante, las sumas que se indican a continuación:
Elsy Yanet Guzmán Naranjo $85’471.600
Diego Fernando Claros Guzmán $35’367.442
Vicenta Claros $27’144.004
Luis Eduardo Reyes $62’652.251
Gabriela Enciso Ramírez $75’779.773
Quinto. CONDENAR al Departamento del Tolima, a pagar a cada una de las siguientes personas, a título de perjuicios morales, las sumas que se indican a continuación:
Nombre Cantidad en S.M.L.M.V
Elsy Yanet Guzmán Naranjo (como madre de Diana Marcela Claros Guzmán y cónyuge de Uldarico Claros) 140
Diego Fernando Claros Guzmán (como hermano de Diana Marcela Claros Guzmán e hijo de Uldarico Claros) 105
Vicenta Claros (madre de Uldarico Claros y abuela de Diana Marcela Claros Guzmán) 105
Vicente Guzmán Pardo (abuelo de Diana Marcela Claros Guzmán) 35
María Inés Naranjo (abuela de Diana Marcela Claros Guzmán) 35
María Fabiola Claros (hermana de Uldarico Claros y tía de Diana Marcela Claros Guzmán ) 59,5
Luis Eduardo Reyes (padre de Alexander Reyes Enciso) 70
Gabriela Enciso Ramírez (madre de Alexander Reyes Enciso) 70
Walter Reyes Enciso (hermano de Alexander Reyes Enciso) 35
Lydia Reyes Enciso (hermana de Alexander Reyes Enciso) 35
Edna Ruth Reyes Enciso (hermana de Alexander Reyes Enciso) 35
Vildad Reyes Enciso (hermana de Alexander Reyes Enciso) 35
Miguel Reyes Enciso (hermano de Alexander Reyes Enciso) 35
Sexto. Se deniegan las demás pretensiones de la demanda.
Octavo. Cúmplase lo dispuesto en esta providencia, en los términos previstos en los artículos 176 y 177 del Código Contencioso Administrativo.
Noveno: Expídanse a la parte actora las copias auténticas de esta sentencia con las constancias de que trata el artículo 115 del Código de Procedimiento Civil”.
21 Folios 12,13 y 48 C. 3.
22 Folios 16,19 10,11, 47, 50, 52 C. 3.
23 Folio 14 C. 3.
24 Folio 15 C. 3.
25 Folio 51 C. 3.
26 Folio 53 C. 3.
27 Folios 22-23 C. 3.
28 Folio 34 C. 3.
29 Folios 58 C. 3.
30 Folio 59 C. 3.
31 Folio 60 C.3.
32 Folio 61 C. 3.
33 Folios 62-68 C. 3.
34 Folios 70-79 C.3.
35 Folio 89 C. 3.
36 Folio 128 C. 3.
37 Folio 141 C. 3.
38 Folio 2 C. 2.
39 Folios 3 C. 2.
40 Folios 4-8 C.2.
41 Folios 24-35 C. 2.
42 Folios 49-62 C. 2.
43 Folios 65-66 C. 2.
44 Folios 12-14 C. 1.
45 Folios 16-18 C. 1.
46 Folios 20-21 C. 1.
47 Folios 22-23 C. 1.
48 Folios 24-26 C. 1.
49 Folios 27-29 C. 1.
50 Folios 62-75 C. 1.
51 Folios 82-87, 90-92 C. 1.
52 Folios 88-89 C. 1.
53 Folios 107-112, 114-116 C. 1.
54 Folio 113 C. 1.
55 Auto de 16 de marzo de 2005, proceso No. 52001-23-31-000-2002-01777-01(28628), M.P. Ruth Stella Correa Palacio.
56 Guía Práctica para realizar el Dictamen Forense sobre Embriaguez; Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Bogotá, 1993, págs. 1,2,9.
57 Consejo de Estado. Sección Tercera. Subsección A. Sentencia del 27 de junio de 2013. Expediente 31033.
58 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia del 6 de septiembre de 2001, expediente 13.232-15.646, actor: Belén González y otros – William Alberto González y otra.
59 Consejo de Estado. Sección Tercera. Subsección A. Sentencia del 24 de julio de 2013.
60 Así: 644.350 x 0.25 = 161.087 + 644.350 = 805.437
805.437 x 0.25 = 201.359
805.437 – 201.359 = $ 604.078
61 Resolución 1555 de 2000, expedida por la Superintendencia Financiera de Colombia.
62 En el registro civil de nacimiento no aparece el mes en el cual nació el señor Alexander Reyes Enciso.
63 Resolución 1555 de 2000, expedida por la Superintendencia Financiera de Colombia.
64 En razón a que en el expediente no obra registro civil de nacimiento de la señora Gabriela Enciso Ramírez, la edad se calculó en base al registro civil de nacimiento de una de sus hijas en el cual aparece su edad de 26 años para el año de 1965 (folio 18 C. 3)
65 Resolución 1555 de 2000, expedida por la Superintendencia Financiera de Colombia.
66 En razón a que en el expediente no obra registro civil de nacimiento del señor Luis Eduardo Reyes, la edad se calculó en base al registro civil de nacimiento de una de sus hijas en el cual aparece su edad de 30 años para el año de 1965 (folio 18 C. 3).
67 Resolución 1555 de 2000, expedida por la Superintendencia Financiera de Colombia.

References: artículo 241
 artículo 106
 Resolución 
 artículo 115
 Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
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