Source: http://www.un.org/es/documents/sc/scaction/2005/mideast.shtml
Timestamp: 2018-05-24 23:46:47+00:00

Document:
Consejo de Seguridad 2005: Recapitulación
Mantenimiento de la paz, Consolidación de la paz
Las esperanzas para alcanzar la paz en el Oriente Medio, en concreto entre israelíes y palestinos, se reavivaron en 2005 con importantes avances como la celebración de elecciones democráticas a la Presidencia en Palestina, la retirada de Israel de la Franja de Gaza y partes de la Ribera Occidental septentrional, y la apertura de un cruce fronterizo entre Gaza y Egipto—primera vez en la historia de los palestinos que habían asumido el control en una zona de su frontera.
«Se puede palpar la expectación por un cambio real, sustancial y sostenible en la región» informó el Secretario General Adjunto de Asuntos Políticos, Kieran Prendergast, al Consejo el 13 de enero, mencionando las elecciones democráticas del nuevo Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas. Tras las elecciones, se reanudaron las conversaciones directas entre el nuevo Presidente y el Primer Ministro Israelí, Ariel Sharon.
Al mes siguiente, el Sr. Prendergast informó al Consejo de que la «esperanza aumentó» desde que el 8 de febrero se celebrara en Sharm el-Sheikh, Egipto, la cumbre entre el Presidente Abbas y el Primer Ministro Sharon, organizada por el Presidente de Egipto Hosni Mubarak, en presencia del Rey de Jordania Abdullah. En aquella reunión, el Presidente Abbas y el Primer Ministro Sharon expusieron su deseo de acabar con el derramamiento de sangre y la desesperación, y reafirmaron su compromiso con la «hoja de ruta»1 respaldada por el Cuarteto.
El 9 de marzo, el Consejo acogió complacido las conclusiones de la reunión celebrada en Londres el 1º de marzo sobre el apoyo a la Autoridad Palestina, en las que el Presidente Abbas presentó un plan general para fortalecer las instituciones de la Autoridad Palestina en materia de seguridad, buena gobernanza y desarrollo de la economía palestina. El Consejo, mediante una declaración de la Presidencia, expresó igualmente su deseo de que la reunión formase parte del apoyo internacional a largo plazo al pueblo y a la Autoridad Palestina, y contribuyese a poner en práctica la hoja de ruta.
Haciendo hincapié en la preocupación de las Naciones Unidas por el hecho de que Israel no hubiese desmantelado los puestos de avanzada y congelado la expansión de los asentamientos, el Sr. Prendergast informó al Consejo el 24 de marzo de que la política de asentamientos israelí no puede desligarse del muro que se está construyendo en la Ribera Occidental. El trazado del muro aprobado siguió incorporando un alto porcentaje de suelo palestino y tuvo una repercusión negativa en los medios de subsistencia de muchos palestinos. Mientras Israel había defendido que la barrera era una estructura temporal para hacer frente a las necesidades en materia de seguridad, nadie pudo determinar su alcance y recorrido sin ser consciente de las posibles repercusiones para la contigüidad del futuro estado palestino.
En abril, comunicó que mientras Israel se preparaba para retirar los asentamientos de la Franja de Gaza y de la Ribera Occidental septentrional—acontecimiento trascendental en las relaciones entre israelíes y palestinos—el desafío de las partes y la comunidad internacional era asegurarse de que la retirada se producía para, así, contribuir al impulso hacia la paz y ofrecer una oportunidad real de revitalización del proceso. Una vez que se haya completado la desconexión, se necesitaría una coordinación y cooperación todavía mayor en el difícil periodo de transición.
A pesar de las dudas y los difíciles desafíos que nos esperaban, añadió, permaneció la esperanza y el optimismo de los meses anteriores, confirmado por un descenso generalizado del número de víctimas, la violencia y las operaciones militares. No obstante, los indicadores sobre el terreno, en concreto el aparente fracaso de poner fin a la tendencia hacia la «violencia retributiva», sugirieron que la situación era delicada. Dicha fragilidad se reflejó, entre otras cosas, en la economía palestina que, a pesar de haber sufrido modestas mejoras, seguía en estado de crisis, con una tasa de desempleo de entre un 36 y 41% en la Franja de Gaza.
El Cuarteto se reunió en Moscú el 9 de mayo para revisar la situación en Oriente Medio, prestando especial atención al compromiso de Gaza, y centrándose en la mejor forma de ayudar a las partes a mantener el impulso para la paz en este «difícil momento para la oportunidad». A ambas partes se les recordó la necesidad de evitar acciones unilaterales que pudieran prejuzgar cuestiones relativas al estatuto definitivo, y se les instó a poner en práctica las obligaciones de la hoja de ruta.
El Sr. Prendergast informó al Consejo de que a pesar de la gravedad de algunos incidentes, se había evitado una interrupción prolongada de la calma que prevalecía en el Oriente Medio y señaló que eran evidentes los importantes esfuerzos desplegados por el pueblo palestino para mantener la calma y la determinación de Israel de no reaccionar de manera exagerada ante incidentes aislados.
En su primera reunión informativa desde su nombramiento como Coordinador Especial de las Naciones Unidas para el proceso de paz del Oriente Medio y Representante Personal del Secretario General, Álvaro de Soto, le comunicó en julio al Consejo que la retirada de Israel de Gaza y partes de la Ribera Occidental septentrional fue «un momento repleto de esperanza, pero peligroso al mismo tiempo». Aunque parcial y de acuerdo con los términos fijados principalmente por Israel, la planeada retirada fue una medida positiva que sentó un precedente que la comunidad internacional no pudo más que apoyar. A su reunión informativa le siguió un debate de un día de duración en el que unos trenta y cinco oradores sopesaron el tema en cuestión.
El Secretario General Adjunto de Asuntos Políticos, Ibrahim Gambari, informó al Consejo el 24 de ese mes de que, a pesar de las dramáticas escenas de militares y policías israelíes sacando a los colonos de sus casas en Gaza que todo el mundo había visto en televisión y prensa, la retirada de Israel de Gaza y partes de la Ribera Occidental en agosto se desarrolló sin problemas y a un ritmo sorprendente, ayudada por la generalizada compostura observada en las facciones militares palestinas.
Entre los temas que todavía se tenían que tratar estaban los cruces fronterizos y los corredores comerciales, entre Gaza y la Ribera Occidental, los desplazamientos en la Ribera Occidental, el aeropuerto y puerto de Gaza, y las casas e invernaderos en los asentamientos israelíes. Aunque se hubiera producido un importante progreso al tratar las mencionadas prioridades en el marco de la desconexión, se necesitaría un trabajo considerable para que llegasen a un acuerdo.
Al regresar al Consejo el 23 de septiembre, el Sr. Soto informó de que Israel había retirado sus últimos militares e instalaciones de la Franja de Gaza el 12 de septiembre a primera hora. El Gobierno de Israel, enfrentándose a una fuerte oposición, había demostrado su habilidad de cumplir decisiones democráticas por el bien común, a sabiendas de que podrían causar dolor y perturbación a un elevado número de sus ciudadanos. Los grupos palestinos, en general, contuvieron actuaciones violentas contra los colonos. Se habían establecido las bases para una verdadera relación, que debía alentar a las partes a entender y tratar las necesidades y preocupaciones del otro, constató.
El Consejo, en una declaración formulada con posterioridad a la reunión informativa, manifestó su apoyo a la declaración formulada por el Cuarteto tras su encuentro en Nueva York el 20 de septiembre para tratar la retirada de Gaza y las perspectivas de un movimiento hacia la paz en el Oriente Medio. El Cuarteto, acogió complacido el fin de la retirada israelí con éxito y reiteró que, según ellos, la valiente e histórica decisión debería dar comienzo a un nuevo capítulo en el camino hacia la paz en la región.
Con el objetivo de traducir la desconexión de Gaza en una paz duradera y negociada, el Sr. Gambari afirmó el 20 de octubre que se requería la enérgica coordinación, cooperación y compromiso por parte de los israelíes, palestinos y la comunidad internacional. Señaló que el «recrudecimiento de la violencia había minado los desarrollos políticos y nublado el optimismo que había surgido tras la desconexión de Gaza el pasado mes».
El hecho de que se pospusieran las reuniones propuestas entre el Presidente Abbas y el Primer Ministro Sharon resultó especialmente decepcionante, y era de esperar que las conversaciones previstas para noviembre continuasen, en el caso de que se produjera otra crisis de seguridad. «La política debe tener la capacidad de adaptarse a los inevitables altibajos de este período de inestabilidad tras el compromiso», añadió. La reapertura del cruce fronterizo de Rafah entre Egipto y Gaza era de vital importancia política y social.
Posteriormente, el 15 de noviembre, el Consejo acogió complacido el Acuerdo sobre desplazamiento y acceso y los Principios convenidos para el cruce de Rafah entre el Gobierno de Israel y la Autoridad Palestina, y la apertura con éxito del cruce, el 25 de noviembre, como un paso hacia adelante decisivo.
Durante su última reunión informativa del año el 20 de diciembre, el Sr. Gambari comunicó al Consejo que, a diez días de la fecha fijada en la hoja de ruta para un convenio detallado del conflicto entre israelíes y palestinos, era evidente que, a menos que se produjese un progreso realmente significativo, no se alcanzaría el objetivo a tiempo. «Déjenme ser claro: Esto no resta mérito alguno a la esencia de la hoja de ruta. Sigue vigente el marco acordado para lograr una paz justa y duradera en el Oriente Medio», remarcó.
Puntualizó, no obstante, que el plazo inminente era, sin duda, una ocasión para que las partes reflexionasen acerca de qué más podían hacer para asegurarse de cumplir las obligaciones establecidas en la hoja de ruta. En este delicado periodo que precede tanto a las elecciones palestinas como israelíes, la violencia y desesperación debe afrontarse con actuaciones políticas y económicas concretas. Un ambiente de estabilidad y compostura ayudará a asegurarse de que se escuchen y se preste atención a las voces a favor de la paz y la moderación durante el crucial período de elecciones.
Una serie de atentados terroristas con bombas, en los que murieron, entre otros, destacados políticos y periodistas libaneses, llamó la atención del Consejo durante todo el 2005 y le hizo tomar medidas.
El 14 de febrero el atentado terrorista con bomba que causó la muerte del ex Primer Ministro Libanés, Rafiq Hariri, entre otros, desencadenaron la inmediata condena por parte del Consejo. En una declaración de la Presidencia formulada el día posterior al atentado, el Consejo instaba al Gobierno del Líbano a que hiciese comparecer ante la justicia a los autores y solicitó al Secretario General que informase con urgencia de las circunstancias, causas y consecuencias del atentado.
Una semana más tarde, el 22 de febrero, el Secretario General Adjunto de Asuntos Políticos, Kieran Prendergast, comunicó al Consejo que el Secretario General había seleccionado un grupo, encabezado por Peter Fitzgerald, funcionario superior de Irlanda encargado de hacer cumplir la ley, para que reuniese dicha información, necesaria para que el Secretario General elaborase a tiempo el informe sobre el atentado para el Consejo.
El informe, transmitido al Consejo a finales de marzo, planteó algunas alegaciones muy graves y problemáticas, y concluía con la necesidad de desarrollar una investigación internacional independiente. Por lo tanto, el Secretario General apoyó la recomendación formulada por el grupo de desarrollar una investigación con el objetivo de concluir de la manera más completa posible quién fue el responsable del asesinato de Sr. Hariri.
Consciente y preocupado de que la conclusión de la misión de investigación era que en el proceso de investigación de Líbano había errores graves y tampoco tenía ni la capacidad ni el compromiso de llegar a una conclusión fidedigna, el Consejo estableció la Comisión Internacional Independiente de Investigación, adoptando por unanimidad la resolución 1595 el 7 de abril. El fiscal alemán Detlev Mehlis fue nombrado jefe de la investigación por el Secretario General.
Asesinatos posteriores, condenados por el Consejo, también fueron el de Samir Qassir, periodista libanés; George Hawi, ex líder del Partido Comunista, y el de Gebran Tueni, libanés miembro del Parlamento, editor y periodista.
Al presentar su primer informe al Consejo el 25 de octubre, el Sr. Mehlis señaló la «convergente prueba» de la participación de la República Árabe Siria en el asesinato del Sr. Hariri, y propuso a las autoridades sirias que llevaran a cabo su propia investigación acerca del asesinato, de manera abierta y transparente, afirmando que una investigación así permitiría a la Comisión «completar las lagunas» de su informe.
Para contrarrestar los hallazgos de la comisión, el representante de la República Árabe Siria afirmó que el informe había estado claramente influido por la situación política que reinaba en Líbano tras el asesinato, y rechazó los cargos de que su país no había cooperado lo suficiente con la investigación.
El Consejo, apoyando formalmente el informe de la Comisión, en una reunión ministerial el 31 de octubre, instó a la República Árabe Siria a cooperar entera e incondicionalmente con la Comisión e insistió en que no interferiría en los asuntos del Líbano en virtud de la resolución 1636 (2005) adoptada por unanimidad.
Asimismo, el Consejo decidió que todo individuo que la Comisión o el Gobierno del Líbano considerase sospechoso de haber participado en la planificación, subvención, organización o perpetración del asesinato estaría sujeto a las restricciones a los viajes y la congelación de los activos. Además, apoyó la conclusión de la Comisión de que las autoridades sirias debían aclarar algunas cuestiones que seguían sin resolver y detener a los funcionarios o individuos sirios que la Comisión considerase sospechosos.
Definiendo el crimen como un acto terrorista, el Consejo dijo que la participación de cualquier Estado supondría una grave violación por parte de ese país de sus obligaciones de evitar y abstenerse de apoyar el terrorismo. Se le solicitó a la Comisión que informase al Consejo, sobre el 15 de diciembre, de los progresos de la investigación, incluyendo la cooperación de la República Árabe Siria, para que el Consejo pudiera tomar medidas.
En una segunda reunión informativa al Consejo, el 13 de diciembre, el Sr. Mehlis declaró que «todavía estaba por ver si la República Árabe Siria había cooperado entera e incondicionalmente». En lo que respecta al Líbano, la Comisión había sido capaz de resolver la mayoría de los impedimentos gracias a la cooperación y la disposición de las autoridades libanesas a la hora de facilitar la labor de la Comisión en todo lo posible.
Mientras tanto, la Comisión estuvo tratando de avanzar en el caso de la República Árabe Siria, pero su relación con las autoridades sirias estuvo «marcada por indicadores contradictorios» que generaron confusión y retrasos. Dada la cooperación siria en estos momentos, apuntó, la investigación podría llevar uno o dos años más.
Dos días más tarde, adoptando la resolución 1644 (2005) , el Consejo pidió que la República Árabe de Siria respondiese «sin ambigüedad e inmediatamente» ante la Comisión, y prorrogó la investigación inicial hasta el 15 de junio de 2006, dejando abierta la posibilidad de otra prórroga.
Atendiendo a la solicitud del Gobierno del Líbano de que quienes finalmente resulten acusados de estar implicados en el atentado terrorista sean juzgados por un tribunal internacional, el Consejo pidió al Secretario General que colaborase con dicho Gobierno para identificar la naturaleza y el alcance de la asistencia internacional necesaria al respecto, y se lo comunicase al Consejo a su debido tiempo.
El Consejo también autorizó a la Comisión, atendiendo a la solicitud del Líbano, para prorrogar la asistencia técnica a dicho Gobierno en lo que se refiere a sus investigaciones sobre los atentados terroristas perpetrados en el Líbano desde el 1 de octubre de 2004. Solicitó al Secretario General, en consulta con la Comisión y el Gobierno del Líbano, que presentase las recomendaciones para prorrogar el mandato de la Comisión con el fin de incluir las investigaciones de los otros atentados.
En otra actuación, el Consejo, el 22 de junio, elogió al gobierno del Líbano por haber llevado a cabo con éxito las elecciones parlamentarias celebradas entre el 29 de mayo y el 19 de junio, y felicitó a los recién elegidos Miembros del Parlamento del Líbano. El nuevo Gobierno de Fuad Siniora se estableció formalmente el 30 de julio mediante el voto de confianza del Parlamento, tal y como el Secretario General Adjunto de Asuntos Políticos Ibrahim Gambari informó al Consejo el 24 de agosto.
Líbano/Siria
En 2005 se progresó de manera significativa en la aplicación de la resolución 1559 (2004) con la noticia de la retirada de las tropas sirias del Líbano.
En la resolución 1559, aprobada el 2 de septiembre de 2004, el Consejo instó a todas las fuerzas extranjeras restantes a que se retirasen del Líbano, así como a la disolución y el desarme de todas las milicias libanesas y no libanesas, y apoyó la extensión del control del Gobierno del Líbano sobre todo su territorio.
El 26 de abril—día en el que Siria notificó formalmente a las Naciones Unidas que había retirado todas sus tropas, activos militares y mecanismos de inteligencia militar—fue, sin duda, una fecha histórica para la población siria y libanesa, y para el Oriente Medio, afirmó el Consejo el 29 de abril.
Al presentar el primer informe semestral del Secretario General sobre la aplicación de la resolución 1559 (2004) , el Enviado Especial Terje Roed-Larsen señaló que la retirada haría necesaria una amplia redefinición de los estrechos lazos que mantenían ambos países desde hace años y que la plena aplicación de todo lo dispuesto en la resolución ayudaría a los habitantes del Líbano a empezar a dejar a un lado los «encadenados y restrictivos vestigios de un pasado cautivo». Asimismo, sería un importante precedente que ejemplificaría el compromiso de la comunidad internacional a la hora de aplicar las resoluciones del Consejo.
El 4 de mayo, el Consejo, al tiempo que acogía complacido el importante progreso del Líbano en la ejecución de algunas de las disposiciones presentes en la resolución 1559, expresó su preocupación por la falta de progreso en materia de desarme militar y la extensión del control del Gobierno del Líbano sobre su territorio.
Israel/Líbano
El Consejo, preocupado seriamente por la persistente tensión y violencia en toda la Línea Azul entre el Líbano e Israel, prorrogó en dos ocasiones el mandato de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL), la primera el 28 de enero y la segunda el 29 de julio. Adoptando por unanimidad el 29 de julio la resolución 1614 (2005) , que prorrogaba la Fuerza hasta el 31 de enero de 2006, el Consejo instó al Gobierno del Líbano a ampliar por completo su «exclusiva y efectiva» autoridad por el sur, incluso mediante el despliegue de un número suficiente de fuerzas armadas y de seguridad, y a que «controle y monopolice el uso de la fuerza» en todo su territorio.
Israel/Siria
El Consejo renovó en dos ocasiones el mandato de la Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación (FNUOS), encargada, desde 1974, de supervisar la cesación del fuego entre Israel y Siria. En ambas ocasiones, el 17 de junio primero y posteriormente el 21 de diciembre, las resoluciones aprobadas por unanimidad para prorrogar el mandato otro periodo de seis meses fueron acompañadas de una declaración de la Presidencia en la que el Consejo compartía la opinión del Secretario General de que «... la situación es muy tensa y es probable que permanezca así, a menos y hasta que se alcance un acuerdo completo que recoja la totalidad de aspectos del problema del Oriente Medio». La prórroga más reciente haría que la Fuerza finalizase el 30 de junio de 2006.
1 La hoja de ruta es un plan, basado en la ejecución, con fases claras, plazos, fechas fijadas y puntos de referencia, que pretende resolver el conflicto entre israelíes y palestinos y terminar con la ocupación que empezó en 1967. Fue propuesta por el «Cuarteto»—Estados Unidos, la Federación de Rusia, la Unión Europea y las Naciones Unidas—y transferida oficialmente a las partes el 30 de abril de 2003. ↑

References: resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución