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Timestamp: 2019-05-26 22:23:58+00:00

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LÁZARO GONZÁLEZ RODRÍGUEZ. La historia no contada – El Estado como tal
By elestadocomotal on April 26, 2019
“…nada hay más justo (…) “que dejar en punto de verdad las cosas de la historia” José Martí
En la Revolución, hasta la actualidad, la política laboral no ha contribuido al desarrollo económico del país, por lo que no debe de hablarse de continuidad en la esfera laboral; cambiar lo que debe ser cambiado, tal y como señaló el cro. Fidel, debe ser nuestro objetivo.
¿Hasta cuándo insistiremos en que el Plan se elabora por la administración sin que los trabajadores participen en todas sus fases de su confección siendo ellos quienes tienen que cumplirlo? En la Constitución de 1976, Artículo 16, se señala: “En la elaboración y ejecución de los programas de producción y desarrollo participan activa y conscientemente los trabajadores de todas las ramas de la Economía y de las demás esferas de la vida social”. Esperamos que en los reglamentos de la nueva Constitución se disponga algo similar y se haga cumplir estrictamente.
En un sistema que construye el socialismo ¿es posible que los trabajadores no participen en la selección de sus directivos? Se habla de darle más facultades a las empresas, ¿se refiere al director? ¿qué papel tendrán los trabajadores? Estas y otras muchas preguntas surgen en el campo laboral.
Durante el período revolucionario no hemos contado con una concepción integral estatal en cuanto a los problemas laborales fundamentada en principios científico-técnicos, todo o casi todo, ha sido en base de criterios carentes de fundamentos en la mayoría de los casos, de ahí las causas básicas de las variaciones constantes de la política laboral. La participación de los trabajadores en la elaboración de las diversas políticas que han existido ha sido nula y su instrumentación y control han padecido grandes deficiencias.
En los primeros años de nuestra Revolución se presentaron en la esfera laboral cuatro problemas básicos: la baja productividad, el desempleo, el caos salarial y el éxodo de gerentes y especialistas en distintas esferas de la economía cubana.
La baja productividad estaba condicionada, entre otros factores, por el analfabetismo, el bajo nivel de mecanización en los sectores fundamentales de la economía, el monocultivo azucarero, insuficiente organización del trabajo y los salarios, y la estructura económica impuesta por la burguesía nacional y el imperialismo yanqui.
El desempleo alcanzó una magnitud de 500 a 600 mil ciudadanos en una población menor a 6 millones de habitantes.
El caos salarial propio del régimen capitalista tenía su base en la explotación del hombre por el hombre, legislación que era violada sistemáticamente cuando existía.
El éxodo de gerentes y especialistas en una determinada proporción fue promovido por el imperialismo de forma tal que nuestras industrias y los servicios fundamentales se vieran afectados sensiblemente.
Estos cuatro problemas, y otros, no han tenido un tratamiento adecuado en la economía, presentándose al cabo de 60 años de Revolución una situación muy parecida a los inicios del período revolucionario, con los matices propios de esta etapa. Llego a esta conclusión producto de mis vivencias personales, las cuales pueden corroborarse con la lectura del Anexo dos del libro Apuntes críticos de la Economía Política, del Comandante Ernesto Che Guevara.
La productividad, sin lugar a dudas, ha tenido un crecimiento motivado por la mecanización de los procesos y menguadamente por la organización del trabajo, este aumento no satisface a la economía.
El desempleo prácticamente ha sido eliminado en parte producto del desarrollo y en parte por las llamadas plantillas infladas. En cuanto a los salarios nunca hemos aplicado el pago por la calidad y cantidad de trabajo en la actualidad se presenta un caos en esta materia—y la disminución del salario real producto de la elevación de los precios. La actividad gerencial sufre de múltiples factores que impiden, en la mayoría de los casos, situar al directivo con las condiciones idóneas para el cargo, y consecuentemente, la ineficiencia de los mismos, el bajo control interno y altos niveles de fluctuación en los cargos.
En los años 1959-1961, se adoptaron, entre otras medidas:
El establecimiento de las asambleas de producción con los trabajadores.
La conformación de los Consejos Técnico-Asesores integrados por trabajadores destacados en cada empresa.
Constitución de las Comisiones de Reclamación en cada entidad —hoy Órganos de Justicia Laboral.
Elaboración, discusión e implantación con las administraciones y los sindicatos del primer plan de emulación en todas las provincias.
Inicio de la preparación de miles de organizadores del trabajo —normadores— en las diferentes ramas de la economía.
Establecimiento de un centro único para la administración de las distintas leyes sobre la seguridad social y, posteriormente, la emisión de la Ley 1100 que unificaba y estatalizaba la seguridad social.
A continuación, un breve esbozo del desarrollo y la situación actual de la problemática laboral:
Durante el período revolucionario, la productividad —base sobre la cual puede erigirse una sociedad socialista— no ha tenido la significación que demanda. Las palabras de los clásicos del marxismo-leninismo y de nuestro Fidel Castro, en determinados momentos han sido una simple consigna sin lograr su materialización, en otros, se ha obviado totalmente esta cuestión trascendental para la economía y, por tanto, lograr la elevación del nivel de vida de nuestro pueblo.
En estos 60 años, no hemos tenido un concepto único sobre la productividad del trabajo, no ha existido una real planificación de este aspecto con la participación de los trabajadores, su cálculo no es correcto al no tener en cuenta los cambios de los precios en las materias primas, productos terminados, estructura de la producción, etc., su control prácticamente no ha existido y menos su análisis. En los indicadores directivos no se contempla la productividad como indicador de eficiencia —los existentes son indicadores que, en modo alguno, miden el nivel de eficiencia de una empresa—.
Hasta el año 2001, la productividad se calculó sobre la base de la producción mercantil entre el promedio de trabajadores, año en que se toma la decisión por los Ministerios de Economía, Trabajo y Seguridad Social y Finanzas y Precios, respectivamente, de utilizar el valor agregado bruto como denominador. Estamos convencidos de que en la mayoría de las empresas el cálculo del valor agregado bruto (VAB) y del promedio de trabajadores no se efectúa correctamente.
En cuanto a la planificación, esta se realiza por los especialistas de las direcciones Económica y de Recursos Laborales de las empresas sin participación alguna de los trabajadores y sin fundamentar las actividades que deben realizarse para alcanzar los niveles de productividad planificados. En la práctica se utiliza la aritmética para obtener la relación del incremento de la productividad con el salario solicitada por los niveles superiores aumentando uno u otro elemento.
La relación del incremento de la productividad con relación al salario, desde hace muchos años no se informa en la Asamblea Nacional del Poder Popular como era costumbre, lo cual es totalmente errático, y cuando se hizo, faltaron las medidas a tomar para obtener una relación óptima, la Comisión de Economía debe revisar sus dictámenes.
El 30 de octubre de 1964, en la Escuela Jesús Menéndez, nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro señaló: “El único camino mediante el cual se puede ir elevando el estándar de vida es por el camino de ir elevando la producción. Y el camino de ir elevando la producción es elevar la productividad. Y la productividad se eleva con la técnica y la organización”.
Tal y como hemos señalado, en el período revolucionario la productividad del trabajo no ha alcanzado los niveles que requiere la sociedad. En el Período Especial, la productividad tuvo un abrupto decrecimiento, y hoy en día estamos muy lejos de alcanzar los niveles que requiere nuestro país.
Los factores esenciales para el incremento de la productividad son: la utilización de la ciencia y la técnica, la organización, la participación de los trabajadores en la elaboración y control de los planes y cuadros idóneos, sobre la base de que el trabajador obtenga una remuneración y condiciones de trabajo adecuados.
El empleo de la ciencia, la técnica y la organización del trabajo no ha sido nada satisfactorio en el período analizado y hasta el presente.
Los proyectos de investigación y las iniciativas tendentes a lograr un mayor desarrollo de las empresas y por ende de la economía, en buena parte han sido engavetados; él criterio de la práctica ha sustituido a la investigación. Al inicio de la Revolución, nuestro Fidel señaló que el futuro debía ser de hombres de ciencia. No le hemos hecho el menor caso a la aplicación de la ciencia en diversos sectores de la economía.
En el año 1960, se crea la dirección de Capacidad Productiva y Fuerza de Trabajo en la Junta Nacional de Planificación, iniciándose los estudios de organización del trabajo, fundamentalmente, el análisis de los flujos de producción, asesorado por un hispano-soviético. Esta dirección pasó al Ministerio de Trabajo asumiendo sus funciones la dirección de Superación Laboral, donde a través de especialistas de la Unión Soviética, se dio inicio a la preparación de Organizadores del Trabajo (normadores) en las distintas ramas de la economía. En 1962, se crea la dirección de Organización del Trabajo, la cual prosigue la preparación de estos especialistas, qué procedían de los trabajadores de las industrias, con vistas a que esta fuera un requisito para la aplicación del sistema salarial, establecido paulatinamente a partir de 1963.
A partir de 1961 se crea la carrera universitaria de Economía del Trabajo en el Ministerio de Trabajo, pasando a la Universidad en años posteriores, y lo menos que se hizo fue dar Economía del Trabajo, ligándola a un programa de economistas generales.
En el período 1965-1970, la formación se borró del mapa, los sindicatos enterraron las normas, y algunos “teóricos” significaron que estas iban en contra de la conciencia del trabajador.
En septiembre de 1970 y hasta la celebración del XIII Congreso de la CTC, se realizó un trabajo tendiente a elaborar normas elementales en todos los centros de trabajo ya preparar miles de Organizadores del Trabajo para enfrentar etapas superiores. Estas normas no estaban vinculadas al salario.
A finales de 1973, se celebra el Congreso de la CTC, donde se acuerda vincular el salario a las normas, las cuales debían cumplir determinados requisitos de calidad las que fueron rebajadas por los sindicatos. Un segundo acuerdo fue que la aplicación del sistema salarial debía efectuarse con normas técnicamente argumentadas, o lo que es lo mismo, la aplicación de los principios básicos de la OCT.
En 1974, se crea el Instituto Nacional para la Investigación Científica del Trabajo, cuyo objetivo central era estudiar el trabajo en dependencia de los distintos factores que determinaban su mayor productividad, pero teniendo presente la sanidad mental y física del trabajador. A estos efectos, el Instituto contó con un grupo de graduados universitarios en Economía, Ingeniería en Construcción, Industrial, Agropecuaria, Psicólogos, Sociólogos, etc. quienes debían prepararse en la materia, obteniendo varios compañeros el grado de Dr. en Ciencias. Asimismo, conjuntamente con el Instituto Julián Grimau, se prepararon cientos de organizadores del trabajo para aplicar los principios básicos de la OCT.
A finales de 1979, bajo tensas discusiones, y sin fundamentación técnica alguna, el secretario del Comité Central y su departamento Económico, con la anuencia del Secretario General de la CTC, deciden aplicar a partir de 1980 el sistema salarial con las normas existentes estigmatizándose la OCT, al extremo de que fue eliminada esta asignatura en las carreras de Economía e Ingeniería Industrial. El Ministerio de Trabajo estuvo en contra de esa decisión. ¿Era factible tomar esta medida sin celebrarse el II Congreso del Partido?
Es necesario destacar que, en el Informe Central del I Congreso del Partido, aprobado por todos los delegados, se puede leer: “Con la revolución se crearon las condiciones para la Organización Científica del Trabajo”. Y más adelante se expresa “La introducción de los principios básicos de la Organización científica del trabajo, especialmente de las normas técnicas, permitirá seguir aumentando la productividad, disminuir los costos y elevar la eficiencia como lo requiere nuestra economía”.
Durante el quinquenio 1980-1985 se produjo la aplicación del destajo con altos sobre cumplimientos, presentándose deficiencias significativas tales como la aplicación del mismo en actividades no adecuadas, y no llevar a cabo la preparación de normadores .
El 19 de abril de 1986, Fidel fustigó las medidas tomadas con respecto a la Economía y dentro de ello los sistemas salariales y de primas, dando inicio al período de rectificación de errores.
En 1988, la empresa de la goma “Conrado Piña” fue autorizada por el Ministerio de Trabajo a realizar cambios en la organización del trabajo y los salarios sin atenerse a la legislación vigente, tarea que concluyó en 1999 con la aplicación del Perfeccionamiento Empresarial. En las disposiciones del Gobierno sobre el Perfeccionamiento Empresarial, sin llamarle OCT, se reconocen los elementos que caracterizan esta materia.
A partir del Período Especial y hasta la actualidad, no se le presta atención alguna a la organización del trabajo ni a la formación de especialistas en la materia. Las investigaciones se eliminaron y, por tanto, el Instituto para la Investigación Científica del Trabajo fue disuelto por el MTSS y la Comisión de Implantación. Las decisiones que se toman en la actualidad no tienen la menor fundamentación científico técnica, con el criterio basta.
Ya en 1987, el Instituto Nacional para la Investigación Científica del Trabajo había sufrido una merma significativa de los investigadores, así como el traslado de su sede en 19 entre Paseo y A, en el Vedado, a varias casas del reparto Kolhy.
Actualmente, la planificación y la aplicación de la Resolución No. 6/2016 del MTSS adolecen de serias e innumerables deficiencias al tener como base normas caducas, producto de la experiencia histórica y, en modo alguno, basadas en una investigación científico-técnica de la empresa.
Los “cuadros y especialistas” que se ocupan de estos menesteres desde los niveles más altos hasta las empresas y unidades empresariales de base (UEB) no tienen los elementales conocimientos sobre la Economía del Trabajo y, por ende, de la organización del trabajo y los salarios.
La desocupación heredada del capitalismo fue erradicada en los años 1964-1965 en parte por el incipiente desarrollo de la economía y el incremento de las plantillas —plantillas infladas— generándose, como lo llamara el Che,” un desocupado social”. En 1966 con el objetivo fundamental de reducir las plantillas, se produjo la lucha contra el burocratismo sobre la base de criterios sin utilizar la ciencia del trabajo. En modo alguno esto resolvió el burocratismo, concepto más amplio y que contiene toda una serie de factores cuya eliminación está dada por la calificación del personal, la apropiación por el trabajador de que es un servidor del pueblo, y la organización del trabajo eliminando procedimientos innecesarios. La lucha contra el burocratismo sirvió, en algunos casos, para eliminar aquellos trabajadores que eran “conflictivos”. A la vuelta de unos breves años, las plantillas tuvieron un abrupto crecimiento.
En 1966-67, se dictó la Ley contra la Vagancia, la cual violaba los tratados internacionales que había ratificado Cuba con la OIT. En este período surgieron la Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) en las que se cometieron diversos errores, dentro de ellos el reclutamiento de homosexuales. El 13 de marzo de 1968 se procedió a nacionalizar todas las actividades del país, excepto los camiones portuarios con cadena lo que trajo como consecuencia un incremento de la desocupación.
En el período 66-73, —denominado por Fidel de los “errores cometidos”— no obstante lo señalado en el párrafo anterior, se culminó la etapa con un gran déficit de fuerza de trabajo solventado, en gran medida, por las nuevas inversiones y el establecimiento de la organización del trabajo elemental.
A partir del Período Especial se produjo en determinadas zonas del país un aumento del desempleo, lo cual fue subsanado con pequeñas inversiones. Actualmente el desempleo puede estimarse entre 3-4%, teniendo en cuenta que hay grupúsculos nada significativos que no quieren trabajar, y nos preguntamos ¿de qué viven?
A finales de 2010, la dirección del País emitió un reclamo para reducir 500 mil cargos en las plantillas y otros 500 mil al año siguiente. En el 2010, el MTSS dictó una Resolución mediante la cual las direcciones de supervisión y control no podían tener más de 20% de las plantillas cuestión que se eliminó en el 2014 mediante la Ley del Código de Trabajo. Es incuestionable que ambas decisiones fueron erróneas y que las mismas carecían de fundamento técnico alguno. Al presente, el problema del exceso de personal no tiene ninguna atención.
En cuanto a la disciplina en el trabajo, el incumplimiento de los horarios, la ritmicidad laboral y las indisciplinas, ilegalidades y corrupción están presentes en un grupo nada despreciable de trabajadores, sobro todo en los directivos.
El nivel escolar de nuestros trabajadores rebasa el 11no. grado y se han preparado un millón con títulos universitarios. Sin embargo, el MTSS no le presta atención alguna a esta temática, por demás trascendente, ni a las investigaciones.
Durante los años 1959 a 1961 se destacan, entre otras, la aplicación del Acuerdo 190 de la Comisión de Salario Mínimo que no se había aplicado en la generalidad de los casos, y fijaba, entre otras cuestiones, un salario de 75 pesos mensuales en La Habana y Marianao; 70 dentro de los perímetros de las demás ciudades o zonas urbanizadas, y 66 en las zonas no urbanizadas. Se excluían de esta disposición las actividades agrícolas de los sectores azucarero, tabacalero, henequenero, cafetalero, las actividades industriales del café, etc. Existía en algunos sectores el salario mínimo sin fijar la retribución de los puestos de trabajo, dejando un margen a los patronos para establecer el resto de los salarios, lo que era reclamado por los trabajadores, así como la consigna de equiparar los salarios.
En estos años se comenzaron a producir aumentos salariales como consecuencia de la lucha de los sindicatos y por la creciente tendencia de los patronos al ceder ante la falta de apoyo oficial. El proceso de nacionalización e intervención de los centros de trabajo en los distintos sectores económicos puso en condiciones al Estado de conocer a fondo la magnitud de las cuestiones heredadas del capitalismo y conocer realmente la incidencia de los incrementos salariales en la aceleración del proceso inflacionario que en esos momentos se iniciaba en el país y, lógicamente afectaría a la Revolución. Desde el punto de vista estatal, se tomaron tres medidas fundamentales: hacer cumplir el Acuerdo 190, congelar los salarios a partir de 1961 e iniciar la Reforma General de Salarios a partir de 1962.En algunos casos no se cumplió la congelación de salarios, baste decir que en 1962, el Ministerio de Industrias aplicó una escala de diez grupos para la rama minera sin contar con el Ministerio de Trabajo.
En el propio año 1962 se funda la dirección de Salarios en el Ministerio de Trabajo la cual, dada la complejidad del tema, necesitó todo el año para proyectar el Sistema General de Salarios.
La situación existente se caracterizaba por lo siguiente:
Gran diversidad de salarios.
Desproporciones de salarios entre ramas.
Distintas nomenclaturas para un mismo puesto de trabajo.
Inexistencia de calificadores.
Distintas tarifas para un mismo puesto de trabajo.
Diferentes formas de pago predominando la forma de pago a tiempo en un 76,5% de los trabajadores.
En el período 1962 a 1964 se efectuó un gran debate sobre el Sistema Presupuestario y el Cálculo Económico, así como de los estímulos morales y materiales.
En 1963, se introdujeron de forma experimental en 247 unidades de la industria, construcción, transporte y comunicaciones y en 36 granjas agropecuarias, las nuevas formas organizativas del trabajo y los salarios, lo que permitió hacer los ajustes correspondientes al sistema.
La implantación experimental en estos centros de trabajo determinó un aumento de 3-5% del salario medio, y un incremento de la productividad del 9-15%, asimismo, resultaron excedentes de 2-3% de los ocupados en esos centros. La aplicación fue paulatina y duró hasta principios de 1966, comenzando por los obreros y continuando por el resto de las categorías ocupacionales.
Producto de las discusiones sobre el Sistema Presupuestario y el Cálculo Económico se aplicó el destajo en la agricultura, y en el resto de los sectores a tiempo normado con primas, que no era más que un destajo donde el obrero recibía el 0,5%, por sobrecumplir la norma hasta el grupo inmediato superior. En un inicio se proyectó el 0,2%, pero los trabajadores no aceptaron esta proporción.
Se descontaba el 1% por cada por ciento de incumplimiento afectando el plus salarial que consistía en el exceso salarial que devengaba el trabajador por encima del salario que fijaba la escala lo que fue producto de la determinación por la dirección del país de respetar la totalidad de los salarios que venían devengando los trabajadores.
En 1964 se inició en la granja “Ciro Redondo”, de Matanzas, una prueba de no pagar el sobre cumplimiento de la norma teniendo en cuenta que no era aconsejable utilizar el estímulo material directo, sino el colectivo. Este experimento fue interrumpido posteriormente.
Este sistema presentó serias dificultades entre los trabajadores, quienes no lo comprendieron al no devengar la totalidad por el sobre cumplimiento de las normas y no estimular salarialmente a los trabajadores administrativos, técnicos y dirigentes. Por otra parte, era inviable al pasar a cursos de capacitación a los trabajadores que superaban las normas por encima del grupo inmediato superior. Desde 1966 a 1973, en que se efectuó el XI Congreso de los trabajadores, se manifestaron desde el punto de vista salarial, entre otros, los siguientes errores:
Horarios de conciencia.
Desvinculación de las normas al salario.
El no pago de las horas extra.
Salarios igualitarios en algunas ramas de la economía.
Eliminación del destajo en muchas actividades de la agricultura.
Alto nivel de indisciplinas laborales.
Los directores de empresas tenían como tope salarial el del obrero más calificado en la escala.
Los salarios brutos se eliminaron.
En el XI Congreso de la CTC estos y otros aspectos fueron rectificados, aunque quisimos construir el socialismo apartados de la naturaleza humana dándole preferencia a los estímulos morales.
En 1971, el Ministerio de Trabajo rindió un informe a la Comisión de Recursos Humanos del PCC pero no se tomó decisión alguna.
El 16 de mayo de 1973 se reunieron el Buró Político y el Secretariado del PCC con la asistencia de nuestro Comandante en Jefe, donde el Ministerio de Trabajo expuso los elementos del sistema salarial, reunión en que se tomaron algunos acuerdos no relacionados con la vinculación del salario a las normas. Posteriormente, se efectuaron tres reuniones con los mismos participantes, acordándose los aspectos que debían tratarse en el XI Congreso de la CTC. Las tesis de este Congreso fueron discutidas con la mayoría de los trabajadores.
De 1974 hasta finales de 1979, se procedió a la vinculación del salario a las normas y a preparar la futura reforma salarial sobre la base de normas técnicas, o lo que es lo mismo, la introducción de los principios básicos de la OCT.
En 1980 se publica la Reforma General de Salarios en el periódico “Granma”, la cual, entre otras, presentó un grupo de deficiencias tales como:
No se discutió con los trabajadores.
La vinculación del salario se efectuó con normas elementales, caducas,
No se perfeccionó la metodología para determinar la complejidad de trabajo.
Se efectuó la vinculación en actividades no adecuadas.
Se aplicaron sistemas de primas erróneos.
Estuvo ausente el control del sistema salarial y de las primas.
El 19 de abril de 1986, Fidel Castro señaló las deficiencias que tenía el Sistema de Dirección de la Economía, particularmente los salarios. Tiempo después en el teatro Carlos Marx, se efectuó una reunión con los directores de Empresas, el Partido, el Sindicato y la Juventud de cada entidad para discutir los problemas salariales. Estas reuniones se llevaron a cabo en los años 1987 y 1988, se iniciaba así el Período de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas, etapa en que algunas empresas eliminaron las normas y los sistemas de primas.
De 1986-1990 poco se pudo avanzar en la organización del trabajo y los salarios. Se crearon diversos contingentes en los que no existía el destajo, laborando 10 horas con alimentación reforzada y óptimas condiciones para el descanso.
Desde el inicio de la Revolución hasta 1990, el salario nominal creció en un 90% aproximadamente y el salario real con la rebaja de alquileres, la disminución de la tarifa eléctrica, por solo citar dos medidas, la abultada libreta de abastecimientos y el control de los precios, hicieron que el salario real estuviera por encima del salario nominal.
En el período especial se adoptaron diversas medidas para elevar los salarios nominales, dentro de ellas la aplicación en algunas empresas del pago en CUC adicional al salario en CUP; esto se hizo desorganizadamente. Por ejemplo: en la Aduana el promedio fue de 20 CUC; en el MEP 10 CUC aproximadamente. Sin embargo, en el Ministerio del Azúcar, el promedio fue de 4 CUC, mientras que en el MININT fue de 27 CUC (datos tomados de la estadística del MTSS).
En 1990, el Ministerio de Trabajo lanzó la teoría de que con los sistemas de pago era suficiente para organizar el trabajo.
A finales de los años 90, el Ministerio de Trabajo lanzó la idea del “capital humano”, mediante tres normas NC 3000-2007 SGICH sobre la base de que la dirección superior de las empresas asumiera el rol protagónico de estas. Actualmente se preparan técnicos de nivel medio en capital humano, quienes no tienen noción de la organización del trabajo y los salarios. También existe un libro dedicado al “capital humano”. Es mínimo el número de empresas donde esto se aplicó. No obstante, la insistencia en la preparación de normadores en la reunión sobre la productividad efectuada en 2001, no se le hizo el menor caso a este planteamiento.
Durante el período especial, distintos sectores fueron beneficiados con un incremento salarial en dependencia del organismo al cual pertenecían. En el MTSS, el MEP y en Finanzas y Precios se aplicaron distintas medidas destinadas a aumentar los salarios.
En el 2006, se aprobó la Reforma General de Salarios, la que tuvo dos fases, en la primera se aumentó el salario mínimo hasta 225 pesos, implicando que hasta la categoría IV todos ganaran igual. En una segunda fase, al final del 2006, se produjo el aumento del resto de los grupos ocupacionales de la escala.
Este sistema salarial, en nuestro criterio, tiene serios errores, los que, entre otros, podemos señalar:
La reducción abrupta del diapasón. Antes era de 1 a 5,38, y ahora es de 1 a 2,89.
El incremento de las tarifas es extraordinariamente reducido. Por ejemplo: del grupo II al grupo I el incremento es de 10 pesos; del grupo III al grupo II es 5 pesos; del grupo V al VI es 5 pesos. Sacando la cuenta de lo que trabaja un individuo tenemos que devengará aproximadamente 21 centavos diarios.
La metodología para evaluar la complejidad no tiene el más mínimo fundamento científico.
El calificador de obreros fue sustituido por los calificadores de la rama en que más peso específico tuviera el cargo.
La inmensa mayoría de los cargos tienen como requisito el nivel de escolaridad, por ejemplo: un graduado de la Universidad Pedagógica puede ocupar cualquier cargo. Esta es una de las causas de la fluctuación tanto en los grados de Pedagogía como en otras carreras.
El control del sistema deja mucho que desear.
Desde el inicio de la Revolución hasta la reforma del 2006 se respetaron los salarios que devengaban los trabajadores.
Con vistas al análisis y discusión del Código de Trabajo emitido en el 2014, un grupo de compañeros efectuó una serie de propuestas que fueron discutidas en la dirección Jurídica del MTSS al llamado de la máxima dirección del Partido. Entre los numerosos aspectos tratados en el documento elaborado al efecto se encontraban: a) El principio de distribución socialista “De cada cual según sus capacidades; a cada cual según su trabajo” y el artículo contentivo de los elementos que componen el sistema salarial.
En cuanto al principio entes enunciado, opinamos lo siguiente:
—La distribución ligada al salario es una concepción estrecha y falsa, baste leer el epígrafe 3 de La Crítica del programa de Gotha, de Carlos Marx.
—No se sabe cómo apareció dicho axioma, lo cierto es que ni Marx, Engels y Lenin nunca utilizaron tal expresión.
—El principio aludido no es socialista, sino burgués, lo que puede leerse en la obra antes citada de Carlos Marx, y en El Estado y la Revolución, de V. I. Lenin, lo que hemos podido comprobar en la Cuba pre revolucionaria y en visitas de trabajo y estudio en más de 15 países.
En el 2014, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social emitió la Resolución No. 17, que establece, entre otras, el pago por resultados sobre la base que, de no cumplirse los indicadores directivos, los trabajadores reciben 225 pesos como salario. El 21 de marzo de 2016, dictó la Resolución No. 6, mediante la cual, frente a incumplimientos, el trabajador recibe el salario escala.
Es incuestionable que ambas resoluciones son una barbaridad, sobre todo teniendo en cuenta el aumento desmesurado de los precios. Estas resoluciones se dictan para las empresas, las cuales sostienen a la educación, la salud pública, los ministerios, etc. Hay que tener en cuenta que los 225 pesos son solamente nueve CUC, ¿cómo explicarles a los trabajadores que laboran de noche, están albergados, realizan trabajos con condiciones anormales y su rama haya sido declarada con un incremento por ser fundamental para la Economía que no se les pague estos incrementos, simplemente lo establecido por la escala?
En una situación como la actual en la que muchas empresas no tienen abastecimiento técnico-material, o tienen dificultades para obtener los repuestos, ¿se les va a rebajar el salario a los trabajadores, de qué viven?
Las Resoluciones anteriormente mencionadas no han contado con la explicación por escrito de cómo proceder, el cálculo a partir de VAB, los indicadores directivos y límites, por lo cual en distintas empresas se efectúan de manera distinta.
En dichas resoluciones se dicta la aplicación de los sistemas de pago a destajo, ¿con qué normas si no hay normadores? ¿Con el criterio de la administración? ¡Tremendo disparate! En la resolución 6 los dirigentes y trabajadores de las UEB, pueden ganar más salario que en las oficinas centrales de la empresa dado los topes establecidos en dicha resolución. La pirámide salarial se consolida sin lugar a dudas.
Si el pago a destajo no tiene límites y el valor agregado creado se multiplica por el coeficiente de valor agregado sobre gastos planificados ¿qué sucede con el fondo salarial real del período? Se incrementa el caos salarial que se forma con esta resolución 6 del MTSS. Hay que tener presente que, en 1990, el salario medio era de unos 189 pesos equivalente, como mínimo a 189 CUC y que en el momento en que se dictan estas resoluciones, el salario mínimo era de 586 pesos, equivalentes a 23,44 CUC, en la actualidad aproximadamente el salario medio es de 775 pesos, equivalentes a 31 CUC. ¿Se tuvo en cuenta este problema? El salario medio ha crecido con respecto a 1990 en 4 veces, sin embargo, los precios han aumentado más de 30 veces. El salario nominal ha crecido, pero, sin embargo, producto del alto incremento de los precios, el salario real ha descendido.
El General de Ejército Raúl Castro Ruz señaló que con los salarios y las pensiones no era posible vivir. ¿Cuándo vamos a resolver el problema?
En octubre de 2016 efectuamos una reunión con Marino Murillo, la ministra de Trabajo, la viceministra que atiende salarios y los jefes de grupo de la Comisión Nacional de Implantación, ocasión en que examinamos los aspectos que conforman el sistema salarial haciéndose hincapié en dos problemas básicos: el tiempo necesario para elaborar un sistema salarial con bases científicas, y un segundo aspecto su aplicación paulatina en aquellos sectores, ramas, empresas prioritarias para el desarrollo económico y social del país.
En este maremágnum salarial aparecen los cuentapropistas que no solo captan trabajadores calificados del sector socialista, sino que sus salarios oscilan entre 1 500-2000 pesos, cuestión que hay que considerar al elaborar el sistema salarial para el sector estatal.
La situación actual determina la máxima atención sobre los problemas salariales, aunque no se diga, existe un número nada despreciable de pobres, cuya solución es el incremento de los salarios. Igual consideración debemos tener con los pensionados que durante muchos años han sostenido al socialismo
Al decir del Che el cuadro constituye la columna vertebral de la Revolución, no obstante, una de las cuestiones críticas del proceso revolucionario ha sido no contar con una política de cuadros, lo que en algunos casos ha provocado la designación de personas no idóneas para ocupar diversos cargos de dirección a diferentes niveles.
El directivo debe recorrer los diferentes niveles de dirección comenzando por la base donde se analicen ampliamente los resultados alcanzados en cada caso. Hay que tener presente que un directivo no siempre tiene las cualidades propias para ascender, análisis que debe realizarse colectivamente por el órgano encargado de su designación.
Entre las principales características que han predominado en ello se encuentran:
Designación no colegiada con el órgano
Falta de conocimientos del sector.
El órgano colectivo no comprueba los resultados.
Aceleración de las etapas de dirección.
No tener en cuenta la responsabilidad del segundo al mando en los errores cometidos.
Designación por amistad.
Ausencia de conocimientos del cargo que ocupará,
Designación de individuos en cargos de dirección cuya profesión no se aviene con el contenido de trabajo del cargo a ocupar.
Por otro lado, la representación del Sindicato no forma parte de las famosas Comisiones de Cuadros, las cuales no pueden ser más burocráticas.
Al designar un cuadro generalmente no se tiene en cuenta la reserva, es lógico, pues en muchos casos es formal o no ha sido preparada adecuadamente. Debemos añadir que no ha existido una correcta preparación de los cuadros.
Como señaló nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro en el I Congreso del Partido, “No debemos estimular jamás el espíritu de derroche, el egoísmo de poseer lo que no necesitamos racionalmente, la vanidad del lujo y la insaciabilidad de las apetencias. Jamás caer en la mentalidad vulgar y las estúpidas vanidades de las sociedades capitalistas de consumo, que están arruinando al mundo”, lo que debe estar presente en magnitud superlativa en los cuadros.
El cuadro, entre otras cuestiones, debe ostentar los siguientes aspectos:
Ser proactivo (desarrollar iniciativas y creatividad).
Tratar a los demás como seres humanos.
Oír siempre a los subordinados.
Ser exigente con él y con los demás.
Desarrollar la ciencia y la técnica.
Estimular a los trabajadores adecuadamente.
Adoptar medidas para la preparación de sus posibles sustitutos.
Mantener un estricto control sobre la actividad económica.
Participar en las asambleas generales con los trabajadores y efectuar los análisis que correspondan.
No tratar de imponer sus criterios en los Consejos. Ser más bien facilitador.
Por último, queremos destacar el alto grado de fluctuación de los cuadros, por ejemplo, del año 2000 al 2019 han existido doce directores solamente en la rama de la goma. Es necesario subrayar que en la dirección de Recursos Humanos se ubica a cualquier persona tenga o no los conocimientos para el cargo, así hemos comprobado en diversas instituciones la ubicación de graduados en pedagogía, enfermeras, abogados, técnicos en informática, en comercio, etc.
Elaborar un programa que permita como consecuencia un sistema integral de la política laboral.
Consideramos que las leyes que dimanen de los artículos 20 y 27 de la Constitución deben discutirse con los trabajadores y directivos de las empresas UEB y unidades presupuestadas.
Es inconcebible que existan las innumerables instituciones de investigación científica y no exista un centro dedicado a este fundamental problema. Por lo tanto, proponemos crear una entidad dedicada a estos fines.
Crear las carreras de Dirección y Gestión Empresarial, así como la de Economía del Trabajo.
Revisar el esquema de técnicos de nivel medio, llamados de capital humano, y seleccionar rigurosamente a quienes opten por esta especialidad.
Definir los conocimientos necesarios para los directivos, especialistas y técnicos en recursos humanos.
Comprobar, una vez definidos los conocimientos señalados en el punto anterior, si dichos trabajadores los poseen a los diferentes niveles. En caso de que la comprobación resulte negativa y el individuo reúna las condiciones ético-morales, enviarlo a un curso de capacitación.
Elaborar el sistema salarial sobre bases científicas y proceder, posteriormente, a su aplicación paulatina y selectiva.
La designación de nuevos cuadros debe realizarse colectivamente y con varios candidatos.
Es necesario revisar la composición de las Comisiones de Cuadros para conocer la preparación con que cuentan sobre el tema, así como revisar la reserva de cuadros evitando cualquier tipo de formalidad.

References: Artículo 16
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