Source: https://iurisnow.com/es/articulos-abogados/curatela/
Timestamp: 2020-08-10 18:40:10+00:00

Document:
¿Cómo se obtiene una curatela? ¿Es diferente la tutela? – Iuris NOW
¿Cómo se obtiene una curatela? ¿Es diferente la tutela?
Toda persona mayor de edad, con plena capacidad de obrar, puede regir su vida y bienes por sí mismo y realizar actos con transcendencia jurídica válidos, sin necesidad de un tercero; cosa distinta es que por decisión propia delegue mediante un poder notarial de representación en otra persona para que le supla, pero en todo caso se trataría de una representación voluntaria. Al margen de la situación de plena capacidad existen otras que precisan de un complemento, tales como la tutela o la curatela, instituciones jurídicas a las que vamos a dedicar este artículo, pero ¿Cómo se obtiene una curatela? ¿Es diferente la tutela?, veamos qué dice la Ley al respecto.
En los casos de menores emancipados, pródigos, o personas con una declaración judicial de incapacidad parcial, nos encontramos ante supuestos en los que no es necesario sustituir totalmente mediante representación a una persona para que pueda llevar a cabo actos jurídicamente válidos; en tales casos sólo será necesario un suplemento, es decir complementar la capacidad mediante la figura del curador.
Podemos definir la curatela como aquella institución jurídica mediante la que se trata de complementar la capacidad del sujeto que no la tiene plena, a través de una tercera persona designada como idónea para tal labor, a la que llamaremos curador.
El curador se limitará por tanto a ofrecer el complemento estrictamente necesario y siempre bajo la salvaguarda del de la autoridad judicial, tal y como prevé el Código Civil en su artículo 216. Nadie pude ser curador sin una resolución judicial firme que lo declare así, tras el oportuno procedimiento en el que el Ministerio Fiscal tendrá un papel decisivo para velar por los derechos e intereses de aquel a quien se pretende someter a curatela.
El papel del curador no se circunscribe a la esfera patrimonial, podrán otorgársele funciones dentro de la esfera personal, como por ejemplo el deber de supervisar el sometimiento a un tratamiento médico, caso muy frecuente en el ámbito de los pródigos.
Diferencias entre la curatela y la tutela.
A la hora de distinguir entre la tutela y la curatela se suscita una incertidumbre totalmente injustificada. El Tribunal Supremo, a través de su jurisprudencia se ha pronunciado en diversas ocasiones tratando de esclarecer las dudas al respecto, así podemos seguir tres criterios esenciales:
Por razón de la intensidad: En Sentencia de 7 de marzo de 2018, la Sala Primera del Alto Tribunal, dispuso que la figura de la tutela está reservada para los casos de incapacitación total de una persona, casos en los que es necesaria su plena representación; mientras que la curatela responde a criterios más flexibles y se concibe para supuestos de incapacitación parcial. Hay que entender que el tutelado no puede ejercer su voluntad, en tanto que el sujeto a curatela dispone de voluntad de actuación pero para que sea válida en el ámbito jurídico deberá complementarla mediante la intervención del curador.
En atención a la continuidad de la intervención: El curador es designado como órgano estable de actuación intermitente, mientras que el tutor lleva a cabo una labor de representación constante.
En atención al contenido de la intervención: El sometido a tutela carece de capacidad de obrar y por ello la forma de suplirle es mediante la representación, en tanto que el sujeto a curatela es capaz, pero para los ámbitos que se señalen específicamente en la sentencia de incapacitación parcial, precisará de un complemento.
Como ya hemos anunciado, será aquel que no dispone de plena capacidad de obrar, concretamente:
Los menores emancipados, que carezcan de padres bien por su fallecimiento o por haber sido estos privados de patria potestad; para aquellos actos que no pueden realizar por sí solos, sino que precisan de un complemento de capacidad.
Los declarados pródigos, habrá de estarse al contenido de la sentencia en la que se declara dicha prodigalidad, ya que recogerá los actos para los que será necesario el consentimiento del curador.
Los incapacitados cuya sentencia de incapacitación o resolución posterior que la modifique no haya decretado su incapacidad total sino tan solo una serie de actos que precisan el complemento de capacidad del curador.
Trámites y requisitos para iniciar la curatela
La institución de la curatela, y en general la de cualquier figura tutelar, siempre será judicial, es decir que se precisa de un procedimiento judicial y una resolución que le ponga fin y que especifique su contenido así como la persona en la que recae.
El procedimiento viene regulado en la Ley 15/2015 de 2 de julio sobre Jurisdicción Voluntaria, en la que se recoge de forma conjunta la normativa aplicable a la tutela, la curatela y la guarda y de hecho.
Los criterios esenciales son:
Será juzgado competente el de Primera Instancia del domicilio o residencia del menor o persona cuya curatela se pretenda.
Si anteriormente hubiera existido expediente de tutela, será el mismo Juzgado el que conozca ahora de la curatela.
En estos expedientes no será preceptiva la intervención de Abogado ni Procurador, si bien muy recomendable para seguir una estrategia acorde a las necesidades del pupilo.
En dicho procedimiento intervendrá el Ministerio Fiscal.
Se iniciará mediante solicitud en la que deberá expresarse los hechos en los que se fundamenta la petición de incapacitación parcial, aportándose los datos sobre las personas con parentesco más próximo al pupilo.
Serán imprescindibles pruebas médicas o periciales que acrediten la limitación de la capacidad de obrar que se persigue.
En la resolución acordando la curatela, se adoptarán las medidas de fiscalización precisas, así como las medidas de vigilancia y control necesarias sobre los bienes del sometido a curatela.
Se designará como curador a quien reúna los requisitos y presente carácter de idoneidad según el criterio judicial.
La persona física o jurídica, a través de su representación, designada como curador, deberá aceptar el cargo y tomar posesión del cargo ante el Órgano Judicial. Del mismo modo deberá formular inventario del activo y pasivo del pupilo, así como rendir cuentas de su gestión anualmente.
Contra la resolución judicial que constituye la curatela cabe recurso de apelación.
Según el Código Civil, en su artículo 234, a la hora de designarse al curador el Órgano Judicial deberá respetar el siguiente:
Persona designada por el sometido a curatela.
Cónyuge que conviva con el sometido a curatela.
Personas designadas testamentariamente por los padres.
Descendientes, ascendientes o hermanos.
Dentro de cada escalón se valorarán las condiciones de edad, capacidad, disponibilidad horaria o proximidad de relación y trato con el futuro pupilo.
Inhabilitados para ser curadores
Por otro lado, quedan inhabilitados para ser curadores quienes no estén en el pleno ejercicio de sus derechos civiles, así como:
Quienes estén privados o suspendidos en el ejercicio de la patria potestad.
Los removidos de una institución tutelar.
Los condenados a penas privativas de libertad mientras las cumplen, o por delitos de los que se deduzca que no cumplirán debidamente su cargo.
Aquellas personas en las que concurre una imposibilidad de hecho, como puede ser la distancia geográfica, o bien que mantengan una enemistad manifiesta con el pupilo o conflicto de intereses con este.
Quienes hayan sido señalados con esta condición en el testamento del padre o de la madre. Si bien esta inhabilitación se puede subsanar a criterio del juzgador.
Excusas para no ser designado curador
Son aquellas razones que puestas en evidencia ante el Juzgador van a determinar su no designación así:
Enfermedades incompatibles con el cargo.
Edad, ser menor de 18 años o por el contrario edad avanzada que haga excesivamente penoso su ejercicio.
Ocupaciones personales o profesionales.
Falta de relación con el pupilo.
En general todas aquellas razones que se opongan frontalmente al principio que inspira esta materia que es actuar en interés del tutelado o sometido a curatela.
¿Cuando debe intervenir el curador?
El complemento de capacidad que lleva a cabo el curador, llamémoslo intervención, asistencia o autorización, se refiere exclusivamente a aquellos actos jurídicos que si los realizase por sí mismo el sujeto a curatela, carecerían de validez.
El curador recibida la petición del sujeto a curatela para obtener su complemento de capacidad para un determinado acto encuadrado dentro de los descritos por el juez en la sentencia de incapacitación parcial, si estima que es beneficioso para el autorizará fehacientemente el acto. Si no existiese tal autorización, bien porque no se le ha requerido o bien porque no lo estima oportuno y pese a todo el sujeto a curatela lleva a cabo el acto, este será anulable tal y como prevé el artículo 293 del Código Civil, si bien será necesario acometer una acción de anulabilidad.
En todo caso el proceder del curador nunca es arbitrario ya que estará sujeto a supervisión de la autoridad judicial.
También hay que decir que la actuación del curador está sujeta a las prohibiciones que recoge el artículo 221 del Código Civil, así no podrá recibir regalos o donaciones a título gratuito del sometido a curatela, tampoco podrá adquirir bienes de él o transmitírselos y por supuesto no podrá perfeccionar contratos con él cuando exista conflicto de intereses entre ambos.
El cometido del curador se ceñirá al contenido que para su cargo se exprese en la sentencia, no tiene porque ser de carácter puramente económico, también podrá ser personal, es muy frecuente en casos de pródigos o de incapacitados por enfermedades cuya curación precisa de un tratamiento médico o terapéutico que la función del curador entrañe la vigilancia y control de su materialización por parte del sujeto a curatela.
La duración de la curatela va intrínsecamente unida a su finalidad, al desaparecer las causas que la motivaron desaparece esta, es el caso del menor que alcanza la mayoría de edad.
Se extinguirá por tanto:
Por llegar el menor emancipado a la mayoría de edad.
Por modificarse la declaración de incapacitación parcial que lo motivo, bien por empeorar la situación siendo preciso declarar la tutela, o bien por desaparecer la razón que incapacitaba parcialmente.
Por adopción del sometido a curatela, de modo que los actos que precisaban el complemento del curador ahora serán integrados por el o los adoptantes.
Por último y por razones obvias, por el fallecimiento del sometido a curatela.

References: artículo 216
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 234
 artículo 293
 artículo 221