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08 380-383 ESPCI 31461 by Jose Vallejo - issuu
08 380-383 ESPCI
de las profesiones sanitarias en España.
Hèlios Pardella,b, Arcadi Guala,b y Helena Seguraa
Consejo Catalán de la Formación Médica Continuada. Barcelona. España.
Sistema Español de Acreditación de la Formación Médica Continuada (SEAFORMEC). Madrid. España.
En la década de los noventa, diversas sociedades científicas
españolas implantaron sus sistemas de acreditación de la
formación médica continuada (FMC), con características
dispares y objetivos centrados en el ámbito de la propia sociedad, mayormente inspirados en los de los boards europeos de las especialidades homónimas1. De entre ellos, el
denominado SAAP (Sistema de Acreditación de Actividades
Formativas en Atención Primaria), instituido por la Sociedad
Española de Medicina Rural y Generalista (SEMERGEN) y la
(semFYC) en 1996, fue el que obtuvo mayor aceptación y
uno de los que más han perdurado2.
En 1996, la Organización Médica Colegial creaba su Instituto de Formación Médica, que diseñó su sistema de acreditación de acuerdo con los métodos más modernos. Sin embargo, tuvo una vida muy corta, pues desapareció el año
siguiente de su creación3.
En 1989, se creaba el primer organismo de acreditación de
ámbito español para toda la profesión médica, con independencia del sector de especialidad: el Consejo Coordinador
de la FMC4, que unos años después se denominó Consejo
Catalán de la FMC (CCFMC)5. En 1997 iniciaba su actividad
de acreditación de actividades y de instituciones de FMC y
en 1998 se adhería al Convenio de Conferencia Sectorial del
que hablaremos más adelante6,7.
En el año 1986, la Consejería de Sanidad de la Comunidad
Autónoma de Madrid había introducido un sistema preliminar
de reconocimiento-acreditación de actividades formativas8 y
en 1995 establecía su procedimiento normativo de acreditación9, que modificaría para adaptarlo al de la comisión surgida a raíz de la publicación del mencionado convenio.
Finalmente, con la creación de la Comisión de Formación
Continuada de las Profesiones Sanitarias del Sistema Nacional de Salud, se inauguraba la etapa actual de la acreditación de la formación continuada (FC), a la que vamos a referirnos a continuación.
En diciembre de 1997 los Ministerios de Sanidad y Consumo y de Educación, Cultura y Deporte firmaban, con las 17
comunidades autónomas (CC.AA.), el Convenio de Conferencia Sectorial del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, por el que se procedía a la creación de la
Comisión de FC del Sistema Nacional de Salud10.
Correspondencia: Dr. H. Pardell.
Consejo Catalán de la Formación Médica Continuada.
Córcega, 257. 08036 Barcelona. España.
Correo electrónico: ccfmc@comb.es
Recibido el 28-7-2005; aceptado para su publicación el 27-9-2005.
Med Clin (Barc). 2006;126(10):380-3
En el mencionado convenio, cuya duración prevista era de
6 años a partir del 1 de enero de 1998, prorrogable automáticamente si no mediaba denuncia expresa por alguna de
las partes firmantes, se contemplaba el despliegue autonómico, con la creación de comisiones en las diferentes
CC.AA. a imagen y semejanza de la Comisión de FC del Sistema Nacional de Salud.
Tras los trabajos preparatorios para diseñar su sistema de
acreditación, mayormente inspirado en el único de ámbito
general existente hasta entonces (el del CCFMC), en la segunda mitad de 1998 se instauró definitivamente. Por razones diversas, a diferencia del sistema del CCFMC, que se
había inspirado básicamente en el del Accreditation Council
for Continuing Medical Education (ACCME) de EE.UU.11 y
había introducido la acreditación de instituciones proveedoras, el sistema de la comisión se limitó a la acreditación de
actividades formativas, que viene manteniendo hasta la actualidad con plena aceptación de los profesionales y de los
proveedores de actividades formativas12,13.
A fecha de hoy (julio de 2005) todas las CC.AA., salvo las
de Murcia y las Islas Canarias, disponen de su propia comisión de FC y 11 de ellas cuentan con el sistema de acreditación operativo (Andalucía, Baleares, Castilla y León, Cataluña, Extremadura, Galicia, Madrid, Navarra, País Vasco, La
Por otra parte, el 8 de febrero de 2002, los Ministerios de Sanidad y Consumo y de Educación, Cultura y Deporte firmaban con los consejos generales de los Colegios de Médicos,
Farmacéuticos, Enfermeras, Odontoestomatólogos y Veterinarios convenios de colaboración en materia de FC, de 3 años
de duración prorrogables automáticamente por el mismo período salvo denuncia expresa de alguna de las partes, por los
que se encomendaba a estos últimos, entre otras funciones la
gestión, de la acreditación de las actividades de FC de su
sector profesional específico, siempre bajo la tutela y supervisión de la Comisión de FC del Sistema Nacional de Salud14-18.
A partir de dicho convenio, el 29 de enero de 2003, el Consejo General de Colegios de Médicos firmaba con la Federación de Asociaciones Científico-Médicas de España (FACME), la Conferencia de Decanos de Facultades de Medicina
y el Consejo Nacional de Especialidades Médicas el acuerdo
de creación del Sistema Español de Acreditación de la FMC
(SEAFORMEC), que inició su actividad acreditadora en junio
del mismo año19. También en 2003 se constituía el sistema
de acreditación promovido por el Consejo General de Colegios de Enfermeras20.
Así pues, en la actualidad el panorama se caracteriza por la
coexistencia de dos sistemas oficiales de acreditación de la
FC, perfectamente coordinados y con capacidad para otorgar
créditos estrictamente equivalentes: por un lado, el de la Comisión de FC del Sistema Nacional de Salud y los de las
CC.AA. respectivas y, por otro, el encomendado a los diversos
sectores profesionales sanitarios, únicamente desarrollado,
por ahora, en los sectores médico y de enfermería (fig. 1).
PARDELL H ET AL. ACREDITACIÓN DE LA FORMACIÓN CONTINUADA DE LAS PROFESIONES SANITARIAS EN ESPAÑA.
Características del sistema español de acreditación
Todas estas iniciativas han colocado a España en un lugar
pionero en Europa, como uno de los pocos países que cuentan con un sistema nacional de acreditación (Italia y Suecia
disponen, asimismo, de un sistema de similares características), con dos elementos de indudable interés por su gran
potencial: la descentralización geográfica, en las CC.AA., y la
encomienda de la gestión de acreditación a los diversos organismos públicos colegiales de los cinco sectores profesionales sanitarios más importantes. En efecto, con ello se ha
conseguido que el sistema español sea extraordinariamente
ágil y operativo, y que, por otro lado, pueda contemplar el futuro con optimismo si, como veremos más adelante, va introduciendo los retoques necesarios en cada momento21.
A estas características hay que añadir otra, que tiene que
ver con el método de acreditación utilizado. En efecto, a diferencia de algunos de los sistemas que habían introducido
diversas sociedades científicas en su momento y de los vigentes en otros países, haciéndose eco de la necesidad
sentida internacionalmente de adoptar los sistemas más
avanzados (como el de la American Medical Association)22 y
adelantándose a algunas iniciativas que han surgido en los
últimos tiempos23, el sistema introducido en España contempla elementos diferenciales entre las actividades formativas, en función básicamente del método, el análisis de necesidades y la evaluación, amén de la descripción de los
objetivos y el propio contenido y logística de la actividad.
Ello tiene su lógica a partir de la influencia que el perfil educativo de la actividad en cuestión ejerce sobre el aprendizaje del participante, bien estudiada por Davis et al24, entre
otros. En la práctica esto se traduce en que, para una misma duración horaria (que suele ser el único parámetro considerado en la mayoría de los sistemas de acreditación), el
número de créditos otorgados varía en función de que la actividad se haya concebido con unos métodos más o menos
interactivos, responda en mayor o menor medida a necesidades reales formativas de los profesionales, introduzca algún componente de evaluación, haya definido más o menos
claramente los objetivos educativos y disponga de unos medios más o menos adecuados para su ejecución.
Este método, que ofrece un indudable atractivo conceptual y
para cuya aplicación en el mundo real no se requiere una
estructura compleja, en un primer análisis parcial, llevado a
cabo a partir de la experiencia del CCFMC, ha demostrado
su poder discriminatorio. Así, por ejemplo, mientras que una
sesión típica de un congreso-reunión científica con 3 ponencias, de 2,5 h de duración, puede obtener de promedio unos
0,3 créditos, un taller práctico e interactivo de mejora de habilidades clínicas, de la misma duración, puede llegar a los
0,5 créditos25. La dificultad que supone no utilizar las horas
o créditos-hora es fácilmente subsanable si, por un lado,
como ya viene haciendo SEAFORMEC desde 2004, en los
diplomas-certificados entregados a los participantes, junto a
los créditos otorgados, figuran las horas lectivas que han servido de base para su cálculo o si, por otro, en su momento
se llega a implantar el concepto de «hora cualitativa». Además, en caso necesario, pueden calcularse de forma estimada las horas lectivas a partir de los créditos adjudicados, mediante una fórmula de conversión relativamente sencilla, que
tiene en cuenta el factor cualitativo promedio y la conversión
horaria hecha para el cálculo de los créditos, de base 10.
Ya hemos comentado que la situación en España es relativamente optimista, en comparación con la de muchos de
los países de nuestro entorno que no han desarrollado siste-
CFC del SNS
y CAFC
Fig. 1. Situación actual de la acreditación oficial de la formación continuada
en España (2005). SEAFORMEC: Sistema Español de Acreditación de la Formación Médica Continuada; FMC: formación médica continuada; CFC del
SNS: Comisión de Formación Continuada del Sistema Nacional de Salud;
CAFC: Comisiones Autonómicas de Formación Continuada; FC: formación
continuada; FCE: FC de enfermería.
mas nacionales de acreditación, y en los que los distintos
agentes de sus sistemas de salud no han encontrado la
coordinación necesaria para introducir iniciativas creíbles
Sin embargo, a partir de la situación actual y de las directrices trazadas, el sistema debe evolucionar para dar respuesta a necesidades nuevas que van apareciendo, al compás
de la evolución social y legislativa. En este sentido, tras la
promulgación de la Ley de Ordenación de las Profesiones
Sanitarias (LOPS)26 y de la Ley del Estatuto Marco27, se ha
abierto unos amplísimos horizontes a los que deberemos
hacer frente en el futuro inmediato.
En efecto, por lo que se refiere a la primera ley, ésta contempla 3 elementos fundamentales en relación con la FC y
su acreditación: a) la formulación explícita de que la única
FC válida a efectos de promoción individual será la acreditada oficialmente; b) la mención, siquiera sea genérica, de la
necesidad de introducir algún sistema de revalidaciónrecertificación de los profesionales, y c) la descripción de
los diplomas de acreditación y de acreditación avanzada
como titulaciones complementarias a las de especialidad y
de área de capacitación, que se pueden obtener únicamente a partir del currículum de FC.
La primera formulación no requiere mayor atención, dado
que resulta claro que, con ello, la LOPS lo que hace es ratificar la validez exclusiva de los créditos de FC adjudicados
por los 2 sistemas descritos en el apartado anterior (el de la
comisión/comisiones autonómicas y los sectoriales encomendados a las organizaciones profesionales).
En cuanto a la conveniencia de introducir alguna iniciativa
de revalidación-recertificación profesional, queda abierta a
desarrollos posteriores que, por más que parezcan dificultosos de implantar, debieran ejecutarse en un futuro inmediato. Porque, efectivamente, como uno de nosotros ha
analizado28,29, tanto los poderes públicos como las organizaciones profesionales han de responder a las nuevas demandas sociales con un grado de compromiso y una voluntad
de rendir cuentas mayores que los que hasta ahora han
mostrado, configurando lo que en la bibliografía internacional ha venido en llamarse «nuevo contrato social» de las
profesiones30. De hecho, una iniciativa pionera llevada a
cabo por el Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña no
ha suscitado, ni de lejos, el rechazo de quienes postulan
que los profesionales de España no se hallan ni preparados
ni predispuestos a aceptar ningún sistema de revalidaciónrecertificación, cuya factibilidad en la práctica, por otra parte, está demostrada31. Por otro lado, en el reciente Congreso
de la Profesión Médica de Cataluña, los médicos de esta comunidad autónoma se pronunciaron claramente a favor de
la introducción de alguna iniciativa de revalidación-recertificación que contemple la FMC «remedial» como ayuda al
profesional con lagunas competenciales32.
El desarrollo de los diplomas de acreditación y de acreditación avanzada es una necesidad inaplazable, a la luz de la
evolución de los distintos sectores profesionales sanitarios
en España y de las restricciones nacionales e internacionales al acceso a titulaciones de especialidad. Ni qué decir tiene que este desarrollo empalma con los nuevos postulados
del que se viene denominando «desarrollo profesional continuo», como una reformulación de la tradicional FMC, más
adaptada a la nueva situación laboral de la gran mayoría de
los médicos33.
La Ley del Estatuto Marco ha servido para que los profesionales, básicamente los médicos, hayan caído en la cuenta
de la importancia del currículum en la FC acreditada a efectos de su carrera profesional. La rapidez con que se han
producido los primeros desarrollos, aun contando con las
lógicas dificultades de adaptación a la situación autonómica
española, hace prever una evolución acelerada del tema, lo
que obligará a introducir retoques en el sistema de acreditación como, por ejemplo, el de las equivalencias créditoshoras antes analizado, entre otros.
Este sistema se concibió en sus inicios como un sistema
abierto y perfectible, que debía evolucionar con el paso del
tiempo para adaptarse a las nuevas situaciones. Por ello, algunos de nosotros hemos hecho reiteradas llamadas en este
sentido, aportando elementos de discusión para esta necesaria evolución a medida que van surgiendo nuevos desafíos34,35.
De hecho, la introducción, a finales de 2004, de sendas
normativas de esponsorización comercial de las actividades
sometidas a acreditación por la comisión/comisiones autonómicas y por SEAFORMEC ha supuesto un paso importante para avanzar hacia una homologación internacional y, por
otro lado, para clarificar las posiciones de los distintos agentes que intervienen en el mundo de la provisión de la FC a
fin de conferirle un mayor rigor y credibilidad.
La acreditación institucional es un reto pendiente del sistema español. Preservando rigurosamente la distinción entre
provisión y acreditación, que la LOPS establece de forma
clara, parece lógico avanzar hacia una mayor operatividad
del sistema que, a partir de la experiencia de diversos sistemas internacionales, únicamente puede conseguirse introduciendo esta modalidad de acreditación. Ni qué decir tiene que hay que contemplar la acreditación institucional con
unos postulados de rigor extremo y limitarla a aquellas instituciones que, tras la auditoría inicial, cumplan escrupulosamente con los requisitos establecidos y mantengan este
cumplimiento a lo largo del tiempo, para lo cual hay que
prever la realización de auditorías periódicas. Por supuesto,
esta concepción nada tiene que ver con la implantación de
un registro de instituciones «autorizadas» para impartir FC
por el que parecen inclinarse algunos.
En este mismo sentido, hay que avanzar hacia la realización
de auditorías de las actividades acreditadas, con objeto de
ganar credibilidad y hacer más riguroso el sistema de vigi-
lancia del cumplimiento de los compromisos adquiridos por
el proveedor en el momento de someter a acreditación una
actividad formativa. De esta forma se puede conseguir mantener la agilidad del sistema, respetando las peculiaridades
de las actividades de FC y evitando introducir sistemas de
acreditación lentos y costosos, como los de los programas
educativos formales y rígidamente estructurados, que acabarían por desvirtuarlo.
Como ya se ha hecho parcialmente, separando el control de
asistencia del componente de evaluación del perfil cualitativo
de la actividad, hay que avanzar hacia un mayor rigor en el
punto de corte del factor cualitativo para que una actividad
resulte acreditada. En efecto, si, como se acepta comúnmente, el objetivo fundamental de un sistema de acreditación es mejorar la oferta formativa y, en consecuencia, el impacto sobre los conocimientos, habilidades, actitudes y, en
definitiva, la calidad de la actuación de los profesionales36,37,
a la luz de los datos de que disponemos, razonablemente
podemos aceptar que la oferta ha experimentado una mejora sustancial en los años de funcionamiento del sistema de
acreditación en España (véase, por ejemplo, el caso de los
tradicionales congresos científicos). Por ello, parece sensato
introducir una mayor exigencia en el requerimiento del factor
de calidad de una actividad para que resulte acreditada.
Creemos que esta medida no repercutiría demasiado negativamente en el mundo de la oferta formativa y, por el contrario, contribuiría a mejorarla aún más, en beneficio de los propios profesionales y del sistema sanitario en conjunto.
A medida que las nuevas tecnologías posibiliten el desarrollo incremental de la oferta formativa a distancia, el sistema
de acreditación debe introducir elementos adaptados a los
modernos métodos educativos y su evaluación, que presentan componentes netamente diferenciados de las actividades presenciales38-40. El trabajo de las secretarías técnicas
en este sentido es esperanzador: se ha diseñado ya un formulario específico para las actividades de FC a distancia o
mixtas y se trabaja en la búsqueda de fórmulas que permitan una mejor estimación de las horas lectivas de una actividad de esta naturaleza, así como una más ajustada valoración de sus diversos componentes.
En un mundo definitivamente globalizado se hace indispensable avanzar hacia la homologación internacional de los créditos de FC. Esta tarea de homologación europea e internacional
no es fácil, dado que, como hemos dicho, en muchos países
no hay sistemas de acreditación. Sin embargo, en los últimos
años se ha avanzado paulatinamente, de forma que en Europa se dispone de un sistema incipiente de homologación de
créditos de FMC (el European Accreditation Council for Continuing Medical Education EACCME de la Union Européenne
des Médecins Specialistes UEMS), con el que SEAFORMEC
tiene firmado, desde 2003, un convenio de reconocimiento
mutuo de créditos. Por otro lado, en la actualidad se está dando los primeros pasos para el diseño y establecimiento de un
sistema de homologación más universal, con la participación
de expertos de distintos países europeos y de EE.UU.41.
Agradecemos a la Dra. Carmen Gómez Asorey, secretaria técnica
de SEAFORMEC, su inestimable colaboración en la preparación del
1. Rodríguez R. Experiencias preliminares de acreditación de la formación
continuada en España. Sociedades científicas. JANO. 1999;57:50-1.
2. Prieto A. Experiencias preliminares de acreditación de la formación médica continuada en España. Acreditación de actividades de formación
continuada en atención primaria. JANO. 1999;57:48-9.
3. Barón M. Experiencias preliminares de acreditación de la formación médica continuada en España. El Instituto de Formación Médica de la Organización Médica Colegial (OMC). JANO. 1999;57:52-4.
4. Orden de 29 de diciembre de 1989, por la cual se crea el Consejo Coordinador de la Formación Médica Continuada. DOGC n.o 1.242, de 17 de
5. Orden de 27 de julio de 1999, por la cual se modifica la Orden de 29 de
diciembre de 1989, por la que se crea el Consejo Coordinador de la Formación Médica Continuada. DOGC n.o 2.971, de 9 de septiembre de
6. Gual A, Pardell H. El Consejo Catalán de Formación Médica Continuada.
JANO. 1999;57:60-1.
7. Pardell H, Ramos A, Gual A, Oriol-Bosch A. La experiencia del Consejo
Catalán de Formación Médica Continuada. En: Pardell H, director. Formación médica continuada, a debate. Barcelona: Mayo; 2001. p. 101-6.
8. Castejón M. Sistemas de acreditación de formación continuada de profesiones sanitarias en España. Med Clin (Barc). 2004;123:224-9.
9. Orden 371/1995 de 21 de abril, del Consejero de Salud, por la que se
establecen normas para la acreditación de actividades de formación
continuada por la Dirección General de Planificación, Formación e Investigación. BOCM n.o 106, de 5 de mayo de 1995. p. 29-30.
10. Resolución de 22 de diciembre de 1997, de la Subsecretaría, por la que
se da publicidad al Convenio de Conferencia Sectorial del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud sobre formación continuada de
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11. Kopelow M. El Consejo de Acreditación de Formación Médica Continuada (ACCME) de EE.UU. En: Pardell H, director. Formación médica continuada, a debate. Barcelona: Mayo; 2001. p. 77-81.
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participants in Spain. Two-years experience of the Spanish CME accreditation system. Actas de 27th Annual Conference of the ACME; 2002,
enero 30-febrero 2; Lake Buena Vista, FL.
14. Resolución de 22 de marzo de 2002, de la Subsecretaría del Ministerio
de la Presidencia, por la que se dispone la publicación de la Resolución
de la Secretaría de Estado de Educación y Universidades y la Subsecretaría de Sanidad y Consumo sobre el «Convenio de colaboración en materia de formación continuada de las profesiones sanitarias, celebrado
entre los Ministerios de Educación, Cultura y Deporte y Sanidad y Consumo y el Consejo General de Colegios Médicos». BOE n.o 81, de 4 de
15. Resolución de 22 de marzo de 2002, de la Subsecretaría del Ministerio
entre los Ministerios de Educación, Cultura y Deporte y Sanidad y Consumo y el Consejo General de Colegios Oficiales de Diplomados en Enfermería». BOE n.o 81, de 4 de abril de 2002.
16. Resolución de 22 de marzo de 2002, de la Subsecretaría del Ministerio
de la Secretaría de Estado de Educación y Universidades y la Subsecretaría de Sanidad y Consumo sobre el «Covenio de colaboración en materia de formación continuada de las profesiones sanitarias, celebrado entre los Ministerios de Educación, Cultura y Deporte y Sanidad y
Consumo y el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmaceúticos».
BOE n.o 81, de 4 de abril de 2002.
17. Resolución de 22 de marzo de 2002, de la Subsecretaría del Ministerio
de la Presidencia, por la que se dipone la publicación de la Resolución
Consumo y el Consejo General de Colegios Oficiales de Odontólogos y
Estomatólogos». BOE n.o 81, de 4 de abril de 2002.
18. Resolución de 22 de marzo de 2002, de la Subsecretaría del Ministerio
de la Secretaría de Estado de Educación y Universidades y de la Subscretaría de Sanidad y Consumo sobre el «Convenio de colaboración en
materia de formación continuada de las profesiones sanitarias, celebrado entre los Ministerios de Educación, Cultura y Deporte y Sanidad y
Consumo y el Consejo General de Colegios de Veterinarios». BOE n.o 81,
de 4 de abril de 2002.
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08 380-383 ESPCI 31461
Acreditación de la formación continuada de las profesiones sanitarias en España. Perspectivas futuras PARDELL H ET AL. ACREDITACIÓN DE LA FORMACIÓN CONTINUADA DE LAS PROFESIONES SANITARIAS EN ESPAÑA. PERSPECTIVAS FUTURAS Agradecemos a la Dra. Carmen Gómez Asorey, secretaria técnica de SEAFORMEC, su inestimable colaboración en la preparación del artículo. PARDELL H ET AL. ACREDITACIÓN DE LA FORMACIÓN CONTINUADA DE LAS PROFESIONES SANITARIAS EN ESPAÑA. PERSPECTIVAS FUTURAS Published on issuu

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