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Timestamp: 2018-06-24 16:22:17+00:00

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Teclado y Scanner
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Description: Informe de Teclado y Scanner
Informe de Teclado y Scanner
Trabajo de SSI
Scanner y Teclado
Informe sobre Teclado y Scanner
Alumnos: Browarnik Martín, Portnoi Santiago, Rinemberg Martín Profesora: Clara Freud Fecha de entrega: Miércoles 30 de mayo de 2007 División: 5º “C”
Autores: Martín Browarnik, Santiago Portnoi y Martín Rinemberg
Objetivos: Adquirir conocimientos sobre los dispositivos periféricos teclado y scanner y poder volcarlos en un informe. Índice: -Teclado: -Introducción (Página 3) -Historia (Página 3 a 5) -Funciones (Página 5 a 9) -Tipos de fabricación de un teclado (Página 9 y 10) -Scanner: -Scanner (Página 11) -Como funciona (Página 11) -La resolución (Página 12) -Los colores y los bits (Página 13) -¿Cuánto ocupa una imagen? (Página 14 y 15) -Formatos de scanner (Página 15 y 16) -Conectores: ¿paralelo, SCSI o USB?(Página 16 a 19) -La interfaz TWAIN (Página 19 y 20) -OCR (Página 20 y 21) -Glosario (Página 21) -Fuentes (Página 22)
Introducción: Un teclado es un dispositivo periférico de entrada que consiste en un sistema de teclas, como las de una máquina de escribir, que permite introducir datos y ordenes a una computadora o dispositivo digital. Cuando se presiona una tecla, envía una entrada cifrada al ordenador(pulsos eléctricos codificados), que entonces muestra el carácter de la tecla pulsada en la pantalla. Las teclas en los teclados de ordenador se clasifican normalmente como sigue:
Teclas alfanuméricas: Letras y números. Teclas de funciones: F1,F2....F12 Teclas numéricas: Números. Teclas de control: Alt., ctrl. , Bloq mayús., etc
Historia: El teclado de las computadoras actuales es una mejora de otro teclado similar, que fue creado en el año 1980 para el primer IBM-PC (personal computer, del que derivan las actuales computadoras personales). Aquel teclado era diferente a los actuales: solo había diez teclas de función, ubicadas en el extremo izquierdo y las funciones numéricas y las de edición compartían el mismo grupo de teclas.
Los teclados actuales se parecen mucho a los teclados de las antiguas máquinas de escribir. De esa forma, quien ya sabía escribir en máquinas mecánicas podía pasarse a la computadora fácilmente. Las teclas no están en orden alfabético, y se distribuyen en filas pero las columnas están con una extraña inclinación, que se debe a que en las antiguas maquinas de escribir utilizaban un método de escritura basada en unos “martillos” que golpeaban la hoja y para que estos “martillos” pudieran cumplir su función correctamente estos debían de estar separados con una leve inclinación, ya que, sin esta inclinación estos “martillos” se chocaban y la maquina funcionaba mal, otro problema que surgió con la máquina de escribir y trajo repercusiones en el teclado fue, que al escribir rápido en la máquina, podían ocurrir choques entre los “martillos” esto ocurría cuando se utilizaban las teclas más próximas entre si, la solución a este problema fue la distribución de las teclas de modo tal de colocar las letras más frecuentemente usadas en posiciones que permitieran estar más separados a sus correspondientes “martillos”, y así minimizar el problema. Esta distribución es conocida como QWERTY porque esas son las seis primeras letras de la primera fila de teclas alfabéticas.
Hoy se podrían construir teclados mucho más eficaces, que tuvieran las teclas distribuidas en filas y columnas perfectamente perpendiculares, y/o que tuviesen una distribución de las letras más eficiente para el usuario. Por ejemplo, hoy se podrían colocar todas las teclas de uso más frecuente de forma que sean pulsadas por los dedos índice y medio, que son los más ágiles... dejando las letras de menos uso a cargo del dedo meñique. O se podrían poner las letras más usadas bajo la posición natural de los ocho dedos, para tener que así esos dedos tuviesen que realizar un número mínimo de desplazamientos.
Tampoco hay que olvidar que hoy es posible -por software- modificar el funcionamiento del teclado, según las preferencias del usuario. FUNCIONES: El teclado funciona gracias a una estructura matricial, cada tecla está asociada a un código numérico, y es el software informático el que le aplica a ese código numérico un significado. Gracias a este sistema se puede utilizar un mismo teclado para diferentes idiomas, independientemente de los caracteres serigrafiados en él. Debajo de las teclas se encuentra una placa electrónica bastante compleja que consta de un microprocesador (un 'microcontrolador") especializado. Esta tarjeta garantiza la parte esencial del tratamiento electrónico. Cuando se presiona una tecla se genera un "código de activación" conocido como "scan code".
Cuando se suelta la tecla se genera otro código, llamado de "reposo" o "break code" y se envía una interrupción al procesador. La rutina de teclado del BIOS traduce el código de la tecla al código ASCII ("American Standard Code for Information Interchange") es un código estándar en 7 bits, es decir, un total de 128 códigos distintos numerados de 0 a 127 en números decimales. El código ASCII fue desarrollado en 8 bits por IBM con un conjunto de caracteres que se convirtió en estándar y que proporciona 128 caracteres complementarios numerados de 128 a 257. El teclado esta dividido en 4 partes fundamentales, el teclado alfanumérico, el teclado numérico, las teclas de función, y las teclas de control. El teclado alfanumérico es similar al teclado de una máquina de escribir, dispone de todas las letras del alfabeto, los diez dígitos decimales y todos los signos de puntuación y acentuación, además de la barra espaciadora. El teclado numérico es similar al de una calculadora, dispone de los diez dígitos decimales, las operaciones matemáticas más habituales (suma, resta, multiplicación y división) Además de la tecla “Bloq Num” o “Num Lock” que activa o desactiva este teclado. Las teclas de función se sitúan en la parte superior del teclado alfanumérico, van del F1 al F12, y son teclas que aportan atajos en el uso del sistema informático. Por ejemplo, al pulsar F1 se suele activar la Ayuda del programa que se está usando. Algunos teclados modernos incluyen otro conjunto de teclas en la parte superior a las de función que permiten acceder a Internet, abrir el correo electrónico o controlar la reproducción de archivos multimedia. Estas teclas no tienen un carácter universal y dependen de cada fabricante, pero también se pueden considerar teclas de función. Las teclas de control se sitúan entre el teclado alfanumérico y el teclado numérico, y bordeando el teclado alfanumérico (Shift, Intro, Insert, Tabulador...) Estas teclas permiten controlar y actuar con los diferentes programas. De hecho, cambian de función según la aplicación que se está usando.
Intro / Enter: Tecla para terminar párrafos o introducir datos. Cursores: Mueven el cursor hacia el lugar deseado (indicado por las flechas)
Backspace: Representado por una flecha en sentido izquierda permite retroceder el cursor hacia la izquierda borrando simultáneamente los caracteres. Shift: Representado por una flecha hacia arriba permite mientras se mantiene pulsada cambiar de minúsculas a mayúsculas y viceversa. Retroceder: Se representa por una flecha en sentido izquierdo y está situada sobre la tecla Enter. Sirve para retroceder el cursor hacia la izquierda borrando los caracteres. Insert: Esta tecla permite escribir o insertar caracteres a la vez que borra el siguiente carácter, en Microsoft Word y otros programas el programa introduce en la barra inferior la palabra SOB que indica si la tecla está activada o no. Tabulador: Se representa mediante dos flechas en sentido contrario (izquierda – derecha) Sirve para alinear textos en los procesadores de texto. En el sistema operativo se utiliza para desplazar el cursor por las diferentes ventanas y opciones, es sustituto del ratón por tanto. Caps Lock: o “Bloq mayús”, al pulsar esta tecla se enciende uno de los leds (lucecitas) del teclado, que indica que está activado el bloqueo de mayúsculas, lo que hace que todo el texto se escriba en mayúsculas (y que al pulsar Shift se escriba en minúsculas). Alt: Se usa en combinación con otras teclas para ejecutar funciones del programa (Alt+E es abrir Edición, Alt+A es abrir Archivo, Alt+V abre Ver) Alt Gr: Además de servir como tecla Alt también sirve en combinación con las teclas que incorporan símbolos en la parte inferior derecha para insertarlos en el documento (símbolos como @, €, #, llaves y corchetes necesitan pulsar Alt Gr y las teclas que contienen esos símbolos, en este caso 2, E y 3) Control: Se utiliza en combinación con otras teclas para activar distintas funciones del programa. (Control+C es copiar, Control+X es cortar y Control+V es pegar en Windows) Supr: La tecla suprimir, como bien indica su nombre sirve para borrar. Tanto campos en tablas, como caracteres en procesadores. Esc: Escape es una tecla que sirve para cancelar procesos y acciones en progreso, también sirve para cerrar cuadros de diálogo o ventanas. Inicio: Esta tecla te sitúa al principio de una línea o de un documento, dependiendo del programa que estés utilizando. Fin: Su función es la contraria a la tecla Inicio, y te sitúa en el final. Re Pág: Retrocede una página. Av Pág: Avanza una página. Página 7 de 21
Impr pant: También “Pet Sis”, significa imprimir pantalla, su función es copiar lo que aparece en pantalla como una imagen. Se guarda en el portapapeles y lo puedes pegar en cualquier documento que permita pegar imágenes. Bloq despl.: Es utilizada bajo el sistema operativo MS-DOS para detener el desplazamiento de texto. Pausa: Se utiliza en MS-DOS para detener acciones en proceso y así poder leer el texto de esas acciones. Menú contextual: Al pulsarlo despliega un menú de opciones, el mismo que al utilizar el botón derecho del ratón. Se representa por una flechita que señala una especie de listado, similar al menú que se despliega en pantalla. Windows: Sólo existe en teclados diseñados para Windows, se representa por el logo, y sirve para abrir el menú de inicio. Barra espaciadora: Introduce espacios entre caracteres.
Atajos de teclado comunes:
ALT+F4 Cierra la ventana activa. F1 Abre una ventana con la Ayuda. Ctrl+C Copia al portapapeles el elemento seleccionado. Ctrl+X Corta el elemento seleccionado. Ctrl+V Pega, en donde esté ubicado el cursor, lo que esté en el portapapeles. Ctrl+G Es lo mismo que Archivo - Guardar. Ctrl+S Es lo mismo que Archivo - Guardar. (En programas en inglés) Ctrl+A Es lo mismo que Archivo - Abrir. Ctrl+O Es lo mismo que Archivo - Abrir. (En programas en inglés) Ctrl+P Ingresa al menú de impresión. Ctrl+N Sin haber seleccionado nada, comienza un nuevo trabajo. Ctrl+Z Deshacer. Ctrl+Y Rehacer. Ctrl+E Selecciona todos los elementos que haya en la pantalla. Ctrl+B Buscar palabras. Ctrl+F Buscar palabras. (En programas en inglés) F5 Actualiza el contenido de una unidad en la ventana de Abrir o Guardar. F10 Va al modo de menú. MAYÚS+F10 Menú contextual del elemento seleccionado. Igual que tecla Menú Contextual. CTRL+ESC Presenta el menú Inicio. Página 8 de 21
MAYÚS+F10 Menú contextual. ALT+TAB Permite saltar ágilmente de un programa a otro de los que están en ejecución. MAYÚS mientras inserta el CD Omite la ejecución automática. Alt+M al estar centrado en la barra de tareas Minimiza todas las ventanas. Windows+Pausa/Inter Se accede a las Propiedades del Sistema.
Tipos de fabricación de un teclado: Existen numerosas técnicas para la fabricación de los teclados: mecánicos, con elastómetro, con membrana, de capacidad, con efecto Hall, piezoeléctricos, ópticos, etc. Mecánicos: La presión de una tecla desplaza un contacto eléctrico móvil que se cierra. Con elastómetro: Una hoja única de elastómetro integra, debajo de cada tecla moldeada, una pastilla conductora. Bajo el efecto de la presión, cada una de estas pastillas entra en contacto con un 'plot' conductor ubicado sobre una tarjeta impresa (rígida o flexible) situada debajo de la tecla. Pueden intervenir, además, elastómetros de revestimiento no conductores suplementarios para garantizar la función de resorte o simplemente como detalles de terminación. Esta es la técnica más común en la actualidad. Con membrana: En estos modelos el principio fundamental consiste en superponer dos membranas flexibles recubiertas de pistas y plots conductores, estas membranas están separadas por una tercera película aislante pero perforada a nivel de los contactos. Bajo el efecto de la presión entran en contacto los plots enfrentados. De capacidad: Una señal de alta frecuencia se aplica a dos electrodos que forman un capacitor. La presión ejercida sobre una tecla modifica el Autores: Martín Browarnik, Santiago Portnoi y Martín Rinemberg Página 9 de 21
espacio situado entre estos dos electrodos y, en consecuencia, la magnitud de la capacidad. Piezoeléctricos: La presión ejercida sobre un elemento cerámico piezoeléctrico genera un impulso eléctrico. Con efecto Hall: La presión ejercida sobre una tecla acerca un imán a un sensor con efecto Hall. Ópticos: La presión ejercida sobre una tecla interrumpe un haz luminoso y en consecuencia anula el contacto eléctrico. El mecanismo de las teclas depende de la técnica, las estructuras del teclado y la inspiración del fabricante. Cada tecla consta de un capuchón de plástico relativamente grueso encastrado a presión en su soporte. Debajo del capuchón se encuentra un resorte de retroceso o, muy a menudo, una placa elastométrica que controla el retroceso. En este último caso, cualquier reparación de una tecla aislada es sumamente difícil o imposible.
Un Scanner es definido como un digitalizador de imagen. Por digitalizar se entiende la operación de transformar algo analógico (algo físico, real, de precisión infinita) en algo digital (un conjunto finito y de precisión determinada de unidades lógicas denominadas bits). En Autores: Martín Browarnik, Santiago Portnoi y Martín Rinemberg Página 10 de 21
fin, en el caso que nos ocupa se trata de digitalizar una imagen (fotografía, dibujo o texto) convirtiéndola a un formato que podamos almacenar y/o modificar con la computadora. Cómo funciona El proceso de captación de una imagen resulta casi idéntico para cualquier scanner: se ilumina la imagen con un foco de luz, se conduce mediante espejos la luz reflejada hacia un dispositivo denominado CCD que transforma la luz en señales eléctricas, se transforman dichas señales eléctricas a formato digital en un DAC (conversor analógicodigital) y se transmite el caudal de bits resultante al ordenador. El CCD (Charge Coupled Device, dispositivo acoplado por carga -eléctrica-) es el elemento fundamental de todo scanner, independientemente de su forma, tamaño o mecánica. Consiste en un elemento electrónico que reacciona ante la luz, transmitiendo más, o menos electricidad según sea la intensidad y el color de la luz que recibe. Hoy en día, este dispositivo es bastante común. La calidad final del escaneado dependerá fundamentalmente de la calidad del CCD; los demás elementos podrán hacer un trabajo mejor o peor, pero si la imagen no es captada con fidelidad, cualquier operación posterior no podrá arreglar el problema. Teniendo en cuenta lo anterior, también debemos tener en cuenta la calidad del DAC, puesto que de nada sirve captar la luz con enorme precisión si perdemos mucha de esa información al transformar el caudal eléctrico a bits. Por este motivo se suele decir que son preferibles los scanners de marcas de prestigio como Nikon o Kodak a otros con una mayor resolución teórica, pero con CCDs que no captan con fidelidad los colores o DACs que no aprovechan bien la señal eléctrica, dando resultados más pobres, más planos.
La resolución La resolución (medida en ppp, puntos por pulgada en castellano, o dpi dots per inch, en inglés) puede definirse como el número de puntos individuales de una imagen que es capaz de captar un scanner. La resolución así definida sería la resolución óptica o real del scanner. Así, cuando hablamos de un scanner con resolución de "300x600 ppp" nos estamos refiriendo a que en cada línea horizontal de una pulgada de Autores: Martín Browarnik, Santiago Portnoi y Martín Rinemberg Página 11 de 21
largo (2,54 cm) puede captar 300 puntos individuales, mientras que en vertical llega hasta los 600 puntos; como en este caso, generalmente la resolución horizontal y la vertical no coinciden, siendo mayor (típicamente el doble) la vertical.
Esta resolución óptica viene dada por el CCD y es la más importante, ya que implica los límites físicos de calidad que podemos conseguir con el scanner. Por ello, es un método comercial muy típico comentar sólo el mayor de los dos valores, describiendo como "un scanner de 600 ppp" a un aparato de 300x600 ppp o "un scanner de 1.200 ppp" a un aparato de 600x1.200 ppp; téngalo en cuenta, la diferencia es obtener o no el cuádruple de puntos. La resolución interpolada consiste en superar los límites que impone la resolución óptica (300x600 ppp, por ejemplo) mediante la estimación matemática de cuáles podrían ser los valores de los puntos que añadimos por software a la imagen. Por ejemplo, si el scanner capta físicamente dos puntos contiguos, uno blanco y otro negro, supondrá que de haber podido captar un punto extra entre ambos sería de algún tono de gris. De esta forma podemos llegar a resoluciones absurdamente altas, de hasta 9.600x9.600 ppp, aunque en realidad no obtenemos más información real que la que proporciona la resolución óptica máxima del aparato. Evidentemente este valor es el que más gusta a los anunciantes de scanners... Por último está la propia resolución de escaneado, aquella que seleccionamos para captar una imagen concreta. Su valor irá desde un cierto mínimo (típicamente unos 75 ppp) hasta el máximo de la resolución interpolada. En este caso el valor es siempre idéntico para la resolución horizontal y la vertical, ya que si no la imagen tendría las dimensiones deformadas.
Los colores y los bits El color es muy importante en una imagen, sea digital o no. Una fotografía en color resulta mucho más agradable de ver que otra en tonos grises; un gráfico acertadamente coloreado resulta mucho más interesante que otro en blanco y negro; incluso un texto en el que los epígrafes o las conclusiones tengan un color destacado resulta menos monótono e invita a su lectura.
Sin embargo, digitalizar los infinitos matices que puede haber en una foto cualquiera no es un proceso sencillo. Hasta no hace mucho, los scanners captaban las imágenes únicamente en blanco y negro o, como mucho, con un número muy limitado de matices de gris, entre 16 y 256. Posteriormente aparecieron scanners que podían captar color, aunque el proceso requería tres pasadas por encima de la imagen, una para cada color primario (rojo, azul y verde). Hoy en día la práctica totalidad de los scanners captan hasta 16,7 millones de colores distintos en una única pasada, e incluso algunos llegan hasta los 68.719 millones de colores. Para entender cómo se llega a estas apabullantes cifras debemos explicar cómo asignan los ordenadores los colores a las imágenes. En todos los ordenadores se utiliza lo que se denomina sistema binario, que es un sistema matemático en el cual la unidad superior no es el 10 como en el sistema decimal al que estamos acostumbrados, sino el 2. Un bit cualquiera puede por tanto tomar 2 valores, que pueden representar colores (blanco y negro, por ejemplo); si en vez de un bit tenemos 8, los posibles valores son 2 elevado a 8 = 256 colores; si son 16 bits, 2 elevado a 16 = 65.536 colores; si son 24 bits, 2 elevado a 24 = 16.777216 colores; etc, etc. Por tanto, "una imagen a 24 bits de color" es una imagen en la cual cada punto puede tener hasta 16,7 millones de colores distintos; esta cantidad de colores se considera suficiente para casi todos los usos normales de una imagen, por lo que se le suele denominar color real. La casi totalidad de los scanners actuales capturan las imágenes con 24 bits, pero la tendencia actual consiste en escanear incluso con más bits, 30 ó incluso 36, de tal forma que se capte un espectro de colores absolutamente fiel al real; sin embargo, casi siempre se reduce posteriormente esta profundidad de color a 24 bits para mantener un tamaño de memoria razonable, pero la calidad final sigue siendo muy alta ya que sólo se eliminan los datos de color más redundantes.
¿Cuánto ocupa una imagen? Depende de la imagen (genial respuesta, ¿verdad?). Para saber exactamente cuál va a ser el tamaño de una imagen, deberemos usar la siguiente fórmula: Tamaño imagen (KB) = L x A x RH x RV x bits / 8.192
Donde L y A son las dimensiones de la imagen en pulgadas (una pulgada = 2,54 cm) y RH y RV las resoluciones horizontal y vertical respectivamente. Hagamos un ejemplo rápido: una imagen DIN-A4 (aproximadamente 11,7x8,3 pulgadas) escaneada a 300 ppp (300x300) con 24 bits de color (color real) ocupa ¡25.490 KB!! (25 MB) La cifra resulta impactante, pero existen muchos métodos para reducir el tamaño de las imágenes, tanto a la hora de manejarlas en memoria como a la de almacenarlas en el disco duro. El primer método consiste en escanear a menor resolución; la calidad es menor, pero el tamaño del fichero resultante también. Si la imagen va a tener como destino la pantalla de un ordenador, 75 ppp serán casi siempre suficientes, lo que reduciría el tamaño de la imagen anterior a apenas 1.593 KB, poco más de 1,5 MB. Como segundo método tenemos reducir la profundidad de color. Si la imagen anterior es un dibujo a tinta china, con escanear a 1 bit (en blanco y negro) puede que tengamos suficiente. Esto reduciría el tamaño a tan sólo 1.062 KB, casi exactamente 1 MB.
Por último podemos archivar la imagen en formato comprimido. En este caso el tamaño de la imagen en memoria permanece invariable (25 MB), pero el tamaño en disco puede quedar en menos de una quinta parte sin pérdida de calidad, o incluso menos si la compresión se realiza eliminando información redundante. Como ejemplo de formatos de archivo de imagen con compresión tenemos los JPEG (o JPG), GIF o TIFF, frente al clásico BMP que carece de compresión alguna. Lo más importante es que podemos combinar los factores anteriores para conseguir resultados realmente optimizados; así, escaneando la imagen del ejemplo a 75 ppp, con 1 bit de color y guardándola en formato GIF, el resultado puede ocupar tan sólo 66 KB en memoria y menos de 15 KB en disco.
Cabe destacar que en muchos casos se utilizan escalas de 256 grises (8 bits) para representar más fielmente originales en blanco y negro con bordes muy definidos o pequeños tamaños de letra. Formatos de scanner Físicamente existen varios tipos de scanner, cada uno con sus ventajas y sus inconvenientes: De sobremesa o planos: son los modelos más apreciados por su buena relación precio/prestaciones, aunque también son de los periféricos más incómodos de ubicar debido a su gran tamaño; un scanner para DIN-A4 plano puede ocupar casi 50x35 cm, más que muchas impresoras, con el añadido de que casi todo el espacio por encima del mismo debe mantenerse vacío para poder abrir la tapa. Sin embargo, son los modelos más versátiles, permitiendo escanear fotografías, hojas sueltas, periódicos, libros encuadernados e incluso transparencias, diapositivas o negativos con los adaptadores adecuados. Las resoluciones suelen ser elevadas, 300x600 ppp o más, y el precio bastante ajustado. El tamaño de escaneado máximo más común es el DIN-A4, aunque existen modelos para A3 o incluso mayores (aunque ya con precios prohibitivos). De mano: son los scanners "portátiles", con todo lo bueno y lo malo que implica esto. Hasta hace unos pocos años eran los únicos modelos con precios asequibles para el usuario medio, ya que los de sobremesa eran extremadamente caros; esta situación ha cambiado tanto que en la actualidad los scanners de mano están casi en desuso. Su extinción se debe a las limitaciones que presentan en cuanto a tamaño del original a escanear (generalmente puede ser tan largo como se quiera, pero de poco más de 10 cm de ancho máximo) y a su baja velocidad, así como a la carencia de color en los modelos más económicos. Lo que es más, casi todos ellos carecen de motor para arrastrar la hoja, sino que es el usuario el que debe pasar el scanner sobre la superficie a escanear (abstenerse aquellos con mal pulso). Todo esto es muy engorroso, pero resulta eficaz para escanear rápidamente fotos de libros encuadernados, artículos periodísticos, facturas y toda clase de pequeñas imágenes sin el estorbo que supone un scanner plano. De rodillo: unos modelos de aparición relativamente moderna, se basan en un sistema muy similar al de los aparatos de fax: un rodillo de goma motorizado arrastra a la hoja, haciéndola pasar por una rendija donde está situado el elemento capturador de imagen.
Este sistema implica que los originales sean hojas sueltas, lo que limita mucho su uso al no poder escanear libros encuadernados sin realizar antes una fotocopia (o arrancar las páginas), salvo en modelos peculiares como el Logitech FreeScan que permite separar el cabezal de lectura y usarlo como si fuera un scanner de mano. A favor tienen el hecho de ocupar muy poco espacio, incluso existen modelos que se integran en la parte superior del teclado; en contra tenemos que su resolución rara vez supera los 400x800 puntos, aunque esto es más que suficiente para el tipo de trabajo con hojas sueltas al que van dirigidos. Modelos especiales: aparte de los híbridos de rodillo y de mano, existen otros scanners destinados a aplicaciones concretas; por ejemplo, los destinados a escanear exclusivamente fotos, negativos o diapositivas, aparatos con resoluciones reales del orden de 3.000x3.000 ppp que muchas veces se asemejan más a un CD-ROM (con bandeja y todo) que a un scanner clásico; o bien los bolígrafos-scanner, utensilios con forma y tamaño de lápiz o marcador fluorescente que escanean el texto por encima del cual los pasamos y a veces hasta lo traducen a otro idioma al instante; o impresoras-scanner, similares a fotocopiadoras o más particulares como las Canon, donde el lector del scanner se instala como un cartucho de tinta. Conectores: ¿paralelo, SCSI o USB? Esta es una de las grandes preguntas que debe hacerse todo futuro comprador de un scanner. La forma de conectar un periférico al ordenador es siempre importante, ya que puede afectar al rendimiento del dispositivo, a su facilidad de uso o instalación y fundamentalmente a su precio. Puerto paralelo Es el método más común de conexión para scanners domésticos, entendiendo como tales aquellos de resolución intermedia-alta (hasta 600x1.200 ppp, pero comúnmente de 300x600 ó 400x800 ppp) en los que la velocidad no tiene necesidad de ser muy elevada mientras que el precio es un factor muy importante. El puerto paralelo, a veces denominado LPT1, es el que utilizan la mayor parte de las impresoras; como generalmente el usuario tiene ya una conectada a su ordenador, el scanner tendrá dos conectores, uno de entrada y otro de salida, de forma que quede conectado en medio del ordenador y la impresora. Como primer problema de este tipo de conexión tiene el hecho de que arbitrar el uso del puerto paralelo es algo
casi imposible, por lo que en general no podremos imprimir y escanear a la vez (aunque para un usuario doméstico esto no debería ser excesivo problema). De cualquier modo, debemos tener presente el hecho de que para obtener una velocidad razonable, el puerto debe estar configurado en los modos ECP o EPP (dependiendo del scanner en concreto), lo cual se selecciona generalmente en la BIOS. El problema aparece cuando el ordenador que queremos conectar es algo antiguo y no puede configurar el puerto más que en el antiguo estándar, 10 veces más lento (como ocurre con los 486 e inferiores), o cuando surgen conflictos con otros dispositivos que tengamos conectados al puerto paralelo, como unidades Zip o algunas impresoras modernas. En estos casos puede merecer la pena comprar una tarjeta controladora nueva que sustituya al puerto actual o bien que añada un segundo puerto (que será LPT2); estas tarjetas controladoras de dispositivos, llamadas también de I/O, son baratas pero en ocasiones difíciles de encontrar por estar en la actualidad integradas en la placa base. Conector SCSI Sin lugar a dudas, es la opción profesional. Un scanner SCSI es siempre más caro que su equivalente con conector paralelo, e incluso muchos resultan más caros que modelos de mayor resolución pero que utilizan otro conector. Debido a este sobreprecio no se fabrican en la actualidad scanners CSI de resolución menor de 300x600 ppp, siendo lo más común que las cifras ronden los 600x1.200 ppp o más. La utilidad de la conexión SCSI radica en dos apartados: velocidad y pocos requisitos de microprocesador. Lo primero es fácil de entender: la interfaz SCSI puede transmitir de 5 a 80 MB/s, dependiendo del estándar SCSI en concreto, mientras que el puerto paralelo a duras penas supera 1 MB/s (y eso en los modos "avanzados" ECP o EPP). Si como vimos antes una imagen A4 puede ocupar 25 MB o más, resulta evidente que un scanner SCSI es la opción a utilizar para escanear imágenes grandes con una cierta resolución y calidad de color. La otra cualidad de SCSI incide también en la velocidad, aunque de otra forma. No se trata sólo de que se puedan transmitir 10 ó 20 MB/s, sino que además dicha transferencia se realiza sin que el microprocesador realice apenas trabajo; esto permite ir escaneando imágenes mientras realizamos otras tareas, agilizando mucho el trabajo. En un scanner paralelo resulta muy normal que mientras se realiza el escaneado el
rendimiento del ordenador baje tanto que no merezca la pena intentar hacer nada hasta que haya finalizado el proceso. Pero como no todo van a ser ventajas en esta vida, los scanners SCSI (y en general todos los dispositivos SCSI) tienen una carga: su precio elevado, justificable por el aumento de prestaciones que suponen y por la necesidad de incluir una tarjeta controladora SCSI, ya que muy pocos ordenadores traen una incorporada (mientras que todos tienen puerto paralelo). Para economizar un poco, en muchas ocasiones dicha tarjeta es un modelo de prestaciones reducidas, capaz de controlar únicamente el scanner y no los 7 ó 15 dispositivos que pueden manejar las tarjetas normales. Puerto USB Esto es lo último en scanners; tanto, que hace poco más de un año sencillamente no existía ningún scanner en el mercado con este tipo de conexión. Los puertos USB están presentes en la mayoría de ordenadores Pentium II, AMD K6-2 o más modernos, así como en algunos Pentium MMX. En general podríamos decir que los scanners USB se sitúan en un punto intermedio de calidad/precio. La velocidad de transmisión ronda los 1,5 MB/s, algo más que el puerto paralelo pero bastante menos que el SCSI; la facilidad de instalación es casi insuperable, ya que se basa en el famoso Plug and Play (enchufar y listo) que casi siempre funciona; todos los ordenadores modernos tienen el USB incorporado; y además dejan el puerto paralelo libre para imprimir o conectar otros dispositivos. Se trata de una solución claramente enfocada al usuario doméstico u oficinista, lo que se nota en su precio, sólo algo por encima del de los scanners de puerto paralelo. En realidad dicha diferencia de precio no debería existir, ya que fabricar un scanner de uno u otro tipo cuesta prácticamente lo mismo, pero al ser una tecnología reciente nos cobran la novedad, seguramente con el correr de los meses costará lo mismo que los de puerto paralelo, que probablemente acaben por desaparecer en unos años. La interfaz TWAIN Se trata de una norma que se definió para que cualquier scanner pudiera ser usado por cualquier programa de una forma estandarizada e incluso con la misma interfaz para la adquisición de la imagen.
Si bien hace unos años aún existía un número relativamente alto de aparatos que usaban otros métodos propios, hoy en día se puede decir que todos los scanners normales utilizan este protocolo, con lo que los fabricantes sólo deben preocuparse de proporcionar el controlador TWAIN apropiado, generalmente en versiones para Windows 9x, NT y a veces 3.x. Desgraciadamente, sólo los scanners de marca relativamente caros traen controladores para otros sistemas operativos como OS/2 o Linux, e incluso en ocasiones ni siquiera para Windows 3.x o NT; la buena noticia es que la estandarización de TWAIN hace que a veces podamos usar el controlador de otro scanner de similares características, aunque no es un método deseable. Dejando aparte las librerías DLL y otros temas técnicos, la parte que el usuario ve del estándar TWAIN es la interfaz de adquisición de imágenes. Se trata de un programa en el que de una forma visual podemos controlar todos los parámetros del escaneado (resolución, número de colores, brillo...), además de poder definir el tamaño de la zona que queremos procesar.
Si la fidelidad del color es un factor de importancia, uno de los parámetros que probablemente deberemos modificar en esta interfaz es el control de gamma, para ajustar la gama de colores que capta el scanner con la que presenta nuestro monitor o imprime la impresora. El OCR Se trata de una de las aplicaciones más comunes de los scanners. OCR son las siglas de Optical Character Recognition, reconocimiento óptico de caracteres, o con una descripción más sencilla: cómo hacer para enseñar a leer al ordenador. Si pensamos un poco en el proceso de escaneado que hemos descrito anteriormente, nos daremos cuenta de que al escanear un texto no se escanean letras, palabras y frases, sino sencillamente los puntos que las
forman, una fotografía del texto. Evidentemente, esto puede ser útil para archivar textos, pero sería deseable que pudiéramos coger todas esas referencias tan interesantes pero tan pesadas e incorporarlas a nuestro procesador de texto no como una imagen, sino como texto editable. Lo que desearíamos en definitiva sería que el ordenador supiera leer como nosotros. Bueno, pues eso hace el OCR: es un programa que lee esas imágenes digitales y busca conjuntos de puntos que se asemejen a letras, a caracteres. Dependiendo de la complejidad de dicho programa entenderá más o menos tipos de letra, llegando en algunos casos a interpretar la escritura manual, mantener el formato original (columnas, fotos entre el texto...) o a aplicar reglas gramaticales para aumentar la exactitud del proceso de reconocimiento. Para que el programa pueda realizar estas tareas con una cierta fiabilidad, sin confundir "t" con "1", por ejemplo, la imagen que le proporcionamos debe cumplir unas ciertas características. Fundamentalmente debe tener una gran resolución, unos 300 ppp para textos con tipos de letra claros o 600 ppp si se trata de tipos de letra pequeños u originales de poca calidad como periódicos. Por contra, podemos ahorrar en el aspecto del color: casi siempre bastará con blanco y negro (1 bit de color), o a lo sumo una escala de 256 grises (8 bits). Por este motivo algunos scanners de rodillo (muy apropiados para este tipo de tareas) carecen de soporte para color.
Glosario Qwerty: Manera de distribuir las teclas de un teclado para evitar choques Dvorak: Manera de distribuir las teclas de un teclado para agilizar los tiempos de escritura ASCII: “American Standard Code for Information Interchange”, código para intercambio de información Teclado alfanumérico: Números y letras Teclado numérico: Números Teclas de función: Atajos Teclas de control: Controlar y actuar con los diferentes programas
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