Source: http://eotransits.foroactivo.com/t377-dictamen-de-don-julian
Timestamp: 2018-04-20 20:18:41+00:00

Document:
Dictamen de Don Julian
por ellv el Vie 2 Mar 2018 - 17:52
I.- Don Julián, soltero y sin ascendientes ni descendientes, tenía un patrimonio considerable, y para facilitar su administración había concedido poderes con amplias facultades de administrar y disponer a título oneroso a favor de sus tres sobrinos Vespasiano, Tito y Domiciano. En enero, acudieron los cuatro ante notario y:
a-) Julián revocó los poderes que les había conferido, pues tenía idea de constituir una sociedad a la que aportar todo su patrimonio. Los tres apoderados en la propia escritura se dieron por notificados de la revocación, y manifestaron que entregarían las copias de sus poderes tan pronto como les fuera posible.
b-) Julián donó a Vespasiano y su esposa Julia, con la que estaba casado bajo régimen de separación de bienes, un extenso olivar en Jaen. Vespasiano aceptó la donación.
c-) Julián donó a Tito y su esposa Lucrecia, con la que estaba casado bajo gananciales, una extraordinaria dehesa en Extremadura; Tito aceptó la donación.
d-) Y Julián donó a Domiciano, y su esposa Augusta, con la que estaba casado bajo régimen de separación, un naranjal en Valencia. Domiciano aceptó la donación.
II.- En Febrero Julián , y mediante documentos privados vendió:
a-) A María un chalet en Benidorm, y cobró el precio al contado. Acordaron que Julián seguiría ocupando el piso hasta el uno de junio.
b-) A Mercedes un chalet en la Costa Brava; se pagó la mitad del precio; y la otra mitad quedó aplazada hasta el uno de junio. Mercedes rápidamente fue a hacer reformas en el mismo.
c-) Y a Carmen, un chalet en Benicasim y se aplazó el precio hasta el uno de junio; y se pactó condición resolutoria expresa. Pero inmediatamente Carmen acudió al chalet para disfrutar de las delicias de la playa.
III.- En el mes de marzo, Tito, haciendo uso de la copia autorizada que conservaba de los poderes revocados, acudió ante notario y otorgó sendas escrituras de opción de compra, todas ellas por precio de un millón y plazo de un año, así como con una prima de cien mil euros, que recibió y se entenderían a cuenta si efectivamente se adquiría. En la escritura se estipuló la posibilidad de la transmisión de la opción; y el posible ejercicio unilateral y consiguiente transmisión del dominio, exclusivamente por el beneficiario, acudiendo a notario, otorgando la correspondiente escritura de ejercicio de la opción, y depositando el total precio ante el fedatario para que notificase al vendedor tal hecho y le entregara el importe:
a-) A favor de Luis, el chalet de Benidorm.
b-) A favor de Luisa, el chalet de la Costa Brava.
c-) A favor de Fulgencio, el chalet de Benidorm,
IV.- En el mes de Abril, Domiciano, haciendo uso de la copia autorizada que conservaba de los poderes revocados, acudió ante notario y otorgó sendas escrituras en virtud de las cuáles:
a-) Vendió a Aitor, el chalet de Benidorm y cobró el precio.
b-) Vendió a Asier, el chalet de la Costa Brava, y cobró el precio.
c-) Vendió a José el chalet de Benicasim, y cobró el precio.
V.- En el mes de mayo, los tres beneficiarios de las opciones concurrieron ante notario, ejercitaron la opción, depositaron el importe de los precios y requirieron al notario para que lo notificara y entregara a Don Julián.
VI. En el mes de junio, María, Mercedes y Carmen, alegando ser titulares del dominio de su respectivo chalet, los vendieron a Rosalía, por precio de dos millones de euros cada una, que recibieron al contado. Las enajenaciones se realizaron mediante escrituras públicas.
VII.- Que no obstante tanto Mercedes como Carmen olvidaron pagar el resto de precio que de su compra había quedado aplazado. Por lo que el 5 de junio recibieron un requerimiento notarial de Julián, resolviendo las ventas al amparo del a. 1504 del CC.
VIII.- En este momento, Julián tiene conocimiento de las actuaciones de sus sobrinos, y montó en cólera, y quiso cambiar su testamento instituyendo universal heredero a su sobrino Vespasiano, y así lo dijo a unos amigos que se encontró durante el camino; pero antes de llegar a la notaría sufrió un ataque al corazón y falleció al instante. Según el Registro de Actos de Última voluntad, el último testamento otorgado decía que:
a-) Legaba el chalet de Benidorm y un apartamento en Cullera a sus amigos Rodolfo y Angeles casados bajo gananciales.
b-) Legaba el chalet de la Costa Brava y un apartamento en El Perelló a sus amigos Carol y César, casados bajo separación de bienes.
c-) Legaba el chalet de Benicasim y un apartamento en Jávea a sus amigos Javier y Paola, casados bajo régimen de participación.
d-) E instituía universales herederos a sus sobrinos Vespasiano en cuanto a 3/6; Tito, 2/3 y Domiciano 1/3.
El resto de patrimonio es un complejo hotelero en Villajoyosa, de valor incalculable. Ninguna finca está inmatriculada en el Registro de la Propiedad. Todas las fincas pertenecen inicialmente en pleno dominio y sin cargas a Julián. No hay más personas que las reseñadas. Y todos los hechos relatados son ciertos y no puede discutirse sobre ellos.
En esta situación aparece nuestro amigo Creso, y nos dice que:
a-) Que Julia aceptó la donación y la comunicó notarialmente al donante.
b-) Que Lucrecia aceptó la donación en vida de Julián, pero no le realizó la notificación.
c-) Que Augusta aceptó la donación ya fallecido Julián.
d-) Que Vespasiano ha renunciado a la herencia y César a su legado.
e-) Que los demás interesados han aceptado todos los derechos que le corresponden en la sucesión mediante escritura pública; aunque Angeles lo ha hecho un mes más tarde que su marido y por tanto mediante otra escritura pública.
Y desea que el opositor le informe con todo detalle sobre cuál es la exacta titularidad de cada una de las fincas y del resto del patrimonio, porque tiene intención de adquirir todos los bienes pagando por ellos un muy buen precio.
Monteolivete, 3-julio-2017
Don Julian-Solución-I
por ellv el Vie 2 Mar 2018 - 17:53
DICTAMEN DE DON JULIAN: SOLUCIÓN.
Esquema: Introducción: Compraventas y donaciones. Olivar en Jaen. La Dehesa en Extremadura. El naranjal de Valencia. Los poderes revocados. Chalet en Benidorm. Chalet en la Costa Brava. Chalet en Benicasim. La sucesión de Julián.
INTRODUCCIÓN: COMPRAVENTAS Y DONACIONES.
I.- Transmisión del dominio en la compraventa.
1º-) Naturaleza de la compraventa.
Como todos saben la compraventa es un contrato:
-.- Consensual, porque se perfecciona por el consentimiento.
-.- Y simplemente productor de obligaciones.
Esto significa, que una vez perfeccionada la compraventa por el consentimiento del comprador y del vendedor en la cosa y en el precio:
-.- El vendedor sigue siendo dueño de la cosa, aunque está obligado a entregarla.
-.- El comprador sigue siendo dueño del precio, aunque está obligado a entregarlo.
-.- Cuando el vendedor entrega la cosa al comprador, (haya recibido o no el precio), pierde el dominio de la misma que es adquirido simultáneamente por el comprador.
-.- Cuando el comprador entrega el precio al vendedor (haya o no recibido la cosa), pierde el dominio del mismo, que es adquirido simultáneamente por el vendedor.
-.- Entregados y recibidos la cosa y el precio, el contrato de compraventa queda consumado.
2º-) Forma de entrega.
La entrega de la cosa o tradición se estudia en el tema correspondiente de orales, y no vamos a extendernos ahora. Sólo nos interesa destacar que hay realmente dos formas en la práctica (sin perjuicio de todas las demás del tema):
-.- La entrega material de la cosa: la puesta a disposición, la entrega de llaves, por ejemplo.
-.- Y la entrega instrumental del a. 1462-2: si se vende la cosa mediante escritura pública, se entiende entregada la cosa, salvo pacto en contrario.
-.- El documento privado implica simplemente la perfección del negocio de compraventa. Para transmitir el dominio necesita la tradición material.
-.- La escritura pública de compraventa tiene un doble carácter, ya que por un lado implica la perfección del negocio de compraventa; pero además produce la tradición de la cosa; y el comprador adquiere el dominio de la misma, independientemente de cómo se haya pactado el pago del precio (y de las garantías que para el pago del mismo se reserve.
II.- Transmisión del dominio en la donación.
¿Cómo y cuándo se transmite el dominio en la donación?
Pues no hay seguridad absoluta. Ya que depende que consideremos a la donación como un contrato o como un modo de adquirir.
-.- Si la donación es un contrato tendremos que aplicar la misma teoría del título y el modo que hemos visto para la compraventa. Y por tanto será necesario el perfeccionamiento de la donación por el consentimiento del donante y donatario, y la entrega de la cosa.
-.- Si la donación es un modo de adquirir, el dominio se adquiere inmediatamente, y por ministerio de la ley, en el instante mismo en que se perfecciona la donación por el consentimiento del donante y del donatario, sin necesidad de la entrega de la cosa.
Tratándose de donación de inmuebles en la que comparecen donante y donatario no hay mayor problema, porque como necesariamente debe formalizarse mediante escritura pública, el donatario sale de la notaría como dueño de la cosa, independientemente de que sea un contrato o un modo de adquirir.
El problema radica en la donación de muebles. Si se hace verbalmente y va seguida de la entrega simultánea de la cosa, tampoco hay ningún problema. Pero sí, en el supuesto de que se haga por escrito y conste de igual forma la aceptación. En este supuesto es necesaria la tradición.
2º-) Donación de muebles por escrito.
En el supuesto de que la donación se haga por escrito y conste de igual forma la aceptación, se precisa la tradición material de la cosa. Imaginemos el supuesto:
-.- Te dono el cuadro que tengo en el salón.
-.- Aceptas, pero acordamos que dentro de una semana pasarás a recogerlo.
Si la donación es un modo de adquirir, ya eres titular del dominio del cuadro; pero si es un contrato hace falta la tradición, que suponemos que no hemos realizado.
En tal caso, imagínate que antes de la fecha pactada pasa por mi casa otra persona y decido venderle (o incluso donarle) el cuadro; y se lo lleva… ¿De quién es el cuadro?
Si el cuadro todavía era mío, porque aunque te lo había donado, lo consideramos un contrato y no ha habido tradición; resulta evidente que el nuevo comprador o donatario que se lo lleva es quien se ha convertido en titular del dominio del mismo.
Pero si la donación es un modo de adquirir, desde el momento en que tú y yo prestamos el consentimiento, el cuadro pasó a ser de tu propiedad. Y, aunque permanezca todavía en mi casa, es tuyo. La segunda donación o venta que en ese momento yo realice del cuadro, nunca le transmitirá el dominio, porque es tuyo y no mío: será una venta o donación de cosa ajena. Que no le habrá transmitido el dominio, con toda la problemática del 464 que no queremos tratar ahora.
3º-) Perfección de la donación.
Pues como todo negocio bilateral, precisa el concurso de la oferta y la aceptación: Te regalo este coche; vale.
Si estamos donante y donatario presentes, no hay problema, porque el consentimiento es simultáneo. Pero el CC prevé el supuesto de que en un acto yo te done y tu aceptes en un momento posterior.
Es la famosa discusión entre los a. 629: “La donación no obliga al donante, ni produce efectos, sino desde la aceptación.” Y el 623: “La donación se perfecciona desde que el donante conoce la aceptación del donatario.”
Las posiciones doctrinales han sido muy numerosas. Y la DG, finalmente viene a reconocer que mientras se haya hecho la aceptación en vida del donante, la donación es eficaz aunque éste fallezca antes de conocerla. Aunque al parecer, mientras no la conozca, podría retirar su oferta de donación.
4º-) Situación cuando se hace a varias personas y unos aceptan y otros no.
Pero el problema se complica en el caso de que la donación se haya hecho a varias personas. En tal caso:
-.- Si todos han aceptado no hay ningún problema.
-.- Si todos han repudiado tampoco.
-.- Si alguno ha aceptado y otro u otros han repudiado también tenemos solución.
-.- Pero carecemos de ella cuando unos han aceptado, y los otros todavía no han manifestado su decisión.
5º-) Preceptos aplicables.
Pues las reglas son muy sencillas:
-.- Será lo que haya dicho el donante: quien paga manda.
-.- En su defecto, el a. 637-1 afirma que en tal caso no hay acrecimiento: “Cuando la donación hubiese sido hecha a varias personas conjuntamente, se entenderá por partes iguales; y no se dará entre ellas el derecho de acrecer, si el donante no hubiese dispuesto otra cosa”. Por tanto resulta indudable que cuando doy una finca a cuatro personas, y sólo acepta una, ella adquiere la cuarta parte indivisa; y yo sigo siendo titular de las otras tres; cuando acepta la segunda, adquiere su cuota; y sólo me quedan dos. Es decir, las cuotas no aceptadas siguen siendo mías.
-.- La primera excepción la encontramos en el a. 637-2: “Se exceptúan de esta disposición las donaciones hechas conjuntamente a ambos cónyuge, entre los cuáles tendrá lugar aquel derecho, si el donante no hubiere dispuesto lo contrario.” Perfecto. Pues cuando la hago a un matrimonio y sólo acepta uno, ya no cabe duda: yo he perdido el dominio, porque el aceptante es ya dueño seguro de una mitad; y la otra mitad queda pendiente: si la acepta su cónyuge será de éste; si la repudia, acrecerá al cónyuge primeramente aceptante.
-.- Y la segunda excepción la encontramos en el a. 1353, en sede de gananciales: “Los bienes donados…a los cónyuges sin designación de partes, constante la sociedad, se entenderán gananciales, siempre que la liberalidad fuere aceptada por ambos y el donante… no hubiere dispuesto lo contrario.” Este precepto, en sede de donaciones, produce una duda importante ya que:
-.- a-) Resulta evidente que cuando acepta un cónyuge el donante ha perdido el dominio de la cosa donanada.
-.- b-) Parece que el cónyuge que todavía no ha aceptado tiene la posibilidad de aceptar la donación, con lo que todo el bien donado será ganancial.
-.- c-) Pero el cónyuge aceptante tiene una situación ambigua, ya que como no sabe si su cónyuge aceptará o no, ignora si la finca será:
-.- Toda ganancial.
-.- O toda privativa suya.
OLIVAR EN JAEN.
El titular inicial no cabe duda de que era Don Julian.
II. Donación de enero.
En enero Don Julián la donó a Vespasiano y a su esposa Julia, con la que estaba casado bajo separación de bienes. Vespasiano acepta de momento.
Como la donación de inmueble se ha realizado mediante escritura pública, ya no cabe duda de que:
-.- Julián ha perdido el dominio del olivar.
-.- Vespasiano ha adquirido el dominio de una mitad indivisa.
-.- La restante mitad indivisa se encuentra en una situación interina, en la que corresponderá a Julia, si la acepta; o será adquirida por Vespasiano en su totalidad, si Julia repudia.
-.- Se nos indica finalmente que Julia no sólo aceptó la donación, sino que lo hizo en vida de Julian y lo notificó a éste.
Luego ya nos queda claro que tal finca es propiedad de Vespasiano y su esposa Julia por mitades indivisas.
III.- Aceptación de Julia.
Se nos dice que Julia aceptó la donación y notificó dicha aceptación a Julián. Con ello se cumple lo preceptuado en el artículo 633. Por tanto no cabe duda de que siendo el régimen económico del matrimonio formado por Vespasiano y Julia el de separación de bienes, el olivar de Jaen pertenecerá a ambos por mitades indivisas.
Con ellos tendrá que ponerse de acuerdo Creso para realizar su adquisición.
LA DEHESA EN EXTREMADURA.
I.- Situación inicial.
Pertenecía a Julián.
II.- Donación de enero.
En enero Julián la donó a Tito y su esposa Lucrecia con la que estaba casado bajo régimen de gananciales. Tito aceptó en la misma Escritura; y Lucrecia también aceptó y suponemos que mediante escritura pública, en vida de Julián; pero no realizó la notificación requerida.
Es aquí precisamente dónde se plantea la discusión doctrinal que antes hemos apuntado entre el a. 623 y 629. Según el primero se perfecciona desde que el donante conoce la aceptación; según el segundo no produce efecto ni obliga al donante sino desde la aceptación.
Si mantenemos la regla del 623, resultará que:
-.- La aceptación de Tito le hizo adquirir lo donado (aunque todavía ignoremos su naturaleza y su cuantía).
-.- La aceptación de Lucrecia, aunque se ha realizado, no ha sido notificada a Julián; y éste ha fallecido. Entonces podemos discutir si puede realizarse a sus sucesores, que serán sus herederos. Parece que lo veta el a. 623.
-.- En consecuencia, nada habrá adquirido Lucrecia.
-.- Y, por tanto, Tito, como la donación se ha hecho al matrimonio y nada se ha dispuesto en contrario, devendrá titular del pleno dominio de la totalidad de la Dehesa de Extremadura.
Si mantenemos la regla del 629, como Lucrecia ha aceptado, la donación produce efecto, y adquiere su parte, aunque no se haya realizado la notificación en vida del donante (tesis, como hemos indicado, seguida por la DG en su última resolución conocida sobre esta materia).
Ahora bien, podemos discutir si toda la finca pertenece al matrimonio por mitades indivisas con carácter privativo; o como ganancial por aplicación del indicado a. 1353.
Si nos fijamos en el texto del precepto, parece esto último, ya que:
-.- La liberalidad se ha realizado a ambos sin especial designación de partes.
-.- Ha sido aceptada por ambos.
-.- Y no se nos dice que la escritura de donación disponga nada en contrario.
Por tanto la consideraremos ganancial, titulada a nombre de ambos cónyuges.
Por tanto Creso tendrá que ponerse en contacto con Tito y Lucrecia para la adquisición de esta finca.
NARANJAL EN VALENCIA.
No plantea ningún problema:
-.- Pertenecía a Julián.
-.- La donó al matrimonio formado por Domiciano y Augusta.
-.- Aceptó el primero, pero no la segunda.
-.- Tras el fallecimiento del donante ya no puede aceptar.
-.- Luego de conformidad con el a. 637-2, se dará el derecho de acrecer a favor de Domiciano, y toda la finca pertenecerá a éste con carácter privativo.
Luego Creso debe ponerse en contacto exclusivamente con Domiciano para la adquisición de la finca.
LOS PODERES REVOCADOS.
-.- Legal, cuando es la ley la que la concede; bien directamente; bien a través de un determinado nombramiento. Es el caso de los titulares de la patria potestad, tutores, protutores, defensores del ausente y concursados. Su finalidad es permitir las actuaciones de aquellas personas que por su situación física, psíquica, o económica la ley considera como dignos de protección.
-.- Voluntaria, que es la que se confiere mediante una escritura pública llamada apoderamiento o poder, que conforme al a. 1280 debe constar en escritura pública (si se trata de “poder para contraer matrimonio, el general para pleitos y los especiales que deban presentarse en juicio, el poder para administrar bienes, y cualquier otro que tenga por objeto un acto redacto o que deba redactarse en escritura pública, o haya de perjudicar a tercero.” Su finalidad es la ampliación de la esfera de actividad de la persona.
-.- Hay quien habla también de la representación orgánica, como una forma especial de representación. Es evidente que una persona jurídica no puede actuar por sí sola, sino que precisa servirse de sus propios órganos para realizar su actividad y formalizar negocios jurídicos. Aunque también puede acudir a la representación voluntaria.
II.- Requisitos para que una persona pueda actuar en nombre de otra.
Para que una persona pueda actuar en nombre de otra, se precisa SIEMPRE, lo siguiente:
-.- Que el representante tenga capacidad de obrar suficiente para realizar el negocio jurídico de que se trate; o se hayan obtenido los complementos necesarios en su caso.
-.- Que el representado, tenga capacidad de prestar el consentimiento; es decir que sea mayor de edad o menor emancipado y no esté incapacitado. Como el negocio no produce efectos para su patrimonio, aunque se trate de un negocio para el que necesitaría complemento de capacidad, no lo precisa cuando actúa en nombre de otro. Es decir, el menor emancipado no puede vender inmuebles sin consentimiento de sus padres; pues bien, el menor emancipado, como apoderado puede vender los inmuebles de cualquier persona.
-.- Que se haya conferido la representación. Y, como hemos dicho, mediante escritura pública.
-.- Que la actuación de que se trate esté comprendida dentro de los términos del apoderamiento. Los poderes son objeto siempre de interpretación lógica, pero restrictiva.
-.- Que el poder esté vigente, es decir, que no haya sido revocado o no haya transcurrido todavía el lapso de tiempo para el que se confirió.
-.- Y que el representante manifieste al realizar el negocio que está actuando para el representado. Si no lo manifiesta podemos estar ante la llamada representación indirecta, que puede tener su admisión en un juzgado, pero jamás en una notaria o en un registro.
Si falta cualquiera de estos requisitos, el negocio jurídico que realice el representado es ineficaz: no produce el efecto jurídico querido. En nuestra terminología es un tres: un negocio jurídico tipo incompleto en la terminología de DE CASTRO.
Así, pues, el negocio es incompleto cuando:
-.- No se ha conferido la representación.
-.- El poder no contiene facultades para el negocio de que se trate.
-.- Ha pasado el tiempo para el que se confirió.
-.- O ha sido revocado.
En cualquiera de estos supuestos, se debe aplicar el a. 1259. “Ninguno puede contratar a nombre de otro sin estar por éste autorizado o sin que tenga por la ley su representación legal.
El contrato celebrado a nombre de otro por quien no tenga su autorización o representación legal será nulo, a no ser que lo ratifique la persona a cuyo nombre se otorgue antes de ser revocado por la otra parte contratante.”
-.- Se ratifican los negocios incompletos; se confirman los anulables.
-.- Confirmación y ratificación tienen entre partes efectos retroctivos.
-.- Frente a terceros, la confirmación tiene efectos retroactivos, pero la ratificación sólo produce efectos desde que se realiza.
III.- La revocación del poder.
1º-) Extinción del poder.
No existen en el CC reglas sobre la extinción del poder; pero la doctrina y la jurisprudencia aplica las del mandato, y éste según el a. 1732, se extingue:
-.- Por su revocación.
-.- Por renuncia o incapacidad del apoderado.
-.- Por muerte, declaración de prodigalidad o por concurso o insolvencia del poderdante o apoderado.
-.- Por incapacidad sobrevenida del poderdante, salvo que esté previsto en el propio poder.
Y hay que recordar otros dos supuestos, muy interesantes para los dictámenes:
-.- Según el último inciso del a. 183-2: “Inscrita en el Registro Civil la declaración de ausencia, quedan extinguidos de derecho todos los mandatos generales o especiales otorgados por el ausente.”
-.- Según el a. 102-1-2ª “Admitida la demanda de nulidad, separación o divorcio, se producen por ministerio de la Ley, los efectos siguientes:…
2º- Quedan revocados los consentimientos y poderes que cualquiera de los cónyuges hubiera otorgado al otro.”
2º-) La revocación del poder.
Es aquel negocio jurídico unilateral por el cual, una persona que ha otorgado poder a otra, decide suprimirlo de la vida jurídica, es decir, lo deja sin efecto.
Aunque no tiene forma determinada, parece conveniente realizarlo también mediante escritura pública (para que tenga fecha fehaciente), y notificarlo al apoderado, para que éste tenga conocimiento de la misma y devuelva la copia que del poder tenga en su poder.
3º-) Efectos del poder extinguido.
a-) Introducción. Pero el ordenamiento jurídico, a pesar de que se haya extinguido un poder por cualquier causa, en beneficio de terceros (cuando hablamos de terceros nos referimos tanto a los civiles como a los hipotecarios), protege a los que hayan contratado de buena fe con el apoderado considerando subsistente el poder. Así resulta de:
-.- El a. 1734: “Cuando el mandato se haya dado para contratar con determinadas personas, la revocación no puede perjudicar a ésta si no se les ha hecho saber.”
-.- Y el a. 1738: “Lo hecho por el mandatario, ignorando la muerte del mandante u otra cualquiera de las causas que hacen cesar el mandato, es válido y surtirá efectos respecto a los terceros que hayan contratado con él de buena fe.”
En realidad ambos preceptos dicen lo mismo, pero se refieren a casos distintos: El a. 1738 se refiere al supuesto ordinario de que el poderdante le entregue la copia autorizada del poder al apoderado; y éste exhiba el poder a los terceros en los casos en que vaya a utilizarlo.
El a. 1734, contempla un supuesto raro en la práctica. El apoderado se dirige a los terceros, y les entrega la copia autorizada del poder, en el que dice: “Todo lo que haga fulanito, está bien hecho para mí.”
b-) Presupuestos para que operen estos beneficios.
En cualquier caso se precisa:
-.- Que una persona haya conferido un poder y entregado al apoderado la copia autorizada del mismo.
-.- Que el poder se haya extinguido por cualquiera de las causas legales.
-.- Que el apoderado siga conservando la copia autorizada del mismo.
-.- Que el apoderado celebre un negocio jurídico en nombre del poderdante, utilizando y exhibiendo al tercero la copia autorizada del poder.
-.- Y que el apoderado y el tercero tengan buena fe, es decir, ignoren la extinción del poder.
c-) Copia autorizada del poder. Cuando se concede un poder mediante escritura pública, el original se incorpora al protocolo del Notario autorizante, y allí se queda para siempre.
El Notario expide una copia autorizada, que no es más que una reproducción del mismo; y afirma al pie de la misma, que coincide con su original, y va sellada, firmada y rubricada por el Notario. La misma eficacia tiene la copia electrónica, que el Notario pueda remitir a otro compañero mediante su firma electrónica.
Esa copia autorizada del poder es la que el apoderado debe exhibir en toda actuación que realice en nombre del poderdante. Porque no hay otra forma de probar la representación.
En consecuencia no se puede acreditar la representación:
-.- Mediante copias simples (las que da el Notario del original, pero sin la firma del Notario encargado del protocolo).
-.- Ni las meras fotocopias.
-.- Ni tampoco un correo electrónico, ni telefónico.
-.- Incluso no sirven los testimonios del poder. Testimonio del poder es aquel documento que expide un notario, afirmando que tiene delante la copia autorizada de un poder; y que el documento que reproduce es exactamente igual que el primero. Y ello no sirve, porque el testimonio sólo acredita que el poderdante tenía la copia autorizada del poder en el momento en el que el notario realizó el testimonio; pero no acredita que esté vigente en un momento posterior. Excepcionalmente la DG admitió la acreditación de la representación mediante un testimonio del poder afirmando que si tal testimonio lo había pedido el poderdante, valdría; pero no si lo había solicitado el apoderado; y como el testimonio no decía para quién se había expedido, lo dio por bueno. Pero creemos que es doctrina incorrecta, aunque justa en aquel caso concreto.
Es necesaria la exhibición de la copia autorizada del poder, porque una de las formas de revocación del poder consiste simplemente en pedir la devolución de la copia autorizada, con lo que el apoderado ya no puede acreditar de ahí en adelante su condición de apoderado.
d-) Extinción del poder: apoderado y tercero de buena fe.	Es indudable que en el negocio celebrado por el antiguo apoderado con poder revocado y el tercero, por muy buena fe que tengan ambos (es decir, la ignorancia de la revocación), lo cierto es que el poderdante no ha prestado el consentimiento.
Y si una parte no presta el consentimiento, no cabe duda de que no hay negocio jurídico.
Y el ordenamiento jurídico podría haber optado por dos soluciones:
-.- El negocio jurídico no surte efecto; y deben restituirse las prestaciones. Además, como la culpa debe ser del poderdante que no notificó la extinción, se deberán al contratante de buena fe daños y perjuicios. (Hay supuesto como la muerte que puede no existir culpa).
-.- Y la que opta el CC: el negocio produce todos sus efectos jurídicos, como si el poder hubiera estado todavía vigente.
e-) Extinción del poder y mala fe del tercero. Si el apoderado desconoce la extinción del poder, pero es conocida por el tercero, el negocio jurídico deviene ineficaz. Se devolverán las prestaciones y este tercero será responsable de los daños y perjuicios que hayan podido sobrevenir al poderdante o al apoderado.
f-) Extinción del poder y mala fe de apoderado y tercero. Unanimidad en la doctrina: el negocio es ineficaz, se devuelven las prestaciones y apoderado y tercero son responsables de los daños que haya podido sufrir el poderdante.
g-) Extinción del poder y mala fe del apoderado. Pero el supuesto que no queda totalmente claro es el de que:
-.- El apoderado tenga conocimiento de la revocación.
-.- Y el tercero sea de buena fe.
Aquí puede mantenerse tanto la eficacia del negocio por los preceptos citados; como su ineficacia por falta real de consentimiento, y consiguiente responsabilidad exclusivamente del apoderado.
La doctrina española ha estado siempre dividida. Pero parece que parece preferible la tesis de que basta con la buena fe del tercero para que éste se entienda protegido. Será el poderdante quién podrá exigir la responsabilidad al apoderado de mala fe.
Parece haber sido sostenida al menos por dos STS: 3-febrero-1948, y 3-julio-1976.
Y, por supuesto, no dabe duda de que desde el punto de vista notarial, registral y de la DG, basta con que el apoderado exhiba la copia autorizada del poder para que deba presumirse que está vigente, que el notario otorgue la escritura, y que el Registrador la inscriba. Si hay que discutir, si está o no revocado y si el apoderado o el tercero tiene buena o mala fe, se discute en los Juzgados.
IV.- Derecho mercantil.
El derecho mercantil presenta al menos dos particularidades por lo que ahora interesa:
1º-) El Factor notorio.
Se entiende por factor notoria a la persona que está al frente de un establecimiento mercantil. Este caballero está facultado por el CdC para realizar toda la actividad propia del tráfico que se realice en dicho establecimiento.
Así establece el a. 286 CdC: que: “Los contratos celebrados por el factor de un establecimiento o empresa fabril o comercial, cuando notoriamente pertenezcan a una empresa o sociedad conocidas, se entenderán hechos por cuenta del propietario de dicha empresa o sociedad… siempre que estos contratos recaigan sobre objetos comprendidos en el giro o tráfico del establecimiento…”
Se discute si es factor notorio quien tiene inscritos sus poderes en el Registro Mercantil, lo que de momento no interesa.
2º-) Registro mercantil.
En el Registro Mercantil pueden hacerse constar entre otras muchas cosas:
-.- Los poderes que haya concedido el empresario individual. Y las facultades conferidas a cada uno.
-.- Las personas que desempeñen los órganos de las sociedades mercantiles. Y sus facultades en ciertos casos, porque normalmente son las establecidas por la ley.
-.- Y los poderes que hayan concedido las sociedades mercantiles. Y las facultades conferidas.
Pues bien, en caso de que el Registro Mercantil publique que una persona ostenta la representación de otra, entran en juego los principios del propio Registro:
-.- A. 7 RRM: “Legitimación. 1. El contenido del Registro se presume exacto y válido. Los asientos del Registro están bajo la salvaguarda de los Tribunales y producirán sus efectos mientras no se inscriba la declaración judicial de su inexactitud o nulidad.
2.- La inscripción no convalida los actos y contratos que sean nulos con arreglo a las Leyes.”
-.- A.- 8 RRM: “Fe pública. La declaración de inexactitud o nulidad de los asientos del Registro Mercantil no perjudicará los derechos de terceros de buena fe adquiridos conforme a derecho.
Se entenderán adquiridos conforme a derecho los derechos que se adquieran en virtud de un acto o contrato que resulte válido con arreglo al contenido del Registro.”
Es decir, que si el Registro Mercantil publica que un determinado señor es apoderado de una determinada sociedad; se le revoca el poder; y esto señor antes de que la revocación se haga constar en el Registro realiza por ejemplo, la enajenación de una vivienda, esta enajenación es perfectamente válida y eficaz, porque está basada en lo que en ese momento publica el Registro Mercantil. Aquí no es necesario que el apoderado exhiba la escritura del poder. Basta con la publicidad del Registro.
Dictamen Don Julian-Solución-II
por ellv el Vie 2 Mar 2018 - 17:54
CHALET EN BENIDORM.
I.- Inicio.
II.- Compraventa de febrero.
Según se nos dice:
-.- Julián lo vendió a María.
-.- Mediante documento privado.
-.- Cobró el precio.
-.- Pero se pactó que Julián seguiría ocupándolo hasta el uno de junio.
Al realizarse la venta mediante documento privado, no existe la tradición instrumental; y al seguir ocupándolo Julián, parece que tampoco se ha entregado la posesión.
Luego la conclusión es que sigue perteneciendo a Julian.
III.- Opción de marzo.
Tito, haciendo uso de la copia de los poderes revocados, concedió una opción de compra sobre el mismo piso a favor de Luis.
-.- Cobró una prima de cien mil euros.
-.- Se estipuló como precio un millón de euros.
-.- Se estableció el plazo de un año.
-.- Y se pactó el ejercicio unilateral por el beneficiario en la forma que refleja la escritura.
Como en este momento Julián seguía siendo dueño del chalet, de conformidad con los efectos que hemos estudiado de los poderes revocados, resulta que:
-.- El chalet sigue siendo de Julián.
-.- Luis es beneficiario de la opción.
-.- Pero María sigue siendo la primera compradora que todavía no ha recibido la posesión.
2º-) Naturaleza jurídica de la opción.
La doctrina discutió ampliamente si la opción origina un derecho personal o un derecho real.
Si la opción es un derecho real, y se ha constituido mediante escritura pública, resultará que en este momento el chalet estaría gravado con el derecho real de opción. Y, si María, recibiera la posesión, adquiriría si, el dominio, pero gravado con la opción. Y en consecuencia, Luis podría ejercitar contra ella la opción y adquirir el dominio del chalet.
Si la opción es un derecho personal, sólo puede ejercitarse contra el concedente, que es Julián. Y entonces:
-.- Si María recibía antes la posesión devendría dueña del mismo, y Luis sólo podría exigir a Julián daños y perjuicios.
-.- Si Luis ejercita la opción, es decir, manifiesta que quiere comprar; pero no la consuma, es decir no se otorga la escritura de cumplimiento de la opción, estaríamos ante un caso de doble venta en la que ninguno de los dos compradores ha recibido la posesión.
-.- Si, por el contrario, Luis ejercitara la opción y ésta se consumara antes de que María recibiera la posesión, sería Luis es adquirente del dominio; y María sólo podría reclamar a Julián la devolución del precio, más los daños y perjuicios.
A los efectos ulteriores del dictamen, importa poco que consideremos que la opción es un derecho real o personal; lo que el opositor debe conocer son las distintas posibilidades, y las consecuencias de cada una de ellas. Y al final debe elegir y llegar a la solución que considere más justa.
3º-) Levantamiento del velo sobre la compraventa y la opción.
La compraventa para ser traslativa del dominio requiere:
-.- Un negocio jurídico consensual, en el que intervienen dos declaraciones de voluntad:
a-) “Yo vendo”, del vendedor.
b-) “Yo compro” del comprador.
-.- Y una entrega posesoria: “Ten”, “Adquiero, gracias”.
La opción sólo significa un negocio jurídico consensual en el que tan sólo existe una declaración de voluntad: la del vendedor “Yo vendo”. Pero el beneficiario de la opción todavía no ha prestado el consentimiento.
El beneficiario de la opción presta su consentimiento a la compraventa en el momento en que ejercita la opción. Es decir, en ese momento manifiesta “yo compro”.
Y entonces su situación es idéntica al comprador que todavía no ha recibido la posesión.
En los supuestos normales, tras la decisión del optante de optar, el concedente y el beneficiario acuden al notario y el primero consiente el ejercicio de la opción. Y, como se otorga mediante escritura pública, el primero beneficiario de la opción, y ahora comprador, adquiere el dominio.
En el supuesto de ejercicio unilateral, el “yo compro” y “yo cojo instrumental”, se produce simultáneamente y adquiere ahí el dominio.
4º-) Conclusiones.
Por lo expuesto, siempre hemos creído que la opción es un simple derecho personal, posición que hoy es mayoritaria en la doctrina.
Y siempre nos ha gustado comparar la situación con el caso de la doble venta, en la que sabéis que adquiere quien primero recibe la posesión. Y el beneficiario de la opción (que recordemos todavía no ha dicho el “yo compro”, no puede tener mejor posición jurídica que el primer vendedor en el caso de la doble venta.
Creemos que en ambos casos triunfa aquel que recibe primero la posesión.
IV.- Venta de Domiciano en Abril.
Recordemos que en tal momento:
-.- Julián seguía siendo titular del dominio del chalet de Benidorm.
-.- Lo había vendido a María, pero retenía la posesión, por lo que ésta no había adquirido el dominio, aunque tenía derecho a la entrega en junio.
-.- Había concedido una opción de compra a Luis, pero Julián seguía reteniendo el dominio, porque todavía no la había ejercitado.
En consecuencia, como hemos mantenido la tesis de la eficacia de los poderes revocados, Domiciano, al vender el mismo chalet a Aitor mediante escritura pública, que implica la tradición instrumental, convierte a éste en titular del pleno dominio del citado chalet.
Como hemos negado a la opción el carácter de derecho real, Luis ya no podrá dirigirse contra el chalet, sino contra Julián, reclamándole la indemnización de los daños y perjuicios.
Y lo mismo podrá realizar María.
Por supuesto Julián puede dirigirse contra Tito y Domiciano por el abuso cometido al utilizar los poderes revocados, exigiéndoles la correspondiente responsabilidad.
V.- Ejercicio de la opción en mayo.
-.- Aitor era el dueño del chalet de Benidorm.
-.- Julián, que ya no es propietario había otorgado una venta a favor de María que deviene ineficaz por la venta de Domiciano.
-.- Y había concedido una opción a Luis, que habíamos quedado en que era un derecho puramente personal.
En consecuencia, Luis está ejercitando una opción sobre una cosa que ya no pertenece al concedente de la opción; y que por tanto es ajena.
Nada puede adquirir. Porque no es un derecho real.
Y recordemos que como ninguna de las fincas está inmatriculada tampoco podría estar protegido por el Registro; porque la opción, si se inscribe, sigue siendo un derecho personal, pero produce eficacia frente a todo el mundo.
VI.- Venta por María en junio.
De lo expuesto anteriormente resultaba que el chalet era ya de Aitor.
En consecuencia, se tratará de una venta de cosa ajena, que no puede transmitir el dominio.
Rosalía tendrá derecho a pedir la resolución y recuperar el precio pagado más los daños y perjuicios.
VII.- Consecuencia final.
Creso tendrá que ponerse de acuerdo con Aitor para la adquisición de esta finca.
CHALET DE LA COSTA BRAVA.
I.- Momento inicial.
II.- Venta de febrero.
Julián, mediante documento privado lo vendió a Mercedes, quien pagó la mitad del precio y la otra mitad quedó aplazada.
Mercedes adquirió el dominio, porque se le entregó la posesión, ya que está haciendo reformas.
Tito, haciendo uso de los poderes concedió una opción de compra a favor de Luisa, en los términos ya conocidos, y en escritura pública.
Se trata de una opción de compra sobre cosa ajena.
Pero aunque se trate de una opción sobre cosa ajena, como se trata de un contrato obligatorio, Julián queda obligado al cumplimiento. Si llegado el momento no puedo hacerlo, quedará obligado a indemnizar los daños y perjuicios.
De momento el chalet sigue perteneciendo a Mercedes; y sigue debiendo el precio aplazado. La opción no le afecta absolutamente para nada.
IV.- Venta de Abril.
En abril Domiciano haciendo uso de los poderes revocados, vendió a Siete, el chalet de la Costa Brava y cobró el precio.
Se trata de una venta de cosa ajena, que en ningún caso puede transmitir el dominio, salvo que se produzca una adquisición a non dómino.
El hecho de que se haya otorgado mediante escritura pública en nada afecta a la situación; pues al no estar inmatriculada la finca no puede dar lugar a un tercero del a. 34 LH.
Luisa ejercita unilateralmente la opción de compra que tenía en el mes de mayo. Pero tal como hemos dicho el chalet era ya propiedad de Mercedes.
Se trata del ejercicio de una opción sobre un bien que ya no pertenece al concedente de la opción; y, en consecuencia, ineficaz para transmitir el dominio. Habrá que pedir la resolución y recuperar el precio.
El chalet sigue siendo de Mercedes.
VI.- Venta del chalet en junio.
En el mes de Junio, Mercedes vende el chalet a Rosalía mediante escritura pública y cobra el precio.
Como habíamos quedado que Mercedes era ya titular del dominio, resulta que lo ha transmitido a Rosalía que deviene nueva propietaria.
Por supuesto, Mercedes sigue debiendo a Julián la mitad del precio por el que éste se lo vendió a ella.
VII. Impago del precio aplazado.
Como Mercedes olvidó pagar ese precio aplazado, Julián le requiere notarialmente la resolución del contrato.
¿Se resuelve el dominio?
En hojas aparte os cuento la historia del 1124 y del 1504.
Por ahora hay que tener presente, simplemente que:
-.- En la compraventa el vendedor tiene la obligación de entregar la cosa; y ya la ha realizado. Y Mercedes adquirió su dominio.
-.- El comprador tiene la obligación de pagar el precio. Ha pagado la mitad y ha impagado la otra mitad.
-.- No se ha pactado ninguna garantía para el pago del precio aplazado. Y ésta es una obligación puramente personal.
-.- El chalet es ya propiedad de Rosalía.
-.- Y Julián no puede dirigirse contra él.
-.- Tan sólo puede, de conformidad con el 1124, pedir el pago del precio con los daños y perjuicios. Solicitar la resolución del contrato no le lleva más que a lo mismo, pues no puede en ningún caso recuperar el dominio del chalet.
Pues después de esta larga historia, resulta que el chalet es en este momento de Rosalía. Con ella tendrá que ponerse en contacto Creso para adquirir su dominio por muy buen precio.
CHALET EN BENICASIM.
Julián, mediante documento privado lo vendió a Carmen, y ésta obtuvo la posesión, ya que lo ocupó. En consecuencia adquirió el dominio.
Pero con relación al precio, se aplazó en su totalidad, y además se garantizó mediante condición resolutoria expresa.
Existen dos posiciones doctrinales sobre la condición resolutoria:
-.- La minoritaria, que afirma que sólo se deriva de ella un derecho puramente personal. Y, por tanto, sólo si consta en el Registro es oponible frente a todos.
-.- Y la mayoritaria, que en este caso sigo, que considera que “muerde la cosa”, es decir, la grava con carácter real; de tal forma que si se incumple el vendedor tiene la posibilidad de recuperar el dominio.
En mayo Tito concede una opción sobre la finca a Fulgencio, utilizando los poderes revocados.
Pues de nuevo nos encontramos con una opción sobre cosa ajena, que de momento queda ahí, sin producir mayores efectos que la obligación personal del vendedor Julián (y la responsabilidad también personal de Tito por haber abusado del poder).
La finca sigue perteneciendo a Carmen, aunque está limitado su derecho con la condición resolutoria.
En el mes de Abril, Domiciano, abusando de la apariencia de los poderes la vende a José mediante escritura pública, recibe el precio y la escritura equivale a la entrega de la cosa.
Pero como se trata de una venta de cosa ajena. Estamos igual que antes:
José, no ha adquirido nada. El chalet sigue siendo de Carmen.
V.- Venta a Rosalía en mayo.
En el mes de mayo, Carmen vende el chalet a Rosalía y cobra el precio. Se otorga mediante escritura pública. Y en consecuencia, Rosalía adquiere el dominio del mismo.
Pero cuidado, uno de los principios del tráfico jurídico es que nadie puede transmitir más de lo que tiene. Y Carmen, tenía un dominio mordido o gravado con la condición resolutoria; y como hemos mantenido la tesis de que tiene naturaleza real, resulta claro que Rosalía adquiere el dominio, pero gravado también con la condición resolutoria.
VI.- Ejercicio de la opción en junio..
Fulgencio ejercita la opción unilateralmente, otorgando la correspondiente escritura y depositó el importe del precio.
Pero nada adquiere, porque la finca sigue siendo de Rosalía, pero gravada con la condición resolutoria.. De este acto sólo se derivan acciones personales.
VII. Resolución de Julián.
A diferencia de lo que ocurría en el chalet de la Costa Brava cuyo precio aplazado no tenía garantía alguna, en la venta que Julián hizo a Carmen, sí que existía la condición resolutoria.
Y, de conformidad con el a. 1504 del CC, el vendedor readquiere el dominio con el requerimiento. Aquí la falta de pago es un hecho objetivo, y el Juez no puede apreciar si existen o no causas que justifiquen el impago. Si el titular del dominio no está conforme con la resolución sólo tiene una defensa: justificar que ha pagado. En caso de que no lo pueda realizar, perderá el dominio. La sentencia que en su caso se dicte será declarativa de que la resolución produjo la recuperación del dominio por Julián.
En consecuencia, en este momento Julián es titular del dominio.
VIII. Situación actual.
Pues en el presente caso, la situación de Julián está bastante complicada ya que (dejando aparte las indemnizaciones y demás obligaciones personales), la situación es la siguiente:
-.- Es titular del pleno dominio.
-.- Pero se había concedido una opción, que ya hemos dicho que era un simple derecho personal.
-.- Pero la finca ha sido objeto de una compraventa realizada por Domiciano, que hubiera transmitido el dominio de la finca a José, si en aquel momento Julián hubiera sido propietario.
-.- Y con posterioridad, se ha ejercitado una opción de compra unilateralmente que hubiera transmitido el dominio si en aquel momento hubiera sido dueño.
¿De quién es la cosa?
Olvidándonos de la venta a Carmen que está bien resuelta, nos encontramos con dos enajenaciones:
-.- La enajenación a José por la venta realizada por Domiciano.
-.- Y la enajenación Fulgencio con el ejercicio de la opción concedida por Tito.
En ambos casos los poderes estaban revocados; pero surtieron los efectos previstos por el CC. En ambos casos se ha otorgado la escritura pública que equivale a la tradición de la cosa.
Y entonces ¿Con qué nos encontramos?
Tanto José como Fulgencio podían haber hecho una de dos cosas:
-.- O estar calladitos y no mover nada.
-.- O haber pedido la resolución de sus contratos por el a. 1124.
Si hubieran pedido la resolución de sus contratos por el a. 1124, el Juez habría resuelto los respectivos negocios y hubieran percibido las prestaciones realizadas más los daños y perjuicios. Luego ya nada podrían reclamar.
Si todavía no hubieran ejercitado sus acciones, resulta que Julián no pudo transmitir el dominio en su momento, porque no lo tenía; pero sí puede ahora.
Y la pregunta es si la transmisión instrumental de la posesión realizada en su momento mediante la escritura pública, cuando Julián no era dueño, nos sirve para transmitir el dominio ahora que lo ha readquirido.
Y creemos que no; pensamos que será necesaria una nueva entrega posesoria, porque en el momento de la escritura no se tenía.
En consecuencia, nos encontramos simplemente ante el problema de la doble venta. Existen dos compradores, José y Fulgencio. Ninguno ha recibido la posesión en su momento. Y ahora la piden los dos.	¿Quién triunfará?
Pues la solución nos la ofrece el último inciso del a. 1473: tendrá derecho a la entrega el que presente título de fecha más antigua, y por tanto le corresponderá recibirla a José.
Cuidado, el precepto está mal redactado, porque el título nunca transmite el dominio: lo que hace la antigüedad es conceder el derecho a adquirir.
Luego como todo el mundo ejercita sus derechos, creemos que la finca pertenecerá a José, tan pronto como reciba la posesión.
VIII.- Situación final.
Pues por el razonamiento expuesto, creemos que Creso deberá ponerse de acuerdo con Julián para adquirir el dominio de esta finca.
SUCESIÓN DE JULIÁN.
Por supuesto la voluntad de testar no manifestada en alguna de las formas de testamento, no sirve para nada. Y, aunque Julián fallezca antes de llegar a la notaría, tampoco puede considerarse que se trata de un testamento realizado en peligro de muerte.
Por tanto, no queda otro remedio que estar a su último testamento.
II.- Testamento de Julián.
-.- Hace tres legados, que veremos.
-.- E instituye herederos a sus sobrinos.
III.- Legado a favor de Rodolfo y Angeles.
Podemos discutir si se trata de un solo legado de las dos fincas; o de dos legados diferentes. Parece más verosímil que es un solo legado.
Esto podría tener importancia a los efectos del a. 890: “El legatario de dos legados, de los que uno fuere oneroso, no podrá renunciar éste y aceptar el otro.
Si los dos son onerosos o gratuitos, es libre para aceptarlos todos o repudiar el que quiera.
El heredero que sea al mismo tiempo legatario podrá renunciar la herencia y aceptar el legado, o renunciar éste y aceptar aquélla.”
Este precepto, que en el presente caso no tiene aplicación, es muy importante en los dictámenes, porque son supuestos que suelen salir.
1º-) Legado del chalet de Benidorm.
El legado ha quedado revocado, conforme al a. 869-2: “El legado quedará sin efecto:
2º.- Si el testador enajena por cualquier título o causa, la cosa legada o parte de ella, entendiéndose en este último caso que el legado queda sólo sin efecto respecto a la parte enajenada.
Si después de la enajenación volviere la cosa al dominio del testador, aunque sea por la nulidad del contrato, no tendrá después de este hecho fuerza el legado, salvo el caso en que la readquisición se verifique por pacto de retroventa.”
Por tanto, en el instante en que vendió el chalet queda revocado el legado.
2º-) Legado del apartamento en Cullera.
Pues es la parte de legado que subsiste. Y se ha realizado a favor de Rodolfo y Ángeles, casados bajo gananciales.
Y ambos han aceptado. En consecuencia, de conformidad con el a. 1353, la finca será adquirida por ambos, pero con carácter ganancial. Con ellos tendrá que ponerse en contacto Creso para adquirir su dominio.
Podría discutirse si la aceptación hecha en momentos separados determinaría que la finca no fuera ganancial, sino privativa. Pero el problema, que puede predicarse de las donaciones, no tiene importancia en las sucesiones, ya que conforme al a. 989: “Los efectos de la aceptación y de la repudiación se retrotraen siempre al momento de la muerte de la persona a quien se hereda.”
Es decir, que toda aceptación y toda repudiación, hay que entenderla siempre en el momento de fallecimiento del causante. Y este precepto, que muchos olvidan, es muy importante para resolver algunos de los problemas que plantean las renuncias en las sucesiones.
IV.- Legado a favor de Carol y César.
1º-) Chalet en la costa Brava.
Pues se entiende revocado por las mismas razones que el de Benidorm: el testador ha enajenado la cosa legada.
2º-) Apartamento en el Perelló.
Subsiste. Pero César ha renunciado a su legado. ¿Qué ocurre?
Pues habrá que tener en cuenta un legado frustrado se cubre:
-.- Por lo que haya establecido el testador.
-.- Si no ha indicado nada, irá al sustituto vulgar.
-.- Si no hay sustituto vulgar, se plantea el problema de si hay o no acrecimiento.
-.- Y, en su defecto, se refunde en la herencia, conforme al a. 888: “Cuando el legatario no pueda o no quiera admitir el legado, o éste, por cualquier causa, no tenga efecto, se refundirá en la masa de la herencia, fuera de los casos de sustitución y derecho de acrecer.”
Y ¿Se dan los requisitos del derecho de acrecer?
-.- Por una parte, conforme al a. 987: “El derecho de acrecer tendrá también lugar entre los legatarios y los usufructuarios en los términos establecidos para los herederos.”
-.- Y según el 982: “Para que en la sucesión testamentaria tenga lugar el derecho de acrecer, se requiere:
1º.- Que dos o más sean llamados a una misma herencia o a una misma porción de ella, sin especial designación de partes.
2º.- Que uno de los llamados muera antes que el testador, o que renuncia la herencia, o sea incapaz de recibirla.”
Por tanto, creemos que se dan los requisitos exigidos por el CC, y por tanto la totalidad del apartamento en El Perelló, corresponde a Carol.
Con ella tendrán que ponerse de acuerdo Creso para adquirir su dominio.
V.- Legado a favor de Javier y Paola.
Aquí lo vamos a explicar al revés:
1º-) Apartamento en Jávea.
Como Javier y Paola están casados bajo régimen de participación, durante el matrimonio funciona como el de separación de bienes. En consecuencia, lo adquirirán ambos por mitades indivisas.
2º-) Chalet de Benicasim.
a-) Introducción. Recordemos que:
-.- Se había vendido a Carmen y transmitido el dominio pero con condición resolutoria.
-.- Carmen lo vendió a Rosalía, que lo adquirió con la citada condición resolutoria.
-.- Y después en nombre de Julián se vendió a José mediante escritura pública.
-.- Y más tarde, como consecuencia del ejercicio de la opción concedida en nombre de Julián, se pretendió adquirir por Fulgencio, también mediante Escritura pública.
-.- Y finalmente Julián ejercitó la resolución del a. 1504 y recuperó el dominio del chalet.
Habíamos quedado que todavía retenía la posesión, porque las escrituras públicas no podían entenderse como tradición instrumental al no ser en tal momento Julián titular del dominio. (Y luego dijimos que considerábamos que era preferente José, por presentar título de fecha más antiguqa).
b-) Problemática del a. 869-2. Ya lo hemos transcrito. Ahora interesa destacar qué se entiende por enajenación, ya que puede entenderse:
-.- La simple venta sin entrega de posesión.
-.- O la efectiva transmisión del dominio.
Gramaticalmente, no cabe duda de que enajenación equivale a la inmediata transmisión del dominio. Pero el CC siempre que utiliza este precepto se refiere en realidad a la venta aunque no tenga entrega de posesión.
Así resulta, por ejemplo:
-.- Del a. 166, en sede patria potestad.
-.- Del a. 323, en sede de emancipación.
-.- O incluso del a. 1377 en sede de gananciales.
Si “enajenación” resultara equivalente a transmisión, resultaría que en tales casos podría sin más realizarse el negocio consensual de compraventa sin más complementos; y sólo se precisaría el complemento para la transmisión del dominio.
Por ello preferimos entenderlo como enajenación.
Además, el sentido del precepto es que se produce la revocación por un cambio en la voluntad del testador, manifestada mediante un acto posterior.
Otro problema que plantea es si la concesión de una opción, implica revocación del legado.
En la concesión de la opción no hay todavía “enajenación”; pero es evidente la voluntad del concedente de enajenar la finca si lo solicita el beneficiario en las condiciones pactadas.
Y por tanto el concedente de la opción, para concederla, NECESITA TODOS LOS COMPLEMENTOS NECESARIOS PARA ENAJENARLA. Por tanto aquí radica el negocio dispositivo.
Y por tanto el legado queda revocado.
(Por el contrario en el ejercicio de la opción, el concedente tan sólo tiene que recibir el precio; por eso le basta la capacidad para ello. Así, por ejemplo, para conceder la opción un menor emancipado necesita el complemento de capacidad del 323; pero para el ejercicio puede realizarlo él sólo, porque le basta con la capacidad para recibir el precio, que sin duda la tiene)
Y el último problema que queremos ver es el de la resolución de la venta por la vía del 1124 o 1504.
¿Se puede equipara al pacto de retroventa?
El precepto exceptúa el pacto de retroventa, porque cuando se vende una cosa con él, el vendedor no tiene totalmente clara su voluntad de desprenderse de ella para siempre; y entonces deja abierta la posibilidad de recuperarla. Por eso el CC lo exceptúa y mantiene el legado.
Pero en la resolución de los casos expresados, el vendedor tenía totalmente la intención de vender y transmitir la cosa para siempre; pero al no recibir la contraprestación, es cuando no le queda otro remedio que ejercitar la resolución.
En consecuencia, aunque Julián haya readquirido el dominio de la finca, no por eso puede considerarse subsistente el legado con relación a ella.
VI. Sucesión de Julián.
1º-) Institución.
Pues en el testamento, instituye universales herederos en cuanto a 3/6 a Vespasiano; 2/6 a Tito; y 1/6 a Domiciano.
2º-) Repudiación de Vespasiano.
Pues primero se retrotrae al fallecimiento de Julián por el 989 ya expresado.
Y segundo, plantea el problema de a quién corresponde. Recordemos que en los llamamientos frustrados a las herencias:
-.- Se hará lo que haya dicho el testador si ha dicho algo.
-.- En su defecto irá al sustituto vulgar si existe.
-.- En su defecto al derecho de acrecer, si procede.
-.- Y, por último se abrirá la intestada.
En el presente caso, no hay sustituto vulgar. Y tampoco se dan los presupuestos del derecho de acrecer, porque ya hemos visto que el CC exige que no haya especial designación de partes y aquí las hay.
En consecuencia, procederá la apertura de la sucesión intestada en virtud del a. 912 porque repudia uno de los llamados a una parte de la sucesión (combinación entre el número 2 y el 3 del precepto).
-.- Conforme al a. 930 irá a los descendientes. No los hay.
-.- En su defecto el a. 935 llama a los ascendientes. Tampoco los hay.
-.- A falta de ellos, el a. 944 concede preferencia al viudo. Tampoco existe.
-.- En consecuencia hay que llamar a los parientes colaterales más próximos en grado, que son los tres sobrinos Vespasiano, Tito y Domiciano, que están en tercer grado de la línea colateral.
Pero entonces entra en juego el a. 1009: “El que es llamado a una misma herencia por testamento y abintestato, y la repudia por el primer título, se entiende haberla repudiado por los dos.
Repudiándola como heredero abintestato y sin noticia de su título testamentario, podrá todavía aceptarla por éste.”
En consecuencia, hay que excluir a Vespasiano, y la porción intestada se deferirá a Tito y Domiciano por partes iguales.
3º-) Conclusión.
Pues ahora ya todo queda claro, pero para facilitar las cosas acudiremos a los quebrados. Y, como todos sabemos, 6/6 es lo mismo que 12/12.
-.- A Tito le daremos 4/12 por el llamamiento testamentario; y 3/12 por el intestado. En total 7/12.
-.- A Domiciano le daremos 2/12 por el llamamiento testamentario; y 3/12 por el intestado. En total 5/12.
Y eso es lo que le diremos a Creso.
6º-) Un último inciso.
Hemos dicho que el acrecimiento no procede en los casos de institución en porciones desiguales. Y es cierto.
Pero el profesor ALBALADEJO discrepa y dice:
-.- Si el testador instituye heredero a Luis y Luisa por partes iguales, hay acrecimiento. Y se supone que el testador los quiere igual.
-.- Si el testador instituye herederos a Luis y Luisa, en 2/3 y 1/3, no hay acrecimiento.
-.- En el caso de que falle Luisa, resulta que si el testador los hubiese querido igual, toda la herencia hubiera ido para Luis; pero por haberle querido un poquito más, pierde el derecho de acrecer. Y afirma que no es justo que entonces la porción repudiada vaya a los herederos intestados del testador (como ordena el CC), en lugar de Luis a quien sin duda el testador prefería.
-.- Y lo mismo si en igual caso (2/3 y 1/3), quien falta es Luis ¿A quién preferiría el testador? ¿A Luisa a quien llamó aunque en menos porción? ¿O a los intestados que no nombro y acaso hizo el testamento para que no heredaran?
Y, en consecuencia, llega a la conclusión de que sería más justo que hubiera acrecimiento incluso en las porciones desiguales a pesar del texto del CC.
Pero esta posición hay que saberla; pero no aplicarla, porque el texto del CC está demasiado claro para ello.
Monteolivete, 7-Julio-2017
Re: Dictamen de Don Julian

References: artículo 633
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