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Timestamp: 2017-07-22 02:38:35+00:00

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Bien conocido a través de la música incidental Peer Gynt, para un texto del dramaturgo
Ibsen –que tomó del folklore noruego el personaje, gran cazador y exterminador
de gnomos en los cuentos de hadas de su país-, y del Concierto para piano y orquesta, Edvard Grieg (1843-1907), el compositor noruego más significativo, recibió de su madre las primeras nociones de piano, y fue ella quien le inculcó
el amor duradero por las canciones tradicionales. Aunque tampoco hay que olvidar las Danzas sinfónicas (originalmente para piano a cuatro manos y
después orquestadas), construidas sobre melodías noruegas, Grieg fue sobre todo
un miniaturista, destacando sus Piezas
líricas para piano y sus más de 120 Canciones,
que muestran la simplicidad de las composiciones populares, de melodía sencilla
y acompañadas de acordes sin complicaciones, hermosísimas, llenas de una poesía
sin artificio que parece brotar de la excelsa inspiración espontánea; dos de
las más sentidas: Heridas del corazón y La última
primavera. Es por ello que para la isla desierta elegiría este
exquisito disco de canciones, en una soberbia interpretación de Anne Sofie von Otter y Bengt Forsberg. Un regalo para los oídos más sensibles.
Apunte médico-melódico.- En diferentes biografías de Grieg
se dice que la causa de su fallecimiento, a la edad de 64 años (en Bergen, la misma ciudad noruega donde
nació), fue debida a complicaciones de la enfermedad pulmonar crónica que lo
aquejó desde su juventud. Y esa enfermedad era la tuberculosis, infección que
le afectó el pulmón izquierdo y acaso la columna vertebral (mal de Pott). En la
primavera de 1860, a los 16 años, superó una pleuresía (pleuritis) tuberculosa,
en un tiempo en el que la tuberculosis era una dolencia letal, pero sufrió
numerosas recaídas y acabó sus días con el pulmón izquierdo destruido y la
columna torácica muy deformada. Durante su vida, Grieg acudió a balnearios y
sanatorios y entabló amistad con varios médicos que lo trataron de su
enfermedad infecciosa. Por suerte, no le restó aliento compositivo.
Våren (La última primavera) - Edvard Grieg
*** Nota.- Ni que decir tiene que de Grieg también son ineludibles Peer Gynt y el Concierto para piano y orquesta,
El gran jurista, político, filósofo,
escritor y orador romano Marco Tulio Cicerón (106 a. C. - 43 a. C.) escribió el
diálogo De Senectute (Cato maior, sive De senectute: Catón el Viejo, o Sobre la vejez), un tratado que enseña el arte de aprender
a envejecer, en el que habla de los beneficios de una vejez sana y las ventajas
que reporta en experiencia y sabiduría. Como se puede leer en el artículo enlazado,
“Cicerón pone en boca de Catón muchos argumentos que proceden de la tradición
griega, especialmente de Platón”. Es una obra de aprendizaje para la vejez,
incluso para saber disfrutarla. En ella se refutan cuatro motivos que hacen
aborrecer la vejez (1/que aparta de las actividades, 2/que hace perder la
fuerza física, 3/que priva de los placeres y 4/que aproxima a la muerte), con
argumentos que tratan de convencernos de las posibilidades de realizar
actividades, de mantener una condición físico-psíquica saludable, de que la
disminución del deseo hace menos necesarios los placeres y de que, no siendo inmortales,
es deseable que el hombre muera a su debido tiempo, porque la naturaleza pone
limite a la vida. Los argumentos de Cicerón a favor de la
vejez pueden cuestionarse, como todo en la vida, pero es innegable que nos llevan hacia hermosas
honduras filosóficas. En otros escritos, el sabio pensador romano y maestro de la oratoria atacó los gobiernos
dictatoriales, defendió la existencia de una comunidad humana universal, por
encima de las diferencias étnicas, y la supremacía del derecho natural. También
se manifestó contra la crueldad y la tortura, lo que nos hace pensar en un
hombre bueno (con todas sus contradicciones y sus errores). Una obviedad, porque un hombre sabio no puede ser malo. Sería
interesante saber qué diría Cicerón, a más de dos mil años de estas
consideraciones, en este tiempo de creciente desprecio de la vejez, de trivialización de los valores humanos, cuando
todavía sigue habiendo dictaduras, enfrentamientos étnicos, violación de
derechos y castigos físicos, amén de mandatarios soberbios y gobernantes
corruptos. Seguramente haría suyo el sentencioso refrán que en boca de viejo advierte al joven: “Como te veo, me vi; como me ves, te verás”. Y tal vez tendría más dudas sobre cuál es el adecuado momento para
la publicación de un nuevo real decreto
para la regulación de la gestión y el control* de la incapacidad temporal (IT), que entrará en vigor el día primero del
segundo mes siguiente al de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado»
(o sea, el 1 de septiembre de 2014), surgen diversas dudas entre los
profesionales que se ven más directamente implicados en la tramitación burocrática de un derecho: los médicos de familia.
En un foro de debate se despiertan interrogantes tras la lectura del texto, y
especialmente una: ¿Quién da la baja
inicial? Parece evidente que ha de ser el médico de familia cuando en un
proceso de enfermedad o en un accidente no laboral es quien atiende al
trabajador enfermo o accidentado. También en las mismas circunstancias en caso
de un accidente laboral con cobertura pública (funcionarios). Pero en cambio no
parece que sea el responsable de la gestión de la baja laboral si la decisión
es de otro especialista o el doliente está hospitalizado. En este caso la
lógica dicta que la tramitación se haga en el hospital donde se halla el trabajador
que precisa el correspondiente parte de baja. Y así se deduce a tenor del Artículo
2.1 (pueden leerlo abajo), pues se hace referencia al médico que reconoce al trabajador.
Finalmente, dejo otra cuestión en el aire: ¿Quién
gestiona la baja de un accidentado de tráfico ingresado en un hospital privado?
El lector perspicaz dirá que no es responsabilidad del médico de familia –o de
cabecera– ni de un especialista del sistema público, puesto que ningún
profesional del mismo atiende al paciente ni conoce su estado. Sin embargo, el
real decreto señala a un “médico del
servicio público de salud”. Y para liarla, el punto 5 del Artículo 2 habla
de “código
identificativo del centro de salud emisor”. Es la
transparencia habitual de la normativa hispana. Por otro lado, el protagonismo de las mutuas de accidentes laborales en el control de bajas que no son tal, ya es para tratar aparte.
Cambios en la gestión de la incapacidad temporal BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO
176 Lunes 21 de julio de 2014 Sec. I. Pág. 57579
7684 Real Decreto 625/2014, de 18 de julio, por el que se regulan determinados aspectos de la gestión y control de los procesos por incapacidad temporal en los primeros trescientos sesenta y cinco días de su duración. Artículo 2. Declaraciones médicas de baja y de confirmación de la baja en los procesos de incapacidad temporal. 1. La
emisión del parte médico de baja es el acto que origina la iniciación de las
actuaciones conducentes al reconocimiento del derecho al subsidio por
incapacidad temporal. La declaración de la
baja médica, en los procesos de incapacidad temporal, cualquiera que sea la
contingencia determinante, se formulará en el correspondiente parte médico de
baja expedido por el médico del servicio público de salud que haya
efectuado el reconocimiento del trabajador afectado. 5. (…) Los partes médicos de incapacidad temporal se
confeccionarán con arreglo a un modelo que permita su gestión informatizada, en
el que figurará un código identificativo
del centro de salud emisor de aquellos. ***
Aprovechándome una vez más de los conocimientos y de la
generosidad del doctor Lizardo Castro (“Desde el Manicomio”), reproduzco
el fragmento de la clase inaugural y
fundacional del Curso de Psiquiatría dictado por el psiquiatra peruano Hermilio Valdizán Medrano (1885-1929) en 1917, que, al decir de mi mentado
colega, es una muestra de la vigencia de la exhortación de este médico humanista y más que eso, de su
irrebatible urgencia.
"He querido que mi palabra de saludo a
Ustedes, mi palabra de bienvenida a Ustedes, participe del consejo saludable y
de la voz amiga: he querido recordarles a Ustedes, mis colegas de mañana, que la
labor del médico no termina en la última palabra escrita de una receta; he
querido refrescar la memoria de Ustedes acerca de sus imperiosos deberes en la
vida social; he querido decirles, muy cerca de la iniciación de su actividad
profesional autónoma, que la sociedad
moderna tiene el derecho de exigirle al médico algo más que una receta, algo más
que una palabra de consuelo: tiene el derecho de exigirle la defensa de su
salud y de su vida. Y Ustedes, que al abandonar estas aulas habrán de
repartir sus actividades en nuestro territorio, Ustedes que habrán de estar en contacto con la masa inculta, necesitan
recordar el deber de educar a esa masa y el deber de defender a esa masa.
Por eso les he expuesto a grandes rasgos, la evolución operada en nuestra vida
política por los factores de la alienación mental, por eso les he dicho aquello
que se ha hecho y aquello que está por hacer, con el objeto de que sean Ustedes
contribuyentes a la obra de perfeccionamiento colectivo que significa la
educación de las multitudes que no pudieron venir a las Universidades." Vemos que el doctor Valdizán entraña el espíritu del médico con integridad moral, voluntariamente entregado al servicio de la comunidad y a la comunicación plena con el enfermo, consciente de la obligación de educar a la masa no ilustrada, en aras del progreso. Perdidos en la rutina y la tecnificación, a menudo olvidamos mensajes como el de este médico humanista.
Adenda del Dr Cruzado.- El Dr. Valdizán ha dejado a los psiquiatras
peruanos una senda que muchas veces, lamentablemente, extraviamos. Sin duda es
imprescindible asumir a plenitud su mensaje tan vigente ahora como entonces.
Ça c'est Paris y José Padilla Escuchando Radio Clásica, he podido saber que entre las canciones que hicieron célebre en todo el mundo al compositor y pianista José Padilla Sanchez (1889-1960), popularmente conocido como "El Maestro Padilla", se encuentra Ça c'est Paris (Esto es París). Otras canciones de su autoría no dejan lugar a duda de su sabor hispano: La violetera (de cuya música se apropió Chaplin para su película Luces de la ciudad "City Lights"), El relicario, Valencia, Princesita... Pero a más de uno sorprenderá que Ça c'est Paris, conocida como "La Marsellesa de los parisinos" (que bien podría llamarse "La Parisina"), pertenece a este músico nacido en Almería. Y leyendo sobre su vida y su obra podemos advertir la gran repercusión del Maestro Padilla en el mundo artístico.
En uno de los comentarios al video que traigo como ilustración, se puede
leer: Peu de Français savent que cette chanson, l'une des plus célèbres en
France, a été composée par le musicien espagnol Maestro Padilla” (Poca gente
sabe que esta canción, una de las más famosas en Francia, fue compuesta por el
músico español Maestro Padilla). Lo saben pocos franceses, y pocos españoles lo saben. Lo mismo se puede decir de la conocidísima Estudiantina portuguesa, que fue cantada en la Revolución de los Claveles (25 de abril de 1974), o de Fontane, evocadora de Italia, o de tangos como El taita del arrabal, que nos trae inequívocos aires porteños. Y es que José Padilla, que vivió en Madrid, Barcelona, Buenos Aires y París, tuvo más fama de lo que, desde la perspectiva actual, nos puede parecer. Es el efecto mistificador del tiempo. Sin más, disfruten con la canción evocadora de París.
Ça c'est Paris, de José Padilla por Maurice Chevalier

References: real decreto

 Artículo
2

real decreto 
 Artículo 2
 Real Decreto 
 Artículo 2