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José Antonio Márquez Padilla
1 69/1 Civil Francisco de P. Blasco Gascó los supuestos de responsabilidad objetiva Los supuestos de responsabilidad objetiva, con especial referencia a la responsabilidad civil en la circulación de vehículos a motor. La responsabilidad civil por productos defectuosos i. LOS SUPUESTOS DE Responsabilidad objetiva Aunque, como se ha reiterado el sistema de responsabilidad extracontractual del Código civil es subjetivista o basado en la culpa, el propio Código civil en los arts y sigs. así como leyes posteriores contemplan y regulan supuestos en que la responsabilidad de los sujetos causantes del daño es objetiva o cuasi objetiva, es decir, que la imputación de la responsabilidad y del deber de reparar no descansa en el hecho de la culpa o de la conducta negligente del sujeto sino en la mera relación causal de haber producido, a través de la conducta, el daño. En cualquier caso, se debe señalar que por responsabilidad objetiva se debe entender la que se imputa al sujeto agente a título distinto de la culpa o del riesgo o, si se prefiere, abstracción hecha de la culpa del agente o del riesgo provocado; pero no se debe entender por responsabilidad objetiva aquellos supuestos en que el sujeto es responsable en cualquier caso por la sola verificación del hecho dañoso pues en todos los supuestos de responsabilidad objetiva el sujeto se puede exonerar de responsabilidad si ha habido culpa exclusiva de la víctima o si el daño se ha producido por fuerza mayor. Es decir, el legislador siempre contempla causas de exoneración de responsabilidad. La doctrina ha señalado como características de la responsabilidad objetiva las siguientes: 1ª.- La responsabilidad se atribuye por razón de la actividad desarrollada, independientemente de que el agente haya o no incurrido en culpa. 2ª.- Tribunal Supremo ha reiterado que los casos de responsabilidad objetiva han de estar previamente determinados por una norma legal, pues en nuestro sistema sigue rigiendo el principio de la culpa ex art C.C. 3ª.- Las causas de exoneración de la responsabilidad son tasadas y son: la culpa exclusiva de la víctima y la fuerza mayor. Las manifestaciones legales de responsabilidad objetiva son las siguientes: 1. En el Código civil (arts a 1.910) A) Responsabilidad por animales En virtud del art C.C., el poseedor de un animal, o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causare, aunque se le escape o extravíe. Sólo cesará esta responsabilidad en el caso de que el daño proviniera de fuerza mayor o de culpa del que lo hubiese sufrido.
2 Los supuestos de responsabilidad objetiva 69/2 Es responsabilidad por el riesgo creado al utilizar el animal, sin otra exoneración que la fuerza mayor o culpa de la víctima (SSTS 15/3/1982 y 26/1/1986). El dueño es responsable salvo estado de posesión o servicio del animal, en cuyo caso responde el encargado de la custodia (SSTS 26/1/1972, 15/3/1982 y 26/1/1986). Por poseedor de un animal se debe entender el propietario y el poseedor en concepto de dueño (Cava n i l l a s), mientras que el que se sirve de él incluye a cualquiera que utiliza el animal en propio provecho, y al profesional que lo emplea en su negocio (veterinario...). B) Responsabilidad por la caza De acuerdo con el art C.C., el propietario de una heredad de caza responderá del daño causado por ésta en las fincas vecinas, cuando no haya hecho lo necesario para impedir su multiplicación o cuando haya dificultado la acción de los dueños de dichas fincas para perseguirla. Esta responsabilidad, según el Tribunal Supremo, es consecuencia del incumplimiento de una carga de vecindad (STS 14/7/1982). La responsabilidad culposa del propietario se deroga parcialmente con la objetivización de la Ley de Caza de 1970: los titulares de aprovechamientos cinegéticos responden de los daños de las piezas de caza procedentes de terrenos acotados y subsidiariamente los propietarios de los terrenos (art. 33). Si no es posible precisar su procedencia, la responsabilidad es solidaria de todos los titulares de terrenos acotados colindantes, y subsidiariamente a los dueños de los terrenos (art b. Reglamento de Caza de 1971). C) Responsabilidad por ruina Como determina el art C.C., el propietario de un edificio es responsable de los daños que resulten de la ruina de todo o parte de él, si ésta sobreviniere por falta de las reparaciones necesarias. En este sentido, el art. 16 L.O.E. (Ley 38/1999, de 5 de noviembre) determina la obligación del propietario conservar en buen estado la edificación. Mas en el art C.C., por edificio se debe entender cualquier construcción (ex. art. 389 CC)y, así, la jurisprudencia lo interpreta como vivienda, local, muro, columna... Ante la amenaza de ruina, el propietario está obligado a la demolición, o a ejecutar las obras necesarias para evitar su caída. Si no lo verificare, la Autoridad podrá hacerlo demoler a costa del mismo (art. 389 C.C.). Si el edificio se cayere, se estará a lo dispuesto en el artículo (art. 391 CC). Como dice R. De Án g e l, hay ruina incluso si el edificio permanece en pie, pero se desprende un elemento arquitectónico o incorporado (rótulos; rotura de conducciones de agua y filtraciones). La llamada ruina por envejecimiento del es respuesta frente al propietario que incumple la obligación de reparar o derribar, cualquiera que sea la causa de la amenaza. El responsabiliza por culpa, por omitir el propietario las reparaciones necesarias (STS 9/3/1998). Para De Án g e l, el precepto presume que la ausencia de
3 69/3 Civil Francisco de P. Blasco Gascó reparación necesaria es imputable al propietario y le atribuye el riesgo propio del envejecimiento de la construcción. La jurisprudencia responsabiliza al propietario del estado del edificio, especialmente de las partes en peligro, y desplaza la responsabilidad a terceros en situaciones posesorias asimilables al dominio, como el usufructo. D) Responsabilidad por actividad peligrosa Igualmente responderán los propietarios de los daños causados: i) Por explosión-inflamación Por la explosión de máquinas que no hubiesen sido cuidadas con la debida diligencia, y la inflamación de sustancias explosivas que no estuviesen colocadas en lugar seguro y adecuado (art º CC). Opina Yz q u i e r d o que el propietario de la máquina debe probar su cuidado con debida diligencia, no el del terreno en que se instala (en contra STS 12/11/1992), y la empresa encargada del depósito de explosivos debe probar la colocación en lugar seguro y adecuado, no el propietario (en contra STS 29/4/1998). ii) Por humos excesivos Por los humos excesivos, que sean nocivos a las personas o a las propiedades (art º CC). Es supuesto de contaminación industrial referido a la emisión de humos, no a la máquina que los causa. La responsabilidad se objetiviza en el titular de la empresa contaminante. iii) Por la caída de árboles Por la caída de árboles colocados en sitios de tránsito, cuando no sea ocasionada por fuerza mayor (art º CC). Ante amenaza de caída de un árbol el propietario está obligado a su arranque y retirada, y si no lo verificare, se hará a su costa por mandato de la Autoridad (art. 390 CC). Si el árbol se cayere, se estará a lo dispuesto en el artículo (art. 391 CC). iv) Por emanaciones de cloacas o depósitos Por las emanaciones de cloacas o depósitos de materias infectantes, construidos sin las precauciones adecuadas al lugar en que estuviesen. Esta responsabilidad culposa debe relacionarse con el artículo 590 CC, que establece limitaciones al dominio, surgiendo responsabilidad de la infracción de reglamentos que a ellas se refiere. Para Yz q u i e r d o el artículo nos introduce en el fenómeno de las agresiones al medio ambiente. El derecho vecinal clásico que representa (Ro g e l), ha de aplicarse e interpretarse actualmente para un derecho vecinal industrial o tecnológico. La
4 Los supuestos de responsabilidad objetiva 69/4 jurisprudencia muestra clara tendencia hacia la responsabilidad civil por daños a personas o cosas como consecuencia de agresiones al medio ambiente o contaminación en sus diversas formas (residuos, vertidos, inmisiones, emanaciones, ruidos...). Sa n t o s Br i z considera aplicable el por analogía a otras cosas, como el tendido eléctrico, encajable en el n.º 1 en caso de posición inadecuada, y en el n.º 3 en caso de caída de cables o postes. v) Responsabilidad por defecto de construcción Si el daño de que tratan los dos artículos anteriores resulta por defecto de construcción, el tercero que lo sufra sólo podrá repetir contra el arquitecto, o, en su caso, contra el constructor, dentro del tiempo legal (art CC). Si la ruina del edificio (1.907 CC) e instalaciones (1.908 CC) tiene origen constructivo o técnico (vicios de construcción, suelo o dirección), la responsabilidad del propietario respecto de terceros perjudicados cede ante la del constructor o/y arquitecto si se dan las condiciones de los artículos y CC. El CC regula la responsabilidad contractual del contratista y técnicos intervinientes respecto del dueño de la obra. El CC, norma complementaria de responsabilidad extracontractual, entra en juego cuando el daño causado por ruina afecta a un tercero (De Ángel). Tiempo legal es el plazo de garantía de 10 o 15 años en que ha de producirse la ruina por vicios de la construcción o incumplimiento de condiciones del contrato (1.591 CC), debiendo ejercitarse la acción de reclamación en 1 año desde que lo supo el agraviado (art º CC). Superado este plazo, la responsabilidad de arquitecto o constructor sólo puede fundarse en el artículo CC, previa prueba de su culpa. Sobre esta previsión incide la Ley 38/1999 sobre Ordenación de la Edificación, que fija como plazos de garantía 10, 3 y 2 años, según que los vicios sean estructurales, no estructurales, o de acabado (art. 17), estableciendo 2 años para reclamar (art. 18). E) Responsabilidad del cabeza de familia En virtud del art C.C., el cabeza de familia que habita una casa o parte de ella, es responsable de los daños causados por las cosas que se arrojaren o cayeren de la misma. En la actualidad la expresión cabeza de familia se debe referir, en su caso, a ambos cónyuges o al progenitor que conviva con el menor. La responsabilidad es directa, incluso aunque se identifique al concreto causante material del daño; no obstante, el responsable en virtud del art C.C. dispone de la acción de repetición. La responsabilidad se concentra en el uso de la vivienda, no en la titularidad dominical o contractual, por lo que en su caso el responsable es el arrendatario, no el propietario( STS 5/7/1989). Nada impide la aplicación a locales de negocio u oficinas (Yz q u i e r d o); pero la expresión habita requiere cierta continuidad, de manera que, en su caso, será responsable, por la vía del art C.C. titular del hotel, no el cliente
5 69/5 Civil Francisco de P. Blasco Gascó causante del daño (Cava n i l l a s), aunque el hotel goce de acción de repetición contra éste. El responsabiliza por caídas con causa en un hecho del hombre (Pa n ta l e ó n). Incluye daños por extensión horizontal a inmuebles contiguos (Yz q u i e r d o). El Tribunal Supremo ha imputado la responsabilidad extracontractual en virtud del art C. C. incluso en supuestos de caída de una persona (STS 12 de marzo de 1975). 2. En leyes especiales Fuera del Código civil, son supuestos de responsabilidad cuasi objetiva los siguientes: A) Responsabilidad en el ejercicio de la caza La Ley de Caza de 1970 dispone que todo cazador esta obligado a indemnizar los daños que cause con motivo del ejercicio de la caza, excepto cuando el hecho sea debido únicamente a culpa o negligencia del perjudicado o a fuerza mayor. En caza con armas, si no consta el autor del daño a las personas responderán solidariamente todos los miembros de la partida de caza (art. 33.5). B) Responsabilidad en la navegación aérea La Ley 48/1960, de 21 de julio, de Navegación Aérea regula la responsabilidad por daños en el transporte, dentro del territorio nacional, de viajeros, equipajes y mercancías, y los que se causen a personas o cosas en la superficie terrestre, por acción de la aeronave o cuanto de la misma se desprenda o arroje (arts. 115 a 119). La razón de indemnizar tiene su base objetiva en el accidente o daño, y procederá en cualquier supuesto (art. 120). Transportista u operador responderá de sus propios actos y de los de sus empleados... (art. 121). Caso de colisión entre aeronaves, si la culpa fuere común, indeterminada, o por caso fortuito, cada empresario responderá en proporción al peso de la aeronave (art. 123). El Convenio sobre responsabilidad internacional por daños causados por objetos espaciales, de 1972 (ratificado por España en 1980), atribuye al Estado de lanzamiento la responsabilidad absoluta por los daños en la superficie de la Tierra o a las aeronaves en vuelo (art. 2). En la actualidad, la materia se rige por el Reglamento (CE) nº. 2027/97, Consejo, de 9 de octubre de 1997, de responsabilidad de las compañías aéreas en caso de accidente, el cual, al igual que la ley de 1960, regula un sistema de responsabilidad objetiva. C) Responsabilidad en la navegación marítima El Protocolo de 2002, de revisión del Convenio de Atenas de 1974 (ratificado por España en 1987), establece un régimen de responsabilidad objetiva del transportista en caso de muerte o lesiones de pasajeros causados por un suceso relacionado con la navegación (naufragio, abordaje, incendio, deficiencia del buque...). En per-
6 Los supuestos de responsabilidad objetiva 69/6 dida o daños de equipajes, se presume la culpa o negligencia. En cualquier otro caso incumbe al demandante demostrar culpa o negligencia. El Convenio Internacional sobre responsabilidad civil por daños debidos a contaminación de hidrocarburos, de 1969, modificado por Protocolo de 1992 (CLC 92), impone la responsabilidad objetiva al propietario del buque D) Responsabilidad por daños causados por energía nuclear La Ley de Energía Nuclear de 1964, responsabiliza de los daños nucleares al explotador de una instalación nuclear u otra que produzca o trabaje con materiales radiactivos, o cuente con dispositivos que puedan producir radiaciones ionizantes. Esta responsabilidad es objetiva, y hasta el límite de cobertura legal. Si el explotador prueba que la persona que los sufrió contribuyó a ellos o los produjo por culpa o negligencia, el Tribunal podrá exonerar total o parcialmente al explotador de la obligación (art. 45). E) Responsabilidad por daños derivados del funcionamiento de los Servicios Públicos Con base en el art C.E., el art Ley 30/1992, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y Procedimiento Administrativo Común, otorga a los particulares el derecho a ser indemnizados por las Administraciones Públicas correspondientes, de toda lesión que sufran en cualquiera de sus bienes y derechos, salvo en los casos de fuerza mayor, siempre que la lesión sea consecuencia del funcionamiento normal o anormal de los servicios públicos, o cuando aquellas actúen en relaciones de derecho privado, según determina el art. 144 de la citada Ley, sin perjuicio del derecho de repetición, que se exigirá de oficio en caso de dolo, culpa o negligencia graves (art. 145). La responsabilidad patrimonial del Estado por funcionamiento de la Administración de Justicia se rige por la LOPJ (arts. 292 a 297). Es responsabilidad civil objetiva, y especial por el sujeto (Yz q u i e r d o). Igual se considera el resarcimiento por el Estado en la Ley de Solidaridad con víctimas del terrorismo, de 1999, y Ley de asistencia a víctimas de delitos violentos y contra la libertad sexual, de F) Responsabilidad en los daños a los usuarios y consumidores La Ley General para la Defensa de Consumidores y Usuarios (Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias) declara que el consumidor tiene derecho a ser indemnizado por los daños y perjuicios demostrados que el consumo de bienes o la utilización de productos o servicios les irrogue, salvo que estén causados por su culpa exclusiva o por la de las personas de las que deban responder civilmente. El art. 8 determina los derechos básicos de los consumidores y usuarios, entre otros: a. La protección contra los riesgos que puedan afectar su salud o seguridad.
7 69/7 Civil Francisco de P. Blasco Gascó b. La indemnización de los daños y la reparación de los perjuicios sufridos. Establece un principio de responsabilidad por culpa con inversión de carga de la prueba a favor del consumidor: Acciones u omisiones de quienes producen, importan, suministran o facilitan productos o servicios determinantes de perjuicios a los consumidores, darán lugar a responsabilidad, a menos que conste o se acredite que se han cumplido debidamente las exigencias reglamentarias establecidas y los cuidados que exige su naturaleza. En concreto, la citada Ley regula, en el Libro II, las relaciones jurídicas privadas en que una parte es consumidor o usuario. El Libro III regula el régimen de responsabilidad civil por daños causados por productos defectuosos, armonizando el previsto en la Ley 22/1994, de 6 de julio y las disposiciones sobre responsabilidad contenidas en el capítulo VIII de la Ley 26/1984, de 19 de julio, General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios. El libro se divide en tres títulos. El primero contiene las disposiciones comunes en materia de responsabilidad por daños causados por bienes y servicios defectuosos; el título II regula la responsabilidad civil causada por productos defectuosos; y el título III regula la responsabilidad causada por el resto de los bienes y servicios. El art. 128 reafirma el derecho a la indemnización de daños, acumulando acciones contractuales con acciones de responsabilidad extracontractual: Todo perjudicado tiene derecho a ser indemnizado en los términos establecidos en este Libro por los daños o perjuicios causados por los bienes o servicios. Las acciones reconocidas en este libro no afectan a otros derechos que el perjudicado pueda tener a ser indemnizado por daños y perjuicios, incluidos los morales, como consecuencia de la responsabilidad contractual, fundada en la falta de conformidad de los bienes o servicios o en cualquier otra causa de incumplimiento o cumplimiento defectuoso del contrato, o de la responsabilidad extracontractual a que hubiere lugar. Si concurren varias personas en la producción del daño, su responsabilidad es solidaria en virtud del art. 132: Las personas responsables del mismo daño por aplicación de este libro lo serán solidariamente ante los perjudicados. El que hubiera respondido ante el perjudicado tendrá derecho a repetir frente a los otros responsables, según su participación en la causación del daño. El art. 129 determina el ámbito de protección extracontractual del consumidor o usuario: El régimen de responsabilidad previsto en este libro comprende los daños personales, incluida la muerte, y los daños materiales, siempre que éstos afecten a bienes o servicios objetivamente destinados al uso o consumo privados y en tal concepto hayan sido utilizados principalmente por el perjudicado. Se exceptúa la reparación de los daños causados por accidentes nucleares, siempre que tales daños se encuentren cubiertos por convenios internacionales ratificados por los Estados miembros de la Unión Europea. El art. 130 declara ineficaces las cláusulas de exoneración o limitación de la responsabilidad. Finalmente, el art. 131 establece que el Gobierno, previa audiencia de los interesados y de las asociaciones de consumidores y usuarios, podrá establecer un sistema de seguro obligatorio de responsabilidad civil derivada de los daños causados por
8 Los supuestos de responsabilidad objetiva 69/8 bienes o servicios defectuosos y un fondo de garantía que cubra, total o parcialmente, los daños consistentes en muerte, intoxicación y lesiones personales. G) Responsabilidad por daños a derechos de la personalidad La Ley Orgánica de Protección al honor, a la intimidad personal y familiar, y a la propia imagen, de 1982, garantiza la protección de este derecho frente a todo tipo de intromisión ilegítima (art. 1.º). Una vez acreditada presume la existencia de perjuicio, que se extiende al daño moral (art. 9.º-3). II. la responsabilidad CIVIL en la circulación de vehículos a motor 1. Legislación aplicable La responsabilidad civil por los daños causados en la circulación de vehículos a motor se regula en Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, modificado por la Ley 21/2007, de 11 de julio, con la finalidad de incorporar la Directiva 2005/14/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 11 de mayo de A esta norma se debe añadir el Reglamento de Seguro Obligatorio de Responsabilidad Civil en la Circulación de Vehículos a Motor, aprobado por el Real Decreto 1507/2008, de 12 de septiembre. 2. El doble sistema de responsabilidad: por riesgo y por culpa La Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor contempla un doble sistema de responsabilidad, por riesgo o por culpa, a resultas de que se trate de daños a las personas o de daños en las cosas. Efectivamente, aunque el apartado primero del art. 1.1 establece que el conductor de vehículos a motor es responsable, en virtud del riesgo creado por la conducción del mismo, de los daños causados a las personas o en los bienes con motivo de la circulación, dicha imputación por riesgo queda matizada a continuación mediante la distinción de los daños a las personas y los daños a los bienes. Así: 1. En el caso de daños a las personas, el título de imputación es el riesgo creado por el conductor. De la responsabilidad sólo queda exonerado el conductor si pruebe que los daños fueron debidos únicamente: a) a la conducta o la negligencia del perjudicado o b) a fuerza mayor extraña a la conducción o al funcionamiento del vehículo; no se considerarán casos de fuerza mayor los defectos del vehículo ni la rotura o fallo de alguna de sus piezas o mecanismos. 2. En el caso de daños en los bienes, la responsabilidad se basa en la culpa del conductor. Así, el propio art. 1-1 establece que el conductor responderá frente a terceros
9 69/9 Civil Francisco de P. Blasco Gascó cuando resulte civilmente responsable según lo establecido en los artículos 1902 y siguientes del Código Civil, artículo 19 del Código Penal, y lo dispuesto en esta Ley. Por tanto, como recuerda la STC 181/2000, la responsabilidad que no exige culpa del causante es en sede de daños personales, no en los daños materiales. Si hubiere concurrencia de culpas, es decir, si concurrieren la negligencia del conductor y la del perjudicado se procederá a la equitativa moderación de la responsabilidad y al repartimiento en la cuantía de la indemnización, atendida la entidad respectiva de las culpas concurrentes. Además del conductor o autor material del daño, de los daños a las personas y en los bienes ocasionados por el conductor también puede responder el propietario del vehículo a motor cuando esté vinculado con éste por alguna de las relaciones que regulan los artículos 1903 del Código Civil y 22 del Código Penal. Pero esta responsabilidad cesa cuando el propietario pruebe que empleó toda la diligencia de un buen padre de familia para prevenir el daño. Por otro lado, el art. 2 establece que todo propietario de vehículos a motor que tenga su establecimiento habitual en España vendrá obligado a suscribir un contrato de seguro por cada vehículo de que sea titular que cubra, hasta la cuantía de los límites del aseguramiento obligatorio, la responsabilidad civil, establecida para los casos de accidentes automovilísticos. 3. El sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación: Constitucionalidad del baremo La Disposición Adicional Octava de la Ley 30/1995, de 8 de noviembre, incorporó a la ya Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor un Anexo con el título de Sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación. En dicho anexo se recoge un sistema legal de delimitación cuantitativa del importe de las indemnizaciones exigibles como consecuencia de la responsabilidad civil en que se incurre con motivo de la circulación de vehículos a motor. Este sistema indemnizatorio se impone en todo caso, con independencia de la existencia o inexistencia de seguro y de los límites cuantitativos del aseguramiento obligatorio, y se articula a través de un cuadro de importes fijados en función de los distintos conceptos indemnizables que permiten, atendidas las circunstancias de cada caso concreto y dentro de unos márgenes máximos y mínimos, individualizar la indemnización derivada de los daños sufridos por las personas en un accidente de circulación. Constituye, por tanto, una cuantificación legal del daño causado a que se refiere el art C.C., y de la responsabilidad civil a que hace referencia el art. 116 CP. La vigente Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor deroga expresamente la Disp. Ad. 8.ª, núm. 3, LOSSP, la cual, como se acaba de decir, introdujo mediante Anexo un Sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación, conocido como el Baremo. Mas la Disposición Transitoria Única mantiene la Subsistencia de las cuantías indemnizatorias actualizadas de las tablas I a V del anexo Sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación, de
10 Los supuestos de responsabilidad objetiva 69/10 la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor, incorporado por la Ley 30/1995, de 8 de noviembre. En el Anexo de la Ley se contiene el Sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación, el cual establece, en primer lugar, los criterios para la determinación de la responsabilidad y la indemnización (once criterios) y, en segundo lugar, una explicación del sistema. Finalmente, el Anejo contiene las tablas de determinación de la indemnización. Se trata de seis tablas. La Tabla I contiene las indemnizaciones básicas por muerte incluidos daños morales; la Tabla II, los factores de corrección para las indemnizaciones básicas por muerte; la Tabla III se refiere a las indemnizaciones básicas por lesiones permanentes (incluidos daños morales); la Tabla IV contiene los factores de corrección de las indemnizaciones básicas por lesiones permanentes; la Tabla V determina las indemnizaciones por capacidad temporal; finalmente, la Tabla VI contiene las clasificaciones y valoraciones por secuelas. En general, la Ley contiene un sistema normativo de predeterminación y cuantificación legal de los daños a las personas (daños corporales) causados por accidente de circulación de vehículos a motor, de manera que mediante un sistema de baremación se establecen los límites cuantitativos máximos para fijar las indemnizaciones por tales daños. Se trata de un sistema de responsabilidad cuasi-objetivo, en el que el conductor sólo queda exonerado si prueba que, en el hecho dañoso, ha mediado culpa exclusiva de la víctima o fuerza mayor extraña a la conducción o al funcionamiento del vehículo. Pero parece que el sistema se aplica también si, en el hecho dañoso, concurre culpa civil o penal (no dolo) del conductor, como deriva del art. 1-1, párrafo 4º, del art. 1-2 y del apart. 1º, punto 1º del Anexo. La citada ley fue objeto de recurso de inconstitucionalidad resuelto por la STC 181/2000, de 29 de junio. Las dudas sobre la inconstitucionalidad se extendían esencialmente al apartado B de la Tabla V (factores de corrección en la indemnización por incapacidad temporal), así como al art. 1-2, a la disposición adicional y al apartado 1º y 2º C del Anexo. Las cuestiones de inconstitucionalidad se articularon en torno a tres núcleos de infracción de los preceptos constitucionales: 1. La vulneración del derecho a la vida y a la integridad física y moral que proclama el art. 15 C.E., toda vez que el baremo obstaculiza frontalmente la íntegra reparación del daño personal causado en tales derechos. 2. La vulneración del principio de igualdad e interdicción de la arbitrariedad (arts. 1-1, 9-3 y 14 C.E.). 3. Finalmente, el baremo impide a los órganos judiciales ejercer debidamente su función jurisdiccional al privarles de la facultad de determinar y cuantificar las indemnizaciones procedentes en concepto de reparación del daño, lo cual supone una restricción de la potestad jurisdiccional (art ) y una vulneración del derecho fundamental a la obtención de tutela judicial efectiva (art C.E.). El TC advirtió que el legislador había excluido del sistema de valoración los daños ocasionados como consecuencia de un delito doloso, pero no los causados por culpa relevante. De este modo, y con base en el art. 1-1, el TC imputa al sistema contradicción y arbitrariedad, toda vez que cuando concurre culpa exclusiva del conductor
11 69/11 Civil Francisco de P. Blasco Gascó la víctima sume parte del daño que le ha causado la conducta antijurídica de aquél debido a la limitación del baremo. Es decir, que el sistema valorativo utiliza el título de imputación de la culpa siempre en sentido favorable y beneficioso para quien, incurriendo en un ilícito, produjo el daño personal y los consiguientes perjuicios económicos, en los supuestos de indemnización por incapacidad temporal. Así, el TC dijo que el legislador impidía injustificadamente la individualización de la indemnización, a la vez que convierte a la culpa en un título de imputación que siempre opera en perjuicio de los legítimos derechos de las víctimas. De este modo, la concreta configuración legal de los perjuicios económicos contenida en el apartado B de la Tabla V establecía un límite irrazonable y carente de toda justificación al derecho al resarcimiento de la víctima, con un resultado arbitrario y contrario al art. 9-3 C.E. A todo esto el TC unió la vulneración del art C.E. porque la baremación impidía a la víctima del evento dañoso justificar ante el juez que su situación no es coincidente con la determinada por la norma, de manera que el perjudicado no puede ejercitar en el proceso su pretensión individualizada más allá de la norma. Esta, por tanto, impide que la pretensión resarcitoria de la víctima pueda ser satisfecha totalmente en el oportuno proceso, con violación del art C.E. En definitiva, el TC concluyó como sigue: 1. Cuando se trata de resarcir daños ocasionados sin culpa, con base en responsabilidad civil objetiva o por riesgo, la indemnización por perjuicios económicos a que se refiere la letra B de la Tabla V del Anexo, operará como un auténtico y propio factor de corrección de la indemnización básica del apartado A, conforme a los expresos términos de la Ley. Aquí no hay arbitrariedad ni indefensión. 2. Cuando la culpa relevante y, en su caso, judicialmente declarada, sea la causa determinante del daño a reparar, los perjuicios económicos del apartado B de la Tabla V del Anexo se hallan afectados por la inconstitucionalidad apreciada y, por tanto, la cuantificación de tales perjuicios económicos o ganancias dejadas de obtener (art. 1-2 Ley 30/1995) podrá ser establecida de manera independiente y fijada con arreglo a lo que oportunamente se acredite en el correspondiente proceso. III. la responsabilidad CIVIL productos defectuosos Actualmente, la responsabilidad civil por daños causados por productos defectuosos se regula en la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, Texto Refundido por Real Decreto legislativo de 16 de noviembre de 2007, cuyo Título III (arts. 128 y sigs.) se dedica precisamente a la responsabilidad civil por bienes o servicios defectuosos. El art. 128 establece el derecho de todo perjudicado a ser indemnizado por los daños o perjuicios causados por los bienes o servicios. Tales daños o perjuicios los determina el art al señalar que el ámbito de protección de la norma son los daños personales, incluida la muerte, y los daños materiales, siempre que éstos afecten a bienes o servicios objetivamente destinados al uso o consumo privados y en tal
12 Los supuestos de responsabilidad objetiva 69/12 concepto hayan sido utilizados principalmente por el perjudicado, a excepción de los daños causados por accidentes nucleares, siempre que tales daños se encuentren cubiertos por convenios internacionales ratificados por los Estados miembros de la Unión Europea. La protección del consumidor se manifiesta claramente en el art. 130, el cual declara la ineficacia frente al perjudicado las cláusulas de exoneración o de limitación de la responsabilidad civil. Igualmente, dicha defensa del consumidor se declara al determinar la responsabilidad solidaria de los agentes productores del daño. Así, el art. 132 dice que las personas responsables del mismo dañoö lo serán solidariamente ante los perjudicados. El que hubiera respondido ante el perjudicado tendrá derecho a repetir frente a los otros responsables, según su participación en la causación del daño. En la regulación, el legislador distingue el daño producido por un producto defectuoso y el que derive de otros bienes y servicios. Respecto del primero (arts. 135 y sigs.) la norma general es que los productores serán responsables de los daños causados por los defectos de los productos que, respectivamente, fabriquen o importen (art. 135). Por tanto, la norma determina un tipo de responsabilidad concreta que deriva del daño causado por productos defectuosos a terceros que no han intervenido en su fabricación, manipulación o transformación. En el ámbito de la Ley, se considera producto cualquier bien mueble, aún cuando esté unido o incorporado a otro bien mueble o inmueble, así como el gas y la electricidad (art. 136); y producto defectuoso aquél que no ofrezca la seguridad que cabría legítimamente esperar, teniendo en cuenta todas las circunstancias y, especialmente, su presentación, el uso razonablemente previsible del mismo y el momento de su puesta en circulación. Pero, en todo caso, un producto es defectuoso si no ofrece la seguridad normalmente ofrecida por los demás ejemplares de la misma serie. Sin embargo, un producto no podrá ser considerado defectuoso por el solo hecho de que tal producto se ponga posteriormente en circulación de forma más perfeccionada (art. 137). En cualquier caso, corresponde al perjudicado probar el defecto, el daño, y la relación de causalidad entre ambos (art. 139). La responsabilidad por producto defectuoso es una responsabilidad objetiva, de manera que el título de imputación no es la culpa, sino el propio daño derivado del defecto del producto fabricado o manipulado o importado. En definitiva, como ha señalado So l é Feliu, el sistema de responsabilidad derivada de la citada rergulación se caracteriza por lo siguiente: 1ª Es objetiva o, como dijimos, cuasi objetiva, es decir, no se basa en la culpa, pero admite causas de exoneración. 2ª Es solidaria, de manera que los responsables responden solidariamente frente al perjudicado (art. 132). 3ª Permite la concurrencia de acciones: En virtud del art. 128, las acciones reconocidas en la norma no afectan a otros derechos que el perjudicado pueda tener a ser indemnizado por daños y perjuicios, incluidos los morales, como consecuencia de la responsabilidad contractual, fundada en la falta de conformidad de los bienes o servicios o en cualquier otra causa de incumplimiento o cumplimiento defectuoso del contrato, o de la responsabilidad extracontractual a que hubiere lugar.
13 69/13 Civil Francisco de P. Blasco Gascó 4ª No admite cláusulas contractuales de exoneración de responsabilidad.- Como hemos señalado, son ineficaces frente al perjudicado las cláusulas de exoneración o de limitación de la responsabilidad civil (art. 130). 5ª Determina el límites total de la responsabilidad del fabricante. Así, el art. 141 determina que la responsabilidad civil del productor por los daños causados por productos defectuosos, se ajustará a las siguientes reglas: a. De la cuantía de la indemnización de los daños materiales se deducirá una franquicia de 390,66 euros. b. La responsabilidad civil global del productor por muerte y lesiones personales causadas por productos idénticos que presenten el mismo defecto tendrá como límite la cuantía de ,96 euros. 6ª Para poder reclamar no debe haber concurrido culpa de la persona perjudicada. En virtud del art. 145, la responsabilidad del fabricante o importador podrá reducirse o suprimirse en función de las circunstancias del caso, si el daño causado fuera debido conjuntamente a un defecto del producto y a culpa del perjudicado o de una persona de la que éste deba responder civilmente. 1. Sujetos responsables En virtud de los arts. 1 y 4 de la ley, son responsables de los daños: En virtud del art. 138 son responsables del daño el productor, el proveedor y el importador en los siguientes términos: 1.El productor. A estos efectos, se considera productor, además del definido en el artículo 5, el fabricante o importador en la Unión Europea de: a. Un producto terminado. b. Cualquier elemento integrado en un producto terminado. c. Una materia prima. 2. El proveedor. Si el productor no puede ser identificado, será considerado como tal el proveedor del producto, a menos que, dentro del plazo de tres meses, indique al dañado o perjudicado la identidad del productor o de quien le hubiera suministrado o facilitado a él dicho producto. En virtud del art. 146, el proveedor del producto defectuoso responderá, como si fuera el productor, cuando haya suministrado el producto a sabiendas de la existencia del defecto. En este caso, el proveedor podrá ejercitar la acción de repetición contra el productor. 3. Importador. La misma regla anterior es de aplicación en el caso de un producto importado, si el producto no indica el nombre del importador, aun cuando se indique el nombre del fabricante. 2. Daños indemnizables y quantum indemnizatorio En virtud del art. 129, los daños indemnizables comprende los daños personales, incluida la muerte, y los daños materiales, siempre que éstos afecten a bienes o servicios objetivamente destinados al uso o consumo privados y en tal concepto hayan sido utilizados principalmente por el perjudicado.
14 Los supuestos de responsabilidad objetiva 69/14 De acuerdo con el art. 141, la responsabilidad civil del productor por los daños causados por productos defectuosos, se ajustará a las siguientes reglas: a. De la cuantía de la indemnización de los daños materiales se deducirá una franquicia de 390,66 euros. b. La responsabilidad civil global del productor por muerte y lesiones personales causadas por productos idénticos que presenten el mismo defecto tendrá como límite la cuantía de ,96 euros. 3. Causas de exoneración de responsabilidad En virtud del art. 140, 1. El productor no será responsable si prueba: a. Que no había puesto en circulación el producto. b. Que, dadas las circunstancias del caso, es posible presumir que el defecto no existía en el momento en que se puso en circulación el producto. c. Que el producto no había sido fabricado para la venta o cualquier otra forma de distribución con finalidad económica, ni fabricado, importado, suministrado o distribuido en el marco de una actividad profesional o empresarial. d. Que el defecto se debió a que el producto fue elaborado conforme a normas imperativas existentes. e. Que el estado de los conocimientos científicos y técnicos existentes en el momento de la puesta en circulación no permitía apreciar la existencia del defecto. 2. El productor de una parte integrante de un producto terminado no será responsable si prueba que el defecto es imputable a la concepción del producto al que ha sido incorporado o a las instrucciones dadas por el fabricante de ese producto. 3. En el caso de medicamentos, alimentos o productos alimentarios destinados al consumo humano, los sujetos responsables, de acuerdo con este capítulo, no podrán invocar la causa de exoneración del apartado 1, letra e. Las causas de exoneración de responsabilidad enumeradas en el art. 140, en realidad, no eximen de ésta, sino que impiden la aplicación de la norma. De esta manera, el perjudicado podrá solicitar la indemnización o reparación correspondiente, pero con base en las normas generales de responsabilidad o en otras normas tuitivas de los consumidores. Por otro lado, las causas de exoneración previstas deben ser probadas por el demandado, por lo que pueden configuran, en realidad, una inversión de la carga de la prueba. A dichas causas se debe añadir: 1. Culpa del perjudicado. La responsabilidad del fabricante o importador podrá reducirse o suprimirse en función de las circunstancias del caso, si el daño causado fuera debido conjuntamente a un defecto del producto y a culpa del perjudicado o de una persona de la que éste deba responder civilmente (art. 145). 2. Extinción de la responsabilidad. Los derechos reconocidos al perjudicado se extinguen transcurridos diez años, a contar desde la fecha en que se hubiera puesto
15 69/15 Civil Francisco de P. Blasco Gascó en circulación el producto concreto causante del daño, a menos que, durante ese período, se hubiese iniciado la correspondiente reclamación judicial (art. 144). En cambio, no son causas de exoneración de la responsabilidad: 1º La intervención concurrente de un tercero: La responsabilidad del fabricante o importador no se reducirá cuando el daño sea causado conjuntamente por un defecto del producto y por la intervención de un tercero. No obstante, el sujeto responsable de acuerdo con esta Ley que hubiera satisfecho la indemnización podrá reclamar al tercero la parte que corresponda a su intervención en la producción del daño (art. 133). La reclamación prescribe al año a contar desde el día del pago de la indemnización (art. 143). 2º En el caso de medicamentos, alimentos o productos alimentarios destinados al consumo humano, los sujetos responsables no podrán invocar como causa de exoneración que el estado de los conocimientos científicos y técnicos existentes en el momento de la puesta en circulación no permitía apreciar la existencia del defecto (art ) 4. Prescripción de la acción En virtud del art. 143, la acción de reparación de los daños y perjuicios previstos en la norma prescribirá a los tres años, a contar desde la fecha en que el perjudicado sufrió el perjuicio, ya sea por defecto del producto o por el daño que dicho defecto le ocasionó, siempre que se conozca al responsable de dicho perjuicio. La acción del que hubiese satisfecho la indemnización contra todos los demás responsables del daño prescribirá al año, a contar desde el día del pago de la indemnización. La interrupción de la prescripción se rige por lo establecido en el Código Civil 5. Responsabilidad por los daños causados por otros bienes y servicios Los artículos 147 a 149 regulan el régimen de responsabilidad por los daños causados por otros bienes y servicios. De este modo, en general, los prestadores de servicios son responsables de los daños y perjuicios causados a los consumidores y usuarios, salvo que prueben que han cumplido las exigencias y requisitos reglamentariamente establecidos y los demás cuidados y diligencias que exige la naturaleza del servicio (art. 147). Se responde de los daños originados en el correcto uso de los servicios, cuando por su propia naturaleza, o por estar así reglamentariamente establecido, incluyan necesariamente la garantía de niveles determinados de eficacia o seguridad, en condiciones objetivas de determinación, y supongan controles técnicos, profesionales o sistemáticos de calidad, hasta llegar en debidas condiciones al consumidor y usuario. En todo caso, se consideran sometidos a este régimen de responsabilidad los servicios sanitarios, los de reparación y mantenimiento de electrodomésticos, ascensores y vehículos de motor, servicios de rehabilitación y reparación de viviendas, servicios
16 Los supuestos de responsabilidad objetiva 69/16 de revisión, instalación o similares de gas y electricidad y los relativos a medios de transporte (art. 148). Sin perjuicio de lo establecido en otras disposiciones legales, las responsabilidades derivadas de este artículo tendrán como límite la cuantía de ,52 euros (art. 148). Este régimen de responsabilidad se aplica también, como dice el art. 149, a los daños causados por la vivienda, siempre que no estén cubiertos por un régimen legal específico: será aplicable el régimen de responsabilidad establecido en el artículo anterior a quienes construyan o comercialicen viviendas, en el marco de una actividad empresarial, por los daños ocasionados por defectos de la vivienda que no estén cubiertos por un régimen legal específico.
17 69/17 Civil Francisco de P. Blasco Gascó
18 Los supuestos de responsabilidad objetiva 69/18

References: artículo 590
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 artículo 19
 Real Decreto 
 artículo 5