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Timestamp: 2014-03-08 10:56:58+00:00

Document:
EUR-Lex - 52011DC0152 - ES
COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES HACIA UNA ESTRATEGIA ESPACIAL DE LA UNIÓN EUROPEA AL SERVICIO DEL CIUDADANO
de envío: 04/04/2011; transmitido al Parlamento
de envío: 04/04/2011; transmitido al Consejo
16.10.00.00 Ciencia, información, educación y cultura / Ciencia
52011SC0380 relación 52011SC0381 relación Actos posteriores relacionados:
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Bruselas, 4.4.2011
HACIA UNA ESTRATEGIA ESPACIAL DE LA UNIÓN EUROPEA AL SERVICIO DEL CIUDADANO
1. LA POLÍTICA ESPACIAL: UNA RESPUESTA A NUESTROS RETOS SOCIALES, ECONÓMICOS Y ESTRATÉGICOS
Las actividades y aplicaciones espaciales son esenciales para el crecimiento y el desarrollo de nuestra sociedad y a menudo tienen un impacto directo en la vida cotidiana de los ciudadanos. En este contexto, la política espacial es un instrumento al servicio de las políticas internas y externas de la Unión y responde a tres tipos de imperativos:
- sociales: el bienestar de nuestros ciudadanos depende de ella en ámbitos como el medio ambiente, la lucha contra el cambio climático, la seguridad pública y civil, la ayuda humanitaria y la ayuda al desarrollo, el transporte o la sociedad de la información;
- económicos: el espacio genera conocimientos, nuevos productos y nuevas formas de cooperación industrial; es, por tanto, un motor de innovación, que contribuye a la competitividad, al crecimiento y a la creación de empleo;
- estratégicos: el espacio ayuda a consolidar la Unión como actor principal en la escena mundial y contribuye a su independencia económica y política.
En este sentido, el sector espacial contribuye directamente a los objetivos de la estrategia Europa 2020[1], cuya finalidad es alcanzar un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. De este modo, la política espacial forma parte de la iniciativa emblemática sobre la política industrial, en relación con la cual la estrategia establece que la Comisión trabajará para «desarrollar una política espacial efectiva que facilite los medios de abordar algunos de los retos mundiales clave y, en particular, la puesta en funcionamiento de Galileo y GMES». Así pues, en octubre de 2010 la Comisión adoptó una Comunicación sobre política industrial[2] en la que se proponía «presentar medidas en 2011 para materializar las prioridades de la política espacial sobre la base del artículo 189 del TFUE y poner en práctica una política industrial espacial desarrollada en estrecha colaboración con la Agencia Espacial Europea y los Estados miembros». El Consejo de Competitividad, en sus conclusiones de diciembre de 2010, confirma este enfoque y destaca «en particular el papel del sector espacial en la competitividad y la innovación en la UE». Señala, asimismo, que la Comisión tiene la intención de proponer las medidas necesarias en el ámbito de la política espacial y de adoptar una política industrial en este ámbito.
Europa dispone de un valioso patrimonio en materia espacial: los éxitos y la experiencia acumulados por los Estados miembros y por la Agencia Espacial Europea (ESA[3]). La emergencia progresiva de la competencia espacial de la Unión Europea se apoya en este patrimonio.
La cooperación con la ESA llevó a adoptar en 2004 un acuerdo marco en el que se establecía, entre otras cosas, la creación del Consejo «Espacio», una reunión conjunta del Consejo de la Unión Europea (Competitividad) y del Consejo de la ESA. En los programas de radionavegación por satélite (EGNOS y Galileo) y el programa GMES (del inglés Global Monitoring for Environment and Security ) se refleja el interés de la Unión por el espacio. Desde entonces, en siete reuniones del Consejo «Espacio» se han formulado orientaciones sobre los esfuerzos europeos en materia espacial. En mayo de 2007, con ocasión de su cuarta reunión, dicho Consejo se felicitaba de los esfuerzos combinados de la ESA y la Unión Europea por llevar a la práctica iniciativas orientadas a los usuarios o por desarrollar y explotar en mayor grado las aplicaciones integradas relacionadas con el espacio[4].
El Parlamento Europeo, por su parte, siempre ha trabajado en favor de una política espacial europea ambiciosa[5]. Se observa, pues, que, para todas las partes implicadas, el espacio se considera al más alto nivel político un factor importante que permite satisfacer las necesidades de los ciudadanos, como ocurre en las demás grandes potencias del sector espacial.
En este contexto, el artículo 189 del TFUE dota a la Unión de una competencia espacial compartida, que ejerce en paralelo con la de los Estados miembros. La Unión ha recibido un mandato explícito para elaborar una política espacial europea, fomentando, para ello, iniciativas comunes, apoyando la investigación y el desarrollo tecnológico y coordinando los esfuerzos necesarios para la exploración y la utilización del espacio. A tal fin, el Parlamento y el Consejo deben establecer las medidas necesarias, que pueden adoptar la forma de programa espacial europeo.
En este nuevo marco, la política espacial europea persigue los objetivos siguientes: promover el progreso tecnológico y científico, favorecer la innovación y la competitividad industrial, lograr que los ciudadanos europeos se beneficien de las aplicaciones espaciales y hacer que Europa cobre más peso en la escena internacional en materia espacial. Para ello, Europa debe conservar la independencia en el acceso al espacio. En el apartado siguiente se describen las acciones prioritarias que deberían permitir alcanzar estos objetivos.
2. Acciones prioritarias en favor de una política espacial de la Unión
Las primeras prioridades establecidas por el IV Consejo «Espacio» en relación con esta política son los proyectos estrella Galileo y GMES. En el V Consejo «Espacio» se confirmaron estos proyectos y se establecieron nuevas prioridades: el cambio climático, la seguridad, la competitividad y la exploración del espacio, que ya han sido confirmadas y que ahora conviene materializar a través de acciones.
2.1. La radionavegación por satélite: los programas Galileo y EGNOS
Galileo es un programa emblemático de la Unión y constituye el primer sistema mundial de navegación por satélite diseñado para fines civiles. Permitirá garantizar la independencia de la Unión en un ámbito estratégico en un momento en el que la dependencia de los sistemas mundiales de navegación por satélite es cada vez mayor. EGNOS representa el primer paso de la Unión Europea en materia de navegación por satélite y su objetivo es mejorar la calidad de las señales que transmiten en el territorio europeo los sistemas mundiales de radionavegación por satélite. Los sistemas derivados de los programas Galileo y EGNOS constituyen la primera infraestructura espacial importante perteneciente únicamente a la Unión y gestionada por esta.
Ambos programas se enmarcan plenamente en la estrategia Europa 2020, en la medida en que deberían permitir que la Unión ocupara una posición de vanguardia a nivel mundial en materia de desarrollo de servicios innovadores de explotación de la radionavegación por satélite, impulsando la actividad económica en el mercado posterior, generando nuevas oportunidades comerciales, facilitando la ayuda humanitaria y mejorando el bienestar de los ciudadanos europeos (a través del incremento de la seguridad de los transportes y la protección civil o mediante el desarrollo de los servicios sociales para las personas mayores o con discapacidad, por citar algunos ejemplos). Estos programas aportan a la Unión beneficios en todos los sectores de la economía, como el transporte, las telecomunicaciones, el medio ambiente, la seguridad, etc.
En enero de 2011, la Comisión adoptó la Revisión intermedia de los programas europeos de radionavegación por satélite, en la que se precisa que los mercados de aplicaciones basadas en la geolocalización están experimentando un fuerte crecimiento y se espera que, en 2020, su volumen de negocio mundial anual se sitúe en torno a los 240 000 millones EUR. Además, gracias a las ventajas que ofrecen en comparación con los demás sistemas competidores, se calcula que Galileo y EGNOS generarán unos beneficios económicos y sociales de entre 60 000 y 90 000 millones EUR en los próximos veinte años.
En 2011, la Comisión tiene previsto elaborar una propuesta legislativa destinada a adaptar el contexto institucional en el que se enmarcan los programas Galileo y EGNOS, teniendo en cuenta las directrices dadas por el Parlamento Europeo y el Consejo. Es importante velar por la puesta en marcha, en un plazo razonable, de la constelación de satélites necesarios para seguir adelante con estos programas, así como adoptar todas las disposiciones pertinentes para el despliegue progresivo de los servicios de Galileo.
2.2. El espacio al servicio del medio ambiente y de la lucha contra el cambio climático: el programa GMES
2.2.1. Garantizar el funcionamiento operativo de GMES
El objetivo del programa GMES es garantizar el acceso continuo a servicios de información sobre el medio ambiente y la seguridad basados en infraestructuras de observación espaciales e in situ permanentes. Dicho programa desempeña un papel fundamental en el seguimiento del medio ambiente marino, terrestre y atmosférico, con el objetivo de comprender mejor el entorno, tanto a nivel europeo como mundial, a fin de determinar las políticas públicas que han de aplicarse, lo que permitirá la utilización sostenible de los recursos y facilitará información más adecuada sobre el cambio climático.
Podría utilizarse, por tanto, como apoyo para las políticas de adaptación al cambio climático y las políticas de seguridad y contribuir a la prevención y la gestión de las crisis, en concreto por lo que se refiere a la ayuda humanitaria, la ayuda al desarrollo y la protección civil.
Además de mejorar la oferta de servicios tanto para los responsables de la toma de decisiones en el sector público como para los ciudadanos, GMES podría ofrecer al sector privado nuevas oportunidades de utilización de esas fuentes de información.
En 2010, el Parlamento Europeo y el Consejo adoptaron un Reglamento relativo a las operaciones iniciales del programa GMES (2011-2013)[6]. Desde entonces, dicho programa dispone de una base jurídica para salir del ámbito de la investigación, al que estaba limitado. A partir de ahora es necesario velar por su puesta en marcha de manera rápida y eficaz, en colaboración con los Estados miembros, y preparar un programa GMES plenamente operativo a partir de 2014.
2.2.2. Tener en cuenta el reto social que representa el cambio climático
El programa GMES es un potente instrumento de la Unión frente al reto que supone el cambio climático. La observación espacial, junto con observaciones de otro origen, aporta información que permite mejorar la comprensión de la evolución del clima, así como elaborar políticas de adaptación.
La Unión Europea y sus Estados miembros podrían beneficiarse de la aportación permanente y sistemática de información complementaria útil para la adaptación de numerosas políticas públicas, en particular para mejorar la eficacia de las medidas adoptadas en respuesta al cambio climático, así como de aquellas adoptadas a modo de prevención. La posición de la Unión Europea también se vería reforzada si dispusiera de fuentes de información fiables e independientes para velar por el cumplimiento de los compromisos internacionales en materia de lucha contra el cambio climático. Esta capacidad de vigilancia de la Unión también es un valor añadido, ya que podría ser un complemento de las capacidades hasta ahora nacionales o regionales o sustituirlas.
Para ello, es necesario completar las infraestructuras espaciales de observación existentes y garantizar la permanencia de aquellas que se necesitan para poner en marcha y seguir las políticas de lucha contra el cambio climático y adaptación a este último, de manera que se refuerce el servicio «cambio climático» del programa GMES. Corresponde a la Unión Europea, como gestora y usuaria del programa GMES, definir y favorecer el desarrollo de este servicio europeo y, por tanto, de las infraestructuras necesarias.
2.3. Un espacio protegido al servicio de los objetivos de seguridad y defensa
En materia de seguridad, las infraestructuras espaciales intervienen a la vez como instrumento y como objeto. Como instrumento, pueden ponerse al servicio de la seguridad y la defensa de la Unión Europea; como objeto, deben estar protegidas.
2.3.1. El componente «S» (seguridad) del programa GMES
En el VII Consejo «Espacio», celebrado en noviembre de 2010, se recomienda que «en el programa GMES se dé mayor importancia al modo de satisfacer las necesidades específicas de las políticas de seguridad y de los servicios dedicados especialmente a la vigilancia marítima, el control de las fronteras y el apoyo a las acciones exteriores de la UE».
Por tanto, debe reforzarse el componente «S», de «seguridad», del programa GMES. Se ha iniciado un proceso de reflexión para analizar de qué forma los nuevos avances que afectan a las tecnologías espaciales pueden contribuir con soluciones eficaces a la vigilancia de las fronteras, el apoyo a la acción exterior de la Unión Europea, la vigilancia marítima, las urgencias complejas, la ayuda humanitaria, la protección civil, etc.
Si bien el programa GMES solo tiene fines civiles, es importante determinar cómo pueden contribuir a dicho programa las capacidades duales (tanto civiles como militares) de observación existentes, en particular por lo que se refiere a la vigilancia sistemática de grandes extensiones geográficas o la vigilancia táctica de extensiones limitadas. Es necesario integrar las diferentes tecnologías espaciales con resoluciones adecuadas y mejorar el tiempo de respuesta para satisfacer mejor las exigencias de las misiones de seguridad.
2.3.2. La seguridad en la política espacial
En el VII Consejo «Espacio» se reconoce «el mayor compromiso de la UE en asuntos de seguridad y defensa integrado en el Tratado de Lisboa y la creación del Servicio Europeo de Acción Exterior» y se invita a la Comisión Europea, al Consejo de la UE, con la ayuda de la AED (Agencia Europea de Defensa), así como a los Estados miembros y a la ESA, «a que estudien el modo de atender a las necesidades actuales y futuras de capacidades de gestión de crisis con un acceso rentable a recursos y servicios espaciales sólidos, seguros y reactivos […], aprovechando plenamente en su caso las sinergias de doble uso». Se invita, asimismo, «a la Comisión Europea y al Consejo de la UE a proponer fórmulas de actuación en caso necesario».
Los Estados miembros disponen de valiosas capacidades; también ellos han reconocido la dimensión europea del espacio para la seguridad y la defensa al poner en marcha el proyecto MUSIS (sistema espacial multinacional de tratamiento de imágenes destinado a la observación militar). En consonancia con la política común de seguridad y defensa, las necesidades de la Unión Europea en materia de seguridad podrían satisfacerse, bien mediante capacidades nacionales utilizadas de manera coordinada, bien a través de la creación de capacidades comunes.
Para llevar a cabo sus misiones de seguridad sin depender de infraestructuras y servicios de terceros países y garantizar la continuidad de las misiones llevadas a cabo por los Estados miembros, la Unión debe iniciar un debate con estos al objeto de examinar las posibles opciones. En el marco de la política común de seguridad y defensa, la Unión podría, asimismo, coordinar las infraestructuras nacionales en condiciones que debe acordar con los Estados miembros propietarios e identificar las necesidades complementarias para responder mejor a las necesidades operativas en la gestión de crisis y en las intervenciones exteriores. A fin de satisfacer dichas necesidades, podría participar en el desarrollo de nuevas infraestructuras. También debe considerarse en esta reflexión la posibilidad de utilizar infraestructuras comerciales en las misiones de seguridad.
Debe mantenerse este enfoque, teniendo en cuenta las políticas conexas dirigidas por la Unión y los Estados miembros, como las políticas de seguridad y vigilancia marítimas.
2.3.3. Proteger las infraestructuras espaciales
Las infraestructuras espaciales son infraestructuras críticas, de las que dependen servicios esenciales para el buen funcionamiento de nuestras sociedades y nuestras economías y para la seguridad de nuestros ciudadanos. Deben estar protegidas, y su protección constituye para la Unión Europea un gran reto que va más allá de los intereses de los propietarios de satélites.
Estas infraestructuras están expuestas a riesgos de deterioro o destrucción por la acción de fenómenos naturales, como las radiaciones solares o los asteroides, o por causa de otros aparatos espaciales o sus desechos. Están, además, amenazadas por interferencias electromagnéticas, ya sean intencionadas o no.
Algunos Estados miembros disponen de capacidades para afrontar parcialmente estos riesgos. No obstante, estas capacidades son insuficientes debido a sus limitaciones técnicas y a la ausencia de mecanismos de coordinación adecuados. Por ello, para garantizar la protección de sus infraestructuras, la Unión Europea depende en gran medida de las capacidades y la buena voluntad de terceros países.
En 2008, el V Consejo «Espacio» destacó la necesidad de que Europa desarrollara «una capacidad operativa europea para el seguimiento y la vigilancia de su infraestructura espacial y de los desechos espaciales». Confirmó, asimismo, la necesidad de que la Unión Europea asuma un papel activo en la creación del dispositivo de vigilancia SSA (del inglés Space Situational Awareness ) y de la estructura de gobernanza.
La creación de dicho dispositivo supone la puesta en común de las capacidades existentes, la adquisición de las que falten, así como su mantenimiento y gestión. Como se recuerda en la Comunicación sobre política industrial, «la Unión debería definir la organización y la gobernanza de un sistema de ese tipo teniendo en cuenta su naturaleza dual y la necesidad de asegurar su explotación sostenible». La organización del sistema SSA podría basarse en una estructura aún por definir, que tendría en cuenta el nivel y el grado de participación de cada Estado miembro y de las demás entidades que participen en él, en función de las misiones que haya que cumplir y los límites que deban respetarse.
2.4. La exploración del espacio
En 2008, la Resolución del Consejo «Europa» destacó la necesidad de que «Europa desarrolle una perspectiva común y una planificación estratégica a largo plazo para la exploración, que garantice posiciones clave para Europa basadas, por consiguiente, en sus ámbitos de excelencia». La intervención de la Unión Europea permitiría establecer un vínculo más estrecho entre la exploración del espacio y los retos sociales y económicos, agrupando los intereses de los diferentes Estados miembros, a fin de garantizar una mayor eficacia en la utilización de los recursos en el ámbito interno. La exploración del espacio comporta una dimensión política que va más allá de los retos implícitos de la investigación y el desarrollo.
Europa es un socio que goza de reconocimiento por su competencia y fiabilidad en el sector, pero no aprovecha lo suficiente su potencial debido a una cierta dispersión en sus intervenciones y a una conexión insuficiente entre las actividades de exploración y los retos políticos, económicos y sociales.
Una consulta en la que han participado la Unión Europea, la ESA, sus Estados miembros respectivos y varios socios internacionales ha permitido establecer cuatro temas prioritarios: las tecnologías críticas, la estación espacial internacional ISS (del inglés International Space Station ), el acceso al espacio y la creación de un foro internacional de alto nivel.
Concretamente, la Unión tendría que identificar y apoyar el desarrollo de tecnologías esenciales para la exploración, sobre todo en los ámbitos de la energía, la salud y el reciclado (apoyo a la vida en entornos aislados). Estos temas no siempre se desarrollan en el sector espacial, por lo que conviene promover la alimentación recíproca con sectores no espaciales, para ofrecer a los ciudadanos beneficios directos.
La Unión podría, asimismo, estudiar opciones de colaboración en el marco de la ISS, para garantizar la participación de todos los Estados miembros.
El acceso autónomo de la Unión Europea al espacio supone disponer de una capacidad europea reforzada para llevar a cabo misiones autónomas a partir del centro espacial europeo de Kurú.
Por último, es importante crear una plataforma internacional de alto nivel para identificar los ámbitos de la exploración del espacio abiertos a la cooperación internacional, reforzar la dimensión política de los debates internacionales sobre la exploración del espacio y favorecer las sinergias de la cooperación con terceros países; en dicha plataforma, la Unión Europea podría desempeñar un papel de coordinadora de los esfuerzos europeos.
3. La competitividad: el espacio, parte integrante de la estrategia Europa 2020
3.1. La política industrial espacial al servicio de la competitividad
En el artículo 189 del TFUE se establece que, a fin de favorecer, entre otras cosas, la competitividad industrial, la Unión elaborará una política espacial europea. La industria espacial (fabricación, lanzamiento y funcionamiento, aplicaciones y servicios) es un motor de crecimiento e innovación, ya que genera empleo altamente cualificado y oportunidades de mercado para productos y servicios innovadores no solo en el sector espacial, sino en muchos otros.
La industria espacial es un sector estratégico, debido a la dependencia creciente que la sociedad tiene de las infraestructuras y aplicaciones espaciales, tanto para usos civiles como militares. Se caracteriza por una fuerte concentración y por el peso limitado que tienen las PYME. Al igual que ocurre en otras potencias espaciales, en Europa el sector espacial depende en gran medida de la contratación pública, mientras que, en el mercado mundial, Europa tiene que hacer frente a una fuerte competencia.
La comunicación por satélite (Satcom) ocupa una posición significativa en dicho mercado, ya que sus pedidos garantizan una gran actividad en el sector de las lanzaderas, lo que contribuye a alcanzar el objetivo de que la Unión Europea y sus Estados miembros, cuyos programas dependen del coste de las capacidades de lanzamiento, dispongan de un acceso independiente al espacio.
La Comisión considera indispensable definir a corto plazo, en estrecha colaboración con la ESA y los Estados miembros, una política industrial espacial diferenciada en función de las necesidades específicas de cada subsector. Sus objetivos principales serían: el desarrollo sólido y equilibrado de la base industrial en su conjunto, incluidas las PYME, una mayor competitividad mundial, la no dependencia en el caso de algunos subsectores estratégicos, como el de las lanzaderas, que merecen una atención particular, y el desarrollo del mercado para los productos y servicios espaciales.
A tal fin, la Unión Europea, los Estados miembros y la ESA deberían utilizar los instrumentos que tienen a su disposición de manera coordinada.
En el contexto de los programas espaciales de la Unión, conviene utilizar mejor el marco reglamentario europeo relativo, en particular, a los intercambios comerciales, así como los instrumentos financieros destinados a apoyar la investigación y la innovación, y definir el tipo de procedimiento de contratación más adecuado y los criterios de adjudicación aplicables cuando la Unión Europea participa en la financiación. Podría examinarse la posibilidad de adoptar disposiciones específicas en el marco de actos legislativos.
3.2. Impulsar la investigación y la innovación
Si Europa quiere actuar de manera autónoma y disponer de una industria espacial competitiva, necesita una base tecnológica sólida. Debe, además, desarrollar las capacidades adecuadas para satisfacer necesidades a largo plazo, al tiempo que mantiene una actividad de investigación espacial que es fundamental. En este sentido, el desarrollo de tecnologías genéricas clave, en particular los materiales avanzados y la nanotecnología, resulta decisivo.
La inversión deberá destinarse a incrementar el nivel de excelencia de la investigación europea. Al objeto de subsanar las deficiencias existentes, conviene respaldar la investigación en materia de tecnologías críticas (esenciales para la no dependencia estratégica del sector), así como la investigación de las tecnologías de ruptura (que constituyen auténticos avances tecnológicos), lo que incluye la investigación en beneficio de la exploración del espacio. Los esfuerzos de investigación de la Unión que subyacen a estos retos formarán parte de la propuesta de marco estratégico común para la financiación de la investigación y la innovación.
Gran parte de los beneficios que se espera obtener de las inversiones espaciales, tanto para el sector espacial como para otros sectores, están relacionados con su efecto en la innovación. La política espacial puede contribuir de manera decisiva a la realización de una Unión por la innovación. El VI Consejo «Espacio», celebrado en mayo de 2009, ya puso de relieve «la necesidad de movilizar mecanismos ya existentes de apoyo a la innovación a escala europea, nacional y regional, y tener en cuenta los nuevos instrumentos de apoyo». La movilización de estos mecanismos permitirá valorar las infraestructuras en desarrollo, mediante el impulso de un mercado para las aplicaciones y servicios derivados de los programas Galileo/EGNOS y GMES y un mercado para el sector de las telecomunicaciones. Como consecuencia de ello, la fijación de unos objetivos espaciales ambiciosos impulsará la innovación.
3.3. Los satélites de telecomunicaciones al servicio de la innovación
Los satélites de comunicación constituyen un subsector clave para el sector espacial, ya que generan los mayores ingresos de la industria espacial en Europa y en el mundo[7].
Estos satélites ofrecen un amplio acceso a una extensa gama de servicios económicos y sociales, como internet de alta velocidad o televisión y radio, mejores transportes y el desarrollo de servicios al ciudadano en materia de seguridad pública, servicios de urgencia, sanidad y servicios a domicilio. Por tanto, pueden desempeñar un papel importante en el objetivo de la agenda digital para Europa que consiste en que, de aquí a 2013, todos los europeos dispongan de alta velocidad de base y contribuir así al objetivo de que, de aquí a 2020, todos los europeos tengan acceso a velocidades de 30 Mb/s. Las comunicaciones por satélite pueden resultar especialmente útiles para ofrecer conexiones de alta velocidad en las regiones rurales o en las menos accesibles de Europa. La consecución de estos avances es complementaria al despliegue de los programas GMES y Galileo.
Las tecnologías avanzadas desarrolladas para los satélites de comunicación también pueden integrarse en las aplicaciones de navegación y observación de la Tierra. En concreto, la reutilización de información del sector público (PSI; del inglés public sector information ) ha resultado ser un factor clave para impulsar la oferta de nuevos servicios para los ciudadanos. En el ámbito de la seguridad, por ejemplo, el sistema paneuropeo de llamada de urgencia automática desde el vehículo (eCall) depende de una localización precisa y contribuirá a reducir el número de fallecimientos y a atenuar los daños sufridos por los ciudadanos en los accidentes de tráfico. Para seguir progresando tecnológicamente en Europa en materia de tecnologías de comunicación por satélite, es necesario seguir investigando en este ámbito a nivel europeo, habida cuenta de las probables consecuencias para otros sectores. Finalmente, será necesario disponer del espectro radioeléctrico adaptado para garantizar las capacidades operativas de las infraestructuras espaciales y respaldar los objetivos de la agenda digital para Europa y de la política espacial europea. Es fundamental tenerlo en cuenta en el marco de los programas vigentes y a la hora de definir nuevas iniciativas espaciales europeas.
4. Dimensión internacional de la política espacial de la Unión
En materia espacial, la cooperación internacional es inevitable. Cada vez está más claro que las naciones no pueden llevar a cabo de manera individual los esfuerzos en materia espacial y, en muchos casos, dichos esfuerzos solo pueden ser eficaces si se reúnen las capacidades tecnológicas y financieras. Por tanto, la cooperación internacional debería servir de plataforma para promover la tecnología europea y los servicios espaciales y reforzar, así, este sector industrial estratégico. La cooperación internacional en materia espacial también debería permitir el fomento de los valores europeos a través de los proyectos basados en el espacio relativos a la protección del medio ambiente, el cambio climático, el desarrollo sostenible y las acciones humanitarias. Por ello, la Unión Europea, en estrecha colaboración con la ESA, seguirá manteniendo e intensificará sus «diálogos espaciales» con Estados Unidos y Rusia, socios estratégicos, con vistas a una mayor cooperación. Dichos diálogos tienen el objetivo de identificar los ámbitos en los que hay un interés mutuo de cooperación; abarcan una amplia gama de actividades, que incluyen la observación de la Tierra y la geociencia, los sistemas mundiales de radionavegación por satélite (GNSS), las ciencias del universo y la exploración del espacio. La Unión Europea propondrá, además, el inicio de diálogos —cuyo ámbito y objetivos se definirán en disposiciones bilaterales adaptadas— con otras potencias espaciales actuales y emergentes, en particular con China, con quien se esforzará también por resolver de manera constructiva las cuestiones de la cooperación y el reparto de frecuencias, que siguen pendientes en el ámbito de la navegación por satélite.
La Unión Europea deberá velar por la mejora de la integración del sector espacial en su política exterior. Su deseo es, ante todo, poner sus conocimientos e infraestructuras al servicio de África y reforzar la cooperación ya iniciada. Los datos de observación de la Tierra o los facilitados por otros sistemas de satélites son básicos para ese continente, en particular por lo que se refiere a la seguridad de los transportes, la cartografía, la gestión del agua y de las vías fluviales, los recursos alimenticios y las materias primas, la biodiversidad, la utilización del suelo, la deforestación y la lucha contra la desertificación. Ya hay en marcha una cooperación activa en relación con las aplicaciones espaciales en el marco de la Asociación UE-África para la ciencia, la sociedad de la información y el espacio. El VII Consejo «Espacio» insistió en que se adoptaran «sin demora las decisiones para ejecutar las prioridades correspondientes del GMES y del Plan de Acción para África» e invitó a la Comisión Europea «a trabajar con el desarrollo de capacidades de la Comisión de la Unión Africana […] y la manera en que podría ejecutarse una infraestructura similar a la de EGNOS en África». En relación con este último programa, la Cumbre UE-África celebrada en noviembre de 2010 respaldó un plan de acciones que contemplaba, en particular, la dotación de personal a la entidad de gestión del programa GNSS africano, la formación de expertos africanos y el desarrollo de las primeras infraestructuras y de las operaciones iniciales.
La Unión Europea seguirá apoyando los esfuerzos de la comunidad internacional por reforzar la seguridad, la protección y la sostenibilidad de las actividades en el espacio exterior, en particular a través de su propuesta de código de conducta para dichas actividades.
Habida cuenta de las competencias de la Unión en materia espacial, también se reforzará su participación en foros multilaterales. Por lo que se refiere, más concretamente, a la observación de la Tierra, Europa está muy comprometida con el desarrollo de la iniciativa internacional GEOSS (en inglés, Global Earth Observation System of Systems ). Por tanto, la Comisión seguirá haciendo lo necesario por establecer en Europa métodos de puesta en común de datos de observación de la Tierra aceptados por los miembros de la iniciativa GEOSS.
5. En pro de una gobernanza adaptada
La creciente implicación de la Unión en la política espacial europea va unida a un refuerzo de las interacciones entre las diferentes partes que intervienen en este ámbito. De este modo, la Unión debería, en particular, reforzar la colaboración con los Estados miembros, revisar sus relaciones con la ESA y velar por la gestión óptima de los programas.
5.1. Reforzar la colaboración con los Estados miembros
La competencia espacial compartida que confiere el TFUE a la UE implica una estrecha colaboración con los Estados miembros, a través del diálogo sobre las políticas que han de ponerse en marcha y la coordinación, lo cual es aún más necesario teniendo en cuenta que la competencia de la UE no excluye el ejercicio por parte de los Estados miembros de su propia competencia.
El nivel de implicación de los Estados miembros, al igual que sus presupuestos y capacidades técnicas, es diferente. En la mayoría de ellos, las actividades espaciales se consideran ante todo actividades de investigación y, aunque se realizan esfuerzos de complementariedad y sinergia, sus efectos siguen siendo limitados.
La Unión Europea pretende reforzar la dimensión política del espacio. En virtud del artículo 189 del TFUE, la Unión ha recibido el mandato y la capacidad de coordinar las acciones de los Estados miembros y garantizar de manera más eficaz dicha complementariedad. A tal fin, es indispensable reforzar la colaboración entre la Unión Europea y los Estados miembros. También es importante velar por que todas las nuevas acciones se basen en las capacidades existentes y en la identificación conjunta de las necesidades en materia de nuevas capacidades.
Los recientes cambios institucionales constituyen una primera materialización de la colaboración reforzada, que debería favorecer la coherencia de los objetivos políticos, respetando las competencias respectivas de la Unión y de los Estados miembros. Esta colaboración fortalecerá la sinergia de la política espacial de la Unión con las demás políticas que utilizan las capacidades espaciales de la Unión o de los Estados miembros (transporte, medio ambiente, investigación e innovación, entre otros).
5.2. Impulsar las relaciones entre la Unión Europea y la ESA
Con arreglo al artículo 189 del TFUE, «la Unión establecerá las relaciones que sean apropiadas con la Agencia Espacial Europea». La creciente implicación de la Unión Europea en el espacio hace necesaria una revisión de sus relaciones con la ESA y una adaptación progresiva del funcionamiento de esta última, al objeto de aprovechar las ventajas de ambas organizaciones.
La dimensión política en materia espacial significa que la acción europea no debe guiarse exclusiva o prioritariamente por consideraciones técnicas o científicas. La Unión, por su parte, se ocupa de identificar y agrupar las necesidades de los usuarios para garantizar que las capacidades espaciales respondan plenamente a las necesidades de los ciudadanos europeos. La Comisión contribuye a ello, en particular a través del contacto regular que establecen sus servicios con las diferentes partes interesadas.
Se han creado entidades operativas en diferentes ámbitos, como el de la meteorología operativa (EUMETSAT, organización surgida de la ESA), para satisfacer las necesidades de los usuarios. La Comisión debe reforzar la interacción con estas entidades y podría apoyarse en parte en ellas para poner en marcha los programas Galileo y GMES.
La ESA, por su parte, que pone en marcha programas para sus Estados miembros y para la Unión, presenta sólidas competencias técnicas y de gestión y podría apoyar el desarrollo de nuevas infraestructuras espaciales, ya sea en el marco de programas intergubernamentales o de programas financiados por la Unión.
Se ha iniciado un proceso de reflexión interno en el seno de la ESA sobre su futuro como organización. Sin perjuicio de las conclusiones de dicho proceso, la Comisión Europea considera que la evolución del papel de los «actores» europeos en el ámbito espacial también debería conllevar una evolución pragmática de la ESA, teniendo en cuenta los papeles respectivos de la Agencia y de la Unión en materia de investigación, financiación y capacidades operativas.
En opinión de la Comisión, la ESA debería seguir evolucionando hacia un modelo de organización que permita la cohabitación en una misma estructura de los programas militares y civiles, por un lado, y de una dimensión intergubernamental y otra de la Unión, por otro. En relación con la puesta en marcha de los programas Galileo y GMES, la ESA ya está obligada a cumplir la reglamentación de la Unión Europea. Seguirá acercándose a esta y dotándose, a medida que lo necesite, de estructuras de gestión destinadas exclusivamente a los programas de la Unión.
El modelo debería ser flexible, para poder adaptarse a los recursos financieros que las distintas partes movilizarán en los diferentes programas futuros. Por último, debería ser un modelo de geometría variable, para permitir la participación de Noruega y Suiza en determinados programas, al tiempo que se ofrece a algunos Estados miembros la posibilidad de una participación limitada.
Estos cambios implican, con el tiempo, una revisión del Acuerdo marco de la Unión con la ESA. A modo de conjetura, dichos cambios deberían arbitrarse tomando también en consideración su incidencia en el marco jurídico aplicable, habida cuenta, en particular, de los compromisos internacionales de la Unión.
5.3. Mejorar la coordinación y la gestión de los programas espaciales
La gestión de los programas espaciales sigue estando fragmentada y las inversiones institucionales compartimentadas. El elevado número de partes implicadas (Estados miembros a través de las agencias espaciales, ESA, EUMETSAT y Unión Europea) no facilita la optimización de los procesos de toma de decisiones ni la eficacia de la puesta en marcha.
La Comisión desea proponer una programación espacial más adecuada para mejorar la coordinación del trabajo de los comités de programa (como los programas Galileo y GMES) y, de manera más general, la coordinación de las intervenciones de las diferentes partes, a fin de dar una respuesta coherente a las necesidades de los usuarios y a los ciudadanos, y garantizar la gestión saneada y eficaz de los recursos públicos.
6. En favor de un programa espacial europeo
El artículo 189 del Tratado de Lisboa otorga a la Unión un marco jurídico más amplio, que le permite definir un programa espacial europeo diferenciado y complementario de otras acciones más sectoriales basadas en otros artículos del Tratado o en otros actos jurídicos.
La Comisión está estudiando la posibilidad de presentar una propuesta de programa de estas características en 2011. Finalmente, teniendo en cuenta las respuestas a la presente Comunicación, determinará su estrategia, que incluirá en su propuesta de junio sobre el próximo marco financiero plurianual.
El artículo 189 del TFUE ha abierto nuevas perspectivas para la elaboración de una estrategia espacial de la Unión. Para ello, la Comisión plantea opciones concretas en la presente Comunicación, que propone al Consejo, al Parlamento Europeo y a los órganos consultivos de la Unión para que manifiesten su opinión al respecto, por ser una etapa necesaria en la formulación de una estrategia de este tipo, así como de las medidas que han de adoptarse para su puesta en marcha.
[1] Europa 2020: Una estrategia para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador , COM(2010) 2020.
[2] Una política industrial integrada para la era de la globalización: poner la competitividad y la sostenibilidad en el punto de mira, COM(2010) 614.
[3] La Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) cuenta con dieciocho Estados miembros, dos de los cuales, Noruega y Suiza, no son miembros de la Unión Europea; además, Canadá, Hungría, Polonia y Rumanía participan en algunos proyectos de cooperación con la ESA.
[4] Resultados del Consejo de Competitividad de los días 21 y 22 de mayo de 2007, Resolución relativa a la política espacial europea, DS 417/07.
[5] Resolución del Parlamento Europeo de noviembre de 2008 por la que el Parlamento aprueba la política espacial europea y pide que se materialicen en acciones concretas las cuatro prioridades identificadas (cambio climático, seguridad, innovación y exploración).
[6] Reglamento (UE) nº 911/2010 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de septiembre de 2010 (DO L 276 de 20.10.2010, p. 1).
[7] Los satélites de telecomunicaciones representan más del 60 % del volumen de negocio de la industria espacial; el 90 % de los satélites lanzados por Ariane 4 y 5 son satélites de comunicación.

References: artículo 189
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 Resolución 
 artículo 189
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 Resolución 
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