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Timestamp: 2017-12-15 15:47:22+00:00

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El Salvador del mundo invita a todos a reconciliarse con Dios, ofreciendo paz a todos, los que están lejos y los que están cerca y los llama a seguirle en el camino de la cruz. Hasta que el Señor Jesús regrese en gloria, él intercede por los creyentes, es su abogado y los invita a que sean sus testigos.
Referencias bíblicas: Génesis 1; Éxodo 15.2-3; 34.6-7; Deuteronomio 6.4-6; Salmo 8.23; 139; Isaías 55.8-9; 66.12- 13; Jeremías 31.31-34; Oseas 11.1-4; Mateo 1.18-25; 5-7; 28.18-20; Marcos 8.34-38; Lucas 4.18-19; Juan 1.1-18; 14-26; 16.7-15; Hechos 1.8; 2.1-4; Romanos 8.1-17; 1 Corintios 12.4-7,13; 15.3-8; 2 Corintios 1.22; 5.16-21; 13.14; Gálatas 5.22-23; 1.15-2.22; 3.14-21; Filipenses 2.6-11; Colosenses 1.15-20; 1 Timoteo 2.11-13; Hebreos 12.7-11; 1 Pedro 2.21-25; 1 Juan 2.21-25; Apocalipsis 5.5-6,9-10.
Referencias bíblicas: Génesis 19.1-7; 12.1-3; Éxodo 6.2-8; Salmo 19.1-11; 119; Mateo 5.17-18; Lucas 24.27, 44-47; Juan 1.16-18; 16.13; Hechos 8.34-35; Romanos 1.18-21; Hebreos 1.1-2, Colosenses 1.15-23; 2 Timoteo 3.14-17; 2 Pedro 1.16-21
Artículo 3: La Creación la Humanidad
Creemos que en el principio Dios creó los cielos y la tierra y todo fue muy bueno. Toda la creación expresa la soberana voluntad y diseño de Dios, pero permanece separada del Creador. El Universo pertenece a Dios, Quien lo cuida y lo sustenta. La creación declara la sabiduría y el poder de Dios e invita a todos a que le adoren.
El acto culminante de la creación fue la raza humana, diseñada para vivir en armonía con Dios y en una relación de ayuda mutua los unos con los otros. Dios los creó varón y hembra, a Su imagen. El Creador les dio el sagrado mandamiento de gobernar y cuidar la creación, y la libertad de obedecerle o desobedecerle. Por medio de la desobediencia voluntaria de Adán y Eva, el pecado entró al mundo. Como resultado, la naturaleza humana es perversa y la humanidad está alejada de Dios y de la creación. La creación está bajo esclavitud y en continuo deterioro. La humanidad y la creación anhelan ser liberados.
El pecado, la culpa y muerte no prevalecerán. Dios va a crear un cielo nuevo y una tierra nueva donde no habrá maldad, sufrimiento o muerte. Los inicios de esta nueva creación ya están presentes en aquellos que aceptan el perdón de Dios por medio de Cristo. En Cristo todas las cosas han sido reconciliadas y creadas nuevas.
Referencias bíblicas: Génesis 1-3; Salmo 8.6; 19.1-6; 24.1-2; 89.11; 95.5; 104; Proverbios 8.22-31; Isaías 40.12-31; 44.24; Juan 1.1-4,10; 17.5; Romanos 1.19-20; 5.17-21; 6.4; 8.18-25; 1 Corintios 8.6; 15.20-27; 2 Corintios 3.18; 4.6; 5.16-19; Gálatas 3.28, 6.15; Efesios 1.4,9-10; 2.11-22; 4.24; Colosenses 1.15-17; Hebreos 11.3; Apocalipsis 4.8-11; 21.1-5; 22.13.
Artículo 4: El Pecado y la Maldad
Creemos que los primeros seres humanos cedieron al tentador y cayeron en pecado. Desde entonces la humanidad desobedece a Dios y elige pecar aislándose así de la gloria de Dios. Como resultado, el pecado y la maldad han ganado terreno en el mundo, interrumpiendo los propósitos de Dios para el orden creado y alejando la humanidad de Dios; consecuentemente de la creación, el uno del otro y de sí mismos. El pecado trae como resultado muerte física y espiritual. Porque todos han pecado, todos enfrentan la eterna separación de Dios.
El pecado es un poder que esclaviza a la humanidad. Satanás, el adversario, busca gobernar la creación y usa el pecado para corromper la naturaleza humana con el orgullo y el egoísmo. Al pecar, las personas se apartan de Dios, cambiando la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a la criatura en vez de al Creador. El pecado expone a individuos y a grupos a ataduras de principados y potestades demoníacos. Estas potestades también obran a través de sistemas políticos, económicos, sociales, y aún religiosos, para lograr que la humanidad se aleje de la santidad, justicia y verdad. Todos los humanos están bajo el dominio del pecado, ya sea en palabras, pensamientos, hechos o actitudes y por sí mismos no pueden vencer su poder.
Referencias bíblicas: Génesis 3-6-11; Salmo 14.1-3; 36.1-4; 52.1-7; 58.1-5; 82; Isaías 53.6; Ezequiel 16.49-50; Amós 2.4-8; Marcos 7.20-23; Juan 8.34,44; Romanos 1.21-32; 3.9-18,23; 5.12-14,18-19; 6.23; Gálatas 5.19-21; Efesios 2.1-3; 6.12; 1 Pedro 5.8-9; 1 Juan 1.8-10; Apocalipsis 12.9.3.
la esclavitud y atraerlas a una relación de pacto. Por medio de los profetas, Dios preparó el camino de salvación, hasta reconciliar al mundo con Él, por medio de la expiación de la sangre de Cristo. Cuando las personas ponen su confianza en Cristo, son salvos por gracia por medio de la fe, no por lo que hagan por sí, pues es un regalo de Dios. Dios los perdona y los libra de la esclavitud del pecado, los hace nuevas criaturas en Cristo, les da poder por el Espíritu Santo y los sella para vida eterna. Cuando el pecado y la muerte finalmente sean derrotados y los redimidos se reúnan en el cielo nuevo y la tierra nueva, Dios habrá culminado el plan de salvación.
Aunque Jesús entró a un mundo sujeto al pecado, eligió no someterse a su encanto y así destruyó su dominio. Por medio de Su obediencia, muerte en la cruz y gloriosa resurrección, Cristo triunfó sobre Satanás y los poderes del pecado y la muerte, abriendo el camino para que todas las personas lo sigan. Convencidos por el Espíritu Santo, las personas dejan el pecado, encargan sus vidas a Dios, confiesan a Jesucristo como Señor y se unen a la familia de Dios. Todo el que recibe a Cristo nace de nuevo y tiene paz con Dios y es llamado a amar a otros y a vivir en paz con su prójimo. Los que Dios salva, no viven para sí porque han sido liberados del pecado y son llamados a una vida nueva.
Referencias bíblicas: Éxodo 6.1-8; 15.2; 20.2; Salmo 68.19-20; Isaías 43.1; Mateo 4.1-11; Marcos 10.45; Juan 1.12; 3.1-21; 13.34-35; 16.8-11; Romanos 3.24-26; 5.8,12-21; 8.18-25; 10.9-10; 1 Corintios 1.18; 2.5,14-21; Efesios 1.5-10,13-14; 2.8-9; Colosenses 1.13-14; 2.15; Hebreos 2.14-18; 4.12; 5.7-9; 9.15-28; 11.6; 1 Juan 4.7-11; Apocalipsis 5.9-10; 21.1-4.
La Iglesia se nutre y renueva al reunirse regularmente para glorificar a Dios. La primera iglesia se reunía el primer día de la semana para celebrar la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. La comunidad de adoradores celebra la fidelidad y gracia de Dios, reafirman su fidelidad a Dios, edifican los miembros del cuerpo y buscan la voluntad de Dios para su vida y su misión. Al celebrar el bautismo y santa cena, la iglesia proclama las buenas nuevas de salvación.
Referencias bíblicas: Mateo 16.13-20; 18.15-20; Juan 13.1-20; 17.1-26; Hechos 1.8; 2.1-4,37-47; 11.2-8; 15.1-35; Romanos 12.3-8; 1 Corintios 5.1-8,12-14; 2 Corintios 2.5-11; Gálatas 3.26-28; 6.1-5; Efesios 1.18-23; 2.11-22; 4.4-6,11-16; 1 Tesalonicenses 5.22-23; 1 Timoteo 3.1-7; Tito 1.7-9; 1 Pedro 2.9-12; 5.1-4.
Artículo 7: La Misión de le Iglesia
Creemos que las buenas nuevas de salvación de Dios en Cristo Jesús son para todas las personas. Cristo manda a la Iglesia a hacer discípulos a todas las naciones, llamando a las personas al arrepentimiento, bautizándolos y enseñándoles a obedecer a Jesús. Jesús enseñó que los discípulos deben mostrar su amor a Dios y al prójimo compartíendoles las buenas nuevas y haciendo obras en amor y compasión.
El Espíritu Santo da poder a cada cristiano para testificar de la salvación de Dios. La Iglesia como cuerpo da testimonio del reino de Dios en el mundo, la iglesia revela el propósito de salvación al mundo.
Referencias bíblicas: Mateo 5.13-16; 22.34-40; 28.18-20; Marcos 1.15; 12.28-34; Lucas 10.25; 24.45-49; Juan 20.21- 23; Hechos 1.8; Romanos 1.16-18; 2 Corintios 5.18-20; Efesios 3.10-11.
Artículo 8: El Bautismo Cristiano
Creemos que cuando Dios les obsequia la salvación a las personas, deben ser bautizadas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. El bautismo señala que han sido limpiados del pecado. Es un pacto con la Iglesia de caminar con Cristo, en el poder del Espíritu Santo.
El bautismo en agua es un testimonio público que la persona se ha arrepentido de los pecados, ha recibido el perdón de pecados, ha muerto con Cristo al pecado, ha sido resucitado a una nueva vida y ha recibido el Espíritu Santo. El bautismo es una señal de la incorporación del creyente al cuerpo de Cristo en la iglesia local. El bautismo es tambie?n una promesa de servir a Cristo según los dones dados a cada persona.
El bautismo es para los que confiesan a Jesucristo como Señor y Salvador y se comprometen a seguirle en obediencia como miembros de la iglesia local. El bautismo es para los que entienden su significado, pueden ser responsables ante Cristo y la iglesia, y que voluntariamente lo piden a base de su fe en Cristo.
Nosotros practicamos el bautismo en aguas por inmersión, administrado por la iglesia local. Las congregaciones locales pueden recibir como miembros a los que han sido bautizados de otra manera, por medio de su confesión de fe. Las personas que fueron bautizadas en su niñez y desean ser miembros de una congregación Hermanos Menonitas deben recibir el bautismo en agua en base a su confesión de fe.
Referencias bíblicas: Mateo 3.13-17; 28.18-20; Hechos 2.38; Romanos 6.2-6; 1 Corintios 12.13; Colosenses 2.12-13; Gálatas 3.26-27; Efesios 4.4-6.
Referencias bíblicas: Mateo 26.26-30; Hechos 2.41-42; 1 Corintios 10.16-17; 11.23-32.
Artículo 10: El Discipulado
Creemos que Jesús llama a personas que han experimentado el gozo del nuevo nacimiento a seguirle como discípulos. Al llamar a sus seguidores que tomen la cruz, Cristo los invita a que rechacen los valores del mundo, que no son de Dios, y que se ofrezcan a sí mismos a Dios en una vida de servicio. El Espíritu Santo que vive en cada cristiano da poder a cada creyente para vencer las actitudes y acciones que son fruto de la naturaleza pecaminosa. Los discípulos se deleitan en obedecer a Dios, con amor y gratitud.
Unidos en una Comunidad Diferente
Jesús enseña que el discipulado es negarse a sí mismo y promete bendición para los que sufren por la justicia. Los discípulos deben resistir los valores y sistemas del mundo, la naturaleza pecaminosa y al diablo. Los discípulos tratan a otros con compasión y gentileza y rechazan la violencia como respuesta a la injusticia. Los discípulos hablan honestamente para edificar a otros, rechazan palabras deshonestas y vulgares. Ellos buscan evitar demandas para resolver agravios personales especialmente con otros creyentes. Los discípulos se mantienen en pureza sexual y fidelidad matrimonial y rechazan todo lo inmoral como relaciones sexuales prematrimoniales y extramatrimoniales así como toda práctica homosexual. Ser un discípulo significa ser fiel a Jesús en la vida diaria.
Referencias bíblicas: Salmo 1; 119; Amós 5.24; Mateo 5-7; 18-15-20; Marcos 8.34; Juan 8.31-32; 13.34-35; 15.14-15; Hechos 2.41-47; Romanos 1.24-31; 8.1-30; 12; 1 Corintios 6.9-11; 11.1; 12.1-13; 2 Corintios 8-9; Gálatas 2.20; 5.16-26; 6.1-2; Efesios 4.11-12,15-16; 5.1,18; Filipenses 2.6-8; Colosenses 3.1- 17; 1 Tesalonicenses 4.3-8; 5.17; 1 Timoteo 1.9-11; 2.1-8; 4.6-8; 2 Timoteo 3.14-17; Hebreos 12.1-3; 13.4-5; Santiago 1.22-27; 1 Pedro 2.20-25; 3.15; 5.8-9; 1 Juan 1.3; 6-9; 2.15-17.
Referencias bíblicas: Génesis 1.26-31; 2.18-24; 5.1-5; 12.1-3; Éxodo 22.16-17; Levítico 18.22; 20.13; Deuteronomio 6.4; 24.1-4; Salmo 127.3-5; Proverbios 31; Mateo 5.31; 10.34-39; 19.3-12; 22.23-33; Marcos 3.31-35; 7.9-13; 10.6-11; Lucas 16.18; Romanos 7.2-3; 14.12; 1 Corintios 7.8-40; 2 Corintios 6.14-15; Efesios 5.21; 6.4.
Artículo 12: La Sociedad y la Estado
El Estado Instituido por Dios
Creemos que Dios instituyó el estado para promover el bienestar de todos. Los cristianos cooperan con los demás en la sociedad para defender a los de?biles, velar por los pobres y promover justicia, derecho y verdad. Los creyentes testifican contra la corrupción, discriminación e injusticias, ejercen responsabilidades sociales, pagan impuestos y obedecen las leyes que no son contrarias a la Palabra de Dios.
Dios ha dado autoridad a los gobiernos para mantener la ley y el orden y castigar a los que practican el mal. Los seguidores de Cristo respetan a los que están en autoridad y oran por ellos para que el orden y la paz prevalezcan, deploran la muerte en el ejercicio de la violencia de parte del Estado.
La Lealtad Cristiana en la Sociedad
La lealtad primordial de todo cristiano es el Reino de Cristo y no el Estado o la sociedad, porque su ciudadanía está en el cielo. Dios llama a los cristianos a resistir la tentación idólatra de conceder al Estado la devoción que le pertenece a Dios. Como embajadores de Cristo, actúan como agentes de reconciliación y buscan el bienestar de todas las personas.
Porque Cristo prohíbe el juramento de credos, nosotros simplemente afirmamos la verdad en transacciones legales. Los creyentes no participan en sociedades secretas donde se demanda juramento de credos o de alguna manera entra en conflicto con la lealtad a Cristo y la iglesia. Los creyentes son llamados a siempre vivir como fieles en el mundo, rechazando las presiones que los amenacen a transigir su integridad cristiana.
Referencias bíblicas: Éxodo 20.13,6; Levítico 19.11; Salmo 82.3-4; Jeremías 29.7; Daniel 2.21; 3.17-18; 4.17; Mateo 5.13-16,33-37; 6.33; 17.24-27; 22.17-21; Juan 15.19; 17.14-18; Hechos 5.29; Romanos 13.1-7; 1 Corintios 5.9-13; 2 Corintios 6.14-18; Efesios 5.6-13; Filipenses 1.27; 3.20; 1 Timoteo 2.1-4; Tito 2.1-4; Santiago 5.12; 1 Pedro 2:13-17.
Artículo 13: El Amor y la No-Resistencia
Comunidad de Paz de Dios
Creemos que Dios reconcilia a las personas con Él en Cristo y une sus vidas con otros, haciendo la paz por medio de la cruz. La iglesia es una comunidad de personas redimidas que viven en amor. Su vínculo con otros creyentes en Jesús trasciende toda barrera racial, social y nacional.
Cristianos Pacificadores
Los creyentes buscan ser agentes de reconciliación en todas sus relaciones y practican el amor a los enemigos como lo enseñó Jesús, siendo pacificadores en toda situación. Vemos la violencia en sus muchas diferentes formas como algo contradictorio a la nueva naturaleza del cristiano. Creemos que el mal y la naturaleza inhumana de la violencia son contrarios al evangelio de amor y paz. En situaciones de guerra o reclutamiento nacional, creemos que somos llamados a proveer servicio alternativo hasta donde sea posible. Aliviar el sufrimiento, reducir la contienda y promover justicia son maneras de demostrar el amor de Cristo.
Referencias bíblicas: Éxodo 20.1-17; Mateo 5.17-28,38-48; Romanos 12.9-21; 13.8-10; 1 Pedro 2.19-23.
Referencias bíblicas: Génesis 1:26-27; 2:07 Génesis, Éxodo 20:13, Job 31:15; Salmo 139:13-16; Amos 1-2; 6:25-27 Mateo, Mateo 25:31-46; Juan 10: 11.
Artículo 15: La Mayordomía
Mandato de Dios en la Creación
Creemos que el Universo y todo lo que en él hay pertenece a Dios el Creador. Dios ha confiado el cuidado de la tierra a toda la humanidad, quienes son responsables por el manejo de sus recursos. El buen administrador usa las abundancias del mundo para suplir la necesidad humana, pero resiste la explotación injusta de la tierra y sus habitantes. Toda dádiva de Dios se debe recibir con gratitud y debe usarse con responsabilidad.
Viviendo con Responsabilidad
Confesar a Jesús como Señor implica un cambio de valores. Jesús advierte que no se puede servir a Dios y a las riquezas. Preocuparse por el dinero y las posesiones, complicándose la vida y deseando acumular riquezas para beneficio personal significa que las enseñanzas bíblicas no se han puesto en práctica.
La Biblia nos enseña a dar con alegría y abnegación por medio de la iglesia y en forma proporcional en agradecimiento a las bondades de Dios. Los cristianos no reclaman sus posesiones como propias, pero administran todos sus recursos, incluyendo el tiempo, el dinero, las habilidades e influencias en maneras generosas que glorifique a Dios. No desprecian a los pobres sino practican la ayuda mutua dentro de la iglesia y comparten lo que tienen con otros en necesidad. EL pueblo de Dios busca adoptar un estilo de vida de sencillez y contentamiento.
Referencias bíblicas: Génesis 1.28; Levítico 15.7-11; Salmo 24.1; 115.16; Proverbios 14.31; Amós 6.4-7; Malaquías 3.6-10; Mateo 6.19-34; 25.14-30; Lucas 6.38; 12.13-21; Hechos 2.42-47; 4.32-37; 1 Corintios 4.7; 16.2; 2 Corintios 8-9; Gálatas 6.7; Efesios 4.28; 1 Timoteo 6.6-10,17-19; Santiago 2.1-7,15- 16; 5.1-6; 1 Juan 3.16-18; Judas 11.
Referencias bíblicas: Génesis 1.26-31; 2.15; 3.14-19; Éxodo 20.8-11; Levítico 25.1-7; Deuteronomio 5.12-15; Salmo 46.10; 95.6-11; Eclesiastés 3.13; Marcos 2.23- 3.6; Lucas 24.1-36; Hechos 2.1; 20.7; Romanos 14.5-10; Efesios 6.5-9; Colosenses 3.22-4.1; 2 Tesalonicenses 3.6-10; Hebreos 4.1-10; 10.23-25.
Artículo 17: El Cristianismo y Otras Creencias
Creemos que la gracia salvadora de Dios en Cristo Jesús es la única manera de reconciliar a la humanidad con Dios. Aunque la salvación está disponible a todos, solamente los que ponen su fe en el Señor Jesucristo tienen la seguridad de la vida eterna.
Testigos Universales de Dios
Dios no ha dejado a nadie sin alguien que le testifique de las bondades y el poder del Creador. Debido a la rebelión humana, las personas han escogido eliminar la verdad. Aunque se encuentran elementos de la verdad en otras religiones, las Escrituras nos advierten contra las falsas enseñanzas. Los cristianos tratan a las personas de otras creencias y filosofías con respeto, pero con amor y urgencia proclaman a Cristo como el único camino de salvación para todas las personas.
Dios ama al mundo y no quiere que nadie perezca. En Su gracia soberana, Dios se puede comunicar con las personas en formas más allá de la comprensión humana. La Biblia enseña que los que rechazan el evangelio están bajo el juicio Divino; el destino eterno de los que nunca oyeron el evangelio está en las manos de Dios. Nuestro deber es proclamar a Cristo como el único camino de salvación para todas las personas en todas las culturas. El juez de toda la tierra hará lo que es justo.
Referencias bíblicas: Génesis 18.25; Salmo 19.2-4; Eclesiastés 3.11; Isaías 46.1-10; 55.8-9; Ezequiel 33.1-20; Jonás 1- 4; Mateo 8.5-13; 25.31-46; 28.18-20; Marcos 7.24-30; Lucas 9.51; 12.47-48; Juan 1.12; 3.16,36; 4.8-42; 12.12-26; 14.6; Hechos 1.8; 4.12; 10.1-8, 34-36; 14.16-17; 17.22-31; Romanos 1.18-24; 2.1-16; 10.9-21; 11.33-35; 1 Corintios 3.11; 12.3; 1 Timoteo 2.4-5; 2 Pedro 3.9; Apocalipsis 20.15.
Referencias bíblicas: Mateo 24.29-31; 25.13; Marcos 13.32-37; Lucas 16.9; 23.43; Juan 14.1-3; Hechos 2.17; Romanos 8.18-22; 1 Corintios 3.13-15; 15-26; 2 Corintios 5.10; Filipenses 1.23; 1 Tesalonicenses 4.13-18; 5.1-11; 2 Tesalonicenses 1.5-12; 2.1-12; Tito 2.13; Hebreos 1.2; 9.26- 28; 1 Pedro 1.20; 4.7; 1 Juan 2.18; 3.2-3; Apocalipsis 19.17-21; 20.7-15; 21-22.

References: Artículo 3

Artículo 4

Artículo 7

Artículo 8

Artículo 10

Artículo 12

Artículo 13

Artículo 15

Artículo 17