Source: https://aguaardiente.uaa.mx/08/dos03.html
Timestamp: 2020-05-25 08:56:18+00:00

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AGUAARDIENTE No.8 | Cien años del artículo 3° Constitucional
Daniela Itzel Domínguez Tavares1
//La pedagogía del oprimido, deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación.
Resultado de una cruenta revolución, el hijo pródigo del progreso cívico de nuestro país. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos fue proclamada el 5 de febrero de 1917. Sus postulados políticos eran evidencia de la maduración que se había alcanzado desde la Constitución decimonónica de 1857, pero también, de la entelequia social y política de México después del Porfiriato.
Los hombres que participaron en este proyecto no eran ajenos a su pasado, no abjuraban de la tradición política y social en la cual estaban inmersos. Así es como lograron reedificar y lograr una Carta Magna que hiciera frente al mundo que estaban viviendo. Lograron modificar la austeridad del proyecto Constitucional de 1857 y, al mismo tiempo, rescatar y fructificar el crisol de la laicidad. Los tres pilares de la nueva Carta Magna fueron:
En su orden son el 3º, relativo a la educación; el 27, cuya amplitud de XVIII incisos estipula la propiedad nacional de tierras y aguas y las modalidades de la propiedad privada; y el 123, fundamento de la Ley del Trabajo, que regula la jornada laborable, el descanso, las relaciones obrero-patronales, el derecho de huelga, el arbitraje, etc.2
Revisando cuidadosamente las manifestaciones sociales y políticas que emanaron después de la promulgación del 5 de febrero, vienen a la mente los abundantes episodios en los que el itinerario del progreso mexicano se vio afectado por la oposición al cambio dentro del ámbito de la educación y, por consecuencia, al artículo 3°.
El siglo XIX en México estuvo enmarcado por la lucha entre proyectos antagónicos. Conservadores y liberales asumían argumentos políticos, económicos y sociales para la mejora de la nación que se estaba organizando, pero la educación de la población quedó relegada y de alguna manera la Iglesia, así como lo hizo toda la época colonial, siguió conservando su papel educativo. En términos estructurales, aunque la Constitución de 1857 decretaba una enseñanza libre –entendámoslo como educación laica–, la realidad oculta fue que hasta la época porfirista se contó en el país con modelos que sostuvieran el idílico intento de una educación general y laica.
Pero llegamos hasta 1917 y a la promulgación de la Constitución que sigue vigente. Es el año en el que se estipula en el artículo 3° que la educación será laica, y no sólo eso, será gratuita y obligatoria. ¿Qué implicaciones tuvo este artículo en la conformación del nuevo modelo de Estado en construcción? Sin duda alguna, fructificar esta Carta Magna en hechos concisos no fue fácil. Para la facción constitucionalista presidida por Venustiano Carranza, la decena trágica y la fugaz dictadura de Victoriano Huerta habían sido apoyadas por la Iglesia Católica; es así que el anticlericalismo de las diversas facciones revolucionarias se volcó aún más acérrimo, y la manera correcta de combatir y restringir los espacios de acción de la Iglesia fue mediante la Constitución.
El proyecto para edificar un Estado laico tenía su punto angular en la educación. Por medio de ésta se buscó generar un nacionalismo posrevolucionario, pero también encaminar a México en un proceso de laicización, en el que algunas naciones ya tenían décadas de práctica. Durante el Porfiriato surgieron algunas Escuelas Normales donde se formaron maestros que más tarde participaron en la Revolución y que después de 1917, con la nueva Carta Magna, fueron parte fundamental de la centralización de la educación primaria a nivel nacional.3
Llegamos entonces a la cúspide del artículo 3°. El Estado mexicano estaba viviendo un momento crítico pues buscaba abarcar todos los aspectos políticos que concernían a un país que estaba en crisis. La máxima responsabilidad sobre la educación recaía sobre el Estado y éste, a su vez, encaminaría el compromiso para construir todo un sistema que modelase un sentimiento nacionalista. En retrospectiva, este artículo ha causado en estos cien años un sinnúmero de contratiempos, pues algunos sectores se sintieron afectados y otros se aprovecharon para radicalizar este esfuerzo por la educación. El sector que sintió una clara disputa por el derecho a educar a los mexicanos fue la Iglesia católica:
//El fondo de la querella desatada por la nueva legislación radicaba en el interés del Estado por crear ciudadanos identificados con él mediante la educación, en su propósito de sustituir al cura por el maestro.4
Culturalmente, la herencia de la religión católica sigue estando presente en diferentes ámbitos de la vida nacional y la educación por su parte representa, todavía, una de las preocupaciones nacionales de mayor alcance, pero en la época en que fue promulgada la Constitución la influencia religiosa era aún más fuerte. Durante casi todo el siglo XX, la Iglesia católica mexicana hizo frente a este artículo defendiendo su derecho a formar las conciencias de las personas mediante un modelo religioso. La Unión Nacional de Padres de Familia fue fundada en el año de 19175 y tenía como principal objetivo defender la educación religiosa contra la educación laica recién propugnada.
Como parte del proceso que estaba viviendo la educación nacional, en octubre de 1921 se fundó la Secretaría de Educación Pública porque se había oficializado la obligatoriedad, laicidad y gratuidad de la educación, pero no se contaba con un organismo que administrara y organizara todo lo concerniente. Ahora bien, en 1934, en un afán por seguir perfeccionando el modelo educativo se decretó la educación socialista modificando el artículo 3°. El mayor lastre para la educación fue la continua competencia entre el Estado y la Iglesia o la corrupción misma. La educación socialista marcó una álgida y sangrienta competencia por la lealtad tanto de los profesores, alumnos y padres de familia, pero fue un proyecto que terminó en 1940 para dar paso a continuos planes que se sucedieron.
El “Plan de once años” en la década de 1950 era muestra del rezago educativo en el que seguía inmersa la educación primaria. Después, la llamada “Apertura Democrática” que significaba seguir perfeccionando la Secretaría de Educación Pública y su alcance en todo el país hasta llegar a la década de 1990, con el Programa Nacional para la Modernización Educativa y el mejoramiento de los contenidos curriculares. Finalmente, llegamos hasta la Reforma Educativa de 2016 y sus insospechados y/o cruentos resultados. En cien años de experiencia en torno a la educación estipulada desde 1917, en el artículo 3° la educación ha sido reformada, organizada, suprimida, centralizada y contrarreformada, todo bajo la idea de un progreso impulsado por la educación de los ciudadanos mexicanos. Es inevitable hablar de política, globalización, progreso y reformas sin tocar el tema de la educación y la historia de ésta en México. El artículo 3° representa la obligatoriedad que adquirió el Estado frente a la educación y la proscripción laica enraizada en el imaginario político mexicano desde el siglo XIX, pero ahora, cien años después, los retos en torno a la educación nacional siguen siendo enormes y de urgente atención.
// La Constitución y el artículo 3° cumplen cien años, pero México sigue necesitando una educación de calidad que produzca un nacionalismo igualitario y de inclusión. La unión del país puede tener un gran momento si se atiende plenamente la cuestión educativa.
1 Licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Profesora y becaria del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico (PECDA) 2017-2018. Correo: razbliuto14@gmail.com.
2 La Constitución Política de 1917, Departamento del Distrito Federal, Colección: Conciencia Cívica Nacional, México, 1984, p. 122.
3 Arnault Salgado, Alberto (coord.), Historia de una profesión. Los maestros de educación primaria en México 1887-1994, Centro de Investigación y Docencia Económicas, México, 1998, p. 36.
4 Collado Herrera, María del Carmen (coord.), Las derechas en el México Contemporáneo, Instituto Mora, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, México, 2015, p. 15.
5 Collado Herrera, María del Carmen (coord.), Las derechas en el México Contemporáneo, Instituto Mora, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, México, 2015, p. 20.

References: artículo 3
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