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Timestamp: 2019-12-10 22:57:14+00:00

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Moriles en su Historia | El sueño de Miguel Estrada Lara
Conferencia de Juan Estrada Aguilera en el Homenaje a su abuelo, Miguel Estrada Lara
La emancipación de la Aldea de Zapateros
y la demarcación del término municipal de la Villa de Moriles
La pasión de Miguel Estrada Lara
(Miguel Estrada Lara. Alcalde Honorario de la Villa de Moriles)
Para la realización de este estudio he utilizado las siguientes fuentes: Archivo Diocesano del Obispado de Córdoba, Archivo Histórico Provincial; hemeroteca de prensa histórica de la Biblioteca Nacional de España y del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte; diversos artículos de Antonio Cortés Cortes, cronista de la villa de Moriles; otros artículos de Francisco Rafael Ojeda Leiva; el recopilatorio editado por la Diputación Provincial de Córdoba “Moriles. Estudios Históricos”, con artículos del propio Antonio Cortés, Juan Aranda Doncel, José María López Doncel, Teresa Castellano Cuesta y Purificación Espejo Calatrava; y la interesante «Historia de la Aldea de Zapateros. Siglos XVII-XX», de Antonio Maestre Balllesteros, que consultó a su vez el archivo municipal de Aguilar y los parroquiales de Monturque y el propia Aguilar.
Primeramente repasaré los hechos más relevantes de la historia de Zapateros relacionados con su nacimiento y desarrollo y que condujeron a su constitución como municipio independiente. Posteriormente, haré una breve relación de los hechos y motivaciones que llevaron a Miguel Estrada Lara a impulsar de nuevo las pretensiones emancipadoras de la aldea. Por último, resumiré los trabajos de la Junta Demarcadora de los Términos de Aguilar de la Frontera y Moriles.
El largo proceso de la emancipación, aun cuando estuvo apoyado en mayor o menor medida por todos los sectores de la sociedad zapatereña, tuvo un claro signo político. Los anhelos municipalistas de los vecinos de la Aldea de Zapateros tuvieron su origen en los ideales liberales recogidos en la Constitución de Cádiz de 1812 y es por eso que, en el siglo que transcurre hasta 1912, ese movimiento ciudadano tuvo más apoyos en la prensa liberal y en los gobiernos de esa ideología.
El conocido como turnismo político en el gobierno de España no permitió tener una continuidad en los trámites de la emancipación. Lo mismo ocurrió con respecto al Ayuntamiento de Aguilar, ya que cuando sus regidores eran liberales, aunque lo consentían, no impulsaban decididamente el proyecto, y cuando eran conservadores se oponían abiertamente al mismo. Ya en el siglo XX, cuando no pudieron oponerse, intentaron que el nuevo municipio se constituyera con el término más exiguo posible y sin la liquidación de los haberes que le correspondía. Debe tenerse en cuenta que los grandes propietarios de tierras y lagares en el pago de Los Moriles y la aldea de Zapateros eran en su mayoría vecinos de Aguilar de la Frontera y próximos a la ideología conservadora.
Sin duda fue el partido liberal fernandista de Zapateros quien revitalizó la reivindicación emancipadora a principios del siglo XX; fue un miembro de ese partido, Miguel Estrada Lara, quien realizó el proyecto; fue José Fernández Jiménez
(José Fernández Jiménez, Diputado a Cortes por el Distrito de Montilla)
Diputado Liberal por el Distrito de Montilla, que conseguía muchos votos en Zapateros, quien presentó y defendió dicho proyecto ante las Cortes; finalmente, nuestro primer Ayuntamiento, retirada la candidatura conservadora, estuvo formado en su totalidad por la candidatura liberal.
Desde los inicios, los pobladores del Llano de los Zapateros no dudaron en solicitar de las autoridades competentes los permisos y subvenciones necesarios para cubrir sus necesidades, y cuando no encontraban eco a sus súplicas por las vías establecidas, se dirigían sin más a las más altas instancias y manifestaban sus anhelos en la prensa escrita del momento.
Así ocurrió cuando en 1636 dieciocho aguilarenses, propietarios de fincas y lagares en el propio Llano de Zapateros y sus alrededores, solicitaron al Obispo de Córdoba licencia para edificar la que fue la primera capilla de San Jerónimo, que fue, junto a los lagares próximos a la Fuente y el Llano de Zapateros, el origen de lo que hoy es la Villa de Moriles.
(Recreación de la capilla de San Jerónimo realizada por Cristina Estrada Quirós)
No dudaron en dirigirse al propio Rey Carlos IV en 1792, después de haberlo intentado ante el Obispo de Córdoba y el Duque de Medinaceli, cuando la capilla de San Jerónimo estaba en ruina y necesitaban fondos para su reconstrucción.
Años antes, en 1777, acogiéndose al Fuero de las Nuevas Poblaciones y otras normas dictadas en el reinado de Carlos IIl, necesitados de vivienda porque se hacinaban en los caseríos de lagares y cortijos, algunos caseros solicitaron del Ayuntamiento de Aguilar terrenos para la construcción de las primeras casas de la futura aldea de Zapateros. Esas primeras nueve casas son las cuatro situadas a la derecha del bar Zurito, más los números 26, 28, 30 y 32 de la avenida Andalucía, entre ellas la que fue casa familiar de Miguel Estrada Lara, y la casa lindera con el actual Ayuntamiento, que hace esquina con el Paseo, conformando la incipiente alineación de la calle principal, hoy avenida de Andalucía.
(Ubicación de las primeras casas de Moriles)
En el siglo XVIII y principios del siguiente, el bandolerismo se extendió por toda España, haciendo inseguros los caminos. El citado fuero promovió la creación de nuevos municipios dotados de fuerza pública que garantizaran la seguridad en los caminos, facilitando el transporte de personas y mercancías y contribuyendo al desarrollo de los pueblos y sus comarcas. Como ya veremos, estando situados el Llano y la Fuente de Zapateros junto al camino entre Córdoba y Antequera y siendo cruce de caminos y lugar de abrevadero, esos argumentos, entre otros, fueron los que esgrimieron nuestros antepasados cuando solicitaron la construcción de la capilla y de las primeras viviendas, cuando pidieron la constitución del nuevo núcleo como pedanía y, posteriormente, cuando promovieron su emancipación.
Con el transcurso del tiempo y cuando las circunstancias políticas lo permitieron, los zapatereños, sin dejar de pedir mejoras en su aldea, se centraron en exigir la creación del nuevo municipio independiente. Así, la Constitución de Cádiz de 1812, hace doscientos años, preveía en su artículo 310 la autonomía municipal para las poblaciones de más de 1.000 habitantes al establecer que: “Se pondrá Ayuntamiento en los pueblos que no le tengan y en que convenga le haya, no pudiendo dejar de haberle en los que por sí o con su comarca lleguen a mil almas, y también se les señalará término correspondiente”. A partir de este momento, el anhelo de emancipación se extendió y arraigó entre nuestros antepasados, que comenzaron una lenta pero tenaz e imaginativa labor publicitaria para conseguirla.
(Promulgación de la Constitución de Cádiz el 19 marzo 1812 – Salvador Viniegra)
Aun cuando la Pepa fue derogada dos años después, cada vez que volvió a aplicarse, entre 1820-1823 y entre 1836-1837, la chispa liberalizadora prendió rápidamente y los zapatereños volvían a soñar con un municipio independiente.
Para conseguir sus objetivos, tuvieron buenos apoyos en la prensa de la época. Desde marzo de 1836 hasta enero de 1848, con una mayor incidencia en 1846, he podido recabar hasta veinticuatro crónicas y artículos a favor de la emancipación de la aldea de Zapateros.
En muchos se recordaba la situación geográfica de la aldea como punto intermedio entre poblaciones y lugar de paso de la vía romana que unía Córdoba y Antequera; en otros se llegó a insinuar la anexión al nuevo municipio de la cortijada de Las Navas del Conde y los Baños del Horcajo; en algunos se pedía que el facultativo y las fuerzas de orden que se nombraran para el nuevo municipio sirvieran en el establecimiento termal,…, por último decir que fueron numerosos los artículos en que se denunciaba la oposición activa, no siempre exenta de malas artes, del Ayuntamiento de Aguilar.
Con todo, los aspectos más importantes que se trataron en dichos artículos fueron la emancipación de la aldea de Zapateros respecto de Aguilar y el cambio de nombre a “Moriles”, con tres intenciones patentes: la idea de ruptura con el pasado dependiente del municipio de origen al abandonar el nombre antiguo, por lo demás no muy adecuado para un pueblo, la anexión del pago de Los Moriles al futuro término municipal y la integración de sus moradores en el cómputo de habitantes con el fin de conseguir cuanto antes el número mínimo de mil habitantes que estableció la Constitución de Cádiz para la emancipación y la dotación de ayuntamiento y término municipal.
Se enviaron crónicas desde el propio Aguilar y todos los pueblos de alrededor, en una clara táctica publicitaria de hacer ver que las reclamaciones de Zapateros eran conocidas y apoyadas desde los pueblos vecinos.
Así en el diario El Eco del Comercio de 29 de marzo de 1836 se recogió esta nota: “Dos nacientes poblaciones hay en la campiña cuya emancipación es de esperar en breve: la aldea de Zapateros y Zambra. La primera rica por sus productos;….” Esta crónica pecó de optimista.
Dos meses después, en el diario El Español de 8 de mayo de 1836 se recoge lo siguiente:
“La aldea de Zapateros ha acudido también a la Excelentísima diputación provincial pidiendo constituirse ayuntamiento. Aquella aldea cuenta con 111 vecinos en su casco y 17 en su ruedo; de consiguiente la ley les hace libres, y deben ser población independiente de Aguilar. Su situación lo brinda: su centro cuenta cerca de 80 casas, reunidas, y como en el trazado del camino de Córdoba a Málaga aquella población promedia la jornada de Córdoba a Antequera, es convenientísimo el que allí haya ayuntamiento y alcalde propio. La Aldea de Zapateros tiene un título a las simpatías de los patriotas por haberse celebrado allí en 1822 una junta notable que contribuyó en mucho a retardar el triunfo del absolutismo. Aquel vecindario solicita llevar un nombre más exactamente expresivo”.
Es interesante este artículo porque nos habla de una población de unos 512 habitantes (vecino se asimila a cabeza de familia, por lo que se estima que la población total se halla multiplicando el número de vecinos por cuatro) repartidos en unas 80 casas reunidas más los moradores de lagares diseminados. No está muy claro si esos 17 vecinos en el ruedo incluyen los lagares del pago de los Moriles o si solo se trata de aquellos lagares más cercanos al núcleo de Zapateros.
El siguiente argumento para la constitución de nuevo Ayuntamiento redunda en la característica primigenia del Llano y la Fuente de Zapateros como lugar de paso, abrevadero y descanso, situado junto a la vía romana de Córdoba Antequera.
Discurría el año 1836, justo dos siglos después de construirse la Ermita de San Jerónimo en el Llano de Zapateros, y los zapatereños ya mostraron su deseo de cambiar el nombre de su aldea, por lo que podemos considerar este artículo, mientras no aparezca otro documento, como la primera muestra del deseo de emancipación de los pobladores de Zapateros y su entorno, que se produjo nada menos que 76 años antes de la Ley Emancipadora.
Finalmente, debemos considerar que esta crónica se escribió en un año de agitación política en el que tuvo lugar el pronunciamiento de Sargentos en La Granja, que obligó a la Regente María Cristina a instaurar la Constitución liberal de 1812, por lo que recordaron el pasado afín a dichas ideas de gentes de la aldea y su antecedente como lugar de reunión, al parecer, de una importante junta de liberales en 1822, durante el Trienio Liberal, espacio de tiempo en el que la “Pepa” volvió a estar vigente.
Un mes después, el 16 de junio de 1836, en la edición de Madrid del diario Eco del Comercio se pudo leer lo siguiente: “La aldea de Zapateros, al reclamar su emancipación, que parece próxima, había pedido tomar nombre mejor sonante del de su patrono (el obispo San Gerónimo). Parece que el señor Gobernador Civil se propone bautizar a la nueva villa de un modo que aunque menos místico no debe ser para ella menos agradable pidiendo se le confiera el nombre de nuestra Reina Gobernadora. Buen agüero debe ser para aquella naciente e importante poblacioncita”.
Volviendo al diario El Español, en su edición de 3 de febrero de 1837, en una crónica de su corresponsal en Córdoba y con parecidos argumentos al anterior, decían: “Otra población importante de nuestra campiña que necesita emanciparse es la aldea de Zapateros que insta por ello y lo anhela tiempo hace y cuyo censo el año pasado comprendía 230 vecinos (920 habitantes). Su matriz Aguilar no ha sido tan generosa como La Rambla con La Victoria; pero como la necesidad, la coveniencia y la justicia de dar ayuntamiento a tan interesante población están fuera de duda, el jefe político Pastor estaba para llevarlo a cabo como no dudamos se realice en breve. La remoción de las autoridades origina el trastorno de retrasar a los pueblos la ejecución de las medidas beneficiosas en planta. Los habitantes de Zapateros aprecian un nombre más adecuado para su pueblo (en el que tal industria es extraña) y así pensaban acogerse al de su patrón (San Gerónimo). Pero el señor Pastor había ya bautizado más oportunamente a la nueva villa designándola el nombre de Cristina”.
(María Cristina de Borbón Dos Sicilias, Reina Regente)
Estas dos noticias, de diferentes diarios y con una diferencia de siete meses recogen prácticamente los mismo argumentos en relación a la emancipación y el nombre de la aldea, sin embargo, en el segundo se aporta un dato interesante: 230 vecinos, lo que nos daría una población de novecientas veinte personas.
Muchas mujeres tienen el bonito nombre de Cristina, lo que yo no veo, como ocurrió con nuestros antepasados, es que ese nombre sea muy apropiado para un pueblo. Como se llamarían sus habitantes: ¿cristinos? ¿cristianos? ¿cristinenses? Como nombre de pueblo San Gerónimo parece más correcto, pero ¿cuál sería su gentilicio?
¿Pudo ser que el señor Pastor (jefe político se asimila al cargo de Gobernador Civil) dejara de apoyar la emancipación porque no se aceptara el nombre de Cristina para el nuevo municipio? No sería de extrañar, ya que nuestros antepasados tenían otra idea distinta de cual debía ser el nombre de su futuro pueblo.
El 27 de abril de 1840 se publicó en el Eco del Comercio una crónica, fechada en Aguilar de la Frontera, en la que aparecía vinculado el nombre de Zapateros con el adecentamiento de los Baños del Horcajo:
“En esta campiña tenemos los excelentes baños sulfurosos llamados de El Horcajo, sitos entre Lucena, la Aldea de Zapateros y Jauja…” La misma crónica se repitió el 11 de mayo siguiente en un periódico de Barcelona, El Constitucional. Esta relación volvió a ponerse de manifiesto posteriormente en muchos artículos.
Un nuevo diario recogió otra crónica en la que se vinculaban los Baños del Horcajo y Zapateros: El Clamor Público en su edición de 12 de junio de 1844 decía: “Al nombrar el gobierno facultativo para estos baños minerales de El Horcajo, sitos entre esta ciudad y Aguilar, parece no debiera haberse contentado con tan estéril disposición, que sea dicho de paso la paga la provincia. El completo abandono en que se encuentra tan importante establecimiento, sito en el centro de esta campiña de Córdoba y próxima a las provincias de Jaén, Granada, Málaga y Sevilla, por terrenos transitables, merecía una protección más especial. Si la inmediata aldea de Zapateros se emancipase como solicita en vano hace años, al menos habría allí posadas cómodas; tanto más cuanto es la dirección del arrecife de Córdoba a Málaga y el punto de división de la jornada a Antequera.” Lo novedoso de esta noticia es que se aportó un nuevo argumento a favor de la emancipación: servir de posada para los usuarios de los baños y para los viajeros entre Córdoba y Antequera.
El 5 de octubre de 1844 El Eco del Comercio clamaba por la emancipación de varias poblaciones de la provincia de Córdoba, entre ellas Zapateros, y se lamentaba de que aún no se les hubiera entregado a los nuevos municipios de Encinas Reales y Nueva Carteya, entonces recién emancipados, los haberes que les correspondían de sus respectivas matrices, algo que le ocurrirá también a Moriles, como ya veremos.
Tres días después, El Clamor Público continuaba incidiendo en la relación entre los Baños del Horcajo y Zapateros: “Los Baños del Horcajo han estado este año muy concurridos, pero como se hallan tan mal arreglados se han ido muchas gentes sin poder disfrutar de ellos. Vergüenza es decir que más parecen un albañal que un establecimiento público de importancia. Si la inmediata población de Zapateros se constituyese con ayuntamiento propio, podría cuidar de ellos y se evitaría que la mucha gente que allí concurre estuviese sin autoridad alguna, con exposición de ocurrir desórdenes de todas clases. Las virtudes medicinales de estos baños sulfurosos se acreditan más y más cada día.” Aquí se aportaron dos nuevos argumentos: el crecimiento del número de bañistas y la seguridad de los mismos.
El 18 de abril de 1845, en El Eco del Comercio, apostando también por la emancipación de diversas poblaciones, se publicó una crónica que hacía denuncia de manejos contrarios a la emancipación e introducía una novedad respecto de Zapateros: “Entre más de medio centenar de aldeas y cortijadas que cuenta nuestra provincia, las hay tan populosas que exceden de 200 vecinos, tales como Zapateros,…Para contrarrestar estas emancipaciones, hacen que el alcalde pedáneo que regularmente es un mozo de un señor del pueblo, o el cura que es también un subsirviente, recoja firmas en contra…El actual jefe político ofreció al ir a Cortes que Zapateros se emanciparía; porque tiene cerca de 250 vecinos; porque los abandonados baños de El Horcajo están al lado, y agregados allí estarían más atendidos; y también debían agregarle la cortijada de Las Navas del Conde allí inmediatas; y siendo el punto que promedia la distancia de Córdoba a Málaga, para pasaportes y objetos de policía, conviene una autoridad en el pueblo donde se hace jornada. Pero aquel señor aunque está en Madrid no ha producido todavía aquel resultado; y lo peor es que hasta parece que se ha perdido el expediente…” La novedad es que piden la anexión de Las Navas y los Baños del Horcajo a la aldea de Zapateros en el proceso de su emancipación. Asimismo, es muy interesante la última denuncia que hacían respecto de la pérdida del expediente, porque eso significa que o se mantenía la solicitud presentada en 1836 o se trataba de una nueva propuesta formal de emancipación.
En la edición de 31 de julio de 1845 del diario El Español comentaban que, “en contra del bien del país” desde 1820 se paralizó de manera “ilegal, viciosa e interesada” la constitución de Zapateros como nuevo municipio, lo que nos indica que desde el primer momento hubo frontal oposición desde Aguilar de la Frontera.
Enviada desde Montilla, el 14 de agosto de 1845 se publicó otra crónica en el Eco del Comercio que daba por segura la emancipación, haciendo un resumen de los argumentos a favor de la misma antes expuestos y otros nuevos que aportaban: “Por fin parece que la población de los Zapateros ha conseguido redimirse y que le constituyan su ayuntamiento propio. Tiene con sus anejos más de 300 vecinos. Su situación es de lo más interesante. Se encuentra en medio de esta campiña, entre Aguilar, Monturque, Lucena, Benamejí y Puente Genil. Es el centro del pago de los Moriles que cuenta quizá 200 lagares, donde se cogen los mejores vinos de esta comarca. A su lado están los famosos baños minerales de El Horcajo, reducidos a unas pozas sin albergue allí. También divide la jornada de Córdoba a Antequera. Va sin duda a ser pronto una de las poblaciones más florecientes de la campiña; y mejorándose los baños será un gran bien para la humanidad doliente, pues antes se ha visto muchedumbre de enfermos venir de largas distancias y tener que volverse por no poder aprovecharse de unas pozas como para cerdos y sin albergue próximo. La nueva villa parece tomará el nombre de Villa Anzul, pues comprende el término de aquella antigua población y parroquia (la Ventis-Ponte o Ventipo romana)”.
La importancia de este artículo reside en dos aspectos fundamentales de nuestra historia: por primera vez aparece el pago de Los Moriles, su vinculación con la actividad vitivinícola a través de una sorprendente cantidad, tal vez exagerada, de 200 lagares y la primera referencia a la calidad de sus vinos; y, también por primera vez, aparecen citados juntos Zapateros y Los Moriles.
Este es un nuevo dato sobre el nombre que no aparece en ningún otro documento y muy curioso, ya que, como veremos más adelante, desde Aguilar se pretendía que el término municipal para Zapateros se tomara en su mayor parte en el paraje de Castillo Anzur en lugar del pago conocido como Los Moriles. Probablemente, en aquella época aun no se tuviera constancia cierta del lugar donde estuvo situada la Ventipo romana, que al parecer es cerca de Casariche y no en Castillo Anzur.
En el diario El Español de 21 de enero de 1846 en su edición de Madrid, se recoge la siguiente noticia:
(El Arroyo Horcajo a su paso por el lugar aproximado donde se ubicaban la piscina y las bañeras de los Baños)
“Otras aguas minerales sulfúreas calientes tiene la provincia de Córdoba llamadas El Horcajo, junto a la población de Los Moriles. Es vergüenza que estén hechas una pocilga, y ni siquiera se ha conseguido que aquella población, que cuenta con 200 vecinos (800 habitantes), se emancipe, lo cual haría que los baños se arreglasen”.
En esta crónica como antes apuntábamos, se volvió a vincular la mejora de los Baños del Horcajo a la emancipación, pero además, lo más destacado, lo importante de este documento es que por primera vez ya no se habla de la aldea de Zapateros sino de la población de Los Moriles, probablemente porque ya en esa época nuestros antepasados se habían decantado por el nombre con el que se conocía nuestro pago más famoso y sus excelentes vinos. Posteriormente, al conseguirse la emancipación se optó por el nombre de Moriles sin el artículo, con la intención de diferenciar al nuevo municipio de los pagos vitivinícolas, por entonces muy afamados incluso en la capital del reino.
Ha costado muchos años que sea conocida de modo generalizado la diferencia entre el municipio y los pagos vitivinícolas del que toman el nombre, aunque aún hay gente que la desconoce. Recuerdo que en los años 70 y 80 del siglo pasado aún había muchas personas en la propia Córdoba capital que consideraban el nombre de Moriles como una marca de vinos, tal vez como consecuencia de que el nombre aparecía en muchas etiquetas (por ejemplo “Moriles 47”), mientras que otros pensaban que se trataba de una aldea de Montilla, al ser solo conocida la ciudad natal del Gran Capitán y estar acompañado su nombre del de Moriles en la Denominación de Origen.
Con ser importante la cuestión del nombre, lo más probable es que los zapatereños pretendían unir el pago de Los Moriles a la aldea en el mismo paquete de la emancipación y con ello conseguir una tierra privilegiada y unos vecinos más en su lucha por sumar las 1.000 almas. Por eso, la crónica nos habla de 200 vecinos, unos 800 habitantes, cuando hemos visto que en años anteriores y en distintos diarios se manejaban otras cifras, aunque la diferencia puede estribar en si se contabilizaban los moradores de los lagares en el pago de Los Moriles y otros parajes.
Desde Puente Genil, otra vez El Eco del Comercio abundó en la misma temática, pero siempre aportando algún dato nuevo, publicando en la edición de 12 de febrero de 1846 lo siguiente: “Es escandaloso el estado de abandono en que se encuentran los interesantes baños minerales de El Horcajo, sitos entre esta villa y Lucena, junto a la interesante población de Los Moriles o sea Zapateros. Los baños son sulfurosos termales, pero no hay en ellos más que lo que hizo la naturaleza; un agua muy medicinal corriendo en charcas o pozas como para cerdos, sin albergue, pues no lo ofrece la inmediata cortijada de Las Navas del Conde, y habiendo estaciones en que se vuelven los enfermos a centenares por no vivaquear a campo raso o debajo de una encina. Este indecente abandono concluiría si á la población de Los Moriles ó Zapateros que está un paseo de los baños, se le constituyese autoridad municipal propia, lo cual pende desde la otra época constitucional, y en esta se agita desde 1835. Es pueblo de cerca de 300 vecinos, y que divide la jornada de Córdoba á Antequera, distando ocho leguas de una y otra. El actual jefe político se dice que empeñó su palabra de emanciparlos; pero luego aseguran que las influencias de Aguilar sobre votaciones destruyeron el proyecto, pues a aquellos vecinos electores los incluían como votantes, porque allí dan la votación por hecha aunque no se constituya la mesa siquiera; y otras cosas de propios que se engrescarían si aquel pueblo se emancipase. El facultativo de los baños pudiera servir para él con economía y ventaja, ahorrándose una dotación. Por ahora no esperamos que estas observaciones produzcan efecto. La situación de los baños es deliciosa por la comarca. Están en el centro de la campiña en vertiente a Rio Ansul. En sus inmediaciones abunda el azufre por doquier, y pudiera explotarse fácilmente”
Al día siguiente el diario El Español volvía sobre el mismo tema con la siguiente crónica: “Baños minerales. Es escandaloso el estado de abandono en que se encuentran los interesantes baño minerales de El Horcajo, sitos entre Puente Genil y Lucena, junto a la interesante población de Los Moriles o sea Zapateros. Los baños son sulfuroso termales, pero no hay en ellos más que lo que hizo la naturaleza: un agua muy medicinal, corriendo en charcas o pozas como para cerdos, sin albergue, pues no lo ofrece la inmediata cortijada de Las Navas del Conde, y habiendo estaciones en que se vuelven los enfermos a centenares por no vivaquear a campo raso o debajo de una encina”.
(En este lugar estuvo la residencia y restaurante de los Baños del Horcajo)
Ese mismo día 13 de febrero de 1846, otros dos nuevos diarios, La Posdata y El Heraldo recogían casi íntegramente el artículo de El Eco del Comercio del día anterior.
En esta ocasión se puede comprobar que hay una estrategia predeterminada ya que al hecho de la publicación casi simultanea se une que los cuatro diarios volvían a nombrar como poblado a “Los Moriles” pero con la aclaración “o sea Zapateros”, lo que viene a confirmar la elección definitiva del nombre con la clara intención de unir los destinos de la aldea y el pago vitivinícola, argumentando a favor de la aldea como posible lugar de alojamiento para los bañistas entre otros argumentos.
Nuevamente El Eco del Comercio, el 22 de mayo de 1846, jugando con el nombre de Zapateros y los Moriles pero añadiendo una denuncia contra el gobierno y la municipalidad de Aguilar, reclama: “Los Baños del Horcajo presentan aún más lastimoso cuadro. Se encuentran situados entre Aguilar y Lucena, junto al pueblo llamado los Zapateros o Moriles y la cortijada de Las Navas del Conde. Son sulfurosos termales; pero forman unas charcas más propias de cerdos que para la humanidad doliente. Su mejora dependería de que a la población de los Moriles se le constituyese una autoridad municipal propia; pues cuenta unos 250 vecinos. Pero aunque hace años está reclamado, no se obtiene por la indolencia gubernamental y por las intrigas de su matriz que la explota”.
Una vez más se hace denuncia de la actitud de Aguilar de la Frontera respecto de su única aldea, exponiendo su oposición interesada a la autonomía municipal de la misma.
Al día siguiente el mismo periódico, en una crónica desde Lucena relacionada con la emancipación de Zambra y Jauja, se vuelve a nombrar a “la interesante aldea de los Moriles o Zapateros” como acreedora de “una administración municipal propia e independiente en lugar de un mero alcalde pedáneo”.
Dos meses más tarde, el 29 de julio, mismo diario, se da una vuelta de tuerca más. Las anteriores crónicas se han firmado en Aguilar, Lucena y Puente Genil. Esta es fechada siete días antes desde: “LOS MORILES. 22 de julio. Tan buenos como son los inmediatos baños sulfuroso del Horcajo, es chocante el estado de abandono en que se encuentran. El cuidado de los establecimientos públicos habría de ser un deber preferente de la autoridad. Más atendidos estarían los baños si a este pueblo se le constituyese ayuntamiento como lo reclama su nuevo vecindario, y al ser aquí la jornada de Córdoba a Antequera. Pero aún cuando el jefe político lo había ofrecido, el influjo y las intrigas de los mandones de Aguilar, lo contrarían y en vano se ha reclamado al gobierno”.
Tras usar el nombre de Los Moriles, sin hacer mención al de Zapateros, introducen un nuevo matiz: ya no hablan de aldea, sino de pueblo, para el que reclaman autoridad municipal independiente, volviendo a denunciar la oposición de los jerifaltes de Aguilar.
Los días 30 y 31 de julio, El Español publica el mismo texto anterior con parecido encabezamiento: “Baños: De los Moriles (Córdoba)”
Un dato importante como luego veremos es que no he encontrado ninguna protesta por parte del propietario de los Baños del Horcajo por esa vinculación sistemática de su establecimiento con Los Moriles y la aldea de Zapateros, es más, en el Eco del Comercio del día 11 de agosto de 1846 se publica una extensa crónica sobre la necesidad de tomar posada en “Zapateros o sea Los Moriles” cuando un enfermo iba a los Baños del Horcajo para después relatar un suceso acontecido en la aldea entre un vecino y el cura, con la correspondiente denuncia sobre los tejemanejes que se urdían desde Aguilar. La crónica curiosamente fue enviada desde los “BAÑOS DEL HORCAJO, 29 de julio. En estos tan inmundos como saludables baños falla en qué matar el tiempo, como suele decirse. Y ya que no hay albergue ni lo ofrece la cortijada de «Las Navas del Conde» (que aunque no es por cierto un gótico ni moruno castillo, sino unas más que inmodestas casas pajizas,…), es menester irse, si no a solazarse, al menos a refugiarse a la próxima población de «Zapateros» o sea Los Moriles: metrópoli báquica que ostenta los más exquisitos vinos llamados vulgarmente Montillanos. Esto nos ha hecho participar de una escena que nos parece puede hacer honor al siglo XVII, y que revela la constante tendencia de una parte del clero actual.
Vacante el curato de la población, en lugar de conferírsele al respetable teniente y sacristán mayor, verdadero pastor de aquella interesante grey, y que la regía quizá cerca de medio siglo ha, se confirió a un apadrinado, llámese paniaguado, aunque no sea sujeto del día, pues parece ser ex-Carmelita Descalzo. (Y los había entre ellos bastante más razonables e ilustrados).
Este nuevo epíscopo últimamente conminó a su nuevo rebaño a que le entregasen las cédulas de cumplimiento de iglesia. Un honrado cabrero hizo respetuosamente presente que habiendo llenado el precepto eclesiástico, había cuidado mas de guardar sus bichitos que las tarjetillas; pues que era público y notorio que en Aguilar (la matriz) se había santificado y sido absuelto. Pero por más que instó y suplicó el buen viejo, fue conminado con que o las cédulas (que eran un imposible, pues en aquellas alturas quizá habrían servido de consuelo en algún momento de angustia para camisa de un cigarro) o atenerse a las resultas.
No tardaron en hacerse sentir. Llegado el domingo y la gran misa, volviose desde el altar el exreverendo, y estentóreamente promulgó que «habiendo cumplido con su mandato todos sus feligreses excepto Juan Muñoz (el consabido), le amonestaba por primera vez y le requería etc.
Fácil es inferir el bochorno y aflicción de aquel; buen cristiano, hecho objeto de atención y espanto; y aunque protestando en su conciencia, salió aturdido y sin saber lo que le pasaba.
Era por su desgracia inmediato el día festivo y la descomunal fulminación del anatematizante volvió a repetirse con igual iracundez, en términos de hacer al pobre, puesto a la vergüenza, echar a correr abandonando su redil y arrostrándolo todo a ir a buscar el cura del otro pueblo que lo había reconciliado con Dios. Expidiole en efecto una certificación completa en debida forma; pero no pudo ser tan pronto que cuando el penitente llego a su pueblo no encontrase en misa al padrecico enjaretándole la tercera y última amonestación conminatoria; a lo cual precipitándose angustioso el victima atravesó con su papel absolutorio a presentarlo. Pero la rechazó el comitre con el más escandaloso desmán, diciéndole que aquel no era lugar de ello, aunque lo había sido para agraviar, injuriarle y presentarle al público vilipendio y a la animadversión y espanto de sus comparroquianos condenándole a guisa de excomulgado.
Las tendencias de esto son bien claras, y que la culpa no la tiene solo el que así profana el ministerial evangélico, sino que la comparte el que le envió y más si se le deja hacer otras fechorías”.
En el año 1846 no he encontrado más crónicas relativas a los anhelos de emancipación de nuestros antepasados. La siguiente es de 1 de enero de 1848 del Eco del Comercio y decía:
(Vista de los Baños del Horcajo, viniendo por el camino desde Lucena)
“CÓRDOBA, 22 de diciembre.
Para que pueda admirarse la originalidad de las cosas de esta provincia, atiéndase a este hecho. En el centro de la campiña existe una población tan bien situada, que en poco tiempo cuenta cerca de 300 vecinos, llamada Los Moriles o Zapateros. Depende de Aguilar, villa de tan sangrientos y criminales escándalos en poco tiempo.
Los Moriles tienen solicitado, hace tiempo, su emancipación según está en su derecho. Pues bien: en lugar de llevarla a cabo, se ha mandado que nadie pueda establecerse allí ni edificar; para coartar el desarrollo del nuevo pueblo.
La causal es, que en la contribución de sangre suele la suerte hacer que la aldea de Los Moriles, aunque es un décimo de la población de Aguilar, carga con más de los tres cuartos y en las demás a proporción, aunque no la cubra la suerte.
Hay que atender a que el tal pueblo es el punto intermedio de parada entre Córdoba y Antequera, y por lo mismo exige más una autoridad propia; y más teniendo a su lado los concurridísimos baños de El Horcajo.
Así anda gobernada esta provincia.”
En esta ocasión, la denuncia fue más allá, acusando a las autoridades de Aguilar de frenar el desarrollo de la aldea desde varios frentes: impidiendo que nuevos pobladores lleguen de otros pueblos para establecerse en la aldea, prohibiendo la edificación de nuevas viviendas, con lo que los hijos al casarse y tener descendencia debían mudarse a otro pueblo; y finalmente, haciendo recaer sobre los jóvenes de la aldea la mayor parte de los reclutamientos que le correspondían a Aguilar, con lo que las bajas en tiempos de guerra minoraban el número de habitantes.
A Miguel Estrada Lara le venía de lejos el amor por su pequeña aldea, estaba en la tradición familiar.
Según recoge Antonio Maestre Ballesteros en su “Historia de la Aldea de Zapateros. Siglos XVII-XX”, Rafael del Pino Burgos, bisabuelo del homenajeado, que fue Alcalde Pedáneo por poco tiempo, además fue uno de los promotores, junto a Joaquín Navarro, también Alcalde Pedáneo, y otros vecinos de la aldea, de un intento de emancipación hacia 1842, y se significó en el conato de rebelión de 1843 ante la autoridad municipal de Aguilar, cuando cesaron a Joaquín Navarro sustituyéndolo por un aguilarense, Francisco Alba, que aun cuando tenía casa en Zapateros, residía de manera continuada en Aguilar, condición que no le permitía ostentar dicho cargo según la ley. Contra dicho cese se elaboró un manifiesto a favor del cesado y en contra del sustituto que firmaron Joaquín Navarro, Rafael del Pino Burgos y 41 vecinos más.
Hubo continuos enfrentamientos con las autoridades de Aguilar, que veían con preocupación la creciente espiral de conflictos con los vecinos de la aldea y su inquebrantable determinación de constituirse en municipio independiente. Hacía 1866, el sello de la alcaldía pedánea parece traslucir ese malestar al convertir el águila del escudo municipal aguilarense en un pajarillo mal dibujado. Con posterioridad el águila en el sello de la aldea tendría un diseño más parecido a la que preside el escudo de Aguilar.
(Sello de la Aldea de Zapateros en 1866)
Curiosamente un pajarillo ahorcado vuelve a aparecer en un sello municipal y en un escudo posterior pero ya de la Villa de Moriles, que se utilizaron en los años en que se mantenía con más crudeza el conflicto con Aguilar por la delimitación del término.
El 26 de febrero de 1879, cuando Miguel Estrada Lara contaba con cuatro años, en el trayecto desde el lagar a la casa familiar en la aldea, es asesinado de un disparo su tío abuelo Rafael del Pino Berlanga, que era presbítero. Era hijo de Rafael del Pino Burgos, que, como antes he señalado, se significó en el intento de emancipación de 1842 como uno de los promotores de aquel movimiento. No me consta si se halló al culpable del asesinato o si se pudo determinar el móvil, por lo que queda la duda de si este suceso sangriento tuvo relación alguna con las anhelos emancipadores de su padre.
Es probable que en el trasfondo de este asesinato estén los deseos de tener un párroco afín a los intereses emancipadores ya que, en momentos que se nombraba desde el Ayuntamiento de Aguilar, la elección solía recaer en un presbítero contrario a dichos intereses. Así ocurrió cuando nombraron al hermano del Secretario del Ayuntamiento de Aguilar o cuando cesaron al sacristán José Mejías. Fueron muchos los desacuerdos de los zapatereños con los párrocos que se nombraron en cada momento para su aldea.
Fecha señalada en la historia de Moriles es el año de 1891, en el que tiene lugar la inauguración de la línea de ferrocarril entre Puente Genil y Cabra, dando servicio tanto a la aldea de Las Navas, como a la de Zapateros y a los Baños del Horcajo, que verían un aumento significativo de la clientela. La nueva estación se llamaría Zapateros-Horcajo, oficializándose, al menos en un inmueble, la vinculación entre la aldea y el establecimiento termal.
Contaba a sus nietos mi tía Carmen Estrada Jiménez que su padre, Miguel Estrada Lara, tuvo su primer trabajo como Ingeniero Electricista en las obras del embalse del Conde de Guadalhorce, en Málaga. Había dejado su pequeña aldea de Zapateros, que por aquellos tiempos estaba sumida en la pobreza, recuperándose a duras penas de la plaga de filoxera que años antes había acabado con las viñas y, por tanto, con el principal medio de vida de sus gentes.
Sin embargo, allí en los alrededores del embalse, encontró una pobreza aún mayor y su ánimo se vino abajo. Añoraba su tierra, tanto como la había echado de menos cuando estudiaba en Barcelona, y se propuso una meta en su vida: continuar la labor de sus vecinos y ancestros para conseguir convertir a su aldea en municipio independiente, por lo que volvió a su tierra, para desde ella continuar su carrera profesional y, al mismo tiempo y desinteresadamente, poner sus conocimientos y esfuerzo al servicio de la emancipación de Zapateros.
En 1906 Miguel Estrada Lara se casó con Dolores Jiménez López, natural de Lucena y futura heredera, junto con sus hermanas Antonia y Josefa, de los Baños del Horcajo, donde celebraron el desposorio tras haber contraído matrimonio en la Parroquia de San Jerónimo de Zapateros. Como se puede ver la relación de los Baños del Horcajo con la emancipación continuaba, ahora a un nivel más personal y familiar.
(Dolores Jiménez López)
Mi abuela Dolores, que tocaba el piano para entretener a los clientes del establecimiento termal, tenía muy buenas relaciones con buena parte de las familias de Aguilar que tenían lagares en Los Moriles, ya que eran asiduos clientes de los Baños del Horcajo. Sobre todo le unía gran amistad con Cándida Romero, quien la invitó a pasar temporadas en su casa de Aguilar. Esa y otras amistades se vieron truncadas cuando se inició el proceso de la emancipación, puesto que su marido, Miguel Estrada Lara, estaba luchando porque las posesiones de varias de esas familias aguilarenses pasaran al término de Moriles en contra del parecer de las mismas.
(Una de las bañeras de granito de los baños termales del Horcajo)
Como hemos visto, Miguel Estrada estaba predestinado, por sus antecedentes familiares, a realizar una labor fundamental en la creación de la Villa de Moriles como municipio independiente; pero además, debemos considerar que, en una aldea de apenas 2.000 habitantes en el año 1912, ser ingeniero eléctrico con diversos inventos y cuatro patentes registradas era un valor poco común que la propia aldea no podía desaprovechar.
Por todo lo dicho, Miguel Estrada se involucró decididamente en el proyecto de emancipación y entre los diversos trabajos que había de afrontar, tal vez el fundamental, estaba la medición de los terrenos y el levantamiento de planos para la delimitación del futuro término municipal. Para ello Miguel Estrada Lara realizó dichas mediciones con su propio agrimensor y posteriormente levantó un plano que luego veremos. Más tarde, como portavoz de la delegación morilense, tuvo que defender ese proyecto ante la Junta Demarcadora de los Términos de Aguilar y Moriles de la que en alguna ocasión fue secretario accidental.
Desde que el día 9 de octubre de 1908 José Fernández Jiménez defendió la constitución de Moriles como municipio independiente en el Centro Popular Fernándista de Aguilar de la Frontera, pasando por el 22 de octubre de 1910, día en que presentó el Proyecto de Ley en el Palacio del Congreso, y por el 1 de junio de 1912, día en que el Rey Alfonso XIII sancionó dicha Ley, hasta que el domingo 14 de julio de 1912 Moriles se puso de fiesta para celebrar la emancipación, recibiendo calurosamente al Diputado, Miguel Estrada estuvo en contacto continuo con Fernández Jiménez, impulsando en la aldea todos los trabajos necesarios para tal fin.
(Firma original de la Ley Emancipadora de la Villa de Moriles, dice: «Publíquese como Ley – Alfonso XIII – En Palacio, a primero de Junio de mil novecientos doce»)
Para dejar recuerdo de este notable acontecimiento, tan deseado y esperado, se creó este sello conmemorativo
Utilizado después como sello corporativo sin los nombres que lo circundan. Estaba encabezado con el nombre del nuevo municipio, MORILES, rodeado con los nombres de los principales artífices de la emancipación, JOSÉ FERNÁNDEZ JIMÉNEZ y MIGUEL ESTRADA LARA, y en su interior se puede observar el águila del escudo de Aguilar con una cadena al cuello, símbolo del nexo que nos unía, un lagar y una tinaja de fermentación, la fecha de la emancipación, 18 de JUNIO de 1912, una corona real y otros cinco símbolos muy relacionados con la viticultura y la vinificación: azada, hoz de podar, bota de envejecimiento, tijeras de podar y racimo de uvas.
LA DELIMITACIÓN DEL TÉRMINO MUNICIPAL DE MORILES
Junta Demarcadora de los términos municipales de Aguilar y Moriles
El proceso emancipador comenzó con la Ley de 18 de junio de 1912, continuó con la elección de la primera corporación municipal el día 28 de julio siguiente y debía concluir con la delimitación del término municipal y la asignación de haberes que le correspondieran al nuevo municipio. Para ello, la Ley preveía la constitución de la Junta Demarcadora de los términos municipales de Aguilar y Moriles.
El día 14 de agosto de 1912, en cumplimiento de lo mandado en la Ley de 18 de Junio anterior, emancipadora de la aldea de Zapateros, el Gobernador Civil de la provincia de Córdoba, para formar parte de la “Junta Demarcadora de los términos municipales de Aguilar y Moriles”, envió al Jefe del Servicio Agronómico Catastral el listado de los nueve concejales elegidos por el Ayuntamiento de Aguilar y la certificación de la Junta Municipal del Censo Electoral de dicha ciudad, por la que se hacía constar los nombres de los concejales electos por el municipio de Moriles en sus primeras elecciones municipales del día 28 de julio de 1912.
Dichos primeros concejales de Moriles fueron:
Pedro Contreras Onieva
Manuel Fernández Alcalá
Nicolás Molina Jerez
José María Águedo Romera Carmona
Francisco Galindo Maqueda
Rafael Cabezas Pino
Francisco Chacón Fernández
Serapio Molina Jerez
Las personas elegidas por el Ayuntamiento de Aguilar para formar parte de la Junta fueron D. Claudio Sánchez González, D. José Pérez García, D. Francisco Toro González, D. José Toro Gutiérrez, D. Baltasar Rincón Tienda, D. Francisco Rubio Castro, D. Juan Aragón Luque, D. Francisco Cabezas Sauces y D. José Ladrón de Guevara Aumente.
El marco legal en el que se va a desarrollar todo el proceso de la delimitación del término municipal de Moriles y del haber que le corresponde en la división de la riqueza municipal de Aguilar de la Frontera es la Ley Municipal de 2 de Octubre de 1877. Es básico el artículo siguiente:
Artículo 6ª En cualquiera de los casos de agregación o segregación, los interesados señalarán las nuevas demarcaciones de terrenos y practicarán la división de bienes, aprovechamientos, usos públicos y créditos, sin perjuicio de los derechos de propiedad y servidumbres públicas y privadas existentes.
Por Edicto de 16 de Agosto siguiente, en el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba del día posterior, “Don José Fernández y Bordas, Ingeniero Jefe del Servicio Agronómico Catastral y Presidente de la Junta Demarcadora de los términos municipales de Aguilar y Moriles” convocó a los nueve concejales designados por el Ayuntamiento de Aguilar y los nueve concejales electos por Moriles para personarse “en las oficinas del Servicio Agronómico Catastral, sitas en la calle Lope de Hoces, núm. 16, el día 23 del corriente a las once….con el fin de constituir la Junta… y …acordar el sitio y días en que deberán celebrarse las reuniones sucesivas”.
Hoy día, esta calle de Córdoba sigue con el mismo nombre y está situada entre la plaza de la Trinidad y la avenida de la Victoria, siendo más conocida por los que hayan hecho la mili porque allí estaba ubicada la Zona de Reclutamiento. El Servicio Agronómico Catastral tenía su sede, entrando a la calle Lope de Hoces desde la avenida de la Victoria, en la esquina de la izquierda.
Para dicha primera sesión recibió un certificado de fecha 19 de agosto, de la Sección Provincial de Estadística de Córdoba relativo “censo verificado en treinta y uno de diciembre de mil novecientos diez”, en el que constaba que “el municipio de Aguilar tiene doce mil quinientos ochenta y nueve habitantes”, correspondiendo a “Aguilar de la Frontera (casco del pueblo) nueve mil ochocientos sesenta y dos habitantes…..; Zapateros mil seiscientos ochenta y seis habitantes….; Edificios diseminados y grupos menores de diez edificios, mil cuarenta y un habitantes”. La importancia de este documento estriba en que, según las leyes municipales entonces vigentes, el número de habitantes era una base fundamental para el cálculo de las hectáreas de terreno que le podían corresponder al nuevo municipio y el porcentaje a su favor sobre los bienes del ayuntamiento matriz.
La Junta Demarcadora tuvo diez sesiones, de cuyas actas voy a hacer un resumen de lo más importante que se trató en las mismas.
(Córdoba, 23 de agosto de 1912)
Tal como se convocó, la primera reunión de la Junta Demarcadora se celebró en el lugar y hora indicados, nombrándose como Secretario a D. Francisco Cabezas Sauces y acordándose la celebración de la siguiente reunión el 24 de septiembre de 1912 a las nueve de la mañana en el Ayuntamiento de Aguilar, con un único y muy importante punto en la orden del día: “el cálculo de la riqueza que se ha de asignar a Moriles”. Basado en el número de población, este cálculo será la base que determine el número de hectáreas que le corresponderá a Moriles del total del término municipal de Aguilar y el porcentaje correspondiente sobre la división de bienes, aprovechamientos, usos públicos y créditos.
Hubo dos intervenciones importantes en esta reunión: una, al principio, por el Presidente de la Junta Demarcadora, el señor Fernández Bordas, manifestando que “vería con sumo gusto y alta complacencia que todos los asuntos que se relacionen con la división del término de Aguilar y Moriles se hiciera con la más estricta justicia”. Probablemente, el señor presidente intuía la dificultad de la misión que le habían encomendado.
La otra intervención, que finalizaba los debates, le demostró al Presidente que no iba a ser fácil su labor:: “Todos los representantes de Aguilar hicieron constar que lamentaban que para formar términos a la villa de los Moriles no se hubieran hecho segregaciones de Puente Genil, Lucena y demás pueblos colindantes y sí sólo se constituyera el nuevo término del que en la actualidad forma el Ayuntamiento de Aguilar perjudicándose así los intereses de este.” Como se ve la postura de salida de Aguilar era de oposición a desprenderse del total de los terrenos que pudieran corresponderle a Moriles, como luego se demostraría a lo largo del proceso.
(Aguilar de la Frontera, 24 de septiembre de 1912)
El día 24 de septiembre de 1912 se celebró la segunda reunión de la Junta en el Ayuntamiento de Aguilar. Por la representación de este pueblo se expuso que, hechos los cálculos conforme a los establecido por el artículo 6º de la Ley Municipal de 1877, “prorrateados entre el número de vecinos de Aguilar y Moriles”, resulta “la cifra de ciento cuarenta y nueve mil quinientas setenta y dos (149.572) pesetas de líquido imponible por riqueza rústica, que se asigna al nuevo término de Moriles, más la riqueza pecuaria correspondiente a esta rústica”.
Esta cantidad, como luego se verá, fue aceptada por la representación de Moriles y supuso la primera valoración que se hizo de lo que debía corresponder de término municipal al nuevo pueblo. Además, señalándose un plazo de dos meses para que el Ayuntamiento de Aguilar presentara el inventario de “bienes y cargas a que hace referencia el mencionado artº 6º” para los que “se seguirá el mismo procedimiento de prorrateo”. Dicho plazo y sus sucesivas prórrogas serán reiteradamente incumplidos por la delegación de Aguilar que, como se verá, presentará a última hora ante la Junta Demarcada el inventario previsto en el citado artículo, con la patente intención de no entregar a Moriles lo que le correspondiera en la división.
Para la división del término, a petición del Presidente, el señor Fernández Bordas, se acordó “abrir una información pública verbal o por escrito en la cual todos los propietarios de fincas rústicas….puedan aportar datos que pudieran servir….para la designación del lugar o sitio en que ha de radicar el nuevo término de Aguilar y Moriles” para lo que el Sr. Presidente determinaría la fecha y lugar de dichas reuniones. Se trataba de ver qué propietarios querían permanecer en el término de Aguilar y cuales querían pasar al nuevo de Moriles. Esta especie de encuesta que parecía no tener carácter vinculante, fue sin embargo determinante a la hora de delimitar el término a su paso por el disputado pago vitícola de Los Moriles.
PROYECTO DE TÉRMINO MUNICIPAL
Aunque no consta en el acta, en esta segunda reunión, la representación de Moriles, “Animados los Vocales firmantes de un espíritu de recta justicia”, presentó su proyecto de término municipal. Consta el mismo de un escrito firmado por los nueve representantes de Moriles, con la fecha de este día, y un croquis de puño y letra de Don Miguel Estrada Lara, por él firmado.
El documento escrito se inicia con el siguiente párrafo:
“Los Vocales que suscriben tienen el honor de proponer a la Junta, se sirva aprobar el adjunto proyecto de término Municipal para la nueva Villa de Moriles, cuyo proyecto está representado y limitado por el adjunto croquis.”
El croquis aportado es un dibujo esquemático reducido a las líneas principales del contorno, el núcleo del pueblo y la carretera de Aguilar a Moriles que viene por el puente de la Limosna.
Dicho croquis es una copia a mano alzada de un plano a color, realizado por Don Miguel Estrada sobre papel vegetal, en el que aparecen dibujados los hitos geográficos principales, todos los caminos y carreteras, cortijos, lagares, casillas, molinos, cultivos,…etc. Este documento es una verdadera joya documental y se encuentra en el Archivo Histórico Provincial. Como se puede observar, las lindes se fijaron con toda lógica en caminos y límites administrativos ya establecidos, como los términos vecinos de Monturque y Lucena.
(Plano a color realizado por Miguel Estrada Lara que recoge las aspiraciones de término municipal de la Delegación de Moriles en la Junta Demarcadora)
En el siguiente párrafo recordaban los datos económicos facilitados por la representación de Aguilar de la Frontera, “siendo la riqueza total del término de Aguilar de 1.117.000 pesetas y teniendo la población de Aguilar 12.589 habitantes, la población de Moriles 1.686 habitantes según datos oficiales, corresponde a ésta última población una riqueza de 149.582 pesetas”, haciendo constar que lo que pedían, el total del terreno comprendido en el proyecto que presentaban, supone “una riqueza inferior a la que por Ministerio de la Ley les pertenece”, pasando, en los siguientes párrafos a explicarlo.
A continuación relacionaban los límites de un polígono determinado, que no alcanza al total de lo que correspondería a Moriles en función de la riqueza asignada, y, aún así, más extenso que el señalado en el croquis, y que se concreta, por el norte, en el camino de Puente Genil a Monturque, que es el camino que pasa junto a la laguna del Rincón por dicho punto cardinal; por el este y sur, con los términos municipales de Monturque y Lucena; y por el oeste, con el camino de Puente Genil a Moriles, adoptando como se aprecia un contorno bien definido por caminos y límites administrativos existentes y en el que están incluidos la propia Laguna del Rincón, el pago de Los Moriles y Cantarranas.
Sin embargo, aun cuando la riqueza de este polígono es de 130.000 pesetas, por tanto inferior a la asignada en función de los habitantes y aun sin contar con los residentes en los diseminados que pudieran quedar incluidos en el nuevo término, la delegación de Moriles, sin renunciar a la diferencia, que luego debía abonarse en la liquidación final, optó por un término aún menor, conociendo probablemente las dificultades que iban a encontrar, delimitándolo de forma igual al anterior por el norte, el este y sureste, cambiando el límite, por el extremo sur, al camino, hoy carretera de Puente Genil a Lucena, y, por el oeste, a la Vereda del Aguardiente y Cuquillo, límite que va desde el puente de la Limosna, en el extremo noroeste, hasta la carretera de Puente Genil a Lucena, en el extremo suroeste.
Seguidamente exponen el porqué de su propuesta:
“Nos mueve a pedir nuestro término en este polígono, entre otras razones las siguientes de orden legal, material y moral. Exclusivamente nuestra riqueza rústica radica, en muy pequeña cantidad, en los términos de Lucena y Monturque, y el resto o sea la casi totalidad, en el polígono limitado por el adjunto croquis. Evidentemente, las fincas de nuestra propiedad y que radican en los términos antes dichos, no podemos administrárnoslas, pues la ley que nos congrega en este sitio, no nos autoriza a pedir tal cosa.”
La frase subrayada aparece tal cual en el proyecto presentado, haciendo hincapié en apoyar su razonamiento sobre el polígono solicitado. Continúa la exposición de motivos:
“Hojeando la vigente Ley Municipal, se encuentra a cada paso, reglas y preceptos encaminados a la mejor administración de los intereses del pueblo por parte de los Ayuntamientos y de las Juntas Municipales, y ¿cómo el nuevo Ayuntamiento y la Junta Municipal que a tal objeto se cree, ha de administrar sus intereses, si sus propiedades radican todas en distintos términos? Por otra parte….¿quién es mejor administrador de los intereses que el mismo dueño? Por las facultades especiales de sus obreros el pueblo de Moriles tiene casi monopolizado el trabajo en los viñedos; y he aquí Sres. Explicado a grandes rasgos las razones de índole legal, material y moral” que aducían en favor del proyecto presentado y firmaron.
Como complemento al croquis y como resultado de las mediciones efectuadas por Miguel Estrada Lara, aportaron una hoja aparte con, entre otras, la siguiente “Explicación. El plano adjunto mide una extensión superficial de 2.122 hectáreas con 34 áreas…. queda dividido en la forma siguiente:
Monte de encinas…………………125 hectáreas, 59 áreas
Viñas…………………………………216 37’50
Terrenos baldíos………………….173 10
Tierras calmas…………………….953 36’50
Olivares……………………………..651 56
Huertas…………………………………2 35”
En resumen, la delegación de Moriles solicitaba un término municipal en forma de letra “P” o de racimo de uvas, como bien se aprecia en el plano en colores realizado por Miguel Estrada Lara, siendo la parte baja y estrecha del racimo la actual carretera de Puente Genil a Lucena, la parte superior del racimo el camino de Puente Genil a Monturque, que pasa al norte de la Laguna del Rincón, el lado izquierdo la vereda del Aguardiente y Cuquillo y el lado derecho los términos de Monturque y Lucena. Como luego se verá, la delegación de Aguilar, su Ayuntamiento y algunos propietarios de fincas, sin presentar proyecto específico, pretendían un término municipal muy distinto para Moriles.
En cumplimiento de lo acordado en la reunión de 24 de Septiembre 1912, mediante el Boletín Oficial de la Provincia del día 1 de Octubre siguiente, Don José Fernández Bordas “abre una información pública, verbal y por escrito, para que a ella puedan concurrir los propietarios de fincas rústicas situadas en el término de Aguilar y expongan cuanto estimen pertinente respecto a los límites dentro de los cuales deba comprenderse el nuevo término municipal de los Moriles”
Se establecieron dos sesiones, una “en la aldea de Zapateros” (impropiamente citada, ya que desde el día 18 de junio, con la sanción por parte del rey Alfonso XIII de la Ley Emancipadora, su nombre había cambiado a Villa de Moriles) el día 8 a las nueve “en la casa sita en la Plaza de San Jerónimo, número 2” (el Paseo, hoy plaza de la Constitución) y otra en Aguilar el día 11, dejando a elección de los propietarios el concurrir a un sitio u otro.
Es a partir de este momento, tras la presentación del proyecto de término municipal por parte de la delegación de Moriles y conocerse sus pretensiones y al abrirse la información pública, cuando los ánimos se caldearon y cada parte buscó el máximo posible de adhesiones a sus pretensiones.
(Moriles, 8 de octubre de 1912)
A esta reunión en la plaza de San Jerónimo, número 2, de Moriles, de información pública verbal y escrita, sin carácter resolutivo, solo asisten el Presidente de la Junta Demarcadora, Sr. Fernández Bordas, y los nueve miembros de la delegación morilense, no apareciendo ningún vocal delegado de Aguilar. Por contra, como luego veremos, en la reunión homónima del día 11 siguiente en Aguilar si se personan varios vocales de Moriles.
En esta sesión solo se presentan propietarios que quieren tener sus fincas en el nuevo término de Moriles. En la futura reunión de Aguilar, siendo mayoría los propietarios a favor de continuar en su propio término, se presentarán diversos propietarios que querían pertenecer al nuevo término de Moriles.
Primero se recogen en el acta “las informaciones por escrito” presentadas:
Propietario Finca Pago
Antonio García Toro Lagar de Jesús Los Moriles
Antonio García Toro Lagar de Valenzuela Los Moriles
Antonio Lucena Lagar del Pintado Los Moriles
Juan Lara Lagar Alto Los Moriles
Manuel Maraña Lagar de Melgar Los Moriles
Manuel Ruiz El Corcho Los Moriles
Francisco A. Bergillos Lagar del Bombo Los Moriles
Rafaela Lozano Lagar de la Corneja Los Moriles
José Carretero Lagar del Almendro Los Moriles
Antonio Ruiz Canela Monte de Varo y 16 Los Moriles
Enrique Linares Lagar de la Niña Mejías y Lagar del Bombo Los Moriles
Alejandro Moreno Lagar de Casa Blanca Los Moriles
Estas informaciones escritas a favor del término de Moriles venían firmadas en un formulario realizado para la ocasión con caracteres tipográficos en los que solo había que rellenar los campos del nombre de la finca, el nombre del pago, lugar, fecha y firma.
(Adhesión del propietario del Lagar de Casablanca al término de Moriles)
Haciendo un ejercicio de imaginación, en lo que hoy es el Paseo, los morilenses estarían expectantes ante la casa donde se celebraba la reunión, guardando cola los propietarios de tierras para manifestar su adhesión al nuevo término de Moriles. Mujeres y niños, jóvenes y ancianos, todos estarían comentando los pormenores de lo que sucedía: que si no ha venido nadie de Aguilar, que el señorito de mi marido va a venir, que si zutano no vendrá, lo bien arreglado que se ha presentado fulanito,….
A continuación, el Presidente Sr. Fernández Bordas de por finalizada la información escrita y abre la información verbal, cediendo la palabra al primero de la cola:
Gabriel Ruiz Canela; Cujón del Toro, Las Cuatro de Casablanca y Las Calderas – 4 aranzadas
Eugenia Fuillerat; Rincones, Fuente Romero, Estacada Grande, Estacada del Cortijo Moreno y Fuente Alcaide
Juan Mármol Albalá; Lagar de Hoyos, Llanos del Rincón, Cortijo de Zurera en Castillo Anzur
Francisco Aguilera; Lagar del Monte
Miguel Ruiz Arroyo; Llanos del Rincón – 2 fanegas
Mª Antonia Fernández Sánchez; Lagar de las Manillas, Llanos del Rincón, Huerta de la Anguilla y Fuente del Ruedo – 3 fanegas y 3 cuartillos
Cristóbal Rodríguez Bergillos; Llanos del Rincón – 3 fanegas
Miguel Bergillos; Llanos del Rincón – 2 fanegas
Francisco Carrillo Aranda; Los Llanos – 2 fanegas en dos suertes
Antonio Cabezas Menor; Los Llanos – 9 fanegas en dos suertes
Francisco Doblas Cazorla; Los Llanos – 1/2 fanega
Francisco Bergillos García; Los Llanos – 3 fanegas
José Carrillo Aranda; Los Llanos – 2 fanegas
Francisco Fernández; Los Llanos – 2 fanegas en dos fincas
Juana Sánchez Marín; La Pajona – 2 fanegas
Rogelio Alcántara Osuna; Los Llanos – 4 fanegas en tres suertes
Francisco Osuna Cabezas; Ruedo – 19 celemines en dos suertes
Rafael Dorado Gutiérrez; Casa Blanca – 6 fanegas; Los Llanos – 5 fanegas en 3 suertes
Pablo Solís Nieto; Los Llanos – 1/2 fanega; Castillo Anzur – 5 cuartillos
Pablo Carmona Gutiérrez; Los Llanos – 2 fanegas en dos suertes
Álvaro Alcalá Bergillos; Los Llanos y Ruedo – 14 fanegas en varias suertes
José Jerez Gómez; Los Llanos y Ruedo – 2 suertes
Juan Osuna Rodríguez; Los Llanos – 2 fanegas en dos suertes
Antonio Dorado Gutiérrez; Los Llanos – 2 fanegas en dos suertes
Francisco Carmona Carrillo; Los Llanos – 2 fanegas y media en dos suertes
Fernando Doblas Valle; Ruedo – 2 fanegas
Francisco Doblas López; Laguna y Capellanías – 1/2 fanega en cada lugar
Rafael Fernández Jerez; Los Llanos y Ruedo – 2 suertes
Jesús Doblas Cazorla; Los Llanos – 2 fanegas en dos suertes
Francisco Doblas Arroyo; Los Llanos – 4 fanegas en tres suertes
Antonio Jerez Gómez; Los Llanos – 1 fanega y media en dos suertes
Álvaro Agraz Albalá; Los Llanos – 3 suertes
Eduardo Romera García; Los Llanos – 2 suertes
José Dorado Ruiz; Los Llanos – 3 suertes
Juan Jerez Gómez; Los Llanos – 3 suertes
Juan Doblas Borrego; Los Llanos – 2 suertes
Como se puede observar, con independencia del gran número de propietarios congregados, entre las informaciones escritas y verbales, son muchos los lagares de Moriles Alto que solicitan su inclusión en el nuevo término municipal de Moriles. Sin embargo como se verá, en la sesión de Aguilar de la Frontera habrá otras adhesiones en favor del nuevo pueblo.
Comenzada la reunión a las nueve y media de la mañana, terminó ésta a las once y cuarto sin más asuntos que tratar, siendo firmada por el Presidente, Sr. Fernández Bordas, el Secretario Accidental, Don Miguel Estrada Lara, y los demás vocales de Moriles.
(Aguilar de la Frontera, 11 de octubre de 1912)
En el “Salón de Sesiones de la Casa Capitular” de Aguilar se constituyó la Junta Demarcadora, sin carácter resolutivo y para acabar con el trámite previsto de información verbal y escrita, asistiendo el Presidente, tres delegados de Aguilar y cinco vocales de Moriles, los señores Pedro Contreras Onieva, Manuel Fernández Alcalá, Nicolás Molina Jerez, Francisco Galindo Maqueda, José María Águedo Romera Carmona y Miguel Estrada Lara. Como podemos observar la delegación morilense no se arrugaba y, aun cuando los vocales de Aguilar no hicieron acto de presencia en Moriles para la anterior reunión, para esta de Aguilar, en su Casa Capitular, hubo una nutrida representación de nuestros paisanos. Debió ser un tanto descorazonador para los aguilarenses que acudieran, ver como en su propio pueblo, en la mesa de la reunión, había más representantes del pueblo vecino emancipado que del suyo propio.
Abierta la sesión por el Sr. Presidente se presentaron las siguientes informaciones escritas:
1.- A favor de continuar en el término de Aguilar de la Frontera:
a) Proposición de José G. de la Cámara y Carrillo: un extenso escrito en el que hace una introducción sobre aspectos y lagunas legales para seguidamente decir que Aguilar “experimenta el perjuicio de la mutilación de su término y puede esto lastimar los intereses de sus propietarios”. Seguidamente, hace su proposición que dice ser la del vecindario de Aguilar: “que la segregación se haga por el pago de Castillo Anzur, por ser la parte más distante y pertenecer a hacendados forasteros en su mayoría,….por estar más cerca del nuevo pueblo y donde sus vecinos tienen no escasa propiedad” Obviamente sienta una falsedad, cual es la mayor cercanía de Castillo Anzur al núcleo de población en comparación al pago de Los Moriles.
En el siguiente párrafo, refutando el argumento de que el pago de los Moriles sea anexionado al nuevo pueblo por haber este adoptado dicho nombre en lugar de Zapateros, esgrime además el razonamiento de que el poblado de Moriles nunca estará centralizado en su propio término, sea cual sea el que se otorgue al final, ya que el de Lucena “casi toca a sus casas”. Continuando con su proposición relativa al pago de Castillo Anzur, parece intuir el futuro al decir que este pago puede servirle a Moriles para hacer un intercambio de terrenos con Lucena, lo que como todos sabemos ha sucedido hace unos años.
Realizada “groso modo” su proposición, expone los límites territoriales de su propuesta, incluyendo al principio sólo el pago de Castillo Anzur. Como sabe que este pago no completa lo que le corresponde a Moriles, puesto que se trataría de una estrecha franja de terreno que se ensancharía justamente en dicho pago, propone también el terreno comprendido entre el camino de “Zapateros a Monturque” y el propio término de este último. Al igual que antes, sabiendo que no es suficiente, incluye el terreno comprendido entre la carretera de los Llanos, la carretera de Monturque y al norte el camino que une este último con Puente Genil, “comprendiendo este perímetro los Lagares de Toledanos, Bombo, Corneja y Almendro, y Caseríos de Galeote, Monjas y Berrea que todos sin excepción son de forasteros”.
Continúa el goteo de terrenos al ver que no completa el monto de lo que corresponde a Moriles como futuro término y que el núcleo de población queda dificultado para su crecimiento por el noroeste, considerando que “pudiera dársele un semicírculo a contar como centro del pueblo de radio de quinientos metros y a lo sumo en otra concesión o proyecto más amplio alargar este radio hasta comprender contando de izquierda a derecha en dirección al Norte o sea mirando a este punto cardinal los Lagares de los Frailes, Melgar, el Rubio, Abango, Lagar y Molino del Monte, Casablanca y Vida, que pertenecen a hacendados forasteros, algunos de ellos de Zapateros y que completan su ruedo…”; finalmente, termina esta nueva “concesión” con una sentencia: “…; más de esto ni la prudencia aconseja ni la justicia permite conceder.”
Acaba el Sr. De la Cámara afirmando, sin datos que lo corrobore y creyéndose en poder de la razón última, que su proposición “satisface más los opuestos intereses”…”y en la imposibilidad de conciliar en absoluto”…”es indudable que es la solución que ofrece conveniencias más generales con muy contadas excepciones”, ya que “algunos de Aguilar quedarán incluidos en el término del nuevo pueblo”…”como asimismo algunos de Moriles quedarán en el de Aguilar”
Tras la firma, dándose cuenta de que pueden sentirse molestos los propietarios forasteros, incluye un nuevo párrafo: “Otrosi digo; como aclaración que evite torcidas interpretaciones, que al proponer con preferencia el traslado de propiedades de forasteros, no es que los crea de peor condición que los del pueblo que todos deben ser igualmente respetables, sino que como su situación no varía por estar dependiendo siempre de pueblo extraño es natural y lógico suponer que no tengan interés en la permanencia y en todo caso sea mucho menor.”
Acompaña su proposición con un plano a mano alzada, en el que aparecen la parte norte del término de Moriles por él propuesto, con una línea quebrada que casi crea un enclave de Aguilar dentro del nuevo término, y dos lagares que permanecen en el término de Aguilar gracias al diseño de esa línea quebrada, siendo casualmente uno de ellos el Lagar de Cámara.
b) Certificación de acuerdo del pleno del Ayuntamiento de 7 de octubre de 1912, por el que se aprueba por unanimidad una moción por la que se solicita de la Junta Demarcadora que “desechen las peticiones que se formulen referentes al pago de Los Moriles, que ineludible y necesariamente han de continuar formando parte del término de Aguilar” alegando “además de razones morales y de índole histórica” otras “materiales y numéricas más elocuentes que aquellas”, pasando a exponer el número de parcelas, extensión de las mismas y lugar de residencia del propietario respecto de los pagos de Los Moriles y Castillo Anzur, haciendo entender que el pago de los Moriles tiene más propietarios de Aguilar que de Moriles y al contrario respecto del pago de Castillo Anzur, esgrimiendo por tanto idéntico argumento que José de la Cámara.
c) Escrito firmado por veinte propietarios del pago de Los Moriles, entre otros, María Gregoria Lucena, Gabriel Aguilera, José María Toro, Ricardo Aparicio, Juan Burgos, Vicente Romero, Rafael López, Carmen de la Cámara, Manuel Aragón, Ciriaco Carmona, José de la Cámara, que repite, Concepción Carrillo, José Carrillo Carmona, Cristóbal Varo, Luis Arcos y José de Arcos. Argumentaron “que el Pago de viña llamado ‘Los Moriles’ el primero de España por la calidad de sus vinos es conocido en el Mundo como de Aguilar de la Frontera, usándose sus productores, vecinos todos de esta localidad, en sus marcas, en sus anuncios y timbres de cartas comerciales con el nombre de vinos de Aguilar de la Frontera, y hemos tenido la honra de que se le adjudiquen premios con el nombre de vinos de Aguilar de la Frontera, en las diferentes exposiciones de España y del Extranjero”
Exponiendo que se les producirían trastornos y perjuicios económicos y que “Los Moriles han sido siempre propiedad de nuestros abuelos y antecesores y deseamos sigan siendo nuestros y de nuestros hijos” piden “tanto por la topografía, como por la historia, como las consecuencias económicas”…”no segregue una cepa de nuestro término municipal”
d) Escrito firmado por cuarenta y seis propietarios del término de Aguilar, entre los que repite la casi totalidad de los firmantes en el escrito anterior, donde exponían, obviando la proximidad geográfica, que “el llevar el nuevo pueblo el nombre de Moriles no es razón alguna para que se le señale ninguna pequeña porción de ese pago por ser de familias de Aguilar y porque siempre este pueblo lo ha tenido en gran estima por sus nombrados vinos”, que reproducía los mismos argumentos y el mismo pedimento que los escritos anteriores.
De los escritos presentados por los aguilarenses se deduce que el Ayuntamiento de Aguilar, su delegación en esta Junta Demarcadora y los vecinos de dicho pueblo, sobre todo propietarios de fincas situadas en el pago de Los Moriles, se organizaron para oponerse a que dichos terrenos se segregaran de su municipio. Reconociendo lo que le correspondía al futuro pueblo, pretendían que la mayor parte del nuevo término se le asignara preferentemente en terrenos de Castillo Anzur, sin especificar unos límites claros.
La delegación de Aguilar pretendía que el futuro término se constituyera como una estrecha y larga franja de terreno que partiendo desde el Este en la Vereda de la Campana, teniendo al Sur el término de Lucena y al Norte los cerros de Casablanca y Lagar del Monte se encaminara hacia la carretera de Puente Genil a Lucena entre la Mojonera y el camino de las Vigas, ensanchándose en los terrenos de Castillo Anzur hasta completar las hectáreas que le correspondían a Zapateros. Este diseño supondría que la mayor parte del futuro término de Moriles se encontraría muy alejado del núcleo urbano y que el pago de Los Moriles continuara en el término de Aguilar.
(Este es el actual término de Moriles, en el que ya aparece la cesión de terrenos acordada con Lucena en 1997. Como podemos ver es un despropósito sin lógica alguna y basado solamente en el capricho de cada propietario)
2.- A favor de enmarcarse en el nuevo término municipal de Moriles:
a) En su propio terreno y ante sus gentes, algunos miembros de la delegación morilense y otros propietarios presentaron su solicitud favorable al nuevo municipio, lo que, lógicamente, no debió ser del agrado de la delegación de Aguilar. Como ocurriera en Moriles, se presentaron varias informaciones escritas en el formulario preparado para la ocasión por la delegación morilense:
Rafael Chacón Diversas fincas Los Llanos, Capellanías y en el ruedo
Antonio Solís Los Llanos de los Quejigares (7 fanegas) Los Moriles
Francisco Solís Los Llanos de los Quejigares y Berrea (11 fanegas) Los Moriles
Francisco de Paula Agraz Lagar de la Concepción y otras fincas (unas 47 fanegas) Los Moriles, Castillo Anzur, Morales y en el ruedo
Francisco Moreno Lagar de Pollero (18 fanegas) y Quejigares (4 fanegas Los Moriles
Dionisio Romero Los Llanos (fanega y media) Los Moriles
Antonio Gómez Tres fanegas y media Los Llanos y Lagar de Hoyos
Manuel Romera Nueve celemines Ruedo
Fernando González Medina Lagar Tercia Vieja Los Moriles
b) Asimismo, se presentó un escrito de diversos “vecinos de la nueva Villa de Moriles con propiedades rústicas enclavadas en el polígono limitado por los caminos de Monturque a Puente Genil (al norte de la laguna del Rincón), de Los Moriles, Fuente Romero y Perezón, de Puente Genil a Lucena y de Monturque a Las Navas del Cepillar” que solicitaban sumar sus fincas al nuevo término de Moriles, exponiendo las siguientes razones: “De quedar nuestras fincas en el término de Aguilar, no nos espantan las represalias puesto que dado el sistema de repartimiento de tributos que de tiempo inmemorial se viene siguiendo en Aguilar, dichas represalias con nosotros serían imposibles, a menos que se nos despojara totalmente de nuestras propiedades cosa anti legal y por ,lo tanto irrealizable; pero si no tememos las represalias, nos asusta como decimos antes la forma como se realiza la repartición de tributos, basta ojear el repartimiento de consumos para convencerse de cuanto decimos, en sus páginas se encierran tales monstruosidades que orrorizan el ánimo más templado si no está envenenado por la pasión política; la estadística de denuncias, casi exclusivamente pertenece a vecinos de este pueblo no obstante su reducidísimo número de ganados; y es que el Cacique, imponiéndose, recluta sus votos a fuerza de denuncias y a fuerza de tributos. Por las razones anteriormente apuntadas, y por las de índole moral que representan, de no administrar nosotros nuestros propios intereses, nos veríamos en la dura necesidad de aplazar indefinidamente la realización de nuestros propósitos, esto es el PLANTAR y REPONER de VIÑAS nuestras propiedades.”
Aunque algo alarmista la exposición, no es menos cierto que en la prensa del momento hay recogidos diversos acuerdos de las autoridades gubernativas anulando tributos abusivos impuestos por las autoridades municipales de Aguilar de la Frontera sobre varios vecinos de la aldea de Zapateros.
Los propietarios y fincas relacionados en este escrito son los siguientes:
Propietario Fincas / Pagos Superficie
Francisco Gómez Alcalá Benavides, Los Llanos y ruedo 7 fanegas
Cristóbal Cabezas Hurtado Los Llanos 2 fanegas
Rafael Fernández Burgos Ruedo 5 celemines
Agustín Pineda Repullo Los Llanos 6 celemines
Manuel Mármol Fernández Los Llanos y ruedo 8 fanegas
Amalia Bergillos Navarro Los Llanos 2 fanegas
Antonio V. Cortés Arenas Los Llanos 1 fanega
José Cortés Arroyo Los Llanos 2 fanegas y media
Francisco Albalá Unquiles Ruedo 1 fanega
Hros. Abundio Cortés Vida Los Llanos 6 fanegas
Rafael López Granados Los Llanos 1 fanega y media
Antonio Molina Chicano Capellanías, Los Llanos, Los Moriles, 1/2 Lagar de Quina 34 fanegas
Antonio Ojeda Maireles Los Moriles, 1/2 Lagar de Quina 14 fanegas
Jerónimo Cortés Recio Los Llanos y Capellanías 5 fanegas
Gregorio Leiva Sánchez Los Llanos 2 fanegas
Fernando López Doblas Capellanías y Cortijo Moreno 2 fanegas y 3 celemines
Rafael Delgado Bergillos Los Llanos 1 fanega y media
Pablo Sánchez Fernández Benavides 1 fanega y 9 celemines
Águedo Fernández Sánchez Los Moriles y Capellanías 8 fanegas y media y 3 celemines
Araceli Lara Pino Los Moriles 5 fanegas y 5 celemines
José Sánchez Fernández Los Llanos 4 fanegas y media
Rafael Fernández Alcalá Capellanías 1 fanega y media
Eusebia Aguilera Sánchez Los Llanos 1 fanega y media
Rafael Corpas Fernández Los Llanos 12 fanegas
Juan Fernández Cortés Los Moriles 1 fanega
Manuel Doblas Carmona Los Llanos 1 fanega
Joaquín Cantero Burgos Ruedo Suerte de tierra calma
Remedios Corredera Borrego Capellanías Suerte de tierra
Firmaron el escrito Agustín Pineda, Rafael Corpas, Antonio Molina, Antonio Ojeda, Fernando López, mi bisabuela, Araceli Lara Pino y los delegados de Moriles, Nicolás Molina y Miguel Estrada, en nombre del resto por no saber firmar.
(Aguilar de la Frontera, 11 de diciembre de 1912)
Por edicto de 30 de noviembre de 1912, publicado en el Boletín Oficial de la Provincia, D. José Fernández Bordas convocó a la Junta Demarcadora “para el próximo día 11 del próximo mes de Diciembre y hora de las nueve, con el objeto de señalar el perímetro dentro del cual ha de comprenderse el término municipal de Moriles.”
Primeramente se acordó convocar la próxima reunión “en uno de los salones de la Excma. Diputación Provincial el día diez y siete de los corrientes y hora de las diez y seis. Se presentaron una propuesta por cada delegación: la de Moriles
(Segunda propuesta de Moriles, que supone un recorte de terrenos respecto de la propuesta inicial)
que ya presentaba una reducción de terrenos respecto de la primera que presentaron, y la de Aguilar, que como se ve está diseñada al capricho de cuatro señores:
(Propuesta de Aguilar, con un perímetro muy parecido a la actual configuración)
A continuación, el Presidente comunicó que del estudio de la documentación aportada y de las informaciones públicas realizadas “resulta que tanto la petición del término de Aguilar como del término de Moriles se contrae a que el pago de (Los) Moriles, cuyos linderos son: Norte, camino de Puente Genil a Monturque; Este, camino de Aguilar a Zapateros y término de Monturque; Sur, camino de Puente Genil a Zapateros; y Oeste, camino de Fuente Romero o de la Capilla, quede incluido dentro del perímetro respectivo de cada término.”
Tras debate en el que no se llega a ningún acuerdo, a propuesta de la presidencia se acordó por unanimidad votar las dos pretensiones por separado, siendo ambas desechadas por mayoría, ya que el señor Presidente votó en contra de las dos, resultando 10 votos en contra y nueve a favor en ambas.
La actitud salomónica del Presidente no era espontánea, sino premeditada, ya que a continuación presentó su propio proyecto de deslinde, del que dijo: “resuelve el asunto” porque “responde, 1º, a adjudicar en partes próximamente iguales el pago que se disiente entre Aguilar y Moriles, 2º, a que todos o la inmensa mayoría de propietarios que tengan sus fincas en tan repetido pago contribuyan en lo sucesivo en el término en que dichas fincas están enclavadas.”
El proyecto de deslinde del señor Fernández Bordas, comenzando en el sur-sureste, continuando por el límite este y girando hasta completar el perímetro en sentido contrario a las agujas del reloj, fija los siguientes límites: “término de Lucena, término de Monturque, camino de Puente Genil a Monturque, camino de Aguilar a Zapateros y una línea que deja para Aguilar las fincas de los señores siguientes: Manuel Aragón, Vicente Romero, Antonio Montenegro, Francisco Flores, Vicente Heredia, Rosario Fernández, Ricardo Aparicio, Angustias Tiscar, Ricardo Aparicio, Angustias Tiscar, Pedro Contreras, Ángel Méndez, Juan de Mata, camino de Aguilar a la Capilla, ferrocarril de Puente Genil a Linares, camino de Puente Genil a Lucena y una porción de extensión en la finca del Sr. Duque de Tarifa que tenga de líquido imponible una cantidad en pesetas que sumada a la que represente la anterior zona descripta dé la exactitud ya acordada en acta anterior.”
Esta propuesta del señor Presidente de la Junta Demarcadora suponía de facto asumir gran parte de las pretensiones de los delegados de Aguilar, sobre todo las de José de la Cámara Carrillo, y configura un límite norte del término municipal de Moriles en forma de línea quebrada con salientes y entrantes, dejando en Aguilar prácticamente la totalidad del pago de Los Moriles.
El propio presidente aporta un plano realizado en el catastro en el que aparecen las tres propuestas: la de Moriles en color ocre, la de Aguilar en color azul y la del señor Bordas en color rojo, demostrándose a simple vista la sencillez y lógica administrativa de la propuesta morilense, basada en caminos y creando un límite fácilmente reconocible; la muy interesada y caprichosa propuesta aguilarense y la desastrosa propuesta del señor Presidente de la Junta, que no dejó contento a nadie:
Como he dicho, el principal escollo de la negociación fue el pago de Los Moriles. En esta imagen podemos ver la línea que marca cada una de las propuestas a su paso por esos terrenos, observándose con más detalle, marcada por la línea de color azul, el despropósito de la opción de Aguilar:
Finalmente acordaron dejar en estudio el proyecto del Sr. Presidente para su discusión el día 17 siguiente en la Diputación Provincial. También se acordó que se aceptaría un margen de error entre el uno y el dos por ciento en el cómputo final de hectáreas, por ser muy difícil llevar al terreno con exactitud el líquido imponible asignado a Moriles.
También se hizo constar, probablemente por la delegación morilense, que el Ayuntamiento de Aguilar no había presentado aún la relación de bienes y créditos a que hacía referencia al artículo 6º de la Ley Municipal de 2 de octubre de 1877, quedando en que dicha liquidación se practicaría en la próxima sesión. Esta liquidación era muy importante a la hora de fijar el haber económico que le correspondía a Moriles con independencia del término municipal que finalmente se concretara.
(Córdoba, 21 de diciembre de 1912)
Inicialmente convocada para el día 17 anterior, tal vez, aunque no consta, se pudo producir el aplazamiento por la enfermedad del delegado de Aguilar Juan Aragón Luque, que finalmente fue sustituido por Rafael López Jiménez.
Esta sesión se celebro en al Diputación Provincial de Córdoba a las cuatro de la tarde. Primero se puso a debate el proyecto del presidente, Sr. Fernández Bordas, que presentó sendos proyectos de Moriles y Aguilar que contenían modificaciones al de la presidencia. Tras comenzar el debate la delegación morilense retiró el suyo, quedando para estudio el de Aguilar, con la clara intención por parte de Moriles de que Aguilar justificara el caprichoso diseño de su propuesta. Intervinieron en la discusión los señores Claudio Sánchez por Aguilar y Miguel Estrada por Moriles, a ruegos de la Presidencia y con el objeto de ilustrar a la misma, aunque no hubo forma de alcanzar acuerdo alguno.
Tan encontradas estaban las posiciones que finalmente “se acordó” nombrar una comisión compuesta por los señores D. Pedro Contreras Onieva y D. Miguel Estrada Lara, por parte de Moriles, y D. Claudio Sánchez González y D. José de Toro Gutiérrez por parte de Aguilar, “para que en la misma noche vieran la manera de aunar los deseos de las dos representaciones”. Dicha comisión tenía como objetivo un “proyecto de concordia” que sería discutido en la sesión de la Junta que se convocaba para el día siguiente a las diez en la misma Diputación.
Aunque no consta en el acta de la reunión como un mandato imperativo, es en este momento cuando se produce el ultimátum del Presidente de la Junta Demarcadora a ambas delegaciones para que se llegue a un acuerdo. Lo demuestra la creación de la propia comisión y el exiguo plazo de doce horas para alcanzarlo, noche y madrugada de por medio.
(Córdoba, 22 de diciembre de 1912)
Abierta la sesión a las diez de la mañana, como estaba previsto, el Presidente de la Junta expuso: “Que con gran sentimiento por su parte la Comisión designada ayer para armonizar los opuestos proyectos de los de Aguilar y Moriles no había llegado a tomar acuerdo y por consiguiente se veía obligado a someter a discusión y votación un nuevo proyecto en el que había procurado recoger y atender los deseos de unos y otros”. Nada más lejos de la realidad, porque la propuesta del Presidente estaba más cerca de la posición de Aguilar que de las justas y lógicas reclamaciones de Moriles.
Este nuevo proyecto del señor Fernández Bordas se sometió a debate y tras larga “una amplia discusión se aprobó por unanimidad, acordándose a sí mismo suscribirlo con sus firmas todos los comisionados”.
Este documento, que se conserva en el Archivo Histórico Provincial, es un sencillo croquis sin proporciones que recoge una delimitación ilógica del término municipal muy parecida a la propuesta de color azul de Aguilar, más basada en intereses personales y sentimientos localistas que en consideraciones racionales, consistente en un perímetro con los hitos, nombres propios, demarcaciones y lugares de común conocimiento. Tiene las firmas de todos los comisionados y el propio presidente, los de Aguilar en un lado, excepto el Secretario, y los de Moriles en otro, junto con el presidente.
Dicho perímetro, que presenta en su tramo norte una línea quebrada en función de las distintas fincas de propietarios de Aguilar que no querían pasar al nuevo término de Moriles y de otras de morilenses que no tuvieron más remedio que permanecer en el término de Aguilar, y en su tramo sur la parte que corresponda de una determinada finca en función de la liquidación final, quedó reflejado en el acta de esta reunión como sigue: “dejando para Aguilar y sirviendo de límite las fincas de los propietarios siguientes: Doña Isabel Abárzuza, Don Álvaro Agraz, Don Francisco Paula Agraz, Doña Isabel Abárzuza, camino de Puente Genil a Monturque, camino de Aguilar a Zapateros, Manuel Aragón, Hros. De Joaquín Campos y de Alejandro Uribarri, Gregoria Lucena, Magdalena Burgos, Vicente Heredia, Pilar Jiménez, Concepción Carrillo, Pilar Jiménez, Cándida Romero, Dolores Fuentes, María Trumika, Cándida Romero, Pilar Jiménez, Ricardo Aparicio, Angustias Tiscar, Pedro Contreras, Ángel Méndez, Juan Mata, camino de la capilla a Aguilar, ferrocarril de puente Genil a Linares, camino de Puente Genil a Lucena y tomando la finca del Señor Duque de Tarifa una porción de terreno cuyo líquido imponible sumado a lo descrito anteriormente y a lo que se siga describiendo de la riqueza de ciento cuarenta y nueve mil pesetas que se ha asignado a Moriles dentro del error acordado en acta anterior, término de Lucena y término de Monturque”.
Como puede verse, de la petición inicial de la delegación de Moriles, que se presentó en la segunda reunión, cuyo sencillo perímetro estaba basado en caminos y límites administrativos, se llegó finalmente, tras presiones y arduas negociaciones, a una delimitación ilógica del término municipal, más basada en intereses personales y sentimientos localistas que en consideraciones racionales.
Visto lo aprobado, Miguel Estrada hizo constar “que habiendo pasado al nuevo término de Moriles treinta caseríos comprendidos en el polígono descrito anteriormente se le asignara a los habitantes de dichos caseríos la parte de patrimonio que le corresponde toda vez que en la primera adjudicación todos los diseminados quedaron incluidos como vecinos de Aguilar”.
Con esta intervención, Miguel Estrada centró el debate en la asignación de haberes a Moriles en la segregación, según determinaba el artículo 6 de la Ley Municipal. De esta manera volvió a quedar de manifiesto que la delegación de Aguilar no aportaba una vez más la documentación necesaria para realizar dicha asignación, con la clara intención de ocultar a la Junta Demarcadora los datos necesarios para resolver sus cometidos. Con intención de solventar esta cuestión se dio un nuevo plazo y “se acordó por unanimidad que el día que se practique la división material del término se practicarán las demás divisiones a que se refiere el citado artículo.
Finalmente se acordó crear una comisión compuesta por dos miembros de cada municipio y el señor Fernández Bordas como Presidente, en la cual delegaron dándole amplios poderes, para proceder a la división del patrimonio del Ayuntamiento de Aguilar y a la demarcación final de la parte que le correspondió al término de Moriles en los alrededores del Cortijo del Chato, fijándose la reunión para el día 26 en dicho cortijo.
(Cortijo El Chato, 26 de Diciembre de 1912)
Se inicia dicha reunión con la asistencia del señor Presidente, los vocales de Moriles D. Pedro Contreras Onieva y D. Miguel Estrada Lara, y el vocal de Aguilar D. José de Toro Gutiérrez, faltando por lo tanto un representante de Aguilar y actuando como secretario accidental D. Miguel Estrada, “con el fin de completar la riqueza que constituirá el patrimonio de la nueva Villa de Moriles y que fue acordado por unanimidad en sesiones anteriores”.
Seguidamente, respecto de la delimitación del término, “reconocidos que fueron sobre el terreno los predios colindantes a la parte que queda perfectamente deslindada en el acta anterior, se acordó por unanimidad que el complemento de riqueza a que se refiere la mencionada acta de veinte y dos del corriente esté delimitada por el Camino de la Capilla, Camino de Puente Genil a Rute, Rio de Lucena y término de Lucena, con cuyos límites y los que se describen en la ya tan repetida acta del veinte y dos y plano que la acompaña formará el término municipal de Los Moriles”.
Aun cuando el único representante de Aguilar en esta reunión aportó documentos para la liquidación de haberes, “se acordó a propuesta del Señor Presidente que en el día de mañana a las catorce y en el Salón Capitular de las Casas Consistoriales de Aguilar…….. se resolverá lo concerniente al art. 6º de la Ley Municipal”. Al faltar un representante de Aguilar, lo que seguramente no era fortuito como se verá en la siguiente sesión, el señor Fernández Bordas no quiso entrar ni tan siquiera al estudio de dicha documentación, con lo que una vez más entraba en el juego de la delegación aguilarense de postergar dicho asunto. Los vocales de Moriles presentes, visto que la documentación había sido entregada al señor Presidente y que esta sería vista al día siguiente en Aguilar, no insistieron en su estudio y deliberación.
(Aguilar de la Frontera, 27 de diciembre de 1912)
En esta convocatoria, habiendo conseguido sus principales reclamaciones en la delimitación del término y que en la reunión anterior no se efectuara la división de haberes, la delegación de Aguilar continuó su táctica dilatoria y de entorpecimiento de la labor de la Junta Demarcadora, intentando paralizar el proceso de delimitación del término municipal de Moriles y de la liquidación de haberes que le correspondía. Haciendo uso de la palabra, el vocal Claudio Sánchez manifestó “que obedeciendo…al señor Alcalde habían concurrido a este acto los comisionados de Aguilar para hacer constar que habiendo expirado el plazo de cuatro meses concedido por la Ley de 18 de junio de 1912 creadora del municipio de los Moriles a la Junta encargada de practicar la demarcación y las demás divisiones a que se refiere al art. 6º de la Ley Municipal sin que hubiera terminado su cometido dentro de dichos cuatro meses entendían que podían incurrir en prolongación de funciones si continuaban actuando como comisionados del Ayuntamiento de Aguilar una vez terminado el plazo que se le señaló”, solicitando que se consulte a la superioridad para ver si se consideran prorrogados los mandatos recibidos por ambas comisiones de sus respectivos Ayuntamientos o si han de ser ratificados.
Ante el nuevo cariz que toman las negociaciones, la delegación morilense “hace constar que no habiendo presentado la Comisión de Aguilar en tiempo oportuno aun a pesar de los repetidos plazos concedidos todos los documentos necesarios para poder practicar la división de bienes a que se refiere el art. 6º de la Ley Municipal, hará uso de la facultad que le concede la Ley de separación de Moriles de fecha 18 de Junio del año actual”. Dicha facultad no es otra que la posibilidad que le otorgó la Ley Emancipadora a la Villa de Moriles para interponer recursos ante el Tribunal Provincial de Córdoba y ante la jurisdicción contencioso administrativa contra los acuerdos adoptados por la Junta Demarcadora, facultad de la que hicieron uso interponiendo un recurso que alargó durante unos cuarenta años y que no acabó de delimitar el término de Moriles, que siempre fue provisional hasta hace pocos años.
Este anuncio de la delegación de Moriles encrespó los ánimos de la delegación de Aguilar que hizo “constar que ni esa ley ni ninguna otra les impone obligaciones de traer a la Junta como tales comisionados documentos de ninguna clase y que por lo demás, bajo su responsabilidad pueden hacer lo que les parezca los señores de los Moriles”.
Sorprendentemente, el señor Presidente, “en virtud de la consulta que va a elevar a la Superioridad, devuelve en este acto al Ayuntamiento los documentos que del mismo había recibido ayer relacionados con el art. 6º de la Ley Municipal”. Definitivamente, el señor Presidente de la Junta demuestra de que lado estaba, no solo porque consintió las repetidas dilaciones e incumplimientos de la delegación aguilarense sino que además admitió una nueva dilación y devolvió los documentos claves para la finalización de los trabajos.
Además, el señor Fernández Bordas fue más allá y dejó sin efecto el acuerdo alcanzado el día anterior sobre la delimitación del término en los terrenos del Duque de Tarifa en las inmediaciones del Cortijo El Chato, le dio el carácter de trabajos previos sometiéndolos a nueva votación con el siguiente resultado: a favor los cinco comisionados que adoptaron el acuerdo el día anterior, incluido el Presidente, a los que se suman el resto de delegados morilenses, quedando finalmente once a favor y ocho abstenciones del resto de la delegación de Aguilar, quedando pendiente de acuerdo hasta tanto se resolviera la consulta a la superioridad y quedando el término municipal en situación de provisionalidad.
Finalmente constan en el acta los agradecimientos del Presidente a todos los comisionados, y de ambas delegaciones al señor presidente, pero no entre ellas, siendo resaltable que la de Aguilar hace “votos porque en definitiva sea el Sr. D. José Fernández Bordas el que tramite los trabajos pendientes cuando la superioridad resuelva sobre la consulta apuntada”.
Sin que haya referencia en el acta, constan como anexo a la misma unas relaciones de deudores de Zapateros con el Ayuntamiento de Aguilar, fechadas el día 24 de diciembre de 2012 y firmadas por el Recaudador de Impuestos de dicha ciudad, que suman un total de 44.907 pesetas con 13 céntimos. La desfachatez de la delegación aguilarense llegó al insulto como puede verse, porque después de dilatar la presentación de los documentos necesarios para determinar los bienes que correspondían al nuevo municipio, se presentan con una relación de deudas en impuestos de los morilenses.
Por lo tanto la delegación de Moriles debió volver al pueblo decepcionada tras esta reunión ya que no solo no se consiguió fijar el haber del municipio en la división sino que además se presentó esa deuda y la delimitación del término quedó en un acuerdo provisional.
Pero aun hubo una sorpresa mayor: en el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba, de fecha 31 de diciembre de 1912, el Presidente de la Junta Demarcadora publicó dos edictos:
En el primero, sorprendentemente y haciendo caso al parecer a la última petición de Aguilar, rectifica, anula el acuerdo provisional y hace público el término municipal aprobado en las reuniones del día 22 en Córdoba (el plano con las firmas) y del día 26 en el Cortijo El Chato,
haciendo saber: «que por acuerdos de la Junta de mi presidencia ha quedado delimitado el mencionado término de Los Moriles por las siguientes líneas: dejándolas en Aguilar y sirviendo de límites las fincas de los propietarios que sigue: doña Isabel Abarzuza, don Álvaro Agrá, don Francisco Paula Agrá, doña Isabel Abarzuza, camino de Puente Genil a Monturque, camino de Aguilar a Zapateros, don Manuel Aragón, herederos de Joaquín Campos, herederos de Alejandro Uribarri, doña Gregoria Lucena, doña Magdalena Burgos, don Vicente Heredia, doña Pilar Jiménez, doña Concepción Carrillo, doña Pilar Jiménez, doña Cándida Romero, doña Dolores Fuentes, don Álvaro Alcalá, doña María Trumirea, doña Cándida Romero, doña Pilar Jiménez, don Ricardo Aparicio, doña Angustias Tiscar, don Pedro Contreras, don Ángel Méndez, don Juan de la Mata, camino de la Capilla a Aguilar, camino de Puente Genil a Rute, Río de Lucena, término de Lucena y término de Monturque», lo que da a entender que el Señor Fernández Bordas da por finalizado el perímetro del término municipal de Moriles considerando válidos los acuerdos adoptados en las reuniones de Córdoba el 22 de diciembre, tras la fallida comisión nocturna y que se plasmó en la firma de todos los comisionados sobre un plano, y la del Cortijo El Chato del día 26 siguiente, sobre los terrenos del Duque de Tarifa.
En el segundo edicto convocó nuevamente a las delegaciones de ambos pueblos, al haberse prorrogado las funciones de la Junta, con objeto de resolver la división de haberes y, dirigiéndose encarecidamente al Ayuntamiento de Aguilar, el señor presidente vuelve a pedir unos documentos que ya tuvo en su mano y que inexplicablemente devolvió, haciendo saber: «que habiendo sido prorrogadas por el Excmo. Sr. Ministro de la Gobernación las funciones de la Junta de mi presidencia para la terminación de los trabajos encomendados a la misma, y faltando por resolver lo concerniente al artículo 6º de la Ley Municipal, cito por el presente a todos los individuos que forman la mencionada Junta, para que se sirvan concurrir a las quince horas del día 4 del próximo mes de Enero en las Casas Consistoriales de Aguilar, para constituirse en sesión y acordar lo referente al extremo citado.
Al propio tiempo encarezco al Ayuntamiento de Aguilar tenga ultimados para dicho día todos los documentos relacionados con el asunto objeto de la sesión».
DÉCIMA Y ÚLTIMA SESIÓN
(Aguilar de la Frontera, 4 de enero de 1912)
En esta reunión, la última, se va a demostrar la poca autoridad del señor presidente y su connivencia con las posturas de Aguilar.
Comenzó la sesión con la ausencia de dos vocales de Moriles: Don Manuel Fernández Alcalá, del que se aportó un escrito firmado por el Alcalde de la Villa de Moriles justificando su ausencia, y Don José María Águedo Romera Carmona, el propio Alcalde, del que no consta el porqué de su ausencia. La falta de estos dos miembros de Moriles fue determinante en el resultado de esta sesión ya que dejaba en minoría a la delegación morilense.
En primer lugar se le dio la palabra al señor Sánchez González que no consideró admisibles las excusas sobre Don Manuel Fernández al no aportarse certificado facultativo de su indisposición y en cuanto al propio Alcalde porque entendía que podía haber sido sustituido por un «Alcalde de Barrio».
Seguidamente, el señor Sánchez González presenta la relación de bienes y unas relaciones de deudores de Zapateros con el Ayuntamiento de Aguilar. Dichos documentos iban acompañados de la siguiente proposición:
«El Vocal que suscribe propone a la Comisión acuerde:
1.- Que los bienes que según la relación presentada constituyen el patrimonio del Ayuntamiento de Aguilar son indivisibles según el artículo 6º de la Ley Municipal como derechos de propiedad y servidumbres públicas, expresamente exceptuados.
2.- Que las 44.907 pesetas con 13 céntimos importe de los recibos pendientes de cobro que en la relación que se acompaña certificada por el Recaudador de Consumos y que resultan que deben los vecinos de Zapateros (hoy Moriles) al Municipio de Aguilar, queda obligado el Ayuntamiento de Moriles a satisfacerlas al Ayuntamiento de Aguilar en el presente año y en el venidero de 1914 por trimestres vencidos a razón de 5.613,39 pesetas al trimestre y caso de morosidad se procederá a su exacción de acuerdo con la Instrucción de 26 de abril de 1900 por tratarse de fondos públicos»
No constan en el expediente ni en el acta las relaciones de bienes y derechos presentados por el Ayuntamiento de Aguilar, pero, curiosamente, si consta la relación de recibos pendientes de cobro que adeudaban los morilenses a dicho ayuntamiento, lo que da a entender que el señor Fernández Bordas hizo desparecer los primeros y no los relacionó en el acta con el propósito de que quedaran ocultos a una futura demanda.
En todo caso, el artículo 6º no exceptúa ningún bien, como señalan en dicho punto, sino que permite su asignación a uno u otro término, sin perjuicio o con independencia de a quién corresponda la propiedad, de la que nadie se vería desposeído. Solo perdería la propiedad el Ayuntamiento de Aguilar de aquellos bienes que fueran asignados a Moriles en la división de haberes Y la postura está bien clara: no piensan dividir nada con Moriles y además le reclaman los impuestos pendientes de años anteriores.
Esta moción es impugnada por Don Miguel Estrada que «entiende que para practicar la división ésta hace falta una relación suficientemente acreditada de todos los débitos que por todos los conceptos tenga el Ayuntamiento de Aguilar que servirán de cargo, y otra en idéntica forma de todos los bienes a que hace referencia el artículo 6º de la Ley Municipal y que la diferencia entre ambas, suponiendo esta última como data, se prorratearán en partes proporcionales entre el número de habitantes de ambos municipios como en principio está acordado en actas anteriores», indicando finalmente que «el Ayuntamiento de Moriles no tiene Alcaldes de Barrio».
A continuación el señor presidente se decanta claramente por Aguilar ya que adopta una actitud distinta a la reunión que hubo en el Cortijo El Chato, donde no quiso hacer la división de haberes al haber faltado un delegado de Aguilar. En esta sesión, faltando dos delegados de Moriles, puso a votación la propuesta aguilarense, resultando aprobada por nueve votos a favor de sus delegados, siete votos en contra de los morilenses y la abstención del señor Presidente, que tal vez quiso tapar su vergonzosa actitud.
Seguidamente Miguel Estrada formuló voto particular contrario a la anterior votación insistiendo en los argumentos expuestos con anterioridad. Al no tener resultado su voto particular, Don Miguel Estrada protestó, adhiriéndose a la misma los demás vocales de Moriles.
De esta forma tan vergonzosa finalizó esta reunión y con ella los trabajos de la Junta Demarcadora, quedando Moriles como deudor de Aguilar al no practicarse una verdadera división de haberes en función de la población y con el término municipal que el señor presidente y Aguilar nos quisieron imponer sin tener en cuenta los derechos de Moriles, resultando que nuestro pueblo quedó con unas 1.950 hectáreas, 250 menos de las que se pedían y unas mil menos de las que le correspondían.
EL TÉRMINO MUNICIPAL TRAS EL CIERRE DE LA JUNTA DEMARCADORA
Como ya se anunció por la delegación de Moriles, se hizo uso de la facultad de interponer recurso contra los acuerdos de la Junta Demarcadora y así en el Diario de Córdoba de 30 de julio de 1913 se recoge la siguiente noticia:
«Un recurso. Ante el Tribunal provincial de lo Contencioso-administrativo se ha interpuesto recurso por el procurador don Juan Ramírez Castuera en nombre del nuevo Ayuntamiento de los Moriles, representado por su síndico don Miguel Estrada Lara, contra los acuerdos adoptados por la Junta demarcadora que ha resuelto lo referente al patrimonio y término municipal de dicho pueblo y créditos cargados al mismo».
No he encontrado la resolución de este recurso, aunque el resultado fue que el término municipal quedó delimitado provisionalmente hasta 1997.
La posición de Aguilar no varió ni un ápice, más al contrario continuó la línea demostrada a lo largo de las sesiones de la Junta Demarcadora. Así, en el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba de 1 de noviembre de 1914 se recogió, entre otras, el acta del pleno del Ayuntamiento de Moriles del 10 de agosto anterior y en ella la «instancia del vecino de esta villa don José Pérez Olea, solicitando que por el Ayuntamiento se tome el acuerdo conducente a impedir que por la Agencia ejecutiva del Ayuntamiento de Aguilar se saque a subasta una finca de su propiedad situada en éste término municipal, por débitos de consumo de los años 1912 y anteriores. La Corporación, después de estudiar el acta de la sesión celebrada por la Junta delimitadora de los términos de ambos Municipios, tras una larga y detenida discusión, acordó por unanimidad: Dirigirse al Ayuntamiento de Aguilar para que suspenda el procedimiento, dejando sin efecto todo lo en él actuado, e invitarle a que en lo sucesivo se abstenga de seguir procedimiento alguno contra ningún vecino de esta villa por débitos de consumos. Invitarle igualmente a que de una manera amistosa y con arreglo a lo consignado en referida acta, se practique la liquidación de todos los bienes y créditos de aquel Ayuntamiento, a que hace referencia el artículo 6º de la Ley Municipal».
En la 2ª República, hacia 1932, se intentó solucionar el contencioso, pero los continuos cambios políticos y la llegada de la Guerra Civil paralizaron las gestiones.
En 1942, siendo Alcalde José Jiménez Jimena y Secretario Julián Estrada Jiménez, falleció Miguel Estrada Lara el 31 de marzo y se recuperó la iniciativa para conseguir un término municipal justo y de acuerdo a la ley, recayendo la Orden del Ministerio de la Gobernación de 15 de enero de 1947 que aprobaba el Dictamen de la Dirección General del Instituto Geográfico y Catastral de 7 de enero de 1944. En dicho dictamen se deslindaba un término municipal con 2.950 hectáreas, aproximadamente unas mil más de las delimitadas en 1913. Dicho decreto se recibió en Moriles con una gran fiesta en la que se celebraron diversos actos y un banquete, colocándose varias botas de vino en el Paseo para degustación de vecinos y viandantes.
Sin embargo, el Ayuntamiento de Aguilar interpuso recurso contra esta orden, recayendo sentencia del Tribunal Supremo de 21 de diciembre de 1951 que anulaba la citada orden y el dictamen del catastro de 1944, dejando nuevamente el término municipal en situación de provisionalidad.
Y así estuvo hasta 1997, año en el que se llego al acuerdo con Aguilar para cerrar definitivamente la delimitación con carácter previo a una permuta de terrenos con Lucena, quedando el término aún más menguado.
Recuerdo que mi padre, que dedicó 47 años de su vida al servicio de Moriles como Secretario del Ayuntamiento, me dijo con cierta amargura y algo enfadado, que con este último acuerdo se habían malversado los esfuerzos de muchos morilenses, incluido su padre, por conseguir un término municipal digno.
MORILES – ZAPATEROS – EMANCIPACIÓN – 1912 – CENTENARIO
Cartel y folleto diseñados por Juan Clemente López Ruiz, de http://www.formatcomunicacion.com/
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ZAPATEROS. EMANCIPACIÓN. 1912. CENTENARIO. MORILES
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Vista aérea de la Villa de Moriles.
Con motivo del centenario de la emancipación de la aldea de Zapateros y de los pagos de Los Moriles respecto del municipio de Aguilar de la Frontera y su constitución como municipio independiente con el nombre de Moriles, el Ayuntamiento de esta villa está organizando diversos actos. Esta asociación se ha sumado a la organización de dichos actos y con tal motivo está recopilando documentación y datos históricos, y, de entre ellos, pondrá especial interés y dedicación a los relativos a las personas que con su esfuerzo y tesón lograron que aquella pequeña aldea rodeada de lagares y sus gentes, que vivían por y para la vid y el vino, se convirtiera en un municipio independiente con el nombre que ya recibían aquellos pagos y el vino que allí se producía. Especial será el tratamiento que se dará a la memoria de Miguel Estrada Lara, que dedicó su vida a su pueblo, abandonando incluso su carrera profesional de ingeniero.
El acierto de haber elegido el nombre de Moriles sustituyendo al de Zapateros se corrobora en el hecho de que, por ejemplo, en las tabernas, bares y cafeterías de Madrid, desde antes de 1912 y aún en la actualidad, cuando se pide un vino fino no se dice ni Jerez ni Montilla, la gente de allí pide un Moriles.
Portada — 1 comentario
Antonia Ruiz Pérez en marzo 8, 2014 a las 11:21 am dijo:
Me gustaría ver este gran tesoro,¡pues lo es para mi! Y comprobar si vos han llegado Las fotografías que vos mande.

References: artículo 310

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 resolución 
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