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COMENTARIO A LA STS N. 401/2010 DE 1 DE JULIO CLÁUSULAS ABUSIVAS EN CONTRATOS DE SEGUROS - PDF
COMENTARIO A LA STS N. 401/2010 DE 1 DE JULIO CLÁUSULAS ABUSIVAS EN CONTRATOS DE SEGUROS
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Mario Poblete Tebar
1 COMENTARIO A LA STS N. 401/2010 DE 1 DE JULIO CLÁUSULAS ABUSIVAS EN CONTRATOS DE SEGUROS Pascual Martínez Espín Profesor Titular de Derecho Civil UCLM-CESCO La sentencia del Tribunal Supremo declara la nulidad de 7 tipos de cláusulas de los contratos de seguro. 1.- Introducción. El Tribunal Supremo ha dictado sentencia por la que declara nulas diversas cláusulas contractuales en materia de seguros. Esta sentencia, de 1 de julio de 2010 y notificada el día 29 de noviembre de 2010 a las partes, resuelve el recurso planteado por la OCU y por diferentes Compañías de Seguros contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid (sección 19) de 29 de marzo de 2006, en el rollo de apelación numero 833/2005 dimanante de los autos de juicio verbal número 163/2005, del Juzgado de lo Mercantil número 1 de Madrid. 2.- Las cuestiones previas. La sentencia comentada se pronunció previamente sobre dos cuestiones alegadas por las compañías aseguradoras: En primer lugar, las compañías aseguradoras alegaban que no resulta ejercitable la acción de cesación de conformidad con lo dispuesto en la disposición adicional tercera de la Ley 26/1994, en la redacción dada por el artículo Tercero de la Ley 39/2002, de 28 de octubre, con fundamento en tres ideas: 1) La normativa de seguros tiene por finalidad la tutela del consumidor; 2) Tal normativa no ha sido derogada por la legislación en materia de consumidor de acuerdo la regla lex posterior generales no derogat legi priori speciali ; 3) La existencia de normativa sectorial específica no permite el ejercicio de la acción de cesación, máxime cuando el artículo 61 de la LOSSP regula de forma tasada los mecanismos para obtener la tutela de los consumidores y usuarios. Este argumento es desestimado pues la naturaleza material de la norma deriva de que: 1) la disposición transitoria no regula el proceso por el que debe tramitarse la accesión de cesación ni la forma y contenido de la actividad dirigida a la tutela jurisdiccional, ni
2 finalmente los requisitos y los efectos de la tutela del derecho que se reconoce; 2) la acción de cesación atribuye a los legitimados para su ejercicio un derecho sustantivo; 3) La EM de la Ley 39/2002 diferencia entre los aspectos procesales, que provocaron la reforma de la LEC, y los materiales, determinantes de reformas de la legislación sustantiva. La naturaleza material de las acciones de cesación no desaparece por el hecho de que el proceso sea necesario para su eficacia. En segundo lugar, la sentencia se pronuncia sobre la posibilidad de control abstracto de las condiciones en las pólizas de seguros al entender que la expresión a falta de normativa sectorial específica podrá ejercitarse la acción de cesación, contenida en la D.A. tercera de la LCU, debe interpretarse en el sentido de que no basta con que exista una cualquier regulación sectorial tuitiva de los consumidores para que sea improcedente la acción de cesación, ya que ello supondría cercenar la tutela colectiva de una de sus más eficaces herramientas precisamente en sectores en los que el propio legislador ha reconocido la necesidad de brindar una protección especialmente intensa. Por el contrario, no procede la acción de cesación prevista en la LCU exclusivamente en aquellos casos en los que la acción de cesación está expresamente regulada en la normativa sectorial, en cuyo caso es aplicable la regla específica, como sucedía en los supuestos previstos en la propia Ley 39/2002, de 28 de octubre (Ley 26/1991 (art. 10), Ley 21/1995 (arts. 13 y 14) hoy derogadas por el RDL 1/2007, Ley 42/1998, de 15 de diciembre (art. 16-bis), Ley 25/1990, de 20 de diciembre (arts. 120 y 121), hoy arts. 105 y 106 de la Ley 29/2006, de 26 de julio, Ley 34/1988, de 11 de noviembre (arts. 25, 26 y 29) y Ley 7/1995, de 23 de marzo (art. 20). 3.- Las cláusulas abusivas. De las 8 cláusulas que en su día la Audiencia Provincial declaró nulas, el Tribunal Supremo confirma ahora todas menos una, si bien lo más destacado de la sentencia del alto Tribunal es que extiende la declaración de nulidad de estas cláusulas respecto de cualesquiera entidad aseguradora que oferte en sus contratos alguna cláusula idéntica a las declaradas nulas. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) presentó en abril de 2005 en los Juzgados de lo Mercantil una demanda de juicio verbal de cesación contra Allianz, Caser y Mapfre, mediante la que solicitaba la declaración de nulidad de diversas cláusulas presentes en muchos contratos de seguro de diferentes ramos. La demanda solicita se declarase el carácter abusivo de las cláusulas que clasificaba en diez grupos: 1) Exigencia al asegurado de que se entregue su ejemplar de la póliza para poder tramitar su petición de pago. 2) Omisión del método de cálculo del valor de rescate del seguro.
3 3) Omisión del método de cálculo de revalorización del capital. 4) Falta de definición del llamado interés técnico garantizado. 5) Falta de información sobre modificación de la tarifa de siniestralidad en el seguro de automóviles. 6) Falta de información sobre el límite de la cobertura del seguro de defensa jurídica. 7) Fijación de al indemnización del vehículo asegurado conforme a su valor venal. 8) Atribución a la aseguradora la facultad de cumplir o no la prestación en el seguro de defensa jurídica. 9) Negativa unilateral de la aseguradora a cumplir la prestación en el seguro de defensa jurídica si la parte contraria es condenada en costas. 10) Facultad de resolución del contrato por la aseguradora pro el mero acaecimiento del riesgo cubierto. La sentencia de primera instancia de fecha 26 de julio de 2005 dictó sentencia estimando parcialmente la demanda interpuesta por la OCU contra Allianz y contra Mapfre Vida y absolvió a Mapfre a prima fija y a Caser. Recurrida la sentencia ante la Audiencia Provincial, esta estimó el recurso interpuesto por Mapfre Vida y en parte el recurso interpuesto por la OCU, y determinó la nulidad de 8 tipos de cláusulas: 1.- La que exige al asegurado entregar el original (no copia) de su póliza para poder solicitar el pago de la indemnización, una vez producida la contingencia o siniestro, desposeyéndole así de la póliza y dejándole a merced de la compañía. 2, 3 y 4.- Todas aquellas que incurren en falta de información sobre aspectos esenciales del contrato de seguro -delimitación del riesgo y prestaciones-, tanto en los de vida (omisión del método del cálculo del valor del rescate y de la revalorización del capital, falta de definición del llamado interés técnico asegurado ) como de vehículos (criterios de la aseguradora para modificar la tarifa de siniestralidad -sistema bonus-malus-). 5.- La que impone un sistema de penalización por rescate del seguro de vida en los primeros años tan desproporcionado que niegue al asegurado toda renta e incluso pérdida en parte del capital inicial. 6.- La que otorga a la aseguradora unilateralmente el derecho a cumplir o no la prestación en el seguro de defensa jurídica (pago de los gastos de abogado y procurador o poner al servicio del asegurado los de la compañía), según su exclusiva valoración del posible éxito o no de la acción judicial a intentar. 7.- La que en el mismo seguro de defensa jurídica, exime a la aseguradora de tener que pagar los gastos de procurador y abogado de su cliente si éste gana el juicio y condenan en costas al contrario. En este caso el cliente ha tenido que adelantar todos los gastos y la aseguradora no paga ningún gasto. 8.- Aquella en la que la compañía se reserva la resolución del contrato por el mero acaecimiento del riesgo cubierto.
4 El Tribunal Supremo confirma ahora la nulidad de todas ellas excepto la número 6, que podrá seguir aplicándose en las pólizas de seguro. A juicio de la OCU, esta cláusula se puede traducir en que el asegurado se puede quedar sin la cobertura contratada y por tanto, que el seguro no tenga ninguna utilidad para el usuario. 4.- Los argumentos del TS Omisión del método de cálculo del valor del rescate del seguro. Con relación a la cláusula referida al valor de rescate en las pólizas de ahorro asegurado a imposición periódica (que fue impugnada por omisión del método de cálculo del rescate) el TS señala que el derecho a una información directa y completa exige cuando menos tener a disposición del contratante el método de cálculo e informar sobre este extremo, ya que en otro caso queda a la decisión unilateral de la aseguradora variar el mismo. No existe obstáculo al control por los Tribunales del carácter abusivo de las condiciones generales, aunque se refieran al objeto principal del contrato, singularmente cuando no son claras y comprensibles, y en el presente caso, la insuficiencia de información y la falta de transparencia, es determinante de un desequilibrio perjudicial para el consumidor y, en su consecuencia, de su carácter abusivo Omisión del método de cálculo de revalorización del capital y falta de definición del llamado interés técnico garantizado. La legislación sectorial impone a las aseguradoras el deber de informar sobre determinados extremos, pero el art LOSSP, reiterado en el art. 137 ROSSP, establece el principio de libertad de configuración de los modelos de las pólizas, por lo que cada compañía aseguradora tiene libertad de decisión sobre la forma en la que facilita la información imperativa, por lo que la concreta redacción de las condiciones generales decididas unilateralmente están necesariamente sujetas al control de abusividad que la legislación de consumidores atribuye a los Tribunales. No cabe confundir el carácter potestativo del reconocimiento de ciertos derechos a favor de los consumidores y correlativa inexigencia de información en relación con aquellos con el deber de claridad e integridad de la información que se facilita, tanto si es imperativa como si responde a decisiones comerciales facultativas de la aseguradora, desde el momento en que es susceptible de incidir en las decisiones de los consumidores. La libertad de empresa en el marco de la economía de mercado (art. 38 CE) debe conjugarse con la tutela de los consumidores que prevé el art. 51 CE, por lo que nada impide el señalamiento de límites a la libertad de contratación ni a la libertad de configuración de condiciones generales de contratación en los contratos con consumidores. Con relación a las cláusulas tercera (omisión del método de cálculo de revalorización del capital) y cuarta (falta de definición del interés técnico garantizado ), el TS señala que la suficiencia e integridad de la información supone un juicio casuístico que hay que
5 poner en relación con la materia sobre al que recae, pero cuando es por escrito y pretende la idoneidad de información complementaria, exige cuando menos que en el propio documento se identifique de forma clara, comprensible y permanentemente accesible gratuitamente para el consumidor la posibilidad de acceder a toda al disponible razonablemente necesaria para la toma de decisiones con conocimiento de causa, ya que en otro caso se hurta al mismo aquella información y se le sitúa en posición de desventaja. No cabe escudar la insuficiencia de la información facilitada en que el art LOSSP, reiterado en el art del Reglamento, exige a la entidad aseguradora la puesta a disposición de quienes estén interesados las bases y los métodos utilizados para el cálculo de las provisiones técnicas, incluida la provisión de participación de los asegurados en los beneficios, cuando la información sobre el derecho de consulta no aparece en las cláusulas examinadas. Finalmente, no cabe escudar la insuficiencia de la información facilitada en que el artículo 16.4 de la LOSSP, reiterado en el artículo 78.2 del Reglamento, exige a la entidad aseguradora la puesta a disposición de quienes estén interesados las bases y los métodos utilizados para el cálculo de las provisiones técnicas, incluida la provisión de participación de los asegurados en los beneficios, cuando la información sobre el derecho de consulta no aparece en las cláusulas examinadas Falta de información sobre modificación de la tarifa de siniestralidad en el seguro de automóviles. Con relación a las cláusulas de revisión de la prima en la póliza de automóviles, se denuncia defecto de información, por limitada en cuanto a un elemento esencial del contrato, concretado en el sistema de modificación de la siniestralidad. La tarifa de siniestralidad, conocida como sistema bonus-malus se incorpora a los seguros de daños y responsabilidad civil por el uso de vehículos de motor, como una cláusula de modulación de la prima anual a satisfacer por el asegurado, que ve premiado su nula o limitada intervención en accidentes. La cuestión no permite conocer por el tomador cual va a ser el índice de la variación, de manera que se hace referencia a criterios técnico-actuariales con nula o limitada explicación, con una patente oscuridad al no concretar si el sistema se mantiene los años sucesivos, tras la primera anualidad. Se une a ello la posibilidad de modificar unilateralmente por la aseguradora, facultad no recíproca, el contrato sin apoyo o justificación alguna. La declaración de nulidad no es fruto de que las cláusulas tengan carácter limitativo, sino de que las cláusulas que se dicen, contienen aspectos incompatibles con la igualdad que ha de regir el contrato, en cuanto impide o dificulta la comprensión del mismo o deja en manos de la aseguradora, la unilateral modificación del mismo, amén de presentar falta de información precisa para que se forme la voluntad negocial por la otra parte contratante. Con relación a la declaración de abusividad por falta de información sobre la modificación de la tarifa de siniestralidad, la cláusula controvertida (relativa al pago de
6 primas sucesivas) en nada subsana la falta de información previa, ya que se limita a reconocer al adherente la facultad de desistir a posteriori del contrato en caso de disconformidad con el importe de la prima comunicado, pero, con independencia de que nada dice para los casos en los que la prima se mantenga igual o disminuya de forma inapreciable, no facilita información que permita conocer al consumidor ni tan siquiera si la compañía incrementará o disminuirá la prima. Esta falta de información no desaparece ni queda compensada por lo que el recurso define como una mejora contractual a la regulación de la Ley al acortar el plazo de dos meses de denuncia previsto en el artículo 22 de la LCS, cuando en realidad la pretendida mejora encubre la atribución a la aseguradora de la posibilidad de modificar unilateralmente la prima hasta un mes antes sin posible control por el adherido Cláusulas relativas a la cobertura de defensa jurídica. Tales cláusulas dejan a la voluntad unilateral de la aseguradora el cumplimiento o no de la prestación en el seguro de defensa jurídica, según su exclusiva valoración del éxito de la acción judicial, permiten la negativa a cumplir la prestación en el seguro de defensa jurídica si la parte contraria es condenada en costas o si la reclamación es temeraria o el recurso inviable. En relación con la nulidad de las cláusulas de cobertura de la defensa jurídica hay que diferenciar tres argumentos diferenciados: a) El primero referido a las cláusulas que dejan a la voluntad unilateral de la aseguradora el cumplimiento de la prestación. Ciertamente se contiene una cláusula incompatible con el principio de igualdad que ha regir en las relaciones entre partes, y se deja en manos exclusivas de la aseguradora, no sólo la interpretación del contrato, sino la decisión de acudir o no a la vía de los recursos. Si al consumidor se le exige una prima cierta y determinada, previamente fijada, no cabe considerar aleatoria e indeterminada la parte de la obligación que asume la aseguradora, consistente en definitiva en cumplir aquello a que se obligó, y será el propio tomador el primer interesado en determinar cuándo ha de recurrir. b) El segundo relativo a la negativa a cumplir la prestación en el seguro de defensa jurídica si la parte contraria es condenada en costas. Por las mismas razones (incompatibilidad con el principio de igualdad), concertado el seguro de defensa jurídica, ha de ser la aseguradora quien se haga cargo del pago, quien a su vez por la vía de la subrogación reclamará a quien haya sido condenado al pago, de modo que el asegurado quede indemne, pero también ajeno a reclamaciones entre las partes, cuando precisamente en interés de garantizarse el pago se concertó el seguro. Con relación a la cláusula que exonera a la compañía aseguradora del pago de los honorarios, derechos y suplidos en los que el asegurado hubiera podido incurrir, cuando en la sentencia se imponga su pago a la parte reclamada, salvo que se declarase la insolvencia
7 de ésta, el TS señala que la condición general examinada impone tales renuncias al asegurado que transforma el aparente seguro de defensa jurídica en un peculiar seguro de insolvencia en función del origen del crédito, lo que supone la imposición de renuncias que en gran parte vacían de contenido la prestación de la aseguradora, máxime teniendo en cuenta el criterio sustancialmente objetivo fijado en el art. 394 LEC, al extremo de que se llega al absurdo de que el consumidor no tiene interés en ganar el pleito con imposición de las costas a la contraparte. En consecuencia, la cláusula es inicua y constituye un supuesto de desequilibrio importante en perjuicio del adherente y de nulidad al amparo de lo previsto en el art. 19.bis.1 de LCU/1984. c) Con relación a las exclusiones del seguro de protección jurídica en caso de reclamaciones temerarias y recursos inviables, el TS señala que una cosa es la validez abstracta de un pacto de delimitación de cobertura que no incluya reclamaciones injustificadas, o de cláusulas de limitación de la cobertura excluyendo reclamaciones temerarias y recursos inviables, y otra muy diferente el que la cláusula concreta que define el riesgo en un caso, o lo limita en otro, sea válida. En relación con la exclusión de cobertura, a diferencia de lo que acontece en la póliza Mapfre Auto que informa sobre la necesidad de comunicar la disconformidad en la propia cláusula y sobre la posibilidad de acudir al arbitraje en el siguiente artículo de la póliza, en la póliza Caser Auto la información sobre la comunicación de la disconformidad está en una cláusula distinta en la que no se informa sobre la posibilidad de acudir al arbitraje. Los términos en los que aparece regulada la posible modificación del sistema bonusmalus, constituye un supuesto paradigmático de atribución a la compañía de la facultad de alterar unilateralmente las condiciones del contrato, sin que dicha unilateralidad se vea condicionada, como pretende por el posible control que sobre la suficiencia de las primas atribuye el art. 25 LOSSP a la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones. Además, la póliza silencia cuales son los criterios aplicables para determinar la cantidad final que el consumidor debe pagar a la aseguradora lo que supone introducir un desequilibrio en un extremo que notoriamente constituye uno de los factores tenidos en cuenta por los consumidores para contratar y, en consecuencia, a efectos de declaración de nulidad de la cláusula, supone un importante desequilibrio en contra del consumidor. El TS estima el recurso interpuesto por Mapfre Familiar relativa a la cobertura y exclusiones en el epígrafe Defensa Jurídica de las Condiciones Generales de cobertura del Seguro voluntario. En concreto, la cláusula señala que además de las exclusiones genéricas del art. 4, no se comprenderán en esta cobertura b) los gastos derivados de reclamaciones injustificadas por carecer de medio de prueba suficiente que la haga viable, o que lo sean en función de la responsabilidad del accidente, así como las manifiestamente desproporcionadas con la valoración de los daños y perjuicios sufridos. No obstante, la Mutualidad, en este último caso, asumirá el pago de dichos gastos si el
8 asegurado ejercita las acciones judiciales y obtiene una resolución favorable o una indemnización en cuantía similar a su pretensión inicial. El recurso es estimado por las siguientes razones: a) La condición transcrita no reserva a la proponente facultades de interpretación o modificación unilateral del contrato. b) Es cierto que en ella se atribuye a la compañía aseguradora la valoración de la viabilidad de la pretensión, pero no de forma indiscriminada o arbitraria, sino, alternativamente, por carecer de medio de prueba suficiente que la haga viable, o en función de la responsabilidad del accidente, o tratarse de reclamaciones manifiestamente desproporcionadas con la valoración de los daños y perjuicios sufridos. c) Ciertamente en ejecución de la cláusula será posible la comisión de abusos e incumplimientos, pero los mismos no derivarán abusos e incumplimientos no derivan de la abusividad de la cláusula, que ha de ser interpretada necesariamente de forma razonable y, tratándose de condiciones generales, en caso de duda imperativamente favorable al consumidor, de modo que la cláusula no dé cobijo a comportamientos arbitrarios. d) El adherente puede acudir al arbitraje, y sobre este extremo se informa en el artículo 39.1.b) sin que se halla cuestionado la claridad y suficiencia de la información acerca de esta particular. e) Finalmente, sin perjuicio de la posibilidad de que el consumidor demande el cumplimiento del contrato, en caso de que decida reclamar frente a terceros, la cobertura de los costes por la aseguradora no depende de la voluntad de ésta, ni de circunstancias aleatorias o indeterminadas, sino de un hecho objetivo y externo: la resolución favorable al asegurado o la concesión de una cuantía similar a su pretensión La extensión de los efectos de la sentencia. La OCU interpuso recurso extraordinario por infracción procesal alegando que la sentencia debía producir efectos no limitados a las partes en el proceso, motivo que es estimado por el TS dado que la defensa de los intereses colectivos no está configurada exclusivamente como un medio de resolución de conflictos intersubjetivos de quienes participan en el pleito, sino que está presente un interés ajeno que, con precedentes en el ámbito del proceso contencioso una disposición general, exige la extensión de sus efectos ultra partes, como instrumento para alcanzar el objetivo señalado en el art. 7.1 de la Directiva 93/13/CEE. Es decir, no se trata de aplicar los principios generales sustantivos de las obligaciones, ya que no se juzga la regularidad de contrato u obligación alguna, sino de aplicar las reglas especiales en materia procesal determinantes de que la eficacia de las sentencias estimatorias del carácter abusivo de alguna condición general de la contratación, dictadas en procedimientos en los que se ejercitan por asociaciones de consumidores al amparo del art. 11 acciones de cesación
9 para el control abstracto de su licitud, deben superar las fronteras subjetivas que fija como regla el art LEC. La eficacia del control abstracto de las cláusulas abusivas exige la expulsión del sistema de las cláusulas declaradas nulas por sentencia firme sin necesidad de petición previa como se evidencia de los términos imperativos de la norma la sentencia determinará si la declaración Falta de información sobre el límite de la cobertura del seguro de defensa jurídica. La OCU cuestionaba también la cláusula relativa a la falta de información sobre condición esencial del contrato: cobertura del seguro de defensa jurídica, sólo por el importe de los baremos de los colegios profesionales. Conviene dejar constancia que el motivo reconoce la libertad de las compañías para definir los riesgos cuya cobertura ofrecen y no se cuestiona la licitud de la cláusula en función de la suficiencia o no de la cobertura, si bien no estará de más significar que el art. 76.a) LCS admite de forma expresa la existencia de límites contractuales a la cobertura. A los efectos de la decisión deviene irrelevante que las cláusulas tengan carácter delimitador del riesgo que como tales son siempre válidas o que sean limitativas, como sostiene la OCU, ya que no puede confundirse la limitación de los derechos de consumidor con la definición del riesgo por medio de las cláusulas limitativas coordinadas con cláusulas delimitadoras. Mayores cuestiones plantea la suficiencia de la información. A este respecto el TS concluye que las cláusulas son claras, concretas, sencillas y fáciles de comprender, ya que su redacción deja claro al adherente: 1) Que la cobertura del importe de las minutas de los profesionales colegiados tiene un tope. 2) Que ese tope es el que fijan las normas orientativas los colegios profesionales. Es cierto que las cláusulas no indican que las normas colegiales no son vinculantes en la relación entre los profesionales y sus clientes y que, en consecuencia, los honorarios pueden rebasar los topes fijados en las mismas, por lo que las cláusulas podrían ser redundantes e insistir más en este punto informando desde la perspectiva negativa los riesgos no cubiertos, pero es lo que cierto que según criterios de lógica, la fijación de un tope a la cobertura nada más tiene sentido si los costes pueden ser mayores, por lo que, de acuerdo con criterios de normalidad, el consumidor, incluso el desatento, entenderá perfectamente el contenido de la cláusula. Cuestión diferente es la referida a la suficiencia, ya que en la póliza no se informa del importe de las concretas cantidades objeto de cobertura. La cuestión a resolver queda ceñida a decidir si resulta insuficiente la información que se remite a baremos o normas colegiales, cuando se facilitan tales normas o baremos que pueden ser conocidos en cualquier momento por la adherente, y la respuesta es que sí, ya que: a) La exigencia de concreción de las cláusulas, condiciones o estipulaciones que se apliquen a la oferta o promoción de productos o servicios contenida en las fechas de la demanda en el art de la LCU y hoy en el art a) del
10 TRLCU se opone a una información genérica sobre todas reglas posibles para la liquidación del siniestro cualesquiera que sean las características del mismo, cuando, supone tal volumen de datos y con tal variedad de combinaciones que resulta razonablemente inasumibles por el consumidor. b) Se identifican de forma suficiente las reglas objetivas y sustraídas a las aseguradoras que deberán aplicarse en la liquidación de los siniestros. Finalmente, aunque las Órdenes Ministeriales no vinculan al Tribunal, no estará de más significar la Orden del Ministerio de Hacienda de 23 de octubre de 1982 abona la licitud de la cláusula, al disponer el art. 3.3 que Honorarios de los profesionales: Se concretarán los baremos que representen el límite máximo de la indemnización a pagar por el asegurador en concepto de honorarios, sin perjuicio de los que efectivamente deban percibir los profesionales designados libremente por el asegurado, quien abonará a su cargo la diferencia si la hubiere. Dicha concreción se podrá hacer consignando en la póliza el baremo o remitiéndose a las normas sobre honorarios de los correspondientes Colegios Profesionales Fijación de la indemnización del vehículo asegurado conforme a su valor venal. También cuestiona la OCU la validez de la cláusula que prevé la indemnización del vehículo asegurado conforme a su valor venal. En contra de lo pretendido por el recurso no puede confundirse la limitación de los derechos del consumidor con la delimitación del riesgo asegurado, ya que, aunque no faltan sentencias que aluden a las cláusulas limitativas de los derechos de los asegurados a efectos del art. 3 LCS, es lo cierto que se trata de cláusulas configuradoras o definitorias del objeto del seguro por medio de la técnica de la exclusión o limitación del alcance general fijado por las cláusulas delimitadoras. Esto es, el art. 3 LCS no ha sido derogado por el apartado 14 de la disposición adicional primera LCU, en la redacción dada por la disposición adicional primera apartado seis de la LCGC, que deben aplicarse de forma coordinada y superpuesta, de manera que las cláusulas que superen el control de abusividad en abstracto pueden ser eficaces en los concretos contratos siempre que superen la barrera concreta impuesta por el art. 3 LCS. Tampoco se constata la existencia de desequilibrio ya que la inexistencia de correlación entre la prima y el valor venal es insuficiente para entender que la cláusula puede subsumirse en el tipo previsto en el art. 10 bis 1 de la LCU (hoy art TRLCU), ya que la destrucción o pérdida total del vehículo no es el único riesgo cubierto por las pólizas. En relación con la suficiencia de la información, debe añadirse a lo ya dicho, que la fijación del tope indemnizatorio con referencia al valor venal, que razonablemente nada más puede entenderse como tope distinto e inferior al que la recurrente identifica con valor real, sin que se haya declarado probado que el consumidor confíe que en caso de siniestro el seguro cubre un valor incluso superior. Por último, el derecho a la íntegra reparación del daño nada tiene que ver con su cobertura por el seguro, ya que mientras aquella regla hace referencia al derecho del perjudicado frente a quienes deben legalmente responder del daño, en su cobertura por
11 quien contractualmente debe responder, rige el pacto de forma que junto al seguro pleno caben situaciones de sobreseguro y de infraseguro.
InDret REVISTA PARA EL ANÁLISIS DEL DERECHO WWW. INDRET.COM Nulidad de algunas cláusulas sobre defensa jurídica del asegurado en el seguro de responsabilidad civil Comentario a la SAPM, Sección 19ª, 29
1) Se declare el carácter abusivo y la consiguiente nulidad absoluta de las cláusulas aquí impugnadas.
EDJ 2010/245705 Tribunal Supremo Sala 1ª, S 1-7-2010, nº 401/2010, rec. 1762/2006. Pte: Gimeno-Bayón Cobos, Rafael EL DERECHO En la Villa de Madrid, a uno de julio de dos mil diez. Vistos por la Sala Primera

References: artículo 61
 resolución 
 resolución 
 artículo 16
 artículo 78
 artículo 22
 resolución 
 artículo 39
 resolución 
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