Source: https://www.elperulegal.com/2018/08/patrimonio-cultural-nacion.html
Timestamp: 2019-05-20 21:21:54+00:00

Document:
RV 117-2018-VMPCIC-MC
VISTOS, el Informe Nº 900076-2018/DPI/DGPC/ VMPCIC/MC de la Dirección de Patrimonio Inmaterial;
y el Informe Nº 900203-2018/DGPC/VMPCIC/MC de la Dirección General de Patrimonio Cultural; y,
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MAS NORMAS LEGALES: Rectifican Anexo Res 025 2016 sunedu/cd Mediante RCD SUNARP
Que, mediante Informe Nº 900203-2018/DGPC/ VMPCIC/MC, la Dirección General de Patrimonio Cultural hizo suyo el Informe Nº 900076-2018/DPI/DGPC/ VMPCIC/MC de fecha 24 de julio de 2018, emitido por la Dirección de Patrimonio Inmaterial, a través del cual se recomendó declarar como Patrimonio Cultural de la Nación a los conocimientos saberes y prácticas asociados a la navegación y pesca tradicional con veleros artesanales en las caletas de Cabo Blanco y El Ñuro, en la provincia de Talara, departamento de Piura;
Que, aunque el fundamento de la civilización en la costa fue la agricultura, la población contó siempre con el mar como otra fuente de sustento de primer nivel, fuente casi inagotable de recursos hidrobiológicos a los que se tuvo acceso a través de una serie de conocimientos, técnicas y prácticas en pesca, tanto en la elaboración de navíos y otros medios de transporte marítimo, como en las formas de captura de especies marinas. Se trata de una experiencia de milenios de desarrollo, cuyos portadores actuales son poblaciones que han vivido de esta actividad a lo largo de generaciones, transmitiendo al interior de cada familia de pescadores los conocimientos relativos a esta actividad extractiva. Anzuelos, redes y arpones, implementos universales en la pesca, existen en el Perú desde el período precerámico, del que se encuentran los primeros vestigios de esta actividad, hasta los anzuelos
y arpones de cobre, del primer y segundo milenio de nuestra era. El copioso material arqueológico de la costa peruana da muestra de la importancia de la pesca en las sociedades precolombinas, proveyendo al mundo contemporáneo de información sobre conocimientos, técnicas y prácticas a través de los implementos de pesca y representaciones de esta actividad en la cerámica, en el textil, en adornos en orfebrería, e incluso en la decoración arquitectónica, entre otros;
Que, los conocimientos, técnicas y prácticas asociados a la pesca contaron con un alto desarrollo, del cual se mantiene un corpus aún vigente hoy en día. Una de las razones para esta permanencia ha sido la continuidad de la actividad pesquera prehispánica a través de sus descendientes tras la Conquista, quienes no renunciaron a esta forma de vida. Si bien durante el Virreinato esta actividad no permitió el enriquecimiento, implicó para estas poblaciones, que no disponían de tierras para el cultivo, la no inclusión en el sistema de mita y una carga menor en tributación, la que fue hecha en recursos hidrobiológicos.
El transporte nativo por balsas, conocidas como balsillas, fue por mucho tiempo el principal medio de transporte y de intercambio por trueque, permitiendo la reproducción de las antiguas técnicas de pesca y de navegación entre las poblaciones de pescadores, conviviendo, con las nuevas tecnologías de explotación pesquera del siglo XX, que harían de la pesca un sector industrialmente importante y una de las mayores fuentes de riqueza del país;
Que, en materia de tecnología tradicional, la pesca en el Perú se ha manifestado en la elaboración de naves y en los medios y conocimientos para la recolección de recursos hidrobiológicos. Las embarcaciones usadas eran de diversos tipos, siendo este rubro uno de los primeros en ser conocidos por los europeos que incursionaron en el Tawantinsuyu. La nave compuesta por haces de totora, conocida popularmente como caballito de totora, sigue en uso en las costas de la región norteña de Lambayeque y La Libertad. Más al norte existió otro precedente que dominó buena parte de la costa peruana, la balsa de troncos, la primera en ser avistada y capturada por una expedición liderada por Francisco Pizarro, en su segunda incursión por mar. Esta nave era de un tipo común en la costa peruana, en particular en la costa tropical, y era conocida en quechua con el término genérico de huampu.
Fabricada con la madera del palo de balsa (genus ochrona), era ideal por su ligereza, impermeabilidad y resistencia a los cambios de humedad que admitía variantes de diversa complejidad y dimensiones, de acuerdo a sus funciones y la carga a llevar. El diccionario de Gonzales Holguín muestra que existían términos para definir a la borda, a las velas, a la popa y a la proa de la nave, y tenían un cobertor en medio de la plataforma, y los tablones llamados guare, de unos tres a cuatro metros de largo, que se colocaban verticalmente en la proa y la popa de la balsa, insertados entre los troncos de la plataforma de la nave, haciendo respetivamente de quilla y timón, pudiendo ser alzados o bajados según las necesidades de la navegación. Con ellos la nave podía remontar las corrientes y los remolinos, y cambiar su curso sin depender únicamente del viento. Estas balsas podían llevar velas cuadrangulares o triangulares. Hay que destacar que en la América prehispánica, la civilización andina fue uno de las pocas áreas culturales donde se dio el uso de velas, ya sea de algodón para las balsas, o de totora, para las naves hechas con el mismo material en el altiplano;
Que, ﬂ otas de estas balsas fueron claves en el desarrollo de reinos costeños como el de los chinchas, los mayores comerciantes de la costa prehispánica en el segundo milenio de nuestra era, y grandes aliados de los incas en su escalada conquistadora. También fue posible con ellas hacer viajes a larga distancia, tal como detallan los mitos de Naylamp y Tacaynamo y las noticias sobre el posible viaje de Tupac Inca Yupanqui por el Océano Pacífico; historias que a decir de María Rostworowski mostrarían un mundo acostumbrado a la práctica de la navegación;
Que, la región del Pacífico tropical, que comprende la costa entre Lambayeque y Guayaquil, fue desde tiempos prehispánicos un área marítima de intercambio. Este carácter se acentuó con el impulso dado al comercio por la economía virreinal, que tuvo en las balsas de troncos un medio eficiente y seguro de transporte a cargo de los experimentados balseros indígenas. Según María Rostworowski, estas balsas podían transportar de 200 a 300 arrobas en productos, abasteciendo las necesidades creadas por el movimiento económico del Virreinato y del primer siglo republicano. Su utilidad, unida a la pericia y los conocimientos de los balseros, permitió que esta tecnología perviviera hasta el siglo XX, cuando hizo su aparición la explotación pesquera con fines industriales.
Este tipo de balsas han perdurado hasta el día de hoy, con el nombre de balsilla y sigue siendo fundamental para la pesca artesanal en la costa norte, por su ligereza y adaptabilidad a las corrientes, aunque en dimensiones menores que las referidas por las crónicas y la arqueología, y con el papel auxiliar de trasladar a los pescadores a los veleros ubicados cerca de la costa, por lo que se impulsan a remo. El velero, nave de construcción cóncava y sin motor, es hoy en día el medio dominante de navegación de la pesca artesanal en el mar tropical norteño;
Que, las caletas de Cabo Blanco y El Ñuro están ubicadas en la conﬂ uencia de dos corrientes marinas, la corriente de Humboldt o Corriente del Perú, de aguas frías, que con un ancho de 150 millas recorre la costa del Océano Pacifico de sur a norte, y la corriente ecuatorial, conocida también como corriente del Niño, de aguas cálidas, que va de norte a sur. Esta circunstancia hace del mar en esta latitud uno de los ecosistemas más ricos y variados del mundo, abundante en especies como el atún, la mantarraya, el pez espada, el mero, el pez vela o las langostas, y también especies como tortugas, delfines, tiburones e incluso ballenas jorobadas.
Muchas de estas especies han sido reproducidas en la cerámica de las culturas Moche, Vicús, Sicán y Chimú, y eventualmente aparecen representadas en culturas más al sur como Lima y Nazca, indicando que en tiempos antiguos las corrientes cálidas llegaban periódicamente a aquellas latitudes. Esta riqueza fue razón para que la caleta de Cabo Blanco se convirtiera en un centro de pesca deportiva de primera importancia durante las décadas de 1950 y 1960. La riqueza marítima también ha impulsado a formas de captura masiva por actores externos que perturban el desarrollo de las especies, incidiendo negativamente en la pesca artesanal que ha dominado en la región;
Que, la pesca inicia, como es usual, antes del amanecer, con los pescadores llegando a sus veleros vía balsillas. Conducidos mar adentro por el viento del norte, llamado terral, que sopla de la tierra al mar en las primeras horas de la mañana, avanzan a la zona de pesca en la conﬂ uencia de corrientes, sin pasar las 20 millas mar adentro para garantizar su retorno a tierra, cuando la virazón o viento del sur, que gira en dirección opuesta, los lleve de vuelta a tierra. Esta combinación de vientos y la habilidad de la navegación en estas corrientes permiten que la pesca se desarrolle a lo largo de la mañana. El área de pesca se elige con una serie de referentes, la observación de las corrientes ricas en cardúmenes y la temperatura de las aguas permiten predecir de qué especies será la pesca del día. El referente de su ubicación en el mar son los escasos puntos de relativa altitud en la superficie costera, observables desde el mar, como faros, médanos y acantilados, en particular la Punta de Cabo Blanco, y los pozos petroleros en aguas más adentro;
Que, la técnica del espinel consiste en el uso de un cordel resistente colocado horizontalmente, denominado palangre, a modo de línea madre, del cual penden cordeles llamados rainales, en cuyos extremos son colocados los anzuelos con carnada de trozos de pescado graso. En el caso de la pesca de merluza, se utilizan trozos de pota como carnada. La línea madre ﬂ ota en la superficie o a una determinada profundidad, sostenida con boyas hechas con corchos, botellas vacías o piezas de madera ligera, señalizadas con banderillas, a la espera del paso de las especies migratorias. La técnica consiste en dejar ﬂ otando esta línea por una o varias horas, con lo cual se pescan especies como perico o merluza, según el tiempo que se le deje, y también congrios, tollos, cabrillas, rayas o platijas, si los anzuelos se mantienen a mayor profundidad;
Que, la técnica del curricán consiste en colocar varios señuelos artificiales, y en muchos casos confeccionados artesanalmente, en la parte trasera del velero que se desliza a una velocidad de hasta diez nudos en la misma dirección de los cardúmenes de atún, bonito o pez vela.
Aunque desde la superficie no es posible observar la dirección de los cardúmenes, el conocimiento de los pescadores les permite ubicar el lugar y el tipo de especie a pescar;
Que, la pesca con arpón es usada mayormente por los pescadores de El Ñuro, siempre en caso de especies de gran tamaño, como rayas del tipo mobula, o el pez espada. En su forma tradicional, el arpón tiene púas en su extremo superior que impiden que la presa escape.
La pesca se realiza de modo manual desde la proa, aprovechando la navegación silenciosa a vela. Aunque hay variantes mecánicas que disponen de un gatillo para disparar el arpón;
Que, conjuntamente con las referencias citadas en el Informe Nº 900076-2018/DPI/DGPC/VMPCIC/MC de la Dirección de Patrimonio Inmaterial, se detallan las características, importancia, valor, alcance y significados de los conocimientos saberes y prácticas asociados a la navegación y pesca tradicional con veleros artesanales en las caletas de Cabo Blanco y El Ñuro, en la provincia de Talara, departamento de Piura; motivo por el cual, dicho informe constituye parte integrante de la presente Resolución Viceministerial, conforme a lo dispuesto en el artículo 6 del Texto Único Ordenado de la Ley Nº 27444, Ley del Procedimiento Administrativo General, aprobado mediante Decreto Supremo Nº 006-2017-JUS;
Artículo 1.- Declarar Patrimonio Cultural de la Nación a los Conocimientos, saberes y prácticas asociadas a la
navegación y pesca tradicional con veleros artesanales en las caletas de Cabo Blanco y El Ñuro en la provincia de Talara, departamento de Piura, por tratarse de recursos culturales, sociales y económicos de vital importancia para el estilo de vida y la identidad de las familias de pescadores de estas localidades, las que han sabido adaptarlas a lo largo de un cambiante panorama histórico y diversas condiciones ambientales, dándoles sostenibilidad y continuidad a lo largo del tiempo.
Artículo 3.- Disponer la publicación de la presente Resolución Viceministerial en el Diario Oficial El Peruano, así como su difusión en el Portal Institucional del Ministerio de Cultura (www.cultura.gob.pe) conjuntamente con el Informe Nº 900076-2018/DPI/DGPC/VMPCIC/MC.
Artículo 4.- Notificar la presente Resolución Viceministerial y el Informe Nº 900076-2018/DPI/DGPC/ VMPCIC/MC a la Dirección Desconcentrada de Cultura de Piura, a Inka Terra Asociación - ITA, y al Gremio de Pescadores de Cabo Blanco, para los fines consiguientes.
Titulo: RV 117-2018-VMPCIC-MC Declaran Patrimonio Cultural de la Nación a los Conocimientos, saberes y prácticas asociadas a la navegación y pesca tradicional con veleros artesanales en las caletas de Cabo Blanco y El Ñuro en la provincia de Talara, departamento de Piura
Numero : 117-2018-VMPCIC-MC

References: Resolución 
 artículo 6

Artículo 1

Artículo 3
 Resolución 

Artículo 4
 Resolución