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La restauración de los protocolos notariales correspondientes a la antigua escribanía de Vilaflor, fechados en el siglo XVII :: Cartas diferentes: revista canaria de patrimonio documental
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La restauración de los protocolos notariales correspondientes a la antigua escribanía de Vilaflor, fechados en el siglo XVII
lisa Mª Díaz González*
Fecha de recepción: 28 de diciembre de 2013
Fecha de aceptación: 10 de enero de 2014
A lo largo del tiempo se han ido desarrollando diferentes ac­tuaciones en el campo de la restauración con el objetivo de pre­servar el patrimonio histórico-artístico. La progresiva toma de conciencia en relación a la salvaguarda de este tipo de bienes, uni­da a la preocupación en el método de intervención, tiene como respuesta una normativa internacional y nacional como medida de unificación de criterios1.
* Universidad de Barcelona. Secció de Conservació i Restauració. Correo electrónico: elisadiaz@ub.edu.
1. Documentos de ámbito internacional: Carta de Atenas (1931), Carta de Venecia (1964); Carta internacional para la conservación de las ciudades his­tóricas: Carta de Toledo (1986). Documentos de ámbito europeo: La Carta Europea del Patrimonio Arquitectónico y la Declaración de Ámsterdam (1975). Convención para la salvaguardia del patrimonio arquitectónico de Europa: Carta de Granada (1985). Documentos de ámbito nacional (Italia): La Carta del Restauro 1972; Carta de 1987 de la conservación y restauración de los objetos de arte y cultura. Martínez Justicia, María José. Historia y teoría de la conservación y restauración artística. Madrid: Tecnos, 2000.
Cartas diferentes. Revista canaria de patrimonio documental, n. 9 (2013), pp. 305-326.I
Como punto de partida nos encontramos la Carta de Atenas (1931), cuyo valor normativo se extiende al ámbito de la arqui­tectura, arqueología y escultura monumental. Las siguientes car­tas que se formulan se siguen refiriendo sólo a la arquitectura y a las antigüedades (arqueología). La Carta del restauro de 1972, de ámbito nacional italiano, es la primera que amplía los criterios de actuación a obras de carácter pictórico y escultórico:
«Art. 1.— Todas las obras de arte de todas las épocas, en la acepción más amplia, que va desde los monumentos arquitectóni­cos a los de pintura y escultura, aunque sean fragmentos, y desde el hallazgo paleolítico a las expresiones figurativas de las culturas populares y del arte contemporáneo, pertenecientes a cualquier per­sona o ente, con la finalidad de su salvaguardia y restauración, son objeto de las presentes instrucciones que toman el nombre de “Carta del Restauro 1972”».
Sólo a finales de los ochenta, y también en el ámbito nacional italiano, se ampliará el cuidado a todo tipo de objetos de arte y cultura, entendiéndose también los libros y los documentos de archivo, como se puede comprobar en la Carta de la conservación y restauración de los objetos de arte y cultura de 1987:
«Art. 1.— Las consideraciones e instrucciones, implícita o explí­citamente enunciadas en el presente documento, pretenden renovar, integrar y sustancialmente sustituir la “Carta Italiana del Restau­ro” de 1972.
Éstas se aplican a todos los objetos de toda época y área geográfi­ca que revistan de manera significativa interés artístico, histórico y en general cultural. Forman parte de tal universo de objetos obras de arquitectura y de agregación urbana, ambientes naturales de especial interés antropológico, fáunico y geológico, ambientes “cons­truidos”, como parques, jardines y paisajes agrarios, instrumentos técnicos, científicos y de trabajo, libros y documentos, testimonios de usos y costumbres de interés antropológico, obras de figuración Cartas diferentes. Revista Canaria de Patrimonio Documental
tridimensional, obras de figuración plana sobre cualquier tipo de soporte (mural, de papel, textil, lígneo, de piedra, metálico, cerámi­co, vítreo, etc.)».
En España, la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, le dedica el título vii al Patrimonio Documen­tal y Bibliográfico y de los Archivos, Bibliotecas y Museos. Dicho título se divide en dos capítulos, extendiéndose desde el artículo 48 al 66 de dicha ley.
En el preámbulo de la Ley 3/1990, de 22 febrero 1990, Normas reguladoras del Patrimonio Documental y Archivos de Canarias se propone la custodia, conservación, inventario, protección y difusión del patrimonio documental de Canarias a través del Sistema Cana­rio de Archivos. Así mismo, en el artículo 3 de dicha ley se especifica que forma parte del patrimonio documental canario, sin perjuicio de la legislación del estado que les afecte, los documentos produ­cidos por las notarías y registros públicos del archipiélago canario.
En el título iii (De la protección del patrimonio documental y los archivos), artículo 17, punto 2, se recoge que: «El Gobierno de Canarias, los Cabildos Insulares y los Ayuntamientos estarán obligados a: a) Conservar y defender el Patrimonio Documental Ca­nario, sin perjuicio de la colaboración exigible a los diferentes orga­nismos y entidades de carácter público y a las personas privadas que sean propietarios o custodien parte de ese Patrimonio Documental».
El 15 marzo 1999 se aprueba la Ley 4/1999 del Patrimonio Histórico de Canarias, donde curiosamente, y después de haberse formulado la Ley de Patrimonio Documental y Archivos de Ca­narias (ley 3/1999), no se incluyen los bienes documentales como parte del conjunto de Patrimonio Histórico Canario a proteger.
La intervención que a continuación exponemos forma parte de los pocos ejemplos de preservación de patrimonio documental que se realizan en las instituciones de Tenerife, y es fruto de un convenio de colaboración entre el Ayuntamiento de Arona y la Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias.I r 308 nfo mes
La poca práctica, y, por tanto, la escasa formación en inter­venciones sobre este tipo de bienes, plantea un desconocimiento por parte de las instituciones y de los propios usuarios sobre la metodología a seguir en estos casos.
Antes de iniciar la explicación sobre el proceso de restauración llevado a cabo en los protocolos seleccionados en este convenio, es conveniente proporcionar unas nociones sobre el concepto de restauración. Según la definición dada en la Carta del restauro de 1987, la restauración consiste «en cualquier intervención que, respetando los principios de la conservación y sobre la base de todo tipo de indagaciones cognoscitivas previas, se dirija a restituir al ob­jeto, en los límites de lo posible, una relativa legibilidad y, donde sea necesario, el uso».
A partir de esta definición se establece que el objetivo princi­pal de la conservación-restauración es el de preservar los bienes culturales de todos aquellos factores externos e internos que puedan ser nocivos, alterando de alguna manera la estructura del bien cultural. Y además, debe facilitarse un ambiente apro­piado para cada tipo de bienes con el fin de prolongar su exis­tencia.
El tratamiento de restauración sólo ha de realizarse cuando las agresiones y las degradaciones que presenta la pieza lo exijan. Por eso, la restauración debe basarse en la intervención mínima e indispensable sobre los objetos a tratar según estos tres criterios fundamentales: legibilidad de las intervenciones realizadas, esta­bilidad de los materiales aplicados y reversibilidad de los trata­mientos.
2 Fases de intervención
En esta primera fase del convenio se intervienen cuatro de los dieciséis protocolos notariales que forman parte de la Antigua Escribanía de Vilaflor, depositados en el Archivo Histórico Pro­vincial de Santa Cruz de Tenerife.Cartas diferentes. Revista Canaria de Patrimonio Documental 309
Según la Ley Orgánica del Notariado de 1862, en el artículo 17, «se entiende por protocolo la colección ordenada de las escrituras matrices autorizadas durante un año, y se formalizará en uno o más tomos encuadernados, foliados en letra y con los demás requisitos que determinen en las instrucciones del caso»2.
La adecuación a los cambios que se iban produciendo en la ejecución de los protocolos hizo que esta definición se fuera mo­dificando y se fuera completando de esta manera: «El protocolo notarial comprenderá los instrumentos públicos y demás documentos incorporados el mismo en cada año, contando desde primero de enero a treinta y uno de diciembre, ambos inclusive, aunque en su trans­curso haya vacado la Notaría y se haya nombrado nuevo Notario»3.
Por lo tanto, puede producirse, por un lado, la intervención de más de un notario en un mismo protocolo; y por otro, al tratar­se de una colección ordenada de documentos, también podemos encontrarnos períodos cronológicos amplios dentro de un mismo ejemplar.
Además, para facilitar su consulta, los protocolos se acompa­ñaban de dos clases de índices, uno alfabético de otorgantes y otro cronológico de instrumentos, ambos encuadernados en el último volumen de cada año.
Según el registro del Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife, aparecen seis escribanos en la antigua escriba­nía de Vilaflor4 durante el siglo xvii:
—Diego de Martín Barrios, 1614-1621 (pn 3724 - pn 3725)5.
— Pedro de Madrid, 1622-1627 (pn 3725 - pn 3726 - pn 3727).
2. Pagarolas Sabaté, Laureà. Los archivos notariales: ¿qué son y cómo se tratan? Gijón: Trea, 2007.
4. Índice de protocolos pertenecientes a la Escribanía de Vilaflor. La Laguna: Instituto de Estudios Canarios, 1968.
5. pn es abreviatura de Protocolo Notarial. El número es el asignado en el Índice de protocolos pertenecientes a la Escribanía de Vilaflor (1968). Los proto­colos señalados en negrita son los que han sido intervenidos.I r 310 nfo mes
— Andrés Hernández Pinto, 1628-1652 (pn 3727).
— Lorenzo Díaz Delgado, 1653-1671 (pn 3728 - pn 3729 - pn 3730 - pn 3731 - pn 3732 - pn 3733 - pn 3734 - pn 3735).
—Cristóbal Salgado, 1672-1680 (pn 3736 - pn 3737).
— Pedro Betancourt del Castillo, 1681-1694 (pn 3738 - pn 3739).
2.1 Diagnóstico y estado de conservación
Los cuatro protocolos elegidos para la realización de esta pri­mera fase de restauración (pn 3735, pn 3731, pn 3727, pn 3730) presentaban un estado grave de conservación.
Generalmente las alteraciones presentes en ellos vienen deter­minadas por causas extrínsecas debido a una mala conservación del volumen y manipulación, y por la pérdida en la mayoría de los casos de la encuadernación.
Encontramos, además, alteraciones físico-mecánicas ejemplifi­cadas en los numerosos pliegues y dobleces a los que se encuen­tran sometidas las páginas de los ejemplares.
La observación de ciertas alteraciones nos permite identi­ficar el ataque de insectos bibliófagos pertenecientes al orden Coleóptera (familia Anobiidae) y al orden Thysanura (familia Lepismatidae)6, además de las pérdidas de soporte de papel.
Los cambios cromáticos, las diversas manchas y la degradación de la celulosa que aparece en las diferentes páginas de los volú­menes implican la presencia de microorganismos.
El soporte de papel presenta un estado de oxidación e hidró­lisis consecuencia de factores intrínsecos como es la oxidación de las tintas metaloácidas.
6. Sánchez Hernampérez, Arsenio. Políticas de conservación en bibliotecas. Madrid: Arco, 1999, pp. 109-110, 113-114.Cartas diferentes. Revista Canaria de Patrimonio Documental 311
La metodología aplicada en la restauración de los protocolos notariales se estructura sobre una base científica de la siguiente manera:
1. Análisis preliminares del estado de conservación.
2. Identificación y estudios de materiales constitutivos.
3. Investigación de fuentes históricas y documentales.
4. Interpretación de todos los estudios anteriores y realización de una propuesta de trabajo con soluciones individuales para cada caso.
Los puntos n. 1 y n. 2 nos sirven para identificar los materiales constitutivos de los volúmenes, la estructura de realización de cada uno de ellos y la proveniencia del papel.
Para ello, aparte de la observación visual, se realizan estudios preliminares consistentes en ensayos mecánicos, ensayos de tex­tura y ensayos químicos.
El punto n. 3 nos sirve para determinar los diferentes escriba­nos que ejercieron en el s. xvii en esta escribanía concreta, de ma­nera que podamos atribuir o reproducir algunas de las encuader­naciones perdidas en función del estudio de las que se conservan.
El punto n. 4 es la determinación del tratamiento individua­lizado de cada ejemplar atendiendo a las conclusiones obtenidas de los estudios preliminares y del estado de conservación que presentan los libros.
2.3 Fases de restauración
Se propone para los cuatro protocolos un tratamiento que consiste en las siguientes fases:
1. Análisis preliminares.
2. Foliado y desmontaje.I r 312 nfo mes
Ataque de insectos bibliófagos, orden Coleóptera (familia Anobiidae). pn 3731. Fotografía: Elisa Díaz.
Ataque de microorganismos (hongos y bacterias). pn 3730. Fotografía: Elisa Díaz.Cartas diferentes. Revista Canaria de Patrimonio Documental 313
Estado de conservación de las tintas metaloácidas antes de la intervención.
Fotografía: Elisa Díaz.
Oxidación de la celulosa. pn 3727. Fotografía: Elisa Díaz.I r 314 nfo mes
4. Desinfección.
5. Desacidificaciòn.
6. Reintegración del soporte.
7. Laminado.
8. Encuadernación.
2.3.1 Análisis preliminares
Los exámenes realizados se pueden clasificar en:
a) Ensayos mecánicos: dirección de fibras, acabado, filigrana.
b) Ensayos de textura: peso, espesor.
c) Ensayos químicos: ph.
a) Ensayos mecánicos
Tipo: Dirección de fibras
Área examinada
Se trata de la dirección que coge la pasta o pulpa de papel en función a la fabricación.
En el proceso de fabricación del papel, la fibra en suspen­sión se adapta al movimiento del agua. Si ésta adquiere un movimiento, las fibras se ordenan siguiendo este movi­miento y tomando, por tanto, la dirección que marca la corriente del agua. Así pues, la dirección de las fibras en el papel la determina su sistema de fabricación.
Se han examinado varias páginas de los cuatro protocolos elegidas al azar.
Las hojas carecen prácti­camente de dirección de fibras. Están fabricadas manualmente y cogen cierta dirección debido a los corondeles de la forma de fabricación (verjura).Cartas diferentes. Revista Canaria de Patrimonio Documental 315
Tipo: Acabado
Es el sistema de fabricación de papel en relación a la su­perficie y su textura. En este caso nos encontramos con un acabado verjurado, es decir, un entramado de líneas de color claro que quedan mar­cadas en el papel fabricado con un molde que tiene una malla construida mediante finas varillas cosidas una a continuación de otra.
Las líneas paralelas muy apre­tadas y numerosas separadas entre sí por milímetros, son las marcas de los puntizones del molde, y las líneas más finas en sentido perpendicu­lar y separadas varios centí­metros son las marcas de los corondeles.
Se eligen varias páginas de cada uno de los pro­tocolos. Se seleccionan formatos diferentes de páginas para comprobar si cambia la verjura. Se realiza la observación y medición entre los co­rondeles de la verjura y se toma una fotografía con luz transmitida.
n 3727, pág. 54: dis­tancia entre corondeles 3’4-3’5 cm.
n 3727, pág. 230: dis­tancia entre corondeles 2’5 cm.
n 3735, pág. 139: dis­tancia entre corondeles 3’5 cm.
n 3731, pág. 166: dis­tancia entre corondeles 2’5 cm.
n 3730, pág. 217: dis­tancia entre corondeles 2’3 cm.
n 3730, pág. 243: dis­tancia entre corondeles 3’5-2’5 cm.
Las páginas de mayor for­mato suelen tener mayor distancia entre los coron­deles (3’5 cm).
Tipo: Filigrana
En algunas de las páginas de los protocolos encontramos marcas de agua o filigranas.
Las filigranas son los dibujos que se observan en el papel con luz transmitida. Se consi­gue con un alambre metálico cosido sobre el molde con el que se confecciona el papel; allí donde está el alambre se deposita menos cantidad de fibras al formarse la hoja, razón por la que aparece con menos grosor.
Se observó la totalidad de los cuatro protocolos, pero se han seleccionado las filigranas más signifi­cativas de cada uno de los ejemplares.
Se realizaron fotografías con luz transmitida de las filigranas más representa­tivas que definen el origen del papel.I r 316 nfo mes
b) Ensayos de textura
Tipo: Peso/ Gramaje
Este tipo de pruebas nos permite elaborar el gramaje de una hoja de papel para poder calcular los gramos de papel que nos hacen falta para preparar la pulpa en la fase de reintegración del soporte.
Se entiende por gramaje7 la masa del papel expresada en gramos por metro cuadrado. Realizado con balanza de precisión Jadever.
Se pesó cada protocolo individualmente y luego se eligió una hoja representativa de cada uno de ellos para calcular el gramaje.
n 3735: cuerpo del pro­tocolo: 804 gr. Hoja: 4’6 gr.
n 3727: cuerpo del pro­tocolo: 872 gr. Hoja: 4 gr.
n 3730: cuerpo del pro­tocolo: 1710 gr. Hoja: 4’2 gr.
n 3731: cuerpo del pro­tocolo: 940 gr. Hoja: 3’5 gr.
Tipo: Espesor
El espesor8 de un papel depende de su composición fibrosa, del refino y del calandrado, si este último es enérgico, puede reducirlo hasta un 50 %.
La medición del espesor se realiza con un micrómetro de mano.
Se eligieron al azar pá­ginas de cada uno de los protocolos para deter­minar el espesor de cada una y poder establecer el grosor de la reintegración de soporte.
Debido a que las hojas han sido fabricadas ma­nualmente, el espesor de las mismas es irregular. Es por ello por lo que se realizan varias medidas en la misma hoja y se establece un intervalo aproximativo.
n 3735: espesor 12-16 micras.
n 3727: espesor 14-16 micras.
n 3731: espesor 17-18 micras.
n 3730: espesor 11-14 micras.
7. Norma aenor/57-014-74.
8. Norma aenor/ 57-004.Cartas diferentes. Revista Canaria de Patrimonio Documental 317
c) Ensayos químicos
Tipo: medición de ph9
El ph9 es un valor que se usa para indicar la acidez o alcalinidad de una sustancia. Se determina calculando los iones de hidrógeno presentes en una determinada sustancia. Se mide en una escala de 0 a 14, donde en el medio, 7, la sustancia es neutra. Los valores de 0 a 7 indican que la sustancia es ácida y por encima de 7 y hasta 14 que es alcalina o básica.
Se han llevado a cabo me­diciones de ph de las dis­tintas muestras de papel. En las distintas muestras de papel se ha medido el ph del soporte sin grafía, el ph de las tintas meta­loácidas y el ph sobre una muestra con ataque de microorganismos.
Para la medición del ph del papel se utiliza un ph-metro de electrodo, Crison Micro. Se midió directamente el ph de la superficie de cada mues­tra de papel humedecida con una gota de agua destilada.
Para la medición del ph del agua se utiliza una tira indicadora de ph.
Muestra de soporte: el ph da valores sobre 6.
Muestra sobre soporte con tintas metaloácidas: el ph da valores sobre 5’5.
Muestra sobre soporte con bacterias: el ph da valores sobre 8’3.
Muestra del agua del laboratorio: el ph da valores sobre 8’5.
Otro tipo de pruebas que se llevan a cabo antes de iniciar la restauración son:
Tipo: solubilidad de tintas
Aplicamos a pincel sobre los elementos sustentados (tintas metaloácidas) cada uno de los solventes a utilizar en los procesos de restauración de desinfección y limpieza en húmedo.
Las pruebas se realizan sobre fragmentos de los protocolos que se en­contraban sueltos en la unidad de instalación.
Las tintas metaloácidas no son solubles en alco­hol y son parcialmente solubles en agua.
9. Norma aenor/57-078-74.I r 318 nfo mes
Tipo: macrofotografía con lupa binocular
Estudio del estado de la su­perficie del papel: porosidad y deterioro de la superficie del papel debido a la hidróli­sis y oxidación de la celulosa.
Las fotografías se rea­lizan sobre fragmentos de los protocolos que se encontraban en la unidad de instalación y sobre los hilos del cosido de protocolos.
El soporte presenta un elevado estado de acidez en algunas páginas de los protocolos. Las tintas metaloácidas contribuyen a esto.
2.3.2 Foliado-desmontaje
El foliado de los volúmenes y el desmontaje son dos fases fundamentales en la intervención, ya que nos permiten volver a montar los ejemplares de la misma manera en que fueron realiza­dos originariamente. Para ello se numera cada página a lápiz y se realiza un esquema de montaje o cosido de cuadernillos y folios constituyentes mientras se va desmontando.
2.3.3 Limpieza
El proceso de limpieza, en general, incluye toda acción dirigi­da a suprimir la suciedad. Para ello se realiza una primera limpie­za mecánica consistente en la anulación de sustancias sólidas, in­corporadas a la superficie del soporte: el polvo, la contaminación atmosférica o la propia desintegración de la pieza. Se trata de un tratamiento directo sobre la obra o zona afectada y hay que tener cuidado con la grafía. Se utiliza una cámara, vitrina o mesa de limpieza, con la ayuda de una brocha suave.
Esta limpieza se realiza hoja por hoja, de manera que una vez limpia, se prepara cada hoja sobre un soporte inerte10 para proce­der a la desinfección y a la limpieza en húmedo.
10. Reemay®: tejido no tejido 100 % poliéster. Material estable.Cartas diferentes. Revista Canaria de Patrimonio Documental 319
En algunas de las páginas hubo que utilizar otros métodos para eliminar la suciedad superficial, como las gomas de borrar viní­licas11 en bloque, que no dejan ningún residuo graso en el papel.
Tras realizar las pertinentes pruebas de solubilidad de tintas, se comprobó que las tintas metalóacidas12 son insolubles en agua, aunque se desprenden en parte debido a su proceso de oxidación intrínseco. Por otro lado, el tratamiento acuoso es recomenda­ble13, pues está comprobado que, una vez seco, el papel aumenta sus propiedades físicas y adquiere mejor aspecto y, sobre todo, mayor consistencia, al potenciar la unión química interfibrilar y anular residuos o elementos de relleno que reducen dicha unión.
Es por ello por lo que decidimos realizar una limpieza en hú­medo con baños14 de baja duración de tiempo.
Se realiza una limpieza húmeda estándar:
1. Agua, temperatura ambiente, con jabón neutro lmo2®. Du­ración del baño: 5 minutos.
11. Tacón Clavaín, Javier. La restauración en libros y documentos: técnicas de intervención. Madrid: Ollero y Ramos, 2009, p. 71-73.
12. Tintas fabricadas por la reacción entre un ácido y un compuesto metá­lico. Se produce una reacción química entre un tanino y una sal ferrosa (ácido tánico y galotánico del tanino y el sulfato de hierro ii) formando galotanato de hierro (ii), compuesto que se oxida en contacto con el aire a galotanato de hierro (iii). La reacción se lleva a cabo en el interior del soporte. Véase: Tacón Clavaín, Javier. Soportes y técnicas documentales: causas de deterioro. Madrid: Ollero y Ramos, 2011, p. 107.
13. Las recientes investigaciones sobre tratamientos de tintas metaloácidas no recomiendan el baño de este tipo de tintas sin proceder a su estabilización mediante el uso de fitatos, como es el caso del tratamiento implantado por el Netherland Institute for Cultural Heritage, que combina el fitato cálcico y el bicarbonato cálcico. Los tratamientos más actuales son los aplicados por Jana Kolar, centrados en el uso de antioxidantes, y Rodorico Giorgi, basados en nanotecnología para la desacidificación de documentos con problemas de corrosión de tintas.
14. Actualmente se pone en duda la limpieza por inmersión en estos casos de tintas.I r 320 nfo mes
2. Agua aclarado del baño, temperatura ambiente. Duración del baño: 5 minutos.
2.3.4 Desinfección
Previamente se comprueba la insolubilidad de las tintas en al­cohol, y se aplica en una concentración 50:50 en agua, por pulve­rización, con el fin de realizar una desinfección.
2.3.5 Desacidificación
La desacidificación tiene como finalidad eliminar de los papeles la dañina actividad de la acidez, motivada por factores intrínsecos y extrínsecos de variado origen. La acidez incorpora elementos químicos extraños que rompen los enlaces moleculares, desequi­libran la estructura de la celulosa y generan una autodegradación que culmina con la desintegración total, tal como hemos visto en las macrofotografías realizadas con lupa binocular. Además, sus efectos repercuten en las propiedades del papel.
La acidez se manifiesta también mediante un cambio cromá­tico en el papel, un tono amarillento acompañado de una pro­gresiva fragilidad que acaba convirtiendo el papel en una materia altamente quebradiza.
Para estabilizar el nivel de ph se realiza un baño con una di­solución de hidróxido de calcio15 a partir de una concentración saturada del mismo producto.
15. Los estudios sobre la estabilización de tintas ferrogálicas recomiendan que tras su estabilización se realice una desacidificación pero con bicarbonato cálcico.Cartas diferentes. Revista Canaria de Patrimonio Documental 321
2.3.6 Reintegración del soporte
La reintegración del soporte se realiza mecánicamente en la máquina reintegradora, que es una máquina capaz de rellenar las lagunas con la pulpa de papel que se le añade gracias a un sistema de remoción de agua y succión controlada. Previamente hay que disgregar esta pulpa de celulosa comercializada en planchas16 y elaborarla a manera de gránulos para poder medir el peso que hace falta para la reintegración de cada hoja.
Además se necesita añadir a la pasta o pulpa de papel una parte de pulpa teñida de los tres colores primarios: amarillo, cyan y magenta, con los que se realizarán las pruebas de color.
El documento a restaurar está compuesto por papel que ha en­vejecido de diferente manera, lo que produce un cambio cromá­tico de la superficie. Por ello se realizan pruebas eligiendo aquel color que no distorsione en la contemplación del documento y que sea de un tono menor que el original.
La reintegración se realiza gradualmente en la reintegrado­ra mecánica, calculando y añadiendo la pulpa suficiente para reintegrar las faltas en cada hoja de papel. El proceso es lento y laborioso.
2.3.7 Laminación
La laminación es la aplicación de una hoja de refuerzo a la su­perficie del papel, que propicia la consistencia y la funcionalidad perdida.
Se utiliza la laminación en aquellas páginas donde la oxidación de las tintas metaloácidas implica la pérdida de las mismas y de
16. Las pulpas están realizadas con fibras papeleras de algodón, cáñamo de Manila, lino, cáñamo, sisal, yute, kozo, eucalipto y pino. Catálogo Arte & Memoria.I r 322 nfo mes
soporte, y en aquellos bifolios cuya unión está debilitada por un ataque biológico.
Se realiza una laminación manual con papel japonés de grama­je fino. En esta fase se aprovecha además el adhesivo del reapres­to17 pulverizado mientras el soporte se encuentra húmedo por la reintegración y se coloca encima la lámina de papel japonés.
El conjunto se coloca entre Reemays® para someterlo a un suave alisado mientras alcanza el secado total y el papel recupera sus dimensiones.
2.3.8 Encuadernación
Una vez secas todas las hojas se procede al formateado de las páginas, de manera que recupera su dimensión original. Se realiza la ordenación de las páginas y la formación de los cuadernillos atendiendo a la foliación. En la mayoría de los protocolos se lo­calizan soportes de variadas dimensiones, de manera que hay que tratar de devolver ese carácter irregular que tuvo en origen.
Para el montaje de los protocolos se respeta nuevamente la estructura o manera de hacer original documentada en el pro­ceso de desmontaje. Se distinguen dos tipos de cosidos en los protocolos: el cosido principal, que es el une los cuadernillos que constituyen el protocolo, y los cosidos secundarios, que se iban realizando para añadir documentos dentro de aquellos cuaderni­llos que ya estaban formados.
El cosido principal es de tipo griego con dos cadenetas. El hilo rodea o atraviesa el nervio de piel uniendo cuadernillos formados
17. En la fabricación del papel, mediante el aprestado se aplica una capa de adhesivo a la hoja para darle consistencia y permitir la escritura con tinta sin que ésta penetre por capilaridad entre las fibras. Parte de los adhesivos uti­lizados son solubles en agua. Los tratamientos acuosos de restauración pueden eliminar parte de este apresto, de manera que hay que volver a aplicar un adhesivo.Cartas diferentes. Revista Canaria de Patrimonio Documental 323
por bifolios. Cuando los documentos a incorporar son folios suel­tos, se unen mediante un cosido llamado «paso de toro».
Como dijimos anteriormente, algunos de los protocolos no conservan la encuadernación original. De los dieciséis protocolos fechados en el siglo xvii, diez conservan su encuadernación y seis la han perdido (dos de los cuales son los protocolos pn 3730 y pn 3727). Es por ello por lo que se hace un estudio previo de las encuadernaciones originales que quedaban para determinar qué modelo es el adecuado de realizar en cada caso.
Se observa detenidamente la cubierta de estos protocolos, la forma y el material del que está constituida. Además se estudia el tipo de cosido y la manera de unión del cuerpo del protocolo a dicha cubierta.
Como resultado se observan diferentes tipologías de encua­dernación.
De todo ello se concluye lo siguiente en relación a los cuatro protocolos objeto de la restauración:
— pn 3727 (no conserva encuadernación). Se le realizó una encuadernación similar al pn 3726, siendo ambos del mismo es­cribano, Pedro de Madrid: cubierta y nervios de piel cosidos al lomo de la cubierta.
— pn 3730 (no conserva encuadernación). Se le realizó una encuadernación similar a la de los protocolos pn 3728, pn 3732 y pn 3735, del escribano Lorenzo Díaz Delgado: cubierta de piel, con nervios de piel insertos en la misma.
— pn 3731 (conserva la encuadernación), del escribano Lo­renzo Díaz Delgado. Debido a que se conserva la encuadernación pero en mal estado, se reprodujo igual a la original.
— pn 3735 (no conserva encuadernación). Se le realizó una encuadernación similar a la del pn 3734, del escribano Lorenzo Díaz Delgado.I r 324 nfo mes
Detalle del montaje de la encuadernación del pn 3731. Fotografía: Elisa Díaz.
Reintegración del soporte. Imagen final de la restauración del pn 3730.
Fotografía: Elisa Díaz.Cartas diferentes. Revista Canaria de Patrimonio Documental 325
La poca importancia dada al patrimonio documental queda reflejada desde el inicio de la regularización o normalización de la protección de bienes culturales a través de los documentos internacionales y nacionales, a pesar de ser el ámbito más ex­tenso dentro de los diferentes bienes histórico-culturales objetos de preservación. Cualquier institución pública o privada genera documentación susceptible de ser conservada que constituye la memoria histórica de la época en la que se creó.
La utilidad de este tipo de proyectos de conservación-restau­ración de patrimonio documental queda demostrada al recuperar parte de este patrimonio documental, testigo de una época no sólo en su contenido, sino también a nivel formal.
Imagen final de la restauración del pn 3727. Fotografía: Elisa Díaz.I r 326 nfo mes
4 Referencias Bibli ográficas
atálogo Arte & Memoria: productos de conservación-restaura­ción. [S. l.: s.n.], [ca. 2010].
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Título y subtítulo La restauración de los protocolos notariales correspondientes a la antigua escribanía de Vilaflor, fechados en el siglo XVII
Autor principal Díaz González, María Elisa
Numeración Número 09
Páginas pp. 305-326
Materias Patrimonio documental ; Archivística ; Documentación ; Cultura ; Canarias ; Vilaflor ; Siglo 17
Tamaño de archivo 3460481 Bytes
Texto LA RESTAURACIÓN DE LOS PROTOCOLOS NOTARIALES CORRESPONDIENTES A LA ANTIGUA ESCRIBANÍA DE VILAFLOR, FECHADOS EN EL SIGLO XVII E lisa Mª Díaz González* Fecha de recepción: 28 de diciembre de 2013 Fecha de aceptación: 10 de enero de 2014 1 Introducción A lo largo del tiempo se han ido desarrollando diferentes ac­tuaciones en el campo de la restauración con el objetivo de pre­servar el patrimonio histórico-artístico. La progresiva toma de conciencia en relación a la salvaguarda de este tipo de bienes, uni­da a la preocupación en el método de intervención, tiene como respuesta una normativa internacional y nacional como medida de unificación de criterios1. * Universidad de Barcelona. Secció de Conservació i Restauració. Correo electrónico: elisadiaz@ub.edu. 1. Documentos de ámbito internacional: Carta de Atenas (1931), Carta de Venecia (1964); Carta internacional para la conservación de las ciudades his­tóricas: Carta de Toledo (1986). Documentos de ámbito europeo: La Carta Europea del Patrimonio Arquitectónico y la Declaración de Ámsterdam (1975). Convención para la salvaguardia del patrimonio arquitectónico de Europa: Carta de Granada (1985). Documentos de ámbito nacional (Italia): La Carta del Restauro 1972; Carta de 1987 de la conservación y restauración de los objetos de arte y cultura. Martínez Justicia, María José. Historia y teoría de la conservación y restauración artística. Madrid: Tecnos, 2000. Cartas diferentes. Revista canaria de patrimonio documental, n. 9 (2013), pp. 305-326.I nformes 306 Como punto de partida nos encontramos la Carta de Atenas (1931), cuyo valor normativo se extiende al ámbito de la arqui­tectura, arqueología y escultura monumental. Las siguientes car­tas que se formulan se siguen refiriendo sólo a la arquitectura y a las antigüedades (arqueología). La Carta del restauro de 1972, de ámbito nacional italiano, es la primera que amplía los criterios de actuación a obras de carácter pictórico y escultórico: «Art. 1.— Todas las obras de arte de todas las épocas, en la acepción más amplia, que va desde los monumentos arquitectóni­cos a los de pintura y escultura, aunque sean fragmentos, y desde el hallazgo paleolítico a las expresiones figurativas de las culturas populares y del arte contemporáneo, pertenecientes a cualquier per­sona o ente, con la finalidad de su salvaguardia y restauración, son objeto de las presentes instrucciones que toman el nombre de “Carta del Restauro 1972”». Sólo a finales de los ochenta, y también en el ámbito nacional italiano, se ampliará el cuidado a todo tipo de objetos de arte y cultura, entendiéndose también los libros y los documentos de archivo, como se puede comprobar en la Carta de la conservación y restauración de los objetos de arte y cultura de 1987: «Art. 1.— Las consideraciones e instrucciones, implícita o explí­citamente enunciadas en el presente documento, pretenden renovar, integrar y sustancialmente sustituir la “Carta Italiana del Restau­ro” de 1972. Éstas se aplican a todos los objetos de toda época y área geográfi­ca que revistan de manera significativa interés artístico, histórico y en general cultural. Forman parte de tal universo de objetos obras de arquitectura y de agregación urbana, ambientes naturales de especial interés antropológico, fáunico y geológico, ambientes “cons­truidos”, como parques, jardines y paisajes agrarios, instrumentos técnicos, científicos y de trabajo, libros y documentos, testimonios de usos y costumbres de interés antropológico, obras de figuración Cartas diferentes. Revista Canaria de Patrimonio Documental 307 tridimensional, obras de figuración plana sobre cualquier tipo de soporte (mural, de papel, textil, lígneo, de piedra, metálico, cerámi­co, vítreo, etc.)». En España, la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, le dedica el título vii al Patrimonio Documen­tal y Bibliográfico y de los Archivos, Bibliotecas y Museos. Dicho título se divide en dos capítulos, extendiéndose desde el artículo 48 al 66 de dicha ley. En el preámbulo de la Ley 3/1990, de 22 febrero 1990, Normas reguladoras del Patrimonio Documental y Archivos de Canarias se propone la custodia, conservación, inventario, protección y difusión del patrimonio documental de Canarias a través del Sistema Cana­rio de Archivos. Así mismo, en el artículo 3 de dicha ley se especifica que forma parte del patrimonio documental canario, sin perjuicio de la legislación del estado que les afecte, los documentos produ­cidos por las notarías y registros públicos del archipiélago canario. En el título iii (De la protección del patrimonio documental y los archivos), artículo 17, punto 2, se recoge que: «El Gobierno de Canarias, los Cabildos Insulares y los Ayuntamientos estarán obligados a: a) Conservar y defender el Patrimonio Documental Ca­nario, sin perjuicio de la colaboración exigible a los diferentes orga­nismos y entidades de carácter público y a las personas privadas que sean propietarios o custodien parte de ese Patrimonio Documental». El 15 marzo 1999 se aprueba la Ley 4/1999 del Patrimonio Histórico de Canarias, donde curiosamente, y después de haberse formulado la Ley de Patrimonio Documental y Archivos de Ca­narias (ley 3/1999), no se incluyen los bienes documentales como parte del conjunto de Patrimonio Histórico Canario a proteger. La intervención que a continuación exponemos forma parte de los pocos ejemplos de preservación de patrimonio documental que se realizan en las instituciones de Tenerife, y es fruto de un convenio de colaboración entre el Ayuntamiento de Arona y la Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias.I r 308 nfo mes La poca práctica, y, por tanto, la escasa formación en inter­venciones sobre este tipo de bienes, plantea un desconocimiento por parte de las instituciones y de los propios usuarios sobre la metodología a seguir en estos casos. Antes de iniciar la explicación sobre el proceso de restauración llevado a cabo en los protocolos seleccionados en este convenio, es conveniente proporcionar unas nociones sobre el concepto de restauración. Según la definición dada en la Carta del restauro de 1987, la restauración consiste «en cualquier intervención que, respetando los principios de la conservación y sobre la base de todo tipo de indagaciones cognoscitivas previas, se dirija a restituir al ob­jeto, en los límites de lo posible, una relativa legibilidad y, donde sea necesario, el uso». A partir de esta definición se establece que el objetivo princi­pal de la conservación-restauración es el de preservar los bienes culturales de todos aquellos factores externos e internos que puedan ser nocivos, alterando de alguna manera la estructura del bien cultural. Y además, debe facilitarse un ambiente apro­piado para cada tipo de bienes con el fin de prolongar su exis­tencia. El tratamiento de restauración sólo ha de realizarse cuando las agresiones y las degradaciones que presenta la pieza lo exijan. Por eso, la restauración debe basarse en la intervención mínima e indispensable sobre los objetos a tratar según estos tres criterios fundamentales: legibilidad de las intervenciones realizadas, esta­bilidad de los materiales aplicados y reversibilidad de los trata­mientos. 2 Fases de intervención En esta primera fase del convenio se intervienen cuatro de los dieciséis protocolos notariales que forman parte de la Antigua Escribanía de Vilaflor, depositados en el Archivo Histórico Pro­vincial de Santa Cruz de Tenerife.Cartas diferentes. Revista Canaria de Patrimonio Documental 309 Según la Ley Orgánica del Notariado de 1862, en el artículo 17, «se entiende por protocolo la colección ordenada de las escrituras matrices autorizadas durante un año, y se formalizará en uno o más tomos encuadernados, foliados en letra y con los demás requisitos que determinen en las instrucciones del caso»2. La adecuación a los cambios que se iban produciendo en la ejecución de los protocolos hizo que esta definición se fuera mo­dificando y se fuera completando de esta manera: «El protocolo notarial comprenderá los instrumentos públicos y demás documentos incorporados el mismo en cada año, contando desde primero de enero a treinta y uno de diciembre, ambos inclusive, aunque en su trans­curso haya vacado la Notaría y se haya nombrado nuevo Notario»3. Por lo tanto, puede producirse, por un lado, la intervención de más de un notario en un mismo protocolo; y por otro, al tratar­se de una colección ordenada de documentos, también podemos encontrarnos períodos cronológicos amplios dentro de un mismo ejemplar. Además, para facilitar su consulta, los protocolos se acompa­ñaban de dos clases de índices, uno alfabético de otorgantes y otro cronológico de instrumentos, ambos encuadernados en el último volumen de cada año. Según el registro del Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife, aparecen seis escribanos en la antigua escriba­nía de Vilaflor4 durante el siglo xvii: —Diego de Martín Barrios, 1614-1621 (pn 3724 - pn 3725)5. — Pedro de Madrid, 1622-1627 (pn 3725 - pn 3726 - pn 3727). 2. Pagarolas Sabaté, Laureà. Los archivos notariales: ¿qué son y cómo se tratan? Gijón: Trea, 2007. 3. Ibidem. 4. Índice de protocolos pertenecientes a la Escribanía de Vilaflor. La Laguna: Instituto de Estudios Canarios, 1968. 5. pn es abreviatura de Protocolo Notarial. El número es el asignado en el Índice de protocolos pertenecientes a la Escribanía de Vilaflor (1968). Los proto­colos señalados en negrita son los que han sido intervenidos.I r 310 nfo mes — Andrés Hernández Pinto, 1628-1652 (pn 3727). — Lorenzo Díaz Delgado, 1653-1671 (pn 3728 - pn 3729 - pn 3730 - pn 3731 - pn 3732 - pn 3733 - pn 3734 - pn 3735). —Cristóbal Salgado, 1672-1680 (pn 3736 - pn 3737). — Pedro Betancourt del Castillo, 1681-1694 (pn 3738 - pn 3739). 2.1 Diagnóstico y estado de conservación Los cuatro protocolos elegidos para la realización de esta pri­mera fase de restauración (pn 3735, pn 3731, pn 3727, pn 3730) presentaban un estado grave de conservación. Generalmente las alteraciones presentes en ellos vienen deter­minadas por causas extrínsecas debido a una mala conservación del volumen y manipulación, y por la pérdida en la mayoría de los casos de la encuadernación. Encontramos, además, alteraciones físico-mecánicas ejemplifi­cadas en los numerosos pliegues y dobleces a los que se encuen­tran sometidas las páginas de los ejemplares. La observación de ciertas alteraciones nos permite identi­ficar el ataque de insectos bibliófagos pertenecientes al orden Coleóptera (familia Anobiidae) y al orden Thysanura (familia Lepismatidae)6, además de las pérdidas de soporte de papel. Los cambios cromáticos, las diversas manchas y la degradación de la celulosa que aparece en las diferentes páginas de los volú­menes implican la presencia de microorganismos. El soporte de papel presenta un estado de oxidación e hidró­lisis consecuencia de factores intrínsecos como es la oxidación de las tintas metaloácidas. 6. Sánchez Hernampérez, Arsenio. Políticas de conservación en bibliotecas. Madrid: Arco, 1999, pp. 109-110, 113-114.Cartas diferentes. Revista Canaria de Patrimonio Documental 311 2.2 Metodología La metodología aplicada en la restauración de los protocolos notariales se estructura sobre una base científica de la siguiente manera: 1. Análisis preliminares del estado de conservación. 2. Identificación y estudios de materiales constitutivos. 3. Investigación de fuentes históricas y documentales. 4. Interpretación de todos los estudios anteriores y realización de una propuesta de trabajo con soluciones individuales para cada caso. Los puntos n. 1 y n. 2 nos sirven para identificar los materiales constitutivos de los volúmenes, la estructura de realización de cada uno de ellos y la proveniencia del papel. Para ello, aparte de la observación visual, se realizan estudios preliminares consistentes en ensayos mecánicos, ensayos de tex­tura y ensayos químicos. El punto n. 3 nos sirve para determinar los diferentes escriba­nos que ejercieron en el s. xvii en esta escribanía concreta, de ma­nera que podamos atribuir o reproducir algunas de las encuader­naciones perdidas en función del estudio de las que se conservan. El punto n. 4 es la determinación del tratamiento individua­lizado de cada ejemplar atendiendo a las conclusiones obtenidas de los estudios preliminares y del estado de conservación que presentan los libros. 2.3 Fases de restauración Se propone para los cuatro protocolos un tratamiento que consiste en las siguientes fases: 1. Análisis preliminares. 2. Foliado y desmontaje.I r 312 nfo mes Ataque de insectos bibliófagos, orden Coleóptera (familia Anobiidae). pn 3731. Fotografía: Elisa Díaz. Ataque de microorganismos (hongos y bacterias). pn 3730. Fotografía: Elisa Díaz.Cartas diferentes. Revista Canaria de Patrimonio Documental 313 Estado de conservación de las tintas metaloácidas antes de la intervención. Fotografía: Elisa Díaz. Oxidación de la celulosa. pn 3727. Fotografía: Elisa Díaz.I r 314 nfo mes 3. Limpieza. 4. Desinfección. 5. Desacidificaciòn. 6. Reintegración del soporte. 7. Laminado. 8. Encuadernación. 2.3.1 Análisis preliminares Los exámenes realizados se pueden clasificar en: a) Ensayos mecánicos: dirección de fibras, acabado, filigrana. b) Ensayos de textura: peso, espesor. c) Ensayos químicos: ph. a) Ensayos mecánicos Tipo: Dirección de fibras Descripción Área examinada Conclusiones Se trata de la dirección que coge la pasta o pulpa de papel en función a la fabricación. En el proceso de fabricación del papel, la fibra en suspen­sión se adapta al movimiento del agua. Si ésta adquiere un movimiento, las fibras se ordenan siguiendo este movi­miento y tomando, por tanto, la dirección que marca la corriente del agua. Así pues, la dirección de las fibras en el papel la determina su sistema de fabricación. Se han examinado varias páginas de los cuatro protocolos elegidas al azar. Las hojas carecen prácti­camente de dirección de fibras. Están fabricadas manualmente y cogen cierta dirección debido a los corondeles de la forma de fabricación (verjura).Cartas diferentes. Revista Canaria de Patrimonio Documental 315 Tipo: Acabado Descripción Área examinada Conclusiones Es el sistema de fabricación de papel en relación a la su­perficie y su textura. En este caso nos encontramos con un acabado verjurado, es decir, un entramado de líneas de color claro que quedan mar­cadas en el papel fabricado con un molde que tiene una malla construida mediante finas varillas cosidas una a continuación de otra. Las líneas paralelas muy apre­tadas y numerosas separadas entre sí por milímetros, son las marcas de los puntizones del molde, y las líneas más finas en sentido perpendicu­lar y separadas varios centí­metros son las marcas de los corondeles. Se eligen varias páginas de cada uno de los pro­tocolos. Se seleccionan formatos diferentes de páginas para comprobar si cambia la verjura. Se realiza la observación y medición entre los co­rondeles de la verjura y se toma una fotografía con luz transmitida. p n 3727, pág. 54: dis­tancia entre corondeles 3’4-3’5 cm. p n 3727, pág. 230: dis­tancia entre corondeles 2’5 cm. p n 3735, pág. 139: dis­tancia entre corondeles 3’5 cm. p n 3731, pág. 166: dis­tancia entre corondeles 2’5 cm. p n 3730, pág. 217: dis­tancia entre corondeles 2’3 cm. p n 3730, pág. 243: dis­tancia entre corondeles 3’5-2’5 cm. Las páginas de mayor for­mato suelen tener mayor distancia entre los coron­deles (3’5 cm). Tipo: Filigrana Descripción Área examinada Conclusiones En algunas de las páginas de los protocolos encontramos marcas de agua o filigranas. Las filigranas son los dibujos que se observan en el papel con luz transmitida. Se consi­gue con un alambre metálico cosido sobre el molde con el que se confecciona el papel; allí donde está el alambre se deposita menos cantidad de fibras al formarse la hoja, razón por la que aparece con menos grosor. Se observó la totalidad de los cuatro protocolos, pero se han seleccionado las filigranas más signifi­cativas de cada uno de los ejemplares. Se realizaron fotografías con luz transmitida de las filigranas más representa­tivas que definen el origen del papel.I r 316 nfo mes b) Ensayos de textura Tipo: Peso/ Gramaje Descripción Área examinada Conclusiones Este tipo de pruebas nos permite elaborar el gramaje de una hoja de papel para poder calcular los gramos de papel que nos hacen falta para preparar la pulpa en la fase de reintegración del soporte. Se entiende por gramaje7 la masa del papel expresada en gramos por metro cuadrado. Realizado con balanza de precisión Jadever. Se pesó cada protocolo individualmente y luego se eligió una hoja representativa de cada uno de ellos para calcular el gramaje. p n 3735: cuerpo del pro­tocolo: 804 gr. Hoja: 4’6 gr. p n 3727: cuerpo del pro­tocolo: 872 gr. Hoja: 4 gr. p n 3730: cuerpo del pro­tocolo: 1710 gr. Hoja: 4’2 gr. p n 3731: cuerpo del pro­tocolo: 940 gr. Hoja: 3’5 gr. Tipo: Espesor Descripción Área examinada Conclusiones El espesor8 de un papel depende de su composición fibrosa, del refino y del calandrado, si este último es enérgico, puede reducirlo hasta un 50 %. La medición del espesor se realiza con un micrómetro de mano. Se eligieron al azar pá­ginas de cada uno de los protocolos para deter­minar el espesor de cada una y poder establecer el grosor de la reintegración de soporte. Debido a que las hojas han sido fabricadas ma­nualmente, el espesor de las mismas es irregular. Es por ello por lo que se realizan varias medidas en la misma hoja y se establece un intervalo aproximativo. p n 3735: espesor 12-16 micras. p n 3727: espesor 14-16 micras. p n 3731: espesor 17-18 micras. p n 3730: espesor 11-14 micras. 78 7. Norma aenor/57-014-74. 8. Norma aenor/ 57-004.Cartas diferentes. Revista Canaria de Patrimonio Documental 317 c) Ensayos químicos Tipo: medición de ph9 Descripción Área examinada Conclusiones El ph9 es un valor que se usa para indicar la acidez o alcalinidad de una sustancia. Se determina calculando los iones de hidrógeno presentes en una determinada sustancia. Se mide en una escala de 0 a 14, donde en el medio, 7, la sustancia es neutra. Los valores de 0 a 7 indican que la sustancia es ácida y por encima de 7 y hasta 14 que es alcalina o básica. Se han llevado a cabo me­diciones de ph de las dis­tintas muestras de papel. En las distintas muestras de papel se ha medido el ph del soporte sin grafía, el ph de las tintas meta­loácidas y el ph sobre una muestra con ataque de microorganismos. Para la medición del ph del papel se utiliza un ph-metro de electrodo, Crison Micro. Se midió directamente el ph de la superficie de cada mues­tra de papel humedecida con una gota de agua destilada. Para la medición del ph del agua se utiliza una tira indicadora de ph. Muestra de soporte: el ph da valores sobre 6. Muestra sobre soporte con tintas metaloácidas: el ph da valores sobre 5’5. Muestra sobre soporte con bacterias: el ph da valores sobre 8’3. Muestra del agua del laboratorio: el ph da valores sobre 8’5. Otro tipo de pruebas que se llevan a cabo antes de iniciar la restauración son: Tipo: solubilidad de tintas Descripción Área examinada Conclusiones Aplicamos a pincel sobre los elementos sustentados (tintas metaloácidas) cada uno de los solventes a utilizar en los procesos de restauración de desinfección y limpieza en húmedo. Las pruebas se realizan sobre fragmentos de los protocolos que se en­contraban sueltos en la unidad de instalación. Las tintas metaloácidas no son solubles en alco­hol y son parcialmente solubles en agua. 9. Norma aenor/57-078-74.I r 318 nfo mes Tipo: macrofotografía con lupa binocular Descripción Área examinada Conclusiones Estudio del estado de la su­perficie del papel: porosidad y deterioro de la superficie del papel debido a la hidróli­sis y oxidación de la celulosa. Las fotografías se rea­lizan sobre fragmentos de los protocolos que se encontraban en la unidad de instalación y sobre los hilos del cosido de protocolos. El soporte presenta un elevado estado de acidez en algunas páginas de los protocolos. Las tintas metaloácidas contribuyen a esto. 2.3.2 Foliado-desmontaje El foliado de los volúmenes y el desmontaje son dos fases fundamentales en la intervención, ya que nos permiten volver a montar los ejemplares de la misma manera en que fueron realiza­dos originariamente. Para ello se numera cada página a lápiz y se realiza un esquema de montaje o cosido de cuadernillos y folios constituyentes mientras se va desmontando. 2.3.3 Limpieza El proceso de limpieza, en general, incluye toda acción dirigi­da a suprimir la suciedad. Para ello se realiza una primera limpie­za mecánica consistente en la anulación de sustancias sólidas, in­corporadas a la superficie del soporte: el polvo, la contaminación atmosférica o la propia desintegración de la pieza. Se trata de un tratamiento directo sobre la obra o zona afectada y hay que tener cuidado con la grafía. Se utiliza una cámara, vitrina o mesa de limpieza, con la ayuda de una brocha suave. Esta limpieza se realiza hoja por hoja, de manera que una vez limpia, se prepara cada hoja sobre un soporte inerte10 para proce­der a la desinfección y a la limpieza en húmedo. 10. Reemay®: tejido no tejido 100 % poliéster. Material estable.Cartas diferentes. Revista Canaria de Patrimonio Documental 319 En algunas de las páginas hubo que utilizar otros métodos para eliminar la suciedad superficial, como las gomas de borrar viní­licas11 en bloque, que no dejan ningún residuo graso en el papel. Tras realizar las pertinentes pruebas de solubilidad de tintas, se comprobó que las tintas metalóacidas12 son insolubles en agua, aunque se desprenden en parte debido a su proceso de oxidación intrínseco. Por otro lado, el tratamiento acuoso es recomenda­ble13, pues está comprobado que, una vez seco, el papel aumenta sus propiedades físicas y adquiere mejor aspecto y, sobre todo, mayor consistencia, al potenciar la unión química interfibrilar y anular residuos o elementos de relleno que reducen dicha unión. Es por ello por lo que decidimos realizar una limpieza en hú­medo con baños14 de baja duración de tiempo. Se realiza una limpieza húmeda estándar: 1. Agua, temperatura ambiente, con jabón neutro lmo2®. Du­ración del baño: 5 minutos. 11. Tacón Clavaín, Javier. La restauración en libros y documentos: técnicas de intervención. Madrid: Ollero y Ramos, 2009, p. 71-73. 12. Tintas fabricadas por la reacción entre un ácido y un compuesto metá­lico. Se produce una reacción química entre un tanino y una sal ferrosa (ácido tánico y galotánico del tanino y el sulfato de hierro ii) formando galotanato de hierro (ii), compuesto que se oxida en contacto con el aire a galotanato de hierro (iii). La reacción se lleva a cabo en el interior del soporte. Véase: Tacón Clavaín, Javier. Soportes y técnicas documentales: causas de deterioro. Madrid: Ollero y Ramos, 2011, p. 107. 13. Las recientes investigaciones sobre tratamientos de tintas metaloácidas no recomiendan el baño de este tipo de tintas sin proceder a su estabilización mediante el uso de fitatos, como es el caso del tratamiento implantado por el Netherland Institute for Cultural Heritage, que combina el fitato cálcico y el bicarbonato cálcico. Los tratamientos más actuales son los aplicados por Jana Kolar, centrados en el uso de antioxidantes, y Rodorico Giorgi, basados en nanotecnología para la desacidificación de documentos con problemas de corrosión de tintas. 14. Actualmente se pone en duda la limpieza por inmersión en estos casos de tintas.I r 320 nfo mes 2. Agua aclarado del baño, temperatura ambiente. Duración del baño: 5 minutos. 2.3.4 Desinfección Previamente se comprueba la insolubilidad de las tintas en al­cohol, y se aplica en una concentración 50:50 en agua, por pulve­rización, con el fin de realizar una desinfección. 2.3.5 Desacidificación La desacidificación tiene como finalidad eliminar de los papeles la dañina actividad de la acidez, motivada por factores intrínsecos y extrínsecos de variado origen. La acidez incorpora elementos químicos extraños que rompen los enlaces moleculares, desequi­libran la estructura de la celulosa y generan una autodegradación que culmina con la desintegración total, tal como hemos visto en las macrofotografías realizadas con lupa binocular. Además, sus efectos repercuten en las propiedades del papel. La acidez se manifiesta también mediante un cambio cromá­tico en el papel, un tono amarillento acompañado de una pro­gresiva fragilidad que acaba convirtiendo el papel en una materia altamente quebradiza. Para estabilizar el nivel de ph se realiza un baño con una di­solución de hidróxido de calcio15 a partir de una concentración saturada del mismo producto. 15. Los estudios sobre la estabilización de tintas ferrogálicas recomiendan que tras su estabilización se realice una desacidificación pero con bicarbonato cálcico.Cartas diferentes. Revista Canaria de Patrimonio Documental 321 2.3.6 Reintegración del soporte La reintegración del soporte se realiza mecánicamente en la máquina reintegradora, que es una máquina capaz de rellenar las lagunas con la pulpa de papel que se le añade gracias a un sistema de remoción de agua y succión controlada. Previamente hay que disgregar esta pulpa de celulosa comercializada en planchas16 y elaborarla a manera de gránulos para poder medir el peso que hace falta para la reintegración de cada hoja. Además se necesita añadir a la pasta o pulpa de papel una parte de pulpa teñida de los tres colores primarios: amarillo, cyan y magenta, con los que se realizarán las pruebas de color. El documento a restaurar está compuesto por papel que ha en­vejecido de diferente manera, lo que produce un cambio cromá­tico de la superficie. Por ello se realizan pruebas eligiendo aquel color que no distorsione en la contemplación del documento y que sea de un tono menor que el original. La reintegración se realiza gradualmente en la reintegrado­ra mecánica, calculando y añadiendo la pulpa suficiente para reintegrar las faltas en cada hoja de papel. El proceso es lento y laborioso. 2.3.7 Laminación La laminación es la aplicación de una hoja de refuerzo a la su­perficie del papel, que propicia la consistencia y la funcionalidad perdida. Se utiliza la laminación en aquellas páginas donde la oxidación de las tintas metaloácidas implica la pérdida de las mismas y de 16. Las pulpas están realizadas con fibras papeleras de algodón, cáñamo de Manila, lino, cáñamo, sisal, yute, kozo, eucalipto y pino. Catálogo Arte & Memoria.I r 322 nfo mes soporte, y en aquellos bifolios cuya unión está debilitada por un ataque biológico. Se realiza una laminación manual con papel japonés de grama­je fino. En esta fase se aprovecha además el adhesivo del reapres­to17 pulverizado mientras el soporte se encuentra húmedo por la reintegración y se coloca encima la lámina de papel japonés. El conjunto se coloca entre Reemays® para someterlo a un suave alisado mientras alcanza el secado total y el papel recupera sus dimensiones. 2.3.8 Encuadernación Una vez secas todas las hojas se procede al formateado de las páginas, de manera que recupera su dimensión original. Se realiza la ordenación de las páginas y la formación de los cuadernillos atendiendo a la foliación. En la mayoría de los protocolos se lo­calizan soportes de variadas dimensiones, de manera que hay que tratar de devolver ese carácter irregular que tuvo en origen. Para el montaje de los protocolos se respeta nuevamente la estructura o manera de hacer original documentada en el pro­ceso de desmontaje. Se distinguen dos tipos de cosidos en los protocolos: el cosido principal, que es el une los cuadernillos que constituyen el protocolo, y los cosidos secundarios, que se iban realizando para añadir documentos dentro de aquellos cuaderni­llos que ya estaban formados. El cosido principal es de tipo griego con dos cadenetas. El hilo rodea o atraviesa el nervio de piel uniendo cuadernillos formados 17. En la fabricación del papel, mediante el aprestado se aplica una capa de adhesivo a la hoja para darle consistencia y permitir la escritura con tinta sin que ésta penetre por capilaridad entre las fibras. Parte de los adhesivos uti­lizados son solubles en agua. Los tratamientos acuosos de restauración pueden eliminar parte de este apresto, de manera que hay que volver a aplicar un adhesivo.Cartas diferentes. Revista Canaria de Patrimonio Documental 323 por bifolios. Cuando los documentos a incorporar son folios suel­tos, se unen mediante un cosido llamado «paso de toro». Como dijimos anteriormente, algunos de los protocolos no conservan la encuadernación original. De los dieciséis protocolos fechados en el siglo xvii, diez conservan su encuadernación y seis la han perdido (dos de los cuales son los protocolos pn 3730 y pn 3727). Es por ello por lo que se hace un estudio previo de las encuadernaciones originales que quedaban para determinar qué modelo es el adecuado de realizar en cada caso. Se observa detenidamente la cubierta de estos protocolos, la forma y el material del que está constituida. Además se estudia el tipo de cosido y la manera de unión del cuerpo del protocolo a dicha cubierta. Como resultado se observan diferentes tipologías de encua­dernación. De todo ello se concluye lo siguiente en relación a los cuatro protocolos objeto de la restauración: — pn 3727 (no conserva encuadernación). Se le realizó una encuadernación similar al pn 3726, siendo ambos del mismo es­cribano, Pedro de Madrid: cubierta y nervios de piel cosidos al lomo de la cubierta. — pn 3730 (no conserva encuadernación). Se le realizó una encuadernación similar a la de los protocolos pn 3728, pn 3732 y pn 3735, del escribano Lorenzo Díaz Delgado: cubierta de piel, con nervios de piel insertos en la misma. — pn 3731 (conserva la encuadernación), del escribano Lo­renzo Díaz Delgado. Debido a que se conserva la encuadernación pero en mal estado, se reprodujo igual a la original. — pn 3735 (no conserva encuadernación). Se le realizó una encuadernación similar a la del pn 3734, del escribano Lorenzo Díaz Delgado.I r 324 nfo mes Detalle del montaje de la encuadernación del pn 3731. Fotografía: Elisa Díaz. Reintegración del soporte. Imagen final de la restauración del pn 3730. Fotografía: Elisa Díaz.Cartas diferentes. Revista Canaria de Patrimonio Documental 325 3 Conclusiones La poca importancia dada al patrimonio documental queda reflejada desde el inicio de la regularización o normalización de la protección de bienes culturales a través de los documentos internacionales y nacionales, a pesar de ser el ámbito más ex­tenso dentro de los diferentes bienes histórico-culturales objetos de preservación. Cualquier institución pública o privada genera documentación susceptible de ser conservada que constituye la memoria histórica de la época en la que se creó. La utilidad de este tipo de proyectos de conservación-restau­ración de patrimonio documental queda demostrada al recuperar parte de este patrimonio documental, testigo de una época no sólo en su contenido, sino también a nivel formal. Imagen final de la restauración del pn 3727. Fotografía: Elisa Díaz.I r 326 nfo mes 4 Referencias Bibli ográficas C atálogo Arte & Memoria: productos de conservación-restaura­ción. [S. l.: s.n.], [ca. 2010]. C artas y documentos [Recurso en línea]. Grupo Español – iic. Dis­ponible en: www.ge-iic.com. (Consultado en enero de 2013). Í ndice de protocolos pertenecientes a la escribanía de Vilaflor. La Laguna: Instituto de Estudios Canarios de La Laguna, 1968. J ornadas del Instituto Patrimonio Cultural Español. Nuevos avances para la estabilización de la corrosión de tintas metaloá­cidas. Madrid (octubre 2011). M artínez Justicia, María José. Historia y teoría de la conservación y restauración artística. Madrid: Tecnos, 2000. Pagarolas Sabaté, Laureà. Los archivos notariales: ¿qué son y cómo se tratan? Gijón: Trea, 2007. S ánchez Hernampérez, Arsenio. Políticas de conservación en biblio­tecas. Madrid: Arco libros, 1999. T acón Clavaín, Javier. La restauración en libros y documentos: téc­nicas de intervención. Madrid: Ollero y Ramos, 2009. T acón Clavaín, Javier. Soportes y técnicas documentales: causas de deterioro. Madrid: Ollero y Ramos, 2011.
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 artículo 3
 artículo 17
 artículo 17
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