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Timestamp: 2017-12-16 16:32:10+00:00

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Escrito el martes 3 de julio del 2012 por Ramiro Hernandez | Categoría: Comercio Exterior, En Opinion de
El depósito fiscal es el almacenamiento de mercancías de procedencia extranjera o nacional en Almacenes Generales de Depósito, autorizados para ello, por las autoridades aduaneras. Este régimen se efectúa una vez determinados los impuestos generales al Comercio Exterior, así como las cuotas compensatorias.
Este régimen permite la posibilidad de que las mercancías puedan retirarse para importarse definitivamente, si son de procedencia extranjera; exportarse definitivamente, si son de procedencia nacional; retornarse al extranjero las que son de esa procedencia o reincorporarse al mercado las de origen nacional, e importarse temporalmente por maquiladoras o empresas con programas de exportación, asimismo permite a los particulares mantener almacenadas sus mercancías todo el tiempo que así lo consideren, en tanto subsista el contrato de almacenaje y se pague por el servicio.
Las mercancías se pueden extraer total o parcialmente para su importación o exportación pagando previamente los impuestos al Comercio Exterior y el Derecho de Trámite Aduanero (DTA), actualizados al periodo que va desde su entrada al país hasta su retiro del almacén, así como, pagar previamente las demás contribuciones y cuotas compensatorias que en su caso correspondan.
Así mismo, se hace posible la comercialización de las mercancías en depósito tanto por nacionales como por extranjeros no establecidos en territorio nacional, en este último caso utilizando un RFC genérico para operaciones por extranjeros para la elaboración del pedimento.
Por lo anterior señalado, cabe resaltar que el artículo 3, fracción V de la Ley del Impuesto Sobre la Renta (LISR), establece que no se considera que el depósito fiscal de bienes o mercancías de un residente en el extranjero, en un almacén general de depósito o la entrega de éstas para su importación al país, constituya establecimiento permanente, situación por la que muchas personas consideran que dichas operaciones de enajenación no están sujetas a las disposiciones fiscales e nuestro país, sin embargo cabe aclarar que nos regimos por el DERECHO POSITIVO y cada disposición legal será exigible dentro de su ámbito de aplicación, por lo que sería erróneo suponer que las disposiciones de la Ley del ISR son igualmente aplicables para la Ley del IVA, dado que el incumplimiento en la norma jurídica de la Ley del IVA (creada por el Estado para regular la conducta externa de los hombres) estará provista de una sanción judicial.
Fundamento legal para determinación y cobro del IVA.
La Ley del IVA en su artículo 1º. establece los supuestos por los cuales se causa el impuesto:
“Artículo 1o.- Están obligadas al pago del impuesto al valor agregado establecido en esta Ley, las personas físicas y las morales que, en territorio nacional, realicen los actos o actividades siguientes:
IV.- Importen bienes o servicios.”
Del artículo anterior, debe quedar en claro que son cuatro supuestos diferentes y claramente definidos dentro de la misma Ley, y que cada acto es distinto uno de otro.
En este sentido podemos observar que al momento de realizar una importación, se causa el impuesto sobre una base y por el acto de la importación, y si posteriormente se enajena la mercancía en territorio nacional se causa nuevamente el impuesto pero sobre una base distinta y por un acto distinto que sería la venta en territorio nacional, por lo cual se genera un IVA para cada acto resultante, pero no se puede considerar un doble IVA para un solo acto.
Resultaría ilegal pretender eximir el pago del IVA al momento de la enajenación, justificando que ya se pagó dicho impuesto al momento de la importación en virtud de claridad con la cual inicial la misma Ley y buscar una herramienta jurídica para evitar el pago podría traducirse en una situación considerada como evasión fiscal.
El régimen de Depósito Fiscal, como se mencionó en un principio, permite la venta de dichas mercancías almacenadas a pesar de que aún no han sido propiamente importadas de forma definitiva a territorio nacional.
En otras palabras, solo se cambian los factores, mas no así las obligaciones correspondientes. Dada la situación que ahora podemos primero enajenarlas, y posteriormente importarlas de forma definitiva, sin embargo la importación y la enajenación son supuestos diferentes y cada supuesto estará sujeto al cumplimiento de las disposiciones legales.
En el caso de operaciones de venta de mercancía introducida al régimen de depósito fiscal por un extranjero no residente, la Ley del IVA en su artículo 1-A, fracción III establece que “Están obligados a la retención del IVA quienes adquieran bienes que enajenen extranjeros sin establecimiento permanente en el país”, y conforme al artículo 10 del mismo ordenamiento, se entiende que la enajenación se efectúa en territorio nacional, si en el país se realiza la entrega material del bien por el enajenante, hecho que sucede con la mercancía almacenada bajo el régimen de Depósito Fiscal, que a pesar de no estar importada de forma definitiva, la misma no puede considerarse fuera de territorio nacional, ya que el propósito principal de dicho régimen aduanero es el diferimiento del pago de los impuestos relacionados únicamente con la importación, mas no así de los impuestos relacionados con actos de enajenación (compra-venta en territorio nacional).
En este orden de ideas, hay quienes consideran que causa el IVA dos veces sobre el mismo supuesto, sin embargo la causación se genera por supuestos diferentes:
Por la venta de mercancía extranjera depositada en el almacén (enajenación en territorio nacional) y
Por la extracción de la mercancía del almacén para su importación definitiva a territorio nacional.
Por lo que cada vez que se enajena dicha mercancía dentro del depósito fiscal, se causa el IVA, tantas veces se realice dicha operación, sean nacionales como extranjeros.
Evidentemente no es una situación jurídica que apoye al comercio exterior, y por otro lado los usuarios de comercio exterior olvidan muchas veces realizar el entero de dichas contribuciones, más cuando se trata de una venta realizada por un extranjero, al cual se le debe de efectuar la retención y el entero de su ganancia percibida en territorio nacional. Este caso sin duda es el de más recurrencia en procedimientos judiciales.
La causación del IVA por enajenación en almacenes generales de depósito, es distinta a la causación del IVA por el acto de la importación.
A este respecto, debemos recordar que los hechos generadores del impuesto serán cualquiera de los señalados en el artículo 1º., y que el acto de introducir mercancías o la extracción de las mismas del depósito fiscal, es un acto distinto al de la enajenación en territorio nacional.
En este sentido el artículo 56 de la Ley Aduanera establece el momento en que nace el hecho generador de las contribuciones que se causan con el acto de introducirlas al país y por otro lado la enajenación se contempla en el Código Fiscal de la Federación así como en el artículo 8 de la Ley del IVA, por lo que no se puede argumentar que se trata de la causación del IVA sobre un mismo supuesto.
El acto de la venta de mercancía en territorio nacional, a pesar de que la misma se encuentre bajo el régimen de Depósito Fiscal, no es materia aduanera sino materia fiscal, y será sujeta del cumplimiento de sus obligaciones en términos de las leyes correspondientes en virtud que el objeto generador del impuesto no es la mercancía, sino la enajenación que se refleja en el faltante de inventarios (inventario circulante), y así mismo cada ley fiscal considerará por su cuenta las exenciones correspondientes, pero no son extensivas unas de otras como sucede entre ISR y el IVA.
Y de igual manera no podrán ser objeto de embargo las mercancías en materia aduanera, por incumplimiento en materia fiscal, como lo podría ser la omisión del entero del IVA por la enajenación de dichas mercancías en territorio nacional.
El criterio de que el IVA se causa dos veces por el mismo acto es una apreciación incorrecta, ya que cada acto es distinto así como lo marca la Ley de la materia.
Dicho impuesto se genera efectivamente dos veces, pero por actos distintos, el efecto negativo sobre la operación de la empresa definitivamente será el flujo de efectivo, ya que a pesar de que es un impuesto trasladable, el importador final, (el que extrae la mercancía del depósito fiscal) tendría a su cargo ambas obligaciones por cuentas separadas.
Nuestra recomendación es que en aquellos casos donde se pretenda realizar enajenación de mercancía que se encuentra almacenada en depósito fiscal, primeramente sea extraída del depósito y posteriormente enajenada. Sin embargo para las operaciones de mercancía de extranjeros sin establecimiento permanente en términos de la Ley del Impuesto Sobre la Renta, inevitablemente deberán ser objeto de retención del impuesto, y deberá ser enterado por aquel que extrae la mercancía del depósito.

References: artículo 3
 artículo 1
 artículo 1
 artículo 10
 artículo 1
 artículo 56
 artículo 8