Source: http://nangaramarx.blogspot.com/2015/02/reflexiones-sobre-ernest-mandel-la-iv.html
Timestamp: 2018-06-18 01:39:38+00:00

Document:
— Ñángara Marx: Reflexiones sobre Ernest Mandel, la IV Internacional y la crisis de Alemania del Este en 1989-1990
Su historia personal está ligada directamente a la evolución de Alemania en el siglo XX: su padre era un espartakista alemán de origen judío. Trabajó en Berlín con Karl Radek, miembro de la dirección de la Internacional Comunista, antes trasladarse con su esposa a Amberes a comienzos de los años 1920.
Ernest Mandel nació en Frankfurt en 1923 donde su madre había acudido para dar a luz. Pasó toda su juventud en Amberes donde se hizo militante trotskista a la edad de 16 años (1939). Luchó, desde el comienzo de la ocupación nazi, con su familia, para organizar la resistencia de los judíos frente al genocidio. Participó activamente en la lucha contra el ocupante nazi y contribuyó a reclutar para la IV Internacional en Bélgica a soldados alemanes que habían desertado. Fue detenido en varias ocasiones por los nazis, una de ellas cuando distribuía panfletos a los obreros de la siderurgia de Lieja en 1943. Estuvo preso en Alemania donde su conocimiento del alemán y su compromiso político le permitieron ligarse directamente a la población, comenzando por sus carceleros excomunistas o exsocialistas. Fueron ellos los que le ayudaron la primera vez a evadirse del campo nazi en el que había sido internado.
La revolución política y la restauración capitalista
Me limitaré a una cita de León Trotsky.
“La historia ha conocido, además de las revoluciones sociales que sustituyeron al régimen feudal por el burgués, revoluciones políticas que, sin tocar los fundamentos económicos de la sociedad, derriban las viejas formaciones dirigentes (1830 y 1848 en Francia; febrero de 1917, en Rusia). La subversión de la casta bonapartista tendrá, naturalmente, profundas consecuencias sociales; pero no saldrá del marco de una revolución política.
La arbitrariedad burocrática deberá ceder su lugar a la democracia soviética. El restablecimiento del derecho de crítica y de una libertad electoral auténtica, son condiciones necesarias para el desarrollo del país. El restablecimiento de la libertad de los partidos soviéticos, y el renacimiento de los sindicatos, están implicados en este proceso. La democracia provocará, en la economía, la revisión radical de los planes en beneficio de los trabajadores. La libre discusión de los problemas económicos disminuirá los gastos generales impuestos por los errores y los zigzags de la burocracia. Las empresas suntuarias, Palacios de los Soviets, teatros nuevos, metros, construidos para hacer ostentación, dejarán su lugar a las habitaciones obreras. Las "normas burguesas de reparto" serán reducidas a las proporciones estrictamente exigidas por la necesidad y retrocederán a medida que la riqueza social crezca, ante la igualdad socialista. Los grados serán abolidos inmediatamente, las condecoraciones devueltas al vestuario. La juventud podrá respirar libremente, criticar, equivocarse, madurar. La ciencia y el arte se sacudirán sus cadenas. La política exterior renovar á la tradición del internacionalismo revolucionario (León Trotsky, La revolución traicionada, https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1936/rt/11.htm).
Además, Trotsky definió igualmente otra variante, la de la restauración capitalista:
“Si, por el contrario, un partido burgués derribara a la casta soviética dirigente, encontraría no pocos servidores entre los burócratas actuales, los técnicos, los directores, los secretarios del partido y los dirigentes en general. Una depuración de los servicios del Estado también se impondría en este caso; pero la restauració n burguesa tendr ía que deshacerse de menos gente que un partido revolucionario. El objetivo principal del nuevo poder sería restablecer la propiedad privada de los medios de producción. Ante todo, debería dar la posibilidad de formar granjeros fuertes a partir de granjas colectivas débiles, y transformar a los koljoses fuertes en cooperativas de producción de tipo burgués o en sociedades anó nimas agr ícolas. En la industria, la desnacionalización comenzaría por las empresas de la industria ligera y las de alimentación. En los primeros momentos, el plan se reduciría a compromisos entre el poder y las "corporaciones", es decir, los capitanes de la industria soviética, sus propietarios potenciales, los antiguos propietarios emigrados y los capitalistas extranjeros. Aunque la burocracia soviética haya hecho mucho por la restauración burguesa, el nuevo régimen se vería obligado a llevar a cabo, en el régimen de la propiedad y el modo de gestión, una verdadera revolución y no una simple reforma”(León Trotsky, La revolución traicionada, https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1936/rt/09.htm#seg 4).
La resolución que preparó para el Secretariado Unificado de la IV Internacional y que fue adoptada tras enmiendas (sesión del 5 de marzo de 1990) constata de entrada que: “a partir de finales de octubre de 1989, la RDA había conocido un comienzo de revolución política” (todas las citas que siguen provienen de esta resolución publicada en Inprecor n. 305, ver bibliografía). La utilización del imperfecto es muy importante, y toma acta del giro tomado por las masas. El documento prevé que la evolución más probable será la siguiente:
“Por el momento, la tendencia más probable es la de una unificación rápida de Alemania por la absorción de la RDA por la RFA. Las masas tienden así a dar la prioridad a esta unificación independientemente de su contenido económico y social concreto, en función ante todo de su situación material presente”. La resolución menciona también como causa del giro hacia la reunificación “la fuerza del sentimiento nacional alimentado por una propaganda desenfrenada de los medios oestealemanes”.
Otra resolución era opuesta a la propuesta por Ernest Mandel, estaba defendida por una minoría de la sección francesa de la IV Internacional. La resolución minoritaria estaba de acuerdo con la mayoritaria en decir que una revolución política había comenzado en octubre de 1989. La “minoría” mantenía un planteamiento más optimista de la evolución del movimiento de masas. La divergencia fundamental versaba sobre el planteamiento de la cuestión de la reunificación alemana:
“El derecho a la autodeterminación y a la unificación para las dos partes del pueblo alemán debe ser apoyado incondicionalmente (…). Estamos a favor de la unificación, pero lucharemos a fin de que se realice sobre una base socialista. Darle la espalda a la unificación porque el plan Kohl domina actualmente el terreno político no conduciría más que a la marginación completa de la izquierda marxista. No se puede detener la reivindicación democrática creciente por la unificación alemana. La pregunta política clave es qué clase la va a realizar: ¿la burguesía o el proletariado? Por el momento, es la burguesía la que tiene todas las cartas en la mano (…).
Un tercer documento, no sometido a votación del Secretariado Unificado, pero cuya orientación fue defendida en el curso de la reunión, fue remitido a los miembros del SU y también publicado en la prensa de la Internacional. Provenía del VSP (Partido Socialista Unificado) de la RFA. El VSP era el resultado de la fusión en 1986 de la sección oestealemana de la IV Internacional (GIM) y del Partido Comunista de Alemania (KPD) de origen maoísta. El VSP presentaba un planteamiento realista de la crisis alemana:
“El VSP no cree ni en la posibilidad de una revolución política en la RDA solo, a corto o a medio plazo, en el sentido de una conquista del poder por la clase obrera, ni en la probabilidad de un período prolongado de confederación -en un pie de igualdad- entre la RDA y la RFA, que podría de alguna forma ofrecer el tiempo necesario para cambiar radicalmente la correlación de fuerzas y reabrir una perspectiva en la RDA”.
El VSP tomaba además posición contra la unificación:
“En ausencia de una perspectiva socialista creíble en la RFA en el momento actual, la única posibilidad de salvaguardar las conquistas de la clase obrera y las mujeres de la RDA consiste en defender el Estado estealemán como identidad soberana e independiente a todos los efectos” (“Posición del VSP”, Inprecor n. 305, 1990. p.1).
La resolución levanta acta de la reunificación…
“Desde el 3 de octubre de 1990, la absorción de la RDA por la RFA es un hecho consumado (…). Este resultado de la evolución emprendida en otoño de 1989 es la más negativa de las perspectivas posibles planteadas por la resolución del SU de la IV Internacional el 5 de marzo de 1990: “No ha habido revolución política victoriosa en el sentido de una democracia socialista y de una planificación democrática. No ha habido tampoco “procesos de convergencia por etapas” de las dos Alemanias que habría permitido ganar tiempo para permitir a la clase obrera y a las masas populares desarrollar perspectivas políticas emancipatorias rechazando a la vez el enrolamiento burocrático y el del gran capital. Habíamos subrayado los efectos gravemente negativos, tanto en Alemania como en el plano internacional de la realización del Anschluss (anexión) para la clase obrera y todos los oprimidos. Los hechos confirman lo bien fundado de nuestra oposición resuelta a la unificación alemana capitalista y de nuestras advertencias dirigidas a la clase obrera alemana e internacional”.
Entre los factores que habían sido en gran medida subestimados en la resolución de marzo de 1990, hay que mencionar la cuestión del sentimiento nacional:
“En estas condiciones, para la mayoría de los alemanes, dadas la existencia de un sentimiento nacional frustrado por la partición punitiva y la tutela humillante de Alemania impuesta al final de la guerra por los imperialismos victoriosos y la burocracia soviética, la unidad a cualquier precio parecía ofrecer la única perspectiva inmediata, sin discutir su coste social. Este viraje de la conciencia de las masas de la RDA se ha producido en el curso de la segunda semana de noviembre de 1989”.
Quiero terminar esta parte del trabajo con una cuestión dejada abierta por la resolución de noviembre de 1990: los efectos sobre la clase obrera de la parte occidental de Alemania y las reacciones de ésta. El documento adopta la prudencia necesaria para prever posibles resistencias parcialmente “victoriosas” por parte de los trabajadores de la parte occidental de la Alemania unificada:
“La burguesía espera imponer todos los costes de la unificación y del Mercado único de 1992 a los asalariados. Esta prueba no está aún zanjada, evidentemente, puesto que implica que la burguesía gane las probables luchas sociales, sobre todo en Alemania del Oeste donde la clase obrera está altamente organizada y muy apegada a sus conquistas de nivel de vida. Pero la burguesía ha optado por correr el riesgo”.
Recuadro: Los retrocesos sociales impuestos a Alemania [6]
Los patronos alemanes, ayudados por el gobierno socialista de Gerhard Schröder en 2003-2005, lograron imponer importantes retrocesos a los trabajadores. El estudio Acabar con la competitividad publicado conjuntamente por ATTAC y la Fundación Copernic resume así las grandes etapas de ataques a las conquistas de los trabajadores de Alemania y a sus derecho sociales y económicos:
“Las leyes Hartz (del nombre del exdirector de Recursos Humanos de Volkswagen y consejero de Gerhard Schröder) se han escalonado entre 2003 y 2005. Hartz I obliga a los parados a aceptar el empleo que les sea propuesto, incluso por un salario inferior a su subsidio de desempleo. Hartz II instituye mini-jobs a menos de 400 euros mensuales (exentos de cotizaciones sociales asalariadas). Hartz III limita a un año el pago de subsidios de paro para los trabajadores mayores y endurece las condiciones de atribución. Hartz IV fusiona el subsidio de desempleo de larga duración y las ayudas sociales, les pone un techo de 345 euros por mes. A las leyes Hartz se añaden las reformas sucesivas de las jubilaciones y del sistema del seguro de enfermedad: jubilación por capitalización (jubilaciones Riester); subida de las cotizaciones, retraso de la edad legal de jubilación (objetivo 67 años en 2017”. Los autores del estudio subrayan: “El conjunto de estas reformas ha conducido a un impresionante ascenso de las desigualdades sociales. Es un aspecto a menudo olvidado del “modelo alemán” y vale por tanto la pena dar algunas cifras detalladas. Alemania se ha convertido en un país de enormes desigualdades: un anteproyecto de informe parlamentario sobre la pobreza y la riqueza [7] acaba de establecer que la mitad más pobre de la sociedad posee solo el 1% de los activos, contra el 53% para los más ricos. Entre 2003 y 2010, el poder de compra del salario medio ha bajado un 5,6%. Pero esta bajada ha estado muy desigualmente repartida. -12% para el 40% de los asalariados peor pagados; -4% para el 40% de los asalariados mejor pagados [8]. Los datos oficiales muestran que la proporción de bajos salarios ha pasado del 18,7% en 2006 al 21% en 2010 y esta progresión de los bajos salarios -es algo a subrayar- se hace por lo esencial en Alemania del Oeste”.
Como señala Arnaud Lechevalier, esta evolución se inscribe
“en un contexto más general de erosión de la protección de los asalariados por los convenios colectivos: la parte de los asalariados cubiertos ha bajado del 75% al 62% en diez años y estos convenios no abarcaban ya más que al 40% de las empresas alemanas en 2008. Además, los sindicatos han debido conceder múltiples derogaciones a los convenios colectivos sectoriales a nivel de las empresas”[10].
Se encuentra en un texto de uno de los principales sindicatos alemanes, el IG Metall, el sindicato de la metalurgia, una defensa de la zona euro que dice mucho sobre el abandono de una perspectiva de unidad de los trabajadores frente a la patronal. Se encuentra en él una defensa de los intereses de la economía alemana y de la moneda única. En este documento titulado “10 argumentos en favor del euro y de la unión monetaria” y fechado el 19 de agosto de 2011, se puede leer:
“La economía alemana depende más que cualquier otra economía de sus exportaciones. Nuestros clientes en el extranjero están en el origen de millones de empleos en Alemania. Los más importantes compradores de productos alemanes son los europeos (…). La moneda única ha contribuido enormemente a la competitividad de los productos alemanes. Si los países endeudados son excluidos de la moneda única, devaluarán sus monedas para mejorar su competitividad. El euro restante, que estará compuesto exclusivamente de los países más fuertes en el plano económico de la Unión Europea, sufrirá entonces una presión considerable para reevaluarse. Una vuelta al deutsche mark implicaría como poco una revaluación del 40%”. [11]
Otros elementos que deben ser puestos en evidencia
Primera cita, con fecha de noviembre de 1989:
“No hay que dejarse llevar por una euforia espontaneísta y creer que este magnífico movimiento revolucionario va a durar y triunfar debido solo a su amplitud. La explosión revolucionaria está marcada por dos debilidades graves que corren el riesgo de condenarla, a medio plazo, al fracaso. En primer lugar no hay más que embriones de verdaderas estructuras de autoorganización. Manifestaciones, incluso más amplias, no pueden, a la larga, reemplazar a tales estructuras. (…) Por otra parte, el movimiento popular y la oposición no tienen objetivo político preciso ni una idea clara de las instituciones a crear para ejercer el poder. Son esos los dos principales handicaps para la salida victoriosa del movimiento de masas”. (“En Alemania del Este, los de abajo se han puesto en marcha”, La Gauche, 21/11/89).
La segunda cita remite a la relación autoorganización de masas / organizaciones de vanguardia. Preciso que la cita proviene de un texto de alcance general que no se refiere directamente a la crisis alemana:
“Autoorganización de la clase -que desemboca en el poder de los consejos libre y democráticamente elegidos- y la organización separada de la vanguardia revolucionaria forman una unidad dialéctica, mediatizada por la pluralidad de los partidos. El poder de estado debe ser ejercido por los consejos, no por el partido. El (los) partido (partidos) intenta (intentan) ganar la mayoría en el seno de los consejos por persuasión y no por la administración, y aún menos por la represión.
Traducción del francés por Alberto Nadal
Título original: “25 ans après la réunification allemande: réflexions sur Ernest Mandel, la IV° internationale et la crise en Allemagne de l’Est en 1989-1990”

References: resolución 
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