Source: https://carlosdmesa.com/2018/03/26/el-alegato-final-de-bolivia-en-la-demanda-contra-la-republica-de-chile-la-haya-26-03-2018/?replytocom=11928
Timestamp: 2019-06-19 06:59:56+00:00

Document:
El Alegato Final de Bolivia en la Demanda contra la República de Chile (La Haya, 26.03.2018) | Carlos Diego de Mesa Gisbert
El Alegato Final de Bolivia en la Demanda contra la República de Chile (La Haya, 26.03.2018)
Publicado en 26 marzo 2018 por carlosdmesa
Palacio de la Paz en La Haya, sede de la CIJ (foto Carlos de Mesa)
LA BASE ARGUMENTAL BOLIVIANA
Era tarea de Bolivia en su alegato final no sólo redondear la base de su argumentación, sino rebatir el alegato de Chile y sus fundamentos. Estas fueron esas bases:
1.- No hay un “eslabón perdido” que demuestra el compromiso de Chile, hay una continuidad consistente en el tiempo, tanto en el ámbito bilateral como en el multilateral. 2.- Los compromisos de Chile han pasado por todo el abanico, la promesa verbal, las intenciones expresadas por escrito y los documentos que reflejan una negociación que tiene el valor de un acuerdo 3.- Las resoluciones de la OEA no pueden considerarse como documentos vacíos, marcan una expresión hemisférica con un objetivo. La vinculación con sus resoluciones la ratifica la redacción común (de Chile y Bolivia) y el consenso (con el voto positivo de Chile) de tales instrumentos jurídicos. 4.- El derecho internacional es el único camino para la solución de diferendos bilaterales. ¿El sentido de la Carta de la ONU es una mera declaración? ¿Debemos obviar su lectura o, peor aún, echarla a la basura? El alegato de Bolivia se apoya en principios de derecho basados en una negociación bilateral y en principios universales. 5.- La CIJ debe fallar en derecho, sin duda, pero es la solidez de los argumentos de Bolivia la que establece la combinación de argumentos jurídicos que conducen a administrar un fallo en justicia.
(foto Carlos de Mesa)
Hay una secuencia de acuerdos de la mayor trascendencia por sus contenidos, especialmente los de 1926, 1950 y 1975, igual de trascendentes que los llevados adelante por las resoluciones de la OEA. La pretensión de Chile de fijar el momento “mágico” en el que surge su obligación de negociar con Bolivia no existe, lo que existe es una coherente sucesión de compromisos que fueron parte de una estrategia fundamental de Chile, que las propias autoridades de ese país definieron en uno de sus documentos como la “política tradicional” de Chile sobre este tema específico. Esa política comenzó en la propia guerra en 1879, continuó con el pacto de Tregua de 1884, el Tratado de 1895 y el propio Tratado de 1904.
Tanto en 1910 como en 1919 (Bello Codesido), Chile afirmó que haría todos los esfuerzos para darle a Bolivia un acceso soberano al mar. Lejos de la idea de compromisos puramente retóricos de “buena voluntad política”.
En 1926 afirmó que “honraría sus compromisos” (continuidad). 50 años después de la invasión de 1879, en 1929, la cláusula secreta del Tratado entre Chile y Perú ratificó el expreso deseo de Chile de negociar un acceso soberano para Bolivia, por eso se incluyó el mandato de la consulta mutua a un tercero, que hubiese sido innecesario en caso de no existir tal voluntad. Por su parte, Bolivia no dejó nunca de pedir siempre ese acceso soberano, el pedido de cumplir una obligación, no el de recibir una graciosa concesión.
La diplomacia se basa en tres criterios: flexibilidad, predictibilidad y confianza, no es una sucesión de encuentros informales que no generan otra cosa que sonrisas y palabras huecas.
ANTONIO REMIRO
“Ni Dios ni la corona española le dieron a Chile la costa norte de su territorio”, dijo el letrado. Los procesos de 1950 y 1975 tienen, por todas sus características: intercambio de notas, correspondencia y memorándums, el carácter formal de un acuerdo, son, de manera inequívoca fuentes jurídicas que generan una obligación vinculante de cumplimiento obligatorio.
Remiro recordó que Chile alegó que los acuerdos de 1952 en la controversia entre ese país y el Perú, debían ser considerado como un Tratado, argumentando exactamente lo contrario de lo que ahora defienden sus abogados en su alegato contra Bolivia.
Queda claro que las obligaciones tienen una relación directa con la actitud de las partes, es decir con la voluntad intrínseca de estas en el momento de llevar adelante una negociación, cuya forma y fondo deben basarse en la buena fe.
No tiene ningún sentido pretender que el único lenguaje aceptable para reconocer una obligación es el expreso y directo, cuando es una práctica universal el lenguaje diplomático y sus usos. A pesar de ello, como se prueba en las notas diplomáticas de 1950, no hay posibilidad alguna de caer en error viendo los documentos de Bolivia y de Chile, en los que se establece meridianamente la voluntad de Chile de negociar para otorgarle a Bolivia un acceso al mar sin compensaciones de carácter territorial.
Tampoco tiene asidero la idea de que cada negociación fue independiente y separada entre sí. La propia negociación de 1950 fue preparada y trabajada arduamente desde 1947 hasta 1950. Las declaraciones de política interna del canciller de Chile expresan una idea fundamental (13.9.1950) cuando Walker L. afirmó que era su intención cumplir lo que “hemos comprometido (los chilenos) de forma reiterada”. Referencia que obviamente se remonta a los años veinte del siglo pasado
Foto Carlos de Mesa)
No tiene fundamento alguno afirmar que los documentos de la OEA carecen de todo peso jurídico. Una resolución trabajada y votada por la Asamblea tiene un valor objetivo que no se puede desconocer. Chile pretende negar el valor del mandato de la buena fe, implícito en una resolución. Lo que se apoya en el artículo 24 de la organización.
Decir que no hay ninguna referencia a la palabra disputa, es olvidar el concepto exactamente equivalente de “tema pendiente” que aparece en las resoluciones. De igual modo, Chile no puede aducir que si un país concernido no participa de la redacción del texto no puede ser forzado a aceptar su contenido, pues en la Resolución 686 de 1983, participó directamente en la redacción conjunta de su contenido junto a Bolivia, con los buenos oficios de Colombia.
Por si esto fuera poco, el Secretario Gral. de la OEA el chileno José Miguel Insulza, afirmó en 2010 y 2011 que la mediterraneidad de Bolivia es un tema que debe resolverse.
MATÍAS FORTEAU
Bolivia se ha referido en este proceso y de manera expresa a los sucesivos y encadenado compromisos históricos que emanaron desde el propio momento en que Chile se apropió del Litoral boliviano en 1879 (esa fue la ya citada “política Boliviana” de los presidentes Prieto y Santamaría). Desde antes del Pacto de Tregua de 1884, Chile afirmó que estaba dispuesto a negociar y satisfacer el pedido de Bolivia de contar con un puerto soberano sobre el Pacífico.
La cadena ininterrumpida de compromisos estuvo siempre estrecha e intimamente unida por la continuidad explícita o implícita de referencias a los antecedentes, al contrario de lo que afirmó Chile en su alegato. Así, en 1950 expresó lo negociado en 1895, 1920, 1923 y 1926 y, por supuesto, en 1975 tomó la referencia de forma y fondo de las notas diplomáticas de 1950. Es más, el Tratado de 1904 no rompió la línea de continuidad de la política de compromisos chilenos iniciada antes, desde 1879 y después, desde 1919.
La afirmación de que Bolivia rompió la negociación de Charaña no se sostiene. El fracaso, como ya se dijo en el primer alegato, tuvo que ver con la negativa de Chile de considerar la contrapropuesta peruana de noviembre de 1976, pero además, entre septiembre y diciembre de 1977, Perú expresó claramente que su contrapropuesta estaba abierta a modificaciones y no era la última palabra. Banzer reprochó a Chile su negativa de hacer esa consideración sobre el documento peruano. La ruptura de relaciones fue el resultado de la negativa chilena de cambiar su posición con respecto a ese tema.
Desde que en 1987 Chile giró su posición, que debe ser sometida a la figura jurídica del estoppel, no es verdad que Bolivia dejara de lado su recordación de los compromisos chilenos y demanda de un acceso soberano al mar. Lo prueban las declaraciones del país en la OEA en la primera mitad de los años noventa, en 2003 y en 2004, en todos estos casos mencionando los antecedentes históricos ya referidos.
No hay posibilidad de interpretar las agendas de Algarve y de los 13 puntos como no referidas expresamente a la cuestión de la mediterraneidad boliviana, como se desprende de sus propios textos y de las declaraciones posteriores de autoridades de ambos países que precisaron el sentido de “cuestión marítima”.
No se puede seguir insistiendo en que el libre acceso resuelve o es equivalente a un acceso soberano. La forma del acceso hace la diferencia, en costos, en libertad de toma de decisiones, en administración directa y en una estrategia marítima del país, independiente y soberana.
Es importante subrayar que la cuestión de la soberanía está abierta a modalidades concretas y amplias que deberán resolverse mediante una negociación, en la que Bolivia está abierta a soluciones nueva y pragmáticas de un acceso soberano.
Los documentos internacionales como la Carta de la ONU, probablemente pueden impulsar a Chile a cruzarse de brazos, pero los asuntos pendientes que atañen a la paz, la seguridad y la resolución de diferencias, tienen al derecho internacional como único camino. Esa es una obligación de los Estados miembros. El ya citado art. 2.3 de la ONU y la resolución 40/9 de 1985, establecen el imperativo de una solución pacifica y una solución política a las controversias bilaterales. ¿Son las únicas opciones no abrir el texto de la Carta o, peor, tirar el texto a la basura? Esa parece ser la base de razonamiento de un país que afirma que tales documentos sólo tienen un carácter indicativo y que, a la vez, se jacta de ser respetuoso del derecho y las instituciones internacionales.
MONIQUE CHEMILLIER
Chile pretende que su única y plena satisfacción es el Tratado de 1904 y se ancla erradamente en este documento, pero la realidad de la historia se impone. Las obligaciones jurídicas de ese país emanan de su propia y voluntaria decisión de negociar más allá del tratado que hoy invoca como único referente.
La CIJ debe afinar su jurisprudencia. Una negociación debe, sin duda, estar sometida al derecho. En este punto se genera una obligación por los medios (la negociación), pero de igual modo y tan importante como lo primero, es una obligación generada por los resultados (el fin último, otorgarle a Bolivia un acceso soberano al mar).
No tiene sentido suponer que de lo que se trata es de una negociación abstracta y general. Hay un objetivo específico que le da sentido y dirección a toda esta historia: el medio para lograr un fin son partes de un todo inseparable. Por tanto, se trata de una negociación condicionada que le da un marco específico a esta. Esto obliga a las partes a una lealtad con lo negociado y también con los compromisos adquiridos en el tiempo como producto de esas negociaciones.
Chile hasta ahora ha roto el pacto de confianza que determinaron sus propios compromisos anteriores.
A la idea de Paz y Seguridad hay que añadirle la de la Justicia. Bolivia es víctima de una injusticia y Chile, porque lo sabe, ofreció reiteradamente repararla. Por eso es imprescindible la negociación de un acceso soberano. Fallar en derecho, en este caso concreto, conduce a fallar en justicia. El nombre de este alto tribunal es Corte Internacional de Justicia, no Corte Internacional de Derecho…
Jorge Quiroga, Carlos Iturralde, el Agente Eduardo Rodríguez y Carlos de Mesa
Fernando Huanacuni, Min. de RREE, Sacha Llorente, Co-agente y Héctor Arce, Min. de Justicia (foto Carlos de Mesa)
SACHA LLORENTI Y EDUARDO RODRÍGUEZ
El co-agente y el agente, hicieron referencia a los efectos de la guerra, las ofertas de Chile para reparar sus consecuencias negativas y los inevitables daños económicos y comerciales que emergieron de la situación posbélica.
El nexo histórico entre Bolivia y el mar es indisoluble desde nuestras primeras culturas hasta hoy, y está ligado a nuestra identidad colectiva. Bolivia busca en 2018 un nuevo espacio de acercamiento diplomático. El objetivo es hallar soluciones prácticas que generen un resultado de ventaja y satisfacción a los intereses de ambos Estados.
Recordaron, finalmente, el pedido a la CIJ que por la obligación creada por el propio Chile, este país debe sentarse a negociar con Bolivia para otorgarle un acceso soberano al Pacífico, de buena fe, de modo razonable entre las partes y en un tiempo también razonable.
16 pensamientos en “El Alegato Final de Bolivia en la Demanda contra la República de Chile (La Haya, 26.03.2018)”
George en 26 marzo 2018 en 15:05 dijo:
Algo interesante e importante que resaltar que olvido Dn Carlos Mesa, es sobre las expectativas legítimas que hablaron cada uno, con mayor énfasis los profesores Vaughan, Brotons y Monique que fueron generadas por cada una de esas promesas y declaraciones unilaterales realizadas a nivel bilateral y multilateral, así como los acuerdos de 1950 y 1975.
George en 26 marzo 2018 en 15:08 dijo:
Por otra parte, saludar a su distinguida persona y señalar que fue muy admirable de que Ud. y otras ex autoridades hayan acompañado al equipo nacional e internacional en esta histórica hazaña boliviana. Viva Bolivia¡¡¡¡¡
nancyclaros en 26 marzo 2018 en 19:20 dijo:
Gracias …por la delicadeza de compartir todo esto….. lo considero invaluable. Ud. Sr. Mesa representa nuestro sentir de justicia, (que durante mucho tiempo según la historia ) todos los bolivianos hemos sentido muy dentro de nuestro corazón y de nuestra razón que se negaba y se niega a no ser escuchado por un tercero que nos ayude a resolver nuestra cruel mediterraneidad., ESTAMOS CON USTED, gracias por compartir lo que ve y lo que sabe de estos momentos históricos, repito TODO UN PUEBLO LO SIGUE, ESTAMOS CON USTED…!!!!.
Matteo Ricci Aliaga en 26 marzo 2018 en 21:52 dijo:
Señor Mesa: Espero con ansias un resultado favorable para nuestro país, sin lugar a dudas la historia y el derecho están de nuestro lado. Creo que es importante que una vez dado el fallo de la CIJ, de ser este favorable para nosotros, se inicie un proceso que contemple la participación ciudadana en la organización y planeación de las posibles propuestas que se deberán plantear ante Chile para así concretar nuestro sueño de obtener una salida soberana al Océano Pacífico.
Agradezco su labor y la de todo el equipo jurídico de Bolivia que han defendido a la perfección el anhelo de nuestro pueblo.
miguel en 27 marzo 2018 en 11:31 dijo:
no olvide que la corte de la haya no puede obligar a chile aceder territorio y mar
N. Cespedes en 28 marzo 2018 en 5:08 dijo:
Algo interesante expresado este ultimo dia por la abogada de Bolivia, Monique C., es que indica que la CIJ deberia considerar la JUSTICIA o cambiarse el nombre. Es de esperar que la justicia, acompañada por lo juridico pesen a favor de la demanda boliviana.
Carlos Rivas en 28 marzo 2018 en 18:00 dijo:
Don Carlos, creo haber enviado dos tweet anteriormente, entiendo o me imagino porque no me los a contestado, Ud sabe y es una persona inteligente, aunque la CIJ falle a favor de Bolivia, Chile no les va a entregar una gota de mar, los famosos derechos expectaticios, usados por el el jurista Sr. Remiro Brotons, me imagino, que el derecho internacional no falla en base a expectativas, conversaciones de buena fe, sueños, añoranzas, apelando a las emociones, como lo señalo el Sr Llorenti, q los niños bolivianos no conocen el ruido del mar, por favor, eso es demagogia y populismo, solo para influir en la corte. Con el vecino podemos reunirnos 100 veces, en 100 años y en numerosas fechas distintas, formal o informal, pero eso no genera acuerdos entre las partes y menos obliga a entregar territorio, hasta q se genere un documento firmado por los presidentes de ambos países y lamentablemente para sus aspiraciones no es la posición de Chile.
Espero tener respuesta y saludos a los sres Llorenti, Rodriguez Belze, quienes demostraron su educación y caballerosidad y a Ud. Un buen retorno a casa,
Carlos Rivas, un chileno promedio.
pancho en 28 marzo 2018 en 18:36 dijo:
Terminados los alegatos orales, lo que podemos sacar en limpio, lo que podríamos resumir, es que ambos países no claudicarán en sus posturas, por algo llegaron a La Haya, Bolivia no cejará en su reclamo y Chile no cederá soberanía, lo cuál acrecentará el riesgo de un conflicto mayor; así lo demuestran los argumentos de hoy de Chile, tanto fuera como dentro de la Corte, que fueron particularmente fuertes en el sentido de dejar en claro que no se sentará a negociar “ni un centímetro.” de su su soberanía, sea cuál sea el fallo, y, cuándo un país toma una postura semejante demuestra que nada lo hará cambiar.
La relaciones están rotas, y el odioso autócrata boliviano es muy resistido y hasta vilipendiado en Chile, lo que indica que esa relaciones continuarán en un muy mal pie.
Por tanto, considerando el pésimo estado de las relaciones previo a La Haya, y el claro empeoramiento observado luego de los alegatos orales, es posible inferir, que Bolivia está hoy, objetivamente, más lejos que nunca de su aspiración marítima, toda vez que en Chile se han radicalizado las posturas, cerrándose contra toda negociación o contacto con Bolivia en ese sentido.
Nelson Cespedes en 29 marzo 2018 en 21:50 dijo:
Acerca derl cierre de los alegatos, hoy se publicò en La Tercera de Chile que el “mensaje que envió Chile ayer a la corte para que falle de acuerdo con el derecho internacional y deseche por completo la solicitud que hizo Bolivia a los jueces, a quienes instó a apartarse de esa senda y sentirse en libertad de hacer justicia como mecanismo para resolver conflictos internacionales.”
Será deseperación chilena? Me restriego los ojos y leo de nuevo, para convencerme que los abogados por Chile le pidieron a la Corte QUE NO SE HAGA JUSTICIA!!!
ciro en 30 marzo 2018 en 11:30 dijo:
Lo que pide Bolivia es que la Corte jurídica mas importante del mundo, se aparte de su fin jurídico, y sea una Corte política, solo por el hecho qué Bolivia no tiene argumentos jurídicos.-
hugo en 29 marzo 2018 en 22:00 dijo:
Estimado senor Carlos de Mesa :
En mi humilde opinion Chile jamas cedera un cm de territorio a Bolivia sino es por las armas y Bolivia no es rival para Chile.
A nuestras actuales autoridades no les interesa en lo mas minimo todo esto, creo que ellos se aprovecharon de gente como usted y otros personas de bien que sinceramente creen en las leyes
pancho en 30 marzo 2018 en 8:34 dijo:
Sr.Mesa, en días pasados apareció en la prensa chilena el comentario que más abajo le copio, para información del pueblo boliviano sobre el radical pensamiento chileno respecto de la demanda boliviana que se presenta en éstos días en La Haya.
Creo que es importante que lo conozcan pues representa a más del 90% de los chilenos, lo cuál hace imposible la demanda marítima boliviana:
COMENTARIO CHILENO SOBRE OPINIÓN EN LA TERCERA DEL EX-CANCILLER BOLIVIANO SR. FERNANDEZ.
Podríamos decir que, por lo general, el boliviano es de juicio bastante básico, ligero y de un intelecto analitico superficial que siempre va dejando cabos sueltos y desligados de la realidad histórica. El comentario de éste ex-canciller boliviano, Sr. Fernández, no es la excepción…..veamos:
El discurso boliviano, que Chile siempre debiera salir a rebatir con fuerza, es que “Bolivia nació con mar”; nada más ajeno a la realidad.
Bolivia, como NACIÓN jamás habitó las costas del océano Pacífico, pequeños grupos indígenas que son imposibles de identificar hoy en día, pudieron haber circulado por él, pero asentarse en el más árido desierto del mundo , a nombre de la aún inexistente Bolivia, jamás,…. en aquella época era imposible.
Bolivia alega que nació con mar a raiz de que Bolivar mediante espurio decreto se apropió de un territorio que jamás pertenció a la Audiencia de Charcas, sino, al Virreinato del Perú, y como tal a Chile posteriormente conforme al derecho que emanaba del Utis Possidetis Juris de 1810, que fue un acuerdo entre las naciones independientes de la época, QUINCE AÑOS ANTES DE QUE BOLIVIA SE INDEPENDIZARA, vale decir, sin derecho alguno a reclamar un territorio que ya pertenecia a Chile.
Por otra parte, es muy claro, que ningún país que tuviese la posesión efectiva de un territorio iba a necesitar o requerir de un “decreto” para confirmar dicha posesión, lo que es clara demostración que Bolivia en 1825, fecha de su independencia, carecia de una costa en el Pacífico.
Sin embargo, hay que decirlo también, Chile se desentendió por años de su frontera norte razón por la cuál posteriormente se vió forzado a firmar con Bolivia los tratados de 1866 y 1874, ambos irrespetados por Bolivia, país irreverente desde su creación, por lo cuál genera la guerra del Pacífico aliada de Perú desde 1873…..o sea, mientras negociaba con Chile el Tratado de 1874 se aliaba secretamente contra Chile en 1873, demostrando así su falta de respeto y traicionando su propia firma en documentos internacionales…..Entonces preguntémonos….¿ le vamos a firmar a éstos irreverentes, díscolos y ahora también narcotraficantes, un nuevo tratado que modifique nuestra frontera y desplacemos a nuestros habitantes a otra zonas? ¿ vamos a hacer que nuestros pescadores de Arica abandonen su zona de vida y de trabajo para otorgarle a éstos provocadores eternos y traidores de lo que firman en tratados internacionales una “salida al mar” que ya tienen?
¿Vamos a traicionar la sangre de nuestros héroes antepasados que dejaron sus vidas en esos territorios para beneficiar a los cobardes que reclaman por secretaría lo que no defendieron como hombres?……JAMAS SEÑORES, JAMÁS.
La otra interpretación totalmente errada de Fernandez es cuándo dice que Bolivia ya ganó, porque, según él, la CIJ dijo que entre Chile y Bolivia había un problema de acceso soberano…….esto lo leyó en sueños.
El señor Fernández demuestra igualmente que no entiende, no capta, o tergiversa exprofeso el sentido del fallo sobre una eventual incompetencia de la corte, porque esa sentencia sólo estaba referida a los eventuales actos unilaterales de Chile que pudieran favorecer a Bolivia; ese era el asunto que estaba en discusión y que no había sido resuelto por ningún fallo de tribunal competente o con acuerdo entre las partes, etc., y que motivaba el pronunciamiento de la corte, nada tenía que ver el fondo de la causa boliviana y la historia…..es una ridiculez mayúscula la de éste nada menos ….ex-canciller de Bolivia.
Son muy singulares estos bolivianos y demuestran una muy mala su educación, que va también de la mano que el desarrollo paupérrimo que tienen, aunque por ahora los salve el gas y el petróleo……pero en otros campos…….DOBLE CERO.
Fernando Vargas Eguino en 30 marzo 2018 en 10:08 dijo:
Estimado Carlos, soy un fiel seguidor de tus publicaciones y un admirador tuyo. En esta ocasión te escribo para preguntarte si cuentas con información sobre la genealogía de la familia Eguino dentro de tu rica biblioteca histórica. Soy un descendiente de Viscencia Juaristi Eguino quien fue heorína de la Guerta de la Independencia, quiero encontrar el eslabón que me una a ella. Muchas gracias!
Nelson Cespedes en 30 marzo 2018 en 19:53 dijo:
Chile quiere que se desconozcan las resoluciones de la OEA respecto a Bolivia y su demanda marítima. Si mantiene su posicion deberia abstenerse de organizar, discutir o votar por futuras resoluciones, no es logico?
ciro en 30 marzo 2018 en 22:10 dijo:
No las desconoce, ni pretende desconocerlas, solo que no le da el carácter de que generan obligaciones jurídicas, que es el que le quiere dar ustedes, las resoluciones de la OEA no son obligatorias obedecerlas ni mucho menos que generen obligaciones jurídica, son recomendaciones que le da a los estado, como la resolución que recomendó a evo a no re postularse indefinidamente y respetara la opinión del pueblo, es evidente que evo no va a acatar esa resolución, pero como para ustedes son resoluciones vinculantes y obligatorias, que generan obligaciones jurídicas, entonces pueden, denunciar a evo en una Corte.-
La defensa boliviana es tan ambigua que en la Corte dicen que las resoluciones de la OEA, son vinculantes y generan obligaciones jurídica, pero en Bolivia su presidente que las resoluciones de la OEA, no las respetan, y dice que no tienen argumentos, para impedir la repostulacion de evo.-
ENRIQUE FERRER QUILEZ en 31 marzo 2018 en 0:02 dijo:
Quizás mi ignorancia es atrevida, … pero caminemos,… sobre el tema marítimo de Bolivia – Chile,….soy paceño, boliviano, español,….,… homo sapiens, homo erectus, neandhertal,… pitecantropus,…. y de este mal trecho – pisoteado Planeta.
Como un ciudadano de a pié, … si la Corte de La Haya, dictamina que Chile ceda un ” corredor” de tierra con salida al mar para Bolivia, ( que en mi modesta opinión, más bien dirá: que se sienten ambas partes, bajo unas bases, premisas,… en un tiempo, para dialogar y llegar a un entendimiento de ” ganar – ganar “),…. ¡ no será todo ello una Torre de Babel ! ( la concesión territorial ) y como dice un ciudadano chileno, residente en Chile: ” … ambos hemos perdido tiempo y plata en La Haya; nos podíamos haber sentado a conversar, dialogar,… seriamente, sobre bases razonables,.. igual lo tendremos que hacer…”
El tratado de 1904, según que versión se lea,… lo veo complejo para ambos lados; y siento decir que en La Corte de la Haya, – ” es un Tribunal de lujo ” los Magistrados – Dirimidores, son demasiadas Personas y los Jueces que presentaron los alegatos, en cada una de las partes, boliviana y chilena, me parecieron muy reiterativos y lo componen muchas Personas;… para finalizar tendremos que esperar, al parecer, más de seis meses para que dichas Autoridades den su veredicto,… su solución. Todo lo anterior me pareció una obra teatral de varios géneros,… ¿ … Ud. la vió ?.
Enrique Ferrer Q. La Paz 30/ III / 2018

References: resolución 
 artículo 24
 Resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución