Source: https://www.scribd.com/doc/108581321/MANUAL-DE-REDACCION
Timestamp: 2016-12-08 18:31:47+00:00

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Enrique	Ramírez	Capello	es	periodista.	Estudió	en	la	Pontificia	Universidad Católica. Durante 33 años trabajó en “Las Últimas Noticias”, donde transitó por distintas secciones, desde cronista a Editor General. Fue redactor cultural de las revistas “7 Días”, “Ercilla” y “Hoy”. En misiones profesionales ha recorrido más de 30 países. Premio de Periodismo Embotelladora Andina (1996), otorgado por un jurado que integraron académicos y colegas. Primer premio a la trayectoria, otorgado por el Sindicato de Periodistas de la Empresa “El Mercurio” S.A. Presidente nacional del Colegio de Periodistas (2000-2002). Formador de generaciones universitarias desde 1988. Autor de ensayos y miniprogramas de televisión sobre el buen uso del idioma. Creador y director de seminarios de periodismo y literatura. Actual redactor de “La Nación” y de “El Sur” de Concepción. Coordinador de medios escritos de la Escuela de Periodismo de UNIACC.
•	INTRODUCCIÓN •	¿AUTOMOTOR	O	AUTOMOTRIZ? •	LUCHA	CONTRA	LA	RUTINA •	¿CÓMO	LO	ESCRIBO? •	DEFINICIONES	IDIOMÁTICAS •	LAS	REDUNDANCIAS •	FRASES	OCIOSAS •	NUEVAS	PRECISIONES •	LAS	CACOFONÍAS •	VERBO	HABER •	JUEGOS	VERBALES	•	USO	DEL	GERUNDIO •	EL	PELIGRO	DE	LOS	VERBOS •	TILDES	EN	LAS	MAYÚSCULAS •	ACENTUACIÓN	DE	LOS	MONOSÍLABOS •	¡CUIDADO	CON	LOS	ADJETIVOS! •	DUDAS	IDIOMÁTICAS •	ALGUNOS	PLURALES •	DÓNDE,	ADÓNDE,	A	DONDE	Y	ADONDE •	LOS	PORQUÉS •	SOLO	Y	SÓLO •	DEMÁS	Y	DE	MÁS •	TÉRMINOS	DE	TRIBUNALES	Y	POLICÍA •	RECOMENDACIONES	PARA	SUS	TEXTOS
“Una lengua común nos separa”.	Bernard	Shaw. “La gramática es la cárcel del idioma”. Gabriel García Márquez.
Preocupado	de	su	estilo,	el	historiador	y	escritor	Benjamín	Vicuña	Mackenna	le	preguntó	al	gramático	venezolano	Andrés	Bello,	fundador	de	la	Universidad	de	Chile y autor del Código Civil: -Oiga,	yo	no	sé	escribir	para	la	gente	del	pueblo,	¿cómo	lo	hago? Irónico, escueto y directo, el académico y lingüista le respondió: -Mire, escriba no más, si en Chile nadie lee. La	anécdota	-rescatada	por	el	novelista	José	Donoso-	sintetiza	en	su	sarcasmo	la sabiduría de dos personajes. El idioma vive, cambia, renace. No lo detienen las normas. Sirve para comunicarse: es dinámico, renovado, intenso. Nadie	se	libra	de	las	faltas.	Una	letra	que	se	infiltra,	una	coma	parasitaria,	un dedo que aprieta la tecla vecina y se produce el caos. El cronista y novelista Joaquín	Edwards	Bello	–Premio	Nacional	de	Periodismo	y	de	Literatura-	escribió:	“El castellano es una disciplina. Un idioma es una nación. Pronunciarlo bien es tan importante y demostrativo de la disciplina espiritual, como lo es para el ejército la marcha acompasada de la tropa”. El español Fernando Lázaro Carreter, ex director de la Real Academia y autor de “El dardo en la palabra”, acusa: “Es una barbaridad. La lengua española está maltratada en los planes de estudio. Es una actitud casi suicida de la sociedad el renunciar a un idioma mejor. Someter a la población a una pobreza expresiva enorme supone separar a algunas personas para que nunca asciendan en la escala social. Vamos de mal en peor. La muestra del retroceso es que multitud de chicos, incluso universitarios, no entienden el lenguaje del profesor. Son generaciones de jóvenes mudos, que emplean un lenguaje gestual, interjectivo y de empujón. Esta situación hay que denunciarla”.
Y	salió	a	dar	palos	a	cacofonías,	redundancias	y	obviedades.	En	el	libro	“Juan	de	Mairena”,	del	español	Antonio	Machado,	hay	sentencias,	donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo. En las primeras páginas, un párrafo evocado por su inteligencia y su invitación al ahorro de palabras. Diálogo en una clase de retórica y poética: “Señor Pérez, salga usted a la pizarra y escriba: Los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa”. El alumno escribe lo que se le dicta. “Vaya usted poniendo eso en lenguaje poético”. El estudiante, después de meditar, escribe: “Lo que pasa en la calle”. Sencillo,	natural,	espontáneo.	Muchos	lo	olvidan	y	prefieren	rodeos	eufemísticos,	engolamientos cínicos...
El profesor y lingüista Leopoldo Sáez asegura que los medios de comunicación imponen	neologismos,	préstamos,	eufemismos,	construcciones	fijas,	esquemas	sintácticos,	formas	de	representación	gráfica.	Y	que	los	lectores,	auditores	o	teleespectadores asimilan estos usos “tanto más rápida y acríticamente, cuanto menos cultos”. Con ingenio, conocimiento y aplicación, Sáez compila ejemplos. Da	fechas	e	identificación,	que	-tal	vez-	en	esta	hora	no	son	sustantivas.	“Rubro	automotriz...” “Vendedor automotriz...” “Parque automotriz...” “Repuestos automotrices...”. Es una falta de concordancia. El	profesor	Rodolfo	Oroz,	ex	director	de	la	Academia	Chilena	de	la	Lengua	y	Premio Nacional de Literatura, intentó detener este atropello. Algunos periodistas nos sumamos a su campaña, cuando apareció el “Seguro automotriz”, documento que tienen millones de conductores. El dibujante y comentarista deportivo argentino Roberto Fontanarrosa comentó: “Alguien dijo que los médicos entierran sus errores, los jueces los cuelgan y los periodistas los publican. Más de una vez, compartiendo almuerzos o cenas con estos últimos, aparece el tema de los furcios, las equivocaciones o los disparates perpetrados	en	el	mundillo	de	las	comunicaciones.	Suelen	configurar,	realmente,	una catarata de anécdotas cómicas y muy cómicas”.
El	periodista	y	novelista	norteamericano	Ernest	Hemingway,	quien	trabajó	en	el “Star” de Kansas City, siempre se ciñó a las siguientes normas: “Emplee frases cortas.	Que	su	primer	párrafo	sea	breve.	Use	lenguaje	vigoroso,	sin	olvidar	la	suavidad.	Sea	positivo,	no	negativo”.	Y	después	de	haber	ganado	el	Premio	Pulitzer,	acotó:	“Fueron	ésas	las	mejores	reglas	que	aprendí	para	el	oficio	de	escribir.	Nunca	las he olvidado. Ningún hombre que tenga algún talento, que sienta y escriba con verdad acerca de las cosas que tiene que decir, dejará de escribir bien si sigue esas reglas”. El mayor abuso es el de las frases hechas, las palabras embotadas por el uso. Es habitual leer en los periódicos que la explosión fue violenta; el homicidio, horrendo; el asesinato, bestial; la tragedia, espantosa. Este tipo de expresiones se
escribe por pereza mental y hace perder espacio al periódico y tiempo al lector. Se sugiere huir de las trivialidades, de los lugares comunes. Las frases hechas... por otros muestran la pobreza imaginativa del redactor. Se han desvalorizado de tanto uso	y	casi	han	perdido	su	significado. Algunos ejemplos que no se deben imitar: Puntos de oro para Colo Colo, un poco de historia, mito y realidad, punto álgido. Rutina, monotonía, repetición.
En un mordaz artículo el Premio Nacional de Literatura Alfonso Calderón dice: “Las	palabras,	las	locuciones,	los	refranes	envejecen,	pierden	fuerza,	se	petrifican	o	desprestigian.	De	repente,	la	aurora	dice:	¡basta!	Y	hay	que	dejarlas,	por	años,	fuera del comercio verbal”. Calderón	concluye:	“Basta	ya	de	“curso	de	los	acontecimientos”,	“dejar	muy	bien	puesto,	o	en	alto,	el	nombre	de…”,	“trazar	una	estela”.	Y	Dios	nos	pille	confesados cuando veamos los módicos neologismos: impactar, concienciar”. Nueva mirada a textos auxiliares. Revisión de apuntes, recortes, selecciones. En la	biblioteca,	reaparece	“¿Cómo	lo	escribo?”,	de	Juan	Carlos	Kreimer,	casi	como	una convocatoria. Periodista, ensayista y docente argentino. El texto invita a poner 90	por	ciento	de	dedicación	y	10	por	ciento	de	inspiración.	Tal	vez	la	proporción	sea exagerada, sudorosa. Pero estimula la suma de constancia y talento. El uso consagra con calidad y sentido. “El castellano viejo, enviciado, prostituido, que hoy hablamos, tiene que aprender a ser joven, claro, sano, limpio”. Lo	sentencia	Guillermo	Blanco,	escritor	y	Premio	Nacional	de	Periodismo,	mi	maestro en la Universidad.
En	su	obra	“¿Y	por	casa,	cómo	andamos?”,	el	profesor	argentino	Esteban	Giménez, lingüista y lexicólogo, presenta a los enemigos: neologismos, barbarismos, solecismo,	anfibología,	monotonía,	impropiedad,	redundancia,	extranjerismo,	vulgarismo, cacofonía, arcaísmo, ultracorrección o hipercorrección, cultismo. A modo de síntesis y con fuente apropiada: Neologismo: palabra incorporada al español, sin otro fundamento que la moda. En general se usa en lugar de vocablos equivalentes a los que ya existen: educacionista por educativo, carenciado por careciente. Barbarismo: toda escritura o pronunciación defectuosa de palabras, giros o expresiones: metereólogo por meteorólogo, cónyugue por cónyuge (en Chile habitualmente se escribe bien, pero se pronuncia mal), bajo el punto de vista por desde el punto de vista. Solecismo: falta contra la sintaxis por concordancia, orden, construcción, régimen: sentarse en la mesa por sentarse a la mesa, hombres y mujeres trabajadoras por hombres y mujeres trabajadores (acotación: aunque se acuse de machistas a los académicos). Anfibología:	expresión que puede interpretarse de dos maneras: ayer te vi con	anteojos	(¿quién	llevaba	los	anteojos?),	la	madre	observaba	a	su	hijo	llorando	(¿quién	lloraba?).	En	periodismo	a	veces	apelamos	a	títulos	con	malicia,	con	ambigüedades deliberadas. Monotonía:	empleo repetido, dentro de una oración, de los mismos vocablos, giros o construcciones. Denota pobreza lingüística. Impropiedad: desapercibido por inadvertido, enervar por excitar o irritar. Vaya al diccionario. Encontrará sorpresas con “enervar”. Redundancia: repetición innecesaria de conceptos: hace unos años atrás por hace unos años o unos años atrás, volvemos a reiterar por reiteramos. Advierte que muchos encuentran que el pleonasmo (sobreabundancia, exageración) es igual	a	la	redundancia.	Pero	no	coincide:	“Opinamos	que	no	tiene	el	mismo	grado	de falta la expresión redundante retrocedí para atrás que los pleonasmos lo vi con mis propios ojos; yo subí arriba corriendo desesperadamente; salga afuera de inmediato, porque en éstos existe la intención de reforzar el concepto.
Extranjerismo: en muchos casos tiene su equivalente en español. En otro, ya se castellanizó y se han adaptado a la grafía y la pronunciación. Algunos están muy arraigados.	Prefiera	casete,	estrés,	papel	(en	lugar	de	rol).	(Una	anécdota:	el	diario	madrileño	“El	País”	escribe	güisqui.	¿Se	imagina	a	John	Wayne	con	un	trago	de	güisqui?	Las	botellas	imponen	su	nombre	en	inglés.	Pero	los	españoles	también	prefieren	“bluyín”.	Raro.	En	todo	caso,	es	la	misma	línea de fútbol, básquetbol y vóleibol). Vulgarismo: es propio de gente poco instruida. Casi nunca trasciende al lenguaje escrito. Ejemplos: no cabo por no quepo; haiga por haya; la carie por la caries. Cacofonía:	repetición	consecutiva	de	sonidos	desagradables.	Ocurren	por	la	agrupación de las mismas letras o sílabas en un párrafo. Hay que apelar a sinónimos adecuados. Se cae en ella en la acumulación de vocablos (generalmente gerundios) terminados	en	ando	o	endo	o	por	palabras	que	finalizan	en	ción	o	ía.	Arcaísmo: expresión anticuada, reemplazada por otra moderna: aguaitar por acechar, antier por anteayer, asaz por bastante. Ultracorrección o hipercorrección: el profesor Esteban Giménez dice que “consiste en el agregado de una o más letras en una palabra, creyendo estar escribiendo o pronunciando correctamente. Es un error que se advierte particularmente entre gente de poca instrucción cuando quiere demostrar un nivel cultural del que indudablemente carece”. Ejemplos: toráxica por torácica; bacalado por bacalao; mallonesa por mayonesa; toballa por toalla.
Según el diccionario de la Lengua Española, redundancia es: “Sobra o demasiada abundancia de cualquier cosa o en cualquier línea. // Repetición o uso excesivo de una palabra o concepto.// Cierta repetición de la información contenida en un mensaje, que permite, a pesar de la pérdida de una parte de éste, reconstruir el contenido del mismo”. La redundancia es innecesaria; la reiteración da énfasis o vigor. Generalmente la	redundancia	se	produce	por	pobreza	de	léxico.	Aunque	en	rigor	no	se	definen	igual, es frecuente el uso indistinto de pleonasmo y redundancia. Los gramáticos optan	principalmente	por	pleonasmo.	Éste	es	“una	figura	de	construcción	que	consiste en emplear en la oración uno o más vocablos innecesarios para el recto y cabal sentido de ella, pero con los cuales se da gracia o vigor a la expresión”. Una selección: Entumirse de frío. (Doble falta: debe decirse entumecerse), melodía musical, regalo gratuito, historia pasada, hechos verdaderos, todos sin excepción, experiencia pasada o anterior, lapso de tiempo, hace años atrás. (Elegir: hace años o años atrás), empataron a dos goles por lado, mendrugo de pan, aterido de frío (Si está aterido es sólo por el frío), las dos alternativas, (Es la alternativa, porque implica dos posibilidades para elegir). Alternativa. Según el escritor y periodista chileno Ernesto Montenegro (18851967)	no	corresponde	decir	alternativas.	Debe	usarse	en	singular:	“Opción	entre	dos o más cosas; cada una de las cosas por las cuales se opta”. Insólito: en Chile se habla de “alternativas académicas”. Más redundancias: salió hacia fuera, subió para arriba, consenso unánime, repite de nuevo, el abajo suscrito, el arriba supraescrito, desternillarse de la risa, advertir por adelantado, a la misma vez, bajar hacia abajo, bono adicional, completamente gratis,	conclusiones	finales,	constelación	de	estrellas,	entrar	adentro,	falso	pretexto,	error involuntario, garantía absoluta, hemorragia de sangre, lo vi con mis propios ojos, mi opinión personal, nueva iniciativa, pequeña notita, peligro potencial, persona individual, planes futuros, prever de antemano, primero comenzó, que se ha hecho previamente, recordar de memoria, regimiento de soldados, reiterar de nuevo,	resultado	final,	resumir	brevemente,	volar	en	el	aire,	mes	de	octubre,	día	lunes (el mismo caso).
Otras	incorrecciones: nació un 28 de agosto de 1952. (Este tipo de fechas es único. No hay varios 28 de agosto de 1952. Lo correcto: El 28 de agosto de 1952). El	caso	anterior	se	justifica	en	otras	ocasiones:	Un	lunes.	(Es	correcto,	porque	hay	muchos lunes).
FRASES OCIOSAS
•	Luego	agregó	(no	se	puede	agregar	antes). •	Al	respecto	cabe	señalar	(ir	directo	al	grano). •	En	circunstancias	de	que	Iván	Naranjo	cruzaba	la	calle	(sobra	“en	circunstancias	de que”). •	Gustavo	Carrasco,	por	su	parte,	dijo...	(¿por	qué	parte?).	•	Sonrisa	en	los	labios	(¿en	las	manos?).	•	Los	isleños	esperan	que	se	construyan	tres	nuevas	carreteras	en	Chiloé.	(Faltan caminos en el archipiélago, pero sobra la palabra “nuevas”). •	La	verdad	es	que...	o	lo	cierto	es	que...	(Se	supone	que	decimos	la	verdad). •	Lorena	Amaro	tiene	una	caligrafía	hermosa.	(Caligrafía:	“Arte	de	escribir	con letra bella y correctamente formada”. Lamentablemente se descartó su enseñanza). •	Homero	Gabriel	habla	tres	idiomas	distintos.	(El	último	vocablo	es	innecesario). •	Isidora	Valentina	visitó	cuatro	países	diferentes	(sobra	diferentes). •	Se	inauguró	una	nueva	tienda	(inauguración	implica	que	es	nueva). •	Está	de	más	escribirle	(¿entonces	por	qué	lo	hace?). •	Mariana	dio	a	luz	una	nueva	hija.
Otros	ejemplos:	Hoy	en	día;	en	la	actualidad	(por	ahora);	la	biografía	de	su	vida (error diario); monopolizó completamente (“Soledad Sybil monopolizó completamente	a	Marcelo	Erwin”;	extraño	hubiese	sido	que	monopolizara	sólo	una	parte de él); el más singular de todos... (si es singular es uno); le estoy escribiendo, por le escribo o le escribiré.
Los barcos arriban. Las personas llegan. La estadía del barco en el puerto. La estada	de	la	gente.	En	base	a	(las	cosas	están	sobre	la	base).	TV	a	color	(¿quién	dice	televisor	en	blanco	y	negro?	Lo	correcto:	Televisores	en	colores).	En	orden	a	tal...	(mal:	deriva	del	inglés	in	order	to).	Bajo	el	punto	de	vista...	(lo	correcto:	Desde	el punto de vista). Los errores sintácticos se deben a fallas de construcción gramatical por mal empleo de preposiciones, de gerundios u otros. Una selección de errores y sus correcciones: •	De acuerdo a: Corresponde decir de acuerdo con: con él, con ella, contigo. Es claro. •	En relación a: Uno está en relación con su amada, tiene relación con la universidad. •	Cuentas a pagar: Aunque la expresión aparece en todas las boletas que causan	inquietud	a	fin	de	mes,	corresponde	decir:	cuentas	por	pagar.	Tiene	carácter de futuro: cuentas que se pagarán. •	A grosso modo:	se	escucha	con	lamentable	frecuencia.	Basta	con	decir	grosso modo (de modo general). •	Es por esto que: implica una renuncia a la economía de palabras. Lo correcto: por esto. •	Ese veneno es bueno para las ratas. Si así fuera, lo comerían o beberían con deleite. Hay que decir: ese veneno es contra las ratas.
•	Economice palabras:	Evite	el	lenguaje	de	relleno,	superfluo	e	indirecto,	sin	contenido. Un talentoso periodista concluyó así una carta: “Perdóname, hijo, por escribirte diez páginas. Cuando tenga tiempo, te escribiré una”. Siempre es más difícil escribir breve que extenso. La metonimia es	una	figura	de	transferencia	de	significado	de	una	palabra	a	otra.	El	diccionario	de	la	Academia	define:	“Metonimia.	Tropo	que	consiste	en	designar	una cosa con el nombre de otra tomando el efecto por la causa o viceversa, el autor por	sus	obras,	el	signo	por	la	cosa	significada,	etc.;	v.gr.	las	canas	por	la	vejez;	leer	a Virgilio, por leer las obras de Virgilio; el laurel por la gloria, etc.”. •	Ejemplo de cambio de la parte por el todo: En el campo hay mil cabezas de ganado por “en el campo hay mil vacas”. •	El todo por la parte:	Chile	se	prepara	para	clasificar.	(Los	jugadores	de	la	selección	chilena	se	preparan	para	clasificar). •	El singular por el plural: El chilote cree en mitos y leyendas por los chilotes creen en mitos y leyendas. •	El género por la especie o viceversa: Los mortales creen en el cielo por los hombres creen en el cielo. En	general,	funcionan	con	la	metáfora,	única	figura	literaria	para	los	griegos. •	El	“Chino”	Ríos,	mejor	raqueta	nacional.	(Tenista,	elegido	el	mejor	deportista	chileno	del	siglo	XX). •	José	Santos,	el	mejor	látigo	chileno,	triunfa	en	Estados	Unidos.	(Famoso	jinete). Otros	vocablos	se	extravían	en	su	uso:	“Sofisticado:	Participio	de	sofisticar.	Afectado,	o	falto	de	naturalidad:	Contrastaban	los	peinados	más	sencillos	con	las	más	sofisticadas	pelucas.	Complicado	o	complejo.	C.	Santamaría:	Todo	esto	resulta	tan	complicado	y	sofisticado	que,	en	la	mayor	parte	de	los	casos,	los	dirigentes	de	la	Iglesia	aplican	esa misma moral tradicional”.
En	“Estudios	sobre	vocabulario”	(editorial	Andrés	Bello,	1973),	el	entonces	Secretario Perpetuo de la Academia Chilena de la Lengua, Pedro Lira Urquieta, explica:	“A	la	palabra	“sofisticado,	da”	se	le	asigna	una	acepción	que	no	está	en	el	Diccionario. Según don Ricardo Alfaro, en su Diccionario de Anglicismos, se trata de un verdadero anglicismo que no es necesario. Se quiere decir con ello que una persona	es	complicada,	refinada,	carente	de	naturalidad.	También	se	aplica	a	las	obras	de	arte	y	suele	hablarse	de	una	película,	de	un	libro	sofisticado”. Precisa que en idioma inglés “no sólo tiene la acepción clásica sino también otras:	se	aplica	a	las	personas	artificiosas,	complicadas,	a	los	escritos	y	documentos	que tienen datos falsos o interpolaciones, aun a cosas materiales como un licor falsificado”. El	académico	–quien	publicaba	sus	artículos	en	“El	Mercurio”-	comenta:	“Es	algo innegable que en nuestro país, y seguramente en los demás países de habla castellana,	se	emplea	el	término	“sofisticado”	con	la	significación	que	tiene	en	lengua	inglesa.	También	se	mantiene	la	acepción	clásica,	pero	a	ella	se	agrega	la	acepción anglicana. No es un vocablo estrictamente necesario, pero es probable que su prolongado uso concluya por imponerlo”. Vituperio:	Baldón	u	oprobio	que	se	dice	a	uno.	//	Acción	o	circunstancia	que	causa afrenta o deshonra. En la jerga de muchos jóvenes chilenos implica una reunión o encuentro para un pequeño cóctel o picoteo.
La cacofonía es la repetición poco armónica y muy frecuente que causa desagrado al oído. Se produce con el abuso de las palabras terminadas en ando y endo, en ción y sión o en los comienzos de vocablos seguidos. Debe evitarse este vicio de lenguaje generado por la continua repetición de una sílaba. El lector se	distrae	del	tema	sustantivo	y	se	fija	en	los	términos	malsonantes. Definición	de	la	Academia:	“Disonancia	que	resulta	de	la	inarmónica	combinación	de	los	elementos	acústicos	de	la	palabra”.	Jorge	Luis	Borges	comentó	en	su	diálogo	con	Ernesto	Sabato:	“Yo	he	pensado	que	cuando	uno	habla,	las	cacofonías	y	las	repeticiones no importan. Escritas, sí”.
Juzgue	si	tiene	razón:	Amando a Amanda, Fernando está leyendo un libro y oyendo una grabación en la	que	ella	está	hablando	y	evocando	el	viaje	a	Orlando. Raúl Rodrigo Romero Rosenberg rompió el rollo que Carlos Cáceres Cavieres calificó	con	calidad	mientras	cantaba.	Aquélla es la canción que Fernando cantó en Concepción porque sólo prestaba atención a la mujer que le provocaba pasión y devoción: Amanda. Sergio Sebastián Sepúlveda Segovia: cacofonía inevitable porque así se llama esta persona. Sus apellidos son fruto del encuentro matrimonial. Padres con oídos más agudos habrían optado por otros nombres. El	gran	periodista	y	escritor	chileno	Hugo	Goldsack	se	quejaba	porque	su	madre	no se dio cuenta de la cacofonía que creaba la terminación silábica de su nombre con	el	comienzo	de	su	apellido.	Él	lo	hacía	de	manera	irónica.
El verbo haber, cuando indica existencia, se conjuga siempre en singular: Hubo preguntas, habrá sorpresas, había muchos estudiantes de periodismo. (La conjugación “habían” se usa cuando antecede al participio: Ellos habían ido a Puente Alto). Regla:	El	verbo	haber,	con	este	significado,	es	impersonal	y	solamente	tiene tercera persona singular. Cuando se escribe “habían muchos alumnos en la Universidad” el error consiste en hacer concordar el verbo con la expresión “muchos estudiantes en la Universidad”, que se toma como sujeto. Pero esta oración no tiene sujeto. El idioma galopa con bríos incontenibles. Somos más de 400 millones de hispanohablantes. Vivimos en 21 comunidades y eso implica renovación, adaptaciones a cada idiosincrasia. Un pescador de Arica no habla igual que otro de	Punta	Arenas.	Se	arrinconan	en	sus	herencias	y	costumbres,	en	las	influencias	24
foráneas,	en	las	intromisiones	desde	otras	fronteras.	El	de	Barcelona	no	tiene	las	mismas	huellas	del	porteño	de	Buenos	Aires. No es perentorio que cada palabra requiera el agua bendita de la Real Academia. La tiranía monárquica es de viejos tiempos. Sin embargo, se apela a regulaciones que garantizan la preservación. Apoyo cambios, por la globalización, la tecnología y las ciencias, no deterioro mortal. Hoy reasoma la polémica por el uso del verbo haber en el caso de que indique existencia.	Testimonios	algo	indocumentados	aseguran	el	ingreso	definitivo	de	hubieron como plural de la forma verbal hubo. Se	reconoce	que	en	el	lenguaje	oral	es	frecuente.	Ello	no	otorga	certificado	de	validez. En “Gramática, reglas y ejercicios”, edición Larousse, leo: “Cuando el verbo haber no está en funciones de auxiliar, sólo puede emplearse en la tercera persona del singular. Había muchos discos de música griega; hubo peticiones francamente inatendibles; si hubiera sillas desocupadas, te avisaré; ojalá haya oportunidades para todos”. Lo	reafirma	Fortunato	Brown	–autor	de	“Diccionario	de	la	conjugación”,	Caracas,	1982-:	con	el	significado	de	existir	se	usan	sólo	las	terceras	personas	en	singular. Con cierta ingenuidad, alguien dice: “No existe la palabra hubieron”. Es una exageración. Su uso es correcto si antecede a un participio: una vez que hubieron terminado, se retiraron. Otro	ejemplo:	Hubieron	de	ser	ellos.	(hubieron	seguido	de	preposición	e	infinitivo). No: no hubo cambios. Pero habrá.
Camilo	Valdecantos	–ex	Defensor	del	Lector	del	diario	español	“El	País”-	escribió	el domingo 9 de septiembre de 2001: “Los lectores muestran gran atención por el	lenguaje	y	resulta	obligado	estar	atento	a	lo	que	en	definitiva	es	la	herramienta	imprescindible para hacer periódicos”. En su columna titulada “Maltratar el verbo haber”, precisa: “El lenguaje oral se enriquece y se prostituye hablando, y el lenguaje escrito, escribiendo. El Defensor pensaba que, además de los usos regionales –Comunidad	Valenciana,	Cataluña,	Baleares	y	Canarias-,	el	uso	incorrecto	de	las	formas impersonales del verbo haber era patrimonio de la radio, de la televisión y de algunos conspicuos representantes de la política, el deporte y el famoseo”.
Agrega: “Cada semana hay que soportar en demasiadas ocasiones que en tal partido de fútbol “han habido pocas ocasiones de gol”, o “sólo han habido tres ocasiones” y cosas parecidas”. Es categórico: “No puede establecerse la concordancia en plural con la forma impersonal del verbo haber”.
El	refresco	de	la	globalización	alcanza	a	la	Academia.	Y	ahora	consagra:	limpia,	renueva y da esplendor. El autor español Luis Núñez Ladevéze seleccionó ejemplos de verbos complejos y otros simples: proceder a una detención (detener), desatar un debate (discutir), preconizar necesidades (proponer), idear una decisión (decidir), iniciar una inauguración (inaugurar), realizar gestiones (ejecutar), formular demandas (exigir), aprobar resoluciones (resolver), exponer súplicas (suplicar), llevar a la práctica (actuar), operar un trabajo (trabajar), realizar acciones (actuar), tener lugar una acción (producirse, actuar), expresar repulsas (impugnar, rechazar), practicar, efectuar detenciones (detener). Aceptar una intervención en el sentido de… (intervenir), insertarse en el marco de una polémica (discutir), provocar un fuerte debate interno (discutir acaloradamente), exigir el anonimato (silenciar, ser discreto), dar prioridades (preferir), reiterar la voluntad de hacer (insistir), llegar a acuerdos (convenir, acordar, pactar, suscribir, firmar),	preconizar	la	necesidad	de	intentar	llegar	a	un	nuevo	acuerdo	(proponer	un	nuevo acuerdo). El	verbo	hacer	es	un	comodín	periodístico.	Por	influencia	inglesa	y	francesa	se	emplea peligrosamente y por pereza. En “Diccionario de incorrecciones, particularidades y curiosidades del lenguaje”, Andrés	Santamaría,	Augusto	Cuartas	y	Joaquín	Mangada	entregan	una	lista	de	ejemplos o locuciones.
Expresiones incorrectas Hacer música Hacer política Hacer un viaje Hacer un proyecto Hacer	maravillas	Hacer	una	mala	pasada	Hacer furor Hacer abstracción Hacer	milagros	(admitido)	Expresiones correctas Componer música Politiquear; dedicarse a la política. Viajar Proyectar Obrar	maravillas Jugar	una	mala	pasada Entusiasmar; gustar; estar en boga Prescindir Obrar	milagros
En septiembre patrio se recurre a precisiones respecto de “hacer una bandera”: diseñar, bordar, pintar, confeccionar, dibujar, coser. Siempre hay que buscar la precisión idiomática. Una más, que genera confusiones idiomáticas. En septiembre la	ley	manda	izar	la	bandera.	Ordénelo	así:	“¡Ice	la	bandera!”.	Muchos	creerán	que	usted cuenta que hizo la bandera.
No	tergiverse	los	oficios	del	gerundio.	Recuerde	siempre	que	indica	anterioridad	o simultaneidad de acciones. Ejemplos: Correcto: Soledad llegó cantando. (Es posible y simultáneo). Incorrecto: Marcelo nació en Puente Alto, educándose en Santiago. (Imposible. Debe decir: …y se educó en Santiago). Correcto: El niño jugaba saltando. (Salta y juega al mismo tiempo). Incorrecto: Raptó a la niña, matándola horas después. (El rapto y la muerte no son simultáneos).
Correcto: Macarena Muñoz dejó esperando a sus amigos, quienes estaban con la cena lista. (Está bien desde el punto de vista gramatical, pero constituye una descortesía). La coma no corrige los ejemplos. El gerundio puede usarse con carácter de adverbio: No hables gritando, no continúes	peleando.	Otro	caso	de	mal	uso	del	gerundio:	Enviaron	cajas	conteniendo	naranjas.	Se	debe	decir:	Enviaron	cajas	con	naranjas.	O	cajas	que	contienen	naranjas. Los adjetivos aceptados son ardiendo e hirviendo (ardiente e hirviente). Tampoco	se	debe	decir:	se	dictó	un	decreto	prohibiendo.	Lo	correcto:	Que	prohíbe,	por	el	cual	se	prohíbe.	O	prohibitorio	de… En	“Verbos	españoles”	–editorial	Arguval,	Málaga,	2002-	su	autora,	Purificación	Blanco	Hernández,	explica:	“El	gerundio	muestra	la	acción	durante	su	transcurso,	indicando simultaneidad con el verbo principal. Presenta la terminación-ndo que, a través de la vocal temática, se une a la raíz. Posee dos formas: una simple y otra compuesta (para la expresión de la anterioridad): hablando, habiendo hablado”. Agrega: “Funciona principalmente como adverbio (Llegó silbando), aunque en algunos casos realiza funciones de adjetivo (agua hirviendo). Comunica a la acción carácter	durativo	(Está	durmiendo)	o	simultaneidad	(Bajando	la	escalera,	se	cayó).	No admite ningún determinante, aunque puede llevar complementos verbales (Leyendo el periódico. Corriendo por el parque). Se utiliza en perífrasis verbales (Sigue lloviendo) y puede expresar valores modales, causales, condicionales y concesivos (Habla gritando. Sabiendo que no podría hacerlo, renunció. Ganando lo	suficiente	para	vivir,	se	da	por	satisfecho.	Aun	siendo	caro,	lo	compraremos).	En	títulos, puede funcionar como complemento de un sustantivo: Niños jugando a la pelota”. En	su	obra	“Curso	de	Redacción	Comercial”	–Cooperativa	de	Cultura	y	Publicaciones, 1967-, el profesor Nemesio García explica: “El gerundio, que tiene valor	adverbial,	no	puede	modificar	a	un	sustantivo”. Ejemplo incorrecto: se dictó un decreto racionando la carne. Correcto: Se dictó un decreto que raciona la carne. Se	cuenta	una	anécdota	de	Camilo	José	Cela,	Premio	Nobel	de	Literatura.	Asistió a una conferencia. Se aburrió muchísimo y, a la hora de los comentarios,
fue	áspero	con	el	que	exponía	el	tema.	Éste,	muy	molesto,	replicó:	“Usted	no	puede referirse a lo que hablé porque estaba dormido”. El escritor español respondió con sarcasmo: “No, señor, yo no estaba dormido; estaba durmiendo. Porque no es lo mismo que yo diga: estoy jodido que lo estoy jodiendo”. En	el	diccionario	de	la	Academia	se	define:	Joder.	“Practicar	el	coito.	//	Molestar,	fastidiar.// Destrozar, arruinar, echar a perder.// Interjección para expresar enfado, irritación, asombro, etc.”. El	“Manual	de	Estilo	y	Ética	periodística”	del	diario	argentino	“La	Nación”	contempla	un	caso	especial:	“Samuel	Gili	Gaya	–cuya	doctrina	sigue	en	varios	temas de sintaxis el “Esbozo de una gramática española”, de la Real Academia Española- advierte en la edición de 1969 de su curso que hay algunos casos en los que la acción denotada por el gerundio puede ser inmediatamente posterior a la del verbo de la oración principal, pero “siempre que el hablante pueda fundir ambos actos inmediatos en una sola representación”. Ejemplos: “Salió de la estancia dando un portazo. Salió a la calle encontrándose en medio de una multitud”. Es una peligrosa simultaneidad subjetiva.
Es	frecuente	advertir	incorrecciones	en	algunas	formas	verbales.	¿Causa?:	son	irregulares. Rescato	una	lista	de	“Manual	de	español	correcto”,	de	Leonardo	Gómez	Torrego:	abastecer, abolir, acaecer, acontecer, adherir, adolecer, aducir, agredir, transgredir, amolar, andar, apretar, argüir, asir, atañer, atribuir, balbucir, bendecir y maldecir, caber, ceñir, discernir, cimentar, cocer, concebir y preconcebir, concernir, constituir, contradecir y desdecir, convencer, convergir y divergir, derretir, descollar, digerir, ingerir, divertir, doler, dormir, emparentar, enderezar, engreírse, engrosar, erguirse, errar, esparcir, expedir, fregar, freír, gemir, haber, hender o hendir, herrar, impeler, imprimir, inmiscuirse, inquirir, ir, llover, mecer, mentar, morir, placer y complacer, plegar, poblar, poder, poner, predecir, prevenir, prever, proveer, podrir, querer, raer, reír, restregar, roer, satisfacer, soldar, soler, tañer, tener, traer, yacer.
Ejercite: conjúguelos en su casa. Los verbos atmosféricos son aquéllos que usamos para referirnos a los fenómenos de la naturaleza. Algunos son: llover, nevar, granizar, relampaguear, amanecer, atardecer, helar, clarear, lloviznar, granizar, tronar, escarchar, amanecer, atardecer. Se conjugan sólo en tercera persona singular en todos los tiempos (llueve, llovió) y	en	el	infinitivo	(ejemplo:	llover,	nevar).	Llevan	implícito	en	sí	mismos	su	sujeto	y	complemento. Las oraciones que forman constan de una palabra, no obstante, pueden llevar adverbios o complementos circunstanciales; llueve mucho, nevará todo el día. Los	verbos	atmosféricos	son	unipersonales	porque	se	conjugan	en	el	infinitivo	y en la tercera persona singular en todos los tiempos.
La	última	edición	de	“Ortografía	de	la	lengua	española”	(julio	de	1999)	dice:	“El	empleo de la mayúscula no exime de poner tilde cuando así lo exijan las reglas de acentuación.	Ejemplos:	Álvaro,	SÁNCHEZ” Agrega: “Las mayúsculas llevan tilde si les corresponde según las reglas dadas”. Ejemplos:	África,	PERÚ,	BOGOTÁ.	La	Academia	nunca	ha	establecido	una	norma	en sentido contrario. En el “Diccionario de dudas” de Manuel Seco, integrante de la Real Academia Española, se sentencia: “La tilde no debe omitirse cuando la letra que deba llevarla este	escrita	en	mayúscula;	escríbase,	pues,	Álvaro	(no	Alvaro),	África	(Africa),	PERIÓDICO	(no	PERIODICO).	“Esta	norma	vale	tanto	para	la	escritura	a	mano	como para la imprenta”. La	Real	Academia	Española,	Espasa	1999,	se	refiere	así	a	la	tilde	diacrítica	en los demostrativos: “Los demostrativos este, ese, aquel, con sus femeninos y plurales, pueden llevar tilde cuando funcionan como pronombres”.
Ejemplos: -	Ésos	son	tus	regalos,	no	éstos. - Aquéllas ganaron el campeonato. - Mi casa es ésta. No llevarán tilde si determinan a un nombre. Ejemplos: - Las preguntas de aquel examen me parecieron muy interesantes. - El niño este no ha dejado de molestar en toda la tarde. Solamente cuando se utilicen como pronombres y exista riesgo de ambigüedad se acentuarán obligatoriamente para evitarla. Existiría este riesgo en la siguiente oración: - Dijo que ésta mañana vendrá. - Dijo que esta mañana vendrá.
No llevan tilde, salvo que haya un homónimo que se preste a confusiones o ambigüedades. Té: Sustantivo. Hierba y bebida. Te: pronombre personal Más: Adverbio de cantidad. Es de suma. Mas: Conjunción adversativa. Equivale a pero. Sí:	Adverbio	de	afirmación.	Y	pronombre	personal	(forma	reflexiva).	Sí,	estudiaré.	Volvió en sí (tercera persona singular). Si: Conjunción que indica condicionalidad. Si no estudias, repetirás. Si: nota musical. Si: símbolo químico del silicio. Aún: Adverbio. Equivale a todavía. Aun: Adverbio. Es igual a incluso o hasta.
En	“El	estilo	del	periodista”,	Álex	Grijelmo	–designado	presidente	de	la	agencia	informativa EFE en 2004- dice que estas dos palabras también son fáciles de confundir. Pero “no se debe renunciar a las diferencias entre ella, porque prescindir del	acento	que	las	distingue	dificulta	la	lectura”. Aún: va acentuada cuando se puede sustituir por todavía. Ejemplo: Aún estoy en el diario. Aun: sin acento cuando sustituye a incluso, inclusive, hasta o, con sentido de negación, siquiera. Ejemplo: Leo hasta la madrugada y aun así no alcanzo a terminar el libro. Dé: del verbo dar. Dé el ejemplo. De: preposición. Estoy seguro de algo. Sé: del verbo ser, imperativo. Sé estudioso. Sé:	del	verbo	saber.	Yo	sé	cómo	enfrentar	este	problema.	Se: forma pronominal. Se vende esta casa. Se: símbolo químico del selenio. Él:	pronombre	personal.	Él	es	gran	profesional. El: artículo. El periodista es apasionado. Mí:	pronombre	reflexivo.	Ese	libro	es	para	mí. Mi: adjetivo posesivo y nota musical. Mi casa es grande. Un arreglo musical en mi mayor. Tú:	pronombre	personal.	Tú	eres	la	culpable. Tu:	adjetivo	posesivo.	Tu	libro. Qué:	pronombre	interrogativo	o	exclamativo.	¿Qué	te	pasa?	¡Qué	terrible!	No	sé	qué pasa. Que: pronombre lativo. Me parece que te equivocas. Desde viejos tiempos se recomienda tildar la conjunción “o” cuando se intercala entre dos números, para no confundirla con el cero (0). Pero ello se exigía cuando las linotipias y las máquinas de escribir no diferenciaban claramente esa letra con el	número.	La	computación	no	crea	tales	dificultades,	genera	espacio	entre	los	números y debe imperar la norma mayor: no tildar el monosílabo. Es recomendable seguir con el hábito en los textos manuscritos, porque podrían llevar a equívocos. La	Academia	no	se	refiere	a	otros	ejemplos	ambiguos	–salvo	que	el	contexto	sea	muy	claro-	que	inquietan	a	filólogos,	periodistas	y	lingüistas: •	Di algo	(puede	significar	que	yo	doné	algo	o	una	orden	para	que	tú	digas	algo).
• Ve afuera (implica una orden para que alguien vea o mire o el imperativo de ir). •	Sal (el condimento). Sal (imperativo de salir). •	Yo fui:	yo	fui	a	Puente	Alto	(del	verbo	ir).	Yo	fui	(del	verbo	ser)	el	autor	del	artículo. •	Ella fue: ella fue a Monte Patria. Ella fue la causante de mi dolor. - Un ejercicio clásico y divertido: “Me preguntas si te quiero, sin duda que te querré; si tú te me ofreces, yo te tomaré”. (Es una noble y tentadora promesa de amor). -	Basta	una	pequeña	transposición	–aunque	infrecuente-	para	cambiar	el	significado: “Me preguntas si té quiero, sin duda que té querré; si tú té me ofreces, yo té tomaré”. (Es una simpática invitación para compartir una once con té inglés o de la India. Tú	me	lo	ofreces). -	Un	leve	cambio	en	la	tercera	línea	también	modifica	la	idea: “Me preguntas si té quiero, sin duda que té querré; si tu té me ofreces. Yo	té	tomaré”. (Beberé	con	agrado	el	té	que	te	pertenece).
¡CUIDADO CON LOS ADJETIVOS!
Todos	aceptamos	la	reflexión	del	poeta	creacionista	Vicente	Huidobro.	Es	convincente: si el adjetivo no da vida, mata. A	veces	es	superfluo.	El	periodista	Ernesto	Montenegro	da	un	ejemplo	clásico.	En	una	ocasión	leyó	un	texto	con	calificaciones	parasitarias:	“El	paisaje	es	indescriptible: agreste, salvaje, silvestre”. En el caso de que un autor no pueda describir,	cambie	de	oficio.	Y	empeora	su	tarea	si	recurre	a	adjetivos	que	son	sinónimos, que no suman características. Revise	el	diccionario	y	descubrirá	casi	insignificantes	diferencias.	La	profesora	argentina	Hilda	Basulto	nos	auxilia	en	su	obra	“Curso	de	redacción	dinámica”. •	Lívido:	(De	livor=color	cárdeno.)	Amoratado,	que	tira	a	morado:	Estaban	lívidos, por el frío y los golpes. •	Pálido:	Amarillo,	macilento	o	descaecido	de	su	color	natural;	desvaído,	de	color bajo: Se puso pálido por el susto. •	Alimenticio:	Que	alimenta	o	tiene	la	propiedad	de	alimentar:	El	precio	de	los	productos alimenticios se estabilizó. •	Alimentario:	Propio	de	la	alimentación	o	relacionado	con	ella:	Otorgaron	varias	becas alimentarias. •	Desapercibido:	Desprevenido,	desprovisto	de	lo	necesario:	Tuvieron	que	viajar	completamente desapercibidos. •	Inadvertido:	Dícese	del	que	no	advierte	o	repara	en	las	cosas	que	debiera;	no	advertido: El error pasó inadvertido para todos. •	Tangible:	Aplícase	a	lo	que	se	puede	tocar;	palpable:	Es	tangible	su	fina	textura. •	Evidente:	Cierto,	claro,	patente,	indudable:	El	contrasentido	es	evidente. •	Latiente:	Que	late:	En	esas	personas	se	advierte	la	latiente	pasión	por	la	justicia.
•	Latente:	Oculto,	escondido,	no	manifiesto:	La	determinación	permaneció	latente mucho tiempo. •	Israelita:	Judío	o	hebreo:	Los	israelitas	estaban	dispersos,	por	la	diáspora. •	Israelí:	Nativo	del	Estado	de	Israel	o	perteneciente	a	él:	La	guerra	árabe-israelí	conmovió al mundo. •	Deleznable:	Lo	que	se	rompe,	disgrega	o	deshace	fácilmente;	que	se	desliza	o	resbala con facilidad; poco durable, inconsistente: Desecharon los productos deleznables. (En Chile se usa frecuentemente como un ser despreciable, detestable. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua no incluye esa acepción). •	Detestable:	Abominable,	execrable,	aborrecible,	pésimo:	Cometieron	actos	detestables.
Al	estilo	de	los	humildes	albañiles	-respetable	oficio-,	muchos	hablan	“a	nivel	de...”. Pocas veces se dice que hay una reunión de profesores. Hasta en las solemnes citaciones se anuncia “una reunión a nivel de profesores”. El	filólogo	español	Leonardo	Gómez	Torrego	comenta:	“Es	ésta	una	locución	de	moda. Se abusa de ella hasta el hartazgo, por lo que debería desecharse. De tanto usarse, esta locución termina por ser empalagosa y semánticamente descolorida e inexpresiva”. Son muchas las formas que pueden sustituirlas. Lo demuestra: “La cuestión se tratará a nivel de alumnos (correcto: entre alumnos); la subida de la gasolina será tratada a nivel de ministros (correcto: por los	ministros);	¿dónde	hay	mejor	trato:	a	nivel	hospitalario	o	a	nivel	ambulatorio?	(correcto:	¿en	los	hospitales	o	en	los	ambulatorios?);	nos	hemos	enterado	del	proyecto	del	Estatuto	a	nivel	de	filtraciones	(correcto:	por	filtraciones)”. Se escucha frecuentemente en radio y en televisión. En las universidades.
¿Tiene	dudas?
El autor de “Manual de español correcto” las despeja: “Hay que aclarar, no obstante,	que	cuando	dicha	locución	se	emplea	con	el	significado	normal	de	“nivel” o “altura que una cosa alcanza o a que está colocada” es correcta”. Anote	algunos	casos:	a	nivel	de	la	superficie	terrestre	hay	anticiclón;	trataré	de	llegar al nivel de mis hermanos; ya estamos a nivel europeo; ciudades a nivel del mar.
El número es “un accidente gramatical de los sustantivos y adjetivos para significar	uno	o	más	ejemplares	de	la	especie”.	Se	diferencia	entre	un	ejemplar	(singular) y dos o más (plural). Hay ciertos plurales especiales. El gran escritor y	periodista	Homero	Bascuñan	–autor	de	“La	Rebelión	de	los	árboles”	y	de	la	selección “De los días perdidos”- contaba esta anécdota: Pasó	su	infancia	en	la	pampa,	en	las	calicheras.	Trabajo	rudo,	ajeno	a	la	escuela.	Él	–simplemente	Humberto	Cortés	en	el	Registro	Civil-	estudió	un	año.	O	menos.	Inquieto y múltiple, aprendió a leer en su hogar. Les compraba libros a vendedores que llegaban en carromatos al desierto. Incisivo y curioso, un día le preguntó a su joven	profesor:	¿cuál	es	el	plural	de	crisis? El	casi	improvisado	maestro	titubeó.	Y	dio	una	respuesta	a	medias:
-Creo que crisis, pero no estoy seguro. Voy a averiguar en un libro que tengo en la casa. Al	día	siguiente	confirmó:	-Sí,	es	plural	es	crisisis,	pero	no	se	usa	porque	la	única crisis que ha habido es ésta,… la del salitre. El	niño	prefirió	retirarse.	Tuvo	mil	oficios:	panadero,	circense,	obrero	textil.	Pero	se	consagró	como	escritor	y	periodista.	Su	biblioteca	–en	una	sencilla	casa	de	Quinta	Normal-	llegó	a	tener	más	de	40	mil	volúmenes.
Otro	vocablo	invariable	es	caries.	Sólo	el	artículo	precedente	determina	si	es	singular o plural. Lo mismo ocurre con análisis y diálisis. Hay vacilaciones en el uso de: escaleras (escala), bigotes (bigote), bodas, barbas, tijeras, enaguas, funerales, tenazas, alicates, calzones, pantalones, calzoncillos…
DÓNDE, ADÓNDE, A DONDE Y ADONDE
“Dónde: se escribe así cuando recae en esa palabra la fuerza interrogativa, tanto	si	se	acompaña	de	los	signos	ortográficos	correspondientes	como	si	no,	y	siempre	que	implique	un	lugar	estático:	¿Dónde	estás?	No	sé	dónde	estás”.	Adónde: se escribe así cuando recae en esa palabra la fuerza interrogativa, tanto	si	se	acompaña	de	los	signos	ortográficos	correspondientes	como	si	no,	y	siempre	que	implique	una	dirección:	¿Adónde	vas?	No	sé	adónde	me	llevas”.	Las explicaciones son simples. A donde: se escribe así en las frases que implican dirección si el antecedente no está expreso: “Iré a donde tú me digas”. Esta fórmula no tiene por qué alterarse si	toda	la	frase	se	construye	como	interrogativa:	“¿Iré	a	donde	tú	me	digas?	Tal	vez”. Adonde: se escribe así en las frases que implican dirección si el antecedente está	expreso.	“El	cerro	Ñielol	está	en	Temuco,	adonde	iré	la	semana	próxima”.	Atención:	si	nos	preguntaran	“¿dónde	vas?”,	podríamos	responder	“en	avión”.	Si	nos	preguntaran	“¿adónde	vas?”,	podríamos	responder	“a	Temuco”.	Otra	clave.	Si	leemos	“fui	a	Santiago,	a	donde	me	dijiste”	significa:	fui	a	Santiago,	concretamente al lugar de la capital que me sugeriste. Si leemos “fui a Santiago, adonde	me	dijiste”	significa	fui	a	la	capital,	a	la	ciudad	que	me	recomendaste.	37
Por qué.	Se	emplea	cuando	es	interrogativo,	directo	o	indirecto.	Ejemplos:	¿Por	qué	no	aprendes?	No	sé	por	qué	no	aprendes.	Pregunta:	Directa:	¿Por	qué	me	mentiste? Indirecta: Dime por qué me miras así.
Porque: Se usa en las respuestas. Expresa causa, o corresponde a una explicación de una pregunta. Ejemplos:	No	aprendo	porque	no	estudio.	Reprobé	porque	soy	flojo. Estoy molesto porque obtuve mala nota.
Por que:	Equivale	a	por	el	cual,	la	cual,	los	cuales,	las	cuales.	O	cuando	el	por	equivale a para. Ejemplos: No sé el motivo por que no aprendes. (Equivale a no sé por motivo “por el cual” no aprendes). También	se	puede	reemplazar	por	“para	que”:	Se	esforzó	por	que	todo	saliera	bien. El motivo por que (por el cual) estoy enamorado de ti es tu belleza espiritual. Me	sacrifico	por	que	puedas	ser	periodista.	(En	este	caso	equivale	a	para	que).	(“Porque” en su equivalencia de “para” puede escribirse en una palabra o en dos. Ejemplo. “Entró de puntillas porque no le oyesen” (“para que no le oyesen”) o “Entró de puntillas por que no le oyesen” (Véase Manuel Seco).
En	“El	estilo	del	periodista”,	Álex	Grijelmo	–autor	de	El	Libro	de	Estilo	de	“El	País”- dice que los periodistas se empeñan en desconocer la diferencia entre el adverbio sólo y el adjetivo solo. “Si no existiera la diferencia que viene dada por acento,	no	distinguiríamos	el	significado	de	cada	una	de	ellas”. Ejemplos: Estoy	solo	o	estoy	yo	solo:	se	refiere	a	solo	de	soledad	Estoy sólo… o estoy yo sólo: indica que solamente estoy yo. Aconseja: Sólo debe escribirse con acento cuando sustituye las palabras solamente o únicamente. Solo: cuando se transmite una idea de soledad o ausencia de compañía. La Academia dice que no es imperativo colocar tilde si no crea confusión. Pero hay un ejemplo de clara ambigüedad: Voy solo por la Alameda (no lleva tilde si voy sin compañía). Si quiere decir “Voy solamente por Alameda”, porque no me gusta ir por otra calle, debe colocarse la tilde.
En “Los mil errores más comunes del lenguaje”, Carlos Sobera diferencia: Demás:	es	un	adjetivo	indefinido	(los	otros,	los	restantes).	Es	invariable	en	género y número. Se puede sustantivar: los demás vendrán mañana. De más:	locución	adverbial,	que	significa	“de	sobra,	más	de	lo	debido”:	Me	cobró de más.
TÉRMINOS DE TRIBUNALES Y POLICÍA
QUERELLA Diccionario de la Real Academia Española (Del latín querella). 1. f. Expresión de un dolor físico o de un sentimiento doloroso. 2. f. Discordia, pendencia. 3.	f.	Der.	Acto	por	el	que	el	fiscal	o	un	particular	ejercen	ante	un	juez	o	un	tribunal	la acción penal contra quienes se estiman responsables de un delito. 4. f. Der. Reclamación que los herederos forzosos hacen ante el juez, pidiendo la	invalidación	de	un	testamento	por	inoficioso.	(Fuente:www.lexjurídica.com/ diccionario jurídico). Escrito	formal	presentado	ante	el	Juzgado	competente	con	intervención	de	Letrado y Procurador, mediante el cual se inicia un proceso penal frente a una persona, quedando constituido en parte acusadora la persona que lo presenta. Ejemplo: •	El	fiscal	interpuso	ante	el	juez	una	querella	por	el	delito	de	robo. DEMANDA Fuente: Diccionario de la Real Academia Española (De demandar). 1. f. Súplica, petición, solicitud. 2. f. Limosna que se pide para una iglesia, para una imagen o para una obra pía. 3. f. Persona que la pide. 4.	f.	p.	us.	Tablilla	o	imagen	con	que	se	pide	limosna	para	una	iglesia,	una	imagen o una obra pía. 5. f. Econ. Cuantía global de las compras de bienes y servicios realizados o previstos por una colectividad 6. f. Der. Escrito en que se ejercitan en juicio una o varias acciones ante el juez o el tribunal competente. 7.	f.	Der.	Petición	que	el	litigante	que	inicia	un	proceso	formula	y	justifica	en	el	juicio. 8.	f.	Empeño	o	defensa.	(Fuente:www.lexjurídica.com/diccionario	jurídico). Petición: Procesalmente es el escrito por el cual el actor o demandante ejercita en juicio civil una o varias acciones.
Demandado: Aquel contra el cual se pide algo en juicio civil o contencioso administrativo. Demandante: Quien	demanda,	pide,	insta	o	solicita.	El	que	entabla	una	acción	judicial;	el	que	pide algo en juicio; quien asume la iniciativa procesal. Ejemplo: En el juicio de esta mañana se discutieron todas las demandas en su contra. A veces, los reporteros de tribunales y de policía extravían los vocablos.
Acusado: Al hablar de un acusado que no ha sido condenado ni ha confesado el delito de que se le acusa, es preciso tener la precaución de no culparlo anticipadamente. Se le debe nombrar como acusado, presunto autor o supuesto autor. Expresiones como “está acusado de ser el presunto autor”, tan frecuente, es incorrecta, por redundante. Nadie es acusado de ser presunto autor. Confiscación: es la apropiación por parte del Estado de un bien cuyo propietario cometió alguna falta o delito. Decomiso: es la apropiación por parte del Estado de mercancías procedentes del contrabando. Expropiación: es la apropiación por parte del Estado de un bien, por razones de interés general y mediante el pago de una indemnización. Incautación: es el acto de hacerse cargo una autoridad, generalmente judicial, de un	bien	determinado,	de	manera	provisoria.	También	se	puede	utilizar	para	referirse	en forma general a la apropiación de bienes por la coacción o la fuerza. Derecho a - derecho de: Se usa la preposición “a” antes de un sustantivo y “de” cuando sigue un verbo. Ejemplos: El derecho a la vida. El derecho de nacer. Estado:	se	escribe	con	mayúscula	cuando	se	refiere	a	la	estructura	institucional	o de poder de una nación, pero no como sinónimo de país.
DEFINICIONES DE TÉRMINOS DE USO FRECUENTE INFORMACIONES DE TRIBUNALES. (Fuentes: Código Penal y Diccionario de la Lengua Española).
Embargar: “Aprehender indebidamente a una persona para exigir dinero por su rescate,	o	para	otros	fines”. Calumnia: a) Artículo 412, Código Penal. “Es calumnia la imputación de un delito determinado	pero	falso	y	que	pueda	actualmente	perseguirse	de	oficio”. b) Acusación falsa, hecha maliciosamente para causar daño”. Injuria: a) Artículo 432, C.P. “Es injuria toda expresión proferida o acción ejecutada en deshonra, descrédito o menosprecio de otra persona”. b) Agravio, ultraje de obra o palabra.// Hecho o dicho contra razón y justicia”. Robo: a) Artículo 432, C.P. “El que sin voluntad de su dueño y con ánimo de lucrarse se apropia cosa mueble ajena usando violencia o intimidación en las personas o fuerza en las cosas, comete robo…” b)	“Acción	y	efecto	de	robar.	//	Medida	de	trigo	y	otros	granos.//	Quitar	o	tomar	para sí con violencia o con fuerza lo ajeno”. Hurto: a) Artículo 423, C.P. “El que sin voluntad de su dueño y con ánimo de lucrarse se apropia de cosa mueble ajena…si faltan la violencia, la intimidación y la fuerza,	el	delito	se	califica	de	hurto”, b) “Acción de hurtar.// En las minas, camino subterráneo que se hace a uno y	otro	lado	del	principal	con	el	fin	de	facilitar	la	extracción	de	metales	o	de	dar	comunicación	al	viento,	o	para	otros	fines.//	Hurtar:	Tomar	o	retener	bienes ajenos contra voluntad de su dueño, sin intimidación en las personas ni fuerza en las cosas.// No dar el peso o medida cabal de los que vende.// Dícese del mar y de los ríos cuando se van entrando por las tierras y se las llevan.//	Tomar	dichos,	sentencias	y	versos	ajenos,	dándolos	por	propios.//	Desviar, Apartar”. Rapto: a) “Delito que consiste en llevarse de su domicilio, con miras deshonestas, a una mujer por fuerza o por medio de ruegos y promesas engañosos; o tratándose de una menor de doce años de edad. Está sancionado por el artículo 358 del Código Penal”.
b)	“Impulso,	acción	y	arrebatar.//	Éxtasis.//	Robo.//	Accidente	que	priva	de	sentido.// c) Raptar: Sacar a una mujer violentamente con engaño, de la casa y potestad de sus padres y parientes”. d)	Según	el	Diccionario	de	la	Lengua	Española	significa,	además	de	“retener	a	una	persona	en	contra	de	su	voluntad,	por	lo	general,	con	el	fin	de	conseguir	un	rescate”	(en	lo	que	coincide	con	secuestrar):	Secuestrar	también	significa	“tomar	por	las	armas	el	mando	de	un	vehículo	a	fin	de	conseguir	dinero	o	la	concesión de ciertas reivindicaciones”. Rebelarse: “Sublevarse,	levantarse,	faltando	a	la	obediencia	debida.//	Oponer	resistencia”. Revelar: “Descubrir o manifestar lo ignorado o secreto. // Proporcionar indicios o certidumbre de algo.// Manifestar Dios a los hombres lo futuro u oculto.// Fotografía:	Hacer	visible	la	imagen	impresa	en	la	placa	o	película	fotográfica”. Secuestro: a) Artículo 141, C.P. “El que sin derecho encerare o detuviere a otro privándoles de su libertad…”. b) “Acción y efectuar.// Depósito judicial por embargo de bienes, o como medida de aseguramiento en cuanto a los litigiosos.// Porción de hueso mortificada	que	subsiste	en	el	cuerpo	separada	de	la	parte	viva.//	c) Secuestrar: Depositar judicial o gubernativamente una alhaja en poder de un tercero hasta que se decida a quién pertenece.// Embargar.// Aprehender indebidamente a una persona para exigir dinero por su rescate, o para otros fines”.	Asesinar:	Para	el	diccionario	oficial	asesinato	es	simplemente	“acción	y	efecto	de asesinar”. Asesinar: “Matar a alguien con premeditación, alevosía, etc. // Causar viva	aflicción	o	grandes	disgustos.	//	Dicho	de	una	persona	en	quien	se	confía:	Engañar en un asunto grave”. Para María Moliner asesinar es: “Matar a alguien, cuando ello constituye un delito”.	Y	en	sentido	figurado:	“Representar,	interpretar,	copiar	o	repetir	una	cosa	muy mal: La compañía ha asesinado la obra”. En el “Diccionario del español actual” asesinar es: “Matar (a una persona) con premeditación o alevosía, o por dinero”. En Grijalbo se lee: “Matar a alguien con alevosía, premeditación o por dinero.// Apenar,	afligir	mucho.	//	Violar	la	confianza	de	una	persona.//	Hacer	mal	una	cosa,	43
estropearla”.	Explica:	Asesinato:	En	el	mundo	no	existe	una	calificación	homogénea	del asesinato; en muchas legislaciones (España, Colombia, Cuba) se considera homicidio	cualificado	por	ciertas	circunstancias	(modo	de	cometerlo,	personas,	alevosía); en otras es simplemente homicidio agravado”. Espasa: “Asesinar es matar con alevosía o premeditación”. Homicidio: “Muerte causada a una persona por otra. // Delito consistente en matar a alguien sin que concurran las circunstancias de alevosía, precio o ensañamiento”. Parricidio: Para el diccionario de la Lengua Española parricidio es: “Muerte dada a un pariente próximo, especialmente al padre o a la madre”. En el diccionario de la editorial Espasa parricida es la persona que mata a su padre, a su madre o a su cónyuge. // Persona que mata a alguno de sus parientes. En el “Diccionario del español actual” de Grijalbo, parricidio es: “Delito que comete quien mata a su padre, madre, o hijo, o a los que son tenidos por tales; y según la legislación vigente, a cualquier otro de sus ascendientes o descendientes, legítimos o ilegítimos, a su cónyuge. Para María Moliner, parricidio es: “Acción de matar una persona a su padre, a su madre, a su cónyuge o aun hijo suyo”. En el diccionario de Manuel Seco, parricidio es: “Acción de matar a un ascendiente, descendiente o cónyuge.” Uxoricidio: En el diccionario de Espasa aparece “Muerte causada a la mujer por su marido. En el diccionario de Grijalbo, el uxoricida es: “El hombre que mata a su mujer”. En el diccionario de María Moliner, uxoricidio es: “Acción de matar un hombre	a	su	mujer.”	En	el	diccionario	oficial,	uxoricidio	es:	“Muerte	causada	a	la	mujer por su marido.” En el “Diccionario de Español Actual”, se lee: “Acción de matar el marido a su mujer.” Infanticidio: En el diccionario de Espasa aparece: “Muerte dada a un niño”. En el diccionario de Grijalbo, infanticidio es: “Muerte dada a un niño. // Muerte dada a un recién nacido por su madre o ascendientes maternos para ocultar su deshonra.” Para María Moliner, infanticidio es: “Acción de matar a un niño; particularmente, cuando lo ejecuta la propia madre para ocultar que lo ha tenido. En el diccionario de La Real Academia Española infanticidio es la muerte dada violentamente a un niño de corta edad. Para Manuel Seco Infanticidio es: “Acción de dar muerte a un niño, a un recién nacido.”
Inculpado: Según	el	diccionario	oficial	es	“inocente,	sin	culpa”.	En	su	segunda	acepción dice: “dicho de un persona: que es objeto de la acusación en un procedimiento penal o sancionador. Procesamiento: “Acto por el cual se declara a alguien como presunto autor de unos hechos delictivos a efectos de abrir contra él un proceso penal”. Incautarse: “Dicho de una autoridad judicial o administrativa: privar a alguien de alguno de sus bienes como consecuencia de la relación de éstos con un delito, falta	o	infracción	administrativa.	Cuando	hay	condena	firme	se	sustituye	por	la	pena accesoria de comiso // apoderarse arbitrariamente de algo: se incautaron de mi maletín. Pedofilia:	Atracción erótica o sexual que una persona adulta siente hacia niños o adolescentes (Diccionario de la academia). Según el Diccionario de María Moliner implica “perversión sexual de un adulto que se siente atraído por niños”. Pederastia: En	el	Diccionario	de	María	Moliner	la	palabra	significa	“práctica	del pederasta (que comete abusos deshonestos con un niño) // homosexualidad masculina”. Plagio: 1. m. Acción y efecto de plagiar (copiar obras ajenas). 2. m. Am. Acción y efecto de plagiar (secuestrar a alguien). Plagiario, ria: 1.	adj.	Que	plagia	(copia	obras	ajenas).	U.	m.	c.	s. 2. m. y f. Am. Persona que plagia (secuestra a alguien). Reo: 1. com. Persona que por haber cometido una culpa merece castigo. 2. com. Der. Demandado en juicio civil o criminal, a distinción del actor. Preso, sa: 1.	adj.	Dicho	de	una	persona:	Que	sufre	prisión.	U.	t.	c.	s. 2. adj. Dominado por un sentimiento, estado de ánimo, etc. Fue preso de la ira ante tal calumnia
Detenido, da: 1. adj. Minucioso 2. adj. Falto de soltura, de poca resolución. U. t. c. s. 3. adj. Escaso, miserable. U. t. c. s. 4. adj. Privado provisionalmente de libertad por una autoridad competente. U. t. c. s. Poligamia: 1. Estado o cualidad de polígamo. 2. f. Régimen familiar en que se permite al varón tener pluralidad de esposas. Poliandria: 1. Estado de la mujer casada simultáneamente con dos o más hombres. 2.	f.	Bot.	Condición	de	la	flor	que	tiene	muchos	estambres. Matricidio: 1. Acción de matar a la propia madre. 2. Delito cometido por el matricida. Usurpar: 1. Apoderarse de una propiedad o de un derecho que legítimamente pertenece a otro, por lo general con violencia. 2.	Arrogarse	la	dignidad,	empleo	u	oficio	de	otro,	y	usarlos	como	si	fueran	propios. Filicidio: Muerte dada por un padre o una madre a su propio hijo. Genocidio: Exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad. Magnicidio: Muerte violenta dada a una persona muy importante por su cargo o poder. Regicidio: Muerte violenta dada al monarca o a su consorte, o al príncipe heredero o al regente. Tiranicidio: Muerte dada a un tirano. Feticidio: Acción y efecto de dar muerte a un feto.
Fratricidio: Muerte dada a un hermano o una hermana. Conyugicidio: Muerte causada por uno de los cónyuges al otro.
•	Escriba	de	lo	que	sabe. •	Pida	explicaciones	claras,	oportunas,	sintéticas	y	documentadas	a	los	responsables directos de sus textos. •	Si	no	es	especialista	en	el	tema,	no	intente	parecerlo.	Siempre	escriba	de	lo	que tiene certeza e información. Si no es así, pídala a quien corresponda. Exija y garantice precisiones. •	Redacte	de	manera	clara,	sencilla,	natural	y	directa,	de	acuerdo	con	las	normas	del castellano culto formal que predomina en Chile. Adáptese a la globalización. Pero no renuncie a la espontaneidad. •	No	confíe	excesivamente	en	el	corrector	ortográfico	de	su	computadora.	Usted	piensa; ella, no. •	Revise	si	la	puntuación	es	adecuada.	Los	estudios	rigurosos	recomiendan	escribir párrafos breves, de menos de 12 o 15 palabras. No ponga en riesgo la comprensión. •	Emplee	palabras	cortas	y	básicas.	Evite	las	repeticiones.	Use	un	lenguaje	concreto. •	Puntualice	lo	esencial	y	olvide	lo	secundario	o	superfluo.	Elimine	las	expresiones	vacías. •	Sustituya	o	suprima	adjetivos	que	no	aportan.	•	Compruebe	que	el	material	se	desarrolla	en	una	secuencia	lógica.	Revise	pulcramente antes de entregar su texto. •	Apele	a	distintas	fuentes	(reconocidas,	documentadas,	confiables,	oportunas	y	claras). Apunte y/o grabe todo y seleccione. •	Explique	las	estadísticas	de	manera	retenible	y	fácil.	Que	no	ofenda	al	especialista	ni que resulte incomprensible al profano. •	Verifique	las	identidades	(nombres	completos)	y	los	cargos	(sin	confusiones	de	ninguna especie y siempre actualizados). •	Domine	términos	propios	de	cada	área,	sin	que	parezca	invasor	(a)	de	los	especialistas. •	Conozca	el	sentido	de	la	oportunidad	y	de	la	extensión. •	Domine	las	reglas	elementales	de	estilo:	uso	de	números	y	cifras;	de	siglas;	47
•	•	•	•	•	•	•	de abreviaturas; de minúsculas; de mayúsculas; de comillas y de cremillas o diéresis. Lea	en	voz	alta	y	revise	minuciosamente. Trabaje	con	datos	confirmados.	Sintetice	y	acentúe	el	conocimiento	de	un	hecho. Piense	en	el	lector	de	su	texto	y	ayúdele	a	comprender.	Capte	el	interés	y	comience	con	los	hechos	principales.	Use	frases	cortas	y	directas. Que	su	texto	implique	novedad. Responda	sintéticamente	a	seis	preguntas:	qué,	quién,	cómo,	cuándo,	dónde	y	por qué. Si	es	necesario,	incluya	para	qué.	Piense	jerárquicamente	en	su	orden	de	las	ideas	o revise antes de entregar o publicar. No olvide el consejo de Azorín: “Corregir, corregir, corregir”.
Sólo puedo recurrir a Daniel de la Vega, único ganador del Premio Nacional de Periodismo, de Literatura y de Arte: «Cuando encontramos una errata en nuestro artículo, nos parece que hemos leído mal. Con inquietud empezamos otra vez a leer la frase, y comprobamos -horrorizados- que hay una errata, una escandalosa errata que nos rompe en dos partes la frase predilecta, aquélla que trabajamos con amorosa tenacidad. Está perdida, la pobre, con palabra ajena dentro, con una palabra	ajena	que	le	escamotea	totalmente	el	significado”. El escritor colombiano Gabriel García Márquez confesó el 28 de marzo de 1994: “Soy un obseso de las erratas. Leo hasta las últimas pruebas de imprenta. Soy en eso un perfeccionista. Si no me quitan el libro de las manos, lo corregiría eternamente”. No obstante, su compatriota Roberto Cadavid, Argos, cazador de gazapos, encontró	más	de	40	disparates	gramaticales,	históricos,	geográficos	y	de	léxico	en “El general en su laberinto”. En su crónica titulada “En Chile como en Chicago” (Notas de Prensa 1980-1984, editorial Sudamericana) el colombiano escribió: “Calama es un pueblo remoto de la provincia de Arica, en medio del desierto desolado	de	Acatama	y	a	unos	300	kilómetros	de	Santiago	de	Chile”. El ganador del Premio Nobel de Literatura aún es feliz… e indocumentado.
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References: Artículo 412
 Artículo 432
 Artículo 432
 Artículo 423
 artículo 358
 Artículo 141