Source: http://www.eduardorojotorrecilla.es/2017/04/transmision-de-centro-de-actividad-y.html
Timestamp: 2019-03-19 10:11:58+00:00

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EL BLOG DE EDUARDO ROJO: Transmisión de centro de actividad y derechos de los trabajadores. Aplicación “estáticas o “dinámica” de convenio colectivo aplicable en virtud de lo dispuesto en el contrato de trabajo. ¿Cambio de criterio del TJUE? Notas a la sentencia de 27 de abril (asuntos C-680-15 y 681/15), y recordatorio de las conclusiones de abogado general.
1. Es objeto de atención en esta entrada del blog la sentencia dictada por la Sala Tercera delTribunal de Justicia de la Unión Europea el 27 de abril, en los asuntosacumulados 680/15 y 681/15.
El litigio plantea una cuestión de indudable relevancia jurídica, cual es la de aplicación de un convenio colectivo a los trabajadores traspasados y en el que no han tenido participación ni el cedente ni el cesionario, que regula las condiciones de trabajo de dichos trabajadores en virtud de una remisión expresa al mismo en sus contratos de trabajo, y mucho más concretamente si dicho convenio colectivo debe aplicarse de forma “estática”, es decir sólo el vigente en el momento de la transmisión, o bien de forma “dinámica”, o dicho en otros términos si la remisión al texto convencional en el contrato implica que el cesionario queda vinculado por las sucesivas modificaciones del convenio colectivo vigente en la fecha de la transmisión.
Todo ello, implica determinar la interpretación, el alcance, del art. 3.1 de la Directiva2001/23/CE del Consejo, de 12 de marzo de 2001, relativa almantenimiento delos derechos de los trabajadores en caso de traspaso deempresas, de centros de actividad o de partes de empresas o de centros deactividad, en relación con el art. 3.3 de la misma norma, y si en dicha interpretación o alcance entra en juego el art. 16 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, que reconoce la libertad de empresa “de conformidad con el Derecho de la Unión y con las legislaciones y prácticas nacionales”.
2. Explico en primer lugar los contenidos más relevantes del litigio del que ha conocido el TJUE, recordando que las cuestiones prejudiciales fueron planteadas por el Tribunal Supremo de Trabajo de Alemania mediante escrito de 17 de diciembre de 2015, y que la vista general se produjo el 23 de noviembre de 2016. Afecta a dos trabajadores que prestan sus servicios en un hospital, propiedad originariamente de una corporación territorial, uno en labores de mantenimiento y jardinería, y otro como auxiliar de enfermería. Tras sucesivos cambios de empleador, por traspaso primero del hospital y después del departamento en el que estaban empleados los demandantes, nos encontramos con que, en julio de 2008, se produjo un traspaso del departamento de una empresa a otra del mismo grupo empresarial, no estando ninguna de ellas vinculadas a un convenio colectivo del sector público.
La importancia jurídica del caso radica en que la empresa cedente, no perteneciente a ninguna organización empresarial, había pactado con sus trabajadores e incorporado como cláusula contractual en sus contratos de trabajo, entre ellos los de los demandantes, que las relaciones laborales se regirían, “como venía sucediendo antes del traspaso”, por el convenio colectivo federal de los trabajadores y administraciones públicas, “y por los sucesivos convenios colectivos que los completasen, modificasen o sustituyesen”.
3. En una entradaanterior efectué una amplia explicación de las conclusiones presentadas por elabogado general el 19 de enero, que recupero ahora ampliamente porque permiten tanto conocer el marco normativo europeo y estatal que será objeto de interpretación y aplicación por el TJUE como sus pareceres sobre la cuestión debatida, algo que nos permitirá, al analizar la sentencia, comprobar en qué medida sus tesis han sido acogidas, o no, por el tribunal.
Una buena síntesis de las conclusiones se encuentra en el blog del profesor Ignasi Beltrán deHeredia, y a buen seguro que muy rápidamente encontraremos un amplio comentario de la sentencia, dados los muchos conocimientos que atesora sobre la materia de la sucesión de empresas y que ya están plasmados en varios artículos doctrinales y en numerosas entradas de su blog.
En sus conclusiones, no desconoce en modo alguno el abogado general que existen dos sentencias, una en aplicación de la Directiva entonces vigente 77/1987, de 14 de febrero de 1987, y otra dictada mucho más recientemente y que aplica la normativa vigente, en las que se suscitó una cuestión semejante, cual es la de determinar las obligaciones que pudiera tener el cesionario de aplicar condiciones de trabajo pactadas en convenios colectivos suscritos tras que se hubiera producido el traspaso empresarial, cuáles son las sentencias de 9 de marzo de 2006 (asunto C-499/04,caso Werhoff) y de 18 de julio de 2013 (asunto C-426/11, caso Alemo-Herron yotros), y más concretamente de la aplicación de cláusulas convencionales según que la remisión a las mismas en sede contractual individual se haya producido de forma estática o dinámica, o dicho de otra forma “en función de si se remiten a un convenio colectivo determinado en vigor o también a los cambios que en el futuro deba experimentar tal convenio”.
Ya adelanto que la respuesta del abogado general será favorable a la tesis del cesionario, y que en su argumentación jugará un papel importante no sólo la doctrina anterior del TJUE sino también la libertad de empresa, que cada vez está adquiriendo mayor relevancia en las argumentaciones tanto de los abogados generales como de las sentencias y autos del TJUE. Como veremos más adelante, su tesis no es coincidente con la del tribunal, que ciertamente deja la puerta abierta a la modificación de las condiciones contractuales pero con un alcance mucho menor que el propuesto en las conclusiones.
4. ¿Cuál es la normativa europea y estatal aplicable? Respecto a la primera, son puntos de referencia los arts. 1, 3.1 y 3.3 de la Directiva, adquiriendo especial importancia en la tesis del abogado general la interpretación conjunta de los dos apartados del art. 3, de tal manera que la protección conferida a los trabajadores con ocasión del traspaso no se convierta en una imposibilidad por parte del cesionario de realizar las adaptaciones oportunas en su actividad negocial una vez que se haya producido el traspaso.
5. Las cuestiones prejudiciales planteadas son las siguientes:
6. Antes de abordar la resolución del conflicto ahora enjuiciado, el abogado general pasa revista a las sentencias Werhoff y Alemo-Herron, que como he dicho antes guardan indudable semejanza, aunque no identidad total, con el presente supuesto.
7. Como digo, el abogado general es partidario de dar una respuesta judicial en términos favorables a la tesis de la empresa cesionaria, es decir de no quedar obligada a aplicar “cláusulas convencionales dinámicas” aun cuando estén incorporadas a los contratos de trabajo de los trabajadores que pasan a estar a sus “órdenes jurídicas” en virtud del traspaso, y es del parecer que la sentencia Werhoff debería ser el punto de referencia de la que ahora dicte el TJUE, pero que al mismo tiempo, considera “más fundamental” la necesidad de que el TJUE aproveche este litigio “para aclarar cómo debe realizarse la articulación del artículo 3, apartados 1 y 3, con el artículo 8 de dicha Directiva”.
Nuevamente la preocupación del abogado general por los intereses empresariales del cesionario se manifiesta en su valoración positiva de la sentencia Werhoff, al manifestar que a su parecer el TJUE fue ciertamente sensible “al carácter incierto e imprevisible de las condiciones de trabajo que se derivan de la futura evolución de los convenios colectivos y a los efectos negativos que puedan tener para cesionario”.
8. Concluía mi análisis de las conclusiones del abogado general con la afirmación de que “de la jurisprudencia del TJUE, y de las conclusiones del abogado general, parece posible afirmar que la tesis recogida en la próxima sentencia será la defensa del valor de las cláusulas “estáticas” y de la no aplicación de las “cláusulas dinámicas”, y mucho más si el empresario cesionario no ha participado en la negociación colectiva posterior al traspaso”, y añadía inmediatamente a continuación: “pero, no adelantemos acontecimientos, dado que siempre es interesante, útil, y en algunas ocasiones hasta sorprendente, conocer el razonamiento, la argumentación, y obviamente sobre todo el fallo, de cada sentencia del TJUE.
9. Pues bien, en efecto, no debíamos adelantar acontecimientos, porque la respuesta del TJUE no ha sido la que parecía previsible de acuerdo a su doctrina anterior, en la que había basado su argumentación. El interés de la sentencia radica por una parte en la importancia que otorga al contrato de trabajo como elemento regulador de las relaciones laborales y la posibilidad de que su clausulado remita, en los términos que acuerden las partes, a lo dispuesto en el convenio colectivo que sea de aplicación, ya sea sólo pactando que se aplicará el vigente en el momento de la transmisión, o bien que serán de aplicación las sucesivas modificaciones que se produzcan en el primero, y por otra cómo queda obligado el cesionario, que no ha intervenido ni en las negociaciones del convenio colectivo aplicable ni tampoco en los acuerdos contractuales que han incorporado la remisión al mismo, por decisiones “externas”, es decir las adoptadas por el cedente y los trabajadores que ahora son traspasados.
La sentencia acepta en primer lugar que el contrato puede remitirse por medio de cláusulas contractuales, con la finalidad de fijar las condiciones de trabajo aplicables, a otros instrumentos jurídicos, “y en particular, a convenios colectivos de trabajo”, remisión que es frecuente en la contratación laboral española como es bien sabido. Más novedosa me parece la aceptación expresa de que tal remisión puede ser “estática” o “dinámica”, es decir al convenio en vigor o a los que posteriormente se negocien y sean de aplicación a la empresa.
A continuación, el TJUE repasa su doctrina del caso Werfoff, ampliamente referenciada con anterioridad, y recuerda que el objetivo de la Directiva 77/187, a la que seguiría la actualmente vigente “se limitaba a mantener los derechos y las obligaciones de los trabajadores vigentes en la fecha de transmisión, y no a proteger meras expectativas y, por tanto, beneficios hipotéticos dimanantes de futuros convenios colectivos”. Pero…, inmediatamente a continuación el TJUE inicia, al menos a mi parecer, una cierta reconsideración de esta doctrina, partiendo del presupuesto previo del amplio margen de libertad o autonomía del que disponen las partes de un contrato de trabajo para regular sus obligaciones contractuales, con remisiones a los convenios colectivos (en los términos que consideren más oportunos, como acabo se señalar).
Esta amplísima autonomía contractual es la que llevará al TJUE a reinterpretar el art. 3.1 de la Directiva 2001/23/CE de tal manera que la tesis ahora defendida es que ni la Directiva en su conjunto, ni el citado precepto, podrán interpretarse de tal manera que “tengan como objetivo impedir, en cualquier caso, que una cláusula contractual de naturaleza dinámica surta efecto”. Primer aviso, pues, para la posible parte cesionaria: esté muy atenta al contenido de los acuerdos contractuales suscritos entre la empresa cedente y sus trabajadores antes de adoptar la decisión de proceder a una sucesión empresarial. Aviso sobre el que, además, no parece haber dudas en cuanto a la interpretación que hace el TJUE de la validez de las cláusulas contractuales dinámicas, si han sido pactadas en tales términos y están en vigor cuando se proceda a la transmisión empresarial, ya que tanto la Directiva en general como el art. 3 en particular deberán interpretarse en el sentido de que “en principio, prevé que esa obligación resultante de un contrato de trabajo se transmite al cesionario”.
Si me permiten una cierta licencia musical, no incompatible, así lo creo, con la seriedad de un comentario jurídico, recuerdo una muy pegadiza canción de Ricky Martín titulada “María” cuya letra hace referencia a los “pasitos” hacia adelante y hacia atrás de la protagonista. Pues bien, tras el “pasito adelante” de la amplísima autonomía contractual para vincular a terceros que no han participado en el acuerdo, llega el “pasito hacia atrás” en términos favorables al cesionario, o si quiere decir de otra forma, el recordatorio de que la Directiva busca un equilibrio entre los intereses de los trabajadores (el mantenimiento de sus condiciones contractuales) y los del cesionario, y que todos ellos están recogidos en el art. 3 de la norma, recordando el TJUE su doctrina, que en modo alguno cuestiona la amplísima autonomía contractual que ha reconocido en párrafos anteriores, que el cesionario ha de poder hacer, una vez operada la transmisión, “los ajustes y adaptaciones necesarios para continuar su actividad” (vid art. 3.3. “3. Después del traspaso, el cesionario mantendrá las condiciones de trabajo pactadas mediante convenio colectivo, en los mismos términos aplicables al cedente, hasta la fecha de extinción o de expiración del convenio colectivo, o de la entrada en vigor o de aplicación de otro convenio colectivo. Los Estados miembros podrán limitar el período de mantenimiento de las condiciones de trabajo, pero éste no podrá ser inferior a un año”). Hay en este punto una expresa remisión a la libertad de empresa que efectúa el TJUE y que hunde sus raíces e la sentencia Alemo-Herron, en concreto en su apartado 33, en el que se afirma que “A la luz del artículo 3 de la Directiva 2001/23, de ello se desprende que, en virtud de la libertad de empresa, el cesionario debe tener la posibilidad de hacer valer de manera eficaz sus intereses en un proceso contractual en el que participe y de negociar los elementos que determinen la evolución de las condiciones laborales de sus trabajadores con vistas a su actividad económica futura”.
Y, nuevamente, otro cambio de paso, ya no sé muy bien si hacia adelante (a favor de los intereses de los trabajadores) o hacia atrás (en interés del cesionario), ¿Cuál es el motivo de esta duda? Veamos en primer lugar que seguía afirmando el TJUE en los apartados 34 a 38 de la citada sentencia:
“34. Sin embargo, ha de señalarse que el cesionario de que se trata en el litigio principal no tiene ninguna posibilidad de participar en el organismo de negociación colectiva de que se trata. Por lo tanto, este cesionario no dispone ni de la facultad de hacer valer de manera eficaz sus intereses en un proceso contractual ni de negociar los elementos que determinen la evolución de las condiciones laborales de sus trabajadores con vistas a su actividad económica futura.
37 Habida cuenta de las consideraciones anteriores, procede responder a las tres cuestiones prejudiciales planteadas que el artículo 3 de la Directiva 2001/23 debe interpretarse en el sentido de que se opone a que un Estado miembro establezca, en el caso de una transmisión de empresa, que las cláusulas de remisión dinámica a los convenios colectivos negociados y aprobados después de la fecha de la transmisión podrán hacerse valer frente al cesionario cuando éste no tenga la posibilidad de participar en el proceso de negociación de dichos convenios colectivos celebrados después de la transmisión”.
¿Cuáles son las diferencias fácticas entre el caso analizado en la sentencia citada y el que se plantea en los asuntos 680 y 681/15? Formalmente, con sinceridad no las encuentro, ya que ni en un caso ni en otro parece que las empresas cesionarias pudieran intervenir en las negociaciones colectivas que acabaran en convenios cuyas cláusulas, o al menos un número importante de ellas, se incorporaban a los contratos de trabajo. Y entonces, ¿cómo aplica un criterio, a mi parecer diferente, el TJUE del mantenido en la sentencia Alemo-Herron? Pues a partir de su particular interpretación de las cuestiones prejudiciales y del escrito de remisión de la cuestión prejudicial, del que se desprende que la normativa belga “prevé, en favor del cesionario, posibilidades de adaptar, con posterioridad a la transmisión, de común acuerdo o unilateralmente, las condiciones de trabajo existentes en la fecha de la transmisión”, y tales posibilidades son las que cumplirían con las exigencias de la jurisprudencia comunitaria respecto a poder hacer valer sus intereses. No parece que esta tesis sea del agrado de la empresa cesionaria, que alegó en su momento, más bien cuestionó como afirma expresamente la sentencia, “las posibilidades de adaptación en cuestión”, pero aquí ya no entra, en cuestiones concretas internas, el TJUE que recuerda que el órgano jurisdiccional nacional remitente “es el único competente para apreciar los hechos e interpretar la legislación nacional”. A diferencia de muchos otros litigios, en esta ocasión el TJUE no considera necesario dar pautas interpretativas de cómo puede y debe actuar el tribunal nacional una vez que deba pronunciarse sobre el litigio.
En definitiva, parece, siempre dicho con la prudencia que el examen de la sentencias del TJUE deben merecer, que se amplia considerablemente la autonomía contractual y que ello puede repercutir en las decisiones que adopte una empresa que negocie el traspaso de otra con las que está en tratos para ello. Está por ver si el TJUE mantiene esta línea abierta con esta sentencia, o bien resolverá caso por caso cuando se plantee un nuevo litigio al respecto, en función de si hay posibilidades en la normativa del Estado en cuestión de proceder por parte del cesionario, una vez transcurrido un año desde la transmisión, de los cambios o adaptaciones para el mantenimiento de su actividad. Cuáles sean esa “posibilidades de adaptación tanto de común acuerdo como unilaterales” serán reguladas en la normativa interna de cada Estado, pero es fácil afirmar, por ejemplo, que para España deberíamos tomar en consideración el art. 41 de la Ley del Estatuto de los trabajadores, que implica ciertamente una decisión unilateral del empresario de modificación sustancial de condiciones de trabajo pero condicionada por la existencia de causas que la justifique, o bien la vía negociadora de un convenio de empresa, y me queda la duda de si podría la empresa descolgarse (art. 82.3 LET) de un convenio que le es de aplicación por vía indirecta o de remisión, algo que dejo aquí planteado
No me olvido del fallo de la sentencia, que sin duda es lo que interesará más a muchos lectores y lectoras. Aquí está:
“El artículo 3 de la Directiva 2001/23/CE del Consejo, de 12 de marzo de 2001, sobre la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros relativas al mantenimiento de los derechos de los trabajadores en caso de [transmisión] de empresas, de centros de actividad o de partes de empresas o de centros de actividad, en relación con el artículo 16 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, debe interpretarse en el sentido de que, en caso de transmisión del centro de actividad, el mantenimiento de los derechos y obligaciones que para el cedente se derivan de un contrato de trabajo se extiende a la cláusula, pactada por el cedente y el trabajador en virtud del principio de autonomía de la voluntad, con arreglo a la cual su relación laboral está regulada no sólo por el convenio colectivo en vigor en la fecha de la transmisión, sino también por convenios posteriores a dicha transmisión que lo completan, modifican o sustituyen, cuando el Derecho nacional prevé, en favor del cesionario, posibilidades de adaptación tanto de común acuerdo como unilaterales”.

References: resolución 
 artículo 3
 artículo 8
 artículo 3
 artículo 3
 artículo 3
 artículo 16