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Timestamp: 2017-09-26 02:09:54+00:00

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Seguridad española | Paz y Seguridad Internacional
BOMBAS NUCLEARES CAYERON SOBRE PALOMARES (ALMERÍA). HACE CINCUENTA AÑOS
El 17 de enero de 1966, hoy hace 50 años, dos aviones estadounidenses chocaron en vuelo, sobre los cielos de Almería, durante una maniobra rutinaria de reabastecimiento en vuelo. Uno de ellos portaba una carga mortífera de cuatro bombas nucleares. Los españoles de entonces vivían ajenos a lo que sucedía en aquellas bases norteamericanas que se habían instalado en su territorio nacional, y ni mucho menos sabían que los aviones de las fuerzas aéreas estadounidenses volaban sobre el espacio aéreo español con bombas nucleares. Los norteamericanos, amparados por el régimen franquista, ocultaron la magnitud del desastre y las consecuencias del mismo. Alguna, como la de la contaminación del suelo por plutonio, perdura hasta nuestros días. Pudo ser aún peor si alguna de las bombas hubiera llegado a estallar, aunque también usaron la propaganda para extender la noticia de que esa explosión era imposible ya que los artefactos no estaban armados para hacerlo.
En cualquier caso, una lección de la historia que los más jóvenes deberían conocer. Es muy posible que hechos como este del accidente del los aviones norteamericanos sobre las tierras almerienses no vuelva a suceder jamás. Los controles democráticos deben de impedir que las operaciones militares, y muy especialmente las de terceros países, se realicen dentro del territorio nacional sin el conocimiento y consentimiento de los ciudadanos. Y es una lección para comprender lo que ha sucedido y sucede en muchas partes del mundo.
Las potencias occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, siempre han defendido los valores de la democracia y la libertad, pero no han tenido escrúpulos a la hora de apoyar, patrocinar o sostener a dictadores que han servido a sus intereses. Dictadores, que siempre predican el amor a la patria, pero que no tienen escrúpulos a la hora de ofrecer su suelo, sus mares o su espacio aéreo a los intereses de aquellos que les amparan, aunque para ello pongan en riesgo la seguridad de sus compatriotas.
España no fue una excepción, los norteamericanos han provocado golpes de estado y han apoyado regímenes dictatoriales allá donde les ha interesado, para lo cual han utilizado todos los medios de los que han dispuesto, incluidos los ilegales como el soborno o la fuerza. Los soviéticos, durante el periodo de la guerra fría, también hacían el mismo juego en sus zonas de influencia. Una gran parte de los españoles de la España del dictador Franco fueron “víctimas ignorantes” de esta perversa y oscura lucha de poder entre soviéticos y norteamericanos.
Con el fin de recordar lo que ha sido la cooperación con los Estados Unidos desde el franquismo a la democracia, y el periodo de la guerra fría, se recomienda ver en este mismo blog:
LOS CONVENIOS DE COOPERACIÓN DE ESPAÑA CON ESTADOS UNIDOS DURANTE LA GUERRA FRÍA
https://jjolmos.wordpress.com/2012/05/15/los-convenios-de-cooperacion-de-espana-con-estados-unidos-durante-la-guerra-fria/
EL MURO DE BERLÍN: INICIO Y FINAL DE LA GUERRA FRÍA
https://jjolmos.wordpress.com/2014/11/07/el-muro-de-berlin-inicio-y-final-de-la-guerra-fria-2/
Posted in Seguridad española on enero 17, 2016 by Javier Jiménez Olmos. 2 comentarios
Posted in Seguridad española on febrero 8, 2015 by Javier Jiménez Olmos. 7 comentarios
LOS DESAFÍOS A LA SEGURIDAD EN LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN
RIESGOS Y AMENAZAS A LA SEGURIDAD EN LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN
Los riesgos y amenazas tienden a tratarse conjunta e indistintamente, sin embargo, existen diferencias en la definición y, por tanto, en los matices. El riesgo se refiere a una contingencia o proximidad de daño, es algo potencial, es señal de alarma y de atención. La amenaza señala la inminencia de un acto agresivo y perjudicial para quien lo recibe, la amenaza es una acción. Los riesgos son la potencialidad de una amenaza.
Los riesgos se calculan, estudian, analizan y se afrontan mediante la prevención de las causas que lo provocan; las amenazas, en cambio, se combaten; una vez que los potenciales riesgos las han convertido en acciones es más difícil abordarlas. Ya no solo vale la prevención por el diálogo, la cooperación y la ayuda, entonces, para combatir esas acciones agresivas puede ser necesario y legítimo el empleo de las fuerzas de seguridad y las fuerzas armadas. Los conflictos han surgido cuando los riesgos no han sido convenientemente tratados y se han convertido en amenazas.
La seguridad se ha convertido en la principal preocupación de la comunidad internacional: Continúan las amenazas tradicionales de los conflictos armados interestatales e intraestatales; las nuevas amenazas del terrorismo internacional; la proliferación de armas de destrucción masiva; el crimen organizado; los estados fracasados; los nuevos desafíos provocados por el crecimiento de la desigualdad, la pobreza, las pandemias, la degradación medioambiental y el crecimiento demográfico incontrolado; y los enfrentamientos étnicos, culturales y religiosos.
La mayor parte de los conflictos tienen su origen en motivaciones políticas y económicas. El fanatismo religioso, étnico o nacionalista, unido a las desigualdades económicas y la pobreza, contribuyen a la aparición y agravamiento de los conflictos. Las democracias consolidadas con unos ciudadanos con mayor renta son las menos propensas a los conflictos internos, aunque no se sustraen a la intervención más allá de sus fronteras si ven amenazados sus intereses. Francia, Reino Unido, Rusia (antes URSS) y Estados Unidos son los ejemplos de intervenciones militares más allá de sus fronteras en defensa de sus intereses.
Países involucrados en la mayor cantidad de conflictos internacionales 1946-2008
País y número de conflictos involucrados
Rusia/URSS 19
Fuente: Human Security Report, 2009/2010.
Sería más conveniente de hablar de riesgos cuando nos referimos a amenazas no militares, que no representan peligro inminente de conflicto si son tratadas convenientemente. Las amenazas no militares a la seguridad provienen de determinadas condiciones sociopolíticas, generalmente ligadas a injusticias sociales que conducen en muchos casos a la violencia y al conflicto generalizado.
Una mala política acarrea el germen de extremismos y terrorismos, el desastre económico es la semilla de las mafias y el crimen organizado. Las consecuencias de políticas injustas son la marginación, la inmigración y el exilio. Si a todo añadimos un medio ambiente hostil todos los anteriores factores se aglutinan y el conflicto está asegurado.
Las armas de destrucción masiva constituyen una amenaza de destrucción probada -aunque los poseedores autorizados por la comunidad internacional aseguran que sólo las usan como disuasión-, o porque puedan disponer de ellas grupos terroristas o estados con regímenes sin control democrático. Sin embargo, no deja de ser una paradoja que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sean los que más armas de este tipo poseen (Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido y China).
También es una amenaza la carrera de armamentos por el mismo argumento que el anteriormente expresado; es una evidencia histórica que la carrera de armamentos siempre desemboca en conflictos. También están a la cabeza de la producción de armamentos los países anteriormente mencionados.
El crimen organizado es quizás la mayor amenaza real que sufren tanto los países desarrollados como los que pretenden desarrollarse; la criminalidad se nutre de la debilidad o la connivencia de algunos estados, o de la incapacidad de otros para combatirla. Sin embargo, el actual sistema económico permite el blanqueo de dinero a través de paraísos fiscales donde las organizaciones criminales pueden ocultar sus ilícitos beneficios.
El terrorismo es la amenaza más mediática y percibida por los ciudadanos, sobre todo en el mundo desarrollado; es una amenaza, transmitida en directo a través de la televisión e internet, que llega a todo el mundo instantáneamente. Pero la distribución de la riqueza sigue siendo desigual, la pobreza se extiende en el mundo, miles de niños mueren a diario por falta de alimentos y condiciones higiénicas. El terrorismo tiene unas causas estructurales consecuencia de un sistema socio económico injusto.
DE LA AMENAZA AL RIESGO
Bajar de la escala de amenaza a riesgo no es fácil porque los límites son escasos. En los últimos tiempos, en especial desde las guerras de Iraq y Afganistán han proliferado las llamadas empresas militares de seguridad privada, coincidiendo además con el afán privatizador de la globalización mundial. También se plantea la duda de si la proliferación de estas empresas, cuyo objetivo es la obtención de beneficios, puede ser un riesgo para las relaciones pacíficas entre las naciones.
Si hablamos de “estados fallidos” (aquellos que no pueden asegurar el orden y la seguridad interior) o “estados canallas” (los que no respetan el orden internacional) estamos en un estadio cercano a la amenaza según los casos, aunque la mayoría de las veces sólo son una amenaza para sus propios ciudadanos.
Si se consideran los riesgos del crecimiento demográfico incontrolado, el agotamiento de los recursos naturales, el cambio climático y las migraciones masivas, todos actuando conjuntamente, pueden provocar una grave amenaza para la seguridad planetaria.
Por último, cabe preguntarse si la propia globalización y el capitalismo financiero sin control no son una amenaza que pueda producir desequilibrios alentadores de procesos violentos de cambio.
LA PERCEPCIÓN DE LA AMENAZA POR LA OPINIÓN PÚBLICA MUNDIAL
La opinión de los expertos, de los gobiernos y de las instituciones internacionales no siempre tienen las mismas prioridades con relación a las amenazas a la seguridad. Para millones de personas de este planeta la seguridad es un asunto muy básico: consistente en poder alimentarse cada día, es una seguridad de supervivencia. Para otros muchos que sufren persecución, torturas, indignidad, abusos y explotación, es una seguridad de derechos humanos. Todos ellos buscan una seguridad humana, una seguridad que les reconozca sus derechos individuales por encima de cualquier otro, que proporcione un bienestar y una justicia social que permita vivir en paz y libertad.
Según una encuesta, publicada por el Pew Research Center (Centro de Investigaciones sociológicas con sede en Washington) en 44 países a más de 48.643 personas entre el 17 de marzo y el 5 de junio de este año, la opinión pública mundial cree que la violencia étnica y religiosa son las amenazas más crecientes para la seguridad internacional.
No obstante, la percepción de amenazas varía según los continentes y las regiones. Para los europeos crece la preocupación por la desigualdad. Es una percepción que tiene lugar en las economías más desarrolladas que con la actual crisis están viendo reducido de un modo significante el bienestar de los ciudadanos, mientras que unos pocos aumentan cada vez más sus rentas.
Este preocupación por la desigualdad, contemplada como amenaza para la seguridad se manifiesta principalmente en países como España y Grecia, aunque también en Alemania, Italia y Francia. En el Reino Unido, sin embargo, conceden más importancia al problema étnico-religioso, seguramente por la gran población multicultural y multirracial y multirreligiosa que habita en las Islas Británicas.
Para rusos y ucranianos su principal amenaza la constituyen las armas nucleares. La razón es la gran cantidad de armamento de este tipo que se almacena en la zona, cuyo peligro se ha visto acrecentado por la guerra en Ucrania, las deterioradas relaciones con Rusia y la tensión rusa con la OTAN.
Para los habitantes de Oriente Medio la principal amenaza la constituye los problemas étnicos y religiosos, por encima de todos los demás. El Líbano, dada la gran variedad cultural, étnica y religiosa de sus habitantes, es el paradigma de la percepción de esa amenaza. Casi un 60% de su población considera los problemas de esa índole como principal amenaza para la seguridad.
Para los entrevistados en las economías crecientes de Asia y Latinoamérica la principal amenaza es el deterioro medioambiental que esos desarrollos incontrolados están provocando. No obstante, también demuestran preocupación por las armas nucleares. Donde más preocupación demuestran por el armamento nuclear es en Japón por razones históricas –es el único país que ha sufrido ataques nucleares en las ciudades Hiroshima y Nagasaki durante la II Guerra Mundial-, y en Corea del Sur y Pakistán, por el armamento del que disponen sus respectivos vecinos Corea del Norte e India.
En África la principal amenaza considerada por los encuestados son las enfermedades como el SIDA y el ébola, aunque en países como Nigeria también hay una gran preocupación por el terrorismo del grupo Boko Haram.
LA PERCEPCIÓN DE AMENAZA A LA SEGURIDAD DE LOS ESPAÑOLES
Los riesgos y amenazas para la seguridad española se establecen en la Estrategia de Seguridad Nacional aprobada en 2013 (ESN 2013). Se trata de un documento consensuado por los dos principales grupos (PP y PSOE) del Parlamento español, aprobado en Consejo de Ministros y presentado ante la Comisión de Defensa de la Cortes, por lo que otros grupos parlamentarios demostraron su descontento al no poder intervenir en su elaboración.
En la ESN 2013 se abordan, desde una visión integral, los riesgos y amenazas para la seguridad española: conflictos armados, terrorismo, ciberterrorismo, crimen organizado, la inestabilidad económico-finaciera, vulnerabilidad energética (escasez de recursos energéticos propios), proliferación de armas de destrucción masiva, flujos migratorios irregulares, espionaje, y vulnerabilidad del espacio marítimo, infraestructuras y servicios.
La ESN 2013 considera como factores potenciadores de los riesgos y amenazas: la pobreza, la desigualdad, los extremismos, los desequilibrios demográficos y el uso nocivo de las nuevas tecnologías.
Pero, ¿cuáles son las amenazas que perciben y preocupan a los españoles? En la encuesta del Pew Research Center, la desigualdad es la mayor amenaza según el 54% de los entrevistados; seguida por las armas nucleares, 17%; después los problemas étnico-religiosos, 14%; a continuación la contaminación y el medioambiente, 9%; y por último las enfermedades como el Sida y otras, 5% (hay que tener en cuenta que la encuesta se realiza antes de los traslados de enfermos de ébola a España)
El Barómetro del Real Instituto Elcano ofrece otra visión de la percepción de las amenazas para los españoles. En el Barómetro de abril de 2014, en respuesta la pregunta:
En su opinión, ¿alguno de estos aspectos constituye una amenaza importante para
España? Dígame, por favor, si es nada, poco, importante o muy importante
Ofrece los siguientes resultados:
Amenazas para España: El valor corresponde al porcentaje que considera la amenaza como importante o muy importante
Como se puede comprobar, no aparece la desigualdad porque no entró dentro de las posibles respuestas ofrecidas a los entrevistados. Lo que si perciben los encuestados es la fuerte dependencia energética española deducida del nivel de amenaza que valoran. Del mismo modo, consideran una gran amenaza el narcotráfico controlado por el crimen organizado. El terrorismo yihadista es la tercera gran amenaza según esta encuesta. Los encuestados comparten con otras partes del mundo el calentamiento global derivado del deterioro medioambiental.
Nota.- Más información sobre riesgos y amenazas en
https://jjolmos.wordpress.com/2013/09/04/estrategia-de-seguridad-nacional-2013/
La actual crisis social, señal de alerta para la seguridad humana e internacional
https://jjolmos.wordpress.com/2014/01/15/la-actual-crisis-social-senal-de-alerta-para-la-seguridad-humana-e-internacional-5/
Posted in Seguridad española on noviembre 29, 2014 by Javier Jiménez Olmos. 4 comentarios
Alianza de Civilizaciones: de “estupidez y broma” a “iniciativa al servicio de la diplomacia preventiva”. Un ejemplo de “incoherencia política”
“Es la promotora (se refiere a España) de la Alianza de Civilizaciones, iniciativa de Naciones Unidas al servicio de la diplomacia preventiva que promueve acciones concretas para la eliminación de las divisiones y la neutralización de los riesgos de polarización que amenazan la paz y la seguridad internacional.”
Así consta en los argumentos presentados por el Gobierno de España para presentar su candidatura a ser miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas[1].
INTRODUCCIÓN A LA ALIANZA DE CIVILIZACIONES
No quiere ser este artículo una crítica a una determinada formación política, ni por su puesto a su máximo representante. Desde el más absoluto respeto he escogido este ejemplo porque es uno de los que más he estudiado (una tesis doctoral y un libro) y, por lo tanto, he realizado un seguimiento desde su creación.
Desde el ámbito puramente académico, con estudios realizados con una metodología científica, no deja de sorprender como desde análisis políticos se desvirtúan contenidos y se deforman datos objetivos a conveniencia “populista” del momento. Uno se pregunta ¿por qué lo criticado con vehemencia, a veces sin sólidos argumentos, se transforma después en algo de gran utilidad?
Desde luego, no tendrían importancia estas evoluciones tan drásticas si obedecieran a criterios de convencimiento de que razonamientos previos fueron erróneos. No sé si es el caso, pero lo cierto es que en algunas críticas ni tan siquiera había razonamientos objetivos, sólo ataques políticos dentro de lo que ahora se puede denominar populismo.
He elegido este estudio de caso para avalar esta modesta tesis de que algunos políticos emplean cualquier medio para acabar con el adversario. Y es triste, porque la democracia se debe sustentar, entre otros muchos valores, en el del conocimiento, en el de la opinión argumentada, documentada y respetuosa.
Durante el tiempo que he dedicado al estudio de la Alianza de Civilizaciones he podido leer y escuchar opiniones muy diversas, pero, perdonen mi inmodestia en este asunto, pocas con fundamentos. Algo excusable entre las personas, sea cual fuere su nivel cultural, que no tienen por qué conocer en profundidad esta materia, pero imperdonable en las que ostentan cargos públicos relevantes o trabajan en medios de comunicación que tienen la obligación de informar con objetividad.
El caso de la Alianza de Civilizaciones, es muy común en una política con minúscula (la populista): lo que interesa primero se usa contra los adversarios, y luego se utiliza en beneficio propio. Los ciudadanos asisten perplejos a este juego de confusión. Mal asunto para las democracias cuando los líderes demuestran tanta incoherencia.
El 21 de septiembre del 2004, El Presidente del Gobierno de España, D. José L. Rodríguez Zapatero, pronunció un discurso en las Naciones Unidas durante el Debate del 59º periodo de sesiones de la Asamblea General. En este discurso lanzó la iniciativa de la Alianza. En esta alocución abogaba por el multilateralismo, el diálogo y la legalidad internacional como principios fundamentales de las relaciones internacionales.
Después de las elecciones generales españolas del 14 de marzo de 2004, en la que su partido resultó ganador, Rodríguez Zapatero decidió optar por una política conciliadora. Estaba muy reciente el atentado del 11-M, en curso las guerras Irak y Afganistán, además del siempre vigente conflicto palestino. Con este panorama, el nuevo Presidente del Gobierno de España se dirigió a las Naciones Unidas en el discurso mencionado. El objetivo primordial era evitar el “choque de civilizaciones” y tomar medidas culturales y políticas para fomentar el acercamiento entre Occidente y el Islam.
Siguiendo el procedimiento establecido en las Naciones Unidas, el Secretario General, Koffi Annan, presentó la iniciativa. La finalidad de la iniciativa era superar los prejuicios y errores de apreciación, y crear un clima de entendimiento frente a la división para luchar contra el fundamentalismo que conducía al terrorismo. Con el copatrocinio de Turquía y España, Koffi Annan presentó la iniciativa, para aprobación, en Asamblea General que tuvo lugar con ocasión de la Cumbre de 2005.
El 14 de julio de 2005, Koffi Annan anunció la Alianza de Civilizaciones “cuyo objetivo es promover el compromiso de la comunidad internacional de cerrar la brecha que divide a las sociedades islámicas y las occidentales”, por lo que explícitamente se consideraba un proyecto de seguridad ya que se trataba de “involucrar a las sociedades” para “superar los prejuicios, las percepciones erróneas y la polarización que podrían amenazar la paz mundial”. Acabó su presentación manifestando la creación de un grupo de expertos para liderar el proyecto, redactar un informe con recomendaciones que diera lugar a un plan de acción. La iniciativa se aprobó en el Documento Final de la Cumbre Mundial de 2005 por Resolución 60/1.
La Alianza de Civilizaciones tiene unos objetivos muy definidos: comprensión y respeto a la diversidad; no exclusión ni discriminación por ninguna razón y respeto a los derechos humanos; no al extremismo ideológico y religioso; incidir en los valores comunes; y considerar como fundamental que la seguridad es indivisible. Desde ese punto de partida el Grupo de Alto Nivel elabora un informe que presenta el 13 de Marzo del 2006.
La iniciativa de la Alianza de Civilizaciones está en marcha y ha sido bien acogida por la Comunidad Internacional. Es una propuesta ajustada al Derecho Internacional, respetuosa con todas las creencias e ideologías. Es impulsora de diálogo, tolerancia y cooperación.
Para ese objetivo de transformación de la mentalidad la AdC contempla cuatro campos de acción principales, a saber:
1º) La educación
2º) La juventud
3º) Los medios de comunicación
4º) Las políticas de inmigración
La iniciativa tiene, sobre todo, una dimensión de seguridad porque su objetivo es prevenir la confrontación pronosticada por un conflicto que puede provocar enfrentamientos a escala mundial. Trata de cambiar la concepción de prevenir conflictos o imponer voluntades mediante el uso de la fuerza por una seguridad más ligada al ser humano.
LAS CRÍTICAS: “UNA ESTUPIDEZ”, “UNA COSA DE BROMA”
El 18 de julio de 2005 aparecía en el diario ABC un significativo titular: “Aznar califica de ‘estupidez’ la Alianza de Civilizaciones”[2]. Era la muestra principal de la recepción por parte de su partido y los medios afines a una iniciativa que debería de haber sido tomada como asunto de Estado por la buena acogida que tuvo en las Naciones Unidas.
Pero lejos de cesar en las críticas, durante las dos legislaturas de José Luis Rodríguez Zapatero, la Alianza de Civilizaciones fue uno de los banderines de enganche para atacar al Presidente del Gobierno. Unos ataques que se centraban en descalificaciones personales más que en los contenidos propios de la iniciativa. De la lectura o la audición de alguna de esas críticas se puede deducir el escaso conocimiento que de la Alianza de Civilizaciones se tenía.
“Esto de la Alianza de Civilizaciones es una cosa de broma” decía el señor Rajoy en el año 2006[3]. E insistía en el debate final realizado antes de las elecciones generales de 2012, Mariano Rajoy Briz decía a su contrincante: “¿Qué es lo que ha hecho Zapatero a lo largo cuatro años además de discutir la nación y entretenerse en la Alianza de Civilizaciones o la memoria histórica?”[4].
A pesar de ser una iniciativa de seguridad considerada y avalada por las Naciones Unidas, la nueva Estrategia para la Seguridad Nacional 2013, recién aprobada por el Gobierno -con apoyo del PSOE-, ya no ha incluido mención a la ‘Alianza de Civilizaciones’ concebida por el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero.
DE LAS CRÍTICAS AL APOYO
Sin embargo, en su primera asistencia a la Asamblea ONU, el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en septiembre de 2012 defendió la Alianza de Civilizaciones como objetivo para alcanza asiento en el Consejo de Seguridad[5] lo que provocó contrariedad en los medios de comunicación que le habían apoyado en sus críticas y algunos de sus círculos políticos e intelectuales que también le habían apoyado.
La realidad es que al margen de las descalificaciones partidistas, para un mal entendido consumo interno, el PP ha seguido la misma línea que el PSOE en la Alianza de Civilizaciones. Una vez que ya no servía para el desgaste político del adversario se pasó de la crítica al respaldo. Y se ha hecho así porque es un programa de Naciones Unidas que resulta muy útil, entre otras cosas, para obtener un asiento entre los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad.
Por tanto, en sus reuniones con el Secretario General y con el Alto Representante para la Alianza de Civilizaciones manifestó su apoyo político y económico, aunque en menor cuantía que su antecesor. Se acusó al anterior gobierno de gastar mucho dinero inútilmente. Desde los círculos mediáticos más próximos a los conservadores se decía que el gasto se estimaba 16 millones[6] aunque la cifra total aportada al Fondo Fiduciario de la Alianza de Civilizaciones desde 2005 hasta 2013 es de 6.895.564 dólares USA.
CONCLUSIONES SOBRE LA ALIANZA DE CIVILIZACIONES
Lo expuesto en este artículo es sólo un breve resumen documentado para ilustrar con un ejemplo la incoherencia a la hora de tratar algunos asuntos políticos y de Estado.
Ahora, lo más importante es reactivar la iniciativa a nivel nacional e internacional (aprovechando la pertenencia al Consejo de Seguridad) para:
Hacer labor pedagógica y explicar, en particular a los jóvenes, en qué consiste la Alianza de Civilizaciones y sus logros.
Impulsar los campos de acción de la iniciativa
Ampliar esos campos a la mediación de conflictos, para lo que sería necesario dotarla de los medios necesarios.
Sirva también este artículo de homenaje a los que siempre han creído en esta iniciativa como instrumento de paz –no sólo como algo útil para conseguir un puesto en el Consejo de Seguridad- a pesar de las críticas no siempre respetuosas y argumentadas, y a los que, como mi colega marroquí Said Bahajin, han centrado sus estudios en la Alianza de Civilizaciones con la elaboración de una tesis doctoral, de la que he tomado algunos datos para este artículo.
Y sobre todo, sirva para que los políticos, intelectuales y medios de comunicación sean rigurosos y respetuosos en sus críticas y opiniones.
[1] http://www.exteriores.gob.es/Portal/es/PoliticaExteriorCooperacion/CSNU2015-2016/Paginas/PazySeguridad.aspx
[2] Titular del diario ABC el 18 de julio de 2005. http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/2005/07/18/022.html
[3] http://www.cadenaser.com/espana/audios/rajoy-alianza-civilizaciones-cosa-broma-2006/csrcsrpor/20120924csrcsrnac_10/Aes/
[4] http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=85759
[5]http://www.publico.es/internacional/442957/rajoy-defiende-politicas-de-zapatero-para-que-espana-entre-en-el-consejo-de-seguridad-de-la-onu
[6]http://www.abc.es/20100528/nacional-politica/quiere-saber-cuanto-gastado-20100528.html
Nota.- Sobre este mismo asunto leer LA ALIANZA DE CIVILIZACIONES en:
https://jjolmos.wordpress.com/2014/03/08/la-alianza-de-civilizaciones/
Posted in Seguridad española on octubre 21, 2014 by Javier Jiménez Olmos. 7 comentarios
El Consejo de Seguridad viene definido en el Capítulo V de la Carta de las Naciones Unidas. El preámbulo de dicha Carta muestra la resolución de los miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU) a evitar la guerra, defender los derechos humanos, y promover la justicia y el progreso social. Por ello, acuerdan que “no se usará la fuerza armada sino en servicio del interés común” y “a emplear un mecanismo internacional para promover el progreso económico y social de todos los pueblos” Compromisos de buenas intenciones no siempre respetadas por los Estados miembros, incluso, lo que es más grave, por aquellos que ejercen el liderazgo de esta Organización, como son los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
En el Artículo 23 de la Carta se establece que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad son: “La República de China; Francia, La Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (hoy en día Rusia, como legítima heredera), el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte y los Estados Unidos de América”.
En dicho artículo también se dice que “la Asamblea General elegirá otros diez Miembros de las Naciones Unidas que serán miembros no permanentes del Consejo de Seguridad”. Estos miembros no permanentes “serán elegidos por un periodo de dos años”.
Según el Artículo 24, los “Miembros confieren al Consejo de Seguridad la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacional”. Los “poderes otorgados al Consejo de Seguridad para el desempeño de dichas funciones quedan definidos en los Capítulos VI, VII, VIII y XII”.
Mediante el Artículo 25 los Miembros “convienen aceptar y cumplir las decisiones del Consejo de Seguridad de acuerdo con esta Carta”.
El Artículo 27 se refiere al modo de votación:
“Cada miembro del Consejo de Seguridad tendrá un voto”
Las decisiones sobre cuestiones de procedimiento serán tomadas por el voto afirmativo de nueve miembros”
“Las decisiones sobre todas las demás cuestiones serán tomadas por el voto afirmativo de nueve miembros, incluso los votos afirmativos de todos los miembros permanentes” (derecho de veto)
Así que, según este derecho de veto, los cinco estados que ostentan este privilegio pueden impedir que se tomen resoluciones cuando les convengan a sus intereses. Lo que ha sido una constante a lo largo de la historia de la ONU[1].
La mayor parte de estos vetos se dieron durante el periodo de la llamada “guerra fría” (1945-1990) entre Estados Unidos y la extinta Unión Soviética. Desde 1990, el veto ha sido menos empleado. Estados Unidos lo ha usado en 16 ocasiones después de la “guerra fría”, principalmente en asuntos relacionados con la protección del Estado de Israel. A destacar el reciente veto de Rusia y China con relación a la condena del régimen sirio de Al Asad o la oposición de Estados Unidos a condenar los ataques israelíes a la población de Gaza.
ESPAÑA EN EL CONSEJO DE SEGURIDAD
De acuerdo con la votación realizada en la Asamblea General el 16 de octubre de este año 2014, España será miembro no permanente del Consejo de Seguridad durante los años 2015 y 2016.
Para conseguir esta nominación ha debido competir con Nueva Zelanda y Turquía por de las dos plazas reservadas para Europa Occidental y otros países de esa órbita, con el fin de substituir a Luxemburgo y Australia.
No ha sido fácil para España obtener este puesto. Mientras que Nueva Zelanda lo consiguió en la primera votación, los españoles debieron acudir a una segunda y tercera ronda de votaciones, para obtener al final una victoria sobre la candidatura de Turquía por 132 votos frente a 60. (Hay que recordar que para obtener el asiento en el Consejo se necesitan 2/3 de los votos de los 193 estados miembros)
Como Nueva Zelanda, los otros miembros elegidos lo tuvieron más fácil. Venezuela, candidata por el grupo de países latinoamericanos obtuvo 181 votos. Angola, la candidata africana consiguió 190 votos. Malasia, por el grupo Asia y Pacífico sumó 187. Todos ellos lo consiguieron en primera votación.
IMPORTANCIA DE PERTENECER AL CONSEJO DE SEGURIDAD PARA ESPAÑA
Con su inclusión en el Consejo de Seguridad España gozará de poder de decisión e influencia, aunque no de veto, en el organismo más importante de la ONU y el más importante en materia de seguridad en la gobernanza internacional.
El Consejo de Seguridad es competente sobre los asuntos que afectan a las sanciones y a las intervenciones militares y humanitarias. Como se necesitan nueve votos afirmativos para cualquier decisión, suponiendo que no haya ningún veto, los votos de los miembros no permanentes pueden ser decisivos.
Por eso, a partir de primero de enero del 2015 las decisiones españolas en el Consejo de Seguridad y en política exterior serán muy tenidas en cuenta por la comunidad internacional. España, durante este periodo, no podrá eludir ciertos compromisos por lo que sus decisiones pueden resultar contraproducentes. Hay que recordar que en la anterior permanencia (2002-2003) en el Consejo de Seguridad, España se alió con las tesis de Estados Unidos para invadir Irak, lo que sin duda tuvo un coste nacional e internacional.
A España se le va exigir una posición muy clara en conflictos como los de Siria, Ucrania, el Estado Islámico, Palestina y el Sáhara Occidental. Lo que va a requerir, sin duda, una intensa actividad diplomática para lograr aliados y no ganarse enemigos.
La inclusión en el Consejo de Seguridad es una magnífica oportunidad para incrementar la presencia española en el mundo, para lograr más acuerdos bilaterales. Además el Consejo de Seguridad es una formidable plataforma para conseguir información sobre los asuntos más importantes que afectan a la seguridad internacional.
Pero también exige no incomodar a algunos aliados. Por ejemplo, los representantes españoles se han abstenido de mencionar el contencioso de Gibraltar -que tanto se ha tratado a nivel interno español-, durante su campaña para la elección, para no “enfadar” al Reino Unido y los países de su órbita.
EL CAMINO PARA ALCANZAR EL “ASIENTO” EN EL CONSEJO DE SAGURIDAD
España anunció su candidatura para ocupar el asiento en el Consejo de Seguridad en el año 2005, lo que es síntoma de que la política exterior española está avalada por un consenso entre los partidos mayoritariamente votados por los españoles, por encima de las discusiones internas partidistas que pueden ser percibidas como un disenso, que solo se expresa para consumo interno.
Una vez superada la etapa de la gran disensión por el apoyo de la invasión a Irak por parte del Gobierno de la legislatura 2000-2004, parece que hay una perfecta sintonía en cuanto se refiere a política exterior, y de seguridad y defensa, entre los principales partidos que desde entonces han obtenido el mayor respaldo de los españoles.
Por tanto, lejos de ser el triunfo de una opción política o un gobierno, la inclusión de España en el Consejo de Seguridad es un logro de la política española en general y muy en especial de la exterior y de seguridad como se puede deducir de los argumentos presentados para conseguir representación en ese organismo de la ONU. Todos los avales presentados son el fruto de largos años de trabajo a favor de la paz y los derechos humanos, no del logro individual ni de un solo gobierno.
LOS PRINCIPALES ARGUMENTOS ESPAÑOLES PARA CONSEGUIR LA NOMINACIÓN [2]
En la presentación de la candidatura, España argumento que “es un país firmemente comprometido con la paz y la seguridad internacionales y ha adoptado un enfoque multidisciplinar para combatir, desde la perspectiva multilateral, las amenazas que ponen en riesgo la estabilidad internacional”.
España “es un activo promotor de la diplomacia preventiva, poniendo el énfasis en las causas profundas de los conflictos” y es “un actor importante para hacer frente a las nuevas amenazas como el terrorismo, la piratería o la delincuencia organizada transnacional”.
Estos son los principales argumentos:
PARTICIPACIÓN EN MISIONES DE PAZ: “Más de 130.000 soldados de las Fuerzas Armadas españolas han contribuido desde 1989 a la paz y seguridad internacionales”.
PREVENCIÓN DE CONFLICTOS Y APUESTA POR LA CONVIVENCIA, EL DIÁLOGO Y EL ENTENDIMIENTO: España es miembro de miembro del “Grupo de Amigos de la Mediación”, iniciativa para la mediación en el Mediterráneo; y promotora de la Alianza de Civilizaciones, iniciativa al servicio de la diplomacia preventiva.
LUCHA CONTRA EL TERRORISMO INTERNACIONAL: Ha ratificado 16 Convenios multilaterales en materia de cooperación internacional; ha impulsado la Estrategia Global de la ONU aprobada por consenso en 2006.
LUCHA CONTRA LA PIRATERÍA Y CONTRA LA DELINCUENCIA ORGANIZADA TRANSNACIONAL: Contribuye en la operación para la lucha contra la piratería en la Operación Atalanta en las costas de Somalia; y ha ratificado la Convención contra la Delincuencia Organizada de 2000.
DESARME Y LA NO PROLIFERACIÓN: Participa en diversos convenios sobre no proliferación de armas de destrucción masiva; ha firmado el Tratado de sobre el Comercio de Armas; y ha defendido la prohibición y eliminación de minas antipersonal y bombas de racimo.
UNA APUESTA DECIDIDA POR LA CONSECUCIÓN DE LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO: Ha contribuido, desde 2006, con más de 900 millones de dólares al fondo España-PNDU (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) y cuenta en dicho fondo con 130 programas en 50 países que ayudan a más de 20 millones de personas.
LUCHA CONTRA EL HAMBRE Y LA SEGUIRDAD ALIMENTARIA: UNA PRIORIDAD DE LA COOPERACIÓN ESPAÑOLA: Entre los diez primeros donantes a nivel mundial
ACCESO AL AGUA Y AL SANEAMIENTO. ESENCIAL EN LA LUCHA CONTRA LA POBREZA: Mediante el Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento, al que España contribuye con más de 1000 millones de dólares.
LA IGUALDAD DE GÉNERO: UNA DE NUESTRAS SEÑAS DE IDENTIDAD: Entre 2004 y 2011 se han entregado más de 500 millones de dólares a la Ayuda Oficial al Desarrollo en el sector de género; y España es el mayor contribuyente al Fondo de Igualdad de Género desde su creación en 2009, este fondo ha puesto en marcha 93 proyectos en 69 países para beneficiar a 8,5 millones de mujeres en el mundo.
EL DESARROLLO SOSTENIBLE Y ELMEDIOAMBIENTE, EN EL CENTRO DE LA POLÍTICA EXTERIOR ESPAÑOLA: España apuesta por la promoción de energías renovables entre los objetivos de Desarrollo Sostenible
ESPAÑA Y LA ACCIÓN HUMANITARIA: ha dedicado entre 2007 y 2012 más de 1.300 millones de dólares
UN PAÍS COMPROMETIDO CON LA EFICACIA DE LA ACCIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS: Ha dedicado más de 200 millones de dólares a este capítulo.
OTRAS COLABORACIONES: A fondos sobre el cambio climático y la FAO (Organización de la ONU para la Alimentación y Agricultura)
España ha firmado y ratificado casi la totalidad de los tratados sobre Derechos Humanos.
Es uno de los países que más apoya los esfuerzos de Naciones Unidas en materia de Derechos Humanos.
Las diez razones de un socio fiable
Asumiremos nuestra responsabilidad de contribuir eficazmente al mantenimiento de la paz y seguridad internacionales, al desarrollo sostenible y a la defensa y promoción de los derechos humanos.
Apostaremos por la paz mediante la prevención de conflictos, el entendimiento entre culturas, la mediación y la no proliferación y el desarme.
Haremos del diálogo una prioridad de nuestra presencia en el Consejo de Seguridad, así como en nuestras relaciones con el resto de los Estados miembros, especialmente con los más pequeños.
Trabajaremos por un Consejo más eficaz, más transparente y más cohesionado con la Asamblea General y el resto del sistema y Estados Miembros de la Organización.
Combatiremos el terrorismo en todas sus formas y daremos voz a sus víctimas.
En suma, desde el Consejo de Seguridad, España ofrece su compromiso con la comunidad internacional de trabajar por un mundo más seguro, más justo y más solidario.
Impulsaremos la agenda de desarrollo post-2015, la lucha contra la pobreza y el desarrollo sostenible. No es posible la paz sin solidaridad.
Daremos a los Derechos Humanos, a la igualdad de género y a la plena participación de las mujeres en la construcción de la paz la dimensión que les corresponde para garantizar la seguridad y estabilidad. No es posible la paz sin el respeto a la dignidad humana.
Promoveremos la asistencia humanitaria allí donde sea necesaria.
Seremos fieles a nuestra historia de país de encuentro entre el Norte y el Sur, puente entre Oriente y Occidente, a la vez plural y abierto, y de sociedad moderna, al tiempo que respetuosa con la tradición.
La política de Estado requiere de una visión estratégica fuera de los intereses partidistas nacionales o locales. Es muy importante transmitir a los ciudadanos que los logros en política exterior son consecuencia de largos procesos de cooperación y participación. Independientemente de que los resultados se vean en un momento de la historia, para llegar a ese punto se han debido dar una serie de circunstancias sostenidas en el tiempo.
España ha obtenido un puesto en el Consejo de Seguridad pero, como se ha visto por los datos ofrecidos por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, los argumentos sobre programas e iniciativas presentados son fruto de largos años de cooperación y compromiso con los objetivos de las Naciones Unidas.
También hay que reflexionar sobre algunos programas e iniciativas que se presentan porque han sufrido considerables reducciones en los últimos años. Por ejemplo, España es uno de los países que más ha reducido la Cooperación al Desarrollo (32,7% en 2011 y 49,7% en el 2012). Tampoco está muy en consonancia la línea argumental con la realidad de la reducción de la ayuda a las energías renovables (La partida para desarrollo energético disminuyó un 95% respecto a los PGE de 2011). En cuanto a la Ayuda Humanitaria, según el Instituto sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), se ha reducido un 95% en cuatro años (de 465 millones de euros en 2009 a apenas 20 millones en 2013).
Otro asunto a tener en cuenta como lección aprendida en política exterior es a contener las críticas partidistas a las iniciativas de los gobiernos del momento, entre otras razones porque lo que se considera una “ocurrencia” desde el punto de vista sectario puede ser muy útil en el futuro (es el caso de la Alianza de Civilizaciones).
Otra lección a aprender es consecuencia de la última vez que España estuvo en el Consejo de Seguridad (2002-2003), donde alguna de las decisiones que se tomaron (como el apoyo a la invasión militar de Irak) no fueron aceptadas por la mayor parte de la ciudadanía que las consideró no ajustadas a los principios de las Naciones Unidas.
En las decisiones que España tome en el Consejo de Seguridad se ha de ser muy prudente y coherente con la opinión de los españolas que, con independencia de al partido que voten, se han mostrado siempre muy a favor del multilateralismo, el respeto a las leyes internacionales, a la cooperación para el desarrollo, el respeto a los derechos humanos y a la resolución de conflictos por medios pacíficos.
La entrada de España en el Consejo de Seguridad debe significar un paso adelante para avanzar la defensa de los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la reducción de la pobreza y la desigualdad, verdaderos causantes de la inseguridad humana.
[1] Todos los entrecomillados de este apartado son citas textuales de la Carta de las Naciones Unidas. Disponible en http://www.un.org/es/documents/charter/
[2] El texto de este apartado es un resumen de lo difundido por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación. Disponible en: http://www.exteriores.gob.es/Portal/es/PoliticaExteriorCooperacion/CSNU2015-2016/Paginas/Presentacion.aspx
Posted in Seguridad española on octubre 19, 2014 by Javier Jiménez Olmos. 5 comentarios
El modelo de Estado a debate
Escuchaba hace unos días, en un programa de televisión de gran audiencia, a un joven dirigente de un partido de izquierdas que respondía con argumentos a las preguntas incisivas de la periodista que le entrevistaba. Contestando a una de las preguntas, este político manifestó que él deseaba una república en la que su presidente fuera un hombre de izquierdas que gobernará como tal. Me imagino que si la pregunta se la hubieran hecho a un representante de la derecha contestaría de un modo similar, sólo que deseando que ese presidente fuera un hombre de derechas.
Muchos de los jóvenes españoles que vivieron el tardo franquismo y la transición soñaban con una España democrática. Para ellos, esa democracia era idealizada en una república que no era otra cosa que el símbolo de una sociedad más justa y democrática. Después de casi cuarenta años, esa democracia se ha conseguido y aunque, como casi todo en esta vida es mejorable, hay que valorar los niveles de libertad y bienestar que con ella hemos alcanzado los españoles.
Y se ha conseguido con un modelo de Estado consensuado. Sí, es verdad, se hicieron muchas concesiones, pero el objetivo de una sociedad democrática se ha logrado. Y se ha logrado con un modelo de Estado que se aprobó con la Constitución de 1978. En esta Constitución se optó por una monarquía parlamentaria como Jefatura del Estado. Las atribuciones del monarca quedaron definidas y delimitadas en el Título II de esta Carta Magna.
Durante estos años, el monarca Juan Carlos I ha actuado de acuerdo con lo establecido en el referido Título. Durante su cargo al frente de la Jefatura del Estado se han alternado gobiernos conservadores y progresistas, se han celebrado elecciones libres, y se han alcanzado cotas de libertad y bienestar nunca conseguidas en la historia de España.
El monarca, como ser humano, ha cometido errores, por los que ha sufrido las críticas de los españoles y por los que ha tenido que disculparse. Pero su balance al frente de la Jefatura del Estado es muy positivo. Conviene repasar con detalle la historia reciente de España para comprobar su implicación y profesionalidad, que han contribuido a elevar el nivel de los españoles en todos los aspectos de la vida.
Desde luego que no es suyo todo el mérito, pero su saber estar ha sido una aportación muy importante para que los españoles, verdaderos artífices del progreso nacional, tuvieran un referente integrador, moderador e imparcial.
En mi ideal de “república” no quiero al frente un presidente que solo represente a los suyos, sean de izquierdas o de derechas. Prefiero una mujer o un hombre que nos represente a todos, que sepa distinguir entre los intereses partidistas y el bien general de todos los españoles. Y en este sentido, es difícil poner en duda la neutralidad de la Corona española desde la implantación del sistema democrático.
Es legítimo y democrático que exista debate en las sociedades democráticas. Se puede debatir sobre todo y sobre todos, incluso se pueden demandar cambios profundos en el sistema constitucional. No es mi intención deslegitimar aquellos que reclaman esos cambios constitucionales. Pero, a mi juicio, la reflexión sobre el modelo de Jefatura del Estado debe ser muy racional y, por lo tanto, prudente.
Es legítimo debatir y pedir cambios en el sistema constitucional español. Pero en este momento no era prioritario ni mayoritario el debate monarquía-república; no lo tenían como tal los españoles porque hay otras preocupaciones más urgentes: paro, aumento de la desigualdad, pobreza, disfuncionalidad de las instituciones políticas y sistema electoral, territorial, etc. Al saltar a portada y a la calle con motivo de la abdicación de Juan Carlos I (antes ni salía en las encuestas), está sirviendo para cubrir u olvidar problemas que no admiten demora. Y eso es un gran error.
No existe ninguna evidencia científica que demuestre que los habitantes de una nación vivan mejor si tienen un sistema monárquico o republicano. Algunos países con los más altos niveles de desarrollo humano tienen monarquías constitucionales (Dinamarca, Noruega, Suecia, Holanda, Reino Unido), aunque otros, también con gran desarrollo, son repúblicas (Estados Unidos, Alemania, Italia, Finlandia).
Lo fundamental es que exista un nivel de desarrollo que permita gozar de una democracia plena, basada en una justa distribución de la riqueza que permita a todas las personas que habitan en una nación puedan gozar de una vida digna en paz y libertad. Y eso dependerá de los gobernantes y de todos los españoles, independientemente del modelo de Estado.
La alternativa es democracia o falta de democracia, tanto si se trata de monarquía como de república. En la monarquía parlamentaria el Jefe del Estado (Rey o Reina) no gobierna sino tiene un papel simbólico y animador, la responsabilidad es del Gobierno, y todas sus decisiones (¡incluso la abdicación!) pasan por el parlamento.
El problema es que retrotrayéndose injustamente a los tiempos en que la monarquía española no era parlamentaria, e incluso se alió con la dictadura de Primo de Rivera, se presente la alternativa monarquía o democracia como lo fue en aquel tiempo: monarquía (no parlamentaria) o república (democracia). Esta comparación es una trampa histórica grave equiparando dos monarquías diferentes.
Aunque ningún demócrata puede discutir el derecho a la libertad de expresión y a presentar propuestas de cambio, los argumentos deben ser muy bien estudiados y explicados. Ningún Estado de los mencionados como más desarrollados, han modificado su modelo desde hace siglos.
Los cambios precipitados, sin una hoja de ruta definida, sin un plan detallado y consensuado pueden conducir a fracasos estrepitosos.
Posted in Seguridad española on junio 14, 2014 by Javier Jiménez Olmos. 7 comentarios
LOS FLUJOS MIGRATORIOS EN LA ESTRATEGIA DE SEGURIDAD NACIONAL DE 2013
Como consecuencia de la tragedia en las playas de Ceuta, donde unas personas de origen subsahariano murieron ahogadas cuando intentaban alcanzar territorio español, se ha debatido con gran intensidad durante las últimas semanas el problema de los flujos migratorios. El modo de afrontar la inmigración es una preocupación de la sociedad y de los gobiernos. Sin embargo, nunca se debe olvidar que, en cualquier caso, cuando se aborda este fenómeno hay que tener en cuenta que, sobre todo y por encima de todo, se está tratando de un problema de seres humanos, que buscan una vida mejor que la que pueden conseguir en sus lugares de origen.
España dispone de un documento titulado Estrategia de Seguridad Nacional (ESN en lo sucesivo), aprobado en el Consejo de Ministros del 31 de mayo de 2013. El texto había sido previamente consensuado por PP y PSOE. En esta ESN se aborda el problema de los flujos migratorios, entre otros que pueden afectar a la seguridad española. Por ello, se deduce que las líneas que el Gobierno debe seguir para afrontarlo deben ser coherentes con lo expresado en dicho documento.
¿QUÉ ES LA ESTRATEGIA DE SEGURIDAD NACIONAL DE 2013?
El concepto de seguridad abarca mucho más que lo puramente defensivo y lo militar. La seguridad ha pasado a ser un concepto multidisciplinar y multidimensional, donde los asuntos militares comparten responsabilidad con los políticos, los económicos, los sociales, los medioambientales y los individuales.
Con esa visión integral y amplia, la seguridad se define como: “la acción del Estado dirigida a proteger la libertad y bienestar de sus ciudadanos, a garantizar la defensa de España y sus principios y valores; así como contribuir junto con nuestros socios y aliados a la seguridad internacional en el cumplimiento de los compromisos adquiridos”
En España nunca se había elaborado una estrategia multidisciplinar. Por primera vez, en la legislatura 2008-20011, el Gobierno español encargó la elaboración de una estrategia de seguridad nacional con esa visión integral y amplia. El documento fue elaborado bajo la dirección de Javier Solana y aprobado por el Consejo de Ministros de 24 de junio de 2011 con el título de Estrategia Española de Seguridad. Una responsabilidad de todos. En el Consejo de Ministros del 31 de mayo de 2013 se aprobó la nueva Estrategia de Seguridad Nacional, siguiendo la línea de la anterior aunque con algunas modificaciones.
¿QUÉ CONTIENE LA ESN 2013?
Desarrolla el modo de afrontar los riesgos y amenazas desde la perspectiva del concepto de seguridad amplio e integral. Está dividida en cinco capítulos, dedicados a:
1º) Concepto de Seguridad Nacional
2º) La seguridad de España en el mundo
3º) Riesgos y amenazas
4º) Objetivos y líneas de acción
5º) Organización del Sistema de Seguridad Nacional
La ESN 2013 se considera un servicio público dentro de la política de Estado.
¿CUÁL ES LA IMPORTANCIA DE ÁFRICA PARA LA ESN 2013?
“La paz, la estabilidad y prosperidad en la ribera meridional del Mediterráneo son prioritarias para la seguridad Nacional”. Efectivamente, todo lo que sucede en la región mediterránea afecta muy directamente a España. La ESN 2013 propone producir estabilidad a través del desarrollo que conduzca a verdaderas democracias: “Un Mediterráneo democrático y con mayores cotas de prosperidad es la mejor garantía de seguridad para todos los países de la región”
“España tiene intereses particulares en el continente africano, que se han de articular a través de la cooperación”. África, la gran vecina tantas veces olvidada pero tan decisiva para los intereses españoles. África, que continúa en la pobreza, la desigualdad, el subdesarrollo, la inestabilidad y el conflicto permanente en gran parte de sus países, algunos de los cuales finalizan en guerras sangrientas.
España debería mirar a África con mayor intensidad, y no solo por la solidaridad y el respeto que merecen todos sus habitantes, sino porque la expansión de un sistema más justo de la distribución de la riqueza, tan abundante en ese continente, contribuirá a asegurar la provisión de los recursos naturales tan necesarios para el bienestar de los ciudadanos españoles.
“Para los intereses españoles, tres zonas serán vitales en las próximas décadas: el Sahel, el Cuerno de África y el Golfo de Guinea”.
¿DÓNDE Y CÓMO SE CONTEMPLAN LOS FLUJOS MIGRATORIOS EN LA ESN?
En el capítulo 3, incluye a los flujos migratorios entre otros riesgos y amenazas. Se dice, sin embargo, que: “Los flujos migratorios son procesos que han tenido lugar en todos los momentos históricos”. El crecimiento de la población en países de África y Asia, unido a la inestabilidad provocada por la búsqueda de bienestar, seguridad y derechos “son factores determinantes que compulsan la emigración”.
Aunque en España no se han dado casos graves de xenofobia” y racismo, “actitudes erróneas de rechazo contra la inmigración en general” sí se han difundido en determinados círculos políticos, sociales y mediáticos. La ESN menciona “algunas condiciones especialmente preocupantes” a tratar.
– “la inadaptabilidad”
– “la conflictividad social”
– “la creación de guetos urbanos”
– “la vulnerabilidad de los emigrantes”
Todas estas condiciones pueden desembocar en que los inmigrantes “puedan ser instrumentalizados por organizaciones extremistas, violentas o terroristas”
En el capítulo 3, dedicado a las líneas de acción estratégica, se considera dentro del ámbito de la ordenación de los flujos migratorios: “prevenir, controlar y ordenar los flujos migratorios irregulares”. Para lo que se dispone:
– “Vigilancia y control de accesos en el marco de la Unión Europea (UE)
– “Cooperación con los países de origen”
– “Lucha contra el crimen organizado y redes de tráfico ilegal de seres humanos”
– “Lucha contra la discriminación”
– “Promoción de la integración”
– Colaboración entre la Administraciones Públicas y las ONG,s”
LOS FLUJOS MIGRATORIOS ¿SON UN RIESGO O AMENAZA?
En primer lugar habría que analizar detenidamente si los flujos migratorios comportan, algún riesgo o amenaza. Caso de ser así, determinar qué tipo de riesgo y amenaza. Por último, afrontarlo con medidas acordes con ese riesgo o amenaza. La vía de la seguridad militar o represiva no puede ser la adecuada si los riesgos y amenazas, si los hubiere, no son de naturaleza violenta.
El hecho de considerar los flujos migratorios como un riesgo y amenaza puede conducir a que su tratamiento se incline por la vía de la seguridad militar. Pero de lo promulgado en la ESN (como ya se ha dicho el documento que debe marcar las líneas maestras en materia de seguridad nacional), no se deduce que la agenda militar sea la opción prioritaria para tratar el problema migratorio.
Con respecto a los flujos migratorios, la ESN está en la línea de la integración y la cooperación, y no de la exclusión. Por tanto, la sociedad y los gobiernos lo deberían tener en cuenta para tratarlos de acuerdo con lo expresado en ese documento.
Nota: lo escrito entrecomillados son citas textuales de la ESN 2013, el resto del texto comentarios del autor.
Ver también en este mismo blog el artículo titulado
“Estrategia de Seguridad Nacional 2013”, disponible en
Posted in Seguridad española on marzo 23, 2014 by Javier Jiménez Olmos. Deja un comentario
11 de marzo de 2004. España objetivo del terror
El jueves 11 de marzo de 2004 residía en Italia por motivos profesionales. Trabajaba en una organización multinacional. Recuerdo perfectamente que sobre las nueve de la mañana un compañero italiano vino a mi despacho a comunicarme que la CNN estaba informando que en Madrid habían tenido lugar varios atentados dentro de trenes repletos de personas que acudían a sus trabajos a primera hora de la mañana. Mi reacción instantánea fue la de indignación y la de proferir insultos contra ETA. Mi compañero me preguntó “¿estás seguro de que ha sido ETA?” Aquella pregunta me sorprendió, aunque con total seguridad le respondí “¿y quién si no va a ser?”
Me dirigí al lugar donde se encontraba la televisión para ver y escuchar lo que decía la CNN al tiempo que hacía unas llamadas a España para interesarme por lo que estaba sucediendo. Conforme pasaba la mañana, compañeros de otras nacionalidades en mi trabajo acudían a mi despacho para interesarse por las víctimas y a expresarme su solidaridad. Todos me hablaban de un atentado de terroristas ligados a Al Qaeda
Después de la comida teníamos una reunión diaria donde se trataban asuntos relacionados con nuestro trabajo, y en la que los expertos y responsable de cada área explicaban los planes diarios, las operaciones en curso y los detalles más importantes de la actualidad internacional que pudiera tener consecuencias para nuestro trabajo.
Por supuesto, el tema estrella del día fueron los terribles atentados de Madrid. Un compañero alemán fue el encargado de tratar en profundidad los ataques terroristas en España. Fue tajante y rotundo, en ningún momento mencionó a ETA como responsable de los atentados, cuya autoría atribuyó sin dudarlo a grupos relacionados con Al Qaeda. Ya durante toda la mañana otros compañeros me habían insistido en la misma idea, sin llegar a convencerme.
Muy avanzada la tarde, cuando llegué a mi casa comencé a ver y escuchar noticias de distintos canales internacionales, BBC, CNN, RAI, TV5 y otros, todos sin excepción daban la autoría de la masacre a terroristas relacionados con Al Qaeda. Acusación sostenida en días posteriores, cada vez con más fuerza.
Mientras tanto, a través de los medios de difusión españoles y de mis contactos telefónicos con España sentía la sensación de una norme confusión y un inmenso debate politizado, sobre todo, porque las elecciones generales se celebraban tres días después de los atentados. Muchos ciudadanos pudieron votar influenciados emocionalmente por estos terribles acontecimientos, como afirmaron repetidamente algunos miembros del gobierno y el propio presidente D. José María Aznar. No fue mi caso, como residente en el extranjero, voté once días antes de los atentados, concretamente el 28 de febrero del 2004.
He querido hacer esta expresión de vivencias personales de ese fatídico 11 de marzo de 2004 porque pueden servir de testimonio y de introducción para explicar unos de hechos han podido tener más influencia en la historia de de España más reciente. Los atentados de 11-M no fueron una casualidad, ni una improvisación, fueron el fruto de unas circunstancias nacionales e internacionales que provocaron que España se encontrará en el punto de mira del terrorismo internacional.
Las fuerzas de seguridad y la justicia española actuaron con diligencia deteniendo, juzgando y condenando a los culpables de la masacre. Ninguno de los acusados fue detenido más del tiempo necesario, tampoco fueron recluidos en cárceles especiales ni se les aplicó ningún tipo de tortura. No obstante las teorías conspiratorias, que sembraban dudas sobre los responsables de los atentados, nadie ha podido demostrar que los autores no fueran otros que los condenados con pruebas contundentes en juicio con todas las garantías de un Estado democrático de derecho.
Caben ciertas dudas de si el atentado se hubiera producido de no haber tenido España una participación tan significativa en el apoyo a la invasión de Irak. Eso entra dentro de la especulación y no es justo responsabilizar a nadie de lo que hacen unos terrorista por tomar decisiones políticas, por muy desacertadas o inoportunas que fueran. Pero lo cierto es que el 10 de diciembre de 2003, el Jeque Yousef al-Ayiri (ya fallecido, entonces jefe de Al Qaeda en Arabia Saudí) manifestó:
“[…] por ello decimos que, para forzar al gobierno español a retirarse de Irak, la resistencia debe proporcionar potentes golpes a sus fuerzas. Esto debe estar acompañado con una campaña de información declarando la verdad de los asuntos de Irak. Es necesario hacer el mayor uso de las próximas elecciones generales en España en marzo de 2004. Creemos que el gobierno español no toleraría más de dos golpes, máximo tres, después de los cuales tendría que retirarse debido a la presión popular. Si sus tropas aún permanecen en Irak después de estos atentados, entonces la victoria del partido Socialista es casi segura, y la retirada de las fuerzas españolas estará en su programa electoral[1].”
Y que el 13 de marzo de 2004, Abu Dujan al-Afghani, portavoz de Al Qaeda en Europa, asumía la autoría de los atentados del 11 de marzo en Madrid en un comunicado que decía:
“Declaramos nuestra responsabilidad por lo ocurrido en Madrid hace exactamente dos años y medio después de los ataques sobre Nueva York y Washington. Es una respuesta por su colaboración con el criminal Bush y sus aliados[2].”
El gobierno del señor Aznar tomó la decisión de apoyar al presidente de los Estados Unidos, George Bush, para invadir Irak, a pesar de que la opinión pública española no era favorable, incluso entre los electores del partido del Gobierno, aunque sí obtuvo la aprobación del Parlamento, donde disponía de mayoría absoluta.
Apoyo a la intervención en Irak (%)
Sin resolución de la ONU
Con resolución de la ONU
Fuente: Encuesta GALLUP: «Intervención en Irak» (febrero de 2003).
En cambio, la opinión pública española aplaudió mayoritariamente la retirada de las tropas españolas de Irak.
Retirada de las tropas de Irak (%)
Fuente: Barómetro Elcano. Mayo de 2004.
En las elecciones celebradas tres días después de la matanza, el 14 de marzo de 2004, el Partido Popular perdió las elecciones. El debate sobre las causas de esta derrota todavía perdura. Varías son las teorías al respecto. La primera y más simple, es el desgaste sufrido por ocho años de gobierno; la segunda, el castigo al Gobierno por su apoyo a la guerra de Irak; la tercera, el miedo a sufrir nuevos atentados a causa del alineamiento con Estados Unidos; y la última, la gestión de la crisis sobre los atentados en la que muchos españoles tuvieron la sensación de una manipulación informativa para ocultar la verdadera autoría de la masacre. Posiblemente, hubo un poco de cada una.
Han pasado diez años y ninguna de las excusas que se argumentaron para invadir Irak se han demostrado ciertas: no se encontraron armas de destrucción masiva, ni ligazón del terrorismo de Al Qaeda con el régimen de Sadam Hussein, ni se ha conseguido implantar un régimen democrático estable en Irak. Hay quienes sostienen que la legalidad internacional fue tan vulnerada con la invasión de Irak que los responsables de tal decisión deberían de ser juzgados por los tribunales internacionales competentes.
¿Han sido eficaces las intervenciones militares en Afganistán e Irak? A pesar de algunas voces triunfalistas, las invasiones militares de esos países no han conseguido el propósito que perseguían, los hechos son tan evidentes que pueden constatarse en cualquier medio de comunicación: la inestabilidad, el terrorismo, la falta de respeto a los derechos humanos y la pobreza siguen siendo una constante diaria. Las personas de esos países viven casi a diario su 11-M.
Los atentados del 11-M tienen lugar en un contexto mundial en el que estaban presentes las guerras de Afganistán e de Irak, continuaba sin solución el conflicto árabe-israelí y estaba muy presente los atentados del 11-S en Nueva York y Washington. Las relaciones entre musulmanes y occidentales parecían encaminarse hacia el “choque de civilizaciones”.
España se alineó con las tesis norteamericanas de invadir Irak y, seguramente por eso, paso a ser objetivo prioritario del terrorismo yihadista. Después de las elecciones del 14 de marzo de 2014, el nuevo gobierno se desmarcó del unilateralismo norteamericano, retiró las tropas de Irak y con su presidente José Luis Rodríguez Zapatero al frente propuso en las Naciones Unidas una forma de recuperar el entendimiento con el mundo musulmán a través de la Alianza de Civilizaciones.
Nota.- Sobre el uso del poder militar después del 11-S, las guerras de Afganistán e Irak, la eficacia de la “guerra al terror” y la Alianza de Civilizaciones, pueden encontrar información en otros trabajos publicados a continuación en este blog.
Todos estos artículos están más argumentados y documentados en mis libros: Del choque a la alianza de civilizaciones (Icaria, 2012) y Seguridad internacional. Del poder militar a la seguridad humana (Mira Editores, 2013)
[1] Citado por Berner, B. (2006), El mundo según Al Qaeda, Madrid, Popular, p. 10.
Posted in Seguridad española on marzo 8, 2014 by Javier Jiménez Olmos. 1 comentario
EL USO DEL PODER FUERTE DESPUÉS DEL 11-S
Si cuantificamos la devastación producida con un atentado terrorista, incluso los de mayor número de víctimas, como el del 11-S, nada es comparable con el desastre de una guerra. Combatir el terrorismo con acciones militares clásicas tiene sus riesgos. En primer lugar las víctimas “colaterales”. Se debe tener especial cuidado con la planificación y ejecución de acciones antiterroristas con fuerzas militares, porque a pesar de todos los cuidados casi siempre se producen víctimas inocentes. El empleo de los ejércitos convencionales en la lucha contra terrorista debe tener bien definido el límite de la legalidad para no convertirse en terrorismo de Estado. En segundo lugar estas acciones, con víctimas inocentes, son utilizadas por los terroristas para fomentar el odio y reclutar más adeptos a su causa.
Bajo la óptica social, la utilización de una fuerza desproporcionada crea mártires; no sólo los presuntos terroristas, sino las victimas colaterales inocentes. Los afectados, sus afines y la opinión pública general se ponen de parte de las víctimas inocentes. El resultado es más odio y, como consecuencia, más violencia.
También se debe discutir la eficacia del empleo de las fuerzas armadas en la lucha directa contra el terrorismo. Desde el punto de vista económico se emplean costosísimos y sofisticadísimos armamentos que resultan no ser tan eficaces. ¿Cómo se pueden detener los ataques suicidas indiscriminados? La alternativa de la cooperación al desarrollo, por una parte, y la información e inteligencia, por otra, podrían lograr mejores resultados en la lucha contra el terrorismo.
¿Qué arma se puede utilizar contra el fanatismo ideológico o religioso? A las ideas se les combate con mejores ideas que deben ir acompañadas de los hechos. Para capturar terroristas o averiguar los centros ideológicos son necesarios, sobre todo, información e inteligencia. Si la amenaza terrorista no es de carácter militar, ¿por qué emplear los ejércitos convencionales para combatirlo? ¿Cómo se combate el ciberterrorismo, a un terrorista suicida, o al secuestrador de un avión?
Las experiencias recientes no demuestran que el terrorismo se debilite con invasiones militares, ataques preventivos o bombardeos selectivos. Más bien todo lo contrario, como se puede deducir del cuadro, que refleja la situación mundial en cuanto a atentados y víctimas del terrorismo y una comparación con lo que sucedió en Irak en fechas posteriores a la invasión.
% sobre atentados en el mundo
Fuente: MIPT Terrorism Knowlegde Base
En todo caso el empleo de los ejércitos en la lucha antiterrorista puede conseguir efectos momentáneos de paralización del fenómeno, pero también sirve de excusa para que se extienda el fanatismo y pueda seguir actuando con mayor virulencia. Ha sido el caso del Ejército británico ocupando Irlanda del Norte, los israelíes con sus ataques “selectivos” contra objetivos considerados terroristas, y el de los EE. UU. y sus aliados con las invasiones de Irak y Afganistán
Desde el atentado del 11-S se han producido reacciones importantes en la lucha contra el terrorismo por parte de la comunidad internacional y muy especialmente por parte de los EE. UU. La discusión al respecto trata de averiguar si esas reacciones han sido las adecuadas para combatir el terrorismo internacional. Los Estados y las organizaciones internacionales deberán reflexionar sobre sus decisiones de emplear indiscriminadamente fuerzas armadas convencionales para combatir el terrorismo. El camino no es la precipitación, la “hoja de ruta” debe ser muy meditada y estudiada, con la elaboración y puesta en acción de una estrategia mundial consensuada, adecuada a la moralidad, la ética, el derecho internacional y el respeto a los derechos humanos.
Previamente al 11-S, la brecha entre EE. UU. y Occidente con el mundo musulmán se agrandaba a causa de la parcialidad norteamericana a favor del Estado de Israel. El deterioro de las relaciones se agravó con el apoyo a Ariel Sharon, primer ministro israelí; por tanto, no es casualidad que Al Qaeda aprovechara la oportunidad para reavivar el antioccidentalismo en las filas musulmanas con la “Declaración de guerra contra los cruzados y judíos”. En agosto de 2001 el diario londinense Al Quds recibió un comunicado de Bin Laden en el que anunciaba próximos ataques contra EE. UU.
Los atentados del 11-S en Nueva York y Washington lo cometieron personas cultas, de clase media, buenos trabajadores y estudiantes, con familias o novias, que acumulaban la suficiente cantidad de odio como para cometer semejante atrocidad que también acabó con sus propias vidas. El atentado no hubiera sido posible sin una base de adiestramiento, financiación, comunicación y un altísimo grado de motivación.
Con el 11-S, Norteamérica se dio cuenta de su vulnerabilidad, de que el problema no era tanto la defensa de Occidente como la de su propio territorio; al mismo tiempo le proporcionó argumento para reafirmar su presencia militar en el mundo, principalmente en el Golfo Pérsico y Asia Central.
El atentado del 11-S fue el más mediático de todos los tiempos, realizado con el fin de atemorizar a Occidente y movilizar adeptos; con él reanimaron la conciencia de los grupos extremistas tal como ya lo habían hecho en el pasado otros grupos terroristas como las Brigadas Rojas italianas. Los atentados del 11-S se llevaron a cabo dentro de un contexto antiamericano motivado por el embargo y los bombardeos a Irak -que ya realizaban sistemáticamente antes de la invasión del marzo de 2003-, el desarrollo del conflicto palestino, y el apoyo incondicional a Israel por parte del gobierno Bush. Los atentados cumplían el propósito de provocar represión que causaría “daños colaterales”, y por lo tanto catalizar el odio a Occidente.
El 11-S desencadenó la emotividad en el lado occidental; George W. Bush hablaba de “la lucha del Bien contra el Mal” interpretada como cruzada contra el fanatismo y respuesta al choque de civilizaciones. La operación “Libertad duradera” para la invasión de Afganistán contó con el respaldo internacional y el apoyo de la OTAN por la invocación al Art. V[1], los miembros de la Asociación para la Paz también se sumaron a la iniciativa. En el discurso de 29 de enero de 2002 sobre el Estado de la Nación, el presidente Bush declara la guerra contra el terror y nomina el “eje del mal” conformado por Irán, Irak y Corea del Norte.
En el discurso pronunciado por George W. Bush el 7 de octubre de 2001 anuncia la operación “Libertad Duradera” para la lucha contra el terrorismo, liberar al pueblo de Afganistán y luchar por la libertad. El discurso finaliza con un deseo: “Quiera Dios seguir bendiciendo a América”. Ese mismo día Bin Laden también mencionaba a Dios en una de sus proclamas: “Juro por Dios que América no vivirá en paz hasta que la paz reine en Palestina y hasta que todos los ejércitos de los infieles no salgan de la tierra de Mahoma, la paz será con él. Dios es el más grande y gloria del Islam”.
El Presidente del Gobierno de España, José M. Aznar, en un discurso también pronunciado el 7 de octubre se adhería a la posición norteamericana, con los mismos argumentos, aunque sin mencionar ni una sola vez el nombre de Dios. John Le Carre le pedía a Bush: “dejen a Dios al margen de esto” y significaba que si Dios existiera preferiría que se enviaran alimentos y equipos médicos, se fomentara el desarrollo y se tuviera menos codicia y arrogancia.
La invasión de Afganistán tuvo no sólo el apoyo de la comunidad internacional sino también un soporte legal en el que ampararse. El 12 de septiembre de 2001 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 1368 en la que se declaraba la disposición para adoptar todas las medidas necesarias para responder a los ataques terroristas.
Sin embargo, la respuesta militar es discutible si se considera que no hubo ataque armado por parte del régimen talibán, o también si se considera que la respuesta militar de invadir Afganistán fue proporcionada. Por tanto, se hizo una rigurosa interpretación al considerar que los atentados terroristas fueran un ataque armado. En cuanto a si la respuesta fue necesaria cabe preguntarse si no se podrían haber usado otros medios para conseguir los objetivos de combatir a Al Qaeda distintos del uso de los ejércitos y la consiguiente invasión militar.
Respecto de la proporcionalidad se puede argumentar que la amplitud de la actuación militar fue muy superior a lo necesario, es posible que se hubieran podido desarrollar las operaciones militares sin haber materializado la invasión, y también es criticable la desproporción de ciertas operaciones puntuales que provocaron víctimas inocentes.
Sí que cumplieron con el deber de informar ya que los representantes americanos y británicos lo hicieron el 7 de octubre de 2001 con una carta al presidente del Consejo de Seguridad explicando las razones por las cuales ejercitaban el derecho de legítima defensa; el Consejo avaló la iniciativa. En resumen la legalidad de la invasión de Afganistán, aunque discutible, fue respaldada por el Consejo de Seguridad y la Fuerza Internacional de Asistencia fue autorizada también por el Consejo de Seguridad amparándose en el Capítulo VII de la Carta. No obstante cabría preguntarse si todas estas decisiones de amparo legal, además de discutibles hubieran sido tan consensuadas de no ser por la emotividad que produjeron los atentados del 11-S.
El 11-S alteró la ayuda al desarrollo al priorizar la seguridad por encima de cualquier otro objetivo; está ayuda se comenzó a prestar en función del interés geoestratégico en la lucha contra el terrorismo, fueron los casos de Afganistán, Pakistán y Turquía.
Los atentados del 11-S desataron una “guerra global contra el terrorismo” que comenzó con el ataque a Afganistán, con el apoyo casi unánime de la comunidad internacional y el respaldo de las Naciones Unidas, y continuó con la guerra de Irak que ya no contó con el respaldo internacional ni con el consentimiento de la ONU.
Tras los atentados el gobierno de Bush optó por seguir una política unilateralista al considerarse potencia agredida. El presidente Bush se opuso al Tribunal penal Internacional y prefirió confiar en los tribunales militares que vulneraban el Derecho Internacional, se negó a firmar la convención contra armas biológicas, anuló el Tratado ABM, y se negó a cancelar el proyecto de “escudo antimisiles”. El 11-S provocó la incertidumbre de la imposibilidad de identificar al enemigo y por lo tanto el nivel de amenaza. Esta incertidumbre condujo a la militarización de la seguridad con la proyección del poder militar al exterior, y también a la colaboración con otros estados en materia de información y control de finanzas sospechosas de apoyar las actividades terroristas.
[1] “Las Partes acuerdan que un ataque armado contra una o más de ellas, que tenga lugar en Europa o en América del Norte, será considerado como un ataque dirigido contra todas ellas, y en consecuencia, acuerdan que si tal ataque se produce, cada una de ellas, en ejercicio del derecho de legítima defensa individual o colectiva reconocido por el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, ayudar a la Parte o Partes atacadas, adoptando seguidamente, de forma individual y de acuerdo con las otras Partes, las medidas que juzgue necesarias, incluso el empleo de la fuerza armada, para restablecer la seguridad en la zona del Atlántico Norte. Cualquier ataque armado de esta naturaleza y todas las medidas adoptadas en consecuencia serán inmediatamente puestas en conocimiento del Consejo de Seguridad. Estas medidas cesarán cuando el Consejo de Seguridad haya tomado las disposiciones necesarias para restablecer y mantener la paz y la seguridad internacionales”.
Posted in Seguridad española on marzo 8, 2014 by Javier Jiménez Olmos. 4 comentarios
A finales de los setenta, el gobierno de la Unión Soviética estaba preocupado por la revolución iraní y su influencia en las repúblicas soviéticas de mayoría musulmana de Asia Central. Temía que el contagio islamista se extendiera primero a Afganistán y de allí a sus repúblicas. Afganistán estaba dentro de la órbita soviética desde 1973 y se practicaba una política contra los islamistas. Pero los resultados de la influencia soviética no se veían reflejados en la economía, lo que provocaba el descontento entre la población y la oposición de los islamistas. En 1978 la oposición armada era generalizada en todo el territorio afgano y estaba principalmente liderada por grupos ligados al islamismo radical. En septiembre de 1979 el primer ministro Amín asesinó al presidente Taraki, que era, además el líder del partido Popular Marxista. La KGB temía que Amín abandonara la órbita de Moscú y estableciera un régimen islamista parecido al del vecino Irán. Ante tales perspectivas, los soviéticos decidieron intervenir militarmente.
El 24 de diciembre de 1979 las tropas soviéticas comenzaban la invasión de Afganistán; el presidente Amín fue asesinado –presuntamente por un comando de la KGB- y colocaron en el poder al miembro de la etnia parcham, Babrak Karmal. A partir de entonces una gran parte del ejército afgano se unió a las guerrillas muyahidines para combatir a las fuerzas invasoras. Los EE.UU. y algunos países musulmanes proporcionaron ayuda militar a esas guerrillas. Por las características del terreno y la complejidad de la operación el ejército soviético no pudo vencer a la resistencia. El 15 de abril de 1988 comenzaron la retirada de Afganistán ante las continuas bajas que les infligían las cada vez más preparadas y abastecidas guerrillas. La retirada se completa el 5 de febrero de 1989 y dejan al frente del gobierno al pro soviético Najibullah.
En septiembre de 1991 los Estados Unidos y la Unión Soviética pactan suspender su apoyo respectivo a guerrilla y Gobierno, aunque Arabia Saudí e Irán continúan apoyando a la guerrilla islamista. En 1992 cae Najibullah y los rebeldes avanzan hacia Kabul; comienza la guerra civil. La Paz de Islamabad en marzo de 1993 no fue suficiente para detener esa guerra civil. El movimiento talibán aparece el verano de 1994 en la región de Kandahar; se trata de un movimiento islamista suní de estudiantes de teología pertenecientes a la tribu pashtún que se formaron en las escuelas coránicas –madrazas- para transformarse posteriormente en un movimiento político-militar. Apoyados por Pakistán, iniciaron una ofensiva que culminó con la toma de Kandahar el 13 de noviembre de 1994 y de Ghazni el 24 de enero de 1995. La entrada en Kabul se realizó finalmente en septiembre de 1996. Después el movimiento talibán se extiende hacia el oeste y el norte en lucha contra los muyahidines que se agrupaban en la llamada Alianza del Norte.
A finales de 1998 los talibanes controlaban más del noventa por ciento del país, mientras que la parte restante estaba bajo control de la Alianza del Norte liderada por Rabbani cuyo gobierno era reconocido por la ONU, en tanto que Arabia Saudí, Pakistán y los Emiratos Árabes Unidos reconocían el régimen talibán. Allí donde tuvieron el control los talibanes impusieron las más estrictas leyes en nombre del Corán: lapidación de la mujer en caso de adulterio, amputación de las manos en caso de robo, exclusión de las mujeres de toda actividad pública, e imposición a las mujeres de vestir con el burka. Además destruyeron obras de arte como los Budas de Bamyam y otras obras del periodo preislámico.
Afganistán fue el refugio de Al Qaeda desde que los talibanes tomaron el poder. El 15 de octubre de 1999, el Consejo de Seguridad de la ONU estableció en su Resolución 1267 un ultimátum al régimen talibán para entregar a Bin Laden, bajo amenaza de embargo aéreo y sanciones financieras. El 14 de noviembre de ese mismo año finalizó el plazo para la entrega; como no se realizó comenzaron las sanciones. Otra resolución posterior del Consejo de Seguridad, la 1333 de 19 de diciembre de 2000 imponía más sanciones al régimen talibán como el embargo de armas, la incautación de cuentas y la denegación de permisos de viaje. Pakistán, sin embargo, infringía esa resolución, por lo que el 30 de julio de 2001el Consejo de Seguridad de la ONU dictó una nueva resolución 1363 por la que enviaba observadores a la frontera afgano-paquistaní para velar por el cumplimiento del embargo. Los talibanes y los partidos islámicos pakistaníes reaccionaron con dureza y amenazaron con matar a dichos observadores. Ante tales circunstancias la comunidad internacional se mostró partidaria de no continuar con el envío de ayuda a Afganistán, lo que contribuyó a agudizar la crisis económica de ese país. Antes del 11-S, Afganistán era un problema mundial: allí había una guerra civil, la pobreza era lo común, el cultivo de drogas su modo de vida…, y el exilio el precio de los disidentes. A partir de ese día, el conflicto adquirió una dimensión internacional.
La ya mencionada resolución 1368 legitimó (aunque esta legitimación es discutida) el ataque norteamericano y la posterior invasión de Afganistán. En la Resolución 1373 de 28 de septiembre se reconocía el derecho la “legítima defensa individual o colectiva”. Sin embargo, el Consejo de Seguridad debería de haber establecido un mandato para señalar los objetivos de la operación y marcar las reglas de enfrentamiento de las acciones militares, lo que claramente no se realizó porque el Consejo dejó este asunto en manos de los Estados Unidos y la coalición ejecutora de las operaciones militares. El Consejo de Seguridad por Resolución 1378 de mismo año apoyó a la coalición para derrocar al régimen existente en ese momento, lo que también sería discutible por tratarse de una estricta interpretación del derecho de injerencia. La Resolución del Consejo de Seguridad 1386 de 2001 autorizó la creación de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) y en la Resolución 1413 de 2002 la autorizaba para adoptar todas las medidas necesarias para cumplir el mandato para el cual fue creada.
Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU para Afganistán
(solo hasta 2003)
15 octubre 1999
Hace alusión a las resoluciones 1189 de 13 agosto 1998, 1193 de 28 agosto 1998 y 1214 de 8 diciembre 1998.
Reitera vulneración derechos humanos, en particular contra las mujeres. Condena que zonas controladas por talibanes sean refugio de terroristas. Exige entregar a Bin Laden o se aplicarán sanciones a partir 14 noviembre de 1999
19 diciembre 2000
Exige cumplimiento de resol. 1267. decide que todos los estados colaboren en el bloqueo al régimen talibán
30 julio 2001
Establece mecanismo vigilancia por miembros ONU para controlar embargo en zonas limítrofes con Afganistán
12 septiembre 2001
Condena 11-S
Tomar medidas responder ataques terroristas
28 septiembre 2001
Reafirmar derecho legítima defensa
7 octubre 2001 comienza operación Libertad Duradera (Invasión de Afganistán)
Apoyo garantizar seguridad
Establecer nueva Administración
6 diciembre 2001
Instar afganos a sumarse proceso resolución 1378
Creación ISAF para apoyar autoridad provisional Kabul y zonas circundantes
Creación Misión Asistencia ONU (UNAMA)
23 mayo 2002
Autoriza uso fuerza para apoyar resolución 1386
Insta a la comunidad internacional a proseguir apoyo a misión en Afganistán
24 diciembre 2002
Reconoce Administración de Transición como único Gobierno legítimo
Autoriza seguridad fuera de Kabul y alrededores
Balance de la intervención
Hay quienes consideran que estamos hoy más seguros que hace diez años y que la democracia y la prosperidad se han expandido por el mundo y a ello ha contribuido la sociedad internacional al implicarse en Afganistán. Los que lo creen así argumentan que en estos años se ha conseguido un país con una constitución democrática, con libertad de expresión e incremento de los derechos de la mujer; se han celebrado dos elecciones libres al parlamento, han regresado cinco millones de refugiados; el PIB se ha incrementado de 4.085 millones de dólares en el 2002 a 9.658 millones en el 2007; se han construido clínicas, escuelas y carreteras; se han desmovilizado más de sesenta mil combatientes; y se han realizado importantes reformas judiciales para luchar contra el tráfico de drogas. Sin embargo, algunos datos evidencian que no todo ha funcionado tan correctamente como era de esperar.
El primer asunto a tratar a la hora de efectuar un balance de la intervención de la comunidad internacional en Afganistán es el de la legalidad. No parece claro que la resolución 1368 autorizara la operación “Libertad Duradera” como ya se ha mencionado anteriormente. La ISAF se autoriza expresamente en la resolución 1386 para apoyar a la Autoridad Provisional afgana a mantener la seguridad en la zona de Kabul, y más allá de Kabul en la resolución 1510 de 13 de octubre de 2003. Sin embargo, en estas resoluciones no se contemplaba expresamente que las tropas pudieran hacer labores de contrainsurgencia. También es discutible la invocación al del artículo V de la OTAN ya que amplían el radio de acción más allá de las responsabilidades establecidas para “restablecer la seguridad en la zona del Atlántico Norte”.
En segundo lugar, conviene recordar que la intervención en Afganistán no sólo se ha justificado como una operación para acabar con el terrorismo internacional promovido por Al Qaeda, también se ha justificado como una defensa de los derechos humanos en general y del mujer muy en particular. A este respecto cabe recordar que los derechos humanos se han vulnerado desde el momento en el que presuntos terroristas fueron detenidos (unos ochocientos según datos del informe de Amnistía Internacional de 2007, “Guantánamo en cifras”) y trasladados a Guantánamo sin cargos, sin defensa y sin juicio. La situación de los derechos de la mujer no parece haber sufrido demasiados cambios. Los líderes de la Alianza del Norte son tan poco respetuosos con las mujeres como los talibanes, según se deduce de los informes de Amnistía Internacional.
En tercer lugar, la ayuda humanitaria no parece haber sido la prioridad de los gobiernos de las naciones que interviene en Afganistán. Tan sólo el 37 por ciento de las ayudas prometidas a Afganistán entre 2002 y 2011 han sido materializadas. La contribución militar ha sido muy superior a aquella que se destina a desarrollo y ayuda humanitaria: 92 de cada 100 dólares de la contribución del mundo a Afganistán se destinan a actividades militares. Tampoco está claro que se haya contribuido a un mayor bienestar de la población afgana. Según el informe de UNAMA, “Humanitarian Factsheet” de 29 de junio de 2008: 6,6 millones de afganos y afganas (30 por ciento de la población) no ingieren suficiente alimento; el 61 por ciento de los hogares se encuentra por debajo del umbral de la seguridad alimentaria; el 47 por ciento de niños y niñas entre 6 y 13 años no van a la escuela y, en algunas provincias, como Zabul o Uruzgan, son el 99 por ciento; y la ratio de asistencia de las niñas a la educación primaria, secundaria y terciaria son, aproximadamente, la mitad que la de los niños.
En cuarto lugar, el coste económico de las operaciones militares. El premio Nobel de economía Joseph Stiglitz calcula que la guerra de Afganistán ha costado, hasta el año 2007, entre 580 y 841 billones (miles de millones) de dólares. Para España, también hasta el 2008, la cifra ascendía a 1.191.505.919 euros.
El total acumulado de los costes presupuestarios de los Estados Unidos para la guerra de Afganistán
Coste en miles de millones de dólares
Realista-moderado
Total de operaciones hasta la fecha
(gastado has la fecha: 2001-2007)
(sólo operaciones futuras)
Costes futuros de los veteranos
(costes sanitarios de veteranos + discapacidad de veteranos + Seguridad Social de veteranos)
Otros costes militares/ajustes
(costes ocultos en Defensa + futura puesta a punto de las Fuerzas Armadas + desmovilización)
Total (sin intereses)
Mas intereses
Coste de los intereses
(interés pagado hasta la fecha + interés futuro sobre deuda actual + interés futuro sobre la deuda futura)
TOTAL (con intereses)
Fuente: (Stiglizt, y Bilmes)
Coste total de la participación española en Afganistán
20.816.426
102.570.869
223.629.915
272.351.709
266.755.000
305.382.000
2002-11/2008
1.191.505.919
Y en quinto, y último lugar las víctimas. Sobre el número de víctimas en esta guerra de Afganistán existen datos que no siempre están bien contrastados. Por lo que se deben tomar con cautela las informaciones al respecto debido a los intereses a los que obedecen. No obstante sí se pueden admitir algunas cifras de algunas agencias u organismos estudiosos de la materia. Se puede observar en los cuadros siguientes la evolución de las muertes de soldados de la coalición militar y las de civiles afganos. Según un informe del Secretario General de la ONU enviado al Consejo de Seguridad en septiembre de 2011, entre junio y agosto de 2011 se registraron un total de 1.841 civiles muertos y heridos, de los cuales un 12 por ciento se atribuyeron a las fuerzas militares extranjeras o afganas. Los ataques aéreos fueron la principal causa de muertes causadas por las fuerzas de la coalición, matando a 38 civiles en julio, el número más elevado registrado desde febrero de 2010.
Muertes de la coalición militar de Afganistán
Fuente: http://icasualties.org/OEF/index.aspx,
Las muertes de civiles afganos
anti gubernamentales
Por fuerzas gubernamentales
Fuente: UNAMA
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